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                    <text>ESTUDIOS EN TORNO AL ORIGEN DEL ESTADO ORIENTAL
(Trabajos del curso de investigación que sobre el tema desarrolló el profesor
Edmundo M. ISarancio en la F. de Humanidades y Ciencias durante el año 1946).

ADVERTENCIA
Cuando en 1945, desempeñamos por iniciativa del Dr. Eduardo
Acevedo —que nos otorgó entonces, como todavía hoy lo hace, su más
decidido apoyo por nuestros trabajos históricos— una misión en los
archivos de Buenos Aires, para la fijación de fuentes de interés para
la historia de Artigas, pudimos compulsar en el Archivo General de
la Nación de esa ciudad una serie de probanzas que autorizaban
pensar la posibilidad de que el armisticio de octubre de 1811 fir
mado entre Buenos Aires y -Montevideo, al dejar al pueblo oriental
librado a sí mismo y determinar las primeras reuniones de orientales,
había dado origen al estado oriental. Con esta idea corroborada por
algunas fuentes editas, abordamos en el año 1946, en un curso de la
Facultad de Humanidades y Ciencias, el estudio del tema, con el firme
propósito de realizar los trabajos sin que pesara en nuestro criterio,
ninguna idea a priori a la cual tuviéramos luego que acomodar los
datos procedentes de la investigación. Este género de procedimientos
no arraiga con nuestra particulares convicciones sobre la historia como
disciplina científica. .
Las indagaciones se proyectaron pues, con el ánimo dirigido a
estar con todo rigor a lo que de ellos resultara, — exponiendo las
fuentes, procediendo a su análisis y sacando las conclusiones a que ra
zonablemente pudiera llegarse. — Con ello se pretendió también, dar
a los alumnos del curso, una enseñanza sobre métodos. En base a
estas directivas se iniciaron, por los estudiantes del curso, varios tra
bajos, algunos de ellos se terminaron, otros quedaron inconclusos, no
por falta de capacidad o voluntad de los autores, sino por otras ra
zones, que no son del caso consignar pero a la que no es ajena la
carencia de espíritu de colaboración que se halló en los encargados
de custodiar materUdes cuya consulta era necesaria.
Por ello se publican por ahora, luego de pacientes investigaciones
en repositorios nacionales y extranjeros, bajo el título de "Estudios
en torno al origen del Estado oriental", tres trabajos que componen
una serie orgánica.
El primero se refiere a las relaciones entre Montevideo y Buenos
— 37 —

�Aires durante el último virreinato que culminaron con el armisticio
de octubre.
El segundo es un breve capítulo sobre las primeras asambleas de
orientales del que, por su jerarquía se ha omitido, el examen de la
doctrina que más adelante explicó y justificó la formación del estado
oriental en la última de ellas, lo cual se hace en el tercer trabajo.
Se constituye éste por la versión de las clases dictadas durante el
curso de 1946, modificadas solamente con el fruto de investigaciones
realizadas^ en su parte final y provista del aparato erudito pertinente.
Al darla a la imprenta no se ha querido variar fundamentalmente
el estilo para no quitar a la exposición su carácter docente, aspecto de
ella que nos interesa evidenciar.
Deseamos por último, que quede constancia de nuestro agradeci
miento por las facilidades que se nos dieron en el Archivo General
de la Nación Argentina de Buenos Aires, y en el de Montevideo.

E. M. N.

— 38 —

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Estudios en torno al origen del estado oriental (Trabajos del curso de investigación que sobre el tema desarrolló el profesor Edmundo M. Narancio en la F. de Humanidades y Ciencias durante el año 1946).</text>
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                <text>Cuando  en  1945,  desempeñamos  por  iniciativa  del  Dr.  Eduardo Acevedo -que nos otorgó entonces, como todavía hoy lo hace, su más decidido apoyo por nuestros  trabajos históricos- una misión en los archivos de Buenos Aires, para la fijación de fuentes de interés para la historia de Artigas, pudimos compulsar en el Archivo  General de la Nación de esa ciudad una serie de probanzas que autorizaban pensar la posibilidad de que el armisticio  de  octubre de 1811 firmado entre Buenos Aires y -Montevideo, al dejar al pueblo oriental librado a sí mismo y determinar las primeras reuniones de orientales, había  dado  origen  al  estado  oriental.</text>
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                    <text>CLAUDIO SÁNCHEZ-ALBORNOZ

LA JORNADA DEL FOSO DE ZAMORA
Durante medio siglo había resistido Alfonso II el Gasto las más
feroces acometidas de los ejércitos musulmanes en las abruptas mon
tañas de Asturias, Álava, Castilla y Galicia. Vencido a veces y a veces
vencedor, había al cabo conseguido salvar la independencia de su
reino, que se extendía a la sazón a lo largo de la costa cantábrica,
apoyado en el mar y con la cordillera cántabro-pirenaica a guisa de
muralla. Poco después de su muerte (842) Ramiro y Ordoño fortifi
caron algunas plazas al sur de los montes, para proteger los posibles
caminos de acceso al embrión de España, todavía serrano. Hasta el año
883 fueron las nuevas fronteras del reino de Asturias repetidamente
atacadas por las huestes sarracenas. Pero la anarquía que estalló en
el Al-Andalus en los últimos decenios del siglo IX permitió a
Alfonso III defender la raya del Mondego, del Duero y del Arlanza
y ocupar y colonizar las tierras situadas al norte de esa línea fron
teriza (1).
Con el nuevo siglo sobrevinieron momentos de peligro a la obra
de restauración del Rey Magno. Mas por fortuna para los futuros des
tinos de España la fiera acometida, que pudo retrasar o frustrar aquel
brioso renacer de la España europea, aunque subió veloz e impetuosa
desde el Guadiana hasta el reino de Alfonso, acabó estrellándose im
potente ante las peñas y los muros de Zamora. No obstante la furia de
su empuje, faltaban a la formidable máquina guerrera, cuyo trágico
fin presenció el ancho Duero, las recias manos de un conductor ex
perto. Porque un hombre vano y fatuo puede, audaz, convertirse en
caudillo de un movimiento engañosamente arrollador, si acierta por
acaso a excitar las estultas pasiones o los impulsos conservadores de
las masas medrosas y miopes, pero jamás conseguirá por su propia
ceguera dar cima a empresa alguna que no pueda fraguarse en los
obscuros sótanos del instinto vital.
El ataque contra el reino cristiano no fue obra de la iniciativa
oficial del gobierno de Córdoba. Abd Allah se hallaba a la sazón com
prometido en ruda lucha con los rebeldes que se habían alzado en
toda España contra la soberanía del Imán (2). La empresa fue ideada
(1)En mis "Orígenes de la nación española" estudiaré el reinado de Alfonso III. De
las páginas que le consagraré en tal obra proceden lns que siguen.
(2)Sobre Abd Allah véanse Dozy: Histoire des musulmán d'Espagne, 2.a ed. II,
págs. 21-93 y la magnífica y novísima Histoire de l'Espagne musulmane de Lévi-Provencal, I, págs. 230-279.

�por un guarnicionero, activo propulsor de la guerra civil, y llevada a
la práctica por un príncipe ambicioso y astrólogo (3). Era éste Ahmad
Ben Muawiya, hijo de un tal Muhammad, llamado el Gato y nieto a
su vez de Hixam I. Hermoso de rostro, dotado de un espíritu despierto
y vivaz, un poco astrónomo, dado a la astrología, audaz e ingenuo,
embaucador y crédulo, Ibn Abí Ayub dijo de él: "Una gacela tiene
por padre un gato" y "Oh, señor, te han ceñido la espada, pero te
caerían mejor un mirt y unos pendientes". Puso el arma en sus manos
para atacar a Alfonso, el guarnicionero Abú Ali Al-Sarrach que es-

(3) Se han ocupado de esta campaña con mayor o menor brevedad: Dozy: Histoire des
musulmans d'Espagne, ed. Lévi-Provencal, II, págs. 132-134; Barrau-Dihico: Recherches sur Vhistoire politique du royaume asturien (718-910), Revue Hispanique
LII, 1921, págs. 208-209; Cotarelo Valledor: Historia crítica y documentada de la
vida y acciones de Alfonso III el Magno, último rey de Asturias, 1933, págs. 447-450
y Lévi-Provenqal : Histoire de l'Espagne musulmane. I, 1944, págs. 269-271. Todos
ellos han dispuesto de laB mismas fuentes: 1 Muqtabis de Ibn Hayyan (988-1075);
la Crónica de Sampiro, obispo de Astorga hacia el 1035; Al-Hullatu al-Siyara de Ibn
Al-Abbar (1198-1260) y el Bayan al-Mugrib de Ibn Idari, muerto en 1306. Es porme
norizado el relato de Ibn Hayyan; había sido extractada por Cayangos: The History
of the Mohammedan Dynasties in Spain, II, pág. 463; ha sido publicado por Melcho^
M. Antuña: Chronique du régne du calife umaiyade 'Abd Allah á Cordone, Textes
relatijs a Vhistoire de VOccident musulmán III, págs. 133-139, y yo he dado a la
estampa nna parte de la versión inédita del mismo, debida al P. Antuña, en La
España musulmana según los autores islamitas y cristianos medievales, I, págs. 248-253.
Las indicaciones de las demás fuentes son brevísimas; pueden verse en la ed. de
Flórez: España Sagrada, XIV, pág. 460; en la trad. de Cas mi: Bibliotheca arábicohispana escurialensis, II, pág. 35, y en la trad. de Facnan: Histoire de l'Ajrique et
de VEspagne intitulée Al-Bayano' l-Mogrib, II, pág. 231.
Ninguno de los historiadores modernos mencionados ha explotado intensivamente
el pasaje de Ibn Hayyan. Dozy le siguió con puntualidad pero sólo en sns líneas
generales. El carácter ceñidamente erudito de la obra de Barrau-Dihigo se avenía
mal con toda detención pormenorizada, y además en sns días Be hallaba todavía iné
dito y sin traducir el Muqtabis. Cuando Cotarelo redactó su obra ocurría otro tanto
y aunque al publicarla muchos años después dispuso de la versión inédita de Antuña,
no supo sacar partido de ella y trazó un relato confnso y erróneo, bajo el peso de la
desacreditadas noticias de Conde y de los extractos de Cayancos. Y Lévi-Provencal
ha huido de propósito en su magnífica obra de toda narración detenida y literaria,
para evitar repetir las páginas de Dozy.
Quizá todos estos estudiosos han desconfiado, además, tal vez, de los pormenores de
Ibn Hayyan. Me ha decidido a otorgarles plena fe la que me inspiran las fuentes uti
lizadas por el gran historiador cordobés autor del relato. Sigue de ordinario a 'Isa
ben Ahmad al-Razi, tercero de la gran familia de cronistas andaluces, los "Rasis",
muerto, según lo más probable en 989 y muy escrupulosamente informado (SánchezAlbornoz: En torno a los orígenes del feudalismo II. Fuentes de la historia hispano'
musulmana del siglo VIII, págs. 230 y ss.). Para trazar la historia de la jornada de
Zamora 'Isa al-Razi dispuso, de otra parte: a) De un escrito de puño y letra del
califa Al-Hakam II (912-976) en que recogia noticias del juez de Córdoba Al-Mnndir
ben Sa'íd que murió en 966 a los 82 años (Facnan: Al-Bayano, II, pág. 259, nota 4) y
que era pues un mozo cuanto el supuesto Mahdí atacó a Alfonso el Magno, b) De
algunas páginas de un antor contemporáneo del suceso, de Muawiya ben Hixam, apo
dado el Sapientia, muerto el año 913, poco más de una década después de la empresa
que va a ocuparnos, y emparentado con el caudillo que la llevó a término — los dos
eran Omeyas y descendían de Hixam I (Sánchez-Albornoz: Fuentes... págs. 132
y 88.). c) Y del poeta Muñan ben Sa'id, apodado el Comensal, que vivió durante
el reinado de Muhammad (882-886), según resulta de dos pasajes de Ibn al-Qutiya.
(Trad. Ribera, págs. 57 y 70), y que conoció por tanto a los actores qne intervinieron
en la campaña del año 901.
En el relato de la empresa de Zamora que trazo arriba sigo las páginas de Ibn
Hayyan ahora comentadas. Me permito BÓlo localizar los suceBos en torno a Zamora
conforme a mi conocimiento de los alrededores de la ciudad, e hilvanar, la narración
de la campaña, conforme a mi costumbre. El lector puede comprobar la puntualidad
de mi composición acudiendo a las fuentes citadas en esta nota y al final del pasaje
del Muqtabis, todavía inédito, que reproduzco como apéndice.
— 26 —

�eondía bajo su capa de ascetismo su natural rebelde. Era su placer el
guerrear, se le llamaba el Murawid por sus repetidos ataques a las
fronteras de los politeístas; pero si no tenía ocasión de combatir con
los infieles, en su deseo ardiente de luchar, Abú Ali prefería a la paz
el pelear con sus hermanos musulmanes. Tiempos propicios a hombres
de su temple y de su audacia corrían en España. Sus crueldades, pero
sobre todo su impotencia para mantener la paz dentro de la comu
nidad de los creyentes y para hacer sentir su fuerza a los cristianos,
privaban a Abd Allah de la estimación y del respeto de sus subditos.
Cualquier aventurero podía encontrar amigos y soldados para levan
tarse con un trozo de tierra del emir. Muchos audaces codiciosos ha
bían ya seguido este camino. Y los grandes rebeldes españoles, alzados
hacía tiempo contra Córdoba en los valles del Ebro y del Guadiana
o en las serranías andaluzas, se habían tallado verdaderos reinos in
dependientes que el soberano no podía someter. Los ascetas y místicos
musulmanes de Al-Andalus se hallaban siempre prontos a combatir
contra las autoridades ortodoxas y Abú Ali Al-Sarrach odiaba como
todos al emir. Había llevado en secreto las negaciones entre Umar
ben Hafsun, caudillo de los renegados del Sur, y los Banu Qasi de
Aragón. Vestido de tosco sayal de lana, calzado con abarcas de esparto
y montado en humilde pollino, cruzaba en todas direcciones el país
predicando sañudo la guerra contra Abd Allah y aunando las volunta
des de los jefes del partido español (4). Pero fracasaron sus intentos y
entonces ideó un nuevo y más osado plan: proyectó reemplazar al
príncipe cobarde y asesino, que levantaba odios o provocaba a mofa,
por un emir capaz, estimado del pueblo, lo bastante bravo para atraer
a su partido y mover a entusiasmo a las masas islamitas, y lo bastante
dúctil para gobernar a su dictado y ser instrumento de su juego. Abú
Ali creyó encontrar el monigote seductor que precisaba en el príncipe
Ahmad, el Quraixí, un omeya nieto de los emires cordobeses. En se
creto fue seduciendo a la gacela de que hablara el poeta. Nada más
fácil que arrojar de su trono al déspota cobarde que lo ocupaba en
tonces. Bastaba con ganar fama y partidarios en una gran campaña
contra el reino de los politeístas, para después, entrar triunfante en
Córdoba. Y la embestida a los estados de Alfonso ben Ordoño no era
empresa imposible. Las tierras de muslimes, fronteras de las ciudades
de cristianos, se hallaban pobladas de ardientes berberiscos, castiga
dos por las aceifas de las tropas astures y gallegas anhelaban luchar
para vengarse pronto de sus debeladores, acogerían como un libertador
a quien las predicara la guerra a los infieles y le seguirían con fervor
hasta después del triunfo. Con ellos podía organizarse un formidable
ejército y, azuzando su fiera exaltación, vencer y arrollar a los cris
tianos. Después de la victoria, España toda se levantaría para sustituir
al príncipe cobarde por el bravo, al vencido de todos por el de debelador de los idólatras gallegos; y ante las cabezas de Alfonso y de sus
(4) Da noticia de tal negociación Ibn Hayyan en el Muqtabis. Recogió tal noticia y des
cribió las actividades de Abú Ali Al*Sarrach Asín en su estudio "Ibn Masarra y su
escuela: Orígenes de la filosofía hispano-musulmana", Obras escogidas I. Madrid,
1946, pág. 43.
— 27 —

�condes, clavadas en las lanzas de las vanguardias' del caudillo, ee
abrirían las puertas de Córdoba, al omeya que venía a continuar la tra
dición de sus mayores.
La raposa engañó a la gacela. El hijo del Gato se decidió a em
pezar su carrera triunfal y un día salió Ahmad de Córdoba, caballero
en un potro, al mismo tiempo que los habitantes de Muneza veían
marchar hacia los alrededores de la ciudad de los emires, a un hombre
vestido de lana, jinete en un pollino y calzado de esparto, que decía
llamarse Abú Ali Al-Sarrach. El nuevo pretendiente se alojó fuera de
Córdoba en casa de otro omeya, primo suyo y reservando sus propó
sitos, se dirigió a Fahs al-Ballut (5), en tierra berberisca.
No había errado en su elección el guarnicionero Abú Ali. Durante
las primeras jornadas del drama imaginado Ahmad Ben Muawiya es
tudió su papel de salvador de la comunidad de los creyentes musul
manes y lo representó con maestría. Desde el monte Al-Baranis excitó
a las cábilas de los alrededores a defender el islamismo agonizante,
se hizo tener por adivino, fue largo en el prometer de la victoria, cegó
sus ojos con engaños y al mismo tiempo que difamaba al emir
Abd Allah, invitaba a todos a la guerra santa con los politeístas (7).
La semilla no cayó entre espinas y abrojos sino en campos abonados
por fanatismos y odios; los fieros berberiscos (8) interrumpieron sus
trabajos, se juntaron fervorosos a su libertador y asegurado éste de la
firmeza de sus resoluciones, marchó con ellos desde Fahs al-Ballut hasta
Trujillo. En la zona situada al mediodía de Trujillo, Ahmad se esta
bleció primero con los Banu Al-Raxid, en las orillas del Guadiana,
y peregrinó después por las aldeas de los Nefza. Se presentó ante ellos
como el Mahdí, como el profeta, como el salvador de los miáslimes
y consiguió también que aquellos bereberes se le unieran. Era ya jefe
de una hueste fanática, la empresa maduraba, necesitaba sólo perfi
larla, señalarla un fin concreto y próximo. Frente a aquella zona occi
dental de la España islamita, se alzaba arrogante la ciudad de Zamora,
junto al Duero. Durante los tiempos de los antepasados del supuesto
Mahdí había permanecido abandonada y despoblada. Nadie impidió
que la ocupara el tirano Alfonso ben Ordoño —"maldígalo Alá", decían
los sarracenos al nombrarlo—, los creyentes le permitieron luego po
blarla con sus gentes y con traidores muladíes de Toledo y, después,
nadie estorbó al cristiano la construcción de una tartísima muralla
guarnecida de fosos y de torres (9). Este abandono indiferente, acarreó
(5)Los musulmanes españoles llamaron Fahs al-Ballnt o "Llanura de las encinas" a la
región de Pedroche, sitnada entre Hinojosa del Duque y la Sierra de Almadén. Asi
resulta de varios pasajes del Kitab Al-Rawd Al-Mi'tar Fi Jabar Al-Aqtar de Ibn
'Abd Al-Mun'in Al-Himyari aprovechados por Lévi-Pboven^al en La Péninsule
Ibérique au Moyen-Age, Leiden, 1938, pág. 188, n. la.
(6)Los musulmanes españoles llamaban asi a la Sierra de Almadén: Lévi-Pbovení al : L'Espagne musulmane au Xéme. siecle, pág. 176.
(7)Asi llamaban los musulmanes adoradores del dios único • los cristianos adoradore^
del dios trino.
(8)Sobre la colonización berberisca en España véase Lévi-Pboveníal : Histoire de l'Espagne musulmane, I, págs. 60 y ss.
(9)Ibn Hayyan describe asi en sn Muqlabis la repoblación de Zamora por Alfonso III:
Dice 'isa ben Ahmadi Este año (280) ee dirigió Alfomo hijo de Ordoño rey de Ga— 28 —

�a los mahometanos graves daños. Desde León, dos jornadas al Norte de
Zamora, hacían ya los politeístas correrías en tierras de muslimes, y
causaban estragos en sus campos. Desde Zamora las aceifas se hicieron
más frecuentes y las tropas de Alfonso se adentraron cada día más y
más en las comarcas habitadas por bereberes musulmanes. Con cuerpos
de jinetes intentaron poner remedio al mal los defensores de las re
giones fronterizas islamitas, enviando una expedición contra Zamora.
Mas la caballería sarracena halló en ésta una obstinada y dura re
sistencia y nada consiguió frente a sus fuertes muros. Solicitaron
entonces la ayuda del Imán de los creyentes, mas ocupado el emir
Abd Allah en combatir con los rebeldes, desoyó su demanda y hubieron
ellos solos de proveer a su defensa. Pronto ni esto les fue posible. Al
contagiarse las fronteras del virus de discordia que, corrompía el emirato,
las luchas y las enemistades que se encendieron entre los que habitaban
en la vecindad de los infieles, les impidieron acudir a la guerra contra
éstos, les obligaron a renunciar a combatirlos, les forzaron a acogerse
a su benevolencia y aun quizá les movieron a someterse al pago de
parias humillantes.
Pero a pesar de sus contiendas intestinas, los bereberes de las
fronteras del centro y del occidente de Al-Andalus deseaban con fervor
la guerra santa, entrar por tierras enemigas y vengar sus afrentas. A
ellos envió mensajeros Ahmad el Quraixí, para excitarles a combatir
a los habitantes de la maldita Chaliqiya —"confúndalos Alá", diría el
príncipe en su carta —y para requerirles a que se unieran a sus
tropas, a fin de castigar a los idólatras cristianos y apoderarse de la
odiada Zamora. La voz de Ahmad Ibn Al-Qitt sonó como un anuncio
de redención en Mérida, Badajoz y Toledo. Cuando en esta y en las
otras ciudades fronterizas se leyó su misiva, como en Fahs al-Ballut
y como en Nefza, las gentes corrieron presurosas junto al Mahdí que
Alá les enviaba. Si los más impulsivos y entusiastas disputaban por
marchar los primeros a su encuentro, los menos fervorosos e impa
cientes avanzaban también, arrastrados por el temor o por la fuerza.
La tímida gacela de que hablara el poeta, se había trocado en
el caudillo de un tortísimo ejército que integraban casi sesenta mil
infantes y jinetes. Con él salió el Nefza, camino de Zamora, y con él
cruzó el Tajo, por donde lo cruzaba la vía romana que subía de Mérida
hasta Astorga. Marchaban los rudos e ingenuos bereberes alrededor
de Ahmad Ibn Al-Qitt y se le aproximaban a porfía para escuchar
de sus labios los felices augurios del ya cercano triunfo. Por la es
tulticia de sus sueños y la debilidad de sus inteligencias, sus fanáticas
huestes le juzgaban profeta y creían, sin átomo de duda, las predic
ciones y patrañas del tímido príncipe sacado a escena por la ambiciosa
audacia del guarnicionero Abú Ali.

licia a la ciudad que estaba despoblada y la reedificó, pobló y fortificó, se la dio
a habitar a los cristianos y colonizó sus alrededores. La reconstrucción se hizo por
los habitantes de Toledo y bajo los auspicios de ano de sus cristianos se comenzó
la edificación de sus murallas. Desde este tiempo quedó poblada, aumentaron sus
habitantes, continuó su colonización y se hicieron fuertes en ella los habitantes
de la frontera". Véase además Leívi-Provenqal: Encyclopédie de VIslam IV, pág. 1281.
— 29 —

�El hijo de el Gato, aguzaba el ingenio para mantener y aumentar
el fanatismo de sus tropas. Ora explicaba como maravilloso el copioso
sudor de su caballo, ora, comprimiendo en secreto ciertas ramas, apa
rentaba él mismo la misteriosa emanación de un jugo prodigioso; y ya
se ocultaba largos días a la curiosidad devota de sus gentes, ya se pre
sentaba fastuoso y deslumbrador a revistarles. En el camino se le
juntaron nuevos y numerosos contingentes de Toledo, Talavera, Guadalajara y Santovenia y en el acto procuró excitar con artificios su
entusiasmo. Primero se sustrajo a sus miradas varios días, y después,
cuando su deseo de verle y de escucharle se habían superado, se pre
sentó ante ellos montado en un caballo blanco, cubierto de blancas
vestiduras, tocado con un turbante blanco y ceñida la espada por un
blanco tahalí que hacía juego con el trotón, el turbante y el vestido.
De esta manera revistó el Mahdí todo su ejército, espoleó luego a su
caballo, emprendió con él veloz carrera y de improviso, en un alarde
vano, frenó el corcel y le detuvo en seco.•/
Tanta estulticia alarmó a algunos jefes de la tribu de Nefza. Prin
cipalmente desplació el Mahdí a Zual ben Yaix. Temeroso de que tal
vez su ligereza le llevara después de la victoria a arrebatarle el mando
de sus gentes, comunicó en secreto sus recelos a sus íntimos y se pre
paró, con sus amigos, a aprovechar la primera ocasión para perder
al pretendiente. Pero a pesar de la decisión de esta insignificante mi
noría, jamás había avanzado contra Alfonso un ejército más exaltado,
fanático y temible. Con sus fingidas predicciones, sus gestos teatrales
y sus falsos prodigios, Ahmad Ibn Al-Qitt había logrado un ascen
diente sin par sobre las rudas mentes de los bereberes, sus satélites.
Sin replicar, ejecutaban éstos todas las órdenes del supuesto Mahdí,
anhelaban con frenesí acometer a los infieles y no dudaban un mo
mento de que conseguirían la victoria. Fanatizados así tantos miles de
hombres, más que había conseguido jamás reunir caudillo alguno
contra el reino de Alfonso, su ataque a las fuerzas cristianas podía
augurarse irresistible.
El fingido profeta que avanzaba con su ejército por la llamada
"Vía de la Plata", cruzó el Tormes junto a las ruinas de Salmantica,
atravesó por el solar de la vieja Sarabis (10), prosiguió su camino
por la feraz llanada que habían convertido en desierto las aceifas de
Alfonso y acampó al cabo con sus huestes frente a los muros de Za
mora. Sólo le separaba de ellos la corriente del Duero, que allí se
remansaba y se remansa para ofrecer un ancho y hondo foso a la
ciudad cristiana. Tras el Duero y sobre las rocas tajadas que bajan
verticales hasta el río se elevaban las murallas recién renovadas de
la plaza. Como hoy la cúpula y la torre catedralicias, alguna torre
cilla, construida quizás conforme al nuevo gusto que los mozárabes de
Toledo habían importado, rompería, tal vez, la chata silueta del
recinto murado.
(10) Sobre la vía romana de Emérita Augusta a Asturica Augusta que atravesaba el Duero
por Zamora véanse: Saavedra: Discursos, Real Academia de la Historia, Madrid, 1914,
y Blázquez: Vías romanas del Valle del Duero y Castilla la Nueva, Madrid, 1917,
págs. 15 y ss. y Vías Romanas de Botoa a Mérida • Mérida a Salamanca, Madrid, págs. 7-8.
— 30 —

�Desde su campamento, establecido donde se alzan hoy los arraba
les de Cabañales, de Pinilla y de San Frontis (11), el supuesto Mahdí,
tuvo el penúltimo de sus gestos solemnes. Ahmad escribió a Alfonso
una arrogante carta, que llegó a ser famosa y que se recitaba luego
en las fronteras musulmanas. El hijo de el Cato invitaba al rey cris
tiano y a sus gentes a convertirse al islamismo y les amenazaba con
la muerte, si rehusaban aceptar su propuesta. ¡Inútil pero magnífico
ademán! La gacela andaluza trataba de intimidar al oso astur. Un
mensajero fue el encargado de entregar la nueva al tirano Adefonso,
de exigir de él pronta respuesta y de regresar presuroso junto al nuevo
profeta. El mensajero de Ibn Al-Qitt atravesó el Duero sin tropiezo,
ante él se abrieron las puertas de Zamora y, con las precauciones de
costumbre, fue llevado a presencia de Alfonso. Se había éste preparado
a la lucha, había congregado un gran ejército y le rodeaban algunos
de sus hijos, los infantes, y los condes y potestades de su reino. Oyeron
todos el enviado del Mahdí leer la carta insolente y audaz de eu señor
y el príncipe y sus gentes permanecieron impasibles. Pese a la reciente
introducción por los mozárabes del arte y del lujo musulmanes (12),
Alfonso y sus nobles ignoraban el árabe. Un truchimán les tradujo
en seguida las amenazas del jefe sarraceno y un rugido de cólera fue
la única respuesta que obtuvo el mensajero. Menguado de seso había
de ser aquel malvado que osaba dirigirse en tales términos a Alfonso,
el gran caudillo y el gran rey, que había vencido muchas veces a los
generales islamitas, que había conquistado muchedumbre de plazas
y castillos, que había pactado de poder a poder con los imanes an
daluces y que había llevado la raya de su reino hasta más allá del
Mondego, del Duero y del Pisuerga. El rey astur y sus magnates se
lanzaron furiosos hacia las puertas de Zamora dispuestos a castigar
la afrentosa insolencia. Alfonso, colocó sus jinetes en vanguardia, el
Mahdí colocó los suyos en la primera línea y, de este modo, más que
nunca hasta allí en la historia de España, se hallaron frente a frente
Europa y África. De una parte se ordenaban los nietos de los cántabros,
astures y gallegos, mezclados con los hijos de suevos y de godos, y
de la otra, no los hispanos cultos, los nuevos árabes o los viejos sirios
sino solos, abandonados a sus fuerzas, los bereberes de africana estirpe.
Desde Zamora avanzaban los herederos de la última civilización medi
terránea que los siglos habían conocido, los hijos de la iglesia cris
tiana que había venido a predicar el amor y la igualdad entre los
hombres y los viejos invasores germanos que estaban elaborando un
mundo nuevo; contra Zamora arremetían no los representantes de la
nueva cultura musulmana, los futuros maestros de los pueblos latinos
de occidente, sino una muchedumbre de toscos, fanáticos y rudos be
reberes, hostiles a toda cultura del espíritu, bárbaros detentadores del
suelo, fértil en ideas, de Hispania. Sobre la cinta de plata que los mus
limes llamaban "Río Grande" sólo un viejo y caduco puente, testigo
(11)Repito que he segnido sobre el terreno el desarrollo de la empresa relatada por
Ibn Hayyak.
(12)Véanse: Gómez-Moreno: Las Iglesias Mozárabes, Madrid 1919, y Sáhchez-Albobnoz: Es
tampas de la vida en León hace mil años. 4.a ed., Buenos Aires, 1947.
— 31 —

�pétreo de la gloria romana, se alzaba como un símbolo entre la Europa
progresiva y el África salvaje.
En el viejo puente hubo de empezar el combate. Pero estrecho
escenario para tamaña lucha, pronto las caballerías cristiana y sarra
cena se buscaron en el lecho del Duero y el río grande vio pelear
con frenesí, durante un día, a las tropas de Alfonso ben Ordoño, con
las huestes de Ahmad ben Muawiya Ibn Al-Qitt (13). En la fiera
contienda nadie consiguió aquella jornada la victoria. El ímpetu bra
vio de los soldados del Mahdí se estrelló horas y horas contra la resis
tencia rocosa de los me^ntañeses del príncipe asturiano. A unos y a
otros sorprendió peleando la lenta llegada de la noche^ tal vez uno
de esos crepúsculos de fuego de los estíos castellanos, en los que el
sol poniente se despide de nuestro puro cielo con un maravilloso juego
de luz y de color, que siembra los espíritus de adivinaciones de tra
gedia.
Con el nuevo día se reanudó la lucha. Los cristianos llevaron al
principio la peor parte en el combate. Los sarracenos consiguieron
atravesar el "Río Grande" y empezó a pelearse en la orilla derecha
donde se alza Zamora. Se elevan sobre rocas tajadas los muros de la
parte más estrecha y fuerte en que acaba la plaza, mirando al suroeste,
pero mientras frente al arrabal de Cabañales descienden verticales
hasta el Duero, a los pies de los que coronan la iglesia y el castillo
se extiende una lengua de tierra donde hoy se desparraman los barrios
de Santiago y de Olivares. Tras ella desemboca en el cauce del Duero
el arroyo que viene del bosque de Valorio. Puebla éste la entrada de un
vallecillo angosto. En medio de la llanada que rodea a Zamora forma
aquél una a modo de serpeante garganta abierta entre colinas, que
sólo en parangón con las suaves ondulaciones de la inmensa planicie
amarillenta pudieron parecer a los muslimes ásperas y difíciles (14).
Atravesado por el Mahdí el "Río Grande", la pelea se agudizó segura
mente al pie de la cerca del castillo, en la hondonada que presiden
desde el siglo XI las iglesias de San Claudio y de Santiago. Después los
islamitas empujaron de modo irresistible a las tropas de Alfonso hacia
el estrecho valle de Valorio, al otro lado de la loma y barrio de San
Lázaro. Combatidos rigurosamente por los vencedores jinetes y peones
del supuesto Mahdí, los cristianos retrocedieron a lo largo del valle.
Algunos, dando por perdida la batalla y desviándose del camino que
lleva hacia Zamora, huyeron veloces varias millas hacia el Norte; mu
chos murieron peleando en la angostura y otros cayeron prisioneros
en ella; pero los más siguieron probablemente resistiendo junto a
Alfonso hasta que cambió la suerte de las armas.
Zual ben Yaix había combatido bajo los estandartes de la hueste
de Ahmad y con sus tropas se hallaba en la vanguardia de las tropas
bereberes. El triunfo del supuesto profeta renovó sus recelos, platicó
con sus íntimos sobre los peligros que de la victoria podían deducirse
(13)Las fotografías que acompañan a estas páginas acreditan la posibilidad de que se com
batiera en el lecho del río.
(14)No encuentro otra plausible reducción geográfica del abrupto valle de que da no
ticia hiperbólica el relato musulmán.
— 32 —

�����para ellos, y juntos decidieron abandonar el campo con sus tropas para
atenuar el éxito o trocarle en derrota. Zual ben Yaix y sus amigos
cumplieron sus acuerdos sin demora, volvieron grupas a sus bestias
y, acompañados en su fuga de parte de sus hombres, procuraron
arrastrar tras ellos el mayor número posible de soldados. Algunos les
siguieron en efecto hasta el campamento donde había comenzado la
batalla, recogieron en él sus tiendas y bagajes y continuaron su mar
cha hacia el Guadiana. La inmensa mayoría del ejército prosiguió,
sin embargo, peleando con los politeístas; mas éstos pronto se dieron
cuenta de la maniobra de Zual y los suyos y al punto comenzaron una
enérgica reacción ofensiva. Aprovechando el desconcierto que la huida
del grupo de traidores hubo de producir en un sector al menos de la
hueste islamita, los peones y jinetes cristianos la acometieron con
mayor esperanza y con mayores bríos, y.fué tal el empuje de la contra
ofensiva que comenzó a ceder el frente, sarraceno. Alfonso y sus sol
dados arreciaron entonces en su ataque y al cabo consiguieron obligar
al Mahdí á retirarse hacia el angosto valle de Valorio y a repasarle,
luego. Perseguidos de cerca por quienes tenían por idólatras, huyeron
los islamitas hasta el Duero, le cruzaron y, al alcanzar sus tiendas, reac
cionaron, creyéndose salvados, pues no esperaban que los cristianos
osaran pasar el "Río Grande" después de un combate tan largo y tan
sangriento. Pero Alfonso y sus tropas no cejaron en su ataque, y se
lanzaron tras la retaguardia sarracena, para no dar sosiego al enemigo.
Los musulmanes intentaron al punto impedirles que cruzaran el Duero
pero fueron vencidos, y los cristianos les siguieron hasta sus campa
mentos y en ellos les combatieron con denuedo, mientras la obscuridad
no acudió en su socorro y no forzó a los politeístas a retirarse hacia
Zamora.
Durante aquella noche muchos muslimes abandonaron al fingido
Mahdí y, convencidos del fracaso de la empresa, se pusieron en salvo.
Pero Ahmad ben Muawiya llamado Ibn Al-Qitt, conservaba aun su
prestigio profético para la mayoría y, con las últimas ficcifones y los
postreros augurios de victoria, consiguió todavía retener a su lado a
muchedumbre de ellos. Con la aurora llegaron los cristianos otra vez
a acometer a los mahometanos y aún sopló a su favor el huracán
de la victoria. Mientras el sol alumbró a los ejércitos prosiguió la
refriega, mas al caer la tarde flaquearon las fuerzas sarracenas
y Alfonso, viendo ya ganada la contienda, quiso rematar, de modo
señalado, el triunfo con tanto esfuerzo conseguido. Cuando llegó
la noche, no se acogió como las precedentes al refugio seguro de
Zamora. Durante las tinieblas podían huir los enemigos y escapar de
esta forma a la venganza de su espada. Para evitarlo, seguro de su
fuerza y sin temor a sorpresas y emboscadas, pernoctó con su ejército
bajo el cielo estrellado y puso cerco al campamento sarraceno. En
vigilia constante transcurrieron las horas, cuantos muslimes intentaron
huir aquella noche cayeron en poder de los cristianos y, al alumbrar
el alba, Alfonso renovó su acometida a las huestes del pretendiente
astrólogo y profeta. Comprendió este que no había ya salvación posible
para él, que le aguardaba el cautiverio sino sucumbía en el combate
— 33 —

�y tuvo el último y más bello de sus gestos solemnes. El hijo de "El
Gato" supo morir con heroísmo. Montó en su potro, le espoleó con
fuerza, se lanzó a rienda suelta contra las filas de los politeístas y se
batió con bríos hasta perder la vida. Junto a él, y como él, cayeron
peleando, acerados y heroicos, sus más fieles devotos. La matanza de
muslimes fue entonces espantosa, el rey astur conquistó y entró a saco
el campamento sarraceno y la cabeza del supuesto Mahdí, clavada
sobre la puerta de Zamora, pregonó muda su victoria.
Con mueca trágica y sangrienta, los despojos de Ahmad Ibn AlQitt anunciaron también el engaño de Abú Ali Al-Sarrach. Un necio
propicio a ser juguete suyo podía exaltar con falsos prodigios a las
masas y hasta saber morir con heroísmo, pero no podía vencer al
monarca gallego. Con solo fan^tismo no puede derrotarse a tropas
regulares y menos si son también fanáticas; y el falso asceta, el guar
nicionero Abú Ali había olvidado que, si los bereberes eran creyentes
fervorosos, y guerreros fortísimos, los soldados de Alfonso se hallaban
igualmente encendidos de devoción por sus creencias, eran no menos
bravos, y disponían de un caudillo diestro y decidido, audaz e inteli
gente, gran general y gran lector, que luchaba no por afán de medro
sino consciente de la grandeza de su obra de restauración de la España
cristiana y rodeado en ella del entusiasmo de su pueblo. La difícil
victoria conseguida aseguró en el Duero por medio siglo la frontera
y permitió que al norte de su mansa corriente prosiguiera el rápido
fraguar de la sociedad y del reino de León y con ellos el fraguar de
la porción más vital de la España europea.
El más temible ejército que había acometido al reino de Asturias
en sus dos siglos de existencia había sido vencido, deshecho, aniquila
do. El día de Zamora, como llamaron los musulmanes durante muchos
años al desastre, fue el más grandioso triunfo logrado por Alfonso en
su largo reinado. No se ocultaron las proporciones del fracaso a los
muslimes. Sus crónicas le confesaron en sus páginas, sus historiadores
intentaron explicarlo como resultado de la traición de Zual ben Yaix,
el mundo oriental le superpuso en una turbia imagen al día de
Simancas (15), en los finos pliegues de la memoria sarracena perduró
erguida la viva silueta de Zamora, a su alrededor surgió muy pronto
la leyenda y a las generaciones musulmanas se trasmitió el recuerdo
de la ciudad cercada por siete fosos y por siete murallas, ante las que
en efecto, se había roto el fiero ímpetu de los bereberes del Tajo
y del Guadiana el 12 de julio del año 901 de la era cristiana, 288 de
la Héjira.

(15) El Mas'udi en sus Praderas de Oro (Trad. Barbier de Meynard, I, pág. 363), supone
a Abd al-Rahman III atacando Zamora en su campaña de Simancas del 939 y perdiendo
en los fosos de la ciudad hasta cincuenta mil hombres.
— 34 —

�APÉNDICE
Fin del relato de Ibn Hayyán sobre la empresa de Zamora (*)
Traducción de MELCHOR M. ANTVÑA t
Dice 'Isa ben Ahmad: He encontrado en un autógrafo del califa
Al-Hakam Al-Mustansir Billah con referencia a este Ibn Al-Qitt que
se rebeló contra el padre de su abuelo, el emir 'Abd Allah, lo siguiente.
Refirióme el cadi^Mundir IJen Sa'id que abandonó Córdoba este Ibn
Al-Qitt movido por una doctrina en virtud de la que aspiraba al trono
y se alojó con nosotros, y su potro, en casa de un primo mío, pero sin
dársele a conocer ni mentarle nada. Salió después y se estableció en
Nefza con los Banu Raxid a orillas del Guadiana. Entre ellos perma
neció durante algunos meses. Les manifestó el asunto que traía entre
manos y escribió a las gentes de los alrededores invitándolos a sumár
sele, haciéndoles brillantes promesas y excitando su codicia, hasta el
punto de que aceptaron su propuesta los habitantes de aquella región
y fueron a unirse a él una multitud de ellos. Se creció así hasta enviar
misivas a los moradores de Mérida, Badajoz y Toledo y a los de esta
frontera, los que acudieron con prontitud, llegando a ser tan crecido
el número de sus partidarios que no se sabe de ninguno a quien se
haya unido tan considerable contigente. Se internó en la ciudad de
Zamora que es de las primeras de la Chaliqiya y habiendo atacado
al enemigo lo derrotó en el primer encuentro. Pero después le hizo
traición la gente de esta frontera; mientras él atacaba al enemigo le
abandonaron los soldados y habiéndose concentrado las fuerzas ene
migas contra él, cayeron sobre los que le quedaban y fueron muertos
él y hasta el último de los suyos. Había ocupado este personaje en
el ánimo de sus partidarios un puesto de gran distinción. Me ha refe
rido mi tío, testigo presencial de la expedición, que cuando ordenaba
sus huestes en orden de batalla les hacía observaciones y si veía que
había algún hueco en alguna de sus filas indicaba que lo llenaran y
se volvía a su sitio. Sus órdenes eran ejecutadas sin replicar, dice, y
me contó uno de los habitantes de Muneza: A raíz de la partida del
pretendiente Ibn Al-Qitt se nos presentó un hombre vestido de lana,
caballero en un pollino y calzado de esparto; le preguntamos: "Quién
eres tú? Séate Alá misericordioso", y contestó: "Soy Abú Ali AlSarrach", hirió luego el lomo de su jumento y se encaminó hacia la
parte de Córdoba. Su mismo deseo le perjudicó. Dice 'Isa: Muhámmad ben Hixam, apodado el Gato, era abuelo
de este rebelde Ahmad, hermoso de rostro. De él dijo Ibn Abi Ayub:
"Cosa la más peregrina que jamás se oyó: dicen que una gacela tiene
por padre a un gato. Oh, Señor mío, te han ceñido la espada, pero
te caerían mejor unos pendientes y un mirt". De Muman el poeta
(*) Signe en el Muqtabis a los pasajes coya versión inédita del mismo Melchor Antitña
he reproducido en La España musulmana según los autores islamitas y cristianos
medievales, I, págs. 248-253.
— 35 —

�es la siguiente composición en la que halaga a Ibn Al-Qitt, dirigiendo
la palabra a Mansur el Maganí: "Decid a Mansur Abú Nasir: por el
plectro y por la cuerda, ¿es que no has juzgado hoy al hijo del apo
dado Gato superior* a la luna llena? Ninguna criatura mejor que él
ha creado el Dios clemente. ¡Oh Abú Nasir! ¿No es por él por quien
la tribu de Quraix ha dado las diez vueltas en torno a la Caaba en
su tiempo? Como si en sus ojos tuviera (fuego) produce encanta
miento cuando mira.
Hace mención Mu'awiya ben Hixam, el Sapientia, de este Ibn AlQitt en su "Libro que trata de las Genealogías" y dice: Este Abu-1Qasim Ahínad ben Mu'awiya ben Hixam ben Mu'awiya, hijo del emir
Hixam hijo de Abd Al-Rahman ben Mu'awiya era del número de los
que se aplicaban a la ciencia, al estudio de la astrología y al conoci
miento de la astronomía. Estaba dotado, además, de un espíritu
pronto y dispuesto. Se levantó en tiempos del emir 'Abd Allah ben
Muhammad cuando reapareció la guerra civil, reclamando el trono y
manifestando el pensamiento y deseo ardiente de hacer la guerra santa.
Marchó por tierras del centro, recorrió los distritos habitados por
bereberes, mostrándoles la austeridad e invitándolos a la guerra santa
contra los infieles. Gran multitud de bereberes del centro y del occi
dente, de Toledo y Talavera, acudieron a agruparse en torno de él.
Con ellos penetró en Chaliqiya dirigiéndose a la ciudad de Zamora,
a ella perteneciente. Sucedía esto el año 88 y ocupaba el solio de la
Chaliqiya a la sazón Adefonso, hijo de Ordoño. A este monarca y a
los cristianos que se le habían unido puso sitio en Zamora durante
tres días, pero luego desertaron los jefes bereberes y le abandonaron.
No obstante él persistió firme en el ataque al tirano acompañado de
los valientes que le quedaron, hasta que fue muerto al cuarto día y sus
soldados fueron exterminados, excepto unos pocos que le sobrevivie
ron. Dice que era este Ahmad un hombre superior en mérito entre la
gente de bien y de bello aspecto.

— 36 —

�ESTUDIOS EN TORNO AL ORIGEN DEL ESTADO ORIENTAL
(Trabajos del curso de investigación que sobre el tema desarrolló el profesor
Edmundo M. ISarancio en la F. de Humanidades y Ciencias durante el año 1946).

ADVERTENCIA
Cuando en 1945, desempeñamos por iniciativa del Dr. Eduardo
Acevedo —que nos otorgó entonces, como todavía hoy lo hace, su más
decidido apoyo por nuestros trabajos históricos— una misión en los
archivos de Buenos Aires, para la fijación de fuentes de interés para
la historia de Artigas, pudimos compulsar en el Archivo General de
la Nación de esa ciudad una serie de probanzas que autorizaban
pensar la posibilidad de que el armisticio de octubre de 1811 fir
mado entre Buenos Aires y -Montevideo, al dejar al pueblo oriental
librado a sí mismo y determinar las primeras reuniones de orientales,
había dado origen al estado oriental. Con esta idea corroborada por
algunas fuentes editas, abordamos en el año 1946, en un curso de la
Facultad de Humanidades y Ciencias, el estudio del tema, con el firme
propósito de realizar los trabajos sin que pesara en nuestro criterio,
ninguna idea a priori a la cual tuviéramos luego que acomodar los
datos procedentes de la investigación. Este género de procedimientos
no arraiga con nuestra particulares convicciones sobre la historia como
disciplina científica. .
Las indagaciones se proyectaron pues, con el ánimo dirigido a
estar con todo rigor a lo que de ellos resultara, — exponiendo las
fuentes, procediendo a su análisis y sacando las conclusiones a que ra
zonablemente pudiera llegarse. — Con ello se pretendió también, dar
a los alumnos del curso, una enseñanza sobre métodos. En base a
estas directivas se iniciaron, por los estudiantes del curso, varios tra
bajos, algunos de ellos se terminaron, otros quedaron inconclusos, no
por falta de capacidad o voluntad de los autores, sino por otras ra
zones, que no son del caso consignar pero a la que no es ajena la
carencia de espíritu de colaboración que se halló en los encargados
de custodiar materUdes cuya consulta era necesaria.
Por ello se publican por ahora, luego de pacientes investigaciones
en repositorios nacionales y extranjeros, bajo el título de "Estudios
en torno al origen del Estado oriental", tres trabajos que componen
una serie orgánica.
El primero se refiere a las relaciones entre Montevideo y Buenos
— 37 —

�Aires durante el último virreinato que culminaron con el armisticio
de octubre.
El segundo es un breve capítulo sobre las primeras asambleas de
orientales del que, por su jerarquía se ha omitido, el examen de la
doctrina que más adelante explicó y justificó la formación del estado
oriental en la última de ellas, lo cual se hace en el tercer trabajo.
Se constituye éste por la versión de las clases dictadas durante el
curso de 1946, modificadas solamente con el fruto de investigaciones
realizadas^ en su parte final y provista del aparato erudito pertinente.
Al darla a la imprenta no se ha querido variar fundamentalmente
el estilo para no quitar a la exposición su carácter docente, aspecto de
ella que nos interesa evidenciar.
Deseamos por último, que quede constancia de nuestro agradeci
miento por las facilidades que se nos dieron en el Archivo General
de la Nación Argentina de Buenos Aires, y en el de Montevideo.

E. M. N.

— 38 —

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                <text>Durante medio siglo había resistido Alfonso II el Casto las más feroces acometidas de los ejércitos musulmanes en las abruptas montañas de Asturias, Alava, Castilla y Galicia. Vencido a veces y a veces vencedor,  había  al cabo  conseguido  salvar  la  independencia  de  su reino, que se extendía  a la sazón  a lo largo  de la costa cantábrica,  apoyado en el mar y con la cordillera cántabro-pirenaica  a guisa de muralla. Poco después de su  muerte  (842)  Ramiro y Ordoño fortificaron algunas plazas al sur de los montes, para proteger los posibles caminos de acceso al embrión de España, todavía serrano. Hasta el año 883 fueron las nuevas fronteras del reino  de Asturias repetidamente atacadas por  las huestes  sarracenas. Pero la anarquía  que estalló en el  Al-Andalus  en  los  últimos  decenios  del  siglo  IX  permitió   a Alfonso III defender la raya  del Mondego,  del Duero y del Arlanza y ocupar  y colonizar  las tierras situadas al norte  de esa línea fronteriza.</text>
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                    <text>CARLOS E. PRELAT

Orientación Epistemológica de la
Física Actual
Hace ya bastante tiempo que los hombres de ciencia que dedican
parte de su actividad intelectual a meditar sobre los problemas que
plantea la consideración epistemológica de los fundamentos de las
distintas disciplinas científicas, han adoptado una posición prudente
y modesta frente al alcance ontológico de los conceptos que utilizan
en la "búsqueda de la verdad" dentro del dominio de su propia espe
cialidad. Ya en los comienzos del siglo actual, Pierre Duhem, en su
obra La Théorie Physique, considera que el papel primordial de la
Física no es el de explicar sino el de representar de una manera con
veniente un conjunto de leyes experimentales. Según este autor, la
función más importante de la teoría física es la de clasificar hechos,
no explicarlos. Cree encontrar en la evolución de la Física pruebas
concluyentes en favor de la tesis de que las pretendidas explicaciones
no han contribuido prácticamente nada al progreso de la Ciencia,
mientras que el aporte de lo que denomina teorías abstractas (no ex
plicativas) es enorme. Opina Duhem que con esto se independiza la
Física de toda escuela metafísica, quedando así incólume frente a los
vaivenes azarosos de las concepciones ontológicas, mientras que si se
enrolase en una escuela filosófica cualquiera, correría el riesgo de ser
arrastrada en la caída de ésta que Duhem reputa inevitable, cualquiera
sea la escuela de que se trate.
La posición de Duhem, compartida por muchos físicos, conduce
a una primera disminución de las pretensiones de las ciencias físicas
de alcanzar la "verdad" como resultado de sus investigaciones.
Del análisis hecho por los hombres de ciencia, cuyas ideas coin
cidían más o menos con las de Duhem, surgió una Física con funciones
limitadas a ser a) económica, desde el punto de vista intelectual
(E. Mach), b) una clasificación natural de hechos y leyes, y c) un
instrumento de predicción (esto es, "devanecer Fexperience"). Con
estas funciones la Física resulta ser, de todos modos, útil y tiene dere
cho a ocupar un lugar en la cultura humana. Pero el propio Duhem
cree que "bajo las apariencias sensibles que nos revelan nuestras per
cepciones hay una realidad, distinta de estas apariencias". Esta creen-

�cia no la sostiene en cuanto físico, sino en cuanto filósofo de la escuela
peripatética, a la cual pertenece, entre otros motivos, por razones
confesionales. Como no se puede separar en un hombre el físico del
filósofo, en definitiva el papel modesto asignado a la Física es mera
mente una cuestión de clasificación de problemas. Para Duhem, y
para los físicos de su época, quedaba, detrás de las apariencias
sensibles, una realidad, trascendente, es cierto, a la Física; pero una
realidad al fin.
Desde la aparición de la Théorie Physique hasta el momento ac
tual ha pasado mucha agua por debajo de loa puentes, agua que ha
arrastrado bastante de lo que había quedado de los ataques del análisis
epistemológico al realismo ingenuo. Así, en un libro reciente (The
Phylosophy of Physical Science) Sir A. Eddington ha hecho una
confesión de modestia, en nombre de la Física, al definirla como el
conjunto de conocimientos que una persona que vive en la actualidad
y piensa correctamente acepta como del dominio de la ciencia física y
sobre esta definición, tan precaria, basa la de universo físico, el cual
ae limita en la concepción eddingtoniana, a se^ el mundo descrito por
el conocimiento física, ya que éste tiene la forma de la descripción
d^ n mundo.
¿A qué se debe este ir restando "objetividad", "realidad", "ver
dad" a la ciencia que puede co^siderarse, sin disputa alguna, como
1 más perfecta de las ciencias experimentales, es decir, aquélla que
sirve de modelo a las demás? Creo que The Nature of Physical Theory
de P. W. Bridgmaa es una de las posibles contestaciones a esta
pregunta,
Cree el autor que el principal incentivo, que ha guiado a los
críticos de la Física en la época actual ha sido el descubrimiento,
hecho al estudiar las razones del éxito del principio de la relatividad
restringida, de que muchos de nuestros conceptos fundamentales ante
riores y maneras de pensar que constituyen nuestra herencia mental
eran inadecuadas para encarar, con probabilidades de éxito, los pro
blemas que presentaban las situaciones creadas por una Física cuya
dominio se iba ampliando de una manera considerable. Se trató
entonces de fundar las ciencias experimentales de manera que eso no
pudiera volver a ocurrir, es decir, se procuró dotar a la Física de
métodos lo suficientemente seguros y elásticos como para que cualquier
nueva ampliación 'del dominio de la misma no hiciese necesaria una
revisión destructora, de sus fundamentos. Uno de los caminos a seguir
consistía en ver qué. diferencias había en la manera de proceder de la
Física relativista y.la anterior a ella, con el objeto de encontrar en
cuál de esas diferencias residía la causa del éxito de la primera.
Esa comparación condujo al resultado de que la diferencia esencial
entre los métodos relativistas de definir conceptos y enunciar leyes y
conclusiones y los correspondientes de la Física prerrelativista, con
sistía en que mientras e^tá última utilizaba supuestos conocimientos
intuitivos como los de ti^mpo y espacio, la Física relativista bagaba
sus definiciones en operaciones realizables. Así, por ejemplo, el ticm.
— 14 —

�p.o absoluta, para Newton, es el que fluye uniformemente con inde
pendenci^ de los sucesos materiales; en cambio par^ Ein.stein el tiempo
es una variable q^e figura en ^uestras, ecuaciones y cuyos valore
numéricos son los resultados de operaciones reali^adas con relojes a
mecani^mos equivalentes y no hay nada, que pueda, llamarse tiempo,
fuera de este cpncepto. "operacional",
Se impuso, pues, la conclusión de que si se deseab^ despojar a
los fundamentos de la Física de toda característica que los hiciese
perecederos debían establecerse todos los conceptos de moda qu^ tu^
viesen significada exclusivamente en términos de operaciones reali
zadas o realizables. Se crea así una escuela, dentro de la Física, a Ja
que da el nombre de operacional, escuela a la que pertenece Bridginan.
Ño puede dejarse de ver en ella un cierto matiz pragmático, ya qu^
actuamos sobre el "universo físico" mediante operaciones y tendrán
éxito, en nuestras tentativas de adaptarnos a dicho universa y de adán*
tarlo a nosotros, cuando lo conozcamos, precisamente, en términos de
las operaciones que realizamos a debemos realizar para. ello. Par otra
parte, la justificación última del método operacional es su éxito en
la solución de los problemas que nos, plantea la Física en cuanta
actividad.
Provista con el poderosa escalpelo que es, según parece, el método
operacional, se lanza Bridgma^ a estudiar la anatomía, del conocí
miento físico.
Considera, en primer término, que el hombre, para encarar su
experiencia posee, entre otros, dos instrumentos: el lenguaje y el
pensamiento. Dedica el autor a esos instrumentos una atención espe
cial. A pesar de ser el lenguaje una de las más grandes invenciones
de la humanidad, presenta algunos inconvenientes, desde el punto de
vista operacional. En primer lugar, se utilizan a menudo formas de
expresión aparentemente equivalentes, por ejemplo, "veo un caballo"
y "hay un caballo". La primera describe la experiencia directa, vivida
y cambiante, la segunda ^'congela" la actividad y la sustituye par una
"osa estática que na se presenta en nuestra experiencia directa". Ne
experimentamos ^cosas"; éstas son creadas por el lenguaje. Operacionalmente, pues, es superior la primer forma a la segunda.
La afirmación de que ciertos modos de expresión "congelan" la
actividad, conduce a considerar un segundo aspecto del lenguaje. Se
pretende que entre el lenguaje y la experiencia existe una correspon
dencia. Aun cuando dicha correspondencia se pueda establecer de un
modo aproximado está lejos de ser satisfactoria. "Sin embargo, tiene
significado inquirir cuáles son los detalles del proceso mediante el
cual se establece dicha correspondencia en un caso particular cual
quiera. Así, por ejemplo, ¿qué hago para asegurarme que relaciono
con la palabra manzana el aspecto de la experiencia que otra per
sona desea que yo le haga corresponder? La otra persona puede, si
así lo desea, darme una definición de manzana, como una fruta dotada
de ciertas propiedades; pero si trato de asegurarme a mí mismo'que
he establecido una correspondencia correcta de la palabra frnta y

-15-¡g; "

�de los otros términos de la definición, me encuentro en el punto de
partida". Esta situación se produce porque los procedimientos median
te los cuales se establecen las correspondencias en virtud de las que
el lenguaje tiene significado, no pueden ser descritos en términos del
lenguaje: se basan en la observación (experiencia), el uso (actividad)
y la verificación. Pero así y todo, el lenguaje es inadecuado para des
cribir las situaciones que presenta la experiencia, pues el lenguaje
es necesariamente limitado en sus palabras, de modo que a una pala
bra corresponde todo un conjunto más o menos preciso y más o menos
bien delimitado de experiencias. Puede afirmarse que es probable que
no usemos dos veces seguidas la misma palabra (sobre todo tratándose
de verbos) para describir experiencias idénticas, pues es poco pro
bable que se presenten dos experiencias idénticas. De modo, pues, que
cualquier descripción de experiencias vividas, mediante el lenguaje,
es inevitablemente imperfecta, en cuanto a la correspondencia entre
lo descrito y la descripción.
Estas limitaciones inherentes al lenguaje se presentan también en
el pensamiento. A este propósito, dice Bridgman, utilizando el ejem
plo de nuestros razonamientos en los que interviene el concepto de
tiempo: ^El tiempo del matemático es un continuo unidimensional,
que se extiende hacia atrás y hacia adelante hasta el infinito negativo
y positivo, siempre homogéneo y cuyo origen puede situarse en cual
quier punto arbitrario. El tiempo del matemático parece haber pene
trado de un modo tan profundo en la manera de pensar de la civili
zación moderna que aparentemente casi siempre pensamos en el
tiempo como en una secuencia ilimitada monodimensional con todo
el pasado de un lado y el futuro del otro, separados por el presente
que se mueve continuamente desde el pasado hacia el futuro. ¿Qué
cosa más distinta que esta concepción, del tiempo de la experiencia,
aprehendido con su verdadera naturaleza no sofisticada, que consiste
en una abigarrada sucesión de recuerdos que culminan en un presente
inanalizable, siempre en eclosión?" (1). Una consecuencia de esta
manera de considerar el tiempo es una contradicción entre lo que
podría denominarse nuestra creencia instintiva del encadenamiento
causal del futuro con el pasado y el presente con "nuestro reconoci
miento simultáneo de que el futuro sólo puede ser aceptado indepen
dientemente del hecho que puede presentarnos una ruptura con el
pasado". No cuesta mucho reconocer a esta contradicción una gran
importancia científica, pues en ella está en juego el principio de cau
salidad.
En definitiva no existe la pretendida correspondencia entre nues
tro pensamiento y la experiencia.
No queda mejor parada la Lógica, en sus funciones de una de
las "estructuras complejas que el pensamiento y el lenguaje constru(1) Es interesante señalar a este respecto, como lo hace el autor, qne los griegos, con
trariamente a lo que hoy imaginamos nuestra relación con el tiempo, se consideraban de
espaldas al futuro y el tiempo les llegaba desde atrás, por encima de los hombres. Es como
si en un tren, de espaldas hacia la locomotora que lo arrastra, fuésemos contemplando el
paisaje que se va presentando de ^atrás^.
— 16 —

�yen en sus tentativas de hacer inteligible la experiencia". Se pretende
que las conclusiones de la Lógica están investidas de una certeza
absoluta, es decir, que no podría ser de otro modo que el indicado
por esas conclusiones. ¿Cómo puedo asegurarme de que ello es así?
Aplicando reglas y realizando ciertos ensayos. Pero, ¿cómo sé que
aplico correctamente las reglas y que realizo correctamente los ensa
yos? Con preguntas como éstas llegaríamos a la necesidad de una
serie ilimitada de ensayos. Todo lo que podemos afirmar, si deseamos
evitar círculos viciosos, es que con ciertos procedimientos, llegamos
a una certeza no absoluta, sino más o menos probable.
Para Bridgman, la Lógica es un juego que debe jugarse siguiendo
ciertas reglas que debemos admitir implícitamente y que no pueden
ser verificadas por la experiencia. Del análisis que hace el autor de
los principios en que se basan esas reglas puede servir de ejemplo el
del principio del tercero excluido. Este principio se enuncia a menudo
en la forma: una cosa es A o no A. Si este principio tiene algún sig
nificado operacional y no es una mera tautología, debe implicar algo
análogo a lo siguiente: Se me da un objeto. Ciertas operaciones reali
zadas de cierto modo, dan un resultado que me conducen a afirmar
que el objeto tiene la propiedad A. Otras operaciones realizadas de
acuerdo con reglas preestablecidas me conducen a afirmar, en base
a ciertos resultados, que el objeto tiene la propiedad no A. El princi
pio del tercero excluido afirma que necesariamente una y sólo una
de las operaciones mencionadas da resultado positivo. Se trata, como
se ve, de una afirmación de carácter general, respecto de los resultados
de dos series de operaciones. Ahora bien, si esas operaciones están
definidas de tal modo que una de ellas consista en observar un resul
tado negativo de la primera, cuando tenga sentido el afirmar que
siempre se obtiene un resultado positivo o negativo (nunca dudoso);
el principio mismo del tercero excluido no es otra cosa que una tau
tología. Pero, si deseamos escapar de la tautología no es fácil encontrar
reglas para establecer la conclusión A o la no A relacionadas de tal
modo que aseguren automáticamente la corrección del principio del
tercero excluido. Supongamos que deseamos aplicar el principio al
caso de objetos físicos. Si afirmo que una manzana es verde o es no
verde quiero significar que al determinar el "centro de intensidades"
de la luz reflejada por la manzana encuentro que está comprendido
entre 5200 A y 5600 A por ejemplo, o está fuera de dicho ámbito
espectral de longitudes de onda. Esto tiene un significado operacional
claro, siempre que disponga de aparatos lo suficientemente precisos
para ello. Pero sabemos que, debido a los errores inevitables en toda
observación, puede suceder que no podamos contestar en ningún sen
tido a los requerimientos del principio del tercero excluido en el caso
planteado.
Después de analizar, en general, la inaplicabilidad del principio
del tercero excluido a la importante afirmación: este juicio es verda
dero o es falso, analiza un caso interesante de las Matemáticas. Se trata
de la célebre cuestión siguiente: "En algún lugar del desarrollo, en
— 17 —

�numeración decimal, del número ir aparece la secuencia de dígitos
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9". De este juicio no puede afirmarse que sea ni
verdadero ni falso, pues la verdad del mismo quedaría operacionalmente demostrada si al prolongar suficientemente el desarrollo apa
reciese la secuencia mencionada. En cambio, la falsedad de la misma
se establecería demostrando que la suposición de que dicba secuencia
aparece conduce a contradicciones. Aun cuando esta última conclusión
puede conducir a un círculo- vicioso, hasta ahora no se ha podido
demostrar de modo alguno que a la afirmación de la aparición de la
secuencia 0123456789 le es aplicable el principio del tercero
excluido en la forma "es verdadero o es falso". Algo análogo sucedió
con la propiedad del número ir de ser trascendente o no. La afirmación
de que es trascendente resultó verdadera en el año 1881. Antes de
dicho año no podía decirse que era verdadera ni que era falsa. Claro
que se podría argumentar que cada una de las afirmaciones que esta
mos discutiendo son verdaderas o falsas (es decir, les es aplicable el
principio del tercero excluido) independientemente de que sepamos
si lo son. Pero, no olvidemos que Bridgman es un operacionalista y
para él carece de sentido todo lo que no lo tenga operacionalmente.
No hay o no había operaciones cuyos resultados conduzcan o condu
jesen a afirmar la verdad o la falsedad de las proposiciones; para los
operacionalistas esa situación se describe diciendo que el principio
del tercero excluido no es aplicable a esos casos.
Otra razón por la cual la Lógica puede no ser aplicable "in dealing with experiencie" es precisamente la falta de correspondencia ya
señalada entre el lenguaje y el pensaminto por una parte y la expe
riencia por otra. La no fijeza de los significados de los mismos térmi
nos utilizados en un silogismo puede conducir a situaciones que hacen
de la Lógica un sistema inaplicable, en general.
El estudio de la Matemática, rama de la Lógica, lo conduce a
analizar el concepto de existencia tal como se utiliza en aquella cien
cia. Cuando no se puede demostrar algo en Matemática, por ejemplo
la posesión de una dada propiedad por un cierto número, se cree que
dicha propiedad existe o no existe, pues se considera que hay un
método posible destinado a probar una de las dos afirmaciones, aun
cuando dicho método no se conozca. Cree ver Bridgman en esto, una
característica de la manera de pensar de los matemáticos. Para ellos
puede existir lo que es posible. "¿Cuál es el significado operacional
de las palabras posible y existir? ¿Se aplican a todos los casos
y con qué precisión y rigor?". Supongamos que se quiere averiguar
si existen números impares cuyo cuadrado sea par. Lo primero que
se hace es ensayar varios números impares; si aparecen algunos, dota
dos de dicha propiedad, se los exhibe y se contesta afirmativamente
a la cuestión planteada. En este caso la noción de existencia está
vinculada con la "exhibición" del número. Pero, si nuestros ensayos
son infructuosos, procuraremos demostrar que la suposición de que
tales números pueden exhibirse no conduce a ninguna contradicción.
En caso de tener éxito en nuestro empeño, diremos que esos números
— 18 —

�no existen. Aquí la existencia está vinculada a la no contradicción,
es decir, admitimos tácitamente que no se puede exhibir nada contra
dictorio consigo mismo. Pero si no podemos demostrar esto último
procuraremos demostrar que la suposición opuesta a la que deseamos
demostrar conduce a contradicciones, y si podemos hacerlo artibuímos
la categoría de existencia a los números en cuestión. Es evidente que
se trata de tres clases de existencia distintas desde el punto de vista
operacional. En particular, la última de las clases es de aplicación
difícil y peligrosa. En efecto, se basa en que la circunstancia de que
la suposición de que un objeto posee la propiedad A y la de que posee
la propiedad no A comprenden todos los casos posibles, es decir, no
existe una tercera posibilidad. Esto, aun cuando en Matemática es
casi siempre posible decidir entre A y no A, en la Física puede con
ducir a resultados muy precarios.
Pero puede darse el caso que no se pueda llegar a afirmar ninguna
de las tres clases de existencia anteriormente citadas. Podemos suponer
la existencia de un ente sin la posibilidad de exhibirlo, ni de demos
trar que su exhibición no conduce a contradicciones, ni que la de un
ente con propiedades opuestas conduce a contradicciones. En este
caso, lo único que se exige es que la supuesta existencia no conduzca
a contradicciones. Si este es el caso, ¿qué hacemos con el ente? Obra
mos como si existiera, le damos un símbolo que manejamos como si
fuese un símbolo de algo que existe y es probable que la generación
que nos siga se olvide de cómo se ha originado el concepto y le atri
buya existencia como a cualquier otra cosa. En resumidas cuentas,
habríamos inventado o creado un concepto (1), cuya razón de ser
es la utilidad en la resolución de los problemas de nuestra adaptación
al mundo físico y de la adaptación de éste a nosotros. ¿No es ésta,
en el fondo, la causa por la cual atribuímos existencia a las mesas, a
las nubes y a las estrellas? Esos objetos no nos son "dados" por la
experiencia directa. La suposición de que existen ha resultado ser
conveniente y la hemos heredado como un hábito mental. Llega en este
análisis Bridgman a la siguiente conclusión sorprendente: "La exis
tencia es un término que supone el éxito de ciertos recursos", inven
tados con el objeto de resolver problemas planteados por el medio
ambiente. "En una palabra, es el significado operacional del término
existencia". No puede darse quizás un concepto de existencia más des
provisto de implicaciones ontológicas.
Pero, justamente, este criterio operacional de existencia conduce
al abandono de los entes que "existen" cuando dejan de ser apropia
dos. Así, por ejemplo, los conceptos de número, espacio y tiempo
parecen fracasar en la descripción de lo que sucede dentro del átomo.
Entonces, debemos abandonar dichos conceptos cuando estudiamos
problemas del interior del átomo; es decir, ni los números, ni nuestro
espacio, ni nuestro tiempo, existen en el microcosmos atómico.
1) Sir. A. Eddington afirma que J. J. Thomson no "descubrió" el electrón sino qne
lo "creó", lo cual, según el propio Eddington, no disminuye en nn ápice el mérito de Thomson
en esta cuestión. (Phyloiophy o) Physical Science).
— 19 —

�La conclusión a la que llega Bridgman después de considerar la
Matemática en sus relaciones con la Física es la siguiente: "la Mate
mática es, en último análisis, una ciencia experimental, pues la no
contradicción no puede ser demostrada, sino sólo postulada y verifi
cada por la observación. Además, la Matemática utiliza el recurso de
prácticamente toda actividad mental superior: descomponer la expe
riencia en haces estáticos". "Por lo tanto, no podemos anticipar un
éxito completo a la Matemática en la solución de las situaciones que
presenta la experiencia".
Pero, todo el análisis hecho hasta aquí tiene por objeto servir de
introducción al problema fundamental que preocupa al autor, esto es,
la naturaleza de las teorías físicas, y aun cuando en todo lo anterior
existan atisbos de ese problema, su planteo explícito comienza en el
estudio de las aplicaciones de la Matemática a la Física. Sostiene, en
primer lugar, que las ecuaciones matemáticas deben ir acompañadas
siempre de un texto que indique cómo aplicarlas y sus limitaciones,
pues esto no puede estar contenido en la ecuación misma.
Trata a continuación la importante cuestión de los modelos ma
temáticos que se utilizan en Física. Según Bridgman, esos modelos se
originaron así: para poder plantear matemáticamente cuestiones vincu
ladas con el mundo físico se crearon los modelos físicos, sustitutos
simplificados, susceptibles de tratamiento matemático, de los sistemas
que se estudiaban. Estos modelos estaban sujetos a la condición de
que entre ellos, y los sistemas físicos representados, hubiese una co
rrespondencia. Así, por ejemplo, en la teoría cinética de los gases,
se hacía corresponder a cada molécula del gas real un punto material,
dotado de ciertas propiedades. Una vez en posesión del modelo físico
se hacían corresponder símbolos apropiados a los elementos de dicho
modelo, con lo cual se tiene el modelo matemático. Cuando los físicos
aplicaron a todo este proceso el criterio de que una correspondencia
de una correspondencia es también una correspondencia, comprendie
ron que en ese proceso había un paso de más. Se trató entonces de
hacer corresponder símbolos, directamente con el sistema físico. Eso
es precisamente lo que hizo Dirac; la Física, en general, en la actua
lidad tiende a los modelos matemáticos. A pesar de que éstos sirven
para resolver todas las cuestiones que pueden resolver los modelos
físicos y quizás otras que éstos no pueden resolver, se tiene la impre
sión de que con ellos se "ha perdido algo" que se tenía con los mode
los físicos. En efecto, todo modelo físico era, al mismo tiempo que
un instrumento de trabajo, una "explicación", imperfecta, incompleta
y a veces enteramente inapropiada; pero era al fin una "explicación".
Con los modelos matemáticos esas explicaciones desaparecen por com
pleto. Así, por ejemplo, explicábamos las propiedades de los gases
por medio de los modelos físicos cinéticos (moléculas puntuales que
chocan elásticamente, etc.) pero no podemos explicar nada ni conce
bir una explicación del mismo si nos limitamos "al modelo puramente
matemático que consiste en el primero y segundo principios de la
Termodinámica y funciones características de ambos...". Pero los
— 20 —

�modelos físicos tienen inconvenientes serios frente a los matemáticos.
En primer lugar, las estructuras físicas imaginables no son ni apro
ximadamente tan numerosa ni variadas como las estructuras mate
máticas, de modo que entre éstas podemos encontrar alguna que co
rresponda mejor con cualquier sistema físico que deseemos estudiar.
Además, hay tipos de problemas que se hallan tan alejados de la
experiencia ordinaria que es imposible hallar correspondencia entre
alguna estructura de ésta y los conceptos del problema que se desea
estudiar, y todo modelo físico tiene que ser susceptible de ser conce
bido en términos de la experiencia ordinaria. Así, por ejemplo, en el
dominio del átomo, el espacio, el tiempo y la identificabilidad, pier
den sus significaciones habituales y no es posible, por lo tanto, idear
ningún modelo físico del átomo. De aquí que la Mecánica ondulatoria
con sus modelos puramente matemáticos, está siendo muy útil en el
estudio de los fenómenos atómicos. Una exigencia importante de los
modelos matemáticos es que en su construcción sólo figuren cantida
des intrínsecamente mensurables. Esta exigencia condujo a Heisenberg
a sustituir en el modelo atómico de Bohr las órbitas electrónicas
(inobservables) por las frecuencias (observables) emitidas cuando un
electrón "salta" de una órbita a otra. Dentro de los inconvenientes de
los modelos matemáticos se encuentra el derivado del hecho de que
las ecuaciones matemáticas no contienen nada que limite su aplicabilidad, con lo cual los símbolos utilizados dejan de corresponder en
aspectos importantes con lo representado. Por ejemplo, en la ecuación
que describe matemáticamente la caída libre de un cuerpo no hay
nada que impida automáticamente dar al tiempo que figura en ella
valores de 10 10 seg. y 10 +10 seg., por ejemplo, siendo que
dichos tiempos no tienen correspondientes operacionales en el mundo
físico. En esos casos, la ecuación daría espacios recorridos que no
tienen ningún significado físico. La solución de estas dificultades está
en indicar en el texto, que necesariamente acompaña a la ecuación,
en qué casos no es válida. Así, por ejemplo, hay ecuaciones de electro
dinámica que son válidas fuera del electrón, pero que deben ser susti
tuidas por otras para el interior del electrón. Esta manera de usar el
texto parece ser resistida por muchos físicos que ven en el uso de dos
o más conjuntos de ecuaciones para describir lo mismo, aplicables uno
u otro según las circunstancias un procedimiento "artificial", esto es,
incorrecto. Pero, fuera de la cuestión elegancia, ya que es más elegante
usar un solo conjunto de ecuaciones para todos los casos, parecería
ser como que los físicos hiciesen la suposición implícita de que la
formulación matemática "existe realmente". Veremos más adelante
cuál es el valor de esa suposición.
La teoría de la relatividad también ha planteado en la Física
algunas cuestiones de interés del tipo de las consideradas por Bridgman en esta obra. Veremos algunas de ellas. Para que tengan sentido
muchas de las conclusiones de la teoría mencionada es menester que
se pueda determinar en dos sistemas de coordenadas que pueden estar
en movimiento el uno respecto del otro la ligada a un cierto punto
— 21 —

�de la misma señal. Ahora bien, ¿tiene siempre significado hablar de
la misma señal luminosa? Puede suceder que lo que para un obser
vador vinculado a uno de los sistemas es una sensación luminosa verde,
para el otro e3 una sensación térmica en la piel (1) y sin embargo
se trata de atribuir "la misma" a ambas "señales". Se presentan difi
cultades análogas en el caso de querer atribuir identidad a partículas
observadas desde ambos sistemas. Concluye Bridgman: "Me parece
que la existencia de esta propiedad de "identidad" (atribuida a dos
partículas o a dos sucesos observados desde distintos sistemas) sólo
es plausible en base a una creencia implícita en una "realidad" subya
cente que tiene un carácter metafísico y a la que no encuentro manera
de darle una significación operacional clara". La suposición de que
dos observadores siempre puedan observar un hecho y reconocer que
es el mismo resulta aun más insostenible en el dominio de los fenó
menos microscópicos. Si se aplica la teoría de los fotones, dada la
naturaleza "corpuscular" de éstos, el fotón que entra a un telescopio
no es el mismo, ni tiene ninguna relación directa con el fotón que
penetra a otro telescopio, y como lo que observa el astrónomo es una
consecuencia de la entrada de fotones a su telescopio, dos observadores
no pueden, en estas circunstancias, observar el mismo hecho.
Volviendo a los modelos matemáticos, cuya consideración dejamos
trunca anteriormente, añadiremos que el descubrimiento de que exis
ten limitaciones insalvables a la precisión inherente a las mediciones
físicas ha llevado a la conclusión de que son posibles muchos modelos
matemáticos de un mismo sistema, pues si la legitimidad de esos
modelos exige mediciones cuya exactitud debe ser superior a la que
se puede alcanzar, no hay manera de decidirse por uno o por otro
de los modelos propuestos. Esto conduce, según Bridgman, a la con
clusión de que "... debe modificarse el concepto de realidad física
en el dominio de las construcciones que se hallan más allá del límite
de las mediciones exactas y en particular debe eliminarse de dicho
concepto la connotación de unicidad". Choca a toda mente clásica y
no hecha a las cosas de la Física de nuestros días esta sugestión de
que la realidad no es única. Pero los físicos actuales utilizan, sin in
mutarse, para un mismo sistema diversos modelos matemáticos posi
bles, según convenga, es decir, según la mayor o menor utilidad que
pueden prestar. Esta actitud ha hecho decir a Sir William Bragg que
parece como que estuviésemos obligados a utilizar la Mecánica clásica
los Lunes, Miércoles y Viernes, y la Mecánica ondulatoria los Martes,
Jueves y Sábados. La situación es más aguda, pues debemos utilizar
ambas mecánicas, a veces simultáneamente. La contestación de Bridg
man a Bragg es que se trata de una necesidad de procedimiento.
Llegados al final de este espigar en la interesante obra de Bridg
man, a quien se ha otorgado recientemente el premio Nobel de Física,
podemos entender por qué ha ido desapareciendo de esta ciencia toda
"objetividad", "realidad", "verdad", en el sentido clásico. En efecto,
cualquiera sea el juicio que merezca, en general, la obra comentada
(1) Esta posibilidad es una consecuencia del bien conocido "efecto" Doppler.
— 22 —

�y aun la posición epistemológica de su autor, es indudable que con lo
comentado por nosotros, que se refiere casi totalmente a situaciones
en que se encuentra el físico actual, basta para demostrar que las
razones que han conducido al abandono de esas nociones tan caras al
realismo ingenuo y hasta a algunos de sus críticos, no son una posi
ción filosófica particular, sino pura y exclusivamente razones de co
modidad y utilidad: esas nociones eran impedimentos para el pro
greso de la Física, ya que eran inadecuadas "to deal with experience".
Dejándolas de lado, se pudo prosperar aun cuando con ello la Filosofía
se horrorice. Creo que a ésta compete encontrar la forma de salir del
atolladero, sea creando nociones más "adecuadas", sea modificando
de manera conveniente las que han sido arrojadas por encima de la
borda, en ese viaje que es la "aventura del pensamiento" más grande
que conoce la Historia.

— 23 —

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                <text>Hace ya bastante  tiempo  que los hombres  de ciencia  que dedican parte de su actividad intelectual a meditar sobre los problemas que plantea la consideración epistemológica de los fundamentos de las distintas disciplinas científicas, han adoptado una posición  prudente y modesta frente al alcance ontológico de los conceptos que utilizan en la "búsqueda de la verdad" dentro del dominio de su propia especialidad. Ya en los comienzos del siglo actual, Pierre Duhem, en su obra La Théorie Physique, considera que el papel primordial de la Física no es el de explicar sino el de representar de una manera con­ veniente un conjunto de leyes experimentales. Según este autor, la función más importante de la teoría física es la de clasificar hechos, no explicarlos. Cree encontrar en la evolución de la Física pruebas concluyentes en favor de la tesis de que las pretendidas explicaciones no han contribuido prácticamente nada al progreso de la Ciencia, mientras que el aporte de lo que denomina teorías abstractas  (no ex­plicativa) es enorme.&#13;
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                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1947, Año I, Nº 2 : p. 13-23</text>
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                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
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                    <text>}IISTORIA DE LA EUTTURA
23

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�encontrar dentro de si misma observadores veraces y esta
circu¡stancia ayuda igualmente a explicar e1 decreciente interds d.e
ia curva de nuestros viajeros. Pero todo eIIo no toca a buena pa:rte de los iniciales, que es, justarnenter Por estas y otras razonest
ce'paz d.e

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a la que más rgcurrlrét
Esto no quiere decir ctrue piense que haya Que seguirles al pie de
}a iet::a. Porque si ellos ncs juzgaron ¿no tenemos d.erecho, ac3sot
'
a juz¿iar e, nuestros jueces?
?ccorda:: que a veces diic:ron disparates es nenci-onar un pqcado en
nuesiro .caso.venial. Hasta 1a quinta. clácada de1 siglo y e1 pasaje
o.ó cspsñol-es epóstoles de fa i{isr)3.n1,rad ;r nortea:.rericanos cruzados
Cc 1a )enccracÍir, nuestros visitantes no eren ligercs e incurren pocas i¡eces:er..erxor€s dercasi¡'|dc gruesos. Pero decir qu'e todos e lJos
teníen u:r p,u:to Ce .iste, ,"r.r 'berspectj-va" nacional, ioeclógicz, so-ciai es sl-ibia¡.¿¡'.in hecjlo ob-"'i.o y qUe, sin ernbargo, debei tenerse en

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-.,aioi de ca.Ca ur-la d.e sus cpj-niones: Por sobre esto,
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sin'enbargo, muchos esta'¡an 11encs de tics y de nanías y só}o p€recen haberse preocu?ado pc:: reconocer'Las trazas de su.p::cpla n¡¿cién
entre nosotros. Leídos en ccnjLrntc dan una i-mpresi-ón nuy ,lertera i
i.; c,,-l f ¡e.rza intimiCante tr.nli ei e-ecír:t';. n'r:ional , c1 inter is ne-.
cicnai el ias coiecti.¡i¡lades d.e1 todavía hegenénico Occidenter.una
i,:c l:C¡r dr 1:95f,n q';á ;:,:nto e1los inrpregnaba.n a cad¿ ,¡no de los ciudadancstoe ¡..m pals en la instancia de andar pcr e1 m'tmdo. TaI hecho
es casi cáliicarnente notcrio en lós muchos españolcs que nos visitarcn ]r e.,i si-, fachcndosc castjcismo pc:'o.tuLpccó escapan a.á1 1o;.; franceses con su fraseo del espír:i tu latino, y los ingi.)ses, tan orgul]o
sos de su primacía econónica en el pl-ata.
Pero, por 1o menos, }íciCos o prejuiciados no nos adularon, 1o
que no puede decirsc cicrtanente de lp. coniosa literatura suscitaCa
por 1a Argenti-na del Centenario de 1910 ¡r de l-a que algunos de nuestrcs ma'beriales" son mod.estos eapítulos. Eramos d"emasiado rnodestos
y pcbres para'que tal cosa pesara:¡, p.'Li(lue alg,,mos via.jeros no dejaron de sacarnos 1a lengua, Ia ir:*uensa nayoría nos vió con equíta.tiva
simpatía. Lcs que ncs visitaron con d,esprccio fue ,.rn desprec*o que
tsrbién exten,Jieron a nues r&gt;s vecinos, como cuenta de Anatol-e trYance su in&lt;iiscreto secretario Jean-Jacques Brcusson, diciéndo1e en el
yapor d.e Ia carrera que J-os trría a lionterrideor J' después de recol*
dar que sus conferencias de Buenos :\ires habían sido demasia{q 5|1]ín
ticas y encina dc] n*vcl-r Que con:estos ouebloP inpúbqres lÉ.f Que
gt;.etrtta.cara

;G.;
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+"iPerop,..""_r;
plqqlsi.qn€ sino fruslqríaq.
Anatole -Irrance, eue tántos admi-

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:aban por esos años, era un c€,so cspecial
cono sueLe dccirse.

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junto a 1a
a(¡ i;.ág*n física y huriana
dcl.,país._una
¡,r.ti'pal_S. -U]]&amp;
.nroii*""nte
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c';r¿ ndo sainf,;¡'e1¡ recogía
1os nate::ielcs para su ribro, e i ür..¡iali vivla r-e e,;for:ia d.e '11: época de Reus,, y
a* *u osada r.ilrtipli_
. cació:l de ini-ciativas ellnre=,."-i.=iilinque toCo ese lie::vor. no se
refle-:a'deilasiado en sus l.,íg:-nas, se s1ante t'a-s
elr-as er- firiiie
s-:e10 d. r-rn país c::ecie:rtor:si-)gnfc
de sí flisno. Eramos 1]Ol: ese
entcnces una náción d¡ u¡:os Tco.ooc habitantest,
,t""i""rá." -""*"_
cl-c clios.- E n nrÍirero" ir"*"* rcdcn.os:
li:::,n'-í:'c:'2oc.oCrO
Doi.l:¿l e1 primcrc;.'2Lzi.OoO Ia cai:ital_, de l-os cuales
e:':trsnjcros segrín el ienso ce rtBB. E. otra rlii,:ensiórids d.e ICO.OO
t*, :-*pár_-'.-j]1,e .),I.I[.i..,1
l.,1.ír cc;,c la i.u.r..na, e1 censr de lg?a L¡hl. ^2.-^.i-...r^

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s,3i3 .,i1.¡3nü:l J ,:icc Ce v1c:rnos y'dieclsei=
;; i;;í;;-;if;";';;;,
cnnc tcrl';:\ sabr:nosrhan,sido r-as nás est¿¡.bles ¿e to¿c ,11
período'c1uá
', t€indrf:rligs qlle ¡b¡.i'ca::. E1 pres,.lluesio
naciona] n,.,.uro, pcr Lu10s
15.0C,).CUJ Ce pesos ..,er.lade¡.an,ente fuert=s (¿e-Zó
Jfi""..
;;';rorr_
cos habla uao, dr:,:16 r,riilones .]e ddrares otro).
La ¿euana ;r";;;cioneba casl d.os te:,cios :rie ]as enlracas, gracias
* on p=otá""i""i_
iüo c(ntra el cu:-i :ig'.mos esp:.irolcs e
ingleses tuvieron trenpo de,
orctcst;r airqr,'anent,:. pcro no todo .";-;;;.r',i"to
,oru er extranJCro: los que,vivían dent::c d"e1 .país
auill_
nero de propietarios (5+-761 en total).a*
"o,oproraio"
"i ;rr¡fr¿
,,** r,i-queza
inmuebre que
u-r espa.liol registra en ZTZ ni1lones de
duros. I]a tierra,o *Á_
be tcdavía por 1os ,cier,os: , saint-Foix iecogia
autou-[.ii-rrj"Iil*
su precio en unos.15 a 16 rcil pesos
sueit",,
"1a
1a* fgéé k.lijil"")
e3-_Sur y eI
de 10 a 12 mi_r, en .l
hoy, Ia
1n
-}itoral.y
tasa del interds no era baja: sin garantía hipotecu"io.
""i". Co;no
auri
sin
plazo fijo, podía subir d.el 18 at iA% anual; ias-¡o"or"5.
hi.pote cas
redituaban del $ al \{o..y, para terminar con otros
rubros, eI
ejército, t¡rn ternid.o arÍn (T¿¡ss no era *grroj ;;;i.
12oo honabres
ccn 2oo of,icial-es y otro tanto 1a policía. ¡ln¡í" 2go
escueras
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Dúblicas y 400 privadas, uientras la Universid,ad -tcdavli.r 'rviejattc¡ntcníe 6OC estu.liantes. Pero b.ist: oc cifras.
Sobrc rru¿.stro ;:eroueio :J::uilua¡r »js¡.fante :,. -conc sienDrü confied.osc tlesi:icnó "Le crisis dcl 9C". r¿ui;anc, co: toCi su autoriiLd ¡,- cl
n:.1.;grarl"o Üarlos Yisca la han estu,].radc con cuiCadc. llle seencial¡en
t-- u:i:t crisÍs cle dcst i¿suri c3;.:culatí.¡a ;' de infiación c:iprcs, rial
'.¡,ltiri;ts, cctrio ira'or:urrido cas,ri sieinp::e, a 1.:s ttrsucas oscil-aciones Ce
i¡i eccnollil: iout:.diaf -¡ a r-m'irrnejc d.enesrad.o rlesitrej*ici-ailb dc los f,-:.ctci:e-: *icne'uarics. Sain'b-l'i;iz" qlr.: no tu.vc tlrrr,ijrc d.e rlntempb.r.lilrp,-rcs
sc a]-e.ii,.j.i:l- iaís a1 fiio iti: Iii8!, apu,::.tó, con-rorti; }t cortesí¡-r del
:;il.-,.. i.-:l:: ("lll;.: o_i.; ir?, cs? '¡:n l:cl-o:: r.ad.a C;s..rtcncíble, e'-tu
e,:i i:.-. su.i, rii cir:l-ir:-d. l:, :-'clii:rd cfe l-a.r:lass di-ligente let:rada.
.-..-.rJ; s,,. ;.:.:;,' lt-:t'r- tj-: 'i:.-,c.: -; le .;i:.i¡¡ntirJ ..i:rl lrt.r.r";rn, :)os.-rc sirci:.'c:ri-f ,:-: .":rl-ci' ;.= ;-: ::-:-: óst. c¡,dc ',Cia l¡: engcl.ada gen,:I¡¿Ción
:r¡¡¡i.1¿3arli5 :-" ic :,,,i: t.ti:.: ar-]l¡.pc c.'.r,e r:r'estó ;-luS
lcmbrcs l..ti - cf:-..
cia-' r-.e pa tt.lll .-r- . - :--t-'t: ;, l?-s rel-,es de iir.lrstre ai,::eo .;:.ri
l-:t:i iiic-,] -i-',,ls ris,, :c¡.1: : .::!_ ::..-_.:Ilia;ie_!12':iis¡_,i_+:g-§= *ie
':'j.,.:-i.-j-i .-:_r:--i_.-l .::-*,-:;,- :-.-:.::L._1 _,-i=-,,::j .¡ _]_,l.,;_-l1tU,j :¡ir..tl:l
.'r.". -..-::
tlt-Í.,. '-.. 1 r,i
-'-',..
-- .l:l*?j..;1,--.!.--*,'= ='1 ,-r.- -:.-.- - , -*:-.-j.l-1.:"-,1'-'i
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-.._J_..-.-i jIJ.?*.;.::-l.. ,' .I I :--+::

1''i-;,,-l.''1:::"-.:.r,1::rl;--. i. ::ll'.=.--,.,,r---,;--;---:.:-:=t*..1:.-.':.:..:,.]';....rli:
' ..' r.--_":.-. r).:fsu-r/=
:!Il!:-, I __,.-: r:..r,r:l- :-ar.:..j-:1.-.',:-.i--,ia._ ,.-J:-.
-_. r:'''.-

..

-':¡'¿11--1-2. t-rr- :;.*-ii:: ..''r=c-{r.".Jlg--i .q -9:.*¡c-,igi-..,r,ris.,.

,ti9 ,+-:.}-!:.,!..e-il}:'..i-rr,ri '.-1. -jli}'
-'--,-,
j,l-l-,1
.t .;.2;,,",,r,' 1.i i:.li_"

.li. -ll..:-¡.r:.y- jr:*j§*i" -u19-- sg-.,,-g¡r,¡.1,1--:-,.
j¡::qlt .,.!:.,i .-1._i.4._,q*i9-i:-q"..;!:1f¿),19--"(j i¡,?i¡i;._igc;.rr,: ¡,¡";..l-:i.j.
.- .',
...^ L-,---,-

ilír,-I!.i.. :l:l9i]-ti _

^,. -i"'_-:.i.?i11.. _i;* C-q.q rIfL.: *no.....i)
,.: :.,a1rr-*:__-. :1 ;;.:
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f"l+l?
}gi1"gl.i.g- ,_19-P- :a:-r+
_-l*:..iqlX-_lt;..r.ii._:...;: .ir(!.!t§ _i:93 .:,tp-cji.:
,r:!:rsS:{e-.-, .¡i;¿}ei¡:-i-9;:. i-,1;i,l*5rir- ;¡--o-91-g.4.1,.,' .;S-. ;*:,+,1-:,r_li:, S:_¡É'.=..'oy,'t"*i'-1- c¡¡ ,---1-'r;-ii9-4-r-',':i.:*'1-9- -++*í*-il.¿r1;gi.-:gn-t:[i., *¿j..'"-gliS á-'*{. _q-11;;
l: g1-gl{§g-gj,.l;r de }iistr:19{c-¡Ss _ fi _q1gglp_s-, ],3*p..ig1q3 es 1q,r¿1l¡qie
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"*Il'+a pe:'o je llarece una cii¿daii iirr_ierta. IrIi -,¡e peatones por Ias
c¡.] .l-.:s li. qtcc. ,.-..:;,:.Cc- a:::.t., ,i: t..:: lr:t. h--.cc....t i.-.ti",-rtl:r,t ,lc¡ r,u.ti,ot-:. p1.,,.-gr-:rtta l¡. cau.sa y'1.: c,-,1+;e:t¿ción .1" ü l"iui"*.
U
ii"r"ciera
"ñ=i"
que está en tod.o ]¡ u=n t Cas I.-,s fo"o{*i*=t"-n; l;T"frE"g..ior
il;'
1e picie dos pes.rs por lievar un bultito r.rn ccrtísimo i,::echo"
,

�En ctros viaje=os -sobre todo espafloles- y
esto hasta nuci,o
cs l_: memoria de Reus y de sus-o¡ru.";";.-;;il"._
rí ro: :ínticans:^tc e1 espectácurc de ianta a""oi"."i¿*.
rctual t'irncrrrt:d c-: Hunanidades', recran"¡* ro"-oj;;;" ltruestr:i
r.¡ d.esde el ¡ncnento ¡risno,l.el- desembargo George C. "rár""r.¡"_
Morant en
5r
1t'v1, cespues d.e endo.sarncs ur] &lt;ispecto o::]-ental
(1o q;e-; u='*
o-leonaaao), :'ecuerda la rrconp*r.RE'de cbras pú¡licas,'';; ;; ;;*'
pr6xiao t'ir. casel' (asocieic áe neus),
,,*"r, Hotel,¡
"";;";;;*Jl*
:':ci-ér construído:v no ocupado arí,, pc=qu.
(r-,o u"-r. ú]tí*r.,,r-o,
que oiríauos 1a e:i:piicacrón) tos o,..¡le,
no =u hebíar podiCo ex_
tr:er de la idu:na, 1o que 1e resr¡-rtaba la*entable .sabierrio, como
s'ioía, que e} repertorio rrcrelero de la ciuriad deja'ba
qu: d"e sear. Un año d.es¡ruás, para ,,rel_asco deI F.eai, bastante
el E,jíficio
se ll-¿liaba rtlicter victoriarr, con tlp§__plsos sotaú"ar,.co
estir-o
¡,I.,uis, JL perc tamro"o f.*"ionobu.ffi_-lñffir1.

-

icc

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-de nllchcs

lq¡o el d-esrlcne -lLe-

rli.irante e1

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'^,tg ccncebi,fe_

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,-rós aCel-ante,

../ d.urante

lrs últir:os

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f.

rnar.ecido a]

cr-ri

.ü_&amp;__d:,_:¡n*ryg]i3l. Cuenrl.o et se aor
19O+,i" f*,r:1r"ab: aI]í fa -tJriiv.-,rsirtad, que c1 ser..i:l¡_iror ,rn s..r
_g

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S.:++" o"- q""t" .
no decir pl:r,giario- üctario Velasco d.el Real,
-iuzga que los dos
ba-rios de Reus representan u:ra arquitect,arq eiótiua.
pues verdade-

¡'*S$S--Ptre!an"

Fa

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;-;;;.;;;;"""

qt §.4.i!.qig-rxo+, ry !..
?e¡o ig"u¡:lme:ite los cos barrios qr-Le consir:;i-era, Reus ar_ su:. y
iLl- no:i;e,de 1a ciudad nc só1o fl:-eron obser-,,ados.slno.qlie, _tarbidn_
sr:.sci-tarcn curioss.s ref-rexicnes. El acre recidn cltadc
:il,ers los
3¡
ve sir puertas y sin'ente.nas, abadonadcs en u:r estado inconcluso
cc.§-]ry9i1une1fu Ce eereqia locura. Pccos airos despue=;m*A.y---,c s"*r.¡iffi
an',-"
po, slr
pulcritu&lt;i y e1-egancia. ;rI penetrante Teod"orosr"rr-"r.*aou
C]:il_r1 el Barri_o
* resultó d.emasiado europeo e -inopinada;rente- Ie hizo preT-:
-t*
- u
-r¡q+^---- '
'to= ¿"-¡ui',i.
-r

ne1u¡re, e1l uill
casj- inconeebibr.e ;E-*
*^¿"t""
lsfueizo.nental""estilo
"" Resig$qogrLado--au4¿-§omo tampoco en Europa, ningiln
nuqyo.

�pues. a este -g!g-E!4g§'
iiños rirás,tarde, dos viajeros españo1es record.arían a don Emilio
Reus y Bahamond.e en términos bastante escfarecedores ir qlle no'sá sjse iran recogido. ihciá 1904r Federico -kaholar visiblersente vinculado
r altas esferas econónicas, evocó a su colrrDetriota y a su socio Enrique Ca§tell*.rr en su propósito de convertir a i.ontevj-deo en la estaci6n veraniega de }a .irgentina, ernbelleciendo playas y adelezanrlo
instalacicnes Ce baños. lnvocando e1 testinoni.o del comerci-alista
llalagarrig* *"o"o cot:i orgull-o que P.eus fiz:aó'.rn pagard por $j7.?OO.OS
ai q,-,e nc duCa Cc c¡-l-lf'j car cl ma.-/or pag:rÚ q'rc i,aya firnedo un .P|'f
ticul'..I cn.il t,.indo. Y:i'is dc cuince ifcs *ésrjuds¡ el veteraro pc.rioá.sta nnCr:j-l.eñc JcsJ Franccs Rcdrí¿luez recuerda ]a ronántica escen3 d,3,sr-r á-r'igc Rers .ante la turaba del i'larques rle Salamar.nca, el
í7err biitlqttero.españ,:} dc ned'iados C¿l XiX. Rtus, con acenl,o con¡:orri
ác- h:rbr{a e:;laraCc (con el- prcvisj-b}c áifasis d.': su tien,i:o) Eg[o ¡g¿
..i,-c scr g¿ .1-.¡&amp;jlgJ leliz q-lien. r'ar---i:¡do Circro, cnrbü fq-g§:.
i:,ict,-lj:: je irn país. Y ci v:i'.i=i, .,1Í3 '-,s ur- 11, rg:r ;,-istoria, q';e
e:!'a']-¡r- I purto d,: lr.,¡.cerLo
Reus -1, e1 rernolino ecc::,ónico qua susc:-tó narr--cco ccnd.ensar osl
cisi torlas ias variacioncs c]-u llQu-el tienpc. :lpenas el I::.,,'.ngr;]o '
'jcll:brini., conrlna snd.c I - ':l - l:i-ón rr.'¡: "].r:ciii ,1u .':.,r}io .ierrer.r ,r
Obes refle¡io3a conicrnístrcir¡rente qt-le fut, eit-rg:ido r.iacificAqqgle.'
.ror,:1 voto incruento, no--Jigo -Lbl:¿r-Jr:-*c la lilliílg]-.fect'r:'í]I
pasido todavía eI Atlirtico. T¡,i':'il el brioso it¡l-iancfue
J*ro
+- he
. -+1.¿ cic ios; funcrrl¡s,l: l,jxi:.,c ¡,:nto: +t t?:1 , cxprre:to ci -lu
¡alacio con honias oficiales itero rrtr"c 1: e4eqrqció¿-Ég¿-2r¡.uile-a=1:
,E gtq.§o y 1.r irrobt-ut* du l-os-Jr"t"
quias frjnebi:es de Urán y iiartlnez, calCos en la protestr: del Q,r.rebra
cho (fg86) cilyos cl-rerpos fi;.eron traldcs a i',lontevid.eo pocos d"l¿rs despues del sepeiio de Santos y que iPqron'u"'s::--tados por una gran nul-.
i-a de lionor
tÍtud_ UC rrue}1o .,¡ :,'i_¿ilados díe .¡ noche'
por
I
q
coL:.ru.rs_tj'.
iuvpltu.tl -]+rr-tgla¡,l3.
i'iu;y escasos son ]os testiraonios de1 acaecer uméfüayo desd,e .':stos
tici,:pos l,asta los clocc decisivos añós comprerrlidos entre Ia elucción
fin de ii, segundo F€de Batlle a su prinera presidencia (t9O1) y
vi:jeros cobra un velor
ríodo (19ft). ,,qui la contribución dc ios "1
excepcional y una riqueza de l-a que, infortuned.anente, solo unas por
cas iluest::as'pueden, en Ia presente ci¡cunstancia, ofrecerse.
EI catllán ¡'eCerico Rahola que visitd e1 país entrc el P,rcto de
l'lico Pdrez y el comicnzo dc la Rcvolución de 1904, repasa la sólida

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�r:ase scbre l-a que

eI trr¿guay batllista iba a echarse a and.a¡.
La

t1Í,, !L*. y_i]ión de .h¡l:it:intes)-. ¡,- or ,ror,ínc; ;;
e..ncrcio
(i3 ..t¡;ii";;;
e:-te::icr
¡¡¡"il;
;;""i;;rt"ri"lil"l!_
,,;I1."
.r",
en.,1.,í"i"o
=i,i-,",-.rdcs
o;.-á,r;;tr"lo,
lll^-?l:"-.
. 1905. y
.*,,ii"
r.rcn'i.inr en
(pese a l.r dcn;:csión ,""iin-"""ol.dada)
c1
lT::'l-.'-:t.,'.,iesde 18?._lrq sa-:,r¿",,-orstan-,,+ r. ;,,-ir;"i"üpF
j*r4zq dql gouercic int.,.r'r.ffi..cl
q*e en 1a
bal*n za a.---leE9!-qfffi róGqu u re prescn,.a
lo o"irr'" ;, ;; ;;
por p"rin de- ]as-ilcc"p"Aí,."-"*i¡-"¡."r=-r";;ü;, ii
".i-r,.,cias
''o**rlizaci: uostrr:"e batrrist:
á. ro otcrgrrl""""==io.*s e r¡is;;ra_
Cic:rqes cr rrI u;:turior. Contr¿ to¿¡s ;"t"=-¡f";;;;;;;";
ffi";-

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clcl'
dci 3sl2]r.-' tlr turbulc::':tc. cr;,r f], a1 nodc aJ ro 6ffi", 1aetri_
,
u------;q*FIñJá i, iv¿. insresado .it prí='p"r-"r
luf ,,i:,t,',r
sa1tc,
1a par,r.rizacián de t.*i¡""",8¡rocár::ireras Ie
an i¡c :cr1¡.id"C
"*riir"t"o
?ue cn :c¿ucl, Lntcrrcgr:o prcsirii:i i;- ;;r";;i-;;;;

;: pl te*o:: gencrali,zedo a la::evueita qu.e no tar.d.aría en.esta114'?. I'iás tarde! )r y:r. en i"ionte.¡ideo, visita a Batlre, que recilc :1 ccon:¡ist, es,riicL sin prodi.ge¿ _prltbras, o ir"r'a", iro,..¡*
Tiene futer'és .t t;jió d,e' qG nai:or,1 pr.".bie ra en ,:r r:ostro
'-l:.u: tl1e ,iit:r tlÚ-+lizg
: nás
ducos f es su int:rprct, :ión dc :.ti.lbui:}e at Cesistrtdc
fin Cc
icia: te Borda y a1 flestierro d.e J.rn Lincc]f o cuestas {así ar nenos sc calificaba en 1o:; r.icdi.os di'¡Lonáticgs de i.lontevicleo
el_ via-J d€l- ex-lil,*ndatrrio e'E,-rropr-, 1o que no deja fu coñsti;+uu" L Já-

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sir¡rific2c'5n).: ,,] ¡:rácer, Sitges, sofa_- ;;*;i-j.l;;;;_
1:,d,fuc.:f
. 11e,
centro ¿ó la conversecidn áef c,.talán;.;,'-.;.-;;_;;
. tm ¡oco nf'ecto a soltnr ijrendss.
.rob p6sl6riores via:irás der pér,íodo visitaron el país en tienoos de Ia prcsidcncia de r5lrina-r (rgoz-rg[)- r"ro, so¡rc
dife-

Fa

cu
l

rencias dc persorralidad ;, de estiro gubcrn:.tivc, toáos sirrticron,
en nayor ü rnenor gr"ado, er- brío ¿e wi: enbiciosá, ,n" a"Jrai;;
;L
pr:§a política. Geo¡ges Cler:enceau, *81 Tisre,', cl ,,pdre áe f,
'vi-ctoire?t,ql1er
'sin áribargo, todavía no, 1o *"a y sí solo un porítico qrls habí¡. salido bastante ensuciado der escándalo del cr"rr-J"
Panamá hacia cl- fin de siglo, Georges clenericeau, temibre
, i":

�* or_t) l?rgntirentü con
-t

.e 1.,

cl

rrrugu*;1r

=n :gcrsto dc ]91e.

Di

jo

r.

:rz,esiilent;¡,

y¿-lissicq§&amp;Éqr que Ie nrrcció
;{1J..,.=i.5v1¡+:'r
¡lf{.{rI:.. 9,, CL,¡:'.._j¡cfC::es tan .r.r-ofrq

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1:

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"¡".r1.';"; só1c rlos o tres
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aü31 perioLjis¡¡,, visitó
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-r--' :.'lic. ..,- .iIÑT. ryr: i¿cción.
rs':.
-i;rci,iá- á.:'. ¡¡3,¡,"-[lr-n:ad, r.
;;i-,.,;r'"-""*j'u,-I;.;t;:ir:::
i"'r* fr=;:'*:*:
r^, i-...,rs? r.-.:ll-rl._ :+ l:s *-..^,. ,;;.,
,.r"; :r*o .olr;'J;;j"
r:ís t.trlle r.,-ri ser:í:, r'e itrrr.ad:. L!. :beliclór
ic l.
iii'u'c.ci,; po, .utr"
t.I-'1rr,.,,11
;lr:;l?-:;":-"::'i;*t'
"."""*it.t.r.t",
i'odo tiiy6, q¡¡.,'c,:;nc.._,der.'ci".*".";;"#;;r:;.j;:
^'1:r":.,,].r,r.:les,;'ji
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eil r'lti::ii-Ci-?. nC, h.,:.bí..r, 11,,,:.r4c - r,,it"
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Pi;rc tcoc nuist::c urugii:i;r ucI+ ur--.:.ctrvc borbol-l-ón
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de
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conc
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cfj-cj-ar de aouerros años Ic qu..,,.í" r:Ái; lz política antirreligrosa
tantes. Es cJ:¿r..r que cada uno.de el_ios,¿eíai;-;;;;.ión de r-os visi_
la cucstidn a travds de
su peculier c'ista].
rinetofe Fr.mce, por ejer.plo, en su
conferencie

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cor,tan-ies y sonantes), oédicó Ies tres cuartrs poitoi"de su ¿iser-taci6ii :. ::c.nse jarle a 1os uriq,u^,r.Y9s cdii,o separir:-Il,igiesia
del
-jtrd¡ s-ir r-criister,ci:ls y s"in vio]enci.rs. por el otro cost.tdo, cl

Frfnciis

tanbidn estuvo en e I Lrrugqey-por
anotr agfiareB-te clue de todos los paísesrdel
"ilti**r.tu.
*iJg.u'üit,.'nq ..',,.il'¡"l q.rsr
n}
",,ui
U.-:*: |iestl "ol -qá¡ "E
q¿i, pero el ateísr:io
realiz¡ e-viCei:tes i:rcsresos-lg-,Igs j¿¡Ilos qJl4o.2:a,
dos*-§;di!?n tgrlos 1os viejos luqrrcs co;.,uncsje, 1,1 plensa sect¡.:ia
;i-:,s-En§g, -incitanilo, Ce paso, a la violecián del te-tto constitue jrn:.] dc 1rJC, r:u.,' ex,¡Ií:lio c.n estr nrt.crÍa.
I busca h c:u,s:
d;.' Lcát es-t:. agitación en el inefable co:::odin der ltcirrácter n¡eio-,:1": I cs c:"!.':i'crf.s gqse_cn l¡s cuel:C.¡.dcs y defcctos do sr.rs trtcc-;¡s,.¡r:es_ casj_ql]¿nos. hldolentcs l,L-vgliicloscs p'or rralur¡féá=,. conpenfs.,i-s.g!§-_1lllrg,t:1-'il :¿ :gntüacE§_Jf. r. una a olles -ti ex q i;.is j. ta, senti. jl-¡!-5_grc '-1i,&gt;r:i;cc:_.:ji-__!§yuro_J todr lru.cbe, Í,:.{s 1}evedos i
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:-j: :, r.€Lgrlos c orl?! ??,. r.{r_ s §s l l sdgdg rnrr,¿ntq pgb. l--a43g"
il:r;iép 1e t-ecó a Br;rss ser testigo de 1-, tentetivl r¡,l'olrl3i.¡¡1i¡ir¡
1: :1":r.1;-( -r l;li (r e1la sc ref icr¿ cr cf textr: ,:nt.,rio:.) ..' l'. rsr:..br'ó la calü¡. r'le la ciuciad. No oaugó gran excitación, ha,bienclo -.ilo
:¿gürd4-a._¿;,r ,ssIE4gLl,- }os pe-LÚd
a-s§"']?-9j,§*nrl_regg
le'1o que e,itl,-':l succoicndo" Ellcs t:itpoco srbí:.r i; ¡"c-lo. cuestr cue
qql3.Lq s._. g[
.rg_eg:€Iig,.§et _.¿l¿ t a rca Fb ía.r -glegsur¿x]rl .jlgqs _1

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Ilsta"gin,e¡i,b¡r.go, lr.ábrírsiüo:r,rna rrgJ¡ po¡re razJín
pára rg "*,,a.""'rin j.s tIEr g..r*ti9iaL.j@ra
t -\, o§_il]]r dei're + +¡e_:¿
!tl-c.)nc.i¿ E*ry_O"=gracijd.,rnent-e incaorceg dc -¡e-r .la{a y pqcígnoj:
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te, .pero inteasificada por estos ticrspos, no es ta:poco dificil dctccirr entre;ruestros viajeros el gr:n tern d.e nucstra',consistcncia" y
nuestro dástino,cor-ilo'nación. Casi todos sg...rnireven entól ima pendular
.a
rcflcxión"
LTna reflexidn'en }a que const¡ La o-r"acariedad de nuestro
naóiniento cono.nación al ca.l-or de ]as }erg,.s v-istas ae Ía diplornacia
inglesa y su ruíxri:ra innortal d,e1 I'c1ivid.ír par.. reinarrr, la peli.g.rosa,
aqenazaid-a exis,-tencra cie ics'i'esiauos..tapones'r y 1a pernanente y cualquier cosa i:enós que ameinadá inter.¡ención de Brasil y Argentina a fo
largo d.e tocie nuestra historia" Pero la obscrr,'ación de nuestros hon-

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re_l-LgliL_!,.i¡ne. Ta] movimiento no parece. del nismo nodo qr:.e e1 d.e
ideassogiglistas- ser r;gproducto nátural de1 suelo uruguayo. Ábí
ccino 1a prQpg€ind?. erl,s.rqui_sta La si_do traída recientenente a 1:r :irrTcntir.: por iryli-grr,-:tcs prcci;dcntcc Cc Europa. ,:sta :"acnos ficra cxprees tírltu .r:errol'"rcionario l}e
nte el..se1l-o de haber
sido t,respiant?da'd-esde aquelias regiones del sur de Eur',:pa en. l¿s qi_re
Lc¡_de&amp;4§ste_A_dClrcaliibio col'herrpian !.o s6Lo q. la IgLesie Ronana sino
--!--lT-7---_-a Ia ::eli;j-ón rls¡l: gcno hcstiles a} pr?gre-so v a fa reccr§-lruccilón
,r
*,a -r*'."ar*r,:',.a"
fUlai rl.¡t ;rUi-UrlV .
",-',-".*
nc-:,^,no_ s:r ;+ ji--;ro
dr r,'ri;.¡9._l=,ntfSl__¿c.i cu:l_lg]_ínilc:Iidc lci¿:.:
qj_i,:ji-jlc: .:-:_:r!í,':-'=_:Jg" d:Cc q'Lc :1i. lertenccc, -=n tod.,: l,¡_qr;e
-t:;n._j_yJ:I_i!1._:I'¿_j.+:x " sentido Cc l,r vi-C¡" ;:{s b:e:i: ?f si{g

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ct;o l-rt:-cno dc s'-: ::oiir;'"ción, csto Ls, un r.rclienre, .Í.'-ir.r.: c:pí*
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li e su rasaje que er nEcionalisrio ¡:rd.LÉnlq dq-l -úrurlua:r
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r:l:ciedo o eii,uc. ?u; sé senuia t;"to-i; ;;;;.-;;t"r"]¿aiii:.orro
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jír.s cL s,'.i r'-i6o.g _. i .:-.-s:Jr.;; c* .-r...:.cés jt.-:uric,-_- ):. 'ti',1 .1..-lIos
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c..re :_-, s;. si:.,1_
. ¡ ¡.r i r'¡::r.tir.i. vclvía s rbrc el tcl r. .ic'l- i:: i;rt.rnio u=u.g;:-;rq ds
r.:,.'Ll .:ntrc d.,;s gler.des nacion:s disurltst,rs -, .:o;--cvcr rcvLrcitas
c.n sr seno "¡ con grai]dcs col-oni,as tru.:r-u:;"'as plcocr:pedas
¡cr fav'orecerLo. Y asír cono en obserraciones antcrlores. sa esboá:ilb¡.
e :- tt ¡r^. dur:".fcrc d.el, ,'.;.rL,Iig'; isnci' dc1 p:.ís, a:-._rí .iespuntr
ti¡"-án otro d-e iarga vida. E} idcgl del ürugua.'¡ fuera-se.r la sui'ua-üc-jnáripa-getiéi¡larla .rr*L.ri=i ,o@con

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!¡l3r,,lehteiii,n,i! ta rn.l;or" ¡._utonoñ:l{ffi
ndr,,icr, tcnsabr e,, of ,',.¡i,
o1lo que pudieia tencr 1a
zcr'ie cel, iriat¡r c'-i:ndo este fuer': (a a""p"cño a. ilu irter:racion:rl-ietrs) ,m *u' iilleriqr. pero tsirísno, cchr,ndo su ni-radr h:.el j-rasador ird.vertla trazas de que hr_rbo un tienpo que 13 Ee_31a
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so1.: (ei-rn.l,,-le esri,:,:bln ccl.lerrzit.ni{c a's¡;r}o i:n e1 l.tis¡lLo .zill,':¿ -L:i''3- en q'i:;
l.:,h:l--. r::r:,-l:rt.^ s"s ;ci :. .; .,ln:s).
Pe ::¡ ,.: l-' ':-. :.:::::Tc lijS f i t-¡,,1,:-.1_-cs .,1-r: esiCs 3fl¡r;i se gnl¡.;¡r,¡l¡-'r .i tAIl
r'i:.1:,: :.''] .:...: -:^.-l . ;'js: i- -..,-. d,., i:l' :--''r.t,l i:-:,: ,n:.:--¡'t .r r:. i'{,rldrt.',.:-C,l d.e l--,i,.L uil-r.rt.tri_i, Si.:! .l:,,,:,:l'..',c.':-:i1cs sr-tarlel ser: b.ist¡::t... arlicn&amp;S :,¡
;-"t:,1 .,:-, -.,'itl. .-..r ':.. . r; )¡ - - .t'..;-.]-::---, :1 .: ...;¡¡;r,. i,lC¡,.ll.ji,i'.,1..:3 pf i¡r¡;*
t.i-¡. il ,: ".-.-:'.: .- .."-.'.--:I ¡'.:'--:i.', : -t -.-:rl, '. 1 .:1i+', Ci]... :lr:::r'iJtrf:l .l.r-'
ll.:',1;-' ,.'r,- ;i ''¡ .: Cr-Il.-. .: ,:..-1.'- .'-l ,S',:.{.- :i)!::)- ir-'l::'{.- i-.,:::'t^;nte
-;artt¡.;:ienic -q1,¡in11.¡,;1¡ d; -,stu::i..its .ll-t,'11T,] ¡ r':'¡listró;
lJl,rrr i &lt;,:': e.-i. J.
O, ¿¡l¡rJ i.:l¡clj:os, r::tc;';1-r..-:t,L,-, '.r ce¡.t¡:; C-i: -i '1 crli¡j:C. -c:, l¿video 'l:,.Hg*jr*5l s,r lt:t-jg:*gq-n,1j1j5,_l c-r't{:?,?jj:.-.t_.r:q1l --,';r' t;r i:s part:-;,

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truíd.', !! ¡ .rar:1e Jit,ils, híj: ¿e San =ioli,í d.ri Griixol-s, ,'hoy'r:n &lt;r.,:dspgia rlesdt, l-.,, co.4s'i;.fucci6n da los; 61r:n.Jps rll-c.ues deI i'uerto d.r
llr¿.n¡s iii¡r:s, Y registrr.:'b: trrbián qu-e 1cs sal-dóiás ¡¡á inbían silio

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l_ri_,,irj,.:-- .:=ü-r.__t::l.i,¡::-qli._¿I:1.-*:U_-itg_gisü"Ii -ci,.:i{1 scb!9-flgf§.
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rtj.jf¿irir:,ig-;]i1;-5.:_i:_:l-¡r,.1.1§.-,1j- .il-p_qfE-Jjj::iAj¡;1]g!j_-W-J¡l?¿ in

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ladc ccrio senbl-ante de un país escas:lmente i:r'r:nsforca,lo nás all-á
*c suÍ sub,;rbi:s. H:.rruurton, visiLler:,:ntc v:r:c,;1::dr-¡ r. i¡tercscs
eiipre§:l::ios británicos, se rvuif-:stó iupqcs:iona4o por ia ener$lA
§.tj- an cl c,:,U.riteclnie.nto :, r;,:ranJa.*ent:, l: tr c:u¿,1,:. ".on-sTierani o e ] i:c.".e l- BoulevarC A:rtigas ,.ma de l.et ruás heglcses v{as1r _ tr:í:r;ii: J::l c'ntini,nic . :'ar., t:.n'cii: ,'..:cucrc1t, cln {cidc lcn,reie, el 'rnegocio de l- ¡tsfaltaderr, et1 cl i:lial- s.u yeclnz(, ).i ¡,fert:- Oe iinil garlrcsa cu"i'opea, ie 'tpre,stigic intern¿.-cionalt' -;- 'r'üt e:;!:i !r-l-, r3tr r,,".1ió -i: -:,1'-". l'u.-, ,.ilce; 1tlr.. obr': i.icstrr Cc1 rio-r,:',cer
(O;: 'r:ot*t:-iir-it"),
1i r.r j,.iic'¡jó ncr ^rlses Lcvrnt:.d:, JJ. rtvi¡ientc y 1,.uera t)arte dcl ceiiit'o Ce 1r. c:urlad se ltizc intr,:nsita-

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Poccs fucr.,'n 1os vii:jcr,,rs q, no háynn intcnt:,lo dar una 1r:lrcL
1r,, extrricriclad. ¡iontevideana (ha¡, entr.esijos en cada ciud.ad mr-rcho más in:':presrbles)" Caaa"'ün." de esrs estailpas yr especialf.lente, sui su-pe-rposición, 1;-;.ieC., poseL;r Ja vi:¡iud-de e je::eer
.l'ry ,rlr.r:iados e feclos ..
Unc de el-los, curfcsér-osl o, es de c:.ccirrcinros cie:;o cotnpiLsivo.
tc«io, Cicrtt silt-.¡:trr s r,urolientn :, un :}gc Cc:d-cñcr,n TodrS 'esns
ir,jien¿s.tic"nen --si s1-'lic'nc rirnótcn¡ v h:st1 uri pocc :j-dícula que
ihul.ill cn irs fotc¡¡r:if í':r d,-i cerício (y qr. : r".cnu.ió adom.:r,
(., -i.:+.xplica€sa,s lilros)
.l-¿rri¡,rs ca lls ii'.r "'É : 1..-o por
-o1á.--ri.os
l::bieral.
11:.,)li*,e )
siür,:lru v cí¡s, \,.c1í s
..-Jo r,ür,r?.=i
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,r;Lr sic rr. ic obsc: i.ar-cie **rivct'c:.l. Cli,o :: -t .irr^.as a Ia hora d:
tulin¿ s cln rl,funo,i ;ílb,rr s ill¡c nos ..llliEan 'l ver^ nc son fc b:s.tttc ccrcan?s ccnro p.ii.r .recrnocertr-s er :Ilas ni Ic b..si;:nte drs*
'u¡rtes,
lrar.:L re.:rt1ü1''llos j iustrcs. ;r1go r.u.y distir:tor iro:: cier*
"Qao
to de 1o qu.e nos ocur:re con cieitós daguer:ro¡íÉos de nr:estr:.s re"Lrrlc:oncs C con 1qs acuaXclas ¡r d.itujos de ua Vi,le-]., ,: lr,- ,4rs
o u::. Dt:rastrelo
f.ero tamblén J-a superpr-rsición de esas in{g;enes cobra s o pugdrvd
c'o':rar- un modesto pero trfecti-;o v¡-;"lo:: docunentál , ulla condiiión'
C.': eircu,-cstq, ur¿. curicsiCad de scnCeo. Porque )-o quc todos núestrr:s
,ie.iercs vieron, fo orre toiios- subnyaron, lc que todos coinciüieron
en elogiar es de algirna manr,,ra e1 i''iontevid.eo -y et Uruguay- de hlos
otrosrt, aq'-rál que existía para todo eI encho r¡rundo que conenz=;ba
I
- - - . u' del- hábito visual de los niontevi-deanos, d.e su rutina judinás.:rILá
catir,,a¡ de esa faniliaridad. ccn las cosas qué ttega a-hacémoslas

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�Enuneienos algurros de esos rs,Sgos

a todo correr, iliontev.idec:u¡e

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ciud.ad.esencialmenteeu::opcaer'suaspecto¡rn':'turaleza'-larae+o-s
aiirraría tajr:rtemente e1 francds Honoré y
@,
te, europca por su aspecio. .casas y cgstr]+blqs'
ffir_""up1ir"id
eunqlre e1 ténnino de PetitoPa{i""""_;.'i"ci*" "" E""ho.u.*rc
sus 150;OOO habitantes de 1B9O y pico'
Ir" fr ffia
ñteviCeo, ciud.o,á coqueta, a.legre, pulcra, s-¡.rtÍlr linpiar fresca"r'
piirrpLr:rte... f"¿ou estos adjetivos se cocipl-:cla¡ en_endosarnos. l{o
qo"áárrao"" ccrto en coilparacicnes, Rahcla nos califica-coiro la.iluque es
Ja,.l i,rás s,:rna d.el her,is&amp;li-q_-austqqL. Har¡,,rertoYr, ccrr palabras
qu"e
flotaba
y
t¡g}¡g
ñ
llnrcaban lii
iiiii,'rcsionista,
nenos
en
tren
mucii.os,
¡.ire
en nuestrc
iis*bida c¡"irCaci d.e1 cnplaza¡iiento gecgriflco Ce 1¿. urbe y l-as. excelencies ,:ie es.1;c c1:'trLra nucst§fi contra el que tanto sOlenOs ronrjgar 'rlero
p1íi:lbeo
que pars etlcs corr"r-=tíoZic,tocar los'extre¡os dr:l 09 o e1

tropical. EI narino es1:añrol jlernando Yillaa'ni] dec{a,
psr clq-licnto,... Mc'n!iu[Ee-9sl.l}nL@ó!
p"t@"io
_g"e-qcr¿3" 1:' lt especiutiqg,E*t¿.&amp;
s ir:r- r c::¡-:- q.It,,gI"9jlojpll§'
- e$f iqá¡-e .&amp;!:*-ss§-.9,q1éi-q§e,ig s'¿'---1: i'i rr r- :':I!.-: e-Je
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.ELÉ :'"'4Ig r i¡lr+-nb"ú

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r:qlles 1ienr:u ei-le-"-fivá conveniente. pa*. verter po.r aribos cxtreritos,
!i* gl=ito4{-gli-,1L{íÁ* gloforci on'+lq-aqS'''dS--*+--p9{:&amp;^9.--E-J.gnlla
---;;J-

ffi t g.r.-:É]eg*q,Liglroe-te-l.U:,!gÉ.q-p!¡:-1e-gl+§*.i"''e-1-*qislq'
ai cxpa¡rsivc
id'],,,ql.-¡
"¡oiC Cuvo lo'¡i-rtucl- de casi traetornar
I

catal-án. rit-,'r:nso i{aseras, a114 pc:r 1922" E}.*g}*;.i-PQ.-!S.i}j3-§3lq4ill:'it98.*eéi§ilf,,--Ipg.gl¿tg *
§*-{-aÉe¿*-? .e. -9Qgo*3ík-§cl¿9.*C-Ulzr ?-qgq
firl'grcnllo
.', sirro É.e.q.oJgr.rrlc'ir cc
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n:.rtpu-"or]'ri4g. *llz:*---g-.,:Giq-rlgr-€gI[1g:11¿-gn-s-*§-g:oqig9 elLrañas il'q--El:]'IidÍ, n 3#:-

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v genér|ca constituye

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podría tejerse una
ni aun los ,,,as agrios roüpen. Con sus testimorrios
grleans
y Braganza
arrtología espccia"lizade. Ef cortés Príncipe de
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Pr::'C aji rir, rrelciial-rtcs h.bl¡U;los,

lit quc a ning,-tr:c csclr-i:)e'b¿ cs Ia
jricicrcr: lJro¡:t.is ccn é1 y Cl.er,e-irce¡-r-i se lievó a
rlecir qL:e su fo.rt¡-l:z: n: e::: intoj]l,b1,f, desr:i.,.Js Ci: h¡berlc cci,iÍrrr.:-

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ti-:l- Ceri:c. ,!lgr-ui,-.sr

:.iCt- ',- C. .. :-.-.ef.:ll: C"Ue 1C,: ,,irUi:U¡;r,- S ;:.. JS SC l l-vi,:1a1l,rr-r r'L¡, ri¿c:'-r]. qu-- 3- -::s ..i--:,-,s c,:,r¿:la d-; nr.Ce, scnr:;antc" Ctros
|, ,r.,1r, irís r::: s;:.'i ¡ i,.,-1-.e1, c1 si1 ir-:l:-':-L':llí: sol-,i"e ei p:-,ís, sl
1,: t....
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,lió :,i, .,1i, Jar'. .) i,I'.!;.it.,rcir.s-:.ülte s,-r .-sc-,trs -, -- í:, icj:n,l , Cc
llí1s,J, r-n: cie ]is ' is c,t-,:,l.,tls iesc::1i-ci-r-:n:s de 1l-, que ¡4-,.. ?sr.rel:áo
en '1 .l:.;,r:.r iri.: p:;ru.1.ii' b.:.rri:r.C¡:". :i'.¿c c.t7:¡-:t: ::scensos dt, i.nís s,"lbjC,-¡
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s::.b5fic
-, :lh I: c', i're l:1 ju::.:r *:'rih^r :.Ioi :,:tcs, h,1;i't. r:;..
r.tiidc iiillirn iienr;i Hirdscln st;- cloliiL:r'i-cir::,r;j.ói: gc-,,lire 1,.i ticr.te nur1¡..ffi1J{-J:.
;,úi'r:'. qriü :.,,s1¡.t,:i"r: p:rCló. C,,:. cicrt.r .lli:-c ,lu ¡¿1,. :rv-:
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c:»rl;sili::'r J..,. Íl.rn.',¡:::tcn 1o lucho qu,- 1,- 4i-l::; b^, ir rl- Cer:r:o c:'i 1-.':r'-,olt-.., t.',:,:.':-r1o a 1:r r:bnt¡rñitr, c,;lt,_
cit: 5, e11í,
;,1-.r 1:s i;isoteaclal tie-::r*r_s
de l- ?:rl-,1 iei:, r,n 1: qi.irj ¡j.t sacri.iicel- rn ]rs .-.:-i;:-31-;ls o.uc nitt.,'fan 1¿:
cí-'.. yl.u., Cu'f¡s fr.i,c,.'rÍfic¡e in¿¡ic.:t,s. y, c:;..:1..i: ,.-st... cnli;,,,,r..ción,
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c:si t:--i:,tr r:l¡s:lcs;¡luÚs, ;I r1ii.1o:-(t:cc'; 'ir.r:.ci¡t.:

fr:rn,..r^urst-:

Eáu¿rdo :^.,;.nds. ¡.rnsaría 1:-. r1.:iiciosa-c,¿rsilcría de r¡er.nuestra ciudad
glr-c§¿i:,,.14-a-gu§--p]alrlilir, cofro en e.ctitud de estática adr¡r:aci6;Gr riic-ntc:-",snte
_:___.caera.
_-¡c¡xdid-i a esa_ ccl_in¡l

es ficiT/cori1:rencler, hay otros tenas tan rciteraclos

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uoncton¿l¡:¡ente reitq:radoá) qr-re ni siqu.iera en une selección puqden ser
eolacion*,áos. El- c1e Ias pla¡'..sr FCr ejenplo, Jr estrictarnente ?amítez
y Pccitrs llest-. h pri:-..cra G¿crr: i.itrndi..r1, nás tarrlc Car:rarico y punta de1 Esto en los últinos viajcros dc l-e lista, coro es er caso del
fintasioec Josd Luis castilio Puche'quc fue cer)2.2 d.e sorprcnder, fue*
ra dc. esiaci-6n, que sus hoteies eran estudiaderento lidÉhpiosog peror

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ellc,

?bu-rridos. crec qüc sólo fue el- príncipe ae crelans e1
o.ue hRya dicho algo que valga la pena, conba.ranclo nue;stro ii-t oral
con el r1.: Br:tnira en su
soplos narinos, q.rflido¡_
re s. ]r jl:.}ps r¿cgr;tcles,

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ridacles, eI ojo de algr:nos par€ce habcr sido capaz r1e perci-bi::1o que
nuestr¿ hahitualiCad de resiclentes/os he hecho olvicler y es la graciosa ondulación de valles y colinas, de iruecos ¡r cuehillas que fue
alguna vez }a penúnsula vagía hoy recubr.en cos"r.sr veredas y asfal"rr
tc. Velnsbc escr:bió que, q.'inql-tc
1n ciucleC está i:ccln en tablero, nc)
es r,on,5ton,:i pües cc¡ao_cl§:lglc gs pry¿g1"1{o, 1,1 pc_l:qpectiva -..,ljl,l:[a_3,
-ggu-¿Igi"U!n. il] F::íncipc 1e Orleans li,:bló t-¡;brén rlc nucstr..s c1el{qqq+e_r qn e 1_l,r9.S2lg__1§§_
. I}es qLif son---1-:f',s1§-_pe,ro
-Li.rJl19s,iü_§§r
Ifqs+-*cq$¿:g_¿cnd-Lq-Éesjb*!qrt!q 1o que, cicri:':,cnfcr'ifL¡,str:i ltts"-

pese.:r

�ffi*5r;;;;_;;;""ff;ffi'

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C',;:ls te;:n a1 que ningruro esca.pd fue el. dc l-..s
Quintas Cel pr,.adrr v
todt' el v-::&lt;ie ccntornc rJ"e litairua.lpa y P:-scl i..olino. .iquf nucst¡os.vi.si.tentes scll¡¿ pc)nerse lfricos,
;pro níneiro.dicc ccsa Ce i:,"ro,
nil;c¡"ciá. que 1: pfgi,a quc a] asurto aeá:icó saint-i'ci;r y qllc "ig]/a re..
;::,;.i.rjo ;;ricsto Qonzálcz::,1 fln ,j.e..sr.l 1.{r,,1;ur;¡f1d,
,r-ir.ao""'i; i,;";:
-ro1:af'li i1c iir:ntr-':r'i.ceort. Sáfo i{or:l;ét, ru: ing}{e extr,.l,,,,rii-, ci1;.r típicc
ilci'si.r. ¡-¡lci 3 fe rr¡tlrrl,}..)zÍr, ]¡¡in,1a algun:ts v¿rfi¡sr.s.pri,cisil]1r= ,in
. 'r::r: r i-,r tinic,,t.y sdlo cl ¡i¡tt,_,r ]¡ ;scrj.tor c;slrañol- Saltit¡.1c F..;iñc,i
. cclr s1-t ( 1:.-ril:lcjldn de "m r,:.rsrl 1!+q:}1!dcr., ccn iriqi:.ra, c¡n ir{rlrcies ro-lcg,
_c;t :--rJ.r;. \.i., i.:.s,:
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(: if'3" r¡ ien ccnczca sris t,:--.las) 1:r voraci,r.lcl dcr ,r.fcrisnc
r,¡llci;ano de
q,.:c t'l t ::.:it,lt,.,l Cz¡: it.t:iti 11 --f rr.
'üc¡rc'
parn. l,i'ircii(.Js ÓUrclieos c1 I-i.r:r-tg-lia,r dc Line; rlc ¡;j-gl.o
era rrás que
1tr¡r c-r§-' c-r exti'.::cto de c;:"r1..) Liebii:: (a_i,,lquc ,¿,:rr.,c
,o'
ia':e:: lr bi:]'' --ntus di dc-,nllc o:rl,cc:ciía) es coirprcnsibli, ",._-_,,'n"o".i
quc r,.-i_.est:rbieCj:,:*i,.r:t^; rli -, :.:v. X.rJl-r,;.s C.1c¡. S¡l¡i,lq;li,.i ae ltcl,ni-rs ,:
L,lOnte_,¡id"o (toaa
tr?:
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)ernc :ti t:-r.) I,r.t-;,-,:t ati,:ríaic l1;.cli.: la at_-ncián.¿c nucstr¡s i::ansé,úln_
Lcs" [:-r I - qtL; lj-c:L tu,j y. i c.r-. ]_,s Í_+.:.,.os, ]iinr..,r.-;1.
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. 'il-c i,Í. 1 iis .:n sri r.ri-r.;: ro;,.ie :rr asr,.-r.ncr.: : ?ci¡ot¡ i{e _lr,r,rr-rL.;;;,,r,
t:'¡'¡ ,-u c.:pítr-r) r; intcres:rrtÍsu:;, 111-,,-,ci.aor.i_.*st:c.í:¡ric_r lr-enc ¡ie cie::_
.t., j-'L"lz:. zoli,::r,"t, ii, -,:.i1 . s lrrlrctr c- r..r".1r o,_rr ,1i¡:1-.¡ f¡1nn{c ^,,. .r^
d.icí ars r:,t:i,-lcs vclri;,-.r_s- -r_ l" '.r; ,rir,. ar,-a.r] ,,.,;;;,:';;";r-;;..
ú-r'.cr ',r rs.'jn (]; q'.rr cs j 'stÍ:. r) qu .-ui.-,1 contf.cto ccn ,",1.,o ¡*- --{o
'Jnc sc, i s.):'br-; :u¡.nJ¡ i-.,ü.,t n"".nn q c s( ,r.;;;;;;;."'",r-.i".r"'.
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LLic;: v¡.-j-ír quincc fr¡:nco: -trcs r-jcscs_ puesto cr. iluro:.r.r"0..
t".110fr r;r?1¡3s ci-ar 10s int:-r.,ses dc ctrc tipo de viaje::c
ci;.c.i:R:ino_
"";'t;;cc t¡-]tó cntrc l-o,' r't,:stros. ü.,no .,crir¡i) p*.rio J.';;";;;
.f;;,
i'or{¡-, que i'icnieúLierc tlei-.ía tet.: t.rlbidn
'ii"Já='iorrán*" y qu., erl
"*a eluna' n¡.gi''ón rcsul-*lnte d.e tantos cruz¡,¡lier:.tos
tipo hurlno v¿,ironj-l ,que
a1l-í :.i;n:"]:,,ri pr,ijí, pcrt.:-.. .lgLrn: inte:-:lirntc p...rticu1r.rideC" rc ::ci.ic_
I'crloiric es obvíc, al tei;r'i dcl 'tBajo", Í a) ten¿l c).e1 rrconpnriritc,,, scé1 quc escribió r-rn libro cntcro, auxqu i -oestarte teciosc, e1 por':*
nógmfc
español jcrqiuón tselda. La prinera refercncia, eue j/c scIra, se
n¡'l-Ll en S:ini-ro'ixr qui-en sostj-ene que hay en l,iontevideo
"Lajos"rcrráogt' ccl:o er' toc.¡ts pai:tes, encerrad.c'rs en Lul h.r..r-,, csucc*.i'i rj.:-r.,,,; t-,,r"
pccc {}'g¡q §*e§¿sso*,raq.ign fali¿4.
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l3l*U;glr.".tqqqq ".qiegil=-__qo¿_I j§_jBgr :_. - - - cerca c1¡; 1xir. dác¡:ii::.-,ás terce¡ .t *Aíi"l Jéaquín Be1c1a, cefebreCú es'Jl:C;r,11str r:n l-it.-r-,tr.rr,: sicalÍ:rti-c,:, :,. p:_r;ici. -ii.,t¡er l,eniCc -,
,',onj:ervilico:r ,:.-tra cosr qu,l .. rccar,-cr ycrn.lt jr sus 'rq,rilcnbos,r,conc
ilesde s.i: arribo a Bucncs .l'iires res gustr, 1.r-a¡.r,lrlos a piena lroca y en
lcs qr-lc, :'odicar:ó1"t3, ;r."rccl". cxr,*,i]r=. su tr:i,,r,,*or=á"t.i;;;"í",;;.
Beld:: co;rrp:r-r:i. n'.resti'o ?!Ba.jo, ec:-.,- el- barri: de siurci:ales, que-había
conoci,i.,¡ cn Roslrío¡ nürleü--: 1&lt;.. va ::.f luestr; Ie -¿aritajL Ce cstar en
2¿ff-;-!'3:l q-rg-U-*§Si:J1gEg1-&amp;F-Ig:;_ r--se a lilberto visto t-teno dr: tobi11?r+s drj,cu-rgint.U,' dg:_j],o¡ (c:iactarentc) o,-r: s,. l,rbíar- _. :i.JIT

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y 1 fcgrl¡1 ¡a5tic_cs rie nii: .
Pc::': h'-¡.bc t¡:,hicn rtr.o¡ asrcctcs ic nu;,strl cir-r,_lr.cl sobr.e 1os quc
todos coincláían. EL cer ri¡*á ce vid.r., por ejr:niplo. En contraste
con Rr;-r,riros-.,:'ii:le-s, fcbril ¡' ,-;¿..r.¡ir:¡le, iicntevier:c rc¡r;ltab¡. a los e:&lt;treños un rcnenso ap:rcibfer]-m rincdn C,. iónica tentitud. No es oue

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r:iudad. rruertg

y por el contrrric, vrLr:cs visit::;
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t::an-u_í:s.
t:,an.u_íe,s.
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pe.retrantc p*hc;;lrfff:f
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"-Ís{"d l: sir:rilitud, :firniendc quc tiontevrdco rocu;rrl^. rrs crc r:czu
cn.¡. i-,rs c:uierics rnrft_iilrs .i**§Iog; ón.o .n"ffi
q'1c sl'brg t.;ir 1c evocaba ,.' ..nOli"cG
ctn los :ri""a"ro= d;'il;;:
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*o"irll*"I6Tñalizadas.
p¡:ra e1 astu__

�riano 1¡i11aar'ri'' Itontevideor er
e] que cncontr'ó nás ccrnpañeros de
inf¡"ncia qiie si hubiese ,,,,rnr-to..u"su
tier::a, i.u l á"io cre.jrse en el su
-rri",oro"
[risriio puei:lo en e] que pasó r""
pare eI
i¿l ¿,rouáiiü:"ía- i.. "áo* d;-";; vida.
pí^

ijl]'T,'j""::¡-

catalanr:s rj¡r
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pasar pcr la corrfit"r.--.="......-.hcy se lcvantr'e1 i-e1¡cio
Salvo) ,.'rr.r1?o.lilr3r.j;
vd1 L,rt;.,JDa.,

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su tier:?a. Í al nzár,ileño -¡"*,,.;;'ii#;,::-i:,1^*:
1a,ml-{tica uruguaya r:",.
e.¡oceb,.., inev*eb
ineviteble¡iiente
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*i"f#h,H;l;Xsl:"
1e¡iienre,cr
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Íroni:'. ja'¡rer Buenc-escrihi.í*inr,ei"*art"-";;r;;."IÍ3:rffir3T,.;;I*
strb.,:,: este. te,a,
t"""t'iylas
srb,e
i.="ir,.oo*icncia
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tie no e¡r
,#rr'§'í,r,1":1..o-,.
prelininar':"s c'rerto verbc
cer.§rlnr¡,-,i;rr
-)onversaeione's
__¿-llcqi_q¡.
nr" or"á. ,r,,.

l_l cytr a l.rs r:r,_trcq.
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,tn¡arroE*sf:-os
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elt-cs ;;"-q;; a conocor,
i rcc.rnccer. poro rm pocl
rr¿-1',
§:t:1,:"Íi":^1.
illa u:c üstaS t¡azas físicas
¡' de cstes corrilLictas tradicicnirles,
tanto cno¡; o,ro 1r=,;;;.?;-"i""r*i",
q*o nn
baa c'ir,s'rcrentes. ,n";iJ"tJJ"=,
de. ;raís *otaco:rt,rr:rc"i'rrr"
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tentc his;¡anos
¡u!¿r usa,t_¿¿fie.os,, y",..e1 il::. pcncr
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qxten&lt;lerían
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que tienen nucho inte:27

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nombrac.os lanbién obsr:rvó que en ilontcviáeo
u-r,,r."tro"
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lrnsgg¡ "ir,*A:ugtor;-a*a. Au**ai
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La lisión :le ]os via.-ieros, tan'lo cn singul
singular como en su yr.rtaposic'-ón -i un cuerpor'no es, innecesa"io pal"eríu:d""iir;; il-;l]
:jó:r estática. ;u¡rio a Lm iliontevideo y a up país ü-;#;;"r*="
or:r-Lce tarrbl'n en sus páginas una ciudad qrl"
=u hr bcrrado y otra
oue c,staba incipiente, otra que ns"cla en, perfiles,
costunbres y procr:viC¿des r:uevas.
'Dr:.un..ontel,i,.i.co
icl.o, sal,rlrcn a nenucc vsriosos tr"azos. sus ca,;
sas tÍ¡icas,
por ejemplo, casi tocas de un solo púso, cono fls ceScribe ri:}:sco del Real, pintaCas d.e vivos coLoresr cor-] urla rcja nI fonC-o
dcl zag'.án y'rno o dos patios 'iotrás ac ót. y-sus ver.,t¡naJ, con pcrsiJr:rs vr':'des 7 urotección cc r,:ja olala-lstrrdas de r:ránio1r'=.,-* pi=o=
ei¡'l;;]dosldos y sus zóualos ::e-cnbiertos o.c :zuLejos ce colores (qr." ^se
sol-ían fl-am¿rr espirñoles pcro venlan cler- p¡:so de calais)" ,la; i;;
;-'rcio ct',' siel-o dcspujs -192e- toJavía excit:"ban al lr,, prr¡l esti-=
cr-&lt;r.-!¡gje una plqgta.sir,rpátic,ts y l-ier,as üe ase o t¡ ár"c..]-t ._lJg9-rj"!i
aLa ..,ii su rrrt""ior p*"rite ¿e""u¡-":-i oitr""i',o" .".illlGcñIci¿ll:EIg¿j ?,¡ie jq:s_-g., conducen E p4EeS ue p
9r:es._g:l_rjr.cfAt€s_'A1a4ias 4qc_or+t+:¡¡:iarrryq:_g".i:..ta e_s ..q.tirqs
U45s :-c*ce§._Es Ia iór-r rto o"p,,:,ol-,,. Lá
..r*"1 l.*.

"u"iq".C-¿ ""
"¡¡"i" ¡e""t
1".dos _lT dj:,:icilios.
0';rt s r¡rstros están nás borrad.os to,far'ía. Las noches de -"reranorpor
s;r-',c¡ e'n la Plaza l\a.trí-z de antes de fin de siglo, so,.nbre...ias cle aesítas en },rs que 1os clcgantes tomab::.n grar:acinas y hehdos mientras
rura ba: ci.a rnil-it¿rr amenizaba Ia reuníón r}esde r-ur quiosco sitüado cerca
dt' ls : uente, leEft 1as ref-rcrrci¡.s dc Cliil_o. O los famosos brños do
Gounourhiou (nomb-'c der rue derÍv6 el acturl curuyú), construÍdcsen
er -.rj.."qr6 eitr,emo dó la' pciínsula poi aq.uel ¿,r""nráaááo,.ugo"iant" que
cuiso sobornar.'l !'fores y fue a dar
huesós sila clrcer; los'
"o., ",l"
b:ios de counrurhiou,. de los quc hablaron
saint-Foix y child pár 1B9o
y run en 1904 con ad .iración slntigosa, con sus:dos piscinas i""" para carla sero) de clncuenta metros por treinta (lo que no es poco'déá
cir, aixr en nuestros c1ías). o los.,cani}1ítas repartiendo los diarios
a eaballor como los pínt:. Clemenceau.
Póro, sobrr "odo, el tranvía. Gilberto F::r:yre recordaba, no hace

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nucho, que é1 re,resentó en e1 Brasil una
ver&lt;lad"era institución so_
eiaf . En i,.3nf,s.¡ideo, eI tra¡_way, ;;.;';";";;;;
tienpo sc re tla_
¡rd desi:ertó te- aünirncidn ¿.
I;;
;il;.r""r
ruy reticentes
en carüic de ra caliclad de nuestrosiferrocarrii""-""á"á"'r-""il;;
"""i't"i;
la ocasión de enplcarl0s. 41 tranvía, ;;";;;;l:"u
*otí* ecn un fer
vcr easi rcligioso y aun, en tg:¡l, en un
g;;;-;""
n;;-;;rJ;]=i,
,r_
verosíinir *n q hcrnbre de su iilest'¿rrra,
puesti; que foz::aba carte
de 1a delcg.:jc1dn de i,iáxieo a la Conf"*rrái.i
r;;.;,r;;";;;,;;#;;
iirvc sc trc¡:ó on ii-no d.e c.r-os pr"" i=*o-n;=t"""i
Euceo e viriit¡r. a
Juana de rbarbcurcu. .i sus
¡.ldn"""orcs,
en tanto les inii.i¿1naba ra
earestÍ::i
taxíletr.osr
cc;i.:o d,ijc
Ha¡'i;:ierton, aruerdc ,-o r,'rJ1&amp;,,,1iñ,
respecto ái cu"r
una scpnoli-c;:ita seni1.: ¿n G-r,c,nstrire,
*qcj.§jgq3._gl1
nu.jstros tran.u,ías
_decfa_ 1es
¡:lsc¡;'b¡rlron. y eilo plr:1a e;.ten,-ión-a"
*uu-iirr.;;,
*u
b¿rratura
y aurl
por su i.nn'ri.1--r.rr.rblc cryrti.i,-,,i. :: 7iL1a¡,ri1
y a Haii:ir,:rtrn, qlic se so:c1.;r.en-d,ír. rle ver:l,:s l--.Lrr1r -¡--rcf,¡s p,.-r:: Rirrcán
r_uri clcr :incuenta;rardas,
.'.=
L"
ciu,iac
::i;:::'::1:
-eri_r-tl::;,rcd. só1o a1
. L*'-i1 ,.. r'.:-L- .3::.r'i':--'l:f,svii¿'3
\r_. f.-rc ü.^-,-:.::t- ¿s
¿C 1J-:
i:,::1il-- Lr
.l au-L
.rfiali ls Sl-tS ficlros
r¡,-¿..i^ .,1r
fltcTacblái-.,' c,r'r) dccre¡ flr-¡;'¡-' de
las cíginls ¿c estiis lir-,rcs irna vi-=
ila ¡,iontc¡¡iilc:ne .-/ urugll¡ri'3 r:n crecj.i:liento,
ccntorno e* que l'i'¡ir¡os. Entre l¡s viejcrosLma i_,r.)íieiaci6n febril del
"'

fue un

dcr.";;";;";;;;;"

i.bscrveción reiterada ros hcy r:iarchitos
esolcnrr o::es
central que , i:ntes ric li:vanta""","riríu;;;;;;"_
*:
r.1 f:::::_l.l;:rr"
ru'u:-¿--r.eíi-.c cilsireildiosa
ccn s;lr. ccstc .l.. {i?í)c.000 de Ia dpoca.
;;
rle nuestr¡¡ i:alría, rn .,or"uti; ;.
ü;;i"ot";::";:::::::.i--:o"*rers
¿r,,{,-.uf,r.,D, 1a urgencia de1
y sr-:. lento proceso de cons_
t:ucci6a, eiLtre 1go1 y r9o9 ccj:n.puerto
su rastrc en ¡riuciirsi.r.r¿s c-rbras. ,i1r¡e&lt;ledcr ae 1910, fire ,a construcción
de1 ¡olo"i-ol"gíslrti'c, 10s
eni¿':'ráticos ci-¡nic¡rtos
1g de julio entre Ejido y santiago de
-r1e
chite
dejacios e;:i .;irl_¿s -rlecrla
Ha.iuertárr_ por 1a inperiose vol-rurtad
d.e
Batl'e, 'iiercn ¡r*teri, ¡. Lme cr:ni¡iil,¿
no silrrpr.. benóvola. un dece_
nio nr'Ís t::ri-e, cu,::ndc Franccs n"¿"ig."r'"t=tilí.=er
uruguay, :staba
por inau"gu'rarse el Hotel carrasco. y
p:racio sa'vo, su noerigido
el
le 1e cei::ró e] pasc ¡- todos. En sir fai-ros&lt;; vuelc pa10s
d.e
al pf¿farsf
0or:iandante R.e.ndn Fr.r.ncc, lo vj-6
so_
b,e el cielc dr¡ iicnteviceo. l"=@
penel
Dy.
se
preguntó porqlre no lc l-nhrían aejaJc
on su redr.i-1.1o ori.ginal, 1o que
hubier¿ peridtico hace:' a l.{onievideo
una especie de siqna. y vein_
te años despuds, como er:, Alejandro Duraas,
*í
:.'rL;

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st. rr.ri ,ur. ,ft-.-a", ,_r=-i-.ti-i^-

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co'ntcupió con escasa sinp:tí.,1 cofio una nazorea parada en el cen_
;:'. dt l-¡. ciudeC.
Perc t,sribión rrer:ir:s nílcer en cstos ]ihros cost,,;nbrqs y násiones
iur trnrJr'írn r..rgc r::r".igo. y q-irierc cerrlT i-st: rccii¡iiuiación
*o:,""s- trlo csq.;r':,Jtica ccn j:l .vlsj í,n ..ii, Koebel, sribien,i.. :1 cerr,:
:i- t9f0 .. :rtisir:rrüue il? sin o:...:uLlc in¡ilís, u::r b.:rr.it. C. iriños
-.r¡'l:ir ll frrrb,-.i crn .,-ui: pclcta hecl.r. d. pie i d": cvcj" c;i_L]._rr:

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-'T*'D,FE yHlr, Les REpua-fiques hÍspano_anerieaines,parís,
L..aL, (e1 texto in4¡1ds por Harpers an¿
Brcthers,
de j.iuer¡a ycrk, el ¡:isno año; Ia o"t,ráo
cn

glls']¡! ]890. )

iJ¡u_

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- ii:i-LIEL l-.:JIIIE VÁSQüEZ, CuaCros .lir,ericancs, iiidr:-u, lggt,
- Gl.IiC¡ c.i'.C'r-'i:I'-1, c,rili r:rrr. the. R.ir." phto in lggl: r.eriinis-.
of travet in Sr_,utir rr+ric:rr^ioiUorr, 1¡j¡;.!e¡_
::_1""u
..nC S-ns, lt?I.
Iov¡
- LfRIr;J'lDC RESiSCC, Xn hs riberi:; C.,,1 plat,l, trr.Cucciin
cs_
pañoIa, lir.driil, 1g91.
. :
- CCTi,'Trr VEIÁSCC_;it ,#ll^iirje po:,turdrica del g¡rr, _jarce_
1ona, s/.t. /wgzt/
- ¿'Dl'' I"I"R. IGr'rlrEDy, sporiing ske.tches ,in scuth anericarlonCCrltTE

,,

I9rX,

La Rí:l.,ir:-que vn:"ir;:,tat+ Je 1,Uru¡pr.ry,

:::_T i,ecpold
"ri1r.rr,

Cerf,sf" /nglz/. nr prJrogo estd
u:
i" r'el:;-rr-"=i"á" de s:rínt_
Ii*1".
r,,Jrr e(r c l. *dicic;rbrá
Urugu.?"y se
1839.

extendió cntrc lBgD ;, .rrinci_

H

pios do

- c*'Rl'm

de

E,'icIjD /il*p,s,
.urc chir_can sr&lt;et^rirgcntinerpatagonian
c;ii.J irrith :. fcr,¡
notr:s on .llruguay, Lcndcn, 1891 .
O.V.;'IPLIIü, Gx tlie birds cf Uruguay,
Linrion, 1894.

ta

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-

, Sr-rl Rio c1e1la plata:
ncte di Viaggio, Conor1gg4.
- FUiiN¡illlo VILLL,iiIL, Viaje dc circunaveg:ción

cu
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r

Dr.i\ilGEL0 SCAtABRIiif

ffNautilÉ¡sft

1
I.Iadridrl8gl. Estada en l,tontevid"o,
- it¡IlJ,f¡ili pILiü[Cr.Near the lagunas, Buenos Aires,
- EIOU;iRD ,rg,,r§1 Brdsit et Argentine, paris_Gen
/rcg*. / . r"-"=rou.';;',;;;;"i;::';;:" l'er:llrs;

.

)É,

�FEIERfCO tu\HOLi, Sangre ltrueira,
da entre l9O3 y 1904.
UlJl|tA)

E1 Río de
Rc'cuerdos

it{Á. SÁ}UIGSá,

r
/,ir;s.

la Plata: }tontevicleoviaje, Sevillar1906..

d.e.

.-,:.

capitaés,

ItrmlF'0 POS.1,IA, Inpre-siones.
MF,\EL ,{LTril.{IRÁ, }:ii

y

Ed
uc

Tres-

COP.NEA,

Lisboar1909.

la

,IC§E AUGUSTO

]r sus pt'ogresos, Iii:ntcvidec,

eoneritar.ros, IiaCrid.

de

;

:

.F'killCE, E1 iJrr.r.quay
rg0g.

viaje a l:,mdriea, },ii.drrd, Victo¡'ír-

-,
no,Suárez,
1911.'

ia
s

ÁI\T,,TOLE

ac
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ón

Buenrs

Birrcelona, 1905. Esta_

(Scuth .iir"rcrican §crles \), i,:ndcn,
/Fisher and Uni,rin, 1911 (luy
edic:ines -poste-

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- l'Í.H. KOEBEL, Urugu,"
riores ).

viaje al Ptata, iotadridr]9U.
li0i{0P.É, Ltrr.i--:érique.du Sud á tcrt et á t::avers,
Paris, R. Rcgerr,1911.

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SISITIIGO RUS.LÑOL, Un

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GE0?GES'CI,EI,í$ICEAU,

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JUIES I{LIFET, De Buenos .Jlires au Gr¡¡d. Checc,

Iú-URICE

ldotes de v.oy-age d.áns l,Anérique
du Sud, Paris, Hachetterlgll. Su estada en
I¿lcntevideo en igosto de 1910.

. :

,/t. /Wtl.?/

H

South Ánerica: observations and inpreeNew york, I{ac }li}Ian, l9l1rlgl4 y Lgl7.
- Su estada en lviontevideor.IglO.
BXGI§AI} LLCD, ft:presiones ¡. dtseruaciones de ta Re.púnfica- Oriental d.el-rUruguay en el siglc XX,
'London,
.TAitiES BRYCE,

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flasquelte-l'tlchaudr

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T:912.

.= }RffCE LOUIS IE 0RffrtN§-1ru.*ie.r;tti0nr' Sous 1q Croix du
SuC, Peris, Plon, 5a. ed, P1on, 1912.
-

2€,

J.A.Ililx[ERT0Id, rLr.gentine through englis], eyes, London
Hodder anrL stoughton, s/f. ltgtX/

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PEIIDIE,'Unrruay: Scuth Ancric..rts firs i v¡elfare
state, London, Royal Insti,tute oñ International Affairs, L)JZ. (2a, ed. t957).

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Vieggio, ]955.
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Desd.e.lfi: otra ori1la.

AGUSTIN DE I'O,1;{,

de cabo a rabo, tlaciiid,

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JO.SE:IUIS CA,S?IILO PUCffi, .Arrdrica

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I,I{'JICESCO C:IRNEíUITI,'

Edíciones Cid, 1959¡
iT""rorr,'or,
TOI,CIISENr,

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anle, Paris, ,,La'Tab]e

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PE?ER

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GEORGE

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&gt; lr_itlt Arrrer]-ca,

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linte resr dej:r const,lnci,. que nl he '¡oCidi. cxi;ti-lrer
directanente los textos rie M.L1órent: riásquczrÉ.Resascor0n
V.Áplin, Ir¡.PilIing, ArPosada, R.B; Cunrri.ngl:ane G:iahen, C:rnelutti y.Castillo ?l-Lche, aunqrre el cc.ntenido de 1,:s prin-=rrs :r hrlle s¿ficicftr-;..,,¡¡¡s f¡scñrdo en eL sin duda i¡ccnpletc perc benemértto índice de viajercs que .{cracio
Arrgdondq insertd en el- volure4 II de su }ibrt-.fundanent¡.I
(Fiontevidcc, 1951). Txt,ián he sccnnclusiórr,
ffiu
i:rinera cidcad,a
". lr.observar
de nuestro siglo. Y todavía ne interesarfa
que todo lo que brinde e,I gstudio,d.e rtlós, vi-ajerosil tepresenta
¡ruy peclueña.I¡ar:te .de, Lo que, poriría extraerse de1 naterial
uxligus.yo renejadc por: extranjeros. Pues no sóIo f:.It:rrí¡n
Ias publicaciories J¡ reseñas eeonónicas y turísticas, nfr-

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_cuicecosas, sinc todo e1 ingente cauatai
d: rcs i-nfo:lries diplorÉticcs,
consul&amp;res r¡ b.anca::iás de1 qire
sóio ',13.
p::clueña li.rrte -y Clio Cn lo que
atañe al siglc
xñ- está-t:trr.],
siai-ldc conocido. Lo mlsnc poriría. decir:se, al."que es
tratr:rial
',ás abarcable, de muchcs estudios sobre .ispectos poi í-.
ticos ;" socialt-'s
ciel país, tr.les como ,os de ros estadou::.ic-en-

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srrs l¡itzgibb,on, Ta;r16¡, Iinnson, J,:hnson, etc.

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Archivo Central Universitario de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación&#13;
Facultad de Humanidades y Ciencias&#13;
FHCE&#13;
FHC&#13;
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Otro</text>
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                  <text>Archivo Central Universitario de la FHCE&#13;
Archivóloga Mónica Pagola&#13;
Lic. Gonzalo Marín</text>
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                    <text>MANUEL ARTURO CLAPS

Primera polémica filosófica
en el [Jruguay

FACULTAD

DE HTJ}IA¡IIDADES Y

CIE}{CIAS

UNiVERSIDAD DE LA REPUBLICA

MONTEVIDEO
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lpJaqtv ttot otttrrt¡ol run lt,t.otLtc¡ L.i al os.ot) oi¡Ls '»tt¡r¿ Íttta pup
-no8rtt a¡uosat)lut üurl t¡t ti.¡t,a,i1 '.)unnlf .r,r, rlrrs -Lot[ otturtptttu
o¡tD t!t1 ?lrnlnp o¡tostto.Ld.¿:s o i !rr,ilf. rp iniJ.LtJ D! .tor:{ so¡tlt.it
-sotrl soutluafr-tD salDnlJJlliuI \o! );t ,? r'/ r¡'i,l ¿.r u. 1c.¿r.L¡¡; ttb o
s2.uv sottatlfl ,p pDplt.Laalut1 o¡ lol uo Ltrl:! t¡¡[¡ toi¡n;tt.¡t¿ ssLt
-;t:t;tI ap nptrotlo) DS D o]lluti as ,(lirrori.r-1 1J ti) ', j.,J-)ll' \ o,)11:L'
'rnutla7 ap sDtqLuou so¡ .toQ opo¡Lasstcls-t olpttt\tp JtuDllt.tLL \
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Los primeros t¡uc llamaron la atención sobre ella fueron Alejandro Korn y José Ingenieros, quienes hacia el aíro 1920 y de una manera casi sirnultánea se ocuparon de la misma, clestacando por razones
comprensibles la posición de Alberdi, al historiar la evolución del
pensarniento argentino. (2).
La desigualdad del valor histórico de las figuras enfrentadas, 1;r
rápida desa¡lar:ición del escenario cultural de una cle ellas y por el
contrario Ia principai y dilatada importancia t¡ue la otra estaba
llamatla a tener en la historia r:ioplatense, han hecho que el interés
se centrara. como hemos t-licho, sobre .Al]rerdi.
Al comenzar el relevamiento dc nuestra historia ideológi&lt;:a ei
Prof . Arturo Ardao trató de ec¡uilibrar ese inevitable desajuste histórico y expllso y analizó con detenimiento la posit:ión de ambos contenrlorcs em Filosofía, Pre-wtiaersitaria en, el UruEtuy, publicacla en
el año 1945. (3).
¿Quiéncs eran los polernistas? El profesor Salvatlor Ruano regellteaha la Cáteilra de Filo-qofía en la Casa de Estudios desde el 1'l tle
rnarzo de 1838. Su curso siguió la c¡rientacitín de la Icleología, iurpe'
rante todavía en Buenos Aires. Ateniénclose al programa vigente dictó su curso, pero cumpliendo sólc¡ la primera de las cltatro partes de
que constaba, es decir Lógica. LIsó corno texto el famoso libvo de
J)estutt rle Tracy Eletnents d'Ideologie.
Casi nacla se sabe acerca de la vida de Salvador Ruano. Luego tle ese año de docencia que termina el 15 de diciembre por
ol¡ra de un tlecreto clel Gral, River:a, quien restituye a su vez en Ia
cátedra al Dr:. Alejo Villegas, desaparece tle los cuadros docentes.
Como era muy común por ese cntonces, los avatares tle la poli'
tica que lo hallían llevado a la enseiianza. Io separan definitivamente
de ella. Tendrá clos años más talrle una efimer¿i reaparición periodís'
tica realizada bajo seutlónimo, para reiniciar 1a polémica interrumpida entonces y defender de nuevo su posición, pcro a partir de allí
toda huella a su respecto se pierde. (4).

(?.) .\lcjiirrdro Korn: 1-r¡s itt{lucncitt; liio.sr)iicts c¡t ltt ci'oittciótt nacional, O. C,.
'lo:.no III, p:iit. 201 . Ed. clc la I-inivcrsidad
ck: l¿ I'l¿rta. [-clitoriai Claridatl, ]949,
.fosti Inreuie«¡;: La P-i,r¡lucit'r¡t tlt iu'; itl¡a.¡ orr,'ttlit¡rrs, 1,. .1. Rosso v Clía.
lxig. 157.
l 1)20. 't'orno i I, p:ig. 662-6Ll;
(3\ Ob. cit.. prigs. liir a llii.
(+) []ar:r ser prcciscs. la riltiln¿r iroti.ia (iLrc 1)oscclnos corres¡rontlc a i8'11,
año cn qrrc rindi&lt;i €xalrlen rlc- jrnisl;r'rrrien&lt;ia ,I)iaril l:l ( onstitucir¡rta1, Nq B6f)).
Sceurarnt'tiic Ilo era oriental:.\nrlrlo:io \'ciasco. prcccplof ile latinidatl, a1 inteipcrnct rccur': o le clanlanrlo par a sí la í.iiiciil a rlc Ruauo, atlltci¿r cli sr¡ lal'or t-'1 ser
ól cindatleno natural. [.:rhc pers:rr tlrtc ptorttiía tie 1¿ls Isias Canarias, según lo
sugicrc cstc 1.;ar;ajc clrl riltiino ar'.icuio ric.!ll;crtii: 'Bucno cs scñor, qttc I.rr1. arllieita rlue cl:iglo I!) dc l¿s lslas ('anari¿rs, Ilo cs ci si.-Io l9 dcl llstatlo Oriental
.

rlel

f'l¿rta."

Desde el punto de
lluano representó Ia in,
za, si bien fue muv br
arnbicnte culturatr de l:
Juan Bautista AiL,
tevicleo el 25 de nor-ie.
traído consig-o el manu
r.t:rría, dc ]a cual eil n
f iofesal.¡a un espirituali
ireríodo filosófico de srr
preliminar al Estudio
ión Literario, esta pol:r
tica, y se cierra con el

11

Corutem¡torárr.ea que h,-rJ
nicladas de N{ontevideo,

adquiriría con el tiernp
Los autores qne hr
¡rrofundarnente en éI . l
.sofíar Lenninier, Leror-r.
rarlo va el eclecticismoe historicista, en el gue

y de Hegel, sobre todo.

Por otro lado, su 1r
tóricos de las república
tle una filosofía lrrqcute
rlc la lristoria, del tler.n,
para la acción. Es Io
fil&lt;¡sofia "1)ara", en vez
Por otra par:te su (
nato, encontraron en la
oportunidad proJricia pa
hacierlo las primeras ar.i
su arrlua vida. Desde e
primera salida polénrica
en un incidente sienific¿

,

Ior:es.

El día cinco de

rii,

Como no podía ser de
ideas el curso. flna ser¡
El lYacional (periódico

&lt;

un artículo titulado

E.ta

(5) Bernardo Canal Fei
y sigrs.

pág. 254

�'996I 'I')'J "st 'stI 'uoDnlo,¿)ll ."

t{ot)t1¡1Js1t.)') :r)9[1r..i InuL

'sr.fjrs i t!ñ
) op]¿u.{aa (f

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)

'EJrruolod E[ B.rr.lqE a1,rLt '§aJllql7¿ sauolu'Dxfl, opE[n]r] olnc.rl.re un
1eue3 len;ir¡,1i Í suurul sa"rpuy .rod opr5r;rrp ocrpgrr.red) loltonn¡i fi
ue ucr¡qnd oa;rqurarorp ap 6I [o osandsap eueruos EuO 'os.rn) [a seopr
d [oroeluarJo EI rroc ccle.rosrp 'opour oJ]o ap .res u,rpod ou ouro')
'eJlosolrd eP seuourt?xa §o[ e olsrse 3rclruarcrP

IErurtrO oPElsl lrP 6J olSrs ¡
-pe 'pn attb 'rouas s¿ ouJtlg
o1 u4Sas 's¿ueu€) s¿IsI sEI a
.rJs 1e ,one¡ ns ua eIrnPE 'oüE

-¡ar.rl Ie 'pePruPni aP 'rolda:a
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.a¡snd scp*¡Ilcs sns op rolruoruc.tl o¡sd orrrl,.lrlr'oqrs ilruaprcur ;fTi
olrar.{rroJ os ÉJorrorfl orposrrle un sa uárq rs ouorruelod upr¿us ulaurrrd
elsa orpreqly áp upr¿ uI at) elsr,r' ap olunr{ [a apsaq'epra Enp¡e ns
on¡ enb ecmralod u3.re1 Á usuálur e¡ e.rud serrr.ru se¡arur;rd sel oporcer{
rrqulso 6pepra:t uU 'olsJryurrrr ap iJs¡¿uod e¡ed ercrrlo"rd puprunlrodo
e[ ouEnu Gp ezueuosus uI eP ugrJú]u3lro u[ ue uoJr?J]rrocuo 'olelr
e¡srrualod op ÉroÉJoursorpr r1s 'ocr1r.rc n¡r,rldse ns a1;red BJ¡o Jod
'(g) ',,"p,, urJoso[rJ Eun ep ze^ ue oo'DJod,, BrJoso[rJ
€uu operuell eq ogfra¿ IBrrú3 opruu;rag enh oI sg 'fiorccu u1 urud
urn8 ap erora¡rs e1 en} úpupercos u1 a¡r i orlccrap 1ep .ur.rotrsrq u1 e¡r
opotr oJc{os ruussáreu o.recl oupu.rnserde ezrnl¡ tetrue8rn ur}osolrJ uun op
uorcurrrroJ e1 opulrdrcerd trurtlurl 'ute1¿ 1op secrlqnde;r sE[ ap solrr.rgl
-srq solrrarrrrroillrro,lu sol aJclos ugrxalJoJ zoca;¡d ns oope¡ oJlo .rocl
'opol erqos '1efag ep "{
Jap"rag op r?,rJosúIrJ t:[ ep soce sol uu.[Brrosa¡ enb 1c ua 6elsrcuo]srq á
orusrlunlr.rrrlse 1e -'.oursrcrlaclca 1a ud opur
oJrlueruo.r orrnc ol¡anJ
"psoÁur] y 'Íol¡¡nof
6xnola.¡ crrtoo¡¡¡¡s'1 6ur¡os
.arins*-- orJolroc soI[J op
-oIlJ et ep Elsra ep o¡urrd lo opsap uu.ro sollg '[g uo elueurepun5ord
oPrllllur rrBrr[Erl úrJJo;\3{cf, ;rod optcouoJ r?Iqeq anb sa;ro1ne so1
'oduret¡ [a uoa urrr,ruflpu
uorsno¡arl;.¡ etruelrodun rru¡ anh Á t0tgi ua 6oapr,ráluol{ op sapepru
-r?rrrnIl ep luluar.ro orÍaio't Ia uo rr?torp ep oqnq ewb ¡¡aur¡tadut¿ilto7
oucr¡
rytosolr¡ ap asfir)1op ntu»t?ord lulueruupünJ Io troc er.rorc as d
.srpor.recl pÉpr^rtce ns ep solacclse sorre.{ oucrurelocl elsa uorrelatrI'I u9I
-eq Ia Lre os{¡DSrO ¡c oiruorrlmot .i tn¡cata1 ?ap olpnts,¿ 1n .tnu'ttut7a.«l
o¡ueut8nt¡ Ic rroc ¡?rJrtrr es enli opor.rarl oepr,r us ap o3t;gsolr¡ opor.rarl
oualcl ue er[E]§g 'E]srJrlolsrll o oJr]LreuroJ oursrlunlr;rrtlsa u1r l?t[EseJoJd
'so1rl1rdec sns ep oun opc¡,r¿pa.{ u.rc[p1l ou[srtu l? Innr El op (t'r.rr¿.t
-arlrg rr¡rqa]§u op ?rrlros n'nua¿r.3 ú[ ap o]ilJ-cnueru Ie ooarsuoc oP]trrl
u.IctúII 'sesot{ ap troürrña.r ¡ep opuofnr¡ oorr¡tuor.tou ep gZ 10 ooPna}
-uotrq B opu3a¡ ErtlErI sotru BU ap ua,rof orp.roqly ulsr]nufl uunf
'ÍssDuE.rJ BrJosolrJ É^onu sáJuoluo e1 cpepnrc ú[ ep TeJn]Inc eluorc[uru
{a uo ccnporiur uJruralotl n-g 'opetrra,t ns eaa;rq,(nur an¡ uarq rs'uz
-rruuasu? urlsanlr e urBoloep¡ uI ap uoroe.tod¡ocur u1 otruesardar ooerltf
ep osrno [e ocrJosolrJ oseco.td or]sonr op e]sil cp olund Io opss6

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G

�I

+

Ruano conte-cta en la .Eeui sts Oiicir¿l i cli.-igida por "luarr Crr.rz
\rarela), al día siguiente, es decir, ei 13 t'le clicicmbre. El segundo
¿rrtículo rle Ali¡erdi apat:ece e1 1-1 . Rua¡ro retlacta su I'esfluesta qile
ve postergada su aparición l¡asta el rlia 18. En el interín, un clía
antes, el 17, Albercli pul:lica su alegato {ina1 clue cuhninará con Llrr
írl'timo artículo que ve la luz el 19 de cliciemirre. De este rnodo, ¡rues,
con sendos artículos de All;e:'rli se al)l'e v se cierra la polémica, (Totlos los artículos dc Aiirerrli se irrrhlican sin firinaJ ,
Las dos primeras pieza. plantear-r rnelantelrte las distintas posiciones. Recién erl la segrlnda les¡rue¡ta de Rriano .r en los tres escritos finale-. de -{ibeir1i. encontr:Los el n-,lcleo ,le la polémica; en
ellos se explir:itan r- se clesarrollan de rrlla nianela arnplia amhas posiciones, hasta quedar rle nuer-o :ueltas Ia¡ rlo. puntas del nudo dialéctico.
Dale¡rios sinplemeirte urra gnía ¡rrra secui,r con nlayor facilidad

meitas rle la discusión.
En sus primeros artículos -\i]¡erdi seirala la importancia de la
jur-e'ntud r- el papel qtre está llanracla a rlesetnpeñar en las nacientes
repriblicas. Quiererque la frlosofía que se enseñe sirr-a para pr.epararlos a la gcción intelieente. Sostiene que sonlos hijos de rur grar]
r;ror-iniento ret-olucionario clue tiene cuatro nlomenios funclamentaIes: ia rerolución nortearnericana, la fl:ancesa del 89, la hispanoamericana del 10 y la francesa clel 30. Del;emos adoptar, pues, una {ilosofía que corresponda a la etapa a rlesar.rollar. Repitiendo icleas
saintsimonianas v de otros autoxes contemporáneos, exige la sustitución del ideologismo
analítica y crítica- por una filoso-filosofía
fía sintética y constructiva.
La itleoloeía no es ni la filosofía de
nlrestro tiempo, ni la {ilosofía de{initiva, afilma con razón.
Si l;ien Alberdi, ohsesionado por Ia telnática difundida por sus
autoles franceses predilectos, limita e] alcance de1 concepto de filos6fj¿
por otra parte se lo seña]a Ruano-- identifieándolo casi
-¿¡¡11o con las filosofías particulares del derecho, de la soexclusivamente
ciedad y tle la historia, Rtrano a su \¡ez creía aíin ingenuamente
q,-re Ia Ideología era Ia forma definitir-a de la filosofía.
La insrificiente for:nación filosófica de ambos contendores se pone
de manifiesto a lo largo de la polémica. A¡rresurada y sostenida con
pasión la posición de All:erdi
nuestro juicio asi.-stida de r.erdad
-a y clara visión tle las necesidailes
en cuarto a onortunielaC, actualidatl
hispanoaine¡i¡¿11¿g- se enfrenta a la ¡rosición del profesor rnontevirleano. mrien dentro del liruitado marco ideológico en que se rnovía,
tlefiende sus ideas con digniclad v altura
Se pueden anotar como tributo de Ia precaria formación ya serialada. alsunos errores histórico-filosó{icos: e1r Ruano Ia identificaciól rlel métocio sintético rlel saintsimonisrno con el de la escolástica
l¿rs

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Si bien el pr,,,i.., frmienlo r[llt. cun.:
al]í eonlo ]i.;n.,.,-ir-o

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Jrostel'iol

Comc

rrecto§ en slt
conro nú deja

:

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.

defectuosa _v tra:untJu
Ircnsámiento fraucé= ..:.

A manera de cor:,.1,:
los puntos de partid:. rle ambos, no había m.r

Y puede agresarse "
siciones frente a la fil,,.
rlos actitudes opuesta: .;

historia de Ias ideas en l
preocupación por lo-. ot
miento y la atención a
Parece qne es hora ,:i¡
exclu-_ventes gino co¡no r

En

-

estos

escrito.,l-

-eión filosofí¡.r atnericc¡ t.:

La posición de Alberdi .
de 1840, en el que al dt-

estampará su fa.mosa

1,r,

sí, rro echará raíces en
confirmar o desmentir,

(ril .lori'(.a"'; ¿7
lr¡io rk ]llritu. iirl I. I .

.

�'11 '31:rl rfh;I 'o)r\.rl\ ap or.3.:1
¡«r[ (q)

-o.l I? ¡t 'o.r§'sepr:ttrof 'otiDilut!!t)oi.tvi{,.t¡¡ rt¡tt,titt-ritsuttt ¡:¡

:soe.-¡

rJrlsgtro3s3 llT clir 1¡ i:

-urrJIlLIepI ¡lI otIE|.]j

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-c§ ei uorJe[r.ro.l li 1l

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'uI.rOtrl JS Jtlir tlJ'.
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ia us E,ulrl¡rJap etu.xo:I ns erúzrrliJlu rpr¿rlly ap uorcrsori r'1
'ourrlreo olsnl Í ooqlel ue¡ er.ruq o.3on1 enb »u»cttauiú b,liosoft ugas
"a¡dxa u¡ ef ;race.redB I BzrrJiuroJ:li.rJr[Iv ep so]r.rcsa so]sa [rg
"sorJu¡uauralduroo ouroc orrrs sa¡uu-in1.x.r

o solsondo ouroJ solrEsuad oLÍ -( so1,re;rialur ap Brorl sa eilb ararEd
' (S) 'socr.rgtrslq o soluaueruur solefqo sol e uorcue]E E[ ,( oluerttr

uI ap

ootParap

1.-:

:

rsEr otropuEJlJ ltuap¡

-ollJ Jp oldaliro.r 1-1
sn§ rod uPrPull}rll tr'''I.
'I.Iozel üol rlü:
JP B,rloso[r] EI Irr:: "
jir
-osolr} BLrn Jod
-nlllsns eI oHrxa-¿Ji
'soJuE-i,
seaPl oplrorlrtlaH'rEIl'

-

-oIrJ Eun 'soncl 'rt1do¡-re
-atueouudsrll eI (68 IrP
-úluatuÉpun} soltrelucr{

rrúr3 ul1 op sofr¿i soruo:
-edoJd ErútI ú^.rrs elIJii¡
ePsap es.rEP B üB:\ ¿e¡¡oso¡r¡ e[ ts oluo,rJ souorcrs
-orl sop suLsá uo opour ou,+ra ua onb ¿seurape asle3e¡8e epencl ¡
'as.ropusluo op EJeueru B,rqeq ou 6soqure e6r
se;lr3gloal]r a s€llerJL¡s-ocrJ9.:sItI sauorcenl[s su1 nepr¡red ap so]rrnd sol
saluaJaJrp rrsl oPuarr- tanb as;ncap apond uorsnlcuoc op Brau¿ux Y
B([e]sa onb Ie uoc saclteJJ o]uorlüefrrrod
'oPetrlre:l'cnsuoc

uel

1op sorrlo.rd so.u8 cp ur.luanllur aluopr-to aun uelunsurtr i esonlca¡ep
§fxellrrs eun ep uecslspe o.rolrsodo ns olesrl]lB{ro§ ap B[op ou ouroc
anb ¿ril.roqly op sol rse otr oecr:do1 ugrcrsodxe Í ugrccepal ns uo so]co,r"r
-oi) i.ros ou¿iru rP solnJ,f]r¡l so['[BrrrJoJ u]sr-r dp o¡und [d apsJü
'ocIru+r¡ ns J[¡ ü¡uc.iodura¡tro..r tIJosofrJ EI cl]r[oi¡iu oporu urr dp
¿.rou8r 'Ip..ecltry soJJ,r seprlader olosrtqco.rda¡ ep ufap ou cmo3
'sercuul-snncrrs sÉI B seapr sBI ep Lroroansepe
iu o,rorratrsod
-gsolrJ-ocrrolsrrl osa;ro.rcl I3P olrrluas auortr oN 'oq)Ip soularl ouroc }l[e
usrrorlép as soluorurrcolroo sr.rs oerSoloepl BI B ocnpuoJ a1lb oluorur€s
-lra{tr Gp Ror¡r[ e[ c:]uaü,rrpu:]"iatu Eüasal ouung ;rosa¡ord [a uarq rS
'.rr:.1na lii.[our uo¡ade¡¿ ns uo3 ocl]osolr] oPr]uas IJ uo
elsrlunsues 3p ugraErl}lltrapr 8I tP.raqIY ua 6le-{erPsrii
Eisr{er'te}etrr

.

sJlr.rJI.)Dr.f sDI

tlJ rett¿,in

e[ ap el3ue]rodur el
.pup{Ircs}

roiElu uoJ

E

'1i11

-¿rp opnu 1cp sctun,l 'o
-od sequre Erlduü ú'rJutr

ua :Errrrrelod e1 aP oa1.
-sJ sJJl iotr tto -i oriu lr
-rs{]d §ElurlsrP sÉ[ alirJt]
'(uur.rr.1
Ü'r'rrI--

'oJ,) 'erjtrr?Iod uI

ooporu e1$a oO J-r
utl [ro3 u;rurrrurlna anb

'send

urp Lrn 'ur.tolur Ia trT
onb e1sands3.l ns iliJE't¡,
opull3es

lfl'arqrfiJrJill:¡

zri.r? lln!rr Jod Jli:i.:

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w*.
ffi

uridfu,

�6

EL TEXTO DE LA

POI,F]MICA

lLa copi;r r ,-'i t Lriri¿rtio (lr'l terto han cstado :r
¡l¡ la Si a. \i ai i:r -1 eresa Clarballal rlc rlc 'I'c-

targr.¡
¡res't.

[.]

Naciona.l.. Epoca Seguncla, NQ 24, r]icienr]¡re

t? de lSli¡.

Exámt n¿s l:úüli, o"

Hemos presenciado 1os exámencs de matemíriras y filosofía de 1os alurnnos de
Universiclad, y descubierto cualida&lt;les poco colnunes en los jóyenes estudiantes:
podemos asegurar con verdad que es unÍr juventud. fucrte y bclia, capaz cle ser
dentro de Poco la gloria nacional. tlc tlal a la Prtria ilrr por\enir l¡rgamenlc
feliz. Muclro necesílamos, y pesada§ son lac obligaciones (le la nueva generaciórr:.
de elta depentlcrá, la gloria, la prospt'iitled, lr rlitha tlc Ja jorctr Rcpública:*tcnemos la certeza de clue nuestros jór,cncs sc hallan penetraclos de este sentimiento,
y esperamos que, llamados a la gran obra, no se presentarán conr.o esos niños ignorantes y medrosos, que no dan a la Patria otra cosa cille inrliferencia, clesdén,
y molicie. Hemos vagado sin g¡"1ías en los clesiertos de ruestra existencia republicana, movidos por un instinto sagraclo, nos lanzamos a las batellas matcriales,
y la espada ha deciclido hasta hoy cle nuestla suerte. FLle 1a primera grada de
nuestra carreta, la hemos conseguido Ia, r' la Patlia no exige, ni sangre, ni ntatanza. Otras batallas, otro heroísmoi se nos pide: los jóvenes están destinados a
ser los apóstoles de Ia veldadera religión republicana, de la verdadera felicidad
nacional, que nosotros pobles solclaclos de la iibertad, no hemos pocliclo conseguir.
La época de Ia acción ha concluiclo, hemos ent¡aclo a 1a época clel pensauriento (l):
bastante se ha l-recho en Ia pri¡rera, 1a seguncla está virgen aún. No es poca dicha
para la Patria haber tocado una necesiclad en circunstancias en que sns fuertes
hijos pueden satisf¿cerla pienamente: estudiar- esa necesiclad, no dejarse abatir por
ella, ni evadirla por los golpcs furiosos de1 sable, son exigencias clue la juventud
no puede desatender sin mengua c1e sí misma. La Patria espera de e1la.
No pretendemos quitar a los ca.edr'¿iticos el justo honor d-e haber preparado
a sus discípulos, para sufrir con óxrto los exámenes públicos; pero desearíamos
que el de filosofía, se hubiese penetrado, antes c1e ponel en manos cle los jóvenes
estudiantcs el curso del Sr. Trac-r', de ia misión qr-re la filosofía tiene en nuestro
siglo, de las necesidades de la época, y sobr-e iodo cie Jo que cs necesario a la ju-

Ia

ventud rie la República. Hijos de una levolución. tiija también del espíritu re-

(1) Nos refci:imos a las necesidades absohltas de la patria, prescindiendo
los monentos actlrales en que la:rcción clebc scr la tiltud de las virtucles.

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ropr^fes oursJtxaJe ns sapatsn ap epanb
'erllqlcIr)I 31uaÚ¿u ¿ts3 ap
IE sel-relluol ,( s¿,rr:ou s"rurxpru ua. solnd¡rsrp sru e opuai
opesnq¿ oq ou anb ap ugr)JeJsrl¿s eun orrlqnd I¿ r¿p atuaur

osa,rBo¡d

-nqur 'o5rur rur ep

-leur¡ L 'lúIlrpuo3 f. e&gt;¡ro1 sortsaurrr sa,{tsnlr slrs f. ,{rer¡ ap ¿uutlop el rurlpur^ Ia
'!epra,r eI áp roruu órnd 1a olgs ours loprl-recl ap nt¡lJdsa 1u 'al"red 1ur ap ounS1z
otu3rr[rtrrJser 'úÁa1¡ aui'' ou 'o]rJgsolrJ uJtuelJal alsa rapuardtuo 1u anb ap ur:ua8
-r[á¡uJ uI uJ'sepplrJ ¿( 5áuor)rsoclo.rcl sa.t¡ sul u¡(otle cnb ua sotuatunS.te sol'ostJ
-árcl o¡1sa'ua ¡iuodxa uu^rrs es sap¡tslr ¿ o:rlclnJ o11a t-red Á'rr3nrsrp u¡arsrnb o,(
anb sotund sart soi 'sarotrp:J 'sarg '¡nbu ag 'pnlua,r.n[ e1 ep sofeqe-rt so1 ep reradsa
e oqrárap sourauat enb sopurlnsar so1 zrederd orr an§ '¿g 'oprsalqutsa uuq surodT
s¿,rlo anb oI .rnr-rtsep L -rr1eq e:ud e.t-rrs olgs anb Elrrlu?lxJ l?]JosolrJ Eün sJ 'l¿II
ap ulrrJllop e1 anb"rocl '¿e 'Brod? ¿l op sap
-rpuo) 'a)iJo-I 'orla^IaH ep eI ourol
"(ru.i,¡,
-¿plserau s¿l ap ru 'o15r-s o;1sanu uá ouert zljosolrd u1 anb uglsuu EI ap uarq ope,rlauacl
aq alu ou anb.rod'¿1 :uos'rlsrgo1oapr arqal?r atsa ap a:rq.ar,b llP!¡-.rrn ¡a¡a¡¿d rttl ¿.
.ugrl)ele u1 "reqo-rdesap t:,recl uupun¡ as sapJlsrl anb ua sauoze-i se1 't:e,i¿ 'r5 1ap
u;So1oap1 ap sotuarrralá so1 solncIl:srp srlü ¿ ot\Jt.rocl opzleuas eieq anb Ia sápatsn
ap ugneqo.rde Ei op oprs eq ou enb oa.r 1a rod -( '.rai¿ 3p olarunu Ia ue ouasul
'foJ!rurtd s¿tt¿utt)x7 opBl¡'lll1 olll)ll.lE lJ Bz¿tiel'l\J uoJ oplaI elJ :so)tu'sa.r5 Ántr1
'louotJDr\ 17 ap sJ.rolTpJ 'seJS
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-aP arrb tsItrosr:)ltl lrt'l pnrur).ril! u¡ ap so[¿c1rr.r'¡ so1 aP.rurads:) e otl)J-lJP sotrrJrrJl
anb so¡rr11tt-.a.t so¡ u-rcclucl ott art]t ,i :¡r..rori¡ e1 a1r sr:r.rrr;.3rxJ sl:l B ur.rll.t.lLro) 'Elr rl
-tlf,)xJ ¿IJúri{)l11 eutr u.( sJ:sonl:}llJ s{r¡rrarrurnriJal sns Jp JI(lrlllJLri uur-rou orrr()l .rusJJ
-o.tcl uaq:,.p '61 o15rr 1)ll ollJlrris nlr:r&lt;[s¡ ¡lp Í 'tt:r.rr:uu u:r1r¡r,rrl;r¿ run ap so[rr¡
so1 anb uI-rult) ul ¿sr se orr ().rarl :oiir:;Jqr::ls) uulqer[ serorTl sr:.r¡o anh ()1 .Un.r]sa1r
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atrrJruusor.lnJ urocl¡ Bnlr Jl-r sapcl)rsslarr sr:1 r,: e1t Ins i-rr5rx; u¡.rpot[ )l as o]uÉll) E \
o¡rt:tr¡ro.rtl ¡lri')tJ'j¡rllrpuó)'J)lro-I'or)J,\T)[[ Jp ct onr,tr'i-ruL-¡'.lS I;lp c]Josolt]
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'so-ltosou {r3 uFtsJ

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El. Nacional. Jlpoca SegLnrtla. Ns 26, ]:ioutet'icleo, rlir:iclitllre I'1 rie

A! Sr. Ilrtifesar de

Iilcts,.¡íi¿

l).

Sult,,ador IitLLtttt¡

Sc tios pidc cxirone l' en csli,[,.¡ t¡:i t:t:iso lcts algLt]rr(rilto$ cl qu(l apcrl atiios 1os
lrrotivos qrie al.er ttos itrdrijt:r:on a c:jcriilir': - que (1esc:irallltl3 \'Lrl'aI proiesol clc
fiir-rsofia ltlejof lrtnetiado r1i-- ia rnis:irin tltte slr cicnci.,r está {tlrcarg¿xla de llcna¡
cn nueshic siglo, de las ncccsicla.rles c1c la época, r'sollrú todo, tic 1o tlite es rlcceslrio ¡ Ir irricrrrr;,i rlt' la Itr¡rtii:1i,a... Forqrie !;¡ lil,r'olia rlu \[. ftacr. ¡,r,.lret'
corolar:io cli: la filosofia ser')sualista (lc Ci¡b¿rnis, llciver:io, Lotkc, flontlill¿rc, ha
ctrrlplirlo ya gloriosarlcl'rt- su nli-iicirr critica,:u ¡.¡isiótr clc auálisis, tle tlc*tol¡posición, rle de5lruecii;n, clc lcroluciótt, eD url¿t p¿il,ibr¿i; \ ltrte!aro sigto, siglo de
reconstluccií¡n, ric rrconrposición, ile sintcsis, cle getier:alización, de oreatrizati&lt;in, cle
paz,: eta una palabla, cle asoiiación, Lluicrc tami)ién r¡ua {ilosofia aclecttarla y plo-

no es, eiirlcntcrlcnte, la filosr¡lia del sigLr ir,-rcecieute. cuva Írltirrra pala docirina Ce l{. Trao'.
Ni el momento actual, que no es tle filcv;ofía, sino tlc IJUIit;.a v t1e liñertld.
, ni nuestro l-ol de dial i-qaas comercial politico literarios, uos d¿rl"hn lugar a entrar
cll Lrna po1(:urica filostifica, a que el Si. I'r'o[e.ii¡r pa;:ccc irrvitarnos, -v qllc 11o
tlaeria tel \'cz p()r ambas paltes, sino el fasticlio clel ¡;Írbiico octtpatlo que nos lec,
tluitu en 1,cz.la ideología v {ilosoiia só1o qniele sa.bci ptll'ahota, cir:indo cae
Rosas, cuáncio se abreu l.os ptlcrtos dcl i'lata, cltl,nclo rctracen el nrclel ,v 1a paz.
S!n cri'rbitlgo, sin entrar crl :.rg,tlir1r:llf or, colllo se pidc, ilorquc 1a argurncntaci¿)n, no cs nuestr¿t lranet'a t1e razonar, rrelce(l a C.onriillac l:ll vez, ni cmplcar
clivel:so estilo quc c1 clue ha saiirlo cle las cscuelas contcrnpoi:incas rle Jouffi-o,v,
Cousin, I-ermiuier, Lcrou-:; etc., Pcrque no sabcmos que el cstilo filosófico ile la
escucla -\cnsurilisra sea e1 cstilo plcciso, sea cl estilo tlefirritivr: de to(las las i:pocas
p;a,

r.¡ue

lai¡r:a es

(tc1 pcll-c,!micnt.o. sin cmlitrrgo, dccitr]os, llojotros, co111o nuestras Págiltas esirechas
1 brevcs nos lo piclcn, sólo ciirernos al Sr. Ptoli:so¡:
(fuc 1a id,:ttLolit:. t:: tlcrir, l:r cictrci:r t'le las itlr:;rs, ¡t¡ cr la lilosofía, cs ttcrir,
lal. dc la ia¡il,n rle ser tlt tocl¿rs.las cosas, de ia vitla fenotanto humana y moral, corno natural y fisica.
1a
natuialeza,
menal y colcctiva cle
Que la filosofia del siglo 19 no es la filo-'ofía clel siglo 18, porquc cacla siglo
teniendo su misión peculiar, es decir, sus ideas, sus cr'.est;ones, sus intercses, sus
tareas, sus fines exclusivos y proirios, qui€re tener v tiene también sri filosofía
peculiar. Porque aun cuando la fiiosofía es una eu ioclcs los tiempos y países,
pues que la verdaC es una todos los instantes 1' en todos los lugares, hay sin ernbargo inomentos y lugares en que 1a filosofla se ocupa exclusivamente de la indagación de ciertas verdades, que son 1as que impor-lan a ese momento y a ese lugaf,
por medio de cierto método, de cierto ploc.:úer, que es el que conviene a la
verdad en iirvestigación: y de aquí. es que 1a fllosolia, se divide en di§tintas éPocas, en distintos raflros, q¿re la costumbre ha hecho que se llamen filosofías diversas: es así como se llaman fitrosofía griega, filosofia oriental, filosofía alemana,
filosofía escocesa, filcsofía francesa, a los clistinios ranos, a los distintos lltomentos

de una mima e idéntica filosofía.

Que tra filo,rolia lrora.[ r' c:

1838"

todo quiele se¡ irdect:atla ¿ l:i¡
rlcs, prirnertt tlLlc en iuda3at .
rniniscencia son dos facttllacies
r, la l¡asc de la asuciaciól qrtc
rlc i¿r socicclacl tlrte 1a t'evoluciL

\\ Ill, Ira crllr(lu p{)[ li¡ lrll.

pueblos euroFeos entre ios ctl¡
y 1a Alemania. Por eIlo es qu
reflexión cié las graniles cabcz;
países. Recórrase

sino la cienci

alemanes que han sucedido a
a Stewart, y nótese si su filoso

de objcto, de fin, de métodos,

.; tl¡iversidades y las

Escuelas ci:

pa en este instanle, a ver si se
ell:rs. [,n Bttcnos Ailes mismo, .
Sabemos que el Sr' h'[ora hai
filosófica a Bro:rvn Y la escuei:
demandas de su siglo, ha aceP

tros

días,

Ei quc Tracy

h:tYa escrito

al pasado. También

Broussai,i

diciones materialistas de Cabar
iadagar es si Ia filosofía que

la

sensación,

a la cual

perten,

del siglo 19.
Y no se objete, que 1a Et
suyas. Esto, que bajo diez as¡
en que las necesidades

y solidarias.

sociale¡

Frocedentes de uI

democráticas, torlas hermanas

hoy en la concepción y e}

esr:

a la que derrocaron las cuttr¡
de Nloreno, y rlel Puebio fuanr
sable a la filosofía abandona¡

''tudio íntimo dél' iiombre.

la
rnaclo aI homble en su unid¡.
y concreta y le ha Prlesto, Lii
la vida social, sobre e1 teatro
cle su esposa, de su senejant

r

�¡pupluÉúnq BI op 'seuo¡f,Eu srl ep '¿.r:t¿d ns cp '§lu€[eües ns ep 'esodso. ns ap
EI ¿ 'olIUIod opunu Iop ort¿et Ie 3rqos '¡elros Bpl^ eI.

'o!rq ns ep 'arped ns ap

z¿J

solualuour solürlslp sol

E !.,:1:

'¿uBtuaIB elJosolrJ 'leluái,Tc

-rP

'nsaqeJrJs ap 'uol8urqse¡q ap sauorlnloaa.r sapue-r8 orl¿11f sel uoreroJJap anb e1 e
aczlduraa-r anb ugr:er:ose E^anrr eun ap oluarürrlalqr:1sa 1a I uglcdaruol u1 ua ,(oq
uu1lÉe as sal-uaurluo3 sop sol 'ua8¡¡o ¡od ,( ur¡ :od seu¿ru-tlq s¿pol 'susllilJlourap
,{ scuerriqndar seuorJnloaJ-r o.[lenJ Jp 'o¡8rs oursrru un ap sa]uapa:o-r¿ 'surreprlos ,(
sr?rrtu?pr uos '.doq op ¿Jp Ia ua sopunlu soqure ap sel¿llos sapsprselsu se¡ anb ua
sorto uan oleq sa oI orr rclqr]-ro^oJ]uo)ur sa 'so1:ai[se zorp oftq anb 'o:1sg 'selns
s¿I cilal1 mrJstlry oúIol sepeprs3lau stls auarl uclo-rni1 e1 anb

'ara[qo as ou Á
o13rs ¡ap

'6¡

Épun)apr i alurururop ¿IJosolrJ e1 sa 'Ácur¿ '¡,q aratralrarJ IEn) ¿l e 'ugr)Esuos ¿I
ap o pepllrqrsuls EI op 'trlsrlerrsl¿ú opetu¿Il eq as anb EIIosoIIJ rll rs sa JuSEpur
áp eq as anb o'1 ',(:ur1 ap o8tn¡¿ f oilsaurx Ia 'sruuqe) ap s€lsrlerra1Erü seuoJlrp
-¿Jl stl op solentle sJrop?nurluof ttos 'arpua8etrn ,( srgssno-lg u?iqrueJ 'opr:sed 1u
u¿¡zauat.rad surluea-n sns anb e1n:h ou 'o1Srs alsa uo olrJ)sa ziaq ,(rurA anb 1g
'súlp so.{l
-sanu ep s¿sJluerJ ,( susa:.¡o:sa sJrrorJ¡r-rouLn st1 oput&lt;Iare Bq 'ol8rs ns ep súpu¿urap
suf u Irlgp 'utrorly '.rS IiI 'esá3o)sg e:srlunlrrdsa EIJn)sa e1 ( u.lrorg ¿ ElrJgsoirJ
ezuugasua ns ap 1ecft:ur¡rI otxal rod opelclopu elq¿q rrotr{ 'r5 1a anb t?y?-qls
'f:ur¡ "iocl cgosua os o¡odu¿t 'r]ra(t I)p sopE1EA !o[ ua 'oursrlu sa,rrv sou]r.i{ uf, 'suIla. r'
ap Eunguru ue olxel áp oilu)rlJrs ',(:zr¡ e pJlrranJur Js Is JaA B 'Jluelsur alsa ua ecl ':
-ornl Jp sEPEluE[3pe \Eut §cuoI)PU si][ eP rl]losoirJ ep s€[)n)sf sc1,{ sa¡rcprs:c,trtt.¡
sul ást-r.rgre¿ 'i:e.r¡¡ ap zlSoioapr t[ uo] 'Eur.roJ ap 'sopot?ur ap 'urJ ap 'ota[qo ap
se¡Eopuz ua Bpunq¿ rs 'e¡So1oapi eI e aJni'J.1 ;ls ElJosolrJ ns rs )sa1gu d '¡-ru,uols u
oplpálns uuq onb saso)o)sa soJosgir¡ sol rp 'tu¿)I ¿ oprpestts ueq arrb sauÉruale
soJosglrJ sol ap 'xnori-J ap 'fo.r;¡no{ 3p elrJg:alIJ tr)uen uI ours ose"r.rgla¿ 'saslucl
sollenbe üa atuarulentru ueedurn: anb srlrlgsolrJ sezaq¿) saprlu-r8 sei ap ugrxáIJar

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de l)ios: en presencia de loLlas las neresjtl:rrles frrica¡ r mo¡ales dc su naturaieza
hur¡ana r'' soc,ial, Para conoccr el sisicma ric -.us lelacicrncs obligatorias,v libr-es,
sci)re el cual, ia obra dc su {elicirlad telre!:Lrc rlrrielc ser eclificada.
Esto es pucs lo qttc nos lta iratecirio rlc:1,-r:lorci el scñor ¡rlofesor &lt;lc filosofía
qur: se ha puesio a enscirar Ia ciencia tLc lai ii-rr¡. a rir]a juventud que debe scrvir
a una época y a {rn país, c¡ue quiele airre. ,ic o;lrrrrizar.se, posecr la teor:iá ?ie sus
delechos naturales, c1c los deicrhos illna:,,j,l:1 honbrc. r.dcl ciudaclano, cle los
ilei'echos públicos. c1e los tlesiil'tc! sc.;ulei rirl h¡lll¡rc v cle la asociación, cle los
fendrrnenos ecotrómicos cle ,;rr r icia tn¡,t-l irl. i cie jo. eletlcnios to.los qlrc culrsiitoy., la vida parcial y colectiva del hombre y del Estado. Tal
_....,
la filosolía actual err rulesii-o pai.. r ¿11 ¡,,i:,-, cL n¡irnilo notlerno. Y cs .menestcr,
nos parece, fl:rircrlalse er) Lerr¡1 .'. l, I. a no {onoacr rilte nunca el instantc
ha'sido más oportrrno y más precioso, para libra¡se con decisión a estas indagaciones, que el instante actual en que todo hace es¡rerar la aproximación de una
época en que tdas estas ideas yan a ser yentiladas y aplicadas.
Que pues el profesor de filmofía, par:indose sot¡re las barreras que estrechan
el recinto limitado de ta ideología de Tracy, pres€nte su faz al munclo, y abriendo
sus ojos, vea lo que üene, lo que se prepara para el mundo y para nosotros.
¡f

rian Baurista

..\lbcrdi_l

El Nacional. Epoca Segunda. Montevideo, diciembre l7 de 1838, Ns

28.

Filosofía

Cuando se dice que un sistema de filosofía es preferible a otro sistema, para
la juventud, para la cultura general de los espíritus, no se comete
esta preferencia en virtud de una razón de gusto, de capricho, como cuando se
prefiere una escuela de pintura a otra escuela de pintura, Ia manera de Rafael,
por ejemplo, a la manera de Miguel .A.ngel. Se puecie adoptar para la educación
del pueblo, tal o tal sistema musioal, tal o tai sistema plástico, sin que de esta
elección, sea comor fuere, pueda resultar jamás a la socieclad un mal real y positivo.
No sucede io tlismo con los sistemas c1e filosofia. La filcsofía, 1o hemos dicho,
cs la ciencia que in'',cstiga Ia razón cie ser del honrbie v de las cosas, y según que
esta ciencia ha ofrecido como razón de scr dei homb¡e ,v de las cosas, tal o tal
razón, eI hoinbre v las cosas son eutendidos, c1e tai v tal moclo, y por lo tantn la
regla de sns actos, e1 sisicma de s,.r conclucta, e: pl-cscripto de tal o tal modo, lracia
tal o tal fin. Si por ejemplo, un sistema de filosofía ha concebido que e1 hombre
vive por la sensibilidad y para la scnsrbiiir¡,arl olg:inica, i¡ferirá de este moclo cle
considerar al hombre, que la regla que debe pr-csiclir a los actos del hombre, es
decir, su ley rnoral, su derecho natural, es aqueiia c¡re le conduce a probar tales
scnsaciones y evi¡ar tales otras. Es asi cc¡uo cle ia filosofía que se ha llamado sensualista, ha nacido una moral v una
proceder ,r'

la

educación de

�'

eralqnq sou enb 'sEso) sEts, sBprq¿s u¿t ¿i uos 's¿Ip soJlsanu ap I¿JauJS ul]uár:)
EI ua usEd es onb oI op opútuarJosoD aluaurelnlosqE opr^r^ raquq ralsauaru so
áp sauor)¿ralle sElsa terou3r erud .onb ,rtr3p osorolop s, soN
'IllntrB €JJosollJ
'arpuJBBI,§,sr¿ssnorE .lae;¿ soaugrod

"I

-lll)ltror solnd¡:srp sns ,( .sruequ3 ep ,l?IirpuoC ap ..aIloT ap Btsrl¿nsuas nJJosoIlJ
eI ap'ol8rs or:lsanu ua.¿T)uJpe3ap u1 ap ordr:uud 1a opis Erl IBf .srrlslputse ¿l
a1) pn¡rl)?xa ul uo) opEJtsourap oprs 3q ¿.rnl¿ratr[ úI 3p .sJ]rB sEI cp ,s3.rq{unl§o)
s€i ap peprlEJorrr el ap csa.r.80rd Io 'sa)uolua apsaG 'urlueJg ua JluaruErusefns

uorelrodurr 'dor¡¡no[ 'ursno) 'prui1o3--raÍo¿ anb ,ugualy d saoo:sa o&amp;rsrlen1r.ütIsa
1a rod 'g1 o13rs 1ap orfrsrlensuos Iap E1sáunJ ugr)le uI .ruzrl¿rtneu ap opuprnl rranq
opruat eq ás '¿rJuE"{d ua IEuorJntrtsrrol uepro Iap ugr)E,rn¿tsar EI ap s?ndsap anb se
osc ro¿ 'solosglrJ sounSlu ap E)srler,releru ¿JJosolrJ u1 I .or:a,r1ag ap ¿tsiosa I¿rour
u1 'cluapa:ard olSrs 1a uc .sr,:arIo¡na ,( sesaruur¡ saJqulllso) sul ap I¿raua5 rrgrtn¡
-rlso,rd EI ¡p sesn¿r su¡arur-¡d s¿I a¡]uJ etuan) as .ugtBld sp.uglos op.sat¿rrgs
Jp s¿ur¡tlop supun)al sul e at¡ud UEJB ua s¿prqap oprs uBJqsq ,sczapue:B sepes
-ed se,(n¡ 'euto¿ ,(
Br)a€
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sap¿treqrl
sr1
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op I 'narnbsatrrol,{ ap .ug.ra)r) ap
op
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oruourrtset 1a ugsas o:rncrdg

'Icrrorln:lrtsuo) rapod olurnb

.{ raparold op opout url '.rilr,
-Dnsuas oprrLle.ll Eq es ar'¡b ¿r¡c,.

saiel .rr:qord u a:npuo: a1 ani;
se 'áJqIrIoq Iap sot3E sol ¿ ,rri
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Erlrrl'opolu Ir?t o lel cir olc1r¿[ otut2l o1 :od .( 'oljott¡ l't \
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'o,tllrsoc{ Á luar leru un pEirJrr elsá ap anb uts'otitsgld erir.:
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alqrlsrsa.rJr pepr-ro:)nE ns ap -rapod IJ uol solopuTrlacl[rr a .solqancl sol e Í serqruorl
sol ¿ sourlsJp sns opuul¿rrJs ,anb ¿rruat: ¿l E salue-raJrpur sgure[ -res uaqap ou
so¡qancI sol ap soru¿lrpu soi ,( sos¿,r.Eo.¡d so¡ "rocI uEIa^ anb 'sou-rarqo8 so1 .o1da:
-uol atsa uT sáuor3eu s¿[ ap sourls3p sol ,or.radutr ns ofeq auar] ¿]JosoIrJ uf

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u ,rr? ap ourtsap Iut o I¿t uáqrlal ,souúpepnr) sol ep srsaratu¡ so1 ,sa,rapod so1
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'utsrleuoil¿J EJJosolTJ
ltrn)lsrs rrn ap El)arip Erfuen)esuo) ¿I oprs eq anb .lo,r3lnof ap ,ulnlosqe IEJoru
pI'I¿.rnluu oqJerep Ia sa IB-l'sorlo sal¿t ¡elr,r.¡ I sarralq sa[¿],sauor)psurs saIEl

'salu¿fauras sns e¡ud u?lqru¿] ou¡s 17 e-rud glgs ou ¡¿rrnco¡d u arnpuol o¡ anb u¡ignbe

se 'ü)Jnlúu Jaqap ns .otlJ\Jap ns ,lüiou¿ ns .Jrf,ep so ,sorlo sol uo) ¿.rud f osrsuo¡
¿¡ed sauor:¡s sns ap el§ar ui anb ,eJrar1 EI uJ a,iqluoq Iap ugrsrru BI r¿raprsuof
ap oporlr alsa ep .rrnltuo) e opusr:ard e-rá^ as .soJto sol ep p€,pllrqrsuJs r¡ e.teci
i puprllqrsuas z¡ rr.ld .o1n1osr{¿ uap-{o 1a erud ,,i, olnlosqe uepro Ie lod uTrqurut
ours 'I¿npnrpur ptprlrqrsuJs ns ¿¡¿d i puprirqrsuas ns rod aluautlos ou opunur Ia
ur lrlsá arquoq anb opestrad uq
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-olrl pruc:jsrs {ul a lut ap alq¿lr,rJul ollBllnsJ-r Ia s3 .sJrqtlloq soJlo sol E ugr)BIel
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.

II

�t2
parecido impertinencia eI mencion¿rrlas, a ro habérse¡ros pecliclo explicaciones sobre
ellas cn eslilo preciso.
En cuanto atr métocio frlosófico, nosotros tlcbemos scpararnos, obetlecienclo a la
r.ocación rie nuestro siglo, del método del sigio prccedetrtc, que es ei analítico.
La aná1isis que toclo Io disuelve, que todo lo Cescorul:rone, cra sin duda cl rnétodo
tlue conviniere a Lrna ópoce que cr-a llamada a descotnpone¡, a disolver 1as épocas
que la habían prcceclido. Pero la época presente que está cncargada de organizar.
tle componet rln ordcn nuevo de asociaciót:, cte co.ttclucta, de vida, en el ltlgar del

que ha desapa.r'ecirlo a manos de la ópoca precedente, cle ia época revolucionaria,
tiene necesidad de familiarizarse con el rnétodo cle composición, de organización,
con el método sintético, como 1o ha observado prrrfunciamente I{. Leroux, y antcs
que é1, su ih¡stre maestro. Ta1 es el estado de las principales exigencias filosóficas
de la Europa revolucionada y de estcs países; y no es más que el resultado cle las
grandcs exigencias sociales que solr comunes hoy a los dos rnundos.
Nosotros no ignolamos 1o que 1a cietrcia dcbe a los dos grancles hombres qur:,
en los siglos 16 y 17, organizaron los métor.1os dc observación ,v de inducción: sabemos también de cuánto 1a filosofía es deutlola, a sus glorio;os slicesores Locke, Con'
clillac, Cabanis y ios actuales carnpeones de1 sensualisno. No pretendemos, porque
seria al¡surclo, que Ia, filosofía actual eÍclur,¿r enteramen¡e sus procligiosas descubiertas, sus rnétodos, sus clasificaciones, sus resultaclos, sirro que únicamente no tló
lugar a su absoluto y exclusivo prerlominio. Tampoco nos inclinarnos al eclectis¡no
absurclo que de todos los sistemas ccnocidos ha prerendirlo hacer un sistema clecisivo; sistema efímero que en el dia c1e hov está pelfectamente desacredítado.
Quercrnos nosotros una fil,:sofia, que, aceptando 1as doctrinas indestructibles, los
arltecedentes funrlarnentales cle 1os sisiemas pasaclos. aspire a poner ella un elemento su)o, una condición nuel'a y ac.lecuada a su misión peculiar, filosofía, en
una palabra, penetrada de las necesidades sociaies, molales, e inteligenles de nuestlr¡
país, clara, clemocr¿1tica, plogresira. popular, anrericana, calorosa como nuesti..o
genio, briilante como nuestro cielo, profética, inspirada, rica de espelanzas alentadoras, fértil de aspiraciones snblirnes, como la de Condorcet, como la de Lerou-.r,
como la de la perlectibili&lt;]ad in,Ceti:ricla. del progrcso cor)tinuo del gónero humano, filosofía que deje salir a los jór.enes de entre sus brazos, incendiados et
amor por la patria y la humanirlad, generosos, guapos, fáciles al sac¡ificio, razonadores y no disputadoles, tolelantes, intrépidos para encararse sin insolencia a
la más encumbrada autoridad, al 1-rombre más imponente, r' erigirles los' títulos de

ru

sobrranía.

Clalo es que para infundir estas caliciades, es menester tenerlas, hasta cierto
glado, porclue naclie

nlatt rrrantlá
.\viso a todo plcfesor de filosofía.
[Juan

Aiberdil

I'k:ri¡t¿t ()/i.ial. \f

l!). \

-

Iurpreso est¿1ba 1a al j: l
.r'fía. cn respL¡estil ¡l rrrirrui quc trtirarle ¡,.tr,
tarcle. l\'Iaitana lc t¡u]_;l;cet :::
.rirrei!tuj (u,t gll.t,,, ll,-,..
t;r.opia 1;ara discuiil aiint :
(.ti rlisctr\ion(', cl.,bc r., . ..
i r itn ir r r.ali. hLl ,lt iu. i
Lr:(il, (lC L.l:ti tl r ul I il r.
rl( 7: \ aPclla, 16,¡.i6¡¡¡q ,:
\ jl)a(lf,lrlc. qrrc esij'i i.
Trmi-¡ién aolt¡illuar.n :
.

.

:

:

.

�ap odranl un gur-roJ Á z,rrlelira; u¡au¡r¡ci ¿l ozrrl ,:o¡¡adns cl{:aIüalueürtrla
un ap opuiop uan-rb 'sa1a1r,r1sutr¡ etuEsa-rd as o3an1 epsa¡1 .u:ocl9 upunsas
olos ?-rezadrul 'e1r.rr8e1sg

o:lualut

Else ue

I)p oltsaEiu 'ugt¿I¿ rls¿q ¡sa,roilepunJ sns olrJlorrrJü

.\

rrguaz apsap ?rJuarf ulse gllr?q )s anll ue rrglsnJuo) ¿l ¿rrotuJrü ul ¿ ?JJe.rl o1\i
's¿pl)alqE)sa uorufap anir
sJIeluáurEpun] sapupra,\ se1 ,( 'uensua) oluu:l anb solüasui sJptrE-rÉ solse uo.rarsc-r
-ede opuerll'e:i391 e1 Eq¿lieq as anb ur op¿]s, Io,saud,salTrelsaJruuJ\i .r¡grsrtrr
ns oplnlluo) uuq enb otuul ol .rocL{ 'se-ropuzrue8rosap ,( su:r-r1u7:xa uos suur.¡l

-)op sns anb ap's)Joualu¿ s¿:¡ocla rr¡ ofr:c1t¡etsa ¿]cl¿q as anb r.l1 oprn-r¡srp ueq
allb ep ugze-r rlerrr ul ua sop¿pun] 'lEITrtr)LroJ f a1:o1 'orlá^IJI,I ul;uo: ours ,f.rer¿
BJ¡uo) olgs or¡ ulrrelrap as ¡I Iap oilrfrlJú lls u[ 'I¿uor]EN iap saJo¡rpa satoues
§^oI u oralrIl]u or{rsrur IJ u3 u))rqirrl Jllluof E opusr:a.rrl oJ.\ 3ür.,1 .odrtarl lcnbc
3p sezJlr:lns .{. sa-ro-r-r¡ sotrrsrrlr sol Jp súrreil su:r.8g1 :e¡:epa-t uá ol)¿pnp uErI ou
'prpan8rluu ¿l ¡l Jorrre o5ar¡ un ap sopú^all anb sa.to1r,r:lso soungle re¡n e.rarpncl
o.lerulu alsa u[ so1Íirs g1 ap oorclsa r".3lu1 ia ¡ocl uor:dn.¡,ra]ur urs gr:-ra[a anl;
orlar Ia ia1a1c2¡sr.ry z etrratrr¿pi?rJ-rod ua:a.r1o I 'ounrunq nlrrldso ¡a e.rucI saluupu.rB
-ap su:ocl.7 sr:llanbe.rElr3nseJ uJ i,r¿¡Illsclo ¡s'sápllp.1J.\ s¿l.rJTl sltrlr sill op.sauor]ef,l
-sóluop sesoin8r,r sgru se1 ap .n:srd V 'u.rpaT,{ pepg ei e1) soso-rclsir)l soursrqx soi uá
sorue8rrr seu8rsur -rorl sr,:1te11nclos í seprnrlsap a¡clu¡¡rs Bt¿d ei suurJt:op r¿ze-rqe
ap"{r?[E ue8rq 'sa:rrL1 se1 ap osa.r5o.rd 1e asoprrl:8au onb srrqLuoLI
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-rran)u) es 'srsrl¡ut .( ugrcrrtrsnlr ap o¡Srs alrra:;r-rd 1a ua anb oJe.r .(nur "]^Epot
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-.1O1 as ou sa,rot.rachrs sc-lclLilal;:olJ)Il úlsc{I'sBlJatial .ral-§-ltl.rIi:':

.'l) solnl.ll sol sJI.ilsl\) i 1:rl.:
tl E¡JILIIOSUI UIS J¡.lU.ll: )tl) P '
-n78.l 'Or)rJIl)US [U sJIIJIJ -, .. '
uJ sopulpriaJür 'soza.rq stls ¡l-'.: -nll o.tJUgB l)p ullutttl'') o":
';.jnorá'1 Jp el oul0l ':lalloilii I lr
-¡:rlfl¡Il? suzu¿-taclsa ai; ¿JIi f:'-a
o-usall(f oülo) tso.Iole] ltl:l l :
(;.ils)rlu op saluá.8IlaluI a sriL:, :
rra'uJJosoirJ':et1tr:acI uolill::
-,)lJ tllt c¡¡; .rotr,,d ¡¡ r ¡; l'
::arl'sJlqrl.)n.t1§Jpur suliLlll...''Onlllli)).,¡.)H\Jl) ¡ltt¿tttul" :
-,)[] t'il¡))\ls Ull ll.]UlI o :
lu soilllllil l 'llI .

:

.rlrpll §J.i:- s0J Ú rrorlelsJlr¡oJ

898I Jp arirrr)r-rrp tfi SI sr),u:ru 'capraalriúJ{ 'I 'lo,r .0¿ ¡l{ .1rJrlJO

(t¡ustl t.)p.)

Dtsttl}L{

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-tl)sJ[) (nsOISlPOld 'll' '.:
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-l¡u-) 'Jl)o l \J.lo\J)ll' '
'zsJ(I orrrolu\"(J rrDf, 1:r)rraprrodso.r-rc: rllsJriu

u!-r1?r-r1lur

sourJ,rellrIrluLrJ rrirqru¿J

"u?r]irtrp.)ur ¿rocI r[rxa ctrb .aiqcpr::5u .r
o:l8ri oin:¡t.re unlilr-. uo:'l;¡a[c1o asa ap cSre.rtsr¡r sa¡.rs anll JtuJrsuo) seuailc Í:zalr
-rdul
usoriiriro¡rJ
uul uof utl1o.t-{lls)p as anll sosjJns ai) aluJr,r-rol Iil .r.E:isJ. alj.rrr)i(l
oa§J1) I.) f¡)BJstlpli oLrro) srolsa ria ¿lsnq s3-ro]JJI sol 3p l)úi)rlesJ3.ltrfll I I
uo attb uJI(l sllul sotlJns solnl:rnrlo Ua as-rr1r1utÁ JC[:]l) 's)r{orsnlsrl) sL:s )

-uml orrBrp

'-&lt;orrBrP so1

Jp eun ras )nb ¡luel-roc[urr:ocl':,nI¡,i,so:i3oso1r¡ so]rt¡rsE:rr1n)srp ¿¡ucl urclo:&lt;l
sa ou u[.rpr]r esua.ld c¡ tnb -rri r.t.r¡tu alLr.lru .\Lr(rt ¡la-n:d sr-ttt ,o¡srr3 uo: so[rJjrtI
o1 cnbune i':o1nu lls ¡,J sar)r¡¡lsur slll ¿ opriarllr:).sonro:e:r¡qrrtl JI ruulrul{ .Jp:et
,(ntu uo.ru8a¡1 aub 'or:r1o Jp sotrrautn)op -scI t .urSn¡ ;up u-rucl a1-ru-rr1.;-r a¡b solrir
-r1l ol)uBnl'lDuotJD\i ¡r¡ orrJr¡nrI os-lli] tls c.(1os,::nb orrrr:]lt1 I1l elsJrlclsal ira.¿JJ()&lt;
-oll..I Jp o)I¡!:.rpJleJ 'rS IJ oDrtrruJ.r url sr)ri enb oin:r'¡.ru ¡a r:,( rqelr,ra osllrclur¡
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tl

�l4
doctrina, cual hasta é1 no había existirlo. I'ero adoptó una {aisa ruta, y por haberse
contraiclo a dar reglas antes de establecer bien los pr'inci¡rios, se precipitó en los
nrayorcs erro1es. Tales ftteron, entre otlos, cl crecr que ias icleas generales erair
eI principio de nuestros conocimicntos, 1a base cle las ciencías, sobre las cuales no
cra lícito clisputzr: y así es que estanclo mal folm:rclas, y r-:o atreviéndose nacl-ie a
analizarlas, cleducian de ellas las más absurcias conser:uencias. Consagrárorxe las
ol¡¡as de Alistóteies, miránclolo con.r.o a un oiáculo, ,v toiios los iiiósofos postcrioles,
cn vez cle oCllparse en el útil estudio tle Ia naturaleza, y de nuestros rnerlios cle
conocer, ceñían sus tateas a conreni11. e iritcrpretar en Yano sus esclitos cnigmáticos
'Ial cs el cuaclro oscuro que presentan 1as ciencias hasta Bacon. Echanrlo éste
lrna ojcacla por toclas el1as sciralí¡ 1as imperÍecciones dc clue adó1ecían, )' trazó e1l
slr nllcvo órgano \a sencla que había cle seguirse en adelante, si se quería proglesar.
ú,i fue el primero que conoció y liamó Ia aiencirin h¿icia los inconvenietrtes del
nrótodo sintético, manifestó la ir:rsuficiencia de los print,eros ¡rlincipios, cic las proposicior-res gc»erales que se a:entabari coino incucstionables; clijo que era 1&gt;reciso
desl¡aratarlas y descender a los hcchos, a los elernentos, a las icleas incliviriuales
de doncle traer] su origen. R.otas ya las prisiones que I6s peripatéticos pusieron al
cntcnciiinielto, libres rlc 1a autoridaci de AristóteIcs, clescmbalazaclos de la síntesis,
f¿icil e¡a a los I¡ncnos ingcnios funclal' en bases sóliclas e1 nuevo edificio de 1as
ciencias. Así Dcscartes descubrió clue todos nuestros conc¡ciuientos vienen del pensamiento; bien cue se ext¡avió con l¿ts icleas innalas. Asi llobbes conoció la necesidacl t1e empezar analizando el pensaniicnto, antcs c1e tlatal de lcgislación ,v
de politica. EI métoclo aDalítico, este precioso initrurnento c1e que la rnirma naturaleza nos ensr:íla a usar, había ,ra caml¡iaclo eI ltorizonte cle las ciencias: por
todas partes brotaban nuevas luces. Con éI llegó Locke a clestntir las irleas innatas
de Descartes; creó 1a ideologia (aunque Do le clio nornble) ,v sacó cle ella su gramática y ia Lógica. Con éI Concliliac y Bonnet llegaron ya a convertir en ulra
ciencia la que antes cra una masa informe dc sriiilezas y cavilaciones. Ttacv, ell
fin, aprovechándose de las verclades que ,va habían riescub.ierto sus antecesoles, y
empleando sus profundas rnecliraciones en eI csturlio de nuestra inteligencia, foimír
tIil cuerpo de clcclrina, e1 miLs legltlal que eriste. llaltienilo clci sentimiento,
primer hecho de que estaüros cieltos I c1e rloncle diurana tocla certiclumbre, marcir
ias difclcntes rtaneras de scntil las facr¡1ia,1es de nncstra a1ma, penetró Ia índole
de Ia voluntad, el oligen icl lengLraje, cleó '.iira grarri:itica geueral hasta entonces
to conocida, Ia rnris perfecta, r' a ia que deben su eractitucl las gramáticás particltlares que han publicado poster'loruellte algttnas -{caclemias. Pasó a la Lógica, y
fundó reglas o a.fo¡islnos para descubrir' 1a le¡clarl. Siguienclo siempre su marcha,
cledujo 1os prirrcipios de la economia politica, cle 1a rnoral, y clejó trazado el vasto
diseño de las demás ciencias. ¿Y son éstos. SS. Editores, los autores que profesan
doctlinas excéntricas? ¿Son éstos los que só1o tienden a Úaiir y destruir? Han dcstruido, sí, han destruido los errores int'cierados de lB siglos; pero han sacado las
ciencias clel oscuro laberinto en que las habían enccrraclo ios escolásticos: limpiaton
ei terreno y 1o socavaron para echar en é1 firmes cimientos.
Segrin, pues, apalece cle esta breve reseña de la histolia de Ia filosofía, mientras
se siguió la sintesis, no hubo más que erroi'es: apcnas tació la análisis fuercl

saliendo, como de una clara fu
Editores llaman al presente sigl
Iástico, peripatético, siglo de rer

Pasaré ahora a deshacer v¿
Se advierte a primer.a vista que
tas. Ora la toman por la moral,
en este falso concepto, dicen qu
época, una fiiosofía que averigüe

ganizar en Sud-América: que inr
hombre para con el hombre, de
con la humanidad. Algunos de
fllosofía, pero no ia filosofía, o
curso de Lógica y Metafísica sei
cluí con sujeción a é1, es cla¡o
De consiguiente no merezco las
puüera añadir que al poner dt
segui las miras ilustradas de lo
reglamento: p¡es señala'on a C¡
Tracy, excepto algunas diferenci
cuestióa de poco momento, si T
aun cuando así fuese, sería vicio
Dicen también los mismos S
del siglo 19, porque cada siglo rit
que a otras. Muy lejos estoy de
de los conocimientos; antes at(
humano, es de espera.r se yay:rtr
se sigue que deban despreciarse
har puesto en el alto gra&lt;io en
tudiarlos continuamente, para al
método de que tan felizmente s
ideas exactas de las cosas, ni n
Lds. alegan de la filosofía en gr
§ nada prueba en cuanto al fondr
Iugares y en todos tiempos, per
denominaciones las toman solame
de su genio y estilo particular:
alemana, española, italiana, etc-,
fuesen en todas partes unos mis
Resulfa, pues, Sres. Editores
el largo transcutso de 18 siglos;
lqgía, hicieron progxesos; que la
siglo pues en ninguno es eEacrar
sin embargo, las verdades docub
más que un método para encontr
primero Bacon v sigrieron v ha

�'){)o-I ¡srclqoH 's)lJcls¡o opuu;Idú) oilrrlsJs uerl Í

uo-rcrnSrs

í uocug

o-r¡urr.rrI

galdura enb orusrrn Iá sa opol,tru a¡se an§ :stl.rtrluo)ue elecl opolgru un enl¡ s¡rur
Ár:q ou .( 'scrrsru srl ardruars ua:¡u¿ru¡ad suuarqnJsap sapupJa^ se¡ .o8recFua urs
cil úprpJur r¡ 1er:Er EtuaLrEtlexa sa ounSuru ua sand ,ol.Brs

'soluarurr)ouol scJ:ts)nu

ep¿r ua uorsrur
.e¡301
a:¡uJ-rtrJrp
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ÍsosarS0-rd
'uJJosolrtr
uorar:rr¡
-oapl rl BIIa üor;i'srsrlpuu ul g{)Eit sr,:u¡ciu anb lsolsrs gi )p os.inrsuurt oSrui
1:;
rod ser¡uar¡ sEI sur-ruuooelsa o.tnl sis3ltrls B{ anb sa-rolrp1 .sa.rg,sanrl ,elInsax
'BJnj¿rclrT Eurnq uI ap sorclr:rui-rd sol sousrur soun sa¡rud supo] uJ uasenJ

ou otse ¡r:d ¡aa:: o¡aso:S ¡o:¡a un €r-1as o-racI'.1¡a,¿u¿rlElT.elol¡edsa.RuEurJIu
'z:a1Sur üa ¿lnl¿Jalrl eI apr^rp Ds uerql,ul ¡se:re1u:r1,recl o1r1sa i oruas ns ap

r: uErErr EI anb saJolnB sol ep ugri¿u ¿l ep eruJrrr¿ioi rr¿lllor sBI sárrorfeurruoüJp
s)lua.raJrll sulsg 'oürsr{u Ie a¡ciu¡ars ¿-ra¡au¿ru,rad .sodruarl sopol ue i sa,ru§nl
sopol rra 'o-rapep-1J,\ se rs 'lllrlJ IJ ,ErJuJr) ltlsa ¡p opuoJ Iu otuunl ua uqanrcl zpeu i
'enu¿rsrls Elod Jp sJ ')le 'eri¿ruale 'lurrrJr,ro 'r:"3a¡-r8 ua e]IosolrJ e1 ap ue8ale .spi1
anb ugrsr,rrp eLpnlrll¿xe 1ro) sotlra,iesa-ictrra sou 1u,suso] sEI áp s¿l)E.xa sEapr
¿JUnu soura-rpuJl rlr Blautur ¿Jlo a([ .uoJarl¿^ as c]uauzrleJ uu1 anb ep opol3rrr
1a sauor:eÉr1sc^ur s¿-rlsanu ua -realclua f. ,rapua-rcle ured .a¡uaurnurluo) solterpnl
-§) sourJqJp orJr?-rluo) 1a "rc¿ ioq u¿IlErl ás anb r¡a ooer8 01¡u 1a ua otrsand uerl
su1 i surruar: sul opea-rl uzq anb seJorrlu sol cs,rel)arclscp uuqap anb an8rs as
ou ]nI)¿ ep setu :urp ua ¿li) )p opüu¡uaurnu sotsa uuie,r as .re.radsa ap se .orreurnrl
olualurrprrJtuJ [ap p¿i]iirqrllc¡:ar[ 11 E oi)rrsrpuá]e salue:solualurlJouóJ §()1 ep
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--ro aqop as anb ugr:rer:ose EI ap asuq Á ziu-ro¡ u1 ansr:a,re Jnb EJJosolrJ eun ,e¡ocla
r[ ap sDpBprsJfJrr svl ¿ J]u)rua,rirof sa olos ue1 anb ua:rp .o1da:rIo) osleJ :]lsa ua
sopeqorrdu:ua i '¿¡r¡]locl f trgnelsi8cl ¿l rod rlo ,Iurorrr sl rod uuruo¡ EJ ero .set
-¡Exaur ,{nru seJpr u}JosolrJ EI Jil opltllrroJ uur{ as anb e¡sr,r e.rau¡r-¡d E á]r3r.r.pE cs
'saJS sotsa opnaped üurl enb sauor¡¿¡o,rrnI¡a s¿Trea ¡Jluqsap
Broq¿ ?resud
"
'orusrtuE-u1tso ,( ugr:uperSo-rlar op olSrs ,o:r¡71edrrad .o;r1su1
-o.rsa oltirs uasa[rp

rs ¡nb orusrru ol sJ 'oit]?]uts o¡Srs aruasa"rcl 1e uuurell sr.rorrpl
b oi -to(J s;pup-re,\ se[ .a]uJn] ur¡llf urtt 3p ouro) .opuari¿!

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L.c¡anJ slsllyue u1 grleu wnade
surtuarur '¿IJosoIrJ uI ap ¿Irol§q
'soluafsr.fJ
uo.r,e¡durr1 :§o)I]§9lof,s sol op¿rra3r
s?I op¿f,¿s uerl orad :soIEIs 8I 4
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rresalord anb saJotne sol 'sarollP:

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9I

�I6
Condillac, Bonnet, Tracy, Laromiguiére, etc. Que por clespreciar la anáiisis, los
Sres, Editores han dado en manifestar equivocaciones, usando de un estilo vago,
y lleno de sustantivos continuados que en Retórica se llama propíamente tanilocuencia, y confundiendo su diferente significación, 1o que no es extraño, pues mal
puede expresarse lo que ;11a1 se concibe. Asi han dicho Uds. que este siglo
es cle "reconst¡ucción; de rccomposición, de interés, ile gcneralización, cle or.
ganización, de paz, de asociación". ¡\sí harr dichi; talnbién que }a análisis es
"descomposición, destrucción, revolución", dando a entencier con esto que no saben
lo que es, pues consiste en observar suscintaÍlente las cualidades de un objeto
para darles en nuestra alma eI orden simultáneo en que existe, según la ha definido Condillac. Descompone en cierta manera las ideas; pero no destruye los seres
reales; descompone, pero para volver a (omponer. En fin, confntden Ucls. los argurnentos que yo dije, con Ios s logismo.s qrie Lds. en¿ienden. Dicen que usan del
estilo cle Cousin, Lerminier, Leroux, etc., pero mucho lcs ciega su vanidad. Estos
escritores nunca dirían: "sin embargo decitnos nosotros, como nuestras páginas estrechas y breves nos Io piclen, sólo d,irem,os al Sr. profesor." ¡Cómo se conoce que
esta cláusuia fue dictada por eI amor. ¿ la reconstrucción!
Concluyen Uds.. scnores Editorcs, aconsejárrclome qlrc extienda rni vista poi:
el mundo,,pues yo al contrario sólo les aconsejo que Ia reconcentren en lo que
escriben.

il1 Ciate(irático de

Filosofi;r.

L 11. sc ha tontaclo ia per :
'. ' r:i. ¡t rir to.lt\ i:r.
¡,::r.L
\.. 1,, , .r,i i ,1. {( iror, rl
i( tr)! (olltelnilol:ineos. Par:, L'
I\,ir)¡ it?.::t JoLrliror r Sait.:¡-i:
.,.. 1,r,,.,'1ir: .rr.,..:
. . .
' : : l..i cl(rrtrrr
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1:ata toclo esto. r: ::l
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' . lrall-,
tlll ltOio ntejcr Iri:::
:- :li:anre l¿ filosofia (1e ',r
,

-

1..-

El. Nacional. Epoca Segunda. Montevideo, diciembre

Al

i9 de 1838, Núrnero 30.

Profesor de Faiosolía

Es menester, Señor, que no convirtamos la prensa ciiaria, esta tribuna de los
intereses más positivos del pueblo, cn una cátedra de chicana y de disputa escÓlástica.

Se

,

'

'.

).i(!;¡,tt:t:

-i.,it

.

'. \.t e.lo: fl,,',.,r,,.
:,. rc¡c¡irlades sociaies c1¡ -::
I',i. ¡icn,- Ia ccrrtricciól ..
: :::r ci: ias irleas clei sitl,, ,
.. l.l.r. (¡lr¡t,:.. nu (
\.::r., (riti¡r. ptofc:,o1..ic f:
: . :, ,.,D t:
.

le ha dicho a Ud. que está atrasado, y debc Ud. creerlo sin enfarlo.

En

a la pluma, corla Ud. a los libros que no conoce.
Ud. ya es Profesor de 1a Filosofia clel siglo pasado, le fal¡a ahora entrar a la
escuela de Ia filosofía rle este siglo.
Cuando Ud. nos trata de retrógrados porque le pcdimos que estudie ia fiiosofÍa de nuestros días y no se quede estacionario en ia del siglo 18, Ud.) en vbz
cie parecer profesor de una ciencia de 1uz, parece más bien escritor de la Ga'
vez de correr

reta Mercantil.
Ud. Señor, está muy ignorante de 1a ciencia que pretende profesar: se lo
decimos a Ud. sin enojo, sin prevención, sin interós, sin antipatía: no le conocemos a Ud. y por tanto, ni le abolrecernos ni le queremos tampoco: no aspiramos
a la cátedra, ni nc¡s mueve otra mira al refutarlo, que la de conseguir para ia
educación de nnestra juventud, la ciencia más adelantada y más compJeta. Le
hablamos eü tan ciaros términos porque Ud. nos ha exigido ttn estilo preciso.

-

�[Ipr"qIV elsrlneg rrunfl
'u?tul^ un anb souaul u¡.rockur e1 anb ugrsncsrp ¿un uor orrlqgd
I¿ -trrmqu ap
oqlaJap 1a ardurars r:lzd .p¡ e soruefap aT .c]Josolr{ ap rosaJord ..rogas sgrpy
'ut¿ld Iap lellrorro opuls1 Iap 61 o13¡s Ie sá ou .scueu¿) s¿lsl s¿I ep
61 olEis 1a anb zl,rar,rpz .p¡ anb ¡orras sa ouang '6I o18¡s 1ap suapr sul op ernlIe
uI e ¿rtuan)ua as BJJosoIrI e olund ua anb ap .JoLreS ugr)lr^uol Ei áurl1 .pO
'uoocl? BI ep salerlos sapul)rsarau sEI ¿
¡elJosolrJ eI ep s¿ur.rtrop se1 ( srroisrrl
BI rr^¡as uarrrl soJosglrJ solsa Isy .ugteld
ep olllsrlún:)rJrclsa Ia ope.rnulslJ
'oursTlEnsrras 1c [u-r1uor] .reuorll¿ar ap tsq¿l¿rl
"rq¿q
as opuen) 'ursno) 'I{ salrr¿ o¡oc{
un otuol 'selalglsuv ap eiJosolrJ ul alu"tsur ais¿
ua uErnElsJr 'olgrs ns ap [ú-r)os r{grsrur ¿[ cp sopB-r]eu3d ¡o[eur o¡ocl un orscl ,¡.p-l
ouor sop¿1u¿Iape uet ou anbune .xnora-I ,{ lural,orp-leg-lums .salalgtsrr\, ¿ opes¿rtE
ap ete-rt 'p¡¡ anb o:iu¿? ug .erJuErC ua eJJoJoIrJ áp se_rpatptr sel ua aturulBill
-38 opuErádtul Ftsa oljoisah^ alsa .opEurar ap solsrs e]urart op sTndsap .os:equra
urs 'orlrsrlalolsrre ¡a l. osr.rlr Ie solrlu?pr a)¿q.pn .soluaruour solso ap ErrJgsolr{
rclorng eI'pe ap ¡a:¿,r¿d lrs ap sJ olr s3n¿['srs3]Lr]s
e uorts]rlorsa EurEII.pO
"I
'¿r)uerg e¡ ap opesed o13rs 1op selsrpaclol:oua
sol uor olrls¿i
-o)so sá ou 'pfl oruo) '¿rlue-r{ cl Jp sol¿nlr¿ se¡srpacloprcua sol uof .so)rlsElofsf
Jp erl ourc)) .olTl?turs opol?tu ¡a,ügrczzruuSro af oltr,
soruaras soJlosou ¡-roges'tes

orlsanu Erld alueurtuop opol?ur :od sorua-ranb onbrod sor?lsplüsa errtelf sou .p-l
'elp Ia ue súso) s¡:sa uapuar:lua as ouro) ¡tn8¡"ra,re oprranb eu r,:
anb 'pO ap sa eclln: uI o .Jopapualrra uanq'pn ¿ oq)aq eq aI ou anb sorq ap .:
ud¡r: e1 o :seso:l s¿lsa ¿puarlua ou .pO anb ap .Jouas soruaual edln) eunSur-¡
'lDlJos srt)luls u¿-rS r'
ap olior,resap ia uJ '¡sepo:) ap ri_rupr¡os ugora¡.racl rl ue ours ,Js ue urJ ns doq eul:l
'oueurnq raqes I3p Etuur eunSuTN .rs uo atr¿ Iap otrlor rls uá ulJosolrJ ¿i al j :
-ruell sol uo,¡us¿cl
eA'esorprls¿J
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Brluar)
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e-red,sJ
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1r-rand
'er.rotsrLI u1 c.red 'E.u¡cnpur BI r?.recI ,ÍDlo¡u eI u.red .c:lt¡1o&lt;I z1 e:ctI sJ ¿iJr.,
_: 1 .
'"p¿u ¿r¿d ( 1r-r7lsa €rtuall sJ.süIsr-ü Is uá ours uu ns -r)ual )p Bq ou e¡tL.::::
-r1de ras ap ErI ou anb er:uar3 'urusrur ercuaurl,raclurr eI sa ¿oporu alse l:] .,-:rr:
-rsuof'rouas'elJosoIrJ eT'EtTUgloq BI otuol.epElsre €ipnlsa eI d.as.r¿r¿d:.::;:.i
or¡ anb ap olse opol ap ¿Jedos ¿I :uorl¿r:osr? EI áp soluaruaiJ sol sopol ,\ .jrrE t;
'uiúouole e1 'ugoulsr5al BI 'Elrtilod uI uol sap¿i)rrullur sns :¿rJojolrJ e1 :p olrrlo,i
,{ ¡znos Io"r Ia aluarrlulnlosqu uouÍír.p¡ .,(uo17q1.rug-3urrg f fo-r3;nof ¿tsEri tuey
epsap ¿IJosoIrJ rI ap ¿rrotsrq EI ortqaq ua plsr.pO ¿JEd.soauerodruaSuol so;üj
-9IIJ sol áp sarquou sol rü otouor oü ,'pO .an8rle¡ es oü .rouas .pi1 glsá oi D\
's¿rp so,rtsJnu ep eJJosolrJ uI ep oqu) 1u gtsa anb reqord e,ied re]^Epol s¿,rlu ser !
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                  <text>Archivo Central Universitario de la FHCE&#13;
Archivóloga Mónica Pagola&#13;
Lic. Gonzalo Marín</text>
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                <text>Primera polémica filosófica en el Uruguay : Juan Bautista Alberdi - Salvador Ruano (1838)</text>
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                <text>La polémica que sobre la orientación de la enseñanza de la  filosofía en las aulas montevideanas, sostuvieron en  el mes  de diciembre del  año  1838 el joven  exilado  argentino  Juan  Bautista  Alberdi  y el profesor de la Casa de Estudios  don  Salvador  Ruano,  tiene  el valor de haber motivado "los primeros escritos filosóficos que se sepa hayan  sido  publicados  en  el  país".   Adquiere  de  este  modo  una importancia  singular  en  la  Historia  de  nuestras  Ideas  y  por  extensión , en  la  de las del Río de la Plata&#13;
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                <text>CLAPS, Manuel Arturo</text>
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                    <text>FUENTES
PARA EL ESTUDIO DE
LA MUSrCA COLONIAL URUGUAYA

Cuando 10, Facultad de Humanidades y Ciencias decidiO inaugurar una clase de investigacion musicolOgica, propusimos a su Consejo
Directivo 10, realizacion de un trabajo de seminario atingente a 10,
actividad sonora de nuestro pais.
La disciplina cientifico-musical se ejercita como tal, independientemente de 10, calidad del hecho artistico hacia el cual se enfila 10,
investigacion. A los efectos, pues, de despertar limpiamente 10, vocaciOn
del alumnado hacia este tipo de especulacion, tanto daba referirse.a
un ciclo musical de 10, cultura europea como abordar un periodo de
fa cultura nacional. Mas, existian dos razones poderosas para decidirse
por este ultimo: en primer termino, 10, ausencia en nuestro medio de
fuentes documentales europeas para trabajar con elementos de primera mana si se hubiera resuelto por 10, primera proposicion; en segundo termino, esas mismas fuentes del viejo continente -en el caso
de tenerlas a marwhabian sido muy explotadas por IDs grandes
investigadores, en tanto que las nuestras se hallaban en un estado de
virginidad total; por 10 menos ineditas hasta 10, fecha. Pero, decidido
por 10 ultimo se hacia necesario efectuar un proli jo y paciente relevamiento de esas fuentes documentales. Era imprescindible, pues,
atacar 10, investigacion desde 10, raiz disponiendo 10, primera etapa
para esa tarea. Y como era logico, correspondia el primer periodo de
nuestro, cultura musical -0,1 coloniajelos honores de 10, apertura
de estas especulaciones.
En virtud de tales razonamientos, 10, Facultad de Humanidades y
Ciencias resolvio 10, fundacion de un Curso de Investigacion de Mtisica Nacional para su primer ana lectivo de 1946 bajo 10, direccion del
suscrito.
Resultado del trabajo realizado entre profesor y alumnos es este

�aporte sobre las "Fuentes para el estudio de la musica colonial uruguaya".
Como punto de partida se hizo recorrer al alumno el camino emprendido por el suscrito hace unos anos para realizar el trabajo, inedito
aun, "Origenes de la musica en el Uruguay" presentado con fortuna
para optar al Premio "Pablo Blanco Acevedo" (1945) que discierne
la Universidad de la Republica. Cumple destacar que en algunos casos
los alumnos han hecho aportes novedosos y en todos ellos han procedido con dedicacion y pulcritud. Se ha adoptado el procedimiento de
la subdivision en temas y dentro de ellos la ordenacwn cronologica,
a los efectos tie ofrecer un cuadro mas organico y logico que la simple
enumeracion de fechas y documentos. En primer termino figura el
ano de la referencia, luego la sintesis del documento al pie de la cual
se estampa la referencia precisa del mismo, y por ultimo su ubicacion
en los archivos y bibliotecas publicas, salvo en los casos expresos en
que el unico ejemplar se halle en las bibliotecas privadas.
Si bien el periodo colonicd se cierra entre 1810 y 1814, se ha evadido esta ultima fecha cuando el documento sirve para uclarar retrospectivamente el pasado colonial, siempre que su proxtmidad a ese
periodo permita trabajar sobre recuerdos cercanos.

Quedanos en pie una ultima consideracwn: i.puede Iv.zblarse en
puridad de verdad de una musica colonial uruguaya?
Nuestro pais describe en la evolucion de su cultura un ciclo realmente excepcional en el concierto de las naciones latinoamericanas.
Duerme un sueno colonial tranquilo y oscuro. Frente alas corrientes
culturales de evidente autoctonia de un Peru 0 de un Mexico en los
siglos XVII y XVIII, permanece silente y yermo. Ni un pintor, ni un
poeta -apenas asoma al calor de un Montevideo disputado a los ingleses en 1807, Jose Prego de Oliver- ni un orfebre. EI primer conato
de imprenta surge a principios del siglo XIX. En el orden musical su
atraso es casi de tres siglos. Piensese que en el siglo XVI, Fray Pedro
de Gante ya habia establecido en Mexico Laprimera escuela de musica
y que a fines del XVIII, Venezuela da una admirable floracion de
polifonistas.
Pero de pronto despierta bruscamente pocos anos antes de estallar
la Guerra Grande (1843-1851), y de un saIto gigantesco se coloca en
un puesto de avanzada. La estetica romantic a es el agente catalizador.
Bien dijo Andres Lamas en 1842 en el meduloso prologo a las "Poesias" de Adolfo Berro nuestro primer y capital romantico: "Muy
temprano, aparecio en las orillas del Plata el espiritu innovador;
cuando recien acababa Victor Hugo de dar a escena su primer drama
-Hernaniya publicada D. Estevan Echevarria sus Consuelos. El
momento era oportuno. La guerra de la independencia habia terminado; y despojadas nuestras liras de la pasion guerra que las enno-

�blecia y nacionalizaba, necesitaban armonizar su entonacwn con el
estado de nuestro pueblo, que apuraba el caliz de la desgraeia y estaba
menesteroso de doctrina y de verdad". Haee mas de cien anos, Lamas
hablaba ya de naeionalismos esteticos y hasta propendia hacia un arte
social.
En el orden de la aetividad sonora el Uruguay sigue un curso
paralelo. Sin antecedentes indigenas que intervinieran en la formaeion
de un lexico musical privativo y diferenciado -no porque los indios
no 10 tuvieran, como se demuestra en los documentos que estampamos,
sino porque no se extendieron culturalmentedos aportaeiones recibio nuestro pais: la europea y la africana. De Europa llegan y Se
extienden la danza oficial de salon y la musica escenica. Contradanzas,
minues, etc., por un lado; la Tonadilla Escenica espanola por otro.
De Africa un ritual primitivo que al morir el ultimo africano se
pierde irremisiblemente y asoma apenas bajo la forma deturpada
del "candombe". Sin embargo ya a fines del siglo XVIII el Uruguay
ofrece un panorama de criolledad diferenciado. EI gauderio praetica
en 1794 unas "raras seguidillas desentonadas, que llaman de Cadena
o el Perico, 0 Mal-Ambo, aeompanandolo con una desaeordada guitarrilla que sie,mpre es un tiple".
En el orden cullo y al traves del teatro, el Uruguay pasa de la
tutela espanola -la tonadilla escenica- a la operistica italiana que
s.e implanta en 1830 y que asoma su mascara en toda la obr(])de los
compositores del siglo XIXLuis Sambucetti, Leon Ribeiro, Tomas
Giribaldiy hasta en la cancion de la patria, el Himno Nacional
(J848), hecho a su imagen y semejanza. Esto no es invencion nuestra
no obstante: asi ocurre en toda America.
Sin embargo a partir del estallido romantico, el Uruguay se
mueve musicalmente bajo el signa de los tiempos dentro de nuestro
continente, y cuando llegan al Plata las oleadas renovadoras de las
corrientes nacionales en el filo del 1900, Eduardo Fabini y Alfonso
Broqua son de los primeros compositores quizas en America que intentan saeudir el yugo y abrir las doradas puertas libres de la musica
contemporanea.
Musicalmente nuestro coloniaje es una realidad cultural modestisima pero equilibrada. lustamente 10 que define su caracteristica
es fa proporcionalidad de todos los ordenes sonoros. Todos los renglones de la actividad musical estan debidamente representados. Para
demostrar todo ello y abrir inicialmente el campo de la musicologia
naeional de una buena vez, estampamos sin comentarios, desde luego,
las fichas que siguen a continuacion.

�ALUMNOS
NACIONAL

DEL CURSO DE INVESTIGACION
DE MUSICA
QUE HAN COLABORADO
EN LA PRESENTE
COMPILACION

SRTA. REINA ALAYON
»
SR.

BLANCA CARBONELL
HUGO BYRON

SRTA. ELVIRA DORREGO
»

SELVA DORREGO

»

ORAIDE MACHADO

»

HERMINIA MITRANO

»

OFELIA MORALES

»

ELSA PUNTIGLIANO

�Indigena
1573- Diciembre
En 1753 llega al Rio de la Plata la expedicion del adelantado
Ortiz de Zarate, hallandose entre sus huestes el clerigo Martin del
Barco Centenera. Este ultimo publica en Lisboa en 1602 una cronica
rimada de los sucesos acaecidos y al describir el combate de San
Gabriel en la costa del actual departamento de Colonia entre los espaiioles y los indios charruas comandados por Zapican, asevera que
estos se acompaiiaban en la batalla con "tromp as y bozinas".
MARTiN

DEL

BARCO

CENTENERA

"Argentina y conquista del Rio de LaPlata"
Canto XI, Estrofa 18; Lisboa, 1602.

DOCUMENTO II
1574 - Mayo
Martin del Barco Centenera, testigo presencial del combate de
San Salvador, en la costa del actual departamento de Colonia, asevera
que los charruas llevaban "tromp as, y bozinas y atambores". La batalla se libra entre los espaiioles conducidos por Garay y los charruas
por Zapican.
MARTiN

DEL

BARCO

CENTENERA

"Argentina y conquista del Rio de la Plata"
Canto XIV, Estrofa 4; Lisboa, 1602.

DOCUMENTO III
1627
A 10 largo del rio Uruguay pasan desde las Misiones Orientales
hasta Buenos Aires un grupo de indios misioneros "buenos cantores
y musicos de vihuelas de arco que trugeron consigo".
F ACULTAD

DE

TlGACIONES

FILOSOFiA

Y

LETRAS.

INSTITUTO

DE

INVES·

HISTORICAS

"Documentos para Ia Historia Argentina"
Torno XX, "Iglesia": Duodecirna Carta Anual del P. Ni·
coliis Mastrillo Duriin en la que se relaciona 10 acae·
cido en la Provincia en 105 aiios 1626 y 1627. Pii·
gina 247. Buenos Aires, 1929.
(Biblioteca

"Pablo

Blanco

Acevedo")

�Los indigenas que atacaron la Colonia del Sacramento conjuntamente con las tropas espaiiolas al mando de Vera Muxica se acompaiiaban de un primitivo instrumental. El P. Cristobal Altamirano
al dictar las instrucciones a los misioneros que reclutaran los indios
en las Doctrinas del Parana y Uruguay ordena que "todos los indios
se lleven sus pingollos () pifanos 0 flautas con que se animen a la
guerra".
"lnstrucciones militares del P. Cristobal Altamirano
los Padres Misioneros del Parana y Uruguay".

a

Archivo de Indias, Audiencia Charcas, estante 76, cajon
2, legajo 21. Documento
transcripto
en el Libro de
Luis Enriq\le Azarola Gil: "La espopeya de Manuel
Lobo", pags. 194 y 195. Madrid, 1931.
(Bib/ioteca

Nacional)

DOCUMENTO V
1779
El Cabildo de Soriano paga un peso "al Indio que hizo Solfa" y
otras cantidades al Maestro Hilario y a los musicos restantes.
"Cabildo de Soriano. Libro de Cuentas"
Fondo
pag.

Archivo General Administrativo,
58. (Atencion
del Prof. Rogelio

Libro N.o 69,
Brito).

El Cabildo de Santo Domingo de Soriano paga 19 pesos y un
real a los indios musicos, por concepto de compra de ropa para
ellos.
"Cabildo de Soriano. Libro de Cuentas"
Fondo
pag.

Archivo
57.

General

Administrativo.

Libro

N.o 69,

DOCUMENTO VII
1780
El Cabildo de Soriano paga a indios musicos y al Maestro Hilario
por concepto de actuaciones en la fiesta del Patrono.
"Cubildo de Soriano. Libro de Cuentas".
Fondo Archivo General
pags. 61 y 62.

Administrativo.

Libro

N.o

9,

�EI VlaJero frances Alcides D'Orbigny ve bailar
Casa de Comedias.

un

Bolero en la

ALCIDE D'ORBIGNY:

Voyage dans l'Amerique
Torno

II, pag.

322. Paris,

Meridionale"
1839.

Negra
DOCUMENTO LXIX
1763
EI VlaJero Dom Pernetty, describe largamente la "Calenda",
danza de negros que dice vio bailar en Montevideo. (1)
DOM

PERNEETY:

"Histoire

d'un

voyage aux Isles Malouines.

1763 &amp; 1764"
pags. 279 a 281. Paris,

Fait en

MDCCLXX.

Descripcion de 1a "calenda", danza de negros que ve bailar en
Montevideo el viaje],'o Helms. Se trata de otro plagio identico al demostrado en el Documento 69.
ANTHONY

ZACHARIAH

HELMS:

"Travel from Buenos Aires by Potosi to Lima"
pag. 205. London, 1806.
(1) No debe tenerse en cuenta esta referencia
documental
pOl' tratarse
de un plagio
textual de la referencia
estampada
en el libro "Histoire
Generale
des Vo)'ages",
tomo XV,
pag. 436, Paris, 1746·61, que se refiere con las mismas palabras a la danza de Santo Domingo.
Esta ultima
referencia
es plagio tambien
a su vez del libro del P. Jean Baptiste
Labat
"Nouveau
Voyage aux Isles de I'Amerique",
tomo IV, pags. 153 a 160. La Haye, 1724, que
afirma
haber visto esta danza en la misma localidad.
Todo ello ha sido demostrado
por
Carlos Vega en su libro "Danzas y canciones argentinas",
pags. 135 a 140. Buenos Aires, 1936.

�EI Cahildo de Montevideo prohihe dentro y fuera de la ciudad
los "tamhos" 0 hailes de negros, poniendo penas a qui en contravenga
esta disposicion. En el Indice de las Actas Capitulares redactado en
la epoca, se estampa la palahra "tangos" con respecto a esta disposicion del Cahildo (libro 22, fol. 115vta. del Archivo General de la
Nacion) .
"Aetas del Cabildo de Montevideo"
Libro

N.o 11, fol. 206 vta. y 207.

Los vecinos de Montevideo elevan un pedido al gohernador Elio
para que prohiha los "tangos" 0 hailes de negros dentro de la ciudad.
Borrador
de un oficio de los vecinos de Montevideo
al gobernador
Elio fechado el 21 de Noviernbre
de
1808.
Fondo Archivo General
Administrativo
Caja 321. Carpeta 3. Documento
66.

DOCUMENTO LXXIII
1808 -1829
Isidoro De-Maria en su libro "Tradiciones y recuerdos. Montevideo antiguo", localiza el "candomhe" danza de negros, entre estas dos
fechas, y 10 describe con lujo de detalles, como testigo presencial que
dice haber sido.
ISIDORO

DE· MARiA:

"Tradiciones

antiguo"

Libro

y recuerdos. Montevideo
II, pags. 162 a 172. Montevideo,

1888.

Descripcion de una fiesta de esclavos africanos durante el sitio de
Montevideo.
FRANCISCO

ACUNA

DE

FIGUEROA:

"Diario Historico del Sitio de Montevideo en los anos
1812·13·14"
Jueves ,t de Noviembre de 1813. Torno II, pag. 15. Montevideo,

1890.

�En el Bando sobre Orden Publico dictado pOl' el Cabildo de la
Provincia Oriental, en el Articulo XIV "se prohiben dentro de la
Ciudad los bayles conocidos pOl' el nombre de Tangos, y solo se permiten a extramuros en las tardes de los dias de fiesta, hasta puesto
el Sol; en los quales, ni en ningun otro dia podran los Negros llevar
armas, palo, 6 macana, so pena de sufI'ir ocho dias de prision' en la
limpieza de la Ciudadela".
Band~ impreso en hoja sueha, fechado en Montevideo
el 27 de Enero de 1816.
Coleccion
de Impresos.
Carpeta N.o 1. Bibliorapto
6.
Sector Q. Anaquel 4.

Con motivos de las Fiestas Mayas realizadas en Montevideo se
etona en la Plaza Matriz una Canci6n Patri6tica en la manana, pOl'
la tarde bailan los negros y porIa noche en el Teatro se estrena "una
tonadilla nueva alusiva a la grandeza del dia".
"Descripcion de las fiestas civicas celebradas en La Ca·
pital de los Pueblos Orientales el veinte y cinco de
mayo de 1816"
pag. 11. Montevideo, 1816.

Notable descripci6n de la danza negra que yi6 bailar en la Plaza
del Mercado en Montevideo el viajero franees Alcides d'Orbigny.
ALCIDE D'ORBIGNY:

"Voyage dans l'Amerique
Torno

I, pag. 58. Paris,

MeridionaLe".
1835.

�Concolorcorvo describe las costumbres del hombre dc nuestro
campo y anota que "Se hacen de una guitarra, que aprenden a tocar
muy mal y a cantar desentonadamente varias coplas, que estropean, y
muchas que sacan dc Sll caheza, que regularmente ruedan sobre
amores".
CONCOLORCORVO

:

"El lazarillo de ciegos caminantes desde Buenos Aires
hasla Lhna, 1i ;'3".
Edicion de la Junta de Historia
ricana, pag. 29. Buenos Aires,
I(Biblioteca

y Numismatica
1908.
"Pablo

Blanco

Arne·

Acevedo")

Refiriendose a los espaiioles y campesinos del Rio de la Plata el
viajero Felix de Azara dice que "no cant an mas que yarabis, que son
canciones del Peru, las mas monotonas y tristes del mundo, por 10 que
tamhien se les llama triste". Sigue una descripcion del caracter senti·
mental de ellas.
FELIX

DE

AZARA:

"Voyages dans l'Amerique
Torno

II, pag.

306. Paris,

M.eridionale"
1809.

En el "Sumario instituido a Jose Antonio Delgado y Jose Leon
Abrigo Por Pelea" se relatan los sucesos acaecidos en casa de Jose
Santos Medina "en una dibcrsion de un fandango que halli habia" ...
Ano 1790, expediente
N.D 2, fo1. 1. (Comunicado
Prof. Rogelio Brito.

por el

�Importante documento en el que el VlaJero Espinosa, tripul~nte
de la expedicion de Malaspina describe las costumbres de nuestro
gaucho ("Guazo" como el llama) refiriendose al canto de unas "raras
seguidillas desentonadas, que llaman de Cadena, 0 el Perico, 0 Mal·
Ambo, acompaiiandolo con una desacordada guitarilla que siempre
es un tip Ie".
"Viaje politico·eientifico alrededor del mundo por las
corbetas Descubierta y Arevida"
Capitulo "Estudio sobre las costumbres y descripciones
interesantes
de la America del Sur, por Espinosa",
subtitulo "Descripcion
del que Haman guazo u hombre
de campo", pag. 561, col. 1, 2.3 ed. Madrid, 1885.
(Biblioteca

del Dr.

Felipe

Ferreiro)

DOCUMENTO LXXXII
1808
EI viajero Julian Mellet observa que en el interior de la Banda
Oriental las mujeres "son extremadamente apasionadas para la danza
y el canto".
JULIEN

MELLET:

"Voyages dans I'Amerique
pag.

17. Agen,

Meridionale"

1823.

Durante el sitio de Montevideo los patriotas acercaronse alas mu·
rallas durante la noche a cantar "cielitos".
FRANCISCO

ACUNA

DE FIGUEROA:

"Diario Historico del Sitio de Montevideo en los arios
1812·13-14"
Domingo 2 de Mayo de 1813. Torno I, pag. 228. Monte·
video, 1890.

Los patriotas se acercan alas murallas de Montevideo y a la
noche entonan "cielitos" patrioticos contra los espaiioles.
FRANCISCO

ACUNA

DE FIGUEROA:

"Diario Historico del Sitio de Montevideo
1812-13-14"
Miercoles 20 de Abril
tevideo, 1890.

en los arios

de 1814. Torno II, pag. 218. Mon·

�En el paraje Paso de Cuello el Presbitero Jose Benito Lamas
describe la sarabanda que vio bailar y cantar alIi.
"Manuscritos del presbitero don Jose Benito Lamas"
Aparecidos en Ia "Revista Historica de Ia Universidad".
Torno I, N.o 3, pags. 852 y 853. Montevideo, setiernbre
de 1908.

En la aCClOnque transcurre en 1820 de la novela de Alejandro
Magariiios Cervantes "Caramuru", impresa en 1848, se habla de los
bailes de la fecha antes citada que eran la contradanza, el rigodon,
la gavota, el minue, el vals, la bolera, el cielito y la mediacaiia.
ALEJANDRO

MAGARINOS

CERVANTES:

"Curamuru"

pag. 75, 2.a ed. Montevideo, 1939.

WILLIAM

BINGLEY:

"Travels in South America"
pag. 288. London, 1820.

Se publica la letra de un cielito contra Lecor en el cual se refiere
al Pericon.
"EI Pampero"
Montevideo, 22 de Enero de 1823.

�Infantil

La ronda infantil "Anton Pirulero" era ya hastante conocida en
esa fecha. En ese senti do un periodico, despues de transcrihir la letra,
anota: "Este es un juego moderno que honra el huen gusto de algunas
de nuestras tertulias durante el invierno".
"El Aguacero"
Montevideo, 26 de Abril de 1823.

El auge de la cancion infantil "Mamhru se fue a la guerra", se
revel a ya en el aiio 1832 cuando en un periodico satirico aparece
"El Mamhru de D. Bochicho, dedicado a los niiios" en el cual y a
traves de la chisica letra se ridiculiza a Silvestre Blanco, Pahlo
Zufriategui, etc.
"La Matraca"
Montevideo, 13 de Marzo de 1832.

En esa fecha, a la altura del hoy puehlo de Castillos (Rocha)
encontra.ronse las misiones demarcadoras espanola y portuguesa encahezadas pOl' el Marques de Valdelirios y el General Gomez Freire de
Andrada respectivamente, que hahian de fijar los limites que estipulaha el Tratado de Madrid. Realizose en esa oportunidad una fiesta
de confraternidad y los portugueses hailaron "ocho contradanzas y
muchos minuetes hasta cerca de media noche, tocandose muchas sona-

�tas, y cantandose arias". Observase ademas en este documento una
curiosa descripcion de la contradanza.
"Extracto del diario de La espedicion y demarcacion de
La America Meridional y de Las campaiias de Misiones
del Uruguay, tomado por Los espaiioles en La rendicion
del Rio Grande, correspondiente al tratado de 1750"
Puhlicado
en la "Historia
del territorio
Oriental
del
Uruguay",
de Juan Manuel de la Sota, Montevideo,
1841 y reeditado en el trabajo de Horacio Arredondo
(hijo).
"Maldonado
y sus fortificaciones"
aparecido
en la "Revista de la Sociedad Arnigos de la Arqueo·
logia", tomo III, piigs. 369 a 379. Montevideo,
1929.

EI viajero Dom Per netty, describe la danza conocida por el nombre de "Sapateo" que asegura vio bailar en los salones coloniales
montevideanos. (1).
DOM

PERNETTY:

"Hisloire

d'un

voyage aux Isles

1763 &amp; 1764"
Piigs. 277 y 278. Paris,

Malouines.

Fait en

MDCCLXX.

Cuando la Comision de Temporalidades que entiende de los
bienes de 108 Jesuitas expulsados por Carlos ILl, formula el inventario del colegio que tenian en Montevideo, hallan en el aposento
&lt;leI Hermano Juan Boulet, presumiblemente el primer maestro de
musica que tuvo nuestra ciudad "un mazo de Papeles de Musica, y
algunas planas de muestras para Nifios".
Actas del Cabildo de Montevideo, libro IV, en "Revista
del Archivo General Administrativo"
Torno IV, piig. 121. Montevideo,

1890.

(l)
Esta referencia
es un plagio de la descripcion
realizada
por el
en su libro "Relation
du voyage de la Mer du Sud aux cotes du .Cbily
pag. 232. Paris,
MDCCXXXII.

VlaJero Frezier
et du Perou".

�"Diario de Aguirre", en "Anales de la Biblioteca"
Torno IV, pag. 142. Buenos Aires, 1905.

El precio en subasta de una guitarra en esa epoca era de nueve
reales y al parecer se construia de madera de pino.
Sucesion de Don Francisco Deniz. Ano 1783. Expediente
N.o 3, fo!' 7.

Los hermanos Robertson que se hallan en Montevideo durante la
dominacion inglesa describen los salones de la epoca donde ven bailar
el vals.
J. P. Y W. P. ROBERTSON:
"Letters on Paraguay"
pags. 104 y 105. London, 1839.

Descripcion de un salOn montevideano de la epoca en el que se
bailan minues y se ejecutan el piano y la guitarra.
"Diario de la Expedicion del Brigadier Gral. Crau!urd",
en "Revista Historica"
Torno VIII, pags. 523, 526 y 527. Montevideo, 1927.

�DOCUMENTO XCVIII
1807
Refiriendose alas canciones que se escuchan en los salones de
Montevideo se ohserva que ellas son "melancolicas cantilenas del
Peru".
"Notes on the Viceroyalty of La Plata in South America",
por "A gentleman recently returned"
Piig. 91. London, 1808.
(Biblioteca

del

Sr.

Horacio

Arredondo)

En las Fiestas Mayas de ese aiio se haila en la nueva sala consistorial contradanzas de treinta y cuatro parejas.
Descripcion de Las fiestas civicas celebradas en La Ca·
pital de Los Pueblos Orientales el veinte y cinco de
mayo de 1816"
Piig. II. Montevideo, 1816.
(Hiblioteca

del

Dr.

Buenaventura

Caviglia)

M. BRACKENRIDGE:
"Voyage to Buenos Ayres, performed in the years 1817
and 1818, by order of the American Government".
Piig. 49. London, 1820.

Una de las primer as casas de musica (venta de partituras), se
halla establecida en la tienda de perfumes de Saporiti en la calle
de San Pedro N.o 52.
"El Patriota"
Montevideo, 5 de Setiembre de 1822.

�En la libreria de Manuel Yanez se venden piezas para clarinete
y flauta.
"El Patriota"
Montevideo, 13 de Setiernhre de 1822.
(Biblioteca

"Pablo

Blanco

Acevedo")

DOCUMENTO CIII
1824-Marzo

13

Anuncio de la venta de un piano en casa de Juan Abalo.
"El Publicista Mercantil de Montevideo"
Montevideo, 13 de Marzo de 1824.
I{Biblioteca

"Pablo

Blanco

Acevedo")

En la quinta del Miguelete de Don Francisco J uanico se realiza
un banquete en homenaje a la Mision Apostolica Muzi donde el senor
Vaccari (Vaccani?) tenor milanes canta varias arias de opera y una
tiple Ie acompana.
Diario de la Mision Muzi, publicado en el trabajo del
P. Guillermo Furlong Cardiff, S. J.: "La Mision Muzi
en Montevideo. (1824.1835),
en "Revista del lnstituto
Historico y Geografico del Uruguay"
Torno XIII, pags. 274·275. Montevideo, 1937.
I/Biblioteca

DOCUMENTO

"Pablo

Blanco

Acevedo")

CV

1826 - Noviembre
EI VlaJero Alcides d'Orbigny asiste a algunas tertulias montevideanas donde se bailan "esas contradanzas nacionales, en las que las
mujeres espanolas despliegan tanta gracia".
ALClDE n'ORBIGNY:

"Voyage dans l'Amerique Meridionale"
Torno I, pag. 42. Paris, 1839.

DOCUMENTO CVI
1829 - Enero 30
En cl almacen de la calle San Carlos N.o 135 se venden pianos
recientemente llegados de Europa; "ademas tienen un tambor y una
campanilla, de cOllstruccion enteramente modernas hasta ahora desconocidas aqui".
"Observador Oriental"
Montevideo, 30 de Enero de 1829.

�Religiosa
DoeUMENTO eVIl
1763
El viajero Dom Pernetty asegura que en las funciones religiosas
y durante todo el tiempo de la Misa se ejecuta el arpa en lugar del
6rgano.
DOM

PERNETTY:

"Histoire d'un voyage aux Isles Malouines.
1763 &amp; 1764"
pag. 285. Paris, MDCCLXX.

Fait en

DoeUMENTO eVIII
1769
El Cabildo de Soriano paga por concepto de cuerdas para los
instrumentos de la iglesia.
"Cabildo de Soriano. Libro de Cuentas"
pag. 1. Libro N.D 69.

DoeUMENTO eIX
1770
El Cabildo de Soriano paga a D. Antonio por concepto de vent a
de cuerdas para los instrumentos de la Iglesia.
"Cabildo de Soriano. Libro de Cuentas"
pag. 4. Libro N.D 69.

DoeUMENTO ex
1771
El Cabildo de Soriano paga por concepto de cuerdas para
trumentos de la Iglesia.
"Cabildo de Soriano. Libro de Cuentas"
pag. 8. Libro N.D 69.

InS-

�DoeUMENTO eXI'
1775
EI Cabildo de Soriano paga por concepto de cola y lienzo para
ccomponer el arpa de la Iglesia.
"Cabildo de Soriano. Libro de Cuentas"
Pag. 21. Libro N.D 69.

DoeUMENTO eXII
1776
EI Cabildo de Soriano paga por concepto de cuerdas para arpa
que se tocan en la Iglesia.

y guitarra

"Cabildo de Soriano. Libro de Cuentas"
Pag. 26. Libro N.D 69.

DoeUMENTO eXIII
1778
EI Cabildo de Soriano paga por gastos de cuerdas de instrumentos
y honorarios de mtlsicos en la Semana Santa.
"Cabildo de Soriano. Libro de Cuentas"
Pag. 47. Libro N.D 69.

"Acuerdos del Extinguido Cabildo de Montevideo"
Publicados pOl' el Archivo General de la Nacion, Anexo,
vol. 17, pag. 20. Montevideo, 1942.

Actas del Cabildo de Montevideo, Libro IV, en "Revista
del Archivo General Administrativo".
Torno IV, pag. 388. Montevideo, 1890.

�La Hermandad de Caridad paga al organista Bruno y al cantor
Pascual Casas pOl' sus actuaciones en el Novenario de San Jose y en la
Misa de Difuntos pOl' los Hermanos de la Cofradia.
"Archivo del Hospital de Caridad de Montevideo"
Cuenta de Cargo y Data de Manuel Valdes, Tesorero de
la Cofradia de San Jose y del Hospital de Caridad.
Libro I, fo1. 182 vta.

En
sica en
la misa,
Arpero

la festividad de Santo Domingo se realiza una funcion con mDla Iglesia porIa cual se paga: "AI mulato mDsico que canto
y vispera del Patron dos p.s / A los dos Biolinistas tres p.s / Al
dos p.s"
"Cuentas del Sindico Procurador General de Santo Domingo. de Soriano"
Libro N.o 229, fo1. 16.

La Hermandad de Caridad paga al organista Bruno y al cantor
Pascual Casas, pOl' su intervencion en la funcion de la Misa de Di·
funtos pOl' los Hermanos de la Cofradia y del Novenario de San Jose.
"Archivo del Hospital de Caridad de Montevideo"
Cuenta de Cargo y Data de Manuel Valdes, Tesorero
de la Cofradia de San Jose y del Hospital de Caridad,
libro I, fo1. 216.

La Hermandad de Caridad paga al organista Bruno y al cantor
Pascual Casas pOl' su actuacion en las funciones de la Novena y Fiesta
de San Jose y en el funeral pOl' los Hermanos Difuntos.
"Archivo del Hospital de Caridad de Montevideo"
Cuenta de Cargo y Data de Manuel Valdes, Tesorero de
la Cofradia de San Jose y del Hospital de Caridad,
libro I, fo1. 240.

�La Hermandad de Caridad paga al organista Bruno y al cantor
Pascual Casas por su intervencion en la funcion del dia de San Jose.
"Archivo del Hospital de Caridad de Montevideo"
Cnenta de Cargo y Data de Mannel Valdes, Tesorero de
la Cofradia de San Jose y del Hospital de Caridad,
libro I, fols. 264 vta. y 265.

La Hermandad de Caridad paga al organista Bruno, al cantor
Pascual Casas y a otro sacristan, por la funcion en el dia de San Jose
y en la Misa aniversario de los difuntos de la Hermandad.
"Archivo del Hospital de Caridad de Montevideo"
Cnenta de Cargo y Data de Mannel Valdes, Tesorero de
la Cofradia de San Jose y del Hospital de Caridad,
libro I, fo1. 288.

La Hermandad de Caridad paga al cantor Pascual Casas y al
organista por la funcion del dia de San Jose.
"Archivo del Hospital de Caridad de Montevideo"
Cnenta de Cargo y Data de Mannel Valdes, Tesorero de
la Cofradia de San Jose y del Hospital de Caridad
de Montevideo, libro I, fo1. 331.

La Hermandad de Caridad paga al organista negro por tocar en
la funcion de San Jose.
"Archivo del Hospital de Caridad de Montevideo"
Cnenta de Cargo y Data de Mannel Valdes, Tesorero de
la Hermandad de San Jose y del Hospital de Caridad,
libro I, fo1. 349.

�La Hermandad de Caridad paga al organista y al cantor Pascual
Casas por su intervencion en la fun cion del dia de San Jose.
"Archivo del Hospital de Caridad de Montevideo",
Cuenta de Cargo y Data de Manuel Valdes, Tesorero de
la Herrnandad de San Jose y del Hospital de Caridad,
lihro I, foI. 367.

EI Cabildo de Soriano paga a Castillo por tocar la caja y la flauta
en la fiesta del Patrono.
"Cabildo de Soriano. Libro de Cuentas"
pag. 153. Lihro N.o 69.

Se certifica la presencia de un organo en la Iglesia Matriz de
Montevideo.
"Notes on the Viceroyalty of La Plata in South America"
por "A Gentleman recently returned"
pag. 91. London, 1808.

Se realiza una fiesta religiosa con canticos sagrados al retornar
ia custodia a la Matriz que se habia visto atacada por las bombas de
ios sitiadores.
FRANCISCO

ACUNA

DE FIGUEROA:

"Diario Historico del Sitio de Montevideo en los aiios
1812-13·14"
Sahado 23 de Octuhre de 1813. Torno I, pag. 370. Montevideo, 1890.

�Un VlaJero asegura haber oido el canto de guerra tiroles "Merrily 0" interpretado en el organo de una iglesia de Montevideo.
"UN

INCLES":

"Cinco afios en Buenos Aires, 1820-1825".
Piig. 153. 2.a edici6n traducida al castellano. Buenos
Aires, 1942.

Durante las exequias que se hicieron a la muerte de la Emperatriz
del Brasil en la Capilla de la Hermandad de Caridad, se entonaron
cantos funebres acompafiados de instrumentos.
"Descripcion de Las Solemnes exequias que hizo en .m
Capilla el 10 de Marzo de 1827 la Hermandad de Ca·
ridad de Montevideo Por la muy Augusta, y muy
amable s.a Dona Maria Leopoldina lose/a Carolina,
Archiduquesa de Austria, Emperatriz del BrasiL .. "
Piig. IX. Irnprenta de la Caridad. Montevideo [1827].

En el Miserere cantado pOl' los deudos de la Hermandad de Caridad en la Capilla intervienen los siguientes musicos: Chagas, Juan
Barros, Bernardino Barros, Ciriaco, Antonio Souza, Pinheiro y Elias.
"Archivo del Hospital de Caridad de Montevideo"
Torno XIX, foI. 288.

�El Virrey Ceballos entra en la Colonia del Sacramento y en la descripcion de la ceremonia de recepcion se detallan las musicas que se
interpretaron y el instrumental correspondiente integra do por "dos
tromp etas, dos tromp as y los timbales que alternando con los tambores y pifanos", etc....
"Diario de Jose Maria Cabrer", transcripto en el libro
de Meliton Gonztilez: "El limite Oriental del terri·
torio de Misiones"
Torno I, pags. 129 y 130. Montevideo, 1882.

En el Reglamento de infante ria y caballeria para el virreinato de
Buenos Aires se establece la constitucion de las bandas militares.
"Reglamento para milicias disciplinadas de infanteria
y caballeria, del vireynato de Buenos Ayres"
pags. 10 y n. Madrid, 1801.

Letra de la Cancion Patriotica Oriental. "A esa cancion se Ie arreglo
musica como una marcha militar por algun ignorado maestro de Capilla de aquella epoca y se hizo imprimir en Londres, circulando profusamente despues en todos los pueblos de la Provincia, en Entre-Rios
y Corrientes". La letra fue publicada por "EI Censor" de Buenos Aires
en un suplemento del 21 de Enero de 1812.
JUSTO MAEso:

"El General Artigas y su epoca"
Torno II, pag. 272. Montevideo, 1885.

�En una recepclOn ofrecida por Lecor se refiere a la music a que
ejecuto la banda del Baron de la Laguna.
M.

BRACKENRIDGE:

"Voyage to Buenos Ayres, performed in the years 1817
and 1818, by order of the American Government".
Pag. 52. London, 1830.

Felipe Duarte desde Durazno en carta al Capitan General de la
Provincia Juan Antonio Lavalleja, se refiere a los pitos y tambores
de su Cuerpo de Libertos.
ESTADO

MAYOR

DEL

EJERCITO:

"Correspondencia Militar del ano 1825"
Documento N.D 888, tomo II, pag. 156. Montevideo, 1935.

Felipe Duarte en carta enviada desde Durazno al Jefe de EstadoMayor General D. Pablo Zufriategui, explica que en e1 batallon a
su mando se encuentran varios muchachos jovenes en calidad de pifanos y tambores.
ESTADO

MAYOR

DEL

EJERCITO:

"Correspondencia Militar del ano 1825"
Documento N.D 1045, tomo II, pag. 236. Montevideo, 1935.

�Con motivo de la jura de la Constitucion Politica de la Monarquia
Espanola, se realizan en la Casa de Comedias varias funciones en
las cuales "se cantaron canciones patrioticas".
"Gazeta de Montevideo"
Montevideo,

29 de Setiernbre

de 1812.

Al reabrirse el teatro, la Casa de Comedias, se canta a manera
de Himno Nacional, el actual Himno Nacional Argentino, ya que el
Uruguay pertenecia a la confederacion de las Provincias Unidas del
Rio de la Plata.
"EI Sol de las Provincias Unidas"
Montevideo,

25 de Agosto y 2 de Setiernbre

de 1814.

La letra de la cancion que entonan ese dia los ninos de la Escuela
Publica dirigidos por Fray Jose Benito Lamas, "AI asomar el sol", de
Francisco Araucho, se estampa en el "Parnaso Oriental".
"Parnaso Oriental
Uruguaya"

0

Guirnalda Poetica de la Republica

Torno II, piig. 123. Reirnpresion
del "Instituto
Historico
y Geogriifico del Uruguay". Montevideo,
1927.

�La letra del "Himno a la apertura de la Biblioteca Publica de
Montevideo", de Francisco Araucho cantado ese dia, se estampa en
el "Parnaso Oriental".
"Parnaso Oriental 0 Guirnal(1a Poetica de la Republica
Uruguaya"
.
Torno I, piig. 44. Reirnpresion
del "Instituto
Historico
y Geogriifico

del Uruguay".

Montevideo,

1927.

[uia
en

.

Se publica la famosa Cancion Patriotica que comienza: "Orient..!·
les corred alas armas".
"La Aurora"
Montevideo,
1 de Febrero

de

1823.

(Biblioteca

"Pablo

Blanco

Acevedo")

En la funcion a beneficio del Hospital de Caridad en la Casa
de Comedias, Juan Aurelio Casacuberta y Manuela Martinez bailan
el "Lundu" brasileno, se canta la cancion patriotica espanola "La
Palanca", y los precitados actores danzan el Minue abolerado.
"Archivo del Hospital de Caridad de Montevideo"
Prograrna irnpreso
XII, fo1. 331.

por la Irnprenta

de la Caridad.

Torno

En la funcion dada en la Casa de Comedias en homenaje a Santa
Rosa de Lima, Patrona de America, se canta una cancion patriotica
que sirve para expresar ruidosamente pOl' parte del pUblico su rcpudio a los invasores portugueses y brasileiios.
"Los amigos del pueblo"
Montevideo,

6 de Setiernbre

de 1823.

�En celebridad del aniversario de la constitucion portugllesa, se
realizo en la Casa de Comedias una funcion en la que se canto el
Himno
acional Portugues, las boleras del "Tnigala" y una l\1archa
Civica en homenaje a los invasores, pOl' 10 que las damas montevideanas no se levantaron de sus asientos como rcaccion pacifica pero
firme.
"Los amigos del pueblo"
Montevideo,

20 de Setiernbre

de 1823.

Francisco Acuna de Figueroa presenta al Ministro de Estado Juan
Francisco Giro, un Himno Nacional para su aprobacion oficial con
musica "de uno de los mas habiles profesores de Buenos Ayres".
Documento transcripto en el libro de Carlos Blixen:
"La cruzada libertadora"
pag.

51. Montevideo,

1895.

En celebridad del triunfo de Ituzaingo, en la Casa de Comedias
se entona una Cancion Patriotica alusiva a este dia (Cancion del Estado de Montevideo).
Programa existente en el Archivo General de la Nacion
Fondo

Archivo

General

Adrninistrativo,

caja

777.

Se canta la "Cancion Patriotica" con motivo de la entrada a la
capital del Gobierno Patrio. La letra es de Francisco Acuna de Figueroa y fue publicada en el "Parnaso Oriental".
"Parnaso Oriental
Uruguaya"

0

Guirnalda Poetica de la Republica

Torno I, pag. 102. Reirnpresi6n
del Instituto
Hist6rico
y Geografico
del Uruguay. Montevideo,
1927.

�</text>
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                <text>Cuando la Facultad de Humanidades y Ciencias decidió inaugurar una clase de investigación musicológica, propusimos a su Consejo Directivo la realización de un trabajo de seminario atingente a la actividad sonora de nuestro país.</text>
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                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1947, Año I,  Nº 1</text>
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                    <text>LA AFINIDAD QUIMICA
(Tema de las clases del cursillo de Epistemologia de la Quimica,
dictado en la Ciitedra de Quimica Fisica de la Facultad de Humanidades
y Ciencias, en el ano 1946)

(Para
la Revista de la Facultad
de Huma·
nidades
y Ciencias
de la Universidad
de
Montevideo.
C. E. PRELAT.j

Es indudable que la palabra "afinidad" tiene varias acepciones
en el lenguaje de la vida diaria, acepciones que han influido en las
concepciones cientificas que se han ido creando a traves de los tiempos,
alrededor de esa idea. Por ese motivo me parece oportuno comenzar
la exposicion del tema precisando, dentro de 10 posible, los alcances
de este termino en Quimica; sin utilizar para ello la definicion actual,
pues esta no nos permitiria lIegar a comprender los alcances del problema que trataba de resolver el concepto cuya evolucion ha dado
origen a la actual nocion de afinidad en Quimica. Claro es que ter·
minaremos esta exposicion con un comentario critico del concepto
actual y veremos su oportunidad, utili dad y eficacia, pues sin eso el
tema quedaria completamente trunco.
Veremos, pues, como se presenta el problema y cuales son sus
complicaciones. En el ambiente fisico en el que se desarrolla la vida
del hombre tienen lugar transformaciones quimicas de gran importancia y diversidad. Tomemos una muy frecuente: la combustion del
carbon, colocado, por ejemplo, en una hornalla comun de nuestras
cocinas. La Quimica, mediante una elaboracion conceptual milenaria
ha lIegado a dar senti do preciso a esta afirmacion: en la combustion
del carbon la transformacion mas importante consiste en la union de
los elementos carbono y oxigeno para dar dioxido de carbono. No
puede dejarse de reconocer que las ideas expresadas por las palabras
union y para dar responden a concepciones que, en la mente de la
mayor parte de los quimicos, trascienden la simple y escueta expresion
de los hechos. Es decir, se considera que algo se ha unido (0 combinado) a algo para dar un tercer algo diferente: la union del carbono

�y del oxigeno ha sido la causa de la formacion del dioxido de carbono.
Estas ideas trascendentes a la experiencia misma pueden eliminarse
de la descripcion total del fenomeno diciendo: Hemos observado que
la masa de carbon ha disminuido, 10 mismo ha sucedido con la de
oxigeno y ha aumentado la masa de dioxido de carbono. Ademas, por
cada 12 grs. de carbono que tenemos de menos, tenemos 32 grs. de
oxigeno menos y 44 grs. de dioxido de carbono mas que al principio
de la experiencia. Podriamos agregar otra serie de datos cuantitativos
experimentalmente determinables: cantidad de calor entregada al
medio, variacion de la entropia durante el proceso, etc. Con todo esto,
no apareceria la afinidad, en el sentido vulgar, por ninguna parte,
ni quedaria resquicio alguno por donde pudiera meterse de rondon.
Pero los quimicos dicen y han dicll0 desde los tiempos en que
hubo quimicos que el carbon y el oxigeno se unen. Con expresiones
como esta se origina el concepto de afinidad. En efecto, si cl oxigeno
y el carbono se unen en ciertas condiciones en las cuales no se unen,
por ejemplo, el oxigeno y el platino, debe existir entre el carbono y
cl oxigeno algo que no existe entre el oxigeno y el platino. Ese algo,
confuso, indeterminado, recibe el nombre de afinidad, crean dose asi
este concepto tambien vago e indeterminado. Si con la afirmacion:
"en tales condiciones de temperatura y presion, el oxigeno y el carbono
tienen entre si afinidad, mientras que, en las mismas condiciones, el
oxigeno y el platino no tienen afinidad" solo se quisiera describir los
hechos siguientes: "el carbono y el oxigeno se unen, mientras que e]
platino y el oxigeno no se unen" (dando a la. palabra "unirse" e]
significado experimental que Ie hemos dado) no habria ninguna
cuestion oscura pues la nocion de afinidad solo conduciria a una descripcion comoda de los hechos: cuando dos elementos se unen tienen
afinidad entre si, cuando no se unen, no tienen afinidad. Pero este
papel de mer a expresi6n lingiiistica no esta de acuerdo con toda la
significacion que todavia en la actualidad tiene para la mayor parte
de los quimicos y alin para el vulgo. Cuando se dice que el carbono
y el oxigeno tienen afinidad entre si, se quiere decir que entre ellos
existe una atraccion especial, algo asi como una "fuerza quimica",
atraccion que tiene su origen en propiedades "intrinsecas" de los
elementos. Se pretende que esta "fuerza quimica" tiene un caracter
absoluto, es decir que la atracci6n entre el oxigeno' y el carbono existe
en poten~ia en los elementos mismos. Esta atracci6n se puede "explicar" y de aqui que hayan surgido en el curso de la historia de la
Quimica varias tentativas de explicaci6n de la afinidad, como veremos
mas· adelante. Pero esa concepcion de la afinidad entre dos elementos
con caracter absoluto no puede sostenerse coherentemente si se consideran algunos hechos experimentales muy sencillos.· Consideremos,
en efecto, el caso del yodo y del hidrogeno. Si tenemos vapor de 12 e H2
formando una soluci6n gaseosa a 500°C, observaremos que, (usando el
lenguaje comnn) se unen para dar yoduro de hidrogeno hasta que la
cantidad de este alcance un cierto valor. Llegado el sistema a estas
condiciones el yodo y el hidrogeno no se unen, ann cuando se hallen

�en presencia el uno del otro. Esto demuestra claramcnte que la afini&lt;lad entre el H2 y el 12 no es una "fuerza quimica" de caracter absoInto, pues en la experiencia anteriormente citada pareceria como que
desaparece frente a una cierta cantidad (para un volumen y una
temperatura constantes) de acido yodhidrico, suposicion que parece
corroborarse pOl' el hecho de que si pOl' cualquier metodo se retira
del sistema el acido yodhidrico, el H2 y el 12 se unen nuevamente.
Pero, las dificultades de la concepcion de una afinidad invariable
entre H2 y 12 son aun mayores si se considera la circunstancia de
que si se coloca en las condiciones citadas IH puro, este se descompone
parcialmente en 12 e H2• Es decir que en las mismas condiciones el
12 y el H2 se "unen" 0 se "desunen", esto es, que la pretendida afinidad
constante no solo deja de manifestarse sino que se pone de manifiesto
una fuerza contraria que hace que el 12 y el H2 se "desunan". La
dificultad que encuentra en estos hechos la concepcion simplist a de
la afinidad es evidentemente grande pues no seria fatal para la concepcion mencionada si se tratase de una variacion de la afinidad con
la temperatura y presion, pues esa circunstancia, que tambien se
presenta, puede describirse diciendo que la afinidad varia con las
condiciones fisicas. En efecto, los ejemplos sencillos y convincentes de
dicha variacion abundan (caso del C y el O2, del Hg y el O2, etc.)
y no repugnan a la concepcion simplista; pero en el caso citado tenemos que la "atraccion" entre el H2 y el 12 en las mismas condiciones
existe, no existe 0 se manifiesta como repulsion. POI' otra parte, el
caso del IH no es una excepcion sino que, pOl' el contrario, como 10
ha demostrado la Termodinamica, es 10 que siempre sucede, variando
solo, de un caso a otro, la proporcion en que se combinan 0 se desunen las sustancias simples.
Veamos otros aspectos de la concepcion que nos esta ocupando.
Si en ciertas condiciones ponemos en presencia ClH y Zn, se obtienen
como productos de la reaccion que tiene lugar, Cl2Zn e H2• El H2
y el Cl2 estaban "unidos" en el HCl y ahora aparecen unidos el Zn
y el Cl2, Y el H2 libre. La idea de "afinidad" nos conduce a decir: el
hidrogeno y el cloro tienen afinidad entre si, pero la afinidad entre
el Cl y el Zn es mayor que la que existe entre los dos primeros elementos. Es evidente que con una serie de experiencias de este tipo se
puede establecer el orden de las afinidades reciprocas de pares de
elementos. Esta idea de que del hecho de que un elemento A desaloje
a un elemento B de su combinacion BC formandose la AC, pone de
manifiesto una afinidad mayor entre A y C que la existente entre B
y C, no puede objetarse, pues puede tomarse simplemente como una
definicion de afinidad mayor, y una escala de afinidades construida
aplicando dicha definicion no seria otra cosa que una simple descripcion de hechos. Pero si deseamos ir mas alIa y considerar esa
escala como expresion de algo absoluto, independiente de las circunstancias, nos encontrariamos frente al absurdo, pues abundan los ejemplos demostrativos en los cuales un elemento A desaloja a otro B de
su combinacion BC en ciertas condiciones, mientras que en otras con-

�diciones, el B desaloja al A de su combinacion AC. (En realidad esto
es 10 que siempre sucede, aun cuando no todos los casos sirven como
ejemplos "demostrativos"). A pesar de 10 dicho, se suele hablar de
un modo simplista de afinidades "grandes" y "pequenas". "El cloro
y el hidrogeno tienen una gran afinidad entre si, mientras que la
afinidad entre el 12 y el H2 es pequena". Esto ha conducido a tentativas de "medir" la afinidad. Es evidente que a esta altura de la
exposicion apareceni como irremediablemente absurda la tentativa de
medir algo tan poco preciso y tan contradictorio como la "afinidad".
La idea de afinidad, mayor 0 menor, esta vinculada de una manera
no siempre consciente con hechos dispares. Asi, por ejemplo, cuando
dos elementos se unen en condiciones ordinarias 0, mejor aun, a temperaturas bajas, se dice que poseen una gran afinidad reciproca y, en
cambio, cuando para que se unan dos elementos es necesario que las
condiciones sean extremas (altas temperaturas, por ejemplo) se dice
que entre ellos hay poca afinidad. Cuando dos elementos se unen
violentamente (desprendimiento de grandes cantidades de calor, explosiones, etc.) se dice que entre ellos hay gran afinidad y poca si la
union, en cambio, se realiza de un modo menos espectacular. Cuando
dos elementos se combinan con gran velocidad se dice que la afinidad
reciproca es grande, mientras que cuando 10 hacen lentamente, la
afinidad es pequeiia. Es imposible dejar de ver en estos criterios de
violencia y rapidez, una influencia de la concepcion humana del
"amor" entre dos personas en la concepcion de la afinidad. (Cuanto
mas violento es un amor, mas intenso es; cuanto mas se aman dos
personas, con mas rapidez corre una al encuentro de la otra) . Ademas
de la desconfiallza que puede illspirar toda imagen antroprocentrica
del mundo fisico, tenemos que en este caso particular, se puede demostrar la illcorreccion de esas apreciaciones. 5irvan como ejemplos
las siguientes contradicciones. El cloro y el hidrogeno se un en en
condiciones ordinarias, por iluminacion de la solucion gaseosa dc
ambos, de una de las man as mas violent as (explosion). En cambio,
el cloro (bien seco) y el hierro, practicamente no reaccionan en laE
mismas condiciones. Esto nos haria decir que la afinidad del cloro
por el hidrogeno es mucho mayor que la del hierro por el cloro. A
pesar de esto, puestos en presencia acido clorhidrico (es decir, la
combinacion de CI e H) y hierro, este desaloja al hidrogeno. Esto
ultimo haria decir que la afinidad del cloro por el hierro es mayor
que por el hidrogeno, esto es, al reyes. El hidrogeno y el oxigeno tienen
entre si una gran afinidad; sin embargo, pueden estar en pre!3encia, el uno del otro, anos, sin combinarse apreciahlemente en
condiciones ordinarias. 5i se introduce en la solucion de ambos gases
una pequena cantidad de platino, la comhinacion se produce rapida
y violentamente. Esto significaria que una gran afinidad, esto es, una
gran atraccion entre dos elementos, se mantiene oculta hasta que
aparece un cuerpo extrano y que no tiene por ellos ninguna gran
afinidad, hecho que repugna a la concepcion simplista. Claro que si
quisiesemos mantener a todo trance las implicaciones de una con-

�cepclOn antropomorfica, diriamos que tambien entre los humanos el
platino y otros metales preciosos suelen despertar, 0 por 10 menos
aumentar mucho, la "afinidad" mutua. Pero, esto no dejaria de ser
una metafora de mal gusto, aunque no pOl' eso poco usada.
Hasta aqui solo hemos considerado casos en los cuales nos encon·
trabamos frente a afinidades entre elementos que formaban, uno de
ellos por 10 menos, cuerpos simples. l Que sucede cuando se encuentran
en presencia dos combinaciones de dos elementos cada una de ellas?
Supongamos tener AB y CD, que puestas en presencia, en ciertas con·
diciones, originan las combinaciones AC y BD. Se puede decir que
csto sucede porque la suma de las afinidades de A y C y B y D es
mayor que la suma de las afinidades de A y B y C y D. Pero es frecuente el caso en el cual la transformacion se invierte, de un modo
total. Esto sucede, especialmente cuando, teniendo lugar la reaccion
entre sustancias disueltas, una de las sustancias que se forma es un
"precipitado", es decir, una sustancia insoluble. En este caso, podria
decirse que ha entrado en competencia, la "cohesion" entre las par·
ticulas de una misma sustancia con la afinidad, fuerza ejercida entre
particulas de sustancias distintas y ha vencido la cohesion. A veces,
en lugar de la cohesion hay que introducir fuerzas elasticas (cuando
hay desprendimientos de gases). Esto plantea un serio problema, pues
es necesario distinguir entre "fuerzas fisicas" y "fuerzas quimicas"
(0 afinidad). Se puede pensar que las "fuerzas fisicas" se ejercen entre
corpusculos de una misma sustancia mientras que las quimicas 10
hacen entre corpusculos de sustancias diferentes. Siendo asi, no habria
dificultades; pero l que quimico se atreveria a sostener consecuencias
inevitables de esa distincion, como ser: cuando se forma hidrogeno
molecular a partir de hidrogeno atomico u ozono a partir de oxigeno,
se han puesto en accion, "fuerzas fisicas" y cuando el mercurio disuelve al aluminio se pone en juego "fuerzas quimicas"? La pretendida distincion entre "fuerzas quimicas" y "fisicas", es, evidentemente,
disparatada y por este camino no puede salvarse, de ningun modo, la
concepcion simplista de la afinidad.
Creo que no es necesario considerar mas dificultades y complicaciones, para demostrar que es necesario precisar algo mas si se desea
que la nocion misma tenga senti do y utilidad, aun cuando podria
plantearse la cuestion previa de si vale la pena acometer tal empresa.
Si queremos precisar en 10 posible el concepto debemos, en primer
lugar, y en vista de las dificultades seiialadas hasta ahora, si no definir,
por 10 menos dar algunos de los caracteres, que debe poseer la afinidad.
1. - Debe ser aplicable exclusivamente a transformaciones qui·
micas. Esto involucra una definicion precisa de dichas transfor·
maciones, que suponemos posible y existente.
2. - Debe ser variable con las condiciones fisicas del sistema en
el cual se manifiesta.
3. - Debe permitir preyer transformaciones quimicas posibles.
Esta condicion es indispensable para que tenga utilidad la nocion
misma, pues si nos contentamos con una magnitud que nos mida la

�"tendencia" alas transformaciones, siendo el unico metodo de averiguar si existen esas "tendencias" la realizacion de experimentos en
10s cuales se produzcan las transformaciones, estaremos frente a una
tautologia, completamente inutil.
Demas esta decir que en la definicion de afinidad no deben intervenir nociones tales como las de "fuerzas quimicas", "atraccione~
selectivas" u otras por el estilo, inaccesibles a la experimentacion y a
la medida, y practicamente desprovistas de sentido.
(,Se puede llegar a satisfacer estas exigencias?
EI metodo mas seguro para contestar esta pregunta es averiguar
si se ha llegado a ello. Podemos adelantar que la respuesta es afirmativa, aun cuando el camino ha sido largo y penoso, como 10 demostrara una ligera consideracion historic a del problema. En ella se vera
como simultanea 0 sucesivamente aparecen en la Quimica:
1. - Tentativas de definir el concepto de afinidad.
2. - Tentativas para medir la afinidad, y
3. - Tentativas para "explicar" la afinidad. Esto no debe sorpren·
dernos pues es comun en la historia de la Ciencia, que se haya ex·
plicado algo antes de tenerse una idea clara de 10 que habia que ex·
plicar, es decir, que antes de averiguarse bien el "que" y el "como"
se iba directamente, al "por que". Es evidente que con esto se corria
el riesgo de dar el "por que" del "como" de algo que no sucedia como
se explicaba, como sucedio en el caso de la teoria escolastica del mo·
vimiento. Ademas en varias oportunidades se tenia el "por que" de
algo que no era ni siquiera un "que". Tenemos un ejemplo de esto
en las explicaciones alquimistas de la transmutacion de los metales.
Aqui el "que" no existia.
SegUn los historiadores de la Quimica, la palabra afinidad en el
senti do que luego tuvo en esta ciencia, aparece por primera vez en una
obra de Alberto Magno, celebre monje maestro de Santo Tomas de
Aquino, nacido en el ano 1193. Dicha obra se llama "De rebus metallicis
et mineralibus libri V" de la cual se conoce una rcimpresion hecha en
Rouen en el ano 1476. En ella se puede leer: "el azufre ennegrece la
" plata y hace arder en general a los met ales, por la afinidad que tiene
"por estos cuerpos". Se suele contraponer a este uso del termino, el
hecho por Barchusen, alquimista que escribio una Pyrosophia en el
ano 1698 y en la cual sostiene que la imposibilidad de separar los
elementos (en el sentido alquimista) de los cuerpos por ellos for·
mados, debe explicarse "porque tienen entre si una afinidad estrecha
"y reciproca que hace que aun cuando uno creyese haber separado
"totalmente uno de otro, el primero termina por volver a tomar el
"segundo, por influencia de una exposicion prolongada al aire,
" siempre rico en particulas de todas clases". Atribuye Barchusen esa
afinidad de un elemento por otro a la similitud de sus naturalezas respectivas, es decir, que aqui la palabra "afinidad" tiene el significado
de "lazo de parentesco". No creo sin embargo que la idea de Alberto
Magno sea distinta de esta, por cuanto, como alquimista que era, ad-

�witio que los metales estahan formados pOl' azufre y mer curio y la
afinidad del azufre pOl' los metales podia explicarse muy hien en hase
a la atraccion del azufre de los metales pOl' el azufre lihre. Esta idea,
opuesta a la que luego se adopto, vuelve a reaparecer en la Quimica,
como tendremos oportunidad de vel'. Agregaremos que Barchusen reconocio la influencia del calor sohre la afinidad, aun cuando 10 expreso en el lenguaje confuso, usado invariablemente en la epoca.
Para volver a encontrar el termino afinidad, debemos llegar al
siglo XVIII, pues en el ano 1732 se publicaron los Elementa Chemiae
de Boerhaave, profesor en Leyden. Creo que debe considerarse a este
quimico como el creador de la nocion que nos ocupa. Veamos como
se expresa al respecto: "Una ohservacion diaria nos ensena que en
muchos casos las "particulas del menstruo, despues de haber actuado
"como disolvente, se unen alas particulas del cuerpo disuelto, for"mando asi un compuesto muy diferente pOl' sus propiedades de 10s
" cuerpos de los que deriva; tal es la accion del espiritu de nitro sobre
" el hierro, del agua regia sobre el oro. En este ultimo caso l pOl' que
" las pal'ticulas de oro, diez y ocho veces mas densas que el agua regia
"no se reunen en el fondo del vaso? lNo se ve claramente que hay
" entre cada pal'ticula de oro y cada particula de agua regia una fuerza
" en virtud de la cual se buscan, se unen y se retienen? lNo es nece"sario que haya una causa para que las particulas del menstruo, se" pal'andose unas de las otras vayan a buscar las particulas del cuerpo
"a disolver en lugar de quedar en su estado primitivo? Y, una vez
" efectuada la disgregacion porIa accion disolvente del menstruo lno
" es necesario admitir una l'azon semejante para que las particu1as de
"este menstruo y las del cuerpo disuelto queden unidas entre si, en
"lugar de buscarse, a su vez, entre ellas y reunirse de nuevo segun la
"afinidad de su naturaleza, en cuerpos homogeneos?". No puede
pedirse una concepcion mas similar a la idea que hemos llamado simplista, l'especto de la afinidad. Para Boerhaave, la afinidad se manifiesta en la union de cuerpos diferentes, esto es, como 10 dice Wurtz
en la "verdadel'a combinacion quimica". Puede compararse esta a un
matrimonio, idea que sugiel'e a Boerhaave una alegoria: se trata de
la union de seres diferentes y asi pOl' ejemplo, cuando el acido nitrico
disuelve el hierro se trata menos de una desagregacion violenta que
de una union intima; se debe mas bien al amor que al odio ("magis
ex amore quam ex odio") y las circunstancias que acompanan al fenomeno, la efervescencia, el calor, el ruido, la luz a veces, que se ponen
de manifiesto durante las combinaciones, son comparables a las fiestas
y alas alegrias que acompanan alas nupcias. Aqui termina pudic amente la serie de metaforas, que a pesar de su muy discutih1e belleza,
no aclaran la cuestion en absoluto. Como puede verse, todas estas
tentativas solo procuran definir, aun cuando vaga y contradictoriamente, el concepto de afinidad.
Mas 0 menos pOl' esta epoca aparecen las tentativas de explicacioD
que hemos mencionado. Asi, Boyle consideraba que, estando los
cuerpos constituidos pOl' particulas pequenas, tal como 10 suponia? los

�fenomenos de descomposicion y combinacion se debian a la atracClOn
mutua de las particulas. Se tiene asi la idea de atraccion como causa
de la afinidad. Becher atribuye las transformaciones quimicas al hecho
de que los cuerpos se apoderan mas facilmente de sus semejantes.
Lemery (1645-1715) explica la efervescencia que se produce en
las reacciones entre acidos y algunos alcalis (carbonatos 0 carbonatados) por la existencia de puntas en el acido, que penetran en la
materia del alcali. Esta idea de puntas, mas 0 menos agudas, era comun
cn la epoca y un ejemplo de ello 10 tenemos en el simbolo alquimista
del vinagre, que era un circulo erizado de puntas.
Es logico, que siendo la afinidad una forma de atraccion, Newton
ensayase una explicacion de la misma. Despues de una demostracion
de que los diversos cuerpos (acidos, bases, etc.) se atraen entre si con
distinta intensidad, basada en la consideracion de las transformaciones
quimicas, dice: "Las mas pequenas particulas de la materia pueden
,. estar unidas por las mas fuertes atracciones, y componer particulas
"mas gran des, cuya fuerza atractiva sera menos considerable.
"Varias de estas ultimas pueden unirse a su vez y componer
"particulas mas grandes, cuya fuerza de atraccion sea todavia menos
" considerable y asi siguiendo, en serie, hasta que la progresion termina
"en las particulas mas gran des, de las que dependen los fcnomenos
,. quimicos y los colores de los cuerpos naturales. Unidas entre si, estas
"ultimas, componen finalmente los cuerpos que por su tamano im" presionan nuestros sentidos.
"Puesto que los metales disueltos en los acidos solo atraen a Sl
"una pequena parte del acido, es claro que su fuerza atractiva solo
" se extiende a pequenas distancias. Y como, en algebra, las cantidades
"negativas comienzan donde se desvanecen y terminan las positivas,
" asi en Mecanica, la fuerza repulsiva debe comenzar y manifestarse
"donde la fuerza atractiva deja de existir.
"Si es asi, la marcha de la naturaleza sera simple y siempre de
" acuerdo consigo misma; realizara todos los gran des movimientos de
"los cuerpos celestes por la atraccion de la gravedad que es mutua
"entre todos los cuerpos y realizara casi todos los movimientos de
"sus particulas por una fuerza atractiva y repulsiva que tambien
"es mutua entre las partlculas". Pero, en el razonamiento de Newton
hay dos puntos debiles: la selectividad de las atracciones quimicas
y la necesidad del contacto de las particulas, quedan sin explicar.
Buffon trata de resolver estas dificultades de una manera sumamente ingeniosa. Al respecto dice: "Las leyes de la afinidad en virtud
., de las cuales las particulas constituyentes de estas diversas sustancias
" (del reino mineral) se separan de las otras para reunirse entre ellas
" y formar materias homogeneas, son las mismas que la ley general en
"virtud de la cual todos los cuerpos celestes actuan los unos sobre los
" otros; se ejercen igualmente y en las mismas relaeiones con las masas
" y las distancias: un globulo de agua, de arena 0 de metal actua sobre

�"otro globulo como el globo de la Tierra actua sobre el de la Luna:
" y si hasta ahora se han considerado a estas leyes de la afinidad como
"diferentes de las de la gravedad, es por no haberlas concebido bien,
"captado bien, es por no haber considerado este objeto en toda su
" amplitud. La forma, que en los cuerpos celestes no tiene importancia
"0 casi, para la ley de la atraccion de unos sobre otros, porque la
"distancia es muy grande, tiene, por el contrario, una importancia
" preponderante cuando la distancia es muy pequefia 0 nula. Si la Luna
,. y la Tierra, en lugar de tener forma esferica, tuviesen ambas la de
"un cilindro corto y de un diametro igual al de sus esferas, la ley de
"su accion reciproca no se veria sensiblemente alterada por esta di" ferencia de forma, porque la distancia de todas las partes de la Luna
"a las de la tierra habria variado muy poco; pero si estos mismos
" globos se transformasen en cilindros muy largos y proximos el uno
" del otro, la ley de la accion reciproca de estos dos cuerpos resultaria
"muy diferente, porque la distancia de cada una de sus partes entre
"si y respecto de las partes del otro, hubieran cambiado prodigiosa.
"mente; de modo que en cuanto la forma entra como elemento en la
"distancia, parece ser que la ley varia, aun cuando en el fondo sea
"siempre la misma.
"De acuerdo con este principio, el espiritu humano puede dar aun
"un paso y penetrar mas adelante en el seno de la naturaleza; igno"ramos cual es la forma de las particulas constituyentes de los
" cuerpos; el agua, el aire, la tierra, los metales; todas las materias
"homogeneas estan ciertamente compuestas por partes element ales
"semejantes entre elIas, pero cuya forma nos es desconocida; nuestros
"descendientes podran, con la ayuda del calculo, abrir este nuevo
"campo del conocimiento, y saber con bastante aproximacion, de que
"forma son los elementos de los cuerpos; partiran del principio que
" acabamos de establecer, 10 tomaran por base: toda materia se atrae
"en razon inversa del cuadrado de la distancia, y esta ley general no
"varia aparentemente para las atracciones particulares, sino solo de"bido al efecto de la forma de las partes constituyentes de cada sus·
" tancia: porque cada forma entra como elemento en la distancia. Una
"vez adquirido, por experiencias repetidas, el conocimiento de la ley
" de atraccion de una sustancia particular, podran encontrarse mediante
"el calculo, las formas de esas partes constituyentes".
Otra direccion imprime al desarrollo historico del problema la
labor de Geoffroy el viejo, profesor de Quimica en el celebre Jardin
du Roi, que casi al mismo tiempo que Boerhaave desarrollaba en
Leyden sus ideas sobre el tema, presentaba a la Academia de Paris
sus celebres "Tables de rapports observes entre les differents substances". Aqui aparece por primera vez la idea de mayor y menor aplicada a la afinidad. Su concepcion esta resumida en estas palabras:
"Toutes les fois que deux substances, ayant quelque tendance a se
"combiner l'une avec l'autre, se trouvent unies ensemble et qu'il en
"survient une troisieme qui a plus d'affinite avec l'une des deux, elle
"s'y unit en faisant lacher prise a l'autre". Aun cuando antes de las

�lahlas de Geoffroy, habian existido algunas otras, la presentada por
este quimico, en el ano 1817, es la primera que se funda en un principio general. Esta tabla tiene 16 columnas. He aqui un ejemplo:

Alcali fixe
Alcali volatil
Terres absorbantes
Fer
Cuivre
Argent

Acide vitriolique
Acide nitrique
Acide muriatique
Vinaigre
Soufre

EI significado de estas columnas es claro. Por ejemplo: de una
solucion de hierro en acido sulfurico, los alcalis desalojan al hierro,
mientras que este desaloja al cobre y a la plata de sus soluciones en
acido sulflirico.
Comienza con Geoffroy una epoca de tablas de afinidad. No son
menos de doce los quimicos que hasta 1781 publican cada uno de ellos
EllS tablas. Como expresion de hechos experiment ales y en las circunstancias en que se habian observado, las tablas no tenian nada de censurables: podian solo ser mas 0 menos completas; pero como dice
Dumas, en su Philosophie Chimique, sus auto res no solo pretendian
cso sino que querian que sus tablas expresasen afinidades absolutas.
Ya sabemos que ello constituia una finalidad inalcanzable. En 1773,
Baume se dio cuenta de que las atracciones por via seca eran en muchas ocasiones distintas que por via humeda. De acuerdo con esta
observacion, Bergman publico en 1775 unas celebres tablas de 59
columnas dobIes, una para cada una de las 59 sustancias que considero
y en cada columna las afinidades por via seca y por via humeda.
La Academia de Ciencias de Paris reprochaba a'todas estas tablas
el hecho de que podrian crear la idea de que habia "fuerzas" en Quimica, entes que entonces estaban proscriptos de esta ciencia. Bergman
cs partidario de la teoria de Buffon, ya expuesta, para explicar las
afinidades. Por atro parte, el celebre profesor de Upsala explica con
todo detalle el procedin1iento que ha seguido para construir sus tablas.
Otro merito de Bergman consiste en haber distinguido las afinidades
dobIes, es decir, las que se ponen en juego cuando hay en presencia
dos sales, por ejemplo, en las cuales hay cuatro elementos, 0 en general,
euatro radicales. Pero cometio el error de considerar alas afinidades
que consigno en sus tab las, como constantes.
Kirwan (1733-1812), en el ano 1783, se ocupo de Ia afinidad entre
acidos y alcalis y para ello considero la existencia de dos clases de
fuerzas: 1) Las que se oponen a la descomposicion y tienden a conservar los cuerpos en su estado actual y 2) Las que tienden a realizar

��\ - p'rW

Vitriol de potasse

+-&lt;I! "'-Hdd,

Iii
Acide

,-

-&lt;~

£;,,0=

------ -----vitriolique

4~

Chaux

d'argent

De este cuadro se deduce que puestos en presencia el sulfato de
potasio y el nitrato de plata, se produciran nitrato de potasio y sulfato
de plata. En realidad, aqui tenemos un caso de "fuerzas fisicas" pues
Lareaccion se produce no a causa de la afinidad, sino debido al hecho
de que el sulfato de plata es insoluble. Las ideas de Elliot, por otra
parte, no son otras que las de Kirwan: afinidades quiescentes son las
que mantienen unidos a los cuerpos tales como estan compuestos y
divellentes son las afinidades entre los cuerpos que result an unidos.
La exigencia de que cuando hay descomposicion la suma de afinidades
divellentes debe ser mayor que la de las quiescentes, permitia determinar un sistema de mimeros que median las afinidades. Claro es que
habia una infinidad de sistemas posibles de mimeros que median las
afinidades. Veamos como se razonaba: "El acido sulfurico tiene mas
" afinidad por la potasa que el acido nitrico, puesto que 10 desplaza;
"representemos estas afinidades por 9 y por 8; la potasa tiene mas
" afinidad por el acido sulfurico que la cal de plata, ya que 10 preci.
" pita: por 10 tanto, la afinidad de esta cal por ese acido es menor
"que 9; hagamosla igual a 4. La afinidad del acido nitrico por la
"cal de plata debe ser men or que 8 y que 4; ademas sumada a 9
"debe dar un total inferior a 8 mas 4: la supondremos igual a 2.
"La eleccion de estos numeros se va restringiendo cada vez mas
,. y resulta cada vez menos indeterminada, puesto que deben satisfacer
" una multitud de desigualdades obtenidas en base a todas las descom"posiciones conocidas. El metodo no carece del todo de espiritu
"cientifico. Pero, a pesar de ello se llega a situaciones embarazosas
"como la siguiente: la afinidad de A por B, segun un grupo de reac·
" ciones debe estar comprendida entre 28 y 32, mientras que otro grupo
"de reacciones asigna a esta afinidad un valor comprendido entre 4
"y 11, por ejemplo. Existe, por 10 tanto, una imposibilidad completa
" de hacer concordar los hechos con la teoria"." A pesar de estas difi·
cultades la idea de medir afinidades era seductora y la mayor parte
de los quimicos de la epoca se dedicaron a dicha tarea. Como dato
curioso diremos que para Wenzel la afinidad de los metales por un
dado acido era inversamente proporcional al tiempo que empleaba en
disolverse una cierta cantidad del metal en el acido. Tenemos aqui la

�primera tentativa de medir las afinidades, pOl' medio de velocidades
de reaccion.
Fourcroy se habia encontrado con casos en los cuales la idea
simplista de afinidad fracasaba. En efecto, el nitrato de mercurio se
forma mediante unas "nupcias" muy espectaculares, entre el acido
nitrico y el mercurio. En cambio, las "nupcias" entre el acido elOl·hidrico y el mercurio son mucho mas modestas. A pesar de esto, el calor
descompone facilmente el nitrato de mercurio, mientras que el eloruro
es estable frente al calor. Confrontado con esta contradiccion, Fourcroy
resuelve antropocentricamente que la afinidad entre conyuges no esta
determinada por el boato de las ceremonias nupciales, sino por su
coherencia frente alas coacciones del medio; es decir, Fourcroy decide
que la afinidad debe ser algo que mida la estabilidad de los compuestos. Pero, todas estas ideas y tablas numericas, cayeron pronto eD
el descredito y el olvido.
Ha llegado el momento de considerar las opiniones de Lavoisier
sobre el problema. En esto, como en todos sus razonamientos y opiniones, brilla el genio abstracto y profundo del autor de la doctrina
&lt;leI "principio oxigeno". En 1782, Lavoisier presenta a la Academie
de Sciences una tabla de afinidades de diversas sustancias por el
oxigeno. Aun cuando esta tabla era de alcances mas modestos que las
de sus predecesores, y, por 10 tanto, con mayores probabilidades de
servir para algo, el merito principal de ellas esta en el texto que las
acompana. En el, Lavoisier expresa cuales son las dificultades que
presenta el concepto mismo de afinidad y practicamente ahi estan
enumeradas y analizadas todas las dificultades que senalamos en la
introduccion, para la concepcion simplista. Tomemos algunos ejem·
plos: "Se sigue de esto que cuando se combinan dos cuerpos, la acciOD
" que ejercen entre si es absolutamente distinta segun el grado de calor
" al cual se realiza la combinacion. Si ambos son concretos, como por
"ejemplo el plomo y el estano, no tienen entre si ninguna accion,
" porque la atraccion de sus propias partes entre si es mas fuerte que
"la accion reciproca que las moleculas de los dos metales puedeD
"ejercer entre si; de ahi se origina este axiom a quimico: corpora non
" agunt nisi soluta. Pero cuando por una accion mas fuerte del calor,
"las moleculas de uno de los dos metales se han separado y que su
"atraccion, su afinidad de agregacion ha disminuido, entonces actua
"un metal sobre el otro y se produce la combinacion de ambos.
"Una tabla de afinidades no puede, pues, presentar resultados
"verdaderos sino para un solo grado de calor, y el mercurio ofrece
"un ejemplo notable: que se caliente este metal hasta un grado capaz
" de hacerlo hervir; descompone el aire vital, se apodera del principio
"oxigeno que 10 forma y se calcina y se convierte en la cal roja de
" mercurio; si se desea hacerle experimentar un calor mas eleva do,
"capaz de ablandar el vidrio, el aire vital se desprende y el mer curio
,- se revivifica. Asi, al grado del mercurio hirviente, el principio oxi·
"geno tiene mas afinidad por el mercurio que por la materia del
"calor y 10 contrario sucede a una temperatura mas elevada.

�"Una tabla de relaciones, hecha en base a los prinClplOs que
"sirven de fundamento a todas las que conocemos, no puede sin em"bargo expresar sino uno u otro de estos dos aspectos; pOl' 10 tanto,
"es necesariamente falsa en uno u otro caso. Bergman ha buscado el
"remedio a este inconveniente dividiendo su tabla de afinidades en
"dos partes, una destinada a presentar los resultados de las experien·
"cias pOl' via humeda y otra pOl' via seca; pero para obtener tablas
.•en riguroso acuerdo con la experiencia, seria necesario, pOl' asi
" decirlo, tener una tabla para cada grado del termometro".

"Se tendria una idea falsa de las afinidades si se creyese que,
" en todos los casos, un cuerpo quita a otro la totalidad del principio
"POI' el cual tiene mas afinidad. Aclaremos esto mediante ejemplos:
" si se hace hervir acido sulflirico sobre mercurio, sobre plata 0 sobre
,. cobre, estos met ales no descomponen completamente al acido sul"furico, no Ie quit an al azufre la totalidad del oxigeno al cual estaba
" unido: no actuan sobre el oxigeno, sino en virtud de la fuerza
,. atractiva que ejercen sobre el, disminuida en la fuerza atractiva
" que el azufre ejerce sobre este mismo principio. Es necesario, pues,
"considerar que el oxigeno en estas especies de descomposiciones,
"obedece ados fuerzas desiguales: pOl' una parte, esta atraido pOl' e)
"metal que tiende a transformarse en cal; dicho de otro modo, en
" oxido; pOl' otra parte, se halla retenido pOl' el azufre y se reparte
"entre los dos, hasta que haya equilibrio. Asi pues, cuando la tabla
"de afinidad afirma que la plata, el mer curio y el cobre quit an e]
"oxigeno al azufre, no expresa la verdad: deberia decir que cuando
" estos metales estan en presencia del oxigeno y del azufre, e) oxigeno
" se reparte entre el azufre y estos metales, en una cierta proporcion;
"constituye un oxido y el acido sulfuroso. Ahora bien, suponiendo
"que la forma dada hasta aqui a nuestras tablas de afinidad, permi.
"tiese expresar este efecto mixto en el caso simple que acabo de
,. considerar, existe una infinidad de otros casos mas complicados, a
"los cuales el lenguaje de nuestras tablas es absolutamente inapli"cable". (De la Memoria sobre Las Tablas, 1782).
No puede darse una idea mas clara acerca del fenomeno del
equilibrio quimico y de su importancia para el concepto de la afinidad. Agrega luego Lavoisier que la tabla que presenta no esta libre
de las objeciones que ha hecho alas tablas de afinidades en genera]
y que, seguramente, la medicion de afinidades debia buscarse pOl' e)
lado de las cantidades de calor puestas en juego en las transforma·
ciones. A pesar de haber tratado el problema de la afinidad, en su
"Traite Elementaire de Chimie" dedicado a la ensenanza dice: "Esta
"ley rigurosa, de la cual no he debido separarme, esto es, no sacUl'
"ninguna conclusion fuera de las que las experiencias permiten
" obtener y de no llenar nunca el vacio dejado pOl' los hechos, no me
"ha permitido incluir en esta obra la parte de la Quimica mas sus" ceptible, quizas, de transformarse en el futuro en una ciencia exacta:

�"me refiero a la parte que trata de las afinidades quimicas 0 atrac·
"ciones electivas. Geoffroy, Geller, Bergman, Scheele, de Morveau,
" Kirwan y much os otros, han reunido ya un gran mimero de hechos
"particulares que solo esperan el lugar que debe asignarseles; pero
"faltan los datos principales, 0, por 10 menos, aquellos de los cuales
" disponemos no son aun 10 suficientemente precis os ni seguros, como
" para transformarse en la base fundamental sobre la que debe reposar
"una parte tan importante de la Quimica. Por otra parte, la ciencia
"de las afinidades es a la Quimica ordinaria 10 que la Geometria
" trascendente es a la Geometria elemental, y no he creido conveniente
" complicar con dificultades tan grandes los elementos simples y faciles
"que seran, asi 10 espero, inteligibles para un gran numero de
"lectores". En la actualidad, no podriamos opinar mejor respecto del
problema de la afinidad en la enseiianza elemental.
En el aiio 1790, Higgins, original precursor de Dalton en la teoria
atomica, publico una obra titulada "A comparative view of the phlogistic and antiphlogistic theories" en la que aparece por primera vez
la nocion de valencia, que debia fatalmente entroncar y confundirse
luego en muchas mentes con la de afinidad ya que en ambos casos
se trata de "fuerzas quimicas" es decir, fuerzas que mantienen unidos
entre si atomos de elementos 0 hacen que se unan. Veamos como se
expresa Higgins. "El aire nitroso, segun Kirwan, contiene dos partes
"de aire deflogisticado por una de aire flogisticado...
Pienso que
"cada particula primaria de aire flogisticado esta unida ados par" ticulas de aire deflogisticado y que estas moleculas se hallan rodeadas
"por una atmosfera comu.n de calorico.
"Para explicar mejor mi pensamiento, supongamos que P sea una
"particula ultima de aire flogisticado que atrae al oxigeno con una
"fuerza igual a 3; sea a un atomo de oxigeno cuya atraccion por el
" azoe se supone tambien igual a 3; la fuerza que los une es, pues, 6.

363

p----------a

�"Consideremos este nllmero como el valor maXImo de la fuerza
" que puede existir entre el oxigeno y el azoe. Supongamos ahora que
"un segundo atomo de oxigeno, b, se une al azoe;" no podra ser
"retenido pOl' una fuerza igual a 6, sino solamente igual a 4 %; es
"decir, que la fuerza de P que es de 3 se dividira igualmente y se
••dirigira hacia los dos puntos a y b, de manera tal que los atomos
"P y a, P y b estaran unidos entre si con las fuerzas que se Ie han
" atribuido, a y b actuando sobre P con su atraccion total y P repar" tiendo su accion entre a y b. Tal es, a mi modo de vel', la verdadera
"estructura
del gas nitroso. Supongamos ahora que otro atomo de
"oxigeno se une a P; no podra combinarse sino con una fuerza igual
" a 4,; sera la fuerza de atraccion con la cual a, b, c y P gravitaran
" los unos hacia los otros. Tal es la estructura de los vapores nitrosos
"0
del acido nitro so rojo ...
"En ultimo lugar supongamos que un quinto atomo de oxigeno
"se una a P. Se combinara con una fuerza igual a 3 %, de modo que
"a, b, c, d, e, gravitaran cada uno hacia P como hacia su centro
" comun de gravedad. En el acido nitro so en su estado de pureza segun
,. me parece, el azoe, habiendo asi gastado toda su fuerza de atraccioD
"con los atomos a, b, c, d, e, no puede unirse a mas oxigeno.
"Nos damos asi cuenta pOl' que el oxigeno se halla menos retenido
"en el acido nitroso que en los vapores rojos 0 en el aire nitroso;
"10 que nos explica la separacion facil de este oxigeno y la transfor"macion del acido nitroso en vapores nitrosos, etc.

"Sea I hierro, D oxigeno unido al hierro con una fuerza igual a
" 7; supongamos que D sea la cantidad necesaria para saturar I, de
"manera que forma una cal perfecta; sea S azufre, d oxigeno unido
" al azufre, con una fuerza igual a 6 %. Supongamos que S tenga una
"tendencia a unirse a mas oxigeno, y supongamos tambien que haya
"una atraccion entre el azufre y el hierro, la que realmente existe.
"Hagamos la suma de las fuerzas desarrolladas entre S, Del
igual
" a 2. Esta fuerza total no podra separar I (el hierro) de D (el oxigeno)
"0 d (el oxigeno) de S (el azufre), pero sera capaz de combinar I-D
" (oxido de hierro con Sod (acido sulfurico) cuando estos cuerpos se

�"encuentren en contacto y no exista ninguna fuerza antagonista en
" juego".
Resumiendo el estado del problema a principios del siglo XIX,
diremos que habia sido planteado con cierta claridad por Lavoisier,
pero que las tentativas de solucion estaban lejos de ser satisfactorias.
Esta es la herencia que recibe el siglo XIX. Vamos a ver que uso hacc
de ella. Como se podra ver en 10 que sigue, el tema que nos ocupa
es tratado en dos formas generales que responden, por otra parte,
alas dos gran des corrientes de la Quimica teorica del siglo anterior
y que pueden llamarse dinamista y atomista. Frente al problema
concreto de la afinidad, los dinamistas trataban de definirla y medirla,
mientras que los atomistas, trataban de "explicarla" y obtener a partir
de la explicacion una manera de medirla.
Abre el fuego Fourcroy en su Systeme des connaissances chimiques, publicado el ano 1801, en el cual pretende resolver las dificultades del problema de la afinidad mediante una complicada clasificacion de afinidades y el enunciado de diez leyes. Las afinidades son:
de agregacion, de composicion, provocada, concurrente 0 doble y de
exceso. En cuanto a la exposicion de las diez leyes que rigen estas
afinidades es realmente torturante, razon por la cual me limit are sOlo
a dos de ellas: "VII. - La atraccion de composicion se mide por la
"fuerza que es necesario emplear para separar sus componentes.
"Los quimicos han pensado, primeramente, que los cuerpos que se
" combinaban con mayor rapidez eran los que poseian mayor afinidad:
"para ellos, pues, la velocidad de combinacion era una medida de la
"afinidad. Pero se ha reconocido luego que se trataba de un error.
" A menudo, por el contrario, las materias cuya combinacion present a
"mayores dificultades son las que se adhieren mas fuertemente entre
"S1. De aqui result a que la unica manera exacta de determinar las
"fuerzas de atraccion quimica entre los cuerpos consiste en medir la
"que se debe ejercer para separar las materias constituyentes de un
" compuesto.

"IX. - La atraccion de composicion se halla en razon inversa de
"la saturacion mutua de los cuerpos.
" Los cuerpos, al combinarse entre ellos, por la atraccion de com"posicion, solo se unen en las proporciones establecidas por la natu" raleza; cuando han llegado a esta proporcion respectiva, los com" puestos no pueden ya tomar una cantidad mayor de ninguno de sus
" componentes. Esto se llama la saturaci6n.
"La mayoria de los cuerpos susceptibles de combinarse, y que
" tienden consecuentemente a unirse en una proporcion dada, solo lIe"gan a saturacion completa en circunstancias favorables reunidas.
".Cuando dichas circunstancias no existen, la union entre ellos, aun
"cuando no satisfecha, puesto que la saturacion no ha tenido lugar
"aun, queda sin embargo en equilibrio 0 en reposo hasta que se pre"senten las circunstancias mencionadas. De este modo se deben dis-

�"tinguir las combinaciones de los mismos cuerpos en divers as canti" dades como terminos diferentes, desde un minimo hasta un maximo.
"Ahora bien, en estos terminos, que pueden ser mas 0 menos mul"tiples, se observa el fenomeno constante de que la primera porcion
" de un cuerpo que se une a otro cuerpo 10 hace con mas intensidad
"que la segunda; esta con mas intensidad que la tercer a . .. En fin,
"la atraccion es tanto mas debil cuanto mas se aproxima a la satu" racion". Pero 10 que se ve claramente es que Fourcroy llama tambien
afinidad a algo que nada tiene que ver con las transformaciones quimicas. Solo tiene merito, en realidad, la nocion de afinidad de exceso
que es un atisbo de las ideas de Berthelot que conduciran a fines del
siglo a la ley de accion de masas.
Sigue, ados anos de la obra de Fourcroy, la aparicion del "Essai
de Statique Chimique" del "ciudadano" Claude Louis Berthollet. Las
ideas respecto de la afinidad contenidas en esta obra, estan reunidas en
las "Recherches sur les Lois de l'affinite". De esta obra extractamos los
siguientes parrafos que exponen con suficiente claridad las ideas de
Berthollet:
"Para que la teoria de la afinidad pueda establecerse sobre bases
"solidas y servir, al mismo tiempo, de fundamento a todas las inter"pretaciones quimicas, debe reunir todos los principios que pueden
"determinar en las diversas circunstancias, las causas que concurren
"en los diversos fenomenos quimicos; puesto que la observacion ha
"establecido que todos estos fenomenos son efectos distintos de la
"afinidad y es a esta que se debe toda la potencia quimica de los
" cuerpos.
"Me propongo, en esta memoria, demostrar que las afinidades
"electivas no actuan como fuerzas absolutas en virtud de las cuales
" una sustancia seria desalojada por otra de una combinacion, sino que,
,. por el contrario, en todas las combinaciones y descomposiciones que
"se deben alas afinidades electivas se produce una reparticion de los
"compuestos entre las sustancias de acciones contrarias, 0 inversas,
"y que las proporciones de estas reparticiones estan determinadas no
"solo por la energia de la afinidad de estas sustancias sino tambien
"por las cantidades con que actuan de modo tal que la cantidad
"puede sustituir a la fuerza de la afinidad para producir el mismo
"grado de saturacion".
"Si establecemos que la cantidad de una sustancia puede sustituir
"la fuerza de su afinidad, result a que su accion sera proporcional a
"la cantidad necesaria para producir un determinado grado de satu" racion. Llamo masa a esta cantidad, que es la medida de la capacidad
"de saturacion de las distintas sustancias".
"Una consecuencia que surge de las observaciones anteriores es la
" siguiente: la accion de una sustancia que se hace actuar sobre una
"combinacion, decrece a medida que se aproxima a la saturacion

�"puesto que entonces se puede considerar a esta sustancia como com"puesta de una parte ya saturada y de otra que esta aun lihre. La
" primera puede considerarse como extraiia a la que continua actuando
"sobre el residuo de la combinacion, y cuya cantidad disminuye a
"medida que se realiza la saturacion y al contrario la accion de la
"que es eliminada aumenta a medida que aumenta la cantidad eli"minada y que, en consecuencia, la cantidad de la parte que actua
"se hace mayor; el efecto continua hasta que las fuerzas opuestas
"hayan lIegado a un estado de equilibrio".

"Una circunstancia que merece nuestra atencion y que demuestra
"especialmente que la accion quimica depende tanto de la cantidad
"como de la afinidad de las sustancias es que basta hacer variar las
"cantidades para obtener resultados opuestos".

"Determinar la afinidad electiva de dos sustancias pOl'una tercera,
"segUn la idea que debemos habernos formado, es reconocta" en que
"relacion esta tercera sustancia debe repartir su accion entre las dos
" primeras y a que grado de saturacion debe lie gar cada una de ellas
" cuando oponen sus fuerzas. La afinidad respectiva sera proporcional
"al grado de saturacion al cual hahrian lIegado en razon de la can" tidad que hubiese actuado; de modo que si las cantidades son iguales,
" el grado comparativo de saturacion daria la medida de las afinidades
" respectivas".
Como se ve, las ideas de Berthollet sobre la afinidad tenian bastantes elementos comunes con las que tienen hoy muchos quimicos.
De todos modos Berthollet confundio la afinidad, que debe limitarse
a transformaciones quimicas, con atracciones que origin an disoluciones; pero en esto era logicamente consecuente consigo mismo y con
los hechos, pues, en la epoca no se habia establecido una distincion
satisfactoria entre combinacion quimica y solucion de modo que esa
confusion es mas bien un merito que un pecado del "ciudadano"
Berthollet. La otra confusion importante del amigo de Napoleon con·
sistio en atribuir a la afinidad quimica el origen de combinaciones de
composicion variable y alas fuerzas no quimicas (cohesion, fuerza
elastica, etc.) la formacion de combinaciones de proporciones defi·
nidas. En esta confusion, Berthollet tambien era de una consecuencia
logica irreprochable. De estas ideas y de los resultados de la experiencia surgieron las lIamadas leyes de Berthollet que rigen las acciones de acidos y bases sobre sales y de sales entre si. Menos numerosas que las diez leyes de Fourcroy, estas "reglas" eran bastante
titiles y fueron aceptadas en Quimica, aun cuando con modificaciones
y ampliaciones, pOl' todos los dinamistas del siglo XIX, que pueden
considerarse como discipulos directos de Berthollet. Asi pOl' ejemplo,
Dumas en su Philosophie Chimique, publicada en 1836, sostenia que
en una mezcla de dos sales "il y a partage de chaque acide entre les

�"bases et de chaque base entre les acides". Esta reparticion es una
manifestacion de la afinidad. Por 10 tanto, se forman cuatro sales que,
si nada viene a perturbar el equilibrio, subsistiran indefinidamente.
Pero no sucede 10 mismo si una de ellas, por una causa cualquiera,
insolubilidad 0 volatilidad, es eliminada de la esfera de la actividad
de las otras. La porcion de esta sal que existia en la mezcla, se elimina,
pero el equilibrio se restablece por formacion de una nueva cantidad
de sal eliminada; esta- se sustrae nuevamente a la accion reciproca, se
produce una nueva particion y asi sucesivamente hasta la eliminacion
total de la sal insoluble 0 volatil.
No puede menos que dejarse de ver en este razonamiento un
enunciado casi perfecto, en un caso particular, de la ley de accion
de masas. Desde el punto de vista de la afinidad, la diferencia de esta
concepcion con la de Berthollet reside en la circunstancia de que este
consideraba que los cuerpos que precipitaban 0 se volatilizaban 10
hacian en virtud de "fuerzas fisicas", mientras que en la concepcion
de Dumas las sustancias en cuestion se forman en virtud de una afinidad estrictamente quimica.
Esta idea de la "reparticion" de una base (0 de un acido) entre
dos acidos (0 dos bases) constituye una de las concepciones favoritas
de los quimicos del segundo tercio del siglo pasado y asi como hubo
tablas de afinidad en el siglo XVIII, en el XIX hubo tablas de reparticiones.
Comos vemos, todas estas concepciones tienen un caracter limitado, pues solo consideraban la afinidad entre acidos y bases y faltaba
una concepcion general.
Pero antes de considerar este asunto, veamos las teorias que para
explicar la afinidad creo el siglo XIX. Ya hemos visto que en los
siglos XVII y XVIII estuvieron de moda las teorias newtonianas
(atraccion simple; dependiente de la forma).
Esta teoria experimenta una modificacion, pues si bien se mantiene la idea de la atraccion entre atomos, se cambia la causa: ya no
es la gravitacion, sino la fuerza de Coulomb entre cargas electric as.
No era esto de extraiiar, ya que en los umbrales mismos del siglo',
se habian encontrado sorprendentes relaciones entre la electricidad y
la Quimica. Asi, en 1800, Nicholson y Carlisle descompusieron el agua
por medio de la pila electric a y poco tiempo despues se conocio la
descomposicion de muchos otros compuestos mediante el mismo recurso. Se habia observado ya la produccion de "alcalis" en las proximidades del electro do negativo en algunas electrolisis. Estas experiencias fueron continuadas por Berzelius, Hisinger, Cruikschank,
Henry, etc. Pero, el creciente predominio del estudio de los fenomenos
electroquimicos experimento un brusco aumento cuando Davy descubrio los metales alcalinos sodio y potasio por electrolisis de los
hidroxidos consider ados entonces como oxidos. Ya Lavoisier habia
sospechado que esas sustancias, ann cuando indescomponibles entonces, estaban formadas por una base metalica, unida al oxigeno por
una afinidad que hasta entonces no se habia podido vencer. El resul·

�tado necesario de todo esto fue la introduccion de las acciones electricas en el dominio de la afinidad. Asi, tenemos que Ampere, supuso
que los atomos de los cuerpos estaban dotados de una electricidad
permanente y esencial para su existencia, que residia en su interior
y que esta electricidad determinaba, al descomponer el fhiido neutro
del espacio, la condensacion alrededor de cada atomo de una cantidad
equivalente de electricidad de signo contrario que formaba una especie de atmosfera del atomo. Por 10 tanto, los atomos positivos rodeados de una atmosfera negativa y los atomos negativos rodeados de
una atmosfera positiva se hallan, aparentemente, en estado neutro,
pues, como en el caso de la botella de Leyden, las electricidades interiores han condensado las electricidades exteriores hasta llegar a un
estado de equilibrio que no es otra cosa que el estado neutro.
Cuando los cuerpos se ponen en presencia en el instante en que
se van a combinar, las atmosferas de sus atomos se reunen, produciendo calor y luz, y los atomos, conservando sus electricidades propias
quedan intimamente unidos por la atraccion de sus electricidades
interiores. Si se desea separarlos, es necesario restituirles su atmosfera
y es esto 10 que hace la pila.
Estas ideas de Ampere corresponden bastante bien con el tipo de
union que hoy se llama polar. Pero, era Berzelius quien estaba llamado a dar una forma mas completa y mas de acuerdo con las ideas
quimicas a la relacion hipotetica entre fenomenos electroquimicos y
afinidad. Veamos como pensaba al respecto este celebre escandinavo:
"Los atomos simples y compuestos son electropolares y en la
"mayoria de ellos, uno de los polos esta dotado de una fuerza pre" ponderante, cuya intensidad varia segun la naturaleza de los cuerpos.
"Aquellos en los que el polo positivo es preponderante se llaman
"cuerpos electropositivos; aquellos en los que predomina el polo
"negativo son los electronegativos. Los primeros se dirigen hacia la
"corriente electric a del lado positivo al lado negativo y los wtimos
"del lado negativo al lado positivo.
"Cuanto mayor es la polaridad de un cuerpo tanto mas pre domina,
"en la misma relacion, una de las fuerzas polares y tanto mayor es
" su tendencia a combinarse con otros cuerpos, sobre todo con aquellos
"en los que la polaridad opuesta es predominante. El cuerpo mas
"electropositivo, el potasio, se combina con el cuerpo mas electro"negativo, el oxigeno, con una fuerza mayor que la que mantiene
"unida cualquier otra combinacion, y esta fuerza de union no puede
" ser vencida directamente si no es por la fuerza de la corriente elec"trica. Pero se la puede vencer por medios indirectos y por la accion
"simultanea de varios agentes.
"De esto se sigue claramente que la tendencia a la reunion es el
" resultado de las relaciones electric as existentes entre los atomos; que
" estos atomos se atraen en virtud de sus polos opuestos predominantes
"y que, llegados a un estado de movilidad suficiente, se yuxtaponen
" y se retienen con una fuerza de la misma naturaleza que la que hace

�" adherirse entre si ados imanes por sus polos opuestos. Los fenomenos
"magnetoelectricos nos dan pruebas asombrosas de la intensidad de
" esta fuerza.

"Toda accion quimica es, pues, en principio, un fenomeno elec"trico que depende de la polaridad electric a de los atomos. De este
"modo, todo 10 que parece ser efecto de 10 que llamamos afinidad
" quimica solo puede ser producido por una polaridad electric a mayor
" en ciertos cuerpos que en otros. Cuando, por ejemplo, la combinacion
" AB es descompuesta por el cuerpo C que tiene una mayor afinidad
" por A que por B, es necesario que C posea una mayor intensidad de
"polaridad electric a que B; circunstancia que produce una neutrali" zacion mas perfecta entre A y C que entre A y B, la que puede estar
" acompaiiada de una temperatura tan elevada que llegue a producirse
"fuego. B reaparece entonces con su polaridad primitiva que re" adquiere en virtud de la union de A con C. Si, por el contrario, de
"estos tres cuerpos, es A el que tiene una polarizacion mas debiI,
"B sera, del mismo modo, eliminado por C, aun cuando la elevacion
" de temperatura no sea apreciable y unicamente por la existencia de
"una mayor tendencia a la neutralizacion de C, que se halla mas
"intensamente polarizado. Si dos cuerpos AB y CD se descomponen
"mutuamente, de modo que se formen otros dos cuerpos, AD y CB,
"se verificara, analogamente, que la polarizacion electric a se hallara
"mejor neutralizada en las ultimas combinaciones que en las pri" meras".
La teoria electroquimica de Berzelius, impero durante un tiempo
aproximado de 25 aiios; pero encontro graves dificultades en ciertos
hechos perfectamente establecidos y debio abandonarse. Entre los
hechos que no encajaban en esta teoria cabe destacar, en primer lugar,
las leyes de Faraday y la sustitucion del hidrogeno por el cloro en
muchos compuestos organicos. Ademas, con las ideas de Berzelius no
podia explicarse la formacion de moleculas poliatomicas de sustancias
simples, como ser H2, O2, C12, etc.
EI fracaso de la teoria electroquimica de Berzelius en el dominio
de la afinidad hizo que el concepto mismo se abandonase casi por
completo y asi Sainte-Claire Deville pudo decir: "Si se qui ere con"servar, de cualquier modo, la palabra afinidad no se la debe consi"derar como una fuerza que preside los fenomenos quimicos. Admi" tamosla como una representacion de una cualidad, de una propiedad
"que tienen los cuerpos de combinarse 0 de no combinarse en tales
"0 cuales circunstancias, del mismo modo como unos son colore ados
"y otros no. Aun cuando Ie reservemos este senti do restringido,
"pronunciemosla el menor numero de veces posible, pues de otro
"modo Ie dariamos, por costumbre, la significacion de una causa
" oculta".
Sin embargo, en algunos escritos de este mismo quimico se en-

�cuentran los germenes de la proxima etapa de la evolucion "de este
concepto.
"Siendo la afinidad la causa, el calor desprendido es el efecto pro" ducido por esta fuerza y es proporcional a ella; de donde resulta que
" si se quiere tomar el efecto por la causa y la causa por el efecto, 10
" que en este caso es licito, se llega a admitir que la afinidad, en in"tensidad, no es otra cosa que la cantidad de calor latente (0 de
"energia) contenido en los cuerpos".
Antes de encarar el estudio de la etapa iniciada por Berthelot, ya
a fines del siglo, veamos como se expresaban respecto de la afinidad
los quimicos mas destacados en el dominio de 10 que podriamos llamar la enseiianza y la informacion general de la Quimica.
Thenard en su "Tratado Completo de Quimica", publicado en
castellano, en Paris, en el aiio 1836, dice: "(De la afinidad). - Esta es
"la fuerza que obra en las moleculas de naturaleza diferente para
" combinarlas; y varian do en los cuerpos, uno A, no tendra con B el
"mismo grado de afinidad que C; de que se infiere, que sera mas
" 0 menos facil disgregar A de B que de C, en iguales circunstancias".
Hoefer en el Dictionnaire de Chimie et Physique, cuya segunda
edicion aparecio en 1847, comienza el articulo Affinite asi: "Se llama
,. asi a la fuerza en virtud de la cual las moleculas constituventes de
" los cuerpos se combinan entre si; es la atraccion aplicada a distancias
"extremadamente pequeiias, esto es, alas distancias que separan las
"moleculas entre si; es la que produce el cambio de equilibrio de
" los cuerpos en sus constituciones moleculares", y Wurtz en el celebre
Dictionnaire de Chimie (1874) define la afinidad asi: "On appelle
affinite, la cause, quelle qu'elle soit des combinaisons chimiques".
No puede darse una definicion menos comprometedora de un concepto. Es el resultado de las criticas que el concepto pueril y las
teorias explicativas habian merecido. Sin embargo, ya en la epoca de
Wurtz habia tenido comienzo la labor de Berthelot, con 10 cual el
problema secular de la afinidad entro en la faz decisiva de su solucion.
Asi como la teoria electroquimica (de caracter atomista) de Berzelius
habia surgido por influencia de los estudios de Electroquimica, las
ideas de Berthelot sobre la afinidad (de caracter dinamista) tienen
su origen en los antecedentes y el establecimiento del primer principio
de la Termodinamica. Ya hemos visto como Sainte-Claire Deville vinculaba el calor desprendido en las transformaciones quimicas con la
afinidad.
Robert Meyer, uno de los fundadores del Primer Principio mencionado, influido por este, afirmaba que la afinidad debe ser considerada como una fuerza atractiva que "precipita" los atomos, los unos
contra los otros y del choque mutuo se origina el calor, la luz y la
electricidad. Una vez unidos los atomos es necesario realizar, para separarlos, un trabajo igual al que dio origen al desprendimiento de
energia. De aqui que se pueda considerar el calor desprendido como
una medida de los trabajos efectuados por la afinidad. Estos razonamientos, aparentemente claros y sencillos chocan con algunos inconvenientes como veremos.

�Heredero inmediato, con mayores conocimientos de Quimica,
Berthelot precisa mas los aspectos dinamicos del problema de la afinidad, llegando a establecer tres leyes de las cuales solo nos referiremos a la primera y a la tercera pues la segunda no tiene ninguna
vinculacion con el problema que nos ocupa. Dichas leyes son:
"1. - La cantidad de calor desprendida en una reaccion cualquiera
"mide la suma de los trabajos fisicos y quimicos (cambios de estado
•..fisico 0 de condensacion, combinaciones, descomposiciones, etc.)
"realizados en dicha reaccion".
2. - (No tiene importancia para el tema de la afinidad.)
"3. - Principio del trabajo maximo. Toda transformacion quimica
"realizada sin la intervene ion de una energia externa (calor, luz,
"electricidad) tiende hacia la produccion del cuerpo 0 del sistema de
"cuerpos que desprende la mayor cantidad de calor.
"Este principio permite preyer un gran mimero de reacciones
"cuando se conocen las cantidades de calor que pueden desarrollar
"POl' combinacion los elementos puestos en presencia.
"Se deduce de este principio el Teorema de la Necesidad de las
"Reacciones: Toda reaccion quimica, susceptible de realizarse sin el
"concurso de un trabajo preliminar y sin la intervencion de una
"energia extraiia, se produce necesariamente si comporta el despren"dimiento de calor.

"En general, para que sea posible una doble descomposicion in"mediatamente
entre cuerpos estables y no disociados es men ester
"que la suma total de las diversas transformaciones quimicas efec"tuadas simultaneamente sea un desprendimiento de calor".
La primera, como se ve, contiene la nocion poco recomendable
de "trabajo quimico" (10 mismo podria decirse de "trabajo fisico",
pues solo hay "trabajo"), 10 cual oscurece su enunciado a menos que,
como 10 ha hecho el propio Berthelot, se aclare el sentido que se da
a esa nocion. Una vez "puesto en limpio" el enunciado de esta primera ley no es otra cosa que una aplicacion particular del Primer
Principio. La tercer a ley es la que confiere caracter fundamental a
los estudios de Berthelot. Pareceria ser que con ella se ha definido,
de un modo preciso, la afinidad, y durante mucho tiempo se creyo que
efectivamente era as!' Claro que siendo una definicion que permite
llegar a una medida de la afinidad experimentalmente, podria afirmarse que no hay objecion ninguna contra ella y que, en el peor de
los casos, podria darse otra definicion de afinidad; pero la de Berthelot seria igualmente buena; pero no es asi, pues aun cuando la
afinidad no estuviese definida sabriamos, seglin vimos al principio,
cuales son las condiciones que debe llenar una definicion de este concepto. Ademas, y esto es general para cualquier nocion de Quimica
y Fisica, la nocion de afinidad debe permitir preyer transformaciones
quimicas con toda seguridad. Podemos entonces enjuiciar la definicion
de afinidad que surge de la tercera ley de Berthelot, mediante estas

�dos preguntas: 1.0 l Satisface las condiciones exigidas a toda nOClon
de afinidad? 2.0 lPermite preyer transformaciones quimicas de un
modo seguro? Veamos 10 que dice Nernst a proposito de la tercer a
ley mencionada: "Y podemos decir, de una manera completamente
"general que, cualquiera de los numerosos ejemplos de reacciones
"reversibles puede servir para refutar el principio de Berthelot; pues
"si la marcha de una reaccion es exotermica en un senti do, es endo"termica en sentido contrario; si la primera solo fuese posible exis"tirian solamente reacciones totales y no sedan posibles estados de
"equilibrio quimico". A pesar de todo, el principio del trabajo maximo tal como 10 enuncio Berthelot es valido en gran numero de casos
y para reacciones entre solidos es valido, siempre, en el cero absoluto.
Lo dicho por Nernst respecto de las transformaciones reversibles
es un aspecto importantisimo de la cuestion y hasta que se 10 considero debidamente no pudo encararse con probabilidades de exito, el
problema de la afinidad.
Las relaciones existentes entre equilibrios quimicos y afinidad
fueron establecidas con claridad conceptual por dos celebres hombres
de ciencia noruegos. Sus antecesores inmediatos principales son Berthelot y Pean de Saint-Gilles, Wilhelmy, Williamson, Gladstone y
Harcourt y Esson. Entre estos, algunos habian llegado a expresiones
aproximadamente correct as para las velocidades de reaccion, otros establecieron el caracter dinamico de los equilibrios quimicos; pero
ninguno vio con claridad la nocion general que surgia de esas consideraciones, tal como la establecieron Guldberg y Waage. Sus trabajos
al respecto se hallan reunidos bajo el titulo Untersuchungen ilber die
chemischen affinitiiten, en el numero 104 de los Klassiker de Ostwald.
Entresacamos el siguiente parrafo: "Cuando dos sustancias A y B se
"transforman por doble sustitucion en dos nuevas sustancias A' y B'
"yen las mismas condiciones A' y B' pueden, a su vez, transformarse
" en A y B ... la fuerza que produce la formacion de A' y B' aumenta
"proporcionalmente
a los coeficientes de afinidad de la reaccion
"A+B'-+
A'+B'; pero tambien depende de las masasde A y B.
" Nuestras experiencias nos han enseiiado que la fuerza es proporcional
,. al producto de las masas activas de las dos sustancias A y B. Si de" signamos las masas activas de A y B por p y q respectivamente, y el
"coeficiente de afinidad por k, la fuerza sera igual a k.p.q.

"Sean p' y q' las masas activas de A' y B' y sea k' el coeficiente
"de afinidad de la reaccion A'+ B' ~ A + B. Con esta notacion, la
,. fuerza que produce la formacion de A y B nuevamente, a partir de
" A' y B' es k'.p'.q'. Esta fuerza esta en equilibrio con la primera y
"se tiene asi k.p.q. = k'.p'.q'. Determinando experimentalmente las
"masas activas, p, q, p', y q' podemos encontrar el valor de la relacion
"entre los coeficientes k y k'. Por otra parte, si hemos encontrado
" esta relacion k/k' podemos calcular el resultado de la reaccion para
"condiciones iniciales conocidas".

�Este razonamiento es extremadamente interesante desde el punto
de vista de la afinidad. En primer lugar, es la primer a vez que Be
establece en forma clara y se hace uso de la no cion de que "en las;
mismas condiciones" pueden existir afinidades de efecto contrario. Esto
parece absurdo a primera vista. Consideremos, en efecto, la transformacion ya citada

a la cual Ie son aplicables los razonamientos de los hombres de ciencia
lloruegos. Lo dicho por ellos equivale a afirmar que en las mismas
condiciones se manifiesta afinidad entre el J2 y el H2 y, dificil es
decirlo, al mismo tiempo una "afinidad de dcscomposicion" del JH,
esto es, una especie de afinidad negativa entre J2 y H2•
Esto surge sobre todo del hecho de que Guldberg y Waage utiljzan la nocion de "fuerza que produce la reaccion". Esto que acaLamos de citar reclama evidentemente una revision del concepto de
afinidad.
Otro aspecto in teres ante del razonamiento que estamos comen·
tando 10 constituye el hecho de llamarle a k "coeficiente de afinidad".
La idea de esto es, evidentemente, la de hacer cuantitativa la nocion
de Berthollet, segun la cual el efecto quimico depende de dos factores:
1) la afinidad y 2) la "masa quimica". Por otra parte, es casi intuitivo
decir esto. Esas masas activas de Guldberg y Waage son para ellos,
simplemente, las concentraciones (en moles por litro) de las sustancias
y k y k' resultaron ser mas adelante los coeficientes de velocidad de
l'eaccion, pues 10 que ellos llaman "fuerza que produce la reaccion"
no es otra cosa que la velocidad de reaccion. Con esto pareceria ser
que la contribucion de Guldberg y Waage al estudio de la afinidad
es de poco valor; pero no es as!' En efecto, establecieron de
una manera clara este hecho fundamental: la afinidad varia con las
cQncentraciones de las sustancias reaccionantes; en general, con la
composicion del sistema, y puede llegarse a concentraciones tales que
para ellas se igualen las afinidades en ambos sentidos y las afinidades
son tanto mayores cuanto mas alejados resulten los sistemas de sus
estados de equilibrio. Claro que se puede seiialar el gravisimo defecto
de que el coeficiente de afinidad de Guldberg y Waage, esto es k 0 k'
depende, entre otras cosas, de la presencia de catalizadores, 10 cual
esta perfectamente en contra de las exigencias que debe satisfacer la
afinidad. Pero, reuniendo las ideas de Berthelot y las de Guldberg
y Waage y considerandolas a la luz del Segundo Principio de la Termodinamica, se pudo llegar, como veremos a la actual definicion.
En efecto, la idea de que en un sistema en equilibrio las afinidades
de las reacciones contrarias estan igualadas y la sugestion de Berthelot
de que el calor de transformacion podia ser una medida de la afinidad,
juntamente con el fracaso de su tercer a ley, hicieron entrever la posibilidad de que pudiese utilizarse alguna fun cion termodinamica que

�pudiese servir para 10 que Berthelot creyo que podia servir el calor de
reaccion.
En primer lugar, y precisando algo mas las condiciones que debe
satisfacer la definicion de afinidad, diremos que para transformaciones virtu ales en un sistema en equilibrio, la variacion de la afinidad
debe ser nula y, en cambio, para transformaciones que se producen
en condiciones distintas del equilibrio, dicha variacion debe ser tanto
mayor cuanto mas alejadas sean del equilibrio dichas condiciones, y
ademas deben tener el mismo signo para transformaciones en cualesquiera de los dos sentidos, ya que ello sirve para preyer cuando la
transformacion se produce.
Veremos mas concretamente 10 que queremos decir, mediante un
ejemplo. Supongamos una reaccion

y IIamemos

C'
_A

C'·
_B

, C'
_C

C' D a Ias concentraclOnes
.
d eI
y _

tema en un cierto equilibrio, a dad as p...y

!. Cuando

SIS-

se transforman

a moles de A y f3 moles de B en y moles de C y 8 moles de D en
condiciones de equilibrio, (transformacion virtual) debe tenerse

evidente que se producira la transformacion en el senti do indicado.
Pues bien, se debe tener que

I:S

siendo 'P Y 'P' los valores de la fun cion para el estado de no equilibrio
y de equilibrio respectivamente, y tanto mayor la diferencia cuanto
mayores sean
~A

C
-A

&lt;

~'A

-

C' .... , etc......
-A

; ~B

&lt;

~'B

; ~C

Para

&gt; ~?c

el caso de tenerse
Y ~D

&gt;

~'D

tambien debe tenerse la desigualdad mencionada y valen las mismas
consideraciones respecto de las /":,~ y la /":,'P. En cuanto al signo de
/":, 'P es convencional el que sea negativo

0 positivo, pero la condicion
es que en ambos casos debe poseer el mismo signo.
No haremos la historia completa, pues seria demasiado tedioso,
de como se ha llegado a la definicion actual. Solo diremos que en la
evolucion de ella han intervenido Helmholtz, Gibbs, Boltzmann y
Nernst, entre otros, y que siempre se han tenido definiciones dentro
de las funciones termodinamicas cuyas variaciones dan los llamados
trabajos maximos, que nada tienen que ver con 10 que Berthelot designaba con este nombre.

�Tomaremos la definicion dada en ellibro Thermodynamic
Theory
of Affinity
de De Donder y Van Rysselberghe: (Definicion de De
Donder) "Podemos pues, escribir para cualquier transformacion del
" sistema aislado

"Llamaremos

a

-i la

afinidad

del sistema aislado en el instante t. Es

"una funcion de las variables que definen el estado del sistema
"nl' n2,

(l!.., 2

, por ejemplo) :

"Es de importancia fundamental hacer notar, que esta afinidad,
" ~, tiene siempre el mismo valor para un dado estado, independiente,. mente de la naturaleza de la transformacion que el sistema experi.
"menta entre!.. y.-:+dt (dt&lt;O)".
En esta definicion ~ es el grado de avance de la reaccion, definido
mediante las siguientes consideraciones. Si una reaccion:

se produce

en un sistema en el cual las masas iniciales de la~
0000
..
1
sustanclas son m A ; m
; me y m
B
n y as masas lnstantaneas
.

de las
6mA

mismas

(=

mA

son

'

mB

'

; 6mB;

me

y mn e s e v ide n t e que

y 6mn estanin en las
relaciones siguientes con los coeficientes estequiometricos y los pesos
moleculares:
-

m~)

mA

6me

A esa relacion constante, en un dado instante, para una transformacion quimica, se llama ~. Es evidente que
(!) para condi·
ciones dadas.

~=~

�para transformaciones irreversibles, dicha diferencia es siempre positiva. Se define

Por 10 tanto, la definicion de ~ que ha dado De Dondel' equivalc a,
pOl' ejemplo, decil' que cuando para cualquier

esto es, variaciones virtu ales de masa, ~Q' es nulo, la A es nul a y que
fuera de cstas condiciones se pl'oducini u~a modificacion en el senti do
en que ~ sea positivo.
Con esto se ha llegado a una definicion satisfactoria del concepto
de afinidad. De este tipo son todas las que se pueden dal' en base a
las funciones tel'modimimicas caracteristicas del Segundo Principio.
Son satisfactorias, desde el punto de vista de su objetividad, independencia de toda nocion oscura 0 antropocentl'ica, asi como de la posibilidad de medir y expresar la afinidad mediante cantidades
numericas. Pel'o, queda de todos modos abierta la cuestion imp ortantisima de la interpretacion teorica de esta nocion, interpretacion
que corresponde a la teoria atomica.

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                <text>La afinidad química : evolución histórica de su concepto</text>
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                <text>Tema de las clases del cursillo de Epistemología de la Química, dictado en la Cátedra de Química Física de la Facultad de Humanidades y Ciencias, en el año 1946.</text>
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                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1947, Año I, Nº 1 : p. 275-303</text>
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                    <text>Los Origenes de la
Filosofia del Derecho y del Estado

El presente estudio no es una monografia sino un fragmento de
una obra de conjunto que abarca la filosofia del derecho y del estado
en la antigiledad greco-latina, y en sus ultimas intenciones quiere
llegar a ser una historia completa de esta disciplina. No se cuando podre dar cima c[ mi labor, pero como Las partes ya redactadas son el
resultado de una rigurosa y exhaustiva busqueda hecha sobre Las
fuentes mismas, Las doy a publicidad pensando que quiza puedan
colmar una laguna de la literatura contemporanea, especialmente de la
de habla espanola.
Para determinar el material a recoger me he guiado por Los resultados de mi "Eieletica y aporetica del elerecho" a saber: que el problema filosofico del derecho y del estado no consiste en determinar
su concepto, sino en investigar sus fundamentos. Por consiguiente
comprende todo lo referente a:
a)
b)
c)
d)
e)
f)

valores de la comunidad, su materia, sus relaciones jerarquicas, su puesto en el conjunto de Los valores;
la relacwn del derecho positivo y Los valores;
la justificacion del derecho;
el puesto del derecho y del estado en la jerarquia de Los
bienes;
la vigencia del derecho;
el equivalente politico de Los valores.

Todo pensamiento que verse sobre uno de estos temas pertenece
a nuestra historia y por lo tanto, se expone y se vincula con sus antecedentes y consecuentes.
Pero el criterio de la aporetica ha servido solo para fijar el horizonte de la indagacion (que por cierto ha resultado considerablemente
ampliado respecto al hasta ahora percibido) y de ningun modo como un
lecho de Prokusto, que solo hubiera conducido a desfigurar el pensamiento de cada autor. He dejado que este se desarrollara libremente
de acuerdo a su problematica historica y a sus internas conexiones.
La exposicion se hace preceder en casi todos Los casos de un
resumen de lo que cada autor piensa acerea de lo absoluto y del hombre, debido a la vinculacion que general mente tienen estos temas con
Los nuestros.

�HOMERO. - EL POLITEISMO ANTROPOMORFICO
Y EL ETHOS DE LA VALENTIA
Los poem as homericos -el mas antiguo testimonio de la cultura
griega- no contienen filosofia alguna del derecho y del estado. Ni
siquiera encontramos en ellos reflexiones aisladas sobre alguno de esos
temas. No acusan ninguna conciencia de problemas. En actitud ingenua, el aeda canta hazaiias de heroes y dioses; pero al cantarlas,
va descubriendo una concepcion del mundo y de la vida que ofrecio
el punto de partida para toda ulterior reflexion. filosOfica, constructiva 0 critica. Por eso nosotros no podemos prescindir de ellos.
La religion y el ethos que rigieron en el siglo de la guerra de Troya
han de constituir el antecedente necesario que nos permitira comprender y apreciar plenamente los mas antiguos pensamientos filosOficos sobre la justicia y las leyes, la paz y la comunidad politica
que, desenvolviendose y complicandose paulatinamente, condueiran
a doctrinas de amplia envergadura y metodica fundamentacion.
La religion homerica se fundaba en un politeismo antropomorfico.
Hay una pluralidad de dioses, entes con poder ineluctable sobre las
cosas y los hombres, entes con figura humana de enormes proporciones y de ambos sexos, que sin embargo se distinguen esencialmente
del hombre porque son inmortales gracias al ikor, fhiido misterioso que
en vez de sangre corre por sus venas. En 10 demas los dioses son semejantes a los hombres. Hera, Hephaistos, Afrodita, Hermes, Athenea,
Ares y los demas inmortales comen y duermen, gozan y sufren, luchan
entre ellos, incluso pueden ser heridos 0 engaiiados. Zeus es el dios
supremo, que habita en el Olimpo con los otros dioses. Pero su supremacia no radica en ninguna esencial diferencia con los demas. Es el
supremo porque es el mas fuerte, como eI mismo intent a demostrarlo
con el argumento de la cadena. Todo gira en torno suyo (1). Aqui se
advierte desde ya un exponente del ethos homerico que hemos de
volver a encontrar: la fuerza constituida en el valor supremo.
A pesar de su poder, Zeus goza de jurisdiccion limitada. Solo
manda libremente en la tercer a parte del mundo: en el cielo y sobre
la tierra. Poseidon Ie discute el dominio del mar, y Hades rein a sin
obstaculos en los infiernos (2).
El mundo y el hombre estan gobernados por esos dioses, no segUn
un orden fijo de leyes causales ni segu.ll un plan de acuerdo a fines
preconcebidos, sino en virtud de los decretos de voluntades personales,
momentaneas y cambiantes. "La Divinidad es quien 10 dispone
todo" (3). El gobierno del mundo es, pues, el dominio de 10 arbitrario.
Entretanto, los dioses inmortales no son eternos. Ellos, que no
pueden morir, han sido engendrados, han tenido un comienzo en el
0) Od. V, 3 5.
(2) II. XV, 187 y
(3) II. XIX, 90.

55.

�tiempo. La rudimentaria teogonia homerica nos dice que provienen
de Okeanos y de Tetis Madre (1). Por otra parte, el poder de Moira
-del Destino- se alza incluso sobre los decretos del mismo Zeus,
que no puede modificar las decisiones de aquella misteriosa entidad.
Los dioses olimpicos, pues, no son 10 Absoluto. Conviene destacar, que
la religion homerica es una religion en don de el objeto de creencia
y adoracion es algo que no es 10 Absoluto. En los momentos decisivos
de la vida los heroes de las epopeyas no ofrecian a Okeanos 0 a Moira,
sino a Zeus, a Poseidon 0 a Ares, la "hecatombe perfecta", supremo
acto del culto.
Junto al politeismo antropomorfico encontramos en Homero una
concepcion tnigica de la vida. En el universo existe el mal como fe·
nomeno y fuerza indestructible, que el poeta ha personificado en la
diosa Skylla, monstruo de doce patas y seis bocas, que devora todo
cuanto a su alcance se coloca. "Es un mal eterno!" (2). La existencia
humana aparece nimbada de negras tintas. "Los dioses condenaron a
los miseros mortales a vivir en la tristeza" (3). "Sohre la tierra no
hay nada mas debil que el hombre" (4). "No hay un ser mas desgraciado que el hombre entre cuantos respiran y se mueven sobre la
tierra" (5). La muerte inevitable es consider ada como un mal y la
vida, un corto plazo en el que cada uno ha de cumplir con su tarea,
aunque directamente conduzca hacia aquel termino. "Ya se -dice
Aquiles- que mi destino es perecer aqui, lejos de mi padre y de mi
madre; mas con todo eso, no he de descansar hasta que harte de combate a los teucros" (6).
EI permanente estado de guerra en que vivian los heroes tenia que
hacer permanente tambien el pensamiento de la muerte y el senti do
tragico de la existencia. Sin duda que hay una supervivencia personal
en el Hades, pero lejos de ser una ascension a un estado mejor que el
de la vida terrenal de azares y combates, es, por el contrario, un descenso a una vida amenguada que constituye un estado de infelicidad.
"Cierto es que en la morada de Hades queda el alma y la imagen de
los que mueren, pero la fuerza vital desaparece por completo" (7).
Los muertos son sombras impotentes que se lamentan de su estado (8).
Son "cabezas sin fuerza" (9). Al Agamenon que ve Odiseo "no Ie
queda ni fuerza ni musculo" (10).
Entre los heroes hay much os que tienen un rasgo divino. Algunos
tienen sangre divina, pues nacieron de la union de dioses y mortales.
Aquiles es hijo de Tetis y biznieto de Zeus. Eneas es hijo de Afrodita.
Herakles, de Zeus. Telemaco y Pisistrato Nestorida pertenecen a la
(1) II. XIV, 20l.
(2) Od. XII, 118.
(3) II. XXIV, 525.
(4) Od. XVIII, 130.
t5) II. XVII, 446 y 55.
(6) II. XIX, 421 y 55.
(7)
II. XXIII, 103 y 55.
(8) II. XXIII, 69 y 55. Od. XI, 489 y
(9) Od. XI, 49.
(10) Od. XI, 392 y 55.

55.

�raza de Zeus (1). Otros son llamados "divinos" como Odiseo y Orestes,
o "deiformes" como Sarpedon, 0 "emulos de los dioses" (2). Estos
heroes forman, asi, un grado intermedio entre la pura divinidad y la
mera humanidad. Y sin embargo, el refuerzo divino que integra su
constitucion vital no los exime del termino fatal de la existencia. La
sangre puede mas que el ikor!
Pero los hombres, que tienen todos un comun destino en la muerte,
han sido dotados en la vida con diferentes capacidades naturales. La
desigualdad natural entre los hombres es nitida y explicitamente declarada: "La divinidad a uno Ie concede que sobresalga en las acciones
belicas, a otro en la danza, al de mas alIa en la citara y el canto,
y Zeus pone en el pecho de algunos un espiritu prudente, que aprovecha a gran numero de hombres" ... (3). "No es posible que un
hombre sea diestro en todo" (4) .•

Segun Favorino, Anaxagoras dijo que Homero compuso sus poemas
para recomendar la virtud y la justicia (5). En 10 que a la justicia
se refiere, podria verse una confirmacion de esta tesis en el desarrollo
de ambos poemas. Los aqueos son derrotados mientras Agamenon
perdura en el entuerto cometido contra Aquiles. Odiseo, despues de
mil vicisitudes, mata a los PreteRdientes, que han dispuesto de su hacienda y querian arrebatarle la esposa. La justicia punitiva -la exigencia mas urgente contenida en la idea universal de la justiciaestaria ahi realizada. Pero esta es una orientacion enganosa. Homero
no siente ninguna preocupacion porIa justicia. Es claro que el hecho
de que la palabra olXYjo,uv1j
no se encuentre jamas mencionada nada
significa. Se trata de la cosa, no del nombre. Pero, de hecho, son muy
raros los pasajes en donde puede verse una mencion 0 alusion a esta
idea. Menciono los. mas favor abIes. Zeus castiga en el Hades con terribles penas a los perjuros (6). Zeus es el vengador de la injusticia (7). Estas son alusiones a la justicia retributiva. Eumeo recuerda
a Odiseo que "los dioses bienaventurados detestan la injusticia; es
siempre la justicia (olXYj)
10 que el cielo recompensa" (8). Y cuando
Odiseo hace el elogio de Penelope, Ie dice: "se habla de ti como de
un rey perfecto que, temiendo a los dioses, vive de acuerdo a la justicia" (EUOt~(&lt;X,)
(9). POI'ultimo en el pasaje en que Aquiles reprocha
a Agamenon que aunque lleva la parte mas pesada de la guerra, en
el reparto del botin Agamenon siempre toma mas (0), hay el sentimiento de cierta proporcion, alusivo a la justicia distributiva. Pero
(1) II. I, 413 8B.; XXI, 188 B8.; II, 820. Od. XI, 266
(2) Od. I, 21; 1, 299; I, 323.
(3) II. XIII, 730 y BB.
(4) II. XXIII, 67I.
(5) DIOG. LAERT. II, II.
(6) II. III, 276.
(7) II. XVI, 386 y BB.
(8) Od. XIV, 83 y 8.
(9) Od. XIX, 109 y BB.
(10) II. I, 160 Y BB.

8B.;

IV, 28.

�todo esto tiene en los poemas un lugar menos que de segundo orden,
horroso. En el ethos homerico la justicia no es el valor supremo. El
valor supremo es la valentia, que el poeta no distingue de la fuerza.
En conexi on con la idea de que la vida terrena es la vida superior,
la defensa y despliegue de esa vida es la suprema actitud moral. Esto
resplandece con toda claridad a una simple lectura de amhos poemas,
pero mas, sin duda, en la Iliada. En todas partes, constantemente, el
aeda destaca siempre al "mas valiente", no al mas justo. Los mismos
dioses ni son justos, ni se preocupan de que los hombres 10 sean.
Muchas veces, en cambio, les infunden valentia. Hector ruega a los
dioses que hagan a su hijo valiente (no justo), Y su supremo anhelo
es que un dia se pueda decir de eI: "es mucho mas valiente que su
padre" (1). Es la valentia·fuerza la que constituye sobre todo la excelencia (arete) de hombres, dioses y animales. Esto ultimo es tambien
significativo. La comunidad de concepto de la arete respecto de
hombres y animales solo es posible con referencia a un valor que pueda
ser comun a ambos, que pueda realizarse tambien en la vida animal.
Respecto a la justicia esto seria un absurdo.
No hay ninguna divinidad que represente a la justicia. Es cierto
que cerca de Zeus anda Themis. Pero Themis representa mas bien
el consejo. Ella es la que convoca a los dioses alas reuniones del
Olimpo (2); la que convoca y disuelve las asambleas del pueblo (3).
Tampoco advertimos ninguna referencia concreta al valor de la
paz. Pero en la Iliada, que justamente describe un permanente estado
de guerra, hay dos pasajes en que se reconoce que este es un valor
negativo. Uno es aquel en que Menelao reprocha a Zeus que favorezca
a los teucros, "a esos hombres insolentes, de espiritu siempre perverso
y que nUllca se hartan de la guerra a todos tan funesta" (4). El otro
es el lamento de Aquiles (en medio de su dialogo con Tetis) : "Ojala
se extinga la discordia de entre los dioses y los hombres" (5).
Los poemas dan testimonio de un orden politico aristocratico que
es aceptado sin discusion ni resistencia. El gobierno esta en manos de
los reyes (6) que son llamados "alumnos de Zeus" (7) y tienen un
poder absoluto (8).
Se distinguen claramente dos clases sociales: reyes y villanos (9)
o nobles y villanos (10). Los villanos no son aptos para la guerra (ll) ;
en cambio esta es la ocupacion preferida de los nobles. Odiseo declara
que Ie gusta el comb ate, pero no el trabajo de los campos ni los cui·
(1)
(2)
(3)

(4)
(5)

(6)
(7)
(8)
(9)
(0)
(11)

II. VI, 476 y ss.
II. XX, 4 y ss.
Od. II, 68. Sin embargo Jager sostiene que etimol6gieamente Themis signifiea ley. Paideia I. Ed. esp. p. 120.
II. XIII, 636 y ss.
fl. XVIII, 107.
II. I, 9; II, 86.
II. I, 176; II, 98.
II. I, 80 y ss.; 182 y ss.
II. II, 188·198; XI, 309.
Od. VIII, 551 y ss.; XV, 324; XXII, 414.
II. II, 200 y ss.

�dados de la casa (1). Pero seria erroneo generalizar esto, pues los
heroes tambien se dedican a pacificas faenas, como pOl' ejemplo,
Laertes.
La nobleza tiene conciencia de formal' una clase dentro de la cual
hay deberes de caballero. Asi, en el combate de Hector y Ayax (2),
en la disputa entre Menelao y Antiloco (3). Noemon presta a Telemaco su bajel -a pesar de todo su odio- porque es de su mismo
rango (4). La nobleza presenta ya un gran refinamiento en las cosas,
como 10 demuestra la descripcion de la mansion de Odiseo (5) y otros
mil detalles, como las frazadas "de la mas fina lina" con que duerme
Telemaco (6). Tambien cultivan la cortesia con las mujeres, como se
ve en el discurso de Odiseo a Nausicaa (7).
POl' ultimo conviene destacar que la esclavitud aparece como
una institucion normal e indiscutida. Los esclavos se conquistan, se
compran y se donan. Y, preanunciando 10 que mas tarde Aristoteles
convertira en doctrina, la apariencia fisica es ya un in dice para distinguir al esclavo del noble (8).

HESIODO. LOS IDEALES DE LA COMUNIDAD.
EL ETHOS DE LA JUSTICIA
Mientras el ethos homerico de la valentia habra de resonar aun
en la musa batalladora de Tirteo, Hesiodo va a operar un cambio
fundamental en la escala de los valores.
Hesiodo no es solo un poeta. No es solo un piadoso creyente en
la religion tradicional que canta y narra los sucesos del cielo y de la
tierra, sino un hombre que ha reflexionado sobre las estirpes divinas
y la condicion humana. Este rasgo de reflexion, de pensamiento que
se posa mas de un momento sobre los temas, y no simplemente los
narra, es 10 que otorga a su personalidad un caracter que trasciende
al del poeta y 10 acerca mucho al del filosofo. Las circunstancias de
su vida -que conocemos pOl' declaraciones propias10 condujeron,
sin duda, a la meditacion. No es un noble guerrero, sino un campesino, modesto agricultor. Hacia el siglo VIII, el padre lIego de Jonia
a la aldea de Askra, al pie del Helicon en la Beocia, de inhospitalario
clima y escasa en frutos (9). Alli, joven pastor de ovejas, las Musas
Ie revelaron la teogonia. En la obra que escribio sobre este tema encontramos el mismo politeismo antropomorfico que en Homero. Pero
(l)
Od. XIV, 220 y 55.
(2) II. VII, 53 y 55.
(3) II. XXIII, 570-612.
(4) Od. IV, 650.
(5) Od. II, 337 y 55.
(6) Od. J, 442.
(7) Od. VI, 149 y 55.
(8) Od. XXIV, 250 y 55.
(9)

Erga,

633 y

55.

�-- aparte de la genesis de los dioses, que no nos interesahay algo
nuevo en que hemos de detenernos: la indicacion clara y precisa de
tres valores de la comunidad -orden,
justicia y paz- en forma de
divinidades personales secundarias, de las que tambien indica el origen.
Zeus y Themis fueron los padres de las Horas, Eunomia, Dike y la
floreciente Irene "que protegen ]os trabajos de los hombres" (1). En
esta ultima frase se hace ya clara la indole de ideales y normas protectoras de las relaciones humanas que tienen las H'oras.
Un nuevo suceso de su vida iba a incitarlo a considerar con mayor
vagar este asunto. Cuando el padre murio hubo de partir su patrimonio
ron su hermano Perses; pero este se las arreglo de modo de quedarse
con la pOl'cion mayor "prodigando homenajes a los reyes devoradores
de presentes" (2) y luego pretendio privarlo del resto. EI tamaiio de la
injuria padecida desperto en el la conciencia clara de la justicia y de
sus falsificaciones. A estas alude Hesiodo cuando presenta a los jueces
venales como "devoradores de presentes, que se hallan siempre
pronto a juzgar con arreglo a su justicia" (3) y que "so]o entienden
por justicia la interpretacion que les acomoda" (4) . "Insensatos! --exclama el poeta- no sahen que muchas veces la mitad vale mas que
el todo, ni hasta que punto pueden ser una gran riqueza la malva y el
asfodelo" (5) . .La explicacion de esta extraiia manera de medir la
obtendremos cuando conozcamos las consecuencias de la justicia y de
la injusticia.
Hesiodo exhorta a Perses a resolver la querrella de acuerdo al
"juicio recto", don excelente que procede de Zeus (6). "Reten esto
en tu animo, oh Perses! escucha la justicia y olvida la violencia. He
aqui la ley prescrita por el Cronida a los homhres: que los peces, las
{ieras y las aves de rapiiia se devoren entre si, puesto que entre ellos
no existe la justicia; pero que esta viva entre los hombres, porque
es para ellos el mayor de los hienes" (7). He aqui un pasaje de la
mayor importancia. EI nos indica: a) que la justicia es un valor propio
del hombre que 10 distingue de todos los animales, entre los cuales
aquella no tiene validez; h) que es una norma de origen divino; c) que
es el valor supremo. Con esto Hesiodo modifica profundamente la
escala de valores homerica en donde la valentia ocupaha el lugar mas
alto. EI ethos de la fuerza y del coraje es suplantado por el ethos de
la justicia, que desde entonces se convirtio en la norma de la vida
moral griega. Platon y Aristoteles no pensaran de otro modo.
Frente a la justicia, la fuerza, la decision arhitraria, significa una
actitud inmoral, digna de hestias, no de hombres. Este es el senti do
que tiene el apologo, dedicado a los nobles, del gavilan y el ruiseiior.
"He aqui que el gavilan hablo una vez al ruiseiior de cuello manchado
(1)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)

Teog. 901 y 55.
Erg. 37 y 55.
id. 38 y s.
id. 222.
id. 40 y 55.
id. 35 y s.
id. 274 y 55.

�mientras se 10 llevaba por las nubes entre sus ferreas ufias. Gemia
lastimero el pobre ruisefior, estrujado por las ganchudas patas y el
gavilan Ie dijo brutalmente: "por que gritas, miserable? Estas en
poder de uno mas fuerte que tU. Iras adonde yo qui era llevarte, por
huen cantor que seas, y depende de mi capricho el que me sirvas de
alimento 0 que recobres tu libertad. Loco es quien resiste a uno mas
fuerte que eI, por que no consigue la victoria y ha de afiadir a la
vergiienza el sufrimiento". Asi dijo el veloz gavilan. Pero tu, oh Perses!
oye la voz de la justicia y no dejes que de ti se apodere la insolencia".
( 'u~p,~) (I).
Como ya 10 habia hecho en la Teogonia, la justicia esta personificada en una diosa. 5u prestigio, su fuerza paradigmatica procede,
asi, de su esencia divina. "Pensad tambien que existe una virgen, la
lusticia, hija de Zeus, a la que honran y veneran los dioses" ... (2).
EI juramento persigue alas
sentencias inicuas (3). Los dioses se
preocupan de saber como los hombres se conducen en su vida de
l'elacion y controlan especialmente a los gobernantes. .., "Meditad
tambien sobre la justicia, oh reyes! Los dioses andan mezclados con
10s hombres y siempre os vigilan" (4). "Zeus ... nunca ignora la clase
de justicia que encierran los muros de una ciudad" (5). "EI clamor
de la justicia se eleva siempre, cualquiera sea el lugar donde la lleven
los devoradores de presentes" ... (6). De ahi arranca la ferviente fe
que tiene Hesiodo en el triunfo' de la justicia. En el examen de las
consecuencias de las acciones el poeta descubre la intervencion de los
dioses que premian y castigan. EI cumplimiento y la transgresion de
la justicia humana ofrecen la materia para el ejercicio de la justicia divina. Es lOgico entonces suponer que el justo y el injusto
l'eciban sanciones que tambien son justas. He aqui las consecuencias
de la injusticia. "Es funesta la insolencia ('u~pld para el pobre. Y
ni siquiera el poderoso la soporta, porque Ie abruma su peso y rueda
facilmente hacia el desastre" (7). "Llorando recorre la ]usticia moradas y ciudades, castigando a los hombres que la rehuyeron y que
torcidamente la administraron" (8). "Los que abrigan en su pecho la
funesta insolencia y solo se entregan alas malas obras, no pueden
contar mas que con la justicia del Cronida Zeus, de vasta mirada. Con
frecuencia es castigada toda una ciudad por la falta de uno solo, que
amo la iniquidad y cometio el crimen. En tal caso el Cronida deja
caer desde 10 alto del cielo las mayores calamidades, peste y ham·
bre" ... (9). "Considerad que el pueblo debe siempre pagar por la
iniquidad de sus reyes, si estos se entregaron a torpes designios y a
torcidas sentencias. Pensad en ello para asi corregir vuestro lenguaje,
(1)
(2)
(3)
(4)

(5)
(6)
(7)
(8)
(9)

203 y 55.
255 y s.
219.
248 y 55.
267 y s.
220 y s.
214 Y 55.
223 y 55.
238 y ss.

�oh reyes devoradores de presentes!, y renunciad presurosos a cuanto
sea opuesto a la justicia. Quien dispone un mal contra otro, viene a
prepararlo contra si mismo ... " (1). La divina justicia retributiva se
ejerce asi en proporciones tremendas, pagando todos pOl' uno y el
pueblo pOl' sus gobernantes. Con cllo contrastan las consecuencias de
las acciones justas. "Pero aquellos que no tienen mas que rectas sen·
tencias, tanto para el conciudadano como para el extranjero, y que
nunca se apartan de la justicia, veran desarrollarse su ciudad y no·
recer las generaciones entre los muros inasaltables. 50bre su pais se
extiende la paz nutridora de la juventud, y Zeus, el de la amplia mi·
rada, no les reserva ninguna guerra dolorosa" (2). La paz es, pues,
una consecuencia de" la justicia (3). A ella se anade la abundancia
economica. "5emejantes justicieros no padeceran nunc a el hambre ni
la miseria, y siempre podran gozarse en el festin de los frutos del
campo, para el que fuel'on todos sus cuidados. La tierra les ofrece,
una vida exuberante; sobre sus montanas la encina tiene para ellos
bellotas en 10 alto y panales en mitad del tronco. ". en una palabra'
todo es prosperidad para ellos"... (4). Ahora entendemos pOl' que
"much as veces la mitad vale mas que el todo" ... puesto que los dioses
despojan al usurp adoI', mientras el poseedor pequeno pero justo ve
multiplicados sus haberes. Una aparente disconformidad con este
principio no hace perder a Hesiodo su inquebrantable fe en la justicia
divina. La victoria dichosa del injusto no puede ser mas que momentanea. "Hay un camino que pasa pOl' encima de todos y lleva a
la justicia; la justicia acaba siempre triunfando de la insolencia,
cuando llega su hora, pero el insensato solo 10 comprende despues de
haber sufrido" (5).
Hesiodo no dice en ninguna parte en que consiste la esen·
cia universal de la justicia. Un analisis conceptual quedaba fuera
de sus posibilidades. Pero, guiado pOl' su pristino sentimiento, establece una conexion, que result a logica a la mas leve consideracion,
entre la justicia y el trabajo. 5i la violencia, si el ser mas fuerte no
constituye derecho, ningun hombre puede vivir a expensas de otro
y la unica forma de vivir justamente es trabajando. EI trabajo,
el trabajo rudo del campesino agricultor, lejos de ser menospreciado
como 10 habia hecho el noble Odiseo, es objeto de calido encomio y
propuesto insistentemente a Perses como camino del bien (6). Y un
acicate que mantiene tensas las fuerzas del hombre en esta direccion
C!&gt; la discordia buena. POl"que hay dos Discordias (Ep,,;):
una mala
que excita a la guerra, la otra, provechosa, que incita a la emulacion (7).
(1)
(2)

261 y
225 y

(3)

Cf. ISAiAS. XXXII,

(4)
(5)
(6)
(7)

230 y 55.
217 y 55.
287 y 55.
II y 55.

55.
55.

17.

�Hesiodo nos ofrece tambien una concepcion general de la historia
en el mito de las razas (1). En su conjunto la historia es el proceso
de una creciente decadencia. La edad de oro es la primera etapa,
ubicada en un remoto pasado. La raza de oro creada por los dioses
en el reinado de Cronos, vivia igual que estos, sin preocupacion,
sin dolor y sin vejez, contentos y tranquilos gozando de bienes
espontaneamente producidos. Cuando la tierra oculto a esta raza,
Zeus la convirtio en guardiana de los mortales y dispensadora de
las riquezas. A ella sucedio una raza de plata, inferior a la primera
cn estatura y en espiritu. La crianza duraba cien alios y luego vivian
poco en medio de mil penas. Cometieron la primera injusticia negan.
dose a rendir culto a los dioses, por 10 cual Zeus los elimino convirtiendolos en los genios subterraneos. Creo entonces Zeus la raza de
bronce, que tenia el corazon de acero y causaba horror. Dotados de
enorme fuerza, "no comian trigo", vivian en la guerra y en la lujuria
-nuevos tipos de injusticiay acabaron por destrozarse entre si,
victimas de su propia ferocidad, "sin dejar nombre alguno sobre la
tierra". Sucediole la cuarta raza, creada por Zeus, "raza mas brava
y justa, la raza divina de los heroes, que tomo el nombre de raza
de semidioses". Es la epoca del sitio de Tebas y de la guerra de Troya,
en cuyas matanzas todos perecieron. A los heroes siguio Ia quinta raza,
la de los tiempos del poeta y a la que el lamenta pertenecer. Es
la raza de hierro, sujeta a toda clase de fatigas y miserias y para la
cual los mismos bienes van entremezclados con los males.
Y Hesiodo termina su vision de la historia anunciando una epoca
futura peor aun que la presente. Se la podria caracterizar diciendo
que ella significa la realizacion de todos los valores negativos. Ya 10
anuncia el poeta con un signo deprimente: esa raza nacera con las
"sienes blancas", y padres e hijos ya no se asemejaran. Solo habra
menosprecio e impiedad para los ancianos padres, y odio entre hermanos, entre amigos y entre huespedes. "No se mantendra juramento
alguno, ni se fiara nada a la justicia ni al bien; los respetos todos
seran para el hombre inicuo y violento, porque no habra mas derecho
que la fuerza, y la conciencia no existira. El cobarde atacara al valiente
con palahras ambiguas, que apoyara en un juramento falso... No
habra para los mort ales mas que innumeros sufrimientos; y no existira
recurso alguno contra el mal".
En sintesis, esta vision de la histori a significa para nuestro tema
que el desenvolvimiento social lejos de implicar un progreso en la
realizacion de los valores de la comunidad significa un alejamiento
siempre mayor de ellos hasta convertir a la humanidad toda en el
asiento del desorden, la injusticia, la violencia y la inseguridad.

�A fines del siglo VII y principios del VI el pensamiento de
Hesiodo sera objeto de nuevo desarrollo y afinamiento en la poesia
filosOfica de Solon (1). En ella encontramos ratificado el pensamiento
de una justicia divina; y la exigencia de una justicia humana es presentada, no solo como una idea moral, sino como pidiendo realizacion
positiva en una determinada forma politica: en la democracia. La
reforma de Solon es el resultado de su filosofia teologico-moral y de
su propia experiencia de la vida social, que eI elevo desde su vivencia
individual hasta una concepcion general de las transformaciones del
estado.
Solon (nacido hacia el 640 a. C.) afirma como Hesiodo la infalibilidad de la justicia divina. En la elegia que nos ha conservado
Stobeo (2) invoca alas Musas pidiendoles felicidad y fama; y anhela
poseer bienes materiales, pero no los quiere adquiridos injustamente,
pues sabe que luego viene la sancion ... (3). Las riquezas que dan los
Dioses siempre acompaiian al hombre, pero las que este busca con
violencia son forzadas a seguir un camino contra su voluntad, y a
menu do sobreviene Ate, la calamidad (4), como castigo de Zeus: "comienza poco a poco como el fuego; al principio es nada; al final
cs un gran daiio. Las obras de la violencia no duran mucho. Zeus ve
cl termino de todas las cosas" y su venganza se manifiesta como la
tormenta de verano que en poco tiempo se arma, se descarga y se
disipa para dar paso otra vez a la luz del sol (5). Y esa justicia de
Zeus no siempre se hace presente de inmediato, pero tam poco permanece siempre escondida; al final aparece: a uno castiga pronto, a
otro mas tarde, y si alguno huye sin que 10 alcancen los hados,
ineluctablemente Ie llega su hora, y sus hijos 0 sus descendientes
pagan por sus culpas (6).
En la segunda parte del poema se configura un nuevo pensamiento que nos revel a una concepcion sobre los dioses mas fina que
la de Hesiodo. Se trata de justificar a la divinidad de los males que
padecen los hombres con independencia de sus acciones justas 0 injustas. Comienza por destacar que todos los hombres, buenos y malos,
se ilusionan con sus esperanzas, todos se afanan en mejorar: el en·
fermo quiere ser sano, el cobarde, valiente, el feo, hermoso, el pobre,
rico. Por otra parte, el mercader y el labrador, el artesano y el poeta,
(1)

(2)
(3)
(4)
(5)
(6)

Los fragmentos
de Solon y de los demas poetas gnomicos se
en BERGK. Poelae liriei graeei'. 1878; HILLER. Anlhologia
lyriea.
lyriea graeea. 1925. Para el texto he eonsultado
la excelente
G. FRACCAROLI. Liriei greei'. Torino. 1923. En las eitas doy
numeracion
de Fracearoli
(que reprodnce
a Hiller)
la de las
STOREO. Floril. IV, 15. FRACCAROLI12; BERGK 13; DIEHL l.
Versos 1·8.
Versos 9-13.
Versos 14·25.
Versos 25-32.

encuentran
coleccionado.
1899 y DIEHL. Anthologia
traduecion
italiana
de
al mismo tiempo
que la
otras dos ediciones.

�el profeta y el medico, todos trahajan, cada uno en el oficio en que
es competente. Y sin embargo, por mas arte y prevision que posean,
no podran sustraerse a la fatalidad (1). Aparte de la retrihucion
que dan los Dioses alas buenas y malas obras, comprueba Solon
que ninglln hombre escapa a la calamidad. Ahora bien, Solon
sostiene que esta Ate proviene tambien de los Dioses, sin que
esto implique imputarles injusticia, pues la ambicion del hombre
no encuentra nunc a limite para saciarse. "Moira trae a los hombres el bien y el mal ahernativamente, y 10 que los Dioses dan
el hombre no 10 puede evitar. Cada cosa tiene su riesgo, y nadie sabe
como terminara 10 que ahora comienza; el que se cree con aptitudes,
por faha de prevision cae luego en desastres graves y difieiles. Y al
otro, que todo 10 habia hecho mal, Dios Ie da fortuna enter a y feliz
y 10 lib era de su estupidez. Hay los que no tienen medida para ser
ricos, y aquellos que hoy poseen mucho mas renta que nosotros, tratan
de obtener el doble. Quien podria saciar todos los deseos?" Por eso
c1 poeta concluye: "los Dioses nos abrieron vias de ganancias, pero
de estas tambien surge la ealamidad, y euando Zeus la envia como una
pena, conviene que alcance ya a uno, ya a otro" (2) .. Existe, pues, una
providencia de los Dioses que hay que reconocer por mas incomprensible que resulte. Ya 10 dice en otro fragmento: "El pensamiento
de los Dioses inmortales permanece ocuho para los hombres" (3).

El pensamiento politico de Solon esta condicionado por el estado
de Atenas antes de la reforma que Ie toco llevar a cabo. Largos conflictos habian estallado entre los nobles y el pueblo; dominaba una
oligarquia; los pobres eran esc1avos de los ricos, pues la tierra, que
pertenecia a unos pocos, era trabajada por aquellos con la condicion
de no retener mas que V&lt;i de la cosecha. Si no eumplian podian ser
reducidos a servidumbre. Los prestamos tenian por garantia alas
personas, y esta esc1avitud era el peor mal para el pueblo. Habia,
adem as, otros motivos de descontento, porque no tenian casi ningun
dereeho. Todos los cargos publicos, rey, polemarca, arehontes, thesmothetas, areopagitas, eran rec1utados entre los nobles y ricos (4).
Demostenes nos ha conservado otra elegia de Solon que constituye
precisamente una exhortaeion rel~tiva a esa situacion de Atenas y
que contiene nuevos pensamientos sobre la comunidad y sus transformaciones (5). Junto a la firme creencia en los Dioses, surge la tesis
de la responsabilidad humana, la imputacion al hombre de sus obras
y de sus consecuencias con independencia de los Dioses. El estado no
sera destruido por los Dioses, pues Pallas Athena 10 protege. Son sus
propios ciudadanos los que intent an arruinarlo por su codicia y
(1)
(2)
(3)

Versos
Versos

33·62.
63·76.

fro 16; BERGK, 17; DIEHL, 17.
Ath. Const. II y III.
Sobre La embajada, 255. FRACCAROLI 2;

FRACCAROLI,

(4)

ARISTOT.

(6)

DnlOsT.

BERGK

4;

DIEHL

3.

�estupidez (1). Solon opone la viola cion de las leyes, el desorden
( OU;V0fJ-[e&lt;)
al cumplimiento del derecho, al orden (EUVOfJ-(e&lt;)
(2). La
dysnomia es la que causa los males del estado. Los jefes del pueblo,
ruovidos por su ambicion (''';~p ,;l tratan de enriquecerse mas y mas,
despreciando la justicia, arrancando y robando los bienes sagrados y
los de la comunidad. Pero estos gran des excesos esperan un dia grandes
penas (3), pues tarde 0 temprano Dike, que en silencio contempla el
presente y el pasado, traera el castigo (4). Y como castiga la J usticia ?
He aqui el punto en que Solon supera la concepcion de Hesiodo:
para este el castigo se realizaba por medio de calamidades de la naturaleza como escasez, peste, etc.; para Solon la sancion de la injusticia
consiste en la direccion que toman los sucesos de la misma comunidad,
que termina en un desorden general: las confabulaciones de los que
quieren explotarla producen la decadencia del estado, la esclavitud
de los ciudadanos. A su vez, esto hace surgir la discordia y la guerra
civil, que aniquilan a la juventud. Los pohres emigran lejos de la
patria, gimiendo bajo servidumbre. Y los ricos, por mas que quieran
impedirlo, son, al final, victim as de los males, que saltan sobre los
muros de sus palacios y alcanzan al que creia escapar dentro del ocluso
talamo (5). Por 10 tanto, el pensamiento de Solon signifiea que la
injusticia desenvuelve desde su mismo seno su pro pia sancion consistente en nuevas injusticias que deshacen el orden social y van en definitiva a recaer sobre los que primero delinquieron.
En contraste con esta descripcion, hace SolOn el elogio de la
Eunomia destacando sus beneficas consecuencias: cuando la ley se
cumple surgen el orden y la armonia. Ella encadena a los malhechores,
lima las asperezas, ahoga la soberbia (xopo;), la insolencia ('u~p,;) e impide que crezca la calamidad. Rectifica los procedimientos tortuosos,
suaviza las obras de la arrogancia, reprime los efectos de la sedicion,
domina el furor de la discordia, y por ella todo entre los hombres se
vuelve armonia y prudencia (1tlVU'~) (6).
El pensamiento de que las transformaciones sociales y politicas
surgen de una legalidad inmanente a la propia comunidad esta mas
energicamente expresado en los versos en donde advierte el peligro
de Pisistrato y pronostica su advenimiento: "De las nubes provienen
la lluvia y el granizo, del relampago se sigue el trueno, y el estado sueumbe ante los poderosos y el pueblo cae en las manos de un autocrata" (7). La comparacion con la causalidad de los fenomenos meteorologicos expresa bien alas claras que el acrecentamiento del poder
conduce con necesidad inexorable a la tirania. Y una vez surgido
Pisistrato, Solon vuelve a insistir en esas ideas: "Si por vuestra debilidad habeis sufrido el mal, no echeis la culpa a los dioses. Vosotros
(1)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)

Versos
Versos
Versos
Versos
Versos
Versos
DIOG.

1·6.
32·33.
7·14.
15·16.
17·30.
33·40.
LAERT.

I; 49. FRACC. 7; BERGK 9; DIEHL

10.

�mismos los hicisteis fuertes (a los usurp adores) cuando les habeis
dado la guarnicion, y por esto habeis caido en servidumbre ... escuchais
las palabras de un hombre astuto y no reparais en sus acciones" (1).
Volvamos ahora a la situacion de Atenas. Es sabido que SolOn,
encargado de establecer la constitucion, dispuso tres reform as principales, con las que transformo la oligarquia en democracia: LOla
abolicion de todas las deudas privadas y publicas, y la prohibicion
de la esclavitud por deudas (sisachthia-rechazo del fardo); 2.0 la division del estado en cuatro clases, segun la renta imponible. Todos
los cargos eran reclutados entre las tres primeras clases; pero otorgo
a la cuarta el derecho de participar en las asambleas y en los tribunales; 3.0 los cargos publicos se llenaban por la suerte de una lista
propuesta por cada una de las tribus, y creo un consejo de cuatrocientos miembros, correspondiendo cien a cada tribu (2). "He aqui
-dice Aristoteles comentando la reform a- las tres disposiciones mas
democraticas: primero, 10 mas importante, la prohibicion de tomar
a las personas como garantia de los prestamos; despues, el derecho
dado a .cada uno de intervenir en justicia en favor de una persona
lesionada; en fin, la medida que, se dice, dio mas fuerza al pueblo,
el derecho de apelar a los tribunales; en efecto, cuando el pueblo es
dueiio del voto, es dueiio del gobierno" (3).
EI principio filosOfico que presidio a estas reformas fue el pensamiento de la igualdad juridico-politica. Solon, que, aunque de familia noble, no era rico, llego por su experiencia personal y civica a
la firme conviccion de que solo asi se pueden conservar el orden y la
paz de la comunidad. "La igualdad no engendra discordia, y acomoda
a ricos y pobres" (4). Que Solon no ponia como ideal una igualdad
economica surge ya de esta frase en que supone como subsistente la
diferencia de clases. Pero el mismo ha aclarado su pensamiento en
varios poemas relativos a su rol de legislador, y de los que conocemos
varios fragmentos que nos ha conservado Aristoteles. Solon se jacta
de haberse mantenido imparcial entre el pueblo y los ricos, produciendo un equilibrio entre ambas clases sociales (5). Se trata de mantener un termino medio entre la licencia y la servidumbre: "el pueblo
seguiria contento a sus jefes, si no se Ie aflojaran demasiado las
riendas ni se 10 maltratara. Pues la saciedad engendra la insolencia
( 'u~P'&lt;;)' cuando les toca una gran fortuna a aquellos que no tienen
suficiente prudencia (6). J ustamente Solon nos dice que se nego a
acceder a los que Ie pedian' que repartiera la tierra entre todos: "no
obre a la ligera, y no me gusta hacer nada con violencia tiranica, ni
dar a los buenos y a los malos una parte igual de la pingiie tierra de
la patria" (7). Y en los versos yambicos donde hace la apologia de
(1) DIOG. LAERT. I, 51; FRACC. 9, 10; BERGK 11; DIEHL 8.
(2) ARISTOT. Ath. Const. VI, VII y VIII.
(3)
id. IX, 1.
(4) PLUTo Solon 14.
(5) ARIST. Ath. Const. XII, 1; FRACC. 3; BERGK 5; DIEHL
(6) ARIST. Ath. Const. XII, 2; FRACC. 4, 5; BERGK 6, 8.
(7) ARIST. id. XII, 3; FRACC. 30, 31; BERGK 34.

5.

�su reform a sobre las deudas y la sisachthia ante el "tribunal del
tiempo", apela al testimonio de la Tierra, a quien ha arrancado los
hitos que atestiguaban el derecho de los acreedores en los campos de
los deudores, y continua: "he conducido a Atenas. " a muchos vendidos mas 0 menos justamente; a unos reducidos al exilio porIa necesidad terrible ... , a otros que sufrian aqui mismo una indigna ser"idumbre y temblando ante el humor de sus amos, los he hecho libres.
Esto 10 he hecho pOl' medio de la fuerza de la ley, uniendo la coaccion
y la justicia;. .. he redactado leyes iguales tanto para el bueno como
para el malo, fijando para cada uno una justicia recta" (1). Asi pues,
la libertad personal frente a la esclavitud pOl' deudas, y la igualdad
politica, la intervencion de todos para dicta I' el derecho frente al
exclusivismo de la oligarquia constituyen la idea democratic a de Solon,
que el consideraba el medio adecuado para realizar el orden, la justicia y la paz.
EI yambo nos revela, ademas, que Solon era perfectamente conseiente de que los valores de la comunidad no pueden ser realizados
pOl' el simple metodo de las exhortaciones morales, sino pOl' medio
de la coaccion del derecho positivo, que se presenta como la mas
eficaz mediacion entre las exigencias ideales y su realizacion concreta.
Este es el senti do de su frase: "esto 10 he hecho pOl'medio de la fuerza
de la ley, uniendo la coaccion y la justicia". Pero Solon sabia tambien
que la eficacia del derecho tiene un limite, que las leyes pueden ser
facilmente transgredidas pOl' aquellos que tienen en la comunidad una
situacion privilegiada que les permite anular con otras fuerzas la
fuerza del derecho. Este es el significado del siguiente simil que Ie
atribuye Diogenes Laercio: "Las leyes son como las telaraiias; pues
estas enredan 10 leve y de poca fuerza, pero 10 mayor las rompe y se
les escapa" (2). Plutarco pone este dicho en boca de Anacarsis precisamente como critica alas leyes de Solon, a 10 cual este habria contestado: "que los hombres guardan los contratos cuando no tienen
interes en quebrantarlos ninguna de las partes; y eI habia de tal modo
unido las leyes con los intereses de los ciudadanos, que todos conocian
estarles mucho mejor que quebrantarlas, el obrar con justicia" (3).
No podemos resolver este problema de atribucion. Pero sea su auto l'
Solon 0 Anacarsis, ello es que a principios del siglo VI se habia hecho
claro en Grecia el sentimiento de la fragilidad que como tal tiene todo
derecho vigente. Incluso la replica de Solon, en la version de Plutarco,
esta concebida bajo el mismo presupuesto.

Los antiguos consideraron a Solon como uno de los "siete sabios".
Con este nombre se designaba a un grupo de personajes que £lorecieron entre los siglos VII y VI en distintas ciudades de la Helade
y que deben su fama, no a la investigacion 0 acumulacion de un
(I)

ARIST.

(2) Dwc.
(3)

PLUTo

id. XII, 4; FRACC. 32;
I, 57.
Sol"n 5.
LAERT.

BERCK

36;

DIEHL

24.

�extenso saber sobre la naturaleza -salvo Thalessino a sus doctrinas eticas y politicas, que expusieron en breves sentencias al modo
laconico, y a su pericia como gobernantes y legisladores (1). Eran
sabios porque poseian la "sabiduria" en un sentido semejante al que
tiene esta palabra en los libros del Antiguo Testamento. Pero ya en
la antigiiedad existio discusion sobre cmiles fueron estos siete. POl'
consentimiento general eran admitidos Thales, Bias, Pittakos y SolOn.
Sobre los otros tres se mencionaban hasta trece nombres. Pero generalmente se consideraban tales a Chilon, Kleobulos y Periandros, cuyas
sentencias trae Stobeo (2) y, con aquellos cuatro, son los siete primeros de los diez y siete que mencionaba Hermipo (3). Casi todos
intervinieron activamente en la politica de sus respectivos estados.
Chilon, de Lacedemonia, fue Horo hacia el ano 550 (4). Bias, de
Priene, pOl' 10 que cuenta Diogenes Laercio, debio ser gobern ante de
su ciudad durante el sitio que efectuo Aliate, y fue tambien orador
forense (5). Pittakos, de Lesbos, en compania de los hermanos de
Alceo, destrono al tirano de la isla, goberno durante diez anos a
Mitilene, Ie puso orden y luego renuncio voluntariamente. Escribio
un tratado sobre leyes, que nos es desconocido, y se hizo famoso pOl'
su ley contra la embriaguez, segun la cual se castigaba con doble pena
el que delinquia embriagado (6). Periandros, de Corinto, transformo
el gobierno democratico en tininico (7). Thales tambien intervino en
politica habiendo sido muy utiles los consejos que dio a Mileto respecto a la guerra entre Creso y Ciro (8). Tambien incito a todos los
griegos de Jonia para que formaran una confederacion de estados
con Teos pOl' capital, conservando sus leyes particulares (9).
Si no habia acuerdo sobre cuales eran los siete sabios, tampoco
10 hahia acerca de sus doctrinas, atribuyendose a menudo una misma
sentencia varios de ellos (10). En esto no hay ninguna seguridad
historica. Lo mas probable es que las generaciones posteriores distri·
buyeran equitativamente entre los siete el conjunto de sentencias que
constituian la antigua moral tradicional.
A continuacion reproducimos del Florilegio de Stobeo, aquellas
que, aunque de caracter moral, tienen vinculacion con la vida juridica
y politica.
Solon dijo:
1. "Nada en demasia" (Principio general de la moral griega).
8. "No digas que hay justicia mayor que la de ser justos para
los que nos engendraron".
(1)

PLUTo

(2)

STOB. Floril. III, 1, 172.
DIOG. LAERT. I, 41 y 42.

(3)

Solon 3.

DICEARCO

en DIOG. LAERT. I, 40. PLAT.

Protag. 343 a.

DIOG. LAERT. I, 68.
(5) id. I, 82 y ss.
(6) id. I, 76 y sS.

(4)

(7)

id. I, 95 y ss. A causa, sin duda, de esta aCClOn poco "sabia"
es que Socion, Hera.
clides y Panfila
decian que hubo dos distintos
Periandros:
sabio el uno y tirano
el otro.
(8) id. I, 23 y 25.
(9) HERoDOT. I, 170.

(IO)

DIOG.

LAERT.

I, 41.

�10.
12.

"Si has aprendido ya a ser mandado, sabras mandar".
"Aconseja a los ciudadanos, no 10 mas agradable, sino 10
mejor".
Chilon dijo:
3. "No emplees amenazas con los lib res, que no es justo".
19. "Obedece alas leyes".
20. "Perdona las injusticias (dlhxoufJ.Evo,),
vengate de las insolencias" ('\J~Pl~OfJ.EVod.
Bias dijo:
1. "Los mas de los hombres son malos".
Kleobulos dijo:
1. "Lo optimo: la mesura" (ver Solon 1.).
2. "Hay que reverenciar al padre".
8. "Odia la injusticia, observa la piedad".
12. "Educa a los hijos".
15. "Considerate en guerra con el enemigo de tu pueblo".
Pittakos dijo:
6. "Devuelve los depositos".
13. "Cultiva la veracidad, la fidelidad ... "
Preguntando cmil era el mejor estado respondi6: "el de maderas
diferentes", refiriendose alas leyes. 0 sea: el mejor gobierno es el
mixto de aristocratico, democratico y tiranico" (1).
Periandros dijo:
6. "Democracia es mejor que tirania".
13. "Cumple 10 que voluntariamente prometiste, que es de perversos faltar a la palabra".
16. "En cuesti6n de leyes prefiere las viejas".
Dijo tambien: "Castiga no solo a los que hayan delinquido, S1110
tambien a los que quieren delinquir" (2).
Thales dijo:
4. "No te enriquezcas con malas artes".
20. "AI gobernar, gobiernate a ti mismo".
Preguntado, que cosas vemos raramente contest6: "un tirano
viejo" (3).
Un examen atento de estas sentencias nos revel a que, aunque
atribuidas unas a un sabio y otras a otro, no deben ser consideradas
como obra especial de cada uno, pues nada hay en ellas que permita
establecer una vinculacion particular entre su contenido y 10 que
eabemos de la personalidad de sus pretendidos autores. Mas, sea de
ello 10 que fuere, por las repetieiones de algunas y por el caracter complementario de las otras, (salvo raras excepciones) han de ser consideradas como partes de un todo, como diversificaciones de un reducido numero de ideas generales que han valido como norm as directivas:
orden, justicia, libertad, democracia. Por otra parte, esas sentencias
no fueron consideradas como validas solo para tal 0 cual ciudad, sino
(1)

DIOG.

(2)
(3)

id. I, 95.
id. I, 36.

LAERT.

I, 78.

�para todos los griegos y, en prinClplO, para todos los hombres. Nada
mas ajeno a la epoca que el pensamiento de un relativismo de los
princlplOs. Su conocimiento y realizacion es 10 que da a los griegos
esa superioridad sobre los barbaros de que se jacta el Jason de
Euripides (I) .

Las sentencias de los sabios, si bien pueden reducirse, como hemos
visto, a ciertos principios, no aparecen -en los testimonios que' con·
servamos- expresamente derivadas de ellos. Fue nuestra reflexion la
que comprobo su derivabilidad. Pero en el siglo VI surgen los primeros
intentos plenamente conscientes de reducir a uno 0 a pocos principios
unitarios la multiplicidad de los preceptos juridicos y politicos.
La filosofia de la naturaleza, nacida cn las colonias del Asia menor y difundida y cultivada luego en las de Italia y Sicilia, constituyo
el impulso y modelo para ello. La idea genial de Thales (nacido hacia
625) de derivar todos los fenomenos naturales de una unica sustancia
o principio, fue aplicada tambien al mundo espiritual y moral. Y,
descuidando 0 criticando las explicaciones a base de los dioses antropomorficos, se ensayaron otras en conexion con las nuevas concepciones
de 10 absoluto 0 principio de las cosas. Asi Pythagoras reducira la
justicia a un numero, y Herakleitos derivara del principio de la unidad
de los contrarios toda la variedad de las leyes y derechos.
Pero la antigua concepcion religiosa no fue destruida. Y a principios del siglo V, en !as ciudades de la madre patria, en Megara, en
Tebas y en Atenas, Theognis y Esquilo, Pindaros y Sophokles, metafisicos de la lirica y la tragedia, mantendran fervorosamente la religion
de Homero -con sus dioses personales como fuentes de la sabiduria
moral- pero perfeccionada ahora, quiz a pOl' la critica de Xenophanes
y la influencia orfica. La tradicional creencia en la justicia divina esta
afianzada en un concepto mas perfecto de los dioses, que se acerca
a veces al monoteismo, y en una purificacion y rectificacion de los
preceptos morales que esos dioses imponen.
Si miramos ahora al contenido de las doctrinas, veremos dos tendencias opuestas: la igualitaria, a la que se acercan Pythagoras, Xenophanes y Empedokles y la reaccion aristocratic a, representada claramente pOl' Theognis, Herakleitos y Pindaros.

Entre los nuevos dogmas religiosos que conquistaron las almas en
cl siglo VI, hemos de detenernos un momento en el orfismo, pues su
influencia se ejercio especialmente sobre los circulos cultos y se ex-

�tendio hasta la filosofia, dejando claras improntas en Pythagoras y en
Empedokles.
De origenes mucho mas antiguos, pero inciertos, el orfismo con·
tenia una doctrina, mas elevada que la religion homerica, acusando,
en cambio, una mayor afinidad con la teogonia y la moral de Hesiodo.
Su dogma central era una nueva concepcion del alma y de sus
relaciones con el cuerpo: el alma es un ser de origen y esencia divina,
que cometio un pecado y, para volver al mundo divino, ha de arrepentirse y purificarse cumpliendo una pena: la encarnacion. La union
del alma a un cuerpo es, pues, una expiacion. El cuerpo es la prision
o la tumba del alma (1). Pero la expiacion completa requiere todo
un ciclo de nacimientos: una sola existencia terrestrc no basta, se
necesita una larga serie de reencarnaciones (2).
Es claro que con esta doctrina tenia que ir conexa la idea de una
justicia divina que castiga y premia: "Dike, sentada junto al trono de
Zeus, vigila" las acciones de los hombres (3).
El orfismo contenia ademas un precepto moral riguroso y de la
mayor importancia: la prohibicion de derramar sangre y, pOl' 10 tanto,
la condena absoluta de todo homicidio. Este precepto y la idea de la
justicia divina revelan el contraste entre la nueva doctrina y la antigua
reli;.;ion de la nobleza homerica, que habia hecho de la lucha cruenta
su tarea cotidiana y gloriosa.
Pero no significa esto que el orfismo fuel'a cosa exclusiva de la
burguesia. Mas bien la nueva religion dirigiase a todos -cualquiera
fuese su rango social- con tal que aceptaran sus principios y estuvier an dispuestos a someterse alas
pruebas internas de sus comunidades.

En medio de la incertidumbre que todavia rein a sobre las doctrinas pitagoricas que son realmente imputables al propio Pythagoras
(hacia 580 a.c.), hay dos sobre las que no cabe duda de la legitimidad de csa imputacion, y son la una, sus dogmas religiosos estrechamente emparentados con los orficos, y la otra, su teoria de la justicia.
Este misterioso y semi-legendario personaje, que ya en la Antigiiedad fue venerado con la triple aureola de rel~gioso, taumaturgo
y filosofo, emigro joven de Samos, su patria -al
igual que otros
muchos jonios empujados pOl' el avance de los persas (4) - hacia
las colonias del oeste en Sicilia e Italia, y se establecio en Crotona
donde desarrollo sus actividades. Alli fue probablemente donde trabo
conocimiento con la nueva concepcion religiosa 0 contribuyo quiz a
a acabar de constituirla. Sabemos que Pythagoras sostenia la in mortalidad del alma y su transmigracion de un cuerpo a otro, el eterno
(1)

PLAT. Phaed. 62 b. Crat. 400 c.
Strom. III, 433.
In. Remp1lb. II, 338 y ss.

(2)
(3)

PROKL.
DIELS.

(4)

HEROD.

1. B. 14.

I, 170; VI, 22 y s.

Protrep. fr. 10 b;

DIELS.

1. B. 3;

SIMPL.

In De Coel. II, 1248; laminillas

ARIST.

CLEM.

AL.

de Thurium.

�retorno de todos los sucesos despues de transcurrido cicrto periodo,
y el parentesco de todas las criaturas vivas (1). En conexion con esto
establecio la abstinencia de carnes y de habas.
En la doctrina habia un grupo de preceptos de sentido oscuro,
vinculados sin duda al esoterismo de la comunidad pitagorica. Estos
simbolos 0 'ClXOUWC,,"&lt;X fueron luego interpretados de modo a darles un
sentido claro (2). Uno de ellos mandaba "no pasar pOl' encima de la
balanza". Seglin Diogenes Laercio esto significa "no trasgredir la
igualdad y la justicia" (3). La vinculacion de estos dos conceptos no
es arbitraria. Pythagoras fue el primero que se atrevio a determinar
conceptualmente la esencia de la justicia. Y 10 hizo reduciendola precisamente a una igualdad. Descubrio que la justicia es una medida,
y quiso determinarla en forma matematica. Su doctrina peso decisivamente en la filosofia occidental, y es todavia hoy el punto de partida
orientador en toda investigacion sobre el tema.
Esa tesis forma parte de una concepcion unitaria del universo.
Apartandose de la escuela de Mileto que buscaba la explicacion en una
sustancia material, Pythagoras sostiene que la esencia de todas las
cosas son los mimeros. Aristoteles nos dice que los pitagoricos atribuyeron a los mimeros los principios de todo "considerando una modificacion de los mimeros la justicia, otra el alma y la razon {no us) ...
y asi sucesivamente casi todas las otras cosas que podrian expresarse
numericamente" (4). Esta concepcion aritmetica de la realidad, que
hubo de ser ya del fundador de la escuela, fue extendida hasta la etica.
Aristoteles afirma que Pythagoras fue el primero que trat6 el problema del valor en general, reduciendo todas las virtudes a los mimeros. Y en particular definio la justicia como "un mimero igualmente
igual: un mimero cuadrado" (5). Que significa esto? Literalmente la
primera parte de la definicion no tiene senti do, pues la igualdad
requiere dos terminos, y un mimero como tal no los tiene. Pero la
segunda parte aclara decisivamente: un mimero cuadrado es un mimero compuesto pOl' dos factores iguales, y en este senti do es un
mimero igualmente igual. La definicion enseiia, pues, que la justicia
es una relacion de igualdad entre las personas objeto de ella.
Cabe preguntar ahora cual es el alcance de esta definicion, a que
materia se aplica. 'pOl'de pronto es claro que se aplica a la retribucion,
a la relacion entre delito y pena, puesto que consideraba justo que
el ofensor sufriera el mismo daiio que habia hecho al ofen dido (6).
Esta es pura y sencillamente la igualdad del talion. Pero se referia
tambien a la distribucion de las cosas comunes y alas relaciones privadas de individuo a individuo. Efectivamente. Aristoteles nos dice
que "algunos creen que la reciprocidad es justa sin restriccion, como
PORPH.

Vito Pyth. 19; Cr. HEROD. IV, 95.
que se trata de tabus primitivos.
Op. cit. pug. 107 y S.
17 y 55. Cf. PLUTo de plter. edltc. 17.

BURNET sostiene
DIOG. L. VIII,

Metaph. A, 5, 895 b 23.
Magna mar. A. I, 1182 ally
55.
ARISTOT. Magna mar. A. 34, 1194 a 28.

�aseguran los Pitagoricos, porque definieron la justicia sin restriccion
como reciprocidad" (1). Y Aristoteles critic a esta teoria arguyendo
con ejemplos tomados tanto a la materia de la justicia distributiva
como de la rectificadora.
Observemos ademas, que la reciprocidad no es simplemente la
igualdad formal de todos ante una regIa -como ya la habia concebido
Solon-, sino la igualdad material (de contenido) de los bienes y de
las obligaciones: 10 que es mio, es tambien para ti; 10 que yo debo
hacer para ti, eso mismo debes hacer tu para mi. El modelo de esta
igualdad reciproca es cabalmente la igualdad entre la ofensa y el
castigo que constituye el talion. Con esta interpretacion concuerdan
perfectamente los preceptos de que nada se ha de considerar como
propio y de que "entre amigos todas las cosas son comunes" (2). En
efecto, la reciprocidad en referencia a los bienes equivale a la comunidad de los mismos, pues solo asi es posible que siempre los bienes
de cada uno esten a disposicion de los demas. En otras palabras: la
reciprocidad absoluta en materia de bienes anula la propiedad individual e imp one el comunismo. Y, en consonancia con esto, era una
regIa de la comunidad pitagorica que sus miembros depositaran sus
bienes en comun (3).
Y la justicia asi concebida era una exigencia que se imponia con
la fuerza mas grande con que puede imponerse un principio moral,
que es la que Ie otorga la religion: para Pythagoras la justicia tiene
fuerza de juramento, y, por eso, agregaba, Zeus se llama Juramento (4).
Destaco tambien que la justicia es el principio que conserva alas
comunidades y las preserva de la corrupcion, y la comparo con la sal.
"De la sal decia que conviene ponerla en las cosas, porque recuerda
a la justicia, pues conserva cuanto ocupa y penetra, y se hace de cosas
purisimas, 0 sea sol y mar" (5).
La concepcion pitagorica de la justicia es dificilmente compatible
con la tesis, a menudo sostenida, de que Pythagoras tuviera ideas
aristocratic as. Como compadecer esto con el pensamiento de la igualdad reciproca? Por otra parte, el joven que se desterro voluntariamente de Samos por odio a la tirania de Polycrates (6), concibio
en conexi on con su doctrina religiosa, un ideal de vida en si independiente de las form as politicas, un ideal que podia hacer al hombre
fuerte frente a to do transtorno en el orden del estado. La comunidad
fundada por Pythagoras tenia fines religioso-morales, ofrecia un metodo para perfeccionar la vida, y no una teoria ni una tecnica politicas (7). Ciertamente que la orden poseia una jerarquia intern a, pero
ella era independiente de toda diferencia de sangre, y se basaba exclu(1) Ethic. Ilic. V, 5, 1132 b 21.
(2) DIOG. LAERT. VIIT, 23 y 10.
(3) Id. VIII, 10. A. GELID. I, 9, ill lille.
(4) ALEJANDRO ill DIOG. LAERT. VIII, 33.
(5) Id., id. VIII, 35.
(6) PORPH. Vito Pyth. 9; DIOG. L.URT. VIII, 3.
(7)

Esto

se infiere

de PLAT.

Rep,

600 a y b.

�sivamente en el progreso que cada uno hacia en el plan de educacion
y aprendizaje. EI ingreso no estaba subordinado a ninglin prejuicio
nobiliario (I). Si de hecho un dia la orden lIego a dominar el gobierno
de Crotona, ello fue el resultado natural de la superioridad individual
de sus miembros, quiza con el fin de disolver al estado como tal, y
convertirlo en una gran "orden". Pero, en cierto sentido, habia aqui
una politica: la politica para destruir la politica. Los crotoniatas hubieron de sentirlo asi, y pOl' eso trataron de sacudir su yugo hasta
lograrlo. EI jefe de la rebelion era CyIOn, un hombre noble y rico (2).

Xenophanes de Kolophon (hacia 570 a.C.) no pertenece propiamente a la historia de nuestra ciencia. La doxografia de Diogenes
Laercio Ie atribuye el dicho de que "con los tiranos 0 no se ha de tratar
o se ha de tratar con blandura" (3), el que, ademas de insignificante,
es probablemente inautentico. Pero indirectamente nos interesa por
la nueva concepcion que trajo de 10 Absoluto y porIa relacion jerarquica que establecio entre los valores.
Errante pOl' todas las ciudades de la Helade y quizas tambien de
Tracia, pues fue desde Kolophon hasta Sicilia, y recogiendo en todas
partes 10 que encontraba tipico, lIego a la conclusion de que los dioses
descritos pOl' Homero y Hesiodo no podian cOlTesponder a la verdad
objetiva. Habia observado que los etiopes los representan chatos y
negros, y los tracios, de ojos azules y pelirrojos. Entonces infirio que
cada pueblo, cada especie se represent a a los dioses a su semejanza,
y que los bueyes, leones y caballos procederian del mismo modo si
pudieran pintar! (4). Asi tambien, Homero y Hesiodo han pintado
a los dioses como eran los hombres de su epoca, con sus vicios, robos,
adulterios y engaiios (5). Frente a esa vision de 10 divino asi ridiculizada, present a Xenophanes el pensamiento de un Dios unico, que
no se parece a los hombres ni en figura ni en pensamiento, que es
todo oj os, todo espiritu y todo oidos, y que sin fatiga, mueve todo con
la fuerza pensante de su espiritu (6). Como segun Aristoteles ese Dios
es el universo todo (7), aparece aqui pOl' primera vez el panteismo
filosOfico oponiendose con toda energia al ingenuo politeismo antropomorfico de la tradicion nobiliaria.
Xenophanes entrevio una jerarquia de los valores en la cual la
jnsticia ocupa un lugar inmediato a los valores religiosos que son
estimados los supremos. En un fragmento de elegia que nos ha con(1)

A. CELIO. I, 9.
PORPH.
Vito Pyth.
DIOG. LALRT. IX,
(4) CLEM. AL. Strom.
(5) SEXT. Adu. math.
(6) CLE'!. AL. Strom.
fr. 23, 21 y 25.
(7) Met. A, 5, 986 b.

(2)
(3)

37.

JAMBL.

Vito Pyth.

80, 248 y 250.

19.

V, 109, no; VII, 22. DIELS. fro 14, 15 y 16.
IX, 193; I, 289. DIELS. fr. n y 12.
V, 109; SEXT. Adu. math. IX, 144; SIMPL.

18 y

55.

Phys.

23, 19.

DIELS.

�servado Atheneo, ensena que los hombres de bien deben ante todo
alabar al Dios con piadosas historias y palabras puras, y luego han
de rogar que les otorgue la fuerza para ejecutar 10 justo, "pues esto
es 10 mas importante" (1). Por otra parte, comparando la actividad
de los filosofos con la que desarrollan los nobles en la guerra y en
la lucha agonal de los juegos, comprendio que la primera es superior
a la segunda y declaro sin ambages que "no es justo preferir la fuerza
al saber habil" (ayc,[J,;d. Por sobresalientes que sean la velocidad de
los pies 0 el vigor de los punos de los vencedores de Pis a u Olympia,
con ello "no mejoran el orden del estado" ni enriquecen las arcas de
la ciudad (2). Dos cosas surgen de aqui. En primer lugar que el orden
de la comunidad es un valor superior, puesto que es el criterio para
apreciar la altura de los otros. En segundo lugar, que do colocado
el valor de la ciencia por encima del de la fuerza, es decir, un valor
del genero de los espirituales, al que pertenecen tambien los eticos,
por sobre una mallifestacion caracteristica de los valores vitales.
Ahora bien, como los nobles preferian estos nltimos, es logico suponer
que Xenophanes no podia tener simpatia por el orden aristocratico (3),
y que mas bien debia inclinarse por aquCl en que podian decidir los
que habian sido formados por la ciencia. Y parece confirmarlo su
explicita declaracion de que el nnico camino para alcanzar 10 bueno
(en todos los ordenes) es el esfuerzo de la investigacion y no un don
gratuito del cielo (como consideraban los nobles la excelencia de su
raza) : "los dioses no han revelado todo a los mortales desde el principio, sino que, con el tiempo, investigando (~Yr:OUV1:q;) encuentran 10
mejor" (4).
En Xenophanes se encuentra asi, in nuce, la exigencia del aprendizaje para gobernar, que, fomulada por Socrates, habra de ser llevada
por Platon hasta sus nltimas consecuencias.

Pythagoras habia reducido a un principio comnn cosas tan distintas como los cuerpos fisicos y la justicia, Herakleitos intentara la
misma empresa pero con mayor osadia ann: cosas y dioses, vivos y
muertos, individuo y estado, norm as y clases sociales, toda la rica multiplicidad de los fenomenos naturales y culturales seran explicados
por un solo e identico principio oculto detras de ellos, pero que se
basta y se sobra para dominarlos a todos (5).
Herakleitos (hacia el 536 a.C.) despreciaba no solo al vulgo sino
a los sabios, que ignoraban el supremo principio que el habia descubierto (6). Perteneciendo a la mas ranci a nobleza de Efeso, don de
(1)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)

ATHEN. XI 462 C. DIELS, fro 1, v. 13·16.
Id. X 413 f. DIELS,
fro 2. v. 11·22.
Ignoro
que fundamentos
ha tenido
BURNET para soslener
10 contrario.
nota.
STOB. Ed. I, 8, 2; Flor. 29, 41. DIELS, fro 18.
THE'''ST.
Or. 5. p. 69; STOB. Flor. I, 179. DIELS fro 123 y·114.
Frs. 40, 42, 51, 56, 57, 81, 106.

Op.

cil.

p.

99

�ejercia por derecho hereditario el cargo de rey.sacerdote, pronto se
desilusiono de sus compatriotas al descubrir en ellos moviles y conduct a reprobables. Hermodoros, a quien Henikleitos consideraba el
mas perfecto varon de la ciudad, fue desterrado por envidia, y el fi·
10sofo los censuro duramente diciendo que 10 mejor que podian hacer
los efesinos era ahorcarse todos y dejar el gobierno a los impUberes.
La ola democratica que subia Ie disgustaba profundamente, y asi se
nego a confeccionar nuevas leyes -rehusando
una distincion que se
conferia solo a los hombres excepcionales- y diciendo que era mejor
ir a jugar a los dados con los niiios al templo de Artemisa. Estos gestos
de acritud e ironia terminaron un dia con una decision radical: renuncio su real dignidad a favor de un hermano y, apartandose del
mundo, se fue a vivir a los montes (1).
Su filosofia ha conservado un rasgo peculiar de la clase a la que
pertenecia: la ley del agon, el habito nobiliario de la lucha, es tambien
la ley del universo. Y la lucha, lejos de ser un principio de destruccion,
es, al contra rio, el principio creador en don de se origin an todas las
cosas.
Nuestros sentidos nos presentan un mundo en donde alternan el
cambio y la estabilidad; pero la estabilidad es solo aparente: en realidad todo se mueve, todo pasa, nada perdura. Todo £luye (2). Estas
expresiones en que Platon expone el pensamiento heraclitiano han de
ser entendidas en su senti do mas radical: no se trata solo de un incesante cambio de lugar, sino que cada cosa sufre una intern a transformacion cualitativa que no se detiene jamas. En el mundo nada
permanece en su ser; 10 unico permanente es la impermanencia mis-ma.
Las metaforas con que Herakleitos ilustro su doctrina son muy claras
en este sentido: "Aquellos que se sumergen en los mismos rios se baiian
en distintas aguas" (3). "No podemos sumergirnos dos veces en el mismo
rio" (4). Y si pensamos hasta el fondo la idea del devenir permanente
llegaremos a la conclusion de que la misma cosa es y no es al mismo
tiempo (5). Por eso dice: "en los mismos rios nos sumergimos y no nos
sumergimos. Somos y no somos" (6). Esto significa entonces que la
oposicion yace en el seno de las cosas y que la ley del universo consiste
en que cada cosa genera desde si misma a su contraria. Herakleitos
llamo a este principio con la palabra que designaba la ocupacion propia
de los nobles: guerra (7toAqJ.od. Asi, pues, la guerra es universal y la
discordia la ley de todo acontecer (7). "La guerra es el padre y el rey
de todas las cosas. A unos los presenta como dioses, a otros como
hombres; a unos hace esclavos, a otros, libres" (8). Pero la oposicion
no significa la separacion ni menos la destruccion de los contrarios,
antes bien en ellos esta implicada una intima unidad que es a la vez
(1)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)
(8)

IX, 2, '3 y 6. Fr.

121.

DIOG.

LAERT.

PLAT.

Grot. 401 d; 402 a; Thaet. 152 e.
DID. ap. Eus. Prep. ev. XV, 20. Fr. 12.
de E. 18. p. 392 b. Fr. 91.

ARiUS
PLUTo
ARIST.

Met.

V, 3, 1005 b. 23.

Alleg. Hom. 24. Fr. 49 a.
ORIG. c. Gels. VI, 42. Fr. 80.
HIPP.
Ref. IX, 9. Fr. 53.
HERACLIT.

�princlplO y fin de Ia contrariedad. "Las cosas se disipan y se relinen
nuevamente, se aproximan y se alejan" (I). "De todo se hace uno y de
uno se hacen todos" (2). Pero esta diversificacion y unificacion no han
de entenderse como momentos cronologicamente sucesivos. Platon nos
ha aclarado oportunamente este punto al oponer Ia doctrina de Herakleitos a Ia de Empedokles (3). Mientras para este Ia unidad y Ia
oposicion son sucesivas para aquel son simultaneas: todo se une y
desune incesantemente. "Lo distendido concuerda consigo mismo", Ia
union resulta de Ia tension. Asi, cuando tendemos el arco, 0 cuando
pulsamos Ia lira (4). Asi, tamhien, "camino arriha y camino ahajo
son uno y el mismo" (5). En Ia oposicion reside, pues, una "armonia
escondida mas fuerte que Ia aparente" (6). Esta doctrina, en donde
se afirma Ia oposicion en Ia unidad y Ia unidad en Ia oposicion, Herakleitos Ia aplico a todas Ias esferas. "Dios es dia, noche...
guerra,
paz ... " (7). "Los mort ales son inmortales, y Ios inmortales, mortales,
pues Ia vida de aquellos es Ia muerte de estos, y Ia vida de estos es
Ia muerte de aquellos" (8). "Uno y 10 mismo son viviente y muerto,
despierto y dormido, joven y viejo. Pues esto es Ia inversion de aquello
y aquello, Ia inversion de esto" (9). Veremos que Ia misma doctrina
se aplica a Ia vida social.

Los homhres en esto como en todo, atienden a 10 que dicen 10s
cantores populares y toman como norma 10 que piensa la mayoria,
sin darse cuenta de Ia gran verdad que hahia ya expresado Bias: "Ios
muchos son malos, solo Ios pocos son huenos" (10). POI' esto llamaha
alas opiniones humanas "juegos de nifios" (II). Pero si hien es esta
Ia situacion de hecho, Herakleitos destaca que "a todos 10s homhres les
ha sido concedido conocerse a si mismos y pensar con sahiduria" (12) .
De hecho, "el homhre mas sahio comparado aDios parece un mono
en sahiduria, como en 10 demas" (13). Pero considerado en si mismo
"pensar con sahiduria (crw\PPOVElV') es Ia mayor exce1encia", es el valor
mas alto (14). Y en que consiste la sahiduria? "La sahiduria consiste
en decir la verdad, y ohrar segun Ia naturaleza, escuchandola" (IS).
Aparece aqui, pOl' primera vez, de un modo claro, la naturaleza erigida
en norma suprema de la conducta. Y 10 que Herakleitos entiende pOl'
(1)

(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)
(8)
(9)
(10)
(11)
(12)
(13)
(14)
(15)

Fr. 91.
[ARIST],

de Mundo 5, 396 b 7. Fr. 10.
Sophist. 242 d.
Ref. IX, 9. Fr. 5l.
Id. IX, 10, Fr. 60.
Id. IX, 9. Fr. 54.
Id. IX, 10. Fr. 67.
Id. id. Fr. 62.
PLUT.
Cons. ad Apoll. 10 p. 106 e. Fr. 88.
PROKL.
in Ale. I p. 525, 21. Frs. 104 y 39.
JAMBL.
de anima. (STOB. Eel. II 1, 16). Fr. 70.
STOB. Flor. V, 6. Fr. 116.
PLAT.
Hipp. maior 289 b. Fr. 83.
STOB. Flor. I, 178. Fr. 112.

HIPPOL.

ld.,

id.

�naturaleza 10 sabemos por otro fragmento en que nuevamente define
la sabiduria: "En una sola cosa consiste la sabiduria: comprender a
la Mente (yv&lt;\&gt;fJ.YJv)
que sabe gobernar todo a traves de todo" (1).
La naturaleza es, pues, esa Mente que gobierna todo a traves de
todo. Obrar escuchando a la naturaleza es comprender a la Mente y
ajustar la conducta a ella. Esto esta confirmado por la combinacion
de otros fragmentos. "Si se quiere hablar con entendimiento, hay que
hacerse fuerte con el comun a todos, como un estado con su ley y
aun mas fuerte. Pues todas las leyes humanas se aliment an de una
divina, pues esta domina sola, tan lejos como qui ere y basta para
todas y aun sobra" (2). "Hablar con entendimiento" es 10 mismo que
"'decir la verdad", que a su vez es "escuchar a la naturaleza". Por otra
parte el "comun a todos" es el pensar (3), el pensar con sabiduria
con el cual comprendemos a la Mente.
No es dificil determinar ahora que entendia Herakleitos por "la
Mente". Ya al decirnos que ella "sabe gobernar todo a traves de todo"
esta aludiendo al principio de la oposicion en la unidad, puesto que
"todo" abarca cosas diferentes, y, entonces, esa frase se puede leer:
"sabe gobernar 10 diferente a traves de 10 diferente". Ademas, en e1
fragmento 114 -reproducido
antes- Herakleitos compara el hacerse
fuerte con la sabiduria al hacerse fuerte de un estado con su ley, e
inmeditatamente agrega que hay que hacerse aun mas fuerte (con el
comun a to dos, que 10 que se hace un estado con su ley) porque todas
las leyes humanas se aliment an de una divina. Esta razon que da no
tcndria sentido ni no suponemos que esta eIiptico e1 pensamiento de
que esa misma ley divina es el objeto con el que ha de hacerse fuerte
la sabiduria. Dicho directamente: hemos de hacernos mas fuertes con
1a sabiduria que 10 que se hace un estado con su ley, porque el prin.
cipio de la sabiduria es una ley divina que es tambien el principio
de las leyes del estado. EI objeto de la sabiduria puede llamarse, pues,
Naturaleza, Mente 0 Ley divina. Y que esta Ley divina no es otra
cosa que el principio de la oposicion en la unidad result a de que,
por un lado, ella es la fuente de todas las leyes humanas, esto es, "e1
padre", y, por otro, "domina sola, tan lejos como quiere y basta para
todo y aun sobra", esto es, "el rey". Y ya sabemos que el padre y
rey de todas las cosas es "la Guerra" (4). Y que se trata de un principio aplicable no sOloa1 mundo fisico, sino tambien al mundo humano
individual y social se confirm a al advertir que en el fragmento hay
una referencia concreta a 10 humano al decir que "1a guerra...
a
unos hace esclavos, a otros, libres". "Guerra" puede entenderse ahora
en su sentido literal. La doctrina de Herakleitos se presenta otra vez
aqui como muy alejada de todo el pensamiento anterior. Ante todo
ya no es posible hablar, como Hesiodo, de la paz como de un ideal:
"la guerra es comun (universal) ". Herak1eitos ha sido el primer teo(l)
DIOG. LAERT. IX, I. Fr. 41.
(2). STOB. Flor. I, 179. Fr. 114.
(3) Id., id. Fr. 113, Cf. fro 116.
(4) Supra fro 53.

�rico del belicismo. Puesto que la lucha es un aspecto del princlplO
universal, es evidente que para eI es un valor positivo, y en definitiva
el mas alto. Mas alto atin que el "pensar con sabiduria", aunque el
no 10 haya dicho. Pues la sabiduria es sOlo un valor de hombre, mientras que la guerra es la esencia de la Mente misma, de la ley divina,
de la Naturaleza. Por eso se complace en destacar que "Dioses y hombres honran a los caidos en la guerra" (1). A ella tambien se refiere
cuando afirma que "el destino de una muerte mayor recibe una recompensa mayor" (2).
Tampoco es posible concebir a la justicia como un ideal estatico,
ni menos como el ideal concreto de la igualdad, ya sea en el sentido
de Solon 0 en el de Pythagoras. Ahora "la justicia es la cliscordia" (3).
Aristoteles dice que Rerakleitos censuro a Romero por haber deseado
que la discordia desapareciera de entre los Dioses y los hombres (4).
Sin ella todo se empantanaria en la inmovilidad absoluta. Por ella
todo se forma y prospera. Por eso la individuacion no es una culpa
ni merece un castigo, como en Anaximandros, sino que es la consecucion
de la ley de justicia. Tambien para el hombre la lucha es el principio
creador. "Para los hombres no seria mejor si les fuera otorgado todo
10 que quieren" (5). Y puesto que la guerra hace a unos esclavos y a
otros libres, la justicia es esencialmente desigualdad. Y puesto que la
oposicion implica y engendra la desigualdad, nada es propiamente
injusto. "Para Dios todo es bello y bueno y justo, pero los hombres
han aceptado esto como injusto y aquello como justo" (6). Lo cierto
es que "no conocerian ni el nombre de la justicia si no existiera" eso
que tienen por injusto (7). Pero la desigualdad tampoco ha de entenderse en senti do permanente, para situaciones dadas. La ley universal del cambio y la oposicion implica la transitoriedad y la inversion
del predominio de ciertos individuos y clases. No puede verse, entonces,
inconsecuencia en el hecho de que Rerakleitos exprese por un lado
preferencias aristocraticas, y por otro, aliente al pueblo a defender
sus derechos. "Ley significa tambien seguir la voluntad de uno so10" (8). "Para mi, uno vale por diez mil si es el mejor" (9). "El
pueblo (OTWO&lt;;) debe luchar por su ley como por sus muros" (10). Solo
podia escribir conscientemente estos opuestos pensamientos quien creia
en la unidad de los contrarios.

(1)
(2)
('3)
(4)
(5)
(6)
(7)
(8)
(9)
(10)

CLEM. Strom. III, 16. fro 24.
Id. III, 50. fro 25.
Supra fro 80.
ARlST. Eth. eudem.
H, 1, 1235 a 20.
STOB. Flor. I, 176. fro 1l0.
PORPHYR.
Quest. Homer. ad. 6. 4. fro 102.
CLEM. Strom. III, 10, fro 23.
Id. V, 116. fro 33.
GALEN.
de dig". puIs. VIII, 773 k. fro 49.
DIOG. LAERT. IX, 2. fro 44.

�Con Theognis de Megara (544-40 a. C.) volvemos a encontrar la
Ie en la religion tradicional y su conexion con la moral, que profesaron
Hesiodo y Solon. Aunque tampoco es el un filosofo teorico sino un
auto l' de sentencias morales, nos interesan sus versos porque cxponen
un concepto de justicia de mas amplia extension que el que hasta
ahora conocemos, y una serie de valoraciones sobre situaciones sociales
y politicas que culminan con la exaltacion de la aristocracia no solo
como regimen de gobierno, sino como forma de vida y como portadora
d.e los mas altos valores.
Como SolOn, Theognis tiene un alto concepto de los dioses, de su
poder y de su providencia, que contrastan con la impotencia e ignoran cia de los hombres:
"Ninguno, Kyrno (1), es causa pOl' si, de su dauo 0 de su utilidad;
Sino que son los Dioses los que traen 10 uno y 10 otro.
Y ninguno de los hombres se fatiga sabiendo en el corazon
Si al final se tornara en bien 0 en mal 10 que ha hecho.
Pues, a menudo, quien creia hacer el mal hizo, en cambio, 10 util
E hizo el mal, cuando creia hacer 10 uti!.
Y jamas hubo ninguno al cualle aconteciera todo como el queria;
Pues, la ardua dificultad alcanza a 10 imposible.
Los hombres nos fingimos cosas vanas sin saber nada;
Y los Dioses hacen todo a su placer" (2) .
POl' eso aconseja al joven:
"Haz votos a los Dioses: los Dioses tiene el po del', y jamas sin
[los Dioses
Pero hay un momento en que la propia experiencia del poeta,
que ha visto triunfar a los malos y padecer a los buenos, 10 conduce
a dudar de la providencia divina y a expresar en tono de reproche:
"Oh carD Zeus, te admiro; porque reinas sobre todos
teniendo gran poder y gran honor,
Y conoces la intencion y el corazon de cada hombre
y tu valor es el supremo sobre todo, oh rey.
Pero como, entonces, tu razon tolera a los malos
como a los buenos en igual medida,
ya sea que se vuelva a prudencia 0 a insolencia la mente
del hombre que se abandona alas malas obras?" (4).
Pero es solo un efecto de momentanea indignacion al presenciar
el derrocamiento de los valores que el poeta amaba, en las transfor(I)
(2)
(3)
(4)

Kyrno es un joven amado por Theognis.
Versos 133-142. Cf. sobre los dioses y la riqueza
V. 171 y s.
V. 373-380.

v. 156·159.

�maciones politica de su patria. En general Theognis reconoce el canicter justiciero de los dioses y, en terminos parecidos a los de Solon,
afirma que las riquezas injustamente adquiridas no son de provecho,
pues al final Zeus envia el castigo que recae sobre el injusto 0 sobre
sus hijos (1). Este ultimo aspecto de la justicia divina no satisface al
poeta, que desearia que la responsabilidad fuel'a puramente individual
y que los dioses no hicieran pagar a los hijos pOl' las culpas de los
padres. Reconoce empero, que las cosas no suceden asi (2) .
La piedad de Theognis alterna, pues, con cierto disconformismo
sobre algunos aspectos de la teologia anterior que es preciso vinculaI'
con su exacerbado pesimismo sobre el valor de la vida. Ha observado que:
"A cada uno Ie aflige un
De nosotros mortales que
Y esta comprobacion 10
zonadora y desesperada que
ten cia humana:

mal, y ninguno es verdaderamente feliz
vemos el sol" (3).
ha conducido a la vision mas descorajamas se haya expresado sobre la exis-

"No haber nacido jamas es para los hombres sobre la
[tierra 10 mejor
Y no discernir la luz del sol:
Y una vez nacidos, enseguida traspasar las puertas del
[Hades
Y yacer bajo un gran cumulo de gleba" (4).
Pero este radical pesimismo no implica una actitud de rebelion
contra los dioses ni menos una aspiracion al suicidio. POl' el contrario,
Theognis aconseja la aceptacion resignada del lote que nos deparan
aquellos:
"Nadie es feliz en todo, caro Kyrno, pero el hombre sabio
soporta el mal sin mostrarlo:
EI tonto no sabe adaptar su alma ni al bien
Ni al mal. A nosotros mort ales Dios nos da
Dones de varia clase: y conviene tolerar esos dones
Y 10 que da, sea 10 que sea, soportarlo" (5).
Y en medio alas grandes diferencias de valor que hay que reo
conocer entre los hombres, es una especie de consuelo el pensar que
ninguno es perfecto:
"En cada obra uno vale mas que otro, y otro menos;
Pero ningun hombre es completo sabio en todo" (6).

(1)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)

V.
V.
V.
V.
V.
V.

197.208.
731·742.
167 y s. Cf. Solon fro 13 (HILLER).
425·28.
441·46.
901 y s.

�Como principio general orienta dol' de la conduct a reitera Theognis
el precepto de 10 sabios: 10 mejor es la mesura, 0, como dice en otro
pasaje, elegir "el camino del medio" (1).
Y en sus exhortaciones a la virtud ocupa la justicia un lugar
destacado:
"Ejercitate en la virtud, y ama todo 10 que es justo,
No sea que te venza la aspiracion al lucro deshonesto" (2).
Esio no es un puro azar sino la consecuencia de que para el
la justicia no solo es el mas alto valor sino la cifra y compendio de
todas las virtudes. Surge ahora pOl' primera vez el pensamiento
de que:
"En la justicia se encuentran juntas todas las virtu des,
y es bueno, Kyrno, aqueI que es justo" (3).
Sabemos que mas tarde Platon y Aristoteles han desarrollado esta
concepcion.
Asi, es tambien en gracia a la "santa justicia" que se debe el
respecto a los padres, la piedad con los dioses y el diezmo a los
sacerdotes (4).
Con la justicia ha de vincularse tambien el terror que Theognis
senti a ante la pobreza, cuyos efectos hubo de experimental' en carne
propia, cuando a raiz del triunfo popular, la nobleza de Megara -a
la cual pertenecia el poeta- fue despojada de sus bienes y obligada
al exilio:
"Estar muerto, Kyrno, es mucho mejor para el pobre
que vivir sumido en la pobreza" (5).
POl' un lado el pobre es objeto de grandes injusticias pOl' parte ..•.
de los demas: la pobreza, ya sea en los juicios 0 en las asambleas,
o don de qui era que sea, es siempre vencida, burlada y odiada (6).
POl' otro, el mismo pobre, pOl' su propia situacion, cavila malas artes
y concluye cometiendo injusticias:
" ... Ia indigencia que enseiia obras malas,
mentiras, engaiios, daiiosas discordias,
tambien al que no quisiera; y ya nada Ie parece feo ni malo
pues aquella 10 constriiie entre angustias" (7).
Sin duda es tambien a causa de ese terror a la pobreza, que este
aristocrata condena la guerra y prefiere la paz, que trae la abundancia (8). De todos modos, fiel alas norm as de su clase, sabe bien
que la riqueza tiene solo valor de medio y que pOl' encima de ella
esta el honor de caballero, que es en definitiva el mejor tesoro para
dejar a los hijos (9).
0) V. 220, 331 y 336.
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)
(8)
(9)

V.
V.
V.
V.
V.
V.
V.
V.

4,65 y s. Cf. 29 y s; 753 y s.
147 y s.
131 y s; 543 y ss.
182 y s.
267 y ss.
389·392.
885 y s.
409 y s.

�El triunfo de la burguesia en su patria y la nueva situaci6n creada
son objeto de severas criticas:
"Kyrno, el estado esta preiiado, y temo que pueda nacer
[un hombre
que tenga que corregir nuestra insolencia,
Pues los ciudadanos no han perdido aun el senti do ; pero
[los jefes
ya tienden a ruina y estan por caer" (I).
Su experiencia Ie ha enseiiado que:
"Es facil al estado que va bien hacerlo andar mal:
pero si va mal es dificil tornarlo al bien" (2).
El florecimiento 0 decadencia de un estado estan intimamente
vinculados a que en el gobiernen los buenos 0 los malos (en sentido
estrictamente moral) :
"A ningun estado, Kyrno, los buenos condujeron a la
[ruina,
Pero cuando acontece que los malos se exceden
Y corrompen a la gente, y hacen ganar los pleitos a los
injustos
Por motivo de lucro 0 de dominio,
Creeme, que el estado no por mucho tiempo estara sano,
aunque
Ahora repose en placido ocio,
Cuando los malvados como objetivo de su pensamiento
[tengan esto: la ganancia
Que se obtiene con gran daiio del pueblo.
De aqui nacen los tumultos, los estragos civiles y los
[tiranos;
Oh, que nunca mi estado se complazca en esto!" (3).
Si indagamos ahora quienes eran los buenos y los malos, obtendremos una respuesta que para Theognis es evidente: buenos son los
nobles, los plebeyos son malos, codiciosos, ignorantes, arrivistas. Esto
se halla supuesto en los versos siguientes:
"El estado es el mismo to davia, caro Kyrno, pero el
[pueblo es otro.
Aquellos que no sabian antes ni de reglas
Ni de leyes, y, por aiiadidura, usaban pieles de cabra,
Y como ciervos estaban paciendo,
Esos se tornaron ahora los bellos y buenos; y los va[lientes de antaiio
ahora son gente de poco! Quien puede tolerar esto?
Y se engaiian a podia, y luego se rien los unos de 108 otros,
Y no saben distinguir mas entre el bien y el mal" (4) .
(1)

V.39·42.

(2) V. 845 y s.
(3)

V. 43·52.

(4) V. 63·60.

�En consecuencia, frente a estos nuevos dominadores, aconseja
seguir una tactica prudente, de desconfianza y de cortesi a a la vez:
"De ninguno de estos ciudadanos, Kyrno, te hagas amigo
de corazon, nnnca, por ningun motivo.
Empero, se afable al hablar con to dos,
Pero con ninguno de ellos te mezcles
En serio. Oh, veras cuan miserable es el corazon humano
[y como
En sus obras no hay buena fe;
Sino que am an los fraudes y enganos y los intrincados
[rodeos,
Como suele hacer quien no tiene salvacion" (1).
No tan clara es, en caml:)io,la conducta que aconseja respecto del
tirano, pues, por un lado dice:
"No instigues al tirano por tu esperanza ansioso de lucro;
Mas si Ie juras fidelidad despues no 10 mates" (2),
Y por otro:
"Derrocar

de cualquier

modo al tirano explotador del
[pueblo
No provoca la cOlera de los dioses" (3).

Pero esto es un detalle. Lo que constituye el nucleo del ideario
politico de Theognis, es su fe en la nobleza y su vinculacion esencial
a los valores morales. No solo insiste en esta idea, sino que expresa
del modo mas claro que 10 noble es un conjunto de valores vitales que
se transmiten por la sangre y, por 10 tanto, que 10 bueno es la expresion de la buena raza, que no puede sustituirse por la acumulacion
de: la riqueza. La diferencia de bueno y malo es en definitiva una
diferencia de sangres:
"Buscamos, Kyrno, chivos, asnos y caballos de raza;
Y se escoge la sangre pura para ascender:
En cuanto a tomar esposa, no Ie importa al senor si es hez
de la hez, con tal que tenga dinero.
Ni la mujer desdena ser esposa de un hombre vulgar
rico; busca antes al rico que al bueno.
Rinden honor al dinero: el noble desposa a la verdulera
[y el plebeyo
A la dama: el oro mezclo todas las sangres.
No te asombres, pues, caro Kyrno, si decae la raza
nuestra, cuando se mezclan el bien y el mal" (4).

(1) V. 61 - 68.
(2) V. 823 y s.
(3) V. 1181 y s.
(4) V. 183 -192.

�Y como confirmacion tenemos el comentario de Stobeo, que al
citar estos versos agrega como explicacion que Theognis sostenia que
ni el hombre, ni ningun otro animal puede ser bueno, si no son buenos
los que 10 tienen que engendrar (1).
No es mas que una aplicacion de esta teoria el juicio lapidario
que formulo sobre la esclavitud:
"No hay cabeza de esclavo que haya nacido para levan[tarse erect a :
Siempre esta doblada y tiene el cuello torcido" (2) ;
y luego:
"De las cebollas no nacen rosas ni jacintos,
Ni de una esclava un hijo de alma libre" (3).

El ultimo intento de gran estilo para defender el predominio ya
por doquier perdido de la nobleza hereditaria 10 realizo Pindaros
(518/7 a.c.) el gran poeta tebano. Perteneciendo como Theognis a una
familia de abolengo, senti a y estimaba profundamente los valores de
m clase. Pero Pindaros no se resigno a lamentarse de la perdida del
poder estatal, ni intento tam poco una demostracion del derecho de la
nobleza a recuperarlo. Tenia una vision mas amplia y elevada de las
cosas. El terreno en donde el noble demuestra su incontestable superioridad es la lucha incruenta pero real de los juegos. Y Pindaros
encontro en el epinicio, la oda en honor de los vencedores, el medio
adecuado para exaltar aquellos valores y poner en evidencia como el
hombre de raza es realmente "el mejor" (aristos) aun cuando las luchas politicas 10 hayan desplazado de su lugar natural. Pero Pindaros
asimilo tambien ideas de origen popular, y manteniendose fiel a la
tradicion homerica de los dioses olimpicos y de los senores feudales,
rcctifico su concepcion inspirandose en la religion de los misterios
y en la critica de los filosofos. Asi pudo acuiiar una imagen idealizada
y resplandeciente del mundo aristocratico, imponiendolo a la admiracion incluso del nuevo nivel de cultura alcanzado por su epoca.
El concepto de 10 divino llega a expresarse ahora en la forma
panteista que Ie dio Xenophanes: Dios es "10 que es el Todo" (4).
Y cuando torna a la concepcion politeista, no puede admitir en los
dioses ninguna imperfeccion: es absurdo pensar que puedan sufrir
enfermedad, vejez, esfuerzo 0 congoja (5). Es una temeridad imputarles
crimenes: los dioses solo ejecutan bellas acciones (6). Destaca la om(1)
(2)
(3)
(4)

Floril. 88, 14.
V. 535 y s.
V. 537 y s.
Fr. Ad. 23 (Los fragmentos se citan primero
por la de SCHROEDER, con noa S y el numero

(5) Fr. Ad. 25. S. 143.
(6) OZ. I, 35.

por la edicion
correspondiente.

de PUECH
y a continnacion
Asi en este caso:) S. 140.

�nipotencia divina: "Dios puede de la noche negra hacer surgir el dia
inmaculado, y en las tinieblas como en obscura noche, ocultar el esplendor del sol" (1). "Solo Dios acaba toda cosa seglin su esperanza;
Dios, que alcanza al aguila en su vuelo, se adelanta al del£in en eJ
mar, encorva a los mortales orgullosos y hace pasar a otros la gloria
imperecedera" (2) .
Este alto concepto de 10 divino queda redondeado cuando Pindaros
seiiala la impotencia humana frente a el; pero, al mismo tiempo coloca al hombre en un elevado sitial al afirmar su intimo parentesco
con los dioses. "Una es la raza de los hombres, y otra, la raza de los
dioses. A la misma madre debemos la respiracion los unos y los otros;
pero estamos separados pOl' toda la distancia del poder que nos es
atribuido. La humanidad no es mas que nada, y el cielo de bronce,
residencia de los dioses, permanece inmutable. Sin embargo, nosotros
tenemos alguna relacion con los inmortales porIa
sublimidad del
espiritu y tambien pOl' nuestro ser fisico, aunque ignoremos que via
el destino ha trazado para nuestra carrera, dia y noche" (2).
La omnisciencia y la omnipotencia divinas se manifiestan tambien,
entonces, en su relacion con el hombre. No podemos ocultar nuestros
actos a los dioses, que todo 10 yen (4).
El hombre debe aspirar a la felicidad, que es el primero de los
bienes (5), y ella solo se obtiene con esfuerzo (6). Pero, en definitiva,
solo de Zeus depende el exito en todas las cosas (7). POI' eso no debe
aspirar a ser inmortal como el (8). Belerophon, que montado en Pegaso, quiso escalar el cielo, se desplomo en mitad de su ascension (9).
El alma aristocratica de Pindaros se nos revela claramente cuando
coloca a la buena fama, a la gloria, como el segundo de los bienes que
ha de conquistar el hombre, junto a la felicidad (10). Pero, ahora,
tamhien, hemos de ser sumisos. "No hay que luchar contra la divinidad, que ya eleva a estos; ya da a otros una gran gloria" (11). Es Dios
el que distribuye a los hombres la valentia y la inteligencia (12), la
fuerza, la elocuencia, y todas las otras cualidades (13). Las diferencias
humanas tienen, pues, un origen en la voluntad de los dioses y pOl' eso
es reprobable intentar sobrepasar el rango que a cada uno Ie ha sido
adjudicado (14).
En todo hombre existe la tendencia al mal, que se manifiesta
sobre todo como injusticia: "el espiritu de los mort ales esta demasiado
(1)
(2)
(3)

(4)
(5)
(6)
(7)
(8)
(9)
(0)

(II)
(2)

(13)
(4)

Fr. Ad. 19. S. 142; fro Ad. 24. S. 141.
Pit. II, 49 y 55.; Cf. Pit. IX, 46 y 55.
Nem. VI, 1·7.
OZ. I, 64; Pit. III, 28 y 55; Pit. IX, 45 y
Pit. I, 99.
Pit. XII, 28.
Pit. XII, 29 y 55; Nem. X, 29 y 5.
1st. V, 14 y 55; 01. V, 24.
1st. VII, 42 y 55.
Pit. I, 99.
Pit. II, 88 y 55.
01. IX, 28.
Pit. I, 41 y 5S.
Pit. II, 34.

5S.

�dispuesto a sacrificar la justicia a la ganancia adquirida pOl' el fraude"(l). Pero el cumplimiento 0 la violacion de la moral estan sometidos
ya en esta vida a sanciones proporcionadas. "Mientras avanzas porIa
via de la justicia te envuelve una prosperidad magnifica" (2). En
cambio, "los goces contrarios a la justicia esperan el fin mas amar·
go" (3). Ademas, existen penas y recompensas despues de la muerte;
los culpables son juzgados pOl' un juez pOl' sus crimenes y sufren una
pena bajo la tierra (4), y los buenos Hevan una existencia feliz exenta
de todo mal (5).
Pindaros, nos presenta como Hesiodo, a los valores de la comunidad en la forma de divinidades menores, que luchan contra la
Hybris: "Eunomia, con su hermana, sosten de los Estados, Dike, la
inquebrantable, y su otra herman a, Irene, dispensadoras de las riquezas, hijas preciosas de la sabia Themis. Estan prontas para rechazar a la insolencia, madre de la saciedad" (6). Themis es la "asistente de Zeus hospitalario" (7), la "sabia" (8), la "santa" (9), la
"buena consejera" (10).
POI' otra parte, aparece la tranquilidad (Hesychia)
como hija de
la justicia. "Tranquilidad benevola, hija de Dike, tu que haces crecer
los estados, tu que guardas las Haves soberanas de la guerra y de los
consejos. .. POl'que tu sabes siempre, con 10 mas justo oportuno,
mantener un comercio mutuo de relaciones pacificas" (II) . En conexion
con esto destaca los males de la guerra: "la guerra es dulce para
aqueHos que no la han vivido: pero si se la experimenta, uno tiembla
extranamente en su corazon, cuando se la ve acercarse...
Que los
ciudadanos hagan reinar la calma en el estado, y que busquen la
esplendorosa luz de Hesychia, que agranda el corazon de los hombres;
que arranquen de sus almas la discordia vengadora, creadora de pobreza, odiosa educadora de la juventud" (12).
Y es Apolo el que hace penetrar en los corazones el amor de la
concordia y el horror de la guerra civil (13).
En todo esto vemos una combinacion de la antigua teologia y
moral de los senores con las ideas mas perfectas y humanas de Hesiodo
y del orfismo. Pero hay algo en 10 cual Pindaros no transige y es en
el modo de distinguir a los hombres y de valorar alas clases sociales.
SegUn un fragmento que nos ha conservado Platon, "Nomos reina del
(1)
(2)

(3)
(4)
(5)
(6)
(7)
(8)
(9)

(10)
(11)

(12)
(13)

Pit. IV, 139 y ss.
Pit. V, 13 y ss.
1st. VII, 46 y ss.

Fr. Th. 1. S. 129·30.
Fr. Th. 2. S. 131; 01. II, 62 y ss. Pindaros admitia lambien la metempsicosis. Fr. Ad.
21. S. 133.
01. XIII, 6 y ss; Cf. 01. IX, 16.
01. VIII, 22.
01. XIII, 8.
Pit. XI, 9.
1st. VIII, 31; fro H, 1. S. 30.
Pit. VIII, Iss; Cr. 01. IV, 16.
Fr. Hyp. 3. S. 109·110.
Pit. V, 65 Y S8.

�universo, de los Irnmortales y mortales, justifica la fuerza que conduce
todo con su brazo poderoso" (1). Y el poema, que se ha perdido,
continuaba aludiendo al robo por Herakles de los bueyes de Geryon
como ilustracion del cumplimiento del Nomos. Asi, Kallikles interpreta el fragmento en el sentido de que la ley justifica el mejor derecho de los fuertes. Y no es posible alejarse mucho de esta interpretacion (2) porque, como en seguida veremos, otros pensamientos de
Pindaros concuerdan perfectamente con ella. El Nomos ha de ser
entendido como la antigua costumbre que legitima la supremacia de
los nobles. Y su asimilacion al concepto de rey, Ie da el canicter de
principio divino e irresistible ante el cual todos deben inclinarse. La
expresion "ley divina" se encuentra en otro fragmento (3).
La supremacia de los nobles reside en que la autentica virtud es
la que se hereda y no la que se aprende por el esfuerzo individual.
Pindaros rechaza totalmente la teoria de Xenophanes de la superioridad del saber sobre la fuerza. Sin duda que eI no plantea asi la
antitesis. La oposicion no es ahora entre la fuerza y el saber, sino
entre la virtud innata y la adquirida, pero es claro que detras de
ella se oculta la oposicion entre la habilidad de los nobles y la de
los burgueses. "Por el heroismo hereditario un hombre es grandemente poderoso. AqueI que no sabe mas que 10 que ha aprendido
permanece en la oscuridad, zarandeado por un viento inconstante;
jamas .avanza con pie seguro, y su alma desigual intenta la glorill
por todos los medios" (4). "Los hombres tienen sus diversas artes;
pero hay que andar sobre el camino recto, empleando las cualidades
naturales" (5). "El hombre habil es aquel que recibio de la naturaleza su gran saber; los que no saben sino por haber aprendido, semejantes a cuervos, en su inagotable habladuria, que graznen en
vano, contra el aye divina de Zeus!" (6)."
ada vale como los dones
naturales: empero,. a menudo, los hombres pretenden conquistar la
gloria por las cualidades que han adquirido. Pero los esfuerzos que
la divinidad no recompensa, mas vale, sin duda, callarlos; porque hay
caminos que conducen mas lejos que otros, y nosotros no tenemos
exito todos en los mismos estudios" (7).
El principio de la virtud hereditaria da ahora pIeno sentido al
precepto de honrar a los padres, que Pindaros coloca junto al de
honrar a los dioses (8). El precepto se dirige especialmente a los
nobles. El hijo del pueblo no tiene razon para honrar, pero si el
noble, puesto que sus virtu des son tales por haber sido el patrimonio
de sus antepasados.
(1) Gorg. 484 b. Fr. Ad. 49. S. 169.
(2)

Socrates, no solo no protesta contra ella sino que la acepta:
tn y segnn Pindaros,
la Justicia",
etc., 488 b.
Fr. Od. 1. S. 1.
Nem. III, 40 y ss.
Nem. I, 25 y ss.
01. II, 94 y ss.
(7) OL. IX, 100 y ss.
(8) Pit. VI, 20 y ss.
(3)
(4)
(5)
(6)

"dime

en que consisle

segun

�Esta es tambien la clave para interpretar el senti do general de
los epinikia. Es claro que si la virtud que vale es la innata y la virtud
innata es la heredada, el elogio del triunfador es inseparable del elogio
de sus antepasados. Mas bien las hazanas de estos han de constituir
el tema fundamental, puesto que solo en gracia a ellas se explica la
victoria del epigono.
Otra cosa surge tambien de aquel principio. Si el valor de la
nobleza finca en sus virtu des innatas, estas constituyen un patrimonio
permanente de sus portadores, y aquel valor se hace independiente
de las contingencias politicas, de que el orden aristocratico del estado
haya sido invertido y dispersados sus miembros. Adondequiera que
vaya, el noble sera siempre el mejor, porque su excelencia no radica
en los bienes exteriores de la riqueza 0 el poder sino en la virtud
que yace en el centro de su persona. Asi hay que interpretarlo cuando
dice que "un hombre de palabra franca se hace valer en todo pais,
cerca de los tiranos, donde /!:obierna la muchedumbre impetuosa, y
en los estados que regentean los sabios" (1).
Tampoco ha de verse una contradiccion con su ethos aristocratico en aquel pasaje en que exclama: "cuando observo que en el
estado los ciudadanos de condicion mediocre gozan de la felicidad
mas durable, me disgusta el destino de los tiranos y no aspiro mas
que alas virtudes comunes" (2). Para nada se pone aqui en tela de
juicio el valor de la aristocracia, que no puede ser de ninglln modo
asimilada al gobierno tiranico. Esto no solo result a evidente del pensamiento citado anteriormente, en que se distinguen las tres formas
de gobierno (tirano - muchedumbre - sabios) sino tambien de nuestro
conocimiento de la historia de las polis. Es sabido que los tiranos
se erigieron generalmente con el apoyo del pueblo y en detrimento
de la aristocracia. Pindaros ahi solo compara la situacion del tirano
con la del pueblo que contribuyo a instaurarlo, y se complace en
decirle al gobernante que prefiere la mediania del vulgo. En esto veo
solo un medio artero de humillar al tirano y no la intencion de exaltar
a los democratas.
POl' 10 demas, Pindaros no fue indiferente a los problemas actuales
de la politica. Como Theognis, vio que "es facil destruir un estado;
pero -restahlecerlo es dificil si los dioses no ayudan" (3). Y cuando
10 considero oportuno dio buenos consejos a los poderosos. El principe
"debe saber tratar con honor al pueblo y formarlo en la concordia
pacifica" (4). "Dirige al pueblo con el timon de la justicia" (5). El
poeta que cantaba a los vencedores de los juegos, no queria darles
la inmortalidad si no iba acompanada de una conciencia permanente
de los valores morales.

(I) Pit. II, 86 y ss.
(2) Pit. XI, 52 y ss.
(3) Pit. IV, 273 y ss.
(4) Pit. I, 69 y ss.
(5) Pit. I, 86 y ss. Cf. Pit. V, 13 y ss.

�Como Pindaros, su contemporaneo algo mas viejo, Aischylos (525
a. C.) pertenecia a una familia de eupatridas. Pero el conjunto de
su obra no acusa ninguna preocupacion por el problema del valor y
situacion de la nobleza que tanto tema habia ofrecido a aquel. Aischylos esta domina do por el pensamiento de la justicia retributiva,
estrechamente unida a s11.concepto de la divinidad. Habia nacido en
Eleusis, la villa de los misterios, y aunque parece que no era iniciado,
es 10 cierto que su obra revela una profunda religiosidad que supera
en mucho alas creencias corrientes sobre los dioses homericos. En
medio del politeismo subsistente, encontramos ahora una tendencia a
la unidad. Los dioses no actuan independientemente unos de otros.
Los oraculos de Apollo expresan la voluntad de Zeus (1). Este mismo
es concebido, al igual que Pindaros, como el todo: "Zeus es el eter,
Zeus, la tierra, Zeus, el cielo, Zeus es el todo, y todo 10 que existe
mas alIa de esto" (2). Todo es obra de los dioses, y todo 10 hacen sin
esfuerzo. Zeus es el que todo 10 quiere y todo 10 ejecuta hasta el fin.
Sin Zeus nada se cumple entre los hombres (3). Y el pensamiento
divino se realiza siempre por vias que nadie puede penetrar (4). El
orden establecido por Zeus no puede ser viola do por ningun mortal (5).
Aischylos no ha pintado la vida humana con colores tan obscuros
como Theognis, pero en eI persiste cierta tendencia pesimista: la ley
de la prudencia es el sufrimiento; el hombre solo comprende el sentido
de las cosas cuando ha sufrido (6). Y "la desgracia no distingue, y
en su carrera err ante, se posa hoy sobre uno y manana sobre otro" (7).
Admitia la idea orfica de la inmortalidad del alma y las sanciones
de ultratumba. En el Hades hay otro Zeus que juzga a los muertos
segun sus culpas (8).

La norma general de la conducta humana es, como en to dos, la
mesura (9). Asi, ningun hombre debe tener pensamientos por encima
de su condicion mortal. La insolencia conduce al error y el error produce lagrimas (10) .
Aischylos nos ofrece por primera vez un panorama completo de
las virtu des clasicas griegas al hacer el elogio del adivino Oicleida:

(1)
(2)
(3)
(4)

(5)
(6)

(7)
(8)
(9)
(10)

Eumeu. 19.
Fr. 70. NAUCK.
Agam. 1485 y 55. Suppl. 95 y
Suppl. 92 y 55. 598 y 5.
Promet. 551 y 55.
Agam. 177. Eumell. 519 y 55.
Promet. 275 y 55.
Suppl. 230 y 55.
Eumeu. 525 y 55.
Pers. 819 y 55.

55.

�"hombre sabio, justo, valiente y piadoso" (1). Platon sustituira la
piedad porIa templanza.
La justicia sigue ocupando el lugar mas alto, tal como se 10 adju.
dicara Hesiodo. La suprema ley de la conduct a es venerar a la Justicia (2), que es una diosa (3). Ella aparece indisolublemente vinculada
al dios supremo: "EI reino de Zeus es el de la justicia" (4). Esta es
una idea central en el pensamiento de Aischylos. Se trata siempre de
[a justicia retributiva, la que castiga y premia. Ella combate junto al
que la defiende (5) y honra a los puros e inocentes (6). Se destaca
espccialmente que "el respeto a los padres es la tercera ley inscripta
en el libro de la Justicia" (7). Pero nadie puede salvar al que viola
sus dictados (8). Es una ley de Zeus que cl culpable debe ser castigado (9). Los que desprecian a los dioses un cierto dia reciben su
merecido (10). La Justicia castiga a unos enseguida, a otros mas tarde,
y cuando mas tarde llega, mas cruel es (ll).
Su medida es en general el talion. La justicia exige "que toda
palabra de odio se pague con palabra de odio" y el homicidio con
el homicidio (12). Este es sin duda el crimen mas grave. La sangre
reclama sangre (13). El agua de todos los rios no basta para purificar
las manos del asesino (14). Pero a esto se aiiade la idea de que las
generaciones posteriores han de pagar pOl' las anteriores. Las Erinys,
encargadas de atormentar a los delincuentes y en especial a los parricidas, castigan en los hijos los crimenes de los padres (15). Asi, la
destruccion de los Priamidas, de los Atridas, etc. todo es obra de la
J usticia hi j a de Zeus (16).
Todo esto supone que el derecho es de origen divino. Son las
leyes escritas en el libro de la Justicia, no en el de ninglin estado
terreno. Y es un derecho implacable y terrible, que castiga en los hijos
10s crimenes de los padres, crimenes que fueron quiza cometidos para
ejecutar ordenes de los dioses, como el sacrificio de Ifigenia y la
muerte de Clitemnestra.
Pero en las Eumenides presenciamos un hecho extraiio. Pallas
Athena instituye el tribunal del Areopago para la ciudad de Atenas,
con la funcion de juzgar los homicidios. Alli Orestes es absuelto de
su delito, gracias al voto de la diosa. POl' consiguiente el del'echo, de
origen divino, no es inmutable. Y este cambio de las leyes ocurre en
0)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)
(8)
(9)
(0)

(ll)
(2)
(3)
(4)

05)
(6)

Sept. 610.
Eumen. 538 y 55.
Agam. 381 y 85.
Suppl. 435 y 55.
Suppl. 342.
Agam. 774 y 85.
Suppl. 708 y 8.
Agam. 381 y 55.
Agam. 1563 y 55. Choeph.
Suppl.
/32 y s.
Choeph. 61 y 88.
Choeph. 309 y 55.
Choeph. 400 y 55.
Choeph. 72 y 55.
Eumen. 930 y 55.
Choeph. 935 y 55.

382 y

55.

�el sentido de la dulcificacion. Es un termino medio entre la anarquia
y el despotismo (I). Zeus, el terrible justiciero, se ha vuelto misericordioso. EI crimen de Orestes tenia una justificacion: habia sido
ordenado por un dios. Pero en Aischylos esta razon no es elevada a
principio general. Por que ha sido perdonado Orestes, y no Agamenon,
que tambien mato por orden divina? Por que justamente ha sido
absuelto el parricida y no el filicida ni la uxoricida?
Este problema se toca hasta el fondo en el Prometeo. Aqui vacila
el terreno pisado hasta ahora, pues se discute abiertamente el caracter
justiciero de Zeus. Este drama entre dioses es desde el principio hasta
el fin la negacion de la tesis de que "el reino de Zeus es el reino de
la justicia". El titan Prometeo es castigado por haber dado el fuego
de 10s dioses a los hombres. Con esto ha "viola do el derecho" (2).
EI hombre tiene que preguntarse, forzosamente, como puede ser
justo el dios que queria destruir a la humanidad y que castiga al que
se 10 ha impedido y Ie ha dado a aquella un principio de progreso.
EI derecho divino no es otra cosa que la voluntad arbitraria de un
dictador. Y efectivamente, Zeus es presentado como "el joven tirano"
que escalo cl poder supremo hace poco, despues de haber expulsado
a su padre Cronos (3). "Nuevos senores asen la barra en el Olimpo:
en nombre de leyes nuevas, Zeus ejerce un poder sin norm as y destruye hoy los colosos de antano" (4). "Un nuevo senor es siempre
duro" (5). Zeus es ese "duro monarca, cuyo poder no tiene que rendir
cuentas" (6) y hace el derecho a su discrecion (7), es decir, "erige
a sus caprichos en leyes" (8) .
Y todavia este tirano esta adornado con el defecto peculiar de todo
autentico arrivista: es ingrato con el propio amigo que 10 ayudo a
triunfar de Cronos. Prometeo observa ironicamente: "sin duda, es
un mal inherente al poder supremo la desconfianza respecto a los
amigos" (9).
Es indudable que la tragedia ofrece en todo esto una trans posicion
al plano divino de situaciones y reacciones de la humana politica. Y
ello no en relacion a un caso historico concreto, sino en su plena
significacion universal. Se ha observado que Hephaistos, Kratos y
Hermes representan tres tipos distintos de servidores de un dictador.
"Hephaistos vacila entre la obediencia que debe a su senor, y la simpatia llacia su antiguo amigo, ahora frondeur contra el regimen de
Zeus. Kratos parece un ser subalterno, aterrorizado por el tirano, un
criado sin propio albedrio, un verdugo sin compasion. Hermes, en
cambio, es el funcionario ideal. No es ciego, vil y primitivo como
Kratos, sino sensato, prudente, lOgico. Pero al contrario de la inde(l)
(2)
(3)

Eumen. 696 y
Promet. 30.
ld. 943.
(4) Id. 147 y 55.

mId.

55.

35.

(6)

Id. 324 y s.
(7) Id. 187 y s.
(8) Id. 404.
(9) Promet. 224 y

SS.

�CISIOn de Hephaistos, Hermes Ie presta a Zeus tan incondicional
obediencia como Kratos" (1).
Pero esto no debe desfigurar el senti do directo del drama respecto
del problema de la justicia divina. Si la transposicion ha sido posible
es porque e1 problema es comlin a dioses y hombres. No se trata de
una analogia de la justicia entre dioses con la justicia entre hombres,
sino que en el problema de la justicia de Zeus esta implicado tambien
el hombre. La causa de Prometeo es la causa de la humanidad. Ai~,chylos ignora aun el punto de vista relativista. El problema de los
valores es planteado pOl' el en su universal radicalidad. Lo sorprendente, y que desentona con las otras tragedias, es que aqui Zeus es
presentado como el injusto. Y el drama termina con el triunfo de este
injusto. Y este injusto es el dios supremo. POl' esto se ha llegado a
dudar de si era esta una obra del mismo autor de la Orestiada y no
mas bien de un autor posterior ya influido poria critica de los sofistas.
Pero no debemos olvidar que Prometeo encadenado era solo la primera pieza de una trilogia vinculada. A ella seguia otra titulada la
liberacion de Prometeo. POl' las referencias que de ellas tenemos, sahemos que en ella figuraba Gaia, madre del titan, que Ie habia revelado
el secreto del cual dependia el destino de Zeus. Gilbert Murray supone
que Gaia pedia a Prometeo la autorizacion para descubrirselo a Zeus.
El secreto era que el hijo de este y de Thetis destronaria a su padre.
Al saber el secreto Zeus renuncia a desposar a Thetis y asi se salva.
En compensacion libertaba a Prometeo (2). Si esta hipotesis es exacta,
resulta que la liberacion de Prometeo no se debe a una imposicion
de este, valido de su secreto, sino a la generosidad de Zeus. Tendriamos
entonces una evolucion de Zeus semejante a la de la Orestiada. Zeus
ha cambia do la justicia: la ha hecho mas equitativa, mas benigna.
Pero, en el fondo, el pensamiento de Aischylos no ha cambiado, pues
la idea comun a esta evolucion de la justicia es que ella no tiene un
contenido esencial, inmutable, sino que depende de la voluntad del
Dios. Es "irracional". Aischylos fue un voluntarista avant la lettre.

La concepcion de Sophokles (497·94) sobre Dios y sobre el hombre
no contiene nada que ya no conozcamos. Zeus y los demas dioses son
omnisapientes; conocen incluso los pensamient05 (3). Zeus es poderoso,
10 ve y 10 dirige todo (4). Son 105 dioses los que conducen todos los
sucesos y envian a los hombres no solo sus bienes sino tambien sus
males y sufrimientos (5). El poder de Moira es terrible, y nada puede
contra eI (6). El hombre no puede luchar contra el poder de Zeus (7).
(l)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)

W. Prometeo
ellcudelludo.
En
MURRAY G. Esquilo,
ed. E5pa5a.Calpe.
Elect. 657 y 55.
1d. 174 y ss.
Aj. 1036 y 55. Truc". 1278.
Ant. 951 y 55.
Ant. 604 y 55.
MHZ

Cruz y Ruyu. N.o
1943, p. U5.

36, p. 77.

�EI hombre es una sombra vana, un fantasma (1); su cxistencia es una
nada, todos son desgraciados (2). No se ·puede proclamar feliz a nadie,
antes de que haya llegado al termino de su vida sin sufrir ningun
mal (3). La mejor suerte es no haber nacido, y la que mas se Ie acerca
es morir en seguida de haber venido al mundo (4). Es una ley eterna
que en la vida del hombre no hay prosperidad excesiva sin que se
mezcle el dolor (5). Por eso el hombre no debe querer ser igual a
los dioses (6), que castigan la insolencia (7). Cuando esta ha llegado
a todos los excesos e imprudencias y alcanzado la cumhre, se precipita
al abismo de males, de donde no sale mas (8).
Hemos encontrado ya estos pensamientos -que Sophokles a veces
reproduce casi literalmenteen las paginas anteriores.

Pero Sophokles tiene una especial significacion para la filosofia
del derecho y del estado, y es el habernos dejado la primera afirmacion clara de una ley natural de la conducta, distinta de las leyes
positivas humanas, y con ello, haber dado el primer impulso a la
. teoria del derecho natural que ira creciendo y afirmandose paulatinamente hasta convertirse en la doctrina dominante sobre las relaciones sociales y politic as. Ciertamente que desde Hesiodo y SolOn se
destaca a la J usticia divinia que premia y castiga; pero las leyes
divinas de que habla Sophokles no son solo distrihuidoras de san·
ciones sino director as de la conducta, orientadoras de las acciones,
sobre las cuales recien mas tarde es que han de recaer aquellas. Sin
duda que -para no mencionar mas que los antecedentes inmediatosAischylos y Pindaros habian afirmado leyes divinas sobre el fondo de
la conducta, y Herakleitos habia dicho que hay una ley divina que
aliment a a todas las leyes humanas. Pero 10 que distingue a Sophokles de los primeros es que sostiene un dualismo de las leyes, que en
aquellos apenas cabe discernir, y 10 que 10 distingue del segundo es
que concibe ese dualismo como una oposicion irreductible, que Herakleitos superaba con su teoria de la unidad de los contrarios.
Es bien conocido el pasaje de la Antigona que expone esa doctrina.
Increpada por Creon de haber transgredido leyes por el dictadas,
Antigona responde: "Si, porque no es Zeus que ha promulgado para
mi esta prohibicion, ni Dike, que habita con los dioses subterraneos,
ha dictado tales leyes a los hombres; ni crei yo que tus decretos
tuvieran tanta fuerza para dar a un mortal el poder de quebrantar
las leyes divinas que jamas han sido escritas y que son inmutables.
(I)

Aj.

(2)

Oedip. rex. 1186 y ss.

(3)

Id.

(4)
(5)

Oedip. in Co!' 1224 y ss.
Ant. 611 y ss. Oedip. Col. 1211 y ss.

(6)
(7)

Aj. 127 Y ss.
Id. 758 y ss. Ant. 127 y ss.
Oedip. rex. 873 y ss.

(8)

125.
1528 y ss. Trach.

1 y ss.

�Pues no son ni de hoy ni de ayer, sino que son eternas y nadie sabe
a que pasado remontan" (1).
EI caracter divino de ciertas leyes y su diferencia con las humanas
fue reiterado en el Oedipo rey: "han sido dictadas leyes sublimes, engendradas en el Ether celeste: solo el Olimpo es su padre; la naturaleza
mortal de los hombres no las produjo" (2). La oposicion entre el
Ether celeste y la mortalidad humana seiiala aqui la diferencia de
jerarquia de ambas leyes. Pero en la Antigona se destaca, ademas, que
las leyes divinas tienen de por si vigencia y no son un mero ideal
para la rectificacion de las humanas. Mas aun: su eficacia es mayor
que la de estas "que no tienen tanta fuerza para dar a un mortal el
poder de quebrantar" aquellas. La indicacion de que "jamas han sido
escritas" esta puesta precisamente en conexion con su mayor eficacia.
Es la ley humana la que por su fragilidad requiere la escritura. lDonde
reside, entonces, la divina ley no escrita? Sin duda, en la conciencia,
puesto que "el olvido no las dejara dormir nunca" (3). Con esto se
habia encontrado una instancia superior en donde basar toda resistencia alas leyes estatales injustas. La desobediencia es obediencia a
leyes superiores, que manifiestan su superioridad en que son inmutables: "no son de hoy ni de ayer; sino que son eternas y nadie sabe
a que pasado remontan". La fijeza de su contenido garantiza su rectitud, su independencia, de toda voluntad arbitraria, motivada siempre
por circunstancias momentaneas. Si pudimos decir que Aischylos era
un voluntarista, cabe designar a Sophokles como intelectualista.
En concreto, el conflicto gira en torno al cadaver de Polinikes,
que Creon ha prohibido enterrar como fratricida, y que, a pesar de
clIo, ha sido sepultado por su hermana. Pero detras se alza un conflicto de principios. Antigona ha cumplido un tradicional precepto del
derecho de familia: ante la muertc no hay diferencias; cada cual ha
de enterrar a sus muertos. "Hades quiere para todos leyes iguales" (4) .
EI amor ha de superar aqui todas las diferencias morales (5). Creon
entiende que "el bueno no debe tener igual premio que el malo''',
que un enemigo no puedc ser amado ni aun despues de la muerte (6)
Y golpeando en 10 mas hondo el sentimiento familiar, llega a afirmar
que "es trabajo inutil venerar a los muertos" (7). Pero solo entendemos el verdadero alcance del conflicto cuando oimos a Creon esgri.
mir como argumento positivo y decisivo la seguridad del estado. La
seguridad es el valor supremo: ante su apremio cs il1diferente que
caigan en pedazos los principios de la tradicion religioso-moral. "A
quien el estado coloco a su cabeza, hay que obedecer en las cosas
pequeiias, en las justas y en las que no 10 son" (8). La actitud del
politico pretende justificarse invocando el bien de la comunidad:
(1)
(2)
(3)
(4)
(5)
(6)
(7)

Antig. 450 y ss.
Oedip.
rex. 863 y ss.
Oedip.
rex. 863 y ss.
Antig. 519.
ld. 523.
ld. 520 y ss.
ld. 780.
(8) ld. 666 y ss.

�· .. "No hay mayor mal que la anarquia: ella destruye los estados,
trastorna las familias, pone en derrota alas lanzas aliadas. Al contrario,
10 que salva alas mas as, cuando son bien dirigidas, es la obediencia
libre. Asi, hay que defender el orden (.;w'!J.O\)!J.&lt;VOl&gt; -) Y no dejarse nunc a
dominar pOl' una mujer" (1). Aqui aparece claramente delineada la
seguridad como valor de la comunidad, y la inseguridad como el valor
negativo inferior. Pero luego Creon revel a el fondo de su pensamiento
al declarar que la comunidad no es la que ha de dictar 10 que el
debe disponer, pues "el estado es del que manda" (2). Entonces 10
que se hace valer ya no es la seguridad de la comunidad sino la
seguridad de los gobernantes. Suplantando asi la region objetiva del
valor, se pone de manifiesto el punto de vista de la autocracia y con
el, su sinrazon. Lo vemos claramente cuando Creon confiesa su ceguera
para los otros valores: manteniendo el respeto a su autoridad, no cree
violar la justicia (3).

Aristoteles (4) al afirmar la existencia de la ley natural (o justicia
natural), menciona, como corroboracion de su tesis, junto al famoso
pasaje de la Antigona antes citado, estos versos de Empedokles (nacido
hacia 490) :
"Pero la ley valida para todos se extiende a traves
del eter que rein a a 10 lejos y a traves del brillo infinito" ... (5).
Parece que Empedokles sostenia tambien que una misma accion
no puede ser justa para unos e injusta para otros, cabalmente en
virtud de la validez universal de esa ley. Pero en su contenido era
mucho mas amplia que aquella de que hablaba Sophokles. Prohibia
matar a cualquier ser vivo. POl' esto pudo decir Ciceron (6) que
Empedokles (y Pythagoras) atribuia derechos iguales a todos los
animales, y amenazaba con terribles sanciones a los que atentaban
contra ellos. Tal prohibicion esta ligada, como era de esperarlo, a la
doctrina orfico-pitagorica de la transmigracion. EI daimon que ha
cometido una faha es condenado a vagal' durante 30.000 "epocas" lejos
de los bienaventurados, ingresando en el cuerpo de los seres mas diferentes (7). De ahi la prohibicion de sacrificios cruentos y de comer
carne. EI cuerpo del animal es residencia de un ser divino que sufre
una expiacion (8) ... La ley universal de E. tiene, pues, un amplisimo
(1) Antig. 672 y ss.
(2) Id. 734 y ss. 738.
(3) Id. 74HI.
(4) Rltet. A 13.1373 b.
(5) DIELS. Fe. 135.
(6) de Rep. III, 11, 19. PLUTARCO, de esu c. II, 997, se referia a 10 mismo diciendo
E. y Pyth. nos ensenaban a ejercer la justicia incluso con seres de otra especie.
(7) D. fro 115.
(8) D. fro 136 y 137.

que

�alcance: abarca a dioses, hombres y animales en una gJ.·anconfrater·
nidad. Pero, por eso mismo, tiene poco caracter juridico en el moderno
senti do de la palabra.
Los garibaldinos celebran a E. como democrata. Y con razon.
Pues reformo la constitucion de Acragas, disolviendo la oligarquia
de los Mil, y sustituyendola primero por un gobierno mixto, compuesto de los ricos, y "los entendidos en los asuntos del pueblo" (1).
Luego, seglin Neanthes Kyzikenos, despues de la muerte del gobernante Meton, hubo intentos de tirania, y entonces E. establecio la
democracia (2). Pero no sabemos si trato filosOficamente estos problemas, ni si los vinculaba de algun modo a la ley universal que afirmaba
en los Katharmoi.

(l)

DIOG.

(2)

ap.

LAERT.

DIOG.

VIII, 66.
VIII, 72.

LAERT.

�</text>
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                <text>El presente estudio no es una monografía sino un fragmento de una obra de conjunto que abarca la filosofía del derecho y del estado en la antigüedad greco-latina, y en sus últimas intenciones quiere llegar a ser una historia completa de esta disciplina. No sé cuando podre dar cima a mi labor, pero como Las partes ya redactadas son el resultado de una rigurosa y exhaustiva búsqueda hecha sobre las fuentes mismas, las doy a publicidad pensando que quizá puedan colmar una laguna de la literatura contemporánea, especialmente de la de habla española.</text>
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                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1947, Año I, Nº 1 : p. 229-273</text>
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                    <text>LARRANAGA
PRECURSOR DE LOS ESTUDIOS SUPERIORES
Y DESINTERESADOS
EN EL URUGUAY

Por expresa resolucion del Consejo Directivo de la Facultad,
-adoptada
en el acto recordatorio del CLXXV aniversario del natalicio de Larrafiaga; acto realizado, en el transcurso de la sesion celebrada el II de diciembre ppdo., con canicter intimo, y por 10 tanto,
indudablemente, mas expresivo,- se dispuso publicar en el primer
mimero de la Revista un articulo evocando la ilustre personalidad de
don Damaso Antonio Larrafiaga.
El Consejero profesor Clemente Estable me encomendo la preparacion del articulo de referencia, -am able actitud que obliga mi
profundo reconocimiento, ya que constituye para mi una distincion
tan honrosa como inmerecida, - y antes de entrar de lleno en nuestro
cometido, debemos expresar que fue, realmente, despues de haberlo
aceptado, que nos' apercibimos 10 dificultoso que verdaderamente nos
result a escribir sobre Larrafiaga para la Revista de esta novel Facultad
contando con un breve plazo de tiempo y maxime cuando anteriormente ya nos hemos ocupado de tan atrayente como vigorosa figura
nacional, puesto que dada la alta jerarquia de esta Revista, entendemos imprescindible que debe procederse con originalidad en la
profundizacion y profundizacion en la originalidad, tal cual siempre
10 preconiza el propio Estable. Pero... dejando constancia expresa
de las circunstancias sefialadas, ponemos manos a la tarea.
Indiscutiblemente, a nuestro juicio, el homenaje que en esa forma
ha querido tributar nuestra Facultad de Humanidades y Ciencias a la
memoria del glorioso procer, es de bien precisa justicia por tratarse,
expresamente, no solo de un sabio puro y legitimo de nuestra tierra
que se caracterizo singularmente por su profundo y original talento,
por su infatigable laboriosidad y por su intenso amor a los estudios
desinteresados, sino tambien de uno de esos hombres superiores de
multiple y feeunda aeeion que, en forma admirable y digna del mayor
reconoeimiento, han eontribuido de manera prineipalisima a eonstituir
la patria eomo entidad moral y espiritual, eooperando con efeetiva

�amplitud a formal' y cimentar el contenido etico de nuestra nacionalidad.
A pesar de las arduas tareas y preocupaciones que, indudablemente, Ie exigieron el cumplimiento de los diversos y honrosos cargos
que desempefio con ejemplar dignidad en el transcurso de su brillante
carrera eclesiastica: Teniente Cura de la Matriz, Capellan de las Milicias de Montevideo y del Ejercito de la Reconquista, y Vicario Apostolico del Estado, -cuyas funciones, sin duda alguna, las ejercio como
"franco y liberal discipulo de aquel Jesus que predicaba su doctrina
en las calles y plazas, en los terrados y elevadas colin as a presencia
·de los pueblos; un discipulo de aquel Evangelio, que no quiere siervos, sino libres, y que no pide una obediencia ciega, sino un obsequio
racional; un discipulo de aquella Religion de amor y no de temor",
tal cual el mismo se tildo al pronunciar su profundo discurso en el
solemne acto de la inauguracion de la Biblioteca de Montevideo, Larrafiaga supo, dada la gran inquietud de su espiritu y su inmenso y
nunca desmentido amor a la patria, encontrar tiempo para dedicarlo
con gran provecho a otras multiples actividades de diversa indole y
en las cuales tambien se destaco en forma admirable, dejando obra
de alta jerarquia.
Como no podia menos de suceder, su potente inclinacion hacia
los estudios desinteresados 10 llevo tambien a preocuparse intensamente en la loable y compleja accion de acrecentar la cultura de
nuestro pueblo, y bien podemos afirmar que la supo enfocar en forma
acertada y con amplia vision de futuro, demostrando poseer conceptos
bien definidos acerca de los problemas de la ensefianza en sus diversas
etapas; no otra cosa, cuando menos, evidencian sus proyectos de gran
envergadura presentados al Senado, -de cuyo cuerpo formo parte en
el primer periodo parlamentario, 1830-1835- sobre el plan de estudios superiores, eclesiasticos, de medicina, de derecho, la Academia
Militar y Naval, la fundacion de la Universidad, etc.
Pero ya muchos afios antes de ese entonces, se venia ocupando de
los problemas de la educacion, acerca de la cual lie go a decir: "Tan
fiero como es el hombre segun la Naturaleza, otro tanto mas bello y
amable 10 hace la educacion...
Asi como el arado desmontando un
terreno esteril e ingrato 10 cubre bien pronto de deliciosas flores y
optimos frutos que embelesan con su vista y enriquecen a su amo, no de
otro modo hace la educacion al hombre la gloria de su pueblo y el consuelo de sus semejantes. Nada importa tener hijos si es para dejarl09
perder, quiero decir, que porIa educacion que trata Vuestra Excelencia de dar a nuestros jovenes, deberan estos mucho mas a Vuestra
Excelencia que a sus padres naturales. Mas estimo, decia un sabio a]
que me dio el vivir bien, que al que me dio de vivir solamente".
Asi, pOl' una parte, ya en 1815 "viendo con dolor los pocos progresos que hacemos en las ciencias y en los conocimientos en las artes
y literatura" propone la creacion de una Biblioteca PUblica "a donde
puedan concurrir nuestros jovenes y todos los que deseen saber", y
para la cual decia contar ya con libros de varios amigos que aplaudian

�su llliclativa, a los que agregaria casi todos los suyos a excepClOn de
aquellos que Ie eran de uso diario, ofreciendo, ademas, desempenar
gratuitamente la Direccion d~ la misma.
Bien conocidas eran sus aptitudes para un cargo de esa naturaleza tan de acuerdo a sus inclinaciones y conocimientos y pa1-a el
cual, pOl' otra parte, contaba el honroso antecedente de haber ejercido
primero la Subdireccion y luego la Direccion de la Biblioteca de
Buenos Aires; viniendo al caso senalar que en el Museo de la Plata,
se exhibe la figura mas antigua del esqueleto del Megaterio, expuesta
con la siguiente leyenda: Dibujo hecho en Buenos Aires pOl' el teniente
Pizarro y dedicado pOl' el Pbro. Don Bartolome de Munoz al bibliotecario pUblico don Damaso Antonio Larranaga.
Como no podia menos de ocurrir, el Cabildo aprobo de inmediato
la iniciativa de Larranaga, y Artigas Ie escribe desde Paysandu expresandole " ... ojala cada uno de los Paysanos propendiese con la
misma eficacia de ser util a su Pais. Acaso el empeno de Ud. sea un
estimulo a los demas, y, esto mismo, los empene a multiplicar sus
afanes en obsequio de la felicidad publica". EI 26 de Mayo de 1816
se inauguro la Biblioteca pronunciando Larranaga su magnifica Oracion inaugural, que, en realidad, no constituye otra cosa que un fiel
exponente de su vigorozo talento y de sus vastos conocimientos tanto
en las ciencias, como en las letras.
Ademas, pOl' otra parte, en el informe que Ie fuera requerido ell
1820 acerca del proyecto de creacion de una Academia de la Educacion, Larranaga expone en forma magistral sus amplios y profundos
puntos de vista acerca de la forma en que debia encararse, en ese
entonces, la ensenanza media, bien podemos decir, en nuestro pais.
Mucho podriamos agregar sobre el mismo, pero nos bastara con senalar
expresamente la gran diferencia que fuel'a de toda duda existe entre
el luminoso informe de Larranaga y el que presentaron las otras personas a quienes tambien se les requirio su opinion sobre tal Academia.
POl' fin, y siempre en este terreno, debemos recordar su fecunda
actuacion desde 1820 al 24 en favor del sistema lancasteriano de educacion mutua, cuya implantacion en nuestro pais constituyo Ull gran
adelanto para la instruccion primaria.
Tambien es digna de destacarse la vasta accion que Larranaga
desarrollo en favor de la proteccion social de la infancia en nuestro
pais, la que merecio el siguiente juicio del Dr. W. Piaggio Garzon,
emitido en una conferencia correspondiente al curso de Perfeccionamiento del Instituto de Clinica Pediatrica e Higiene Infantil (ano
1943), cuyo tema 10 fijo en la siguiente forma, bien sugestiva pOl' cierto: "Larranaga, vidente iniciador de la proteccion social del nino en
el Uruguay". " ... si Larranaga no hubiera hecho en su vida mas que
preocuparse porIa suerte de los ninos ahandonados de nuestro pais,
ya habria realizado bastante para consagrarse como figura historica
de primer plano y para dade un gran titulo a los ojos de la posteridad,
senalandolo al recuerdo de las generaciones, como paradigma de una
gran voluntad puesta al servicio de la mas noble de las causas".

�Autor del proyecto de supresion de la pena de muerte en nuestro
pais, Larranaga 10 funda en un expresivo discurso lleno de profundos
conceptos que evidencian por otra partl, ademas, sus hondas convicciones democraticas, siendo asi que no podemos escapar a la tentacion
de transcribir algunos de sus pasajes:
"El Sr. Tracey, uno de los profundos filosofos del dia, acaba de
hacer la muy importante y filantropica mocion de la abolicion absoluta de la pena capital, en la Camara de Diputados de la Francia, de
ese nuevo Areopago, no menos respetable que el de los Griegos y cuyas
decisiones hacen estremecer todos los tronos de Europa. Una sola revolucion del gran pueblo Frances, extendiendo sus oscilaciones lusta
este Continente, produjo nuestra Independencia y nues~ra libertad, y
despues de 40 anos en que aun todavia se sentian sus agitaciones, otra
nueva y mas gloriosa se ocupa de restituir al hombre el ultimo complemento de su dignidad. Ella quiere que el pueblo soberano, sea tan
inviolable como los reyes".
" ... lMas yo pregunto ante todo, si nuestra justicia liberal y
filantropica quiere conservar todavia el titulo odioso y abominable de
vindicativa 0 vengadora, y si estos no son unos sentimientos innobles
para los corazones republicanos? Precauciones, senores, no venganza.
Una policia bien arreglada, y no castigos espantosos, deben ser los
principios fundamentales de nuestra justicia. Poner a los reos en la
imposibilidad de obrar mal y sujetos a unas penas que puedan mejorarlos, que puedan hacerlos utiles a la misma sociedad a qui en han
ofen dido".
" ... Los despot as ponen en movimiento todos los resortes y no
faltan filosofos y venales oradores que apoyen a 108 tiranos, en sus
ultimos atrincheramientos; y el terror y las amenazas mismas de la
muerte, no es el menos de todos sus recursos para sustentar este poder
exterminador" .
"Not ad, en fin, senores, que las leyes que proponen la pena capital no son obra nuestra, que son unos codigos indigestos, llenos de
mil imperfecciones y dictados por el absolutismo".
" ... Y si ahora mismo quereis suprimir el segundo articulo, la perpetuidad de las penas, yo, fortificado con vuestras luces, experimentare
en ello la mas dulce sensacion. Vosotros, senores, que sois patriotas,
l Creeis que es poca pena estar privado un ciudadano de su libertad
por 8 0 10 anos? Eso 10 piensan los esclavos y los tiranos; pero un Republicano cree que la libertad, es el mayor don del cielo, y que, por
consiguiente, su privacion debe considerarse la pena mas terrible".
" ... Concluyo, pues, senores, de todo esto, que la religion sacrosanta, la razon eterna, y el inspirado amor de la Patria, condenan la
pena capital, permitiendo solamente represiones, no venganzas; muerte
civil, no fisica".
Por demas interesante nos resultaria entrar en referencias acerca
de otro importante aspecto de la vida de Larranaga: su actuacion como
directo colaborador de Artigas, pero entendemos que si bien no escaparia del todo a nuestro cometido, escapa al menos a la brevedad del

�tiempo de que disponemos, ya que resultaria imposible la consulta de
la documentacion pertinente.
Con todo creemos oportuno, transcribir algunos parrafos de una
carta que Larraiiaga envio a Artigas en 1815, - que, como hien 10 dice
Rafael Algorta Camuso en su interesante ohra "Don Damaso Antonio
Larraiiaga. Apuntes para su hiografia", permite deducir el temple del
Cura de la Ciudad:
"Si los chismes y emulacion de algunos individuos ha prevalecido
tanto en el animo de Vuestra Excelencia que se halla disgustado que
yo este de Cura en Montevideo y Vicario General no hay para que
Vuestra Excelencia de tantos rodeos ni que falte a la atencion dehida
y ni a la huena educacion, ni acarrearse tantos enemigos para quitarme,
cuantas son las personas que me aprecian entre nuestros Paysanos que
fueron los que se empeiiaron en que yo fuese. Yo mismo 10 solicitare.
Basta que Vuestra Excelencia me diga que no Ie gusta y estamos del
otro lado. Esta sera la causa por la que podra recihir al Provisor. A
mi tampoco me gusta, pues he hecho mas empeiios para no serlo como
otros han hecho para conseguirlo".
"Ya dehia Vuestra Excelencia conocer mi genio. Yo soy patriota
sin ser charlatan; y cuando esa turha de charlatanes que hay en el dia
estaha metida en un rincon, ya Vuestra Excelencia y yo eramos Patriotas. Yo fui de aquellos pocos que con frente serena sostuvo los derechos de America en los primeros Cahildos de esta Ciudad, cuando
nadie se atrevia a manifestar su opinion; fui arrojado de la Plaza: me
mantuve fuera a pesar de mil ofertas: por cierto que 10 deje todo
cuando sali con solo mi hreviario dehajo del hrazo. Despues aca he
sostenido a Vuestra Excelencia en la disputa con Sarratea y por cierto
que me huho de costar hien caro en Buenos Aires, alIi tuve varias
sesiones con el gohierno muy largas y creo que nadie hahlo con mas
lihertad, porque el homhre de hien no teme decir la verdad, y cuando
la dice Ie respetan".
" ... Espero que Ud. me hahlara con la misma franqueza con que
yo Ie hago, pues esto no impedira a que yo sea siempre su admirador".
Pero, es evidente, que la mayor parte del tiempo que Larraiiaga
podia disponer 10 dedicaha al cultivo de la ciencia pura, de esa ciencia
que, -como hien 10 afirma Frenguelli,- es filosofia, ideal, alma, forma
misma de la vida de que todos somos participes y que~ nacida desde
que el homhre, dirigiendo su mirada contempladora a la tierra y al
cielo, pudo reconocer la maravillosa sucesion de fenomenos fisicos y
hiolOgicos en su derredor, fue siempre constante anhelo de los puehlos
en afanosa husqueda de su mejoramiento espiritual; ocupandose preferentemente de las ciencias naturales y mas en particular de la zoologia, hotanica, geologia y paleontologia, en las cuales llego a destacarse en forma neta, siendo reconocido como una de las maximas
autoridades de su tiempo en America, por celehres sahios europeos
que viajaron por ella y que cultivaron su relacion, pudiendo apreciar
no solo su inmensa ohra, sino tamhien sus admirahles condiciones personales.

�Respecto a las investigaciones originales que Larraiiaga realizo
en los entonces campos virgenes de las ciencias naturales de nuestro
pais, en los dificiles momentos que precedieron a su definitiva organizacion politica y en las precarias condiciones que es facil imaginarse
"retirado en estos pueblos de 13; America del Sur, en que apenas llegaba
algun libro de la Historia Natural y en donde ningun naturalista habia
fijado una vista cientifica" -como el mismo 10 destaco-, y cuyos
resultados pOl' desgracia para el y para el Uruguay no logro publicarlos,
10 que realmente disponemos son aquellos pocos manuscritos, bastante
desilvanados pOl' otra parte, que fueron publicados entre 1922 y 1930,
bajo la denominacion de "Escritos de don Damaso Antonio Larraiiaga"
y que abarcan mas de 1250 paginas de nutrido texto y no menos de 266
laminas acerca de los cuales en anterior ocasion hemos hecho la siguiente reseiia.
La perdida de la mayor parte de tan valioso material se debe a
desgraciadas circunstancias de diversa indole. Ya en vida, Larraiiaga,
-segun confeso eI mismo al Dr. Florencio Varela,la mejor parte
de sus manuscritos los habia cedido a la Bibl.ioteca Publica "10 que
en vez de haber sido util, dio margen a la vicisitud de los tiempos para
que tales cosas hayan desaparecido en su maxima parte cuando menos".
Fuera de toda duda, ademas del ambiente que en aquel entonces
imperaba en nuestro pais, otras multiples causas se confabularon para
que Larraiiaga no pudiera llevar a la practica sus propositos de reunir
y publicar sus estudios; propositos que llegaron a preocuparle tan inten samente que en 1818 escribia a Bonpland:
" ... Pero cuando reunire estos grandes materiales? Tendre tiempo
para colocar estas hermosas y delicadas piedras que ya estan labradas
y cinceladas? Me morire sin tener la dulce complacencia de dejar perfeccionado este suntuoso templo al autor de la Naturaleza, para hacerme acreedor a que me reciba mas benignamente en sus tabernaculos? Lo temo mucho, ya que ten go 46 aiios y no veo terminal' a los
desordenes que nos impiden entregarnos a nuestros trabajos predilectos.
Si al menos viera yo el termino de tantas desgracias publicas y privadas que me embargan los sentidos y abaten mis fuerzas".
Aiios despues, en 1825 0 1826, llego a perder completamente la
vista, lamentable desgracia que si bien no Ie impidio continual' su fructifera labor en varios otros campos de su actuacion, debe haber influido
poderosamente para impedirle llevar a cabo sus nobles propositos
cientificos.
Fallecido Larraiiaga en 1848, sus manuscritos restantes quedaron
abandonados en los altos de su quinta hasta 1859, en que tres de sus
sobrinos se dieron a la ardua tarea de ordenarlos, pero, justamente,
en ese entonces, el Dr. Andres Lamas se intereso pOl' su consulta, siendo
autorizado para disponer de ellos. Como no podia menos de suceder,
Lamas quedo asombrado de la significativa obra cientifica que, todavia inedita, contenian aquellos manuscritos, los que clasifico y ordeno con todo entusiasmo con la idea de proceder a su inmediata
puhlicacion, pero desgraciadamente tan loable proposito no pudo llevarlo a la practica.

�Con todo, Lamas, al igual que otros distinguidos compatriotas que
tampoco lograron sus propositos en el mismo sentido, tuvieron la
virtud de sembrar al menos, 10 que mucho tiempo despues, se empezo a cosechar paulatinamente.
Asi el Dr. Carlos M. de Pena, a quien Lamas habia acordado el
privilegio de mostrarle los principales manuscritos, ya en 1890, escribia al profesor Arechavaleta, con motivo de su designacion para
dirigir el Museo Nacional:
"Entre los primeros hombres de ciencia en Sud·America, puede
sustentar la Republica con orgullo a Larranaga. Un hombre que se
carteaba con Bonpland, con A. de Saint-Hilaire, con Freycinet, con
Humboldt, con Cuvier; solicitado para comunicar a la Academia de
Paris sus cuadros de clasificacion; las dos mil descripciones en su
"Diario de Historia Natural"; sus estudios geograficos y etnograficos;
sus observaciones meteorologicas y astronomicas; docto en lingiiistica;
estimulado por Cuvier al estudio de los fosiles; citado por este en su
obra sobre las "Revoluciones del Globo"; dedicado a estudiar la {ormacion geologica de los terrenos del Rio de la Plata; autor entre otros
opusculos de ciencia y literatura, de un "Anuario Rustico", merf~ce
bien el dicta do de sabio, y que su memoria y sus trabajos en la historia del pais pasen de generacion en generacion, como un legado
glorioso; como una ensenanza elocuente; un ejemplo y un estill'_ulo
para los que se sientan con aptitudes para la labor intensa de la ob·
servacion de la ciencia".
Aiios despues, en 1894, Arechavaleta al publicar el primer tomo
de los Anales del Museo, los inicia con una magnifica Introduccion,
debida a la admirable pluma del Dr. de Pena, en la cual se relaciona el
brillante pasado: Larranaga - Vilardebo - Berg, y reproduce, con un
prefacio suyo, la significativa "Memoria Geologica sobre la formacion
del Rio de la Plata, deducida de sus conchas fosiles", estudio que Larranaga escribio en 1819 y que bien puede afirmarse recien entonces
llego a ser conocido en el ambiente cientifico.
Hace 22 anos, el siempre bien recordado en todos 10s ambientes
de nuestro pais, Dr. Alejandro Gallinal, con un gesto muy suyo y que
tanto honra su memoria dirigio una nota al Dr. Eduardo Acevedo,
}'residente del Lnstituto Historico y Geografico, ofreciendo costear la
edicion total de las obras de Larranaga que se publicarian por intermedio de esa benemerita y ya centenaria institucion; nota de la que
reproducimos los dos primcros parrafos, los que, demas esta decirlo,
son bien ilustrativos:
"Hace varios anos tuve el honor de presentar a la Honorable Ca·
mara de Diputados un proyecto ordenando la publicacion de los escritos del Padre Larranaga. El proyecto fue sancionado y es ley de la
Nacion desde 1915, peru los escritos de Larranaga permanecen ineditos. Razones notorias de patriotismo, de cultura y hasta de gratitud
patriotica, exigen imperiosamente la publicacion de esos manuscritos.
para salvar del injusto olvido en que yace, la obra benemerita de aqllel
ciudadano insigne, obrero de la ciencia nacional".

�"No es posible que cuando llegue el centenario de nuestra independencia, permanezcan todavia ineditos y sometidos a la accion destructora del tiempo, los escritos de los primeros compatriotas que, en
los albores de la nacionalidad, entre las incertidumbres de epocas azarosas, pusieron las piedras angulares de la cultura patria".
En esta forma fue como salieron a luz, en edicion nacional, los
"Escritos de don Damaso Antonio Larraiiaga" que, fuera de toda
duda, inspirara analisis detallados de muchas de sus partes, comprendiendo 3 tomos y un Atlas dividido en dos partes.
El tomo I, aparecido en 1922, se inicia con la consabida Introduccion, la que realmente contiene una serie de interesantes e ilustrativos datos. Sigue el "Diario de Historia Natural" que abarca, con
algunas interrupciones, el periodo 1813 a 1824, comenzando con la
siguiente nota firmada pOl' Larraiiaga el 1.0 de Enero de 1813:
"Pasan de 900 las descripciones y mas de 1.000 las clasificaciones
que tengo hechas siguiendo a Linneo".
Nota de alto valor documentario y que, indudablemente, tiene la
virtud de expresar tanto en tan pocas palabras.
En dicho "Diario" Larraiiaga anotaba observaciones diversas de
verdadero interes, como asi tambien las descripciones de las plantas y
animales que iba estudiando, existiendo infinidad de especies nuevas.
Luego continua el "Diario de la Chacara (con observaciones) ", el
cual comprende con varias lagunas los aiios 1818 a 1823, conteniendo
'Observaciones diarias sobre Meteorologia (presion atmosferica, temperatura, viento, lluvias, etc.) y tambien anotaciones relacionadas preferentemente con los cultivos de su chacra.
Pero nadie mejor que el profesor Luis Morandi para opinar acerca
de la labor de Larraiiaga a este respecto. Y -dijo el profesor Morandi:
"Larraiiaga comprendia la gran importancia de las observaciones
meteorologicas llevadas de consuno con las explotaciones agricolas.
Durante unos cuarenta aiios las realizo, a su manera, en su chacra en
los suburbios de Montevideo, dejando de ellas anotaciones en sus
apuntes diarios. Desgraciadamente de sus cuarenta aiios de observaciones, que ignoramos si fueron continuadas y regulares, solo pudimos
tener un momento en nuestro poder las relacionadas a unos pocos aiios,
y aun estas con excesivas lagunas. De las condiciones tecnicas del instrumental empleado, de su instalacion y observacion nada se sabe, ni
se deduce de los manuscritos consultados. Los datos se acompaiian a
menudo con sagaces observaciones sobre la marcha del tiempo con
re1acion a los cultivos. La falta de tales informes y la dispersion de
los manuscritos donde se consignaban las notas meteorolOgicas, no han
permitido sacar de ellas el provecho cientifico que de ellas podia
esperarse, sobre todo al tratar de averiguar, con algun fundamento
dentifico, si nuestro clima habia sufrido notables cambios; topico del
que se ocupo en su oportunidad el suscrito. Es curio so como Larraiiaga
procedio a la fabricacion del primer pluviometro que funciono regularmente en Montevideo; su "deposito" consistia en una damajuana
y su "receptor" era un simple embudo de trasegar vino".

�Y concluye el tomo I con sus "Apuntes y Ohservacione8 de Histori a Natural, hechos en Rio de Janeiro en 1817", cuya lectura permite
constatar, una vez mas, las magnificas cualidades de eximio ohservador y descriptor de la Naturaleza, que, forzosamente dieron un sello
particular alas obras de Larraiiaga.
En el tomo II, publicado en 1923, se han incluido aquellos manus·
critos que se refieren exclusivamente a Botanica y Zoologia.
La Botanica lleva la descripcion de 200 generos con gran cantidad
de especies incluidos en las 24 Clases que componen el Sistema Linneo.
Es digno destacar el insuperable orden que impera en toda la
exposicion, escrita con alto criterio cientifico y llena de valiosos datos
no solo descriptivos, sino tambien comparativos; pero dejemos al Botanico del Museo de Historia Natural, Diego Legrand, el juicio correspondiente, formulado en su ilustrativo articulo sobre "Evolucion de
la Botanica en el Uruguay":
"La admirable presentacion de nuestras plantas con sus caracteres
genericos y especificos, y las correspondencias en los diversos sistemas
de clasificacion asi como datos farmacolOgicos, etimologicos, etc., y de
observaciones tan sencillas como justas y bien fundadas, eran suficiente
para hacer de esa obra la base de nuestra Flora, destinada a dar de
inmediato magnificos resultados para la evolucion de las ciencias naturales, adelantandonos mas de 50 anos en el progreso de las mismas.
Quizas mas de 1.000 especies de nuestro pais llevarian el nombre de
Larraiiaga como autor".
Luego sigue el Sistema de Jussieu, con los caracteres de las 15
Clases que comprende, ordenes, generos, etc., al que continua un
"Extracto de la Botanica" de Rousseau; concluyendo con una lista
de las plantas existentes en el pais y cuyo estudio se encuentra en su
Botanica. Tan interesante como practica lista, comprende mas de 220
plantas con sus respectivos nombres vulgares, latinos y franceses, figurando ademas la Clase y Orden en que se encuentran incluidas.
El resto de este segundo tomo comprende la Zoologia, que se inicia
con una serie de observaciones sobre la Clasificacion del Reino Animal,
como asi tambien sohre Anatomia y Osteologia Comparadas.
Siguen dos Cuadros con la clasificacion de los Mamiferos segun
el sistema de Cuvier, pero con sus caracteres acomodados al pais; el
primero se refiere a los del Rio de la Plata y el segundo, a los de
nuestro pais, exclusivamente; respecto a los cuales Bonpland se expreso en los siguientes terminos, bien expresivos pOl' cierto: " ... Vol·
vamos a sus sabios e interesantes Cuadros. Cada vez que los miro, 10
que sucede frecuentemente, mi admiracion aumenta y creo que usted
haria una cosa uti! a su gloria cientifica, haciendolos publicaI' en
Europa".
A continua cion va la parte correspondiente alas siguientes Clases:
Ii) Mamiferos, II) Aves, III) Anfibios, IV) Peces, V) Insectos y VI)
Vermes, Gusanos; no pudiendo menos de llamar la atencion que todo
el correspondiente texto figure en latin y no en espaiiol, como los
restantes trabajos, inclusive los de Botanica.

�El Dr. Garihaldi Devincenzi, ex-director del Museo de Historia
Natural, que sin duda alguna fue otro de los distinguidos naturalistas
uruguayos que, dehido alas precarias condiciones en que le toco actuar,
no pudo rendir todo 10 que por sus aptitudes y dedicacion huhiera
sido capaz, en la reseiia historic a de su trahajo "Mamiferos del Uruguay", menciona los 20 generos y 42 especies descriptas por Larraiiaga en el periodo 1812-1815, agregando:
"La ohra de Larraiiaga, aun puhlicada en nuestra epoca, tiene
para el investigador un gran interes; ella nos indica la frecuencia
relativa de las especies y la existencia de algunas actualmente extinguidas. Es por esta razon y tratandose del primer naturalista uruguayo, que juzgamos conveniente volver a puhlicar el texto de este
capitulo; homenaje que dehemos al autor, ya que nuestras relaciones
hihliograficas nos han revelado que la distribucion de la edicion citada
(se refiere a los "Escritos"), no ha cumplido la primera condicion
de su puhlicacion, que consistia en hacer conocer en el amhiente
cientifico del mundo, el meritisimo esfuerzo de nuestro procer".
En 1928, el profesor de Parasitologia de la Escuela de Veterinaria, Dr. Enrique G. Vogelsang, con el significativo titulo: "El primer ensayo de Parasitologia platense. Los parasitos de Larraiiaga",
se ocupa del estudio de las descripciones de ecto y endoparasitos,
realizadas por nuestro primer naturalista, con el fin primordial no
solo del interes historico, sino tamhien de apreciar los parasitos conocidos en nuestro pais a principios del siglo pasado.
Y concluye el segundo tomo con dos interesantes listas, una con
los nomhres de los animales expuestos taxomonicamente, y otra referente a los nomhres griegos de las especies, empleados por Linneo.
El tomo III, puhlicado en 1924, comienza con la "Memoria Geologica sohre la formacion del Rio de la Plata, deducida de sus conchas fOsiles", trahajo que segun tenemos entendido, es el unico que
no permanecia inedito, ya que fue puhlicado por vez primera en 1879
por Lamas en la "Revista de Ciencias y Letras" de Buenos Aires, y
luego en 1894, por Arechavaleta, en el primer tomo de los Anales
del Museo de Historia Natural.
En segundo termino contiene el "Diario del viaje desde Montevideo hasta el Puehlo de Paysandu", en el cual no solo narra una
relacion muy amena del viaje efectuado entre el 13 de mayo y el
26 de junio de 1815, sino que tamhien hace infinidad de acertadas
y minuciosas ohservaciones sohre zoologia, hotanica y geologia, respecto al cual, el distinguido Phro. Baldomero M. Vidal puhlico en
1930, y con los auspicios del Ateneo de Paysandu, una interesante
edicion popular del mismo, con anotaciones propias.
Luego siguen varios escritos de diversa indole, entre los cuales
citaremos el "Compendio del Idioma de la Nacion Chana"; la soherbia "Oracion inaugural para la Biblioteca de Montevideo", llena de
profundos conceptos, expresados en admirahle estilo; el "Informe
sohre la Academia de la Educacion", que encierra tan sugestivas como
acertadas ohservaciones; y la "Correspondencia" que contiene algu-

�nas cartas de y para: Artigas, Mawe, Gomensoro, Bonpland,
Hilaire, Freycinet y Sellow.

Saint-

Por fin, los llamados "Escritos de Larraiiaga" comprenden, ademas, un Atlas formado por mas de 266 laminas, incluidas en dos
partes, y que corresponden a los dibujos en su gran parte coloreados,
hechos por el propio Larraiiaga, de una extraordinaria cantidad de
especies animales y vegetales, como asi tambien de algunos restos
fosiles de gran importancia.
EI objeto de tales dibujos no pudo haber sido otro que el deseo
de Larraiiaga de documentar griifieamente sus trabajos con laminas
confeccionadas por sus propias manos.
La Parte I, aparecida en 1927, se refiere exclusivamente a Botanica y comprende 135 laminas, de las cuales solo 37 aparecen con las
leyendas originales.
Es de seiialar, que ya al aiio siguiente de su publicacion, tales
dibujos fueron objeto de un estudio por parte del Dr. Guillermo
Herter -botanico
de larga y fecunda actuacion en nuestro pais-,
el que con cl titulo: "Los dibujos de Plantas de don Damaso Larraiiaga" comprende un ensayo nomenclator, gracias al eual podemos
saber que corresponden a 132 especies, de las cuales solo 3 quedaron
indeterminables, correspondiendo las 129 restantes a ] 03 generos incluidos en 51 familias.
La Parte II del Atlas se publico en 1930 y contiene 131 laminas,
de las que solo 32 figuran con las leyendas origin ales, y que corresponden a Zoologia y Paleontologia, existiendo, ademas, una Carta
Esferiea del Rio de la Plata y un Mapa de nuestro pais.
Las laminas de Zoologia incluyen dibujos de Insectos, Peces, Anfibios, Reptiles, Aves y Mamiferos; y las de Paleontologia abarcan
las nueve planchas comprendidas entre los mimeros XI y XX.
Debemos destacar que dos de esas ultimas, las laminas XI y XII
que corresponden a la pOl·cion distal y proximal, respectivamente, de
un tubo caudal perteneciente a un Desdentado Acorazado de la Formacion Pampeana, tienen especial interes cientifico e historico, ya
que constituyen el "geno-tipo" de Zap hilus larrafiagai. En efecto, el
gran seiior de la Paleontologia e indiscutiblemente una de las mas
ilustres figuras de la ciencia argentina, Florentino Ameghino, a quien
Lamas Ie habia mostrado los dibujos de Larraiiaga, en su notable
obra "Contribucion al conocimiento de los Mamiferos fosiles de la
Republica Argentina", escrita bajo los auspicios de la Academia Na·
cional de Ciencias de ese pais, para presentar a la Exposicion Universal de Paris de 1889, hace el estudio correspondiente.
En las restantes laminas de Paleontologia, todas ellas pertenecientes tambien a restos fosiles de los grandes mamiferos del Pampeano, figuran diversos restos correspondientes a porciones de un
tubo caudal y caparazones de Gliptodon, y de Daedicurus; molares
de Stegomastodon y el esqueleto de Megatherium.
De tal manera los "Escritos de don Damaso Antonio Larraiiaga",

�importante publicacion que ya hace sentir imperiosa necesidad de complementarla en forma debida, no constituye, en realidad, otra cosa
que un palido reflejo de la vasta y notable obra comprendida por Larraiiaga, en los albores de nuestra nacionalidad, en el estudio de los
tres reinos de la Naturaleza, que en forma tan admirable se complementan mutuamente, sin ser ninguno superior a los otros. A pesar de
10 cual, ella permite formarnos un juicio certero acerca de sus sobresalientes condiciones de investigador original, de profundo y fino observador perseverante de la sublime madrc Naturaleza, el mas grandioso entre todos los Libros y aquel en el que, irremediablemente, la
inmensa mayoria de los hombres estan llamados a actuar simplemente
como meros espectadores pasivos, logrando solo unos pocos intervenir
tambien, en parte, como actores.
Tales son las cualidades que en forma tan brillante perfilaron
indiscutiblemente la personalidad cientifica de Larraiiaga, cuya reconocida grandeza de espiritu es concorde con el bello pensamiento de
Estable: "La originalidad sin la cultura es poca originalidad; la cultura sin la originalidad es poca cultura. .. Las dos hacen la grandeza
del espiritu".
Respecto a su amplia y valiosa labor en Ios siempre atrayentes dominios de la Zoologia y de la Botanica, - labor que constituye una
inmensa parte de sus "Escritos" colmada de vividas observaciones, lIen a
de acertadas referencias y enriquecidas por innumerables clasificaciones
y magistrales descripciones, - solo nos permitiremos destacar, una vez
mas, que la contribucion importante que ella realmente significaba
como investigacion original para la ciencia en la epoca en que fue realizada, quedo puesta bien de manifiesto nada menos que por un sabio
de la talla del glorioso Bonpland, quien no solo se mostro profundamente admirado de todos sus trabajos, expresando " ... son inmensos.
Exceden, me atrevo a afirmar, a toda idea exagerada que pudiera haberse concebido; es increible que Ud. solo, en el pais, entregado al
estudio de la Historia Natural, sin guias, sin libros, haya podido Ud.
reunir tantos objetos diferentes y clasificarlos como 10 hecho"; sino
q,ue mostro tambien su verdadera impaciencia por hacerlos conocer al
mundo cientifico, instandole reiteradas veces a publicarlos "a fin de
que toda Europa haga justicia a sus meritos y a los esfuerzos que Ud.
ha hecho por una ciencia tan amable ... "; y llegando finalmente a
proponerle escribir en coiaboracion la Historia Natural de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, habiendole expresado anteriormente
que el objeto de su venida a esta parte de America, era el enviar inmediatamente desde aqui manuscritos a Europa y empezar a publicar la
Historia Natural de la misma, pero que no remitiria nada hasta conocer sus intenciones, pues "yo sabria con desesperacion, que publicaba
sin su asentimiento trabajos a los que Vd. tiene mil veces mas derecho
que yo, y que por 10 demas considero como de su propiedad".
Pero aun dejando de lado a esos importantes trabajos, las ya expresadas cualidades de Larraii~ga, - que dieron un sello tan personal
a sus actividades cientificas,- se evidencian con la sola consideracion

�de parte de su breve, pero brill ante, actuacion en los campos de la
Geologia.
En efecto, en su "Memoria geologica sobre la reciente formacion
del Rio de la Plata, deducida de sus conchas fosiles" nos encontramos
con conceptos de alta originalidad cientifica para la epoca en que fue
escrita, alIa por el aiio 1819; epoca del predominio casi absoluto en
los principales ambientes cientificos del mundo, de la teoria catastrofica de Cuvier, la que, como bien sabemos, sostenia que los cambios
observados en la sedimentacion eran fruto de repetidos gran des cataclismos, 0 revoluciones terrestres, que destruian todos los organismos
existentes, resurgiendo luego la vida organica por nueva creacion.
Asi, en unos parrafos del trabajo de referencia - que por 10 visto
tam poco se ha podido publicar completo debido, quiz a, a la dispersion
de algunos de sus manuscritos, - dice Larraiiaga:
"Los geologos no se contentan con esto. Admiten otras inundaciones parciales en ciertos terrenos que se distinguen por sus diferentes compuestos. Cuvier y Brongniart en las dichas canteras (se refieren alas canteras de cal y yeso en las cercanias de Paris) y Hericat
de Thury en las catacumbas de aquella nueva Roma han distinguido
11 formaciones parciales y mas de 70 camadas que altern an por sus
compuestos marinos y fluviatiles ... "
"Estas formaciones tienen tambien sus terrenos analogos en otros
reinos de Europa. Mr. Webster leyo una muy interesante Memoria
que se ha publicado en el 2.° volumen de las Transacciones de la Sociedad Geologica de Londres, en que presenta igual serie de formaciones en Lnglaterra".
"Pero nosotros no creemos necesarias tan repetidas revoluciones
y grandes catastrofes del Globo para la explicacion de estas formaciones como quieren Cuvier y Brongniart; asi porque se advierte en
ellas alguna mezcla simultanea de producciones marinas y fluviatiles,
como porque suponiendo por una sola vez -dice Thury- que el mar
ocupo aquellos terrenos, las aguas duIces que ocuparon su lugar, pudieron ir haciendo diferentes depositos de estos residuos del mar".
"De un modo igualmente sencillo y aun mas natural podemos explicar la formacion de estas camadas de conchilla marina que se encuentra en nuestro pais en las riberas de este gran Rio".
"Yo pudiera recurrir a esa causa lenta, silenciosa y general que
hace retirar los mares de ciertas costas y avanzar sobre otras".
De don de se desprende claramente que Larraiiaga no solo rechaza
de plano la teoria catastrOfica, impuesta con todo el enorme peso de
su maxima autoridad cientifica por el precursor de la Anatomia Comparada y fundador de la Paleontologia de los Vertebra dos, y que durante muchos aiios mas fue ardientemente sostenida por sus mas destacados discipulos, sino que tambien se muestra partidario, en cambio
de una accion lent a y general.
Pues bien, el moderno principio del actualismo, - establecido
principalmente por Lyell durante el tercer decenio del siglo pasado
y que reemplazo con positivas ventajas a la antigua teoria catastrofica

�de euvier ya que habiendo sido fundamentalmente elaborada sobre
un pequeno mimero de hechos basados particularmente en observaciones no de caracter general, sino mas bien de in£luencia local, con
los progresos alcanzados rapidamente pOl' la ciencia no podia menos
que estar en manifiesta contradiccion con muchos hechos geologicos
y con las modernas doctrinas de formacion de los seres vivientes
que tienen uno de sus mas solidos puntales en la paleontologia, - explica, como bien 10 sabemos, la formacion de la Tierra pOl' cambios
lentos, paulatinos, repetidos casi insensiblemente en larguisimos periodos de tiempo, admitiendo que en el pasado de nuestro planet a
no se han presentado procesos que no exist an en forma analoga 0
igual en la epoca actual, y permitiendo explicar, tambien satisfactoriamente, muchos hechos revelados pOl' las pacientes investigaciones
paleontologicas.
Asi, la gradual renovacion de las faunas, pOl' la evolucion de los
organismos al modificarse el medio ambiente en el transcurso del proceso evolutivo de la formacion de la Tierra; la extincion de muchos
seres, porque al variaI' las condiciones del medio, si bien muchas especies han podido sobrevivir modificandose y adaptandose a las nuevas
condiciones impel' antes, otras, en cambio, dotadas de menos £lexibilidad
organica, han sucumbido pOl' su incapacidad para amoldarse a ellas;
los cambios bruscos de faunas que constituian uno de los fundamentales puntos de apoyo de la teoria cuveriana, pOl' la aparicion y desaparicion de las barreras naturales para la dispersion de los seres vivientes, regulando como en la actualidad la distribucion de los mismos.
Luego el conccpto de una causa lenta, silenciosa y general, emitido pOl' Larranaga, -y que en su debida oportunidad debera ser objeto de un minucioso analisis retrospectivo,tiene, indiscutiblemente,
una especial significacion cientifica, siendo pOl' 10 tanto de particular
interes para la historia de las ciencias en el Uruguay.
En cuanto a su actuacion en la paleontologia que, como bien sabemos, le dio cierto renombre en el foco principal de los comienzos
de esta ciencia, -que desde ese entonces ha ido progresando en forma
verdaderamente sorprendente, ampliando paulatinamente su interesante campo de accion, hasta llegar abarcaI', no solo el estudio de la
infinidad de formas extinguidas en ambos reinos de los seres vivientes,
sino tambien el de las estrechas relaciones que, naturalmente, existen
entre esos organismos y las condiciones esencialmente mutables del
medio fisico,- muy poco dicen sus "Escritos", en cuyo texto apenas
si constan algunas que otras ligeras referencias a los fosiles, en su
mayor parte relacionadas con simples traducciones fragment arias de
algunas descripciones.
Sin embargo, la presencia de esas 9 laminas de dibujos hechos pOl'
Larranaga y ya senalados en el Atlas, es bien significativa, puesto que
indudablemente, sino todas, algunas de ellas, constituyen valiosos documentos graficos de su directa intervencion en el estudio de los mamiferos pleistocenicos de la singular e importante fauna del pampeano
del Rio de la Plata, -que tan grandes y nuevos horizontes deslumbro

�para la paleontologia,- algunos de cuyos tipicos representantes eI fue,
evidentemente, cuando menos, el primero en descubrirlos y en hacerlos conocer al gran Cuvier, figura en la cual, bien podemos afirmarlo, estaba concentrada en esa epoca toda la ciencia paleontologica
de los vertebrados.
Desgraciadamente el desconocimiento actual de muchos de sus
manuscritos correspondientes a comunicaciones, como asi tambien de
gran parte de su correspondencia cientifica, nos impiden, al menos
pOl' el momento, saber si Larranaga tambien fue el primero en describir a esos importantes mamiferos fosiles; punto este que no dudamos
podni ser dilucidado una vez que se realicen pacientes investi~aciones
en los distintos archivos, publicaciones, etc., donde puedan existir indicios de hallarse parte de sus escritos aun ineditos.
Asi, pOl'un lado, sabemos, pOl' amable comunicacion de Raul Montero Bustamante, que en los archivos del Museo de Historia Natural
de Paris se encuentran diversas comunicaciones y materiales enviados
pOl' Larranaga, y acerca de los cuales, en anterior ocasion hemos destacado ya la gran necesidad de conseguir, cuando menos, copias fotognificas de tan valiosos documentos, cuyo conocimiento, insistimos, se
hace verdaderamente imprescindible para poder valorar en su justo
significado la obra del primer sabio y naturalista que, cronologicamente hablando, produjo no solo el Uruguay, sino tambien el Rio
de la Plata, ya que, como bien sabemos, el ilustre Dr. Francisco Javier
Muniz (1795-1871) esta considerado como el primer sabio y naturalist a argentino, hallandose su nombre ademas brillantemente ligado
a la aurora de la paleontologia rioplatense.
Y pOl' otra parte, tambien conocemos ciertas referencias acerca
de diversos trabajos sobre restos fosiles del Uruguay emprendidos pOl'
Larranaga a instancias del propio Cuvier; entre otros, uno sobre una
muela de tamano extraordinario, una memoria sobre el Dasypus, etc.,
punto este que oportunamente esperamos poder aclarar, como asi
tambien el paradero de la valiosa coleccion de restos fosiles de nuestro
pais, que Larranaga dono al Museo Nacional, institucion en cuya fundacion y organizacion trabajo activamente.
Pero, ademas, Larranaga fue, indudablemente, el primero en
aplicar el conocimiento de esos interesantes y atractivos elementos que
la Naturaleza nos brinda para introducirnos en el estudio de los vel'daderos archivos de la Historia de la Vida y de los autenticos documentos de la Historia de la Tierra, -ya que en realidad ese y no otro
cs el verdadero significado de los fosiles,- para hacer deducciones de
caracter paleogeografico, cuando menos en esta parte de America.
En efecto, esos depositos, hoy llamados Querandinenses, plenos de
subfosiles, -tengamos
presente que el concepto de fosil involucra
a todo resto 0 vestigio de un organismo cualquiera, animal 0 vegetal,
que ha vivido exclusivamente en epocas geologicas. anteriores a la
actual, reservandose la denominacion de subfosil para aquellos casos
en que se trata de organismos que persisten en la actualidad,- fueron
10 que Ie permitieron desarrollar su trabajo, al que nos hemos refe-

�rido anteriormente, y lIegar a la siguiente conclusion: La formacion
del Rio de la Plata es reciente, eI es el autor de esos depositos y los
ha hecho con sus propios materiales.
En forma concreta, pues, podemos afirmar, que indudablemente
al Uruguay Ie cupo la gloria no solo de que los primeros estudios superiores y desinteresados, -los que pOl' ser tales involucran investigacion
original,- que se hicieron en el pais, constituyen de pOl' si, indiscutiblemente, la obra de un gran sabio, sino tambien, la de que ese gran
sabio haya sido uno de sus propios hijos.
Con todo debemos tener presente, que si bien es cierto que Larrafiaga no pudo publicaI' sus trabajos, no es menos cierto que algunos de los resultados de sus principales investigaciones originales y
de sus minuciosos estudios sobre la flora y la fauna, como asi tambien
sobre los primeros mamiferos fosiles conocidos en el Uruguay, los dio
a conocer a destacados sabios franceses de su tiempo, de ahi que, a
nuestro entender, pacientes busquedas e investigaciones podrian lIegar
a permitirnos conocer a ciencia cierta la efectiva contribucion que
ellos puedan haber aportado a esos ilustres hombres de ciencia, de
brillante actuacion en la primera mitad del siglo pasado.
Y ahora antes de concluir, nada mejor que reproducir el juicio
que acerca de la personalidad de nuestro procer emitio Estable, -----{;on
la elocuencia que 10 caracteriza- en el profundo discurso pronunciado
al procederse a la colocacion de la piedra fundamental para el nuevo
edificio del Instituto de Investigacion de Ciencias BiolOgicas, acto
que tuvo lugar el 6 de octubre de 1944 y que no priede ser menos que
considerado como un magno acontecimiento para el progreso cientifico
del Uruguay, puesto que sefiala el punto de partida de una nueva etapa
que, a no dudarlo, asegurani amplios y efectivos horizontes para los
investigadores de nuestro pais.
"En cualquier momento de la Historia, muy dificil es ser en verdad un hombre. Y mas, mucho mas, en los tiempos de Larrafiaga, pues
Ie toco actual' en tres estadios evolutivos criticos de nuestra nacionalidad: el de la Colonia en transito a la revolucion latinoamericana, el
de las luchas de la independencia y el de la libertad y albores de nuestra constitucionalidad. Para ser un hombre en esas tres formas de
vida, habia que ser muchos hombres. .. y Larrafiaga no solo fue un
hombre, sino un gran hombre. Precursor lucido y cultisimo, admirable
hombre de estudio y de accion, fue un cruzado de nuestra 1ibertad
politica y mental. Si Artigas es el primero en la fundacion de nuestra
nacionalidad, Larrafiaga viene inmediatamente despues: entre Artigas y eI, nadie".
"Naturalista de imperativa vocacion, propulsor de todas las formas
de la cultura en el amanecer de nuestra independencia, iniciador, en
nuestro pais, de .la investigacion original, afirmaba que no podia lIamarse sabio quien ignorase a Ciceron, a Tito Livio, a Virgilio, a
Horacio. .. y exhortaba a los orientales a estudiar en el libro y en la
Naturaleza, marchando el delante con la descripcion de mas de mil

�especies de los tres reinos, en medio de las mas serias preocupaciones
de su ministerio".
"Gran espiritu, Linneo de si mismo, se clasifico de franco y li·
heral discipulo de aquel que predicaha sus doctrinas por las calles,
con resplendor divino".
"jFelices los puehlos en cuyos homhres de accion hay un
sahio! ...
lNo es huen signo que eso haya ocurrido en nuestro Uruguay
no hien pudo decidir politicamente de su rumho?" ...
Si en 1944, al ocuparnos de la ohra naturalista de Larraiiaga, expresahamos desde la Catedra "Historia de Cultura Uruguaya" del Instituto de Estudios Superiores: Y finalizamos nuestro cometido, formulando los mas ardientes votos, -que no dudamos seran compartidos
por todos los orientales que se ocupan por el progreso cientifico y
cultural de nuestro pais,- para que el centenario de la muerte de
nuestro primer sahio y grande naturalist a, que se cumplira el 16 de
Fehrero de 1948, es decir dentro de 3 aiios y meses, pueda ser con·
memorado dignamente con la ereccion de su tan hien ganado monumento, en un lugar privilegiado de nuestro principal parque, suavemente acariciado por el viento y rodeado por el perfume de las flores
Y' el canto de los pajaros, es decir, por los propios elementos de la
Naturaleza que eI tanto amo, cancelando asi, aunque solo sea en parte,
la sagrada deuda de gratitud que el puehlo uruguayo, y por 10 tanto
su gohierno, dehen a su esclarecida memoria, que fuera de toda duda,
constituye una de sus mas puras glorias.
Ahora, en los comienzos del aiio 47, no podemos menos de agregar que, contando ya nuestra Universidad con este centro de cultura
superior dedicado exclusivamente a la enseiianza de humanidades y
de ciencias puras, no dudamos que la fuerte personalidad cientifica y
humanista de Larraiiaga sera recordada, tamhien, en la magna fecha
del centenario, -no digamos ya de su muerte, sino mas hien de la
desintegracion de su cuerpo, ya que por tratarse en ve'rdad de un
gran homhre no se puede hahlar precisamente de muerte, puesto que
su espiritu supo conquistar la gloria del hrillo perenne de la inmortalidad-, no solo con la puhlicacion de especializados estudios analiticos de su vasta produccion cientifica en la entonces virgen Naturaleza del Uruguay, sino tamhien con un magistral enfoque de conjunto de su fecunda y hrillante actuacion en los distintos amhientes
de nuestro pais, durante el critico periodo de su evolucion que Ie
toco vivir, y que supo vivirlo tan intensamente.

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                <text>Por expresa resolución del Consejo Directivo de la Facultad, adoptada en el acto recordatorio del CLXXV aniversario del natalicio de Larrañaga; acto realizado, en el transcurso de la sesión celebrada el II de diciembre ppdo., con carácter intimo, y por lo tanto, indudablemente, más expresivo,- se dispuso publicar en el primer número de la Revista un articulo evocando la ilustre personalidad de don Dámaso Antonio Larrañaga.</text>
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Montevideo : FHC, UR , 1947, Año I, Nº 1 : p. 211-227&#13;
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                    <text>LEIBNIZ,

MATEMATICO

La Facultad de Humanidades y Ciencias ha resuelto conmemorar
el tercer centenario del nacimiento de Leibniz con la celebracion de
algunas pocas y breves conferencias que recuerden la ilustre personalidad del sabio aleman en sus principales caracterizaciones, y en
especial como filosofo y como matematico; pues pretender divulgar
en todos sus aspectos la complejisima figura intelectual de Leibniz
hubiera ultrapasado las posibilidades de una serie, necesariamente
muy limitada, de conferencias publicas.
"Leibniz matematico" fue el tema cuyo desarrollo se me confio.
Para mejor desempeiiar mi honroso cometido, me parece oportuno
empezar por recapitular los hechos mas importantes de la vida singularmente a cidentada de Leibniz.
En la infinita variedad de figuras geniales que han honrado al
genero humano a traves de la historia, destacanse dos layas de hombres, antagonicas en cierto modo: por un la.do, los que parecen haber
desarrollado sus maravillosas facultades en las mas diversas direcciones,
ya simultaneamente 0 en epocas sucesivas de su evolucion espiritual,
y otros que han crecido en un solo sentido, erguidos verticalmente
como arboles sin ram as, imponentes en su majestuosa desnudez.
Newton es un modelo casi perfecto del genio sin matices, profundo
pero unilateral.
Leibniz, en cambio, ha sido un poco de todo: filosofo, matematico, diplomatico, historiador, filologo, viajero, poeta, jurisconsulto,
fisico, bibliotecario, periodista, fundador de academias, etc., etc.,
ofreciendo asi a nuestra admiracion desconcertada el cuadro de una
prodigiosa eclosion de excelsas y casi contradictorias aptitudes dentro
de una existencia relativamente breve, cuyos periodos de actividad
productora se yen acortados por obra de frecuentes enfermedades
e infortunios.
Aunque el nombre de Leibniz es de origen eslavo (Lubeniecz),
todos sus antepasados conocidos fueron alemanes; su padre, Federico,
era profesor de Moral en la Universidad de Leipzig, y fue de su tercera
mujer, Catalina Schmeick, hija de un distinguido profesor de Derecho
de aquella Universidad, que nacio Godofredo Guillermo Leibniz el 21
de Junio de 1646. Vemos pues que los proximos antepasados de

�Leibniz, del lado paterno y del materno, ocuparon puestos de academicos y juristas, 10 que explica pOl' tradicion familiar su ingreso a
la carrera del Derecho. Leibniz fue un autodidacta extraordinariamente
precoz. La historia romana de Tito Livio, en latin, idioma para el todavia desconocido, acaba pOl' entenderla, despues de repetidas leeturas,
pOl' una especie de adivinacion, sin mas ayuda casi que los grab ados
que acompafiaban su texto. En la misma forma direct a, sin maestros, ni
gramaticas ni lexicos, llego pocos afios mas tarde a poseer el frances
y algo de ingles. En la rica biblioteca de su padre encontro al fin
donde saciar su sed de saber: Ciceron, Seneca, Plinio, Herodoto,
lenofonte, Platon, los historiadores de la epoca imperial, los Padres
de la Iglesia, fueron vorazmente leidos pOl' el incansable muchacho
de apenas doce afios, que asombraba ya con su ciencia a condiscipulos
y maestros.
Filosofo, fundamentalmente, es a proposito de un problema fi10sOfico que Leibniz parece haber tornado contacto pOl' primera vez
con una cuestion matematica. Su Dissertatio de Arte Combinatoria,
publicada en 1666, ha sido incluida con razon entre sus obras filo·sOficas. Contiene una larga discusion sobre los modos del silogismo,
y hay tambien en ella una laboriosa demostracion de la existencia de
Dios, fundada en un postulado, tres definiciones y cuatro axiomas.
Pero la parte matematica predomina; Leibniz, ignorante de la obra
de Pascal sobre el mismo tema, da a entender que sus predecesores
"Be·habian confinado al estudio de las combinaciones de n objetos de
dos en dos; llega a la formula para calcular el numero de tales comb"InaClones, a sab er
2
pero no genera I'lza, como ya I0 h ab'la

n en - ] ),

hecho Pascal, extendiendo el problema alas combinaciones de tres
en tres, de cuatro en cuatro, etc. Demuestra tamhien en ese trahajo
que el numero de pcrmutaciones de n objetos es igual a n! Enuncia
de paso el teorema que ahora expresariamos diciendo que, si a es un
numero entero, el producto(a-1) (a-2) ... (a-n) es divisible pOl' n! Esta
disertacion, escrita a los veinte afios, muestra ya en el precoz pensador
algunas de sus caracteristicas mas distintivas; vastas lecturas de numerosos autores y una marcada tendencia a sofiar con ideales imposibles, tras los cuales prodigo en vano tanto de su tiempo y de su poderosa actividad mentaL
No escasean los ejemplos de grandes filosofos que han sido a Ia
vez grandes matematicos: unos han pasado de la Matematica a la
F'ilosofia, como Enrique Poincare; otros de la Filosofia a la Matematic a (es el caso de Leibniz), y otros en fin como Descartes, han cultivado simultaneamente y con igual exito ambas disciplinas. En cuanto
a Leibniz, es de notal' que, despues de su primer contacto con aquella
ciencia, sus producciones en ese dominio se multiplican y son cada
vez mas importantes.
El desarrollo en serie de ~~-=l- }+{-

~+."debido

al celebre geo-

metra ingIes Gregory, parece haber sido redescubierto

pOl' Leibniz

�y comunicado por el a algunos de sus amigos, 10 que dio lugar a una
acusacion de plagio seguramente infundada. De este periodo, aunque
publicada mucho mas tarde (en una carta a Juan Bernoulli de 10
de Enero de 1714), es la interesante proposicion de que una serie
de term in os constantemente decrecientes en valor absoluto y alternativamente positivos y negativos, posee un valor finito.
La consideracion de un sistema de ecuaciones de primer grado,
10 conduce al descubrimiento de la teoria de las determinantes, que
tan fecunda habia de ser con el tiempo, en manos de algunos matematicos eminentes: Gabriel Cramer, Cauchy, Jacobi, Balzer, Gauss.
(Fue este ultimo quien bautizo con el nomhre de determinantes a estos
nuevos algoritmos). En su carta de 1693 (Acta Eruditorum, 1700) al
marques de L'Hospital, anuncio Leibniz por primer a vez este notable
descubrimiento.

Pero de una trascendencia incomparablemente mayor en el campo
de las Matematicas puras fue su invencion del Calculo Infinitesimal desarrollo metodico de un concepto nuevo y audaz destinado are·
volucionar los fundamentos mismos de la Ciencia.
La gloria de esta creacion no Ie pertenece a el solo, sin embargo.
En la primera edicion de los Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, en los cuales Newton emplea demostraciones de tipo exclusi·
vamente geometrico a fin de ocultar la aplicacion del Calculo de las
Fluxiones, instrumento matematico poderosisimo, que ya poseia de
muchos anos atras, el ilustre sabio ingles enuncia el discutido Escolio,
origen de una de las mas encarnizadas polemicas que registra la
Historia de las Ciencias:
"En el curso de la correspondencia que mantuve hace unos
quince anos con el eminente geometra G. G. Leibniz, habiendole
anunciado que yo estaba en posesion de un metodo para determinar
maximos y minimos, trazar tangentes y resolver otros problemas, metodo aplicable a cantidades racionales e irracionales, ocultando mi
descubrimiento en una transposicion de las letras que entran en la
frase: Data aequatione quotcumque fluentes quantitates involvente,
fluxiones invenire, et viceversa, me contesto aquel hombre ilustre que
eI tambien habia encontrado un procedimiento de la misma especie,
y me comunico su metodo que solo diferia del mio en las palabras
y en las notaciones".
Pero esta franca declaracion, que reconocia sin reserva el merito
original del descubrimiento de Leibniz, sufrio en la tercera edicion
de los Principia un cambio esencial astutamente disimulado. Con tal
subterfugio pronuncio Newton contra si mismo "una implicita, severa
condena que la Historia imparcial se ha apresurado a ratificar".
Los amigos de Newton llegaron a acusar de plagio al grande y
honesto pensador aleman, y ewton que no ignoraba 10 falso de la
acusacion contra el autor del Calculo Infinitesimal -muy
superior
a su Calculo de las Fluxiones, como obra de quien, ademas de con-

�sumado matematico, era profundo filosofodejo decir, y solo intervino, con toda mala fe, para nombrar 0 hacer nombrar en la Royal
Society una comision de compatriotas y partidarios suyos, la cual
sentencio injustamente en su favor, sin oil' siquiera a Leibniz, acreedor
a un mejor tratamiento, aunque solo fuera en su cali dad de miembro,
el tambien, de aquella docta corporacion.
Este odio enconado de Newton contra Leibniz persistio aun despues de la muerte de este ultimo, sin que 10 atelluara al menos, un
sentimiento de piedad, frente al duro destino de su rival, que aeabo
su vida (14 de Noviembre de 1716) solo, pobre, y tan cruelmente
olvidado de sus contemporaneos que el sitio en que fueron enterrados
sus despojos mortales quedo y permanece hasta ahora totalmente
desconocido.
Nadie Ie dedico un merecido recuerdo, con la excepcion casi
unica de la Academia Francesa, en una de cuyas sesiones publicas
Fontenelle pronuncio su Elogio Funebre. Otros elogios y ensayos biograficos de la epoca no son dignos de su excelsa personalidad. La
publicacion de sus obras se hizo esperar hasta fines del siglo pasado
y no puede considerarse completa. Las obras matematicas se editaron
en Berlin y Halle de 1849 a 1862 en siete volumenes bajo la direceion
de Gerhardt. (La biblioteca de nuestra Facultad de Ingenieria posee
un ejemplar de esta edicion). Pero, a pesar de 10 que promete su
titulo, esta coleccion solo contiene algunas memorias de Calculo Infinitesimal y aplicaciones mecanicas: nada que hubiera podido utilizarse en el presente trabajo.
Tal es, a grandes rasgos, la contribucion de Leibniz a la cieneia
matematica.

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                <text>La Facultad de Humanidades y Ciencias ha resuelto conmemorar el tercer centenario del nacimiento de Leibniz con la celebración de algunas pocas y breves conferencias que recuerden la ilustre personalidad del sabio alemán en sus principales caracterizaciones, y en especial como filosofo y como matemático; pues pretender divulgar en todos sus aspectos la complejísima figura intelectual de Leibniz hubiera ultrapasado las posibilidades de una serie, necesariamente muy limitada, de conferencias públicas. </text>
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