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                    <text>Sinlples notas sobre acto filos6fico
y descriptibilidad de la experiencia nletafisica
II faut donc sonder comme cette pensee est
logee en son auteur: comment, par ou, jusqu' ou
il la possede: autrement, le jugement precipite,
sera juge temeraire. - B. PASCAL.
Je sais, de science certaine, queUes erreurs
son pour nous seduire dans la recherche de la
generation des oeuvres, et comme l'on s'egare dans
la naive ambition de reconstituer l'e-tre meme d'un
auteur. - P. VALERY.

Se me perdonara que al exponer este plan reitere puntos de vista
que me han inspirado en la ensenanza, bajo la sugestion de motivos
que se relacionan con la formacion del educando (de sus afectos, de
sus voliciones, de sus pensamientos). Porque, en verdad, es el valor
del alumno, del hombre, el que tiende a ocupar un sitio principal en
mi pensamiento. Ello no quiere decir que no recurra 0 que prescinda,
llegado el caso, de la exposicion historica 0 sistematica de los temas,
o al confrontar las experiencias con los datos de la ciencia y de la
cosmologia; ni que dejare de derivar las consecuencias practicas, buenas 0 funestas, de las doctrinas, determinando en cada caso los limites
consentidos en la exposicion pedagogica, 0 los impuestos pOl' las limi·
taciones personales nuestras, y las reservas de sinceridad, pOl' 10 que
no comprendemos e ignoramos. Esta via, dificil de sugerir en su complejidad, consiente, me parece, el desarrollo de habitos de precision
y de analisis en el alumno, el sentimiento mas exacto y preciso de
las dificultades, el peligro que suponen las soluciones sistematicas, el
sentido de los problemas y el del valor de la critica, como numen
activo capaz de potencial' la presentacion de las experiencias y de
mantenerlas en la proximidad de las condiciones que les han dado
nacimiento, hasta llevar a ese momento complejo y naciente, cuando
pensamos con vigor, en la rebosadura de la dificultad y ante la vaga
totalidad que nos circunda. En la inadvertencia del valor de estos
hechos naufragan muchas de las direcciones del enciclopedismo pedagogico de nuestro tiempo (1). Hayen ello una razon de sinceridad,.

�pOl' 10 menos en 10 que me ataiie. A ninguna pedagogia Ie esta consentido, (reconocida una parte legitima a la simplificacion), prescindir de aquellos cuidados que concreten el esfuerzo de pensar con
ignorancia, cuando ocurre el proceso de la inteleccion y los enigmas
y los errores anteriores, y las experiencias frustradas, se convierten en
factores, en principios activos y en modos de rectificacion y de regulacion de los analisis.

Se ha destacado con bastante claridad, en el acto de pensar, la
accion extra-polante; el proceso de distraccion y de evagacion (y las
peores maneras de la abstraccion, que lleva alas falsas trascendencias
(Marx, Nietzsche, James, Bergson); la instalacion de 10 absoluto en
la fatiga (Boutroux); pero no he visto que se haya notado un peligro
gravisimo igualmente que conspira en la formacion del espiritu filosOfico: y es el que consiste, no ya en incluir en el seno de la reflexion
los datos de la erudicion y de la memoria, sino en intercalar, confundiendo el problema en las soluciones; 0 en pasar, inadvertidamente,
de la duda, a 10 apodictico y definitivo, hasta alcanzar esa expresion
en la metafisica historica y sistematica que elude los problemas 0 los
desvanece en la precision frustrada de los planteos historicos, hasta
llegar a tanto, hasta llegar a casos en que la duda y las intelecciones
(estados verdaderamente superiores y raros) son convertidos en modos
inferiores de pensar, en retornos a psicologismos y empirismos, actividades que desorganizarian y volverian "al estadio primitivo de las
intuiciones impuras"; pues, si es verdad que el estudio de la historia
de la filosofia seiiala una cierta continuidad en los esfuerzos que la
yazon realiza, es verdad tambien que los problemas se inmovilizan en
sus formas, las inquietudes mueren en ellas, cuando ya han muerto
los motivos que las mantenian en alianza con 10 desconocido. Esto,
con lucidez, ha sido advertido y destacado. Pero, en cambio, no se ha
presta do bastante interes, 0 se ha presta do poco interes, a un proceso
mas hondo, que esta menos en las concreciones formales y que se
advierte en esas instalaciones, en el seno de la razon, del habito y del
instinto, en aquellos casos, tan frecuentes, en que erigimos las formulas
y las respuestas adventicias que a los problemas damos, en soluciones
definitivas, imponiendo tiempos distintos, ritmos, edades en el proceso de la inteligibilidad 0 interpretando acaso un momento de su
evolucion en manera unica de la racionalidad y etapa acabada de su
desenvolvimiento (2). Se ha destacado, digo, la inercia de los planteos
(2)
Asi, la idea de fijeza de la razon humana
(Meyerson)
seria mas hien la prueha
de la somnolencia
del saber
(Bachelard);
pero otros advierten
en ella la presencia
de
un valor estable, que no podria expresarse bajo Is forma de "principios
racionales",
que
podrian
modificarse
para satisfacer
alas
exigencias,
datos y problemas nuevos (Lalande);
o publican
el movimiento
de la inteligencia
inventiva
rompiendo
los cuadros
de la intuicion empirica basta llegar a renovaciones
radicales
de 13 razon (Brunschvicg).
Campea
asi en ciertas direcciones
del pensamiento
contemporaneo,
hi en Is idea de la inmutabilidad y fijeza de la razon, bien la idea de un dinamismo
imprevisible.
Ya Gaston Milhaud
habia destacado
en ella su actividad
creadora,
su libre movimiento;
Bergson
y James, en
h~rminos no coincidentes,
Ia describen sumisa alas
exigencias biol6gicas
y premuras activas

�que la ciencia 0 el pensamiento determinan; el ambito de las soluciones
y de los problemas, pero mucho ignoramos la psicologia del esfuerzo
cientifico y filosOfico y pocas veces damos en el modo 0 en los modos
que vuelvan a su complejidad inicial, para que podamos pensarlos
y recuperarlos y sentirlos en el estado naciente de su complejidad,
en el sentimiento obstinado de las dificultades no idealizadas, en la
intensidad del enfoque, actuando sobre el complejo del recuerdo de
los errores anteriores rectificados.

Ahora en 10 que ataiie a la exposicion de las ideas y de las teorias,
hare 10 que se me ha enseiiado; y 10 que yo, con ojos propios, he
comprendido ser 10 mejor: presentar, sin sacrificar la brevedad, las
opiniones autorizadas de las que se han emitido sobre cada cuestion
verdaderamente importante, sin exclusiones sistematicas, ni tendencias
sectarias, adoptando constantemente la forma expositiva 0 critica que
entiendo pueden usarse simultanea 0 alternativamente, para que los
alumnos, al concretar y perfeccionar despues los conocimientos adquiridos, puedan prolongarlos y ahondarlos, en las reflexiones propias,
a partir de aquel acervo cultural, generalmente insuficiente, que viene
por la via de la docencia y que nunca es bastante para suscitar el
milagro de la formacion de la personalidad. Un cuidado, pues, por
10 expositivo; un cuidado, todavia mayor, para crear habitos de reflexion y de analisis, y capacidad para que comprendan las actitudes
y modos de pensamiento que no hallan sustentacion en la razon, distinguidas de hechos 0 teorias que han sido objeto de observaciones
persistentes, 0 de aquellos ideales de racionalidad, de libertad, que
han mostrado su eficacia historica. Trasmitiendo, como tema de educacion, una fe activa y libre en la razon, la confianza 0 la seguridad
de que esta puede estimularse en 10 concreto, en la atencion a 10
desconocido; 0 frente al error, pensando el error; ya que la experiencia y la idea que se corrigen (l y cuando el pensamiento no es
correccion? ), como actitud, pedagogicamente, vale tanto como aquella
que nos mantiene en el senti do del problema; porque sin correccion,
cuando no tiene uno la necesidad de corregir, no hay, acaso, pedagogia.
Al corregir nuestras experiencias, la razon regula sus alcances y orienta
el cauce de su vitalizacion 0 estimulacion creadora, 0 critica, 0
espectante ... Tratando siempre de mantener la actitud mas amplia,
atentos al peligro de las generalizaciones, 0 conducidos por la simetria (3), perdemos el sentido del desorden de la vida, ajenos al senticomo alas
represent3ciones
espaciales
y mecanicas.
Acaso, herencia
del planteo plat6nico,
kantiano
y cartesiano
que se habia cristalizado
en el dualismo
de la sensihilidad
y de la
razon, 13 conciben de una U otra manera (0 se acentua Ia pasividad en ella, 0 se acentt'ia
el dinamismo y capacidad inventiva incondicionada).
Una formula muy honda, que aproxima
y distingue
todavia el pensamiento
creader racional y el pensamiento
critico sin olvidar
Is psicologia del esfuerzo es, me parece, la de H. Poincare
cuando aHrma que, inventar, es
discernir,
es escoger, y Ia no menos sugesliv3 de H. Hoffding, que parece concebirla
como
un conjunto de suposiciones que, en la experiencia
abierta, se conslituyen
en contenidos
y criterios
de 8US pasos mismos y de sus supuestos.
(3) VL. JANKELEVtTCH,
L'alternative, pags. 70·125.

�miento de la posible prueba exp!icita, 0 de la ignorancia leal y del
esfuerzo de la reflexion que alcanza el don preclaro de la conciencia
de sus !imites.
Tambien se intentara la posicIOn nueva de los meJos problemas:
para notal' sus articulaciones primeras, 0 las ordenaciones que les
habia impuesto el planteo primitivo, para vel' 10 que persiste en ellos
de verdadero y de valioso, 0 para pensar sus !imites (y 10 que tienen
de forzados), para sentir, de nuevo, los movimientos que los hayan
provocado y despertar al sentido del problema; para evitar la tendencia "que tiene nuestro espiritu, a considerar como mas clara la
idea que mas frecuentemente utiliza" (Bergson), y porque constituye
nna practica excelente el hallazgo de aquellas intuiciones que estan
mas alIa de la formula cion de los sistemas y que, en la historia de la
filosofia, quedan generalmente desatendidas, pOl' desatendidas, 0 pOl'
indescriptibles. Hasta para notal' las oscilaciones entre la claridad y la
oscuridad, los ritmos entre 10 vago y 10 confuso, que constituyen parte
de la vida de la razon, 0 sus transformaciones orientadas (0 las poco
aebidas a la regula cion critica, 0 alas provocadas pOl' la irrupcion
genial) y que, muchas veces, dependen de variaciones ficticias de la
atencion, de instalaciones impuras, en su seno, de habitos de claridad
ficticia 0 de oscuridades que, no analizadas ni pertinentes, pueden
importar la clausura del problema, el abandono de la vaga totalidad
que los circunda, y el abandono de 10 concreto, en que debemos siempre estimularnos, porque, sino puede decirse que la filosofia cesa
donde la claridad comienza, puede afirmarse a 10 menos que, alIi
donde la claridad persiste y no se interrumpe, la filosofia no ha comenzado (4).
Acaso hubiera convenido destacar en estos desarrollos el proceso
historico, porque se admita 0 no en cualquier momento la interferencia de los estados evolutivos del conocimiento al modo de Comte,
o edades distintas de la inteligencia (Brunschvicg), 0 se suponga la
interferencia compleja y la unidad primitiva de la razon y cuyo horizonte seria la identidad al modo de Meyerson, 0 la evolucion al modo
de Lalande, para quien los principios racionales del conocimiento no
poseerian la fijeza que les atribuian Descartes, Malebranche, Kant
sino que se demudan y estan en perpetuo cambio y participan en la
"evolucion universal", 0 se distingan fases distintas en la formacion
del espiritu filosofico y cientifico (Bachelard), es 10 cierto que puede
(4)
En ese orden de ideas, desarrollaria
una psicologia de los modos de pensar; entre
olros, del lnodo platonico
de pensar, y del nlodo positi-vista
de pensar
(una psicologia,
en
verdad, en tomo al sentimiento
de 10 concreto, de 10 real, de la acdon,
de 10 posible y de
las actitudes eticas e intelectuales
que suponen);
pues, tienen (esos modos) tal fuerza de
presentacion
historiea y tal consistencia
que, pareceria,
estamos ya en presencia de modalidades tipicas de pensamienLo;
grupos hay de pensadores que las formulan y propugnan casi
siempre ajenos al problema
inicial y al alcanee de Ias influencias
y eonseeuencias
de las
tearias, como factores, en Ia formacion
de la personalidad
y en Is evolucion
de IDs sistemas.

�seguirse una cierta cronologia, fases, de 10 pre-cientifico a 10 cientifico,
de la predominancia de 10 instintivo a 10 racional, del pensamiento
magico al pensar utilitario y al pensar desinteresado. Pero, sin per·
juicio de' que tengamos en cuenta, al estudiarlas, nos concretamos, sin
embargo, al estudio del modo de pensar positivista que, de algun
modo, los anticipa y supone, pOl' 10 menos cronologicamente. Es mas
proximo a nosotros, ha tramado mas la evolucion de las ideas y de
los afectos, de las practicas del siglo XIX y XX, y es mas un punto
de concitacion de las inquietudes y problemas de nuestro tiempo. De
don de, pues, nuestro intento de realizar un examen critico, lo nuis ex·
tenso posible, del positivismo de Comte y secuaces, tema 10 suficien·
temente vasto como para seiialar un movimiento de ideas que, si halla
{ormulacion magistral en el pensamiento de uno de sus representantes,
posee hastante caudal para derramarse y expandirse y para que po·
damos seguir su curso en la pluralidad de sus direcciones.

John Stuart Mill en Ias consideraciones que hace en su lihro sobre
Comte, ha dcstacado, en efecto, como este movimiellto viene de las
profundidades
de la filosofia del siglo XIX y que expresa y
condensa un modo de pensar cuya importancia es bastante como para
poder introducir en el a todos los que estudian los grandes problemas
de la filosofia (5). Estudiariamos asi el modo positivista de pensar,
que ha dado lugar a tantas consideraciones y desarrollos, que dan
prueha del vigor de las obras de Comte, y, todavia con mayor razon,
abonado porIa expcriencia de un siglo de pensamiento. Intento de
comprender 10 que cs, en sus partes positivas 0 negativas, y de atender
a sus propensiones, desviaciones sistematicas 0 dogmaticas, a los es·
fuerzos de recuperacion 0 perdida de su significado, hasta hallarlo
de nuevo, si es posihle, recohrado de sus limitaciones y de sus en'ores,
cn una conciencia menos dominada pOl' el prestigio de 10 asertorico
r mas capaz de sustraerse alas somnolencias habituales, a los hipnotismos acriticos; pues, encarado el movimiento en toda su amplitud,
es un centro de inquietudes y de problemas IOgicos, epistemologicos
y morales que, si superado (como piensan Milhaud, Husserl, Bruns·
chvicg, Bergson), no pOl' ello deja de mostrar su profundidad inicial,
Sll cOlltinuidad y enlace en el proceso de la cOllciencia occidental, y
las limitaciones y peligros que en la misma formula cion de Comte se
(5)
He aqui el texto: "Depuis
quelque temps, on a beau coup parle en Angleterre
et
sur Ie continent
du Positivisme
et de Ia Philosophie
Positive.
Ces expressions
qui, pendant
Ia vie de l'lminent
penseur qui leur a donne cours, ne s'etaienl fait jour dans d'aulres ceriis
ni dans d'autres debats que ceux du tres·petit nombre de ses disciples
direts, onl enfin
emerge des profondeurs
de la pbilosopbie
du sieele pour venir se man;!ester
sa surface.
On ne sait, tres - generalement,
ce qu'elles representeDt, mnis il est cnlendu qu'elles repre·
sentent quelque chose. Ce sont les symboles d'un mode de penser reconnu, el d'un mode de
penser dont l'importance
est assez grande pour introduire presque tous ceux, qui aujourd'hui
discutent
les grands problemes
de la pbilosophie,
ou examinenl
d'un point de vue eleve les
croyances de notre temps, a prendre en serieuse consideration
ce qu'on appelle Ia conception
Positiviste
des choses, et a defenir, vis-vis d'elle, leur position particuliere,
plus ou moins
amicale ou plus ou moins hostile". (J. Stuart Mill, Auguste Comle y le positivisme, pugs. 1 y 2).

a

�advertian, y que la critic a, ulteriormente, ha corroborado. Seria asi,
un ejemplo de enseiianza y de critica; y de polemica, en el sentido
de que los problemas y experiencias que se someten a la razon, deben
insinuar el movimiento de la reaccion critica; pues, en el caso, es la
verdad que los errores comtianos abundan en los textos y en la
exegesis y podrian entonces ser escogidos y utilizados como primeros
ejercicios, para estimular el analisis y la aventura mental. Necesidad
pues, de un estudio complejo y todo 10 profundo que se pueda de la
actitud positivista, contribuyendo a suscitar la idea de 10 que es la
filosofia, aqui, en cuanto intento de pensar y de comprender las ideas
fundamentales de un sistema que quiere determinar los limites asignables a la experiencia humana.

... dada la importancia que puede tener un curso (6) de esta
indole, el conocimiento de un orden de ideas que ha fertilizado las
mas divers as fuentes del pensamiento contemporaneo y que conviene
estudiar en sus efectos negativos (y algunos de ellos son inmensamente
graves) como en sus efectos positivos, logrando el contacto con un
pensamiento que marcha hacia su clausura en un proceso de intensidad boreal que no consiente el desarrollo y que llega a ser "el fin
de la filosofia y el comienzo del sistema" (7) .

El estudio de un pensamiento que suscita un movimiento tan
extenso de ideas, de un pensador, tan energico, como Comte, tiene, en
el caso, la ventaja de ponernos en presencia de un ejemplo, pOl' as]
decirlo, tipico. Pocas veces no es dado encontrar una demarcacion
mayor de los limites asignados a la experiencia; pocas, saber dentro
de que orden de ideas el autor esta pensando y percibir el fondo de
verdad 0 el curso del fondo de los errores. Pues la oscuridad, en
Comte, no viene nunc a de 10 profundo, del sondeo abisal, del rebasa·
miento de la realidad; viene de la reiteracion, viene de la fatiga.
Ademas, era Comte un pensador sistematico; es dificil saber si en el
comienzo de su filosofar intuye alguna realidad, algtin pensamiento no
pens ante, que auto rice la ereencia de una posihle filosofia, que aluda
a ella; todo pareceria indicar que parte de presupuestos previos;
(6)
Frecuentemente,
al leer las obras de Comte y al preparar
los temas y motivos para
cada leccion, realice apuntaciones
criticas que, si tuvimos en cuenta en el desarrollo
del
curso, no fueron literal y expresamente
utilizados.
Como no fue posible recoger taquigrafi.
camente las lecciones, creo que, para los asistentes de este curso y para 105 companeros
de
seminario, podrian ser todavia nliles. Sefialan siempre Is posicion
de Is conciencia que se
situa criticamente.
De la remocion de ideas de todo el movimiento
positivista,
es 10 que ha
quedado.
Las exposiciones,
lecturas
comentadas,
criticas y lecciones
(no men os de 70), se
han perdido.
Estas notas imperfectas,
notas de estudio,
expresion
algo discontinua
de un
itinerario y de UDa labor, no tienen otro objeto.
(7)
Alli las ideas quedan limitadas,
precisas,
detenidas;
iluminadas, pero no por el
trazo del extasis oi de 13 razon sino por 105 poderes dogmalicos
que las informan.

avan
cone
en e.

nos 1
fund
misil
corp'
cada
criti(
com&lt;
de h

�avanza su vida, sumisa a esos dogmas iniciales; avanza su doctrina en
conexiones poderosas, hasta alcanzar una culminacion que la extemia
en el dogma positivista (8).

POl' otra parte, hay en Comte, el error; en mayor 0 menor grado10 hay en todos los pensadores (10 hay en todos los hombres) ; pero
nos referimos al error que advieile en algunos sondeos, sean 0 no profundos, ligado a la vida, en aquellos intentos de captarla, en la demision del sesgo generalizador; en Comte, ademas, el error se
corporaliza, se hace visible; puede seguirse su trazado (el trazado
cada vez mas energico que la voluntad de sistema va imponiendo). La
critic a, 0 aquella genialidad que en otros pensadores se manifiesta
como voluntad sober ana 0 desvio con respecto a 10 pensado 0 temor
de hacer de la filosofia solo un movimiento que termine en la encarnacion 0 en la forma (9), aliment a en Comte e intensifica solo 10
sistematico. El vigor de su pensamiento se vierte alIi, aumenta su perdida; no abisma nunc a a Comte la sospecha de 10 omitido 0 la
profundidad de otra manera de pensar 0 de sentir, ni el sondeo en
el sentido, el afan de infundir, acrecer, potencial' el sentido...
El
conocimiento de los errores, que contrasta con el modo de la positividad racional, nos serviria para percibir las buenas y las malas
maneras de pensar, y haria, tambien, asistir al momento en que aparecen los atisbos criticos, amenazados pOl' las concreciones y los
dogmas limitantes, precisos, fatales, factores que impiden el desarrollo
de las ideas y la estimulacion y regulacion racional en el proceso
explicativo (10).
En este orden de ideas, puede ser util la comparaClOn de la
filosofia y del modo de pensar positivo, con otras filosofias y modos
de pensar, sobre todo del punto de vista de la significacion historica
y evolucion de formas de vida y de pensamiento. Notese, como Comte
da a la filosofia una mision politica expresa; con que intencion quiere
orientarla hacia la historia; que afan de dirigir Ie inspira; la insistencia con que medita el problema de la accion y de sus limites (y el
problema de la especulacion y de sus limites) ; los temas, que todavia
nos alcanzan, de la instabilidad, de la anarquia, del desorden; el
intento alIi, de hallar la correspondencia entre ciertas modalidades de
pensamiento humano y ciertos modos de organizacion historica. Y con
(8)
Desde el comienzo se intnye el sistema. La corrobora Ia Iectnra de sns cartas (principalmente,
Lettres a Valat y mas tarde Lettres a Mill). Para Comte, en nn curiosa caso de
inversion,
Ia solucion
impone,
decide, y est" antes del estndio
del problema.
Camp. L.
Brunschvicg,
L'orientation
actuelle des sciencies.
(9)
Como en Ios snmos cdticos;
como en Kant, como en Poincare.
EI estado de alerta
en el problematismo,
basta la exageracion,
se balla hay en Ia obra de Chestov. Halla en
Marcel esta idea:
" ... Ia philosophie
n'est pas, la au Ia creation
philosophique
n'est pas.
EIle ne pent pas, sans se nier ou se trahir, cristalliser
en des resultats susceptibles
d'elre
simplement" .
(0)
La preciosa
distincion
entre positivismo de razon (positividad racional) y positivismo de iglesia, en L. Brunschvicg,
La raison et La religion.

�dlo, como, en que grado, vive todavia la humanidad situaciones y
problemas semejantes a los que Comte presintiera, y aunque en
nuestros contemponineos es mas libre la critic a y mas delicado el
modo de insinuar el movimiento de los procesos en la finitud historic a
y en la experiencia metafisica y religiosa (11), muchos de aquellos
planteos persisten, son cristalizaciones, fijaciones y supervivencias de
origen positivista.
Comte, como Com"not, percibio que la gran cns~s actual (12) no
era unct mera crisis historica, como las otras; pues, se habria producido
un cambio, en la profundidad de las sociedades humanas, que senalaria el momento de cobrar conciencia de la hazaiia historica del
hombre (13), y, tambien, un cambio en la finalidad impuesta a la
razon, y una orienta cion nueva de la razon historica, de la conciencia
historica que, en adelante, han de moverse en la terrenalidad. No ya
mas demudaciones adventicias, ni aplicacion de los sentimientos trascendentes, ni conciencia teatro de las metamorfosis naturales (14).
Pero, no obstante su dogmatismo, no deja de ser interesante el proposito de considerar la concicncia human a en su modalidad historicosocial y no en aquellas maneras intimas de los estudios introspectivos
(pOl' ej. en la experiencia de Biran), que llevaban a la trascendencia
o una religiosidad activa y honda. 8i csta idea de Comte no es original
puede, en cambio, decirse que la sintio y expuso tan extensa y
reiteradamcnte, que ha quedado enlazada al positivismo y a su
gestion (15) .
. . . Estudio, entonces, de la evolucion de un problema de filosofia,
pensado con la hondura posihle, y tratandose de Comte, estudio de
algunas cuestiones desecadas. Dcstacar, asi, aquella idea de Comte
(II)
L. BRC"iSCHVICC,
La raison et la religion, p. 127.
(I2)
Vease R. RuvER, L'hl1manite de l'avenir d'apres COl1rnot, pags. ll8 -121.
(13)
Se me ocurrc, y ya que en cstc eurso dche insistirse
en el afan de caraclerizar
IDs sistemas de ideas del siglo XIX, que scria uti} comparar,
intentar
una crilica del posi~
livislno, por aque]]os movlmientos
de ideas que han llevado a Ia instauracicin
de Ia filosofia de la existencia. Una critica de Comte, realizada por Nietzsche Y por Kierkegaard,
pensando -notandoque problemas
comunes tllvieron
en cuenta, que solllciones ensayaron,
y
sefialando
la difereneia
de temperamcntos,
de poJcres
dialecticos,
cdticos y creadores,
y de
sagaciuud.
en el amhito
de Ias experiencias
religiosas
y metafisieas
e historieas.
Y etlan
distintos
de Comte! Son ellos (antes Maine de Biran)
los primeros
criticos del positivismo;
en algun sentido, los que, en lueha mas honda, quisieron
snpcrarlo
y hacer volver el pensamiento a la vida (Nietzsche)
y a 10 religioso
(Kierkegaard).
La idea de hombre, de reino
de 10 hlUnano y de significaci"n de la historia y de la trascendellcia, estan alIi lIevadas a la
mayor, a ]a mas noble exaltacion
de 10 humano.
Comparar,
pues, est3 euestion
dificil
y
compleja.
(Para 1a e1ueidaeion
de a1guno de los temas aludidos,
Recherches philosophiql1es,
numeros
de 1934 - 35 y 1935 - 36 los notahles
articulos
de K. Lowith).
(I4)
Los planas distintos en que pucde ser pensada la ualura1eza
entendida
eomo fuerza
lugltbre
hasLa sentirla
interiormente
profunda,
escapan a Comte. Todo naturalismo,
es, para
el nal.uralismo
grosero.
(IS)
Par 10 demas, este problema
de 1as relaeiones
entre e1 individuo
y 1a espeeie,
es del m~IS alto interes.
Objeta las ideas que el pensamiento
social venia pensando,
y las
piens3 con originalidad
(sin llegar a tener el significado
que ha desenvuelto
para rilar un
ejemplo, el filosofo J. Royce).
(Vease World alld the illdividllUl y G. Maree1 La metaphysiql1e
de Royce). El mislUO acto que no piensa les dessolls de 10 lIatllre, hace que tampoco lIeve a
la profundidad
de la persona,
y sus relaciones.

�segun la cual hay cuestiones que no requieren ya ser refutadas, porque
caen en desuso "y que el espiritu humano abandona...
cuando han
cesado de convenir al conjunto de su situacion. Seiialar y comprender
el valor de esta indicacion, sus limites, el peligro que entraiia la
exegesis, y distinguir casos de desuso por abandono (16) y porque nos
hemos vuelto mas superficiales, 0 porque hemos sustituido aquellas
ideas por otras mas profundas. Pero el positivismo de Comte proporcion a un sinnumero de ideas en desuso que se han /osilizado (17) ;
entonces, hallar los motivos que provocan esa fosilizacion; como
Comte, por ej., al clausurar el horizonte de su filosofia, intensifica
los procesos que llevan a la fijacion, al sistema, "a la cristalizacion en
resultados", "en la generalizacion in genua que hace de sus experiencias
personales", "al buscar en la relatividad los atributos mismos de 10
absoluto" (18).

En su caso, sorprende, por una parte, la importancia del pasado
historico y su concrecion en eI, y, por otra, la singularidad de una
experiencia de orden efectivo, de intensidad reflexiva, de consecuencias
historicas, que permiten notar la oscilacion del pensador, sus propensiones, los debilitamientos racionales ...
Explicar, tamhien, como vienen los temas en la fuerza de su
caudal, en la intensidad de la concentracion y en la inminencia de
su fin agonico y dogmatico. Meditar, distinguir pasajes, momentos
creadores, intensos, activos; detenciones, fatigas, evasiones (19); penetrar en las maneras de su sentido historico, etc. (20). (Y pensar
{Iue esos momentos a veces se dan en los mismos textos, en la misma
pagina ... La memoria se instala en la razon, el tiempo biolOgico entorpece el movimiento, el dinamismo del tiempo espiritual, la intensidad orienta hacia el sistema. Sin que a Comte trascienda la fuerza
critic a, la capacidad (genial 0 reguladora) de la razon que se vuelve
sobre sus contenidos, y retorna, criterio y numen que labora y prepara para una insercion mas honda en la historia 0 en el desconocido.

Ahorp, destacar alIi la finalidad didactica y practica, el afan de
"influir prontamente sobre los hombres" (Hoffding), las repeticiones,
la monotonia aparente del estilo, que dificultan el hallazgo de las
.bases, de los contenidos, y el caracter de las premisas racionales y
de los fundamentos historicos y de las modalidades' afectivas y tem(6)

A. COMTE, Disconrs snr Z'esprit posit if, p. 205.
(17)
Otras consecuencias
en Vaz Ferreira,
Prob. de la libertad. (Introduccion).
(8)
J. DELVOLVE, RefZexions snr Za pensee comtienne, pags. 11 y 58.
(9) EI positivismo
todo, en cierto modo constituye
un inmenso
ejemplo
de evasion.
Vease G. MARCEL, KarZ Jaspers (Rech, philosophiques,
1932, 1933, p. 332·333.
(20)
COMTE, y esta es su puerilidad,
considera
Ia historia,
el conjunto
historico,
del
punto de vista de 135 ideas de 5ll epoca; Ios juicios contingentes como la sahiduria universal
(Delvolve);
(explica)
Ia forma europea
del movimiento
0 del saber
durante
Ios ultimos
tres siglos por una ley de Ia evolucion
de Ia Humanidad
(Max Scheler).

�peramentales (21), que acaban, sumisas, en el aUm de sistema, en el
dogmatismo de la positividad, en la fatiga debida a su largo peregrinaje
objetivo y a la pasion activa de su mision.
Explicar la necesidad de este ensayo, y recordar 10 que puede
salvarse, y las causas de los errores (22), (olvido del canicter refutable
de las opiniones (2~), confusion de la solucion en el problema que,
nos parece, es la falacia del comtismo, el error persistente ... ) .

En esta parte de nuestra labor convendria estudiar un aspecto
del pensamiento de Platon, en 10 que a la naturaleza de la intuicion
y al acto filosOfico se refiere, utilizando, principalmente, el testimonio
que se expresa en la Gran Carta (24), y que, mas alla del orgullo del
solitario, declara la existencia de un saber personal (dificil), segun
el cual palabras, definiciones, imagenes, esquemas, son simples equi.
valentes de la idea que se materializa entonces para comunicarse, pero
que son incapaces de despertar recuerdos y orientar nuestra alma hacia
10 enteramente inmutable que alcanzan "solo los que colocan sus afecciones en 10 que en cada caso existe realmente" (25), que no se revel a
de inmediato y que requiere el esfuerzo penoso del espiritu, del alma,
de la vida. lPlaton habria impuesto a los historiadores y a los
hombres ese punto de vista, mas inspirados por la opinion, que casi
todos siguen, de Aristoteles? Problemas que dejamos sin respuesta
y que recordamos aqui al solo objeto de sugerir un planteo inicial a
estas cuestiones tan dificiles.
El testimonio de Aristoteles en cambio, la persistencia con que
este autor se situa y situa los problemas para determinar su genesis
y establecer la continuidad de los esfuerzos (y, evidentemente, para
sefialar la superacion que eI realiza) (26), indicaria otra manera de
encarar la historia de la filosofia (27): apreciando la significacion
(21)
Debe pasar a un primer
plauo, en el esludio del comtismo,
Ja consideracion
de
Ia experiencia
sentimental.
En esle punto se situa 13 critica actual de Comte si se 13 compara con Ia del siglo XIX. Las consecuencias
de ese becho DO son sensibles
(0 no son alen·
didas)
a L. Brunschvicg.
Ha' sido bien senalado
por J. Delvolve
el caracler
del pensa·
mienlo de A. Comle: recibe Ia insinuacion
de su movimiento
en contacLo con Ia hisloria;
Ia aDda del devenir historico es alli Dumen inspirador.
(22)
Segun BRUNSCHVICG,el lemor al porvenir.
(23)
Vease E. COURNOT, Essai sur les /ondements de nos connaissances, Ia pagina final.
(24)
PLATON, Leures T. XIII, ed. Bude, Carta VII, 3400 3450 y el precioso comentario
de J. SouiIbe, pags. XXXIII·
LVIII.
(25)
Los filosofos son aque!los que son capaces de percibir
y de comprender
10 elerno
y 10 inmulable
(Plat. Repub.).
(26)
Se percibe muy bien en Metaphysique, Liv. I; De l'ame (lrads. de Tricot)
Liv. I;
II Physique I (lrad. Carleron),
(version
espanola de Gonzalez Blanco).
(27)
Este dualismo
se expone siempre
en terminos
parecidos
0 dislintos.
Sin intentar
forzar Ias conclusiones,
con un sentimiento
muy diverso de Ias dificultades
de estas concepciones que se enfrenlan
a 10 largo de Ia filosofia. Un Plalon,
un Bergson, un Nietzsche,
un Chestov, y otros, con justificacion
dislinla,
!legarian
a la idea segun Ia cual el fondo
del pensamiento
no es elucidado
(Comte ni siquiera
sospecha el problema);
un Hegel, un
Dilthey, un Brunschvicg,
parecen admitir Ia inleligibilidad
lOlal 0 parcial, y la continuidad,

�objetiva de los esfuerzos, 0 la coneXlOnhistoric a ; 10 que lleva a concebir como verdaderamente consistente, detras del concepto de filosofia, el corpus de todas las obras filosOficas, el pensamiento dado,
explicito, patentizado en el sistema (28). Los resultados de esto, como
se comprende, tanto en la estimacion critic a de los sistemas como en
la docencia, son distintos; pero si es facil mostrar una historia de las
ideas filosOficas, resulta dificil probar la autenticidad de las labores
de la exegesis. Someramente, pOl'que es imposible no sospechar la
introduccion, en el proceso historico, de una continuidad ficticia,
y el olvido consiguiente de la diversidad, acaso de la heterogeneidad
de las experiencias (29); Y el olvido, tamhien, de que cl interprete
piensa con ignorancia, y de 10 que no comprende, y de 10 que
omite (30).
H. Hoffding (Historia de la filosofia, S. Kierkegaard)
ha destacado el inmenso alcance, las diferencias que impone en la marcha y
en el ritmo de las ideas, el principio de personalidud, y las notas que
han de advertirse en el curso de la historia; pero de cualquier modo,
reconoce que las relaciones, que las diferencias impuestas por las
persohalidades, han de ser indagadas en el terreno de los hechos. "Los
prohlemas y las ideas, declara, se desarrollan en cierto suelo y en cierto
clima: 10 que conviene en cada caso es tratar de vincular, de penetrar
hasta la profundidad mayor, hasta conocer el fondo en que se arraigan.
Para ello, en sus trahajos de historia de la filosofia, se remonta al es·
estudio de los antecedentes (de familia, de raza, de tradicion) que
constituyen la atmosfera espiritual de un pensador; pero es muy
consciente de esos limites. El sahe que una indicacion de esta clase
no decide nada acerca de la validez 0 no validez de los pensamientos;
pudieran haher sido mas especiales las condiciones a que debe su
desarrollo, y esto no disminuira en ahsoluto su valor en si. Pudiera
ocurrir que ciertas ideas solo pudieran formarse hajo ciertas condi·
ciones. Pero estas condiciones tienen que ser reconocidas, puestas a
la luz, cuando se quiera responder a la pregunta de si los pensa·
mientos tienen fuerza vital hajo otras condiciones distintas" (31). En
e~te y en otros pasajes, el autor declara que, aunque se admite la penetracion de los pensamientos en la profundidad personal, estos tienen
al asimilar
0 incluir
el contenido
de la filosofia dentro de la historia y al hacer del pensar
individual
una promocion del pensar historico. En est os, pues, para saber que es 13 filosofia,
precisa interrogar a Ia historia.
(28)
E. SOURIAU,
L'instanration philosophiqne, p. 29. (Ideas muy sllgestivas sobre la
nocion de obra en filosofia).
Consideraciones
de altisimo
in teres, en Dillhey,
Teoria de La
concepcion del mnndo. (Todo, pero sobre los pasos primeros de la hisloria de la filosofia, el
ensayo Articnlacion de 10 historia de 10 filosofia.
(29)
En verdad,
las originalidades
cimeras
producen
los hiatus,
acenuian
la discon.
tinuidad.
(30)
Recomendamos
el estudio
de W. Windelband
(Storia delia filosofia, version
Denlice
D' Accadia, pags. 17·34).
Hay version
espanola
de Francisco
Larroyo.
(Mexico).
(31)
Tengo la conviccion,
declara,
de que las figuras
ideales aparecen
bajo determinadas condiciones
psicoI6gicas
e hist6ricas, pero que nada pierden de su sustancia espiritual
porque las consideramos
en su verdadera
limitacion
y coudicionalidad
(H .. Hoffding,
S. Kier·

kegaard).

�determinaciones historic as ; 0 para volver a nuestro tema, que no hay
filosofia como fundo no elucidado, 0 no interesaria pOl' ella la historia
de la filosofia (32). Aunque Hoffding aceptaria las concepciones espontaneas, y sabe de la profundidad de la personalidad, y percibe
la complejidad de las relaciones, no siempre es consciente, nos parece,
del hiatus, de la rebosadura de la experiencia con respecto al sistema,
con respecto a la marcha uniforme de las ideas y a 10 que la historia
percibe en esta dimension de sus estudios (33).

Con agudeza inigualada, Jules Lagneau, en las notas sobre Spinoza
publicadas en el mimero de Julio de 1895 de la Revue de Metaphysique et de Morale se pregunta: "l Que es explicar un sistema? Es
traducirlo en el equivalente moderno", y agrega de inmediato que hay
dos sistemas de traduccion: el literal, y el equivalente. Y, luego:
"Comprender un autor, dice, no es exponerlo, desarrollarlo en superficie sino construirlo segun la proporcion verdadera de las partes que
contiene; 10 que es preciso descubrir ante todo, es el germen de la
doctrina, que, desarrollado, continua siendo el lazo que asegura la
proporcion, el equilibrio, no exterior sino interior de las partes. lEn
la interpretacion de un sistema, se pregunta, l se Ie debe aproximar a
su epoca, 0 al contrario referirlo a la epoca presente? En el fondo
se trata siempre de' 10 mismo; es una ilusion pretender juzgar una
epoca pOl' ella misma; el fondo sigue siendo identico, y es pOl' ello
que podemos comprenderlo; encontrar este fondo bajo la diferencia
de las form as". "Pero, agrega, no se comprende mas que 10 que se ha
revivido, y es estrictamente verdad que solo la experiencia es la antorcha de la filosofia como de la historia". "EI fondo, es el sentimiento;
la forma, es la idea. Desarrollo de la idea; como se la encuentra. No
io halla la logica (Hegel), sino en tanteos, porIa experiencia. La
historia de la filosofia constituye un encadenamiento de la misma
naturaleza que el encadenamiento historico, puramente empirico".
"La verdadera psicologia de los grandes hombres, tiene pOl' objeto determinal' en que consiste la omnipresencia, la omniaccion de la idea
sobre ellos. Aqui radica su fuerza: tener bastante fuerza de alma para
reducir todo 10 que se presenta a esta idea y no dejarse arrastrar pOl'
la mecanica del espiritu". "Pensar asi es pensar cada parte de su
pensamiento con todo su pensamiento". lDe donde viene esto sino de
(32)
Es decir que la profundidad
se eoneretaria
en la idea.
(33)
Asi HOFFDING, en todas sus obras, ha puesto en evidencia
la necesidad
de mantener eslc punto de vista; el sabe que hay ideas que crecen y' se desarrollan
en relacion
con un cierto subsueIo y en cierto clima y sabe que, desde gran profundidad,
actuan sobre
las sImas y determinan
Ia enunciacion,
como sabe que hay elementos
ancestrales,
de familia,
y de raza, y de tradicion,
sobre todo aquellas que constitltyeron la orientacion
de la existen cia y que son luego elementos infatigables
en la vocacion de estos hombres. Sin duda y
como el mismo autor 10 declara, la determinacion
de estos elementos no conHere la prueba
de su validez; pero una vez que esos pensamientos han alcanzado significaci on objetiva, se
haee mas faeil percibir
la relacion
que tienen con eI sistema, y al poner en luz esas ideas
y eSRS determinaciones,
no haeen sino seiialar
el punlo
en que comienza
Is originalidad
de los filosofos. Su gran obra sobre la Historia de la filosofia moderna, da patente prueba
.del valor de esos atisbos.

�la supremacia de la idea elemental, de la atraccion de esta idea, es
decir de 10 que en ella es un sentimiento, y un sentimiento universal,
que de ahi recihe su potencia, que se desenvuelve progresiva, metodicamente, yendo de 10 simple a 10 compuesto, con detenciones de
accion y de retroceso ?". Ahora, para Lagneau, el criterio de la verdad
es ser vivida, es decir sentida y rendida con el ser entero, con el del
pensador y el de los otros espiritus que hahlan su lengua, 0 aunque
no la hablen. El sentido oculto, es decir las atracciones adquiridas
de los vocablos, seres vivientes, que registran la vida de las almas
humanas. Es en la expresion adecuada que se encuentra la experiencia
que juzga, la experiencia de la vida. Cuando no se dividen mas que
ideas (Hegel) se puede estar seguro de confundirlo todo y no se
procede mas que por logica y en el fondo por memoria y psitacismo".
Pero, no hay generacion, filiacion de las ideas como tales; las ideas,
en los sistemas que importan, nada son sin los sistemas, y los sistemas
no son mas que la expresion de la personalidad moral y fisica. No
hay determinacion abstracta de las ideas, puras abstracciones por 10
demas, que no estan en los autores explicados sino, como diria Spinoza,
solo en nosotros; pero un determinismo concreto, ejerciendose sobre
los hombres mismos, y desde dentro, este, se nos escapara siempre,
jamas sera objeto de ciencia". Y de inmediato, en un paso lucidisimo:
"No podemos entrever algo mas que por intuicion, adivinacion, identificandonos con el pensamiento del autor, alii donde el ha encontrado
su expresion mas adecuada, la mas evidentemente personal, don de es
menos idea que sentimiento. Una vez alcanzando este conocimiento,
este contacto, podremos tratar la historia de la genera cion intima;
sera preciso ir de la genesis en altura a la genesis historic a en profundidad, porque esta genera a aquella, sin corresponderle necesariamente" (34).

En la pagma siguiente, rectifiMndo el punto de vista de algunos
historiadores: "Se puede ver por esto 10 que puede ser la historia de
la filosofia, y cuan lejos se halla de las abstracciones al modo de Hegel
y de las monografias de Sainte-Beuve". "Los hegelianos estudian las
ideas 0 la Idea aparte de los hombres cuando ella no es mas que que el
reflejo docil y unico y, emancipada, el cuerpo sin alma, el cadaver".
Pero Lagneau no niega la influencia del medio, que segun eI no explica
liaS que la forma exterior, los modos del pensamiento filosOfico y no
su sustancia. 0, para invertir los terminos, los pensadores toman al
medio su materia, pero su forma, el lazo interior viene de ellos, y
como las ideas (esta materia) nada son sin el lazo, al menos en ellos
todo viene de ellos". Y ter.mina: "Se puede decir, en suma, que 10
que en historia de la filosofia viene del medio no vale la pena de sel"
explicado. La historia de la filosofia, al contrario de la historia, se
reduce a la de los hombres 0 de los espiritus; historia viable, pero
(34)
J. M. GUY AU, La Morale de Epicure (De la n.ethode dans l'exposition des systemes).
(Seria inslrucliva
la comparacion
de las ideas de Guyau, de Lagoeau y de Bergson).

�cuyos ultimos elementos suponen a su vez la historia propiamente
dicha, universal, la historia de los sentimientos morales, religiosos, y
de los acontecimientos que los han determinado. C'est par la qu'elle
plonge dans le grand Tout".
Y en un paso lucidisimo de su ensayo De la Metaphysiquc (con;pte
- rendu Revue philosophique de fevrier de 1880), cxpone cste criterio,
que relaciona con los textos anteriores, a los que da una nueva claloidad: "Asi la filosofia, sin arrancar del espiritu la creencia natural,
la turba en su posesion y Ie confiere la sensacion de 10 oscuro. Ella
Ie impone, ademas de crear su objeto, primeramente su lengua, una
lengua nueva, personal, como 10 que ella debe trasmitir (rendre).
De aqui el enorme esfuerzo que reclama la invencion filosOfica, esfuerzo semejante al que debe realizar el matematico para hacer retroceder los limites de la ciencia; mas intenso acaso, puesto que el
filosofo no tiene como el a su disposicion un sistema definido de
signos. La forma, el numero y la medida sensible Ie faltan para crear;
cs preciso no obstante, que eI cree. De ahi tambien la dificultad que
se experimenta para penetrar en el pensamiento filosofico ajeno
(d'autri); quiero decir en un pensamiento verdaderamente personal.
Cuanto mas original, profundo, sistematico es un filosofo, mas se aleja
de las concepciones pueriles, claras, y casi siempre contradictorias del
sentido comun (plus il en coute d'effort pour l'etre apres lui de la
meme maniere) Se trata de apropiarse de su lengua, de encontrar pOl'
una paciente adivinacion, su punto de vista frente a cada idea, de corregir lentamente una pOl' otra, a medida que se avanza en cada uno
de estos descubrimientos hasta el momento en que todo se aclara, visto
desde un cierto centro donde eI se ha situado para abrazar su pensamiento. (,Como alcanzar este centro delicado, como reconocerlo cuando
en lugar de descender en una obra para poseerla se contentan con recorrer la superficie con el designio (parti-pris) de encontrar sus propias opiniones 0 de critical' pOl'el detalle, es decir, porIa exterioridad,
cl pensamiento del autor? Lo mas a menu do es asi como se lee a los
filosofos. (,Es sorprendente que no se de la preferencia a aquellos
que mas han penetrado en las cosas y en su espiritu? Se les encuentra
oscuros; la luz en ellos no esta en la superficie, en los vocablos y en
las imagenes. Se la encontrara mas intima y mas plena, no iluminando
las cosas, penetrandolas, tornandolas pOl' asi decirlo transparentes, Esta
es la ley de la Critic a, la claridad profunda, a tres dimensiones" (35).
0

Un punto de vista interesante es el que ha desarrollado Pedro
Luis Landsberg en los trabajos relativos al acto filosofico, a proposito de su maestro Max Scheler y de Nietzsche. Fija su cometido
en estos terminos: "Lo que nos interesa ante todo no es la biografia,
psicologia de los individuos Scheler 0 Nietzsche, ni el contenido puramente lOgico de sus pensamientos, sino su existencia filosofica y su

�significacion para la filosofia. l En que consiste ella? "Se trata de un
acto 0 mejor de un "actgefuge", de una estructura de actos, en los que
precisa descubrir el sentido intencional", y da luego una definicion,
(general) del acto filosofico: "acto de la investigacion de la verdad
con ayuda del pensamiento que transforma los acontecimientos de la
vida en experiencia (36). Y sobre el ejemplo: "He caracterizado la
existencia de Nietzsche, como un acto de busqueda interior; busqueda
de si mismo, busqueda' de la verdad en el interior de si mismo; busqueda del Dios desconocido" (37). El acto filosOfico es un movimiento
y se trata aqui de la situacion que pone al hombre en este movimiento
y que Ie da su primera direccion. En Nietzsche es un movimiento
hacia 10 interior. El laberinto en el cual se pierde esta en el interior
de su propia alma, asegura (38). lDonde se encuentra su acto filosofico? En Scheler, es muy diferente. lDonde esta su laberinto? lSu
verdad? Y Landsberg, utilizando este texto, trata de definirlo: "Me
encuentro en un inmenso mundo de objetos sensibles (41) y espirituales que conmueven incesantemente mi corazon y mis pasiones. El
se encuentra en un mundo inmenso no como espectador, sino como
un ser que, por el mundo, y, precisamente, por el encuentro del mundo
interior y del mundo exterior, es puesto en movimiento, es colocado
en una inquietud constante (40). Agrega Scheler que para Nietzsche
la existencia del mundo exterior no es jamas un problema urgente,
ni para Scheler (41). Pero para
ietzsche no 10 era porque estos problemas pertenecian exclusivamente al mundo interior; para Scheler,
porque el se encuentra inmediatamente, no solo ante el mundo 0 rodeado del mundo, sino en el mundo, como integrando, respondiendo
y provocando sus respuestas. El "In der Welt-sein", ha sido formulado
por Scheler mas natural y especificamente que por Heidegger, dice.
El movimiento filosOfico comienza en este estado de ser en el mundo,
que nos presenta una riqueza inagotable; yo he experimentado el encuentro del mundo en mi mismo. Esta teoria seria para Max Scheler,
en su forma mas simple, su primera evidencia. Por 10 mismo asal1:'a
a Nietzsche el peligro de nihilismo, como para Max Scheler el peligro
consistiria en un cierto desorden (caotisme). Nietzsche pierde la rea·
lidad, por haber quitado el mundo sin haberse encontrado el; Scheler
arriesga perderse en la plenitud caotica de sus encuentros. Pero seria
(36)
EI senlido de "investigar"
y de "verdad", no es Dunea el mismo; varia con cada
fil6sofo
autentico.
Se tralara, en cada caso, de caraclerizar
el acto /ilos6/ico
especijico
correspondiente
a cada pensador.
(Va haeia el pluralismo
de los sistemas;
10 que importa
es caracterizar
el acto /ilosofico especifico).
(37)
Dice LANDSBERG,que precisaria
comparar
esta situacion
inicial de Scheler con la
de Husserl en las que describe como H se encuentra
rodeado del universo.
(38)
Que veto no opondria
a esa afirmacion
de Landsberg,
la ultima
filosoHa
de
Nietzsche,
que se dedara
en la patetica altemaneia
de la vida individual
y de la vida coso
mica y que Ie hicieran
avanzar
al hallazgo
de las influencias
ancestrales
y sentir
el
pensamiento
en Ia proximidad
de 10 cosmico, "ya en Ia perspectiva
propia y nueva de un
ser mas grande que n050tr05 pero de la misma especie"!
(39)
EI texto frances mirado por Zubiri usa el termino sensual (no sensible),
que
aparece
en el pasaje.
(40)
Por nuestra parte, no creemos que Scheler sienta mas que Nietzscbe
la relacion
con eI cosmos. Tampoco es un problema urgente para Comte.
(41)
Acaso porque es el suyo el punto de vista del creador,
no del gnoseologo.

�comprender mal la esencia del acto filosofico, diciendo que la filosofia
de Scheler expresa esta situacion. El no seria un filosofo, dice, si esta
situacion no implicara la necesidad de trascendencia, si esta situacion
no Ie fuera intolerable. En el origen de una filosofia, hay siempre
una situacion intolerable (el faut en sortir). No se filosofa para pasar
el tiempo. Sin una verdadera necesidad, el espiritu no se pone en movimiento. Para Nietzsche, es la necesidad de conocer a este mismo
Dios que ilia por la vida de su alma como una tempestad, el hecho de
sentirle tan proximo sin poder alcanzarlo. ("Quiero conocerte, Desconocido. Tu, que conmueves la profundidad de mi alma, que recorres
mi vida. Lo inasible, mi afin") (42). Lo intolerable para Scheler es
la falta de orden; el busca el Lugar del hombre en el cosmos; su problema central, que manifiesta aqui su originalidad y su autenticidad;
pero situarse en el cosmos importa encontrar su posicion en el. Scheler
busca, instaura el orden. El relativismo del mundo moderno se Ie aparece como caotico; quiere trascenderlo; buscar un punto de vista absoluto que 10 ordene (no relativo); de donde la necesidad, en eI, de
un pensamiento. "Su pensamiento trabaja siempre sobre una riqueza
dada, deseoso de hallar un orden, temeroso de naufragar en el caos.
El ordo amoris; el acto que situa en el todo y jerarquiza los seres, es
de raiz amorosa (43).

J. Simmel (Melanges de philosophie relativiste) ha comprendido
mejor que otros las influencias que se ejercen al traves de las edades.
Tiene un sentimiento muy complejo de las fluctuaciones, de las variaciones del pensamiento original; sabe, intuye mas, el vinculo
existente entre la parte formulada de los sistemas y el fondo de inquietud y problematismo que manifiestan; no ignora los contrastes,
las alternativas, y sabe que hay un orden, una ley de simetria que
acentua su coherencia, y que es preciso considerar la existencia de
fuerzas desde las que mejor se advierte el orden introdncido, pues,
para el, el modo de la vida es barbaro, boreal. Sagaz, enseiia que hay
filosofos que dan poco para 10 expositivo (44), que otros entran mas
en la conexion sistematica, y presiente, tambien, el valor de las experiencias individuales. Es asi, pues, consciente de su variedad; e]
mismo ha declarado que la filosofia, formula que tambien encontramos en Chestov, es un pensar sin presupuestos previos (45); esta,
diriamos, a punto de destacar la singularidad de las experiencias fi10sOficas,y, en consecuencia, proximo a la afirmacion de que, mas alIa
del fondo de ideas elucidables, algo suhyace, oculto; pero, de pronto,
ese punto de vista parece perderse, cuando destaca el valor, mas alla
(42)
EI poema puede leerse en A. Quinot,
Pages mystiques de F. Nietzsche
(Ed.
R. Laffont, 1945), pogs. 48·49 y en el articulo de Landsberg
sobre Nietzsche publica do en
el tomo XLVIII
(1935) de Revista de Occidente.
(43)
EI amor instaura
la jerarquia,
establece la diferencia,
los rangos.
Cabria pre·
gun tar si a una profundidad
mayor, el amor, al individualizar,
al abrazarse a Ia indivi·
dualidad,
no borra la jerarquia.
"EI paso inquebrantable
del 'Imor borra las jerarquias".
(Figuras de la evasi"n, del autor. (Ya insistiremos sobre otros aspectos de este trabajo).
(44)
Dice eso de Nietzsche.
(45)
Comienzo de su ensayo sobre Esencia de la filosofia.

�de la experiencia individual, de 10 tipico en filosofia; cuando dice que
no hay tantas filosofias como filosofos haya, sino que, el mimero de
ideas originales (46) que determina la manera de encarar el mund~
result a segun eI muy restringido, con 10 que lograni asi introducir una
cierta coherencia que supera la existencia de aquellas singularidades;
mas Simmel busca otro modo de abandonar la singularidad de las
experiencias filosOficas, ensayando un pasaje llacia la generalidad,
cuando sugiere que los motivos, siempre los mismos, actuan en el curso
de la historia; se dividen, se unen, reaparecen los matices mas diversos,
revistiendo las form as mas cambiantes, pero su numero no aumenta
liaS que con una extrema lentitud. Texto que seiiala la atencion que
el autor ha presta do, aun en el seno de 10 tipico, alas experiencias
individuales que se insinuan; pero esos matices desaparecen ante afir·
, maciones segun las que no es la individualidad como tal, (el temperamento, el destino, el medio), ni el saber objetivo, la fuente de
productividad filosofica; (notese, para el, ni 10 historico como tal, ni
la personalidad como tal constituyen las raices de la filosofia) ; pues,
hay un tercer reino, un dominio de 10 tipico en la mentalidad humana,
desde el cual la filosofia surge y se manifiesta. Este reino de 10 tipico
repetimos, no coincide con el caracter en tanto que realidad particular,
ni con ninguna cosa objetiva independiente de los hombres y de su
vida; se manifiesta en nosotros bajo forma de energias mentales que
seran caracterizadas por el, y que, por esto, no se limitarian a copiar
una objetividad que se presentaria a nosotros (47). Lo tipico es una
especie de verdad, de orden general, que se halla en nosotros; como
si un pensamiento emergiera de un fondo comun que por si mismo
justificaria su contenido. EI punto de vista de Simmel parece superar
la limitacion de los anteriores; rectifica el alcance de aquellas explicaciones que solo comprenden la filosofia como sistema de ideas y
bajo el indice dc la historia; parece reconocer variedad de matices
dentro de las experiencias filosOficas mismas; pero el sentido que
asigna a 10 tipico 10 separaria dc los pensadores que, como Bergson
o Chestov, solo reconocen el reino de la individualidad profunda (zona
de la creacion y del espiritu) como zona de la que puede irrumpir
la experiencia filosOfica.
A. N. Whitchead (Modos de pensamiento), en cambio, para quien
la filosofia es pariente de la poesia y es tambien mistica, en cuanto
"el misticismo es la intuicion directa de profundidades no expre·
sadas", destaca much as veces ese fondo no elucidado. Asi dice: "que
ningun filosofo se halla satisfecho con el acuerdo de las personas sensatas, 10 mismo si se trata de sus colegas que de su propia personalidad
anterior". "Acomete, agrega; asalta, los llmites de la finitud", 0 cuando
(46)
Se ve bien, pues, que Simmel piensa y caracteriza
el complejo
de Ia filosofia
desde Ia idea.
(47)
Un principio
de variacion
y un problema
pues, aqui comienza
a reconocerse,
Peto Simmel no avanZ3,
pierde Ia singularidad;
el dominio
de 10 tipico prevalece
en 8US.
consideraciones.
(Sobre como el mismo Simmel supera su punlO de vista, vease el articulode B. Groethnysen,
Int. al pensamiento /iloso/ieo aleman).
-

�nos ensena «que es un prejuicio creer que la humanidad ha concebido
conscientemente las ideas aplicables a su experiencia», 0, "que la tarea
de la filosofia debe ser desembarazarse de la mentalidad antigua en 10
que respecta a la concepcion de la importancia y alas cuestiones de
hecho", y, ya en texto explicito, "que los filosofos alcanzan intuiciones
que estan mas alIa del lenguaje". Sin dud a este autor no alude direc·
tamente al tema que venimos planteando; no se situ a en ese punto
de vista, frecuente a los historiadores de la filosofia; pero en su con·
cepcion 10 supera de continuo; y estos asertos son la prueba de que
hay tipos de pensamiento, para el muy importantes, que escapan a la
consideracion historica, oscuros, y que no autorizarian la idea de
continuidad de las experiencias filosOficas, ni el proposito que inspira
a la exegesis de hallar la unidad del proceso historico de la filosofia.
En paginas penetrantes (48) destaca Leon Robin cuan compleja
y delicada es la tarea del historiador de la filosofia; pues, debe simpatizar con una forma de pensamiento que no es la suya, adoptar una
actitud anacronica que cn su fuero interior el reprobaria, declarar,
mantener el rigor y la minucia de la critica, realizando un esfuerzo
leal para despojarse de sus opiniones personales a fin de exponer las
ajenas. Tareas, estas, que se suponen y complementan. Pero el suo
puesto mayor -el requerimientopara intcrpretar la historia de la
filosofia, es el de el ser filosofo. Si esta exigcncia no se cumple, la otra,
puramente material, puede resultar esteril. EI estudio del documento
apocrifo, el desculn'imiento de interpolaciones, la lectura viciosa, per·
turban la marcha de las ideas y ofuscan la claridad de los analisis,
y, sin una experiencia de orden filosOfico, no es posible dar en la
imagen perdida de los filosofos; porque, no ya tratandose de Socrates,
(que no ha escrito), aun en el caso de filosofos escritores cuya obra
ha lIegado hasta nosotros, se nos plantea el problema de la interpre·
tacion de sus filosofias, la necesidad de descubrir sus ideas principales.
Veremos, al ocuparnos de la filosofia de Bergson, dentro de que
limites labora la exegesis; mas que la interpretacion filologica, la que
indaga la historia de la filosofia, aquella que va a la busca del pen.samiento de un filOsofo (en muchos casos, del pensamiento perdido).
No hablamos ahora asignando a estas expresiones aquel sentido hermetico de saber incomunicable de que nos habla Platon en la
Carta VII; pero, sin una cierta experiencia de orden filosOfico, la exe·
gesis ni siquiera descubre las huellas que pueden rastrearse material·
mente; menos ha de dar con el pensamiento no pensante; menos
advertir aquella zona en que roza con 10 inenunciable, 0 esta en su
ambito, ligado a 10 desconocido, a la surgente de fuerzas que deter·
minan la expresion 0 el silencio ("consigo mismo en 10 absoluto").
Bergson, en la Intuition Philosophique,
ha mostrado las dificultades
Soc.

(48)
L. ROBIN, Histoire et legellde de la philo sophie
Frau~. de philosophie,
Anuee 1936, N.o 3).

(Rev.

phil.

1935, y Bull.

de la

�que existen para dar con la verdadera imagen de un filosofo; cuando
descubrimos "la oscuridad real de 10 que habiamos juzgado claro; la
complejidad real de 10 que habiamos creido distinto" (49). En el caso,
nada mas dificil que encontrar el alma de una doctrina; pero a ella
podemos aproximarnos, si alcanzamos la imagen mediadora, -"imagen
todavia material en cuanto se deja ver,- todavia espiritu en que no
Be deja tocar"-, fantasma que nos atrae y hechiza, que se dibuja en
el espiritu del inter prete a medida que avanza en el estudio de la obra
y que autoriza la distincion de la intuicion original y el espiritu de la
doctrina, que es 10 mas concreto en la intuicion y 10 mas preciso en
el sistema" (50). Expresada en conceptos no nos dara noticia cabal
de un pensador; pero podemos ascender hacia el punto central y advertir como, desde este centro de fuerzas inaccesibles y espontaneas, las
tesis y doctrinas acaban por llevar al centro delicado de una filosofia.
Hemos hablado de la complejidad real del pensamiento; los historiadores y los interpretes, suelen creer que la indiferenciacion del
pensamiento humano se da en los estadios precientificos, en donde
se confunden 10 moral, 10 teologico, 10 poetico, mal distinguidos con
10 que podria ser puramente filosOfico. Sin duda es posible realizar
la distincion de cada uno de estos actos, particularizarlos, descubrir
sus caracteristicas singulares; pero esto, a su vez, sup one el empleo
de energias filosOficas, y una conciencia tenaz de las distinciones;
supone la experiencia filosofica misma. Pero quiero senalar ahora el
error de creer que existe un solo orden, el primitivo, de confusion;
porque, hay otro orden; no primitivo, sino elaborado, mas profundo;
y, tambien, mas confuso. Ya como resultado de investigaciones, las ideas
claras, much as de ellas, importan detenciones del esfuerzo, habitos
constituidos, enclavados en la zona misma de la inteligencia y del
analisis (apariencias verb ales de solucion, 0 de problema), y esas ideas
deben ser consideradas nociones ya pensadas; en cierto modo oscuridades familiares, limites que se oponen a la labor de la inteleccion.
"
0 podria decirse que la filosofia cesa donde la claridad comienza,
porque una cierta claridad comienza con la filosofia, pero puede afirmarse al menos que, alli donde la claridad dura y no se ha interrumpido, la filosofia no ha comenzado" (51). Sin duda mientras nos
mantenemos en la oscuridad y en 10 profundo, puede haber comenzado
la filosofia; pero tenemos la ventaja de permanecer ligados a la die
ficultad, sin idealizarla, "sin olvidar el limite de opacidad" que podria
excitarnos, y mover el pensamiento y dar comienzo alas actuaciones
que llevaran mas tarde al analisis, mientras que, si el pensador permanece en la esfera de las ideas claras y distintas, perdiendo sus con·
tactos con la materia inempleada del cosmos (52), la filosofia ha IIp.
ser imposible y no podra comenzar.
(49)
(50)
(51)
(52)

CHESTERTON,

ROBERT

BROWNING.

H. BERGSON, Intuition
philosophique.
Ha dicho J. LAGNEAU.
0 si ignora U olvida Ios grados de abstraccion.

�Pero es que los actos y movimientos humanos mas hondos, provocan la confusion de 10 etico, estetico, religioso. La confusion
de maneras, la confusion de imagenes con aquellas fuerzas que las
trascendieron; la confusion de pensamientos ideales que quisieron
hacerse pensamientos infinitos; y un proposito expresivo, que lIeva a
la forma, y un movimiento de las almas, que lIeva a desbordarlas, para
alcanzar la larga cohesion de la materia de 10 pensado y de 10 sonado;
en el deseo mistico de los pasajes invisibles y continuos y de la polaridad de los esfuerzos, de 10 consciente a 10 inconsciente, de 10
involuntario a 10 voluntario; el empleo, la determinacion humana,
acaso de orden volitivo, de ensayar el espiritu; las sintesis, en fin de
elementos desconocidos y la necesidad de pensar el pensamiento con
to do el pensamiento. La comprension de la filosofia -de toda filosofia- importa, nos parece, el haber intuido estas dificultades, las
dificultades y complejos de este orden que son, segun creemos, los
supuestos de todo filosofar y las condiciones mismas de toda experiencia ... Pero la historia de la filosofia nos da todo en su limite, supone demasiado la continuidad de las ideas y de los sistemas; piensa
las ideas en cuanto fueron expresadas; piensa los sistemas en aquella
{ormulacion material, legible, en que se nos comuniean a nosotros, en
la letra, materializados en la idea; pero nada mas dificil que aprender
a leer los germenes (53) ; y ya Nietzsche nos enseiiaba el enlace que
existe entre la filosofia y la gramatica; pero, no todos los sistemas y
las ideas; mas bien pueden considerarse como detenciones del esfuerzo
del pensamiento, como las postreras manifestaciones de sus impulsos;
como el limite externo y formal, que se desenvuelve en dos sentidos:
subjetivamente, hacia el alma del creador que debemos intuir, pOl·que
esas ideas tuvieron su raiz en la psiquis de un hombre, y esa psiquis,
de algun modo, estuvo ligada a 10 deseonocido, y al todo, y a una
experiencia historiea; objetivamente, en la serie de prolongaciones,
de revestimientos que esas mismas ideas han tenido al traves de la
interpretacion, y que suele importar el alejamiento del inter prete.

Ahora, que, en la historia de la fi1osofia, nos pareee, no se trata
solo de una interpretacion de doetrinas y de sistemas; de deseubrir
la filiacion de las ideas filosOfieas, la continuidad 0 la discontinuidad
de los pensamientos de los hombres; mas alIa de las ideas y de los
sistemas, buseamos el eontaeto eon un espiritu profundo; a su vez
ligado a 10 d'esconocido, a afinidades misteriosas (54). No eomprendemos generalmente que nos lIeva al proposito de deseifrar el secreto
de la existeneia de un alma; no solo queremos conoeer; se diria, que,
mas alIa de estas condiciones y propositos que inform an la psiquis de
algunos investigadores, mueve a otros un intento, no facilmente descriptible, de hallar la figura perdida de un hombre, de dar en el des(53)
Sobre la idea de germen lankelevicb,
Koyre, Wahl. Antes Novalis, antes Boebme.
(54)
Los honlbres
huscan,
se buscan;
buscan
Ia relacion,
el vinculo;
realizan
Ia
exploracion
fraternal hacia el mundo de 10s objetos; quieren despertar fuerz3S creadoras ...

�cubrimiento de las fuerzas mas delicadas y plasticas que determinaron
su orientacion, que fueron la causa de su mensaje 0 de su silencio;
nos mueve algo mas que una razon historica, y, a veces, una exigencia
nuestra de hallar el extasis total del alma ajena, 0 de estimularnos, y
excitarnos al exigir el proceso de vivificacion nuestra, capaz de autorizar
su comprension (55). POl' 10 mismo, nos parece que hubiera sido muy
conveniente destacar estas intenciones no advertidas: el acto de salvar
en nuestra memoria y en nuestro pensamiento la figura y doctrina de
un pensador que se perdia y de hallar su relacion con el misterio. En
las consideraciones de Robin -a este respecto Lagneau es mas profun do- se destaca el valor de los ensayos filosOficos; pero no se declara bien que el alcance de estas imagenes que la iuterpretacion
construye depende, en ultima instancia -y la necesidad de verdad
con respecto a ellas- de una experiencia mas que el interprete tiene
en cuanto es capaz de intuir el alma de otro, y sus vinculos. La inten·
cion, en el historiador de la filosofia, va al hallazgo de ese elemento
que no esta nunca en la exposicion de un autor, en el sistema; menos
en el interprete, ni en las condiciones aquellas que constituyeron el
ambiente en que Ie tocara vivir y que, a veces, es la realidad perdida
del filosofo; sino en algo que las trasciende y que es la causa de que
su filosofia superponga explicacion a explicacion, teoria a teoria, en
una sucesion de imagenes que declaran la dificultad que tiene el pensador para poner en la claridad 10 que pugna en el fondo de su pensamiento. Los interpretes pueden (?) seiialar donde la filosofia termina (y, entonces, la historia es posible) ; pero no pueden (?) intuir
donde la filosofia comienza, en que punto la critica es participacion
en un secreto de existencia, 0 de verdad, 0 de creacion...
0 de impotencia y desespero del pensamiento en la soledad y en el silencio.

Temas estos que aproximan a los planteos singulares, que ha destacado Bergson (La pensee et le mouvant) en sus ensayos acerca de
la intuici6ln filosofica; sin olvidar los valiosos trabajos de Guyau
(Prologo a la Moral de Epicuro y el analisis de Lagneau). Aunque el
primero se orienta en la direccion intuitiva y estos en la reflexiva,
llegan al atisbo de maneras nuevas de interpretacion. Para decirlo
ahora de una manera muy libre: acaso contrastando con las explica.
ciones y esfuerzos de la tradicion que citamos y que remonta a
Aristoteles, y recusandola, Bergson parece reducir el alcance de las
influencias de medio y de ambiente y de la tradicion filosOfica en
general (nos parece que prescinde demasiado de la accion de la fata·
lidad y del destino y de la trama historica, y de la influencia de esta
sobre las aImas), y en cambio seiiala la existencia de una esfera que
la inteleccion no alcanza y que a la intuicion se revela. Notas todas
que han indicado la presencia de una serie de cuestiones que ponen
a la exegesis mas aguda, y que han llevado a la sospecha de que aquella

�conexion sistematica que la filosofia descubre, y que solo hace percibir
la continuidad de los temas (Hegel (56), Windelband, Dilthey), 0 la
fecundidad de las ideas y la distincion de 10 erroneo 0 de 10 verdadero
(Russell), 0 las posiciones de un Sainte-Beuve 0 de un Taine, no se
harian enteramente cargo de la complejidad de estos hechos, ni percibirian, ni distinguirian sistema filosofico y experiencia filosofica, sin
avanzar tampoco a una elucidacion del acto filosofico. Seria ficticia
la relacion establecida entre las ideas y los conceptos que manipula
la historia de la filosofia. La experiencia filosOfica es una experiencia
en profundidad; convirtiendo nuestra atencion en el proceso horizontal de la marcha de las ideas y de la conexion de los sistemas que
la historia de la filosofia descubre, nunca podremos intuir la significacion, la imagen postrera de una filosofia; los desasosicgos, los
tanteos, y aquel contacto que nos hace hallar el principio activo de
la vida, y las latencias y los germenes primeros e impalpables que
tram an la historia de las almas y que enriquecen y ahondan, pero
que no puede ser arrebatada pOl' el movimiento de la historia, ni pOl
la atencion que la exegesis Ie dispensa, y a los que debe prestarse la
mayor atencion. Ese momento seria inefable. Las sutilezas de la razon
no captan esas imagenes que se desvanecen, que estan entre el ser y el
no ser, a las que la concrecion formal no alcanzaria.

Ideas 0 grupos de ideas, pues, que vienen actuando en la interpretacion y que sugieren la sospecha de que las imagenes tiltimas de
la filosofia se nos pierden, 0 que es dificil hallar la claridad de que
habla Lagneau. De eso sabe solo el filosofo, de eso solo aprenderia
el discipulo que, desarrollandose en el sentido de la personalidad, da
los primeros pasos en la experiencia y advicrte el alcance de las
otras intuiciones. De eso poco sabe el interprete; la filosofia, cl csfuerzo del filosofar, requieren el uso de la pcrsonalidad, enseiia
Bergson. Lo que no quiere decir, de ninguna manera, que debe
desecharse el estudio de las ideas y de los sistemas de ideas que la
tradicion filosOfica repite y transmite; que no deba estudiarse la serie
de antecedentes, biograficos (biologicos y psicologicos) (57), ni prescindirse del estudio del sistema, de las estructuras que 10 componen;
pero estos deben ser utilizados a modo de inuigenes intermediarias de
una experiencia
a la que es preciso trasladarse, y que es preciso
suscitar, para comprender 0 intuir la situacion original de aquellos
contenidos que nos interesan en la experiencia de un pensador y que
suelcn estar mas alIa del lenguaje. Asi pues, la idea ultima de la filosofia (~es su contenido?) no se elucida. Parece ser este a veces, el pensamiento de Bergson cuando con energia subraya: nous savons fort peu
(56)
Para la altisima
autoridad
fiesta. Pero en eslas notas se advierten
(57)
Interesa
mucho la posicion
(introduccion),
Etudes d'histoire
de la
toire de 10 philosophie).
W. Windelband
que debe proponerse
la historia de la

de Hegel toda filosofia
es revelada,
publica,
mani·
otros modos de pensar.
de Boutroux
en Etudes d'histoire
de 10 philosophie
philosophie
allemallde
(Zeller
et so theorie de l'his(op. cit.) especifica muy bien algunos de los fiues
filosofia.

�de chose de notre pouvoir createur (58) y que corrobora una vez
mas la enseiianza de Novalis, segun la cual "las operaciones del genio
son indescriptibles". Las operaciones del genio son indescriptibles, e
indescriptible el acto que hace comparecer ante si el universo, y 10
que piensa el hombre es revelacion, en el lenguaje, de cosas ignoradas,
y sus mas hondos pensamientos habrian sido, siempre, pensamientos
no pens antes ...

Asi pues una cuestion de alto interes es la de distinguir, en filosofia, la parte no elucidada del pensamiento. En este sentido hay
pensadores que tienen una zona oscura, 0 una reserva critica, en donde
el misterio actua y excita (estos pensadores, no pueden generalmente
ser elucidados; pero suelen ser fuentes de filosofia, en el sentido que
Wahl ha declarado; a veces no son sistematicos). Y, otros, que no solo
t'evelan, sino que dan casi todo para 10 expositivo; a veces ellos mismos se ponen en la historia (59), ellos mismos situ an sus ideas en la
conexion sistematica (real 0 ficticia), que autoriza la comprension.
En Comte no hay aquella zona, en el sentido de 10 genial; en el
sentido, pOl' ejemplo, en que no puede elucidarse el pensamiento de
Socrates ("este desarrollo no puede ser concebido") , 0 el pensamiento
de Nietzsche; Comte puede elucidarse, el mismo se ha elucidado; en
Comte hay ocultacion, pero esta viene de 10 omitido, de 10 eludido;
mientras que, en aquellos 10 omitido tiene consecuencias para los pensadores, los profundiza, a Comte 10 limita, y es dificultad de pensar
la realidad que 10 estimula (60).

Es preciso cuidar, sobre todo en las primeras lecturas, casi siempre insuficientes, cuando no hemos logrado las notas de un pensamiento magistral, el que no estemos pensando efectos de la obra en
las limitaciones nuestras, en las primeras asociaciones nuestras. Da
siempre mucho trabajo intuir la manera, la forma, el caracter de un
pensamiento original. Aun las obras superficiales, y las malas, y los
(58)
En Nietzsche
aparece
la idea de secreto
(teme
ser comprendido);
pero man,·
tiene una lucidez que causa pavor; en cuaoLo critico y en cuaolo creador conace sabe e]
movimiento
total de 13 encarnacion.
(59)
Muchas veces los mismos pcnsadores
suelen actuar a manera de expositores
y de
criticos
de sus propias obrss; mas alHi de aquellos
trances geniales,
de creacion, cuando
abundan los momentos
intensos de reflexi6n
y de sobreexcitaci6n
analitiea
y de suscitacion
de forma, se insinua en elIos un esfuerzo para ser atendidos;
en rcalidad,
un esfuerzo expositivo, en que comienza la esfera de 10 pedag6gico,
a veces una clarificacion
de las ideas, a
veces eI deseo de gloria, a veces el Lemor de ser olvidados.
(60)
Por 10 mismo no Ioeron en Comte muy poderosas Ias exigencias
artlstieas;
Ia neee·
sidad de forma;
rompe los vinculos con 10 desconocido.
No hay alii el misterio,
sino su
perdida;
pero el Dunea percibe las eonseeuencias
de esa omision.
Precisaria
distinguir
pensamiento
elucidado,
pensamiento
no elucidado
(por agravacion,
hondura)
y pensamiento
oscuro, en el que no pensamos, y que no integra Ia sustancia de Ia idea 0 de Ias reflexiones,
y realidad amitida, no atendida
por los poderes de la atencion.
En Comte hay pensamiento
explicito;
hay sistema;
hay omisi6n,
y, en algon senti do, faIta siempre 10 prof undo y 10
concreto,
y la claridad,
mas no aquella que ilumina los objctos de que se habla en el texto,
de Lagneau.

eI

�auto res, no muy ricos, dan un inmenso trabajo para ser comprendidos.
Mucho mas los geniales, que suelen no ser comprendidos por indes·
criptibles; 0 es silenciosa alli la marcha de las intelecciones, 0 son
inesperadas las sintesis que logran sus experiencias en la trama del
azar, de la historia, del destino. Pero los pens adores de segunda clase
(en realidad cualquier hombre), tampoco, parece, pueden ser descrip.
tibles. Aqui, por otro tipo de confusion, de hiatus, de perdida de 10
concreto, de faha de garantia en las intelecciones y en la critic a, de
debilitamiento de la razon, 10 que corresponde, es no hacerlas coin·
cidir con nuestras asociaciones 0 con nuestros prejuicios. Sorprendia
a Pascal la diferencia de los hombres. Cuando se tiene experiencia
filosOfica, sorprende, en verdad, la singularidad de las honduras indio
viduales; las causas, distintas, de la claridad; de la oscuridad; de la
confusion; y, como etica, como actitud, debemos proponernos realizar
cl proceso intimo, revelador, 0 la preparacion regular y lenta que
vigoriza el pensamiento y que no soslaya la dificuhad. Ni el amor,
ni la critic a, ni la originalidad, pueden ser superados.
NACIMIENTO Y DESAPARICION DE LOS
ESQUEMAS EXPOSITIVOS
Sorprende a los historiadores de la filosofia la variedad, la nqueza, la anarquia de los sistemas, como la constancia y semejanza de
las respuestas, ya que perdurarian eternos e invariables los enigmas,
desafiando a la razon humana (61). Al tener que estudiar a un determinado autor, pongamos, en el caso, a Augusto Comte, (,que metodo
seguir? (,Cual el modo seguro de avanzar en obra tan extensa para
hallar sus rasgos singulares, distintivos, 0 para reconocer la presencia
de los elaborados en el decurso del pensamiento humano? (62).

EI intento de exponer una doctrina (63), 0 de elucidar un pensamiento ajeno, genial 0 no, supone, en el inter prete, la posibilidad de
elementos comunes y, tambien, la construccion de esquemas, de fi·
guras mediadoras, que nos conduzcan hacia el pensamiento ori·
(61)
Un motivo ha sido sefielado por Kant en el eomienzo de Ia Critica de La razon
ULa razon tiene, en una especie de sus conocinlientos,
el destino particular de verse
acosada por cuestiones que no puede apartar,
pues Ie son propuestas
por Ia naturaleza
de Ia
razon misma, pero a )as que tampoco pucde contestar, porque superan Ias facultades
de In
razon humaua".
En Dilthey, Teoria de La concepcion del mundo, se asiste a Ia lucha por Ia
aEirmncion y perduracion
de los sistemas.
Otros analisis llevadan
a notal', dentro de ]3
formula
primitiva
de Ios problemas,
variaciones,
progresos
(Vaz Ferreira,
Prob. de La
libertad) y, aeaso, cambios en In manera de revelarse 108 enigmas, 0 en su forrouladen, 0 en
las actitudes humanas que Ias atienden.
Pocas veces se halla el paralelismo
de Ios problemas
y de Ias soluciones.
(62)
Los sistemas mas profundos
resultan
de actos creadores
extremadamente
distantes
unos de otros, dice Dilthey.
(63)
Por 10 que puede resultar
de alto interes
tratar
de representarse
el modo con·
tinno, sin division,
de su pensamiento,
13 manera total, organica, y antes de manifestarse,
de escindirse
en ideas unicas. (Recomendamos
el estndio
de Ios ensayos de Valery
sobre
Descartes y sobre Goethe (Variete IV). Al tratar de Descartes, Ia pagina concisa sabre La
pura:

�ginal (64). Casi nunc a se declara en terminos expresos, aunque suele
estar presente en los atisbos de los critimos mas avisados, el supuesto
de que ha de poder comprenderse el pensamiento ajeno, bien porque
hay notas empiricas comunes (historico-psicologicas) (65) que aproximarian hacia la experiencia del autor (66), bien porque existirian,
10 que suele escapar al analisis, semejanzas entre las personalidades,
acaso dadas a priori, 0 reveladas en la comunion "en don de ser, conocer y amar se vuelven sinonimos" (67), 0 por el caracter social de
la experiencia personal (68), 0 por el caracter social del lenguaje (69).
Supuestas la competencia, la capacidad critica, el interprete podria
&amp;vanzar hacia el conocimiento del pensamiento solitario del autor y
"evitar los religros mayores, aquellos en que incurre cierta concepcion
de la historia que podri:i llamarse de masas, que conduce a considerar
a estas mas que a los individuos y en los individuos mismos 10 que
desde fuera los caracteriza (70), y en el plano del pensamiento, a hacer
pluralidad de Descartes plausibles, no obstante ser Un autor claro, por definicion.

En estas
pagmas se reitera la idea de un pluralismo
de las filosofias;
10 que dice Valery es todavia
mas radical, pues advierte el pluralismo
en el autor y, tambien otro, a causa de 13 exegesis.
Mas energicamente
Nietzsche
eosena que un mismo texto tolera innumerables
exegesis, pues
no habria exegesis exacta. Acerca del secreto que envuelve a toda personalidad
y sobre como
se depositan sobre la imagen primitiva
de un grande bombre la metamodosis
insensible
que
cada generacion aporta con ells tomando conciencia
de esta imagen, vease Ernst Bertram,
Nietzsche, principalmente
pag. 15.
(64)
"Mais
des lors la plus haute
signification
de l'analyse
ne serait·elle
pas de
decouvrir sans cesse de plus precises justifications
du sentiment
qui Dons conduit a deviner
toujours, en deux pensees
que 1'0n nous pareotes, et que nOllS semblent en effet se reo
joindre
de plus
en plus,
l'indestructible
originalite
san laquelle
elles
seraint
l'une
et l'autre que l'ombre d'elles memes?" Sobre la medida en que es formulable
Huna pagina,
una vida", J. Baruzi, Prob. de hist. des religions, pags. 150·151.
(65)
Sobre el valor de esta, E. BouTRoux, Etudes d'histoire de la philosophie, {lntr.).
(66)
Labor que se facilitaria
porque
hay ya una parte que el autor construye.
Los
fil6sofos son, en ese sentido, expositores
de sus ideas. ElIos, "en la medida en que se sitlian
en una historia, hacen un Hamado alas interpretaciones
ulteriores,
como 10 senala G. Marcel

(Bull. de la Soc. fro de Philosophie, 1937, N.o 5).
(67) M. NedonceIle,
citado por Pradines
(Traite
(68) G. Marcel, Metaphysique de Royce, p. 180.

de Psychologie generale),

II

p.

579.

(69)
Este texto de Pradines,
olvida el matiz individual.
"Ce qui semble constitner
Ie
plus exactement Ie langage, c'est precisement
ce melange plus qu'etroit on pourrait dire
consubstantiel
que realisent
en lui les elements
de pensee et les elements
sociaux.
Le
langage est d'abord Ie propre
d'un ctre penetre,
imbibe jusque dans ses racines durch·
tradrankt
(Vierkandt)
d'une exigence
de communion
sociale,
puisqu'il
De veut pas
seulement
fsire connaitre
aux autres ses desirs et ses sentiments
qui souvent,
pour se
satisfaire, ont besoin de cette exteriorisation,
dont Ie dessein, par consequent,
D'a presque
jamais rien de vraiment desinteresse,
mais encore ses pensees, c'est it dire les relations
necessaires qu'il aper~oit ou qu'il soup~onne dans les chases et qui De perdraint rien, semble
- iI, it demeurer son bien propre;
mais l'homme ne peut se satisfaire
de cet isolement,
meme intellectuel:
il faut qu'il Hechange" jusqu'a "ses pen sees" et qu'il en eprouvre
Ie
valeur en les proposant
au controle de ses semblables".
M. Pradines
(Traite de psychologie
generale, I, p. 415). Vease E. Cassirer (Le langage et le monde des objets). Como abre e1
lenguaje la via para la participacion
y la simpatia hacia otro, requeriendo
el empleo de la
individualidad
y realizando
el pasaje hacia la universalidad.
Agrego sobre la comunicabilidad
de las experiencias
estos dos textos:
"Lo que vuelve tan doloroso
e1 acceso a la
comunion,
dice Berdiaeff,
es que las personas representsn
mundos diferentes
y misteriosos
que no se tocsn y entreabren mas que parcialmente.
Pero cuando ellos entrau en el mundo
espiritual,
se banan en una atmosfera fraternal que es el reino de Dios". Cinq. Meditations
sur l' exislence, p. 199. Sobre el problema de la expresion, su movimiento hacia 10 exterior
y como se dirige hacia algun Olro, y postula un espectador comprellsivo y susceptible
de
adivillar, vease E. Minkowski, Vers ulle cosmologie, p. 121 - 130.
(70)
J. BARUZI, op. cit. p. 151.

�que la reflexion sea una mera reflexion sobre la palabra que provoque
la sociabilizacion de la verdad (Bergson) y haga perder el canicter
singular de las experiencias.

Sin duda podrian hallarse y buscarse otras nuevas y distintas
definiciones de la filosofia. l Quien ha de negar la legitimidad del
intento de concchir la filosofia como historia, quien no ha de admitir
como legitimo el proposito que inspira la labor de un Dilthey (71),
y de un Comte (72), de pregunt.ar a la historia que es la filosofia?
Pero mas alla de las definiciones que se alcancen mediante el estudio
de los sistemas, en aquella conexion que los iJ.lterpretes perciben y que
el esfuerzo de los historiadores justifica, podria tambien definirse el
espiritu filosOfico "como un poder no vinculado con exclusividad a Los
grandes sistemas de ideas"; es decir, trasladarse, cada vez que tentamos
estudiar a un pensador, luego de realizadas las consideraciones biograficas y las conexiones que la historia revele entre las ideas, al destaque de las singularidades, de la novedad (73), Y de las derivaciones,
ampliaciones, rectificaciones criticas, que las personalidades traen.
Pues son estas, en definitiva, las que operan el sesgo nuevo; el afan
distintivo que las mueve, el intento de captar una nota mas honda de
la realidad, el enriquecimiento, la flexibilizacion de los habitos de
analisis, la avidez con que se pregunta acerca del valor de estas investigaciones, el mundo de relaciones que van encontrando entre los problemas (y el poder de transformar el mundo del pensamiento 0 el
mundo de la accion), viene, parece, en gran parte, mediante las per(71)
"Hay que preguntar
a la historia
que es Ia filosoHa. Nos muestra el cambio en
el objeto, Ias diferencias
en Ios metodos;
sola mente Ia funcion de Ia filosofia en Ia sociedad
humana y su cultura es 10 que persiste".
(Dilthey,
op. cit., p. 11). En Ia p. 112: "Histori.
cameute,
el espiritu
filosofico
es un poder universal
no vincula do con exclusividad
a Ios
grandes sistemas filosOficos". Sobre el canicter absolutamente
singular
de Ias filosofias, vease
Theorie des concept. du monde, (Trad. fro p. 172). Segun R. Aron (Essai sur le theorie de
l'histoire, 9· 113) Dilthey habda analiza do y discutido estas cuestiones:
si una filosofia es
ante todo Ia expresion
de una personalidad,
de una epoca, de un estado de Ias ciencias, 0 de
un momento
de Ia dialectica
filosOfica".
W. Windelband
(op. cit., p. 25) especifica
Ia
lahor del historiador.
En Ch. Andler,
en su obra sobre Nietzsche,
preciosas
ideas sohre Is
relacion
entre pensamiento
y obm (sintesis
en Ios prefacios).
Gnndolf
en Ia introduccion
a su ohra sobre Goethe.
(72)
Este texto por ejemplo de LEVY BRUHL· (La philosophie de A. Comte) si es valido
en 10 que a Cornte se refiere, no debe geueralizsrse.
"Tout systeme nouveau de philosophie,
queUe qu'en soit l'originalite
apparente, se rattache, par une filiation plus ou moins directe,
nux doctrines qui 1'ont precede. Mais il est lie aussi, d'une fa~on non moins etroite, quoique
moins
iumcdialement
evidente, a des con dictions plus generales. 11 est soliduire de tout un
clJ::;enlble de drconstal1ccs
sociales. L 'action des phenomenes
celigieux,
politiques,
econo.
miques, intellectuels,
du milieu
contemporain,
en un mot, sur ce systeme, cs aussi pen
doutesse que Ia sienne sur Iui. Ce n'est donc pas assez de l'etudier
comme un tout se suffisan!
Iui meme. Ce tout partiel
do it etre replace
daus l'ensemble
plus vaste qui seul en
explique les caracteres essentiels".
(73)
Tanto mas si el hombre
no se determins
concretamente
sino por Ia evolucion
imprevisible
de Is vida que solo seda accesible
al peusamiento
al traves
de Ias obras.
(R. Aron, op. cil., p. lOO). Bellamente
dice Dilthey
que hay en Ias personalidades
una
energia de lipo particular ("se sienten Iibres en la autonomia de su accion"). En 106 grandes
se advierte, mas alIa del intenlO critico (Ia reflexion
es creacion)
el de forma, y el pasaje
hacia la vivificacion
del pensamiento
el pasaje hacia Ia novedad (Uil s'agit avant tout
d'elever resprit jusqu'au niveau ou el jouira de son autonomie"
(Dilthey).

a

�sonalidades (74). En todo caso debemos cuidarnos de las exageraciones; ni exagerar la homogeneidad, que puede ser ficticia, ni desconocer la real, cuando la advirtamos; ni acusar tam poco las expresiones singulares. Si nos separamos mucho de la conexi on historic a en
que se nos ofrccen los sistemas, solo logramos "nociones provisionalmente orientadas" y, mas alIa de estas, no desestimar el pensamiento
cxcepcional y sin enlace, 0 de enlace dificil con la psiquis del pensador (75), 0 con los planteos y relaciones que la historia labra (76),
atendiendo igualmente a las ideas (emancipadas) que hayan alcanzado
significacion objetiva (77) y expresion singular inequivoca.

Estas consideraciones somer as, relativas a los procedimientos empleados y de cierta vigencia en la historia de la filosofia, suelen suponer
en los interpretes una conciencia, mas 0 menos lucida, tocante al valor
de los ideogramas, de las sistematizaciones, de la "composicion" que
ellos realizan (78), Y relativas a la genesis, a la conexion de los conceptos, al desarrollo dellenguaje (79). Acaso se recurre a ello, porque,
ninguna filosofia, ninguna obra humana puede ser comprendida en
su totalidad: las superficiales, sugerimos, desconciertan por faha de
base y referencia al centro real que estimula la especulacion; las mas
profundas, "tienen supuestos absolutamente indemostrables". Siempre
ha de resuhar dificil saber la relacion en que esta un pensador original
con respecto a una totalidad descdnocida; su pensamiento, expresado
(74)
Sobre eI valor de Ias iniciativas
individuales
Bergson,
Les deux sources, p. 251,
y eI comentario
de V. Jankelevich
(Revue de Metaphysique et de MOrale Janvier - Marx 193,
p. 110·11).
Destacado por J. Barnzi, Rech. philosophiques, 1933 - 34, p. 316. Vease J. Burckardt, Re/lexiones sobre historia universal (Sobre grandeza historica)_
(75)
Publica
un clamor, revel a una experiencia
bien honda, 1a posicion
que certilica
Ia obra de Leon Chestov, su 1ucha contra 1a historia,
su intento
de 1anzarse fuera de 10
concebible,
para indagar
eI valor de 1as evidencias,
que sefiala R. Bespa10ff.
(76)
Porque
ocurre,
en efecto, que 105 filosofos
ignoren
1a fecundidad,
1a hondura,
de 10 que han pensado, 0 que sean posibles olros sistemas de ideas, 0 que las conexiones
estab1ecidas no sean 1as unicas, ni Ias mas verdaderas.
EI criterio
de Ia c1aridad y de Ia
distinci6n
seria, aqui tamhien,
meramente
empirico.
Una ciencia
mas 3gil, instruida por
una experiencia
mas vasta y dispuesta
a admitir
1a complejidad
de 105 fen omen os, podria
hallar olras relaciones .. A medida que aplicamos puntos de vista mas ricos y mas variados
sobre el universo,
mas parece autorizada
Ia afirmaci6n
segun Ia cllal son muchas las vias
que pueden seguirse para el analisis.
(77)
Punto de vista sugerido
por J. SimmeI (Nietzsche y Schopenhauer)
(Prefacio).
(78)
A veces, como ocurre en eI caso de 105 fiI6sofos que no han escrito
(Socrates),
a veces, tambien,
porque es legitimo
el intenlo,
(rente a un fil6sofo,
de eiegir, de entre
la totalidad de sus manifeslaciones,
aquellas que den una conexi6n
de pensamiento
firme,
unitaria,
prescindiendo
de que en aquella
totalidad
queden
elementos
contradictorios,
dudosos, de significado
distinto.
Mas en 105 casos en que eI punto central
subjetivo
de nna
doctrina
coincide con el punto central de su significacion
objetiva.
Vease J. Simmei. Schopenhauer y Nietzsche, p. 7.
(79)
EI desarrollo
del Ienguaje,
que ya Novalis considera
como un producto
organico.
La palabra se forma por educaci6n,
por desenvolvimiento
y vivificaci6n
progresiva,
basta
tornaria
expresion
significativa
de Ia idea organizadora,
eI sistema de Ia filosofia.
(Sobre
el acabamiento progresivo del pensamiento en la palabra, vease eI notable articulo de E.
Cassirer, Le langage et Ie monde des objets [in Psychologie du langage, Paris, Alcan, 1933.]
En 1a p. 42, Ia referencia
a Kleist y eI comentario
del autor. Tamhien
sobre Ia identidad
de 1as front eras del pensamiento
y del 1enguaje,
Edgard
Poe, Marginalia (En Commerce,
Hiver MCMXXVII,
y Ia traduccion
y 1as apuntaciones
de P. Valery).

�en la palabra, con respecto al intento de enunciar; la relacion, tambien,
y desde luego, del interprete con respecto a aquellos otros momentos
de la genesis total de las doctrinas y de los pensamientos (80). Asi
pareceria que, de la consideracion de muchos puntos de vista, del
estudio de las maneras todas de la interpretacion, puede surgir una
vision mas completa y una conciencia mayor de las dificultades que
estos problemas importen.

Un grupo de escritores contemporaneos, al ocuparse de estos
intentos de describir el pensamiento humano, ha insistido en la necesidad de considerar 10 que podria haberse omitido, 10 que podria no
haberse pensado bien, 10 que, pOl' dificultad de expresion, podria no
quedar aludido, y 10 que se calla y 10 que se miente. Es muy defi·
ciente el conocimiento que ya podemos lograr. de los autores y suele
scr precaria la formulacion que ellos mismos hacen de su pensamiento (81). Ya Vaz Ferreira ensena el valor de 10 que se psiquea, y
de 10 que se expresa, con respecto al fondo de realidades que puedan
sin formulacion 0 sin enlace (82), y Chestov, en su libro Les con/ins
de fa vie (prefacio), destaca como se van constituyendo en habito, el
afan de exponer los pensamientos de una manera sistematica y coordinada, con menoscabo del pensamiento libre, y como una circuns·
tancia insignificante, el uso, la posicion de un vocablo pOl' ejemplo,
confiere al pensamiento un matiz de nitidez y de incertidumbre ilegitima, imprevista. POT 10 que conviene tanto realizar el estudio de
las relaciones entre el pensamiento y el lenguaje, hallar el valor de
los esquemas y el poder de formulacion de las palabras (el alcance
que estas van cobrando en la expresion y ordenacion de las ideas)
y su relacion con 10 no pensado, con el pensamiento debil, con 10
omitido. En este orden de ideas, vamos aproximando cada vez mas,
sino ala nocion de que no es elucidable un pensamiento filosOfico (83),
a la conciencia de que es preciso poneI' inmenso cuidado al formula l'
las experiencias propias y las ajenas (la parte de claridad que :fue
asignada) (84); sin olvidar, que, ni nosotros solemos pensar con en(80) "II se peut que ce qui nOllS fait juger qu'une page, une oeuvre, une vie, son
sans commune mesurc avec ce qui n'est pas elles ne soit pas toujours formulable".
J. Baruzi,
Op. cit. p. ISO. Se percibe la diferencia:
"On tronve rarement
un expose qui so it en meme
temps ce qui est expose".
(Kierkegaard,
Pour uu exameu de couscieuce) (Trad. P. H.
Tisseau) .
(81)
HEGEL afirma 10 contrario.
"Para Hegel, expone Wahl, la idea de una fuerza que
no se expresa, de un sentimiento
purameDlC interno, serian idolos de la imaginaci6n
romantica. Todo es publico, todo esta abierto, todo esta revelado".
V ease Phenomeuo1ogie de
l'esprit, Trad. J. Hyppolite,
y L. Chestov, Potestas elavium, p. 29L
(82)
"Je const3tai avec etonnemenl et perplexite
qu'en fin de compte on sacrifiait a
l' "idee" et au developpement
ce qui, justement avail plus de valeur, c'est . a dire In pen~ee
libre".
L. Cbestov.
(8'3) "Chez un grand philosophe
ce qui fait en partie sa valeur, c'est Ie fait qu'il ne
peut etre non plus completement
elucide". J. Wahl, Bull. de 10 Soc. Fr. de Philosophie, 1937.
(84)
Es claridad asignada por el interprete.
Como es oscuridad
que el inter prete pone.
S610 el crilico penetrante
hall a "Ia oscuridad
real en 10 que antes habiamos jl'zgado claro,
la complejidad
real en 10 que habia juzgado simple"
(Chesterton).

�tera claridad el fondo total que exponemos de un autor, ni el autor
suele haber expuesto el fondo total de ideas, con relacion acaso a la
vida insondada (85).
Sin duda la filosofia es, pOl' 10 menos, un esfuerzo para alcanzar una
representacion intelectual de la existencia (intento que la separa
de la religion y del arte) ; la inspira el designio de elucidarse ante la
propia conciencia; una fun cion de explicitaci6n pura, sin negar pOl' ello
que hay en toda verdadera filosofia una cierta creacion que es absolutamente fundamental (86); aunque nos parece que el auto I' que
expresa esta idea atiende menos al esfuerzo humano que vuelve a confundirla con la poesia, al requerir poderes de suscitacion, e imagenes (87) para representarse su desarrollo (88); pero, mas alIa de
estos hechos, no es facil decir que es propiamente la filosofia, determinar su contenido (si a la postre es un contenido) ; aunque nos parece que los autores olvidan que puede haber un pensamiento, un
espiritu filos6fico (Dilthey), una reflexion creadora (Lagneau), un
pensar directo (Vaz Ferreira), un pensamiento libre (Chestov), que
no se vincule directamente a los sistemas y doctrinas, ni siquiera a los
problemas; pensar, este, libre, que atiende alas dificultades que 10
suscitan, que busca sus estimulos; solitario; acaso sin arraigo en la
tradicion (89); y hay tambien, en otros, una labor de formacion, de
interpretacion de si mismo, pero que no prescinde del analisis; y una
como necesidad de sensibilizacion de la conciencia; y una intencion
para crear imagenes, para describir (si todo puede describirse, como
enseiia Novalis), para orden aI', para producir (90), ein faltar, en aI(85)
Poco sabemos de la genesis de las ideas al traves de la historia, y al traves de
las conciencias individuales,
y aun las mismas ideas se relacionan de modo diverso y pueden
ser pensadas en pIanos distintos.
Pero In historia
de Ia filosofia
amite, repetimos,
que,
oi el autor ha pensado con entera claridad 10 que expone, oi el critleO sabe In relaeion de
la idea con la existencia.
Ni siquiera
sabemos el origen
de La idea principal.
i. Donde
comienza? l Que garanlia de que el comenzar no oculta el fondo que Ia trasciende,
el adve·
nimiento mas hondo de otro proceso de realizacion
y de comienzo?
(86) Bull. de La Soc. Franc. de PhiLosoph ie, 1934, N.o 5.
(87)
"Dans chaque poete qui sait s'elever
un ideal de vie ou
une vue d'ensemble
du mande, bien que celte vue d'ensemble
ne s'exprime que par un ensemble d'images qu'il
propose a notre imagination,
on pent retrollver,
de l'avis general, une bonne portion
de
philosophe.
Car on decouvre en ce poete un effort pour prendre conscience
de la vie dans
sa totalite et son unite, dans son sens tout a fait universel,
et cet effort s'applique it apprebender et a soumettre a une reflexion
d'un degre superieur
toutes les manifestations
de Ia
vie. Aussi nait - on philosophe tout comme on nait poete; pour etre un veritable philosophe,
comme pour etre un vrai poete, iI faut du genie". Dilthey. Theorie des concep. du monde,
p. 42.
(88)
Aqui el problema radica en saber si la creacion es una mera promocion
individual
causada (engendrada)
en el proceso evolucionario,
una mediacion,
0 un acto original,
espontaneo de I. personalidad
espiritual;
acto indescriptible
segun Novalis, desconocido
(segun
Bergson).
Un elemento ultimo, el poder genial. La critica no podria superarlo;
Ia critica
aparece, se dida, como etapa anterior del proceso, no siempre imprescindible.
(89)
Meditese
en la peregrina cion al traves de las almas que atestigua
la ohra de
Chestov. Whitehead
dice que el filosofo acomete y as.lta los limites de la finitud.
Bergson
que la filosofia debe ser un esfuerzo para superar la condicion
human •. Tambien James se
fue aproximando
a la nocion de filosofla
mistica, y Simmei.
(90)
La force ordonnatrice
est antant une force creatrice que ne l'est la force purement
productrice,
ou plutot elle ne sont que les aspects differents
d'une seule et meme force".
Hugo Von Hofmannstahl.
Hommage a Balzac. La Revue Fran~aise. N.o 3, ano 27 de 1932.

a

P. 334.

a

�gunos, esa necesidad de contacto de que he hablado y desde el seno
de la cual irrumpe el acto creador (91), la enunciacion, que nos de
prueba de que pensamos la existencia, de que enunciamos la realidad,
de que no hemos pensado ellenguaje; de que vencimos los poderes de
la apariencia y sobrepujamos el espiritu malo del sistema.

Pero volviendonos a situar en las ideas expuestas, sinteticemos
nuestros esfuerzos en estas constancias: No habria, no seria posible
siquiera sospechar la naturaleza de un sistema filosOfico, sin plantear
previamente el problema de las relaciones entre las personalidades
creadoras y la exegesis, e instaurando, en lillO, el pasaje hacia la originalidad y hacia la experiencia vivaz; el viejo problema socnitico de
las relaciones entre el maestro y el discipulo (92), segUn el cual un
pensamiento verdaderamente filosOfico, lejos de ser esteril lleva en si
fuerza capaz de engendrar desarrollos suscitantes, como por una especie de contagio (Fedro, Banquete, Teeteto), que traslada al alma
ajena los germenes del pensamiento original (lla sustancia con que
se hacen las verdades de que habla Chestov?) para que en su ambito
puedan manifestarse las virtualidades de la experiencia propia. Suscitacion, esta, que ha puesto de nuevo en evidencia Bergson, al desarrollar la psicologia de la auscultacion (93), de la dilatacion· intelectual. Pero l como suscitar la experiencia de un alma solicitada en
la actividad de su pensamiento, atraida por inmimeras fuerzas de 10
accidental? (94). lComo intuir la sintesis de esos elementos? lComo
reconocer que hemos tocado y que podemos seguir la trama del azar,
de la historia, de la fatalidad, que, en los hondos telares de esas almas,
teje la vida, exacerba la inquietud racional y nos convoca, activos, en
los poderes de la reflexion, a veces en medio de los "frios horrores del
.extasis", a una actividad, penosa, sobrehumana? Descartariamos la
tesis exegetioa, no propiamente por desestimable; no porque sean de
poco auxilio sus ensefianzas, sino porque, por la limitacion del punto
(91)
Llevaria al descubrimiento
de 1a objelividad
rnda y plena, a 1a percepcion
de 1a
rcaIidad extramental;
al acto de comprender,
de penetrar, de construir,
de envolver el mundo
en e1 pensamiento
qne obsede a Balzac;
a1 ballazgo de 1a re1acion no dada por e1 pensa·
mien to, sino por otra casa, de Toistoi;
al descubrimiento,
en la fruicion
dionisiaca,
que
siente el contacto de otTO mundo, de Nietzsche.
(92)
Obras de Platon
y lenofonte.
1. P. Lausberg,
La academia platonica; S. Kier.
kegaard, Riens philosophiques (Gallimard);
B. Fondane
(En las rib eras del Isilo (Sur, 70).
Vease como distingue Marcel entre las obras que solo ejercitan nuestras categorias, y Ias que
nos enriquecen
y vivifican
(Journal metaphysique, p. 228). Aun para comprender
su his·
toria, seda necesario,
segun Dilthey,
partir del caracler viviente
del espiritu y vivir en
nosotros, 1a filosofia. Pero no podria concebirse
un progreso
real por e1 simple manejo de
[os conceptos,
cosena Bergson. Notas muy inLeresantes sobre "comprension
y conocimiento
viviente" en S. Frank, La connaisance et l'etre, pogs. 289·315).
(93)
Leer e1 magnifico comentarios
de 1. Barnzi (Rech. philosophiques, 1932-33, p. 304,
y en Deux sources, 1a p. 267).
(94)
En Comle e1 acto filosofico
instaura
el pasaie hacia 1a accion; no es nunca un
proceso de insercion
en el movimiento
total que avance al logro de la experiencia
ViV3Z,
al proceso integrador y creador (que ya omite y excluye, en su extenuacion,
no solo por
limitacion
previa).
Y, justamente
con relacion
al comtismo "lno podria uno preguntarse
si no habra tomado por conocimiento
relativo 10 que no es mas que conocimiento
disminuido,
estrechado,
compelido
a exteriorizarse
en accion antes de profundizarse
en pensamiento?"
(Bergson).

�de vista, construye el proceso ideologico, relaciona el ideogram a, pero
puede olvidar el vinculo de los conceptos con aquel fondo de realidad (95), "cuando las grandes personalidades se sienten lib res en la
autonomia de su accion", 0 "bajo la accion incesante del destino"
(Malraux). ;,Tendria, la voluntad, poderes de creatividad y de relacion, que nos alejaran de la abstraccion? (96). ;,La razon, podria
arrancarnos de aquel estado de detencion que el ideograma configura?
;,Presentiria el sentimiento el evenir de las cosas, "la experiencia que
confunde el ser y el conocer en su diversidad infinita", como parecen
enseiiar Bradley, Lagneau, Bergson, Whitehead? (97). Segun Bergson,
nada haria avanzar tanto en el conocimiento de la experiencia filos6fica como aquel proceso intuitivo, de hondisima palpitacion intelectual,
que nos arrebata en el centro de nuestra conciencia, nos agita en la
dolencia del esfuerzo (97) y nos transporta, y da la certidumbre de
hallarnos ante 10 real; hacia un punto en que se llega a la intensificacion maxima de nuestra inteleccion y analisis ("notre intuition est
refleti6n"), ya precisos y exactos los sentimientos en el raudal de su
presentacion; alIi donde la voluntad situa y desde donde la intuicion
adelanta sus pasos y atisba el movimiento de las revelaciones. Y que
sintesis, que poderes de sinceridad y de lealtad, que esfuerzo volitivo,
que pasion de verdad, que sentimiento de la forma, que inteligencia
del matiz se necesitan para mantenerse dejandose estimular por el
principio activo de la vida que nos alcanza y constriiie al acto creador!
Convocaria alIi pues, sus experiencias; dudas, quebrantos y fatigas
de la voluntad; el recuerdo de cosas en las que si hemos perdido coeficientes de realidad y de fuerza, nos ha quedado el vestigio de operaciones flexibles y ondulantes de la imaginacion, de insinuaciones plasticas y delicadas del ensueiio, de movimientos menos torpes de la
voluntad en la espontaneidad que la crea, y de hipotesis mas
imprevistas de la razon (99), ya mas advertida, en el afan de coincidir
y de captar los movimientos, la ondulacion de 10 real. Sobre esta zona,
solicitada el alma, palpitante, vivaz en la experiencia, opera la auscul(95)
No olvidaria
en verdad el acto filosOfico profundo
de la claridad
que el pensa·
miento manifiesta
(Hegel),
ni la capacidad
de volver las cosas transparentes
(Lagneau).
Hay, se dida, se percibe en nnos un movimiento
hacia Is inteligibilidad
como se halla en
Olros un vuelo, un movimiento
hacia 10 oscuro, con alternativas,
oscilaciones
de Is perso·
nalidad, en su dnelo con el destino, bajo su accion, bajo la accion de la naturaleza,
en el
vencimiento
de sus fuerzas, en el acto que haee soportable la vida, creando "animando,
con·
virtiendo
en sustancia propia 10 que de fuera recibe"
(Maine de Biran).
(96)
La voluntad parece condicionar
al esfuerzo intuitivo
que lleva a la concentracion
que bani posible el acto; ayuda al logro de 10 que ella no determina.
EI genio no est. alas
ordenes de la voluntad:
"Nous employons les actes qui sont en nous et dependent
de notre
volonte pour exciter des sentiments qui n'en dependent pas immediatament;
et ces sentiments
excites donnent it leur tour BUX scles volontaires
ou intelectuels
une energie et une constance
qu'ils n'suraient
pas en cux-memes".
(Maine de Biran, chado por Jean Wahl, Tableau. de
la philosophie
fro p. 115. Lease tambien el texto citado en la p. 111.
(97)
Bergson otorga al sentimiento
poderes de creatividad.
(Op. cil., p. 118). Cb. Andler
dice que en Nietzsche Ia emocion es inventiva.
(98)
La exposicion del acto de auscnltar
no se revela como acto puro de 10 intuicion;
la intuicion
es reflexion.
Sobre Ia idea de que aetna una inteligencia
inconsciente,
A. Spaier,
La pensee concrete y Pradines,
Traite de Phychologie
generale,
II, p'gs. 349-368.
(99)
"La razon, 0 sea la resultante
de todo 10 que bemos conocido basta un determinado
momento,
no es 10 que sera cuando conozeamos mas cosas". W. Blake.

�tacion, que hace sentir el ritmo de la vida y que nos revel a ante nosotros mismos, en este momento en que comprender es conquistar
(Blondel) y en que el esquema dinamico a seul la puissance de commenceme'nt, y el yo, la personalidad, actua como una fuerza y una
fuente de vida que va al encuentro del dato, a fin de comprenderlo (100). j Que ardor del alma, que atencion que ausculta, en el
proceso de vivificacion profunda de la personalidad (101) en la soberania de su poder, domefiando los contornos de 10 enorme, ya alzados,
conmovidos "en las profundidades poria corriente que arrastrara al
alma que cesar a de girar sobre si misma, escapando un instante a la
ley que quiere que la especie y el individuo se condicionen circularmente!" (Bergson).
Pero ese proceso, no funda, parece, la creencia de que hemos comprendido las filosofias. Ese momento de auscultacion en que desper.
tamos a la actividad filosOfica como discipulos (102), solo podria mantenernos en la contemplacion de 10 que los otros pensaron 0 sintieron;
paro el acto filosOfico impone, ademas, otro requerimiento; importa,
no ya imitar y repetir el alma ajena (103) sino avanzar hacia el esclarecimiento de 10 problematico en elIas, e importa, en el discipulo,
suscitarse . personalmente. lPero que motivos pueden producir ese
despertar? lSon acaso elucidables? lComo, entonces, el discipulo, en
el otro extremo del desarrollo, al dar los primeros pasos en la iniciacion, ha de penetrar en la profundidad magistral? Aqui se realiza
la prueba del alma, la de la experiencia propia, 10 que en el pensar
directo se revele (104). Fuera de este esfuerzo, de esa auscultacion,
de que hemos hablado, queda el estimulo, la reflexion en 10 propio;
!wcer, de lo que nos ocurre, la causa de nuestras reflexiones, de nuestras intelecciones; "pues solo las experiencias vividas se comprenden"
(00)
(01)

Vease ]ANKELEvITCH, Bergson, pags. 148-158.
En el limite
de contraccion,
mostrandonos
el sentido preciso
de Ia limitacion
que Ia vida aporta al pensamiento,
sefiala 105 puntos sobre 105 cuales debemos concentrar
nuestro esfueno
para escapar, para vencer esta limitacion.
H. Bergson (Vease Bull. de la
Soc. Fr. de Philosophie, mai 1901, p. 55). Bergson tiene razon cuando afirma que toda
accion profunda
del espiritu
requiere
el empleo de Ia personalidad,
Vease H. Hoffding,
La philosophic de Bergson, p. 148. Mueve al filosofo Ia certidumbre
de que toca el fondo
de Ias cosas, cuando desciende
a 10 mas profundo
del alma. J. SimmeI, Melanges de phi.
losophie relativiste, p. 299. Momento, por 10 demas fundamental.
La realidad
que entonces
se revels, conslrifie a hacer In prueha del alma; el objeto limitado, preciso, traza, inunda
y traza, con Iuz y cIaridad
propias,
el borizonte
del pensamiento.
(02)
Realizar
dos, acaso tres actos de penetracion,
de concentracion intensa: el primero para eaptar las vivencias en su unidad compleja 0 enlazadas lodavia a 10 sensible evoIucionario
(psicologico
e bistorico-sociaI);
eI segundo
tendiente
a lograr
la intuicion
directa del acto personal
en cuanto creador,
solitario y sustraido
del universo.
Y, luego, Ias
relaciones
que dependen,
en grado distinto,
de Ia productividad
positiva, de Ia pasividad
profunda, de Ia intervencion
de 105 motivos que provocan Ia sintesis de facultades,
en algunos
soberanas, de encarnacion,
de descripcion,
de creaci6n.
(03)
Ver MAX SCHELER, Naturaleza y formas de la simpatia. Una exposicion
concisa
de Ia situacion presente planteada
por el problema
de Ia simpatia en Traite de Phychologie
general de M. Pradines, p. 563, 588. (Destacamos Ias ideas de Ocbonine, y de Nedoncelle,
sobre Ia reciprocidad de las conciencias).
(04)
Acaso toda inteleccion
es parcial.
En eI ambito de Ia experiencia
propia
y de
los ahondamientos
propios, se van manifestando
las honduras imprevislas
de las atras almas
("como cadena de abismos")
(Rodo).

�(S. A. Kierkegaard). Sin duda siempre quedaremos a una inmensa
distancia del pensamiento magistral. Nuestras experiencias son los pri.
meros avisos de desarrollo; han supuesto y suponen el uso de la personalidad, son los esbozos reales de nuestros movimientos, y, luz 0 penumbra, senin la sustancia vertible de nuestros esquemas propios. (,Como
saber en efecto de las mas hondas experiencias de la vida, y de la
muerte, de un Buda, de un Platon, de un Plotino, de un Descartes, de
un Biran, de un Kant, de un Schopenhauer, de un Hegel? (,Como aIcanzar ese conocimiento de las almas, esa psicologia de la vacilacion, de
la agitacion misteriosa y concreta que atraviesa las almas en el transito
de la experiencia de la vida, en la demudacion arcana del pensamiento
desolado, de las decisiones, de los llama dos, de los retornos inauditos (105) y, en el otro extremo, para otros ejemplos, (,como descubrir,
como intuir el principio que liga las pausas y los movimientos totales,
y las alternativas y las recuperaciones, que se presienten en la obra
de un Goethe, de un Blake, de un Hegel, de un Nietzsche, de un
Bergson, de un Chestov? Tendemos a creer que nuestra experiencia
de discipulos quedara a una inmensa distancia de la magistral; que
no fue su profundidad de la vida 10 que pensamos 0 intuimos; no
podriamos autorizar que, experiencias expresadas en lenguajes distintos, sentidas y pensadas con honduras distintas, acaso en grados
distintos de evolucion de las almas,· puedan ser comprendidas; pero
sabemos si, que, solo al traves de ese centro sentido, desde ese momento
vivaz, podemos abrir el cauce a 10 elucidable y transportarnos, en alas
de la simpatia (106), discipulos, hacia el conocimiento de las almas
magistrales. Acaso la originalidad pro pia no percibe la originalidad
del alma ajena; acaso participa en ella, la interpreta y hace, con ella,
y con 10 suyo, la experiencia inalienable, y, aunque esto, parece, lievaria a un pluralismo de las filosofias y de la exegesis, aqui queremos
seiialar mas la tendencia, la direccion del esfuerzo hacia la comunion
que amplia nuestra alma, si originalmente ya no es comunion "del
ser, del amar, del conocer", lejos de aquella determinacion 0 cristalizacion, un poco ficticia, que nos hace aparecer ya como semejantes,
ya como distintas, las filosofias. Aunque sea poco, muy poco 10 que sabemos del alma de cada hombre, comprendemos y nos orientamos
hacia la hondura cierta que la autenticidad de la experiencia manifieste y que, en nuestra simpatia distante, pero no debilitada, como
un ambito que Ie hemos preparado, ensaya sus esquemas, "10 que su

(05)
Estremece,
por ejemplo,
este momento
del pensamiento
de Lequier:
"ereo
en
los retornos
inauditos,
en las compensaciones
miIagrosas.
Despues de todo hay los golpes
de Dios. Espero los golpes de Dios". La recherche d'une premiere verite, p. 35.
(106)
Los autares mismos no son conscienles de como se han farmada sus sistemas; ig·
noran su genesis; y si reciben caraclercs, notas que vienen del lenguaje,
de Ia historia, de
]3 sociedad,
tambien
compendian
experiencias,
sintesis
imprevis13s.
De Platon
recordemos
el testimonio
a que ya he aludido;
Schopenhauer,
seguu DiIthey,
declara
que su sistema
se ha forma do sin que Cl cohrara conciencia
de 8U genesis, en un acto unico. Y en cuaolo
a Hegel, sus mejores interpretes,
por ejemplo Jean Wahl, sahen percibir
en eI fondo de su
filosofia,
no obstante presentarse
esta como un encadenamjento
de conceptos,
"una especie
de intuici'&gt;n mistica y de calor afeetivo".
(Profundizar).

�palabra dice, si algo dice", el fondo de claridad y la sustancia de los
pensamientos con que otros pensaron su conocimiento de 10 desconocido ...
Esta constancia ahora, la que se refiere a la exegesis, ha de servirnos para situar mejor nuestro problema. Si, segUn estas dos enseuanzas, el acto profundo de auscultar y el acto de suscitacion personal,
no nos entregan, 0 no nos ponen en el cauce de las intelecciones mas
complejas 0 de las intuiciones mas abarcadoras, menos ha de lograr el
acto de la exegesis; nunca, desde cl ideogram a, desde la conexion de
los sistemas y de las doctrinas, podremos volver al principio activo de
fa vida y advertir, en las almas creadoras, la estimulacion del destino;
pero no es, repito, desestimable, el estudio de la biografia, de las bi·
bliografias, de 10 historico-filosOfico; ni carecen de valor aquellos
esfuerzos que tratan de establecer la conexion entre 108 problemas y
las soluciones; pero si filosofar es explicar (Lagneau), es describir
(Whitehead), si conocer es describir para reencontrar (Bachelard), es
tambien ponerse de nuevo en la vida, situarse en aquel centro que hace
el uso de la personalidad en su ascension tragica hacia el intimo
despertar y avanzar solitario (107). Creo, pOl' 10 mismo, que tendremos
que agradecer a Bergson, cuando nos describe la concentracion requerida para lograr la imagen original y simple de una filosofia; y cuando
nos enseiia que toda accion del espiritu profundo, "en el terreno intelectual como en cualesquiera otro, no puede llegar involuntariamente", sino al traves de una actividad personal, penosa, que nos
hace captar la continuidad de nuestra vida interior, y nos lleva hasta
las raices de nuestro ser, hacia el principio mismo de la vida general.
l Pero es perceptible el movimiento total de la existencia? l Son sensibles, para la interpretacion, las consecuencias que de la indescriptiliilidad de estas operaciones y de esta soledad derivarian? lEI mismo
movimiento que lleva a expresar, no es tambien secreta deseo de callar,
necesidad de contacto consigo mismo y, si voluntad de expresion y de
forma, tambien voluntad de silencio? (l08).

(07)
Es \IlUcho mas; es tambien insinuar
el pasaje hacia Ia critica;
el pasaje hacia
Ia explicacion y hacia Ia novedad;
hacia Ia profnndidad
del pensamiento
revelado (si todo es
puhlico y se revela, como piensa Hegel);
hacia el pensamiento
inconfesable
(Chestov);
hacia
el secreto, como parecen sugerir a veces
ietzsche y Kierkegaard;
bacia el pensamiento
centrado en el alma del autor (Pascal);
bacia Ia idea dominante,
absorbente
y ce"tro delicado (Lagneau);
elevando
el espiritu
h,sta el pla"o de su autonomia
(Dilthey);
bacia
aquella verdad para 51 por Is cual se vive 0 muere (Kierkegaard);
avanzando,
al traves de
las analogias, hacia el modo interior
de todo acto creador;
hacia Ia destruccion
del bombre
exterior y hacia el hombre interior que se renueva" (Biran);
0 siguiendo
el largo, penoso
camino de Ios becbos (Bergson),
y, ya en el planteo de Ia interpretacion
y de Ia exegesis,
atendiendo
a 10 omitido, alas
perdidas
(Minkowski);
a la vaga totalidad. (Whitehead);
tentando el estudio de Ios matices escondidos y oscuros que constituyen
10 que contienen
de
viviente
(Baruzi),
etc.
(08)
Es voluntad,
de secreto (de donde Ia pseudominia
0 imposibilidad
de elucidar)
esta, de Kierkegaard:
"i! est une prison d'Oll Is verite ne s'echappera
pas; sa bouche est
una serrore",
y el texto citado por Th. Haecker, La "oti6" de la verite e" S. K. (in Courrier
des lles, pag. 104). Vease L. Cbestov, Potestas elavium, pags. 77 - 79.

�Acaso la mas intima como la mas elevada forma del eSpIritu, es
aquella que un sabio de Egipto llamaba "un espiritu profundo cuyas
palabras todas estan escondidas (109). Por eso y corroborando 10 que
antes deciamos, al tener que estudiar un filosofo, debemos hallar
acceso al traves del sistema, hacia la experiencia filosOfica, al traves
de las palabras, de las metaforas, de los atisbos que, en realidad, son
los primeros intermediarios que se oponen a nuestra consideracion,
y, es al traves de ellos que debe iniciarse el comienzo de la inteleccion,
de la intuicion, hasta donde se pueda. Aunque no es Hcil rastrear las
huellas de su experiencia, acaso porque todos los grandes filosofos
"alcanzan intuiciones que estan mas alla dellenguaje" y por 10 mismo,
sea preciso plantearse el problema de las relaciones del lenguaje con
eZ pensamiento. No solo porque hay un lenguaje convencional que hace
creer demasiado que son generalizables las experiencias intimas y,
tambien, porque hay un lenguaje personal, de cada filosofo; palabras,
modos de decir, imagenes, figuras, metaforas al traves de las cuales
pasa la corriente de inteleccion 0 de afectividad de cada autor (1l0)
que, en el lenguaje de cada hombre, de cada escritor, tienden a adquirir significaciones propias, contenidos especiales, cargas intelectuales
y afectivas, sintesis nuevas, alusiones imprevistas .

. . .Aun el lector menos agudo percibe en Comte la repeticion. La
repeticion alli acaba por producir un ritmo de obsesion doliente
y triste. Las repeticiones existen en cantidad; determinadas por causas
diferentes. Vienen unas de aquella manera de componer de que habla
Littre; la circunstancia, tambien, de ser Comte alcanzado por la fatiga,
hacen sentir a veces la declinacion del esfuerzo, la tendencia hacia la
agonia de los procesos intelectivos, y de la idea, y del ~nalisis. Pero
cs la suya la fatiga real que supone todo ejercicio serio del pensamiento; y es aquella detencion 0 pavidez desde la cual se alzan los
primeros conatos y, a veces, el sentimiento de 10 absoluto. Entonces
si, el pensamiento se reitera; vuelve la idea, vuelve el concepto; los
afanes y propositos de dar orientacion a la vida 0 al mensaje que
quiere transmitir a los hombres, situandose, concibiendo la accion
como un modo de insercion en 10 real. Pero vuelven inermes y apenas
nos trasmiten la cadencia agonica y final, e1 abatimiento. Pero, ademas
de esta reiteracion, hay alli un pensador original, y un senti do nuevo
y distinto de los vocaciones humanas y terrenales, y apresta y orienta
su pensamiento, de profundis, para que los otros Ie oigan, para actuar
sobre ellos, para estimular la hazaiia historica que cree indicar y quiere
para la dicha de los hombres. Esta reiteracion surge pues de proposito; es lucida, es activa; imp one el sentimiento preciso de la necesidad
(l09)
H. HOFFDING, La relativite
philosophique,
p. 293.
(l1O)
"De Saussure Iraza una linea nela enlre la langue et la parole. La langue
es
universal
mientras que la parole es un proceso temporal,
individual.
Cada individuo
tiene
su propia manera de hablar. Sohre, la oposicion langue - parole y sobre la obra de F.Saussure,
el articulo
de W. Doroszewski
in Pych. du langage, p. 82·92.
Delacroix,
Le langage et la
pensee, pags. 48·51.

�de la redencion del eSplrItu. Pero ademas de esta reiteraclOn, hay
otras, de ritmo formal y de ritmo interior, desdichado; marchan las
palabras, las frases, las ideas, los conatos activos, las conmociones sen·
timentales; determinan, condicionan el movimiento de la expresion
y de la forma, y, por momentos, se percibe, al traves del fluir de la
frase y de los pensamientos nuevos, un ritmo interior, una constancia:
aquellas intuiciones de base, aquellos movimientos primer os, modos
oscuros que no siempre suben y gravitan sobre la palabra 0 se man·
tienen en la suspension aerea del equilibrio formal, pero alIi, espejos
tristes de las revelaciones, seiialan, hacia abajo, la permanencia de
aquellas oscuridades primitivas y omitidas. Y la causa de estas reite·
l'aciones, no puede ser la misma; nace de la fatiga; 0 de una necesidad
activa, de reiteracion de accion; mas esta ultima, de ritmo incierto,
viene de los origenes, es la mas personal y es la que maltraduce el
andar del pensamiento en su carrera l1acia la manera mas honda, que
amaga, pero lleva hacia el abismo demencial 0 hacia la detencion
dogmatica; el limite impuesto por la razon misma, que tambien aqui,
es locura ... "aunque el no filosofa con la locura", como con tanta
razon triste decia L. Prat de Jules Lequier ...
. . . En estas consideraciones se intent aria destacar aquellas carac·
teristicas extern as del pensamiento comtiano que se revel an al traves
del cstudio dellenguaje. En todo filosofo profundo hay, por decirlo asi,
dos 0 tres tendencias: a veces demudaciones, concentraciones; a veces
fijaciones del pensar al traves de ciertas palabras, reanudamientos de
caracter sistematico, impulsos que vienen del esfuerzo pensante (111),
o que vienen de la animacion verbal y que llevan al establecimiento,
real y ficticio, de una continuidad sistematica aparente; pero de modo
mas hondo, suele haber en ellos, 0 un pensador oscuro, 0 una conti·
nuidad que el alma intenta renovar, porque se pierde, y que la exe·
gesis no puede percibir al traves de la sola concrecion. Es por eso
incesante el esfuerzo para reanimar los procesos mas finos y las pal·
pitaciones mas continuas de una personalidad, para hallar las lineas
de la huida de 10 real, el sentimiento de la limitacion (112), de las
dispersiones del pensamiento (sus atisbos y entrevisiones), 0 las
per did as de la realidad y la destruccion, el pasaje hacia la transpa·
rencia, el movimiento que capta la gracia 0 10 real (113). Y 10 mas
OIl)
EI mas bello y profundo
sentido de 10 sistematico
es este que expresa Kant:
"Depuis Ie temps que nous sommes separes run de l'autre, roes recherches,
autre-fois consacrees d'une facon fragmentaire
(Stuckweise)
aux plus divers objets de la philosophie,
ont
pris une forme systematique
et m'ont conduit graduellement
it l'idee du tout, qui a pour
premier
erfet de rendre
possible Ie jugement
sur la valeur
et l'influence
reciproque
des
parties".
Carta de 20 de Agosto de 1777, citada por Victor Delbos, de Kant aux Postkantiens,
p. 58. Meditese el interesante
pasaje de Lavelle, L'aete, pags. 46·47.
(12)
Vease la pagina vivaz de E. Minskowski
(Le temps veeu, (55·57) sobre el factor
de limitacion
y de perclida
que acom.paiia
31 sentimiento de formacion personal.
(1l3)
Hay un problema
en ello. Inlentamos
descubrir
la fuerza capaz de hallarla,
de
consolidarnos.
En procesos de expresion,
de conocimiento,
de realizacion.
"EI fiI6sofo
es
el pensador que jamas haee abstraccion
de ]05 complementarios",
dice Dupree];
que busca
la significacion
y la fuerza
que han perdido
algunos
conceplos
acerca de la existencia
(Kierkegaard)
.

�intimo, 10 infra - discursivo; pero son aquellas concreciones formales
que antes destacamos, mas los afanes de elucidar, de influir sobre
los hombres, los que determinan la perdida de pensamiento no pensado; porque, en efecto, cuando intent a influir un filosofo es desde
aquel centro de ideas, de propositos, y de fines; claros ante su conciencia, precisos en su vocacion de obrar; pero esa no es la claridad
de la oscuridad, esa no es la experiencia ultima; es 10 que eI exige, 10
que eI quiere para ejercer influencia sobre los hombres, para suscitarlos, tambien para situarlos en la imagen que acaba de dar de su
pensamiento. Quiere decir que hay claridad asignada, como suelen
haber en tantos otros un desvio de la trascendencia (114), 0 la necesidad de una funcion politica (como ocurre con nuestro auto l' ), que nos
constriiie a que miremos los lineamientos del sistema desde ese punto
de vista, pero que ahora han sido la causa de que haya perdido las
intuiciones mas profundas. Hay alIi, entonces, un movimiento hacia
la accion (115), y un movimiento hacia la inteleccion, que en el fueron
desvios con respecto al proceso total, al complejo total de la experiencia a que aludimos. Es pOl' esto que, en tantas filosofias, aquello
que ha cobrado mas relieve en el pensamiento de un autor, que suele
servir para situarlos en una corriente de afanes 0 de ideas, determina
en ellos cl proceso no digo de falsificacion pero si de clarificacion;
y el sistema y la doctrina, cuando no estan determinados pOl' aquella
intensidad que los hace cambial', modificarse, abrirse, no nos deja
percibir en su verdadera luz la experiencia que revel aria su actitud
con respecto a la vida, sus decisiones, sus determinaciones solitarias,
acaso sin evocacion, desde donde pudo venir el mensaje, la enunciacion, 0 10 que pudo ser un espacio recatado y tierno de exaltacion,
de profundidad, de silencio (116).

Habria pues que buscar en el, como en casi todos los autores, las
dos orientaciones, las causas, y las razones externas y ocultas que conLo hay en Comte. Comte no realiza 10 que Wahl ha llamado
Ie mouvement
vers
no atiende;
tampoco realiz3 el movimiento
bacia Ia trascendencia,
oi bacia
la intensifiracion
en ]3 finitud.
(1l5)
La accion no es aqui el movimiento
total de la personalidad;
la husqueda,
el
sondeo de sus posihilidades,
el hallazgo
de formas propias
de vivificaciou,
el esfuerzo
que
crea 0 presiente
su evenir, se apropia de ]0 posible y usa las imagenes y las ideas; el acto
en fin, de Is personalidad
que es Is cima, Ia coronacion
de un movimiento
de Ia vida y
un gesLo de insercion
en 13 existencia.
(16)
Comte no organiza
su pensamiento
y su eSlilo y la animacion
total de las masas
expresivas, al traves del lenguaje
intima, confesional;
falta alIi la palabra recatada, la enun~
ciaci6n timida, Is necesidad
de recogimiento
y de silencio.
Habris asi, que leerlo y eseu·
charlo, para aprender a atender, si se me permite
deeirlo,
105
dos ritmos de Comte; uno
externo,
que se da en la aceleraeion
de las palabras,
de las {rases, de los eonjuntos,
ese
movimiento
caudal de Ias aguas de un rio, 0 de una catarata, que corre bacia el final en el
presentimicnto
seguro de su agonia, y que en Comte est
impuesto por una exigencia
aetiva
que quiere obrar sobre los honlbres. Pero ademas de esla invasion
verbal, poderosa
y externa, que acusa, hay alIi un devenir,
un ritmo oeulto, algo desdichado.
Poeas veees en
verdad, desde ese abismo interior,
se elevan en Ia floreseencia
verbal. Lo que es evidente,
es que solo en raros momentos
Comte logra hacer coincidir
esos dos estilos, la modalidad
intelectiva,
{ormal y aetiva, y la emocional
e intuitiva,
en la enunciacion
bacia el silencio.
La decision
secundaria,
de finalidad
aCliva, prevalece.
Comte no ha recibido
ni las visiladones de Ia helleza,
ni trasmite el mensaje de la vida ...
(1l4)

Ie bas; se desvia,

a

�vierten el pensamiento hacia la historia; las causas, aqui mas inadvertidas, que conducen, que convierten y detienen el impulso del pensa.
miento hacia el espiritu. La posicion por eI asumida, frente a los
ideales de trascendencia y al concebir el espiritu en la orientacion
activa, hacen mas dificil la labor del interprete, pues proyecta, dirige
su voluntad a fines terrenales y precisos y deseoso de que, en adelante,
se desenvnelva la historia de la experiencia impuesta. Solo que estos
movimientos, estos levantamientos del ritmo interior, no vienen
acordes; la pausa y el silencio, se excluyen, se omiten; basta a Comte
la claridad, la luminosidad tranquila que se aliment a en el intelecto,
en aquella precision implacable pero limitada que el le impone. No
es el suyo el estilo de Stuart Mill, que brota siempre de una exigencia
de racionalidad; ni es tampoco el estilo de Bergson, que vierte en la
cima de su realizacion la sensibilidad, la gracia hasta de la inteli·
gencia; pero hay que aprender tambien a escucharlo al traves de la
melodia vertida y verbal como al traves del abatamiento, que insimia
mucho menos. Es por esto que cuesta tanto alcanzar el movimiento
del pensamiento y de la frase hacia el fin que se repite, hacia
IDS temas que quedan extenuados en la funcion que los publica, alen·
tando en el mundo afectivo, en el poco contacto con la vida que los
origina, ya distantes, ajenos a ellos; sumisos a los fines que, el, dog.
matico, qui ere imponer a todo cuanto se piensa y diga y haga ...
Las distinciones que opera la historia de la filosofia presentan,
gf'neralmente, un caracter artificioso; pero algunos filosofos advierten
el limite en que elucidan una experiencia personal; no ignoran que
alcanzan intuiciones mas alIa del lenguaje. Son obra de la simplificacion pedagogica, imagenes casi siempre secundarias, derivaciones
excentricas, las que va tramando la exegesis. Asi pues, es preciso
l'ealizar un esfuerzo penoso, sea 0 no de caracter intuitivo, para reconocer el nacimiento, el esquema naciente, los primeros albores de la
razon 0 del sentimiento ante 10 desconocido, para notar la primera
dispersion, el pluralismo, el retorno a la unidad, el acto critico, el acto
creador, que organizan, producen, que revel an la esfera del pensamiento pensado (117), etc. La historia de la filosofia crea mas las
superposiciones y excrecencias que tejen la interpretacion y la docencia y pierde aquel principio 0 pensamiento inicial, dominante, sea
o no de la naturaleza de la idea.
De donde el que no se pueda realizar el estudio de un autor, sin
advertir esa posible multiplicidad de las imagenes, muchas de las
cuales cstan, de aIguna manera, en el pensador magistral, pero acaso
desvanecidas 0 ya habiendo perdido su vinculo con el complejo de
(II7)
"Todo signo expresivo
es mas que interpretable.
Es creador. Hace surgir Ia intuicion que da el hallazgo. No puede hacer surgir 10 que esta ausente".
Y: "La originalidad
de cierlos hombres se expresa por medio de f6rnlulas, pero estas formulas
expresan algo
que Ia sobrepuja".
A. N. Whitehead,
"Le devenir
de La reLigion,
pugs. 156 y 160, respectivamente

�ideas, con 10 desconocido, en donde se aliment an, y con el sentimiento
de vacilacion, de tanteo, de duda, que, en la vivencia compleja y real
la caracterizan. De donde el inmenso valor que tiene para nosotros
el estudio de esa perdida de coeficientes de verdad y de realidad que
oculta una doctrina; 10 mas cierto de un pensamiento, 10 mas firme
y seguro, mas los estados de latencia y dispersion, de desvanecimiento
del pensamiento, mas el sentimiento de las vagas totalidades que 10 envuelven y que no 10 resuelven, mas el esfuerzo de realizacion personal
pOl' pasaje a la originalidad y hacia la creacion, que a veces se advierten, mas la personalidad como centro personal, como fenomeno
primero que, segun Gundolf, escaparia al analisis. Sin duda hay perdida de coeficientes de verdad y de realidad, a causa de la interpretacion, de la exegesis, debida al alejamiento, primeramente del autor
mismo, debido a su afan expositivo, que Ie lleva a destacar cierta parte
de su pensar con respecto a otros; del autor movido pOl' aquella estimacion a que es llevado pOl' preferencias de las que no siempre e)
es consciente. Y, luego, todas aquellas perdidas y simplificaciones que
vienen impuestas porIa
tradicion filosOfica y pOl' el pensamiento
social pre-existente (y pOl' el lenguaje) y que cierran tanto el pasaje
a la exegesis original y a la originalidad renovadora.
Si es verdad que toda doctrina suele ser clausura de una experiencia, a condicion de que se nos comprenda, diriamos que la interpretacion sueIe ser un proceso de adulteracion si no de simplificacion
que la pierde. En el desarrollo de estas lecciones pondriamos en
evidencia las dificultades que hay para auscultar el pensamiento ajeno
y revivir la experiencia y suscitarla en nosotros. Sin duda es este un
aspecto de la posibilidad del conocimiento del alma ajena (ll8) ; acaso
]0 que puede saberse 0 enseiiarse, y que resulte de los planteos de este
problema, ha de servirnos aqui para aprender a destacar el valor y el
significado de las experiencias genericas y a seiialar la esfera propia
de las experiencias originales. Lo que es verdad es que, historicamente,
esas simplificaciones existen, se van elaborando y van provocando las
imagenes de una filosofia, de un filosofo, de los planteos, produciendo
(l18)
Habria
en eI hombre una fuerza de alma expansiva
que me identificaria
con
mi semejanle;
una simpatia primitiva
0 contemporanea
a la existencia individual.
No seria
Iegitima Ia separaciou
de Ios yo; ningun
yo puede ser separado
de Ios otros yo; en toda
relaci6n antropologi{,3,
ningtm
agente puede ser redueido a su individllalidad;
10 que sabe
o siente en eI 10 sabe CO" otro, para otro. (La consideracion
y eI pasaje
(de Maine de
Biran),
en Jean Wahl, Tableau de la Phil. fr., p. 104). Pero otros sienten mas Ia individualidnd, se perciben oscuros, solitarios;
en el pasaje mas fino y mas confuso hacia la persona,
o declaran no porler conocer a nadie ("Nolls ne pOl1vons connaitre Ie coeur de personne"),
0
solo perciben IDs avisos, Ias comunicaciones
de alma a alma, como aparece en algunos mo·
mentos de Ia obrll de Maeterlinck
(en presentimientos
en verdad algo Iiterllrios).
Esta soledad, este hermetismo,
esa incomunicabilidad,
se declaran,
me parece, en estc texto de
Newman:
"Las criaturas no pueden abrir nuestro ser y despertar los millares de sentidos
espirituales que nos pertenecen y por los cuales verdaderamente
vivimos". (Texto de Newman,
Oeuvres Philosophiques, citado por Nedoncelle,
prefacio,
p. 30). Sobre 10 incomunicable,
10
intrasmisible,
10 secreto, Ia p. de AmieI. Journal i"time de 27 de Octubre
1856. Lease
E. Minskowski,
Le temps vecu, principalmente
pags. 39·57
y eI interesante
articulo
de
1. Lavelle (Le moi et son destin, pag. 40), sobre Max Scheler y, naturalmente,
Ios estudios
de Scheler y de Ed. HusserI, Meditations cartesie'lIles (5.a med.).

�tambien el anquilosamiento de los filosofemas, haciendo de la filosofia un repertorio de problemas y respltestas (119), acercandola a la
zona de la conversacion, porque previamente ha podido ser almacenada en la conciencia (Bergson). Es gravisima esa perdida del senti do
de realidad; es tremendo este pasaje del sentido de la filosofia como
problema al sentido de la filosofia como respuesta. Por aqui se insimia
]a ilusion de los juicios humanos del sentido comun, la experiencia
acumulada, las ideas pensadas que acaban por actuar como criterios
y por volverse en contra de los modos nuevos de pensar, contra las
cxperiencias nuevas. Tanto la ley de analogia como la ley de simetria
de que hablan Hoffding y Jankelevitch, van imponiendo formulas de
juicio, relaciones, planteos, soluciones, y problemas. En su intrincamiento total, la experiencia naufraga y se hace entonces mas facil e]
pensamiento expositivo; pero ya no sabemos volver a los atishos pri.
meros, a la vida, a la demudacion de la personalidad captada en un
momenta de su variacion, de su intensificacion; cuando hallaban
significacion nueva a la existencia en la actividad del alma que quiere
restaurar el mas hondo enlace entre la existencia y el yo.
(119)
Es muchisimo
10 que ha hecho Bergson para escapar a ese hipnotismo
del prohlema y de la solucion
(si se me permite decirlo asl). Si Bergson realiza 10 que ha llamado
Wahl el mecanismo y el retorno de Ia snpresi6n
de Ios problemas es, nos parece, para eli.
minar Ia forn13 y el modo de sus limitaciones
y para pensarlos
como si antes oi hubieran
sido pensados.
("Pensar
un problema,
no es solamente
descubrir,
es inventar").
Empero
H. Hoffding
y H. Poincare,
afirman que el mundo bergsoniano
es un mundo sin leyes y sin
problemas.
Pareceu
no advertir
que Bergson trasciende
Ia formulacion
verhal y Ias dificul.
tades superficiales
y adventicias
de los mismos y supera al paralelismo
del problema
y de
Ia soluci6n para hallar la realidad y, en el pensamiento,
la zona de su propia vivificaci6n.
En todo caso y sobre el metodo bergsoniano,
recomendariamos
ei estudio
de sus aplica.
ciones; las que realiza por ejemplo
en L'energie
spirituelle,
en sus trabajos
sobre El alma
y el euerpo
(15-31),
sobre Es/uerzo
inteleetual
(117 ·163),
sobre Cerebro
y pensamiento
(203·226),
en las consideracioncs
y desarrollos
que hiciera en la Sociedad
de Filosofia
(2
de Mayo de 1901), y que J. Barnzi considera
como 1a mas acabada expresion
de sus ideas
sobre el metodo, y en los articulos
de la Pensee et Ie mouvant
(sobre todo las dos introdue·
eiones y la Intuition
philosophique
y la In trod. a la metaphysique,
etc.). Acaso asiste eutera
razon a Jean Wahl (Tableau
de la phil. fro pags. 165.196),
cuando reconoce
y admira
el
urtc de enconlrar ]os poslulados
comunes bajo las doctrinas contrarias y el mecanismo
del
retorno y de la supresion
de los problemas y Ia inteleccion
que avanza bacia 10 inmediato
y logra la plenitud
de una vision del mundo
que nos 10 restituye
en toda su riqueza.
Tambien recomcndamos,
para su estudio, la lectura del pasaje de Dilthey
(op. cit., pags. 174175), en que expone 8US ideas sobre como la historia
de la Filosofia muestra la continuidad
logica entre el orden segun el cual se provocan y resuelven Ios problemas. Ese paralelismo,
real 0 aparente, es el que destruye Bergson cuando enseiia a pensar cada casa, cuando dice
que la filosofia exige un esJuerza nuevo para cada nuevo problema;
sus ideas sobre la esterilidad
del si y del no en filosofia;
y sobre como pueden
realizarse
los mas importantes
descubrimientos
colociindose
en el punto en que "dos conceptos
se tocan en su frootera
comun para estudiar la forma y Ia naturaleza
del contacto", y toda la descripcion
del movimiento desde Ia doctrina hacia el hecho; 0 cuando se opone alas
concepciones
abstractas,
Ias operaeiones
que han seducido
siempre a 10s filosofos
porque es un esfuerzo
dialectico
que se bace de continuo sobre puras ideas, sustraidos a In operacion penosa de In dilatacion
intelectuaI,
que solo puede realizarse progresivamente
sobre 105 hechos, sobre la experiencia,
-Ia experiencia
que es el Iugar donde Ios eonceptos toean". 0 cuando opone Ia idea de una
filosofia progresiva,
en In que Ias opiniooes
probaran su consistencia,
corrigiendose,
rectificiindose,
hallando finalmente
eI acuerdo entre eHas, en su contacto con la experiencia,
y
que suslituira
al antiguo juego de ias escuelas en donde cada filosofo desarrollaba
hasta ei
extremo una concepcion
abstracta para oponerle luego una concepcion
contraria igualmente
extrema. Ideas parecidas,
en la ensefianza constante
de Vaz Ferreira,
en Logica Viva, en
Problemas
de la libertad
(recuerdese
1a desconfianza
que Ie inspiran
tanto los problemas
heehos como Las solueiones heehas). Otras ideas, algunas, proximas
(inspiradas
en Bergson)
en N. Hartmann
(Hegel et la dialeetique
d" Reel),
(R. de M. et de M. de 1931) sobre su

�(La situacion). - Ha avanzado poco la historia de la filosoHa en
cl descubrimiento de la serie de figuras que la experiencia individual
perpetua en su desarrollo. La personalidad sc da como personalidad
pasada, que el hombre intent a reiterar, volver a la vida, poner en la
esfera de los cambios; 0 como personalidad posible, en alteraciones, en
suscitaciones, en actos creadores que cambian, enriquecen su contenido
o 10 presentan en figuras que componen, en la interferencia de motivos poco elucidados, figuras diferentes. l Que fuerzas, que actos se
desprenden de la persona y son hijos de su espontaneidad? lDonde,
como encontrar el puro contenido que su reflexion abstracta supondria? La personalidad nos viene en el movimiento total de la vida,
con la ganga de 10 sensible, sumisa el alma a la gravitacion de las cosas,
a un oscuro llamado, en el tejido sensible de objetos y de suenos. Y,
supuesto el caso de una influencia de las cosas sobre el alma, l quer
transfiguraciones sufren, que alquimia secreta se opera en los telares
de la fantasia, que misteriosos avatares realizan las figuras del amor
en el complejo de las vivencias? Queda siempre un sentido general
y oscuro de la vida, un sentimiento de defeccion (el pensamiento desvanecido), una realidad que no llega a ser obstinada en su presentacion,
un movimiento de la persona que no llega a ser bastante poderoso
para insertarse en el juego de las fuerzas, y un lenguaje que no capta
ni la onda evasiva de 10 eterno ni la fugacidad dispersiva de 10 concreto ("a l'heure oiL tout est arrete, la pensee, bloquee, la langue
reduite au mutisme"). En medio de estas situaciones nos es dadQ pensar
y vivir, enunciar, con silencios y alusiones, el mensaje oscuro de la
vida al alma, del alma a Ia vida ...

(Interpretacion racional y perspectivismo). - En algunas filosoHas es manifiesto el esfuerzo de poner en claro las caracteristicas
de Ia existencia que se acuerdan con Ia constitucion de la razon. Mas
que de un esfuerzo de escrutacion en 10 concreto, mas que de los
cuidados y desarrollos de la personalidad, preocupa al pensador la
nocion de que todo metodo
es Ualilentico si se edifiea y se desarrolla
en contacto con el
objeto":
"cada objeto demanda un metodo
propio, necesario";
"Ia grandez3
de Ios pensadores cansisle
en Is sumision
con 13 cual cada uno ha seguido Sll ley segun Sll manera
y sus limites". Con todo no pod ria aceptarse Sll afirmaci6n
segun ]3 cual "13 reflexion
sobre
el metodo es asunto de epigonos".
Habria
tambien
que saber a que profundidad
se ha
pensado 13 afirmaci6n
de que Htomar conciencia
del metodo es algo secundario".
(*) En
fin, problema de altisimo
interes,
que podria provocar otras consideraciones.
os parece
SI que 13 no cion bergsoniana de experiencia y de inteleccion
que sigue la via dura y penosa de 105 hechos, y 13 nodon de pensamiento
libre y el deseo de pellsar sin. presltpltestos
de Simmel y Chestov, la de pellsamiellto
directo
en que tanto ha insistido Vaz Ferreira
y
que ha distinguido
de todo eclecticismo
y de todo justo medio,
revelan un extraiio paren·
tcsco y seiialan un retorno, un movimiento
bacia 10 concreto y declaran la necesidad
de
intensificacion
en la finitud,
en los hechos irreductible
y tercos (James),
y en el detalle,
en que se empeiian tantos pensadores
de hoy.
C*)

hondura

Vease en el articulo
de Valery sobre
personal en su combate por la claridad,

Descartes
(Les pages
surge el metodo.

;llmortelles)

de

que

�coincidencia de las notas de la razon y de 10 real, y de un lenguaje,
entonces, casi siempre abstracto y simbolico, que se ajustaria a aquella
nota supuesta en la existencia, y aquel pensamiento reducido a la
modalidad de pensarla. Y ha de ser facil, en estos casos, descubrir la
relacion, el canicter de semejantes sistemas. En ellos ya el filosofo ha
sido su propio expositor, mantiene un punto de vista expositivo; pero
en cuya claridad puede naufragar 10 complejo de la existencia y los
modos de la relacion y de creacion y de ahondamiento metafisico.

(Esbozos del senti mien to). - Mientras, que, en las filosofias que
tienen mas un origen en la emocion, en las personalidades que viven
un estado de mentalidad confusa, tiende a ser mas energico el senti do
de la existencia pasada; al traves de la nostalgia, en la unidad de la
melancolia, van hacia un ahondamiento de la relO£ion de 10 perdido.
Por 10 mismo predomina en ellos un sentimiento agudo de la subjetividad; todo ocurre como si fueran centro de revelacion de 10 concreto, y la realidad, ellimite de su ser. El alma siente entonces la tibia
agitacion de la vida, su movimiento primero, semienvueltos todavia
en el halo de 10 subjetivo.
(El pensamiento solidario). - Pero hay todavia casos, momentos,
que, mientras no se consideren, han de tenernos en atraso con respecto
a la complejidad del acto filos6fico. Momentos en la historia de las
personalidades, de larga expectativa, de larga fidelidad a lo desconocido; de imposibilidad de abstraer, en que tambien es imposible
elevarse hasta la zona de 10 abstracto haciendo en 10 abstracto el compendio de la existencia; ni de volver a 10 concreto y adscribir el
pensamiento a la cosa reconocida en su aislamiento; 0 en que actua
el secreto de la relacion de ausencia, 0 la insondabilidad de 10 posible,
U oscuros imanes que no se describen y que son causa de que vaya
nuestra personalidad rotando, en demudaciones inesperadas, por un
despeiiadero de nubes y de fuerzas incoercibles; envolviendonos en
la penumbra de 10 desconocido, en una vaga realidad que ahoga al
pensamiento y que despierta mas intrepid a a la angustia (despertando
a una "intensa delectacion de 10 impalpable"). Ni es facil abandonar
esos estados, ni es posible, a veces, volver a la expresion; y nada sabe
de ellos el interprete, como ignora esas incomprensiones la historia
de la filosofia (120).
(Pacto). - Aparece a veces la vida como un sentimiento de fideli dad a 10 desconocido; se desarrolla, en medio del silencio mas
intimo y en el recatado movimiento de las causas, de tal suerte, que,
se diria que estan movidos, oscuramente atraidos por una potencia
incognita. Seres sin reposo, diafanos 0 tristes en su celeridad, capaces
(120)
No ha despertado
ahi el hombre al sentimiento
de la irracionalidad
de la exis·
tencia; la reaHdad no llega a ascender todavia por la escala de los suenos y de las ideas.
hasta la palabra que la pone en el aire y en los oidos lejanos de los hombres ...

�de ascender en £aciles movimientos de exaltacion alas
cumbres
inasibles, a los gozosos esplendores, absortos en las claridades ultimas;
o descienden, vehementes, terrenales, pesados, a las densidades mas
opacas, a los encumbramientos mas arcanos, a los apenumbramientos
mas extraiios. Y es para ellos entonces la filosofia la intensificacion
de un esfuerzo que los pone extensibles, informes, solitarios; mientras
"iven "en la ebriedad polar de otra manera" (121).

(El comienzo de los esquemas). - A veces coexisten en el alma
del filosofo las mayores oscilaciones, cambios que no se fijan. Una
exigencia de comprension y analisis; una necesidad, en el sentimiento
(la arcana atraccion de la nostalgia) ; la exaltacion de 10 posible que
Ie exila (perdido en la anchurosidad de la existencia); el esfuerzo
para ponerse enhiesto y enterizo; la exigencia de claridad y de manifestacion y el afan de volver a 10 oscuro; el proposito de hallar 10
inesperado; el sentimiento de que vive en el marasmo y la sequedad;
la oscilacion, el movimiento incesante de su vida de un polo a otro,
que hace que no pueda reposarse en ninguna evidencia ni intensificarse mas en la duda, vivien do alternativamente todos y cada uno de
esos estados, sin ajustarse a la constancia de ninguno de ellos, pero
conociendo la existencia en el movimiento de las "sustituciones infinitas" que en su conciencia se realizan.

(Enigma utilizado). - Sienten, otros, 0 la atraccion de la apa·
riencia, 0 un oscuro llamado de la personalidad que los proyecta a]
desarrollo y, entonces, a relaciones imprevistas y a demudaciones de
10 concreto. Algo que esta mas alIa de los hechos ordinarios los atrae.
Superados, en el esfuerzo, pOl' esa misma trascendencia de la vida,
suelen encontrar realidades que los sobrepujan; abismos que los sustentaban, desalientos que hacen crecer mas hondo. La experiencia
reiterada, intensa, convoca a la personalidad; y de aquel no comprender y no intuir, y de la imposibilidad de dar satisfaccion alas
exigencias que la razon impone, naCe el proposito de ser iniciado en
modalidades de la realidad que nos orienten en el caudal libre de
los enigmas ...
(Tarea). - Relacionado tambien con estos hechos hablan de la
opacidad de lo real (Meyerson); del sentimiento con/uso de la vida
universal (Gide), del limite de opacidad y de cantraccion (Blake),
y conocen la vida como enternecimiento 0 agravacion debidos a esa
presencia de 10 desconocido. Otros en cambio perciben las figuras ri·
sueiias de las cosas; escuchan el mensaje de la apariencia; no les
oprime el poder de las cosas y una intima amistad sella sus destinos.
Frente a esas situaciones realizan, bien el movimiento de la piedad

�o el acto espiritual que declina hacia ellas, que provoca el afan de
salvaI', de reiterar (Rilke), 0 haccn de la filosofia "una exploracion
fraternal hacia el mundo de los objetos" (Novalis) que el hombre
podria embellecer, y, despertando afanes creadores, tenerlas como
enigmas, como centros de atencion, como finitudes explorables (122).

(N ecesidad de perce pcion). - Mas alla de los actos filosOficos
que aparecen como determinaciones (de la
razon, de la voluntad, de la emocion), se nota en algunos momentos
el desarrollo de estados de percepcion; la necesidad de percibir, de
hacer extensibles las sensaciones, extensible el universo corporeo en
Ja imaginacion; un cierto crecimiento, expansion de las form as en el
dma (monumentalidad interior) (Simmel), que quisiera abarcaI', repetir, los aspectos de la existencia; volverlos mas profundos, acrecer el
modo comulativo de los pensamientos y de las imagenes y el rebosamiento de 10 enorme en el borde de la subjetividad. Asi, mediante ese
contacto, 10 infinitamente distinto y en una objetividad ruda y plena,
se revelaria en el espejo de la subjetividad; pero, otras veces, no vienen,
no avanzan las imagenes, no despiertan el movimiento de la apropiacion; sumidos en una oscuridad primitiva, sin noticia para la razon,
sin mensaje para el sentimiento, sin agitar las aguas de la conciencia,
se hunden los elementos arcanamente pasivos y no somos cap aces de
concentracion. Pero suele tambien despertarse en ellos un movimiento
hacia la idea; y del seno de expectativa calma 0 de pasividad silenciosa surge, 0 una intensificacion que determine la altura del punto de
vista 0 el acto creador que percibe la realidad en el "extasis ilimitado".
(0 poeticos, 0 misticos)

(Fiat). - Para otros, el acto de filosofar parece una determinacion
de la voluntad; de una voluntad de ser que es tambien una voluntad
de conocer. Punto de vista notorio en las llamadas doctrinas voluntaristas; parece ser el de Schopenhauer, el de Schelling, el de los
trances heroicos de la decision, de la aceptacion viril, en Plotino, en
Biran, en Bergson, en Kierkegaard, 0 en Chestov, cuando reclama la
necesidad de las transfiguraciones; en Novalis, cuando ensena que la
esencia del hombre esta en la voluntad; en Nietzsche, cuando, oponiendose alas determinaciones conceptuales, aparece, mas alIa de la
decepcion, la voluntad de poderio, como una capacidad de crear, de
engendrar un devenir; una fuerza taciturna que 10 atraviesa todo, que
se enfrenta al destino y que 10 utiliza para los fines humanos de su
crecimiento, moviendo, con el, a la naturaleza entera.
(122)
Otro orden de consideraciones
y de estudios, que aca seiialamos en su caracter
mas general, pod ria realizarse a partir de Is manera como se presents la realidad,
0 sIgun
aspeeto de la realidad.
Asi parecen algunos percibir
el mundo como una totalidad,
la existencis como unidad enhiesta; 0 sienten atros Is escision, la ruptnro, el fragmento, que haeen
nacer en eIlos bien el acto de reposo en la totalidad,
bien indagar en la finitud,
intensHicandose,
aprebendiendo
el detaIle - atisbando
la enorme.

�(El limite hallado). - Algunos, menos nostalgicos, perciben la
vida desenvolviendose en la experiencia abierta. Piensan en los actos
capaces de rest aurar las unidades perdidas; adelantar sus pasos en 10
real, evocar formas y modos con los que componen su conciencia y se
representan sus movimientos en 10 desconocido. A veces preside esto
largamente alas vidas de grandes personalidades. Asi, por ej., en
Goethe; en otros (Biran, Novalis) las intuiciones y fulguraciones de
10 nuevo no parecen venir del desarrollo continuo sino de centros distintos ((,exteriores?) ; en aquellos el desarrollo se perpetua en actos,
en consolidaciones que traman su evolucion; como sienten otros que
algo no va mas, que todo desarrollo es imposible; que ya solo la realidad es el limite de su ser.
(Movimiento hacia Dios). - Tambien diferencias con respecto a
Dios. Se orientan, algunos, hicidamente, de un modo implacable y decidido, y en una determinacion a veces misteriosa y en soledad asumida,
avanzan por esta perspectiva de eleccion hacia este centro 0 hacia esta
potencia. Pero otros, al traves del pecado, del exilio, trazan el circulo
de su existencia con conciencia sonambula y perdida, y en el trazado
de sus realizaciones, ignoran que pasos dan en 10 desconocido, hacia
que zonas de 10 desconocido se aproximan, 0 despiertan un dia y se
descubren moviendose --cayendose hacia Dios, perdiendoseen el
exilio.
(Comunicacion y redencion de la naturaleza). - En otros el movimiento es hacia la naturaleza. Esto es mucho mas visible por ej., en
los artistas. Asi adquiere una expresion inmensa en la labor de un
Miguel Angel, de un Goethe, de un Walt Whitman, de un Emerson,
de un Nietzsche, de un Balzac, de un Novalis. Ellos reconocen sus
movimientos, sienten sus rum ores, hallan sus "poderes imprevistos",
sus fuerzas "inarticuladas y higubres" y quisieran despertarla, elevarla,
transfigurarla en belleza; ser rivales de ella!

(Penumbra vertida). - La consideracion siempre parcial de problemas en si tan complicados y tan hondos; la diversidad de las interpretaciones, la circunstancia de haberse avanzado poco en su
analisis, no autorizaria el establecimiento de conclusiones, como 10
hubieramos deseado. Las aqui esbozadas advierten la complejidad de
muchas opiniones prevalecientes en la exegesis (123).
En dos gran des sectores puede dividirse la opinion, en 10 que toca
a la naturaleza de la filosofia y del acto filosOfico; en oposiciones extremas y abstractamente pensadas, como si la filosofia fuera una
actitud separable de otra manera 0 actividad humana, se estudian las
doctrinas y sistemas como un momento de la evolucion del proceso
(123)
FaIta adem.s el esfuerzo
ciones extremas que hayan resultado

de complementariedad,
Ia labor
de planteos incompletos.

que

concilie

Ias opos;·

�historico, interrogando a 1a historia para saber 10 que sea 1a fi1osofia;
pues seria publico, revelado el acto de pensar, que, implacablemente,
tenderia a la manifestacion. La fuerza creadora, genial, libertaria un
contenido (124). Asi, para Hegel, que en cierto modo expresa una
opinion compartida, pre cisamente porque cada filosofia es un grado
particular de la evolucion, pertenece a su tiempo y esta ligada a sus
limitaciones, como el individuo es hijo de su pueblo, de su pais, del
que el no hace sino expresar la esencia de su forma particular (125).
Un hombre particular, dice, puede luchar como quiera, pero Ie es
tan imposible arrancarse de su tiempo como salir de su piel; porque
el pertenece al espiritu universal unico que es su propio ser y su
propia esencia (126). Grandes y profundos espiritus piensan asi que
el sistema y la doctrina constituyen la manifestacion mas acabada de
la actitud que lIama,mos filosofia; mas, en el otro polo, con igual 0
mayor vehemencia, aparecen los pensadores solitarios, que sienten
menos 0 que no sienten el acto filosOfico relacionado con el pais, con
Ja epoca en que viven, con el acervo cultural dentro del cual les es
dado pensar, con la lengua, que vincula ria al grupo humano, 0 que
opinan que en su singularidad se libertan de esas condiciones (126).
Se sienten emancipados de toda tradicion y, al acentuarse en ellos la
descontinuidad, hablan del esfuerzo que caracterizaria el acto de
pensar, y, mas alIa de la voluntad de expresion, de una voluntad de
silencio, 0 de dificultades de enunciacion 0 de secreto (128).

Asi, y en esto, los casos, las circunstancias son extremas, individuales los actos de la inteleccion y de la creacion. Al interprete Je
quedan las zonas intermediarias (entre) mediante las cuales el acto
intelectivo utiliza los esquemas de la idea para avanzar en la comprension de las creaciones ajenas, y el acto de la suscitacion personal,
de su experiencia propia y de su pensar directo, para hallar la correspondencia entre las experiencias y las doctrinas. Parece si, que seria
posible trabajar en una zona intermedia; una zona que iria desde el
pensamiento comun y compartido hasta la esfera del pensamiento
enunciado (personal y vivaz) y hacia el pensamiento enunciado y
silencioso.

(124)
Hay, se insinuan
a veces, movimientos
hacia el silencio,
bacia In cspectacion
sublime, hacia el secrelO.
(25)
DII.THEY
tambien
habla de las formas
nadonales
de la fHosofia.
Recuerdo
la
extraiieza de Chestov al rcspecto.
(126)
Utilizo
sin referenda
de pagina,
el texto de L. Chestov
(Les favoris
et les
desherites
de I'histoire
Mercnre
de France
15·VI.1923).
(127)
La exposicion
mas penetrante
y critica
de este punlo
de vista, se !:alla en la
obra de Bergson,
principal mente en Intuition
philosophique.
(128)
Esto, en puntos cxtremos, porque despnes, en zonas intermedias,
se hallari:m 105
pensadores
que, sin desconocer
]3 descontinuidad
de las doctrinas y de IDs sistemas. quieren,
tamblen,
respetar
la rebosadura
del aClO filosOfico con respecto
al ideogram.
y los mod os
infra-discnrsivos,
csas enunciacioncs
en e1 limite de 10 impalpable,
en el comienzo
de los
esquemas
y del silencio.

�a) porIa idea de razon comun;
b) porIa idea de lenguaje;
c) porIa idea de posibles actuaciones comunes de la cultura
historica sobre las personalidades y grupos que la integran; porIa
idea de modos comunes de percibir y de obrar, de reacciones humanas
y comunes;
d) y pOl' el descubrimiento de 10 concreto, una zona de concitacion y corroboracion de los esfuerzos;
e) 0 partiendo de la hipotesis de la igualdad de la persona, de
las zonas comunes y de la comunicacion entonces de la experiencia.
La historia, la biografia, la consideracion de los antecedentes psicologicos, la determinacion de las influencias, nos pondrian en presencia
de la imagen, de la zona co,nun. Pero la garantia de alcanzar resultados
comunes iria desapareciendo al advertirse la presencia de realidades
o influencias poco elucidables:
a) ancestrales, que no pueden determinarse;
b) historic as y psicolOgicas, que logran pOl' composicion 0 pOl'
fatalidad, sintesis y compendios nuevos (los influjos imprevisibles de
la na!uraleza 0 del espiritu, y honduras insospechadas) ;
c) el modo de vivificacion del espiritu con respecto a la vida;
y cambios y enriquecimientos de la voluntad, de la razon, del sentimiento ...
d) influcncias en fin espirituales (0 divinas), poco descriptibles ...
Diferencias, tambien, porque varian los poderes expresivos y de
plasmacion de la imagen, de voluntad de forma, 0 de secreto, la facultad de alterar, de transfigurar. Pero todos si estarian de acuerdo
en que el poder de producir se relaciona con elementos absolutamente
personales, con una cierta manera de vivir mas particular y mas intensa, con un poder de captacion 0 un poder visionario mas excepcionales y mas hondos. A condicion de que se entienda, podria decirse
que 10 mas hondo de todo no se elucida y que 10 que es elucidable
del punto de vista historico presenta menos interes del punto de vista
metafisico ...
2,QUE FONDO DE REALIDAD, DE EXTASIS, DE INTELECCION
TOTAL, HAY ALLI PARA EL OBJETO?
(La filosofia como clausura de la vida). Seria erroneo, 0
provocaria extremos en la exegesis, tanto la idea de una continuidad
plena como de una ruptura en su sistema de i'deas y en su doctrina.
Atendiendo a la polaridad radical si, pueden advertirse en Comte, ya
el intento de una explicitaci6n del hombre por el cosmos, ya, en la

�segunda manera, el intento contrario de explicar el cosmos por el
hombre (supuesto el caso de que estos sean problemas y no cuestiones
meramente verb ales, sin alusion explicita). A nosotros nos parecp-, y
la lectura de los prefacios y post-facios de Comte tienden a mostrarlo,
que Ie mueve el proposito de situar al lector en la idea de un mo:
vimiento enterizo de su sistema, y que ese proposito no siempre
importa desarrollo 0 continuidad viviente; que, muchas veces, es la
reiteracion agonica, la noticia del acabamiento, de la desvitalizacion
de los procesos 10 que Comte liga y trama, la unidad ficticia. La sucesion entonces, de las ideas, la coherencia advertida cn el sistema,
serian obra del espiritu malo del encadenamiento; aquellos enlaces
acaso en el fondo hostiles, hiatus en la realidad y en la psiquis, que
el pensamiento sonambulo liga y religa. Pero tal vez nos convenga
avanzar en el analisis hasta descubrir aquella discontinuidad de
desarrollo en donde alientan, no los ideogramas sino los esquemas,
las latencias, de un pensamiento que se obstina, que carece si de
homogeneidad abstracta en el grado en que se percibe mas ligado a
las experiencias primigenias. Sin duda, en Comte, estos momentos de
desarrollo viviente 0 de sentido profetico de profundidad posible, no
son constantes. En verdad nunca tiene la profundidad y 10 concreto
como motivo que estimulen su pensar; su hondura es a partir de un
limite prefijado, pero conocido y logico; su profundidad esta presentida, prefijada, descendente en el sistema. Comte sabe los limites y
la esfera dentro de los cuales debe realizarse la labor de penetracion,
de analisis, y de afan activo y practico. Falta, hemos dicho, el sondeo
abisal; nada arcano Ie estimula. La distincion de estos pIanos y la
superposicion requiere, pOl' 10 mismo, un esfuerzo constante, que debe
legitimarse siempre sobre la base de la prueba explicita, del texto
invocado. Pero, en Comte, ademas, hay un tercer movimiento, que
proviene de una cierta exaltacion finalista de 10 humano; su positividad va ligada al interes practico, reclama la necesidad de organizar
la vida social a partir de 10 conocido. En el, falta siempre la entrevision, no ya de la esencia, sino tambien de la totalidad, de 10 omitido,
de la nada. Al traves de cientos de paginas, no se percibe ningtin
movimiento de la psiquis para notal' la apariencia, el no ser, 0 la
necesidad de construir una figura que guarde en sus contornos alguna
nota desconocida y nos revele su secreto vibrante de novacion. La
cxaltacion finalista de 10 humano, pOl' una parte, la clamorosa exigencia practica, el sentido absoluto de la relatividad, no son, si bien
se piensa, sino manifestaciones, de tensiones pre-fijadas, que cuesta
separar de aquellas impuestas porIa profundidad de la vida y que
aparecen menos en Comte que en otros pensadores. 0 para decirlo
cn otros terminos: no se coloca nunca bajo la accion indefinida de la
vida y del destino; elige la profundidad; no es victim a de los procesos,
(mientras otros estan actuados sin reposo) ; y 10 concreto, que Comte
rehuye, no labra, en el secreto itinerario de la forma, el acto de expresion que no olvida la sustancia evasiva que, un pun to, tocamos
y dejamos, estremecida, en la dolencia de los suenos y antes de la

�muerte, agravados en el sentimiento de coeficientes de realidad perdida, en aquella experiencia de la razon como mensajera de 10 abolido,
o conciencia que puede ser sustituida pOl' el advenimiento de algo
antes no sospechado.
(Detencion). - Cuando se prefijan los limites dentro de los cuales
debe operar y mantenerse el pensamiento reflexivo, cuando se esta·
blecen las norm as y las condiciones dentro de las cuales dcben plantearse y resolverse los problemas de accion, uno piensa hasta que
punto puede quedar sofocado el vuelo del pensamiento critico, sin
avanzarse, en el analisis, al estudio de los errores secretos, debilitada
Ia accion misma, incapaz ya de suscitar una accion revolucionaria en
la historia 0 poner en el alma una porcion de idealidad que haga
volver la vida y a 10 posible y decida 0 acelere los cambios. Seria
exagerado decir que la prevalencia de la accion, en la que tanto se
complacen ciertas expresiones del pensamiento contemporaneo, sig.
nifica tambien un debilitamiento de la razon 0 del ideal. De la razon,
porque la razon que escruta e indaga y descubre el error, insimia los
criterios, inicia los primeros movimientos de amor y de la justicia
que deben verterse a 10 real; y debilitamiento, tambien, del ideal, y
del bien, porque la irresistibilidad del bien (Rauh) no solo pone mas
intensa a la individualidad sino que nos hace percibir mas los pasos
de la historia, el movimiento de la vida y el requerimiento que impone
el haber descubierto la precariedad de 10 historico y la inconsistencia
de los valores (120).
(Para mejorar la interpretacion). - Ocurre en los juicios de la
exegesis que, con harta frecuencia, nos dejemos llevar pOl' aquellas
concreciones que con mas claridad pensamos, 0 que se nos revelan
en las primeras lecturas, 0 que consideramos mas importantes porque
complacen mas nuestra psicologia 0 estimulan mas las operaciones de
nuestra razon. Pero estos criterios, debidos a la limitacion, nunca son
suficientes para justificar los fundamentos filosOficos de una doctrina.
Es preciso volver de nuevo a ella y advertir las operaciones secret as,
toda suerte de estimulos, en un autor: los propositos formulados y los
informulados, la direccion impuesta porIa determinacion racional 0
Lavocacion activa, como en el caso de Comte, y aquellas otras instaInciones del pensamiento, inerme, que reitera la fatiga. En Comte hay,
a 10 largo de su carrera, y esto puede ser advertido hasta pOl' lectores
poco avisados, tendencias, propensiones dogmaticas y, pOl' momentos,
Be insimia la movilidad eritica, y una razon mas delicada que vuelve
y atiende alas consolidaciones historic as del error. En el contacto con
la historia recibe impulsiones que la vitalizan pero que despues llegan
a ser solo un cuidado; un cuidado de que no penetren, en la sustancia
del tema escogido, en el ambito trazado porIa razon, elementos que

�perturben su funcionamiento, cosas e ideas que pueden alterar el ritmo
seguro de la doctrina. Notal' como se instala en el el tiempo biolOgico,
y como sofoca el dinamismo de la razon y hace imposible el que esta
se liberte y vuelva c.apaz de pensar, sumisa a los movimientos y las
insinuaciones de'la vida. Y esas tendencias dogmiiticas, y esa positividad
de raz6n, estiin en Comte, desde el principio; en el momento de la
gran energia que se revela en el Curso parecen suspenderse, aseguran
su vocacion entonces mas genial y poderosa, pero ya empiezan amostrarse los debilitamientos de la razon y van apareciendo en esta obra
y en el Sistema de politica positiva, la pasividad no profunda y el
comienzo del dogma, que coinciden con el modo de fabricar el sistema,
hasta que, finalmente, 10 sistematico y el dogma mismo ya no pueden
ser suplantados. El debilitamiento y la derrota de la razon, son la
prueba de su triunfo! El pensar directo expira en la fatiga. Pero la
fatiga es aqui la alegria del pensamiento reflexivo; la perdida de la
realidad, la causa del sistema y la pasividad de primer plano, pOl'que
no quiso el dar paso alas insinuaciones de la pasividad profunda.
o 10 que quiera, la vida, hacer con el alma ...

(iComte elucida la idea de experiencia?).
- Llega a ser muy
extrana aqui, la idea 0 nocion de experiencia. El lector atento, descubre que esta nocion, de tanto uso en sus pensares, no ha sido elucidada. Comte ignora "que el metodo se comprende aplicado a un
ejemplo; que una existencia no puede ser dada mas que en una experiencia", y que la filosofia exige un esfuerzo nuevo para cada nuevo
problema. Pero el no penso el detalle, el objeto solitario; porque la
idea de ob jeto aislado, de detalle, supone la necesidad de la relacion,
el deseo de erigirlo en centro de profundizacion, capaz de requerir
10s movimientos de su pensar, para captar las notas del objeto; como
debe pensarse la idea general como sentimiento de perdida de la fuerza
(las conexiones se debilitan en el grado, diriamos, en que los objetos
van perdicndo su contorno sensible y su forma y la fuerza que podria
alcntarlos y ser hallada en otro momento de las oscilaciones de la
l'azon 0 de la vida). La idea de experiencia es, en Comte, limite; pero
ese limite no puede ser verificado; no puede ser sino una abstraccion,
un abandono de 10 concreto, un pensamiento que no se atreve a inten·
sificarse, al que la razon no puede refutal'.

(Omisi6n de los influjos naturales). - Tampoco es el suyo un
naturalismo, y si bien Comte no admite la existencia de nada fuera
de la naturaleza y no recurre, para explicar, a ningiin principio de
orden trascendental, es curioso que falte aquel sentido de 10 concreto,
aquellas operaciones naturales, "tan profundas como Dios mismo";
modos de la sustancia, de las que han de arrancar luego otros sentimientos de 10 desconocido, 0, apoyandose en las cosas, volviendolas
interiormente mas profundas, infundidas pOl' el principio creador de

�Ia vida. Hay aIIi, y pOl' esto es tan dificil caracterizar su pOSICIOn,
abandono de 10 divino, pero no IIega la naturaleza, en la vastedad de
m significado y de sus fuerzas, a ser atendida pOl' el hombre de ciencia.
Comte no es, en verdad, un investigador; ni agita en su sueiio imagenes
y recuerdos; ni despierta emociones de indole artistica, ni suscita en
el sondeo metafisico que IIeve y no abandone de 10 concreto. Curioso
punto de vista, pues, extraiio naturalismo (130) en el que nuestro
autor apenas la atiende (sin IIegar a fundal' un empirismo) la pierde,
Ein sustituirla pOl' pensamientos mas hondos, estimulado en otra esfera
de 10 real. Le sirve para abandonar aDios, pero Comte no siente el
golpeo, en la psiquis, de las fuerzas naturales que traen notas nuevas
"agravada pOl' el sentimiento confuso de la existencia universal".

(Alli la cntlca es un mal).
Asi se vuelve su pensamiento, no
ya contra los modos historicos de pensar superados -los que incluyen
la designacion de modo teol6gico y modo metafisico de pensar-, sino
que tambien se vuelve contra el pensar en cierto modo critico, como
veremos luego, tendiendo cada vez mas a la eliminacion de la ontologia. Si aqui Comte, energicamente, dirige sus saetas a la nocion de
10 absoluto, si, como creemos, es mas valiosa, como se vera, su critic a
de la metafisica verbal, seria preciso acaso, distinguir, en este esfuerzo,
10 que es realmente halIazgo acritico, separado de aquelIa esfera de
10 problematico que· debio incitarle a refIexiones mas consistentes.
Pues, no hay duda: la mera consideracion de la relatividad y las
interdicciones impuestas como el desuso en que caen los problemas,
son criterio bastante para determinar, para siempre, que no se excite
el pensamiento en 10 concreto, que no atienda el pensamiento al paso
de otras realidades, 0 al advenimiento de otras maneras del ser, pero
que quedarian desatendidas; fuerzas acaso que podrian suscitar mas
energicos laboreos, realizaciones mas preclaras, atisbos mas sutiIes.

(Frustraci6n metafisica). - Creemos que un desarrolIo lucido,
advertido, de todas las peripecias del pensamiento comtiano, y tom ado
el termino en su significacion mayor, en cuanto es la metafisica, 0 ha
sido, expresion de una exigencia de unidad, mostraria que Comte es
un metafisico. Pero, es curio so : falto alIi la inquietud, el apetito de
ser, el deseo de integral' el circulo entero de la existencia; el sondeo,
esa actividad de Ia atencion que quiere volverse hacia 10 concreto, hacia
10 posible; falto el retorno de los elementos que vuelven ala identidad
y falto el pensamiento que reitera y escapa, en la critic a, a la idea
de aparicion y avanza para coincidir con los movimientos de la vida,
y falto, en fin, el senti do implacable de la forma: aquelIos esquemas
iniciales de cierta sustancia, que avanzan y enriquecen a la psiquis en

�la concitaclOn de 10 concreto, agravando el pensamiento, ya inca paz
de no obedecer al influjo de esos lllimenes, dominado por ellos, onda
febril de su movimiento y causa de su intensificacion.

(La intuicion de carencia). - Todo el fin de la filosofia se consap:ra a enlazar, a enlazar, a enlazar! A sistematizar. Avanzando hacia la
sistematizacion total de los deseos, de las ideas, de los sentimientos, de
las costumbres. Hay aqui y doquiera, por asi deeirlo, hipnotismo de
la rclacion, una especie de proyeccion espeetral del requerimiento de
la unidad (la mala metafisica que persiste). Pero aqui relacionar, y
esta es una inconsecuencia en Comte, no es para seguir extendiendo
la esfera de las relaciones y sospechando relaciones mas profundas,
ni intento de avanzar por las fisuras, por los hiatus que se Ie revelen.
Comte no advierte que esta necesidad de relacion despierta en el alma
movimientos de apropiacion: de 10 pasado, de 10 futuro, de 10 perdido
y, asi, no es injusto decir que ningun pensador ha dado tanta importancia a la categoria de relacion, pero, tambien que, en ninguno falta
tanto el sentimiento concreto de la relacion, del vinculo, la intuicion
de perdida de 10 otro, 0 de la legitimidad de la omision (entendida
como relacion posible) y de 10 complementario, de la nostalgia de la
totalidad y de la integracion.

, (Coherencia logica y continuidad dogmatica). - Muehas veces
hemos visto que, en Comte, la continuidad es un cuidado. Teme los
hiatus, las contradicciones, los desordenes; se esfuerza, no ya en eoncertar ideal mente el cur so de la historia sino tambien en asegurarlo
en la instauracion del estado positivo y mediante la dictadura normal
(y, en su alma, mediante la nocion de coherencia logica): nada que
rompa la armonia entre los sentimientos, las ideas y las costumbres.
Hay asi, pues, un proposito de unidad que es hijo de sus propensiones
sistematicas y que debe ser distinguido del ideal de coherencia logica.
EI ideal de coherencia logica, solo puede querer decir que, lucidamente,
hemos alcanzado un conocimiento de las relaciones, pero relaciones
actuales, contra las que podrian volverse los hallazgos de 10 nuevo 0 108
en'ores que los atisbos criticos descubran. Pero cuando en Comte no
se mantiene este sentido de la coherencia logica, se vierte y se extiende
la nocion de continuidad. La nocion de continuidad como un cuidado,
y expresion, no de los poderes critic os sino del dogmatismo, a causa
ya del vencimiento de la razon, inerme, ya en la pariilisis de su fuerza
y en el abandono de sus afanes.

(Metafisica y experiencia de 10 absoluto). - Faltando,
en Comte, una verdadera experiencia de la profundidad
mente, presentimiento de desarrollo, objetivamente, noticia
lidad oculta, que llevaria-que exilaria), y careciendo como

como falta
(subjetivade la reacarece, de

�una experiencia de 10 absoluto, era natural que quedaran clausuradas
ms ideas acerca de la religion, y de la metafisica, y del arte. Como falta
alIi la experiencia de la soledad, y aquella concentracion del pensa·
mien to que, al traves de rupturas intenta renovar la melodia de la vida
(Mallarme) y hacer coincidir, en el centro, y oriental' los fragmentos
de su yo con unidad vehemente en 10 desconocido. En lugar de soli·
citarse pOl' 10 absoluto, religioso 0 artistico, en la cesacion del pensa·
miento asegura su relativismo, clausunindose ante el advenimiento del
misterio como fuerza de excitabilidad en el itinerario de su des·
arrollo.
Comte pudo intuir la metafisica como esfuerzo en la direccion de
to mas hondo (Simmel), 0 e.n el reclamo de la personalidad deseosa de
sobrepujar la condicion humana (Bergson), 0 como critic a de las abs·
tracciones (Whitehead); pero ni tuvo experiencia metafisica ni sintio
el deseo de forma, el deseo de expresar. Porque 10 absoluto, 0 cierto
modo de 10 absoluto, 0 experiencias que nos situ en en su direccion, se
Ie hubieran descubierto, si hubiera sido en el mas fuerte la eapaeidad
artistic a, en aquel empleo del artista absorto en el aran de contencion
del alma y de las imagenes, que suponen 10 bello y la facultad "de
hacer comparecer el universo ante la eonciencia". Comte no sintio
la necesidad de seguir sondeando, suseitante; no Ie atrae el viaje a 10
largo de una ruta infinita, avanzando siempre, con la entidad frag.
mentada 0 enhiesta, y con aquella facultad que solo nos liga a la dis·
pet'sion 0 a la metamorfosis, para suscitar en una unidad mas pro·
funda; ni comprende la importancia de seguir estimulado pOl' el
enigma; aquella atraccion que, si destruye, excita la facultad de ex·
presar, ni aquellos desvios heroicos que la superan. Comte obedece,
mucho mas que a la capacidad de crear, a la fuerza logica 0 a los
frenos morales y, acaso, a caprichos que no Ie dejan avanzar en el
conocimiento de 10 absoluto. Asi sus defectos no provienen en verdad
de una earencia de energia; ni esta desprovisto de penetracion; alIi,
mas que a la dispersion se asiste a la detencion, a la paralisis del
pensamiento.
(Relacion - sintesis). - No hay duda de que algunos de los mo·
mentos, de las ideas mas hondas del pensamiento comtiano, cuando
este insinua el movimiento de su profundizaeion y de avance en 10
concreto, aparece, aunque de modo larvario, en las paginas del Curso
del Sistema de Politica Positiva y en su Sintesis. Ha dedieado Comte a
la nocion de relacion un inmenso esfuerzo y ha prestado a esas ideas
muchisimo interes; pero la relacion, como se comprende, solo podra
declarar, no los momentos mas hondos del objeto, ni los momentos
mas hondos del sujeto, sino un esquicio, en cuanto clarifica nuestros
conocimientos, pero esquicio que no debe ser perpetuado pOl' el afan
de no pensar mas. La nocion de coherencia lOgica debe quedar
abierta. EI problema de las relaciones, no puede plantearse abstractamente, de un modo lineal, en extension, sino que, el solo hecho de

�plantearlo evidencia una necesidad de saber, no ya hasta donde se extienden, sino que profundidad alcanzan. Pero para pensar en esta
orienta cion, Comte hubiera tenido que avanzar en e1 terreno de la
llletafisica, 0 en el analisis de la individualidad profunda, no como
mero reflejo de un complejo colectivo sino como unidad solicitada,
atraida hacia la relacion cada vez mas intima consigo mismo, en el
proceso de la vivificacion, hacia un estimulo que, si no la crea, la
alienta en el itinerario de su desarrollo. POI'que e1 yo, la personalidad,
no es meramente un compendio, no es una sintesis que e1 solo afan de
[;0 querer pensar mas perpetue sino que, en la experiencia, se revela
como celeridad de pensamiento y de sentimiento, forma de tension
hacia lo otro, hacia otro momento plastico de su desarrollo que podria
haZZarlo real en otro momento, con mas ricas tonalidades del yo y de
la realidad y en el conocimiento de relaciones antes no advertidas (131) .

(Sobre el paralelismo del problema y de la solucion). - En
Comte aparece siempre la actitud de retencion; una cierta formulacion
abstracta del problema, y una solucion, limitada, adecuada a el y que
10 resuelve y, al mismo tiempo, un cuidado de no trascenderlo. Este
modo de retencion del problema y de la solucion, es muy caracteristico de Comte, y pone en evidencia su temperamento y su propension
dogmatica. Comte tiene un senti do de 10 concreto, que formula y define
para no ahondar mas en 10 real (que Ie llevaria, que, metafisicamente,
Ie exilaria).
(;,Hubo fidelidad a la idea positiva?). - lFue Comte fiel al positi,vismo de racionalidud? lPrevalecio este realmente pOl' conviccion
frente al positivismo de iglesia? l Tiene valor ultimo e1 distingo? En
el nivel de las palabras, si, pero si se atiende al sentido de su obra,
a la direcci6n, al esfuerzo de acomodacion que realiza se nota, en efecto,
que define el positivismo de racionalidad en terminos propios; pero
que, de hecho, Ie asigna un caracter dogmatizante, que viene del positivismo de iglesia. Quiere decir que la distincion es meramente verbal.
Lo que no debe entenderse en el sentido de que Comte no era consiente de ello; el tendia hacia la sistematizacion; era, pOl' temperamento, sistematico; pero, ademas, queria serlo, y no queria dejar
de serlo.
(La propension de lu unidad y la perdida de lo real). - Es muy
dificil, tratandose de pensadores pOl' naturaleza dogmaticos y de propension sistematica, y tambien "energicos", que son llevados, pOl' ne·
cesidad de unidad, a someter la mayor cantidad de experiencia y de
(131)
Comte prefija el limite de la realidad;
prefija
insinnar
ningun
tipo de pensamienlo
que 10 trascienda,
conrnover el concierto
de sus ideas, a romper el cuadra
tencia,
el equilibrio
gnoscologico,
la armonia
sistematica.

el limite de la idea, y no quiere
0 ]0 altere,
nada que venga 3
de su representacion
de la exis-

�ideas bajo la mlsma rubrica, es dificil, digo, comprender el distinto
alcance de 10 que esta previamente dado desde la iniciacion de su filosofia (pOl' ejemplo, Comte en las primeras Cartas a Valat), y separarlo de aquel esfuerzo que quiere incIuir y sistematizar linealmente,
forjando asi una unidad ilusoria, distinguida de una reiteracion vi·
viente, de una especie de afan de la vida que se asoma y vierte en
esfuerzos de unificacion organica y quiere renovar su melodia. Esta
distincion, 0 estos pIanos, pueden ser separados; pero acaso sea mas
propio decir que el esfuerzo sistematico, en Comte, casi una mania,
prefija el limite dentro de los cuales debe realizarse el proceso de la
unificacion. Comte no se abre a la experiencia; atiende al transito de
la finitud historica, pero no erige 10 finito en esfera de exploraciones;
Comte atiende a 10 futuro, peru quiere predeterminarlo desde la exigencia gnoseolOgica que la ciencia aconseja; atiende ala realidad, pero
justamente y como tal, abstractamente, evitando sus poderes, y para
abandonarla y sustituirla pOl' su nocion de lo concreto, una sintesis, un
compendio de las notas de 10 real que el pensamiento trama. Este
momento corresponde a la ausencia de la experiencia metafisica y
critica; su obra toda padece limitacion a causa de no querer estimularse con los aspectos de la realidad desconocida que son... todos.

- (El pensamiento de la realidad omitida). - La calidad critic a de
los pensadores no solo se manifiesta en que saben dejar Los problemas
abiertos, en que no vuelven la espalda ante ninguna cuestion (Vaz Ferreira), en que no confunden solucion y respuesta, sino tambien en una
cierta capacidad de volver sobre los poderes, sortilegos, fijantes, de los
problemas y de las formulas, porque, en el fondo siguien pensando que
podria ser un perjuicio la creencia de que el planteo de todo problema
signifique su solucion (132). Pero sl para Jo positivo y 10 critico (yaqui
usamos los terminos contrariando a Comte) lo valioso es La manera de
filosofar, las cualidades negativas tienen igualmente una manifestacion
precisa, en el caso de Comte, una manifestacion energica, y muy
energica. Comte no se deja estimular pOl' 10 real; no tiene el presen·
timiento de otras soluciones; aunque se admita una como posible,
o mas valiosa, 0 mas fecunda, en ciencia como en filosofia, es siempre
posible, y conveniente, dejar Las cuestiones abiertas, pOl' 10 mismo que
el caracter de toda opinion filosOfica es de ser refutable (Com'not).
Pero Comte eonstruye 10 real; para el 10 real es un compendio que
realiza la idea; sin presuponer la euestion 0 la existencia de la cosa en
si; pudo admitir la existeneia de cosas -de las eosas- como centros
finitos, con poderes emisivos sobre la razon, 0 como centros de computacion de lo concreto y orientaciones de la atencion, que pueden
y que deben ser explorados. Pero Comte no tiene ese senti do de una
realidad extramental, de la existencia de cosas ajenas al pensamiento;
(32)
Vease la opinion
ception d" moude).

de

SIMMEL

en H. Hoffding,

Conceptions

de la vie

(Cap.

Con,

�cuida de que 10 estimulen, cuida, teme de que influyan y alteren su
Eentido de la abstraccion y de la coherencia logica. Ni abre las soluciones a la posibilidad de otras soluciones, ni deja que el pensamiento
'le enriquezca bajo la accion indefinida de una realidad que desconocc.
Esta domina do porIa idea de que todo problema justamente y en
cuanto es planteado, tiene su solucion, y el esta proyectado hacia las
soluciones (y no se intensifica en el problema como tal) ; ni piensa la
ultima respuesta 0 la termina con una interrogacion, como conviene.
Sin duda, formular un problema es intentar la solucion, pero como
Comte tiene cl hipnotismo de la estabilidad, las soluciones Ie son en
cuanto terminan con los problemas, y los absorben. Pero entiendase
que el problema no es 10 queda rebasado pOl' el misterio, sino 10 que
hace imposible el atender a la faz enigmatica de las cosas; el misterio,
10 es, en cuanto debe desatenderse; se atiende al problema para propender a la solucion y alcanzarla, para que no vuelva mas ni como
misterio ni como inquietud. Resolver, aqui, es dejar de pensar; no
pensar mas. Es saber absoluto, impensadamente obtenido en el senti do
rclativizante pero definitivo.

(Soledad para volverse mas hondo). - Notese en Comte el cui·
dado que pone en mantener su soledad y su recogimiento. Notese, tambien, como esta soledad y este recogimiento y sus cuidados, son para
ponerse al servicio de una labor, de una responsabilidad, de una
manera, que buscan la elevacion del hombre y de la historia, desde 10
que iiI piensa y proyecta. Soledad y recogimiento, pues, par·a servir a
esos fines; no aquella soledad y aquel recogimiento que buscan la
relacion intima consigo mismo y que hacen avanzar en la profundidad
de las almas necesitadas de estar en el centro de la vida, de sentirla,
para vel' desde que senos levantan sus figuras exaltadas, en el extasis
o en el sueno, 0 para hallar testimonio de su realidad, 0 para saber
donde comienzan nuestros poderes creadores, en que zona nos ame·
naza la inexistencia de aparicion. Sin duda es muy delicado separar,
tratandose del alma ajena y con tan terrible condena y estigma de
insinceridad, esas esferas; pero, de un modo general, que reclama la
atencion del lector, puede si decirse que Comte requiere la soledad
y el recogimiento para, enterizo, dogmatico, proyectarse y realizar la
historia que quiere; pero no busca el recogimiento y la soledad para
reiterarse arcanamente; para volver a la vida, a la realidad, a 10 posible, con una vision nueva de la existencia; con la exigencia de una
historia nueva que el alma encarna y perpetua con gesto suyo, con
potencia suya y manifiesta ...

(Realidad omitida e ideograma). - Es evidente, en Comte, de que
modo la intensidad reflexiva se realiza y ocurre, como pOl' una especie
de uso exclusivo de una manera entre tantas otras que podria haber
escogido. Es muy debil en el, 0 no existen casi nunca, el esfuerzo hacia

�la complementariedad
que debe ser un ideal. Y una filosofia no debe
excluir jamas 10 complementario, ya que la realidad omitida es justamente el presentimiento de la relacion que llevaria a una integracion
mayor y a una vision mas amplia de los problemas considerados, con
respecto alas realidades omitidas 0 posibles.
(Pensar la idea aislcLdamente) (133). - Hay demasiado, en filosofia, pensamiento conexo, sistematico. Ya de por si propende a ello
la sistematizacion verbal y conceptual; hay, ademas, en la fatiga, el
afan de simetria que lleva a extremar esos defectos. Sin duda es bueno
tratar de comprender a los autores en la organizacion total, alcanzada
por un sistema de ideas; pero, sin perjuicio de esto, que, en efecto,
debe hacerse al leer a Comte, conscientes igualmente de ello, conviene
pensar cada idea aisladamente; arcanamente, concitada en nuestro yo;
notar en ella el grado de abstracion, su poder, sus limites y, realizando
cse esfuerzo, tratar de conexionarla con las otras ideas, buscando, ahora,
los equilibrios en 1a profundidad. Cuando se hace este ejercicio, descubrimos los grados de abstraccion, la intensidad con que cada autor
piensa las ideas; muchas veces result a tambien que los nexos eran falaces y habia, en los sistematicos de este orden, matices, hiatus y un
fragmentarismo mayor de 10 que suponiamos; las soluciones y las
relaciones importaban ser casi siempre debidas a que el autor sentia
la dificultad de los pasajes; se idealizaban Las dificultades, se colmaban
con aquellas palabras que ocupan el lugar que deb en cumplir las intelecciones profundas 0 la insercion vivaz del pensador en el proceso,
la realidad que el analisis podria intercalar, que el atisbo critico
advierte como omitida y, entonces - fondo de otras cogniciones ...
(Alma grande y perdida). - "C'est une grande ame qui ne sait
oil se prendre". (La Mennais). La expresion es tremenda y parece
verdadera. Comte denota, en efecto, un desarrollo sentimental intenso,
pero que apenas recibe estimulos reales; apenas tiene poderes para
la fijacion de las ideas; voluntad para dominar el curso entero de la
vida y de la historia; pero no es la suya aquella voluntad que quiere
acordarse al ritmo de la vida abierta; Comte propende a la imposicion;
su gesto, implacable, elude; su verbo, implacable, enuncia; no se extemia nunca ante 10 posible,. ante 10 insospechado. Es poderosa en
Comte la actitud prehensil, pero mas que la incapacidad de asirse de
que habla el texto de La Mennais, advierto en el una incapacidad de
soltarse, de evadirse hacia la libertad de los enigmas, en el movimiento
de liberacion, en el atisbo critico.
(Valor de 10 omitido y de lo complementario).
- Nunca he visto
un pensador que tenga menos conciencia de 10 omitido -que podria
(33)
Vease Cours
ramcntc, comcntamos.

de philosophie

positive

IV,

p. 300, el notable

pasaje

que,

some·

�ser 10 complementario. Porque el movimiento de nuestras intelecciones
debe dirigirse tambien a integral' la conciencia humana y, en la medida
en que aumentan nuestro saber, volviendo mas lucida nuestra ignorancia (inteligir - ignorar). POl' eso debe ser norte siempre de la cavilaci6n y de la critic a, una insinuaci6n de movimientos totales de
nuestra personalidad, abarcando cada vez mas elementos de la existencia, y el presentimiento de que 10 omitido, de 10 desestimado, de
10 ignorado, que podrian ser notas complementarias, capaces de producir una integraci6n mas completa de nuestra personalidad y de
nuestras ideas; pero, en Comte, faha siempre -sentimentalmente,
la
nostalgia (nostalgia como acto filosOfico y al modo de Novalis, que
llevaria a sentir el deseo de buscar relaciones entre las distintas formas de la existencia; 0 al modo de Nietzsche, como necesidad devoradora de la posibilidad). Falta aZZiLa intuici6n de carencia, el agudo
sentimiento de 10 incompleto, y la espectativa de 10 posible, y el afan
de complementariedad que abismarian en el sondeo de 10 posible.
Comte incluye las ideas en un orden lineal y progresivo; pero 10 omitido, toda manera de 10 omitido, pudo ser, yes, vestigio de metafisica
o torpe utopia imaginal, 0 deseo que no se inserta en la realidad.
Nunca presiente en 10 omitido el comienzo de integraciones 0 conexiones mas extensas; ni tiene la nostalgia de 10 posible, ni oye la clamol'osa historia de 10 perdido.

(Acerca del sentido del orden). - Un aspecto de esa faha, de
esa intuici6n de carencia, de la dificuhad que tuvo Comte para aceptar,
profundizar y redimir sus ideas porIa intervenci6n del pensamiento
metafisico, se declara, de un modo particular, en los planteos que hace
de la idea de orden. Pero el orden no constituye aqui una honda
inquietud metafisica, ni tiene aquel sentido de clave, que J ankelevitch
descubre como la meditaci6n capital del pensamiento bergsoniano; el
orden no esta pensado en contraste con el desorden; ni expresa tampoco la inquietud, la decepci6n sistematica (Spir) de los escepticos;
es mas bien un aspecto de la idea de unidad, del proposito comtiano
de unificar, de sistematizar; no es tampoco aquella unidad energica,
aquel centro activo que establece la continuidad de 10 real; el orden,
en Comte, es un reclamo subjetivo que sirve para mantener la jerarquia de las ideas y el equilibrio en 10 pensado; es una exigencia de
la accion; yes, finalmente, un requerimiento historico: la historia que
Comte proyecta, que el insinua y que la dictadura normal afianzara.
Pero cuando decimos que esta no es una idea metafisica, queremos
significar que Comte no la piensa metafisicamente; no realiza el esfuerzo en profundidad, mas aZZade las imagenes, hasta avanzar hacia
el conocimiento de las causas, al tener que enfrentarse con el material
ind6cil, con la serie, indiferenciada y caotica, de los hechos; no es
tampoco el afan constructivo, ordenador, que quiere entonces difundir
plasticamente las ideas; es el orden, repito, una figura anti-revolucio-

�naria, anti-creadora, una regulacion dogmatica de 10 practico; el gesto
boreal de la elausura, la voluntad de sistema triunfando sobre la
creacion.
(La marcha del pensamiento hacia el sistema). - Dijimos antes
que convenia leer a Comte haciendo fracasar los encadenamientos
sistematicos que, justamente en el, hacian aumentar la conciencia de
la certidumbre cuando en realidad eran la causa de su perdida y,
subjetivamente, el comienzo de los debilitamientos de la razon y de
la critica. Un ejercicio, entonces, muy util, consistiria en seguir el
proceso progresivo de la mayor cantidad posible de ideas; desde el
comienzo de su car.rera, al traves de las fatigas y desastres demenciales;
en el periodo del equilibrio y del temple racional mas sostenido (epoca
del Curso) ; 0 de los comienzos de la experiencia sentimental (Politica
positiva). Ahora, con caracter general, senalaremos que se advierten
en Comte uniones de ideas, la serie progresiva de sus repeticiones (10
decimos ahora para indicar lineas de hechos), la direccion sistematica:
poderosa, energica, manifiesta; afan de su vida, denodado esfuerzo;
y la fatiga, pero igualmente inminente, de repeticiones, de ritmos
o~tensibles, de cadencias; aqui, la extenuacion, como causa de que
las ideas se fijen en sus limites y logren conexiones ficticias; pero,
mas alla de esto, hay tambien en Comte un proceso de organizacion
viviente; un nueleo de aspiraciones 0 de afanes que muy pronto gravitan y se insertan en los ritmos del proceso sistematico 0 de fatiga;
pero que, pOl' momentos, se separan y nos permiten advertirlo. Sin
duda, en la evolucion general de su pensamiento, tienen estos su buena
parte, mas aquellos prevalecen y dominan, y se requiere ineluso cierta
tension y cierto afinamiento critico para distinguirlos, para salvar la
parte de bondad y de eficiencia de estos ultimos. Pero, bien pensado
el problema, la gran dominante en Comte es hacia la sistematizacion;
quiere prevalecer, extenderse sobre los contenidos de su pensamiento,
10 mismo al juzgar la experiencia historica del pasado que al presfigural' la historia futura; 10 mas hondamente senti do en el aparece
borealmente: esa fuerza ciega, invasora, es principio activo; no lleva
nunca a la experiencia abierta; se vierte hacia el sistema; en verdad,
nunca fue mas estrecho el pasaje de la organizacion al ideograma;
y, es pOl' ello que, Comte, nunc a pudo ser un creador; aqui hay sistema
porque no pudo haber creacion; aqui falta la critica, porque la realidad nunca tuvo presentacion inminente hacia la idea ligada al Todo
rebosador; aqui, en fin, a causa del sistema, no hubo personalidad
capaz de engendrar un devenir, ni pasaje a la originalidad creadora,
ni intento de lograr un contacto extenso y profundo con el universo.

(La elevacion). - La filosofia de Nietzsche desentrana un nuevo
metodo, un nuevo sentimiento de exaltacion y de potencia. Comte
no; Comte qui ere regular la vida porIa razon, porIa inteligencia, y

�comprende el sentimiento solo en cuanto regula dol' del orden; quiere
producir la elevacion, pero los sentimientos son considerados en su
normalidad. Nietzsche reclama poderes, contactos, sentidos con la
existencia, movimientos creadores, y una razon lucida, y un sentimiento
de potencia como una expresion de alma extraordinariamente elevada
y nueva. La elevacion misma supone la personalidad, el comienzo de
la historia en el alma, el advenimiento, el pasaje a la originalidad.
Comte confiere mas valor al pensamiento historico que puede influir
sobre el individuo; entonces solo piensa en la elevacion que eI puede
regular y preconcebir. La novedad queda proscrita, y la actuacion del
destino. Y 10 inesperado. Es omitida la potencia creadora del universo
que llevaria a pensar en cualquier cosa en la realizacion de cualquiera
de sus momentos imprevistos.

(La razon inmovilizada). - Comte no advierte, y no advierte
de ninguna manera -tal es la suerte de su dogmatismo- que su filosofia quiere corresponder enteramente a una determinacion de su
temperamento, de su caracter; menos advierte que esa decision, pOl'
10 mismo que no quiere responder a la realidad, no ve en ella sino
el aspecto de la realizacion y el cumplimiento de sus propios fines.
Asi 10 irracional, en eI, subyace, no afana al hombre en el proposito
de reducirlo; resulta, en fin de una exclusion arbitraria del sujeto;
importa una detencion, una renuncia del proceso de racionalizacion (134).
(La etica supone-requiere-el desarrollo). - Puede dar lugar a
una investigacion de interes el estudio, en Comte, de las relaciones
entre la moralidad, la religion y la politica. En un primer plano, la
experiencia politica aparece en eI como fundamental; en un plano
mas profundo, y sobretodo en la segzmda manera de su pensamiento,
la que se consagra en el Sistema de politica positiva, queda sometida
a la experiencia de religiosidad (la suya), pero penetrando en 10 mas
profundo acaso encontraramos que, en la significaci on que da a la
politic a y a la accion y al destino humano, prevalece un sentido, muy
energico, de la moralidad. Claro que en Comte no se plantea el problema con aquel patetismo que aparece, pOl' ej., en Kierkegaard, 0
en Nietzsche. Para Kierkegaard la decision, el empleo de la esperanza,
son eternos y suponen la individualidad; la etica, entonces, queda a
la espalda del desenvolvimiento intensificador. Nietzsche tambiell la
suspende; declara el mal de su intromision en la ontologia; reclama
la exaltacion hacia la potencia y el conocimiento solitario; pero no
se orienta hacia 10 divino; suena otro tipo de inmortalidad; vuelve
a la historia y la supera. Difiere de ellos tanto porIa intensidad del
pensamiento como pOl' el modo de asumir la vida y concebir la his(134)
Detenci6n
pero no porque
sugerir Meyerson, sino por imposicion,

prevalece
13 accion sobre
0 capricho
gnoseol6gico.

la

leoda,

como

parece

�toria. En Comte hay un movimiento hacia 10 humano que eI entiende
terrenalmente (creo que suhordinando la religion a la moral); pero,
podria uno preguntarse, con relacion a los autores citados, si toda
decision, si toda penetracion en la esencia de 10 etico, no requiere la
profundizacion, la rectificacion de la historia y de la experiencia. Si
fuera asi, la moral no podria separarse de la filosofia y de la mistica,
y habria, volviendo a nuestros autores, posibilidad de rectificarlos: a
Kierkegaard, porque el acto etico (como el religioso) contrariamente
a su enseiianza, postularia la experiencia abierta, la personalidad, el
desenvolvimiento infinito; a Nietzsche, porque todo el afan de superar la condicion humana, pediria el desarrollo etico y vivaz; y a Comte,
al prefijar las normas de la conduccion y los limites del desarrollo
moral. Quien tenga, como el, ese concepto de la moralidad, no vuelve
mas intenso el proceso de la historia, ni requiere el uso mas hondo
del alma individual. Moralismo, pues, este, limitado. Ningun reclamo
hay alIi de desenvolvimiento, de revelacion de novedad, de vivificacion.

(Sobre acto filosofico).
El apetito de ser y el sentimiento de
carencia ontologica (135), la agudizacion de la ·conciencia de nuestros
!imites, en aquella dolencia que reclama la profundidad y el proposito
de tornar continuo nuestro desenvolvimiento, han sido numenes activos
en la exploracion y en la creacion de contenido de la metafisica. Alcanzada la conciencia de nuestra finitud, en la indigencia que apenas
recoge la latencia desolada, cuando no llega hasta el alma eco alguno
del mundo exterior y estan cegados para el vertimiento los cauces
de la memoria, nos llevan a intensificar la inquietud metafisica, puestos
en una misteriosa excitabilidad; pero de semejantes situaciones, nos
aleja la doctrina, el sistema, la abstraccion, la perdida de aquel enlace
con el principio general de la vida y de la personalidad. Mas que
motivaciones de orden religioso, mas que propositos gnoseologicos
(posiciones que separan de la vida para acercar al ideograma), han
sido fuerzas en el sondeo metafisico, en el crecimiento humano, en el
hallazgo de vinculos con el ser, el instinto plastico, la necesidad de
representaciones que importen ser el modo de percibir 0 representarse
10 inmenso, acercando el mundo de la revelacion y del conocimiento
a la expresion y confundiendo poesia y filosofia y mistica, alcanzando
a un tiempo "la intuicion directa de profundidades todavia no expresadas".
(Superacion del emptnsmo y perdida de la existencia en el sistema). - Sin duda el positivismo no es un empirismo. Reiteradamente,
Comte ha insistido en ello; buscaba fundaciones nuevas para su doctrina y para su sistema; aspiraba a que ningun elemento empirico
pudiera enturbiar la pureza de su representacion abstracta. Pero rehuir
el empirismo es rehuir 10 dado, es pensar la existencia en el concepto

�}' sustituir la presentacion de 10 real y el ahondamiento de los actos
por fines gnoseologicos; es abandonar la actividad metafisica como
proposito de estimulacion para asegurar la homogeneidad y normalidad de las opiniones -imperialimperiosamente.

(Exploracion en los centros finitos). - En el prologo de Logica
Viva, inspinindose en un complejo y profundo movimiento de ideas,
(propugnadas por Bergson, James, Hoffding, entre otros), seiialaba
Vaz Ferreira, y de ello hemos dado cuenta en otras partes de estos
escolios, la revolucion que se esta operando en nuestro tiempo, y consistente en un esfuerzo del pensamiento humano por independizarse
del lenguaje (136). Esto es verdad y puede considerarse algo defini·
tivamente adquirido; pero, acaso, haya tambien lugar para hablar de
otro tipo de revolucion; revolucion, tambien, en el modo de pensar,
en el modo de expresarnos, en la manera, en fin, de interpretar el
alcance de las ideas, de los sistemas, de las doctrinas, de los metodos,
y especialmente, en la amplitud del enfoque (problema, este, intimamente relacionado con el anterior). Mediante el uso del lenguaje
instauramos la vaguedad y la abstraccion y la precision falsa en nuestros procesos y perdemos coeficientes de realidad, acabando por pensar
al traves de las palabras, solo pensando en los sistemas y en los problemas que vienen definidos e impuestos por la inercia historica y'
con aquella formula que no viene del indagar sino de la tradicion
que los trasmite en el paralelismo, algo pueril, que cierta exegesis
percibe, entre los problemas y las soluciones. Pero l como arrancarnos,
como distinguir la parte del pensamiento en cuanto diferente de la
parte dellenguaje, ya que la conciencia tiende siempre a un lenguaje,
ya que alcanzar la conciencia de las ideas es asignarles una forma y
enunciarles? l Como evitar la inclusion, 0 la absorcion del pensamiento
en la palabra y escapar al prestigio de las ideas generales, 0 eludir
aquella imprecision que incluye cosas en un genero mas vasto, cosas y
generos que corresponden a los vocablos, a los terminos pre-existentes?
(Bergson) Yaqui es donde ha ocurrido la segunda revolucion: en
Jugar del pensamiento que recae en el ser inmovil, el pensamiento
del cambio; en lugar de pensar dentro de generos pre-existentes, el
retorno a una indigencia, el comienzo en contacto con 10 real, la aceptacion de la multiplicidad, de la pluralidad irreductible (137); eJ
esfuerzo del pensamiento 0 para comenzar, no importa don de, sin
orden pre-establecido, 0 haciendo, de cualquier cosa, de cualquier
objeto, un centro de exploraciones infinitas (138). Si aquella manera de
(36)
En el pre/acio, pero ell verdad es una parte principal
del "espiritu"
de esa obra,
y de toda su obra.
(37)
Le pluralisme
est donc l'affirmation
de l'irreductibilite
de certaines idees et de
certaines choses. L'interpretation
des choses et des idees par Ie moniste leur enleve toujours
de leur pllrete; il n'obtient l'unite qu'aux depens de l'unicite.
Le pluralisle
voudrait saisir
les choses en elles - memes, il voudrait trouver en elles des caraeteres parliculiers
qui les
separaraint
les unes des autres, qui les isoleraient.
(Les Philosophies pluralistes d'Angleterre
et d'Amerique
por Jean Wahl), pag. 243.
(38)
En BERGSON se reitera la idea, el proposito
de pensar cada cosa ; trascender
la

�pensar llevaba al pensamiento sistematico, lleva esta mas al pensamiento
aforistico; si se consolida la primera en el sistema de ideas, esta adelanta sus pasos hacia el hecho aislado, hacia el fragmento, y en lugar
del proceso de la inclusion incesante de las ideas, venimos a la nocion
de filosofia como descripcion de 10 individual, como intensificacion
en la finitud (139).
(La predestinacion de laberinto). - Los movimientos y los esfuerzos de la interpretacion, tienden si no se los vigila, al sistema.
Es, sin duda alguna, el sistema, aquella forma en que se elucido algo
de la realidad, en el choque primero de la subjetividad que quiso
buscar la correspondencia, la conexion intima mas energica entre el
mundo de los objetos y el mundo de las representaciones. Son pOI'
ello y pOI' 10 mismo, los sistemas, interrupciones de aquel pensamiento
que seguiria desolado en su fondo y solo ininterrumpido en el atisbo
que el hombre no quisiera que cesara, alejamientos de la vida profunda, imagenes necesarias pero que debemos concebir como transi·
torias, conscientes de la frustracion y del hiatus que nos hace romper
los limites de la experiencia de 10 conocido y volver a la vida (140).

(Hecho· cosa). - Comte carecia bastante de poderes de configuracion plastica. No se Ie descubre, pOI' ejemplo, solicitado pOI' los
hechos, pOI' las cosas. Las impresiones sensibles, el mundo pintoresco
(Bergson) , el mundo cualitativo que en su plena exterioridad intent an
describir, de modo diverso, un Whitehead, un Max Scheler, un Lawrence, las cosas como tales, que en su presencia y densidad atraen la
atencion de un Cezanne, de un Van Gogh (141), centros, poderes de
formnla del problema,
captada en 10 que es ella, en su singularidad,
en su cuaHdad propia.
La idea de que se puede empezar
a pensar por cualquier
parte, erigiendo
cualquier
cosa
en centro de exploracion
(en el sentido de la individualidad
solitaria,
0 en el sentido
de
13 reladon),
no es contraria, nos parece, al espiritu de so ensenanza.
(139)
Puntos de vista, estos, que, de algun modo, determinaron
Ia cavilaci6n esceptica
(adquiere
conciencia
al traves de la obra de Nietzsche).
Antecedentes
de ella, intentos
de preferir
la finitnd
a 10 infinito,
y la idea de que al traves de la capcion de 10 indio
vidual logramos una apertura en 10 concreto,
una labor asidua que no nos separa de Ia
experiencia,
se decIara en las filosofias
pluralistas,
e inspira Ia labor de Bergson.
Comle
sigue siendo, en cierto modo, un pensador
clasico;
con Ia sola diferencia
de que no Ie
interesa
el ser (pero tampoco la cosa);
pero de las filosoHas clasicas recibe la herencia
de los criterios de coherencia logica, de legalidad;
10 nuevo, si esto es nuevo, en el, es
la actitud negativa,
las interdicciones
que impone a 10 metafisico.
La via de las filosofias
deductivas en cuanto al uso 0 al eOlpleo de Ias ideas generales 0 abstractas, no es diferente
mientras que, Ia modalidad
de nuestro tiempo seria, en 10 subjetivo,
el pensar hasta hallar
la nota singular,
Ia diferencia
y en mantenerla·
en su aislamiento;
en 10 subjetivo,
en
pensar 10s hechos individuales.
En lugar de pasaje hacia una cOllcatenacion
de ideas, de
conceptos
y luego de sistemas,
en lugar de pasaje, adhesion
al centro
finito,
exploracion
en el centro finito, intensificacion
en el centro finito, en la cualidad propia de una idea,
de un sentimiento,
de un hecho.
(140)
El sistema omite. A causa de nuestra limitacion
somos llevados al sistema y a la
necesidad
de sospechar la actitud que 10 supere. Sobre sentidos de 10 sistematico:
L. Bruns·
chvicg, Spinoza. p. 41; Vaz Ferreira,
Fermentario, pags. 87 y 89; Valery. Presence de Valery.
(141)
Utilizaroos
resultados,
adquisiciones,
atisbos de Jean Wahl (Vers Ie concret y los
articulos
publicados
en Recherches philosophiques).

�absorcion del devenir (142), que dejan en la memoria una huella
de su paso y que son tambien centros de condensacion, fragmentos
poderosos, no despiertan en el tampoco rotaciones atencionales. Notese
que Comte no fue un investigador; ni tuvo, carecio "de la facultad
sublime de hacer comparecer ante si el Universo", ni siente luego la
nostalgia de sus perdidas, en el sentido de Nietzsche (causa 0 nostalgia
de belleza de Kierkegaard, de Proust), ni organizan ni determinan el
movimiento incesante del corazon y de las pasiones de que habla Max
Scheler (Ordo amoris). Las cosas, los hechos, no han logrado ningun
itinerario desde la sangre hasta el espiritu; ni fueron centros de
atraccion, computaciones concretas para su atencion, para su reflexion,
ni esfera de vibracion y percepcion de 10 efimero. Nunca insimia
Comte el movimiento de apropiacion que avanza hacia elIas, ni quiere
captarlas en su modo propio, ni el otro movimiento, en los senos del
alma, que qui ere levantarlas de 10 perdido y considerarlas de nuevo
en un esfuerzo de vivificacion que haga sentir la vida del espiritu
y sus poderes y capacidades de invencion y de suscitacion en 10 desconocido. De donde el que falte en Comte una experiencia metafisica
de 10 concreto, de la pluralidad, de la individualidad solitaria, de la
cosa aislada, como centro de exploracion, y la imposibilidad en que
estuvo de ser un verdadero hombre de ciencia, y un artist a, y un metafisico, y un mistico. Falta alIi una filosofia del espiritu y de la creacion. Cada pensamiento que se hace definitivo ahandona el momento
de la profundidad del universo y del desarrollo de la personalidad.

(Falta el estilo que seiiala la direccion de lo mas hondo). - Raya
o no vida religiosa en Comte, y yo creo que solo hubo conatos de ella,
es 10 cierto que no enlaza nunc a ni el estremecimiento, ni la alegria,
ni el atisbo de posibilidades que activen el proceso de vivificacion y
profundidad, ni aquella interioridad de expresion, aquel modo arcano
de aludir que situ an en la direccion de una experiencia real y que se
advierte en los grandes genios, sean 0 no religiosos.

(Personalidad y creacion). - A. Comte no concede ninglin valor
a la nocion de genialidad, de creacion; todo 10 supedita al concepto.
Pero la creacion es un requerimiento para reintroducir la vida en el
espiritu. l Como, sin ella, introducir 10 nuevo, suscitar la personalidad? (143).
(Complejidad del acto filosofico). - Toda filosofia parte del supuesto de que el universo es; de que hay un remanente, de sucesos, de
objetos, a los que el hombre no ha atendido; de que hay una realidad
(142)

Vease

los estudios

de Pierre

Berger

sobre

Blake

Cintroducciones

a Premiers

et

seconds livres prophetiques).
(143)
Solo salva una filosoHa
Comte, no hay consideracion
alguna

creadora
ni hacia

y la creacion
la personalidad

supone la personalidad,
ni hacia 1a creacion.

y, en

�que permanece inempleada; una novedad, entonces, algo que en eI
universo espera el gesto de la voluntad 0 de la invencion emotiva, 0 el
acto intelectual 0 intuitivo: una sonda hu:mana que capte los objetos
individuales y sensibilice las conciencias, y haga acrecer cl impetu de
crcacion, y evoque 10 posiblc, y quede con capacidad para engendrar
un dcvenir y producir la celeridad de las formas y la abncgacion de la
razon (144,) que percibe los contornos de 10 real, un pensamiento
inconmcnsurable, ya en la zona del conocimicnto de 10 dcsconocido, un
pensamiento no pens ante (Jaspers) .

(Sobre experiencia sentimental). - Los que han leido sobre todo
las ultimas obras de Comte, principalmente los pre/acios personales,
el tomo primero de la Politica positiva y otros pasajcs de esta obra,
habran notado cUlinreiteradamcnte, con que esfuerzo, se va definiendo
en Comte una experiencia de tipo sentimental; sofocada e informe en
la primera epoca de su carrera, acaso en el periodo de redaccion del
Curso en lucha con las propensiones racionales --el cierto racionalismo·
de Comte que toma en el caractcres muy particulares que es preciso
notar-, a raiz de su experiencia amorosa cobra mayor resalte, y, de
alguna manera, prevalece si no sobre la razon sobre el esfuerzo explicativo que Comte Ie subordina. En el Sistema de Politica Positiva
Comte descubre un reino humano superior, independiente, una especie
de a priori emotivo, centro motor subjetivo, que no esta estimulado
pOl' 10 divino, que tampoco esta alcanzado porIa naturaleza y que
es, sin embargo, centro de actos humanos, capaz de mejorar las operariones de las inteligencias y producir una elevacion practica, humana
e historica. Ese centro emotivo Ie sugiere la existencia, la capacidad de
promocion, pero no Ie sirve para profundizar en el conocimiento de
su hondura y en el alcance de una zona mas cierta de la experiencia,
y pocas veces se advierte tanto como el aguijon de 10 desconocido no 10
afecta, y como, cuando descubre 0 intuye el reino de lo meta/isico, no
penetra, no avanza por alli (de tal manera se ha consolidado en el
habito de la clausura) y vuelve sus pasos hacia un sistema que solo
retiene de la existencia los. aspectos y los momentos superficiales.

(Sobre la idea critica).
Se habla generalmente de la filosofia
como pensamiento critico. Como critic a la comprendia Kant; como
critic a la desenvuelve ahora y en estos terminos, Leon Brunschvicg:
"Un systeme qui suspend it un acte initial de foi, la legitimite de la
demonstration rationnelle, qui substitue it l'examen des antinomies
comme telles une solution dogmatique en faveur des theses, procede
evidentement d'une inspiration anterieure, et d'une inspiration contraire, it la critique kantienne". Y luego: "La philosophie kantienne,
en tant du moins qu'elle est esentiellement critique, est une philosophie

�de la re£lexion, du nachdenken; eUe ne procede pas d'une virtualite
anterieure a'sa prope constitution et ou seraient deja inscrits et
donnes les traits principaux de la conclusion; elle cherche laborieusement une synthese dont elle ne saurait prevoir ni comment, ni
meme si elle se produira" (145). Y, en ese sentido, se seiiala la labor
de independencia de la razon con respecto a sus contenidos, su espontaneidad acaso y los poderes que manifiesta, y los cuidados de no
constituirse y de no proceder de una virtualidad anterior a so pro pia
constitucion. Pero no se seiiala que el esfuerzo sup one la manifestacion
dcl pensamiento, el estremecimiento en el enfoque, y una renovacion
que no debe extenuar el contenido de la idea sino comprenderla en su
limitacion. Pero, mas hondamente, me parece ser un caracter del pensamiento critico, el avance hacia una plenitud que, 0 destruye el objeto
en su limitacion (no digo que destruya), 0 10 supera 0 Ie infunde
propiedades vivificas, sin dejar de lograr por ello una insercion en el
pensamiento, en el esfuerzo que enfrenta la existencia y cuyo abarcarniento tambien quisiera realizar al lograr una unidad de conciencia
ma~ vasta y en la presencia, inminente, que despierta 10 real.

(La certidumbre, el reclamo mas hondo). - 5i bien se piensa, el
objeto de la filosofia es pensar, abrazarse a 10 dado, reconocerlo en
sus particularidades, describirlo, hallar, tambien, las condiciones que
aseguren el usa de los habitos de analisis, y asi, y en cuanto a sus resultados, la filosofia funda - haZZa el fondo 0 confunde, infunde poderes, fuerzas de transfiguracion de los objetos, y se estimula con 10
real, y atiende al modo de los elementos. Pero, mas alla, el filosofo
quiere elucidar zonas de su alma, abrir a un senti do de la vida, hallar
un centro de emanacion de la novedad y despertar en la soberania del
espectaculo con poderes suyos, creadores y suscitantes, y enunciaciones
que Ie den conciencia de que no piensa la apariencia, de que no
·enuncia la apariencia - conciencia si, de que enuncia el ser (146).

(dPiensa la apariencia 0 piensa el ser?) - Una filosofia que renuncie a esa necesidad implacable y a ese requerimiento de hacer la
prucba de nuestra alma y la prueba de nuestro vigor, no podra darnos
j amas la mocion de 10 pensado; saber si pensamos la existencia" si'
movemos, y a que hondura, las ondas del ser, si somos 0 no victimas
de la realidad de la inexistencia. Y tampoco sabra de la originalidad,
de aguel movimiento de nuestra identidad que se vierte y proyecta
(145)
La obra de Ia filosofia
es critica esencialmente,
enseiia Dupn'el.
(146)
Se vuelve asi a la idea platonica
de Ia filosofia como vivificacion,
a la idea de
Navalis "como exploracion fraternal hacia el Mundo de Ios objetos" y despertar de 13 vocacion
human a que prefigure
su futuro el fntnro capaz de captar Ia futura presentacion
de 10
real hallado en oLra manera de 10 humano. Asi, Is filosofia
se cODvierte
en pensamiento
augural
y profetismo
del desarrollo,
y lIega al Iogro de su negacion
y a su momento
mas
alto, cuando 13 trasciende
Ia realidad desconocida
que 13 domina y constriiie
a pensar con
ignorancia.

/

�en la configuracion de las ideas, de las formas, en la actividad del
analisis, en el intento de dominar Los contornos enormes de la potencia
de lo desconocido que nos sofocan. Sin duda es el positivismo una filosofia que requiere el uso energico de la inteligencia; pero esta se
proyecta en la direccion de las conexiones y de la relacion. Como ac·
tividad critic a, y esto es un cuidado, pero no un cuidado del error, ni
un temor de haber generalizado, prematuramente, 0 de haber omi·
tido (147); la critica, en Comte, se vuelve para proteger el primer
perfil y el horizonte de la idea, y no es, de ninguna manera, el posi.
tivismo, una filosofia creadora. Comte define el acto filosOfico en terminos particularisimos de forzosidad gnoseolOgica; en su filosofia
como en su metafisica, el acto filosOfico aparece condicionado, es una
determinacion de la razon; 10 que irrumpiria como novedad al traves
de los poderes creadores del hombre es desestimado y concebido como
desorden (no sabe pensar en cualquier parte, no sabe pensar en cual·
quier cosa).
(Para servir a la elasticidad espiritual). - Aunque multiples y
variadas son las causas que podrian justificar la necesidad de la fi·
losofia, revelando de ella la eficacia historic a de sus beneficios, el me·
joramiento de las actitudes criticas, y el de las posibilidades y uso
de las potencias humanas que podrian hallar aplicaciones todavia
insospechadas 0 demudarse en el contacto cada vez mas amplio y mas
libre de los enigmas, por ahora y para que se comprenda inmediatamente, conviene recordar como la filosofia nos mantiene agiles, alert as,
en la percepcion de las ideas fundamentales acerca de la existencia,
en las reflexiones activas "que han de iluminar el sistema social d~
convivencia", y en aquel proposito de suscitar la originalidad solitaria
y hallar en si mismo aquel impulso que nos hace coincidir con el
fondo de la vida propia al tiempo que nos aleja de la inactividad del
lugar comun, de la premura esteril, de la impaciencia y de la exigencia del sistema, en que naufraga la personalidad, ya clausurada al
desarrollo, ya ajena al eterno mensaje de la vida y de la belleza (148).

(Apasionamiento). - Inutil parece tener que agregar el valor en
si de los sistemas, en cuanto ellos han significado un· triunfo sobre lo
inmenso, y la resolucion (inesperada) de un fondo de realidad desconocida. Inutil agregar, igualmente, como ilustran acerca de la forma
y limites que alcanza la desventura vital; inutil, todavia, ocultar su
(147)
Es a partir de una aetitud alerta, en el sentimiento
permanente
de Ia difieultad
y del obstaeulo y en el no olvido del problematismo
de Ia existeneia,
que debe ballar su
origen aquella aetividad
filosofiea
que, al volver a Ia solueion
descubre
y destruye,
mas
alIa de Ias efigies de Ia forma, Ios motivos eritieos que abren el cauce alas
aetividades
creadoras que advierten 10 desconocido,
interesados ya en Ia experiencia
en con stante protesta frente alas
solueiones
que Ia determinan
y fijan.
(148)
Quisiera baber destaeado, en este y otros textos, Ia idea segun Ia eual Ia filosofia debe tambien ser concebida como un esfuerzo de compensacion,
de complementacion,
por 10 mismo que todo pensar omite ...

�valor en cminto, al emanciparse, formas de aquellas mentes en que
cobraran origen y aliento, quedan clausurados al desarrollo y descubren los errores de la razon, 0 dan lugar entonces a que, del seno
de la vida, irrumpan nuevas excitaciones y partidas para el pensamiento solitario, y relaciones imprevistas, con otros aspectos del uni·
verso. Asi, la discontinuidad de los sistemas filosOficos y el cierre
hermetico que alcanzan en la forma, y la muerte que en la forma
tienen, dejan libre al hombre para que ensaye otras operaciones y
para que su inteligencia, 0 su sentimiento, 0 su voluntad, sean modos
tambien nuevos de retencion de 10 desconocido 0 hipotesis de la persona en el itinerario de su vida, hacia la vivificacion de la conciencia
que la piense.
(Hacia lo inverificable).
Todo pensamiento limitado y ya en
la forma limite que 10 alberga, debiera ser para todos la senal del
punto en que hemos escindido, de un proceso vivo e indiviso, la nota
que 10 interrumpe al abstraerlo y elevarlo a la categoria de idea. La
idea, hiatus entonces del pensamiento, debiera ser la imagen y eIrecuerdo viviente de algo que pensamos, 0 pensaremos con dificultad,
en el sentimiento de la indigencia primitiva. Si olvidamos que transcurre la vida en la experiencia abierta, que todo pensar omite, quedamos clausurados al desarrollo, y sin sentiI' ya las limitaciones,
perdido el sentimiento de relacion con un vago mas alIa, no nos
atreveremos a penetrar en la originalidad de 10 impreciso, revelados
en el sentimiento de direcciones nuevas y de sentidos nuevos de la
existencia ...
(Superar el limite de contracci6n). - En la metafisica, la actio
vidad creadora aspira a la integracion de los componentes y a mantener
]a intensidad de 10 real, y lucida, energica, el desarrollo de la personalidad. (Seria una expresion de la decadencia, una filosofia que se
guardara en la certidumbre de sus hallazgos y no experimentara su
limitacion, 0 si, en la misma limitacion, no hallara los motivos de
nuevos estimulos y de incitaciones que amplien el circulo de la
cxistencia. )
(Nostalgia de la perdida). - Una filosofia que carezca del sentimiento de la omision, de haber omitido algun suceso, de prescindir
de alguna fuerza, del poder pasado, 0 de su advenimiento en formas
nuevas, sera una filosofia no viviente, expuesta en los terminos de sus
ignorancias y de sus errores y de sus abstracciones opel'an do en la
indefinida libertad del no ser (149).

(149)
matizacion"

"La filosofia
(Whitehead).

no

puede

excluir

nada.

Asi,

no

es posible

que

parta

de la

siste·

�(La personalidad, una hipotesis accidental). - Es, ademas, solo
a partir del sentimiento de una personalidad que conoce su limite
porque conoce su desarrollo, y tambien del sentimiento de que existen
fuerzas creadoras, 0 zonas, en el alma, de excitabilidad y demudacion
de 10 dcsconocido, que puede descubrirse la limitacion, la frustracion
y escapar al dogmatismo, para no sentir mas el dogmatismo como certidumbre ...
(Exilio necesario). - Pero ese supuesto de omision, y de dogmatismo, esa fijeza, hacen sentir la ausencia y la necesidad de la relacion.
La ausencia y la necesidad, sentidas, de evocar, atienden al acaeci·
mien to; despiertan a 10 posible; y de esas situaciones, puede brotar
la exigencia explicativa, y el arte que, al elucidar, configuran un proceso y un limite. Y es de aquellas que nace el acto filosOfico que exila
en nostalgia de ser y de estar doquiera, y la relacion de ausencia, el
vinculo con 10 concreto, la exploracion y perdida en cualquier parte.
(Exigencia arcana). - Pero la nostalgia de estar y de relacion no
mero apetito de realizacion existencial, es logro de la presencia;
pero toda filosofia de la presencia puede caer en la abstraccion, de·
terminar la imposibilidad de la relacion y sustraer al desarrollo, si no
hace sentir la necesidad de crear, de amor que columbra la necesidad
de infundir otra consistencia a los objetos, 10 lleva a la sed de la sangre,
a la fantasia doliente, al vinculo y a su presencia inolvidable, puesto
en la esfera de los camhios, y proyectado a relaciones mas hondas. No
sentir la necesidad de relacion, es no sentir la necesidad de nacer, de
exaltarse, en los advenimientos de 10 concreto, en la reiteracion de 10
pasado, en la apropiacion de 10 futuro, oscilantes en el acto vivifico
del conocimiento.
e:;:

(La atencion acomodada al advenimiento). - Mas de 10 que se
piensa, en lugar de la admiracion y del asombro, la filosofia podria
nacer de la observacion; pero, de esta, capaz de remontarse al analisis,
y de volver, en la atencion, a la paciencia que juega con el acontecer
y que, al no separar de 10 concreto, vuelve a la vida, en la protest a
contra la idea que la piensa y limita, y consciente, al mismo tiempo,
del peligro que suponen la finitud cerrada y el sistema.
(Unidad pasiva, no unidad activa - palpitante). - La nocIOn de
unidad aparece en Comte; l'e domina; determina el caracter de su
pensar, expresa, antes de lograr la inquietud, el desasosiego, no muy
hondo, de su razon. Pero su unidad no es laborante; no es aquella
unidad de los que se sienten atraidos y tram an y enlazan aspectos de
la existencia (bajo la accion indefinida del destino) ; ni hay alIi sen·
timiento, nostalgia de complementacion de 10 pasado, ni gesto de apropiacion de 10 futuro ... No labra su unidad en el tiempo, en cl uso

�de 10 concreto. La unidad, aqui, es constituida, la traza la mano del
pensador, la requiere el sistema; no es el fondo hallado, no es ellimite
que no puede superarse; es el limite impuesto, el reclamo de la fa·
tiga, - es 10 absoluto que no quiere conocer y que enuncia y que teme
el fondo de realidades que la alterarian, que la exilarian.

(Unidad como limite impuesto). - Ni es la unidad tampoco del
critico, aquel proceso de pensamiento que autoriza la idea de cierta
regulacion de la existencia y que aparece como el compendio de 10
pensado ante la exigencia preclara del pensamiento que analiza. Sabe,
claro es, como hombre, que existe 10 inacabado, 10 inacabable; sabe
que el saber es precario y que es posible fijar un termino ultimo de
las adquisiciones y, de ese no saber, surge la renuncia del querer saber;
mas limita el esfuerzo y 10 proyecta entonces en el sentido de sus pre·
figuraciones, dogmatico, para hacer coincidir el orden de las verda des
y el orden de las existencias. Asi la unidad lograda se realiza dentro
de la limitacion; no es garantia de verdad; carece de validez metafisica; es una imposicion de su teoria del conocimiento.

(Enclaustraci6n del pensamiento y cierre hermetico de la ex istencia). - Una y mil veces y de todas maneras, hace Comte renuncia
de aquel afan metafisico que busca conexiones cada vez mas extensas
en la realidad 0 que intenta avances mas vehementes en el mundo de
]os ideales. Comte no concibe la filosofia como una hipotesis de
nuestro desarrollo; tampoco como una prueba de nuestro vigor; las
limitaciones y las interdicciones metafisicas; el sondeo, la necesidad
de explicar 0 de comprender 0 de alcanzar una conciencia de la igno.
rancia, no Ie afectan. EI positivismo no quiere volver mas lucida
nuestra representacion de la existencia, ni mas extensa ni mas honda
la inteleccion de nuestras ignorancias. EI positivismo es un estado de
suspension; no abandona al hombre a 10 desconocido; 10 desconocido
deja de ser un estimulante del pensar; 10 puramente humano se define
pOl' prohibiciones, pOl' vetos, pOl' certidumbres fatales.

(EI movimiento contra la vida). - A la nocion, al sentimiento de
una vida limitada al hallazgo de un limite de opacidad que otros pen·
sadores activos han encontrado, Comte opone la idea de un limite de
contracci6n; elimina el deseo de totalidad, la necesidad de integracion,
el requerimiento de una personalidad que, en la dolencia de su limite,
quiere amanecer a una conciencia mas honda de la vida.

(Limite que perdura). - La delimitacion de los problemas es superficial. No existe mas alIa de la esfera de claridad con que ]os
pensamos.

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                <text>Se me perdonara que al exponer este plan reitere puntos de vista que me han inspirado en la enseñanza, bajo la sugestión de motivos que se relacionan con la formación del educando (de sus afectos, de sus voliciones, de sus pensamientos). Porque, en verdad, es el valor del alumno, del hombre, el que tiende a ocupar un sitio principal en mi pensamiento. Ello no quiere decir que no recurra o que prescinda, llegado el caso, de la exposición histórica 0 sistemática de los temas, o al confrontar las experiencias con los datos de la ciencia y de la cosmología; ni que dejare de derivar las consecuencias prácticas, buenas o funestas, de las doctrinas, determinando en cada caso los limites consentidos en la exposición pedagógica, 0 los impuestos por las limitaciones personales nuestras, y las reservas de sinceridad, por lo que no comprendemos e ignoramos.</text>
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                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República.    Montevideo : FHC, UR , 1947, Año I, Nº 1 : p. 137-206&#13;
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                    <text>- IOS uoijBtijatqj ja ajuEXnj uoijisubjj 'uoijnjoAa auntp jaSBSsEd jirara
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DUO4S|L| 0 DjUOJDDip ^Dj

�como sistema que cumple su función adecuadamente" (3). Y, en
efecto, se dice, así ocurriría si no intervinieran factores externos de
inestabilidad: "Sans l'action exercée par ees facteurs d'ordre externe,
le systéme linguistique, equilibré par définition, serait voué á une
stabilité perpétuelle, a l'immobilité" (4). De aquí la conocida distin
ción entre factores externos e internos: los primeros serían motivo
de cambio; los segundos resistirían al cambio y reconstituirían el sis
tema perturbado (5).
1. 2. No es difícil reconocer el origen permanente de esas afir
maciones en la concepción estática de la lengua y su origen histórico
más cercano en el aserto de F. de Saussure de que "en sí mismo, el
sistema es inmutable" (c). Sólo puede parecer extraño que ellas se
hagan tanto por estudiosos que cultivan el estructuralismo diacrónico,
inaugurado por los fonólogos del Círculo de Praga, como por quie
nes piensan mantener una mayor fidelidad a los principios saussureanos, al conservar la neta separación entre diacronía y sincronía, y
consideran como más propiamente "lingüística" la visión sincrónica.
Como Bally, B. Malmberg pertenece a este último grupo: piensa
que "la méthode synchronique est en principe la seule que la linguis
tique puisse accepter et la seule qui soit en harmonie avec la nature
méme du su jet étudié"; de los dos aspectos comprobables, el estático
y el dinámico, sólo el primero correspondería al "genio de la lengua"
(7). E, indudablemente, es en esto saussureano ortodoxo, pues lo mis
mo pensaba de Saussure: "si el lingüista 3e sitúa en la perspectiva
diacrónica no será la lengua lo que él perciba, sino una serie de
acontecimientos que la modifican. Se suele decir que nada hay tan
importante como conocer la génesis de un estado dado... pero esto
justamente es lo que prueba que la diacronía no tiene su fin en sí
misma" (8).
1. 3. Frente a tales afirmaciones, el propósito de este trabajo es
el de mostrar: ) que la pretendida aporía del cambio lingüístico no
existe más que por un error de perspectiva que se manifiesta fun
damentalmente en la identificación — explícita o implícita— entre
"lengua" y "proyección sincrónica"; b) que el problema del cambio
lingüístico no puede y no debe plantearse en términos causales; c)
(8) E. Alarcos Llorach, Fonología españolo^, Madrid 1954, p. 97. "Sin
embargo —agrega Llorach— ocurre lo contrario: que el sistema cambia".
(*) A. G. Haudricourt y A. G. Juilland, Essai pour une histoire structurale du phonétisme jranqais, París 1949, pp. 5-6. Pero ¿cómo podemos saber
qué ocurriría si se diera aquello que no se da de ningún modo y que, por lo
tanto, permanece fuera de toda experiencia?
(s) Cf. E. Alarcos Llorach, Fonología, p. 100 y sigs. Según Malmbefg, Systéme, p. 26, k evolutivo existiría 'sólo debido a factores externos y a la imperfección
de los sistemas^.
(v) Cours de Linguistique Genérale, trad. esp. Curso de Lingüística Gene
ral [CLG], B. Aires 1945, p. 154.
(7) Systéme, p. 32.
(s) CLG, p. 161.
- 202 -

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bj ap sBuiajqoxd ap auas Bun —xcuiimp b 'oqaip xofaui 'o— xaAjosax b a.ínqu;
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�2. 1. En primer lugar, hay que destacar que los autores citados
no niegan que en realidad la lengua cambia. Por consiguiente, la in
compatibilidad no se da entre cambio y realidad de la lengua, sino
entre cambio y cierta idea de "lengua". Pero, puesto que el cambio
es real, ello sólo significa que esa idea es inadecuada. Los aparentes
conflictos entre la razón y la realidad son siempre conflictos de la
razón consigo misma, pues no es la realidad la que debe adecuarse
al intelecto, sino viceversa. Por lo tanto, si la lengua real no es como
"debería ser", "el sistema en el sentido estricto de este término", o no
corresponde a ninguna realidad (y en tal caso se trata de una defi
nición formal, de un concepto creado por convención), o corresponde
a otro objeto, y no a la lengua real. Sin embargo, ese otro objeto
puede corresponder a un modo de considerar la lengua real.
2. 2. Lo que ocurre es, justamente, este último: la lengua que
no cambia es la lengua abstracta (que, sin embargo, no es irreal: la
diferencia entre concreto y abstracto no debe confundirse con aquella
otra entre real e irreal). Nunca se ha visto una gramática que se mo
dificara por sí sola, ni un diccionario que se enriqueciera por su
propia cuenta. Y libre de los llamados "factores externos" se halla
sólo la lengua abstracta, consignada en una gramática y un diccio
nario. La que cambia es la lengua real en su existir concreto. Mas
esta lengua no puede aislarse de los "factores externos" —es decir,
de todo aquello que constituye la fisicidad, historicidad y libertad
expresiva de los hablantes—, pues se da sólo en el hablar: "Das Leben der Sprache ist ja nidht ein zweites, allgemeines Leben neben
oder über dem der Sprechenden" (14).
2. 3. 1. Tampoco cambia la lengua en la consideración sincró
nica, ni es posible de manera alguna "comprobar el cambio [como
tal] en la sincronía", pues lo primero que se hace en este modo de
considerar la lengua es ignorar deliberadamente la sucesión y el cam
bio. Esto no se halla en contradicción con el hecho de que en la len
gua hay interdependencia entre el "ser" y el "devenir" (15), ni con
lo de que 'un estado de lengua es sincrónico pero no estático' (16).
No se trata, en realidad, en la concepción saussureana, de lo que un
estado de lengua es, ni de dos modos de ser de la lengua, sino sólo
y exclusivamente de cómo la consideramos. Dice de Saussure que 'lo
sincrónico puede compararse con la proyección de un cuerpo sobre un
plano, que depende directamente del cuerpo proyectado, y, sin em-

(14) N. Hartmann, Das Problem des geistigen Seins", Berlín 1949, p. 219.
(16) Cf. a este propósito los esenciales capítulos de W. YON Wartburc,
Einführung in Problematik und Methodik der Sprachwissenschaft, trad. esp. Pro
blemas y métodos de la lingüística, Madrid 1951, pp. 13 y sigs., 229 y sigs.
(19) Véase lo dicho por R. Jakobson en Results of the Conference of Anthropologists and Lingüista, Supplement to UAL XIX, 2, Baltimore 1953, pp. 17-18.
Por otra parte, el mismo de Saussure, CLG, p. 50, señala que "en cada instante el
lenguaje implica a la vez un sistema establecido y una evolución".
- 204 -

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�perfilan sistemas posibles, futuros; pero, en la medida en que esos
sistemas se dan actualmente, ellos no son meramente "posibles" y
"futuros", sino actuales; y, en la medida en que son mera "posibili
dad" (que quizás no se realice nunca), no se dan de ningún modo,
y la descripción, como tal, los ignora (23). Una descripción "teleológica" ya no es propiamente sincrónica, y no es absolutamente "obje
tiva" (cf. VI, 5). Para la mera descripción sincrónica la lengua no
cambia: como la flecha de Zenón, está absolutamente inmóvil. Aun
que sólo como la flecha de Zenón (que en realidad se movía). En
realidad, el equilibrio de la lengua no es estable sino precario, y el
investigador puede adoptar alternativamente, y adopta, los dos puntos
de vista, el sincrónico y el diacrónico, mas ello no afecta sino que
confirma la distinción entre sincronía y diacronía, en lo que ella
tiene de valedero.
2. 3. 3. En un opúsculo sobre los cambios fonéticos, el lingüista rumano
A. Rosetti declara que L. Hjel-mslev le ha aconsejado considerar los cambios en
la sincronía, y que así ha tratado de hacerlo (21). Pero la verdad es que los
cambios no pueden considerarse en la sincronía, y ésta es realmente una contradictio in adiecto, pues equivale a querer comprobar 'el movimiento en lo in
móvil'. Los cambios se dan entre dos momentos y, por lo tanto, son necesa
riamente diacrónicos. El mismo autor afirma luego que en el "habla" se dan
los cambios en devenir y en la "lengua" los cambios "acabados" (2S). Ello es
cierto de algún modo (en el sentido de que todos los cambios se dan por el
hablar concreto y en la línea del devenir), pero un "cambio acabado" es algo
que ha dejado de ser cambio. En esto no hay más remedio que estar de acuerdo
con de Saussure: "los cambios no existen más que diacrónicamente" (26). Asi
mismo, es cierto que, siendo los cambios reales, ellos deben reflejarse de algu
na manera también en la sincronía. Y, en efecto, así ocurre (cf. IV, 2.4.) ; mas
no pueden comprobarse como cambios en la proyección sincrónica.
3. 1. La cuestión cambia enteramente si se considera lo que un
estado de lengua es. Una lengua, en el sentido corriente del término
(lengua española, lengua francesa, etc.) es por su naturaleza un "ob
jeto histórico" (27). Es verdad que, mientras nos preguntamos sólo
cómo es, no la consideramos como objeto histórico, sino simplemente
(23)A este propósito conviene recordar el principio general enunciado por
S. Agustín, Confessiones, XI, 24: "videri nisi quod est non potest. Quod autem
iam est, non futurum sed praesens est. Cum ergo videri dicuntur futura, non
ipsa, quae nondum sunt, id est quae futura sunt, sed eorum causae vel signa
forsitan videntur, quae iam sunt: ideo non futura, sed praesentia sunt iam videntibus, ex quibus praedicantur animo concepta".
(24)Les changements phonétiques, Copenhague 1948, p. 5.
(25)Ibid., p. 7.
(2e) CLG, p. 169.
(ar) Un objeto histórico "por su naturaleza" es un objeto individuado abso
lutamente, dentro de su especie, como tal y no otro por el saber originario que
se manifiesta en el lenguaje; es decir, un objeto que tiene nombre propio. Cf.
E. Coseriu, El plural en los nombres propios, "Revista Brasileira de Filología",
I, 1, p. 15. Cualquier objeto (un perro, un caballo, una espada) puede eventualmente concebirse como "objeto histórico" y nombrarse con un nombre propio.
Pero con las lenguas ello ocurre siempre y necesariamente, pues no hay lengua
que no tenga su designación individual. Podría argüirse que las lenguas se lla
man con los nombres de los pueblos, pero esto no se comprueba siempre y, por
- 206 -

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�lengua fue claramente reconocido por Humboldt (33) y no fue ignorado por
Paul (cf. IV, 4. 2. 3.). V. Broendal afirma en cierto lugar (34) que Humboldt,
^corno romántico que era", sólo vio el habla y no la lengua. Esto es entera
mente inexacto. Humboldt vio perfectamente la lengua, pero no dualísticamente,
fuera del hablar, y ello no depende de su romanticismo, sino del hecho de
que fuera del hablar la lengua no tiene existencia concreta: si esto es "roman
ticismo", entonces los antimentalistas norteamericanos, quienes reconocen que "un
sistema no puede observarse directamente" y se deduce de la actividad lingüís
tica (35), son tan románticos como Humboldt. Por otrfa parte, puesto que ningún
error es simplemente error, la misma intuición de la sistematicidad constituía la
verdad íntima de la infeliz concepción de las lenguas como "organismos". Y no
es otro el fundamento de la gramática tradicional (30). Es cierto que el con
cepto moderno de "sistema" es muy distinto del que tenía la gramática tradi
cional, pero también es cierto que sin la comprobación de la sistematicidad del
hablar la gramática no habría podido surgir. Por ello los intentos de hacer
empezar la lingüística con de Saussure, de desligar al estudioso ginebrino de
toda tradición y "depurarlo de todo residuo pre-saussureano", no tienen ningu
na justificación. Al contrario, si un reproche hay que hacerle a de Saussure,
sería más bien el de que no atendió suficientemente a la tradición. Para citar
un solo aspecto de su doctrina, en el De magistro de S. Agustín, por ejemplo,
y en Juan de S. Tomás, habría podido encontrar elementos para una teoría del
signo (37) mucho más sutil y sólida que la que él fundó sobre el doble equí
voco de la "arbitrariedad" (38).
3. 3. 1. Contra la reducción de Paul, de Saussure afirmó, pues,
la importancia y autonomía del conocimiento estructural. Pero, por
otra parte, habiendo comprobado la estructura ("lengua") en la pro
yección sincrónica, fue inducido a desestimar la diacronía y la con
tinuidad de la lengua en el tiempo y a establecer las extrañas equi
valencias habla - diacronía, lengua - sincronía (39), reduciendo de esta
(ss) Cf., por ej., Ueber die Verschiedenheit des menschlichen Sprachbaues,
ed. H. Nette, Darmstadt 1949, en partic. p. 43 y sigs. V. Mathesius, TCLP, IV,
1931, p. 292, indica a Humboldt como verdadero iniciador de la lingüística "es
tática" moderna, es decir, precisamente, del estudio sistemático de las lenguas.
(34)Langage et logique, en Essais de linguistique genérale, Copenhague
1943, p. 52.
(35)Así lo señalan B. Bloch y C. L. Tracer, Outline, pp. 5-6.
(ae) Cf. A. Sommerfelt, Le point de vue historique en linguistique, "Acta
Lingüistica", V, p. 113; y también CLG, p. 150.
(87) Sobre la teoría del signo en S. Agustín, cf. K. Kuypers, Der Zeichen und Wortbegriff im Denken Augustins, Amsterdam 1934. Acerca de J. de S. To
más, J. Maritain, Signo y símbolo, en Quatre essais sur Vesprit dans sa condition
charnelle, trad. esp. Cuatro ensayos sobre el espíritu en su condición carnal, B.
Aires 1944, p. 58 y sigs.
(S8) "Doble" porque, en el sentido objetivo, el signo es "arbitrario" (nomotivado) naturalmente, pero es "necesario" (motivado) históricamente (cf. J.
Dewey, Logic. The Theory of Inquiry, trad. esp. Lógica. Teoría de la investiga
ción, México 1950, pp. 62, 397; A. Paguaro{ 11 linguaggio come conoscenza, Ro
ma 1951 [1952], p. 79, e 11 segno vívente, Ñapóles 1952, p. 116) ; y, en el sentido
subjetivo, es arbitrario para el saber científico, mas no lo es para el "saber ori
ginario", para la conciencia ingenua de los hablantes. De aquí, en lo diacrónico,
el influjo del significado sobre la sustancia fónica de los signos; cf. A. W. DE
Groot, Actes du Premier Congres de Linguistes, Leiden s. a., pp. 84-85. Lo que
cabe decir es que el signo no es (y no puede ser) motivado causalmente; pero
es motivado finalísticamente, pues corresponde a la finalidad significativa del
hablante (cf. Forma y sustancia, p. 58).
(") Cf. CLG, p. 172.
- 208 -

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�(como "transmisión") no aparece y se ignora, pero ello no signifi
ca que no existe o que no determina la lengua. La no-historicidad
(sincronicidad) pertenece al ser de la descripción^ y no al ser de la
lengua. Por ello, no puede introducirse en la definición del concep
to de ^lengua'. No hay que confundir la definición de un concepto
(teoría) con la descripción de los objetos que le corresponden, y
menos aún con la descripción de un solo momento de un objeto. Del
mismo modo, afirmar que la lengua es un objeto histórico no signi
fica excluir la descripción y la teoría. La descripción, la historia y
la teoría no son actividades antitéticas o contradictorias, sino com
plementarias (42), y constituyen una única ciencia. Y, sobre todo,
la descripción y la historia no son excluyentes desde el punto de
vista del objeto; son excluyentes como operaciones, es decir que son
operaciones distintas. Por otra parte, es curioso que esos problemas
se planteen sólo en el campo de la lingüística, como si las lenguas
fueran los únicos objetos sistemáticos o los únicos objetos históricos.
También en la ciencia del estado, por ej., se puede distinguir entre
teoría del estado, historia de los estados y descripción de tal estado
en un momento determinado. Pero nadie piensa &gt;que la "naturaleza"
del estado sea sincrónica, pues no hay tal naturaleza, tal modo de
ser. De Saussure no hizo ontología, sino metodología; se ocupó de
distinguir la lingüística sincrónica y la diacrónica o, mejor, el punto
de vista sincrónico y el diacrónico en la lingüística. Por lo tanto, la
distinción entre sincronía y diacronía no pertenece a la teoría del
lenguaje (o de la lengua), sino a la teoría de la lingüística. En este
mismo campo, la concepción saussureana acerca de la diacronía,
sobre todo acerca de su ineludible "asistematicidad", es discutible y
debe corregirse (cf. VII, 1.2.); en cambio, el trasladar la distinción al
objeto no es un simple error sino una confusión, y es urgente elimi
narla, pues, como decía Bacon, citius emergit veritas ex errore quam
ex confusione.
4. Finalmente, tendríamos, sin duda, una contradicción en los
términos —mejor dicho, la lengua no podría de ningún modo cons
tituirse—, si el cambio lingüístico fuera total y perpetuo, si un es
tado de lengua fuera nada más que un simple momento efímero de
una "transition fuyante et fluctuation incessante" (cf. n. 2). Pero es
mucho más que esto. En primer lugar, porque todo estado de lengua
es en gran parte reconstitución de otro anterior. En segundo lugar,
porque lo que se llama "cambio en la lengua" sólo es tal con respec
to a una lengua anterior, mientras que desde el punto de vista de
la lengua actual es cristalización de una nueva tradición, es decir,
justamente, no-cambio: factor de discontinuidad con respecto al pa
sado, el "cambio" es, al mismo tiempo, factor de continuidad con
respecto al futuro.
(&lt;2) Cf. E. Coseriu. Logicismo y antilogicismo en la gramática, Montevi
deo 1957, pp. 18, 22.
- 210 -

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•M3WVDM0ISIH VViaVH ^38VS,, 0W03 V30M31

VI VI3^DM0D VÍ10M31 A V1DV^1S3V VÍ10M31
II

�temente (y no de una vez por todas) por su función, no está hecha
sino que se hace continuamente por la actividad lingüística concreta:
no es sp^^ si^o svépyeiz (4), mejor dicho, es "forma" y "potencia"
de una évspYsia (cf. 2.1.). La lengua es, en cierto sentido, "resulta
do"; pero, por un lado —de una manera general—, "el resultado no
es lo efectivamente real: lo es sólo conjuntamente con su devenir"
(3) y, por otro lado, en el caso de la lengua, el "resultado" es al
mismo tiempo, y de modo inmediato, "potencia", condición de actos
ulteriores. Si el resultado es "definitivo", decimos, precisamente, que
se trata de una "lengua muerta". En cambio, en la medida en que
una lengua sigue funcionando como lengua, el resultado no es nunca
definitivo. Aun cuando un "estado de lengua" resulta prácticamente
idéntico a un estado anterior, ello no significa que este estado perma
nece, sino sólo que se reconstituye con suficiente fidelidad por el
hablar, que es, además, el lugar donde la lengua funciona y se da
concretamente. Por consiguiente —parafraseando a de Saussure (c),
pero en un sentido exactamente contrario—, para comprender el me
canismo del cambio lingüístico, 'hay que colocarse desde el primer
momento en el' terreno del hablar y tomarlo como norma de todas las
otras manifestaciones del lenguaje' (inclusive de la "lengua"). No
sólo todo lo diacrónico, sino también todo lo que es sincrónico en
la lengua sólo lo es por el habla, aunque el habla, a su vez, sólo
existe por la lengua.
1.2. La lengua no se da más que en el hablar de los indivi
duos, y el hablar es siempre hablar una lengua. Todo el ser del len
guaje gira necesariamente en este círculo. El mismo de Saussure lo
vio con bastante claridad (7), pero quiso salir del círculo y optó
decididamente por la "lengua". Renovando un aspecto de la antigua
disputa entre anomalistas y analogistas, optó por el camino, aparen
temente más fácil, de la analogía, para eludir la movilidad, variedad
y "heterogeneidad" del habla. Pero hay que optar por el camino más
difícil: no hay que salir del círculo, porque se trata del círculo mis
mo de la realidad del lenguaje y nada autoriza a considerar uno de
los dos polos como primario (8). Además, no se trata de un círculo
vicioso, pues el término "lengua" no se toma las dos veces en el mis
mo sentido: en un caso, se trata de la lengua como "saber", como

(*) V. Pisani, en su Forschungsbericht sobre Allgemeine Sprachwissenschaft.
Indogermanistik, Berna 1953, p. 24, observa con razón (y sin ninguna paradoja)
que, cuando los doscientos yukaguiros "duermen y no sueñan", su lengua deja
de existir como tal y cesaría por completo de existir si, por una razón cual
quiera, los yukaguiros dejaran de despertarse.
O Hecel, Phanomenologie des Geistes, prefacio.
(') CLG, p. 51.
C) CLG, pp. 50-51.
{*) Precisamente, al colocarse en el terreno del bablar se abarcan al mismo
tiempo el hablar y la lengua. Ello porque la lengua se da en el hablar, mientras
que el hablar no se da en la lengua.
- 212 -

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•ayqojd ya opBy ap opusfap una Bjoqy *(;.1) ttEi3oyoaisd By X bi}Osc|ij ry 'Bi3oy
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oqxa un oppouoa Bq BoipinSuiy By ua anb 'BUBajnssnBs Bup^aop Bq '
as ojoiuotunq sb[ ap sbuibi sb[ SBpo),, :b33j3b sand '8Eai3o[oapi saiuapjoa
•joduii uoa a^nssnBg ap ap pBpiauBJodraaiuoa baiib^ijiu^is Bun ap opiput oraoa
oqaaq asa JBaapisuoa aaa^Bd 'oaiipa a^uauíBjaSiy ouo) un JP.ayduia ap jBsad b
'-Í íuB3ip;n2uiy By b opuoj ya ua bubj^x^ Baijosojij uopdaauoa Bun ua ajuara
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Buujaop Bun oraoa BpBjapisuoa aadraais isbd sa BUBajnssnBs Buppop Bq,^ :cjuaui
•oa pjsMazsoJOQ ouisiui yq *(TT) 4jBpos oqaaq,, ap ouniuiiaq^jnp ojdaauoa \a
X uBn3uay,, ap ousajnssnBS ojdaauoa ya ajjua spuapuadap Bqaajjsa By opsaBjsap
Bq i^ysAvazsoJOQ #^ 'jBynaijJBd 113 "raiaq^jnQ ap BiSoyoiaos By ua Bs^q as ajns
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By ap 'oj^o ya ua X i (6) (z^isaqqaBjd^) oopsinSutj

�das que uso para pagar mis deudas, los instrumentos de crédito que utilizo en
mis relaciones comerciales, las prácticas seguidas en mi profesión, etc., funcio
nan con independencia del empleo que hago de ellos. Que se tomen uno tras
otros los miembros que integran la sociedad, y lo que precede podrá afirmarse
de todos ellos. He aquí, pues, maneras de obrar, de pensar y de sentir, que
presentan la importante propiedad de existir con independencia de las concien
cias individuales" (1B). Este razonamiento se ha considerado a menudo como
de por sí evidente, una especie de huevo de Colón de la sociología (el propio
Durkheim estaba convencido de ello), pero es evidentemente falso. No es si
quiera necesario oponer al concepto durkheimiano otro concepto de "hecho so
cial", ni preguntarse si la lengua es una "institución" del mismo tipo que el
sistema de monedas (que no se re-hacen continuamente por todos los miembros
de la comunidad) (1S), pues la falta de rigor lógico de la pretendida demos
tración salta a la vista. En efecto —¿qué es lo que señala (más bien que de
mostrar) Durkheim? Pues, señala simplemente: a) que determinados hechos
sociales pueden haber existido antes de que nacieran los actuales integrantes de
la sociedad considerada; b) que los hechos sociales pueden existir independien
temente de un individuo y de cada uno de los individuos de una comunidad
(por supuesto, sólo en cuanto los otros individuos los mantienen vivos) ; y c)
que los hechos sociales de una sociedad existen independientemente de los indi
viduos que no integran la sociedad considerada; pero de ningún modo que los
hechos sociales existen ahora y en todo momento independientemente de todos
los individuos que integran la sociedad. La conclusión de Durkheim de que el
hecho social existe "con independencia de las conciencias individuales" se funda
en una serie de errores que se entremezclan en su razonamiento. En primer
lugar, Durkheim atribuye validez permanente (o atemporal) a una comproba
ción ligada a un momento determinado: al momento en que los individuos
considerados aún no habían nacido. En segundo lugar, extiende a todos los in
dividuos lo que comprueba acerca de un individuo. Es cierto que la compro
bación puede repetirse para cada uno de los miembros de la sociedad, pero es
siempre una comprobación que se aplica ómnibus Oa todos considerados indivi
dualmente) y no cunctis (a todos en conjunto). Mutatis mutandis, éste es el
viejo sofisma del montón: claro está que un grano no constituye el montón y
que el montón es "independiente" de cada uno de los granos tomados por sepa
rado; pero sólo en cuanto, en el momento en que se saca un grano, los otros
lo siguen constituyendo. Si se ^acan todos los granos simultáneamente, tam
bién el montón desaparece. La conclusión exacta es, pues, que ningún grano
constituye el montón, y no que todos no lo constituyen, o que el montón es
"exterior" a los granos. En tercer lugar —y es lo más grave—, los individuos
de Durkheim no son los mismos en las premisas y en la conclusión. Durkheim
hace comprobaciones con respecto a individuos que no pertenecen, o no perte
necen aún, a la sociedad considerada (los individuos que al nacer encuentran
el hecho social constituido) y pretende sacar de ellas una conclusión válida
para los individuos miembros de la misma sociedad. Mas, para ser válida, la
conclusión debería basarse exclusivamente en comprobaciones hechas con res
pecto a estos últimos. Que los hechos sociales son independientes de quienes no
participan de ellos y de los no-nacidos es un truismo que no necesita demos
tración. Lo que ocurre, en realidad, no es que los hechos sociales sean exteriores
a los individuos, sino que el "individuo^ de Durkheim es exterior a la sociedad.
A todo esto se agrega la confusión entre "no haber sido cre(ado por" y "existir
independientemente de"; mas la comprobación de que un hecho social "no ha

(15) Las reglas, p. 38.
(19) El propio de Saussure, CLG, pp. 138-139, advierte que existe una sen
sible diferencia entre la lengua y las otras "instituciones sociales"; pero no se
percata de que la diferencia-es radical.
- 214 -

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�que los produce y no en sus partes, es decir, en sus miembros" (20) y que
la "resultante" social "n'est entiére chez aucun des individua" (21) ; y de Saussure afirma que la lengua "no existe perfectamente más que en la m'asa" (2a).
Durkheim sostiene que los fenómenos sociales son "exteriores a los individuos",
que los reciben "de afuera" (23) ; y de Saussure dice que la lengua es "la parte
social del lenguaje, exterior al individuo" (2*), y luego que la lengua "es social
en su esencia e independiente del individuo" (25). Durkheim insiste en que los
hechos sociales se imponen al individuo (20) ; y de Saussure piensa que la len
gua es un "producto que el individuo registra pasivamente" y que ella se impo
ne al individuo, el cual "por sí solo no puede cre^rla ni modificarla" (27). Durk
heim dice que el pensamiento colectivo "debe ser estudiado en sí mismo, por sí
mismo" (2s) ; y de Saussure que la lengua debe estudiarse "en sí y por sí" (2&lt;J).
Durkheim dice que los hechos sociales deben estudiarse "como cosas" (30), y es,
precisamente, lo que de Saussure hizo con la lengua (31). Durkheim concibe su
sociología como ciencia de las "representaciones colectivas", es decir, prácticamen
te, como "psicología social"; y de Saussure dice que el estudio de la lengua es
"únicamente psíquico" (32) y considera la lingüística como una parte de la "psi
cología social" (33). Durkheim atribuye los hechos sociales a la "conciencia co
lectiva"; y de Saussure, al hablar de la lingüística sincrónica (que para él no
distaba mucho de ser toda la lingüística; cf. I, 1.2.), dice que esta disciplin^
"se ocupará de las relaciones lógicas y psicológicas que unen términos coexistentes y que forman sistema, tal como aparecen a la conciencia colectiva" (34).
A. Meillet observa que el concepto saussureano de "lengua" 'corresponde exac
tamente a la definición del hecho social dada por Durkheim' (35). Pero ello/
lejos de significar que corresponde a la lengua real, significa sólo que ese con
cepto —aceptado sin criticas y convertido en axioma por la lingüística saussureana— se funda en los mismos paralogismos. 1 propio de Saussure dice - que
"el lenguaje tiene un lado individual y un lado social, y no se puede concebir
el uno sin el otro" (36) ; mas, al tomar como norma del lenguaje la lengua se
(20)Las reglas, p. 18.
(21)Représentations, p. 36.
(22)CLG, p. 57.
(") Las reglas, pp. 15, 40, etc.; Représentations, p. 35.
(") CLG, p. 58.
(2S) CLG, p. 64. Además, Bally y Sechehaye agregan en una nota (CLG, p.
128) que "para de Saussure la lengua es esencialmente un depósito, una cosa re
cibida de fuera".
(2e) Las reglas, pp. 3940; Représentations, p. 35; etc.
(2T) CLG, pp. 57-58.
(28) Las reglas, p. 23.
(2a) CLG, p. 364. La frase es típicamente durkheimiana: hasta la división
del trabajo social Durkheim quería estudiarla (quién sabe con qué finalidad)
'en elle-méme et pour elle-méme' y como "hecho objetivo"; cf. De la división
dw travail social*, Paría 1922, pp. 8-9.
(30)Las reglas, pp. 9, 55 y sigs., 241.
(31)Durkheim señala que el tratar los hechos como "cosas" es sólo "obser
var con ellos una determinada actitud mental" (Las reglas, p. 10). Pero lo malo
es, precisamente, esa actitud mental de no querer tratar los hechos como lo que son.
(32)CLG, p. 64.
(33)CLG, pp. 47, 60. Durkheim, en cambio, incluía la "sociología lingüís
tica", junto con otras "sociologías particulares", en lo que él llamaba "fisiología
social"; cf. Sociología y ciencias sociales, en De la méthode dans les sciences, trad. esp. Del método en las ciencias, Madrid 1911, p. 345.
(3t) CLG, p. 174.
(3B) Linguistique historique et linguistique genérale, II, París 1938, pp. 72-73.
(••) CLG, p. 50.
- 216 -

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�También de Saussure se opone mucho más directa y netamente a Bréal que
a los neogramáticos, y ello tanto por su sociologismo durkheimiano como por
los residuos que ha dejado en su doctrina la concepción schleicheriana de las
lenguas como "organismos naturales". En efecto, la concepción sociologista de
de Saussure aparece en muchos casos como una traducción en términos socio
lógicos de la misma concepción naturalista de Schleicher ("). Schleicher atribuía
a las lenguas "vida" propia (") y de Saussure les atribuye "existencia social"
independiente' de los hablantes. En cambio, Bréal se oponía explícitamente a los
dogmas schleicherianos y no quería aceptarlos ni siquiera como "metáforas" (4a).
Por su resistencia al dogmatismo naturalista y al esquematismo, Bréal pudo apa
recer en cierto momento como poco riguroso, pues, efectivamente, los dogmas
y los esquemas simplificadores que eluden la infinita Variedad de lo real parecen
"más rigurosos". Pero sólo lo parecen. Los esquemas son expedientes útiles mien
tras no se los identifique con la realidad estudiada: no hay que confundir el
rigor propio de los esquema en cuanto tales (que es un rigor instrumental) con
el rigor de su relación con la realidad, al que los esquemas renuncian de ante
mano, por el mero hecho de constituirse como esquemas. En cuanto a los dog
mas, ellos suelen ser rígidos, mas no rigurosos.
1.3.3. Lo que precede no se ha dicho para sostener que la lengua no es
un "hecho social". Todo lo contrario. La lengua es un hecho social, en el sen
tido más genuino del término "social", que es el de "propiamente humano". Pero,
por un lado, la lengua no es simplemente un hecho social "entre otros" y "co
mo los otros" (como los sistemas monetarios, por ej.), pues el lenguaje es el
fundamento mismo de todo lo social; y, por otro lado, los hechos sociales no
son como los imaginaba Durkheim. Los hechos sociales no son exteriores a los
individuos, no son extraindividuales, sino interindividuales, correspondiendo en
ello al modo de ser del hombre, que es un "ser con otros". En cuanto se reco
noce como "perteneciente también a otros", o se crea con el propósito de que
resulte tal, el hecho social —y, en particular, la lengua— trasciende al indivi
duo, mas no le es de ninguna manera "exterior", pues lo propio del hombre es
"salir de sí mismo", trascenderse a sí mismo como mero individuo; y la mani
festación por excelencia, el modo específico, de ese trascenderse es, precisamente,
el lenguaje. Asimismo, no es cierto que el individuo "no crea" el hecho social;
al contrario: lo crea continuamente, pues la forma peculiar de "crear" el hecho
social es, justamente, la participación, el asumir y reconocer como "propio" algo
que, al mismo tiempo, se reconoce como siendo "también de otros". Por ello, los
hechos sociales no se imponen al individuo, sino que el individuo los adopta
como modos necesarios y adecuados para su expansión. En el caso de la lengua,
"la lingua-istituto agisce sul singólo con tutta la sua forza suggestiva e norma
tiva, perché il singólo stesso la autorizza a costituirsi nella sua forma definita,
nella stessa guisa che nessuri valore sociale si stabilisce, in una societá di uomini, se non trae origine e legittimitá dal valore costitutivo della persona" (&lt;4). Los
hechos que realmente se imponen al individuo le son siempre exteriores (son
sólo "de otros", y no "también de otros") y son por excelencia antisociales. En
cambio, los hechos sociales no "se toleran" en común, sino que se aceptan como
comunes y se hacen en común. Su característica no es la "obligatoriedad", en el
sentido de imposición externa, sino lo que —para destacar el sentido eti(") Véase, a este propósito, V. Pisani, Augusto Schleicher und einige Richtungen der heutigen Sprachwissenschaft, "Lingua", IV, pp. 337-368. Cf. también
Forma y sustancia, pp. 61-62.
(42) Cf. Compendium der vergleichenden Grammatik der indogermanischen
Sprachen^, Weimar 1866, p. 2, nota: "die sprachen leben wie alie naturorganismen; sie handeln nicht, wie der mensch, haben also auch keine geschichte, woferne wir dises wort in seinem engeren und eigentlichen sinne fassen".
(") Essai, pp. 4-5.
(") L. Stefanini, Trattato di estética, I, Brescia 1955, p. 82.
- 218 -

�- 61S un e, epuajajaj uis 3¡J9Ji ouioa aaouoaaj as cp^^j \t^soa,,
OUIO3 O^OS OUIS '(pepiAipB BJ aaOUO^Sap 3S 19) {6} OUIOO aSJBipniSd A 8SJa3OUOaaJ
apand ou 4íoianpoid,, ouioa aiuauíBUBuiud A BAijaaja ^p as anb ojjanby (if)
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as BinjosqB pBpijiqísoduii eun anb aaajBd opuBn^ 'sauopipuoa sajona Á sajBi ua
: sajBpuBisunajp aaduiais uos aiuauíeapidiua ueqanidnioa as anb sapspijiqísoduii
8Br| *aiuauiBauiduia asJBqoaduioa apand ou BinjosqB pBpijiqísodun buq (s&gt;)
-iun}jodo pi ua onpiAipui pi ap (soiaB ap ai jas B[ o ojob ^a) osuno
-s^p \9 sa 4JB[naijJBd o^ ua í^jauaS ua BpBjapisuoa 'Biajauoo BapsinS
-ui^ pBpiAi^aB B[ :a^uauia[duiis uvjqv%i ^a '[BSjaAtun o\ ua 'sa ^iskój^^
¿lx&gt;% JB^qBq ^^ •pnptnniuoo min ap uopipojj / unSas uvjqnq uaq
-ns ouioa 'Bas o 'oopvwoipi oauoon ouiod ttBii^ua[., bj 'ajuauíBsiaajd 'sa
oiui^n ajsa ^oatjpisiq ojio á 'jB^naiiJBd ojio '[BSjaAiun uo[Bosa un
asjinSuijsip uapand [Bna \^ ua 'unjqvif uaqvs |a sa MTicAfig ix ^^jq
-Bq ^3 'ooijojsiq opi^uas ua A JBjnaiiJBd opi^uas ua '^sjaAiun opi^uas
ua asjBJaptsuoa apand 'ojubi o^ joj 'svoiupjsiq sapBpiunuioa ap sojq
-raatuí o^uBna ua 'sduvpioi-iuvd sonpiAipui jod Bzi^aj as anb jvsuaamn
pBpiArpB Bun sa jBp^Bq p 'aiJBd bj^o joj ^pEpipaj buisiui b|
jBJapisuoa ap sopoui sajj ap 'oqaip jopaui 'so^aadsB sajj ap outs
'SBiu^sip sapBpipaJ sajj ap 'a^uauíajuapiAa 'b^bj^ as o^[ ^oJLd34i^
'sojanpojd sns ua BpBzipaJ pBpiAi^aB ouioa (a A íAJ-rl;c&lt;\r, ^^
'Bpuajod ua pBpiAijaB otuoa (q íAi3JLds^ti^ '^^ ouioa (b ras
-jBJapisuoa apand pBptAijaB sun 'BaijajoisiJB upiau^sip Bun
BJBd 'ojaap U3 '(Lf) 4&lt;ojanpojd,, oraoa uaiquiBi asjBipnjsa X
-sqB apand 'pj oiuoa aaouoa as X pBptAiio^ sa anbjod ops runB
•ojonpoud ou X 'ptrptanon sa afBn^uaj p 'oaxjojBiaui opiiuas un[B ua
ou X 'aiuainpa^j 'p^pjaA Bun ap uoiajasB Bpnusap B^ ap ouis 'bjojbj
-aw Bun ap o BfopBJBd Bun ap bibji as ou sand 'ojuauí^punj oiuoa B|
-jbuioi 'Jiaap sa 'jppqtunjj ap asBJj b^ o^as ua jbuioj 'jBn[ Jaraud
uo 'oiJBsaaau sa 'otquiBa U3 '^o^ó^ oraoa Bnua^ B[ ua asjBiSnpj X
aiuaiuBpidBj BpraptAjo BJBd 'sosBa so^ ap bijoXbui b^ ua 'ojad 'opnu
-ara b B^p as uoiaBiujip BIS3 *(Of.) 5sdÁ^| oras ^oJLds sa ou afBnua[
p anb ap ^ppqranjj ap uoiaBrajijB Bppouoa b| ap Jijj^d boijiuSis
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uo A enSuo{ b^ ap buisiui uopunj B| ua uop^oijusnf Js^Bq aqap A ouBaanssnBB
^jbzb,, ojyui ja anb sepunjo^d sbui sauozej jauai ap Bq ojja 'BiquiBa BnSuaj bj
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uoa A 'aiuauíBinjosqB Jiaap opi^uas uis sa 'Bn8uaj bj b opuaiAjoA 'j^ "^oiquma,,
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•jBiaos oj ap uoianidBpB bj b sand 'jBpos oqaaq ja ttJEiqiuBa apand ou,, o uBiq
-uiBa ou,, onpiAipui ja anb ouaia sa ou 'aiuauíjBui^ • (opvSijqo 'IBjt jap opiiuas
ja Eja anb) Dpiju^suoo upiovSijqo ap 'opiBJiuoa osiuioadinoa o ouadiua ap Jai
-3BJBD ja uauati :wpBpauoiB3ij-qo,, asiBiuBjj Bijpod —ouiiuaai jap oai^cqom

�dad; y en lo histórico es la lengua concreta, o sea, un modo de ha
blar peculiar de una comunidad, que se comprueba en la actividad
lingüística como aspecto esencial de la misma. En cuanto al hablar
xt' epYOV, no puede haber un punto de vista propiamente univer
sal, pues se trata siempre de "productos" particulares: a lo sumo,
puede hablarse de la "totalidad de los textos". En lo particular, el
hablar como "producto" es, justamente, el texto; y en lo histórico se
identifica nuevamente con la "lengua" como "acervo idiomático",
pues el "producto histórico", en la medida en que se conserva (o sea,
en la medida en que se acepta como modelo para actos ulteriores y
se inserta en la tradición), se vuelve hablar xa^á Súva[juv, es decir, sa
ber lingüístico. Ello significa que la "lengua" no es nunca propia
mente epfov.
2. 2. En segundo lugar, hay que entender el término evspfsia
en su sentido exacto y fecundo. Para ello, hay que recordar que Humboldt, al distinguir entre évépYsta y s^yov, se basaba, precisamente, en
Aristóteles. Por lo tanto, su ivépifeta (Tatigkeit) no debe concebirse
en sentido vulgar, como una actividad cualquiera, como simple "ac
ción" (Handlung), sino que debe entenderse con referencia a la
¿vép^eia de Aristóteles (creador tanto del concepto como del térmi
no) : actividad libre y finalista, que lleva en sí su fin y es realización
del fin mismo, y que, además, es idealmente anterior a la "potencia".
A este mismo propósito, e independientemente de cómo se conciban
las relaciones entre lenguaje y arte, conviene tener en cuenta la evi
dente analogía entre esas dos actividades humanas. Como la actividad
artística, el hablar es actividad libre, y el 'objeto de la actividad libre
es necesariamente infinito, no es nunca completamente realizado'
(4S). Por consiguiente, siendo evspfeiaen el sentido humboldtiano y
aristotélico, el hablar es idealmente anterior a la "lengua" y su ob
jeto (que es la significación) es necesariamente infinito. En este sen
tido, el lenguaje no se define satisfactoriamente cuando se dice que es
"la actividad que emplea signos [ya hechos]": hay que definirlo
como "actividad creadora de signos". Eso, idealmente. Históricamen
te, en cambio, la "potencia" es anterior al "acto". Hay que integrar,
pues, la libertad con la historicidad: en cuanto actividad histórica, el
hablar es siempre hablar una "lengua", que es su ^óvapu^ histórica;
y, en cuanto actividad libre, el hablar no depende enteramente de su
potencia, sino que la supera (49). En el hablar histórico, la lengua ya

(") F. "W. J. ScHELláNC, System des transzendentalen Idealismus, VI, 1.
(4D) Si las significaciones estuvieran ya todas en la "lengua", el objeto del
hablar dejaría de ser infinito y el hablar mismo dejaría de ser actividad pro
piamente libre, es decir, creación de nuevas significaciones. Por lo tanto, el error
de quienes aspiran a construir lenguas "perfectas" y "completas", con 'significa
dos definidos de una vez por todas', es radical: ellos se proponen una tarea
absurda y ociosa, pues pretenden transformar el hablar en otra cosa de lo que
es. Cf., a este propósito, lo dicho por Hegel, Wissenschaft der Logik, III, 1, 3,
A d, nota, y Encyklopadie, 459.
- 220 -

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na 'ouirajgj ajsg oiad ^pBjjgqij bj ap opBsaaau ouirajgj sa BpiaajqBjsa

�punto de vista diacrónico, es un conjunto de modos lingüísticos tradieionales (4íque se transmiten") ; y desde el punto de vista sincró
nico, es un conjunto de modos comunes "actuales" (en el momento
considerado), que, sin embargo, no dejan por ello de ser tradiciona
les (es decir, "transmitidos"; cf. I, 3.3.2.) ; más aún, son comunes por
que son tradicionales. Sólo técnicamente la sincronía precede a la
diacronía, pues la aprehensión de un objeto como tal es necesaria
mente anterior a su historia (cf. I, 3.1.) (52).
2.4. A este propósito, para evitar eventuales malentendidos, es necesario
subrayar que el decir que la lengua "se abstrae" del hablar no significa de nin
gún modo negar la objetividad de la lengua. El &amp;er l'a lengua un objeto "abs
traído" del hablar, es decir, un objeto ideal, tiene que ver con lo ontológico y
no con su carácter de objetividad para toda conciencia que la piensa. Y es sabido
que las lenguas históricas se "abstraen" y se reconocen como objetos ideales por
los mismos hablantes (cf. I, n. 27). Hasta cierto punto, un estudioso como L.
Weisgerber (B3) tiene razón en protestar contra la tendencia a considerar las
lenguas como meras "abstracciones gramaticales". La lengua es una "abstracción"
sólo técnicamente, para el lingüista que la deduce de la actividad lingüística, y,
si puede "abstraerse", es porque existe (como modo de hablar y como saber lin
güístico) y porque ya al empezar su estudio tenemos el "conocimiento previo"
de su objetividad ("). Por otra parte, y contrariamente a lo que a menudo se
piensa, el reconocer la objetividad de la "lengua" y el estudiarla como tal no
significa "aislarla" o "separarla" del hablar. El positivismo lingüístico, por su
tendencia a "cosificar" las abstracciones, llega, en efecto, a considerar la "len
gua" y el "habla" como dos cosos distintas y, en lugar de colocar la lengua en el
hablar, coloca el "habla" en los individuos y la "lengua" en la sociedad (o
peor, en la "masa"), como si los individuos fueran asocíales y la sociedad fuer^
independiente de los individuos y de sus relaciones interindividuales. En esto
como ya se ha señalado, ha caído también de Saussure. Pero el idealismo inge
nuo (y, a menudo, aun el no-ingenuo), al combatir ese error, suele excederse
en el sentido contrario y, confundiendo la abstracción (operación conceptual)
con la separación (operación que se efectúa en lo real), llega a creer que el es
tudiar formas y estructuras significa afectar y mutilar la integridad del lenguaje.
Con esto, si fuera consecuente —pero no lo es (BB)—, el idealismo lingüístico
debería renunciar a cualquier estudio, pues el estudio es siempre parcialización
y abstracción, y sólo en la intuición los objetos se dan "en su integridad". Con
tra las pretensiones teóricas de buena parte de la glotología idealística (de las
que, sin embargo, no es culpable el idealismo filosófico), hay que insistir en
que conocer es, precisamente, distinguir y en que una distinctio rationis no es, y
no puede ser, "mutilación" de la realidad, pues no se efectúa en el plano del
objeto. No hay que confundir en ningún sentido el modo de darse los objetos y
(B2) Naturalmente, con esto no se elimina la antinomia entre sincronía y
diacronía (pues no hay que eliminarla), sino que sólo se reafirma su carácter téc
nico: ella pertenece a la técnica de la investigación, y no a la realidad de la len
gua. A este propósito, conviene recordar que, según el propio de Saussure, CLG,
p. 149, "es sincrónico todo aquello que se refiere al aspecto estático de nuestra
ciencia" (y no de su objeto).
(08) Die Sprache unter den Kraften des menschlichen Daseins", Dusseldorf
1954, pp. 8-9.
(54) Cf. Forma y sustancia, pp. 33-36, 52.
(BB) En efecto, en la práctica, también los lingüistas idealistas trabajan con
todas las abstracciones corrientes ("lengua", "dialecto", "substrato", "palabra",
"tema", "raíz", "sufijo", "desinencia", etc.), que, por otra parte, son perfectamente
legítimas.
- 222 -

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oubijbji ooijosojij oiuaiuiiAoui ubj8 ¡b sbijejS A 'ajjBd bjjo Bun^uiu ua anb sbui
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oazauajiad ouisiui oÁ oijquiB o.ína b 'bueijbji BOijsinSuq f.j ap soqjaui boj aaaou
•oasap ap oqsodojd ja iui ap sofaq "(¿^ -d) tjsaaAjp ijsbijuoo rp o^uauíeíadns
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-jq 'jupBJjaj, jj oimiiBjdos a 'bubijbij Bajistn9uij Bq,, :Bnujiuoa BpipnjB BiojnB
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'm^uvtsns A muuoj ua ouioa fj\[S ua o^ubj 'anb Biuioioaip eun iiSauoD Bird oqaaq
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�Las estructuras que se distinguen en la actividad lingüística pueden asemejarse
al concepto, el cual, según dice en cierto lugar Ortega, 'es instrumento, no para
substituir la espontaneidad vital, sino para asegurarla' (r'8) ; y las abstracciones
no son peligrosas cuando se reconocen como tales, sino sólo cuando se identifi
can con los hechos concretos (cf. 2.4.). Muy otra cosa es decir que no hay que
"reificar" los sistemas abstractos (abstraídos del hablar) : en este sentido, valen
siempre las advertencias de Paul (C8).
3. 1. 3. En las estructuras que constituyen la lengua es impor
tante distinguir entre lo que es simplemente normal o común (norma)
y lo que es oposicional o funcional (sistema) (co). Así, por ej., en es
pañol, la e de papel es abierta y la de queso es cerrada, a pesar de
que el sistema fonológico español no conoce la oposición distintiva
entre e abierta y e cerrada. El pronunciar [keso] y [papel] no
afecta el sistema (pues dos formas no pueden distinguirse en espa
ñol sólo por la oposición s/e), pero es contrario a la norma española.
Del mismo modo, [b] y [fi], en cuanto "variantes combinatorias" nointercambiables, son en español (y no simplemente en el hablar de
este o aquel individuo) invariantes normales que, sin embargo, co
rresponden a una única invariante funcional /b/. La oposición entre
[b] y [^], a pesar de no ser funcional (distintiva), pertenece, pues,
a la lengua española, y precisamente a su norma de realización (61).
En un sentido, la norma es más amplia que el sistema, pues contiene
un número mayor de rasgos (así, por ej., en el caso de esp. /b/,
exige también la fricatividad o la oclusividad, indiferentes desde el
punto de vista funcional); y en otro sentido es más estrecha, pues re
presenta una selección dentro de las posibilidades de realización admi
tidas por el sistema. Tal selección presenta variaciones "externas"
(por ej., sociales o regionales) e "internas" (combinatorias y distribucionales). Por consiguiente, la norma de una lengua representa su
equilibrio "externo" (social, regional), entre las varias realizaciones

objeto. Ahora, con esta actitud se sigue otro camino, mas no se supera ningu
na antinomia, pues "superar" no significa simplemente "no aceptar" o "recha
zar", sino "ir más allá, negando y, al mismo tiempo, manteniendo lo negado
en lo que tiene de valedero". Tampoco es cierto que la actividad lingüística
"supera" las varias antinomias: para el hablante como tal, las antinomias sim
plemente no existen. Más aún: este modo de presentar las cosas implica una
identificación inaceptable entre la posición del hablante y la posición del lingüis
ta. La lingüistica no es "hablar primario" (cf. I, 2.3.2.), sino "hablar sobre el
hablar", y, por lo tanto, no puede adoptar el punto de vista del mero hablante.
Hay que partir del saber del hablante acerca del lenguaje, pero no hay que con
fundir el plano del hablar con el pl'ano de la lingüística. Si la lingüística adop
tase el principio de 'no h^cer las distinciones que el hablante (como tal) no
hace', no podría hacer ninguna distinción y no podria siquiera constituirse.
(6S) Meditaciones del Quijote, Madrid 1914, p. 43.
(M) Prinzipien, p. 11.
-C) Cf. SNH, p. 54 y sigs.
(") Varios otros ejemplos (fónicos, gramaticales y léxicos) pueden verse
en SNH, pp. 42-54, y Forma y sustancia, pp. 25-32. Ahí se encontrarán también, por
lo que concierne al campo fónico, las observaciones hechas en este sentido por
N. van Wijk, J. Laziczius y B. Malmberc. De este último estudioso, cf., además,
el ya citado Systeme y Till frá&amp;an av sprákets systemkaraktdr, Lund 1947.
- 224 -

�"(TI *III *P)
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ua upiaBzi^aj ap sa^uBiJBAui ap 'ouins o\ b, o ((83}ubtjba,, sa^duiis ap BqciBJ^ as
'opiaa A opiuaa ouioa ojsia A omp oiub) u^pimps as anb ua saoda B| ug (S9)
•[BJauaS aiuauiBaipBjd sa
anb 'Pq- ap uBAiiBipiaB} aiuBUBAn ^un ssuadB 9a vV- Biauauísap B^ Xojj (E9)
.uos *vtdd aod '[bsb3[] ^ [^qb5[J ouio^ s^uopBzi^^a sb^ 4*f9
JOd 'jsy *8BOI3^8IS SOIJBA U3iqUIBl OUI8 8BUIJOU 8BIJBA O^OS OU JBOJBqe
ap^nd Baij^^siq sn^u^^ bu^ •(•o^^ 'bsooubjj BnSua^ b^ ^B^óuBdsa Bnáuaj
b^ 4#fa Jod *ouioa) vtuotpt o vo^jp)sit( vnSudj B[ uod aejipunjuoo oq^p
ou ^woi^wn/ vnSuaj B[ ^nb JBXBjqns anb Xsq oaa^ ^ '\ *g
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(ttoujajui)9 a uouJajxa^,) ooiuoxauis oiaqqinba ^ o^uauíoui opo^ ua
Biuasaadax buijou v\ 'a)uauiB8iaajd 'op^uas a^sa ua ^ ísapuopip^i^
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b^ íopBzi^aJ b^ o[ ap b^b sbui ji ap pspqiqisod ns 'o^ub^ o\ jod 'X
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p 'BjauBiu Bjsa aQ •SB^iiBd SBsa un^a^ X Baiuaai Bsa uoa a^uauíBaiJoi
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-S3JJOO pp SB^nBd sb^ X Boiuaaj B[ 'jpap sa 'Bnua| Bun ap uoioBzipaj
ap sajvapi smiuof sb^ BajBqB Biuajsis ^^ '(09) ^pBjapisuoa pBpiuniuoa
B^ ua tpoip ^s^, ajuaui[BUoiaipBJ^ X ttoq.oip Bq as,, bX anb o\ b ouis
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-BjSBsuoa *(*'g*X na opBJBpB op^uas p ua) 44sBpBqqo sauoiaBzijBaj
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-isuajdiuoa,, jB^qBq un ap &lt;4sopBJjaa souiuibo so[ X sojjatqB souitubo
so^ UBaipui anb SBpBuipjooa ap 'sapBpqiqísod ap Buia^sis,, sa mua^sis
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ouqi^nba p 'saauBJj ua '*fa Jod 'isb) Biua^sis p Jod SB

�te españolas, pero corresponden a dos sistemas diversos: en un siste
ma se distingue entre casa y caza, mientras ^jue en el otro tal distin
ción no puede hacerse (por lo menos fonémicamente) (66). El "es
pañol" es, por lo tanto, un "archisistema" dentro del cual quedan
comprendidos varios sistemas funcionales (67). El equilibrio entre los
sistemas abarcados por un archisistema puede llamarse norma histó*
rica (68).
3. 2. 1. Los modos lingüísticos que se comprueban en el hablar
concreto manifiestan, como ya se ha dicho (cf. 2. 1.), el "saber lin
güístico" de los hablantes. Para cada sujeto hablante la lengua es
un saber hablar^ el saber cómo se habla en una determinada comu
nidad y según una determinada tradición. Sobre la base de este sa
ber, el hablante crea su expresión que, en cuanto coincide con las
de otros hablantes o se adopta por ellos, integra (o llega a integrar)
la lengua comprobada en el hablar. En este sentido todo hablante es
creador de lengua "para otros". Pero el hablante no crea sino excepcionalmente sus propios modelos: el saber lingüístico lo adquiere
continuamente de otros hablantes (fl9).
3. 2. 2. Considerado en su índole, el saber lingüístico es un
saber hacer, es decir, un saber técnico. A veces se pretende que el
hablar es una actividad "inconsciente** o que los hablantes "no tienen
conciencia" de las normas de la lengua que hablan (cf. 3. 2. 3.) ; pero
ésta es una idea infeliz y contradictoria, que debe desecharse. Una
actividad no-patológica de la conciencia despierta no es y no puede
ser "inconsciente". El principio que cierto pensador cartesiano for
muló una vez para sostener que el hombre no "hace" propiamente

(8a) Cf. Forma y sustancia, pp. 28-29, 70-71.
(C7) Esos sistemas pueden ser regionales y pueden también coexistir en la
misma región (por ej., en distintas capas sociales o culturales). Acerca de la
coexistencia de sistemas en un "estado de lengua", cf., además, Ch. C. ErIes y K.
L. Pire, Coexistent Phonemic Systems, "Language", XXV, p. 29 y sigs.; V. Pisani,
Forschungsbericht, pp. 38-39; y las ya citadas publicaciones de B. Malmberg, Systéme y Till frágan.
C") Según mostraré en otro lugar, las oposiciones normales son esencial
mente distintas de las oposiciones sistemáticas: éstas son internas, mientras que
aquéllas son externas. Un hecho de norma puede ser "funcional" (por ej., pue
de tener función expresiva o apelativa), pero sólo con respecto a otra norma
(correspondiente a otro ambiente social, a otro ámbito regional, a otro "lugar"
del sistema), o, simplemente, con respecto a lo que "no se dice" (norma inexis
tente), y no dentro de la misma norma. Por ello las oposiciones entre varios sis
temas dentro de un "archisistema" pueden considerarse como "normales". Así,
por ej., el ser /z/ en rioplatense justamente /z/ (y no /j/ o /\/) es un hecho
estilísticamente funcional con respecto al "español ejemplar de Castilla", pero no
lo es dentro del mismo sistom'^ rioplatense. Cf. Forma y) sustancia, p. 26; E. Coseriu y W. Vásquez, Para la unificación de las ciencias fónicas, Montevideo 1953,
p. 11.
(**) Cf. N. Hartmann, 06. cit., p. 213: "der Einzelne schafft sich seine
Sprache nicht, er findet sie ais die gesprochene Sprache vor und "übernimmt"
sie im Mitsprechen von den Sprechenden".
- 226 -

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�ción satisfactoria del asunto. De Saussure, en cambio, no se planteó siquiera el
problema y —de acuerdo, también en esto, con Schleicher— optó sin más por
la "falta de conciencia" de los hablantes: "Los sujetos son, en gran medida, in
conscientes de las leyes de la lengua; y si no se dan cuenta de ellas ¿cómo van
a poder modificarlas?"... "este sistema es un mecanismo complejo, y no se le
puede comprender más que por la reflexión; hasta los que hacen de él un usa
'cotidiano lo ignoran profundamente" (74). La verdad es que los hablantes tienen
plena conciencia del sistema y de las llamadas "leyes de la lengua". No sólo
saben qué dicen, sino también cómo se dice (y cómo no se dice) ; de otro
modo no podrían siquiera hablar. Es cierto, por otra parte, que no se trata de
"comprender" el instrumento lingüístico (que es asunto del lingüista), sino de
saber emplearlo, de saber mantener (rehacer) la norma y crear de acuerdo con
el sistema.
3. 3. En cuanto saber transmisible (y no simple "habilidad" es
trictamente personal). el saber lingüístico es cultura. Esto significa
que la lengua, además de fundar y "reflejar" la cultura no-lingüística—
además de ser, como decía Hegel, "la actualidad [efectividad: Wirklichkeit] de la cultura" (75)—, es ella misma cultura (76). En efecto,
el hombre no sólo tiene conocimiento de las cosas por medio del len
guaje, sino que tiene también conocimiento del lenguaje (cf. n. 72).
En este sentido, el "aspecto cultural" de la lengua es la lengua mis
ma como saber lingüístico.
3. 4. 1. Finalmente, en cuanto saber común de varios o de
muchos hablantes, el saber lingüístico es interindividual o social; y
en cuanto saber tradicional (y no universal), es un saber histórico.
Por ello, precisamente, el punto de vista histórico puede adoptarse
sin contradicción también con respecto a la lengua sincrónica: desde
el punto de vista histórico (no diacrónico), la lengua sincrónica es un
sistema actual de tradiciones lingüísticas antiguas y recientes
(cf. 2.3.)
3.4.2. La interindividualidad del saber lingüístico es, por otra parte, co
rolario de su historicidad y no necesita otra explicación que la ofrecida por la
función misma del lenguaje. No es necesario colocar la lengua en la "masa"
(como k&gt; hizo de Saussure), ni recurrir (como Vossler) a presuntas "tenden
cias colectivas del alma de los pueblos". La interindividualidad no se justifica
por la lengua de la "masa", sino que, al contrario, es condición y fundamenta
del constituirse de esa lengua: un hecho lingüístico es "hecho de lengua" por
que se da originariamente y se comprueba como interindividual, y no viceversa;
y no hay un "alma de los pueblos" fuera de los saberes y hábitos tradicionales.
Igualmente inoportuno es recurrir a la "razón superindividual" —como lo hace,
por ej., J. Lohmann (") —o al concepto de "super-ego", como R. A. Hall jr.

C) CLG, pp. 137-138. Cf., sin embargo, pp. 265-266, donde, al tratar de la
analogía, de Saussure advierte que los hablantes tienen conciencia de las rela
ciones sistemáticas de la lengua.
(75)Phanomenologie des Geistes, VI, B.
(76)Acerca del lenguaje como "hecho cultural" y, al mismo tiempo, "con
dición" de la cultura, cf. las importantes consideraciones de J. Dewey, Lógica,
pp. 60-61, 72.
(7T) En "Lexis", III, 2, p. 217; cf. la réplica de V. Pisani, "Paideia", IX,
6, p. 386.i
- 228 -

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Bjp ua anb o^pnbB opo^ oiad '('f^ q *g *p) btujou üww X Binajsis un
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�la descripción sistemática objetivista) plantea la coexistencia de sistemas; ni
puede introducirse ese concepto como "intermedio" entre langue y parole, pues,
interpretada como corresponde, la diferencia entre "lengua" y "habla" es dife
rencia de abstracto y concreto (o de saber y hacer, potencia y acto, virtual y
actual), y no una diferencia cuantitativa, de extensión. El concepto, además, no
es nuevo. Nuevo es sólo el término, pues como concepto el idiolect es análogo
a la lndividualsprache de K. Rogger y a la lingua individúale de varios estu
diosos italianos. Y también O. Jespersen hablaba de los 'hábitos lingüísticos de
un individuo' (*s). Pero, como ya lo ha observado A. H. Gardiner ,(84), lia
"lengua individual" es simplemente una "lengua" (langue) (85). En cuanto al
concepto mismo de 'lengua individual' —fuera del sentido de "acervo lingüís
tico individual" (que, sin embargo, puede abarcar elementos pertenecientes a
varias "lenguas") y del sentido particular que adquiere en la estilística—, se
trata de un concepto híbrido. Una "lengua individual" (deducida del hablar de
un individuo) es "lengua" sólo técnicamente, pero no realmente. En cuanto
"lengua", no es estrictamente individual; y en cuanto estrictamente "individual"
no es lengua: no puede haber una lengua no hablada "con otro" (88).
4. 1. Planteado sobre las bases hasta aquí establecidas —es
decir, desde el punto de vista del lenguaje como evépY^ y en el
plano de la libertad—, el problema del cambio lingüístico, aun
conservando íntegra su complejidad de hecho, se despoja de toda
contradictoriedad racional y de todo pretendido misterio. Más aún:
en cierto sentido, el cambio lingüístico se halla al alcance de todo
(8ii) Humanidad, p. 25 y sigs., y Atti del III Congresso Iniernazionale dei
Linguisti, Florencia 1935, p. 354. Cf. también el concepto de "language" que usa
D. Jones, On Phonemes, TCLP, IV, p. 74, y The Phoneme: its Nature and Use,
Cambridge 1950, p. 9.
(84)The distinction of "Speech" and "Language", en Atti III, p. 347.
(85)Cf. también Forma y sustancia, p. 71.
C") Observo, de paso, que la idea que Hall se ha hecho de la concepción
croceana dei lenguaje es radicalmente inexacta. El "individuo" de Croce no es
el individuo abstracto de ciertos sociólogos y psicólogos (individuo asocial y
ahistórico), sino el individuo concreto, al mismo tiempo social e histórico. Y
el "sujeto" de Croce no es el sujeto empírico, sino el "sujeto universal" (el es
píritu en cuanto creador). Finalmente, el "lenguaje" de Croce es el lenguaje
como actividad teorética, y no el lenguaje como empleo de signos: Croce sostiene
que el lenguaje es esencialmente poesía, y no que cualquier enunciado es poema.
Por lo tanto, Croce no puede oponerse a Bloomfield, porque los dos hablan de
cosas enteramente distintas. Pero, naturalmente, Croce resulta absurdo y desde
ñable si se le entiende al revés y se le atribuyen ideas que no son ;uyas: pessima
corruptio optimi. Esto, lamentablemente, sucede con frecuencia, sobre todo fuera
de Italia. Una excepción muy notable es la de F. Leander, Nágra sprákteoretiska
grundfrdgor, Gotemburgo 1943, quien, además de interpretar con mucha penetra
ción las tesis croceanas, desecha las confusiones de los anticroceano improvisa
dos y las varias interpretaciones vulgares de la doctrina del filósofo italiano. Cf.
también el inteligente uso de ideas croceanas que hace Ch. C. Fríes, 77ie Teaching
of English, Ann Arbor 1948, en partic, p. 107 y sigs. Acerca de la importancia
de la doctrina de Croce para la lingüística, cf. M. Leroy, Benedetto Croce et les
eludes linguistiques, "Revue Internationale de Philosophie", n. 26, 1953 (=VH,
4), pp. 342-362, y A. Schiaffini, El lenguaje en la estética de Croce, en Home
naje a Amado Alonso, I (^NRFH, VII, 1-2), 1953, pp. 17-22. Una oposición a
Croce es legitima (sobre todo por su actitud con respecto a la lengua, que no
es una mera abstracción), pero, seguramente, no en los términos de Hall jr.
- 230 -

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-oai sa Bixoaj Bpoj sand c44soqaaq,, so^ ap oiuaiuixaouoa pp 'a^uauíBjxaia
'apuadap 'oaixoai Buiappxd ojuBna ua 4X isvnSuaj svj ap
B[ ap oaxxoaj Biua^qoxd p sa 'oiquiBa ua 'Buiajqoxd xaunxd
-uoa SBuia^qoxd soAanu ap uoionps B^ BXBd sisapdiq aaaxjo 'sooijo^
-siq soqaaq scq ap Baxaas opiqBS O[ ap uoiaBpuinaB ouioa 'zaA ns b
'X sojaxauoa a^uaiuBauoisiq ssuia^qoxd ap sauoianps sbijba ap uolobz
-ipxaua^ sa uopn^os ns 'ouisiniisB íodu xaaxa^ pp SBuiapoxd &lt;so\ ap
soqaadsB soixaia ap uotaBzipxaua3 Bun sa Buia[qoxd asa 'Baixoisxq boij
-sjnSui^ tb\ ap sopBjpsax soj ap uopBzipxaua^ ouioo oAps '44pxaua8^
Baijsini^ui^ Bun a^uauíBidoad X^q ou anb ojsand 'X í44pxauaS BaiisjnS
"VL\\n buib^^ as anb oj ap Buiapoxd un sa Eiuajqojd opun^as p 'aiuaui
-BAtjaaj)[j "(^s) op^uiuua^ap oiquiBD pj ap oo^jpisiii Bma^oxd p (a
X s (¿8BiiSua[ sb^ ua sotquiBO xixxnao uapns sauoiaipuoa anb ua?)
4jEuoiaipuoaM ouis 44jB8nBOM Buia^qoxd un sa ou 'BxaA as ouioa 'anb
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BUia^ojd p (o :uapunjuoo as opnuaui b anb 'oapsinSuq oiquiBo pp
sosxaAip SBuia^qoxd saxj axiua xin^unsip oixBsaaau sa oxa^ "^ -f
'('Z'Z') opBJBpB Bq as anb opijuas p ua 'aaBq ora
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-pxn^BU 'X í4sBtp so^ sopoj ajidax as anb B[ X 44BATiiraixd,, uoiaBaxa
B[ ax^ua Btauaxajip XBq ou aÍBnSuaj p ua, '(i8) pqjupig -fj BqBA
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as anb oS[B ouis 'zaA Bun ap oqaaq op sa ou afBiúraaj ^3 *af^
-ua[ pp BDxaaB ajuaixxoa Biauaixadxa bj b aaauajxad sand '

�mas meramente "generales". En el caso del cambio lingüístico, ese
error consiste en creer que el problema de la mutabilidad de las len
guas se resuelve encontrando la "causa", o todas las pretendidas
"causas", de los muchos cambios particulares (cf. VI, 2.4.4.).

- 232

�- uz '81-^81 'dd '0S6I síJBd '^SoSuoj 7 's^ahonh^ 'f u^iquiBj asna^ "^fp siBinuf juoju
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auiijdva4fn :ooi &gt;d '2S61 BBjasiug 'att^ojouawouatfj dj ap sjantao satu
ira 'a^vSuDi np ai8o¡ouatuouaqd a\ mg 'AiNog-nvaiHaj^ #p^[ ^3 (x)
ya anb jod '^as o 'aowqaj as anb jod '^juauquioi BiquiBa ou Bitáu9[
By anb aod asaBiun^aad uatq sbui BijqBD 'ojub^ oy ao^ -^ -\
•BAisaadx^ pejjaqq ns JBzq
-B9J BJBd Byp ^p auodstp ajinqqBq ya :a^ajjo ay as anb ouis 'aiu^yqBq
y^ auodiui as ou 'sand '^nSuay B^ •oaiisinSuiy aaqBS ns Buopjodoad ay
anb JoiaajUB y^iaa^Bin un A Bomoa^ Bun opuBziynn uoisaadxa ns Bjni
o Baja a^uByqBq yg '(T) B^paui a yBn^oB 'yBnpiAipui BAisaidxa
Bun jod Buiuua^ap as o^usna ua 'oAanu aadoxais sa A 'B^siy
-buij A a-iqiy 'BJopBaaa pBpyAijaB sa JByqBq yg uByqBq yap pepiyepora
A Boiuaa^ ouioa a^sixa oyos anbaod :Byq^q as anbaod BiqiuBa 'souiuuaj
sojjo ug 'BaiisjnSuiy pBpiAiiaB By jod aiuauí^nui^iioa aavtf as anb ouis
t/oai/ v^sa ou anbaod ajuauíB^snf BiquiBa Bnuay Bg -BnSuay By ap yBaj
aas yap uoisuaadiuoa buisiui By jod oqansaj ajuaiUBjiaiyduii Buiayqoad
un ap ouis 'tjaAyosaj b,, Buiayqojd un ap b^bjj as ou 'opi^uas a^sa ua
*sbj^[ "JoiJdixa pnptsaoau ouioa ^pipuaiua ^a^uaxaija BsnBaM Bun b ou
A 'jDuotavu pvpisaaau ouioa Bsnsa By b o 'jvuuof vsnvo By b ajaijaj as
oaad *tjBsnBaw Biuayqojd un sa Biuayqoad aisa uaiquiBi 'oppuas o]jaia
ug #Bnuay By ap BiaBsaaau X yBiauasa Bai^suapBJBa Bun ap Biuayq
-o.id ya 'sand 'sa pBpiyiqB^ntu By ap Braayqoad ya 'opBajuBjd a^uatuB^
-aa^aog 'BnSuay By ap jas yB apuodsaaaoa jBiquiBO ya anb Jod :saAaa yB
'ouis i('\'Z 'i *p) otJBj^iqjB Biuop un ap 'sisiyBUB oiuiqn ua 'X 'yBiu
-joj upiaiuijap Bun ap Ji^^d boijiuis ojsa sand ^JBiquusa Bjjaqap ou
uoiaiuiyap Jod, anb oya 4oSjBqiua uis^^ Biquiaa anb jod JBjunSajd ap
bibj^ as o^^ 'SBnuay say ua uaqanjdiuoa as anb soiqíuBD soy uaqap as
tSBsnBa,, eayBna b ou X 'BnSuay By ap BzayBjn^BU By b aaaua)jad ajwoiq
•tuna das ya anb jod 'ajuoiqw/oa sa BnSuay By anb jod ja^unSajd bdijiu
-Sis (¿sayqB^nraui uos ou anb Jod?) ¿sBnSuay SBy uBiquiBD anb jod?
ouayd ya ua— JBiunSajd 'ojaaja ug 'uoiiajxa pvpisaoau ap
souiuuaj ua Baiuayd as X sajBjnaipBd soiquiaa soy ap yBU
-opipuoa Biuayqojd ya uoa apunjuoa as is otuiiiSayí a^uatuaTqop Buiayq
-ojd un aAyanA as ^tmSuaj so; ap pnpi]iqvjniu b¡ ap ainayqojd ya sa
anb 'oai??inSuiy oiquiBO yap pBpiyBuoioBJ By ap Biuayqojd yg g g

SVDI13^0J S3A37 SV1 MOIDJOdV
A M01DVA0MMI OIÜMVD 73(1 aVünVMOIDV^ V7
III

�hablante no inventa íntegramente su expresión. Esto no puede en
tenderse si no se entiende que la historicidad del hombre coincide
con la historicidad del lenguaje. El hablante no emplea otra técnica,
sino que utiliza el sistema que se le ofrece por la comunidad y, más
aún, acepta también la realización que le proporciona la norma tra
dicional, porque ésta es su tradición. No inventa totalmente su ex
presión, sino que utiliza modelos anteriores, justamente por ser tal
individuo histórico y no otro: porque la lengua pertenece a su his
toricidad, a su ser tal y cual (2). De esta manera, el hablar no deja
de ser libertad expresiva y finalidad significativa individual, pero se
realiza necesariamente en un marco de determinaciones históricas
constituido por la lengua (3). Por otra parte, el lenguaje tiene his
toricidad, y es el fundamento mismo de la historicidad del hombre,
porque es dialogo, hablar con otro: "una conciencia que significa
presupone una conciencia que interprete, es decir, que acoja el signo
y lo comprenda^ (4). El hablar es siempre "comunicar" (cf. 2.3.4.).
Ahora, mediante la comunicación "algo se convierte en común" (5);
mejor dicho, la comunicación existe porque quienes hablan ya tie
nen algo en común que se manifiesta en el hablar uno con otro (6).
En este sentido, el lenguaje es, al mismo tiempo, el primer funda
mento y el primer modo de manifestarse de la intersubjetividad (7),
del ser con otro, que coincide con el ser histórico del hombre. En
efecto, "ser con otro" significa, precisamente, poder "entenderse", o
sea, encontrarse en un mismo plano de historicidad; y este encon
trarse no es posible sino por medio de la lengua, que, en el hablante
y en el oyente, representa su modo de ser histórico. La conciencia
humana es siempre conciencia histórica, y el modo fundamental de
manifestarse en el hombre la conciencia histórica es la "lengua", el
hablar como otros, es decir, como ya se ha hablado, de acuerdo con
la tradición. En otros términos, el hablar es siempre hablar una len
gua, justamente porque es hablar (y no mero "exteriorizar"), porque
es "hablar y entender", expresar para que el otro entienda, o sea,
porque la esencia del lenguaje se da en el diálogo (8). De aquí, tam
bién, que lo comprendido por el oyente, en cuanto comprendido, se

(') Cf. G. Gentile, Sommario di pedagogía come scienza jilosojica, I5, Flo
rencia 1954, p. 65: "E allora invece di tavolino potrei dir penna! — In astratto,
certamente, ma in concreto no, perché io che parlo ho una storia dietro a me,
o meglio dentro di me, e sonó questa storia: e pero son tale che dico e devo
diré tavolino e non altrimenti". En el mismo sentido puede interpretarse lo que
de Saussure, CLG, p. 139, dice acerca de la "ley de la tradición".
(s) Cf. A. Pacliaro, Corso, pp. 26-27.
(*) G. Calogero, Estética, Semántica, Istorica, Turín 1947, p. 240.
(5) J. Dewey, Lógica, p. 61.
() Cf. M. Heidecger, Sein und Zeit, trad. esp. El Ser y el Tiempo, México
1951, pp. 188, 194.
(7) Cf. M. Merleau-Ponty, Art. di., p. 108.
C) Cf. M. Heideccer, Hólderlin und das Wcsen der Dichtung, Frankfurt a.
M. 1936, III. A. W. de Groot, reconociendo la importancia fundamental del diá-

6O k

�•44jaaBq ap opoui,, ouiod ií sapepipq
-isod ap ouaiqe smaisis ouiod enSuaj bj Japuaiua bjbcI BueajnssnBS Bopsin^uij bi
anb sauopipuoa sajofam na 'jejauaS ua 'Bjjeq as 'omsijBiuauuiue opeuiepojd ns
ap jBsad b '(BUBipjaijuioojq) eueapauíeauou BOtismduij bj 'BiaBJisqB enSuaj ej ap
ou i JBjq^q jap jijiBd aod *anb JBjeuas aq^g •^uoiiearunmuioa jo luauuieduii
isaiqdijs aqi inoqim 'ajojaq piBS uaaq jaAau SBq i^qi duiqiauíos Xcs 'saop uaijo
puc *ubo ja^eads Áxte aovnONVl ANV ni JBqi idbj ajqjuaAOJiuoaui aqi,, B¿Bjqns
uamb '89t 'd 'IIXXX '^enSuBg,, 'Axa^^ofl \i *H3 Jod oqaip oj 73 (0T)
*44pBuaqij bj BjnuB j^epinmiuoa ap
oidpuiad jaw 'sjq *d '^73 'ainssnBg ap ondas anb asapjanaa^j *(^S 'd) C4Bjjpjns
i BjjBidaaB aqap 'ou o ojBjainb,, 'jBna ja '44onppipur jb jopaixa oiaTqO nn a.íni
•ijsuoa,, Bn3uaj bj anb aiuauíBuBajnssnBS odanj jbuuijb apidnii aj ou 'a^jBd bjjo
iod 'ojj^ '(0^ *d) 44uain3jB Jod sqaaq uopaaja Bun b Bpusisui uipjn ua B]uouiaj
as BnSuaj ap BpaiBui ua uopBAonuí o uop^aaa ^poi,, JBna ja undas '^auiíq^ ap
bjsia ap oiund oiBsuas ja aiuBjjijq buijoj ua opBzijBnpB Bq ainssneg ap anb 'oiq
•uibo ua 'buijijb í (6^*8t 'dd) Jouara odijsiui ap aiaadsa Bun ua jpjoquinjj e bui
•jojsubj^ a^Bqaqaag '—souBaanssncs BBUianbsa soj ap Jijes Jod ozaanjsa un Binas
•aadaj 'oSJBquia uis 'anb— ojnaiuB ouisiui ja ug -^g "d 'aívnSuaj jap tn^ojootsj
epejia vi bj ua *dsa "pe^i 'aíoníáuBj p ua jmaos oj X jDnpiaipui oj ap natunSuo
uppDjaj. vj Mqaauoo onupo o vnSu¡ vj A ojuatwosuad /^ '3AVH3H03g 'y (e)
•9 *d '^^ '3739 'P iupjaDiajduatui a vjqü-q
'vnüuaj ajiua uopuiisip bj ajojod-an^uvj eiuioioaip bj b 'aiuauíeisnf 'auodo 'o3oj
•boiuoj noioBzi^aa v\ op
89aotoBmnijaiap sbj jod oraoo uois^adx^ bj ^p sajBuij
sbj jod oiuej &lt;tBiajjBM as A Bjadns as ojas jb joij
BtiSuaj bj aBjq^ij ja n^ • &lt;\JTÍAf¡ ix Bti^uaj bj uoa ajuauíBj^
-ajuí apiauioa ou Azn^Jld^A^i"* BtiSuaj bj ojad í jBjqBij ja ua Bjsaijm
-bui as A Bzijijn as ^pinjiisnoa a^uauíBaiJojsiq BnSuaj B^ '\ 'Z
•(01) U?P
•Bjadns Bidoad ns ap oiuatmuisui uaiqtuB] sa 'Cg'l'^ 'JJ 'p) sopepijiqísod
ap niuaisis,, oiusna ua 'sand 'jBijnaad BzajBjniBU ap oiuaunuisui un sa enSuaj
bj 'sBuiapy 'Bjadns bj opoui aisa ap i 'sBAisaadxa sapBpisaaau sns b Bn3uaj ej bi
•dBpB aiuejqeq ja 'ogjequia uig qBuopBJ pBpijiqísodrai Bun sa Bisa sand 'BjJBajd
•ina ap saiuB 'spiniíisuoa vi &lt;Bn3uaj bj 'auodsip anb ap BnSuaj bj Jeiquiea apand
ou aiuBjq^q ja anb ouap aiuauíjBnSí sg 'otusiui oun jas anb Jauai ja Buap
-uoa Bun sa ou i 'osnj ja uaiqtuB] aqes ou is 'opom ojio ap j^suad japod rsuaid
ou saauBJj un sand 'Biajauoa peuaqij bj ap uppBiiuiij Bunduiu i 44Buapuoa,,
BunSuiu Boijdui; ou ojja ojad *(6) 4osnj un ouioa JBsuad apand ou, 'saauejj 133
iod 'saauBJj un anb ouap sg 'oiuaiuiBSuad ja ajqos senSuaj sbj ap 44biubjii,,
epipuaiajd bj ap BajaaB s^fanb sbj uauaii zaptjBA jendj 'aiuaiaijns ajduiais sa Bn3
•uaj bj 'sanduijouotu soiaCns soj bjbj -apepijiqísod sdjío uaaajjo anb 'sBnSuaj
SBJio uoa uopejeduioa bj b uaqap as o 'BAisajdxa spuaioduii ap SBipijdun sau
•oísajuoa nos o 'seauojaj aiuauíBjam uos ou opuena 'BnSuaj Bun ap 44Biauaiaijns
•ui,, bj ap Ba^aaB sefanb scg -Buapeo o uoispd sa ou auodsip as anb jap oiuaui
•nJisui un i '(*2'Z 'IJ *p) sauoisiq psuaqij oiuena ua 'BaiisinSuij peuaqij bj
ap otuawnujsut o vpiaipuoa sa n3uaj sg *BAisajdxa pepijeuij ns aiuameaijoi
•siq JBzijBaí Bjed Bn3uaj bj Biisaaau pBuaqij bj tBsuaid as opnuam b ubi ouioa
'peuaqij bj ap uopnuiuisip Bun opom un8uiu ap sa ou (enSuaj nun) n3uaj bj
jBajdma anb jauai ap oqaaq ja anb ua jjisisui anb Xeq 'ojisodoad ajsa y -'j
•^oip oj
oiuoo oiusiuiisB ojioiAp^ anb ouis 'aaip ajuBjq^q ja anb oj apuaijua
ojos ou ajua^o ja tuoisaadxa ap sojob sajoiaaijn BJBd ojapoui ouroa
Bpand A * (oarjsinuij aaq^s) &lt;tBn3uaj,, BAjanA as A BpuaidB

�2. 2. 1. Entre estas últimas, algunas son ocasionales (por ej.,
el simple cansancio o la excitación del hablante); otras son perma
nentes en un hablante; y otras aún son permanentes en todos los
hablantes: así, el desajuste entre el carácter global de la imagen
acústica y el carácter "lineal" de la realización fónica (motivo de
anticipaciones, metátesis, asimilaciones regresivas), la inercia de los
órganos de fonación (motivo de aparición de sonidos epentéticos, de
asimilaciones progresivas) y, sobre todo, la asimetría del aparato fonador, justamente destacada por A. Martinet (n). Y aún pueden
considerarse las eventuales modificaciones producidas en la fisiolo
gía del hablar por factores como el clima y la raza.
2.2.2. Las ironías que a este propósito se han gastado, aun por lingüistas
ilustres, como O. Jespersen (li¡), carecen de fundamento porque, en realidad,
esos factores no pueden excluirse a priori (13). Y, sobre todo, no pueden excluirse por la lingüística. En efecto, la lengua es un hecho de cultura, pero el
hablar es también actividad física y, por consiguiente, se halia determinado por
todo aquello que constituye la fisicidad de los hablantes. Pero la lingüística,
como tal, no puede resolver en ningún sentido los problemas de los eventuales
influjos del clima y de la raza, porque se trata, respectivamente, de problemas
de ecología hum'ana y de antropología física. Más aún: no debe siquiera plan
tearlos. El lingüista puede ocuparse de cómo la fisicidad determina el hablar,
pero no tiene competencia para tratar de aquello que determina la fisicidad del
hombre, porque parte del hombre ya determinado (X1).
2. 2. 3.

Sólo que todas las determinaciones psico-físicas

pueden ser motivo de "alteración", mas no lo son necesariamente, y
no pueden ser motivo de "cambio" (cf. 3.2.1.). Los fenómenos espe
cíficamente humanos no se determinan por la fisicidad más de lo
que el hombre consiente. En el hombre lo cultural y la finalidad su
peran constantemente lo biológico y la necesidad (15), y el hablar no
hace excepción en este sentido (1(i). En el hablar la alteración "fisio
lógica" se reprime y se delimita estrictamente por el saber lingüísti
co y por la funcionalidad. Por consiguiente, sólo puede "actuar" sobre

i11) Equilibre et instabilité des systemes phonologiques, en Proceedings of
the Third International Congress of Phonetic Sciences, Gante 1939, pp. 30-34;
Function, Structure, and Sound Change, "Word", VII, pp. 23-28. Cf. también A.
Haudkicourt y A. Juilland, 06. ciu, p. 21 y sigs.; E. Alarcos Llorach, Fono^
logia, p. 101.
(12)Language. Its Nature, Development, and Origin", Londres 1950,
pp. 256-257.
(13)Cf. A. Martinet, The Unvoicing of Oíd Spanish Sibilants, "Romance
Philology", V, p. 156.
(") Cf. E. Coseriu, La geografía lingüística, Montevideo 1956, p. 8.
(15) Cf. J. Ciavey, Lógica, p. 57.
(10) Una "alteración" puede, naturalmente, difundirse, pero sólo en virtud
de una adopción, es decir, de un acto libre, determinado sólo cultural y finalísticamente (cf. 3.2.2.). La hipótesis de un cambio fisiológico "gradual e insensible"
es una hipótesis irracional, pues implica atribuir a la lengua una continuidad
física que no tiene (cf. V, 1.3.3.). Una alteración "fisiológica" se agota en el
acto lingüístico y sólo puede conservarse como saber, es decir, como hecho
cultural y no físico.
- 236 -

�- ¿83 ^
-es \ (e :sejunsip M8Bn8u3|,, ojjen^ SBpeaiydun ^jduiais ue^cq as ue3[joisiq Bn3
•ua^,, euisitu bj aod aa^yqeisa as anb o^oyeip un ua anb apap apand ag (gl)
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oisandns un ap eajaae epBU soujcuasua apand ou souiu soy ap je-[qeq yg (si)
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uj *pBJi 'ai^ojouo^j uap aSnzpunjQ 'AOXzxaariHX "S 'l^ JD (¿i)
BaqBpd tb\ anb sBj^uaiui '(6I) aiuaXo pp b^ b Baijuapi aiuaraBjaajaad b.o
-unu sa ou ajuBppq pp (ooijsinSui| aaqBS p) BnSuaj u\ oaa^ -Bnua[
B[ ap sa^iinq so^ ap oj^uap aja^d ubj ua asjauajuBni apns
-nraoa pBpi[Buij B[ uaiquiB^ *aiuaXo p 'a^uauíBspajd 'sa —
sbui b^ X— JB^qBq pp ^sBiauB^unajp,, sb[ ap Bun anbjod 'uop^aiunuí
-oa b^ ap sapBpisaaau sb[ uoo BuopBpj as ouni[ti o^^ • -g -^
•B^qBq as anb ua BjniunXoa JBpaipBd b^
ua o {'Y^ '^I "P) BPBiqBq ^uapsa v\ ua SBnyjjadns UBqnsaj anb sbd
-i^BUia^sjs sauoiauiisip SBjpnbs sBpoj JipqB Bjs^q X 'buijou b^ ayuain
-BpBjaqipp jBaijipoui X jbjoui uayiuijad a^ jB^q^q pp sapiauBjsuna
-aia X sapn;xajuoa sauoiaBuiuiaaiap sb^ 'aiuauípui^ 'sooiaoisiq SBraoipi
so-iyo ap une X SBiua^sis soj^o ap sojuauía^a X sopom b Jipna^ apand
a^uBjqBq p 'BAisajdxa pBpisaaau ns b aapuodsajjoa BjBd :un^ sbj^[ \jsvd
-vd ap uoiaBiuB^d,^ Bun JBu^isap BJBd jvdvd ofip 'BiraapBay b[ ap ou
-BuoiaaiQ p JBipisuoa uis X 'zaA BJaniiad jod uarnb oziq omoa o '(SI)
danpuv X odanb aod ^pwo X oqvo Jiaap p soum so[ uaanq omoa 'bui
-a^sis pp sapBpqiqtsod sb^ uóa opaana^ ap uoisa^dxa ns ^aaa osb.o pj
ua X 'oaxjiaadsa oppoiu unSuiu apaaa^jo ou apand Bjsa o 'puopipBJj
^mjou v\ ^aaouoasap apand ajuB^qBq p 'aiJBd bjjo io^ UBpBq p ua
BpBqoadraoa BnSua^ B[ ap ouqqmba pp uopBaijipom Bun sa uoraaa|
-as Bpoj X ' (sapuoiaunjosi soaipraaisis sopora soijba X sapuuou Jan
-opBzipaj sbijba aayua) umo^ojds ap sapBpipqísod SBqdmB aaaajo oa
-iysin3ni[ jaqss pp Brasim pBpawBA b[ 'oSjBqraa uig '(BaiisinSuq uoia
-{peal) Bn^ua| B[ aod opniuiaad o^ ap oayuap aiaed ubjS ua auapuBui
ss ajuB[qBq pp BAisaadxa uoiauaiui ^\ 'aiuaraBiaai^) *^ • *^
•udinSp&gt; v ojupap p X o^; jpsp
[a aayua waiivotunuioo pnpijvtiif tb\ X vatsaudxa pvp^jvuif b[ aaiua aín^
-urysip anb Xsq 'sapuij sauopBUtraaaiap sbj b o^uBna u^ '\ *g *^
•Baisij pBpisaa
-ou e[ Bjadns puoiaun^ pepqüuij b^ omoa ap oíaipui oasp un sa 'uoia
-buoj ap soub^jo so^ ap eiajamisB v\ uoa uoiaaipBJiuoa Bjau ua e^eq
as anb '(iT) ttsoaipaoA sBraajsis so^ ap Bja^amis u\ ap Bamoaams Bat3
-opuoj Xa^,^ BpBmB[^ b^ ^ 'Bniaisis p ua UBijsixa sapjBpd sb[ anbaod
'opBzqBjBpd UBq as ou eX t4JBSpA ujib^,, opeuiBjj p ua sopigans i^ &lt;a^
soAanu so^ oaad ísBAiiu^sip sauopisodo sb^ BqBjaajB ou tíu9pBaaipí?
B[ 'oiubj o\ aod 'X sapjBpd Biua^ ou uijb^ p anbaod ops a^qísod anj
('^'^'^ 'A "P OJ9^ • t4aiuauiBai39pisij opBuoiaipuoa,, oiquiBa un ap bjbj
-bjj as anb opuaiuodns) ií^ 'a^ *ib^ ap uoiaBzipiBpd B{ 'jsy 'Buiajsis
pp pBpipuoiaunj b^ BjaajB ou ts X 'oaiisjnut| aaqBS pp ojuaimBfBjaa
o Biauaiaijnsui ap osbo ua (asaipunjip X asaB^dopB 'ataap sa) Bnua^ b^

�—para decirlo con Montaigne— es siempre (y debe ser) "mitad del ha
blante y mitad del oyente". De aquí el esfuerzo constante para que las
dos "mitades" resulten lo más posible iguales, la tendencia a hablar
como el otro. Por esta adaptación al saber del otro, el hablante puede
basta renunciar a gran parte de su saber, como sucede al hablar con
extranjeros (20), y siempre modifica en alguna medida la realización de
sus modelos para facilitar la intercomprensión, para que el otro
entienda.
2.3.4. A Paglraro (21) disminuye la importancia de la comunicación, por
considerar que se trata del aspecto "práctico" del lenguaje y que el hablar se
desarrolla entre los dos polos de la intención expresiva y de la lengua. Quizás
sea más exacto decir que el hablar es actividad expresiva libre que se desarrolla
sobre dos ejes de solidaridades: la solidaridad con la tradición y la solidaridad
con el oyente. Los dos ejes coinciden en gran parte (de otro modo el diálogo
no podría establecerse), pero, en la medid'a en que no coinciden, es siempre po
sible que prevalezca la solidaridad con el oyente, porque no hay hablar que no
sea comunicación. Es cierto que la comunicación, en cuanto hecho práctico, no
pertenece a I^ esencia del lenguaje, pero ésta se da en el diálogo (cf. 1.2.). Por
lo tanto, la comunicación es el ámbito permanente del hablar y su constante
determinación exterior (22). Además, hay que distinguir la comunicación práctica
y contingente (la comunicación de algo, el "decir a alguien esto o aquello"), que
más bien podrí'a llamarse "información", de la comunicación propiamente dicha,
esencial y origin'aria: del comunicar con alguien, que no es extrínseco al len
guaje, pues se da aun cuando la comunicación práctica no se establece (o sea, aun
cuando lo dicho no se entiende). En efecto, ya el simple "decir" es para otro, pues
el lenguaje es, precisamente, 'la manifestación de uno mismo para otros' (23). En
este sentido el hablar es siempre "comunicar"; y en virtud de este comunicar el
hablar es necesariamente "lengua" y las palabras son necesariamente universa
les.
3.1. El cambio lingüístico tiene su origen en el diálogo: en el
pasaje de modos lingüísticos del hablar de un interlocutor al saber
del otro. Todo aquello en que lo hablado por el hablante —en cuanto
modo lingüístico— se aleja de los modelos existentes en la lengua por
la que se establece el coloquio, puede llamarse innovación. Y la acep
tación de una innovación, por parte del oyente, como modelo para ul-

ber del hablante; b) el saber del oyente; c) lo común de estos dos saberes; d)
la lengua nueva que resulta del diálogo.
(20)Cf. a este propósito las observaciones y los ejemplos de R. Jakobson,
Sur la théorie des affinilés phonologiques entre les langues, reprod. en N. Trubetzkoy, Principes, pp. 355-356.
(21)II linguaggio come conoscenza, p. 80 y sigs.
(22)Cf. V. Pisani, L'Etimotogia, p. 50.
(2S) Esto nadie lo ha dicho mejor que Hegel, quien —después de Aristóte
les, y a pesar de haberse ocupado relativamente poco del problema— es, sin
duda, el pensador que más hondo ha penetrado en la esencia del lenguaje: "Denn
sie [die Sprache] ist das Dasein des reinen Selbsts, ais Selbsts; in ihr tritt die
für sich seiende Einzelheit des Selbstbewusstseins ais solche in die Existenz, so
dass sie für Andre ist" (Phiinomenologie, VI, B). Cf. también G. Calogero,
Estética, p. 244: "II linguaggio é lo spalancarsi di... finestre chiuse, l'aprirsi
dello spirito alio spirito altrui". Pero, sorprendentemente, Calogero concluye op
tando por la practicidad ("oratoriedad") del lenguaje.
- 238 -

�- 6SS •aaouoasap aiuatu
•ajduiis anb sajcuoiaipB.il sopora uaiqmci ouis 'M8auoiaBAoirurM ojos 9jucjqBij jap
uapuaidcM ou aiua¿o p 'aiuauqcui^ -ouisiui is b uaiquiei a^o as aiucjqcq cpea
A 'a^ua^o A ajucjqcq oduiaii ouisiui p sa oSojcip pp saaoinaopaiui sop soj ap
oun opea 'aiaed bjjo joj •ajuBjqBq p jod opcaijiuSis o\ ap uoisuaaduioaui aod o
uoiadaaiad bj ap sauoiaaajaaduii Jod (*fa jod 'aiua^o p ua uaiquicj JiSans apand
uu9|3baoutii,, eun 'scuiapy 'scuafs sauoiaBAouui apunjip 'oduiati ouisiui jb 'anb
ouis 'baouui ojos ou JB3J aiuBjqcq jgj •ofajduioa sbiu oqanuí sa paj o^ojBip jgj
•ouiiuiui BUianbsa ns b oppnpai oSojBip pp 'a^uaiupaniBU 'bibj) ag (f¡!)
-BJ3dns Bidoad ns e (ooijsinSut^ aaqes) ^itíjcac^ otnoo Bn^ua^ b| ^p
uopBtioape B[ sa uopdope e| ícn^ns^ b^ sp uopBJddns ss u(&gt;iobaouui
B^ •BOi^sinSu^ pBpiAi^DB b[ sp oipaui jod &lt;t3SJ33Bq3Jw ns b 4BnSu3[
B[ J3pU3adB ^B 333U3)J3d :((J3qB8,, U3 BI3U3IJ3dx3 BUtl 3p UOI3BmJOJ
-subjí *ttBnSu3[ 3p oq^sq,^ un 3p uoioni^suoa S3 4—sojnjnj so^^b 3p
B^SIA U3 4JBUOI333J38 3p OpOUI Btl 3p '3^UBTJBA BUn 3p 4BA3nU BtUJOJ
Bun 3p uoiDismbpB opusis— otquiB3 us 'uppdopB B^ 'BnSusj bj sp
UOIDBZIJI^n BJ B 303U3JJ3d :oniUU3) 3^83 3p O)3IJ)S3 8BUI Opi)U3S [3 U3
4tBjqBq 3p oqo^q^ un 83 'o^psinSuij o^ob jsp s^pBpijBuxj A SBiouBisuno
-J13 SB[ aod BpBUIUia3)3p O^UBnD U3 'UOI3BAOUUI Bq "UOIDBAOUUI BJ 3p
O)uiisip 3)U3uqBi.ou3S3 O)3B un 83 uoiodopB bj 4BJoqy '^ #^ •
•uppdopD Bun
3)U3UIBIJBUl9lJO 83 OiqUIB3 OpO) 48I8I[BUB OUIíqn U3 43nb JI33p Sg[ 'SBAIS
-33n8 S3UOI3dopB 3p 3IJ3S BUn 43)U3UIBiaB8333U 4B38 O 'UOIDBAOUUI BUn
3p UOI3BZIJBJ3U3^ O UOISnjip BJ S3 (ítBnSu3J BJ U3 OtqUIBD,,) OOpsmSmj
otqtuvo j^ '^oiqiUBD,^ 83 ou uoiobaouui bj onbaod 'ooi^sjnSuij oiquiBO
[ap Bui3[qoad [B oiaadsaa uoa [Biausss 83 ou oasd 'BpinjijsuoD Bnáua[
B[ BJddns aB[q^q [3 anb ua so poní so[ ap uoiaB^i^SdAui B[ ua BS3J
-3)UI UOpBAOUUI B[ 3p BlSojodl) Bq *SBUI SOdl) 8Oa)O 3SJaO3[qB)S3 UBp
-and SBzinb j^ -(osanasip [3 ua 8Bn[jaadns sauoiauíjsip 3p opinasap)
jvuopunf viiuouooe (a í (ttuoi3BJ3)[B,, uaiqiuBi aBaqduii apand 4o[ap
-ora ns b o).aads3J uoo ÍÁ [BiaaBd o pnoi aas apand anb) ítBnua[,, bj)o
3p OJl)S9UdlUB (p í (BIU31SI8 J3p 83pBpt[iqiSOd 8B[ UO3 OpjdnOB 3p 8BUI
-aoj 3p 4tUOI3U3AUT,^) Ü37JÜU/3JS1S UOIOMBXO (3 ÍBnU3[ B[ U3 831U3)STX3
sa[BUOiounjosi sopora A 83)ubtjba aajua uppoajas (q í[BuoraipBJi ojap
-ora un ap umovjaijo (b :aas apand —opqiu xa sauoiDBaaa sbjbj ^ntu
oaad 83[qisod sb[ opB[ 3p opuBÍ^p— uoidbaouui Bu^ 'i "^ '
•31U3U1B3UB)
-jnrais uanbijipora as sojsa anb a^q^suad sa ou A 4S3[BnpiAipui saaaqBS
soqanra so[ ua sojspora ap oasranu ubj un uapuodsaaaoa BjaBJ^sqB Bn
-U3j bj sp ojapora BpB3 b oidd í (BjqBjsd vun 4biu3uoj un) oaiun sa
ojapora Bp^a BpBJjsqB BnSuaj B[ ua 'o^aaja ug *B)3Ba)sqB Bnua[ bj
ap ouB[d ja ua Braa^qoad ja jb^bj) ap apaaoad anb aoaaa ojio sa a^sa
SBra í4&lt;oiquiBa^ ja opBDtjdxa u^q 444uoiaBAouut,, bj opBDijdxa opuaiqBq
4anb JBSuad uaaaaBd sosoipn^sa soqanj\[ •oatisinSuij oiquiBO jap oo^oa)
Braajqoad jap oiaauoa ojuaiuiBa^uBjd ja A uoisuaadraoa bj BJBd jBiuara
-Bpunj sa 'oSasqraa uis í bioub^aodrat Baod ap X BiAqo BozaaBd sBzinb
uoiaui)8ip B)sg "(^s) upiodopn asjBuiBjj apand 'sauoisaadxa saaoiaa)

�ción. Tanto la innovación como la adopción se hallan condiciona
das por la lengua, pero en sentido inverso. Además, la innovación
puede hasta tener "causas" físicas (como desviación de la libertad
debida a la necesidad física), mientras que la adopción —en cuanto
adquisición, modificación o sustitución de un modelo lingüístico, de
una posibilidad de expresión— es un acto exclusivamente mental y,
por consiguiente, sólo puede tener determinaciones finales: cultura
les; estéticas o funcionales (cf. 4.3.).
3.2. 3. Quienes atribuyen a las lenguas una existencia "exterior" a los indi
viduos corren a menudo el riesgo de pensar en la posibilidad de cambios simul
táneos en toda una lengua histórica (o en todo un "dialecto"). Así, según el
mismo A. Meiilet —neogramático, en esto, más bien que saussureano—, no h^
bría sólo inno^aciones "generalizadas", sino también innovaciones "generales"
("). Pero tal opinión (adeni.s de estar contradicha por la documentación
que ofrece la geografía lingüística, es decir, por los "hechos") no puede fun
darse racionalmente, y ello justamente porque la lengua no tiene existencia
autónoma y sólo existe en el hablar y en la mente de losi hablantes (cf. II, 1.3.
2.). Dado el modo de existir de la lengua, una innovación "general" no podría
tener ninguna explicación racional. Es cierto que, en la investigación de los
cambios, es difícil o imposible llegar hasta los actos iniciales de innovación y
adopción. Mas ésta es 'una dificultad de hecho, y no una dificultad lógica o
racional' (2S). Otra cosa es admitir que innovaciones análogas pueden surgir
en varios individuos que se hallan en condiciones históricas análogas y se en
frentan con las mismas contradicciones internas del sistema (cf. IV, 4.4.), y que
las innovaciones pueden hallar condiciones favorables de difusión, con lo cual
la individualidad de las innovaciones mismas no queda de ningún modo afec
tada. Distinto aún e3 el caso de las lenguas "aprendidas" que se adaptan al sis
tema de una lengua "sabidh", y de las formas de una lengua A que se ad^ptan
al sistema de otra lengua B. Así, cualquier hispanohablante adapta ticket como
tique, sí- como est-, r- como rr-, ph como p, etc. pero aquí no se trata de inno
vaciones sino de adaptaciones, cuyo problema debe mantenerse distinto del pro
blema del dambio en una lengua. Las adaptaciones no se dan en la utilización
de un sistema, sino entre dos sistemas distintos. Las "innovaciones" debidas al
"substrato" son, precisamente, adaptaciones, y no innovaciones (desde el punto
de vista de la lengua de substrato), y llegan a constituir "cambios" sólo si la
relación entre las lenguas implicadas se invierte, es decir, si la que sobrevive
es la lengua de "superstrato" (2T). Pero Meiilet tenía mucha razón en recha
zar la teoría vulgar de la "imitación": no se trata de oponer un sociólogo a
otro (Tarde a Durkheim), pues la adopción no es un acto de imitación mecá
nica, sino un acto inteligente y selectivo.
4.1.

El problema del cambio lingüístico, reducido a sus tér

minos mínimos, es, pues, el problema mismo de la adopción (28).
(2S) Cf., por ej., La méthode comparative en linguistique historique, Oslo
1925, pp. 85-86.
(•"') Cf. B. Choce, Conversazioni critiche, I, p. 123.
(") Para un primer planteamiento, aunque insuficiente, del problema de
las lenguas "aprendidas", cf. E. Coseriu, La lingua di Ion Barbu, "Atti del Sodalizio glottologico milanese", I, 2, Milán 1949, pp. 47-53. Sobre las adaptaciones
fonemáticas, cf., en particular, E. Polivanov, La perception des sons d'une langue
étrangére, TCLP, IV, pp. 79-96.
(2S) Cf. lo dicho por H. Paul, Prinzipien, p. 63, acerca del cambio fónico:
"Man wird also wohl s.-^gen kónnen, dass die Hauptveranlassung zum Lautwandel
- 240 -

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•ojd soq •oudoiua X uopvutiuuaiaQ 'niH3SO^ "g 'ojisodojd ajsa b, '-j^ (6¡;)
•uoisuajxa n^ fuu^^ a^ ojos anb ouis 'ajopui
ns Jod souainouaj sop boj uan^uiisip as ou —&lt;Jepos,, sa ouisiui onpiAipui ja anb
BpiAjo a^ ou ib— oisa uoa bbui ¿^{Biao8,, oiquisa ja X ujBnpiAipui,, sa uoiocaouui ej
anb aaip as saaaA y ^(l^aij uanpiAipuj anau jns ain^g Jap SunSBJiJaq^^ jap ui
a aajua ojsnf^sap
i a pjnjanajsa jajaBJBa ns b sbiobj^ 'uoiodaajad B[ jod bX
Bzaidoia uoiaaaps B[ 'oaiuoj o\ b aiiBjB anb o\ ua 'isy "^ -g -^
•uopaajas aadmais sa
anb ouis 'BDiuBoain uoiDanpojdaa sa ou uoiadopB B[ :Biaunua Bjja anb
buisiui uoiOBqojduioa b{ ua Bjxai^duii ajasd ua B[[Bq as Bjun^aad Bjsa b
Bjsandsaj Bq *(Tg) ¿uapunjip as X UBjdopB as SBunSjB o^os JB[qBq ¡a
ua uBp as anb sauoiaBAouui SBqanuí sb^ ap anb Joj? -\ -g 'f
•sajoiiiDojjaiui so[ ap oaijsinSuq aaqBS [b asopuBSaaáB '&lt;tBn2uaj^ asaaA
qoA zaA ns b Bpand X opiqBS o\ ap. b^b sbui Bpuajdmoa as OAanu o\
anb ajiiuaad ojsa opo^ '^afEnSuaiBiam,, X t4oiJBuiijd afBn8ua¡,, odmaij
oiusim [B sa ajuaijjoa JBjqBq ja :ojJiaap ap opoiu jap uoiaBaijijsnf
'opnuaui b 'X oqaip' oj ap uppBJBjaB X upxaBoijdxa 'opo/qoi/ oj duq
-os JBjqBq uaiquiBj ouis 'oSjn ap JBjq^q ojos sa ou JBjq^q ja ^a^uaw.
-jBuij[ "(os) 8&lt;&gt;lsa^ soj 'Baiiuiui bj 'ouoj ja ouioa isb '(6jr) (sajuBjqBq
soj aod opiqBS sa o bjsia bj b Bisa anb ojjanb^ opoj) sajBiauBjsuna
-aia X sajBnjxajuoa sauoioBuiiujajap uaiquiBj Bzijijn ojad '^nSuaj bj
jod aiuarajBjuauíBpunj suinuajap as uoxaBatunuioa bj 'ssuiapy "SBpBz
-tjBdj ou une sapBpijiqísod ap uoiaBjajdjajuí ap uousa uaiquiBj ouis
'uoisaadxa ap houbo ojos sa ou :ajuaXo ja sjBd uaiquiB^ ouis ajuBjqBq
ja BJBd ojps ou ("g"X'g 'JJ *p) ttsapBpijiqisod ap Biuajsis,^ sa oaiqsinS
-uij viuajsis ja anb Bjuana ua Jauaj anb Xeij '^OAanu,^ ajuauíBidojd
oj b ojuBna u^ uoiJajuB JaqBS un ap sbuiuijaj ua BjBipaiuui uoiaBj
-ajdaaiui a opiqíaiad oj ap jBjnpnjjsa uoiaBj^ajuí sa (bjjo jainbjBna
ouioa) BaijsinSuij upiadaaiad bj :baii3b ajdiuais sa anb 'uoiadaajad
bj ap oiusiiu jai.0BjBa jap apuadap ojja 4&lt;4opBjajjB,, ajuauíBJain oj b
aiuaiauoa anb oj joj ¿ttBnSuaj,, bj ajUBipaiu aaajqB^sa as uoiaBaiunm
-oa bj is fc44saiuB Baunu oqaip Bq as ou,, anb ojjanbB '44OAanu,, oj X
4&gt;opBjajjB,, oj Bpuaijua ajuaXo ja anb ajqísod sa 0^103?

'Z 'f

'('Vf) uPBP
-ijBjnSaj,, o 44pBpijBaauaS,, ns ap. Biuajqojd ja bS3j3b as 'Baiuoj
uoiadopB bj b jBjnaiiJBd ua aujaiauoa anb oj jod 'sBiuapy *('g^) pep
-ijBpoui X ('Z'f) pp^ji&lt;qxsod ns ap ja ouis 'bjsijbuij ojaB un ap bjbj;
as anb ojsand 'uoiadop^ bj ap anbuod jap Btuajqojd ja sa ou ojaj

�(32), existe, sin duda, pero no tiene de por sí importancia alguna,
puesto que los sonidos se pronuncian y se oyen dentro de esquemas
normales y funcionales (33). La gran mayoría de las alteraciones mí
nimas que permanecen dentro de la norma y no tienen ningún va
lor funcional, no sólo no se difunden, sino que no tienen siquiera
muchas probabilidades de ser percibidas (34). Tal es el caso de las
innumerables variaciones y alteraciones fónicas individuales y oca-

(32) Gesammelte Aufsdtze zur Sprachphilosophie, trad. esp. Filosofía del
lenguaje*, Buenos Aires 1947, p. 102. También Vossler, por una de esas incohe
rencias que son en él tan frecuentes, considera el cambio fonético como "suma
de desajustes mínimos, inadvertidos, mecánicos". Pero ¿cómo se conserva un
desajuste "mecánico" para que pueda^ agregársele otros? (cf. n. 16).
(3S) Eilo no significa que los esquemas fonemáticos deban entenderse ne
cesariamente como esquemas acústicos. B. Malmberg, en una reciente polémica
con J. Forchhammer, "Studia Lingüistica", IX, p. 101, afirma que "nous nous
faisons comprendre á l'aide de sons et non pas á l'aide de mouvements de certains
organes (dont le mécanisme est ignoré par la plupart des hommes parlants)".
Esta tesis, que corresponde a la conocida doctrina de R. Jakobson, parece dic
tada por la evidencia misma y por el sentido común. Sin embargo, es discutible,
porque, en realidad, la imagen acústica no puede separarse de la imagen articu
latoria. Es un hecho observable que, a menudo, un oyente "entiende" de manera
cabal una palabra o una frase sólo después de haberla repetido, es decir, des
pués de haberla hecho corresponder a sus propios movimientos articulatorios. Y,
en general, hay muchos indicios de que la comprensión de lo oido requiere por
lo menos un esbozo de articulación. Es que la percepción humana —sobre todo
tratándose de hechos significativos— no es pasiva sino "participante": implica
un rehacer interno de lo percibido. En cuanto a la "ignorancia" de los hablan
tes, la afirmación de Malmberg es aceptable sólo si se refiere al saber científico.
En efecto, los hablantes que no son fonetistas o fisiólogos no conocen científica
mente el mecanismo de la articulación. Pero lo mismo, y con mayor razón, se
puede decir del mecanismo acústico, pues el hablante común no suele conocer
la fisiología del oído. En cambio, los hablantes tienen necesariamente el cono
cimiento técnico de los movimientos articulatorios, puesto que los realizan (cf.
II, 3.2.2.).
(") Así es como cabe interpretar la observación de L. Gauchat, L'unité
phonétique dans le patois ¿Fuñe commune (cit. por O. Jespersen, Humanidad,
p. 44), de que los aldeanos por él investigados "no sabían" que no hablaban
del mismo modo. En general, el objetivismo fisicista nos ha acostumbrado a la
idea de que 'ninguna palabra (como acto físico) es idéntica a otra^; y hasta hay
quien piensa que esto tiene algo que ver con la concepción del lenguaje como
¿Vp"feta. Mas en realidad no tiene nada que ver: la SVSpYSlO^ lingüística no
debe confundirse con la mera variedad física comprobada como tal. En efecto,
que 'ninguna palabra física es idéntica a otra' es cierto objetivísticamente (para
el científico y para los aparatos registradores)* pero no objetivamente (para el
hablante). El hablante no es un quimógrafo. N. Trubetzkoy, Principes, p. 12,
define la fonética como estudio "fenomenológico" (puesto que se ocupa de los
sonidos tales como se presentan) y este mismo término aparece en el Projet de
terminologie phonologique standardisée, TCLP, IV, p. 309. Pero habría que decir
más bien que la fonética (concebida como la concebía Trubetzkoy) es "fenomé
nica" y objetivista. "Fenomenológica" —en el sentido que este término tiene desde
Husserl— es la fonología (si se la entiende como fonética funcional en sentido
amplio, y no simplemente como estudio de la "función distintiva"), pues corres
ponde mucho más al "saber natural" de los hablantes.
- 242 -

�•au can oixajnoa ounjjn aiso ua apiraijua os 44yEUOpunj pepisaaao,, joj (0&gt;)
'92"SZ '^d 'S6l 'I 'II 'nIaB:)Snd IHX3S SJ3ÍHB3 'uBxpstumun^ sap
pnuimnotifi uiap sno at8o¡ouoqj pun aiuoaqnvjisqn^ 'auriHDS '^ "ID (et)
qeuoiaunj uoiJBJijusnf auau ou 'buijou bj b ouBjjuoa o euia)
•sis [B ouaÍB opuais 'anb oj^nbu opoi 44opajjoau¡,, oiuoa apaiApe ag (8g)
•(ouanq sa o jad) ojuui o ouanq aaapisuoa as bA 'oisnS ap oiunse
sa eapsinguij pBpiutiuioa b\ ap aiuauiBAiioiuaiso asjmSuiisip ou \a oaiqniBj,
'p^piunuioa B| ap aiuauíBaiismSuif uasjBjsiB,, oo BjBd :msojio soj ouio^,, JB,jq
•Bq b oiauapua) b\ aod sojjBidope apand 'opa uis unB '^ 'soAisajdxa aiuauíJBjnaii
•jBd o sajijn aiuauí^uopunj UEqnsaJ a^ is 'aoiaajuí Ejnqna ap sopfns ap soai)sm3
•ui[ sopoui so^ uaiquiB) JB^^dopB apand aiuaXo )g 'pBpqiqBpos op p ¿L pEpipuop
•unj ap opaipa p uoa osjBjgaiui aqap o jad 'aiuBiJoduii sa opajua ajs^ (¿e)
-pnpiAipui uoiOBpunuojd Bun ap uoisnjip A. uopdopB op sopvqoid
•moa so\duiata BisBq eip uasjadsaf 'gf, '^^ *dd lpopiuDtunjj 4*ía Jod ''p íNasnaasaf
•q 'JBSn^ janipd ua A 'sojp ajjua 'sosoipmsa sojio Jod oaiquiei ojaj (0E)
*uoiSb)uo3,, un sa ou ooiisin3ui{ oiqui^a ^3
*uoparpBJ)uo3 Bun js ua sa mbiou as oun anb oSp ap uopdopB B| sand '[BjniBU
Anuí sa O^p ¿ ia3ipBJ)uo3 as BpinSas ua 'uasjadsaf spuas ouioa 'SBp^ *wopBiou
anj ou,, (sojio Jod oSan^ opBidop^) oAanu opora un ap opunuojd anb
jamud p anb aaja '(x^ *d 'popiumunf] 'Nasaadsaf 'o Jod *ip) a%iun¡j ^i
"j uaiquiB^ •asjipunjip A asjBjdopB apand ou aqpjad as ou anb oj :a[qBjdaoB
sa ou xBn3 l 'saiuE^qBq so^ jod HsopiiJaApBui,, soiquiEa soj ap aABja B[ Bjpq as
oisa ua anb aaja oia¿ 'aqpjad as ou 'sajiuiq sopap ap oJiuap 'uopBpunuojd i
ap pBpqiqBUBA b^ anb aiuauíBisnC BAjasqo '55 #d 'uaidizuuj 'mv^ *jj (gB)
o\ 'aq^s ou anb o[^
-oiounj o B3I19189 '[Bioos '^B^n^no J9S ^pand anb pBpisaaau í (fiR)
vaisaudxa pnpisaoati enn b ajdmais apuodsajjoa uoiadopB Bun anb
asaiaap apand 'oidiamjd oaiun un b oisa opoi opuaianpa^ '44BnSua[,,
ap oJinau jo^ba ouioa aejBjdopB uapand ou ^oiubi o\ aod ÍA ^uoisBoo
\\addy ap o jBnpiAipui aqn^pun^ ap uoiaBisajxuBui sa anb ojpnbB
ap a^uauBuijad baiibdijiuis o BApuusip Btaua^ixa Bun b apuodsaaa
-oo anb o^anbB Bpuijsap ^uoiaunj o^ ap oaiuap unB ^^ "(rs) uBiaaia
-oaui,, otuoa o ^uotaunjB ouioa aiuaxs anb &lt;4uoidbaouui,, Bun aidaac
aiua^o p anb a^q^qoad oaod sa 'opBjqsq o| b o^aadsaa uoa Batijaa
pnjpaB b^ joj '(ls) aaqBS oidoad ns ap Biauapoxa ^\ ap BaaaaB ssp
-np auayi o panjpia pBpiaoiaadns ns aoouoaaa ts a^s^ ap soatisinSuq
sopoui soy jBidaas b ojsandsip Bjsa A aiusjqBq yap ya uo.o aaq^s ns aad
-raats BaBduioa —BAtxayjaa ou Á BiBiparaui BaauBui Bun ap 'opnuara
b sbiu oy 'anbunB— aiua^o y^ *uaqBS ou anb soy ap ou X '(u^das anb
auodns as o) uaqus anb soy ap 444aofaui uByqBq,. sauainb ap apuaadB
as Byya '44aaqBS,, un Bn^uay By opuaig 'sapEpiunuioa sbjio b aiuaaj
pBptunuioa Bun ap o 'soiafns sojio b aiuaaj oatisinuiy oiafns un ap
oiSnsaid í (9S) souBiyBii SBjstn^uTyoau soy aod 'opoi aaqos 'opBuiatjB
4&lt;4oiiisaad,, yap oxaaiija ya tnbB auaiAaa^uy •oaiisinuxy opoui ouioa
op^yqBq oy b oiaadsaa uoa X o.onsjnuiy ojafns omoa aiu^yqBq yB o^aad
-sai uoa pniyiaB Bun aaduiais Baiydiux jio ya '(''• *j.y *p) ODiisin^tiiy
aaqBS yap (44osnjuoa,, anbuns) aiuapsuoa aaiaBa^a ya joj 'BpBaaqiyap
aas apand oyos uotaaayas By 'opxqpaad oy b o^u^na u^ • *g mf

(ss)
ou,, anb oaad a^uauíyBiuauínaisui asjBqoaduioa uapand anb sayBuois

�camente, le conviene socialmente o le sirve funcionalmente. La "adop
ción" es, por lo tanto, un acto de cultura, de gusto y de inteligencia
práctica.
4. 4. 1. El problema de la "regularidad" o "generalidad" de la
adopción fónica coincide con el viejo problema de las llamadas "le
yes fonéticas". La existencia de los hechos históricos agrupados, por
un error de perspectiva, bajo ese rótulo fisicista ha sido una de las
razones por las que se ha llegado a pensar (y en parte se continúa
pensando) en factores más o menos misteriosos que actuarían infali
blemente sobre las lenguas, modificándolas. De aquí la famosa tesis
"neogramática" —formulada sucesivamente por W. Scherer (1875), A.
Leskien (1876), H. Osthoff y K. Brugmann (1878)— de la absoluta
regularidad o "inexcepcionalidad" (Ausnahmslosigkeit) de las leyes
fonéticas, entendida como inexcepcionalidad en un dialecto o en toda
una lengua histórica (cf., sin embargo, n. 41). Pero el problema no se
resuelve tampoco en sentido negativo, con observar que las leyes fo
néticas no son leyes naturales sino comprobaciones históricas, que no
son "generales" sino generalizadas y admiten múltiples excepciones.
O, por lo menos, no se resuelve satisfactoriamente. En efecto, señalar
que las leyes fonéticas admiten excepciones —además de no eliminar
el problema de las leyes, que siguen tan misteriosas como antes— im
plica aceptar como base de discusión la misma lengua como é'p^ov
y discutir en un plano empírico, y por ende inadecuado, una tesis
que se funda en una confusión racional. La tesis de la Ausnahmslosigkeit —como cualquier otra— no es falsa porque está contradicha por
los hechos, sino que está contradicha por los hechos porque es falsa.
Para negarla, pues, hay que descubrir su íntima falsedad, lo cual, por
otra parte, equivale a descubrir al mismo tiempo su íntima verdad,
puesto que ningún error es sólo y simplemente error. Menos aún
puede aceptarse la tesis conciliadora que reconoce innovaciones "ge
nerales" y "generalizadas", pues el concepto mismo de "innovación ge
neral" es contradictorio e inadmisible (cf. 3.2.3.). No se trata de asu
mir una actitud con respecto a las leyes fonéticas, sino de comprobar
a qué hechos reales corresponde la idea misma de "ley fonética", si
es que corresponde a algún hecho real. Ha sido, sin duda, una con
quista importante la reducción de las "leyes fonéticas" de leyes natu
rales a comprobaciones históricas (41). Pero se trata de una conquista

cesidad distintiva o designativa del sistema lingüístico. En otros sentidos, tam
bién las necesidades cultura'es, sociales y estéticas son "funcionales".
(") Cf. la formulación de H. Paul, Prinzipien, p. 68: "Das Lautgesetz sagt
nicht aus, was unler gewissen allgemeinen Bedingungen immer wieder eintreten
muss, sondern es konstatiert nur die Gleichmassigkeit innerhalb einer Gruppe
bestimmter historischer Erscheinungen". Por otra parte, E. Pulcram, Neogrammarians and Soundlaws, "Orbis", IV, p. 63, señala que —en general, en los neogramáticos— el término Gesetz, en el compuesto Lautgesetz, no tiene propiamente
la connotación de "ley", sino, más bien, la de Gesetzmassigkeit, "regularidad".
En el mismo artículo (p. 64), Pulgram reproduce la formulación de Leskien,
- 244 -

�•4ibdj)ouoj Xo^, oraos JB)0Jdj3)ui opipod eq os
X 3)81X9 onb ojjonbB so onb jooo[qE)S3 onb Xsq 'osbd jbj uo une 'ojod 'uuoisixo
OU,, S0I)OUOJ S0/l0[ 8E[ 3nb JEUIJIJB UO OUO)0ipBJ)UO0 EpBU Xsq Olí 'O)UOUI{BJll)B^[
•baijbSou uoioBoipoad B[ op O)ofns jo uos SBjp sond '(sojeoj) sbdiiouoj soXoj se.j
b osjijojoj onb Xeq sajojaua^ uos ou sediiouoj soXo[ sb[ onb jooojqnjso BJBd 'op
•ora ouisiih [OQ "sojboj seijo^ojeo sbj b oiuouibijbsooou osjijojoj onb XBq 'ttsnjqn|
•Bd 3p sosBpM uos ou sbijoSo)bo sb^ onb jooojqB)so BJBd 'sond 'seuisiiu sbijoSoibo
sbj b ou X '(ooijBOSEpip oiuoipodxo un 'o)oojo uo 'so onb) msssu[d,, ouioo sbijoSo)
•BD SEJ Op UOIDB)OjdjO)Ul BJ B 'OJUOUICJSnf 'OUJOIOUOD UOISiipiIOD EUIiqTl B)Sg "ODl)
-OBjd oiuoipodxo un b 'uoiduoauod euh e uspuodsojjoo o;ps onb o uoisixo ou setj
-o3o)ed sbj onb (Esuoid os opnuoui b ouiod) Eoijduii ou sosb^d uos ou onb Jioop
jo sbiu 'ttsasBjD,, uos ou sbijoSo)bd sbj 'Bjoqy "EnSuoj bj op sBjqEjBd op hsosbjd,,
oiuoo JB)9JdJ0)ui b. opBSo-ij UEq os ojod JEjqpq jop soAi]BoijiuSis sopoiu nos onb
'sojeqjoA sbuo^o)bd sej op oseo jo '*ío Jod 'so je^ *sojEioJid souoionjos jouoi uop
•ond ojos o uopnjos uouoi) ou ojuouio;diuis sojjo opuop 'MBn8uojOT bj op ojoEJjsqB
ouEjd jo uo uBO)uEjd os oiojduod JBjqpq je opodsoj uoo onb sbiu osjbjbjdb uop
-ond ou onb ssuiojqojd soijoid onb opnuoiu b ojjnoo BDpsinSuij bj ug (Zf)
'sojB)uopiDoe iu SBiJEjjiqjE uos ou sb)so onb ojod 'souoiodoDxo
jouoi uapand sbdi)ouoj soXoj sbj onb 0)uouiE)ioijdxo ooip os onb bj uo 'iiiaxx
•d '9¿8J ^izdio^ 'uo^osiumiMO^ pun ua^osinnji'j-i/osi^D^g' uit uoiivuijifaQ aiQ
'O8i ^p Etaa^sis un sa 4toiaa^ip^ un 'oxoi|y '('\'Z' 'p) SBAisaons sauoyo
-dop ap al^as ean ap 'jpap sa '4tuopeAouui ean ap uoisnjip?9 b^ ap
opB^jnsaj a^uauíBiJBsaaau sa BAisuajxa pepijeiauaS Bq
f f
'(TE *P) 3TBnPÍAíPuT
soaijsin^uij sajaqss soj ua sopiuajuoa '&lt;topBiS jauíiad ap,, sojapoui ap
aiaas bSjbj ean b apuodsajioa anb 4ttopBJ opunáas,, ap ojapoui un
sa anb uÁ 'ojuamotu un ua JBiquiBa apand ou Bjqiqed ssa oaa^ *oijbu
-oiaaip un ua ouioa 'Baiun sa Baq^jBd Bp^a 'ojaaja u^ 'apuop 4BjaBJjsqB
Bn^uaj bj ap ousjd ja ua BUiajqoid ja JBd^uBjd jb 4a^uauiBsiaaid 4aqap
as oaoAjnba jbj j^ 'SBaiiauoj sa^aj sbj ap Btuajqojd ja opoj ap jBjuaui
-Bpunj oaoAinba ja sa pspijBjaua^ ap sodp sop sosa ajjua Jin^u^sip
ou jg •upBpiiBjn8a.i,, o vnisuajun ptrpijvjaiidS asiBuiBjj apand anb Á
ajuBjq^q Bpna ap oai^sjn^uij iaq^s ja ua asjBJaptsuoa apand ojos anb
4(sb8ojbub sauopipuoa ua Bjj^q as opBiaajB odm o Biuauoj ja anb sbj
ua SBjqBjsd sbj SBp^j ua o) opBjaajB odni^ o Buiauoj ja uauapuoo anb
sBaqBjBd sbj sBpoj ua pBpijBJauaS bj X í ajuauíajdiuis t4pBpijBiaua,,
o vcitsuajxa popipududS asjBtuBjj apand anb 'odnaá jap sa^uBjqBq soj
sopo^ ap jBjqBq ja ua pBpijBjauaS bj :a^uauiBiau asjinSuijsxp uaqap
anb pBptjBiauaS ap sodu sop Baxjdrar (t4sonpiATpui ap odnaS un ap Bn8
-uaj,,) o^aajBip,, un ua 4jBiauaá oaiuoj oiquiB.o, un 'jrjqBq jap bjsia
ap ojund ja apsap opBiapisuoa 4Bioqy '(zf) JBjqBq ja ua ajuauíBjaja
-uoa Bp as anb ojjanb^ ap. 444u9iaaaXoad,, bj o 'oaijojsiq opBjjnsaj ja
SBuadB asiBqoadraoa apand 44Bnuaj,, bj ap ouBjd ja ug 'Bjaiauoo spuaj
-sixa auaxi BnSuaj bj anb ua otusitu ou^jd ja sa anb 'BarjsmSuij pBp
-iaijob bj ap ouBjd ja ua ojos ouis 'BiaBijsqB BnSuaj bj ap ouBjd ja ua
asiaAjosai apand ou 'jBiauasa ja sa anb 'suiajqojd ajsg #^ 'f -f
'(''Z 'II 'P) ^tipmo&amp;f)
bj ua (uapuodsajjoa soiaaauoa soqoaq anb b) uos anb ou X aiMsifj bj
44sBaijauoj saXaj,, sbj uauap ^ojva anb BjBu(as Bjjg 'oaiSp

�glosas, eso es, de hechos lingüísticos análogos; y la difusión de una
innovación es, precisamente, el constituirse de una isoglosa, de un
hecho de lengua Ínterindividual. Por lo tanto, decir que "las leyes
fonéticas actúan sin excepción en el mismo dialecto" (innerhalb desseL
ben Dialektes) es un círculo vicioso. En efecto, ello significa que pri
mero se deslinda un dialecto por la comprobación de la homogeneidad
interindividual de ciertos hechos lingüísticos —entre los cuales tam
bién los resultados de varios cambios fónicos—, y luego se afirma
que esos cambios fónicos ocurren sin excepción en el dialecto deslin
dado gracias a ellos (43) ; primero se deslinda, por ej., como "caste
llano" aquel dialecto romance en el que lat. kt se ha vuelto C (octo &gt;
ocho)^ y luego se observa, con extraña sorpresa,, que kt &gt; C es una ley
fonética que ha actuado ineludiblemente "en todo el castellano". Por
consiguiente, si se rompe el círculo vicioso y se entiende que un dia
lecto se delimita por ciertos cambios que han ocurrido (44), la fór
mula de la generalidad manifiesta claramente su carácter tautológico:
ella afirma que una ley fonética actúa en el espacio en que se com
prueba que ha actuado (45). Lo que ocurre es que la ley fonética —co
mo difusión de una innovación fónica— pertenece al hacerse de la len
gua y, por lo tanto, es anterior al "dialecto", que es su resultado: los
límites dialectales son un después y no un antes, con -respecto a las
leyes fonéticas (46).
La conclusión que se impone es, pues, que un cambio fónico no
puede tener "a priori" generalidad extensiva. Ésta depende de un par
ticular proceso histórico, que se realiza o no se realiza, y sólo puede
realizarse en una época determinada y en tal grupo determinado de
individuos. En consecuencia, la generalidad extensiva no tiene ningu
na universalidad: en este sentido, la "ley fonética" —entendida ahora,
no como "hecho que ocurre" (difusión de una innovación fónica),
sino como "comprobación de lo ocurrido": como hecho de Historie,
y no de Geschichte— representa, en efecto, una comprobación histó
rica, particular y "a posteriori" (cf. n. 41).
4. 4. 4. Muy distinto es el prohlema de la generalidad in
tensiva. Con respecto a ésta no podemos razonablemente postular la
"difusión" de una adopción fónica, en un saber lingüístico individual,
de una palabra a otras. Puede haber, sin duda, un cambio gradual, con
múltiples oscilaciones, en la frecuencia del empleo de un modo adop-

(") Este círculo vicioso ya fue advertido por H. Schuchardt, Über die
Lautgesetze, 1885, quien se preguntaba si los "dialectos" deben concebirse como
"a priori" o como "a posteriori", con respecto a los cambios fonéticos; cf. Brevier, p. 59.
(**) El no ocurrir de los cambios tiene, a este propósito, el mismo valor
que su ocurrir, pues un dialecto conservador se deslinda necesariamente con
referencia a otros dialectos, innovadores.
(") Con "excepciones" o sin ellas, pues este aspecto corresponde a la "re
gularidad" de la ley, y no a su "generalidad".
(*") Cf. La geografía lingüística, p. 29.
- 246 -

�•Bq^tudmoD as
rqaniduiOD as anb o\ anb jpap otnoo sa oraiqn ojsg '^anjosqe aaaiucui ounp inBA
anbi^auoqd ioj aun sajdoad íuos inj mb aaBdsap 13 sduiai ap sajiunj sq sueq
•ojioiBjnoiiiB apota untp uoije^ijipota q su^p siBta *siota ap adnoiá un4p no ^ota
an(p uopt^ijipoui bj suep sed ^uaisisaoa au sjycnb aajBd sjaijnSaj juos sanbijau
•oqd siuauíaSueqa sa-q,, :ttpBpi[caaua3^ bj uoa 4tpBpuB^n3aj&gt;^ q apunjuoa epin^as
ua ojad 'pepuqnSaj E[ ap oidpuud \a a^sisuo.i anb ua b.jb[d aiuei^eq ejoueui
ap a^aiApe '991 *d '0S6I 8Bd ^9nbpauoqj ap ftiv-ij, 'xuowivvHf) -j\[ (8t)
-ui^ uoiDBaja v\ ap 'eaiuaai 'oo^emaisis opom :ouiiqn o^sa 'a^uauíEsioaad 'sa MenS
•ua[,, ej 'oqaip Jofaj^ •cnáu^ eun ua uvaia v apuajde as anb ouis (uenSua¡M con
apuajde as ou 'pBpqeaj ua 'anb aiuauzeisnf EAaa^qo —ípjoqiunjq ap eapi eun
'aued bjjo aod 'opuBuioiaa — uu tm 'd 'Doijajsa ip ituajqojj 'aDOH^ *g (lt)
aod (is íJtiquosa ap, eainbetn cutí na odtj un ap uoia^jd^^6 o noia
-ni^ens ^\ b asjefatuasB 'ojund o^jaia BjSBq 'apand ^aiupj uoiadops
e1 ' (s^) J^^DÍ/ dP opoiu un 'Bined Bun 'oaubuijoj ojuauíap un ouis
'(BjqB[Bd pi^. ua opiuos \tbí) Moqoaq,, o^uamap un ea ou BjdopB as
anb o[ :ojos oun 'osbo Bpso ua 'sa opB^dope oainoj opom p anb ap
oipaq a[dmis p xod ouis 'a^qBXiauadrai oijajsim unop jod ou 'o[p
j^ -noiaisod Bmsim b[ ua o oxau omsim p ua Braauoj orasira p ub^
-ua^uoa anb ssjqBpd sb| SBpoj BJBd B^dopB as 'BpBUinua^ap uoiaisod
Bun ua o oxau un ua Binauoj un B^aajB is A íupiaisod jambpna ua
A Bjqspd jainbpna ua Bmauoj omsira p BJBd (pBpqiqísod omoa) B^
-dopB as B^p *Braauoj un BjaajB BpB^dopB uoiaBAouui b^ ig '(Lf) pjau
-a3 ua Ba^sinSuq p^ptAtiaB v\ BJBd ouis 'opio Bq as Brasiui uoidbaou
-ui b[ anb ua ssaqBpd sb^ ap o BjqBpd b^ ap 4tuoiaiiadaj,, B| BJBd
ops BjdopB as ou Baiuoj uoidbaouui Bun 'oapsm^uq aaq^s pp odij
-Braaisis ja^aBJBa p opBQ *Bpjos a^uBuosuoo Bun BSua^uoa anb o|qBaoA
jainb[Bna uoa oSanf p opuapidaj A oouvjq ojvd djsa jod [oSus^q
opBq ap^a] BjJip ouBp^ anb 'souiBSuod 'opuaiaip Bson^oapp uoiaBia
-unuoad Bun JBjirai ua pBipaijip BunSuiu auaij ou ouiu omsim p
'oSiBqraa uig 'pBpiaouos ap upioBp.uoa B[ ap, opnuas p oi^u un b
a^u^uíBOiJoaj jBuasua p^ijip BiiBjpisaj c'fa jod 'isy '('^'^'g *p) 44JaqBS,,
o moa BnSua^ bj ua BzijBdJ as anb uoiaBjado Bun 'a^uaniBsiaaad 'sa uoia
-dopB bj A íoaijsinSuij jaqss ja jod 44aiuaiuBaiuaa},, UBnpiAipui as A
uaaouoa as 'uapuodsajjoa sojja anb sbj b sauoiasjajjoa sbj A soAi^upsip
soSsbj soj oraoa isb 's3jubijba sns A sBiuauoj soj 'a^j^d bx^o jo^ *sbjj
-anbB A sojsa aj^ua Biauaiajip bj sa (44apuaadB,,) BidopB anb oj X 'sojap
-ora soidoíd sns uoa s^pio SBjqBjnd sbj BJBdraoa ^aiuoj uoiaBAouui Bun
B^dopB anb a^uaXo ja oja^ 'SBjajua sassjj X SBjq^jBd ua asjBiuarauad
-xa uapand ojps 'o^ub^ oj jod 'X uoioBzijBaj bj ua sopBjsiB UBp as ou
SBraauoj soj ap soaijsnaB saius^uasaidaj soj anb ojaaia s^ -opBaapisuoa
onpiAipui ja lod sopiaouoa soaiuoj sopora ap Bma^sis ja ua 'BAisajdxa
pBpijiqísod BAanu oraoa *ojovf osdi Bjaasui as opora a^sa 'oaiuoj opora
un ap eibjj as is *ajuainisuoa jo^ 'B^dopB bj uainb ap oaijsinSuij
jaqBS ja opo^ b ozuairaoa ja apsap X ajuauíBiJBsaaau aoaua^jad Bps^
-dopB uoiobaouui buq *orasiiu jaqBS ja ua ou X 'jaqBS jap uoiaBzij^n bj
ua sauoiaBjiaso ap b^bji as oja^ 'oai^sin^uij o^iq^q OAanu oraoa opBj

�ej., el tipo alterado es a, no hay nada extraño en 'que todas las pala
bras con a escritas con esa máquina presenten la misma alteración,
puesto que lo alterado es el molde mismo de realización.
En este sentido, también la "ley fonética" es algo que se com
prueba todos los días, y puede hasta verificarse con adopciones pro
vocadas experimentalmente. Así, al corregir un defecto o un error
de pronunciación, no se le enseñan al sujeto todas las palabras en
que el fonema afectado figura, sino, con pocos ejemplos, la pronun
ciación misma, a la que el sujeto aplica luego en todas las palabras
que conoce o aprende. Si se indica a alguien que las palabras como
llama, lleno, talla se pronuncian en el castellano ejemplar de España
[Xama], [Xeno], LtaXa] —y no [ljama], [ljeno], [talja], como él las
pronuncia—, ese alguien, al percatarse de su error y al lograr la arti
culación de [X], la aplicará en cualquier palabra que contenga II,
y no sólo en aquellas cuya pronunciación se le ha señalado como
errónea. Y lo mismo hará con un fonema en una posición deter
minada. Si, por ej., se le indica que en español no se pronuncia
[rama], [resto], sino [rrama], [rresto], dirá también [rrima],
[rraspa], [rremo], etc. Y al hacer esto, nuestro sujeto no hará otra
cosa sino aplicar estrictamente dos "leyes fonéticas": Ij &gt; X y r- &gt; rr-.
Es sabido, también, que, conociendo las correspondencias regulares
entre dos sistemas o "dialectos" semejantes, un hablante puede pasar
de uno a otro sin necesidad de conocer todas las palabras del sistema
o "dialecto" que no es el suyo propio, lo cual suele dar como resul
tado numeroso hipercorrectismos o hiperdialectismos, ju^tamente
por la aplicación estricta de "leyes fonéticas" (49). Es que la "ley
fonética", como ley intrínseca y libre del hablar, es, precisamente,
la que el hablante aplica, en cada caso, al crear sistemáticamente
su expresión; la otra, la que da cuenta de las correspondencias efec
tivas entre los dos sistemas o dialectos (y que admite "excepcio
nes"), es el resultado histórico e históricamente condicionado de
una serie de "leyes" intensivas análogas. Un modo articulatorio nue
vo no puede surgir como "general", puesto que la articulación es
individual; pero es desde el comienzo "regular", porque es único.
El hecho de significar la ley fonética un cambio articulatorio im
plica su "regularidad" (su aplicación en todas las palabras que
contienen el modo sustituido) ; mas no implica su "generalidad",

(") Así, quien, en el Río de la Plata, pretendiendo hablar el castellano
académico, dice [arroXo] por [arrojo], no lo hace por ^nalogía" o según algún
modelo específico (aunque quizás intervenga la contaminación con desarrollo),
sino por el conocimiento de la correspondencia sistemática i — X que no es la
propi'a de este caso. Y quien dice abstrapto por abstracto aplica al revés (y
equivocándose) la "ley fonética" pt &gt; t. En disgresián, desvastar, por digresión,
devastar, interviene el conocimiento de los prefijos dis-, des-, pero, en el Río de
la Plata, también la tendencia a evitar la caída de s preconsonántica (fenómeno
que se considera vulg'ar o rústico), es decir, la comparación implícita entre dos
modos de hablar.
- 248 -

�- ñfZ *0I 'á '9ton8u9i jap mfosojtj (Tg)
•uajjocnptuajj op ODidtj ouio^
op afap A Biuepepnp ap oqaa^ap eioinbpe sejqejed sbuisiui seso ap
oaiuoj opoin un anb ap sajuu bjio b BnSuaj Bun ap Jesed uaqap sejqejed
sbijba 'so^iismSuijJoiui sopeiuoo ap osea \a na 'anb A sejqejed sbijba ua ojjio
aqap aiua^o [a 'oAanu oaiupj opom un jeidopB ap saine 'anb Jiaap sa esoa bjiq
'('Z'^'f *P) oueuoiaaip jap ejqejed eun ua jujnao apand oiquiea unSuij^ *bjj
•anbe anb seiaejisqe souaui uos ou sBisa sand '^SBjqejBd,, sbj ap ouisiaiueaam ja
^nSuaj ej ap ouispiueaaiu je Jinipsns auaiAuoa ou 'jejauaS ug (og)

sa 'oiusiuiisy 'oiquiea jap ttEipjBn8uBA,, ej neiiiniílsnoa anb seaqejed sesa ainam
-jeaipej opepaje rCeq aisnfesap ja anb ap sam^ nnpe ou ^(eai3ojoisij eiSojeuc,,
bj anb Jod A 'sbjio ua on A sejqejed sepaia ua ojos ueuep as 'MsopipaApeui a
soajueaaui^ uos is 'usaisnfBsap,, soj anb Jod apuapua as ou 'semapy •^oajuBDaui,,
epeu Xcq ou enSuaj ej ug 'aiuauíjeuopunj A jrani^na asjuaijiisnf uapand ojos
uuoiaBziJBjnSaj,, ns A soAanu soaiisinSuij soiiqeq soj ap uoisnjip bj anb sa pepjaA
eg ¿ua.íniusns scjja anb sbuijoj sbj anb ^aiuanaaaj sbui jas b je3a|j epeq uap
-unjip as seaipejodsa sbuijoj sepaia anb apaans ouio^? ¿ueaiueaain uoiaaeJie,,
j sejja ajqos opuaiajafa ucuiuiija sbj ou (saiuanaajj sbui) sefaiA seuijoj sbj
'seaipejodsa uos BAanu sbuijoj sbj SBJjuaiiu 'anb Jod?— 'e^a^Se Jarsso^ omoa
kMsoJBJ soj ajqos saiuanaajj sbuijoj ap 8odm8 soj apsap epiajafa BaiuBaaui uoia
•dbjibm Eun jaqeq jaipnd anb opuapiuipe '^ 'oaiuBaaiu ju oai^ojoisp ?.u sa ou
'jaqcs oiuena ua 'ojad '(jBuoiaunj oj ap uopezpeijaieui ap opoui ouioa) oaiu
•eaaui A oai^ojoisij oj e uaiquiei ajaijaj as aisg muaqvs un 8 opadsaj uoa ub3iubd
-aiu uoiaBuuojiun,, ap ja A ueai89joisij biSojbub^ ap ja ouioa soidaauoa b Jipnae
ounpodoui souaui oj Jod sg *eapsin9ufj pepiApae bj uoa ((jaqus,, ja 'epjauoa
B^3uaj bj uoa BpeJisqB enSuaj bj '^pepiJBjnSaj,, bj uoa ^pepijejaua^,, bj apunjuoa
jajsso^ 'OAisuaiui oppuas ua ou ojad 'oAisuaixa oppuas ua (íBzijt!jaua3 as,, oiq
•mea uq 'ajqísiuipeui a nuoiaipBJiuoa oiund opoi ap sa uopeatydxa epa 'eioqy
*(eztjejaua8 as uij jod A aiuanaaJj sbui o^anj aaeq as 'oaipejodsa ojos eja oj
•auiud anb 'oiquiea un jena bj Jod 'sopiuos ap eaiueaaui uopeíaose Bun 'joioui
oiuaimiiuas un, ap 'uBai8ojoisij biSojbub,, ap Bjqeq A eiAsap as epin^as ua ojoj
•Bjqejed epea ejed aiidaj as ou (z 'u 'P í44oaiuBaaui aisnfBsap,. ouioa 'aiuam
•ajqeiuatnej 'opipuaiua) oapauoj oiquiBJ jap osaaojd ja anb JBAjasqo jb 'uopei
•ajdjaiui Bisa b oiuauíoui un Jod asjeajaae aaajed (Tg) jajssoy^ "y{ '5 *j&gt; ^
'O^^StnSlllJ Jd^Vlf Jdp OO1UJB)
oj u^ ows 'opozijo^d oX oSjo u^ ou *uoiOBOijipotn Bun 'a^uaraBjsTif
's^ ttJBjnSaj,, ooiuoj oiqinBD un sand 'jBjqBij jap Baijoisiq Baiuaaj
'2&gt;jTi^og ouioa Bn^uaj bj A ^^^ój^ omoa afBnSuaj ja Bjapisuoa
as is —asopuBuimija aAjansaj as anb^od '&lt;taAjansip,, as 'oqotp joí"
-ara 'o— aAjansaj as oía^ *oqoaq omoa asJBidaoB A asjBqojdxuoa ap
•and ojos pBptJBjnSai bj BAijaadsjad Bjsa ua A '^o^d^ sa ou BnSuaj bj
anbaod 'ajuauíBsiaajd 'ojja : AoJld^ ouioa BnSuaj bj ap bjsja ap ojund ja
apsap BajuBjd as is 'ajqnjosui sa anb outs 'ofajdraoa o Jpjjtp ojos sa
ou Btuajqojd jbj^ *ajuaisisuoaui Buiajqo^d un 'sisijbub ouiijjn ua *sa
soatupj soiqui^a soj ap pBptiBjnai bj ap Buiajqoad ja uatquiBj^
•sBjnjnj SBjqiBjsd ásoovj ound BjdopB
as anb outs '(os) sbjjo b BjqsjBd Bun ap ctapunjip,, as iu '(ousjd
asa ua ajjnao BpBU anb ^ A 'ajqísodrai ajuanijBuoiaBj ojja opuais)
B^aBijsqB BnSuaj bj ap ttSBqaaq,, SBiqBjBd sbj SBpo^ ua ajuauíBau
-Bijntuis aaajBdB ou OAanu ooiuoj opom uj^ #sapnpiAtput sbotjstiiS
-uij sapepiArpB sbj ajjua uoiaaBJajuí bj ap JBjjnsaj apand ojos anb

�inadmisible que se justifique por el llamado "sentimiento motor" la equivalen
cia entre fonemas y nexos ya diferenciados, como los que figuran en los ejem
plos de Vossler. Tal equivalencia puede establecerse (y no por el "sentimiento
motor", sino por el reconocimiento de una identidad funcional) en la "difu
sión" (entre hablares distintos), pero no en la "regularización" (en el mismo
hablar), donde sólo puede darse entre variantes de un único modo funcional.
Un sonido o nexo a no podría reconocerse, en un sistema, como "equivalente"
de un sonido o nexo b, enteramente distinto, si los dos no fueran intercambiables
en la misma palabra. Así, a nadie se le ocurre en la actualidad sustituir esp.
falta por halta, o firmar por hirmar: ello sólo habría sido posible en la época
en que h se pronunciaba y era variante de /. Vossler, según parece, recuerda la
distinción de H. Paul (^) entre Lauttvandel (cambio fónico) y Lautwechsel
(sustitución fónica), y considera la "generalización" de un cambio fónico como
Lautwechsel. Esto es, en cierta medida, exacto, pues la selección que sigue a una
adopción (cf. 4. 4. 6.) puede, en efecto, interpretarse como Lautwechsel (B3).
Pero no se trata de "analogía", sino de reconocimiento de la identidad funciorial de dos modos fónicos. No es k&gt; mismo hacer LX1 de todo [lj] y hacer
[XI también la I de levar, levamos (por analogía con llevo, llevas, lleva, etc.),
regularizando de esta manera el paradigma del verbo. Lo que el cambio foné
tico (es decir, la adopción fónica) tiene de regular no es "analógico" sino
"sistemático". Por lo tanto, Vossler no "supera" la antinomia entre cambio fo
nético y analogía, como afirma A. Alonso ("), sino que simplemente confun
de los dos fenómenos. Además, no hay nada que "superar", pues los dos fe
nómenos son efectivamente distintos, y hasta opuestos. En el primer c^so, se
trata de sustitución de un modo fónico a otro en cualquier palabra; en
el segundo, de sustitución de un fonema o de un nexo en una palabra deter
mi^ada, o en varias formas flexionales pertenecientes a la misma palabra. En
el primer caso, la equivalencia se establece entre "elementos formativos" (por
^j., X y W* dentro de un sistema de modos fónicos distintivos; en el segundo,
se establece entre "formas" o "modelos formados" (por ej., llevo y levar),
en virtud de una asociación paradigmática o, de todos modos, semántica (gra
matical o léxica). En el cambio fonético, las "formas" cambian porque se re
conocen como equivalentes ciertos "sonidos"; en la analogía, cambian porque
ellas mismas se reconocen como parcialmente equivalentes o se asocian. O,
dicho de otro modo, el cambio fonético ocurre en un "sistema"; la analogía,
en un "paradigma" o en una oposición determinada. El hecho de que, desde
el punto de vista de la lengua realizada, el resultado sea, en ambos casos, una
modificación en lo fónico no es razón para identificar los dos procesos. Otra
cosa es decir que el cambio fonético y la analogía pueden reducirse a un
único principio superior, que es el de la 'uniformación material de lo funcionalmente equivalente', enunciado (con otro propósito) por el mismo H.
Paul: ".lede Sprache [mejor dicho: todo hablante] ist unaufhórlich damit
bescháftigt alie unnützigen Ungleichmássigkeiten zu beseitigen, für das funktionell Gleiche auch den gleichen lautlichen Ausdruck zu schaffen" (6B). Este
principio, por otra parte, es el principio mismo de la sistematicidad de la len
gua; y en este sentido es justo reconocer con A. Debrunner (BB) que la "ley
fonética" y la analogía surgen ambas del Systemgefühl.
(") Prinzipien, p. 68.
(Ba) Por otra parte, puesto que, en sentido intensivo, no puede haber cam
bios "graduales e insensibles", todo cambio fónico es una "sustitución fónica".
El Lautwandel de Paul es un Lautwechsel en un sistema de modos fónicos; y su
Lautwechsel es un Lautwechsel en una palabra o en el paradigma flexional de
una palabra.
(B&lt;) En su prólogo al CLG, p. 17, nota.
(BB) Prinzipien, p. 227.
(BB) Lautgesetz und Analogie, "Indogermanische Forschungen", LI, 1933,
p. 269.
- 250 -

�- I9S
ap ojdraafa un outs 'o &lt; *suod -f- pa 44Bapauoj Xaj,, bj b umadaaxa ap
ojduiafa un jou,Bdsa ua sa ou vuipod 'opuB{qBi{ aiuauíBjDijjsa 'isy "sbo
-jlsjn^uij sauopipBJj sbtjba ajjua umaaBjaiui bj ap ops^jnsaj sa Bau
-ojsiq BnSuaj Bun anb Bjuana ua auai) as is 44sajBjn8aj,, sbuijoj uaA
-jaiiA as ojad 'BauaSouioq upiaipBJj bjos Bun oiuoo sn8uaj bj jsjapis
-uoa apua^aad as is ojos sajB^ ouioo uaaaJBdB 44sauoiadaaxa,, sBsa 'sou
-iuijaj soj^o ug 'UBiunoo ou sa^uaipuodsajjoa soiquiea soj anb soj ua
sajBjqsq ap uapaaojd 44Baijauoj ^aj,, jBna o jbi uaaapaqo ou anb s^jq
-BjBd sbj sand 'sauoiadaaxa sbsjbj ap bibj) as sosbo soqanuí ua 'opiq
-B9 sa ouioo 'anb ojog 'soaiapisiq sopBqnsaj soj ap bjsia ap oiund ja
apsap Baijiisnf as —&lt;4JiJjnoo optqap BjjqBq,, anb sbj ua ssaqBjBd sbj
SBpoj ua Bqanjdmoa as ou anb— 44sauoiadaoxa aiimpB,, ooiuoj oiq
-uibo un anb Jiaap 'ojja jo^ 'sa^uaipuodsajjoa sbuiibj sbuijoj sbj uoa
BzuBÍauías joXbui ns jod SBpiuaisos i(soqiun 'uviqwv^) SBaijqBjuBa
sbuuoj sbj bpBÍij uBq as sos^a soj)o ua anb SBJiuaiin '(ouioj fvwo¡vd)
tu b opianpaj qtu odnjS ja uoa 'soSjng ap sbuuoj sbj sosbo souaia
ua jbCij b opB^ajj UBq as 'sojng ap ja A bXbuiy ap ouBjja^sBa ja
aj)ua uoiaaBJa^ui bj ug 'so^upsip SBUiaisis ap sa^uapaaoad so^uauíaja
jBftj A JBUOiaaajas apand BaiJoisiq buuou Bun :nne sbj\[ ^aa^ *J33M&gt;
sbuuoj sbj 'opBj ojio Jod íA (jada A U39S ou A) xaa A Jas sbuuoj
sbj 'opBj un jod 'opsíij UBq as jouBdsa ua 'jsb ÍBpsqBaB ou uoiaoajas
Bun JbCij apand BaiisinSuij 44buuou,, Bun 'ajjBd bj^o jo^ 'ajuauíBa
-ijojsxq Bzu^ajB uoisnjip bj anb soj uos saiiuuj soj ituotud v asjaaajq
-Bjsa apand a)imij unSuiu 'oAtsua^xa oppuas ug •44sa^uBiJBA^ jas ap
usfap A sBiu^sip sbuuoj ua asjBfij b usSajj soquiB anb ua o 'ajqxsod
sa ojos oun '(oAanu ja A ofaiA ja) saiuajBAinba sodiuoj soiuamoui
sop soj ap 'anb ua 'jiaap sa 'uoiaaajas bj Buiraaaj anb ua ojuainora
ja ua (44JBnjaB ap Bfap Bapauoj Xaj bj,,) a^uauíBAisuauíi Buiuua^ otq
-uiBo jg "uotooajas 'oAisuajuí opi^uas ua A 'uqtsnftp 'oAisuaixa op^uas
ua 'sa oaiuoj oiqraea ja anb 'ajuainSxsuoa jod 'Jiaap apand ag
•SBpBfij sauoiaipBJ^ sbj ap A soauo^siq
sopBjjnsaj soj ap ouBjd jb ou A 'sapBpijtqísod ap ouBinud ouBjd un b
aaauauad 'oinjosqB oiuauíoui ns ua 'anb 4&lt;Baijauoj ^aj,, bj ap Bidojd
p^piJBjn^aj bj 'o8jBquia uis 'ub^.D3jb ou soqaaq sajB^ 'SBUia^sis ap Bia
-uajajjajut jod ouioa isb '(Biuajsxs onistuí jap ojjuap) SBAisajdxa sbio
-uaSixa sbj}o jod 'sosbo soijba ua asjapuadsns A 44asjt8ajjoo,, apand
ojad '(BAisajdxa Biaua^txa BungjB b apuodsajjoa apunjip as A B^dopB
as anb ut

-^uui Bun anb oisand) BjnuB as ou 44^aj,, ^j 'uoiaaaj

-as ap osaaojd ^a ua 'o^ang ^votj9iaof Aaj^f v\ tioo vzatdtua anb outs
'vwiuuai ou ootuql otqtuoa /g 'jBnpiATpuiJaiui a jBnpiAipui uoiaaajas
ap osaaojd o8jbj un auaiAjajuí '(asjBfij b bSojj anb sa is) OAanu oa
-iuoj opotu un ap Bauo^siq uoiobCij bj ua A buisiui uoxaBzijBaj bj ug
•uoTDBZTjBaj ap pnptjtqtsod omoa 'oAanu oaiuoj opom un ap jBnpiAip
-ui (upiaBaja) uo;aisinbpB ap JBiaxui oiaB jb A ttJaqiBS,, ouioa Bnáuaj
bj b ajaijaj as Bjjg 'pvptotun ns uoa 'oqatp jofaui 'Baiuoj uoiadops bj
ap BAtsua^ui pBpijBjauaS bj uoa aptauíoa 44Banauoj Xaj,, bj 'BUBtuiJd
buuoj ns b A Biauasa Buitiut ns b Bptanpaj 'sand 'tsy *9 'f 'f

�adopción léxica de un hablar en el que al no cambiaba en o. Lo que
en este caso se adoptó (por los hablares en que el cambio ocurría)
no fue un modo fónico, formativo, sino una forma hecha, un "mo
delo" como tal. Las formas palma y otro respetan ambas las "leyes
fonéticas" de los hablares de que proceden.
4. 4. 7.

Se deduce de lo dicho que la "ley fonética" es algo

más que una pauta metodológica justificada por la comprobación de
una relativa uniformidad expresiva alcanzada en cierta época por
cierta comunidad hablante. Si no tuviera una justificación más hon
da, esa misma uniformidad resultaría incomprensible y la "ley" no
podría tener ningún valor metodológico. Pero es que en su realidad
elemental, como generalidad intensiva de la adopción fónica, la "ley
fonética" coincide con la sistematicidad de la lengua (57). Ahora, la
lengua no "está hecha", sino que "se hace"; por lo tanto, la "ley
fonética" corresponde a un modo de "hacerse" (re-hacerse) la len
gua, en su aspecto fónico. Ello significa que, en la perspectiva real,
la sistematicidad fónica comprobada en un "estado de lengua" es
proyección de un hacerse sistemático, es decir, de "leyes fonéticas"
(58). De aquí la posibilidad de reconstruir y postular formas lin
güísticas pretéritas (59). Finalmente, quien "hace" la lengua es la

(")- Y, en efecto, también en sus resultados históricos la "ley fonética" es
valedera en la medida en que una lengua es "sistemática" y mono-sistemática.
Pero una lengua, como conjunto de tradiciones lingüísticas, no es sólo "sis
tema", sino también "norma", es decir, selección dentro de las posibilidades ofre
cidas por el sistema funcional; además, en una lengua histórica hay confluencia
y coexistencia de sistemas (cf. II, 3.1.34).
(58) Puesto que, por exigencias ineludibles de la investigación, lo dinámico
(que es lo concreto) se estudia necesariamente entre dos "estados" (proyecciones
sincrónicas), se habla de "leyes fonéticas" sobre todo en los casos en que,
entre los dos "estados", se comprueba una sustitución de elementos. Pero, desde
el punto de vista de la realidad dinámica de la lengua, es igualmente razonable
hablar de "leyes fonéticas de continuidad" (o de repetición). Es, por otra parte,
lo que se hace cuando, entre dos "estados" de lengua, se establecen correspon
dencias del tipo a &gt; a. Las "leyes" de sustitución atañen al hacerse de la lengua;
las de continuidad, a su rehacerse.
(6e) Obstinándose en no entender que se reconstruyen formas que pueden
ser históricamente reales y sistemas ideales, pero no lenguas históricamente rea
les (es decir, sistemas completos y atribuíbles en su integridad a un determi
nado momento histórico y a tal comunidad lingüistica determinada), R. A. Hall
jr., La lingüistica americana dal 1925 al 1950, "Ricerche Linguistiche", I, 2, p.
291, llama "obstinados" a quienes, en cambio, k entienden. En realidad, no hay
ninguna garantía de simultaneidad histórica de las formas reconstruidas. Ade
más, sólo se puede "reconstruir" aquello que se continúa en las lenguas conside
radas, y no lo que no tiene continuación ninguna. Así, para no ir más lejos, las
lenguas romances permiten sólo en medida mínima la reconstrucción de la de
clinación latina y no permiten de ninguna manera la reconstrucción de la con
jugación pasiva del latín. Del mismo modo, en el caso del indoeuropeo, no se
reconstruye, en realidad, el fonetismo del "indoeuropeo común", sino el "fonetismo común" del indoeuropeo y, precisamente, de aquel indoeuropeo que co- 252 -

�- 89S •s8i8 A ^0^ "
•uuj mvj Jod oqaip o\ 'aued bjio aod 'as^a^ '6 '&lt;* 'íip^aqs^untpsaog 'iwvsij
•^ ap SauOIDBJipui SB[ *J[) *NHOH ']^ A SHaAVJJ '^^ P1 ^-^qO9 OpBDB^Sap UBq O¡
'aiuapaa sBiu Baoda ug 'snuHn^ 'O Jd B^ opEpuas anj oqaaq jbj^ .(IB)
•BJOpBAOUUI B[ B OTJBJ)UO3 Opi^UaS U3 UplStlfip BUn JOd 'J13p
89 'saJopBAOuui so[ ajqos sajopBAjgsuoD saaBjqq so¡ ap ofiqjuí ^ aod 'sopcq
-B3B soiquiBa soj uns asjBuiuiip uapand so^upsip SBiuajsis ajjua nopaBjaiui bj
ua j^ 'BnSiiuB 8bui ^jububa e^ b ajqBJOABj upto^ajas Bun jod agJBuiuiqa apand
('9'^'f "P) opBqBDB ou oiqniBa un jEnpiAipuiaaiui Buiaisis un ug •upioBaipIxa
bj)O auap oaad ^aiuanaaj] ououiouaj un sa Bjscq A 'Epnp uts 'a^sixa upisaaSaj
Bl '(1H '9H 'Pn^I aP OSB:) Ia "P) opBAJasuoa ap souauíouaj soj usauoisaj3
-aJn ouioa iB^aadaaiui ap ^a **fa jod tysj^ -sosouna Xnra saaojja b jBSnj opsp
Bq —eauo^siq Bn3ua[ Bun Bpoj ua BauBqnuiis ouioa uBapauoj Aa\n e^ JBaapis
•uoa \s 'jraap sa— MpBpqBJaua8M ap sodij sop eo\ aajua uoisnjuoa Bg (09)
*aaajjo ouisim Bqjaq
\9 anb sojBp soAanu so¡ ap uoiaBz^ijn v\ uis opin.nsuoaaj oadoanaopui un b
asaauodo pand Ejpaq ^9 anb '*fa aod 4UBSai^[ 'JinquiB apuajaad a^ as opnuaui b
ubi anb opansqB oppuas [a ouis qBiuauínaisui a oaiSojopoiaui jo{ca ns A uop
•anJisuoaai B| ap pBpqiqísod n\ sa ou u^Saiu ^sopBupsqo,, so^ anb oq *oaixa|
[ap osbo [a '-fa aod 'sa oiuoa 'ouispauoj [a anb pBpiai^Buiajsis ap odp ouisiui p
uauap ou anb 'Bn8ua[ v\ ap sojaadsB soa;o b opadsaa uoa oiaaia sbiu une sa ojp
j^ 'uoiaanaisuoaaa B[ ua B^uana ua opcuio^ UBÍsq as anb 8Bn8ua[ sb[ b, apuodsaaa

'Bpipaux ejaaia ua opBxa sa oisg "(I9) i(^BAi)Baijiu3is sauoiaupsip sb[ usiadsaa,,
anb oisand 'u8B3aia,, uos ou suaipuoj sa^íaj sb[ anb ap uoianAaasqo bj JBjaad
•jaiui aqea oppuas aisa ug 'suAisaadxa sapBpijBuij sBpBuiuua^ap b uoiauaiB ua
Xa[ B[ wBpuadsn8n pBjaaq^ Buieim B[ onb aBUBJixa ap sa ou o¡p to¿ 'Q m^ 'f
•BJopn^ao pepiAi^e ns na c^dope p^iiaqif b¡ anb B}st[
buxiou ^un ap ouis 'pBpisaaan ap Á^\ Bun ap bjbjj as oj^j *(09)
Bpi[B^anaS,, B| uoa ^BAisuajui p^pi^aanaS,, b^ uapunjuoa
i ' (soppouoasap a^namjBn^naAa) ctsouaaixa sajo^aBj,, uBUBnjaB anb
bj aiqos {(Bsaa,, otnoa BnSuaj bj nsiapisnoa opom unSjB ap sanainb
uBsuaid otnoa 'oainBoam ap o osoiaajsita ap Bpnu anat^ ou bjj^j -oía/3
as orülua] vj jvna ja ajuvtpaw otusjiu o^a^ jap viuuou X voijsiuajou^
-Da sa anb oms 'BtiSuaj bj ajqos on^ov ou *sand *(^onauof Xaj^, Brj
•jBOiaBtnBjS otqniBa jap sajqpnjant a
SB^ata saXaj^ ap Baainbts Bjq^q; as ou X 'sBsoiJajsitn sauozBJ b (ttsBa
s^^aj,, sbj b soSojbub aauatuBiaajjad) soqoaq sopa a^nqtJiB
*odti otustuí jap sauopBjo sbj SBpoj BJBd ajBA *opijinb,pB zaA
Bun 'Buianoa un anb jod X saiqtuou soj sopo} b ajq^atjdB sa 'opeaaa
zaA Bun *ojnajiJB ja anb aod o *soqjaA soj sopo^ bjb¿ ajBA *—opBu
-luuaiap o^db o^ap ua X oauatuotu o^ap ua otSjns *Bpnp uts 'anb—
•fa jod 'jBqjaA oduiata OAanu un anb Jod B^unSa^d as atpnu anb ojo^
qBoiaBtaBiS oaoadsB ja BJBd uatquiBi 'ojubj oj Jod ÍBnSuaj bj ap ooia
-Btuaasts oj opo^ BJBd ajBA uotaBiaidjaaut Btnstuí Basa 'aaJBd Biao joj
•aanatuBotaBinaasis BnSuaj bj UBaJD saauBjq^q soj anb jBqojdraoa 'aa
-uautajdtuts 'boijiu8is usB0taauoj saXaj,, JBqojdtnoo : BDiastnSuij p^aJaq
-tj bj JBnaoB ap opotu un b apuodsajjoo t4Botaauoj Xaj,, buibjj as anb
oj 'aauatnSisuoa io^ "BDiaBinaasis pBptAtaoB aauBsaout Bun ap
ja sa pBptoiaBiuaasis ns :saauBjqBq soaafns soj ap BotasinSuij

�pero debe entenderse con restricciones. En primer lugar, la finalidad sistemá
tica, representada por la "ley fonética", supera la finalidad distintiva particular
(cf. IV, 4. 2. 3.). Así, esp. alto pudo revivir y eliminar la forma "regular" oto
(aunque, seguramente, no para distinguirse de oto, 'especie de lechuza'), por
que tanto a como I se conservaban en el sistema fonológico de la lengua; pero
no habría sido posible que, en el Río de la Plata, pollo se mantuviese como
[poXo], para distinguirse de poyo, porque el cambio X &gt;j &gt; z iinplic'aba la eli
minación de X del inventario fonemático propio del rioplatense. En segundo
lugar, las "excepciones" no se establecen simultáneamente con la "ley", sino en
el sucesivo proceso de selección. Así, quien, en cierta época de la evolución
del castellano, conocía las variantes horma y forma y oía sólo horma en un
sentido, y sólo forma en otro sentido, no habrá tardado mucho en diferenciar
semánticamente las dos variantes. Desconociendo la historia, podríamos pensar
qne en castellanos ambos no se volvió amos para seguir distinguiéndose de amos,
'dueños'; sin embargo, es sabido que en Burgos también ambos llegó a ser amos
y que lía forma ambos se reintrodujo luego, de hablares más conservadores. El
principio metodológico de tomar la "ley fonética" como base y de explicar las
"excepciones" es, por lo tanto, fundamentalmente acertado. En efecto, desde el
punto de vista del hablar, la "ley fonética", como aquí se ha interpretado, tiene
darácter primario: se da en la creación misma de un modo fónico nuevo, mien
tras que las "excepciones" pertenecen a la fase secundaria de "selección" (").
La "ley fonética" no es "ciega", pero es sistemática y, por consiguiente, no con
templa ni puede contemplar los casos particulares: éstos se resuelven en un
segundo momento, y pueden resolverse de muchas maneras.
5. 1.

Se puede concluir, pues, que, para entender el cambio

lingüístico y su racionalidad, alcanza con considerar la lengua en su
existir concreto (83). El cambio no es mero accidente, sino que per
tenece a la esencia de la lengua: en efecto, la lengua se hace me
diante lo que se llama "cambio lingüístico". Por ello, estudiar los
cambios no significa estudiar "alteraciones" o "desviaciones" —como
parece cuando se toma la lengua como ep^ov —, sino, al contrario,
estudiar el consolidarse de tradiciones lingüísticas, o sea, el hacerse
mismo de las lenguas. Viceversa, el preguntarse "por qué cambian
las lenguas" ('por qué no son inmutables', entendiendo que debe
rían serlo) es absurdo, pues equivale a preguntarse por qué las ne-

(*') Una vez más cabe recordar una observación de H. Paul: "So ist z.B.
im Nhd. das mittlere e der schwachen Praeterita und Partizipia nach t und
d erhalten (rédete, rettete), wáhrend es sonst ausgestossen ist. Geht man aber
in das sechzehnte Jahrhundert zurück, so findet man, dass bei alien Verben
Doppelformigkeit besteht, einerseits zeigete neben zeigte, anderseits redte neben
rédete. Der Lautwandel ist also ohne Rücksicht auf Zweckmássigkeit eingetreten,
und nur für die Erhaltung der Formen ist ihre gróssere Zweckmássigkeit massgebend gewesen" (Prinzipien, p. 71). Sólo que no se trata de finalidad y sin-finalidad, sino de finalidad general (sistemática) y finalidad particular.
(M) Cf. A. Martinet, The Unity of Linguistics, p. 125: "In the case of
languages, observation will show, not only how they function today, but also
how the ever changing and conflicting needs of their users are permanently at
work silently shaping, out of the language of today, the language of tomorrow".
Así como, por otra parte, sobre la base de la lengua de ayer, construyen la
lengua de hoy.
- 254 -

�- 99S 'OH •&amp; ^013 (..)
'69 d
*ZS6I sajiy souang 'mjDuatii'OOtjpjstq nauvjaostfl ?rvaij z3aisiaN3j\[ •$[ (99)
•9^-5^1 "dd *H6I 'FBd *tIa:n/ai3stio3 d^ ap sapnpatuiui saauuop saj
uaiquie; -j^ -^ol 'd '^61 8JJBd \iuvcinow a\ %a aasuad vq (ts)

ua puuoj anb ^od pp upiOBUuojsuBJj bj 'apap sa 'bjsioisij opijuas na
4tt8apsnBoM somuuai ua oiuaituBaiuB^d ns mbB oq sapuoiaBJ sauoianf
-os aaua) apand ou ^buoiobjji Braajqoad un X íB^aBJ^sqB BnSua^ b^ ap
b^sta ap ojund p apsap opBa^uBfd oiqwv^ jap vwajqoud ja ouis *o^q
-tuvo ja sa ou 'aiuain^isuoa aod *4jBuoiaBJjjM "BijEa^o^oj bj uoo uajj p
Bjaipunjuoa 'une joad *o bijbj^oioj tb\ ua aaajsdB omoa optua^ap Bp
-anb ou X BqoJBUi ns anSis uaj^ p anb jod BJBjunSaad as 'ojuaiuiiAoui
ua uaai un opBijBjSojoj opuaiqBq 'uaxn^p is ouioa s^ 'a^uauíBoiJo^siq
Bnuiiuoa as anb, Bn^ua^ b^ ua psaaAsuBj^ a^oa un ouis 'BnSuaj vj sa ou
Baiucuauís uoiaaaXojd ua ^Bnáua| ap opB^sa^ uj^ qanbB Jod anbijijsnf
as Bisa anb jt^ixa ap JBn[ ua 4B^OBJ^sqB Bnua[ b^ ap bjsia ap ojund
p apsap anbijpsnf as (aiuatuBiaiauoa aasq as anb Bn^ua^ bj) paj oiq
-uiBa p anb JiSixo Bai^duii oiuaimBaiuB^d pj 'ojaaja u^ *('I'g'e 'I *p)
BpBusaAui pBpipaj B^ ap ouB^d p X uoiaB9i^saAui B^ ap ouBjd p
uoisnjuoa b^ ua saaiBJ sns auaij anb oai^oppo^atu aojja un sa
ouioo Bn^ua]; b^ ap b^sia ap oiund p opsap op^a^us^d 'SBti^ua^
sb^ ap pBpqiqBinuí tb\ ap Bma^ood p 'aiJBd bj^o jo^
"^ *^•pBpiouojsiq ap aaaaBo X ^ntouaumuuad ouis
jmpmu^uoo auap ou MBja^pM as ou anb oq ^uopBJa^p ap oidiauxad
p ua Bpunj as pBpinupuoo ap oidiauíjd p, :oijbj^uoo opi^uas p ua
^uaiq sbui o) uaiquiBi BpipA sa (99) í4pBptnu^uoa ap oidrauíad p ua
Bpunj as uotDBjaip ap oidiouiad pM anb ap a^nssnBg ap ap uoidbuuijb
Bq 'B^dBpB as anb na Bpipara b^ ua BnSua^ ouioa opu^uoiaunj anSis
X '8a^uB[qBq so^ ap SBAisajdxa sapBpisaaau sb^ b B^dBpB as BnSua^ ^\
TP lod "^nSuaj min ap oipatu uod ocianu oSjv xapuaiua X uvjqvy ouis
'vnSuaj vun uapuajua X uvjqvq sa ou BatjstnSu^ pBpiAijaB v\ anbaod
BrOtuiBuip sa BaiJoisiq a paj Bn9ua^ Bq *o^db p joijaju^ BnSua^ b^
jod opiqBS bX o\ ap bjjb sbui japua^ua sa Japua^ua p anbaod vcianuau
as X toAanu a^dinats sa jB|qBq p anb^od Boiistn^uq pBpiAijaB b^ jod
vuadns as íaapuajua-X-JB|qBq sa X saioija^uB soppoiu ua Bpunj
as jBjqraq p anbjod aovqau as BnSua^ Bq '(co) t4oA^uaAui oj 'oauBj
-uodsa o\ uoiDipBai b^ ap oj^uap X uoiaipBJj sa Bjnjjna b^,, tpjnqna
o^ ua Bp as pBpaAou b^ anb ua opijuas p ua *—BJnjjna sa afBn^uaj
p anb o^sand— a^uauqBjnjBU 'anbun^ í (^\ X \ *su 'p) 4tOAanu o\^
aiuauíBtdojd ussajdxa sBjq^pd sb^ anb sa p^pjaA ^\ oaa^ #(^9) tofaiA
o\ ap a^snfBaJ ouioa anb sbui OAanu o^ jBsaadxa uapand ou
sb^, anb uos9aag uoo jpiuipB anb BjjqBq saouojua 'BoiisjnSuq
-OB b^ lod aiuatuBnu^uoo asaioiq as ou X SBpoj aod ^aA Bun ap Bqoaq
BjaiAn^sa BnSua^ b^ tg -opnuas X opBsuad Bq as bX anb oj ops uajuais
X UBsuaid ou saaquioq so^ anb aod 'uBAanuaa as SBAisaadxa sap^pisao

�por qué eficiente, y la necesidad de recurrir a "causas" y factores
"externos", en lugar de recurrir a aquello que realmente mueve la
lengua, y que es la libertad lingüística (67).

(&lt;T) Esto ya lo vio claramente M. BrÉal: "II est certain que je vois plus
clair aujourd'hui dans Je développement du langage qu'il y a trente ans. Le
progres a consiste pour moi a écarter toutes les causes secundes et á m'adresser
directement á la seule cause vraie, qui est l'intelligence et la volonté humaine"
(Essai, p. 7). Evidentemente, el no desligar la lengua de los hablantes (cf. II,
1.3.2.) tiene su importancia para la comprensión del cambio lingüístico.
- 256 -

�- L^Z p i('i *g 'jjj p) Bn8ua[ B[ ap omsira asjaaeq p sa ttoiquiBaM
buib[[ as anb o[ anb ^ aaeq as Bii3ua[ B[ anb ojsand 'Bjoqy #^ ^
'sopom sosa uBuiuuaiap anb (sauopipuoa) SBpuBisunajp
sb| X soiquiBa so[ ap sapjauaS sopom so[ jaaa[qBisa ap oras
-xa Á sajuaiatp sssnBa oraoo uapuaijua as ts 'auau sb[ on 'aiJBd
jod 'anb) oaiismáutj otquiBa pp tí8BsnBaw sb^ jpqnasap ap bjbji as
oa 'souiuiaai bojío n^ 'uajjnao oraoa pi naJjnao soiqiuBa so^ anb aod
oms 'sa^Binraní nos ou SBnSuaj sb| anb jod 'oaiisinSnr^ oiquiBa p
'pjaua na 'Bp as anb jod bX BinnSaad as o^ 'soiquiv^ sojpnbv A sojsa
ap anbjod pp B| ouis 'svnSuaj svj ap pvpijiqvimu tr¡ ap anbuod [ap b[
'osbd ajsa na 'sa ou JBisa^uoa ap bibj^ as anb b BiunSajd B^ '(-^ ^ *j[
•p) vpnzijvuauaS vaiupjsiq tipiovoijdxa ap Biua^ojd omoa 'oqoíp aof
-ara 'oaiJidraa Braa[qojd oraoa aiuauíBsiaajd oraiitSa^ sa —Bnua[ B[ ap
jas ap opora [ap opajd oiuainipouoa p na asJBSBq ap jcfap apand ou
anbunB— soiquiBa so[ ap [BJauaS Buia[qojd [a 'BSJaAaat^ *Bnua[ B[[
-anbB o Bisa ua u^p as anb sajBpaiiJsd soiquiBa so[ b ou X 'on^uaj vj
ap uas ap opoui [B ajaipj as ^sapiajBd sauoiaBai[dxa ap uoxaB[nranaB
Biara B[ ajuBipara asjaA[osaj apand ou anb 'puoiooJ muajqoud un sa
anbjod 'oaiJidraa muajqodd oraoa BaiuB[d as opusna oraii;2a[i aApnA
as sBii^ua[ sb[ ap pBpi^qBinra b[ ap Braa[qojd [g 'sosjaAip aiuauíBJ
-ajua 8Braa[qojd ap bibji as 'p^pipaj ua 'oja^ *Bnua[ bj b ojaadsaj
uoa BiST[BjniBU pn^iaB buistui B[ ua Batpsj *zaA ris b 4anb 'sBraa[qojd
sop so[ aJiua uoxsnpoa o uoiasaijiiuapi B[ b aqap as *opoj ajqos 'j^
•BzapjniBu B[ ap SBiauaia sb[ ap SBtdojd sauoisajdxa sb[ X oijB[nqB.o
-oa p uB^dopB opnuara b ubj anb 'ajqraoq [ap SBiauap sb[ ap sapjau
-aS 8Bato[ouirajai ssiauaiaijap b 'aij^d ua *X ttsopBisa^ sop ajina a%
-uauíBiJBsaaan Bipn^sa as oiqmBa p anb ap oqaaq [B 'ajj^d ua 'aqap as
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�ma general de los cambios consiste en establecer los modos y las con
diciones de ese hacerse. Por otra parte, puesto que la lengua se hace
por la libertad lingüística de los hablantes, ese mismo problema, plan
teado desde el punto de vista del hablar, consiste en establecer las
condiciones en las que la libertad lingüística suele renovar la lengua;
y, planteado desde el punto de vista de la lengua constituida, consiste
en establecer de qué manera la lengua se adapta a las necesidades
expresivas de los hablantes, o sea, cómo y en cuáles condiciones lo
creado por la libertad expresiva se acepta y se difunde, es decir, se
inserta en la tradición lingüística y se vuelve a su vez tradición. Por
lo tanto, tampoco este problema es un problema "causal" en sentido
naturalista, ni es pensable que el registro de las varias condiciones
aludidas pueda proporcionarnos la "solución" del falso problema cau
sal del cambio lingüístico. La explicación, ciertamente, va más allá
de la simple descripción y trata de llegar a motivar o justificar los
cambios (su ocurrir en tal momento y su ser tales y no otros), a en
contrar, como se dice, sus "razones"; pero, por un lado, motivar los
cambios no significa motivar el cambio en general y, por otro lado,
esas "razones" no son causas —en el sentido que este término tiene
en el plano de la necesidad—, sino condiciones, circunstancias o de
terminaciones dentro de las que actúa la libertad lingüística de los
hablantes (^). Tales determinaciones no provocan^ sino que sólo con
dicionan los cambios, y pueden contribuir a acelerar o también a de
tener lo que, con un término impropio, se llama "evolución" de las
lenguas (cf. VI, n. 7).
1.3. En consecuencia, si el problema general de los cambios es, precisa
mente, el de su "condicionamiento", ese problema implica, como igualmente le
gítimo, el problema de la relativa estabilidad de los sistemas lingüísticos. Explicar
por qué ciertos lenguas cambian menos que otras, o por qué ciertos tradiciones
se mantienen más largamente, es tan importante como explicar los cambios.
2.1. 1. Con respecto al segundo problema del cambio lingüís
tico, no es erróneo hablar de factores "externos" e "internos", "es
tructurales" e "históricos", con que se entienda que se trata de fac
tores pasivos, de circunstancias del hablar y determinaciones históricas
de la libertad lingüística, y no de factores activos, de "causas" deter
minantes del cambio.
2. 1. 2. Sólo hay que observar que, en realidad, como condicio
nes del hablar, esos factores son todos "internos". Los llamados fac
tores "externos" (como la mezcla de poblaciones, los centros cultura
les, etc.) (2) son factores de segundo grado, que no determinan
(l) Dado el modo de existir de la lengua, esas determinaciones son, por
otra parte, las determinaciones mismas del hablar; sólo que se consideran des
de el punto de vista de toda una comunidad hablante. A este propósito es ocio
so observar que sin etos determinaciones el cambio no se daría, pues ello sólo
significa que la lengua no cambiaría si no se hablase (cf. I, 2.2.).
(a) Se excluyen, naturalmente, los factores ífisiológicos, que no pueden
ser motivo de "cambio" (cf. III, 2.2.3. y III, n. 16),
- 258 -

�- 69^ *8P¿I "dd 'I 'anbtjojsm anbjtsinSutq (t)
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anb B^uana ua auaii 99 is BaifopBjBd tu BpjnsqB iu 99 ou uoisnyauoa
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anb oj^and íÁ íoiquiBa oido^d ns ap 44BsnBa,, ^a Bnáua^ B^ anb bijbotjiu
-9i8 B^p 'oiaaja ug -oiquiBa pp sajUBUitujaiap 448BsnBa,, ajuauqBaj ubj
-an| opuejqBq Bj8a a8 anb ap 448aJojaBj^ 8O^ t8 BpmsqB Bjaas uorsnpuoa
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pp saioioBj 8O( anb ap BDifopBJBd aiuamaiuaiBdB uoisnpuoa b| b
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B^ b sBquiB uaaauaiiad saaojaBj ap sa^a^ 8op 8B8a 'Bjoqy *^ *^
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-BJixa,, sg 'puuou A puoiaunj Buiai^is ns b :Bnuay Bun ap sapuuou
sauoiaBzipaj sb^ b A sapuoiaunj sauoiaisodo sb[ b aoauajaad anb oj[
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uoa apiauíoa 'au^d bjio Jod 'upiouijsip B^sg • (sajvuoisvao A sajuauvtu
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-oi8iqw 89JO^OBJ jod is j^ 'ooiapisig oqaaq un sa ojio ou X jbj Buiaisis
un jas ap oqaaq ya uaiquiBi sand 'soaijo^siq Jas ap uefap ou sayejnj
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By ua oyos ojad 'Baiisin^uty 44uoianyoAa,, By ua o^aajipui JoiaBj a^uBj
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-stnSuiy pBiJaqiy By B^uajpa as anb uoa BiouBisunajia By 'jsy
yap uoiaxpuoa sa 'zaA ns b 'anb ^oapsinSwj Jaqns jap upiavunSjfuoa
dj sa UBuiuuaiap soyya anb oy :Boiisynuiy pBpiAiiaB By aiuauíBjoajip

�su posibilidad y su justificación intensiva y extensiva (funcional y
cultural), en el conjunto de tradiciones ya constituidas: en la ''lengua"
como técnica sistemática y cultura. Además, ello es corolario del he
cho de que, siendo el cambio difusión de una innovación, ésta debe
encontrar en un "estado de lengua" las condiciones favorables para
su aceptación interindividual.
2. 3. Se desprende de lo dicho que las "condiciones" del cambio
son exclusivamente culturales y funcionales y pueden comprobarse en
cualquier "estado de lengua". La lengua es un "saber hacer" (cf. II,
3. 2. 2.) y cambia, precisamente, como saber. Por lo tanto, los cam
bios hallan su determinación positiva y negativa en las condiciones
del saber lingüístico interindividual: en su capacidad de correspon
der a las necesidades expresivas de los hablantes. Por otra parte, la
lengua es un conjunto de modos sistemáticos (cf. II, 3. 1. 1.) y sólo
puede cambiar (renovarse) sistemáticamente. Por consiguiente, todo
cambio, como constitución de un nuevo modo sistemático, debe en
contrar su justificación y sus límites en la funcionalidad del sistema
en el que se inserta. En efecto, si en cualquier "estado de lengua"
puede deslindarse un "sistema", ello significa que la lengua es sis
tema en todo momento, es decir, "que "evoluciona" como sistema.
Mejor dicho, la comprobación de la sistematicidad en la sincronía
es posible justamente porque la lengua se rehace y se renueva siste
máticamente (cf. III, 4. 4. 7.). Y si entre dos "estados" la lengua
cambia sin dejar de ser sistemática, ello significa que el cambio en
cuentra en el sistema su lugar necesario: que se justifica por una po
sibilidad o una "insuficiencia" del primer "estado", con respecto a las
nuevas necesidades expresivas de los hablantes (4).
2. 4. Cabe destacar, además, que, siendo el cambio intrínseco
al modo de existir de la lengua, en realidad, en todo momento nos
hallamos frente a cambios en acto. Por lo tanto, los cambios deben
reflejarse también en los "estados" de lengua, aunque no pueden com
probarse como tales desde el punto de vista estrictamente sincrónico
(cf. I, 2. 3. 3.). En efecto, los cambios se manifiestan en la sincronía,
desde el punto de vista cultural, en las formas "esporádicas", en los
llamados "errores corrientes" con respecto a la norma establecida y
en los modos heterosistemáticos comprobables en un hablar; y desde

(*) Cf. la interpretación a la que llega M. Merleau-Pontv, Sur la phénoménologie du langage, p. 94: "Si done, consideré selon une coupe transversale,
le langage est systéme, il faut aussi qu'il le soit dans son développement... Sous
un autre rapport, la diachronie enveloppe la synchronie. Si, consideré selon
une coupe longitudinale, le langage comporte des hasards, il faut que le systéme
de la synchronie á chaqué moment comporte des fissures oü l'événement brut
puisse venir s'insérer". Sólo que no se trata de "hasards" ni de "événements
bruts" (en esto Merleau-Ponty acepta la concepción de de Saussnre). Una "in
novación", como tal, puede corresponder a una necesidad momentánea y a una
posibilidad ocasional, pero un "cambio" sólo puede corresponder a necesidades
y posibilidades generales.
- 260 -

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ns uoa epeapliua ejafuejixa ejqejed eaiun eun uaiqtuei opimas aisa ug ( )
*0¿I *d 'O^ól biuojj '-cadoanapui a vattsmSuijoaf) 'imvsij -\ q^ (0)
•seisando aiuauqejiauíEjp 6apjjni[na sauoz^j jod sejopeAjasuoa Jeqnsai
uapand (oueni^ ¡a A ojijosubs [a '-fa jod) senSua^ sop 'ejaueui Bisa 8q (9)
'uijb^ ua 'isy *(¿) opuB[qBq Bjsa as anb BnSua[ b[ ap Biuajsis |b asjBj
-d^pE uis 'jpap. sa ^uaugaipwaj^^ otnoa asJBapiuia uapand ít8BJafuBJj
-xa,^ SBjqB^Bd sb[ anb ua &lt;ouism^ui[iq ap sosbo so{ ua A SBaoda sb¡ ua
BiauBiJoduii JBjnaijJBd uaaainbpB soiaBjuoa sosg •pBpiuntuoa buisiui
b^ ua oaijsinSu^ aaq^s ^p pspatJBA b^ b '[Bin^na b^sia ap oiund [a
apsap 'uaaaua^jad soai;Buioipua)ui sojaBjuoa so^ uaiquiBj^ *g *g
'ojlq ap o-[8tg ^p e[ouedsa aBai3o[
-ouoj uoianjoAaj,, BpcuiB[^ ^\ uoja^Cniíisuoa anb sooiuoj soiquica so[ uaiquie.1 'ai
•uauia[quqojd '^ eajisiua^aq ^iuo^ b^ b oatie ^p uoacAa^j anb sotqiuea so^ uaaau
-auad odii ouitqn aisa y qBjnqna buijou eun ap uotsuaixa ap seaoda ua uep as
anb 'tippoat/iun ap sotqiuva soj &amp; uopn^ifisjaaip ap soiqwüo so[ aaiua JinSuijsip
anb ¿eq 'aiaed bjio Joj *(e) senSua^ sbjio uoa oiaeiuoa ua ue^eq 33 opuena
sejopeAjasuoa ueqnsaJ '(B3usm8uT.[oau euijou eptaouoa v\ uuSas) sejopeAouui
.tas ap jb3ii{ ua '^sauoiaeaiunuxoa sb^ b seisandxa sbui,, se^je se[ anb ap opeqojd
•uioa oqaaq \a uatquiei euopepj as oisa uo^ 'jopadns ejn^na ap sapepiuniuoa
sbjio Jod sepBiiis,, aiuatu^eanqna seaiisinSui^ sapeptuniuoa seuanbad sej ap osea
p sa jej^ *(s) pEpipmpiAipui eidoad ns ap e^uajap ej uoa apiautoa eatieuioipt
uotaipBJi b^ ap esuajap e{ 'seisa ejed 'sand '^Bjnqna uaiq oaiun ¡a ts^a o oatun
p sa en8ua| e^ anb sej eaed sapeptunmoa se^ uaiquiei ouis 'BatisinSuipjixa
Bjnqna e^duie ap sapeptunmoa se^ O{os ou 'sejopBAjasuoa aiuauíeatistn^uq jeqnsaj
uapns anb 'omsiuiise 'opiqes sg *usajB|ndod,, saje^eq so-[ ua uaiq sbui ejb[jbi[
39 [euoiaBu &lt;en^ua\ b^ ap pepuepiuiaía ap opaipa p 'osea pi ua '^ epezuaf
•uejixa jas apand pepataos eun ap ttEqna seui,, udea eg '^\^ uoa epiautoa opnu
•atu e anbune 'pjaua^ ua Bjnqna e[ uoa asaipunjuoa aqap ou (ejn^na ouioa en3
•ua{ B[) Eaus;n3ui[ ejnqna u\ anb 'oiisodoad aisa b 'jBAjasqo anb ^íbjj -^ -g
•BopsinSuq uotoipBJ^ Btdojd ns b ajuB^qBq pEpiunuioo
Bun ^p uoisaqpB B^ 4[Bjaua ua *X ooijsjnui^ Jaq^s [ap pBpyjnSas A
pBpiauaSouioq B[ (oiquiBa [B Biauaisisa^) pBpqiqBpa baijb[3J ap sau
-oiaipuoa uos 'BSJaAaax^ "oijaduij [ap [Bjni[na ojjuaa ap oí^iisa^d ns
uaiquiB^ 'oa'uiouoaa A oapi[od ox^iisaad [a uoa ojunf 'japjad b Bzaid
-uia buio}j A aB.aap butjb[ Bjnipio b[ anb ua Baoda B[ ua uapunjip as
A (bubuioj buijou B[ 3)UduiBiaajjaduii uaaouoa anb sapBptuniuoa ap
uapaaojd anb Jiaap sa) ouBiouiAOJd o [Buotai ^oaijsnj uaijo ap uos
aauBiuoj-aJd uoTaB^uauiBJj b[ b ubao[[ anb sotquiBa so[ ap bijo^biu b[
ttJBÍo[nA uijb[^ opBUiB[[ [a u^ 'Bpianpaj Bjni[na ap sa[Biaos sodnj so[
\i9 o [Bjn^[na Biauap^oap ap SBaoda ua 'jaq^s ouisiui [ap pBpt[iqap
B[ A 'BDijpistq Bnua[ buisiui b[ ap sa^iiu^ so[ ap ojiuap 'oaijsinui[
aaqBs [ap ([Bpos o [Buoiaj) pBpatJBA B[ oiqiuBa [B sa[qBJOABj san
-oíaipuoa uos anb opiqss sa '[Bjnjpia o[ b auBjB anb O[ ug -\ •
•sajua[BAinba
sopoui aJiua uopaa^s ap pBpt[iqisod A Biua^is [ap oaijija ojund
oiuoa 'oiqiuvo ap uoioipuoo sa t4Bnua[ ap opBjsa,, un ap bjsia ap ojund
[a apsap 'otqiuma sa vA 'oaiuojaBip bjsia ap ojund [a apsap 'anb o[janbB
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-Bq ap opoui ouisiiu [a ua 'Biauasajd B[ na '[Buoiaunj bjsia ap ojund [a

�los grecismos arcaicos, como purpura y gubernare, se adaptaron al
sistema fonológico latino, mientras que los grecismos adoptados en la
época clásica, por gente que sabía griego, conservaron su forma grie
ga. En rumano se adoptaron en cierta época varios elementos eslavos
con o tónica en una posición en que la norma rumana exigía oa: ele
mentos como popa., torba, soba, etc., que luego llevarían a la fonologización de o, antes variante de /o/; y ello sólo fue posible en con
diciones de bilingüismo, pues de otro modo esos vocablos se habrían
adoptado al sistema rumano. Pero se trata de cosas conocidas, en las
que no es necesario insistir (8).
4. 1. 1. Algo más conviene detenerse, en cambio, en lo que se
refiere a las condiciones "sistemáticas" o "funcionales", empezando
con la condición más general y más importante, que es la de que la
lengua se está haciendo en todo momento. Un sistema lingüístico, en
cuanto ya realizado en formas tradicionales, lejos de ser "por defi
nición equilibrado", es, por su misma naturaleza, un sistema "imper
fecto" (en el sentido de 'no-terminado') (9). De Saussure habla en
cierto lugar de los "deterioros" producidos por los cambios en el
"mecanismo de la lengua" (10), y en la lingüística post-saussureana
se habla a menudo de las "perturbaciones" que los "factores exter
nos" producirían en los sistemas lingüísticos (cf. I, 1. 1.), Pero, en
tal caso, o hay que admitir que los sistemas que se deslindan en la
sincronía son a veces sistemas "equilibrados" y otras veces sistemas
"deteriorados" o "perturbados", o bien hay que reconocer que todo
sistema lingüístico se halla siempre en equilibrio precario.
4. 1. 2. Lo que se da es, justamente, eso último. Con respecto
al sistema como técnica de la actividad lingüística, todo elemento
funcional tiene una definición positiva (es esto y aquello) y una de(8)No cabe dentro de los propósitos de este trabajo examinar detenida
mente los varios problemas que se plantean acerca de los contactos interidiomáticos y del bilingüismo. Pueden verse a este propósito: B. Ter^acini, Conflic
tos de lenguas y de cultura, B. Aires 1951, y U. Weinreich, Languages in Contact. Findings and Problems, N. York 1953. Esta última obra encara el bilin
güismo sobre todo desde el punto de vista estructural, pero contiene una am
plísima bibliografía sobre todos los problemas de los contactos interidiomáticos.
Acerca del bilingüismo como condición del cambio lingüístico, cf. también las
importantes consideraciones de S. Puscariu, Limba romana., trad. alem. Die ru*
mdnische Sprache. Ihr Wesen und volkliche Pragung, Leipzig 1943, p. 241 y sigs.
Al hablar de la sustitución de una palabra nacional por una extranjera, Pu^cariu
observa que la verdadera "causa" de la adopción no es el bilingüismo como tal,
sino la debilidad funcional de la palabra sustituida (p. 246). Ello es cierto en
la mayoría de los casos, sólo que no se trata de una "causa", sino siempre de
una "condición": de una situación de hecho con que se enfrenta la libertad lin
güística.
(9)Cf. M. Merleau-Ponty, Sur la phénoménologie, p. 95: "il nous faut
comprendre que, la synchronie n'étant qu'une coupe trknsversale sur la diachronie, le systéme qui e3t réalisé en elle .n'est jamáis tout en acte, il comporte toujours des changements latente ou en incubation".
(10)CLG, p. 157.
- 262 -

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SBpBx^^qo sauoiaBzipaj sop oiJBaajd souaru o sbui oijqqinba ua auap
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-jBua^^,, apand anb /]"/ ttBiaBA Bjps^a^ Bun 'BjauBui B^sa ap 'souiauaj^
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apuop 'uBiuap ua iu i(ofv/ouv #ja) oan^tuanoj JopA auai) x apuop
puBdsa ua a^isod Bijas ou o^p anb sBJUiaitn 'uoisnjuoa ap
uis [x] otuoa asjBzipaj b JBSaj^ apand /j/ saauBJj ug 'upiaBzi^oi B[
-tuipB ou anb */d/ '/n/ SBiuauoj soj uoa o[p jod asjipunjuoa uis '
ouioa SBjqBpd ap BpBiaajB upiaBiaunuoJd b^ *ja) [4d] '[4s^] oiuoa asjsz
-ipaj b JB3aj[ apand /1%/ 'osnj ug 'SBuiauoj sojjo Jod opvzijpn ou
uoiaszipaj ap odtuBa un ap BqBjBjj as anb opBp 'puoiaunj Buiajsis p
opoui unSp ap BJB^aajB ojp anb uis 'j^ 'o oraoa B^SBq asjBzipaj b jbS
-^\l UBipod 'i 'a jod SBpinSas 'anb (^ '^) sbuiibj sajBpA SBAisnpo sb[
ap osBa p ua o moa 'oqduiB Xnuí jas apand uaSjBiu oqaip 'sos^a sojjaia
ug 'SopBaijiuSis soj ap 44sauoiodaaB,, ap pmi^Bj bj X sBiuauoj soj ap
sauoiaBzipaj ap pnu^Bj bj asajapisuoa :ajqisod uoiaBzipaj ap S
ns Biuasajdaj anb ajqq buoz Bun ajdmais Bp as (Biuaisis pp
-Buoiaunj bj JB^aajB uis opas apand o jad) sa ou anb oj X sa
-ap un anb o\ aj)ua X '(ojpnbB iu o^sa iu sa ou) BAii^^au upiaiuij

�perspectiva de serias modificaciones en el sistema gramatical, dada la
importancia ^que /s/ tiene como morfonema nominal y verbal (12).
En efecto, las variantes de realización representan, como ya se ha se
ñalado (ef. 2.4.), la manifestación del cambio en la sincronía. Lo
mismo vale por lo que se refiere a los muchos modos complementa
rios o isofuncionales que siempre se comprueban en un "estado de
lengua". Así, por ej., en latín, predomina en el sistema verbal el
tiempo, pero persisten también modalidades aspectivas; existe la de
clinación desinencial, pero, al mismo tiempo, se hace amplio uso de
las preposiciones; numerosos sustantivos admiten en la flexión dos
paradigmas diversos, etc. En cierto sentido, aun tratándose de len
guas fijadas por la literatura y codificadas, todo aquello que en las
gramáticas corrientes se halla señalado como "otra posibilidad" o
como "excepción", es un reflejo de lo diacrónico en lo sincrónico, ya
sea como constitución de un modo nuevo o como persistencia de un
modo antiguo, y constituye un "punto crítico" del sistema reali
zado (13).
4. 1. 4.

Otro aspecto del carácter "incompleto" de los siste

mas realizados se da en el hecho de que gran parte de las oposicio
nes posibles en el sistema funcional quedan inutilizadas. Así, en una
lengua como el español (aun dejando de lado las formas con prefi
jos y sufijos), no se dan muchas palabras que se distingan de otras
por cada uno de sus fonemas y por un solo fonema en cada caso: a
puerta^ por ej., no se oponen *cuerta, *duerta, *nuerta, etc. Es decir
que un gran número de significantes "posibles" no existen efectiva
mente en la lengua. Ello implica, por un lado, que, en la realidad lin
güística concreta, las unidades distintivas mínimas son a menudo polifonemáticas y, por otro lado, que la latitud de realización y per
cepción "comprensibles" supera con frecuencia, los límites de las
oposiciones distintivas consignadas en el sistema fonológico abstracto:
lo que "alcanza" para entender y hacerse entender —aun prescindien
do de las determinaciones extralingüísticas (cf. III, 4.2.)— es, en mu
chos casos, apenas una "figura" de la palabra, más o menos desdibu
jada. Tal hecho constituye una condición permanente de "inestabili
dad", sobre todo para las lenguas de vocablos polisilábicos.
4. 2. 1. Con esto último se relaciona el problema, todavía
insuficientemente estudiado, del grado de funcionalidad de las opo
siciones distintivas (u). En el inventario fonemático abstracto todo lo
distintivo se halla en el mismo plano, puesto que en algún caso sirve
(la) Cf., a este propósito, W. VÁsquez, El fonema /s¡ en el español del
Uruguay, Montevideo 1953.
(1S) H. Freí, La grammaire des fautes, París-Ginebra-Leipzig 1929, p. 32,
observa, con toda razón, que una innovación idiomática no es necesariamente
un "error", una forma "incorrecta": en efecto, puede tratarse de una creación
sistemática necesaria (cf. III, 3.2.1. y n. 38).
(") Cf. A. Martinet, Oü en est la phonologie?, "Lingua", I, p. 55. V.
también: SNH, pp. 66-67; Forma y sustancia, p. 69.
- 264 -

�- 998 *9SI^^Sl #dd 'AI 'dlDX '9tuiAuoiuo¡] miz ua^un^j^wag 'v^nhx 'S 'P
se^ unSas cuca SEuojomoq sbuuoj ^e^ ap pBpipqexafoi B[ 'aued bjio
"o^ijUBuias oijquiB orasiui [b uaaaaauad SBuojouioq SE-iqe^d sbj opucna ojos
JBijnsaj ajans —BaijsinSuij BjjBjSoaS bj e B^jaaB as ooisijB.mian.iisa ja
oiquisa ap iroiaipuoa ouioa uoijbjojea u^no ua— Bjuojouioq bj 'oiaaja ug *sai
•UBjqBq soj b ajqBjajoiui aioauíBiJBsaaao Bijnsa^ ou Eiuojoiuoq bj anb 'aiuauíBi
•snf 'aiaaiApn 'J5J -d 'JU^X '^i^^^íog anbiisinSuiq ap anAajj^, '(jjuawDjuaijo
a tpoiaiu 'moizvzzjjüag) vaijsmSuij vtfDuSoa^ vj 'iNonaixxog "^) (st)
^ anb ap u^iDBAxasqo n\ 'a^aamespaad 'o^{a jo^

-g *^ 'f

'(ex) ^í&gt;íl^^n8Biui8 sauoiaBiaosB SBiuijsip sns
xod uBiauajajip as SBxqB^^d s^sa ©inaraBiaxonoa sand 'ojDBJisqB na ojos
axxnoo osa oxad íp^üa A, ojjvj 'vAmj Á vjjvtf toAod A (rjjod 4tn.Bpunj
-uoa,, as anb aa^q /z/ ua /(/ - /^/ ap Biauanjjuoa bj anb p^pxaA sa
'isy "BaiiBuianoj upTan^^suoa ns aod ojos ou A 'sa^uaipadxa soxjo ^od
uaiqíUBj uBiauaxajip as BxqBjBd sbj 'sBtnapy •oqds-oqao 'oodns-ooanz
ap osbo ja ua **fa jod 'isb ío^xaiuoo otusim ja ua X osxnosip orasiin
ja ua asjBJ^uoaua uajans ou nauodo as anb sbuijoj sbj anbxod 'ojnu
ajuaniBaiiaBxd JB^jnsai apand jBuoiaunj o^uaimipuax ns 'oSa^quia uis
'X JBjqBq orasiui ja ua asxsp apand uoiaisodo Bun 'saaaA sbjjq
•sosjaAip
ajuauíjBjoi sajBjqBq b uaaauajjad sauoiaisodo SBuiiqn SBjsa ap sbui
-aoj sbj oaad ísoiuijsip sopBaijiuSis uoa 'ouanq/o^nS 'ojjanq/ojjanS ap
Btoua^sTxa bj b opxqap —vosvnq-vosvnS 'voviiq-vonuS oinoa 'buijou bj
aod SBppirapB sa^UBiaBA sbj ap X [o^oa^S] X [bavb] oraoa sauoiaBzrjBaa
sbj ap aBsad b— /m/ ap /aiS/ jousdsa ua soraBjainSui^sip 'oiaBuop
•aip ja ua souopuBSB^j *asjqBq ja ua ajuanijBaa sp as ou sbui 'oiaBuop
-aip ja ua asaBqoadraoa apand ra^uaasdB ojos sa uopisodo Bun ap jbu
-oiaunj ojuatraipuaa ja opnuam b Xnuí 'a^sd Ba^o ao^ "^ *^ 'f
•BatjBDOAaaiui uoiaisod
ua ojos X í/ozny - /osnf/ omoa *sosBa soaod ua ojos Bp as /z/ - /s/
X í (Daa?j3^-aajja^ oinoa sajBraaou sajuBtaBA BjsBq uaiiuipB as :uns
sbui) &lt;tsajBuiaou,, ouioa ojos opnuaui b X 'b^iuoí uoxatsod ua u^p as
ojos anbaod &lt;#fa aod '/a/ - /o/ */b/ - /o/ sauopisodo sbj ap jsuop
-unj BiouBiaoduii bj uauai^ ou 'sBaiiBtnaisis aas ap assad b '•/%/ - /a/
*/c/-/o/ sauopisodo sbj 'oiasaaiij oubijbji ja u^ '(oaua^v-oqjaov
iiv\aa.ai-^o'[aqax 'ojsva-o^snq 'upuva-upjnq) a-q 'opoj aaqos 'X (uvuidsa
-jvuidxa 'j.mdsa'-^nidxa) /%/ - fsrs[/ oraoa 'SBpBaouSí aiuauíjBsaaAiun bX
'sBajo SB^aap anb saiuBiaodtut sbui oqanuí uos ou (oAod-ojjod 'oArnu
•ojjviu *pAvo-pjjno 'nAvq-njjnq iooans-oaanz 'uvjjas-jvjjaa 'oaiais^oauap
*oqas-oqaa 'uasoo-uaooa &lt;wsva~vzv o) /[/ - f^/ A /$/ - /^/ sauoptsodo
sbj 'jou^dsa ua 'jsy 'Binaists jap pBpijBuoiaunj bj amauíoABj^ a^aajB
ojja anb uis (sa^uBjqBq soj aod SBpBaouSí aas 'apap sa) 4/aaaaa6dBsap^
uspand SBAijuiisip sauopisodo sbuba anbi inbB ajj 'SBsaaAip SBaqBj^d X
sauoiaisod ua 'jBnoiaunj oiuairaipuaa ap SBiauaaajip iiBaisiSaa as uoia
-isodo Biusini bj b oíaadsaa uoa X SBajo anb saqiiBiaodrai sbui oqanuí
uos sauoiaisodo SB^aat^ *4,jBuopunj oiuaiuiipuaa,, ap SBiauaaajip SBijd
-uib uBqanadmoa as BnSuaj bj ap p^pijBaa bj ua oxa¿ 'ainSurisip

�bio fonético respeta las oposiciones distintivas' debe entenderse con
limitaciones (cf. III, 4.4.8.). Lo que ocurre, en realidad, es que el cam
bio fonético, como cualquier otro cambio sistemático, adquiere el ca
rácter de lo que E. Sapir llama drift, o sea, "deriva" (16). Esta, por
otra parte, es sólo una metáfora para decir que la lengua se crea siste
máticamente y que en la creación lingüística la finalidad sistemática
supera la finalidad distintiva específica, así como la finalidad sistema^
tica general supera la finalidad sistemática particular. Los casos en que
el cambio afecta realmente ciertas oposiciones importantes y necesa
rias se resuelven mediante otros cambios, particulares: si se trata de
palabras que es preciso mantener distintas, por la derivación y reno
vación léxica, por la ampliación semántica, etc. Así, esp. cama
( &lt; camba), al confundirse con cama, 'lecho', se ha sustituido, en su
sentido propio, por pierna; y en rioplatense cocer, que ha llegado
a ser idéntico a coser, se sustituye por cocinar. En cuanto a lo am
pliamente sistemático, se puede decir que mucho antes que un ele
mento desaparezca del sistema ya existen en la norma de la lengua
los elementos que lo sustituirán en su funcionalidad. Mucho antes
de que la cantidad vocálica desapareciera (como rasgo distintivo)
del sistema latino, ya existían en latín el acento de intensidad y las
diferencias de timbre vocálico, que iban a tomar su lugar. En el
español del Uruguay, en los hablares en que s final cae, esta conso
nante se ha sustituido en su función morfonemática por correlacio
nes de timbre y de cantidad vocálica (17). Mejor dicho, en la ac
tualidad, /s/ está representado en esos hablares por el timbre abier
to de las vocales finales (s, o) o por la cantidad (a:). Si en algún
momento debiera perderse la conciencia de la posibilidad de selec
ción entre esos fenómenos y -s, el timbre y la cantidad vendrían a
adquirir automáticamente valor fonológico propio, como ya ha ocu
rrido en andaluz (18). En la lengua no se dan "deterioros" que, de
algún modo, no estén reparados de antemano o para los que no exis
ta ya la posibilidad de arreglo (cf. 4.3.).
4. 2. 4. Lo dicho acerca de las diferencias de rendimiento funcional no sig
nifica, sin embargo, que una oposición "inútil" o de escasa funcionalidad deba
necesariamente desaparecer. Ella puede mantenerse indefinidamente por la no-ma cultural y puede hasta hallar su justificación en el sistema, por ej., en el
alto grado de funcionalidad de los rasgos imp^icados (1S&gt;). Así, en ita iano la
oposición /dz/ - /ts/ funciona sólo en algún caso aislado y típicamente "de dic
cionario", como /radza/ - /ratsa/ y /h-rdzo/ - /hotso/ (pues en otros casos, como
el de /medzo/ - /metso/, no es lo único distintivo). Con todo, esta oposición se
mantiene en la norma mucho mejor que la de /z/ - /s/ (que se ignora en el
(18) Cf. Language, N. York 1921, p. 160 y sigs. La interpretación como
"deriva" es, sin duda, la que mejor corresponde al concepto de 'drift'. Así ap^arece en la óptima traducción portuguesa de J. Mattoso Cámara jr., A Linguagem, Río de Janeiro 1954, p. 148 y sigs.
(") Cf. W. Vásquez, El fonema /s/, pp. 6-8.
(18)Cf. T. Navarro Tomás, Desdoblamien^o de fonemas vocálicos, "Revista
de Filología Hispánica", I, pp. 165-167.
(19)Cf. E. Alarcos Llorach, Fonología, p. 107.
- 266 -

�- ¿9S fep o DaijnSau 'naijjsod :jas apand jBJaua ua
pjFun anb jpap soiuapod 'B3iuoj3Bip bi^ojouoj bj ap uppvziSojouofsuvjj
A uppDzi^ojcuo^sap 'upiOüziSojouof ap sojdaauoa soj aoa biSojbub joj (Ol^
ajuBiJBA Bun uijbj orasita ja ua anj ap uoa uoiaanjjsuoa Bq
•a//2 xunooa '*fa jod 'ouis 'a^i sbui ofip as ou '44janbB,^ Jtaap BJBd 'anb
ua ojuainoui p ua :uoiaB^nui Bun jod ojos (jopBzijBnjaB ajduns oinoa
opanb anb Jio^p sa) jb^ a^uaineidoad oiajoa as '(tajjiwja^a t^2 po
snwaiuda tqn :uijsny *g *p) opajjJB p ousajaa ^ntu JopA un uoa
opsa^duia b^ 'a/p oAiiBJisouiap p 'opoui omsim pQ '(oz) Buiaisis p
ua umovjniu Bun ^B^auBui B;sa ap 'oijjnao : ^aiuBiJBa^^ Jas ap ofap X
'sajB^qBq so^Jaia ua souaui o^ jod 'op^iuipB OAijBJBduioa opoui oaiun
p anj siSdiu uoiaoajas bSjb[ Bun ap sandsap opg '(ouiib^ [B3iibuibj3
Biuajsrs p opo^ ua soax^SBJjijad sopoui so[ ap upiOBiujip BAisajSojd
b^ uoa 'ajJBd bj^o aod 'BiauBpjoauoa ua) piauauísap uoiaBJBduioa b^
X siSmu aj^ua uoiaaaps b[ aiuBipaui 'buijou b[ ap pnp^aS oiuaiuiBz
-B[dsap un anj '4&lt;JB8pA ujib^,, opBuiB^ p ua 'sand 'oyjjnao anb oq
•(uojaoi^ 'uaiovpnv ^iSvtu) soiqaaApB soj uoa BApB^jnaBj ojubijea ouioa
asjBp Bipod ^ • (vjmSvupvnb wvnb siSviu) sapjauínu X soqjaA uoa
SBA^BJBduioa sauoisajdxa BJBd X (snoiuiv siSviu) 4tsopBA^afpB soai^ubi
-sns?1 so^ BJBd uarquiB^ ouis isnn- 'sni- ísnd' ua soAnafpB ^o\ BJBd ojos
ou 'BDisBja Baoda bj ap ujjbj p ua Bi^sixa ibX siSmu uoa uoiaBJBduioa
bj 'ojaaja ug 'sbotubuioj SBnSuaj sbjjo ua X jou^dsa ua
auan onb jojba ja jijinbpB ap sa^uB (jBuoxaunjosi opoui)
4taiuBiJBA?^ Bun utjbj ua anj siSvtu uoa uoiaBJBduioa bj 'jsy *oaiuoj
oduiBa ja ua bj3ubui bj^o ap uajjnao ou sssoa sbj anb ap cpnp jaqeq
apand ou anbunB *sodiuoj soj anb 3ajqBiuauinoop jofaui X sa^uapiAa
sbui 'ojaadsaj ajsa b 'usqnsaj sajBaj^BuiBjS sojduiafa soq *^ ' 'f
•BuiajSTS ja ua ajuajsixa bX
pBpijiqísod BunjB ap Baijojsiq uoiaajauoa ouioa Bp as ojos (Eptrzíjeaj
BnSuaj) buijou bj ua ojuaiuiBZBjdsap oj&gt;oi 'a^j^d bj^o jo^ 'biujou bj
jod BpBzijBaj uoiaaajas b^jbj Bun ap saABj^ b ouis jBuoiaunj
jap aaaJBdBsap BpBu *BSjaAaaiA 'X 44buijou bj ua sa^uB opjisixa
ou anb Btna^siB ja ua aaajBds BpBu,, —ojtyiu xa sauoiaBaja
sbj ap X SBoi^Biuoipijaiui sauopdopB sbj ap osbo ja oajbs— anb Jiaap
apand as *44BjqBq,^ X 44Bnuaj,, aj^ua uoiaBjaj bj ap Bajao^ ajnssnBg
ap ap uoiobuijijb bsouibj bj opuBasBJjBJB^ *(^ "^ qa) ouisiiu otquiBD
ja sa oiquina jap sauoiaipuoa sbj ap Bun 'oqaip Bq as bX ouiod 4anb
ap. oqaaq jb 'cas o '(44sajBuoiaunjost sopoiu., X 44s3iubijba^ ap euijoj
ofBq) ajuaiuBAisuajui uaiquiB^ ouis 'ajuaiuBAisua^xa ojos ou 'oAanu
oj X ofaiA oj oduiaji oSjbj ajuBjnp uaAiAuoa Bn^uaj bj u^ anb b aqap
as soai^sinuij sBiuaisis soj ua oiquiBa ja jod sopianpojd 44sojoijajapM
sopBtuBjj soj 4&lt;JBjajJB,, ap ajuaucauad pBpijiqísod Bq q *g ^
'BDÍT
•eaoAjaiut uopisod ua agjt^p apand OJ93 anb í/s/ - /z/ ap bj ouioo 'Bjq^|Bd bj
ua uoiobzijeooj auan ou /si/ - /zp/ uppisodo bj anbaod ^ '(aaouoasap oj ///)
eeAiinauj sbj sepoi ua ou o^ad 'sBpBOijjB A sBAisnjao sbj sepoi ua oubijbii ua
Buoiaunj Bpjos-BJouos uoptsodo b.j anbaod '(Bjnsuiuaj bj ap ang ja ua A

�mática del genitivo, antes de que éste desapareciera, debido a la se
lección favorable a la perífrasis. Ya en latín clásico esa construcción
tenía funciones a menudo análogas a las del genitivo: signum de
marmore, aetas de ferro (Ovidio), fama de illo, unus de Mis (Ci
cerón) ; así como la construcción con ad podía funcionar como va
riante del dativo (21). Así también, es sabido que las formas verbales
perifrásticas de perfecto y de futuro existían, con valor aspectivo
o "modal", mucho antes de su afirmación con valor propiamente
temporal, en el latín "vulgar": cf. habeo absolutum (César), dictum
habeo (Cicerón), habeo pactam sororem meam (Plauto), haec habui dicere (Cicerón). En español, la forma había -f- participio fue
durante mucho tiempo una variante de la forma más antigua en
^ara^ -era (gritara, saliera.). Pero, al pasar las formas en -ara, -era
al subjuntivo (debido a su empleo en construcciones condicionales),
la variante había -\- participio adquirió el valor de único modo sis
temático de pluscuamperfecto de indicativo. Viceversa, las formas en
-ase, -ese (gritase, saliese), antes modos sistemáticos del imperfecto
de subjuntivo, se volvieron, por el mismo hecho, "variantes" y hoy
estas formas ya se ven amenazadas por la selección en favor de las
variantes en -ara, -era (22).
4. 4. 1. Otra condición permanente de "inestabilidad" está cons
tituida por las contradicciones internas de todo sistema lingüístico
realizado. En efecto, la norma exige a menudo realizaciones superfluas, o bien realizaciones que se justifican en el eje paradigmático,
pero que resultan inútiles en la línea sintagmática. Y, por la misma
razón de uniformidad paradigmática, puede hasta exigir realizaciones
contrarias al sistema. De esta manera, en lo concreto se da un con
flicto permanente entre lo sintagmático y lo paradigmático, pues,
en cierto sentido, en el hablar se dice más de lo funcionalmente
necesario.
4. 4. 2. Considérese lo que ocurre en los casos de acumulación
de morfemas isofuncionales (esta vez en la cadena hablada, no en el
sistema). En latín, por ej., el empleo de las preposiciones hacía que
en muchos casos las desinencias casuales resultaron inútiles, y, en
efecto, ésta fue la razón principal de la progresiva debilitación fun
cional de las desinencias. En español, la uniformidad paradigmática
(o sea, lo que corrientemente se llama norma de "individualidad" de
las palabras) exige el plural de los artículos también en los casos
en que es funcionalmente superfluo (por estar indicado el número
en el nombre) y hasta en ciertos casos en que se contraviene a las
reglas de distribución fonemática del idioma. En efecto, las unidades
léxicas españolas no conocen los nexos ss, s\ sbl, pero —puesto que,
(21) Algo análogo se comprueba en el rumano actual, donde la construcción
con la preposición la es equivalente del dativo: la un copil, la copii se em
plean con frecuencia con el mismo valor que unui copil, copiilor.
(") Más ejemplos pueden verse en SNH, pp. 64-66.
- 268 -

�- 69S 'saaoiaaiuB sajBjnatiJBd soipmsa ap auas
Bun aunaa 'BaiuoaaBip bi^ojouoj van ap sa^aana^ soidiauíad sof X soiuauíBpunj
boj jaaa|qB)sa ap SBiuaps 'saauBJj osoipnjs^ ja apnop 'S6I Buaag 'anbtuouipmp
ai^ojouoí(d ap atw^j^ 'sanbiiauo^d sjuatuaSuDi¡a sap aiwouoa^ "^3 (tí)
*9"ST #dd 'sadtou^uj 'AoxzxaanHX '^ ua 'anbjjojsjn aiSoj
•ojuoi/d ap sadpmuj *jj -psai '¿9^-¿f^ 'dd 'I6T 'AI 'dlDI 'ai^o/ouoi/j t/aipsia
•otstti uap uajdtzuuj A *6^6X B^Bj^ (u '&lt;n^x=) s^^o/s sanSuDj sajjnv sap
a\\aa v aajodtuoo assru np anbtSo¡(Hiotid uotinjoaa^ uns sanbimua}j (gt)
oinoa BJapisnoa as namb osoipmsa un Jod aiuamBspaad 'jiaap sa
•jj aod 'zaA Bjaiuud jod ajuaiua^qcqojd 'opsiaunua anj oqaipajue oidiauud ¡a
anb jepiA^o ou ouanq Baas 'o^acquia uig •soaijBiuej8oau so[ b Jinqijje ajans as A
cijos as anb uouisiinoiB^ opB,niB¡| \b asjauodo UBipuajua b^bj^ ap so8o¡ouoj eo[
'BaiuojoBip bi8o[ouoj v[ uo 'BJoqy *(,,;) iauiWBJ\[ 'V Jod P1 jqos 'sopEpaads
aiuauqBsaaAiun sopBqnsaj uoa ^oSan^ BpBAi^na A (8t) nosqo^ef "jj aod ep^an^nBui
'Baiuoaaeip bi3o[ouoj b^ ap ojuauíBpunj \a 'opiqBS sa ouioa 'aXmíisuoa Bn^ua[ aun
ap sojiuoj sopoui so^ aa^ua eaiuiBuip pBpuBpi[os ap oidiauud [^ *g -5 '\,
•ttJB^tiAM mjB^ om^im \9 ua 'sa^Ens^a ssiananisap sb^ ap uoi^bj
•i^iqap BAisaa^oad b[ á 'ajuaniBauB^|ninis sepo^ uojaiaaJBdB on 'ojjaiD
aod 'anb 'eaaBS[tiA-ouiiB^ BpBaiajB b^ ap osbo ^a 4*fa aod 'asuaaap
-1SU03 *odti otusira pp soiuamap esmap boj b B^ijiqap jBuoioanj 01
-uaniaja un ap upiaiJBdBsap bj 'BSiaAaaiA 'X so^ojbub sojuani^ja boj^o
ap uopnjijsuoa bj aaaaoABj oAanu jBUotaunj ojuaraaja un ap asaaa
-ajqejsa ja anb jbuijijb apand as 'jBjaua^ u^ *oaixaj ja X jboi^biubj^
ja 4oaiuoj ja :8Bn^uaj bbj ap uoiadiaa^ap bj ua uspuijsap as anb saj
-Biaasd SBUiaisis boj ap oun Bp^a ap 6O)uauiaja boj aa^ua pcpijepijos
omoa 4oaauiiad 'asaapuaiua apand Biouapuadapia)ui bs^ -^ -5 -p
•BOAijBjaaaoa
o bo^ojbub soiquiBO bojío ap OAiiotn (jas apand o) Ba oiquisa opo^
anb Boijduit sand 'BBnSuaj bbj ap pBpijiqBisaui ap aiuauBuuad uoioip
-uoa bj)o sa anb 'oai^Bin^uij Buiaisis opoj ap soApniíisuoa soiuauíaja
boj ap voituvutp vioiiBpuad^pxaiui bj BuoiaBjaa as opBzijBaa Buiaisis
aainbjsna ap SBuaaiui sauoiaaipBJ^uoa bbj uoa 'aiuauqBui^j *j *g 'f
*pBpipqB)sa BAiiBjaa ap uonipnoa Bun ainipsuoa ap Biaaqap opa 'oui
•iuiui (B oppnpaa Bj[Eq as oDUBiuSipBJBd o¡ uaiq o 'odijbuiSbjuis O[ X oop^uiSip
-BJBd o\ aajua sopipuoa usqanaduioa as ou Bn8u9[ Bun ua is 'anb Jioap s^ *oiJBai
•uoa opimas \a ua uaiquiB.j asaaaBq uapand sbSo^bub sauopBaapisuo^ *g 'f 'f
73/9 : oaijuBuosuoaiai oxau oatun un ua BJjua X
jj '^ 'u *x *s 't 'o '9 */ uoa Butquioa as ou q anb o^sand ^vj '90/
&lt; svj 'soj apuop 'oaoa^ ap bbuoz ua opBzadma BX^q s- ap Bpiea bj
(BianjBpuy ua) anb sa utiB JJaBj bbj\[ *([jj] Jod osbo aisa ua opB^
•uasaadaa Bisa /jj/ BuiauojTqaiB ja 'oiaaja ua) jBiatut ouioa 'pBpijBaa
ua 'bibji as j oxau aisa ua anb X ojbi sa as ianb t soisandmoa na aiuaui
•bjos uBp as o bojbj Boxau nos saiuBuosuoa Bop -j- s ap soxau boj
X xs 'ís 'os '9S anb 'sBuiap^ 'asaAjasqQ 'asuaiBjdoia ua X znjBpuB ua
jbutj s ap BpiBa bj BiaBTj, osBd Jauíijd ja 'sirzínb 'X s bjio ap aiuBjap s
ap wBpiBaM bj jnbs a(j 'sanbojq soj 'svuntivjj svj 'souapuas so/ :jBanjd
ua ojnajiJB ja aod BBpipaaaad sajBiaiui jq '^ 's uoa BBaqBjsd ap bosb^
boj ua aiuauíBiJBBaaau uaaaaBdB soxau sosa —anSis aj anb aaqiuiou
ja uoa boiuoj BaqBj^d bjob Bun aXninsuoa ojnajiJB ja 'aBjq^q ja ua

�por excelencia de la dirección neo gramática: "Es besteht in alien Sprachen eine
gewisse Harmonie des Lautsystems. Man sieht daraus, dass die Richtung, nach
welcher ein Laut ablenkt, mitbedingt sein muss durch die Richtung der übrigen
Laute" (2B). Por otra parte, el mismo principio ha sido formulado, antes o fuera
del estructuralismo diacrónico, también por J. Vendryes, ya en un artículo publi
cado en 1902 (29), y por M. Grammont (").
4. 5. 4. En un sentido más amplio, la interdependencia aludida
puede entenderse como solidaridad de todo un sistema lingüístico.
A este propósito, cabe recordar la conocida tesis de Meillet de que
la lengua es "un systéme oü tout se tient" (28). Tal tesis, ciertamen
te, no es aceptable sin reparos en lo que concierne a las "lenguas
históricas", que, como se ha visto, suelen abarcar varios sistemas y
varias normas (cf. II, 3. 1. 4.). Ella es aplicable sólo a la "lengua
funcionar' (cf. II, 3. 1. 3.), y aun con respecto a ésta necesita res
tricciones, ya que en un sistema lingüístico se dan siempre posibili
dades contradictorias, que representan su equilibrio precario. Por
otra parte, se trata de una tesis tautológica: en último análisis^ ella
significa simplemente que 'un sistema es un sistema', pues "sistema"
significa, justamente, 'conjunto de elementos interdependientes'. Sin
embargo, es una tautología útil e importante, porque llama la aten
ción sobre el hecho de que en la lengua no se dan campos autónomos
y no-comunicantes (como tan a menudo aparece en las descripcio
nes gramaticales), sino que hay una íntima solidaridad entre lo fó
nico, lo gramatical y lo léxico; lo cual en la perspectiva diacrónica
significa que un cambio en uno cualquiera de esos aspectos tiene re
percusiones en todo el sistema (29). Y es importante precisamente
porque la interdependencia de los elementos en un sistema lingüístico
no está hecha sólo de acuerdos sino también de contradicciones. Por
tales contradicciones —y, en primer lugar, por la no-coincidcncia
entre la finalidad sistemática general y la particular (cf. III, 4.4.8.)—,
en una lengua, lo que por un lado se "construye" por el otro se "des
morona" y necesita nuevos "arreglos".
4. 5. 5. Así, por ej., la caída de -s en la Romania Oriental en
trañó, no sólo la reducción de los plurales a dos tipos (-c, -i), sino
(2B) Prinzipien, p. 57.
(29) Réflexions sur les lois phonétiques, ahora en Choix d'études linguistiques et celtiques, París 1952, pp. 3-17.
(2á) "L'ensemble des articulations d'une langue constitue en effet un sys
téme oü tout se tient, oú tout est dans une étroite dépendance. II en resulte
que, si une modification se produit dans une partie du systéme, il y a des chances
pour que tout l'ensemble du systéme. en soit atteint, car il est nécessaire qu'il
reste cohérent" (Traite de phonetique, p. 167). Los ejemplos que Grammont cita
al respecto son casi estructurales. Cf. también p. 156, donde lo único inacepta
ble es el hecho de que la sistematicidad del cambio se atribuye a las inexisten
tes "tendencias de la lengua".
(28)Linquistique historique, I, p. 16.
(29)Cf. R. Jakobson, The phonemic and grammatical aspects of language
in their interrelations, en Actes du Sixieme Congres International des Linguistes,
París 1948, Rapports, pp. 5-18.
- 270 -

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ap sajuasajd oj uoa as^ipunjuoa b BipjBj uopciiunuoad bj na oisandxa Bqcjea,^
ouijcj oaninj ja anb BqBAjasqo '55 -d '^56! P!JPEIAÍ V^f&lt;* utídj ¡v
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Ba^o joj '^6i '58I *dd '956I qasoquaaojaajj-s, 'apunjfjvvt asuvmuou ap joj ^aoq
^pvDfl 'som^. '3 "ü ^T *u '0Z *&lt;^ 'oaiiDuiwvj^ a votSoj A '^9^ *d 'j 'mSojonojS íp
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07 'iaiomag -\ í9X 'd 'sopotaw A sowajqouj 'oHnaiHv^ noa "^ 73 (os)

-i;ubo B[ ap uopiJBdBsap pnpexS b^ á (ti/- ap 'jB^noijjBd na)
eaiuBuosuoa s^\ ap BpiBa bj 'ujib^ u^ 'oaiuoj o^ axqos a^rqjui
-Bxá o[ uaiquiej 'ajuauíBjxatD 'j^ 'üo-o uoiaisodo b^ xod o^os *ttsBABpsa
^[tqno^] ap anSu^sip as 4ttsoABpsa so^,, '[íqou] 'oabp^oui oiaapipqns
^a ua '}8B i sa^ai^BiuBxS sauoiouijsip BJBd uaiqjuiej ouis '(Btíooj-Bwo^
'Teqt&gt;ou--eqod) Baixa^ sauoioupsip Bxod o^os ou xiAxas apand 44tBpBziSoi
-ouoj^ zaA Bun 'o-p upxaisodo tb\ 'oubuiiu u^ qBaiiBuiBxS pBpqiqisod
BAanu Bun uaiquiBi sa BAijuiistp pBpqtqísod BAanu buii 'BsxaAaai^
•eo^iuBuiox soioa^ip so^ ap bixoXboi b^ ua pBpqBniaB ^\ BjsBq Bnuq
•uoa ae 'aiuauíBAijaaja 'anb oduiaij aisa ap uoiaezqBiíAaj v\ uajuaisuoa
ojaajxad pp SBpuauísap sb[ ua ^en- ap BpiBa bj á sfq- 'oq- ua oxninj [ap
uopuBdBeap Bia[draoa ^\ oxa^ 'opBSBd oidraijJBd -\- o^qvq BAi^aadsB
b[ xod opnuam b ajímxisns as 'uotsnjuoa B[ xod opBZBuauB
'oAijBDipui ap oiaajxad [a 'ajuauíBauBxoduiaiuo^ '('Z 'f *A
•p) uopsSqqo n uopuaiui otuoo '4tajuasaxd [a apsap ojsia oxnjnj^, un
jBaijiuáp jod 'BAisaadxa Bpua^ixa acqnaad Bun b sa^uaipuodsajjoa 'od
-mal^ ouisiui \tb A 'sBaoAinbaut 'o^oci 'osqap toaqvq uoa siSBXjixad xod
uopnjij^ns ns (Buiraxa^ap ou anbunB) BÍasuoaB ojea opoj^ *(oe) íjp
-ip-iaoip) soqxaA someiui so[ ap OAijBapui ap a^uasaxd ap sbuijoj sb¡
uoa uopBSnfuoa ^p A ^g sp oxnjnj ap sbuijoj sb[ ap uoisnjuoa b[ Bp
-uanaasuoa omoa uauaij boi[booa pBp^uBa b[ ap Bpipxad B[ X 9 b i ap
afBSBd [a 'a^xBd bj;o jo^ • (snwiaviuv 'jiaotu) oAijBaipm ap ojaapad
ap sb[ uoa (snwiqniuv ^jiqviuv) ojn^nj ap sbuijoj sujjop ap uoisnj
-uoa bj uaiquicj aSjns ojja uoa X 'q A en opnuaui b uapunjuoa as í4jb
-[nA ujjb[^? opBuiB[[ ja ua 'BJoqy 'Biauajsisjad ns JBZBuauíB BjaajBd Bp
-bu 'opo^ U03 -Braaisis pp t4[tqap oiund,, un 'ojubj o[ Jod 'Binji^suo^
'^f ^ é^ s^^opBSnfuoa sbj ap Buosjad BJauíud bj ua ajuasaid OAtjunf
-qns ja uoa Bpuapiauíoa bj jod X sauopBnfuoa ojjBna sbj ua SBiui^sip
ajuaran ja juo sbj3ubui sop op asjBrajoj jod 'oaijBuiajsis bjsia ap ojund
ja apeap oiiBjjxa oSjb uaiqra^j Bqnjjnsaj X íoaisBja ujjbj orasira ja n^
'pBpTAisajdxa bj ap bjsia ap ojund ja apsap 'ajuataijap Bja bX ojnjnj j^
•SBaiisBjjuad SBraJoj jod oaijajuis ojnjnj jap uopnjijsns bj 'ssjja ajjua
'ouijbj jboijbuibj Btuajsis ja ua SBpxjjnao sauoyaBjnra sbjjo sbijba
(sajBuopunj sauotaipuoa sbj b aujaiauoa anb oj jod) asjsaijdxa uap
-and bSojbub njaunra T nun aQ *^g bj uoa opipunjuoa Bjjqnq as 'opora
ojjo ap 'anb (izaci 'íwaqo 'ranj iipaa 'iwmqo 'JBji) sajnqjaA sodiuaij
soj ap Buosjad é^ bj ua 1- Bpuauxsap bj ap uoxsuajxa bj uaiqxuBj

�dad vocálica (como rasgo distintivo) exigen el empleo de las prepo
siciones para distinguir las funciones oracionales del nombre (por ej.,
cum hasta, por hasta) ; pero también se puede decir lo contrario, o sea,
que el uso de las preposiciones entraña la progresiva debilitación
funcional (y por ende material) de las desinencias y de la cantidad:
se trata de procesos concomitantes e interdependientes. A esto cabe
agregar aún los casos de "analogía", a veces muy generales. Tal, por
ej., en el castellano arcaico, el de la eliminación del ensordecimiento
de las finales (naf, nuf, verdat, homenax) y, en parte, también de la
apócope de -e, gracias a la persistencia de las sonoras en el plural
de las mismas palabras (naves, nubes, verdades, homenajes) : los sin
gulares nave, nube, verdad, homenaje se rehicieron sobre el modelo
de los plurales y de acuerdo con las pautas sistemáticas del caste
llano para la oposición singular/plural (31).
5. 1. Entre las condiciones generales del cambio hay que con
siderar también la no-coincidencia cultural y funcional entre sistema
y norma de una lengua.
5. 2. En efecto, desde el punto de vista del saber lingüístico, se
comprueba un perpetuo desajuste entre el conocimiento del sistema
y el conocimiento de la norma. Este último significa un grado mayor
de cultura, pues implica estar enterado no sólo de lo posible, de lo
que puede decirse en una lengua sin afectar su funcionalidad, sino
también de lo que efectivamente se dice y se ha dicho, o sea, de una
realización tradicional (32). El sistema se aprende mucho antes que
la norma: mucho antes de conocer las realizaciones tradicionales para
cada caso particular, el niño conoce el sistema de "posibilidades", de
donde sus frecuentes "creaciones sistemáticas" contrarias a la norma
(como ande y cabí, por anduve y cupe), constantemente corregidas
por los mayores.
Tal desajuste cultural entre sistema y norma trae dos consecuen(S1) Con respecto a los casos de este tipo, se puede decir, efectivamente —
como escribe E. A. Nida, Linguistic ínter ludes, Glendale 1947, p. 149—, que
"analogy opérales in those parts oí language which are out of equilibrium with
the general structure as a whole". En otros casos, la analogía realiza posibilida
des sistemáticas particulares, que pueden hallarse en contradicción con otras po
sibilidades, más generales. Así, por ej., oigo es en español una forma analógica,
pero no está por ello de acuerdo con la estructura verbal española "as a whole".
(") La distinción entre sistema y norma puede asemejarse, hasta cierto pun
to, a la que en la lingüística norteamerica^a se establece entre los patterns "pro
ductivos", como el del plural ingl. en -s y los "fijados" o "limitados", como el de
ox-oxen (cf. E. A. Nida, Ob. cit., p. 146). Sólo que, para nosotros, la norma no
abarca solamente lo "fosilizado", sino todo lo establecido y común en las rea
lizaciones lingüísticas tradicionales, en tanto que el sistema abarca las "posibili
dades", las directrices y los límites funcionales de la realización, es decir, la
técnica misma del hacer lingüístico. En el caso de ox-oxen, el hecho de norma
no es la forma oxen como tal (que, en cuanto posibilidad funcional, no es menos
sistemática que oxes), sino el hecho de que en este caso l^a realización tradicio
nal es, precisamente, oxen y no oxes.
070
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X UBidopc os ssun^jB ojos 'jBjq^q jo no nBqoíudmoo os onb souoioba
-ouui sojqBJOumuui sbj oq *Bnuoj bj JooBqoj X Joosq op boje^ ns no
^BonsinSuij pB^Joqij bj op soijunj X souoioipuoo onioo : souoiobaouui sbj
op saxopDuaiaoajas omoo 'oiqtuBO jb o^odsoj uoo 'uBuoiounj sojBJuqno
X sooijbuioisis 44sojoiobjm soj onb 'sond 'jmjouoo opond og

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* (ss) u8oPíqBS,
'sojuoijjoo SBm so^uotuojo soj no oiuouiBsioojd (4&lt;sojBjn8ojJi,, soqjoA
'•fo jod) SBn3i)nB sbuijou osjono^uBm nojons 'oijbjiuod jb 'jboiibuibjS
oj no i (sojoop so^noiqniB op ssidoíd sbj '*fo jod) so^uoijjoo ODod sBin
•joj sbj soiqniBO soj jod SBpB^oop on JooonBmaod nojons 'ooinoj oj no
:jbjouoS nopao op ssiononoosnoo sop Boijdmi o)so noiquiB} j^ *buuou
bj 'jBaiiBniBi^ oj no oiuonuBjnoiiJBd X 'oapvoifmSrs oj no íbuioisis
jo Bnimopoad (ooiuoj) oatjwijsip oj uo :ttOAisuojuiv bjsia op o^und jo
opsop buiojsis X buijou OJ^no Bp os oSojbub o^snÍBSop njq • -5
•(OOTSBJO JB O0IB0JB OUBJJOJSBO JOp OfBSBd JO UO
t48o^J3nj^ soidioijJiBd X so^opod soj uoo X souijbj 4tsoJBjnSojJi?, soq
-joa soj op bjjoXbhi bj uoo jouBdso uo opiunoo Bq onb oj #jo) buijou
BJ B OIJBJJUOO OpUUOS UO BIUOISIS JOp UOIOBOljdB Op '4UOIOBZIJBjnOJ,,
op soiqiuBO soijduiB sojqísod ojdmois nos 'odii opunSos ojso op SBn^
-uoj sbj no 'BoiisinSuij noioxpBJj bj op pBpijnSosut op SBiouBjsunoito
U3 ' (ojuattutajoadu oixuipB onbunB) ojoojoi jo uo sbjjo op BunSuiu X
'osbo opunSos jo no pBptjiqísod Bjouiijd bj ojos '(sojupsip sojojba uoo
onbunB) osbo jouiijd jo uo sopBpijiqísod SBquiB ojiuipB buijou bj ^uoto
-ta\oa - ojuattuiajoa X upioipuotuau - ojuaiuitpjoiuau -uptyipuai - ojuaiui
-ípuau sbSojbub SBÍojBd soji sbj uo *jouBdso uo 'isy 'sbjjo op SBunSjB
ojos oSijo buijou bj onb sbjjuoiui 'osbo ouisiui jo BjBd sopBpijiqísod
sbijba ooojjo Biuoisis jo opuop 'sBodojnoopui SBn^uoj sbj op oiJBd
joXbui bj otuoo 'bjbuioub o^uouijBioJBd X Bfojdxuoo BJn^onjjso op
sBnSuoj sbj uoo ojjuoo ou omsim oj ojo^ 'so^ub Bounu op^zijBOJ BX^q
os ou opuBno une *44oojnj so oojnj uo ojqtsod so onb oj^ onb Jioop
opond os opnuotu b Xnp^[ •jBuoioipBJj uoiobzijboj bj souom Buodun
sbjjo uo sond '44JBiquiBO uis uBiqmBo,, o 'sonora oqontu UBiquiBO 'jbjou
-o uo 'sb^s^ "SBOjni sbj 'opo^ ojqos 'X 'sBoiuij-ojSn sbj '*fo jod 'ouioo
'jBjnSoí X ojduiis ojuouiBAiiBjoj Bjnionjjso op, SBnSuoj sbj uos iopnz
-ipoax aiuawjmio'iaipDdt oj ojqos a^q-isod aiuajuipouo'pwn\ oj op 'beujou bj
ojqos Bmoisis jop oiuiuiopojd ojuopiAo un Bp os onb sbj uo s^nSuoj
uoisixo 'ojoojo ugj *oiquiBO jb sojqBjoABj sojBjn^jno SBiouBjsunojp uo
'sbjio onb sbiu JBiquiBO b SBpBut^sop ubjso SBnSuoj sbijoio onb iJoxjd b
Jioop opond os *JBnj opunSos u^ 'Bpionpoj boiisiiiSuij Bjnjjno op
sopBpiunmoo uo o 'jBJn^jno BtouopBoop X uoxoxpBJi bj op, pBpijiqop
op SBOodo uo 'osjtpunjtp op pBptjiqísod BijdiuB UBjpuo^ X 'sBsojoumu
o)uouuBjnoi^JBd ubjos 44sb3iibui3}sis souoioBOJO,, opBuiBjj souioij onb
odii jop souowBAOuut sbj *JBnj jouujd u^ *jbjouo uopjo op sbio

�dades del sistema funcional o encuentran condiciones favorables en el
estado del saber lingüístico interindividual. Un cambio lingüístico em
pieza y se desarrolla siempre como "desplazamiento" de una norma.
Pero, para que la norma pueda "desplazarse", es indispensable: o que
ello sea funcionalmente oportuno y necesario, o que la norma se
ignore, o que el ignorarla no afecte la funcionalidad de la lengua (la
intercomprensión). Siendo la lengua un saber tradicional, ella se mo
difica más rápidamente en épocas de debilidad general del saber, pero
las modificaciones hallan sus límites en la funcionalidad del sistema
(34). Siendo la lengua un sistema funcional, ella se modifica sobre
todo en sus "puntos débiles", es decir, ahí donde el sistema mismo
no corresponde eficazmente a las necesidades expresivas y comunica
tivas de los hablantes; pero las modificaciones "necesarias" hallan
su límite en la seguridad de la tradición: una norma cultural vigo
rosa puede mantener indefinidamente hasta un sistema "desequili
brado". De esta manera, los mismos "factores" sistemáticos y extrasistemáticos son condiciones de cambio y de resistencia al cambio,
y el ritmo de la "evolución" lingüística depende de su juego dialéctico:
de la coincidencia o no-coincidencia entre lo funcionalmente nece
sario y lo culturalmente consentido y del prevalecer de una u otra
de las dos series de "factores".

(**) Hasta los saussureanos rígidamente "ortodoxos", es decir, partidarios
de los cambios fortuitos y contrarios al estructuralismo diacrónico, admiten, por
lo menos, ese papel "negativo" del sistema, con respecto al cambio lingüístico.
Así, por ej., A. Burcer, Phonématique et diachnonie, p. 32: "en general le rdlo
du systéme dans l'évolution de la langue est essentiellement négatif et conservateur: il laisse le champ libre aux innovations qui n'entrainent pas de gene pour
l'intercompréhension; il empéche ceux qui la géneraient".
- 274 -

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uoa 'ojaaja u^ 'sboiSo^oisij asauoi0BDi[dxa^ SBpjnsqe X saaijajuí sbj
uaXnjijsuoa oj 'ojaadsaj ajsa b 'ajsijj sbui ojdiuafa jgj 'I
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ou sojsa X ísajenpiAipui soaijsin2uij sajaqBS soj na sopiuajuoa 'uop
-bj2 aauíud apM 'so[apoui A sopom soa;o b uapuodsajjoa anb 'ttopBjS
opun^as ap,, so^aBJisqB soppotn A sopora nos B^aBJjsqB Bn3ua[ B[ ap
so^BaoA so^ A SBuiauoj so^ •o^qBaoA p uaaouoa A Buiauoj p uBa^draa
sajuB^qBq ouioa soiubj ouis *y ojqBaoA ops un A v Braauoj ops un
^sq ou Bjajouoa Bn^ua[ B[ na anb Bppp as opnuaiu b anb s^; 'opBjap
-isuoa oiquiBa pp (oaiiajodiq) ttua2uoM p a^pusod o aijajuí a^duiis
p uoa oaijiaadsa Buia^qoad opoj oqansaj jod jBp b BjsBq A sapxaiut
sauoiaBAouui sb^ ap suiajqojd p piauasa oraoa JBjapisuoa b Biauap
-uaj bj mbB aQ •B^DBJjsqB Bn^uaj bj ap ousjd p ua SBuiajqojd sosa
jBa)UBjd ap oqoaq p 'aaduiais ouioa 'B^aa^B as oisa y "pBpipsnBa
ap bjsioisij Bapt bj jod 'oaiuoj oiquiBO jb 3ubjb anb oj ua opoj aaqos
'opB^aajB Bjpq as (sotquiBa sojpnb^ A sojsa ap) soaijojsiq SBurajq
-oad soj ap ojuaiuiBa^uBjd p uaiquiej 'ajuauíajqBmauíB'q #^ #j
•SBnSuaj sbj ap pBpijiqBinin bj ap jBuopBJ Buiajqojd ja A SBraajqoad
sojsa a^^ua üp as ou uoia^jaj buisiui bj oaad &lt; a^uauíBaojdiaaj UBJcpc
as A saiuaipuadapaajuí SBUiajqoíd uos —soaiJidma SBuiajqojd oinoa
sounij^aj soaran soj uos anb— oaijsinSuij oiqniBa jap Buiajqoad Jaaaa)
ja A opunSas ja 'ojja xo¿[ '(AI *P) oiqui^a jap sajBjaua^ sauoiaipuoa
sbj ap ojuaiunaouoa ja uoa A (jjj *ja) BnSuaj bj ap Bairasuip pBpij
-^ai bj Bjuana ua opuaiua^ asjBaju^jd uapand ojos soaiaojsiq SBraajq
-oad soj 'ajJBd bj^o joj '('j'j 'AI ^ 'Z'^^ 'II *P) 44^pBzijB.iaua2 boij
-o^siq upiOBaijdxa^^ buu sa oaTjsinSuij oiquiBa jap tjBuoiaipuoa,, nop
-Batjdxa bj optjuas aisa ua A '(uotaanpui bj ap B^isaaau aisa anb ua
Bpipam bj ua) soxquiBa soj ap jBjauaS Buiajqoad jap ojuatuiBaiuBjd ja
bjb¿ oijBsaaau jBiíaiBui ja uBuopjodojd odn jaaaaj a^sa ap SBuiajqojd
soj ap sauoianjos sbj *oqoip Bq as ^A ouio^) "BJapisuoa bj as anb ua jbj
-nauJBd o^uaraora jap X BpBJapxsuoa BnSuaj bj ap (sBatiBraajstsBJixa
X sBaijBUia^sis) SBaiJojsiq sauopipuoa sbj ap oiuatraiaouoa jap apuad
-ap uoianjos ^Xna o^íjpjsii/ viu^jqoud un ajdmais sa (BnSuaj Bun ua
soiquiBa ap BpBuiuuajap axjas Bun ap o 'opsuinuajap ojquiBa jbj ap
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-OISIH vmiao^d omod ojiismoMn oíawvj 13

�al fonema y, la lengua (órgano) debió realizar tales y cuales movi
mientos y pasar de la posición p a la posición q (con una serie más
o menos larga de posiciones intermedias), no se explica absoluta
mente nada acerca del cambio en cuestión: se dice sólo cuáles son
siempre los movimientos necesarios para pasar de la realización del
fonema x a la realización del fonema y; es decir que se resuelve un
problema de fisiología de la articulación, y no el problema histórico
que se plantea. ¿Qué otra cosa se dice cuando se afirma, pongamos,
que 'el desplazamiento hacia adelante del contacto entre la lengua y
el velo del paladar fue la "causa eficiente" de la evolución de lat. he,
k^? (x). ¿De qué "lengua" se está hablando? El idioma es un saber
interindividual, y no un aparato fonador. La "lengua" (Sprache) no
tiene lengua {Zunge) : la tienen los hablantes, pero ellos no la mue
ven, por cierto, simultáneamente para modificar al unísono sus reali
zaciones fónicas.
1. 3. 2. Al referirse, precisamente, a la palatalización de las
velares latinas, A. Burger afirma que "la phonétique en explique le
comment, mais le pourquoi nous échappe" (2). Pero la verdad es que
—si se trata de la palatalización como "cambio" (cf. III, 3.2.1.)— la
fonética no explica ni el "pourquoi" ni el "comment". El "comment"
fonético es genérico y fisiológico, y no histórico y cultural. Por ello,
las explicaciones fonético-fisiológicas de los cambios fónicos no son
sólo discutibles o erróneas, sino que son simplemente absurdas: ellas
se basan en una confusión entre la lengua abstracta e interindividual
y el hablar concreto e individual. Ciertamente, el autor aludido
entiende que el pasaje de he, ki a ce, ci, en el sistema latino,
empezó^ en la actividad lingüística concreta, con una alteración fi
siológica (o con varias alteraciones individuales análogas); mas con
ello tampoco se explica el cambio como tal, y sólo se dice algo
acerca de una supuesta innovación previa al cambio mismo. En
efecto, el "cambio" no empieza con la innovación, sino con la
adopción (cf. III, 3.2.1.), y, como aceptación interindividual de
un modo lingüístico nuevo, es un fenómeno histórico que no puede
tener explicación fisiológica, sino sólo explicación histórica, en tér
minos culturales y funcionales. Lo que hay que explicar es una se
rie de adopciones, y las adopciones lingüísticas no son y no pueden
ser fisiológicas (cf. III, 3.2.2. y III, n. 16).
1. 3. 3. En las mismas confusiones se basa la idea, igualmente infeliz, de
la "gradualidad" fisiológica de los cambios fónicos, que —si la lengua (Sprache)
no se identifica con un aparato fonador— debería de entenderse como gradúalidad de las correspondientes innovaciones iniciales. En efecto, puesto que la
lengua no tiene existencia y continuidad fisicas, esos "cambios imperceptibles"
que tan a menudo se postulan no tienen ninguna posibilidad de conservarse y
(l) El ejemplo no es inventado: es así como P. E. Guarnerio, "Revue de
dialectologie romane", III, p. 213, explicaba la palatalización de las velares la
tinas. Y, desgraciadamente, las "explicaciones" de este tipo aún no han sido des
terradas de la lingüística.
(") An. cit., p. 30.
- 276 -

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9^u9ta9iu9TDijns Boijo^siq BnSug^ Bpoi BJBd 89^qB9iis9Aui 'gjjBd Bugnq
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�llegar hasta el individuo innovador y el momento mismo de la in
novación. Es relativamente fácil descubrir el "origen" de un modo
técnico en la pintura, establecer con qué pintor y hasta con qué cua
dro ha empezado, porque los pintores son poco numerosos y tam
bién los cuadros son numerables; pero no podemos establecer con
qué individuo y en cuál acto lingüístico ha empezado, por ej., un
determinado modo fónico, porque todos los hombres hablan y los
actos lingüísticos son empíricamente innumerables (5). En este solo
sentido puede aceptarse la afirmación de de Saussure de 'que las
"causas" de la "alteración" lingüística no están "al alcance del obser
vador" (6) : no las "causas" de la "alteración" en general (que, ade
más, no es "alteración"), sino de tal "alteración" (innovación ini
cial) determinada. Pero en el mismo sentido ignoramos también
quién reinaba en la China en 753, si no disponemos de una fuente
que nos lo indique, y, aun conociendo en general las "causas" de las
guerras, no conocemos sin más las causas de la guerra del Peloponeso, si no las investigamos, pues el saber universal y el genérico no
pueden sustituir la documentación histórica particular. Con la dife
rencia de que, con respecto a los hechos estrictamente particulares
de la historia lingüística, la documentación resulta mucho más difí
cil e incierta que en otros campos, y en la gran mayoría de los casos
carecemos por completo de ella.
2. 2. 2.

En efecto, por lo que concierne al origen primero de

cada cambio lingüístico y a la naturaleza de las innovaciones inicia
les, lo más a menudo sólo podemos adelantar hipótesis, más o me
nos plausibles. Así, en el caso de los nominativos plurales en -as que
se difunden en el llamado "latín vulgar", pueden presentarse (en su
orden progresivo de probabilidad) tres soluciones distintas. Podría
tratarse: a) de revitalización de un modo arcaico, es decir, de un
fenómeno de selección; b) de uniformación con los nominativos plu
rales idénticos a los acusativos (-es/-es, -us/-us), es decir, de un
fenómeno de "analogía" o, mejor, de creación sistemática; c) de ex
tensión de un modo gramatical itálico, o sea, de un empréstito gra
matical (7). Con respecto a la palatalización de las velares latinas
ante e, i, podemos decir que las palatales pudieron surgir porque
el sistema fonológico latino presentaba una zona libre en el orden
(5) Sin embargo, adopciones perfectamente análogas a las que constituyen
la forma primaria del cambio lingüístico se comprueban sin dificultad en la his
toria individual de todo niño que aprende una lengua (y, en general, en el
aprendizaje de idiomas). Asimismo, en la pequeña "lengua" de cad'a familia
se emplean corrientemente formas específicas cuyo "origen" los miembros de la
familia no desconocen.
(8) CLG, p. 143. Pero no es cierto que se trate de la "ley universal" de
que "el tiempo altera tod^s las cosas". No existe tal ley. El tiempo como tal es
forma de intuición de lo real y de por sí no altera nada.
(T) Cf. B. Gerola, II nominativo plurale in -ds nel latino e il plurale ro
manzo en Symbolae Philologicae Gotoburgenses (=Acta Universilatis Gotoburgensis, LVI, 3), Gotemburgo 1950, pp. 327-354.
- 278 -

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bj ap saaouaui sauoiDBAiaap sbj jod opo^ ajqos 'oidojd opimas ja ua opnuaiu b
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'sa^qBjuaranaop ajJBd ua X 'sa^qisnBjd souaui o sbui sisajodiq jbj
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Bun ou X 'jtm^und oaiupisi^ oipa\[ un a osbo BpBa ua jbjouSi sotuaj
-os anbi o-q • (jbuoiobj) Baiaoai pBijnaijip Bun ou X 'B^iJiduia pBjjn9ij
-ip Bun sa 'ajq^jadnsui ajuarajBuuou anbunB 'jBiaiui uopBAouui bj b
X JopBAOuui onpiAiput jb osBa BpBa ua jb9JJ ua soulauaj anb pB^jna
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onpiAipui J^ratad ja BjSBq JBajj ajqtsod sa ou anb oisand 'j^ *(g)
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�humana, no constituye ninguna excepción a este respecto. Todas las innovaciones
lingüísticas son necesariamente individuales ("); pero las innovaciones que se
adoptan y se difunden responden, ciertamente, a exigencias expresivas interindi
viduales. Es verdad que las creaciones lingüísticas son lo más a menudo ^anó
nimas^, pero no son ni "impersonales" ni "colectivas", pues 'los hijos de padres
desconocidos no son, por cierto, hijos de algún ente colectivo' i12). En cuanto
a la lengua, se puede decir que es creación "colectiva", pero sólo en el sentido
de que muchos individuos han volcado en ella sus creaciones individuales, y
no en el sentido de que alguna innovación pudiera surgir desde el comienzo
como "colectiva" o "general".

3. 1.

Por otra parte, desde el punto de vista histórico, el pos

tular o señalar la índole de las innovaciones iniciales (alteración,
empréstito, creación sistemática, etc.), aunque resulta importante en
ciertos casos (13), no constituye de por sí explicación de los cam
bios. El problema histórico del cambio no es el de establecer cómo
empezó (cómo puede haber empezado) un determinado modo lin
güístico, sino el de establecer cómo se constituyó y cómo pudo cons
tituirse como tradición, es decir, de qué manera y en qué condicio
nes culturales y funcionales se insertó y pudo insertarse en un sis
tema de modos ya tradicionales. Ahora, mientras que la innovación
no explica el cambio, la explicación del cambio puede arrojar luz
también sobre el carácter y la razón de las innovaciones iniciales.
3. 2. 1. Así, en el caso del ensordecimiento de cast. /z/ en
el Siglo de Oro, podemos establecer que este cambio debe de haber
empezado en una zona contigua al vascuence. Por lo tanto, las inno
vaciones iniciales se debieron a una finalidad comunicativa, al ha
blar como el otro (cf. III, 2.3.3.), es decir, como los vascos que ha
blaban castellano (14) y ensordecían la z por un fenómeno de adap
tación fonológica (cf. Iíí, 3.2.3.). Pero el cambio Z &gt; J fue posible
en castellano porque no encontró "resistencia" en el sistema. En
efecto la oposición z // tenía un rendimiento funcional muy escaso

(") Por ello sorprende un poco el título (no el sentido) de la publicación
de B. Migliorini citada en la nota 4: no hay otCas "contribuciones" a la lengua
que las individuales.
(") Cf. L. Stefanini, Trattato di estética, I, p. 122.
(lf) Así, por ej., en el caso de una larga serie de empréstitos que puedan
revelar una convivencia de sistemas lingüísticos, con 'amplias interferencias. Mas
ello ocurre porque, en tal caso, el señalar la índole de las innovaciones implica
una explicación cultural de los cambios correspondientes. En cambio, no ocurre
lo mismo cuando se explica una innovación como "alteración", "analogía", "me
tátesis", etc., porque en estos casos la explicación es abstracta y genérica, y no
histórica: es una mera clasificación.
(14) A este propósito puede hablarse de influjo del "adstrato". Mas no plarece oportuno hablar de la acción de un "antiguo substrato cantábrico". Más bien
habrá que pensar en los vascos castellanizados en época reciente, después del si
glo XIII y, sobre todo, después de ía unión entre Castilla y Aragón y la anexión
de Navarra. De otro modo no se explica por qué el cambio no empezó antes.
- 280 -

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'ostnb jod) oisajoo 'upisjja-i t^m}^}ci 'ofmb omoa bije^S ap ,tsajojaa,,
soqanm soj ap aanpap as ojjg '(s *z) Bpaos X bjouos s bj uoa opnu
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-ij Bun aBjnjsod anb Baq^q x &lt; J oiquiBD ja sa^d ''Bsa^AaDi^ *(jx)
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-Bxuasdjdaí 'sBuiaps 4X oiusim Buiajsis jap pBpijBuoiaunj bj BqBjaajB
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bj 'ojubi oj aog •(oAi^upsip) 4toaiiBuiaxsis,, b^sia ap ojund ja ap
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�(20). Y estos cambios no ocurrieron sólo por razones sistemáticas e
independientemente de las razones culturales. Se volvieron necesa
rios y se difundieron justamente en el Siglo de Oro debido a los
contactos cada vez más frecuentes y más íntimos entre castellanos y
no-castellanos, a la participación conjunta de las poblaciones caste
llanas, no-castellanas y castellanizadas en las grandes empresas de ese
Siglo. Fueron, pues, un reflejo de la unificación y centralización po
lítica y, por ende, cultural y lingüística.
3. 2. 2. De paso, conviene observar que —aun cuando no se tratara de una
exigencia teórica ineludible (2l)— el cambio de cast. J en x alcanzaría por sí
solo para indicar que solamente una fonología "sustancialista" (y que conside
re al mismo tiempo el sistema y la norma de realización) puede dar cuenta de
la realidad de una lengua y de sus transformaciones. En efecto, desde el punto
de vista sistemático, nada importa que cast. /s/ sea, fonéticamente, [s] o
[si. Pero sólo el hecho de que es precisamente [si, y no [si, explica la po
sibilidad de su confusión con /J7 y la consiguiente necesidad de modificar la
realización de este último fonema, hasta llegar a [x].
4.1. Lo dicho en los párrafos anteriores —en particular, en 2.2.
—no implica, pues, que el "cambio" deba necesariamente explicarse
de otro modo que la "innovación". La distinción entre innovación y
cambio es metodológicamente indispensable en el caso de las explica
ciones fisiológicas (puesto que lo fisiológico puede ser motivo de "in
novación" mas no puede ser motivo de "cambio") y, en general,
cuando sólo se explica la posibilidad de un cambio (como en el caso
de las palatales latino-vulgares), pero puede sobreentenderse en aque
llas explicaciones funcionales que establecen la necesidad del cambio
(como en el caso de cast. / &gt; x). Lo que en tales casos se postula es
que la explicación del cambio coincide con la explicación de las in
novaciones originarias, es decir, que las sucesivas "adopciones" que
constituyeron el "cambio" se debieron a la misma necesidad que mo
tivó la innovación o las innovaciones iniciales; o, en términos concre
tos, que los hablantes "adoptadores" reconocieron el modo lingüísti
co adoptado como correspondiente a la misma exigencia expresiva que
actuó como razón determinante en los hablantes "innovadores". Y este
postulado conserva su validez aun cuando se admita que la primera
innovación haya podido ser casual o que en muchos hablantes la adop
ción haya sido determinada por una razón extrínseca: por la simple
adaptación al modo de hablar de otros. En efecto, admitir lo primero
significa sólo afirmar que la verdadera innovación creadora fue la
adopción que transformó una forma casual en un modo lingüístico
nuevo, adecuado a una determinada finalidad expresiva; y ya se ha
/J/ como a /x/: es sabido que la ch de alem. ich se interpreta ("oye") por
ciertos extranjeros como J y por otros como x.
(20) Tal hecho pudo ser favorecido por la existencia de pare^as léxicas
como mago-majia, teólogo-teolojía: en realidad, J (en la medida en que proce
día de g) volvía a una correlación antigua.
(fl) Pero cf. Forma y sustancia, en partic. p. 41 y sigs., y, aquí mismo, VII,2.3.
- 282 -

�- 88 •oii.iaja.id un na o
un ua Bsuaid 'buijoj nun JBpunuoid jb 'is aqes ajuBjqBq p :aajuaXo p BJBdM
opoj ojqos sajqBsuodsipui uos sojbu^^bui souopupsip sbj 'ojaaja ug 'vanvoiu
•nuioo poptivutf Bun 'pBpijeuij bj ap bisia ap oiund p apsap 'as q (f;.)
•oaiuBuuaS ofnjjuí un opiuaAJai
-ut jaqBq Eijpod ouiibj ojninj pp uopnAouoi bj ua anb ap '^^^ *d '06I ?IJBd
'asio^uvjf anSuoj vj ap sanbijois^y auwtuiuDjS ja anbpauoyj 'xvzíivq 'y ap
Bapj BpBpunj oaod bj ^uppBoijdxa,, ouioa Biuana ua asxauai apand o^¿ (g.)
'T 'III 'EíSoIIÍ^ 8P BjpjisBjg Bispag,. ua
opBJijqnd 'aauowoj oxnjnf \9 9-iqog ojnjjiíB un ap BpaiBui opini^suoD uBq uanSis
anb sojBJjBd so^ 'SS "d '^S6t oaiauBf ap oig '(9) vsaninuod tmSmj vp vijojsijj
'013^ vaiis va *s X 'sejou 'I9^-6SS 'dd 'auoissaudsa^ ozzatu ajvnb vjound nq 'í
-H3g '^ :ua asaaA apand Buiai p aiuaiuxaauoa ppuasa BipxSo^qiq ^j (zz)
•nduii saaaA b X) xinqpiB apns as uopBa^dxa punSas Bjs^ 'oaijuBiuas opnraiuoa
ouisiui ns jod ouioa sapiujoj sspuapipp sns xod ojubi ou 'opBnaapBui Bqsqnsax
oaisBp ujib^ pp oaiiaiuis o.minj p anb bj BJEd vaisaudxa püpisaoau Eun 'sand
'opis Buqcq aiuBuiuiaaiap o\ :soAipajB X sappom 'saxopA sojjo b 'oiquiBO ua
'ajqBJOABj X ojnmj pp tjBJoduiai,, aiuaniBxaui Bap; v.^ b BUBJjuoa p'juaui pnjipn
JBpaiiJBd Bun ap xaaapAaxd p opiqap osndtni as oaijsBjjpad oxnin} p —^^i)
•UBuiasM o MBa¡isqjisaOT asxBuiBg apand anb— uopBaqdxa BpunSas B[ ungag
•(^S) vnpmjstp pvpisaoau a^diuis Bun opis BijqBq aj
•uBuiuiJajap uozbj B^ :sBaiia)uis sbuijoj sbj aiuaiueuoioBjsiies at|duina UBipod ou
bX anb B| uod uopunj buisiiu B^ jqduina BjBd opBjdope ue.uqBq as SBapsBjjuad
sbuijoj SB^ 'BAanu BAisajdxa pBpisaaau BunSuiu BxaiuiAxaiui anb urs 'souiuuai
soxjo ug •(() 'u '^j X -5 • 'f 4^ #P) &lt;a^3 'jp¡p X jaaip 'spip X saatp 'jtaouio
X jtqmuo aaiua SB.iuojoiuoq SBjsajoui b uojba3[j anb 'tsJB2jnA ujib^,, opBuir^ p
ua sopuxnao soaiuoj soiqiuBa sojxap ap sandsap opoj ajqos ^a^Eiajoiui uoj^ia
•|oa as anb SBpuapijap ¡sBapaiuis sbuijoj sbj ap sajBijaiBui SBpuaiapap sbj &lt;e X
pBppua3oxaiaq bj b opiqap SBapsBJjiJad sbuijoj Jod oXnipsns 3S ooisbjo ojn^nj
p —jjdiSojojjoui,, jbuib^j aqBD anb bj b— uopsaijdxa BJauíud bj unSag
• (sz) aauBap X oppuas ojujisip ap anbunB
•Msapuopimj,, sauopBOijdxa ap 'sosbo soquiB ua 'bibji ag • (zz) SBoidji sauopso
-ijdxa sop 'opiqBS sa ouioa 'opBp uoq as 'SBDiistujijad sbuijoj jod ouijbj tíoaiiaj
-uis,, ojnmj pp uopnipsns bj ap 'oqaip Jofaui 'aauBinoj ominj pQ '^ #^ ^
•SBJiJoisiq sauopBai[dxa sbj X saj^sjaAiun sauopBaijdxa sbj ajjua pBpisjaAip
bj JBaBjsap BJBd 'sBuiapB 'BJiAjas ojdiuafa ouisiui jg 'aauBiuoj X JBSjnA-ouijBj
oaijsBjjijad oininj jap ojduiafa ja uoa asiBiisnji apand ojsa opoj, #j *^ •^
ou Á 'soiquieo so^ op uoiounj ua sauoiaBAouui sbj XBaijdxa b ubj
-idsB SBjp aubi ojsand 'eajuaXnjaxa ajuauíBnjnuí uos sajBiaiui sauoiaBA
-ouut sbj ap BaxaaB sisajodiq sbj 4—("^*8*8 *P) SOSB3 soxjo ua ajxnao
anb oj ap Biauaxajip b— odij ajsa ap sauopBatjdxa sbj ua 'ajuauíjBui^
•ttSBaasuixjxa,, sajBxnjjna sauozBJ 'xtaap sa 'BaiiBuioipi uoiaBUixojiun ap
sauozex uaiquiBj UBuaAxajui opBxapisuoa opoui jap upionzipuduaS bj
ua anb Jinjaxa apand ou oxad 'BAisaxdxa pBpijBiiij Bjxaia Bi^d oauopí
ouioa opiaouoaax u.Bq oj aju^jqBq soqanuí o sounSjB anbxod BnSuaj ap
oqaaq oraoa aj^x^ oAanu oaijsinSuij opoui un anb ojos apuajaxd jbu
-otaunj uoiaBaijdxa buq 'jBuoiaunj pBptsaoau bj ap oixajtxa ja ua s^p
-BSBq sauoiaBaijdxa sbj BpijBAui ou anb A oaijsinSuij oiquiBa xainbjBna
BJBd asxapuajuaajqos aqap anb ojb ap 'pBpijBax ua 'bjbjj as 'opunSas
oj b oju^na u^ • (*J'2' 'ITI *P) uoiadop^ bj uoa ouis uoyaBAouut bj
uoa ajuauíBidojd Bzaiduia ou t4Bnuaj bj ua,, oiquiBa ja anb op^jBuas

�tar) a Vossler. Pero la verdad es que ella ha sido propuesta o sostenida •—aun
que con diferencias más o menos sensibles— también por varios otros estudiosos,
antes y después de Vossler. Ya Meyer-Lübke señalaba que "el romance ha olvi
dado completamente el futuro latino, y no ciertamente por razones de forma,
...sino porque el modo de pensar popular refiere a la actualidad la acción futura,
o más precisamente la concibe como algo querido o que hay que hacer, y así
dice: voló, debeo, bobeo cantare" ("). La misma explicación, ampliada y fun
dada en la distinción entre lo "intelectual" y lo "afectivo", ha sido sostenida por
Ch. Bally (20) y adoptada, en lo esencial, por L. Spitzer ("7). Todavía antes de
Vossler. E. Lerch interpretaba el futuro romance como "expresión de un deber
moral" (28). Y, después de Vossler, una explicación claramente "estilística" del
mismo futuro ha sido formulada por A. Meillet (2U). Sin embargo, es cierto que,
entre todas las explicaciones semántico-eslilísticas, la de Vossler (so) resulta ser
la más perentoria y característica; por otra parte, es la única que no¡ se confor
ma con señalar la 'escasa expresividad' del futuro latino, sino que afirma taj^n
temente que, en el llamado latín vulgar, "todo el concepto temporal del futuro
era débil y se desvaneció". En efecto, dice Vossler, el futuro 'no es nunca muy
corriente en el bajo pueblo. En la lengua popular el concepto de futuro se
descuida, o se maltrata y se oscurece de algún modo, pues el hombre común
adopta frente a las cosas futuras una actitud de voluntad, de deseo, de esperanza
o de temor, más bien que de contemplación, conocimiento o saber. Se necesita
una conciencia siempre vigilante, una disposición filosófica y un hábito de pen
sar, para no dejar que la idea temporal del futuro se extravíe en los dominios
(*B) Einführung in das Studium der romanischen Sprachwissenschaft, trad.
esp. de la segunda ed. alem., Introducción al estudio de la lingüística romance,
Madrid 1914, p. 217.
(2B) Le langage et la vie, en el libro homónimo, trad. esp. El lenguaje y
la vida'2 B. Aires 1947, p. 66: "en el momento de su creación el tipo babeo
de ninguna manera se destinaba a hacer más clara la idea de futuro; lo que se
quiso hacer con él es romper con la forma puramente intelectual y expresar un
elemento subjetivo implicado en la idea de futuro (deber, obligación, necesi
dad)"; y p. 67: "Las formas perifrásticas del futuro provienen de una concep
ción subjetiva del porvenir, que nosotros imaginamos, sobre todo, como la por
ción del tiempo reservada a nuestros deseos, a nuestros temores, a nuestras re
soluciones y a nuestros deberes". La primera edición francesa del ensayo de
Bally fue publicada en 1913.
(27)Über das Futurum cantare babeo (1916), reprod. en Aufsatze zur ro^
manischen Syntax und Stilistik, Halle 1918, pp. 173-180 (en partic, pp. 176-179).
(28)Die Verwendung des romanischen Futurums ais Ausdruck eines sittlichen Sollens, Leipzig 1919.
(20) Esquisse d'une histoire de la langue latine (1928), 5* ed., París 1948,
pp. 262-263: "Un procés passé est un fait, dont on parle objectivement; un procés
á venir est attendu, esperé ou redouté; on ne peut guére parler de l'avenir sans
faire intervenir quelque nuance affective... Souvent ambigú, toujours trop peu
expressif pour une langue populaire, le futur que le latin s'éfait donné est sorti
de l'usage. II a été remplacé par des tours qui existaient des le latin classique,
mais avec les nuances de sens qu'indiquent les mots composants: faceré habeo,
faceré uold, etc."
(30) Formulada en Neue Denkformen im Vulgarlatein, ensayo publicado pri
mero en Hauptfragen der Romanistik. Festschrift für Philipp August Becker,
Heidelberg 1922, pp. 170-191, e incluido luego por Vossler en su libro Geist und
Kultur in der Sprache, Heidelberg 1925, pp.56-83. La explicación del futuro ro
mance se lee en las páginas 178-179 de las Hauptfragen y en las páginas 67-68
de Geist vnd Kultur. Además, la misma explicación ha sido reproducida por
H. Schmeck en su edición de K. Vossler, Einführung ins Vulgarlatein, München [1953J, pp. 115-117.
- 284 -

�- 98S -

•ouiibj oajisBJjuad ojninj jb aiuajaqui jbjoui pBpisaaau ap capí bj b. aujaiauoa anb
oj jod 'jBiuaui pnjiPB BAana san ap BiuajqoJd jap pBpiuuiiáaj bj oquipu as bjou
buisiui bj ua anb bX 'jowb pp oiuaiuiBsuad &lt;jb aiuauíeiaBxa japuodsajjoa ap Bq ou
uoisajdxa bj oaa^ 'ojnwj ap jBjodtuai BiJoSaiBa bj b opadsaj uoa jbiuoui pnj
-ijdb BAana Bun ap 3sjbibji Bpand anb aXnjaxa sand 'jBatpBj sbui una sa ojbijSb^
ap b;sia ap ojund p 'aiuaiuaiuajBdy "J *u '03 *d 'noyimuxuvj^ a ooiSoq (se)
'(6¿I "d 'uaSDj^^dnDj]) Mpu?pV[ BJaqJBis ptm ajaqasijj 'aiapuB ajajqain
sa q^8 'naqanapnzsne ^unupj^ anau aip nm uuaQ 'qaipqaqjaa uauuojsuoixa^^
uaqa aip uapanM 'jbav aaSoqa^q^ *Msn snajqajn^ 'suaqaspjj 'suaqosun^ 'suaj
'l/&amp;. '^ua¡[og sap ^uniqai)] a^issBius^qnjaS pun aqasiiqsad aip ui qjB^s os ^uninap
•aqjnin^ aqasiuiaiBpB^^nA aip unu mapqaB^ •• • jpqjaq^isujq aap pun saqasun^
sap '8unujjojj pun jqajn^ Jap aqapjag uappom aip ui gos uajJiqB íqaiu qiqq
•squnqn^ ajBJoduia) jap uuaM ^pquqoMa^quaQ pun iJBsinuia^) uaq.isiqdosojiqd
jauía zinq '^unuiutag pun 3unuuisaq)sqpg uapuajqimiJoj Jaup jj^paq s^ •••jaq
•nua^a^ puassiM jb^ Japo puauuaqja 'qagn^qasaq upj sp pua^qaanj pun puajjoq
'puaqasunAv 'puagoM aaqa ua8ui(j uapuauíuioq uap uus^ auiaiua^ jap ^qais
jaiuiui uuaQ •iqnj^a3 pun íppuBjqssiiu aiMpua^ji japo íSissBjqDBuaaA isiauínz
aap aqaBjdssqfo^ -^p ^í PJÍ&lt;^ os 'apusq uauaSp uii íaqdojj jap
qaipapuos aqar,Jdg jauía ui tunBq \i\om. ^jo\ uaa^paiu luap ^si
jg -aqanag aip ui 8u¡3 pun qaBAups jbav uinaninq sap jjijgaqjpz 3zub3 jap
jaqyn :aaip pui^uo ojxaj jg -pjaig aiuauíBja^ua sa ou uopanpB.ii e^ (Tt)
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SBjp anb i b jBioduiai Bapi euu á seuijoj sesa aJiua asjaaajqsisa opnd uop^pj
an^)? ¿opas b uBJBáag anb eaqdxa as ompa? ^-oaninj ap sbuijoj uBja ou is—
oaaj *sa[Bi ouioa uasjBzipaiieuiBj3,, b uoJBSag apjB} sbui ojos anb X oanjnj ap
sbuijoj aiuauíBidojd UBja ou SBaiisBjjpad sbuijoj sbj 'upisnjip ns ap ozuaiuioa
ja ua 'anb —aajsso^ aa^q oj ouioa— asjauaisos apand anb oijaia sg -uojap
•ajBdBsap s^ga 'oiaaja ua 'X oaissp ojninj jap svot%9}uts svuuof sbj unía sajiqap
aiuauíjBuoiaung •BuopxreqB as anb ouis 'opoui un^uiu ap aasqaj as ou (Jiqap,,
aiuauíjBaj oj 'Bn3uaj bj ug TiJo^aiBa Bsa jauaiuBui ua saiuBjqBq soj ubiuoj anb
sajaiui ja EJipui :oijbjiuo3 oj opoi ouis 'j^iaoSaiBO pnpijiqap ns Baipui ou ouiibj
OJnmj jap uoiaBzijBuaiBiu bj asjaaBqaj ap oqaaq ja 'auBd bjio joj 'BapuBiuas
uppoju9iuo ns X uoisajdxa ap vwuof ns UBaijipom as ojos X 'aisisjad jbi ouioa
bj 'opjiuas un ua 'anb oisand 'ojninj ap vuoSatoo bj ap psp^iqap ap
apand ou 'oiaaja ug ' (,úS) MBJlo BunSjB ou X 'ojninj jap bj 'aiuauíEsiaajd
'sa oappjojjoui oj ua aXnijisuoaaJ as anb BUoSalBa bj anb oisand,, 'ojninj ap
jBJoduiai BUoSajBa bj ap uasjaaauBAsap,, un Jauodns aq^a ou :jBiuaniBpunj uoiaaf
•qo eun auodo ojbij^bj *y 'uopBaijdxa Bisa y 'jajsso^ op bj 'BuiaJixa uoiaejniu
•joj ns ua 'Bajisijiisa-oaiiuBuias uoiaBaijdxa bj ojauípd souia.iapisuog 'f *^ *jí
•sajqBJaujnA X saiuaiaijnsui ssq
-uib uBijnsaj SBjja 'Bajaa ap sbui SBpBuixuBxa 'o8JBqma uig -saJBSjnA-ouiinj sbuijoj
sbj b ajuaipuodsajjoa aapn^ifniSis opm^íuoo OAanu ja JBaijpsnf ajainb pun^as
bj anb SBJiuaiui 'sajBi oiuBna ua ojnmj ap svuuof sbj ap uppBAouaj bj jbaiioiu
ap B^BJi Bjauípd bj :Momsiiu oj,, aiuauíBidojd uBaijdxa ou sand 'SBiJBiuauíajduioa
ouioa asjBidaaB UBjjpod Bissq X 'sajqxsnBjd ajuaui[Bn8i uaaajBd 'Baiisijiis^-oaii
•UBiuas bj X BaiSojojJom bj 'sauoiaBaijdxa SBqtuB 'bisia BJauíiJd y ' '3 •^
•ouBuinj ua (auajon 'SjnA *ibj) ajpa -\- 'jui ap bj uoa
X 'opjBS ua auaqap -f "jui ap bj ^ioa 'saauBiuoj soj ap bijoXbui bj ua auaqvq 4•jui ap upiaanjisuoa bj uoa oipaans ouioa 'ojnmj ap sb.uijoj SBAanu ouioa 'ausd
ua 'ítopEzijB3ijBuiBj8,, UBijq^q as apjBi sbui ojos anb C(TB) tsopridojdr sbiu soais
•ajdxa sopoin sojio UBiisixa sopBaijiuSis sosa BJBd sand 'sBnrjJadns uojoiajoa as
SBaiiaiuts sbuijoj ssnSiiuB sbj 'sajrpoui sopuaijiu^is soijba ap Bajiaujd uoiaaajip bj
bj Biasq ojnmj jap jeSjua-ohijej opiiuas ja aiuauíapanj ubi asjBiAsap jb, 'Biau
•bui Bisa 3Q 'oubiuoj ojqand jap sbsbui sapuBjS sbj ua opBijp-j UEijqBq sauoiaip
•uoa sB^sg -^ajquinpiijaaui bj ap X oasap jap 'szirejadsa bj ap 'jouiai jap sajBpoui

�precisamente para una categoría que se ha supuesto "desvanecida"? (S3). El hecho
es que, ya al hablar de esas formas en relación con el futuro clásico, se admite
implícitamente la continuidad funcional entre amabo y amare habeo (31).
A esta primera objeción pueden agregarse vari'as otras. Así, cabe preguntarse
si hay alguna razón para atribuir "una conciencia siempre vigilante" y una parti
cular "disposición filosófica" a todos aquellos romanos que mantuvieron durante
siglos las formas sintéticas —y, con ellas, la idea "temporal" del futuro—, pues
no hay duda que hubo una época en la que esas formas eran perfectamente "po
pulares" y, más aún, que surgieron entre esa misma gente menuda que por defi
nición sería incapaz de mantener la idea antedicha; el futuro llamado "clásico"
no fue, por cierto, una creación docta. En segundo lugar, desde el punto de
vista formal, la explicación de Vossler constituye un círculo vicioso: su neue
Denkform, más bien que ser lo que explica, es lo que se deduce de la renovación
del futuro latino. Ello no es importante desde el punto de vista esencial (puesto
que se trata de una intuición y no de una demostración), pero formalmente
sería bueno encontrar otros indicios, en lo posible extralingüísticos, de esa acti
tud mental que se considera como determinante del cambio. De otro modo, ella
se identifica con lo que las nuevas formas significan, y la explicación del futuro
romance se reduce a la simple comprobación de su significado originario. Tam
poco sirve señalar, a este propósito, que se trata de una actitud universal, pues,
por un lado, ello se halla en contradicción con el aserto de que se trataría de
una neue Denkform peculiar del latín vulgar y, por otro lado, la renovación
del futuro latino, en cuanto hecho histórico, debe explicarse histórica y no um
versalmente. Esta última objeción afecta a todas las explicaciones semántico-estilísticas del futuro romance, que, precisamente por ser genéricas, no son históricas.
4. 2. 5. En cambio, es una circunstancia histórica documentada la deficiencia
distintiva de las formas del futuro clásico. Por ello, justamente, Pagliaro se in
clina por la explicación morfológica, aunque no la considera como enteramente
suficiente (35) ; en efecto, observ^ que —'siendo indudable que a la forma peri
frástica le es inherente una noción de necesidad o conveniencia'— "la questione
dal punto di vista delle forme del pensiero é, se mai, quella del perché nel la
tino volgare la nozione del futuro prende soprattutto l'aspetto della necessitá, spe(3Í) Además, eso de la "gramaticalización" es una expresión impropia (co
rrespondiente a un equívoco que comparten Vossler, Bally y otros estudiosos),
pues todos los modos lingüísticos son "gramatidales" cuando se los considera
desde el punto de vista de la gramática. La oposición efectiva se establece en
tre el enfoque gramatical y el enfoque estilístico, y no entre modos de por sí
"gramaticales" y modos de por sí "estilísticos".
(3*) A. Pagliaro, Lógica e grammatica, pp. 19-20, señala, justamente, que
no hay "solución de continuidad" (desde el punto de vista ^ategorial) entre
el futuro sintético y el futuro perifrástico. También J. Mattoso Cámara, Urna
forma verbal, p. 33, considera la renovación del futuro latino como un hecho
de "evolución mórfica" más bien que de "evolución de orden categorial" y
continúa (a propósito del futuro romance) : "As condiQÓes do seu emprego continuaram a rigor análogas as do futuro latino clássico, cujo lugar toma^am".
Esto es cierto, en un sentido, pero no puede aceptarse sin restricciones. Por un
lado —como es fácil comprobarlo comparando los empleos de formas verbales
pertenecientes a dos sistemas distintos, uno temporal y otro aspectivo—, la ana
logía de empleo no es garantía de completa identidad categorial: un valor se
mántico sólo puede determinarse satisfactoriamente en relación con todo el sis
tema de modos significativos de la lengua considerada. Y, bajo este aspecto,
amare habeo presenta un matiz que no se da en amabo. Por otro lado, amare
habeo no sustituyó sólo la forma amabo, sino también las construcciones como
mihi amandum est y amaturus sum, que desaparecieron por otras razones.
(3E) La explicación morfológica es considerada sin más como suficiente
- 286 -

�- ¿83 P BI UOD
pp UOI3C3I|dX3 BJ Ogaiq B]dd3B X ^lUDtflUO^UOD JOJ3BJ,, OUIO3 OJOS O3ISBJ3 OJnj
-nj jap sajBuai^iu sBiauaiaijap sbj BjBuas uainb '19^-09^ 'dd 'auotssaudsafp ozzazu
apmb vjouvd oq 'iaioxaag '\ uaiquiBj q^ *6¿^8¿I *dli 'uaSDjfjdnvH (99)
'ojio unSjB jod ou X OAanu opora jbj aod a^uauíBSiaajd
uoianujsns ns A ofaiA opoui pp uoiaeuiiuip bj :soqaaq sop JBaijdxa ano Aeq 'ojio
jod opom un ap uppnjpsns ouis 'oaiisinSuij opoui un ap uppiuodo ojos o uppp
odosap ojps B38 ou anb oiquica opoi bjikI 'jBjauaS us 'anb asaAjasqQ (iS)
'Bpsip ejou 'D^pmuiuDjS a vai^oq (9g)
•OJnwj ojio s^ 'odinap ouisiui jb 'ojad 'oaisBja uijbj pp oaijaj
-uis ojnjnj p ouioa 'oanjnj un 83 asS^A ui^q pp oapsBjjuad oaninj p :op;iu3S
ouisim p ua ou 8bui 'BiJo^aica ouioa M33B.qaj,, as 'apiaiuBjjap qcna p 'ouijbj
oantnj pp uopBAou3J b\ ap osb^ p 3)sa a ou oaaj -jdS opinjusns pp pe (OAijaf
•qns opiiuae ua ou anbunB) oAnafqo opiiuas ua o^o¡bub sa JopA oÁna '—sopi^
A ojBqSBj jod oppnpB.— AaStq ap osea p ua ouioa 'sBpinipsns sbuijoj sb[ anb
uoiaunj uuisiui B[ UBJaiAni sejsa is o sajnSjnA-omi^q sbiujo^ scAanu sb| uaiquiB]
jcaijdxa cjaipnd is ajuaiaijns Bijas Eaigcqojjoui uoiaEaipIxa Bq -sa^qísod ((sesiib3
sbjio,, b Jipnp ap pspisaaau b\ 'oSjequia uis *Bpuas €4ísBupaA aiuauíEjEipauíui
SBajEiuoa se^ ua A Biuog ua oua^ipui BJa o^os '"oq- ua buijo^ p,p, anb ap oqaaq
p A oaipiuis oaninj pp sajBijajBui SEiauaiaipp sbj jEjEuas ap sandsap 'uatnb
'66 *d 'uppanpoujuj 'x^aoaííVHQ -jj "^ 'BaiSojojaoui uoioEJijdxa e¡ ap Eiauapijns
B^ B oiaadsaj uoa 'sBpnp sns Eiuai 'oiqui^a u^ *(gg *u *p) auaiiUBiu osoipnjsa
aisa anb SBAjasaj sb^ jjjjaApE uis 'ojP|I|3e(j b saaaA s^qiuB Ejia sopi\ 'uoiaisod
ns ap OiíodE uq 'sa^uBUTiuja^ap a^uauíBaiisinSuij soqaaq soj ap BJanj JBpan'a b^ijiuSis
SOSB3 soqanm ua 'oiJBjjuoa je :usoqaaq soj Bn seui uis asjauaiB 'nsuaid as opnuatn b
uej ouioa 'Eaijiu^is ou jBiJaiBiu oj n asaauajy 'eapupiuas jo/d^ pp opBj ja apsap
aaoq oj anb ojos i ('f'Z'f 'P ísouisiui soqaaq soj b aiuauBiuui ouioa Msoqaaq,, soj ap
uoiaBaijdxa ej Baapisuoa anb ap aqaoadaj ja aaasq apand aj as Ejsnq A) usoai)s;nsuij
soqaaq,^ soj b apuaiis jajsso^ anb sa pspjaA ej oaa^ • (sajvpaiuw soqaaq o moa 'ai
-uaiuajqsqojd 'sopipuajua) 44soaiisin^uij,, soqaaq soj e oaod opsisBuiap Japua^B ua
cuijsisuoa jo.ua jq 'oaiSojopoiaui JOJja un ap ojnjj ouioa Jajssoy^ ap uoianaijdxa
bj BjBuas '(361 'd) ajuBjapB sbiu SBjuiSBd sBun 'uainb '^gj *d 'spoqpuvfl 'soai^
•q -g B^dcpB uoiaisod eiusiiu nq *4(ajduiis Bjnuuoj Bun zoa bjio Jas b oáajj 'od
-uiai^ p uoa 'jBna bj 'sBjqBjBd ap uaiiaBjuis uoiaBdnj^B Bun Jod sb^iubuioj sn8
•uaj sbj ua opinijisns asanj oui^ej oainnj ja anb ap Bsnsa bj uaiqine^ opis ueq
soaiiauoj soiquiBO soq,, :9J #d ^opo^atu A smuajqojj 'oaa^iav^ moa 'j^ Jcd

*(ss) 8B3i3ojbub sauoiaBuuoj sajdmis ajuEipain '*fa jod 'opom ojio
unSjB ap jBjadns opipod UBijqnq as —oai^uBinas jojba jap bjsia ap ojund p
apsap 'omjnf otusitu \a Jaua^uBiu ap opB^aj^ asaiqnq as is— sajEija^Eiu SBiauaia
•ijap sBsa anb 'uozbj uoa 'Bsuaid sand 'sajuEuiuuaiap oiuoa Bjapisuoa sbj ou snb
ojog -(uoiaESnfuoa Bjaiuud bj ap OAiiunfqns ap ajuosaad ja A jaSaj 'saSaj ajjua
A ^luoqDiuo A tunqmuv ^mviun A jiquwD anua Baiuoj BzuBfamas bj A SBuigipuBd
sop soj ap pspiauagojajaq bj) ssjp ap SBunSjB a^uauíBjiaijdxa BjBuas 'oiJBjjuoa
jy "oaija^uis oanjnj jap sajBija^Eiu ssiauapijap sbj aaouoasap ou jajsso^ 'pBjMjBaj
uq -ouijbj ojninj jap jEuoiaunj uoiaBiAsap bj 'aiuauíBsiaajd 'jnaijdxa ap b^ibj] jaj
•ssoy^ 'Bjoqy •( 'u *p) upiaBiAsap bj Baijdxa ou pEpinui^uoa bj b EpuaijB ojos anb
uoiaBaijdxa spoj '^ jBuoiaunj uptavmsap 'odman ouisiin jb 'A poptnupuoo .íraj oai;
•SBJjiJad ojninj ja A oaiiajuis ojujnj ja aJiua raiuauíBaiSojojJoui asjBaijdxa apand
ou oqaaq a^sa anb A uoioB^uauo Aanu buh jeSjiia ujibj opBuiEjj ja ua Biuasaid bui
•sim BijoSaisa bj anb ojaaia sa uaiquiE^ 'BuoSa^Ba Bsa ap pspinuiiuoa Abv[ 'opijua9
un ua 'anb X oaisBja ui^bj jap oai^ajuis ojninj ja uaXn^jsns sajB,3jnA-oui^Bj ssaij
-SBJjijad seuijoj sbj anb ojjaia sa is 'BJausiu bjio ap oqaip 'Q '(iE) sbjio Jod ou X
sbuijoj SEjjaia jod upianijisns ns ou ojad 'oai^aiuis ojnjnj ja Jinjijsns ap pBpisaa
•an bj jBaijdxa apand Bjja :BiJoiaBjsi)BSUT ajuaiuaiuapiAa Ejjnsaj boiSojojjoui noia
-Baijdxa bj 'ajsa sa jbjbj3b b ojunsB ja 18 'Bjoqy *(99) Majojom auipjo ip a^uaiuj^,ia

�Claro que se puede sostener que las formas sintéticas se sustituyeron por
las perífrasis con habeo, voló^ etc. por la sencilla razón de que éstas se haLaban
a disposición de los hablantes, o sea, que se trató de un mero fenómeno de
"selección" entre modos formales ya existentes en el mismo latín clásico (3ü).
Esta comprobación es cierta, pero, además de ser tautológica (40), se refiere al
"cómo" y no al "porqué" del cambio o de su sentido (41) : el "porqué", la ra
zón del cambio, debería de seguir siendo la ya señalada necesidad distintiva.
Ahora, a esta razón —que, a pesar de todas las reservas, podría aun admitirse
par'a el latín en particular (cf. n. 41)— se opone un hecho esencial: el futuro
perifrástico de orientación modal o aspectiva no es específico del latín vulgar.
En muchas otras lenguas la categoría de futuro se expresa mediante perífrasis
de formación más o menos reciente y de valor claramente modal, "yusivo" o in
gresivo ("inminencral") ("). Más aún: las mismas lormas del latín clásico fue
ron modales e ingresivas antes de ser puramente "temporales" (13). Y en muchas
lenguas, inclusive en las lenguas románicas, las mismas formas perifrásticas
—aglutinadas o no, pero, de todos modos, ya "temporalizadas"— vuelven a me
nudo a "sustituirse" por las formas de presente o por nuevas perífrasis modales,
yusivas o ingresivas, tales ¡ como esp. he de hacer, voy a ir, fr. /ai á faire, je vais
faire, sueco jag kommer att gara, etc. (44). Ahora, no puede razonablemente sos
tenerse que todas estas sustituciones, que se realizan en el mismo sentido, se
deban a deficiencias formales, es decir, a una mera necesidad distintiva, pues
en la mayoría de lo casos es evidente que esas deficiencias no existen. Y, si
esto se reconoce, tampoco puede haber razón para suponer que el latín consti
tuiría la única excepción o para atribuir el sentido modal y aspectivo del futuro
latino-vulgar a una simple casualidad. Hay que volver, pues, a la explicación
"semántico-estilística", aunque no para aceptarla sin más, sino para revisarla
y corregirla.
4. 2. 6. Ante todo, es necesario observar que I03 hechos a explicar son
tres: a) la inestabilidad general de las formas de futuro (no de la de categoría
de futuro) ; b) la periódica renovación del futuro mediante formas que, en su

("*) Es lo que sostiene B. E. Vidos, Handboek, pp. cits.
(40)En general, decir de un cambio que ocurrió por "selección" significa
sólo clasificarlo, y no explicarlo. Y en el caso específico equivale a volver a
comprobar lo que ya se sabe y que nadie niega, o sea, que ciertas formas latinas
se sustituyeron por otras formas también pertenecientes a la norma latina, y no
por empréstitos, por ej., o por creaciones ad hoc.
(41)Salvo que se piense que las formas sintéticas se sustituyeron por las
perifrásticas (de valor diverso) a falta de otras formas más apropiadas, es decir,
por mera pereza intelectual de los hablantes. Es lo que parece admitir W. von
Wartburg, Problemas, p. 163: "Cuando el uso de las formas del antiguo futuro
podía originar confusione, se prefirió la imprecisión modal mejor que el peli
gro de que la frase fuese mal comprendida".
(**) Un futuro perifrástico análogo al latino-vulgar y romance se encuen
tra en varias ienguas germánicas, en griego moderno, búlgaro, albanés, serviocrohta, en persa, etc., la mayoría de las veces con "auxiliares" que corresponden
a velle (o, más raramente, a deberé). Cf. L. Spitzer, Art. cit., pp. 176-177; K.
Sandfeld, Linguistique balkanique. Problemes et resultáis, París 1930, p. 181; L.
H. Gray, Foundations of Lunguage, N. York 1939, pp. 20-21.
(") Cf. L. Spitzer, Art. cit., p. 177; A. Mf.illet, Esquisse, p. 262; L. H.
Gray, Foundations, p. 20.
(44) Cf. Ch. Bally, El lenguaje y la vida, p. 67; L. Spitzer, Art. cit., p.
176; A. Meillet, Esquisse, p. 262. Véase también la nota agregada por D. Alon
so en W. von Wartburg, Problemas, p. 165.
- 288 -

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�inaceptable toda oposición entre lo "intelectual" y lo "afectivo" (o, peor, "ex
presivo") que se pretenda establecer en el plano de la "lengua" o de los modos
lingüísticos como tales (4U). Ni el futuro "modal" es más afectivo o expresivo
que el futuro "puramente temporal", ni éste es más "lógico" que aquél, sino
que ambos tienen simplemente valores diversos, tanto desde el punto de vista
afectivo como desde el punto de vista que se quiere llamar "lógico". La distin
ción entre la "afectividad" y la "logicidad", en el lenguaje, sólo puede enten
derse como distinción entre el significado subjetivo (manifestación de una actitud
del sujeto hablante) y el significado objetivo ("estado de cosas" que se significa).
Pero, en este sentido, se trata de categorías semánticas generales del hablar con
creto, y no de atributos excluyentes de esta o aquella forma lingüística, pues no
puede haber una forma propiamente lingüística que no implique, al mismo tiem
po, una actitud del hablante y una referencia objetiva (5o). La duplicidad del
futuro implica, ciertamente, dos finalidades expresivas distintas (en sentido tanto
subjetivo como objetivo), pero no tiene nada que ver con un grado mayor o me
nor de expresividad o de "logicidad" (cf. n. 49). Desde otro punto de vista, se
podría sostener que "más lógico" es, precisamente, el futuro modal: en efecto,
una actitud de "conocimiento" (Erkennen) frente al futuro (es decir, frente
a aquello que aún no es) —lejos de ser "lógica", como cree Spitzer, o de re
velar una "mentalidad filosófica", como pensaba Yossler— es racionalmente ab
surda, pues el futuro como tal no puede ser materia de conocimiento.
4. 2. 7. Para una explicación fundada de la duplicidad del futuro hay que
tomar otro camino. Hay que partir de la "compresencia" existencial de los mo
mentos del tiempo —destacada principalmente por el gran pensador italiano P.
Carabellese (61) y por M. Heidegger (B2)—, mejor dicho, de la distinción entre
el tiempo interiormente "vivido", "compresente" en sus tres dimensiones, y el
tiempo pensado como sucesión exterior, "espaciado" o "disperso" en momentos
no-simiiitáneos. Carabellese subraya que, en lo concreto, el futuro no se halla
"después" y el pasado no se halla "antes" del presente; se trata de momentos
"compresenles", que corresponden a actividades distintas de la conciencia: el
pasado corresponde al "conocer", el presente al "sentir" y el futuro al "querer"
[en el sentido de velle; y se podría agregar que es también el momento del

(") Esta pretensión constituye el equívoco fundamental de la concepción
lingüística de Bally: la expresividad de una forma se mide con respecto a una
finalidad expresiva concreta, y no hay razón para afirm'ar que un modo lingüístico
que expresa adecuadamente indiferencia o seguridad sea "menos expresivo" que
otro, que expresa —también de manera adecuada— deseo, temor, inseguridad, etc.
Este mismo es el vicio originario de la llamada "estilística de la lengua", que inú
tilmente trata de delimitar su objeto, con respecto al objeto de la gramática, en
el plano de l'a lengua abstracta (cf. n. 33). No existe un dominio "estilístico" (o
"expresivo") en el ámbito de la "lengua": desde el punto de vista "expresivo",
todos los modos lingüísticos tienen "valor expresivo"; y desde el punto de vista
erróneamente llamado "lógico", todos tienen "valor lógico". La Crítica de la razón
pura y la Fenomenología del espíritu son también obras literariamente logr^das porque su forma de expresión corresponde, aun en sentido "subjetivo", a
su finalidad expresiva, y no lo serían si presentaran, por ej., el estilo de una
novela policial. En cambio, una historia de la filosofía como la de B. Russell
molesta —entre otras cosas más graves— también por su estilo conversador y
periodístico.
(60)La "afectividad" y la llamad^ "logicidad" lingüísticas pueden estudiarse
por separado, puesto que son variables autónomas (cf. II, 2.4.), mas no se din
separadamente.
(61)Critica del concreto^, Florencia 1948, pp. 26-31.
(52) El Ser y el Tiempo, 65, en partic. pp. 376-377.
- 290 -

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sbuiioj sej ajuBipaiu Bsaidxa as anb oj 'oinmj jap MpBpiiopaixa,, Bisa 'oiuatuiBf
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'sajBpoiu sbuiioj sbj aiuBipaui Bsaidxa as aiuaumaiisinSuij anb oj sa uopBdpiius
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�^ctividad mental: no es el futuro "exterior" e indiferente, sino el futuro
"interior', enca^ado con consciente responsabilidad, como intención y obli
gación moral (ou). Que ésta no es una simple ilación, fundada apenas en la
contemporaneidad entre el cristianismo y el latín "vuigar", lo demuestra el hecho
de que, en efecto, el nuevo futuro es particularmente frecuente en los escritores
cristianos (GT). Y hay más aún: en un escritor cristiano que era también un
gran filósofo —y, por fo tanto, era capaz de entender y revelar teóricamente
esa neue Denkform que otros hablantes habrán adoptado de manera espontánea
e intuitiva— aparece en términos explícitos la idea de la "compresencia" de los
momenios temporales. Se trata, naturalmente, de S. Agustín y de su famoso aná
lisis del tiempo, tan distinto de todo lo que, sobre ese tema, nos ha legado la
antigüedad clásica. He aquí las palabras textuales del santo: "nec proprie dicitur: témpora sunt tria, praeteritum, praesens et futurum, sed fortasse proprie
diceretur: témpora sunt tria: praesens de praeteritis, praesens de praesentibus,
praesens de futuris. Sunt enim haec in anima tria quaedam et alibi ea non
video, praesens de praeteritis memoria, praesens de praesentibus contuitus, prae
sens de futuris expectatio" (58). Este importante documento nos proporciona el
necesario indicio extralingüístico de que la actitud de que se habla existía y era,
precisamente, una actitud cristiana.
La renovación del futuro latino debe incluirse, pues, entre los muchos cam
bios lingüísticos motivados por las nuevas necesidades expresivas suscitadas por
el cristianismo. Ue esta manera, al atribuirse la iniciativa del cambio a un movi
miento espiritual históricamente determinado, se elimina también la vaguedad
de todas aquellas explicaciones que lo atribuyen al modo de hablar del "pue
blo". En general, el concepto de 'pueblo' (cuando no equivale a 'comunidad
hablante') es, en lingüística, un concepto ambiguo, cuyos limites nadie conoce.
Pero en el caso del llamado "latín vulgar" se trata, además, de una petitio prin*
cipii, pues significa dar por demostrado precisamente aquello que hay que de
mostrar. En efecto, un modo lingüístico cualquiera no es "popular" porque in
tegra el "latín vulgar" (que es, simplemente, el latín continuado sin interrup
ción por las lenguas romances) (*"), sino que, al contrario, el "latín vulgar"
es "popular" en la medida en que son "populares" los modos lingüísticos que
lo integran. Mas esto último no puede darse por sentado de antemano, sino
que debe comprobarse para cada modo en particular. Y, por lo que concierne

del tiempo se entiende como la negación necesaria de la "compresencia" misma.
En efecto, la verd^dera "compresencia", en cuanto hacerse compresentes los mo
mentos del tiempo, no puede darse sin su correlativa "dispersión".
(5S) En particular, el futuro que llegó a fijarse en la mayor parte de la
Romanía refleja una altamente significativa identificación entre el deber morfal
y la voluntad, entre lo que debe hacerse y lo que se quiere hacer: en efecto,
faceré habeo significa al mismo tiempo faceré debeo y faceré voló. El futuro sar
do con debeo y el rumano con voló —este último debido, segur^mente, a in
flujo griego; cf. K. Sandfeld, Ob. cit., p. 180 y sigs.— representan una simplifi
cación de esa compleja actitud moral. Pero en rumano existe también un futuro
con habeo + subj.
(") Cf. V. Bertoldi, La parola, p. 259, nota 1. Bertoldi señala dos veces que
el futuro perifrástico se afirma "en la época cristiana" (pp. 259 y 261) y una
vez llega hasta llamarlo "modo cristiano" (p. 259), pero sin justificar esta ex
presión.
(88) Confessiones, XI, 20 (26).
(") No necesariamente por todas las lenguas romances, sino, en muchos
casos, por una u otra de elías. La idea de un "latín vulgar" rígidamente unitario
y que constituiría la "base" común y exclusiva de todas las lenguas romances es
un residuo de la infeliz idea de las Ursprachen.
- 292 -

�- 68 'PBPíIE3Jt BI B uapuodsaJioa ou anb oiad 'sopeí
•adsaut sopaja ojja noa auapqo A oiund o^os un ojqos osaaojd o9jbj un epa^ojd
jajsso^ 'sojSis ap eiqo sa oaqvq uoa operaioj oininj jap uopezijeapi;uiB.i9 ea
-isai9oid eq •sopBuojaB^aj auiauíeuiput utpsa A sojajEJBd uauoa 'soauejoduia^uoa
uos anb ouis 'bj^o bj b oun ja uapaans as ou 'buiioj BAanu p,j ap o)uapupaja ja
A ojnjnj on9puc jap uopiíedcsop eqM 'L91 '&lt;^ 'sopojaiu A sinu9¡qojj (I9)
•soqaaq soj eiiBaijdxa anb wozdj Eun ou A
'jeaijdxa b o^paq ja 'a)uauiespaad 'sa 4iuopnjoAa,, BpBuiBjj bj ap zapidei bj 'opaja
ua : a^qnq-iaÁa j\[ aod opiuaisos oj rpijEAui as ou ojja uoa oía^ •t,uoianiOAa,, epid
•bj sera eun ap (opaja A) opipui ojos cuas saaueuioj sounSjB ua ojn;nj OAanu
jap uopepijosuoa Buejduiai sbui bj anb opuapnpe 'opase ouipjn apa jpeqaj
eiuaiui '^¿I"¿l *^d "lia 'jjy 'aazxws "j ^toqjaA jap oduian un Jas b Baj[ ana
buijoj eun ua aaijepiJa sisejjuad esa uij jod anb e A 'uoisuedxa ns e aiuaiujep
•uasa opinqiJiuoa ueq eiJBja^j cjnijna bj A opsuijaj af^nSuaj ja uaiquiei 'a.iueiu
•oj ua apunjip as ejjanbe ouioa opoui ja Bjpanuiap unSas 'ojoj *aaajBde anb ua
soixai soj ap ojipa ja jod jeSznf e 'jeSjnA uoisa^dxa eun ap bibji as oSan^ ap
-83Q,, : eai^ojouitujat eipisui bj b apisaj 'opoj uoa 'sbui 'uJBSjnA uiiej,, ap eaoAinba
uoiaBunuouap ej b omqiJi ns eSed uainb '8^ *^ 'umoonpojiuj 'a^ianq-B3Aaj\^ ']^
ap uotaaipejiuoa aiuajede eun jcpjoaaj aiussajaiui sa 'oiisodojd apa y (09)

un ap uopejadns bj uaiqum uBqBpoduii sejja anb ajqBpnpni sa sand 'BAi^uipip
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uopeaijdxa ej ap jejuamepunj Bjjej oraoa ejeuas 9inq)ie/^ uoa *^ 'oíaadsaj
aisa y 'saiuejqeq soqanm ap BAisaidxa pBpisaaau eun e eipuodsauoa anbiod oip
-nnjip as uopeAouui bj anb eapdrai sand 'eueuioi eapsm9uij pBpiunraoa bj ua
sbuijoj sesa ap upiaepijosuoa A uoisnjip ap os^ooid oraoa 'ítoiqraea,, je uaiqraB)
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SEUiJOj sej JBzijpn ua soiaraud soj uoianj anb saiuejqeq so-jjanbB ap soAi)Baja
sopn soj b 'jiaap sa :sajeiaiui sauoiaBAouui sej b o uuoprAouui,, bj b 'jb9
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*(o) OAPÍSO&lt;^ opeijnsaj JEfoJJB
epand uppeqoídraoa jb^ anb osopnp sonara oj jod aaaied 'oapsBijijad oinjnj jb

�punto crítico del sistema. Y muchos hablantes, sin percatarse de su peculiaridad
expresiva, las habrán adoptado simplemente "para hablar como otros^, es decir,
por una razón cultural "extrínseca": las explicaciones funcionales de los cam
bios lingüísticos no excluyen, sino que implican las explicaciones culturales.

- 294 -

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- 51 -

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SOAISOU! Gp SGUODDGS Gp SDDUGUGdxG X

sn^onbjo^ sáojougo ep ouD^uGp
a O3'ioaou

�Morfología dentaria
Incisivos. — Son los dientes más especializados de la arcada den
taria. Situados a ambos lados de la línea media, de estructura y as
pecto uniforme.
Son de crecimiento continuo, compensando así la abrasión me
cánica por usura de su extremidad libre (borde incisal, mejor dicho
verdadera superficie triturante provocada por la fricción con los an
tagonistas). Tienen gran tamaño, presentando una curvatura longi
tudinal (que a menudo los transforma en un semicírculo) . El radio
de curvatura de los incisivos superiores mide la mitad del radio de
curvatura que presentan los inferiores.
Están implantados muy profundamente; las raíces de los incisi
vos superiores terminan a la altura de la segunda molar superior.
Los inferiores terminan cerca del cóndilo del maxilar inferior.
Presentan forma de prismas. No hay separación entre corona y
raíz, siendo ésta sumamente larga.
Las coronas tienen esmalte (de color amarillo - anaranjado) y en
las caras vestibulares y los bordes marginales mesio y disto - vestibu
lares .
Los incisivos superiores e inferiores tienen sus bordes cortantes
(plano inclinado) biselados a expensas de la cara palatina, afectando
dicho desgaste la forma de un triángulo isósceles (base hacia la cara
vestibular y vértice hacia el centro de la cara palatina) .
En la fig. 2 se puede apreciar el aspecto lateral de un cráneo de
Ctenomys y la relación de los dientes superiores con los inferiores.
Los incisivos superiores sobrepasan a los inferiores y no contactan
con ellos. Se observa el diastema grande y luego los molares. Los
molares superiores están situados algo exteriormente con respecto a
los inferiores.
En la fig. 3 se ve la parte superior del cráneo, como también los
incisivos superiores, oscuros debido al esmalte.
Dientes yugales. — Los molares, tanto superiores como inferio
res, están como dijimos, en mayor número (8/8) : 4 para cada hemi maxilar. Su tamaño van en orden decreciente hacia atrás. Su borde
cortante horizontal tiene forma triangular (triángulo escaleno) . Su
parte coronaria es mucho menor, su raíz es dos veces la corona. Están
alojados en alvéolos. Su forma es prismático - triangular; los supe
riores presentan su cara vestibular cóncava, en forma de V. (fig. 4) .
Los molares inferiores, al contrario, tienen una cara vestibular
ligeramente convexa y una lingual cóncava, (fig. 5) .
El cuarto molar, comparado con los demás, tiene un tamaño muy
reducido.
Histología dentaria
El esmalte de los incisivos —como dijimos— se encuentra sólo en
la cara vestibular y en los bordes proximales. Su color anaranjado lo
hace resaltar sobre el tejido contiguo (dentina) . Foramen apical muy
abierto; cámara pulpar larga y ampliamente abierta. El epitelio odon-

- 124 -

�- 981 -

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jBsad y "BUBipaui Baijpuj[p ajuBuiBip ap Bjpaid ap oipaui jod
p ozqB ag *piuap oujo^ jod BpBuopaB oubui ap Bzaid ua '[i
ua opBaopa unpunjoqaBa ap a^ajtoqjBa uoa ozipa^ as uopaas Bq[
•SBjnpapjoui ap o^saii uis 'sBp
-Bjaipj sauopBjndiuBiu aiutrtpain puiiuB pp BAisaans uopeapsauíop
bj JBjqpBj ajJBd bjjo aod X sopBuopaas soAispux boj ap o^uaiuipaja
p jBAjasqo opB^ un ^od ía^qop Bja ojafqo j^ "saaoiJajut a sajopad
-ns soAispui so\ 'Biaua b^ ap pAtu b 'aBuopaas ua uojaijsisuoa SB^s^
•SBpuapadxa sbj uojbzi[B3J as 'uopBaipuiBJiuoa BiqBq ou ouio¡3
•BtJBuojoa aj^cd bj b usq^Sajj ou soais
-pui soj ap saaBdjnd sejeiubo sbj anb tsb jBAjasqo opnd as X sopBjaa
-Biu soauBja ap SBijBjoipüj uojbiuoi as Biauaijadxa bj b BiAaj^
sajuaip ap upiaoas ap sviauaiuadx^^
•aijBiusa uBjuasajd ou sajBjoiu so-q
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jbuij buoz bj ua sopBiu.ioj Bui}uap X ajjBiusa ap jBnSí p^pijuBa Bun
jod BpBZBjduiaaj a^uauía^uBjsuoa sa 'uop^aiisBiu bj jod 4opBisB Bq as
anb ajj^d bj sand 'jaaaaa b aiuauiBnuiiuoa op^uiBjj Bjsa a^uaip BpBa
'oiubj oj jo^ '^piA bj spoi ajuBJtnp a^sisjad (iMJtajj ap buiba) oaiua^o^

�10 de mayo
Incisivo superior derecho
Incisivo inferior derecho

6mm8
lOmm

Ese día se vuelven a seccionar los 4 incisivos.
Incisivosuperior; corona seccionada
Incisivosuperior; muñón remanente
Incisivoinferior, corona seccionada
Incisivoinferior; muñón remanente

4mm2
2mm5
6mm
3mm9

17 de mayo. - Peso del animal 141 gr.
Incisivos superiores
Incisivos inferiores

7".

6mm
8mm8

22 de mayo
Incisivos superiores
Incisivos inferiores

7mm4
9mm3

29 de mayo
Incisivos superiores
Incisivos inferiores

8mm2
9mm6

El animal con el cual se realizó esta experiencia fue práctica
mente domesticado. Como se ve, sus incisivos alcanzaron mayor ta
maño que el que presentaban al comienzo. Parecería, pues, que los
cortes provocaron una exacerbación del crecimiento. El animal se ali
mentaba bien; en ningún momento dejó de comer.
El 7 de junio se comenzó la misma experiencia con otro ejem
plar macho adulto con 4 meses de cautividad, de 300 gr. de peso, mi
diendo 23 cm. desde el hocico a la base de la cola.
Incisivos superiores
^Incisivos inferiores

llinmó
14mm5

Incisivo superior cortado al nivel de la encía.
Incisivo inferior; corona seccionada
Incisivo inferior; muñón remanente

lOmmó
4mm

9 de junio
Incisivos superiores
Incisivos inferiores

2mm4
8mm4

12 de junio
Incisivos inferiores

9mm6
- 126 -

�- ¿si • (S9JOp
-9Og SO[ SOpOJ TBITSd OSB3 J3 83 OU 3nb Oj) OtlUIJUOD OJU3IUIID3J3 3p
U3iqUIB) UOg 'S3ID3dS3 SBX(O BJBd SaJBJlUHS 3p UOI3U3UI OpBJJBq 8OUI
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0

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BJínjatujsa bj ap —SBjnuupj sbj unSas— pnpisjaaip muau^x^ (g
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ua ajuasajg 'sajBniC soj A soaisiout soj aa^ua viuajsnip oijdtup (q
•sojuopoojd so[ ap
bj ani&gt;xs diaadsa B^sg — 'soumva ap ajuDjsuoa mouasny (g
S9 snxvnóaox sxrooMaxg ug -j/j Bjnuuoj ap uos aiuauíaj
-uanaaa^ anb '(aopaoj odij jap) socitsiaui ap optanpau ouaiun^ (g
^• (BJnaso una sa BAtjaadsaj uoiobuijojui
bj anbunB) saaopaog sojbj sounájB oiuoa 'vpuopoifip aun Bjuasa^d
aiaadsa Bjsa 'oiquiBo ug *snxvnóaox sxMtOMaxg b apuodsaxjoa Bjja
is • jBJnSasB souiapod oj^[ — 'niiuopotfouotu ^
mauapua^ (y
:soxiosou jod apBtp
-n^sa aiaadsa bj jod sopBjuasaad soj uoa sojJBJBduioa sa^d souiBpjoaaj
anb 'saxBjnaxiJBd sajajaBJBa UBiuasaad saaopaog soj ap sa^uatp sog
upisnosiQ
uaiq a^uauíBiaajjad oAnjuBiu as jbuiiub jg
saxotxajui soAisiauj
sajoijadns soAistauj

uiuiqj

omnf ap

�RESUMEN.
1)La fórmula dentaria de Ctenomys torquatus es

2

0

08

I— C— P — M —

2

0

08

Los incisivos presentan una curvatura de gran radio vertical; su
esmalte (de color anaranjado) sólo se presenta en las caras vestibu
lares y bordes marginales (mesial y distal) .
Los molares, de tamaño decreciente hacia atrás, se articulan ex
tremo a extremo. Las superiores sobresalen unos milímetros de los
inferiores. Existe un gran diastema.
2)Mediante la sección de los incisos superiores e inferiores a
ras de la encía se comprueba un crecimiento muy rápido y exube
rante de los mismos, pues alcanzan, al cabo de 10 días, una longitud
mayor que la inicial.
3)Dicha sección de los incisivos facilitan la domesticación de
esta especie siempre agresiva, facilitando la manipulación sucesiva,
reiterada, sin riesgo de mordedura (comunicación posterior) .
BIBLIOGRAFÍA
GRASSÉ, P. P. — Traite de Zoologie, XII, Les dents (L. Lison), París, Masson,
ed. 1954, pp. 791-853 y Vol. XVII, fase. II, p. 1345.
DAVISON'S. — Mammalian Anatomy, Blakiston C&lt;?, ed., Filadelfia, Toronto, 7
cd., p. 349, 1947.
Facultad de Humanidades y Ciencias.
Cátedra y Departamento de Biología General y Experimental.
Montevideo (Uruguay) .

- 128 -

������</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
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                <text>Sistema dentario de Ctenomys torquatus y experiencias de secciones de incisivos</text>
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                <text>TALICE, Rodolfo V.; BOUSOÑO-UNGO, Maria Elena - </text>
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                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , Julio 1961, Nº 19 : p. 123-147</text>
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                    <text>ECGENIO COSE LU (;"

SISTEMA, NORJVIA Y HABLA -.
1 - Posibilidad d e una distin ción tripartita en la realidad nnitaria
del len guaje. 2 - Incoh erencias y contradiccionPS d e los enunciados
acerca de " lengua" y " habla" . 3 - Insuficiencia d e la dirotomía saussureana. 4 - La idea de " norma" en la inves tigación empírica y en
la lingüística ps tru ctural. S - EjPmplificación. 6 - Esbozo d e una
teoría coh ercntP del h ablar y de su formalización. 7 - Importan cia
y utilidad d e In distinción tripartita .
l. En una "Confer e n cia d e semántica" realizada e n marzo d el
ario p asa do e n Niza , por ini ciativa de Emile B en venis te, y en l a que
participaron nu eve ilu stres lin~iiis ta s de va rios países e uropeos y de
E stados U nidos, los profesores Hjelmslev, de Cope nha gue, y Lotz, d e
N ueva York, se manti s tas " intrín secos" y represent antes, en la confer en cia, de la " direcc ió n integral d e la gramática gen eral", presen·
taron s u posición r esumida e n un cuadro en el cual aparece la distin ción de tres aspec tos e n el len guaje -esquPnw, norma Pstablecida
y pctrole ( habla )-, en lu gar d e los dos ya tradicionales en l a lingüística postsaussureana ( aun e n la qn e no acepta la rloctri na d el m aes tro
ginebrino ) . es d eci r, ]a lanf(ll e y la parole, la len gua y el habla (S prache-R ede, language-speech ).
A cada uno de los tres a8pcc to~, de be rían co rrespond er, e n el
propio campo ab soluto d el le n guaj e e ind e p e ndie nte mente d e una
r ealidad exterior signifi cada , d esignada o refe rida , di sc iplin as y nnidades parti culares: renémica, fonémica. y fónica ( di sc iplinas) y cenema, fonema ·y fono ( un ida des), en el plan o d e l a expt·esión; plerémica, semhnica y sé mica, plPrP11Ut, se m Pm a y se ma, e n el plano d el
contenido.
Al informar bre\·eme nte ace rca d e la Conferen c ia, e n el A rchi vio
Glottologico ltnlia no ( 1 ), G iacomo D evo to ob serva: "Una . .. novita
1com pli ca tri ce ) f. la sciss ion e rl elJa " lin gua" sa ussuriana in 'sch e m a' e
' norma'. Quello ch e n ell o sch ema e l'nnita vuota o cen e ma , n ella norma diventa il fonema; e qu elJo ch e nello sch e m a e l'unita piena o
pl er em a, n ella n orm a diYe nta il semc ma. Ques to porta co me consegu enza che an ch e la oppos izione relativa fo nd ame nt ale. secondo il
(*) Ampliación d e un a co muni cac ión leí da en el Cen tro Lingüístico de Mon·
tev id eo, en la se, ión del 10 de mayo de 1952. U n re sum e n de este trabaj o fu é
en\' iado al VII Congreso Internac ional de Lingii istas. r ea lizad o e n Londres del
19 al 6 de seti e mbre de 1952.
(1) AGl . X.XXVL I. pp. 82 · 8~ .

�S au ~;; ur c, tl e ,·e r cs trin ¡!;C re il rapport o di sig tlijiant e ~i gnifi é allo
sc h ema e, p e r qu a nt o ri¡!;uarda la norma . rl cve introdurre la coppia p a rall e la d i ' de ~ i¡!;nant e' e ' rl es i¡!;na to'. Qu ef to doppio 5iste ma di di slim:ioni
p uo lasc iarci pe rpl css i r ¡!;iu s tifi ca il rlui JlJi o se Yal¡.!;a la p e na di sa lire
a qu es te as trazioni . L a rea ltú rl e lla l in¡!;ua e n lo,·im ento e an ch e quando
e CO nsid c rata s in eroni ca m c n! e Ú fonda !' Opra Ull e quilibrio instahil e.
11 Yanta !!gi o de un a rapprcsc ntazione as;;olutam e nt e geom e trica si p aga
: 1 ll o "tcsso pre zzo dc lla eo nt e n1plazion c d clla strullura anatomica inte rna di un uolll o tan to n ·a le e comodo d a desc rive rc. ma dive rso da
f~ u e llo ,.¡,-o".

P e ro. aun dudando de la utilid a d de las e xce5iYas ab stracc io nes
a qu e ll e¡!;a la esc uela d an es a, el llli s nlo D e Yo to esboza e n seguida una
l'On ce p c ión no lll C no ~ ab stra ct a .. p o r lo qu e con ci e rn e a la parofP:
' ·TuttaYia - escribe - la mia ,·e ra obi c zion c sta n c lla pos izion e fiel
probl e ma d c lla ¡wroiP, sciss a &lt;lnalo gam cnt e n elle du e spe cialiti1 di
"' fo ni ca" e "se mi ca". La parnf,, si di stin¡!;u e a mio av-v iso dalla lan g u P
non sol o quantitativ am e nt e m a pe r struttura. La ¡wro fp non pu o aver
l c !,!ami con lo sc h ema n t~ con la norm a di una lini,!LW perc h é non e
a n co ra né suono n é segno, n o n s i sa an cora se s i r e alizzc ra in parol e
grammati cali piuttosto ch e in lin ce colori o note nm s icali " . A es ta
r uro!P qu e es y no es, qu e - por no hab e rse todavía exprcs&lt;ulo es
,ólo intui c ió n o p e n sami e nto 1 y, por lo tant o, no es un h echo lin¡.riií ~ ti co y ni ~ iqui c ra es té tico , s ino ~ impl e m e nt e p sicol ó g:ico,
co mo
proces o anímico , o ta mbi é n l ógico, por lo qu e ataií e a su íntim a coh e re nc ia o a s u rf' la c ió n con un a rea lidad l, o, df' todos m o1lo;:, es sólo
rm a int e n ció n, una v irt11 alidad. a es ta pa r o!!' d e di caría D evot o ~ u
:5t' m á ntic a. e nt endid a co m o lin g: ii ís ti ca del habla. Con e~i a última la
~e rnánti c a ,o c id ent ifi caría . a p e,.ar d e qu e e l habla implica ,;ó]o el
c;:t a),]cci mi e n lo eonne to de d e te rminadas relacion es ,- Í¡!; nifi ea t i vas i rHliYiduale,. qu e. d e un a mane ra ge n eral . precx i,.; te n e n la l c n ¡!;tW ., e n la
m e did a e n Cjue i·~ t a preex is te al haiJl a, o que e n ella se vuelcan , en
h m e dida e n qu e la l e n g ua se c on ~ titn y e !' Obre la hase de los a c tos
&lt;'O nere to;: J e hahla.
Di c ha ¡JIIrolf' d e,·otian a pu e de ser tli ; tinta c uantitati,·a ~ es tru ctur a lnH' n te d e L: len¡.(ua t aunq 11e e;: to no signifi ca qu e lo sea ta mbi é n
y ncces ar·imn e nt e d es d e el punto de Yi sta de s n íntima natural eza,
p11 es, ~ i su expresión es lin g iiís tica , aun la paro/e así e nte ndida te ndría innega bl es YÍn culos con Ja lan gu('), p e ro no, es és a la parole como
11osotro;: la h emos ha;;ta ahora e nte ndido. No es la ¡wrolP como id e nt idad d e intui ci ó n y expresi ón , es decir, como ac tividad c reativa conn e ta , eon1o s un1a el e actos ling:iií:; ti cos concre tos y, sin duda , iné ditos e
individu ales, dado qu e ~o n e xpresión de intuic ion es in é dita !' e individuales, p e ro al mi smo tie mpo con vencionale s y " h echos de len gua",
eje m¡Jlos y moddos d e l e n gua, en cuanto se cre an sobre la base de
&lt;•ctos lin giií!' ti cos prece d e nt es y, a sn ve z, sin·e n como hase para a c tos
lin¡!;i.iísti cos ult e rioreF, pu es to qu e ]a leng:ua no exi ste sino como sistema ab strac to d e a ctos ]in!,!ÜÍs ticos comun es, o con c retamente re gistrados o acumulado s en la m e moria d e los individuos hablant es . Y no

·-- li-t --

�e~ és a la paro! e d e de Saw•sure 1 y de Hjelm s lc ,·, ya que . e n lo ese ncial, la esc uela de Cop e nha:,rue con sen ·a a ce rca d e este pun to la doctrina sau ssure ana 1, c rupl eo indi,·idual de la l e n g ua 1s iste ma social ),
n e tame nte dis tinta de e~ ta últinra , que p erte necería a la soc ie d ad y
no al indiYicluo. p ero, al nri !' mo ti e mpo, e n co ntinua e íntima r e lac ión
con e lla . d a do qu e, ;; i por un lado e l lrabla es re ali zación indi vidu al
rle la l en:,rua , por e l ot ro " nada cx i ~ t e e n la le n g ua que no h aya exi stido ant e~ en e l h a ld a". Por l o ta n to. la obj ec ió n d e D evo to, nr:rs que
una cr-íti ca a las a b ~ t ra cciones o a la triparti c ión d e Hj elm sl e Y, e;; ]a
propu es ta de una co ncep c ión ne ta m e nte di stinta a cer ca d e la paro /e
y qu e rec ue rda una p o;; i ción e n c ierta man e ra análo:,ra , sos te nid a por
Sec lt e h ayc.
Pero no es nu es tra int ención c riti car aquí y sobre la ha se de una
úni ca fr a~e aislacb , qu e pued e prcsi ar.• c a varias in terpretac ion es, una
con ce p c ión Jin:,riiís ti ca como la de D c,·oto, qu e ti e n e indud ahl c rnente
"l i S só lido ~ fund a m e ntos t eóricos, y tampol'o e nt e nd e mos d c;o arrollar
por nu es tra parl e una t eoría perso nal de la ¡)(/role . Lo qu e nos preocupa e!' aver·i;! uar si, des!lc e l punto de vista ru e todológ ic o, una tripartición como la d e 1-Ijclmsl e \·, aunqu e h ech a sohre otra s ba ses y e n
t érminos a l go di stin tos. pu e d e r esu lt ,r r útil. prove c hosa y ha sta n ece~ar ia e n la lin :,rliística te órica ,. e n la Jin giiís ti c a hi s tórica, tanto sincrón ica co mo di ac ró ni ca. E s dec ir, si pue d e, por un lad o. co ntribuir
a una m ayor compre nsión d e l a íntima r ealid a d y de l a m o d a lid ad de
"er d e esa compl e ja a ctividad hunrana qu e es e l l e n:,rnaj e r, p o r otro
bdo, h a cernos cor n pre nder m e jor la naturaleza d e los ' iste nr as hi stórico-c ultural es qu e llamamos co múnmente l e n g uas y e l fa cto r intrínseco de su e volu ció n: el ca mbi o lin giiísti co, e l mecani sm o d e su
produ cció n y difu s ió n. A de l antamos qu e la trip artición qu e d ese amos
propon e r podría tambi é n inte rpre tarse como basada e n un a esc i;;ión
de l a " l e ngua " !'a n ~ Hrreana, pero que e~to no se ría ni necc;;a rio ni
exacto, puesto fJ U C nu es tro con ce pt o d e lcn ~· , w d e nin gm1a man era
coin c ide co n e l e nun c iado por F e rdi na nd d e Sa uss ure y s us co n tinu adores : p a ra noso tros, el concepto de " lc ngna ·' es ulterior al análisis
d el l en :,ru aje como fe n óm eno co nc re to y p er te nece más bi e n a la }in giiísti ca hi stórica qu e a la teóri ca .
D evo!o ti e ne indud ahlem e nte razón al expresa r s u¡; dud as a ce rc a
de la oportunidad d e l a!' exce"iva s abstracciones y e l g-eom e tri smo a
qu e ll cg:a n l o" c ulto r·es de la lin ~iiís tica est ru c tural, y e n parti c ular
Hj elm sl ev, y y a ot ros lin¡!:iii s ta s, d e tendencia muy distinta a la d e
D evoto, com o A. ::VTa rl in e t 1 1 ) , ann r econoc ie ndo la ;!enialid ad de las
constru cc ion es teór ica s d el ma es tro de Cope nh ag ue, h an se ñalado los
1·iesgos qu e impli can la reducción d e la lin güís ti ca a una álgebra d e
forma s vac ía s y el desconocimient o d e toda s ustan cia fóni ca. Tamh ién
es verdad qu e la r ealidad del l e n gu a j e es mo v imi e nto (es d ec ir que
el l en guaje es ac ti,·idad , es " p e rpe tu a cr e a ción ") y que, por l o tanto.

(1 ) Au sujet d es " Fond em euts d e la Th éo ri e linguistir¡u e" d e touis
H je lm slev. e n Bulletiu d e la Socié té d e Liu guistiqu e d e Paris. l. XLTI 119-l 2-

1945). fa sf'. 1 ( n. 12·1) . pp. 19·42.

H) -

�todo sis te ma sin cro 111 co se hasa e n un e quilibrio ines table, es necesal iamente una ab stra cc ió n. P e ro una cosa es ten er clara con ciencia de
los riesgos que la ab s tr acció n implica y o tra cosa dudar d e su ineluct ahilida d teórica como condi c ión n ecesaria de todo conocinüe nto científico. En efecto, aun coin cidiendo pl enament e e n admitir que un a
co nsid eración puramente es tru ctural nos ll eva a m e nud o lejos d e lo
" ú vo" d el len guaje, es decir, de su realidad con creta , n o nos parece
q ue pueda d e du cirse d e ello, como corolario , la conve nien c ia de r echa zar sin más la ab stra cció n , fuera d e la cual no s ub siste ninguna
posibilidad de comprobar verdad es gen erales y princ ipios cons tantes
en la multiplicidad, fragmentari e dad y h e terogen eidad d e lo fenoménico ; es d ecir, de comprobar en Jo material del le n guaj e aquellos
¡¡spectos ideales o fonnales que con stitu ye n el verdad e ro obj eto d e
la lingi_iística como cien cia de la cultura ( 1 ) . Quizás sea verdad , como
ohserYa D evoto , que el exa m e n de Ja es tru ctura a natómi ca d el homl•re nos aleja d el co nocimiento del hombre vivo, pero nos aleja sólo
para ace rcar nos más e n un mo1ne nto s ucesivo. Sin ese mom ento de
abs tracción , el conocimiento d el mis mo hombre vivo no se ría conocimiento efectivo sino simpl e toma de conta cto o, por lo m enos, no
se ría conocimien to comunicable, ni c ientífi co. El propio " movimi ento "
d el len guaje n o podría comp render se sin la abstra cción de unos principios ide ales sincrón icos ( no e n el sentirl o de "simultáneos", sino más
loie n en el d e "fuera del tie mpo" 1 que pres iden el movimiento mismo,
con s titu ye ndo s u as pec to formal. A nu es tro entender , la lin güística ,
más que otras ciencias, por la naturaleza mism a de su objeto, d eb e
moverse constante me nte entre los dos polos opuestos d e Jo con cr e to
y d e lo ab stracto: subí r d e l a comprobación empírica de los fe nóm enos con c re tos a la abstra cción d e formas ideales y sistemáticas, y volve r
lu ego a l os f e nómen os concretos, enriqu ecida por los conocimientos
general es adquiridos en la opera c ión ab stractiva . Lo importante es
que no se co nforme con la ab s tra cción y no se quede en ella, porqu e
la íntima comprensión de la r e alidad d el l en guaj e p odrá alcanzar:;e
oólo en ese t e rcer mom ento d e Yu elta a lo con cre to. El lin giiista , si
se nos p ermite una ima gen, d e b e se r al mi smo tiempo botánico y jar( 1 ) Obse n ·e mo s. de pa so, que no esta mo s de ac uer do co n el e mpl eo algo
despettivo que se hace a vece s e n l a lin giií stica ac tual de lo s té rmin os " a bstrae·
to" y " ab stra cc ió n"; e mpl eo q ue &gt;e de be al e rror se mánti co de co nsid e rar
"a bstra cto", c~&lt;~1 o :.:! ~lór,~ itn o de " i nt a,~ in;:do ", , "arbitrari? ", "no de rno: trado por
l os hech os , Irreal , n o ,·erdad e r o , fal so , e tc. Evide nte m ente, s1 se da a

('ab strn c to H un

úni co

s i gnifiea do,

o po ni é ndol o

ex(' lu s ivarn e nte

a

C(co n c re to", el

térm ino n o puede signifi car " no verdadero" o " meno s ,·erdadero que lo conc re to " sin o sólo " má s ve rdad ero" : la fra se " 3 má s 3 i gual 6" es más verdadera
qu e b fra se, r elati,·a me nte meno s a bstrac ta, "3 ca ballo s má s 3 caballos igual a
6 ~tb a llo s". porqu e indi ca una verdad m lÍs general. P o r l o ta nto, e n la lin gÜÍ S·
ti ca ( como e n otros campos), Jos efec ti,·os e rr o res n o los impli ca la a bstracc ión
de por sí, que es ope ra ción cie ntífic a indi spen sable, sin o el co nsid e r ar la s ab s·
traecion es romo realidad es co nc re ta s ( como e n el ca w de la recon strueei ó n de
las llam ada s '"U rspraehen'' ) o ind e pe ndi e nt es y &gt;epa rada s de lo s hec hos co ncreto,
( eo rno e n e l caso del eo ncep to de ''l en gua "), e l tra ta r de a pli ca r a l l e nguaj e mo lde s ext e riore s n o dedu cid os de su realidad eo ncre tam e nt e co mprob ada (co mo
--. curr e en mu cha s " f il oso fía s de l l e nguaj e"' ,. e n b ¡r ramátira ge neral de tench· n r ia lo gicista ) .

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116 -

�dinero: d e be ll egar a la cons tituc1on d e tipo5 ab stra cto5 e id ea les de
flore5, p ero sólo para c ni cbr m e jor la vi d a caprich osa, co mple j a y
cada vez sorprendent e ~, nu eva d e la ;: flor es viYas y concretas de
"u jardín ; debe ser botánico, para se r m ejo r janline ro.
Y o tro punto fundam e ntal es qu e el botáni co CO lllpre nd a que los
tipos ideales a que ha ll e~ atl o no tie nen exi ste n cia autónoma e n un
mundo aparte, no existe n fu e ra de las flor es con c re ta" e ind e p e ndientem ente d e ellas: qu e la s formas ahstractas r es um e n y ge ne ralizan lo
(·oncreto, pero no se le oponen. Queremos decir qu e e" sumam e nte
importante no considerar la ab stra cción como otra realidad, s ino sólo
co mo un asp ec to forma] y siste máti co comprobado, por n ecesidades
eientífi cas, e n los mismos fe nóm e no ~ conc re tos, co mo u na manera de
e nca rar aquella realidad co ncr e ta única e indi,·is ilJl e qu e es el leng uaj e humano.
Concre tam ente exi s te n só lo ac tos lingüís ti cos ( S precha.ktl' ), existe
sólo el hablar (das lt'irJ.dich e S¡J reche n, das Gespriich ), la act ividad lingiiísti ca ( Sprechtiitigkeit) ; una actividad que es al mi s mo ti e mpo indivi dual y social , que es de por sí asiste mática, pues to que es perp e tua
n e ación de expresion es in édita s corres pondi entes a intuicion es inéditas,
y de ntro de la cual la di stinción d e un siste ma má s o m e nos estahle
no significa comprob ación d e otra realidad, distinta d e los ac tos lingüísticos, sino que constitu ye sólo una necesaria ab stra cc ió n c ie ntífi ca , en
vista de un estu dio d ell e n~uaj e qu e vaya más allá d e l r e ~i s tr o v análi sis
de Jos actos de hablar y pu eda co ns tituir historia.
Todo esto lo vió muy bi e n Humboldt, al afirmar qu e el le n g uaje
e, PnérgPia ( Tiitigkeit , ac tividad ) y no érgon ( rr'Prk, prod uc to ); y lo
vió tambié n el viejo H e rmann Paul, a pesar d e qu e muchos lo consid er e n todavía como " típi co r e presentante teóri co d e la escuela neogramáti ca ", al di stin¡:ruir e ntre " los proce ~ o s real es de la vida del
l e nguaje" y las abstracc ion es q ue llamamos " le n guas" ( 1 ).
N u es tro proble ma t&gt;~, por c on s i~ui e nt e, tratar d e ave ri guar s i se
pue de llegar a una triparti ción , t eóricam ente aclaradora y m e todoló¡!;icamente útil , parti e ndo d e 11na con cep ción moni sta d el le n guaj e y
teniendo a ésta sie mpre presente.
2. La con cep ción a qu e h e mos ll egado ti e ne sus an teced e ntes, en
prim er lu gar , e n las difi cultad es qu e se encu e ntran e n la defini c ión
de los con ceptos de " le ngua" y " habla", introdu cidos t&gt;n b c ien cia
(1) Wir sind bi sher imm e r darau[ au s gewese n di e rea len Vorga nge d es
Sp racbleb en s zu e rfassen. Von A nfan g a n habe n wir un s klarge marht, dass wir
dabei mit dem , was di e de skr ipti ve Grnmmatik ein e Sp rac he nennt, mit d er
Zu sa mm enl assun g des Us uell e n, iib erhaupt ga r ni cht rer hn e n diirfe n al s c in e
Ab straktion, di e k eine real e Exi stenz hat. Die Gem ein spra che ist natiirli ch erst
recht ein e Ab strakt ion. Si e ist nirht e in Kompl ex von real e n Tatsach en, real en
Kraften, sond ern ni cht s al s c in e id eal e No rm , di e angib t, wi e gesp ro ch en werd e n
soll. Sie verhalt sich zu de r wirkli ch en Sp rechtiüigkeit etwa wie ein Gesetzbu ch
zu der Gesamtheit d es R ec ht slebens in dem Geb iete, fiir welches da s R echt sbu ch gilt. .. " ( Prinzipien d er S pra chgeschichte, 5~ ed., Hall e, 1920, p. 404 ).
Paul e mplea aquí el té rmino "le n gua co mún", pe ro, evide nteme nte, lo e nunci ado
se aplita al concepto de len gua e n gene ral, y no sólo en se ntid o norm ativo.

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117 -

�lin )!i ií ~ ti c a por Fe rdill tllul de S(fllSSilre 1 1 1 y ac e ptad o~ o r eelahorado
ti
J11C¡.!O por toda una E&lt;'ri e de lin¡Liiista ~, (Üs c ípulos o no del maestro
~in ebrino. La no coinc id e ncia exte nsi,·a 1 con no tat iva ) e ntre las muchas defini cione~ que ~e han dado de los dos co11 ce ptos h a ~ id o se ñalada por Yarios autores . e ntre o tro,; por O. } es¡wrsen 1 ~ 1 ~- particul a rmcnt e por A . Gardint'r ¡:l).
El rni,;rno .l es p e r~ en. a pe sa r de S il firnre concepc ión empírica y
unitaria rlel len¡.!uaje, al abordar la di stin ción ante dich a ( ~), da rle
los dos c on ce pto ~ d e fini c ion e~, ex pl íc itas e iruplícita;;, bast ant e divergentes. La " lengua" ( l"n guage ) se ría ' una es peci e de plural del habla',
" lcnl!uaj e co le cti,·o", 'el concepto corrHÍn qrr e se extrae ele los l e n gua je~ indi,·idual es', ~' la lengua de una na c ión sería "e l conjunto de
háh i tos por los cua les los miernhros de una nación aco;;turnbr an a comunicarse con l os rlcmás"" ¡···l. E l ' ·habla-' (s ¡wech ), por otro lado, " en
el sentido nr ás propio y est ri c to", sería el fun ciona rrri ent o lingLiís ti co
mom e ntáneo d el indi,·iduo. e n m a\·or o nre nor conformid ad con el
uso ]in¡Liií~tico de la s perso na s qu e .lo rodean 1'; l . p ero, en un se ntido
quizás menos c~tr i cto, se inclen t ifi caría co n el l e ngua je individual . Contes tando a la corHtmicac ión de Gardiner en el III Con p: re~o Inte rnacional d e los Linp:iii s tas, J csp e t·sen aclara que se trata df' la di ~ tinci ún
{' ntrc co ncre to y abs tra cto y que ha y varios grados d e abs tracci ón,
¡·o rrcsponrli c ntes a las varias comunida des co ns iderarla s ( pe ro empezando con los hábitos Jin p:i.iís ticos particular es d el individuo ) ( 7 ) .
E l sabio dan és es tablece, pu es, no una sino una ser ie d e opos icion es,
cprc, aunqtr c no contradi c tori as, rlc nin gu n a m ane ra pu crl en co ns irlerarsc id é nti cas: 1 1 funcionam i e n to 1i n¡ói ís tico monr c n t á neo del i nd ivi~uo uso lin p;i iíst ico rlc Ja colllunida d: 2 ) Je np;11aj e indi vidual kn)!uaje col ectivo (conce pto c omún que se extrae de los le np;n a jes
inrl iYidtrales; cf., más adela nt e, \V. Porzig 1; 31 conjunto de hábitos
i:ngi.iísti cos de un individuo - con junto de hábitos lin p;iií ~ticos d e
t in a cormrnida d: ,¡. ¡ ]c ng:uaje co nerc to - le n guaje ah str·aclo 1 a ct os linp:iiisticos concre tos ·- nrr·io,; g rad os rl c ah stracción. qu e comp renden
( t)
Ya e n la , .. la ~e' dirtada 5 e n los ú ltim o ; &lt;ll'iu ~ d e ~u ,-ida e n la U ni,·crsidad de Gi n c hra. pero. para el públ ico ci e ntífi co en gen e ral. só lo con la pu
·
l•li car ión pó stuma dt' su Cour.&lt; rle li11 g u is tir¡u e gé 11 é mle. Lau ;a na &amp; Parí s. 1916.
lr. es p . C urso d e Li11giiística ge11 em l. Bu e no s A ir e., l')lj IC LG I.
1~)
l'lwiiOIIidarl. llaci ÓII . uu/i,.iduo desd e el tr ilito de !'Í.&lt; ta Li11 ¡riiístico. trad.
e- p .. Bu e n o' A ires. 19-n, pp . 20 ' ~i~ • .
('l) "I hav e n o l found it pn, ; ihl e lo rlf"lermine h o" far do• Sau ;, ure "nuld
ha,·e agreed "it h th e d e ,·e lopm e nl s whieh ha,·e ari 5e n , in ce J¡¡ , dea lh from th
e
impul;e gi,·en hy him . That th e di , tinetiun a ; ,·ic " e d loy Mr. Bally a nd Mr
.
Harold Palm er diffc r ; in w m e re, ¡Jeel from th al e nl e rl a in ed by d e Sau ss ure
is
apparenl nor can 1 co n 5cie nli ou, ly allrilwle lo de Satb&lt; ure a ll th e eorol la ric,
whi ch 1 111\' i'e if haY e drawn in my rere nt loo n k o n th e Th enry of S peec/1 and
L,n¡wage". ( T h e d ist Íllcl io11 of .. Speec h" and "' L"" {! ll fl{!e". e n A 11 i d el 111 Co/1g re.&lt;o lnt enw zio11ale d e i Lin g llisti , Floreneia. 1935. pp. 3 1S-:l531.
( ~ J Ob. c it .. pp. 25 y s ig,.
(c'J ¡¡,;,]., pp . 3 1-35. Cf. CLC. p . 1 ~J .
¡t; 1 il,id., pp. 31-32. Cf. CLC, p. 5 i .
(' J Atti del 111 C on gr eso lnt e mazional e rl ei Lin g11Í.&lt;!Í. p . 35-t

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"118 -

�tamb ié n C' l lcn¡.?:uaje indiYidual 1. Con esta última di stinción Yoh·e mos a la fjlte ~- a Yimos e n H. Pa ul , p e r o n o se hace nin ¡.?: una difere nciación en la propia •·c alidad co ncr e ta del l enguaje.
La distinción e ntre habla y le ngua aparece, pu e~, ntú s hien impreC'isa. Pe ro la i mprecisión aumenta ~ i coiJfronta mos la s varias C'OncPpcioncs C'Xplícita O implíc it ame nte dualista:'. )" CSO a pesa r del rigo r
con qu e l a di stinC'ión pueda estahlerersc e n caLl a conC'C' p ci ón p a r ti c ular.
Par a Flarold Palmer 1 1 1, el " halda ' " ( spcPch) es el 'con junto
de a ctividalles físicas r mC'ntales 1 :' 1 implicada s e n el a cto p or el
c ual una persona cOB JllllÍ C'a a otra un d ete nuinado conc e p to 1 p en cf. la prirnera oposic ión d e Jespt'rsami e n to. noci ón o em oción 1' se n ; la ' ·lengua " {!angr/(/g&lt;' ) es 'el conj unto d e co m ·enc iones a d optadas y siste mat i;~,a da s por una m asa socializada d e usua rios til'l habla
a fin de ase g ura r ]a inte li g il.i!ida ¡l para todos' - cf . la t crct'l"a oposición de Jes persen ; e l habla ·es un j u eg:o d e a e ti vidades p e rsona ll's '.
mi en t ra s ]a le ngua ' es un conjunto f]e con ye n ciones, una d a ve' 1:; i.
Charles Balfy 14 1 interpreta la di stin ción sau ssur ea n a co rn o opo·
sición en t re acervo ]ingiiís ti co social ( IPn gu a) y fun cionamiento l in¡.:;iiís ti co indi,·idua l ( h ab la ) r l a acep ta formalm e nte com o tal: la
paroiP e ~ '·la l c n ¡!;lla e n acción , la l e n ¡!:ua ac tualizad a, la lan gur· e n
éq u ilibre el en plein fonctio n nern e n(' . Pero a~re~a a e sa distinción
u na nueva oposic ió n caracterizadora, d e o r d en fun c ional 1 i n te[Pc tual - afectiYo o ,-ital , ohj e ti Yo - subj eti,-o 1 : la lengua, el úste m a
o r¡!;a niza d o , contendría los elementos tendi entes a l a comunicación
y cornprens ió n d e los pen samientos; el habla, en camhio. l't' rÍa in:st rumento de la vida afectiYa, e xprcsat·ía se ntimi e nto y acción. Entre
l e n~ua y h abla hahría una opos ición acti,-a, una ve rdad er a lu ch a:
mediante el l l'n~tJaj e afe cti,·o. p e n ct r·arían continuam e nt e elf'm ento ~
nuevo~ C!l l a l e ngua .
Con e~to C h. Ball y no d ev n elve al lraiJla toda la importancia
que fp h a hía quitarlo d e Sa u~wr e como ¡m•ihle obj e to rl e un a lin ~iiís 1i ca-lingi.iístif' a ( dado que el rni,mo le n ¡waje afect i,-o sf' f'sturli arí a.
Fe~ tÍn ~ u conce p ción , en la lengua , p o r l a cif'neia llamada Pst ilística,
e n oposic ión con la gra111ática, que P~tudiat·ía e! aspecto n ormal o
intelectual , de ¡mra com unicació n 1. pero, por lo m e nos, ll e na e n p a r te
el abismo que el ma est ro había excavado e ntre len~ua v h ahl a 1 puesto que e ntre e1 la;; se tiende con stant e m e nt e el pu e nt e del l en ¡!uajf'
af ectivo l . Y, lo que para nosot ros es más im p ortant e, tras lad a d f' alguna m a n e ra la opo;; ic ión al hablar con creto , en Pl c ual h ahría PIPm entos d e l e n~ua ~- , al mi,mo ti e mpo, elc mC'ntos ¡} p habla.
Otra idea muy impo rtant e d e Bally. para la diluci da c ión tlel
(1)
H. P A UIER
Mern ora udum 0 11 l'rob le m.; of
1924 ( citado seg ¡",n ]E SPE HSE'". Ob. cir .. pp. 23-6 11.

cr. c r,c.

l~' rr •· ' . " h

Teac hin g. Tokio.

11 . 6-L Gs.
Cf. CLG . p. 58, 59.
(")
C J-I AHLES ll .\1.\ .Y t'l /eu gua je y la vida , trad. eop., 2.a ed., B ue no s Ai·
res, 1947, pp. 12"1 y 5igs . Cf. adcmá" F . de Sa_u s~u r e el l' état act u el de, étud e.&lt;
linguistiqu es, Ginebra. 1913
Linguisr ir¡ue gé n ém le el li11guis riqu e franr;a ise.
3~ ed., Be rna, 1950.
(2)

(';)

-

ll 9 -

�asu nt o qu e n o5 preocup a, es In qu e e n co ntram o~ implícit a en dos pátra fos su cesivos d e su L inguistiq ue généralc et linguistique franqaise:
la le n gua sería un a in stitu ción sp cial. pero tambi én. y al mi smo tiempo, sería un sistema en ciert o sentido au t ónomo: " L es chan ge ments
qu'on observe d an s un idiome a u cours d es temps r ésult c nt en partie
d ' un e orient a tion nouvelle d es e~ prit s, mais le sys tem e lin guistiqu e, a
l u i seul, lancé dan s une certain e dircction , p eut se développer d e
fa~on autonome, e t, par contre-coup , modél er ]n p en sée collecti ve d ' un e
fa t&lt;onnouvell e" (1) .
D es tacn mos finalment e la man e ra cóm o el sabio gin ehrino ve In
relación temporal e ntre los dos asp ectos del l e n guaj e : la l en gun preexiste al habla des de el punto d e v ista es táti co y el habla prece de a
la le ngua d es d e el pun to d e v i ~ t a gen ético ( 2 ) .
Según pnrece, Bnlly se r e fiere a Ja gén esil" prim e ra del le n gun j e,
p ero l a mi s ma concep c ión se pue d e nplicnr a todo neto lin güís tico
con creto, dado qu e la " len gua" se e ngendra continu am e nte m ediante
el hablar: el acto lingüístico es real iznción d e una " len gua " preceden te (siste ma de los netos lin ¡!iiísti cos an terio res tomados como mod elo ) y es, al mismo tiempo, el em e nto d e un a nu eva " len gua", de un
nuevo siste ma algo di stinto, a c uya con stitu ción contribu ye. Colocándonos en el plano del acto lin güístico, t en emos, por con siguiente, una
doble p er sp ectiva y podemos d istin guir dos " len guas": una p e rte neciente al pasado ( acervo lingüís tico, sis tema ant erior ), la otra al porvenir ("prod ucto", sistema nu evo ) .
A n áloga es la inte rpre ta&lt;'ión d e IJ7alter Por::.ig ( 3 ). que trad uce
el t érmino langue con Spra chbesit::. ( a&lt;'ervo lingiiís ti co) y ¡wrolc con
Gcs priich ( h ablar ), r eserva n do el término Sprach e pnra el le n guaj e
en gen eral. El Gespriirh es el hablar real, concre to ( das wirklich c
Sprerhen) : el S prachbesitz, un a serie el e imá gen es mnemónicas y háhitos ( cinP RPihe von E ritm Pru ngs bildern uncl eingeiibtPn Gewo hn!t cit en) a cumulad os en l a conc ien cia del h ablante, qu e es condi ción
d el h ablar. P ero Porzig tien e una vi oión más precisa d e ]a doble
p ersp e&lt;' tiva p osibl e d es de el pl a no d el hablar, pues indi ca claram ente
Jn posibilidad d e con stituir la " len gua " tambié n sobre 1n ha se d e los
actos lin gii ísti cos con cre tos ( 4 ).
Para Porzig la " len gua " d e una comunidad sería , por co nsig:nie nte, por un lado, l a sum n d e los ac tos lin giiísti cos co ncre tament e
co mprob a dos en la mi sma ; por o tro lado, la sum a d e los va rios acervos
lingüís ti cos individual es, o, m e jor, aquella p a rt e qu e es común en
(1)
(2)
(0)

Lin¡;. gén. et lin g. fr .. p. 15. Cf. C LG. p. 61.
Ling. gé n . et ling. fr., p. 83. Cf. C LG , p . 61-.
WALTEH Po RZI G -- Das TVw uler d er S[Jrache, Be rna, 1950. pp. 106 y

~ i gs.

CL CLG, p . 57, 65, I H
( 4) Ah er man mu s bede nk en, da ss di e Gesamthe it di eser Gewohnh eiten ja
er;ot die Vo ra uss etzun g ist für da s wirkli ch e Sp rech en, da s h ei;o&gt;t für da s Gespriic- h. Da s Gesp rach ist al s tatsachli ches Verh alten zw isch en wirk li ch en Menschen
zwe ifello s ein e Wi rkl ichkeit; di e Ge samthe it nll er Ges priiche in einer bestimm·
ten S pra che würde man also wo hl al s di e \Virklichke it di ese r Sprache an se he n
k onn en" . ( Ob. cit .. p . JOS ) .

-

120 -

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'

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1

~1

t'!'05 mi ~ mo5 acen·o5 ~- que com titn ye el fundam ento d e la recíproca
comprensión entre los hablant es. Tenemos, por co nsiguiente, tres
con cep tos d e " l e ngu a'' bien dis tintos : 1) sum a d e actos lin güísticos
con cr e tos; 2 ) co ndi c ión d e todo acto lin güístico, S prachbesitz in di·
vidual ; 3 1 sist ema isoglósico que reúne los aspectos comun es ele los
S¡1rachbesítze individuales de los hahlan tes de una comunidad ( cf.
.T esp er sen , 3) .
Obse n ·e mo s, sin e mbar go. que el prim ero de esos co n ce ptos, por l o m e no s
e n ]a e nun ciación que le da Porzig, co rrespo ndería seg ún o tro s autore s (y se·
gún el mi smo F. de Sa u;s ur e ( l)) má s bie n al habla. A sí, por eje mplo , Pent·
tilii l ~) co nsid era co m o habla (R ed e) el conj unto asiste máti co de lo qu e él
llama " palabra s de 1e r. tipo ", es ded r palabras co nl'r e tam e nt e pronun ciada ,;
u escr ita s. mientra s la lengua (S prache) se ría la da'e •intá r tiram e nte ord enad a
de esas mim1a s palabras co ncre ta s, un ,; iste ma mpe rindi,·idual del cual queda ·
rían automáti ca mente eliminado s todo s k • aspec to ,; puram e nt e persona les co m·
probabl es en el habla.

La noción de acet·vo idiomático se prese nta tambi én , aunque con
características algo di stintas, e n la con cep eión de A lan H. Gardiner
( 3 ) , que fué quien, d espués de Pahner, afirmó con ma yor tenacidad
e n e l mundo de habla inglesa la distineión entre habla (speech ) y
lenguct (lnngunge). Según Gardiner, la opos ición fundamental se
estahlece e ntre la actividad lin gü ísti ca y un sabPr qu e es al mismo
tie mpo condieión y producto d e esa actividad ( 4 ). Mi entras la l en g ua ,
evid en temente, ti e ne cará cter general y ab stracto, el h abla es particular y ocasiona l ; es la proyecc ión e n una r e alidad de los signos
abs trac tos de la lcn¡wa ( palabras) ( 5 ) . El hahla es la actividad de
hablar, en ¡?:eneral, p e ro tamhi én cada acto particular d e hablar (&lt;l) .
E l carácter social o individual no es de por sí d e termi nante, pues el
acto lingüístico es al mis mo tiempo social e individual (7). Además,
lo qu e se llama " l enguaje individual" (cf. J espersen ) no es hahla
Cf. CLG, p . 65.
Einige B em erlrun gen üb er di e Untersc heidun g von
A. PEl'iTTIL.'\ S{Jrach e und R ede, en Actes dn quatriiúne Congres lnt ernational de Linguistes,
Cope nh aguc, 1938, pp. 157-163.
The Theory of S peech and Language. 2.a ed., Ox·
(3) ALA!'i GARtHNER
ford, 1951, particularm e nt e: pp. 68·93 y 106 y si gs. Ade rmí s, la cit ada co muni·
ra('ió n The distinction o/ "Speech" and "La n guage".
(4) "S peech is thu s a uni,·ersall y exe rted activity, h avin g a t fir st definitely
utilitarian aims. In desc ribin g thi s activity, we shall di sco ,·e r that it com i, ts
in th e application of a universa ll y pos •esse d sc ie n ce, nam el y th e science which
we call language" (Ob. cit., p. 62). "La n guage is a collectiv e te rm, and e mhra·
res in it s eompa ss all th o•e it cms of knowled ge which e nabl e a speaker to
mak e effeetive u se of word sign s" (i bid., p. 88) .
(5) Ob. cit., p. 87; cf. tambi én Ball y, Ling gén . et Tin g fr .. parti c. Cap. III,
pp. 77-100.
(G) "Speech as 1 und e rstand i t, an d as 1 ca n harcll y doubt th a t de Samsure
mu sl hav e und e rstood it, is th e mom c ntar y, hi storically uniqu e ac trvrly which
em plo ys words. Speech occurs when any spea ker mak es a re mark or any au th or
pcns a se ntf' nce" (Com. c it., p. 347).
(') Ob. cit., pp. 6·1-65.
(1)

( 2)

-

121 -

�lengua 1. 1 l. La anlÍleo is e ntre lengua v habla cs. pu c:;, ahsol 1il a.
Sin emba rgo, l e ngua ~- habla wn intenlej)e ndie nt es ~· , aun más, se
l1al1an íntimarn ente e ntre mezc ladas; por un lado, e l h a bla e;; " the
sole gen e rator of langua gc'' 1~ 1; por e l otro, e n totlo acto d e hahla
intcrTicn e la le ngua l.'l l. En t·arla ac to lingiiístico con c reto, e n cada
orac ión pronun c iada , participan " h ec h o~ de l e ngua ": palabras y esque ma s gramatica les ( 1 ) . P ero con e~ to e l aspecto d e habl a del hahbr
concre to queda reducido a l a estru c turaci ó n d e l a fra se y a la 5elccc ión de los 5ignos proporciona dos por la l e ngua ( ·' l . Heno;; aqn í
f r e nte a nn concepto mucho má s limitado de ' ·habla'' 1 /Hcls of
sp&lt;' erh ), que ya no conl ie ne todo el halllar s ino ~ó l o el aspect o ori¡rinal e in ~· dito rl e é~te 1';1 l id c a r echazada por Ch. Ballyl ( 7 1. E ~ ta
tli s tinción jus tificaría una neta se para c ión e ntre la rnorfolo¡ría 1pahhra ;; y w;; formas , cate goría s verlwl es 1 ~- la s intaxi s 1ora cion es y s r1
es truchrra, funcion es ~ intácticas l . Pero hast a la ;; [unciones s intá ct ica s son " té rmin o,: tle le ngua'·, por lo IIH' liOS como es quema s n o&lt;\plicados, como " estn tctu ra,.: " o lllodclos lingii í,;t icos todada no vinculados con palabras particulares : " ina,:much as the~- are Lc rn1 s of
unappli e d sc h c mata , of ling ui~tic p&lt;~ l tcrn ;; which might he cxpres;;c cl
J,y al¡reh ra ic s ~· mh ol ;: . and which are 111 language not ~· c t link e rl up
with parli c ula•· worrls .. ¡ x ¡ .
~i no

Es e 1·id e nt e qu e, d e , pu é s d e t odo coo: eh•; pu é.- d e la eo mpr o ha r ión ele qu r
la " le n g u a" no oc e n ge ndra , ino por el " habla ' '; de que e n e l hab!~r eoexi ste n
" h e d10 s d e l e ngua " y " hee h o s el e habla ·· ; ele qu e la " l e ng¡t a ·· pu e d e •·omid eran•e ab stradam e nte. co mo e xi ste nt e fu r ra riel hahl ~ r e ind e pe ndi e ntem e nte d el
h ab la ( por lo meno o de sde el punto dr vi sta es!átit'o ). tni e n!r:H' el h a l,]a n o
pu e d e p e n ; ar oc fuera el e la le n g ua e in dependienteme nte rle e lla , puesto qu e
( 1 1 " f mu,¡ eo nfes,
fec l t· o n , id c rahl e difl'i rlent'e in affirmi n ¡r e xat· tl y
"hat el e Sau s, ure clid or dicl no! thi nk, hu! of thi ; al lea s! 1 a tll re rtain. n am el y that h e wo uld ha1·e rerog nize cl as great a diffe renr e het\\ f'C n an indi1·i·
dual 's " lan ¡r ua gc'' and hi s " , peec h '' "' he did he t,,·een th e lan gu:t¡!C o[ th e c·o m·
munit y a nd th e speec· h o f any o[ it s indi vidual m c mh ers ... al ! th c varying
•·oll c .. tion s of lin g ui stir mat e rial are " lan gua ge;·, n o t speee h in the se n se th a t
d e :-ía uss ure mu .- t h a1·e int e nd ed th e lerm ... A "la n gua ge" i, th e , toe k-i tHradc
of lin gui :-. ti t· tnat c ri a l ,,hi t·lr anyon c po:- ~e :5 ~P~5 "h c n hf' e rnhark s upon ~ .:-' pe e(' h ' ' .
( Com. cit.. p . :3 17) .
( 2 ) Ob. r it .. p. 11 0. Cf. CLG. p . 61.
¡ :l) Ob. cit .. p. 88 y ,il!s ..
(•1 Co m . r·it .. p. :!~8.
1:-, 1 c.W h e n J say that
I'Cr tain
ph e n o m e na in a {!i' e n t ex l l. e lon g ~ o
· ' ~ p ce rh " and no t to "langua ge", 1 n1ean that if ~ou ~ uiJ t raf' L frorn tit e le xt ail
!ho se lr adition a l e len:e n! ,;; 11 hi ch ntu st l1 e call ed e l eme nl ~ of language there
re ntain s a reoid uum for whid1 !he opeaker b ca r ,;; th e en tir e rcspo nsah ili tv. arul
thi .- res iduum is what 1 nt e&lt;lll hv " fan s of spced •" (Cum. cit .. pú g. ;¡ lciJ.
1,; 1 '' A quit e indi ,; put ah le formula! io n o[ 1111· the, i;. wouiJ l1 e that th c
tcrnt !:' nf language la quí lrur g ua ge :-.ignifira e\·irl entc m ent e ' lenguaj e' en general~
no 'Je ngua 'l and g rannnar "hi ch rc fer tn fatl ~ o f dl angu age' ' are th ü:,C whil'h
are co n ee rn e d 11 ith p e rman e nt ron stitU!ion of 11 ord,;_ and that th e te r m, thereof
which rcfer lo "s peech" are rho-e which ar e eonc e rn e d with
!toe functinn s
o f 11 o rd s imp o&gt;ed u p o n th e nt hy th e rapriee of a particular ,;;pe:!ke r " 1/bid .) .
(' 1
El l en g. y la t·ida. p. J 21.
1 '1 Com. cit.. p. 3J9. cr. CLC . pp. 209-211.

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122 -

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:-t ut o r. P e r o

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ex trc nw :o:

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eión implír·ita en la o po , ir·ió n Je n gua-h a l.ia. no ll ega a d e dtl!·ir rl e e ll o Ja ,; úni·
l'a s ronrlu ::- ion e ~ qu e no ~

pa r er cn C' o h e re nt e ~:

11 o

la

'' l en gua ., es pura

ab :O t rar-

r· ión d e du !' id a a po s/ Priori d e l ha hl:! r I' Oiln e to_ •·o n:o ; ist em a d e lo;; e le m e nt o ,
t·onstant c:O

..

que

ahí

:--e

{' ü lllpru e h :t n ,

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la

1~111Í r a

r ea lidarl

lin ~ ÜÍ:-ti en

I' OIH'reia

e.=:

e l habla r qu e, ,i &gt;L' q ui e re, pu e de lla nt ar,e " ha bl a ' ': 2 1 o la " le n g ua ' ' se id e n·
tifiea eon lo:- '·hc l'h os de len gua ·· (fue/." of lun ;:ua f:!e . h ed10 5 ]in gÜÍ4i co 5 sistelll &lt;ltt CO&lt; ,. comen !' ional cs e n '""' r·o munidad 1 , e l " habla ., !'0 11 lo ' " !t ediO s d e
habla " ( fa cts o f .&lt;¡Je ec h . a,p e t'l o o ri g in :d e ¡,; é dito r·o mpr o had o e n !'ada a t' Lu
li ng üí ~ ti col .

~

e nt o nt ·e~

e n el habl a r t·o n e re lt);

'"l en gua " y '' hahla · ~ ~ on d o~ a s ¡H· eto :-~ qu e se di s tin gue n
:) l o . :-- i ~e t· on :-~ id c ra L-t " le n gua ., r o nt o al go e xt e rior aJ

!tablar, tamporo e l habla pu e de id e ntifi ea r,-e •·o 11 t o rio e l h a blar 1e n e l e ual
se •·on1pru e han tamb ié n lt e rlto; d e le n g ua ) ,. habrá qu e id e ntifit'arla e nt o n ce,
r o n un so lo a" pe !'I O d e l habl a r_ tel aspc t' to r·onr·rc to qu e ,e d a p o r prim e ra Yez
e n l os ~ "~ o s lin giií stir o." eoJ,~; id e r a d o , 1,. e l h a h},a r se ría e nto nr e.s , r·o nv e r ge n eia
d e un
\'lrtual co nrre t1zado _ la Je n¡!u a . ~, un
t' Oncre lo pr11nano _ e l h a bla ),
o, me jor, co n al go ext e rior a l habl a r llti ; mo , to n aqu el fa t" t o r p s iqui eo o im ·
pul so e xpr e ~ i,· o qu e se e n!'u e ntra ,. ' e r·o n dJ ina ro n la le n gua pa r a eo n stituir el
hablar.

Dt'ducimos, ¡; in e mhartro- del n nálisi s tan atrudo d e Gardin c r un.:t
t crie d e id e as ~- comprob ac ion es qu e c on s id e ramos s untam e nt c cl a rifit· a doras pant el problem a qu e nos inte r es a: J 1 la lentrua exi ~! r como
" forma " e n Pl lw blar mi ;; mo ; 2 ) los " hechos d e l e n tr ua" se cornpru c]¡&lt;tn y se rli stintru c n con c re tan ten lc ~ ólo e n el hablar ; 3 1 so n " lwch oe
•le l e ngua " no sólo las pahhras s in o tnmbi é n las funciones ~, tttod e los
f' Íntác ti co;:, con1o " esqu emas no aplicados" : "~ 1 el " l e n g uaj e indivi•lnal"
r ~ is tcma d e a ct o~ l i ng:[iísti cos de un i ndi,-id u o ) tien e carádcr d e " le n¡,:na " : 51 e ! h &lt;t hlar Pi' 1111a ac l i,·idad qu e se funda en un sa be r ; 6¡ e~
po-ihl e ,- jl! .; tifi c a do dar f' l nomhrc tl c " hahla"' a un a ~ pe c to pa rti(' ttlar del hablar ; 7) el " habla" , como " hablar", es e n alguna tn e dida
" l e ngua" o, s i n o, no es ni :- iqui e ra hahlar, no es a c ti,·irlad lin .~· iii s tiea
propi a me nte di cha , "ino :tl ¡!o prece d e nt e a e ll a,
En c;;; te úl : in1o :-e ntid c. :-e ori r nt nn , co n p e rfe cto ri tro r lóg ico. r studiosos como S l' chl'lw yP. y Br() ndo/,
F.n cfec :o, &amp;r' gÚn o lJ ~r n· a S erh e hrtYe ! 1 )_ s i e l h ah! a co nn et a f'~
r e alizac ió n de l a " l e n ~· tt a" . es expresión co n me1li o~ i rli o m {¡! i co~- c ntonce" Y a e~ rl f' a lgun a m a nera " l c n ~ ua " : d r a quí l a rli ~t in r · i 6 n rnl rr
e l " J, abla pr opi a tn e n! e di c lt a", m r ro itnpul ,;o e xpr e ~ i,- o )', po r r o n~ i ¡! ui r nt c , f e n ó tncno "prc -lingii í,;t ico" l cL D c,·o to ), ~' e l ··-lt :tlda o rga nizada'', esla bó n indi - p e n ~:t hl t' e ntre la l c n!!tta como "i,; tf'nla e;: t út ico y la l e n gu a co mo e,·o lu c ió n 1:! l.
Vi gp:o B m nd(l/, en lt na obra pu 1,J i('ada e n 1932 1:l ¡, ha lll a d e l o".
rlos as pec tos baj o los c ual es se prc,;e nta el le n guaj e 1S progi' IS dobb el { 1)
.r\ . SE f. ll !-: 11 '' E L es lroi s /i" J! tli sti q u Ps Sfl tt .. s.u ri e nJJ fls . r•n 1-o.r l? onlft·
nica, V. 119·\.Ü) .
( 2 ) v. el e ;; qu e m a ro rr e~ ido por \V. ,-o n \Varthur g, Pro bl em a.&lt; .' · m étodos
d e la lin güística. tra d. e; p ., :\Iadrid_ J 95 L p. 3-11 .
( ~)
V. BBii:x iJ .I L 1\-l o r fo l o{á og Sy11tax . N_,-e !Jidmg til S ¡no get.&lt; Th e ori.
Cop e nha g ue. 1932.

- - IL\ -

�IP Nlrwde at fremlraed P j)(la ) : ·'norrna·· ! ·' ·orm 1 y ··habla .. ( Tal e),
o, con otras pal ab ra ~, "~ i s t e m a" y " ritmo''. La norma. o el s i ~ trm a
dr la l en gua. ~e ría de natural eza ~ ocial e id e al o fo rmal : el hahla ,
o ritmo de l a lengua, ~e ría indiYidnal y real , e~ d ecir, funcional ( 1 ) .
Pero unos a1Íos m áo tarde, en un es tudio pr•hli ca do p or primen~ vez
en 1937 (2), di stin gue cuatro conce pto ~ en lu gar rl e los tres sau s;; ureanos ( lon gagP =--= lan gllP - paro/e) : 1) el " len guaj e" ( langage l
o facultad general d e crear ~ i g no ~ : 2) el ·'hablar" ( ¡J(IrolP; K . B.:
no se trata d e la paroiP = habla ), o sea la actividad de hablar, en
la cual se di ~ tin g u e n : 3) la " l engua " (/angu e), sis tema de signos
¡,¡i mbóli co~ . ' in ~ titu c ión que se impone a los individuos y que. co mo
i d eal sistem á tico, está en la ba se d e todo ac to de pa.rolP', y 4) el
'"habla" (discours ), ' totalidad rítmi ca ordenada en el tiempo y, por
]o tanto, irreve rsibl e, un co njunto asim é tri co, carac terizado p or la
fi nalidad a qu e tiend e. por su sen tid o u orien tac ión , por su vo luntad
con stante d e expresión ', es d ec ir, fundam entalmente, una inte nción ,
De esta manera , d esa rrolland o conce ptos implícitos e n de Sau ~~ nre ,
B•·o ndal llega a con si derar la "lengua" co mo entidad puramente
;1hstracta , " norm e supé rienre aux individm:, e nsemble d e typ es esse ntiels que r éali se la parole d e fa~.;on infinim ent variable" y cuya est ru ctu r a sist emáti ca es " un objet au tonom e e t par co nséquent ...
n o n -d é ri vable d es élé m e nts dont ell e n 'es t ni l'agrégat ni la somme"
(:1), es, co mo diría Hjelm slev, nada más qu e " un r éseau de fonction s".
A conceptos análo;.ws ll egan , in te rpre tand o. desanollando y su¡.erando a d e Saussure, o también por otros caminos, toda una serie
d e es tudiosos : psiró log:0s del lent!uajc, c•Jmo DP/nrroix ( ~f'p: Ún eJ
eual la len¡:!na ea un "ensembl e d e co nve ntiom lin ~n i s tiflu es qui eorr espond a llll nÍvea u d'esprit, a Ull lllOlllenl du déye)oppemenl de
1' esprit e t de la civili sa ti on", " nne for mf' ii!0al e f¡ni s' impo;;e it Low•
l e~ individu ~ d 'u n m e mc group e social ") ( 1 ) o Biihler (las l e n ~ na s
son "sistemas de formas lin güísti cas" y éstas so n es pecies, " objetos
fi el tipo d e la s irlea ~ platónica s", "ch ses de clases. como los lllÍrn e ros"
("), y ¡rlotó lo¡ros e~ tru c turali s t as y fun cionali stas. como los fonól ogos
de la escuela de Pra ga y, en parti cular , Trub PI::J.-oy, para el cual la
" len gua " es SprochbPsit z, ca udal lingüístico ex istente e n la conc iencia d e los hahlantes ("La langue ex is te dan s la con scien ce d e tous
le~ m e mlncs de la commlma t•t é ]ingui stiqu e e n cau se e t ell e es t le
¡1¡ "'MeJ c ns Norm e n e ll e r Spr ogets Syste m er so eial og af re nt id ee] e ll e•·
forme] Natur. e r Talen e ll e r Sp r oget s Rvthm e intli,·idn el og af recl ell e r funk·
ti o ne l Na tu r" ( 0b . cil .. p. 6).
(2)
\'. Bnii:-;nAL
l .an¡:a¡tc er l,o¡:ir¡u e. e n La Gra nd e Encvdop édi e Fran ·
(a ise. 1937; re pnhl. e n E.&lt;w is d e lin ¡wistiqu e ¡:énérale. Cope nh ague. ·19-13, pp. 49·
71: .-f. part ie. e l ra p. Formes du lan gage, pp. 53·58.
¡:l¡ Y. flu o ,n.\L. Lin ¡:uisli c¡u e .&lt; lruc/urole, e n Acla /, in ¡:uislica , l. I !JJ&lt;J,
re puhl. en l!:ssais d e l.in g. gén .. pp. 90·97. Cf. C LG, pp . 61. 70. 203.
( 4)
HENHI DELA CIW I.X
Le lan gage el la pensée. Parí s. ] 93 0. pp. 2 y 3.
Cf. CLG . p. 58, 59.
(:;)
KARL Bi:HL ER
S prachth eori e. Di e narst ellun¡:sfunkliOTI der Sprach e,
l e na , l 9H - t r. esp. Teoría del le11 guaje . .Madr id , 1950. pp. 71-77.

-

124 -

�fondement d 'innombrahles ac les tle paro le co ncre ts"') y, al mismo
tiempo, ;; ·i ~ tema alt slra cto de fun ciones o, m ás hien, de n o rm as y
teglas ("Dans la langn e par con tre le "s ignifi é" est représenté par
des r egles abstraites - synta ctiqu es, phraséologiques, morpholo giques e t l exicales. Car m e m e les signifi ca tions d es mots, telles qu'elles
exi stent dans la ]angu e, n e sont ri e n d ' autre qu e des regles alts traites
ou des sch emes d e concepts ... ", " La langu e con sis tant en r egles ou
Hormes, elle est, par opposition á l'acte de parole, un sys te me, ou,
pour mieux di r e, un ensemble de plusi e ur·s systemes pa.rtiels" (1) .
P ero e n todos subsiste, explícita o implíc ita me nte, la id e n t ifi cación
entre "social" y "s istemático" (es tructural , fun c ional ·l.
Finalmente, W. von fVartburg - -que es, seg ún noso tros, uno d e
los más saussure anos ent1·e los lingiiistas contemporáneos, justamente por haber tratado d e resolver , conciliar y superar la~ antinomias
del maes tro, sin d esvirtuarlas. y en parti cular la antinomia sincronia-dia cronia , para ll egar a un positivo "es tru cturalismo hi stórico"
o dia crónico, y por haber tratado de reformar y hacer pro!!;resar el
saussureanismo, m ediante la síntesis con las doctrinas revolu cionar ias d e Gill iéron y Schuchardt ( hi s toria del s is te ma - hi s toria de las
palabras) y con los aspectos más proficuos d el id ealismo lingiiístico
: el le nguaje como in stitución social - el le n guaje como creación individual): todo es to con un é xito que no ha y quien no r econozca ha inte ntado resolver también la antinomia fundamental e ntre languc
y parole ( 2 ), pero lo grando sólo acentuar la inte rdepend en cia e ntre
los dos aspectos d el lenguaje. Las caracterizaciones de v. \Vartburg no
se al ejan mu cho de las ya citadas. El lwbla es actividad individual,
real, enérgeia, e mpleo ocasional que e l indi viduo hace de la le ngua ,
'aprovechamiento y u so indiYidual d e l sis te m a', y. al mi smo tie mpo,
actividad p s íqui co - fí~ ico-fi s io]ó g i ca que p ermite ese aprovechamiento ( 3 ) . La lengua, e n cambio, es social, común y sistemática. es ']enguaj e s uperindividual', 'suma d e todas las imá genes d e palabras y
asoc ia c ion es almacenadas en todos ]os hablantes'; es un "sis te ma expresivo total y compacto que vive virtualmente e n la totalidad d e
los individuos", es "érgo n , una obra r ealizada, un bien es piritual qu e
lodo lo abarca, en el cual todos ]os miembros d e una co munidad lingüísti ca viven es piritualm e nte", " un objeto puramente anímico-espiritual , independient e de las actiYidafles físico-fi sioló;ricas d e los órganos idiomáticos". La l engua "es todo e] siste ma expres i,·o qu e rl entro d e una comunidad humana sirve de m ed io d e co mpre nsión ". es
" nn patrimonio ~oc ial o, m e jor di cho, una fa c ultad p eculiar d e todos
los mie mbros de una com unidad lin¡_!;i.iística y común a t o do ~ ellm ".
El habla correspondería al espíritu individllal ; ]a lengua. al es píritu
col ectivo.
La s contradi cc ion es ínsitas e n esta doctrin a resultan evide nGnmd: ii ge d er Phonolo {! ie. Praga. 1939 · Tr. fr .
( 1) N. S. TRCBETZKOY Príncipes de Phonolo gie. Parí s, 19c!9, pp. 1-3.
W. \'ON WARTBGRG - Ob. cit .. pp. 8- 12 y par li L pp. ~~l- :~ 5 2 .
¡2)
¡:l ) Cf. CLG. pp. Sí. lí~. 65.

-

1:25 -

�-- - - -- -

l e ~,

sobre todo e n la id entifi c ación rl e conce ptos tan di stintos com o
pa tri mon io-facu ha d. Y no pued e com•id c rarse ct e ntífi cam e nt e 1•&lt;!l id o e l rec urnr a oposi c io nes tan ambi guas y ar!J: trarias como "e:"p í ritu indi,·idual ''-"cs pít·itu coicctiYo" , no muy
di s tintas de la vi e ja y d esechMla opos ición e ntre " alma individual" y
" alma col e cti va" ( 1 1. E ncon t n u nos, sin e mhar¡!O, en v. \V artbur~
al ¡!; unos e nunciados qu e, según nosotros, tocan e l punto fundamental
del problema: 1 1 " El impul so ha c ia el hahla re i habla d e Devoto,
la " paro/e propiam e nt e dicha·- d e SC'ch e h a ye, e l dis cours d e Bron&lt;lal l es al go extraidiotniitico " : 2 ) " El habla se produ ce se gún la s
r egla s de la l e n¡:?:ua", y 3 ¡ Ln /(' ng un a¡wrPCP, se com¡1rueba concretam e ni P e n el habla ( hablar } 1" l - Cf. Ga rdin e r, 1, 2.
~ u rna-sislc tna ,

R oz:m só lo tan ge ncialm e nle con nu es tr o proiJi e ma. porque pre,e ntnn contra·
d icc io ne s d e otra índol e. la s doctrinas qu e con,id e ran qu e a un m o ni sm o te on co

d e be

ne ce~a ri cun c nt e

r o rr e~ p o nd e r

un

n1on! s mo

1n e todol óg it'o

y qu e ]a Jin g ÜÍ S·

t ica co mo ei e neia ( lin giií , tiea hi stóri ca ) dc he n ecesariant e nt e id e ntifi car se ron
la lingüí sti ca co mo filo sofía ! t eoría d el l e n guaj e), es rl eeir, la s do etrina s d e cuño
i Jea li sta , com o la s d e Cro ce y f 'o s.• ler, qu e r ec on oce n e n el l e n gua j e cx du siva·
m e nt e el aspe cto subj e tivo, o sea e l a spec to qu e, e n té rmino s sau ss ureano s, se
lla maría parol e. E sa t·orri e nt e id eali sta ti e n e su s raíces m ás pr o fund as e n Vi co
y lu ego e n H e rd e r. y su s orí ge nes te óri co s m &lt;Ís recie ntes e n la cé le bre cara ct e·
rí zación humboldtiana d e l l e n gu a je como en érge ia o T üti gk e it , es d ec ir, r o mo
a rtividad rre ativa del es píritu. Pero Humboldt no cayó nunca en un subj e tivi smo
a h soluto y no hu yó la ex ip:e n cia d e ve t· e n el len gu aj e una bip olaridad. un mo·
,-imi c nt n dial é eti eo e ntre lo subj e tivo y l o obj e ti,·o. l o individua l v l o ínt e r·
i ndi vidual o supe rindividual. e ntre ené r{!e ia y ér gon (';). Ah ora , C ro re ( ·l) piema
p ud e t· sup e ntr e!'a «in sufi cie ncia » d e Huml10ldL id e ntificando el l e n guaje con
l a e xpres ió n. y, p o r con si gui e nt e, ron la poe5 Í;t. y, eon pe rfe l'l a coh e re n ci:t de sd e
~u

punto de vi sta . la li ng i_ií:"'tic a t' On la e sté tica. N o ~ e n r ontra m o.:-: a quí, co n~o e n

o tro ; punt os d e la do ctrina d e Cr oe&lt;', r on s impl es eonv e nei o n e' ,e mántiea s pre·
se nta da , ro m o ve rd a d e s teó ri cas d c m o5 trarla s o a d e m o, trar: no se trata d el «le n·
gua j e» y d e la «lin güí , ti en» como obj e to ,. s ino de lo qu e Croee llam a &lt;&lt;le n gua j e»
y «.iin giií stit·a &gt;J . Lo s do s thmin o; so n e mpl ca do 5 por e l filó ; of o italiano e n sen·
ti d o r e, trit'livo ( Cror e 11 0 llama « le n gua je» 5Íno &lt;&lt; hee ho , prúdi eos» o &lt;&lt; puro so·
nid o» lo qu e n o e, expres ión po é tica . v no llam a &lt;&lt;iin giií otica » s ino &lt;&lt; a cti,·idad
cficl as&lt;·áli ea &gt;&gt; lo qu e no e5 teo ría d e l l e n guaj e, d e s11 &lt;&lt;l e n gua je», es d ec ir, esté ti ca ),
ao í como e l té rmin o &lt;&lt; expre;ión » indi&lt;-a e n SU5 ennneiado s lo que ll a maríamo s má s
Lie n &lt;&lt;e xt e ri o riza ci ón » 1 d . la Kullfl{!a b e d e 13iihl e r ), o ' e a una lntit·a función d e
l a e xpresión lin g iií .s tira. So n, é~ ta s, t' On\·c neiones ~e nJÚnti f' a :-; qu e e ncu e ntran su
a pli cahilidad e n la inte rpre ta ción y c ompre n , ión d e l siste ma d e Croce, p e ro n o
fu e ra de é l. Adt&gt;m;, , , Croe e n os d ire qu e la lin~iií , tiea ge ne ral se id e ntifi ca co n

11 1

CL a es te pr o pó;it o. O. J ES PEI1 SF.:\ - Ob. eil.. pp . 2.).2 7.
"Sólo a tr;n·és d el habla pod e mo s a cercarno s a ella [ a la le n gua l. L a
le n gu a apare ce s ie mpre sólo pan·ialrn e nt e. En ci e rto modo ocurre eo m o si la
totalidad d e la l e n gua e stuyi e ra co n stant e m e nt e e m ·u elta e n la &lt;h curidad , pero
se hici e ra vi s ibl e o eon cr e ta aqu e lla parte d e la mi sma iluminada por e l haz de
lu z d el habla . En ei'te se ntido e s t·n mo pu e d e res oiY e r se la di spat·idad d e opi·
ni o n es sobre e l eará ete r eonere t o o &lt;dJ , tra cto d e la l e n~ua " (()b . cit .. p. 3 (2 .
no ta l .
(") C. NEi'"C I O'ól - ld euf.i.&lt;IIIO " rerdis11w llf&gt;lla s c i e 11~11 del li11 g zw ggio , Flo ·
re ncia , 1946. pp. 109·11 0.
(4)
B. C tHJ CE Est etica colll e sci e11:.a d e ll'es pr ess ion e e lin guistica g en e·
r afe. l ~ e d., Pal e rm o, 1902 · Tr. e sp., 2 ~ e d. , Madrid , 1926, partir. Cap. XVIJJ .
pp . 176·1 86. Tambi é n Yari a, ohras ,u ces i,·as .
( ~)

"126 -

�co ,,o
ci en.
ar.

la e, tet11·a «e n lo q ue ti e ne d e re tlncibl e a fi] o,of ía » y «co m o ver dad e ra t ie ncia » .
!'ero «a spe rto de una t'ienria redu .. iltl e a filo ,ofía » = «,·e rdadem ¡·ie nf'ia » e; una

muy

_,,_, llama «e; té ti ca» la t'ienl'i a d e la expre,ió n. d e toda la ex pre; ió n, pod e m os y

1" .Y

urg

rtal

·lo,
rn.

as
e-

p ueva

fOnv e neió n

:-e rnánti C'a ,

qu e

pu ede

aeep t ars &lt;"

o

r cr haz a r ~e .

F in alrnente ~

si

de be mn ' a r ep tar f¡u e 'e id e ntifica co n ella la &lt;&lt; ci e n c ia d e l le n guaj e&gt;&gt; ( d e lo qu e
Crol' e llama «le n guaj e»), o. m e j o r, lo que Cror e llanw «r ie nria d el l e n gua je»,
pe ro no n cre,a riam e nte qu e ,e identifiea f'O n la mi sma «es té ti f'a » l o qu e otro s,
y e n print c r lu ga r l os lin g iii s tn5, IIHIII On &lt;&lt; Lingiií stiea ». En e fet'to , e~ ta últinHl r ie n r ia
t iene a5pecto 5 qu e n o so n r e tluribl cs a filo sofía. El probl e ma mi m10 d e la lin güí stic a&gt;&gt; :-S in adj e tivo s ( (.&lt;' ÓB!O ~e pr ese nta . ('ÓI110 :-'C rnanifi e~ t a e l Jeng uaje? ) C !di stin to del d e la «lin giií stif'a romo filo w fía » o «fi] o, ofía del l e n guaj e » (¿ qué
e, e l lenguaje? ) . Y toda ri c nria trab a j a n ecesariam e nt e con ge n e ra li zac ione s, qu e
, on al " trarrione &gt;. &lt;&lt;formalizacione s». Por es to , s i C ro ce ti e ne pe rfef'la ra zón al
rul oca r,e. romo filó ,of o tl el lenguaje. e n la rea li dad conere ta de és te, qu e es e l
hnblar. t ambién ti e ne 5Uó ra zon eó d e ::iau ss ure al ex igir que e l lin güi sta. co m o
rient ífif'o. 'e f'oloqu e en e l plano d e la a lt strarr ión que ]];unam o s len gua ( con lo
l o nwl no se qui e re dec ir qu e e l lin g üi ~ t a de be ignornr o pe rd e r de ,-isla e l
hab la r co ncre to, , ob re cuya lw se ha c·e su s gc n e ralizari o ne s), d e l siste ma lin güí ; tic o
qu e tambi é n Cr orc ,-e. d e a lgu na m anera. romo opues to a la e xpre; ió n indi,·idual ,
pero qu e, ~eg ún é l. se ría &lt;&lt; urw t'On stru ceión e mpíric a ~ in e xi stene ia real&gt;&gt;. Co n
e;te liltim o e nuneiatlo. un poro modifieado (« una ah str;l!·r ió n s in exi st e neia co n·
cre ta ») pued e n e~ t ar tl e acuerdo la m ayoría de los lin giii sta o. pe ro nin guno d e
ello s pi e n ~ a por c llu quitar "dor a m i1w cs ti gal'ió n, rlarlo qu e ju ; tameute e~ a
;¡!J stnH'I'iÓn e; objeto d e gran part e d e la lin ¡riií , ti ca. cL11l o que al. stra cr io nes semejante s so n toda s la s ll amada s &lt;&lt; in ,;titul'ion e; 5o,· ia leo», v que ro n ab straef'i one s
tl e l mi,mo tipo t rabaja t od a una ser ie de c ic nr i:1 s, qu e ,o n tal es ju stam e nte porqu e
no se "litnitan n r e~ i ~ trar y da~if i car el n1at er ial rnn cre to que se pre sen ta de nla ·

n e ra inm edia ta a la eo n 5ide rarión. E s qu e Cro1·e, oponiéndo se, ju ; tament e, a la
eon s ide raeión materia li sta d e la le n ¡r ua co m o realidad autóno ma . romo orga ni sm o
indep e ndi e nt e d e lo ,; indiYiduo s h a bl antes. ha ea íd o en la e xage n11· ión co ntra ria.
qu e e &gt; la d e co n si derar e l len gua j e romo fenómeno exrlu ' i,·ament e ; ubj e ti,-o v
de nega r toda obj e ti \ idad a In l e ngua eon1o

:= i ~ t e nu1.

P e ro

ohje tivi ~ mo

- t·o rn o ya

&lt;&gt;Iro s han ub,en·ado - de nin guna manera qui e re rl e eir mat e ri&lt;1l ism o (la «le n gua »
e " un «ohj c to » inu•;~t e rial, ;~h s tra c to ), y el ideal ismo filn sófif'o pu e de pe rfe cta·
tnc n tc

eonl'ilia r~c .

:-'i n

nÍil f!: l'r n

eo• upr onJ i :--o

t eó rie o.

eo n

e L ohj e ti,· i:~ nlo

y h a:--: ta

con e l e stru eturali , m o lin giií sti eo 11).
Quedando en el terrrnu d e la fil owfía d el l e n guaj e, Croce no lu\·o qu e modifit'ar w p o, ición . pero seg uram e nt e l o habría hec ho si se hubi e se ocupado d e
lingüí stie a hi ót Ór iea, eo 111o le tocó a m a migo y di 5eÍpu lo al e m;Ín T'ossl er. En
efe(·Lo, éste partió, e n ~u~ prin1 e ras obra:' ( 2 ) , de un crorian i ~ niO
para JJ eg:ar. e n \·a ri os en sayo s S ll('C::"i \· 0~

(=~).

a

una Cüll('Cp t·ión

intran s ige nte.

lllllf'ho nt[I S COil·

C'il iaclom, re querida por ;u 111 im 1a la b or d e l in giii ; ta ¡ ·l). En e l co mi e nzo . Vo " l e r
¡·ou sitl era ¡·o mo IÍnieo o bj e to d e la lingiií, ti ea la paro /e 1y pr eeisa m ent e la paro/e
po é ti ca) y propon e e5e ncialm e nt e una ¡·onY e nrión se nH\ nti ca !'01110 las d e C ro&lt;·e.
iden tifi cando la cie n c ia del l enguaj e co n la de l e stilo ( lin güí , ti ca = e stilí stica )
v e liminand o d e la lin güísti ca ( o d e la '\·e rcl ade ra lin güí sti ca " = es téti ca ) toda
im esti gac •on no-e&gt; té ti ea, qu e a tribuy e a ln Kulturgeschicht e, a ];~ hi storia de
la f'Uitur;l. Pero en lo su ce s iv o ll eg a a una se ri e de opo sirion e; co m o: aspec to
este t1eo o crea ti,-o a sp ec to hi stóri co o e YolutiYo , unifi cación -difere nria r ión .
indi viduo -a mbiente lin giií sti eo , e tc . ( qu e , o n. en parte, retorno s a Humboldt " e n par te , eonf'e s ion es inconf e~ ada :;; al s au s~ urea ni ::: nio ), y ll eg a ha s ta adrnitir la
( ')

( ~)

v. G. NEXCIO!';J , Oú. cit .. p. 110.
K. Voss LER
Positi vismu s wul 1deali smus i11 d er Sprachwiss e fl scha ft.

H e id elb e rg, 1904, y S prach e als Schü¡¡ju11 g wul En t wicklu 11 g, ibid., 1905 - Tr.
e sp . de amba s obra ;o. Positit"ism o e idealismo e11 la lin g iií.~t ica. Madr id 1929.
( ~) R eunido s e n su mayoría en Gesammelte Aufsiitze =ur Sprachphiloso phie, Munich, 192 3 - Tr. es p., Filosofía d el len guaje. B. Aires, 21' e d., 1947.
(4)
CL G. NEXCJO'il. Ob. cit .. pa ss im y partie . Cap. I V. pp. 45-62, y Ca p. \'.
pp. 65 -79 .

-

]27 -

�-- - --- -

-- -~~-~-

---

....

-~-==~--

~ ~---~'

lenguct co rn o pensable "in abstracto ('O lllO un sistetna de conducciones " y repre.
sen tab le co m o una m e di at·ión o " medium entr e el indiYidu o y su co munida d
Jingü istica" ( 1) .
No diríamo s, parafra sea ndo una expresión de Jaberg ( 2 ), que el mérito del
ideali smo está má s hi e n en un aspecto negativo , e n lo que ha el iminad o de la
lin güí sti ca , que en el a specto po siti,·o, en lo que ha aportado a nuestra ciencia ',
porque ahí están para de sm e ntii'IIO S la r eva lora ción de la lengua literaria, el
florec imi e nto d e lo s e studio s e stilí s ti co s, la s hi storia s de las lengua s co ncebida s
en íntima relación con la hi storia de la cultura y del gusto, pero, indudable m e nte, la lin güí stica ideali sta h a co ntribuido mu y po co a la dilucidación d e la s
rela cion es e ntre lengua y habla , que no es un p se udo-problema ni un problema
sin importancia , sino el problema mi smo d e la co nstitución de la lin gÜÍ&gt;ti ca
co mo cien cia pe rfectam e nte co n ,c ient e d e su objeto.
Tampoco puede con side rarse como contribución importante la doctrina " id eali stizante " más bi e n que ideali sta afirmada e n varias obra s por Giulio
Bertoni ('l ) qui e n, a la di co tomía d e F. de Samsure ( langa ge
langue parole) , qui siera oponer una co n ce p ción aparentemente moni sta d e una única
realidad la "expresión co n cr eta " ~ que podría estudiar se en su totalidad,
p ero también e n su mom e nto subjetivo, d e crea ción o estéti co, llamado "l en·
guaje" ( lingua ggio), o en su momento objetivo, in strumental, llamado " l eng ua"
(/ingua). El "len guaj e" estaría e n la ac tivid a d d el pen sa miento, se ría "el mi smo
mom e nto estético del pensamiento" y se manifestaría " e n el a ce nto , e n el timbre,
e n la tonalidad y en el color que asume e n cada hablante la l e n gua". El mom e nto objetivo sería " pe nsa mi ento pensado", "l a l e ngua d e la cultura, la l engu a
instrum e ntal, la l e n gua que está a di spo sición de todo s y que puede estudiarse
d e varias mane ra s, co mo h echo fí si co, co mo h echo soc ial o como m edio d e
co munica ción etc." (4) . L a "ve rdadera l e ngua " se ría e l " le n guaje individual", y
la abstracción de una " len gua " latina o italiana, e tc. sería ju stificada y le gítim a
desd e un punto d e vista didá cti co, de simple oportunidad práctica o como did ad
e mpírica , pero co n stituiría un e rro r d esde el punto de vista científi co -e specu·
lativo. La con cepción d e Bertoni ha sido criti ca da como co ntradi ctoria , por
no-crociana ( o no e nte ram e nte rrociana), por B. Croce (0) , y co mo in co h ere nt e
de sd e e l punto d e vista lin giií stico, parti cularm ente por G. Ne ncioni ( U) . En
e fecto, no se logra compre nd er bi e n ha sta qué punto el " l e n guaj e" d e Bertoni
se id e ntifi ca rí a ro n l o que, seg ún Croce, se ría todo e l lenguaj e, ha sta qu é punto
se trat a ría d e l pen sa mi e nto mismo e n actividad y ha sta qu é punto se id en tifica ría
con la paro le d e de Sa uss ure o con a specto s de ella ( tono , ace nto del hablante,
etc. ). Por otra parte, su justifi cac ión teó ri ca d e la " len gua " apa rece in sa ti sfa c·
toria: la lingüística se ría realmente una e xtraña cie ncia si su objeto fuera produ cto de un "e rror" científi co. Ademá s, esa "l e n gua " tan precariamente co nstituida se ría un objeto de cierta man e ra materia l o natural (" Jingua naturale")
y podría es tudiar se na turalí sti ca m e nte. Sin e mbargo , nos parece qu e h ay qu e
mantener de Bertoni la id ea qu e co nsid eramos fundamental en su concepción,
es decir qu e la realidad primaria d el l e n guaj e es l a expres ión co ncre ta, sobre
la cual l a ciencia lingüí stica estm ctura sus indi spe n sables ab stra ccion es; pero
esto no significa para no sotro s que las misma s abstraccio nes no exi ste n en la
&lt;·onciencia de lo s habla ntes, como virtualidade s pronta s para ser actualizada s.

=

( 1)

K. Yo ssLER - f'ilo .,ofía d el leng .. p. 223.
Cf. G. NENCJON I. Ob. cit ., l'· 70
(3)
G. B ERTONI - Pro grmnma di filologia romanza com.e scienza idealistica,
G in e bra, 1922; Breviario di n eolinguistica, Modena, 1928, Parte 1, Prin cipi ge·
nerali, pa rt. Cap. I y IT. pp. 9-40 ; lntroduzio ne alZa filología , Modena, l9·U.
Cf. tambi én art. Linguaggio en la Enciclo pedia italiana, XXI, pp. 199 y sgs.
(4)
lntrod. a la filol. , pp . lO y sig s.
(5 ) La fi losofía del lingua ggio e le sue condizioni presenti m ltalirt, en
La Crit ica, XXXIX, 1941.
(G)
Ob. cit., partic. Cap. JJ, pp . l i-26.
( 2)

-

128 -

...

~----

�Las co n eepc io n e, de

C rol'e

v

de

Bertu n i ha n

co n tr ibu ido

e \"ide nt e m e n te

a ren o var y ' "i'"if ica r los e,; tudi o,; .lin gü isti l'oo;, so b re t odo e n Itali a. y h a n d ej:1do

hu e ll a, m á "- o me n o,; profunda, e n las act it ude,; teór icas d e mu eh os lin güi sta s
ita li a n os. Y, qui zás . la d oe tr ina de B e rt o n i h aya sat isfel' h o a l o s glotó logo s m ás
que
110:-.

_la d e C r ot·e t ~a qu e l as teo ría.:; rne n o.:; e oh e ren tes n o ~o n ~ie rn pre l a s 111e·
l'r ur tu o::;as). P e ro. e n gener.tL anth cts h a n ~ id o ~ u pe r ada ~ y e n es ta supera·

l' iÓn no ha dejado de l'O nt r ib uir e l para n gó n l'On la doc tri na sa u ,; su rea na. Ho y,
a u n -los q ue n o ~e oc u pan e n parti eu lar d e li ng: ÜÍ 5ti ca teórint y acep ta n t'o nu al-

m e nt e e l pen sa mi ento de Berton i

111

rec u rr en tam bi é n a l a uxili o d e o t ro s pen·

sado re:o; , ll egan a eo n ce hir l as lengua:- c on~o " in ~ ti tueio n es sociales", co rno
s tste tu .t.. · de her h o:-'" , l'Olllú ''d e te nu inar io n es h i .:; tóriea~ del leng uaje''. t'O ll ::" id cr:l nd o e l n10n 1e n to e~ t ét i co eo rno "nton re nto ini l' ial " de la _l e ng ua y co n fonn ánd o~e ('0 11 ~ uhra ~· a r "la net·es idad de inte~ra r la l ingiiÍ 5l Íf'a con u na ~e.- e i ón qu e

e'tudie e l elemen to e,té t ic-o·· del l enguaje. ,·omo " faetnr deter111 in a nte d el de ;a rr o11o l in :ri i í .. tico ' ' ! ~/.

El r·mwc pt o d e ' · len c: u a" como d e tc rr n i nació n hi;;tórica d e l le ng ua j e h a ,;id o desarroll a d o de m a nera ad rnira hl e , a t n r,·és de nuia;;
o b r as ~- ,·ar io,- c ur5os UJÜ\· c r sita 1·i o~. po r A11 to nin o Pa¡t.lia ro 1'1 1. qu ien
pa r le .. ju sta llte n te, d e l a rea lid a d conc r eta d e l indi ,·idu o h ab l an te y
de la co n,- ide ración d el le n guaje co m o ac t i,·id ad coc: nosc it i,·a. para
lle¡La r a l a l l'ngu a que es " p royecc ión ohjc ti nt ~- , al 111 i,;mo ti em p o.
co ndi c ió n téc nica" d el lcnc:uaje 1 acti,·id ad li ng ii ísti ca). L a " le n c: ua··
p e r te nece a l i n di , idu o ~- al mi smo t iPm po a s u co mu nidad. ~- e n el
m i,; mo ind i,·iduo sP pr P~P n ta co rn o al tPrida d , como alc:o que per tc·
ncce ta rn h ién a otro.• : e,; "o b jeti,·aci ón con crf'ta de la ac t iY irl ad linc:ii ís t ica d e un ;rru p o hu ma no en el e;;paci o y e n el t iempo" 1 4 1. Tam·
Lié n e n e l ti e mp o. po rr rue la u nid a d lin c:iií;;tiea no es ;;;ólo ,-innónica
"i n o t a m hi&lt;'· n d iac rón ica. es co n t inu irl ad . La leng:ua P~ '' u na d ::- la•
r·o nrli cione,; m ás típ ica,;" de la w lid a r id a d de l o,; ,:Í,;tema,; "e u que
;;r' rea li z&lt;J la ,-ida h i,; tó ri l'a de l g:é ne r o h urnano''. Co m o unid arl, la
'· 'ie n g: u a " es u n ;;istem a d e Ple me n tos y re l ac io rws , y , como taL ;;e
o po ne a o tra,: lenc:ua,.; , pf' ro de n t r o del sistema "queda ampl ia l ih e r·
ta d a las r nani fc~ t ac i o n e ,.; de l h ah la'', de l a crea t iYidatl individual.
darlo que el ~ i ,.;te t na ~ólo l i111ita e l arb i tr io. Final111ente, cada sistem~r
p r e~e n ta una fi,-ono nr ía particnlar, por la tl i,·er,;irlad del d i,;tin !-(u ir
, . la tli ,·er sidad del conoce !'. que i'e rnaniíie.• tan en las l cn!!ua5 f'n
f' l ,;i;;!c m a fo noló¡!it·o. en el ;;ic: no le xi('al \" rnorfolú;.!ico L re;;pt&gt;cti 11 )
A lfe fnn ti d el latino. Floreneia, 1'1L'i.
\". , por ej .. C \HI.f&gt; ll .\ TT I STI
Cnp. L pp. S ' " . ig;. Cf. tam!.i(·n G. HnTTICLl0"\1 11 l' ro blema ¡dot !oln¡á cn nei
stw i or ientam en ti. Bolo p; na. 19+6 1 ap art. ciPI R emliro n to d elfp Sess ioni del/a .·le ·
cademia delle Sc ienze rlelf"lnstituto di Rolowut - Classe di Scien:e m ora li. Seri P
lY, \ol. l \ 1. pp . :&gt;:J .J.L
1~~ C. B .ITTISTI - - Ob. cit .. Ju ¡: . .-it.
('1)
A. l)I GLL\HO
Som m ario di lin ¡wi.&lt;tico orineurop eo. l. Ro ma . 1030;
L' unitn arioeuro¡;eo , Roma , 19-12, ,. partic .. Cor.&lt;o di Glottoiop:ia. Rollla. 19511.
1 · QuPstioni teoriche. Cap. 1 \'. pp. S7-JI):l. de donrl e c itamo s.
(4 )
" [nfatti. nclla wa forma zion e e nel la , ua .trnttur:l. la li n p;ua
prel' Í; ".l·
ment e J"obiett ivazione co n neL1 delle fo rn: e in ,· u i s i é altegg iata l"atti,"i tiJ lin·
g u i s liea tl i un gruppo uma n o nellu .:-.p azio o nc l tf'nlpo . E:-. ~ a e un a ~ petto , fo r:--e
i l piu t ipieo cd importante, di qu e ll "u,,·ir c da ;é e real izzar,;i in form e duratur e,
l'he é nppannaggio dell ' u omo. ¡wr la sua ; te ,;sa natura··. ! Corso d i Glottof .. T.
p. 61 ).

e

-- 129 -

�'. ;:unente. en d ,j,t e n;a , emú n!ico. en f' ! !'Uai .- e re fleja una par tif·u .lar clas ifi ca c ió n d e l o re a l ,. un ;! rado e~pccífi c o d e ah i't racción e n
la clasif icación llli ~ m a ( 1 1.
Es evid e nte que J'agl iaro &gt;'e ace n ·a al c~ tn¡ c tnr ali,;n¡o en la co n, ide rae ión d e la " leng1w " CO III O ~ i-tema obje ti vo , só lo qne proyec ta
e:sc sis te ma en la his tori a. COJIIO manifes ta c ió n de la unidad Y ~ olida­
r irlad de un grupo hu111ano. :Ha ~ ¿e,- ese sistema un s istema c~ncrc t o?
¿ O exi ste só lo e n la con c ienci:1 de la ~ oli flaridad lin¡.!iiís ti ca y e,;pi ri1ual que se coinprueb a en los hablante!'? Pu e,; e~ e,·itlcnte qu~' P]
&lt;Í st c ma ~e co ncr e ta. para e mplear la Í111agen de " · \\"ar t burg. ~ó lo e n
' ·e l l1az de luz"' de los a c tos lin ;! iií ~ ti co,;. Cree111os q11e Pag:!iaro no
potlría d Pja r d e admitirlo, d a do r¡ue para t-1 el propio acto lin ;!i iístico indi,·idual e,; 1111 act o no sólo de hab /11 sin o tandJi(·n de len g ua ,
po rqu e el indiYiduo ' no se con tra po ne a la colecth·ida d ,in o que es
él mi sm o colecti,·ida d ' 12 ). , . la "leng u a reprc,enta con r e;: pecto al indi,·iduo 1m llni ,·e r~ al conc ,:e to, histó r ico. en qu e ~~1 ,p re aliza como
haldantc " 1:¡).
La~ conccpc i o ne~ ha ;; ta afJll Í cxpue,ta;:,

f JUC ;;on toda ~ po,;t-san smu c h as rl e e llas declaradam e nt e ";; au s,; ureana,; ''. y q ue
n o ~ on toda s las qu e se h a n ha s ta l10~- e nunciado, prese ntan , co m o se
l1a visto, eYide nt es ~ - se ria s tliYergenci a;; a cerc a de l a def in ición de
los dos concep tos funcla!ll e ntal es , le n g ua ~- habla: ;:e e, tabl cccn en
ella s toda 1111a se rie de opo,-icion e;;, ca;:i nunca e n té rmino,; totalm c nlt: idénticos.
¿A qul'· se tl eh cn esas di,·erw·nc ia-? E n prim e r hl¡.!ar, ~; in duda ,
a la diY e r,;i darl d e l o;; p nn tos de Yi~t a. de lo,; p'lano;: en que se Ps ta hlct·cn l as o po,;i c ionc;: .
Al;!uno~ es tudi o;:o,; co n ~ideran el le n;!uaje . e n primer término,
en ;;u;: rlct e rntin acionc " ex ternas. e n ,u exi,tenc ia e n cl indiYiduo ~~
e n la comu n idad , ~- t&gt; Lalll ece n. por con s ig uiente . op os icion e,; como:
;,1;:pecto intlivid11al - as pe cto ,; oc ial: acerYo lin !! liÍstico indi,·idual ace iTO lin giií;;ti co socia l : actos lin;!iií,-t icos indiYidual cs u,;o lin¡.!iií"Lico de la COI!lllllida d: acto ,; indi,·idua ]c. - pat rim onio o in stit uoon soc ial: af'l o;; indi,·idu alc;:
p rodu c to hi,;; tó ri co - col ect ivo.
O tros r·o ns idcran e l lcn;!t Ja jP d es d e e l punt o de Yi sta rl e ;:u " conformació n'' " oponen, por lo tanto, cl a;; pc ci o ocm;i onal al as pecto !!f'·
11eral. la u nicidad a la repetición . lo a,; i, te Jn út iro a lo s i,tem útico, la
realiza ció n a l ~ i,;t P m a, el imp 11ls o rx ¡H-cs i,·o al ,;istem a funcional. Y
o t ro,; interpre tan la di,- tinci ó n sa u ,~u r cana t'OIIIO iti&lt;'•t tti r a a la df'
H11m ho lrlt ( r n ¡", r~f' i a - t;t-¡!,on, Tiit i ~kl'i t- 11 - erk ) ~· opo ne n , por consi¡.!Ui e n tc . ac tiYidad lin giií,-t ica a produl'to lin giiís t ico: o co1110 d r r,·i·;:

~ llrea n as

1:? 1

1::1
l e u ~u a

r

Cf. CL C. pp. l 91-20ó .
Corso di Gloll nl .. l. p. ól. A c.ta vi . 1on hi,lórii'O· , i•l e mátit·a tl c h
se ~ .. e r¡·a . e n lo C',e nri a l. la rl e E. Olio. quien ind e pc n d ie nl cmcnl e d e F .

de Sa u ~:-- ur e . lli ~ tin f!: u e en e l lc n p:u aje el ac t o lin :!iiésticn . al n1i :- ntn ti e nqlo intli
·
y j¡Ju a l ,. ,;:;;· ia l, y la / e , ~ua. proclurto hi ~ tóri co - c nltural ( hi.&lt;toris('h ge ¡cortle11es
Kultur¡;rodu kt ) . d. Alli eit.. p. 35:).
¡4¡
L'u11it i1 ar ioeuropen. l' it. 'eg ún G. "'en eion i, Ob. r it .. p . í9.

-

13 0

�de la upo,ición de Humboldt : ,;;aher - act i,-idad . a!'en o lin¡!iiísti co -hablar. acerYO lin¡!iii,tico -- [uncionamient o l in¡,o:iiis t ico. in ,:t rumen to
-- emp leo: o. mejor. Yen el h abla !'O m o 1111 e~la h ón Pntre dos "len;,;.tt as' 1 condi!'ÍÚn preY ia - acti ,·idatl lin¡!ii í,. t ica - product o l. Cier; o,
estudioso' con,.idera n lj lif' "e trata tic una oposició n entre concre:o ~­
abstracto l r11aierial -- formal. real - i1l eal. cfccti ,-o - ,-irt ual o potencial l ; oi r os oponen lo p,:ico-fí, i co a lo puramente p,;íquico (rea lidad P"Í¡·o-física in dividual - rcalid&lt;Jd p&gt;'Íqnica ; ocia] l. Y o tros lo !'tthjctÍ \'0 a lo ohjctiYo, la li hertad a ]a,. re¡!Ja,.. a la ir np o&gt;"i c ión ,;ocial , o.
haciend o hi n capü~ en fn n ci m1 es pnrticnl&lt;~re, del len¡!tJ:Jje. la exprcsi\Ídad a la com·e n cionalida1L e l a;pe c!o afecti,·o y Yo1iti,-o al &lt;~specto de
comu ni cación. Otra:' di,_;crepalwi:~s se dehen n que lo" !!rndos de ah,;1racciún cprc se to ma n como ha ;;c pa ra definir la .. lcn¡!tra'" no son irlén1i&lt;'os 1 pu e,_;l o t]UC se Ya desde el si"te nr a de pa la bras co ncr e tas d e
Prn tti ]¡¡ a l a " red dr fu n ciones" rl r lljelm-de ,· i . o a que se d ef in e
a YCce,; la l e n ~ua con respecto al ha hla y otra• n'cc~ e l habla con
re~ p eci o a la Je n¡rua 1 y no e,; é;;ta un a fútil Cll!=', ti ón tl e priorid&lt;Jd.
puesto que. sob re todo e] conce p to de lcn!!ua. cambia nccP:'ar iamcn tc
;;c·¡!tÍn la per;; pce!iYa en qne no~ coloqucnws ). o "e de be n a pnrticu1:11-e:' con,·enc ioJH':' semántica,-, conto l&lt;1s d e iden t ificar ·"a b;;t racto''
con " irre:tl" 1 Cro!'c. Be ~ ·lo n i l o . . cotHTf' to" con ' ·o!J jc ti,·o" ( Pa!i lia rol. Ademá:'. puP d e intf'n-cnir llll :t con,; i dc:-aciún l t i~ t ór i ca . como la
!le P a¡! li ar o. opue;;ta a la co ncepció n i!:f' nc r almenle :' Ín crónica d e la
m :1yoría de l o,- e,-tndioso ,_; , ,- l o• ,-a r io" punt o• de ,.¡,_Id pu erlen romhi nar~c. awci cíl]{lo~e en la caracl e r iz:Jeión de hb co ncepto,;; a ddinir.
H oponii·nd o,;;c. plan o" n o corrclaii\-os 1 ac tiYid ad sistt&gt;ma 1. A sí, por
ej .. e l carác ter •o t·ia l interviene e n ca!'i todas l as definiciones. p ero.
mientras 1m os p oco s e,;;t udioso,;; encncn! r an e~e cará cte r social e n el
mismo indiYi&lt;l!to y en s us actos 1 Je;;ppr·sen , GanEn er. Pa¡!liaro. Üitol,
ot ros considera n 1111 in di,·idno ab,;tracto. a-ocia!. opuc;;to a l a colcf· ti ,·idarl y no el emen to de la mis111a y coor di n a do con ella .
Se J1 e¡!a de est a manera a atrilmi r di,; tin tas ex ten sion es . a Ycces
cont r adicto r ias. a los do:' conceptos. El habla es para ;:; [ ~·:r!nos el impu lso hacia la expresión (Sechcha~- e. Rrondall, para ot r os se i den i ifica con el a r·to lin giiísti co ( J csper~en . Ganl i ner 1 o con la produc ción de e:'e acto 1 Palmer. Bcrtoni); o comp rendf' t Oll o.• lo~ ac to ~
l ingiiísticos intliYidnalc•. ,oohre to1lo en cuanto Yitalc;; . afe e! ÍYo-nJliti Yos (Rally) o en cuanto no ~istcmáticos 1 Pf'nttilii l : o e;; el aspecto
liiatcrial ~, .psíquico de c~os mismo,; acto,;; y para otro• t oda..-ía e s lo
mi smo fJUC accryo o u;;o lin¡!iiístico i111li,·idual 1 J es pcrsen i. o se identifica con e l aspecto cada yez JHICYO f' in,~dito de ]o;; aclo,. lin!-! iií,_;t icos.
Ln lengua , por otro laflo. es la condición qu e hace posib le e l hablar.
C:' el "producto'' del hablar como t aL o el mi~1110 ''pro1l ueto" con •i derado si,-te nHíticall!entc; es para al!-!unos el aceiTO lin g:ii ístico indi' iclual y para otros el llamado acetTo l in¡,o:iiístico ,.ocial: f'~ el sistema
&lt;Jh:;;t r aclo que !!obicn1a el ltalJiar. o e ,.; lo P; piritwll del l en~naje
opuesto a lo materiaL lo Yirlual opuesto a lo conl'reto: es suma, o
r·ualquier sllma, de ac to ~ lin¡!iií~tico ,_; 1 cf. PorzÍ;!. o l as ·colecciones

-- ]31 -

�d e mal c riar d e qu e h ahla Ga nlin e r ), o ~ i ;: t e ma de ac lo5 Jin ¡Iiií;:ticos.
o el s i~t e ma d e norma 5 ~- eo m ·e n e io nes qu e ~o bi e rn a e l hablar , r¡u e
~e aplica e n lo;: ado~ lin g:i ií;; ti co5 co nc re tos. Por Jo lanlo , IPn guo ~­
habla apare ce n como conccptos d e cx te n;; ión ,-ar iahl e: lo que e~
l en gua e n tilla conce pci ó n e~ hrtbla o, por lo m e no5, es e n parte habla
e n o tra s conce p c io nc;;, ~ - ,-ice ,·e r5a: ~- e n ca da una rl e l a,: co n cc pc io J :e~ par iir ul a re, apa rccP n in c ,· it a bl e~ in co her e n c ia~ 111 a;; o meno;:
gn.l\ · e~.

Micntra s la ;: di ;:c re pancia;: d c pcnden fundaJIJ e nt a lm e lltC d e la
d!,·e rsirl a d d e los punt O:' rl e ,·i;: la a d o ptad os, la s incoh erc n C" i a~ :'e d e J.cn a u na se ri e d e razon es 111ás íntimas ~ qu e conci e rn e n . por llll
b d o. a l p la nt e amiento ~·· por otro. a l fondo mi i' IIIO d e l pro bl e ma :
] 1 e l h ee ho d e qtw ]a ;: di st in cione;; se es tabl ece n e n un le n gu aje ¡¡[¡ ,. .
&lt;ra c to, ap r ioríst icamcnt e eonr c hid o co mo e ntidad oq.ránica qu e sc
man ife5 taría en ,·ario;: plan o;:: :2) la te nd e nc ia a co ns id e rar !a lengua
~: e l habla CO liJ O d o;: rca lirl ad cs allt Ó noJIJa ~, cO III O d o;; compon r nt e;;
d e l lengua j e: 3 1 la in .• nfici c n c ia Ini :' ma d e l a di co :oiiiÍa . qu e. o no
a¡..':o ta la co mplcja t·ealidad d e l lenguaje, o d e be ncce5 ariamrntc auna r
aspec~o s h e te1· o~é n e o s hajo nn mi , m o r ó tul o: -~ ) la int e rfe renci a e ntrc
] o;; ,·a rios punt os rl e Yi~ta, co n co n;:en¡e nt e opo5 ic ió n e;; tahl ec ida e ntrc
¡&gt;!ano;: n o-corrc latiyo;;: S 1 el h cc h o el e con;: id e rar:'e e qu i,·a le n tc;:. rl esdc c l punto d e Yi sta d e la e xten s ión. conceptos como ' ·a ce n ·o lin¡.;' ÜÍ;: ti eo ''. " aspec to social d e l l e n ¡! uaje ", "s iste n1a " . "~ i;:t c ma fun c ioJca l" i lo c ual. na turalm e nt e. eo n ~ ti t u~- e corolario d e -1·1.
A h ora , d e l a n ;il i s i ~ y d e la crítica d e la s ,·a ri as d oc tr ina s cxptw,; ta .•. h e m o~ rl e dn c ido qt.le : 1 1 d e nna m a ne ra concret a e l lc n¡!uaj c
ex i,- te ;:ó lo ~- exclu,-iYa lne nt e co mo h abla r, como a ct i,·idad lin :.riií:' t ica:
:2 1 ll'ngua ~· habla no p11 e den se r rcalidarl e,- autónoma , Y ne tam c nl e
se parab les. dacio que, por 1111 la do. el habla e" realiz ación cl e la !!'ngua ~- , por otro lado. la le n gtw cs co ndici ó n d e l !tabla , ;:e con"titu~· e
,-o!J re l a ha ~e del h a bla Y ~e rna nifi cs la con c rcta me n le sólo cn c l
hahla: 31 l o~ rótulo;: ha jo lo ,- c ual e~ se di:' t rillll\ e la realidad d e l
Je n ¡! uaj e pn ede n multipli can;c. se¡! Ún los pnntos de Yi;;ta ~- lo,: crit eri os adoptados: -l-1 la ma~- o r ía d e la s Ycce,- la s opo;;icio nes q uc ,,,
(·s ta lll e cen ;:ó lo con,-ti tu~- e n ca rac lc ri zacio nes e intcrprc taci onc, d e
l :na opo;; ic ión funrlanJ e ntal e n t re virt ual ~ - real, abst ral'lo y conrr f'/ o
( s is te m a - realizac ión 1: 51 lo;: ,·ario:.: con ce pt o;; a que se da el n oml n·c
cle le n¡! ua ¡'·a('e n -o l in¡!iiístico·'. ' ·u:'o ]in ¡!ÜÍ:.:t ico d e tina co n1unicl ad ...
" si;; te m a fnn c io nal ", e tc.) n o son e quiv;d entes, po rqn c rcprc:;e nta n
cli,.tintos tip oo ~- di " tinto;; ¡!raclo;: d e a iL•tra ceión.
Co ns id era m o;:, por lo tanto. qu e una do c trina co h e re nt e y reali sta ace rca d e las di s tinc iones a lw cer :&lt;e e n el lrn¡waj c deh e r ú fundarse en los s ig ui e nt e,: prin c ipio;: :
l )
las eYe ntnal c;: dis tincion e;: y opo,iciones d e be n e:&lt; tahl cce r;:e
c n prÍni CI' 111 ¡!&lt;1 1' en la re ¡didad co iwrcla d e l le n ~ naj c. o ~c a e n e l
h a 111 ar:
2 1 a l hablar &lt;·o ¡n o tal no •e le pu e d e oponcr com o r e alidad di,:! inl a la ll' n gurt , d acio qu e C.:·s ta es tá p re;;e nt e e n el h ab lar m ii'lll O y

-· ]3:2

�;;e manifiesta concretamente e n lo~ actos lingiiísticos; los término,.
cc•mo fpngua y habla no designan secciones autónomas y ni siqui e ra
"maneras de presentarse de la l engua " sino más bien distintos puntos d e vista, o se a manera s rl e encarar el fe nómeno lingiiístico, di,;tintos ¡rrados de formalización d e la mi sma r e alidad objetiva;
3) adoptado el criterio de los distintos grados de ab stracción ,
habrá que r econocer y nombrar las dife t·en ciaciones qu e se des ta ca ren, s in tratar de red11cirla s a los mold es d e la famo sa di cotomía;
41 el plano en qu e hay fJU e ha cer la s di stinciones e; e] phno
el e la "co nformación " d el l e nguaj e, el plano e n qu e se co ns idera cómo
H" manifi es ta e,;e fenómeno , y no el plano de sn esencia, d e s u r ealidad inti"Íni'eca , qu e es un plano de unificación y síntesis, no d e rlife•·e nciación y análisis; el punto d e vista d e las det e rmina cion es e;d e rna s d el le n¡ruaje se co nsid erará e n seg:nndo té rmino, como cara cte rización ult erior de lo establ ecido en e l plano ant e di cho : se com!derará particularmente la determina ción indiYi&lt;hw-colectiYidad 1 uno 111ucho.• l y no la s determinaciones fí si cas y púqui cas 1e n cnyo ca mp o
no se es tahlecen r el&lt;~ c ioneo; múltiples d e l tipo d e la s que nos int e resa n, s ino otras. ei'tric ta uJ e n te binarias, re la cion es generale,; de fonna
y co nt e nido: sonido signifi ca do, mat e rial - inmat e rial, articulació n -- impulso expres iYo ) : p ero el e le m e nto socia l se co mproba rá
e n e l mi;; mo hablar indi1·idual, ahanrlonándose toda ficticia oposición
e ntre un " indi,·idno asocial" y nn a "socie dad ex tTaindiYidual";
51 algunos d e los co n ce p i o ~ co n que se iden tifica la " lc n g••a "'
q ue dan e limin ados de n ne;;t ra considcraeión p or lo c~ t a hlc ci ol o en
('J 1; a:' Í, e l co ncepto de "aeerYo lin giiís ti co''. flll e es nn .-:onct&gt;pto P"i •·ológico y. por l o tanto, pertenece a la p ~ icolo¡rí a d e l le n gua j e más
hicn que a la lin giií,-ti ea propiam e nte di cha: pe ro, aun entre concepto' pfectiq mwnt c l i n ~i ií,.:tico,.: , como "w,o lin g:iiísti co d e una comunidad" y ' \ i,- tema fun cio n a l" ha~ un a neta diferencia de pl:mo
al,st ra ctiYo: ju,.:tamente, la di st i nl' ión qu e cntenden10s co;t,,hlccer entre
i! Or/11 fl y si S 1P 111 (1.
3. Cna SC).!u nd a se ri e de wg:cren c i a~ acerca d e la posib ilid a(l '
Heee,.:idarl d e di ,.ti n!! nir entre 11ornw ~, siste ma, como acerca del lut,!·ar
donde h a ~· que e~ta bl ceer la di,.:tinción , no" ha llegado de la fuent e
misma de la opo,.:ición fundan1ental e ntre le n gua y habla, eo; d e cir,
.lel Curso d e de Saus,.ure. E l ex trao rdi na rio libro p Ó,otnmo del maestro gi n elHi no co nti e ne. también baj o este a,;pecto. preciosas ide:1~ e
i11tuicioncs s usce p tibl es de desa rr ol lo - en se n t id o po;;it iYo o negativo--, así como co nti ene e l em hrión y sem ill a de tantas doctrina " y
a ctitudes de la lin!!'iiística actual. En efec to. co m o se h ah rá Yi sto por
hs notas, ca:o;i todos los enun ciados ace r ca de le11gua y habla repre~P ntan paráfrasis. d esa rr oll os o int erpretac iones, a n1 en1Hlo llnil atc·
rales, d e pun tos de Yista sa ns,; ureanos. ConYi cnc, por l o tanto, voh e r
a la obra d e d e Satlssure, p ara en contra r el o ri g:en tle l as dificult ades, contra dicc ion es e incoherencias seiia lada s e n dichos e n un c iados.
eomo tambi én para halla r eyen tua] c,; s u¡rer encia s en Yi,.:ta d e una solu ción n1 ús ace ptable de l problema.

-· 133

�\~ ar i o~ crítiro . . . t"ntrt' IJtru . . Sc·hnrh,udt ~ H.o{!~er. han ;-.c ilalado eon tradictio) punlo .... o .. l·uro:- e n Ja nti~uta co n&lt;·c p cjón de tl e
~:aU · ;:, Ul't' ( 1 1. Ahora . que f'll ~ 1 Curso h a ~· a una rnultitu d de ... u gc re
n ..: ia::; s u.,.cep ·

nc::;. ine o hc rrncia . . . Ja~uru ....

tibi e;

de

dc,arrolln,

•·nnlrad i&lt;'turi" ' no , parere e\· id&lt;&gt;n le v dcmo .- tra do. Pero
inf,~rir d e c iJo una fundaurenlal i1H'~h e rcncia de la floe lrina 'nuo, nr ra n a. puc, to qu e . , i e, venl acl qu&lt;' 'a llllll'ha- te; i, d e l ma
e&lt;lr o
g in e h rin o pu e d e n oponcr~e antít c ·d ;:, d cd u eida~ t~t' :--11 mi:--ma obra ,. t a rnhi~·n
e.,
,·erda d qu e a la - in terpreltl&lt;·ion e- unilaterak , ' ,.,,nlrad in oria, p ue d e n opo
n er.-e
intcrprei&lt;H'j nne... l'o h e r e nt e~, tná .' or¡ran~t ·a~
~- objeti' antcnt e
m a~
ju . . tifieada :O.
r·o mo Jo ha nt n -.trado re t·ientcntcntt· J-ff!nri F'rci . en ~u re:-puc :--ta a I'
Íer tas f'n t rra ...
d e E. /Juy.&lt;sens 1"1. J., , qu e. , í, hay que admitir e, que la co ne eprió n ,]e
tl e
~a ll ~:-. u re oft·,-.ce di fit' n lt a d c~ d e Íll tf"rp re ta t' iÓn ; qu e
por la:- llli:--nw :;: ¡ ·on dicionP ~
1l( : · · apunte~ de rla ~e-- e n qu e ~e puidit'Ó :--u o ln·a-- ntut'ho ., punto
s quedan e n
e lla o&gt;r ur o,. " in • ufi ricnleii if' n te clal,oradn .-, o no l•i e n fund adoo ; que •·iert:h
,.,]u, ionc ' ,e en.· u en lra n e n ;o u libro 5Ó i o e, J,ozada-. o apena ,; aludida
,, y
cie rt a s d ificultad e . . &lt;~ p :tr et· e n toda, Ía n o pe rf el'l :llnc nt e r e~uc lt a~ ~ que
. ha.io ni U·
ch o s a;pec l o,. d e :-iau , ur e, •·nmo p e n , ador li ga d o en parl &lt;' a la m e ntalida.J
tl e
, u ,; ¡,oca, 5e queda e n la 111Íl a d d e l ¡·amin o por él mi , mo a hi e !'lo. Qu izá s
ju;ta·
l!l e nt e por e~ t o ~e d c:-- t·u h ra .... ,, 5U !ihr o -- ~~o n :o oh ~ t·na Bühl f'r ! ::¡
al go nur,·o
ct:da y ez que ;e yu eh e a ,... n ,u lt a rl o .
no

nos atre,·er íanro ... a

¿C uál , ,~ la opo,;ición fu n dantenta l de de Sausstn·P? El h abla
( pa r ol e 1 ~e id e n t ifica e Yitl Pn temc n tc para é l con la ac ti,·idad lin ¡.:tll st ica co n cre ta o. pot· lo rnc n os, co n ;! ra n pa r te de e ll a: p, " fo n ación' ' . "ej ec uc ió n fl p la,; imá¡!CJH's act't,; tica,;''. mús . toda la '· act i,·idad
,1e[ su jc:o ltahla nt c' ' : e;: " la p art e in di,·id ua l del l Pn ¡r naje". " l o qu c
, ~ acceso ri o y ut&lt;Í,; o men o;; a ccid c nt al'·. una rca li dad ps ico-[í:; iea f!U C
.-~ opo ne a la real idad puramP n te p síqu ica de la len¡rua: Pi' " l a ,qr
ma
dr todo l o q ue las ~entes dicen .. ,- ro mp re mk "eomhinac ione• ill(]¡.
'· idual c,. depentl ie nlPs d e la ,·ol11ntad de lo5 lt ahlante,; " y " act o~ de
f, lllaei ó n Í,!!:tt a lnw n te \'o]un ta rio• , JI C('f'~ arÍO :' para cjccul:tr tal e:' COlll·
l• ín a cion&lt;:&lt;·. '\o h:1Y e n C'lb " nad a rlc co lccti,·o". "" "" ma nife,; tari o n c~ so n indi,·idt :a le;; Y PIO III Pn tánC'a"., 1 1 1.
Ya Ye rpmo• p ro nto r¡uc Ci'P ro n cepto del l1ahl a r '' no coiPc l i,·o.
in di ,·id ual, an·idPn t:tl \' momen tá neo" t·esulta. a la luz d e la mi sma
doct r ina de d e Satl:'" lll:e. unilateral e in ,.ufic ic n te. P e ro ro n.• id e rPmo •
a n tes ,;¡, con ce p to dP l en ,!.!;llfl. En realidad . ,;e pued e n di .- t i n~uir cn dP
~\tll~~ lll' ~ no 1111 0 ~ i!l o tr c~ con r·e-pio..; df\ !e :~ g t:f!: a l acer,· o li n ~·iií~
1i co:
l• 1 in s litn r iún , oc Í;l l: e 1 ;; i~t Pma funcional.
a 1 I.a l enp.u u P- l! ll &lt;t rP n1 idad i'"Íq11iea qu e t'0!'1)&gt; re nck ;; i ~n if i­
cado• (' in u'i¡!e n e.- aní•tic a, 1:,1. ei' "un ,i,.tPnta p:ra nta!ic:d Yirt u alnt e ntc cx i,-te n tp P ll c:ula t·cre in·o. n. rná;; Pxal'la nw n'.L en !o.- cPrehro- rk
un eonjtlll!O rJ ,.. indi,·itluo• .. 1"1 : c• "11n a :'t rn w .le aruií• triones tl cpo•il arla;; e n ra d a cf' rPh ro. 1 ~ 1 :;,. :1 Ineno:' r·omo un diec;onari o f'tl\·o,
11)
, .. C. :\¡.:~uo~I
Ob. ri t .. pp. l !~ y .-ig-. U. tamhié n 1\:..
Ob. rit .. pp . 17-20 y 62 \' -i g,. ' .\. PE'.TT!t.'\ - Con: . r· it .. 1'· ].)7.
(~)

~- Ul' L'.

Hr:'\ HJ f"H EI

'.ílll ..:.·q¡re

rnntrC'

9, Cinch ra. 1950.

l:l¡

('l
1''1
1''1

K_. Bl.i!!. ER - Oh. cit .. p. 1 ~­
C /"C. pp. S7·5'J ~ ():1-f•~ .
Cf"G. pp . 5R·S 1i .
c tr; . p . ....

SniiS"!Ir (' "!.

C:1hicr:--

Ri.l!t. ~: l: ·-

Fe nlinantl flp Sau:--·

•

�ejempla re;, idéntico,;. fu e ra n r e par tido, entre lo:' .. iru]j,~iduo,:' 1 1).
La lcnl-!ua "e,; el conjunto de h á bitos li n;!iií~l ieo,; lf U C permilen a un
s u jeto comprend er ,. ha &lt;·cr•e co mpre ndrr .. 1 e 1 r ··Ja" a:'ociaciones r a tíficaola,. por el coH~Pn i' n colec li,·o, ~- &lt; · n~~ o co nj u n to ('Otl ~ titure la lenp: ua , ;;on realid mle:; que tienen ,; u a,;i e nto cn e l cerebro' ' 1"1 .
h 1 Pero e'a realidad púqui ('a c., para de S au s~ urc. al mi smo
t ie mpo, una r e alidad ~ oci"l. un '· prorl!! do-' o ··¡n, titn(' ión .• ocia l'', como
~a h ahía so"teni d o IT'l1i lne \·, porque la l e n).': ua no está completa en
JlÍll !-!Ú n indi,~ iduo , " no exist e perfectamente má,; qu e en la ma~a"
(·11: e,; '·a la Ycz ttn producto social de l a f acultad del l e n l-!uaje y un
C(ln junlo 1k ('OllH'n cione:; nrre:'arias ad opt a d as por el nwrpo social
para permitir el eje r eic io de r,;a facultad e n l o:' intli,·icluo,:- 1 ·' 1: e :•
" prorl uc to soci al d epo;;ita 1lo en el rerehro &lt;le ca rl a uno'' 1'; l. ··]a
J&gt; .1 rte social d e l l eng u a j e. exterior al individ uo, que por ;; Í Eolo no
l'u ede ni crea r la 11i mo tlifica rla: n o exi,;te má s que en YÍr ll lfl de una
to p ecie de cont rato establecido e ntre los mie mbro:' de u na conm nirlad" ( 7 1.
e ) li la" l o important e es. ;;oln·e todo_ qu e esa rea lidad es 1111 :J
realid a d ,-i ,o te !ll ál i ca ,. h1n c i0n ::J I. La ]en ;r na -- ,. r~,;to ya !lOS par~' c f'
indepen dien te de 'u re a li rlad p • íq ui ca ~- dP ;;11 ol Pt&lt;:&gt; r n¡ i rució n 'ocia le' p:Jra ole Sa us,;11rt' '· un •ist cma d e !'Íp1os d is tintos qu e corre,ponrlcn
a idem; di ,- tintas" " l. e,- un "có di !-!o" ( ~ 1, un siste ma en el qu e "sólo
es esencial la unión del se ntirlo y de la im:Jp:c n a c ústica" 1 10 l. La
kn¡rua , como r ealidad p SÍrjuic:J, e" para de Saw•,ure ''un obje !n de
n a tural eza co nc re ta" ( ll ) . pero ese último conc e pto. eminenteutent P
funcional, 'lo lleYa mur .l e jos rle todo lo qne ¡mede ll a m arse r·o ncre to. En efe cto, :Js Í concehida. la len;rua "es una .forma, no tilia .' II Struz c ia" ( l e l. e• nn "ju c;ro rl c oposic io n e;:-: 'lo único esen c ial C'JJ C'lla
e" que un ,-il-!no no se confunda con o tros' (n 1; "e n la lenp:un n o hay
más q ue diferencias'' 1 14 ) : "1111 ;; i.-t e ma linp:iiístico f' s nna se1·i e de rliJerenci&lt;:~s de so n id o,; comhi n a olo,. con un a serie de rlil'crenci:Js d e
irleas" 1 1·' 1 y ''cn un esta rlo •l e l c n;_:11a todo •e hasa en re laciones" (ll;).
Esos t res co ncepto-. co rre,;po ndi e ntes a tr e;; oposH·rone,; 1 reali dad psi co -fisi ca - r eal i1la d psíquiea. aspec to inrl i,·irlual - aspecto so1

111
12 )
1: : ¡
( ·1 ¡
( ~. 1
( G)
( 7)
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( 12)
1 1::¡
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( 1.&gt; )

( 1' ' 1

r: LG.

1'· 6~ .

CLC . 1'· lll.

cr.G.
c r.c.

p. S9.

p. S7.

CLC . )l . S I.
CI.G. ]J . íl.
C LG. p. SiL
C!.G. p. ~ 3 .
Cf.G. p. 51 .

cr.c.

pp. ;)8 ..)'!.

CL G .
C T.G .
CLG.
C /,G.
CLG .

p. 20().
p. 202.
p. 20 3.
p. 20 :) .
p. ~ ()~

cr.c. p.

SCJ .

-- 13 5

~

�ucto ve rbal, A fJ 1fe nó m e no ,- uhj e ti,·o 1 y forma lin giiísti ca , F 1f enóm e·
no int e r suhj e tivo 1;
- d esd e el punto d e Yi sta del ~ rarlo d e formalización: l J en el
plano indi,·idual: arc ión VP rbal 1fe n ó men o co nc re to 1 ~· ac to verbal
e n el plan o int er irHli,·idu a l: producto lin giiís1 e ntidad formal J ; 21
tico 1 fe n ó m e no conne to 1 ~- fo rma lin giií stica 1e ntidad fo rm al '·
O ~ea. e l , igui e nt c c~ qu e ma:

a

J

¡,

1

I

II

A

p

AfJ

F

1

1

En r e alidad Biild e r no s upe ra aqt~í la rli co to rní a ~aussureana ;; tno
,im pl e m e nt e la co mbina - - ~- es to r e~ ult a s um amente prO\·ec h osoeo n la o tra . dicotornía famo sa. la es tab lec id a po r Hurnb o ldt : l' n é rgeia
( T iitigl&gt;rit ) ~- 1&gt;rgo n ( lre rk ) 1 1 1.
En efecto , la di stin c ió n fundan1 ental d e d e Sa uss urc ~e cs tah l ece,
&lt;" 11111 0 ,- i mo ~ 13er. co nce pt o d e " len¡wa'· l. e n t n' con cr eto ~- abst ra ct o
o fo rllutf 1 id eal. fun c io nal !, ~- es to a pesa r d e l a af irm ación se;_!Ún
h c ual ta mbi é n la lc n;.r ua ;;c ría "concreta'' 1pro b a bl e m e nte. te nrlría noos fJU e t rad uc ir co n " re a l") . P 11 e,.: para d e Sa uss ure es habla 1 ¡)(/·
role ) tanto la acc ió n indiYiclu a ] m o tn e nt ánea 1S prechhandlun g),
cot no d produ c' o a,.: is tc ntá t ico d e una H' ri e d e talc,- ac&lt;· io nes 1c f. l a
l "' ... 1:!11 . es de c ir,
1"
l'
f ó rnnda ,.: au ,.:su rc ana 1k l h a ld a: l
lo q ue Bii lde r ll an 1a S ¡Jrrwl11cerk: e;;. e n catnbio, ll'ngua ( la ngul' 1 el
,i ,.: tema de fo rrnas lin ;.riiís tica ,; ( S pra chgt&gt;bildl': d . ,: u fórmu la: ]
J . . = I 1:: 1 l. co m o d e b::-ría ,.:e r lt cc lt o d e l e n ~ ua . por ~u
J
l
&lt;·::rú cter fo r mal. lo qu e Bi illl c r ll a ma S ¡Jrec lwkt. Es d ec ir qu e l a opo, ic iún rl e rl e Sa ussu rc se estab lece f undam e nt a lm e nt e e n e l sentido
de la ,-ecciú n ho r izo nt al d e l e,- qu e rll a d e Bii ltl c r.
La dútinci ó n d e flt tlltiJO Jdt ~e e~ta hl ecT .. e n camltio. e ntre in di1· irlual e in 1erindi1"idual, cnt re ac ti v idad y ¡¡rodu r to. Para ~j se ría
1'1/ Prgeia l ito~~ &lt;h·íanto,: lw hla 1 lo que Biiltl e r ll a nt a Sp r Pc hh an dlun g
~ - S ¡n·e f"hah-t : ~c rí a 1;r¡:on !le ngua 1 lo qu e Biiltl c r llam a S ¡Jrac hr re r hSprac h gl'bilde 1·1 1. E~ d ce ir qu e la oposic ión ltut11h o ldt iana !'e esta -

+

+

+

+

+ +

La utili dad ,. la nntaiJ ie agudeza d e e, ta eo •nhinarión de punto s d e
eorn e nl' e una ,·ez mÚ 5' d e q ue e l t·a nli no para ll e~a r a un a teoría
o·o h e re nt e d el l e n g uaj e e, e l e- o·ng id o po r Biihl e r. e- d eo· ir, í' l que i'al e de b
lalw r e m pirira 1 y teór iea 1 de lo, lin giii st&lt;l, rOb. cit .. Prefat· io. p. 11. y f]U e
toda te or ía d e ' i ntiLI aco·ro·a d e l le n gu aje deheriÍ t o m ar eo m o l.:, ,e la g ran ohrn
dP 13iihl e r. t" UYa dol"lrin a nere, ita indud a hl eme nt l' m tdtipl ei' ro rrcer io ne• y pre·
,e nt a to da,·ia mu eha , zo na , o~r ur a&gt;, p e ro qu e ha ton1d o prú l"lira m en te todo•
lo, punto, fundan 1e nt ale, , f]ue rcpre-e nta p ] """ or e-f uerzo d e ~i- t e m a ti z;Jt" Í Ón
qll&lt;' 'e h a,·a h ed10 h a- ta ahora e n la mat e ri a.
¡:!¡ C L G, p . 65 .
¡:q lhid.
E l IH'd1 o d e que Bi.ihl e r e mpl ee el pre fij o id e S p rec h - 1 d e spr ech en .
1 4¡
h:d tlar 1 para lo, térm ino, qu e ,e refierPn al a.pel"lo ,: uhj e ti,·o v e mpl ee. e n
eamb io . ."Íf;rllch- I S¡¡mch e. len¡!lla 1 pa r a lo,: que ;e r ef iere n al aspe ct o int er111

'i :- ta

n o.-:

~~

l 3í -

�lt!ece Ü! rHiarn e ntahn e n ie en el ,cntido d e la
que nra dc Biildcr.

~ClTÍÓn

\ e r·ti ('a l dcl c, .

La,; tlo, opo&gt;i('ionc .- .• c , itúan . pu e,. de la ,i l! uicn!P nrarr c ra:
ind i,·idu al
oubjctiYo

··pxt rai n• 1i\·id u a¡-·

intcrouhje ti ,·o

[1('('1011

concrclo
formal

,·er lw l

p r oducto
lin l!iií,;t ico

acto
YP rha l

Io_~-~-~~~

linprr ;;trca

--------~,-------

E "\ ¡:~ H. GE l -\

' p \HOLE

-+

1

__

L

de

\~G l -F

Sau-- ur c

ÉR(;o::-,

1

+

Jlunr holdt
Bii lr le r p a rccc e nte nd e r· q rr c ."C'I!LIII de Sa u ~:; ur e la ¡m role c·orrc.; p o nd e rí a ~ó l o a la acció 11 ·ver ba l 1cf. la int e rp reta c ión tlc ] espcr,;r n 1:
per o la fó nrwla rn i ~ n ra tl e l a ¡¡r¡r o !e (l a d a por e l m ae~t r o gi rr c h r in o
i ndica q ue e l l a con tie ne t a m lJiC.:·n el p rod uct o li ll l! ii Ísl ico . El c,q ue m a
de la opo5ic iú n .;au5,;u re a n a d eh c rí a ~e r p or co n, iguie n te:

PAROLE
acc ió n Ye rh al

p ro du c to lin g iií- 1ico

a c to ,·e rh a l

forma li ngiií,-ti c a
LA~C t - E

Pe ro de Sa uss ure ag re¡_(a a ,u opo,iciún fu n da mc nt &lt;d 1 t·oncrc lo -ahs tra!'to 1 u n a dü tin ci ó n :-cc um la ri a ind iY id ua l -- ;:oc ial 1c;; de c ir, in d isi dual -- in te rin tl i, itl ua l l . elim i nando d e la "le u ~u ,r " torio lo que
110 es "forma l in ¡!iií:; t ica" ( cnti dafl ah ~ t rncta. funcio
n al. in tcr,;uhjcti Ya ), o sea ta n to l o c¡uc es acció n indi Yi dua l conc reta ~- rnomentá nc a
(acción ,·crhal 1 ~- el r espec li ,·o r esu l tad o asi ~ temú t i c o 1 producto 1i ng iiís ti col, CO! II O Jo qu e es forma l. p e ro &lt;!l rni snro t it'm po •u h je ti,·o
( acto Yc rl 1al l. Con c,o. ,u es qu e ma •e \uehc:
, , (,j e li H &gt;, par.-·n· i n dira r una ar e p1:11·ión Ílllp!i,·ita dP !.1 opo-it·ión d•' H u llll,ol
ril .
a pc ~ ar de que

:--ti

r•)llreptn de '' len g: u a" roi n r itl e ron f'l d e (1,,. ~nu, ... nrc ( ~ i ~t ~nta

de fon na:=: lingüí~t i t· : l:&gt;l. En tt:rm ino . . ~~a LL.... ur e&lt;l llO~ habría qu e deci r 1n:t ., bi en:
S¡, rechakt 1arto de h alda 1 ,. S¡; rerlu cf'rk 1 prMlu.-t• J dl' (,., !, la': S¡,ra chukt 1 ar·ta
de J.... ng ua 1 ·~ ·"'¡nach {!c !Jilrl&lt;&gt; ~fo rma lin :I ii í:-tira l.

- !38 -

�PAH.OLE
;IO ' t'l O 11

product o

Ycrlra 1

li nl!ii Í:-t ico
•••• 1

forllla

acto
,·nhal

lin 1:!i i í~t

1

---¡+
1

ica

1

1

+

L\:\C l E

Ademá~ . Í!! n ora ca~ i co nol ante111e nt e !o lJII C e n la acti,·idatl li ng:iií,; ti ca indi,· id ua l c;: fo r rnal (ac!o n •r hal l. oponÍC' nd o por lo l::mlo
acción Yerha l - pro du!"l o lin 1:! iií:; ti co (ha bla ) a .•i ;:ter n a d c forma~ ! int! i i í ~ t i f'a~

1

Í e n guu):

PARO LE

]ll"Orlli(~

acf'i ó n
Yerba !

li np:iií::tico

1

for~na
l in1:!i i í ~tit · a

L-\ l\"GUE
Fi n al111 e nt e. de,.p ut'" de 1iada la fórmula de l !rabia, d e ja d e lado

b ¡Ja ro/e co m o pro1lu c to Jin¡!iií,; t ico ~- opo ne no rmal me nt e la fo rm a
1in¡!ÍÍÍi'I Íca ú n ica nJ e n tc a la a cc ión \·cr bal. S u I'U III "f' JI CÍÓn podr·ía. por
con~ig: ui e nt c . e;:c¡u c matizar,.f' de e;: t a manera:

PA H. OLE

A

C

aC'C'IUI1
,·e r ha 1

B
forrna
1i ll¡!Íi j,.¡ iea

~

D

LA:\GPE

Aho ra. C'' c ,·idente qu e. en e,;te últin10 c,.;quc1 n a, la di;:tirwión
]• tr cde c5tab leccr,;e tanto en el ,;e n t ido de l a líll(•a fundarnental A -B
( concre t o - a hf'tra c tol. como en el i'Cnt ido de la linea sec undaria
C-D ( indiYidual -- ,:oc ia!. enérgeia - h-go11 l . E;:o exp li ca por q u é, en
la co n cepción ;:al'"" '"·eana. la " lc n!!u a" a p are 1·c tan dc;:lip:ada del " ha-

-- 1:\Y -

�h la ", a p esa r d e Ja af irm ada int e rd e pe nd e nc ia 1 1 1 l la r·ela c ión
se establece a tran:;s de l '·ac to ' e rbal ", qu e falta e n el esqu e ma
1, como
'amhién por qn é d e Sauss ur·e id e ntifica l o concreto y asiste máti
co con
Jo indi vidual, y lo formal y s iste nrátiro co n lo socia l, y por qu
é muc hos f' s tudio ~ os han co ns id era do la oposició n sa uss urea na id é
nti ca a
1a d e Humbo ldt lco mo lo es ~ó l o en el se ntido d e la lín ea C-D l
(~l.
E l último esquem a clernu es tra la co here nc ia de las id eas más
(·o nstant es e n de Saussur e: eYid e nte nr ente, a la langue concebi da
como
( n tid ad ge neral , idea l, aiJst r·acta, e xtraindiY icluaJ , puede o ponérse
le
diam e tralm e nte ;:ólo una ¡wr-nff, concebi da como mom e n tánea
y oca ~ ional, mate rial , co ncre ta, indi,·idu ai. Pero el mi
smo esqu e ma indi ca
a la ,·ez las fallas de una di co :omía tan ne ta ~· rí¡!ida , qu e qu Pda
le jos
de compre nder y agota r toda la rea lidad de l le ntruaj e.
La primera in :' ufi cie ncia e;: tá e n la id e ntificac ión ini c ial e ntre
indiv idual v concre to, soc ial y formal 1fun c ional l . En efecto
.. el es(¡ ue ma má s. co mpl e to imagin; rlo po r Biih lcr pone e n e ,·iden
c ia r¡u e
la opos ic ión no es tan ne ta, pnc;:to qtH' l os fenóme nos conc-reto
s puedrn co ns id e rarse co mo desli ¡Htdos del s uj e to o int e rs ubj et i,·os.
es cl el'ir, co m o "s ociale ~ · , e n la tennino lotría ~a u ss ur ca na 1 produ
cto ling üísti co 1, aú co mo. po r otra part e. los fe nómeno s s uhj e tiYo;;
pu e d en
co nsid e rarse en un plano ;: uper ior de formaliz ación 1 aetos Ye
rhal cs).
Por· eso, si se afirma qu e es " leng ua" ' lo qu e se co n,. id e r a desli¡!ado d e l s uj eto, hay que admit ir que el " product o lintriiíst ico"
es tan
'·cxtrain dividua l " co rn o la ' ·f o rm a lingüísti ca"'. En efec to. 1
l
·1.
co ntimía :' Íg: nifi cando acto individu al
acto indi,·iflu a l
acto intlividna l .. . , es derir. qu e no es al!,!O " má s soc ial '' que e l ,i mple
p rod ucto lintriiísti co i l
l'
·· 1. ;;ó lo qu e. en hrtrar de se r hec ho
co ncre to
h ec h o concreto
hecho co nc rc!o. e;; fo rrn a
forma
forma, o sea a;: pedo conu'111
a:'pccto co mún
a;;pec 'o co mún.
eso c.;; isoglosa. Se rnanifi e;; ta aq uí un co nfli c to entre el punto
de vi sta
'oc ia l Y e l pun to d e Yi sla formal. pue;;. ,¡ lo qu e c-;; ' ·;;oc ia]'" es
frlll f! IH',

+ +
+

+

+

+

+

1 11

+ ]
+

+

+

+

C LG . p. 6-1.

1:! t
.. \
l uo~a: ,u

p e:,ar

de

tod o.

la

di;'ltin('ÍÓn

fué ,

t·o nto

e~

... a h id o.

:- umatnent e

fru r·

important ·ia. aun r uand o no lll\ ic,c ,ól idu , funrlam enlo, te órieo,_
p O·
drín clcrn o:-:trars(' pra p:rnútit·ani en te. po r la in1portan da de
l o~ r c~ ultacl o~ a qu e
ha ll ent d o e n la rie nria g lot o l ó~ i nt. De una man era general.
la rlorlrin a d e d ~
Sa u ~.s ure ha dado un nu e ,·o. e?&gt;..traordinarin irnpul ~o
a lo:, c~t udi o:-- :-int'rÓ ni cos .
Y 'o bre w ' &lt;~&gt; p e l'lo' parlinrla re' 'e han fun&lt;lado te nd e neia '
d e la , má s vitalt'&gt;
en la lin giií,t ira ac lual. La e'e ue la gin e lorin a. pa rli e nd o de
la di , tinrión lan ¡w e·
¡mrnl e. ha d esa rr o llad o juHamen le aquella lin g iií ~ r iea de l habla
r u ya t·on,L ilu ción e l ma e, lro h a loía só lo indi cado r·o mo p osi bl e ! l3 all y. Seeh
eiHJ\ C. Fr e i l . La
e:-c uela de P ar ís, sig ui e nd o U1111hién s u ge r e neia ::~ an t e rior e~.
part it'ul annen te J e
llréal. ha lomado co m o lo a,e la o p o, i(· ión indi,·idu a l- ,oe ial
, oeupúnd ose d e la
le ngu a romo in stilu r· ión ,ocia ! 1 :Yie ill e r l. Fin a lm en te. lo, lingiii
,ta; má ' eotri e·
lame nl c '" u,5ur ea no s, J o~ fonólo go~ d e Pra ga y la e, t·uc la
d e Co pe nha g: ue, h an
lvmado co m o ba ;e la di , tin e ió n fu ndamen tal e ntr e eont'relo
'" formal, d e,ar r ollando b nu eva lin giií,tiea e' Lrllt'lllr·a l y funcional . En
la fon o log ía ;e ha
r.-a liz ado a de má ,, por int e rm edi o de :'\ . S. Tru iJelzkoy. e l
e nru e ntr o e ntre la
doc trin a 8aus sureana ) la do ctrin a t" ico log i,l a de J. ll rwrl
ouiu rle Court etwv .
Pero es 8int omá l ico. por lo q u e ('O nl' ie rn e a la "tlorarió
n d e la ,·e rdader a

-

l-+0 -

�e nton ces e l ··producto

lin¡áii~tico "

no pu ede ca b e r de ntro de l&lt;t ¡)(lrnle,

y s i, e n camhio, el " producto liné(ÍÍÍI'tico" es paro/e, entonces és ta n o

''e id e ntifica co n el a;; pccto cxdu ~ iYaru en t c indiYidrral rle l lcn¡ruaje. En
ef ec to , h opo,;ición e ntre ·' produ c to liné(ÜÍstico·· y ' ·forma lin ¡r iiísti ca ·'
no se has a e n la antít e~ i ,; indi,·idual - soc iaL s ino e n la antítes i;;
asis te nrá! ico - ~ i s temút ico, con c re to - ah st rac to .
Po r otro l a do, si l u 11gu e es l o que es fo r·mal , e nton ces no pu ede
ex el u i r·se de e~ t c concepto el ' ·acto Ye rbal'·. qu e e¡; formalización d e
la af'ción Yerba! f'Oncreta, y ,- i. e n f'arrrhio , el ·'ac to Yerhal " es parnle,
e nt o nce;; és ta no es íntCé(ralmerrtc f'Orr c rc ta , s in o qu e cont ie ne tamhi i·n
l' l enH'n to ~ forrnale;;. Es dec ir q ue tene m o;; rrue,·arne n tc e l mi s n1 o co n :fli c to anterior, porqu e aquí de S&lt;tu;:wre ~- a no hace la di stin c ió n
seg ún la oposición co ncreto - ahstra cto. s ino :'Cé(Ú n la o posición inllividrral sof'iaL
Por co n,; i¡! ui e nt e. rni e ntra ;; como punto d e partida te n e m os e n
F. d e Saussurc 11na opo;;ición bilateral e ntre concreto y ahstrar lo .
as i:; tc múti co ~- s iste rn át ico. m e diante la e laboraci ó n d e l concepto d e
sis tcr na se ll cé(a a una oposició n múltipl e entre " indi,·idual asi;;te rn úti co
,or ia l asi~ternútico ·t- indi,·idual forrual " ( paroll' ), p o r un
lado, y '',;oeial-formal " ( lall gu e), por e l o tro, aurrque los aspecto,. ,;oci al-a.• i,;tenriitico e indi,·idual-fo rrnal d e la ¡)(lrule qued e n e n b pe11lllllhra. Pero. , i lr111 g u e es sólo lo qu e e:; soc ial y al mi~1110 tie m¡w
formal , ew quiere d ec ir que, ~e ¡!Ún e l rni smo d e Sau~sure, ha y en e l
lPn ¡!r.wje elemento:; ;;oc iales ,- !'lern c n •o~ form a les que 110 ~o n lan gue,
no "on s istell!rt 1,; is!ema funcional l. Es decir qu e. o se d e,;ee lra la opo f if'ión fundar ncnt&lt;t l Pn lre co nrTeto y ah,;tracto. o ha~~ qu e abandonar
l a id entificación entre ~ocia] y for m a l.
La 5C¡!UIIda in ,; ufi c ie n c ia d e la dicoto mía ,; au,-,;¡rreana. e n ~ ~~ forrna ú ltim a, e,; la de ,;er dc nw,;ia d o r·í¡!iJa , es d ec ir. d e illno rar· e l punt o
e n que " l en¡!ua .. ~- ' "habla ' ' ;;e e ncuentran ~~ se co mbinan. o ;;ea el
"'ac to ,~ e rhal" ' . p,-o,·ie ne eso del h echo d e 11 0 h ahe r;;e co loca do ti !'
~au,;;;u r !' e n e l campo eo nc rf'to del l e n~uaje. c, !o e:'. en la prim l' r·a

+

r.

o ri ~i nalidad de
d e Sau,,ure, qu e ni 1:t e,o·ucla d e Pr:qra-\'iena ni la de Cn·
pe nh ag ue t'Oih·C n ·a n nada dP ~u p:-:icologi::'ll ll O ~ t· On lo n o :O:f" con:"crva e:-:.c a ~ p ertn

d P Baudo uin tl e Court e n;l\· 1 , - fJLII' . por lo qu e concierne a h opo,ir ió n sor ial·
ind i,·ichraL lo:"- c ... trudurali.; ta:-- y funl'i onali:-t a... ;,C limitan a t·on::!~ na rla t·On!o
pr in cipio en la f'IIU ili"Íaf·i ón de ~ u ~ lt':-&gt;i :-. iniria le:-. dedit·úndo--e l uf'~O entcra rn t•nte
a

Í n\·c:-:. t igar

la

len~ua

romo

~ i :--te nta.

Por otra parle. :-i t·ie r la:' t·icnria~ lin gii í:--til'a . . . no :--e han dc:Oarro ll ado en la
Jin g üí ~ tiea po :- t .. au~~u r eana. e~to no c ... ~in duda . independie nte d~ la s in~ufi­
!'Íenda, del e,;qne m:~ de de Sau .- ;ure. A,í , por ejemulo, , ¡ una ,c m á nti ra del
habla no ~e ha e:O- taltl e(' id o tocLn·:a ron objf'lO y nH~todo~ lin ~ ii í4ieos riguro so:5.
e :,O depende,

:--eg ún

n o~otro:-.

de

la

:.u15enc i a

de

una

teoria

org.:init·n:

del

·'ar t o

ver ba l'' . SoiJI'e e l mi ,; m o ronre pl o d e ''arto \ Cr bal " &gt;e ¡·onstituiría una e, til i. ti · L
¡·omo la de Groeber 1 y de \ ' o"ler, e n ,o u .• ro m ie n zo, l. rlcd i,·ada a rli 5 tin ~ uir lo
qu e e n un rex t o e; o r i~ i nalidad. non•dad . e le men t o \Crdaderamen te in é dit o. de
Jo qu e es re pe tit·i ó n. u:" o lin g:iií:-tit' o de l a t·ornun id ad. e t t'. N in J! una l'i eiH' ia, en
ca mbi o. pued e e' tal,l erer~c ;ub re e l o·o n o·rpto de "pro du!'lo l in giií ; t iro" ron ~i­
derado a:O-is t en l:.Ít i cam e nt e. euyo c~ nnp o ro rH'ir·rne n1Ú ~ bi e n a ] 1 o pe rar ió n pre\ ia

de r!'o·o lerrión de n:at er i:d e -.

-

1-f] -

�~cccJon

de la dieo lomía de Ilundo oltlt. en la 1'1/(;rge ia o adn lin triií,;tico. En efecto. ~ólo co lo c úndono~ en e l acto lin tr iií;; ti co po&lt;lrcmo,; di,:ti n i,!ll ir lo que en el nii :'IIIO hahlar es '·acción verbal" de lo que cs.
en ca mbio, "acto ,·crbal''. fonna. o sea, de all!una manera. hl'c ho di'
len g ua. lla sido mérito de Ganlin e r f!e;;ta cn r. jnsta1nentc. &lt;]IIC en e l
habla•· eo nc rcto h ar qu e YCI' no ,:ólo hech o,: de habla , facts of sprPch,
,: ino también hechos d e lengua. facts of languagr, hecho" qu e pe rtenecen al ,. ¡,;tema ( cf. también \\' . Yon \V' arthurg:, Bally 1: ~- Ganlincr·
~ e coloca prcci s:.I lllentc tle;;de el punto de Yi,:ta del acto lintriiístico.
La nh stracción nos llen1rit. sin dudn . a la "forma lin giiística". JH'ro
no se o lvide qu e i-:'ta es e l mis mo " a c to Ycrhal". co nsid erarlo co1n0
desligado del ~uj cto. Y el ]J echo de qu e ya altruno;; intl-rpre te;; d e
de Sauss urc ha~· an Yisto en el habla ( hablar 1 altro que per te nece a
la lengua (sistema 1 no• pnrcce 11111~ - i111port ante, porque constilll)'e
el te rreno e n el qu e la, conccpcionc" tlualistm: y la s moni,tas 1 cf.
Jes p c rsc n l ~ e cncJJe ntran. El punto de parti •la para una concepción
unitaria ~- cohere nte de be rá ~cr. por consil!uient c .. p,;e asp ecto tlc
languf' qnc existe Pn la ¡wroh•, e n e l acto lingiiístico . que es al misn1o
t iempo S¡Jrrrh lllllldlun g ~ - S¡n echakt o. mejor, s!'HICl/(/1.-t.

Po r otra parle. colocándonos en e l campo df'l Ie nÓ 111cno lin('Onúderndo indf'pend ie nt e tHentc del ,ujcto 1 prodneto lin¡.:liístico
forma lingiií ~ tif'a l. deseuhri re 1nns que ha y elementos que
110 so n únicos u Ol'asionales, ,-ino soria!e .~, e~ rlf'eir. non1wlf's ~- rr•¡¡etidos e n el h ablar de 11na co munidad. ~- que, sin e mhargo. no per tenecen a l s istema funcional d e l a:- forma' l i ngiiística~. o se a que ~- a RO l•re la hase de l llam a do " prodn clo linp:tiís tico" puede cst&lt;! hl e ccrs c un
sitrmu normal di , tinto del sistema funcional que :'C c;; tahl cce en el
~Tado 111a~ · or de ah ~ tra e ción . el de "la s "Jonmts li ngiiística,:'.
En tercer lu gn r. la d!coton1Ía ~a ussu rcana aparece demasiado rí¡:i da ta~t~bi én p o r ]a &lt;·o¡we pción rl c l incli,·irlu o qne ti e ne de Sa us ~u r e.
un indi vid u o cornple taltlcnte ;;cpararlo d e la socied ad ~- que no ;;:cría
t'· l lliÍ:"IIIO "col cct i,·ida d" 1 d. GarrlinrT, J e;; pcrse n. Otto . Pagliaro ) : en
]a ¡¡aro /e indiYidu a l no habría, ~egún de San,-s urc. nad a d e ('Olcct [,·o.
Per o. s i así f¡¡ e"c. si hubic;;c rcal111 c nl e c;;c ahi~mo e ntre soc ie d a d e
indi,·iduo, ¿cón10 podría ;;uhsislir aquella íntima intenlepcndcncin
t·ntre la11gue y ¡JI/role que el misn1o rl c Saussurc reeonocc'?.. ¿,cómo
podría rea liz a r,.c por el indi,·iduo el si,.tc111a social? Si. e n eamhio.
e;; e\'idente que el ,. ¡ ~!C illa "ocial se realiza f'll la acti,·irlad indi,·itlual.
; no hahrú nad a social. nada Ü1t c rsuhjcti,·o, en c~a act i,·idad'? D e
Sau:',IHC ha('c una .Ji s l inción dc1na siado rí gi da entre ' ·inll i,·irlual" y
",.ocia!"' o. m ejo r dicho, id e n tifica ' \ocial" con " intcrindividual'', ''in·
tcr sn hj c ti,·o", mi c nlra :". ,:i ;;e l'on~id c ra 11 11 intli,·iduo real. que e;; "ielii Ji re social. '·social'' ~' " 1111 co nee pto nJÚ:' a111p!io y cou lprenrlc tanto lo
indi,·id11al f'OlliO lo interindi,·idual.
¡:iií~ tico

+

Hay qu e con 1probnr. pt1C5. lo ~oc i a l en lo indi,·idual. e n lo5 acto~
Jin!!iií;;ticos del ;; uj e to. Y. darlo que lo "oc ial e;;, como ya YilllO:'. sist r nw normal Y sistema f nllr·iollrt!, lo;; do ~ a ~ p ecto;; potlrún com pro-

ll2 -

,

�loar8e en lo;: acto• irHli Yit lnalr- . arler n ú, tkl a,pee to que perten ece
exe lu, iYanr c nt c al intli,·iduo.
E,ta o l"p ;· ,a.-iún tan&gt;¡oO&lt;"o la han• ll iih kr. En de..ro . ,~ pue d e ad mit ir con
1 ~ ¡, mcl11rcrk
' S¡;roch ¡Leb ild e ) e, to do Jo que , e enn, iderc fu e ra
de l , uj eto h ab la nte . a unqu e lo ~ " pr ndue to ,·· tlt · p u 1· -i ¡·e pre,e ntan só lo el m ate·
rial a~i:·- lcmá t iro H dH·c e l t'll al ~e co n ~ titu\ e l:1 ''lt:" np:u a·· . ('0!110 nornta
y si stc tna .
P e ro , por un lado . n o pu e de a.-c pl :n ,c .que ,e tr ata d&lt;' fe nó m e nos '· Px train di.
,-idn ;d es" o ind epe ndient e- d e lo - in d i, itlu o, hah lan!t'-: ha,· qu~ reeorcbr qu
e
el tütbidcra rl o:"' así es u na tonYenl' i Ón: q n e lo:"' "p r n durto~ -- ~- "fo nna:::.
'' n o e\ j.;.
te n '''" " " tale s. &gt;Íno qu e ,o n a b -tr;w.- io ne - d el ol&gt;-en·arlo r. e la borada ' ,ni ,rf' la
ha'e d e la rea lidad lin giií , ti.-a t·OJH-rf'ta , pa rti n d:11·nwn tl' ,ol&gt;r e In qu e en l
o
c·nnrre tn e :"' rc-('r cación. rep el ici ó n de un tHOfl el o anterior: qu e
!'a da
a l'!' I On
lin giií-ti&lt;·a· · IS¡¡ rerhh ruullu n ,!! ) e, al mi-m " tiempo S pred"1kt l a cto \ e rhal 1
'
tarnhi i-r. S¡J rachakt ! a('t o de h:- nf!ua l . pne~to qu (' ~ ·on tí e n c un ;J ··ro rma ]in
g üí ~ ­
ti&lt;" a .. qu e e n l' il a -e co ncr e ta 1 d. , .. \ Var thuq: 1: o -ea que c n e l a r to lin gii Í; Ii eo
se romp ru e l&gt;an lo q ue ,e l lama " h l' r h o, de le n gua" 1 Ca rdi ne r : f act.&lt; of l a ii ¡LIIII·
ge). e:- dc,·ir . i .. o¡.dn ~« :- en t re e l a('ln , -on~ id c r ado y ad o8 Jingiií:--ti,·o
s an t e ri o r e~.
del mi-mo indi ,·iclt'" o d e o!ro; inrii,·iduo,, que ,e h a n tor na d o eo m o m odelo
.
Por otro lado, n o d e be nh· i cl ar ~e que. e n e;C\ , modPJo s antcriore' de ea d a ado
t• l qu~ "lt· n g:ua ..

]in g tií ~ t il'o.

no

to d iJ

e:-:

"forma

Jin g: iií~tit ·a",

no

todo

e:-0.

fun c·ión:

Jo~

m o d elo::-

(' :.:' nt ie nen ta rnhi é n a l,7o que c .. n ornLtl. repe tido e n una (' O II Iunid~ul. y qu
t&gt; . sin

emb a rg o, n o &lt;"a l,e d e ntr o d e l re-pecti' o -i-t cma hnwin n:d . no Ol ta ri c a la "e,tr u etu rn .. de la rP-.per ti \a Jc ng: ua.

Ahora .

prq.:rmta ruo, ,i tori o (',to lo i:.:noní real111ente F . rl e
Yerdaol que el Curso no no,: di ce nada csplícit o al res perl o. S in e url1ar!.:.o. no, parece que hay en ]a obra al !:!' trno ~ cnun(·iado;; ,-.u rnanwnt c ,if!nifi rat i,·o;; a c, tr pr o p ó;; ito.
En prin rc r lt q.:: ar, ;.por &lt;[ l!t' :~firma d e Sil li Si' ltre c¡u r la l c n~ua r s
connt'l:r 1 1 l. a [l f',.:a r d e ilf'cir luc f::O qu e es un s i ~ tcn 1a d e puras opo~ ic i onrs forrnal c-'? ;_Serú f'~to nn Fimpl e e rror tl e c xp r c~ i ón o tma
" rle f' Yia c ión fun c-ta ... 1m a tar¡ ue :r s11 propia tc ~ i s tlf' la " iilealirla d
d el ohj c to lengu a··, co rn o le pa rece a Bii ld c r '? ( 2 ) . ;. 0 cnce rra r ú un a
,]e e~ a " ,·e rda•1c,.: , ólo aludida;: Y qr;c el C urso no •l e;;a rroll a'?
Ahramo,; nu n ·arncnt e e l C ttr8 o : (le Saw•,.:nre nos dice qu e la l e ngua se puede '·loc al iza r e n l a po"ic ión tletf'nnina da del circnito [ de
1rn ac to lin~iii ;; ticn l do nd e nna im af!Cll acú;;t ic a Yien c a a;;oe iarsc con
1• 11 conce pt o .. 1:: l . P ero c"c c irc uito. f' ier11lo c ircn il o de
l lll acto lin¡c iiístico, dchc ,e r pa ra tlf' Sall;;,; n rc part e d e la ¡Jaro/e. d a rlo qu e para
t- l toda la "ejecución"' df' la l c n ~ua e;; paro/e. E nton cc8 CJ IIÍCrc tl ccir
Cfl! C la " lcn¡cHa ". romo oh jc to concreto. se "loca liz &lt;~'' en
el lr ahl a, o
~ea q ue se conereta en e l hab la, ~- . p or con ;;i;! ui e nle. 8e co mpn
rcha
en ésta .
A d cmá,.:. di ec rlr Saus-rrr·c qu e ··al i'f'pn r&lt;n la l e n ~1 1a como sis tema ] del h abla. ~e !'C par a a la Yez: ] l !o qu e es soc ia l de lo crue
e,.: incliYi(hi a l : 21 lo que es e;:c nc ial tle lo (JI IC es accew rio y m á• o
me no" a cc id e ntal .. ¡ ·J l. Y hr c~o : ":\'ttcs tra de fini c ión de l a l enf!na
110,

Sau~~ure . E ~

r

' , 1
¡e¡
1::1
141

CT"C. p. 59.
K. B i.HL!-.•1 ~ Ob. ci t .. 1'·
C LC. p. 58.
C LC , p. Si.

i ~.

- l -(3

-~

�t upon e qu e d e~ca rlarno ~ d e e lla torio lo qu e sea extraiio a s u o r ¡t anr~rn o .
a s u s is tema " 1 1 1. ¿S i)!nifi ca e sto &lt;JLLe lo e~e n c ial ,;e id e ntifi ca co n
lo soc ial ? So nos p a rece. Creemos má ~ hien qu e para de Sa ussu n'
"ese n c iar ' se id e ntifi ca co n " int e rn o", e " int e rno es tod o lo q ue
l 1ace va ri a r el ~i~trnra e11 un ¡rraclo cualqui e ra " 1"1. Ahora. al di stinguir la "lin¡riiistica ex te rna " d e la " lin¡riiis ti ca interna ", d e Saus·
s ur e e l i rn i na d e és ta to do lo qu e es ex tra río a 1 ~ i sle m a 1'1 1. o sea
t a mbi é n la d ete rmina c ió n social: e n efecto, la ' ·lin)!iiísli ea int e rna '·
d e be es tudiar la l e n¡!ua e n sí. y e~ e ,·id e nl e CJU C l o qu e pu e d e e~ lu·
dia r ;;e ·'e n s í" es sólo e l ,- ist e1na funcional y no l a norma , tjii C de¡,ende d e ,·arios faci o res operanlr,.; e n la comunidad cor"'idcrada .
E n o tro lu p u d e Sa uss nrc indi c a que una id e a d e la "lcn ;! ua " pu e d e
darse, d e manera l1a stant c f ie l, m e di a nt e un a p: ram á ti ca ~ un cli cciollario 1 11: ,. a quí. e ,·id c n le rn e nt c .. ~- a no se lra la d e la l e n )! ua e nl e nclida co rn o "' si4e m a ]in ¡! iiísti co''. s in o el e un conce pt o más ampli o. dad o
que la )!rarnática ~- e l diccionari o 110 co nti e ne n sólo la ~ opo s i c ·ion e~
f iot e m ál icas d e una le n gua , s ino todo lo que e;; n o rmal e n la .&lt; e xp re~ione s d e una co nrunid ad.
Finalm e nt e, no i)!no ra d e Saus:' ure la ind e pe nd e nc ia d e l ,.; i,-tcll!a
co n r c~ p cc t o a la norrna: " la le n )!ua e,; un s i ~ t c rn a qu e no co noce rn ús
q ue s tr o rd e n propi o ~- peculiar·'' 1 ''l . Pero h a ~- . ace rca d e rs tc punto ,
u na aclara c ión toda da 111iÍ ,; e xpli c ita~ - ,.; umam e nt c úp:nificali\·a: " . . . a l¡runos 1-cjuc] ;;e dan c u c&gt; n la d e qu e e l SÍ)-!110 d C'hc cs tudi a r ~c socia lm e nt e, no r e tie ne n 1nú5 qu e lo,; nt5)!0:' de la le n )! ua que la li ¡ran a
otras in ~ titu ci on c~, aqu e ll o,: qu e d e p en den 111á5 o me no;: d e nue-tra
Yolu nt a d; ~" a~í es &lt;'0 111 0 ~e pasa Utn)!e nc ia lm e lllc a la n1 c la . cl cs d e Jiando los cara c teres qu e no pe r tC' necc n más qu e a los 5 i ~ t e tna,; ,.:c rn iológicos e n p:e n eral y a la len;!ua e n parti c ular. Ptw&gt; el signo e:; ajeno
sie mpn' 1'11 rier!a lll l' rlida a la voluntad indiv idual o social, v l' n eso
c;:tá su carácter esencial, aurlf1 uc ;;ca e l que n1 c n o~ e ,·id e nt c - ,;c ha ;!a
a p rirn r ra ,-i,.;ta 1'; 1. ! S triH·a ~" ado nu c&gt;5 1ro].
Xos parece. puc"-· que exi,;tc e n de Sall:',u rc - aurHJ IIf' ap cna5
¡¡l udirla-· una oposic ió n e ntre los dos co n ce pto:; d e " le n )! ua" que e n
:--u dod ri n a parece n ('a;:i s ic m pre id c nt i fi ca rse: la " len¡!: ua ., e01110 in,.:titución "oc ial, li ga da a ot ras in~t itu c ion e5 soc iales, ,- f}ue eo nti e nc
t:unhién ele m e ntos no funcionales ( nor111a ) ~- la " lc n )!ua ·· co rn o ;:istetna abqra c to d e o p o~ i e ion c&gt;s funeionale,.: ( \Í.\ t l'llllt ) .
Pero ha~ :d f!o 111 á'= ¡_por qué rlic e d e :'au"urc que e l indi,·iduo no pu e rl e
('am iJi a r la le n gua . qu e e lla ~ e l e impun e. para luego af i rnwr qu e. :-' in c 111hargo.
f'am!Jia'? ;.Se rú é ~ta 1111:1 :" Ín1pl e l'On l radil'l' i ón. 5illl ple paradoja, o e~ que
en l a .. l e np:ua' ' l en :--e ntido a mpli o ) ha~ algo quP se imp one a l inrli Yiduo y a l go
qu e. e n ea 1nbi o, es libre'? CrecnHJ ~ c nl' o ntrar en tl e Sau .. !'u r e la intuición t..l e i,l

Ja

flexibilidad.
1 1)
1 ~)

l 'll
( -l)

1 ,, 1

1 1;1

la

de

Cf,G.
CLC.
CLC,
CLG ,
CLC,
CL G.

p.

relati \ a

libertad

d e l , i,tema:

r,¡ _

p. 70.

pp. 67-711 .

59.
10.
p. 61.

p.
p.

-

}.J...J -

,-éa,e.

por ejempl ...

lo

qu e

�dice d e l a s Je ,·e s ; in cro m ca s 1 1 1. e u yo ord e n ' · e~ precar io porqu e no e ; imp e·
rati vo " ( 2) . S i nue ; tra int e rpre tac ión es exacta. de Sa u surr e se hahría , bajo e ; te
a specto. adelantado a aqu ell o s de &gt;U&gt; co ntinu adore s que co n sid era n qu e el ,- i; te ·
n1a se . j~p o n e al individuo de man ~ra rí g ida ~ a bso lul a .
"
,
A s om"mo. no~ pare ce que no Ignora d e :;a u ss ure el eon cep t o d e l eng u a
como si st ema a posteriori d e isoglo sa 5, opue st o a la ' ' le n gua ' · con siderada com o
prel'ede nte al habla l norlllfl o _,ist e nw d e o pos ic ion es funcio n a les ) : ,-éa n se . a
e ; te p ro pó sit o, la ,; página s ace r ca el e dial e cto s y lengt"" desde e l punto d e YÍ sta
geog r:Ofieo (~) . Y con es t o ya se sa le de la s in cronía pur a y se puede eo ou ·e hi r,
eo m o haee Pa g li aro. un a ' 'le ngua " ro m o ent idad hi stórica ohjc tÍ \a. cuya unidad
, e defin e p o r tlo , dim e n sione; : l:o e spacial ,. la temporal.

Para aclarar m ejo r la natura leza d e l a tli stin c ió n en t re siste m a
normal v sistema funcional 1 e n es te se ntid o e mpleamos los té nnin os
norma y siste ma 1. pod e mos recu rrir a ]a célebre analogía saussure ana
con el ajedt·ez 14 l. aunque t·ef ir ién d o nos a la Ye rdade nt "¡.!:ramáti ca "
rlel juego, e~ d ec ir. a sus re¡.da,; , y no sól o al núm e ro d e l a• pi ezas.
Evid en te m ente, e ntre e l '·códi ¡!o' ' del juego ~- su realiza c ió n e n ese
o aqu e l part i d o , p ode nt o• co mp ro b ar cie r tos m ovimi e nt os . cie r :os as ·
l' ectos const&lt;tntes, qu e no ~t~ od ifi ca n la• reg:la i' . el "s i ~tcma ' '. pe r o fJU e.
s in e mhaqro, caracte rizan la man e ra de ju¡!ar d e un indi,·iduo o d e
1;11 g rupo rl e ind i,·irluos má~ 0 m e n o~ a rnplio , co nstituye n ra,;go~ norHoales de la realización d el "có1lig:o'' pot· e l individuo o l0• indi,·irhtos
con si1le t·a1los. Y e l Jútl)()l , aun te nie nd o la;; rni s rn as regl as in te rn a·
ci onal e~. ;. no se ·' rea liza' ' d e man e ra rli ,; tinta v caract e rí ~t i c a e n lo,:
va rios paí~es. p o r los \·a rios cuadro~ ~- lo,; vario..; j u ¡!a dor e~ '?
Otra amdo¡!Ía p os tsa n:-;s ureana e,; l a que a;;emc j a un siste ma lingüístico a un tren. E" c ,·id e nt e que ·'el e xpreso de París d e las 8 ~- 20 '' .
~; i m a nti e ne c ie r[as ca racte rísticas fu n c ionales 1 co rno la tk ;;al ir a
una hora d e te rmin a d a, 1lc llegar a París a una hor a d etennin arla. d e
parar en d e te rminadas esta cion e,; ' · e,.; ;; ie tnpre e l tni,; nr o t re n. aun
t'amhiando el n ú m e ro. e l orde n. la for111a ~- e l col or d e l o,: ,·ag:onc,-. ,. lo;;
,-ago nes tni s nros. el per,.;o rt a l , etc. Si n e mba r¡!O. los 11ue viajan e n el
expreso sab e n q ue lo;; elemento,; no-fun cionales no :-;on tod os indifer e ntes y ocasion a le,;. p or e j e mplo que tiene s ie ntpre diez vago n e~ . r1ue
1os vago n e;; D , E. A, B se encuentran s ie mpre e n e,;c o rden .. q ue el
oegundo y e l quin to Ya¡!Ón . conta n do d e;;de l a locon10 t o ra ., son ..; iempre
de primera, que todo,; Jos sá b ado;; ca nrh ia el turno d e l p e rson'l l. etc.
Es d ecir qu e &lt;:onocen toda un a serie d e as pec tos que c aracterizan e l
expreso d e Parí,;. au n no te niendo ,-alor fun ci o nal, ~- e ncon tra rían
ononnal un tre n que no Jos prese ntara : a quí también. e ntre el tre n
r: bstracto, como fun ci ón. y el tre n concreto que e l se íior X h a tomad o
~~~- er o tomará maiíana. ,;e int e rpon e una "'re alización " nor111al ,. más
o me nos co ns tant e d e l tre n tni s nJO.
La di ,.t inc ión e ntre a5pec to n o rmal ~- as¡wcto funcional pu e d e
hacerse eon ma,·or clar id ad aú n ett la a nal og ía con la l Lt,·e. e mpleada
(1 )
( ~)
(~)

14 ) ,

CLC ,
CLG,
CLG.
CLG,

pp. 16+ y ,- ;g,_
p. 165 .

pp. 320-325 .
p. /U.

-- l-1-5 -- -

~

--~.

�- - - -- - -

¡:or \Iat·t in ct

..._...__

~

1

l. En cfc!'lo. &lt;'" ,·enbd que. e n un a ~e ri c de ILl\· e~ ,
fun c io nal e;; o '· pe rtinent es·' 1Jos qu e per nt il en
H la ~ lla,· e~ tni s tna s abrir &lt;l e te rminacla:; pu
ertas ~- la:; c lasi fi can !'e~ ún
ia:; puerta~ qu e ahrcn 1 ~- o tro ~, en ca tnbio, son accesorio ;; y ''no-p er ti nente,. ·' ¡fo r ma de l anillo. m eta l em p icado. ctc. l 1"1. P e ro tamhi&lt;; n
e ,- ,-enlad que los a;;¡wrlo,; "'no p e rtin e n •e,;" no son todo;; inrlifc rc nlei' ~- ocasionalc~: a,; í. por ej ., la,; lla,·e,: ti enen no rmalm e nte el anillo ,
~P !t acen normaiH teute de ntcla l ~- no d e mad e ra . ,-idrio o
dia111antc . ele .
En tod a; la,; analo¡!Ía ;; aducida; . pueden di stin¡!uir;: e s ientpre tre,;
~e ric~ de ca ra c l c r í,:ica~. "C¡!Ú n e l /!~"&lt;tdo de ah~traeción o
formali:r,a l' ión: 1 1 la~ caractcrí • lica;; concre tas , infinitam e nte ,·ar iad a,: Y Ya ria llle;;. d e !o, oloj cio;: oh .'; cryaflos: :21 l a~ ca rac tc rísl ica;; norma le;, co munes ~- tná,; o tn e nos con:'tanlc~. ind e pend ie ntem e nt e de la función
e:; pccífica de lo,: objeto,; i l e r. ¡r rarlo d e ab s tracción 1: 3 1 la ;:; car actc t·_i;;t ica;; in (~ispens ahl es. cs derir fun 1· ionale;; 12&lt;:&gt; ¡!rada de ah~trac c iónl.
Se t rata de la llli;:nta distinció n q; tc puede e;;ta hlcce rsc entre tod :¡ ,:
ia,.: se nt enc ias particula res que repn:;:c nl an la aplicació n d e una l ey,
el re!!lamr n to que indi ca eón to la Jc,· debe apl ica r,:c 1 o. tncjor. la
.lp li cac ió n norll!al ,. habitual d e la Je,· l ,- la le ,· mi,;¡na . co m o s i;:te m a
&lt;le princ-ipio s aiJstt:aclo~.
. .
.
:'iaturalm e n tc. no pretende utos qu e e n de Saw,~u r c ,. e n 1a lin~i ií ~ tica estrictam ente :'alt:'snre a n a se e nc ue ntre ~- a el co nce
pto de nor mu c xpl ícil atn c nt e opuesto al conce pto de "ist e ma . Sólo
nos pa rec-e
r¡ne e l concepto de h•nl!.U fl f'Ollto s i,;te m a abst ra cto d e oposicion es fnn('io n a les implic a el dc"a rro ll o dc l conce pto de n orm u 1 ab • tra er ión
i nt e rm ed ia 1 y que en el mi,:rno de Sau ss urc pu e d en c nconlrar;;e la ~
¡:re mi sa;; para la es truc t uración de ese concepto .. como también not a·
],l es ~u¡!erc n c ia ,; a cere a d r su naturalez a.
; tl¡runo ~

1

a~ p eeto~ ~on

-J.. P e ro el impuho &lt;l ccisi ,-o para la con;:ti tu c-twl d e ]o:; do:: co nreptos d e norm u y sistl'mu sur¡re dc la nti s nw im·e,:li¡!a ción e mpíri ca
del h ec ho lin ¡! iií::t ieo y. particula rm e nt e. de los adelanto s d e la fono ·
lo¡!Ía ~- -. en ¡!encral. de la lin !! iií,-ti ca cslrucl ural.
Ya h ace d e eso ali!unos a ti os, al estu diar la len ¡! lta d e un poeta
r umano, e n una coH ;uni c ac ió n leída. en di e iemhrc d e 19-l-8, e n el
··S o tlaliz io t:lollolo!! ico lllilancse " 1'1 1, oh::erYúh atnos qu e la s inn o,·ar· ion es, sohrc todo sintácti cas ~- se mánti cas, co mprobad a s en la c xprc ·
~ i ón de dicho poeta. aunque a b,:olutam e nte iné ditas, auda
ces y sorpre nd entes, y, de a li!una manera , " anormale s·', no res ultan ab errant es
d es.de e l pun to de ,-isla d el sisl c tn a, no se pe r cib en co mo "c rr o t-c ~' · ,
no chocan el .. ,.cntido lin¡!iií ~ ti co" d e los l ect ores lwnw~l ot a;;. "E l
¡•r oce dimi cnio rle Barhu --anotáb amos - es sie ntprc id é nti co : e;; l a
exl e n::i ó n de w•o:: par t icular e~ a o tros casos . ló!!icam ent e semejant es,
A. ~h HTI'' ET - - Oit e 11 es/ /u ¡•iwnolu ." · i e~. en Lingna. I, l, pp. 3-1-SR.
A rt . cit. . p. :38 .
1:l)
E. CoSEH I U - r.(/ lin gllll di loll IJ!Irbu . e n Atti d el So d!lli~io g/ouolo gico
n.ila n e.&lt;e. I. 2. Milán. 191'1. pp. -17-5:3 .
( 1)

1 :!)

-

l..t6 ·-

�pero e n lo ~ que la com·c nc 1on JJormal es di,.tinta· ' 1 1 l . E~ de cir qu e
i:acíamo,, aunqu e e n t t' l'lnino ~ algo impreci,;o,; l soh re todo por lo
que concierne al l!.unado "se ntido Jingi.iíst ico " , que co nsideráhamos
rle índole ca usa l y no co mo efecto del si;;tc1na 1, .l a di~tinción entre
~ ¡ &gt; tema funcional ~- eonn· nc ió n 1 realizac ión 1 nor mal. Por otra parte,
¿ no son de e"e mi:'IIIO tipo la nw~· oría d e la s inn o,·ac ion es poéti ca:,;?
¡_So so n casi s ie1npre ,-iolaciones o ampliaciones d e la norma , pe rll ;itirlas pot· el sistema ?
\ "eanws Jo qtw se d c du cf' a e•te r~'spec t o de las im-cstigaf'iones
f'•tructurales.
Bertil .Hal111berg, reco rd a ndo un a di sc usión del Círc ulo Lin gi iíst¡ co d e Copenhag11 e y un a interven ción de Hjelm s lcv acerca del proldelua del substrato 1 s i el s ub st rato afceta efee t ¡,·amente el "sistema "
de una l e ngua "e n e l se ntido estri c to d el tt; rmino·' 1, ob serva que "en
el es paiiol paragua~ · o res ulta a ltera da la realización fonética , mientra ~
el o i ~ t e ma fun ciona l queda intacto " ( " 1. E ,·id e nt e m en te. :Yfalmhcrg
;to se refi e re aquí a la re alización fonética indi,·irlual ~- oca,;ional , a
' ·h ec hos d e habla"' no im·es tigabks sistemáti ca m e nt e. sino a lllla r('a!i::ar ión normal. qu e ca racteriza el hal1lar d e toda una re gión ,. es
di stinta de las re alizacion es nonnales de l mi s mo s is tema e~pa1io l en
(Jtra ,; regione~ , pe ro que. si n e mbargo. no afectaría .la e,: tru c tura (l e
la lengua de~de el punto de Yi:;ta funcional.
SugcrenciaF lllll~' important e~, en el mi ,: mo se ntido , se en cuentran e n variM h1~ares de los Princi¡1ios de Truhetzko~' · Así, e n e l ca)'Ílulo acerca de Jonolo¡!Ía ~- fonoe stilísti ca 1'1 1, se indi ca que hay e n
la s le nguas realiza ciones a c ú stica~ particulares d e c ier tos fonemas ,
que caracterizan e l hablar de las Yaria s ge ne ra c iones, o d e los dos
~exos, de ciertas comunidades profesiona.les o cu ltural es: evidentemente. e;;as rea.lizacionc;; distintas no impli ca n di s tin c ion c~ e n los
r cspccti,·os sis te rnas lin gi.iís ti cos: ,: in embargo, no son individual e5,
no son mom e nt á ne as .v oca s ionale~. sino norma/ e~ .\' COIISI!IIlf('S en l a
expresión de grnpos hunHlllO,. 1nás o nw nos amplios. Es Ycrrlad que ,
r n casos como ésos, no se tra taría de caracte rís ti cas en tera m e nte afuncio nales, pues to qtw, a un no te ni endo fun c ión propiament e fonoló~ica (represe ntativa 1, ten drían función cxpres i,·a . P e ro ¿,qué deci r
de los "sonidos normales' ' que Truhetzkoy opone d e una manera general a Jo ~ "so nidos d e s ustitu ción" admitidos por una comunidad
para la realizació n de e ie rtos fonema s ?
Más adelante, e n e l capítulo accrea d el concep to de fonema 1~ 1,
d esp ués de hab e rse definido el fon e ma como "s unra d e las particnLridarl es fonológicamente pertinentes qu e comporta una imagen fónica " ( .-,). :::e ob se rva qu e e l mi s mo fonema pu e d e se r r e a liza do por
Cc m . ci t ., n. ·19.
1~) 13. J\hurBE.IlG - /,' /~'s p1l ¡:llo/ d1lll .&lt; le .Yout ·e"" .ll o nr!P. ap~rl. de Studia
liu guistic1l l. l ~ 17, Il. 19-1-H, p. 17 11. nota.
¡ :1¡
.\1. S. Tllum:TZKOY. Ob. cit .. pp. J6.29.
(4J
Ob . cit., pp. 36 -IJ.
1:; J !bid .. l' · ,¡o .
¡1)

~-

J1í --

�""'

una multitud d C' ~onido o . r¡ue ~e d e:; i;.:nan co n e l n oJnl!l·e de variantes
o v uriu ll fi'S frmr;lir as. S in emhar¡!O, d e lo~ c j Pmplo,; que ;;e au ucc n ~e
de"p ren d e que. tl !' n t ro d f' la inf inid a d rk re alizacione5 po :5i bl C'~ d e
llll fonema. 5C p ue d e d i~t in ;.: uir un lll·lm C' ro limit a d o rle \·ariantes-t ipo.
nonna l e~ ~- co n,; ta n tes . por (' jem plo C' n dC't e nn i nada s po,;i c iones C'n
1a palabra.
P ero e l capítul o m á,; impo r ta nte, p or lo fjlle ataií e a l p1·o bl e m a
q uC' aquí no.• int c re;;a , e,; aq né l e n qu e ,;(' trat a rl e la di,-tin C' ión C' ntre
fo n e ma ~ \. \·ariant e,; 1 1 l. En efec to, Trubctzko\· oh se LTa qu e l1 ay va:·iante,; f ucultatints 1 ;.:e ne rales (' indi\· idnal e~ 1 r que de és ta s una pucde ser co ns id e rada co mo la variante n orma l e n una le n;.:ua : así. por
ej ., para c l fo ne ma r , la r C'a li :.o:aC'iú n 1 \'a riantc 1 normal C' n fran cés
Y a le n1 á n e,; la r und a r. 111i e ntra ,; en cs paií o l, italiano. e tc .. es normal
Ia r lin ¡.! ual 1 á p ico-a l veolar ) . O : ro tipo d e n 1riant es . ,; on las va ri a nt es
r·ombinatorius, qu e d e pen d e n d e los JonC' n1 as vec in os 1as í e n japonés
e l fonema f oe rC' aliz a :' ie mprc co m o h, d e lante d e u ) . C ie rtas Yaria nte5 fa c ultati\·a,; ti e nen . indudabl c nt e nt e. va lor es tilísti co y al¡!una o
Je las co ml1inat orias te ndrán la función qu e Truh e tzkor llama rt.~o ­
riativ a o aso ciot i va rwxiliar, e,; d ec ir la d e indi car el límit e d e 11na
pa labra , o e l n torfe rna o el fon e m a con ti;w o 1 a s í, por e j ., e n r ioplate n se, l a re a 1i;r, ac ió n ·¡ del fonema / g/ d es pu é~ rl e s/ i nclica e~te últim o
fonema . e u~· a reali ;r,ac ión se r e duce a l mínimo ). S in c mhar ;.:o. mu c ha ~
Yariant e~ ~o n simpl e rn e n le twrmrtll's e n la l e n ~ u a co nsiderada , aun
~ie nd o to talm e nt e afunrionales. 1 E l mi s mo Truh e tzkoy e mplea varia,;
n•c e~ los términ o;: nonnu y nornwl, e n C3a di~ c u s i ó n a ce rca d e la,;;
\ar iant csl.
lT n pa ,.;o má " en la m i:mta direcc ió n ,.;(' h ace al co nsiderar lo,.; ca pít ul os acen·a d e la fl f' ll lra/i;:;,arión d e la o po,.; ic ió n fonoló ;.: iea di gt in ti va 1~ 1, es rl ee ir. acerC'a d el fenóm e no po r e l c uaL e n d e terminadas
pos ic io nes e n l a palabra , dos foncma s co rre la ti vos, cli,-t into,; e n ot r a~
pos i c ion e~. apare &lt;" C' n int e rcamloialol es, ;: in qu e e:;o altere la ~ i ¡! nifi­
•"aeió n 1:; l. J u ~ t a m e nte e n ca~ o rl e neul ra 1iza c ión "e co mpru eha con
to da ev id e nc ia qu c la realiz aci ó n e,.; indife re nte y los fonema s C'O ITela ti vos apa r ece n in te rcam biables ~ ólo tl c3 d e el punto d e v is ta d e l .sis/e ma funcional. n1i e ntr as sólo mu r (I(H' a;; \" eee ~ Ja re aliza c iÓn C'S rf'a iI!Ie n te indife re nte d e;; d e e l pnn lo d e \·is ta d e la norma rlc la le n!! ua:
más: la ne utra 1iza c ión existe jus tamente porqu e e xist e u na d C' terrn inada rea li za( ·ió n no rmal c¡u e ha ce qu e un fon e m a ,;p co nfund a con
~~~ cor re lati\·o 1 o. e n ca;;o d e cor re lac ión múltiple . co n miis co n ·e la1 11 Oú. '·it .. pp . ~7-5 :1 .
1~ 1 Oú . cit ., pp . 2 ~6 - 26 1.
1:¡ 1 E n •·aso de n e urraliza r ión. la rea li za,· ión ,,..ú, ri r:t ,.a no e, d e un o de
lo s fo ne ma s inl c rearnh iahles ' in o d e un arr!ti{on e ma qu e los co mpre nd e a ;unho s. A ~ í. e n es ptlli o l, la opn .-- id ó n e nlrc r v rr :;e ne utrali za e n po s ici ó n fin a l,
p o r l o eual un a reali zar ión r o rr 1 indifer,; n lc d esde el p unt o d e YÍ, Ia de l sig·
n ifi cado, e n tal p osic ión ) co rre,ponde a un a r..ltifon e m a I n ! . At·e tTa d e o tra s
n e utra li z; ~t·i o n e . qu e ocurr e n en e'pa ñ ol e n po , ir·ión fin al, \'. A\IAOO ALOI\ SO U na ley fo n ol ó{!ica del es pwlol. a h ora en Estudio.' /i, ¡úi.ísticos. T e11w.&lt; e.&lt;pario /e.&lt;.
Madrid. 195 1. pp. 2HR-30:l.

-

l -18 ·-

�ti,·od. es d c .. ir qu e ni('IYe in o perante una opo,i e ió n fonoló¡úca. A,í.
por ejemplo. en el s i:"te ma fonoló;óco ru ,-o. la opos ic ión d i"tintiva
e ntre ~o nora ,- ~- ,oonla" aparece neutralizada en po,ición final o delant e d e ,oo rda . pe ro la realización d e Jo,. fonemas corrclati\·os implicados ( b - p ', Id/ - /t/, e tc. 1 no e:' d e nin¡!:una man e ra in clife1 Pn tc d es de e l punto de ,- i,,;~a d e la norma . pu es to que e llo:' se realizan
,ie rupre ~:omo ~o nl o:' .
Subraya Truh c tzkoy qu e la fonolo¡!:Ía. como c ie ncia d el siste ma
l in¡!:iiís tico, se ocupa de los hec ho;; fónicos ~ó Jo e n la medida e n que
cumpl e n una de te rminada fun c ión en ]a Jen¡!:ua 1 1 1: pero es evidente
•rn e una l en¡!ua se ca ra c teriza tarnbién por he chos fónico ;: no fun c io2
nales . Al di sc utir los prin cipios de ]a Jonom c tr ía de Zrcimt&gt;r i L el
mi s rn o Tru b e tzko~' reco n oce la exi s tencia d e " normas de re a 1iza c ión ",
pero - iflentifi ca ndo " le ngua " con "s i:' le rna funcional " r " r ealizació n '" con " habla"'- afirma qu e se trat a de norma s de la ¡mroiP y no
de la lan gu P. )fa,- ¿se pu e d e n Ycnl adera me nt e co miderar como he1
dws de parofp fenómenos normales y co nstantes en una leng ua ? 1' ).
1
Ob se rva a es te r es pecto Jl1artinr&gt;t ( ) qu e la s varian tes n o pue d e n
dejarse de lado e n ]a descripción fonoló¡!:ica de una fpn g ua 1con lo
c ual se atribuyen a ]a langur&gt; - en un se ntido, ev id e nt e m e nte, más
amplio que e l de "siste nra funcional"- - la s nornra " d e re alización qu e
T ru h ct zkoy al rihu~' e a la JIU role ) . El mi smo es tud iow ace pta co n •·eticencia la opinión de Truhetzkoy ace rca d e la función asociatint d e
las va rian tes ro mbin a tori as . Se ií ala , en camb io, co rno s i¡!:n ifi ca ti,·a la
comprobación el e B. Malmbr&gt;rg d e que ci e rta s var iant es co ns titnye n
rasgos cara c terís ti cos de determinada~ e~ tru c tura s lingüís ti cas (") e
.indica, por s u parte, co rno e jemplo, la norma tl e l a breYc •!ad de las
voca l es finale s en franci- s ( que es caract e rísti ca de la lengua france sa,
a p esar de no e xistir e n ella, e n ese ca,o o. l a opos ición fonoló¡!ica di ;; tintiva entre ,·orales lar¡!:aS ~- bre ves ).
I-ljr&gt;lm slt'v (';) . ap]icando un m~todo es trictanr c nte est ru c tural y
funcional no ,ú lo al plano de la ex pres ión , o fón ico, sino tambi én al
plano del co ntenido, o !'e mánti co. comprueba en los dt.&gt;s planos la
exis te ncia de variant es libres o indi vitlualc,.; ( variarionPs - cf. la s variantes facrrltali\·a;; d e la fonol ogía 1 , . Yarian tcs cond ici onalc;; o co mi 1)

Ob . cil. p , 12.

( ~ J O h. e ir. . pp. 7-9.
El he .-!1 0 de que la opo , i•·ión do Tin ·n..:Tzi,OY e nlr e fonolo¡!Ía y fo n élira
i :q
no eorr e~ pond e f'On c xal'lilurl a In a ntirnnnia 5- au ss ur ea na lau J:u e - parofe h a ~ id o
notad o ya e n e l 111 Cong r e~o d e Ci e neia; Fon •; li ea&gt; ( Gan lt', julio d e 19381 , parti cul a rm e nt e por N. \"Ai\" \V uK y J. L \ZI CZIL·s. Cf. N. \".\:X \V uK , [,a d élimitatinn
des clomaines d e la phonolngie et d e la ¡¡lwn éti&lt;¡u e y J. LAZlCZ I US. Di e Sc h eidun g
lan gu.e · parole in d er l,au/for.&lt; clwng. e n Pro ceedin gs of lhe Thircl lnl enwtional
Congress of Phon etic Scien ces. Canl e, JlJ3lJ, r e; pef'li v. pp. H-1 2 y 13-23 .
A. MARTii\"ET - Phonolog,- a.&lt; fun ct innal Phon et ics. Londre,. 19.f9, pp . 7-9.
(4
Cf. B. MAL J\ lBEHG - Die Quantitiil al.&lt; phouelisch-pho n olo gisch er B egriff.
(5)
e n Lull(ls Univ enit e /s Ar.&lt;skri/1 , Lund , l9H .
L. HJELM S LE\" - - Omkri u g S progteo ri ens Gnuullue ggels e. Co p e nha gu e,
(6)
1943.

-- 149 -

�ltinator ia,:
r.-.l udia r ~e

l l '((ri f'd(( d es 1 1 1 1. ~- o h ,;oTa que la~ \·a r Ía!'ione,- pue d e n
111 edio~ e~t a di~ii('o~ 1fonoml-tr it · o ~ ' · En lt h do ;; plano,:

po r

r·omp ruelta . arle ntÚi'. el fe n Úllle no que lla111a sincrf' t i ." Ho. co rr c,;pond icn te a la ll r' lltrrdi::nf' ió ll d e la fonolo;1ia . C:t da •:ariante e:&lt; rt&gt;a li za('ión
de una illt' a ria nlt' (/o l /1'11111, e n el plano de la e:xprc,iú n: jip11n. f'll
l'l plano d e l contenid o 1 ~- e l , i,- tc ma lingii í,:t il'o e,; . ju ,t am t&gt; nte. ,i,;lC!na de i11vnrirtnl l'S.
Si i den! i fica ll lCh la lr'IIJ!flO con e,tc ú 1t in1o concepto . tlchcrc1n os
t1 ecir, natiJraln~t•nte. que la, -.-ariantc,; no p e rten ece n a la II'II;!U&lt;l. Pe ro,
,.; tla 111o, a e,f' lt;nnino el ,e n t itl•l 'f!l C' t iene con ll.lllll! Cnte en expre.- ton c,; como .. Jcni!ua e~ pa!-iOla" " . "leni!ua fra!lt 'f'"a ''. hal1rÚ q ¡¡e rc1 ·onoecr. ,ollrl' la ha~c de la ,; olt,;cn &lt;!eiOIH'" que ~- a hi :·i mo,. que en la
·'!cni!ua' ' 110 ~ (' t'O! Ilpruc!t i\1 1 ,¡jlo in\·a rian'e" ,i no tandtit~n '·ti po • de
Yariauic,: .. o ··nu·i a n le;;-Lipo'" 1ela,:c·,: de la, ;·ar iante" puramen te lllOJll&lt;'ntúnc a, \ or·a, ional e" i . ::\o ;:úlo la,; in\·ari;mi :'"· ,ino lan dtién la,
'a ri a n ~e ~ nonnak-,; :&lt;e dan en nÚnH·~·o iimi •a d o en cada
lcn;:;ua ,. ra rac! c ri ?- an l a k n i! :• a llli,ma. E ~ det·ir que c xi .•t c n en ('ada leni!ua
opo.-il'in nc, con,tanlf ':' ~ pccu1iar e, ta nto entre ]a, inL:ri:tn ~ C5 COliJO
e ntre la~ Y arianlc~ llorn !alc,-. t'Oil la diferenci a qu e la,: opo .. icio :w,;
cn:rc in\ a riant c, .;o n fun ;· iorlal e,. mientra,; la, opo,il'ion c" entre Yar iantc,: no t ie iWil lal eariil'ler. aun no ,;ie n do n i intlife ren!e5 ni a r bitraria.; en la len ;:;ua dada. O ~ca que cxi,;ten a'pef'to, e x i rafonoló; !i t·o,;
:-. en ;!C lle ra l. exl rac.- l r 11c l 11 ra l(',. af llllt'Í o na le~. n o p c ,· :('nee ien te.- a
1
:- i,lcnla ~- q11 c. ,in r•rnltari!O . no ,;e d an como puranren t c l'a,;ualc,; , -ino
que l' ¿lrat'le r izan un :r lcnt!t la : In /e n¡:w1, en el sr•niido ft!11f1l i o rf,, ¡ tr;,.
_
mino, no r·s sólo si st e11111 ju11rionf ll únn W111hir; 11 rer:! i-::.r•ción
nort•w l.
'\ ,.; í. po r ejen!p lo. 11.-;:dc el ¡•un'n de \' i:" Ll del ,.¡,.,,..n:a ft111t·ion a L
e l fonen1a c::pa iiol / él ( rcprc,-en tado en la i! r afía f'Omún por el tlia
·
¡.: r aJna f'11) ~e de.;ni!te ..-ui'it' ien!('n:cn !c por ]o, ra~;!O :' de afrirarfo
~
medio¡)(l flf llll, dado que no ha~ otro fn llcma c,: pa iíol que ITÚn a tal&lt;'.;
f·a raclerÍ.;ti ea.;. 111icn t ra, ('1 lwe lw de t r a!ar'e de u na eon,;onan éc sorrlu
l'•
fo n o lói!iea m ent e no-perl in en te. puc,: to q11c no C'\Í,;!c ('J1 ('.• p &lt;l tll&gt;l
nn fon c!lla &lt;Lll&lt;' ,; e oponi!a a j (- po r lo 5ola ,o nori•l a d. Sin ctnbar(!O
,
1'5 indu dalt!c qu e / é . e n e-pa iíol. en la lenptrt es¡~ttrlola Y no ~o lo
l' n (•,te o aqnc l ado lin;:;iií;;ti co r·ontTC io de (·,;te o aque l indi,· idno,
e, n o "ólo ofricado ~- fllf'rlio¡)(( lo!al , :'ino tatnhit'· n sordo. por ,u rea li;.: ac;on t· on,tante . ~- que., , pe ~ ar de lralter un l11i!ar \·ado en el ,; Í&lt;C llla.
e,(' fonrma no .- e realiza IIIIJJI' a 1'01110 , u eorrclali \·o /,i!./ ( ~ it aL ti
c

f~ l ' /1!111(/).

Pero ;. dr'.nd f' ha~ qHc ('olor·ar en el lcni!uaje e.-:o, elcn t en ~ o~ norcon.-.ta n !c.- en 11na lcni!ua y i' in endtar;10 ' ·no-pe r tinente,.·· d c,;tle e l p11nto de ,-i,:ta f11nciona L dado que no ¡n1 erlc n cla,:ifiear ;;e en
el sis f&lt;'!lla'? Pu e,. jll,tamcn tc. e n &lt;IIJIW IIa otra n!t,;t r aeció n , anterio
r
;, ! ;; i" t('!lla. que henro,; llamado norma. :.\o' parece que 1111a con"idera t' ión e ." ' r ut'l u r al del knt~11aj l' n o puede dej ar de condu('ir a e;;c
l ! Jalc~ ~-

~ 1)
Pnr f'j .. e l fon P i lla
1t
t)L!C :O:f' reali za f'·ll l'::-pa 1iol r nn to :'lpi(·o-ah·eo
la r
J.ilahial. lal,i •Hicn tal , dent:d . pa la ta l inqdo . i' o. ' c iar. en I!IW IIO. 1111
padre. 11 i 11 fa .
onda. an cho ~ l tl ll f!.O. re:- J: et·t ¡, a rHent e.

- - j :':') -

�concepto, y e~lo ~ ín elimin a r totalm e nt e de nut&gt;, lro t&gt;slufl io la ~ ~~~­
tancia fú ni (' a. E ,.; dee ir q tte 'e Jl e~a IWCC:'ar iamcn tc a una reforma de
b O)JO:'ición langu e - f la r oll', como lo e ntren:·. COIJ ,.;u[icienlc daridad.
:Uar t inc ~: '· . .. il aur ail él&lt;~ int é rc,,-;mt de &lt;S Íf!:nalcr e t de di,;ntter ln
lcntati,·e tle M. J\Ialmi Jer gc de rl i,.;tiH¡!IICr e ntre l e" fait~ c:,'ra phonolü~iquc~ uni Yc r ~cl , cl ccns qni c i! ral'l(; r i:'en t un e lan:c:uc d o n n éc. Ccc i
aurai t pu notl:' ai!H' !I e r it r ep remlre l'ex an1e n d1'" clwpitrc,; d c,. Grunr!::.iige l de Trubctz:~o\ l con,.;acr(·,; aux \·;u·iantc, el cclui de la question
en care forl m al n;,, o/ue des H I Ji f iO rl S d e la per / Íili'II CI' phollolo p·iqur' 1'1
di' la dis tilll'lio;¡ srw.&gt;.,urie n/11' Jnmlam &lt;· ntall' l'fl lr e lofl g u e l'f ¡mr o l e 1 1 1
[ Suln·.¡~·ad o nuc:'t ro ] .
Prohahlcn!cnte. dado el ,;entido qu e atri buye a l té l'lnino ' · !en~u;:··,
~fariin e l \T r ía la nn r illfl l'O i ll O un a ,.; p er lo de la lengu11 . coordin ad o

ron e l sÍ.&gt;!f' ll !fl . H aci a una ,ol uciún di ,.ti nta , por lo meno:' formalmente. no ,o; impu l,.ar ia. c n ca lllh io. Bnmd a L con :'ll f' (Jncc p io (le ··u~o lin !"iií,;tlco'' (uso;¡;l'): ··A propo,; de la d i,-t inetion cnlrl' l&lt;tn :c: uc l't p arolc
on "e d enwn (ll' ~o uYcn t q uellc c;; t. f ous ce rap¡wrt. la pos ition d e
lT' ,.a~r. On p e u t admcltre ccltc nntiun COI/11111 ' 1' 11 qu"lque so r/ !' intcrlll! ;d i ai r l' l'll!r e lan g 1u' e! ¡•oro/e, ;, co ndi t ion de eo nc e \ o i r l'u~a ~c
('Oilll!lf' l lllC I'Sfll~ l'l' t!l' nonll ' ' secOIHiair", ¡wnn ise f lOr 11' s y st1~ 1111' r¡{¡:; .
lrait el sup é ri c ur de Ja lan:c:uc :'an;; po;;s ibi lité pourtan l d e ~ upp r Í 111e r
ou m em r d e m odifin eelui -ei '" 1" 1. Suhr&lt;WiHio,- nu e ; t ro,- 1. Y e s n a tu ral que Rr"n d al llq~ue a e,;¡ conce pció n , pu e;; p a ra ,:,¡ " l en~u a'" e,
justamen te, ~· :'O lall!cn te , PI FÍ:'tcm a a!J~traeio . i1leal.
E;; decir. que, de cualquier 1nan e ra 1 ~ ;; i no ,- e atriJn¡~· e la lo ta litlad de l a r e alización a la flflrrJ! e), ;oc lle~a a tmo de e,;to" tlo~ e ,;qu e ll!H S 1.:e:c: •'m ,;e ton11' el concep to de ·· J e n~ua"' en e l ,;e n t ido ~&lt;lllssureano
a mplio - t odo lo consl anl c ~ · s is temático c n el kn ~ u a je d e I!IJa comuni dad - . o en e l sen ti do ' au,- ,; urea no es trec ho. de ,. ¡,.tenia fun¡·Íon~! 1
1

,1

l

PAROLEI

s i ~tC" ! llll

norma

1
1

hechos

cslrafun c io-

nall's con,otantcs 1

L\:\ GCE

~~R

rSA GE
( nonna

in lennt&gt; rlia

o sec undaria )

LA.\"C l"l~

1 ,;Í s tcllla funcional !

Ya ,·e r emos lJlle nin~uno d e lo.• d os I'Sflt!l'll!a s e,; sati•factorio
1lesrle el punto de vi~t:~ de nna eonec¡H'ión unitaria que cono;idl'rP e l
i 1¡

A.

M .\IF L\ET

i"J

Y.

llROND "\1 .

O:i en e."! !'t pli onolo !!iP'! . p. ,)/.
U11 ;t. slruc/. p. '16.

151 --

. /.J
...::..

�k'1(.!llaj c e n - u rea lidad pr irnf' r a e in t r ín, ef'a d e act i,·id
a rl : pe ro la
Ye rd a d qu e lo,; do;; e n c ie rran no;: p a rece inn cr:a ld e .

5. L o ,- ej e mpl o" d e rno, tr·a ti,·o;: de la op o rttmida d d e
la trip ar ·
ti eió n r esult an eY itl c nt ei' ,;o b re to d o e n e l ca mpo fó ni co
- qui zá ,; p o rque ju ;: tam e nt e p a r a e;: e cam po exi ;:te un a d oct rin a d e
la ,; o poo icion e,;
pe rtin e nt es perfee ta nr c nt e d esa rr o lla da- . pero pu e d e
n dari'e e j e mp lo,. ~ llfi e i e ntcrn e nt c c laro;: . re la ti,·o,; a la morfol o r: ía propiam
e nte dic ha .. a la deri vac ió n , . comp osi c ión , n la sintaxii ' ~- al ll-xico.
A . Ernpe za re m os p o r e l c ampo fóni co :
11 E n e;: paíi o l no cxi ;: te opo;;i e ión d ii' tintinl e ntre
,·o ea l e;: larr: a s ,. hre ,·c,- ( sistrma ) : l' in enrbarr :o. la,- ,·o cal e, finalei'
:' C re a liz a n
no rmalm e nte co mo lar g a ~ ( norma ) .
2 1 En l e n~na i' co mo e l cs paíiol. e l italiano . e l frnn c~;:
. et c .. no
~e es tablece n in).!l!n a opo,- ieió n di s tintint
d e ntro del r e~ i s tro d e la
YOZ.. es d e cir que no pu e d e n es tabl ece rse di stin c ion es
s i~nifi e ativa s
e ntre palabra ;: sólo pot· la altnnt mu s ical ( :ústenw } : s
in e mhnr¡ro , Jos
l imit es del r e ~i ;; tro no i'On indife re nte;;. ;: ino. al contrar
io, bien rlete rrl!innd o, . y cara c te rizan Jn itHli Yicluali d a d rl e en ria le
n¡wa: e l it&lt;tliano ti e ne un c ampo d e e ntonac ión d e d os o c ta,·a;: :. el
es paiíol "es un
idioma grnve" preci santent c por t e ner un campo d e e ntonac
ión d e sola me nt e l!na oct&gt;n·a ( norma ) . Por e sto. para los oídos
es paíiol e,, los
i taliano s "c antan ·· al hablar: es d e cir que ,-e ,; ienten coruo
anorma les
la ;; rcaliza c ion e ~ a c ú s ti c a~ qu e ~ u ¡ lf'ran lo;; límit es d el
enmp o d e ento nación no rr nal e n e!'paíio l.
3 1 El fonf'ma / z/ ( en la ~rafia corri e nt e j , o g, d
e lant e d e r. i 1
e- un e lement o conn'm dd ;;i ste ma fonoló~ico e;; paíiol
: ;o in e mlwr¡:!O l!na fra "e co mo A rtajo t rrrjo la v al i j a ab fJjo produc e un
ex [ra íio cfedo
P' til ís t ico. po rqu e la j r l'c u e ni'Ía rl'la•i t·rt d e l fon e rna e ,ttllt c lto me nor
t ' ll la norma e;; paiíola . Co ns id e rnm
o,.. j us tam e nt e. q uf' tod o l o qu e
;; e refi e re a la fr e cu Pn c ia d e lo,- foncrna ;; e n una
l e n ~ u a 1 1 \ , tod o~ lo,.
hc :' lt o;; d e e;;ta (F , tic :t f o no! úi~ i c· :1 t ~ ' · con c ie r nC!l a la
nonna ~- no al
.- is t r ma : e n e ft&gt; ct o ., ;;e tra! a d e he ch o" qu e caracte
ri zan una len~rr a pe ro
uo pe r ie necP n al conjun to rl e :' tt i' intrín ;;ee:r" op os ic ion es
fundam e ni a les.
-11 E n e-¡: a íi o l no ex is te o poi' ici ó n .Ji ,-t intiva e ntre ,·oc al
e;; ahi c r!a ,- ~- ce rrad a;: , &lt;·o mo e n itali a no . fran et~ ,. o p o rtu ~ u é!' .
" La e del e,; p .
n •r e;; fon é ti ca rn e nte tan n!Ji e r!a 1 o pu e d
e ,oerl o 'l co m o l a rl e l fr.
cha n •ais, ~- la e d &lt;' l c, p . t •r•s ta n ce tT&lt;Hla como la d e l
fr. f'llflllll'r ·· 1 :\ ) .
JH' ro es to no ti e ne irnp o r tan c ia e n e l ,; is te ma fon o l ó~ i c
o e,; paíiol , p o r&lt;p re lo,; d o ;: ~ onirl o;; no func io nan " co mo ,·alore;o difc
rc nt f's" : ,o n
rf' a li za c ion es de un tíni &lt;"o fo ne ma 1 e . E !'o e s pe rfec
tarn e nt e e xa cto
¡ or lo qu e con (" ic rn e al ~i,..t c rn a: no e;; m:í. e n ca ml1i o. e
n la norma ,
pu e;; to qne la re aliza c ión norm al es cerra da e n queso,
cabl':::a , sello ,
¡ 1 l A ~ í. p o r ej .. el hee h o el e q ue e n es pañol
la ,·oral a e s nHÍ s fr e nr e nl e
qu e la e 1 re ,pe!"li,·a menl c 12 7c y 10.15 o/c ), n1i e ntn" e
n fran eés e italiano oc urr e
lo &lt;· ontra rio. C f. T . N Anmw To~LÍ S - f:t acento caslellan
o. Madrid. '1935.
C~)
Cf. N . 5 . THL"BETZ KO\ - O b. cil., pp. 276-289.
e:&lt; ¡ A. Ar.w; so - Arl. cil .. p. 2!!9.

-

152

�J' f ro C&gt;' nhierta e n papel, of t'(' /O , Ji r&gt;i n e: a,;Í l'O IIl O la t·ra li zación de
la o f'~ cc rr nda e n l!rmtó, boda, es¡w~a , , . ah ie rt &lt;. e n rosa, hoja,
dogma; el pronunciar qu '{ SO, J&gt;IIJ! &lt;;l, es¡J() SII , r o w no afecta el sis t r&gt; ma,
pe ro r e~ ulta in ~ó lit o , ano rm al. Ten e mos. por con5i~uientc. un úni co
fonc rn a o en f' l ~i~ t ema . do ~ ,-ariant c' típi ca". do5 tipo,; d e o, en la
nor m a y. fina lnr cn te. una infinidad de rc aliza e ione~ di,..tinta s 1variante,; indi,·iduales v oca .•i o nale,; ) e n el lraiJiar co ncre to. e n l o" acto,.
1in;!iií~tico~:

O'

~QII

_¿:::.-- Q
/Q~QIY
-----Q"

111

/

o~

o~
o
0 ~ 0 111
11

-~Ól'
----- Q y

SISTEMA

NORMA

HABLA

E n el s iste ma , o se opo ne como unidad fonoló ~ i c a di stintiva a
i, 11 , a, di s tin~ui e ndo , por ejc111plo, ojo d e ajo, p e ro no h ay nin guna
diferencia f un c ional entre Q y 0 : e n la norma , se agrega la distinci ón
e ntre o ahi e rta ~' o cerrada , e ntre la rea liz ació n nor111al d e l a o d e
rusa y la rea li zación normal d e la o d e esposa ; y en el hablar se
opo ne la o abierta pronun c iada e u este m omento por Juan a las rea liza c iones d e la rni ,; ma ,-ariante n ormal por Pedro, Pablo, Di ego, e tc.,
y también a las o ahierlas pronun cia da,. e n otros mom e ntos por e l
mi s mo Juan .

(&gt;,

51

E n e.pa ñ o l no ex i, te ,;i n o para r y 11 la opos ición í'onol óg ica entre eon·
s_in:pl e y l'O il 50 n a nt e r e fo rzada ( s i:sl e nla ); ~ in e rnh argo, l'ierta s co n so·
nant es se pr o nun eia n nnrnwlm en te refo rza da s e n d e te rminada s po~i•·ione s ( norm a)
A,i, por ej., la afr iead a
! eh ) d e lante de "· o, u : un italiano. al'O~ tumhr ado
a un , iotema fonolÓ g ico en el qu e exi ote dicha OpO SiL·iÓn . int e rpre ta rá Ja C es p.
de chit·o co m o idéntira a Ja d el ital. r ia r fa y la tl e tach a co m o id ,; nti ra a la d el
ital. caccitt.
61 La opo sieión fonológira e ntrP. la ,-ihrantr , impl e y Ja vibran te múltipl e
l r - rr ) ex i ste e n e, p;u'í o l só lo e n posición int e rvorúli ca ( p ero ·perro, ca ro- carro }
y se ne utraliza . e n earn bio. e n totla s la s d e má s po s icion es, e n la s qu e la s relativa ,
:5o nant e

e

\'ar ia ntes :::o n

realizal'ione :-;.

de

un

a rt'hifon e nta .

A sí,

por

eje n1plo .

en

po si ción

inieial, d esde e l punto d e vi sta d e l &gt;i,;te ma , imp ort a sólo que se trat e d e Yibrant e.
es d ec ir qu e no se eo n funda mro eo n paro , r ey eo n ley y ru so con puso. Pero
no es és ta la sitmu·ión e n la norm a: e n e fec t o. la rea li zación normal d el ar ehi fon e ma e s una v ibran te mt'dtipl e ( rr ) en po s ición ini c ial y d es pu és d e l. s, n ;
es una vibrant e simple ( r ) de,;p nés de oclu siva ( cr eo , presCL); y es r ea lm e n te
f:u·ultativa ( pe ro má s a men udo simple ) s ólo e n po sici ón final y delan te d e

-- 153

-llilill

�f'O il ~ nnant e r¡ut f! rla~ rer ) . Por e :--o. pronunt·iandn re ." - con Yil,ra n l e .. i mpl•-' l' ll
lu gar d e múltipl e . no ,e :~ fcet:~ e l -i-t•'illa 1 ]" p ;d ;d ,·a n o , e ronf u 11tle t·un otr:1.
t'Oil l O O('urr ir ía e n r· l t' ..bO de ¡m rrtl - p oru . ni :-- f' \ Ul·h· c irr cro n ori ltle l . pero L1
r e aliz ae ión t:':-- ~ 1n or m al l'll e:--p~ni nl. AdPH l ~Í ... la rt •a li z;J eión nnr n1:1 ! de lo :"' d o~
foncnw ;-; y del ari'hifnnetn:l e :-- u na \ iiH·dnt c a h eolar y thJ U\ u lar. p •1r ,~j .. t·fnlln
e n frant é:--.
Jrl P nt ~ t':l ~ d c:-dc e l punto d e ' i:-- ta de l .. !:-- tcllla. pt.. . r o no en to d o ;¡ .. pedo d e:--de
el !HIIllu de \i -ta de la nonna . e:-- la ~ itu ació n de la npn:-- ic ·ión \ il,rant, · :- im p k·
, -ihr a 11l e '"ú ltip lc lo ,; !o r ante ahe n lar-\ih r al1 1&lt;' "'ular l e11 p orlllf!Ut''·
7) E l h c l'lto de :--e r la .., t·a:--telhl n :l dor:--a l n rnron:d p er tenerc a la nonn :1
y n n al ,i -telll a ft!IH·inn ·d tlc la l en1,!Ua. En pfcrío, tle,tle el pu n to tl c- ' i.- la tk l
~ i:--t cma, el fn nt' HW ·"· p odría rf• al iz a r-e í'OtH O ........ ;. :; po r que 11 0 h ~ !~· en e-.,p:11lo l
fon e nw,..: ,. ; .... .~. :: qnt~ :--f' le opongan 1 lo rn:d . t.' ll t'a!llldo . n o :--ería po:--iltl t&gt; t'll
~ l'i.lll l'l'~ o i ta l iano. d nn d r- lw~- o po :--iCÍO I It':-o t'Oillt J : chut . so . Cf!Sfl - Cll .'&gt;S ' t • ...;alfl
sciolo. etr. ): pe r o talt •:-- rt•aliz:ll'Íonc:-- n n -.,on lll)rt11alt. . ..... En rinpl :llf'n:--c . no h a.
l1iendo .. i qu it~ra 1111 fon eina () quP ~L' lt.. t. po n ga. s po d J Í:t re_diz:tr:--e ron P!Ú . .
di,er . . id a d t uda \ ía~ pe ro la .. ,·a ri anle . . nnrnt a le. :-- Pil la denlal ~- e n po -.J:· ton
fin:d Y~ :--ol1rf' t o dn. d e lante de t·un .. o tl. llll t': b a~p ir at · i ón h t ¡;rtsíu . pron. ¡mhtr, ) .
D e l 1ll Í :--ll l O modt &gt;. f'll fr a n tt• .. , r p11Ct!t• r f'; di z ·lr ... t• d e , -aria .. nwn e r.! ... . li~ · :!;P ! d &lt; l
d e l a Yihranl e aht•o lar tl P lo' di ale.-to, 11H' ridion :d t•, h a-la la \ÍI;rante ~" ub r
po r qtt:-&gt;
del fr;HH·é~ lit e r ari1'1 d e- P arí ... . y pu ede llf'l!:ll' lta-.i.a :1 n•alh;!r:--e eu1 n u

no h a~

un ÍOttr'I Ha

z

z·

que ~e lf' oponl!.l 1 t' OiliO oru rr e e n e ... p~ltl u ! o en alt&gt;mÚn 1 :

:- in f' nt h ar ~o, e ntre t or l:! :-&gt; la ... variant e~ !H) . . ildr• .... la llJÚ .. nonn a l ~ g:cnc ral e"' h
fin a l. por cft·l'lo dr- el o:-- r:t&gt;!llr:di z:lt· in llt'-s
\·i hra nte U\ u lar. E n por tu ~ u é :-- . la
:-. in :ultún e a :--. (' 011:--t.... l'\a ('OillO ra :o; ~o pcrtincnlt' :--ó lo f' i d e :--f'r fri ra ti,·a ~ d e n •
'e r n i int e rd c 11tal. ni \Ciar. ni l arin~al lp , rlPrir t¡lll' pu ede , ,, ,. tle&gt;tlal o ah e ··
Jar: 8 • .: . o palat a l : ;. Zl. El _..:i ... tenw no e:\ i¡;e tli ;Í:-- t(llf' e:-.o o. nl f'j or , oi'I'C'l' f'
una :-.c ri c d e po .. ih il idadt •... En camhin b n o nHa 1 y ~e tra ta d e n n rnli! ¡·OJlll ti·
11at nr ia 1 e; mllrhn '"'' ' impt'rati,·a: la llOriiU de ~an P alo lo ,ólo atlm it e la y "" t·on: o farlllta t iva, . ; Íno t·omo nlo!i y la tle Río . ;, : .
rpalizar·io n e, .~ y
ga lo ri a~. :;;eg ún . la 1~ a t uralcza del i'onf'ma. quP ~ i;zu c. ¡\:-:í qu e. e n un t·a:--o t·Oni'J
os ollws. la n o rma d e Río , por In que c·o 11c·iern c a la -' d e os. no -ó lo ex i~ P q ue
la r ea liza t' i ó n t·o n :-- t itu~· a Yar iant e ai'Ú :--tir;J iJC" un de t e rminarlo an· hifon e nw. ::- in o

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z.

'='·

tan:hi i· n qu e Lo nrianle ,e a dental , . ,o n ora
81 Lo s eje mpl o, pu ed en lllldti p li .. ar ;e ind ef i11idarn e nt e. A'í !' 11 lat; ll .-I;Í·
u . p e r o :-- U r e ali z:~t· i ó n normal era ron,..:onúntif·¡t o
:ú eo hahía un ú n i ru l't)llf'!IW
,-o ¡·;í li ,·a . ~e~Úll la, p o, ic i one;. In uwl ll e,ó a '" t' ' r· i, ió ll en rl o, fon e m ;b ,] ¡,.
tinto:-- ; e n e l :-i SIPma fr:nH·é . . la u de puis. suit e f':-. \ariante d e l mi:--1no fon e ma
qu e r e aliz ~1 la u dt' p11r . ét ude. per o e n la norn:a la u tle ¡uti s. suil e · · ~ un a
ron :-nnan t e. n1i en tra:-- la d e ¡;ur. ét ur! e e . . una Yo1· a l, .' ' una rf' ali z:J ción ,-o"ú!ka tl c
la u de puis. sru' te r e ~ult ~1 rÍa anorma l a In:-- oído . . de la rn: 1yor ía d e lo ~ fran r c :- e r C'&lt; d iza obli ga toriamente ¡· o1 11o )P
e
~cs; t.... n ru :-:o ~ e n runwno e l l' onf' ln:l
e n det e rm i natL " p n,i .. i olle, ; l a ,egumla l rl~l i n ¡d. lillle " la l d e l f r. peu¡Jle
w n di , tinta' en ];, norma el e la primera 1 d e liufe ~ d e la l d e loe. , iendo ,or d :•,
" no sn 11 ora ó. n: ic ntr a, tl e,Ll e e l punt o de 'i ~ la tl f' l ,i , t ema ,o n ,- ,oriant e~ d e l
m i ~ n1 o

fonc nta.

B. Por lo q:w c·o;wiP rn e a la tli .• tinción e ntre Horma Y sistema
en el ca lnp o d e la mo rfo lo;.: ía . ~ tand 1it'll p:1 ra adarar el carádcr
Eocial-cul t u r:d d e la nonl! a. ¡:cn,-a mo,; fp cc la ~ e-.·i(kncia,; int .wc li a la,
habrá que hu •f·a rla,; e n lo.• e l-rore• tlc flex ión fJ:iC ha1·en lo,: niiío &lt;. o.
¡·n general, [a,; p e r ~ ona .• qu e no conoce n ,uficientemc n lc la nonu :1 . En
d ecto, ta le ,; P!Tore,; proce d e n ca~i s ic nq1 rc de una a p l icación de J.¡ ,
uposicionP;; funcio n ale,; d e l ,; i;;tcma contrari a a la apli cación CO!F a;.o: ra da como n or mal en la re:'pcf'liYa co nllmidad lin;.:i.ií;; t ica. es llcc ir.
ele la uti li zació n an o rrnal rle nH' dio ~ que e l ;: i;: te m a proporc io na ru n1o
fo rma ,; ideale;:. rle ~ li t: ada , del u ~ o CO IH-ret o. p e ro que la normil ],:,

-- l;')-J.

�fij &lt;Hlo. t·o,lifinHio ' cla - ifi('ú!o e n molde, t r adicio n alc" de r ea li zación .
Si tll t n i iio in¡!!,:. ~ di'T "· ox, pi. oxes len lu !!ar dí' oxe11 ), ~- u n niiío
fran l't;, "· r rt nw nt! - ¡;l. rriTJU/ I'fl!l.r 1 r n iu1.~a r tk r·unwvrt !s } , e-. po rq lle
el ,i ,.tc lna conlic n í' dcc l i·,- amí' nt c &lt;·onw lí' !!Ítinw, talf', opo,ieionc,.; ;
p ero e n la no r: !J&lt;t ella, no ,f' r ea !izan en t·- t o• "i no e n otro •. c ~L' O" ( u~s­
a.SS I'.c, rhe1Atl- c !t evrwx 1. Exi,.; t P. por !o ta n lo . e n la morl'o lo!!Ía b nti ;;ut a opo,il'ión. e n r l pl ano de la !lUI'll l:t, cn l rc --,·ar ianlc" nhl i!! a l or i; o~-­
'JUC :a e 1H·o n t r&lt;i ln o, en la fonnl o;.: ía : de ~ d c el p1mt o de 'i,ta fullt·io l &gt;al. OX('S :· nx, •n ,on ·' ¡ot' l'!nut;ddc, .. o in tc rca lll iJi a h k", pu c ,to 111 1e !a ,
do, fo rJJt&lt;1:' ,e r nt ientlen t'Ol!IO p !urale,, pero la nonna admite ,.;/, !o
o.H'/1. De Í&lt;! ;ni,lna 111anr ra . ,on pcrn1ulahk- en d plano func ional
' ·es !f'a .. : · eslt;, '· ruul r;· · :.- anrlu n• 1 c n el , i -lcma d e ,·ir i uaiitl n d c, tlP
Ja }f'n~l!Ll~ este a .. f' opone a ''s fo y &lt;·n :_no se u a soy: ~ and(: :--f' o pon e a
o ndur co tuu c r// 1/ &lt;; a ('llill'tr ), ¡oe ro la uon na ''~pariola ~ólo admitc r•,,/ 1;
\

11/ldlt !'1'.

Y nuc,lr;:"- !!ratn(tlica~ latina .- ltah la n dc ,u , tanti'o' tic ia :)''
tlc&lt;·linaciún q ue ' ·atlmitrn" e n C' l a&lt;'ll "ali ,·o la tl e" in c n c ia -&lt;'111 o -Í " I :en e l a hl&lt;t ! Ínl .,. o .¡ t febri .&lt;, ¡ll'lt-is, .&lt;{ 'l' ttr i .~ , etl'. l, \ dc o t ro,.: nom iH· r·t¡uC' en la tl cd ina ciún ptJ('tlen , c!! u i r el ¡oara tl i!!ll la de la ~ '-' d edin;H·iúJJ
'. e11 !!r an parl c , t amhii·n c l de la -1'-' ( ('ft¡Jrl' s.&gt;~: s, fagu5. ficus, la ~t ru .&lt; ,
etc. l . Ahora , intlud a ld C'nle n te , hubo una é p oca e n la l1 i,;ioria riel ,; i ~ ­
t P ma latin o e n la qu e coex i ~ tían b;; p o,.:ibili rl ade,.: refer id a ,; , p c ro la
ronna nunea f111; t ota ln1 e ntí' inrlif e r c nt f'. ,; ino que ,i &lt;&gt; m¡orc prefirió
i! tla 11 o l ra tic la,; fo r 1na, indicada,; llu ho un con tinu o dc ,¡.l azalni c nto
d e la no r ma c n fa,·o r d e Lt ,; tlf',i n encia,: · 1'1 11. -e ' d e l p aratli!!ma tlc
b 2'-' d edi n a (' ión , re " pcdi,·am c nt c.
Ff'nóm c· no ;: análoi!O" pue d c n oh;:en·ar,e e n Hl tl e , ·cnir e n el r u mano ac t ual. En efec t o , cn runtano ]o,; n o mbr e,; &lt;l c d o;: ;_!~ n cro,; IIIW ~ ·
c ulin o, e n el ;: in g ul ar ~- f e m e nin o " c n el plura l ! qu e n o t cr min c n &lt;'n
-e o -itt pu r tl c n t c n e r cl plural c n - 1' ( sra t/!1. ;;illa. pi. SCit/111 1' ) o en ·1 11.;
(ce r, c iclo, pi. ceruri ). Gc ncra l1neuie Li C' n f'tH' lo,; p o li ;; í lahos y -uri lo,monoúlah o;; : ~in cnt!. a r!!:o. 1!1 1H';IO:' n o 1nhre , a&lt;l1n iten la;: tl o;: tlc,;iiH'llc ia , (r hihril , f ó-foro. pl.' c!tibri~e o d1ihr i1tn i) pero la n o r ma nun \':l &lt;'•·
indi feren t e. p refi ri endo ,;ielll prc una de la ~ d o,; forma;; 1 y p a rece d C' -plazar,e cada ,-ez 111á, en fanll' tl e la d c, in enr ia · lt ri ) .
l'na sc ri c de rlinlimtt i,·o,; ru nt an o, prí',;entan en e l ~ in ¡: ular lo ~
~ ufijo ,; i nt crca m hia hlc , -ic:-1 o · t'a ( r!nr/11n ir :·1 · rindutli' H · ;.ro lomlrin a ;
Jloricir:·l . f lo ri cea · florl'ila 1 y h at'e n el p lural, r e ,p e l'l i\-a lnrnte. en ·ÍI'i
o en ·f'Í&lt;' ( rinrlt111 i ci, r inrl lltlf'le i : la, do, o po,;i t·ionP;: ;;o n p e rmutahke n e l .• i;: tem a , pero la n or m a prcfit'I' C' .¡,.;·¡ en cl , in;..:.u lar :· -ele en el
plur al ( rin rl~t n ir· :·t - r indunl'if', J!oriric:·l · Jloricde ). po r lo c u al c,- t.:t
;;ur!!icn do c n e l ,;i ,t f' llt a una n uc\·a opn-i•·ió n -ic;·t -ele. por t'ruc c de
la, do s pret·í'dcnte".
Pe ro el !'a,;o 1nú ;; in terc .;; a n lc c ,; e l de l o~ f c tlH' nin o,; C' ll -f'1. Pt w·
de n ···-lo.• tener el plu r al en -e, , in metafo n ia ( cH.&lt;I - n tse ), o cJ plural en -i, con ltl ('ia foll Ía ( ~ar:-1 , paí~. !:"l ri ) . E n C' l , i.;; lema. lo -. p lur alc~
,;u n e qui Yalcn te .- , ianto que práet ic a n1 e nt e t orlo;; l o ,; n o mlore.;; in di ca do.;; po dr í a n tf'n e r a tnha s fonna.;;: s in em !Jar;.ro . c 11 carla ca,;o. la norm a
prcl' ie rc n ei alll c nl e u n a u o tr a d e ella;; . co n te nd encia ¡:e n f' ral a pre ferir. ; e!!Ún par ece . la, fo r ma- e n .¡ co n me ta fonía 1 e l plural no r¡--

'

, ) ,)

�mal de ~r oal5 - e;;c ue la. e~ ac lual!nente ~co li . p ero la norma ante rior,
scoaiP, se con i'e rva en e l nomhre de una i n;; titución creada en el sido
pasado: Ca.m ~coalc for.
·
~a luralm eniP , en e l pa..;aj e d e un a norm a :1 otra. h a\ un mom e nto
e n e l fJ Ue la norma f'" incif'rla. :.;ohre tod o ,.¡ r¡ucremo;: co mprob a rla
t•n to do un idi oma: e n JTalidalL h a ,· Ya ría ;; twrnw ,; p a rcialc ,: (soc iale;;, r e~io nal es 1, dado qu e la norma, p o r ;: u mi s m a índole. e,: "ie mprc
me nos ge neral quc e l ~ i s t c ma. Con..; id é r ese. p or e jeruplo. e l caso del
da ti,·o y acrr sati ,·o d e l pronombre per..;o n al d e 3'' per..;ona , d on d e el
;-Íslema ofrecP tod a una .'-e ri e d e po;;i]Jilidarle;;: l 1 le-lo 2 1 le-lP 31 lo-lo
41 le-In S 1 la-la. En el Río d e la Plata , comtituyen norma las poúbili Jidarle;; ] 1 y cJ, \, r e..; pec iÍYarn e nt e para el ma ~ culino ~- f emenino. En
Es paiia la norrn n c ult a e;; le-lo par a los objetos d e gé n e ro m a;;c 11li no ,
le-la para el fem e nino y o,;eila e ntre le -lo ~- le-le, con ,-enlaja de estos
ú ltimos. parn la s perso na :' ma sc ulin ns; la-fa es popular : lo-lo es pl eheYo 1 1 l .
C. Por lo r¡ ue co nciern e a la Jonna c ión d e la;; palabras. a la
ol e ri\·ación y !'Omposición, la di s tinción e ntre norma ,. sistema se
maniJi es ta e n rela c ión con las n ecesidadc,. expresiY a!' co tidiana ~ d e
c ua lquier hablante. Si con sid e ráramos como inexi!'tentes la s palabras
CJUC no se e n c uentran en el Dicrionario dP la Academia 1código d e
la norma 1, n o podríamos d ecir planteo, concre tamíento, orultamient o, sincroniz ar·ió n , sacapu ntas: podrí amos e mple ar papal sólo en e l
~c ntido d e " pert enecie nt e o r e lativo al papa " y no e n el d e " planta&lt;. ión d e papa s"; podríamos dec ir ¡wfatizar y labializ ar, pe ro no ¡mlatiz ació n y labiali=aci ón : podríamos rlecir nasalidad, na sali=ar, twsali:ación, pe ro no vclaridarl, "V&lt;' Iari=ar, ¡·e!ari::;ación. Puede se r qu e la
111ayoría d e es ta s palabra s no ex is tan e n la norma , p e ro existe n d e
al g: una man era e n e l sis te rna , en el co njunto d e est ru cturas. posihilidalles y opos icio ne..; f un ci onal e~ d e la l e n ~ u a espaii o la . En el si;;.
lema exi ste n co mo virtual es todo ~ los nombres posibles e n -miento y
-l'ión , (l e riva tlo ~ de ,-e rbos; todos los ,-erb os posih l es e n -i::;ar y los
,dJ~t ract o~ e n -idarl, e le., ind e pe ndi entement e d e su con,;a!! ra c ió n por
la norma: el s is te ma es un con junto d e da ~ ce rradas ~- das ahi crl a s,
ole coo rdinada s p rolon ~a blcs y no prolonptbles. So n pro lon ~a hks l a s
línea s d e los Yc rb os e n -ear, -i::;a r, -ecPr, pe ro no las d e los verbos en
-Pr, -ir : se puedPn ampliar indefinidam e nte l as lin e as d e l os d c ri vallos
e n -ción, -mie nto, pero no la f!c los d e ri vado~ en -iego. D e carla no
pod e mos dcrÍ\'ar un aume nt ativo en -ó n , porqu e e ncontramos el camino ce r-rado por e l ca rtón : y para el con trari o del té rmino fonol ó~ ie o ¡)('r/ÍtH'Il!e no pod e m os empl ear el prefijo n c~ ali v o in-, porque
e nco ntr a mos el c&lt;! mino ce rra do por o tro i m¡l&lt;'r ti n e nte ; así como e n
italiano l os pue bl o~ d e l N or te pu ede n llamarse nordici pe ro los d el
S ur no se llaman sudici 1 pi. d e stuliáo, suci o\ .. s ino m eridionali. P e ro
srtcrtptlll ltts es pPrfcctamenle le¡!Í lim o rl estle e l punto d e v ista ri el sis( 1)

Cf. R .

LA PE SA

--

H isto ria d e la /e u p. u" es pl/liola. 2.a e d .. Madrid, s. a.

11950 ] . p . 29 1.

-

156 -

�te ma 1 cf. sa rrtllllt ela:;, :;ar·a¡¡efota:;, socabotas, srH·r11 ·nrchos, e tc. ) ~~ sacacla v os es '"a m e ri ca ni ;: m o '' ,;ólo p o rqu e e n c;; tc ~c ntid o la no rma ya
ti e ne eon6a¡!ratl o el LL' I'Inin o desclrtt•ador. Y ¡){(¡wl, e n e l se ntido d e
' ·plantac ió n de papa ;: " no e;: '"arn e ri ca ni ;: rn o" ;; in o d e ,.;d e el punto d e
Yi,.; ta d e la norma a c tual d e K •paria. ruientra,. d c;;d e e l punto d e vi sta
d e l s iste ma cs forrrra e ió n d e lo má;; ca;;t iz a. E n dc c to, palabras p e rf ecta rn cnl c ei' p &lt;lliolas ;.e c rea n no só lo e n E:; patia i' in o ta mbié n e n
A mé r·ica. poH¡r w tarnhi (· n e n A mé ri ca fun c io na e l :'i;: te m a lin güísti co
cs paiíol, ~~ -. ,. ¡ l a;. palabra,; nu e \·a" rt&gt; prese nlan re aliza c io nes d e posihilidad e;; del s i:' lt&gt; rna . nada importa qrr e hayan wq!ido e n Madrid o
e n Maldonad o.
Ahora , tambi é n p o r lo qu e conci t&gt; rn e a la d e rinwi ó n. la norm a
c,;;co¡¡:e, fija ~~ opon e la,; n rriant es . Aú. por e j .. para el fe m e nino el e
lus nombres el e a ;re nt e e n -tor, el i'istcma proporc iona las pos ibilidad es -tora r -tri=, pero e n la re aliza ción normal e:; os modelos se opon e n y ;;e di\·e r,;; ifi ca n: la norm a pre fi e r·e ac tri= y dire c tora, rese rvand o
actora para e l d e rec ho ~ d irectri= para la ;reorn e tría 1 con lo c ual rlos
Yat·ianl es p e r111ulabl e.• ,; e nrcl ven unidade;; di stinta,;; ). A sí ta rnhi Pn la
norm a admit e la opos ic ión ma estro 111ar•stra , pe ro no la opos ici ó n
ministro ministra : prcfi e rc oye ntP a oidor, pe ro tw vegant e a nav ef!a dor, ~~ la mi;:n1a no rrlla limitada qu e pe rmit e estudiant e/estudiwlla,
[' residente/¡Jreside llta no admite navegante! nrtv f' ganta ni rtllwnt e/
rllllrmlrt, e;; d ec ir quc re aliza ,;;ólo parcialrrr e nt e e l s i ~ t e ma.
D. Má ,.; difíc il p a rece comprobar la cli stirwión e ntre norma y
,·i,- te rna e n el campo ~ inl&lt;Í c tico. Sin embargo , cree rnos qu e puede ha! e rsc , porqu e no con ~ idcra rnos q rr e e:"te en"' po pe rte nece al " habl a"
más bien qu e a la ·' lc n;rlra"'. corrro afinrrarr ,·ar·ios autores 1 Gardine r.
Biihlcr. Rrc ttHlal i.
Com o d e r o, tundn·e. n rH e ncontra m os a quí r on e l d esa rr oll o. a nu estro
e nt e n c!er unilat eral , d e una id ea ,a u.&lt;w rea n a . En e fee to . d e Sa u ss ur e a firm a q u e
pe rt e n eee n a) habla " )a , t·o mbitwt·io n e' por las cual es e l w jet o hablante utili za
e l e ódi g o d e la le n g ua ('O n ruir a~ a e xpr e~ ar su pe nsarni e nt o pe rsonal " (1).
En

otro

lu ga r

(:!L

de

Sa u s::~ ur e

se

preg unt a

"¿.h a ~ t a

qu é

punto

p e rte neee

la oral'!on a la l e n ~ ua ?". " an ota la infinita. va ri e d a d d e l.a s o rae io nes, ~· f in a lme nt e , e n otr o ra pttul o. eo nt e&gt; ta a ' u pro pta preg unta. aftrmand o qu e la or ae ión pe rte nec e a l habla , no a la le n gua " ('li . E sta t'tltitna afirmat·ión se e n cue ntra
re pe tida con:o do gma e n la lin glii sti ea po sb a u ss urea n a. Pe ro ;, qu é quiere d e ei r
esa fra •e d e d e S:u" sure? S itnpl e m e nt e qu e la o ra r ió n es la unidad de expres ión ,
Jo cua l es inn e ~ a hl e. P e r o c.:~o n o 5i gni fil' a q ue n o ti e11 e e~ truetura Jin g iiís ti c·a
d e te rminad a. S i se quit'rc ~e ti a l a t ·. e n rami.Ji o . e l r ará r rer in érlit o de toda o ra c ió n
y la infinita \·a ri e dad de la ,; o ra f'i ttn e,;. ra be o h,e n ·ar qu e lo,: el e m e nt os d e la
e xpr e ~ ton
1 palabra s I'O il l' re ta ; . i'O nido ,
qu e I' Omp o n c n las pa la bra; ) so n ta n
in é dit o, e n e l h a blar r o n r re to I'O lll o la o ración mi , ma y q ue l o d e la vari e d a d
de

la s o rat'i o n e::

no

e~

pr o hae ión are rl'a d e la
man o~ qu e se exprc~ an
d e lo, 'o nid os, :u·e r!'a
signo . e te . ). Tamp oc· o
¡i ¡

1" 1
('\)

de

po r :5 Í una eo rnproiJaei ó n

lin g iií ~ ti c a

~ in o

un a ro m·

in finit a ,·ari e dad d e ]o ; ,e ntimi e nt os \' p en sami e nt os h ue n e l le n guaj e 1 la rni ~ nta oh ~e n· ;u· i ó n p~1 e d e haee r~e aee r ('a
de la 'ari etl a d d e ; ignifi r ad o; qu e ,;e atribuye n a un
no:.-- pa re ce ,-,í lid o t&gt;l n r ~ unt e nt o t·nnlrario , adut'ido por

CLG . p. 5 7.
Cf,G. p. JR2 .
Cf,G. p . 211 9.

-

15-;- -

.,..¡¡

�Bründal , ~eg LÍ n e l eual lo:- tipo~ d e o ra(' ÍÓn ~ o n gen e rale ::: y no raraet cr í ~ tÍ l ' O ::­
de é&gt; ta o de a qu e lla l e n ~ua 1 1 1 : "' afi1·ma ro n c, lo ,ó lo la ,ulm ira ld e u ni·
y c r~ a lid ad y h n Hi oge nei d ad d e l e~p ír ii u hurnan o~ ~n:n e n ~u in finita ,·ar ie dad
v multiplieidad 1 ,. é d:1 ,;,) Co una paradoja l . E , d e cir qu e la orarió n e" infinitatnent e variabl e y uni,·e r ::-a l por lu c¡u e e xpr esa . pero no n o:- par cee qu e In se,l
l&lt;~ mhi é n por cú m n lo e.r ¡u e srr : e n lo qu e ti e ne d e lin g i i í :- til' o~ la or~1dó n " p e rtenece a la lengua'' en la mi .:- m n: m e dida que Jo : - d e mú~ her h o-3 d e l len guaj e, e s
del' i r por ~u e:-trudura idea l ~ por la nor ni ~! d e ~u rea li za ci ón . El :n i:"n::. d e
Sau " ure. por otra part e. ron,id era q u e la orar ió n p erle nc re al h a bl a 5Óio h a- ta
l' Íe rto punto_ pue!" t O qu e e l s. int agnla t qu e p u ede ~ er part e d e una o ración o
taniiJi én una onu·ió n ente r a ). qued:1 dentro d e la le n gu a t ~ ~~ ~e r eal iza ~eg ún la ~
regla~ d e la leng ua. Y Ca rdi ner , romo 'i mo :-0 . re ,·o nore q u e la ~ funri o n c 5 sintúctira . ; se e n,·u e ntra n e n L: '' le n gua '' l'O lll O e~ qu e n w:-~_ e""' tru d 11ra :-::. nt ndelo~ n o
aplifatl o E- . P e ro. ;. ,. l u~ tl e1nú~ h ec h o:- iin g ÜÍ :". tie n~ ex i;"' !e n ; lt'a~o d e o tra n wnc r a
e n e l : - iste rn a'? L ~"' ~ oni d o:- . In:- vucahl o:; ;, no e xi:-t e n e llo ~ t~nH IJién :-ó lo co m o
esq u e rna ~, t·ont o e ~tr ud ur a : -: id eal e:- . e n e l rni :- Ino ... i:-t ema ah"'traeto '! (. De qu é
man e ra. ~ ¡ n o rorno é:- trudura a~ot' i : trL I , op u c ... ta a otra s e :-t ruf'tura .... c xi ~ t e e n
Lt ''l e n gua' ' un a pa la bra t'O lli O lat. lu pus·_ l11pi - lu po - l u punL t=~) o ron to e:-: p.
reo - t·e m o s - re !a - ri ell tlo! ~i Jn: ' 'le n g ua " ~ co n1 o dit'f' Gard in e r. e:- un '· :-a be r''.
c ..: te sah e r ('O nrp rend e lan d,i l• n lo!" e~ qu e n:a : -: :-: int :.í eti co!", qu e. a nu e:- tr o cn te n tler.
no ¡;:e di ~ tin g: u e n e~c n e i a lm c nt c de Jo s es quen ta ~ de .l a~ unid : 1d c~ fón ica s y ~ i g nifi .
•·at i,·a ; 1·1l. E n e fe eto , n o;o tr os pod emo' e ,tu diar e l ; i;te 111 a de la , in taxi , lati na
' eon,tr uir ho y fra ;e&gt; latina, qu e r ea li ee n eoe ,i; te llla. P odrú d er ir ;e que ia
• i nta , i, la tin a. ,. la ; int ax i, rl e cualqu ier l eng u a, se e; tndi a whr e la h a,e d e
h e eho s d l' h ab la. e&gt; deri r de fra &gt;e&gt; r e alm e nt e dorum en tada ;. P e r o e- l o n o on11-re
,ólo r c n la La;e: todo, lo, he c h o,; el e lc n :z u a d e h e n haiJe r ,i d o al gun a ,·ez habl a .
A~í, por cje nt p lv _ n o ~ otru ~ n o reC'O il O('C J HO ~ . para e l ln:tín elú s i, ·o. un a fo nn a ':' d ee,
,·ora ti vo rcgu la r de deu s. :- impl e n1 e n te p or qu e n o Ja e nronlramo ~ nunra d o eu·
n1 e ntada 1e, l .
Enton!' C.'. ;. ha ,;ta qu é pu nt o la 01·ar ió n p e rt enc•·e al hal1la? Ya ' in1 n,; la
eo d e&gt; tar i ón implirit a l'n e l nii , m o de :-'au -wr e . que a t ril1uY e a la l e n~ua ]o ,
mod e lo s fij o, y tr ad ie io nale, d e ' int ag m a ' ''l. ,, n o ;Ó io la , fór mula .'. ·· lo s g ir o s
que no ~e pu e den irnp rO\ i .. ar ''. ~ in o tHmbi é n ··¡o dn ... l o ~ tipo:- d P 5 inta ~ m a~ eon..;·
!ruido,; ,obre forn,a, re¡( ular e;'. la.- ¡·o •nhina r i o n es en rres ponrli e nl e s a tip v'
¡::e n e ral e~ que " ti ene n ~ u It a::: :"' e n h1 len p: ua e n forma d e r e nu~ rdo s (·on r r c t o /'.
Pero ¿.hay e n la l e n g ua , e nt e ndid a ronio "'at·en·o idiomútiro' ' - ·-rO Jn O aq uí se
la er: ti e nd c - algo qu e n o te n ga ~ u ba ~ r· en r el' u e rrl u~ c·o n c r e t o ~ . qu e n o :-ea
ab:- t i a l·r ió n c~ trut'lur ada ... o J,re rec ue r d o ... ronl· r e t os! Pu t' :- d e a l• ~ tr &lt; tt'l' Í Ó n : - e tr a ta
f ~ ¡ p o r ab ~ tr aeeió n :-e e nti e nd e '" forrualiza ción ··, ' ' id eal izar ió n " J. y tl qu e _ al a firrnar b ex i ~ 1 cnc ia de '' tipo ~ ~c n era l e~' ' :-.e afinna cxa rtam c nt c lo eon tra ri o d e lo
••o JH' rc t o de la le n gua 1a p e .: - ar d e qu e. par a d e Sau.::-surf' . c~ o rni sm o ~ i g nifiqu e
qu e e n e lla " nad a ln y de ah , t rarto .. l. F.n e fec to . s i e n e l plano I'O n er et o del
hablar la o r ae i ón e' la c xpre ; ión unitaria e in di ,·i.-il,l e d e la r e lar ión que 'e
e~ tahl ere e n tr e un ~ i !! no y una ~ itua rió u o e ntre una .::-c ri c d e ~ i g n o 5 , po r un
\ ' . BHo:\DH .ll orlolo pi og SnJ/ 1/.r. p ..).
C LC. pp. 209 -11 l.
1")
,-.A . MEILL ET
Le coroct i&gt;rc concret du 111 0 1. e n Lin g. 1/istor. et Lin g.
Cé n. 11 , Parí s. 1Y36, p . 11 y , ig;. C f. tambi é n C 1-1. B.U.I.Y. Un g. gén . et lin g. fr ..
pp. 289 -290.
( 11

1 ~)

( ·1)
C f. , a e; te r e, p e .-to. e l inform e pr e&gt;e ntado p o r Bo humil Trnk a ante el
\ -J Co n gr eso Int er na cio n a l d e los li ngii i; ta &gt; ate r ra d e l probl e ma d e la d ef ini c ión
de la m o rf o l og·a ,. d e la s intaxi , 1e n Actes du S ixiem e Con pres lnt emotionol d es
U nguist es. Rapport.• . .. , Parí s, 1948, pp . 19-:lO ).
1")
Podríamo s po,tu lar la. tratánd o,e d e una fo rm a p e rfe cta rn e nt e p o s ibl e
d e ; de e l p unt o de ,·istn d el ,; i,; tem::t; per o la le n g ua no e~ sólo ~i s t e n1 a. s in o
l&lt;.l lnb ié n n o nna. y, e u a nd o lo e n to ntnlll! O~ e n la n o nna, el Yora ti,·o d e d cus
no e" d ee s in o d eus.
110 )
C LC. pp . 209 -211.

-

158 -

�lado, \' entre ]a n1i~tua 5er ic l ton :a d ~l c·otno eo!ljur.to. l'O illO unid a d ) v una si tu a ·
f' ión , .por el o tr o lado. es e,·id e nt e qu e , en el p lano al"tra ct o de l . , i,; te ma. b
or a e ión no puede :&gt;-er ~ ino ru o d eJo p; e n er~ l. e:'quen1a id e~ d . d e e:-:' a::; r e la r ione:o: . La
o ra('i ó n, pue ~ , 1'0111 0 tod o berh o "lin giií sti ro . pe rt e n e ce a la " Jcng u a " ro n1o est ru ctura . ron1o fo rm a id ea l, v pc rt e n eee. e n t·;,u nblo, a l h abl a. como reali zaí'iÓ n, rorno
utili zac ión l'Olll'reta. in di.Yidual . il e u na e~trurtnra id ea l ; per te n e ce ex rlu si Yan1e n·
te al hahla , ólo Jo qu e es expre,; i ó n inf o rm e. falt a d e e5 tructura : e l a na co lut o.
l o s lapw,, la s i n t e rrup c io n e , 1 11 .
L a , ·e rdad e r a di findt ad s ur ge, seg ún nowtros , de! h ec ho de que, va en e l
habl ar conere to. Ja funeión 6Ínt{!rtica e~ un a fundón de tip o e~pee i al: una fun•· i ó n de re la,·ión . E ll a puede e xpre,;ar ;e m ed iant e morf e ma !', pero n o está e n
lo ~ ru o d e rna s n: i : ;. n1 o~ - que d e por 6Í ~e e rH·uentran e n el plano paradigmút it'o- ,
sin o e n Ja rela c ión ( r ég itn e n , conr o rdancia ) qu e 6C cs tabl eC'e e ntr e Jo s sig n o~,
e n Yirtud de lo s m o rfe ma s que prc ; en tan 1 , . entre ln s m ode rna s incluim os la m·
hi é n e l orden d e l o, ,; ign os l . ,._ al mi"" O ti e mpo . e ntre e l •·n njunt n d e lo; s ig n o;
y la s it u ación . Y e,;a re L,..i ó n - la única que se e nn1en tr a e n el plano pr op ia·
rn e nte ~i nt.J g mtttllo es de por 6Í t otal m e nt e innu 1ter ia J: n1 ~1 t e rialtnent e p u e d e
car,tt· ,e r izar,e a pe n '"' por , u unid a d m e lódit·a. qu e. ju ,;l a m e nt e pnr e s n, h a sid o
tomada pnr ci e rt o, es tutlio, u,, y e n parti c ular por J. S1e:~ze l . como f un ch m e nt o
l ;ar a L1 defi nit" iÓn de Ja o rad ó n (:.! ). P ero~ 5i e l ha l.dar c·on 6is te p rer isatnc nte e n
c dah lere r esa mim1a re lación , es e,·id ente qu e lo qu e no.- po n e e n •·o ndiei ón
fl e h a blar, e l saher Jin g iii H i en. e l acc r yo idiomú ti •·o. d e l• e con t ener n o sólo Jo s
~ i g n o s ai:.dado s ( conocer tod o e l \·or.1hulario d e una Je n g ua no s ig nifi l'a t oda\· Ía
l'O n ore r la l e n g ua tni s n1a ), ~ i no lamhié n la man e r a d e actua li zarlo ~ -y d e r e lari o u arJ o~) e nlrc e llo ~ ~ ('011 una situanon (::¡ . Y~ si e l ~ i :0. L e n1a lin g iií ~ ti ro e s el
, ¡, t e ma aiJ ~ tr a;-to de las op&lt;H i cio n es q u e ,e e ,t ah lece n en e l hal,l a r co n c r e to y
d e las funcion&lt; '.' que e lla s cumplen. e, e\' idente qu e d e h e po ; tu la r se l a e xi , t e n•·ia
e n e l n1i s rn o d e todas la ~ fu nd o n e ~ l ing üí s l iea ~ : a) las func io ll e.;; fon ológira:s o
dis tillti L·as, qu e i n dividua li za n. se paran y d i ..:tin g u e n l o~ si g n o:: ( la f. c11 l n,;fl a·
li ¡;r¡, la f. delimitalit'a y la f. di stintit·a p r op iam e nt e dicha 1; IJ 1 la s funciones
estiií~tic a."i u o rientado ra s. que d e t e nuinan el \·a lor e~ p er ít'iro d e l ~ i g n o e n el
af' t u ve rh :d. orientúndolo h :tt·ia e l h"hlante. e l oyente o la f'O ' a 1 f . exp res i.t'a ,
f. a¡; e /atit·a. f. d é icti ca); r) las ftu lc ion es morfo ló gica.&lt;, es d ec ir la fun ción cla·
:úficadora , qu e t"l asifica e l si g n o eon1o in s tnnu e nl o par ti cu la r d e co n od rni e nto
1 l'O BI O t'ateg oría \ e rhal
o '·pa rte d e la oral'ió n " ): y la j ufl c i Óil actuali;:,rulora,
qu e ,·ue iYe e l s ig; n o apto para un e mpl eo co n c re to e n un nl'lo \-er ha l 1 o se a ]o
in trodut" c e n una l'ategoría g ra rnali t" al : gé n e ro. núrn e r o, ea~o, ti empo , mod o,
~~ ~ p edo. per ~ ona , eit'. ); d) la f~tn c i {; ll sintúcti('a o rela cionad ora. qu e r elaci o n a
lo s ~ ig:no s en tr e ellos, lo :0 e on ~ tituye e n unidad es expre~i\· a s y l o:' re fi e re a una
.- ituae10n ; e 1 l as f un cion es simbólicas, es de eir la fu n ció n r e ¡;r esenlativa , qu e
per l e n ere inm e diatam e nt e ~ 11 ~igno , eon1o rn e d i o ('Ogno sr iti\·o. ind ep e nlli e nt e rn cn~
t e de 6U at"tualizaL·ión y de ~ u ~ r e larion es. y la func ión a~ociatin1 1 -l), que a so{'ia
lo ~ s i g: no :-; ro lll o fa e tores d e eonodn:ien t o . por su formn o p o r su co nt e ni do.
To d a, e. ta ; fuucion es so n 'e m tÍ nti cus. pue sto qu e 'e r e fi e r e n a los s i g n o s lin·
g iií ; tieo s y a .- u e mpl eo 1 v en e5te , e ntid o. ere e mo ' . ha,· qu e e nt e nd e r l a f a m o sa
frn sc d e St hu t' h ard t ~eg ún la eua1 "c :x i :.; te un a soJa g rarnúti r a y se llarna se n1 á n ~
1Í t'a o . 111 e jur toda YÍa. t'i e n e ia d e la de:--ign ari ón ") ¡:-.1

En el campo é nt á!'lico, la di s tinción e ntre norma y sis te ma a p ar ece e n prim e r lni'ar como rli~tin c i ó n entre los tipo,; g:eneral es o " re1 1)

(~)

Cf. K . \ ' o ss1.u: - Filo .&lt;. del len p: uu,iP. pp. 18-1.·185.
Cf. J . ST E I\' Z E L - · Fifo,o fía d el len g uaj e. tr. esp .. Madrid , l 93:i, pp. 67 -71

v i5-7H.
1'1)

t•)

Cf. \V.

Poi!ZIG - -

Ob. cit .. pp. 106-10 7.

:\'o se eonfunda eon
funeión di stint;,-a sec undari a.

1'' 1

la j. asoc iatit·a d e

la fo n o logía, qu e e; ,ó ]o un:1

/-1 u go Sc hu clwrdl-fhet·ier. Hall e. ] 922, p. 127 .

-

159 -

....,;,¡

�;•. ttiare~·· de (·on:: : rul·ciún ~ la, fórmula,: fija " de que haiJi a de Sau,:,o;ttrt' :
m ien tra s aqt 1 é ll o~ pe r te necen a l ,;i,;tema. é;; ta;; r&lt;' pre;;e n tan t·&lt;'aliz:I!'ÍO·
nes t rad ie io nal e,: de e;;q uemas ro nt e nid o~ e n el ;; i,;te m a mi::mo . &lt;':'
~lec ir que son !t eci to~ de norma.
E n sc!:!und o lt: !:!ar. aq uí ta mhi t'·n. en tre la,; ,·ariantes d e un c~­
r¡uema ~ in : úct i co ¡wr111it ida, por e l ,:i• le tn a . una pu ede co n- id crar,c
como la realización norma l en la l c n pta dada. mi e n tras la;; dcmá,;
o so n ano rtn a lc;; o a dqui e ren normalidad só lo e n una d ete rminada
co nve nc ió n e,: ti lí,t ica. As í. po r e j e mpl o. e n e" paií o l es normal l a fra,; e
SA m P ha darlo, pe ro no lo es l a fr ase me SI ' hn dado, qu e, s in t&gt; mhar g:o.
m an ti e ne to d as la ;; di stin c iont&gt;,: requerida;; por e l s iste ma y que e,;,
Pn cambio, normal en i tali::no ( mi si i• dato). En es pa tio l lta y que
t!ec ir no voy má s, co nto en italiano ( 11011 vado ¡Jiii ), tni e ntr a" en runta·
no se dice 1111 111 ai m erg 1 " no más ,·oy"' 1. y e n a le m á n ich ge he nicht
m e hr 1"yo ,·oy no mús"' 1: es dec ir qu e, a quí también, la s re aliza c ioHes norm a l es ca rac te ri za n nn a l engu a m á;; a llá de las o posic ion es fun c ional es . D e l mi s m o ntorl o .. es ,-e rrlad q ue e n la tín el úste ma p e rmit ía.
]'anl d ec ir " Pedt·o ama a Pablo ''. cual q uie ra de es ta;; ex pres iones: Pe tru s
Paulum rnrwt. Prwl11nt Pe tru s amat, Pe tru s 11/llal Paul um , Paulum
runa! Petr11s , .-lmat P('f ru s l'au lum , A m a' l'ou lum Petru s : pe ro tatnhién e:: verdad qu e la prim e ra e ra la construcción normal , mi e ntra:;
Ja s de más o no e ran nonnal e,- o ten drían p art ic ulares Yal o re;: es til íst icos: el o rd e n de l as palabr as e n la fra:; e latina e t·a mu ch o nwn os
;¡rhitrat·i o ~- facu lt a ti vo d e lo ']Ue di ce n nu est r o ~ mant!ale,;.
Finalmente, tambi é n e n el cam p o s int áctico, dos ,·ariantei' permutables d eúlc e l punto de vista rlt&gt;l s is tema pu ede n oponcr"e e n la
Horma. A s í, por e j .. e l s is tema es paiíol p e nnit e, e n determin ado;; casos, l a con stnr cc ió n d f' l co mpl e m e nto obj e to pe t·w nal co n la pr&lt;'pO·
"ició n a o s in e ll a: pero es ev ide nt e qu e e n la norma querer a 1111
criado se opo ne nctanH'nte a qu('r(' r un criado 1 1 1. 1Compárese. f' n
el mi s nt o se ntid o, r-1 s il:!ni(i c ativo e j emplo fr a n e~s es tudiado p o r Bally:
( roire en Die u - rroire o u rliable ).
E. S in e tnhat·!:!o, l as tlificultade ~ mayores por lo que co nc if'rne
a la di stin c ió n e ntre n o rma v sist t• mo se e nc ue ntran en el ca tnpo de l
l éxico ¡wopiam e nl c di c ho. ~s deci t·, e n e l ca111p0 dond e actitan ]as
f tm c ion es qu e ll a mam os re presl'nta!iva y asorio t i t:a. P e t·o no sr- trat a
de difi c ult ades inhet·e ntes a la di stin c ió n tni s ma , s in o d e d ificultad e,q ue se d e be n a la e no rm e colll pl ej id ad e in f init a va ri e d a d rle ]a;: opo·
, iciones qu e se cs ta hl ecc n en e;;te ca mp o y qu e vuelven tan arduo el
es tudio s is te ntúti co del vocabula ri o: e n efec to, a pesa r d e l os ;r i;:ra ntescos es fu e rzos que se !tan h ec h o, a un l os !:! r a nd t&gt;s mont1111 e ntos l f' xil'O!:!ráficos no dejan d e se r. e n máxim a p a rt e, repertorios en qu e l a;;
pa labras ::e co ns idf'ran como f'ntidades ai ,dadas ~- n o co mo ele m e nto:;
de un s istema . o r¡r úni ca m en te opues tos ~- asocia d os. La s oposicione;;
fnndatnental c~ p odr ún . quizás , di s tin ~ uir ~e y re du c irse aq u í ta111hit~ n
a tipos constantf'i' 1 a ban rlou án do,;e. de;; .l c luc!:!o. el a rhitrari o o rden
(f. K. , . O,SLI·:H
¡I¡
A ire s. 19-D. p . óP..

A l g tlllO S

coractere., de lo r ultura ef' p rulolo. Ru o n o~

-- 160 -

�alfabético), pero su núm e ro resultará, sin duda, mucho más ele,·ado
que el d e las opo,•iciones cotnprobadas e n el ca mpo fónico , e n la
morfología. en la fonnación d e la s palabt·as y en la si ntax is.
Creemos qne. por lo que conciet·ne al léxi co, corresponden al
~ isleTiut la parti cu lar claúficar·ión conceptual del mundo que toda
lengua representa ( ju11 ción re¡Jri'SI' IIIativa) y la manera p eculiar de
que esa clasificación se r e aliza formalmente e n cada idiom a, tanto
en e l momento de la ct·eación del ~Íf!:HO como en s u re p e ti ción ( Jun&lt;ión asociativa). Considérese. por ej. , el caw del persa khordiin , al
c ual corresponden en e~ p. dos ,-e rbos, comC'r y b e ber 1 , . a nu estt·o
ro:nC'r, co t-r es poml en e n a!emán ess!'n y frC'SSI ' II , e ntplea do5 rcspec tiYamcnte para ;;ere,; humanos ~- para animales, ~- e n tamanaco. lenf!:ua
indígena del Brasil, jucurú , jemC'rÍ , j((fwrí, respect ivam e nte: ''corner
pa n ", "co m e r frttta o t!r iel''. "come r car n e'') 1 1 1, o el caso d el lat.
1 - ~se, al cua l corresponden e n espariol SC'r y estar 1 y t a tnbién existir,
hallarse, hab e r ): !'On ésta" diferencia,; de s i:; te ma. d esde e l punto de
vista de la r e presentación, con que :'e e n fren ta quienquiera que h ava
consultado alguna YCZ un dic c ionario hilinf!:iie o hay a traducido tle
nna len !!ua a otra. Por lo que alaiit&gt; a las 1lifercncias ,; i ¡o;tcmal!ca~
&lt;ti'OI'ÍatiYas , oh;;{·n·e,;e que para los la tinos el nombre d e la luna
( luna
lucs11a
" !ou1·sna ) s ig:nif ic aba en s u orif!:Cn " la respl a nll ecieJJt e .. , r e lacionándo~e con lu rl'o, mientras para los g ri egos 1 ¡J.S:; 1
H:' rc lacioaaha , como para Jos c~ layo ,;. con la id ea •le "medir" 1 el
tiempo 1, o qtte a nombres co mo in g L bar, ita!. ¡Jipis!rdlo, fr. clw11VI'·
:oouris, esp. lllllrciNago corresponden a ~ o ciac i ones distinta~ en lo~ respect ivos irliomm•: lo mi s mo pu e de contp roiHtrse tandtit: n en ej e mplo,
IJan ales. I'Orno el tle c;;p. sob retodo l''sohre-todo", corno ei in !!. Ot:l'rtdl,
;J] c u al tradu ce) hcnt e a it. sop rnbi ro 1"s ohtT-vcstido" 1. fr. fHtrdessus
1"por-arriba ") ; o el de ngujero, que ~e ¡·elacio na con 11guj11, lo &lt;'! tal
r.o ocurre co n fr. lrou, it. bu co : o el 1le es p. tenedor, relal'ionado con
tener, mi entras it. for chet ' o. fr. fo urch('t/1' ,;e relacionan con jorca ,
fo urrhe, etc.
Por lo que concierne a la nonna, o ,;ea a la realiza c ió n nonnal
del sistema, se cotnprueha que, aquí lamhiPn, e ntre las ,·ariantes admi t ida s por el ,;istenta. tanto d e;; d e el punto d e yjqa "i!!nific at i,·o
co mo desd e e l punto d e ,. i ~ ta formaL una ,;uel e :;er la normal, mient ras Ja, de m á~. o res u 1tan anonna le,-. o tien e n d e te rminado Ya !or
c~ tilí s tico . 1hí, es e ' id e nt e qu&lt;'. e n ca,;m; de ]o,; má s co nn tll&lt;':'. I'Omo
bra::o, árbol, cusa, nwr, un d c!cn ninado signific a do e,; " nuclea r" o
]' rincipal. nrient ra.; ]o.; d e m á,; :'Oll "latl'raks''. d e ntro d e la e,;fe r a d e
,if!:nificatlos p osi IJ les tlc eso, nomb re,; : ('Ol!lO que. e ntre filTr o ~- can ,
la primera c.• la ym·i a n te nor l!lal e n c.;pa tiol. Pero el hn·h o 111' &lt;' xis tir
l os sig nificados '· Jatl'ralc&lt;' o ,;ee11n rl ario.• 1 perm itidos por el ,-i,;te m a
pero 110 eonmncs , o cotu plc u t e nt ario~. o fijado s en dct c rtttinado~ f'ill·
pleos tradicional!':', en la norllla ) es muy illlportani e, pues e:xpli&lt;'a el
Jlwca ni ,;mo d e mtlf'hoF cambio~ ~e mánt ieo:' 1" l. dado lJlle. j u~!am en t e

&lt; .,

111

1"1

CL A.
Cf. \-.

&lt;

l' .H.LI.,IW

!'1 ' ''' -

-

Corso d:; {!lott.. l. p. 81J.
L' /0 im ologiu. Mil;ín. l91'i. p.

-

161 -

l ~H y,¡~ ,.

�J•Or lo;; s i¡!nificado~ ' ·l a te rale!i'\ las e;;fe ra s s i ¡! nifi c ati,~ as d e !o:' vano~
si¡! HO!i se e ntr cc ru ~a n y se relacionan 1 d .. p or ej., cá ndido - ' blan co'
':'in man c ha ' · '~ in c ulpa ' - inocP IIf P, por .lo cual t e n e mo~ : cá ndido 'i no ce nt e, puro , in ~e nu o ') ltl .
Y tambi é n a quí se co mpru e b a la opos ic ió n. e n la nor ma , de Yal·iantes qu e co n c~ pond e n a una única im~ a rianl c del s iste ma. E l cj e mt•lo má s claro e n es te se ntido n o;; parece e l d e los sinónimos, c uyo
e mpleo no es c a ~ i nun ca indife re nt e e n la no rma 1 en es te se ntid o
~e dice qu e en .la le n¡!ua no hay sin ón im os 1 : e n ef ec to, terco no es
l o mi smo qu e obstinado, ligar no es lo rni ;;mo que atar, permalll'ce r
no es exa c tam e nt e quedar, tom o no ti e ne los mi ~ mo s e mpl eos fJu e
t·olumtYn: d el mi ;; m o modo. se dice ¡1erro rastre ro pero no can rastrero, mi e ntras e n la ast ronomía se di ce Ca11 nra yor y no P1Yrro mavor .
Y es ta &gt;' opo5ic ion cs e n l a nonna tarnbi é n ca ra c le t·izan la s ]cn ¡!ll&lt;lS,
como muy bi e n se pu e de com proba r e n la tradu cc ión : aú, por e j.,
&lt;-' ~ notabl e ~- m e rece ría un es tudi o parti c ul a r e l caso rl e la s pare jas
de ,~ e rb o s es p a ií o les, d e rivados res pecti,·a rn e n lc del infinitivo ~- d el
Hrpino latino , a loo c ual es co rres pond e. e n cada ca:'o, un úni co Vf' rbo
e n francés ~' e n italian o 1 cf. coll currir - concursar, diferir - dilatar ,
lran sferir - trasladar, fr ente a fr. concouri r, différer, transférer; it.
r·o n corrPr r&gt;, di f fr&gt; rire, tra sferire ) .
A simi s rn o, es ev irl c nl e que no tod as la s a;;ociaciones pos ihl P:' e n
el sis te ma ( po r el lad o d el con te nido o po r· e l lado d e l a forma ) ( ~)
se dan tamhi é n e n la no r ma: consid1~ rese qu e l a labor cr ea ti va e n el
l e n l!uaje, y e n p a rti c ular la labor poé ti ca, cons is te e n gra n parle e n
•lescub rir· c ada vez nu eYa s asociaciones ;; ignifi ca tiYas ( imáge nes) o
formal es 1 rim a, aso nancia , alit e ra ci ó n. a rrn o nía i mi la tin1. e tc. 1, po~ihl es e n el s iste ma (es d e cir. vir tualm e nt e exi stent es), p e ro inédita s
e n la no rru a. E j e mplo ~ int c r c;;antes pn es te se ntid o son los d e l os
té rminos correla tivos ~· los de los antónimos. qu e no ti e nen e n la norma e mpl eo~ co rrc lati1·os o rx a c tam e nt e co ntrarios, como podrían tener desde e l punto d e ,·ista d el s is te m a: as í, una pieza e n que se
co m e se ll a ma ro medor, pe ro 1ma pie za en qu e se beb e no se ll a ma
Úl' b edor: a origen oSf·uro corrrsponrl c normalm e nte origl'n ilu slrl',
más hien que o rigen claro: los co ntrari os normales de imfllacal)lc,
i m[lertur bable, impa sible no son ¡¡fa cable, fl l' rturbabi P, flasibl e: ]o
c-ontrario de una muchacha imposibll' n o e~ una mu chacha ¡wsible;
a un hombrr&gt; bien no co l'l' e~ pond e 1111 hombre mal y a una pr·e¡! unl a
eom o "¿Va mos? "' oe pu e d e co ntes tar "B ir•n"' ( s í l pe ro no " M~al " l no ) .
Y Yi CC' ,~e rs a. a l ¡uu1 blan co se opo ne e l pan n egro, que no I'S n e~ r o ,
Y al agua sa la da e l agua dulce, que et', ;. impl c ru e nle no-salarla ( :;) . Se
trata oiempre rl e opo~icionrs e n la norma , que ca racterizan l os idio11¡
E n n11 cs 1ro anúli , i, d e l a l c n ¡: u a d e Io n 11arllll ( co m. r il . ) . he mo ' i ncli ~
t·ado un a se ri e d e r ambi os sc mán tir os d e ese tip o rea li zados por el poeta: ca mbi os l egí t imo s e int e li gibl es d es d e e l punto de ,·i, ta d el ~ i s t ema, p e ro in ;ólit o s
de;dc e l punto de vi sta d e la n o rm a.
1"1
Cf. C J. C . PP~ 211-213.
1~)
C f. \ . P r ~A:" r - Ob. cit .. p . l 7H.

-

]62 -

1

�ma s a qu e pe rteneee n : aú. nu es tro vi no tint o e~ rojo e n italiano ( t"ino
rosso ) y neJ!,rO e n ~erv io-er oa t a ( rr n o v ino } 1 1 ) .
H e m os eomprobad o. pu es, que en todos los ea mpos, en todas la s
func ion es que se pu e J c n comid erar e n el l e n ¡!uaj e, es pos ible y n efes ario di 5tin¡!uir Jos d os as p ec tos d e n or ma y sist e ma, para una co mpre ns ión m ás í ntima de los h ech os lin ¡! iiísti cos : o. m ejor. qu e ., al l ado
&lt;le! sist PIIHt f un cional, ha y qu e di stin¡!uir l a rea li::a c ión n o rmal, o sea
1• n g rado infe rior d e abs tra cc ió n . qu e ta mbi é n eara c te r·iza la s l en~ ua s. En efec to. si al s istema fonoló¡!i co de nna lengua corresponde,
¡!rosso m od o. lo qu e Sweet llamaba broad tran :;cripti n n 1 transcripc ió n fo né ti ca amplia ), es im ludahl e qu e és ta n o a¡!o ta la J escrip c!ón
f ó ni ea d e la lc n¡!lla mi s m a, que prese nta siempre. co m o ca ra c te .-ísticas ge nerales y no accew ria s y es porádi cas, tambi é n h ech o;; co mprol,aLl es sól o e n una IIIIITO II ' tra11 srri¡Jiio n 1transc rip c ió n es trec ha l . Se
oh se r va asi rni s mo que l ns forma s id eal e,- qu e se atribu,·e n al siste ma
~P re alizan d e la mi sma man e ra aun c uando no ti e ne n ,·a l o r fun c ion al
1 as í, por ej .. e n 1111a l engu a co mo l a la tina, l os c asos d esin en c ial es
suhsisten tambi é n ah í donde l a funci ón se indi ca sufici e nt e me nte m ediante prepos ic io n es) : qu e l as Ya r ia n tci' facultatiYa s d e r e alización
no son tales des de el punto d e v ista d e la norma , qu e r e qui er e rlete rrninarla s r ealiza ci on es; qu e la s variant es comhinatoria s n or m a l e~, a un
c n el cam p o fónico 1 do nu e aparentem en te te nd r·ía n aspec to d e " nec·es id a d " física u Ol' f!:á ni ca ) , di stan mucho d e ser id é nti cas e n l as
va rias l en ¡!uas; y qu e, finalm e nte, e n e l campo d e la n o rma s ur!-!en
o posic ion es sec undaria s ohli¡!atoria s. qu e no co rrespond e n a oposi&lt;:Íon es frmcional es del sis tem a, p er o qu e . !'in e mbargo. constitu ye n
ra sgos gen eral es e indi spcnsahl es d e la le ngua co n s id e r ad a .
La norma pu e d e coinc idir apare nt e m e nte co n e l siste ma 1 cuando
e) s is tema ofrece una 1íni ca, p os ibilid ad ), as í como la r ealiza ción indiv idual pued e coin ci dir con la n o rma . 1w ro es to no si gnifi c a qu e pu ed e de jarse de di stin g uir los dos con cept o;:. qu e !'e r efi e re n a distintos
}'lanos de ab s tra cci ón . Sin e nrhargo, la distinción adquiere evid e n c ia
sob re tod o ahí dond e el s iste m a admit e m ás var iant es el e r ealiz ación ,
&lt;;pare nte m e nt e fac ultati vas, com o e n el ca~o d e la s voca l eo e y o en
es paiíol, d el plural d e l os no rnhrcs f e nr e nin o~ e n nnu a no. o d e l a
r e dupli caci ó n y r ep e ti c ión m e diata , fe n ó m e n o~ que ta nt a imp or tan•·ia t ie ne n en la es tru c tura d e la,- l e n ¡!ua - t11r ca,- 1 ~ ).
Aclaramos ade más que n o oe t r·at a d e l a 11 orma e n el sentido
&lt;'Or ri e nte, es tabl ecida o impu es ta se~ ún c rit e ri o~ de co rrecció n ~- de
Yalorac ión subj e tiva d c lo cx prc5&lt;Hlo, sin o de la n o rma ohj c tivarn en tc
t·o mprobahl e en una lc n¡! L!a . l a norma qu e SC¡!ll imo ~ n eccsa riam e n tp
po r oe r mi e mbros d e un a con nrnid ad lin ¡! iií,; tica y no aqu ella se¡! tÍn
la cu al se re co noce qu e " hahlan1os bi e n ·' o de rn ancra cjcm plar. en
la r ni~ ma co munidad. A 1 co nrprol1ar l a norm a a qnc no~ rcferimo,o,
( 1 1 En c r na la 'e o p o n t' lamhi é n e l 'café n e~ r o ' ( cr n a kar11 ) . eo dee ir p ur o.
al ' ca fé blan co ' ( bijela knt·a) . qu e e' e l ' café ron ]ec·he·.
Cf. J. OE.'\Y - S tru cture d e /11 lonf!u e turqu e . en C on{éreu ces d e l' ln s·
( :!)
tit u t d e Lillf!llistique de I'U11 i rersit é d e Pnri s. lX, 1949. pp. 17-51.

-

163 -

�·¡
~e comprueba cÓ1110 se dicP y no se indica có111o se debe d Pcir: lo ~
conceptos que, con r es pec to a e lla , se oponen son nor111al y anormal,
y no correcto e in correcto . El h ec ho d e qu e las dos normas pu e il e n
co in cidir no no" inte resa aquí: ca he , sin C1nbargo. se iíalar qu e mudJas veces no coinciden , dado qu e la " norma normal" se adelanta a
la " norma correct a " . es 5Íclllpre prece dente a Sll propia co dificac ión .

6. Trataremos a hora d e colocar l os concPptos que lw!llos di~­
tinp:uido e n una Yi;;ión coh e re ut e ~- unitaria d e l l c n ¡w aj c CO liJO actiYidad c rea dora .
E n e l lenguaje como actividad - incluyendo los fac tore.• qu e lo
co n~li c ionan n ece,; ariamente , p ero excluyendo e l a;;pec to puram e nt e
fis ico-fi siológi co y. por e l mom e nto. tambi é n la ~ d e te rminacio nes W·
cial es- di sti n guimos. e n prim e r lugar, un a;;pecto ps ír¡uico ( len guai''
lJirtual ) y un asp ec to propia!ll enlf' lin g iiístico ( hablar concre!o, len¡;uajP realizado ).
En el a;;pecto psiq nico. a nt er ior a l a!'lo lingiií,;tico CO IHT&lt;'ta nie nl &lt;'
reg is trahlc, di stingui!llo;; el saber que es co nd ic ión d e l hahlar.. e,.;
dec ir, e·l an'r vo lin gii íslico (S¡Jrar hlwsit::, ). ~- el iiii¡JUiso e xprPs ivo, o
se a la intuición p a rti c ular q ue r e quiere expr&lt;';;ión con cre ta , mater ial
: c f. e l habla ile Scch ehaye, D evo to, Brn ndal l. D P p or ~í, e,; te últim o
co n ce pto no es un concepto propiatn e n te lingiiÍ:3l ico - aunque intf't·esc
t' n la lingüís ti ca ~- atmqu e pu c~1a ll t&gt; garse a ¡:.¡ por m e dio d e la liu ;.:iiística- - s ino p ,; ico! óg ico : pt&gt;•·tenece a la IHÍ ro logí a. r no :"Ólo a la
l '"i co logía del le nguaje, si no a la p :' icología d e la expre, ión en ;.-:e Heral. A la psicol ogía dPl l e n;.-:uaje pt&gt;r ie nect&gt;. e n cambio. el S¡;ra r h ·
l,esilz, qu e s ie 111pre e,- i11di\·idual ~ - ' ocia! al misn1o tiempo 1 darlo qu e
,,r: co nstitll\·e e n el in rl iYid uo w hre la ba ,-e d t&gt; l a memoria d e lo~
;1ctos lin g iiístieos por él ex p e rim e ntad o,- &lt;' 11 la com 11nidad . como halda nte y como o~ e nte 1, pero que pue d e co mprob a rse en un indi\·idu o
( S¡;ra c hbPsÍt::; individuo!, d. el 2'-' f'O n ce pto d e "' !ea~ua' ' e n W. Porz ig 1 o e n llll gnqw d e indi\-iíluo" ( SI'rac hb Psit ::; social ) . Es t&lt;' últim o
puede consitlt&gt;rarst&gt; como ''llnia de acen·os 1i n;r ii ¡,.t i co~ inri i\·i el na !!'s o.
Jnejol', co mo ;;.i~tema de los a;;pecto,; conmn es eom pro balde;; e n ta les
ace tT OS 1 d. la '·l e ngua '' social precedente al h abla indi\·irlnal. e n
la conce ¡wió n d e d e Satl5su rc. Balh-. Gardin e r. Porzi12· \- t amhit:ll
.1 espen,en , 3 1.
El hablar CO!H-rcto p n Ptlc. a ,q¡ ycz. co n,-iderarsc &lt;'11 i' ll realidad
in m ediata, COillO rtcto !ingiiístico, o con10 su ma d e a!'los lin g iiístieos
reg: istrados 1cf. e l habla \- la kn~ua d e Penttila, el h ab ia d e fórmula
1
l'
1'' ... de de Saus,-m·c, el "'p rodu c to lin gü ís1ico" d e Biihler.
~-1 pri111Cr co n ce pt o de " l e ng ua'' e n \'\-. Porzig 1, qu e llamar&lt;'tnos lll n l e 7 ial lingüístico. Sob re la h ase de l os a c tos lingiií;; ti co;; co n c reto~ , se
co ns litu\·e como a bstracción 1d . Hulllholdt , Pa ul. ]e,;pc r;;en. C 1·oce.
Berloni 1, colllo sist e ma rl l' isoglosa s 1asp e cto,; co lllun e" co mprohados
e n los ac tos co ns id e rado" l . el co nce pt o de lengu a, c u,·a forrnula r ión

+ +

-

16-t -

�Jllá' clara y co h e re nt e en e:' te sentido ha s ido dada . se¡!ún nosotros,
po r Vittore Pisa n i ( 1 l.
T enemos, por co n ~ if!U ie nt e, el esquema:
L e ngu a j e ,-it·tual
1 a ~ p ec to

Lenguaje r e alizado
1 asp ec to

p s íqui co )

lin giiísti co 1

Acto lin g üístico

Aceryo lin g. wc ial

f

1

Materia l

Acen·o lin g. indi vidual

Impul so

exprc~ i,· o

lin~iií s ti co

1 Lengua: s i,; te ma d e isogl osas

E l té rm : no le11¡nwje nontlna. puco:. un conecp to qu e .. para noso tros. se identifica co n e l hablar con creto. es decir. co n la ac ti,·irl ad
lingiiística , dad o que e l asp ecto púqui eo lJUe aparece e n el esq ue m a
no es si n o lenguaj e YÍrtuaL o se a, por un lado. me moria es tra t ificada ,
;;c ncralizada y formalizada de a c tos lin giiis ti eos re ales y, pot· otro
]&lt;J do. co ndi ció n y posibilidad d e un nuevo h a blar con c re to. P e r o n o
'cm os ningún obs tá cld o para que se e mpl ee lenguajC' eo mo té rmin o
~~ cncral p:ua indi car e l co njunto d e co n ce pt os hablar - acl'rvo lingiiís tiro - lengua , ;: i se t ie ne s ie mpre pre,;ente que se trata. e n último
.máli;ois, del mi~mo fenóm e no ronside t·ado desd e tre;: pun ios de vista
distintos - 1 1 en ~u re alidad co nc reta : 21 e n s u ,-irtualidad y como
¡·o ndieión. co m o ·'s uhst rato", del hahlat· co nc reto: 31 co mo abstra cción
r¡ nc se es tru c tura so bre la hase de l os actos lin g üísti cos co ncre tos- y
que la len gu a se co mpru e ba só lo e n e l h a blar 1~ ).
A hora. poniéndonos d es de e l punto de v i,; ta d e un acto lin giiístico eoncrcto. pod e mos co nsid e rar un co n ce pto d e .l e n ¡!lta qu e comprenderá e n una iso¡! lo;:a ese mi smo acto, p ero también una " l e n gua
a nt erior", sis tema establ eci d o, en la mi sma co munidad . ~ob r e la hase
de los ac tos lingiiísti cos JH·ece d e nt es al ac to e n q ue n os coloca mos:
el ~iHe ma en que se e n c ue ntran los m od e los de ese mi s mo acto. o
fre nt e al cu al el ac to se co nstituYe co mo inn o,·ación. E se con cep to
&amp;

1 1 1 Cf. \ .. Pt S.\ !\ 1 -· La /in gu a e la .&lt; 11 a .&lt;toria. a hora e n Lin¡wistica gen era le e indeuropea , '.Vlilán. 19-1 7, pp. 9-1 9.
Cabe se iinlar, ; in em ba rgo. que la di stin ció n en t re l en gua ) l en guaje
( J)
puede hneene e n es te ,e ntid o e n español , ro mo e n fran ('é, (lan gu e-lan gage ) , en
italiano ( /in glUJ·lin gua ggin ) . e n po rtu gués ( lín {! tlft·f i nguage nl) o e n rurnano ( linl b{¡- limbaj ) . pero no "e puede hace r ta n n e ta m e nt e en in gl és o alemá n. d onde
un único término 1lan¡wage. Sprache ) de i'i¡r n n loi' do, •·oncepto i' .

-- 165 -

�d e " l e n gua a n te r io r·· e ~ tnur i l!lpo r ta n te, porc1 ue c orrc ~ ponrl e, jus tame nte, a una r e al idad h i,;tó ri c a co n t inuada por e l nu c \·o ac to cons ide r ado. al cu a &lt;lro e n qu e ~e r-eal iza co m o ha hl ar una nueva intu ic ió n
i nd i\·idual e in ~ d i ta: e~ un conce pto li n ¡.!; ÜÍstico, por co m ti tuirse d e~ rl e
u n pun to de vista est r· ic tamc n tc lin¡.!;iiísti co, p e ro, p or su con teni do,
co in ci de p rác tic ant e n te 1 po r lo m e nos e n ;:! r a n pa r te l. e n e l ind iYid uo
o e n el g rup o de inrli\·id uos con s id e ra dos, co n el co ncepto p síq u ico
o psíq ui co-;;oc ia l d e ' ·sab e r"' o '' ace rvo lin p:iiís t ico " . A quí ta m bié n se
t ra ta de m o d o ~ di,;t intos de e nca ra r l os mis m os ob j e tos m ás hie n qu e
de oh j e to~ di stint os : por n n l a d o, se el abora un a ge n era liza c ió n .;;ob re
l a hase rl e f e nó m e no;; co nc re to;; : por e l o tro, se co ns id e ra l a mi s m a
;_!e ne ra li zaci ó n co mo ~a h e r de po s ita rl o e n la nt e mo ri a rle un o o m ás
i ndi viduos. Pero, por eso rni s llt O, el co nce pto d e "a cr r·vo lin p: liístico'"
resulta s upe rflu o e n l a lin p:ii ís ti ca, qu e est ru c tu ra w s ai J;; t racc io nes
t•xclus in lm c n te f.o ln·e la h ase d e h e ch os con c re ta m e nte. dir ía mos " f í~ic am e nt e", re gist rado;; ~- n o so bre Yirtu a lid a d es o co n j unt os rle re p r ese nt acio n es inim· es t i p:a bl e ~ c-o n m e di os g lo to lóg icos.
So bre l a hase del mi s ru o h a blar co ncr e to, úni ca realid a d in vesti p:a hl e rl e l l e ng ua je. han d e e l a b o rarse, seg ún nosotros, los co nce p tos
de norm a y sis t PIIUt , m e di a nt e una \'i:; ión re trospe c ti va qu e te n p:a e n
u re nta las r e la c i o n e ~ e n t re los ac tos lin gliísti cos co ns ide rad os y sus
m odel os. E n e fecto. lo;; a c- tos lin g üís ti cos so n a c tos de c rea c ió n in é d ita. p o r corres p o nd e r a i n t uicio n es iné dit as, pe ro son al mi s r11o ti e mpo
- po r la mi s ma co ndic ión ese n c ial de l l e nl!u a j e. q ue es la comuni• a c ió n- a c tos de re-cr·eaC'ió n : no ~ o n Ín Ye n c io nes ex novo y to ta lm e nt e arbitra rias de l indi viduo hablant e, s in o q ue se es t n 1ct ura n sob re m o de l os pr·e ce de n tes, q ue l os nu e \·os ac- tos co nti e ne n y al mi ;; m o
ti e mp o supe ra n . E.- de c ir q ue e l ha bla n te utiliza , p ara l a expres ión
d e su ~ intui cio nes iné d i tas, m o d e los, fo rm as id e ales q ue e n c ue ntra e n
lo q ue llan ra m o,; ··!c- n ¡r na an te ri o r"' ( s i ~ t e m a precede nte de ac tos lin¡..:l.iísti cosl . U , e a qu e el ind i\·id uo c re a ~ 1 1 ex pres ión e n un a l e n ¡! ua ,
ha h la n na l e n p: ua. rea l iza co nnf'ta rne nt e e n s11 h ab l a r m o l d es. es tru clnras, d e l a le np:u a d e su comuni dad . E n un pri m e r ¡rrado d e forma liza ci ó n . e~a~ e,;: tr uc tu ra s so n ;:Ím p ic nlf'ntc no rm ales ~- tr a dicio n ¡¡ le" e n
la com u nidad .. co nstit uye n lo r¡u e ll ama m os non na : pero. e n un pl a no
d e a i J ~ t r a f-e i ó n más a lto, se d e;:p re nde n de el las m i-n1 u,; una se ri e d e
de m e nt os esen c- iales e indi~p e !l s ahl es , d e o p os ic ion es f u nci on a les : lo
que llam a u1 o" si s te111 a. Pe ro IW rll lfl y sis t ¡• m n no ~o n eo ncC' pt o,; a p ri o r i
•¡u e n oso tro;;; a pl ic-a tii OS al h ab l a r. sin o fo rn ras q ue ;:e m a nifi est an C' ll
e l hahlar m is n1o : r e l ca min o p ara ll ega r a ell o;; e;; el C' alllin o que sal e
del hah l ar co ncre to ~, proced e por me oli o d e abstr ac-c ion es ,;urc• i,·a;:.
r el a c io n a n do el h a ld ar. los ac tos l in ¡r iiís ti co;; co n creto•. c-o n sus lii O·
tlelos, es dec ir. co n un h ahlar a n ter io r, con s tit u íd o, m e d ia nt e o tro
proceso d e fo rm aliza c ió n. c 11 ~is l e ma d e isop:lo,;a,;. Ya le de e ir· qu e e l
s i st f' m a :; la norm a 11 0 ~011 re-a litl a d e,; a u tó no mas y opues ta;: al halda r
~- tampoco ··a,; pcdo;: d el h ab la r"", qu e es un a r·ea lidarl u n ita ri a ~, h omop:é n c a. :' in o for m as q ue :'t' C011 lpru c ban e n el mi ,; nr o h abla r. a b;:-

166 --

�.,

tracciones que ;;e elaboran sobre la hase de la actiYidacl lin güística
co nc reta, en relación con los modelos que ella utiliza.
Nues tra concepción podría representarse ;!ráficatue n te mediante
el siguiente esquema:

A

B
Hablar

b

a
::\orma

a·

b'

Sistema

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e

1

1

1

d'
1

e

d

D

El cuadrado mayor A -B -C-D r e prese nta e l hablar e tnpirícam en te
co mprobado III'irlr liches S prechen, Gespriich), es decir , los actos lin ,:;iiísticos concre tamente re ;!istrado,- en e l momento !llis mo .-le su
1•rorln eció n.
El c uadrado inlermerlio a-b-c-d repr e~e nta el prim e r grado d e
abstracc ión , es decir, la norma ( Sprachnorm 1, que conti e ne sólo lo
c1ue e n el hablar concreto es repetición de modelos anteriort's. Vale
decir que la operat::ión abstractiYa r1ue se cumple al pasar de A -B-C-D
a a-b-c-d Ílllplica la elimina ción de todo lo qu e en el hahlar es aspecto
totalme n te in é dito, Yarian te individuaL ocasio nal o mom entánea, conf elTándose sól o los aspectos cou1unes qu e se comprueban e n Jos actos
ling:iií:' ticos con,-iderados r e n ,;us modelos.
El cuadrado menor a' -b' -c' -d' re¡n·e,-e n ta e l segundo ¡1ra1lo de abstracción o formaliza ción , es decir, e l sistema ISprachsysteml , r1ue contiene só lo lo que en la 11onn!l es forma indi spem ahle, oposición func ional , l1abi éndose eliminado por la nuc,·a operación ahstractiva todo
lo fJliC en la norma e,; simple cost u m hre, simple trarlición constante,
elemento común en todo e l hahlar de la co munidad considet·ada , p ero
ein valor funciona L o sea, e n último análi~is. una e•pec ie d e "aco mpaliamicnto" ~ icmprc prcscn lc en e l h a hlal'. pero ine,: c11cial por lo
r¡ ue ataüe a l as oposicioncs si¡1ni ficatiYas fundamcntal es qu e asc¡!:uran
~u funcionamien to como in,;trumento CO;!nOsc iti\·o Y de COlll unic ació n.
-

ló7 - -

�V ale d ecir qu e, pa sando de la norma al s iste m a, se elimina tod o l o
r¡ue es " yariant e facu ltativa" nonnal o ' \ ·a riant c co mbinatoria '·, con·
~e rvándo se sólo lo qu e es " fun c ionalm e nt e pe rtin e nte" .
Ahora , al es tabl ece r e l con cepto de " norma " se ef ec túa una dobl e
a bs tracci ó n, dad o qu e, por un lado, se elimina todo lo qu e es puram e n te suhj e ti,·o, Ot- i~inalidad ex presiv a d el indi,·iduo 1e n 1-!ener·al y
e n e l m o me nt o co nsid e rado 1, y, por o tro lado, se abstrae una norma
úni ca, ~e n e ra l e n la co munidad: e n re alidad Ia norma es variable,
~egún los lími tes y l a índole d e la comunid a d co nsid erada. A de m ás, s i
se cons id eran Jos actos lingi:iís ti cos d e un solo individuo. ha y qne .introdu c ir· e n e l es qu e ma , entre los límites de l hahlar y los d e la norma
social , un campo inte rm e dio corres po ndi e nt e a la norma indiv idual,
es decir·. un ca mpo qu e co mpre nda todo lo que es re p e tición , el e m e nt o
cons&lt;an te e n e·l hablar de l individuo rni s mo, e liminándose só lo lo
puram e n te ocas iona l ~- momentáneo. lo qu e. ha sta des d e el punto de
,-isla de l indi,·idu o co nsiderado. e:' or i~in a lid a d expresiYa absoluta ,
ele m ent o tota lm en te inédito.
Si identificamo~ e l hablar co n e l habla ( RPdr'), todo e l l e n guaje
co n;;id era do co rn o act i,·idad conc re ta es ha bla : p er o. en se n ti Jo rest ri ct i,·o. po d e mos llam a r· hPr hos d e h abla lo qu e se e limina en la
ilh s tracci ó n qu e se cumple a l pasa r d e lo,; actos lin~iií sticos conc re tos
a la norm a indi,·idual y. respeeti,·anrcnte, h echos rf p norma i11dividual,
hPchos de norma 80cial, lo que se elimina e n las dos formalizaciones
:'li Cesivas.

Co loc&lt;índonos d es de el punto de ,-ista d e Jos a c tos lin ~ iií s ti cos
con c re to,;, pod e m o;: d eci r que d h ablar contie ne to ·los esm• h ec hos,
~- ade más e l sisle m a, dado que norma i ndividual, n or ma socia l y sislt'TIW no ,-on s in o di st int os g: r·ado~ de formalizac-ión d e l hablar mi ~ mo ;
t1el mi smo rnorlo . la norm a individua./ co nti e ne la n orma socia l ~- e l
SÍs'enw , ~- la n orm a sorial conti e n e e l sis t f' ma .
Co locá nd o n o~, e n ca rnbio, en el ~ i s t e nra , po ll e m os co n ~ id e rar l a~
dos n o rm as ~· el h abl a r co ncreto co mo g: rad os i'HCei' i,·os d e rPaliz ución
del mi smo. E l si.stenrr1 se prese nta , e n efecto, desde este punt o d e vis ta ,
com o una e ntidad abstracta, " una re d d e funciones" que se realiz a
e n for·ma s soc ia les determinadas ,. más o me nos co n ~. tantes. las c uales
('Onst i tu ye n 11n sistt&gt; 111a dr rNJii:::acion r8 n ornwles, tambié n ahs traclo
( norma ), c¡tw ,;e realiz a a su Yez e n nor mtts individu a.!t&gt;s, como és tas
se r eal izan e n la infinita va ri edad y mult i p 1ieirlad d e la actividad
]in¡!iiís ti ca co n creta . Y. dado qu e lo" co n ce ptos d e norma sorial y
11orma indiv idual no so n n ecesari a m e nt e sHce,. ivos 1 e n efec to, d esde
e l comi e n zo podcmoi' co nsid erar actos Jin f! iií;; ti cos p ert e necientes a
má s individu os), p ode rn os decir que e l siste ma es un conjunt o de opos ieiones fun cio nal es; l a norma es la r e ali zac ió n colectiva d el s iste ma.
que co nti e ne el s iste ma mi sm o v, aden rús, l o;; e le mentos fun c io nalmente " no-pe rtine ntes" pero not·;nal es e n el hahl a r de una eo nnrnidad; e l lwblar 1 o, si se qui e re. habla 1 e:; la real iza ción individual eon cre ta d e la norma. qu e co nti e ne la no rm a mi sma ,-. además. la
o ri ginali dad ex pres iYa d e los indiYiduos habl a nt es.

-- ló8 ·-

�•

~

El sist ema es siste ma de posibiliclades. de coo rdinadas que indin
ca los caminos abi e rtos y los caminos ce rrados : pued e con siderarse
como co njunto de imposiciones, pe ro también , y quizás m ejor, co mo
c.:onjunto d e lib e rtad es. pu es to que admi te infinit as r ealizaciones y
sólo exige qu e no se af ec ten .l as condi c iones fun cionales del instrum e nto lin giiís ti co : más bi e n qu e " impe rati va", su índol e es consultiva.
Si se nos p e rmit e un a analogía. diríam os que el s iste ma no se impone
a l hablant e m ás d e l o que la teJa y los colores se impone n al pint or :
e l pintor no pu ed e sali rse de la te la y n o pu e d e e mpl e ar col ores que
no ti e ne, pe ro. d e ntro d e los límit es el e la te la y e n el e mpl eo el e
los col o res qu e po&gt;ce. su lih e rtad expreE' iYa es absoluta. Podríamos
d ec ir. pu e&gt; . qu e, rná;; hi e n qu e inrpon e rse al individuo, e l s iste m a se
l e ofrece. proporcionándol e los m e dios para s u expresión in é dita, pe ro
a l mi ~ mo ti e mpo co rnpre nsihl e para los qu e utilizan el mi smo s iste m a.
Lo (jU e. e n cambio. se impon e al indi vidu o, limita ndo su libe rtad expres iYa y co mprimi e ndo las p os ibili dad es ofrec idas p or el
"i stc ma de ntro d el marco fijad o p or la ;; realiza c ion es tr a dicional e;; . es
la normo. La norma e.•. e n e fec to, un s is tema d e r ealiza c io ne;; oh li~~ ada !' . d e irnposicion c:' soc iales ~- c ultural es, y ,-,n ía seg ún l a co muni dad. D e n! ro d e la 111 i;; ma co nru nielad 1i n!!ii íst ica na cio na 1 v d e ntro
del mi s mo ~ i qe m a fun c ional , pu e den co m1)1'~harse varias no rr;ws i le n!:! Uaje f am il iar. le ngu aje popular. le n!!ua lit era ria . l e n guaj e el evn do,
lenguaj e Yulg&lt;H. etc. L di ;; tintns ~ obre todo po r lo qu e co nci e rn e nl
,-oca h tllari o, pero a nt e nud o tambi é n e n la ;; fo rrn a&gt; ¡_!: ranraticaks y
e n !a pronun c iación: aú e.l !' ucco ti e ne una pronuncia c ió n lit e ra ri a
,- e )c ,·a da ~ - una pronu nciaeión u!' u al y co rri e nte : ~- e n e l mi s m o Río
ele l a P lata IHI\- todaYía quien co ns id e ra co mo norma de l h a hl at· ele,-ado 1 di sc ur:'o,; sol e nrn e;;. l ecc iones unin~ r s itari a:', Ptc. 1 la pronunc iaeió n cas tPll a na de ce, ci, :::, 11, y.
El ~iste n w. en ca mhio. au n ro n s titu~· e ndo la forma id eal l of!rada
po r la ac ti Yidad lin¡!: iií;: tica d e un a co munidad a Lnn·és d P s u hi stor ia,
aparece d e cierta man e ra co m o autónorno 1 cf. d e Sa u,;s urc, Bal l v) y
"eparado d e ,u u&gt;o , dado que lo qu e se e mpl ea e n e l hah h r no es
¡•r·op ia ~- direc tam e nt e e l siste 11ra. s in o fo rm as ca da yez nueYas q ue
e n el s is tema c ncne ntr an sól o s u co ndi c ió n, s u mold e ideal.
La labor es piritual de] individuo hablant e con siste. justame nt e,
a pli ca c ió n o ri f!ina l d el s it"t e rn a. d e ntro y fuera d e lo permitido
la
n
e
po r la norma. ~- la labor es piri t u a l d e una eo munid a d se manifi esta
Pn la n orma m i~ ma .. mi e ntras e l si,;tcma e!' al¡_!:o co m o e l lu ¡_!:a r dond e
oc urre n la norma Y e l h ab l a r co nc re to.
En su aeti,-idad lin gü ísti ca. e l individuo conoce o no co noce la
no rm a y ti e ne ma yo r o m e nor co ncien c ia del s i;; te ma . Al no co noce r
la no rm a. se f! UÍ &lt;'l por el sistema , pudi e nd o es tar o no est ar de a cue rd o
co n la norm a ( creació11 analógica ) ; co n oeié nd o la, pu e d e r ep e tirl a
dentro de límit e;: más o m e n os m odes tos d e expres iYid acl o rec h aza rla de lib e radam e nt e e ir m ás a llá d e e ll a. aprovechando las
po~ibilidad es que le pone a di sposic ió n el sistema. Los ¡r ra nd es cr e adore, dP le n¡ru a - co mo Dant e. Qu eYe do. Ce tTa nt e,; . Gó ngo ra . S ha kes-

169 --

�p~are, Pu s kin r·o mpe n co n;:eie nt e ment e la norma 1 qu e e~ alf!o co m o
el " gu s to de la t-poca'· e n el a1·te 1 y. :'o bre todo. utili t~a n y rea lizan
•' n el grado rná;; a lt o la;: pos ibilidad es d e l sistema: no f'S un a para d oja.
11i un a fra se h ec h a, d ec ir qu e un g ran poe ta " h a utilizado to tl as la~
posibilida des qu e le ofrecía la le ngua··. E n este ;:entitl o, pod e mos re pet ir con C r·oce qu e. e n realidad , no apre nde m os una l e ngua , si no
qu e apre nd emos a c rea r e n una l e n g ua. es decir que apre nd e mos
las normas qu e guían la creac ió n e n un a l e ngua, apre nd e rn os a co noce r la s direc ti,·a,-, las f l ec ha ~ indi c adora~. d e l siste m a y ]o, elementos
que e l s i ~ t c ma n os ¡Hoporc iona co m o mohl e,; para nu e~ tra expr·es ión
inédita .

.En la di stin c ión que h c mo ,; es tablecid o e ntre sisll' nut ~- norma,
Ir e mos co nse rTado siemp re la r·e.laf' ión co n e l hablar concreto, f'On
Ja su s tan c ia fóni ca del le nguaje, pre,;e nt c d e aig:una man e ra ha;;ta e n
las funcion es más inm e diatament e formal e;:. co 11ro las ;.; intá ct ica,;. E 5
posibl e, sin e nrh a rgo, llega r· a un a ab strac&lt;: ió n rnás ullá de l s istema,
i g norando totalnrcnte la s ustancia fónica: una abstra cc ión que podríamos llamar, con un té r·mino lrj el m slevia n o. esq u Pnw : e n e l esquema nos quetlaríarno s co n la s (un c ion es pura s, con re lac ion es al¡.::éb ri cas d e " ca ntidad es Yacías". despreoc upándonos totalmente de
t·ó mo esas funciones se exnresan foncmúti ca y nt or fe múti cam e ute, eE.
decir, d e los e le me ntos fón-icos qu e la le ngua ~ omiderarla utiliza para
&lt;. xpresa r las opos icion es que con5 liture n su ;: is te rna . ::\o ig noramos la
1-! ran iurporlanc ia teór ica que puede tener ese ('Once pto, ha sta para
la com pre n s ión má s íntima de los fe nóme n os lingiiíst icos gen e ra le,;.
Pe r·o, IIIU Y probable m e nte, esa s in c1·onia pura e int e¡r ral nos ll evaría
compl e tam e nt e fu e ra de la hi storia , y co n eso mi s mo fuera del ca mp o
d el l e nguaj e ( y d e la lingi.iística). tr an~fon nantlo nu es tra inves tigación
e n es tudio df' la " mentalidad de los pue blos", de una "forma inte rio1·"
lógica más hien fJU e ¡rlotológi ca. La ab stracc ión resulta ría pml Ht h l em e nte inaplic ab l e en la lin ¡r iiísti ca histórica, que no pu e de i¡rnorar ni
l a su s laneia fóni c a ni la rela c ión e ntr·e los. si¡rnos lin giiísí icos y la s
cosas d esignada s, p e ro tendría. s in e rn har¡ro, ut i 1idad e n la llama da
" g r amática gene ral " r e n la co mparac ión e; tru clural e ntre la s le n guas.
dado que s us mold es podrían aplicar·sc a má s rl(' una l e ngu a 1 así. tilla
g ramática c;; qu e m úti ca h únga r a co incidiría e n ¡r ran parte con un a
g ram á tica es cptemática turca y un a gramáti ca r umana f'oin c i(lii"Ía en
muchos pun to~ con una g ramát ica albane;:a l .
P e ro. dejando de bdo e;;te último co nce pt o de esq ue ma, ;.nr ál
puede se r. a l a lu t~ de la" di , tincion es e,tab le cidas. la ~olucióu de las
d ificultad es que impli ca la o po,;ició n en tre le n gua r habla? ;\o~ paJ ece que la d ist in c ión e ntre sis t ema , I!Or m as y l111hiar soluc io na to
talmente dic lra .• dif icultad es. p o n iendo tl c mallifie,-to la CO II H'llcionali d ad
de los crit er ios en qu e se ha,;a la m u~ tli ~c utitla o po,;i!"ión.
E n efecto. tenemos cuatro COJH'C pto, funda llr c nt a!e,:
l. Sis/t'lll't - :2 . .Yomllt - 3 . .Yo rma indil•idual - -1. llablar
COIICri' I O.

- 1-:-o -

\

�A lo;; pa~aje s e ntre l os Yarios planos d e abstracció n, corresponrle n , a d emá s, tres conce p to;; sec un da ri os: a 1 hechos de habla : b ) lz l' chos de norma individua l : e 1 h er!ws de norma social.
Por co miguicnte :
] 1 Si la oposición ~e es tahlece e ntre sist l' ma y realización, l a
fpngua compre nd e ;;ó lo e l sis te m a, y e l lwbln todos los de m ás con ceptos, abarcando va t·ios gntdos de abs tracci ón ( norma s socia l es e
indi v iduales 1 y el plano concreto del ha blar .
2 1 Si la opo ~ i c ión se es tablece e ntre concreto y abstra cto, el
habla co incide con e l hablar, y la lengua co mprende todos los de más
con ceptos prin ci pa l es, aba rcand o varios g rad os d e ab stracción ( normas y siste ma ), que, s in e mbargo, se m an if ies tan concr e tamente en
el hablar.
3 ) Si la opo,; ic ión se es tablece e ntre social e individual, la lengua
co mpre nd e el sis tPIIta y la norma, y el habla aba rca l a norma individual y el hablar concreto, conteniendo, sin e mbat·go, l os otros dos
co ncep tos.
4 1 Si la oposición se es tabl ece e ntre novedad u originalidad
e . ~:prlc'siva y repetición, el habla co mpre nd e ex clu sivam ent e l os h echos d e habla ( a ), y la lengua todos los d e m ás con ce ptos, in clu sive
los aspe ctos s iste máti cos y normales d el hablar 1 1 ).
Torio es t o~ si. po r un lado, ada ra Ja s di,·e r ge nria s e ntre l o~ vari os concepto s d e len gua. por e l ot ro n o s a!'on se ja e vita r ( o. por l o m e n os, u sar co n cir cun sp eeci ón l, e n e l ra mp o d el a n ál isis del hablar. un tér mino tan ambiguo y que
'e pres ta a tan tas co nftbion es. En e fe ct o. e l eo n ce pt o de len gua no e ncu e ntra
su j u stifi eae ión e n la vi s ión re t ro sp ec ti va d es d e el acto lin güí sti co y e n la
furnwlizaeión "e n pr o fundidad " J e ese 1ni :oo; n1o arto, s in o rn á s bi en e n la be n e~
raliz ac ión qu e se e5 ta bl eee " e n a mplitud " sobre la ha se d e una se ri e d e acto s
lingüí stico s, a ba r ca nd o Jo , '"pe cio s comu ne s qu e e n e llo s se comprueban. En
el a n i.Ji s is e n pro fundidad , se d es taca l o q u e e n un acto lingiií sti co es sólo
n onnal y lo qu e es fu n cional. co n res pee to a ~ u s n1 o d e lo s; e n e l e xrun e n e n
a mplitud se •·o mpru e ba lo qu e es co mún, lo qu e es isogl osa. en una serie d e
ac to s lin¡&gt;:ÜÍ sti eo s con sid e ra do s. sin preocup a r no s, además, si a lgun os d e ellos
son m o d e l os de otros. En otra s pa l ab r a s, el •·onL·e pt o d e l e n gua no es rmalítico,
s ino clescriptir o y sint ético, const itu yé nd o se co rno s iste rna d e aspecto s co n1un es,
sist ema d e isoglosas. so bre la ha se d e lo qu e ll a mamo s mat erial lingiií.&lt; tico
1 suma de af'lo s JingÜÍ 5tieosl. Por es to d ecía mo s qu e, m :is bien qu e a la !in·
~iiÍ :' lÍ ea teó ri ca, e l concepto d e l e n g u a pe rt e n eee a Ja l i ngijí ~ ti ra hi :-tóri ca, es
e l fund a m e nt o rn i ~ n1o d e é~ ta.
Lo ... 1ín1 i te ~ fl p una le n p;ua , ·a rí an :-ep:l.HI e l nwt c rial 1in g i ií~tieo co n ~ iderado :
p or ej .. :"Cg l.lll la {'Otnun idad o e l te rrito ri o ab ~!r e~do (" le ngua de Montev id eo " ,
" Je n p:ua d el Río de la Plata ". '' len¡; ua espa ñ ola " 1; y, aun ante s d e l a co mu·
nid :;d_ pofl e n1o ~ c o n:-id e rar un :-:; i::; tern a de i ~og: lo .:-as eo rr e~pon di en t e _ a un solo
indi,·iduu ¡·'lengua de Ce n antes". '' le n gua de Rodó" ). Pero e l co n cep to co rri e n·
t P d e l e n g ua n o se e:-::tah!ece co n e ri ter i os c xf'lu sh ·a nJ e nt c lingiií:-: t ico s s ino tan1 ~
J.ién eu ltural es 1 e~ i ·tenr i a de un a " l e n gu a romltn" o " lit e raria ") (:!), por Jo
~ 1 1 Toda opo:'- ic ión entre lengua y habla que no pe rte nezca a uno d e estos
t·uatro tip os, o n o agota le~ r ea lidad fle] lenguaj e, o t·o n fun d e c r it er ios di s tint o~,
o toma e n t·o n:Oide rari ó n tamb ién h ec h os que n o con ~ tituyen le n guaj e prop iarn ente dicho.
1:!)
CL Y P IS .\ :\ 1
l ntrvrlu:ione 11 1/11 lin guist ica indeuropea. 3.a ed., Turi n, l 9 -~ 9 . P!l. S·6.

-

l íl -

�r ual un a .. le ngua '' comprende toda una se ri e d e si :;tema :; m e n ore s 1dial ec tos, ' 'len ·
gua s" espee ial es. siste ma s di ;.tinto i' so rialm e nte o eulturalmente: len gua docta ,
le ngua literaria , len gua popula1·, len gua familiar ), d e limit es ,-ariabl es y con·
venciona les

11) .

Sin e mbar¡!;O. lo&amp; co nce ptos d e sisti'IIUI y 110rma ~· el con cep to de
l e n gua, aunque est ructurados d e di s tinta man e ra. no son antité ticos.
En efec to, los aspectos comunes de una se ri e d e a c tos lin güísti cos son
neces ariamente norrnaiPs y, en un plano supe r·ior de formaliza c ión ,
funcional es: pod emos, por con s igui e nte, hablar de norma y siste ma
refiriéndonos a una len gua 1si ;;; te ma de iso¡dosas l, e n lu¡_(ar de referirnos exdu sivam e nte al hablar. Sólo que e l conce pto de le ngua se
extiend e n o sólo en la comunidad y e n e l es pacio. s ino tambi é n e n el
ti e mpo: es un conce pto histórico 1 cf. " la leng ua es pañola des de los
o rÍ¡!en es ha sta nu es tros días" 1, mi e ntras sistl' ma y norma son conce ptos est.ructural!'s y, por eso mi s m o, si11rrónicos 1 aunqu e pu e dan
consid e rarse diacrónicarn e nte, e n s u e volución , que es e l pa saj e de
un sis te ma a otro s is te m a, de una norma a otra norma 1: es dt&gt;cir que
la l engua es continuidad , mi entras sistPnw y norma son c.• taticidad ,
son con ceptos qu e se r efi e ren al "se r" y no a l " d evenir" i e n cada
momento considerado e n la his toria d e una le n¡!ua , nos e nfre ntamos
con un sistpma y una norma, qne no son los mi s mos d el mom e nto ante rior l. En es te se ntido decimos qu e sis tema y norma corresponden
a un Pstado de lPn gtw 1~ ), es d ec ir·, a un mom ento q ue se coloca fu e ra
del ti e mpo, ai~lándo se. m e diante una necesaria - a unqu e di ~c utirla ­
ahstracción c ie ntífi ca , d el p er p e tuo mo vimi e nto d e la lc n ¡!Lta.
7. C rce mos que todo lo expu es to hasta aquí ju 5tifi ca ;;q rfi ciente m e ntc la impor·tan c ia teó ri ca y metodoló¡ri ca qu e atrihuimos a la
distin ci ó n e ntre noriiHt v sist f' m rt.
En efe c to, esta di stin c ión - qu e no es ni a r·hitraria ni com·e ncional , pu es to que se manifi es ta e n los asp ec tos formales de l propio
hablar eo nc re:o- nos p e nnit e ve r clara me nte .la ahsoluta corwe ncionalidad d e la oposic ión lNtgllrt -h abla , nos hace ve r cuá]e ~ pu e den
se r los c rite rios co ns id e rados al es table ce rse esa conve nción y, a l rnismo ti e mpo, nos indi ca la impresc indible n -: ces irlad de declarar en
ca da caso la conve n c ión adoptada.
En sc~ undo lu ~a r , la mi sma di st in ción nos ll e,·a n ecesa riam ente
a colo ca r· el con cepto d e lPngua e n e] lu¡rar qu e l e co rrespond e. e n la
consideración desc ripti,·a e hi stóri ca , y no analítica e inte rpre tativa,
tlel l e nguaje.
Por ot ro lad o, la di stin ción e ntre norma ,. sis t('nw nos aclara
m ejor el fun cionami e nto del l en¡!uaje, la act ividad lin güística. que es
al mi s mo ti e mpo creación y repe ti ción ( re-creación ), d e ntro del marco
( 1)
E n español e l té rmino idi om a 11 0' pe rmitiría di otin guir un siste ma de
isog los:b n1ltura lm e nt e de te rminad o. in . trum e nt o y Yehindo de la cultura de
uno o má s pueL lo s ( idioma fm ncés. idioma italiano. e tr. ). d e un , i. te ma &lt;l e i so·

~ l o~a~ rua lqui e ra
~~~

f / eil ,a.ua ) . ~in c 1nhnq: o, e ~ la d i . : tinr ión no

C L CLG, pp . l71i -l77.

-

172 -

:--C

h :!c e rom t'!tltnen! r .

�y seg ún la s coordenadas de l sistema fun cional (es dec ir, de lo qu e
es imprescindibl e para qu e el len ¡waj e c umpla con su fun c ión ) ; moYimiento obligado y IIIOVillliento libre, dentrO de Jas pos ibiJicJacJes
o fr ec ida ~ por e l ú stc ma.
A s itni ~ nto,

la

no ruhrad a

di stinci ó n

ju :-; til'i ~a

y

a e lara

los

f und aru e ntos

de

lo s varíe s a ~:ipel' to s, d e la s varia s le nd e n e ia :- y orienta e io n es de Ja lin giií :;tica . En
e fee to, la lingiií stie a pu ed e d e di car ;e 'o bre t odo al an:íli s i' d e l hablar, y e nton·
ee s es t eoría d el lenguaje, o lin güística general. e n se ntido es tri ct o; pu e d e o ri en·
tar 'e haeia e l es tudio d e l as l e n guas, y en toru·es es lingii í stira histórica (e n el
se ntido qu e da a es te t(· rmino A. M eill e t ). P o r otra part e, al ron sid e rar e l
le n g uaje. pu ede es tudi ar y , a Jo rar sobre todo la origi11alirlad expres iv a d e l ha·
!.!ante, y en ton ces es e,- té t iea; p~ e de e, tud iar la I!Orlltll. e l asperto qu e en e l
hablar es trad ición so cial y eultural , y e ntonces es hi sto ri a d e la c ultura ; pu e d e
es tudi a r el s ist e 111a . o pon eue e n prim e r lu gar d e, d e e l pun to de vi sta d el sis·
t e rna , y e nt o n(' e_;; es gran1útira pura. Ca d a una d e e:;as o ri e nta r ion cs es l eg íLitna
&lt;·o •n o vi s ión par('ial, p e r o nin g un a d e cUas agota por ~ í ~ ola e l nudtif o rm e y
comp lej o fe nóm e n o que es e l l e ngu:~j e h un:a no.
A_d e tn &lt;is. la mi ~ nta di ~t in ~ ión ju :5 tifi ca l::ts varia ~ l'iencia~ lin güístira s. a tr i·
bnye ndo a rada una el lu gar qu e le co rr e spond e e n e l es tu d io 1lel le n guaje. ::ion
co no cida s las dil'ieu ltade s qu e pr ese nt a, por eje mpl o, 1:~ •·on , titu c ió n d e la esti.
/ística de la l en g ua ( 1 ): a hora bien , es ta c ie n cia n o pu ed e se r ; in o e l es tudi o
de la s va riant es normale ,; con valor exp res iY o-aferti,·o. estu dio de la utili z:re ión
e't ilí sti ca no rmal d e las po s ibilid a d es qu e ofreee un s iste ma . d e aquello ; e le·
ru en t us qu e so n norn:a hn en te, e n la le n gu a d e un a co nntnid::td. p or t a d ores d e
un pa rLi e uJar vaJor ex pres iYo (:.! ), es d er ir, una cien r ia de la nunn a. rui entras
la e;tili sti•'a que e, tudi a e l Yalor pa rticular qu e !' ualqui e r e le mento d e la le n·
g ua pued e ad quirir en un te xt o, ron1 o or igi nalidad e xpre 5iv::J individu a l. es esti·
lí . .tica del hablar 13).
E ntre las !' ie nei as q ue se ocupan d e l lbpe rto fónico d e l le n guaje. la fo li O·
lo g ía. si se la e nti e nd e eo n1 o estu di o e:5 tru et ural y fun c ional , no pu e d e se r c ie ncia
d e la l eng ua , d e toda la le n g ua 1 si st e m a· n o rm a l. sin o sól o d el s istema. E s
pr el'ho, por l'O II s igui e nte , di stin gu i r e n e~ t e ca rnpo un a ciencia d e la s reali=.acion e:s nornudes d e l .~d s t en1 a fo n o ló giro d e una leng ua ( 4 )~ ya represe nt ada , en
parte , por los bu e n o~ " rn a nual e6 d e pronunciación ''. U na e ic nria d e e~ t e tip o
podría ser la {o fl o m etría de Z"·irn er. qu e. eo m o todo e5tudi o es tad ístico , se
p r ese nta efert iva rn e nt e eonro t'i e ne ia de la n orrna ( :-, ). E n euant o a ]a fonéti ca .
c' ta cie n eia ya se e nti e nd e por la m ayoría d e lo s estudio sos como es tudi o d e
l os ,o n idos co ncre tos, es d eci r, ro m o ci en•·ia d el hablar.
P o r lo que l'Onl'ie rn e a l a gra m útil'a propictme nt e tlic ·ha , la g ramática es.tru c·
1') CJ'. , a c; te prupo;!lo. J. J\1 ., TTflSO e \ .\L\Il 1 j r . Co n tribuÍI;tiu f)l//'(1 1/1//(/
cstilí stir" d a l ínguo JI Ortu gu esa, Río de ]an e i ro, l'.l.í2. pa rtie . p . 12.
1='1
(:f. Bnc.&gt;o ]\'íu :u o !U'II --· / ,ifl g ua e c ultu ra. Roma, J').J.3. p. 60.
1 :¡ 1 Compúre,e, e n e'te ;entido. la e' t i]i ,t i•·a de Ba ll y eon la de Vo"le r.
(!
Propo n drían t o~ e l té rmino fo n ología par~• la t"ienc·ia gene r a l del asp el'to
fó nit·o d e la l engua j ~ i .-ten~a furH'ionc-d y variante .. n onnalc s, fa rulta ti\· a ~ o t'Oilt·
bi na toria6) y lo ~ término s fonenlfÍtica y fonéJnica, re ~ p crt i va m cn t e. para la~ tien·
t' Í&lt;I ti fóni n:l~ tl e l ~ i::-t cnw ~
de la no rnHl . Ue todo ~ modo~ , lo~ té rmino s q u e se
e mpl een

~e rí a n

del si8te nut

y

fonv e rwio nal e:O: lo itnport a nt e
un a fvnologia d e la 11orn1a.

e~

tl i :-' tin g uir e ntr e una

jo 11olo gia

(e, 1 El e, tudi o es tadi ,- ti •·u. e, tu dio r uantitati,·o d e la n or m a. adq ui ere enda
vez mú s i m po rta neia , p ue s la nonn a re p re:'e nta e l eq uil ibr io de un 6 i ~ t e rn a en
un nton1 e nto dad o \ lo6 ('ant!J in s eua nlit at i vn:-' l le\·an s in falta a carnh io s e ualita tiv os : lo s •·amh ius .e n la norma llevan a l'amb iu ; en e l s ist e ma . Cf. lVI. Co H Ei\' - •
S ur la stuti.&lt; tique lifl guistiqu e. e n Co 11 /érence.&lt; de rt11 .&lt; titut de Linguist iqu e de
!Tni!'ersit é de Par ís. IX , l'H9, pp. 7·1 6.
1~ 3

�tural e' cie nci a del , i, te ma. mi e ntra s la gra!llÚtica desc riptint e, l' ie n .. ia d e la
n o rma . Má s b ie n como ri e nt·ia d el h a blar se prese nta , e n cambi o. la llamad a
"gramática d e lo., e rrores'' 1eL la ·G ra111mair e d es faut es d e Fre i, para e l fran ·
cé s ; o ]a obra d el mi sm o tipo qu e J. Iord a n ha pnhlicado par a el rumano ),
a unqu e es tudi e parti cularm e nt e aqu ella s modi l' ica .. ion e s d e la norm a qu e se
e stán difundi e ndo , qu e ya constitu ye n, d e al gún modo , " norma parc ial " . Y es·
ta mo s seg uros qu e di stincion es d e la mi sma índ ol e podrí a n ha ce r se ta mb ién por
l o qu e con cie rn e al es tudio d el léxi co.

P ero, sobre todo, .la di stinción entre norma y sistema nos parece
importante por la clarifica ción que puede traer en lo qu e se refiere
a la compren sión del m ecanismo íntimo d el cambio lingi.iístico. En
efecto, h e mos visto qu e lo qu e se impon e al hablan te no es e] sistema
( que "se ]e ofrece" l, sino ]a norma. Ahora , el hablante ti e ne ronciencia del sis tema, y lo utiliza , y, por otro lado, conoce o no conoce,
ohe dece o no ob e dece la norma , aun qu e dando si empre dentro de
las posilJilidad es d e l siste ma. Pero la orig:inalidad cxprcsiYa dd indi' iduo que no conoce o no ob e dece la nonua pued e ser lomada .-:omo
mod elo por otro indivirluo. puede ser imitada y volverse. por con siguiente, norma. El individuo, pues, catnhia la norma , quedando dentro d e los límites permitidos por el siste ma: p ero ]a norma refleja
el equilibrio del sis ten1a e n un d e te rminado mom e nto y, cambiando
la norma , cambia ese e quilibrio, has ta volcarse totalm e nte de un lado
o de otro. De esta man e ra , e] indivirluo hablante aparece como punto
d e partida tambi é n del c ambio en el sistema , que empi e za por el
desconocimi e nto o la no-aceptación de la norma.
Obse rva V. Pi sani que, por ]o qu e con ci e rne al camlJio serm1ntico,
('~ norma fundamental " que el nue \'0 significado qu e una palabra
Rsum e haya sido presente, como secundario, en el empleo precedente
de la misrna palabra" 1 1 ). E s d e cir qne, en cada momento, un determinado signifi cauo es el normal y otros significados son " laterales" ,
lat e nt es, posibl es desde el punto de vi sta del sistema. Pero lo mi smo
ocurre con todos los de más eamhios ling:iií s tico ~ : allend e l a norma
estahle cida, exi ste n siempre las posibilidades del siste ma 1 y e n este
sentido, pen samos, lraln·ía qu e interpre tar la doctrina de l\1e ille t acerca d e las t e nd e n cias latentes de las l enguas) . En cada mom e nto la
norma refl e ja un e quilibrio ine ~ tabl e del siste ma.
A sí, por ejemplo, e n latín clá sico er-a normal la d e clina ción rlesincn c ial , pe r o en nmchos casos se emple ah a n además pre pos ic ion es
(JUe ya d e por s í indi caban sufi cie nte m e nt e la función: la norm a se
desplazó c ada ve z m ás ha cia e l emple o de las prepos iciones, hasta
que el eq uilibri o d e l siste ma se Yolcó, qu e dando de la antigua d e clina c ión, en la mayorí a el e la s l enguas roman ces a etual es , ape na;; la
oposi ción entre singul a r y plural. D el misnw m odo, los sust antivos
de la 4'' d e clinaci ón pasaron gradualm e nte a la 2'! ( tribu- y l'spíritll
wn e n español prést anws cultos d el latín !. porqu e ya tenían Yarias
f ormas qu e coin c idían con las forma s d e es ta úl tim a y cier tos noml•res ~ulmitían los dos paradigmas : ~· lo s n o rnhres d e la ;)'! d eclina c ión
¡1)

\ . PI S A '&lt;I ·-~

L'Et im o logía. p. 158.

-

174

�Jla~aron

a la 3'-' .. ron la cu al te n ía n Yario~ casos_ en com ún, o a la 1",
dado que ya tenían variante,.; p e rtenecientes a esta declinación (es
d e cir que, má!" bien que n·nladero " pasa j e", hubo simplem e nte eliwinación de las forma s de 5", co mo pigrities, luxuries, avarÚÍPs, y
&lt;onservación exclu si va de las formas d e Fl, pigritia, luxuria , avaritia) .
La apli ca ción d e l s istema e n sentido contrario a la norma se
manifie~ta del mi smo modo e n la cr f'ar ión analógica y en la aparición de una forma "an o rmal " (e n el comienzo 1, p e ro que encuentra
~ ll lu!,!ar en la simetría del siste ma. Así, por e j., el español rioplaten se
posee una serie d e consonantes sord as ( ¡¡, t , k ) ~- conoce la oposición
e n tr e wnla y w nora en el caso de k - g ( cala -gala ) ~- , limitadamente,
tamhién en el caso de t - d , JI - b ( tienta- ti('nda, impele - imbP!P}:
no posee, en ca mbio. la correspo n diente sord a d e
d e zurar (llorar ),
es decir. el fonema correlatiYo / s/ . El sistemi\ fonológico riop l aten se
p osee, pues, una "cas illa Yacía ", la co rrespondi e nte a / s . casill a qu e
podrá llenarse 1 y, en efecto, ya se oye e n ciertos caws s. por ahora
como variante d e / zj ; p e ro el nuevo sonido podría adquirir con el
ti e mpo valor dis tintivo y \-olverse un fon e ma nu evo) .
Del mi smo modo, el cambio fonéti co es, e n primer !u~ar , desplaz.amiento de la norma ha cia Hna r e alización acú stica d e un fon e ma
admitida por el sistema: .i 1y) es en E s!-Hllia val'Íante actí stica de /( /
(//) y z es variante tanto de / j / (y) como d e j li./ (ll), pero e n el
Río de la Plata z se ha Yuelto realización normal d e y y ll y se ha
lle!,!ado con eso a la fu sión d e los dos fonema s.
Objeta Pi ~ ani, en una rese1'la de los Principios de Trubetzkov ( 1 1,
que e n el pasaj e d e lat. 1-.-l', 1.-i a ita] . CP, éi debe haher habido un
tiempo ba;tante lar~o durante el cual se pronunciaba ta n to 1-•P, ki
como él', éi, e n la misma comunidad , e n ]a misma familia y hasta
por el mi smo hablante. Pero es ta ob serva ción , ind u dab lemente exac ta ,
110 afecta sino que confirma la doctrina de Trubetzkoy: mien tras se
pronHnciaba tanto ke, ki, como él', éi, el fonema respectivo no era ni
1.- ni
sino otro. que contenía sólo los rasgos comunes de es tos sol!idos, y admitía la s dos realiza cionc ;;; acús tica s; luego la norm a se
desplaz-ó cada vez má :- ha cia la r ealización
ha sta qu e és ta se volvi ó
b lÍni ca normal, p er mitie ndo e ntonces la aparición de un nu evo fone ma / Id con valor rli stintiYo. (En esencia, no ha y una gran difere nci a entre es ta interpre tación Jonológ:ica y l o ((H e el mi smo Pisani afirma acerca del ca mhio semántico qne ocurre m e diante d es plazamiento
del centro de 1-!ravcdad d e la sig:nifi cac ión ha cia un "si¡mifi ca rlo
secund ario". 1
Por otra par le, .la oposición e ntre var iant e~ e n la norma puede
llevar a un desdoblamiento fonemática, es decir, a una oposición en
él si,. te m a. Es lo qu e ha ocHrrido con la 11 latina r e prescntada e n los
r o man crs mod ern os p or 11 y v. Y, por lo qn e concierne en p arti cll lar
al español , es lo qn e ha ocurrido con la oposición o - II P. Es ta opo~ i ció n fu é e n u n ti empo ,; implem en te normal. sie nd o IH' 1111 a par!i·

z

e,

e,

11 1

AG I , XXXV, JL pp. 186-- 189.

-

175

�cular r e aliza c ió n d e cie rta o ace ntuada 1 Sa nta T e r e,;a aplica to d avía
rígid a m e nte Ja re¡r la , di c iendo fuente - fonlecica ) 1 1 1, p e t·o lu ego.
pe rdi é ndose atl e mú s Ja di s tinci ó n fonológica e ntre o ce rrada y o abi e rta, se ha Yu e lt o s ignifi ca ti,·a , di ~ tin ¡¡: ui c ndo. p o r e j e mplo. foro d e
j u Pro, coro d e cu ero, bono d e bueno. A l mi i' III O ti e mpo, co mo co nlra pat·tida , se pi e rd e la co nc ie n cia d e la Yariant e d e realización ,. ~ e
li ega a d ec ir 1!111 ' '1' 0 - nuev ísi 111 o, bue•w - btii' IIÍ simo, t&gt; n lugar rl e
novísimo, bonísimo 1~ 1.
Na turalm e nt e. al gun os de es to s C éllnhio~ no se e nge ndran e n el s i:-.t e ma. :-- ino
qu e w n pr ovo!'ado .&lt; p o r la intr odu cc ió n rl e palabr;" pe rte n ec ie nte, a otr o si, te ma
(ex tranj eras o ~ impl e 111 e nt e r eg ional e~ J. qu e tran :&gt;. fo rm a n una o p o;-. idón norru a l
e n opo..;ición fun eional ( a ~ í . por e.i e tnplo. la intr o durción de un nlnn ero may o1
de pa labra , it roli a na ' e n e l ri o pl a te nse po drí a dar ,·a lor fun e ional a la opo; i• ·ión
e ntre i y g. qu e anual me nt e w n i'Ó io nr ia nt ei' d e real iz a ri ó n d e l mi , rno fon e m" l .

En e;t e se ntid o co m ·ie ne

reeo rdar la di , t in ,· ión d e Sec h e ha,·e e ntre .. l'a mhi o -

orga n~t·os' ' y ' ' r am hi o ~ ro ntin ge n ei:. d e:/·. Pe ro . po r e l

n1od o

(' ~ tn u

Ot' ur re n, :-- i

~e

e xcluy e e l mom e nt o ini &lt;' i a l del préstam o , todo s lo:-- t· ; nnbin ~ aparecen eo nt o o rJ! ii·

ni co5. A,í. po r e j e mpl o. la opo s iei ón s in g: ular·plural totalm e nt e nu en1 qu e ien !'·
m os e n ri op lat e n se e n e l ea;o d e clu · rluiJe.&lt; . :-ie trat a de un a palabra ex tran je ra.
pen etrad a e n e l si5te ll"' I'On Sll s forma s or ig i11 a le , de s in gul ar y plural ( club -.-lubs ) :
ahon1, club h a hría podid o seg uir e l ea min o d e ti q ue - tiqu es ( tick et ) . che qu e ·
cheq ue., y te ner u11 plural 1'0 111 0 clu s. clúe.&lt; o tam bi é n cluses 1 seg ú11 e l m ode lo
de lll ({ rlll'e dí·.&lt;, ·e.&lt;, ·.&lt;P.&lt; ) : pe r o. mi e ntra s , e d e!'Ía tocLn·í" club eomo Fr emd n•o rl
( ne olo g ii' m o no a simil " d o), w plural se ;li' imiló al sist e m a e, paiiol, hajo la forma
clubes ; lu e go, ,·ohi é nd ose la palabra u s ll ;~l. se ;~; imil ó ta11,hi é n ,u , i11 gul ar,
hajo la forma c/u y es ta forma se opu so al plura l '" a similado clu bes. El
ra mbi o co n siste ju ~ t a m e nte e n e sta a'o"i"r ión. pe r o e ll a or urri ó e ntre palabra,
ya pe rt e nec ie nt es al , iH e ll w. Lo mi , ,,,) p ue d e I'Oillprohar' " l'O II e l p l ur;~l ck
ó nu1ibus : rni e nt1·a 5 ~e di ee Otnfl i bu.o.;·Óni llibu s u Ol1l1Iib1Í s·Om1lib u.-;cs. e l :--i~ t c n :a
n o se afe eta; pe ro en e l mom e11 to e n qu e b n orma pre fie re un e le m e nt o d P
t'nda pareja ( Ónliiib ti .-. ·O IIIIlihus es.) . t e n c n ! o~ un t'i.l llll,i r, t' ll el ~ i:-tenut ~ ~· a
prepa ra e l &lt;·a tHin o a opo ~ i( ·io n e~ con! o t f!si .. -te .. i s.cs . .'\ Íllt csis -sint e:ú sc ..; 1=~l.

:- t-'

Los cambio ~ :iC pro du ce n pa r t ic ul a rm e n te e n lo:: ' ·punto:' d(&gt;hi!r'~ ··
del ~ i s t e ma , a lt í d o ntl e la o po ~ i c i ón no ti ene tnucha illtp or l&lt;! nc ia ~
puede, p o r co n,; igui c nt e, ignorar,: e e n e l !tablar, y lu eg:o ta1nbi é n e n
la nonna . E n e~ t f' ;;e nt id o. ju;;tant e nt e. p ara co tnpren rl e r ~· · r¡t t.i:.o:á ~.
Cf. R . ~ h; , ,:: ,llEZ l'lll.\ L · - 1\i e.&lt;tilu d e .'i11 11 111 Ter e.&lt;n. &lt;'n f~11 L e11{! 1111 de
(l¡
Cristóbal Colú11. Bu e no s Ai rei'. 19+2. pp . 1-15-J i 1.
Oc! I IIÍ -"' 1110 IHOdO , las opo 5iri o ne.:" nOrlll:tl e~ f!·;"t 0 · 0(1. qu e llll til'tHp u
( :.!)
e ran si mpl es ,·a ri ant e,; eomhin;~tori a5. h;~n adqu irirlo e n r umano Y;~lor fon e m átiro .
l lega nrl o " di stinguir palabra5. Cf. Ar.. Ctut.:n - De ce ~i cum se schimb ;"t lim b11.
c· n Sturlii. 11 1, JCJlil. pp . .i7 -6S . .-\ ; i t a mbil· n cl111ise , clwirP fuero11 e n •·icr ta épo1·"·
en francés, yari;~nt ei' n nn11ale, 1di a le ctal es l . mi e ,;tr;~ , hov ,on palabra s di stintao
t

~ i g niriea n do rc~ p c t"ti,· a m e n tf' '\ ilJa " y a('átedra' ' ) , l a r~ alizaeión de ,. conJo Z
pennitido a l rio plate nse una op.o sirión ~ i g ni(i('ativa entre yerb a . 1 ntat e ) v

ha

h ierba 1 p;B l O l. qu e e n Es p"iia n o ' e n •an ifie, ta , ino e n la g r;~fí a.
(:l) Compá rese lo que ha ocurrirlo e n itali;~n o ¡·o n ]o , plural e; e n ·.&lt; adop·
lado s d e] i ng lés y d e l fra ncé 5 1é;to s s impl e me n te por , u grafía ): la · 8 co m o
s igno d e plural h a sido aplil'ada tambi é n a pa la l11·a s qu e e n la l e n gua de la r u al
proced e n n o la te ndr ían ( Fiihrer-Fiilrrers. Quislill g·Quis lill gs. mu gik·lllll {!iks.
cnut -crwts ) . tanto qu e h o ,· 5e trata ya do' 11n e le m e nt o funcional qu e pert e n eee
al siste ma it a lian o co m o , igno re5e rnulu a lo' plur;~l c, d e Jo, Fremdrri.irt er.

-

176 -

�p a ra pre \-e r l o ~ c a mbi o~ . Ir a ,- qu e te n e r e n cue n ta la imp o rt a nc ia
r elativa d e la s o po ~ i c ion f' s ,; i,- te máti ca ;; , e l '"r e ndimi e nto fun c io n a l
d e l as opo,-icion cs" , como di ce lHartin e t 1 1 / . As í, po r e jc rnplo, es llluy
difíc il qne e n c~ p a í'í o l se ll c;:r ue a una c o nfu s ió n e ntre 1 y r, dado qu e
ha y un, ¡.!ran núm e ro d e palabr as. co m o lana - rana , qu e se di stin ;:rue n
por esta opos ic ió n . E n cambi o. la o posic ió n e n t res y O 1;; : e, e n ce, ci )
e ~ d e poco re ndimi e nto : n o Ira~- peli ¡.! rO d e qu e se co nftrrHlan p a laJ..ra s co mo su Pco y z ueco, e¡ u e d ifí c i lrn c nt c pu e d e n cn cont rarse e n el
mismo t:ont ext o. ni de qu e ,;e nr c h ·an irrecono cibles palabras co m o
mm;edi;;;o , PnfPrllli;;; o, ;;u rc·ir I d., e n ca mbi o. lago - "· rago ) . Lo mi sm o
pu e d e decir;;c de la opos ic ió n 11 · y , r¡u c fun c iona e n pocos caso;;.
co mo llanto - y ant o, halla · fr rt y a. P e ro, una n •z produ c ida la confu~ -ión en casos dond e e l r c nd irrri e nto fun c ional es nul o . e ll a se exti e nd e
y afec ta, como justam e nte Ir a oc urrido e n riop l ate nse. tambié n los
casos donde la o pos ición se ría ne cesar·ia . co rrr o r·asa · ca;;;a , cocer ¡;oser, ciPrvo - si(' rvo. O c urre, c nton ce:", qu e nos e n co ntrarnos f rente
a l a exi ge nc ia d e c ,-itar l a;; confu sion es, o e liminando una d e l a;:
palabras impli cadas ( yantar no se usa e n rio plate nse ~- ú e rv o se e rnpl e a poco 1, o aclara ndo la d istinción por me dio de la s intaxi~ . d el
con texto 1co m o e n el caso rl e ca sa - ca;;;a: una jove n SI' casa sin m ás.
mi e ntras un puma se crtza con el fu sil), o re h ac ie ndo de a lguna m an e r a el siste m a , co mo e n el caso de coce r - cosl' r ! la ~ a ma s de casa
unr¡.!ua yas d ice n. e n e fecto. r ocinar e n lugar· rf,., r·oc f'r y ha sta e l p a n
c ~ "cocinado'"¡ .
Ulte rior e~ d esa rrollos p o d rá n de m o~ trar d e man e ra má ~ cabal.
f·rcc rnos. la importan c ia ~- utilidad de la d isti nc ión e;; tahl ec id a. P o r
l o qu e nos con c ie rn e. p e n ~ a rrr o s qu e ,-a r·ios prolJ ie m as lin ¡.!iiís ticos de
d ifi c ultad univ c r~ a lm e nt e r eco noc ida p o dría n e n contrar w l ució n a
ln luz de di ch a di s tinción. A sí. quiz á~. e l a r·du o probl c nra de l as p a rtes
de la ora ción . co mo, jn5tarrr e nt e. o bse r vab a el Pro f. Lu i ~ Juan Pieca r do, en una co muni caci ó n lcída e n e l Ce ntro lin ¡.!iiísti co de Montc,·id c o ; en efe c to. p e nsamo;; qu c tamb ié n p o r lo c¡n c se refi e r·e a la
fun ció n clasifiNtdora p odr á co rrrpr o l1 a r ~e qu e "e nranifi e~ t a : co rn o
pos ibilidad , e n el si o; te ma: co m o tradic ión y re ali za c ió n de te rnrinad a.
cn la n or m a:~- !' O ill O rn o,-irrri e n'o diLJll-c ti co e n t re cr eac i ó n~· r e peti c ió n, e ntr·e lib e r ta d e impo;: ic ió n. e n e l habl a r co ncrc to . ("·)

i l ¡ " Pa rt o u t o iL d a n , le la n g: a ge. la co n fu , i"" n 'e st pa ' ¡, na indre, il p e ut
'e produire de s g li5'eme nts qui m o difi c nL _,in on le ta bl ea u d t', ph onc mes, du
rn o in s le' po s, ihilit és combin at o ires d e ce nx-c i"' IOti en e' t la plw n ologie ?, p. 55) .

( "J Este trab a j o , e e n contra ba ,·a e n la impre nt a cu a nd o no , ll e gó de G i·
nc bra nn no ta bl e a rtí eu lo d e H . F.R E I, t an gu e. ¡lllrole et di!f érPtH"irlli on 1 a pa rt. d e l
] ourrwl d e Ps,·clw logie II OI"!IIII I e e l pa tlr olo giqu c. a bril-j uni o l %2 1. e n e l cua l ~e
se •i alan la s rni ;r1: a s ro ntra dit·t·io ne, e n e l cl e;o:u Toll o d e la d ot'lrin a sa us, ureana y
:-:.e d e:-: ta ea la e xi ste n (·ia e n é:-&lt; ta d e d n ~

C' OtJ(' ep t O:-' d e le ng ua: Ja le ngua con1o in st i tución .&lt;acial y l a len gua co nw si.&lt; t e m a d e n do res- P e ro la soluri ón qu e e l e studi o,o
gin e hrin o d a d e l p r ol d e "'" e' ne ta m e nt e di stint a d e la qu e ;HJU Í &gt;e p ro p o ne : en

líi -

�ZL'SAJI .H EYF . tS S C NG
SPaA CIIS }" STEM.

SPR AC f! N OII .H rsn GF.S PF&lt;.:i C/-1

Di e 1·erschi ed en en Jl einun f!e n u e h n di e Hef!ri ff e S pra ehe und R e de. ~t•e l c h e
sich in d er S ¡;rac/ucis.&lt;en sch aft nach S au o~ ur !' 1·orfinden . st eílPn e in erse it s cin e
f!n n: e R ei h e r un Cn stin11ni¡tkeitet1 d ar in /J etr eff d er Art tmd A u sdehntm g d er
He¡tri f fe .&lt;e l&amp; .&lt; t . llllfl and er erse it s e rn stlic h e 1111(/ 11111·erm eidlich e L"nklarh eit en
und W iderspru ech e .
Gi e Cu:stinuni g k e it e n :. tci .. c h en d e n t·er ... r hie d e n e u A uffassu n ge n hab e n ihr e n

Gr und ror allem in d e r l 'er.&lt;chi edenlt eit der G esicht s¡nwkt e tmd d er Gebiet c
auf d en en di e b etre ff enden Ge¡tenueb erst ellun ¡wn stattfinden . D eshalb ersch eint
das. tUl.'~ in d e r e i n c u A u/fassttn g al.~ S praehpha e nom c n oufgefa ssl wird , n/t a ls
Redephacno., tc n in e in er ander en . und um ¡te k ehrt . Die U nklarh e it en Wlll /Vi.
d erspru ech e hab e n im w e.&lt;e ntlic h eu ihren G rlllul: 1) in der Tntsnche dn .&lt;s fii e
L' nt ersc h e idun f!e n fa st imm er in ei n e r uhstmkt en S pu{('h e {!C IIIfl Cht n·erden . H:el ch e
a ¡, riori als Or{!nl? isch e lr esenh eit attf{!efasst u•irtl. di e wll er verschi ed cn en F or·
111 en in f~· rsche illllll f! tret en u11d s ir h au f rers c h iedenen Ge bi e t e n a eusse rn 'lt'Uerd e;

2 ) in d e m Hestr e b en. S prad1 e und R e d c 1tls =tce i selb staeruli f!e tmd 1·oelli g cer·
sthi eden e n ea lit aeten =n b etracht etl: 3 ) in d e r 1\re uoun u =tcischen d e n 'l:erschi e.
d en en Ges icht s¡;unkt en 1 ntit d er si eh damu .&lt; er¡! eÚ e1~cl en Ge{!e nu eberstellung
nichtirorrelatire r Gebiete ) : 11nd 4) in d er L'n=ula en {!lichk e it d e r Z1 veit e il11ng
selbst ( n·el ch e en t1cetler di e v ielfaelt ige R Palita et d er S prach e nicht rtussclwepft ,
ocler notwendi gen•·eise r erschi ed en arti ge As pel.:t e unt er d em {! le ic h en B'pgrifj
rere inigen lllltss ) . od er . úcsser gesagt. i11 d er ein :lei ti ge n und unzula e ng li ch e n Ent·
tt 1ick lun a

u elt·i ss. e r

sehr

{ru c hlhar e r ~ 1nr e aullu e u

d ie. 1ci c 1111 .~ scheint. s i.ch Oll .l)-

rlru ecklfclt , od er .&lt;ti//ghu•e igend in d em ' ge ;tialen postlwm e n TVerk Sa u s.wr es
•·o rfinden.
Ein l"ergl e ich ~tvisch e n d er G ef!e nu e b er.&lt;t ellun g Sa ussures \ lan gue : par ol e)
u nd der H untloolrlt , 1 e nérf(eia : é r go n ) e in l 'er¡tle ir h d r&gt;r b e.&lt;nnd er.&lt; kl11r i11
dem t·on Bu ehl c r 11/l .&lt;{!.earb e it et en kombini ert en viert e iligen Sc h em a h er ,.ortritt -beu·e ist. d11 .&lt;.&lt; di e Cnt ersche idun {! S rw .&lt;s11res niclll {! r11ndsaet~lic h zn·isch en l ndi·
riduell em 111td So =iale m .&lt;tattjinde t. 11'ie f11.&lt; t ali{!e m e in b ehrtiiJil et u·inl. sonde rn
: tcisrh e n K o nkr e tc m ttltd A b st rakte m. t :n,y, te ma ti • •·h e m tllld S,·stc m a ti s1· he m.
A n rl er i-11111d d e.&lt; ¡tl e ich en Sc h e ma.• be obac ht et mau. da ss Sa u ss ure gewoehnlich
se in e G e{!elw e ú erst elltlll f! ron R Pd c tllld :;pra rh e 1111/ di e Gegenu e b ent ellun g
¡·o m
fntf it·idll e ff.f.-on J.-r e t·asyste matischen 1111d d e m S o~iaf.f o rm a l·s \·.,t e matisch e n
:uru ecl.:fu e hrt . da s h e isst t•on /Ju ehlers ::-iprer hhandlun ¡: rutd Sprarh ge hild e, 11nd
dass er 1111de r erseit s das lnclhidu e/l.f orm ale uud So=ia/.konl.-ret e 1 Bu ehlcrs Spr er h·
akt wul ::-ipradtwe rk 1 be i.&lt; eite laesst . D e.&lt;lwlb ersch e int di e Gef!enueberstellun g
Sauswre.&lt; so e ut .&lt;ch eid end 1111d and ere rse it .&lt;, o&amp;woh / sic sich in erst er Lini e au/
das Konkre te und A hstrakt e b e~ i e ht. tl'inl sie d och oft mil rl er G e¡tenu e b ers te /.
lu n g Humú o ldts ir! e ntif i~i ert . tcelch l' siclt ab er rw f di e U nt erscheid11n g b e=ieht
:n·isch en d e n S prachpha en omen etl rtfs d en S pr ech eu tlen bet rejfend und d en selb en
Ph aell o m en elt al., t·o m Subj ekt lo s¡te /oest. b et rach tet. d as h eisst ~n· i .&lt;ch en d e m
lndi,·id ue ll e n und Ex train d i,·idu e ll e n ( ocler. ú es.&lt;er. lnt eri ncli,·idu cll•·td.
Di e Sp ra(' h c ( l an:,~ u e l ist al so fuer Sruiswre ( tci e fu er Bu ehler) eiu :-\y , l e m
Yon Sprarhge hilrl e n. Aber be~uegl ich d er Hescha ffe 11he it d ieses Syst em s f inclelt
sie h in rle m Co u r; rlr ei ¡·erscltied e11 e A uf fas.&lt; lln ¡!Pn : 1 ) di e S ¡;m clt e al.&lt; p svt· hi " ·h c
R ea lit ae t. al.&lt; Spr:~t· hh c;i t z: 2 ) di e ::i¡¡ra clt e al.&lt; •oz i:d e E inri ch tun g: tllld 3 ) rli e
e fctto , Frci c · o n ~ id c ra _lo::- do::- f'O il ('e ptn:-- :-&lt;1 11 :-o:--ureano~ de hur g u e t·omo eoe.xtc n:=. i,·os

v n o •·o ntrarlil'lorio ; ' a tribuY e la s in ro h ere rwia• ,oó lo a lo; d esarro llo s es tructura·
j¡ ~ ta ~ d e Ja f· é lehrc :- ; nt ·inomi ~~ - Lle~a a e ~ t a c·o n d u bión tn e diant e el anúli:-:i ~ &lt;&lt;~ uh·
lingiii , tiro » de 1:" ,·:r riant es con d,inat or ia", o lo "e n ·anclo qu e e ll a s p e rte nece n a la
«l e n gua » por ro nt e nc r &lt;&lt;:- niJel e nl e nt o~ » di ~ tintiY O S op e rant e :- al

n1i ~ n1o

ti e ru po e n

"' e nl o rn o. ~ os pa rere. ~ in e mb a rgo, qu e tal a núli si' pu ed e aplicar se sólo a la s
\;H ia nt es ('OIIIiJi nat or ia:-. pe ro no explir a l a5- nnia nt es, far ullaticas nonunles q ue
c·a rat'le ri za n una le ngua a unqu e n o te n ga n nin gú n , ·a lo r di :- tinti,·o.

118

�'

/.

S¡.ruch e uls f u n kti o n e ll c~ Sy ~ t e m . Jr" en 11 reir di e e r ~ t e A u jjassu n!! b ei.&lt;c it e lus sen .
111it d er ;; rve il en
o b w o hl sich rw f e in (IIU/eres G e b iet b ezi eh end we fch e bez ueglich d er A usd ehnllll J! =.usa nuu en fa ellt. llllt .. ; s nut11 d arauf hiuu.:eiseu , d ass
di e be id en cerble ib e11den nicht di es e/b e A u sd e lwun g lw ben ko e n n en , we il C&gt;
in j c der Sp r3t·h e ; y,t e nJati ,c he u n d int e rin di,·id ue ll e A spe kt e gibt , we lr he in de r
be trar ht e te n Sp r ae h g e m e in ~t·lud' t n o nn a l sin d , di e a he r d e nn oc h n icht f un k ti o neU
, ind u nd ni r ht ZIIIIJ Sy &gt;te m d e r He d e utun g, gege nu e hc rste ll u n ge n de r Sp rach e ge·
hoe re n. 13 ei Sau ssure sch e inen d ie b e id en A u //a.&lt; .W n f!e n ;;ll sr11111Jt en ;; u fa llen , we il
d er R ep:ri ff d e.&lt; Vunkti on e lle n ni ch t uu .&lt;dru e cklich in d er R egren ;;wr g d er G ebiet e t•o n S p rar h .: un d Rcd e uu ftri/1. sond en : n u r in d er we it ere11 Clw ra k te ri sie·
nm g d er Sp r a r h e als Gegen stan d d er s_,·n ch ru nisch en L in gui sti k. T rot;;d e m {dii:J·
b en reir in d e m C O LII&gt; e in e lat ent e G e,uen u e b erst ellun g d er h eid cn /J egri f fe ;; u
/ iru len.
A ru l ererse it s lw b en sch on r erschied e n e Gcleh rt e darrw f hin {!ewie., en , d as.,
d as lnd iv idu e lle d e m Su:i alen nic h t dir eh: t gegenu e he rst eht . we il d as So ;;iale
sich im wirkl ich en Sp rech en sclb st ueu s.&lt;ert ! J e , pe r &gt;e n. Ganlin c r, P ag li a r o cte .).
so rcie auch das Indi vidu e/l e n ic/1.1 d e m Form a/e n ge¡tenu e b erst eh en 1..-a nn . da
das indil'idll elfe S ¡Jrer·h en fo rm a/e G estalt en. S prac h fak ten 1fal' IS o f l a n gua ge :
Ga rd in e r 1 ent lw elt. A ll di es sc h e int 11n s d arau f =11 d e 11/CII . dass d ie l.-lar du alist i·
sche A u//assung Sau .'is ur es dur c h eill (_) nl o lli st i s.ch e er se /=.1 w en l en lllll SS cuul d ass
d ie erk laerenden U nt en ch e idun gen . u·enn sie n oet ig .&lt;in ri . a11j d e m G c bi et e d er
A na lys e d e.&lt; rcirld ich en S prech en .&lt; . d e r S¡u echt aet igk e it . ge m acht u·erden m11 es·
sen. 1111d n icht als Tr cnllllll f!, .&lt;elb .&lt;ta endiger R cali w et en so11d ern als Unt ersch ei·
tlu n7 t·o n nr o ep:li c he n Graden d er A bst rakt i o n. d ie sich au f e i ne e in z ig e k o nkre te R ealita et b e: i eh e 11 . G/ e ich:e it i{! ersch ei n t d ie 7, weit e ilwr g lan gu e-pa r ole
un :,u/aengli ch. zve i l di e lnn gue al.-; no n1 1 a l c ~ ~'y := t c nl (''so:, ial e F: inrichtung" ) un d.
in e in em en ¡terell S i1111 e. als fu nkti o ne ll e; :; v, te m au fp:e fass t rcerde n h:allfl , mil
N u eck sicht d ara11 / , da s.&lt; nic/!1 alfes rm .&lt; no r ma l ( .&lt;oz io/) i.' l. a11 ch funkti o n cll
S€ 111

ll l ll $ ,¡¡; .

D ie No trce nd igk eit d ieser let ;; t ell U nt er.&lt;ch eidllll ¡! wird n och klore r, rcenn
m a11 di e Schlu .&lt;sfolgen 111 gen in Uet racht ;; ie ht . ;; u ti en e n ll n¡·erm e idlic h d ie Str11 k ·
111r. '" " ' f un kt ion sll nt er.w c h ll n ¡ten {u e h ren , 111"! h es onders d ie d er Pm ger un d
JC o penh agen er Sclwl e, u:e lch e sich m il d er S prach e im en gen S inn e Sa11 ssures ein es
/11 nkti on ellen Syste m s b esclw e fti gen . Sch o n t·or e inigen ] ahr en hat man d ara11/
hin ;te rci esen . d a., s di e G e;tenll e bent ellun g Trub e tzkoj s ¡·on Ph o n o log ie und Ph o·
ne tik ( be= i e hlln g.&lt;~ v e i se ab 5tra kt e m Svi' te m toul H e:di sati o n l nicht g f' nou d er C e·
genll eb erM e ll11n g r•on la n gue 1111 d pa r o le en t.&lt; pric ht ( we lln nw n I:Jn gu e al.&lt; so:.iale
E:inricht11n g b et rocht et ) . we il nat11 er /ich tl ie n nr lll a lc n und b e&gt;t ae n digen p h o ni.
~ !'h e n R eali &gt;a t io ne n in e ill er Sp roch e. lln d b r.w n d e rs di e r ·ariant en n·el ch e z rw n gs·
/ae11 / if! ah er n ich t/wrktion ell ú n d. n icht d er p a ro le im str en ge n S inn e Saii .,SIIr es
a11 gch o ere n ko enn en . Tr' ic htige R eobach t11 n gen in di ese m Si nn e m acht e !.VI alm be r g
( w c lch er b em erk t. d a." ge l('i sse l 'ariant en ge rcisse S pra ch en , au ch rcenn sie n ich t
fu n f.o ti on e /1 sind, ch nrakt er is ie ren ) und. in le t;; ter 7,e it. Ma rti nc t. A b er, 1venn
di e bes taendigcn j edoc h nich tfun k ti on e llen Va riant en n icht d er als funla ion elle.&lt;
Syst e111 au fge fassten la n p: ue und au ch nicltt d er paro le an ;telw er en ( ko n k rele un d
indi r itfu e ffe n eafi soti OII des S_,·st c m .&lt; ) . da 1111 11111 .&lt; ., /11 '111 Cll ll l'cd er ;; u geb e n . do SS
d ie S prach e ni cht nur ein f un kt ion ell es S yst c m ist. so n d enr au ch n orm a/e J{ ea fi .
.wr ti an . oder es isl n o eti g f u e r sie e in dril/ e s G e bi et =u f inde n . vielleich t jen es,
welch es eini ge G el ehrt e l t·g/ . R•·iin d a l i u11b est immt mil de m sogen a11nt en S prnch !!e brauc h ide nti fi: iert h ab en . d er als e in e Art m ill lerer od er seh: unduerer No n n
:ll'isch en de m Sy.&lt;l e m un d d er pa ro le betmcht et w ird .
D ie d amuf b e::. n e;tli ch en B eispi e le c rsch e in e 11 b es on d ers rw f d e m fo nisch en
G ebi et e rw sserordentl ich /dar : so e:risti ert i m S ¡m n isch en n ich t d ie u n t ersch ier/.
fi ch e Gegenu e b erst ellun ¡t ;; u;isch en lan p:e u wrd k u r::.e n l 'okal en . sowie auch h: ein e
u n terschied l ich e Ge;tenu eberst clfull ¡t ;;rri.&gt;ch e n of/ en en u n d gescl:lo.•sen en Vok a·
le n exist ie•·t ; ab er d ie En dvolw le , ill(/ n or m :d e n, e i.e la n g un d d ie R eali sn ti on
d er V ok ale e. o als offen od e r ge.'r·hlossen ist rlic/11 falwl tati r od er ind i f feren t,
so ru l ern ron d er No n11 bedin ;tt. Ab er " " " ' f.otlllll rw ch Hei.&lt;piele in d er .Mo r ph o·
logie f ind en ( r gl . d e n n icht falm lt ati r en G e b rau ch r on .\1or ph em en. di e vo m C e·

-- 179 --

......._._.....

�sicht spunkt e d er Funktion ··variant en'' dant e/l en ) ; in d er Ableitun g und ?.u .
( ,. g / . di e in d er Sprachnonu inexis.fentetl aber ge nl aes.~ d e tn
:i pr:u·h , y,tcm gescllfl/ jen en IT" oerter ) ; in d er S ynta x. da au ch d er Sat: al.s S truktu r
~ llr S prach e und nicht rwr :ur Red e geho ert ( t·g/. insb esondere di e /eslsteheml en
Ausdru ck .&lt;forllr elu. di e lf'ort st ellun !! u .s.n·.) : und auf d em Cebiete d er Se mautik
in beschra eukt enr Si nn. da s h cisst im Wor tsclwt:. 1 vgl. :. B. d en Fall d er suge·
nar1111 en Syuou,·m e. di e so lch e uur rom CPsichts¡!tlllkt d es Sprach sy, te m s, nicht
aber d er Spr:U"hnorm sirul . u;eil sie. ob wohl srh ei u/wr fuuktiou ell gl eich, d enuo ch
uirht imm er t·ertauschbar sind ) .
Es besta eti¡a sich also. dass di e Unterscheid un g :wischen ::Í¡H·3ch s y~ t e m t funk ·
tion e ll c m Syste 111 ) wrd Sprad111orm ( Sy, te m d e r norma le n Reali sationen J niclll rwr
~:orn m ethadologisch en Ges icht spu nk te :u·ec kma es.&lt; ig ist . sonden• da ss sie reo/en
S¡n·achfakten ent spricht. Aber. ge mde 11111 di e lriderspruech e :u verm eiden , di e
sich ergeben , wenn nl rlll so/che ll egri lfe als selhsraendi7e Hea litael en betracht et,
¡.dauben wir. das s di e Unt ersrh.eidun g sich aut" da ; wirklid1 e Sprerhen , die S pre ch·
taetigkeit (di e ein:ige 1.-onkret e und konh-r et b en·eisbare Henlitaet d er S prach e)
gru.e nden ntu .-;.s. mitt els eine."i abst ra h: ti ~;e n l 'organ ges, d er die B e::. iehu ngen zlvischen d en betrucht et en Sp rec hakt en und ihren l "orbildern beruecksichtigen soll.
lf/ ir nehm en rdso : um Ausga 11 gs punkt das Po., tulat, dass da s lndividuurn sein en
Ausdru ck sclwfft . aber 11icht ~:oe lli g l!'illku erlich . so11dem i11dern es ihn nach
t·orh ergeh e11de11 l ·orbi lder11 gestaftet. di e i11 d en 11 e11 en Sprechakten entlwlten
sind 1111d ¡:deich:eitig von ilw en ueberlwlt 1cerden: das h eisst. dass das lruli viduurn i11 .&lt; e .11 e111 S¡:rech e11 1-orbilder, l·'orm e n di e i11 sein er Sp rach gemeinschaft
gelaeu/ig si 11d. ko nkr et realisiert . In einem erst en Grade der Abstraktion, nun,
si11d dies e Form en einfach normal und in der S praeh~emein s rhaft h e rkoe mmlirh
und bedeut en das . u·a.&lt; rei r ~prarhnorm n erlll e f!; aber wenn man all das ausschaltet. u:a,;,; ;, d e r JVornt sta e tulige ah er. nlit He:;ug auf das Funlaion ieren cler
Sp rache uls l ' e rsta e n di gutl fpÚnsl runl e lll ~ llll Wese ntlich e '' /J egl e itung'' ist , verbleiben. auf ein em ho eh eren Plan der A bstraktion . nur je ne id ea len Form e n, di e
wesen tli eh s in d und un e nth e hrliche funk ti on e ll e Gege nu ehe rste llunge n bild en;
das. 1ws wir ::Íp raeh sys le m nenn en. S praehn o rm und S prarh sys te m sind infolge·
d esse11 k ein e /J egriffe a priori. di e wir auf da s Sprech en anwenden , und au ch
kein e com konkret en S prechen losgeloes te Healitu et en. so ndern Form e n, welche
sich i111 S prech en .&lt;elb.&lt;t aeu s.&lt;em . C.:nd d er 1re7 11111 :11 ihnen :u gelange n ist
jener_ d er sich au .&lt; d e111 konkr eten Sprech en ergibt und (/liS aufeirwnderfolgenden
Abstraktion en h en·orgeht. irulem man di e konkret en Spreclwkt e mit einem frueh erell S pr ech en cergleicht . n·elches ma11 millefs ei11 e.&lt; anderen Abstraktionspro::csses als fso glo ss.e n .~ yst e m aufstellt.
Nlll u erlich vollzieht sich bei d er Fcst/P g¡m g d es Begrifjes ~orm ei11 e dop·
pe/t e Abstraktion . 1ceil 11wn einerseits all d11 .&lt; IIIIS Sch eideJ , was rein wbjekti v
urul origin eller Au.&lt;drrrck d es /n dividwrm.&lt; i.&lt;l. rm d andererseits ein e ei 11 ::ige ullge ntein e Non11 ill e iner utelu· odcr tc eni¿;er grosse n Sprachgenl e in scha/t ab:'\tr.t·
hiert 1cird: i11 der Wirkli chl.: eit isl di e Norm t·eral'nd erlich. je nach den Gren: en
der bet ru cht el e11 Sprachge m ein scha/t . die l&lt;ocentirm ell festgelegt wen 1en : einem
e in:::i ge n Sprarh ::5 y~ L e m katltt also e in e gan ::.e /{ e ih e von 'N o nn e n entspr echen.
Ausserdem kann. :wischen konkretes Sp r ec he n u.nd sozial e i\'orm , die indi vi·
du e ll e Nor m ai., mittler e Stu/e /ret en . in u·elch er 1111r di e !'O ellig neuen 1111.d
gel egentlich en Elemen t e de.&lt; Sprechen s all.&lt;ge.&lt;cha lt et bleib en. aber all da ., .si t h
bewa hrt . 1m.&lt; ,..ied erholun i! rmd bleib end e.&lt; Elemell/ in d e rn Sprechen d es b etracht et en l11 diridullms i.&lt; t.'
l 'om S tand¡Jllnl.:t d es ~p ra chsy;te n b au .; . ko e11rH!n lt"Ír 1111n di e Normen und
das konkre le Spr eeh c n als nuje illallderjolge nde Stufen d er H. eali.&lt;ation d esselb en
bet mcht en. So ¡!e:&gt;eh en. en cheint das Sprac h;ysle m als ein Systern non iHo eglich.
k eiten , van Koordir111ten. welche di e u//en en rw d versperrt en W ege an:eigen ;
eh er ein Fr eiiH&gt;Í/s· als ein Zlnlllgskomplex, da es unb egrenzt e Rea lisationen :uluesst rwd tllrr rerla11 gl. da.&lt;s di e f~t nktion e ll e n /J edi11 gun gen des Sprachin strun: entes erhulten ble ib en : eh er als befehlerul, ist sein Clwrakt er berutend. IV as
sich aber d em l 11dit·iduum auj:win gt. ist di e No rm . Ic e/ch e se in e A u.sdrucksfreih eit be{{rell:l und di e 1'0111 s...ste m ge bot enen Mo eglichk eiten einschra enkt. inn ersalnln e n selztllt g

-

18() -

~'

�lwlb d es Ro/un en.&lt; d er dur ch h erko cmmlicl1 e Heali sa 1io nen gege ben i:;t . In d er
Tat ist di e Sprachnonn f' in Sys l e n~ zwa n g~ J a c ul'i ¡;er R P ali ~ a ti o n e n , e in so=.ialer und
k ultureller Zn·nng, u nd .&lt;ie isl jP nnch d em Clwrnkl er d er S pra ch gem ein sc lwft
verschi ed en ,
Es sch einl IIII S. da ss d ie Unl ersrheidun g Zlt'ischen S prnch sy, te m uu d Sprachnorm di e Sc h wi erigh: eil en loes/. welr-h e di e Ce;.ren sa el:.e z ¡cisch en Sp raeh e l.llld
R ede bi et en, indem sie ihr en kon t·en lion ellen Clwra k ler rw fd eckt. In d er T at :
1) tcenn di e C egenu eh ersl ellun g z wischen Sy ,; te m 1111&lt;/ R ca li ;a ti o n sl all findel, W l! fas st di e Spra che nur da s Spra eh sys tc m. wn ehr, nd alle u ebri¡;en n egriffe ( ein schliesslich v erschied en er Grad e d er Abslrof..·ti on ) , dn s h eissl, di e soz inlen un d
indi vid u e/l en No rm c n und da.&lt; ko n krel e C ebi el d es Gc, pra e eh ~ - d er R e de an gehoeren mu essen ; 2) 1cenn d ie Cegc nu ebersl ellu n g zwisch en K onkre tc m 1111d Abstrakt e m stallfindet. fael/t di e R ed e mil d em Ge s pra e ch z u .&lt;rlllllll en . 111111 di e Sp ra ehe
schli essl alle u eb ri gen JJ egri ffe e in _ und 11m fn.&lt;sl cerschi ed en e Grade d er A bstraklion ; 3) wenn di e G egenu eberslellun g z zcisch en Soz ial e m 1111d 1nd ;,·idu ell cm
slallfind et. so beinhall et die S prach e dns Spra d1 sy,;te m uncl di e S pradm or m, un d
die R e d e umfasst di e indi,·idu el le N o rm llrHI da s konkrel e S pre ch e n ; 4 ) geschieh l.
d ie G egerw e berst éllun g zwi .&lt;chen Ori g inalita et d es A usdruck e , 1111(/ W ie derholun g.
so wnfasst di e R e de nu .&lt;schliesslich di e v oel/i g gelegenl lichen urul n euen Elem ent e
d es Ge s praec h &gt;, un d di e Sprac h e oll e u ebrigen Hegriffe. eirr sc hli esslich der sysl ernalisch en und rwrnwlen A s pekl e d es 1virklic h en Sprechen s. Di es legl uns nah e.
d en A 11 sdro ck S p rac he ao s d er A naly se d es C e.&lt;praech s rwszuschl iess en 11nd - wi e
es seltr lr effend Pi sani machi. irlllem er ein er Lin ie fo lgl, di e wn Humb o ldt Zll
Paul 11ncl J es pe rse n fuehrt - i/111 fu er d eu fo lgenden Mom enl d er Synlhese .:1ci.~chen Sp rechakl en n11 fzus paren , das heissl_ ihn au f di e ho glosse n , y; te me an zn 1.l!enden , welch e au f d er Gnmdla¡;e d er konkrelen S pr eclwkl e in d er S prnch gemein schafl , im lúw rn 11nd in d er Z eil, aufge sl elll 1.cerden . Fu er un .&lt; isl afso ll er
R egri ff S prach e t la n gu e ) ei.n geschich1fich er n egriff, wa ehrend da s S p r a !' h &gt;y ~ te m
und di e S prne hn o rm slruklurelle und infolged e s.&lt;en synchronisch e 11egri f fe sind : sie
bezieh en sich 1111 j da s Se in und rlic/11 a11 f da.&lt; W e rd e n. ( Ab er, nnlu erlirh , kann
nwn f u er jeden synchronisch belrach lel en S pra r h zu stand eiu e N orm twd ein Sr·
;, te m unl ersch eirlen ) .
Un seres E~ achten .&lt; isl al so d ie U nl ersch eirlun g zw isch en Syste m und N orm
wichlig. ·u;eil sie d ie Sc hwi.eri gk eilen rler Zt ce il eilun g S pra ch e : R e d e behebt ( in·
d e rn .&lt;ie d en ko n t·enlion ellen Charakt er di ese r Zlt'eil eilun g au f::;e igl), ond da:u
beitra egl dn s Funktioni eren d er Sp rrrch e ( di&lt;' S pr ech la eligk eil ) , als Sdw e pfun g
u nd W ied erlwlun g ( W ied erschoe pfun g ) , als freie wtcl beschraenkte Ta eti gk eit in·
n er/wfb d er vo rn Sysl em ge bol en en M oeglichf..·eit en . ::.11 erh ellc11 . W ir d err k en au sserdern , dn ss d ie.&lt;e Urrl ersch eidu rr g vo /Tkomm err er di e Gr11 rr dl nge11 t·erschi ed err er
s prachtvissensclwfl lich er Disziplin en erkln erl , di e sch on besleh en oder geschaff en
w erden /wenn en ( z. B. ein e P h o no lo gie d e r n o rnwl e n R ea li sa t ion e n zwisch en
funkti o ne ll e r Ph o n o l o~ i e 11nd Pho n etik ). S ie 1.-anrr au ch da zu b eilra ,~te rr d en M er hrmi.&lt;mu s d e.&lt; S pracluvrmdels lief er zu erklnercn , w elch er in erster Linie ein e
vorn s , stem erlaubt e A 11fl e lwur~ g gege n di e N o rm isl , und B ejahur~ g d er Jl ¡¡ sdrllrk sjreiheil d es lrulit·i&lt;lllum .&lt; gegen d e11 Z1 car~ g d er _\' o rm. ab er in Ue berein slim11llll1 g 111it d en t 'OUZ. Sy::: l e tn f!C b o t en e tl M o egli c hk e it en .
1

-

181 -

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                <text>1 - Posibilidad de una distinción tripartita en la realidad unitaria&#13;
del lenguaje . 2 - Incoherencias y contradiccion  de los enunciados&#13;
acerca de " lengua" y " habla" . 3 - Insuficiencia de la dicotomía saussureana. 4 - La idea de " norma" en la investigación empírica y en la lingüística estructural. 5 - Ejemplificación. 6 - Esbozo d e una teoría coherente del hablar y de su formalización. 7 - Importancia y utilidad d e In distinción tripartita&#13;
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                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , Añ 6, Nº 9 : p. 114-1810</text>
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                    <text>~ituación y

funciones actuales
de la Filosofía de la Ciencia
•

Apartado de Cuadernos
Uruguayos de Fllo1offa, Tomo 111

•
•

501
Ote
Sit

ANIDADES Y CIENCIAS
E LA REPUBLICA
EVIDEO

,, ..

�•

I

•

•

�501 OTE s1t
O tero tv1ano H
S1tuac1on ) funciones actuales
FHCEJ05386

1111111111111111111111111111

SITUACION Y FU:r~CIONES .'-\CTUALES DE
LA FILOSOFIA DE LA CIENCIA(*)
l. a.
-os corresponde l1ahlar l1oy de la situación de la filo ofía de la
ci,e ncia y de st1 fun~ión en nuestra cultura
es decir en el amplio
ámbito de la cultura contemporánea-, y más en especial acerca de
la función de una cátedra de filosofía ele las ciencias en nuestro
•
•
•
marco un1,?ers1tar10.
Sería absurdo proponerse dar en este momento una definición
estricta de cultura. Pero es de todos n1odos con,rcnie11te señalar que
de ningún modo ese término presupone 11o)r para nosotro un co11torno que deslinde el mundo llamallo corriente111ente culto
el de
las obras intelectuales y sus con"ecuencias clirectas: ta1nl1ién intelectuales , del mundo humano en su totalidad. Por el contrario.• e
este mt1ndo l1umano en todo -l1 ¡&gt;olifacetisn10, con toda st1 cou1¡ll ji dad
y ,,.aria,d os ni,·eles, lo que co11-tilU}"e propian1cnte cultura. Por lo
menos éste es el significatlo con el qtte deberá enten«.ler e la ¡1alahra
en el presente contexto. El aspecto sociopolítico }" el econó111ico no
menos que el intelectual pt1ro co11fig11ran pt1es nt1e tro n1t1ndo de
cultura. Y pertenecen a esa c11ltt1ra, co1no nu "tros.. tanto lo ª"pectas de lo contemporáneo uni,· rsal )" del ascendie11te l1islórico co1110
las circunstancias locales de11tro de lns ct1al ~~ no ~ 1nove111os. 110 ele
los escorzos de esta idea urge de Jas palabra- de imonc de Bcau,,oir
en La larga marclia cuando dice: ·•ct1ltt1ra ~ el 11ombre misn10 cunndo l1abla de sí }. del mu11do cp1e es s11}·0: aunqt1e {la ct1ltt1ra) ex ..
presa la condición l1umana dellc co11tribuir 110 obstante a can1lliarla;
el hecl10 de que la re,~olución indu trial 110 e té terminada 11ace (le
la cultura el instrumento pri,·ilegiado de un }lrogreso del ct1al será
a la , ..ez culminación~'.
1

Ese diálogo del hombre que es j11stamente la cult11ra, e expresará pues no menos en una opción política, en un 11erfec ionnmieuto
tecnológico, en un l1allazgo material, en u11 tttensillo cotidia110, n
una reoO\'ación de la educación de las masas, que en el n1t1ndo de

. 53067

•

�6
sus libros y de sus pinturas, vale decir en el mundo de su h acer
intelectual estricto. Es por otra parte una noción de este tipo la que
determina la conducta de las llamadas ciencias de la cttlturn; su
mundo de objetos es el cp1e rest11ta del actuar humano en todas sus
ma11ifestaciones.

h.

En el año 1948, a poco de fundada nuestra Facultad, figuraba ya
en su Syllabus un curso de Epistemología que dictaba el Dr. C. E.
Prélat. No nos interesa hoy trazar su l1istoria. Nos interesa sí seña·
lar de qué modo la función de tal asignatura --sea en una Facultad,
sea en el mundo de la cultura actual-, l1a variado fundamentalmente
en el curso de pocos -16- años por la transformación de su ámbito
propio, local y t1niversal.
Para situarnos, para señalar algt1nas condiciones así como algu·
nas co11secuencias de relie'\'e del l1accr científico, es decir para tener
ciertos puntos de referencia -en n11estro mundo uni,·ersitario y na·
cional y en la escena más am¡,lia en q11e el pensamiento científico
asume en nuestro tie111po ¡)apel protagónico- no será ocioso recordar
que en ese momento el Parlamento acababa de ''otar la ley de crea·
ción ,J,c u11a Facultaf] extraña para el país, que la Uni\'crsiclad como
unidad, n1ás allá de alb'l.1nos importa11tcs trozos de s11 11istoria no ee·
crita, era ¡&gt;oco más ~fllC Ja l1er1nosa sala clel Co11sejo Ce11tral, el es·
critorio 1Jcl Rector )" algnnos, poqt1ísin1os, J1on1bres insistentes qt1e
tratnhan de s1J¡1e1·ar el aislamic11to; no será tan1¡loco i11 útil i·ecordar
&lt;J1t1e con1c11zaba ]a g\1crra fría, que at1nquc Ja ho1nl&gt;a ~tó1nica venía
de rnatar a un ct1arto ele inillón ele seres l1t1manos en pocos minutos,
no se ,c onocía n1í111 la 1&gt;0111lla de l1icll'ógc110; es útil tener presente
tambié11 que ln Cl1ina era todn,'Ía 1111 país feudal y que, al decir de
I:lu tcl1i11s ( c11 sta Jillro sol&gt;1·e la enseñanza superior en los Estados
Unido ) , ''la ge11te en los países i11d11strialcs ª''anzados todavía creía
que la tecnologí.a 110 po&lt;lía afectar ni st1 s11hsistencia ni su vida''.
S11cedín t ,o do eso, antes ele qlte tu,riéra111os ltna clara y ví,,ida idea de
lo que })Odrían llegar a ser en s11 n101ncnto 11na rotación de los partidos en el gol&gt;ierno, una Ley Orgá11icn, 1111a uni,rc1·sidnd en vías de
integración (con SlJ corro}Jicrno, co11 st1 a111e11udo &lt;lenostacla y no me·
nos in1¡&gt;rcsci11di})]e bt1r,o cracin) y qt1 ~ n. . pcclo to111aría una enseñanza
111edia ql1e alcanzara ef "cti,·a111e11tc ]as 1nasns; 110 snl&gt;ía1nos del uso
cotidia110 e ÍtlbÍStcntc de x¡1re io11c tale?!) co1110 clesarrollo, talrre-off
y ca111llio de e tructt11·a , lo qtie sería una Facttltnd de If 111ua11i(lades
co11 edificio 1&gt;ro¡1io., co11 1,Jun ~s~ co11 lnl1oratorios, con egresados, con
t!icrta o11ra l1ccl1a )', J&gt;Or qué no t3et•irlo, co11 enfermedades infantiles
a los 18 año ; c11t ,011&lt;·c - 11,0 l1abínn10 ,,j, i(lo la te]c,·isió11 y sus pro·
grall11a , ni e] rclatÍ\'O auge ec]i't orial (le l1oy·, no l1al&gt;ía111os co11ocido
y 211frido atí11 las crisis ll l pní , 110 salJían10~ q11iéncs eran Benedetti
o Mnggi; no 11os in1ngi11ál&gt;n1uos ,q ue llegarían pronto el Spz,tnik y la
1

1

�7
otra cara de la luna, el despertar de los nue,·os países, la lucha en
la escena mundial entre dos clases de naciones, ltnas po~cecloras, otras
poseedoras sólo de hambre y de futuro, ni sabíamos con claridad tam·
poco cómo llegaría el comienzo del desl1ielo, es decir el conticnzo de
la esperanza.
Aludidos así, rápidamente, e11tre1nezclados" esos l1ecl1os son al·
gu11os de los importantes que bastan pa1·a confi gurar el can1bio de
la circunstancia cultural del pensa111iento científico -circunstancia
sociopolítica e intelectual, l1ni,·ersnl o aldea11a, p ero ct1ltt1ral al finy esa trasmutación determina en eran medida la co11sid eració11 de la
función de la filosofía de la ciencia en la l1ora actt1al.

Es precisamente porqt1e todos estos l1erhos (y a1 gt111os otroe no
menos notorios) condicionan toclo quel1acer iutelectt1al 11oy·, en es·
pecial el qt1el1acer científico y n1ás en esp ecial aún el e11i st emoló ~i co ,
que son de primera importa11cia en la co11sicleració11 de la f t111 ión
de la filosofía de la ciencia en ntte tros clías. N o 1u ~11o s qt1c los i11, a·
riantes (es decir que el ámbito de s 1l problemática p e r111an ente) ,
aqt1ellas transformaciones d eter111innn el clin1a en qt1e to111a sc11tido
el estudio de la epistemología.
1

c. La filosofía de la ciencia, con10 111edit a ' iÓn fil osófica nccr ca del
pensamiento científico, con10 disci¡)]i11a l1nificad orn el e totl o t111 l1nz
de reflexiones, de técnica s intelectt1alcs, de siste11,as el no11oci1111cnto:
debe tomar pues como hecl10 h ásjco de 1111 cstrn é¡locn ln tra11 forin a ..
ción radical, revolucionaria, realizada l' ºr la ic11cia e 1 el 1111111&lt;10 d 1
hombre. No se trata de aconteci111i en1 0.,, del or•lcn (Je] cle... c11bri1nic11to.
En cierto sentido la trnsccnllc11 ia ele los a)&gt;Ort c_ el E t1 lid es o &lt;le
Galileo, de Newton o de Pla11r.k c lo qt1e dn ' ' alor nl co11oci111ic11to
científico. Pero no se trata de eso. La t ra 11 s f orn1nció n qlt ' ' Í\"i1110 ·
pc1·tenece a otra dimensión.

Así como se 11a dicl10 de Sócrat e que ·'f t1 e el J&gt;ri111c ro c¡ttc l1izo
bajar a la filosofía del ciclo )" la l1izo r e -irlir 11 la
ittclncles y la
introdujo l1asta en las ca as y la forzó a Jlr egt111tar i1or lu ,,ida ) r

•

por las cost11mbres y por las cosas bltena )' 111alns·', e ¡&gt;o&lt;lr ia clecir
que nuestro tiempo fue el pl'in1ero que J1a ]1 cl10 clel co11 ocimicnto
científico y de su transfor1nación ininterrt1mpicla t1n ]1i e 11 de tl o co ..
tidiano, qtte nuestro ticn1po con10 11ing11110 l1a p11csto ele r eli ' 'e, por
medio ele la investigación científica ) r r1or la cliftl ión Jllabi,ra de loresultados de ésta, la urge11cia ele Jos conflicto qt1e -e ¡&gt;re &gt;11 t a11 c11
el quehacer h11mano y ha comcnzaclo a 1lrindar lo - i11cdios de enf rc11·
tarlos con éxito. Ni el ad, cni1niento de las socie(lades cic11tíficn , 11i
el auge de ciertas técnicas qt1e, conco1nita11te1nente on circt1n::,tancin ~
sociales, produjo la revolución inclt1strial ( co11 toda Ja i1n¡lortancia
que ésta tiene), ni siquiera la n11eva física en el priu1cr C\1a1·to del
1

�•

s
siglo XX, pueden compararse en influjo con la difusión actual del
conocimiento científico~ del bien cultural (en sentido estricto) , de la
..
educación.
Para extraer ejemplos de un plano quizás limitado de experien·
cia y acción humanas, pero muy actuante sobre la vida de todos,
bastaría recordar cómo Kennedy recurrió al equipo intelectual de
Harvard para dirigir la política de su país, cómo la Unión Soviética
impulsó la cultura de masas y la investigación científica y tecnológica, cómo Harold Wilson, puesto en la alternativa de elegir tema
para su má~ importante discurso político, enfocó como asunto capital
el pensamiento científico y la revolución tecnológica -en especial la
automatización- con sus consecuencias sociales y humanas trascen·
dentes, y cómo alguien llamado l\1onsieur X, para enfrentar hoy en
F1·ancia a un candidato, digamos ''imbatible'', apela a lo que llama'
horizonte 80 es decir a lo que la ht1manidad aspira lograr para 1980
en su perspectiva justamente científica, técnica, educacional.
Por otra parte la eclosión bibliográfica que significa el creci·
miento segt1n una ley exponencial del nlímero de artículos publica·
dos en revistas científicas, con su fantástico mecanismo de feed-back
(sólo en psicología científica -para tomar un caso que no se cita
corrientemente
en los últimos sesenta años se han publicado más
de 300. 000 artículos y casos similares aumentados se presentan en
física, en matemáticas, en biología) , y el hecho repetidamente señalado de que viven en nuestros días el noventa por ciento de todos los
científicos que han existido en todos los tiempos, son elementos cuya
tremenda magnitud no es mayor sin embargo que la que adquirieron
algunos problemas políticos planteados en forma exacerbada por el
desarrollo científico. Recordemos sólo a modo de ejemplo la necesidad que dicho desarrollo y sus consecuencias extracientfficas impu·
sieron de un teletipo rojo entre Washin~ton y Moscú. Hoy no sería
demasiado arriesgado decir que el desarrollo científico impuso la paz;
lo menos que se podría afirmar es que la convirtió en urgencia ineludible.
Más allá de todas las actitudes apocalípticas muy en boga hoy,
la transformación científico-tecnológica que vivimos impone pues una
1neditación y una consideración filosóficas concretas que incumben
a la filosofía general pero muy especialmente a la filosofía de la
•
•
c1enc1a.
2. Veamos al1ora en qué situación se encuentran la epistemología
Y los estudios metacientíficos relacionados con ella, para poder considerar luego cómo esta función concreta, la más concreta y la más
general -la de esclarecer nuestra circunstancia-, se halla indisolublemente unida a otras tareas y funciones más particulares en la for·

�1

9
mación del investigador y en el análisis del proceso y de los funda·
mentos del quehacer científico.
Antes que nada es conveniente señalar que 11ay en uso tres sentidos conexos de la palabra epistemología. En nt1cstros planes de
estt1dio figura como sinónimo de filosofía de la ciencia en stt significado más corriente; por st1s orígenes griegos toma aden1á el sentido
de teoría del conocimiento (el sentido de epistenzology en i11glés), en
general de todo conocimiento, aún del no-científico, at1nqt1e es más
usual llamar a ese campo de estudios gnoseología; en tercer lt1gar
epistemología como teoría de la ciencia, como logos aceren de la
ciencia (es decir discurso sobre la ciencia) abarca el can1po mt1cl10
más amplio de disciplinas que tratan de la ciencia e11 tl ~ di, ersa
perspectivas no necesariamente filosóficas. Dejando de lado el segt111do de los significados referidos y para no confundir la epistemología
en sentido estricto (la filosofía de la ciencia) con t1na epistemología
en sentido amplio, es preferible dar a ésta el nombre de e tudios
meta científicos. Estudios metacientíficos o meta teóricos serán por
tanto aquellos que desde fuera de la teoría y del teorizar de tina
determinada ciencia o de todas, los toman como ol)jcto de in,restigación; constituyen una temática y un conjt1nto de disciplinas en u mayor parte no filosóficas qt1e son pues de primera importancia para la
epistemología en su sentido filosófico.
1

Para no nombrar sino algttn&lt;.&gt;s de esos centros clel i11t rés 111etateórico, del interés que despiertan la teoría científica y u~ deri,·a·
ciones y que hacen hablar de ellas, recorden1os la l1i,toria el 1 penqa- ·
miento científico, la sociología del conocin1icnto, la psico]ogía el l
descubrimiento y de la in,·estigación cie11tíficos. la no aú11 desarrollada
filosofía de la tecnología, la economía de la in,•e tigación .. la ¡&gt;r oct1paciones que enfocan los problemas u citadoq por las rela iones 11tre ciencia y política y que no se pt1ede incluir sin má "' c11 la sociología de la ciencia. Se pueden recordnr a este reqpecto los e tt1clios
realizados en Harvard (1) acerca ele las relaciones 1núltiples de la
ciencia con la nación y con las corporaciones indu tria)eR. 011 te1nas
que tocan, en lo vivo, algunos de los problemas i11trnt111i,•crsitarios
•
más importantes
el de la libertacl ar.adémica por ejen111lo-, y ad más problemas extrauniversitarios co1110 ]ns C'onclicio11c de dec:nrro]lo
de la democracia en el mu11clo actual. Entre otras, las con-..iclcraciones de índole económica sobre el conocin1iento científico on notoriamente relevantes por ejemplo, para la fijación de t1na política de
desarrollo de las universidades, en especial de las nuestras, )r n dcf i-

Ver, por ejemplo, Stcfan Dupré }' Lanford Lakoff. 5cicnca ancl t he unlion.
Policy and politics, Englc\vood Cliffs, Prcnlicc-llall, 1962.
(1)

�10
nitiva, para la determinación de las prioridades y en general de la
di!trihución de los recursos a destinar a la investigación científica
especialmente en los países que no han entrado a1ín en la etapa de
desarrollo. Para dar brevemente, al pasar, un ejemplo concreto de
estt1dios metacientíficos tomemos el caso de la psicología. Ellos coin·
ciden con la teoría de la psicología. Esta no puede confundirse de
ningún modo con la psicología general y menos aún con una relación
de la historia de la disciplina. No puede confundirse con la psicología gene1·al po1·quc ésta está constituida poi· un conjunto de teorías
-sistemas de conocimiento, redes nomológicas y por sus coniirmacio·
nes- mientras que la teo1·ía de la psicología es una metateoría cuyo
objeto no es lo psicológico mismo sino la teoría psicológica. Sus
estudios serán de ca1·ácter filosófico en algunos casos, sociológico en
otxos, estadístico o matemático en otros, en otros aún de carácter
propiamente psicológico. Así los análisis de Hempel acerca de los
fundamentos de la psicología o de Bergman o Hilgard acerca del uso
de variables intermediarias en esta ciencia son lógico-epistemológicos,
los estudios que Moscovici presenta en su tesis en torno a la influencia social del psicoanálisis son sociológicos; la investigación acerca de
la psicología de los psicólogos es propiamente psicológica, la compa·
ración que lleva a cabo Meehl entre la predicción clínica y la pre·
dicción en hase a tests es estadística y así sucesivamente. No se pue·
den separar tan1poco de la temática de las meditaciones metapsico·
lógicas ciertos enfoqt1es de orden ético o político sobre la actividad
del psicólogo.
Son tam.lJién meditaciones de un tipo metateórico mt1y especial
las que reúnen a hombres de b11ena volt1ntad de varias naciones para
cstudia1·, por ejemplo, los efectos de una posible guerra termonu·
clear; lo son tamhié11 las que reúnen a físicos y sociólogos para en·
carar de modo iluminado las transformaciones que t1·ae consigo la
automatización de un número cada vez mayor de f áhricas, por ahora
en los países alta1nente industrializados. Como fácilmente se puede
ver, son estudios de variado tipo que tienen también distinto status;
algunos de ellos configuran estudios empú·icos que tienden a consti·
tuirse como ciencias o cuasi - ciencias fácticas, que a su vez exigen
medios de investigación bastante refinados (son los casos de la socio·
logia, de la psicología o de la econo1nía del conocimiento científico) ;
otros llevan a 1neditaciones de tipo ético; otros constituyen tema de
filosofía general . Otros aspectos de la ciencia en marcha dan lugar
a los constantes ayes agore1·os de toda una pseudofilosofía qtle erige
a lo irracional como ideal y que ha fomentado ya varios fascismos.
Son los ayes agoreros de un pensamiento que, renunciando a sus po·
sihi!idades más pro¡Jias lleva a cerrai· los ojos y a identificar constan·
ten1ente ciencia y mal y a opone1· conocimiento y 11umanismo. La

�11
•

tarea que siempre está presente es justamente encarar los problemas
que plantea el conociminto científico en nuestra época, que ha sido y
es, más que ninguna otra, moldeada por la ciencia. Se trata pues de
llevar a cabo estudios y meditaciones que tienen como principio el
enfrentar, el no rehuir, los problemas de nuestra cultura.

3.

Ahora bien, esos estt1dios y esas meditaciones metacientíficos
apuntan a una teoría general de todo quehacer humano y ésta coin·
cide en gran medida con la filosofía. Sin embargo sería errónr-o iden·
tificar sin más un estudio concrPto del pensami~nto &lt;'ientífico, aún
encarado en el horizonte f!eneral de las preocupaciones hl11nanas, c-on
Ja filosofía misma. Si bien todo pensamiento científico y 1o&lt;ln merlitación metacientífica apuntan en e~a dirección, no SP conf\1nd('n ron
ella. Tener como mira la di1l1cidación del telo.ft ctel p~n"amiPnto cirn·
tífico es la tarea fi11al que debe sE&gt;r emprendida solamente n ln luz
de investi(.?:acioncs particularizadas que enfom1en los ' Tariados asn°c·
tos del conocimiento cif&gt;ntífico concreto. El enfonl1e i1lvel·so Pll~dc
parecer muy ''profundo'' (2) pero condt1ce ineludiblen1f&gt;nt&lt;" a la varuedad, a la especulación desenfr~nada, cuando no a la cl1nrla sol1r~
la ciencia con mavúscula. El método más arlecuaoo n1r:-1 Plt1d1r tanto
ese nebuloso enfoaue como un opt1esto pedf'stre cient1fici6n10 natti·
cttlarizante ee el de proceder a esn1dioq ele crecientti' rrPn~r~ litl ad QltC
aferren en cada eta11a., mediante una 1·econstn1cción rar;onal~ E&gt;l ac·
tuar y el teorizar científicos. Esto es nrecisamcnt~ lo OlJ&lt;' tr:itn de
hacer la filosofía de la cie11cia. Por ello, como tod~ taren f1loqófica
concreta, parece muy abstrusa a Jo~ oio~ del ci&amp;&gt;ntífico corriP.nte y
t1111y J&gt;OCO prof11ncla a los ojos del ''filósofo'' que a1&gt;11nta ''hondo''.
No ee Duede hahlar de la filo~ofía de ]a &lt;'ÍPnc1a ron10 di sr.inl1na
unitaria. Por filosofía de la ciencia o no1· PPistPmolo"Í;l P.n se11tido
estricto debe entenderse un haz de mPdit'lcionPS v de P-~tu&lt;lins -no
de tendPncias, at1nm.te ést;¡s (fl1e-den inclt1ídAq en nm1éllns-, m1e to·
man al pensamiento ciPntifico conto obieto. Su ca1·áctPr ~s f&gt;n al211no~
caeos lórico, en oti·os p:noeeolóp:ico, en otros onto]óPico'I attnotte m11chaP veces poseen un aspecto que combina varios de esos carflcteres.

El quehacer científico

y sn reelaboración i·acional pt1c&lt;lcn Rer

descriptos de modos mnv variados, pero tanto s11s conceptos tf'óriros
como sus nnntos de partida, tanto ~llS hipótesis como ~11 1·ecl ron~tr11c·
tiva, pueden ser encarados desde 11na triple perspectiva: ln &lt;lP. ~11s
presupuE&gt;stoe, la de sus consec11encias, la de su estruch1ra ~1stemáti~a.
Podría dech·se que esos aspectos están a tal p11nto entrelazados &lt;JllC
(2) Ver como ejemplo W. Szilasi, ¿Qué es la ciencia?, f\Iéxico, Fondo de Cultura Económica, 1949.

�12
no se los puede separar. Sin embargo es posible llevar a cabo un enfoque especial sobre cada uno de ellos, enfoque que deberá ser a la
vez, como se ha dicho, aunque en grados distintos, lógico, gnoseológico,
ontológico.
Es en este sentido que se dice que no existe la filosofía de la
ciencia como unidad. No se trata pues de la ya conocida diversificación en filosofías de las ciencias particulares (filosofía de la física,
filosofía de las matemáticas, etc.) -que también tienen su lt1gar aunque limitado , sino de una polarización mayor que aumenta a medida que los resultados del análisis epistemológico se hacen más es·
pecializados, particularmente en sus perspectivas lógica y gnoseológica.
En muchas de las grandes obras de la filosofía occidental se en·
cuentran observaciones que constituyen de un modo u otro una teoría
a veces explícita, casi siempre implícita, de la ciencia. Podríamos
decir que allí se delinea una primera etapa del pensamiento episte·
mológico, con todas sus variaciones y el germen de todas sus tenden·
cias generales. Es cierto que el estado de la ciencia misma condiciona
en cada época la manera de hacer filosofía de la ciencia y que ade·
más, ~n rigor, no hay una corriente continua de pensamiento que
atraviese las opiniones de los distintos filósofos sobre la ciencia. Pero
sin duda hay en Aristóteles y en Santo Tomás, en Descartes y en
Leibniz, observaciones mtty importantes en torno a los problemas que
suscita el pensamiento científico en cada uno de esos momentos.
Ellos no constituyen sin embargo nada que pueda abarcarse todavía
con el nombre de filosofía de la ciencia en el sentido en que usamos
esta denominación hoy. Pero dentro de esta línea de meditación sobre la ciencia deben destacarse dos nombres -Httme y Kant- por·
que en ellos se da toda una problemática que determina, en gran me·
dida, el ámbito, aunque no el estilo, de los estudios epistemológicos
actuales. A grandes rasgos las soluciones que se dan a los más gran·
des problemas filosóficos que genera el pensamiento científico, son
respttestas a los planteos hechos por &lt;lichos pensadores. Y aquí se
ve bien que es justamente una meditación apoyada en el desarrollo
científico -ambos autores escriben en el ámbito creado por la apa·
rición de la ciencia natu1 al exacta moderna-, y no la especulación
sobre la ciencia en cuanto posibilidad, lo que hace factible un adecuado planteo de cuestiones epistemológicas. H11me y Kant son pues
estrictamente filósofos de la ciencia, además de filósofos que hablan
sobre la ciencia, en cuanto su pensamiento toma como punto de par·
tida la ciencia misma en su quehacer concreto. Las soluciones por
ellos planteadas pueden haber sido superadas hoy pero sus planteos
determinan todavía el nivel mínimo a pa1·tir del cual es posible tra·
bajar en filosofía de la ciencia. Poi· otro lado, existen todavía en
nuestros días quienes p1·etenden discurrir sobre la ciencia en forma

\

�13
totalmente especulativa sin tomar en cuenta los elementos del pro·
ceder científico concreto; si tal cosa fue pensable en algún momento
--en el momento en que ciencia y filosofía constituían precisamente
una unidad especulativa-, dejó de tener sentido a pa1·tir de Hume
y Kant.
Las etapas del pensamiento episten1ológico siguen paso a paso el
desarrollo del pensamiento científico, sus consecuencias y Sll estilo.
El siglo XIX ve aparecer filosofías como el positivismo y el empirio·
criticismo que deben su auge al auge del pensamiento científico mis·
mo y de sus aplicaciones generalizadas. Pero aunque surgen pensa·
dores cuyo aporte es de significación para la filosofía de la ciencia
en sentido estricto -Mach por ejemplo- muchas obras que se suele
incluir dentro de la filoso{ ía de la ciencia exceden el campo episte·
mológico para pertenecer estrictamente o bien a la filosofía general
-4&gt;.en sus tendencias materialistas o idealistas- o bien a una vaga divulgación de conocimientos científicos.

•

El nacimiento de nuestro siglo asiste a la renovación qt1e en física
se expresa en la formulación de la mecánica relativista y de la me·
cánica cuántica que van a tener decisiva influencia en el curso del
pensamiento científico posterior y en los trabajos de filosofía de la
ciencia. Aparecen notables estudios sobre esa transformación que
sufre la física, pero abundan también innumerables trabajos de di·
vulgación -alguna buena, otra no-, que se suele incluir indiscriminadamente dentro de los estudios epistemoló~cos. Toda esa prolife·
rante literatura puede tener su importancia propia, pero es al@'; o to·
talmente distinto a la filosofía de la ciencia; en algunos aspectos su
importancia puede ser mayor, por ejemplo para el ho1nbre común
que quiere comprender su época, pero se trata de otra cosa. Sin em·
bargo, esta acumulación de material sobre un aspecto del conocimien·
to científico -aún en las obras que pertenecen estrictamente a la
epistemología-, llevó a muchos a creer que la filosofía de la ciencia
debía dedicarse a estudiar, en forma exclusiva, los aspectos de detalle
de dicha transformación de ciertas ramas de las ciencias físicas. Tal
criterio, imperante en muchos ámbitos durante el primer cuarto del
siglo, excluía de hecho a algunos de los estudios más fértiles dentro
de la filosofía de la ciencia.
Hemos señalado pues hasta ahora la existencia de varias etapas
en el pensamiento epistemológico: l) la de la filosofía de la ciencia
implícita en lae grandes obras de la filosofía clásica (etapa pertene·
ciente a la pre-historia de la filosofía de la ciencia propiamente dicha), 2) la etapa de las obras de filo~ofía que, al nacer en las circunstancias de aparición y consolidación de la ciencia natural exacta,
diseñan la problemática vigente aún hoy (Hume, Kant), 3) la de las

�14
obras nacidas en el auge del desarrollo científico • tecnológico del si·
glo XIX, que esbozan soluciones de conjt1nto a aquella problemática
y, en último lugar, 4) la etapa del análisis detallado de lae implicaciones filosóficas de la transforJnación introducidas por las nuevas
mecánicos. Con ellas llegamos al umbral de lo qtte llamamos actualmente filosofía de la ciencia.
Porque a pa11it· de comienzos de siglo, hasta hoy, se puede decir
que coexisten do!I modos de l1acer filosofía de la ciencia que no se
.
,
oponen necesariamente entre s1 .
El primero de ellos se ejemplifica en Poincaré, Duhem, Meyer~011, Wl1iteheacl, Bachelard, entre otros pensadores no menos impor·
1antes, ct1yas obras responden a los problemas que plantea el pensa·
miento científico por medio de sistemas r~lativamente aislados de
pensamiento que, aunque realizan aportes fundamenta les para la elucidación de cuestio11es básicas, llegan hasta hoy como hitos de t1n
pensamiento no integrado ni e11 sus puntos de partida ni en su f or·
1nl1lación.

'

El segundo modo de hacer filosofía de la ciencia a que nos re·
f Primos es el que se ori~ina en el manifiesto del Círc11lo de Viena
(1929) .. y en general en Jos trabajos de los filósofos neopositivistas.
Entiéndase bien qtte no se trata de las tesis del empiris1no lóp.ico propiamente dichas. No se trata en especial del rechazo de toda metaf ísica como discurso sin sentido co~oscitivo; 110 se trata tampoco ele
las tesis qtte implican una dicotomía absolttta e11tre los enunciado"
analítico3 y sintéticos; no se trata en fin del movimiento de unidad
rlr las ciencias (Jlle, co11 un renovaflo sentido enciclonedista., se efectúa
eohre la base de p1incipios bien definidos y estrechamente ligados a las
tesis antes i11dicadas. Se trata por el contrario del modo mismo de
11a.cer filosofía de la ciencia en base al diálotxo y a Ja crítica; se trata
rl el modo colectivo de hacer filo~ofía. A pa1~tir de ese momento los
ron~esos, los coloquios, las pt1blicaciones periódicas y en éstas los
articttlos, las reseñas, las discusiones sobre la base de artículos publi·
cados antes, constitt1yen el medio básico de intercomunicación. A
nuestro entender es precisamente el uso de estos medios de comuni·
cación y de diálo;?:O filosófico, m11chas veces pasados por alto, lo qtte
constit11ye el elemento fundamental y cararterístico de los estudio~
ele filosofía de la ciencia hoy.
Es cierto que con anterioridad a la fundación del CírCltlo de
Viena existían revistas filosóficas, pero ellas no constitt1ían el vel1íc11·
lo de un nuevo modo de hacer filosofía; publicaban a1·tículos sin
conexión y sin crítica, salvo en casos excepcionales; a1ín 11oy algunas
revistas de filosofía pura mantienen ese carácter, sobre todo en nues·
ti·o continente pero también en los centros filosóficos europeos; sin

�ló
embargo, muchas han cambiado su estilo y han acercaclo la prodttc·
ción f iloeóf ica al diálogo fértil.

De todas maneras, aunque en cierta medida arbitrn1·io, con10 to·
do jalón que separa épocas, el que se indica nqt1í, separa t1n mo,,¡.
miento epistemológico dominado por las obras aisladas de pe11sadores importantes, que continúa hoy, de otro cuyo pt1nto de partida pa·
rece ser el seminario de Schlick y que adquiere u11a amplitud sin precedentes en cantidad de prodt1cción, en calidad, en resultn dos, e 11
interacción con la filosofía pura y con las ciencias. Este modo de
11acer y de comt1nicar filosofía de la ciencia se aproxima pt1es al modo
de l1acer y de comunicar ciencia y ee poilría decir que lo ton1a por
modelo.

Y jttstamente este movimie11to en filoso{ ía de la cie11cia se ve
acompañado por un mo,rimiento similar que tiene lugar en t1na ciencia en sentido estricto: Ja lógica. Esta ciencia posee un a lar ga prehistoria de dos mil trescientos años y una corta 1listoria de cien y
pocos, si tomamos a Boo1e como jalón .. o de apenas cincuenta si to·
mamOB los Principia 1llatl1ematic&lt;t de Russell y Whitehead como co·
mienzo de la etapa propiamente científica. Precisamente In i11flt1c11·
cía de la lógica for1nal sobre la fi]osof ía de la ciencia, e11 un ¡&gt;rinler
momento a través del neopositivismo o a través de trabajos Jlaralelos
como Jos de Nicod por ejemplo, co11stituye t1na confirmación &lt;le lo
&lt;¡ue llamamos nue,-n época en Jos estl1&lt;lios episten1ológicoe. Porque
justamente esa n11eva lógica se expresa Ítandamentaln1ente n trnvés
ele pulllicaciones periódicas y en general usa los inismos n1edios d e
dilt1sión y de díálogo qt1e la renovada filosofía de la ciencia. A&lt;lemás, es la aplicación de slts técnicas y de algunos &lt;le sus rcst1ltados
a la episte1nología, en la forma de una lógica de la ciencia, lo cp.te
da una nueva tónica al análisis del pe11~amiento científico. E s pt1es el
entrelazamiento de t1na disciplina da carácter científico --lógica fo1·mal-, con una disciplina de carácter filosófico, pero con t en(lencia
a usar métodos de análisis propios del conociu1ie11to científico y a.
encarar el detalle de éste -la filosofía de la ciencia- , a través de
t1n nuevo estilo de comunicación, lo qt1e constitt1yc t1na no, ecla&lt;l raclical frente a la filosofía de Ja ciencia como obra de pensadores aislados, y especialmente íre11te a la m etafísica de la cie11cia, es decir
la libre clttcubración sobre ''la ciencia en sí'' o sol&gt;re '' toda ciencia
¡losi1lle''.
1

Sin embargo, ese cambio radical e11 el estt1dio ele la e¡&gt;isten1ología 11a pasado prácticamente desapercihi(lo c11tre 11osotroc; . Casi l1a tn
hoy, nuestras bibliotecas públicas l1an estatlo ¡lro,·i~ tas de algunas de
las obras importantes - pero no suficientes a esta altura del deS'Grrollo epistemológico- de los Poincnré, loa l\feyereon )" los Bnl llclard

,
,
•

�16
-a qttienes se debe reconocer sin embargo todo su valor. Pero asimismo han estado provistas de un conjunto de obras sobre la ciencia
que por el hecho de ser ''sobre la ciencia'', de ningún modo consti·
tuyen aportes a la filosofía de la ciencia -en sus diversas ramasº a las disciplinas empíricas -historia, psicología, sociología, economís de la ciencia-, sino que son en su mayor parte especulaciones
híbridas, carentes del rigor necesario. Es fácil ver pues que son
escasas, escasísimas, las obras que figuran en los anaqueles de nuestras bibliotecas que respondan al amplio y fecundo movimiento e pis·
temológico que ya lleva por lo menos un tercio de siglo y que comen·
zó, como dijimos, con el seminario de Schlick; y si se dan excepcio·
nes, éstas se deben al interés que pusieron algunos científicos con
miras amplias, concientes de la importancia que habían adquirido
los estudios epistemológicos en ese lapso. La explicación de este fenómeno podría muy bien referirse al hecho de que el afán de ne·
gar las tesis básicas del neopositivismo -que enfrentan a las ten·
dencias irracionalistas dominantes- impidió ver que ese movimiento
había desencadenado una corriente de pensamiento importantísima
que trascendía esas mismas tesis. La ausencia hasta hace muy poco
de las obras de Popper, de Godel, de Goodman, de Quine, todos au·
toree no neopositivistas, es una muestra de la ceguera frente a un
movimiento intelectual que va mucho más allá de la tendencia filo·
sófica que lo originó y que conduce a un campo amplísimo de estu·
dios metacientíficos.
A esta altura bien se me podría decir que el neopositivismo no
originó todo ese movimiento. No me interesa sino señalar que la aparición de aquél, marca justamente el comienzo de un nuevo estilo
epistemológico. La Logik der Forschung de Karl Popper, los artícu·
los de Godel, las series de trabajos incluídos en Philosophy o/ Scien·
ce o en el British Journal for Philosophy o/ Science o en Synthese, las
antologías de Feigl y Sellare, de Feigl y Brodheck, de Wiener,
los modelos de aplicación de la lógica a problemas epistemológicos o
propiamente filosóficos como From a logical point of view de Quine
o Structure o/ appearance de Nelson Goodman son ejemplos del desa·
rrollo constante del haz de estudios qt1e constituye la filosofía de la
ciencia hoy. Por eso, y porque el pensamiento científico que esos es·
tudios analizan, es uno de los polos de la cultura de nuestro tiempo,
es ineludible enfocar esta nueva etapa de la filosofía de la ciencia.
4

Porque la filosofía de la ciencia encara, aparte de sus problemas
constantes, otros nuevos, frutos del desarrollo del pensamiento cien·
tífico en marcha, porque la filosofía de la ciencia ha adquirido un
nuevo estilo, ha hecho suyos nuevos métodos, y, sobre todo, un rigor
inusual, su estudio no puede ser solamente histórico sino especialmen·
te actual, con todo lo que esto importa; material bibliográfico ade·

�17
cuado, ct1idadoso análisis de temas de detalle, publicaciones de índole colectiva, una nueva actitud por parte de científicos y filósofos.
4 . Solamente en estas condiciones y en la perspectiva intelectual que
venimos de esbozar podrá pues la filosofía de la ciencia cumplir sus
funciones en la cultura de nuestra época.
Las dos funciones primordiales a qt1e nos hemos referido, a saber, primeramente el análisis teórico de los problemas lógicos y gnoseológicos que plantea el pensamiento científico en sus diferentes ramas y en su creciente complejidad y sistematización y, en segundo
lugar, el análisis del sentido de la ciencia en la cultura de nuestro
tiempo, se ven complementadas por otras funciones qt1e no por derivadas eon menos impo1·tantes. Mientras que aquéllas arraigan en el nivel teórico del pensamiento filosófico y científico, las funciones a las
que nos referiremos brevemente a continuación tiene lugar al nivel
de la educación, en la formación del científico y del estudioso de
los problemas filosóficos.
a . En primer lugar se ha señalado mucl1as veces hasta qtté pl1nto el
quehacer concreto del científico está influído por prejuicios pro,·enientes de una formación extracientífica basada en ideas caducas.
Quien ha expresado esto de la forma más neta ha sido Wl1itel1ead
cuando en La ciencia y el mundo n1oder110 nos dice cp.1e el científico
ha llegado frecuentemente a ser ''víctima de lo.. prejt1icios filosóficos adquiridos casualmente de una niñera, de un mae tro de escuela o de las formas de expresión en uso''. A este re pecto Pl1ilipp
Frank nos recuerda de qué modo ''los estudiantes de ciencia l1an adquirido una doble personalidad, una especie de esqi.1izof rcnia, debida
al contraste entre su pensamiento científico y su fj}o ofía infantil''.
Este que parece ser un mal genel'alizado de la educación se encue11tra acentuado entre nosotros por una en eñanza meclia qt1e frecuentemente no pone de relieve en las ciencias físicas más que aspectos
muy limitados por las aplicaciones inmediatas, en las ciencias l1istór icas un anecdotismo pueril y en la filosofía un anticicntis1110 que es
m oda intelectual. Si bien no corresponde a los estudios cpisten1ológicos en el nivel universitario, suplir directamente la:; deficiencias de
la enseñanza preuniversitaria en los sentidos inaicados, sin embargo
ellos pueaen servir (por
irreverencia ante los Brejuicios, por el entido critico que deben contribuir a formar, y por un análisis cuidadoso de los problemas que plantean las ciencias): ara &lt;lar al estudiante en el nivel superior una amplitud ele miras, u11 cnfoqt1e más
amplio Cle los problemas, un sentido de racionalidad, que Euedcn ser
del mayor provecho tanto al futuro científico como al futuro in\'CS·
tigador de P-roblemas filosóficos. En concreto, para el estudia11te, el
análisis de algunos problemas metodológicos de la discipli11a &lt;we estudi a (sea biología, física, matemáticas, psicología o filosofía) así

-

�18
como el descubrimiento de los elementos implícitos en el pensamiento, o la inteligencia de los fundamentos en su senti&lt;lo más amplio
(que son tareas epistemológicas), pueden cumplir esa función de re·
move&lt;lor que es tan necesaria para un ~ehacer intelectual rigl:troso
y por tanto fructífero.
h. En segundo lugar, la especialización, cada día más acentuada, en
las tareas científicas, oculta frecuentemente algunos de los aspectos
más propios de éstas. Así se pretende a veces reducir las fttnciones
del científico a las de observador de caracteres disti11tivos, a las de
lector de instrumentos de medición, como si esas tareas no requirie·
ran a la vez, para rendir resultados con sentido científico trascenden·
te, aptitudes que tienen mucho q11e ver con el análisis epistemológico.
Por ello el estudio de los problemas de filosofía de la ciencia unido
a trabajos que pongan el acento en los aspectos conceptuales de la
investigación científica pueden i·edundar en provecho de esta misma.
c. En tercer lugar, para considerar t1n aspecto partic11lar de la for·
mación del hombre de ciencia, se ha señalado que ciertas deficienciás
en la exposición (especialmente en la redacción) y en la presenta·
ción de las comunicaciones científicas, que proviene entre otras causas de una dedicación exclusiva y prematura a tareas muy especializadas, así como la ausencia de adecuada valo1·ación de ]os resultados
particulares dentro del conjunto de cada disciplina, qtle proviene más
de la carencia de formación general que de un desconocimiento de
aquélla, son disto1·siones que podrían ser combatidas de modo más
propio por quienes hayan cumplido estudios epistemológicos.
Estas, que parecen funciones demasiado ambiciosas, lo son en el
mal sentido si se pretende que un curso de filo~ofía de la ciencia de·
be sustituir una formación general que debe ser ineludiblemente me·
joráda so riesgo de deformar estudiantes en lugar de formarlos. Pero
aquelJa afirmación alcanza su justo sentido si apunta a lograr en
el estudiante una disposición intelectual an1plia, una exigencia de ri·
gor, un sentido crítico en el análisis de los problemas generales de
la ciencia.
5. Consideradas así, muy brevemente, algunas funciones de la filosofía de la ciencia en relación con la ciencia misma y con quienes
la forjan, es conveniente esbozar qué otros propósitos puede cum·
plir además entre nosotros, cuál es el sentido más particula1· que adquiere en nuestra situación intelectual.
a.• Indudablemente
ello depende del grado de desarrollo local de la
•
c1enc1a -tanto en el plano de la investigación como en el de la docencia- y muy especialmente del concepto vulgar, imperante acerca
&lt;le lf.l importancia del cultivo del pensamiento científico. Este con·

�19
cepto ee degrada frecuentemente como consecuencia de una filoso·
fía difusa que tiene motivaciones tanto intelectuales puras como so·
cio·cconómicas. Refiriéndose a las causas del atraso de la epistemo·
logia y del estudio de las ciencias en Latinoamérica }!ario Buuge
nos dice: ''Durante el último medio siglo han proliferado en Europa,
y se han exportado a Latinoamérica, las corrientes irracionalistas. Al
negarse la razón y exaltarse en su lugar la intuición, al i·echazarse el
dato fundado y abrazarse el mito, se niega la ciencia, que es un en·
foque racional del mundo; y por consiguiente se niega la epistemo·
logia, que es la teoría de ese eníoque i·acional de los hecl1os materia·
les y espirituales. En algunos países, el irracionalismo iuoderno pue ..
de interpretai·se como síntoma de decadencia social; en nuestra An1é·
rica, tan necesitada de razón, esa mercancía importada goza de gran
consumo porque es el complemento intelectual del analfabetismo y
del atraso técnico y científico. El irracionalismo europeo puede tolerar la ciencia a condición de que no dé forma a la '\'-Ísión del mun·
do: la W eltanschauung ha de segttir siendo mítica y no científica, pues
quien conoce algo acerca del reloj del mt1ndo., puede pretender corre·
gir su atraso. Entre nosotros, la prédica irracionalista es menos comple·
ja: es el complemento filosófico de las pretensiones por retor11ar a la co·
Jonia, a la economía pastoril, a la cultura tradicional de corte predo·
minantemente histórico-lite1·ario. No ea dable esperar estímt1los a la
investigación epistemológica en un medio donde las corrientes oscurantistas gozan de mayor prestigio y poder que las illtministas, en
nn medio donde se habla más de la pretendida crisis de la ciencia
que de sus éxitos''. (Clase inaugural al hacerse cargo de la cátedra
de filosofía de la ciencia de la Universidad de Buenos Aires).
b. A estos motivos generales, acentuados en la situación argentina,
ee agregan otros de carácter local que inciden en la opinión vulgar
acerca del conocimiento científico. La estructura de nuestra univer..
sidad con su dispersión en l1arto nt1merosas facultades aisladas, de·
di cadas a la formación de profesionales, y la enorme proporción
(o desproporción) de estudiantes dedicados a dos de ellas, tienen,
como sabemos, orígenes lejanos y constituyen circt1nstancias de difícil aunque necesaria superación. Esa situación conspi1·a contra el
desarrollo de las ciencias básicas y contribuye a moldear en el pÚ·
hlico, -ya sea universitario o no- una idea equi~ocada acerca del
pensamiento científico y de sus funciones en la cultura contempo1·ánea. Por otra parte la universidad lleva a cabo investigación científica pero lo hace con recursos ridículamente ex:igttos, cuya li1nitació11
misma por los poderes públicos está provocada, además de por otras
causas de peso -bien conocidas-, por el desprecio vergonzante que
se tiene por el pensamiento científico y por el temor, que no siempre
1e pone de manifiesto, a las dificultades inherentes a un qttehacer

�20
intelectual que requiere dedicación, rigor, y precisión (a este respec·
to son aplicables las reflexiones generales que hace Carlos Maggi so·
hre la filosofía del matero, en su libro El Uruguay y su gente, Mon·
tevideo, Alfa, 1963, p. 35). En estas condiciones es deber de todo
t1niversitario y de todo científico (y como es lógico incluyo también
en esta categoría a quienes se dedican a la l1istoria, a la lingüística,
a la psicología, etc.) tratar de provocar una transformación que nos
coloque a la altura de nuestro tiempo. Por ello el análisis de la actividad científica que lleva a cabo la filosofía de la ciencia puede
contribuir en cierta medida a hacer conciencia de esta situación y
de las condiciones en que es posible su transformación.

-

c. Se habla en un sentido muy vinculado a lo anterior cuando se
dice con razón que la epistemología debe servir de puente entre las
l1umanidades y las ciencias en nuestra Facultad. Con todo no es permisible un optimismo desmesurado. Si por puente entendemos la dis·
cusión en el plano teórico de los problemas comunes y de los pro·
blemas de fundamento y de método de cada ciencia particular ( exac·
ta, natural, o de la cultura) y, además, la reunión de estudiantes de
diversas disciplinas en torno a una mesa de seminario, con el esfuer·
zo de mutua comprensión que eso importa, indudablemente la ma·
teria constituye un buen sendero hacia un campo fértil. Pero hay que
reconocer a la vez el hecho de que el aislamiento de ambas ramas
se ha dado por motivos distintos cuyo enfoque no puede corresponder al tratamiento de ninguna materia determinada y sí a un en·
frentamiento adecuado de problemas universitarios y personales de
carácter más general. La idea de una Facultad de H11manidades y
Ciencias es, como todos sabemos, buena o mala según cómo se encare
su puesta en marcha; lo que fue sin duda equivocado fue la espe·
ranza de que la integración entre las dos ramas se haría como por
encanto, sin esfuerzo alguno; por ello i·esulta útil hacer conciente
e!l general tal tipo de ilusión. Por otra parte, el estudio de los lími·
tes y posibilidades de aquella integración caen sí, como dijimos, den·
tro del dominio de un curso de filosofía de la ciencia; y le corres·
ponde a ésta muy especialmente el esclarecimiento de los pu.atoe de
contacto entre la actividad del investigador en ciencias exactas o naturales y la del estudioso de las ciencias del hombre para ver cómo,
contra las afirmaciones de cierta concepción aislante ya caduca, surge
un núcleo importante de id~ntidad en todo quehacer científico.
d . Además, sobre lo que hoy ya no queda duda, es sobre la inconve·
niencia de ·una Facultad de Humanidades y Ciencias separada del
resto de las facultades (dejemos de lado el problema de si es pre·
ferible a dos facultades o no) . En este sentido la integración de
nuestra universidad es un proceso necesario, que ya ha comenzado
pero que no es tan rápido como sería deseable. A este respecto los

�21
estudios de filosofía van a tener una función de mayor alcance en
profundidad a medida que vayan desapareciendo los motivos que dificultAn la integración de la universidad y a ésta deben contribuir.
e. Cuando hablo del trabajo en filosofía de la ciencia no hablo exclusivamente del trabajo realizable a través de la cátedra sino espe·
cialmente por la acción de publicaciones que pongan al día en algu11a
medida la bibliografía internacional desbordante en el campo de la
epistemología por la acción del trabajo de difusión, de pre-investigación y dentro de lo posible de investigación, de la Sección de Filo·
sofía de la Ciencia del Instituto de Filosofía, por la acción del re·
cientemente creado Grupo Uruguayo de Lógica y Filosofía de la Cien·
cia en la tarea de vincular a los profesores de las distintas materias
en torno a estudios interdisciplinarios, y en general por la acción
colectiva de quienes tenemos interés en superar el aislamiento que
es provocado ineludiblemente por la especialización y que conduce
a la negación de toda cultura en sentido estricto.
Si se cumplen algunos de esos propósitos estaremos contribuyen·
do indirectamente además a la urgente tarea de iluminar las condiciones y los fines de la investigación científica en nuestro país sin la
pretensión de sustituir a los científicos en los aspectos técnicos de
esta tarea pero tendiendo eso sí a la promoción del progreso cientí·
fico-cultural mediante la comprensión de su necesidad y de sus exi·
•
genc1as.
6. No voy a considerar otras posibilidades de acción extrauniver·
sitaria de los estudios de la filosofía de la ciencia porque ello se1·ía
sin duda un optimismo desmesurado y sin fundamento en nuestras
circunstancias. Sólo quisiera señalar que de poderse cumplir por lo.
menos parte del programa trazado y de comenzarse además en la Facultad, como creo imprescindible, la enseñanza de la lógica en un ni·
vel superior, ello debería tener, como consecuencia indirecta una modificación en las orientaciones de la enseñanza de la f ilo~ofía, de la
lógica y de las ciencias en la enseña11za secundaria. Como se sabe en
lógica prácticamente el total de la enseñanza versa allí sobre teorías caducas ya hace cerca de un siglo (o de varios) y en cuanto a
la temática filosófica sobre el pensamiento científico, como ya se dijo, no se pasa muy frecuentemente de observaciones superficiales
cuando no de afirmaciones totalmente inaplicables a la ciencia en su
sentido contemporáneo.
Creo necesario nuevamente señalar que el tipo de estudio perteneciente a la epistemología no debe eier confundido de ningún modo con ciertos aspectos de la divulgación del conocimiento científico
más reciente que, como se dijo, corresponden a una dimensión die·
tinta. En epistemología, como en las demás disciplinas, la espectacu-

�22
laridad de los ejemplos no es por cierto un correlato del rigor; si
bien la atracción de esos ejemplos es explicable, su uso constante es
inconveniente. La divulgación científica corresponde entre otros orga·
uismos también a la universidad. Aunque, como sabemos, nuestra
universidad no le dedica la atención que merecería, l1a actuado oca·
sionalmente en este sentido. Debería hacerlo constantemente a tra·
vés de publicaciones, de la radio, del cine, de la televisión y de cur·
sos o cu1·sillos especiales para el pít.blico en general o aún para el
público universitario que ignora mucl1as veces lo.s n11evos descubrimientos o se ente1·a de ellos por la prensa en informaciones que con
frecuencia carecen de la seriedad mínima exigible. Si bien ea cierto
que los fondos i·equeridos para cumplir tal función son enormes, la
universidad no debería por eso descuidar totalmente este aspecto de
la cultura de masas.
Hacemos estas precisiones para señalar que si bien un curso de
filosofía de la ciencia extrae sus ejemplos del vivero que constitu·
yen la 11istoria del pensamiento científico y la ciencia en marcha, su
tipo de análisis, teórica1nente, de1le presuponer el conocimiento del
mate1·ial que le sirve de base (lo extraerá muchas veces de las pro·
pias disciplinas de los estudiantes y al nivel en que éstos actúan,
sin perjuicio de agregar otros ejemplos convenientes). Esta, que pa·
i·ecería una precisión de lo obvio, es sin embargo necesaria en vista
de que muchas veces un curso de historia espectacular de las ciencias
(acerca de la teo1·ía atómica o acerca de las teorías sobre la natura·
leza de la luz, o acerca de otros temas igualmente atractivos) l1a
pretendido sustit11ir a un curso de epistemología en sentido estricto,
con lo cual se ha logrado solamente hacer peeudo-epistemología.
Si por ejemplo l1ace cuatro semanas se ha descubierto una nueva
partícula de trascendencia para la explicación de la estructura del
núcleo atómico {la partícula gran omega menos) o si en el correr
de 1964 Hofstadter realiza, en California, en t1n tubo de subterráneo
en desuso de dos kilómetros de extensión, un experimento c1"Ucial
acerca de las partículas elementales de la materia, a tal punto que
se ha dicho que en estos meses se ''ive una veillée d' armes de la
ciencia, corresponde a los órganos de divulgación -de distinto nivel
- el hacer conocer variados aspectos de dichas experiencias. Un curso
de episten1ología los tomará quizás como ejemplos para analizar la
noción de experimento crucial, o la función de los entes hipotéticos
o de los entes observables en una teoría científica {pues se trata de
que el alumno no aprenda hechos aislados) pero de ningún modo
puede centrar su temática en ellas. Si en algún sentido un curso de
filosofía de la ciencia ha de hacer pues divulgación será solamente
&lt;1iVt1lgación de modos de pensar, de métodos de análisis (teniendo

�l
23
buen cuidado al efectuar generalizaciones) y 110 de información particular y momentánea (que servirá, como dijin1os, sólo de ejemplo).
7. Dadas las funciones, acabadas de reseñai·, qt1e cr eemos puede
cumplir la filosofía de las ciencias (con sus comple1nentos, publica·
ciones, investigación, extensión), deben1os manifestar que las cumplí·
remos en la medida en que para ello contemos co11 la colaboración
de los profesores de las distintas disciplinas científicas (por algo se
trata de la filosofía de las ciencias), con la colaboración fundam ental
de los estudiantes y con los medios materiales no excesivos qt1e se n ecesitan para comenzar ese trabajo.
Para terminar quiero insistir pttes e11 cp1e el estudio de nt1estra
materia es una tarea colectiva porqt1e ello es parte de Slt ~entido mis,
,
, .
mo, aun en sus aspectos mas teor1cos.
Debo decir por otra parte que lo que personalmente voy a aportar a ese quel1acer común lo d ebo en lo esen cial a la ayuda que
me brindaron los profesores de la Facl1ltad (en especial los profesores ~fario Silva García, Ál'turo Ardao y Félix Cer1111scl1i) , y los profesores Mario Bunge, Marvin Farller , Williard Q11ine y René Poirier
de las Unive1·sidades de Bl1enos Aire~, de Ne'v York (en Buffalo), de
Harvard y de París, a q"üienes 'Jlliero i11auifee.tar l1oy 111i tnás pro·
fundo reconocimiento.

JJI ario H. Otero

•

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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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Situación y funciones actuales de la filosofía de la ciencia / Mario H Otero--Montevideo : FHC, 1964; 23 p</text>
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                    <text>— S9 —
•ofeqe.il 38 jena p na 'oui[bd[b oipam pp Bpuanjjui ej ofeq nop^esi
e^sa n^ o^qopsap 38 {inoii odru3 nn anb ejoqe souiaqBg "(j B^ninjoj)
BupijS-ipna^-jiozuaqouiuiB • d bj 3p sisajuts v\ Bjed ^iaoii ap oanjop p
^ oaiozuaqouiuiB • d opps p aajua nopaBaj ap ojonpoad p noieafd
-nía (g) zsaijj -^ ^ nap¡eqjapqy -^ 06T n3 'B3ipjniB BJtnanj^sa ap
eopijpjqne ap zaA Bjaraud aod ne^qeq j^^papaog A zjanq^suy SBraapy
•BJnd buijoj n^ jana^qo uojaipnd ou \vno p Á ajuainjiaBj anodinoa
-sap 38 anb 'osoip^e o^anpoad 'o^i^iubjjub-jiuoií opps pp ojn^op p
'—_\[ g o oniraB— nuoi; odnaS [a na biujojsubjj ^s oiuij[n
ap oniraB odnjS p 'ooi[iuBjjaB opioB pp oiuojd A ojuaSjB ap
sa[B8 8B( 3jqos imoij ap oaruop pp uoiaaB B[ jod anb 'uojbjjuoouo
(Z) ^^ii[09pao^ 'jj A zjanqosuy &lt;rj 6^61 u^ B-^ OJ3d "noioBoipui Bnn^uiu
nep ou sopBjp saaopB^i^saAui so[ uop^eaj ap souepunaas sojonpoad
jqS "D ol€ aP "^ d PP A D oO^l aP (rara ül) "3 ^ FP opBzi^jsua
'o{[ijbuib ojonpoad oinoa 'Bjnd buijoj ua ^A oaiozuaqouiuiB - d opiae pp
opBAiaap 3)sa eppnpaj aiUBjasq noisaid b uoiaB^nsap jod nojaiAn^qo
uuBuiqy A Ja^sBj^aj^ o^jeqtna uig •oaiozuaqouiuiB • d oppe pp
a[dmi8 un ap uoianjpsuoD bj uoja^nqwjB aj sopB^p s
so[ 'ojanpojd ajsa ap ojop [ap o^nojja sistjbub nn na asopuBSBq A
opiuajqo nopa^aj ap ojanpoad pp ajjnze na opiuajuoa p opuai^iuiQ
•p^padsa na ooiozuaqouiuiB • d oppB p A pjana^ na sooiozuaqouiuiB
8oppf 8O[ ajqos nuoij ap ojnjop pp uopaB b¡ (8^61 ua) ope^psaAui
ireq anb sojauíijd soj; nojanj (^) nuBuiqy "^ ^^ A jaj9Bj^oj\[ *^
•sauopBJBpB SBunSjB nozBj Bjsa jod uB^isaaau A SB^ajduiooui
3 ^BiJOjoipBj^uoa oSpj nos 'ooiozuaqouioiB - d oppit p ainauqepadsa
'go^iozuaqouiraB soppe 9o\ ajqos jmou ap ojnjop pp nopae bj jod
'sojganduioa so^ ajqos B^njEJaji^ B^ ap sauopBOipni

(8P61 aP zio^¡ 'ajjv^ p ogtniuvg •votuimf) ep
outKniaiuD-outjoq oí^jSuo^ -^j jv opojuasaud oí

uoioBSU9puooo}ne ns Á ootozu^q

-OUtUIB^TUOTi' d OpiOB pp OJlUOp \9
ZS3IU 0IM30Í13

�(I.)

H3C\
CH —CH2 —CH —CO —NH —CH2 —COOH
H3C/

NH
OC —C6H4 —NH2(P)
En 1932 L. Anschuetz y Z. M. Deliyski (4) continuando las in
vestigaciones sobre el cloruro del ácido tionil-antranílico, le transfor
maron en el clorhidrato del cloruro del ácido antranílico, sin llegar
con éste al cloruro del ácido antranílico libre, pero sí a un producto
poco soluble y de alto punto de fusión, que creyeron idéntico a la
diantranilida, .preparada por G. Schroeter y O. Eisleb (5). En 1935
P. Carré y D. Libermann (6) reanudaron las investigaciones con res
pecto a la acción del cloruro de tionil sobre los ácidos aminobenzóicos
y rectificando el error de McMaster y Ahmann, reconocieron los pro
ductos de reacción como cloruros de los ácidos tionilamino-benzóicos
(de la fórmula general II).
(II.)

a 18 mm. de presión y una temperatura entre 140-150. Los cristales
amarillos obtenidos tenían de nuevo el P. F. de 31 C. Hirviendo el
producto con agua, se descompone produciéndose ácido clorohídrico
y vapores de SO2. Estos últimos fueron introducidos cuantitativamente
en un exceso de solución de iodo, para determinar así por análisis iodométrico la constitución del cloruro del ácido p. tionilamino-benzóico,
el cual es transformado de esta manera en el clorohidrato del ácido
p. aminobenzóico muy soluble en agua. De su solución acuosa el ácido
p. aminobenzóico libre puede ser recuperado por medio de acetato
de sodio. Exponiendo el cloruro del ácido p. tionilamino-benzóico a
la humedad del aire, éste lentamente se transforma en un polvo blan
co del P. F. más arriba de 300 C. Este producto calentado en estado
bruto con agua, se descompone por la presencia, aun de ácido cloro
hídrico, en ácido p. aminobenzóico. Pero lavado algunas veces con
agua fría para sacar todos los rastros ácidos, el producto puede ser
después recristalizado con agua, en la cual es poco soluble si es fría
o bien soluble si es caliente. Su contenido de N de 10,97 % es de
acuerdo con la fórmula Ci4H12N2O3 fórmula del ácido p. aminobenzoilp. aminobenzóico (fórmula III).

O.S.N —C6H^ —COCÍ

/
Sin embargo no pudieron preparar estos productos en forma pura,
efectuando su destilación a una presión no muy reducida, destilando
p. e. el derivado "para" a una presión de 27 mm. y una temperatura
de 147-150, lo que causó su descomposición violenta. Además afir
man Carré y Libermann que calentando los cloruros de los ácidos
tionilamino-benzóicos con agua habían recuperado solamente canti
dades insignificantes de los ácidos aminobenzóicos originales y que
se formarían como productos principales diamidas de la fórmula ge
neral Ci4rI10N2O2. Así obtuvieron en el caso del cloruro del ácido
m. tionilamino-benzóico un producto del P. F. de 225 C (la m. dia
mida), ya preparado anteriormente por Piutti (7), mezclado con un
producto de polimerización, y en el caso del cloruro del ácido p.tio
nilamino-benzóico un producto del P. F. de 325 C, también difícil
mente soluble y próxima a la composición de Ci4HioN202 que se
transformó solamente después de una saponificación alcalina, en el
ácido p. aminobenzóico.
Por el hecho de que las indicaciones de Carré y Libermann
estuvieron en contradicción con los resultados, que ya habríamos
obtenido con E. Abderhalden (3), en lo que se refiere a la prepara
ción de un derivado puro del ácido p. aminobenzóico, del P. F. de
31 C y también a su descomposición por agua y por la humedad
del aire, hemos reanudado nuestras propias investigaciones sobre este
tema y hemos dado ya sobre el particular una breve información
previa (8). Hemos pues preparado otra vez el cloruro del ácido
p. tionilamino-benzóico hirviendo 1 parte de ácido p. aminobenzóico
con 3 partes de cloruro de tionil, evaporando después el exceso 'le
cloruro de tionil a presión reducida y destilando después el producto
— 66 —

(III.)

H2N—/

\

\

O H

\.

— COOH
\.

La presencia de un grupo amino aromático libre en este producto
fue probada por diazotación y copulación con diversas substancias
aptas, originándose colorantes azoicos. Una diazotación cuantitativa
con una solución de NaN02 1/10 n. y papel de ioduro de potasio y
amidon probó la presencia de un grupo amino libre por dos restos
aminobenzóicos, de acuerdo con la fórmula indicada de un dipéptido
del ácido p. aminobenzóico. La presencia de un grupo carboxil libre
explica la solubilidad del producto en agua caliente.
No es difícil explicar los resultados de Carré y Libermann en
contradicción con nuestras investigaciones. Ellos encontraron diami
das, utilizando para sus experimentos no cloruros de los ácidos amino
benzóicos puros, pero sí los productos crudos de reacción entre los
ácidos aminobenzóicos y el cloruro de tionil. En estos productos de
reacción crudos hay probablemente contenidos aún otras substancias.
Por esta razón hemos tratado el residuo de la primera destilación del
producto de reacción entre el cloruro de tionil y el ácido p.amino
benzóico con agua y hemos encontrado en efecto un producto que
corresponde a los descriptos por Carré y Libermann, un diamida de
la fórmula C14H10N2O2 formado directamente por la acción del clo
ruro de tionil sobre el ácido p. aminobenzóico y no por decomposi
ción del cloruro del ácido p. tionilaminobenzóico con agua.
En 1937 R. Graf y W. Langer (9) han reanudado el estudio de
la acción del cloruro de tionil sobre los ácidos aminobenzóicos. Estos
investigadores, a los cuales escapó nuestra previa comunicación (8.)
67 —

�oianpojd ja sandsap opuBjpsap A Bppnpaj upisajd b Jiuop ap ojnjoja
3p osaaxa ja sandsap opuBjodBAa 'jiuop ap ojnjop ap sajJBd g uoa
oaipzuaqouiuiB • d oppB ap ajJBd \ opusiAJiq oaipzu^q-ouiuiBjtuop • d
oppB jap ojnjop ja zsa bjjo opsjBdajd sand soraajj •(g)BiAajd
uopBuuojuí 3Aajq Bun jBjnaijJBd ja ajqos vA op^p soinaq A bui^j
3)83 ajqos sauopBgrjsaAui SBidojd SBjjsanu opspnuBaj soraaq 'ajjB jap
pepaumq b^ jod A BnáB Jod uopisodraoosap ns b uaiqraBj A 3 0|g
sp "j[ "(j pp 'oaipzuaqouituB • d oppB jsp ojnd opBAiJsp un sp upp
-BJBdajd bj b 3J3IJ3J 38 anb oj ua '(g) uspjBqjspqy '^ noa opiuaiqo
soiuBuqBq vA anb 'sopBijnsaj soj uoa uppaipBjjuoa ua uojaiAnjsa
uuBuuaqi^j A 9JJB^ ap sauopsaipui sb[ anb ap oqaaq p jo^

sojsg •sosiozuaqouituB soppe soj ajqos [inop sp ojnjop jsp uopsB B[
ap oipnjsa ja opspnuBaj u^q (^) jaSus^ j^ A jbj^ ^j ¿6l U3
*en^e uoa ooioznaqouiuiBjiuoij • d oppB jap ojruop pp uop
-isodniooap jod ou A ooiozu^qouiniB • d oppe [^ ajqos jiuop ap ojnj
-oja jap uopaB bj jod ajuamej^ajip opeuuoj íO!;\[0IHtlD B[nnlJ9J BI
ap BpiuiBip nn 'uuBuuaqi^j A ?jjb[) jod sojdiaasap soj b apuodsauoa
anb ojanpoíd un ojoap ua opejjuo^ua sornaq j{ sn^e no^ ooiozu^q
-ouimB-d opioB [^ ^ [iuoi; ap ojnjop p ajjua uopo^aj ap ojonpojd
jap uoiaBjijsap Bjaiuud [ ap onptsaa [a opBjBJj souiaq uozbj Bisa joj

— 99 —

— 19 —
(g) uoioeoiunnioo eiAajd sjjsanu odeasa sajsna so[ b

'SBpuBjsqns sejjo unB sopiuajuoa ajuaiuajqBqoJd Avx\ eopiu^ uoia^eaj
ap sojanpojd sojsa u^ 'Iiuon ap ojnaop [a A sooiozuoqüuiniB soppB
go[ aajua uopoBaj ap sopiuo soj^npojd so[ is ojad 'sojnd so^i^znaq
-outuib sopiae so[ ap sojtuop ou 8o}uauiijadxa sne Bjsd opuBzi^iin 's^p
-ituBip uojBjjuoaua so{j^ •sauopB^ijsaAui SBjjsanu uoo uopoipBjjuo^
ua uuBuuaqi'j A ^j^b^) ap 8opBj[nsaj soj JB3i[dxa [PIJÍP 8a M
•ajuai[BD biiSb ua o^onpoad pp pBpi^iqn^os bj B3i[dxa
aaqi[ ^ixoqjB3 odnjS un ap Bpuasajd B^ •ooiozuaqouiiuB • d oppB jap
opijdadip un ap epsaipui ejnuuo^ bj uoo opjanae ap 'soDiozuoqouiuiB
so^saj sop Jod ajqij ouiraB odnjS un ap Bpuasajrd bj oqojd uopiuiB
A oisBjod ap ojnpoi ap jad^d A *u oi/l ^ONBM aP n9pnjo8 eun uo^
BAIJBJlJUBnD UOI^BJOZBip BU^ •SOOIOZB 89}UBJO[O3 agOpuBUlSlJO 'SBjdB
SBpiíBjsqns SBSJaAip uoo U9pBjndoa A nopBjozBip jod Bp^qojd anj
ojonpojd ajsa ua ajqij ooijbiuojb ouiihb odnjS un ap Bpuasajd B'j

\
HOOD —

\

\/

"\

M^
H O

/—MCH

(III)

'oaipzuaqouituB * d oppB
ja ua 'BuijBajB uppBaijiuodBS Bun ap sandsap ajuauíBjos oiujojsubjj
as anb ^OzX[0IH"D aP n9T3í8O(!uioa bj b Bmixpjd A ajqnjos ajuara
-jpijip uaiqraBj '3 OS^ aP *^ 'd IaP oi^^po-'d nn oaipzusq-ouiuiBjiu
-oij"d oppB pp ojnjop jap oseo ja na A 'uppBzijamijod ap ojonpojd
un noa opepzam '(¿) pjnij Jod ajuarajoijajuB opBj^dajd vA '(^pira
-Bip ^va bj) 3 OS^^ P '^ 'd PP oianpojd un oaipzuaq-ouiuiBjraop *m
oppB pp ojnjoja jap os^a ja U^ uojaiAnjqo isy "zO^M0XH^ID IBjan
-a^ Bjnmjpj bj ap sepiineip sajBdpuud sojonpojd omoa ubtjbuijoj as
anb A sajBui^tJo soaipzuaqouiuiB soppB soj ap sajucoijiuáisut ssp^p
-ijubd aiuauíBjos opsjadnaaj UBjqBq BnSB uoa soaiozuaq-ouiniBjiuoij
sopps soj ap soJtuo[o soj opuBjuajBa anb uuBrajaqi^ A ^JJB3 ubiu
-jijb SBuiapy "BjuajoiA uopisoduioosap ns p^nsa anb oj io0S\'Lfl 3P
BjnjBJaduioj Bun A -vam ¿^ ap upisajd Bun b tíBJBd,, opBAijap ja *3 'd
opuBjpsap 'BppnpsJ Anua ou uoisajd Bun b uppBjiissp ns
'Bjnd buijoj U3 sojonpojd sojsa jBjBdajd uojaipnd ou oájBquia uig

\/'
10 0^ — fH9D — N'S'O

"(III BInxnj9J) ODiozuaqouiuiB • d
-^toznaqomuiB • d oppo jap ejnuuoj SO5MZIH*ID Bi^uuoj bj uoa opjanas
ap sa o^ ¿6'0I 3P M 3P opiua)uo3 ng 'aiuaijea sa is ajqnjos uaiq o
bjjj sa 18 ajqnjos oaod sa j^n^ bj ua 'en^e uoa opBzijBisuaaj sandsap
jas apand ojanpojd ja 'sopp^ sojjsbj soj sop o^ jb^bs Bjsd bjj^ BnSs
uoa sasaA SBun^jB opBABj oja^ •ooiozuaqouiuiB • d oppB ua 'oaiipj^
-ojoja oppB ap uns 'Bpuasajd bj jod auoduioasap as 'buSb uoa ojnjq
opBjsa ua opsiuajBa ojonpoJd ajsg -^ Ooog ^p eqiB sbui -^ "j jap os
-UBjq OAjod un ua buuo^subj) as ^jnauíBju^j ajsa 'aaiB jap pBpauínq bj
b oaiozuaq-omuiBjiuop * d opp^ jap ojruop ja opuaiuodx^ 'Oipos ap
oiBja^B ap oipam Jod opBjadn^aj jas apand ajqij ooiozugqouiuiB • d
oppB p Bsonae uopnjos ns 3q -Bn^B ua ajqnpos Anva oaiozuaqouiuie • d
oppe pp ojBjpiqoaop ja ua BjauBtu Bisa ap opBUMOjsuBJi sa jBna p
'oaiozuaq-omuiBjraoii • d oppe jap ojnjoja jap uopmpsuoa bj oaiajaní
-opoi sisijBuB jod jsb jBuiuuajap BJBd 'opoi ap U9pn[o8 ap osasxa un ua
soppnpoaiui uojanj somiijn sojs^ ^Qg ap sajodBA X
opps asopuapnpojd auodmossap as 'BnSB uoa oianpojd
ja opuatAJij^ •^) oi ap -^ "^ ja OAanu ap UBjuai sopiuaiqo sojjiJBUie
sajB)sija s^j 'oOSI'Of't 3Jlua Ban^EJodinaj Bun A uoisajd ap *mui gl s

(II)

'(II IBJn^ Bjnuu^j bj sp)
soai^zusq-ouiuiBjiuoii soppB soj ap soJnjop ouioo uop^Baj ap sojanp
-ojd soj uojaioouo^aJ 'uuBiuqy A Ja}8Bp\[a{\[ ap jojja ja opuBaijijaaj X
so^i^zuaqouiuiB soppB soj ajqos [tuoij ap ojnjoja jap uopoB bj b oiaad
-saj uoa sauopBSnsaAui bbj uojspnuBaj (9) uuBuuaqrj -Q A aJJB^ m^
S6I n3 '(S) ^^Isí3 'O ^ Jaiaojqag '^ jod BpsjBdajd 'BpijraBjjuBip
bj b oapuspi uojs^aja anb 'uoisnj ap ojund o^jb ap A apqnjos oaod
un b is ojad 'ajqi[ oaijjuejiuB oppB jap ojnjoja \v ajsa uoa
ui8 'oaijjuBJiuB oppB jap ojnjoja jap ojBjpiqJop ja na uojbui
aj 'ooi[juBjjuB-jiuoij oppB pp ojnjop ja ajqos^
-ui sbj opuBnupuoo (^) i2js^ij3Q *j^ *2 A

H^
H003 — ZHD — HN — 0^ — HD — ZB3 —

, ^

�sobre el tema, hacen también la crítica de los trabajos de McMaster y
Ahmann y de Carré y Libermann y describen la preparación de los
cloruros puros de los ácidos tionilaminobenzóicos. En cambio con
respecto al tratamiento de estos productos con agua, no llegan a re
sultados bien definidos. No dicen si han solamente agitado o también
calentado con agua los productos. Indican que han obtenido junto
con los clorohidratos de los ácidos aminobenzóicos, productos casi
insolubles en solventes orgánicos, libres de azufre, conteniendo 10,5^
de nitrógeno en el caso del derivado del ácido antranílico y 11,3^
de N en el caso del derivado del ácido m. aminobenzóico. Este último
compuesto de un contenido de N de 11,3%, calentado bajo presión,
con ácido clorohídrico se convierte según Graf y Langer en ácido
m. aminobenzóico. Con respecto al cloruro del ácido p. tionilaminobenzóico Graf y Langer indican, que el producto conservado una
semana en un tubo cerrado dejó luego de ser tratado con éter, un
residuo insoluble en este solvente (probablemente no desecado).
De este residuo no indican ni la composición ni la constitución, como
tampoco indican la última para los derivados mencionados del ácido
antranílico y del ácido m. aminobenzóico de 10,5 % de N y de 11,3 %
de N respectivamente. Pero ya el análisis de los productos menciona
dos, efectuado por Graf y Langer da una indicación con respecto a
su constitución. El contenido en nitrógeno del derivado del ácido
antranílico de 10,5% y el del derivado del ácido m. aminobenzóico
de 11,3 % —del derivado del ácido p. aminobenzóico Graf y Langer
no efectuaron un análisis— se acerca bastante a un porcentaje de
10.94 %, valor teórico para los ácidos aminobenzoil-aminobenzóicos.
El valor en nitrógeno de una diamida, que tiene una molécula de agua
menos, sería de 11,90 %. Por lo tanto es muy probable que también
Graf y Langer ya tenían ácidos aminobenzoil-aminobenzóicos a mano
sin reconocerlos.
El ácido o. aminobenzoil-o. aminobenzóico ya es mencionado en
la literatura (10), preparado por la acción del cloruro del ácido
o. nitrobenzóico sobre el ácido antranílico y reducción posterior, pro
bablemente idéntico con el producto obtenido por Graf y Langer de
un contenido en N de 10,5 %. Además es descrito en la literatura el

un grupo sulfo (SO3H) sea necesaria y se caracterizan por tener
cierta afinidad con la fibra vegetal del algodón, por contener grupos
—CO—NH—(13). Estos grupos reaccionan por su polaridad, como
ya hemos explicado en otro lugar (14) con los grupos polarizados
de la celulosa, entre los cuales se encuentran probablemente grupos
oxonio. Anteriormente los ácidos aminobenzoil-aminobenzóicos fueron
solamente utilizados luego de su diazotación para la copulación con
derivados de la pirazolona y obtención de colorantes ácidos para lana,
cuya solidez podía ser aumentada por el tratamiento con sales de
cromo (15). Por diazotación del ácido p. aminobenzoil-p. aminoben
zóico (como derivado del ácido p. aminobenzóico, que tiene funciones
de vitamina) y copulación con algunas proteínas fueron preparados
recientemente diversos colorantes por P. Karrer y R. Schwyzer (16)
para sus investigaciones biológicas. En todo caso, derivados del ácido
p. aminobenzóico con el grupo —CO—NH— repetido y grupos carboxílicos libres, tienen cierto valor quimio-terapéutico (17). Refirién
donos al trabajo mencionado de R. Kuhn y sus colaboradores (12),
estos investigadores tuvieron el propósito de investigar la eventual
acción bacteriostática del ácido p. aminobenzoil-p. aminobenzóico
como substituto de la sulfanilamida según el conceptp hoy frecuente
mente admitido, que se debe substituir en un sistema metabólico el
ácido p. aminobenzóico por una substancia de alguna analogía con él,
para impedir el sistema en su acción. Sulfanilamida y también el
ácido p. aminobenzoil-p. aminobenzóico serían substancias algo análo
gas al ácido p. aminobenzóico. El ácido p. aminobenzoil-p. aminoben
zóico no demostró naturalmente ninguna actividad bacteriostáticaj,
como se había esperado según la argumentación algo superficial
mencionada.,
: ?
Según nuestra opinión, como ya la hemos expresado algunas
veces (18), en el antagonismo entre el ácido p.aminobenzóico-y la
sulfanilamida se trata de una reacción electrónica por resonancia
entre los dos compuestos, reacción bastante bien definida, que impide
al ácido p. aminobenzóico de ejercer sus funciones metabólicas nor
males en procesos de óxido-reducción.•
El cloruro del ácido p. tionilamino-benzóico sirve para la intro

ácido m.aminobenzoil-m.aminobenzóico (11). Además fue preparado

ducción del resto p. aminobenzoil en una sola operación, como en el

en estos últimos años por R. Kuhn, E. F. Moller, G. Wernit y H. Beinert (12) el éter metílico del ácido p. aminobenzoil-p. aminobenzóico.
Hicieron actuar el cloruro del ácido p.nitrobenzóico sobre el éter

caso de la preparación de la p.aminobenzoil-leucilglicina (3), mien
tras la introducción de este resto se hizo antes por reacción con el
cloruro del ácido p. nitrobenzóico y reducción posterior.

metílico del ácido p. aminobenzóico y efectuaron una reducción con
el producto obtenido. Del éter metílico obtenido han también prepa
rado el ácido p. aminobenzoil-p. aminobenzóico.
Nosotros hemos utilizado el grupo amino aromático libre del
ácido p. aminobenzoil-p. aminobenzóico para preparar, como ya hemos
mencionado, diferentes colorantes azoicos, por diazotación y copula
ción con diversos componentes como el alfa y el beta naftol y otros.
Estos colorantes, por medio de sus grupos COOH son solubles en
soluciones acuosas ligeramente alcalinas, sin que la introducción de

El cloruro del ácido p. tionilamino-benzóico es una substancia
coloreada en amarillo. Este color se explica teniendo en cuenta las
diferentes disposiciones electrónicas posibles en el sistema de reso
nancia (IV) de este compuesto. La transición de las disposiciones
electrónicas de nivel energético más bajo (especialmente de la dispo
sición IV a) a disposiciones de nivel energético más elevado, caracte
rizadas por la separación de las cargas eléctricas, es acompañada de
una absorción de radiaciones de cierta frecuencia, lo que motiva el
color amarillo del compuesto.-•

— 68 —

— 69 —

�ap nopanpojHii B^ anb uis 'sBui^s^p^ s^uaiuBjaSij 8bsoh3B sanopn^os
na 63[qrqos nos HOOD s&lt;&gt;dnj^ sns ap oipam jod 'sa^uBJopD^ o^s^
*soj}o Á ^ojjbu B^aq p A bjjb p omoa sainanoduio^ sosjaAip UO3 nop
-B[ndo3 Á UOpBJOZBtp JOd '8O3IOZB 83JUBJOpD3 83^U3J3Jip 'OpBUOpuaiU
soniaq vi ouios ^jBJBdajd BJBd oaioznaqomuiB - d-^iozuaqouiuiB • d oppB
pp a-iqi[ osuBluoJB ouuub odruá p opBzijpn souiaq sojjoso^

•.•ojs^ndmoo pp o[[ubuib
p baijoui anb o[ 'Bpuanaajj Bjjap ap sauopBipsj ap uopjosqB Bun
^p epeuedmo^e sa 'sBaujaap sbSibo sb[ ap uopsjBdas B[ jod repezu
-a^oBjBo 'opBAap sBtn o^ijaSjana pAiu ap sauopisodsip b (b ^j uppis
-odsip B[ ap a^uanipp^dsa) ofsq sem oaiia^jaua pAiu ap SBsinoJiaap
sauopisodsip sb[ ap uopisusj) b^j •ojsandmoa ajsa ap (^i) puBU
-osaj ap Braajsxg p na sa^qísod SBaiuojiaap sauopisodsip sa^uajajip
bb[ Bjuana na opuaiua; Bat[dxa as jo[oa ajs^ •o[[ijbuib na BpBaao[o3
BpnBjsqns Ban sa ooiozuaq-omuie^iuoi; • d opps pp ojmop [^

— 89 —

— 69 —

•Joijajsod uoponpaj X ooiozuaqojjiu • d oppB pp ojnjop
p uoa uoiDOBSj jod sajuB oziq as o^saj ajsa ap uopanpojun B[ sbjj
-uaiui '(g) Eupijjpn3[-[iozuaqouiaiB • d B[ ap uopBJBdaad B[ ap osbd
p ua" otuoD 'nopBjado B[os Bun ua [lozuaqoutuiB • d ojsaj pp nop^np
-ojjui B| BJBd 9ajts ooiozuaq-ouiiuB^iuoij • d oppB pp oaiuop j^
•noponpaj-opix^ ap sosa^ojd na sajBm
'ion SBOi^oqB^ain sauopunj sns Jta^jafa ap ooiozusqouiuiB • d oppB {B
apidmi anb- 'sprarpp u^iq ajUBjSBq uopoBaj 'soisandmoa sop eo[ ajina
BpuBuosaj ^od B3iuox}aap uoi33B3j Bun ap b^bj^ as pf
b[ Á osiozuaqouiuiB• d oppB p. aima omsmo^eiuB p na '(81)
9BunS[B op^sajdxa souioq b[ uá ouioo 'uoiuido Bj^sanu uniag
^ •• i • •
•"EpEnopuara
jBptjjsdns oS[b nppBjusuinSjB v\ nn^as opBjadsa Bjqi{ as oino
"E0i;Bj8oiJ3i3Bq pBpiAi)3B Bun^uiu ajusuqBjn^Bn oj^soniap on o^ioz
-u^qouiiuB • d-[iozu3qounuB • d oppe [^ "o^i^zuaqouiuiB • d opps je sb^
-o[bub o^^ SBpuBjsqns uBuas oaiozuaqouiuiB • d-[iozuaqouiuiB • d oppe
p u^iquiBj jÍ BpmiBjiuBjjng -u9p3B ns na btos^sis p jipsdun BiBd
'ja uoa Bi^o[BUB Buná^B ap BpuBisqns B.un jod o^^^zuaqouuuB • d oppB
p O3i[oqBj3ui BUI3J8I8 un na Jin^usqns aqap as anb 'oppmipB ajuoni
j Áoq ojds^uoo p un^as BpiuiB[iuBj[n B[ ap ojtu^sqns ouioa
• d-jiozusqouuuB • d opp^ pp B3i;Bjsouaj3Bq npioov
pb^ jbSiíssaut 3p o^isodojd p nojaiAni sajope^iisaAní sojsa
'(Si) 8aJopBaoqB^oa sns Á nqn^; *^ ap opBnopnara ofBqsjj ^b souop
-nautja|j *(¿x) oDijnadBiaí-oiniinb jo[ba ojjap usuau 'sajqi^ so^ijix
-oqJBa sodn^S Á. oppadaj —jj\[—Q^)— odnjS p uo ooiozuaqouiuiB • d
opps pp sopBAiJap 'O8B3 opoi u^j 'SBai^p^oiq 8auopBij83Aui sns BJBd
(9X) J3z^Mqog -^j ^ J8jjb"^j '^ aod 80}ubjojo3 sosjaAip aiuama^napaj
sopBJBdaad nojanj SBuiajo^d 8Bun3[B nos u^pBjndos Á (buiuibjia ap
sanopnnj auai) anb 'o^ioznaqonimB • d opp^ pp opBAijap ouios) o^ioz
-uaqoniuiB • d-^iozuaqouiuiB • d oppB pp nopeiozBip joj -(^];)onioj^
ap 83JB8 noa ojuaiuiBjBj^ p jod BpB^naranB jas Bipod zapi^os
'BOB^ BJBd SOppB 88JUBJOpD3 ap UOpUBjqO Á BUOpDZBJld B[ app
uos uopBjndo^ v\ BJBd uopBjozBip ns ap oáan[ sopBZTjpn 3ju3inBp38
uoJanj so3iozuaqoniuiB-[iozuaqouiniB soppB so[ sjuauíjoiaajuy 'oiuoxo
sodnj^ ainama^qBqojd ubj;u3113U3 as sapna sof ajiua 'Bsopips B[ ap
sopBziJBjod sodnj^ eo\ noa (^\) jb3ii[ ojio ua opB3i[dxa souiaq bá
oiuod 'pBpijB^od ns jod u^uopoBaJ sodnjá sojs^ ' (\) —HM—03—
sodn^S jauainoa jod 'nopo^p pp ^BjaSsA Bjqij b¡ nos pepmijB B^jsp
J3U3J JOd UBZIJ3J3BJB3 38 Á BUBS333U B09 (JJÍ:QS) OJ^nS odnj^ Ull

•o^iozuoqouiuiB • d-jiozuaqouiuiB • d oppB p opBj
•BdaJd uaiqinB^ u^q opiusjqo o^ijuain ia^f pq -opiusjqo oianpojd p
no^ nop^npaj Bun uoJBniaaja Á o^iozusqouiuiB • d opps pp oai[ijaui
J3ja p ajqos oaioznaqojnu • d oppB pp ojnjop p jBn^aB
•o^i^zuaqouiuiB • d-[ioznaqouiuiB • d oppB jap oaifjiaui Jaia p
-pg #jj A jinja^ *-^) '^aip3J^[ "^[ *g 'uqn^; "^ Jod sohb somp^n soisa na
opBJBdajd anj SBmapy '(n) ODipziiaqouiuiB• ra-[ioznoqouiuiB• m oppB
p Bjnjejajij B^ na onjasap sa SBinapy -c^^ g'o^; ap ^ ua opiuaino mi
ap jsSub^j A jBJf) Jod opinaiqo o^^npojd p noa o^puapi ajuamajqBq
-ojd 'JoiJa^sod u^ponpaj A O3i^iubjjub oppB p aaqos o^i^zuaqojjín • o
opps [ap ojnjop pp nopsB b^ jod opBJBdajd '(Oí) BjnjBJaii[ bj
ua opBnopuaui sa vA oaipzuaqoniniB • o-ijozuaqouiuiB • o oppB ^^
'so^jaaouo^aj uis
oubui b so3iozu3qouiuiB-[TOZuaqoniniB soppB UBiuai vA l^^uvj A JBj^
uaiquiBi anb 3[([Bqo.id jínuí sa ojub^ o^ joj 'o¿ oó'TT aP J-ias 'souaui
Bn^B ap B[ii33[oni eun anai) anb 'epimsip Bun ap oua^ojjín na jojba \^
*so3iozuaqoniuiB-[TOzuaqouiuiB soppB so[ BJBd oaijoai jojba ío/j ^^'o^
ap 3fB}U33Jod un b ajuBjssq B3J33B as —sisi[eub un uojBnjsaja ou
jaSuBq A jbj^ oo^^zuaqouiniB • d opps pp opBAiJap pp— o^ &lt;¿\\ ap
ooipzuaqouiuiB • ni oppit [ap opBAiJap pp pí ^ 5'ox P ooi[ihbjíub
oppB [ap opBAuap [ap ouaS^xjiu na opiuaiuoa ^g 'uopnnisuoa ns
b ojoadsaj uoa uopBoipni Bun Bp jaSuB^ A jbj^ jod opBnpap 'sop
-Buopnam so^anpojd so[ ap stsi^bub [a tbA oi9¿ 'ainaniBAp^adsaj ^ ap
% S'lT 3P -^ M aP % S'Ol aP o^^^naqoniuiB • m oppB [ap A oai[iuBjjuB
oppB [ap sopBuopuam sopBAijap so[ BJBd Btnp^n B[ uBaipui oaodmei
oino^ 'u^pnj^suos B[ iu uopisoduioa bj tu UBaipui ou onpisaj ajsa aQ
'(opsaasap ou sjusuis^qBqojd) a^naA[os a^sa ua a[qn[osuT onpisaj
un 'J3J3 uoa opBjBj^ Jas ap oSan^ o(^p opsjjaa oqn^ un na nem^s
Bun opBAjasuoa ojanpojd [a anb 'uBDiput JLaSuvj A jbj^ ooi^zuaq
-ouiraBjiuoij " d oppB [ap ojnjop [b o^aadsaj ^03 -o^iozuaqouiuiB • ut
oppB ua jaSuBq A jbj-^) un^as ajj^iAuo^ as oaijpjqojop oppB uod
'uoisajd oÍBq opBjuajBs '&lt;^'[X ap \[ ap opiua^uoa un ap ojssnduio^
ouip[n isg •o^iozuaqontuiB • m opps [ap opBAuap [ap ossa p ua ^^ ap
&lt;^g'XX A O3i[ruBj)UB oppB [ap opBAijap [ap osbs p na oua^oajiu ap
^S'OI Pu3iu3juo3 'ajjnzB ap sajqi[ 'soaiuBáao ssjusajos u^ sajqti^osui
isb3 sojanpojd 'soai^zuaqomniB sopps so[ ap sojBjpiqojop so[ uoa
ojunf opiuajqo u^q anb UBaipu^ 'so^anpojd so[ BnáB uoa opsjuajBO
uaiquiBj o opBjiSB 3juaniBp38 usq is uaaip o^¿ 'sopiurpp uaiq sopB^jns
-aj b n^a[[ ou 'btíSb noa soj^npojd sojsa ap ojuaiuiBjBjj [b oj^adsaj
uoa oiquiBa n^ •soaiozu^qouiniBjiuou soppB so[ ap sojnd sojnjop
so[ ap uopBjBdajd B[ uaqijasap A nuBnuaqi'j A ajjB^ ap A uuBraqy
A J3jsbj^[3J\[ ap sofBqBJj so[ ap Bapjja B[ uaiquiB; uaaBq 'Biuaj p ajqos

�0

nivel energético, y la transición de la disposición con nivel energético
más bajo a una con nivel energético más elevado provocará una ab

(IV.)

o
a)

O

S—N—Ar—COCÍ

sorción de radiaciones y así el color de las substancias en cuestión.
Según las indicaciones de Schenk las substancias polimerizadas son
en efecto coloreadas.

S—N = Ar = C—O Cl
••
+II

\I

VII a

Vía
b)

O = S = N—Ar—CO Cl

= S = N—Ar—C—O Cl
•
II

I1
b2)

O = S—N = Ar = C—O Cl

b3)

_ +

..

+

I

• _ + +-

O—S = N—Ar—CO Cl

0

0
— NH

O = S = N = Ar = C—O Cl

!Il
c)

O

1

1

HN

—+S:

O_S = N = Ar = C—O Cl

'En la agrupación O S N— podemos ver un grupo cromóforo.
Encontramos este grupo también en las tionilimidag de la fórmu
la OSNH, preparadas por P. W. Schenk (19), por la acción del
cloruro de tionil sobre el amoníaco según la ecuación:

1

II

0

0

Vllb

s+ .. .

..

s

VIII b

..

HN/++\NH

Las tionilimidas existen en una forma monómera, no coloreada
(fundiéndose a una temperatura de —85 C para dar un líquido sin
color). Esta forma debe corresponder a la disposición Va del sistema
de resonancia de la tionilamida, disposición de bajo nivel energético
y por esta razón relativamente estable.
A una temperatura de —60 hay probablemente transición a las
disposiciones electrónicas de nivel energético más alto, con cargas
eléctricas separadas, y mucho menos estables (Vb, Ye, Yd). Esta
inestabilidad provoca una polimerización, la cual se puede efectuar
en forma cíclica o en forma de cadena. Esta polimerización fue obser
vada en efecto por Schenk.

0—S: .. :S—0

o=s+ .. +s=o

+ \N/+

+\N/+

H

H

Va
.O.
:S .. N..H

Vb

Ve

— +
:0..S::N..H

.. + —
O::S..N..H

1

HN

HN/..\NH

|

VIc

HN—S:+ 0

+S + = +NH
i

1

SO Cl2 + 3N H3 ^&gt; OSNH + 2N H4 Cl

'i ? -

1

NH Z

+S+—
i
1
HN —+ S+
II

VIb

..

0

—

IIII

0

II

Villa

S
HN/++\NH

|

— |l+

1 4-

1

HN—S: +

-

H

VIIc

1 il
HN-+S

^l

0—S+ + +S—0

VIIIc

0
II

II

HN— +S

Z

l

? -

HN=+S

0

HN=+S

Vd

O::S::N..H

En los productos de polimerización hay también separación de
las cargas eléctricas, sin que sea posible una forma no polarizada.
Esta separación de cargas puede efectuarse de tres modos: correspon

Recordamos en esta ocasión que el primer compuesto preparado
de la familia de las tionilamidas, a la cual pertenece también el clo
ruro del ácido p. tionilamino-benzóico fue la tionilanilina (fórmula IX)
descrita por A. Michaelis (20).

(IX.)

OSN —

diendo a las fórmulas Vía, Vlla y Villa; VIb, Vllb, VIHb y VIc,
VII c, VIII c. Estas tres disposiciones electrónicas VI, VII, VIII,
posibles para cada grado de polimerización se distinguirán por su

Con respecto a la formación del ácido p. aminobenzoil-p. aminobenzoico por autocondensación del cloruro del ácido p. tionilamino-

— 70 —

— 71 —

�-oniniB^iuoij • d oppB pp omiop pp nop^auapnoaoins Jod ósiozuaq
-oaimB • d-jiozn^qouiniB • d opps pp uopBuuoj [ e ojoads^j 00^

— OL —
ns jod nBain^uijsip as noioBztianir[od ap opsj^ Bp^o BJBd
'Ijj^ '11 ^ 'IA ^saraojjaap sanopisodsip aaj^ 86)9^ *IIIA 'DIIA

'IA ^ qiIIA 'qiIA 'qiA SbIIIA a HA 'bIA 8innu9J 8! • PnaÍP
— NSO

-nodsajJoo :sopoin s^jj ap asjeni^aja apand sbSjbo ap nopBJBdas bjs^j
•cpBziJBfod on bhuoj Bnn ajqísod Bas anb ms 'SBDijjaap sb3jb3 sbj
ap o^iDBJBdas naiquiB) ^sq uopBzrjnii[od ap soionpoíd 9o¡ u^

'(OS) 8H3BIPÍH 'Yp
(XI Blnnu?j) ^ni[iuB^xnoii bj anj ODioznaq-ouirae^iuou • d oppe pp ama
-op p ñaiquis^ aaana^jad \mo bj b 'SBpiinBjinoji sbj ap bijiihbj bj ap
dd ojs^ndmoD i^mud p anb uoisboo Bjsa na

H •M::S::O
"•++••

PA
S+=MH

I
O
.."

+|

+

S+ = MH
¿ •!

S+ —NH

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O

aIIIA

+|
••
S+-NH

aIIA

+ :S—MH
•I
|
••
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aIA

= S+ " ^S =

o—s+ + +s—o

+/ M\ +

H
+//bí\ +

H

I

I

HN\++/NH

H
o—s:

• :s—o

HMV/MH
•• +s

== u
qniA

HM

H'M "S::O

H"M::S "

H"M " S:
•o'

A

•5[naqog Jod oioaja na BpBA
-aasqo anj nop^ZTiami^od b^s^ -snaps^ ap bumoj na o BDipp bhmoj na
apand as ^na b^ 'u^pBzia^niijod boti B^^AOid pBpi[iqBj89ni
*(PA ''A 'qA) 83iq^ls^ sonara oqonoi jÍ 'SBpBJBdas SBaiJjoap
sbSjbs uoo 'oi^ 8Bm oai^aSjana pAtn ap tresinoxisap sanopieodeip
sb[ b u^pienBJj a^namaiqBqojd ^Bq oq9— ap BjnjBjadraaj Bnn y
•ajqBjs^ a^naniBApepj nozBi Bisa jod A
oapa^^ana pAiu ofsq ap nopieodsip 'BpiraB{iuo;j v\ ap spnBnosaj ap
Btnajsts pp ba nopisodsip b^ b japnodsaxio^ aqap Bnuoj Bjsg '(jojoa
ais opinb^ nn JBp BJtsd [) o^g— ap BjnjBJadinaj Bnn b asopnaipnnj)
on 'Biamonotn buijoj Bnn na najsixa SBpiunjinoij

ID O—D = JV = M = S—O

-+s=

D O O—*Y—M = S-^

id o—d = jv=m= : = o (sq

0

I1

10 o—o = -

= m—s = o (^q

+

II

—

SH M 8 + ^ID O S

•ojojoinoja odnjS nn i^a somapod —\[ g q uopBdnjB

0
— MH

1

1

HM —+s+
II

13 ^H ÜZ + HMSO

^ tmS^s oaBjnonni p ajqos Jinoi} ap ojnjop
pp ñopos bj jod '(61) ^praips 'J^ '¿ Jod SBpejedajd 'HMSO BI
•nnu^j bi ap espimninoii ^bj na naiqtuBj odoiS aisa

qiA

0

1

+ ShK~ MH
^

••

A

qiiA

0

II¡1

+S+= MH
11
1!
IM+ =+S+

1

0

0

I—I
id o—d—xv—m = s = o (xq

IIIA

(q

10 00—
•• ++

BIIA

na
nos SBpBzijaun^od SBiDUBjsqns sb^ ^fnaqog ap sauoioBoipui sb^
•nopsan^ aa SBpiiBisqns sb[ ap jojo^ p isb A sanopsipBj ap nopjos
-qB Bnn BJBOoAoad opBAap SBtn o^paSjana pAiu uod boti b oÍBq SBín
O3i)a^jana pAin noo noioisod^ip b^ ap nojoisuBJtj b¡ A (oaiiaSjana pAin

i1
10 0—0 =

10 O O—- V—M—S

—S

0

o

('AI)

�benzoico indicamos, para su demostración, el esquema X, según el cual
2 moléculas del cloruro reaccionan con 5 moléculas dé agua. •
- •

HO
(X.)

HO
H

O S
Cl

H

HO

H

N Ar C O

Cl

O C Ar N

0,256 g. de substancia finamente polverizada fueron tratados con
50 g. de una mezcla de agua y hielo y 1 cm. de HC1 conc. Luezo se
agregó gota por gota bajo del nivel del líquido una solución de NaNO2
1/10 n., hasta que un papel de KJ-amidon se coloreó en azul.
0,256 g. de substancia gastarían 10 cm. de NaNO2 1/10 n. (1 mol
de substancia equivalente a 1 mol de NaNO2), encontrado 10,3 cm.

O

H OH
H OH
La autocondensación del cloruro del ácido p. tionilamino-benzóico
por la humedad del aire nos recuerda la formación de análogos de
proteínas con cadenas peptídicas muy extensas, descrita por R. B.
Woodward y C. H. Schramm (21). Estos investigadores emplearon
anhídridos de N-carboxilo - alfa - amino - ácidos (fórmula XI) como
centros activos, capaces de una

O . C—C . H(R)—N . H—C . O
auto-propagación^ tomando agua como reactivo iniciador.
En esta relación la acción del cloruro de tionil sobre alfa amino
ácidos sería bastante interesante.

NOTA EXPERIMENTAL ANALÍTICA
Análisis iodométrico del cloruro del ácido p. tionilamino-benzoico
"

Investigación cuantitativa del grupo amino libre

Fórmula C7H4O2N S Cl peso molecular 201.

0,201 g. de substancia fueron hervidos con agua y los vapores de
SO2 introducidos en una solución de iodo 1/10 n. Un mol de SO2 gasta
2 moles de J. 0,201 g. de substancia deberían pues gastar:

BIBLIOGRAFÍA
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,:teóricamente 20 cm. de solución de J 1/10 n.
,han gastado 20,4 " "
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Análisis cuantitativo del ácido p.aminobenzoil-p.áminobenzóico
Microanálisis del N.
5,655 mg. de substancia han dado 0,541 cm. N (758 mm., 24 C)
calculado para CuH12O3N2 (peso molecular 256) 10:94 % N.
. encontrado
10.97 % N.

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'oiuoiuutii opOl no soidi.iutjcl soi^o oj^ob baoiJb ob nifjTd^^ |^ 'o|[0
us o^noid ^s on oiibuiiB "•jbujiubo eied soaopuo] bo| .i sopiosmn soj
omoo boubbooou uej uog mpmn n\ I ruijb p noAmiisnoo sa^no bo^
op '^oiuoiniBBUod ^oii^onu uo muiouod BajBjan^^ Boidpupd bo^^
•Rtnopiiud oiso B sopeSji onioirioicpiiOBipui uejso
anb Bi3o[o^Boa3 ej op soi.iad^H soijop jb[jjoi|b uoipp ob uoiipnii^ oitb
bjbo :oi.iap ^ 'spBaiiiBotpi^^ job ^anu BU,,,,d on Boi^^oi B] op sotdio
-a^d soj op B.i-t^ju upi.iBTfpBoAa; beih oj^iao^ onb BpuBjJodrai n^

o^^O'l p ^tJMO jap muiu^/o rim y

(,) oidpaud ^p j o^tr^niBpnnj ^p
uopou

�ini^ial. Agregandole al term i no uii eonlenido dindmico, p rest sin dole
Uii valor active lo transform a mo? en rntixa; asf, en melai'isita, es comiin
liahlar de un primer prineipio en el sentido do una primera causa.
TauiMfiii en sights pa ado- t alrilmia el oii_&lt; de 1 "•!,, a la areidn
tie 11 n pnncipio vital; pero oti servant os aqm otro deshzamtenio scman tiro; porquc e] prineipio vital, tal como lo entcndian los vhalistas,
no era solo la ^ausa de la vida. eino la caractemtiea esencial de W
seres vivns; de modo que el prineipio aquf 110 tiene una aeeidn me-

De esta interpretation no hubo -i-lr, un pn^o, para liuhlar dc
prineipio en el gentido de mi elenienlo conercto, material, que explieo
por sti virtud, n por sn ftier^a. la^ propiedades de uu eompnesto en
el enal reside. De modo que ya lieinos delirnitadn nn eoneepto de
prineipio que podriamos eonsiderar metaFisieo ti olijetiro. "'En eie
seillido Ins atomislas 11 a martin prineipio a to^ atoinos. los te.il o?os
a Dios. prineipio del mini do. y los psieolo^os. nl aim n prineipio de
los heeling psiquieos" (Ran^oli. IHzi^nnrio lit Srit-nze FihisofirliP,
Voc. Prineipio),
Conslituyo lo quo los escolastieos y lnc^o WolW Ilamaron el
prinripium cssendi I prineipio del serl y el principium fitoidi I Prin
ciple del ilevenir). Tamhien el Icnguaje aristntelieo-roniista dislinftuia
los principia g^tter tit ionis, aqncTloE de los males totla^ las eosae estan
hechas. mtentra? qne eslos nn esliin licchos de otras cosas, eomo la
materia. la forma, la privaridn; princip^l eompositiotlis o de la eosa
penerada, aqitelios cnya pennaneneia genera el etierpo natural; prmcipin mrttiphysieti, uqnellos de los males se eotnpone tnetafisiea o
^fOmo vemos toiios cstos senttdos en qne ha siclo usads la palahra
prineipio presentan cotno raspo eonitin la auseiicia del aspeeto normalivo, de nn senlido tdpieo.
Pasando al eriterio que nos interesa fnndiimentabnente encoutramos ttue prineipio, ha sido usado como proposieidn coiocada nl eomirnzo .1, un&gt; ,l,.lia .ion- .pir no se .lo.lurr ells misma de •liupima
otra, en el sislema ennsidera.lo y por lo lanlo eoloeado hasta nueva
Drden, fuera de toda diseusion. Se 1c ha llatnado tanihmn proponieidfi
pritne.ru.
Aqut se podria peitsar que el sentido norniarivo no esta preseutc,
pero atendiendo a la signifieacion de la proposieidn, nos dumo- menta
qne ella sirve de punlo de panida para el ra^wamiento. y dehe ser
respetada. pera, a la detinicion anterior- eahe haeerle nna aelaraeion;

uanuento iiiduciii'o; desde hiepo que es mas eonttin su etnpleo en el
primer easo, porque desde Aristoteles se viene enseiiando qne el raque scan evidentes por si misuias, para servirle de pnnto de partida,
lo cual no oeurre en el segundo caso, pero para tina eonsiderac.ioii gene
ral nos interesa tin teamen te seiialar ese eorattter primero, en el orden
— 148 —

�•iiopitoiplxo op
'ainaiaijii? uozbj ap nap; iq uo.t opipiiiijuu.i aoa^ede OHiaimipmij
o uoutewnya bum b hiuiiI^ |ap uuiiiirSa^ oiuanmiua-.: |.. iumiiJdi..p
3[ Jill. O|pnblT *,. it|B J|&gt; OH^UIRIItlilj p -0J.U1..J.I |B |.J^!l..K ^Q
[a oaiaipiain -sopjiuas sop ua ;bb upipuaiua .ias apanit •soiuaiinpoiio..
ap oiuiduoa ouaia un o uapjo ouop mi n^da.r Jim... o| ojqo^ u|[anb
lFJIl 100 |IT11.11! B| jp BpjITJl^.l 1MOJBUHII VJj H^IHU/.IH)/ .ip nOT-.Oll 11-^
•(Bpiiso-j -py -&gt;jz. •?.[ 'uoi.wiii.nuiJ.nl^^ uj &lt;&gt;}/ X hoojh/ihi i,j .ip ^jijoaj
*ri 4J[&gt;ulin -yi V!!'m''!-' [ -'I1 oiiiJiiiripuiij ^.pumiijj j.i^ n.i|..p
alii, sjuopi^oilo-rd sk^^ op b4bji o^ ^..(tumii ^uiouoio sb] ho a uann

aAi^ni-.iii tiapaml :[buij d^ii^.i .mil oiiit!) iu -opiroop j^n jimI "UB.ii^isiif

s,.uoi.iiso(lo.uL ^iti :k;.iooi v\ j|i oiunfuo.. |B (itndimiiii.^e o.ii^onti irupii
-joi^p iiiaudya^il baud i siu.ipupj.ia oliio.i ^piooiuioo-i souoioi^imU.J.I op
BUioisi^,, ^^ niiJiisap oiuauifipmij [.. ipinbu lii.j asjipnnjuiu J.|..p ou
anli &lt;Jiu.mwpunj [o ooa.iBtlu -oidtjuiail ap "[.fj [y -sosj.^ip gouluuijt!
Op OpnOJMBd -^OSJOAip SBIIIOISI^ lld.UUl^IIO.l -OOlllllUdlBIll tljpjll I op
jot! opfiitosris ojik hi| .nib Bui.^.pu.I p -rannaap ^MU....i|Bi...Ki^y
•wpoiuitotl iionpuc! acuit^ a^ns
soj ag -aotduuud ap sjquiou p uaqijai anil m\ ucw sftououoo^uo..
ana jb^tub^.io A jbotjiuii bjbiI boaji- ouluoil uaiinipn aa oiil. a oaii
-anpap-oaiiaioilui muoi-ia un ap u/aqBO B[ B aiipn.ici|o.&gt; sapiijiui souop
-isortoid aK|-y •aoinopol^ soduio.x &gt;I p oziwiihim p no pzi|Haj douioa ^ uo|it[a tl-!l-&gt;BJl R[ muna ^i a.soiodii| B[ op o*|tlui.i p opuap
-0[i[HlsdJ •s.mo;j.ui[.op ana op sopipiui -ouf.i.iiaodojtl ac| jFiiinuojap op
ope|Bj| ubi[ aoujopoiu so.n^^pf -o] \ aoariBiuoptu so[ 'eoaiaij -o^
•-..[jB-ipdoa jaisduaiu so ojj^ -jmifuiiaip
op so^oijip Xmu aouauouia rouinuoi imo^jwI uidiouu^ X muaiiiHi.unj
'siMt^jjBpni aopiiHoa -&lt;j| op uoiokiiabj^ b[ aod A bibja B.iouiud y
JBipisoJ opand 011L1 uoian^uoo unti jiiFjb JB[bijo- aqua ojijcqino 111^
wiuai^p uoiqniL-i 'pwpiptj b^o uaiquiBi jauaiinm bjriI s.q|o op UK.uaap

p jiibn anh opom oq --iHitop atq anpoi op oinoiuuputij p 110- ^BTiiopi.
aid. tiun "wpiioipui ^omaq *i omoo uaiito[ nopjo p Ho -^ujaiuuil uoc
O|ox n ^junioi-uiIu.Kl SDqoip anb U 'pnu^uiupunj ima a tuinu^tl nua
opKuoi-mpu odojudit oulpuuil iiiI.b oni. oponi oa -opmnp-imp.- ..m^o
aqop jouoipi o[|o.i.iBBop p op.n sopno ^B| b 'anoii9i.iaion.nM -aaoiJiooJip
aouot.ijaodo.id op oiiiiifuiio p iii.maia bbii op sopti.mud uaiqnrei opmu
-bji hi[ as iiotsuajxa jod i-y •indi.mijd ouinuoi jo nioojit .nib 'o,n7in|

�En Be^un do lugar ea usada en sentido (an proximo a principio
como la proposicmn mas genera] o mas simple (o mas exactamente
el sistema formado por las ideas y las propofliciones mas generales
y ineiiOH numerosas) dc donde se puede dodneir todo un conjuuto de
conoomueu tos o lie preeepEos. Apsrentemcntc tiene el mismo sigmfusion, pero cabe notar aqui el cnipleo del termino ronoeimiento. lo
dial iios pone en relacion con e.l sentido gnosoologico del Ternnno.
Principl^s de nna rierwia, qne tambien snelen ser simples y generales pueden ser hipolelicos y disen^bles (aqui la palabra hi'p^tcsis
est a toni a da en el sentuio anleriormenLe iiuiira'Jo I y sirven lundamentalmente para sisiemalizar la cieneia, para darle su eoliereneia
ldgiea; son fnndaiuentos si se qniere emplcar esla palabra, aiin a

daramenle los dos empleos. Cuuiido la maleimiliea mautenia su escidir, eran verdades ipie haslaha eomprender para impliear su admision; cuando diehas eieneias se desariollarori la dualidad surgio.
El eonjunlo de prinvipios quo se tonia como purilo de partida se
separa de las verdades evident es que itnponen su adhesion. Los
primeros en el grado en que os pomble sc fundament an en las segundas. Deeimos e_n rl grado en que es posible porquc errernos haber
demoslrado que la cieneia actual y en especial, las matemalicas, y
verdades evidenies, elaras v dislinlas. como sostenia la cicncia cartesiana, sino en verdades de olro lipo. La nocidu de jttndamentn ha
inteligenciy. El fnndamento para la doctrina sur-rueiomdistit que expusiiuos, no ee el niisino de las racionahstas clasieas o de la^ raeionalistas completas. Aqui tambien se debe tenor en euenta la nocion
de perfil epistemolngfca. Ademas debemos notar qne se ha operado
misnio un eambio en la idea de singulnridad del fundamenio y la
eonelusidn que pareee imponerse es que la unidad de los principles
no puede niantenerse abriendo paso asi, a la de sistcmati^^aciun en
lo posible de los prineipios.
Result a pnes^ que el lermino principle debe ser usado eomo
pun to de partida logico, en tan to que fund am en to, eonio pun to de
apoyo para el ascnt union to, para la creencia, lo cual nos ^dncula eon
el problema rlel r.mon'mieiilo. For lo Imlo ,ra •alier li.-la i|ue
^;railo el principio es racional (ieliemos averi^uar allies qne liasia que
grado el fnndamento o taL No hoy qoe olvidar que las maa grandes
investigaeiones en torno a la doctrina nan si do inseparables del pro
blema gnoscologico y cuando no aluden de una maiiera express, se
vineulan a el de una nianera impli&lt;itii. El lermino logos del eual
deriva Logica, [enia tambien ante sus nniltiples sentidos el de realidad.
-ISO-

�pp BinJ^ijcud \a B([t!3juB[(I as npiB^ aub JBp^jo anb Xbi[ oj^ •Gauojai
bi ap .^ (SBAiosaj SEipmu noa o3au[ apsap) siuod E[ ap ouapuoa bj
inopaajip axqop Him omoi BiqBpd oinoa opipuajua 'soSoj pp Eaiiua
Bsg -arBnanai p Ba^ija sun Xbi[ 'ozuairaoa p apsap bX -upiB[j ug
•I'^a 'n -v '^o^vttuj) pcpn
-B3J B[ ^ af^n^^uaj pp BiauBpjoauoa b{ aanpap a^ apuop ap jop bio pp
osjnjBip p ua BJiuo^ojd as Esoa B[ ap soSvj \'i^ •upisaadxa us Jijap sa
'bsoo B[ ap oiuaniBpunj p BcpniB[| a^ sejo^bioj^ 'omouiEpnnj asa y
-BuaiBin ei ua oiuauiBpunj its auai) oinatuipouoa ap boj^b sim ap oun
Bpuo anbaod '^uido ^ at^a^ad bi anb pnbn ej^d 'Bjapepja^ sa biibiuiu]
upiDido Rpno anb •Eufiiami uopninas-ojdaJ hjibo aub jaaojsos b nBrjEBay
bbjoSbioj,^ ap otpainjoim Jo'd so^b;j sbistjos bo[ ua ^ up(B[^ ua so3oj
pp uopdaanoa B[ ajjna uptaurisip b^ jb^tii aamud ua fioniapaoaaa
oiuamBpun^
ap appou B{ A oidput^d ap uoioou Bf aijna Biauaiajip EJisann jbji
-Bnn s^nd naiquiBi ^ajis boh oampnqd oiuaiuiasuad pp sii(bub jg
•jopEsiiad a^ea
ua anli Bjripnoi{ sbuj uoa pipsn^ as Baunu ^pepipuopcj ajijisod ns ap
A pBpiun ap^tsod n ap a oiuaiuBpunj pp BUiappjd p aiuaTnappqojd
anb uiiB A uo;bjj ua soniBj^uoaua oj ^A anb aaa^sd bo^^ 'Bni^jciojd
p BjaiuiApE anb o^ainud p p opjs vAbx{ onb saijta^is ou 9a[aioi
-Buy uo Bimujpj Bsa BazaicdB anb oja^ (tO[ 'l 'V 0Jtm *ms-i/uj
-ajy •sapip)sijy| 'Kaaonoo as o aacu o ajsjxa apuop ap ojauitjd o[ js
eotdiauijd so| sopo^ b tmtuoa sa sanj^ 'Sapippwy oa soinBJjuoaua bj
oiuauiBpunj pp BajaaB BBiprjdxa sBpmjoj ssjaniud sbj ap BUj^
'o^iivvfodo soSoj pp uotaaB Bsa 'upijnpwnp eb^ a|qisod sa
apuop bjsbi| *jaqns aa 'o^aiq apsap aisisuoa BUiajqojd [^ -aiuamjoiJaiUB
opEJisouiap opipuaiajd souiaq ouioa ^ei 'oinauiBpxmj pp Bajaac oipnj
-sa pp aiqBJBdasui sa Baiap^ s\ ap oipinsa iiti omoa sand soraa^
'(6 "3?d '^^H-tHM J0P uo^ •&gt;-*y^j
suowjfi pndB 'sntuviuDiunjj n^p joqn fatjg 'ja^apia|^ [^ ] .piTOJ B[ ap
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Bi.ipod as jraaisa sa pfipjo^ ua anb oj 'jui^^jB ajamb as ig ^.xoSoj ^ap
Biauasa b^ jod asiEiim^ajd ap ppm; bdjbi b[ axuamBtAa^d Jijihuna ap
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B[ ua zaA Ejaintjd jod asjBZJojsa ^oznaimoa jb Bqep^AaJ as Oiuoa pi
Biauasa ns ua a so3o] p u^ jBSuad :o[os Baijiu^is anb ouis 'o:nlip[i
o^ jod bzubi buu ^adtnoj uai^iu^is ou ttajSpi,, b[ bjiuoo ^^sua^ -^pBi
-Xtidas X npipjad BJiuauaua as ^nai^^p],, B( ax&gt; aopepunj p\apjpisijy
A noiBij sfwap onb 'S03OJ tap nim^uo npuan | b bzuboib ojuaiui
-Bsnad ajsg ^aas pp ppaaA b[ Bsuaul A oiuapnB^nad xa uoa Baijipa
anb otusiui jas |a ajqos upixa|jaj b| auaiimnu as oiuoa oja^ -soidaauoa
box ^P pBuipjaua^ b[ ua BpBaribop| uopniuasajdaJ ^jas ns ua ^axua
Xap uopfijuasajdaj ex ouioa oinaimBsuad \^ opuajdmoa ltB3i^p| B^1?
-spuasa ns X BaiS
-o\ B[ ajqoB uopB^iisaAm Bun jszixesj ap papisaaau ex HaijjuS^ oisg

�fundameuto del conocimienlo y aim que parozea paradojico tenia que
resolvcr an lea el problems del error, que en la tcoria de Protagoras
aparecia como iniposible.
De l-be niodo Plalon. en ver, tie busear un finidanieiito bat-ado en
el lenpuaje, ese Fiuidamento tan lactl que aleanzaha el homo loquox
de Ios sofUas b^^cara un ftindamenio ma* , Ml int. el fimdmnenio del
homo sapiens, pero de un saber lan bondo tpie no lle.ga a expresarse.
Bino que acaba eu el silencio. A la prodigtilidad verbal dc los fildsofos
auler iores. op one la reserva o la uvaricia del peusador que guards
Ios frutos maduros.
Ya en el dialogo tiluluilo Protagoras aborda el problems dc la
eomiinicaeioii mediante el leuguaje y enipiezn separarse, disllneidn de
tma hnporlaneia capital, —el logos como idea, del logos como paliibra,-—- eetablceiendo su in a dec u anon rcciproca, Y euando apareoe
la nocidn de logos en el Teetvto, aunque aparcnLenienle se trate de
In proposition es alga mas eulil lo que Plalon sc propone realizar:
es el sentido logico de la proposicidn, esc.ondido detras de Ios terminos, y tiene que scr asi, porque de otra mnnera la eieneia. el saber,
serla el patrimonio de lodos Ios que tienen lenguaje, eonelusion qne
como vhuos era inaccpiable. Esa deseonfian/a Iiaeia el lenguaje se va
aceiituando segiin que iiasatnos de Cratilo, al -So/isf y al Politico.
Pero sur^en dos eoneepeioncs eoiitradictorins. Por un lado cl mal del
lenguaje, lal ttoino se deduce del Cratilo, quo resulla de que las palabras inmovilcs no aleanzan a expresnr una roalidad mdvil (no bay
qne olvidar que la sombra de Heraclito se proyecta sohre este dialogo)
y por otro el jndigro de romper con el lenguajr que serfa el tcor
de Ios males, porque se eorre el ricego de Iransforiuarse on un misologo, como babia enseiiado en el Fcdon [^)-,)).
Esa paradoja baee acordar a la del Holderlin, que coinenta
Heidegger en su trabajo sobre la cseneia de la pocsia. Por un lado:
Dichteti: Diss itnschuldigste idler Geschiifte y por otro: Durum tit der
Cuter Gefiihrtichstes die Sprache. dem Menscken gegeben damit er
zenge, tews er set 11).
La poesfa del lenguaje puro en el sentido en que Heidegger la
cntiendc de acuerdo ton Holdtibu e el bien mas pd^oso v por
otro es la oeupaeidn mas inoronie, cdino ptiede ser posible el acnerdo?
que sentido tiene la antinonna'
La explicaeidu que da Heidegger y quo podpmos ulilizar aqui ea.
la siguietile: el ser butnano es aqucl que debe atesliguai' lo que es.
El hombre debe atcsliguar su perleneneia a la tierra. Debc atestignar
an intiinitlad tinnigkeit) lo que une todas las eosas. La prueba dt tsta
perleneneia a esta cseiicial intmiJdad se produce por la ereaeidn de
nil muntitj v por su aurora, conm por fill ilest r net lion y su erepuseuloLa prueba del ser del bombre y su realizat^on auteutiea nacen tie la

11) Poeliur: Is ocupBcion toil! inarcius At lodst- Pnr esto es que el leagusje, d Men
mil peliglnta, le hi iltla illila nl homhre psra qne atesit^UB Id qne ^l cl.
— 152 —

�oXode ap U3AJFI9 anl&gt; '$tint]odu{ 'sojdpnud 'otsudtuu/ \&lt;&gt;
na 'wppa^ |a ua -soaisBp *0[ ua osnpun 'tip^i^ ap so^^o^Btp soJaniud
eo[ ua uos "rapya sog *o[jij o.iisanu soirm.iiiiojujji initu ^ sapepjiBai
sbj e mpnM^dB sb[ op 'fvpuoso sb[ B soiuba s^ip^d sb[ oq
••ijiipup^ vi jot! sai
-inii[ in^ joiub mi iod sopirjidsm BoiuaMUBsuad outoo isr -sbj(|B|B(1 sam
-i^qna aipuuui ua B.ipuarfua "o^Bfduiaitioa [H a o[joi[ o[ ap otieaao ojsba
ja iti^eq aAjaiiA a^ -..[qiauas B^aj^H Bl al' OA^psa Jas ap opuaa anb
na ^oiund ]a BiaHq jjqmoq ^p uiiisnaasu B[ treaiptri atib sB]|aq snttr a
bbui fiG^&amp;t) *bjjiiujoi out^ "^OAanu ^oiuatuuaouoa ou aanpojfl ^at^aar
-nip uojaBiaiur ap opi^H BpBa •ajtoHtatg p ua i*V -^* om^ '".^"asa
oiuoj u[aAaj as anb ojuei ua soi^o^ pp nsnajap imu iCe^ -p^pipoj [
ap Hl'a[B sou ojUFi ua lo^^o^ [ap euapuoa nun Xnq anb ]eu^i ojjj
•uaiij tin aAtiijisHoa Ufpa anb ap
oipatf p opipuajBsap ituqsq ja^aa^Ba asa a^ opiistsui opuatqeti X asoiH
-t[ad naiq an ouioa aieaod b[ 'BJ.[BlBd R[ oisia iMijai] O[o^ uoiuyj
•oniAip o[ a ouBtunii c| ^iiia bjb^
aisaod B[ osa Aod isojotpcis Bos^ jnuaostp ap z^dea sa anb ^as [a so
Biaod [g sasoiQ BO[ ap jfn^uo[ [a uos soti^is eoj 'ojomaj o[ ap^oa
•• • ajtiinnaiiiBpunj uiauaea run auatt Btsaod b[ osa jo^ 'bIij &amp; anuij ^bbij
buu ap uppBurnjii n[ sa Bisaod b[ Riauasa ns u^ •uos.toitia biuoibob
O[ uatqium oraoa 'ujsaod bj ^a BApum-id unsiuaj ^^ •[,.) Ja^/aft/ mp
uaifpa 'Joqo jaqia/i^ soj^ :b^3j3b (iia^^puy) ptjouiitf^ [a ua X
-i^rnj ^
eauoponpBxi jaA| •(,) |^6l ^HP9Z *P[iV T "9BS •*?* 'wy^P^^
;/i/jay/^ aip 'sy^^ai/jjpg ^y/ *-n/;J o^ JUJ.iya^
j jiiuup fja;jn/^ pun iqja$stjm jnz
pq^ppy^p pun 'puaiyaj^jajuu pun 'puajqisjaz
^pnaffm/as ja jieunp 'uaqa^^a^ uaipsuii^^^ utap a^avjd^ atp 'sau/ayy
-J1//^0 Ji)^^ -*^/J **? ""^^^ ^" 'u-^y^yuy.^uwo^ w^P va^^miqftoa
ni pun uayiya/ ns jy:w/i/ aaajpy puw u/yt Jy//.'jiJ •*//' as? ""'^P P"/J
•pum^A ?^ ^s? s''?f ^"""W ayasiyuiiuyy &lt;Mp misisauj oip oi.m jsia^
irap ^jijUiiiaq m&gt; amp pun ipnn ^siunsyipn in mUtwii tiuap 'pnoaia^
a^tunyasja^ rut yaj^ ^ay/py pun ^yasua/^ Jap wwyo^i vajinjj hi jayp
•Buo}Sti[ mm X opunin mi Xt[ afnt^uai [b sera
•Bj^ -a[aAa^ as Biaua^tsa e[ anb ap psptjujTsod f[ sa iopepjii-i otjatun
uoa opesn a^b aqap ojod 'uoiBuaqa^iUtroa u[ bjb^I ^aJib a_[Bn^ua[ [g

•("!lPI^H)

*saie^Aom sol Ejed uaiu ua buliotbubai as saanortia Soubtd 14.03 sbiu
Aa)aBABa un auioi un.b ^unttrua b^bij a^ Oin^i 1 a anb OAaurud otABsaaau
sg -sasoiQ so[ b uaaatiarjail anb X sa|B).ti&gt;m go| kjb&lt;I hob seiuef s^sim
-ajd sb[ anb opepu^o sia([Ei[ ojad 'p^pru^ip bj ap aBqe[t|Btj uj^,,
•sajjBpi|t!jauaj( sb[ 110 otuaaapiiiTJua apand 'osnjuoa o[ jHsajdxa apand
^uotaBj[iiao ap 4u]tiaT.UTBjB.iyBttiua ap osaau-td nn iranpoad apand 'pBii
-tuiT]iii-[Eiauasa e[ "ojjjaas sbiu ap X o-itni sbiu ap Xetj anb o[ jesa^dxa
a[and anb Bjaueiu [biuJi ap anluod 'oso.iibpd uatq un sa asa vxa^
afvniiudj p usa JOrf 'BiuSi aaaaueuuad on Band laanpBJ4 as ptna [a jod
a[Bn^ua[ un eiaa X buo]Sii[ buu Baijdun 01 sg 'uoppap n[ a

�a ta dialectica. tal coino la describe en La Repubtica, al tratar el proMenta tie la cducacidn filoeofica. Esta dialectica, la dialecti^ asrendente, cuyo principio es la idea, el eidos, cs nn proeeao meramentt
logico^ coniienza consider an do la idea romo bipblesis. tal eomo la
baiiian eiinsidrrado los inatPniaLieos; pero Platon quiere lundar un
aponas dc Zenon v quicro buscar nn fundamcnto absobito una ncie
sidad real y no inia tnera neresidad logics. El premio de e c s^chto
dificil, estara al drtraiiu, euando aparezea la nocion dc dialectiea
descendente. apoyada en nn fun da men to absolute^ no bipotet ico, que
en primer momento. en La Republica, sera la idea de Bien, pcro en
un monienlo mas hotido sera cl L no de la prim era Inpdtcsis del
Parmrmd*,. Atravoando l dialcctiea estcril drl eleala. Plaldn la Irra
fonuara. Comn si aacondiera a una allura. parle dp la oli.puridad dpi
el mundo op.eo , I11..P. la pl.ridid. el ^licr ahsolnto, cl fimdamento
de la logiea; ciiaiulo lia llrgado a la cimn encuciilra cjtu* esr fundamento aliaolule cal^ maa alia de la In[.• Ii^en• I., a dp la palalira; lea
doa tipoa dp le^oa han qucdado en el eamiuo y prcpara el pamino
para la uiisiiea alejandrina.
Nuealrn ilincrario puede reaimiirae aal: deade la fraao inicial del
Evan^elio de S, Juan: dJ imnripio &lt;r nl %os; a la Iraae final de
ITainlet: Thr real is si/enre. Se rreyd parlir de una oliaruridad. de nna
noclie y conclnir el recorrido en lino aurora, pero ae f.id inaa alia, a
1.Ir111/1'l'^\&lt;t'"'^l/ /
conio la de flerod-ttidt', nocbes. eomo lo express Pater, no de olvido
completo. sino de ensuenos iiiintorrumpidos, meilio vclados por el
siieno. Ad Vigilias albas.
la vimos un intento de en'c onlrar un fundamenio ab^oluto pora
el conocimieuto en la filosofia de Platdn y ^imos tambien eonio este
entendia que dicbo fundamento absoluto estaba situndo mas alia dc
la intelifirncia diseursiva, o sea que se veia obligado a reconoeer quc
dicbo fundamento era irracioual o juejor diebo iTansinteligible.
En nnestro tiempo. taudnen al^unos filosofos se ban propue^to
restablecer la idea de Platon. Unos tratando de eneonlrar una eiencia
qne sirva de base a todas las dennU y en este easo tendriamoa qne
eitar eonio anteeedente a Descartes y otros tratando de reslaurar la
onlologia apclando al mundo del ser. Esta parece ser la tendencia
mas general y en ella siluariamos a ram as mas o meiios disidentes
de la fenomenolopia de Husaerl. por ejemplo TVicolai Harlmann y
M. ITeidegger. Pero nos pareee un movimienlo mas general qne abarca
eiertas tendeneias de la filosofia inglesa. eomo JamesT Wbitebead y
Alexander. En Francia tendriamos eonio represent ante a G. Marcel.
Hay un ma^o rorniin en la Fumlatucntarinn iprr In.lna ellu. lillrlel spntido eoinun. del pen.aTnienlo pre-niosdfipo. sino dc una expeimupdiala; por eao, y con nuieha eaulela. ac podria ineluir dpnlro de
ella a Brrpon.

�— ssi —
amuioq^ ap ajuouaixa^ amjLjjE atnsi|
ag -auiatu-mj
pig anb "aa ip ijBjmod no i ratuoqg b uoddej jed apuoiu up a^joijai
-xa g 3UI4TJJE ;juisi[boj aj ig -i s ap sjoij -o^incm anbjonb ua 'aimuoqg
^31 his ap jto^mod a[ ounnoo spni 'apnjiijao op sajiuejb^ s^p Jia-inoj
3[l jo auiBtun q ajisouno bj a Bjst^Bs ^p uaXoni aurnioj jnauxa[uas nou
jud.i .qoJ u;n anof X uosiej if] hobtbj bj im\ ljuijap as — UMLpenBJ
mb suoipqaa B3[ luaras ; nb BA[^oitb— H^aoqj ^a^ iinjed Subj ajp
oq^ a||anbiT[ ^p nuaA ua 'aii^iip auaa sib[^
•au i em ni| ajiu^ip bj ^p utiiJi.iop a an 'ajiliuoa
ap uij u^ 1jbo arasiiBapi^ -sasoip xiib j^oddej j^d iwdsa^] ap apiou
-^juBj luBaiJijjir ug -oauBssreuaoa n[ ap ljo^id n sainjoj ap no snopip
-uoa ap mou a] siiob ^il^^ap 3jBinnpu.):iBuBjj oeX^niiB j anb siam 'aoara
-udxaui suopsanb isuoiisanb sap r puodaj suanundds ^as ^p a^uiiiiq
snpl B] wunp ajianb^i aiijBaj ainoi ap aj.idaa ap ^uiod amuioa attuijjB^S
ludsaj :B3h-orp a[ ia jiadsaj ajiua aansaut uunumioa ajnoj asnja^
[j -iioijuoijiu^ib B| Jij^noaap Ha jnainajnos sibui 'auuaipi^onb aauau
-adxa aajou ap saauuop saj ja^sajuoa njnoA sd sa^jaa b^u auisipapij
'aaeuad B[ mod anb aisixa^n anaiaa^xa apuoni aj anb iiibuutjjb ug
•ajiBjoas noiie^ijjn^js ^na]
ap suoi^ou saa aaJBdas ap noippaoa b 'auis^^aj nn ia aitiBqEapii b
uoddcj and aUJO[Ouamouat|d bj jontw op oi;|i(|Tssod a^nna.id aim no^Q
•aniBtanq ao^ipuoa e] ap aip^ap as au 'jo^rtapioH uip -aasuod Bt ap
aqamuiap aanatiB 'asauaS bs ap m uotidijasap bs ap noiion onnanB
JOdBdas •piassnii Zdi|d 'inad au uo anirao^,, ^bhuojui boh 'BO^p|oa
-auiimoj diujjjjoa fi[ ap .lop.iaouoo iibjI^ un sa anb ^SBUiAag ap ofBqRJi

\l

ooiiiin [a oiaodaoj \\ -ouis^Baa [ap upijtimuaaB bj ap opmpsaj p job
oaaJBd bou pnijian mso ap uoiamnuaae e^ -oAaijad ap uoaaisnd ^jja ap
ojiuop osn[au[ uojo^jtib onb sauoraaoJip •; aub •pBpiIBuoi..Bj.ii ap
oiuatiiap un Xui[ 'ozuatuioa iib ap^ap Firfo[ouoiuonoj bj u^ anb tiauap
-bob sauainb Xeq og^eijina u^ oaad '^asstij] jod opBinaua.idaa daa.md
sou oisaudu n^Bi.i ap oimid [g 'Bp^ojoasoui&gt; b[ e opadsaj uoo boibjj
-BjaUI B[ ap BpUOJBAOjd H[ JB-IISOIII B BpUOpUOJ BUll JI)lJAp 3pOlld
as aub bX 'OijdiuB stun oiuaiwmsiiad ap upnisa un aanpttai pt)pi[tia4
ixa ojad uubuiimpi a^uamBjiBJa^iaa oninajsos Bi| anb Btauapuai bi sra
•pmoiaBjj; 1111 Jiaap sa 'apptJiauaduu 'ojnasqo oSjb uo bAoiIe as oiuaiui
-laouoa ja so.no Band ioXodit aoija^n ap Biisaaau ou Bjujosqe opuois
anb r]htPoiuui BiauapiAa buii abi[ sonn^jB b^bj -naaoijip sauoiindo
snj asaq ap jajis anb oinaruitaouoo asa ap jajas^a je ojaena ng
•Baipaj
-Bip bj b X Biaua^ipnn bj b aguauuoua^UB epBmis pisa aseq Bsa anb
jaaouoaa^ b BiaoXcm ns lid isb sopBi^qqo uoa as X asBq bt ua uoianiuaiu
-upiinj Bpa uBosnq sojosojjj sojsa ^emaadns upiaBaijiun op Bjapwis
anb opidsna buii b jeiiaq ap opueiBJi 'sotdpuud soj opUBJddns uop
pj j qq aoiaS ojoeojyj jg -uppaaJip ns b omena ua
ajip anbuiiB 'uplB^g b o^ojbub oinaiui tm 'aonpap as nibs ag
j Bisa ap aapaaoad jb 'aas jap opnniu jb osaaaB nBj^oj opUBna
so osa aod 'upiaRoqdxa bj b mijaiuR ^rasijHapi jb X onisij^aa \e
juu nppisod Btm ua asienjia jaaanb sa Bzijape^na goj anb og

�savant se met en effel en debars tie la realitc qu'il etudte. A Fegard
ses passions, il adopte Fallilude tie I'houmie tjui regardc tjni ne
s'engage pas dans le evenemertls sur lesquelt il porle ses yens. IJ se
reserve nn pouvoir tie rectil. Oliow parailoxaiel. Fidealisme iyui partait
de riiommc avail timjours bcstiin -—tst jtistjne dans ^es manifestations
einpiristcs*— d*un principe it priori sans lequel i'liomine pent roinpretnlre I'univers, mats ne pent se camp rend re. II impliquait toujonrs
la raison an sens fort (hi terme. hdu sen lenient conum* un "print: ipe™
prnduit par F experience en vne de IVxperienec, main cotumr iiri prineipe d'elevation, do "raisoimemenl'' dc mouvenieut. d'ascendance.
L'idealisme est foncieremenl plalo.u icien et carlesien: le point tie
depart ae situe dans riioiniue, mats Fhouiinc se domine, dans la mesure oil il se sime lui-meme par rapport a Fidee dn parfait qui tout
lui, lui perniel de sorlir dc l'immanence do sa signification. L'argument oiitolo^iquo ainsi compels, detinit la iTanscendan.ce et demeure
la pierre an^ulaire de l'idealisme.
La raison dans ee sens manque dans la philosophic de Heidegger,
elle manque dans la phenomenologie en general. I.,a phetiomenologie
l le paradoxe d'un idealisme sans raison^ (Emmanuel Levinas. En
t V^xistence, pags. 95-6. Edio. Vrin, Pan's, 19491.
En este sentido se revela Hartinann conio claramcnte expL'cito
cnando entiende qtte liav evict en etas quo enganati, dc mo do tine el
criterio do evidencta es irnposiltle utilizarlo; para Hartmann hay nna
difieultad on establccer un criterio dc verdatl, sea suhjetivo, quo no
tendrta valor, ni olijelivo, que no podrfa ser conocirlo. (V. esp. Hartmann. Zur Grundlpgung de.r Ontata^ie, Libra ITI, cap. 2fi-d y Prinripes
d^une Matftphysique d^ In Coitnaissmtce, Segunds Seceidn, Cap. VI),
Tampoeo para Heidegger la eseniia del fumlumento puede llegar
a ser penctrada por la inteligencia. Heidegger ba eonsugrudo a la
ea^wia del fundamrnto un trabajo notable, muy rciacionado con aus
otras obras especialmente eon en obra capital: Sar y tiempo y eon
Otros trabajos conio Kant y W problemti de Itt metafixica y Lit esencia
de la Verdad.
^ios proponemos estudiar la caencia del ftindamento. ISuestra posieioti sera la siguicntc: entendemoa quo la idea dc fou. lumen to es
Una idea de caracter metaftaico, y que es indispensable este pitnto
de ^nsta para tratarla. Por eso eoncedemos tanta impnrtaticia a las
doetrinas de Hartniann, de Heidegger, dc ^hilebead, de Alexander,
porque todas ellas insisten en esa actitud.
Eslas tloctriuas se proponen tralar a plantear, no resolver O disolver, la oposicion siijeto-objeto. que eonsrituye la rclacion gnoseoltigica estudiandola del punto dc vista de su espeetfiridad. relaeinn
que domina en la filosofiu modern a y que tiende a una rostauraeion
de la ontologia dcbiiitada por el fenomtnismo y por el idealismo. Estas
posiciones babian considerado al sujelo como' poseycudo una existencia dislinta del see, fnera del ser. Esta nocioii de sujeto no eomcide
con la concept^on autigua. donde la noeidn de sujeto estaba determi— 156 —

�— LSI —
•waiiai jp ormiBil a|(|iou pi sipp ^nli | ujioi u^uipig CD
B1P U'A '^BiJO9OUJ Btu!HP,^ "1 3P O['&lt;\iJVi&lt;I opBiue^i pp sn.ii[o ^b[ BBpoj
ras^ no muinonotio aa ^^uqpqog op sBpnq Jinm souopejopisuoo siq j^a
ap opmu aimanu k twad -imipajj noipi/i/ostM^^r jap tiasa.j^ su^ laqn
uaHumpmsjapift oipm^do^c^^Yd ^nj •ntiopuom O|os xoii^appjj
•puru^ pip "oiuatueputij pp •piiopt^.n
jaiOBjtro jap Btouapuoa oahj oinqoog •&gt;^• nauaii[jiii \t\ .io&lt;l zja [bi '^^uii
•pipg -BOi^opi sopunjcud aoaJaiu buoiobj^j ;[ ^a anb a|JB,i e\ ua bj((o
bauj L^^u_L|pii^g tioa [oiaailsa uo •[tLmiiia|B ir.im^^nn B| noa BnoiaBjoa
O[ oiiiamBpunj pp niuopjoiil p ja^aptjjj jBaiuB|(I ap bj3hbiii ti'j
•ouoituv^ iJl&lt;J
-cud |B ^o[BUB B[Ua|c|ojd uti p.))itRicI .[ aa ojad 'oai^ijnjam optmm
p tMUiuii ^BJrfoj apiiaiaad -vunaimi Bjauo^isa bT op soiji^upr ^ Jd
iipiiuzuarno^) •Ea;)ip[oinn BzojnjniBU ap ^-&gt; uoi;iH]u^nreputij B^a '.ojvaui
•upun} )a ^i.iap ^ ^op^iatunptmj aoida.moa aoj op HiAo.id nopKpp
-tip Bj ouodna aoop-to] Bi!ttioif[o.i'd so[ op iin;jRpi.iii|a u| lojuaiiuouaiui!
^oiEiifip aiili o\ ana B^Bjua aa oj^a ibt^oioiiio n[ op Rtiio|iJojd oTola jo
o^uora oii^i^ iBiidixo biuoihoid 10 out) ouia ^Biouoi^Lva rt an Bua^oiii
tr•!*•I IIrn*LL 'Jlij
uoh sj ou J^&gt;.1S.nii^ji Ji) njjosojij n| muiui O[ ^j -oaiSoin^^o onii[q
K&gt;id tin '^a^ii^p!JH nad n luuJtnil^unj |aP auialipjil [a &lt;isa aty
•43B ]3[) HOldoJ S&lt;nUaiMR|ll!llj SOJ 113 E^l1B3AI1J
sub A ei^o[nu&gt;o HI ap sots] ojuaniEpunj pi .iE3ni[ H optuii anil Ra^
-33ioip JJiwoiH •[ ap [R oiBando aiirampaiauiRip m oaaanpo ng
•111 &lt;.!
-31X3 B{ ua omaiiniaauoa |a •Ri^oimnu r| no at|aaB(|R as ou 'oiuaiiuia
•ouoa [3p aiaoai Ri ^opoin un aa oil odiuaii jn RURaixa aaa ap sofaj
•oiarip) [a iiiai| opuo^ oiafin pa mipiaa atlb upRB lap |pi|Baui 0^
2 asjapuaa^Bj| b opiiai) anil BiauouBiirui Bint op oaiijQToa^oHii oioadaB tib
Una —jmoAop •oiuoniiBiiapB.iuo 'Bpjuo— pKpiAiiafipis B| op ^ooi^oioWO
Bajo),)BJB3 ^oj op pBpuiooA B[ otAood ofoifBj.i .)]Ho op Band^ap Jot
-aui Bjopnoiduioo a^ ou ^ ^ouatimuo^ pp Bi.nm^^i.io Hjnionxisa Bl
aa a uopon Rniijjn bjhj Bzipunjood aa ou onb ojsand odinoij jb rojaan
as opiiBiia unn -botiijo u^ BZi^iin as onb ooa op upi.iou k| jod osjb]
•uuSoxdax aidi Buipij o^ -biujb pp RpuopuooaR.i] b( op pmi^^ijo uuijoj
B[ aa ojofqo-aiofna tmioHpu b\ ia oiaop na animi^^ojd opand og
•aas pp oiuioiiooa q uo p^ppviiafipw bj ap puopdao
-xa iv^^ui p ajqoa opnuo^ua Bq aou m '^ouboso^ op sondaop njjosojij
B[ no anb oj atnosaxd opnoiua] Mad 'papi.uioffpw r[ op ,i papioA B[
p OJl^opilUO OlUOUIBpiIllj p opuftoatlif -tlpiR|,J Jp BJipi R( opoui UtUtp
ap -aiijiiaojd x;iri,^ ^,ipia^| Mttipjofo op Riiui o* onb uoisia op .topod mi
aitiupB 'miJano'-) v/ ap vua^^ajy b[ no ojoijoj or omiio pi 'opoiiajmaiia ap
'xoi-ujui uptaipttoa bs^j \tpifJip&gt;ji uap noo Jipr] suo/dj^ ^o.titiopiojj
&amp; tfD *d() 'bbuiao-j -A) Biuopom BTjoaojij bj oiafua p opoonoo a\
anh Sfuatiu^^ vis BzaponiBii R[ B.iqdxa on uoiodootioo esa ojoj -upioooj
•oodmi B[ aod 'jmoAop p ua opmpm oBiaa op oqaoq p -rod Mouajn;
rpnoiaixa op opnui un otuoo anijop as "fo jod *npiB|(j na prpiAp
-afqne pq -oai^opiuo uopxo ap Bamonais-i buii ap Bpn.is B[ noo npmi

�ee opone al llama do pen'odo de la identidad; comprende: Philosophie
der Ofjenbarung, Philosophie und Religion, Philosophie der Mythologie, Stutt garter Privatvorle.sungen, Darstetltaig des philosopiuschen
Empirismus, etc.
A miestro eritecio el camh.o de actitud en Schelling se debe
en gran parlc a la influeneia crecietite de Boclime. A. Koyre exprcsa
que la doctrina de la libertad en Sritelling no es mas que nna reproduccidn del pcnsamiento tie Boclime. (A. Kovre, La philosophie
de J. Boehme, ed. Vrin, 192!)).
Gracias a su teoria del fundamento es que puedc Schelling explicar el devenir nietafisicamentc. entendido. El Fundanieulo, el Gr^nd
es la razon suliciente del ser, mientras que el Ser es la razon determinanle del Grand.
"Suhjekt, Objekt, Subjekt-Objekt: das sind die Urstotfe deB
Seyenden. Aber nichl das Seycndc. aondern daa was das Seycndc 1st,
l* der Gegensland. let daa Gewollle, der Zwnck, ist daa Prinoip, das
es Wirklicli isl (die andern aind Moss nogtichel. Demi jenes Seyti,
in Kralt dessen •- allein das Seycude 1st^ 1st ein von seinem daaSeyende-Scyn unabhangiges durch das also auch cs selbal vom Seyen
den mi aid tanginges ist; es ist das Seyn, das es in sich liat, also unaIiliimgiMg, bat von jenen. Voraiisselzuiigen, die nur im Denken vorausgehen, nur ^,Ay&lt;-&gt; r.p&gt;istfi* sind: es ist das Seyn, verniogc dessen
es das js^ku^m; ^^u, das erst eeyettde, deiti ketn, anderes vorausgeht,
und das sebon darum cin Besonderes 1st; es ist das Seyn, in tlem das
Denken vollendel und Ual seine vdllige Bcdrledigung; was vertuogc
des Denkens uidglieh ist, was sicli denken lasst. ist gedacht, also ist
iiber dieses Seyu uielit mebr zu denken. also aueh nichl niehr zu
zweifeln, es ist das sch lech thin unzweifelbafte Seyn; mit ihm also ist
das, wovon man anfangen kann, wenn man es namlith erst fiir sich
hat". (Philosophie der Mythologte, apud. Scheltings Werke, ed.
Scbrdter, Tomo V, pig. 501-2; todas las referenda^ se baran eobre
la base de esta edicidn, Miinclien. 19281 I^).
Yla leccidn aigiiienle describe el melodo que es el plaldnico.
Los posibles son aqui las hipdtesis platdnieas. Una pritna hypothesis;
el sujeto puro, una acgunda, el objeto piiro y una tercera el sujetoobjeto puro.
Ese Grand ae va revelando progresivamente, eoino lo expliea
Sebelliiig en la Filosofia de la Revelacion.
El principle no esta en lo alto sino en lo bajo, como lo indican
las palabras Grand, ratio snfficiens, que en ese caso design an algo
inferior que sirve de fondo. de eoporte: algo primero en orden al
tienipo, que en Sehelling cobra una realidad inusitada. Hay nn deYla oposicion de Sclielling a Jaeobi, traduce la oposieidn mas
bonda de Scbelltng contra Spinoza. Especialmentc eritica el onsayo de
Jaeobi, Von den goltliehrn Dingen und ihrer Offenbarung. (Vide,
Scheltings Werke, Tomo IV, pag. 395 y sgts., ed. eit.t.
Para Jaeobi la demoslracion debe ir del lodp a la parte y seguir
el orden deduetivo dc la ontologia tradicional.
— 158 ^

�— 6SI —
pirn •AjSBOOPio.o.I pqopn •puaqoAppunooq poooppopoooopa ^p sooiS pup .pops
ip -.ub pio.|upa ou.aop pipoppap ol.nu.oj sos..pa .b2jj3b [.Bpopuop.. op
ood.onp.id pop op.op.oos ooopoppjoA | o.,p,uo.jpjoj upuBpopoB sow ^
'(,) It'EE •'*•! -AI moj, ipij B8u.||uq.,sj ub..b
sozposoSsiBp.puopp iaP ""IS "oipooo uop inii^p oipporpopo pun psuntitponnu
jo suojjoojjiio; lopnoiipoj pun &gt;opnoip8inui&gt;A [B jBaopraoj pun n^fqng
[0Op0pOSJO|U00 OpOjOoq OrflUUBSJOpi OJ[1[ OIQ,, UO00J BIOOJB PoporilS [B OOOOJOJ OS
..opopsodood buii op puiuo op Bpcpu.p opruBOOj -B.uo|qood ojso op bojoob
sooopuo uoj8 op souoioFjjpjsun.) soniBAJOsqo jioi/toj^ sip^ijjsuo/^
jaqn uo^uhi/ousjojh;| sb[ us oiuoiupBioodspp -oouijbiohj o ojisij oprjuos
[O uo ^Ojnolilopunj^ 'oaSB(|,, uokjiubj so o.iod -bot^oj uozbj o oidio
-uiod [o so (uozbj] p.mj3 0s3 -piTOJ op B ooijfnp o[ op iBSBd oiiuuod o[
pUUj^j op BO|U Op -J/Ol/IOJ^ .ni^ljl[.IS&gt;l,3^ JOI/U Uo^UHl/OUSJOJH,^ SUB U^
BUBimBOJ UOjOIUldSUI O|) BOO BOlSl.| B, BOOUIIjd B, U^ ..BlJOSOJlj nnil|Un
B[ 1 papiitmpj hi op u.ojs;s , oojuo sond nnioi.odo buu &gt;onuio^
•pBpjiBjodiaoi
B[ B Op&gt;B8l| BJUOSOod OS OqBS .OS OIUOB OJSO .i UlilSU(] JOp BI0UO|IU0OSBJ|
Bp uo •oinoiuBpunj p,p biouoso b| oii.isuoo oooBq b ba ooaSopiojj oiuuio
ouodo os iqjo jpfipiiBoodiuop B[ op 'oos pop osoo8uod po souiojoa qouopo
-UOOSB OIUOAOp [op BOIoOp B1SO OpUOl puOodlUOp) OlI0T|dX0 O| E O][OI|d
-our op op ba OAiiBiouoii uopuo pop -oronp op B oipB up op opuo.o qiBppp
-unpood ho -ABopood op •jwjhoihb/uiu/ op. BpBJi -joaBopiopp ouBq op oub
opoiu ouisptu pop 'job pop un.oiopo.rd po Bppropso Surpporpos upUBn3
• i eeei
•spjBd -oonopv oppa 'pp-ppE saBd -i(up;|o.poS op s/qdrosoopoopj oooouoop up
tooop oouooosooopp rr, op ooss^p^q •qornooproquBr jpouppiooipVI oopuruS nA
sBd suoAB^u snoru onb soBon -soppEj soprooi oaiioji ro|ooKp onb sosoopo sop
puos soopupo soopr sop 'opsuod up 'uoppp op onb ..poors uo roouooj b, [mob...
oouossoq opuos op poooop 'oAppprorppp oprrp.uppd orrop oppo|o.ootp puo spduouoo
sop PrrpooBOAOoou op oouuop os spBoooBf subs ornoru no ooupooo up. puBppB
ooppororjoodns sopSopBUB sop oud ooorpjE 'ooBjons uo ...am os -[.[noBf
zo.|o uoi.Bopsuo.nopp uq -upo-iBr o.rr.|. op,.rl.su. oin.ip.pp op ninp arlrlurpoo
spurn •soourprSap suorpoo. soj ob.I sorun.8p||. oooono s.ooppou sop '..op,'..
-snC op oorpi-E pso^. 'jo.ibp/rfAop sb.I psopo oubodp oppao b ^uoppooporp op.
pBolrourod oooios op ppppup.. uo :inos.|o.| sorr.p sonofriop aoorpBip^ opoBjopp
aauoisoAoq ..Bo aor.opsproo.p op oonosopo. ou.obo Bp psao roppripor oooospo.
-bSooj onb popoooouoo sorpol ppnp.u snp.I soriojorop ouop pso prouuoop.noa
oq ^BAOiBpuouorfroB oiopupotAO,, oun and —zpoo.ppoq op opspnoooppoooojojpod
o^B^uBp op jr.|JBd anod— nod b ..or! ooop.lpp opporib po orpjo|r| as op.|Oooos
^11 o tio .^n 1)11V- itt-i^11] f* ^iioiiiirii^i ^uii simp "nj.im3iii.iil ^^ji imu 3L\ ^j
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-^p i^^ ^in^iii njig onb' iibh -ojie^iuoii im ^nroiAop up ^tiplo^oiiip] wj
"bjiTii.iuoo s^p id^viiin^ '^tii.Milns o.iv^ f 3]iUJ0i3 .inini **p ou^.u spinbsoi
jiih s|d33U03 op .iiipuBuom o^bs ^mi simp iihjjkcI hb iiujjeiIihi^ ^n
•nopjoipie a^nuisuoo onbiiioi b-| -oamTisumi jnb^o| b] .ip |ojpi oap.ioj
uou ia 'soaja sap aipaa noimaauarf B[ a^EsiAuo ^ui^aijag sibj^,.

�daruiu selbst ammpfindlieh mi^ unlebemlig ware. Die Einheil di^ses
Gesetzcs ist cine umuitlclljar sC I id |. for ^e la-. Sehon im Verhiillniss des
Subjekts zum PratlitMt haben w\r das des Criiinles zur Eolge aufoezeigt.
unil das Gcsetz des Grundes ist danim eitt ebrnso ursprimgliches wie
das d.-r Ideniiliii. i Id., pags. 237-3111 i''l.
Encontranios en ana nola uaa eriliea de Keinhold, que segun
Sehclling hubriR desconocido la vcrdudrra faiicidn dc la copula, eonfundleiido la idenlidad con Ja funcidn del tiexo (Zusammenhangi.
"Mais l'idenliriculioii suppos^ la difference, qu'elle eliaiine; el
Si-helling d'hivoquer ]"organisme vivaul. dont les parlies soul relativeiaeut mdependantes: s^ale en effeL la vie noas offre le spectacle
d'une imnianenee qui pose et qui exige la notiveaule — ear lei eat
Men au fond le sens dc la relation da possible aa reel. La Iu^iqae
organiciste de Sell idling substituieraii done a Tidentite plate, indifferente el lit I era le rles "dogmatiques" line relation bierarcbiqae profonde: sujel et predieat se component, reellenient, menie dans les
propositions d'appnrence taatologiqne. eomnie p.r ia^ et poster ills,
d'ane part les deux lerines —le sit jet implieite et le red me oil il
s'epaiioHira- ne sont plus des concepts, mais des etres eomplets. ainsi
qae le disaient deja les Wcltnltrr. el d'antre part \v lien d.- snbordinalion qui les unit implique tin progree vivant et ereatear" IV.
Janlvelevitili, Op. Cit.. pag. 36).
En la Filosofia tin la Mi tola/da iLeccidu llfi como asimismo en
la Exposi^^on &lt;lti timpirismo Filosofico. enrontraraos tnmlnen eonsideraciones may profimdas acerca de U funeidn de la copula y del
"Das ^luende Golltw verhalt sieb insofern uLs das Subjekt Gottca.
Siibfokt ersebcinl bier seiner waliren Bedeulung als snbjc.tum. Wir
kdnnen norh writer geben. und von diesem viillig sell.stlos Seyenden,
das niclits ist als nur Subjekt Gottes. ivir kiinneu von ilim in gewissetn
Sinuc &gt;a^cii: cs ^y ^^olt. Dran pim li^i^l nacli Jar naliren BcJautnng
der Gopula ebenso l^el als: es 1st Sub ^ekt von Got I. A is I B bei^st z
A ist niebts selbst es isl tinr Triiger.'d. li. Subjekt. von B. In der
arabiselien Spraebe wird das isl ditn-b ein Verlmm ausgedriiekt das.
wandten DialektenT verbunilenen Bedeuiangen dam nitnmt. ganz
imseiein deutsehen Kiinneti enlspriebt I im Arabiselien Ann, im
Hebraiseben fan. wle unser dcntsi-bes Knntten urspriinglieb Amme/il ;
tla es Him aber nirbt bloss aleirbbuitet. erlielll daraus. dass es z. B.
aneh die Bcdeiuiing des We^ens. der Snbstatiz hat (rjus quod substat),
daher aneb die Bcdnutun^ des Befesligenden. des Grumles u. s. w.;
wie wir sell on oben gesehen. so ist das Scyn in seinem Blossen Wesen
jenes Se^nkiinnen mid umgckehrt alleV Kdnnen ist wesentlicher
(niebt akl.iielleri Nalur. Leberdiess bat im Arahiseben dieses AVort.
sofern es isl bedenlel gegen den Gebraaeb aller andern Spraeben. den
Accusativ iles Priidieals naeb sieb: diese Construktion zeigt. dass jenes
Wort nnser deatsebes Kdnnen sey: denn in alien Spraeben liut ibis
Wort Kiinnrn den AreusaLiv naeh sicl^ man sagt; posse illiquid. In
^ 160 —

�— 191 —
upiiunp qaipSuejuu sap rfurijei^jaA Japo uoiieintasBjj, ajauur auia ;nn
ami ihiujdoqag jap s^jjojj; Jap pirn -japuijnBis iiaqu!3 oqaipJunadsjn
aujo qnop '1st ]jp|iqa^^juA apucisjaA ui; sen 'map pun apun.i^ mr
sen 'tu.i[i uoqasi.uz J.iqn up ^pins aptuuf) u,e^oji| mi ais ipunpo.^
japo •aapaiqasa^^ no*) uoa ais qjJiipoM -sep ^s; diauu^ ajsja sbqm
aub uarfjBiu oijaia un pBpi[B3j b\ A saXa[ BBJisanu jjjuo ojdiuais abi[

di
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'ja^iiapjapi aijijiioa aj anb [a uoa ma^ o](|rjoa [R aXnqijjB aj
2ui[[aipS aiib tijiiuiturp opiiuas p ua Ri.mappuioa a[i[eiou Bun soiu
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jap j/w^asuassj^f ^jq *assijpHJiJ*&gt; mj Viii{ot{3suossi^ uai/^sii/doso/^/^
jap dipado/aX^u^ |a^aj^ | ituapuoj iujo^ auias sb.^ 'uisiji upuu jaipt
JO^aip ^^iaAdsjaA ^^JMd pun V\\*\^ uaipsi^/ pau^sjaiu^ imuu
ipiiB ^]By aio ep 'lsipa^ no^os uii{i iqauduaptM sa^ibs 9^P ""Qi
atQ^ io^o[bub ejscA ap ojund mi souuuiuoaua ta^^H U3 u?!1!1111'^
BAiiTsod X BjapBpjOA uoiJEoja Bim op jb^bij ap pnp![!&lt;i;sod B[
'osaaojd ^P Biauaiutiuoa uj cABJipis opuaipajd HP fiiuouoiiib b^
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iiuiiii uauja 'ijappnz ^nii[ia|sjoA a^aip uqBMa^
osiaj^ aippH jny a^imq^ uaqaq^un jo([ubZ uasaip npiu Ja uua*
-apitiAi haos ^ aiaJ3 uAag mp ua^.^^ aap ob|b pun— suXag sap jjaH jap
jqaiu -i[ -p 'no^ ,i(aiu sa esnp o^ i|Ki| lia^saja^ pun iqanae no^ Jp
joipiGz p uiB^qaia^ iBii[GiiuBisc[nS jautas u| uaqa uXag a|iniaii8
sso[q souaf ^uajqujijoj uuui ajuup^ 'os[B jsi og uaqaisaaA *ciasuiM
HBjo ijnj qatiB ubiu iihts ^aaunoq mbmi3 -uopjoAi ^nuajja^^ aiptudsny
jjp m ^uupwqasjoiUQ aj.uird^ oip qojnp Jnu uauuq^ uoa ssarpauqo
3fjijjiaa jap iRiitf^pi ^'P jnu qoi^ 'jU nas9tJaiu I'P!" 'uiq uaqiRJa^
ua^^unqjara.qqaBjdg as arp m [Ruiuia qai ra^ipqaen 'unap qai ai
'naIlJ^ a!U BIB h^uuH:M J^J iqoAvosuaqa mnqainp isr^ spunjqaHjuaa
uaunpuii]^ uaqauBiu u; pun uaiaesuapaji uapiA uj ijt^ taHa-^ ^
aqjRliiap sep :\i[.&gt;e^ uaq.1s41.1 ap map qur aqpss^p zueSi qaeuuiap |si
ajjSBJ^ i(iuun^aq aqaiudg uaqasisjad uauapuBq.ioA ipm uiupjaA qaon
Jtiu jziaf jap pun naqas;uap jap ^sqasjuRMJa^ aesojjf aip ^si uiapaf
'Sinutiuaj^iaa^ Jauia^ *a jJBpaq jaiq — naipiqja ua^^o^ %mj^ uaqasmap
map m laxjnj^ asaip isi 'aiuuo^ uapja jaiiai^'^ ^•&gt; u^p uoa ^q
jqatu iunqaaA iira^ isi^.is raasaip ui jaqB 'ihuubis uaqasisjad map
she qaiiiuin^joq ^Bp •aate^ po^ map, ^auo^ ai^Bj^ aip 'uaqiiR^^
uaqo^ nz .laqaM qaoii sun jl^ uu^ 'jbj sa —iqanj^ aip isi sa 'zua^o^
aip isi sa— f,-u.&gt;iinl tag ^ivi 'tunag js^tod) 110;) nBiiuaA as : ua^^s
uXag uaqaqiuasa^ seo[q uianaf uoa qoiie jt.u uauuo^ auuig utasaip

�Prindps in das Lick golit I well tier Ventand oder das in die JNatur
ges.-i/.te LidiL in dein Grundc dgcntlich nnr das ilnn verwandtc, nark
itincn gckehrle Liclit ^udit); so isl das seiner Natur nack dunkle
Princip eben dasjeuige, welches zugleich in Lichl, vcrklurt wird. nnd
heidc sind obwohl nur in brslimmtcin Grade, cina jcde ^atnrwesen"
(Selmlliiigs Wcrke. Tomo IV, pdj^. 2541 I8").
A este uspecto noctnrao liu atendido siempre Schelling; traduce
la influenci* .1, Boebmc, dc Eekart, de Baader y en cierto modo
pasara a He^el nuntjue desde lue.go de otra man era, especialmente al
Hegel jiivrnil. Es adenitis nna nota constante del romanticismo airman.
"Male-branch e, au debut dcs Enlretiens sur la Mctaphysiqita,
ferine 1 volets pour faire le uoir, et parce que le Verbe in- parle
en nous que dans Ic silence des perceptions. Leg philosopbes de la
nuit, eux. eheirhritt Pobscurc darte. non pus pour se rendre attentifs
an logos, mais pour ecouter les voix dc la nature. Cost la, si l'on peut
dire, la philosophic dc Pohscurunlisuie ^claire. A la Physique de la
nuit cherrhons inaintenant quels etals d'ame correspondent an dedans
du snjet, Le tnoi livre au rnagnelisnie nocturne, tan tot se retracte et
tantdt se dilate, cotutnc la poitrine de 1'ocean que souleve periodiquenient l'aelion de la huie. D'une part, la nuit est propice au recneilleparoles, profitons des benres saeres ou la confidence est possible, oil
I^ame s'approfondit, se eoneentre et loute enliere se possede. La soiree
isole et depavse le G^mut en ineme temps qu'elle enveloppe lea
ehoses irirr^alitc^ (V. Jankelevitch. Le Nocturne apud. Le Romanlisme AUvmand. Caliiers du Sud, pags. 94-51.
La necesidad de encontrur la eseneia del fundamento. base del

msyona de los m vest iga dorrs lenilian a est abler er nna primaeia de
1h ^nrstion onlolo^it-a s^bro la jnio^olo-ica. luiscan^o aei en el aer
un fun.lainenli. pun el eonociniienlo. La lui.ipiedn de h&gt; Inenlea de
eula uclimd no, liabia rondnridii a la teoria del Seludllnp ruya nocidii
eotiio princi]&gt;io de expliearion ^ en realidad bubria que deeir quc es
prerraeionali sino tatnliien de generaeidn.
La earac tens lira de las expliraeiones a las cuales vamos a referirnos radica en que la relacion sujeto-objeto. quc es la que se trata
de expiirar se eneuentra irasrendida. El idealismo alcman ha realironio preparatnria del tnovinncntn actual. La reslauracidn del renlismo
tal routo se intenla v se logru, en nuestros Htas, stgiiLtiea una superanon
de las antilesis tradieiouales de ininnneneia y traseendencia. Es la
"idee d'un aii-dcla par quoi la ronnaissanre prend un sens, vers quoi
ellc se dirige, dont elle tire sa nourriture. telle rst cette lranseendance.
Idee de eette densite compaete oil aueun element n'est absolnment
transee.ndant par rapport a Paul re. telle esl celte immanence.
El nous pourrons retrouver re double caraelere dans Pespace
et dans le temps lels que re realisrne leg comprend. La transeendance
— 162 —

�— B9L ^
ifmjlDipS ap moa [a u^ jauai(.i/Jji nj up ;j saia oiuaompmij mi ua
lIOIiiEOIItJOIi^ ^P R43IAJIS 3lU&gt; "04n3UUlAOUUO [3 BJlld QIMJOSIin OIU11U34
na xe^nq n Bionaijii bj somtA uoil^ us -osb.. a-nmad p ny
•B[4BUpKldJ 3p JBlBJl
sonmiipod opBpjBq sonraq aiU) ^p nuiupttt) apiop v\ *ujiq Bia^y
•1.^S6I **Jd '"HA ••'!1'3 '01-8 ^?(l ^^auu-j at Sisyt
T^A UMD ^8^"*""! H a l ^ubihoj s^p eoifiwsnd ^iin-^a^ imp
is 'aa[^i^g ^p ^^wlui.it; uj a]&gt; a^uass^j /a saiujoj sj jus i.w;/j
suBp aiqiaiA iiiaiiKj.i.n[naiMB(I ^iininoai nou aiilj h auiBJudut.nuo.)
aafiuod b[ 3J(ne ^juoi jii1&gt; Hnjd !•? 'aasuail B| ajmnj aapi^ itiup jii.iuji
-S3tnh 1UB| UJ 4tuu.HX3t[ ap .iislb^ jjpa jbc! '[oj.ib}\| ^) .tjjEd jiiop
atibiiiiBdiuAw umiBipam anaa and -[iB^i^itq^ ajaud mop nuijil,).^
-aa aiiaj and sj[[;i ^jab ^iioiuituiuia.1 ^ito^ -^jioqj sj[ la ^nou a.iuia
oaaijjBq ap ^ed b a.a jt -a[iuauari uu,bj -inn q -sasoq.) sa[ sup mos
•BrJtnoj np a[iajiuas-iii aiiAije^a ami -sajmipaoa^p
Batpiaodmai sauas ^ap luaAIo^uoa Aajpeag ap ^ioMEa]pirr sau^ij.w
inmU^iofaa snap snoi 4a iaana|dnoB apuua^^ ami pnaad 'pnai(a]n|^ ap
noissaadxaj iurahi^ 'anliran iuainaaB[.Iinaj p iiouB^an tq ami '^dtuai
np uo^on'nj ^aajB^ xaqa 4a p^aijaitij^ zaqa -8dniai anratu uy
•nmiHoasip np 4uaiu[iua5 mi .mil u^tnnrinoa 14 ap wain;mas aa
miaidaioa [i 'pwaBjv siaqa aaaup anaa inoss^dmaa mb ^anbiiBimup
sanaas ^ap sua^ aj -p^aqaiii^ zaip. aaanp v\ ap ^anbimom,, aaaia^aBa
np notiEiii-ujje^ 'aamuf zaqa sdtna4 ap naiiuo.^ sap aiaoaip nj jBd
kaa4UB ami p no uojbi ami p STinn aiinut^uoa atnmoa Bdmai tip uoiiini
-nij 01044 ono 1 iiianuaiiaa 3tioipn4a anou 011!) S3qdooo[U[d so| 'amom
-o^^^aaq ii(j -aiuaoaadaa v[ a^ jssnir pi!aij.i4ii[ ^ .111b p apjaap ej uos
-gaag ani. a^aj aaanp v\ eaas aa 'aanauBinmi anaa 'odntai a^ atioj
•jiiaafqno stqrl ctnoanBaq 43dBH mi [.hutf^^
ia pBaqa4iii^ zaipi pnaad aAiiaafqo uopfiAaa-iqo aaoaua |iE|saa bjuibj
zaipi tub a;) -4isdaoa noui,, ap araoaqt H[ snBp [aDa^^ [OTat[u&lt;) r.aip |a
Apmj ,,Hi /o n^mnui *\ ap auooip n| ^mp 'pB^qaitt^ ^tp inamap^a
fluo.vnoaiaa a| otiou -skos m t^ 'sd.lo.i up ia juiej ap tioiutij loa nil
aanniBtpis amai^toai anaa ap enaB aj na b sauiBf -pGaqain^^ zaqa ia
jsa laaauoa a|qniaana amnioa aa^ilsa^ ap sus^ aa y •Bne.^cimig ojawd
8 mop Sjflnnn toj 3443,1 and mosifjag ajacd b tuop pal a\ ^aw
loeiiioa ;[ aed ouOBBtstBB snou 311b injaa ^p\i\ auiitmop iib inaiianddn
rub aavd^a un anop f A ti buotidiJ-i^ap ni ap apuotn up 4iiat]amlilit
tub aiiBdsa.l ap onos^ap-tiB 43 4URA110 np iiadso^ .mod tuoiuiuisiii 4^3
tub .m-dsaj ap yuossap ny -^auiRf zaipi aiHoiiimniOA I ap aiaoaqi b[
^p inamao^i^jBia 'am.qoA np auoat^ us ^unp jj.urani ita nm b pvaq
-31ii|^ aid. aa i3J4^ --^.iii.iBil oap .1.1 laj) maooaa ^ajpipib iibj tub sajuiti
xnn laoddca ad sami sa\ saiiand sap -aiijoiaa^ui aiiaa is,.o -aanafts
9110^ aosnd 4ti3Atios doai aare411aina^dinoa ^aadan 433 493 a '^auaiiHinnii
nog -338ds3.| ap aaaiaiMB.) aitbtimj aatBtitpaotp iinaBd inb a^uBt^tp
3443a 'B3J4nn xnn j.iodde.i md 031111 sa^ sa^aed nap a^aoiaaixa 3443J
4Bata 43 tedtuai aj snnp 43 aandoai simp aaiinpiiaa^nna] s,io]r 4natA3p

�vimos quo cse fundamento so buseaba en ia base, tambien melaffsicauient&lt;! y so llegaba a la conclusion c!c que estaba situado mas alia
de lit inteligeneia. La inteligibilidad lie gab u con la idea, con la
eeencia, es decir con las determinaciones. Ambos m aviiui onto s, tanto
el dc Plalon como el dc S^elling bnplicaban un movimicnto de
traacendencia, pero ambos Uegaban a Ia conclusion de que e^c movi.Enicnto de trascendeneia, nos llcvaba a la imposibilidad de pcnearla; a ella correspond^ Jo quc Jaspers ha llamado un pensamientono-pensante; cb deeir que la trascendeneia clioca eon nuestro ppnsatmento, viene a tener la funcidn de un limite.
"Jede Grenze, deren sich Forschmig in der Welt hewusst wird,
1st die Mogliebkeit eines Transzendierens. Die Grenzen gelien nack
zwei Seiten. INcgativ ist die Inaeionalilai des nidi Berenrlienburen,
das Unbegreiflich erscheinend in den physikalisehen "Konstauteii",
in den Bcwegungen der Atonic in aller "Kontingenz" der Naturgeset^e. Es ist das Andere, vain Logos Undurebdrungene —die .!/terin. Positiv aber ist die Gren^e in der Frrikeit. Hier bin icb eines
Seins selbst gewiss, das dort nnr negativ bestiiumt war and fiir uns
nnr als Widersland. Die Natnrwisscncbafteii sucben das Undurebdringliche in Geselzlirbkeit und Tbeorie einzuEangen; die GHsteswisencbaften konstruieren die Werke und ErsebeiMiingeii der Freibeit
zu bewussler Vergegenwarlignng in ibrer Gcsetzliebkcit unit iionnutiveu Bedeutung. Die absolute Grenze aber 1st fur die Natunvissenchaft, das dunkle schlechthin Andere, fiir die Gcisteswissenchaften
die Freiheit der FxisLenz als Unsprung der KoninHinikaiion". (K,
Jaspers, Philosophic, pag. 126, ed. Springer, Berlin, 19481 Cl
ot en laut quo toute uia elarle se dot ache sur un fond obscur, et toul nies
moi en tant que je me dirige vers la tran seen dance, je snis toujours
en rapport avee lui. Quand je pense profondenient. je suis toujours
a la limite de moi ineme" (J. Wulil, Le problem? du Choix, 1'exisleiue et la transremlmteo dans la philosophic de. Jaspers, apnd. Etudes
KierkeganrdienMs, pag. 526).
Llegamos a un peusaniiento por el cual nos esforzamos por
pensar Io impensable. "Welt, ids das Gewusste ist das Fremde. Ich
stehe ibr in Distant: das fiir den Verstand Wissbare und das empiriscb Erfabrbare slossen mieli als nur solebes von sioh ab; sie sind
mir das Andcre". (Id. pag. 296) I1").
Esta es alguna dc las formulas por las ciiales Jaspers intenta
darnos una idea de In que esta vision especial, o mejor dicbo esta
modifiractdn especial de nuestra vision liabitual: eata luz obscur a en
la cual penetratuos.
La conclusion del primer [ibro era ya esa, pero lodavia mantenfa
un caracter e\.ciLisivauicn le no a all vo. algo parecido a Jo quo ocurre
con la Primera Part^ de] Journal Metnphysiqup de G. Marcel. "Wir
kennoti kcine absolute Welterkermlnis". lid. pag. 99) ("1.
Pero hay algo positive en rone fracaso. La filosofia es un esfuerao
liaeia la trascendeiieia- "Dieses Transzendieren. das an don Grenzen
— 164 —

�— S91 —
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uuB5| u^iu iqaapa* Apqafqo ami ^qupi lanm uapia* iiajjialiaa
[piiu^nixa appg mi sap •n3in.,paa uuqaaisAqdmoiii uuiS uaiuBU%id
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00oabij iibo 11 •oaoBJBaddB paaitiioiioJtl aq Ainu jabj spji qaiim ioau
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•uopsaab aip jo 1110 pi Aiqiias raojj 11 oa.uiAip 04 .10 aauaisixa Bp Auap
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^aisisiioaui saaojd 'spuuis q sb uaqoi qaiq.u ]Bqi si p -aatnuBaddB
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^OIlUl^lEl |s-^P O^UaUXl^piUll I^ J^J^lIOs^Ux) BJl? J "| iH 11^1ij^sTD ^Tri}lIt^]-lO11 Illl
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B^ ^IHBpipR ^BLII J^^) paBB^^itV1!^ A SJ^tlsBf ;&gt;J1H3 BI;&gt;UJJ.^jtp B|
BIBIIJ^ OlD^Cl^iB CJlHIIl^^S |^ ^J1I0B BpBTlin^ilB U'OT^Ul^ATUli BUU ^llb JT^i&gt;p
souiBijpod ^ -j^b p^p apumu \a A. B^i^jBTs^ [ oipiip jofaiu o oiu.hiii
•emad ^ ^J4Ua um.jBpj u{ ap j^pb.ib.. ^ jBJin|i n ^uji.^ B^iwpno^
-BBJl B[ X HT.^UaiBtS3 B[ 3JJU^ 3.3^[]B1B3 SJ^dsBf Stilt Upi.lR[3a B^|
•ln&gt; \LZl -^f^ PI) -^un-i-Jitn^jJO^p^ u^ip
-stiploaopiid ^[p pnnj^ atpi^unpa^ wp ^sx 'u^iipsja pan u. 1[bib^3

�Ansch an lichen, its also das metnphysiBclie Symbol das Gegenslandlieh
werden eines an sick Ungegenjsliindliehen. Das Uu gegen stand lie) ic ist
niclu selhsl gcgebeu, das Gegenstiindliche des Symbol ntchl ah der
Gegenstaml gemeint, der cr ist. Das Symbol ist niclit dculbur es sei
denn wieder durch andere Symbols.'Symbolvertehen hrisst dalier
niclit die Bedeulung rarional kennen, das Symbol iihersetxen kdnncn.
sondem: in dcr Symbolintcntion ah Exhtierendcr diese nmergleiehbare Bezogcnhcit anf tin Transzendenies, an tier Grenze, im Versehwinden Acs Gegenstandes, erfuhrrn". (Jaspers, id. pug. 6S8I ('*&gt;.
Un segimdo catnino es la deetruccidn de la ldgiea. La confronta
tion de las calegorias opuestas, su lucha; la critica a la nmltiplicidad
y cl pensami.enlo obstinado en una 'unload supreme. Ltacen pensar en
el jnego de lu primers kipoiesis del Parmenides, por medio del cual
Platon Irata de Hcvamos a al^o qtie esta por enctma de las Ideas,
es deeir de lo iuteUgiblc.
Lo qiie ha hecho para la existenoia. para el yo (Pag. 675 y sigts.)
ntilizar categorias que se contradiren, cfue indican nn mas alia de la
objetividad y una union paradojal lo hara Iambi en para la trascendencia. (V. G- MarceL Existence et Objetivite^ Apend. al Journal
MetaphysiqueJ.
La critica a las categorias comport a la critica y la admision del
fracuso del logicismo. (Die allgemelncn Formen des Denkliaren sind
Katcgorien) pero como "das transzeiidierende Denken, das sicli d.es
Seins der Trans^endenz vergewissern miicbte, will als Deitken ein
^ichtdenken vollziehen" (pag. 7081 i1(ii.
T.uego trata de lograr una conjugation imp ens able entrc la
iliadns: Sein y Mchts, Einheit y fhnditat. Form y Material. Mdttlichkeit. Wirklichheit, Noitvendipkeit-Zujall, Grnnd, Sinn, AllgemeineIndividuum ("I.
Noumea en seguida qne entre estas categorias, como desde Aristdteles, hay una mczcla de categorias logic as con categorias metafisicas.
Aqui observamos que lo "Uno y lo Duulidad. lo Uno y lo Otro
engendran una dialectica clasiea desdc Platdn liasta Scbclli,,-^ na.br
es absoluiainenle si mismo y sin emliargo la diialidad pura y simple
seria la absoluta destrnceion; abora bien. la experiencia de si da nn
sentido concreto a esta dialectica; devenir si mismo es unificarse;
y sin embargo la concicncia es la oposicion a si. la autenticidad rcferencia a un fuiidamctiLo, la libertad dialoga con mm tiatnraleza dada,
en resumen la existencia es el comb ate que me revela en el seno de
la unidad. el dolor de la dualidad" (M. Dnfreune el P. Ricoenr. K.
Jaspers et la philosophie de I/Existence, pag. 2641.
Ese sentido es el de la Traseendencia; "Das Sein der Transzcnden^ ist nicht nr Sein. sondem Sein im Sein Anderes; das Anderes
ist das Dnnkel, der Grand, die Materie. das ^Viebts". (Jaspers, id.
7151 I1*!.
T agrega; "Einheit und Dualltat als Denkbarkeiten festgehalten
smd nicht die Trunszendenz. Als Transzcndenz sind sie nicht mehr
denkbar ah nur dnrcb ibre Symbol^ welche relative Einbeit und
— 166 ^

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mi iinap.A^ jap nasa^^ sup pioi/iaj^,, pK^i ^ "IF^apiapJlja aapi
napjoriaiB^p) pn/u/aj up api eiujo^^ama SBpBUiBpp e^p na naiipniBi aoin
-BJiuoaua &gt;a|ipmiiaditii .ipuaiiipBinii eapBipnaipip I eauoiaaip.BJiuo;)
'Ins) ^IZL '^?'1 'I'!) ..^! l|ai[riiun upasBQ laeapp esHp
soe pet uiag sup puapjjiio Jap uasa^ mp lipiaptp eupag sap uuig map
ipanu oduj^ aual job uapjoMpuy jaipaiipppBuoiiEj ipapmnepuj PPBpg.,
•eiajia mp ap Bjnpaap Bp Bpanb eon O|o. Popinuiiap am aipap niJiKip
anboipa ns na aAiupeap as Etso^apRa e[ioj. -p^piA^aftpo nB apqpodnn
BJBpaap opnainiBsuad pa upiaaipBjpuoa ns ap niauaiauoa Bp jo.p
"(si 1 (Eli "^?d "PC omasail map' ppof) up
ipupp aa4Aia pep uaSuipp sappn 'na3nnja soppB pupp,, -.aqprnp lup.pi0 pun
Jiaipui^ pjijA aiiapiiazeuBjj^ jap up "puis Sunniaipassep Jap u; iBpipimpp

�de Valery. Je puis, diL-U. m'opposer a toutes ehoses, me placer en
face dc toutes clioses el ineme de mou etre propre dans une indepcn-

des lors a propmitent parler, mais jc contcniple toutes ehosea dans
la conscience de nion savoir qui devient 1 "unique point d'appui. Je
ne suts plus ijne la volonle dc conn afire dans son uuiversalitd. CEil
pnr, pur regard. Mais cetle solitude no saurail filre finale, die rceelc
eu soi d'aulres possihililes. Elie cst tout dc menie lc regard d'un etre
qui tend a su surinoiilrr ct ijui eherelie sa voie. Memo apres ce premier
bond, je restc uu etre qui figure dans des situations en taut qu'existenee possible, un etre quc la realit.e couecruc et au sens le plus
profond. interesse" I Marcel, id. pag. 331).
E in dudab [entente el pensamiento de Marcel en estc aspecto se
encuentia proximo nl de Jaspers, porque el tamhien ha sentido la
in-der-Welt-sein. En cuanlo a Marcel ha dcsarndlado este nrihrio en
sti tralia^o Afi&lt;:rt;us Phvummenoh^^iqups sitr C&amp;Itp en Situation, pag.
111. iSobro las relaciones entre G. Marcel y K. Jaspers, ver cspeeialmente el liliro de P. Ricoeur, G. Marcel et K, Jaspers, cap. T de la
Segtmda Parte).
Tambien Minkowski en su hello libro Vers une Cosmalogie sos-

Je venlent lea sciences biologiqnes, qu"il en est issu et. en eat un
prodnit, inaift encore, ct menie avant tout, en ce sens qne cliaque
niouvenieiit de son Sine trotive un soule basscment profond el lout
naturel dans le inond el nous revele ainsi uda qualile primordiale
de la structure de 1'umvers. Celie solidarile slruelurale est itna de
garanties de l'objeetivite du cote poetique de Ja vie. Je rappelle les
descriptions donnces plus bant dc retentir et dc se repandre;
je rappolle airssi co earaelere j.artieulier de rcalite cl de veracite qui
se degage de toute oeuvre litteraire qui merite reellemente ce nom.
Ce sont ccs qualites dynamiques, ee Bont ces moitvements com mtins
a 1'homme cl a l'univers qui semblent etre a la base de lout elan
poeliquc de notre part. Ce sonl eiix aussi qui formeront 1'objct de la
(pdg. 1681.
Lh conclusion es quc, al tomar eoneiencia de mi situacidn touio
cieneia de mi determinacidn lust dries, temporal frente a la traseendeneia.
"El fracaso se me cierne por todas partes. La destraccidn uni
versal que me rodea sin que pueda davlc un gentido. vuelve a plantear cl prohlemu de Io que cl esfuer^o filosdfieo pareeia haber eonquistado. No es solo la realidud enipiriea lo que parece entregada
a la destruccidn: el fvacaso (Sch.eite.rn) no es mas la cifra de la trascendencia, sino el ser mismo de la nada. Parece que finalmente deb a
— 168 —

�— 691 —
•nad p lod opszuBop ays apaud ou Bpnapuaa8BJ4 B[ ap j^ j^j
ltli;jl ihtzag uj zaa^epqj] sjpAvaf ami mapuos ;dntii|.iaqn up&gt;^}ssriA\ag
ut35[ jap nz 'uoqans nz smapuazsUBij^ aaups ut jai •iiapuij nz npin
umg uajBqssi mama ui 'mag Jipiliu.ulp ^bq,, Bf^uoisisa iq uoa ojam
-UOJ ana ua np as ajuaimt.iiun opiuisoiuap souiaq bA otnoa ojuaiures
-uad opo4 ap '^puaiauoa epoj ap bj[b ^biu p^ea ooiiuainw Jas [jj
•|)IS •^^?d Tl ^u*tjiiiil
-ownqj wp "^ ip[ ^^m^iO^i ^ino^ uapirrj ttnptputqati mag sap sbP
.' suoipng sosaip ujaijaipg un ami ijao^,, •BpB^aiJJB snui canmaAB
nt omajixa s?m aiimj| us bi^ki| opBiuaiui q anb ninautiESHad un
ap im^ ontoiAiiiaod [a ua ouioa iioiaBaipq^ nnn ap ujtui as un -las |a
jesiiad ap p^p^iit^uiliin bj n aiuajj oiuairausuad pp oseaEJj ap b[(|bL(
ejadsiif opu^na ;o.ii|uainn pa jas ap snfa| nisa saadsof bjf^ anli -aaa
[ap uiaadsn un uoa muajuoa as onispvti^od [a anb Jiaap aJauifj
•|lE) l 81 Vd '^ttdos
-QjMj ^jadsBf) .^IS^'FK^-il^ aaq; 4s;aaq aSniQ jap ira^ipqjpujipunp!
aiQ qsi jBquiqaujipiM iiaz pun uuur^ ui SB^ ^ua|[ vi qar[^!^ V'i-&gt;*
qsHHap! u-unquwaj/j^ ifoijifini.mumi.tunii'1' i^,}i,Tj,^u^m-!,^ ••*}t^sod
mp iputip map itut uiag ^op aip 'rinnnuLp^uRqa^ aip 4s; hiui^iai^
-poj,, auaii a,sa anb jjr pap unpnlaauoa [ ap a^ans oehsluiisixI [B
nnraisodo bi ainLuaa4 aaunad u^* 'sbjuusiu aiuauiBiaidtnoa sannniaB soil
uo^ oinspuiisoft pa Biqiui anb ap .laqR^-ou [a una 'uadf np[Bq anb
ap Jaqvx-oti aisa JBacdMiba ap souaBp.iBi^i soniaqap o^^aiq ojtsoy
•otjmjof o] ap uopou B[ aod spaivu^
'osoaoad p ua Biana^upuoa buii -sBnuiiLiojsTp sauoiaRapul 'snaiiiilna
OT^jaia .qiiaAap [a ua piqimu.iiio.isip B|jap Bun ^six^ aid, uatqnmi
niuatso^ X uopjosqo B4sa B^iiupB oaodunu hi/oso/i/ niuij^n us ua
anb ^^uqpq.a^ b uauplitn Baaa.u: o| A ^aiiopMipiM^uoa sb[ X .-nfopBj
-ed sb[ Bj.auuiadns aub •i/unq.i^^/upr buii bjitiu|ib aub ^p^ap^ ap EJap
O[ X -oqaaq aouiaq anb SBAjasa.l stq uoa qi.iHB^a^a.q^ j|, [H oitMinras
-uad us B-uaait -Bpiui^pm [BJidsa ap .qaadsa buii ua •cquajia oqaip
jBjJaa a[i pBpij[i|pudnii b[ i^&gt; "oqaip jofaiu o -osoiapv opajia mi ua
iMiaonaua as oiuaniiRSuad p aub ap sjadssf ap uoisajuoa eis^
•1811 ^?d'awb?^rfoso/."/d
?W/.7 ''F^aH •() ^^BpuapuaasBj; B[ ap aas ja outs itpvu B| ou
'appsod uoiaBiajdjaiui Bpoi ap o uopBaqilxo B[ ap b[[b sbui R^saniu
on 'o^bobij p :B4imiJa^d Binpfn buii Bj;iiB]d sa.iuo4ua saadsBf
•ePbu B[ uuw jpsisqus Bfap oh anli
paipBJ uopBJadeasap Ban ua BpaapuaaBB^i b[ hi^ iuu ouia epanb
on susbobjj so[ sopoi ^od ops^sEAap up 1111 m un 11a uaaauis isu sa as
opunn^ 'UBjaA 0[ sBjp ot.iB.iiiioa p jod anb opuais "pEpqBaj [ ap
opoj p jfip uapua4aJil anb sauoiaanj4Buoa sbi s^poi jBzmpaj ouBsaaau
sa Pas pp Baaaac ^aqes ui&lt; ap nn.stqi v.{ uBp anb souans so[ sopot
jBzaqaaj oiJBsaaau so 'Bappa pBpua.mis jo,j -B^naoj buu Bjoqn aaajfi!
'opanaiaj X aas |a jBnwa[S bi^i.i as pna [a aod ^4uapuoasBi1 04311
13 '^iqpodini aaaiBd jiaia q^i pKpijEa^ buii na jLnj43Uoa 'jbui^bui!
*ja opjaaa Bq as anb o[ opo4 'opt^ jm^4sap pppuas ap npo4 b JBAud

�samiento. Aparece definido en cicrto mo do. por Io que los escolasticos llama ban la altertiliul; pcro esla sena solo un aspect o de la
tra^cendcnciu.
Observese qtte. aunqtie apareiitemente esta posieidn tiene un pa*
reeido con la ilc Husscrl, en el fondo. bay ana difcreneia radical.
La intencionttUdad tal como Husserl la ree-oge de Bmiianu, nienfn
algo CBencialrni'Mte pens able; es dift'cil que baya. al menos en la
iniencidn, im movimiento man alejado de tina ennfesidn irracioualista
quo el de Husserl (con las reservas qtie viniosl. Y no convtene olvidar
qne la Ecndencia de Jaspers, no es de ningiin niodo Itaria el idealistrio
como ocurre en el caso de Husserl. Es sintomatlco que cuimdn Jaspers
escribe su Lu^ica, trata i'uqdaniemalnierite del problema de la verdad.
(Philosophised e Lo^ik, Vim der Wahrhrit).
De modo quo podriamos deeir que el nioviinienlo cuniplido por
la inieneionaiidad es un movimienlo de, trnnssuhji'.iividad, pern no de
traseend^ncia. El penssuiiiento permaneee encorrado donlro de lo que
Jaspers y Hurlinann Hainan cl prinripio do la voncioncia. El ser que
tencrnos que eneonlrar es un im^p^onstandlieh-sein ipn; estu situado
mas alia de todas las delcrminaciones. En al^iin inomeuto Kant ba
tcnido concicueia de csta situaeidn. de esta imposlbiUdad del pensa*
miento, de la ldfiiea para explicar el ser: en cierto modo anticipa la
eritiea de Jaspers a las caregorias formates.
"Ce n'est point parce que le temps lonctionne coiume "forme
de l'intuition", ni parce qu'il est inteiprete i-onunc tel des le debut
de la Critique, de la raison pure; mais e'est parce que la compreheiision de I'etre rat raison de la ^nit tide de la realite-bumaine dans
riiomnte. tlotl se projet or sur le lemps, e'est pour eela quo le temps,
dons son unite essenlicllc avec rimaftination traseen dent ale. assume
dans la Critique de la raison pure la fonetiou metapbysique cent rale.
De la sorle. celle-ci tueme ebranle la sotiVeraiitete de la raison el
de l'enlendentent. La "Lojdquc" se voil ravir la preseance dont elle
jouissait en metapbysique depuis loin tain des ages. Son idee est misC
Et si l'essetiee de la iranscendatu:e a son fon dement dans la faculte imaginative pure, on plus prbnitivement encore, dans la tern*
poralite. 1'idee de la "logique traiist'CitdonTalc'" est precisement alors
un non sens si contrairentenl au dessein primitif de Kant, et surtout
dans ee cas. elle se fonde encore snr clle-meme et est prise comme
absolue.
T) faut bien que Kant ait pressenti quelqne chose de Cet effondre
ntent dti regne de la Logique en Metaphysique, puisque, en paidant
des ,'iirarti'res foudanientuiix de Tetre, "possibilite" (^as-seinl et
"realite" (Kant emploi iei le lerme de Dasein), il a pu dire ceci:
"possibilite, realite et neceesile. personne encore n'a pu les espliquer
autreincnt que par une lautologie manifeste. lorsque ton a voulu
tirer leur definition uniquement de Fentendement pur".
El pourtanl. dans la seconde edition de la Critique de la raison
pure Kant n'n-t-il pas res titue a Ten ten dement sa sonverainete? Si,
cltez Hegel la Metnphysique est deventie la "Logique" en un senfl
— 170 —

�fKifff^^jUO OtJli1U pp L'jqBlf OpUBlia panj^ -3 ap
B[ ouioa sspmiiaB sepeuoijepi ouioj j^suad soraeupod nappi^^
•(^^ ^vd
'suoiibSvmq 'anuBjp^j -g) ^Jii^u 3[Bdp uoni ap uIbj up luajadBUUii
aaUBppuaseBj B[ auuosiad ap smwA.iiis spaid xnfi aUa( an ajnij blc b
aapio.iua amna^p a[qisiA ajpiq R[ ap siiodfija sj anb m uoptq^j jasuq
JJH3(| up subs- 11atl b uad itlernejap na "iiiauiaipB} tssab .iji.lcd 'uoiip
-cddB aui^p jiiad h[ smtp nuaiaj pi s[jjnos uom ap u nsi[ s^d bjiib^i
iidj jnaipioq up ^jdriui s.i^uos ap jibj -uatJ uti ,itiai[annp| ,naja
Jiiaj ap iuBddo[aAua -dtioa b pioj lua^si^ins a inb *op Hjaqdnuau
Baubi^Bm ^^r. ) ap ^il j ^a]iB qu p ajiciiuaiu ua ^a[[Taria uo atinuoa ^^^
apnji[oa aaa ua aJBda aauaaq^ aifja^v n[ pju^aj un^i jaumBajj,,
•(Jiuaiuuisuad [ap craai lia aiuauiBarfiipB.md
ajjapnoa a^ aiib Jas-ou pp jos ja 'jvjnu.jt^ ja ua Bpipuoa^a "aiuasajd
vuiufliiv J ua Bip^iiad aul p ^ui^^p^ ap tu auuuiiJip laiujn^
•BJ^ uii ap u [apiiB]^) mi ap B[ ap uajaa iipanb Bpiuaup upp^pAaj
B[ upiiuaB asa ua ^ Bpuapuoo^BJi b[ p Bifid ^a anil Knnpuo^sqy
snarf pp afBBuaui on ap ttiuaiujRijiasap pi uaiq bhiu o Biiijaa[ B[ a
s^ad^Bf Bind ompBqii oiuaiu^pnuj tin nasuq anb uamjmam vj
' ^ftlZ '^V^ *pj) ^iqi^nd a^iws b[ animoJ aanbipuaAiU aap simunl a^^iiid
an aanijiBUi pup uojipo.T e\ anb u.uq -[aiipuu apinu uu^ ua app*
BJTiB uuj anb aiibp^i[dB]aui ap apiuaiiiBpuoj uoii&amp;anb n[ K.lud japiu^
^naui-qiptufuqaui im^v^ a^ iiunjpimu ua -m.i^i a|(n.^aaB aipua.i R[
Snojiipuoa apos sun utnb upAai as su snbiiBUiajqoid aua.i -sadoid
,usmsiTipsqB ^sa in[ tiib aauass'aj uopg -a[pi amuioa apnimij bT sp
•a^ib^iinuJj^ojd b[ jaaoipp b isap 'lomjil s^bsj snou p4nb ^^ aqans
-sipRj
amiuoa asduj^Bi \a ^m ua Wja^, 'apmpiif B[ ap anjonq^
suoi|Bi[iain sap led jsqpuoa saj b 'sasaaApu ^anA sp sjinod sg[ inaiusA
-tsaaans .isnol'
sjinpuo-i fipd mad su aptiiiuij B| ap ?[aAnonsi btoj
siifiBipi niaiuiitias a[ :aiuBAins fi| isa apoaap ua ynb aauanba^uo.i s^na^
iq ,pm aniusip araSAap sinuief mad au s,p :mf unotnoi aj.pauam
mi Mi/iau^d a^ sap js •jwaiuajiutsajaw atuaw-a^a aiJiul uoiiEioqup
Liiiaa --'ptninij iq ap aiuitiii snpl bj aatio^^.'ij .nuusssi s^bbj uoj aidi
dlfpra iusiuapuo| uqb anbisAqdnpiu [ B .wuuop ap isfoid a[ !S,,
uaip sou iub^| ajqos Bjqo ns ua
•oiustui ma^-o(j |j 01ns 'spuapsBJi
upSBCj p pus O[ 8iaq o[pnbB ss on iarftiappH Bind HiauapuaasBJ!
Bi niauapuaasBJi u[ ap osiunuiip sbui j.|.&gt;b.ibj pi us A Bapijuiam
B[ ap ujitii/ .[..iJBJB.i [a uo BJilSisiii .is^^ippi^ 'Aa|[ii;.ig it Ripiuaat) o\
aomiA intio.i -anb iq 'opuojsBJl sp niiqiisqiT pBpip.u Biss ap soi/ta sb[
ap eijuai nun ci.iiiiina s.isdsiTj1 anb oiuni u^j •aiuaiiqii.*ipt:,i tiBJirdas
S9 oliatq ojad ^(oiisaiin opu.uuqns ^|R ^^ f [V asna-p jpoJ W I'M
u jiioi asso^^ sjuflwuf ia ^q.is/ioi^i .imi 111 quiTB^a^.ia;\[ Jfid 111 -aip.il
is oiinani! irs4ii iio'i pun mis;,- aintp sasod a[iias ^a 111b uopsanb bj,,
8BUu[i|M(t ap opmni^d "UBsuaid ja^^qna'n A usiliittf inbB B^sag
li-9^^ "?(I ^nnfas^^do^^^^i v] ap awapptji! a] ja juu^j 'jaii^appg -pf)
^aauatibasiios bj sBd aa-isa iia4u 'siEutuf iia on no^ib |RarpB.i sn[d

�La iioi'idn ile traseendencia eomo la enlirnde Heidegger

eta impiicado en el aero de jundar, de dar fundtimmitn. Desde luepo
que la expresinn "niunilo" esta tnmarla en uu gen lido especial. No
iinplicn colocarse miis alia del Ihisein stno busoar en el; por un
ahoudnntieiito ilc fo suhjelivo llegamos al reeonneiniieiilo de la sititacidu original del sor que constituvc el fnndanionto originario. La
idea de trusrendencia, eomo ya vimos picrde, sn earaeter eatalieo y ^e
transforms en uno dinainico'. Es el Z&gt;H,-rei7i qnien liasiiende, proyecconslilnyeu nnn eomunidad, un existencial que HeidepjEer llama el
s^r-pti-el-niiittdo. Eilosofar inipliea reLrotracr a esa sitoacidi] ori^inaria.
Estc modo de la Ira^cendenciu se lo^ra por una profundizacidn
de la aulijctiviilarl; e Ie revela la exi^tencia. en el aentido en que k&gt;
balu'a entrevislo Kierke^aard, eomo una px-sixU'ruiti. eomo un px-trtsis.
Ese es taiuliien e] sentido que toma en Heidi'fr^er, para quien el homparie del eonlexlo ser-en-td-mitndo.
Las relueiunes ya no se eonsiileran eomo exte.riores a loa termino^
que relaeionun, sino que expresan una eomunidad interna, una rnniuuidn prohrnda; esc es el dato ininediato que delie luis.ar la filo^oHa que
quiere eneoutrar el fuudamento: ese es el senlido que Heide^'er 1c
atribnye a la fiWofia. La exi^leneia se earaeteri^a por la trasccneomprender el scr en Iii^iar de eomprender el enle, la Irasnendeneia
define la fifosofia. Eilosofar es trascender; pero eomo por otra parte
exi^lir es pthnum vixnTi'.. d^indi' philosopharo..., y eomo el filosofo
tiene eomo horinonte (pnr lo nienos el, Heidejqier, sod aba eon la
tierra lejaua del ser en general rn tanto que la!) el ser. la analiliea
exisleneial tiene por objeto susellar la problematics de esas relaeiones

la filosofia, que se^tin rieide^^er no es amor n la snbiduria, sino
sahidurifi del rmior9 de la fuerza quo estaidece la union en el sentido
nielafisieo en qne la entendian aquellos filosofo^ que sabiau tanio
de estas eo^as y que manleman tanto sileneio y tanta reliceneia,
que guardaban can ^l cornzoa tmtdot eomo decia cl agrigeulino.
La noeidn de iraBeendeneia no es ya Ian simple eomo parecfu al
principio espeeialniente euando se la eonsidera del angulo de la
teologfu.
Hay un doble movimiento de la traseendencia, tomando eomo
eje la subjetividad. //en hnja, en el sentido en que babla Sclielling
de fun dam en to, liui-ia lo infrarraeioiial: seria el movimiento dc la
transdescemlemia; hacia la alto, un fundamento maK alia de la inteligencia, en la que se compkeen Plat.in. Plotino y que k teologia
medieval beredd: sen'a la trtmsasre-ndenein.
En ambus movimientos. k razdn que nos acotnpafia un treclio,
curiosa tie encontrar su fundamento, nos abandona. dejandonoa o en
— 172 —

�X 0]i3}[iiiui o^io 'ojbjj a ojpijdso oun uaaouoa ap sopoitt sop Xbjj
•olii&lt;j pa ajaaisixa p B^nd jBiiiaintrpunj ojaoiutijaitioon uii so sub ouw
'0314031 91U3UIBJ9UI 1)13 B till OHIO.) OU Ul.iH(] [3p .13S pp UolSU^JlI
-moo B[ sp ripui as O9B3 3)63 ag •OH11UJ3I 3j?3 ap oAtiae 3iitatu|i3od
-S3 J313EJB3 [3 3A3T[0A 3|) 3OlIod RSaJJlHI 3[ UiaSUQ [3p .^S |3p BJquq
^a^^apiajj opuim^ -ois-a rjTUBui ap aanod oijcsaoon sa onb [Bjaadsa opt;
-IMS UTI 3U3T1 J3S BjqBfBcl B{ Tllby -UWU9JS1^3 BJ S3 W^SUQ |ap J3S ^
'1/jcWOfj p S3 ^ub ^enoiarl^axa ouii BJiuanaaa saitta bo^ ap ojiusq
-oaiBijuiara jai3BiB3 an biuoj oiuairopiuij [ap Eiuapio.rd [a iso X jojuu
-a3 ua j^s pp nmapp^d [b p B.ind cpB^i| isa Bijjo[oino B[ 1ojubi O[
jo^ -3os [ap [rjouou a [B8J3Aiun ok1o:iuo.i un B39H1J ja^Sapiajj X saiaa
eojs^ ap .138 [3 aXniii^uoa anb oj ajqo^ saaaotua ubsj^a sapiuaraep
-unj Hoida^uoa 0[ isam^ sosjaiip so[ anrpmsa sRpujij bbs-j^ajp sb^
•aiua un ap 33s [3 iMdmats sa jas [3 -ois^ndns jod opsp ios un ^ouibi
-impy -J3B [o ajqos Binn^a^d anb oiafns [ti oiafqo [ap souia^c^
•jb^[iia X bSba uoisuajdiuoa nun j^b jap som
•aa^i o^^BCpa^ uia ^ *aa ^as [a anb o[ jBsaadxa snuiapod ou ^injoiBai^
-p[oinei opiiuijap ap sonaiu b anb^od 'p^pilPli^ipiiu: us ^aaa^qiiisa
souiapod ou atib ap ^ape B[ u aaiipuoa son 'oawBq X jbidiui ojila.iuoo
no ^p epaobanq b[ otupa ^oiun.uasi^j juikIe supEsujil jas uapand
ou sauoiaon sop sttBa anb aaj.) ]9 ^nluori 'othumj^ X ja^ [a aiijoa
B9J3A [Bi;dB3 B4([o 8Xna 'ja^appH P B!JosolH Bl a^ &lt;™!fi?4 ^• P^fU!
Gtuai [a aXnijisiioa [3 -oil 111314 ojisann no jvrmu) b ojjanA eq ooj^o[
•oino Biuapjoid p sub uppBaijiiiriis nj jaoijoj ap ojs^nd Botu^jj
•^AjjjB Bpis of no uasap tiH3jB[d a[ jng
ami3 3UiBq bs pnaja ainijut A^d auji
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"amtiuf at^dmaj aiiaa jibj onb )tniq np sa.idny
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OJllIiWUO^ un onIBS3.K&gt;U BI43S '433OUO3 [3 3tlb •opuoq sbui o^[8 X^q
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B[3n 3S3 BIm sqB43•pisnc&gt;3 ; nb soldi.mud sop sos.'i 3 Jiua amntsuoa 48 apsd
•^nd un i13 344119 sutt.n u nisi a tujs:an u anb opum [B] ap tamauiBin mm
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pmijnoso B[ 83S o 'op BU IItI4313pUI ot tsojuauia^ SOp SOI 3p BT3Z3 m bi

�oscuro. La existencia hum ana vice el trans ito de la comprehension
inuulenti^rt a la comprensidn atttr-ntica.
Hahiamos dicho que la eseneia del Ditsein esta en la cxisteneia;
esta existeneia no podemos considerarla independienle del tiempo;
es esencialmenle temporal. Ese camliio de actitnd iniplica cotiseenencias de un aleaner incalculable, especialmente para el conocimiento,
para el snjeto y para la verdad.
Comencemoe por el analisis del aujeto. Cuales son lae caracte
n's tic as del Dasein? Esta en Una relation de ineelahiiidad consi^n
niisino; ante la posibilidad de ser el mismo o no aer el mismo.
Estas poaibiUdodes o las ha elegido el o ha caido en ellaa, o ha naddo
deutro de ellas; pero de eualquior mo do qoe sea, no puede liberarse.
La existencia es deciilida exelusivamente por el respcetivo Dasein
mismo por au modo de hacer u omilir. La cueslidn de la cxisteneia
solo puede ser resuclta por el existir mismo. De modo que la ontologia, el estudio del ser tjene que conienzar por la Annlitica del
Drtsein.
Deseubre agi Heidegger los exisienciates, que se pueden definir
como estrueluras del ser. La primera que estudia, y a la cnal ya nos
kmm referido, es el in-der-Welt-scin. El Dastin se encuentra en un
mundo. pero no se puede establecer uua separacion entre el Daaein
y el Mundo piieslo que ^onst it uyen una unidad,
La existeneia bumana por su inestabilidad idijiiuos que Heideg
ger toniaba el term 1 no ser en un sentido dinamieo v no estatieo 1
se Tr^tsciejide const antemente, se proyecta sobre cl niundo v to baee
gradualmen.tr. Las eiencias son modos del ser del Dasein en que este
se las Itene que ver con entes que no neeestlan de el uiismo. Al
Dasein es eseueialmente inberrnte el ser-pn-el-munda. Observemos
que aqui se produce una difereneia radical eon Husscrl porque la
puesta entre parentesis que preeonizan los fenomeuologos eg imposiMe: la existeneia no puede ser dejada de (ado pnrque ella &lt;', cl dato
initial. V mas hondamente notamos la repulsa de lodo idealismo
espceialmente del cartesiano, que ya balu'a ataeailo Jaspers y antes
Sebelling. pensador, que como vinios, mantcnia tantos puntos de
Scbelling en sus est.udios de Hktoria d^ !•&lt; FUosofia reconoee la
legilimidad de la duda para Ilegar a I^ reali&gt;lad, pern insJstr en que
la duda que menta la rcalidad supone el objeln piieslo en duda. que
es re id en tier to seiitido, aunif ue no lo sea hublnndo propiamente.
En lo que toucierne a las eosas se puede dudar. dice Schelling, de
que scan rcales de una maiicra iucondicionada; pero el beeho de
que seen de eierta manor a puede ser esiahlecido de la misnia manera que Descartes establecc su Sum. Eg roiiiplrianienie Justo extraer
son reales. Porque de lo que no eg real de ninguna manera yo puedo
dudar. Por otra parle yo entoy obligado a dudar de mi propia realidad. Porque de lo que es iinnediatameiite cierto es decir tic ini
propia realidad. me es ineoneelnble la duda. Es necesario quo yo
dude de mi propia realidad en cl sentido de qne esta como todo

�af suit uuom puti :puis is^^s iwi sup s\v 'opuajpo^^uifi
8BP BIB JOpO tpUH JIM. MBp ipjO|l pull UlOp UI *l SO[p SBp 'ISq^S
ui^g sup B[E japj.miio ipuopmMqjsiuo ar liiMBAUion'ori ostioqo uoa{4
-^odsjj^j uaj^iasa^^a^lt^^ino ioaiz ui sun js; opuojioaatuQ hosoiq
•4^1 uosBoppBoq -pj|M JHtpipu
)uojoH [B jqoui upiu ip ^u^iu^HRjiun unpujaiip^ m^p 01 p
^UOzuo[ ati^-zuia Jopof iiijoai ^b|i tuaptmH -]uuno^|JOA BUT.^aiiB^ B^p
pun Haqji^j.^ ^ap a^;Jj^ ainnnii^q ap^f sun mop hi -jiio^ijoh aop
4401a ipon ]Bi ..pnojpjriiUj! s^q •u^punfMJ^mr} uosaip ipmi oiIbj^ acp
Bojoito^ uio Hipnnis os|B ljjib -jbi |Uo^ui&gt;1 u^ ss^p ipjnpH^ juoz
•uopi inauio at ip^jopof i|..op jim uo^pi.ip pun iij(|.i[ jorpt tiu^;
•JIlBSpUU-J] UOSBUpIaB.lrt S[l! t^.U-llpIU -II1U 1[JI1T!
ujog sup tpta i^^iuiBso^ uiwop ipjtip •u^i^fimtlpueig uoa ali[o^ oupsi
pun -opjii^ .itpiaiC[joqn sutog ^op o^ub;j ouoB^upjoso^^ sttp mop uoa
'4i|un(IpuB|g uauio^ iiouui^o^ Ji.^^ -uoiioTiii'/jtii! uaitj.tuo^ arijijii^ptio
Bopof •^tuiMS pun jouom up^^ -iBBonLp^up oupp^^ avp aop -mu^uon
uop ^auiumsj tpiu: jjm u.|o^^ so|lv ppitu l*i 'uo.iopuv mouio m
ipou 9J31S sun jnj ipxip jsi L3i8n.^) ^wp so iob pun "p-HM pu^^^uos
-a;) Ban bbav ^Bo^y i^^ui^ip^a ^p"^ioj nup up^iuo yoqi.Q no^ottB
uo^^uijp tue luq^^gw ^op ^^uu/ui/j u^,s^tsr.m uop in puo^juop ipsuoj^
.top nnui 'ou|.,&lt;&gt;m uobbg[ uotpu] ojoipl^muiy oimmjiso^^ oup&gt;| .pjup
pun uji[Bt|iuj sojopunsoa up u^ ^iunp^Boa OU1..^ ipinp ip ^ap
'iwuniM nz ^na ooiBiinu sop 'ps Lp;[^JiM pun m*. -m\i hi uijj
•UOUUOJ! UOJI|BMOII Bop^umpBUB^
qs^a 34IB1P^ t|iHmd&lt;Moiti|iI Hois aouap ni -Hoipi^jjMJOA uz uoiujoj
pun aiuozpojj upB^oBit.i^ uouo.ppto^ uo^uojy oip ue otpszioi^
pun p-iFB^o^aai^ tpjup tuojosun ui •iiatuuio^ue jtiKjep jipiupi.t
|[HB b^ ^UB4^0 .raqospAiplcjain Moipiiiiais^o 4JL[3iiipwt jo^iumiiBoq
Sunipjuia -^op ipp uojonpluBopqa uopj^uo^ uiai[B uoa qtr jim mips
'uoipiiBJOA ip^ipt^I^Hl J3";&gt;!t 3srpNuy a^iup uo^^uiiBopioy uaj.ijj
-liui laip uop ui jim luopu] uofliiJBAtuo^^o^.ioA uud^ •'•'-"I! l\^" U^9!^
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^iptiifuptpuouui ^oe oa uu op upj^woi/iw^^is bj onoa ou ofiXo-j [op
A'ws-oA p onb aorp aH!l|oi|os two j y [\ jj
p ojiuo job op w^iimii Bun atib sblu bo ou pEp^eoj nido.id itu t.n
'pupipo.1 ordi 01UE4 no job opoi ouio^ •B^iaptn oiuei o[ jod X epnAU
-op pttpipoj Bun oitb sBtri ouoti ou onb job op oiaodao Etni ours ^otu
^BtUt IB UO OIU0I11 IIB EIIIOJ "OnJ.I JOB TO BO OU "lipUp UO E|BOIttl EBOO E.T1O

�Scinswcisc vorkomml; dieses ware als das Medium die Bedingmig,
uiiter des alles Seiu erst Sein Cur nns wird. Das Umgreifende isl in
bidden Fallen nichl sie Summe der jeweiligen Art ties Seins, von
deren Inhalten wir n.ir olnen Teil ketinen, sondern das Gtinze als det
iiusserste sicli sell.st [ragende Griind des Seins, sei es das Sein an
sick, sci es das Sein fiir tins", t K. Jaspers, Vernunft. und Existenz,
pap. 34-5, Ed. Slnrm.i (M).
Luego en su Ldgir.a (Van &lt;Ut ICtihrkt'it) consagr a dos importantes Lihros I I y 111 al estudio de la nocidn de lo Englolmnle.
El transito tie] ente al ser era, craiio vimiw, lo que para Heidegger
deneia ilel siljeto ai olijeto, la que de esLe modo resulta un fendtneno
derivado del dial parte !a teon'u del eonoriiuiento. Esle problema
ontologico es el fundamental mientras que el ^noseolugico es deEl Dasein ^s, c:n enuiilo toutpreudc al ser. Esc Dnscin come hemos
vi.t^ i.u |.u,.,li. r.lar arparailo .t,-| eiundo: e.ia lira,.. ,le posiliilidailt-s.
es una siluarklii ineslaMe. Eslas pusiliiliilades ,,., „ ,,,,.il,ili,|arl,.,
siltilidades conrretas \r positivas tpit^ se expresan dieiendo que se
ptiede ser esto o atjueilo. es decir posiliilidades frente a las eualcs
potlenios elegir. No es una relation de indiWneta entre el hotnbre
y hi, posil.ilida.le^. como puede oeurrir eu una eosa Inanimada, sino
quc el hombre esta eompromelido en un liar, innumerable de posibilidades. No puede conlemphulas como objetos dc con o rim i en to, sino
Hay una posihilidad fundamental que es /w vuitlta sabre si mismo.

roiileinplativo, espeeulativa, sino que const it live el aronleciiiiiento
eseneial de la existeneia tiumana. porque perniite desculirir la condicion del boinlire en su in-der-Welt-sein. Esta es la situaeidn funda
mental. No signifiea una vuclta al capita curtesiano. porque el aspecto
id.-alista no exisle en absoiulo: lampoco es una aetttud espeeulativa,
porque el esqueina sujelo-objeto ha desapareeido e ineluso la romEu lugar tie la eoneieneiu de la filosofia tradi^ional, la eual en
destino y a la hiatoria del homhre eoner'eto del eual dla toma eoneiencia, Heidegger introduce la nocidn de Dasein, que eomprende sus
posibilidades y en tanto que las eomiireiide. bare el mismo su des
tino. deride sob re su future. De modo qtie aqui es el 1mm lire con
crete, lo que. apareee en el eenlro tie su filosofia. Con relacidn a el
la concieneia nit cs sino un aspecto abatraeto. Fodemos ad vert tr imc
iniciul y el fumlamrnto Mi lif.,lo a la psiatrnria y la troria ilel ronoaitiiienlo aslu intearaila con la nnlnloyia, sin quo ccaitltc do ninyiin

— 176 —

�- ui —

-puifag) -BAisindniT a BAijaajB poprpuoj euli ua aanpojd
uoi3E/;iuaiE(l esg -varimi pupj.i^ bhibj[ anb (Bipjoiiiud sbhi p^pjaA
Ban ua BAode as BAjjnaipojd pBp^aA e^ a nil apiia^na j^^^iappjj
s uoiai?aipa.id ei onb ouaui^uo sum o^tb
jaq^q apan^? isouinuai sojsa ua Roiuiqd as Biua|qojd [^ -omaiuBp
• un^ pp Bpuasa B[ f BAaq sou pBpjaA b^ ap ntua[qoJd p anb opom
aQ oiuauiitpunj p aXmpsuo.i osa ^appsod sa oaiijpuB aan^a osa
pna o[ ap pn,^p ua 03^p b Bpuj.wpj Rji^duii pupjj* R'l -ouBpips o\
ap Bunin^uo pFpiuu oiuo.i p^piun bj ohis -pnpiinapi njam bj sa on
pKp.iaA bj ap Biauasa bj oraoa rpipnajduioa pBpijuapi r^^ -BAjinaipajd
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anb O[ noa appuroa onb p sa oaauijid i^ -oiuatuBpunj pp oidputad pp
aoiui ap oidrawijd p iinSutisip anb soiuaua^ ouiuuai jaiui.id tig
•OjuauiBpunj pp Btauasa B^ aXnqtauoa anb o\ b sjoqB Botne^ua^

�Tratanios Inego de iluininar la patencia y alii inlerviene el logos,
que llaniamos logos upofanticQ, en el sentido que lo cntiende Hei
de^ger y vaniOH dcseubricndo el enle. vamos cncontrando su ser. Ese
acto de patenlizuddn del ser del ente, eee aeto de reveiucion noa lleva
a la verdnrl ontotdgica.
Tencmos aai una eomprensidn itifraconceptual, preontoldgicai
La verdad se apoya en la irascetidenoia, e^ decir en el tranaito del
ente al ser o aea en el t ran si to de la verdad d uric a a la verdad ontoIdgica.
El problema de la verdad se plantoa en torno a la nocion de
trascendencia.
iQue signirica la trascendencia?
Trascendeneia significa en primer termino traspaso. Ee decir, indica una aclividad, un ir de, hacia. Si elcgimos para el Dusein el tiliilo
de Kiijeto veiniia qne la traacendencia desipna la constitu^ion funda
mental del Dasein, no algo accidental. El primer termino trata de
traspasar el ente que es el jnisnio. La trasceudencia constituye la
ipspz^too^ el ser el misuio.
Aqucllo hacia lo cual el Dasein trasciende le llamamos mundo;
la traseendeneia constituye el ser-^n-el-mundo. Heidegger le llama
tamhien trascendtmttil. pero no en el sentido que le asigna Kant, de
posible, de posibilidad, sino de experiencia in ism a. De modo que la
agenda del fiindameiilo debe ser ehicidada a partir de la trascendeneia del Dasein.
El DnsHn solo puede tenor relacidn consign raismo en qnc trasrlcnde n causa de.. . El Dasein se proyecta- sobre el mtrndo. Ese acto
de proyeccidn es un acto de libertad.
Oetubre de 1949;

MARIO A. SILVA GARCIA.

TKADtlCClONES

���- 181-

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