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                    <text>LEA S. DE SCAZZOCCHIO

"Poét-ica" y Crít-ica Lit-eraria en Plut-arco
"El alma no es un receptáculo para llenar, sino una llam;;t para
encender" (I), escribía Plutarco en una de sus obras dirigidas a los
jóvenes, y sintetizaba, con estas palabras, como en un lema, el espíritu mismo de su vida y de sus obras. En efecto, si su existencia y su
enseñanza fueron dedicadas a encender en el alma humana la llama
del bien y de lo bello, sus obras lo fueron a indicar el camino hacia
el mejoramiento humano, a través del recuerdo de las hazañas del pasado, magistralmente relatadas en la&lt;; "Vidas" (~[ot Vitae); y por medio de razonamientos filosóficos, observaciones morales y prácticas,
consejos simples e ingenuos, afectos humanos y puros, contenidos en
sus "Obras morales" ( ~.Stxá J'vforalia).
Quizá, por la enseñanza sana, sencilla y honradamente moral, sin
complicaciones filosóficas o rígidamente religiosas, y por la ternura
hacia todo lo humano que trasluce de sus obras, Plutarco fué y es en
todos los tiempos uno de los autores griegos mayormente leídos; aunque le falte como filósofo un sistema, como historiador cierta objetividad y verdadero sentido histórico, corno crítico ideas claras y a veces intuición artística.
Fué amado y apreciado por sus contemporáneos. Los cristianos
de la época bizantina reconocieron en él un "anima naturaliter christiana"; y durante toda la edad media su vida y sus obras fueron consideradas como una guía moral. El Renacimiento encontró en las
"Vidas" argumentos para las mejores obras trágicas, y en "Moralia"
amplio material de estudio y enseñanza. El Romanticismo lo apreció
como a un maestro de humanidad y libertad. Y hoy, como ayer, la
lectura de sus páginas ofrece valiosas enseñanzas e interesante material
para el estudio de la época clásica y helenística.
En efecto las "Vidas" proporcionan abundante material histórico; y
{(M aralia" constituye un reflejo de todas las doctrinas religiosas, filosóficas, morales y estéticas, desde Homero hasta sus días, y por las
cuales estaba formado el acervo de la cultura helénica y helenísticoromana.
Fué Plutarco un estudioso y un erudito, más que un creador,
siendo relativamente escaso su aporte de ideas nuevas y originales. Pe1)

"De recta ratione audiendi", 48c.

-

5

�ro tuvo dones de imaginación, y un estilo atrayente, sencillo, vivaz,
familiar, lleno de locuciones ricas, de ejemplos apropiados y comparaciones sacadas de la vida de todos los días, que Boisonnade comparó
a un mosaico, en que los colores se acercan sin fusionarse. En esta forma
escribió, a decir de Lamprias, 227 distintas obras.
De aquellas especialmente dedicadas a cuestiones estéticas y de
críticas literaria, nos han llegado solamente tres: "Cómo los jóvenes
deben leer a los poetas", "Resumen de la comparación entre Aristófanes y Menandro", "La malignidad df' Heródotos". Sin embargo, observaciones estéticas y juicios críticos se encuentran en muchas obras
suyas, especialmente en: "De la manera de escuchar", "Banquete de
los siete sabios", "Los oráculos de la Pitia", "Asuntos convivales" (:.!).
Se ha dicho de Plutarco que es un "Platonicien décidé" (:n. Esta
común afirmación se refiere especialmente a su posición filosófico-religiosa, en la cual se encuentran, sin embargo, también matices pitagóricos. Por lo que se refiere a sus teorías éticas, los principios platónicos se mezclan en él con la teoría aristotélica del "justo medio", sobre la cual se basan muchas de sus obras, como: "De la virtud moral",
((De la curiosidad", "De la cantidad de amigos" y otras más. El mismo
Croiset dice a propósito de su moral: "Sa théorie m01·ale est platonicienne et aristotélique" &lt;4 &gt;. Lo mismo puede decirse de su "poética"
y de su crítica literaria, en las que ideas platónicas se unen con otras
aristotélicas, a veces sin conexión y sin que el autor advierta las contradicciones. Así es, que afirmaciones platónicas, como: "La poesía no
es verdad; la poesía debe ser usada con fines morales &lt;5 &gt;; la poesía es
un medio de conocimiento; un ejercicio para el alma que se prepara
a la filosofía &lt;6 &gt;" etc., se encuentran junto con otras evidentemente
aristotélicas: "La poesía representa lo verosímil (7l; en la poesía se debe admirar la forma de la imitación, no lo imitado (8); el argumento
y no la forma métrica constituye la poesía de una obra &lt;9 &gt;".
Por esto, antes de referirnos especialmente al pensamiento estético de Plutarco, recordaremos brevemente la posición de Platón y Aris2)

3)
4)

5)
6)

7)
8)
9)

Las mejores ediciones de las obras de PLUTARCO son para las "Vidas" la de
LINDSKOG r K. ZIEGLER, iniciada en Leipzig, 1914; para "Moralia": D.
WITTENBACH, texto crítico, traducción latina de XILANDER y notas, Oxford,
1795-1829; G. N. BERNARDAKIS, Leipzig, Teubner, 1888-96. La más reciente es
la de M. PoHLENZ, Bibl. Teubneriana, Leipzig, 1920-1956.
Los títulos latinos de las obras citadas son los siguientes: "Quomodo adolescent. poetas audire debeat'', "Compendium comparationis Aristophanis et
Menandri", "De Herodoti malignitate", "De recta ratione audiendi", "Septem
sapientium convívíum", "De Pythiae oraculis', "Quaestiones convivwles",
''De virtute morali", "Amatorius", "De curiositate'', "De multitudine
amícorum".
CROISET: H istoíre de la Líterature Grecque, Paris, tomo V, pág. 498.
Ibídem, pág. 513.
República, libro 111, libro X.
Protágoras, 339a.
Poética, IX, 1451a, 36sgs.; 145lb, 3-9.
Ibidem, cap. 14, 1453b, 25.
Ibídem, cap. 1, 1447b, 14.

c.

-

6 -

�tóteles y, en general, las ideas tradicionales gnegas, muchas de las cuales Plutarco introdujo en sus obras.
EL ARTE POETICO EN Pl.. ATON
"Si llegara un hombre capaz de adoptar distintas formas e imitar" lo todo, y se presentara en nuestra ciudad para representar sus obras,
"nos arrodillaríamos ante él, como ante un ser sagrado, maravilloso y
"agradable; mas le diríamos que no existe nadie entre nosotros símil
"a él y que él no debe existir; y lo enviaríamos a otra ciudad, después
"de haber vertido perfumes sobre su cabeza y haberle coronado de
"guirnaldas. Para nosotros es necesario un poeta y un narrador más
"austero y menos agradable, pero útil a nuestro plan, que imite sólo
"el tono del hombre honrado, y conforme sus palabras a las formas
"que hemos establecido desde el principio, al trazar un plan de edu" cación para nuestros guerreros. &lt;10&gt;".
"Por causa de estos pasajes y de otros parecidos, pediremos a Ho" mero y a otros poetas que no tomen a mal que los borremos, no por" que faltan de poesía y no acarician el oído de la muchedumbre, sino
"porque más son poéticos, menm convienen a los oídos de nií'íos y
"hombres destinados a ser libres y a temer la esclavitud más que la
"n1uerte &lt;11 &gt;".
Con estas palabras resueltas y severas, Platón elimina a los poetas de su República ideal, sacrificando así en una dolorosa resolución
el arte que él más amaba, "como los amantes que, al reconocer los
"efectos dañinos de su pasión, se desprenden de ella aunque sea con
"profundo dolor (1:!)".
lVIucho se ha escrito sobre esta posición de Platón. Nosotros nos
limitaremos a fijar los puntos esenciales a través de los cuales Platón
logró tan incongruente resolución; y, entre ellos, subrayaremos especialmente aquellos que sirvieron de guía a Plutarco en la redacción
de sus obras estéticas y en sus juicios literarios.
Los cargos que Platón hJce a la poesía pueden reducirse a tres pa 1 •
La falta de verdad de la poesía.
Ya en ((¡ on"} Platón hablaba de la inspiracwn del poeta como de
una "embriaguez y demencia divina", y subrayaba que el poeta transmite el mensaje sobrenatural de las l\Iusas, sin saber exactamente Jo que
dice &lt;14 &gt;. lVIás tarde en ((Las leyes" reiteraba esta afirmación escribien1)

10)
ll)
12)
13)

14)

República, III, 398a-h.
Ibidem, 111, 387b.
Ibídem, X, 607e.
En esta división de los cargos platónicos contra la poesía seguimos a A.
RosTAGNI: Aristotele e l' aristoteli~mo nella storia deU' estetica antica. Origini,
significato e svolgimento della Poetica, in "Studi italiani di filología classica"
Vol. II, fase. l, pág. 7sgs.
"Ion", 533d-534e. Véanse también: "Fedro", 245a: "Hay una tercera clase
de delirio y de posesión que es la inspirada por las Musas; cuando se apodera de un a~ma inocente y virgen aún, la transporta y le inspira oda~ y
PLATÓN,

7

�do: "Cuando el poeta se acomoda sobre el trípode ele la 1\Iusa, no es
"dueño de su espíritu, sino que, como una fuente, deja manar libre" mente lo que fluye; y, puesto que su arte es una imitación, cuando
"los personajes que él crea tienen sentimientos contrarios, se cncuen" tra en la necesidad de contradecirse a .menudo; e ignora ele qué par" te, en lo que ellos dicen, estú la Yerclad (l:íJ".
Esta actitud de Platón acerca de la inspiración, no era por cierto
nueva entre los pensadores griegos. Ya Hornero había reconocido que
el aedo es inspirado por un dios (Hil; y Demócrito había escrito que
quien sea incapaz de locura será incapaz ele poesía (17J.
Sin embargo, al admitir esta iuspiración frenética e irracional,
Platón concedía a los poetas un lugar privilegiado y casi sagrado dentro de la comunidad humaua, aunque sentaba un antecedente destinado a tener, como natural consecuencia, la afirmación de la falsedad
de la poesía, como algo que se crea en e)taclo de éxta:,is, cuando el
ser humano se encuentra fuera de todo control (15 J.
También el concepto de falsedad ele la poesía era tradicional entre los griegos. Los mismos poetas eran conscientes ele ésto y lo admitían en sus poemas.
Hesíodo en el proemio de su "Teogonía" hace decir a las Musas
que ellas saben contar muchas cosas falsas con todas las características
de la realidad; pero que, cuando quieren, saben también proclamar la
verdad. Solón, en sus escritos, admitió la irracionalidad y la falsedad
de la poesía &lt;10 l, y Pindaro, en varias de sus obras su ln a yó el mismo
concepto: "Aunque no verdadero, lo que el arte levantó sobre sus
otros poemas que sirven para la enseñanza de las generaciones nuevas ce·
lebrando las proezas de los antiguos héroes. Pero todo el que intente aproximarse al santuario de la poesía, sin estar agitado por este delirio que viene
de las Musas, o que crea que el arte sólo basta para hacerle poeta, estará
muy distante de la perfección; y la poesía de los sabios se verá siempre eclipsada por los cantos que respiran un éxtasis divino". Y "Menón", 99c: "jus·
tamente 1lamaríamos divinos a los que ahora llamamos áugures y a todos

los poetas".
15)
16)

719c.

"Odisea", VIII, 499,Demódoco empieza a cantar "impulsado por un dios";

XXII, 347, Femio dice: "un dios me inspiró en la mente canciones de toda especie".
17) CICERÓN, De divinatione, I, 80: "negat enim sine furo re Democritus quemquam poetam mHgnum esse posse, quod ídem dicit Plato"; y "de orat.", Il,
46, 194: "Saepe enim audivi poetam bonum neminem --id quod a Democrito et Platone in scriptis relictum esse dicunt- sine inflammatione animorum existere poSS(! et sine quodam adflatu quasi furoris".
DE.MÓCRITO in DIELS, Fragmeute der Vorsokratiker, fr. 18: "Todo lo que
un poeta escribe con entusiasmo y bajo inspiración divina es especialmente belJ.o".
18) "Ion", 53-1b: "el poeta es un ser alado, ligero, sagrado, incapaz de producir
" mientras el entusiasmo no lo arrastre y le haga salir de sí mismo"; y
"Apología", 22b, e: "los poetas son guiados no por su saber, sino por cierto
"movimiento natural, por un entusiasmo parecido a1 de los adivinadores
"y de los profetas, que también suelen deeir cosas muy beUas, sin tener
"noción de lo que dicen".
19) SoLÓN, frag. 29 Bergk; PLuTARCO, Vida de Solón, cap. 29.

-

8 -

�"plumas, te parece solemne. La poesía con sus falsos relatos rapta a
"los espíritus &lt;~o&gt;.
Pero la inspiración frenética e irracional del poeta no es la sola
causa de la falsedad de la poesía. La razón principal ele tal falsedad
está indicada detalladamente por Platón en el libro X de su {(República" cuando, al tratar nuevamente de la poesía como "imitación",
demuestra que aquella imitación queda "tres grados lejos ele la ver" dad". En efecto el artista imita un objeto, por ejemplo una "cama"
que ha construído un artesano, el cual a su vez ha imitado la idea de
"cama" creada por Dios. El poeta, por lo tanto, no sólo imit::t y no
crea, según Pbtón, sino que tampoco imita la idoa esencial de ''cama'', mas sólo la imitación o apariencia que de esur idea In hecho
anteriormente un artesano. Es entonces un imitador en tercer gTaclo,
y su obra está tres grados lejos de la verdad. "Así ento,Jces, scr&lt;t ~j poe" ta trágico, puesto que es imitador, él estad naturalmente tres gr::l" dos lejos de la verdad, y así también todos los otros imit~tdores &lt;~ 1 J ".
Consecuencia de este razonamiento fué el concepto pbt&lt;':n!co d'~
Dios, verdadero y único artista, y de la obra de Dio': -como única
obra poética en el sentido m~is elevado del vocahJo '"-;: .::,:·~-;!;·'
"creación".
2) La poesía es inconveniente e inmoral porque atribuye &lt;l dioses y héroes los vicios y las pasiones de Jos hombr~'s, y porque proporciona felicidad a los malvados y desgracias a los buenos.
El estudio de los poemas homéricos y la introduccic'm si-,tcnütica de sus lecturas en público desde la época de Soú'm, habían creado ya, muchos aiíos antes que Pbtón, toda una crítica homérica en
la que filósofos como Heráclito y Jcnófanes habían cotH.lcuado a los
poemas por ser inmorales en sus descripciones antropomorfas de lo~
dioses, hasta que Heráclito llegó a pedir que fueran diminaclo) de Jos
festejos públicos. Diógencs Lacrcio cuenta de Pidgoras que: "habiendo
"descendido al Acles vió el alma de H·esíoclo atada a una columna ele
"bronce y rechinaba; y a la de Homero colgada de un árbol y cerca" da de culebras, por lo que había dicho de los dioses''(!!:!).
Estos severos juicios sobre Homero suscitaron una rcaccióu que
encontró su forma de combate en la interpretación alegórica de lo)
poemas homéricos (Feré~cide&lt;:&gt;, Anaxágoras).
Sin embargo Platón voJ vió a la se\ era posición de Hedclito y de
Jenófanes. Acusó a los poetos, y primero entre todos a Homero, por el
antropomorfismo de sus dioses y por la materialización de la religión
en fútiles accidentes; los condenó porque "representan en forma erróNemea, VII, 20-~3; véase también, 01. 1, 28·33.
Rep. X, 597e. También en "Crátilo", 422e, 424d, 432c, 43-ia, 4393~ Platón
sostiene la falsedad de 1a imitación, y su engaño respecto a los sentido~
y al pensamiento; y en "Timeo", 28a-b afirma: ''el arti~ta cumple algo bello
sólo si sigue un ejemplar .:terno; no bel1o, por el contrario, si el ejem·
plar es caduco".
22) VIII, 13. Trad. José Ortiz y Sanz Queda.

20)
21)

-

9 -

�nea a los dioses y a los héroes" &lt;23 ); intentó indicarles el camino, subrayando que "el segundo principio que debe guiar los discursos ordi" narios y las composiciones poéticas relativas a los dioses y a los hé" roes, es que ellos 110 son hechiceros que cambian de formas y que
"110 nos arrastran con mentiras a hablar o a actuar" (24); y por fin
les pidió que no representaran a los dioses y a los héroes gimiendo y
quejándose, actitudes conformes a la naturaleza humana, pero ·no a la
heróica o divina; y que no pintaran a los héroes como intemperantes
y ávidos &lt;2 5).
Por lo que se refiere a la segunda parte de ese cargo que Platón
hace a los poetas, eso es: "porque en sus poemas pintan infeliz la vida
de los buenos y feliz la ele los malvados", también aquí la posición
platónica es en cierto sentido tradicional.
Por un lado ella representa un eslabón en la lucha que los griegos sostuvieron contra la melancolía y quizá el pesimismo de su naturaleza, agravados por los acontecimientos históricos y la experiencia
humana en el siglo de la muerte de Sócrates y ele las guerras del Peloponeso; y también quizá un reflejo de la lucha para la conquista
de aquella temperancia ( cro&lt;;JpcucrÚv't]), que se veía minada por las palabras amargas de los poetas, y por el peso de la fatalidad que ellos
pintaban y que oprimía a todas las almas helénicas, desde Aquiles destinado a morir joven en aras de la gloria, a EJ.ipo que inevitablemente
mata a su padre y desposa a su madre, hasta Sócrates) destinado a morir como un criminal en obediencia de las leyes, para enseñar a la humanidad el camino de la verdadera virtud y del bien. Y por otro lado
representa seguramente un paso más hacia la afirmación e idealización
de la justicia divina, que intuída con anterioridad por otros filósofos y
poetas, es sentida por Platón en forma superior y nueva f 2 6l.

3) La poesía con sus representaciones y sus bellas palabras agita
las bajas pasiones que culminan en el placer y en el dolor.
Gorgias había escrito en su ''Encomio de Helena": "En las perso" nas que oyen la poesía se insinúan un escalofrío lleno de terror, una
"piedad llena de lágrimas y una añoranza que se acerca al dolor ...
"Los encantamientos que resultan inspirados por el arte de la palabra,
" acercan el placer, alejan el dolor" &lt;27 J. Este efecto de la poesía que
Aristóteles justificó y elevó más tarde con su doctrina de la catarsis,
fué decididamente condenado por Platón: "Igualmente acusaremos al
"poeta imitador que coloca en el alma de cada individuo un mal go23)
24)
25)
26)

27)

Rep., II, 377e.
lbidem, 383a.
lbidem, 386-92.
Véase Re p. III, 392a-c; II, 363-64; y 380b-c: "Pero si un poeta dijerra que
" Dios, que es bueno, es la causa de los males de alguien, debemos opo" nernos con todas nuestras fuerzas a que un ciudadano diga o escuche ta" les cosas en una ciudad que debe tener buenas leyes; ni viejos, ni jó" ven es deben prestarse a tales cuentos, ni en poesía ni en prosa"; y especialmente "Leyes", 660e.
Cap. 9.

- 10-

�" bierno, acariciando la parte de ella que no razona, y que no sabe dis" tinguir lo que es más grande de lo que es más pequeño, sino que
"considera las mismas cosas ora grandes ora pequeñas" (:.!Sl. Ya que:
"Por lo que se refiere al amor, a la cólera y a todas las ¡nsiones agrada" bies que no pueden separarse de todas nuestras acciones, la imitación
"poética ¿no obra acaso sobre nosotros con los mismos efectos? ella las
"riega y las alimenta, cuando sería necesario secarlas, les entrega el
"mando de nuestra alma, mientras deberían obedecer, para que poda" mos ser mejores y más felices, y no peores y miserables" (29).
Así Platón en este y en otros pasajes de sus obras siguió condenando a los poetas que con sus bellas expresiones sublevan en nosotros sentimientos y pasiones que deberían ser apaciguadas. En efecto debía parecer sumamente contraproducente a Platón y a almas como la suya
que, mientras la nueva educación intentaba reprimir por medio ele toda
una filosofía las expresiones del dolor y de las pasiones, los poetas siguieran mostrando en sus obras a hombres y a dioses quejándose y llorando; que, mientras se enseñaba al joven a frenar y controlar la ira,
Sófocles exaltara la ira de Ayante; que ,mientras se educaba a los hijos a no flaquear y a conservar su entereza, sin dejarse arrastrar por
deseos y pasiones, Eurípides presentara a Admeto que Hora por su vida
y acepta mudo el sacrificio de su mujer, y a Fedra, que, víctima de su
insana pasión, acusa y hace morir a Hipólito inocente. Platón seguramente notaba que los jóvenes, arrastrados por bellas palabras, volcaban
su compasión, su alma, sus mejores sentimientos en las desgracias narradas por los poetas, sin saber resistir luego a las propias. Por lo tanto,
él concluía: el placer que la poesía proporciona es un falso placer, dañino y perjudicial para las almas de los jóvenes y de los hombres.
A través de estas consideraciones que se encuentran especialmente,
como hemos visto, en la "República", pero que ya están preanunciadas
en toda su obra anterior, Platón enjuicia a la poesía por falsa, aduladora, inmoral, irrespetuosa de la religión, excitadora de bajas pasiones, y
la condena a ser expulsada de su República; ya que, como Benedetto
Croce explica y resume: según Platón "l'arte appartiene non gia alla
"regione alta e razionale dell'animo, ma alla sensuale" (primer cargo);
"non e rafforzamento, ma corruttela della mente (f.w~r¡ ~~~ otavoía~)"
(segundo cargo); "non puó servire se non al piacere sensuale,
"che turba e offusca" (tercer cargo) ; "e percio la mimetica, le poesie
"e i poeti debbono essere esdusi dalla perfetta Republica" &lt;30 l.
Esta expulsión, aunque dolorosa, es la lógica consecuencia de los
cargos antedichos; y también de aquella otra consideración platónica
según la cual la poesía no es un arte con fin a si misma, sino un instrumento que vale sólo en cuanto sirve al fin propuesto, es decir en cuanto puede ser un medio de conocimiento, un ejercicio para el alma que
se prepara al estudio de la filosofía &lt;31 l.
28)
29)
30)
31)

Rep., X, 605b-c.
lbident, 606d.
B. CaocE, Estética, Bari, 1946, pág. 173.

Este concepto fue luego desarrollado por los estoicos; encontraremos en

-

11-

�Con esta búsqueda del valor educativo ele la poesía, Platón estableció una igualdad entre juicio estético y juicio ético, afirmando como
única forma de conocimiento la intelectiva y cayendo en el error de:
"creciere che di qua dalla veritá intellettiva non sia altra forma di
"verita" &lt;3 2 &gt;.
Veremos en qué forma Plutarco aceptó estas ideas, cuáles rechazó
y cómo intentó poner de acuerdo Ja lectura de los poetas con los principios platónicos.

EL ARTE POETICO EN ARISTOTELES
1\fucho se ha estudiado y discutido sobre las ideas estéticas de Aristóteles. Algunos les han reconocido su importancia y su correspondiente lugar en la historia ele la cstétio. Otros, por el contrario, les han
quitado valor y las han relegado a un plano completamente inadecuado.
Otros por fin, interpretando frases y pensamientos aristotélicos con espíritu y entendimiento modernos las han colocado a la vanguardia de
las ideas estéticas de hoy, y han reconocido en Aristóteles el primero
que lu afirmado el conccptt&gt; de actividad creadora en la palabra "mímesis" &lt;33 &gt;. En verdad, su aporte a la estética no es tan precursor como
algunos han tratado de demostrar; su definición de "mímesis" está lejos del concepto de "actividad creadora" de la estética moderna, como
afirma claramente el filósofo italiano G. De Ruggiero al definir así la
posición aristotélica: "La concezione arislotelica dell'arte ha solo ques" to in comune con quella platónica, che fa consistere l'essenza dell'arte
"nella mimesi, cioc nell'imitazione. l\Ja mentre per Platone l'arte e de" gradata a imitazione del fenomeno sensibile, quindi a ombra d'un
"ombra, pcr Aristotcle ilwcce cssa assurgc a imitazione del realc nella
"su a universalitá" (34).
Ahora bien Aristóteles llegó a este concepto a través de una nuev:l
interpretación de la inspiración poética y ele la palabra "mímesis".
En efecto mientras Platón atribuía al poeta una inspiración irenética que lo arrastraba fuera de sus sentidos, Aristóteles tomó :rn camino
intermedio y afirmó que: "El arte de la poesía es propio ele los que se
"encuentran exallaclos "(¡J.o:VtY..oÍ) o de los ingeniosos (~uyuúc;); és" tos son aptos para imaginar (~ihJ,(Zcr't"ot), aquellos, propensos al éx" tasis poético " ( h.a-'tanx.oí)" (:3 3 ). Con ésto, como justamente nota E.

32)
33)

34)
35)

Plutarco la aplicación de "Protágoras", 339a: "me parece que el mejor medio
de instruirse consiste en estar versado en la lectura de los poetas, es decir,
entender tan perfectamente 1o que dicen bien y lo que dicen mal, dar razón
de ello y hacerlo sentir a todo el mundo".
B. CROCE, ob. cit., pág. 173.
MANARA V ALCIMIGLI, Poeti e filosofi di Grecia, Bari 3, 1951, "bttroduzi&lt;&gt;ne
alZa Poetica" pág. 183, afirma que según Aristóteles: "mimesi e una vera
e propria attivita creatrice dello spirito".
Gumo DE RucciERO, Storia della filosofía. La fil.osofia greca, vol. Il, pág. 98.
ARISTÓTELES, Poética, IX, 1451 b, 3-9.
ARIST. Poet., XVII, l455a, 32sgs. La traducción de los pasajes de la Poética
pertenece a E. ScHLESINGER: Aristóteles, Poética, Eme ce, Buenos Aires.

- 12-

�Sikes, Aristóteles quiso subrayar que: "la poe'lía c&gt;s producto ele h:Ibilio ele éxtasis'', y que "la ma11ía" no
" dad natural ( d&lt;¡;uia 1
"es un entusiasmo temporáneo sino una habilidad permanente y
" consciente" (36).
En lo que se refiere al concepto de "mímesis", Platón había dicho
que la poesía, por ser imitación del fenómeno sensible, está tres grados lejos de la verdad. Aristóteles declaró que la ''mímesis" poética no
es origen de falsedad, ya que es ideal reproducción de lo real, esto es
imitación de lo real en su universalidad.
En esta definición el filósofo procedió por etapas.
Primeramente reconoció la "mímesis" como elemento esencial ele
la poética, al escribir en su "Poética": "Parece que la poesía tiene su
"origen en dos causas y ambas naturales. En efecto, el imitar es conna" tural para los hombres desde la infancia (y en ésto difieren de los
"otros seres vivientes, pues el hombre es el ser más capaL de imitar y
"obtiene los primeros conocimientos por imitación) y la otra causa es
"el hecho de que todos gozan con la imitación" &lt;37),
Luego definió la tragedia como "una imitación de acción digna y
"completa, de amplitud adecuada, con lenguaje que deleita por su
"suavidad" &lt;38 &gt;.
Y por fin, en un pasaje en el cual críticos y filósofos reconocieron
y reconocen una genial intuición ele la posición estética moderna, Aristóteles declaró que: "no es obra ele poeta relatar hechos que sucedieron,
"sino lo que puede suceder, ésto es lo que es posible ,Jegún la vcrosimi" litud o la necesidad" &lt;3 !JJ; y que: "la poesía es más filosófica y elevada
"que la historia, pues la poesía refiere más bien lo universal, la histo" ria, en cambio, lo particular. Lo universal consiste en que, a determi" nado tipo de hombre corresponde decir u obrar determinada clase de
" cosas según lo verosímil o lo necesario" &lt;40 l.
l\Ianara Valgimigli en su entusiasta interpretación ele esta concepción aristotélica, concluye así acerca del alcance de la palabra "míme36)

37)

38)
39)
40)

E. SIKES, The greek view of poetry, London, 1931, pág. 96: "poetry is the
product of natura~ ability (elH(UÍa) or ecstasy, and the whole treatise really
rests on the former alternative. The ''manía" is no temporary enthusiasm, but
permanent and conscious ability".
ARIST., Poet., IV, 1448b, 4-9. Véase también "Retórica", 137lb: "Puesto que
aprender es agradable y admirar también, es preciso que sean agradables
co~as como lo imitativo; así la pintura. y estatuaria, y la poesía, y todo lo
que está bien imitado, aun cuando lo imitado no sea placentero, pues no
es el goce sobre ello mismo, sino que hay un razonamiento de que ésto
es aquello, de manera que resulta que se aprende algo. Y son agradables
l·as peripecias y el haberse salvado por poco de los peligros, pues todas estas cosas son admirables"; (traducción de A. TovAR, Madrid, 1953).
AnrsT., Poét., VI, 1449b, 24-25.
Ibídem, IX, 1451a, 36sgs.
Ibídem, IX, l451b, 3-9. ScHILLER en su ensayo sobre "lo pntético", así escribe, casi parafraseando a Ari~tótelcs: "La verdad poética no consiste en que
" una cosa u otra haya efectivamente acontecido, sino en el hecho de que
''haya podido acontecer, es decir que la cosa en sí misma sea posible. Así
" la fuerza estética debe necesariamente consistir, como primera cosa, en
"la idea de la posibilidad".

- 13-

�sis": "Dunque mimesi e intuizione e visione del permanente nel contin" gente, dell'immutabile nel mutabile, dell'eterno nel morituro, del" l'universale nel particolare; e rappresentazione di una realta piú pura
"e piu intima della realta fenomenica, e insomma la idealizzazione o
"la universalizzazione della realta" (41 l.
Y Benedetto Croce, aun reconociendo que a Aristóteles se remontan: "i tentativi dell'estetica verace, quale scienza della rappresenta" zione" &lt;42 l, y que su gran mérito fué el de poner al principio de la
poética el problema acerca ele la naturaleza del arte, lo restituye a su
intelectualismo diciendo que: "messosi cosl bene in via per scoprire il
"fantastico puro proprio clella poesía, resta a mezzo del cammino, incerto
" e perplesso" &lt;43 l.
Ahora bien, si Aristóteles afirmó que la poesía es "especialmente
"imitación de hechos" &lt;44 &gt;, y que "los sentimientos y caracteres entran
"en ella sólo en cuanto dependen del desarrollo de los hechos mismos,
"ya que los hombres en la acción explican sus cualidades morales" (45 &gt;,
resulta de ello como consecuencia que la imitación ele acción es imprescindible y primer elemento de poesía; y debe ser acompafíacla por
la imitación de pasiones y caracteres: "La fábula es el principio y co" mo el alma de la tragedia; en segundo lugar, se encuentran los ca" racteres" &lt;46 &gt;.
:Mas, si la poesía es imitación de acción, y la fábula (¡Lu-.9-o~) principio y alma de la tragedia, elemento indispensable de poesía es el mito como acción, como trama ,pero unido a la forma adecuada. En efecto, Aristóteles, aun reconociendo toda su importancia al mito-argumento, no descuidó la forma con la cual ese mito debe presentarse, afirmó
que el poeta debe '\:Ó 'itOte:ív" "crear bien" y "y.o:),¿;)~ XP~cr.So:t" "bellamente usar" el mito que tiene a su disposición &lt;·17 l; y reconoció que el
argumento, el ¡J.u-.9-o~, puede ser malo, pero la imitación bella en si
misma, capaz de producir deleite "~oovf¡" ya que "las cosas que vemos
"en el original con desagrado, nos causan gozo cuando las miramos en
" las imágenes más fieles posibles, como sucede, por ejemplo, con las
"figuras ele los animales muertos" &lt;4 8&gt;.
Llegamos así a otro punto esencial de la posición estética ele Aristóteles. La tradición griega había sentido profundamente d deleite
"~oovf¡"' ele la poesía, y Platón había condenado el arte que amaba
por producir deleite dañino a las almas de los jóvenes. Aristóteles también sintió y reconoció que el deleite, el goce, el placer es algo íntimamente ligado con la poesía y propio de ella. Pero, según su concepto,
41)
42)
43)
44)
45)
46)
47)
48)

M. VALGIMIGLI, Ob. cit., pág. 180.
B. CROCE, Ob. cit., pág. 184.
lbidem, pág. 185.
ARIST., Poét., IV, 1449b, 24-25.
Ibídem, VI, 1450a, 17-22.
Ibidem, VI, 1450a, 38-39.
Ibídem, XIV, 1453b, 25. En lo que se refiere a la forma hay que record?r que Aristóteles sugiere que la métrica es un puro accidente de la
poesía y no parte esencial de ella (1. 1447b, 14; IX, 1451h, 27-29).
ARIST., Poét., IV, 1448b, 9-12.

14 -

�tal deleite no es dafíino, sino "a~)..~~-1¡~" inocente, purificativo y redentor, y por lo tanto moral &lt;49 l. "Questo era il punto, questo il nodo
"della questione: sollevare il piacere, di cui l'arte evidentemente si
"sostanzia, dalle basse regioni della sensualita e dimostrare com'essa
"non si risolva in una corruttela, ma in un bene clello spirito" (50l; aun
si: "anche per Aristotele il piacere artístico si presenta sotto specie un
"po' varíe e confuse. In parte esso e sentimento gradevole di armonía e:
"di ritmo. In parte e soddisfazione dell'istinto mimetico: e in questo
" caso, e pure confuso col pi acere el ella conoscen1a in tcllettuale, giac" che e fatto dipendere da un ragionamento, ossia da una specie di
"silloggizzare sulla somiglianza dell'imitazione con l'oggetto imitato.
" Ma venendo al concreto della trattazione, il concetto percle ogni ne" bulosita e si solidifica in un contenuto passionale" &lt;51 l.
Sin embargo podemos afirmar junto con .J. Atkins, que Aristóteles "no expresa una verdadera teoría edonística en las páginas ele su
"{(Poética", ya que él mismo busca en la poesía algo m{ts que el placer.
"Aristóteles estima que para un público normal y sano, el placcr esté" tico es posible solamente en cuanto también queden satisfeclus las
"pretensiones morales; así él mira a un efecto moral como fin inevi" table con el ejercicio del arte del poeta" &lt;5 :!&gt;. En efecto, cuando Aristóteles hablaba del "placer que el temor y la cowmiseración suscitan" (53), estaba ya en el campo ético. Ya que, según él, para susci Lar la
conmiseración y el temor no hay que llevar a escenas homLres buenos
A. REYES, La crítica de la edad ateniense, México, 1941, pág. 261, dice: "El
"intelectualista Aristóteles reconoce en la "Etica", que la buena imitación es
'' un placer relacionado con los actos de la inteligencia".
s:) A. ROSTAGNI, Ob. cit., pag. 39.
51) Ibidem, pág. 38. ARIST., Poét., VI, 1450a, 39-1450b, 1-2: "Parecido es el caso
'' de la pintura, pues si alguien pintara con los más bellos colores confusa" mente, no agradaría de igual modo que el que con el solo dibujo y sin
" color logra una imagen clara".
IX, 145lb, 23: "En algunas tragedias no hay ni un nombre conocido, como
" sucede en el Anteo de Agatón, donde son fingidos el argumento y los nom·
" bres; pero no por ello deleita menos".
XIV, 1453b, 10-12: ''No debe procurarse alcanzar con la tragedia cualquier
" especie de del.eite, sino solamente aquél que le es propio, y puesto que el
" poeta debe procurar el placer que suscitan el temor y la conmiseración
"por medio de la imitación ( 't'.f¡v ~r.o e),éou x.xl 9Ó~ou
!J.q.Lf¡crew~
" ~oov~v), es evidente que ésto debe lograrse en las acciones".
XXII, 1459a, 21: ''De tal manera que la imitación narrativa tenga princi:: pio, medio y fin, para ~u.~ sea un todo, como un ser vivo, y produzca
el placer que le es propw .
52) J. W. H. ATKINS, Literary criticism in Antiquity, London, Vol. I, pág. 80-81:
"In the Poetics, it is true, this hedonistic theory is nowhere explicitly stated ...
"At the same time, something more than pleasure is also aimed at. Aristotle
"holds that, for a normal and healthy public, the proper aesthetic pleasure is
'' possible only when the requirements of morality are sati~fied; and so
" a certain moral effect he regards as inevitahly bound up with the exercise
"of the poet's oart".
53) Platón por el contrario ha hía condenado el arte de suscitar la pie~ad. Véase
Apol., 35b-38d; Leyes, 949b; Fedro, 267b-c.

49)

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- 15-

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"tJ.:?:,óv" repugnanda, ni hombres malos en goce ele feliciclacl, porque e~t¿ 118 créa 'en el
espectador ningún sentimiento ele piedad y ju&lt;:ticia, es decir no produce aquella
'"ytJ,?:'I '~PC•)7:f?:"
"philanthropia", que n;H'c ele la
"o-:.J¡Li.á·J st?:" "spnp&lt;itheia" (54)
Por lo tanto la poesía no encierra en si argumentos injusto". como
por el contrario afirmaba Platón, y por consiguicute no c.:; cbiíina; y
cuando crea en el espectador piedad y temor. a través ele la "sympáthcia", no suscita las malas pasiones, sino que las modera y purifica.
Así había llegado Aristóteles, con el uso ele la Falab1a ' ·i'.J:·S:fpcrt~"
"catharsis" al concepto de una función purificadora del arte, "barlum~
"clcll'idea moderna della vírtú libera trice dcll'arte'' &lt;:;-. '.
El. ARTE POETICO Y L4. CRITICA LITERARIA EN PLUTARCO
"Ni el metro, ni el cambio de palabras, ni la majestad del estilo,
"ni una oportuna metáfora, ni el orden en la composición, tienc:n tant8
"atractivo y gracia, como una hábil disposición de la narración mítica.
"Ya que, como en las pinturas emocion:-~. más el color que el dibujo,
" porque imita las figlll as y crea el cngaiio, asi en las poesías la ficción
"combinada con lo verosímil asombra mayormente y es más aprecia" da que una obra elaborada con mdro y clicción pno falta ele mito
"e ilusión." &lt;56 l
Con estas palabras Plut:uco expresaba su pensamiento acerca de
la naturaleza de la poesía, ligánclo~e por medio de ellas a toda la tradición griega, ya clásica como helenística.
En efecto en ellas se vuelven a encontrar algunos de los principios de la "poética" aristotélica: el metro no es imprescindible p:na
crear una obra poética; las met:tforas, el cambio de palabras, la majestuosidad, tampoco; pero es imprescindible el argumento, el '·fJ-0·9-o~"
y no simple y sin gracia, sino hábilmente dispuesto y compueo.,to co11
verosimilitud (57) •
Sin embargo, aunque estas ideas ele Plutarco se unan con tanta
exactitud a aquellas expresadas por Aristóteles en su "Poetira", no hay
que olvidar que, en los cinco siglos que transcurrieron desde Aristóteles a Plutarco, toda la cultura helénica siguió evolucionando, aun con
cierta decadencia. Y, si es verdad que en estos siglos no se encuentran
grandes figuras de poetas, ele trágicos, ele historiadores, de oradores y
filósofos comparables con los de la época clásica, sin embargo hubo
filólogos que estudiaron profundamente a todos los escritmes clásicos,
cuidaron nuevas y buenas ediciones de Homero y de Hesiodo, ele los
poetas líricos y de los trágicos, comentándolos clf'lcnida y escrupulosamente. Pero esta crítica fué casi exclusivamente de carácter filológico;
5t)
55)
56)
57)

"comunión ue sentimiento, caridad humana··. ARIST., Poét., XIII, 1452b, 34;
X\, l453a., 6.
B. CROCE, Ob. cit., pág. 175; ARIST., Poét., cap. 14.
PLUTARCO, Quomodo adolescens poetas audire debeat, 16b, c.
\' éase pág. H.

- 16-

�muy raramente fueron tratadas cuestiones estéticas, y la crítica estética
de las obras literarias casi no fué practicada por estos eruditos, que sólo escribieron grandes obras con minuciosos detalles de colocación de
palabras, etimologías pueriles, interpretaciones míticas y alegóricas de
los distintos poemas, partiendo de premisas y prejuicios que limitaban
a veces sus mismas posibilidades intelectivas y artísticas.
El estudio de las ideas estéticas de Platón y Aristóteles siguió
ocupando a los filósofos; y se conservó el dualismo por el cual los estóicos seguían afirmando que la poesía debe ser una enseñaDLa de tipo
práctico y moral &lt; 5 ~:&gt;J, mientras Eratóstenes y otros, rechaLando por completo tal concepto, sostenían que el único fin de la poesía es el placer.
En realidad Eratóstenes, en los pocos fragmentos conservados por autores griegos posteriores, revela sutil percepción artística, ya en su crítica homérica como en su posición acerca de la naturale~a de la poesía.
Reconoció el sumo valor del elemento mitológico, y sintió profundamente el transporte ( lfuxa¡w¡b l que emana de la poesía, y que debe
ser su único fin, sin que el poeta mire a la enseii.anza; ya que la poesía debe proporcionar un placer que procede del encanto ele las palabras, las cuales con1aucvcn la mente y emocionan el alma t:&gt;~lJ.
Siempre acerca del fin de la poesía, siglos más tarde, los peripatéücos llegaron a un compromiso, afirmando que el poeta debe enseñar
sin dejar de deleitar, como se lee claramente en Neoptólemo de Paro (GoJ. Estas distintas tendencias se concretaron mayunnente en el
I s. a. C. en las dos escuelas de Apolodoro de Pergamo y de Teodoro de
Gadara. 1\polodo10, siguiendo la C:-o( u2la akjandriiu y llcv~lmlo a su
extrema consecuencia el racionalismo del sistema aristotélico, colocaba
en ínfimo plano al elemento patético, mientras atribuía máxima impor58)

59)

60)

J. W. H. ATKI'iS, Ob. cit., Yol. I, pág. 176: "On the one hand were the
•• Stoics who exaggerated the function of utility, and who sought in poetry
"merely teaching of a practica! or normal kind, ·.:ts if its a.im were only that
" of presenting abstract or hidden truths".
EsTRABÓN, I, 2-3: ''Erastótenes dic·e que todo poeta mira al transporte y no
" a la enseñanza. Por e1 contrario los antiguos dicen que en principio la "poé·
"tica" era una filosofía, que nos guía hacia la vida desde niños, y que
" nos enseñ·.1 costumbres, pasiones y acciones por medio del placer. . . Por
" ésto las ciudades de los griegos, como primera cosa, educan a los niños
'' por medio de la poética, sin duda no en gracia del simple transporte, si·
"no de la enseñanza".
NEOPTOLEMO apud Philod., De poem. ,, col. 13, 1, 8sgs.: "'í.p0~ apE~~,, a~t
•· "'~;} -rs),dc;) í.Wf¡'&gt;f¡, ¡.¡.~-ra -r~~ ~~uzo:¡w¡ia~, -:oG '&gt;o~:; 0:Y,':J6o·,,o::; wq¡c"Aúv
" Y.o:( xpr¡crt¡.¡.o),o~(ctV"· '·para ·alcanzar la perfección el poeta perfecto debe,
" junto con el transporte, ser útil a los que escuchan y hablar de cosas
"buenas". (citado de: A. RosTAONI. Arte poetica di Orazio, Ed. Chianto·
re, pág. 96, nota).
Además NEOPTOLEMO siguiendo la posición intermedia de Aristóteles dice
que el poeta debe poseer 1-a ''naturaleza" y el "arte". NEOPT., apud Philod.,
De Poem., l. V, col. 7, l. 8sgs.
~e ¡.¡.c~a ~oG d 7C"O(ctV xae '&gt;OG í.( áiJ.o:;~
-ro) Ü a¡ar9oG í.O(I¡~o0", rol. ll, l. 5. 8 "'&gt;~1'1 &gt;1¡'1 ,fxv~v i'.:Ú t"~V oÚvo:p.t'l
:zov-ra 't'~V 7C"0('1j&gt;tY.~v". "el bcen poeta debe poseer, al mismo tiempo, e1
''crear bien (arte) y el pathos (naturaleza)"; "poeta es el que tiene arte
" y fuerza poética". (A. RosTAGNI, Ob. cit., pag. ll8, noia).

"aú

-

17-

�tancia al elemento pragmático. Teodoro, por el contrario, remontándose a la magnífica intuición platónica de la inspiración y de "pathos"
propio ele la poesía, atribuía un gran valor al pathos, el cual debe trascender y desbordar como esencial energía vivificadora (61).
Un reflejo ele estas discusiones se encuentra en los fragmentos del
"r.cpt -rrotr¡f.J.á'tú)V" de FILODEMO DE GADARA) a través ele los cuales se puede percibir que algunos espíritus electos ya se habían acercado a una
posición estética más elevada. En efecto, en estos fragmentos se niegan
los fines utilitarios de la poesía y el concepto que la poesía es útil sólo
en cuanto es imitación de lo real; se afirma por el contrario que cualquier cosa puede ser verdad en poesía, incluidos los temas más fabulosos
y falsos, como los de monstruos y espíritus, con tal que sean artísticamente representados, insistiendo con más claridad sobre la teoría aristotélica de la verosimilitud &lt;62 &gt;. Además se ataca la división hecha por
Neoptolemo de Paro de los tres términos : r.oí·r¡cre~, r.oÍr¡¡J.a, 'iCOt't)'t~~
(argumento, técnica, arte) considerando la poesía como un todo, e insistiendo que el tratamiento de una parte u otra por separado es "corruptor y no científico" &lt;6 3l. Y por fin, entre las do&lt;; corrientes que sostenían una la supremacía del contenido, otra la de la forma, sostuvo la
inseparabilidad de forma y contenido, porque el contenido se concreta y se determina sólo con la forma: "Si en la expresión, él dice, se
quiere conseguir cierto efecto, no es posible conseguirlo, sin cierto
"contenido; más aun, el modo de ser ele la forma depende del modo
"de ser del contenido" (64).
Por fin no debemos olvidar que en el mismo siglo de Plutarco vivieron Dionisio de Halicarnaso, y el autor de "Lo sublime".
En lo que se refiere a Dionisio de Halicarnaso, su posición casi
tradicional presenta cierto interés por atribuir al estilo una importancia que hasta el momento no le había sido reconocida &lt;65 &gt;. El lleva a
su extrema consecuencia la afirmación aristotélica, según la cual, para
crear una obra de arte el argumento debe ser tratado en forma adecuada, e insiste sobre la necesidad de que el autor, en la colocación de las
61)

62)

63)
64)
65)

ANONYMUS SEcUERIANUS, 30-39. (citado en A. RosTAGNI: Sublime, pág. XV;
RHETORES GaAECI, I, pág. 352 sgs.).
ATKINS, Ob. dt., vol. II, pág. 55: "I.n the first place he denies outright
" the utilitarian end of poetry, and the contention that poetry was profitable
"in that it dealt with reaJ.ity. He allows that Homer htad dealt with reality;
" but then that poet had not written with specifically an educational end in
'' view; and moreover it was not true to say that every representation of
" reality was of ~m elevating kind".
lbidem, pág. 56. Véase también A. RosTAGNI: Filodemo contro l' estetica
classica en Scritti minori Aesthetica 1, pág. 394444.
A. RosTAGNI, Risonanze dell'estetica di Filodemo in Cicerone, en "Atene
e Roma" 1922, fase. 1, pág. 29.
SAINTSBURY, A history of criticism, vol. I, pág. 131: "A very strikin pas~:~age,
~· and the oldest of its kind, occurs at p .133, R, in which Dionysius dedares
" his own conviction that the style is noblest of all which has greatiest va·
'' riety. most frequent cha.nges of harmony, most transitions from periodic
" to extra-periodic arrangement, most alternation of short and long dauses,
" rapid 'and slow movements, and greatest shift of rhytmical valuation".

- 18-

�palabras, mire a los efectos del placer y de la belleza. Pero, en esta
búsqueda de las mejores palabras y ele su más adecuada colocación, los
elementos que Dionisio encuentra imprescindibles son la pureza, la claridad, la brevedad, que en conjunto llegan a crear un estilo no demasiado rico de elementos rítmicos, y que mantienen la ·poesía en un justo
medio sin destemplados movimientos de pasiones. En breve, lo que él
combate con su serena y moderada interpretación poética es la verdadera sublimidad; y aún cuando elogia a Safo por su oda a Afrodita,
subraya sólo la naturalidad no elaborada, la ~ufonía y la gracia de su
lengua; y recuerda a Píndaro por el vigor, la dignidad y la austeridad
del estilo.
Con muy distintos conceptos el anónimo autor del "1t~pt [hJ;ou;
elogia a Safo por su oda "y~Ív~•~f !J.Ot"
(Bcrgl-.. 2) &lt;66 l. Pero, este autor anónimo es, entre todos, el que revela la mejor sensibilidad artística.
En realidad, muchas son las interpretaciones y las obsc:rvaciones de fin:t
intuición y sensibilidad que se encuentran en la obra de este anónimo.
El ejemplo de la interpretación de la oda ele Safo habla por si mismo.
Con él; el binomio poesía-ética, en su sentido tradicional, quedó
destruído, para resurgir, sin embargo, m&lt;í.s vivo y actual en una posición nueva, al admitir que una poesía es moral por el hecho mismo de
ser artísticamente sublime, y no por haberse propuesto el poeta un fin
moral &lt;67 ).
También quedó destruído en su obra el concepto tradicional de
la poesía imitación de la realidad exterior, aun sea ella verosímil y uni66)

67)

"De lo sublime", cap. X: "¿No te quedas extrañado viendo cómo ella. va
'' buscando de una sola vez el alma, el cuerpo, los oídos, la lengua, los
"ojos, la piel, todos los miembros, como si no fueran suyos y estuvieran dis·
" persa dos? y por contraste, esta helada y a.l mismo tiempo quema, está
" fuera de razón y razona (en efecto teme morir o realmente está por m o·
" rir) en forma tal que no una sola pasión parece morar en ella, sino un
" conjunto de pasiones? Pues bien, todo eso se encuentra. en los amantes;
'' sin emhargo, la elección, como decía, de los puntos sobresalientes y su
" concentración hacia un mismo fin han producido la obra maestra".
Ibidem, cap. IX. 2: '"Gt}-o~ !J.~y~i,oq¡pocrúv·r,~ a;r~Xr¡¡.La", "lo sublime es la
" resonancia de un alma grande".
lbidem, IX, 3: "Ni tampoco es posible que hombres ocupados durante toda
" su vida en pensamientos y preocupaciones pequeñas y serviles, creen algo
" maravilloso y digno de la eternidad. Pues grandes son las palabras de
''aquellos de los cuales fueron profundos los pensamientos".
Muy cerca de este concepto está la estética moderna. B. CROCE, Poesia, Bari,
1953, pág. 31, postiUe pág. 228, escribe: "A questa proposizione che la m o·
"ralita e sempre nella poesia perche e nell'universo, sono da ricondurre per
"invera.rle le al-tre della varia "kalokagathia", che unificano il bello e il buo·
'' no, o nel fondo di ogni bellezza ritrovano un'•anima di bontá, o affermano
" che la bellezza e simbo lo della mora1itá (KA "'T) ". y en pág. 200: "Fonda" mento di ogni poesia e la personalita umana, e, poiche la personalitá urna·
"na si compie nella moralitá, fondamento di ogni poesía e la coscienza
" morale. Ben inteso, con questo non si vuol dire che l'lartista debha essere
" pensatore profondo e critico acuto, e neppure che debba essere nomo
' moralmente esemplare o ero e; ma egli deve avere quella partecipazione
" al mondo del pemiero e deUa azione che gli faccia vivere, o per propria
"esperienza diretta o per simpatía con l'a.ltrui, il pieno dramma umano".

- 19-

�versal, como había afirmado Aristóteles, pero siempre realidad. Para este
anónimo precursor la poesía es siempre y especialmente un producto de
la pasión, que procede de la parte irracional del alma (Platón) ; pno
no nace de la imitación de la realidad exterior, sino ele la fantasía. Y,
según él, "se llama "fantasía" todo lo que produce en cierta forma un
"pensamiento engendrador de palabra" (estóicos); "sin embargo aho" ra este nombre indica las expresiones por las cuales, lo que estás di" ciendo, por efecto de entusiasmo y ele pasión te parece verlo, y lo
"colocas bajo la vista de los que te escuchan" (G!)l, "y tu sabes que el
"fin de la fantasía en la poesía es la sorpresa, mientras en la oratoria
"es la evidencia, y que sin embargo ya una como otra, tienden a lo
"patético y a lo excitado" (G9).
Comenta Rostagni: así la fantasía, la visión "si stende a tutte le
"espressioni perche tutte le espressioni sono generate dalle interne vi" sioni della mente" (70).
En conclusión, según él, un poeta es grande, no por su técnica, sino
por su imaginación, su sensibilidad, su posibilidad de transmitit lo que
siente e imagina. Y esto es ya un concepto moderno del poeta.
De su posición dentro ele la tradición estética griego-helenísticoalejandrina Sikes escribe muy acertadamente: "Une y reconcilia las di" vergencias de Platón y Aristóteles. Entiende con Platón que la poesía
"es inspirada, pero, contra Platón no teme ni destruye la inspiración.
"Entiende con Aristóteles que la poesía trabaja por medio de las emo" ciones; pero, si su proceso es catártico, la purga es más alta, más es" peculativa de cuanto aparece sugerido en la "Poética"" &lt;71 &gt;.
Sin embargo, el anónimo autor de esta obra única en la antigüedad no tuvo discípulos; no sólo sus teorías no fueron apreciadas, ni difundidas, sino que el tiempo, que nos ha dejado el nombre de filólogos
y gramáticos de ninguna importancia, ha destruído el nombre del único
gran crítico y gran esteta de la época helenística. &lt;7 :!1
Plutarco que probablemente fué su contemporáneo, no muestra haber tenido conocimiento de la obra "Sobre lo sublime", ni de los conceptos en ella vertidos. Quizás, el contraste ele sus ideas estéticas los haya mantenido lejos uno de otro; en efecto, para uno la poesía era
"fantasía" y deleite de lo sublime, para el otro un medio ele educación.
68)
69)
70)
71)

72)

"De lo sublime", XV, l.
lbidem, XV, 2.
RosTAGNI: Del sublime, pág. XXIII.
SIKES, Ob. cit., pág. 237: "The treatise "On the Sublime", complete the
" critica1 arhievement of Greece, by uniting and reconciling the divergenciéS
" of Plato and Aristotle. Longinus understands, with Pl-ato, that poetry is
'' inspired; l 'ut, unlike Plato, he neither fears nor distruts inspiration. He
" understands, with Aristotle that poetry works through the emotions; hut if
" its process is carthatic ( and he nowhere mentions the Aristotelian theory)
'' the purgation is higher, more stimulative, tham the "Poetics" appears
'' to suggest".
P·arec·e muy probable que, entre los escritores latinos, QuiNTILIANO l1aya
conocido bien su obra y se haya inspirado de el·:a para muchos pasajes de
sus 'Instituciones oratorias".

- 20-

�Plutarco ha pasado a la historia y sigue siendo recordado y leído es_pecialmente como moralista, es decir como él que en una época de lujo
y corrupción de costumbres, no sólo supo conservar su integridad moral y la ele sus familiares, sino que sintió que era deber imprescindible
de su vida, y fin mismo ele su existencia, dirigir a su prójimo hacia el
bien y la moral (7:\J. Quizá, por la pureza ele sus costumbres. por la
moralidad de sus escritos y por la nobleza de sus sentimientos religiosos
se llegó a pensar que Plutarco haya abrazado el cristianismo; y hubo
quien quiw identificarlo en el Plutarco m&lt;irtir, del cual escribe EUSEBIO
en su ({Historia eclesiástica".
Sin llegar a ésto, se puede sin embargo admitir que no sean extrañas en sus obras y en sus actitudes influencias de las nuevas ideas religiosas y de la nueva moral que, saliendo ele oriente, había encontrado
en el griego la lengua más adecuada para su difusión.
Cierto es que, en cualquiera ele sus obras, se puede encontrar una
que otra frase que nos revela al moralista o el fin moral que el autor
persigue. ;\sí sus ((Vidas", 111agi1íficos rt1aclros Lle ai11biei1te, il1~is qtle relatos históricos, más que biografías, son tratados de moral; ya sea que
él presente y elogie al perfecto hombre de estado Pericles, COJl!.O que
critique al soberbio y traidor Alcibíades, o hable con respecto y admiración del perfecto orador Demóstenes. Y a nnyor ra1ón, son verdaderos tratados de moral sus otras obras reunidas bajo el título de
({M aralia".
De su manera de enfrentar los problemas ha escrito Greard: ''11 ne
"discute pas sur les passions, il avise aux moyens de les corriger. I 1 ne
"traite pas de la colere ou de l'envic, de l'amitié ou de la haine, du
" patriotisme ou de la religion, mais de la maniere de se préserver de
"la colere et d'echapper a l'envie, des moyens de distinguer la flatteur
"de l'ami et de l'utilité qu'on peut tin.:r des ennemis, des services que
"le veillard peut rcndre a I'État &lt;.:t du culte qu'on doit aux
"Dieux" &lt;74 J.
Si ésta es la naturaleza misma de Plutarco, si éste su genio, es evidente que también su posición estético-crítica debe estar basada en el
concepto ético, ésto es, el fin moral de la obra de arte. En efecto i\I. Valgimigli coloca a Plutarco en la corriente que él llama "edonístico-peclagógica", es decir en aquella que: "ritiene, pur ammettendo che i poeti
·· dicono piú spesso menzogne che vcritá, che tali men1ognc contengono
"esse medesime veritá, la quale benignamente interprctata, per lo stesso
73)

74)

V éa~e: "Preceptos políticos", cap. 31, 823 a, b, donde PLUTARCO afirma que
es deber de cada uno "tener la propia cas.a abierta. como un puerto o un
"refugio, para todos los que nece~itan amparo; mostrar siempre el propio
" sentido de humanidad y de caridad; no herir a nadie c.on manife~taciones
'' de excesivo lujo; iluminar gratuitamente con los propios consejos; tratar
" de reconciliar a los esposos y a los amigos; guiar el entu~iasmo de la
'' juventud, abrirle el camino, tenderle la mano; en una palabra trabajar
" para el bien común, eso es el deber que cada ciudadano, investido o no
"de un cargo púb1ico, debl~ cumplir hasta el último respiro".
GnEARD, De la morale de Plutarque, Parib, Hachette, 1866, pág. 78.

- 21-

�piacevole velo che la ricopre, e molto piu facile insegnare e appren" dere" &lt;75 &gt;.
Por lo tanto, en el análisis que nos proponemos hacer, tendremos
siempre presente que, en cualquier crítica sobre los autores clásicos, y
en la exposición de sus ideas estéticas, Plutarco es guiado constantemente por principios éticos y educativos, y por el concepto, ya expresado
por Platón y que había alcanzado su mayor fortuna entre los estóicos:
"La poesía es guía para la filosofía" (7G¡. Quiere decir que, desde el
principio, el problema acerca de la naturaleza ele la poesía y de su fin,
no presenta en Plutarco los matices que esperaríamos encontrar después del lento pero evidente desarrollo de las ideas estéticas en los siglos que van de Platón a él, ya que toda su teoría está subordinada a
un fin ético.
La tradición clásica acerca de la naturaleza de la poesía reconocía
al poeta una inspiración sobrenatural, divina e irracional (77&gt;, que la
escuela platónica de Teodoro había subrayado y llevado a sus extremas
consecuencias &lt;78 &gt;. Aristóteles, por el contrario, había llegado a un
compromiso por el cual se atribuía al poeta una naturaleza especialmente apta para la poesía &lt;79 l, siendo seguido en esto por la escuela
de Apolodoro.
Plutarco rechaza la posición platónica y afirma que el dios "sólo
"sugiere las fantasías y crea luz en el alma para las cosas futuras" &lt;80 1,
refiriéndose evidentemente al adivino y no al poeta. En efecto, según
él "la mayoría de los poetas, por la calidad propia de la poética, por
"medio de la lira y del canto reprendían, hablaban libremente y exhor" taban; usaban fábulas y proverbios, componían himnos, invocacio" nes a los dioses, peanes, ya en versos como en canto, unos por la fuer" za del ingenio (~ucputa), otros por costumbre" (81 &gt;. Es la posición
aristotélica, que atribuye al poeta una naturaleza ya de por si dispuesta a la actividad artística (82 &gt;. El poeta, por lo tanto, no es un frenético, un instrumento pasivo que puede decir cualquier cosa en estado de
inconsciencia, sino un hombre consciente que posee en estado latente
determinadas cualidades que llamamos artísticas &lt;83 &gt;.
U na vez rechazada la inspiración como fenómeno momentáneo, se
11

75)
U)
77)
78)

79)
80)
81)
82)
83)

Enciclopedia Treccani, Milano, 1931, Vol. XI, pág. 975.
Véa.&amp;e la nota 31.
Véase pág. 7-8.
HoRACIO, De arte poetica, v. 4S3-4 76, pone en ridículo este exagerado con·
cepto de la escuela de Teodoro, con el fin de destruir la tendencia de los
poetas a la .S.da ¡J.&lt;XVta.
Véase pág. 13.
"De Pythiae oraculis", 397c.
lbidem, 406c.
Véase pág. 13.
Sin embargo, Plutarco cae en contradicción cuando, al hablar del entusiasmo como de una locura procedente de los dioses, afirma que existe un
entusiasmo el cual "agitado por }1as Musas en un alma tierna y pura., excita
"y eleva la poesía y la música" (Amal!orius, 758e, f.) ; y cuando dice que
"el poeta que canta. impulsado por las Musas hace 1aparecer ridículo a
" quien canta por estudio e instrucción" (De virt. mor., 452b).

-22-

�presentaba a Plutarco el problema del cómo y por qué una naturaleza
tendencialmente artística se revelaba tan sólo en determinadas circunstancias; había que descubrir las causas circunstanciales que ponían en
acción tal naturaleza. Y especialmente interesante, en la teoría de la
inspiración plutarquiana, es la parte que se refiere a las causas de inspiración, a los sentimientos que ponen en movimiento la naturaleza
poética, y que Plutarco llega a identificar con la inspiración misma.
A través de un verso de Eurípides, él aclara que una de las causas
más importantes es el amor: "Eurípides dice que Eros enseña al poeta,
"aún si antes fué extraño a las l\lusas; sin embargo con esto no quiere
"decir que crea en el poeta una facultad poética o musical, sino sola" mente que activa la facultad ya existente y cataliza la que está es" condida e inactiva" &lt;8 4 l. Y, junto al amor, coloca el dolor, el placer,
el éxtasis ( ~viJ.oucnacr¡LÓ~): "Teofrasto dice en el libro ({De Música"
"que las fuentes de la música son tres: dolor, placer, éxtasis, y que ca" da uno de estos sentimientos altera el tono acostumbrado de la voz
"y le da modulaciones distintas. En efecto, las pasiones tristes y lamen" tosas son proclives al canto; por eso vemos que los oradores en los
"epílogos, y los actores en las lamentaciones se acercan cuidadosamente
"al canto y esfuerzan la voz con este fin. Por su parte las violentas ale" grías del alma, en temperamentos frívolos, sacuden todo el cuerpo y
"lo excitan a un movimiento rítmico de danzas en quien sabe bailar,
"de aplausos en quien no sabe ... l\Iientras los que pueden soportar
"mejor tales pasiones sólo alteran la voz para cantar y pronunciar cosas
"grandes y poéticas. Por último el éxtasis perturba el cuerpo y altera
" la modulación habitual de la voz" (85)
Sin embargo, él agrega, estos tres sentimientos pueden ser ellos
mismos consecuencia del amor: "Si quieres observar y estudiar abierta" mente el amor, no encontrarás otra pasión, ni otros dolores más agu" dos, ni alegrías más vehementes, ni éxtasis más profundas, ni más
"grandes alienaciones mentales. Por el contrario, el alma del hombre
"preso de amor puede compararse a la ciudad de Sófocles "toda llena
"de perfumes quemados, toda resonante de peanes y gritos" &lt;86 l. Por lo
"tanto no es absurdo, ni extraño que principio de toda música sea el
"amor que, al encerrar en sí mismo dolor, placer y éxtasis, se vuelve
"activo y elocuente, tiende y se inclina, como ningún otra pasión, a la
"creación de cantos y poesías" &lt;8 7 l.
Así Plutarco rechaza la teona platónica de la inspiración irracional,
que había sido desarrollada en forma tan amplia y sugestiva por el
anónimo autor ({De lo sublime", y sigue, por el contrario, a Aristóteles
y a sus escuelas, al reconocer una naturaleza poética innata; además indica, con una ejemplificación bastante sencilla, las causas circunstan84)
85)
86)
87)

"De Pythiae oraculis", 405f.
"Quaest. conviv." 623a, b.
"Edipo rey", v. 4.
Quaest. conviv. 623c, d. B. CROCE: Poesía antica e moderna, B~dris, 1950,
pág. 180: "Non senza fondamento piú volte e sembrato e si é detto che
" principale argomento di poesía sia l'amore".

- 23-

�.-v -.

ciales que activan tal naturale7a, reconociendo al amor y a todos los
sentimientos que con aquel se acompailan -dolor, alegría, éxtasis- .como su móvil principal.
Al rechazar la inspiración irracional y al admitir la innata naturaleza poética, Plutarco destruye Lll10 ele lo-.; cargos en que se funda Platón para acusar de falsedad a la poesía. Pero no el m;í.s importante, el
que colocaba la poesía tres grados lejos de la verdad rs&amp;). En efecto sigue recordando el viejo refrán: '·mucho mienten los poetas"; afirma que
''el arte poético de ninguna manera se preocupa de la verdad'' (:-.:Jl, y
sigue admitiendo, junto con la tradición, que la poesía es "mimesis",
dando a esta palabra ora la acepción platónica de imitaciún del fenó·
meno sensible, ora la acepción aristotélica de imitación de lo verosímil,
de pasiones y caracteres. En efecto, en su obra "Gloria At!teniensium'',
al transmitirnos la famosa frase de Simónicles acerca de la pintura y de
la poesía, así define Plutarco la naturaleza ele la poesía: "Di jo Simóni" eles: la pintura es una poesía muda, la poesía una pintu1 a habla., da (!lo¡; en efecto los pintores representan los hechos en el acto ele ~con·
" tecer, los escritores los narran y describen cuando ya acontecieron (UI '.
" Mientras los pintores representan algo con colores y di bu jos, los es" critores lo hacen con palabras y alocuciones; quiere decir que difie" ren por el material y la manera de imitar, pero tienen ambos el mis" mo fin. Y es estimado el mejor de los historiadores aquel que repre" senta la narración como si fuera una pintura, imitando pasiones y ca.. racteres. Y en verdad Tucídicles siempre se esfuerza en conseguir con
"la palabra esa claridad y hacer del lector un espectador, y procura
"que las pasiones terribles y perturbadoras obren en los lectores como
"si las estuvieran presenciando" (9 :.!1
88)

\éase pág. 9.
Quom. adolesc., J 7 d.
90) La comparadón entre pinturoa y poe:;ía era del todo tradicional. V éanse:
PI.ATÓ~, República, X, 605a; ARIST., Poét., l447a, 13 sig., l448a, 5 sig. La
sentencia atribuída por Plutarco a Simónides, se encuentra ya antes de
Plutarco en la Retórica de HERENIO, IY, 39 (citado en SvoBODA, Les idées
P.&gt;thétiques de Plutarque. "l\Ielanges Bidez'', pág. 934), y una alusión a
e1la se puede ver en HORACIO, De arte poetica, v. 361.
91) Hay aquí una evidente confusión entre poesía e historia. En efecto, mientra.s la fra::ie de Simónides comP'ara la poe:;Ía a la pintura, Plutarco, al aclarar que "la primera (la poesía) cuenta acdones cuando ya acontecieron"',
piensa evidentemente en la historia, como resulta por demás perfectamente
claro de l·o que sigue y del ejemplo tomado de Tucídides. En efecto Aristóteles, que parece presente en Plutarco, define la. historia como lo que
relata lo que ha sucedido, mientras la poesía como lo que relata lo que
puede suceder (Poét. cap. IX). Aun más, ésta es para ARISTÓTELES la gran diferencia entre historia y poesía ( v. pág. l3).
92) Gloria Athen., 3-16f, 347a. ¿Tuvo pre~ente PLUTARCO el tmtado ''De lo
sublime" XY,l? cuando al tratar de la "&lt;¡:&gt;O:'i';O:crb'\ el autor aclara: "el
" nombre fantabia se usa comúnmente para indicar aquellas expresiones en
"las cuales, lo que tú dices por efecto de entusiasmo y de pasión, te parece
"verlo y lo pones bajo la vista de los que escuchan" (v. pág. 14); y el
cap. XXV, donde e1 anónimo así se expresa: "Cuando después tú repn•sentas
"los hechos ya pasados como actuales y presentes, he aquí que tu palabra
89)

- 24-

�En otra obra, "Quaestiones conviviales", al utilizar para la danza la
comparación de Simónides, escribe: "Y he aquí que se podría transpor" tar el dicho de Simónides de la pintura a la danza: la danza es una
"poesía muda, y la poe&lt;, Ía es una da:ua hablad:t ... Ya que completa es
"la relación y la comunión entre la danza y la poética: en efecto, ya una
"como otra imitan, especialmente en las pantomimas cantadas, a gente
"en movimiento, y alcanzan la imitación adecuada por medio de los
"gestos de los personajes y de las palabras. Parecería que los poemas fue" ran, en este caso, lo que en pintura son las líneas con las cuales se de" limitan las imágenes" (ü3J.
Por fin, en su otra obra, ·{c¿_uomvdo adolesrcns j)()étas audire de" beat"J especialmente dedicada a la poesía, y en la cual cst.í_ encerrado
lo más esencial de su teoría poética ya acerca de la n~turaleza, como de
la esencia y del fin ele la poesía misma, la definición de la poesía como
imitación es todavía más clara y más exacta. "Haremos al joven niüs
"firme si, al introducirlo en la poesía, le ofrecemos una descripción de
"la "poética" como arte mimético y facultad correspondiente a la pin" tura. Sin embargo, que no escuche sólo lo que todos repiten, es decir:
"que la poesía es una pintura hablada, y la pintura una poesía muda,
"sino enseñérnosle ademús que, al ver la pintura de una lagartija o de
"un mono, o del rostro de Tersitcs, lo que experimentamos es deleite
"y admiración por el parecido d~ ellas y no por su belleza; ya que, en
" realidad, por su misma naturaleza no puede ser bello lo feo. Pero la
"imitación es apreciada cuando alcanza la similitud, tr&lt;Ítese ya de algo
"feo, como de algo hermoso. Por el contrario, si de un cuerpo feo se
"crea una bella imagen, no se produce lo conveniente y lo vervsi" mil" (9 4 l. Hasta aquí, en cuanto a la forma de imitar. Unas líneas
más adelante se refiere especialmente a lo que el poeta imita: "El arte

"no e:: más narración, sino algo vivo y dramático. . . así especialmente
" Tucídides".
Volveremos más adelante sobre este tema de transmisión y comunión entre escritor y lector, y sobre el de la "fantasía".
93) Quw•st. Conviv., H8a, b.
91) Quom adolesc., l7f, l8a.. Véase pág. 13-14 y notas 37 y 48. Acerca dd deleite
que produce la poesía véase más adel1ante pág. 29 sgs.
A. RosTAGNI en su artículo: ll dialogo aristotelico "7.é:pt 'í.'Ot't)~Wv"
en: Scritti mirwri. Aesthetica. Púg. 255-322, sugiere la hipóteds de que bs
influencias aristotélicas que se encuentran en la obra de Plutarco Quomodo
adolescen~ p:&gt;etas audire debeat, no deriven de la "Poética" de An1STÓTELES, como se ha. sostenido en la mayoría de los casos, sino de su diálogo
"7.é:pt 'í.'Ct·~~¿;)/' • Insiste sobre ésto especialmente a propósito de l6c, d, en
relación a lo,; ejemplos de Empédocles y de Sócrates. En l7d, cuando
Plutarco dice que b poesía. es imitación como la pintura, y que como
ella, a vece3 imita cosas feas, que por su naturaleza nos repugnan,
pero que nos gustan por la buena imitación, Ro::tagni observa que también este pasaje podrí'a proceder más que de la Poética del "7.é:pt -rrOt'f)'t'WV"
donde e:&gt;te argumento era de primera importancia, y servía de introducción para el tratado: Sobre los errores y la perfección del poeta.

25 -

�"poético ofrece a menudo en forma imitativa acciones bajas, pasiones
"culpables y malas costumbres" (95).
. En los pasajes que hemos citado, Plutarco insiste sobre la comparaCIÓn entre pintura y poesía, sosteniendo que la pintura y, por lo tanto,
también la poesía son imitación del fenómeno sensible, es decir, imitación en tercer grado, como decía Platón. Sin embargo, aún siguiendo en
esto la teoría platónica, Plutarco no condena la poesía por falsedad;
en toda su obra es evidente su esfuerzo por conciliar las doctrinas platónicas y tradicionales y su aspiración ética, con el amor que él tenía
a la poesía. Así es como, en el mismo pasaje, agrega que no se trata
sólo de imitación de una lagartija o del rostro de Tersites, sino que la
poesía es imitación de acciones y por ellas de pasiones y caracteres, con
lo cual se acerca ya a la definición aristotélica &lt;96 l. Y un poco más adelante su adhesión a la {(Poética" de ARISTOTELES resulta todavía más
evidente al tratar claramente de lo verosímil. "Otra cosa más debemos
" hacer considerar a los jóvenes, no una sola vez, sino muchas, demos" trándoles que la poesía, siendo de por sí imitación, se sirve de adornos
"y esplendor para embellecer las acciones y los caracteres que trata,
"pero no deja de lado la similitud de la -uerdad, ya que la irnitación
" tiene su seducción en la verosimilitud" (9 7 ). Y luego al tratar de las
costumbres y caracteres: "La poesía es imitación de costumbres, de vi" das y de hombres ni perfectos, ni puros, ni intachables en todos sus as" pectos, sino sometidos a pasiones, falsas opiniones e ignorancia; los
"cuales, sin embargo, por natural disposición a menudo tienden a me" jorarse" (98). Y en "Gloria Atheniensium" 347 e. afirma que ''la poe" sía tiene gracia y honor porque dice cosas símiles a las acontecidas", y
recuerda el verso de Homero: "De tal suerte forjaba su relato, refirien" do muchas cosas falsas que parecían verdaderas" &lt;99 &gt;.
Ahora bien, de los pasajes que hemos citado acerca de la imita·
ción, resulta bastante clara cierta confusión que hubo en el pensamiento de Plutarco. Tal confusión es común en él, no sólo acerca de la poesía, sino al tratar muchos otros tópicos. Depende ésto del hecho que
Plutarco nunca siguió un sistema filosófico definido, ni formó su propio
sistema a través de un análisis de los demás. Leyó y estudió mucho,
tuvo buena memoria, y asimiló de unos y otros. Al escribir sus obras,
que como hemos dicho, tenían para él un fin esencialmente edu.cativo
y moral, usó las doctrinas estudiadas en conformidad con la tesis que
quería demostrar, sin preocuparse excesivamente de encontrarse en contradicción con lo que había sostenido en otras ocasiones. Así unió a veces en la misma obra opiniones discordantes. En nuestro caso, la teoría
de la falsedad de la imitación, ha sido utilizada conjuntamente a la teoría de la expresión de lo verosímil, siendo la segunda superación de
la primera, y elevación de la poesía hacia lo universal.
95)
96)
97)
98)
99)

Quom adols., J8b.
Véase pág. 14.
Quom ndols., 25b.
lbidem, 26a.
Odisea, XIX, 203.

- 26-

�Si en la naturaleza de la poesía la imitación es un primer punto,
surge de ello, como natural consecuencia, la ficción, el engaño que de
ella procede h;icia el lector o el oyente. Este engaño no procede sólo
de la imitación, sino especialmente del hecho que los poetas exageran los
sucesos y los caracteres, y varían las acciones con el fin de crear una
emoción mayor y nueva. "Se ha dicho que las ficciones poéticas, a cau" sa de la fuerza con la cual se imponen, son como sueños de gen te
"despierta" (Ioo¡. Por lo tanto Plutarco admite con la tradición ese engaño y, al recordar una frase de Gorgias, toma una posición sumamente interesante, atribuyendo una sensibilidad especial al lector o espectador que se deja engañar; ya que el engaño en la poesía, excita el placer
y es fuente de transporte. Estas son sus palabras: ".i\Iientras tanto flo" reció la tragedia y se hizo famosa por ser una audición y un espectácu" lo admirables para los hombres de aquel entonces, ya que procuraba
"con mitos y pasiones un engaí'ío, en el cual, como dice Gorgias, el que
"engaña es m&lt;ís hábil que el que no engaíi.a; y quien se deja engafíar
"más cuerdo que el que no se deja" &lt;101 l; y así explica: "el que engaíi.a
"es más hábil ¡)orque l1a creado el er1gaiio ¡)ror11etido; y el cngafl.a(lo
"es más sabio, porque se deja engaí'íar por la voluptad de las palabras
"el que no es falto de sensibilidad; ya que el engaño de la poesía no
"influye sobre aquellos que son totalmente necios y locos" &lt;1 0:!J. Estas
mismas palabras de Gorgias ya recordadas, vuelve a repetirlas el autor
en otra obra, luego de haber referido una anécdota de Simónides:
"Por eso Simónides contestó a uno que le preguntaba: por qué sólo a

lOO)
101)

Amat., 759c.
RosTAGNI, Arist. e aristotl., pág. 77: "Questo nello stile paradoosale dell'au"tore ( Gorgias), vuol dire, che l'inga.nno tragico, -comunque si chiami
e un inganno utile o
"pcr lo meno innocente".
Véase también: UNTERSTEINER, Sofisti, Torino, pág. 135, sohre la teoría del
engaño aTCá't't] en Gorgías, como motivo del logos, puesto en relación
con la persuación ( 7tc~.S.w); como efecto de x.a~pó~ tmomento oportuno)
(pág. 139) como esencia una, metafísica y estética a un tiempo del fenómeno
poético (pág. 141); como ar;-á't'tJ a~x.ab engaño útil, justo (pág. 195). y pág.
226, cuando concluye sobre la estética de Gorgias: "L'inganno dell'arte, che
" attua una dialettica nella. non esistente, non conoscibile, non comunica" hile a1ternaliva di un'antitesi, si risolve in quell'universalitá che, in arte,
" é non solo umanitá di sentire, ma anche idealizzazione, in cui consiste,
"appunlo, per es. l'inganno dell'artistn che per dipingere la figura di una
" bella donna, sceglie, come modeUe, perecchie fanciulle, onde construire,
" degli elementi della bellezza di ciascuna la be1lezza perfetta. N ell'arte,
" dunque, sta qu'alche cosa di misterioso che e postulato dallo stesso concet.. to d' "inganno"; vi é qualche cosa. di nascosto, che i pittori "non possono
" dipingere con i loro sperimentati colori"; qualche cosa che né la lingua
"puó esprimere, ne l'occhio percepire (DIELS, V"JJrsokratiker 82b, 28) ". Y
pág. 230: "In Gorgia "piacere" estetico e "inganno" costituiscono un'inscin" dibile unitá".
Gloria Athen., 348c. Y éase también: ''Dissoi logoi", 3, 10: "En la.s tra" gedias y en las pinturas es perfecto quien engaña lo más posible con la
" creación de obras símiles a la verdad".

" aT.á'tT¡, '(O't¡'tda. &lt;¡Jap[J.ax.da, [J.a¡da. ~uxa¡w¡Ía

102)

27 -

�"los Tesalios tu no engañas?, porque son demasiado ignorantes para
"que yo los seduzca" (lO~) .

•. ..... __
-..

•

Plutarco demuestra así que él también cree, que aquel que se deja
engafíar tiene mayor sensibilidad que el que no se deja, porque el engaño suscita deleite y transporte. "En efecto la mentira o el engaíio
"no faltan de atractivos, y nos dejamos convencer pm las invenciones
"poéticas, aún cuando no las creemos. Piensa en realidad al dolor que
"probamos leyendo el relato incompleto de AtUnticla ele Platón, y el
"final de la Iliada!" (I04l.
Ahora bien, si Plutarco en calidad ele lector inteligente y sensible,
reconoció el engafío como propio ele la naturaleza de la poesía e imprescindible para prodHcir deleite, el moralista no dejó ele ver en este
engaño un peligro para los jóvenes que se dedicaban a la lectura de
los poetas. Por lo tanto en su obra especialmente dedicada a los jóvenes, Plutarco volvió a tratar detalladamente el tema, e intentó con varias sugerencias, a veces pueriles, de salvar poesía y lectores. He aquí,
como basándose en estos principios, explica la génesis del engaüo en la
poesía, y los efectos placenteros pero a menudo perjudiciales de ese engaño y del deleite respectivo: "l\lucho mienten los poetas, ya intenóo" nalmente, ya sin intención. Intencionalmente: ya que para brindar al
"oído placer y primor (lo que busca la mayoría ele los lectores), con" sideran la verdad demasiado austera frente a la ficción; ya que, sien" do un hecho, no puede ser cambiada, aun si tuviese un triste desenlace;
"mientras la ficción, siendo una creación de palabra&lt;;, pasa muy fácil" mente de un estado a otro, y cambia lo triste en placentero C1 05J. En
"efecto, ni el metro, ni el cambio de palabras, ni ]a majestad del estilo,
" ni una oportuna metáfora, ni el orden en la composición tienen tan" to atractivo y gracia, como una hábil disposición de la narración mí" tica. Ya que, así como en las pinturas emociona mcis el color que el
"dibujo, porque imita las figuras y crea el engafío, de la misma mane" ra en las poesías la ficción combinada con lo verosímil, asombra ma" yormente y es m&lt;.í.s apreciada que una obra elaborada en metro y die" ción, pero falta ele mito e ilusión" &lt;106 J. Y se demuestra tan convencido de la necesidad de la ficción en la poesía, que agrega el ejemplo
de Sócrates: "Por ésto Sócrates, impulsado por unos sueños a dedicarse
"al arte poético, después que por toda la vida había luchado por la
"verdad, reconociendo que le faltaba la facultad de inventar ficciones
"verosímiles, adaptó en versos las fábulas de Esopo, demostrando así
"que no podía existir poesía sin ficción", y continúa dando ejempl?s
de poesías, como las de Parménides, Nicandro, Empédocles y Teogms,
las cuales en realidad, según él, aun siendo en metro, no son poesías
porque faltan de ficción (l07).
103)
104)
105)
106)
107)

Quom adols., 15c, d.
Non. posse suav. etc. 1092f, 1093a.
SvOBODA, ob. cit., pág. 932, dice que la invención poenca como factor de
'·happy end" es característica de Plutarco y de su época.
Quom adols., 16b, c. ARISTÓTELES, Poét., VI, 1450a, 28-34.
Quom adols., I6c.

- 28-

�Siempre con el mismo espíritu, y para subrayar la necesidad del
mito y, por lo tanto, del engafio, relata dos anécdotas en "Cluria A t/u."niensium", una de 1\Ienandro, otra de Pindaro: "A un familiar que decía a l\fenandro - se acercan las fiestas dionisiaca&lt;; y tú, ~no has prc" parado la comedia? - ~Ienandro contestó: la comedia está pronta, el
"argumento y la m:1tcria cst;ín orcledado&gt;. sc'&gt;lo falta el vcr!'lo". Demos" traba con ésto que los poetas juzgan mcís importante el argumento que
"la forma. Y Corina reprochaba a Pindaro, -todavía joven y que ya
"usaba la forma con audacia-, ser falto de musa y no escribir con mi" tos -lo que es propio de la poética- mientras hacía más dulces lo'&gt;
"hechos por medio de palabras raras, catacresis, metáforas, melodías y
"ritmos; ... ya que la poesía es un relato de mitos, como dice también
"Platón. Y el mito es un relato engaíl.ador y verosímil; por eso se alcp
"mucho de las acciones. Si el relato es imagen y representación de la
"acción, y el mito imagen y representaci&lt;'&gt;n del relato, los &lt;{Ut.: inven" tan las acciones son tan inferiores a los que las actúan con fidelidad,
"cuanto los que los cuentan son inferiores a los que léts cumplen" (10 s 1 •
Hasta aquí la ficción intencional. Pero, dice Plutarco, todavh más
usada es la ficción que los poetas ofrecen "sin simulación, como ·i pcn" saran y creyeran en ella" &lt; 10 tl 1 • En esta forma atribuyen a los dioses
sentimientos que no deben, crean lo maravilloso, lo bru:tstico, "\'isio" nes e imágenes de rios que queman, de lugares salvajes y de penas te" rribles" &lt;110 l. Y ¿por qué el poeta hace todo esto? porque así "los en" gaíl.os nos alcanzan y nos turban mayormente, quedando 11osotros sa" turados de la pasión y de la debilidad de la cu;d ellos proceden" ' 111 1.1
En resumen, así podríamos formular esta cont!·adictoria definición
acerca de la naturaleza de la poesía como resultado de los pasajes ci lados: la poesía es imitación de la realidad contingente (hasta aquí Platón), pero también una ideal rejJroducción de lo rC'al, expresil)n de lo
verosímil y de lo posible (Aristdtelcs). en In r¡ue la fircidn es elemrntu
imprescindible jJara crear placer.

Ahora bien, placer, deleite, ''T,covf.", es lo que Platón temía mayormente en la poesía, y que lo indujo a echarla de su república ideal.
Plutarco, sin duda, reconoció y sintió la gran atracción de b poesía, el
transporte que de ella procede; pero no quiso seguir a Platón en su
condena y, para salvar a la poesía, intentó intelectualizar este placer,
o reducirlo -como ya Platón en uno de sus ddlogos- a simple '"-;r:l~ctá"
juego. Su posición frente al placer es preponderantemente aristotélica,
en la tentativa de salvar a los poetas, en indicarlos como guías y en buscar los medios por los cuales los poetas llegan con sus obras a ser útiles a la juventud.
Pero, antes de hablar del placer o transporte, hay &lt;¡ue examinar
otro punto de vista de Plutarco sobre la naturaleza poética; ésto es: d
Gloria Athen., 347f-348a.
Quom adols., 16f.
lbidem, 17r. Esto justamente es el reproche que Platón ha&lt;"Ía a los poeta.s.
Véase págs. 9-10.
111) Quom adols. 17d.

108)
109)
110)

- 29-

�elemento artístico de la poesía, del cual ese transporte o placer nace,
y que está íntimamente ligado con el engaí'ío.
En lo que se refiere a "mímesis" y ficción, hemos visto que Plutarco
se pronuncia en forma clara, aunque no definida y contradictoria. Pero en cuanto al elemento artístico, sus ideas resultan más confusas y, en cierto sentido, pobres, aunque por momentos revelen intuiciones de algún interés.
Sin embargo no nos debe extrañar la confusión en que se encuentra Plutarco frente a este tópico. Hace ya más de veinticinco siglos que
se habla y se discute sobre este "quid", que comúnmente llamamos elemento artístico, y hasta hoy ni poetas, ni críticos, ni los más grandes filósofos han conseguido definir ese imponderable elemento de que cada
obra de arte está penetrada, y por el cual lo que es natural, simple, cotidiano, sin importancia, alcanza de repente la forma artística universal. B. Croce, en los largos años de sus estudios sobre la estética, en la
tentativa de definir ese "quid" ha sufrido una constante evolución, por
la cual, ya en sus últimos años llegó a admitir el "misterio" del arte ~ 1112 &gt;, cumpliendo así una maravillosa parábola, al fin de la cual
112)

B. CROCE, Filosofía, poesía e storia, Milano 1941, pág. 31: "In relazione a
'' questo concetto sta l'alone di mistero che par si diffonda intorno alla
" poesía e a tutte le opere belle dell'arte; ossia non perché poesía ed arte
"siano impegnate da1 travaglio del pensiero e soffrano dell'ostacolo in cui
" urtano, ma perch/; per contrario, essendone aifatto scevre, non distinguo" no, non giudicano e creano in modo spontaneo e irriflesso immagini che
,, esprimono la vita in atto, la sfinge che e l·a vita. Il loro incanto di in" genuita e innocenza e nel mistero che ignora di essere tale, in quel loro
" fiorire che non matura i frutti dell'albero della scienza, che solo conosce
" i misteri perche li formula e li risolve.
'' Il mistero, logioamente inteso, non e dunque l'impenetrabHe, l'insolubile
" del pensiero, ma anzi il penetrabile e solubile per definizione, il conti" nuamente penetrato e risoluto. Se cosí non fosse non sarebbe mistero, ma
" veUeitá e irrealtá, immaginazione varia e paro la che é fiato di voce! La
" storia del pensiero e della vita é niente altro che la storia dei misteri
"via via presentatisi e via via schiariti: e questi schiarimenti formano il
" patrimonio di veritá che l'uomo possiede e di continuo accresce. Anche
" la poesía trapass·a di volta in volta, a materia di riflessione e di travaglio
"logico, diventa oggetto di critica e filosofía che pensa distinguendo e
" giudicando quel che in cssa era canto, e, in quell'atto, ne pone e scioglie
"il mistero". Y en su otro libro "La Poesía", Bari, 1953, postille pág. 215:
" Alla poesía, como alla bellezza in genere, é stato attribuito il carattere di
"mistero. E, in effctto, essa offre il mistero della realta, la realta come
" mistero, non ancora penetrata da quella luce, perpetua fugatrice del
"mistero, che é la Critica ossia il pensiero".
Junto a CaocE, en la misma línea evolutiva llega al misterio del arte el crítico francés }EAN CAssou. En "Pour la poésie", pág. 30 así escribe a propósito de las traducciones: "Nous avons mesuré le rapport de chaque mot
" a son sens, l'amplitude ou la réduction de son acception, sa densité intel" lectuelle, la profondeur de sa racine, sa patine historique. Nous passons
" a present au rhytme du poeme et, par extension, a ga musicalité a ces
" com'oinaisons euphoriques dont nous •avons vu qu'elles produisaient de
" l'euphorie. Arrive enfin le tour des images. Or, J.e plus ou moins gran
" degré de difficulté qu'opposera chacun de ces éléments nous indiquera
" a quel point il est essentiel a la nature meme de la poésie. Le residu, l'in-

-30-

�volvió a encontrarse con el misterio y el "&amp;v.Soucnacr¡J.Óc;" ' de Platón {113).
Ahora bien, si hasta hoy en día no ha sido posible definir el elemento artístico, ese "quid" misterioso y maravilloso, sería demasiado
pretender de Plutarco, erudito enciclopédico, pero no sutil y profundo
esteta, algo más de lo que él nos ofrece.
En realidad, lejos de dar una definición, Plutarco busca en la poesía las causas que crean el elemento artístico. ¿Es el elemento artístico
debido a la forma o al argumento, o a los dos a la vez? Así la tradición
había expuesto el problema, y así había sido objeto de discusión entre
los filósofos, desde los presocráticos a Aristóteles, quien concilió los dos
elementos, atribuyendo suma importancia al argumento, pero bellamente tratado &lt;114 &gt;; hasta Dionisio de Halicarnaso, quien había afirmado
el predominio de la forma cuidada y rígida &lt;11 5&gt;.
Plutarco, también aquí, sigue a Aristóteles y, aun reconociendo la
importancia del argumento, insiste sobre la forma y la necesidad de tratar a cada personaje según su grado y calidad.
Veamos ahora lo que Plutarco entiende por argumento y por forma por separado, como elemento artístico, y luego lo que él piensa de
la necesidad de la unión o mejor dicho, de la fusión de los dos.
Al tratar de la "mímesis" y de la ficción, nos hemos en parte acercado al argumento sentido como elemento artístico. Hemos visto, en
efecto, que Plutarco cree imprescindible, para cualquier obra poética, el
"¡J-0-.9-oc;", es decir el argumento-ficción &lt;116 l. Y, evidentemente lo considera elemento artístico superior a la forma, cuando afirma que las
obras de Empédocles, Parménides, Teognis y otros, no son poesía por
faltar de "mythos" {117).
En lo que se refiere a la forma como elemento artístico que da valor al mythos, he aquí lo que encontramos en Plutarco:
"Es necesario que el joven aprenda que elogiamos el arte que ha
"sabido reproducir convenienternente el tema p1·opuesto, Y, ya que el
"arte poético a menudo presenta en forma imitativa acciones bajas, pa" siones culpables y malas costumbres, el joven no debe aceptar como
"verdad, ni aprobar como honesto las partes de los poemas que, por
"ser muy bien elaboradas, suscitan admiración, sino elogiar solamente
"la justa correspondencia con el objeto rep1·esentado", y sigue citando
ejemplos de cosas que nos molestan en la realidad, pero que nos pro-

113)

114)
115)
116)
117)

"traduisible sera ce qui, daos la poésie, est indefinissable, le mistere,
"le charme.
En el estudio de las doctrinas estéticas griegas, no hay que olvidar, que
PLATÓN, que condenó la poesía, fue probablemente el que sintió con mayor
intensidad el poder fascinador del arte, el misterio que dla encierra, y por
ésto le tuvo miedo. Junto a él se puede colocar el anónimo autor "De Lof
.sublime", el cual, por ser menos fHósofo y más artista, no pensó nunca en condenar la poesía y nunca le tuvo miedo; la sintió y la aceptó como lo me·
jor que la vida le estaba proporcionando.
Véase pág. 14.
Véase pág. 19.
Véase pág. 29.
Quom, adols., 16b, c.

-31-

�clucen deleite en la imitación (118 l, y concluye subrayando que "hav
"que elogiar en estas cosas el arte y la capacidad imitativos", ya qu~
"no es la misma cosa imitar algo bello o imitar algo en forma bella.
"En forma bella, significa en efecto, en forma conveniente y propia; y
·• las cosas feas son propias y convenientes para las feas" y sigue dando
varios ejemplos (119).
Este mismo argumento, ya indicado por Aristóteles, se encuentra de
nuevo desarrollado por Plutarco, y en forma aun más &lt;.nnplia en "Quacstiones corwiviales", donde en realidad la cuestión llega a tener un desarrollo más psicológico que estético.
"La mención de la comedia nos llevó a aYeriguar porque el escu.. char voces de personas encolerizadas, afligidas o asu~taclas, nos resul" ta fastidioso y nos causa molestia, mientras nos deleitan aquellos que
"representan esas pasiones e imitan las voces y los gestos de ellas. Y tu" dos ellos alegaban esta sola razón: que el que imita actúa m&lt;is h&lt;.U)il.. mente que el que sufre de verdad: y difiere de éste por no sufrir;
" nuestra alegría y goce proceden justamente de esta percepción. Pero
"yo dije: Ya que por naturaleza estamos provistos de razón y amamos
"el arte, nos hallamos bien dispuestos hacia lo que se presenta con ha.. bilidad y con arte, y lo admiramos cuando lo en con tramos. Como b
"abeja, por ser muy amante de lo dulce, envuelve y persigue toda ma" teria que tiene algo de miel, asi el hombre, por naturaleza amante
"del arte y de lo bello, abraza y ama toda obra y acción que tiene al" go de razón y mente. Ya que, mientras nos sentimos molestos por las
"pasiones comunes de quienes se enojan, se entristecen realmente, por
" el contrario nos alegramos de la imitación hábil, verosímil y de éxi Lo";
en efecto "nos molesta ver a hombres extenuados, pero admiramos con
"placer estatuas y pinturas que los representan, porque nuestro inte" lecto es llevado por la imitación misma y por lo müs adecuado a
"ella" (120). "Sin embargo el intelecto produce también muchos otros
"placeres, como el que se prueba en e:,cuchar historias, las cuales, aun
"teniendo muchos pasajes agradables no consumen el eterno deseo de
''la verdad, ni el insaciable deseo de placer" &lt; 1211 . Por lo tanto, según
Plutarco la forma debe ser conveniente al tema tratado y proporcionar
una imitación perfecta. Y puesto que a tal forma él llama "forma bella", se puede concretar, en cierto sentido, la teoría de Jo bello en
Plutarco: "Bello" es, según él, la imitación conveniente, útil y verosímil. Estamos todavía lejos del concepto plotini:mo de b identificación
de lo bello con el arte mismo &lt;1 2 2 1.
ll8)

lbidem, 18b. Véase pág. 18, lo que escribía en propósito

FILODEl\10 DE GA·

DARA.

119)
120)
121)
122)

Quom adols. l8d.
Quaest conviv. 673d, 674b.
Non posse suav. etc. l092e.
Ni Platón, ni Aristóteles habían encontrado una definición mejor '11 es·
te propósito.
Pu.TÓ"' ora habla de lo bello en los cuerpos, en las acciones, en las le·
yes, en las ciencias; ora 1o identifica con lo bueno y lo divino; ora lo
confunde con lo útil. En el "Hipias m-ayor", qu.e se propone ex~tctamente

- 32-

�Una vez afirmado este principiO ele imitar "en forma hella", pasa
Plutarco a otros detalles sobre el elemento artístico, ésto es: la manera
de contar o poetizar un "mito". "Para embellecer las acciones y los ca" racteres que le sirven ele argumento, la poesía se sirve de adornos y
"esplendor" &lt;1 :..!3), "de Yariedad y diversidad. En efecto, los cambios
"proporcionan a los mitos el elemento emocional, sorpresivo e ines" perado, que produce la más grande maravilla y alegria &lt;1 :!-il; mien" tras lo sencillo queda falto de emoción y de poesía. Por esta razón los
"poetas no representan a los mismos personajes siempre igualmente
"vencedores, felices o venturosos en el correr de su vida. Tampoco
"presentan a los dioses faltos de emociones y de culpas, al colocarlos
"en acciones humanas; y todo esto para que el elemento turbador y
"excitante del arte poético no quede inactivo en ningún momento al
"faltarle luchas y peligros" (125l.
Ahora bien, esta variación y diversidad de la poesí.t, este cambio
que crea el elemento emocional, sorpresivo, inesperado, no es otra cosa
que el elemento art~..,tico por excelencia, hecho de "mvthos" v de forma
;1 mismo tiempo &lt; 126 J. Ei autor ((De z¿ sublime'' lo 'llamó :'9anacría"
fantasía, y le atribuyó mayor importancia que a la mímesis misma.
Dice ROSTAGNI en la introducción de ((De lo sublime": ''Delia GJ&lt;X'I"~acria
il nostro autore ha un concetto che si avvicina alquanto alle clottrine
estetiche d'oggi. La fantasía e in rapporto, non gia con una presunta
realta esterna, ma con l'anima del poeta".
Con ésto no queremos decir que Plutarco con su afirmación fué
un precursor; queremos sólo subrayar que este elemento nuevo y propio
en cada poeta, que Aristóteles había intuído, y al cual había aludido en
su ((Poética" &lt;127 l, se eleva en la teoría de Plutarco a elemento esencial.

123)
121)

125)
126)

127)

la búsqueda de lo bello se combaten y destruyen tod&lt;~s las conclusiones a
las cuales se llega, eso es: lo conveniente, lo útil, lo que deleita la vista
y el oído; y al final Sócrates concluye diciendo que sólo puede recordar
el viejo pro·verhio que lo bello es difícil: "xai,E'I."a ~a xa'Aá''.
B. CROCE así explica esta imposibilidad de Platón para definir lo bello:
"uscendo dall'attivitá mimetica o artística, era impos~ibile ritrovare pel bello
"un dominio indipendente" (Estética, pág. 178).
ARISTÓTELES, de su parte, intenta también dar varias definiciones sin con·
seguir ninguna clara. En Ret. I, 9, 1366a. define lo bello como lo que es a un
tiempo bueno y agradable; en Metafs. XIII, 3, dice que lo bello reside en
los seres inmóviles t EV ~oí~ cX'/..(V~'t'O!~), mientras el bien en las acciones; en Poét. VII, al hablar de los límites de una obra de arte dice que
lo bello está "en la medida y en el orden".
Quom adols. 25b.
ARISTÓTELES había hablado de lo imprevisto, pero no de la variedad (Poét.
IX, 1452a, 2-10; XXIV, 60a, 12sgs.).
El autor de "De lo sublime" había escrito que la fantasía ofrece la sor·
presa. Oap. XV: "Sabes que el fin de la fantasía poética es la sorpresa, y
" que ella busca lo patético y lo agitado".
Quom adols. 25d.
Véase: B. CnocE, La poesia, pág. 36, Postille, pág. 231, sobre la antigua
separación retórica de contenido y forma, y la unidad de las dos en la fi.
1osofía moderna especialmente después de Kant.
ARIST. Poét. XIV, 1453b, 24-25.

-

33 -

�¿Influencia de la obra del anónimo? ¿tendencias de los tiempos? ¿o interpretación e intuición misma de Plutarco, el cual en su estudio de la
"poética", tuvo que reconocer la diversidad y variedad propia de toda
poesía, y les atribuyó la importancia debida ,dentro de la esencia misma de la poesía y de su fin edonístico y ético?
En lo que se refiere a la forma con la cual hay que tratar los personajes, su posición presenta también cierto interés.
Cada personaje debe ser tratado en forma verosímil y conveniente a
lo que él representa. Algo muy parecido había dicho ya Aristóteles ( 1 ::!~1.
"El poeta atribuye a cada personaje buenos y malos caracteres, según conviene" (12 !ll, en efecto proporciona "sentimientos despreciables
e indignos a caracteres y personas despreciables e indignas" (1 3°l. Y reprocha a Aristófanes porque "no proporciona a cada personaje lo que
"conviene, ni lo suyo propio. Por ej. el fasto al rey, la habilidad al
"orador, la sencillez a la mujer, la simplicidad al ignorante, la insolen" cia al charlatán; sino que al acaso atribuye a los personajes las pala" bras que primero se le ocurren; y no puedes saber así si el que habla
"es un hijo o un padre, un paisano o un dios, una vieja o un
''héroe" (131 l.
Ahora bien, la imitación en forma bella, la variedad, la diversidad
en el "mito", la forma conveniente y verosímil de los caracteres, partes
todas del elemento artístico propio ele cada poeta, encuentran su expresión en la dicción. Cuál es, según Plutarco, la dicción que conviene? No
ciertamente la "dicción vana y abundante" que él condena (l:lZJ, sino
más bien "la ática y sutil" (1 ;}:ll, ya que "el lector aplicado y sincero
"debe dejar de lado las palabras ricas y delicadas, y penetrar con aten" ción en el sentido mismo de la frase, y en la intención del escri" tor" (l3 4 l. Y, de acuerdo con Dionisio, afirma que la dicción debe ser
"suave y sencilla~ difusa en las acciones en fonna tal que no sea despre" ciada por los sobrios~ ni resulte molesta a los ebrios" (1 3 5 l, y "coheren" te y sobria en tal forma que, aun arrastrada por muchas pasiones y
"adaptándose a muchos personajes, se muestre única )1 conseroe una
"igualdad suya propia en las palab'ras comunes y usuales" (136 l.
En conclusión, Plutarco en su teoría sobre el elemento artístico
insiste en la tradición platónico -aristotélica, y desarrolla en cierto sentido la unión de argumento y forma, ambos, según él, elementos imprescindibles de poesía en conjunto y no por separado. Su conclusión,
en efecto, es que no puede existir argumento sin forma, ni forma sin
128)
129)
130)
131)
132)
133)
134)
135)
136)

Ibídem, cap. 15, 1454a, 33sgs.: "Es necesario buscar en los caracteres siem" pre lo necesario o lo verosímil, de modo que sea necesario o verosímil que
" quien posee tal carácter diga tales cosas u obre de tal manera".
Quom adols., l8c.
Ibídem, 18f.
Epit. Aristoph. et Menan. 853d.
De aud. 4lf.
Ibídem, 42d.
Ibidem, 4lf-42a.
Quaest, conviv. 712h.
Epit. Aristoph. et Menandr. 853d-e.

-

34

�argumento, en cuanto el poeta expresa el argumento en una forma que,
para llegar a ser bella, debe ser conveniente al argumento mismo.
l\lás que en el caso anterior, es en la unión forma-argumento, en
su producirse simultáneo, que Plutarco ha presentido o adivinado el
verdadero elemento artístico que crea con lo emotivo, lo patético, lo
sorpresivo, la poesía misma (137).
Y es este elemento artístico, el que crea entre autor y lector aquella correspondencia, aquella simbiosis por la cual el poeta penetra con
su obra en el alma del lector y el lector abre su e'&gt;píritu para recibir en
pureza y plenitud al poeta. Plutarco había dicho, hablando de Tucídides, que el autor debe esfororse para hacer del lector un espectador, y
tratar que las pasiones que él de&lt;;crihe obren sobre el lector, como si estuviera presenci&lt;indolas (l:lR\. Con ésto había afirmado uno de los principios mús importantes de la imitación, pero no había llegado aún a aquella comunión poeta-lector, ya sostenida por Teofrasto, y que encontramos
en otra de sus obras: "El lector es partícipe del discurso y cooperador del
"que habla ... En efecto, como en el juego de la pelota el que recibe de" be conformar sus movimientos a los del que tira, así entre el que ha" bla y el que escucha se forma por medio de las palabras una corres" pondencia, si cada uno de ellos es consciente de su oficio" (larn.
Hemos llegado así a otro punto esencial de la doctrina estética tradicional de los Griegos: el fin de la poesía.
Plutarco, como buen moralista, se esfuerza por encontrar en la poesía el fin ético, aunque no pueda negar el placer en si y por si que
causa la lectura de los poetas. Preocupado por el placer que él mismo
experimentaba, intentó demostrar en muchas de sus obras la posible
concordancia entre placer y moral, reconociendo a ese placer o deleite
un origen puramente intelectual. Con este reconocimiento Plutarco
quedó fiel a la tradición y a su interpretación moral de la poesía, pero
se alejó completamente del goce estético, que él como otros, sintió, y
cuya naturaleza había vislumbrado.
Platón había claramente experimentado el goce estético de la poesía, y había percibido en él un peligro evidente para la juventud; por
ésto había echado a los poetas de su república. Aristóteles salvó a la
poesía con la teoría ele la catarsis, ésto es, atribuyéndole un fin ético,
pues esencialmente ética es la catarsis aristotélica. Las escuelas estóicas
y peripatéticas dejaron casi incambiada la posición tradicional. Sólo el
autor ((De lo suúli me" negó el fin ético ,como fin propuesto por el poeta mismo; pero admitió, en una de sus magníficas intuiciones, que la
137)

138)
139)

B. CnocE, La poe$ia, pág. 7: ''La poesía crea e~sa come ogni altra attivitá
" spirituale, con la soluzione il problema, con la forma il contcnuto, che
'• non é materia informe, ma formata. Prima che scatti la scintiHa poetica
"non ci sono figure rilevate nella luce e nell'ombre, ma il hui o; e solo
" questa scintiHa irradia la luce, la luce per la quale il ¡;orgere di Omero
" fu paragonato al levarsi del sole sulla terra".
Véase pág. 2·1.
De aud. 45c.

- 35-

�poesía es ética en sí, pues lo sublime es propio sólo de almas nobles y
elevadas (140).
Plutarco reconoce el placer como efecto de una adecuada imitación,
aun de cosas feas &lt;141 &gt;, y de la creación fabulosa, inventiva e imaginativa de los poetas C142 l; reconoce la emoción producida por el elemento artístico C143 l; pero no quiere atribuirle demasiada importancia, y
llama a ese placer poético "~atotc.G"' juego CH 4 l, repitiendo una expresión y definición platónica C145 l. Por fin aleja el deleite de cualquier
emotividad al afirmar su origen intelectual: "no, a través del oído, ni
"a través de la vista, sino po'r nuestro intelecto se produce el placer en
"las audiciones y en los espectáculos" C14 6J. Así Plutarco retrocede evidentemente frente al concepto catártico de Aristóteles, aún si, en cierto
momento, recordando el dicho de Aristón de Quios: "ni un baño, ni
"un discurso que no sirven para purificar, tiene~ utilidad alguna" e1 47 l,
parece admitir este tipo de catarsis.
Por lo tanto Plutarco no busca en la poesía el placer y la diversión,
sino algo capaz de procurar la corrección del carácter y la atenuación
de las pasiones, la enseñanza de las costumbres y la moderación de las
emociones: "Al ocuparte ele poemas e historia, cuida que no te pase
"desapercibido nada de lo que se dice a propósito de la corrección del
"carácter o de la atenuación de la pasión. En efecto, como Simónides
"dice de la abeja que revolotea entre las flores "preocupándose de la
"rubia miel", mientras los demás aprecian sólo su olor y su perfume,
"sin tomar nada de ellas; así igualmente, si tú encuentras y recoges en
"los poemas algo digno de atención, parecerá que hayas alcanzado la
" facultad de conocimiento por la costumbre y el amor a lo bello y a
"lo conveniente, frentE. a los demás que se interesan de las poesías por
"placer y diversión" (148).
Pero, donde especialmente se trata del fin ético de la poesía es en
el "Compendium comparationis AristojJhani et 1\-'Ienandrin, y en "Quamodo adolescens poetas audire debeat".
140) Véase pág. 19, .n. 67.
141) Véase pág. 25; 31.
142) Véase pág. 33; Quom adols., 17a.
143) Véase pág. 33.
144) Gloria Athen. 350b.
145) Leyes, 889b-d.
146) Quaest. conv. 674a. En la misma obra, 706a, al hablar de la vista y del
oído dice que los placeres procurados por estos dos sentidos, alcanzan en
el alma la parte que juzga y que reflexiona, y no la parte irrocional, como
1os placeres del gusto, del tacto, y del olfato. Con ésto, sin embargo, Pintar·
co no se contradice, por el contrario, trata de colocar la vista y el oído en
relación con la parte racional del alma. "Esa relación se produce espe·
" cialmente por obra de la danza (vista) y de la música (oído)". Se une
así con la tradición peripatética que hacía de la vista y del oído sentidos
divinos.
147) De aud. 42b.
148) Quom. in virt., pro/. 79c. También en la "Vida de Solón", cuando cuen·
ta cómo Solón criticó a Tespis por haber hecho del espectáculo un simple
entretenimiento: "Acabado el espectáculo, Solón, saludó a Tespis, y le
" preguntó cómo no se avergonzaba de haber acumulado tanta mentira; y

-36

�La primera de estas dos obras es, como el título dice, un resumen
de una obra más amplia en la que Plutarco desarrolla la comparación
entre los dos comediógrafos, con el fin ele demostrar que las comedias de
Menandro son mejores que las de Aristófanes, porque aquellas son morales, y estas inmorales. Citaremos unos pasajes ele este breve ensayo
más adelante, al hablar de la crítica literaria de Plutarco.
La segunda, cuya traducción completa y directa del griego se encuentra en el apéndice de este trabajo, y a la cual hemos hecho referencia muchas veces, es un pequeño ensayo sobre la manera ele leer a los
poetas. En ella Plutarco aclara algunas de sus ideas estéticas, con el
fin de enseñar a los jóvenes a leer a los poetas, en forma tal que puedan resultar útiles para el aprendizaje rle la filosofía. DANIEL WITTENBACH en la prefacción de esta obra, aclarando el fin que Plutarco se
había propuesto, e interpretando el título escribe: "Quomodo iuvenis
"poemata legere debeat, ut nil incle nec judicio erroris de rebus gra" vissimis, nec animo et moribus pravitatis suscipiatur". Es evidente,
por lo tanto, que especialmente en esta obra Plutarco trató del fin
ético de la poesía. Y éstas son sus ideas. "Hay que acostumbrar a los
"jóvenes a gozar de las lecturas y de las audiciones con moderación,
"y a perseguir en ellas lo útil y saludable" &lt;149 l; "debemos vigilar a
"los jóvenes en forma especial porque precisan de guías más en las
"lecturas que en las calles" &lt;1 50l; pués "el arte poético es muy agra" dable y cultiva el alma del joven, pero llega a producir turbación y
"desviación de la mente, si su lectura no es acompañada por una con" veniente vigilancia" (15Il; "y, puesto que no es justo tapar los oídos
"de nuestros jóvenes con cera dura que no se derrite, como los de
"los itacenses, obligándolos a izar las velas de la nave de Epícuro para
" huir y evitar el arte poético, los guiaremos y los vigilaremos, colo" cándolos frente a un razonamiento justo, y atándolos para que el pla" cer no los arrastre hacia el mal" &lt;152 l. "En efecto, no derribemos, ni
"destruyamos la vid poética de las l\1usas, sino detengámosla y trate" mos de suavizarla y rebajarla, cuando su parte mítica y clramáti" ca se enardece arrogantemente en el excesivo placer de fantasear, y
"envanece en forma demasiado exuberante. Pero, cuando ella con ele" gancia alcanza el arte mismo y su lenguaje suave y atractivo no es
" ni vacío ni estéril, introduzcamos y mezclemos con ella la filosofía.
"Ya que, como la mandragora, al crecer cerca de las vides, transmite
"su calidad al vino, que produce así un sueño más suave en los que
"lo toman, igualmente la poesía, recibiendo de la filosofía su doctri" na y mezclándola con fábulas, ofrece a los jóvenes una enseñanza

149)
150)
151)
152)

•• como le respondiese éste, que nada había de malo en que aquellas cosas
" S·e dijesen como entretenimiento; dando Solón un fuerte bastonazo en el
" suelo. "Pronto, repuso, aplaudiendo y dando aprecio a este entreteni" miento nos hallaremos con él en nuestros negocios y contratos" (Solón, 29,
trad. ANTONIO RANZ RoMANILLOS).
Quom. adols., 14f.

lbidem, 15a.
Ibídem, 15c.
Ibídem, 15d.

-

37 -

�"útil y agradable. Por lo tanto los que quieren dedicarse a la filoso" fía~ no deben huir de la poesía, sino que deben usarla como prepa" 'ración a la filosofía, acostunz brándose a buscar y apreciar la parte
"útil tarnbién en el placer; y en el raso de que no encuentren lo útil,
"a combatir y rechazar a la poesía" (153l.
Habiendo así puesto los fundamentos de su tesis ,en todo el ensayo, Plutarco sigue esforzcíndose para interpretar a la poesía en forma
útil &lt;154 &gt;. En efecto, él sostiene que si el poeta dice cosas vanas y feas,
es porque quiere indicar acciones vanas y feas; por lo tanto lo que
hay que admirar en estos casos es la imitación, y no la acción &lt;1 55);
igualmente se expresa acerca de los discursos malos y faltos de verdad
pronunciados por personajes malos y mentirosos &lt;1 ríOJ. Además él subraya que el poeta combate la maldad de sus personajes en los mismos
pasajes donde habla de esta maldad, o en otros pasajes de sus poemas,
porque así "la descripción y la imitaciún de acciones malas, cuando
"representan también la vergüenza y el daño que resultan a los que
"las cumplen, ayudan y no perjudican al oyente" &lt;157 &gt;.
Más adelante él sugiere que en los poemas hay que buscar pasajes que se contradicen y contraponen para poder sacar de ellos verdadera utilidad, ya que "la comparación y observación de pasajes con" tradictorios guiará al joven a uno de estos dos caminos: o lo dirigirá
"hacia el pasaje mejor, o cuando menos alejad. su confianza del pa" saje peor" &lt;15 8l.
Igualmente se expresa acerca de la interpretación que el joven
debe dar a la poesía para sacar de ella utilidad: "En efecto. la lectura
"de los poetas no traerá ningún daño al joven, cuando su alma esté
"preparada en forma tal que se exalte y se entusiasme sólo frente a
"las cosas bien dichas y bien hechas, y no tolere las malas y las repu" die ... Por lo tanto no hay que temblar tímidamente frente a todo,
"presa de superstición como en un templo, ni quedarse en adoración
"frente a cualquier cosa, sino que hay que estar acostumbrado a pro" clamar que algo no es justo y no es conveniente, no menos que a
"reconocerlo justo y conveniente" (l:í!)). Ya que a los poetas no hay
"que obedecerles como si fueran pedagogos o legisladores, a menos
"que el texto no fuera razonable. Y decimos que un texto es razona" ble cuando es bueno; mientras cuando es malo, aparecerá como va" cío y vano" &lt;100 &gt;.
En otra página, animado por el mismo fin, indica el provecho
que se puede sacar de la lectura, recurriendo a una de sus acostumbradas comparaciones: "Como en los prados la abeja busca la flor, la
153)
154)
155)
156)
157)
] 58)

159)
160)

Ibidem, 15f-16a.
El mismo concepto de utilidad de la poesía está expresado mucho más
brevemente en Quaest. Conviv. 736f-737c.
Véase pág. 26.
Quom adols. 18d.
Ibídem, 20b.
Ibidem, 21d.
Ibídem, 26a, b.
Ibídem, 28b.

-38-

�"cabra la hoja tierna, el cerdo la raíz, los otros animales las semillas
"y el fruto, así en las lecturas de los poemas, uno selecciona las flo" res de la historia, otro prefiere la belleza y la colocación ele las pala" bras" (lGl); "dos grandes ventajas reciben los que est&lt;Ín acostumbre" dos a escuchar con atención a los poema'): una es la que conduce a la
"moderación por la cual no se critica odiosa y neciamente a nadie por
"la suerte que tiene; otra es la que lleva a la magnanimidad por la
"cual los que sufren reveces de fortuna no se sienten humillados y
"confundidos, y soportan tranquilamente el sarcasmo, el reproche, las
"risas" &lt;1 G2 &gt;.
Y ya hacia el final, temiendo haber dicho demasiado en contra de
los poetas vuelve sobre sus mismas palabras: "Y así, como de lo que
"hemos dicho más arriba, resultaba que nosotros alejábamos y revo" cábamos la confianza en los poemas malos y dañinos, oponiéncloles
"discursos y sentencias de hombres famosos y de gobierno, igualmcn" te, si encontramos en ellos algo culto y útil, debemos alimentarlo y
"aumentarlo con demostraciones y testimonios filosóficos, atribuyen" do a los poetas tal invento" (lü:n; "ya que, adaptar y conciliar tales
"pensamientos con las doctrinas de los filósofos lleva a los poemas le" jos del mito y de la ficción, y cuando menos detiene ]a atención so" bre las cosas dichas con un fin útil; además abre y dispone el alma
"del joven a entender las sentencias filosóficas" (IGl).
Finalmente, concluye la obra con estas palabras que por si solas
alcanzarían a dar significado ético a todo el ensayo: "Así por estas con" sideraciones y por todo lo que hemos dicho, el joven precisa de una
" buena guía en sus lecturas para que, sin ser engañado, sino más bien
"por haber sido educado previamente, se dirija de la poética a la
"filosofía con espíritu benévolo, amistoso y familiar" (lH 5 &gt;.
Esto, en lo que se refiere al fin ético de la poesía en relación al
lector.
Sin embargo, Plutarco, con una intuición casi única en la historia
de las ideas estéticas griegas, sintió que el arte no sólo obra y tiene su
influencia sobre el lector o el espectador, sino que la acción creadora
comienza por obrar, y en forma seguramente más intensa, sobre el artista mismo. Esta influencia, de acción purificadora, sería entonces,
según Plutarco, la verdadera catarsis; catarsis del autor. del creador,
y no sólo del lector o espectador, como había dicho Aristóteles. &lt;IGG&gt;
Y así él escribe: "Los salterios, las péctides, las flautas y todos los
"instrumentos que con la ayuda de la música concuerdan y se tornan
"íntimos de las pasiones humanas, gimen, cantan y se desenfrenan de
161)
162)
163)
164)
165)
166)

Ibídem, 30d .
Ibídem, 35d. Se acerca aquí al concepto de catarsis oarhtotélica.
Quom adols. 35f.
Ibídem. 36d.
Ibídem, 37b.
S\'OBODA, Ob. cit. pág. 942, insinúa. que esta idea de Plutarco podría pro·
ceder de Posidonio.
B. CnocE, Poesía, pág. 207, así define la catands: "distacco e innoalzamento
"sulla passionalitá mercé dell'attiva intuizione poetica".

-

39

�" acuerdo a los juicios, pasiones y estados de ánimo de los que los to" can" &lt;167 &gt;. Y más claramente todavía se refiere a este concepto en
otro pasaje más: "Igualmente suscitaríamos la indignación de las 1\fu" sas al creer nosotros que obra de ellas son la citara y la flauta, y no
"la enseüanza de las costumbres y la moderación de las pasiones en
"los que crean poesías líricas y cantos" &lt;168 &gt;. En los dos casos no se
habla evidentemente del que escucha sino del que toca y del que
crea.
Esta, en breve, la posición ue PI u tarco acerca del arte poético.
Conforme a su posición sobre el arte poético es su crítica literaria.
Sus juicios sobre los distintos autores están especialmente basados
sobre el fin ético de la poesía, según la utilidad, la moralidad, la verosimilitud de las obras. Por esta razón, Aristófanes, que hoy todavía
ocupa el lugar más brillante entre los comediógrafos de todos los siglos y de todos los países, es criticado severamente por Plutarco y pospuesto al más simple y m~is moralista 1\Ienandro.
La crítica de Plutarco sobre HO.\IERO &lt;HW) no presenta ninguna novedad interesante, y en general es un reflejo de la crítica homérica de
la época alejandrina. En efecto, en la obra anteriormente citada
((Quomoclo aclolescens poetas audire deúeat", en la cu:.1l se encuentran
muchas referencias a Homero, nunca aparece un juicio que se pueda
definir estético, sino tan sólo observaciones de carácter ético.
Hemos dicho que desde el siglo VI a. C. los filósofos y, más tarde,
los filólogos habían encontrado en los poemas homéricos muchos defectos de índole moral. Platón los criticaba especialmente por su irreverencia religiosa &lt;1 70). Ahora bien, Plutarco vuelve a subrayar en los
poemas homéricos los defectos tradicionales: irreverencia hacia los
dioses, demasiada importancia dada al destino, que llega a dominar al
mismo Zeus; cierta maldad y poca seriedad en algunos de sus
héroes &lt;171 &gt;.
Para mitigar estos defectos y salvar a los dos poemas, Plutarco imagina distintos sistemas de interpretación &lt;17 :l) , rechazando la alt&gt;goría (173), como ya había hecho el mismo Aristóteles. Sin embargo, en
la ((CaTta a su esposa", él reconoce que la crítica homérica no siempre
ha estado en lo justo, ya que mucho se ha hablado de versos imperfectos y defectuosos, dejando de lado los verdaderos méritos, y la forma
167)

168)
169)

170)
171)
172)
173)

De virt. mor. 443a; cf. también "An seni", 786b, Non posse suav. 1093b,
donde Plutarco ha.bla del pl-acer que prueba quien se dedica a las bellas
artes.
Septem sapientium convivium, 156c.
No vamos a hacer referencia a la "Vida de Homero", atribuída a PLUTARCO,
por ser considerada generalmente espuri·a; así como en las citas anteriores
hemos dejado de lado la obra "De liberis educandis", por la mtsma razón.
V éanse págs. 9-10.
Quom. adols. 27b.
Ibídem, 20e, 31e, etc.
Ibidem, l9c, f.

-40-

�excelente de sus obras &lt;1 74l. Además en "De garTulitate" su crítica
alcanza los matices de un juicio estético, al expresarse en tal forma:
"De lo que se ha dicho acerca de Homero, lo más verdadero es que
"él solo, en sus obras, ha evitado a los lectores el aburrimiento, pre" sentando siempre algo nuevo y rebosante de gracia; como si dijera
"y repitiera para él mismo aquel verso suyo "odio volver a contar lo
"que ya se ha dicho claramente", huye y teme el fastidio que insidia
"cualquier discurso; por eso lleva al oyente de un cuento a otro, ate" nuando así el aburrimiento con la novedad" (1 75 l. Es un juicio de
sumo interés, en el cual Plutarco atribuye a Homero variedad y gracia, los dos elementos que como hemos dicho &lt;17&lt;ll, constituyen algo
esf'ncial e imprescindible en la composición de toda obra poética.
De los poetas comúnmente conocidos en el grupo de los elegíacos
y yámbicos, Plutarco recuerda esp.ecialmente a ARQUÍLoco en el cual
critica -como quería la tradición y más aun su posición ética- el
argumento &lt;177 &gt;, la maldicencia y la obscenidad &lt;1 78),
De FOCÍLIDESJ el poeta filósofo, observa la demasiada "sencillez" (179),
soLÓN es recordado como poeta, especialmente por su oda sobre
Salamina "cien versos escritos con toda gracia" &lt;1 SO).
De TEOGNIS) el poeta gnómico por excelencia, dice que "sus máxi" mas son discursos que han tomado de la poética el verso y el énfa" sis" (181); igualmente de PARMÉNIDES &lt;1 S 2 ) y EMP~~DOCLES (lS:n. Todos
ellos, en efecto, "han tomado prestado de la poética el metro y la gra" vedad, como un peatón que toma un coche para escapar a la humilla" ción de ir caminando" &lt;1 81).
Muy escasas son las referencias a los poetas monódicos: SAFO y
ALCEO. De SAFO elogia la elegancia, al citar el fragmento Bergk 58 &lt;183 l, y
a propósito de sus odas amorosas dice: "Como el hijo de Efesto, Caco,
"según los Romanos, arrojaba por la boca torrentes de fuego y lla" mas, así Safo emana cantos verdaderamente inflamados, y comuni" ca a través de sus versos el ardor ele su corazón" &lt;18 ·1 l.
De la tragedia Plutarco da una definición bastante escueta en
"Quaestiones conviviales": "La tragedia es solemne y estudiada; es una
"ficción de acciones llenas de pasión y piedad" (JR5\
174)
175)
176)
177)
178)
179)
180)

181)
182)
183)
184)
185)

Consolatio ad uxorem, 6llb.
De garrulitate, 504d.
Véanse págs. 33-34.
De aud. 45a.
De curios. 520b.
De aud. 45b.
Sol.ón, 8, l. En el cap. 3 de esta misma obra subraya PLUTARCO que Solón
escribió "por pura diversión y pasatiempo", y que escribió sus sentencias
"no como historiador o para memoria, sino ya en apología de sus dispo" siciones, ya exhortando, o amonestando, o reprendiendo a los atenienses".
Quom. adols. 16c.
Ibídem; De au. 45b.
Praecepta conjugalia, 145f.
Amatorius, 762f.
Quaest. conviv. 7lle.

-

41 -

�Los juicios sobre los tres trágicos no son tan interesantes como
podríamos esperar. Entre los tres prefiere a EURÍPIDES~ por razones
obvias: sus obras son muy ricas en consejos de buena conducta y en
preceptos. Pone a SÓFOCLES en segundo lugar, y por último a ESQUILO.
Este, su juicio del punto de vista ético. En lo que se refiere a la forma de las obras recuerda la crítica de Sófocles acerca de la abundancia, de la rudeza y la artificiosidad de Esquilo &lt;1 86J, pero elogia su
estilo como el mejor y el más conforme a los caracteres &lt;1 S6J; y en otro
lugar recuerda como mérito del trágico su elocuencia (187J. Afirma
que Sófocles es mejor que Esquilo, ya que supo eliminar los defectos
de aquel, usando una forma de dicción más rica &lt;1 88J, y alcanzando
admirable elocuencia &lt;189 l y gracia &lt;1 87J. Sin embargo, critica la desigualdad en los rasgos de sus personajes y en la estructura de sus
tragedias &lt;190 l.
EURÍPIDES es para Plutarco casi sin defectos, un sabio que vuelca
en sus tragedias sus conocimientos filosóficos y sociales &lt;1 9 1 ) en forma
bella, con adecuada colocación de las palabras, y con dicción redonda &lt;192 l; sin embargo también él cae a veces en la verbosidad &lt;193 l.
En la obra cuya traducción damos en el apéndice: Quomodo adolescens poe-tas audire debeat"~ hay un evidente reflejo de estas preferencias de Plutarco y de su juicio crítico. En efecto, entre los pasajes
citados en esta obra, sólo cuatro son de Esqmlo, doce de Sóiocles y
veinticuatro de Eurípides.
De los pasajes ele Esquilo, e] primero (par. 16e) es una de las
mejores citas de toda la obra, por su rasgo tan humano que debe haber llegado profundamente al corazón de Plutarco, especialmente después de la muerte de su hija.
Los pasajes de Sófocles tienen escaso valor literario, y son usados
por Plutarco con evidentes fines morales, así como, en su mayoria, también los de Eurípides.
Sin embargo, a propósito de un verso ele Sófocles (par. 27f),
Plutarco hace notar que este trágico está acostumbrado a presentar
malas costumbres y hechos indignos con palabras agradables y argumentos benévolos. De parte de Plutarco es esta una severa crítica.
Entre los pasajes ele Eurípides, sólo dos, el primero y el segundo,
son citados con fin de crítica literaria (par. 17d, 18d,); el primero
como ejemplo de emoción, imaginación y engaño poético; el segundo,
como ejemplo de un discurso malo y falso, pero conveniente al personaje malo y falso que lo pronuncia.
Pasamos ahora a examinar el juicio de Plutarco sobre la comedia
186)
187)
188)
189)
190)
l 91)
192)
193)

Quom. quis suos in virt. prof. 79b.
Gloria Athen. 348d.
Quom, quis, suos in virt. prof. 79b.
Gloria Athen. 348d.
De aud. 45b.
Gloria Athen. 348d.
Quom adols. 30d.
De aud. 45b.

- 42-

�antigua y la nueva y especialmente sobre sus principales cultores,
ARISTOFANES y MENANDRO.
En su posición frente a la comedia, es evidente que él sigue la tradición pcripatética, que condenaba la Comedia antigua y prefería la Nueva por su fin moral. En su estudio ético y no estético, se ensaí1a contra la Comedia Antigua y Aristófanes, poniendo en evidencia todos su&lt;; defecto'&gt;, sin sentir, o aparentando no
sentir, los evidentes m('ritos artísticos de las obras del gran comediógrafo. Dedicó una obra especial a este argumento: ({Comparación ent1·e Aristófanes y 1\Jenandro"J de la cual se ha conservado sólo un epítome. Además en su otra obra ({Quaestiones conviviales"J dedica unos
párrafos a la comparación entre las dos formas de comedia (Ifl ·1 l.
A la comedia antigua reprocha "la libertad del lenguaje, demasía" do intemperante y vehemente; la tendencia al sarcasmo y a la tri" vialidad; las palabras indecorosas y, por fin, la dificultad de ínter" pretar a cada personaje" &lt;1 D5 l. Por e! contrario elogia la comedia
nueva y especialmente a 1\Ienandro, elemento indispensable ele todo
banquete, por su "dicción suave y sencilla", por "la abundancia de sen" tencias útiles" por "el acercamiento de lo serio a lo gracioso", y por
"unir en si deleite y utilidad al mismo tiempo" (10GJ.
Finalmente, Plutarco reprocha a Aristófanes la falta de verosimilitud, la congruencia en la composición y en el estilo; un espíritu grosero y barato, duro y malicioso, que trata ele representar siempre los
rasgos peores de los hombres; en contraposición a l\Icnandro cuyo estilo armonioso, usado para representar distintas acciones y caracteres,
y conveniente a cada personaje, alcanza la verosimilitud necesaria.
Además l\1enandro pinta a hombres malos y buenos; sus chistes son
medidos e intenta siempre encontrar también el lado bueno de las cosas y de los seres, revelando así un espíritu amplio y no amargado.
Este en breve el drástico juicio sobre Aristófanes en la ({Epítome
de la comparación entre Aristófanes )1 lVIenandro". Citaremos de inmediato algunos pasajes en los que el estilo de Plutarco da suma vivacidad al argumento tratado.
"Aristófanes tiene una manera de hablar insoportable, grosera,
"de mal gusto (sigue una cita ele Equ. 435-37) (l!l7l; en la composición
"de las palabras tiene algo trágico y, sin embargo, cómico, ruín, pe" destre, obscuro, común, enfático, ridículo, charlatán, Hausean" te (l!.lSl. No ofrece a cada personaje lo que conviene, el fasto al rey,
"la habilidad al orador, la sencillez a la mujer, lo pedestre al ignoran" te, la insolencia al forense, sino que, como a caso, atribuye a los
"personajes las palabras que primero se le ocurren, y no puedes saber
"si el que habla es un hijo o un padre, un paisano o un dios, una
"vieja o un héroe (l!l!lJ. Su poesía es símil a una etcra que, cuancl::&gt;
194)
195)
196)
197)
198)
199)

Quaest. conviv. 712a-d.
lbidem, 712a.
lbidem, 712b.
Compnd. compar. Aristph. et Menan. 853b.
lbidem, 853c.
lbidem, 853d.

-43-

�quiere imitar a una matrona, el vulgo no soporta su insolencia, y
"los hombres serios aborrecen su impudicia y malicia (!!OO). La sal
"de Aristófanes es amarga e hiriente, tiene una mordacidad acre, y no
"sé donde se encuentra su celebrada habilidad, si en las palabras o
"en los personajes" &lt;201 ). Y concluye: "Parece que Aristófanes no es" cribió sus obras para hombres moderados, sino obras torpes y libi" dinosas para hombres impúdicos, y obras blasfemas y mordaces para
"envidiosos y calurnniadores" 1!.!021.
Sin duda nos da pena que un hombre de buen gusto como Plutarco, se haya dejado arrastrar por la tradición y por sus ideas éticas, y
haya experimentado para Aristófanes y sus comedias, tan evidente incomprensión y parcialidad.
Por el contrario, su juicio sobre MENANDRO es de lo más elogioso.
" .i\fenandro tiene una dicción tan pulida y moderada, que, aú11
"llevada por muchas pasiones y adaptada a muchos personajes, se
"muestra única y conserva una igualdad suya propia en las palabras
"comunes y usuales &lt;20 3). Su estilo se adapta a cualquier naturaleza,
"estado y edad &lt;2 0 4 &gt;; su poesía está compuesta en tal forma que, entre
"los bienes que los griegos poseen, el más común es su lectura, su en" señanza, su representación &lt;20 5); y para los filósofos y eruditos .i\fe" nandro es un descanso en sus meditaciones graves e intensas, corno
"si volvieran a animarse a la vista de un prado floreciente, sombreado
y lleno de aire suave" (206).
Una vez m~l.s su posición ética ha Lriunfado. Después de haber salvado a los poelas y ele haber imaginado distintos medios para poner
de relieve el fin moral de sus obras, y destacar así la utilidad de ellas,
sacrifica a uno de los poetas más agradables de la antigüedad.
En lo que se refiere a los prosadores, Plutarco no sintió simpatía
hacia HERÓDOTOS~ y, podríamos decir, que lo juzgó con cierto prejuicio, por haber él hablado mal de los beocios. En la obra que él dedica al gran historiador: {{La malignidad de He-ródotos"J se puede captar, desde las primeras palabras, más aún desde el mjsmo título, que
la monografía -si queremos llamar esta obra con denominación moderna- no está escrita completamente de buena fe, y que sólo la honradez propia de Plutarco es la que le hace reconocer, al final, q~e
Heródotos "es un hombre que sabe escribir; su estilo es agradable; tic" ne gracia, fuerza y elegancia para las narr'lci~mes; no cuenta el mito
" con arte, como un aedo, sino con suavidad y delicadeza" (!!u?&gt;. Y
muy gustosamente aceptamos su juicio, con el cual concordamos, ~&gt;i
200)
201)
202)
203)
204)
205)
206)
207)

Ibídem, 854a.
Ibídem, 854c.
Ibídem, 854d.
Ibídem, 853il-e.
Ibídem, 853f.
Ibídem, 854a.
Ibídem, 854c.
De Herod. malign. 874b.

-

44-

�pensamos que el crítico no es amigo del autor, y que desde el principio Plutarco ha acusado a Heródotos de ''simplicidad. superficialidad,
"despreocupación en los relatos de los sucesos (20RJ; de malignidad,
"por elegir entre opiniones distintas la peor, por detenerse cor1 cierto
"goce en cuestiones malas, sin importélncia histó1 ica" (:!O:JJ. Ya que. d
concluye: "Quien escribe la historia debe decir lo que sabe que es
"verdad, y en lo incierto decir lo que estima mejor y no pfor'' (210).
l\1uy distinto es su juicio sobre TUCÍOIDI:S, en el cual pcdríaml)s
decir, Plutarco reconoce al escritor perfecto. De acuerdo a este juicio
Tucídides consigue establecer entre escritm y lector una relación íntima, una comunión de emociones que pone el lector mismo frente a
los hechos relatados, como si estuviera presenciándolos. Dice en efecto
Plutarco: "Tucídicles siempre lucha con su palabra para conseguir es 1
"claridad, y ansía hacer del oyente un· espectador, en el que las pa" siones terribles y perturbadoras, obren como si las estuviera presenciando" &lt;211 &gt;. Y más adelante, después de haber recordado la desrrinriAn
rlr-&gt;1
_..,..,.t''-'4'-'.A.&amp;.

'-4..'-'.A.

Pll"l-ritr.

'-'j'-.1.'-'A."-'-J

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del mismo ejército en el desastre de Sicilia &lt;t 13 &gt;, concluye: "este ejé·r" cito 2sí descripto por Tucídides es una obra de evidencia pictórica
"por la disposición y la configuración" (!!HJ. Otro elogio m&lt;ís le tributa en la ((Vida de Nicias", cap. 1: "Tucídides, excediéndose a sí mismo
"en la energía y en la elegancia, se hizo famoso".
Elogia a JFNOFONTES junto a PLATON por la pure1a det estib
ático &lt;21 51, y por la belleza de las discusiones en su'5 clüílogos &lt;::! 161 •
De estos breves juicios sobre los tres más grandes historiadores
griegos, resulta evidente que Plutarco reconoce el valor de la prosa
histórica en el desarrollo de la literatura griega, y una Yez más, al encontrar en sus juicios tan acertada sensibilidad artística, lamentamos
que su obra de crítico no haya sido más extensa.
El estudio de los oradores era sumamente importante para los
antiguos. La Retórica constituía la base de toda buena enseñanza, y
los maestros indicaban a los jóvenes el estudio ele los poetas y de los
oradores como imprescindible para la fornnción del carácter. El reflejo de toda esta tendencia, que va desde Gorgias l~asta los siglos de la
decadencia del imperio romano, se encuentra espeCialmente en la obra
del español Quintiliano.
Plutarco, cuya vida fué dedicada a la enseñanza, no dejó de lado
a los oradores; por el contrario un gran número de sus citas son tomadas de las obras ele ellos. Sin embargo, sus juicios al respecto no son
208)
209)
210)
211)
212)
213)
214)
215)
216)

Ibídem, 854e.
Ibídem, 854f y pa.ssim.
Ibídem, 855f.
Gloria Athen. 347a. Véase pág. 24; n. 92; pág. 35.
TuCÍDIDES, IY, 11, 12.
Ibídem, VII, 71.
Gloria Athen. 347c.
Quom. quis suos in virt. prof. 79d.
Praecepta conjugalia, 145c.

-45-

�interesantes. Su obra {(Vida de los diez oradores" es biográfica y no
crítica. En {(Gloria Atheniensium"~ el cap. VIII esté.Í dedicado a los
oradores. Empieza con un juicio general, en el que se comp:1ran los
oradores a los estrategas. Cita luego las mejores oraciones ele HIPÉRIDFS
y de DEMÓSTENES. De !SÓCRATES dice que "había envejecido uniendo y
"componiendo palabras opuestas, las símiles, las de desinencias pare" ciclas, puliendo y corrigiendo giros de palabras casi con buril y cin" cel"; y que "sus oraciones se parecen a los atletas, porque ofrecen un
"deleite teatral" (217&gt;.
En uza Vida de Dernóstenes") inútilmente buscaríamos juicios críticos; es, como todas las otras, una biografía, en la que se citan las distintas oraciones en relación a la actitud política o a un momento especial en la vida del orador. Sólo en la ((Comparación de Demóstenes
"y Cicerón") cap. I se encuentra este simpático elogio del orador griego :"La oración de Demóstenes, afuera de todo adorno y juego, es" tá dirigida a la gravedad y a la seriedad"; "Demóstenes, cu&lt;mto ta" lento tuvo recibido de la naturalen y acrecentado con el ejercicio,
" todo lo empleó en la oratoria; llegando a exceder en energía y Yehe" mencia a todos los que compitieron con él en la tribuna y en el foro;
"en gravedad y decoro a los que cultivaron el grnero demostrativo, y
"en diligencia y arte a todos los sofistas". Es un juicio breve, pero de
verdadera importancia y que demuestra una vez más el gusto y el entendimiento de Plutarco, especialmente para obras en prosa.
LISIAS parece a Plutarco el orador más favorecido por las Musas,
por la fuerza de persuasión y la gracia que ellas le ofrecieron (~IR&gt; y
por el estilo delicado y sutil (:! 10 &gt;, que parece fácil, aun siendo difícil
de imitar (220 &gt;.
Ahora bien, después de haber seleccionado en las obras de Plutarco los pasajes relacionados con el arte poético y con la crítica literaria, podemos concluir que su posición en un caso como en otro es
esencialmente ética, es decir, está basada en el fin ético de la poesía;
que sus ideas en este sentido son tradicionales; que no existe un sistema plutarquiano, porque, en realidad, su posición es estoica y peripatética al mismo tiempo, al unir en sus escritos, sin crítica, con ligereza y a veces despreocupacióri. ideas casi contradictorias, o por lo menos distintas; así que es muy difícil definir claramente sus puntos de
vista. Dice EGGER: "Dans tous les livres de Plutarque c'est le mcme
"laisser aller d'un esprit facile, et cl'une ame indulgente, avec les clons
"les plus hereux de l'imagination" (:.:! 21 &gt;.
Sin embargo, así podríamos brevemente resumir su posición sobre
el arte poético: La jJoesía es imitación del fenómeno senszble, pe¡ o
también de lo verosímil) de pasiones y caracteres.: en ella el ({nzythos"
217)
218)
219)
220)
221)

Gloria Athen. 350d-e.
De garrul. 504c, d.
De aud. 42d.
Vitae decem 1.1rat. 836b.
E. EcGER, Essai sur l'histoire de la critique ehez les Crees, pág. 425.

- 46-

�y la forma son elementos que se unen y se identifican para crear el
que debe llegar~ no a través del oldo y de la vista~ sino a tra-

placer~

vés del intelecto; su fin es el de ser una prepararión al estudio de la
pero también el de ser un elemento purificativo (catártico)
para el autor y el lector.
Con esta definición puntualizamos una vez más que Plutarco no
fué siempre exclusivamente un recopilador y un enciclopedista que refirió ideas de otros. Escuchó de vez en cuando también a su espíritu
y a su intuición, y de ellos extrajo nuevos ra~gos acerca de la fusión
íntima de forma y contenido en el momento de la creación poética, y
acerca de la función catártica de la poesía para el creador mismo además que para el lector. Luces esta~ que de repente aparecen en sus
escritos y que nos hacen lamentar mayormente qu Plutarco no haya
tratado de aprender más de sí mismo que de los demás.
filosofía~

-47-

�APENDICE

Cómo el JOVen debe leer a los poet-as C)

14

e)

Si, como .dijo el poeta Filóxeno, la parle más ~nave de la
carne, no e:" la 1que tiene mayor gu!?to a carne, y del pescado
la que ~abe más .::t pe~cado, dejemos, :\farco Scdato, ~t¡uc declaren su opinión sobre el asunto, aqu e llo~ qne~ ~egún Catón e), tienen el paladar IlláS sen~ible que la mente. ])('
parte nueslra es claro que en lo que se refiere a preceptos
filosóficos. los más jóvenes los perciben con mayor deleite y
los aceptan con mayor docilidad y obediencia, ruando éstos no tienen aspecto filosófico y elaborado. En efecto, ellos,
no sólo se entusia~man con verdadero placer al leer la::; fábulas de EsoPo y las fantasías poéticas, ~ino también al c~tudiar
el Abaris de HERACLEIDES C1 )' el Lycón de ARISTO'l \!) y las
doctrinas acerca del alma, cuando é~tas están mezcladas con
narraciones fantásticas.
Por lo tanto~ no sólo es necesario mantener a los jóvenes
medidos en los placeres de la comida y de la bebida, sino
1

f)

-rov véov T:Ott,¡J.á-.cuv cXY.OÚ~t'i t ''Quomodo adulescens poetas audire
debeat" o "De audiendis poetis", es la obra que ocupa el segundo lugar en
la:" ediciones de "Moralia", desde aquella de XILANDRO (1570), hasta las más
reciente de POIILE'\Z del año 1925. E~ta &lt;.&gt;Olocarión no es cronológica. Por el
contrario, es difícil e~tablecer la época exacta en que este ensayo fué escrito.
Por las referencias que 6C encuentran en el texto mismo, se puede afirmar
que Plutarco lo escribió, ruando su hijo Soclaro era ya un joven; debe per·
tenecer, por lo tanto, a su madurez, eso es, cerca del fin del 1 siglo.
Las ediciones usadas para la presPnte tradtH'('iÓn directa del griego, son
la de: DA::"iiEL WITTENBACH, Oxford, 1795; la de: F. C. BABBITT, Locb Chtsdcal Library, London, 1919, 11 ed., basada sobre las de WITTE:\"BACII y de
G. N. BERNARDAKIS (Leipzig, 1888-96).
L::~s citas de ~\tiCK: Tragicorum Graecorum fragmenta. y de KocK:
Comicorum Atticorum fragmenta, son tomadas de la ed. de Babbitt.
Para las citas de los versos de Ho:\IERO se ha usado la traducción cas·
te llana de SEGAd. EsT ALELLA.
2) Véase también PLUTARCO, Vida de Catón, cap. IX.
3) HERACLEIDES PÓ:&gt;iTICO, discípulo de Platón, compuso una obra sobre Abaris,
el lperboreo y maravHloso sacerdote de Apolo.
4)
ARISTÓ'i DE CEO, peripatético; t&lt;ucedió a Lycón en la dirección de la es.
cuela, cerea del 225 a. C.

1)

"II¿}~ o~~

-49-

�15

b)

e)

5)

6)

7)

8)

que, aún más, hay que acostumbrarlos a gozar de las lecturas y de las audiciones con moderación, como de la salsa
preferida, y a perseguir en ellas lo útil y lo saludruble.
En efecto, como las puertas cerradas no salvan a una ciudad
de la captura, si por una de ellas Ee deja entrar a los ene~
migos, así la moderación en los placeres no salva al joven
que, sin darse cuenta, se entrega al placer que le viene de
lo que oye. Por el contrario, cuanto más el vlacer del oído
se apega al pensamiento y razonamiento innatos en el hombre, tanto más daño y ruina produce en quien lo acepta sin
hacerle caso.
Por lo tanto, ya que de todas maneras no es posible ni útil
alejar ,de los poemas a un joven de la edad de mi Soclaro
) de tu Cleandro ( 3 ), hay que vigilarlos en forma especial,
porque precisan de guía más en las lecturas que en las calles.
Por ésto pensé enviarte por escrito lo que, hace poco, se
me ocurrió decir acerca de los poetas.
Tómalo y estúdialo; y, si te parece que tenga una utilidad
mayor que la de las ametistas -que algunos en los banquetes llevan colgando como amuletos (G)- entrégalo a Cleandro, y previene a su naturaleza, que por falta de pereza y
aun más por exceso de impetuosidad e inteligencia, está más
sujeta a tales influencias.
a En la cabeza de un pólipo hay algo malo y algo bueno" ( 7 ),
es sumamente agra.dable de comer, pero, según dicen, produce un sueño agitado y cargado de visiones pcrturbadora=S y
extrañas. De la misma manera también se puede decir del
arte poético que es muy agradable y cultiva el alma del
joven, pero llega a producir turbación y desviación de la
mente, si su lectura no es acompañada por una conveniente vigilancia. En realidad, no sólo acerca .del país de
los Egipcios, sino también acerca del arte poético, se puede
decir, según mi opinión, que brinda muchas drogas a los
que la cultivan.
"y la mezcla de unas es saludable y la de otras
[nociva" ( 8 ).
En efecto,
"hallábanse allí el amor, el deseo, las amorosas
[pláticas

Soclaro fué uno de los hijos de Plutarco. Cleandro, según este pasaje, sería
hijo de Marcos Sedato; no se conocen otras noticias acerca de él.
Plutarco se refiere aquí a dos especies de -ametistas: las piedras que eran
usadas como amuletos; y una hierba o yuyo que se tomaba como pre·
ventivo ante de las bebidas.
Cf. LEUTSCH AND ScHNEIDEWIN, PAROEMIOGRAPHI GRAECI, I, p. 299. (según
Babbitt, p. 77, n. b.).
HoMERO, Odisea, IV, 230.

- óO-

�·d)

e)

f)

16

y el lenguaje seductor que hace perder el juicio a
[los má:5 prudentes" (!.l),
ya que el elemento enga'ñoso de ella no obra sobre aquellos
que son enteramente estúpidos y locos.
Por esta razón Simónides contestó a uno que le preguntaba: "Por qué sólo a los Tesalios tú no los engañas'?", "porque son demasiado ignorantes para que yo los seduzca". Y
Gorgias lbmaha la tragedia un engaño, en que el que en~aiia
es más hábil que el que no engaña, y quien se deja enga'ñar
más cuerdo que e1 que no se deja (1°) . En conclusión, ¿, 1aparemos a los oídos de los jóvenes, como a los de los Itacenses, con cera que no se derrite, obligándolos a izar las
velas de la nave de Epicuro ( 11 ), para huir y evitar el arte
poético?; o más ]Jien, ¿los guiaremos y los vigilaremos colocándolos frente a un razonamiento justo, y atándolos para
que el placer no los arrastre hacia el mal?
~'No, tampoco el fuerte Licurgo, hijo de Driante" (1 2 )
estaba en su juicio cuando, frente a la muchedumbre borracha e insolente, comenzó a derribar las vides, en lugar d.e
acercar las fuentes de agua y de volver a su razón al "enloquecido" dio.3 "corregiéndolo con otro dios sobrio": como
dice Pr ATÓ~ (l:l ); en realidad, el vino mezcbL1o con ll'.!,Ua
pierde su calidad dañosa, conservando la buena.
Por la misma razón nosotros no d.errihemos, ni destruyamos
la vid poética de las Musas, sino detengámosla, y tratemos
de rebajarla y suav~zarla cuando su parte mítica y dramática se enardece arrogantemente en el excesivo placer de
fantasear, y envanece en forma demasiado exuberante; pero
cuando ella con elegancia alcanza el arte mismo, y su lenguaje suave y atractivo no es ni vacío, ni estéril, introduzcamos y mezclemos con ella la filosofía. Ya qw·, como 1a
mandragora al crecer cerca de las vides, transmite su calidad
al vino, que produce, por efecto .de ella, un sueño máii suave
en los que lo toman, igualmente la poesía, recibiendo de la
filosofía su doctrina y mezclándola con fábulas, ofrerc a los
jóvenes una enseñanza útil y agradable. Por lo tanto, los que
quieren dedicarse a la filosofía, no deben huir de la poesía,
sino que deben u;;arla como preparación a la filosofía, acostumbrándose a buscar y a apreciar la parte útil también en
el placer, y, en caso de que no encuentre lo útil, a combatir y rechazar esa poesía. En efecto. esto es el principio •le

9)
lO)
ll)

HoMERO, Ilíada, XIV, 216.
Véase también: Gloria Atheniensium, 348c.
QJNTILIAt'iO, lnst. Orat. XII, IJ, 3: ''Nam in primis nos Epicurus a se ipse dimittit, qui fugere omnem disciplinam naviga.tione quam velocissima jubet".
12) HoMERO, llíada, VI, 130.
13) PLATÓN, Leyes, 773d.

- ól-

�la educación según Sófocles:
:.Quien empieza bien una acción
puede conseguir buenos resultados" (1 4 )

b)

e)

d)

14)
15)
16)
17)
18)

•

Cap. II. - Como primera cosa, entonces, hay i&lt;Jlle introducir
al joven en los poemas en forma tal, que tenga siempre impreso y Presente en su mente el proverbio '·:Mucho mienten
los poetas" ( 15 ), sea intenci01ulmente, sea sin intención.
Intencionalmente, ya que para brindar al oído placer y primor -que es lo 'que la mayoría de los lectores busca- consideran la verdad demasiado austera frente a la ficción; ya
que la verdad, siendo un hecho, no puede ser cambiada, aun
si tuviera un triste desenlace; mientras la ficción, siendo
una creación de palabras, Pasa muy fácilmente de un estado
a otro y cambia lo triste en placentero.
En efecto&gt; ni el metro, ni el cambio de palabras, ni la majestad del estilo, ni una oportuna metáfora, ni el orden en
la composición tienen tanto atractivo y gracia, como una hábil disposición de la narración mítica. Y a que así como en
las pinturas emociona más el color que el dibujo, por1cp.1e
imita las figuras y crea el engaño, de la misma manera~ en
las poesías la ficción, combinada con lo verosímil, asombra
mayormente y es más apreciada que una obra elaborada con
n1etro y dicción, pero falta de mito e ilusión. Por ésto Sócrates, impulsado por algunos sue'ños a dedicarse al arte
poético, despues que por toda su vida había luchado por la
verdad, reconociendo que le faltaba la facultad de inventar
ficciones verosímiles, adaptó en versos las fá.bulas de Eso·
po ( 16 ) ; y demostró así que no podía cxi-,tir poesía sin ficción. En efecto, conocemo¡; sacrificios sin danzas y sin
flautas, pero no conocemos poesía sin mito y sin ficción. Así
los versos de EMPÉDOCLES y de PARMÉNIDES, las "T heriacá"
de NICANDRO (1 7 ) , y las sentencias ·de TEOGNIS, son discnrws
que han tomado prestado de la poética el metro y ] 1 gravedad, como un peatón que toma un coeihe para escapar a
la humillación de ir caminando (1 8 ).
Por lo tanto cae en error y corrompe su opinión el lector
que acepta como verdad lo que de absurdo y desagradable
dice en sus poemas algún escritor de importancia y renombre acerca de los dioses, de las divinidades menores o de la

Trag. Graec. Frag., SOPHOCLES, N° 747.
Citado por ARISTÓTELES en Meta/. 983a, 1, 2; y en d diálogo apócrifo de
PLATÓN "De justo-", 374a; en SoLÓN, fr. 29 Bergk.
PLATÓN, Fedón, 6la, h.
NICANDRO, poeta didáctico del s. 111 a. C. Su obra "Theriacá" habla de las
picaduras de los animales y de los remedios para ellas.
Véase también PLUTARCO, Pythia, 406e.

NAUCK,

52 -

�17

19)
20)
21)

22)
23)
24)
25)

virtud. Por el contrario, no sufre ningún daño~ ni cree en
nada malo el lector que siempre recuerda y tiene clarnwente presente la ilusión de la poética debida a la ficción, y tque
puede decir de ella en cada ocasión:
"oh enga'iio más astuto 'qUe el lince r' (1 9 )
¿por qué te pones serio mientras bromeas~ por qué simulas
e) enseñar mientras engañas? Así en efecto, conseguirá contener
su miedo frente a Poseidón y su temor de que el Dios abra
la tierra y descubra al Ades (:.! 0 ) ; detendrá su ira contra
A polo por causa del príncipe de los Aqueos:
'~Aquel mismo dios que entonaba himnos, a•quel mi:::.[mo que tomaba parte en las fiestas
aquel mismo que me había preanunciado estas cosas,
[aquel mismo ahora ha matado a mi hijo" (2 1 ) :
cesará de llorar para el muerto Aquil~s y para Agam~mnón,
lc{ue en el Ades, arrastrados por el deseo de vivir, tienden las
manos impotentes y débiles C2:.!). Y, si fuera el caso que él
mismo se turbase por los sufrimientos y que.dase dominado
por el encanto de la poesía, no vacilará en decirse a si mismo:
"mas, procura volver lo antes po~ible a la luz y lié[ vate sal.itlas
f)
todas estas cosas para que luego las refieras a tu
[consorte" r~=·).
Así Homero en la "nékyia" escribe y sugiere, en forma agradable, que los cuentos fantásticos son más apropiados para
oídos de mujer ( 24 ).
Tales son las cosas que los poetas inventan con intención;
pero más todavía son a'quellas que ellos no inventan, sino
que piensan y creen, y en las cuales, sin embargo~ nos hacen creer con engaño. Como cuando Homero dice de Zeus:
"Puso en la balanza de oro dos destinos de ·d olorosa
[muerte,
la de Aquiles y la de Héctor, doma.dor de caballos,
cogió por el medio la balanza; la desplegó y tuvo m á::;
[peso el día fatal tle Hértor
que descendió hasta el Ades. Al instante, Febo Apolo
[desamparó al troyano" (Z:l).
NAUCK, Trag. Graec. Frag. adesp. N 9 349.
HoMERO, !liada, XX, 60.
Es Tetis que habla de su hijo Aquiles. PLATÓN, República, 11, 383b; NAUCK,
Trag. Graec. Frag. AEscHYLUS, N° 350. Según ScHNEIDER serían versos de la
tragedia de E~quilo; "]ZLicio de armas".
HoMERO, Odisea, XI, 470, 390.
Ibídem, 223.
La tradición decía que los mitos, las fábulas convenían a niños y mujeres.
Cf.PLATÓN, República, 11, 377c.
HoMERO, !liada, XXII, 210.

-53-

�b)

e)

Esquilo compuso toda una tragedia sohre este argumento con
el título '"Peso de almas"; en ella, coloca cerca de un plato
de la balanza de Zeus a Tetis, y a Eos cerca de otro; las
dos suplicando respectivamente para sus hijos en lucha. Pero en este caso es evidente para cualquiera que ésta es una
invención fabulosa y una ficción escrita para el placer y el
asombro del oyente.
Por el contrario el verso:
"Zeus, árbitro ,de la guena humana" ( 26 ) ,
y el otro:
'"dios crea la culpa en los mortales
cuando quiere destruir completamente una casa" (:.: 7 ),
están dichos ya según la opinión y la creencia de aquellos
escritores, que así difunden y nos comunican su error e ignorancia respecto a los dioses.
Por el contrario no queda desapercibido para la mayoría
que, así como las drogas se mezclan con los alimentos, igualmente la fábula y la ficción están abundantemente mezcla·das en los cuentos fantásticos y en las descripciones de lad
visitas al inf~erno, Ias cuales con palabras terribles forjan
visiones e imágenes ,de ríos que queman, de lugares salvajes
y de penas terribles. En efecto ni Homero, ni Píndaro~ ni
Sófocles. escribieron con convicción que las cosas eran como
ellos decían:
"Allí lentos ríos de obscura noche
arrojan tinieblas infinitas" (2 8 ),
y
"Transpusieron en primer lugar las corrientes del
[Océano y la roca de Leucades" (2\J),
y

"estrecho ingreso del Ades y marea de las profundi[ da·des" ( 3 '') •
Además, cuántos? lamentando y temiendo la muerte como
algo misérrimo, o la falta de sepultura como algo terrible
han pronunciado palabras como éstas:
"no te vayas, dejando mi cuerpo sin llorarle ni ente[rrarle" ( 31 ),

y
"el alma voló de los miembros y descendió al Ades
26)
27)
28)
29)

30)
31)

lbidem, IV, 8!.
NAUCK, Trag. Graec. Frag. Aeschylus, N 9 156.
PINDARO, frag. 130. Loeb. Univ. Press, London, 1946.
HoMERO, Odisea, XXIV, 11.
NAUCK, Trag. Graec. Frag. SorHOCLES, N 9 748.
HoMERO, Odisea, XI, 72.

-54-

�d)

llorando su suerte, porque dejaba un cuerpo vigoroso
[y joven" ( 3 :!).
y

e)

f)

18

32)
33)
3·0
35)
36)
37)

"no me mates antes del tiempo, ya que suave es
ver la luz; no me obligues a ver lo que hay bajo
[tierra" ( 33 ) ;
éstas son palabras de gente sacudida por la emocwn y poseída por la imaginación y el engaño. Y por eso mi:lmo nos
conmueven y turban con mayor facili.dad al comunicarnos
la pasión y la debilidad de las cuales brotan. Por lo tanto, debemos preparar al joven una vez más contra estas influencias en forma tal que desde el principio con::;erve pronta en los oídos la sentencia de que el arte poético de ninguna manera se preocupa de la verdad; y que por el contrario es sumamente ·d ifícil que alcancen y perciban la
verdad existente en ]os argumentos tratUJdos poéticamente,
aun aquellos f&lt;¡ue se han ocupado durante toda su vida del
conocimiento y del entendimiento de la verdad, como los
poetas mismos confirman. Así que siempre te queden presentes estas palabras de Empédocles:
"los hombres no pueden entender ésto, ni con la vista, ni con los oídos, ni con la mente" ( 34 ),
y las de J enófanes:
'"hombre no ha nacido, ni nacerá que conozca la verdad acerca de los dioses y lo qtH' yo di~o acerca de
todo" ( 35 ) ;
y, por Zeus, también las palabras de Sóerates &lt;mando, según Platón, niega resueltamente el conocimiento de tales
cosas ( 36 ). Ya que así los jóvenes, al darse cuenta que lo!'
mismos filósofos titubean frente a la verdad de tales argumentos, prestarán menor atención a los poetatJ que muestran
saber algo de ellos.

Cap. III. - Además haremos aT joven más firme si, al introducirlo en la poesía. le ofrecemos al mismo tiempo una
descripción de .. la poética como arte mimético y facuitad correspondiente a la pintura.
, Sin embargo, que el joven no escuche solamente lo que todo,
repiten, es .decir que la poesía es una pintura hablada y la
pintura una poesía muda ( 37 ), sino enseííémosle que, al ver
HoMERO,

!liada, XVI, 856; XXII, 362.

EuRÍPIDES, lfigenia en Aulis, 1218.
DIELS, Poetarum Philosophorum fragmenta,

Ibídem,

XE'\"OPIIANES,

E:\&lt;JPEDOCLES,

N 9 2.

N 9 H.

PLATÓN, Fedón, 69d.
También en PLUTARCO, Gloria Athen., 346f; PsEUDO
meri, par. 216, citado sin el nombre del autor.

- óó-

PLUTARCO,

De V ita Ro·

�h)

e)

38)
39)

40)
41)
42)

la pintura de una lagartija, o de un mono, o del rostro de
Tersites, lo que experimentamos es deleite y admiración por
el parecido de ellas y no por su belleza t 38 ) • Y a que, en
realidad, por su misma naturaleza no puede ser ibello lo feo;
pero la imitación es apreciada cuando alcanza la similitud,
trátese ya de algo feo, como ,de algo hermoso. Por el contrario, si de un cuerpo feo se crea una bella imagen no se
produce lo conveniente y lo verosímil. Por ejemplo, algunos
pintores pintan acciones anormales, como Timómaco ( 3 !!) a
Medea en el acto ·d e matar a sus hijos; Teón ( 30 ) a Orestes
nlientras mata a su madre; Parrasio la simulada locura de
Odiseo y Queréfanes (3:.l) el tráfico licencioso de mujeres y
hombres. Por lo tanto debemos especialmente acostumbrar
al joven a considerar que, en estos casos, no elogiamos la
acción de la cual ha surgido la imitación, sino el arte que
ha sabido reproducir convenientemente el tema propuesto.
Y, ya tque el arte poético presenta a menudo también acciones bajas, pasiones culpables y malas costumbres, el joven
no debe aceptar como verdad, ni aprobar como honestas las
partes .de los poemas que, por ser muy bien elaboradas, suscitan admiración; sino que debe elogiar solamente la justa
correspondencia con el objeto representado. Ahora bien, así
como al escuchar ei gru'ñido del puerco, el chirrido de )a
polea, el silbido del viento y el estruendo ,del mar, quedamos turbados y molestados. por el contrario nos alegramos
cuando alguien imita hábilmente estas mismas cosas, como
Parmenón al puerco ( 40 ) y Teodoro ( 41 ) la polea. Y así como huimos de un hombre enfermo y cuibierto de llagas,
como de un espectáculo desagradable, por el contrario miramos con placer al Filo e tetes de Aristofonte y la Y ocasta
de Silanion ( 42 ), que están hechos para representar a un enfermo que se consume y a una mujer que se muere. Así el

Y éase también PLUTARCO, Quaest. conviv., 673c · 674c, con más detalles y
ejemplos. ARISTÓTELES, Poética, cap. IV, 1448b, 5-19; Rhetorica, 1, ll, 137lb.
Timómaco de Bizancio, pintor del 1 siglo (Plinio, Hist. Nat. VII, 38). Teón
de Samos (Plinio, Hist. Nat. XXXV, 36, par. 40). Parece que Plutarco se
equivocó en atribuir esta pintura a Teón, debiéndose atribuir ella más bien a
Teodoro.
Parrasio de Efeso; no se recuerda esta obra de Parrasio en ningún otro lu~ar; en PuNJO, Hist. Nat. XXXV, 36, par. 5, se atribuye este cuadro a Efeso.
Queréfanes, recordado sólo por Plutarco; probablemente es una equivocación,
debía decir Nicóphanes, pintor de cuadros pornográficos (PLINIO, Hist. Nat.
XXXV, 36, par. 23).
Cf. n. 38. Parmenón, actor cómico, contemporáneo de Demóstenes. Véase:
EsQUINES, Contra Timarco, p. 157.
Actor trágico del mismo período.
Cf. n. 38. Aristofonte, hermano de Polignoto, fué pintor. Silanion fué un
famoso escultor del s. IV. Las dos obras citadas por Plutarco, el Filotete y la
Yocasta respectivamente, no son recordadas en ningún otro lugar.

-56-

�d)

e)

f)

joven, al leer en los poemas las palabras y las acciones de
Tersites, el bufón, y .del seductor Sísifo o del rufián Batraco,
debe aprender a elogiar el arte y la capacidad imitativa, y
a rechazar y condenar las situaciones y acciones imitadas. En
efecto, no es la misma cosa imitar algo bello, o imitar algo
en forma bella. "En forma bella", .significa en efecto, "en
forma conveniente y propia"; y las cosas feas son "propias y
convenientes" pa1·a las feas. Así por ejemplo, las sandalias
del rengo Damonides, que él pretendió calzar a los pies del
hombre que se las había robado, eran malas para el ladrón,
pero perfectas para él. Y también, por ejemplo estos versos:
"en realidad si es necesario violar la justicia
lo más bello es violarla para alcanzar el poder ( 43 ) ,
y estos otros:
"Consigue fama de hombre justo
obra después de cualquier manera; y entonces gana[ rás" ( 44 ) ,
y otros más:
''Un talento es la dote. No lo aceptaré? Puedo yo vivir si desprecio un talento? Podré dormir si lo rechazo? No expiaré la culpa en el Acles por haber
ultrajado un talento de plata?" ( 45 );
son todos discursos malos y falsos, pero convienen a un
Etéocles, a un Ixión y a un viejo usurero.
Por lo tanto, nuestros hijos no serán engañados por las opiniones 'd e los poetas si les recordamos tque ellos no escriherr
estas cosas porque las aprueban y las aprecian, sino para
proporcionar sentimientos despreciables e indignos a caracteres y personas .despreciables e indignas. Por el contrario,
la desconfianza hacia el personaje desacTedita su acción y su
discurso, como algo despreciable por ~er hecho y dicho por
una persona de~preciable. Tal es el cuento de París que huye de la batalla y se refugia en los brazos de su esposa ( 46 ).
En efecto, sólo este homibre disoluto y adúltero yace durante
el día con su mujer, 'd emostrando Homero con ésto, que él
considera su intemperancia con vergüenza y reproche.

19)

Cap. IV. - En estos pasajes, a,demás hay que estudiar muy
atentamente si el poeta mismo hace alguna alusión contra
los sentimientos que expresa, como si lo disgustaran. Como
ha hecho MENANDRO en el prólogo de la Tais:

4,3)
44)

524.
Trag. Graec. Frag. adesp., N 9 4.
KocK, Com. Att. Frag. III, 430. WITTENBACH quiere reconocer en estos versos
al mismo M enandro.
HoMERO, /liada, III, 369 y 441.

45)
46)

EunÍPIDES, Fenicias,
NAUCK,

- 57

�dJ)

"Cántame, Musa, de aquella joven
atrevida, bella y al mismo tiempo cautivadora
injusta, intransigente, tque exige mucho
y que, sin amar a nadie, siempre simula amor" en) .
HoMERO, entre todos los poetas, es el qut" ha nsado mejor
este método; en efecto en sus versos desacre . ~ita los malos
sentimientos y llama la atención sobre los buenos. Así~ por
ejemplo, pone en evidencia estos casos:
"Y entonces pronu11ció estas ,dulces e in::inuante~ na[Jabras" ('¡:-;),

y

e)

d)

47)

1.8)
49)

50)
51)
52)

53)
54)

''Parábase y le detenía con suaves palnhras" ( 49 ).
Mentras en otros, al desacreditar por adelantatlo, casi sostiene y afirma que no dehemos servirnos de ~c:nJ imiento::&gt; indignos y malos, y tampo~o prestarles atención. En efecto, en
el momento de relatar que Agamemnón va a tratar duramente al sacerdote, anticipa estas palabras:
"]\'las el Atrida Agamemnón~ a quien no plugo el
acuerdo le mandó enhoramala" ( 50 ) ;
lo que quiere decir ~•salvajamente", "con arcgancia", "contrariamente a lo que convenía". Lo mismo cuando pone en
boca de Aquiles palabras anogantes:
"Borracho, que tienes cara de perro, y corazón de
ciervo!" ( 51 ),
agrega su juicio:
"El hijo de Peleo. no amainando en su ira, df'nostó
nuevamente al Atrida con injuriosas voc&lt;'s~' ( 52 ),
aduciendo con eso que, en estado de ira y ·d ureza, no puede
decirse nada bello y conveniente.
De igual manera se comporta cuando relata bs acciones:
"Dijo; y para tratar ignominiosamente :1l divino H éctor lo tendió hoca abajo en el polvo, cahe el lecho del
hijo de Menetio" ( 53 ).
Igualmente, en el episodio del adulterio de Ares, u~a hien
sus críticas y casi agrega su propio juicio a los hechos y a
las palabras, cuando hace decir a los dioses:
"No prosperan las malas acciones; el más tardo alcanza al más ágil" ( 54 ) ;

Com. Att. Frag. MENANDER, N 9 217.
Odisea, VI, 148.
HoMERO, Ilíada, Il, 189.
lbidem, 1, 24.
lbidem, 225.
Ibídem, 223.
lbidem, XXIII, 24.
HoMERO, Odisea, VIII, 329.
KocK,

HoMERO,

-58-

�tamhién a propósito de la arrogancia y del orf!:ullo de Héctor:
"Así hahló vanagloriándose. La veneranda Herél se
enojó" ( 55 ),
y a propósito del arco de Pándaro:
"Así dijo Atenea. El insensato se dejó persucdir"
(56).
e)

f)

20)

55)
56)
57)
58)

59)
60)

Por lo tanto cualquiera que preste un poco 'd e atención puede reconocer tales declaraciones de la opinión del poPta en
los mismos textos que lee. Pero, en lo que se refiere a }a::;
acciones mismas, los poetas presentan otros sistemas, como,
por ejemplo, se cuenta de EuRÍPIDES que hubiera dicho a los
que criticaban su "lXIÓ:'l", por impío y desalmado: "Pero,
no lo voy a sacar de la escena anle.! q"Ue haya si,do clavarlo
en la rueda".
En Homero esta especie de oibservación está sohrentenriida,
teniendo sin embargo una consideración especialmente útil
para los mitos más desacreditados. Algunos, en efecto~ esforzando y retorciendo estos mitos con interpretaciones que
antes se llamaban "simbolismos" y ahora "ale~oría", explican por ejemplo, que el mito según el cual Helios denunció
el adulterio de Afrodita y Ares ( 57 ) , significa que la conjunción del planeta Ares con el .de Afrodita, lleva a cumplimiento los nacimientos adulterinos, l(_¡ue no pueden quedar escondidos, al ser sorprendidos por el sol en su retorno.
Otros, con el mismo sistema interpretativo, pretenden que
el engalanarse ·de Hera para Zeus y los encanto3 de su cinto
bordado ( 58 ), representan una especie de purificación ,}el
aire al acercarse a la zona de fuego; como si el poeta mi:smo
no nos diera la interpretación. En efecto, en el episodio de
Afrodita~ él enseña, a quien presta atención que, música
mala, canciones groseras y cuentos de historias depravaclls,
crean costumhres licenciosas, vidas cobardes y hombres adjc.
tos a la molicie, al lujo j a las mujeres, y también:
"las vestiduras limpias, los baños calientes y la
cama" ( 59 ).
Por ésto ha representado a Odiseo tque ordena al citarista:
"mas, ea, pasa a otro asunto, y canta el artificio de 1
caballo" ( 60 ),
dejando entender así, con bella forma que los poetas y los

HoMERO, Iliada, VIII, 198.
lbidem, IV, 104.
HoMERO, Odisea, VIII, 267 sgs.
HoMERO, Iliada, XIV, 166 sgs.
HoMERO, Odisea, VIII, 249.
1biclem, 492.

-59-

�b)

e)

d)

mus1cos deben tomar los argumentos ,de las personas prudentes y moderadas.
En el episodio de Hera después, demuestra en fom1a magistral que el favor conseguido con filtros, encantamientos
y engaños, no sólo es algo efímero e inseguro y 'que pronto
se marchita, sino que también se cambia en enemistad e ira,
al desaparecer el excitamiento del placer.
En efecto con estas palabras Zeus aleja a Hera:
"para que sepas si te será provechoso haber venido
de la mansión de los dioses a burlarme con los goces
[del amor" (GL).
Por lo tanto, la ,descripción y la imitación de acciones malas, cuando representan también la vergüenza y el daño que
resultan a los que las cumplan, ayudan y no perjudican al
oyente.
Pero, lo cierto es que los filósofos, para aconsejar y enseñar,
usan ejemplos tomados de hechos verdaderos y conocidos,
mientras los poetas hacen lo mismo creando ellos mismos los
hechos y dándoles aspecto de fábula. Así MELANTIO ( 62 ), medio en broma y medio en serio, decía tque el estado ateniense deibía su salvación a la discordia y agitación de sus
oradores; ya que, la discordia que separaba a estos hombres
políticos, obraba en tal forma que no todos se inclinaban
hacia el mismo lado, creando así el contrapeso al mal. Igualmente las contraposiciones que los poetas crean para combatirse a si mismos, les ·devuelven la confianza y no permiten
que se forme una fuerte inclinación hacia la parte que daña.
Por lo tanto, cuando ellos colocan cerca uno de otros, pasajes con evidente contradicción, hay tque aprobar el mejor,
como en estos casos:
"hijo mío, muchos males vuelcan los dioses sobre los
[hombres" ( 63 ) ;
comparado con:
"tu hablas de la manera más fácil, acusando a los
[,dioses" . ( 63 ) ;

y:
"tú deibes alegrarte por el mucho oro; pero éstos, no"
(64)'
comparado con:
"es funesto ser rico, sin conocer otra cosa" ( 64 ) ;

y:
61)
62)
63)

64)

HoMERO, Iliada, XV, 32.
Según WITTENBACH se trataría del trágico MELANTIO del 5. V. a. C.
EuRÍPIDES, Arquelao; NAUCK, Trag. Graec. Frag., EuaÍPIDES N 9 254.
NAUCK, Trag. Graec. Frag. EuaÍPIDES N 9 1069.

-60-

�e)

"¿por qué hacer sacrificios, cuando estás dest:nado a
[morir?" ( 65 )
en contraposición con:
"mejor así; no hay ningún esfuerzo en respetar a los
[dioses" ( 63 ).
Estos pasajes tienen su solución clara si, como ya se ha
dicho, dirigimos el juicio crítico de los jóvenes hacia el pasaje mejor.
Además en el caso en que no encontramos cómo solucionar
rápidamente los pasajes que los poetas han escrito en forma inconveniente, debemos 1·efutarlos con otros pasajes escritos por los mismos poetas en otros lugares con efectos
contrarios, sin indignarnos y enojarnos con el poeta, sino
sólo con las palabras que han sido escritas en conformidad
al caracter del personaje y en broma. Por ejemplo, frente
a los relatos homéricos de las luchas .de los dioses entre
ellos, de las heridas infligidas por los hombres a los dioses,
de sus discusiones y de sus enojos, puedes oponer, si quieres, este verso:
"s.in embargo, sabías pensar algo mejor que ésto"
(66),
y en verdad, tú mismo, en otros lugares, sabes pensar y decir las mismas cosas en forma más exacta:
"los dioses 'que viven bien" ( 67 )

y:
"en ella disfrutan perdurable dicha los hienaventu[rados .dioses" ( 68 )
f)

y:
':los dioses condenaron a los míseros mortales
a vivir en la tristeza, y solo ellos están descuitados"
(69).

21

65)
66)
67)
68)

69)
70)
71)

Son éstas todas opiniones sanas y verdaderas acerca ·d e los
dioses, mientras que otras han sido ideadas para asombrar
a los hombres. Por ejemplo, cuando EuRÍPIDES dice:
"Los dioses nos hacen caer con muchas formas
de engaños, siendo ellos los más fuertes" (1°),
no está mal agregar aquel otro verso suyo, escrito en forma
mejor:
"Si los dioses hacen algo malo, no son dioses" ( 71 ).
lbidem, Adesp., N° 350.
HoMERO, Iliada, VII, 358; XII, 232.
HoMERO, Iliada, VI, 138; Odisea, IV, 805; V, 122.
HoMERO, Odisea, VI, 46.
HoMERO, Iliada, XXIV, 525.
NAUCK, Trag. Graec. Frag. EuRÍPIDES, N° 972.
EuRÍPIDES, Belerofonte; Cf. NAUCK, Trag. Graec. Frag. EuRÍPIDES, N 9 292, 7.

- 61-

�b)

Y cuando PÍNDARO dice muy amarga y excitadamente:
''cada artificio está permitido para destruir al ene[migo" (í:2),
se le puede replicar: pero tú mismo dices:
" ... muy amargo
es el fin de lo agradable, si es contrario a la jus[ticia" (1 3 ).
r cuando SóFOCLES dice:
"la ganancia es dulce, aun si procede .del engaño" (1 4 )
se le opone: pero de tí hemos oído también ésto:
'•las mentiras no traen ganancias" (1;¡).
Y al leer estos versos acerca de la riqueza:
''En forma admirable la riqueza se trepa por cami[no~: impractibles
y también por los praticables; sin embargo el hombre
[pobre, donde quiera
se encuentre con ella, no puede conseguirla.
Pero la riqueza cambia un hombre feo y defectuoso
en el hablar, en un hombre hermoso ·d e aspecto y
[sabio" en)'
se les pueden oponer muchos otros del mismo SóFOCLES,
entre los cuales también éstos:
"El hombre, aun sin úqueza, puede llegar a ser es[ timado" (7í)

y:
"La pobreza no desacredita al que tiene buenos pen[samicntos" (1¡;)

y:
e)

72)
73)
74)
75)
76)
77)
78)
79)
80)

''En qué consiste ei placer de tener muchos bienes,
si la riqueza que los produce
procede de algún engaño?" (1 9 ) •
Por ejemplo l\1ENANDRO, sin ninguna preocupac10n, elogió
el amor al placer y lo exaltó en estos ardientes versos erÓ·
ticos:
"Todo ser que vive bajo nuestro mLSmo sol
es esclavo del placer" ( 80 ) ;
pero en otro lugar nos inclina a otra opinión y nos dirige

lstm ,IV, 48.
lstm. VII, 47.
NAUCK, Trag. Graec. Frag. SoPHOCLES, N 9 749.
Ibídem, N 9 750.
SÓFOCLES, Aleadas. Cf. NAUCK, Trag. Graec. Frag. SoPHOCLES, N 9 85. El texto
está muy corrompido y de difícil interpretación.
NAUCK, Trag. Graec. Frag. SoPHOCLES, N 9 751.
lbidem, N 9 752.
Posiblemente del Tereo de SÓFOCLES. NAUCK, Trag. Graec. Frag., SoPHOCLF.S,
N'' 534.
KocK, Com. Att. frag. III, MENANDER, N 9 611.

- 62-

�hacia el bien y contiene la insolencia del desenfreno diciendo:
··Una vida mala es vergonzosa, aun cuando es agra[ dable" ( ~ 1 ) •
d) Y he aquí que estas palabras son contrarias a las anteriores, mejores y má::; útiles. Por lo tanto, la comparación y la
observación de pasajes contradictorios guiará al joven a uno
.de estos dos caminos: o lo dirigirá hacia el pasaje mejor,
o cuando menos alejará su confianza del pasaje peor.
Ahora bien, en el caso en que los autores mismos no den
las soluciones de los pasajes expresados en forma injustificable, nada impide colocar en el otro plato de la balanza
declaraciones contrarias de otros autores, para que así la interpretación se incline del lado mejor. Por ejemplo, si
ALEXIDES turbara a algunos con sus versos:
"El hombre prudente debe gozar de los placeres.
Tres son los placeres que poseen al poder,
e)
única cosa verdaderamente útil en la vida:
comer, beber, gozar del amor,
todo lo demás puede decirse accesorio" ( 82 ),
hay que acordarse de inmediato que Sócrates solía decir el
contrario: "Los hombres malos viven para comer y h&lt;'hcr,
pero los buenos comen y beben para vivir".
Y contra aquel poeta que escribió:
"contra el malvado la única arma qne sirve es la
[maldad" ( 83 ),
pidiéndonos con ésto hacernos completamente símiles a los
f) malvados, hay que oponer el dicho de DIÓGENES. Este, a alguién que le preguntaba cómo podría defenderse del enemigo, contestó: rada uno por su cuenta, manteniéndose sumamente honrado.
También contra SóFOCLES, es necesario servirse de DIÓGENES.
En efecto, aquel ha llenado ·de desánimo a muchos miles
de hombres al escribir estas cosas acerca de los misterios:
" ... Tres veces dichosos
aquellos mortales que, después ,de haber visto estos
[misterios
ha jan al Ades; sólo para ellos allí
hay vida; para los demás hay males de toda especie"
(84) ;
Pero DIÓGENES, al escuchar versos como éstos, decía: "Y qué,
81) Ibídem, N? 756.
82) Ibídem, Alexis, N° 271.
83) DP autor desconocido. Cf. MoRALLA, De vitioso pudore 534a, también allí
citado sin nombre.
84) NAUCK, Trag. Graec. frag. SoPHOCLES, N? 753.

- 63-

�acaso tendrá mejor destino el ladrón Pateción, que Epaminondas, porque aquél es iniciado?"
Igualmente a TIMOTEO que en teatro cantaba de Artemisa:
'"insana Bacante, fatídica, frenética" ( 85 ),
CINESIA objetó de inmediato: "Que te toque una hija así".
Y vemos otro ejemplo. A TEOG.NIS que decía:
"En ver.dad todo hombre dominado por la pobreza,
[nada puede decir,
nada puede hacer, su lengua está atada" (Mo),
BIÓN oh jetó con gracia: "Cómo, entonces, tú que eres pobre, dices tantas palabras inútiles y nos aburres con tus
charlas?"

22

/

b)

e)

Cap. V.- Para la corrección de algunos pasajes, tampoco dehemos dejar de lado la ayuda que nos ofrecen las frases vecinas, o las que complementan el sentido. Por el contrario,
como los médicos, prescindiendo ,del hecho que el escarabajo
es mortífero, creen que sus pies y sus alas ayudan a neutralizar el poder de su veneno, así nosotros, en las lecturas
de los poemas, cuando el nombre colocado cerca del verbo
·desvía la ·interpretación de un pasaje hacia el sentido peor,
lo tomaremos y le añadiremos una explicación más clara,
como algunos hacen con estos versos de Homero:
'"porque tan solo esta honra les queda a los míseros
[mortales:
que los suyos se corten la cabellera y surquen con lá[grimas las mejillas" (H 7)
a los cuales agregan:
"los dioses condenaron a los míseros mortales
a vivir en la tristeza" ( 88 ) ;
con lo cual sugieren, que Homero no hahló en forma absoluta, es decir que no dijo que lus dioses han destinado una
vida mísera para todo5 los hombres en general, sino sólo
para aquellos necios y sin juicio, a los cuales, por ser miserables y dignos de piedad por su ineptitud, él acostumbra
llamar "míseros" e "infelices".
Cap. VI. - Otro método más es el de cambiar la interpretación de pasajes sospechosos en los poemas de lo peor a lo
mejor, con el uso común de las palabras. Y el joven debe
estar entrenado en este método, más que en las llamadas
"glosas" ( 8 ¡¡). En efecto, es propio del filólogo y no es des-

85)
86)
87)
88)
89)

Poet. Lyr. Graec. Tim. pág. 1269. frag. l.
177.
Odisea IV, 197.
lliada, XXIV, 525.
Palabras que no se encuentran en el uso común de la lengua.
BERGK,

TEOGNIS,
HoMERO,
HoMERO,

-64-

�d)

e)

agradable saber que la palabra "p~"¡'é07.'iÓc;" (rhiguedanós)
(V 0), quiere decir: "que muere miserablemente" (ya que los
:M acedonios llaman "oávoc;" (danos) a la muerte) ; que los
Eolios llaman a la victoria conseguida con perseverancia y
paciencia: "perseverancia en el combate" "xa¡J.¡J.ov(a" (kamonía) ( 91 ) ; que los Dríopes llaman "7tÓ7tb~" (pópoi) (\l 2 ) a
las divinidades.
Además si 'queremos recibir .de la poesía ventaja y no daño,
es necesario y útil conocer en qué forma los poetas usan los
nombres de los dioses, los de cosas malas y buenas, y también qué quieren decir con las palabras "suerte" y "destino" ('túxr¡, !J.OÍpa rtykhe, moira), y cuál de ellas usan con una
sola acepción o con muchas; y así también para tantas otras.
Por ejemplo una vez llaman "oixoc;" ( oikos) a la casa
"a la casa ( oixoc;) de alto techo" ( 93 ),
otra vez a Ios bienes:
"se pierden mis bienes ( oixoc;)" ( 94 ).
La palabra -~~ío.-oc;'' (biotos), una vez la usan para indicar el vivir:
"Pero Poseidon, el de cerúlea cabellera, no permitió
que le 'quitara la vida (~¡Ó'tOW l, e hizo vano ei golpe
de la lanza" ( 95 ),
otra vez para indicar las riquezas:
"y los demás le coman los bienes (~lo'tou)" (96).
La expresión ""aAÚé~V" (alyein), ~~estar fuera de sí", una
vez la usan en lugar de "estar angustiado" y tde "estar en
apuros":
"así se expresó. La diosa retrocedió turbada ( a),úouocr7.)

[y aflijida" ( 07 ),
otra vez en lugar ·d e "ser orgulloso" y "alegrarse":
"acaso te desvanece ( a/..Úe¡c;) la victoria que conseguís[ te contra el vagabundo Iro?" ( 98 ).
Con la expresión "-&amp;.o:X~é¡v" (thoázein) "moverse con rapidez",
indican el "moverse", como EuRÍPIDES:
90)

91)
92)
93)
94)
95)
96)
97)
98)

HoMERO, Iliada, XIX, 325; atributo de Helena "odiosa". La etimología ofre·
cicla por PLUTARCO parece equivocada, debiéndose más bien relacionar esta
pala·b ra con "pÍ¡oc;" (rhigos) "frío" (HESIQUIO).
HoMERO, !liada. XXII, 257; XXIII, 661.
En los "scholia" a HoMERO, l'a palabra "7tÓr.o~" (popoi) es siempre interpre·
tada como ".Seoé" (theói) "dioses'' (HESIQUIO.).
HoMERO, Odisea, V, 42; VII, 77; X. 474.
Ibídem, IV, 318.
HoMERO, Iliada, XIII, 562.
HoMERO, Odisea, XIII, 419.
HoMERO, Iliada, V, 352.
HoMERO, Odisea, XVIII, 332; 392.

-

6ó

�~'Un

f)

23)

monstruo que se mueve ( .a.oá~ov) desde el mar
[Atlántico" ( 99 ) ;
o el "sentarse" y el "estar sentado", como SóFOCLES:
"'¿por qué me sentáis (·.9-oá~e't'e) en estos asientos
coronados de guirnaldas suplicantes?" (1° 0 ).
Es también ingenioso adaptar el uso de las palabras al
argumento, como ense'iian los gramáticos, tomando una palabra una vez en una acepción, otra vez en otra, como por
ejemplo:
"elogia l ~ivúv) el barco pequeño; pero pon tus mer[ ca,derías en uno grande" ( 101 ) ,
en el cual "a!vú,/' (ainein) "hablar de", significa "elogiar",
mientras en otro pasaje él usa la verdadera expresión
"h·a~vúv" (epainein) "elogiar", en lugar de "r.~pa't'Úcr-9-~~,
(parateisthai) "suplicar"; así como en el habla corriente
saludamos a alguien con la expresión "esté bien", y le decimos "bienvenido", aunque no se lo deseemos y no lo quera·
lllOS.

b)

99)
100)
101)
102)
103)
104)

Así también algunos llaman a Pcrséfones "digna de elogio~',
en vez de llamarla "suplicante".
Ahora bien observemos esta distinción y .división de los
nombres en los asuntos más importantes y más serios, y empecemos por lo tanto con los dioses. Enseñaremos así a los
jóvenes que los poetas usan los nombres de los dioses a veces
para indicar, según su concepción, a los mismos dioses; otras
veces para indicar ciertas facultades que los dioses crean y
proporcionan a los hombres. Como por ejemplo, cuando
ARQUILOCO dice en su oración:
"Escúchame, dios Efcsto, y séme aliado, te suplico
y otórgame lo que tu otorgas" (1° 2 ),
es evidente que invoca al dios, mismo; pero cuando, lloran,do al marido de la hermana, desaparecido en el mar, sin
haber podido recibir la acostumbrada sepultura, dice tque él
hubiera soportado la desgracia con mejor ánimo:
"Si Efesto hubiese rodeado su cabeza y sus :bellos
miembros envueltos en blancos vestidos" (1° 3 ),
con el nombre de Efesto indica el fuego y no el dios.
Igualmente EuRÍPIDES, cuando dice en un juramento:
"por Zeus que vive entre los astros, y por Ares matador" (1° 4 ),

Andromeda. NAUCK, Trag. Graec. frag. EunÍPIDES,
Edipo Rey, 2.
HESIODO, Trabajos y días, 643.
BERGK, Poet. Lyr. Graec. II, p. 703. Arq. fragm. 75.
lbidem, pág. 687. Arq. fragm. 12.
EunÍPIDES, Fenicias, 1006.
EuRÍPIDES,
SóFOCLES,

- 66-

N

9

145.

�e)

d)

nombra a los dioses mismos; pero cuando Sófocles dice:
"mujeres! ciego, sin ver, Ares,
ron aspecto de cerdo agita todos los males" (1°:;)
quiere significar con" Ares" la guerra; como HO;\IERO dice
'·Ares", para indicar "bronce":
'•cuya sangre esparció el cruel Ares
por la ribera del Escamandro~' ( 10 H).
Por lo tanto, ya que mucha::. palahras están usadas en esta
forma, es necesario saher y recordar que con el nombre
de Zeus o Zen, los poeta::. indican una vez al dios, otra vez
la suerte, y a menudo el fato. En efecto, cuando dicen:
'·Padre Zeus, que reinas desde el Ida, gloriosísimo,
[máximo,
concédele a Ayax la victoria" (1° 7 )

y:
'~Zeus,

e)

f)

105)
106)
107)
108)
109)
IIO)
lll)

quién dice que es más sabio 'que tú? (1° 8 ) ,
indican al dios mismo; pero cuando dan el nombre de Zeus
a las canEas de todos los sucesos y dicen:
'•Precipitó al Ades muchas almas valerosas ,de héroes
a quienes hizo presa de perros y pasto de aves
cumplíasc la voluntad de Zeus" (1°~),
indican el Fato. Ya que el poeta no cree que el dios prepara males a los hombres, sino que con la palabra Zeus indica
la fuerza de las circunstancias, es decir el Fato. En dccto,
el destino de las ciudades, de los ejércitos y de los jefes que
se conservan moderados, es prosperidad y victoria sobre los
enemigos; pero al ser c1los turbados por las pasiones y las
culpas, al discutir y pelearse, como hacen estos griegos, su
destino es portarse indecorosamente, confundirse y llegar a
un fin vergonzoso, como dice SóFOCLES:
"Es destino de los mortales recoger
por malos consejos, malos frutos" ( 110 ).
Seguramente HESIODO cuando presenta a Prometeo que
aconseja a Epimeteo:
·'Dones de Zeus Olimpio, es mejor que nunca los
[aceptes" ( 11 1),
usa ei nomhre de Zeus, para indicar el poder de la suerte.
En efecto, él llama dones de Zeus, los bienes de la fortuna,
por ejemplo las riquezas, las nupcias, o el poder y en breve
todo aquello cuya posesión es inútil para quien no sepa

Trag. Graec. frag. SoPHOCLES, N~' 754.
lliada, YJI, 329.
Ibídem, VII, 202; III, 276; XXIV, 308.
NAUCK, Trag. Graec. frag. Adesp. N 9 351.
HoMERO, Iliada, I, 3.
NAUCK, Trag. Graec. frag. Adesp. No 352.
HESIODO, Trabajos y días, 86.
NAUCK,

HoMERO,

- 67-

�24)

b)

hacer thuen uso de ellas. Por lo tanto, él cree que también
Epimeteo, hombre vano y necio debe guardarse y temer la
buena suerte que lo va a perjudicar y corromper. Y de nuevo cuando dice:
''Nunca tengas la crueldad de reprochar a un hombre
por la funesta y denigrante pobreza, don de los dio[ses eternos" ( 112 )
llama "don divino" lo que da la suerte, sugiriendo que no
es digno reprochar a los que son pobres por culpa de la suerte, sino más bien hay que reprochar a la pobreza cuando
es acompañada de la pereza, de la molicie y del lujo; porque entonces es' torpe y vergonzosa.
En efecto, cuando los hombres todavía no llamaban a la Fortuna con este nombre, al saber que el poder de esta causa
inconstante, sin orden y sin límite, es fuerte y no puede
ser previsto por la razón humana, la designaban con los
nombres de los dioses; así como nosotros estamos acostum1H"a.dos a llamar demoníacos y divinos a algunos hechos, a
algunas costumbres y, por Zeus, también a los discursos y a
los hombres. Con este tipo de interpretación deben ser corregidas muchas de las expresiones que parecen dichas en
forma absurda acerca de Zeus, entre ellas, por ejemplo. también los siguientes versos:
"En ]os umbrales del palacio de Zeus hay ·d os toneles
de dones que el dios reparte; en el uno están los aza[res y en el otro las suertes" ( 113 )

y:
"El excelso Cronide no ratificó nuestros juramentos,
y segu.irá causándonos males a unos y a otros" ( 114 )

y:

e)
ll2)
ll3)
ll4)
liS)

"Desde aquel punto comenzaría a desarrollarse la ca[lamidad
entre teucros y dánaos por la decisión de Zeus" ( 115 )
en los cuales el nombre de Zeus debe ser interpretado como
"Suerte" y "De"tino". En ellos, en realidad, se expresa así
en forma completa, con un solo nombre, aquella parte de la
casualidad que no puede ser alcanzada con nuestro razonamiento, y que no se encuentra a nuestro alcance. Pero,
cuando el uso de la palabra e~ conveniente, razonable y verosímil, debemos creer entonces que con el nombre de t.lios
se indica al dios mismo, como en estos versos:
"y recorría las filas de los demás guerreros:

lbidem, 717.
HoMERO, lliada, XXIV, 528.
lbidem, VII, 69.
HoMERO, Odisea, VIII, 81.

- 68-

�solamente evitaba el encuentro con Ayax T clamonio
porque Zcus se irritaba contra él, siempre que com[hatía con un guerrero más valiente'' ( 11 '1 J

y:

d)

e)

"En efecto Zeu.:. toma a sus cuidados los asuntos má..,
[importantes de la humanidad
y despreocupadament e deja a otras divinidades los
[asuntos más pequeños" (1 17 )
Además hay que prestar mucha atención a otras palabras
que los poetas adaptan a muchas circunstancias con sentidos
dife!entes. Por ejemplo, la palabra "apE:t~" (are té), "virtud".
Puesto que la Virtud no sólo hace a los hombres cuerdos,
justos y buenos en las acciones y en los discursos, sino también procura gloria y poderes, los poetas usando esta acepción~
llaman "ape't'~" a la gloria y al poder; así como se llama con
el mismo nombre ·d el árbol también al fruto que éste produce, como por ejemplo, "E.'Aa:ía:" ( elaia) "aceituna" al fruto
del "'D. a:¡a:" (elaia) "olivo"; y "q¡r¡¡Ó~" (phegós) "haya" al
fruto de la "q¡r¡¡ó~" (phegós) "encina".
Así, por ejemplo, cuando los poetas dicen:
"Ante la virtud, los dioses pusieron el duro trabajo"
( 118)

y:
"Entonces los Dánaos, peleando con bravura, rompie[ron las falanges teucras" ( 119 ),

y:

e)

116)
117)
118)
119)
120)
121)
122)
123)

''si es nuestro destino morir, bello es morir
acabando la vida en aras de la virtud" (1 20 ) ;
piense nuestro joven, de inmediato, que en estos versos se
habla de la facultad mejor y más divina que hay en nosotros,
con lo cual entendemos: el recto juicio, la perfección del
buen senti.do y la conforme disposición del alma ( 121 ) •
Pero, cuando en otros casos él lea:
"Pero Zeus aumenta y disminuyfl el valor de los gue[rreros" (1 22 ),
y el otro verso:
"La virtud y la gloria acompa'ñan la riqueza" ( 123 ) ,
no se quede el joven turbado y admirado de los ricos, como
si ellos en un momento pudieran comprar la virtud con el

!liada, XI, 540-42.
Trag. Graec. frag. Adesp. N 9 353.
HESIODO, Trabajos y días, 289.
HOMERO, !liada, XI, 90.
NAUCK, Trag. Graec. frag. EuaÍPIDES, N 9 994.
Definiciones de la virtud, comunes entre los estoicos.
HoMERO, !liada, XX, 242.
HESIODO, Trabajos y días, 313.
HoMERO,

NAUCK,

- 69

�f)

25)

b)

dinero, ni crea que está en poder de la suerte aumentar o
disminuir el valor; por el contrario considere que el poeta
ha usado la palabra '"ap~'t'~" en lugar de "oó~a" (doxa)
"gloria", o de "cuvcq.u;" ( dynamis) "poder", o de dm)xb"
( eytykhía) "buena suerte" o de algo parecido.
También con la palabra "y.ay.Ón¡;'' (kakotes) ''maldad'\ los
poetas una vez indican propiamente la maldad y la perversidad del alma como Hesíodo:
"ya que con la maldad ( Y.aY.Ón¡-.a) es posible ganar
[bien (1 21 L
otra vez algún otro mal o desgracia, como HoMERO:
"pues los mortales envejecen presto en la desgracia
( Y.axÓ't''tJ•t)" (1:!;;) .
Además cualquiera quedaría completamente engañado al
creer que Jos poetas indican con la palabra "euoaqJ.ovb'' ( ey,daimonía) '~felicidad", lo mismo que indican con ella los
filósofo~, ésto es 1a perfecta facultad o posesión de los bienes
o la perfección de una vida que prospera según naturaleza,
sin darse cuenta que, por el contrario, los poetas, con un uso
equivocado de la palabra llaman "euca[¡;.ú)v" ( eydaimon)
"feliz, beato" al rico y "euoa~¡;.ov[a" "felicidad"' al poder y a
la gloria.
HoMERO, por ejemplo, ha usado correctamente las palabras de este verso:
1
'Por ésto vivo ahora sin alegría, entre estas riquezas
( Y.'t'echecrcrtv) que poseo (1 20 ),
y MEANDRO también:
"Yo poseo muchos bienes; y muchos me
llaman rico ( 7tAOÚcrw;), pero nadie feliz" (1 27 ).
Pero EuRÍPIDES hace mucho desorden y confusión cuando
dice:
"Lejos de mí una felicidad ( doa[¡;.ú)V) que haría mi
[dolor" ( 12 ~ ) ,

y:
"Por qué honras a la tiranía, esta injusticia feliz
[ ( eu~a[¡.¡.o,;a)" (1 29 )
a menos que uno, como se ha dicho, no siga el sentido metafórico y abusivo de las palabras. Pero ya se ha dicho bastante sobre estos argumentos.
124)
125)
126)
127)
128)
129)

Ibídem, 287.
HoMERO, Odisea, XIX, 360.
Ibídem, IV, 93.
KocK, Com. Att. frag. III, p. 184.
EuaíPIDES, Medea, 598.
EuaÍPIDES, Fenicias, 549.

- 70-

�e)

d)

Cap. VII. - Ahora bien, otra cosa más de~hemos hacer considerar a los jóvenes, no una sola vez, sino muchas, demostrándoles que la poesía, siendo .de por si imitación, se
sirve de adorno y esplendor, para embellecer las acciones y
los caracteres que trata, pero no deja de lado la similitud
de la verdad, ya que la imitación tiene su seducción en la
verosimilitud. Por esto la imitación que no descuida completamente la verda.d, presenta en las acciones indicios mezclados de maldad y de virtud, como la poesía de Homero.
Esta, en efecto, está muy lejos de la opinión de los estoicos
que afirman que nunca el vicio se junta con la virtud, ni
la virtud con el vicio, sino 1que creen que el hombre ignorante hace todo mal, mientras el hombre de cultura cumple todo en forma perfecta (1 30 ) • Estas son las doctrinas que
oímos en las escuelas; sin embargo, en los hechos y en la vida
común es como dice EuRÍPIDES:
"hienes y males no pueden estar separados,
por el contrario forman una mezcla" (1 31 ).
Además de la verdad, el arte poético usa especialmente la
variedad y la diversidad. En efecto, los cambios proporcionan a los mitos el elemento emocional, sorpresivo e inesperado que produce la mayor maravilla y el mayor goce,
mientras lo sencillo queda falto de emoción y de poesía.
Por esta razón los poetas no presentan a los mismos personajes siempre igualmente vencodorcs, felices o justos en todas las cosas, ni a los dioses faltos de emoción y de culpas,
cuando los hacen actuar como hombres; y todo eso para que
el elemento turbador y excitante del arte poético no quede
inactivo en ningún momento al faltar los. peligros y las luchas.
Cap. VIII. -

e)

130)

Por lo tanto, estando así las cosas, debemos
guiar al joven para que, al leer en los poemas nombres ilustre.:; y grandes, no se forme la opinión que fueron de hombres sabios y justoe, de reyes }&gt;Crfectos, modelos de toda
virtud y rectitud, ya 1que éT quedará muy perjudicado al
apreciar y admirar todo lo que lee~ sin desaprobar nada, y
al no querer escuchar la opinión de quien critica a aquellos
que hacen y dicen cosas como éstas:
'"Ojalá! padre Zeus, A tena, A polo!
ninguno de los Teucros, ni de los Argivos
escape de la muerte, y librándonos de ella nosotros Jos

Conocida sentencia de los estóicos, que se encuentra citada ya en CICERÓN,

Finib, IV, 24: "ut iam omnes insipientes sint miseri. .. "; Ibidem, 23:
131)

"qui sapientes non sint omnes aeque miseros e!'se".
Eolo de EuRÍPIDES. Cf. Moralia, 396b, 474a. NAUCK, Trag. Graec. frag.
PIDES No 21.

- 71-

EuRÍ·

�derribemos las sacras almenas de Troya" ( 13 ~),

f)

y:
"Oí la misérrima voz de Casandra, hija de Priamo
a la cual estaba matando, junto a mi, la dolosa
Clitemncstra '' ( 133 ) ,

y:
'•Que yo yaciera con la concubina para que aborreciese
[al anciano.
Quise ohedecerla, y lo hice'~ ( 134 ),

y:

26)

b)

e)

J32)
133)
134)
135)

·'Zcus padre, no hay dios más funesto que tú" (1 33 ).
Por lo tanto, •que el jov~n no se acostumbre a elogiar cosas
como ésta--~ ni sea perc.;uasivo y hábil en encontrar escusas y
en imaginar recurc.;o" aptos a justificar las malas acciones; por
el contrario, que crea más en ésto: que la poesía es imitación
de costumbres, de Yidas y de hombres, no perfectos, ni puro5,
ni intachables en todos sus aspectos, sino sometidos por el
contrario, a pasiones, opiniones faJ .. as e ignorancia; éstos, sin
embargo, por disposición natural a menudo tienden a mejorarse.
En efecto, la lectura de los poetas no traerá ningún daño al
joven, cuando su alma esté preparada en forma tal que se
exalte y se entusiasme sólo frente a. las cosas bien dichas y
bien hechas, y no tolere las malas y las 1·epudie. Por el eonlr&lt;&gt;-rio, el que admire y acf&gt;pt(" cualquier cosa, dominado en
su juicio por la .. educción de nombres heroicos, es proclive a
caer en muchos vicio.:, sin dar~c cuenta; como los que imitan
el dorso curvo de Platón ) el tartamudeo de Aristóteles. Por
lo tanto no hay que temblar tímidamente frente a todo, preso
de super~'tición como en un templo, ni 1~Jnedarse en adoración
frente a cualquier cosa, sino hay que estar aco:-tumhrado a
proclamar que algo no es justo y no es cmn·enicnte, no menos que a reconocerlo. justo )' conveniente.
Por ejemplo 1 cuando en el campo griego, lo:-; wldado:-; fueron alcanzados por la enfermedad, Aquiles reunió una asamblea; y, aunque él sufriera más que todos por la demora dP
la guerra, por su posición y fama en el ejército, al darse!
cuenta, por sus conocimientos métlicos, que 1a enfermrda(1.
al no hajar al noveno día, como dehía por naturaleza, no
era enfermedad normal, dchida a causas comunes, ~e l"V~l!l·
tó y, sin d!rigir la palabra a la muchedumhre, se dirigió cou
este consejo al rey, moderada y convenientemente:

llíada, XVI, 97.
Odisea, XI, 421.
Ilíada, IX, 452.
Ibidem, III, 365.
HoMERO,
HoMERO,
HoMERO,

- 72-

�d)

e)

'"Att·ida! creo que tendremos que volver atrás, yendo
otra vez errantes" (l 3 li).
Pero, cuando el adivino dice que teme b ira del más pudt~~
roso de los Griegos, Aquiles, jurando que nadie levantará
las manos sobre el adivino, mientras él viva, agrega sin r:tzón y sin moderación:
"aunque hablares de A¿;amemnón" ( 137 ),
mostrando a::.Í indiferencia y desprecio hacia el jefe. 1, al
rato, aun más irrita·do toma la espada con el deseo de matarlo, contra su propio honor ) utilidad. Pero, en segnid&lt;1
arrepentiéndose:
'·enyainó la enorme espada y no desobedeció
la orden de Atenea" (1 38 ),
obrando esta vez con rectitud y honor. En efecto, a] no poder desahogar completamente su ira la de~vió y la detuvo
moderándola con el razonamiento antes de hacer algo irrc-~
parable.
También Agamemnón es ri.dículo en lo que hace y dice en
la Asamhlea, pero en lo que se refiere a Cri.::.cida C'S mas
digno y más real. Así como Aquilcs 1 cuando H' llevan a Bri~
seida:
';llorando, fué a sentarse en disparte. lejos de ~us con~~
pañero~'·

f)

27)

136)
137)
138)
139)

1 !O)

(n'),

igualmente Agamemnón en persona, hace subir a la nave y
entrega y devuelve a Criseida, la mujer de la cual poco antes había dicho qua le era más cara que su misma esposa,
sin haber cometido con ella ningún acto amoroso y desho·
nesto.
También Fénix, malllecido por el pa.dre por causa de su
concubina, dice:
"E¡,tuve por matar a mi padre con el agudo bronce:
mas a lf!;Úil inmortal calmó mi cólera, haciéndome
[pensar
en la fama y en los reproches de los hombres,
a fin de que no furse llamado parricida por los
[Aqueo2' 1 ( 140 1.
Ahora bien, Aristarco sacó estos versos temiendo sus efectos; pero están bien a propósito en el momento en que Fenh
enseña a Aquiles lo que es la ira y lo que los homhres hacen
cuando, arrastrados por esa pasión, no usan el razonamiento
y no obedecen a los que intentan tranquilizarlos. Así también

Ibídem,
Ibídem,
Ibídem,
Ibidem,
Ibídem,

I. 59.
90.
220.
349.
lX, 458-61; versos conservados sólo por Plutarco.

- 73-

�b)

e)

d)

141)
112)
143)
14 i)

el poeta~ al presentar a 1\ieleagro, antes en('olerizado con :::.n~
ciudadanos, y después apaciguado, justamente critica las pasione:;, su dominio sobre ellas y su cambio de opinión.
En estos casos, por lo tanto~ la diferencia es evidente; pr:ro
en los casos en que la opinión del poeta e~ oscura, hay qn{'
hacer cierta distinción y llamar la atención del joven. Por
ejemplo, si Nausicaa, al ver a Odi¿eo, homlHe extr&lt;Jnjero, y
al experimentar hat:ia él la misma pa~ióu de Calipso, siendo
ella veleidosa y en edad de casane, die ~ neciamente a sns
sirvientas estas palabras:
"Ojalá! a tul varón pu.diera llamársele mi marido,
viviendo acá; ojalá lt pluguiera quedar::;c con nos ·
[otros!'l ( 111 ) .
~u impu(licia y su falta de dominio wn dignas de censura.
Pero, por el contrario, ella es digna de admir,!ción, si expre~a su de:;co de casarse con Odi:;co, más hien que con un
marino o haibrín su conciudadano, porque se ha ·dado cuenta, por las palabras de él, del caractcr del héro~, y ha qu~­
dado admiraua de su manera de haJJlar tan llen~ de huen
8entido.
Otro ejemplo más: cuando Pcnélope se entretiene amablemente con sus pretcndienles mientras aquellos ]e regalan vestidos y adornos, Odiseo ::e (1ueda &lt;.:orupla~ido:
"de que les sacase regalos y les lisonjeara el ánimo"
(14:!) ·.
si él se alegra por los done:; y la relativa ~anancia, sohrep~.­
sa en lenocinio a Poliagro, así riuiculizado en tua comedi~1:
" ... feliz Poliagro
"'que alimenta a la cabra celeste para sacar ganancb
[de ella" ( 41 :~);
pero si piensa que con eso. ellos están más confiados, sin
preocuparse del futuro, su alegría y :::.u confianza tienen razón de ser.
Igualmente, en el recuento lle los dones que los Feacios le
han dejado antes de irse, si al encontrarse en tal soledad,
ignaro e incierto de lo que le puede pasar, teme por h·s
dones:
';no :;e hayan llevado alguna. cosa en la cóncava nave~
[cuando de atquí parti~ron" ( 14A),
su avaricia, en ver,dad, es digna de lástima y desprecio. Pero,
por el contrario si? como alp:unos dicen, no teniendo todavía la seguridad de estar en Itaca, cree que la salvación de

Odisea, VI, 244.
Ibídem, XVIII, 282.
KocK, Com. Att. frag. III, 399. Se refiere probablemente a la cabra Amaltea.
HoMERO, Odisea, XIII, 216.

Ho:\HRO,

- 74-

�los dones, es una demostración de la integridad de los Fe&lt;~­
cios -en realidad, él pensaba &lt;JUC no lo hubieran llPvado:
para dejarlo tirado y abandonado en tierra extra'ila sin ganancia ninguna y dejándole sus bienes- no se sirve de un
ar~umento vano y su previsión es digna ·de ser admirada.
e)

Además, algunos critican este deserrubarque realizado mientras él dormía, y dicen que ]os Tirrenios conservan U1l cnento según el cual Odiseo era dormilón por naturah"Z:! &gt; qu?
por esto era de difícil trato ron la gente. Pero aceptan r-.,ta
e~cena intcrprctan.do que d SlH"ÍÍo de Odi~eo I"!O era venladero, sino tque él, avergonzado porque debía despedir a los
Fcaeios !"in 1lon~s ho~pitalario.; y sin poder agasajarlo~, sabiendo a(lemú.; que b era impo3ihle e s cond ~ r10e dP. ~. us ene-migos en presencia de aquellos, se salvó de la dificult~Hl
haciéndose el dormido ( 11 :;) •
0

f)

Por lo tanto con esas indicaciones acerca de los poema:;;, no
permitiremo3 que surja en los jóvenes una tendencia hacia
las malas co:::i.umhres, sino más bien emulación y preferencia
para las mejores; en forma tal que sin vacilación pued ~tn
censurar a unos y elogiar a otros. Esto es necesario especialmente en las tragedias en las cuales acciones indignas y miseras son presentadas con palabras persuasivas y hábiles. En
realidad, no es completamente verdadero el dicho tle
SóFOCLES:

'·De las malas acciones no nacen bellas palabra;;;''
( lH,)'

ya que él mismo está acostumbrado a pre-=entar malas costumbres y hechos indignos con palabras agradables y argumentos h::-névolos. Y Ycs, que también su cumpañero de arlc.
28)

ha hecho tque Fedra culpe al mismo Teseo que.
con sus violencias, la hizo en:unorar de Hipólito (1 47 ). La
mi•ma libertad .de palabra proporciona él a Helena en las
'"Troyanas~' al hacerle decir qu~ Iléf'Pha debe ser casti~ada
esp ~· cialmente por hal)cr engPndrado al hombre que la sedujo. En conclusión, que el joven no ~e acostum hre a creer
que en estas cosas hay algo sagaz y hábil, y que no Re Rlegre
por tales recursos, por lo contrario que aborrezca las palabras
licenciosas, mág que los hecho~.

145)

El método de interpretación u!"ado en estos párrafos es del todo tradicional,
como también los ejemplos citados. Cf. ARISTÓTELES, Poética, cap. 24, 1460a,
35 sgs.
NAUCK, Trag. Graec. frag., SOPHOCLES, N° 755.
No se refiere a la tragedia "Hipólito coronado", la que ha llegado hasta
nosotros, sino a la anterior, perdida "llipólito cubierto". NAUCK, Trag.
Graec. frag. EuRÍPIDES N° 491.

146)
H7)

EuRÍPIDES

- 7ó

�De cualquier manera~ es útil investigar la causa
de todo lo que se dice. Por ejemplo Catón, cuando era todavía niño, wlía hacer lo que el pedagogo le ordenaba, pero
le preguntaba la causa y la razón de la orden. Ahora bien,
por lo que se refiere a los poetas, no hay que obedecerle~
como si fueran pedagogos o legisla.dores, a menos que el texto no sea razonable. Y decimos que un texto es razonahle,
cuando es bueno; mientras cuando es malo, aparecerá conlf,
vacío y vano. Pero la mayoría de la ~ente insiste en reclamar las causas de algunas" co.3a., y quic;·en saber porque han
6ido dichas:
'~Nunca coloques la jarra sobre la copa de los qn•)
están tomando" (HS),

Cap. IX. -

b)

y:
e)

"El que caiga del carro y suba al de otro
pelee con la lanza" ( 149 ) ,
mientras aceptan otras peores con confianza y sin ninguna
crítica, como por ejemplo éstas:
"ya que el hombre es esclavo, aunque esté lleno de
[coraje,
si tiene conciencia de las culpas de su padre y de su
50
1 madre" (1
),

y:
"El hombre infeliz debe tener bajos pensamientos"
(l:íl).

d)

148)
149)
150)
151)
152)

Sin embargo frases como éstas afectan nuestros caracteres y
perturban nuestra vida, creando en nosotros juicio::; vanos y
opiniones absurdas, a menos que nos acostumbremos a contestar en cada caso: ¿por qué el hombre infeliz debe tener
bajos pensamientos, y no dehe, por el contrario, oponerse
al destino, elevarse y no humillarse? Y¿ por qué )O, hombre bueno y cuerdo, pero nacido de un padre malo y necio
no puedo enorgullecerme por mi virtud, sino por el contrario debo quedarme apocado y humillado por la ignorancia
de mi padre? Por lo tanto~ a'qucl que se opone y resiste en
esta forma y no se deja llevar por cualquier discurso, como
por el viento, sino que estima justo el dicho de HERÁCLITO:
"El homhre necio se asusta de cualquier palabra" (1;;~), rechazará muchas de las cosas dichas en forma que no corresponde ni a la verdad ni a la lJtilidad. En conclusión

Trabajos y días, 744.
llíada, IV, 306.
EuRÍPIDES, Hipólito, 424.
NAUCK, Trag. Graec. frag. EuRÍPIDES, No 957.
DIELS, Fragmente der V orsokratiker, 1, p. 95, frag. 87.
HEsiODO,

HoMERO,

- 76-

�estas sugerencias procurarán
poemas.

e)

f)

29)

una inocua lectura

de los

Cap. X. - Como en las ojas .de una vid y en los copiosos
sarmientos, el fruto a menudo se esconde y queda desapercibido en la sombra, así en la dicción poética y en los
cuentos extensos 1 se le escapan al joven muchas cosas útiles
y aprovechables. Sin embargo, ésto no 'le debe ocurrir y no
debe perderse atrás de los hechos; por el contrario debe
agarrarse especialmente a las cosas que llevan a la virtud y que pueden formar el caracter. Por esta razón es
oportuno tratar este argumento aun sea en forma breve, tocando someramente los puntos esenciales y dejando la verhosidad, la aparatosidad y la abundancia de ejemplos para
los tque escrihen en forma más ostentosa. Como primera cosa
el joven que conoce los caracteres y los per,onajcs buenos
y malos, preste atención a las palabras y a las acciones que
el poeta atribuye convenientemente a unos y a otros. Por
ejemplo, Aquiles, aun hablando con ira, se dirige así a Agamemnón:
··jamás el botín que oh tengo es igual al tuyo, cuando
los AIC(ueos entran a saco en una populosa ciudad de
[los troyanos'' ( 1 ;;a),
mientras Tersites insultándolo dice:
;;Tus tiendas están repletas de bronce, y tienes muchas
y e~cogidas mujeres, que los Aqueos
te ofrecemos antes que a nadie, cuando tomamos al[guna ciudad"' (1;¡ 4 ).
Y de nuevo Aquiles:
" ... Si Zeus
nos permite tomar la bien murada ciudad de Troya"
155) .
Pero Tersitcs:
'"Que yo u otro Aqueo haya hecho prisionero" (1 3G).
Y de nuevo, cuando Agamemnón insulta a Diomedes durante la revista, éste no le contesta nada:
"oyendo con respeto la increpación del venerando rey"
(157)'
pero Stenclo, hombre de ningún renombre:
''Alrida, dijo, no mientas pudiendo .decir la verdad,

153)
154)
155)
156)
157)

Ilíada, I, 163.
II, 226.
I, 128.
II, 231.
IV, 402.

HoMERO,

Ibídem,
Ibídem,
Ibídem,
Ibidem,

- 77-

�h)

e)

nos gloriamos de ser más valientes que nuestros pa[ch·es" (1 51'3).
Esta diferencia bien observada, enseñará al joven a con5iderar la modestia y la moderación como un rasgo de cultura, y
a evitar la soberbia y la jactancia como algo vano. También
resulta útil la consideración de la conducta de Agamemuón
en este caso. Pasó por alto a Stenelo, sin dirigirle palabra,
pero se preocupó de Odisco~ le contestó y se dirigió a él:
"cuando comprendió que el héroe se irritruba, retrae[ tándose dijo" ( 15 ~)
ya que, defenderse de todos, es rasgos de servilismo y de
falta ·de dignidad, pero insultar a todos es de arrogante y
neCIO.

En éste sentido actuó muy bien D:omedes cuando, al ser reprochado por el rey, permaneció callado mientras duraha la
batalla, pero al terminar le habló libremente así:
"poco ha, menospreciaste mi valor ante los Dánaos~'
(160).
Es útil ta1nhién tener presente la diferencia que hay entro
un hombre cuerdo y un adivino ) a famoso. En efecto, Calcas (l Gl) no espera el momento oportuno, por el contrario
no se preocupa en absoluto, de acusar al rey ante la multitud, por haberles traído la peste. Por el contrario, Néstor,
d) ansioso de decir algo para la reconciliación con Aquiles, y
no dar la impresión de acusar a Agamemnón frente a la
multitud por haberse deja.do dominar por la ira y haberse
equivocado, dice:
"ofrece después un banquete a los caudillos, que ésto
[es lo que te conviene y lo digno de tí, (1 6 :!)
una vez congregado~, seguirás el parecer de quien te de
[mejor con~ejo'' ( 163 )
y sólo después de la comida, hace partir a los embajadores; ésta era la manera de corregir el error, mientras aqne·
llo hubiera si·do acusación e insulto.
Además hay que mirar también las diferencias de las estirpes y sus maneras de ser, como sigue. Los Troyanos, por
ejemplo, avanzan con gritos y temeridad: los Aqueos:
"callados y temerosos de sus jefes" (1 64 ).
e) En efecto, el temor a los jefes en el momento en t¡ue los enemigos están a punto de chocar, es signo de valor y de obe158)
159)
160)
161)
162)
163)
164)

Ibidem,
Ibidem,
lbidem,
lbidem,
lbidem,
Ibidem,
Ibidem,

404.
357.
IX, 34.

I, 94, 95.
IX, 70.
74-75.
IV, 431.

- 78-

�diencia. Igualmente Platón quiere acostumbrarnos a temer
las críticas y los males, más que las fatigas y los peligros
( 16 ;:¡), y Catón decía que prefería la gente que se ruboriza a
la que palidece ( 166 ) •
También en las promesas hay un carácter especial; por
ejemplo, Dolón promete:
"pues atravesaré todo el ejército hasta llegar
a la nave de Agamemnón" (1 67 ) ;
f) pero Diomedes no promete nada y dice 'que tendrá menos
miedo si lo envían con otro ( 16 tl) . En conclusión la prudencia es un rasgo griego y de hombre culto, mientras la audacia es algo bárbaro y vano; hay que emular una y censurar
la otra.
En cierto sentido, tampoco es inútil observar la emoción de
los Troyanos y de Héctor cuando Ayax está a punto de combatir en singular duelo con aquel. En este sentido se puede
recordar que Esquilo una vez, durante los juegos ístmicos,
al ver un pugilista golpeado en la cara, mientras se levantaban gritos, dijo: "lo que es el entrenamiento! Los espectadores gritan, y el herido calla" (1 69 ). Igualmente cuando el
poeta ,dice que los Griegos se alegran al ver a Ayax resplandeciente en sus armas
"pero un violento temblor se apoderó de los Teucros;
30)
al mismo Héctor palpitóle el corazón en el pecho" (1 70 ),
¿quién no admiraría la diferencia entre ellos y los Troyanos? En efecto, el corazón del que corre peligro "late" solamente, como también el corazón de quien está por hacer
una competencia de lucha o carrera, mientras los cuerpos
de los espectadores tiemblan y se agitan por lealtad y temor
hacia su rey.
También en este otro lugar hay que considerar la diferen·
cia entre un hombre valeroso y un cobarde. En efecto,
Tersites:
"aborrecía de un modo especial a Aquiles y a Odiseo"
(171) ;
b) mientras Ayax que siempre fué muy amigo de Aquiles,
habla así a Héctor acerca ,de él:
"ahora sabrás claramente, de solo a solo
cuáles adalides pueden presentar los Danaos
aun prescindiendo de Aquiles, que destruye los escua165)
166)
167)
168)
169)
170)
171)

Apología, 28 d, e.
Vid&lt;z de Catón, cap. IX, 134c.
HoMERO, Ilíada, X, 325.
Ibídem, 222.
Cf. PLUTARCO, Moral.ia, Quomodo quis suos in virt. sent. prof., 79e.
HoMERO, Ilíada, VII, 214-15.
Ibídem, 11, 220.
PLATÓN,

PLUTARCO,

- 79-

�e)

[ drones y tiene el ánimo de un león" ( 172 ) ,
y ésto es el elogio para Aquiles; pero más adelante habla
de todos en forma elqgiosa:
"'somos muchos los capaces de pelear contigo" (1 73 ),
no jactándose a si mismo como único y mejor entre todos,
sino como uno a la par de muchos, igualmente capaces ._le
resistir.
Esto sería suficiente acerca de las diferencias; sin embargo
queremos agregar también esto: entre los Troyanos muchos
fueron cogidos vivos, mientras de los Aqueos ninguno; entre los Troyanos algunos se arrojaron a los pies de los enemigos, como Adrasto (1 74 ), los hijos de Antímaco (1 75 ),
Licaón (1 76 ), el mismo Héctor 177 ) suplicando a Aquiles por
su sepultura; entre los Griegos ninguno; como si fuera propio de !bárbaros suplicar y arrojarse a los pies de los enemigos en los combates, y propio de hélenos vencer combatiendo o morir.

Cap. XI. -

d)

e)

172)
173)
174)
175)
176)
177)
178)
179)

Como en los prados la abeja busca la flor, la
cabra la hoja tierna, el cerdo la raíz, los otros animales las
semillas y el fruto, así en las lecturas de los poemas uno
selecciona las flores de la historia, otro prefiere la belleza
y la colocación de las palabras, como Aristófanes dice acerca de Euríp1des:
"yo me sirvo de la redondez de su boca" (1 78 ),
otros además -aquellos a los cuales nuestras palabras están
ahora dirigidas- siguen útilmente las cosas dichas acerca
de las costumbres. A éstos debemos recordar tque es raro que
el que ama los cuentos no se entere de lo que se relata en
forma nueva y singular, y que el filólogo no aprecie lo que
se dice en forma pura y elaborada, y que por fin el amante
del honor y de lo bello, y el que se acerca a los poemas no
por diversión, sino por e·ducación, escuche con aburrimiento
y desinterés las declamaciones acerca del valor de la temperancia y de la justicia, como por ejemplo lo que sigue:
"Por qué no mostramos nuestro impetuoso valor?
ea, ven atquí, ponte a mi lado. Vergonzoso
fuera que Héctor, de tremolante casco, se apoderase
[de las naves'' (1 79 ).
En efecto el joven se entusiasmará mayormente con la vir-

Ibidem, VII, 226.
Ibidem, 231.
Ibidem, VI, 37.
Ibidem, XI, 122.
Ibidem, XXI, 64.
lbidem, XXII, 337.
KocK, Com. Att. frag. 1, p. 513.
HOMERO, Ilíada, XI, 313.

-80-

�tud, al leer que este hombre tan prudente, frente al peligro
Je ~aer de::;truído y de perecer junto con los demás, teme la
vergüenza y la crítica, pero no la muerte. Y con el verso:
"Atenea holgóse de ver la prudencia y la equidad del
[varón" ( 180 )
f) el poeta ofrece la misma reflexión, al imaginar que la diosa
se alegra por la prudencia y justicia del héroe y no por su
riqueza, su bello aspecto y su vigor. Y además, cuando ella
dice que no ·descuida, ni abandona a Odiseo:
"porque eres afable, perspicaz y sensato" (1 81 ),
indica que de nuestras cualidades, sólo una es apreciada
por los dioses y es divina: la virtud, si es cierto que por
naturaleza ca.da símil ama a su símil.
Ahora bien, puesto que dominar la ira parece ser una cosa
31)
grande -y lo es- y más grande todavía parece ser la vigilancia y la previsión de no caer en ella y no dejarse
arrastrar por ella, debemos nosotros demostrar a los lectores esta afirmación en una forma no superficial, por medio
del ejemplo de Aquiles, el cual, hombre impaciente y duro,
ordena a Priamo de conservar la calma para no exasperarlo:
'~No me irrites más, anciano! dispuesto eetoy
a entregarte el eadaver de Héctor, pues para ello Zeus
[ envióme una mensajera,
no sea que deje .de respetarte, oh anciano, a pesar de
[que te hallas en mi tienda
y eres un suplicante, y viole las órdenes de Zeus"
b)
1

( 182) ;

y después ·de haber lavado él mismo el cuerpo de Héctor y
haberlo envuelto, lo coloca sobre el carro, antes de que el
padre lo vea ultrajado,
"no fuera que afligiéndose al ver a su hijo, no pu[ diese reprimir
la cólera en su pecho e irritar5e el corazón de Aquiles
y éste le matara quebrantando las órdenes de Zeus"
(183).

e)

180)
181)
182)
183)

En verdad~ es previ8ión admirable que un hombre, propenso a la ira y de naturaleza rudo e iracundo no se desconozca
a sí mismo, sino que se cuide, vigile las causas de ira y las
prevenga con el razonamiento para no caer en tal pasión a
pesar suyo. Así también debe comportarse el aficionado al
vino [rente a las bebidas, y el afecto a los placeres sexuales
frente al amor. Así Agesilao no permitió que el hermo~o

HoMERO, Odisea, III, 52.
lbidem, XIII, 332.
HoMERO, Ilíada, XXIV, 560-61; 569-70.
Ibidem, 584.

-

81 -

�d)

e)

muchacho que se le acercaba, lo besara (1 34 ) y Ciro (1 85 )
no osó ver a Pan tea; por el contrario, la gente ignorante
reune los elementos que excitan las pasiones y se ahandona
a aquellas en que se encuentra más débil.
Así Odiseo no sólo detuvo a si mismo en el momento en
que estaba irritado, sino también sosegó a Telemaco, cuando Be dió cuenta por unas palabras, que el joven estaba encolerizado y lleno de odio y, con anticipación lo instó a
quedarse tranquilo y a contenerse1 ordenándole:
"si me ultrajaren en el palacio, sufre en el cora.lÓn
que tienes en el pecho, que yo padezca malos trata[mientos;
y si vieres que me echan, arrastrándome en el pala[ cio por los pies
o me hieren con saetas, pasa por ello también" ( 186 ) •
En efecto, como a los caballos no se les pone un freno durante las carreras, sino anteriormente; de igual manera conviene que las personas coléricas que difícilmente se contienen frente a las dificultades, sean prevenidas con razonamientos y preparadas para enfrentarlas.
También hay que escuchar con atención las palabras y evitar Ias bromas de Cleante, tque se hace ridículo, cuando
pretende interpretar el:
"Zeus padre, que reinas desde el Ida" (1 87 ),

y:

f)

184)
185)
186)
187)
188)
189)
190)
191)

"Zeus soberano, Dodoneo" (1 88 ),
ordenándonos leer las últimas dos palabras como una sola
(1 8u), como si llamara "avaoooú}V (Úov" (anadodonaion) al
aire que emana de la tierra por exhalación.
También Crisipo muchas veces se revela limitado, cuando
por ejemplo sin nada de broma, interpreta~ en forma poco
persuasiva, y retuerce el sentido, diciendo que el Croni.de
"longividente'' (1 90 ), significa "hábil en el hablar" y
'rexcelente en la facultad de palabra".
Por lo tanto, es mejor dejar estas consideraciones a los
gramáticos y tomar en examen especialmente aquellas cuestiones tque unen al mismo tiempo utilidad y probabilidad,
como por ejemplo:
"y tampoco mi corazón me incita a ello, que siempre
[supe ser valiente" (1 91 )

Agesilao, V, 4.
Ciropedia, VI, I, 41.
HoMERO, Odisea, XVI, 274.
HoMERO, lliada, 111, 320; VII, 202; XXIV, 308.
Ibídem, XVI, ~~,3. ,
Interpretando ava , no como vocativo de "&amp;va~", sino como preposición
}ENOFONTES,

}ENOFONTES,

"'ava.,,.,.

HoMERO, llíada, I, 498.
Ibídem, VI, 444.

-

82-

�y:
"el cual supo ser amable con todos" (Hl 2 ).
En estos versos el poeta, declarando que el valor es algo que
se aprende y estableciendo que el compañerismo y las relaciones amistosas con los demás proceden del conocimiento
y del razonamiento, incita a no ,despreocuparse de si mismos,
sino a aprender lo que es bien, y a prestar atención a los
maestros, como si la grosería y la cobardía fueran smonimos de ignorancia y necedad. Con ésto coincide lo que el
poeta dice acerca de Zeus y de Poseidón:
"Igual era el origen de ambas deidades y uno mismo
[su linaje,
pero Zeus había nacido primero y sabía más" (1 93 ),
con lo cual declara que el conocimiento es la cosa más divina y la más real y en él está la máxima superioridad de
Zeus, ya que él cree 'qUe las demás virtudes vienen después.
También hay que acostumbrar al joven a escuchar con
atención cosas como éstas:
'"y no mentirá, porque es muy sensato" (1 94 ),

32)

y:
"Antíloco, tú que antes eras sensato, qué has hecho?
desluciste mi habilidad y atropellaste mis corceles"
(195)

h)

y:
"Glauco, por qué siendo cual eres, con tanta sober[bia hablas?
oh dioses! te tenía por el hombre de más seso
de cuantos viven en la fértil Licia" (1 96 ),
en cuanto estos versos enseñan que los hombres sensatos no
mienten, no se portan deslealmente en las batallas y no acusan injustamente a los demás.
De la misma manera, cuando el poeta dice que Pándaro
(1 97 ), por estupidez, se dejó persuadir a violar los juramentos, demuestra tque cree que el hombre sensato no cumple
injusticias.
También acerca de la moderación se pueden sugerir cosas
parecidas, basándose en versos como éstos:
"La divina Antea, mujer de Proteo, había deseado
[con locura
juntarse clandestinamente con Belerofonte; no pudo

192)
193)
194)
195)
196)
197)

lbidem, XVII, 671.
lbidem, XIII, 354.
HoMERO, Odisea, III, 20; 358.
HoMERO, llíada, XXIII, 570.
lbidem, XVII, 170.
lbidem, IV, 104.

- 83-

�e)

persuadir al prudente héroe, que sólo pensaba en
[cosas honestas" ( 198 ) ,

y:
"Al principio la divina Clitemnestra, rehusó cometer
el hecho infame, porque tenía buenos sentimientos"
(199);
por lo tanto en estos casos el poeta atribuye al conocimiento la causa de la moderación. En las exhortaciones a las
batallas igualmente él dice cada vez:
"qué vergüenza, oh Licios! adónde huís? sed esfor[zados" (2° 0 )

y:

d)

e)

f)

198)
199)
200)
201)
202)
203)

"poned en vuestros pechos
vergüenza y pundonor; ahora que se promueve esta
[gran contienda" (2° 1 ),
con lo cual él hace valerosos a los hombres moderados que,
por temor a la vergüenza de bajas acciones, son capaces de
sobreponerse a los placeres y de enfrentar los peligros.
Con los mismos principios TIMOTEO en "Los Persas'' incita
a los Griegos y les ordena:
"Honrad al pudor que presta su ayuda a la virtud
[del combatiente" (2° 2 ).
EsQUILO también cuando escrilie de Anfiareo atribuye a la
moderación, el no enorgullecerse frente a la fama, no ser insolente y no excitarse por los elogios de la multitud:
"El no quiere parecer el mejor, sino serlo
recogiendo frutos del profundo surco de su mente
del cual brotan consejos buenos" (2° 3 ) •
Ya que es propio de hombre sensato estimar justamente a
sí mismo, y su estado de ánimo, cuando es el mejor. Por lo
tanto, si nos remontamos al conocimiento, resulta evidente
que toda forma de virtud nace de la razón y de la instrucción.

Cap. XII. - Ahora bien, como la abeja por naturaleza descubre en las flores más ásperas y en los espinos más agudos la miel más dulce y mejor utilizable, los jóvenes, al ser
educados rectamente en la poesía, aprenderán a extraer de
ella, en cualquier forma, lo ibueno y lo útil, aun en los pasajes sospechosos de ser malos y absurdos. Por ejemplo Agamemnón es sospechoso de venalidad por haher exonerado

Ibídem, VI, 160.
HoMERO, Odisea, III, 265.
HoMERO, llíada, XVI, 422.
Ibidem, XIII, 121.
BERCK, Poet, Lyr, Graec., pág. 1271 Tim. frag. 9.
EsQUILO, Siete contra Tebas, 592.

-

84

�33)

b)

e)

d)

204)
205)
206)
207)
208)

del serviciO militar a aquel hombre que le había ob~equia­
do la yegua Eeta:
"como presente, para no seguirle a la ventosa llión
y gozar tranquilo, donde moraba, de la abundante ri[queza
que Zeus le concediera" ( 204 ).
Pero, según ARISTÓTELES (2° 5 ), él obró con juicio, al preferir a un hombre tal una yegua buena; ya que, en verdad,
un hombre cobarde y flojo, debilitado por la riqueza y la
molicie~ no equivale ni a un perro ni a un asno.
También parece muy vergonzoso que Tetis incite a su hijo
a los placeres y les recuerae los amores. Pero en este caso hay
que considerar ]a moderación .de Aquiles que, aun aman·d o a Briseida, consciente que se acerca el fin de su vida,
en el momento en 'qUe ella vuelve a él, no se apresura a
gozar dei placer de ella; ni, como la mayoría, llora al amigo, dejando ,de hacer y cumplir sus deberes; sino que sólo
se abstiene de los placeres por el dolor; mientras se muestra valeroso en toda acción y en el comando del ejército.
Igualmente no es digno de elogio ÁRQUÍLOCO, cuando 1
llorando al marido de la hermana, muerto en un naufragio, piensa vencer el dolor con vino y diversiones. Es verdad que él aduce una causa que tiene cierta razón:
"ya ~ue con mis lágrimas no me curaré; ni me pondré
peor, buscando alegría y fiestas" (2° 6 ) •
Ahora bien, si aquél estimaba que de ninguna manera se
iba a poner peor "buscando alegría y fiestas", ¿cómo la
presente condición se volverá peor si nos pusiéramos a estudiar filosofía, a tomar parte en la vida política, a subir al
foro, a frecuentar Ia Academia, o a interesarnos de agricultura? Por lo tanto, tienen su valor también las correcciones a medias que usaban CLEANTE y ÁNTÍSTENES. Este
último, oibservando que los atenienses hacían demasiado
ruido en el teatro al oír el verso:
"¿Acaso es vergonzoso algo que no parece tal a ]os
['qUe lo cumplen?" (2° 7 ),
en seguida lo sustituyó así:
"lo que es vergonzoso, es vergonzoso, ya que lo pa[rezca, como que no lo parezca";
y CLEANTE, el verso acerca de la riqueza:
"ser generosos con los amigos, y cuando el cuerpo ha
caído en enfermedades salvarlo con gastos" (2° 8 ),

HoMERO, Ilíada, XXIII, 297.
Probablemente en "Cuestiones homéricas".
BERGK&gt; Poet. Lyr. Graec. 11, p. 687. Arq. frag. 6
EuRÍPIDES, E o !Jo; NAUCK, Trag. Graec. frag. EuRÍPIDES,
EuRÍPIDES, Electra, 428.

- 85-

No

17.

�e)

f)

209)
210)

2ll)
212)
213)

así lo cambió:
''i:ier generoso con las prostitutas, y cuando el cuerpo
Lha caído en enfermedades
frótalo con gastos";
y ZE"íÓ~, corrigiendo los verso::; de SÓFOCLES:
"quien se acompaña del tirano
es su esclavo, aunque fuera libre~' (:.! 0 !!) ,
cambia:
"no es esclavo si fuera libre'',
indicando en este caso con la palabra "libre" al audaz, al
magnánimo y al valeroso.
Por lo tanto, ¿qué nos impide guiar a los jóvenes con tales
correcciones hacia un mejor sentido, de manera que se suvan de citas como éstas?:
"es objeto de envidia de los hombres, el que
hace caer la flecha de su deseo, donde él ~quiere" (2 10 ),
presentándolo no en esta forma, sino así:
''hace caer la flecha de su deseo, donde es útil".
Y a que e:; digno de piedad y no envidiable que alguien quiera tomar y conseguir lo que no debe. Igualmente en estos
versos:
'·No sólo para las cosas buenas Atreo te engendró,
oh Agamemnón;
detbes alegrarte, pero también llorar" (2 11 ),
nos opondremos diciendo: "debes alegrarte, no llorar, s1
consiguieras lo que te alcanza:
''ya que no sólo para cosas buenas te engendró Atreo,
oh Agamemnón!"
Y tamhién acerca de estos otros versos:
';Ay de mi! este mal a los hombres procede .de Dios:
12
que alguien conozca el bien y no lo cumpla"
);
diremos •que es algo animal, irracional y digno de lástima,
que un hombre que conoce lo mejor sea arrastrado hacia
lo peor por causa de la intemperancia y de la molicie.
A propósito de este otro verso:
"lo que persuade es el temperamento del orador y
[no su oración'' (2 13 )
corregiremos: "el temperamento y la oración juntos, o el
temperamento por medio de la oración". Como el jinete gobierna al caballo con el freno, el piloto la nave con el timón~
así la virtud no tiene ningún medio tan humano y familiar como la palabra.

e

Trag. Graec. frag. SoPHOCLES, N° 789.
Ibídem, Adesp., N° 354.
EuRÍPIDES, lfigenia en Aulis, 29.
Crisipo de EuRÍPIDES; NAUCK, Trag. Graec. frag.
KocK, Com. Att. frag., 111, p. 135.
NAUCK,

- 86

EuRÍPIDES,

N° 841.

�34)

h)

e)

214)
215)
216)
217)

En el caso de estos otros versos:
''Hacia dónde se inclina más, hacia la mujer o hacia
[el hombre?
hacia donde se encuentra la belleza, le es indiferente
[quien sea" (:! 14 ),
era mejor decir:
"hacia donde se encuentra la virtud, le es indiferen[te quien sea",
interpretando la palabra "indiferente" como "equilibrado";
ya que: el hombre que, influenciado por el placer y por la
belleza va por aquí y por allí, es incompetente e inconstante.
Y para concluir, el verso:
"los asuntos divinos dan miedo a los hombres mode[rados" (2 13 ),
no está bien expresado, sino que debería decir:
"los asuntos divinos dan confianza a los hombres mo[,derados",
y temor a los necios, locos e ignorantes, que sospechan y
temen como da'üino también aquel poder que es causa y
principio de tedo bien.
En conclusión así es el sistema de la corrección.

Cap. XIII. - CRISIPO ha demostrado justamente que algo
dicho en relación a una determinada cosa puede ser usado
en relación a muchas otras, y que algo bien dicho dellJe ser
atribuído tallllbién a otros argumentos del mismo tipo. Por
ejemplo, cuando HESIODO dice:
"no morirá el buey, si el vecino no es malo" (2Hl) ~
dice ésto también para el perro, el asno y todos los que
pueden per.derse en forma semejante. Y aún, cuando EuRÍ·
PIDES dice:
"qué hombre, libre del miedo de la muerte, puede
[ser esclavo?" (2 17 ),
hay que interpretar que ésto se refiere también al trabajo
y a la enfermedad. En efecto, como los médicos, al aprender la eficacia de un remedio que se adapta a una sola enfermedad, lo transportan ,Y lo usan para toda enfermedad
similar, así, una expresión de valor común y general, no debe ser considera.da en relación a un único argumento, sino
que ·d ebe usarse también para argumentos similares; y nosotros debemos acostumbrar a los jóvenes a percibir su valor
general, y transferir rápidamente lo que es particular a lo

Trag. Graec. frag. Adesp. No 355.
~o 356.
HESIODO, Trabajos y días, 348.
NAUCK, Trag. Graec. frag. EunÍPIDES, N° 958.

NAUCK,

lbidem,

- 87-

�d)

e)

f)

218)
219)
220)
221)
222)
223)

general, haciéndole hacer práctica y ejercicio de sutileza
con muchos ejemplos. Así cuando MENANDRO dice:
"feliz del que posee riqueza y entendimiento" (2 18 ) ,
piensen que ésto ha sido dicho también acerca de la gloria~
de la hegemonía y de la elocuencia. También el reproche
que Odiseo hace a Aquiies, cuando éste está en Skira entre
muchachas:
"tú, hijo del padre más noble entre los griegos
te pasas hilando, apagando así la luz resplandeciente
[de tu estirpe?" (2 1!l) ,
piensen ellos tque estos versos están dichos también para el
libertino, el avaro, el descuidado, el ignorante, en esta forma:
"tú te pas~s tomando, hijo del padre más noble entre
[los griegos"
o "juegas a los dados", o "eres el jefe del juego de las codornices'\ o "eres un traficante", o "eres un usurero", sin
pensar nada grande y digno de una estirpe noble.
Otro ejemplo más:
"no hables de riqueza; yo por mí no a.dmiro a este dios
a quien~ aun el hombre peor, compra fácilmente" (2!2°)
Lo mismo se podría decir también con frases como: "no hables ·d e gloria, ni de la ibelleza del cuerpo, ni del poder
del general, ni de la corona sacerdotal" que como vemos
aun los peores pueden conseguir.
Otro más:
"malas por cierto son las consecuencias de la cobar[ día" (221)'
puede decirse lo mismo de la intemperancia, de la superstlcwn, de la envidia y de todos los demás vicios.
Ahora bien, cuando HoMERO dice en forma excelente:
"Miserable París, el de más hermosa figura ( 222 ),
"Héctor, el ·d e más hermosa figura" (2 23 ),
(con estas expresiones declara que es digno ·de censura y
de reproche el hombre en el cual la belleza de forma no
se une con alguna buena cualidad), debemos aplicar estos
versos a casos similares, moderando a los que se enorgullecen por cosas de poco valor, y enseñar a los jóvenes a
considerar c'Omo un reproche y un insulto las expresiones: "el
mejor en riqueza", "el mejor en comidas", "el mejor en
hijos y rebaños" y en verda.d, también la simple expresión
"el mejor".

KocK, Com. Att. frag. III, MENANDER, N° 114.
NAUCK, Trag. Graec. frag. Adesp. N° 9.
EuRÍPIDES, Eolo; NAUCK, Trag. Graec. frag. EuRÍPIDES, N°
NAUCK, Trag. Graec. frag. Adesp. No 357.
HOMERO, Ilíada, III, 39.

Ibídem, XVII, 142.

-88-

20.

�35)

b)

Por lo tanto, entre las cosas bellas, hay que ibuscar lo mejor, hay que ser el primero en las virtudes más nobles~ y
el más grande en las acciones más grandes. Y a tque la fama
que procede de cosas pequeñas y malas, es oscura y sin
valor.
Estos ejemplos de inmediato nos sugieren la atenta consideración de las críticas y de los elogios, especialmen~e en
los poemas de HoMERO. En efecto, de ellos se comprende
fáeilmente que los bienes del cuerpo y de la suerte no deben ser considerados dignos de mucha atención. Por ejemplo, en primer lugar los poetas en las representaciones y
saludos nunca llaman a los hombres , "bellos", "ricos"
"fuertes", sino que usan eufemismos como éstos:
"Hijo de Laertes, de jovial linaje, Odiseo, fecundo
[en recursos" (2 24 ),

y:
"Héctor, hijo de Priamo! igual en prudencia a Zeus"
( 225) '

y:
"Aquiles, hijo de Peleo, el más valiente de todos los
[Aquivos" (2 26 ),

y:
"N oh le hijo de Menetio, cansm1o a mi corazón" (2~ 7 ) •
Además, cuando insultan, no se refieren a las cualidades del
cuerpo, sino que reprochan los vicios:
"Borracho que tienes cara de perro y corazón de c:ier[ vo" (228) '

y:
"Ayax, valiente en la injuria, detractor" ( 229 ),

y:
"Idomeneo, por 'qUé charlas antes de lo debido? Pre[ciso es
que no seas tan gárrulo" (2 30 ),

y:
e)

224)
225)
226)
227)
228)
229)
230)
231)

"Ayax, lenguaz y fanfarrón" (2 31 ),
y, por fin Tersites es insultado por Odiseo, no por rengo,
ni por calvo, ni por jorobado, sino por charlatán. Por el
contrario la madre llama a Efesto mencionando afectuosamente su cojera:

lbidem,
lbidem,
Ibídem,
lbidem,
lbidem,
lbidem,
lbidem,
lbidem,

II, 173.
VII, 47.
XIX, 216.
XI, 608.
1, 225.
XXlll, 483.
474, 478.
XIII, 824.

-89-

�d)

e)

f)

36)

232)
233)
234)
235)

"Levántate, rengo, hijo querido" (2 32 ).
Así HoMERO se ríe de los que se avergüenzan de su cojera
o ceguera, ya que él no consider~ despreciable lo que no· es
vergonzoso, ni vergonzoso lo que no procede de nuestras acciones, sino que es tan sólo el producto de la suerte.
Por lo tanto dos grandes ventajas reciben los que están acostumbrados a escuchar con atención los poemas: una es la
tque conduce a la moderación, por la cual no se critica odiosa y neciamente a nadie por la suerte que tiene; otra es la
que lleva a la magnanimidad, por la cual los que sufren reveces de fortuna no se sienten humillados y confundidos, y
soportan tranquilamente el sarcasmo, el reproche y las risas;
especialmente teniendo presente la frase de FILEMÓN:
'"Nada es más dulce y agradable
.
que poder soportar a quien nos reprocha" (2 33 ) •
Sin embargo, si es claro que alguien precisa censura, hay
que poner la mano sobre sus pecados y sus pasiones, como
hace en una tragedia Adrasto que, cuando Alcmeón le dice:
"Tú has nacido de la misma estirpe de aquella que
[mató a su marido" (2 34 ),
replica:
"y tú eres el asesino de la madre que te ha engen[drado" (2 34 ).

Cap. XIV. - Ahora bien, así como de lo que hemos dicho
más arriba, resultaba que nosotros alejáJhamos y revocábamos la confianza en los poemas malos y dañinos, . o poniéndoles discursos y sentencias de hombres de gobierno y famosos; igualmente, si encontráramos en ellos algo útil y culto,
debemos alimentarlo y aumentarlo con demostraciones y testimonios filosóficos, atribuyendo a los poetas tal invento. En
efecto es justo, útil, y refuerza y aumenta la confianza en
los poetas, el hecho de que las doctrinas de PITÁGORAS y de
PI.ATÓN concuerden con lo que se dice en escena, o se canta
sobre la lira, o se estudia en la escuela; y cuando los preceptos de QUILÓN y de BíAs llevan a las mismas opiniones que
aquellos que se adquieren con las lecturas juveniles. Pero
debemos también indicar en forma no superficial lo que
sigue:
"A tí, hija mía, no te han sido asignadas ]as acciones
[bélicas
dedícate a los ·d ulces trabajos del himeneo" (2 35 ) ~

lbidem, XXI, 331.
FrLEMÓN, Epidicazomenus. KocK, Com. Att. frag. 11, p. 484.
NAUCK, Trag. Graec. frag. Adesp. N° 358.
HOMERO, Híada, V, 428.

-90-

�y:

b)

e)

"porque Zeus se irritaba contra él siempre que com[batía con un guerrero más valiente" (2 36 ),
el sentido de estos versos en nada difiere del "conócete a ti
mi~mo"~ por el contrario tienen el mismo valor que esta sentencia ; y el verso :
'"Necios! no saben cuánto la mitad vale más que el
[todo" (2 37 ),
y el otro:
"un mal consejo es especialmente malo para quien lo
[da" (238)'
indican los mismos conceptos que la frase de PLATÓN en el
Gorp)as y en la República (2 39 ), cuando ,dice que: "hacer injusticias es peor que sufrirlas" y "hacer el mal es más perjudicial que mfrirlo",
Hay que agregar también el verso de EsQUILO:
"Valor! ya que los grandes sufrimientos no duran
[mucho" (2 40 ),
que es lo mismo de lo tque a menudo EPICURO repite y admira como: ''las grandes penas pasan en breve tiempo y las
penas que duran no son grandes" (2 41 ) . De estos dos conceptos, EsQUILO ha dicho claramente uno; el otro está en directa relación con el verso citado; en efecto, si una pena
grande e intensa no permanece, la pena que permanece no
es ni grande ni inaguantable.
V amos a ver ahora unos versos de TESPIS :
"Tú ves que por ésto Zeus es el rey de los dioses:
porque no practica la mentira, ni el orgullo, ni la risa
estúpida; y sólo él no conoce el placer" (2 42 ) ,
en nada difieren de la frase de PLATÓN: "la naturaleza divina está fuera del alcance del placer y del dolor" (2 43 ).
Consideremos ahora lo que ha dicho BAQUÍLIDES:
" ... yo diré que la virtud
consigue la gloria más grande; pero tque la riqueza
va con los hombres cobardes" (2 44 ),
y también lo que fué dicho por EuRÍPIDES con sentido casi
igual:

236)
237)
238)
239)

Ibídem, XI, 543.
HESIODO, Trabajo y días, 40.
Ibídem, 266.
PLATÓN, Gorgias, 473a; República, fin del libro 1 y del libro IV; y tam-

240)
241)
242)
243)
244)

bién 355b.
NAUCK, Trag. Graec. frag. AESCHYLUS, N° 352.
Cf. DIOGENES LAERCIO, X, 140.
NAUCK, Trag. Graec. frag. p. 833.
PLATÓN, Cartas, 111, 315c.
BERGK, Poet. Lyr. Graec. pág. 1237. Baq. frag. 30.

-91-

�" ... nada
estimo más antiguo
que la moderación, que
siempre acompaña a los buenos~' (2 45 ),
y el otro:
""Cuáles vanas po~esiones habéis adquirido, pensábais
conseguir la virtud con la riqueza?, entre vuestras pú·
sesiones os sentaréis sin poder ser felices" (2 46 ),
d) no constituyen acaso una demostración de la afirmación de
los filósofos, según la cual la riqueza y los bienes exteriores
sin la virtud, son inútiles y vanos para los que los poseen?
Por lo tanto, adaptar y conciliar tales pensamientos con las
doctrinas de los filósofos lleva a los poemas lejos del mito y
de la ficción, y cuando menos, detiene la atención sobre las
cosas dichas con un fin útil. Además abre y dispone el alma
del joven a entender las sentencias de la filosofía. En efecto,
llega a la filosofía atquel que no es completamente falto de
gusto y de comprensión para estas cosas, y que no está completamente influenciado por lo que escuchaba contiuuamene) te de su madre, de su nodriza, y en verdad, también de su
padre y ·d e su pedagogo. Y a que, éstos estiman felices y honran a los ricos, aborrecen la muerte y el trabajo, estiman la
virtud sin riquezas y gloria como algo mísero y sin ningún
valor. Los jóvenes, así acostumbrados, al oir por primera vez
que las doctrinas de los filósofos se oponen a estas opiniones,
se quedan maravillados, confusos y preocupados, sin aceptarlas, ni tolerarlas, a menos que también ellos, como los tque
van a ver el sol después de haber permanecí,do en profundas
tinieblas se acostumbren a no temer tales doctrinas y a mirar
sin dolor en aquella luz refleja, en la cual un leve rayo de
verdad está mezclado con los mitos (2 47).
f) En efecto, los que han previamente oído en los poemas y
leídos versos como éstos:
"Llora a quien nace por los males a los cuales llega.
pero a quien muere y cesa con sus penas
sáquenlo de la casa los amigos con alegría" ( 248 ),

y:
'~Qué necesitan los mortales, excepto estas dos cosas:

el trigo de Demetra y la jarra de las bebidas?" ( 24 9),

y:
37)
245)
246)
247)
248)
249)
250)

"Oh tiranía, amiga de Ios pueblos bárbaros" ( 25 0),
NAUCK, Trag. Graec. frag. EURÍPIDES, N° 959.
lbidem, N° 960.
Cf. PLATÓN, República, VII, cap. 2, SISe sgs.
EuRÍPIDES, Cresfontes; NAUCK, Trag. Graec. frag.
lbidem, No 892.
lbidem, A des p., No 359.

- 92-

EuRÍPIDES, N°

449.

�y:

b)

251)
252)
253)
254)

'" ... La felicidad de los mortales
"es lo que dura menos, entre las cosa~ que se sufren"
(251)'
quedan después menos confusos y descontentos al oír, entre
los filósofos expresiones como éstas: "La muerte no es nada
para nosotros" (2 52 ), y "la riqueza de la naturaleza es limitada" (2 5:.:), y "la felicidad y la beatitud no consisten en
grandes riquezas, ni en abundantes sucesos, ni en el tener
autoridad y poderes, sino en la falta de dolor, en la mode¡·ación frente a las pasiones y en una disposición del alma que
pone límites conforme a nuestra naturaleza" (2 54 ) .
Así por estas consideraciones y por t~do lo que hemos dicho,
el joven precisa de una buena guía en sus lecturas, para que,
sin ser engañado, sino más bien por haber sido educado previamente, se dirija de la poética a la filosofía con espíritu
benévolo, amistoso y familiar.

Ibídem, N° 360.
DIOGENES LAERCIO, X, 139.
Ibídem, X, 144.
Ibídem, X, 139, 141, 144.

-93-

�</text>
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                    <text>CARLOS S. CARBONELL

Observaciones

Bio- Ecológicos

sobre

Marellia

rem1pes Uvarov (Ort-hoprero, Acridoidea)
en el Uruguay
Con especial referencia a su modo de oviposición
La presente comunicacwn corresponde al proyecto denominado
"Identificación y Distribución de la Fauna Indígena del Uruguay" que
mediante partidas del rubro "Investigaciones Originales", llevan a cabo
conjuntamente los · Laboratonos de Zoología de Vertebrados y de Entomología de la Facultad de Humanidades y Ciencias.
Aunque basada principalmente en trabajos de campo realizados en
los viajes de estudio correspondientes al rnencionado proyecto, la mayor
parte de los estudios de laboratorio y di bu jos de esta comunicación fueron hechos en la Sección Insectario de la Facultad de Agronomía, a cargo del autor.

INTRODUCCION.
En el transcurso del primero de los viajes de estudio organizados para llevar a cabo los trabajos ele campo correspondientes al proyecto de
investigación mencionado, en el cual se recorrió la zona fronteriza del
departamento de Artigas (Enero ele 1952), fué encontrada por el personal de la Sección Entomología, constituído entonces por la Sra. L. C.
de Zolessi y el autor de esta nota, una curiosa langosta semiacuática que
a primera vista determinamos tentativamente como Marellia remipes
Uvarov. El Dr. José Liebermann, del Laboratorio Central de Acridiología
de la República Argentina, a quien enviamos el insecto para su determinación definitiva, confirmó esta identificación, y con ella la existencia en
el Uruguay de la familia Pauliniidae, que no había sido hallada anteriormente en el país. No fueron realizadas en esta ocasión observaciones concretas acerca del habitat y costumbres de la especie, limitándose las anotaciones sobre ella a algunas observarjones generales sobre la florf'l. de
las lagunas donde fueron coleccionados los ejemplares, y a la documentación fotográfica sobre el habitat.
Fué en el tercero de los via ies de estudio correspondientes al proyecto mencionado (Febrero 1955) que volvimos a encontrar, en una locali-

-

165 -

•

�dad oróx1ma a aquella donde se obtuvieron los primeros ejemplares en
1952, nuevos individuos de Af.arellia 'remipes, y tuve oportunidad de estudiar detenidamente el habitat y en cierta medida también las costumbres del insecto. La lectura del trabajo de LIEBERMANN sobre el desove
aéreo de Scotussa cliens &lt;7 &gt; •, había para entonces despertado mi curiosidad sobre la oviposición de los acridoideos que habitan situaciones fuera
de lo común para este grupo, y eso hizo que dedicara especial atención
a la búsqueda de las posturas de Marellia, que se vió finalmente recompensada por el hallazgo de las mismas. Las observaciones realizadas entonces en el campo, complementadas posteriormente con el estudio de
ejemplares vivos y de las ovotecas que se trajeron al laboratorio, sirvieron de base para la realización del presente traba jo.
AGRADECIMIENTOS.
El autor hace público su agradecimiento a las siguientes personas,
que contribuyeron en forma directa de diversas maneras a la realización
de este trabajo.
A los Dres. Alejandro Ogloblin, José Liebermann y Julio A. Rosas
Costa, del Laboratorio Central de Acridiología (~Iinisterio de Agricultura y Ganadería de la República Argentina) por su ayuda en la parte técnica, determinación de la especie y envío de bibliografía al respecto.
Al Ing. Agr. Bernardo Rosengurtt, Pro f. Jorge Chebataroff y Sr. Atilio Lombardo, por la determinación de diversas especies botánicas.
Al Sr. Don Fernando A. Riet, propietario de la Estancia Timbaúba,
cuya generosa hospitalidad e inteligente comprensión de los fines científicos de nuestra misión, hicieron fácil y agradable nuestra estada y nuestro trabajo en los campos de su establecimiento.
Al Sr. Calisto Fuques, naturalista de la Ciudad de Artigas, que ha
contribuído en todo sentido al buen éxito de nuestros vía jes de estudio.
A los integrantes de la Sección Entomología del Tercer Viaje de
Estudios, Ayudante Sra. Lucrecia C. de Zolessi y becado Sr. Pablo San
I\Iartín, por su eficaz ayuda en el penoso trabajo de recolección de desoves y ejemplares del insecto en las lagunas del arroyo Tres Cruces.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA DE M. remipes EN EL URUGUAY
Los ejemplares recogidos en nuestros viajes de estudio, en total 147,
proceden todos de cuatro localidades del Departamento de Artigas. Se
encuentran entre ellos ejemplares macrópteros y braquípteros. En el
cuadro N9 1 se detallan las procedencias de los mismos.
De acuerdo a las localidades indicadas en dicho cuadro, los
ejemplares uruguayos proceden todos de la cuenca del Río Cuareim, ya
sea directamente de sus proximidades o a lo largo de sus afluentes. No
sería difícil que futuras investigaciones en la cuenca del Río Uruguay
revelaran la presencia de la especie en otros de sus tributarios, y es muy
•

Números entre paréntesis se refieren a la bibliografía al final.

166 -

�CUADRO N9 l. - EJEMPLARES DE MARELLIA REMIPES Uv. COLECCIONADOS EN EL URUGUAY.
NUM~RO

1

FORMA

Hembras

DE EJEMPLARES
Total

Afachos

1

1

Braquíptcros

:

1

3

Braquípteros
\facroptcros
Ninfas
Total

4
3
3
10

1
4

-

-

.

1

1

,DEPARTAMENTO

,

36
23
7
66

11

~infas

Total
-

Macropteros

43

1
1

1

---- · - -1

Lagunas próximas al río
Cuarcim, región de la ba-

l .) al 22
de enero
1952.

1

7
3
4
14

1 .htigas.

1

Artigas.

na del

·- - - - - - - - -~------L
Braquípteros
:.\facropteros

FECHA

a~~oyo Yarar~- _ _ _l__de

----- --------

l

-

LOCALIDAD

'

17
5
65

79

1

40
12
131

1

.\algas.

1

-,

· 25 de
enero
de 1952.

Lagunas próximas al río
Cuareim, Barra del arroyo
Ymutujá.

1

Lagunas próximas al arroyo Tres Cruces, curso inferior. Estancia rimbaúba.

16 al 21
de febrero
de 1955.
1

1
1

Artigas.

Laguna-; en el cauce del
arroyo Cnaró, cerca de Pa~o (ampamcnto.

-

-

-

25 de
febrero
de 1955.
-

RESUi\fEN,
Braquípteros
\facropteros
Ninfas
Total

40

47

24

20

8

8

72

75

1

TOTALES

87

1

1

44
16
147

1

.~-\rtigas.

1.oca lidadc'i
arriba.

indicadas

Fechas
indicadas
arriba.
1

�posible que si no se han encontrado hasta el momento, esto se deba a
que la especie se encuentra tan solo en un tipo muy particular de habitat,
que la escasa recolección entomológica en nuestra parte del litoral de
dicho río no ha alcanzado todavía a explorar.
El estudio de la procedencia de los ejemplares argentinos, de acuerdo a la bibliografía consultada, indica que la mayoría procede de la localidad de Paraná, sobre el río del mismo nombre (Provincia de Entre
Ríos), existiendo también ejemplares de la Gobernación del Chaco y
uno de procedencia dudosa, posiblemente del Sur del Brasil (tipo de
Marellia gemignanii Lieb).
La especie habita indudablemente la cuenca del Río Paraná, alcanzando hacia el sur por lo menos la latitud que corresponde a la ciudad
nombrada. Su presencia en nuestro país extiende su área de dispersión
a la cuenca del río Uruguay, de cuya parte brasileña podría proceder
quizá el ejemplar atribuído a este país.
Las localidades urugua)aS están comprendidas entre los 309 15' y
309 35' S. La localidad argentina de Paraná es considerablemente más
austral, estando situada aproximadamente en los 319 50. S., lo que corresponde en nuestro litoral del Río Uruguay a un punto aproximadamente equidistante entre las ciudades de Salto y Paysandú. Por esta ra·
zón creemos posible que la especie habite también en nuestro territorio
localidades situadas más al sur que las conocidas hasta ahora, posiblemente en los departamentos de Salto y Paysandú, sobre la costa del Río
Uruguay o afluentes.
CONSIDERACIONES SOBRE LA SISTEMATICA DE LA ESPECIE

Entre los 131 ejemplares adultos recogidos, existen '1-1 macrópteros
que corresponden a la forma típica de 1\iarellza ·rermpes; otros 82 pertenecen a la forma braquíptera, considerada por LIEBERMANN como Marellia
gemignanii (2) . Hay todavía cinco ejemplares hembra que a esta condición de braquípteros unen la característica de presentar los costados de
la cabeza, lóbulos laterales del pronoto y cara externa de los fémures posteriores de color rojo vinoso, correspondiendo a la descripción que hace
LIEBERMANN de Marellia paranerzsis (2)
excepto en la longitud de tégminas y alas, ya que el tipo de paranensis corresponde a un ejemplar
macróptero.
Posteriormente a la publicación de Marellia paranensis, LIEBERMANN
señala, basándose en el estudio de nuevos materiales, su probable sinonimia con remipes (6) . Con fecha apenas posterior a esta publicación de
LIEBERMANN, ROSAS COSTA (8) discute la validez de M. paranensis y M. ge mignanii, considerándolas como formas de variación de remipes, por entender que sus caracteres diferenciales son insuficientes para establecer
nuevas entidades específicas.
El examen de las descripciones, e incluso las ilustraciones, de las especies conocidas de Marellia, indica por lo menos una estrechísima afinidad entre todas ellas. No sería quizás demasiado aventurado pensar
que en el futuro, del examen ele buenas series de ejemplares procedentes

-

168 -

�de distintos puntos de América del Sur, pudiera resultar que todas ellas
son variaciones ext1emas de una misma especie de muy amplia distribución geográfica. Otra e&lt;;pecje de esta familia, Paulina acuminata (De
Geer) tiene un área de dispersión que abarca desde Panamá hasta la
Argentina. Desde luego que esto es por ahora sólo una suposición, y el
asunto deberá ser resuelto por el examen, y quizá el análisis citogenético,
de abundante material.
En lo que se refiere a nuestras propias observaciones biográficas, pudimos comprobar que las tres formas J. que nos hemos referido más
arriba se encontraban juntas, no habiendo podido apreciar entre ellas
diferencias biológicas o de habitat.
Los ejemplares coleccionados se encuentran en su mayoría depositados en la colección de la Facultad de Humanidades y Ciencias. Algunos
de ellos han sido donados a colecciones de otras instituciones públicas
(Facultad de Agronomía, Dirección de Lucha Contra la Langosta, Direc:ción de Agronomía), y unos pocos han sido utilizados en estudios anatómicos y morfológicos.
OBSERVACIONES SOBRE EL HABITAT Y LA ALIMENTACION
Las observaciones consignadas en la bibliografía consultada acerca
del habitat de 1\Jarellia -remipes son escasas y algo imprecisas. ROSAS
cosTA (8) recoge ejemplares macrópteros a la luz de los faroles calleieros
de la Ciudad de Paraná (Entre Ríos, Argentina), e informa acerca de
otro ejemplar braquíptero capturado entre camalotes flotantes en aguas
del Río Paraná. ROSILLO (9), que colecciona ejemplares en Isla Puente
(cerca de la Ciudad de Paraná), describe la flora arbórea de dicha isla
citando diversas especies y menciona además "la [flora] flotante, com" puesta por variedad de Pontederiáceas, Poligon~iceas, Aráceas, etc., pre" feridas por el acridio, y que cubre en gran can ti dad ciertas lagunas for" madas por las lluvias y las grandes crecientes del Río Paraná". Otros
trabajos consultados se refieren tan sólo al habitat semiacu&lt;í.tico, indicado ya por UVAROV cuando la descripción del genero (10) en base a las
notables adaptaciones morfológicas del insecto, sobre todo en sus patas
posteriores.
La localidad donde recogimos por primera vez !11arellia remipes en
el Uruguay, está situada en el punto más septentrional del territorio,
cerca del lugar donde el Arroyo Yacaré se pierde en una zona pantanosa
que desagua en el Río Cuareim. Existen allí, a cierta distancia del cauce
de este río, una serie de lagunas paralelas al mismo, quizá restos de un
antiguo cauce, que en el sitio estudiado se sitúan aproximadamente en
el límite del monte subxerófilo de espinillos (Acacia fanzesiana L.) y la
p1aclera abierta, aunque en otros lugares están más cerca del río. En estas lagunas bien soleadas y cubiertas de muy abundante vegetación acuática se recogieron los primeros ejemplares de !11arellia. Tenemos pocas
anotaciones acerca de la flora de estas lagunas, pero entre éstas y las
abundantes fotografías de plantas tomadas entonces, se puede establecer
que predominan entre ellas dos plantas flotantes: el camalote Eichhornia

-

169 -

�azurea (Swartz) (fam. Pontederiaceae) y una planta de hermosas flores amarillas, Hydrocleis nyrnplzoides (\Villd.) (fam. Butomaceae) . Existen además ]ussiaea sp. (fam. Oenotheraceae) y A1yrioplzyllum brasiliense Camb. (fam. Halorrhagidaceae).
No se estudiaron en aquel entonces las preferencias del insecto por
estos vegetales, y las etiquetas de los ejemplares de colección dicen simplemente "sobre plantas acuáticas" o "sobre camalotes".
En nuestro último viaje al departamento de Artigas, encontramos
abundantes ejemplares de este insecto en una localidad cercana a la arriba mencionada, situada en la estancia "Timbaúba", sobre el curso inferior del arroyo Tres Cruces, no lejos de su desembocadura en el Río
Cuareim. Se encontraba allí .l'vlarellia remipes en dos situaciones diferentes que describiremos a continuación.
La primera de ellas es una laguna situada dentro del monte mesófilo del arroyo, a menos de cien metros de sus barrancas, denominada localmente "Laguna del Chajá". El nivel de las aguas de esta laguna es
superior en tres o cuatro metros al normal de las aguas del arroyo, y es
alimentada por una cañada que recoge las aguas pluviales, desaguando
por una zona pantanosa que se continúa dentro del monte hasta el
arroyo. El espejo de agua de la laguna está casi completamente cubierto
de vegetación (Fig. 1) y sus límites son difíciles de precisar porque una
de sus extremidades se pierde en una maraña de árboles y arbustos que
crecen en el agua. La parte no cubierta por árboles tiene unas dimensiones aproximadas de 80 por 120 metros, y aunque tiene árboles en sus
orillas, constituye un lugar bien soleado durante buena parte del día.
La vegetación acuática y semiacuática está distribuída en la siguiente
forma: (nos referimos a la época en que se realizaron las observaciones,
febrero de 1955).
Sobre la orilla más próxima al arroyo (ver fig. 1), cubierta de densa
vegetación arbórea, se extiende una franja de lO a 15 metros de ancho
cubierta de un denso pajonal de carrizo, Panicum gnunosum. Nees (fam.
Panicaceae), situado parcialmente en terreno sumergido. En la orilla
opuesta, también con árboles, existe una franja más angosta de vegetación
densa formada principalmente por Polygonum acre HBK (fam. Polygonaceae) al cual se mezclan ]ussiaea uruguayensis Camb. (fam. Oenotheraceae) y gramíneas no identificadas.
Luego de esas bandas de vegetación costera sigue hacia el interior
una zona de 15 a 20 metros de ancho que rodea toda la laguna,
(Figs. 2, 3, 4, 5) donde predomina Sagittaria montevidensis Cham. &amp;
Schlecht. (fam. Alismataceae) cuyas hojas se levantan sobre el agua. En
partes de esta misma zona vegeta conjuntamente con la planta anterior
una butomácea de hojas flotantes y flores amarillas, Hydrocleis nymphoides (Willd.), conjuntamente con A1yriophyllum brasiliense Camb.
(fam. Halorrhagidaceae) y ]ussiaea uruguayensis Camb. (fam. Oenotheraceae) en menor cantidad. La profundidad en esta zona varía entre 20
ctms. y un metro.
Hacia el centro de la laguna existe una zona poblada exclusivamente por camalotes, Eichhornia azurea (Swartz.) (fam. Pontederiaceae).
-

170

�Aquí el agua tiene profundidades entre 1 mt. y 1,20 mts., y el camalote
vegeta en formación tan densa que excluye casi totalmente toda otra
vegetación. Aguas abajo del camalotal se presentan matas arbustivas de
sarandí, Cephalanthus glabratus (Spreng) (fam. Rubiaceae) que se vuelven impenetrables hacia el lugar donde la laguna se continúa en bañados dentro del monte. El fondo está en todos los sitios formado por lodo
fino y blando.
El segundo de los lugares donde se encontró Marellia remipes en esta
localidad, está constituído por una cañada algo más alejada del arroyo
Tres Cruces, en pleno monte abierto de espinillos (Acacia farnesiana L.),
casi en su límite con el campo abierto .Esta cañada de poco caudal forma en algunos sitios ensanchamientos o lagunas de 1O a 20 metros de
ancho y profundidad variable, en las cuales vegetan numerosas plantas
acuáticas, prevaleciendo el camalote Eichhornia azuTeaJ y en lugares menos profundos Hydrocleis nymphoides. En las orillas abundan las gramíneas (especies no determinadas), y en algunos lugares existen matas
altas de Thalia geniculata L. (fam ..Marantaceae) . El fondo de estas lagunas es lodoso cerca de las orillas y formado por arena gruesa en las
partes más profundas.
En ambas situaciones fueron efectuadas por el autor minuciosas y
prolongadas observaciones sobre Marellia remipes. Penetrando lentamente en el agua, con cuidado de no agitar las plantas acuáticas, pudo observar con exactitud la situación de los insectos y las plantas de que se
alimentaban. En todos los casos se encontró Marellia sobre las hojas flotantes de Hydrocleis nymphoidesJ habiéndose observado repetidas veces
a los insectos alimentándose de las mismas, que frecuentemente se presentaban roídas de una manera característica (Fig. 6). Los insectos se
posan sobre las hojas y roen el limbo, no por el borde como lo hacen generalmente los acridios, sino directamente por la superficie del haz. En
la mayoría de los casos el insecto come el parénquima de la parte superior de la hoja sin tocar las nervaduras ni el aerénquima que están
deba;o. Con menos frecuencia se ven trozos de hoja comidos por completo. Frecuentemente las partes roídas tienen contorno semicircular. ya
que el insecto va girando a medida que come.
En varias oportunidades pude ver a los insectos en cópula sobre las
mismas hojas. Conjuntamente con los adultos se encontraban en ellas
ninfas del último estadio. En una ocasión pude observar un conjunto de
larvas muy pequeñas, seguramente del primer estadio, reunidas en apretado grupo sobre una de las hojas.
A pesar de existir Hydrocleis nymphoides vegetando en diversas
partes de la laguna, pude observar que Marellia remipes no se encontraba en todos los lugares donde existía la planta. Aparentemente las formaciones densas de HydrocleisJ en las cuales las hojas cubren totalmente
la superficie del agua, existiendo también hojas erectas que se levantan
sobre ella (Ver fig. 3), no atraen tanto al insecto como las formaciones
abiertas donde todas las hojas son flotantes y están algo separadas en la
superficie del agua (Ver figs .4 - 5). Fué en estos últimos lugares donde
se le encontró en mayor abundancia.

-

171

�Aquí el agua tiene profundidades entre 1 mt. y 1,20 mts., y el camalote
vegeta en formación tan densa que excluye casi totalmente toda otra
vegetación. Aguas abajo del camalotal se presentan matas arbustivas de
sarandí, Cephalanthus glabratus (Spreng) (fam. Rubiaceae) que se vuelven impenetrables hacia el lugar donde la laguna se continúa en bañados dentro del monte. El fondo está en todos los sitios formado por lodo
fino y blando.
El segundo de los lugares donde se encontró Marellia Temipes en esta
localidad, está constituído por una cañada algo más alejada del arroyo
Tres Cruces, en pleno monte abierto de espinillos (Acacia farnesiana L.),
casi en su límite con el campo abierto .Esta cañada de poco caudal forma en algunos sitios ensanchamientos o lagunas de 10 a 20 metros de
ancho y profundidad variable, en las cuales vegetan numerosas plantas
acuáticas, prevaleciendo el camalote Eichhornia azurea~ y en lugares menos profundos Hyd'rocleis nymphoides. En las orillas abundan las gramíneas (especies no determinadas), y en algunos lugares existen matas
altas de Thalia geniculata L. (fam. l\Iarantaceae). El fondo de estas lagunas es lodoso cerca de las orillas y formado por arena gruesa en las
partes más profundas.
En ambas situaciones fueron efectuadas por el autor minuciosas y
prolongadas observaciones sobre Marellia remipes. Penetrando lentamente en el agua, con cuidado de no agitar las plantas acuáticas, pudo observar con exactitud la situación de los insectos y las plantas de que se
alimentaban. En todos los casos se encontró Marellia sobre las hojas flotantes de Hydrocleis nymphoides~ habiéndose observado repetidas veces
a los insectos alimentándose de las mismas, que frecuentemente se presentaban roídas de una manera característica (Fig. 6). Los insectos se
posan sobre las hojas y roen el limbo, no por el borde como lo hacen generalmente los acridios, sino directamente por la superficie del haz. En
la mayoría de los casos el insecto come el parénquima de la parte superior de la hoja sin tocar las nervaduras ni el aerénquima que están
deba;o. Con menos frecuencia se ven trozos de hoja comidos por completo. Frecuentemente las partes roídas tienen contorno semicircular, ya
que el insecto va girando a medida que come.
En varias oportunidades pude ver a los insectos en cópula sobre las
mismas hojas. Conjuntamente con los adultos se encontraban en ellas
ninfas del último estadio. En una ocasión pude observar un conjunto de
larvas muy pequeñas, seguramente del primer estadio, reunidas en apretado grupo sobre una de las hojas.
A pesar de existir Hydrocleis nymphoides vegetando en diversas
partes de la laguna, pude observar que Marellia remipes no se encontraba en todos los lugares donde existía la planta. Aparentemente las formaciones densas de Hydrocleis~ en las cuales las hojas cubren totalmente
la superficie del agua, existiendo también hojas erectas que se levantan
sobre ella (Ver fig. 3), no atraen tanto al insecto como las formaciones
abiertas donde todas las hojas son flotantes y están algo separadas en la
superficie del agua (Ver figs .4 - 5). Fué en estos últimos lugares donde
se le encontró en mayor abundancia.

-

171

�Aunque vegetaban en la inmediata proximidad de Hydrocleis nymphoides otras plantas acuáticas, particularmente Sagittaria mon tevidensis,
Eichhornia az.urea, Polygonum acre, etc., rara vez se encontraron ejemplares del insecto sobre estas otras plantas. Suele suceder sin embargo
que los insectos huyan al aproximarse el obse1 vador, cuando éste lo hace
sin las necesarias precauciones, y se refugien en los tallos y hojas de plantas vecinas. Solamente en dos oportunidades encontré eiemplares de
lt1arellia alimentándose de hojas de Sagittaria montevidensis, aunque
con cierta frecuencia observé las hojas más bajas de esta planta con zonas roídas que por su aspecto podrían atribuírse a la acción de este
insecto.
En cautividad sin embargo, los insectos aceptaron como alimento hojas de esta última planta así como ele Eichhornia azurea y de una especie
cultivada del género Nymphaea. Rechazaron en cambio hojas de otro camalote Eichhornia crassipes Solms. y hojas de lechuga (Lactu.ca saliva
L.). En todos los casos sin embargo, cuando les fué ofrecida variedad de
alimentos, mostraron marcada preferencia por Hydrocleis nym phoides.
Estas observaciones, sin ser lo suficientemente extensas como para
resolver en definitiva acerca de las afinidades de 1\1. remipes por Hydrocleis nyrnphoides, indican que este insecto tiene por dicha planta una
preferencia marcada, y que en las situaciones estudiadas vive casi exclusivamente sobre ella. Por otra parte, la forma general del insecto, el
poco desarrollo de los arolios pretarsales y otras características morfológicas que se describidn en una próxima comunicación, indican adaptación a la vida sobre un substrato horizontal, diferenciándolo en forma
definida de las especies fitófilas que viven sobre hojas y tallos verticales,
las cuales muestran siempre un notable desarrollo de los arolios. La vida sobre un substrato horizontal, constituído en este caso por las hojas
flotantes y la misma superficie del agua, ha producido en esta especie
rasgos convergentes con los de las especies geófilas, como ser la forma relativamente deprimida del cuerpo, el débil desarrollo de los arolios y la
situación de los ojos en la parte superior de la cabeza. Otra adaptación
notable es la que se refiere a la costumbre del insecto de roer las hojas
por la parte plana del haz en lugar ele hacerlo por el borde, pero esta
es compartida también por otras especies fitófilas del habitat acu;í.tico
que viYen sobre plantas de hojas anchas, de acuerdo a nuestras observaciones.
Sería interesante que alguno de los colegas argentinos que tenga
oportunidad de observar el insctto en la cuenca del Paraná pudiera realizar observaciones sobre la planta huésped en la localidad típica de 1\Iarellia remipes. A este respecto cabe seüalar que el bot&lt;inico ARTURO
BURKART, en su capitulo sobre "Parque ~Iesopotámico" del tomo VIII
de la Geografía de la República Argentina, pág. 111 ( l), seüala Hydrocleis nymphoides como una de las plantas comunes del río Paraná en
Entre Ríos y Corrientes.
La preferencia del insecto por esta planta es confirmada todavía por
sus hábitos de oviposición que se mencionan mé.Ís adelante. En lo que a
mi experiencia personal se refiere adem~is, sólo he encontrado este insecto

-

172 -

�en abundancia en los lugares donde la planta mencionada formaba una
parte considerable de la vegetación acuática.
Resulta interesante relacionar las observaciones que anteceden con
las realizadas por otros autores para otras especies del género Marellia.
Marellia clearei Uvarov, de la Guayana Inglesa, fué encontrada por
su descubridor, Mr. L. D. Cleare Jr. sobre las hojas de una especie de
Nymphaea (water lily) que vegetaba en las aguas de un arroyo (11). La
misma especie fué recogida posteriormente por el Dr. D. C. Geyskes en
la Guayana Holandesa (12), también en ho_ias de Nymphaea. Infortunadamente ambos se refieren sólo a "water lilies" sin identificar
botánicamente la planta, y aunque es casi seguro que se refieren a Nymphaea, ya que "water lilies" es el nombre común inglés para las plantas
de ese género, sería preferible conocer su identificación exacta.
De acuerdo con estas últimas observaciones del Dr. Geyskes citadas
por WILLEMSE, las hojas de Nymphaea constituyen el habitat y el alimento de M. clearei. Las hojas flotantes redondeadas de Nymphaea constituyen un habitat perfectamente similar a las hojas flotantes de Hydrocleis,
lo que indica una gran semejanza de hábitos, que debe alcanzar seguramente a los relacionados con la oviposición. Un hecho interesante que
ya he mencionado, es la fácil aceptación por M. remipes de las hojas de
una Nymphaea cultivada que le fué ofrecida como alimento.

NOTAS SOBRE EL COMPORTAMIENTO
Cuando uvARov describió Marellia -remipes sobre un único ejemplar
femenino enviado de la Argentina, hizo notar, basándose principalmente
en la modificación de las tibias posteriores, que el insecto presentaba
"obvias adaptaciones a la vida semiacuática". Esta presunción fué confirmada luego por diversos entomólogos que coleccionaron la especie.
LIEBERMANN (6) citando observaciones de Freiberg y Rosillo dice que los
insectos viven sobre plantas acuáticas y que "Al acercarse a ellos se zam" bullen rápidamente, nadando algún trecho debajo del agua para emer" ger nuevamente y posarse sobre alguna planta".
Considero que vale la pena sin embargo anotar aquí algunas observaciones personales sobre el comportamiento del insecto en su ambiente
natural, especialmente en lo relacionado con su locomoción y comportamiento en el agua, algunas de las cuales fueron repetidas posteriormente
sobre ejemplares cautivos en acuario.
El insecto en reposo sobre las hojas de la planta huésped adopta frecuentemente una actitud particular, que se observa también en algunos
otros acridoideos. Consiste esta en una posición especial de las patas posteriores, flexionadas a medias pero no en un plano vertical sino formando un ángulo con éste, de tal manera que las articulaciones femorotibiales se ven desplazadas hacia afuera. Esta actitud tiene cierta semejanza
con la de los Eumastacidae de los países tropicales, sólo que en aquellos
es más exagerada, quedando el ángulo que forman el fémur y la tibia
casi completamente en el plano horizontal.
Cuando el insecto se traslada en la superficie de las hojas de Hydro-

-· 173 -

�cleis) sus movimientos no se diferencian de los que realin normalmente
un acridio para caminar sobre el suelo, siendo lentos y pausados. Cualquier alarma provoca sin embargo el rápido desplazamiento en forma de
saltos veloces, por el impulso de sus poderosas patas posteriores. Al saltar abandona la planta, y una yez en el agua nada con gran rapidez por
la superficie, accionando simultáneamente sus tibias posteriores en forma de remo, de la misma manera que para el salto, tal como ha sido descrito para la natación de otras especies de acridios. Naturalmente que la
forma dilatada de las tibias en este insecto hace de ellas un instrumento
mucho más eficaz para la natación que las de la generalidad de los
acridoideos.
La natación de este insecto no se limita a la superficie del agua. Al
perseguirlos para su captura pudimos observar que el insecto tiende primero a huir rápidamente nadando por la superficie, y se limita a ello si
consigue refugiarse en plantas que le ofrezcan un asilo aceptable, como
las formaciones densas de camalotes o matas de gramíneas. Cuando se los
persigue en lugares abiertos que no ofrecen mayores posibilidades de
ocultarse en la superficie, se sumergen rápidamente con un movimiento
repentino cuya naturaleza no he podido determinar con exactitud, pero
que aparentemente no es más que un movimiento adecuado ele las tibias
posteriores. De este modo desaparecen de la superficie del agua y se
ocultan así eficazmente de sus perseguidores. Este hecho había sido ya notado en mis primeras capturas del año 1952, pero ahora tuve oportunidad de comprobarlo repetidamente.
Observando los insectos en la naturaleza me resultó imposible determinar sus movimientos bajo el agua, ya que en estas lagunas de fondo barroso el agua se enturbia rápidamente, y por otra parte la maraiia
de plantas acuáticas y el reflejo de la superficie desafía toda observación
bajo el agua. En ejemplares cautivos, colocados en acuario con fondo de
arena y plantas acuáticas, pude observar bien la progresión del insecto
bajo el agua. El movimiento ele natación subacuática es aparentemente
el mismo que el utilizado en la superficie, basado en movimientos simultáneos de las tibias posteriores. La natación bajo la superficie es
también rápida, y con movimientos repetidos de sus patas el insecto se
dirige oblícuamente en dirección al fondo, y continúa a veces nadando
paralelamente a él hasta encontrar un tallo sumergido al cual se ase con
sus patas anteriores y medias, permaneciendo allí inmóvil por un tiempo
a veces considerable. Al cabo de un rato comienza a ascender lentamente por el tallo dirigiéndose a la superficie, y alcanza finalmente la parte
aérea de las plantas.
La natación por debajo del agua constituye a mi entender uno de
los rasgos más notables de la adaptación de este insecto al habitat acuático. Cuando lo observé por primera vez en el año 1952 desconocía que
la observación había sido ya realizada, y el hecho me pareció tan extraño
que creí haberme equivocado, no convenciéndome de la exactitud de la
observación hasta haberla repetido numerosas veces.
En los ejemplares braquípteros el salto y la natación constituyen
desde luego el único medio activo que posee el insecto para escapar a sus
174 -

�enemigos. Pude observar s1n embargo que los ejemplares macrópteros,
perfectamente capaces de volar, sólo muy raras veces escapan de esta
manera, prefiriendo casi siempre la natación. Es posible que la eficacia
de este modo ele huir y ocultarse haya hecho perder importancia al vuelo en la conservación de la especie, permitiendo así la supervivencia de
mutantes de alas reducidas cuya incapacidad para el vuelo no los pondría, como puede suceder en otras especies, en inferioridad ele condiciones para sobrevivir con respecto a los individuos ele alas normales.

DESOVES
La curiosa disposición del ovipositor en Marellia ha llevado a diversos autores a afirmar que el insecto tiene un modo de oviposición especial. UVARov (lO) dice, refiriéndose a la disposición del ovipositor y a
la extremidad abdominal femenina en general: "This structure seems to
"point to some very unusual habit of oviposition, but it woud be useless
"to speculate as to what that habit may be." ROSAS cosTA (8) supone
que la especie podría desovar en el tejido parenquimatoso de los camalotes. LIEBER:\IANN (7) considera indudable, por la morfología del ovipositor, que la oviposición del insecto está relacionada con las plantas
acuáticas. No tengo conocimiento sin embargo de que hasta ahora se
haya encontrado y descrito el desove ele ninguna especie de este género.
En el transcurso de la mencionada excursión al norte del país, la
abundancia de estos insectos en el lugar rfescrito, próximo al campamento de la Facultad de Humanidades y Ciencias, en la Estancia Timbaúba, me alentó a efectuar un examen cuidadoso del habitat, con la
esperanza de encontrar los desoves.
Basándome en las presunciones existentes dirigí mi atención a las
plantas acuáticas, especialmente a Flydrocleis nymphoides por constituír
el habitat preferido del insecto. Las primeras búsquedas fueron totalmente infructuosas y desalentadoras, a tal punto que estuve por desistir
de mi propósito. La penosa tarea de revisar las plantas se vió sin embargo
recompensa finalmente por el halla?go del curioso desove subacuático
que describo más adelante.
El trabajo realizado en los días siguientes me permitió reunir con
la ayuda de mis colaboradores ele b Sección Entomología, un buen número de ellos. Esto me hace suponer que por esa fecha las hembras comenzaban a desovar (alrededor del 20 ele febrero). De otro modo es inexplicable la dificultad que tuve que hallar el primero, ya que posteriormente los encontramos con relativa facilidad.
Los desoves a que me refiero constituyen una curiosísima estructura,
que no tiene a mi entender semejanza con ningún desove de acridio conocido hasta ahora. Su examen me convenció sin embargo de que se trataba de uno de ellos; su situación en las mismas hoias de la planta que
habita Marellia remipes y su abundancia en aquellos lugares donde el
insecto se encontraba en mayor cantidad, me proporcionaron por lo menos una fuerte presunción de que correspondían a esta especie.
Esta presunción se vió confirmada luego por la comparación de los

-

175

�huevos ovancos del insecto con los contenidos en los desoves, y finalmente en el laboratorio por el nacimiento de las pequeñas larvas, que aunque no pude criar más allá del primer estadio, mostraban ya en éste de
una manera inequívoca las características de la especie (Fig. 16).
El desove de k!arellia 'r emipes (Figs. 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14) constituye una verdadera ovoteca de forma definida y constante, en la cual
un conjunto central de huevos aparece rodeado y protegido por todas
partes por una substancia esponjosa similar a la que producen otros
acridoideos y los mántidos. Estos desoves se encuentran adheridos al envés
de las hojas flotantes de Hydrocleis nymphoides) de manera que están total y permanentemente sumergidos. Su único contacto posible con el aire
tendría que establecerse a través del limbo ele la hoja o por el aerénquima
de la misma, aunque esto parece dudoso.
La forma del desove puede apreciarse en las ilustraciones (Figs. 7 a
12). Corresponde aproximadamente a una pirámide colgada por su base
y con el vértice dirigido hacia aba jo. En un corte transversal (Fig. 14)
puede apreciarse que esta limitado por una cara fuertemente convexa y
otra ligeramente cóncava, casi plana en el centro. En la proximidad de
su vértice libre la ovoteca se afina bruscamente formando una punta alargada mediana que continúa la parte de mayor curvatura de la cara convexa, y otras dos más pequeñas y cortas en la terminación ele las aristas
que forman la intersección de esta última con la cara cóncava.
En la base del desove, que está pegada como dijimos a la cara inferior de las hojas, la sustancia que lo forma se extiende hacia afuera irregularmente, aunque siempre forma una prolongación notable del lado
de la cara convexa. La base del desove es de esta manera irregularmente
triangular.
El color de los desoves es amarillento pajizo. Su tamaño es aproximadamente constante, oscilando la longitud, en un buen número ele desoves medidos, entre 13 y 15 milímetros. Solamente uno presentaba un
tamaño excepcionalmente grande, alcanzando Jos 19 mm. Las variaciones
en longitud sin embargo dependen en gran parte del largo de la prolongación mediana del vértice, que como veremos es una parte accesoria y
no está ocupada por los huevos.
La porción que contiene los huevos (Figs. 13, 14) forma el cuerpo
principal del desove, y sus medidas son aproximadamente de 4,5 mm. de
ancho por 5 mm. de profundidad y por 7 mm. de longitud total.
La disposición ele los huevos en esta ovoteca puede apreciarse en las
figuras 13 y 14. En todas las ovotecas cortadas, la disposición era idéntica, presentándose los huevos en cuatro hileras verticales con cinco a
siete huevos cada una. En todos los casos el polo cefálico del embrión
está orientado hacia la cara cóncava ele la ovoteca, que es la que se abrirá
en el momento de la eclosión. El número ele huevos contenidos en cada
desove parece ser bastante constante, variando entre un mínimo ele 23 y
un máximo de 25. En un solo caso de una ovoteca excepcionalmente grande que ya se ha mencionado, este número ascendió a 50.
Los huevos tienen el aspecto corriente de los huevos de acridoideos.
Son de color blanco amarillento, de forma casi cilíndrica, con las extre-

-

176-

�midades redondeadas y ligeramente arqueados. Llegan casi a lm cuatro
mm. de largo y su diámetro m~iximo es ele un milímetro.
Como puede apreciarse en las ilustraciones, la parte ele la ovoteca
ocupada por los hue\os es la que constituye la base y el cuerpo de la
misma (Figs. 13 )' 1i-) . Las tres prolongaciones terminales est&lt;in formadas
solamente por la sustancia esponjosa protectora.
La posición de la ovoteca en las hojas de Hydrocleis es bastante constante en ciertos aspectos (Fig. 7) . Está siempre situada cerca del borde
de la hoja, a una distancia variable entre Y2 y· 1 centímetro. En todos
los casos la cara cóncava o de eclosión esd orientada hacia el borde de
la hoia. Esto depende segm amente de la posición del insecto en el mamen to de la postura.
A pesar de haberse conservado ejemplares en acuario, con el objeto
de observar el acto de oviposición, esto no pudo ser logrado. Es posible
que ninguna de las hembras cauti\as estuviera en condiciones de poner,
o quizá la cautividad constituyó un factor de inhibición. Los insectos
cautivos murieron en poco tiempo sin que hubiera desovado ninguna de
las hembras.
Varias ovotecas fueron conservadas en agua para obtener la eclosión
de las larvas. El día 1-1 de marzo, unos 21 días después de la fecha de
recolección, salieron de una de ellas 24 larvas que encontré en la maiíana
sobre la hoja que la sostenía. La eclosión se produjo aparentemente durante la noche o en las primeras horas de la maüana y no fué observada.
Esta ovoteca aLierta está representada en la figura 11, y puede apreciarse
en ella que gran parte de la cara cóncava de la misma se ha abierto
constituyendo una suertr de opérculo que gira sobre uno de sus ladm
como una puerta sobre sus bisagras. Los restos de la muda embrionaria
pueden verse asomando bajo el borde abierto de este opérculo. U na ovoteca abierta de la misma manera fué encontrada en el habitat natural
de 1\Jarellia. En ese caso tambi(~n pudo observarse el grupo de pequeñas
ninfas sobre la hoja, pero éstas se clispers,1ron con tal rapidez al acercarme que no me fué posible capturar ninguna. La salida ele las larvas se
produce de esta manera debajo del agua, y los pequeüos insectos alcanzan
por sus propios medios la suiJerficie de la hoja.
La cría de estas larvas fué intentada sin resultado. Aunque aceptaron
rápidamente las hojas de Hydrocleis) y se alimentaron del parénquima
hasta consumir totalmente una ele ellas, murieron una a una en los días
siguientes sin haber intentado siquiera comer otras hojas que se les proporcionaron. Las condiciones precarias en que se intentó su cría pueden
haber sido responsables de este fracaso.
Como puede observarse en la figura 16, estas larvas muestran con
suficiente claridad las características ele la especie como para que no
pueda dudarse de la identidad de la ovoteca.
Teniendo en cuenta que no pude ver el acto de la oviposición, todo
lo relativo a la construcción de esta curiosa ovoteca constituye una simple
conjetura. La observación de la genitalia femenina y su comparación con
la parte terminal ele la m·oteca proporciona sin embargo ciertos dato'
dignos de consideración detenida.

177 -

�Puede observarse en la mayoría de los desoves, y esto se ve claramente en las figuras 1O y 11, que cxis te en la cara anterior de su parte terminal una pequeña área triangular cóncava, limitada por las bases de
las prolongaciones laterales y cuyo vértice está formado por una pequeña
protuberancia en la cara anterior de la prolongación mediana o mayor.
Esa área triangular corresponde en forma y tamaíi.o al área limitada en
la parte superior del extremo del abdomen de la hembra por los cercos
y la escotadura mediana terminal de la placa infragenital (Fig. 15). Puede hacerse coincidir en la mayoría de los desoves esta área triangular con
la correspondiente en el abdomen del insecto, de tal manera que calzando el pequeíi.o tubérculo mencionado en la escotadura media de la placa
infragenital, las bases de los cercos quedan encerradas entre las prolongaciones laterales del desove, y la concavidad del área triangular abarca
la placa epiproctal y las valvas superiores del ovipositor.
De acuerdo con lo que sugiere el estudio de estas estructuras, puede
suponerse que la oviposición se realiza de la siguiente manera: el insecto,
posado sobre la superficie de una hoia, en la inmediata proximidad del
borde y con el extremo abdominal dirigido hacia afuera, retrocede y hunde su abdomen en el agua, alcanzando con él la cara inferior de una hoja
vecina, en las proximidades de su borde. Comienza entonces la emisión
de la secreción espumosa que se adhiere a la parte inferior de esta segunda
hoja, y luego sigue la postura y simultánea construcción del resto de la
ovoteca. La curiosa terminación con tres puntas del extremo inferior estaría determinada por la misma forma del extremo abdominal, no siendo
imposible que la prolongación mediana más larga corresponda al extremo
de la placa infragenital, y las dos laterales a los cercos. Debe recordarse
que, si bien el abdomen estaría en posición casi horizontal cuando comienza la postura, debe tener una inclinación pronunciada al terminarla,
que correspondería con la inclinación que presenta el área triangular
descrita, que puede apreciarse en las ilustraciones que muestra la ovoteca
lateralmente (Figs. 9 y 12).
La curiosa disposición del ovipositor en Ma-rellia) encerrado completamente en la concavidad de una placa infragenital grandemente desarrollada, y la forma de artesa con la concavidad hacia arriba que presenta
esta placa infragenital, harían de este ovipositor el instrumento adecuado
exactamente a la construcción de este tipo de ovoteca por el procedimiento descrito, o de todas maneras para la construcción de una ovoteca pegada a la parte inferior de las hojas. La disposición de los huevos dentro
de ella está de acuerdo con este modo de construcción.
Reconozco de todas maneras que esta explicación sobre la manera
de formar la ovoteca debe ser confirmada por la observación directa del
acto de la oviposición, y no le atribuyo mientras tanto más que el valor
de una hipótesis explicativa. U na de las diferencias más notables que
presentaría este modo de oviposición con el procedimiento corriente de
los acridoideos, consistiría en que la serie de huevos se construiría de
arriba hacia abajo en lugar de a la inversa. Pero la postura es en todos
sus detalles tan distinta a la de otros acridios, que no resulta difícil aceptar esta diferencia.

-

178-

�La postura subacuática de Marellia renúpes constituye a m1 JUICIO
una notabilísima adaptación fisiológica y de comportamiento de este insecto al habitat particular en que vive. Complementa por otra parte el
cuadro general de adaptaciones morfológicas que presenta la familia Pauliniidae~ particularmente en las tibias y tarsos posteriores y el ovipositor,
que indicarían que la invasión del habitat acuático por estos insectos,
pertenecientes a un grupo constituído en general por especies terrestres
y en buena parte xerófilas, se habría realizado en época muy temprana
en la historia evolutiva de los acridoideos.

-

179 -

�RESUMEN
El autor señala la presencia de lv!arellia 1·emijJes Uvarov en el Uruguay, encontrada en 1952 y 1955 en el departamento de Artigas. Describe
el habitat del insecto, que consiste en lagunas poco profundas, cubiertas
de vegetación, cercanas a ríos y arroyos, detallando las especies botánicas
que constituyen la flora de las mismas. Seíl.ala la preferencia de !'vi. Temipes
por Hydrocleis nymphoides, una planta de hojas flotantes perteneciente
a la familia Butomaceae, sobre la cual vive el insecto y ele cuyas hojas se
alimenta.
Consigna luego algunas observaciones sobre la natación del insecto
sobre y debajo del agua, haciendo notar la importancia de este modo de
locomoción en la adaptación del insecto al medio acuático. Describe finalmente las posturas de lv!arellia Temipes, que se encuentran sumergidas
en el agua, adheridas al envés de las hojas de Ilydrocleis nymphoides,
adelantando una explicación sobre su posible modo de construcción y
señalando que estas posturas, de un tipo sin precedentes entre los acridoideos, constituyen un notable rasgo adaptativo a un habitat poco frecuente
en dichos insectos.

-

180 -

�SUMIVIARY
The presence of Marellia remipes Uvarov (Orth. Acridoidea, Pauliniidae) in Uruguay is recordecl for the first time. The species was found
in 1952 and again in 1955 in the province of Artigas. The habitat of
the species -shallow ponds covered with aquatic vegetation- is described,
giving the names of the species that form the aquatic flora. It is recorded
the preference of M. remipes for Hydrocleis nymphoides~ a plant with
floating leaves belonging to the family Butomaceae. The insect lives and
feeds on its leaves.
Observations on the swimming of the insects both on the surface
and under the water are recorded. A description is made of the egg-pods
of M. Temipes~ which are found entirely submerged in the water, sticking
to the undersurface of the leaves of H)'drocleis nymphoides.
The act of oviposition could not be observed, and the author gives
a tentative explanation of the way in which the insect might make this
curious egg-pod. It is emphasized the significance of the habit of swimming
and of this type of oviposition, unparalelled among the Acridoidea, as an
adaptation in physiology and behavior to a type of habitat that is very
unusual for this land-inhabiting and frequently xerophyllic group of
insects.

-

181 -

�BIBLIOGRAFIA
1 .-BURKART, A., 1947-50. Parque Mesorotámico. En Geografía de la República Argentina. Vol. 8, p. 91-142. Sociedad Arg. de Estudios Geográficos. Imprenta y Casa
Editora Coni, Buenos Aires.
2.-LIEBERMANN, J., 1932. Dos nuevas especies de Marellia (Orth. Acrici.) Marellia
paranensis y Marellia gemignanii. R.ev. Soc. Entom. Argentina, 5 (22) : 109-ll6,
1 lám.
3.-LIEBER:\fA:-IN, J., 1934. Las cuatro especies del género 1\farellia. (Acridoid. Pauliniidae). Rev. Soc. Entom. Argentina, 6 (1): 35-3G.
4.-LIEBERMANN, J., 1938. Contribución al conocimiento de los Pauliniidae neotropicales (Orth. Acrid.). Rev. Chilena Hist. Nat., 12: 61-65.
5 .-LIEBERMANN, J., 1939. Catálogo sistemático y biogeográfico de lo&lt;&gt; acridoideos argentinos. Rev. Soc. Ent. Argentina, lO (2): 125-230.
6 .-LIEBERMANN, J., 1940. El alotipo macho rle iHarellia remipes Uvarov y una probable sinonimia (Orth. Acrid.) Ciencia (México) 1 (5) : 205-206.
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8 .-RosAs-CosTA, J. A., 1910. El género Marellia Uvarov (Acrid. Pauliniidae) en la
Argentina. Notas Mus. La Plata, 5 (Zool. 37): 139-147. 1 1ám.
9.-RosiLLO, M. A., 1941. Descripción de un raro insecto argentino-Marellia remipes
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Ser. 10, 4: 539-542.
11.-UVAROV, B. P., 1930. Second species of the genus Marellia Uv., semiaquatic
grasshoppers from S. America. Ann. &amp; r-.1ag. Nat. Hist. (Lonclon) Ser. 10, 4: 543-544.
12.-v\'ILLEMSF, C., 1948. Notes on the neotropical snbfamily Pauliniinae (Coelopterninae) (Orthoptera, Acridoidea). Natuurhistorisch Genoots. in Limburg te
r-.1aastrich t, 1948: 133-142.

-

182 -

�Fig.

1.

Fig.

2.

Fig.

3.

Fig.

4.

Fig.

5.

Fig.
Fig.

6.

LAMINA I
Vista parcial de la "Laguna del Chaj&lt;i'', uno de los lugares habitados por
.llfarellia remipes que se describe en el texto. 1, monte mesófilo. 2, grupos
3, carrizo (Panicum grumosum).
de sarandí (Cephalanthus glabratus).
4, camalote (Eichhomia azurea). 5, zona habitada por M. remipes, donele
vegetan Sagittar·ia montevidensis, Hydrocleis nymphoides, Myriophyllum
brasiliense, etc.
LAMINA II

7.

La zona 5 de la fig. 1, donde habita Marellia remipes, vista de cerca. Obsérvese
el predominio de Sagittaria montev1densis (hojas erectas) y en la superficie
del agua Hydrocleis nymphoides (en flor).
Detalle de la misma zona, mostrando algunas hojas de Sagittaria montevidensis
y una formación cerrada de Hydrocleis nymphoides (en flor). Se ven algunos tallos de Myrioph)•llum brasiliense. Estas formaciones densas no son preferidas por M.remipes.
LAMINA III
Formación abierta de Hydrocleis nymphoides, del tipo preferido por M.remipes. Se ven hojas roídas y dos ejemplares del insecto.
Formación similar a la anterior, mostrando varias hojas roídas de un modo
característico.

LJ\l\fiNA IV
Una hoja de Hydrocleis 11ymphoides roída por M. remipes.
Desove de Marellia remipes adherido al envés de la hoja de Hydrocleis
nymphoides.
LAMINA V

Fig. 8.
Fig. 9.
Fig. 10.
fig. 11.

Desove de Marellia remipes, vista posterior.
El mismo clesove, vista lateral.
El mismo desove visto por su cara anterior o de emergencia.
Un desove abierto por el nacimiento de las larvas. Nótese el opérculo semidesprendido, y los restos de las mudas embrionarias saliendo por debajo de
él, a la derecha.

Fig. 12.
Fig. 13.
Fig. 14.

Otro dc~ove de Marellia remipes, vista lateral.
Corte vertical de un desove. Los huevos aparecen cortados transversalmente.

LAMINA VI

Fig. 15.
Fig. 16.

Corte de un deSüve por un plano horizontal. Se aprecia la forma de la porción basal del mismo, parte por la cual está adherido a la hoja.
Extremidad del abdomen de un ejemplar hembra de Marellia remipes, vista
superior. Ejemplar conservado en alcohol.
Larva del primer estadio, emergida del desove de la fig. 11. Nótese la forma
característica de las tibias y tarsos posteriores.

183 -

��Fig 2

Fig 3

1~()

-

�Fig. 4

rg s

- ISi -

�1.

-

1

Fig. 6

Fig

-

~~~

-

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1S9 -

�12
S mm
Figs 12 .13 lt;

15
-

190 -

�</text>
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                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR ,Diciembre 1957, Nº 15 : p. 165-190</text>
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�Copyright de la presente edición Departa
mento de Publicaciones - Facultad de Hu
manidades y Ciencias • Universidad de la

República
Queda hecho el depósito que marca la ley.
Printed in Uruguay • Impreso en el Uruguay

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SEGUNDA PARTE:
LA PRENSA INGLESA DE MONTEVIDEO FRENTE A LA
EXPANSIÓN NORTEAMERICANA EN AMERICA LATINA
(1889-1899).

/; LAS FUENTESpág. 57
1)La prensa inglesa.
2)Otras fuentes.

II) LA PRENSA INGLESA Y LA PRIMERA CONFERENCIA
PANAMERICANA (1889)pág. 62
1)Antes de la Conferencia.
2)Durante y después de la Conferencia.

III)"EL PERRO DEL HORTELANO"pág. 74
("The dog in the manger")
1)La necesidad de la intervención. Su justificación.
2)La intervención de los Estados Unidos en América
del Sur.
3)La intervención de los países europeos en América
del Sur.
4)La Doctrina Monroe. Su papel en la historia de Amé
rica del Sur.

IV)LOS ESTADOS UNIDOS A LA CONQUISTA DEL MERCA
DO SUDAMERICANO
pág. 89
1) Posición de Estados Unidos en el comercio exterior
del Uruguay.

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�10) El comercio uruguayo con los Estados Unidos.

(VII-VI111896)
APÉNDICE II:
EL COMERCIO EXTERIOR DEL URUGUAY (1886-1899)
Cuadros estadísticos

pág. 157

1)Proporción en que los diferentes países concurrieron
al monto del valor oficial de la importación total del

Uruguay (1886-1900).
2)Proporción en que los diferentes países concurrieron al
monto del valor oficial de la exportación total del

Uruguay (1886-1900).
3)Monto de las importaciones y exportaciones uruguayas
desde y hacia Inglaterra y los Estados Unidos de Nortea

mérica (1886-1900).

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�10
ma había sido enfocado a un nivel casi exclusivamente bibliográfico
y tenía el carácter de introductoria a la investigación que estábamos
realizando sobre la prensa inglesa. Creímos que la inclusión de los
mismos podría ser de utilidad al lector para ubicar la materia de la
investigación en el contexto histórico general de la presencia inglesa
y la expansión norteamericana en la América Latina de fines del si
glo XIX.
Somos plenamente conscientes de que esta Primera Parte es solo
una muy incompleta aproximación al tema y de que, fundamental
mente en lo que tiene que ver con Uruguay, es absolutamente insufi
ciente: las razones ya mencionadas nos impidieron incluir toda la
parte referente a nuestro país, pero, aunque hubiéramos podido ha
cerlo, dicha información, elaborada hace ya varios años, se resiente de
la falta de una detenida revisión que ponga al día la bibliografía utili
zada que, como tendremos oportunidad de señalar, en los últimos
años se ha visto enriquecida con valiosos aportes.
No obstante las limitaciones y carencias señaladas -y otras muchas
que el lector se encargará de anotar- deseamos que este trabajo, más
allá de sus modestos alcances, pueda resultar útil a otros estudiosos,
allegándoles un material no siempre de fácil acceso debido a las difi
cultades inherentes al idioma.
Finalmente, queremos dejar constancia de nuestra deuda con Juan
A. Oddone, quien, además de sugerirnos el tema y guiarnos en los pri
meros pasos de la investigación, atendió pacientemente las múltiples
consultas motivadas por esta edición; así como nuestro agradecimien
to a Alba Mariani que, en su carácter de Ayudante de la Cátedra de
Historia de la Cultura -en el período en que iniciamos este trabajoacudió solícitamente en nuestra ayuda siempre que la solicitamos,
orientándonos y proporcionándonos valiosa información. \
Montevideo, noviembre de 1986
AMR.A.

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II

�12
bas de su temple vocacional desempeñándose como Colaboradora ho
noraria de la ex Sección Historia de la Cultura, dirigida entonces por
el Dr. José Luis Romero. Egresada de la Facultad en 1979, coordinó
más tarde un equipo de investigación que emprendió un vasto proyec
to sobre el tema -tan crucial como inexplorado- de la historia de los
recursos energéticos en Uruguay, una parte de la cual ha sido ya con
cluida y se halla en vías de publicación.
Por último quisiera recordar que con la edición de este trabajo tam
bién se recupera una tradición que arranca desde los comienzos de
nuestra Facultad, procurando publicar los más destacados trabajos de
pasaje de curso de la Licenciatura en Historia. Algunos de ellos fue
ron recogidos en los primiciales Cuadernos de Estudiantes (1950) y
otros en la Revista de la Facultad o en las series del ex Instituto de
Investigaciones Históricas. En los años previos a la intervención se
dieron a conocer, con el apoyo de Banda Oriental y Fundación de
Cultura Universitaria los resultados de distintas investigaciones reali
zadas en el marco de los seminarios de Historia del Uruguay, Historia
de la Cultura e Historia Americana. Creemos que es ésta una tradición
que importa rescatar.
Juan Oddone

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�16
tos de "imperio formal" e "imperio informal", que nos ayudan a pre
cisar el lugar que ocupó América Latina -y por lo tanto el Rio de la
Plata- dentro de esta expansión imperialista.
De acuerdo con estos autores, la expansión británica en el siglo
XIX asumió dos formas: el "imperio formal", o sea las colonias colo
readas de rojo en el mapa, y el "imperio informal", comprendiéndose
dentro de este último, áreas que sin estar unidas al Imperio por nin
gún vínculo de tipo formal o jurídico, debido a las relaciones comer
ciales y financieras entabladas con Gran Bretaña, se transformaron de
hecho en verdaderas dependencias de la gran potencia imperialista1 Du
Veamos cómo se dio este proceso.
El acelerado crecimiento de la industria británica planteó nuevas
exigencias a la política exterior de Gran Bretaña. Existía una apre
miante necesidad de conectar su comercio exterior con las áreas subdesarrolladas. De dichas regiones Gran Bretaña traería materias pri
mas y hacia allí exportaría productos manufacturados.
Tras este objetivo, a comienzos del siglo XIX, Inglaterra debió for
zar la entrada a los mercados cerrados por los monopolios extranjeros.
Como ejemplos de esta necesidad económica que se tradujo en hechos
políticos recordamos la expedición a Buenos Aires y Montevideo, en
1806, y la toma de Java, en 1811.
Pero, al mismo tiempo que efectuaba estas intervenciones, la políti
ca británica apuntaba a establecer una hegemonía política indirecta
en América Latina, tendiente a favorecer su comercio; un buen ejem
plo de ello es el traslado de la familia real portuguesa al Brasil efectua
do por la flota británica, luego del cual el monarca lusitano firmó un
tratado de comercio con Inglaterra (1810), excepcionalmente favo
rable a los intereses británicos.
Con posterioridad a 1810 esta política tuvo aún más oportunida
des de desarrollarse. Al amparo de la revolución independientista,
Gran Bretaña trató de romper el monopolio comercial español y ga
nar una supremacía "informal" sobre estos territorios. En 1824,
Canning lo expresó así:
"América hispana es libre y, si nosotros no manejamos nuestros asun
tos con torpeza, es inglesa" 2.
Posteriormente, con el establecimiento de ferrocarriles y líneas de

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Bsuajap ua SBUojuajad sauoiaudAjajuí ap pspisaaau BiqBq ou :oiuiui
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B[ ap BdJBj bj ua JBJoqB[oa b sojsandsip opBJjsoui UBiqsq as souaaiq
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�18
1) Las inversiones en empréstitos gubernamentales y empresas econó
micas.
A la hora en que el dominio español tocó a su fin, la diplomacia
británica trabajó activa, eficaz e inteligentemente para asegurar a
Gran Bretaña un sitial de primer orden en América Latina.
En 1822 Gran Bretaña estableció relaciones consulares con las nue
vas naciones, reconociendo poco después la independencia de Argenti
na, México y Colombia, haciendo lo mismo con Chile en 1831.4
Esta década de 1820 fue testigo ya de la temprana incursión de los
capitales británicos, bajo la forma de empréstitos destinados a sostener
los trastabillantes gobiernos de las flamantes repúblicas, o a la forma
ción de consorcios mineros u otras empresas económicas.
Se inició asi el ciclo de inversiones británicas en América Latina
que. con múltiples altibajos, se prolongó durante todo el siglo XIX y
buena parte del siglo XX, alcanzando su volumen máximo en 1928.5
Fred Rippy resume así las alternativas del ciclo inversor británico
en América Latina:
"Las inversiones británicas en América Latina comenzaron con
un 'boom' en la década de 1820', disminuyeron abruptamente
en los veinticinco años siguientes, se expandieron lentamente
en la década de 1850', crecieron con mayor rapidez en los do
ce años siguientes a 1860, disminuyeron su ritmo durante la
depresión de 1873-1879, experimentaron un segundo 'boom'
durante la década siguiente -con caballeros, condes, lores y
vizcondes desempeñando un significativo papel como promo
tores- decididamente aminoraron la marcha en el curso de la
década que se inicia con 1890, y recobraron su rápido flujo
durante los primeros años del nuevo siglo, cuando se realizaron
grandes inversiones no solamente en compañías mineras o en la
extracción de nitratos sino también en muchas otras em
presas" 6
En la década de 1820' Gran Bretaña atravesó por un "boom"
especulativo en el cual participaron los más variados sectores de la
sociedad. Fruto de este ímpetu inversor fueron la formación de cien-

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61

�20

INVERSIONES BRITÁNICAS EN AMERICA LATINA
FINES DE 1880^

PAÍS

Inversión
Empréstitos Empresas
NominalGubernaEconómiToialmentales

cas

Argentina20.338.709
Bolivia1.654.000
Brasü38.869.067
Chile8.466.521
Colombia3.073.373
Costa Rica3.304.000
Cuba1.231.600
República Dominicana ..714.300
Ecuador1.959.380
Guatemala544.200
Honduras3.222.000
México32.740.916
Nicaragua206.570
Paraguay1.505.400
Perú36.177.070
Uruguay .....'7.644.105
Venezuela7.564.390
General10.274.660

11.233.7009.105.009
1.054.000
23.060.10215.808.905
7.765.104701.417
2.100.000973.373

Total179.490.261

123.078.00656.412.255

(•) Las cifras estén expresadas en libras.

3.304.000

.
1.231.600

714.300
1.724.000135.380

544.200
3.222.000
23.540.8009.200.116

206.570
1.505.400
32.688.3203.488.750
3.519.2204.124.885
6.402.8001.161.590
10.274.660

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�22
A fines de 1890 el monto nominal total de las inversiones britá
nicas alcanzaba casi a los 426 millones de libras esterlinas, y el núme
ro de empresas de capital británico operando en América Latina ha
bía pasado de 96, a fines de 1880, a 289.
La distribución del capital invertido a fines de 1890 era la siguien
te:

INVERSIONES BRITÁNICAS EN AMERICA LATINA
FINES DE 1890
PAÍSInversiónEmpréstitosEmprestó Económicas
NominalGubernamentalesCapital
TotalNo.Nominal
Argentina.....156.978.78872.000.0006284.978.788
Bolivia503.003
3503.003
Brasil68.66961937.009.5934731.660.026
Chile24.348.6479.535.8523614.812.795
Colombia5.399.3831.913.500233.485.883
Costa Rica5.140.8402.000.00043.140.840
Cuba26 808.00024.412.00072.396.000
República Dominicana....1.418.300714.3002704.000
Ecuador2.189.4801.824.0002365.480
El Salvador294.000294.000
Guatemala922.700922.700
Honduras3.888.2503.222.0005666.250
México59.883.57720.650.0003939.233.577
Nicaragua411.183285.0003126.183
Paraguay1.913.424828.30031.085.124
Perú19.101.315
.719.101.315
Uruguay27.713.28016.159.3951511.553.885
Venezuela9.846.2192.668.850157.177.369
General10.297.702
1610.297.702
Total425.727.710194.439.490289231.288.220
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ÍZ

�24
2) Participación de Gran Bretaña en el transporte marítimo intercon
tinental.
Uno de los cambios más importantes aportados a América Latina
por el capitalismo europeo en expansión fue la introducción de la
navegación a vapor.
El "steamer" presentaba una serie de ventajas frente al tradicional
velero: mayor tonelaje (multiplicó por 5 y por 10 la capacidad de car
ga), menor calado, menor duración de sus viajes. El vapor amplió en
forma muy importante la capacidad de traslado de carga y de pasaje
ros; esto último resultó decisivo en el desarrollo de la inmigración que
afluyó bajo la forma de un verdadero aluvión a ciertos países de Amé
rica Latina durante la segunda mitad del siglo XIX.
En ese verdadero "duelo" entre el "steamer" y el velero poco a po
co el primeio se fue imponiendo, fundamentalmente para el traslado
del correo (la regularidad y prontitud de sus arribos aceleraron el rit
mo y acrecentaron la importancia de este sistema de comunicación),
asi como para el envío de determinadas mercancías que debían llegar
rápidamente a destino.
No obstante, el velero no desapareció en forma automática; por el
contrario, intentó su defensa incorporando una serie de transforma
ciones tecnológicas que acrecentaron su rapidez, su capacidad de car
ga y su facilidad de maniobra: tales eran los "clippers". Con ellos la
navegación a vela mantendría un indisputable dominio en el trans
porte de carne salada, pieles, cueros, guano y maderas, donde fue el
medio de transporte más indicado.
El "steamer" tenía también sus desventajas. Una de ellas, y no la
menos importante, era la de que, debido a la rapidez del viaje, llega
ban viajeros contaminados por determinadas enfermedades y sin que
se tuviera conocimiento de ello, pues aun se encontraban en el perío
do de incubación de las mismas. Esto, combinado con la gran afluen
cia de inmigrantes, provocó un déficit higiénico en nuestros países,
determinando una gran vulnerabilidad frente a las epidemias. Pero su
faceta más negativa estuvo en el hecho de que todas las compañías
de navegación transoceánica estuvieron en manos extranjeras (euro-

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•n|osqB souBDijauiBoiujB[ saspd so| opuEjsa ^(ajuauip^uauiEpunj sBad

�26
pañías francesas10 bls y las italianas.
Veamos tan sólo tres de las compañías británicas que unían los
puertos ingleses con América Latina. Los datos son de Mulhall y correponden a fines de la década de 1870':
Pacific Co.; con un capital de 2.954.300 de libras. Sus vapores realiza
ban tres viajes mensuales entre Liverpool, Brasil, el Río de la Plata y la
costa occidental de América. Recibía un subsidio del gobierno chile
no. La capacidad de sus vapores, verdaderamente espléndidos desde
todo punto de vista, iba de las 1.500 a las 4.800 toneladas. Poseía
54 vapores, lo que representaba una capacidad de carga ae 107.000
toneladas.
RoyalMail Co.; tenía dos líneas de vapores con una estupenda flota.
La primera, unía Inglaterra con las Indias Occidentales, y estaba co
nectada con el ferrocarril de Panamá; los vapores viajaban una vez por
mes desde Southampton. La segunda, que llegaba hasta el Brasil y el
Río de la Plata, realizaba viajes quincenales. La compañía tenía un
total de 24 vapores, que sumaban unas 54.000 toneladas.
Lamport and Holt\ tenía dos líneas que unían Inglaterra con Brasil y
el Río de la Plata. Una de ellas partía de Liverpool y la otra desde
Londres. Esta compañía mantenía un tráfico muy intenso: cinco o
seis de sus vapores llegaban mensualmente al Río de la Plata. Poseía
una flota de 32 vapores.13
A fines de a década de 1880' la participación de los intereses
británicos en el transporte marítimo interoceánico era muy importan
te. En su trabajo sobre el comercio y el transporte entre Estados Uni
dos y América Latina, publicado en 1889, el norteamericano W.E.
Curtís 14 se q^ejaba amargamente del dominio que sobre las líneas
de transporte marítimo tenían los países europeos y nos brinda algu
nos elementos para estimar la importancia de la influencia británi
ca en ese sector: ennumera las líneas de vapores que unen los puertos
de Estados Unidos con América Central y América del Sur y señala
que, excluyendo de dicha lista los vapores que navegan bajo bandera
norteamericana, existen unas 21 líneas que hacen ese tráfico, de los
cuales, por lo menos 15 pertenecen a capitalistas ingleses.1 s
La evidente superioridad de Gran Bretaña tenía su explicación en•
una política d- subsidios a las líneas de navegación, que apuntaba

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soadoina sojonpojd soj ap opajd jou
-aui X p^pijBo bj jod sopB^ojjap 'jejaua^ ua BuajjBqBjBj ap sojnoi^B X
s^piqaq 'soiajquios 'soqouod ap u^pBouqBj B| b sepEoipap SBujsnp
-UI SBJ 'SBpBJOajB S^UI SBl 3JJU3 SOUi^Ji^ BIUOIO3 B^ B UBqBJUOUIOJ 9S
'sosbo soqonui ua 'sauaSjjo soXno 'saiBooj SBu^snpui sb| ap
-ap bj Bisa sa^uByodun sbui sbj ajiua '.sBiouanoasuoo sBuas sbjjo
-uibj 93JJB0B sopBjnpBjnuBui sopnpojd ap jopB^odxa 4tuiooq,, jg
sbj ap sooiui9uood sosdB^o soi B 3[qBi9UjnA Xnuí B;uiouooa BJ^sonu
B opuaiAjOA 'saiopEjdiuoo sop^ojaui so[ ap sauopBnpny sb[ b opad
-sai uoo sastBd soi^sanu ap Boiui9uooa spuapuadap B[ ap u^pBrquaoB
Bun oubiojoo ouioo oaíi^ 'sBjsiuiouooa so¡ oiJBuiBn ua opBp uBq ouioo
MBjanjB Bp^q opaiuipajo,, ajsa 'apauiBoiSpg souaÍB ueía aj anb soq
-anbB ajuauíauan^ asopuaipisaj 'Bjuiouooa bj ap jopas un ua 9i;uao
as sauopsu sB^sa ap iopnpojd ozjanjsa ja opo^ '.Bjnqnoououi bj ap ojj
-oiiBsap ja 9ioajOABj Badojna BpuBuiap Bg sasred so^a ap ooiuipuooa
ojjoiJBsap ja ua sauoioBoijipom sajuBjjodun Biouanoasuoo ouioo üoj
-aiAnj oiquiBojapi a^sa ap sBjSai sBg jBjauíui X ouBnoadoj&lt;te uaSijo
ap SBuiud sBuapui sasisd sopa ap oÍBj^xa Bdoing sojja ap oiquiBo y
-soadojna sopBjnpBjnuBui sopnpojd soj Jod souBouauiBouipj sopeo
•jaui soj ap U91SBAUI BiapBpjdA Bun ap sBoippapBJBO sej 'sajeiojauioo
soiquiBojapi soj ap jaAiu b '^uxnbpB xiX ^^^s PP P^qoi BpunSas
bj ua Buipg Boi^uiy BioBq oadojna ouisijBqdBo jap u^isuedxa Bg
'BUIJBg
Bou^uiy ap joua;xa oiojauíoo ja ua Bqepjg ubj^ ap ajjBd-B^ong (
Buijeg BoiJ^uiy uoo Byepjg
ubj^ ap oiojauioo ja 9zubojb 'saiope^ soqonui soj;o b X ap^ b opiqap
'anb uauinjOA ja saouo^ua soujapuaidjos aqap ojq -jbjuojjb usiqap
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jjpduioo b sopBSijqo 'sajBAij sas^Bd soj ap oioiauioo ja jBZBjdsap Bjed
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ap a^uanj ajuB^odon Bun ap s^uiapB 'pXnqpuoo BiuouiaSaq 4jsBnb,,
Bpg 'sasjBd sojpanu uoo sajBpjauíoo sauoioBjaj sbj jB^uauiaJoui b

Ll

�peos fomentaron una actitud consumidora en nuestras poblaciones,
valiéndose de los créditos, los agentes viajeros y la publicidad en gene
ral.
Este afán consumidor, orientado en muchos casos hacia artículos
de carácter suntuario, produjo un enorme flujo de materias primas
latinoamericanas hacia Europa y desalentó la formación de industrias
nacionales.
Como en los demás sectores de la actividad económica que hemos
analizado anteriormente, la participación de Gran Bretaña en el co
mercio exportador e importador latinoamericano fue preponderante.
Sin temor a equivocarnos, podríamos afirmar que durante la segunda
mitad del siglo XIX Inglaterra mantuvo la supremacía de este comer
cio aunque, en las dos últimas décadas del siglo, esta posición de pri
vilegio comienza a ser horadada sistemáticamente por la presencia de
pujantes competidores, fundamentalmente Alemania, Francia y Esta
dos Unidos.
Veamos ahora, brevemente, algunas cifras que ilustran tan solo dos
momentos de este voluminoso intercambio.
Año 1875. En ese año el monto total del comercio exportador e im
portador de Gran Bretaña ascendió a la suma de 597.310.000 libras,
de los cuales 33.780.000 correspondían a su comercio con América
del Sur. La proporción que correspondía a cada país o región en ese
monto total era la siguiente:

Estados Unidos15Canadá3
Francia10China3
India9Egipto2
Bélgica y Holanda8Suecia y Noruega2
Alemania7Turquía2
Australia7Italia2
América del Sur6España2
Rusia5Otros países17

100
El com^rcio con America del Sur ocupaba el séptimo lugar y casi
igualaba el comercio mantenido con las colonias australianas.

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�30
dos a los intereses ingleses, que coinciden en señalar una aparente de
cadencia del comercio inglés con América Latina, frente al avance de
otros competidores. En la segunda parte de este trabajo el lector en
contrará referencias precisas a este respecto.
4) Inmigración e influencia cultural.
El Profesor J.A. Oddone señala en su trabajo sobre la emigración
europea al Rio de la Plata:
"Bien se sabe que Inglaterra ha sido quizá la nación donde el
fenómeno emigratorio ha alcanzado formas más típicas y cifras
más rotundas. Factores demográficos, y toda la conocida se
cuela de cambios que presidieron la transformación industrial
de la vida económica británica, impulsaron sin pausa una emi
gración masiva dirigida hacia Estados Unidos -donde en 1850,
9 de cada 10 emigrantes procedían de Inglaterra, Irlanda y Ale
mania-, hacia Australia, tras el gold-rush de 1851, y hacia
Nueva Zelandia y África del Sur".17
América Latina no figuraba entre los destinatarios de esta emigración
masiva; siendo los factores que la desalentaron de diverso orden. En
tre ellos debe citarse la dificultad de acceder a la propiedad de la tie
rra en regiones con adecuadas perspectivas de desarrollo económico
(situación que contrastaba con las facilidades y excelentes perspectivas
que presentaba al novel colono la ley de Homestead de los Estados
Unidos), las dificultades inherentes al idioma y el temor a ser objeto
de discriminaciones por motivos religiosos, en una América Latina
signada por la herencia católica de la conquista.18
Pero nuestro continente, si bien no fue la meta final de una emigra
ción masiva p^^veniente de Gran Bretaña, recibió a cambio el aflujo
de pequeños contingentes de emigrantes que trajeron consigo un cier
to capital y que, en general, realizaron una próspera carrera en estas
tierras, vinculados a las múltiples empresas modernizadoras sustenta
das por el capital británico. La emigración británica puede definirse
—en mucho mayor medida aún de lo que lo fue la emigración france
sa— como una emigración de élite. A sus protagonistas los encontra
mos desarrollando tareas de orden técnico y administrativo (ingenie-

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ie

�32
"Cuando uno viene de ver en que condiciones de atraso y de
semi-barbarie se encuentran sumidos los puertos del Pacífico,
constituye una agradable sorpresa encontrar en medio de la
pampa el refinamiento de un salón londinense y los entreteni
mientos de una mansión de campo inglesa. No se podría en
contrar en otra parte un ejemplo más llamativo de la capacidad
que tienen los ingleses de transportar una porción de su patria
al corazón mismo del desierto. Véase, en efecto, lo que pasa en
la pampa de Tamarugal. El director de la oficina y sus emplea
dos, que son casi todos ingleses, están alojados en una casa
puesta a su disposición y mantenida por los individuos o la
Compañía a la que pertenece el establecimiento; allí, constitu
yen una familia más o menos numerosa, que comprende fre
cuentemente dos o tres mujeres y niños. Algunas de estas casas
están muy bien amuebladas, cuentan con luz eléctrica, están
provistas de todo el confort que puede desear un inglés exigen
te, y arregladas de tal forma que pueden ofrecer una encanta
dora hospitalidad a los visitantes que allí son siempre bienveni
dos. En el salón, las damas ejercen su dulce influencia como en
la madre patria; en la mesa, la comida es servida con una co
rrección enteramente inglesa; en los dormitorios, una colección
de novelas inglesas con la habitual encuademación en sólido
cartón y las conmovedoras ilustraciones que representan heroí
nas sentimentales, ofrecen un soporífero al huésped que per
nocta allí; periódicos ilustrados, revistas y el ubicuo htnch se
encuentran a disposición de quien los quiera leer. Si a M de
Maurier20, le tocara en suerte estar exilado en la pampa de
Tamarugal, encontraría allí aún más tipos y escenas para dibu
jar; ingleses aficionados a los deportes atléticos, vestidos con
ropas apropiadas; jovencitas que juegan al tennis vestidas con
pasmosa coquetería y atravesando como amazonas las llanuras
polvorientas para hacer visitas en los establecimientos vecinos.
Ciertamente, la vida está lejos de ser alegre en la pampa, y sin
embargo, estos ingleses llenos de salud y de voluntad que la
industria ha exilado, parecen perfectamente felices, sin duda
gracias en gran parte al delicioso ambiente en el que viven"2'.

El fenómeno que tan amenamente describe el viajero norteamericano
no es privativo de Chile. A todas partes donde fueron, los ingleses lie-

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�34
5) ^a presencia británica en el Uruguay2! bls
a) Comercio, inversiones e "imperio informal"12
Las relaciones entre Uruguay y Gran Bretaña en el siglo XIX
constituyen un buen ejemplo de la existencia del "imperio informal"
analizado por Gallagher y Robinson. La historia de las mismas puede
dividirse en tres etapas: 1) 1800-1850. Se remonta al esporádico
contacto que aparejó el comercio ilícito desarrollado por los comer
c^antes y navios ingleses en las postrimerías del período colonial, y
se continúa con la aventura militar inglesa que culminó en la ocupa
ción de Montevideo en 1807. Esta última marcó un salto cualitativo
en dichas relaciones ya que, aunque breve en términos de dominación
militar y política, tuvo sin embargo una influencia mucho más perdu
rable desde el punto de vista comercial, ya que permitió que la pro
ducción manufacturera inglesa pudiese acceder al mercado de la re
gión platense, despertando, a su vez, la avidez de los comerciantes lo
cales poit establecer nuevos lazos mercantiles. Al mismo tiempo, el
fraca ¡o de la expedición militar alimentó en Gran Bretaña la convic
ció^ de que el objetivo de su política para la región no debía ser ya
la obtención de una nueva zona coloreada de rojo en el mapa, sino la
apertura de un amplio mercado para su creciente producción manufac
turera, mientras las élites locales se ocupaban de gobernar, Inglaterra
explotaría los recursos naturales de la región, a cambio de derramar en
sus costas las mercacías que salían de sus abarrotadas fábricas.
Obviamente, este plan solo sería posible si estos países sacudían
el yugo español y lograban un mínimo de estabilidad política que ga
rantizara la regularidad del intercambio comercial. Pero la vida demos
tró que el mero hecho de conquistar la independencia no era suficien
te para asegurar la ansiada estabilidad: las dificultades internas del país
y la interferencia de otras potencias europeas amenazaron con hacer
naufragar los planes británicos para la región. Las esperanzas de los co
merciantes ingleses de que sus exportaciones al "hinterland" platense
alcanzarían un fantástico volumen, se vieron notoriamente defrauda
das. A juicio de ellos, la causa fundamental de este fracaso debía bus
carse en la inestabilidad política interna -concrétamete, en la acción
de 4tunos pocos jefes armados"2 3 cuya acción impedía cristalizar la
seguridad indispensable para el desarrollo económico de la región.

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^¿\ anb \^á^d p js^nf ap sauopipuoa ua uasaunjsa saiua^iiip sasep sbj
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�36
tas tierras^ y la puesta en marcha de diversas instituciones bancarias
(en esta rama los capitales ingleses debutaron en Montevideo en

1863).
Pero el alto costo que tuvo para Uruguay esta experiencia de hege
monía brasileña —endeudamiento externo, crisis financieras favore
cidas por las maniobras del famoso Barón de Mauá, etc.- no se vio
compensado con la estabilidad política y social tan deseada. Poco a
poco el Brasil fue perdiendo el apoyo de algunos sectores de las clases
dirigentes y de los comerciantes extranjeros, que volvieron nuevamen
te sus miradas hacia Inglaterra.
El inicio de esta nueva etapa en las relaciones con Gran Bretaña
estuvo simbolizado por el hecho de que el último empréstito brasile
ño (1863) fue refinanciado en Londres como primer empréstito bri
tánico (1864). 3&gt; 1864-1890. ^íste período puede considerarse como
el del decisivo asentamiento del "imperio informal" británico en
nuestro país.
Los esfuerzos antes referidos, realizados por los gobernantes loca
les para atraer a los capitales extranjeros habían tenido un éxito mo
derado: se contratan los primeros empréstitos europeos, comienza la
implantación ferroviaria, se asiste a la construcción de obras y servi
cios públicos donde ya aparece la participación de capitales extranje
ros, entre los que se cuentan inversiones británicas, materializadas mu
chas de ellas al calor de la bancarrota financiera brasileña.
No obstante, hacía falta la presencia de otro factor para decidir
un vigoroso aflujo de capitales a estas orillas del Plata: la seguridad y
el orden. Las sucesivas guerras civiles habían dejado como saldo un
país anarquizado. Con el advenimiento del Militarismo y el consiguien
te fortalecimiento del poder del Estado, el capital inglés encontró
las garantías que había estado reclamando.
Los factores mencionados sirvieron de base a la etapa francamente
expansiva protagonizada por el capital inglés entre 1875 y 1890,
período en el cual nuestro país se integró definitivamente al mercado
mundial.
A partir de 1880 las inversiones británicas afluyeron en forma cre
ciente, alcanzando su nivel más alto entre 1885 y 1889.: mientras en
1875 las mismas bordeaban los 10:000.000 de libras, tan solo en la

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•ou u^ísjaAui B| 0681 u^ 's^^^di^j uoo opjanoB a(] XIX \^s pp sauij
ap XBn8niQ p ua sooiuB^ijq sasajajui soj ap uppBtuis B| Bja ibuo jbob^
-sap a;uauqBuxj Bsaia^ur sou 'opESBd oj^is iap BpBa^p sun^n v\ b ajuaui
-BaiSpjouojo opejooB 'oiprusa oj^anu ap bjsia ap o;und p apsaQ
IBuoidbu Boijqod Buaasa B[ ap sajopas so^ap
jod opB;uap oaiuipuoaa ouisqBuopBu pp sajBquia so^ jod ouioo
^sb -sopiun sopBjsg soi ^^uauqE^uaiuBpunj- sajopipduioo soAanu ap
spuasajd 2\ jod 'OAi)ue;sns o{ ua 'Boqdxa as s^[3ui osaaojpj [g
XX I^ís I9 opBJjua uaiq BjSBq soaiuB;uq sasaiajui so\ ap Bpuany
-ui B| oÍBq o soubui ua uojamSis BXBn^njn B^iuouoaa v\ ap sa^osaj
sa^uEíjodiui soun8[B anb bX P^ubíb} opBisBiuap buijoj ua asjBjajdjajuí
apand ou 'o^aequia uis 'O[[g s^d oj^sanu ua BoiuBjuq epuan^ui B{ ap
o^uaiuipaBDsap opa[ un b souii^sisb Bqaaj Buiiqn B^sa ap Ji^^d V
&gt;161 X ^16I 9^^U9 o^\2 s^ui pAiu [B as
-opuBSa^ 'sauoisjaAui sb^ ap ojuauínB p jod BpBzuapBJBo Bjsa *f 161 ^
3061 ^i\\id apua^xa as anb 'Bpun2as Bg -sisijo b^ ap sauoisnoaadaj sbj
-np sb| SBpBp 'sauoisjaAui sBsop^nBO ap o8an| X ojauíud uopoBJjaj ap
BdBja Bun sa anb X '3061 U9 9^uauiBpBuiixoidB euiuijaj X 0681 u9 BP
-luí as anb 'sun :sasBj sop ua asjipiAip apand XBn8njQ p ua oaiUBjuq
josjaAUi opp pp bóbp Bull^n B^sg &gt; 1610681 (p ^z'J '"I sasa[8ui
jod sopiSuip uos X S9[3ui [Ejid^a p jod soppaiqejsa opis uBq 'ajuaijjoa
Bn8B ap X sb8 ap o;uaiunoajsBqB p 'sanbip so^ 'soauBq so[ 'sbiaubj^ soi
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L

�38
eran controlados por los intereses británicos: bancos, comunicaciones,
ferrocarriles, empresas de transporte, el comercio de la carne, etc. A
esto debemos sumarle el volumen de la deuda externa del país con
Inglaterra -per cápita, la más alta de América del Sur- y el hecho de
que los bancos ingleses, además de ser responsables de gran parte de
tos billetes que circulaban en el país, controlaban buena parte del aho
rro nacional. Igualmente privilegiado era el situal de Gran Bretaña en
el comercio exterior uruguayo: la importación de productos manufac
turados ingleses figuraba a la cabeza de las importaciones uruguayas.
Por último, cabe preguntarse cuáles fueron los factores que favore
cieron este aflujo de capitales británicos hacia nuestro país. Dejando
de lado aquellos que tienen que ver con el desarrollo económico de la
metrópoli y que explican la necesidad de los capitales británicos de
buscar nuevas áreas de inversión, señalaremos tan solo dos variables
de carácter local: a) la falta de capitales nacionales dispuestos a asumir
el papel de promotores de la modernización: en su inmensa mayoría,
el capital nacional prefirió la inversión en tierras -favorecida por la
sorprendente valorización que las mismas experimentaron por esos
años- que daba buenos dividendos y que era un factor de primer or
den en e! ascenso social; y b) la ideología entusiastamente liberal de
los grupos dirigentes, que se esforzaron en limpiar de obstáculos el
camino de las inversiones extranjeras y que, al nivel de los más estre
chos círculos gubernamentales, fue de una inocultable (quizás "ver
gonzante ' no sea un término demasiado aventurado) proclividad a fa
vorecer la acción de los inversionistas cobijados bajo la bandera de la
victoriosa Albion.
Por lo general, la receptividad con que los gobernantes locales tra
mitaron los reclamos y deseos de los subditos de Su Majestad Británi
ca, hizo innecesarios otros expedientes más violentos, confor^ando
así una situación que resulta ejemplar del "status" de "imperio infor
mal".
A este respecto resulta muy ilustrativo el Informe que enviara al
Foreign Office el representante inglés en el Uruguay -GitTord Palgrave- al abandonar este destino diplomático en 1884. En el mismo ha
blaba de la "... disposición -que debo hacer la justicia de reconocer
a este Gobierno de que durante mi residencia aquí ha sido muy marca^

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uifjiiS ojpunfaiv 's^q8nn opjeai^ 4qsB3 ptUB(]
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9181JIP as U9pBj8iiuu; b;s9 ap a^aXnjjui 9 a^ueyoduii s^ui jopat |9
'SBpnp b JB8n| ujs 'oja^ SBoqqnd sBjqo SBSJdAip ap u^taanj^uoa B| ua
uoiBdpiyad o s^[3ui ^^dBa p Jod SBpepunj sBsajduia saiuajajip ap ai
•uajj p iiojaiAn^a sasa¡8in sa)UBj8iunji sojiq uosui^uiox s^uíox uop
anj S918U1 a|UB*pjauioa opBOBjsap ojio íou^apiAaiuotu otojauíoo oqt
pp sajopapunj so[ ap oun oiuoo opBjapisuoa jas apand auoja^ pnuí
•B :opjawoa p uojBDipap as so^a ap sounSiy puopeu eaiuiouoaa
pepiAipe e[ ap sajopas sosjaAip ua uojsnpB SB|siuo8B|OJd sn^ bsoj
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^Dn8rufl ¡9 ua soonwjuq sajuDjZi^ut so^ (q

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6í

�40
Salvo escasas excepciones, la regla fue que estos inmigrantes britá
nicos
"no se orientalizaran con facilidad / ... / Los frecuentes viajes
a Europa de los fundadores de estas familias /... / se comple
taban con el todavía más frecuente envío de los hijos a Ingla
terra, para recibir una educación que consideraban más ade
cuada a la dirección de las vastas empresas y establecimientos
que debían heredar".27

Ya nos habíamos referido a la particular capacidad de los ingleses de
llevar una porción de su patria consigo, de recrear su habitat donde
quiera que estuviesen. Uruguay no fue una excepción: Nahum y Ba
rran recuerdan el relato hecho por W.H. Hudson de aquellos "nostál
gicos ingleses" que "habían organizado con perros criollos una caza
del zorro a la usanza aristocrática británica en los campos del Río
Negro".29
Este esfuerzo por recrear un microclima anglosajón se vio reforza
do por las uniones matrimoniales entre miembros de estas familias.
También en el campo de los deportes y entretenimientos, los ingle
ses ostentaron un empecinado exclusivismo: el Montevideo Rowing,
club de regatas, fundado en 1872, sólo admitía a ingleses o hijos de
ingleses. Lo mismo ocurrió con los inicios del fútbol. Durante un cier
to tiempo estos deportes sólo los practicaron los extranjeros. Cuando
comenzaron a ser patrimonio popular "los miembros de la 'high life'
comenzaron a alejarse de él /se refiere al fútbol/ buscando nuevos
campos a su afán de exclusivismo".29

�-ubab sojirej j^atjdxa BjBd dAJis anb X sajBuoipuatu SBOijqndaj sbj uoo
ajjou jop U9^au uüjS bj ajjua sauoiaejaj sb[ ud oAtspap irej jadBd un
9&lt;iní anb— BUBauauíBajJou-oj^^uB pBprjBAU s^ ofdpuud o u9pBjap
-jsuoo ap odij oj^o jambjeno ajqos sajBpjaiuoo X soottupuoaa sasajajui
sns ap pBpuoud BjnjosqB Bf anj sasjBd sojsa Bp^q sopiufj sop^jsg
sol 3P Joua^va Bot;i;od B{ ap a^uB)Jodiui sbui Bai^spapejBa s^
o8anj pp BJjaix I e)SBq uBipua;xa as anb sB^a^ sb{
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ap Bapi bi souBDuauíBa^ou sa^ua8ijrip so[ ap ajuaiu B| ua OAn;sa 'Bp
•uapuadapui b{ ap sojuauíoiu soj apsap bX anb asjpap apand [BjauaS
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b jBJ^ua ap sauopipuoo ua uoJBj^uooua as ou sopiun sopBjsg soj
SBpso^p sbuba ajuBjnp anb ap oqoaq ¡g Biouanyui ap buoz BAijBAüd
ouioo -opBpiooaj sa ouanq - UBqBjapisuoo saouojua apsap bX anb p
'ouBDijaiuBOiirdsiq o^r^jod ojajqBj ja ua SBzaid sns aju^uqiqBq biaoui
Byepj^ ubj^ ouíoo opaaj ap soua^ uoJBAjasqo sopiuf) sopB^sg so|
'ojuaiuoiu asa ug a^uaipuadapui ^pu bj b ubjobu Bouaiuv ^p sBjoyBd
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pBpipAU sqaip anb ojjap sa uaiq is 'xx \^\^ \^V sBiauíud X XIX
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-jajuí Bqonj bj ap BjjBjBq ap odurea anj eui^eg Bouauív anb ;sb sg
j^ pp jns p uBipuajxa as anb sBJja^ sbj ap oiuiuiop p ooiu
ug^\ \n jBjndsip ap Epe^iBaua b^ anj BUBOuauíBajJou Bpn^B jg
0€ttBisinbuoa Biaojaj,, e\ ap SB^siuoSBjojd so| uojan^ sopuiQ sopBjsg
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•ap ns opoj ua BpBuSis 'Bin^Bg Bauauív ap ^ijojshj ajuaujns bj ug

SOIsrV3I^3WVOlsíUVl
S0QV^1M3W SOI 3C1 SOd N3 1HÓNVA VIDVWOldia VI

(II

�42
ees, repliegues y cambios de frente, de otro modo incomprensibles,
protagonizados por los Estados Unidos al sur de sus fronteras- no es
más que un corolario de la preocupación fundamental de su política
exterior, puesto que el objetivo final de dicha disputa no era otro que
la conquista de los mercados hispanoamericanos.
Al año siguiente de producirse el reconocimiento de la independen
cia de las repúblicas hispanoamericanas por parte de los Estados Uni
dos, el presidente de esta nación. James Monroe, formuló lo que ha
dado en llamarse la "Doctrina Monroe". Esta resume el pensamiento
de los proceres de la independencia norteamericana sobre política
exterior. Hamilton había querido lograr el aislamiento de la gran na
ción: los Estados Unidos debían mantener su independencia de toda
influencia extranjera y luchar contra todo lo que se opusiera a impo
ner su política sobre la parte Norte del continente. El propio Washing
ton, insistía en que los Estados Unidos debían mantener su indepen
dencia frente a la política europea.
La "Doctrina Monroe" surgió en una coyuntura muy especial: en
medio de la reacción legitimista patrocinada por la Santa Alianza en
la década de i 820' con el propósito de devolver a las metrópolis
europeas las colonias que el torrente independentista les había arreba
tado.
La "Doctri^a Monroe" está contenida en algunos parágrafos, fun
damentalmente en los Nos. 7. 48 y 49, del Mensaje anual enviado
por el Presidente Monroe al Congreso de los Estados Unidos, el 2 de

diciembre de 1S23.
Los pasajes más significativos del Mensaje expresaban:

*... La sinceridad y las amistosas relaciones que existen entre
los Estados Unidos y aquellas potencias /se refiere a las poten
cias que integran la Santa Alianza/, nos obligan a declarar que
consideraríamos peligrosa para nuestra paz y seguridad cual
quier tentativa hecha por ellas que se encamine a extender su
sistema en una porción de este hemisferio, sea la que fuere. No
hemos intervenido ni intervendremos en las colonias o depen
dencias de cua^quier potencia europea; pero cuando se trate

�anbiod ojja b uBiuodo ^s soyams sop^jsg so| :8J ua buibue&lt;j ap
ocaj8uo3 je Biauaisiss B| jod sopiuf] sopejsg soj ua epeyasns eiuaiu;
taiu^jod bj asapjanaaj) soyajns sasaiaiui soj osad joXbuj ap uojanj
opouad ajsa ua anb aiuapua sg ¡Bijojiijaj uorsuBdxa B| jod oznaj
•dbjbd as '\}\]J Exianj^) bj ap sauíj bjsbij ajjoa anb 'Bjaiuud bj :,0881 9P
Bpea^p^j ap sozuajuioa bjsbij saauojua asa apsap SBdBja sop Jin^uijsip
asopu^ipnd 'oaiiuouoaa ojjojjBsap ns uoa BpBjnauíA ajuaiuBpajip oa
•njsa BUBauaiuBa^iou jouaixa eaijijod b| 'Biauapuadapui ns apsa&lt;]
'oiuiuiop asa ejejndsip
sa| Biauajod bjjo anb jBiajoj b sojsandsip usqeisa ou anb X eiauan^ju;
ap euoz ns ouioa BinjBg Bauaiuv ^ ueqBjapisuoa sopiUQ sopejsg
soj anb Bu^^ag ubj{) b ji^dApB b uaiq sbui ouis 'SBUBauauíBouBdsiij
ssaijqndaa sbj ap Biauapuadapui bj bpb^ui iBAjasuoa b eiauBisui Biui^n
ua BqBjunde ou t4aojuojv ^uijpoq,, bpbuibji bj anb j^suad ojBsuas
sfiu aaajBd 'BUBauauíBoui^j bijojsiij aoijajsod bj ap znj bj e 'o^ag
'Bueauaui
-eouBdsiq Bjauapuadapur bj ap bi^ubjb8 bj uojanj X bzubjiv bjue bj
ap sBJopBjsinbuoaaj SBAi^uiaj sej uoiaunjap ^uoisjdA Bisa unSas 'aoj
ap SBjqBjBd sn^ sajouaui sBUBuuaq sbj ap Bjopajojd X BiJBpijos
ns ap oiuoiuijsaj ouioa 'sasjBd soisa b aiuajj aiuauíjiqeq bj
odns oiiBauauíBauou oprjsg ap ojuauíBUBdaQ p ^Bisijeiiadiui
-jaiui Bijanj bj ap osuai sbui oj na \X I^'S I^P sejauiud X XIX l^!s
jap sBpBaap SBiuiqn sbj ajuEjnp opoi ajqos tsujieg Bauaiuy b opad
•sai uoa sopuifj sop^isg soj ap jouajxa Baijijod B| ua saunuioa sbui
ap sopnd soj ap oun opis bij (4aojuo)^j nnupo^l.. b-j

u'4tsopiunsopBisgso|
niasq sajijsoij sauoiaisodsip ap uoiaeisajiuBui Bun ouioa ouis
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ap JiSiJip ap o sojjuuijdo ap OAipfqo ja uoa fiadojna Biauajod
Bun ap uojDuaAjajuí bj 'sopiuQ sopéisg soj ap ouiaiqo^ |d jod
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uoa opjanaB ap X uoiaBiapisuoa rjnpBiu ap sandsap anb X 4Bia
•uapuadapu; ns opiuaiuBiu X opBjrjaap ubXbij anb soujaiqo^ ap

�44
consideraban que concurrir significaba dar un aval a la independencia
de algunos países sobre los que tenían intenciones hegemónicas, tales
como Haití, Puerto Rico, etc. Más claro aún resulta lo dicho si pensa
mos en la anexión de Tejas por parte de los Estados Unidos, que apa
rejó una guerra con México en 1845, y que reportó al vencedor la
anexión de un riquísimo territorio muy apetecido por los sureños).
Pero, al finalizar la guerra civil, la diplomacia norteamericana va
a experimentar un cambio sustancial -y esta es la segunda etapa de
la que hablábamos-, directamente relacionado con el ocaso del ré
gimen esclavista y los comienzos de un pujante desarrollo industrial.
En este período, la necesidad de buscar mercados para una produc
ción manufacturera en constante ascenso, así como el temor a la
competencia que los productos provenientes de algunos países lati
noamericanos pudieran hacer a sus exportaciones en el mercado mun
dial, llevaron a los Estados Unidos a modelar una nueva política hacia
América Latina en la década de 1880'.
1) James G. Blaine en la Secretaría de Estado: la formulación orgáni
ca de una política norteamericana para la América Latina.
El gran impulsor de esta política fue James G. Blaine (1830-1893).
Cuando en 1881 llegó a la Secretaria de Estado durante la Presidencia
de Garfield hacía ya dos décadas que había hecho de la política el cen
tro de toda su existencia. Había integrado la Cámara de Representan
tes de Maine, su Estado natal, (1861-1862); y el Congreso de los Esta
dos Unidos (1862-1876); había sido Presidente de la Cámara de Re
presentantes (1869-1875) y Senador por el Estado de Maine (18761881), y desde 1876 hasta su muerte fue un serio rival para las nomi
naciones presidenciales del Partido Republicano.
Hacker y Kendrick, en breve semblanza del personaje que incluyen
en su obra ^The United States since 1865", expresan:
"Resulta un significativo comentario sobre aquella época el
hecho de que a pesar de que su nombre no puede asociarse a
ninguna resolución legislativa de alguna importancia o a nin
guna norma política, no importa cuan obvia fuera (excepto.

�tusjnp ^soub ojjsna ap sajaa jod i\\v B^aaauBuuad zaA
sg ap eijs^jaas bj b pjajoa auiBjg 'uosijjbh uoa oaag
'opBnpe O|
(ap'uasXnq^^uijajj 'opB)sg ap ouBpjaas OAanu {a 'sopiufl
sope^sg so[ ap ajuapisaig ouioa pjayjBQ b jn^^y -i^paans [B opu^na
'U9IDB1IAUI Bqaip opuBjda^B opB^sa^uoa uBiqBq bX S8UBauauiBoui)B|
cauopBu sBunS^B X saiuaipuodsajjoa sauopBjiAUi sb¡ op^sjna
opnisg ap ojuauiBjjBdaQ |g sopBOB^sap seiu so)sand soj ap oun
•nao aÍBiiiqjB p oueiua^ oXna ua X 'uo^iiiqsB^ ua BUBjqapa as anb
BUBOUaiUBUB^ BIDU3J3JUO3 BUn ap U9PB/I[B3J B[ S3DUOJU3 O3p| pBp
-ijco (Bj ug 'josuajap osoiopjB s^m ns auiujg ua OAnj -'jBpyas ap pBp
•fun^odo soiuajpuaj ouioa 'ssojapod sBiuap jod Biauan(ju{ Bun usup
•ua) sopiun sopB^sg soi pno p ua afBj^qjB- ajuauíjuoa pp jns pp sas
-ted soi 9J^ua sB^ndsip sbj JiiuiJip ejBd aÍBi^iqjB pp U9pn{os vr\
sbip ajjua jBJjiqje BJBd siBd ajsa ap sota
•yo so{ opuapaijo 'sBUBauauiBouyBi sauoia^u sbj ajjua uojBjpsns as
anb sopijjuoo soj sopo) ua sopiufj sopB)sg soj ap Biauanyui bj jyuas
jaaBij bjb¿Í 9}ua9ui sbj as 'osdBj aAajq asa a)UBjnQ BiJBjajaas eqaip ua
U9j)sa3 baijdb ns b uy osnd ppyJBO a)uapisajg pp opuisase ja opu^na
'ajquiaiAOu ap saui ja bjsbij oSjbo oqaip ua opuaiaauBuuad 'J881
ap ozjbui ua opBjsg ap BijB)ajaas ej b z^a BJauiud jod 98ajj auiejg
•..joXbui bu
-Buuaq,, ap pd^d ja BUBSnf a)JO{^ pp sjBd ubj8 ja apuop U9?un Bun
ua sopiufj sopB)sg soj uoa sasiBd sosa b jiun opuaiqap tsBadojna sau
sbj b a)Udij sBUBaijauiBoui)ej sauoiasu sbj ap pBpu8a)ui bj ap
Bun anb sblu o8jb jas Biqap ((aojuo^ Buu)aoQ,, bj anb Bq^s
•aadxa J^ ouioa 'X t(souBauauiB soj BJBd Bau^my,, ^p Bayijod ej j^nbe
uoa B,iUBduio3 ojjn^jo uoa BqBuiBjaojd oj X Xbj3 Xjua^ ap josaa
•ns un Bqejapisuoa as auiBjg 'Bu^sg Bau^my Biasq Boj^jod ns ug
Bai)jjod BJ3JJBD BpBSuOJOjd
ns ap ajqB3B)sap oSsbj oaiun ja uojaXn)i)suoa anb ssapi sbj b oujo)
ua auiBjg jod BpBSajdsap upiaaB bj anj jsna saauo)ua
C€\(soauBJodujd)uoa ns BJBd oaiojaq jappjBa un Biuaj auinjg
ap Bjn3y Bj (sBiiBaijauiBoui)Bj sauopsu sbj uoa sauoiaBjaj
sej ap o)uaiuiBijaoj)sa un JOAOiuojd ap oasap ns 'ajuauio|qisod

�46
pudo desarrollar con más comodidad los proyectos que había esbo
zado durante su corta gestión junto a Garfield. Debido a su impulso,
pues, es que en 1889 se instaló finalmente en Washington la Prime
ra Conferencia Panamericana, en la que actuó como Presidente.
Debemos decir, sin embargo, que si bien Freylinghuysen no hizo
realidad los proyectos de Blaine en torno a la Conferencia Panameri
cana, de su gestión data una iniciativa que se inspiraba directamente
en las ideas de Blaine, nos referimos a la Misión Comercial nortéame
ricana que recofrió las principales ciudades latinoamericanas en el año
1885.
2) La Misión Comercial de 1885.
Por una ley aprobada el 7 de julio de 1884, el Congreso de los Es
tados Unidos autorizó al Presidente de la nación a enviar una misión
a los países de América Central y Meridional, con el "objeto de pro
curar los medios más eficaces de consolidar las relaciones internacio
nales y comerciales" entre dichos países y los Estados Unidos. Tal lo
que expresaba la nota de presentación de los enviados norteamerica
nos ante el Gobierno del Perú y que llevaba la firma del Presidente
Arthur. De acuerdo con la misma fuente, habían sido designados para
integrar dicha misión George H. Sharpe, Thomas C. Reynald y Solón
C. Thacker.34 Sin embargo, hay que señalar que cuando la misión
arribó a Mon^evideo, y de acuerdo con las expresiones de la prensa
montevideana. estaba integrada además por William Eleroy Curtis,
redactor y p^opietario del diario "Inter-Ocean" de Chicago.35 Su
presencia es líe destacar puesto que es autor de un interesante libro
sobre las relaciones comerciales entre los Estados Unidos y América
Latina, que y hemos utilizado en este trabajo.
Los cometidos de esta Misión eran:
"1) Implantar comunicaciones por vapor, directas y regula
res.
2) Firmar tratados comerciales con derechos y concesiones
recíprocas.^

�-jaiqoS (dp oaoduie) 'souBauauíBauou sojuauuBauiBjd soj b u9isaqpB
ap sauopBJBjaap X sopiufj sopBjsg soj bidbij BijBduns ap sauopE^saj
•iubuj sb( b asad '^ 'Bu^uaSjy B| ua jBjaua8 ua Baqqnd U9juido b| jod
X oujaiqo8 [a jod uaiquiBj opjvrediuoa anj 'sa^uBjJodiin ub^ sopjanoB
ap U9pajauoa bj uojBajuBjd souBauauiBajjou so[ anb uoa Bpua^in B|
jod oXBn8tun oujaiqo8 ja ua opBOOAOjd jBjsapiu ¡g opijjBj X adioj
o^uajuí un '.osbobjj op[duioa un opis Biq^q U9isi^ B[ anb auuojuí ns
ua eqBuuijB opuBno U9ZBJ ap BiaajBa ou aABjS|Bj anb a^uapiAa sg
¿€\(BzaqBo B| b sopiuQ sopBjsg soi u0 BU
-BoijauiB [BjauaS u9iDBjapaj Bun ap BAipadsjad bj 'ajqisod sa is 'sa;uB
anb Bjouiaj sbui oqaaq Bq unB X 'BpBU opiuajqo Bq ou 'o^njosqB osbd
-bj^ un,, opis Biq^q 'XBn8njn p uoo J3A anb Biuaj anb oj ua 'U91SIIU
B| 'aABj^pg 'S^(8ui JopBÍBquia pp oíainf y "SBll9 Ud ouisBisn;ua jb{
-nai^ed unSuiu o^iBquia uis uojbj^oui ou 'sasa^oo 'sojubs ap sBjsand
-saj sBg 'SBjajouoD SBisandojd 9zipaj X soA¡píqo sns 9ajuB[d U91SIUI
bj apuop BpBAud Bjsuajiua Bun jBSnj oAn^ 'Bpiuioa bj b pBpuoua^sod
U03 'ajduiais ap sosinasip sonaBA soj uojEiquiBO as apuop '[bioijo
u^pdaaai Bun uoa ^inbasqo soj sojub aiuapisajg ja 'XBnSnjfj ug
JoqBj ns BpBzijBuy jod opuBp 'sjBd ns b osaiS
•91 ap uBuipBd apuop apsap 'jisbjq ja uoa oSanj X Bu^uaSjy bj uoa
oidoid oj jaaBq usqBauBjd 'siBd ojjsanu jbusia b pBpuoija^sod
*ajiq3 X njag 'jopBnag 'oaj^ o^ang 'Bqnj 'Bjanzaua^ '
•jopBAjB^ ub 'BjBuia^Bnf) 'oaix^j^ bX opBqsiA B^qsq U9jsi^ bj 'S881
ap ojunf ap sEip sojauíud soj ua 'oaptAa^uo^ e 9qujB opuBn^
•oaspuBjg ue X su^aj
-JO BAanjq 43JJO^ BAanj^ 'BiqdjapBjiqg 'ajoiuiqBg 'uo^sog ap sa^uBia
-jauíoo uoa uojB^siAajjua as U9jsiuio3 bj ap sojquiajui soj 'sopiufj sop
-sjsg soj JBÍap ap sajuB 'BpipnjB Bjqo bj ua siyn^ BjsayiuBui ^

SBUBauauíB p
-UBajatu ap sajopiuinsuoa soj e sajBjaqij soqpaja japaauo^ (9
•oqsodap ap sojau^npB sauaoBuijB X sBUBauaui
-Bajjou sajBiajaujoa sbsb3 ap o^uaiuipajqBjsa ja jod jB^ajg (^
•auuojiun Bpauoiu uoa jB^uau
-jUioa ouBauBq Buia^sis un ap U9PBjuBjduij bj b Japua¿ ^p
jB|nsuoa oíaiAjas ja ua sBJOÍaui X oj
-auBnpB uiLiajsis pp sBuuojaj X u^iaBaijijduiís bj jauodojg (&lt;¿

�48
no argentino obtuvo la Misión algún beneficio económico concreto.
Digamos por último que la Misión norteamericana, al finalizar sus
investigaciones, que se prolongaron por 14 meses en total, elevó al
Congreso de su país un informe. De acuerdo con el testimonio de
Curtis, dicha Comisión señalaba que los obstáculos que existían para
incrementar las relaciones comerciales entre Estados Unidos y los
países de América Central y América del Sur, eran los siguientes:
"1) el fracaso de los industriales y comerciantes de este país
/los Estados Unidos/ para comprender y atender las nece
sidades peculiares de este comercio, tanto en lo que tiene
que ver con la producción de mercaderías adecuadas a
los mercados, como en la preparación y embalaje de ta
les mercaderías para ser embarcadas.
2)El fracaso de los industriales y comerciantes de los Esta
dos Unidos en otorgar a sus clientes de la América Cen
tral y del Sur, los créditos que les brindan las casas euro
peas.^
3)La falta de facilidades en el servicio bancario que obliga
a realizar todas las transacciones comerciales a través de
los bancos de Londres, y a pagar sumas exorbitantes por
concepto de intereses y transacciones cambiarías.
4)La violación de las patentes y la falsificación de las mar
cas comerciales de los industriales norteamericanos, y la
fabricación en Europa de falsificaciones e imitaciones de
inferior calidad de las mercaderías norteamericanas con el
objeto de engañar al público.
5)La falta de un sistema común de pesos y medidas y de un
tipo de moneda uniforme.
6)Los enormes, y en muchos casos casi prohibitivos, im
puestos aplicados a las mercaderías importadas por la ma
yoría de los países de América Central y del Sur, los que,
en lo que tiene que ver con los productos propios de los
Estados Unidos, podrían ser suprimidos o considerable
mente reducidos por la concertación de concesiones re
cíprocas. De acuerdo con las instrucciones del Departa
mento de Estado, la Comisión inició la negociación de
tratados tendientes a obtener este fin con varios de los
gobiernos que visitó.

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�50
4)Disposiciones uniformes aduaneras para observarse en la im
portación y exportación así como pago de los derechos de im
puestos, avalúos de mercancías, facturación, preceptos de sani
dad y cuarentena.
5)Adopción de un sistema uniforme de pesas y medidas, protec
ción de derechos o privilegios de invención, marca de propiedad
literaria y extradición de criminales.
6)Adopción de moneda de plata de curso forzoso en las transac
ciones comerciales recíprocas a todos los ciudadanos de los Es
tados Unidos.
7)Convenio sobre un plan definitivo de arbitraje para las cuestio
nes, disputas y diferencias entre los Estados americanos y otros
Estados.
El primer país en comunicar su aceptación fue el gobierno argenti
no, luego el uruguayo, siendo Haití el último en hacerlo. Santo Do
mingo no contestó a la invitación y tampoco concurrió. En total fue
ron diecisiete las repúblicas representadas.
La Conferencia se instaló solemnemente en Washington el 2 de oc
tubre de 1889. En la sesión inaugural surgieron ya las primeras dife
rencias; al decir de Martí -atento observador del evento- "ya hubo es
grima".40
Los norteamericanos pidieron que Blaine, Secretario de Estado,
presidiese la Conferencia. Saenz Pefia, uno de los tres delegados argen
tinos,4 l se opuso y arrastró detrás suyo a los demás delegados 42. Mé
xico y Colombia debieron interceder; Blaine no formaba parte de la de
legación norteamericana y el Presidente de la Conferencia debía ser
uno de los delegados, argumentaron los opositores. Por último, Blaine
integró la delegación de su país y fue elegido Presidente.
Después de este primer encuentro el Congreso levantó sus sesiones
hasta el 18 de noviembre para permitir a los delegados participar en
una extensa gira por los Estados Unidos con que los había obsequiado
el gobierno de este país.
Poco después de instalarse regularmente la Conferencia, el delegado
de Uruguay, Alberto Nin, se retiró de la misma manifestando que obli
gaciones impostergables lo reclamaban. Desde ese momento,Uruguay
quedó sin representación.

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�52
puesta al panamericanismo alentado por los Estados Unidos, tratando
de alinear a los países latinoamericanos, tan íntimamente ligados a
Europa por lazos económicos, culturales y, por supuesto, también
políticos, para enfrentar los avances de la política norteamericana en
el sur del continente).
Comisión de Unión Aduanera.
El dictamen de la mayoría determinaba que la Unión Aduanera
era "... el libre cambio entre las naciones americanas de todos sus
productos naturales o manufacturados, lo cual es propiamente una
reciprocidad absoluta" 43. Pero la Comisión no dejaba de ver los
inconvenientes que tendría la aplicación de este sistema entre nacio
nes cuyos principales ingresos fiscales provenían de las rentas de
aduanas y señaló también que Estados Unidos debía abandonar, aun
que más no fuera parcialmente, su proteccionismo, para llevar a fe
liz término una iniciativa de este tipo. En definitiva, consideraba que
por el momento el librecambio era impracticable y terminaba reco
mendando a las naciones la realización de tratados parciales de reci
procidad comercial. Los delegados de Chile y de Argentina se opusie
ron al dictamen. Al realizarse la discusión del informe de la Comisión
en el seno de la Conferencia, Saenz Peña pronunció un importante
discurso. En él hizo el proceso de los tres principios presentados por
la Comisión: el Zollverein, el librecambio internacional y los tratados
de reciprocidad, realizando un fuerte ataque a los Estados Unidos.
Martí relato así las últimas palabras del discurso de Saenz Peña:
"Pero cuando el delegado argentino Saenz Peña dijo la frase
que es un es^andarte, y allí fue una barrera: 'Sea la América
para la Humanidad', todos como agradecidos, se pusieron de
pie, comprendieron lo que no se decía, y le tendieron las ma
nos".44
Lo que no se decía era que América Latina no estaba dispuesta a rom
per los lazos que tan estrechamente la unían a Europa, para caer en
brazos de la gran potencia del Norte.

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�58
rican Review" que, más que un periódico de notici^s, era una revista
fundamentalmente literaria. Poco después de la muerte de su funda
dor, la publicación dejó de aparecer.
El lo. de marzo de 1886 S1 empezó a publicarse "The River Pía
te Times", fundado por Henry Castle Ayre, quien había colaborado
esporádicamente en la "South American Review". El periódico contó
desde sus inicios con una subvención del Gobierno de Tajes. Salía
una vez por semana, ocupándose fundamentalmente de problemas
comerciales y financieros. Su título se justificaba pues prestaba aten
ción no sólo a los asuntos uruguayos sino también a los sucesos que
ocurrían en la otra orilla del Río. El periódico estaba escrito más
para los lectores europeos que para los locales. En 1889 comenzó a
aparecer bisemanal.
El 7 de marzo de 1888 aparecía *The Express", fundado por Melville Hora. Su Director era Charles Gurney. Fue el primer periódico
en lengua inglesa que se publicó diariamente en el Uruguay, habiendo
gozado también de una subvención gubernamental. Sólo vivió tres
años. El 31 de marzo de 1890 desaparecía este diario que desde hacía
tiempo había quedado desamparado de toda ayuda gubernamental.
El Sr. W.H. Denstone, que había sido subdirector de "The Ex
press", tundo en 1889 (lo. de junio) "The Montevideo Independent",
contando con el fuerte apoyo del financista Edward Casey. El 12 de
julio de 1889 el Sr. Edward Casey compró el "River Píate Times"
-virtualmente muerto luego de que le fuera retirada la subvención
oficial- fusionándolo con el "Montevideo Independent" (cuya vida
"independiente" duró poco más de un mes) en un gran diario que con
servó el nombre del primero:" The River Píate Times". Su Director era
Henry Castíe Ayre y el Sub-director, W.H. Denstone. Además de su
número diario, el "River Píate Times" publicaba una edición sema
nal.
Al desaparecer "The Express", el "River Píate Times" pasó a ser
el único periódico inglés del Uruguay.
Cuando Mr. Casey abandonó el "River Píate Times", Denstone
adquirió todos los derechos (lo. de octubre de 1890), continuando
solo. Posteriormente, al plantearse un pleito por el nombre del diario,
Denstone le cambió el título por el de "The Montevideo Times"

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�60
2) Otras fuentes.
Además de la prensa inglesa publicada en nuestro país durante el
período, hemos consultado otras publicaciones que entendimos po
dían aportarnos nuevos elementos de juicio en torno al tema. Entre
ellas: a) una serie de artículos publicados por el ^South American
Journal" -en el período 1888-1892- referentes a Uruguay, que se
encuentran microfilmados en el Departamento de Historia del Uru
guay de la Facultad de Humanidades y Ciencias. Como es sabido, el
^South American Journal" era, sin duda, la publicación más impor
tante que se editaba en ese entonces en Gran Bretaña, dedicada a los
asuntos sudamericanos. En sus páginas acogía frecuentemente artí
culos de la prensa inglesa de los países sudamericanos, siendo muy
grande su influencia en los medios inversores ingleses.
b)Número especial publicado el lo. de enero de 1908 por "The Uru
guay News". Este álbum brinda un panorama de los intereses britá
nicos, norteamericanos y alemanes en el Uruguay, en la primera dé
cada del Siglo XX, constituyendo una valiosa ayuda para un mejor
encuadre del tema y del período.

c)Similar utilidad nos brinda el álbum publicado por Reginald Lloyd
en 1912, "Impresiones de la República del Uruguay en el Siglo XX",
que ya hemos citado. Esta publicación, hermosamente editada e ilus
trada con estupendas fotografías, realiza un balance de lo alcanzado
por el Uruguay con un amplio destaque de la participación británica
en la vida del país.
Dejando de lado los materiales de origen inglés, debemos citar otras
fuentes a las que hemos acudido:
d)"Industria y Comercio". Este periódico, que se publicó desde 1898
hasta 1902 en forma bisemanal, ilustrado con hermosas fotografías,
estaba dedicado "al fomento del comercio, la industria y la produc
ción nacional", siendo su Director Martín Helguera. A través de sus
reportajes y artículos dedicados a las diferentes firmas de plaza, busca
mos detectar la posición relativa de los intereses ingleses, norteameri
canos, etc., en nuestro país.
e)Anuario Estadístico, publicado por la Dirección General de Estadís
tica. La versión periodística o literaria, cargada de subjetividad, debía
ser moderada por la objetividad de las cifras. Con este fui revisamos

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19

�62

II) LA PRENSA INGLESA Y LA PRIMERA CONFERENCIA
PANAMERICANA (1899)
En el momento en que se reali/o la Conferencia (2 de octubre de
1889-19 de abril de 1890) se editaban en Montevideo dos periódicos
en lengua inglesa: "The Express" y "The River Píate Times". ¿Cuál
fue su posición frente al evento?
I) Antes de la Conferencia.
En los meses previos a la instalación de la Conferencia fue "The
Express" el que más se ocupó del tema. En junio de 1889 S4 dedicó
un editorial a analizar el comercio con los Estados Unidos, señalando
que para que el proyectado congreso de naciones americanas tuviera
éxito, los Estados Unidos debían realizar algunas concesiones en ma
teria tarifaria. No tendría sentido hablar de estrechar las relaciones
comerciales y políticas entre las dos Américas mientras se establecían
mayores restricciones al comercio exterior. Y si, además de aumentar
el volumen del comercio, los Estados Unidos buscaban afianzar su in
fluencia política, nada podría favorecer más este objetivo que hacer
gala de ese espíritu de realizar concesiones de modo de hacer desapa
recer las naturales sospechas que albergaban los países latinoameri
canos. Y agregaba:
"Que existe t^l sospecha, el sentimiento de que los Estados
Unidos persignen con esta Conferencia ventajas puramente
egoístas, ninguna persona bien informada puede negarlo. Y
que van a Was^ington /los países latinoamericanos/ sin ningu
na simpatía por su próspero vecino y sin ninguna ansia de
transferir su comercio a los Estados Unidos, es igualmente evi
dente para aquellos que han vivido entre ellos".
Creían que no pocos de los países invitados concurrirían al Con
greso más por cortesía que para efectivamente negociar algo, llevando

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uod sauopaesuej) sej ap opmüdd ua SEueDuauiBaiJou sBiejsq seuapea
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sapj ap opBqnsaj oDiun p anb usipuajua sauatnb 4s3|edo| sopoSau
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�64
puertos del continente americano se pagaran los mismos derechos de
importación, sería ventajoso para el comercio europeo, y especialmen
te para el británico. Con respecto al establecimiento de líneas directas
de navegación que unieran los puertos de los Estados Unidos con los
del resto de América, se mostraba partidario de ello, señalando la ur
gente necesidad de que la correspondencia entre ambas regiones
fuera más ágil.
Hasta aquí no encontraba que nada de los proyectado perjudicara
al comercio con Europa, por el contrario, creía que saldría benefi
ciado.
Con respecto a la adopción de un sistema general de pesas y me
didas, leyes sobre patentes, derechos de autor y marcas de fábrica,
consideraba que sería muy ventajoso, pero advertía sobre la extrema
dificultad de lograr un acuerdo sobre el primer punto. El proyecto de
establecimiento de una moneda de plata común tenía aspectos negati
vos y positivos. Entre los primeros se encontraba el hecho de que, con
toda seguridad, de aplicarse esta medida, se daría la tendencia de que
la pieza de plata vaya al país más rico, permaneciendo allí y cuando
la acumulación de moneda fuera muy grande en el país más rico, el
intercambio se volvería cada vez más desfavorable para los países más
pobres. No obstante, el comercio se vería enormemente facilitado con
el establecimiento de una moneda común sobre un área tan extensa.
Por último, se ocupaba del proyecto de arbitraje, al cual consideraba
realmente utópico.
Al final de este análisis, "The Express" señalaba que, en lo que te
nía que ver con el Uruguay, en el caso de que tales objetivos llegaran
a concretarse, solo podría salir beneficiado. El efecto que pudiera
tener el Congreso sobre el comercio europeo también sería positivo,
sosteniendo el periódico la tesis de que cuanto más aumente el volu
men del comercio más aumentan las ganancias del comercio, porque
el país se enriquece y tiene, por lo tanto, nuevas necesidades. Señala
ba, por último:
"Una competencia saludable favorece al comercio, y especial
mente en lo que tiene que ver con el intercambio de artícu
los y mercaderías "bonafide" 57. Las mercaderías baratas y
malas serán desplazadas del mercado y el precio será determi-

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�66
"....Por nuestra parte, y hablando desde un punto de vista co
mercial, tenemos mucho que ganar con este acercamiento. La
ley fundamental del comercio ^comprar en el mercado más
barato y vender en el más caro- debía hacer sentir su peso
aquí como en otras partes y es esta ley, más que cualquier
tipo de sentimiento, la que conducirá a cualquier resultado
práctico los debates a desarrollarse en Washington." 61
Había elementos de carácter sentimental que serían sacrificados al
ampliarse estas relaciones. Parece obvio señalar que se trataba de los
vínculos afectivos que unían estos países a Europa.
2) Durante y después de la Conferencia.
El 2 de octubre de 1889, los delegados a la Primera Conferencia
Panamericana se reunían en el "salón diplomático" del Departamento
de Estado en Washington, para celebrar la sesión inaugural de dicho
Congreso. Escucharon allí la alocución de bienvenida pronunciada por
el Secretario de Estado, James G. Blaine, principal propulsor del
"nuevo panamericanismo". En la sesión inaugural se vota un receso
hasta el 18 de noviembre que tenía por objeto permitir a los delega
dos participar en una extensa gira por los Estados Unidos programada
por el Deoartemento de Estado. Los dos delegados argentinos no estu
vieron presentes en la sesión inaugural y tampoco tomaron parte en la
gira. La explicación de estas ausencias debe hallarse en las diferencias
que surgieron entre Argentina y los Estados Unidos por problemas de
procedimiento ya desde el primer encuentro, situación que se agudiza
rá en el transcurso de la Conferencia. El 18 de noviembre, finalizada la
gira destinada a deslumhrar a los delegados latinoamericanos con el
progreso del gran país del Norte, el Congreso reanudó sus sesiones,
enfrascándose en arduas discusiones sobre reglas y procedimientos.
Las delegaciones de Estados Unidos y Argentina protagonizaron conti
nuos altercados. Estas discusiones, de carácter realmente "preliminar",
ocuparon a la Conferencia hasta el 15 de enero de 1890. Recién a
partir de ese momento los delegados comenzaron a discutir sobre el
temario. A mediados del mes de marzo se inició la consideración en
sesión plenaria, de los informes de la comisión sobre unión aduanera,

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¿9

�68
canos habían demostrado tener poca fe en estos pueblos, actitud no
compartida, por cierto, por sus colegas ingleses, alemanes o franceses.
Estaban tan mal informados que creían que los latinoamericanos
eran seres semisalvajes, mezcla de sangre española, india y negra.
Por otra parte, nada o casi nada habían hecho los norteamericanos
para desarrollar las riquezas de los países sudamericanos; Inglaterra,
Alemania y Francia, en cambio, habían realizado inversiones muy
importantes, habían prestado dinero a estos países, desarrollado sus
recursos, etc. Y, como los sudamericanos no son ingratos -señalaba
Martí habían aprendido a no temer nada de los países europeos y a
agradecer las múltiples ventajas con que se benefician al estar en con
tacto con ellos. Sin embargo, los sentimientos de estas repúblicas ha
cia los Estados Unidos eran muy favorables, considerándolos como la
República Madre. Este sentimiento favorecería un gran aumento del
comercio si los Estados Unidos estuvieran en condiciones de otorgar
a los importadores sudamericanos las mismas facilidades que les brin
daban los países europeos. Y, para que no quedaran dudas sobre este
punto, Martí expresaba: "Como es natural, los sentimientos no harán
que un hombre compre mercancías inferiores a un precio mayor cuan
do puede obtener de mejor calidad y a un precio menor. Sería absurdo
esperarlo."
Pero lo que resulta realmente sorprendente son las afirmaciones
que a renglón seguido hacía Martí:
"Me ha molestado mucho ver que algunos periódicos y unos
pocos individuos, han estado tratando de alarmar a las repúbli
cas sudamericanas con la idea de que los Estados Unidos tra
tan de obligarías a comerciar con este país por ser su mercado
natural y aludiendo más o menos vagamente a ciertos ocultos
designios en el comercio de los Estados Unidos en contra de
la independencia comercial de estas repúblicas. Esto es entera
mente falso y el único efecto que puede tener, si llegara a ser
creído por la generalidad de los sudamericanos, sería destruir la
simpatía hacia los Estados Unidos de que hablé anteriormente,
y si se produjera un cambio semejante ya no habría esperanzas
de incrementar el comercio".

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ap souBauauíBouBdsiq so| b uauodojd aiuatupaj anb oj
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A -BzBuauíB aipBu anb- SBueagqndaj sauopumsui sns uoa
(BuopBu epuapuadapui ns jbzijubje^ ap oixapjd ja ofeg
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jod 'uos anb auou pp sopris^ so| ap oqaaAOjd ua oijadiu| os
-uauíui d\sd opuBjo[dxa A opunui pp ojsaj jb osaaae p opuaiq
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Bun anb sbiu 'opaja ua 'Buqeq ou 'BpBUB^ bjsbij o8anj pp bjj
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/souBauaiuepns sasiBd so| ap sBjauBnpe sbjijbj sb| ap upia^a
-yiun ap R^sandoíd B| e ajaijaj as/ ajuBlauias opaAoíd un &gt;s,.
:jouaj a isa ap saí^sed ciuajuoa u^ijsana U^ opaiuB p anb Biuana ua
opuaiuai 'osajguoa p aaqos sauoundo sns ap BAijBJisn|i jas ap BÍap ou
tiopdijasueji eqaip 'oiJBiuautoa unSuiu Bq^Saj^B ou oueapiAaiuoui oa
-ipouad p anbuny BUBauauiBue^ epuajajuoj Bjauíu^ Bisa jbziub^
-jo [B opBjsg ap oiuauíBiJBdaQ pp soiu^^sap sojapBpjdA so| UBJd sa|
-BiiD opiiBiaunuap sopiuQ sopeisg so| b anbBie auanj un cqBzi|eaj as
apuop ,^p|BJ3H buibub^,, pp opaiije un sBuiunjoa sns ua ofnpojdaj
i^ssajdxg aqx,, 'ojuauuipaaojd ajqos sapqap sonpjB ua BpeasBjj
-ua ^qej[eq as Bpuajajuo^ bj sejiuaiiu 'ajquiaiaip ap sozuaiuioa y
' s9 osaj^uoj aisa jbdoauod jb sopiufj sopsisg so| ap sauopuaiui
sejapspjdA sbj e oujoi ua sajoiuai sns BqBqnao ou ousqna Biouied
p apuop sopiupj sopBisg so| ua jBsuodsajjoa ns ap so|naiM^ sos
-ojauinu 9aqqnd ouriuaájB oijeip p oueaijauíBUB^ osajSuo^ pp osjna
p aiuBJnp 'opaja ug sajiy souang ap (kuppB(q sg,, oijmp |a ua
ipep^ oiuauíoui oiusjui asa jod anb sauoiuido sr| uod uop
•aipBJiuoa ua jBJiua uaaajsd -eAiiBayuíSis scuiap jod BjaiiBiu ap saaaA
SBun^p sB|opuBuuojap 'opBisuaJiua ns ap sauopiuepap sb| t4uBiiuB,,
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ise soiupap o| A sBjaExa UBjanj ujit^¡ ap sauojaiíjR|aap siusa ^

69

�70
Ecuador, Perú, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia, y también
a las dos repúblicas federadas de América Central, es la abdica
ción de sus más legitimas aspiraciones. Es la renuncia a desa
rrollar su nacionalidad de acuerdo con sus propias ideas. Es,
en una palabra, el suicidio de la raza latina".66
Hasta marzo de 1890 "The Express" no se volvió a ocupar del Con
greso. Para ese entonces ya era para todos evidente su fracaso. Desde
el punto de vista de las realizaciones, nada realmente significativo sal
dría de sus deliberaciones y el diario no dejó de señalarlo. Al fracaso
del proyecto sobre unión aduanera dedicó su editorial del día 21 de
marzo, mientras que el 30 de ese mismo mes se ocupó del citado pro
yecto. En este su último editorial -el diario dejó de aparecer al día
siguiente- se hacía eco de las afirmaciones del "South American
Journal". El periódico inglés señalaba que
"está claro ahora que ningún resultado práctico resultaría de
la prolongación de este Congreso y los delegados sudameri
canos están comenzando a preguntarse por qué razón los reu
nió Mr. Blaine cuando, al parecer, no tenía ningún plan de ac
ción definido".
Digamos finalmente que en el período previo a la instalación de la
Conferencia y hasta poco después de su apertura, la posición de "The
Express" fue de una expectativa no muy entusiasta. Posteriormente,
cuando ya era evidente el fracaso de la Conferencia, comenzaron a
aparecer en el periódico opiniones claramente opuestas y aún fuertes
críticas que, aunque muchas de ellas provenientes de otras fuentes,
eran seguramente compartidas por el periódico montevideano.
En "The River Píate Times" encontramos muchas referencias a la
Conferencia durante y después de su realización; pero la mayor parte
de ellas provienen del corresponsal en Londres ("London Letter"),
del "South American Journal" o de algún diario norteamericano. No
obstante, trataremos de sacar algunas conclusiones.
Mientras los delegados paseaban por los Estados Unidos, "The Ri
ver Píate Times" publicó el discurso pronunciado por el nuevo Minis
tro norteamericano en el Uruguay, George Maney, al entregar sus car-

�cr¿^w ap oj ja opuefij u^poui un 9iuasajd oX^n^tun opBftajap jg
u,,saipuog
ua sajBpijo sapBpijiqBsuodsaj sns Bjuana ua opuaruaj 'ajqísod
Bjanj oiuoa odiuarj ojubj XBn^njfj ap opeSajap ouioa ojsand
ns ua jaaauBuuad jaqap ns 9japTsuoa anb ojad 'osaj^uo^ ^ap
sauoiaBiaqiiap sv\ ap oaip^ad opB^nsaj unSuiu Bijpua^qo as ou
anb Jiqiajad b 92uauioa sojuaiuiipaaojd sojaunjd so| apsap "„
anb i[|B Bqesajdxa uifsj •biusiiu
bí ap &lt;;aj^qap so( ua jBdiai^nd ap o8an| sajpuog b osai^aj ns b 'sp
-uajajuc&gt;3 bi b XBn8njf) ^p opE^a^ap X ByB^ajg ubj^ ua oXBnSnjn jop
-BÍsquia 'uí^ o^jaqiv "J(I {a ^od ,tjBUjnof UBoijauív ipnos,, i^ s^pBnj
-saja sauopBJBpap sb^ ^jqs ap SBjp soiaiuiid so[ ua 9oqqnd ltsaunx
aqxM 'a^uBtusBisnjua oood ub^ aouBpq a^sa
0 *4toyanui ajuauíjBJoui,, JB^sa
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9 'BjauBnpB uqiun ajqos opaXojd pp
&lt;tovjaiuiipuni|,, p ua souijua^iB sopB^app so[ ap JoqB¡ bj opueaBjsap
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ouioa 'jas pqnsaj uoj8uiqsB^ ap oBuauaury ub¿ osaj8uo3 p,,
:Bq
asuauípuoi jBsuodsajioa [a 0681 9P ojajqaj ap saui pp sau^ y
g9 "tísaíuapisajdaaiA sosj^Aip
so^ ap sauopunj sbj opuaiinasip Bjoip uBj^uanaua as sopBSapp
soi anb X SBpBftj bX UB^a o^uaiunpaoojd ap sB|8aj sbj anb opis
Bq oiuaiuoiu p B^sBq osai8uo3 pp paj opBqnsaj oaiun ja,,
anb UBqsaipui 'ajquiapip ap sozuaiuioa b oijbjp jap jbs
-uodsauoa ja sajpuog apsap sqBiAua anb sBiaijou sbj 'a^jBd ns joj
L9 -ep
•uajajuo^ bj jb7(ub8jo jb s^d ns ap sauopuapi sbj ajqos sspBsajdxa
SBpB|3A souaui o sbui sauopBsnaB sbj jijuaiusap BqBjnaojd oua^jou
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!¿

�72
como fecha de clausura, moción que no prosperó. "Pero -agregaba
Nin- no demorará mucho más; no hay vida en él". ¿Porqué se había
empantanado el Congreso sin dar a luz resoluciones verdaderamente
significativas? Nin contestaba:
"Si los Estados Unidos desean establecer relaciones más estre
chas con los países sudamericanos, deberían estar dispuestos
a hacer algunas concesiones para obtener ventajas que parecen
desear tan ansiosamente. Son ellos, y no nuestros países, los
que ponen obstáculos."
Con posterioridad a este artículo, todo lo que el "River Píate Times"
publica en torno a la Primera Conferencia Panamericana, incluye el
término "fracaso". Así, el 20 de abril de 1890 -bajo el título de "El
fracaso panamericano"- transcribe un artículo del "New York
World" donde podía leerse:
"El Congreso Panamericno ha arribado a una conclusión en el
único tema de importancia que debía considerar. Ha decidido
que será imposible establecer ningún tratado comercial con un
país que construye a su alrededor una verdadera muralla china
como lo es nuestro sistema tarifario /.../ Es imposible com
prender como cualquier hombre sensato podría haber espera
do un resultado diferente" 72
El corresponsal londinense -que desde el principio se había mostrado
muy poco entusiasta frente al evento- escribía a fines de mayo, no
sin cierta satisfacción:
"El Congreso Panamericano ha finalizado por fin, y sus resulta
dos pueden resumirse en una palabra. 'FRACASO'."73
Por último, y seguramente para que sus lectores no albergaran ninguna
duda sobre los verdaderos resultados de la Conferencia, el "River Pía
te Times" citaba en su apoyo al "South American Journal":
"Dudamos que los resultados obtenidos puedan mirarse justa
mente como proporcionados con las grandes esperanzas alenta-

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OAisaaxa jb ajj^d ubj8 ua osbobjj a^sa JBoipnfpe asopuaiqap 'op^sBa
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so^ ^P ^Ai^Bjuai ^i anb -uoiaaBjsuBS uis ou- opuB|Buas 'osajguo^
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U

�74

III) EL PERRO DEL HORTELANO.74 bis
En el presente capítulo analizaremos la posición de la prensa in
glesa de Montevideo s en torno a la intervención de los Estados Uni
dos en la política latinoamericana. Comenzaremos por plantear el
problema de la intervención extranjera en América del Sur en gene
ral para analizar luego su posición frente a la intervención de los
Estados Unidos y de los países europeos en particular.
1) La necesidad de la intervención. Su justificación.
El "Montevideo Times" mantuvo durante todo el período estudia
do una clara posición intervencionista, que puede resumirse así: que
intervengan los Estados Unidos o que intervenga Inglaterra, pero
¡que intervenga alguien en América del Sur! Esta posición se basaba
en la convicción del profundo fracaso del experimento republicano
en esta parte del continente americano y en la necesidad de imponer
el orden y el respeto a los compromisos financieros contraídos, en
estas repúblicas sumidas en el caos. Para sustentar su posición mane
jaba una serie de argumentos, a saber:
a) el derecho a intervenir por ofensas financieras. En repetidas oportu
nidades el diario se extrañó de que tanto los Estados Unidos como
los países europeos interviniesen tan prestamente en América del Sur
cuando la vida de sus compatriotas corría peligro y no hiciesen nada
para proteger los cuantiosos intereses aquí invertidos; llegando a pre
guntarse: "¿es que la cabeza rota de un marinero tiene más importan
cia que intereses financieros que representan millones"? 76 A su jui
cio, era absurdo que se recurriera al costoso aparato diplomático y de
guerra de los países europeos únicamente en los casos en que peligraba

la seguridad individual. Así lo expresaba en julio de 1892:
"Es indiscutible la utilidad de los buques de guerra extranjeros
en el mantenimiento del orden en América del Sur y veríamos

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�76
Cónsul británico en Uruguay, en ausencia del Embajador, había pe
dido explicaciones al Gobierno uruguayo con respecto a algunos
detalles relativos a la compañía inglesa que suministraba agua
corriente a Montevideo; y agregó:
"¿Debemos esperar que por una empresa inglesa sean soltados
los galgos de la guerra? El "Sirius", el "Barracuta" y los res
tantes buques de guerra abrirán fuego sobre esta desgraciada
ciudad. ¿Y entonces? ¿qué pasará? Si las empresas y los especu
ladores ingleses no pueden cuidarse por sí solos es mejor que
no salgan de su país. Todo inglés que vino a este país o invir
tió aquí su dinero, lo hizo con el total conocimiento -o con
la posibilidad de obtener total conocimiento - de las costum
bres del país; y, si no les gustan, tienen la opción de irse /.../80
b) si no pueden participar de la vida política de estas tierras, los
subditos extranjeros tienen derecho a la protección del gobierno
de su país de origen.
El "Montevideo Times" hizo hincapié en la importancia del elemento
extranjero en los países de América del Sur, concretamente en Uru
guay y en la Argentina: una alta proporción de su población activa
era extanjera; la mayor parte de la industria y del comercio estaban
en manos de extranjeros. Si estos residentes extranjeros pudiesen par
ticipar en el gobierno, su defensa quedaría en sus propias manos,
pero, como esto no sucedía era muy razonable que solicitasen a sus
respectivos países la protección de sus vidas e intereses cuando los
veían amenazados. A juicio del diario inglés los abusos de diverso
orden cometidos en perjuicio de los residentes extranjeros en Améri
ca del Sur, planteaban la siguiente alternativa:
"Esta situación no puede continuar eternamente y hay dos ma
neras de acabar con ella: haciendo extensivas las facultades
administrativas a los residentes extranjeros o mediante la in
tervención de alguna potencia mayor, ya sea de Europa o los
Estados Unidos. Como parecen existir muy pocas probabili
dades de lograr lo primero, abogamos enérgicamente la defensa
de la última, porque la consideramos justificada desde todo

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ap opituixa jeisa jejadsa apand sojjo e oiuei eqap anb sied un^uiu,,
anbjod 'apans ns e sope;nauiA uei u^isa sa|euopeuuoa sns ap sasajajuí
so; opueno aiuauqeiaadsa 'oiauaps ua uasaiaaueuuad soadojna sasied
so; anb japuapjd uBjpod ou 'saiuaipuadapui sopezqiAia sas^d soj ap
so[ ap osiuio osea opuapeq ueqenu^uoo sasied so^sa (8 '

-edsa o8nX pp uojejaqq as opuena anb sauoiaipuoa semsiui sej
ua une ueuuiA soadojna eu^snpui e¡ ^ [e^dea (a uis anb eX
^seaiuoja jas uaaajed anb seaijijod seqaní saiuaueiujad se| ap
uopdaaxa uoa- uos anb o\ ua soijeuuojsuej^ X aueqjeq e¡
ap sasied so^sa e jeauejje jod opefeqej^ eq anb jope; oaiun
;a uaXn;;;suoa 'sojafuejjxa ueiue|j soueauamepns sasied so;
sauainb esopanbe anb,,-oaipo!jad ;a eqepyas- ,,sa oqaaq ;g,,
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ejed sesopyauaq a;uauieuins opeqnsaj ueiqeq anb sa|eu;snpui ses
-ajdiua ua sepi^aAUi opis ueiqeq sejjp sesoiiuena 'ejja;e[8u| ap sajop
-nap a;uauiepajip ueja soueauawepns sasied so; sa^na se; jod seuins
sauuoua se; ap seuiapy ezanbu ns X ajues ns sopa ua opemejjap
opuaiqeq 'sasied sojsa uoa esojauaS a;uauieuins opis eiqeq (a;uaiu;ep
-adsa 'ejja;e;3ui edojng uoa opepnapua ajuauíauuoua e jai Anisa ou
anb oueauauíepns sied eiisixa ou anb jejeyas jod opuezuaiuoa 'o(n)
-;iqns ;a ua ejsandxa euoai e; eqeqojjesap ouapqa oaippuad [j
ítuopeqojde ;eioi,, ns uoa ueqeiuoa sepiuaiuoa i;;e sau
-otsajdxa se; anb opueisajiueui 'os^ejedje^ ap &lt;tjauno^ ujajsa^,,
;ap o;naipe un 9ai;qnd saunj, oappaiuo^,, ;a $6^; ap ;;jqe ug
*(tejafuejixa epuep^iA e; ap
opiunxa jeisa jejadsa apand sojio e oiuei eqap anb sjed u^^uní,, (a
j -usauope8qqo sns opuepdsaj
X sepezqiAp sapepqepoiu opueidope e|jeiua aiuauqpej uap
-and e;;a e ueSuodo as anb seoqqndaj seqanby 'aiuauíjuoa ;a
ejed oqaaAOJd osuauíui ap jeqnsaj ejed ejde X eisp ap ojund

U

�78
d)fracaso del experimento republicano.
Este argumento -uno de los más utilizados por el "Montevideo Times"
para defender la intervención extranjera- puede exponerse así: los
países sudamericanos, una vez liberados del dominio de España,
gozaron de absoluta libertad para organizar su sistema político y su
actividad económica. Allí estuvieron los Estados Unidos, vigilantes,
para impedir que nadie fuera a interrumpir el experimento republica
no que iniciaban las jóvenes naciones. No obstante, transcurridos casi
tres cuartos de siglo, ¿qué es lo que se podía apreciar? Que estas re
públicas estaban sumidas en el caos: continuas luchas internas, crisis
económicas, imposibilidad de cumplir con las obligaciones externas,
etc. La vida e intereses de los subditos extranjeros se encontraban
perpetuamente amenazados. En vez de gobiernos republicanos demo
cráticos, existían en la mayor parte de ellos dictaduras militares o
pequeñas minorías no representativas, entronizadas en el poder al que
utilizan en su propio provecho. Ya era hora de convencerse de que el
experimento no había llegado a feliz término. "América del Sur es
reconocida e indiscutiblemente el fracaso del siglo diecinueve", llega
a decir el diario 83. Ya tuvieron su oportunidad y no supieron utili
zarla. Ahora, se hacía perentoria la intervención de un país extranje
ro que pudiese imponer el orden y garantizar el cumplimiento de las
obligaciones externas.
e)se trata de países sin nacionalidad ni tradiciones arraigadas, enor
memente atrasados con respecto al resto de la civilización.
En agosto de 1892 el "Montevideo Times" daba cuenta a sus lectores

de que el gobierno alemán había enviado una nota al gobierno portu
gués protestando por el trato dado a sus subditos acreedores de ese
país, y de que el diario alemán "Vossiche Zeitung" sugería que las
naciones europeas pusieran a Portugal bajo una comisión como ha
bía sucedido con Egipto, Turquía, etc. El "Montevideo Times" se
preguntaba entonces:
"Si la intervención extranjera es sugerida con tanta presteza

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-BAps-iuias so^qand oiuoa sopEjBjj jas b asjeuSisaj ou is X uoidbzi|iaid
ap opBjg ns b asiBASja u^iqap 'Bdojng uoa sauopBpj jauaj uBuanb
sasisd sojsa is :wa &lt;4Aijoiu-;p|,, ns saauojua asa ap ejjajB|ui B|
ua eSoq ua Xniu sbjsidbj sBuupop sbj b 'ajuauíBjn^as 'sBuafe ou 'opaad
-souaui ap sBpsgjBa sauoisajdxa uoa^ 'souBauauíBpns sasjBd so[ ap os
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S8omaiu
•oui ¡a ua BpiA ns EjBd X opBSBd ja ua onojJBsap p BjBd ojaf
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U9|0B|qod bj ap aiJBd joXbui bj aXnjusuoa ojofuEjjxa ouiauíap
p sapna so| ua 'saaqiun^oa SBtiáuuB o sopniuasB a^uauíauuij
soujaiqo^ uis 'spiuijap jbui X a|qBjsaui uub pEpipuoiaBu ap
'sauaAof sopB^a ap bjbj^ as BiauBjjodiui ap aaajBa sojafuBjjxa
ap uopjodojd bj sapna so[ ua X odiuaij oqanuí aa^q sBpiaa[qB)
-sa sajquinjsoa X sa^qBjsa soiuaiqoS uoa 'Bpiuijap uaiq X Bps3
•jbjjb pBpipuopBu Bun uauaii anb sasiBd ap inbs bjbjj as ojq,,
¡Buiaj a^sa ajqos upiuido ns jBsajdxa b b^ajoa ajuainSis oyB [y
• usasajajui sns jBAiasajd b a;uaipua^ oiquisa jamb
•pna b BpiuaAuaiq Bsojnpa opsisBuiap Bun ubijbp anb X u^iaBjj
•siuiuipB bj ua zoa BunSuiu uauai^ ou anb sojafuBjjxa sa;uapis
-aj jod BuoXeui ns ua Bpmyjsuoa B^sa u9pBiqod B^sa X uapjo
opunSas ap sadojna pspnia Bun ap B^ anb jouaui sa p^oj upp
-8{qod ns sauopBjauaS sajj ap souaui a^Bjnp ajuaipuadapui
opis Bq XBn8njfi 'sajuByqBq ap sauoipui 6 o 8 soun ap uppBjq
-od Bun uoa X Bdojng ap bj^o jainbpna ouioa Bn^i^B ub^ uop
-bu Bun jEuiiuip ajuaujBoipBjd Búas soadojna sops^sa soi\o
oÍBq U9isiuioa ua ojjauo^ 'Badojna Bujapoui Bijojsiq bj ua
ajuBoyiuSisuf pdBd un opBSnf Bq ou X s^idojd sajquin^soa X
Bjn^jaqj 'a^^nSuai 'pa^ bijiujbj ns auai) tBUBi^sua Bja B| ap
sozuaiuioa apsap a^uaipuadapu; U9p^u Bun opis Bq ^
:sasiBd sop so^ ap u9pBnqs bj jEJBdiuoa ap BiSjns anb Bjun^ajd

B opadsaj uoa opas aqap ou anb jod? |B^n)Jo(| n opadsaj uoa

6¿

�80
Chile en 1892, al que ya Memos aludido, señalaba que la insatisfacción
de los norteamericanos con los procedimientos judiciales chilenos (los
Estados Unidos solicitaron que los agresores de los marinos norteame
ricanos fueran juzgados por tribunales norteamericanos) era muy jus
tificada y podía hacerse extensiva a todo europeo que hubiera tenido
contacto con la justicia sudamericana, agregando:
"Este método español de realizar el proceso en forma secreta
es completamente anticuado y las repúblicas sudamericanas de
berían cambiarlo si desean elevarse a) nivel de las costumbres
europeas" 88
En setiembre de 1893, ante la información de que los buques de la
marina brasileña sublevados contra el gobierno bombardearían la ciu
dad de Río de Janeiro, el "Montevideo Times" expresó:
"Que los brasileños luchen y se bombardeen entre ellos no nos
despierta grandes objeciones, no más que las que tendríamos
frente a las luchas entre las semicivilizadas tribus de África y
Asia, a las cuales apenas se han mostrado superiores en su
conducta política durante su existencia republicana" 8?
Para mayor abundamiento citemos otros ejemplos de similares mani
festaciones despectivas: en enero de 1896, durante el conflicto fronte
rizo entre Venezuela y Gran Bretaña, el "Montevideo Times" daba
cuenta a sus lectores de una manifestación antibritánica que había
tenido lugar en Caracas y en la cual un retrato de Lord Salisbury ha
bía sido condenado a muerte y colgado en la plaza pública. El dia
rio señalaba que
"esto es simplemente una ridicula chiquillada, pero es sufi
ciente para mostrar el pernicioso efecto de la doctrina Monroe en estos malcriados y semi-civilizados países menores de
hispanoamérica". 88
En octubre de 1893, señalaba la necesidad de que las potencias ex
tranjeras iniciaran "un nuevo camino" en lo que tenía que ver con su
intervención en América del Sur, señalando:

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9ZBUduiB siBd 9^S9 opireno 'ojdiuaía jod ísoprufj sopBjsg soi B opireX
-odB ao^q oí Biu^j [3 bjbíj anb sapBpiun^odo sBJdiuud sb] ug bijoj
-OIpBJJUOO 'OpOUl 0W9ID U9 '9O| UOI^ISOd nS ¿SOUB3U9UlBpnS SOJUnSB
SOI U9 SOpiUfJ SOpBJSg S0| 9p —JB^ 9p BZBU9UJB BJ 9p O- UOpU9AJ9)UI
e\ gp opiouoo oqoaq [9 9jub ,ts9unx o9piA9juoj^,, ¡9 puido ^n^)?
*oqo9J9p joábui ^ uBiu^j sguginb soodojn^ sgsi^d so| ubj9
9p soj U09 '9ju9iujBju9iuBpunj 'X) Bdojng 9p soj uoo
U9 SOpIUQ SOpBJSg S0\ 9p S9S9J9}UI SOI UBqBJBdlUO^
as is 'gjUBjsqo ou ísopiuQ sopBjsg soj UBjgpiq oí 3nb sg 0D1891 sbiu
o| 'pBpiiuixojd ns BpBQ ¿jiu3aj3JU{ ^q^p u^mb? 'oj9^ ^ns pp bou
U9 BJ3ÍUBJJX3 BI0U9^od BUn 9p U9f3U3AJ3^Ul B| 9p -uS9Uí|X O9p
OlOinf B- pBpiS909U BJ 'S90UOJU9 'OJB|0 OpBp9nb ^||
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*OpB^d33B Ol|09J9p Un S9 SOpBA9|9 SBU1 S9S9J9)U] SO|
BJBd UOI0U9AJ3JUI B[ S9pnO SOJ UOO 'S0pBZI|tAp-IUI9S
S9sifid :uos 9nb Bj^s^nuí ojugiuiBuodiuoo ns 9nb o| uoo op
•jgnoB 9p b^bj) S3| 9S is gsjsfanb ugqgp ou 'soiqiu^o so^ss
uajginb ou ougpond ou so^o is ojsj /•••/ S9ibi ouioo
-UJOO U^qgp 'SBpBZCJUp 3JU9U1JB}OJ S3UO10BU SB| B Bpiqgp EI3U3J
-9J3p BJ UOO SOpBJBJ} J9S UB9S9p SOUB0U9UlBpnS S9SJBd SO| JS
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-oo UBq sosiBd so^sa? :S9 saouojua 'asjBjnuuoj b B^unSgjd Eg
•sopiUfj sopB^sg soj X jBjuappoo Bdoing 9p sosiBd soj uoo SBp
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BI0U9pU90S9pUO0 jod 9JJBd U9 '30JU0^ BUUpop BJ B Opiqdp 9}
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soidojd soj 9p soubiu sbj ua Bp^nb ^juaureoyoBJd anb U9jodo
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ap jp.yip ubj jas Buaqap ou Biuajqojd ja 'opoj ap sad

18

�82
ricanos quizás se habían extralimitado en sus exigencias, de todos mo
dos encontraba justificada la intervención y saludable la lección que
Chile estaba recibiendo.
Al final del período estudiado, al informar a sus lectores del esta
llido de la guerra hispano-norteamericana de 189889 b&lt;8 que conmovió
hondamente a América Latina, el "Montevideo Times" mantuvo
una actitud equidistante, sin inclinarse hacia ningún bando 92. Algu
nos días después apareció un extenso editorial sobre el conflicto -el
único artículo de fondo que publicara a propósito del mismo donde,
después de afirmar que comprendía la simpatía hacia España expre
sada por la prensa local, pasaba a rebatir los argumentos por ella
expuestos: los países, como los individuos, -decía- no gozan de
independencia absoluta; si una de las repúblicas sudamericanas es
tuviera por caer en desorden crónico, poniendo en peligro las vidas
y los intereses de los extranjeros, no hay ninguna duda de que habría
una intervención por parte de un país europeo o de los Estados Uni
dos y esta intervención sería muy justificada. El "Montevideo Times"
terminaba señalando que
"... aunque pueda cuestionarse la prudencia y corrección de la
forma en que los Estados Unidos han intervenido, su interven
ción no es el ultraje y el insulto que se ha pretendido señalar,
ni es injustificable desde el punto de vista del derecho interna
cional tal como es aceptado actualmente /.../"93.
Esto era lo que opinaba el diario inglés sobre el episodio que mostró
al mundo en forma inequívoca la voluntad claramente expansionista de los Estados Unidos y su transformación en arbitro de la vida po
lítica de los países del Caribe. No deja de sorprendernos, entonces, su
ataque a la política de los Estados Unidos a propósito de la revolución
brasileña de 1893 contra Peixoto, un episodio decididamente menor
dentro del acontecer político latinoamericano. Quizás la proximidad
de los sucesos brasileños fue lo que determinó esta toma de posición.
El "Montevideo Times" había tomado partido por los revoluciona
rios y demostró su profundo malestar a medida que llegaban los tele
gramas -no muy dignos de crédito, reconocía- afumando que los
Estados Unidos apoyaban a Peixoto. Para el diario, los Estados Uni-

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�84
te los temores que la política exterior de los Estados Unidos le ins
piraba. En febrero de 1895 dedicó un editorial a analizar dos grandes
peligros que amenazaban a la civilización, ambos igualmente enemi
gos de la libertad individual y del progreso colectivo: uno de ellos
lo constituía la monarquía alemana, que quería restringir la libertad
de opinión, etc., y el otro peligro provenía de los Estados Unidos:
"... a cierto sector de norteamericanos parece habérseles pues
to en la cabeza, y no por razones totalmente desinteresadas,
que tienen la misión de republicanizar el mundo o, por lo me
nos, aquellas partes a las que puedan tener acceso y por consi
guiente asumen la tarea de intervenir directa o indirectamente
en las luchas políticas de otros pueblos y tratar como crimina
les /.../ a aquellos que puedan tener opiniones monárquicas"9?
Cuestionan luego el derecho de los Estados Unidos de intervenir en
esta parte de América: en enero de 1896 reprodujo un artículo dedica*
do a la Doctrina Monroe y que había sido publicado por el "Buenos
Aires Herald", donde se señalaba que era fácil comprender el interés
material y directo que tenía Estados Unidos en las Indias Occidenta
les, en México y en los países centroamericanos y nadie podía espe
rar que Estados Unidos permitiera intervención europea en estas re

giones; pero ¿qué tenían que ver los Estados Unidos con América del
Sur? Norteamérica tenía un interés solamente sentimental en esta par

te del continente. En América del Sur no existía un solo país cuya
moda, comercio, vida social^ religión, leyes, idioma o costumbres es
tuvieran inspiradas en los Estados Unidos. En todos estos aspectos,
el modelo había sido Europa y, fundamentalmente, Francia:

"Hispanoamérica no asimila lo sajón; en efecto, no gusta de los
Estados Unidos más que de Inglaterra. El estado de la opinión
pública en América del Sur hacia los Estados Unidos es de sos
pecha, desconfianza, celos y antipatía, a pesar de todas las efu
siones y tornerías oe los discursos diplomáticos y de clausura
de los banquetes. El Congreso Panamericano debía haber ense
ñado esta lección a los Estados Unidos".

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5,8

�86
Pero el diario inglés llegaba más lejos aún, manifestando su deseo de
que estos países se convirtieran en colonias británicas. A fines de 1895,
a propósito del conflicto fronterizo entre Venezuela y Gran Bretaña,
expresó:
"Aún suponiendo que Inglaterra llegara al extremo enteramen
te improbable de conquistar Venezuela y convertirla en una
colonia británica; decididamente, ;no saldría ganando la civi
lización?". 103
No obstante, para que la intervención de los países europeos pudie
ra hacerse efectiva, debía removerse un obstáculo fundamental: la
Doctrina Monroe o, mejor dicho, lo que el "Montevideo Times" llama
"la interpretación 'jingoísta' de la Doctrina Monroe".
4) La Doctrina Monroe. Su papel en la historia de América del Sur.
En diversas oportunidades el "Montevideo Times" se ocupó de la
Doctrina Monroe 10,4 realizando en todas ellas un idéntico análisis:
la doctrina fue enunciada por el Presidente Monroe en 1823, en un
momento en el cual los países sudamericanos se encontraban luchando
por liberarse del yugo español. Es natural que esta lucha inspirara sim
patía a los Estados Unidos y que éstos quisieran proteger a los nacien
tes estados de cualquier intento por parte de los países europeos de
volverlos a una situación de sometimiento. Pero el panorama había
variado fundamentalmente desde ese entonces. Durante casi tres cuar
tos de siglo las repúblicas sudamericanas habían gozado de una absolu
ta independencia, como quizás no había disfrutado ningún país en el
mundo. Pero las esperanzas puestas en ellas se habían visto defrauda
das. Lejos de ser dignas representantes del republicanismo, había cam
peado en ellas el despotismo militar y la burla hacia las instituciones
democráticas. Invitaron a Europa a enviar subditos y capitales, ofre
ciéndoles garantías que luego habían burlado cínicamente. Era muy
poco probable que el Presidente Monroe estuviera de acuerdo con se
guir protegiendo semejantes desmanes. No obstante ello, en los últi
mos años la doctrina Monroe

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�88
^Dudamos de que ningún derecho semejante pueda er admiti
do, en todo caso hasta tanto los Estados Unidos hayan defini
do con mayor claridad su intenciones futuras. Donde existen
derechos, hay responsabilidades y hasta ahora, como hemos di
cho, los Estados Unidos no han aceptado responsabilidad algu
na con respecto a los países sudamericanos. Por cierto que no
pueden proclamar derechos basándose en intereses materiales
superiores. No obstante, si los Estados Unidos reclaman ahora
sus derechos con la intención de asumir al mismo tiempo las
correspondientes responsabilidades, no creemos que pueda ha
cerse ninguna objeción. /.../ Pero si los Estados Unidos persis
ten en la exageración de la "Doctrina Monroe", a la que ya nos
hemos referido, o sea, si los Estados Unidos se plantan entre
Europa y América del Sur, sin aceptar ninguna responsabilidad
por el buen comportamiento de la última, la situación será
mucho más grave y ellos (los Estados Unidos) tendrán que preEararse para luchar no solo contra Inglaterra, sino contra todos
&gt;s principales países europeos cuyo interés en el asunto es co. r,,. 10*7
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68

�90
todos los esfuerzos que se han realizado para fomentar el co
mercio, las comisiones que se han nombrado y la cantidad de
tinta y de palabras que se han gastado". '08
En el año 1889, sin embargo, se registró la cifra más alta de las impor
taciones desde los Estados Unidos durante el período estudiado. El
"Montevideo Times" comparó las cifras de 1889 con las de 1888 y se

ñaló:
"Con respecto a la importación, el único aumento notable ha
sido el de la importación de los Estados Unidos. Esta se elevó
de $1.584.908 en 1888 a $ 3.411.601 en 1889, o sea a una
suma considerablemente mayor al doble. En 1888 los Estados
Unidos ocupaban el octavo lugar en la lista de países de impor
tación, en 1889 ocupaban el cuarto lugar. /.../ Es verdad que a
esto debe contraponerse una disminución en la recepción de
importaciones, pero aún así hay amplio margen que prueba
que la determinación de los industriales norteamericanos de
abrir el mercado del Río de la Plata para sus productos no es
vano alarde, sino que ha sido llevado a la práctica en gran medida." 109
Pero este crecimiento del comercio de importación con los Estados

Unidos era pasajero. En 1893 el diario unali/uba las cifras correspon
dientes a los años 1890 y 1891, señalando que, proporcionalmente,

era Estados Unidos el que había perdido más terreno. En 1889 había
ocupado el cuarto lugar como país de importación, pero en 1891 ha
bía bajado al octavo. Agregaba:
"no estamos en condiciones de asignar ninguna razón para esta
disminución".110
Después de haber experimentado un repunte en el año 1892, al año
siguiente Estados Unidos había bajado a un séptimo lugar entre los
países de importación, señalando el "Montevideo Times" que le era
difícil decir en base a qué se había hablado tanto últimamente de
ampliar las relaciones comerciales con los Estados Unidos. En efecto,
hasta ese momento ni las importaciones desde los Estados Unidos ni

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16

�92
La conclusión a la que habi'a llegado la Comisión fue compartida^ en
general, por todos los que se ocuparon del tema. Curtís recoge las
opiniones del Sr. William H.T. Hughes, "uno de los hombres más in
formados y emprendedores entre quienes se ocupan del comercio con
Hispanoamérica", quien afirmó que las medidas más indicadas para lo
grar una apertura de los mercados latinoamericanos eran las siguientes:
"Prim^o: Admitir libres de todo derecho las materias primas
que necesiten nuestros industriales, producidas en los países
al Sur nuestro que estén dispuestos a admitir en iguales condi
ciones a nuestros productos y manufacturas a cambio de
ello; o sea, en otras palabras, realizar un comercio recíproco
con cualquier país que esté dispuesto a otorgarnos iguales ven
tajas.
Segundo: Establecer líneas de vapores que aseguren una comu
nicación frecuente, regular y barata.
Tercero: Establecer facilidades bancarias."
Con resrecto a las líneas de vapores, Hughes agregaba:
"...existe un dicho tan trillado como verdadero y es el de que
el comercio sigue siempre a la bandera. Entonces, si nosotros
queremos comercio exterior debemos tener vapores que lleven
los colores de nuestra bandera y deben ser tan buenos como
los de nuestros competidores europeos".113
La dificultad fundamental para navegar vapores de construcción nor
teamericana no era que su costo de construcción fuera mayor que el
,^le los europeos, sino que las líneas europeas estaban fuertemente sub
^idiadas. Hughes creía que las líneas norteamericanas no estarían en
condiciones de competir con las europeas hasta tanto no gozaran de
iguales beneficios.
Cuando Curtís se ocupa del comercio de Estados Unidos con Ar
gentina en particular, surge también la evidencia del mismo obstácu
lo: al analizar los cuadros estadísticos que mostraban la nacionalidad
de los vapores que habían arribado o partido desde los puertos argen
tinos en el año 1887, la columna correspondiente a los Estados Uní-

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6

�94
de que expiren sus certificados de inspección anual. Pueden
permanecer durante años navegando sin volver al país, y mien
tras lo hagan no hay cómo obligarlos a ser inspeccionados.
Algunos de estos cargueros visitan los puertos coloniales del
país bajo cuya bandera navegan, pero esta es una porción muy
pequeña de su tráfico. Su actividad principal se realiza entre
los puertos de los Estados Unidos y los del extranjero, y como
su costo de mantenimiento es meramente nominal, están en
condiciones de fijar tarifas más bajas que las de las líneas re
gulares de vapores en cualquier grado que sea necesario para
apoderarse del tráfico. Muchos de ellos unen las actividades
comerciales a las de transporte, y cuando no pueden obtener
cargas por los métodos habituales, compran productos o los
toman bajo consignación, para venderlos en los puertos que
visitan. Las líneas de vapores norteamericanas con las cuales
compiten, limitan sus actividades al transporte y la ley no les
permite realizar discriminaciones en las tarifas de los fletes".1 *6
El "Montevideo Times" procuró determinar las razones que explica
ban el retraso del comercio norteamericano. A mediados de 1889, al
referirse al insignificante volumen de las exportaciones desde Estados
Unidos hacia Uruguay durante 1888, señalaba que la única razón de
este hecho era la inexistencia de líneas de vapores regulares y direc
tas, circunstancia sobre la que era innecesario insistir por ser sufi
cientemente conocida. 117
Analizando las cifras del comercio exterior uruguayo correspon
dientes a 189. el "Montevideo Times" constataba que la posición de
los Estados Unidos en dicho comercio continuaba siendo de muy es
casa importancia. Las razones de este estancamiento debían hallarse
en los obstáculos tarifarios y la necesidad de establecer una línea re
gular de comu^icación por vapor. *18
No obstante, a mediados de 1896, el mismo "Montevideo Times"
realizó una puntualización importante:
"Uno de los principales clamores que se oyen *ada vez que se
ha sugerido la ampliación del comercio con los Estados Unidos
ha sido siempre la necesidad de una línea regular de vapores.
Pero cuando miramos las estadísticas que hemos transcripto,

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�96
tas casas ya establecidas a romper las relaciones que mantienen
actualmente, en favor de las mercaderías norteamericanas^,1
Por último, no podemos dejar de señalar el problema planteado a la
ampliación del comercio norteamericano con América del Sur por la
política tarifaria marcadamente proteccionista adoptada por los Es
tados Unidos después de la Guerra de Secesión l21. Su puntal fue la
Ley de Lanas y Manufacturas de Lana aprobada por Estados Uni
dos en 1867, por la que se aumentaban los derechos aduaneros sobre
la lana sucia, circunstancia ésta que afectó en gran forma las expor
taciones de lana rioplatense hacia los Estados Unidos 122. Este tema
había sido planteado vivamente por los delegados hispanoamericanos
-fundamentalmente los argentinos- durante la Primera Conferencia
Panamericana.
Durante todo el período estudiado son constantes las quejas de los
sudamericanos y frecuentes, también, las gestiones de los diplomáti
cos estadounidenses por llegar a establecer acuerdos de reciprocidad
con estos países. No obstante, parecería que todos los esfuerzos se
rían en vano mientras subsistieran aquellas barreras aduaneras. El
"South American Journal" (19 de junio de 1897) informaba sobre
un grupo de acaudalados comerciantes provenientes de América del
Sur, América Central y México, que se encontraban recorriendo los
Estados Unidos con vistas a ampliar el comercio con ese país, señalan
do que, no obstante la cordial bienvenida que habían recibido por
parte de la prensa y de los principales hombres de negocios, los visi
tantes denunciaban vigorosamente la tarifa proteccionista estadouni
dense, que fijaba fuertes derechos aduaneros sobre las importaciones
sudamericanas, mientras que las mercaderías provenientes de los
Estados Unidos eran admitidas casi libres de derechos en la mayoría
de los países de América del Sur. Los comerciantes sudamericanos ha
bían declarado que:
"... hasta tanto los Estados Unidos hicieran gala de un mayor
espíritu de reciprocidad, preferirían comprar artículos manu
facturados ingleses, puesto que el sistema de libre comercio
inglés proporcionaba mayores estímulos para el comercio que
los que podía ofrecer Estados Unidos" l •

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Lb

�98
puje es imposible decir a qué desarrollos y cambios puede con
ducir ésto finalmente y creemos que tenemos razón en llamar
la atención sobre este arribo como un suceso de la mayor im
portancia".126
Otro de los obstáculos para la ampliación del comercio, según había
mos visto, era la ausencia de instituciones bancarias norteamerica
nas, para facilitar las transacciones entre los hombres de negocios del
Norte y del Sur del continente. En enero de 1891 el "Montevideo Ti
mes" informaba que corrían rumores en Montevideo de que habían
sido presentados para su aprobación los Estatutos del "Banco Ameri
cano del Uruguay" a establecerse en Montevideo, con capital nortea
mericano. Sin embargo, el diario estimaba que todo este asunto tenía
por objeto influenciar el mercado con fines especulativos.127 En
marzo de 1895 informaba que en la Cámara de Representantes de los
Estados Unidos se estudiaba un proyecto para establecer un Banco
Internacional Norteamericano (una de las recomendaciones de la
Primera Conferencia Panamericana), que habilitaría a los empresa
rios de los Estados Unidos a competir exitosamente con los europeos
en América Latina y, fundamentalmente, en la Argentina.128 Como
vemos poco es lo que podemos informar sobre este punto, y prácti
camente nada sobre sus resultados,
Otro aspecto señalado como importante era la necesidad de que
los hombres de negocios norteamericanos conocieran realmente lo
que los países sudamericanos podían ofrecer y, viceversa, que los
comerciantes sudamericanos conocieran los artículos y materias pri
mas que los Estados Unidos estaban en condiciones de exportar. A
este fin respondieron las numerosas ferias internacionales organizadas
en este período y que a continuación reseñamos: en marzo de 1891
el embajador de Estados Unidos en el Uruguay, General Maney, en
tregó ai Presidente de la República la invitación formal para que
el Uruguay participara en la Feria Mundial de Chicago.129 Un mes
más tarde el "Buenos Aires Standard" informaba que el secretario de
la Legación de Estados Unidos en la Argentina había presentado for
malmente al Presidente Pellegrini, al enviado especial de los Estados
Unidos para las Repúblicas de Argentina, Uruguay y Paraguay, Dr. N.

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66

�100
iniciativa se vería complementada con el envío de una cantidad de in
teligentes y emprendedores agentes comerciales, ampliamente inte
riorizados de las necesidades de estas naciones y familiarizados con el
idioma y las costumbres de la población.133
No estamos en condiciones de estimar cuál fue el resultado de to
das estas iniciativas, si es que llegaron a llevarse a la práctica. No obs
tante, veamos qué opinaba el "Montevideo Times" sobre estos esfuer
zos por entrar a competir con Gran Bretaña en el mercado sudameri
cano:
"Si el comercio entre los Estados Unidos y esta República no
aumenta no es ciertamente por falta de empuje de los yanquis.
Y por otro lado podemos agregar que si el comercio británi
co está perdiendo terreno (como está sucediendo) se debe en
parte a falta de empuje o de espíritu de empresa por parte de
los comerciantes".
Los norteamericanos venían corriendo muy de cerca a los británicos
en el comercio de artículos de algodón con América del Sur. Tal lo
que afirmaba un artículo del "European Mail" y que reproducía el
diario montevideano.135 El "South American Journal" también
llamaba la atención a los comerciantes ingleses sobre esta competen
cia, haciendo hincapié en el trabajo que estaba realizando la Oficina
de las Repúblicas Americanas en Washington para promover el comer
cio norteamericano con América del Sur. El prestigioso periódico lon
dinense recordaba que los comerciantes ingleses nunca habían visto
con agrado el patrocinio oficial, pero si no comenzaban a actuar or
ganizadamente, lo lamentarían.1 ®
La publicación de estos artículos -y de algunos otros que no in
cluimos por no ser excesivamente reiterativos- por la prensa inglesa
de Montevideo, denotan una cierta inquietud por la pujanza de los
nuevos competidores. Sin embargo, no hemos analizado todavía
uno de los pasos dados por los norteamericanos y que creemos es el
más importante desde el punto de vista de nuestro trabajo, por la
repercusión que tuvo en el Río de la Plata. Nos referimos a la Misión
comercial norteamericana que visitó nuestro país en 1896.
Al parecer, la idea de invitar un grupo de capitalistas norteameri-

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101

�102
nificante.
Opinaba que no llegarían a obtenerse resultados siguí
ficativos de esta Misión comercial por tratarse de una visita mu\ lúea/
que no permitiría a los visitantes conocer adecuadamente los recursos
y posibilidades de estos países.141
La misión comercial norteamericana arribó a Montevideo, prove
niente de Buenos Aires, el día 18 de agosto de 1896. Traía como guía
al Sr. Fishback, cx-secretario de la Legación de Estados Unidos en
Buenos Aires. El gobierno uruguayo había solicitado a la Asociación
Rural del Uruguay que formara una Comisión para recibirla, que esta
ba integrada por representantes de la Asociación Rural, Cámara de
Comercio. Centro de Comercio e Industria y otras instituciones simila
res, contándose entre sus miembros A. Seré, Carlos María de Pena.
M. Rodríguez Diez y el Sr. Honoré Roustan, Director General de Es
tadísticas. Durante su corta estadía en Uruguay, la delegación cumplió
un programa bastante intenso: visita a la Cabana Reyles en Villa Co
lón, viaje a la ciudad de Minas en un tren especial; en la ciudad de
Montevideo: visita a la fábrica de muebles (íiorello Hermanos, donde
recogieron muestras de maderas nativas, a la fábrica de fideos de Cas
tellanos y Mané, etcétera.142
El "Montevideo Times" no creía en la utilidad de una visita seme
jante. Expresó que hubiera tenido más confianza en los resultados de
esta gira si los delegados hubieran llegado en silencio y realizado to
dos sus contactos sin tanto aspaviento, conociendo al país y a su gente
en la vida diaria. Creía que una estadía de tres meses de un inteligente
viajero comercial, realizando los contactos necesarios, hubiera resul
tado de mucho más provecho que lo realizado por "todos estos mag
nates en su pomposo viaje oficial".143 Para reforzar su punto de vista,
el diario publicó artículos aparecidos en la prensa inglesa de Buenos
Aires con posiciones similares. En uno de ellos se comparaba todo el
alboroto hecho en torno a esta visita, con el silencioso arribo y parti
da de represe^tantes de industrias inglesas, alemanas, belgas, france
sas, italianas y de otros países: llegaban y se iban sin ruido, pero se las
ingeniaban para hacer grandes negocios.144
Por otra parte, para el "Montevideo Times" había sido mal elegida
la época del año para realizar la visita. Las principales actividades del
país eran la ganadería y la agricultura, pero en invierno la comisión

�•opjauíoa asa
ejed U9isuedxd ap oduiBa ubj3 un e^qeq ou anb rsaauo^ua anb niusiiu
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ua sappjauioa sauop^pi sEipip ajqos BJBzipaj anb sisqBUB ja Bqspjoa
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-^ujv uoa ouBouaiuBauou oiajauíoa ja jB)uaiuaj^ui jod sozjanjsa saui
-joua opuapeq openui^uoa ueiqsq as 'Bipaj B| b uoisüuo^ bj ap b^is
-ia B| apsap anb Bqnpyas ítsaui!x oapiAaiuo^-,, ja ^^pinj sbui soijb sajj

9
sauopBAOiim sa|B^ iB7i|na.i ap
srÍBjuaASB| udjjsaniiíap sa| X 'sspuaSB 'saiioiaiqiqxa ap oipaui
jod sofo sns ajuB sBuapBDjaiu SBipip uanbo|oa 'sa^apiíaA unas
-ap anb sauícpjaiuoa sojjsanu anb souaiu b lsop|upj sopE^s^
ap sa^uaiuaAOjd sBuapBajaiu uoa jBpiauíudxa ap ojsb3 p X bu
-sa(oiu B[ jbuio) b uba as ou ojjap jod X Bdojng uoa sajBiajauíoa
sauoiaBpj sns uoa EipajsijBs ajuauíBjaajjad B)sa aju^S bj inby
•o3[B aj8o| anb pa^jip Xnm sa '|Bao| opsajaui |a juqB ap jb^bji
BJBd ojaiiip jbjsbS b B^andsip aisa auia3 BJisanu anb
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b CMAua oapiAd^uo^ ua ouBauauíBajJou |nsuoj p 'a^JEd ns joj jns pp
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-BiJisnpui soj anb Biaap ^aBqqsij p ug sopuipj sopBjsg b osajSaj ns b
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sujBai j p jod BpBjuBppB upiuido sg soadojna sopiaijiB sajoíaiu
soj ap ajJBd jod Bpuapduioa apanj Bun JB)uaj|iia unuaqap sBUBauaiu
-Bajjou sBuapBajaiu sb| anb X BpiaaíSBqB uaiq Eqs^sa EXBn8njn BzBjd B|
anb oppouoaaj B^qBq aiuBipu |g t&lt;sauij^ oapuajuoj&gt;i,, |B uopapjsijBs
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sa|Bdiaui.id sns ap oun 'siufiai^ j |B oisiAajjua sa|3iu oijiiip p 'oap
-iAajiioi\ RiBuopunqB BUBaijauíBajJou uoiaR3a|ap R| anb ap saniy
sosoiao sojapi^BS X sopBpd soduma BUB.i|iii&gt;&gt;ua o|os

tro 1

�104

3) Los verdaderos competidores del comercio inglés.
a) ¿retroceso del comercio británico en América del Sur?
La escasa importancia del comercio norteamericano con el Río de
la Plata no debe hacernos pensar que el predominio británico sobre
este comercio estaba libre de toda amenaza. Por el contrario, en la úl
tima década del siglo XIX, Inglaterra debió enfrentar una aguda com
petencia por parte de otros países europeos, fundamentalmente Ale
mania.
Uno de los fenómenos que prueba lo afirmado anteriormente y que
fue reiteradamente señalado en ese entonces, es el retroceso de las ca
sas importadoras inglesas establecidas en estas regiones.
El ^Montevideo Times", basándose fundamentalmente en la infor
mación aportada por los jefes de las principales casas importadoras in
glesas de Montevideo y Buenos Aires, afirmaba en 1889:
"En ambas ciudades, las casas importadoras inglesas -especial
mente las casas importadoras de géneros —. que habían ocupa
do el primer puesto en el mercado hace diez o quince años,
han descendido ahora a un segundo o tercer puesto y, aunque
cierto número de nuevos establecimientos han surgido natural
mente y se han hecho de clientela, esto no ha estado de acuer
do con el desarrollo del comercio y, hablando en términos ge
nerales, no puede decirse que las casas importadoras inglesas
hayan mantenido sus posiciones"'48
Los responsables de este retroceso eran las casas importadoras alema
nas e italianas que habían desplazado a Inglaterra a un tercer puesto.
Estos establecimientos ofrecían artículos de una clase similar a los
ofrecidos por ¡as casas inglesas, pero de inferior calidad y a un precio
menor. Vistosamente presentados - a menudo imitando los produc
tos ingleses- estos artículos, dado su menor costo, goza^an de ven
tajas frente a consumidores no muy exigentes y que no deseaban reali
zar grandes gastos. Pero, a juicio del "Montevideo Times", un factor
más importante aún para explicar este poderoso avance de los compe
tidores de Inglaterra era su mayor flexibilidad para atender los requerí-

�:Bjaap [nsu^^ un 'psBjg \v asopuaiJija^^ sopiun sope^
-s^ soj ap sajnsu^o soun^p 3p sauuojuí so[ ap safessd BqBjp "BUBaiaie
Biouapduioo bj ap Biuaj ja ajqos &lt;tajuaipuadapui,, oiuounjsaj un m
-jodB opuBasap'u^iaBaqqnd buisuu qts[ BaiuBjuq ssajduia bj -ajq
-isod Eia opuBno— opuBJofatu X opuBjtun 'sopijxnbpB so^uaiiupouoa
o{ jBoqdB BjBd 'Bu^d ns b ubiajoa soga ap soqonuí 'ajuauqBn^uaAa
X ofBqBj; ap SBiua^sts 'sBUBuinbBui sbj uoa uBqBzuBfiuuBj as 'Bn8ua| B[
UBipuajdB 'jifB uBqBÍBqBJ^ 'Bjja^BjSuj b uBqi sauBuiajB soq BiuBiuaiv
biobij oiajauíoa ja jsiAsap b oduiaij ¡a uoa Bijinqij^uoa ou sa^Bij^snput
soj^uaa sapuBjS soj^o ap JBjqsq ou jod- ja^saqauB^ X sajpuoq 'jood
-jaAiq ^p SBuptjo sbj ua sauBiuajB souBuopunj so^ubj ap oajduia (a
is asjBjun^aid e 98a¡¡ 'Buiaj ¡a jod opBdnooajd ajuauíBA^ '4jRujnof
UBDuauíy M^nos. 13 bubuí3[B Bpuapdoioo ap jBjqBq bio as sop^i
sopo^ ug ouBouauíBpns opjauíoa ia ua Bua^jSui ap jbau [Bdiauud
|a anj BiuBuiajy opouad a^sa a^uBjnp 'souibjbjub[3pb bX ouio^
mwm.ijT) m.JiMjDdwoo v\ (q
ISIÍi sauop
-isod opipjad jaqsq piqap ou 'pBpi[Baj ua 'ouiu|n a^sa apuop
sopBOjatu ua oaiuB^uq oiojauioo [ap U9fsnpxa uoo ojafuBj^xa
oniauíoo [ap aouBAB pp u^zsj B[ X anbjod pp sop[da.i UBjsa
sappjauioa sauuojuí sojjo X sajB[nsuo^ sauijojuí
rsajBjriuis sa^odaj uBqn3aj|
jns pp Bauauíy ap sauoauu so[ sopo^ isb^ apsa^ souaurpuaj so^sa
asjBjsjsuoo uBjpod apuop jB3n| oofun [a Bja ou bjbj^ b[ ap oi&gt;{ [j
os -ojuap jod OS un isbo ua '¿881 B opadsaj uoa 'opinu
•lureip Biq^q ja^saqauB^ ^p sajuaiuaAojd u9poS|B ap sojiio^je ap ugio
•Bjjodun B| anb uBqBaipui 6881 B saíuaipuodsajjoa sbjjp sbj 'XBn3nj^
ap ossa p ug #ajuapiAa anb sbiu Bia osaaojpj [g sbpjbX OOZ'ISVSÍ
'688 í yB 'sbpjbX 00L'S9VSZ '8881 oye ísbpjbX 00¿'I66'8t' '¿881
oyB :jaqBS b '688t'¿88í süB sol ^P (pjqB-ojaua) sasaui soaanrud
a^uBjnp b^b^j p.\ ap oi^ |B ja^saqauB^ ap sopifaj ap sauop
sb[ ap sbjjp BiquasuBJj sauopBuuijB snjsa opuBJoqojJo^
UBqB8jo^o sbsbd sB^sa anb sBpijipaja sapBpqpBj sb[
uoa J8A anb eiuaj anb o[ ua aiuaiu|BjuauiBpunj 'op^ajaiu pp sojuauu

SOI

�106
^Alemania informa sobre éxitos en Brasil. Hasta el momento
ha estado enviando toda clase de artículos manufacturados,
tales como calcetería, géneros de punto, vestidos y telas. Se
han enviado enormes cantidades de artículos de ferretería. Re
cientemente se ha exportado maquinaria y el comercio aumen
ta constantemente. Además de lo señalado más arriba, Alema
nia envía miles de dólares de porcelana, objetos de barro, cris
talería, papel, artículos de fantasía, juguetes, instrumentos mu
sicales, cerveza, productos químicos, tinturas, algunos artícu
los de goma y los tipos más baratos de perfumes, jabones y
artículos de tocador. La única manera que utiliza Alemania
para abrirse camino: el continuo interés alimentado en la patria
por los hombres y mujeres que van al extranjero. De esta ma
nera, son estimulados por sus cónsules, comerciantes, indus
triales alemanes que allí residen, y por la gente de su patria.
Ninguno de los artículos exportados desde ese país hacia Amé
rica del Sur puede compararse en calidad o en terminación
con la misma clase de artículos fabricada en los Estados Uni
dos, pero han sido promovidos por agentes alemanes que ha
blan portugués en Brasil y español en todos los otros países
sudamericanos".153
En 1899, analizando las cifras del comercio exterior uruguayo, el
"Montevideo Times" señaló que Alemania ocupaba el 4o. lugar y que
de acuerdo con los datos estadísticos, no podía decirse que el comer
cio con este país hubiera experimentado un aumento importante. No
obstante, era un hecho innegable -decía el diario que durante los
últimos cinco años las casas importadoras inglesas habían perdido mu
cho terreno mientras que el comercio importador alemán se había
desarrollado enormemente. E! diario ponía el ejemplo de una firma
alemana (no da el nombre) que había abierto sus puertas dos o tres
años atrás, a un nivel muy modesto y que ya había construido las me
jores instalaciones de la ciudad y trabajaba de 10 a 14 horas por día,
haciendo el trabajo de 40. No existía ninguna firma inglesa que tuvie
ra esa actividad.
A continuación brindamos un informe sobre una de las firmas ale
manas establecidas en Montevideo y dedicada a la importación de teji
dos, aparecido en junio de 1899, en la revista "Industria y Comercio".

�/*••/ opinílasuoa usq sBpBjundB sBauqBj sapuBjSJ S8( sepox
/•••/ Badojna eujsnpui b^ ap sosojo^ sojopnp
-J3A uos sapna sb| ap sBun^p 'ajusppB sbiu souiBjundB anb sBa
-uqej sapuBiS sb^ ap s^d ojjsanu ua BAisnpxa uotaBjuasajdaj
bj ac^día 'Bi^ X qqpj^[ uuBiujap^ bsbd bj 'buoi^ ap saiqanm
X euaajaui 'sopiíaj ua soiao^^au sapuBj^ sns ap sBuiapy
/•••/ uppBpunj ns ap s^ip sojaiuud so| ap
•sap opijuas opoj ua Byan^BjBq X a^uB||uq s^iu jas opipod Bi|
ou BipjBiu BXna 'pspnp Bjsa ap bsbo ubj^ b| ouiij[n oub p ua
X o^jnqiuBj| ap [Bsjnons a)UB^jodm; B| saudsap oaod '.|B}idBa
BupaA B( ap opjauioa oj|B p ua oso|oa un Xoq sa anb 'sdJiy
souang ap zij^biu bsbo ubj8 bj soyB aauo ao^q opunj 'Bpasa
apuBjS ua sopo^au jeiaiuj b ojsandsip X 'bjbij pp sBaqqnd
•aj sb( ua uBiua^ Buaajaui X sopifaj ap ouibj pp sauruiap soj
-anpojd sa(qB)ou sounSp anb odiusa oisba pp Bjuaua Rjaajjad
oip as qqej^i 1$ p 'sopBajaiu sojsa ap opuoj b jopaaouoj
sajuapuajdjos pBpqBaj ua X sajuRsaaui uos
BUBuinq pBpiAipB b( ap sauopB^sajiuBiu sb[ sBpoj ua sosajSojd
soXna 'Bujapoui [Bujsnpui uopeu ubj3 B[|anbu ap sopifa) ap
saiuBauqBj sajqa[ao X sapuBjl sbui so| uoa ajuauíBuiiiin opBu
-opspj X BiuBuiaiv ap opjauíoa o)p p ua ajuauiRsolmiaA op
-laouoa kqqBj^( js ajuBpjaiuoa jopapuajdiua X opBjjsn|i p ap
-uodsajjoa bsbd ssojapod B( ap uopBpunj B| ap BAtppiui s^
sopijjns sapuBjd
sns ap ajjed ubuijoj anb X aiuaniBAisnpxa aaupouui anb sajq
-B)ou so|naijJB soun^p sied p opoj ua ope/uBap u^q anb ajq
-luouaj p jod X Bzi[Bdj anb soiao8au so| ap BpuB^oduu B| jod
'sojsand sojaiuud so| ap oun BZB|d ua opBjsnibuoa Bq b¡j X
qqBJ)| uuBiujdfq bsbd b| 'uopBpunj ajuapaj Xnuí ap anbuny
sauopaajuoa
X Buaajaiu ap sojnaijJB ap (Bjaua9 ua sopjfaj ap ouibj [a ua Bp^
-sa b^sba ua ouisituisB nnpB sapBpnp sBXna ua ko3jnqiuRH ^p X
sajiy souang ap opjaiuoo oqB |B a^auíeqaajjsa uaiquiB) epe|
-nauíA 'Bf3 X qqBj)j uuBuuajq buuij Bsojapod B| ap B| sa oiuoa
'uopBpunj ns apsap aiuaujajuB|[ijq sbui opBqojBiu ubi| anb sbj
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sbj ap Bun ap epiqap uopuajap b^ uoa soujBdnao b souiba • „
:uBuia|B opjaiuoa pp &gt;tipuBjado snpoiu,, p ajqosjj
jas jod Baijijsnf as 'Bsua^xa o| ap jpsad b 'uopduasuBjj b| anb souiaaj^

¿01

�108
un desarrollo importante de sus negocios en estos últimos
años en el Rio de la Plata, merced a la acción de la gran casa
Hermán Krabb y Cia., y ahora están en situación de dominar
en los respectivos ramos, tanto por la notable calidad de los
productos que elaboran, como por los bajos precios a que los
entregan al comercio del mundo entero. /.../".
c) medidas propuestas para que el comercio británico recupere su
predominio.
Durante todo este período se sucedieron las propuestas para mejo
rar la posición del comercio británico. Veamos algunas de ellas, En
1890, el "South American Journal" realizaba las siguientes sugeren
cias: 1) prestar más atención al gusto local, tanto en el diseño de
los productos como en su empaquetamiento, 2) establecer en los
principales centros comerciales locales de exhibición de los produc
tos, con sus precios; 3) empleo de dinámicos viajeros comerciales. Co
mentando estas propuestas, el "Montevideo Times" atribuía la mayor
importancia a la primera de ellas, agregando:
"Ha sido la exigencia de atender al gusto local tanto en la cali
dad como en el diseño y precio de los productos, la causa prin
cipal para que las casas inglesas hayan sido suplantadas gradual
mente por rivales europeos más flexibles.
Hemos conocido más de un representante, agente o viajero
comercial que se quejaba de no poder recibir pedidos simple
mente porque sus superiores en Inglaterra no le enviarían o no
querrían enviarle el tipo de productos más pedidos aquí".156
Entre las medidas más difundidas en ese momento estuvieron las pro
puestas por el Embajador de Gran Bretaña en Chile, J.G. Kennedy,
que incluían: estudio del idioma español en las escuelas comerciales;
adopción del sistema métrico de pesas y medidas; publicación de ca
tálogos ilustrados en español (donde los precios podrían expresarse en
libras esterlinas, pero los pesos y medidas deberían expresarse de
acuerdo al sistema métrico); autorización a los industriales para que
cada uno publicara un código telegráfico adaptado a su especial línea
de productos; estudiar la demanda de cada país y fabricar líneas es-

�6S jSoojUB^uq soi n^i vie 3P puBiuap B( asjBjuaiunB o ^s
•JB3J3 dp^nd sauopipuoa ^nb ofeq X sauopaajip ^nb ua jBuiuuapp (q
ísasiBd sojjo jod sopBauqBj sajEjiuns sopnpojd ap epueiuap B| b oj
-aadsai uoa BAtppj o B)n|osqB cas bX 'BaiuBqjq Bpuapaaoad ap so|nai)
•jb ap epuBiuap B| ap uopnuiuisip Bun 'opjauíoa pp oiubj jainbpna
ua opBUiuijapp usq anb sssnBa sbj uos sapna 'jsb Bas anb ap osbd ua X
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-uaiuBpunj usqBiundB sopsuoisiuioa so{ b sBpep sauopanj;sui se^
opjauio3 ap
SBJBU1B3 ap uoiufj B{ ap uopBjuasajdaj ua 'uoj^uiJJBg ^uaauíA JS I3
jod opByBduiooB Búas opBiAua jg appji jo pJBog B| Bjed uppBuuoju;
jiunaj ap opfqo p uoa 'Jns pp Baipiuy ^ jBpadsa uoisuu sun jBj^aj
•ui Bjsd 'jajsaqouB^ ap 'uojSuiipjOyW j^ p op^uSisap BiqEq oaiuBjuq
oujaiqoS p anb puijojuí usaunx oapiAajuop^,, p 5^ \ ap ojaua ug
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-jauíoasoj b jBpnXB BjBd asjaaeq Bipod anb oj Bja anb jBipnjsa ap Bp
-B^Baua umsiuioa Bun pjqiuou 'a^jBd ns Jod 'oaiusjuq ouja;qo3 |g
saiaUso|
ua U9pBuiiuuas|p sbui 'op^ajaiu [B sopBnaapp sopnpojJ ap sapiaad

601

�•sopiufl
sope^sg so| ueja o| ouioa a)ue)jodun oaod ue) a^ia^a un e
•ej ap seje ua edojng uoa ueiiiajueiu anb opjaiuoa opqos ¡a
ueiqap ou anb sajuByqeq sns e je^yas ap uojegjeaua as 'ajuejsqo o|q
sapn)i)e| sejsa ua eueaijaiueajjou piajaiuoa uopejjauad ap sojuajuí
souejdiuaj so] 'pnjainbui JoXeui uis Ñ 'uapsap opeiniuisipui uoa uas
•aiA soaiue^jq sasajaiu; so( ap saaoAejjod so| anb ;se apuajdiuoa a
oiquieajaiui oqaip ua uoaj pp ajjed v.\ asopueAd|| Ring
-as ^yejajg ubjq ojund ^nb ejseq J3a ejed 'aaipuady p ua soiuinp
•u; anb jouajxa opjaiuoo pp sejjp sb( e epeafo eun jeqaa ejseq 'ai
•uauiepjauoa 'Xen^njf] ap osea p ug U9peuuojui aiuepunqe epuuq
sou opeAapj puapui p o^s^ ajqos ^saauoiua pnbe ua 'sopeajaiu
sojpnbe ua eyepjg ubjq ap |Baij pdpuud p 'opaja ua sopiun sop
•ejsg so| uBja Ofsj eueauaiueoujjei eaiuiouoaa pepqeaj bj ua [euis op
-ei8a[|Aijd ns ap RjjajB|Suj e jBZB^dsap ejed sopiufi sope^sg so| jajjoa
-aj ueuaqap une anb epuejsip aiuaoua e{ ua asaeasnq uaqap ^(epueja|
-o),, Bjsa ap sauozBj se¡ anb soiuaajj ¿pn^pB Bjsa jeai|dxa oiuo^?
ajuauijuoa ofaiA pp sasiBd so| ap
uoisnpxa uoa sepuaijuoo sns ua jej^qje ap oqaajap p eqeuiepojd anb
ojsand 'seueuuaq sepeijjeasap sns ap epnpuoa e| jrrzajapua ap pep
•i|iqesuodsaj bj BjaiiunsB anb a[opuai3;xa ^oueauauie ajuaunuoo p ua
sopjufl sopeisg so| ap uypuaAjaiui e| jeiuepaj ua opBJjuaa OAnjsa ea
•ip^jd ns ap tiAijoiu-pa],, p anb jaaouoaaj souiaqap 'o)unse p ua se)
-jea uasBiiioj sauamb soadojna sasiBd so| uasanj anb oasap 'opuoj p
ua 'anb X einje^ eaijaiuy ua eueaijaujea^ou uoisuuojiui B| oai^ja cap
-(Ad)uo^ ap esa[3ui esuajd R| sapepiunjjodo sbuii3|R ua anb jep¡A|o u;s
:a)uajaj!p uaiq pRpipaj eun sounjqnasap 'esajdjos Bjjap uis ou 'ojag
a)jo(q pp s;ed ubjS pp sB^siuojauaAjajuí so)uaiu; so| a)uaiueai3jaua
opepunuap ueuqeq sjed oj)sanu ua soaiue^jq sasaja)ui so| ap sojaaoA
so| anb souieiuodns :jej)uoaua e soiueqjt anb |eija)eiu p ajqos ajuajaj
-ip a)ue)SRq eap; eun soiueiua} uoiae^ijsaAUi e)sa soiueíaiui opuen3

IVNId VXON

III

�112
Esta posición fue compartida por buena parte de los sectores diri
gentes locales: los magros resultados obtenidos por los Estados Unidos
en la Primera Conferencia Panamericana de 1889 -en la que los dele
gados argentinos jugaron un rol tan destacado, enfrentándose siste
máticamente a los designios del pais organizador- no dejan dudas so
bre ello.
Los vínculos establecidos por las naciones rioplatenses con las me
trópolis europeas, fundamentalmente Gran Bretaña, eran todavía
demasiado fuertes para permitir que de golpe y de una sola vez, se
alterara en forma sustancial ese sistema al que las naciones latinoame
ricanas estaban integradas desde hacía varias décadas.

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iun dj Ásoptun sopojsg soj '^ürtiruf) ¡j íje^sq '

S3iN3nj a vuva^onaia

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611

�120
nar, ya sea constitucional o militarmente, se hace másevidente con cada
nuevo gobierno, y marchando constantemente de mal en peor, no sólo
se arruinan ellos sino que, lo que es mucho más importante, arruinan
los intereses de las clases progresistas y los de los residentes extranje
ros, mucho más representativos del país que ellos, y los intereses de
quienes fueron inducidos a invertir dinero en el país o en sus emprés
titos, en la creencia de que el país era administrado honestamente. Los
partidarios de la nacionalidad independiente para Uruguay son los me
nos y, en la situación actual del país, la intervención de una potencia
europea de primer orden, tai como Inglaterra, Francia o Alemania,
sería el beneficio más grande que podría recibir y recibiría una caluro
sa bienvenida por parte de los habitantes representativos, excepto por
la minoría que integra el actual gobierno; sería un beneficio para el
mundo en general, y un beneficio que no exige el sacrificio de ninguna
historia o tradición de importancia.
Si la intervención extranjera es sugerida con tanta presteza con
respecto a Portugal ¿por qué no debe serlo con respecto a Urugu-

guay?
Probablemente, una primera insinuación ayudaría a enderezar su
administración y los convencería de que no deben burlarse de sus
acreedores y de que los intereses extranjeros no deberían ser sacrifi
cados en la forma grosera en que lo están siendo actualmente.
2)/THE MONTEVIDEO TIMES, 7 de febrero de 1893, Ed., p. 1,
cois. 2-3/

INTERVENCIÓN DIPLOMÁTICA
El anuncio de que Lord Rotschild y los accionistas de los ferro
carriles argentinos garantidos por el Gobierno se han dirigido al gobier
no británico solicitando la protección de sus intereses y apoyo para
sus reclamos, será saludado con deleite por la mayoría de quienes es
tán interesados en los asuntos rioplatenses, y, si la solicitud recibe
algún respaldo, será seguida por la de otros inversores que han sufrido
o están sufriendo en este momento a causa de la deshonestidad finan
ciera y la mala fe de los gobiernos sudamericanos.

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-uoui un jod SBpipjad opBjiAd jaqnq UEupod as 'ojauip ns jEao|oa e saj
-osjaAUi so| b ofnpui as sapna se| uoa sauuia(os sbijueje^ se| jaua^uniu
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-uojua soun^sua^ psBaRjj ojunsB p X BiauajaSns cqaip ajqos euj biiSb
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r JBpde ap p|qEq os sasaui oqaopaip soun aaBq anb EjRpjoaaj a

�122
ros de los últimos quince o veinte años, sin referirnos a ninguna repú
blica en especial, no podemos menos que lamentar esta abstención de
intervenir en defensa de los inversores y acreedores. Considerando el
alto costo y la complejidad de la maquinaria diplomática pensamos
que ésta podn'a haber sido utilizada con la misma validez para prote
ger los muchos millones de dinero europeo invertido aquí, con que es
utilizada en las escasas ocasiones de intervención para la protección de
personas. De lo contrario, ¿debe admitirse que el bienestar económico
de sus subditos no tiene interés para una nación y que la protección
que ésta otorga acaba con las personas y no se extiende a sus bolsi

llos?
El hecho es que -y aclaramos una vez más que no estamos hacien
do referencia a ningún caso en particular- ha existido un exceso de
delicadeza en el tratamiento diplomático a estas repúblicas. Se les ha
atribuido un grado de civilización que sus hábitos y prácticas por lo
menos en asuntos financieros— no corroboran. Han recibido un trata
miento de personas adultas, cuando debían haber sido tratadas como
niños. Los gobiernos han sido considerados representativos cuando no
eran nada de eso. Se han mirado sus levitas y uniformes haciendo caso
omiso de la naturaleza semi-civilizada que frecuentemente yacía de
bajo de ellos. Si en vez de haber sido tratados de igual a iguai por na
ciones tales como Gran Bretaña, Francia y Alemania, se hubiera em
pleado un tono más enérgico para hablar con estas Repúblicas, y si se
las hubiera intimado a mantener sus promesas y comportarse con mo
derada honestidad hacia sus acreedores europeos bajo apercibimiento
de sufrir las consecuencias y quizás perder su independencia, muy dis
tinta sería hoy la situación sudamericana. Un juicioso control hubiera
ayudado a mantener las cosas en orden y aunque en ese entonces
pudiera haber sido en cierto modo resistido, no hay duda de que hoy
sería agradablemente recibido por la mayoría de los habitantes, sin
ceramente cansados de la actual situación. Cuando países tales como
Egipto, Persia, Turquía, Marruecos y otros por el estilo se comportan
mal en materia financiera o de cualquier otra forma, dejando de res
petar sus garantías, pronto reciben una enérgica intimación por parte
de alguna de las potencias. El mismo procedimiento debería seguirse
en América del Sur, cuya civilización, en muchos aspectos, no es su-

�'sasajajui sopap ap uppaajojd bj bjbcI '?s "Bjupiedsoj soj anb bubo
lf 9S IU BJ91OUBUIJ BU9^BIU U9 SOJDB SnS SOpO| JBqOJÜB 9p9nd Olí
'sBUB0U9iuBpns sBDi|qnd9&gt;j se[ jod oso^siiue s9J9)ui opBOJBiu un
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B^J9^9JOABJ A JBSBd BJJpod 9nb JOÍaUl O[ BJJ9S 9UI^Í3UI9S U9PU9AJ9J
-ui sun 9nb 9p Bapi BJisanu auisuiBjajua ua^Bdiuoa 3nb 'uppisod bu
-9nq 9p (S9)U9Sl|9)Ul SOUBDU91UB9JJOU SOUn^jB UO3 OpBSJ9AUO9 SOUI9^{
'OJS9 9p SOJnS9S UB^ OpOlU Un8U!U 9p SOUIB^S9 OU SOJ^OSO|q SOJ910UBUIJ
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eun^uiu 9nb uBui}iuu9d ou sopiun sop^jsg soj 9nb oqoip Bq 9
S9|Bi9U98 SO[ 9p A SOj^SIUlUI-J9Ulüd SO[ 9p 'SOU
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-JOJ9J- OS9 opugp^q opB9|dui9 jofgui oqonui bub^s9 o^q^q 9n89i|d
-S9p OpB3I|dlUO9 A OSO^SO3 Í1S A 'B9JB^ B^S9 9p BZ9qBD B| B UBUB1S9
SBpu9^od s^puBj^^ sBq s^unuioo sasaaspi soj BUBp sojquxauu so| 9p
ounSp gp pEppBdBoui bj o pBp^s9uoqs9p bi opuBno 's^uopBu sb| ^p
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OpUB89[| 'SOJUnSB SnS OUISIUI IS iOd JBlOiJUO^ BJBd ZEdBDU! 9J}S9niU9p
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sns ap oun b jeSi^sbo Ejsd soipgiu Bp as s^pEpj^uioo 9p p^papos
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U9A 9Ü OpUBnD S9S9J9^Ul SOS9 JoS^jOjd BJBd Bpip^Ul BUllSuiU EJEUiOJ 9S
ou anb 9SJ99J9 aqga? sguuoua ojuguioui ajsa u^ uos jns pp Bouauiy
U9 S09d0JU9 S9S9J9)Ul SO^ SOf9|duiO3 A SOqD9j;S9 SBUl Bip B Bip U9A
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-ajip sbi aj^uo sojapuBuy A s9[Bpj3iuoo soze^ so^ jBuosjgd pBpunSgs
B( e sbi^ubjb^ sns gp Bjnjdnj B[ ouiod oui^i89{ ue^ uopu9AJ9iu; sp oa
un s^ SBpngp sns JB^Ed ap cs^iuojd ns ap opsjsa o U9psu Bun ap
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U9PU9AJ91UI-OU B( 9p BUljpop B| OUEjd Op SOUJBZBq09J SOJ)OSO{s{
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sbiu oqanuí 'ouap jod 'sa anb sBJiuaiiu 'sas^d soqanbB ap B| e jouad

ÍZl

�124
la intervención se vuelve atinada o necesaria, que Norteamérica lleve
adelante esta intervención o que se haga a un lado y deje que otros
intervengan. Pero, presentarse como la protectora de una nación que
se ha comportado en forma fraudulenta o deshonrosa, sin tomar nin
guna medida para corregir los yerros, equivaldría a transformarse en
cómplice de ellos. Kl hombre que, viendo cometer un robo, ni inter
viene él ni permite que otros intervengan, es considerado generalmente
tan malo como el ladrón. No creemos que a Norteamérica le interese
jugar ese papel, puesto que le interesa tanto a ella como al resto del
mundo que las repúblicas sudamericanas se recuperen de su empantanamiento y descrédito financieros y adopten un sistema de moralidad
comercial y financiera que está más de acuerdo con las ideas civiliza
das y que sea opuesto, por lo tanto, al practicado actualmente.
Por consiguiente, sentiríamos verdadero agrado si nos enteráramos
de que Gran Bretaña y algunos otros países europeos se han decidido
a ejercer su poder para proteger los intereses de sus subditos en la
República Argentina y en otros lugares.

3) /THE MONTEVIDEO TIMES. II de febrero de 1893, Ed., p. 1,
col. 2-3/

INTERCESIÓN DIPLOMÁTICA
Nuestros colegas bonaerenses, tanto ingleses como argentinos se
hallan en abierta contradicción en torno a si ha existido o existirá
intervención diplomática en Buenos Aires con respecto al pago de las
garantías a los ferrocarriles, al mismo tiempo que las opiniones verti
das sobre la conveniencia de tal medida varían en igual forma. Algu
nos de los diarios nativos se han acalorado, como era de esperar, ante
la mera sugerencia y afirman arrogantemente que cualquier indica
ción sobre el manejo de los asuntos argentinos proveniente de países
extranjeros sería rechazada de inmediato.
Hemos leído cuidadosamente los argumentos adelantados por al
gunos de los opositores a la intervención, pero no hemos encontrado
en ellos nada que nos haga cambiar nuestra opinión en favor de esa
medida. El argumento más importante que hemos visto esgrimirse

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-as sied un^p une o Rzms o Boi^^pg oiuoo sapj lso||o ouioo oppa|qej
-sa uaiq ubj ojad jouaiu sied unSp ap soujauu sojunse so| ua juia/uaj
-ui uoo uBjezeuaiuB Ripi| o Biueuiaiv 'BiDiiBjg "ByBjajg ubjq anb bj ua
U9penus eun uoo apejEduioa ojs^ sa on saniapaaajd u;s sepipaiu ap
uopdopR B[ Baynsnf ojubj o[ jod A sa^uapaaajd auai^ ou U9pBnjis sq
siBd |d ua asjBjuasB b o ii^iaAUi b ofnpui so| as anb sej uoo SBsauicud
sb| ub|(ma as A sopezBuauíB aíuauiB^sníu! uaA as sasajajuí sns anb uejap
-isuoo opusno U9iouaAja^ui ns opuB^oqos cujEd ajpBiu ns b jipnos uap
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'sasicd sojsa ap uojOBjjsiuiuipB e| ua A ouaaiqoS p ua soppuasajdaj
a^uaui|Buopjodojd uBjaunjsa sojafuejjxa saiuapisaj soj ¡s sauuoua
uos sojafuBJixa sasajajui so| 'sicd pp ejanj oiuoo oj^uap o^uri 'opoiu
ajsa o(j 'oiojoiuoo pp A Bujsnpui B| ap a^jsd joXbui b| sojafuBJixa ap
soubui ua otusiuiisB opuBisa 'sbui o sop b saj) ap uppjodoid eun na soj
-afuBJixa jod BpBj3a)ui Bjsa saiepdea sop sb| ap Bui|noseiu B^npe u^p
-B|qod B| anb sejjuauu '.soaijbu so| anb sajuBuoduii sbui oipuiu uos
o|duiafa jod 4Bui^ua3jy o AenSiu^ uasojaluBjjxasasojajui soj eip ua
Ao^| pnpe ojuauioui p ua epiA ns ejed A opesed p ua o^ojiEsap p
RJBd ojafuBJ^xa p^dBO p uoo sopnpnapua ajuauiejania iseo uejsa anb
A U9pe|qod B[ ap aijed joAbui b| aAninsuoo ojafuejjxa ouiauíap p
sapno so| ua ^sajqiunjsoo senSi^e o sopejuase ajuaiuauuij soujaiqoS
uis 'epiuijap pul A aiqeisaui uiib p^pipuopeu ap sauaA^f sop^jsa ap
b^bjj as Bioucjjoduii ap aoajBO sojafuejjxa ap uo;ojodojd B| sapno so|
ua A oduiaij oipmu aosq seppaiqsjsa sajqum^soo A sajqBjsa souiaiq
-oS uoo 'Bpiuyap uaiq A BpBSpjje pepipuoiosu buu uauaij anb sasind
ap inbe bjbji as o|^ sajuapaoajd uis 'sbiusiui is ua 'uos sasied sojjo
uoa A sojafuejjxa so| uoa (EinjuaSjv e[ e soujcjiuu| ap pepisaoau soui
-auaj ou anb eA) sasuajB|dou soujaiqo^ so| ap sauopepj sbj anb -saj
-epuiis sojjo soqotuu A eiuaj ajsa jBjapisuoo p opeiseuiap eji^sisu; as
eaun(sj ounjjodo Anuí sa ojuauíoui p anb eA o^ipamu; ap oun soui
•eozajqBjsa 'ajuapaoajd un^uui ajs¡xa ou js 'bubzubab SBiuef opunuí
p sajuapaaajd ejaiAii) ou anb npnu ejaioiq as kouiiu is oja^ •ajuefauías
uopoR eun ejed saiuapaoajd uaisixa ou anb ap p sa ojuaiuoui p ejseq

S^l

�126
propios subditos tienen un interés igual o mayor que los propios nati
vos del país. Creemos que nunca será demasiado el énfasis que se pon
ga en este punto de vista.
Existe, sin embargo, otro aspecto aún más importante y de mayor
fuerza. Desde este punto de vista, el problema puede plantearse en po
cas palabras como sigue: ¿puede permitirse a un país que da garan
tías solemnes a los subditos extranjeros, violarlas impunemente sin
justificación alguna? ¿sí o no? Nosotros contestaríamos decididamen
te que no. Si la promesa hecha por un país a extranjeros no es consi
derada una obligación y sujeta a reclamación, la moral financiera
internacional se quiebra y las transacciones financieras internaciona
les se vuelven imposibles. Debería haber, debe haber alguna salva
guardia más enérgica que la mera pérdida de crédito en el mercado fi
nanciero o la exclusión de sus bonos de las bolsas de valores. En la co
munidad de comerciantes, aquel que quiebra su promesa de pagar de
be sufrir las consecuencias ya sea culpa suya o de su mala suerte, de
otro modo los negocios chocarían con un obstáculo insalvable. Del
mismo modo deber/a ocurrir en la comunidad de las naciones. Cuan
do una nación viola sus acuerdos comerciales debería correr los mis
mos riesgos y ser sometida a las mismas penas -inclusive al embargo
de los bienes- que un comerciante en su comunidad. Si se tratara
meramente de un problema entre un gobierno sudamericano y sus pro
pios ciudadanos nadie tendría derecho a intervenir. Pero cuando se
transforma en un problema entre un gobierno semejante y ciudadanos
británicos, alemanes, franceses e italianos, que no se cuentan de a
diez o de a veinte y por pequeñas sumas, sino de a cientos y miles
y por millones de dólares, seguramente aquellos pueden mirar hacia
los gobiernos de sus países en busca de protección cuando las so
lemnes promesas que se les hicieron y las obligaciones contraídas
con ellos son violadas injustificablemente. ¿Qué utilidad tienen los
Embajadores, las cañoneras, los costosos ejércitos si no la de proteger
los intereses de sus compatriotas? ¿Y las rentas y propiedades de
cientos y de miles de éstos últimos son menos importantes, tienen un
"interés menor" que la cabeza rota de un marinero perteneciente a
un buque de guerra?
Estas repúblicas sudamericanas han entablado amplias relaciones

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pBpi^sauoqsap ns ua 'unB 'X ouiaiqoS [Biu ns ua 'opeuajjuasap aqaou
•ap ns ua a^uauíBja^ua ouis 'aiqejiAaui o B^siAdiduii pep;uiB|Ba eun8
•uiu ua buiSuo as ou ojaíuBJixa [d uoa sauoiaB^qqo sns b ajnajj iaa
-eq BjBd SBaqqndaj sejsa ap pBppBdBau; epipuajajd B| anb asjnpjoa
•9i aqaQ 'OjaAas X opidBJ sa aiuauqBjauaS o^i^sbo ja 'sojafuBJjxa soqp
•qns b uBuoiaiBi^ sopBzqiAia ou sasi^d opuena '\ so\e\ oiuoa siqasjBj
-bji aqap X sBpBzqiAio ou seiusiui ;s b uBJB|aap as 'o|jaaeq ap uclop ;
'SBsauíOjd sns jBiadsaj X sopBzqiAia sasiBd so| ap sajqiun;soa se| jbi
-daaB uaqap 'SBpBzquia sauop^u sb| ajjua sepinpui jas ueasap sbubd
•uauíBpns seaqqndaj sb[ is 'oiubj O^ jot{ opiqiujad B^sa ou anb op^^^
jaqsq opnd uaiquiB) '.sBpiBjjuoa sauopBSqqo sb| ap ojpBj oipnd
ajjnaaj as ou sBpBzqiAp sauoiaBu sr| ajjua '4tsaiuix,, Ia aíuauiep
aatp oiuoj BpBzqiAp ou asrq cun ap BJoqB jijjBd X ^JBScd au
-aiAuoa saj ou anbjod sB[jBuopuBqs Bjoqn uapand ou u^pszqiAp B| ap
sB[8aj sbj uoa X sojafuBJjxa so| uoa ojubj opBpzaiu asopuaiqB^j np
-eyaduia BjqB{Bd B| b opdsaj [a opmpui e^sa ou (Bna [a ua oidojd 081 p
-9a un jod sBpn/qiAp sauop^u sb| ap o^ip^a ¡a jinq^sns saiasjijiuuad
apand ou ^ajuauia|duiis sbi)ubjr8 sRqanbB jBjadsaj X sRsaiuojd sns
jauaiuBui BjBd sopRJBdajd jB^sa uBuaqap 'o^ub^ o| joj soidojd so|
b auJOiiinaipRid uapaaxa soubiu sns ua uBjjuanaua as anb sojafuEJj
•xa sasajaiui so{ anb |bj spipaiu cun ua o|sa oqaaq usq \ sauiua|os
sbuubjb8 X sBsaiuojd sBuap olsq sopoSau X SBujsnpu; ap odi^ op
•o\ jupiui b opBpumjsa UBq so| X sa^qdBa sns opBzq;in uBq 'ojauíp ns
ouiR^sdJd ua opipad ucq 'soialuRjjxa so| uoa SBjapuBuij X sajEiajauíoa

LU

�128
je ros involucrados, dejemos que los países extranjeros le den una
lección de civilización y moralidad y le enseñen a respetar los acuer
dos hechos con sus subditos. Sería una admirable lección para todo el
continente,
No nos inspiran lástima los problemas financieros y de otra índole
de las naciones sudamericanas, porque sabemos que no se originan en
la mala suerte sino en los yerros y desatinos que ninguna experiencia
parece destinada a curar. Mientras los afectados fueron solamente
subditos sudamericanos, esto revistió poca importancia para el mundo
en general. Pero ahora, cuantiosos intereses se hallan involucrados y
era hora de que se hiciera algo para protegerlos. Tal como están las
cosas, frecuentemente estos intereses son desenfrenadamente sacrifi
cados, mientras que la política de no intervención ha establecido un
verdadero premio al repudio de las deudas y ha estimulado a las oligar
quías militares no representativas, que imponen la confusión y el de
sorden en todos los asuntos, a persistir en sus métodos extravagan
tes e inescrupulosos. Mientras encuentren que pueden zafarse de sus
obligaciones mediante el simple repudio, continuarán haciéndolo y
despilfarrando todo el dinero que puedan pedir en préstamos en
tan favorables condiciones. Esta situación no puede continuar eterna
mente y hay dos maneras de acabar con ella: haciendo extensivas las
facultades administrativas a los residentes extranjeros o mediante la
intervención de alguna potencia mayor, ya sea de Europa o los Esta
dos Unidos. Como parecen existir muy pocas probabilidades de lograr
lo primero, abogamos enérgicamente la defensa de la última, porque
la consideramos justificada desde todo punto de vista y apta para re
sultar de inmenso provecho para el continente. Aquellas repúblicas
que se opongan a ella pueden fácilmente evitarla adoptando modali
dades civilizadas y respetando sus obligaciones.
4) /THE MONTEVIDEO TIMES, 10 de octubre de 1893, Ed., p. 1,
cois. 2-3/

LA INTERVENCIÓN Y LA DOCTRINA MONROE
El problema de la intervención diplomática para poner fin a la de-

�p sol 3P ^qoaq uppdaoxa 'in^ jap B^uaiuy ua soadowa sas
•9J9iui soj 'une sbj^j 'SBadojna sBiauaiod sbj ap RjainbjBno ap uopuaA
-sajín bj ap pBpiunpodotn a BiauaiuaAUoaui bj Buqo Bjjnsaj 'ojuauíotti
asa ua sbsoo sbj u^qBjsa ouioa jbj 'X joyBdsa o8nX jap asjBiaqq jod
Bqonj v\ ua sopuuns sa^uojua uBqBJiuooua as souBauauíBpns sasi^d
scrj soya Bjuajas sopujnasuBj^ ap s^ndsap 'Bjoip? o(opuais bSis 'sa^
•uoiua aiqeaiide X epmdojda anj anb euupop aun anb ojsandns jod
asjsp aqap ou aiuaiue^ap ojad li%\ ap ajquiapíp ua 'osaj^uo^ ^
afasua^ ns ua aojuo^ aiuapisaj^ [a iod epioajqBjsa anj aaouoo B| as
anb o( ap s^ui a^uB^s^q B[qeq as ^na bj ap Buupop Bun ^ojuo^ buijj
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-pajuooB soj anb ejBd ojnDB}sqo ^dpuud p '{npe oiuauíoui [a wg
•btjbub8 as o^
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Búas aiuauíB^jaia anb oj- Bpjn^ o u^puaAjajui bj ap pBpisaaau b¡ X
jns pp Bau^uiy ua oujaiqoS^nne pp osbobjj p laaouooaj ap 7BdB0 sa
sied a^sa 'oubjiuod p jod 'is ojad '^apjad as a^uamaiqBqojd ojja|d
p 'Bdaing bjjuoo usauip as sopiufi sopBjsg so] i oapuBf ap oi^ b
ns apsap opiunasuBj^ oduiaij oaod p Bjuano ua opuafuaj unB
X Buiaj pp BpuB^odun B{ BpBp oujaiqoS ns b sappadsa sauop
-anjjsui BJB^oqos a^auia|qBqojd uainb 'sopiupi sope^sg soj ap ajuB^
-uasaidaj p auipui as apuop Bia^q ejeuipui as BzuBpq bj 'apaans bsoo
pj JS 'uapisaj mbB anb sBioujBduioo sns ap sapspaidojd X sBuosjad
sbj b jBuoiauaui ou jod 'ins pp Bauaiuy ua ajuauíjBnpB sa^aisixa
soadoina sasaaajuí sojsba soj ap X uoidbzijiaio bj ap 'a^auíjuoo ja opoj
ap JB^sauaiq ja jod BpBuiBjaaa sa odiuaj^ oqanuí aoBij apsap anb epip
-atu eun jbuioi ap uafap ou 'sa^apaaajd ap bijbj bj b opiqap 'souiiqn
so^saanb Xsoadojna saiuRiuasajdaj soj ap Bzauuy bj ajjuanaua a^iBd
ns ap u^pisodo jainbpna anb aiuauíBjos souiBjadsg oisuajd opis
jaqBq Bupod X JBjadsa ap Bja ojsa 'ajuBisqo ojq uoiouaAjaiui ap bzbu
-auiB bj b ajuay Biouajsisaj ap pnjjpB Bun opuaiuinsB uBjsa X
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'ojaiunu ouiyjn oysanu ua souiBaijqnd anb sbj ap Bjanj
Biaijou Bun^uiu uojaipa B^sa BJBd jauajqo opipod soiuaq ou 'sop^zq
•B3J sozjanjsa soj ap jBsad b 'ajuauíajqBjuauíBj ojad 'ouiaiuoiu jap aj
•UBsaja;ui sbui Buiaj ja 'a^uaiuB^jaia 'sa jisBjg ua u^ianjoAaj bsoj^sbs

63 í

�130
eran infinitamente más pequeños comparados con los que existen
ahora. Actualmente, sin embargo, la situación ha variado sustancialmente. La actividad y el progreso del continente descansa fundamen
talmente en manos de europeos; todos los países se encuentran fuer
temente endeudados con Europa y en su mayor parte no se han dis
tinguido por la escrupulosa puntualidad para cumplir con sus obli
gaciones. El auto-gobierno y el republicanismo nominal de los países
sudamericanos, después de sesenta o setenta años de prueba, ha de
mostrado ser un fracaso en todos los casos, sin excepción alguna; to
dos los rincones del continente experimentan una anarquía crónica,
y el único gran obstáculo para su progreso y desarrollo radica exclusi
vamente en los gobiernos. El Presidente Monroe y los que aplaudieron
su doctrina no previeron esto, no podía pedírseles que lo hicieran.
Pero nosotros, contemporáneos, y más especialmente, nosotros que
vivimos en el continente o mantenemos relaciones con él. podemos
verlo; percibimos que el experimento, a pesar de la simpatía que ins
pira, ha resultado un fracaso total y que ha llegado el momento de ini
ciar un nuevo rumbo. Quizás el Presidente Monroe, conociendo lo
que eran capaces de hacer los norteamericanos, hizo el favor a los
sudamericanos de pensar que procederían de un modo semejante, pe
ro ellos no correspondieron ese favor. "América para los americanos^
está rodeado de un hermoso halo sentimental, es una excelente consig
na para ganarse el aplauso de las tribunas, pero presupone mucho que
no es verdad en lo que tiene que ver con la parte sur del continente.
Cuando se forjó esa frase no podía imaginarse que los sudamericanos
evidenciarían una incapacidad para el autogobierno tan extraordina
ria, un abandono semejante de los principios republicanos, tal inhabi
lidad para mantener el orden interno y para desarrollar y civilizar sus
territorios, tal presteza para pedir prestado y tal lentitud para pagar,
tal irrespetuosidad por los intereses extranjeros invertidos en sus
países. Pero ahora el error es suficientemente evidente y, por lo tanto,
también lo es la necesidad de iniciar un nuevo camino. Después de to
do, el problema no debería ser tan difícil de solucionar. Este se redu
ce a una alternativa muy simple, a una opción que prácticamente
queda en manos de los propios sudamericanos el hacer: la elección
de la posición que deben asumir en las categorías de la civilización.

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•UOO JOd OJJBd ^10 'OOJIIO^ BUIIJOOp B| B Opiqop O^JBd UO 'BJOqB B)SB|.|

leí

�132
5)/THE MONTEVIDEO TIMES, lo. de noviembre de 1893, Ed. p. I,
cois. 2-3/

EL PERRO DEL HORTELANO
Es de esperar que los Estados Unidos no jugarán el desagradable
papel del perro del hortelano en los asuntos sudamericanos; es decir:
ni ejercer una influencia civilizadora ni permitir a otros que lo hagan.
Ciertamente, sería por demás extraño que la potencia que hasta ahora
se ha postulado como pionera del progreso y la libertad, se opusiera
ahora, constituyendo el principal obstáculo para la regeneración de
sus vecinos del sur. Sin embargo, esto es seguramente lo que los Es
tados Unidos están en inminente peligro de hacer si asumen una ac
titud opuesta a la intervención que lenta pero seguramente está sien
do reconocida por todos como la única esperanza inmediata de lograr
un mejoramiento en los asuntos sudamericanos. Nos vemos obligados
a decir ésto teniendo en cuenta el paso dado por el gobierno de
Washington con respecto al Almirante Stanton que se encuentra en
Río de Janeiro, y el telegrama informando que el Gobierno de los Es
tados Unidos apoyaba a Peixoto. En el momento actual, por falta de
información más explícita que la proporcionada por los escasos y
probablemente no muy fidedignos telegramas, el asunto es más bien
inexplicable y nos parece que el Almirante Stanton está siendo trans
formado en la inmerecida víctima de contradictorias circunstancias.
No parece haber hecho nada que no haya sido hecho ya por los repre
sentantes de los principales países europeos, o que sea incompatible
con las instrucciones enviadas anteriormente al embajador de los Es
tados Unidos en Río. Tanto si debía permanecer neutral como si de
bía participar en la protección de la vida a intereses de sus compatrio
tas no podía rehusar devolver el saludo al Almirante Mello, a bordo
del buque escolta de la flota brasileña, y que mañana puede estar al
frente de la situación. Pero, en torno a este tema de la neutralidad, los
telegramas son totalmente contradictorios puesto que también dicen
que los Estados Unidos favorecen a Peixoto. Pero no vemos cómo, en
ninguno de los dos casos, Mello puede ser ignorado. Podemos llegar,
entonces, solamente a una conclusión, que el Almirante Stanton ha

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•oui A jouoq ap oftpoo ns jBidopR A seq^ ouio^ asjRyodiuoa aqap 'sep
-wipAio sauopeu ^p pepiuniuoo *\ jej^^ajuí easap i$ 'RpezcoAp RApnA
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-jejoíaui ejRd ozjanjsa un^uiu jbzi|B3j mis anuiiuoa anb asjRÍap Rpand
aiUBfatu^s u^pRnjis rum anb asj^^uad npand ou Miaiq Rjoqy *O)Rip
•auiui oiqunt^ un ap sRAipadsiad ua^ixa ou \ sRpRaipnüad ojsia URq
as sBuosjad sa(qrjauinuu| a s9|qR(na|sau; SRiuns opipjad URq as 'sopRj
•oajR a)u;Hueuas ojsia URq as opunuí (a opo^ ap opjaiuoa p A srzuruij
8R| 'srs|B| jas opRqojd uRq sapnr se| SRpoj 'sRURouauíRpns snijuRJBa A
sauoisuapjd sb| b bpr^jo^o ezuRijuoa BAisaaxa R| ap saARJi r ajuaiuep
•BiaBj^sap ojad 'BURpunaas RpuRuoduq Run Rupua^ 'sou^uauíRpns
so| e a^uauiR(os RjRpajR osrdrjj ^\sd is ou o sopRzqiAp sopRiapisuoa
jas uapand soujaiqo^sns is ap p a|qj}nastp Amu o^unsB un aAiimsuoo
anb |B^ sa ea;^|od u^pipuoa ns 'pnpR ojuaiuoiu p ua A 'Riomaueq
A apnRjj 'pnppnja 'ouisijodsap 'sauoianjoAdj ap s^ui^d ap ai jas rs
-oiuiuiou^i ruu uoa RiJOisiq ns opRuaq Rq 'ozuauuoa |R aub pn^i aaau
-Riujad ouiaiqoS-opiR ap soye Riuajas b ejuasas ap s^ndsaq aAanuio
-aip off?is pp osR^Rjj p a^uauia[qi)nas;pin a Rppouoaaj sa jn^ pp roü
•9uiy sopRqnsaj soi souiauai bjsia r[ b A 'Jijajjajuí opRjuajin u|
aiuauíRijdujR opR/qRaj eq as ojuauíuadxa p 'pepiunjjodo ns
'ouang \,pBpiun^odo Bun sa|soiu^p 'souisiuj is jod joaRq uapand
sauaAof siu so( anb O| souiRdA A apiRds asun3uaiuBiu,, opumu pp oj
•saj |B UBJafip sopiun sopRis^ soj anb ounuodo s^map jod Rja sopBZ
-ijiap apiauiajuajedR soquioi opuamSis oujaiqo^-ojnR p jaaaiqBjsa
jod opuRqan| 'piuauíuadxa o RuojRqojd RdRja R| ua Rqnsa jn^ pp
Raij^uiy sRj^uai)^ ua^sixa ou rA saauojua URqRjuajsns e| anb sauozei
SR| ojad 'pjn^RU A aiuajaqoa Rja 'BpB|nuuoj anj aojuo^\ Riqjpop b|
opuBna 'O|3is ap soidpuud y ajdiuais jRinp apand ou ajuauíaiuap
•IA3 anb pmipR Run sa e^s^ 'apiRjsqo ofsj Radojna uoiauoAjajuí rj ap
jns pp eauaiuy b a^ajojd anb opnasa ap aiaadsa Bun ouioa sopRjqu
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so| Rjoqe Bise^ *oun3|R ojuaiuipouoa souiaiiaj ou jRjaua^ ua opunuí
(a A sojjosou sajeno sbj ap sepj^as sauoiaanjjsui sruu^(b^

eei

�134
to de la inevitable solución del problema. La doctrina Monroe ya no
es aplicable ni sostenible, y los Estados Unidos pronto tendrán que de
cidir si volcarán su apoyo del lado de la civilización o del opuesto. Y,
como no podemos creer que llegue a contradecir en tal forma su pro
pio carácter y antecedentes y rebajar su prestigio defendiendo la con
tinuación de la situación actual, solo le resta declarar si participará
en la empresa de regeneración o si preferirá que otros lo hagan. Pero,
le guste a los Estados Unidos o no, algo debe hacerse por la regenera
ción de América del Sur.

6) /THE MONTEVIDEO TIMES, 8 de julio de 1894. Ed., p. 1/
BRASIL Y LA ESTATUA DE MONROE
De acuerdo con lo que reza un reciente telegrama, el 7 de setiembre,
aniversario de la independencia del Brasil, en Rio de Janeiro se coloca
rá la piedra fundamental de una estatua que se eregirá a James Mon
roe, el Presidente de los Estados Unidos que, en su Mensaje al Congre
so del 2 de Diciembre de 1823, estableció la sentencia que se ha he
cho famosa como la "doctrina Monroe".
Siguiendo a la máxima autoridad en la materia -a saber, "Ameri
canismo" de Bartlett- la declaración del Presidente Monroe se limitó
a lo siguiente: "el principio, en el que van comprendidos derechos e
intereses de los Estados Unidos, que los continentes americanos, dada
la libre e independiente condición que han asumido y que mantienen,
no deberán ser considerados ya como susceptibles de futura coloni
zación por cualquiera de las potencias europeas".
Esta declaración fue efectuada en un momento en que los estados
sudamericanos más grandes, a saber, Brasil, Chile, Argentina y Perú,
habian declarado recientemente su independencia y los restantes
paises luchaban aun por conquistar la suya. Puede decirse que recién
comenzaba el experimento de la independencia y republicanismo su
damericano, y en ese momento era natural que los Estados Unidos
contemplaran con simpatía dicha experiencia y se mostraran celosos
frente a cualquier interferencia europea capaz de obstaculizar su cur
so.

�ej ua uBseq as anb apsap 'sajBna so| 'souBaqqndaí soidpuud so{ e upp
-BjdBpBui jBijnaad Bun a^uaiujBn^i s asjBUjaqoS-oinB BJBd sojqand sns
ap pBpp^dBDui jsqnaad Bun ajqijnnsipui BjauBiu ap opB|3Adj Bq ajuau
-ijuoa ja opoj ap Buo^siq Bg sopBjuBjapB sbiu soadojna sasisd soj ap
ouuSje ap BjopBjapoui Bpuanyui bj o BpnÁB bj oduiai^ ua odiuajj ap
'opiuai usjaiqnq sasiBd sns is opjdBJ sbiu oqanm osajSojd ns X bsoj
•uoq sbiu oqaniu opis Bjajqnq Buojsjq ns anb ap Bpnp BunSuiu Jijsixa
apand 'soiuaajo 'ODoduiB^ ojSis ap sozuauuoa b Bqejjuoaua as anb
ua opB^sa jB BJdAjOA bjs^ X jns jap Bauaiuy ap soadojna soj b pBjjja^
soadojna ofEqBjj jb X Biauanyui bj b 'jBjidBa jb sbidbjS a^uauíBja^ua
isea o^sa X [Bipumu Baiuiouoaa Buo)siq bj ua BiauB^Jodui; Bjjaja opuu
-nsB usq anb seppa^p sop SBiuiqn sbj ajuBjnp uapaj sa anb asjtaap ap
-an^ sBjajauBuij sapBpuBjn8ajji sbj X oujaiqoS jbiu ja 'osaj^ojd ja ua
puqui^l ^j 'uapjosap ja jod uoianjndaj bjbiu ap ubzo8 ojuauíoiu ajsa
rjsBq X souBauauíBpns sopB^sa soj ua a^uauiBiuiuiui opBÍayaj Bq as
ojSis jap osaj8ojd ¡g BAi^^au 'BunSjB u^iaBjpBA uis X sosb^ soquiB
BJBd jas aqap BjunSajd Bjsa b Bisandsaj bj anb soiUBSua^ ou o oqxa
un opBqnsaj usq 'soub 08 n 0¿ somyjn soj ua BDipBjd ua sojsand op
-is UBq oiuoo jbj 'souBauauínpns oiusiuBDijqndaj ja X Biauapuadapui B|
}S jaaajqBjsa ap ja sa a^jns auiaiujBjn^u anb Biuajqojd jamud jg
sajBdpuud sojund soj jBoipui soiuapod ojos 'sa oj ouioa
auiBJJodiui a a^uBsaja^u; uv.\ Biuaj ja opuais 'X oaipoijad oyanbad un
ap sBuiunjoo sBpBqiinj sbj ua asjBzijBaj apand ou ajuauuouajuB Jipiqü
ap uqisBao opuiaj soiuaq anb jb uaiuBxa ajsa a)uauiBpBpBj8sdQ
a^uaiujBnpB
sopipuiojdiuoa sasajauu soj uoa ajq!)Bduioa sa ojiíauiíHiaiuniu ns
apuop BjsBq X ajuau^iuioa |ap jBisauaiq |b opinqujuoa Bq apuop Bjs^q
jaA BJBd ajuauíBuas BpBuiuiBxa Bas 'bjoijb Bjs^q BpBaqdB opis Bq ouiod
|Bj '4tBujjjaop,, Bjsa anb ap ojuaiuoiu ja opB8aj| Bq 'oSjEqiua ujs
soqpqns sns ap
sasajajuj sopbSjbjjb X SBpiA sbj ap uopaa^ojd bj BJBd un^ 'jn jap Ba
-uaiuv ^P sasiBd soj ua buijoj jainb|Bna ap jiuaAJaju; ap soadojna sas
• id so| BJBd oiuaunpaduu OJapBpjaA un Jinjiisnoa b sauoi8aj sBqanm
na opuBáajj 'jopb oidojd ns b BUBjqiuosB ajuaiuajqBqojd anb |bj bui
-ioj Bun ua epei|duie X BpnuuojsuEjj opjs Bq ^Biqjpop,, Bjsa -soub
sounqn soj ua ajuaiujBiaadsa X- o^JBquia uis 'saaiiojua apsafj

^il

�136
soberanía popular y en elecciones libres, son tan poco comprendidos
en América del Sur hoy en día como lo eran cuandaColón desembar
có en San Salvador hace cuatrocientos años. Desde este punto de vis
ta, pues, habían pocos lugares del mundo donde la influencia y aún
la intervención europeas, eran más necesarias y, por lo tanto, la am
pliada "doctrina Monroe", por más bien intencionada que fuese,
lejos de ser un beneficio ha sido un gigantesco error y materialmente
ha impedido el progreso y el desarrollo de una importante región del
globo. Y ésto no es todo. No pueden existir dudas de que algunos de
los gobiernos sudamericanos se han aprovechado de la protección de
esta doctrina para comportarse abusivamente con el capital e intere
ses extranjeros invertidos en el continente; en otras palabras, ha deja
do de pagar sus deudas y de cumplir con sus garantías. Cuando James
Monroe manifestó su posición contraria a la extensión de la coloniza
ción europea en América del Sur, dudamos mucho de que soñara si
quiera que sus palabras serían deformadas de tal manera que tendrían
el efecto de multiplicar la interrupción en los pagos y la estafa a los in
versores europeos por parte de los estados sudamericanos; sin embar
go, eso es lo que ha sucedido en muchos aspectos. Por estos motivos
pues, sobre los que lamentamos no podamos extendernos como desea
ríamos, Monroe es una de las últimas personas en cuya memoria de
biera erigirse un monumento en América del Sur, porque no ha sido
en modo alguno su benefactor.
Hasta ahora hemos hablado en general Cuando entramos a conside
rar las circunstancias particulares, nuestros argumentos son enorme
mente más fuertes.
Si la propuesta de erigir el monumento hubiera emanado de un
pueblo libre que celebrara el haberse librado de una invasión extran
jera, hubiera sido comprensible y digna de simpatía. Pero no es así.
Emana de un burdo despotismo militar del tipo que ha sido siempre
un azote del continente, un gobierno detestado por el pueblo al que
oprime y cuyos atropellos y atrocidades son un estigma para la civili
zación, un gobierno cuyo "honor" no está lejos de ser un insulto. ¿Y,
en conmemoración de qué se propone erigir el monumento? Del he
cho de que este despotismo militar ha triunfado sobre las aspiraciones
de la gran mayoría del pueblo brasileño de alcanzar una forma de go-

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A sajosajdo so| ap ope| pp apsjenps ejaqap uyisajdo e| A uoiaedjnsn
e| ej}uoa eqan| ns ua soueauauiepns soiqand so| ap oáuue p opejapis
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uopuaAJajui eun uod 'jauajsos eipuapjd anb oidiauüd oiusiiu p op
-eajosid eq 'sepnp e jeán| uis opeue^ua 'oueauauieaijou o|qand p anb
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|R aua^ ou euuDqqndaj o eombjeuoiu eas anb ^epi'Aa|o seiu oiuaiq

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�138
una nueva política, ya sea por parte de Inglaterra solamente, o de to
dos los países europeos, que tendría el efecto de reformar la conduc
ta de estos países sudamericanos, de ponerlos a tono con la civiliza
ción actual y redimir la reputación y el destino de lo que Sir John
Lubbock describió recientemente como "un continente arruinado".
Este es un viejo tema del que nos hemos ocupado muchas veces, pero
ahora podemos volver a él con renovado deleite.
A comienzos de siglo, las colonias hispanoamericanas de América
del Sur y América Central gozaban de una simpatía general en su lu
cha por la independencia del yugo retrógrado y opresor de España.
Los ingleses y otros europeos no vacilaron en ayudarlos en la lucha y
el nombre de algunos de éstos aun son recordados con honor y grati
tud. Conquistada la independencia, el camino futuro de las nuevas
repúblicas fue seguido con interés y para apoyar su evolución indepen
diente apareció ahí la doctrina Monroe y la protección de hermana
mayor de los Estados Unidos. Los pueblos de Hispanoamérica fueron
dejados solos en la tarea de desarrollar toda la capacidad que pudieran
tener para gobernarse y progresar; completamente libres de toda in
triga o influencia por parte de los países europeos. Ninguna otra re
gión del globo gozó de una libertad tan ilimitada y, junto con ésto,
el oro europeo -especialmente inglés- fue prestado pródigamente a
los jóvenes estados, al mismo tiempo que la técnica y la empresa eu
ropeas les proporcionaban obras públicas, ferrocarriles, colonias, una
constante corriente inmigratoria y amplias relaciones comerciales.
Sus oportunidades en estos campos eran prácticamente ilimitadas.
Pero la etapa experimental de este proceso ha pasado y se impone
al mundo la convicción de que los países hispanoamericanos no han
respondido a las oportunidades que se les han dado ni a la confianza
depositada en ellos. Han quedado rezagados en el progreso y desarro
llo del siglo y el más adelantado de ellos está aun, en muchos aspectos,
bastante por detrás de la marcha de la civilización moderna. Pero, es
pecialmente, éste ha sido el caso de los países centroamericanos y más
pequeños. Cualquiera fuese la simpatía de que hubieran gozado al
principio, la han perdido efectivamente por el mal uso que han hecho
de su independencia. Su historia ha sido en lo fundamental, una histo
ria de desórdenes internos, mal gobierno, inmoralidad política y des-

�Bpuanyut ns oppjafa BX^q anb bj ua p^piunjjodo e^os Bun JBjp soiu
-apod ou jtis pp bdu^uiv ^ sopiun sopBjsg so| jod Bpspuuq uopnaj
-ojd bi ap pjoi p opuBZT|Buv sojtui9put oqanA u^q as otuoo anj jsb
\ *optAdJ)B uBiaiqnq as Baunu opoui ojjo ap anb so| b soiabjSb X sosaa
•xa japiuoa BjBd uppaa^ojd Bisa ap Bjquios bj ap opipA uBq as so||a
ap soaod ou 'o^^ anb joag UBjapiq oj anb soj^o b uojayiuuad iu uoj
-bjojjuod soi !u SOP^UH sopB^sg so| ojad 'sopBionuoa jas uBqspsaaatq
•ouBp^Joq pp ojjad pp p opts eq souBoijamepns sasiBd so| b opad
-saj uoo sopiuQ sope^sg so[ jod ope^nf pdsd [g a^aiuBjajua epn^au
opis Bq sa[ Bpuanyu; B^a ojag sojp ap so^ub; uod a^uauípnpB apaa
-ns oiuod U9pBzqiAp B[ ap BipjBn^Bpj B( ua uBUBisa ou sasu;d sojsa aj
•uBfauías epuanyui eun ajuauia^uanaasuoo oppjafa Bjaiqnq as oidp
-uijd p apsap ig -sd[B^uauiBujaqn3 sajojja so{ Ji^ajjoa o sauapj^sap
so| jiiuudaí BJBd epnXs d)qBJO(BAUi ap opis ejaiqnq P^janj seiu X
on^yuB s^ui si^d un ap |oj^uo^ p une o u9puaAja^ui Bj sa|Bna so) ua
sopouad so{ opis ueq soqoniu 'opinSas ouiuibo [a ua X oujaiqoS-o^nB
p BJBd peppedEO eqanuí opejjsouiap ueq ou -soqa ap sajofaui so|
unB— souBauauíBpns sasied sog osaj8ojd [B o^ando jojdbj un op
-uaXnqjsuoa 'piaipnCiad a^uauiepippap opeqnsaj Bq opnuaui e 'oijbj)
-uod [a jod íopeqnsaj uanq unSuiu ajuaiuBjniosqB opiuaj Bq ou ojad
'Bpnp uis 'BpBJídsui uaiq opsjsa Bq Biauanyui Bjsg jn^ pp Bauaiuy
ua ajuauj[Bjaua8 buibu a^ as BJoqB ouiod 'ttJoXBui BUBuuaq,, bj 'sopiujg
sopBjsg ap Bjopajojd Bpuanyui B[ Bjjuanaua as 'spsu anb sajuB X
jaiuud ug sBpuBjsunDqo sbuba jod sBpB|nuiysa opis UBq "SBpez
o sa(qejouoq asjBjapisuoa uapand ou anb 'sBjnsaABJj sBjsg
soJdfuejjxa sasisd so\ ap sajuBjuasajdaj soj b ajuaij - joad
o8¡b saD^A sBun8p X- BiDua[osui ubj8 opBjjsoiu uBq X — sauopn)
-ijsuoo X saXa[ sns ub3jojo anb sbi^ubjbS sb| aj Buanq ap opsjdaaB u^q
anb- sojafuBjjxa sajuapisaj uoa Bpajjoaui SBuiap jod buijoj ua op
-Bjjoduioa UBq as ajuauiajuanaajj anb ojsand 'oiabj8b oajun ns sa ou
ajsa ^ 'BjapuBuy Buapiu ua BuaaBdBjj X aj B(Bui ap sauopBsnae saA
-bj8 sbui sbi b so^sandxa uBjsa X saaaA sbui o Bun soSBd sns opipuad
-sns UBq so|p sopox SBpnap sns jBÍ^^d ap j^fap X ojafuBjjxa josj3aui
jb jBye^ua opis Bq o&lt;ted oaiun ns X - oadojna 'jpap sa- ojafuBjjxa
(BqdBD p X Bu^npu; bj ap sb;soo b opuiA UBq 'sosjnaaj soidojd sns
ap oqojjBsap osopmí [b asjsaipap ap zaA ug BjapuBuy pBpijsauoq

6ei

�140
para imponer el orden, la moralidad política o la h^nestidad financie
ra, mientras que no hay duda de que su protección ha tendido en mu
chos casos a exactamente lo opuesto a ésto y, especialmente, a abusos
en perjuicio de los residentes e inversores extranjeros. El comporta
miento de la "hermana mayor" se ha asemejado al de algunas herma
nas mayores en la escuela, cuyos indóciles y malcriados hermanos me
nores se transforman en una molestia general porque los hermanos
mayores ni los castigan ni permiten a nadie más hacerlo. Como otro
factor, no existen dudas de que muchos de estos países pequeños se
han aprovechado de su propia pequenez y debilidad, abusando así
de la natural resistencia de una gran potencia a realizar toda exhibi
ción de fuerza o ejercer presión hacia un país más pequeño. También
aquí existe el paralelo escolar en el descarado rapaz que primero se
burla de un muchacho mayor y cuando recibe el merecido castigo gri
ta "Ah! Cobarde! Pégale a uno de tu edad!".
De lo dicho más arriba, Nicaragua es un buen ejemplo. Evadió y
dilató todo lo que pudo el pago de la indemnización debida por ello,
alimentando hasta último momento la esperanza de que su "hermana
mayor" vendría en su ayuda y la pondría a salvo de las consecuencias
de su propio extravío. Afortunadamente los Estados Unidos fueron
demasiado sensatos para hacer ésto y ahora Nicaragua, encontrándose
en las manos de una gran potencia se retuerce, lucha y recurre a abjectas protestas sobre su propia debilidad y desamparo, del mismo modo
que lo hacen algunos miserables pihuelos de la calle al caer en las ma
nos de un policía.
En efecto, hace todo excepto tratar de pagar lo que debe o nego
ciar el asunto de buena fe. Esto es lo que la hace despreciable y a su
castigo, bien merecido. Inglaterra ha sido siempre excesivamente to
lerante con sus deudores hispanoamericanos e invariablemente ha mo
derado sus reclamos, por justos que fuesen, cuando encontró buena
voluntad y buena fe. Pero buena fe es precisamente lo que no tienen
estas pequeñas repúblicas y ésto es lo que las priva de toda simpatía
y vuelve necesaria una actitud firme. En el caso de Nicaragua, no es el
monto -por demás despreciable, pero si fuera solamente 5 libras no
haría diferencia- lo que está en peligro, sino el principio. Debe en se
fiarse a estas repúblicas menores aquellas lecciones que aparentemente

�ns b opue^ji i?jsa soueajjauíBouEdsiq sasiBd so| ap p^p^ ap buoujui Bg
•RiounuB as aquinjjap ns 'ojsaunj osBaBJj un opBjjnsaj Bq uoiauaAjajuí
ou ap Baijijod Bg 'ojuojd Bas anb souiBjadsa X 'BJB8aj| u^iauaAjajuj B|
'sosnqs sajuasajd so| ap soadojna sasajajuj soj ap uqiaaaiojd bj BJBd o
OAijafqo ajsa jBjn8ass BJBd euesaaau sa BarioJna u^puaAjajuí bj ijj os
-ajSojd (a X aj Buanq B| BJBd 'u9iaBzijjAia bj Bjsd Bjanj anb aiuEjJodiui
sbui sa ojad '&lt;4souBauauJB soj BJBd,, jas apand Bau^iuy sB^snf sauop
-B8i|qo ap oSsd ou ja Ja^a^ojd BJBd opis bij oj oujod BpBasjBj bjbj^uo^
•ua bj is (&lt;Buijpop,, Bidoid ns JBipndaj ua ojauíud ja euas 'o^sauoq
ajquioq un sbsod sb| sepoj ajqos opuais 'aojuo^ oidojd 1^ 'o^ABJ^xa
p X aj bjbuj bj jaSa^ojd ap ja 'Bjas oj iu opis Bq oj Baunu 'sa ou sop
-lufj sopB^sg soj ap |adBd jg soqaaq so| uoo BpB^uojjuoa jas jb asjaua^
-sos apand sBu3;suoa sbj ap Bun3u;jq nuas uopuajB aaajauj ou anb bjj
-oquisq Bjnd sa o^sg "-aja %4ísouBDijauiB soj BJBd bdij^iuv,, 'uaojuoj^
Buijpop B| JBDJidy,, '4í¿joXbuj BUBuuaq bj B^sa apu^Q?,,- 'BUBauaoi
-BOUBdsiq Bsuajd B| ap euaqj [BnjjqBq bj opB^uBAaj Bq ojunsB jg
ajqisoduu sa sBjja ep^q
ei)Bdui;s epoi u9Pbz;|iap bj b oiabj^b ajuauBuuad un opis Bq jBnps
ap buijoj ns X 'oujaiqo^-ojnB ja BJBd Bun8|B pBppBdBo opBjjsoiuap
usq iu Bpuapuadapu; ns oppajaiu ueq iu anb ojsand opB/ijiAp sied aj
-janj un8|B ap u^paajojd bj oísq sBpBao|oa UBjanj su^a sepoj is uoia
•6zi|iAia B| BJBd opijauaq un Bijas pepjdA ua X 'SBDijqndaj sByanbad
saiqBjasuu sBjsasBpoj ajqos Bsad aj B|Biu b| X pBpjjsauoqsap bj ap bilí
-81 isa jg 'Bujajxa Bpnap ns ap sasajaiu; so| B8sd ou anb soub Oc 3^BM
sBjnpuopj BiuBiuaiv B so^sd soj opjduimjaiui Bq Bjanzaudy\ 3|ubj8
-B|j sbui buijoj b| ua saiiopB8ijqo sns uoa jqdiuno ap jBÍap ap Bq^as
BjciuaiBnf) Bjpuai bj X opipad Bq bj BnSBJBaqq 'BpuaSjn uoo o|jaa
-:q ouBsaaau sa \ BaiJ^uiBouBdsipj ua BJoqB asjBuasua aqap anb uop
.^3j e| sa Bisa X '.soadojna sasaja^uí a soqpqns soj ap asJB|jnq ajuujad
a^ ou apuop 'bdijjv ua X Bisy ua BpByasua opis Bq anb U9paa| B| sa
rjsg sojaíuejixa soj ap JBsnqB uaqap ou ojad 'bub8 bj ap saj as oiuoa
souepBpnp soidojd sns b jbjbji uapang ojjaDBq jod ozjanjsa ojsauoq
un JBzqBaj souaui jb o SB|jB8Bd uaqap ojafuBJixa |d uoa sauopB8qqo
uaBjjuoa is anb ^sepBzqiAp sblujou sBjjap uoa opjanas ap X aj Buanq
apsojja uoa asjc|joduioa uaqap 'sasiBd sojsa ap soijpqns uoa X sopBZ
-ij|Ap sasiBd uoa sauoiaB|dj uaaa|qBjsa is anb :opjpuajdB ubij ou uub

It^l

�142
fin, ya no serán tratados más como niños malcriados o libertinos pri
vilegiados, sino que deberán aceptar la total responsabilidad de sus ac
tos y de sus deudas. Sobre todas las cosas, deberán aprender honesti
dad y buena fe en el trato con otros países y sus subditos, aún cuando
deban aprenderlo "en la boca del cañón". La buena fe es la base de
la civilización, del comercio y de las relaciones amistosas, y debe ser
incorporada en el código sudamericano donde hasta ahora ha estado
ausente. Cuando los ciudadanos aprendan a actuar de buena fe hacia
los extranjeros, pueden obtener de sus gobiernos que lo practiquen
con ellos mismos, y así estas Repúblicas alcanzarán un nivel civilizado.
Inglaterra ha comenzado la innovación de enseñar a Nicaragua una sa
ludable y necesaria lección y no es improbable que ésto se haga exten
sivo a algunos vecinos igualmente ofensivos. Es una excelente tarea y
cuenta con todos nuestros mejores deseos para su progreso y concre
ción.

�opiiins ueq sojuaiuipaiqe^sa soAanu ap ojoutnu oviap atibune 'A o)
-sand jaoja^ o opun^^as un e ejoqe opipuaasap ueq 'soye aamb o zaip
aaeq opeajaiu p ua o^sand jauíud p opednao ueiqeq anb -sojaua^
ap sejopeuoduii sesea sej ajuaui(epadsa- sesa|Sui sejopeuodun sesea
sej 'sapepnp sequie ug -sauopeAJasqo sej^sanu ap pepjaA e¡ jeuuy
•uoa ua soiue^aeA ou 'sejope^jodun sesea sapdpuud se| ap sajaf so| ap
ezueyuoa ap eu^ip seui oqanui uptaeuuojuí ej ua ouis sauopeAJasqo
seidojd sej^sanu ua ajuaoiejos ou sauoiaeuuije sejjsanu opueseg
sajiy souang ua a^uauíppadsa 'sasaj^ui
soia^auíoa so[ ap epue^oduii a ojauínu ajuapaja p jod ounqn a^sa ap
o^uaiuipaia p opej^soiuap opuejsa 's^[8ui ejsuouiiu opjaiuoa p uoa
uppaipej^uoa ajuajede eun opoiu a^sa ap opue^uasajd 'sapepnp se)
-sa ap o)uaiuipaja p uoa opjanae ap soye sounqn so| ua opejjojjesap
eiqeq as ou sajiy souang A oapiAd)uo^ ap s^i^ui e)suoAeui oiajaiu
-oa p anb soiueqepyas s^j)e sejp soaod opeagqnd ojna^je un ug

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ÍPl

�144
naturalmente y se han hecho de clientela, esto no li^ estado de acuer
do con el desarrollo del comercio y, hablando en términos generales,
no puede decirse que las casas importadoras inglesas hayan mantenido
sus posiciones. En Montevideo, en particular, durante los últimos die
ciocho meses podemos citar a más de una firma inglesa que se ha vis
to obligada a reducir sus en un tiempo florecientes sucursales a meras
agencias, mientras otras se quejan de la disminución de los negocios.
Partiendo del hecho de que la multiplicación de los comercios in
gleses puede considerarse una prueba de que las mercaderías inglesas
no han perdido su aceptación en el mercado sino que por el contrario
son más populares que nunca, debe existir alguna razón oculta que ex
plique el retroceso de las casas importadoras inglesas. Creemos que
con una pequeña investigación, esta razón oculta puede hallarse.
Mientras que, en términos relativos, las casas inglesas han disminuído su importancia y el volumen de sus negocios, debe señalarse que su
lugar ha sido ocupado principalmente por casas alemanas e italianas.
Puede decirse con razón que estas últimas gobiernan el mercado, ha
biendo desplazado a Inglaterra a un tercer puesto. Puede, qui/ás.
argumentarse que las casas italianas han pa^ado al frente debido al enor
me aumento del elemento italiano en la población, constituyendo los
italianos el sesenta o setenta por ciento de cada partida de inmigran
tes. Esto puede ser parcialmente cierto, pero una explicación similar
no puede aplicarse a los alemanes. En efecto, la colonia alemana no
ha aumentado tanto como la inglesa, creemos, con relación al aumen
to experimentado por su comercio de importación. La explicación
que buscamos, entonces, debe hallarse en otra parte.
Si se investiga, creemos que se hallará que las casas alemanas e ita
lianas que están ahora -y han estado desde hace algún tiempo quitándoles terreno a las casas inglesas, ofrecen una clase similar de
artículos pero de inferior calidad y a un precio menor. Estas merca
derías están vistosamente presentadas, a menudo imitando los produc
tos ingleses, pero no tienen ni el mismo valor intrínseco ni la misma
durabilidad, mientras que su más bajo precio de venta los sitúa con
ventaja frente a clientes que no tienen un juicio muy certero y que no
desean hacer grandes gastos.
Pero existe aún otra razón, quizás la más poderosa. Los comercios

�A s^sisd sojjo ap sbj b une apaaxa BjjajBj^uj apsap sopBjjoduu
-niOBjiiuBui sojnaijjB ap uopjodojd bj gnb souiaaja 'Bpugjgjgj
gnb b sajuapaj SBaijsjpBjsa souiauaj ou gnbuny jBaoj opBOjgui [a ug
upptsod n jguajuBiu uapand ou sBsajSui sBuapBaaaui sbj gnb gp Bapi
bj 'ojjap jod •sourezBijaaj A jsaj gnb ajuajBdB sbui sa sBsajihn ssjopBj
•jodun sbsbo sb{ gp BpuapBoap B| anb souiBiapisuoa 'uoisnpuoa u^
•sajBaoj sopoftau soj ap upiaBnjis j^npB b( b sbui as
-jBnospB A opBpino s^ui uoa opBoaaui p JBipn;sa u^jaqap ssquiB (sBn8
*{)us sb[ oiuoo sBAanu sb[ o^ub^ oja^ sBAanu sbj^o ap ojuaiiupaiqeisa
|d Bisd pBpiun^odo aiuapaxa Bun opuapai^o A inbB SBppafqeisa bA
sbuuij sbi opuapapuBi8ua 'Boqqnda^ B^a uoa opiauíoa ja jsjuauínB
BjBd pBpiun^jodo ajqop Bun ^puijq 'spjSui un sa josjndojd jedpuud
oAna 'jaAB souiuajgj sou anb bj b jBuopBuja^uj upiaiqiqxg BpBpaAoíd
B| A 'sojuauíoui so^sa ua ABn^njfj p ua Bzuaiuioo gnb uiuooq,, jg
•osbdbjj un Bas opB^jnsaj p opuBno un^ 'SBiuap
so( ap sBa;^suapBJBa sbj b asjB^d^pB ua Bjainbis JByos sbuibí A jas ap
BjauBui ns b uanoaps as soj^o soj anb JBjadsa ja BDiuBjuq pnpuejnsui
bj ap Baijs^gpBjBD BÍaiA Bun sa ojag so^uaiuijjanbaj sns b asjBjdBpB
A paoj opBaaaui ja sbui oaod un jBipn^a b uBjgipaaaB Bjja^Bj^uj ug
BULty bj gp sajBdpuud soj is biujoj ubj8 ua jB^uauínB uBiapod sopoSau
sns anb lsasaj3ui sajBu^npui sajuB^jodiui ap sojaÍBiA soj A mbs sspia
sajBSjnans ap sajaf soj opBjnSasB usq sou ajuauíajuanaaig
ojuauíoui jap sapBpisaaau SBAanu sbj b a^uauiBpidBj sbui
ubij as anb sBjjanbB uos oiSijsaad ns opiuajuBui ubij jofaui
anbsBSBasBj anb BjBj;uoaua as a^uauíajqBqojj sbj ib sopsfap uos anb
UBJ3A sajiApuiu; jaaauBuijad UBiuaiu; anb soj A 'aiusjaps Biasq bijo
-jbui opunui jg jojua un sa 'Bayijod ua oiuoa sopoSau ua 'ouisyBAjas
•uoa ja A ^sgjopBAjasuoa opsisBuiap uos 'BjqBjBd Bun ug •sauopaesuBj;
ibj uBzqBaj as anb ua sauopipuoa sbj ap uppsjaijB aiuaipuodsajjoo
bj uaSixa anb sajoua^xa sBiouB^sunajio sbj b osiuio osbo opuapsij 'sBjja
B aiuguiauuy opBuajB uBq as A ofBqBJ^ ap sbuuou SBiaaia uojbzbjj
as soyB aoBH BZBjd bj ap upiOBnijs j^nja^ bj a3ixa anb sBpijipaia sap
•epijjaBj sbj jbSjojo ua ubjidba A SBjuana SBAanu iijqB b sajuaaijaj uos
'SBuuinjoa ssjjsanu ua opBJojdap souiaq bA anb ouisiuiisad asa ap
anbo; ojjaia un ap sopsjaajB (jBjnaijjBd ua ounguiu b Biauajajaj jaasij
ujs A jBjauaS ua 'ojsandns jod 'opuBjqsq) bjbj^ bj ap oi^ ja ug sgsajSui

�146
que, mediante un mesurado estudio de las razones aducidas más arri
ba, las firmas inglesas cuya decadencia hemos tenido la ocasión de la
mentar, recobrarán su supremacía.

9) /THE RIVER PLATE TIMES, 8 de abril de 1890, p. 1/
EL COMERCIO BRITÁNICO CON AMERICA DEL SUR
A través de varios artículos escritos en junio pasado y de otros ar
tículos escritos más tarde con motivo de la publicación de las cifras
del comercio exterior correspondientes al año pasado, tuvimos oca
sión de señalar la inevitable conclusión de que el comercio británico
con América del Sur -es decir con la región del Río de la Plata con
la que tenemos más estrecha relación- estaba perdiendo terreno. Si
bien no ha decaído en términos absolutos —como tenemos razón para
creer ha sucedido en algunas ramas- si lo ha hecho en forma relati
va con respecto al de otros países que industrializan productos simila
res. En esa oportunidad señalamos un hecho especial, la disminución
en número e importancia de las firmas importadoras inglesas estable
cidas aquí y que habían dominado el mercado hace unos quince o
veinte años.
Nos alegramos de decir que nuestras observaciones atrajeron alguna
atención en Inglaterra y fueron reproducidas allí por más de un perió
dico.
Aunque nosotros no lo sabíamos entonces, y no habían sido escri
tos, ciertamente, respondiendo a ningún plan concertado secretamen
te, los artículos referidos tenían un peso extra por el hecho de que por
la misma época conclusiones muy similares eran señaladas por los
Cónsules y otras autoridades en otros países de América del Sur y
América Central, especialmente Chile, Brasil y México.
Desde entonces el tema no ha dejado de atraer la atención y ha
sido motivo de muchos informes al Foreign Office y de algunas car
tas. El South American Journal del 8 de marzo, recientemente recibi
do, trae un largo e importante artículo sobre el tema que recomenda
mos a la atención de nuestros lectores. En este artículo manifiesta
que las principales sugerencias para mantener y ensanchar el comer-

�'^o^iíoo A ©iVtj ap soadoma so)iq^q soj opuinbpB sq aiua8 bj A zaip
jrod opBoijdiqnuí ueq as pjaua8 ua soiooSau soj X uoyoBjqod bj anb
joqv opBiS jouaui ua japaons aqap ou —uojaiAn^ 9nb BiouB^odiui bj
opuinbpe uBjaiqnq Bounu sBsajSui sbsbo sb[ opom oj^o 9p o isb opis
jaqeq aqap X- soyB ajuiaA soun aoBq Bpjg bj ap oí ^ ¡o uoo jBiojauíoo
suad B{ bijba is ¿s9S9^8ui so[ uoo ouisiiu o{ gp^ons ou gnbaod? sgouoj
•U9 '.sofBooj soju9iipj9nb9j soj b sopnpojd sns iBnogp^ X opBOjgui p
Buod bj apA anb usj;u9nou9 sa^oyBdsa unB X SBSpq 'sgsgouBjj
'S9UBUI9P S9{BU^npU{ 'BpnSB SBIU Bip B Bip 9AptU 9S B^S9
X puapduioo Xsq oj^^ *S9S9[3ui sgjoijgdns soiapoui o SBjrBd sbi uoo
opjdnoB ^p opB0J9UJ p jBonpa ap jb^bjj uaiq Xmu bijbjs^ eunSjB bio
•uspdtuoo Biuono U9 jbuio^ anb Bjaiqnq ou \s 'o^aosq b so^uojd u^jsa
soj ^o soqontu 'so^aaAOjd ap soasap uauaiy ou o saosdBo uos ou soo
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Lt\

�148
por no decir de extravagencia.
En estos tiempos de crisis, cuando se dice que los importadores
bonaerenses están cancelando pedidos a diestra y siniestra, cuando las
casas están quebrando o luchando duramente para mantener sus cabe
zas por encima del agua, cuando los habitantes del gran mercado ar
gentino se están viendo forzados a economizar y a restringir sus gastos
en forma desacostumbrada, cuando aún el sólido y próspero Uruguay
siente la sombra de la pesada nube que cubre a la Argentina y sus co
merciantes deben actuar en forma por demás cautelosa, puede parecer
fútil hablar de medidas para ensanchar el comercio. Nosotros no cree
mos eso. La crisis, no importa cuan severa sea, es transitoria. Llegará
el momento -y puede que llegue muy pronto- en que las cosas se
enderecen y el sol de la atareada prosperidad brille una vez más a todo
esplendor.
Por más prolongada que sea la crisis, estos países progresarán, su
población aumentará, se abrirán nuevas vías de comunicación y con
ellas nuevos y más amplios mercados. Más aún, la crisis no afecta a una
nación industrial más que a la otra. Cualquiera sea la cotización del
oro, cualquiera sean las dificultades inmediatas que experimenten
los negocios, la posición relativa de las naciones importadoras perma
nece incambiada, la agudeza de la competencia entre ellas es más gran
de que nunca y solo espera que las nubes se retiren para desplegar toda
su actividad. Es más, para quienes tengan ánimo y empuje existe
ahora una oportunidad excelente para obtener (no sin riesgos, garan
timos) el dominio del mercado que más tarde o más temprano produ
cirá el más excelente fruto.
Con crisis o sin ellas, pues, es menester que los comerciantes ingle
ses interesados en el Río de la Plata, se mantengan atentos si no quie
ren que se les escape su negocio. Las causas de la decadencia que es
tamos lamentando no son difíciles de encontrar y les han sido señala
das con suficiente autoridad. Dejémoslos estudiarlas y ponerles reme
dio.

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9p O)so8b ap g 'onnf ap n X q¿ 'S3^I1 OaaiAHlKO^ HHl/ (01

�150
Uno de los primeros clamores que se oyen cada vez que se ha suge
rido la ampliación del comercio con los Estados Unidos ha sido siem
pre la necesidad de una línea regular de vapores. Pero cuando miramos
las estadísticas que hemos transcripto, enseguida resulta evidente que
un comercio que asciende anualmente a un promedio de cuatro millo
nes de dólares no es suficiente para mantener una línea especial de
vapores: es decir, si se piensa solamente en Uruguay. Si se agregara la
Argentina, el caso sería diferente. En el momento ^ctual, la "Norton
and Co.", bajo bandera norteamericana, y la "Prince Line" y la
"Lamport and llolt", bajo bandera británica, envían vapores para el
transporte de pasajeros y de carga con bastante regularidad, sin men
cionar a los ocasionales "cargueros"163 de diversas líneas. Esto, cree
mos, satisface totalmente las necesidades del actual intercambio co
mercial y, a medida que éste aumente, aumentará también el servi
cio de fletes, puesto que se trata de un caso en el cual la oferta seguirá
seguramente a la demanda. En más de una oportunidad se ha habla
do de subvencionar una línea de vapores, pero, por nuestra parte, du
damos de que el resultado justifique la erogación. Es más probable que
un mayor volumen de comercio produzca sus propios medios de trans
porte, antes que nuevos medios de transporte, por sí mismos, aumen
ten el comercio. Pensamos que en este aspecto del problema puede
dejarse librado a sí mismo.
Un problema bastante más importante y más difícil es el que plan
tea la nacionalidad. Quienes residen en este país son italianos, españo
les, franceses, ingleses, alemanes y nativos descendientes de estas na
cionalidades en el curso de una o más generaciones. Sus simpatías,
tradiciones y asociaciones son esencialmente europeas. Del mismo mo
do, las casas de comercio son inglesas, alemanas, francesas, italianas,
españolas y nativas, y sus relaciones comerciales son fundamentalmen
te europeas. Será muy difícil modificar estas relaciones, establecidas
hace mucho tiempo, no obstante la tendencia comercial general a
comprar en el mercado más barato y vender en el más caro. En mu
chos rubros, las mercaderías inglesas predominan en el mercado, co
merciando con ellas firmas de todas las nacionalidades ya que Ingla
terra absorbe casi un tercio del total del comercio de importación;
fuera de ésto, cada casa generalmente da preferencia a las mercaderías

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sepB9)UB|d sapBjjnayip sbj b ajuajj jaaBq anb uBjpuaj unB 'asjao^q ap
-and anb opuBzyirejBg osnjaui 'oj^j -BJoqB jbzijbub ap pBpisaaau sotu
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ajsa ua sopiumsuoa sopnpojd ap sBauij sbj ap -sBpoj ua ou is- ssqa
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b so^andsip uejBjsa souBDuauíBajjou sa(BU}snpui soj 'Bpnp uis
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so)und soj^o X sojsa ap BijduiB sbui u^pBjapisuoD Bq o\9 'a^odsuBjj
ap BijajBui ua sapBpijpBj 'jBiojauioa opB^Bjj un ap oipaui jod 'sop
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'sopiufj sopBjsg soj b BiaipuodsajJ
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'Bdcung b sBpBjnauíA sbsbo jod a^uauíjBnpB opBuiuiop oioiauíoo jap a)
-red Bun ap 'ajqq Biauapduioo ua 'asjByanpB ap upiauajui bj uoo sbubd
-jjauíBajJOU a^auíjBiauasa SBiauaSB o sbuijij ap ojuaiuiiaajqB^sa jg '3
•BZBjd bj ajuauíjBnpB uBzijodououi anb sBadojna sBuap
•BOjaui sbj anb joijadns p^pijBa Bun ap o jouaui oiaajd un b BZBjd Bisa
ua sBpBoojoa jas UBpand sBusoijauíBa^iou SBpapBajaui sbj anb jsjn^
•asy 'I :ajuain3is oj ua sojiosou BJBd apisaj 'saouo^ua 'Buiajqojd jg
•sopiupj
sopBjsg soj apsap sojnaijJB ap s^auíj sBjjaja JByoduii uapand anb sbjjo
uajsixa anbunB 'sBUBauauísa^iou ajuauíjBiouasa uos sauopsjaj sbX
•na sbuijij ojpna o sajj inbB uajsixa 'ouins oj y jBpjauíoa opBajaui
ja ua ajuBpiodun oaod Anuí uopisod Bun UBdnao SBUBauauíBa^ou oía
-jamoa ap sbsbo sbj '(ojuaia jod j ja aouBajB anb souiBpnp) upiaBjqod
bj ap uopjodojd syanbad Anuí Bun uaXn^ijsuoa —sopiu^ sopBjsg
ap souBpBpma soj jiaap sa- souBauauíBa^ou soj anb opBp 'jBnpB 01
-uauioui ja ua '^ 'sBUBauauisa^ou sBuapBajaui sbj ap joabj ua 'ajuam
-jBnpB uauaijuBui anb sauopBjaj sbj jaduioj b sspiaajqBjsa bX seseo
Bjsa ap BjainbjBna b jaauaAUoa 'oqoip souiaq bX ouioa 'paijip Bja
Bjajaaja 'sBUBuiajB sbisbjubj X saajnp apuaA 'bubuiojb bsbd Bun 'sBsaa
•UBJj sspas o souia apuaA 'BsaauBjj bsbo Bun 'sajouBdsa sajiaas X sou
-ia apuaA BioiiBdsa oiajauíoa ap bsbo Bun isb :pBpijBuopBu buisiui ns ap

l$\

�152
cubrirán, creemos, que esto cuenta más aquí de lo que ellos pueden
imaginar. Las tradiciones, vinculaciones y simpatías, tanto del pueblo
como de la plaza comercial, son, en todo sentido, tan enteramente
europeas que imaginamos estará lejos de ser fácil el cambiar las vin
culaciones existentes en favor de una parte del mundo que ocupa una
porción tan pequeña en la vida de este país. En efecto, si se nos permi
te hacer una pequeña disgresión, éste es un error al que los nortea
mericanos están muy propensos, no solo en materia comercial. Ellos
creen, por el hecho de que estos países están en uno de los dos conti
nentes americanos, y porque han adoptado nominalmente la forma
republicana de gobierno, que no existe meramente simpatía sino seme
janza, e incluso un fuerte sentimiento fraternal, hacia los Estados Uni
dos. El error no es extraño pero es muy grande. América del Sur -o
al menos esta parte de ella- es, en el fondo, un pedazo de la Europa
latina; tiene casi todo en común con la Europa latina, Italia, España,
Francia, Bélgica, etc.; y en realidad, muy poco en común con los Es
tados Unidos, prácticamente ninguna institución social, ni casi ningu
na manera de pensar. Cierto es que el pueblo se ha liberado de los gri
llos y restricciones que todavía pesan sobre la Europa monárquica,
pero existe aún una enorme distancia entre ellos y los norteamerica
nos, al mismo tiempo que una diferencia racial que no parece probable
puede ser superada en un futuro inmediato. Aquí vemos, no el repu
blicanismo sajón de los Estados Unidos, sino una copia del bastante
deteriorado republicanismo latino, como el que se vio en Francia y
como se podrá ver dentro de no mucho tiempo en Italia, España y Bél
gica. Existe una ligera semejanza en las formas exteriores, pero una
enorme diferencia en la práctica y aún en el espíritu subyacente. Esto
es lo que hace a la versión "jingoísta" de la doctrina Monroe, recien
temente traída a primer plano en los Estados Unidos, un verdadero
absurdo para los observadores locales, que solo pueden atribuir su
difusión a una total ignorancia de la naturaleza y costumbres de la
población local. América del Sur siempre ha sido, es y probablemente
continúe siéndolo por varias generaciones, esencialmente europea; no
bajo la dominación de gobiernos europeos, quizás, (aunque sería más
beneficioso que perjudicial que así lo fuera), pero ciertamente bajo la
dominación de las influencias, intereses, simpatías y tradiciones euro-

�sBjsa ua souiBaoAinba sou ^j) SBadojna sbuuij sBpBuiuuajap ap SBuap
-Bajaiu sns Jiqpaj e uajaduioa sb] ajuauíBaijaiud anb sauopB8ijqo e sep
•¡jamos JBjss uis SBjjand sns ojjaiqB usXBq anb sajuBjJodun sbsbo ap
sojdiuafa soDod XBq X (&lt;sBpB8ij,, sbsbo uos -sEpiduiauajui jas uapand
ou 'ajuam^isuoa jod 'anb SBjsa sauopBjnauu 'soadojna sapujsnpui
so| b ajuauíBAisnjaxa opBjnauíA BqBfBqBJj anb oadojna ¡B^dBO jod o
sajuaispca bX sBadoina sbsbo ap sBiauaSB o safBSjnons ouioo ssppaiq
-sisa ucuanj BZBjd ap sBnSi^uB sbui sbuijtj sb[ s^pox 'buuo^ Bjsa ap a^
-uauíBjajua isbo oppajqBjsa opis Bq Bdoang uoa opiauíoa {Bnpe [g
sBireauauiBajJou sBuap^ajaui ua SBpBzijBpadsa 'SBpua8B o sbuijij
sBidojd sns inbB jaoajq^jsa sa soqa BJBd ouqqjB a^uam^isqns ^g
'oqanuí jbj8
-oj JBjadsa uapand ou sajuajsixa sajBpjaujoD sbsbo sb{ uo^ Bi^Bduxis
ap sozbi o sajBpjauioa sauopBpj ssaod ubj XBq [Bno {a uoa siBd un
ap u^pBjpuad b| BJBd JB3n[ oaod Xnuí jBpanb aaajBd anb 'oadojna
ajuaujjBpuasa ubj sa opBDjaui {a 'Baijijod BuajBui ua anb s^ui uns
—opBjjsoui souiaq ouioa- '[Bpjauioa BijajBui ua '^ U9puijsip uis 'Bd
-oang Bpoj ap uauauojd sauopBjJoduii SBjjsanu anb ojsand 'oadojna
sred jamb^na ua anb opBjg joXbui un ua 'opoui ojjap ua 'X soadoj
-na sa]Bijjsnpui sajuBjjoduii sbui soj ap sbj uoa Jijadmoa usjaqap sbjj
•apsajaui sns 'oubjjuod p jog soqa Bia^q saj^padsa sBijBduns uajsixa
apuop opBajaui un o pBppBdea ns uoa opjanaB ap oppajsBqB uaiq ou
opBajaui un inbB jBJjuoaua uBjadsa is jbjbj jojja un uBuajaiuoa sou
-BaijauíBajJou sa|Bijjsnpui so( anb souresuad 'Biuaj jb opuaiA[Oy\
-opas Bpaqap ouioa sopiuQ sop^jsg so^ ua opip
-uajdiuoa uaiq ubj sa ou anb Buiaj un b oujoj ua pepjdA Bjnd sbui bj aa
•ajBd sou anbjod oins 'sopiuQ sop^jsg so{ Biaeq OAijeiaajdsap opijuas
un^uiu uoa ojsa sounaap o|sj s^api sns b sByBjjxa ajuauipiauasa sau
-oíanjijsui o sajqmnjsoa sa^auoduii jajanb ap ojuajuí unSuiu sopiun
sopBjsg so[ b BuaaapBj^B ou ajuauísjjap /"/ ojqand p '(u9PBzi[ia
•p bj ap sajajuí p ua ajduiais ou BpBnjaaja uppuaAJdjuí Bun) sajuBiiu
-ajdB opBiseuap sapuop^ujajuí o SBjapueuy sauope3qqo ap sojjbj
•aqij b oXnqujuoa sisd ajsa ap u^iauaAjajuí v\ opuBna sopiuf) sopBj
-sg so| e soppapBj3B jBjsa uspand 'sauozsj sepBsajajuí jod 'sousauaiu
-Bpns soujaiqo^ sojjap anbunB X oyanbad ajuauiBAfsaaxa 'souiijadaj
oj 'sa euBauauiBpns epiA bj ua Bau^uiBajJojq e^anf anb jadBd jg *sead

es i

�154
afirmaciones, nos agradaría que nuestros amigos comerciantes nos co
rrigieran). Nuestros amigos norteamericanos tendrán que considerar,
entonces, hasta donde les vale la pena seguir este procedimiento y
emplear capital en el establecimiento de sucursales y agencias para la
venta de sus mercaderías en competencia con las casas europeas que
ahora dominan la plaza, y asegurándose, por lo tanto, una parte del
comercio actualmente distribuido entre estas últimas.
A continuación de esto, se plantea el problema de una expansión
general o especial del comercio, cuya consideración será el tema de
nuestro próximo artículo,

/continúa el día 8 de julio de 1896/
/.../ Si se produjera una expansión general del comercio, no vemos
ninguna razón por la cual los Estados Unidos no pudieran obtener la
parte del león en ella. En un mercado en expansión siempre hay lu
gar para los recién llegados, y en una situación semejante, las firmas
o agencias que tengan relaciones especiales con los Estados Unidos
podrían lograr una mayor apertura para las mercaderías norteamerica
nas de la que existe actualmente, puesto que tal apertura no ocasiona
ría ninguna perturbación importante de las relaciones con Europa a las
que nos hemos referido.
Pero, por nuestra parte, aunque probablemente se nos acuse de
pesimismo crónico sobre el tema, vemos pocas o ningunas perspec
tivas de que se produzca una expansión general semejante. Tomando
el promedio de los últimos diez o doce años, el comercio de importa
ción de la República ha permanecido casi estancado; no ha mostrado
siquiera un crecimiento vegetativo proporcional al de la población. En
1885 la importación fue de $25:275.000 para una población de unos
583 000 habitantes, lo que da un coeficiente de aproximadamente
$43.5 por persona; en 1895, después de muchas fluctuaciones, la im

portación fue de $24:596.000 para una población de 850.000 habi
tantes, reduciendo el coeficiente a $30.1 por persona, una caída muy
importante. Como hemos estado señalando constantemente, la polí
tica en la cual se ha embarcado el Gobierno de la República desde
1890 está claramente opuesta a cualquier expansión del comercio.
Los intereses comerciales, no obstante su vital importancia para la
prosperidad general del país, están desprovistos de toda representa-

�-na sasiBd so| ap oun ap joabj ua aiuauíaiqBqoíd sbui ^uas lSB[jaaBq b
eje^aif re X 'saiBiaadsa sbijbjubi sauoisaauoa iBzqcaj b opcuipui oaod
BJjsanuí as 'aucd ns jod 'oÁBn^njn oiuaiqojg ^a \ soiano so[ X bubj B|
ouioo sa^i SBXcn^nin SBiuud sBuaiBiu sbj jBZBjdsap e Btiapuai anb bi
-siuoiaoaioid bjubi bijb cun e X t,ouísia|in^a^,, ^a j3a[oa b uBinpui
as sopiufl sopBjsg so[ 'sajuapai s^pijou jod jcSznr y 'O(Jiaap a(qisod
sa sou ou 'Bunao oisa anb ap pBpmqBqojd o Bapi Bun^^ a^sixa i$ sbj
-auBnpc sauoreaauoa uBJBzqcaj sa^Bd scquiB apuop [Biajauíoa opcjBjj
un ajuBtpaui juinao Bupod ojos o^sg sopiun sopc^sg so[ ap joabj ua
opjauioa jap [Biaadsa u^isu^dxa Bun JBjapisuoa jod epanb sou uny
•opi^cd ^npB {a japod [a ua cazau
•Buuad sBjjuaim aiqcqojdun Xnuí sa [Bna o\ 'oujaiqoQ [ap [Biajauioa
Bai^i[od B[ ua [caipBJ oiqurea un caznpojd as ou o)ub^ B^scq oiajaui
-oa [ap [Bjaua^ upisucdxa eunSuiu asjranpojd Bpand anb ap sczucjad
-sa s^aod Xnuí souidA anb 'saauo^ua 'soun^ada^ *siBd asa uoa oiajaui
-oa [a jBjuauiaaaui b Bnnqu;uoa ou oyaia jod anb o^sanduii un uoa
U9?3B)jodun ns opbabjS cq ouiaiqoQ [a a^uauía^uaiaaj Xnuí c^ad !sbj
-O3^j8b so^uauia[dun soj X BUBuinbcui bj opis Bq sopiun sopcjsg so[
apsap upiaByoduii ap ajucuoduii sbui oiqai [a anb souie^ip 'o[duiafa
ouio^ *souo^BfaA X sosoabj8 sbui une soisandun soj jaaBq o^fqo jod
uauat^ aanpoj^ux anb sauoiacoijipoiu scaiun sbj X so^cfBqaj ap capí
iainb[Bna a^uauiBp;piaap ajsisai ouiaiqoQ [a oiad 'a[qisodun ajuaui
-BaijaBjd sa oiajauíoa [ap [Bai u^isuBdxa jainb^no 'sBiaucnpc sbjijbi
SBunsiqB X sojsanduii so^a uampiad sBUuai[^ SBisajoui X scpcpaiua
ajuaiuBAisaaxa uos opadsai [B sauoiaisodsip sB[ anb ouis 'sosoiauo uos
o[os ou oíaiauíoa ja ajqos so;sanduii sog bsbui ua uBi8iuia X soiaiaui
-oa sns uBuata ou sauísiaiauíoa X saiapcaiaui so[ ^nbiod [a cuiSiua un
sa X ajqBjajo;ui 3A[anA as b9ibo bj anb B^Bq 'biuipia b[ sa oiaiaiuoa
¡a oís and un OAanu un jauodun anb Xcq anD aiduiai^ oqiaa.i ap as
•naB un b japuaasapuoa Biainbis uis SBqa ap cun cqanAap opuats 'Bisai
-joasap cpunjoíd uoa scpcicj; uojanj 'opeuas [B scpiSuip 'sBAiieiuas
-ajdaí sBuinj uoa sa[Biajauioa sauoiaipd sa^na sb[ ua sapcpiunijodo
saiuaiaai sop ua optunao o[ jod BpBpuapua sa auaij aj as anb ua
upiaBjapisuoa Baod Bg -BAiiisoduii uoisioixa B[ X uoisaido B[ BjBd oí
-aíqo un anb sbui oaod ouioa opBiapisuoa opis Bq oioiauíoa ja 0681
apsap 'opoui jainb^na ap 'X sbjbuib^ sb[ ua X ouiaiqoQ [a ua upia

SSl

�156
ropeos con los cuales mantiene relaciones más importantes y estre
chas que con los Estados Unidos o con sus vecinos del continente su
damericano. De cualquier modo, tales concesiones son, a nuestro mo
do de ver. un error económico. Las relaciones comerciales deberían ser
iguales para todos, y debería permitirse al comercio que se expandiera
en las direcciones naturales, sin la intervención del Gobierno —y me
nos aún de un Gobierno no representativo como el de Uruguay—.
Desde tiempo inmemorial, la experiencia ha demostrado que la inter
ferencia gubernamental en el comercio, o el intentar forzarlo hacia
determinados canales, es más perjudicial que beneficioso. Una conce
sión tarifaria en favor de un país significa una injusticia para otros y
una alteración de las relaciones comerciales normales. Como la expe
riencia de Inglaterra lo ha demostrado, el comercio nunca prospera
mejor o se expande con mayor rapidez que bajo una tarifa reducida,sin discriminaciones odiosas. Estas, sin embargo, son cuestiones gene
rales en torno a las cuales las opiniones difieren considerablemente y
que no necesitamos discutir ahora.
Pensamos que hemos recorrido ahora, aunque sin mayor deteni
miento, el terreno delineado cuando comenzamos esta serie de artí
culos. Tememos que las conclusiones a las que hemos llegado no sean
muy alentadoras ni podamos ofrecer grandes esperanzas a nuestros
visitantes que están al llegar.

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of Minnesota Press, Minneapolis, 19S9, p. 75. El trabajo de Rippy nos ha
servido como base fundamental para elaborar este panorama de las inver
siones británicas en América Latina. Salvo en los casos donde citamos
otros autores, la mayor parte de los datos que manejamos en este capítu
lo provienen de dicha obra.
6Ibid.p. 66.
6bis Sobre el carácter que tuvieron aquellas empresas, nos dice Rippy:
"Se formaron sociedades para extraer metales preci^sos de la cordillera de
los Andes, donde había pocos obreros, no había combustible para lumbre
ni caminos para los vehículos; técnicos y maquinarias fueron despachados
en la más absoluta ignorancia de las casi impenetrables montañas e inextri
cables selvas que los aguardaban. Había compañías para pescar perlas, para
inaugurar líneas de vapores, para cortar el istmo americano, para proveer
de motores a vapor a las casas acuñadoras de moneda, para establecer colo
nias de granjeros y pastores. Se formó una compañía para enviar ordeñado
res a la pampa; ¡pieles y calientacamas fueron despachados hacia los tró
picos.", 7
7RIPPY, Ob. cit., pp. 17-18.
8Debemos señalar que Rippy solo toma en cuenta en su estudio a los capita
les invertidos ¡ or personas o compañías que tenían residencia en Inglate
rra, dejando de lado los capitales traídos a América Latina por los numero
sos subditos británicos que aquí se establecieron.
9QUINTERO, Rodolfo; "Las tres conquistas de América Latina"; Facultad
de Humanidades y Ciencias, Historia de la Cultura, Serie Estudios Mono
gráficos, No.31, Mdeo., 1970.
10MULríALL, Michael G.; "The English in South America", Bs. As., Standard
Office, Londres, Ed. Stanford, /1878/.
lObis Messageries Maritimes, establecida en 1860, transportaba el correo francés
y en 1878 tenía una linea de vapores de primera clase que realizaban viajes
quincenales entre Bordeaux, Brasil y el Río de la Plata; la Transporte Maritimes o Línea Marsellesa que en la misma fecha transportaba un gran núme
ro de inmigrantes en un servicio mensual hasta el Brasil y el R ío de la Plata.(ll)
Compañía Lavarello, sus vapores realizaban viajes de Genova al Brasil y al
Río de la Plata. Poseía vapores construidos para transportar 1.000 inmfc
grantes. Los viajes eran mensuales y su duración era de tan solo 20 días.
11MULHALL, Ob. cit., pp. 514-515
12Ibid.p. 515
13MULHALL, Ob. cit., pp. 510-515.
14CU RUS, William Eleroy; 'Trade and Transportation between the United
States and Spaniah America", Washington, Government Printing Office,

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Mdeo., Banda Oriental, 1983; y ZUBILLAGA, Carlos, El reto financiero.
Deuda externa y desarrollo en Uruguay (1903-1933), Mdeo.. 1982.
23Así se expresaba la Manchester Commercial Association en un Memorán
dum elevado a Lord Aberdeen en enero de 1845. Citado por Peter Winn,
ob. cit.,p.21.
24Citado por Peter Winn, ob. ch., p. 44.
25RIPPY, Fred;ob.cit.,p. 37.
26Informe del Ministro Gifford Palgrave al ForeignO ffice, fechado el 26 de
marzo de 1884; PUBLIC RECORD OFFICE, Londres, General Correspondence, serie F.O. 5 1; publicado en "CAPITALES E INTERESES BRITÁ
NICOS EN EL URUGUAY". Selección de Documentos. 1884-1912.
Facultad de Humanidades y Ciencias, Sección Historia de la Cultura,
Mdeo., 1969, pp. 27-28.
27NAHUM Y BARRAN, Ob., cit., T. I, p. 326.
28Ibid,p,327.
29RAMA, Ángel; "La belle époque", Enciclopedia Uruguaya No. 26, Mdeo.,
1969
30QUINTERO, Rodolfo; Ob. clt.
31"La Doctrina Monroe", Selección Documental, Facultad de Humanidades
y Ciencias, Instituto de Investigaciones Históricas, Serie Divulgación de
Textos y Documentos, No. 8, Mdeo., 1966, p. 15-17.
32HACKER, Louis M., KENDRICK, Benjamín B.; "The United States since
1865", New York, F.S. Crofts &amp; Co., 1939, pp. 72-73.
33HACKER y KENDRICK; Ob. cit., pp. 108-109.
34"El Telégrafo Marítimo", Mdeo., 21 de mayo de 1885; en: "LA PENE
TRACIÓN NORTEAMERICANA EN EL URUGUAY. La Misión Comer
cial de 1885", presentación de Raúl Jacob; Facultad de Humanidades y
Ciencias, Sección Historia de la Cultura, pp. 1-2.
35Ib id, p.3
36Ib id, Prese ntació n, p. V.
37Informe del Ministro Gifford Palgrave al Foreing Office; en "LA PENE
TRACIÓN NORTEAMERICANA EN EL URUGUAY", cit., p. 18.
38CURTÍS, Ob. cit., pp. 23-24.
39En la elaboración de este tema hemos utilizado, además de las obras que se
citan, apuntes tomados en nuestra asistencia al Seminario de Historia de
la Cultura, años 1969 y 1970, a cargo del Profesor O ddone.
También deseamos señalar que los materiales provenientes de la publica
ción "Conferencia Internacional Americana", utilizados en este apartado,
nos fueron cedidos gentilmente por la Licenciada Alba M aria ni.
40MARTI, José; "Argentina y la Primera Conferencia Panamericana"; Orde
nación y prólogo de Dardo Cúneo. Ed. Transición. Bs. As., 1955, p. 90.
Esta obra recoge una serie de artículos que Martí publicara en "La Na
ción" de la Argentina, en su calidad de corresponsal de dicho diario en

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habla de comienzos de 1880.
52El primer cambio de nombre tuvo su origen en un problema legal. En
el Álbum publicado por Lloyd se relata asi el episodio: "Un obrero emplea
do en la sección tráfico del Ferrocarril Central del Uruguay fue despedido.
Unos días después fue a la oficina donde estaba el empleado a quien consi
deraba como causante de su despedida /sk/ y de un tiro lo dejó muerto en
la silla que ocupaba. Vista la causa, en primera instancia el obrero fue con
denado a unos treinta años de prisión; en segunda instancia la pena fue re
ducida, y en un tercer juicio que tuvo lugar después que había pasado mu
cho tiempo, se le declaró inocente, pues había obrado, según veredicto del
jurado, en defensa propia! Al dar cuenta de esta última vista, el "Uruguay
News" aplicó el vocablo 'asesino' al individuo declarado inocente, entaoiuiido éste como consecuencia un proceso por difamación contra el perió
dico. Por consejo jurídico, el "News" cambió de título durante una tempo
rada evitando así mayores molestias y gastos, pues el proceso fue abando
nado."
53LLOYD, R.; Ob. cit., p. 134.
54The Express, 19 de junio de 1889, Ed., p. 1.
55The Express, 29 de agosto de 1889, Ed., p. 1, "The South American Con
gress at Washington".
56The Express, 31 de agosto de 1889, Ed., p. 1; Ib id, lo. de setiembre de
1889, Ed., p. 1.
57En latín en el original. (N. deT.)
58En fecha 7 de agosto de 1889.
59The River Píate Times, 7 de agosto de 1889, p. 1, Col. 2, "The future of
the Argentine and Brazil".
60The River Píate Times, 21 de agosto de 1889, Ed., p. 1, "The Washington
Congress".
61The River fíate Times, 21 de agosto de 1889, cit. El subrayado es nues
tro.
62The Express, 3 de octubre de 1889, p. 1, col. 4, "The Washington Interna
tional Congress".
62bis Las declaraciones de Martí habían sido hechas a un periodista de "Export
and Finance". Este periódico, fundado en junio de 1889 en Nueva York,
fue el primer diario de los Estados Unidos dedicado al comercio con Amérka Latina. (63). Cabe señalar que estas declaraciones fueron transcriptas
por W. E. Curtis en su trabajo "Comercio y T ransporte entre los Estados
Unidos e Hispanoamérica", ya citado.
63McGANN, Thomas; "Argentina, Estados Unidos y el sistema interamerica
no, 1880-1914". EUDEBA, Bs. As., 1965, p. 188.
'.4 MARTI, José; "Argentina y la Primera Conferencia Panamericana", ordena
^ión y prólogo por Dardo Cúneo. Ed. Transición, Bs. As., 1955.

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�172
84The Montevideo Times, 12 de agosto de 1892, Ed., p. l.
85The Montevideo Times, 11 de febrero de 1893, Ed., p. 1, cois. 2-2.
86The Montevideo Times, 30 de enero de 1892, Ed., p. 1.
87The Montevideo Times, 16 de setiembre de 1893, p. 1, col. 3.
88The Montevideo Times, 24 de enero de 1896, p. 2, col. 2, Gac.
89The Montevideo Times, 10 de octubre de 1893, Ed., p. 1, cois.
89bis La guerra hispano-norteamericana de 1898, que estuvo precedida por un
clima de tensión y de presiones por parte de los Estados Unidos sobre
España, tuvo como detonante la voladura del acorazado norteamericano
"Maine" en la bahía de La Habana, el 15 de febrero de 1898. A conse
cuencia de la explosión, murieron 280 hombres de su tripulación. Sobre el
episodio dice Pablo de Azcárate: "La catástrofe impresionó profundamen
te al pueblo americnao y desencadenó una furiosa campaña anti-española.
Esto era natural, pero la conducta observada por el gobierno americano ex
plotando la catástrofe para excitar contra España la hostilidad y el encono
de la opinión pública, fue menos natural y altamente significativa respec
to de sus designios". (90)
La g^erra se desarrolló en dos teatros: las Antilllas (Cuba y Puerto Rico)
y las islas Filipinas. El hecho decisivo en la derrota de España y su peti
ción de armisticio fue la destrucción de la escuadra al mando del almirante
Cervera en Santiago de Cuba, el 3 de julio de 1898 y la rendición de la pla
za a las fuerzas terrestres norteamericanas el 16 de ese mismo mes. Luego
de más de dos meses de negociaciones, la conferencia de paz, reunida en
Paris, arribó a la firma del tratado de paz, llamado de Paris (10/XII/1898).
Por este tratado, España renunciaba a "todo derecho de soberanía y pro
piedad sobre Cuba"; cedía a los Estados Unidos la isla de Puerto Rico y
las demás que estaban en ese momento bajo su soberanía en las Indias
Occidentales, y la de Guam en el archipiélago de las Marianas o Ladrones,
por último España cedía a los Estados Unidos el archipiélago de las islas
Filipinas, debiendo pagar los Estados Unidos a España la suma de veinte
millones de dólares dentro de los tres meses después del canje de ratificaciones.(91)
90DE AZCÁRATE, Pablo; "La guerra del 98", Alianza Editorial, Madrid,
1968, p. 39.
91Ob.cit., p. 191.
92The Montevideo Times, 24 de abril de 1898, p. 1 Ed.
93The Montevideo Times, 28 de abril de 1898, Ed.
94The Montevideo Times, 15 de noviembre de 1893, p. 1, cois. 2-3, Ed.
95The Montevideo Times, 8 de julio de 1894, Ed., p. 1.
96The Montevideo Times, 11 de julio de 1894, p. 1, col. 5.
97The Montevideo Times, 22 de febrero de 1895, p. 1, cois. 2-3., Ed.
98The Montevideo Times, 26 de enero de 1896, p. 1, col. 5.
99The Montevideo Times, 7 de febrero de 1893, ed., p. 1, cois. 2-3; Ib id,

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�174
123771^ Montevideo Times, 15 de julio de 1897, p. 1, col. 5-6;
124The River Píate Times, 23 de setiembre de 1890, p. 1, Gacetilla. La infor
mación era tomada del "Soutn American Journal".
125The Montevideo Times, 21 de diciembre de 1890, p. 2, col. 1. La noticia
provenía del "New York Maritime Register".
126The Montevideo Times, 11 de octubre de 1892, p. 1, col. 5, Gacetilla; y
27 de octubre de 1892, p. 1, col. 4.
127The Montevideo Times, 11 de enero de 1891, p. 2, col. 2; y 14 de enero de
1891, p. l,col.4.
128The Montevideo Times, 27 de febrero de 1896, p. 1, col. 3.
129The Montevideo Times, 10 de marzo de 1891, p. 1, col. 6 Gac.
130The Montevideo Times, 9 de abril de 1891, p. 1, cois. 5-6, tomado del
"Buenos Aires Standard".
13177ie Uruguay News, 2 de diciembre de 1894, vol. IV, No. 201, p. 4; y 24
de febrero de 1895, vol. IV, No. 214, p. 4.
132The Montevideo Times, 20 de agosto de 1895, p. 2, col. 1, Gac.
'
I 33 The River Píate Times, 2 de julio de 1890, p. 1, cois. 2-3, Ed.
134 The Montevideo Times, 8 de junio de 1892, p. 1, col. 3.
1 35 The Montevideo Times, 20 de setiembre de 1892, p. 1, col. 2.
136The Montevideo Times, 15 de setiembre de 1894, p. 1, col. 3.
137The Montevideo Times, 14 de marzo de 1896, p. 1, col. 3; y 9 de junio de
1896, p. 2, col. 1.
138The Montevideo Times, 12 de junio de 1896, p. 1, cois. 4-6.
139The Montevideo Times, lo. y 4 de agosto de 1896, p. 1.
140The Montevideo Times, 13 de junio de 1896, p. 1, cois. 2-3.
141The Montevideo Times, 10 de julio de 1896, p. 1, cois. 5, Gac.
142The Montevideo Times, 31 de julio, 11, 18, 19, 20, 21 y 22 de agosto de
1896.
143The Montevideo Times, 2 de agosto de 1896, p. 1, col. 6, Gac.
144The Montevideo Times, 8 de agosto de 1896, p. 1, col. 5.
145The Montevideo Times, 23 de agosto de 1896, p. 1, col. 4.
col. 5, Gac.
14677ie Montevideo Times, 3 de noviembre de 1896, p.
147The Montevideo Times, 30 de setiembre de 1899, p. , Ed.
148The Montevideo Times, 16 de junio de 1889, Ed. p.
149Ibid.ibid.
150The Montevideo Times, 25 de junio de 1889, Ed. p.
col. 4, transcripción
151The Montevideo Times, 4 de agosto de 1897, p.
del "South American Journal", del 20 de julio de 1897.
152The Montevideo Times, 4 de agosto de 1897, p. 1, col. 4, transcripto del
"South American Journal" del 20 de julio de 1897.
153The Montevideo Times, 18 de agosto de 1897, p. 1, cois. 4-5, transcripto
del "South American Journal" del 24 de julio de 1897.
154The Montevideo Times, 9 de junio de 1899, p. 1, Ed.
155Industria y Comercio, Año IV, vol. IV, pp. 18-20, No. 73. 5 de enero de
1901.

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091
6SI
8SI
¿.SI
9SI

�Se terminó de imprimir
en el Departamento de Publicaciones
de la Facultad de Humanidades y Ciencias
en el mes de agosto de 1988
D.L. 233.401

�El presente trabajo enfoca algunos aspectos capitales de;
la relación neocolonial de América Latina con los poderesj
imperiales hacia fines del siglo XIX. En su primera parte
traza un inventario de la implantación británica en el.
continente y analiza las tempranas manifestaciones de la
penetración comercial estadounidense. En la segunda,í
el atento relevamiento de la prensa inglesa de Montevideo,
aclara la acción que los Estados Unidos comienzan H•
desplegar en el sur del continente. Desde esa perspectiva,!
y en lo que hace al caso uruguayo, las bases del "imperioi
informal" británico inconmovibles y su primacía comercial•
y financiera son los que permiten a Inglaterra contemplar:
a los norteamericanos como rivales poco temibles. Es muy|
otro el papel que esa prensa asigna a los Estados Unidos,|
en el plano internacional, reclamando insistentemente su
intervención directa frente a los conflictos domésticos o\
externos que afrontan las repúblicas latinoamericanas, como¡

corolario indiscutible de la pretensión de arbitraje exclusivoj
que la Unión oponía a toda tentativa de intervención europea.i
.. . ..

.

..

„_.„_......„^,_._ . J

Ana María Rodríguez Ay^aguer (1947) es egresada de la
Licenciatura en Ciencias Históricas de la Facultad de
Humanidades y Ciencias, donde se desempeña actualmente
como Ayudante del Departamento de Historia del Uruguay.
Integra -con los Licenciados Alfonso Labraga, Mario Núñez
y Esther Ruiz— un equipo de investigación que desde hace
ocho años viene desarrollando un proyecto sobre la historia
de la política energética seguida por el Uruguay, una parte
de la cual ha sido concluida y se halla envías de publicación.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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              <description>An account of the resource</description>
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                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
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                <text>América Latina entre dos imperios : la prensa británica de Montevideo frente a la penetración norteamericana (1889-1899)</text>
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                <text>El presente trabajo enfoca algunos aspectos capitales de la relación neocolonioal de América Latina con los poderes imperiales hacia fines del siglo XIX...</text>
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América Latina entre dos imperialismos :la prensa británica de Montevideo frente a la penetración norteamericana (1889-1899) /Ana María Rodríguez..    Montevideo : FHC.DP, [1988]..   175 p..</text>
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A sapepiueiunH ap

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�COLECCIÓN TEMAS DE NUESTRO TIEMPO

1- Mario Benedetti: La cultura, ese blanco móvil
2- Rafael Guaiga: La marginación de la ciencia en

América Latina
3- Bertolt Brecht: Cinco dificultades para quien
escriba la verdad
4— Osear J. Maggiolo: Política de desarrollo cientí

fico y tecnológico de América Latina
5— José Luis Massera: Dialéctica y Matemáticas
6— Roberto Fernández Retamar: Naturalidad y
modernidad en la literatura martiana
7- J. Raúl Grigera: Tendencias actuales de la

biofísica
8— Lucía Sala de Tourón: Guía para el estudio de
América Latina (siglo XIX)
9— Alción Cheroni: Políticas científico-tecnológicas
en el Uruguay del siglo XX

Copyright de la presente edición Departa
mento de Publicaciones • Facultad de Hu
manidades y Ciencias • Universidad de la
República
Queda hecho el depósito que marca la ley.
Printed in Uruguay - Impreso en el Uruguay

�jap Euouiaui v\ ap aiJBd Buanq ep^^nS OAnpiy ^^ ^nb ajuaui
-\eqeo opipuaiduioo ire^ sauainb 't^ibojiix ^^ubq op^iouaDn ^ ^ buiuios p8uv
-r^ jo^as ^c aiuauLrejnoiu^d '^n^ap^in pBpisoiauaS eiapepjaA uoo oouo^st^
oou ns ap seuand s^[ ouq^ aui anb oapuapio^ ^p opBdsiqozjy jb jaoapBJ^B oqaQ
•Baq9JB3 eisa^i ^ b ^^soq '^Bjaqq Bisandjnq Bun XIX ^
-k ojjs^nu ua oqnq anb iod .aiuB^ouajin eyos Bim b japuodsai ap o^ua^ur (a sa B^uasaid
as ^nbB anb o\ A. XBnSnjfi P ^^ SBjSo^oapi sb^ X sapBpqB^uaui sb^ ap u9pnjoAa v\ ap
sopacisE soun8¡B ajqos bjbsj3a ^inj orpnjsa [g SBiJosiAOjd ouioo asiapua^ua uaqap
sauoisnpuoa sns ap sbijea 'a^uain^tsuoo jod 'X u^pB^ijsaAin ap aouBAB un sa a^sg

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uis X f8l apsap 9^iuipB oapuaiuo^ anb jbjoub souiaqap 'BJopBzuqnaas qouapuai
q ap pBpipunjoid ua 3üubab un ouioa sbaiibdijju^is saiBouapyuB sappos sapn^pB o^
-ubi UBpAaj anb ojad sajouaui laoajBd uapand bisia Biauíud e anb souqd sonó ug
BpuaSiA ua gi\u9 Bjp asa anb u^pm^suo^ q iod
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-uaiua 'U9pBznuapoui q apuop BuijBg Boipuiy ^p sas^d soi 9P oun S9 XBn8rug ig
uopBzuBpioas q :uopBjnp Bgjq ap qauapua; buq —

�presentativa firmó en 1872 la llamada "Profesión de fe racionalista", deísmo que el
Obispo condenó con violencia; que la Masonería obtuvo su estatuto legal en 1882;
que los crucifijos fueron retirados de los hospitales estatales en 1906 por simbolizar
solo a una religión específica; y que, por fin, desde la ley del 23 de octubre de 1919, la
Semana Santa es llamada en el Uruguay, Semana de Turismo, el Día de la Virgen,
Día de las Playas, y la Navidad, Fiesta de la Familia..., designaciones que -excepto
la última— son las que hoy en día utiliza la mayoría de los uruguayos en su conversa
ción habitual.
La historia cuantitativa tiene también algo que decir acerca de lo que el clero de
1870 en adelante comenzó a llamar "descatolización".
De acuerdo al Censo del Departamento de Montevideo levantado a fines de 1889
y comienzos de 1890 1, el 83 por ciento de los habitantes se declaró católico, el 5 por
ciento protestante, el 6 por ciento "liberal" y afines y el 6 por ciento no informó.
Pero esas cifras ocultan realidades más significativas.
Mientras el 87 por ciento de las mujeres se declaró católico y un 3 por ciento libe
ral, esos guarismos en los hombres se transformaban en 81 por ciento y 7 por ciento
respectivamente.
Y si analizamos las declaraciones por nacionalidades, nos enteramos que mientras
los hombres extranjeros decían ser católicos en una proporción del 87 por ciento y
liberales en otra del 6 por ciento, entre los "nacionales" esas cifras llegaban al 80 por
ciento y al 8 por ciento respectivamente, siendo este sector aquel donde más había
avanzado la "descatolización".
El Censo de 1889 prueba -y el de 1908 confirma- que si la "impiedad" y el
^indiferentismo" —para utilizar otra vez el lenguaje del clero uruguayo- estaban inva
diendo el país, la responsabilidad no les cabía en lo esencial a los inmigrantes porque
entre ellos eran menores los porcentajes de "incrédulos" y porque entre ellos los libe
rales —el paso más avanzado en el camino del "ateísmo"- eran menos que los pro
testantes.
La "descatolización" venía avanzando desde dentro de la sociedad uruguaya, sin
que esto signifique que algunos sectores de inmigrantes no hayan jugado importantes
roles en ella, en especial los italianos garíbaldinos que tanto pesaron en el Partido
Colorado, el anticlerical por excelencia.
Casi veinte años después, en 1908, el Gobierno levantó un Censo Nacional 2. La
población de 15 años arriba fue interrogada acerca de sus creencias filosófico-religiosas.
Los resultados de la encuesta en Montevideo -el único departamento comparablemuestran un avance espectacular del "indiferentismo".
Ahora es el 63 por ciento de todos los habitantes de Montevideo el que se declara
católico y el 25 por ciento el que se dice liberal, un descenso de 20 puntos en el pri
mer caso y un aumento de 20 puntos en el segundo, comparando con los datos de
1889. Cifras que todavía resultan más sugestivas si las cotejamos con las descubiertas
por el Censo de Buenos Aires en 1904: un 87 por ciento de católicos y un 1 por ciento
"sin religión". Es decir que Buenos Aires en 1904 vivía una "impiedad" todavía algo
menor a la del Montevideo de quince años atrás, en 1889.
El avance de la "impiedad" era notable otra vez más entre los hombres que entre
las mujeres (un 34 por ciento de éstos se declaró liberal contra un 15 por ciento de
aquellas), y también era mayor entre los nacionales que entre los extranjeros, pues

�"(S) s^cíb^ so| ^p uoííqai n\ jijstx ap opvfep vjqvq
anb u \anbv ^ias srvpi^d sof anb vjp f^ ísnj^fnuj sv^ ^p sapn^nA svi b opiqap unv aia ourasiioiva
aiuvvfvqiuvi (a (***)„ :o¿iag *g ouviju^i ojapuvjsa A [BDuaptjuv opunqunj (a 691 ua viaftp
0010^ 'u^^vSiisaAUi visa ap pnn^ viuana ivp jv somajvziivuv unías 'sosojapod Anuí sopaiui
A sasaiaioi ua eujnu as anb pnpjav 'vtuiÍosiui ns jvtuauívpunj ejvd svui uozvj vsouuvq vito oa
•^ioiva oiap pp sa(vapi so| uoo aaCnoi v( ap uoiavaijiiuapi visa ua uojvnvq sa{Vjaqi| so^ 'S99T
ap ouotvíqqo (uua oiuotuiJism ap Aa^ *\ ap u^^aues vf v uoiaisndo as *(^) (vjaqi[ aiuanj unías
'svuiaj 00 S^l A. '() f^^ua^p aiuanj unías 'OOO'OS aiiua viuaiuoa anb oijojijad ua anb svi sv^a
uoian^ A 'opvis^ jap sv|anasa sb^ ua vaqoiva uoiíiiai v| ap ezuvuasua vi v opvuítsv iv^oasa oij
-vjoq jap uo&lt;aanpaj v| bjiuo^ Z29\ ua uoivisajojd anb svj sajafnuí svj uoianj -..vuiuauía^ U911
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-oquns uoiounj Bureiui bj BqBiiSisB aj sajdAiu sns sopoj ua anb pBpaioos sun rod BpBziu
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•ojuap lod o^ ns uoo UBqBzuBojB soj isbo SdjBiaqij sog -oiuap iod y^ jb UBqB^ajj ojos
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soureiiBnS soj hoibzubojb sooq9JBO soj anb ua ^opas jg -sopun^as soj ap opap jod \z
ja smjsod Bsa 9^dopB ojos 'jBjaqij pjBjoap as soiauíud soj ap o;uap iod ¿¿ un

�Es en la clase dirigente política durante la segunda etapa de la peculiar experiencia
"militarista" uruguaya, entre los años 1880 y 1886 dominados por la figura del Capi
tán General Máximo Santos, que se advierte el predominio liberal y la pequenez del
"partido católico", "ultramontano" o "jesuítico"^ como le llamaban sus enemigos.
Todo dentro del Partido Colorado, naturalmente.
La Cámara de Representantes en once sesiones del mes de abril de 188S aprobó
el proyecto de matrimonio civil obligatorio en una votación de 42 a favor y 3 en con
tra; en 3 sesiones del mes de mayo del mismo año, los diputados aprobaron la ley de
Conventos del 14 de julio por 30 votos a favor y solo 2 en contra10. Esos guarismos
significan que los diputados de ideas liberales eran por lo menos el 90 por ciento de esa
Cámara elegida bajo la vigilancia severa del militarismo santista. La mayoría liberal en
el Senado era un poco menos amplia ya que el matrimonio civil obligatorio fue aproba
do por 11 votos contra 5 y la ley de Conventos por 10 contra 5. En este caso los libe
rales habían demostrado dominar algo más de los dos tercios del Senado1 *.
Pero no era solo el personal político.
El anticlericalismo ganó la calle y demostró poseer un elevado grado de militancia,
síntoma de su vitalidad y extensión. Por ello ocurrieron las giras de propaganda por
el interior del país de los jóvenes universitarios liberales desde 1879; la aparición pú
blica de la "Liga Liberal" en 1885; la fundación de la "Unión Liberal" en 1891; las
manifestaciones liberales de 15.000 personas que desde 1892 se sucedieron en las calles
de un Montevideo que tenía alrededor de 200.000 habitantes; la creación del "Centro
Liberal" y la "Asociación de Propaganda Liberal" en 1900 con sus 54 Comités y
delegaciones en el interior del Uruguay de 1903, así como sus 60 folletos
anticlericales con un total de 292.000 ejemplares (!) en 1905 í 2.
A este anticlericalismo que, creemos poder fundamentarlo, era de extracción bur
guesa, pequeño burguesa y universitaria, se sumó a partir de 1890 y sobre todo de
1900, el de extracción sindical y obrera, de inspiración anarquista y socialista.
Por todo esto no sorprenden los "aplausos" y "bravos" con que las "barras" pre
miaban los más fogosos discursos anticlericales de los diputados liberales ante las ame
nazas más bien formales de los Presidentes de la Cámara de desalojar el recinto13. El
anticlericalismo, más que el liberalismo como ideología, había penetrado ampliamen
te en la sociedad uruguaya.
Es probable que estas tendencias —la "descatolización", el liberalismo, el anticle
ricalismo, el "indiferentismo"— que no son lo mismo pero se apoyaban mutuamente,
hayan partido de las logias masónicas, muy activas desde 1850-60; de ciertas corrientes
de la inmigración italiana y francesa —la comprometida con Garibaldi en el primer ca
so, la republicana en el segundo—; de la juventud universitaria; y de un personal polí
tico que deseaba liberar a "su" Estado de la presión eclesiástica. Es probable también
que su difusión se haya facilitado por las características del clero uruguayo antes de
1860-1880, con una formación teológica endeble, abundancia de extranjeros que a
veces ni conocían bien el español, y conductas no siempre evangélicas. Además, en el
interior era tan escaso el número de sacerdotes que la sociedad ganadera —no la agrí
cola del sur— nació en cierta medida "descatolizada" por conocer de la Religión
Católica solo sus ritos y sacramentos. Por fin. lo extendida que se hallaba en toda la
sociedad la crítica al catolicismo como "religión de la plata" por lo costosos que eran

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�10
El "Catecismo de la Doctrina Cristiana" de uso durante casi toda la segunda mitad
del siglo XIX en las parroquias y escuelas municipales gratuitas del Uruguay, derivó del
cuarto mandamiento, "Honrar padre y madre" una conclusión social y política. A la
pregunta: "¿Quiénes son otros entendidos por padres?", debía responderse:"Los ma
yores en edad, dignidad y gobierno"14
En 1902, Montevideo conoció la segunda edición del "Manual Católico" escrito por
el jesuíta Elias Reyero. Este identificó a los "padres" con los "amos" y los "superiores
o gobernantes", y a los "hijos" con los "criados" e "inferiores o subditos". Honrar
al padre, amo y gobernante poT hijos, criados y subditos significó deberes -también
derechos, es cierto— muy específicos. Por ejemplo, los criados, en el examen de con
ciencia a realizar antes de confesar, debían preguntarse: "¿Te has desesperado porque
sirves, olvidándote de que Jesús, para consuelo de los criados dice: No vin^ a ser servi
do sino a servir?".
Esta sacralización del lugar familiar, social y político inferior o dependiente se hizo
desde una posición dominante por cuanto el sacerdote se identificó con el padre, el
amo y el gobernante, posición que respondía al rol social de un cura en un pueblo es
pañol de la época, e incluso a la de un cura uruguayo en las localidades de campaña y
entre las mujeres de la sociedad uruguaya. Entre los deberes del amo-padre, figuraba
haber pago "el salario y alimentado convenientemente" a sus criados-hijos. Las razo
nes invocadas para su cumplimiento respondían a la obvia ética evangélica y a la mali
cia del escritor, él mismo, un amo; por ello añadió en una llamada al pie de página:
"No alimentar bien o suficientemente a los criados, es exponerse a que se lo tomen por
su mano"15.
Se podrá argumentar que este "Manual Católico" usado en Montevideo pero edita
do en España refleja otras realidades eclesiales. No lo creemos. En 1901, el Vicario
General de Arzobispado de Montevideo, Santiago Haretche, publicó su "Compendio
del Catecismo de Doctrina Cristiana". También él del cuarto mandamiento dedujo
que "los hijos amen, respeten, obedezcan y socorran a sus padres; y que los subditos
honren a sus superiores". Aclaró nuestras posibles dudas enseguida: "Por superiores
se entienden las autoridades eclesiásticas y civiles; los que hacen las veces de los padres,
como los maestros y patrones, y también los ancianos y mayores en edad"16.
En la realidad uruguaya del siglo XX recién iniciado, que el "patrón" fuera equipa
rado al padre, el cura, el maestro y el gobierno, equivalía a hacer coincidir a la Igle
sia Católica con la imagen caricatural que el anarquismo trazaba de ella.
Los tres autores también estuvieron acordes en asignar un contenido social conser
vador tanto a las "buenaventuranzas" como a las "virtudes y pecados capitales",
pues si eran bienaventurados "los mansos porque ellos poseerán la tierra", el Padre
Gaspar Astete aclaraba de inmediato cómo poseerían la tierra ("Como señores de sí
mismos") con lo que la tranquilidad volvía al espíritu de los que realmente eran pro
pietarios en el Uruguay 11 .*
(*) Los textos religiosos se han interpretado dentro del discurso del habla corriente y no en un con
texto teológico determinado. Hemos buscado captar lo que el hombre —y tal ver más el niñocomún de 1880 ó 18^0 podía entender de) lenguaje religioso y no tanto cuales eran las finalida
des últimas de éste, de seguro sólo inteligibles para el clero. Por lo demás, los sermones consulta
dos revelan que éste, por lo general, también interpretó casi literalmente las máximas de su reli
gión.

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II

�12
Al final del sermón el Prelado sostenía que si en "las materias de la instrucción"
debía haber diferencias de acuerdo al "estado" social de las educandas, "en el espíri
tu debe haber identidad", es decir que "la niña que no pueda recibir otra instrucción
que la religiosa debe recibir ésta precisamente porque ella le bastará para cumplir los
deberes en el seno de la familia (...)". De lo cual se deducía que la instrucción religio
sa era concebida como básica para todos y la más apropiada para la función esencial
de la mujer: "Los deberes en el seno de la familia"20.
La idea de la educación al servicio del orden social y de la mujer dedicada solo a la
familia, dominaba en las clases altas uruguayas finiseculares pues respondía a sus inte
reses y mentalidad.
El fundador de la Asociación Rural, el gran terrateniente Domigo Ordoñana, en
187S había ya expresado idénticos conceptos en términos parecidos a los de Mariano
Soler: "La educación de las mujeres que han de formar centro de familia, tiene que
cambiar de rumbo: el molde para las que tienen rentas que heredar o posición de fa
milia, no puede ser el mismo que el de aquellas otras que no tienen más que el día y
la noche (...). La educación debe fijar la suerte futura de la mujer, debe enseñarle su
rango en la sociedad, debe indicarle la línea en que la buscarán hombres de su misma
índole, de condiciones apacibles como las suyas, desprovistos como ella de fortuna
(...)".
Y añadió, en perfecta consonancia con el futuro Arzobispo y con un toque de rea
lismo rural: "Queremos mujeres educadas según la situación, no las queremos bordan
do y puntillando, cuando su porvenir debe materialmente andar por todo lo que sea
burdo y áspero (...)"2 *.
Veinte años después de este testimonio, Daniel Muñoz, contemporáneo del Prelado
pero perteneciente a la burguesía liberal más anticlerical, uno de los que hacia 1880
saliera del seno de la juventud universitaria para hacer propaganda anti-católica en el
interior, expresó conceptos similares en ocasión del "Congreso Agrícola-Ganadero"
de 1895. En su caso, la educación como conservadora del lugar social que cada uno
ya ocupaba, se extendió a los dos sexos: "Yo quiero hacer una escuela en que los ni
ños varones se hagan hombres fuertes y viriles, y no sabihondos, enclenques y muje
rengos (...), quiero hacer una escuela que no saque de su fiel el equilibrio social, pre
tendiendo hacer de las niñas de las clases trabajadoras, unas marisabidillas insoporta
bles, que con la cabeza llena de humareda científica empiezan por tener en menos a
sus padres y acaban por divorciarse de aquellos que por igualdad de clase y posición
debieron ser más tarde sus maridos". Se debía propagar "en la campaña la escuela ele
mental que enseña solo a leer y escribir". Aspirar a más -como lo deseaban ciertos in
telectuales— era ir "derechamente al desquicio social. Desgraciados los pueblos en que
los obreros de los talleres sean académicos, y en que las mujeres de trabajo sean bachi
lleras!".
La frase final del discurso de este liberal mereció "aplausos prolongados" de la bur
guesía terrateniente que lo escuchaba. Hela aquí: "No contribuyamos a hacer de la
sociedad moderna una nueva torre de Babel que se desplome debido a la confusión de

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�14
ñores son muy concretos y muy siglo XIX: "el fin de los tiempos" es el fin del orden
burgués, y el Anticristo, probablemente alguna de las formas del socialismo nivelador.
Así, acotó: "Es necesaria la organización del elemento católico, que representa la
potencia moral conservadora y salvadora, al decir del gran publicista Thiers". El nom
bre de Thiers, el vencedor de la Comuna francesa de 1871, fue oído como una músi
ca celestial por aquella burguesía uruguaya que asistió al Congreso Católico de 188925.
En la tiena purpúrea de las revoluciones casi anuales, de la crónica inestabilidad gu
bernamental, también podía sonar a miel a los oídos de la autoridad, las referencias al
catolicismo como la mejor salvaguardia del orden político. Y esa nota fue insistente
mente tocada también en el discurso católico. Para el diputado Monseñor Estrázulas y
Lamas en 1885, si "el principio católico" desaparecía: "Nuestra nacionalidad se debili
tará en su moral, rompiéndose el vínculo de la religión que estrecha a los ciudadanos
con el Gobierno, a no maquinar nunca contra ningún Gobierno, cualquiera que sea,
obedecer sus órdenes (O^ bis
El catolicismo fue presentado como la valla auténtica contra los peligros sociales y
políticos del siglo. Si él era abandonado, la burguesía tendría que recurrir al despotis
mo militar y basar el orden social solamente en la fuerza física, en una coacción peli
grosa porque causaría reacciones sin freno en "las masas". La burguesía había olvida
do que más valía la vigilancia y el conocimiento de las almas que el castigo de los cuer
pos; que la represión interior —la internalización del respeto al orden social, diríamos
hoy— era más valiosa, por menos costosa y más eficaz y duradera, que la represión
exterior.
Dirá el Vicario del Obispo de Montevideo en 1889: "Ninguna sociedad, en efecto,
puede vivir sin cierta fuerza de represión; ahora bien, hay que escoger entre la repre
sión (...) de la ley y de la conciencia. Cuando la represión interior sube, la represión
exterior puede disminuir y hay cabida para la libertad; pero cuando la fe y la concien
cia no habla desde el fondo del alma, la represión exterior debe llegar al máximun de
su intensidad: el despotismo o la muerte!"28.
No había otra alternativa para la burguesía: o el costoso estado militar represivo o
la vuelta al Dios de la Iglesia Católica que hacía interna la "represión".
El Prelado Mariano Soler lo postuló en los manuscritos que sirvieron de base a una
de sus pastorales: "Otra fuerza de la Iglesia en los momentos actuales es la necesidad
que la sociedad tiene de su influencia para resistir al socialismo invadente. Este socia
lismo es la pesadilla perpetua de todos los jefes de Estado. Lo que puede detenerlo
no es la ley ni la policía, ni la represión a mano armada, solo la Iglesia puede oponer
a su audacia una barrera capaz de sujetarlo (,..)"29.
En 1889, el laico Presidente de la Comisión de los Círculos Católicos de Obreros,
Dr. Pedro Blanes, coincidió con este punto de vista: "Si no se quiere aceptar punto
por punto los dictados de la Iglesia, la economía social del Evangelio, es forzoso deci
dirse por el comunismo, el nihilismo y la liquidación social. Tal es, señores, la tremen
da disyuntiva a que se ve abocada la sociedad actual (...)30.
En 1872, a pocos meses de derrotada la insurrección de la Comuna de París, un sa-

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�16
propietarios luego del cercamiento de los campos. Creyó ^necesario fijar esas gentes en
los mismos espacios en que viven, declarando predios agrarios"y construyendo en ellos
de inmediato los tres elementos que debían internalizar y externalizar los valores del
orden establecido: "escuela, iglesia (...) y policía rural"32.
Desde la misma Revista del gremio de los hacendados apoyó este planteo Juan G.
Corta en 1874: "Establézcase enseguida la escuela, y mándese a esos pueblos sacerdo
tes dignos de este nombre, que enseñen teórica y prácticamente las virtudes cristianas.
De este modo y paulatinamente irán desterrando los malos hábitos adquiridos y esa po
blación (errante y pobre) podrá llegar a ser un modelo de virtudes (...)". Y agregó, en
perfecta consonancia con lo que el alto clero uruguayo pensaba de su función social:
"De todos modos, algo es preciso hacer para aliviar la suerte de esas familias desgracia
das, para alejar cuanto sea posible el socialismo que nos invade y resolver la cuestión
agraria de un modo conveniente que aleje los temores de que nos vemos amenazados
(...r33.
Los estancieros católicos y los magistrados liberales de Montevideo estaban de
acuerdo en que más valía como "freno" la religión que la "ley". La desgracia en el
Uruguay de fines del siglo XIX era que, precisamente, el "indiferentismo" hacía dema
siado necesarias a la represión policial y a la ley.
En 1882, los estancieros vecinos de Pueblo Constitución en el Departamento de
Salto, pidieron a la Curia montevideana designara rápidamente un cura para su loca
lidad pues dos grandes males la amenazaban y los dos tenían lá misma jerarquía:
"el robo en grande o pequeña escala" de ganado y el "amancebamiento". Sostuvieron
que: "Si las leyes humanas no pueden prevenir el mal y solo se limitan a castigarlo
después de cometido, la ley divina, en cambio, trata de prevenirlo evitando que la ig
norancia pueda ser causa de que el hombre incurra en él". Era el cura el que debía
sacar al pueblo de la ignorancia y su fruto, el pecado, es decir, el robo y el "aman
cebamiento"34.
En 1880, el Ministro de Gobierno se sintió molesto con los jueces que liberaban
"bajo caución juratoria" a los ladrones de ganado. Llamado a opinar el Fiscal de lo
Civil, Alfredo Vásquez Acevedo, un anticlerical, sostuvo: "Esta disposición —la de la
caución juratoria— que ha sido tomada de países como Inglaterra y Estados Unidos,
dónde el sentimiento religioso es muy fuerte, no puede producir entre nosotros sino
graves inconvenientes. ¿Qué le importa, en efecto, a nuestros hombres de campo, gene
ralmente descreídos, muchas veces nómadas o sin vínculos que los liguen al lugar, fal
tar a un juramento religioso con tal de librarse de seis meses de prisión?"35.
En otras palabras, este liberal se lamentaba de la falta de religión en la campaña,
pues creía advertir en ella la contención que impedía el "desborde" de las "pasiones"
antisociales de las "masas". Las palabras entrecomilladas, sacadas de los documentos
eclesiásticos que hemos comentado, sirven ahora para que advirtamos como tanto el
alto clero como la burguesía habían identificado la conducta de los marginados socia
les con el pecado, una verdadera inversión del valor moral que tenía la pobreza en el
viejo concepto de la Iglesia medieval europea.*

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L\

�18
mo Santos cuando en plena ofensiva anticlerical ordenó ^la asistencia de la tropa a
la procesión (...) del Corpus Cristi (~.)"42.
Los que detentaban el poder —político, económico— no podían menos que
reconocerle a esa Iglesia uruguaya la virtud de predicar —el Presidente Santos
comprendería tarde que a veces solo eso hacía— la obediencia del alma, más preciosa,
para la burguesía y los gobernantes, que la del cuerpo, siempre costosa de imponer y
sujeta a las rebeliones del alma.
No es fácil explicar por qué la Iglesia Católica uruguaya finisecular (¿todo su clero?,
sin dudas toda su jerarquía eclesiástica), asumió el papel de guardiana del orden estable
cido.
En este terreno por ahora sólo podemos aportar hipótesis más o menos plausibles.
Si la Iglesia y el "partido ultramontano" de laicos que la apoyó —¿o se sirvió de ella?—,
hubiesen estado integrados por hombres-ideas, formados y modelados exclusivamente
por los principios evangélicos —un imposible, en otras palabra—, tal vez la lectura que
hicieron de los textos religiosos hubieran sido diferente y hasta opuesta a la hasta aquí
reseñada.
El Evangelio admite, sin duda, otras interpretaciones que las ya invocadas, y el "par
tido ultramontano" bien pudo, ante la obvia caracterización burguesa del enemigo li
beral entre 1860 y 1890, haber buscado apoyo en los sectores víctimas de las clases
altas y el orden familiar patriarcal.
Cuando en 1885 se discutió el proyecto de matrimonio civil obligatorio cuyo costo
iban a tener que pagar los ya gravados sectores populares y cuya implantación se iba
a hacer contra la voluntad expresa de la mayoría de las mujeres del país, el "partido
ultramontano" no aprovechó casi estos flancos débiles del adversario. El argumento de
que el matrimonio civil obligatorio era un impuesto nuevo, que los pobres difícilmen
te pagarían, ni se le ocurrió a ese laicado catóüco de extracción social burguesa, mien
tras sí fue manejado fuera de las Cámaras por los jueces de paz liberales para incitar al
pueblo a abandonar el matrimonio religioso que significaba, él también y sobre todo,
un costo alto.
A lo sumo ese laicado católico admitió que se hería la opinión de las mujeres, pero
coincidió con los diputados liberales en que las mujeres no tenían derechos políticos
de ninguna naturaleza pues su función en el plan divino era otra.
En el "partido ultramontano" laico había ricos burgueses que controlaban sectores
claves de la militancia católica. Por ejemplo, entre los asistentes al Congreso Católico
Uruguayo celebrado en Montevideo los días 28, 29 y 30 de abril de 1889, figuraban
dos únicos delegados del diario "El Bien": el poderoso barraquero Saturnino Balparda
y el gran estanciero Alberto Heber Jackson. Había tres invitados especiales, el General
de Brigada Cipriano Miró, Juan D. Jackson, hacendado , barraquero y fuerte accionista
del Banco Comercial, y Félix Buxareo Reboledo, comerciante, estanciero y propieta
rio de uno de los más lujosos palacios de Montevideo, situado en Uruguay y Andes,
hoy embajada de Francia. Otros apellidos que no convocaban a la fortuna mercantil o
territorial, aludían al poder político o al prestigio del foro, casos del vice-presidente de

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61

�20
pabilizó al hombre por el más corriente de ellos; "robó" hijas y dotes a los padres, al
fomentar vocaciones fuera del control paterno; unido a esto último, perturbó el orden
familiar regido por el pater familias y minó su autoridad al crear en las familias un
"bando femenino" hostil a los esposos y novios "impíos".
Comencemos con el motivo que convirtió a la Iglesia Católica uruguaya en una par
tera ineficiente del capitalismo moderno, en una creadora de burgueses vergonzantes.
Así como no existen grupos ideológicos puros desde que las ideas siempre terminan
—o empiezan- influidas por la condición social que tienen los que las piensan, tampo
co existen condiciones sociales puras que segreguen exclusivamente las ideologías que
las sirven.
Encarnando la precedente afirmación en este análisis, diríamos que así como esa
Iglesia Católica y el "partido ultramontano" "pensaron" el cristianismo en términos
burgueses, así la burguesía uruguaya finisecular pensó su capitalismo en términos in
fluidos, entre otras cosas, por el catolicismo, y se sintió limitada por ellos.
Entonces, parte de ella reaccionó yéndose de la Iglesia, creyendo poder ser de este
modo más puramente burguesía. Pero es probable que este rompimiento tuviese mu
cho de ilusión. El cristianismo había modelado en diversos planos ya el inconsciente
colectivo de la sociedad uruguaya, y si era fácil romper con el clero —su cara externa y
combatible-, ya no lo era tanto olvidar, por ejemplo, el malestar íntimo con que los
ricos a menudo vivieron sus fortunas... y las gastaron.
El historiador inglés Christopher Hill ha escrito: "Hombres de la Edad Media con
éxito en los negocios, murieron con complejos de culpa y dejaron su dinero a la Igle
sia para invertirlo en obras improductivas. Los exitosos hombres de negocios del pro
testantismo no se sentían avergonzados de sus actividades productivas cuando esta
ban vivos, y al morir dejaban su dinero para ayudar a otros a imitar su ejemplo"45.
En efecto, el catolicismo y la Iglesia tendían a ambientar la mala conciencia en la
burguesía pues la riqueza era esencialmente corruptora, como todos los bienes de este
mundo. Y una burguesía vergonzante, se sabe, no es la protagonista ideal del capitalis
mo y el empuje empresarial.
Para peor, para mayor problema de toda burguesía en una cultura católica, no era
el individuo el que interpretaba el mensaje divino, sino un personal profesional y es
pecializado, el clero, y éste, aunque influenciable, podía guardar cierta distancia fren
te a las clases poseedoras, como que era guardián de una verdad que le otorgaba
poder por monopolizarla. En esa cultura católica, la inseguridad del rico capitalista
sobre su salvación era difícilmente superable: la riqueza "inmoderada" estaba conde
nada y el mensaje no podía ser interpretado por sus poseedores.
Nada de esto sucedía en la cultura protestante, allí no tenía por qué haber ni bur
guesía avergonzada ni mediadores entre la palabra divina y los dueños de la fortuna.
En el protestantismo era posible ser rico y santo a la vez pues la fortuna se vivía como
la bendición de Dios y la prueba de su elección.
¿Sostenemos, acaso, que la Iglesia Católica fue la causa de las dificultades del desa
rrollo del capitalismo en el Uruguay y que, para que éste se produjera, una parte de la

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�22
al esposo a ^Procurar dinero, procurar oro con febril actividad. La vida toda entera
se convertirá para él en un frío cálculo, y los elevados sentimientos no tendrán cabida
ni lugar, todo lo debe mirar bajo el aspecto del lucro, y hasta tendrá que arrojarse a
negociaciones usureras y con frecuencia poco delicadas (...)". Precisamente de eso se
trataba, de que buena parte de la burguesía montevideana vivía de la usura y hacía
"negociaciones (...) poco delicadas"47. La referencia a la usura era católica, medie
val y uruguaya, la referencia a los negocios admisibles solo si eran "delicados" era no
biliaria, española, dieciochesca y uruguaya. El Prelado había sabido combinar dos he
rencias con sin igual maestría: la de su Iglesia, la de su sociedad uruguaya.
Monseñor Estrázulas y Lamas en pleno parlamento liberal de 1885, suscribió un
mensaje idéntico al precedente: "El progreso material de los tiempos modernos ha ma
terializado al hombre en general; se ha descuidado su origen divino, del fin para que
Dios lo creó. Deslumhrado, pues, por los goces materiales, funda toda su felicidad y su
dicha en en la vida presente y poco o nada se le importa de la vida futura"48.
Ante un auditorio de seguro más sumiso y convencido, Monseñor Jacinto Vera ha
bía expresado conceptos similares en 1870 en la Catedral de Montevideo: "Mientras
los hombres ambiciosos se atormentan para llegar a la fortuna y los honores, mien
tras el sensualismo se apodera de los corazones, la Iglesia coloca nuevos santos sobre
sus altares y recompensa con la gloria de la inmortalidad a los héroes de la fe, del sacri
ficio y de la pobreza, y define el dogma de la inmaculada concepción"49.
En realidad, la posición de la Iglesia uruguaya ante los ricos era bifronte. Por un la
do, condenaba el uso "inmoderado" de las riquezas por sus poseedores, lo que tal
vez conviniera para una acumulación prudente de capital pues así se estimulaba el aho
rro. Por otro lado, esa Iglesia condenaba la búsqueda obsesiva del "dinero", el "procu
rar oro con febril actividad" dedicándole "la vida entera". Desde estos dos ángulos
su ideal social parecía encarnar en la conducta económica de lo que ya el jefe del "par
tido ultramontano", Francisco Bauza, comenzó a llamar en 1876 "la clase media".
Santiago Haretche, Vicario General del Arzobispado de Montevideo, en el Catecis
mo de 1901, atacó la esencia del capitalismo llamando "avaricia" al "afecto desorde
nado a los bienes temporales y especialmente al dinero", uno de los siete pecados capi
tales. Esa fue su osadía. De inmediato, en una típica fluctuación que revela otra esen
cia de ese catolicismo, advirtió a los ricos que la "largueza", una de las siete "virtu
des morales", debía ser entendida como "dar con prudente generosidad nuestros bie
nes a los pobres y demás obras buenas"5 , con lo que cualquier tendencia a los gestos
"alocados" y franciscanos con los propios bienes era calificada por lo menos de
"imprudente".
Estas diferencias y coincidencias entre la moral católica y la burguesa encuentran
su explicitación más clara en el concepto de "utilidad social" que ambas manejaron.
Para el catolicismo tradicional, según expresara el Oblispo Inocencio María Yeregui
en 1885 a las Cámaras liberales: "los méritos de cinco justos habieran salvado a las ciu
dades malditas (...), en nuestro siglo, tan anegado de materialismo voluptuoso, los ins
titutos religiosos desempeñan la altísima misión de condensar en las plegarias y los sa-

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Z

�24
res entrar en el reino de Dios, observa los mandamientos (...) Este es el camino por el
que todos podemos aspirar a la vida eterna (...). El otro camino es puramente de conse
jo: por el voto voluntario de castidad y pobreza, para llegar al estado de perfección, pe
ro no pasa de un consejo cuando dijo: Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes,
da a los pobres, sigúeme"57.
Más interés tiene la segunda precisión: el catolicismo no solo culpabilizó el apetito
inmoderado de riquezas, sino también ^la lujuria". Su condena a los "desórdenes"
sexuales, su defensa de la familia constituida, su prédica a favor de la represión de "la
carne", tal vez haya favorecido la sublimación y el desvío de las energías humanas
hacia el trabajo y la acumulación de riquezas.
Si esto es convincente o no psicológicamente nos interesa menos que saber si
así fue creído por la burguesía finisecular uruguaya. Y lo fue.
En el sentir de la Iglesia, el "sensualismo" equivalía no solo a la "lujuria" sino tam
bién al "lujo" y la "pereza", con lo que las virtudes opuestas —en las que la burguesía
creía— salían a luz: la "castidad", la "modestia", y la "presteza"58.
La burguesía uruguaya vio con buenos ojos esta función represora del "sensualis
mo" y estabilizadora de la relación monogámica. Así las clases populares no concurri
rían a las tabernas los domingos, no faltarían los lunes, serían diligentes en sus labo
res y vivirían ahorrando (y trabajando) para asegurar el porvenir de sus familias. Así.
también, el hombre burgués no estaría expuesto, ni tampoco su esposa, a la "pereza"
y el "lujo", dos males habituales de aquella clase alta uruguaya encandilada por los va
lores patricios.
Tal virtud del catolicismo le fue recordada a la burguesía por el diario "El Bien"
en 1894. La ilegitimidad dominante entre los nacimientos de campaña fue atribui
da por el editorialista a la "falta de criterio religioso, ausencia de temor de Dios, úni
co freno que contiene las brutales pasiones del ser humano y lo mantiene dentro de la
ley moral, y le convierte en un miembro de utilidad a la sociedad"59. Es probable que,
avanzado el siglo XX, tales conceptos, modificados en sus términos y las valoraciones
implícitas, y colocada la palabra "cultura" en vez de "Dios", hubieran podido ser sus
criptos tanto por Freud como por Marcuse.
La burguesía liberal no necesitaba ser convencida en este plano preciso de la "uti
lidad" del catolicismo. Por él fue que en setiembre de 1888 el Gobierno de Máximo
Tajes encargó a las Hermanas del Buen Pastor, "regenerar por medio del trabajo y la
oración, a las mujeres extraviadas, para que sean útiles a la sociedad en que viven"60.

Luego de haber analizado el discurso católico en sus luces y sombras ante la ética
burguesa, convendría averiguar cómo influyó ese discurso en la conducta concreta de
los uruguayos ricos.
La investigación no ha llegado hasta ese plano. El estudio de las disposisicones tes
tamentarias, la cuantiñcación de los bienes privados que pasaron al clero y sus "obras
buenas", no ha sido realizado. Creemos que la fundación de capellanías fue abandona
da tal vez luego de 1830 porque una burguesía más ávida de bienes terrenales que de

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�26
españoles—, y cuales otros a las condiciones particulares en que esa burguesía desarro
lló su existencia en Uruguay.
Comencemos por señalar aquellos reproches a la Iglesia que, sin dejar de tener sen
tido en un contexto amplio de reafirmación de la ética burguesa frente a la católica,
parecen más vinculados al combate europeo que al uruguayo: el monje atacado por
^holgazán", y la acusación a la Iglesia de esterilizar la riqueza en bienes de "manos
muertas".
La burguesía había creado en su prédica un nuevo Dios, el "Trabajo". Como decía
el masón Pedro Giralt en sus "Elementos de Moral" publicados en Montevideo en
1875, un catecismo de preguntas y respuestas de uso en los colegios de la capital:
"P. ¿Cómo debe considerarse el trabajo?. R. Como el origen del bienestar del hombre,
que lo ennoblece, dignifica y vigoriza. P. ¿Qué bienes produce a las masas populares?
R. Forma la condición absoluta de su dignidad, libertad, vida intelectual, moral y reli
giosa"63.
El lema de la Asociación Rural del Uruguay nacida en 1871 era "Al trabajo y ade
lante"; el ejemplo que ofrecía su Revista a los más bien escasos ganaderos que la leían
era siempre Franklin o un émulo criollo; y los aforismos que publicaba afirmaban:
"No concebir la felicidad en el ocio"; "El hombre que no trabaja es un mal ciudadano",
y "Los escudos de la nobleza moderna tienen por emblemas y atributos, al trabajo"64.
Esta burguesía equiparaba al trabajo con el placer y el bienestar del individuo y la
sociedad, y a su opuesto, el ocio, con el dolor y la infelicidad pues "la ley de la
humanidad es el trabajo", como afirmó en 1885 el senador y Gran Maestre de la
Masonería, Carlos de Castro65, y las "sociedades democráticas" tenían precisamente
ese "fin": "honrar al trabajo", según sostuvo ese mismo año la Comisión de
Legislación y Constitución de la Cámara de Representantes al apoyar la ley que
eliminaba los conventos dedicados a la 'Vida contemplativa o disciplinaria"66.
Desde los valores implícitos en este nuevo culto, el clero, sobre todo el regular no
encargado de las parroquias, era "estéril" y "pernicioso". "Los conventos y casas de
religión destinados a la vida contemplativa o disciplinaria", por ejemplo, habían tenido
"ya su época" y eran la parte visible del iceberg clerical que debía eliminarse, como
sostuvieron el Presidente Máximo Santos y su Ministro Juan Lindolfo Cuestas en el
Mensaje a las Cámaras del 4 de marzo de 188567. Abundancia de clero católico y "pro
greso" eran términos antitéticos. Afirmó el estanciero racionalista Mariano B. Berro
en 1900: "La historia nos enseña que donde se multiplican los templos, donde acrece el
sacerdocio, el trabajo decae, los pobres aumentan y la libertad languidece (...) La vida
de la civilización moderna no necesita templos levantados a la superstición, sino a la
libertad, al trabajo, al comercio, a las industrias, a la confraternidad y a las ciencias
que redimen al hombre de las tinieblas (...)"68.
Siempre, sin dudas, el monje, a menudo el cura párroco, "mendigaban", vivían "a
costillas ajenas", y con su ejemplo fomentaban la "holganza", La sociedad debía
mantenerles y esa inversión se distraía de fines productivos. Sostuvo el Ministro Juan
Lindolfo Cuestas en su discurso a favor de la ley de conventos de 1885: "(...) la exis-

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�28
Conventos de vida contemplativa, por ejemplo, como resaltaron los escasos diputa
dos y senadores católicos en las Cámaras de 1885, había uno solo, el "Monasterio de la
Visitación (monjas Salesas), fundado en el año 1856 por 5 religiosas milanesas"74, que
en 1885 contaba con 41 monjas7 5, algo menos de 1 por diez mil de la población uru
guaya. En cuanto a bienes, aunque no hemos cuantifícado los inmuebles de la Iglesia,
es sabido que carecía de lo esencial en este país ganadero: estancias. Los jesuítas ha
bían sido los últimos en poseerlas cuando la corona española los expulsó en 1767.
Los propios liberales concluyeron por admitir que legislaban para "el porvenir". Co
mo sostuvo el autor de la iniciativa, el Ministro Juan lindolfo Cuestas: "(...) los Con
ventos (...) no ofrecen peligro alguno a la sociedad, puede ser que en lo futuro lo sean
verdaderamente (...) Hoy no es un peligro la existencia de Conventos en el país"76.
En estos planos, pues, el combate de la burguesía liberal uruguaya se parecía al de
Don Quijote con los molinos de viento.
Pero había otras regiones en que los molinos encarnaron la ilusión y se transforma
ron en gigantes.
En primer lugar, en ese momento en que la burguesía, sobre todo urbana, estaba
iniciando su acumulación de capitales, exigiendo a su mano de obra un esfuerzo con
jomadas de hasta 16 horas diarias sin días festivos de ninguna clase, la Iglesia Católi
ca mantenía innumerables fiestas religiosas e insistía en defender el precepto del
domingo como día en el cual la sociedad debía "abstenerse de todo trabajo servil".
¿Cuántos eran en el año estos días de "holganza" en comparación con los de trabajo?
Al nacer a la vida independiente en 1828, el Uruguay conservó un frondoso progra
ma de fiestas religiosas que venía de su pasado colonial y católico.
El 21 de junio de 1833, el Vicario Apostólico Dámaso A. Larrañaga, en conformi
dad "a la disminución de festividades de la Iglesia concedida por los Sumos Pontí
fices Urbano VIII y Benedicto XIV", y en acuerdo con los poderes del Estado deseo
sos de poder paliar "los enormes quebrantos que han sufrido los habitantes de la cam
paña a causa de la horrorosa seca de los años precedentes", ordenó que "solo se guar
daran como días solemnes festivos en que se prohibe toda ocupación en obras serviles
de trabajo, los domingos del año" y 19 días más que incluían desde la Navidad hasta
"la fiesta de los patronos Universales del Estado San Felipe y Santiago". A "los indios,
morenos y demás castas que componen la mayor parte de nuestros jornaleros y arte
sanos" se les concedía el dudoso privilegio de solo "guardar" 14 de estos 19 días77.
En 1864, por el "Almanaque" que publicara el diario "El País", con licencia del
Vicario Apostólico Jacinto Vera, las festividades de "guardar" se habían elevado a
21 días. A los 52 domingos se agregaban: La Circuncisión del Señor, lo. de enero;
La Adoración de los Santos Reyes, 6 de enero; La Purificación de Nuestra Señora, 2 de
febrero; los 6 días de Semana Santa entre el 21 y el 26 de marzo; La Asunción de
Nuestra Señora, 4 de abril; los apóstoles Felipe y Santiago, lo. de mayo; La Ascensión
del Señor, 5 de mayo; la Fiesta de Corpus Christi, 26 de mayo; La Natividad de San
Juan Bautista, 24 de junio; los apóstoles Pedro y Pablo, 29 de junio; La Asunción de
Nuestra Señora, 15 de agosto; Santa Rosa de lima, 30 de agosto; La Natividad de

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�30
precepto constitucional "dónde la Religión del Estado es la Católica" y porque,
además, "La disposición a que me refiero hace algo más que abrir la puerta al quebran
tamiento de un deber religioso: llama abuso a la abstención del trabajo en los días de
fiesta (...)"81.
El 19 de octubre de 1882, luego de la disminución de los 3 días festivos concedida
por el Papa al Gobierno uruguayo, el Obispo, Inocencio María Yeregui, se dirigió al
Ministro de Relaciones Exteriores del Presidente Máximo Santos, pidiéndole "encare
cidamente (...) se hagan respetar por todos los habitantes de la República los días con
sagrados por la Iglesia Católica de una manera especial al culto divino y en los que se
ordena abstenerse de todo trabajo servil". De su parte, Monseñor Yeregui prometía
cumplir con su "deber, recomendando y exigiendo del pueblo católico la fiel obser
vancia de los Domingos y demás fiestas que quedan en vigencia"82.
La -ultima frase nos da una pista del problema: la violación del precepto religioso
no partía del Gobierno o la élite anticlerical que lo dominaba —como en el caso dé la
ley de conventos de 1885—, partía de más abajo.
El 15 de diciembre de 1886, un grupo de católicos suscribió un compromiso cuya
copia dejó en la Curia. Por él, "atendiendo (...) al dolor y amargura que les causa la
profanación de los días de fiesta, hecha por tantos comerciantes, vendedores, artesa
nos, costureras y modistas que continúan en esos días con sus negocios abiertos y
obligan a sus dependientes y aprendices a cooperar a su obra de profanación", se com
prometían "a no comprar en los días festivos sino en el caso de grave necesidad (...)
a hacer que nuestras familias y demás personas amigas y conocidas, obren de la misma
manera", y "a no dar trabajo en igualdad de circunstancias sino a los artesanos, modis
tas y costureras que no trabajen en los días festivos, y siempre a dar preferencia (en
igualdad de circunstancias) a las casas de negocio que cierran en dichos días". El úl
timo punto fue fruto de una transacción dentro del grupo católico dispuesto a presio
nar, ya que en primera instancia se había propuesto una medida más drástica: "A no
comprar sino en las casas de negocio que cierren en los días festivos, como asimismo
a no dar trabajo sino a los artesanos, modistas y costureras que les conste que no tra
bajan en dichos días"8 3
El lugar dónde el documento ha sido hallado —el Archivo de la Curia—, la posición
social que revela el ser clientes del comercio y los artesanos, la referencia expresa y
por dos veces a las "costureras y modistas", así como la influencia del clero sobre
cierto sector de mujeres pertenecientes a las clases altas —ya notoria en esa época—,
nos hacen sospechar que tal vez hayan sido ellas las firmantes del compromiso y que
su inspiración provenía del alto clero montevideano.
He aquí, pues, una razón concreta para que la burguesía y los grupos con mentali
dad afín, se sintieran molestos con la Iglesia uruguaya: la proliferación de los "domin
gos y fiestas", al decir de Mariano B. Berro. En este caso, la postura anticlerical de la
burguesía llamada liberal no tenía por qué nutrirse en la prédica de su émula euro
pea. Bastaba con observar la realidad uruguaya.

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te

�32
su difunto padre (el dinero que serviría para la dote), y que por lo tanto, aún contra la
voluntad de ella, puede seguir su vocación y debe obedecer a Dios antes que a ella (...)".
Tal doctrina y tales hechos —"pérdida" de una hija y de la "parte (de la herencia)
de su difunto padre" a manos de la Iglesia— parecieron a la burguesía masona y católi
ca de 1859, como lo suscribió el Gobierno en pleno, ^eorías disolventes y desorgani
zadoras, que llegarían hasta romper los vínculos de la familia" ya que "llegan hasta
aconsejar la desobediencia a la potestad paterna", primer peldaño "en el camino de la
anarquía y de la disolución social (,..)"85.
En realidad lo que estaba en juego era tanto un problema económico —el control de
las "hijuelas" de una herencia— como un problema político, tal vez más grave: el del
poder dentro de la familia patriarcal de la época y los derechos de los hijos frente a la
"potestad paterna" casi ilimitada de acuerdo al criterio vigente.
Pero había un tercero en discordia: el cura dentro del hogar, la pesadilla de esta bur
guesía que en el caso lo observó convertido tanto en abanderado de la liberación de los
hijos como en cazador de "dotes". El asombro no tuvo límites por cuanto la clase alta
uruguaya estaba habituada a un clero mucho más servil que el jesuíta que aquella vez
le tocó en suerte.
El único argumento que al investigador le suena real dentro de las razones aducidas
por la burguesía liberal de 1885 para oponerse a la vida conventual contemplativa y a
la proliferación de órdenes religiosas de todo tipo, es el temor a la "pérdida" de las hi
jas, expresado una y otra vez, en los discursos de senadores y diputados, en las palabras
del Ministro de Culto, en los fundamentos del proyecto de ley. "La sociedad" estaba
"justamente alarmada —decía el Mensaje del Poder Ejecutivo de marzo- por la inva
sión de fundaciones religiosas (...) al alcance de las familias, que han visto un día y otro
desviarse del hogar a jóvenes casi niñas, que hacían su felicidad buscando ciegamente
el confesionario, la hermandad, cofradía o la celda del convento, separándose de
ellas y de la sociedad para siempre (...)"86.
"La patria potestad —advertía la Comisión de Legislación y Constitución de la Cá
mara de Representantes— es un derecho sagrado, que debe ser protegido y tutelado
preferentemente". Y señalaba a continuación los enemigos de la autoridad paterna:
"No puede dejarse tan sagrado derecho a merced de las sugestiones del fanatismo o
de los arrebatos de la pasión adolescente", es decir, el cura y el hijo (interesantemente
hermanados) 87.
Los hechos que se relataban daban fuerza dramática al derecho paterno y volvían
diabólica la actuación del clero. El Concilio de Trento había fijado en 16 años la edad
mínima para el ingreso a "la profesión religiosa", y con ellos, "las niñas tiernas que no
han llegado a la mayor edad (son) arrancadas a las familias (...)", decía el Ministro 88,
y lo eran porque su confesor las "violentaba moralmente"89. La prensa liberal, de su
lado, comunicaba en forma de denuncia, "que tal o cual joven de tal familia había
profesado en el Convento"90.
Carlos de Castro, una de las fortunas mayores del país, senador y Gran Maestre de
la Masonería, resumió todas las razones de la burguesía con rigor y en una frase de su

�XIX o^
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�34
5 - Confesionario y hogar: los lugares íntimos del duelo entre el clero y la burguesía
liberal.
Fue en el hogar —cuyo rey era el pater familias—, y en el confesionario —dominado
por el cura—, que se produjeron los combates sin duda más violentos entre la burgue
sía liberal y la Iglesia Católica. Allí ambos se disputaron el control de la conciencia
y la conducta de la mujer, como hija, novia, o esposa, y a veces como varios de estos
roles a la vez. En realidad, lo que se discutió fue un problema de poder dentro de la
sociedad y de dominio de la mujer dentro del hogar.
Comprobemos un primer hecho: la resistencia de los hombres a confesarse, el fenó
meno finisecular más extendido socialmente.
En el Mensaje que acompañó al proyecto de matrimonio civil obligatorio de marzo
de 1885, el Presidente Máximo Santos y su Ministro Juan Undolfo Cuestas, se pregun
taron por qué el casamiento católico no lograba imponerse definitivamente a la socie
dad uruguaya y sugirieron que podía deberse a tres factores, enumerándolos en este
orden: los trámites necesarios por ^las leyes eclesiásticas"; "el acto previo obligato
rio, violento que se funda en la confesión de los errores o pecados a los pies del sacer
dote, acto que considera el progreso moderno como deprimente (...)"; y el precio que
cobraba el clero por celebrarlo, ciertamente elevado 94.
A veces la resistencia a la confesión está ubicada en el contexto de la más sorpren
dente imaginería liberal. Así relató, por ejemplo, José Batlle y Ordóñez, la infancia del
tiranicida teniente Gregorio Ortíz, el que disparara el balazo contra Máximo Santos
el 17 de agosto de 1886: "Era huérfano y había crecido hasta los 12 años en un hos
picio, en que los ritos católicos estaban en auge, como de costumbre. Un día Ortiz
reúne sigilosamente a sus compañeros de infortunio y les habla. ¿De qué? De la con
fesión. No deben confesarse. El no se confiesa, no se confesará nunca; que cuando al
gún secreto o alguna duda lo agita, va al pie de la Estatua de la Libertad y encuentra
en ella cariñoso confidente y sabio consejero (...), es Jo cierto que al llegar el día de las
confesiones el motín estuvo pronto. Niños de doce, de diez y de ocho años, todos re
chazaban al sacerdote; todos querían comunicar a la Libertad sus íntimos pensamien
tos, todos querían recibir inspiraciones de aquella estatua"95. El episodio es tal vez
una invención, pero revela un curioso intento por secularizar el acto religioso y absor
berlo dentro de un montevideanísimo ritual liberal. Igualmente testimonia lo popular
de esa resistencia al sacramento.
También existen pruebas de fuente clerical, lo que las hace más valiosas.
En julio de 1860, el párroco de Canelones comunicó al Vicario Apostólico, Jacinto
Vera, que había dificultades para fundar allí "la Conferencia de San Vicente de Paul
(pues) el requisito de confesarse en los hombres no será fácil cumplir en todos ellos.
Sin este requisito me ha dicho uno (...) que sería fácil la entrada (...)96.
En mayo de 1863 es el ex-presidente Juan Francisco Giró el que escandaliza al mo
rir "sin auxilios religiosos por ir dejando para después el confesarse"97.
En febrero de 1866, una feligresa conocida de Jacinto Vera le presentó al porta-

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�36
el mando de la mujer, que el hombre con quién se desposó al pie del altar. El sacer
dote tiene la mejor parte de la mujer. El tiene el tuétano, mientras que el marido solo
tiene los huesos (...) La esposa, pues, tiene dos señores y amos (...) ¿No entregará la
mejor parte de su amor, respeto y sumisión al que está tan arriba del otro como el cie
lo lo está de la tierra (...)?".
El confesor se interponía entre los roles masculinos —marido y padre— y los feme
ninos —esposa e hijas—, y si éstos le pedían "un favor" a aquellos, "nueve veces en diez
le preguntará a su confesor si puede o no concedérselo, y el pobre marido tendrá que
esperar pacientemente el permiso del amo o la reprimenda (...)".
Concluyó poniendo el acento dónde debía: "Otra vez pregunto, pues, ¿quién es el
verdadero señor, gobernador y amo en esa casa?". De eso se trataba: "El marido quie
re que su mujer sea suya: no quiere, ni podría consentir que nadie participara de su au
toridad sobre ella (...)". Si el confesor triunfaba: "¿puede ese hombre, cuya mujer e
hijos están bajo el gobierno de otro, jactarse de tener un hogar?"99.
Los liberales montevideanos de comienzos del siglo XX pensaron exactamente igual
que el estanciero-protestante Guillermo Young. En el folleto titulado "Señor Arzobis
po", dirigido a Mariano Soler en 1902, acusaron a la Iglesia de usar el confesionario
para "gobernar a la familia y obtener las mil ventajas con que usted y los suyos viven
soberbios y altaneros, en medio del lujo y los placeres". El poder del clero derivaba de
que: "Los actos más íntimos, las más secretas acciones, se revelan en el confesionario.
Todo es conocido por ustedes. Dueños de los secretos de la mujer, la dominan por
completo, llegando así a gobernar muchos hogares que, aunque tienen jefe, es un jefe
que no manda, un infeliz (..-)"100.
Los confesores robaban a los maridos la autoridad sobre sus mujeres y a los padres
el dominio de sus hijas, "máxime si es rica y puede llevar algunos miles de duros al
convento", dirá el español Ramón Chies bajo el sugestivo título de "Carta a una ma
dre"101. En realidad, los liberales del Río de la Plata ya habían adelantado estos con
ceptos desde 1893 en que Mariano B. Berro publicó en un periódico del interior su
artículo "Las condenadas". Allí sostuvo que "los directores de almas encuentran siem
pre víctimas a través de las mal cubiertas rejillas del confesionario". Lo certificaba un
hecho reciente: *X~.) dos señoritas casi niñas, bellas, instruidas, con fortuna y con
cuantos elementos son necesarios para ocupar un destino brillante en la sociedad de
Montevideo", habían sido "seducidas" por el confesor para la vida conventual. Luego
describía las familias protagonistas del percance, sin duda burguesas: "Sus hogares, an
tes tan alegres, ahora están enlutados, mudo el piano (...)"102.
La Iglesia "utilizaba" a los confesores también para apoderarse de las fortunas de
las devotas y por ello éstos tenían particular consideración con las viudas y sus hijos.
¿Acaso la "mónita secreta o instrucciones reservadas de la Sociedad de Jesús" que la
Asociación de Propaganda Liberal "descubriera", no contenía capítulos titulados:
"Del modo de atraer a las viudas ricas"; "Sistema que debe emplearse con las viudas y
medios para disponer de sus bienes"; "Medios para que los hijos de viudas ricas abracen
el estado religioso o el de devoción'*?l 3.

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�38
de Propaganda Liberal en 1902r "¿Os conviene un espionaje de este género?. ¿Os pa
rece prudente que un cura sepa lo que tenéis, lo que debéis y lo que pensáis?"108
En aquella sociedad burguesa uruguaya, tan represora de lo sexual como lo era la
Iglesia Católica, la confesión violentaba otro de los principios básicos de su moral y su
conducta: el recato, el ocultamiento absoluto del sexo. La Iglesia fue mostrada como
obscena, un tanto paradojalmente para el investigador moderno a quién no se le hu
biera ocurrido tal vez jamás verla así. En efecto, ¿por qué los confesores interrogaban
con tal lujo de detalles "morbosos" y "desquiciadores" sobre el "sexto y nono manda
miento"?.
Las mujeres se sentían avergonzadas —decía un liberal— de tener que relatar cosas
"que jamás deberían mencionarse", de hablar "de asuntos sobre los cuales una mujer
decente jamás diría una palabra a un hombre". Guillermo Young en 1886 no vaciló
por esto en llamar "estercolero" al confesionario y sostener: "Es completamente impo
sible que una niña virtuosa tenga contacto con el confesionario sin aprender muchí
simas cosas que jamás debiera haber conocido siquiera (...) preferiría mil veces ver a
mis queridísimas hijas muertas ante mis propios ojos que verlas bajo el dominio del
confesor (...) ¡Que Dios las preserve para siempre de semejantes calamidades (...)!".
Porque el resultado final e inevitable para esta "teología" burguesa era que, como en el
Génesis, el conocimiento llevaría al pecado1 9.
El reproche vuelve como un ritornello dieciseis años después, en 1902. Esta vez los
jóvenes de la Asociación de Propaganda Liberal, dirigiéndose con insolencia al Arzo
bispo Mariano Soler, le preguntarán: "¿Acaso usted y los suyos hacen en latín esas
preguntas infames e indecentes del confesionario, que ningún hombre de honor tole
raría que se hicieran en su presencia a una señora o a una niña (...)?". Luego refirieron
un hecho, tal vez no acaecido, pero revelador de los miedos que procuraban alojar en
sus lectores: "Nosotros hemos oído quejarse a centenares de señoras y señoritas, que
no pueden acudir a las columnas de la prensa para (...) denunciar las inmundas infamias
que se tratan en el confesionario, porque su honor se los impide (...), porque el silencio
disminuye las consecuencias de la afrenta (...)"110.
Finalmente, la militancia liberal acusó a los confesores de aprovechar su función
para quitarle a sus lectores las esposas e hijas. Mariano B. Berro lo señaló en 1893 en
frases que sonaban como latigazos efectistas: "Ahí está el confesor soltero, repleto de
salud y de bienestar, preparando sus medios de acción, asediando a las penitentes
(...) como si las fuese a devorar (...) Ahí está en el confesionario el confesor soltero, el
hombre fuerte y de pasiones reprimidas (...) postrada a sus pies está la casta esposa
(...) Ahí está el confesor soltero, y a sus pies, sobre el duro suelo arrodillada, la virginal
doncella (...) aumentando su misma turbación el tesoro de sus encantos (...)"1 n. El
libro ya citado traducido por Guillermo Young en 1886, llevó a sus puntos más altos
este tipo de acusaciones convirtiendo al confesor en un peligroso seductor, en el terror
de los esposos burgueses más ocupados, débiles y menos jóvenes. Un sacerdote le había
dicho al Padre Chiniquy, emulando el aria del Catálogo del Don Juan mozartiano, que
de las 1500 mujeres casadas y solteras confesadas, "había corrompido por lo menos a

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6

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21R. A. R. No. 71, 15 noviembre 1875, p. 1089-91.
22Congreso Agrícola-Ganadero de 1895. Comisión sobre enseñanza rural y colonización, Monte
video, p. 81-104.
23Véase, por ejemplo: "El Bien", 30 agosto 1894, p. 1, cois. 2 y 3: Un problema.
24D. S. C. S. Tomo 37, sesión 10 julio 1885, p. 486; argumentos coincidentes esta vez de parte del
diputado Monseñor Estrázulas y Lamas en: D. S. C. R. Tomo 72, sesión 13 mayo 1885, p. 50-51
y sesión del 18 mayo 1885, p. 72.
25Congreso Católico Uruguayo celebrado en Montevideo en los días 28, 29 y 30 de abril de
1889,ob.cit.,p. 16-19.
26D. S. C. R. Tomo 70, sesión 12 abril 1885, p. 461.
26En los hechos, empero, sucedió exactamente lo opuesto, es decir, que cuando el Gobierno olbisvidó "el principio católico" y se volcó al liberalismo osado, el clero y el laicado de la "causa"
católica, en vez de obedecer a la autoridad política "legítima", conspiraron contra eüa. Así al
menos, denunciaron los liberales de 1885 que había ocurrido en 1859 cuando los jesuítas se
enfrentaron al Gobierno dominado por la masonería católica-liberal de Gabriel A. Pereira. Así,
sin duda, sucedió en 1885 y 1886, cuando la Curia montevideana, con Mariano Soler dirigiendo
la operación desde Roma, conspiró contra el Gobierno "impío" del Presidente Máximo Santos,
autor de las leyes de matrimonio civil obligatorio y Conventos.
De la correspondencia de Mariano Soler en 1885 se deduce que la revolución que estallaría fi
nalmente en marzo de 1886, fue "deseada" y que "lo peor será que las indecisiones de los mag
nates nuestros (la) hagan fracasar (...)" (27).
La contradicción entre lo dicho y lo hecho por las autoridades eclesiásticas en materia de obe
diencia al poder político revela que la teoría recibía su corrección cuando ese poder perdía "le
gitimidad" al volverse enemigo. No hemos advertido, en cambio, la menor contradicción entre lo
dicho y lo hecho en relación al defendido orden social burgués. Con éste, evidentemente, las con
tinuidades y complicidades resultaban mayores. Al fin y al cabo, fue el Estado moderno el que
primero rompió la ya milenaria alianza entre el Altar y el Trono.
27A. C. Vicariato Apostólico. 25. Carpeta No. 4, cartas de Mariano Soler desde Roma a Francis
co Dura, en Madrid, del 15 y 30 de junio y del 16 noviembre de 1885.
28Congreso Católico Uruguayo celebrado en Montevideo en los días 28, 29 y 30 de abril de 1889,
ob. cit. p. 22.
29A. C. Mariano Soler - 1 Escritos. Manuscrito titulado "Estado actual de la Iglesia".
30Congreso Católico Uruguayo celebrado en Montevideo en los días 28, 29 y 30 de abril de 1889,
ob. cit. p. 5 3.
31A. C. Vicariato Apostólico 26. Carpeta No. 6/6. Carta del presbítero Juan del Carmen Souberbelle (?), al Obispo Jacinto Vera, datada en Francia el 6 enero 1872.
32R. A. R. No. 37, 15 junio 1874, p. 236-239 y No. 90, lo. setiembre 1876, p. 273-275.
33R. A. R. No. 35, 15 mayo 1874, p. 187-188.
34A. C. Cajón 291. Capillas y Oratorios. Pedido de una capilla de vecinos del Pueblo Constitución
del 28 octubre 1882.
35Matías Alonso Criado: "Colección Legislativa de la República Oriental del Uruguay". Tomo
Vil, año 1880, p. 254-57: Restricciones para las excarcelaciones en las causas de abigeo.
36D. S. C. S. Tomo 37, sesiones del 5 mayo 1885, p. 153 y 7 julio 1885, p. 425. Discurso del Mi
nistro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, Juan Lindolfo Cuestas.
37Mariano B. Berro, ob. cit., p. 157-159.
38Manuel Herrera y Obes- Bernardo P. Berro: "El caudillismo y la revolución americana" Polé
mica. Biblioteca Artigas. Colección de Clásicos Uruguayos. Montevideo, 1966, p. 137.
39A. C. Vicariato Apostólico 33. Carpeta No. 7/11. Carta de Bernabé Caravia al Vicario Apostó
lico Jacinto Vera del 23 octubre 1860; véase además: Vicariato Apostólico 26. Carpeta No. 6,
carta de un cura vasco francés a Monseñor Vera, sin fecha precisa; Vicariato Apostólico 15,
Carpeta No. 4/1: carta de César Augusto Vázquez a Monseñor Vera del 3 octubre 1879; Cajón
291. Capillas y Oratorios. Nota de vecinos del Pueblo Constitución ya citada.
40A. C. Vicariato Apostólico 13 - Carpeta No. 3/12. Condiciones impuestas por Lezica, Lanús y
Fynn a los "Sacerdotes de la Misión Lazarista" el 16 febrero de 1875 para hacerse cargo de la
Iglesia y Colegio de Villa Colón.
41A. C. Obispado de Montevideo 1. Jacinto Vera. Nota respuesta del Obispo ai Ministro de Go
bierno Eduardo Mac Eachen del 7 julio 1880; nota del Ministro de Justicia, Culto e Instrucción

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precepto de culto religioso ante la seca.
78Almanaque de El País para el año bisiesto de 1864, Librería Nueva de P. Lastarria, Imprenta de
El País, Montevideo, 1863.
79A. C. Obispado de Montevideo. 2. Jacinto Vera. Breve Pontificio de León XI11 del 25 noviem
bre 1881 y decreto del Gobierno del Presidente Máximo Santos del 17 octubre 1882.
80Mariano B. Berro, ob. cit. p. 12-14.
81A. C. Vicariato Apostólico. Correspondencia de Monseñor Vera. Carpeta No. 3/2. Borrador sin
encabezamiento ni firma, del 8 agosto 1865.
82A. C. Carpeta año 1882. Obispado de Montevideo. I. M. YereguL Borrador nota elevada al Mi
nistro de Relaciones Exteriores del 19 octubre 1882.
83A. C. Carpeta No. 6/20. Monseñor Vera. Sin título ni firma. Fechado en Montevideo el 15 di
ciembre 1886.
84A. C. Carpeta No. 8/1. Correspondencia de Canelones a Monseñor Vera y otros. Carta del pá
rroco de Canelones, Manuel Francés, del 11 junio 1862, a J. Vera.
85A. C. Vicariato Apostólico 4 d. Juan Domingo Fernández. Expedientólo sobre la expulsión de
los jesuítas en enero de 1859.
86D. S. C. R. Tomo 72, sesión 11 mayo 1885, p. 7.
87D.S. C. R. Tomo 72, sesión 11 mayo 1885, p. 14.
88D. S. C. R. Tomo 72, sesión 13 mayo 1885, p. 54.
89D. S. C. R. Tomo 72, sesión 20 mayo 1885, p. 109.
90D. S. C. S. Tomo 37, sesión 7 julio 1885, p. 427-428.
91 D . S. C. S. Tomo 37, sesión 6 julio 1885, p. 404.
92.Matías Alonso Criado, ob. cit. Tomo X, la. parte, p. 187-188.
93.Elias Reyero, S.J., ob. cit. p. 113.
94D. S. C. S. Tomo 36, sesión 5 mayo 1885. Información similar sobre la resistencia de los hom
bres a confesarse antes del matrimonio en, D. S. C. R. Tomo 71, sesión 22 abril 1885, p. 226.
95"El Día", 26 enero 1887: Una carta de Ortiz.
96A. C. Carpeta No. 8/1. Correspondencia de Canelones a Monseñor Vera y otros. Carta del pá
rroco Manuel Francés a J. Vera del 18 julio 1860.
97A. C. Carpeta No. 7/3. Monseñor Vera. 1862-1863. Carta de Rafael Yeregui al Vicario Apos
tólico Jacinto Vera en Buenos Aires, datada en Montevideo el 9 mayo 1863. La muerte de Juan
Francisco Giró aparece datada el día 8.
98A. C. Carpeta No. 8/2. Monseñor Vera. Correspondencia de Canelones. Carta de Adela Sosa de
Pinero, datada en Canelones, el 20 febrero 1866.
99Padre Chiniquy. "ti sacerdote, la mujer y el confesionario". Traducción y notas deGuillermo
Young. lmp. El Siglo Ilustrado, Montevideo, 1886; repartido como folleto No. 17 por la Aso
ciación de Propaganda Liberal en 1902, p. 100 a 110 y 160.
100Asociación de Propaganda Liberal. Folleto No. 25: "Señor Arzobispo", Montevideo, setiem
bre 1902. p. 3 y 16 a 20.
101Asociación de Propaganda Liberal. Folleto No. 24, Ramón Chies: "Carta a una madre",
Montevideo, agosto de 1902, p. 8.
102Mariano B. Berro, ob. cit. p. 63.
103Asociación de Propaganda Liberal. Folleto titulado: "Mónita secreta o instrucciones reser
vadas de la Sociedad de Jesús", sin pie de imprenta, p. 15 a 29.
104María Julia Ardao: "Alfredo Vásquez Acevedo. Contribución al estudio de su vida y su
obra", en Revista Histórica, Montevideo, 1965, Tomo XXXVI, p. 238.
105Padre Chiniquy, ob. cit. p. 81.
106Asociación de Propaganda Liberal, Folleto No. 24, ob. cit. p. 7.
107Biblioteca del Club Liberal Francisco Bilbao. Volumen III. "Conferencias y Discursos", Monvideo, setiembre-octubre 1893. Discurso leído por su autor, José Puig y Roig el 16 setiem
bre 1893.
108Asociación de Propaganda Liberal. Folleto No. 24, ob. cit. p. 5.
109Padre Chiniquy, ob. cit. p. 2 a 13.
110Asociación de Propaganda Liberal, Folleto No. 25, ob. cit. p. 9 y 15.
111Mariano B. Berro, ob. cit. p. 71-77.
112Padre Chiniquy, ob. cit. p. 41-49.

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Se terminó de imprimir en el
mes de setiembre de 1988 en el
Departamento de Publicaciones de
la Facultad de Humanidades y Ciencias.
D.L 237.421

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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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Gonzalo Marín</text>
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                <text> Barrán, José Pedro 1934-2009.:&#13;
Iglesia Católica y burguesía en el Uruguay de la modernización  (1860-1900) /José Pedro Barrán..    Montevideo : FHCE.DP,  [1988?]..   47 p..</text>
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El f1roh1ema cJ .. , s1gr11t1cado en

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1

de LI GUI5TIC

curso :! JT ODUCCIÓJ

FHCE/120147

llll

-

lllllI tUrnH111111

L\ LI .Gll!5TIC .

EL PROBLEMA EL SIGNIFICADO E
LEr GUAS PRIMITIVAS •

LAS

•

Por Br 1nislaw Malin wski
Ex Profesor de Antropología, Universidad de Londres
( Extraído de " EL SIGNIFICADO DEL SIGNIFICADO" de
C. K. OGDE
I . A. R CHAROS . Edit ~ rial PAIDOS Suenes Aires)

El J nguaje , en us funcion es literarias y científica desarrolladas , es
un instrumen o del pensami nto y de la c omunic ción del pensam1ent . E
rte de utilizar propiamente este ins rumento s la Finalidad más ob
iAl es udio del lenguaje . La Ret rica, la Gram t1ca y la L gica se han
nseMado en el pasado bajo el nombre de Artes,yadn se e e an as , y se
L
e
udia especialmente desde el punt de vis a nor ativ • La f iJaci n de reglas , la comprobeci6n de su val1dez p y el logro de la perfec ción en 1 esti o , son sin duda obje os de e udios imp rtan es y ampli s
obre oda en
n o el Lenguaje crece y se desarrolla con el avance del
ronsclmien o y la cultur , y en un cierto sentido hasta guía ese avance .
indo Arte , sin embargo , que vive por el conocim1 n
y no por la inspira cj ón , debo resolverse finalment e en es udio ci nt fico, y no hay duda d
qu deod todos los puntos de enfoque n s v mas 11 va os hacia una e r! a
e' nt!fic del lenguaj • Por cierto, d sde hace y al ún tiempo, se han
dado , par lelamente a las Artes del L nguaje ,
n ativas para plantear y
r ~lv I div reos problemas pur ment t or ices de forma y sign1 icad
l~n u ~ otico , enfocados sobre
ocio d sde el punto de vis a psic ldgico .
[a
con moncionar los nombre de W. van Humboldt, Lazarus y S inthal ,
whi n y , M x MUller , Misteli , Sweet, Wundt, Paul, Finck, Rozwadowski ,
LJ q n r
Oertel , Marty, Jespersen y o r s, pare mostrar que la cie ci
d 1 l nguaje no w nueve ni car ce de impo tancia . En todas sus o ras ,
p rt
rl lo probl mas d gram ice s ricta, se encuen ran ten a iva
d 1 va
cebo un en lisis do los pr oceso men al s que implica 1 ign' t e o . Pero nu stro conoc'mi n o de la Psicología y de los m t 1d s
r jcol6gico v aument ndo, y en los ólti mos anos ha r alizad , p r cier o , un progreso muy r pido . Las otras Ciencias Humanis icas mod rnas ,
n prirn r luqar la Soc'ologíe y la Antropología, al proporcionarn s un
c.;
L
1 i
ti nd d la naturaleza y 1 cultura humanas
r en u
pnxto 1 probl ma comun . Porque las • uestiones d 1 1 nguaJ son n verd d 1
m s importnn a y 1 t ma e n ral d todos los studio human stico • A r , 1 Ciencia del Lenguaj e r cibe constant man
con ribuc' • ne s
~
nu va m ori 1 y st mulo d nu vos mdtodos . Y
, uno de los i pul qu h
cibido h e poco prov1 ne d 1 studi filoo m6s import nt
df ·ca d lo~ qfmbolos y los datos m t máticos , 11 vado t n brillan e e nt
bo ~ Cambridg por 8 rtrand Russ 11 y Whit
ad .
fn l
pr ~ nto obr , Ogd n y Ric o rds
tudi n los
d ntro d 1 e ro d 1 lingu ! ic , dond
sum n un imp rtanci
nt l . Por
i r o, con truy' n los
utorcs una nav dosa Ci nci Simb lica qu pr
ci n
·n dud
lgun , crit rios del fi yor v lor p ra JUZ ar ci r
rrot
d 1 M t f sic y d 1 Lógic pur m n
formal {cf . Cap! ul e
11~ VII , VIII y I ) .
Por tr ~ 1 do, 1 t arra ti
os lo un ale ne~
l r. f co ,
ino qu po
import ne' p c ic
n 1 trat mi n o d 1
p L1bl m
p e· l
, pur m nt ci nt!ficos, d 1 Significado, l Gr m t·'colo
y l P t lag
d 1 l n u
•
sp ci l nt , las
'nv t'g c'an s s br 1 Af si
liz d s p r H nry H d,
rraj r luz d 1 todn nuev so r nu str s conc pcion s d l
r c n or1 nt rs h c1
ar! s S ántic s id ntic
1
1 p
n
obr •
A
un
l s
gr d s
p rto
n
critur · rog ! ·
lpci
d l cu l
t p r p r ndo un nu vo n 1 i~ •

12o1

�•

- 2 -

. d
1 nos ar tícul os notab l es sobre el Significado , donde enfoca
publ ica o a gubl emas discutidos por Ogden y Richards , y result a s por e los mismos pr o
d c tan interesante , y sus respectivos resultados no me pa l las de· un
moat i bl es
.
d o p o r e 1 pre bl ema
om
Finalmente
,
yo
mismo
,
preocupa
1
~=c~~ 5 ~~ng~as p r im i tivas de Papuo - Me lane s i a , me he vist o l~e~adr.al carn. 1 sem~ntica general .
Sin embargo , cuando tuve el privilegio de
po w~ aªr las pr uebas del presente libro , me q u e Jé at6nito al co~probar
exam1n
.
~ medida las toorias aquí pr e s e ntadas resp ondían a t u das mis pro ~~ 9 ~~ 9 y r esolv í an todas mis dificultad e s; y me satisfizo co mprobar que
la psoici6n a la qu o hab~a llega do con e l es tudio d e las l e ng~ a s primi tivas , no e r a e sencialment e dif e r e nt e . Gr a n~ e fu ~ p o r e ll o mi. a l e gr í a
cua ndo los auto r es me ofr e ci e ron un a op 0 rtunidad ae form u l a r mis pr obl e mas y de esbozar mis t e nt a tiv as d e s olución , junto a sus n ot a bl e s t e or í a ~ . Lo ac e ptá con mayor ale gría pro que espe r o mo stra r cu~n im po rt a nt e
luz a rr o jan las teorías d e es t e,. lib r o s obr e l os p ro b l emas de l a s l e nguas
primitiva s .
Es nu t a bl e 1u a un a can ti dad de inves t igado r es i nde p endien t es , Cgde n y
Richa rd s , Hea d , Ga r d in o r y yo mismu , pa rti e n do de p r ob l emas def inid os
y co ncr e tos , a un qu e to t almen t e dife r en t es , l l egá r amos , si ro exa ct amen t o
o l os mi s mos r esu lt adcs fo r mulado con la misma t arminolo i e , po r l o me nos a l a ol eb oraci ón de teo rías sem nticas simi l ares basadas so br o c on s id e r a ci ones psicológicas .
Tongo que mos ~r ar entonces cómo , en mi propio caso , u sea el de un o t n 6g r a f o qua estudia la mantalidad , cultura y longua primitivas , me vi l l e v~ d o a una teo ría lingU í s ica en gran modida pa r alola a la de l p r osen t c
li bro . En al curso do mis invowtigacionos o·n~gr~ficas ~ntro a l gunas
t ribµs mo l anosias do! asto do Nuova Guinoa , qua roalic6 oxclusivamcn t o
po r mod i o do le longua local , rouni un nómoru cunsido r ablo de t ex t os:
fó r mulas m gicas , ojamploA de Folklore , trozos narrativos , f r agmen t os de
c0nyorsación , y frasca do mi3 informantes . Cuando al elabo r a r osto ma to r iel ling Oi stic~ trató do trDducir mis toxyos al ingl s , e incidon t a l monto confoccionor un vocobulaLio y u~e gram tica do lD lengua , mo v i
fronto a dificultadGs rundamontalos . Es as dificultades no dosaparocis ron , sino más bien eum ntar~n , cuandu consult los gram6ticas y vocabu lorioé oxiston as do las 1 ngues do Ocoen o . Sus autoras , casi tod~s
misiJnoros qu oacri iorun con lo finalidad pr ctica do facilitar la ta ruo do sus sucosorus , procodioron modiento roglas do aplicación emp í rica .
P~r
Jom~lo , ol escribir un vocabulario , dorfan la más coreana aproxi ü c16n on ingl s do une pol br na ivo .
•
Poro al o• joto de una r ducci n ci ntifica do una palabra no consiste
~ dr.r su oqu'valon·o opro imada, sufici nto para finalidades p r ácticas ,
ino n
.~l c r
c m n ~ si uno palabra nativa corresponde a un~
:doo ol m nos porciolmcnt o :stun o por los hcblontos inglosos , o si
~b~rco un concop o ont r3mon
o tror • Es claro quo tolos concoptos
troños o íston on ol caso d les 1 nguns ne ivas , y on gran número ,
Todos• ns pelobros quu d acrib n ol ord n soci 1 notivo , todos los ax• pr sien s qua s rofi r n n ero nci s nativas , o costumbrns , coromoni~ s
Y ri os m gicos spocificos - odas sos palnbrcs , ovidcntomanto , no o ~j s ·on
n ingl ¿s , ni an ningun otr 1 nguo uurop o . Eses palab r as sól o
P~ d n tr ducirso ol ingl s no d ndo su oquivolunto imoginorio - pues ov1d nt m nto no puad
ncontrorso uno rool - sino oxplicnndo al signif i c do du e do uno d ~llos m diento uno doscripci n otnogr~fico uxocto do
l sociologio , culturn y rodici n d uso comunid~d notiva .

-.

is o uno dificult;d oún m~s profundo , ounquo m s sutil: todo lo
m n r • un qu os utilizod. uno lengua nativc , s difor nto do la nuost r o .
En un 1 nguo primi ·va , todo l
estructuro gromoticcl coroca do lo pr o ci ió Y dorinitud d lo nuustr , ounquo us oxtromcdcmonto ofoctivo on
ci r· ~ m nJros.usp cificos . Adom6s algunos p~rtículos , totolmonto in tr duc1bl s on lngl s 1 d n un scbor spoci l o lo xpr si n nativo .
En 1 ostructuro do los fresas l
simplicidad oxtromcdo oculto uno buo n~ d~sis do oxp~osividad , o m ~ujo logrado madi nto lo posición y ol
cont xto . Volviendo al significado do polobrcs aislados . 1 uso do lo
1
t~~or , los comiunzos du cbs·r cción , de g noroliznción y uno vaguedad
soc ad a con le oxtromadc concr t z de o presión , constituyan rasgos

P ro

•

•

�- 3 -

qu e frust o n cu 2 l qui e r t e nt n tiv ~ d e r e~ liz n r un2 t r ad ucción simple y di r oc t~ t . 1 El otnógr o f o ti onL q ua tr c nsmitir ~s t o d if e r encia profund~ aunque
su 1 d ol l ~ n g u o j o y de l o u ctitud m e n t~ 1 q u a r eside dot r ~s de 61 , y so
c xp
. r cs"
... - me d i. a n t e ~ l . Pe r o e s t o conduc e c o dn vo z m6s 8 1 p r o loma psico l ó g ico g~ n o r a l de l Signif i c ndo .
I I

Es t 2 for mul a ción go nc r o l de l o s dific u lt ados l i ngüí sticos que ~cosan Ql
~ tnóg ra f o . o n s u t r obn j o o f o ctivo , de bo ilu s trorso con u n ojomp l o concrL· t o.
Ima gin o ol l e ct o r q u e r o po ntin o me nt o so vo t r ~nspo rt ado e un a t ol ón
d 3 co r a l on e l Pa c í fi co , y ~ st~ se nt ad o ~ n un cír c u lo do no t ivos , oyendo
su co nv ~ r soc ión . Sup onga mos o d e m~ s q ue e xi s t o o m~no un in t ó r p r etc ideol
OUL , o ~ l o me di do do l o posi b l e , puodü t r a n s mi tir e l signif i cado d~ cod2
~ xpr os 1 6 n , pa l ab r a po r po l o b r a , do modo qu~ e l oyon t e es t 6 en posesión de
todo s l os da t os lingtlis t ic os ob t o nibl as .
lH~ ri o ·esto que Ud . onte n d i Lr~
1 2 = onv ~ r ~c ci 6 n , o a ú n un o s imp l e fr ase ? Po r c ie r to que n o .
~e mo s

un v i sta z o J un t e xto Sbme j o rt e , ux p r es i ón efectivJ t omcdo dL una
con va r soc i6n db na ti vos a n l o s isl os Tr o bri and ~ norLst8 do Nuevo Gu i neo .
Al n n J l i z a rl o , ve r e mos con t odo cl o ~ id od cu6 n dGs v2lido es t d uno pa r a i n tJn t ~ r e sc l a r ece r e l s i gnif i c ado de uno en u nc iac ió n po r m8 r os medios l i n gUi sti c os ; y es t a r emo s t o mbi~n e n c on d i c i onas de comp r ur.der q uC clase de
conocim i e n t o ~dicion o l, a po rt e de l o e qui va l encia ve r ba l , es n ecesa ri o
p8 r o ha c e r qu e l o e xp r e s i ón r es ult e s i gnific a ti vo .
P r o s1....nto como t. j ljmpl o un n Gnunci o c ió n e ri l e n guc n'l t iva , dD n do bD j o
pQl otr c su eq uiv a l e n t e m6s o p r oxim2do:
Tos nkaulo
Cerre mos
tnwou l o
pe l oa mo s
s o d2;
co mpañe r o

k n yme t "' ne

ul

d~

f r en t e - mecie r e
ovo nu;
tas i v il a
e n e l l u g~ r ;
vo l vemos
isck2u l o
n o s otr os;
él c o rr e

ol uv i e ki
· oet r6 s de

simil a ve t 0
e l br o zo de mo r de e l los

c ~dn

yck i da ;
noso tr os mi smos
t&lt;:lg i ne
vemos
k r u ' u y8 '
de tr6 s mode r a
Pi l olu
Pi l ulu

L o t r 2 ducc i6 n l i t e r a l

c c st e ll o no db es t o Lxpr esi ón s u en8 81 prin c i pio co mo un 8c 8 rti jo o un a me z cl a de po l c br os desp r ov i s t o de s i gnifi c2do ; po r
ci e tt o n o pe r e c e un e nu n ci ad o sign i fic a tiv o y cn r en t G de am bigO edod .
Aho r 2 biGn , si e l oye nt e , o qui e n sup onemos f 2milia r i z ~do co n 8 1 l ~ n g u aje
pw r o no f nmili n r i zado c on l a cultu r o de l os nn tiv os , qui s i e r a c ompr e n der
n ún e l sen ti do ge n e r a l d e e st e e nunci ado , t e n d r f ~ p ri.me r o q ue info r mc r se
~c~ r c2 d~ i ~ ~ ~tuoci ~~ e n q ue fu e r on pr onuncicda s es t os po l o br cs .
Te n dr í cc
q ue va rl n s c o l ocados en s u od e cu c do l ug ~ r d8 n t r o de l e cu l t ur e n a tiv o .
t n ~ste co so , l a f r ase se r e f i a r e n un e p isod i o ocu rri do e n una e xp e di c ión c ome rci a l ma rítima d e es t o s na tiv os , e n qu e t oma r on po rt e v2 r i as c n no:Js , c on un es p í ritu c omp e t i tiv o . Este 6ltimo r 'Jsgo vX pl ica t 8ntui~n l n
no tu r c l e z a e moc i onc l de l e e xpre sión : no se t r ~ t ~ dL u nomc r o e nun c i o ciJn
de he ch o , sin o de un a l oa , uno p i e z1 d e c ut oglorific c ción , u xtr e mc da me n t e c ~ r o ct e ri stic o de l o cu lturn t r ob r i c nd e s c e n ge n e r o l y dd s u i~t e r ­
c~m b io c o r e moni n l e n po rticul o r .
56 1 0 de s pu ~ s de un o in s t ru cció n pr e l imin a r e s po sibl e hc c e r se 0 J gun o i dee
d... j: ~ r mi n_o_s t 6 e n i e o s de_ .l _o_o_ y o mu 1 a e i ó n e o mo !&lt;_8~ 2 t a n ~ ( o 1 f r e n t G - mo de r e )
y k ~ iu •u yo ( de Erd s mo d e r al. El uso m a to f6ric~ mo d e r o e n l uga r de c o n C' a no s ll d va río a o té o c o:.• po de l a psicolog í o de l l eng ua j e , pe r o p o r e l
mo(Tl c, nt o bS sufici e n t e des t o c a r qu e 11 c o no a gu í a " o " o l fr bnt e'' y 11 c 2 no8
:1 t r~ s'' s on t é r min o s i mpo rt an t es po r a un pu e b l o cuyo n t unci6r cs t6 t e n o cu podc e n ~ ct i vi dn d e s com p et it iv a ~ po r s í mi smo s . Al s ignific Qd O de t o ~
l ~ s pc l ab r o s s e n g r e gn un ma tiz e moci onal a sp e c i o l , s 6 l o c ompr e n s ibl a so b r d e l f ondo de su ps i c ol og f 8 tr iba l , ta l c omo s ~ mu es tr o on s u vida , c om&amp; rcio y e mp r e s a s c e r e monin l e s .

--

f\ du m..c: s l a fr e s e e n
t r 6s y p c rcibi ~ ndo
lu , r e qu ~ rir! a un o
r J~ l os na tiv os , d e

que l os mn ri .1e r os co n d u ctores s e do scribe n mi r a ndo a e s u s c om pañ e ro s r e z ogodo s e n e l h r o z o do mo r de Pi l od i s c u s ión es pu ci a l 2 c ~ r c1 de l s e n t i mi a nt o ge og r dfic o
s u uso do i mc1 gonos co mo in st rum e nt o lirigUfst ico y do

�,,
- 4 -

u~ uso espacio! del pronombre posesivo (~l brazo de ma r de ellos , Pilolu),

a las amplios y complejas considern ci o nes o que nos ve muestr
0
t
d a es
To
· ·
d
':'I do d 1
·
·r·
mos llovodos por una tent a tiva de dc r un. a n ~-&lt;1 is1ts
~ e eu ~ l~be ~ ~19~1 icod
En lugar de traducir de ins e rtar s1mpl e me n 3 un e pa ~ r u ing e sa
u ~ ·lu g~ r de unonotiva , no~ ve mos e nfrent a d o s c on un pr oc es o l a rgo y ~o
del todo simplo de de scripci6n d e a mplios cn mp o s de costumbre ! d~ ps1c o log ! nsoci8 l y de orgcnizoción tri ba l , qu u co rr e sp o n d ~n o _un termino u o t
vemos que e l an6lisis lingO!stico n os c on duc e in e v1t a bl e m~nt a Dl
u ~~~dio de to~OS los tem a s qu o a ba rc o e l tra b~ j o e tn o gr~fic o Gf e ctivo .
Por supu usto , los ceme nte rio s qu e m6s a rrib o ho c emos ace re ~ de t~rmin o s
~sp G cificos ( 81 fr e nte - made r a , do tr6 s mode r e ? e l br o z o de mo r d ~ e llos,
Pil olu) son nec e s a ri a me nt e br eves y usq u e m6t1~ os . Pe r o h e e l a g1 d o G pr op6sito une e xpr e si6n qu a c o rr os p onde o un conju n t o de c os tumbr e s , ye des crit o s c on t odo a mplitud . Qui en l eo esa des cri pci ón su r ó c o p c z de c ompmn Je r p l ~ n ~ mo nt e Ól t ex t o p r osent~do , cs í como de np r ecio r o l ve l a r de
~ u os tr o s a rgum e ntos e n e l pr eson t e t r aba j o .
A p ~ rt e

do l os d ificult ades qu8 oncon tr ~mos pa r e tr8duci r pa l a bra s a i Gl Ddn s , di f icult ades que conduce n di r oc t ~men t e o l o e t no l og 1o desc riptiva ,
ho y otras , vincul ados co n p r oblemas m6s exclus i vamente l ing üí s tic os , que
s i n dmbo rg o s6l o pu ede n r esol ve r se so b re l o bese del o n jl i sis ps ic ol6 g ico . As !, se ho s uge r ido que 1 distinc i n c ... rncter f sticc da las l enguas
de Oce ... n!o e ntre p r onomb r es inclusivos y exclusivos requie r e uno ex pl i c~
ci6n mds p r o fu ndo quo cu ... lquioro que sa limite o r locion8s mer8men t e
gr~m~ ti c ... l es .
Adam6s , lo d sconcurtonte mcnú r ~ en quo algunos de los
f r :sus obv i omanto co r rolocionod~s se unon ~n nuustro texto por m~r~ yu xt posici n , requeri ría mucho m~s quu uno simple reforencio , si se doseo r ~ ponw r da manifiesto
ad importancia y ~igni icoci n . Estos dos os puctos son bioP conocidos y o m nudo han sido oxomjnodos , aunque según
mi opini n no n fo r ma totclm n
xhoustivo .
Existun , sin mborgo , ci r 6 p culinri ndes d~ los lenguas primitivos ,
e si nt r monte doscuid
s por loq r m~ticos , cunqu~ plantean cuasti~
nus muy int r8s ntos ncerc
dtJ 1 p ic log.f.o de los s ... lvojos .
Ilustror~
to madi~nto un punto qu
h 11
n 1 lineo limítrofe entro l e gro m ~ tic~ y lo 1 xicogrof ! o y ~st
bi n jmplificodo en l ... cxprusi n ci t odc .
En 1 s l ngu s indodurop o
l
m ,,
-.; rrollod s , pu de trozarse una
nu . distinc¡ n éntro 1
unc1• n s gr
ic ... los y 16 icns do l ... s palo r s . El sign1fic~do
r z
un ... p 1 br puu
islors~ do lD moif icaci6n d
ignific
ubi
cci ntus
~
lgún otro m dio
l
gr m
c ... l
ut rm·n ci n . A I , n 1 p ... l br ccrr mas dis inguimos
ntr úl signif1c o d 1 r iz p lz~mi n
pL s no! r~pido - y lo moific ci n r sp etc 1 i--mp
1
cci n, 1 ti mp gr metical , an quo
~u
1 p 1 r
n "'l e nt x o d do .
P ro n l~s longuos noti v s 1
is inc n no ~s d ning n m n r t n el ro y l s funcionas g r o m~tic ... l
y 1 signific
v m ntu s confundan o morudo
r
lC 1 r sp e
n un m n ro n t bl~ .
n l
l ngu s m~l n s) s
ist n ci rt ~ instrum ntos gr mntic oles , ut~
liz os n l
fl~ i n
v r
, qu
pro ~n r lcciones do tiempo , dof~
nitu Y sucu i6n , rl cior
m n r v g • Le ces ... m s obvio y f' cil quo
i n
u h e r un aurop o qu
~ ü
utiliz r n formo oproximndc tal
ngu e n fin lid~
pr~ctic s ,
n istu un d t~rmin ... r cu ~ l us al on qu m
e re no
s f rm s mLl n i ... ~ qua su ~ncuontro n nuustr~s
l
u
y u il1z ... r
n ene
l
rma s lvcj e i~ man ro uuropec . En el
1 ngu jo
lo Trobi nd , por jmplo , Ll cu 1 hornos tomndo el ojemplo
u cit . . mos , xist una pcrticul
dverbicl bºogo , quu puesta dulcnte de
ur v rbo m dific do , lo de , n ~n m nür~ ~190 v g . . , ul signific do d~
un
currucio pa~ d o dofinid • El v rb so modific . . dum 5 con un e ml i . n 1 pron mbru pro~ 1 pr
ij
o . As í le c ! z mo (voni 1 mov rso
ci
e ) , si o lo util1z con 1 pr n mbre pru ijo o del~ turcer~
ingul r l - tiene l .r~rm ¿._~y signi ice ( aproxim
m n ) 61 vi~no .
C n 1 pronombru mod1f7c d ~ - , m ~ nF~tic m nt , lay- significo ·
( pr xim d m ntu ) 61 vino o á! h vun1d • Lo uxprosi n bo
~ mo
bo
ln_t~ P~ do tro ~cirso proximod m nt '-1 ya h v nido d~~o y
~
QL
ticipi pog~ l . . h co m s d f inid •
'
que ~ pc rl

t

quiv~lLnci

s 1

t-S

npr

•

Xlffi

cJ

,

cu

p r

wlgun s

�'
- 5 d~dds .p~ 1ctic2s ,

t ~ l es como ~ l comercio con los na tivos ,

l e pré d ic a de
l Li s mi.s1onercs Y l o tr \. 1 ucción Je i~ lit e r .Jtu r c cristiano e l'"'s l e nguas
n· tiv .Js ~ .En mi opinión , es t o últ imo no pu~ dw hoc e rs w con ninqún grado
... ! .... P r c.. c 1 s l. 6 n •
En 1 e s g r o m6 t i c o s a in t .... r p r u te c i o n e; s cJ e 1 ~ s 18 n g u e s me 1 a nwsi'"'~ , qua ha n si do usc rit as c asi t od~s por misio neros c o n fin ~ lid ad~s
pr1ct1cas , 1 2s moJific oc i onos g r emoticalds dG los ve rb os se prese nt a n
s impl 0m:n ~ b como eq uiv ~la nt 8s ~ l os tiempos indo e ur o peos .
Cu a ndo comenc a . u t i l 1 z a r G 1 1 e n g u e je t r ob i '"' r1 dé s
n mi t r ~ b ~ jo s o br o G 1 t a r r eno , no
me d1 ~ n a bs olut o cu u nt ~ du quG podr i c hcbLr olgún ~ng~Ro en t oma r lJ
g ~ ~ m1t1cc do l o s salvojos e n su velar ap a r en t o y sogú í l e costumbro mi s 1c n e r c do utilizor l o infl~xi6n nn t iv a .
lJ

l.J

~ mb
o pr~ndi
t r ~h~jo

rgo , pr ont o tuvu qu~ comprenc e r qua ~sto no ~ r 1 correctr , y l o
po r m~ d i o do un o rr o r práctic o , quw int e rfirió 1 0 va me nt L c on mi
sobre Gl t e rr eno y ma ob li gó o tr~bojor ~n lo cornprbnsión d~ l n
f l uxión n 2 tiv o : c os te de mi comodid~d pGrsonol . En un e Lp oca yo me d8 ~ ic~bG e h:cGr c bs ~rv~cionos sobrG un e tr c nsGcci~n muy interesante que
t~nf ~ lugar e n un a c l d~c locun c l Je los Tr o bri Jnc~ses , e ntr a l os poscndor .... s cost~ r os y l os c~mpLsmnos dw l int er i o r .
Yo t 8 n f ~ quu soguir a l guncs
p r wpo r c tiv os imp o rt cntLs on 13 alde8 , y sin s mb~rg o n o quer í ~ pe r dL r el
Grr ibo de l ~ s c n n o~s o la ployJ .
Estuv e ccupodo r~gistr a nd o y f o t og r o fi8ndo l os proc~ d imi entos dn l J zon2 de l c. s c~b añcs , cuando circuló l a
voz 1•yo hcn vwni do" - b oga lc-ymoyso . Dej6 sin concluir mi tr cb"'jo en ln
~ ld8~ y corr í un os cuotrociant os mat r os hoste le c os t 1 , p1ta Gnc on tr a r ,
cc n l e c onsigui 8 nt o decepción y mortific~ción , quo les c a n oas se hn ll 2b n
l .... j o s y 2vo nzob on l entom2nte o bichero ha cia l'"' playo: !De modo q u e hobí
llGgcdo con un os d i e z minutos do ~nticip2ci6n , just o lo suficiwnto pero
h 2 c~rm ~ pu~der mis opo rtuni dodGs o n le a l dec!

S in

Me llwvó c lgún tiompo y me fu e

nuc es~ ri o

un a compr8ns1ón g ~ n a rol much o m
jJ r dL l lvnguoje c nt us quu ll ago r o o comprendGr l ~ nctu r o l e z 2 de mi e rr n r
y e l uso cdecu.Jdo de l os polGbrc s y f ~ r mGs pcrc oxprescr l o s sutilezas
cu l~ sl;jc uuncio tbmporcl . As í lo r a iz 11 mc que significn von ir , ~ v a nz a r
hccio ~cñ , n o contion a ól s i gnific2do quG o blrc o nu e str o pol 2 br a ll e gar .
Y ninguno dGtG rmin oción grom2ticol 18 do l n de finición uspd ci~l y tomp o L z formo
r - 1 qu J nosotros ~xp r esamcs medinnt&amp; "hon vo nid o , h2 n llogDcJ0
;b~ gL; l::ym 2yse 11 , que o í e n c.qu 8 ll :: memorabl ... m2R o nc ~ n l o o l do:-- l'"'custrb ,
signific c p:'rc un nativo 'ye es t..c:n ov:n z ando hacia ::c6 11 y n o ''yo hnn llv goJo oqu f H.
11

11

•

Pero l eg r a r l e defin i ción asp=cic l y t dmpo r c. l qu~ no s c tr os obtenemos ol
utiliz-r e l ti ~mpo p~sodo Lef ini do , l os nctivos r e curr u n o ci o rtcs ~xprG ­
s i ~ n us conc r et::s y c sp o c i fic ns .
As i, o n e l c~s c cit~do , los c l dLonos ,
pc r c tr a nsmitir o l hacho de qu8 los c~no~s han ll~g~ Jo , hubiuron utilíz a lo l ~ p::lob r ~ c ncl a r , amo rr a r .
''Yo hc n amorr a do sus c~n oc s•' , b o gt... oyko t ~s i , hubi ~ r 2 significado l o que yo suspuse qu u hobíon cxp r es~uo con b cg~
12ymoyso .
ú suc , e n esta coso l o s n ativos utiliz a n une r a íz dife r untu ~n
lugcr do un o m ~ r n modif icoción g r e maticol .
Vo lvi ~ n do

n nu ~s tr o t~xto , t Gn omos ot r o o j~mpl o significativo de lo c~ ­
r r ctor i s tica en d iscusi ón . L.... r ~rc t,.;xpre.:sión iipcl¿cmos e n ul lug~r 1 • s" l o puL uC se r adecu~do m ~nte ~ntendid2 si Sd compre n de que 1 2 p~lcb r o p c l~ 1 r tiun~ oq u f l o función no da des cribir lo quo e st~ hcci~ndo lo tri pulc ci 6n , sino cic indic2r s u p r oximidcd inmodi2to ~ l ~ aldao de d~st in c .
Ex~ ct ~m~n t o c ome en e l ~ j dmp l o anto ri o r , 81 ti ~ mpo pos ado de l e palobrc
vwni r ( "h~ n v~nicJo••) que nos o trrs hubi~r cmus utilizc d o e n nuestr o lwngu c
µe r e tr :ns mitir e l hdcho de l a rrib o , ti J ne ot r o significado un l o nativa
y dt:: b8 se r r ee mpl 8 z oda por ot r o r:::i fz quo LXp r use l a i l 1eo ; os f aq uí l'l
rc f z nativo wo , avc nz c r hacia cll ~ , no pcdr í o hobo r sido utiliz ado en e l
tiwmpo ( .... proximodnmo nt d ) pcs2do de finid o pe r o tr o ns mi tir Gl s i gnificado
du t•o rr ibc r c ll f
sino que so utiliz2 une r c fz Lspocial qu e 1,.;Xp r aso t. l
ct l conc r a t o do p2lL o r , porc soRc l o r l ~s r~l c oi o nLs es pe ci a l os y t omp o r ~ l Gs d o l = c2noo gu1c r ospL ct o
lo l es o trcs .
El or i g~n de os t .... os truc tur r CG imjg~nt,.;s es muy cl e r o .
Si~mpro qu~ l os nntiv cs ll aga n cerco dL
l~ cos t e de une Je l os ~ 1 dc2s Jo ultrcmor , t ionan qu0 pl~gor l e vel o y
utiliz~r l o spolos , p o rqu ~ c llí ~l eguo es profunJ a , a ún muy corco de l o
Lrill 2 , y es imp c sibl o utiliz o r e l bich 8 r O. As í
pc l eo r L sign ific o 11 11 0 9-- r '"1 1 ,. a l dea de ultr c mDr h .
Pu Gje ~g r Lg"" rs u quu J n es t e GXprwsión 'p2 lu c. mo s un e l lug""r n , l os do s polcbrcs r ust'"' nt us , Gn y lug a r tcndrion quL:
r u tr:-'uci r se o n f o r ma int u rpr dt~tiv2 libro por • curcci ue l o c l deaíl .
11

,

11

�•

:.. 6 -

Cun l ~ ayudo dG un anjlisis como ul qu~ nc~b:mos d~ h a cer, · puod~ hccerse
c omprunsiblG esta o cu~lquier otro GXp r asi~n sclvC JG . En e st e c2so debe mos r e sumir nu as tr cs r as ult 2dos y pres~nt o rl o s ~ n un com e nt o rio o p2r~ fr 1sis libr~ de l o a nuncio ción:
un 2 c~n tida d dG nativos ost n sent~dos junt o s . Un o u~ Gll os , que ocabo
Ju llogcr de un2 expedic ión do ultrcmo r , do uno ~ xplic o ción do l~ nn vagQ ci~n y_se jacte d~ lo superiori dad dos ~ c 2 n oa . Cuente o su.~uditorio
cómo , cu ~ ndo cruzó ~l bro z o do mor de P1l o lu ( 8 ntr e l os Trob1ond y l:s
Am phletts) su c~noo p~só ü~ l~nt u do t odcs las ot ras . C~onjo so hollnbcn
c~rcD du su d~s tino , l o s tripul o nt ~s q uu ibGn delcn t u m1rcron Dt r~s o sLS
c-morodos muy l a j a s, aún un e l brc z ú uu mcr do P il o lu .
Fo rmula d~ ~n ustos t~ rm in os , l o Lxp r cs ión puedo so r comprendidD e l menos
n f o rme a mplia , a unque poro un o exoctc opre cicción do l os m~ticcs y dcl t~11~s Jw significado 85 indispuns8ble un p l ~no conocimiunto de l os cos -

tu mbres y l o psicología de l os nativos , os i como dü lo ~structu r n gonerol
su l ungua .
t.J

e

s i no ~s noc~scrio súñclor quu todo lo qu~ h~ Jicho un ~stc pcrte só l o

constituyü uno muestro , sobru un ujamplo concruto , u~ los princip i os gc nur~l.s ton brillcntumunto
xpuustos por OgoLn y Rich~rds on l oD capitu lo 1, III y IV de su obro . Le quu ha tr~t~da du ol~r~r mddiante e l 2 n "l isis u~ Uíl tuxto lingüístico primjtivo 1 US qu0 ~l lGngunja S ha ll ~
sonci~ lm unte unroizodo
n lo ru-li d do e culture , le vido tribol y
1-s costumbroA de un puoblo , y qu n pu~ u sur dXplic do sin e nstnnte
rl,j Ft:1ronc io o as s e ntux os m s "'mpl ios 't::1 l:J u pr8s ión vt: rbol .
Los t eo r !~s p:osun "" ns on l di""gr m~
o Og ~n y Rich-rds ol c-pitulo I , en su
tr t m1\Wnt tJ~ lo 'situ-ci n signific tiv~ei {c,.,pitulo III) y su on "l isis
u l. p~rc pci n (c-pit lo IV)
b"'rc~n y gun roliz~n
os los d8t~11~s
d
mi uJmplo .
II l
V lvi n

un ... v z

nu s r
pI si n n
iv~ , n
s n~cus~rio insis tir s ci lm nt
n Uú n un 1 n u j
primitivo ~l signif ic~do ~e cucl quiur p 1 br ""Ísl cJ
p n 'l.;¡
mu i
d
su e nt xto . L~s
n mu~' gr~n
P"'l br s "m 'CJr • C•p .11..:..,r
b; r n s r ru r ucid s ~n lo inluq '
4t.Jr
t rpr t ci6n 1 br , p r m
signif'ic- f , trans cu l
U V r
miti o un n tiv p r 1 e
t
n
P r e n . A m s , us iguolmunt~
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�- 7 ~n· vl 1nimo d8 su l e ct t r en ci~rt~ s d ir dcci c nLS e

Con e l twxto impreso de
libr o ontu ~l , e l l e ct o r , ~ r equ0rimiento dL l cu t Lr, v ~ su fri Gndo una so r i~ je procesos - rcz~na , r u fl ex i onc , r~c uo r d2 , imagine .
El libro po r s í
mi sm a GS suficient e pa r e d irigir l ~ munt e dG l l Bc t o r hacia su significa do; Y ~oJ r f omos suntirn cs t dnt cdos 8 duc ir met~fúricomontb oue el signi fic cJo S e hQllo int cg r ~mwntb cont~ni do dn Gl libr o o que 6st~ l o trcsmitú
Pc r c cu enda pa s o m s de un~ l eng ua civiliz ~do mcdcrna , acerca de i ~ c1Jal
pwns ~ m cs s o br ~ t odo o n términ c s cid r Gg i s tr o os crit o~ , o de un a lcnquo
mu w ~ t ~ quw só l L s o brovivu a n l~s inscripci onus , o un~ l ~ngu~ p rimit iv J ,
v n l e cua l nunc o s G p r ~c tic ó l o es critur~ , donde t odo e l m~tbrial sólo
v iv ~ ~n l as a l 2dcs palcbr~s qu~ p~san de hombr e e hLmbro - vnt oncus do bu ri = rosultar de inm ~J i t e ~viJ~nte quu l a c8nCLpción du l s ig nificado co mo c ont wnid o e n un a sxp r us i6n ws f a l so y fdtil . Uno Lnunciaci~n p r of~ri­
Jo o n l n vida r 8o l , nunc o os t~ s epc r =~lc de l ; s itu~ci n bn quw he si do umiti ·n . Pu e s c eda a nunci ~ ci(n vwrbo l quL h ~cu un sor hum1nu ti0n G la fino liJcay función de ~xp r us- r ~lg dn pe ns =mi u nt o o s~ntimiGnto efJctivo t.n
~s8 m c m ~ nt o y ~ n eso situ~ci~n, y que po r un o r ezó n u otra ~s necesa ri o
h ~ c o r c a ne c e r o o tra p~ r sonc o pe r sonas - p~ r ~ s~ r vi r l es finalid o~a s de
l= =cci6n c om dn o pc r ~ ~stab l ~ c L r v i nculLs ~~ ccmuniu~~ pu r ~m e nta s oci c l?
o s i n o pc r c librar 8 1 hcb l o nt b cu suntimi~nto o pcsion~s vi l e nt os . Sin
ql~ dn esÍi mu l o i mp~ r c tiv o ~a l moma nt o , n G hcb r f o ningunc Lnunci~ci/n h~ ­
bl ociJ En c oda c oso , c nt onc a s , l ~ exp r cs i~n y l e situ2ci~n LSl ~n e nl~z: ­
Jc s Ln f o rm o in ex tric ab l e un e c on c tr n , y 8 1 contexto L~ situoción r ~sul­
tQ i n o is pGnscble p~ r o l =comp r wnsi6n de l =s pa l a br as . Hs í ccm ~ en la r Go liJc u de l os l e ngu as hn blc das o osc rit ~s , une p2lab r 8 sin ccn:~xt o lin 9Ll i s~ic c es un cmb r c fi cc if n y n o r sp r esentn n~dc po r c í misma , t ombi¿n on
l o r oa li Jad do un a l Lng ua hcbl cdc vivi o nt ~ , l a uxr r esi6 n n o ti e ne si gni fic ado , Gxc eptc o n e l context L de situac i ~n .
R ~s ult ~ r6 o ho r o du l

t odo cl 2 r o qu e ~ l punto de vist ~ db l f iló ~ of&gt;c , que
s~l o sw ocu pa de r ~mcnen t ~s jG l c ngu 2~ mue rt as , J~ba d 1f ~ rir jo l wnfoque
d ~ l o tn6grQf o que , de spr ov ist o de l os dc t os os ific ad=s , fij~Jos , de l os
inscri pc i ones , ti e n e qu e c unfic r e n 1 2 r eo li dcd vivi~nte dL l lenguaje hn bl cuc in fluxu . El p ri mo r o ti c n G que r eco n s truir l o si tu ac i ón g~nGral
- Js t o es , l o culture J~ un ~ u ub l o c~ l pasado - 2 pa rtir ju l os Lnunciacio ncs mGdiante e ll as . Aho r c b i ~ n , y ~ cfi rm c quo l ~ pG r spoc tivo ~ 'e l Gtn g r ~ f o o s lD dnic a pe rt inent e y r wc l para l o f Grm Jci n ~~ ccnccp ci onas li n 9Ufstic 2s fun Jcm~n t 8 l os y oo r a ~ 1 ss tu dic ~ a l e vide dL l os 1 8ngu os , en
t 2n t o e l punto da vist e dL l f ilól c g o LS ficticio e in ~dec u ado . Pu8s al
l vngucjG , un ~ us o rig Lnes , he s i _o ~ c r=m an t e l a suma t u t ~ l li bro , hobl0do
~e l ~ s ~xpres i c nes t a l c o mo l eo Gnco ntro mos c hLr ü Ln un a l dn guo s~lv=je .
Touc s l es fun d:mGn t c~ y c o r c ct o ristic :s fundcm~ntales de l l e ngucje huma n~
h ~ n r d cibido su c c nf o r Mcción y c2r~ct~r e n 18 d t GpQ ~e des~ rr c ll o p r r piL po r G ul os tu d i o o tn og r6fic o y no un 21 dcm ini o do l fi l~l ugo . Definir
ol Signific=dc , LXplic~r l os cnrc ct 8 r es g r ~moticoles y l~ xiccs ese nciolos
u~ l a lngu o je s obre o l mct e ricl p r opc rci o n ~do po r Gl es tu J i o ue l as 1 2 n gu os _mu e rt e s , es uno c ctitu 2 de sc2bell c~Q e l a luz de nu Ls tros r a z n ~mi~n ­
t o s . Sin ~mbc r go , dif icil m~nte hcya 8X29b r 2ci~n 8 n c~c ir que ~1 n o von t c
y nu ov c po r ci e nt o de t eca 81 tr ~ b n j o ling0 1st ic o 30 h8 ins p ircJo un ~ l
1v
~s tu J i c de l ~s l e ngua s mu e rt es u , : l o surn n ,
registr es usc rit cs complut c m~nt e J0 s o rr 2 ig 0Jos de t odo c ont uxt o de s itu a ción .
En 1 2s siguiLntws
swc c ionos in d ic ~ r6 nl men es quu l a p ~rs pe ctivJ Je l e tnógr~f o pub Jv prl~ P - r ­
ci onc r no sól o g~nwr ~ l i d2des , sin o t ~ mbién c o nc l usi ones ~ús itivas y c on cr e t ~s .

Q ui~r o c omp o r c
1 s r es ult c~os

r cq uf de nubV O a l punt o de mir o o qu e h ~mos ll 8 gcdo , c on
Je Og don y Rich o rds . He as crit o l o que antecede o n mi
~ r o~ ic t ~ rmin o l o g i ; , p~ r o r oc c rr ür l e s pJsos de mi r a z t1 nomi c nt o , t o l c e rn o
LCurrió c nt~s de qu~ ontroro e n CL nt o ct o CLn o l pr esunta libr e . Per o es
c bvi c q u ~ v l c o ntwxt o de situ a ci ón , s obr u e l cu a l se insisto t c nt o cqu í ,
n u es s in o l ~ situcci6n s ignifi cc tiv a ja l os Aut ú r ~s . Su c firm o ción , que
Gs fun ~: m ~ nt c l pcr~ t udas l es a r gument os ·V su libr o , de que n o pueJe
d~ r s e ninguno t oo ri o ·Ju l signific cuo si n 8 1 us tu d i o do l mGc o n1sm o ue l J
r ufb r ~n ci 2 , 8 S t cm bi 6n l o el eve p rin cip~ l d8 mi r azo nomi wnt o wn l o s pa ró g r ~ f r s ~ nt ~cLdcntus .
Los ccp ít ul c s inicicl ds de s u ob r a mu 8st r c n c uón
~ rr(n ec us c o n s i d8 r a r e l S ignific ado c ome un e ~n ti dcc r eo l , c o nt~nid a e n
un ~ ~ ~1cb r : o uxp r esión .
Lo s cJo t us y c o m u nt ~ ri os , ~ tn L gróficc e hist ! ri c c m0ntw int e r es~n t o s , ue l c ap ítul o II , ox hib8n l os mdlti pl es ilusi o ne s y
0 r r L r~s
~G bi dos a un a ~ctitud f c l s~ h=cia l e s pc l a bras .
s~ mu ustrc qu~

�- 8 -

·tu d e n l o cu a l u no polubro se considero ~orno ~~o en t idad r e2 l ,
Usto oc tt~ ne ' su signific o.do c omo un e · c 2ja cJe c lmc 1' co n t 1c na l o pe rt e. bs q ue con 1 e
.
· ·t ·
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:- v·o
f s , m(.; tg 1 c . . , s ~
0 1 d 8 un .:J pe r.s 0 no o co so , cJ u r i v o d d l ~ s u s os tp r l ml
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l ~ ngu n j e y ll 8a o o p~ n et r o r ~ n l os mós import 9 n es s i n 1 u yd n os s1s 1
t~rnas uc rn r. t o ff s i c.::i , El sign i ficnJo ~ 1: t'osen~i:l" real cJo u~c.polnb r.1 ,
c l ca nz c as í Ex i s t e nc i a Rocl e n ul r e~no p l ~ t n1co du los . I d e u s, ~ . se t r nn
~ r rna e n l o un·i vo r so l , r uolm~nte dxis t o~ t a , d~ l os Reol1~t~s mau1evo l es .
5
'E l u sL o rr ónoo cu l es po l 2b r os , b~s ~J s1ump r o en un ~n6l1s ~ s fa l so de .
su func ión som~nt i co , c onuuca e t odo el temblod o ral ontológ1co dn 12 fi l e s 0 f f ~. , do n d 1 o v o r de cJ so tJ n O'lJ un t ro h i le n c.J e &amp;J l B i g n i f i e e do que en c i e r r c ln po l ob r n , su s u puesto rucupt6culo .

El 8 n~ 1 is i s del sig n J.fic odo un l~s l e ngu a~ primitivos proporcione uno c on~un Jwn t u confi r moci n d8 los te o r í as Je Og Jc n y RichardG .
En efecto , 12
~1~ r 1 cLmp r ensi n de l i ntim o v í ncul
uxistontc o nt r a lo intorprct c ci n
lingü í stico y úl on6lisis du i~ culture o quo po rtGnoco el lunguoje ,
mu ~tr~ ~ n f rmo c nvincuntu qu~ ni une P~l~brc ni su Signif iccdo t i enen
un~ uxistoncio in dap~ nci u nto y out os uf icio nte .
El p unt o Jo vist n etno gr~ ficc ~ corc~ Ja l lungu ~ jo pruubo ul principio da l o Rulctividnd Simb lic~
c m padr ! o ll cm6 rsul o , ~sto os , quú le o po lobr os s l o do ben ser
tr~t~das c uma s í mbolos y qua une p~icologio uo l o r u f Gr o ncio simbólico
uue servir ' bes a e t c..do cioncio e l 1 nguoj • Dedo qua t odo e l univ ur
s
u e sos - J - sor - ux r os~ e~· e mb i en a l nivel e culturo , con l as
e n ' ici nos googr~ficos , soci~losy úcon 'mic cs , l e ccnsdcuoncic ~s que ~1
signific do do un e polob r o
bo co l ug iss e si~mp r e , no de uno contcmplo ci n p~siva de as t o p~l~b r ~ , sin ~aun :n ~li sis du sus funcicnes , c on ref, 1 u n e i ~ o 1 o e u 1 t u r e
e do • Co ':s t r i bu p r i mi · i ve o b r b i:l re , o s .í e o mo e ~ .•~ ti o u civiliz e· n , p s ~ su mun o~ significcdos y teda e l o ~ ~ r ct
lingUiAtico e1 st puublo - su r p
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!e p~lcbros y su ti po d
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u· lic rsu un vincul~ci r1 ccn su~ requerimientos montclGs
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ll amados y r aspuust a s omocionalss . Hob f c uno joctcncioso
a ctivi JaJcs comurciol0s c o m~l,.,titiv os e üXpd~ icicnos co r omc ni'""l. ~s mc r f tim J s , o un
U8 sentimiuntos
~mbici o n es 8 iciuos , c o . com pl ojr
.
n cciuGs p~ r c e l gru e de h c bl ~n t~ s y oy unt 0s ~o r qu so hollaban compene tr ~Jos L8 l o tr ~~ ici~n trib a l y ullos mism os hcb i J n sicio cctorLS un ovon t ~ s t~lLs come l os ucsc rit Ls ~n ol r a l oto .
En lug ~ r Llu ~~ r un r ~i~t~ ,
.-- 'ri2 hab~r ~ r ~son t .J 'e o jL.m,i l os lingU f sticc-s '"" Ún m~s t r e fun do y tJi r wctc me nt u ~ nc '"" J 2~os on e l CLnt1..;xt o J0 situ o ci~n .

,

l long u o jo h o ble do , l r un g u r p o Je n ~ t i vos o e upo cJ os
l,., n un e ~o sus t ~ r ucs fun ucmon t - 1~ s en l o Lásqu 800 da l e subsistoncic - co z ~ , pu sc o , l ~b r on z 2 Jo l c ti o rr ~, o si no o n un a ciu esas cctiv i uod8s on
qu 0 un tribu solvoj~ ~ x ~ rLs .J a l gu na s f o rm '""s usenc i o lm unte humcn~s dl.; ~ ­
n u r g i n - guor r c , juug L o ~e~G rt o , r cp r esun t . . ci5n ceremoni~l e xh1bici/n
a rtístic c t a l come. b.::il e o c'""nt o . Los cct1 rl,.,s quo intGrviL;nt.n L.n cuclE1 ~
quil.;ro Jo ~s tcs l,.,sconos cst ~ n cumpliunJo un e act ivi dou intuncional , Je s~m~~ñ~n t oJos uno funciLn JctG rminauc ; ti un on quw ~c tu Q r u0 un o m~nero
-: r m n i c G , ...! e o c u G r el o e n c i o r t o s r a g 1 -: s c.. s t ~ b l o e i 1.J ,.. s ,.., .... r l n e o s t u mb r e y
i - tr c ' ici n .
En as t o c'"'s u , u l LL! ngu c j c: us ol mGuic noc os ... ri c e.Je comuni6n; LS e l instrum unt o dnic o 0 in Gi srJo ns blG pe r o 1 : cruoción dL l os loZ lS Je l mcmcntc , s in l os cu;los os im ~os ibl o l a oc ci~n socic l unificada .
T ,. rr Llffl os Po r e j o mp l o ,

L

1

Consi de r umos 8ho r o cu~l sur í c c...l ti ~o ~o c~ nv o r s~ ci~n qu o se d= rí a entro
gunt o q u u ~st ~ cctu~n d '"'s i , cu~l s~r í n ~ 1 modo 8n qua emplea rí an ol elngucj8 .
Pare que el p rinci p i o r es ult e completam~nto cGncreto , sig~mos e
un e p'"' rti ~2 Je ~L SC ~~o r es ~n una l og un 2 ~ c r 2 l , que ~std n ws~ionJc un
c - r c.lumu n, tr c t on~cJ de op r ision:1rl o e n un Cc..;rc~uc .. e g r1n 'es r L-ces , y uo
h~ c L r L.nt r ~ r ~ l os pecus ~n ~equ c...Aa s b ~ ls cs t aj i ~as - ejemp l o qu~ e lij o
t 4 mbi ~n µ r q u o es t o y pors onalmunt u famili a riz ado con e l ~ r ccwuimiento .
1

L-s c-nc n s se desl iz ~n l ontnm~ntc y sin rui do , im ~ uls cJas o bichoro po r
hc mbr us uspcciolm e nt a bu e n s p- r . ., es t 2 t c r oc y qUJ siJmpre 12 r oc liz c n .
Otrcs ux pa rt c s q~ u c on c~n ul f Qn do do l e l ag un a cvn su vidn veget'"'l y
~n im o l, u st~n busc : ndo les ~e c~s .
Un o do u ll os va l a r l,.,so . Se L X ~ r ascn
l s sign os , o s ~ nid ~s o p2l~br~s uo c os tumbr ~ . A vGcus hcy quu duci r urc
fr ~se ll2nc ce r~fc...rc...ncios tGcni cas e los ~2noles
irr oq ul a ri dcues Jw l
f • nco Je l o l cgun..., ; o V1..;c~s , cun aJo Bl car 'um~n ost~ cGrcc y ln t ~ r oo le
~t r -p8 rl o GS simplu , s o p r ufic r o un grito ccnv~ncionol no ciu mcsil,.,uc ful,.,rt L. Ent nc us , t odc l o f l r t c se ~e ti u n u y so r ~onc - c Qd.J canoa y c~Jc
hLrnbru quu le tri ~ ul2 cum~l u su t o r uo as ign cu~ - co nc uo r uo e n l '"" rutin c
~ e stumbrcJ1 .
Pe r o , ~' r s u puL;;st o , e m ~J i dc qu L;; oc td c n , p r o fi u rLn c~~G
t 2ntu un s o ni ~o quw w x ~ r~s ~ su a nsia e n l e po r su cuci n ~ l a im~ :c ivnci c
e nt e c l gunc J ificult.::J t6cnic '"" , l'"" ~1l,.,gr f c 'u l Cxitc u L-1 uuscq yoJc ~o l
fr -ccs • A~dm A s , aq u f y c ll~ S J ~mitu un e o r uo n un: ox J rL.si/n tócnic ~ o
un : L: X ~ lic o citcn que sirvG ~= r ~ Grm oniz '"' r su cúnl'uct:: rl,Js t--'u ct c Jt1 otr os
h mbros . Tojn e l gru- o c ctj~ uo un o mc nurG concortou. , ~a t o rmin odo po r
l ~ vi o ja trcd ici6n tribc l y p~ rf o ctamvnt o f c miliar ~ l ~s c ct or u s po r su
l :. r gc LXpe ri Gncic . Algunos h ombr a s l'&lt;J l s c ... n oos c rr u jcn l os a mplios roJ~s circulnres 2 1 e guo , Ltr ~ s s u m'"'t ~ n wn ~l ag u; , y v2ce= nJ 0 a tr c v6s
~C l a l cg un~ , que ~S rJCO p r u fun Jo , h~cun o ntr ~ r 1 S pU C wS e n lDS re we a .
Otr cs , o su vwz , es t~n us~ercn cic c n µ0q uJR; s r aJ~s , list o s µe ro ot r cpo r
l ~ s ~l...CLs .
SiguL un 2 cs c wnc a nim; ~c , ll u n aJ~ m ~ vimi v nt o , y ~ h e r ~ qu e ti~
ne n ~ l ~csc~~o ~ n su po ~d r , l cs~G sc~J r os hobl~n a n c lt 3 v uz , y ~~ n s o liu- ; sus s e nti mientos . Circul 2 n exc l :moc i n o s br ov~s y uX r ~sivcs , quw
.- ~ r i ~ n t r ~ J u c i r s e ~ o r p e l o b r 2 s t a 1 o s c o mo :
í' f 1e t e: i • ,
i • Ve mu s '· ,
•i E mt; u j w
m.o(s" 9 " Lovc nt u l a r1...Jti ; o si ne C:? Xí r us i c: n es t "' en ic es e· mt 1 Gt'Jm ont 8 intrE_
'u ci blos , ~x c ap t o en un : ~wsc ri ~c i~n minuci o s a Je l 's instrum ~ nt os uti liz ~Jcs y
Ll mt do ce c cci(n .
T .. J'"' c.. l l c.ng uo j e utiliz c:do '"' n t :- 1 c cu; 1cifn sté ll on - ue t6rmin c. s tCcn2:_
e s , b r dVGS r L5e r Lnci ;s e l cmb i wntL , r6 ~ i d'""s inJiczci c n o s J8 c mbi u - b ~ ­
s '"'-' s t Jo s subrt.J ti , es cc o s t umbr~Jcs d0 c ,n uct8 1 bi .. n c ~ n a ciJ L s ;: ere
1 o s p 'J r t i e i pe n t u s r) e r s u wx fJ e r i 1..; n c i 2 1J e r s o n e l •
Ca \Jo c.. x p r u s i 6 n s e h o 11 a
wsG nci ~ lm L nt a vinculnJa c u n el c nt8xt c Uu situac i én y c un l a fin2li uo 1
..!u l e o;::iu r ~ ci~n , se tr '"' t L ~u brt.v c s in u ic '"'cio nus '"'Cl:3 rC [' Jo l os mL· vimi e n t Gs .~e l c ~ r J um Ln , o ~L r ~ f ~ r ~nc i cs e 8 nunci;ci r nGs ccerc c t~o l 2mbil.; nt ~ ,
ll ~ u 1 a
x r c. s i ( n ' º l s n t i mc.: i lJ n t o o 1 n p 2 s i 6 n in x t, r -:: b l e mo n t w 1 i g o J u s c n
l a c rJ n 'uc t o , ú ce f-&gt;'""lcbr'1s :Jo o r t..lo n , o c o rr~ l o cir"'n ~u ;cci n . L.. , Js truc ~u r :
t~JO LS t e mntGriul ling0f stic c uS t1 in u xtric o bl ~men t u mezcl2UD
c c n o l curs o do l e 8 ctivi u~u c...n q u u se h ~l l c n onc1 j ~..!cs l as ~xp r osi o n us
Y Jo~o nJu . .:G ál e n f o rme in sc,t-a r :.b l o . El vu c cbul ri o , ~ 1 signi
l..

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l..

�- 10 y depende de ~len fo r ma

ins~p~rable .
El vocabulario , .el significado. de
las palabras pa r ticulares ut1l~zadas en su índ o le t~cn1ca ~aracte: í st1 -

ca no está menos subordi~ado a la acci6n .
Pu e s el lenguaje t~cn1c o , en
ma t eria de empresa práctica , sól o adquiere su significado po r participa ci6n personal en est e tipo de e mpresa .
Ha y que aprenderlo , no por re §lexi6n si no mediante la acci6n .

s i hubiérmaos toma do cua lquier otro e jempl o d istint o de l de la pesca ,
hubiéra mos llega do a result ados similares . El es tu d i o de cu a lquie r for ma de l lenguaje utiliz ada e n vin culaci n con e l trabajo vi t a l r eve l a r í a
la s mismas peculiaridades gramaticales y l~xic as ; l a dependencia de l
significado de c ada palabra r espe ct o de l a exper i e nci a pr~ctica , y de l a
es tructuro de c ada exp r es ión r espec t o de l a s itu aci ~n moment1nea e n q u e
se l a p~ofiere . Así , l a consideraci6n de l os usos lingUfs~ic os asoc i ados
con una emp r esa pr~ctica cualquiera , nos cond uc 8 a l a conclusión de qu e
e l l e nguaj e en s u s formas primitivas dobe ser considerado y es tu diado
p r oyu~ téndolo oob r e e l
fondo do l as a ctividados humanas , y com o un modo
db co nduc t a humana n n matnrias p réctic ns . Te nemos que comprend e r que ol
lunguojo o ri g ino ri amenta , a ntro l os puob l os primitivos , no civilizados,
no fuo nunco utilizodo como un mero ospojo do pensamie nt o ref l e jado . La
m n~ra on que aho r o lo es t oy usando, a l osc ri bi r es t as palabras , la m2 nur on qua e l autor du un libro, o un papiro o una inscripción g r abado
n piudrj ti uno quo usorlo, as uno función muy a l ambicado y de rivada del
1 nguaje .
En 8sto caso , o l lenguaje so trans formo en un trozo condenso u reflexión , un r Ggis tro do un ha cho o ponsamionto .
En sus usos
rimitivos , ~l 1 nguoju funciono como vincul o a n l a ac tivi dad hum~nc con
crdt do , como uno porto da la conducto humana . Es un modo de ac ci~n y n un instrumento do refl~xi6n .
sobro lo base do un e j emplo en e l
cual utiliz n ül l onguoju pursonas dodicodcs o uno labor pr6ctica , un la~
u 1 s xprosion s ust n unc~jodos ~n lo acción . Esta conclusión ped ro
cu sti narso con uno objoci n: qu e x istun t~mbién otros usos lingOfsic s aun ntro los pu bl s primitivos quu e rocon dú ln osc ritura o de
cu 1 uiLr ot r o modio d f ijoci n oxturno do los toxtos lingU!stic os .
P r
oún !los, p dr ! o rgUirs u , han fijado toxtos n sus concionas , di ch s , mit o y 1 yundcs , y lo quv os m s import ntu , n sus f rmulas riu l~s y m gic s . ¿~ n e rr ct~s nuLstras e nclusi nus ace rc o de lo nalez
1 l~ngu ju , cuond s~ Josunfrüntn e n osto uso dul l enguaje ;
n p rmonocur inol r
s nu stros puntos do visto cuando , d~sde o l
n cci n, trosl dom s nul.str otunci n ol r elato librG o o l
n u j
u
l lngu~j un 1 muro int rcombi socio !; cuando el obje t o de l a
e nv r
i n no e nsist
n l gro r olguno finolid d sino on ·into rc ombio r
p 1
r s ccsi e m un fin n ~i mismo?
t

s c nclusi nas so han

Cu 1 u • r

o lc onz~uo

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lunguojo
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l 9 t xt s norr~tiv s tt n lo 5 cción I I , SG conV ne r
qu
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e nclusi n s su ::lplican también al longuojL.
n r t"v • Cu n
cu nt n
is cut n incicic..ntus untro un grupo de
r l es
,• t , prim r 'I 1 • si tu Cl• n tJc. uS m mt..n t c nstituidn po
y n
r
e lV s ctitud s s Cl 1 s ' int ll.;ctu 1 s y um cion""lus do qui• nus
ncu n r n pr
n
ituwci n , 1 rul~t croo nuu s.
ntro
s
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V s v!ncul
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1 s polobr""s .
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�- r1 fu nci(n r Gf e r encia l de un r el a t o e st sub Lr lir ado a su f unci ó n S(c i a l
~mo tiv w , t~ l c ome lo clJsific o n l o s a ut o r bs vn e l Cap itul o X.

Y

Rcqui~ r e

ospe cio l c o nsi de r n ci"n 0 1 c eso du l l un g ua j o utiliz f' 1o e n 31 int 1..o r c mb i o s o c i o 1 1 i b r o , de s p r 0 v i s t o d e f i n ~. 1 i cJ e d • eu, n ~1 o u n c n t i da d d u
pJ rs c. nos s e si Gnt an junt ns o nt o e l fu e go JL. un e ~ 1 lclc , dosp u és qu~ ha n
finol~zndo t odo s l o s tcr ocs dic ri c s , o cu c n 1..'t.. cha rl a n , ,'1...sc~ n s ndo de l
tr ~bc J o , o cu~nd o ncompañcn e l g ~n tr ~ bwj
m L r ~ m 2 n te m~ nu ~ l m~J i o nt e un
f.' :: r 1 o t e o t o t ~ 1 rn d n t e d e s v i r ::; u 1 ~ d o ,..a o 1 ü q u L.
s t ~ n hn e i d n d o - e s e l o r o q u o
c~ u ! se n os p r oso nt c o tr o mod~ do uti liz ~r ~ l l ~ n g u a j e , o tr o ti po da f un
ci~n lignu ! st ic c .
Aq ui ol l Ln g u:j e n ; depe n de da l o o u ~ c curre o n ws
m om~ nt o , y ho stwpn r oce ho ll o r so privccio cle l odo c ont Lxt " ~L. s itu ci ~n . El
s i gn ific ado du une exp r es ión cuo l qui o ro h e pu ede r eo l c i r no r so c n l a con r' ucta du l hob l o nt o o de l oyent e , co n l o fin ") lidod de l e q u e os t~n hcc i 0n l

1

\;.#

uc .

Uno murw frcs~ GG c c rt ~s í c , qu a s8 usa t ~ nt o e ntr L, l ~s tribu s sa lv ~ j es co mo un un sc l ó n umr opoo , cumple une funci~n pare l ~ cu c l e l s i g nific ~do dw
l os ~o l cb r cs qu e l a int ~g r ~ n uS CJSi UL.l t vdC inodJ cu cdo . Lo s p r eg unt as
~ c ~ rc o da 1 2 s a lu d , l os c t mc nt ori o s s obre ~l ti Jmpo , l es o firm cc i o n s uc
'"' l,,ún '-'s t ~~o dL ccsoc c:ibso lut cml... n t c obvi o - t ....,\. L es t o se int o rc "'mb i n n p(.,
r 2 inf o r m~ r , ni o n Gs t e c~so pa r n vinc ul a r ~ l " gun t o qu u c ctú o , y po r
ci rt o t ~ mp ü c o para wxp r ascr ningdn p'-' ns o mi J nt r . Cr Go q ue h ~s t 2 s .... rfo i Q
e ~ rr Gc t o d ec ir que t:JlLs p8 l ab r -:?s cump l a n l n fin c li dn:J ' ~ e es t o bl wc L. r un
s~n ti ~ iant o c um 'un, po r q u l... e sto c st6 po r 1
c o ~úr ~ u ~ nt e wn t e l ~ s fr as~s
c rrivntc s ~cl int u rc omb i o; y dcnu e se do cl o r u qu e bXi s t L, c omo o n l as ux ;J r ws i an .... s do s i mpo tí c , l...s ccnfL.S 2 ic mGnt c e s puri o d~ un e ,.J:-' rt - . l Cufl L. S
ntcnc u s l .:J r o i sc n d ' e tr L: rjc f r os Ls t o l e s c Gmo: lCó mo i ~ v.., ?t•, 11 Ah , oq u·í
s t ~ Ud 1' , ' 1 ¿ D ; "-' ~ n ...: e v i ~ n e s ? 1 , 11 L i n lJ o d f. J h o y:• - t o da s l " s c u ~ 1 o s s i r v l.. n
vn une u ~ tro sociodnd c omo f~ rmul os uo s'"' l u do o o c o r ca mi l.. nt c ?
1

-

11

1...

1.-i

•

funci n d ~ l Lc nguc j G e n l as mLr Os f o r m;s do s o ci20
bil i d~u , ll ~g~mos G un o J~ l ws osp .... ct os fun ~a m 0 nt a l es de l e n c tur ~ l L Z O
~e l ho nbr o e n scciLdcci ,
Ex i st e '-' n t do s l os s~ r ~ s huma nos l o bi o n c on o ci
~~ t~ndoncio ~ c_ngrGgn r s~ , o unir s'-' , a gc z o r r l.. c i pr nc om .... nt e de l o c omr.c ñ f - . Muchos in s tint o s y tLn a l...nc1as inn a t o s , c o me .... 1 t e mo r
l o ag r os ivi c ~c , tocios l os tipos d a s e ntimi e nt o s s o ci a l~s c o mo l e ~~b ici6n 7 l " vc ni
C ~ci , lo p:Js f ón de l pode r y l ~ riq ueza , dG p '-' na Gn de l e t o ndG nCÍ D fun do mc n t ~ l q u u h~c~ n e c .... s a ri o po r 2 ~ l ho mbrb l e m.... r ~ ~ r os .... nci a cie l ~ s o tr o s , y
s_ hal l a n osociajos c on e ll o .
cr ~ o

qu o e l u iscutir

l~

--·

-

Ah~r~

bion , l... l l ~ n g u cj u 8S ol c wrrwlnt o ín tim o do os t ~ t LnJc ncia , pc.. r o u ~
p" r 2 un h r mbr u do l o no turo l uZC Ll sil unCÍ O de Gtr o hc mbrc n u LiS f j ct o r
~l... t r ~ n qui li dad , sino , por '-' l c o ntr~ri o , clg u c l c rm c nt o y po li g r üs G.
El
u xtr : nj Lr o que n o pu eJu hobl~r ~ 1 i ~ i o mn ~~ un _ tri b u , üS n~ r = t odo s l s
s-lv= j s ~ .... ' s~~ un .... ~l...mig o n ~ tur '"' l .
Pa r :J l~ munt e p r imitiv a , s uc o ntr u
l os s'"' lv o j ws o un t r u nu cs trcs cl 2 s e s n e ud uc ~da s , ol in ci ivi J u o t a citu r n o
n s~lo sl... c o nsi de r a in 2n i st oso , s i n - L ir c ct c m ~ nt o do ma l c o rdct wr . Est L
v~ r í c g r 2 n dG m ~ nt e , s in d u do , c Ln Ll CJr~ct 0 r no ci o na l , pG r o L S c i c rt c c o me r eg l e gtJn .... r n l ,
~ a ru pturc d tJ l s il 1.:. nci o , l~c c munifn ~' e l '""s pc l a b r c s u s
e l p rim u r c ct o porJ a s t ob l Gc c r l c z Gs du c 0 mp c ñu ri s m~ , q u e s~l o Su c u nsumo
c n 1 2 pe r t i e i é n d 8 l p :J n y 1 e c o mu n i e n cJ e 1 .... c e mi rJ o • Lo m.o d o r n e u x p r u s i "n Gspa ñ o l a tll in do d í a he.y•• o l a fr-se mwl'"'n u s i c · 0D ~ dén dc vit.¡n o s?" s c, n
n - e u se r i :J s p o r o d L s p o j a r l e ~ x t r u ñ o y J w s 1 J r - -~ D b 1 e; t n s i { n q u o l u s h o mbrl...s sianto n cuan do l... nfr e nt o n 'J a tr G ~ n s il ~ n ci o .
11

t.;

Dcs pu~ s GG l a p ri mL r J fó r mu l n 9
~~ Jq u v m=nifi ws t ~ n p r u f c r o nci ~
i mJo rt : n cic , c o mu nt o ri oc sob r ~
pr rl c t uo , com ~ S8 l e L. ncu w ntr ~

flu ye wl l o ngu~ju, o xpr..,si wn c s sin fi n ~li ­
e '"'V rsiCn , u xplic ~ c i u n l... s ~0 suc J s o s sin
c o ses qu u s e n pL rf G ct~m u nt e c l o r '"l s . T1 l
e n las sociodcd1..os p ri mi tiv '"' s , s l o ~ ifi '-' r ..,
u~ l nu wstro ún poq u eño med i da .
Siomp r ~ Ll mism ú ón f cs i s UG a firm a ción y
c ' ns l... ntimi wnt o , rn.., zcl 2cic q uiz~s c ~ n un dLs~ cu c r d o incidcntcl qu o cro2 l os
1 z (J s de '"\ n t i p D t f a • O c.. x p 1 i e 'J c i l n l.; s p L.! r s \J n 1 L s cJ 1.1 l e s pu n t o s cJ e:; v is ta o
s Jc .... s J S uu l e vi e.Je tJ .. 1 hab l a nt 0 9 q u e .., 1 oyl...nt e osc uc h~ c c. n ciL..rt c r ws c rv.::a
y co n un a impac i en cia l c vwmwnt o v u l~ dn , osp Gr cndo quu l u l l ag u e ol turn e
~~ hc bl o r .
P o r q u ~ un cs t~ us e cw l l o nguojl... l ' s l c z o s cr o~ c _ s ~ n t r u e l
o ywntc y vl hcb l a nt o n o s o n uo l t odo simétric os , de d o qu u e l hc mbr e lin g ü1 s tic ~m~ nt c a ctivo o s e l q u ~ r Gc ib o l o mcyGr pa rt e ~ L p l ~cc r s o ci ~ l y
u~ ~ ut oL nc ~ r u ci ~ mi u nt o .
Pbro c un qu u ~ l o i uc q u ~ so p r ostD pe r l o c a món ~
t t· l c s c x p r as i o nws n o ws .t ~ n ng u Jo c o me"' l e int l.;; nsi dod du l e p r o pi8 pc r ti 1:

1

12014 7

�- 12 -.

pa r ó e l
r es ult a. sin u mb~rg o nbs o lut
a
m
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esu
ncial
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b . ,.. ciG po plcce r cie ~st e ~ y l a r~cipr o c1 dad s e e1 t 2bl a c e med12ntL d c 2m i ~
p'"' l es .

e 1· p ....~ e 1·6n Jlu l

hablcnt~ ,

N~ ~ucd 0 h ~ bur duda dd quu t un8mos cq ui un nuuvc ti po du uso lin~Uístic a

- c omu nión f1ttic: ustay t a ntodo de ll ama rl a , im pu l sado p~ r 81 dc irn c n da
lo inv 0 nción turmin ~ l( g ic c - un ti po do l e ngu c j e o n e l c ua l l es l azos do
unión s~ cruG n po r un me r o int ~ rc am bi o ue polcbr~s . Co nsidc ré mos l c dLs ~~ e l punto de vist o usp~ ci a l que 2 quí nos int ~ r bSD ~ p r eg unt6m o n cs ~ul _
lu7- ~ rr o j o sobre l o f u nc1/n o nctu r c l a z a d~ l l engun J u . En l ~ C om un~6n
F~t{~ o , l l as po l a brns so ut i liz 2 n p rim o r d i : l mont u pa r e tr o nsmiti~ s igni fic cco , ul significa u qu~ simbóli c ~ m ~ nt c l es pe rt o necL ?
!Po r c1 r rt L qu u
oo : . c·u mpl on un o funcifn sLcicl y úsn es su misión fun rJa mc ntal , pt.. r o n o
50 n ni u l r es ult ado de l o r ~ fl e xión int u l oc~ u a l, ni p r o voc 2 n n Gc~sQ ri a ­
mG nto r u fl ex i~n ~ n e l Lye nt~ . Un 2 v z más prdcmos de cir qu~ e l l e ngu c j o ·
n o fun~i o na Jq uí c o mo un mud i o cic t r ~ nsmisi(n de l pe nsamiento .
¿Pur o podumos c o nside r a rl o c omo un modo du ncc ión? 6 Y e n q u6 r ol :ci 1 n
su enc uGn tr o c o n nuestro c o nc op ci n r.ruciol de l c o nt . . . Y.to de sit u o ci~n?
Es obvio que l o situcci6n ox t c ri o r n o ont r c d ir~ctom e nt o en l o t~r.nic~
cJu l hé:lblar . Pero: ¿Qu6 os l o quo puuJu f;C r c c nsid e r odo c omo situ2 cil'n ~
cuando un oc 2 ntid od do go nt e chc rl o sin ninguno finalid~ d ? Co nsist e jus t~mont8 o n ose otm sf u r o do sociab ili dad y e n e l hecho do lo comun i ón
Pu r o os t o d~ h uch o su l og r o co n u l l e ngu 8 j o , y l a
pu rs unol de eso g~ntL .
situ , ci n on t odos oso s c osos s8 croo po r ~ l int ~ r ccmbio de po l cbras , por
1 s su ntimi e nt os uspuc ffi cos quu constituye n ol C3 r 6ct~r grega ri o de c o n vivancio , po r o l Lm itir y r e cibir exp r es i o nes quo form~n la ch a rl a o r d i no
riJ . T cd~ l e .s itu oc i n c o nsist u on l o quo ocur r e lingLiístic ame nte . C~do
uxp r ~s ión es un ne t o quo cumplu l o finalidad d ir ec ta de vi~culn r e l oye n t e l hoblnnto por un noxo uu a l gún sontimiento . cin l o de o tra c l asu .
Un~ voz m/.s a l l ong uoje nos opo r 8C8 on us t o func1 / r no como un in st rum en t du roflo i n , 5inu como un modo Ll~ ccc iód .

-

río og r ogo r du inmwdioto qua ~unqu8 los ojamp l os wxom in~ dos se t oma r n e~ l e vi dw sclvaju , podr í amos ~n c o ntr ~ r ent r o nosot r os po r o l clos e x· et s ~LJ e do tipo uo uso lingü í s tic o hnstw aqu í discut i do . El t ojido
e njuntiv d l os polob r os qua une o l o tri pu l oci n du un b~rco ~ n ticm ~
t rmuntoso , l os concomitancias vor bo l os du uno ccmpon í ~ de soldados
n ~cci n , 1 l onguoj túcnico quu acompaño po r o l ~ l omuntu clgdn trcbojo
r~ctic
o ~sfuurzo depo rtiv o - t ouo esto eo cswmcj8 úSLncio lm ~n t o ~ los
us s primitiv s dol longu~jo por u l hombrü an occ i n , y nu~stro cxcm~n
r 1 1 muy biun hobürse r uolizouu sob r u un ujump l o modurno .
Y J l cg~do
1 c nsigno~ m6s arribo du uno Comunidod Solvoju , porque quur f ~ des t acar
quu
1 ~ nu trc es la n~tu r olozo dul l onguaju pr imiti vo .
~s~

A

m·s , cucnJ n s limit~m so l o socicbilid~d e rt s o a l por l ctuo , uti liz~m s ul longucju o octom~n t o como lo hocon los a o lv ojes y nuostro con v ra ci n • su tr nsfGrmo t.n lo 11• comuni "'1n f~tico• 1 onc liz ccJa mi1s o rrib o , qu\j
sirv por ost~blucor l~zus du uní n pu r s ncl nt r c gonto unido por lo
m r nucosidod do compoñ!c y n si r ve paro ninguno finalidad do comunicar
i u s.
~En t do ul mund
occidont~ l so ocupt~ quu lo gonte debo ruunirsu
n frocuuncio , y quo n o s ~ l
us ogr~dcblu c nvars~r , sino quu üS une
CJ sti n Jo e rt os i o común duci r algo oün cucnJc su~ muy ~if i cil onconf.nJ'
1
qu
ucir - e m
bsürvon 1 s Aut rus . P r cicrt quo n os nocosa ri
u h yo noc.Jo p~ r o e municor , y hostn ne.. 'ubo hob rlo .
En tonto he; y P lnbr s poro intwrc~mbior , lo c muni n f ticc ubico tanto al snlvoj~
e m
1 civi liz a L un ln ploc nturn atm sfuro Jbl int~rc~mbio cortós y
e
ci l .
1
ci rt s us s muy sµuci~lus , quu currun n uno comunidad civili z J , s
t1oco quu u l lunguo j e r
I.'ic s ntimiont s y posi nus humanos ,

r uzc
ü
un m n1wr sutil y convincuntu ciurt s ustc s y r cosos
m nf 1 s int ri r s . En 1 s br s ci~nt ifi c s y filLs ficns s utilizan
i
lt m n
us rr !lo
s ~ lungucj~ por c ntr lor i e~s y poro
e nv rtirlos n pr piLd
e mún d 1 humanid d civiliz ~~ .
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s unil t r 1 y 8 1 n s
ún e n r s L..Ct
1 s us q
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'"\

•

�- 13 mól o ltnm dnt e desa rr cllcdos y us~~ciolizodos de l 1unguoju - un o visión
pc.i r cio l , y pt r cierto no lo mós important e .
R~~firmcncio

l a posición fun ciomonto l a que hem o s llvg ocJo o n os t o socci6n ,
pouum s ~uc ir quo ol l enguaje , ~n su función primitivo y f o rmo o ri g in ~ l
ti o no un c 2 r~ct e r oscnciclm~nto p r agmático; quu es un modo uc conducta ,
un. o l a mGnt o indisp ü nsobl ~ Jo l a acción human a c o nc Grt oJ2 .
Y nogot1v.mun
t o. qu0 c onsi do r orlo como un medi o para lo c o rp o riz oc i~n o oxp r osión
Gul ~ens~ mi onto Gs adoptcr un punt n da vist o unil o t u r o l ue un o do sus
funci ones m~s cJe riv odas y esp~cic liz odns .

-

V

..

H~ trot nco do
stablec~r wS tG
l~ngu2j. me~iontc un on1lisis

punt o dd vist b ccorc2 de l a n2tur ~ l ~za del
uetcllodo du e jom pl us , h2c i 8ndo r u f w r ~ nci ~
:J h chas c cnc r Ltos y o f Lctivos .
Confíe. , po r o ll a , o n qua l e cJis tinci n
ou he exp u es t o , ~ntr1.::: "modo ue occi 'n 1• y 1•mocJio cJe pGns.Jr•• , no soró una
wX r Lsión voc1o, sino quu sd hn ll Gno cJo de c ont o nid o c ~ n l Ls ha ch es ~ r c ­
sun t ~dos .
Sin ~mbargc , necia ~s t w bloc a ton c ompl c t2m 8 nt c ul v o l ~ r positivo y le natur~lcz~ cm~ ír ic= cio un principio g ene r a l , c~~o wl mrstror quu
~ ctd~ e n l o so lución de ~roblamos definidos cuy• uus cri pción r us ult o on
c i ~ rt o modo d ificil y ernb r ol l odc •
•

En lingUistico tanom os un t Gmo intr2 t ob l o do Gs t o cl csu Ln e l Problumc
~~ l Sign ific ~tJo .
Q uiz~s r ~sult~
r ~s untu oso quo ye t um~ Js t o t cm1 o n un o
f rm a obs tr oc t ~ y g~nornl , Jospuós qu~ Ogu~n y Richards h:n mGstrcjo (c o p itul Ls VI II y IX) quo tiLnLl une no tur n luz o t e n LX tr omodo m0 nt o r-u li g r osn .
P~r
s6 1 ~ uLS~u vnfoccrlo po r e l limitocio sonooru
'e l e mpirism o wtn og r6fic o y m strGr quJ JSpect o ti wnu cu8n Jo sG l o Lnc~t~ ciosde 12 perspectivo
du l rs usos progmóticos
do l lwngunj u primitivo •
•

Esto

pors~~ctivo

n os h'"' ~urmitido cl~sific c r e l l ~ng u~j v human o junt o c o n
l Ls modos cct i vos tJ'-' c o nduct o humane , mds bien qul.. c 1n l us ? ofloxivc'S y
c ognosc itiv os .
Pu r o wsto visi/n vxt~ri~r y c o ncw~Ci~n u n gran wSC~lc J~ ­
Gu s~r ~ún s u plemGntodo ccn olgun ~ s cunsi JG r ~ ci o n os m6s do toll.,cios y ana l f. t i c 2 s , s i u s q u '"' cJ e s a o me, s 11 e g a r a t o n o r u n,.., i tJ o o m--&lt; s c l ~ r ., o c 8 r c a ci u 1
~"' ignific'"'d o .
co p itul o III do l o p r osL.nt..: ob r a , l os o ut r es 11 iscut u n le psicc l c ~ 1 ,..,
3 l ~s situ2ci Lnus s ign ific:tivcs y l a ~quisici~n Jw s1gnific~ci6n
r-. o r los s fm bc l o s . No es n ecesa r io qu u r op it2 l r ~sumn su piJ nutrant c:; o n--1
lis i s , quu me r es ult o surnomonte c c nvinc 0 nt e y s~tisfoct L ri o y e nstituyo
l e pied r ~ cngu l = r do su t co rí ~ lingüístic o . Qui e r o sin ~mborgo r e t oma r
un punto do s u r ozonomi unt c , quL sa hallo os tr o ch n mu nte r o loci on ücio c o n
nu ~st r ~ concGµci6n p r cgmóticc JLl leogucj u . l
En

~1

-

Los cuto r cs r ~chozon , y c n r1z~n, l e s L.X~licoci nos de l significo dc por
le sugLsti6 n , l ~ osoci~ción o ~p rc cpci~n , crgumuntJndo que es tos wxpli c=ci nGs n o son suficit;ntdmontu ci in1mic -s .
Po r suJu~st~ , oo r opo rc LpcL~
so f rm ~ n nu Lvos iciocs, y dcuo quo un2 nu~vo idee CLnstituya un nU GVL
signi fi cado y r ~cibu on su opo rtuni cicd un nuwVv n ombr 0 , l a apc rc ep ci~n
wS un p r C8S O meciionto ü l cual so oroc lo signif ic o ci/n .
P~ro us t ~ s ~l o
l curri... en l os us os m-&lt;s o lt o m e nt~
LJc:;so rr o ll ocJos y r u fino d• s d8 1 lc..n gua j w,
· -r:1 finolicicd os ciontifi c ~s . Segdn nu ustr o t;x--men ontt,.;cl.;; Junte , u8 bLrÍ '"'
~stcr bion es t ~b l c cid o quv t o l ti po do f l rmu1 J ci6n ue l sign ific ado 0 $
mu y d e r i v o do y no pu o de s a r t e mo 1o c o mo ¡:..i.., u to 1:-o r n e s t u ' i o r y L. x p 1 i e .a r
s b r o ull c l o sign ifi cación .
Y es to n o s/l o c n r 8 fGr Lncio e l o s s o l vc j Js , s in o t cmb i 6n on nuwstr= ~ r cpio vid e lingU i stic ~ .
Pu e s un h ombr o
que u sa su l o nguojw ciuntífic~mt..nt w , tie n G su '"'ctitu J hacia a l l o ngu o j e
ya · oso rr c ll auc po r los f o rm as mós Gl umentc l os ue lo función ve rbal y Ln r e i z ., ~J :l o n J 11 ~ s •
A n t e s cJ e q u o h n y :J c rJ me n z o d o o o d q u i r i r s u v e e a b u 1 a r i o
científico dG un a monoro muy o rtifici ~l mG uicnte l o aporccpc i~n - que d d~
~~s , s6 l o ti Gno lu ga r has t a un g r oJo muy limitcdo - , he 2p r c..ndicJG ~ usar ,
usú y s~ 1 asc rr oll ó u s~nuo palabras y construcci o nes , cuy signific1J L.
so hi formcdo on su mente en un o m1n c.. r a t o t a lm ~ nto tJ if~rt..nto .
Y Gs tc me na r e es p rima ri o t..n l e QU8 r Lspecta a l ti umílv , 1 rqu o co riv o ue us o s on turi r es ; e s m~ s g e ne r 2 l , ~ r quu lo v os t ~ moyL rí o ciu los p:labro s rucibcn
cs f. s u s ignific ~do; y os mó s fun ciom0 ntal , cic~ú qu u so r~fiurG e l os us es
rn d s i m. . . 1 r t c. n t o s y p r G Jo min o n te s el~ l 1 en g u~ j ~ - o q u o 11 r s qua h o mo s se ñ o 1 a ~J
m1s a rribe c omo comun as o l e humanidad ~ p ri mitivo y o l ~ civilizouo •
•

�~

14 -

formoci6n dol significa do t o n emos que anclizarla oho r a fA
Es t ~ man u r D ~e
.
~
~t· '"' ~ · l l n
~
m1s d~ t~ni da m u nt e , c un r o f c r enc10 o nu e str o t oo rí c ~ r ug m~ ic~ ~l,;
~ng u ~ .
y l o moJ'or se r~ r oc liz a rl o med i a nt o c o nsi de r c c1 o ~ os gGn~t1cos , po r
JJ .
. 't'
un ~ n6li s is Jo l US O inf~ntil CO l GS pa l obrcs , de l rs f o rmas p rlffil lVCS ,
!~ l a signific Gci 6n y d~ l l o nguoj ~ ~ r ~cion tífic o o nt~ G n c.sL t~ ~~ ·
Algurns
vislumbr~S ~u f o r ma ci6n Jo l significc do wn l o infc ncl u y l a n1n wz Gp8r2 c a rón c e rn o m1s im~o rt a nt o s , o n t o nt o l a ps ic ol og i : m od ~ rn a ~o ree~ ha llar s c c ~ua v ~ z m6s inclin a~o o cse ign ~ r un a influ ~ nci a pc r ma nGnt c a l os hó b it c s me nt a l es do l os p ri meros pe r! ocios uo l '.J;·;vrspcctiva dt.: l üd ult o .
..,

,

1

La ~rn i s i6n ~8 soni~us um- ci c n a l o ~ ino rticul aJos y Jo l e n g uc j a o rticul ado
~s uno p r o vi d~ nci a biol~gica du ono r mu im po rt a nci ~ pa r a ~l j o v ~n y ol a ~ ult o Jú l o os~o ci u huma na , y so ha ll e l,; nr a iz cciJ ~ r o fundamente e n l a d i s ~os ici 6 n instintivo y fisi o l ógicc du l o rg a ni smo human o .
Los n i Aos , y
l os aJ ult os s'"' lvc j us y civiliz a~os po r i g uc l r ea cci o nan con oxp r cs i/n V( c~l ~ nt c c i e rt a s situocionos - soo Q U ~ ~stas susciten do l o r cor~ o r a l o
=ngus ti r mLntal , miuJo o pos i~n , int unsc curi os i dad o pociLl r osa 2 l og rí a .

Es t '"'s r uo cci Bnos sGntros son ~a rt o ~e l e oxp r os i n huma no ~e l es cmuc i onJs y c ome t o l us posuon , c m l o han ~stob l 8 ci uc Do r win y ot r os , un v:kr
~u s u po rviv e nci a o s on ul l cs mismas , a l me nos , r ~s t os co t e l as vol a r os .
Cuolquiuro quw so ha ll e en c ont acto c o n in f an t es y ni ños ppq u oAos sobe
quu uxr r uson s~n l o muno r ombig U uJo~ su us t aJo ~e 6nim u , dmLci o nes , n oc e si ~Jos y dosoos . C 0 ncuntr~n do nuustro atunción por o l momo nt c en l a s
uxp r ~sic n os inf~ntiles Jü es t u ti~ o , puu Ju Jo cirse qua ca dc sonido es l e
ux~ r ~si6n de n l ~ ún ustaJu umcciono l ; quu pa re lo g~nto d8 1 meJic ti~n o
uno cio rt o significoci(n; y qu8 ust cor r olacicnodo con l a 3itu2ci (n cxt~ri r quu r oueo y c m~r8ndo a l org~nismo dul niñ o - situac i~n qua hoce
quu ul niñ o uxpo rim0nt8 hombro o t Llm s , ag r edo o int G rC ~ .
Je ~st es cierto du los sonidos no crticu l o~os um iti dos por un infQn t , t lws come murmullos , gumiJos , gritas lü dolo r y ~1~g r!~ , llonto .
Luug siguun ciert:s ox~ r us i o n os lcvomonte ort icul2Jos , pr irn~r o s íl abos
- u , mo , bo , utc .- inwcfiniuomontu r upa tidos , mozclaci;s y confundidcs
e n tras sonidos .
Estos sonidcs sirvun un fcrmo pürolelo pn ro expresar
ciurt s stJdos ~sico fisi 1 gic s y po ro quo ul niño gesto por t o Lla su
n rg ! o . Son signo 'o s'""lud y e nstituyun una furmo 'c. r.;jo rcici c in c is' uns:iblü . L:i misi n ú scniJos os , un l o m s tl!mr.;r:ino utapo ~~1 uuso rr 11 v rb ol y l es siguiuntus , uno Jo los ~ rinci po l 8s o ctivi d~dcs dal
nin ,
rsistuntu u intunso , cum l o s8be todo pod r e tonto por ox e ri 0n ci~s
l'""cunt~r~s e m
sogrod'""bl s .
T

lC m d b~m s cúncobir l form"'ci ' n ~ 1 significcdc ~n astes ~tapes m~s
t m renos? Aqu !, ~n ustu 0nf qu~ olg uifuruntu , vuulva o ont r umo t o r~ L
le t ar! progm tico Jul lunguoj • El niño 1ctúo
r Gl sonido ~n este
ut
, y actúo
un~ monur~ quo su a Jo to n lo voz o lo situoci ~ n uxtu ri r . ~ su st1' mont'"'l, y u
"'mbi ' n rusultc int .... ligiblu pc r c l c.,s a 'ult s ul modio . As i , lo signific ci'n 'ul s niJc , 1 signific2Jo u3
un
xprusión os oqu ! ~d6ntico o lo rus uusto =ctiv'"" nl cmbiontü y e l'"'
x r si n noturcl
los om ci nus . El signif icou do tol s nido so Je rivo do uno 'o l"'s f rmcs m~s ""'ntiguos u im, rt'"!ntos 'e lo oatividcd hu rnc na .
cu~n
ul soni
e
r~lol~m nto Y Su
e º~J~A- 9 A-l ounqu

mil,,;nzn "' nrticul'"'rsu , 1"" umtu 1L;l niño su Jus.::rr lla
V
int rus n
ün nisl'"'r objut S Ju SU '""mbiunto , 8Sc y~ h n
i
~isl'"'
s r vi""muntu los ~lLmontos m s
1tin ntus , s ci"'' s c n l
e munid
y 1 biunustor ol inf'"'nta .
Al
m'sm tit.Jm , ol njn ~u v J n
cu nt
J 1 s.s ni s pr duci""' s , r
1 q
ult s y l
tr s niñ s
su m iunt , y osnrr lle uno tun uncic
imit rl s . Lo
istunci:i c; un m 'i s ciol quu r don 11 nin c nsti uy un f et
im r nci~ bi 1 gicn funu mun ~1 n l~ ~ ucnci/n ul
j v n hu~ no , y es t mbi6n un ul m nt
in is, unsnbl un l'"' f rm~ci n dul
l ngu j . As i,
1 nin qu e mi nz
icul~r ciur
s s íl '"'b~s , pr nt
ne~ ntr
quu st s sil b s 1 s r it~n 1 s ~ ul s , y ~s
pr or~ ol
e min p r un ununci ci n m s clnr y m s rticul
•
ri

•
um m nt intur s nt invu
tig r Sl• y n u6 mu l• '"'lgun s u 1
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rticul
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�- 15 -

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que com i e nzan a formarse s íl abas distintas , el sonido repetidc ma , ma ,
ma ••• apa r ece generalment e cuando el niño está insatisfocho , cuando ne
s e satisface alguna nece sidad esencial o lo oprime alg ún malestar general
El· sonido at r ae al objeto má s impnrt "'n te del ambiente, la madre , y junto
con su aparición so remedi a el es t ado mental doloroso . lPuede ser que
la rep r esentación del sonido mama ••• justo en la etapa en que comienza
e l lenguaje articulado - co n su s i gnificación emocional y su poder de a taer la ayuda ma~ e rna - haya producido en un gran n~mern de lenguajes human~s la r B! z ma para repre sentar a la madere?
~ea como sea,

y que el niñr adquie r a algo de su vncabul~rio inicial por
un proceso espontánen o q ue todas sus palabras le lleguen del exterior ,
la manGra en q ue se utiliz an los primeros elementos del lenguaje articu l~do es el punto e n verdad interes an te y pertinente para nosctrcs a este
respecto .
Las primeras palabras - nama , dada o papa 9 oxpresinnes para solicita r la
com ida , ag ua , ciertos ju guetes o animales - no se imit an y usan simplomeR
te para describir , n omb r a r o identificar . Como en el caso de las ante riores expresiones no ar tic uladab de emoción , estas primeras palabrds 1
lleg1 n t amb ién a ser usadas bajo l a presión de situaciones penosas o in tensas emociones , c u a nd ~ e l niño grita por su madre o expresa su alegr f a
a l verla , cu a ndo clama po r comica o repit e con placer o excitaciñn el
1omb r e de alg ún juguete favoritn d3 su ambiente . Aqu í la palabra devie ne l a re ac ci6n s ignifi cante , adaptar.o a la situación , expresiva dü un es tado int e ri o r e inteligible para el mdeio humano .
Es te último hecho tiene ot r o conjunto muy importante de consecuencias .
El inf a nt e , desvalido en s í mismo e incapaz de enfrentar las dificultaras
y pe ligr os del ~om i e nz o de su v i da , está rodeado de providencias muy canpletas para e l cuidado y la 2sistencia , resultantes de la adhesió n ins tintiva de l a mad re y , en pequeña medida , del padre . La acción del niño
sob r , e l mun do circundante se ejerce a través de los racres , sobre los
cuales e l ni ño ac tú a a su vez con su ll amado , scbre teda su llamado ver b l . Cua ndo e l n i ño grita por un apersona , l a llama y el l a aparece ante
(l . C·1an do desea comida o un objeto o cuando desea e limin ar algun'J cosa
n sit u2c ión incómoda , su úo ico medio de Dcción consiste en gritar , y á~­
~e r esu lta para el niño un medio muy eficaz de acc ión.
son en tonc es no sólo medio de ~xp r esió~ , sine
mod~- ef i cien t es de acc ión .
El nombr e de una persona prof~rido en alt2
voz con un tono l ame nto so , ti e ne e l podar de materializar a Gsa pLr~ono .
L8 com id a hay q u e ped irl a y apa r ece - e n la mayoría de l os casos . As í,
l ~ Gxperie ncia infantil debe d~jcr en la mente del nino l a profunda imp:-c
s ión d e que un no mbr e tiene e l pode~ sobre lns personas o cosas que sig - n ific a .
Par8 e l niño, las

---

pa l ~br~s

Encon tramos e ntonc es que un a disposición biológic~mLntc esencia l para la
r3Z8 huma na , hace que l as prim2rBs palabras articulJdas que e l niñc emi te produzcan é l efEc to mismo que es t ns palabras s ignific an . Los palabres
son pa r ~ e l niñ~ fu e rz Js act iv as , le dnn un dominio esenc i a l sobre l a
re~lidod , lo prov ee n de l único medio afecti vo pera mover , ot r ae r y, repe le r l8s cos2s ex t e rior es y poro produ,...ir c'•mbios en todo lo quo sea imr ort nt e . Est2 , por s u pues t o , no Gs la o nuncisci ón de los puntos de vist2 conscientes de un ni ño ~c~ r ca de l lengu 2je , pLro es l a act itud quG i~
plica la conduct a del ni ño .
Si SJguimos exam inando l arno n e r a en que se utiliza e l l enguaje e n l a bt o pa posterior de l a niñez , enco ntramos de nuevo que todo r efue rza esta r c l o cióQ pr~gmóticJ con bl s i q nifi codc . En tod¡ le experiencia del niño
l Gs pa lobr ns signific a n en t 2 nt o nc1:úñ n y no e n l e mLdida on quu hacen
que ul niño ~ nti endo y perciba . Su o l egr f ~ ol utiliz a r l zs pol:bres y
~ 1 oxp r esa r so e n l o fr wcue nt e r epe tición, o e l
jugucteror con une palabra
Ls_ i mpo r t a nt e e n t o nto quu r LvG l n l a ncturol e z a activo de l uso lingUistico m~s t e mpr a no .
Y sw rí o incorrecto decir que tol uso lddico do los po lob~as c~rezco de s ignific ~do .
So halla por cierto desprovisto de todn
f in o lid ~ d int e l ectual , pero posee siempre un vDl or emocional , y es uno
de l os ac cion as f a vorit as dul ni ño , en l~ cu1l se cp roximo a~ n n u otro
pe r so n2 o coso d e su ~ mbi e nt e . Cuondo un niño sa lu da o le persone o eni n1 :i 1 ,
p 1 a t o de c o mid o o j u g u e t e q u e se a p r o x i ma n , c o n un e s 8 1 v 8. de re pe t i -

-

··-

120747
- ·~

-- -

-

-

�- 16 -

.. .

ci6n deÍ nomb r e estcm l ece un v í nr.ulo de ag r edo o ds sag r n do e nt~e sí mi!
mo y ese objeto :
Y en todo el rosto de lLJ vic2 , hnsto uno ~ded bien :~~
inda , el nomb r e de un obje~o es Gl pr imG r medio a que se recurre pa r a o t Ja r o mo t e rializar· ese objeto .
Si trnsl ndomos ahoro esto on~lisis olos condici on es delo humnnidcd priml
tivE , se r 1 mejo r no cmborcorse e n uspc~ulocionss cse nci o lm e~ t e imagin o ri~s
y por ello fdtil es , ace re n de los orígenes del 1 Gngu2Je , sino sim plem~nto och8r. un o ojeada a las usos norma l es del l eng uaje , tol como ~os
vemos e n lo observ~ci6n emp íric o de los so lv 2jws .
Vclviendo a l os e jm~
plo~ pr ese nt c dG s mós o rrib o , do un q rupo de nat iv os dcdi c 3dos a uno.cm~
pr eso pr6ctico , lo s vemos utiliz a ndo pa l ob r es técnic 2s , nombres de imple mentos , es f~r Ds espec ífic as de acc ión . Uno palabra q ue sig nific o·u n u tens ili o import c nt e , no se utiliz a on l o acc ión p~r2 comenta r su naturolezo o r e fl ex ion a r sobre sus propiedades, sino porG hoco r que ap2re zc o ,
so le clca nc e o l hcblonte , o poro dirigir o ot ro hombre en su uso correc tJl.
l s i gn ificad o de l o cosa se constituyu mediante experiencias de su~
usos act ivos , y n0 mediante l o con t em plac i ón intelectual . As í, cuando
un s2 lvo j e a prende a c omp r ender el significado de una polobr~, este proceso no se cumple mediante exp licac i ones , po r uno ser i e de ~etas de 2pcr copci6n, sino aprendiendo a mone j n rl e . Uno pa l ab r a signific~ paro un na ti vo e l uso ode cu odo de lo cose quo represento , exactamente como un imp l em~nto s i gn ific o n l go cuando pu~de ser ornon~j~do y no significa nodo
cuJndo cuondo no est ~ a disposici~n ninguna expe ri en cia d~ ~1 . En fo r moo
similo r un verbo , uno polob r o que r ep r es~nta una oc ci6n, r ec ib e su signi ficado o través de uno ac ti vo participación on este ncci6 n . Uno po l obr2
se uso cuenda puedo producir uno acción y no poro describirlo , y mucho
munos poro tronsmitir pensamientos . La pclobro , onto nc os , tiene un poc:Er
que le es propio , es un medio do efoctuor los cosos , es un manejo de cc tos y objetos y no uno definición de el l os .
Adom6s , ol mismo punto do vist o occrco del ~ignificodo r esult2 de los u sos ~ol ivos d~l lengucje entre nosotros , -jn entre oouellos de nosot r os
qua , on ocasiones r elotivomente r o ras , podemos util i zar e l lenguaje e n
uno formo cient í fico o lit e r cric . Los innumeroblos suporsticionea - el
t mor de los agnósticos o lo blosfemic o ol monos su repugnonci~ a us~rl~
Ll des~gr~do activo hocio ul lenguaje obsceno , el poder de los juromentos
- mu str~n quo on el uso normal de les polobros e l l azo ent r e s í mbo l o y
roferont. as algo m6s qua uno mero convenci n .
Los miembros no ilustr~d~s de los comunidades civilizadas trotan y consi der~n l~s polobros en gr~n medido como lo hocen los solvojes , o seo , co rno s lid mento ligados con lo roclidcd de lo occi n .
Y l omanGro en que
volaron ol conocimion o vorbol - proverbios , dichos , y, en l o octu8lidod ,
noticias - como único forma d~ sabidur í a , do un cor6ctor definido a esto
ctitud impl!ci c . Peru qqu m inmiscuyo dn un cnmpo ampliamente ilus tr do y onolizodo on asta libro .
Por ciorto , quien hoyo laido los brillcntos cap í tulos de OgdGn y Richon:is
y e ptodo lo direcci n princip8l d su rozonomi~nto , ye se habr dodo
cu nt hoce reto de qua todo lw orgumentoción do estD Sección es uno es P ci donot~ al pio o su cfirmoci n fund~m~ntcl do que lo 8ctitud del uy buso gen r~1 dol longuojc , m s uspúcic lmonto on lo osp cu~lci n filos fico . Por el abund~ntu matoriol citcdo on el c~pitulo II , y ~n Mogic
V rb 1 , por los ejemplos de los cpítulos VII , VIII y IVt y por mucho do
1 qu~ incidont lmwnto so dice , podemos comprender cuón profund~monte a rr ig do ~st6 1 creoncio on quo uno pclobra poso cierto poder sobro um
c so , n quo participo de la noturalezo do lo cos , on qua as af ín y oán
i 'ntico en el 11 !:ignificodo 11 qu contiono, o lo cose o o su prototipo .
¿p ro d d6ndu deriva osa ctitud m~gi~o? Aqu i ol ustudio do los prime r s t~pos dol longuoj~ viunu e oyud rnos, y 1 utn grofo puedo hccorse ~
útil 1 ril sofo del longuaj • Al studior l
formación inf-ntil del
s~gnificndo y ol significado del solvoj
o ol il tr do , ncontr~mos esto
m1 m~ actitud m~gicc hoci 1 s pol~br s . L p 1 br do podar , le permita
uno jor~Jr uno influ~n~i sobru un objwto o un
ción . El significa d d uno polnbr1 prodod d lo f~milioridod , d ln e pocidad d us rlo
du 1 f cult d de g it rl direct m nto , como h~co al inf nto 0 d diri gi r! .c.n su~tido pr ctico como hoc ol h mbr~ primitivo . u~~ p~lobro
u il1zo s1ompro n conjunción ctiv diruct con l
r lidcd qu sig -

�- 17 -

nific .:; . Lo pol o br2 c ctú2 sob r \. . 1 2 cos 8 y 1:: cose· li bern l e polobrn o n
l ~ mGnte humnno .
Esto , e n ve rd ad , no 85 m~s ni menos qua la ~sencic de
l ~ t eo rí a sobre 1 2 cua l r e pos2 e l uso de l e m qio ve r bo ! .
y encont r arnos
ou~ 8 s t ~ t eo r~ ~ . s~ bns ; e n 8 Xp e ri snc i os psicológic ns re c l Gs ncc rc o de
l n s f o r mas pr1m 1t1v as del l Gngu~jL .
Ante s de que se produzca l o rn ' s t emp r ana espec ul ación filosófico , su r ge
l a pr~c~ico Y teori c de l n rn~gici 7 y o n ésto , l a acti tud n atu~o l del hombr e ho ciu l as p o l o b~ os ll ega o fijarse y formulors8 medinntG un~ sobidu r f ~ Y tradición espoci~ l es .
Es mediante ul as tudi o do l a b ruj er L co rri e nte Y do l ~ mag i o v e r b~ , cs i como t o rnbiGn por e l ondlis is de las is
deos dol snlvojG a c e re n de l a magi~ , c orn o mejor podemcs comp r e nd e r os t G
_nfoq u ~ tr ~ dicion n l d esa rr ol lado ace rc o del s8c r eto poder de l os palabros
~ prop~~dns s~b r e c~ert ¡s cosc8 .
En un a po l ~brc , pu~de ducirse quo ta l
ostud 10 conf1 rrn ~ sirnplornento nu est r o on~l isis t8or(cico d~ este sección .
En 1 ~ 8 fó rmul as rn6 gir.os e nc ontrarnos une preponder2nci2 de pa l obf os con
unn c l ~o tens16n emociona~ , ae términos técnicos, de fuert es imp e r at iv os ;
de ve r b os que ex pr esa n as p e r D nz ~ , ~xito , cumplimiento . 88ste esto 2qu í,
y pe r o més dct os ~uedo r ecur rir e l lect o r a l CJpftulo II dG este libro ,
y :J l os c.Jp ftul os ccerc2 do l o ••Mcgio" y 1'El podG r de las pnlobros en l e
j\'ll3g i a 11 e n mi o b r o ci t o d2 rn6s a rrib a .
Puede so r int e r es~nte int~rpret Q r los r os ult2dos de nu dst r o ~ n~li sis de
l es e st8dios primitivos dGl s i gnific~do , sobre ol dicg r nmo en e l cu1 l se
r e pro swnt2n con un tri~n gu J o l as r ~lcciones rtro S í mbolo , Acto de PLn srrn i e nto y Refert;..nt e , Gl c omienzo del rop ft u l o I de este libr o . Esta
dicg r cmc repr ~swn t ~ muy ~d~cu8dornente lns r e l oc i o nLs mencionados en l es
usos das c rroll dd os de l l ong u G j ~ ¡ Es C8rJcter 1stico en ss t o tri~ngul o
quv l G bose f indic a do por un o lín eo punteado , r e pr ese nt~ lo r o l~ci6n ~ ­
tribufdQ q u e se os t ob l e c e e ntr e un S í mbolo y l e cosa a que ést v Sw r efi~
r , su Re f e r d nt e , c orn o lb ll ama n l os Du t o r t;..s . En 12s funci onG s cicsorro ll 2dJs d e l l e ngu c jb , t 2 l como se us e n o nl rnvnus deber i c n usnrsu ~n l ~
os p8cu l nci6n fil osó fic ~ o e l l onguojG cie~t i fic o - y l os Autor es se ocu pan es pe cin l mdnte de esos funci cnes ~n est~ libr o-, e l go lf o dLl S igni ficodo , corno pod rí a l l cmd r s8 l o 9 s6 l o es colmado pnr e l Acto de P en somie~
to - l J lin eo ob licu o de l os dos cost8dos de l tri6ngul o .
Tr ot e mo s de r ep ~ ese nt o r medi~ntd di~gr crnas ond l ogos l os pri1norns Lt :pos
de l Signific odo . qJ En l o p ri mer ~ ut~pa , cuando l e ~xp resión es un o mera
ru-cc ión sono r J , e xpres iv o , s i gnificante y co rr el2cionodo c o n l o s itu o cién , paro qu e n o im plic G ning ú n acto de pGns~miento , ol tr i~n gulo se r e ducd o su ba se , q u e r ep r esen t o un o vincul ~c ién r ec l - 1~ ~s t ob l e cid o e ntra
la REACCION SONORA y l o SITUAC I ON º S in emb~rgo , n o puede llornorso o l a
prim e r o S 1rnbolo ni G 1 2. últirno R~fe r enta .
En 1:-- t a rr:: e r~ r&gt; t op- t n n n t'f\n,... .... ,.ri d · stinguir entre los tr es us os fundam e nt a l Gs do l l e ngu u j e , e l 2 ctiv o , e l n o rr ~tivo y El ritu a l . C¡do un o de e ll os r esu lt = sufici e ntem8nt e cl a r o por e l diag r 2mo qu e nqu f insert~mos ,
qu J de b ~ t o m~r sa junt a me nt e a:n nu ust r o pr e vio ~n~lisis . Lo e t o po fin a l
de l l e nguaje dbs o rr ollodo es t~ r ep r esL nt c d2 po r ol tridngul o de Ogden y
Richa rd s , y su r e l ac i ón gen ético con sus humildes pred ocoso res pu edG
wXplic~ r alg ún os pvct o de s u 2 n ~ t om f o .
Ante todo : l ~ posib ilid ad de
vXtvnd o r Gl di ~g r 2 rna de l os o utcros O hccorl o r et r ocede r hasta los USOS
lingU 1sticos primitivos , p r o po rci o n8 un ~ pr ueb&lt;. _d ici o no do su v~ l idez
y ~duc u oc i6n . Adem6 s l ~ n o t u r a l e z ~ sólida de casi todos l os b-ses de
nu ~ st r o s tri~ngul o s exp li on p o rqu ~6 12 lín oo puntc~d~ de l o figu r o fin~
muest r o t o l t enccidad y po r qu~ es s usc e ptible de pr od ucir afec t os tan d~
ñinos . La c xtr Lmo vitc lido d du l a a ctitud mó gi c a hacia l os ~nl ob r 2s so
ux plic:J e n nu os tr ~ no to o l pio scbrG LSto , ,qu w co nstituye l o t eo r.í ~ del
libr ~ , no s~l o po r r e f e r e ncia o l os usos primitivos q üL del l ~ngu~ j e ho c l n l es so lv c j ~s , y sin dud o a l homb r e prehistó ric c , si no t ~mbié n po r su
P rm ~ n e nt e c onfir mación e n l os u sos inf o nt il~s de l l e ngü ~ j e y e n l os mu e nisrn ~s mismos mu din nt e l os cu ales se cdq ui e r e e l s ignific 2 do 8 e n l n
vida individue ! .

•

�.

.~

- 18 -

PRIMERA ETAPA
-REA ce ION

(vincul~do

dir o c- S ITUACION
T~m 1..:: nte c on)

SEGUNDA ET APA
SO NIDO

(c orrel c ci on2 do
c on)

RE FE REN TE

Los c omie nz os d e l l e ngu a j e ~rti­
cul 2 do , cu e nd a , p2 rclelcm8nt c
c on s u 8 po rici6n c orniunZ Qíl e su!
gir R e f ~ r o nt e s, d obe n r e pr e s c nt 2 r sc ~ ún c o n un e so l a lín o2 11~
no de co rr o l ~ ci 6 n e f e ctivo ( s e gunc : ~ t op~ ). El so nid o no o s
t c d ~ ví c un s ímb ol o r bo l, po rqu e
no s~ l o utiliz o se pDr o do de su
Re f ¡_, r l:J nt e .

TERCE RA ETAPA
(8)

( A)
Lu nguQj u e n o cci6n

Le nguo j w n ~ rr ot i vo
AC TO DE ELABORAC I ON DE
I MAGENES

~

- -~~--------------------------------~--

;:, I í"lB OL O

CTI VO

(us a do pa r o
ma ne j a r)

REFERENTE

•

e o •

•

SIMBOLO

•

•

• •

•

•

•

•

o •

•

•

•

•

•

•

,

•

•

•

•

•

•

(r elación REFERENTE
indirec t a )

( í )

Leng uajo d. l a f"lagia Ritual
ACTO RI TUAL
(bosodo ~ob r o la croencia trodicionol )

SIMBOLO

(Roloci n m i sticam~nte
supuesta)

REFERENTE

dri n uxtroarso algunos otros coral rios do nuestrD teoría del signif i c d prirn ·t ·,,
A ~' ,
_
""' ncontror un alla uno confirmoción adi cional d~l onGlisis qu l s outoros hocon do lo d~finici n . Es cl~ r o q
uu tiun n roz n cu ndo sostionon quu lo dufinición 11 v~rk1ol'• y ' r eal 11 d_9.
bun 1 fin du cuont s arribar a lo mismo , y quo ol hacer de usta ~istin ­
ción rtificiol un distinción fund mun t al ha croado un problomo fülso .
1 ignific do , como humos visto , no 1 viuno al hombru primitivo de lo
e nt mpl cj n d cos s , o d 1 on lisis du huchos qu ocurren , sino po r
1 f miliorirlad pr ctica y e ivn con situ cionus purtinentes . El vur ::i dur
e nocimiunto d uno pnlohr s logr por la pr6ctico do! •so !"\pror )nd d
llo dontro du un ciur o situoci n . Lo pol~brc , corn cu~l ui r otro implomwnto dü fnctur hum~no , s lo cobro significoci6n luúgo
d h b r sido usad , y en form odocuod!"\ , b jo todo suur o do oondicio si , no puodo hob~r dufinici n do uno p lobro sin qua ust pr sun n s.
t 1 re lidod qu
llo significn . Y d m ~ s , d do que un s í mbolo signific nt r sult nocas ria poro qu
1 h mbr puud~ aislor y e pt~r un as
P et do lo ru lid d , n hoy d inici n du un e so sin que o lo vez ho ~
d ~jnici n , un su f rm m s primitiv y fund muntcl , no s sino uno
r cc1 n.sono: , o uno P.l br. rticul d unirl
lgún csp~ctc odacundo
d un s1tunc16n p r mud1 du un
propi d~ cción hum n • Esto defini c~ n d ~ d finici n no s. r fi r , p r
upuost , .1 mism tipo do uso
11n~ st1co qu
1 du u nminon l s ut r s un stu libro . ~in uml rgo ,
1nt r
n· compr b r u sus e nclusi nus
le nz d~s rn di nto ol os
tudi rl los tip s m s 1 v d
d~ lüngu J
~ ntiunun v~ liduz n ol no=
ini d los uso primitiv s d 1 s p 1 br ~ .

�- 19 -

VI
En é l cu r so de es t e ensayo he trc t cdo d.d limit a r ol alca nce de los pro blumos l ing üí stic os ox~minndos . H-mos com nzad o ostcblcc i cndo el p rincipio do quG el ostudiw d~l l ungucjo dobu proywctcrso sob r o un fondo ct n~gr~~ico do cultu:2 g~n~rcl , quo i ~ lingüístic o debe ser una sección ,
p·_1 r c1 Grt o l e m6s imp o rt ~ ntw , do un'"' cioncic general cic le culturo . Lue go su hi~ o l a twnt~tiv ~ de m st r c r que Gs t 2 conclusi~n gun~ r2l nos co nduce a ciertos punt os da vist ~ m~s defi nid os ~cerc: rlo l o noturclozo d~l
lwngu~je , 8n los cu~l us concebimos e l 18ngu~j L hum~no como modo do occifn
w~s b1on que como controseRc d~l pens~mi 0 nto .
Prosegu f 2mos luego con un
0 x ~ m e ~ do l ~s ~ rí g~nes y fo rmes primitivos del Significcdo , como debo h~
~ ~ r sido Gxper1ment cdn po r e l hombr o primitivo .
Esto nos pr~pcrcionó l o
~xpliccción y nos mostr
l as r 2 f ccs do lo act itud m~gica del hombrG hc ci '"' las pa l cb=os . As ! , h8mos ovcnz2do medi~nto une serie do concluiones,
do l Gs cueles cede un ~ ur2 m~s concrete y definida que l8s ont~ ri o r cs .
D~suo t ocar ~ hor a
los dom~s , e s a be

al posar ot r o p r ob l umo , 0 ~n m s dofinido y concreto q..i e
r: e l de l o es tructuro del Lo ngu2j o º

e-de l ung u2 humano ti e n u un~ est ruc tura definido qUL l e GS p r op io . Ton u
mes tipoe do l e nguJs moncsil6biccs , nglutinJntes , polisintjtic2s , og r e -g . tiv:s y d~ fluxi6n.
En c adn una do e ll os , Ll modio de acción y expro s i6n lingUfstico pu edo some t o r so e ci~ rt os r oglcs f clcsificcrso de acu~ !
d~ con ci ert as cat og o ri cs .
Es t u cuurpo de r eg l es ~s tructur~lL ~ con sus
_xc wpcicnGs e irr ~gu l c rid cdos , l as diversos clcsGs ~n qu~ puudcn o rGun ~r
s~ l os e l a mc nt os dol l eng u cjc ~ L..S l o que ll nmomos ª l w ost ructuro gr2m::tic~l'' di.? un e- l o nguo .
El

l a ngu ~ j G

se consid e r o por lo común , aunque como hemos visto inc rr oc t ~ munte , com o :. 1 0 exp r ~s i~n de l pons~mionto por modio de los sonidos li n
g~ í stic os n .
Ln id eo que e n tonces resu lt o , evidcntcmontu 9 ~s la quü l o
as tructurc lingUistic c os o l r esu lt ~do do l es r egl e s dGl ponsomicnto hu m""'no , quo "c::da c c t ego rf a gramatic n l os - o dober i .J sor - lo exp resión de
: lgun~ c c twg o rfo l ' og icah . Pero n o r_quiero mucho esfue rz o mGntcl c omp r 0ndur qu~ l o espo r onz o de una a rm o nf2 ccn ~u gol porfocto entro LLnguojo
y Lég ic 2 , es e xc cs ivcm cnte opt imi s t c
quL un l o r eclidcd 11 0 menudo di v~ rg o n un o d~ o tr o , do hec ho , qu~ LSt1n cunst~nt~m~nto riñ~ndc y que o l
Lwngu~j e o menudo moltr ~ t o o l o L0gica , mient r as 6stc l o abondc no .

-

As í, n os e nfr e nt a rn os c o n un dilom~: o les c 2 t ~9o rics g r ~m2t ic o l os deri v:n de l : s l o y ~s dd p~ns ~m i o nt o , y no scbomGs oxpliccr porqu6 es tdn t an
m:l o dcp t:d os untr o s í. S i ol l Lng uC' j o ho crecido ~ 1 servicio del Pe nsomi~nto lpo r qu6 ha sufridc t 2n wsc~s~ in f lu e ncio e c onso rv ~ t ~ n ascosa
hu o llc de l @ ~s tructur a d~ 6stw? o pod~m os , por~ wlu dir os t cs dificultcdos , posar o l c tr o cuerno d~l dil e ma , com o l o hccun l e mcyorfo do l os
gr-m~ticos .
Estos se olojon c rr ogo nt omon t c de l e uves verdes - o seo do
illnd =ga ción m6s ho nd o , o fil osof i o d Gl l e ngua j e - y cfi r man simpl~m nto
q u ~ lo Grorn6tico so rig e s ~g ún su p r op i o d~ r echo , po r une sue rt e du grc cic divin~ , sin dud o ; quü o l d om inio do l e Gromótico doba con t inu8 r on
s u os pl~ndid o aislamiGnto , como un po d a r hos til a l p0nscmionto , ur dan ,
s ist ~ rnc o s o ntid o c om ún .
Amb os punt os d o visto - Ll qu L $l o mo o n su ~y ud ~ o l o L6gic a y ol o tr o ,
q~u os t 2bl8co uno r e glo o ut6n omo poro l e Gr~rndticn - S8 hallen ig olm_ntJ~
~n dos~cuo rd o c Gn los h e ch os y deban ser r oc h~zcd os .
Nn cs t1 l LjLS del
ab surdo suponLr, c on Ll grom1tic o rígi do , qu o l n g r c m6tic o so ho d~sarr l ­
ll c d J c ome un a ~spo ci o du yuy 1 silvcstro de l es f=cultados humanas , sin
ninguno r tr c fin o lid2 d LXC~pto s u p r op i e ox i stuncic . Le genc r c ci6n os ~
ptnt ~ noo du rn c nstru o sid~dus ccrontos de sign ific ~do o n ol c e rebro de l
Hl mbr o no ser~ n dmitid ~ fócilm ont o po r l o psicolog f n - o m~nos , por s upuosto , q u a e l c e rwbro soc ~1 d o un rígid o cspucialistc ci ontífico .
Y
d~jcndo do l edo l os princi p i rs o prodil~cciLnLs go nu r o l us , t odas l os l o~
gu~s hum~nos rnuLstron , posu ~ gr c nd os div 8 rg c nci as , une ciurto coincidG~
ci~ fund~mont2l on es tructure y med i os d o uxp r os i ón gromoticol .
Su río o
l o vwz descabellado y sign o d~ pusilanimidad int c l ect uú l Ll ~ b ondonorr
d~s d ~ Ll comi~nzc tod ~ invcstigcc i6n do l os fucrrzos m6s profundos qu a d~
bu n hcbor producido estos r asgos c 0m un os y univ L rs c lm ~ nt o huma nos del
L ~ nguoja .
En nuostrc Toc rf o d ~ l S ignific a d o , humos vist o q ue ol L ~ ngu o ­
j u si rv ~ pcr~ fin olidodGs definidas , qua funci ono como un in st rum en t o

�- 20 -

utilizcd o con unG fin o lid~d dGfinidc y Jd~pBods a oll a o Est ~ cdoptaciGn,
Js t~ corre l ~ción e ntr o o l l cngu8 j o y l e s us r s o quo so l o dLstino , he dE
j C' do sus r ast r os or. lo os tructuro lingüf.stic,2 .
P~r o n o tur ~ lm o nto es el~
r o qu~ no dcbumCS busc~r un e l do mini o de l pons 2 m1 a nt~ lÓ~lC O Y lo LJSpG cu l \c i~n filosóf icd lo luz que ilumin o l o funcirn y f 1n2l1dcd~s dcll ~~n ­
QU) j ~ hu~on c primitív c1 , y 8ntoncos ws t o puntu d o vist ~ pu r mLnt : lógic o
. c~rcc d ~ l l c ngucj~ r~~ult o t e n in6til c omo ol p~r c mLnt u gr o mc t1c o l .
f xist ~ n cct ogo r!Js

r?o l Gs sLbr0 l os cuel a s Su bese n y mol~ Go n i ~s ~ivi ­
J i _ne s gromcticclus , Poro st os c o t ogo rf as r oo l os ~ d:riv:n dG n1ngó~
s ist um ~ fil os lfic ~ primitiv u , c onstruid o po r cont ~ m ploc 1ón d u l mund o ClE
c und nt o y po r gr r ~ o r as ospw cul ~ ci onos , t c l ~s c o mo l os ~t ribuid o s ol h o~
brc primitiv o por cie rt os o ntrop6 l ogos .U l l ong~o j o o n s u u~ tructuro :~
f l o j c l es ca t ogo rfos r o~ l os doriv~dos do l es oct 1tu dcs préct1c as dLl ni ño y de l hom bro primitivo o no tur o l, con r espe ct o o l mundo circund ; nt e .
L~s cotwgor ! aa gromatical os , con t odo s sus poc uli o rid odos , ~xc~p ci ~nLs y
su insubord in c ci/n r of r oc t o ri o o l as r eg l as , so n o l r of l o j o dL l o p G r spc~
tiv~ p r uc~ ri o , no s ist cmj tic o y prtctico i~ ~uostc po r l o lucho de l hon b r a po r lo ox ist unci c on e l se ntid o m6s o p li o d es t e pa l ab r o .
Sc rí c
f 0til ~spo r o r qua fu~r omos copGcos do r econst ruir o xoct~mento l o cosmovl
s i/n progmóticc d~l hombrw ~ rimitiv o , ol sc lv cjc o e l niñ o , o do r cp r cd~
ci r un d~tclle s u corroloci/n c o n l o g r o m6ticc . Poro pucdu un c o ntrorsc
un Lsbozo 8mpli o y un e c o rr osponden ci c gono r - 1; y al c omp r ende r es t o n os
libr~mon dú todos modos do !ns trobDs l ógicos ¡ lo osturi li dod de lD gro
mético .

-

P r supuus t o quu cuando m6s oltomunto desorroll2do

un l eng uaje y
cuonto mds larga soo su histori8 evolutiva , t Jn t os m' s cstrctos os tructur c l ~s p r osu n to r •
Les divursos Gtopos do l o culturo - sa l voj~ , b ~r borc,
s micivilizcdo , civilizwdo -; l os divursos tipo, ·8 uso - p rogmjtic o , norr""
t i v o , r i tu o 1 , os e o lo r , t o o 1 ú g i e o - c o do un o h L r ..( do j o do su hu e 11 o • Y lfn
1- purificoci n fino! , poderoso , poro de nin ún modo omnip o t ente , logr~ ­
d- p r ul us o ciontífico , no podró Ln m do c lgun o borrar los huellos p ~ i
mit iv s . L~s div~rs-s pecu li ~ rid cdus Jst ruct urclcs dL uno l eng ua civilT
Z""'do y mudL:rno llovon consigo , como l o hon mostr- ~o Ogden y Richc r ds , uñ
Ln imo puso muerto do us J o rc cico , do superstic1 / n m6gico y do voguodod
( t'ico .
m.Ls
los ~sbozos fundcm~nt~lcs do grow~ticn se
rJ
m's primitivos dol lengucjo .. En efecto , és 8 pr usidon al nocimiunto y !J s utcpns m6s plóstic ns do! desarrollo
lingü~stico , y dujon lo huallc m' s profunde .
Los cotogor i as derivodos
d~l uso primitivo oor n t~mbi~n idónticns pero todos los l Gngucs humnnüs ,
usu " i~s móltiplL~ div~rsid~dus supurf iciolos . Pues lo naturaleza e suncio l dül hombru es id~ntico y los usos primit iv os de l l_ngucje son los
rri i
m ~
'
~ ' ,
ue: ,
in q u u h-.: mo s v i s t o q u u l o fu n e i n p r o g m6 t i c o dc.:l
l~nguoju so tr~nsport~ o sus atopas m6s ~ l ov~dos , espuc i o lmento con e l
us inf~ntil y ül rotrocwso d~ los adultos hacia mudos de pens2 r y oxp r o
s~rsu n
ul oborndos . El lungunj sufrG p ca influuncio dol pensamien t o~
ur ol ponsomion t o , p r ul contrario , al tunar quo t oma r su herrnmiontc
s ~ ol l onguoj - d~ la acción , sufru por e ll o un~ profundo influ8ncic .
P"r r sumir , podom s ducir quu lns cctogoríos grcmoticc l us fundomGnto s
univ~rs lus po r o t des i~s longuns humanos , s l o puodon comprondorso con
r.Fur ncio o lo Wu lt~n schcung pr~gm6tico dLl hombru primitivo , y que , ~u
di~ntu Ll uso d~l l unguoj~ , l os cctugurías b rb oros primitivas doben ha~
b r influido pro undnmonto sobru 1 s pustcri r~s sistumcs d~ filosof i o
d 1 humanidad .
i

nu~str~ tu ric us corroe
b~n sobro todo'- los usos

~~t~

8 ,

•

E~tc d bü ujumplificors~ con un on lisis dutollodo do po r lo munos uno

1 s pr blumas cunar tos du i ~ gr~m6ticn ; y ~logir , pare un brevL u -

x mün , o~ pr blum~ d~ les por t Ls du lo roci~n . Dobomos dirigirnos , un t ne s ,
lo otopo on ul dus:rrollo dLl indiviauo o do le humnnidcd on
U
wl Sur hum~n~ n uSt inturos~do un lo rufloxi n O !~ espuculac i n,
n quu n clos1f1co los fon mun 8 p r~ f inolid~dcs du conocimionto sino
, 1 un ~o mod~da un qu~ ontron un ~u tr"t dir~cto e n los ccndicl nos
du 1 ~x1stonc10 . El niñD , ul h mbru primitivo o 1 individuo ne r uf i no J. ·1unun quu ut~liz .r ~1 lunguajt. e m un mudi indispuns~ble poro in flu1r s.b~u su omb1unto social . En t do st sJ dus rr llo uno acti tud
muy ~ofin1da , un~ mnnuro du t mor n t ·du ciurtos es uctos do lo r aolichd
Ju
isl~rlos y v1nculorl s - ctj ud n ustructur~dc un ningón sistumc do

�- 21 p0 nscm i ~nto , ~in ~ ~xpros2d c
dJS p ri1.~itiv ~s , inc c., r po r odo
l os cu~l Q s wl l onqu! j e luc e

~n

l ncond ucto y , un ul C~SO do l as comunidD '"'n u l c onjunt o du l og r os cultu r o l os u ntre
c omo ol prim o r o y mós im po rt = n~o .

Comcncom s p r l o r ul 1ci6n de un ni ñ c on ~u ambiente . f n su e t LJpo m~s
tbm~tonG , sus occiLncs y conduct o es t~n gobcrnadcs po r 1 03 n ecesidodc~
du l c rgon ism u . s~ VL. mc vidL ~o r o l hemb r a y l ~ s od , ol deseo de cn l c r y
de une ci~rtc lim piuz~ , c o nd ici on es op r opiodas a~ r o s l dwsconso y sueño ,
un~ dcs is 2dL. cu ~do de lib o rt od po r o el mo virniJntc , y rnr ól timo , pe r o n o
lo mLn._s im po rt n nt G, l o na c Gs id ad do compcñ í ~ hum'"'na , y du se r ob j ~ t o ~w
: t u nci~n po r port e du l e s od ult os .
En un o 8 t ~pa muy tumpr'"'n o l niño s :
:L r oo ccionn o situoci onus ge n e r a l es , y dif f cilm e nt r ll ~g~ o di5 t inguir
ún o 1 s pe r so n 1B mjs c c rc ~ n ~~ , que p r ovc~ n n su confGrt y l o ob Js t eccn
::J 12 o l i mu n t e •
P 1;.; ¡-o '"' s t _ s i t u 0 e i 6 n n o d u r e mu c h ' • 1-1 ú n d L. n t r L d ,, l o s d o s
p rim ~ r 2s sumon 2s , ~ lggn r s f e móm o n ~s , @l gun -s cvscs individuol ns comien z o n : J ~ s t ~ c e r s o d L 1 e mb i un t o g un e r ,., 1 • L 2 s c C' r ~ s hu h1 o no s r u su 1 t ~ n do G s ~u ci~l int~r~s - e l ni Ao r bsponde c0n uno so nri s~ y ~ r e fier e suniJos do
o l oco r .
R~c ~ n cc2 g r '"'~ uclm o nt s o l e m'"'dre ~ 11 niñerD , os í como con antd ri o ri dwd , hcb i o r e c on ocid o l os ob j e t ~s o voh i cul os do c om i do .
In dud o bl GmLnt e e l ll amado emoci ona l mós intens o 1 o j Grce sob r e e l ni Ro
l e ~~ r son~ li dod dG l o m ~d r e , y esos obj e t os e VLhícul os de comide . Qu.iDn
a st6 imbuid o do l ~ s p rinci pios fi eud i a n s pu~ rj sont ir sc inclin ado n bus
cc r aquí un a vincul 2ci~ n directa . En l """ desccndénciJ human2, como en l o
du cuolqui~r mamff e r c , e l infante ~sacie c on su m~ Jr e todcs sus em cin nu s ~ c ~ rc c d8 l c li mu ~t o . Pr i mo r i2m ont e , ~ sta es pa re 'l un recupt~culo
du nut ri ción .
Po r oso qu e s i l o nutrici(n se do po r ot r os medios - y de bu r ~c r da rs o qu e l os niñ os selv 2 j es sGn ~ lim e nt ndos con ccmidc vuqwt o l
m~s tic =do e -s i desde e l ncc imi en t v , ws í com~ ccn é l puchw - l ~s sen ti micn
t s ti e r n o s med i a nt e l es cu a l Gs un infante r esponde e l rs c ui dados matar
n J l es quizjs se wxti e nd ~ n o los tr ~s f c rm~s de p r ov isi~n J~ c~mido .
Cu2 ndo un e ve l e acti tu d cmL r wsa qu o un niñ o modernc ~lime nt ouv o bibero~
mu Gstro hacia l ~ b 0 t e ll c , l es tiGrncs co ricics y cDriRoscs so nri s~s q u ~
l ~ ~ r od i gc , l o i dLn ti dod de r espuosto o l os prcvoedorcs artificiales y
n: tur o l os da 2lime nt o p2 r ocü im pli ca r uno 2cti tud m~ntal id6ntic o por
p~ rt u do l infc nt G.
S i as t o es 2s f, l eg r amos ponet r c r un ~ r cuso muy t cm
r. r nn o da pe r so nific ació n de ob j etos , ser o l cuol l as c.__sns nde cuodcs e
impo rt a ntes dal ~ mbi ~ nt ~ susci~on lo mism ~ r esp u es t ~ omoc i onol que l as
pu r s n 2s pe rt inGntLs . Cu J l quiu r c sen la vorocid~d qu e u nciL.rro es t e su 9\.J""" tión de i d ntific c ci"n d irocto , · n '-' h2y dude'"' .-to quG existe un o g r ~n
s imilitu d e nt r o l o act itu d p rimLr c ho a! o l ns pL r sonos y o bj e t os más ce r conos q uu sotisf'"'cL.n 1 2s n Gc es i dcdos de nutrición .

-

~

-

•

Cuenda u l ni ño c ~m i c nz c o monojcr c~sos , ~ jugar ccn ~ bjut e do s u mcd i - 9
~ u cd~ o bsurvo rs o un ~spec t o int e r Gs'"' nt o on su conciuc t o , osc.,c i . . . do t . . . mbi~n
~ 1 . . . t (} n don r. i,., n u t r .: t · v..... ~ •1 a os fu n d mt:: r, t 0 1 8 n un in f:: n t t.. •
T r e te a e rJ o nur nn s u boc c t odo l a que t ome , Desda GStuMOmcn t o e l niñ o tir o ne~ , tro tü do dob l a r y pl ogQ r c bj c t os b l n n dos o p l~ s tic os , o du scpo r o r p~ rt LS
dG l o s bj Gt.Js rígi dos . PrL nt .J l as cos-:s cis l ~dws o se~~ r =b l es e 1b ron
un intGrCs y v- l o r much o m ~ g r ~ n de q u w l Gs que n ~ pu odw n sor mwn a j od'"'s
~ n s u int a g ri d2d .
A med i ua qua ol ni ño so doscr r 0ll o y pueciü movo r m~c
lib r e me nt e l o s c osos , se incrome nt 2 '"' dn m~s os t ~ t~nduncic ~ ~is l a r , e
s ingula rizor físic a ment e . EstL yJc~ Ln u l f ~ n do do l e bien conucidc ten a~ nci o dt..;s tructiv '"' do l o s ni ñus .
Y nll o es into r es nt w, o es t e r esptJ ct o ,
~ r qu 0 mu es tr e c~m o un o f n cult Qd mont 1, co n sist~nto ~ n singu l o riz wr f cc t r es pd rtin c nt es d8 1 mod i o a mbi e nte - po r sonns , -bjotos nutritiv os , cosos t i8 n o su cIDrr o l ~ t o u n l o co nduct o c d r po r o l d8 l n i Mo . Otra vuz ~ncontro ­
m s nq ui , wl Ls tu d i ~ r es t o dL t '"' ll o do 1 - c:nduc t Q, uno c r nfirm ac i n e
nu Js tr c to o r! n p r ogm /tic o do l _Jso rr ul l c mc nt c• l on l G p rim wr o ~ t Jpa •
t.;

unc ontra rs e t amb ién un ~ tend~ncin ~ ~~ rs o nif ic o r Gb j e t os de espo c i o 1 o l o ne i 6 n • e cJ n e 1 t Gr mir. o ii p w r s o n i f i c '"' c i n i • n o q u i o r o s i g n i f i c o r
cq uí ningun~ to a r í a o purt c d~ vist o p r o~ i o cio l niñ o . Oui Lr L d~c ir , cd mo o n -- 1 c '"' s o d e i t '"' ms d u c mi d - , q u
r
d..., me s o b s n r v "' r
n 6 1 u 'l t i p o d v
conduc t a que n o discrim in o Lsc nci c l m~nt v e ntr a pa r s_ n;s y ob j Gt os . Al
n iñ o l u gusten o J isgustn n ~lgun ~s ja s u s jugu e t es , ss un Gj c c Gn e ll os
si l a crG ~ n d ificult:Jdos on su m."' nu j o ; l os ~b r a z a , .bl3 SiJ y rnu'-'st r o s i g n ~s
r 1 \.,; ~d h c si6n D u ll Ls .
Las po r so nas , sin dude , se des t a c a n cun p ri o ri d.Jd
~ n wl ti ump o y pc r s u princi po l im po rt - nc in .
Pero ~ ón Je as t o r esult e
q u ~ l~ r ~ l a ci~n c n oll as as un a us~ cio· do po utc pa r 2 l e
ctitu d qu a a l
P u Jdl~

l.;

�- 22 -

niño manifiesta hacia las cosas .
Ot ro punto rnóportante es el gr a n inter~s hacia los anima l e s .
Por m~ pr~
pia obse rv ación , puede af irm ar que niños de posos m~s~s, q ue no se in~e ­
resaban mucho po r cosas inanimadas , segu í an los movimientos de una ráJa ro con sus movim i entos espontáneos , con su facilidad ~e aislarso cel . m~
di~ , co n incu est i o nable rl~in i s cenc i a de personas , es Ju s tamente e l t1pn
d e ob j eto q•Je de~er !a suscitar el interé s del niño , s t::g ún nuestra teoría ..
~ n a lizado

nl sa l vaje actual en s u relación c on el medio , e ncontra mos un
claro paralelo con la actitud r e cién d e scrita , El mund o e xt e rio r l e in ter e sa e n la medida en q ue le proporciona co sa s útiles . Aquí por s upu e~
to debe nntenderse la 11tilidad en s u senti d o más amplio , in c luye nro no
sólo lo q ue el hombr e puede consumir como a l~m e nto , us ar para abrigo e
in~trum e nto , sino tambi~n todo lo qu e es ti~ula s us actividades en e l j ue go , e l ritual , la guerra o l a produc c ión artí s ti c a .
Todas e sta s cosa s s ig nificativas s e d es t a c a n par a e l sa lva j e como a i~l a ­
das , individuos s e pa r a do s contra un f on d o indif e r e nci a d o . Al ac ompaña r
a lo s s a lvaje s a tr a vés de cu a l q ui e r med i o n a tur ~ l - na vega n do e n e l m a r ~
c a min a ndo po r la pl a ya o a tr a v ~ s de l a Re lv a u ob se rv a n ci a e l c i e l o e str~
ll a do - a me nud o me im p r es i onó l a t e nd e nci a que e ll os t e1 f a n a a i s l a r urof'
poc os o bj e t os qu e l es r e sult a ba n im pott a nt es , y tr a t a r e l r es t o c omo me r o
fo ndo . S i e n un a se lva me ll ama ba l a atG nc ión un a pl a n ta o á rbol , y pr e
g unt a b a , me í n f o rmo b a n : ·•Ch e s o es s 01 o un a i · u u s t o n • U n i nsec t o o pá j~ ro que no r e pr ese nt a n in g j~ pa pe l en l a t r ad i c ión o e l de pó s i to a e a l imen to s , se des pa cha rí a ..; on 11 Mé3 un a wa l aª - ª u n me r o an ima l qu e vu e l a" .
P r o s i , r0 r e l c on tr a ri o , e l ob j o t o r esu l ta r a ó ti l de u na u o trª ma ne r a ,
s~ l e da rf ~ n om br e ; se pr opo r~i o n a rf a n r efe r e nc i as de t a lla cias a s us us o a
y prop i edades., y as í l o cosa se i nd i v iduali z a rí a d i st int ~m~ nt e . Lo mi s mo ocu rr i rí a c on r especto a las est r e ll as , aspectos de l paisa j e , min e r a l s , pe c es y cru s t ácaos .
Es gene r a l l a tende ncia a a i s l a r aq u e ll o q ua
s uncuont r a en a l guna ro l a fi ón co n e l homb r e , sea t r ad ici o na l, r i tu a l 0
út il, y o ap il a r todo e l r esto un un mo n tó n indisc ri mi nado .
Pe r o ~ ón
don t ro de esta tonde n c i a hay una p r o fi o r enc i a visib l e po r l os obje t os a i~
lodos , peq u eños y f ~ c i l mo n te manuob l os . Su inte r ós e n l os a ni ma l es es
ruletivomo n ta m s g r ande q uo on l as pl antas ; mayo r e n l os c r us t áceos que
n los mi n e r a l es , on l os i n sectos vo l adores que e n los qu e so a rr as t=a n .
~
prefie r e lo q uo so aisle ¿cilmonte . En e l pa i saje , l os peq u eños 8e t8llus so nomb r an y t r ata n f recuon t omen t e en l a t r ~dició n, y suscitan in t rós , un to n to los grandes oxtbnsiones de t i e r ~a quedan s in nomb r e ni
individuali1ad .

-

Cl grnn irlte r ás quo se tomo u l homb r o primitivo en los an i ma l es constitu yo un cu r ioso paral .. lo respecto do ln octitl·d dul niño; y los .a.ozonos
~icn ¿ ~;r~" r
omr-~ ~ - ~~ ~8~ son , on mi opi n ión sim ilares .
En todan
1 s ~eni f estoci0nes dmffi Totomismo , lo Sool otr i a y de las divorsos influ ncios do los animolGs on el folk l o r e , lo c r eencia y ol ritua l p ri mitivcs
ncuontro su oxp r esi n o l inter6s dul s l vojo on l~s animalos .
~ ~fi r mumos

ho r a lo notur loza do usto cot~gor i o genoro l en que lo monto
rimitiv1 ub i co o ls personas , los onimulos y los coses . Eslo cctego rí o
tose , rús icn , no ast dofinid , sino quu s~ lo sionte int osomonte y so
1 uxpror plon m nto en lo conducto humano .
Estd e nst~uido sobre cri t~rics solectivos do utilid d biol gic. , os f como ult~rio r cs uso3 y vo l o ~s psic lógicos y socialos .
L p omin~nto pesici n que en ullo tiene n
1 s pursono
lo matiza d~ tnl m.nero quu los cosos y onimoles entren en
11 con un ~A i ~ · e réc .ur pursonific do ,
Todos los items de ust~ cote 9 ri
son tombi6n individu lizodos , islodos y trat~dos como entes porti cul rus . A P.r~i~ dou~ fondo indifuronciodo , lo Wultnnschoung p r 6ctico
d l hombr
p r 1m1t~vo o~slo une cntugor f o de pursonos y cosos personifica d • Ru ulto do inm d10 o el ro quo ~ to cctogo rio corrosponde ~n l i noes
n~r~l s o lo do substancio - bspeci~lmonte o lo ous i o oristot6lico .
Po r P r s~pu sto no dobu nwda o ningun
spucul ci n filos fice
inicial
.P st r1or .
Es l motriz tosco , róst1co , do donde puudon u t ~ ourso los
d1v rs~s concupcionos dü sustonci~ .
Podr 1o llom Arsulo substancia on bru
prot us i , P r qui nús p r ofieren los túrminos cultos o los simples .

e

m h~m s visto , p r lülomuntu e n las prim~roc ctitudos mento l
de l
9
nin , y prusumiblumonto tombi6n con l~s dol hombr8 un les primeros ut p~s

�•

- 23 -

de su dLso rr oll c , m~rch n l n e pmwcmép d 0 1 son i do significcnt8 , orticul~ ­
co . La ca~ G~o :! a dü su ~ stonci en brut o , t ; n pr omin e nt e en l o p~rs~e~t1 v~ ma nt ·. l in1c1ol , r Lquie r o y r ~cibe sonidos a rticul a dos poro s1gn1f1cor
sus ~iv~rs o s ít Lms . L2 cl c sc dG palabras utili2odas pa r o n omb r a r perso n:. s y c os: s pe rs onifi cados c c nstitu ya un a c 2 t oqo rio g r ometiccl primitivo
d~ nombres;sust on tiv os .
As í, s e ve q u a cs t n port G d o l l u ngu~j o os tó en r o iz~da e n mod os :ctivos de c onducto y ~ n usos ; ctiv,s del l o ngu ~ j 1 , ob s~ rv ~b l u • un e l ni ño y e n wl s o lvo j L , y du s up ono n un u l h ombr e primitivo .
Tr ~ t u m cs ~ n Sdguido br evGmo n talo
- l ~s polnbras - dw - oc ción o verb os

segund~

c l 8se imp 1 rt ~ nt c do p~lobros
. L2 c-twgorio r o~ l subyacen t e 2por~ c ~
con posturio rid o d un 13 pw r spect iv o munt~l dol n i ño , y es rn d n os p r oponr~ ­
r nn t o wn l o dGl solv~jb . A 8 sto corr~sp o ndu e l he ch o de q ue l a es truc tur e g r 1moticJl de l os verbos se h 112 mJ n os dosor r o ll 2dc 8 n l os l ung uos
s ~ lv;j e s .
Por ci o rt r qu~ lo ~cc ión humano so c o ntra on t o rn o o ob j e t os .
El niño su do cu e nte , y ti o n e quG c2rsc , d o l o cornid~ o do l e pGrsono que
S8 l G fccilito , antas que PU wd: O nwcus it o C i sc~rnir ul ac t o d ~ l agon t o
o quG t ~ ng ~ conci en cia ~ s u s pr o pi os 2 ct os . Los 8stodos co r pora l es re
un niñ o se d os t : can tombiér mucho monos dv l ~ situación quu l os c ses
quu e ntra n d ontr o dG ~s t o último º Es as í quJ s0 l n Gn un a o t ~ p ~ s ubsi gui~nt c d Gl desa rr oll e d wl niñ o , podemos v~r qu~ ~stw disc1G rn 8 l ws cam bios dL s u cmbiLnte de l os ob j Lt os q u u ccm bi cn . El l o ocurrL on un e e t 2 pJ e n qu e ol inf c nt~ h2 CLme nzodo o u so r sonidos o rticul odos . Cornienz:n
o exo r eso rs o occion~s t~lLs c omo c ~ m o r , bubo r , ~osc2ns~r , c Grninc r ; ~s t o ­
dLS dul cue r po , c omo su e ñ o , ho mbre , rwp oso ; ·st ~dos do ~ni rnc , t~ l ~s c~~­
~) r cdo y 1 bsDg r odo .
De es ta categor í a r o~ l do ~cción , os t~d o y disposi ci ~n dd jnirno , pod e n c s decir q u ~ Sv prest~ t o nt
8 le o rd ~n c ome o l o in diccció n o dGs cripción, que se h a ll ~ oscc i cdo c ~ n wl e l wrnwnt o del c o rnbi o,
es t o Gs , e l tiGmp o , y q uv monti~n~ un o vi ncul ació n wspwcic l rn~nto es tr wcho con l os pa r soncs do l hablant e y e l o ywnt v . En l o p~rspLctiv c do l os
s c lv:jws , pu ede n o bs e rv a r se l os mi smos c o r 2 ct o r os ~ n es t o c ~ t ogo r í a ; gromn
int0r6s un t od os l os c a mbi os r o f e r Gnt os 21 s Gr huma n o , e n l es f ases y t.~
po s do cc ci ón humc no , un l os us t ados de l cu o rp o y ánimo human os . Est~
b r ~ v o indic~ción n o s pe rmit o c firrn o r qu u u n 12s c t c pos primitiv os del
l ongucj e hurnJn o debe hab e r e xistid o une c~tugur í c r ea l ~n l o cu~l en tr a be n tod os l os f t e ms de cambi o suscoptib l vs dL modi fic ~ci0n t vnp Jr o l q u ~
poso ! :n e l c ~ réc t e r del 6nimo humc n o y 12 volunt ad humano , y so h o ll ~ b -n
ligados c on l o acción p r son:l de l hombr o .
l e closv de pol~br os utiliz ~d~s por2 dunr t ~ r f torns d u
l, wnc ontro mos un o es tr u ch~ c o rr espondenc i 2 ~n tr e cat ug~ r i a r e= l , e nc ontramos un o es tr ec ha c o rr wspondJ nci o untr e c~t ogo r i a y
p- rt o de l o o r ac ión . L ~ p ~ l o br ~ d e -cci~n , o vGrb o , ~s s u scLp tibl w Ln
tod~s l us l e n g uas da modif ic cci nvs gro rnotic ~ l os que ~ xprvson l o rL l c cilln
t wmpc r c l , le o mod a lida des o modos de uxprLsión 1 y el v ~ rb o e st6 tJm bi6n
i ntirnnm wnt e ~ ~ o ci a do c o n pr o n ombr es , clcsu do p~lcb r ~s q u e c orr uspcndo o
o tr c c o tLg o r1 o r ~o l .

cu~ndo obse rv ~ m o s
~ sto c o t~gor í o r ao

Debe mos doci r a l gunas po l ob r ~s sob r e l os pron o mbr e s . ¿cu ~l Gs i ~ c a t Gg o río r ea l de l o c - nduct o hum~n o primitiv ~ y de l os h1bit rs li ng ~í s tic os
p ri mi tiv os que c o rr Lspcndo e eso clase dLp ~ l ~ br a s , p ~~ u ~ño pLr surnorn c 0t o
vit a l? El l o ngu o j c , c orno hemos vist o , us un ~ de los mr d us princip8lus
dw ~c ción human e , y pc r Lll o o l actor dL l lcngu ~ j c , e l ho b l a nt G, ocupe úl
prim~ r pl a n o dL l e visi(n p r Jgrn6tic~ d~ l mund o .
Pdv m6s , c ~ m Ll l~ngu 2 j J cs td asoci2do c un l o c o nduct o conc c rt c da , ul h ~b 1 1 nt u tiun e q u a r ~ f e ­
DG rnod u q uG wl habl a nt e
r ~ r s~ c ons t c nt e ma nte e un o yLnte o o o ye nt us .
y 01 o yGnt o ocupa n , por os 1 do cirlo , l ns dos ón g ul os principc l us o n l o
p r sp~ct iv a d~l e nf oque lingUí s tic G- hpCrGc o o nt o nc Gs un e GlO Sb d0 pal ~ ­
brc muy li m it c rl ~ y Lspcci~l , c o rr espG nci ~ nt o e un o c~tcg o ri o r w~ l cons t nt Jm, nt G o n us o , f~cilm o nt o asoc i o bl o c r n l os p n l cb r ~s do a c ción , po r
simil c r un s u n a tur c l bz~ g r arno tic o l o l us nombres -1 ~ p ~ rt e dG l ~ Gr acién
ll o mo do p r on Gmbr e , q u u incluyo só l o un os p ~ c G s pol a br os , per G ccns t c nt u -·
mwnt o on USOj pc r r og l ~ gGnGrO l SO t r a t e do pa l ab r as b r ovus , fécilm ~ nt o
m ~ n e j cb l Ls , que apc r 0 cvn e n ínt ima vincul u ci6n c o n dl VLrb · , p ~ r o funci o n ~ n c ~ si c omo n ombr a s .
Es Gv id ent u qu o os t c p~ rt o d~ l o o r Jc iCn c rr vs pcJ nd e ~s tr e ch o m~nt c ~ su c ~tLgo rf ~ re=l .
Podr f rn os c ontinu a r Ll es tu dio
d a l e e rr espondcn cio e n múltipl Gs d t~ll es m~s int e r e s o nt 8s - l o posicir'b
~s imó ·J ric o ~s p G ci o l del pr on ombr o d e t Grc o r a pers ono , e l pr o bl ~mo dG l os
g / nJ r os y l ~s p8rt ícul os clcsi fi c n t o ri as , q u o s o muest r o ~s p G ci ~ lm L nt o

�- 24 e n 11 t urce r a po rs ona .
•

Adn dobcmos." ludir br~vGm e nt G , sin ~ mb ~ rg o , , un punte , q~o se r Gf iurE a
un~ c ~ r ~c t u ristic c c omún i l os nGmbr G y pr o n r1 mbr ~s Y concie rn ~
lo de c lin; ci{n· dG l os div~r sos e -sos del n r mbro .
L ~ cJtc9o ría : e2 l de es.:te
últirn c , derivo de ~ntes individu c l Ls por onif ic "dos del cmb i o nt ~ .
~n . o l
niñ c , l e prim&amp;r~ a ctitud hncio ít oms de as t ~ c~teg o rí c Gs do d1scr7m7no ción bas~dc sub r G l a utilid 2d b i o l ógic~ y sobra wl p!DcLlr dw p o rc1b1r los .' El inf a n te l 's s2luda c o n sun id cs signific~tivos , o l o s n o fflbr ~ cun
~olob ~ os J rticul o das cu e nd a opc r Lcu n y los r oclnmo cu~nd o l os n~c~s ~t " •
.\s i Js t :Js po l o br :::s , l os n c mbr cs , se hc ll on sometidos a un uso dLf1n1du ,
~uu ~s de n om bra r y ll omn r .
A ~s t G c rr Lsponde un~ subclase ~o . numb r cs ­
s ust : ntiv os quG p d rf c ll omo rs e e l c ~sc opw l ~tivu , y quú uS s1m1l~r D al gun os usos do! vocotiv~ y e l n omi nativo e n l e d~cl in cción ind ro ur ~peo .

ª

En lso us os m' s dasorrollados del ldnguoj~ , óst~ ~e trcnsfo r mo e n un a grugcdo ~ s vr~c i ent~ du la acció n .
Lo p~lcb r a - ccs: se pano Gn un e r clc ci n mjs estrGchD c on lo polcbrc-2cción . L~s pe r sonas se nomb r a n por
sus nombres _ por dusignoci o n os pronominclcs vincul~dcs con 1 que hocm;
"Yo voy: 1 , '• tú vi e n es'' , 1•Ful cno bobe 1• , ~·a l c n1'm n l corre·i , etc ~t e r o .
El
ncmbre d~ una pe r sono o coso p~rsonif icado se usa en t o ncus do uno mcnerc
difo r entc , con un mo d o eife rent e do significar como ~c~o r , e tCcnicomon Estü os e l uso quo ~crr~spcnde ol c eso su~
tG c cm1~ sujeto do lo occi n.
jutivo en que siempru se os talbec d un nombre comG sujeto de un o predico ci(;n~
Puede ducirse que o ~sto cas o e n los nombr s , cGrrosponde uno clo su du pro n om bres , los pronombres personales , yo tj , Gtc6taro .

L

occi n sa cumple con r elación o ciurtos cbj8tos . Se monejon coses ¡
pursonasº Sus nombros , cuQndo su ~sacien do ~s t o mcn~ro con una polobr2
d coci6n , so prosonton un ol coso obju ti vo , y l os pronombres se utili z -n un une forme ~specio l , o sobGr , i~ formo ll cmodc objetivo o r e fl ex iva
que ol lenguoju se h~llo orroigcdo en a l intor~s práctico del hombre.
ruspucto do los cosos y peronos , existe otro vinculcci6n de fundomcntol
impcrt:ncio , oquu ll o en qua uno persona puedo manifostor une protensi6n
dwfinido o rolociúnors8 con otro por no o coso o o tenerlo en su poso si n . C n ruspucto o lo guntu m6s pr ' Aima dul ~mbiunto , existen los lc zos du p~runtosco y amistad . Bon r especto o los coses , est6 ul sentimiGn
t
conGmico da p susión . Lo relación do dos nombres , cuando se prosentac m vinculo du uno coso o persono relocion~do con btro coso o porsono ,
J su íd ~ por ullo , puodo llomorso rolcciLn gunitivo ~ posusivc; y se ~n
cu~ntr ... , como modo prociso du vincular dos nombres , on tod2s l~s languas
hum_n~s .
A usto corr~spLndu t~mbián ul c~so gonitivo do las lunguos ou ropuos, un sus usos m ~ s coroctor!sticos . En los pronombr~c exis t e ode m6s un~ cl~su uspocicl do pos~sivos que exprosc vinculoc~~n .

o~dc

Finclmuntu , untrc los d~m6s s dwstJcJ un modo do ~cción hocio los coses
ursonns uxtariorus , o scbor , ol ~ntormincdo por c ndicioncs ospeciol.us
in ntr~r on moyoros dct..,11 s s bre sto tomo , sugiurG qua puede supo nurs un todos los longu~s un- su~closo duf inido d8 usos sustantivos - ol
u corrusp nde e un coso
prup siciún~l •
•
bvio qu~ uxistun oón mAs c tug ríos, rosult~ntus d~ le cctitud utili t~ri. dul hombro , 1 s du los atributús
cu~lidod s do uno coso , ccrocte ristic~s du un~ occi n, rul~ciunws Lntru c ses , rul ci nús entre situo ci n s, y s~rfc p sibl m s r r quw ol djutiv , ul dv~rbio , lo preposi ci n, lo conjunci n, su bason s bru ustos cotug rf-s ro-los .
Qodr1omos
r cudur tcmbi n, un cupf-nd n s por un l..,du du lo m..,turio süm6nticc o
pr s r, y p r tro du 1 s r sgos ustructur ... l~s dul longuojo , e explicar
st s áltim s e n rufuruncio e huch s ro los du l ... noturoloza humano pri mi ti v ... .
ts

in mb~rgo , usto brovc usquLmo ~s suficiunt p~rn suñ lcr ul m todo y
~ ~ z n"miu~t , m.di.~tu les cuc~a~ p drí" fundorsu t"l ~om6ntica primi tiv Y g.n6tica - ciunc10 quu , rufir1 nd su n i~ actitud primitivo dol h
h mbro h ci lo ru ljdnd, mcstr río cu 1 us i~ n~tur..,luzo rcol do les cct l r 1 ~ s ~ r ~ m t i e 1 '- s • L s r su 1 t :l d s d u t 1 su m n t ic n p r i mi t i v o , e tJ n
ñ 1 d , cr~
quu gucrd"n ustrucha vincu n ~ m dido un quo 1 s h m s
. c1 n e n~l s ~uoult-d s d~ Ogd n y Richords . Ellos afirmen que una oc1tud f ls hoc1n ul l~ngu Ju y sus funci nus ctnstituyu un du 1 s prin -

�- 25 cipcl~s

c bstjcul os en Ll pr og r uso de l pc n s 2 miunto fil os ófi ~ o y l o inv~s­
tig c ci6n ci untific o , y un e l crec i ente u so p r~c tico del l ong uc jo e n l o
p r o ns ~ , 12 P L l~ mic~ Y lo n VLl a .
Aho r c b i ~ n, u n as t e socc i n y e n l e
~ nt u ri o r hw tr2t =d~ d o mo str2 r qua dobo wxisti r son1ejcnto ac titud t osco
y n ug lig ~ nt ü r Gspwct ~ dGl l ongu ajl.. y Gl ~ign1ficodo .
HG tr ~tod~ de do most r c r c6m ~ hab!~ surgid y porqu~ t ~ ni ~ quo p rsistir; y tr o t o de r os tru~ rl ~ : dn ~n l os d~t J llLS dL l e es tructur ~ g r ~m~tic~ l .
Y~y

un= cos~ mós qu~ ~a r ago r . A r ~ is do pr c sos p storio r es dG us o li~
gGístico y do p~ns mi un t o , tuv e lug ~ r uno dwsv i cci (n indiscriminado y e n
g r -n wscc l a do l ~s r ~ fc o s y signific a d s do une c ~togo ric gromo tic c l G
tr ~ .
En t...fccto , da -C Uu rd n c on nuustr puntu de vist~ ~co rc ~ da l o se m~nti c c p ri mi tiv o , c~d ~ r iz siynific~nte dubu hab u r t Lnidc
ri gincriJ muntu su lu g~ r, y s~lo un lug ~ r , cln s u p r op i c c~tago rf _ vwrbol . 1~s f,
l Gs r .:J f cws quL signific ; n "homb r
··~nimol r, ,
6 r bol" , •p i od r o
og uoi• ,
son us~nc i :ilmt...nttJ r o f cl.s n 1m in &lt;J l \..s . Los s i gn ific ad s ''d o rmir 11 , 11 comorn ,
ir · , "von ir " , ''coo r", S(: n v u rb 2lt.,;s . :JL r o a me did o que so des8rrollan
~ l puns 2moi8nto y o l l Lngu Gj u , l o ~cc i6n ccnst o nt e de l e mct~fu r o , de l e
gwnw r c liz cción , l a anclcg i ~ y l o cbs trccció n , y de us os lin gUf sticos si milG r ~s , cst~b l e ció vincul as ~nt r e l as catugc rics y borré l"s lin ces li mitr l fus, pormiti u nd o '"'s i quw l ~s p2 l ab r 2s y les r J fc ~s so m vi8 r Dn li b r umo nto pc r t eda e l c~mpo dwl l .... n gua j e . En l ~s l onguos a nol itic cs , co me Gl chin o y l.J l ingl~s , este n tur l w z ~ ubicuo de i~s r o i cos r os ult" mis
~vide nte , pur c pued8 c ompr J bjrs ol a Gú n e n l ungucs muy primitivJs .
11

•

,

11

1

11

,

11

1

Ogd~n y Richords han pu~sto t.. n desc u bi~rto o ho r 2 ,
vinc ~ nto , l e ux tr omcd~ p~rsist J ncio de l o ontig u c
gún le cu~1 une pa l cL r : cortific~ , e cvnt i unL , lJ

do l a man c r ~ m~s con f u l:cic r o li st~ , se r cc l idJd dL su signific ~ do .
Un e o j c dd G por dut r~ s du l~s 8S c_n:s d~ l e f r mJció n p rimitivc de
l ~ s r-íc c s , d o le r o: lid 2d de l ~s c~t~g c ri cs p ri miti v"s y do su cc l 2pso
subs igui - ntw e insidi oso , ag r ~ga un imp c rt nt d~cumwntL a l os puntes de
vis t ~ do l os c ut c r ~s .
L ~ migroci6n dw l "s r"fc~s : lug-rus impr ~p i os ho
c unf . . . rid o un e uSpvci~l solidoz s ui ~Jnw ri s ~ l o r~ : lid ~d imog in c ri o dLl
signif ic ~do hip ~ st 2s i odo .
P u ~s t u q u ~ l a c xpuri~nci c inici 1 g:rc ntiz o
12 LXis t uncia sust c ntivo do todo l ~ que se ~ncuent r o de ntr u du l ~ c 2 t ego
rf- du s ust ::nc i 2 wn brut o o PrcJ t o u ~ i a , y e l c cmb i c lingü í st ic o su b ~ i g uio_n
tG introducw all í r c ! c es t e l es c . . . m 11 m'"' rcha ' ,
rcp osoi· , \lmLvimit.Jn t oí 1 ,
~tcC tur a , 1 - inf o rl..incic o bvi e c ~ nsist u ~n quL t a l es J ntid ad8S o i dees
G bst r ~ct~s vivbn ~ n un mund o r u:: l quu l LS ~s p r op i n .
Ad j wtiv os t ~ n ino ;-'~ nsivGs com_
·bu\.;n o'' o 'mo l o'' , q u ~ l.Jxp r ~scn l"' s-tisf é:lc ci ~n o insotis f ~ cción madi ~ ~nimc l de l s~lv:jw ~ n un ~ s itu cc i ón de do , su c nt r o mot Gn J
continu ac ión dL.ntr o d o l Ct...rc :-do r os .... rv cdo a l es bl Lq UvS t ' sc_s y qr Sí.:; r n r rtL t c llod o s d~ l " sust : ncio primitivc , son sublim odos y sG t r o n s f l r rron
wn ·iB o nd'"'d'' y .. moldc d'' y cr e.: n mundos t t..,. lógicos ! nt .... gros , y s i s t e mas de
Pons2 mi o nto y Re ligión . Owbc r ~cc r d~ r sL , p r s u pu ws t c , quL l o t wo rf a do
Ogd r \/'"' .:.e· .:-ds y i-: ;. w.
de viste o quí t...Xprt...S2dú , sostit;.,non wn l n f r rna m ~ s dwc i dido qua e l l 8 ngu oj~ , y t odos l os p r ocesos li ng Uf s tic ts , srl o
de riv a n su podar de proces os r e~1~s que ti e n e n lugc r e n l a r e l ~ ci ó n del
~umb r~ c n su ombit...nt~ .
56 1 0 hu r oz cdo 12 cu us ti ón de l es cambios lin gUistic os , y sG rfc n oc cscr i o LXp lic o rl c m od i ~ nt u l es proc~sos psicc lé gi cos y s oci ol ógic o s do l ~s c omunid c dos bórbo r os y SL.micivilizodcs; LXOC t =m-nt c como h8m o s uxpliccdo l o lingUístic c p ri mitiv c m ~d i on t o e l cn~ li­
s is de l n mo nt e dul hc mbr o primitiv o - y CJffiO l os o ut c r ws du ustc libr o
1 xplic~n los virtud es o imp u rf Lcc i c nus de l l ongu o jd oc tu o l mGdi~nte s u
m~g i st r o l on ~lisis de l a me nt e hum~n"' ~ n günQr o l .

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                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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Gonzalo Marín</text>
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                <text>El problema del significado en las lenguas primitivas / Bronislaw Malinowski--Montevideo : FHC, 1985; 25 p</text>
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                    <text>•

Facultad de
Humanidades
y Ciencias

(}

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Prof. Jesús Caño Guiral

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·1osof1a
vil

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UNIVERSIDAD DE LA REPUBLICA

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01v1s101'1 PUBLICACIONES y EDICIONES
MONtEVIOCO

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PRD"ACIO

Estu histcri:i 1'gr-dfica 11dc. la Fi .osofía recoge
p,1rt. del m:itcricl ccp que hi:mos ilustrado, desde h:lce ail..&gt;S ' nuestros CUI'SOS dt: Jüstvric'1 de la .Filosof"ia
Ant:. ~ y tt.odi&lt;..vtl tn l ü Facultad de Hl.Jn:midades y

en FiloSf"lfÍa c•rresp0ndientes a Histeria de la Filosof í a Antigua e Historia de la Fil~sofía Medieval .

C&lt;inviene señalar qui? lr'l intelecciéin pretendida.
del rmtcrial que presentam:s requiere , obviamente, la
guía de inf"·nMción tcnátic::i brindada en los cursos
propios de l~ Licenci..'l't'Jra. en Filosofía . Sin esta firElidad pu~de s...,rprender--y aun no ccmprenderse--la inclusión de ciertos nap:1s y gn.Üicas .Así,p.e . ,los cinco
esqueras de tcd1 la pr.i.rno"'a parte están cc.crdinados cxm
el progr=una analÍ tico :!e la disciplira de tal m:mera

.

Cím~ias.

'tdeados y ?'üil.~ZR.dos J&gt;3IU r;et introducidos en
el;, - O'.)lTr cooip:1fi::iiill.....rrto indiSPt-nsable del program.:'1
cur:"" e il.ar, loo !\1ncl. s en 1ue c. jccuté l os originales
h.,s
i 1'" sult.:ld"'IS ~.i:-cctiv s en l • que se refiere a
un :"'""JVecl s:i C?pt:tción ''visual' de la asign.1:ture. . SU
~ tr""'&lt;lucci[in

m.lm:. g:'.. :ica, c;in cntl:arfio, trcpezab3 ,en
t 'l'.: , OC".1 v"Ti· ~ inc nv\mit nt'--B. Los paneles qu_ eopl
...... s stab'"!.n t. ~ s t,;Jl o.,.1 in.:s y a un'l escal n m:t• ?' '"x50cr".s)qu1.: l-i C 1 f: na1.tO n biutal en las impreSl n - =el Ll(."J&gt;3I"tJJn~ t· d~ Publicaciones y nlicicnes
d...... Univ~icL"td o· 1 ~pública .Crec:m:ls, no obstant .. , 1u1,; f- l 1 p:'dicl "5lC' ntn1r l.:i SC"lución adecuada
pml m
idicifn .C 1l ;;JJ ., lts estudiantes disp"ln:h&lt;án
-- . n royra- caoc ;J ' ~-- d~l mrtmul auxilillr necesari "re lü ubicrci: n sp-1ci - C5nfY.'rel de corrientes,
ut,-r-S y 1•• m;ntos cruci"llcs en la historia dal pensatú ·nt .

que permiten al alumno "visualizar"la ap:lricián del

S'.'lpie:ns sobre la tierra en el contexto de los datos
geol.ég:ioos, antroJX)lógicos, p:'tl.eantológicos y arqueológi cos qu~ ooy se rnseen .El objetivo es que no sc.an est os dat os- C'btcnidns . ~n la Enseñanza Media y Prop.-:::irato
ria-~ros retazos de infamación dcscmsarnll1=lda a l os
que,simplemente,el estudiante univeciitario "agrefjd"-sin intE:gl'\:;1I'los en un tcrlc--ot:r os m~s: l&lt;"'s del desa1 'IO
llo cromlógico de la Filosofía . Y l o mi.sin !Xlcde deJJY.')

cirse

rl~ la

lc.calización t'3Tlp0ffil de acontecimientcs

históriCt"'s. rel i g:iosos, etc. que

a~

ccasionalrrien

te o t:I &lt;:&gt;s esquemas .

Hl.&gt;eM esta aclanicirn, creeJn."'lS que--aun Jesconectada de la atni.sfcra propia de la t&lt;31\~tic.:i ct.n'Tjcu=
larque la arigin'l--cualquier estudioso pcx:hú, de tooas

En lr ror1..;re:rrt• a la distribución que henos plaTh
, CS'tt"l p:irt:c d l.1 histeria culre:
.
l)JEtc s i.ntt"YJuctrri~ks (Ns.l cl 5)-esquoras gn3
f•c ~ 1c a¡xrtcs o rrp:m.=iCLs de div ™B dieciplinas

rrodos, €J"\COntmr utilidad en nuestra sintética. 11Histcria &lt;kwáfica de la Filosof"ia /\ntigua y Medieval. 11

ci. m:ífims;
2).[il. svfí;1 Arti.gu:..(Hs.6 'll 13)-nepas grefioos
qu.. bl..'"Can la hist, ri:i d:·l pcns=nniento testa el siglo V;
3)fi.losof1t1 Mcdieval(Ns.11' ril 17)-id.deede el
a.VI~

oo

-

s.XV

Cato se observrm), se ci:mprcrde así la tdti~ G:IDpleta de loo ~s regulares de la LicerciatuM

1

180 22 CA h1s
Htsl on.i or álica cft• la l1loso1

11111.1,IJjllJJlilJll 11 1

J.c-G.Z.
evideo,1976

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1 . -DATOS Il1I'RODUCI'ORIOS

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1 . -Iléltos geolog1C'Os .......................... . ............. 5

2.-ArqueologÍd/Geología/Paleontología.Iléltos conjuntos ....•. ?
3.-Imagen cronológica de la vida sobre la tierra ........... 9
.
. , ....
fn.v,
,
4. -Clasi f1cac1on
'iueolÓg.ica segun

11

ºndustr1as
. 11 ......... . l l

l.

S.-Períodos de cultura .Canpa.ración final ........... . ... . .. 13

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A" t.JEOL

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GEOLOGIA

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PALEONTOLOGIA

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P~ríodos
Epocas
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Publicaciones y Ediciones
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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•

•

TEXTOS DE FILOSOFIA MEDIEVAL - 1
•

• Al - FÁRABI - SOBRE
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ALBERTO

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DE
DE

EL

ENTENDIMIENTO

BOLLSTAD - OBJETO
AQUINO - LOS

Y

LO

DE

LA

FILOSOFIA

PRINCIPIOS

DE

LA

PROF.

JESUS

~

Ca n
1

U1NIVERSID,AO DE LA REPUBLICA
OtVISION PUBLICACION,ES Y EDICIONES
W

Yf VIDfO

NATURALEZA

CANO

189

v-1
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INTf!LIGIBLE

GUIRAL

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Pág .
Al-Farab1

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1

Sob re e l e nt e n dimien t o y l o int cl i p ill e

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Notas

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Alberto de Bo llsta d t

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Ob j e to de la F ilos ofía
Notas

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35

Los P rinci p i os de la Na tural ez a

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39

Nota s

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Tomas de Aq uin o

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��lí59
e~
l.
Textos de Filosofía Medieval -

I

l. Al-Farab 1 - Sobre el entendimi e nt o y l o int e lipible
("De intellectu et intellect o 1

text o en latín de -

s

autor desconocido, editio Gils o n)
2. Alberto de Bollstadt -

Objet o de la Fil o sofía

("Metaphysic a , Líber VI, Tract ..

t. XVI, I, ed .

I n,

Geyer)
3. Tomás de Aquino, -

Lo s Principios d e la Naturaleza

(''De Principiis Naturae" :; o puscul. XXXI , e d . Nardi)

Traducci6n dir e cta del latín por
Jesús Caño-Guiral.
- Licenciado en Fil o sofía.
- Catedrátic o de Historia de la Filosofía
Antigua y Medi e val e n la Facultad de
Humanidades y Ci e ncias. Universidad Mayor de la República.
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813

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I"

AL-FAR/\BI
Con Abu Na sr Muhammad b n Muhammad bn Tarjan a l-Farab 1 (870950) culmina e l perí odo de co n so li dac i ón filosófica en el Islam.
Una etapa iniciad a casi en los a l bores del mensaje islámico mismo con los partid os po lític o -r e li piosos , escuelas j urídicas y teo
lógicas y p e nsad o res indivi d u a l es qu e _e nh eb r a r o n el proceso inin~
terrumpido d e l triunf o de l a r azón . (:)
Para l o s fil ósofos musu l manes mas destacados de las etapas
subsieuientes, a l-Farabi será --exc er tuado Arist óte l es -- "e l me-jor entre los fil~sof os de o tr os ti cmro sn, según señalará Averroes.
Si el Estagirita era para el l os el p rimer maes tr o indiscutido, a
a 1- Far a b i 1 e re n d ir an e 1 . l) o mena j e d e b id o a un " s e g un do ma es t r o " ,
mas cercan o y mas humano; el hombre que fijó un pro~ r ama pio n ero
de inv es tig ac ión filosófica adec u ado a lss inqui e tudes y necesida
des científic o-s ociales del Islam. Para l o s filósofos cris ti a n asen occidente al-Farab1 constit u yó asimismo un fasc inante polo de
atracción e n el qu e los medievales vieron --no del t odo inj ustifi
cadam e nte-- el oripen de aq u ella t endencia musulmana a identificar
el Nús con un úni co Entendimi ent o Apen t e para t oda l a espec i e humana.
A e ste Últirno interés deb emos h 0y lns trad u cc i o nes latinas
medie V a 1 es d e a 1 8 un as ob ras de a 1- Far a b l: . po r 1 o me 'll J s ' 1 as "F o n tes Quaestionum ~ (::) y el tr ata ~ o que p res en t amo s a l lector en versión española, cree~os que po r primera vez en nuestra lengua
El t e xt o latino del tratado ¿e al-Fa r abi ("De Intellectu e t
Intellecto") fue r esca t ado y p ublicado por E .Gil son en "Archives
d~hist o ir e doctrinale e t li tt é r airc du Moyen Age '' (:: :) . A esta~
dición de Gils o n me h e ceñido en mi traducción. Aunq u e he p r oc ur a
do --al menos, as í lo espero -- lib e rar el text o de lecturas con-fusas, quizá ciertos pasajes no escapen a la esc urid ad de la versión latina. El l o se debe a que , si bien este tipo de t e xt os medie
vales latin os si g uen fi e lmente el oripen árabe, n o es menos cierto
lo que ya señalab a el p r opio Gil son e n el artículo que acompañaba
su edición: '·como tod as la s tr ad uc cio n es latin as "med i eva les , ésta
e s d e l tipo literal , co n las ventajas y los "inconvenientes que el
genero comporta. Tales tr ad ucci o n es n o "son nunca e xplicativas y,
a veces, son mas oscuras que e l mis mo o ri p inal" ( : :: :) .
Sin embargo, e l con oc imient o en español de al-Fa ra b i merece
el riesgo. Como introducci ón básica a uno de los p r oblemas que co~
moverían lue p,o la escolástica cristiana y ~ especia lm en t e, e l mundo

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universitario rarisino del s. XIII --la polémica contra el averroí~
mo' cristiano-- el antecedente alfarabiano destaca un testimonio
inapreciable y nec esa rio si se des ean entender l o s ñ lcances de di
cha polé~ica y no ~eranente los accid e nt e s transitorios que desatara.
•

'(:) Podrá apreciarse en t oda su ex t e nsión l a riqu eza inicial
del pensamiento musulmán en nuestro "Filosofía de l Islam"
a publicarse p róxi maDe nt e.
(::) Las "Fo nt esH h a n sido r e c o n st r u í das y edi tadas ( e n árabe
y e n 1 a t í n ) p o r C r u z H e r n á n d e z , M • , e n "1~ r ch i ves d .... h i s - toire do ct rin ale e t littér a ir e du ?1oyen Are'', a nnées -1950-51 t. XVIII 9 pp . 303-323.
(:::) Années 1929-1930 9 t. IV 9 pp. 115-126.- En e sta edición los núm e r os qu e situamos a la i zq ui e r¿a se r ef ier e n a -las líneas del t ex t o ec. Gilson.
(::::) "Les Sources Gr eco - a ra bes d-e l .... au g ustinisme avicennísant"
en Ar e h i v e s . • . , a n n é e s . , c i t . ,. _11 • 1 1 4 •

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· Dijo Al-Farabí q u e e l v ocP~l o entendim i ento t iene varias
acepciones. Una de e llas sep ún la cu a l el vul go suele llamar
a un h omore 'inteli p.e nte ~ o ' d i s cret o ' . Otra 9 la q u e us a n los
mutakallimies (1) cuand o di ce n , po r ejemplos "E l e ntendi mien
5 to postula tal cosa o rech aza tal o tra' ·. / Un t e rc er sentido
de 'entendimiento 9 es el que se enc u en tr a e n el libro de Las
remostraciones (2) de Aristóteles, El cuart o sen tid o es a que l
del que habla e l mismo Aris tót eles en el trat ado sex t o del libro Sobre las Costumbres. (3) . En ouinto lu pa r ten emo s la
acepción qu~ Aristóteles da a l té r~ ino en el libro So br e la
Psijé. (4) La sexta acepc i ón, en f in ,
toma e l término como
sinónimo de vinteli ge nci a'; así ío emplea [el au t or cit a do)
en su obra Met af ísica f \ • ( S)
10 Seeún la acepción común de 'en ~e ndirni ento', la sente suele 11~
mar inteli ge nt e ri
.... .eo, que 'tiene int elecc ión o en t e ndimiento'J
al hombre que muestra capacid a&lt;l d~ discerni r ; y suelen mu chos
extender tambi~n esta misma acepciÓn 9 e n ocasiones , al h omb r e
que conserva y mantiene fi rm emente su fe , pues la fe para el vul
go es sinónimo de 9 probidad 9 • Es &lt;lecir : el p u e blo no ll ama 'in-telieente' sino al que pos ee in genio apto para d i scer nir e ntr e
15 lo que deb e hace rs e -- po rqu e es bueno--/ y lo que d e b e evitarse
'
--porque
es malo. De raodo q u e se cuidan de Jlarnar ineenioso al
que inventa ~aldades:a una pe r sona de este tipo lo denominan -a lo más-ocurT en t e o versado o d~ ot ro ~odo parecido. Y es q u e
la aptitud del ingenio
para discernir lo bue no y pone~lo en pi§c
.
20 tica y para darse c u e nta de lo que es verd1de r eme nt e ~a l o / y ~
vitarlo 3 se denomina ¡p rud encia' propiamente. De ma n era que, e n
general, p u e d e decirse q u e los que se expresan como h emos indicado antes tom a n po r 'entendiMientoi lo que Aris t ó t eles llama : prudencia'. Ahora bien : la acepción común t odavía se bifurca en otras dos opi ni o n es qcerca del sentido de la palabra . A ~ g un o s
sostien e n ~ e n efecto, que sólo d2be oenom inars e 'inte li p.ente ' al
que tiene fe ; y se opcnen, por ello, a lla~a r 'pr ud e nt e¡ a un 25 malvado , aunque tenga ingenio para la maldad./ Otros, po r e l co~
trario~ llaman , inteli pe nt e' a todo aquel que tiene capacidad inventiva para discernir lo que deba hacerse, con prescindencia
de si ello es bueno o malo. Con l o cual , cuando alp un o d e es t o s
ú 1 timos e a 1 i f i e a a un h o mb r e de ·'1 i n t e 1 i pe n te 1 v (' mo s q u e q u i ere
decir exactamente l o mismo que si u tiliznse [el término] 'pruden
te . . P=udente 5 sin embarRo, s e rúL
Aris t óteles, es aquel que d~­
muestra n o sólo ca pacida d intelectual pa r a saber cómo eje rcitar
30 la virtud y cuánd o deba eje rcitarl a / de acuerdo co n l a conve-niencia circunstalcial, sino
q u e posee p rudencia mo ral .
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Ei segundo sentido de ~entendimiento es el frecu~ntemcnte ut~
lizado por los mutakallimies cuando dicen, p.e., "El entendimiento
~
.
''E s t o
postula esto" o . "El entendimiento prohibe
aquel 1 o ,. , o b ien
es materia prnpia del entendimiento y esto no lo es", o también
"E s t o e s o b j e to d e 1 en t en d i mi en to ''o, p o r ú 1 timo , n Lo q u e e s o b j e - ·
to del entendimiento no se entien¿e sino c or10 aquello que es pr~
bable para la mayoría ') . / Así que l e s mutakallirntes denominan e~
tendimient o a la proposición aceptada por todos, o , por lo nenos
por una mayoría º Y se podrá comprcbar este uso de 'entendimiento'
si se exa~inan sus discu~sos orales o escritos

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El sentido que da Aristóteles a ' entendimiento 9 en su libro
- la Demostraci5n (6) / es el de aquella facultad del alma
Sobre
por la cual el s e r humano adquiere desde su niñ e z la certeza de
las próposiciones universal es, verd ade ras y nec e sarias. ·y no se
trata de una ad q uisición obtenida por argumentación o por medit~
cien, sino [alpo que el hombre tiene] n a tural y propiamente de~
de s u in fa n c i a . De tal man e r a q ue e 1 s e r 11 u man o no p e r c i b e ni c.§_
mo ha adquirido esa certez a ni dónde la ha adquirido. Esta fa~ul
tad constituye una parte del a lma ) con ella obtenemos el primer
conocimiento y l ~ primera / certidumbre acerca de l a s proposici~
nes indicadas sin que s e a precedida ni de med itación ni de consi
deración al r- una. Dichas proposici o n e s universales constituyen -los principios de las ciencias especulativas.
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El cuarto s e nti do de 'entendimientoi, seRalado po r Aristóteles
en el tratado 6º del Libro de l as Ccstumbres (7) debe entenderse
como aquell? parte del alma c on la cual -- y debido a la frecue~
te experiencia temporal · / d e cada cosa y de cada eénero-- se adquiere 1 a c e r te z a d e 1 as p 1· o p os i c i en es y de 1 o s j u i c i os a ce r ca de
las cosas voluntarias ~ pues l a ~aturaleza de éstos es tal que pe~
miten elee.ir una deterninada acci6n o evitarla. De modo que los juicios así adquiridos / por el ser humano y po: esta parte del alma le sirven al hombr e de principios ' para el discernimiento en
tre lo que deb e hacer y lo que no 0ebe hacer. La relación entre-estas proposiciones --juicios-- con el alcance de lo que se obtie
ne por e ste entendimiento es l a ~isma q u e ex iste dent~o las pro-pos i cienes de las que se habló e n e l libr o Sobre la Demo s .t ración
y lo que s e infi e r e de ellas. Pues así como dichas proposiciones /
sen los principios por los que se gu ían / los científicos especu
lativos pa~a derivar de ellas el conoc imi ento espec ulativo --que
ti ene po r fin lrt ciencia solamente y no l a acc ión-- así también
se trata en ~st0s que 5ndicamos ah0r~ .de pr inci p ios para el pru
dente y e l ingenioso ; de fuanera que, a trav€s de ellos? irtfiere~
el hombre de ~n tr e las cosas v olun tar ias aquellos cu ya naturale
za es la acción. Esce en t end ;~i ento aumenta e n el ser humano / ~
de acuerdo a la ex t e n sió n de la vida, p o r q u e se inj e rtan en el homb~ e aq u el ~os jui c io s, y en cada momento , s~ afiade n otros que
antes no tenia. Claro q u e, en esta pa rt e de l a l ~a que se llama "ente n di mi C: n t o ' 1 os h OT"' b r es di f i eren g r a i1 demente e ntr e s i . S i 1 os
juicios antedichos se perfeccionan e n un hom br e determinado respect~ a tod~ un P,ene r o de cosas , e s e ho~bre de vendrá perito en e
se genero. Este es ~ p u es, el séntido del tér mino 'perito': que=
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I

70 si [a un perito ] se le propone / a l eo, o a lp,ui e n l e consulta so
bre algo, se reciD e n su proposición y . cons e jos rle tal mamera ::que ni se le piden razon e s de lo que h a d ict am i nado ni se l e con
tradice ni se ve precj.sa do a aportar [ e l peri t o] p ru e ba a l g una sobre ello. Por eso ~ rarament e exis tir á un hombr e de e stas ca-racteristicas ~ a no se r ~ ue sea &lt;le a v a nz ada edad; y la r a z6n de
. ello es que la p a rte del alma a que n os ref e rimo s lleva a cabo
múitiples experimentos que n o µu e den ll evarse a cabo si n o es
a lo lare o de un prolongado la ps o. (8)
_Los mutakallimi e s j uz pan --y así l o in c u lcan e n sus dise rtaciones-- que el s en ti do ~ u e e ll os dan a 'ent e ndimiento ~ es el mismo que señala ~ristotele$ al término e n su libro Sobre la De
mostración. Pero si trat a r de i nd ucir (9) alp o d e es tas p ri me ras
p r ó p os i c ion e s qu e u t i 1 i z a n C1 o f? ti u t a ka 1 J. i mi e s ] ) de s e g uro q u e
encontraras qu e s 0 trat a de p ro pos ici o n es que -- s i bien son indu ·
bitables par a ellos-- son s ó l o pr obcb il ís tic as p~ ra ti ;/ v
- ...,
. es
que los dialécticos int e ntan re fer irs e a un a c osa y [ e n r e alidad)
están h a blando de otra .

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El sentido que da Aristóteles al término 'en tendimiento' e n
el libro Sobre Psij~ e s cu~dru p l e: i) e fiten d i mi e nto en po t e ncia. ·
ii) entendimiento en acto, iii) e nt e ndi mi ento adq uirid o , y iv)
intelig e ncia ag e nt e . El e nt e ndimi e nt o e n pote nci a, o es e l alma misma, o es / una pa rte del a lma , o es una facultad d e entre
las fuerzas del alma, o ~s algo c u ya esencia es ap t a para abstraer las esencias de todo l o e xistente o l as f o rm as de e sas 'ma
terias, y que tiene ade ma s la capacidad d e hacer q u e todas esas
fo r mas de v e n P. a n p a r a e 11 a u P. a s o]. a o va r i as . / S e t r a t a e n e s te caso de una fo~ma abstr a íd a de (10) l a s ma t e ri as q u e 9 no o b~
tante 9 no se da se pa r ada de sus materi as -- p u es su ser subsiste
en ellas-- sino q ue deviene simplemente un a f o rroa pa ra e sta e s e n
e i a L-i . e . , p ar a e 1 en t en d i n i en to) . P e ro e s t a fo r ma a b s t r a í d a de sus materias y q ue ~evien e una forma pa r a esta esen cia e s l o que
llamamos " inteli g ibl e'', t é r n ino és t e derivad o del n omb r e de la
esencia qu e abstree las fo r ma s de l as cosas de t a l manera q ue
dev e n ga n fo rmas pa ra si ~isrna . (11) / En lo que respec t a a esta
esencia Lentendimi e nt ol s difareos que e s asemeja nt e a un a materia
en la cual se hu b ie sen i mpr i ~ido f o rmas~ Lo ~ ue q u eda rá e jemp l i
ficado claramente si te i r a g in as un a mater i a co r po r a l cualquiera -- la cera, sup o n garraF- - en J. a cu n l s e im p r~~iese un sello que la penetrase por comrleto, de manera que t oda l a cera --ta~
to en su sup e rfici e como e n su espe s o r todo-- queda s e con la imp r e e i on • As í p o d r á c o n e e b i r t u p e n s a l i e n t o e 6 mo e s t a ·e s e n e i a a -5!
quiere las forma s de l e s c osas; p u es dic h ~ e s~ocia será s eme ja~
te a 1 a materia )' es ta r á su j e·t a / a es t a forma ; pero habría que distinguir esta ~a tería de ot ras materi a s co rpór eas por el hecho
de que las materias corporales a rti\ici a les no r ec ib e n formas -

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sino en su superficie ,-p ero n o e n .n r of un d i da d ; mi e ntras que ~n los cuer r os natur a l es oc urr e l o co ntr a r io. De l ~ is mo mo d o en una esenci a de e st e tipo de l q u e v e ni mo s h ab l a n do, l a e s e ncia no se distin g u e d e l a s f o rm a s de l os int e li g ibl e s de ma~e,
ra que tant o p a r a ~ ll a /c omo r c.ra l as fo r mas q u e e n e ll a e stan
se den otras t a nt a s e s e ncias d i s tint as: t cdo l o contrario : e sta
esencia d evi e n e p r op iamen t e l a f o r~8~ y as í como pu ede i map in a~
se uno que la i~ p resión o c o n f i g ur ac i ó n imp ri Mi cla sobr e un p e d~
zo de cer a cúbi co o e sf é ric o p e ne tr a y a tr a vj e s a a l o lar po, a
lo ancho y a lo. a lt o de man e r a t o t a l , de t a l ma n e r a / q u e la , c~
ra deviene l a Hma rc a'· o Hinprc si ó n t:" i stlla", aná l o ~ a m e nt e h a bra
qu e repres e nt a rs e l a adq uisi c ión &lt;le f o r ma s de c o s a s e n e sta e sencia a l a qu e Ari s tót e l e s h a de n o ~in ad o ¡e nt e n d i mi e nt o e n P~
tencia' e n su li b ro Sobr e la Psij é .
.

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Mientr a s q u e .n o hay e n é l úin pun a d e l as f o r ~ a s de l o s e xi~
tentes, e l e n te n d imi e n to e n si mi s mo es e nt e n dim i e nto e n - p o ten•
.
cí a; pe ro e n c u a nto s e e ncu e ntr a n e n é l f o r ma s de l o e xi s t e nt e
tal como diji mos e n nu es tr o e j e mp l o, e l e nt e n dim i e nto mism o / de
vi e ne e ntendimi e nt o e n act o y· est e y no o tr o es e l s e nti d o d e 'ent e ndimi e nt o e n ac t o '. Cu a n do , pue s , s e adq ui e r e n e n e sta ese~
cía los int e ligi b l es q u e e ll a mism a abs trae de l a s ma t e rias, e~
tonces d evi e n e n int e li g i b l e s e n ac t o los q u e a nt e s de I s e r ab~
traídos d e sus ma t e ri a s r e s pe ctiv a s e r a n int e li g ib le s e n p o t e ncia. Pero , un a v ez ab str a í d o s 9 se h ace n in t e li g ibl e s en a cto Y
se h a cen form as p a r a ~ l e nt e n d i mi e nt o . El e nt e n d i mi e nt o, pues, no devi e n e e nt e ndi mi e nt o e n ac t o s in o d eb i do a l o s int e li g i b les
en acto. P e ro ~ aq u e llo p or l o cu a l l os int e li g ibl e s s o n acto y
aquell o p or lo c u al e l enten d i mi e nt o de vi e n e act u a l, e s uno y
lo mism o . El se nti do d e nu e stro d i sc ur so c u ando de cimos qu e e sta
esenci a es int e li ge nt e e n a ct o, es e l mis wc q u e c u a nd o d ec imos
simpleme nte q u e l o s inte li g i b l es dev i e n e n fo r ma s de t a l manera
que / e 1 en ten d i rn i ·e n t o d e vi e n e e s tas fo r mas mism as .
Así , pues $ qu e l a s e x p r es i o n e s "se r int e li re n te e n a ct oº ,"en
t e ndimi e nt o e n a ct o" e " int e li p. i b le e n ac t o ' ~ ti e n e n u n mis mo y_
únic o senti d o. P ue s lo s int e li g i b l es -- c uando n o e r a n mas q u e in
teli g ibles e n po t e nci a - - ex i s tí an a nt e s de q u e fu ese n int e li ~ i-~
bles e n a ct o como / f o r ma s e n mat e ri a s fu e r a del a l ma ; pe r o, e n
cuan~o d e vi e n en int e li g i b l e s e n ac t o , su se r --e n t a nt o qu e son
in t t=. 1 i p. i b 1 e s e n é~ e t o ·· - n o e s e 1 mi s mo q u e t e n í a n cuan d o e r a n f 0tr
ma s e n mat e ri a s . El s e r a u e t i e n e n e n si n is ~ns o e n l a s mat e riis
no e s e l mism o se r q u e e l que ti e n e n e n t anto q u e s o n int e li g ibles e n act o, p u e s e l s e r q u e ti e n e n e n si raismo s e stá a com p aña
do de t odo l o de más [ que aco mpa ñ a a l o se n sib l e] /, e s de cir; el
lu g ar, el ti em~o, la posic i ó n, la can t i dad la c u a li d ad qu e resul
ta d e lo c o rp 6 r eo, la ac ci 5 n y l a pas i 6 n . ( 1 2) Po r Lo c o ntrarioen cuant o de v iene n int el i g i ble s e n ac t o~ mu c h a s de es t a s cat eg orías l e s so n r e tir ada s y s u se r dev i e n e ot r o [ modo de] s e r . Los
int e li g ible s -- o mu c h os d e e nt r ¿ e l los-- dev i e n e n t a l e s / q u e sus si g nifi cac i o n es ¿ebe n e n te n de rs e &lt;le ma n e r a d i fe r e nt e- - no se
encontrará ah o r~ ab s o lut ame nt e n a da de s u s i g ni f ic ac i ó n [s e nsible}

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-

o sea, que harg falta t omar e l t€rmin o f ' lugar f] e n otro sentido
que nos hará adquirir un a i dea distinta o de dif e r e nt e signific~
do.
145

150

Una vez que l o s int elipibles devien e n actuale s , dev ienen se res del univers o, e n .t anto que actual~s, y, e n tan t o qu e inteligibles en ~e t c? se l es debe c0nlar ent Ye las cosas real e s. (13)
Ahora bi e n : es de n at ur al~za de t o dn lo exis t ente ser aprehendido por el entendimiento y de v enir fo r mas para él. Y, pues t o q u e
ello es asÍ 9 / n o hay nada de extraño en que estas cosas sean i~
te!igibl e s al hacerse int ( li ~ ibl es e n acto , ni oue es ta misma e
e 1 e n ten d i mi en to] s e a en t en d i miento en a c t o y q u
s en c i a [ i • e .
al mismo ti empo, en ti e n da. As í, lo que ahora ente n demos no es diferente de l o quP es e l ente n dimiento e n e l acto de e ntend e r.
(14) En efecto, l o oue es entendido en acto l o es po r q u e un inte
li8ible deviene su forma [i.e., forMR rlel en tendi ~íent0] y, co mo esta forma mi~mn _deviene en t endimie11to, / ~ntonces el e ntendí
miento esti en a·cto con r elac i 6n a e sta fo r raa solamente, p u es permanece como 'enten~imiento en rotencia 9 respecto a todo otro
inteliBible que n o hay a adc uiri f.0 to da ví a en acto. Cuand o otro
inteli e ible sea adquirido, ent0nces el entendiMiento deve n d r á 'entendimiento en ac t o ' en cuant o a l p rim e r o y en cuanto al s e - ,
gundo ; y cuando de v e n pa entendim i ento en act o r e specto n todos
los inteli g ibl e s , habiendo p 0 r ello devenido uno de l o s se r es ~
xistentes, / entonces e l al~a misma de vendrá tod os los inteli gi
bles en acto. Pues c u ando haya aprehendid o intel ec tualmente lo
que es el entendimient o en acto, l o q u e conozc~ ya no s e ri n ada
exteri o r a su e s e nci a . Es ev i dente, en efecto, q ue cuando el a l
ma misma tiene la int elección de su p ropia ese ncia /i,e., de su
'entendimient o 7 ) en t a nt o q u e es? ese n c i a es ente ndimiento en acto, ent~nces l o o u e adquiere -- del hecho de que tien e intel e~
cion de su e s e nci a -~ n0 es nada cuyo s e r s~a diferente de s u previo ser puesto q u e es lo mi smo que lo e ntendido ~ n ac to : es
decir , adquiere po r su csenci1 alpo que ya es tá en el e ntendi
miento qu ~ es su esencia. ( 15) / Esta e sen c ia deviene, pues inteligibl e en ac t o para si misma , aho r a ~ien, antes de tener intelección de t odo esto, nt1estra n l~a n o era más q u e int el igible
en potencia [para si misma] ; mie nt ras que , después, es inteligible en acto puesto que es actualm ~ nt e 0 bjeto de intel ecc ión para si misma y q ue su ser, en si~ es a la v e z en t endinien t o e n
acto e inteligible en acto ¡ pe r o, desd¿ luePo, de ot r a manera dÍE~inta a COID0 lo fueron las formas anquir i das intelectua lm e nte la primera ve z. Esas formas pr i neras, en ef~cto, devin i e r on
objetos de inte lecc i ó n po rq ue fueron abstr~Ídas / de s us ma t e -rias cuando no eran mas que i ntelipi~les en potenc i a , y po r e -llo, su s e r es t ata en l~s ma t e ri as~ y cuando poste ri o r me nt e, fue
ron a pr e h e n d i da s p o r e 1 e n t ~ n d i mi en to ~ e 11 ton e es [e o mo y a s e in dicó antes] su s er pasó &amp; ser un modo do exi st enc i a separado de
sus materias , es dec ir , t;fo r mas"ser&lt;=\rarlas ele sus materias y, po r
ello mismo; int e li g i bles en acto.

e

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, Cuando e 1 en t e n d i mi en t o en a c t o ' e a p t a i n te 1 e·c t .u a 1 me n t e " , e n
tonces los intelipi bles que s o n ?A ra el "formas" / -- e s dec ir ,
•
1

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.-

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.

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·
210

en tanto en cuanto son inteligibles en actr·-- ciev~e~en el tie~ ,
P~ de entendin1iento que antes denominamos 'entendimiento e~ acto
Y es así como pasa a ser 'entendimi.cnto adquirido'. Pero si hay
cosas que ni son formas en ~at e rias no lo han sido janás, enton
ces, cuando s~an objetos de int elcc ci6n devencrán inteli g ibles
tal como eran an~es de aer / ca~tadns intel cc tua ·~mente. El~sen­
tido de ' ?aprehende: alpuna cos? int e lectu a lmente' es pues e~te:
el entendimien~o abstrae de las materi as las formas que estan eri ellas de man0ra ta~ que les ria un ser difer~nte al que antes
tenían. Y cuando s e trata de cosas que n o están en materias, el
en.tendimiento 110 tiene n ece sida d a l r una d'~ arstraerlas 5 I sino
qu~ --como las encuenrre ra ~bst r a í ,l as-- l a s aprehende tal como
las encuentra, esto es~ de la misma manera q ue el encuentra s~
propia esencia c uando (. S entendimiento e n acto: a t rav~s de idt~
ligibles que no e stán ya e n s us mat~rias. bsí que el ser [de las
formas in~eligibles] es ahora t Jl como e r a ant~s de que fuesea a
prehendidas por dicho acto de intel ec ción. / Lo , que se debe. s~
ber, por tanto , resp e cto a las f0rmas q u e n o estan e n mat e rias es que , cuando son aprehcndicas por e l e nt ¿ ndimient o , la existe~
cía que tienen e n si e s exactamente l a misna que la que tienen
en la actualidad de l entendimiento. En e fecto ) l o q ue es inteli
gibl~ en act o e~ nosotr os es de la misma natu ~a leza que estas formas que no e stán / en la materia y que nunca l o han estado;
pero d~l mismo mod o que decimos de aqu el l o q ue es int e li ~ ible
en acto que esti en nosotros, de l mism o ntodo deberemos decir que estas formes están en el mundo [i.e. 9 e xisten] º Claro e stá
que estas formas no pu ede n ser aprehendidas perfectamente ?O r el
entendimi e nt o hast a de s pué s .q ue este h a a dq uirido en acto o t~
dos l o s inteliRi b l c ~ o la mayor pa rt e de ellos; es decir, hasta
que haya sido obtenido ~ l 'entendiciento adquirido'. Queda en claro 9 por consiruiente ~ qu e cst~s fo r Thas serin captadas p or el
entendimiento / y q u 2 devendrán de algunz ~a ner a ºformas para el entendi~ien to en ~a n to qae ~s e nten d imi e nto adquirido.
Así que, d e al~u na ma~era, el enten&lt;llmient0 adq uirido sirve
como sujet o
(1 6) para estas formas j y este n is mo entendimiento
ad q uirido sirve$ de a l g G~ modo, com ~ fb rm~ p a r a e l entendimient o en a c t o • P e, r con s i p. u i e n t i; , e J. e n t e i 1in\i e n t o e J.1 a c t o e s c o mo
una materia y lln s uje 4:o para e l . . . nt end · r~ i e'"lto adquirido y es, a su
vez 9 / unn f o r~a para el cntendiriento en ~ ,~ te :ia y este último es semejante
a una materia a partir d ~ l a ct a l l as fc.rnias ce .ienzao a desct5n·j €r basta la +&lt;"'rr.:a corpo ral n:a teria i , y de:: ésta cot:J:i.,~nz.nn a elevarse l,c; sta que, pro~resiva
mente, se vc.n Sf!paraµdo cac~ ~ vez rrás de la ro.a te ría ~ superándose unas a .. otras-:1

(17 )

215

•

•

220

' (

..,

Si 9 pues, hay fcr~as que no es:in ~ot t l~ente en nn teria n i /
han estado ja~é s ni Jo cs tatan, se d~ entre e ll as una g radación
de p?rfeccior ami e~to y s eparac i 6n~ ~ues h ~ y en ellas un determi
nado orde n de e xi s t enc ia. Y. si se cr; n s id era . su u1odo de ser e neste niv e l [de existencia] h ay q ue dec ir que las más perf~ctas
toman el papel ce :armas c c rt re:?cion a
las inf e riores [rradual
mente] has ta qu e~ llegamos a las medi;inas q ue so n e·1 entendimiento adquirjdo; y este 'd2 s ce nso' no cese ,' h a sta que llepamos a

•

\

, ,
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•
•

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1

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�- 91

la materia de l a ese ncia, de s p u és da l a s f a cultades animales q u e
se encuentran baj o e lla, más abajo a ún ? a l n nat u ra l eza. Y t ~
davía el d e sc e ns o n o t e rmin a sin o e n l as form~s e l e me nt a l es, o
s e a , 1 as f o rmas ex i s t e n c i 4. es mas h aj a s . . ( l 8 ) E 1 s u j e t o ri e es t a s
Últimas e s más r r ose r o q ue t odos l os o tr o s suj e tos : l ~ ma t e ri a
prima. Cu a nd o [t onamos e l cam in o opu e s t o
es t o e s, cua n d o] a~
cendemos ~ de s de l a ma t e ri a / p r i ma n os ir 8mos ac e r can do p. r ad u a l
mente ~ la natur a l eza q u e co n s i s t e e n fo r mn s c orpo r ales s u hs i s -.tentes e n las ma t e ri As híli cas; a p a r tir de é s t a s , n os r ~ reo n ta
remos hast a es t a es e nci a [i. e. ~ e l e n t e n d imiento e n ac t o] , y =
- - aún 111 á s a 1 te , · -· - a l en t e n d i mi e n t o a d q u i r i &lt;l o , y , t o d a v í a 11 e g a
remos así hast a · aq u e l l o cuya n at ur a l e z a e s s e 11ojan t e a l a de -=
los astros en r r or o rcion de a ltur a - -nu e s s e e n cu e n tra p o r e n cima de tod a s la s ma t e ri a s c o r p o r a l es . / Si u n o se rem o n t a a - p a rtir d e ahí , ll efará a l pr i me r o r d e n d e l o s ser e s sera r ados s
e l prim e r o d e l o s cua l e s es de l de 1 ~ i nt e li p e n c i a ape nt e .
j

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255

Así que l a int e li p c n c i a ae e n t e ( 1 9) r'e n c i o nada p o r A rist ó t ~
les en el li b r o III de l tr a t ado Sob r e J a Psij é e s una fo r ma s~
parada q u e ni h a estado e n un a ma t e ri a ni lo es ta r á jamás. /
Y como el alm a es e nt e n d imi ent o e n a ct o , t o da su t e n de n c i a [p r o
piaJ es asimil a r se a l e nt e n d i mi e nt o adqu i rid o . La in t e ~i ?e n c i a
a g ente e s la qu e co nvi er t e en e nt e ndi mi en t o e n a ct o l a ese n c i a
que no er a mas q u e e nt e n d i mi e nt o po t e n c i a l y e s t a mb i é n l a q u e
hace qu e l o q u e e r a int e li p i b l e e n po t e n c i a de venga int e li g ibl e
en acto. / Re s pec t o a l e nt e n d i mi e n to en p ot e nc i a y s u r e l ac ión
con la inteli ge n c i a a p e nt e, p u ede u sa r se la c o mp a r ac i 6 n qu e e -xiste e ntr e e l s o l y e l ojo~ pu e s és t e p 0 rm a n e ce ' v is ió n e n po tencia' e n t a nt o e n c ua nt o es t 5 e n t ini eb l a s . L a v i s i ó n , e n e f e c
to, no e s más q u e visión e n p o t en c i a e n ta n t o q u e es t á e n l a o~
curidad. (20) Y osc urid ad signi f i ca ' ilumi nació n e n p o t e nci a o
privación de ilumina c i ó n en act o '; / y e l t ~ r rn i no ilumin a ción
significa 'irr a diaci ó n po r u n obj e t o l uminoso co l ocado de lant e '.
Así p u e s cu a n do la luz vi e n e a l a v i s t a , a t r avé s de l a ir e o
de un med io anál og o , e l a ir e -- co n la l uz q u e e n e l se e ncu e n-tra-- d e viene visi b l e e n ac t 0 9 y l o s co l o r e s d e vi e n e n visi b l es
en acto. r e ro y a h e d ich o qu e l A vi s t a no dev i e n e e n ac t o s o l a mente porqu e s e p r od uz ca en e ll a u n a irr a 0 i a ción e n ac t o , sino
porque cu a n jo s e p r od u ce e n e ll a es t a ir~adiació n se e n c u e ntr a
e n e lla las f o r ma s d e l o s obje t os visi b l e s y as í / de v ien e l a -vista 'vista e n a c to', de manera q u e l a vi s t a se r ep r ese n ta l a s
formas d e los o b j e to s vi s i b l Ls . P e r o , ant e s de q u e es t o oc urr a ,
e s n e c e sario un ra yo d e sol --o d e o tr o or j c t o l um in oso - - c o n e l
qu e se d i al go ilumina do e n a c t o a f in d e q u e l o a u e e r a visi b l e
en potencia d e v e n ~a visi b l e e n a ct o . De mo do q u e el p rin c i p i o -por el cual los vis ib l e s e~ po t e n c i a / dev i enen visi b l es e n a cto ,
e s l a irradiación p r od u c id a e n l a vi sta p o r e l so l
u o tr a fu e ~
te d e luz] . .
•

e

En esta esenci a de n omin a da e nt e n d i ~ i e nt o e r. p o t ~nc i a , cualquier cosa qu e s e r e la c i o n e c on e ll a s e e n co ntr a r á ad quiri d~ de
man~ra análo e a [al e j emp l o a nt er ior) , es d e c i r , como l a irr a di~
.

.

�•

-10•

ción . en acto respecto a la vista. Y esto es lo que la intelige~
cía agente confiere. / Este es pues el principio que hace que lo
que es· inteligible en· poten e ia devenga in teli e i ble. en acto•
.
.Y
,, del mismo modo que es el sol el que hace ~ue el OJO sea vision
en acto y que los visibles en poten c ia sean visibles en acto por
medio de la luz que les confier e~ &lt;lcl mismo ~odo la inteligencia agente hace pasar a acto al entendimiento potencial Y le h~
ce ser / entendimiento actual · por medio de aquello que le tran~
mite. Y así, a esta inteli ge ncia . arent e se debe el que los intelie.ibles en potencia devengan int e lieíhles en acto.

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·
265

•

•

•

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•

'

•

La inteligencia apente es, por tanto, &lt;le la misma especie que
.I el entendimiento adquirido. Las fornas &lt;l~ sustancias separadas
que 1~ son superiores se encuentran en ella de manera permanente,
270 sin comienzo ni fin; p ero el ser de estas sustancias en I la i~
teligencia agente se encuentra en un orcen de existencia distin
to al orden en qu e se encontraban en el entendimiento en acto, pues la primera forma que se nos ofrece cuando nos elevamos ha- '
cia lo más perfecto a partir de lo menos ?e rfecto es menos exc~
lente, según se prueba en el Libro de la Demostración, ya que nos elevamos a lo desconocido a rartír de lo más conocido ror ' nosotros. Ahora bien: lo ~ue es en sí un erado de ser mis perfe~
275 to / --esto es, más desconocido en relación con nosotros y nues
tra ignorancia-- es por ello mas grnnd c .

•

\

280
,

Por lo cual es necesario que el orden de los existentes esté
en el entendimient o en acto de cierta manera ? mientras que el o~
den inverso es el que existirá en la intelir e ncia a?ente. · (21)
Y es que lo primero que la intelipencía apente conoce r~specto
de los existentes es lQ que es más perfecto en ellos / y, después
lo menos perfecto , y las formas que están ahor i en las materias
son formas abstractas para la inteligencia agente, no porque e~
tuviesen primero en las mnterías --y p o r ello sean abstraídas-si no porque las f o rmas nunca dejar o n de estar en acto en la in
telígencia agente.

Cuando, por un act~ de intelección~ esto i n telípencía penetra
285 la materia prima y las demás mat e rias / les &lt;~a las formas en acto que ya estaban en ella. Y esto a lo qu e nosotros principal-mente tendemos son dichas formas; lo cual no sería posible sino
debido al ser.... eeneracional de estas r1aterías. Las formas en la
in tel igenc ia a'e en te son i ndi vis í bles. Y no del) e parecernos extra
ño, pues como l a intelífencía apentc es indivisible , sólo están290 en su esencia I .cosas no divisibles y p0r eso &lt;l a a la materia lo
que es similar a ella La la intélifencia] y está en su substancia
aurque la materia reciba la forma divisiblemente. y esto es lo que Aristóteles demuestra en sus libr o s sobre la Psijé y en Meta
física.
-

295

Claro esta&gt; que aqui" surRe el problem~ sipuiente~ ¿sería posible que estas formas se encontraran en no materias si, de hecho
!lepan a estar en materias? O, expresado de o tr o ~odo: / ¿como 1

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puede pasar una de estas formas &lt;le una existencia superior a una
inferior? Porque alguno puede arp.üir entonces q u e no oc urr e así
[como decimosJ 9 sino que --por
el c0 ntrari o --t e ní an un ser má s
perfecto cuando eran materi as . Aho r a bien: si así fuese, de e ll o
se seguiría entonces q ue estas formas n o s e penerarían si n o debí
do a la materia ; y ello es contrario al parec~r de Aris t ó t e l es . O quizá haya alguno qu e arguya que todas estas Ccosas] es tán en
la intelirencia / a~ente en pot e ncia. Pe r o por lo q u e he dich o
se ve que no debe entenderse L-la exp resión] "e n potencia" como
que la inteligencia aeente en potencia t enra q u e r ec ibir esas formas y --alp,o después-- actúe en e llas ~ sino q u e tien e potencia para poner estas formas en las materias. Y es t o es tener potencia: pod e r actuar e n o tr o distinto a si. La intelig e ncia a~e~
te misma es la que pone las formas e n lns materias $ y por e llo
trata de suprimir ;lP.e separaci ones e ntr e el las ap r oximándo las gradualmente h~sta que se adquiera el conocimi en t o [adqui rido].
Y así la sustanci a del a lma humana o el homb r e se ap r ox im a mas a la intelip,enci a agente con aque ll o que lo sustancia.[i.e.,
que le da la forma] y . éste ~s su fin Último y o tr a vica· es decir, que el hombre adqui e r a a l final / alpo po r l o cual se haga
substancia y adquiera su perf ecc ión última, la cual no es otra e o s a que h a e e r en o t r a [a 1 rrt a] o t r a a e e i ó n p o r 1 a q u e é s t a s e s u b s
~ancie. Y esta es la tend e ncia de o tra viaa. Au n q u e su ac ción no
se ejecute en otro e xist ~ nt e fu era de su ese nci a, actuar n o es
otra cosa siempr e que encontrar esenc i as. / Por tanto , su esen
cía Cdel hombrEU , su neto y su ac tuar s o n uno y el mismo [i,e~,
se identificaq7 , y, de este modo, el h ombr e n o necesita p a ra su
existencia la materia corpórea , ni t a~poco n eces itaría su activi
dad de ayuda aleuna de otra fuerza animal qu e posea su cuerpo,
ni tampoco necesit a rá el a lma absolutamente d e instrumento corporal alp,uno. Pues ~ 1 grado miuimo del alma pa ra su existe ncia
necesaria es el de un cu e rp o ma t e ri a l o que e lla / misma sea fo~
ma en un cuerpo. So b re es te g rad o mínimo es tá e l q u e su existe~
cía no necesita un cu~rpo m a t e ri~l , a unque para muchas de sus a e ti vi dad es 1 o e. s e e o mo in s t r t1 me n t o e o r p o r a 1 y s e a y u d a de 1 a
fuerza física [que el cuerpo ti e n ~J~ coMo, ncr ejemplo, e n el caso de la sensación y la im ap in a ción: por ello su ser e n este grado es mas perfecto que en el a nt e rior , sep.Ún la disposición
[ascensión) que ya dijim os.
Que la int e lip,encia arente t enga ser yn se h a mostrado en e l
libro Sobre la Psijé. Parece , pues, q ue la intclipencia age nt e
no actúa siempre , sino que alR un ~ s veces ac tú a y otras n o . De ~
llo se seguirá necesariamente qu~ s e rel aciona diversanente con
~
,
aquello sobre lo ~ue actua
y con aquel 1 o s o b r e 1 o q u e no actua,
por lo cual habría diversns r e lacion es; / pues si n o ex isti e se
siempre ser.ún su última perfección, entonces n o vari ar ía sólo respecto al tipo de relación sino q ue vari a ría ta mb i é n en su ese~
e i a , pues su .ú 1 tima p e r fe e e ion [a c t o] es ta rí a en su sus t 2. n c i a ~
nas veces en potencia, o·tras /en acto. Y en t:s te caso l o que e~

-

\

�-12tuviese__ para ella en potencia sería materia . en acto para ella,
pero ya sd'stuvimos an~es que la inteligencia agente está . separ~
da de toda materia. Y puesto que ello es asi : _entonces siempre
está en su perfección última. _
~

Sin embargo, es cierto que la inteligencia agente cambia ~elacionalme•te / y, no obstante e llo, no existe imperf ec ción alguna ~n su esencia, sino que lo imperfecto le ocurre accidenta!
mente, porque no siempre encuentra dónde actuar. Tales, por eje~
plo, los casos en que no encuentra p reparados ni a la materia ni
al sujeto sobre los· que actuara , e cuando se da also externo que
se lo impida e por una y otra razón simultáneamente y de ahí que
la inteligencia agente no pueda c&amp;nifie.stamente
ser I
suficiente
par~ set considerada . el primer principie d e t o do lo existente,
ya que --según h~mos indic~do-- necesita que se le dé una materia apta sqbr~ la cu~l ac tuar y. qu~ se eliminen los impedimeDtos.
Por tanto, su esencie no es suficiente c omo para dar la perfección propia a todas las cosas. De modo que alp.o falta en su sustancia para dar ~ la multitud / de los existentes todas l a s perfecciones que és:o~ necesitan. Porque, aquello cuya esenci• es
deficiente, tiene que admi~ir en si la existencia qe otro princi
pío; esto es, no es algo cuyo ser por si mismo s e a autodado, sino
que está dado por o tr9. (22) De l o cual se sigue necesariamente
que d~be existir otra causa q ue coadyuve d~ndole una materir sobre la que pueda actuar.

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•

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•

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Es obvi o9 adem¡s , que los sujetos sobre los que actúa l~ in~~
ligencia agente o son cuerpos o son facultades corporales · engendrables y corruptibles. Y ya se ha demostrado en el Sobre la Ge~eración yla corrupción
que las causas que son partes de los -cuerpos celestes son también primeros principios que actúan sobre
estos cuerpos [i.e. , los engendrables y corruptibles]. ,\ sí que estas mismas causas dan a la inteli ee ncia agente las materias /
Y los sujetos sobre los que deba actuar. roes todo cuerpo celes
te se mueve por un motor inc o rpór eo y que --a ¿emas -- no está en
cuerpo alguno ; ~ste mo tor es la causa de la existencia del cuerpo celeste y de lo que hac e del cuerpo celeste una sustancia [i.e.
el cuerpo Y el alma de la esfera], y cuyo orden en la serie de~
los seres correspond e al orden de los cuerpos. El motor más perfecto entre los cuerpos es el más perfecto entre los motores; y
el mis~perfecto / en el orden de l a existencia es el primer cielo, asi que el mo t o r del primer cielo es el nás perfecto entre
los motores .
Pero el m~t?r ~e primer cielo es a la vez principio del ser
de dos cos~s distint~s : una, de lo que hace del primer cielo una sustancia, es decir y sustancia de un cuerpo celeste, otra, motor.de la e~fera I d~ las estrellas fijas. Esto último es una
ese~cia que ni es corporea ni está en un cuerpo. Por ello no es
pos i b 1 e que e 1 mo t o r 1 e dé e 1 s e r a un 0 y a 0 t r 0 de 1 mi sm 0 m.o do
--esto ~s~ que~haga de uno _una esencia incorpórea y del otro una
sustancia corporea (23) , sino que los d~ de acuerdo a dos natura
le~as, una d e ~as cuales ~s mas perfecta q ue la otra porque ella
da lo que es mad perfecto / --lo que no es cuerpo-- y esta natu-

•

�·- 1

J-

raleza es más perfecta q ue aquella por la que da l o q u e e s
.poreo.

380

cor-

Por consiguiente la esencia [del mo tor del primer cielo) es
una sustancia de dos naturalez a s ) una y o tr a de lns c u a l es componen su ser. De donde s e sipue que su ser ti e n e co mi e nz o ; p o ~
que [las natur a lezas] en q ue
se divid e 9 son l as causas d e que
sea sustancia. De modo q ue / n o puede se r es t e motor d el prim e r
cielo el principio d e todo lo ex is tente~ sino q ue todavía tiene
mismo otro principio n e ces a ri~m c nt ee y este .otr o p rin cipio
es aún más perfecto que el del p rim e r cielo. Ahora bien: como el motor del primer cielo no e stá en una materia nec e sariamente
debe ser una sustancia. Y 9 ro~ ello, esta int el ip e nci a conoce su propia esencia / y la ese nci a d e aquella ~rue e s el principio
de su ser.

el

385

•

390

395

400

Así pues quéda de manifi esto que aquello ror lo q ue co noce el
principio de su ser [la intelipencia del motorJ, es mas perfecto
que lo que sea su Ll ºe ., de la int e lipencia cel motor? naturale
za; y aquello por l o q u e
con oce su propia ese n c ia e s menos perfecto. No·es necesari o~ po r tanto, d ividir su ese ncia en más q u e
estas dos naturalezas . Per o e l principi o / q ue d a la sustanciación al motor del p rim e r cielo es el Princi p io Necesarísimo pa ra todo y nada puede h a ber mas perfecto que Ello¡ siendo un Pri~
cipio que ya no n ecesita de otro. Es , en si mismo, el ~ rin c ipio
de todos los principios y e l Principio de todo lo existenteº Es 9
en suma, la Intelip enc i a d e la ~ ue es crib e Aristót e l e s en su libro de la Metafísica º Cad a uno de l o s p rin cip ios es también int~
ligencia ; / pero e l últim o q u e hem os in d i cado aq uí es l a Inteligencia Primera y lo Primero · lo Primer o Ve rd a dero y lo Uno P rim~
ro, mientras que los demás /~rinci p i o s] n o ser í a n inteligencias
si no fuese por Ello, de acue rd o al orden~ Clar o es tá que considerar ahora algo m~s que l o dicho a nteri o rm e nt e s e ría excedernos
de nuestra intención en esta exposición .
Finaliza aquí el ': Sobre e l
Al-Farabt.

-

e nt endimiento y l o inteligibl e" de
•
I

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NOT t~s.

l.

Mutakallimies
( o '· mut a k a llimun 1 ' ) . - El t ex t o l otino
cablo "locutor E:. s" ; e l n omb r e q ue
l os medievales crist i
cidente daban a los " di a l éct ic os" d e l Ka lam o rtod o x o , l
k a 11 i mu n " o '' cu 1 t o r e s d e 1 a p a 1 a b r a ' . - \7 é a s e 1 a di s c ·1.1 s i
te punto en nuestro ;'-Fil osofía d 2 l Islem ' 1 º

usa e l vo
anos d e oc
os ''m ut a on d e es -

El libr o se titul ~ en la versión latina •·oe Intellectu e t Intellecto' tal com o d ec imos en la introdu cc ión. Int clle ctu s cum-ple, por }n eeneral l en el latín medieval l a po lifunci o n a lid a d del "Nus 11 er±ego más tod as l as co nn otaciones que las distintas
escuelas de fil o s ofía le había n ido at r ibuvendo, Se ha so lid o traducir al españoi con "entendimiento'º o po r 'intelecto" n o rm a..!.
mente ; pero aquí e l uso ind iscriminado d e uno u o tr o t é rmin o ere~
ría ciertos problemas de interpretación. En la tradición filosó fica de lengu a española '·entendimiento'· ha sido utiliz ado, po r lo común, pa ra desipnar algo as í como conocimien t o discursivo · ;
mientras que int e l ec t o' l o ha sido pa ra r eferirse al tipo d e con.2.
cimiento 'íntuitiv o . Hemos traducido e l títul o, sin erba r go, C.2_
mo "Sobre e 1 en te n di mi e n to y 1 o in te 1iP.ib1 e 0 ? o r q&lt;U e e 1 " .•• º d e
intellectoi' se r e fi ere ,q nlo entendido ", 11 10 in t e li g i b l e ''; e s l o
que , por otr a pa r te~ han h ec h o Gilso n y ~~ssipnon al mencionar
en francés el tr a t odo. La v e rd ad es que el proceso que es tudi a en su trat a do 11 - Farah i n os pe r ~i t e us a r en nuestra tr aducció n
también la p a l ab r a ,.in tel ecc i ón" varias v eces: en su más amp li o
sentid o, este vocahl~ cubr e c u aln ui c r nc tivi dad intelectiva apli
cable a seres human os e incluso (coM o q uier e a l-F arab i) a se r es superiores int e lÍ P.tntcs. El tralado no&lt;lrí~ titularse e n espa ñol
por tanto, "So b re la inte Jección" simplerr1¿ ntc.
-

2 • . i.

1

e., los Segundos Ana lí t ices

9

II,

3.

i.e., la Etic a Nic ., VI, 5 y 16.

4.

III, 5.

5. XI,

6.

15.

7 a 9.

Hasta
a{u{ al-Farabi ha habl ado de las :=!cepcione s " vul ga res"
o "comunes de la palabra, ~ n árabe, La nrimera rtcepc ión com ún s~
ñ a 1 a a 1 q u e s a b e 'd i s c e r n i r · e o mo p o s e e do r d e " e n t e n d i mi e n t o " ;
el autor añade ciertas aclaraciones sobre l o q u el al pa r ece r, s~
rían atribucion es es~ec íficas del l enruaje en su ti emp o. Una de
e 11 as sería 1 a e o n fusión o sin or1 i mi a existe nt e en tr e "in te 1 i ge n
te" o "entendido" (más cercana a nu es tra l e n ~ ua) con 'pru:lentc"

�•

-16-

que, en Aristótelcs 9 no si p. nific a lo nismo, rues el ~rudente aristotélico actúa con capacida d ~ora l t a~bié n y, po r ello, se
aproximaría trés al ¡;v irtuoso' · del Estafirita. Respecto al uso de la palabra q ue hacen l o s mutakallimies~ál-Farabi indica con
su elucicación que l os dialécticos del · K~lam ent ienden por ello
un "consenso•= e 1:c0 nv enc ión'i común de j ui c io s, fundamento de t.2_
da actividad ético-lógica. De ahí q ue más tarde (lins. 75-80) se oponp.:a fir meme nt e. a esa unificación qu e los mu takallimies
pretenden ~ nuestro autor insist e en q u e ese sentido qu e postulan
los dialécticos del Kalam n o es el sentido lógicc auténtico que
Aristóteles da a l e. pal~bra "entendiniento'' .

,

Hecha esta d iscriMin ac ión , al-Faraci co mienz a a explicitar 1 as a ce p c iones t é c ni c .n s de ,. ente n din i en to " , s e r ú n Ar is t ó te 1 es •
La ncep ción lopica (lins. 39 -47) que es la que aho r a emp rende,
es la de "cert~za" acerca de proposiciones universales verdaderas ; es decir, un tipo de conocimiento no disc ursiv o que representa para al-Fa rabi (com o lo ha~í a s o stenido anteriormente alKindi) los p rim e ros principios ló p. i cos, ap t o s , n ece sarios y suficientes para t oda investi pac i6n $ demostrac ión deductiva y sim
ple conduct a human a.
Las otras ace~ciones en el tr a t ado serán la "mor2l" (lins.
48-80), la ps ico-· enoseolópica (ent~ en notenc i R 9 en ac to y ad-quirido ; lins. 81 -232) y la metafísica (lntelipencia Agente; -líns. 234-400)

'

7.

Este es el sentido mor a l técnico , de 17 e ntendimi c nt o 11 • Se trata aquÍs como se ve &gt; d e un conocimiento obtenido po r acum ulación
de experiencias. Sería
una capacidad para deducir juicios de va
lor (morales) ace rc a de nu estra p r oria conduct a o actividad en
!ación con el mundo y l os demás ,, es un tipo de "en t end imientoti ~
se q uibl e, en princip~o~ a t o &lt;lcs los seres humanos.

re

8.

La idea es q ue si un h omb r e se dedica e xclusivamente a un ug!
nero º de objetos de conocimiento , t end r ~ un e nt e ndimiento moral
de este tipo acumulado con los a ños y l a e xr e riencia conseguida
en ellos. De ah í q u e e l "exper t o 11 o ··r&gt;erito• tenP-a muy desarro-llado este e nt endimien t o en nsu" líne a ..

9.

He aquí la F ru eba p ráctic 1 de gue el s e ntid o dado po r los mutakallimi es a "entendimiento" es inc o rr ec t o. (Cf r . nota 6 ante-rior)

10.

Explic~ción de la fu~c~ ó ~ del ent end i mi en to e n tanto que está

en potencia. De las definiciones pos ibles ("o es el alma misman.
etc.) al-rarabl: op ta por l a último : ,.alpo cuya e.se nci a es apta para abstraer las esencias de todo lo existente." . .''' ) El mismo es
también una forma a~st r ac t a, sepnr~&lt;l a y separable de toda materia
cu y a a c t i vi da d e s a b s t r a E. r 1 as f o r mas q ti e h a 11 d e " s e r v i r 1 e 11 d e '' f ormas ' a ,,,.1
e
pues t o q u e --en cuant o en rote nci a-- es como "mate
ria" pa r él dichas formas o e::sencias abstraídas.
I

•

•

�-17...
•

11. Los
inteligibles son las formas a~stra1d as, a}t~s para se r en
tendidas por el entendimiento en ootencia º La s ejempJ i r icaci o n es
de la cera y el del l o o marca qu e &amp;iguen so1: :1a uTJ. 2s ter co tipo
tradicional utiliz &amp;do para e xpli car de alpGn modo la fusi6 n de l
entendimi e nt o en potencia con l a forma qu~ atstrae y ~~6sta c o n e1 • P o r es o p u e de d e c i r s e
( d e b e_ d e e i r s e ;, s e g -~ "1 q 1- Fa r ab 12_
q u e " e 1 e n t e 11 d 1 mi en t o d e "i e n e e s t a &amp; f o r m;1 s mi s mas 1 ( 1 i ns . í 2 5 1 2 6) a b s traí das 9 ue v j_en e ' in te 1i p&gt;ih1 en e .i mis 1ú o .
I

a~on1pcficdas de l as ielacio
y sujetas a ellos: p e r o en c1~a tLo "j_11 te ligibles,.
ns e 11 a i:. f i1 · ; i -;- t e 1 i g i
.L es ) ·.2 8 v J. &lt;.! l te n fo t mas i n.m a t e
d o s n u d a. s c1 e t &lt;) i:1 a n fl t: e r. i. 'L l :i rl ;i &lt;' ,

12. Mientras son formas materi2les
nes categoriales
( i . e • , en e u a n t o
r i a1es ac! ua12 s ,

13.

e s ~~n

e

1

i.e., son tan ";-ealic1 a des' ' ?.."Ajstentes co!llo l&amp;s cosas f ísica m en te p e r c e p t i b 1 e s ' ; e s L o e s , e. x i s t e n t. -.~ s • S j _ 1 i e n no s o n e x i s t e n
tes concret oe o sensible~ente c aptable9 9 Jce jnte!ig i b Je @ son " r e a 1 i d ad e s " a 1 el e v e i1 i r a c l u a 1 Jn e n t e :. u. t 2 ·L i g i u l e s º A q 1..1 í , d e s d e 1 u~ g o 1 ha y un
es bo z o de p o s i c:... n "re ;-1 l .l.:- ta' ~ ~ latón i C-=1 pe 1 i gr os a .
Al F&amp;r&amp;bi parece suavizarlo a r e n pl6n se8uirio ~ ~ a,do 3e5a l a que
entender y ser ente n d j . mi e nt o e 1 \ a e t o es 1 o m_i .~ rr 'J ~ r P s r ~ c e o a 1 as
f o r mas in t a 1 i R i b 1 e s e n a c t o ; p e ro e s t o d a v ~ a
u f; ,. en p o t e n c i a '
r e s p e c t o a 1 a s f o r ro a s no c a p t a d e s o a b a t r a~, d n ~ a,; n . }.. o h a y c o.!!.
tradic c ion en ello. Es ta fórmuln (ser e r1. po ccncj A J:-Gy~"ec L.o c.. a l
go y ser en acto respect o a o tr o) es aristo~~~ic~

o

14 •

En t en d • en p o t e n c i a y e n t en d . e n a c t o n o ~ L'&gt; 11 e' e s ' e o s as · o do s
en t i da d e s · d i s t i i.1 t as , s in o un mi s m o s ~ r c e P. d o s f _· n c i o rt e s . Cu a n do no h a y e n e l en t e P. d i mi e n t o e s t as f o !' rn a s s P f; ~ ;.1 t en d i r1&amp; i en t o e n
potencia ; cuando estg actua1;_za&lt;l o por ellas , dev i e n e esa~ f ormas
mismas y es en t e nrlimi enlo e n a ct o o actua~ . D~vienc :.2 rtPnd i mi e n
to en a c to '' p o r 1 o s in t e 1 i p i b 1 e s e n a e t e ; p e r o ' é' q · 1 e .L r o 1; o r ] o
e u a 1 e 1 ~ n t en d i mi en t e de'' i e n e e 11 a c t o ) ;1 (.1 u 0 1 1 o ! · o 1· 1 e» e \t a 1 ~- o s
in t e 1 i ~ i b 1 e s d e v i e n en e J.1 a e t o s es un o ). 1 o ro 1 B n1 " Jt De a 11 í 1 as e x
plicaciones sinónimas que de al-Jfr~bi y yue 1 u rt e ri or~~:1te se harían típicas en lE fil o sofí a escol~ ~~ icL mecieval:
~er int c l i
r e n t e e n a c t e ~ e n t e&gt; n d i.. 1n i c.-· n t o e rl a c. t o 1' , ' 1 n ;_: ~ : i F. i l e e 11 :i c t o '' son formulas idért¡caa.
1

1

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15.

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•
.., 'I-ª f 1 -rn=, b ""-~ ya t e neP ropi~m
e nt e,
cuan d o ocur r e 1 o q u e s e ~~
mo s 1 o q u e &lt;l e ! lo mi n ri ' ' en t e .1 d i mi t. n t l) ~ &lt;l a t. ; i · :i e (• '' º l? ~ r. o h a d e ha c e r s e un a d i s t i 11 e i ó n · 1 s f o r 1r a s 1 ,1 J r r ;: ::. d é'1 s ~J ~ r ~ l e l! t e ti ¿ i n1::. e n t o e n
potencia est5n dednudas ae t o~a materinli 120 ; pe ::u el e nl e n di mi e~
to adquiriclo
oh tl ene f o r .nn s ndir e ct c:tmc11::e 11 ; es de cir, ceo ta en
su acto de in te 1 e cei611 f o i n1 as q E r1 '1 n e a es ..; 11 '-7 ~ r. -:t:." 0 r ni ~e to r a n en
ma t e r i as s en s i b 1 e s ( ¡; • e . ~ e e Ll e &lt;&gt; p t \) ' , y A. él b .'3 t 1- a c t G t ) • . . .. ' - s t e e as o ,
e 1 ° s e r : ; d e e s t c. s [o :: ll' as s i e mp :L e a~' s t .e a~. e RE \ \ e ]. 1 e ~ b. · , ' '.ti r tu d '
etc.) no cambia 9 ~ orno ocur1]a co n las fo rmas •· nhs t r.R Íd a s de lo s e ns i b 1 e '' • P o ¡:- e 1 1 o , e 2. e o no c i n1 i (~ n t o e¡ u e s ~ 0 b t i e r.. e p o i · e 1 e n t e~
di mi en t o ad ·1 u ir i &lt;lo es más ,1 .l. le c t a y pe T f Le t .J .. Si se observa b i e n
se ver¡ q u e la c xplicari l n P lfa:abiqna (lins. 20U y ss .) sefiala
q u e ~ G ta s f o rr11 a s '' in ma t e r i a í e s ' 2 x ; 2 t e rl r E:\ a 1 me 11 t e en 8 ! mu ndo "".'I .....

A

º

'l

,

�-18(de nuevo su platonismo) y que sólo se captan cuando se tiene
ya entendimiento ' .'adq uirido ''·, o sea, cuando se ti· enen "todos los inteligibl e s'.
•

16.

i.e., como de "materia" para los
inteli p it-les en acto o e.!!_
tendimiento en acto. El entendimiento adqu irido es sujeto (=sus
tancia, esencia, materia) para esas formas inmateriales Y es, al
mismo tiempo, forma para el entendimiento en acto (puesto que tiene en si todas las formas inteli pibles, el entendimiento
en,
.
a c ·to " en ten di en d o " ah o r a o ': c o no c e " r a c i o na 1 me n te s i e mP re • L a intelección adquirida es la tercera y última función de la misma realidad (entendimiento) ; no es,~otra' e ntidad distinta a -las dos funciones anteri o res (ent. e n acto y en po tencia) sino
una tercera función del "entcndimientott.

17.

Los "g rados de perfección y de separación' de los seres, sepún al-Faraci obedecen a un orden de ex i ste n c i a q ue va desde el .
Ser Perfectísimo = Ser Unico (Principio de los Principios) hasta la materia prima (ser imperf ecto~ pero ~e rf ec tible al deve-nir "forma abstracta o intelipi ble';; y ser no-sellarado, pero s~
parable por el proceso intelectiv o rlel entend imiento). Sin entrar en detalles en este momento (el punto l o discutimos en "Fi
losofía del Islam , II, c º 7) la jerarquía es la sieuiente : ~Ser­
Perfectísimo = Se r Unico;Lintelipencia Ap.ente Primera (ser perfecto ; separado),)Ps ijé-m o tor de la esfera (id.) 9 1Inteligencias
Agentes 2 ,3 . • º (id .)~Ps ijái 2,3 ... (id.) ;c. Entend. adquirido, en
acto, en potencia (seres perfecti bles ; seres separables) ;1 facul
tades animales, naturalezas (formas), 1 forflas elemen tales (i.e.
de los elementos materiales) y ~ materia prima (seres imperfectos
seres no-separados).
El texto señala que "se separan cada vez mas de la materia"
refieríendose a la "elevación" (o p.r ad o de separación) que es
inverso al de perfección señalad o más ar ri ba . .Así "superando"
a la materia prima están las f ormas eleMental c s ; superándo a és
tas, las natural ezas, e tc. hast a ll ega r al Se r Unic oº

18.

Las formas materiales a que hemos hecho referencia en la nota anterior. El "sujeto" de é st as es aún m~s bajo: la materia
•
prima.

Las atribuciones de la Inteli pe n c ia Ap ent e q ue señala a l-Fa
rab1 son claras : a ella se debe --dir á en linso 237 y ss.-- ~
que e 1 ente n di~ i en t o en p o ten c i a de ven p a ente n di mie nto en a c to "
,· " y es t am.ien
b.
1_o_ q u e h ace -Q~c 1 : que era int eli~ible en p o tencia
devenpa inteli rible en acto . Sin la Inteli pe ncia Age nte sería
imposible el proceso de intelecci ón en l o s seres, con la exce~
ción del Ser Unico.

19.

1

,

20.

La ejemplificación se utiliz a para el uci da r las atribucio-nes señadas. (Cfr. not a 19)

21.

Entre la intel~ccion de la Inteli ge ncia Apen t e y la del ser
humano, p.e., es inversa ; puede sepuirse el orden de los g rados

�-19-

expresados en nota 17 .

'

22.

i.e. , no puede s e r e l Prime r P r incipio, si se reconoce (o au
toconoce) como ~causado'.

23.

La sust ancia corpórea (= sustancia de l a esfe ra) y la esencia incorpór ea (=el motor de l a esfera de las estre llas fijas
o ~primera esfera') son e fect os de la misma ca us a: la Intelipe~
cia Ar,e nt e, por t a nto ésta ti e n e 2 na t uralezas y no puede se r
el Principio d e l o s Principios o lo Uno prirnero 9 sino efec to ú
nic o de Este.

24.

Ta nt o e l final como la priflera lín ea con q u e comienza el tra
tado ( .:D ixfJt Alfarabius . .. ") indican, como s e podrá aprec.iar,
la natural e za del mismo: es una 'copia, tra ducida al latín.

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ALBERTO DE BOLLSTADT
Alberto de Eollst§dt ( Al be rt o ~aR n o, 1 206- 1 298) os t e nt a tres títulos principale s en l o histori a d e l a f il o s ofí a me dieval.
El primero, consiste e n h nbc r de Ji neado l a Escolásti ca d ef initivamente sobre la bas e d e l a fil o s of í a a ri s tot é li ca ~ el s ep und o, e n present~r un incr e íble compe ndi o d e c o n o ci mi e nt os e ncicl opé d i
c o s en sus escritos q ue , sin dud a 9 no ha n si d o i pua l a d os p o r
otro escritor me di e val ; e l t e rc e r o -y n o de me n o r i mpo rt a nci a,
históricament e - e n hab e r s id o el waes tr o : i ~p ul so r y defe ns o r d e
Tomas de Aquino.
El P u esto q~e o cu pa ~ [ be rt o Mupno e n l a f il o s o
fía medieval es , p~~ s) d e cie rt o r e li e v e .

-=

P e ro ? aun ~ uu d eba~os r e c o n oce r le ese impo rt a n c i a como ini
ciador, so b r e t o do , d e l a l ín ea a rist o t él i co - c ri s ti a n a y co mo n~
xo definitivo e ntre l a fil o s o fí a g r icpa y l a t ~0lop í a cristi a n a,
los escritos d e l d om inic o a l emá n apa r en tan b rind a r no s bas t a nt e mas de lo qu e a po rt a n, d e h ec h o . F ar r a poso, ins er ur o e n su t e r mi
nolo g ía -d e esta b l ece rl a f in a l re nt e se e n ca r pa rí a s u dis c í p ul o
Aquin o Alb e rt o Ha p n o es, además, n o t eble po r s u s di r r cs i o n e s y
as ombra al l e ctor mode rn o oo
r e l fluctuan t e natiz q u e r. u e str a n •
sus obras, s ep ún e l aut o r que s i ~ n o comente&amp;
Ari s t o t é li co po r
principios , r e sult a c uri oso coop r ora r s s in ¿mba r po, cómo d e vi e n e
admirador d e Plat ó n c ua nd o se de j a r ui a r po r és t e o h as t a q u é
punto se sient e c o nsu bs t a n ciado con Av i ce n a o Ma i nó ni des c uand o
Una
s e trata d e ' autorizar ' co n e ll os sus c x p c sicio n cs p r op i a s.
sola lín e a co ns e cu e nt coe nt e ma nt enida s e l e e nc o ntr a r á e n e st e sentido : la t e n az op osici ó n o Av e rr oe s.
Junto a e st e cúwul o d e d cb ili d~des d oc tri na l ~ s e x p lic ab le s
en un 'inici a dor' , la cop i o s a ob r a d e n l l' e rt o r eú n e o tr a s virtud e s h is t ó ri ca s q u e~ c o nvi e n e co n o c e r .
En tr e e 1 1 as , s u en tus i a s mo
efectiv o ha c i a l as c i e nci as n1 tur alcs, obse r vació n y ,, xpe ri ~e nt~
ción, v e rdad e ra p r oe z a d oc trin a l pa r a el med i o uni ve r s it a ri o e n
q ue se moví a .
Pr omo t o r d e es t e esp íritu c i ent í f i co de sd e e l c a~
po de go b i e rn o e n qu e l e · c o l o có l a o rd e n r e li ? i OS'1 a q u e pe rt e n~
cía ~ Alberto une a e st oJ e l l oab l e int e nt o por di v ul pa r e l 's a -b c r filosófi c o ' y e l 's a b e r f ísic o- natural' a un nive l a s eq uibl e
a o tros círcul o s qu e n o fu e ran l o s es trict a~e nt e univ e rsitari o s
de su ti em po.
Y - e n otr o p l a n o t aob i é n v a l e l a pe na se ñalar
su contínu o 9 honest o li t iFi o co n _ l a l ~ n s u a l a tin a p~ r a da r al oyente (sus o b ras re p roduc e n º l e cci o n e s púrl i casH, n o l o o lvid e mos) una exposición que Alb e rt o p r e s e nt a si en pr e a tr avé s d e l o
que quiere ser un estil o 'clásico' en sus pe rí o d os y sa lpic a d o
de 'el e gantes' partícul ~ s c quilibradoras 9 ac u ñ adas p ara a t e~ pe-­
rar la monotonía del tema.

�-22,

El Tratado que presentamos corresponde al libro VI de la
Metafísica.
Se trata~ en realidad, de una P losa casi literal a
la obra de Aristóteles (102Sb3 - 1026a32).
Por eso, aunque su originalidad sea prácticamente nula, el Tratado eler-ido tiene la
ventaja de oostrarnos los arpu~entos de la filosofía primera co•
mo ciencia divina que Alberto Mapno recla~aba en su tieopo para
la metafísica cristianizada.
El Instituto Alberto Mapno de Colonia, bajo la dirección
de Bernhard Geyer , ha enprendido desde 1951 la tarea de publicar
una cuidada edición crítica de l as obras conpletas de Alberto: obras que se encontraban diseminadas en diversas ediciones y códices manuscritos prácticaMente inasequibl e s. (+) Hasta la fecha,
disponemos de 10 tomos de esta e dición, de l a que hemos ton ado el texto para nuestra presente traducción (++).

(+)

Sanc.t¡ Voc.toJt¡h Ec.c.leh¡a e. ALBERT1 MAGNI oJtd¡nih pJtae.dic.atoJturn OPERA OMNIA ad n¡de.m c.od¡c.um manu~c.JtiptoJtum e.de.nda,
appaJtatu c.Jt¡t¡c.o notih pJtol e.gome n¡h indic.ibu~ inhtJtuenda,
c.uJtavit inhtitutum AlbeJtt¡ Magni Colon¡en.6e., Be.1tnha.1tdo Ge.
yeJt pJtae.hide. .- MonahteJtium We.h~6aloJtum in a e dibu~ Ahc.he.n~

do.1tnn·-

- Public.adoh hahta
1.1951 : Tomuh
2. 195 2: T omuh
3. 7 9 5 5: Tomu.6
4.1958: Tomu.6
5.1960: Tomuh
6 • 1 9 6 4 : To mu~

el momento:
XXV1I1, "Ve. Bono'·
X1X, "S up e.Jt 1ha¡am
X1 I, "Ve. natuJta e.t oJtigine. an¡mae., e.te. "
XXVI, 'Ve. Sac.Jtame.n.tih e.tal.''
XV I ( PaJt.6 1) ,.t~e.taphyhic.a" (l ibJti 1-V)
XV I ( PaJt.6 11 ) , : ~J e. ta p h yh i e a ,. (l i bJti
11

ll1-X111)
7.7968: Tomuh XIV, Patth I f Fahc.. 1 , ''Supe.Jt Ethic.a"
8.1968 : Tomuh VII (Pall.h 1, uve. Ani•na''
9.7977: Tomuh V (Pall..6 1), "Ve Coe.lo"
10.1972 : Tomu.6 XXXVII, PaM 1 9 "Supe.Jt Vion.yllium .•• 11
(++)

L¡be.Jt Se.xtu.6 Pll.imae Philo.6ophia e ! Ve ac.c.ide.nte.; Tttac.tatu.6
P/lÁ.muh: de. Inqui~¡tion e. pJtopll.ia Pll.imae Ph¡tohoph¡ae e.t de.
modo di66in¡t¡oni.6, qua utituñ.- Mctaphyhic.a t. XVI 1
301-306.

,

,

- Loh númeJtoh a ta ¡zqu¡e.Jtda de c-0ta tttaduec.ión ¡ndic.an
6ol¡o, e. alumna y l ln ea de. di e.ha e. dic.i6n c.olon¡e.n.6e.

,

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OBJETO f'ROl'IO DE tSTA CI ENCIA

/30la/ Aclar.ados ya l os p re anbulos d e este tip o de conocí- miento
(1)
inv es t ipa r emos aho r a ordenadamente el ser y las
partes del ser .
Co~o la p ri~ e ra división del se r es en subs
tancia y accid en te, y e l a ccident ~ se demuestra con propie-~
dad solo a p 8 rtir de la s utstancia, y e que s abemo s que única
mente el accidente puede t e n er
'una d e finición distinta a ~
lA demostraci0n 1 , conviene es tudi2r E1 accidente en pri~er lup,ar; la su h stanci~ se ccnocerá pos t erlorme nt e de o tr o modo.
En este saber se investi ga r á n l o s principios y l as causas de
los seres.
Y i para Jecirlo con exactitLd 9 se tratará de los
seres compuestos de principios substanciales.
Aho r a bie n : estos s e r es dep endEn, Ln c u a nt o a su ex i s t encia , de los p ri~
cipios y las causa3 por los cuales ex i s t en; en consecuencia,
todo ser .
--en c uan to tal-se conoce a partir de los prin
cipios y las causas.

Hemos empleado ya con frecu e n cia
(2)
la distinción
entre principios y causas.
ror t ~ntcJ l o q u e aqu í deberemos
investigar --los principios y 12s ca us as d e los seres e n cuanto seres-- se pruel,a ~nduc ti vamen t e
( 3)
po r lo q u e s~
cede e n las cien c ] ~ s parliculares º En ~cdicina prev e ntiva y
en medicina ter ap~u ti ca
(~) no se puede conocer. nada a menos
que se investi;.uen l os principios y lPs causas de la salud y
la conv~lescenri ~.
~o ~ismo )Cu rr e con las ciencias matemáticas dond •! tan 1~ i én encf"l11 tr awos princi¡. íos y cf! usas y elemen
tos, a través de los cuales se ll ü ~a al conoc imi e nto de los
objetos ~ estudiar.
/30lb/ De esta nnnera, toda ciencia e special (5), bas a da en
ot ras
- - e s t 0 e s , q u e:: f 0 ~-ri a p a r t e d e o t r a e i e n e i a d eme s t r a t l
va-trat e tot aJ o un~v~rsDlmcnte d0 los principios y cau-sas que estudin.
Pe r o 11 dif c rL~cia estr i ba e n lo~ siguiente : que é: l g un as e í e. n c i as tratan d f&gt; c a usas y p r irte i pi os más concretos y propios~ ~ie~tras qu e otras tratac de causas y principios mas simples y más universAles.
Así, po r ejemplos
1 a mú s ~- ca t:i e o c t t p a d e lo más e o n c re to ., p r o p i o y de terminad o ,
mientras que 12 aritm ét ica se ocupa de la más simple y uní-versal; la pers~ectiva es tudia lo más co ncr e to , y la r-eome-tría lo más simple.
Todas estas cienci~s s e llaman, desde luego, ciencias Earticul 2 res porque tratan d e alr una parte del ser, de alpuna na rtc determinada ; e sto es, de un pénero
del ser ; y lo estud1an limitada y precisamente, investigando
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tan sólo lo qu e . pertenece a ese pénero en cuanto tal·
:ero
no investi~an acerca del ser simplenente , ni en cuanto 7ste
es 'ser'; al ser en · cuant q es ser simple~ente no lo definen.
Más aún: si ocasionalmente emplean la definición de substancia en cuanto sucstancia, la ref~eren siemp re, sin embargo,
a un género d ~te rmin a do del ser.
Así pues~ aunque usen el co~cepto de substancia , estas ciencias particulares no estudian la substancia en cuanto tal.
De ahí que
--si no poseen el conocimiento que ofrece la filosofía primera-ni saben verdaderament e lo .que sa1'en, ni demuestran verdaderamente lo que demuestran.
/302a/
Por consi ~ uiGnte) las ciencias pa~ticulares conocen
una determinación parcial del ser.
Varias ciencias particulares estudian abiertamente el ser sensible o sensibilizado
--lo que nosotros l la mamos "cuerpo scnsiblen--, esto es, el
ser en cuanto puede distinguirse p o r sus cualidades sensi- bles.
Tal es el objeto de la ciencia natural.
Otras se caracterizan por ocup ar se d e aquella condición del ser que hace que algo exista de tal o cual manera determinada en alguna parte del ser, com o el núm e ro o cantidad contínua inmóvil
o algo parecido. (6) Unas y o tras c o nsideran también todo lo
que necesariamente pert e n ece al Ré nero del ser q ue estudian,
y buscan, ademas, el conocimiento de~ostrativo de esos aspe~
tos.
Pero se diferencian en esto:
algunas de ellas demuestran más y con mayor seguridad ; otras 9 demuestran menos y
más débilmente ~ ya que
--como1 r e cordamos haber expresado al
comienzo
del libro .. Sohrc Gl Alma" (7)-las ciencias se di
,
fe~encian unas de otras de dos maneras : p rimero, por la no-bleza de su objeto de ~studio; seFundo ~ por la seguridad en ,
ln demostración.
En el primer sentido , por ejemplo, la as-tronomía ~upera a la ~eom e tría; pero en el segundo~ es la -geometría la que supera a la astronomía.
Por
otra p a rte ~ el que todas l es ciencias estudien al ser par c ialmente y l o que es propio del ser e n es a parte
que estudian~ se p rueba co ns e cuentemente a p a rtir de la in-ducción qu e tale s cjencias usan en su d emo stración.
Ninguna
de ellas, en e fe c to , busca dem os tr a r qué e~ la substancia en
cuanto substancia , ninpuna de ellas ofrece tampoco una demos
tracion de qué es el ser e n cuanto sér simplemente.
Este t i
po de demostra c ió n se rá pr~pio, p o r tant o, de otra . ciencia~
que co11sider e el ser en cuanto ser, ya que las demis ni cono
cen verdaderamente la substancia ni la esencia, como dijimos
antes.
En r e sume~ : existe otro modo de explicación distinto
al de las ciencias particulares respecto a la substancia y a
la esencia e n sus acepciones simples, y este otro modo de
explicación corresponde a la Filosofía Primera.
Asímismo ·_
digamos que las ciencias particulares no dic e n nada de si su
objeto de estudio es género o no lo es, esto es, digamos que
prescinden del ser.
Y la razón para ello es que a esta otra
e ienc ia corresponde po ner de maní f i es to lo que aJ.g o es, en _
cuanto es , y probar y demostrar qué es alro y si es eso 0 no
lo es.
Como señalábamos en los preámbulos (8) este tipo de
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conocimient o es el Úni co q u e - -a pa r tir de la consíderación
d e lo s p rinc ip i os del ser - ~ di ce con certeza qué es alr-o y p ru e ~a l o que cc n s t ituye el fJnd~~ e nto de J as consideraciones
n o b r e l -3 s . 'f U e s e basan l. as ciencias pe ~ tic ti 1 a r es . ( q )

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/ 3 O3 ~ / D e t o d o 1 o d i ch o s e d e s 1) r C! n d e e; u e 1 a f í s i c a e s u na c i en
cía que trata d e cicrt0 p€ nero del ~e r. La físi c a, e n efecto
3O

n o s e ocur~ de la su~ s t ~ n c i ~ s imp le rne nt ~. sino de aquella subs
t .ª n c i a e n 1 a c u n 1 ·s E. e n e ~l en t r a e 1 ..&gt; r in c i p i n d e 1 mo v i m i e. n t o y d e l a i nmov i lidad ; ya nue ~ste prinr1p+ o está e n esa s u~stan
cí a o&gt; en otras palabrP.9 , ~s 1ntríns Pco
sucstancia, R~
s ult a obv i o, ~n t o nccs ~ q u e es e ti co d~ subst 3n c ia n o tiene s u
c a u sa en riosotros ni en nJ e stro ob~a r. Por eso la física ni
e s u n a c i en c ia p r áctica, ni operativa o fáctic a . Ya disti n pui
mes en e l libro VI de l e E t j ca entre lo a c t ivo o !)racti·c o y
l o o p e r a ti vo (J O) o f5ctj c0. P eco rcl e mo s aauí oue
se da un -•
p rin cipio o r in1e ro d e l conocimi e út o ope r aLivo o f&amp;ctico en el
ape nt e . S e t rate de la intelipe.!!Sia fáctica , o cien del arte
(qu e es el ' prircipio f&amp;ct~co junto c o n la condiciofi o inc l i
n ac i 6n ') ; o b i en d~ otra po t e nci a deriv a d a ael a rte como la
des tr e z a 'para h~ce r todo' que alpunos p0seen d eb ido a su h~
b ilida c na t ~ r al . En t odos los h omr r cs, o u e s ~ ia intelipe n cia
f á c ti c~ ~ro d u et e 1 r: cap a citad o p ~ r a o b i:- ;1 r" ~ h a b i 1 id os o ' .. Po r
e s o r e c o mi en d a P 1 n t o n q u e s e o 1&gt;s e r v _ 1 a é\ e t i. v i d ad d e 1 o s n i ños q u i ~ ne~\ y~ desde 1 --i prim e r::i edad, muestran para qué son
capaces . y h~bilLs. fqra lqs c iLn c i es prri c t ic~s ~ comGnmente
ll amada~ ~t l c ~ s. civiles y ec~nÓMi r as , ~e &lt;lA ta mbi€n un r r in
c ipi o e n el apcnt c co ~0 ~n la3 fácLic~s
leto es te principio
eq ui vale a l u d~l~berAc i tP o ~ J.a elecc~6n, típic as de los
q u e soo c s"3.n 1~) q t1c~ -v an d i1ac~r )' d e l os ?"ioMbr e s d 0 honesta e on d u (: i.: a • So Ll ti._ n t: ,nos _ &lt;' &lt;le ni á s , \: •1 r; ,... á y t P. rn h i é n un ob r a r pre v .Q
li t iv o para
el arte
~r ~n~ca
cuyo p rinciri o ea la v ol un tad
.
- - -m--j un t 0 " c o n 1 a i n L e 1 í ¡~ e n e i a •

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10

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lo di c ho

h ast~

aq ui. S i toda -/3 0 ba/ c1enci~ es bi~n p-~~tica n war a l , tien e j ec utiv a o fác
t i ca y ~rtific~al (1 !): bí~n t¿5rica, di (amo s ahora que así
c o mo r a t· ~ 1 a ~ f ~: c t i ~ a s y 1 as ·r r á e t i c as &lt; x i s t e un p r in c i p i o en
n oso tr os o u e ac..:úa ct~·an&lt;lc ejcc1.it1mo&amp; alro, tarrl'ien par a las
t eó ri ca s h abrá un prinr.ipjo , p~ro extríns e ~o a nosotros . Qu e
e l p ri ~ c ipio de l a ci e ncia rísica no e s intrínseco sino e x t r í n
s eco a n oso t ros pued~ prob~rse cJn fec i ~ i dad. Evidentemente 1.a fí s ic a no ~ s u na cie11c¡a pr¡c t ~ca sin~ tc6ri ca o comtempl~
t i va • ( 1 2 ) Pe ro es t e ó r i c a n o ~ . . o r q u e e s p e c u 1 e a e e r c a d e 1 s e r e n c u an to se r "'· :::; i no p o rque esr~ c u lA d e l ser ~e terminado capaz
d e moverse q u e t i ene en s i e l µ r i n c i pio d e l ~ o vim i en t o y del
r e p oso ; y c u a n do trata de l G s u rs t arcia CP muchos seres 9 no
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puede separse de la m2teria sensibl e que e st~ sujeta al m~vi
miento y al cambio y es inconcebibl e s epa rad ~ d e la materia
sensible. Po r eso c uando l a física trat a de c l p un a ~tra forma de la subst a n c ia -- ~ l pú n alma int e l ect ual ~ oo r eJerrplo-.
~
t 1cn
·
no la estudia en cuanto separada sino
que~ nas
, se oc _u
pa de ella en cuanto s e r e laci o na ccn la materia, como_hemos
indicado. Convienes adem~s, no olvidar que l a substanc1~~º la razón definitoria (13) ~s e l me dio ra ra la demostrac10~
en toda ciencia teórica. Sin tal ~€dio o razón 9 de nada si~
ve buscar conclusiones· en la demostración, nunca se lle~a­
rá a una conclusión t o talm e nte cierta si se carece de un rn~
dio ~ue se conozca con c er teza .Así, ~n la ciencia física, t~
do lo que se d~fine e, i pua lM e nte, las d8finiciones mi~mas
--esto es, la esencia-- se conciben siempre con materia d~
terminada y sensibl e . Fo r ejeuplof por su mismo nombre Y d~
finicion ''chato' señala una n ece sari a r elac i ó n con la nariz
un orpano que está hecho no de cualqui er tipo de materia sino expresamente de a quella materi~ por la cua l pu ede existir
el sentido del olfato. Otros términos d e finicntes y otras d~
finiciones en física son del tipc de "cónca110 que no expresa
nada excepto '' con dep resión en la superficie", y aunque la superficie sea un atriPuto de la firura q u e no seüala una m~
teria sensible d ete rmind a., sin e~bargo, la superficie es ~
na condición de toda materia sensible º Los dos tér~inos de nuestro ejemplo difieren en lo §ipuientc: 'chato" e s un concepto con materia s e nsible deterninada , materia a la cual se
hace referencia a n la definición; pero no es un término uní
vaco, puesto qae la re re renci a puede ext en d er se a otro tip~
de I!lateria corno la
· de una nariz d e piedra o de madera. Po
d r í a ar g ü ir s e q u e " eh a t o •• h a c e r e f e r a n e i a a un r.:: "na r i z c a s i e on cava " y que P con cavidad '· , de a e u e r d o a 1 a d e f in i c i 6 n , no
incluye i.'ateria sensible; pero ¡'concavidad" hacer referencia
a H su p e r f i c i e ' y , s i b i en é s ta no s e ñ a.la e n su de f in i c i ó n nin
guna rel ac ión c o n éste o aquel tipo de materia sensible, sin
embarpo la sup er fici e no exis t e sino en 1~ ~cteria sensible.
Así pues , todo lo que es verJad e r aMe nt e físico es definible
en relación con unñ r.ateria sensirl ~ deter~inadn. Y queda cla
ro inductiva me nte ; pues ocu r re as í con la nariz, el ojo, la cara , la carne, los huesos ~ el a nima l todo , co n l ? hoja, la
raíz ~ la corteza / 304b/ y la p la nt a toda , con l a piedr~, el
fuego y todo lo deMas. Ninguno de es t os seres puede definirse sin · referirl os al ti po de Materic q v c incluye el principio
del movimieuto y del c 2 mbio. Cu alq uier a d e el l os tien e siempre
en su definici6n la ratería, i rtc luída junto con los principios
del movimiento y de l cambio. f or esto result? evide nte aue en
l a ciencia físic a co nviene bus car l a ese ncia y definir los se
res de es te nodo· incluyendo la materia en la defi nición . y por consi~uiente, t amb i én queda claramente v isto cuc e l físi
•
co tiene en ocasio nes que especular sob r e alp un a s almas; pe
ro especular~ de ellns s in pe rder ln referencia a la materiasensible esto es, las e studiar á en cuanto entelequias de un cuerpo físico que posee vida en potencia, Fe ro s i se trata del
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alma en cuanto que n o es a ct o de un cu e r po,
de eso n o puede
especul?r el físic0. De lo e x r r esad0 h ~s t ~ n0u í h~ quedado
en claro que . la físic
a ni
.
. es un a c ienci a ~oética ni o r á ctica; es una c1enc18 te o r1c a cuyo otjeto es cc upar8e de l a subs
tan
e i ·a d·e 1 a ~a n e r a in e~ i e Ad R .. •
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For los ~jsrros ~oti v o s , el conocimiento cien tífic o que tlan l as
~ate~ 5 ti cas es t A~b i ~ n e l
rlc un~ c i enc i a t eó rica~
, . El principio d ~ l sBbcr~ medio derocs tra t iv o e n l as matemat1cas . tampoc o se e ncu e ntr ~ en n osot r os ni p r ocede de
nosotros mism os . Aunque n o tr n ta e rem os e n es t e momento el problema de si t od~s las pa rt es de l as c i enc i as watem&amp; ticas
tratan de lo inmóvil y de lo separable ce la ma t e ri a móvil
y determinada - ··ded icare~ os a e ste p unt o espbc i a l consideraci5n en otro lu pa r-- parecería, a p ri mer~ vista 9 q u e l a misma matemática se arlic a a l os as tro s y a l cuerpo, ya q u e
tanto los cuerp os c omo el c i e l o y las estre ll Rs t ienen une
naturaleza móvil d~ terr.1 inad a . ( 14 ) Sin c111r ri r ro, s i l' i e n l a
part e
de es ta cienci a que tr ~ t a de los cue rp os celestes
considera el movimient o, h ay que dec ir q u e n 0 co nsi de r a los
principios del movimiento; su Misión es medir el v ol umen de
los cuerpos móvil es y sus mo vimientcs. Y es t e ti po de es tudio que 9 desde lu epo, c o rr e s po n de a l as ciLnc i as matemáti- cas, es una p a rt e de ellas. Pe ro l ~ ot r a pa rt e, l a a u e consid e ra el efecto de l os as tr os e n l os se r es inferiores (15)
se confund e con la física, cerno explicamos yn e n el li b r o
II d e la Físic a. For el rnome nt n, l o q u e neces itamos saber
es esto : un a pa rte &lt;le las ciencias ma t emá t icas e stu d i a n l os
seres deterMin ndos e n t a nt o e n cuanto , ror de finici ó n son
inmóvil es y se pa ra~les de l F. materia se n sitle y determina da ; pero el nú me r o o cantidad contínu~ n0 d e t e r mi na nin p ún
principio del nivimien t c, y~ q u e es medid1 s o lamente, y ni~
guna mntéria sensiblc 9 puede vindic a r come rror i o lo q u e,
unív ocame nt e, es tá también e n o tr o r esrec t o a la eY ist e ncia
Pero, de todos modos, sicmr,re l c?s ci.cnci é'ls .rnateM.áticas es tudian aquello cuyo ser está e n lo ~óvil y p rovi e n e de la
mattr~a s e nsibl e .
•

r e r o s i ex i s t e un s e r in mó v i

100

s i ml) 1 e, i n d i vi s i b 1 e ,
absolutamente in e xtenso ,, sempiterno ~ al q11e Ll ser l e es
necesari o 0 q u e Jepe nde inmLdintaMente del ser y ~s esepar~
ble , en Cuant o al S Cr y a lP def inición porq u e el ffiÍS~O /3 0 5a/ no es o tra cosa q u e substanci ~ simple, e nt o n ces obvia
me n t e d e r e ex i s t i 1: a 1 r ú n t i r o d e c o n o c i mi e n t o d e t él 1 s e r . .
. .
.
.
Un tipo de conoc1m1 e nt o nece sa ri ame n te t e or1co9 yn q u e su principio n o está en nos o tr 0s. La físic~ n o ~ u ede da r razón
de este conocimient o; porque l a física trnta só lo de a l e unos
seres m6viles. Tampoco p ueden explicarlo l8s diversas partes
de las cienci a s matemá tic a s , ya qu e ni nr un a de e ll as es tudi a
otra cosa q u e
conjuntos (16) ex i s t en tes . De este conoc i ro i e n
to ha de ocuparse , e nt onces, o tr a ciencia t eó ri ca a nt e ri o r a éstas y diferent e t ~nto de l n física co~o de l a ma t e mática
1,

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25

ya que Ía física trata de l o s e parabl e --a la manera en que
lo universal se separa de lo na rticular-- pe r o n o trata de
lo inmóvil , ro r q u e sus defini~iones incluy e n la rnatéria d~·
terminada por l os principi o s de l mQvimiento, e n tanto que la matemática trata ce l o inmóvil, pero, de hecho se- ocupa
de lo inmóvil q u e --por su ti no de existencia-- e~ insep~r~
ble de la cateria móvil y linda casi con l a materia sens1-ble. la filosofía , sin c~rarpo, q u e difiere de una Y de o-tra, trata de lo simpleme nt e inmóvil y de l o simplemente s~
parable. Los s e res inmóvil es son las c a usas sempiternas, e~
to es, a q uellas que, en su e xistencia, ni están s~je~as ni
condicionadas 2 1 movimiento. Est as c a usas s e n , pr1nc1palme~ I
te, las d e l ser e n cuanto ser. Causas d ivinas y causas, ad~
más de todos los s e r e s sin p ular es que se rr.anifi e st n n en el
mundo. Todos ellos procede n, en efe cto, de lo divino, como
de causas y de primercs p rinci p ios . Con todo lo dicho 9 hemos
dejado establecido clar ~ me nt e, o ue hay sol a mente tres pa rtes
en el conocimiento teórico. La matem~tica, la física Y la teolo g ía o ciencia divina. P or otra parte9 esto ya se expuso con amplitud en el li b ro I. (17)
'l

III

SOBRE ESTA CJI NCIA QU[ ES

•

DIVI~l\;

PR i t1Ef&lt;.A,

•

•
•

•

•

•

UNIVERSAL Y LA 1'1AS

HOl~ORABLF

DE TOD.r'\S

· A nadie se la p u e de ocultar q ue si en algo coenosci
t 1 e ex i S · te 1 o d i vino in t r í ns e can en t e , en ton c es d e be r á ex i s :ti r también en una natur a l e za inmóvil , separada y simple 35
como la indicada ya. De do n&lt;le . así c omo en lo objetos físi
- ces se incluye lo físico (pues en l a s definiciones de esos
objetos ha de ent~ar nec e sa r i aree nte su naturaleza en cuanto
tal --esto es, la f o r ma -- , pc rqu e o tr a s modalidades de la
naturaleza se llama n de manera proporcional a la naturaleza
de la forma) así tam b ién en l a Ciencia Primera t odos los se
40
res se11·snan divinos, p u e s e n su def inici ó n e ntra d i o s. (18)
Como diremos lue ro, todo p roc ede de primeros p rin c i p ios divinos y en ellos existe tod os tal como las ob ras artísticas
..
existen en l a me~te del artista. Y de l a misma manera oue
las obras artisticas s e en tiende n a l a luz de la int e li ge ncia
45
activa pri~era y por e lla se def in e n, as í t amb ién tod o s los
seres S é comp renden a la luz de la s s ubstancias se pa radas, y
éstas substancias sep a ra da s s e en ti e n de n a l a luz de la inte
ligencia divina, p or la cual subsisten y po r la cual --comoeu primer rr±ncipio-- se definen. He ahí l a razón po r la cual
se llana a e st a ciencia 's ab e r d ivino' o ' ~ teolopía". (19)

•

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Jll

50

~

•

-

Conviene, además, que la ciencia más honorable trate
del 8 énero más honor ab l e . Y l o divino 9 es e l pénero m5s heno
rable. La ciencia d ivina ? rue~ es también l a más honorabie ~

•
•

•

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-29•

55
60

de las ci encias . Cono ya s e h a rrcbado en el li l r o I, l a s -ciencias
teóricas . son ~as dcsenbles
que t od as l as d e más : ,_
.
.
practicas, operativas o a rtifici a l es? o instrumentales (2 0 )
como las ciencias lópicas. Esta cien c i r. es la ~ ás de se ab l e
entre las teqricas po rqu e --co mo dijimo s-- pc r na n ece e n la
luz de l a ille nt e divina y un a ve z conocid R és t a , n ada más hay que conocer. For ell o tr a t nmos de un ti po de c o n o cimien
to que tod o sle r hom t res ' 1es ean' ado u i rir º
'l

q u e la ci c nci ~ p ri me r a trata de l os s e r e s
divinos Í!lrlÓviles~ sepa.rac1os y si rr l c s ~. t .:11 v ez c u rle a l p un o t o da
vía resrect o n ~a universalidad de
st a ciencia -- a unq u e ya lo-hemos señalado varias veces-- ~ e s decirt, s i n o - se es tudi a
rá en ella quizá e lp.Ún e~ne r o sin p.u l a r y l a natural e z a divi
na sinrular , y por t nn t o , n o s e~ ~ás un a ci erc i R tan ra rti~
cular cow o las otras que e st~ d i a n un~ pG rt e d e l ser. S e r e s
p o n d e a e s t a d i f i c u 1 t ad &lt;l i c i en d o e u e 1 a c 1. e ~- t. i a d i vi na no es
lo mismo que lns matemátic a s o l a física· és t 2s trat a n de un
ser determinado. Por ej emp los l a p e~~etrín y l a as trolo p ía
t r a t a n d e un a a na tu r a 1 e z a d e t e r mi n a e a , c \l ) o s p r i n c i p i o s no
son los príncipes de tod o s los s eres ni l os p rincipios del
ser en cua nto q u e e s ser ; y lo mis mo de le decirse d e la física Por e l contrario , la cienci a aue llam amos divina es co
mún a todos los sere~ p u e s , a un c u c tr a t e de oio s y de lo
vino, los es tu dia~ sin em b a r p.o 9 e n f Uanto s o n p rincipi os d e l
/306a/ ser univ e rs al y po r q u e son verd ~de r o s p rinci p i os del
ser en cu a nto ser , como la su b st a ncia y l a substancia compues
ta de los principios de la substnacia . Se pr u e ba lo que de- cimos con una compar ac ión. Si no hay, como dij e r o n a l p un o s fi
lósofos, ninpuna sucstanci a exist e nte , dif e r e nt e de las su bs
tancias físicas, sin o que t oda s las substancias se r ed uc e n -a
aquella ~ue principalment e consider a n los físicos --su b st a ~
cia que da nomtre y razón d e sucstancia físi ca a todas l as demás-- , en ese caso l a física serí a l a ci~ncia p rim e r a y~
nivers a l. Pero si h ay o tr a ci8ncia, anterior a l a física s que trat e de la su lstancia innó vil, p r i n c ipi o del ser unive~
sal entonces se sirue q u e ella es l a ciencia p rim e ra y univer~al. Es n ecesariamente ci e nci a p ri me r n p c r 0 u e inv es ti pa los serés primeros y univ e rs ale s ~ po r ~ u e s u orje to p r opio es
el ser en cuanto ser, y po r q u e estudia r á lo q u e es p r opio del
ser en cuanto tal. To do, pues , lo r ed uc e es t a c i e nci a a l p ri~
cipio del ser univ ersal cuya ment e es cn u sa &lt;lel ser, no en cuanto es tal o c u a l ser particular ~ sin0 en c uanto es simplemente ser. Tal o c ual ser q u e d e riv a su existe ncia de o tr os
seres que lo determin a n y disti n p ~ en
c a~ --en c uant o debe consid e rars e a través de éstos-- bajo l a cons i de r ac ión de las
ciencias particul a r es . Hny dos principios, ~ u es~ q u e, en común
d e terminan e l ser : el p rincipio d e l ~ cantidaJ y el pri ncipi o
d e l movimi en t o . El ser no depende, e n e f ecto, sino de e stos
dos principios y de la subst~ncia. Se si gue? f u és, cue e l p ri~
cipio d e la cantidad ex ist e, r espe ct o a l a c a nti d ad ~ s ep ún la
inteli ge ncia medida , no respecto a la Tiat e ri a sensible; la sub~
Al

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tancia determin~ lo que es hecho por los principios del mQvimien to. De acuerdo, por atanto, a estos tres principios,
se aceptan tres ciencias teóricas. Y, entre ellas, sólo la_
Filosofía Primera es la ciencia divina y universal.
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+ Las EC antepuestas a la cita in d ican sie~rre l a Ed ici5n Coloniense a que se h a hech o ref e renci3 en la Intr od ucci ó n.
l.

2.

..

En el Libro I (~e st~rilimento huius s c i ~n ti ae e t stab ili-mento principiorum c:uac sunt causae), tr. 1, e . 1 ; EC XVI 9
1 , 1-3 .- La glosa q ue All'e rt o et!lprende e n es t e c .:ip ítul c c o
mi en z a en e 1 1 O 2 5 b i 8 d E:. 1 a :t-t e t a f í s i e a d e 1. r i s t ó t e 1 e s •
Ibídem, lib. V.

tr. 1 , ce . l y 2.

3 • I n ~~e ti v a t'.1 en t e - : 1 T r e b n r
e: u i e r e d e c i r , e 11 r e a 1 i d a (} ,

' i

d u e t i v a IP e n t e ' 1 en f. 1 b e r t o t-1 a g n o
' d e t • n s t r a r a r 8 r t j_ r d e c a s o s o e
jemplos concret 0 s 1 • El adverbi0 se re,etir~
vArins veces en
•
este y otros trat ados de l a ~1e t afísica.
11

~

I

4•

5.

me el i c in a p r e_:y_e u t i va / me di_ci_p_a_ t e_r a p é .!-1 t i c ~ - Cr e e mo s q u e 1 a p ~
rífrasis usada por el autor (lit e ralMent e dice ' En la me dici
na que p reserva la salud y en a q uell a Ci u e tr. n ta de c o nducir
de 1 ~ e n fe ro edad .'.l 1 a
e o n va 1 L s c L n c i a ... · J r1 u c.. s t r a l-· i en a las clares las 2 fas es d e la 1,e dicina q u e ~ ui e r e sefialar c~
mo di s c ir 1 in as e s I' e c í f i ca t •e tl t e d i v e r s a s • :C s , f' o r t n n t o 9 p e!.
fectamente tra ducill~ pc r est os c o nce ptos nas a ctua l es de ~medicina rrevcntiva y n ed icina t erac€ uti cR'.
c i e n c i a es í _e c i a 1 -· r r e f e r i f"' &lt;' s e s t a 1 e c t 1J r a a 1 a d e ' s c i en t i a
sententi a lis' ~ue aparece ~n la EC y r u e ti, n e ~u se e n s o lo
3 de 1 os c ó el i .e es : e 1 D ( 11 un i eh ) ') e 1 l' ( V n ti c a no) y e 1 S ( S tu t
rart). Geyer señala en not e q ue , roi~ntras ~ tr o c ód ice da 9
"scientin sc i e nti :i lis
),
el r t..s t o (s e is códices) mantie n e
Hspecialis'·. El ~ uen s entid o r ,.,rece i11dica r ~ n ucs ~ la lectura C} Uc fJr oroneIDOS •

-t

1

(

l a s ~efi ni:iones de nGm e r o
qu e acepta P_ll-er t o I nrno-y ci uc r e;-etirá luero e n este tratado
(p. 11 t lín. 35 de nue strn tr aducci0n). Sn l., r (. o tras acep ci o nes
d~ número más literDlmente d~ acuer&lt;l0 c0n Arist ó teles, véans e 1 as d e ' can t i d ad a p r ~ p :i d a p o r rn e d i o d e 1 un C' ' , ' c o mp u e s t o
de uno'', princi¡.1io d~ las c osas , e tc. , (~o l r e el Ciel o, EC,
V , 1 , 1 2 7 ~ t a mb i et1 e n 2 2 2 e t a 1 . 1 o e • )

6. cantida d continua inm6viJ - Una

7.

Lib. I , tr ·

1,

c.2 ~

iC VII,

de

1 , 3-5.

�-32-

8 • Li b ,

I , tr.

2,

11 y 1 i b • I I , c . 6 ; E C XVI , 1 , 2 8 Y s s ; 9 6 Y

ss.
Suprimioos la línea 46 y ss. (p. 302 a-303a) hasta el final
del ca~ítulo por tr~arse de una típica_dis p uta
~:rerto.con
Averroes ~ s51o es una innecesaria, tediosa repet1c1on de todo
lo dichc.soLre l a física e n las presentes líneas.

a:

10. operativo - También nejecutivo'·. En e l t eY to se empiea '' poéti
co"con el sentid o d0l '.'O ietik.ós f:riego ( 0re rativ0, que cond~
ce a obrar, a ~jecutar)~ de ahí nuestra versión. Toda la pr~
sente división de la ciencia está 9 corno indica el autor, en
su Etica, lit. 1 51 tr. 1, c.6 y tr. 2, c.S. Sin emtargo, hay
que hacer notar C! UC la presente distinción entre "operativasn
y ' ~p racticas'· no se encuentra en el li b . 2, c.4 de la Metafi_
sica s donde s de hecho~ se iaualan , al decir q ue aml as tienen
como fin ula ot r a 1
7

(.

&amp;

+ Los pasajes de la lfetafísica de Aristóteles 0. Ue comenta Al
berto en este c ar ítu.lo son l os compr e ndi rl0s e ntre e l 102Sbl8
com1. indicam o s en n o ta 1 y 1026al8. Otras r efe rencia~
a esta
división de l a s cienciAs pueden hallarse i sua lnentc en Aristóteles , Tópicos
145 a l 5- 1 6 y Etica a ~Jic OMacc
lll10a21 y ss.
La recomen&lt;laci ó n de Flatón se encontrará e n Tineo 19a.

•

11. artificial Nu eva clasificación de l a que no se ha dado ex
plicación en este pasaje . Ya advertíamos e n la Introducciónque Alberto n o conunica si enp re al lect o r el canbio de termi
nolo g ía o el empleo de sinónimos q ue va a u sa r.
12. contem p lativa -

También lla!!"ada po r Al be rt o 'espe culativaº.
Según indica e n el li~. II , c. 4 de le ~e t af ísica , son ciencias "teoricas 9 cr1ntemr lativ as o especulntivas" las que tienen c omo fin l a verdad. (EC XVI, l ? 9 4) S i p u c en esto la divi
si6n aristot~lica cl5s ica (Metafísica 993tl9)

13. razón definitoria·- Es t o es, l a substancia sirve de 'medio"
i mp r es c i n d i b 1 e f' a r a 1 a el e m&lt;) s t r e c i o11 de a 1 [ o c o mo v a a
r epet i r
más adelant~ el rutor . La ~emos tr a ción es 'el conocimiento de
lo cocpleio a tr avés de un 1'1edio" más simple (lib. II, tr. 2,
c.S~ EC XVI, I , 88) . Y el 'medio'; e n la denos tr 8 ción debe ser
según Alb~rto, l~ de finici 6 n de la substancia~ rle la cual, -

por o tra pa rt e, es de l o finico que puede h abe r una definición
p ro I) i amen t e d i ch a ( 1 ir . VI I , t r . I :; e • 1 2 ,, E e XVI , 2 , 3 3 5 ) • De
ah í q u e s e 1 a ca 1 i f i &lt; u e a o u í el e ' ' r a z ó n el e f in ~. t o r i a 11 d e a 1 r o •
14. El movimiento de las ocho esferas y, e n consecuencia la po
sición de los ast r os ''influía" d irL!ct a o in&lt;lir ec tamen~e sobre
los ser e s hum a n os. El sipuiente pasaje es un e xtremo esclare
ceder res pec t o a l a tesis de Albe rt o· •=nos rrcpuntas debe =hac ~ r la filosofía ~ce rc a de los efec t os de las diversas estre
llas :
1) cuál es e l efec t o q ue p r od uc e c~da una
2) cuándo --

,

�-33-

.
•

y dónde se produce ese e fect o . Est a s p r e?un t a s c o rr e s po nd e n
a 1 s e 1 e c t o r q u L! a d i v i n ,q a t e a v é s d (.. . c. 1 1 a s . ~&gt; u e s s u 'l i s i 6 n e s
s e 1 e c c i o na r y c (&gt;no c e r 1 A s h o r a s s e g ú n 1 as c u .n 1 e s t o do 1 o q u e
ocurre en l os seres inferi o r es se r e l ~c i o n a c 1n l a ?osic ión
de los astros. Y es t o s as ~ cc t os c o nvi e n e d _jar l os e n ma n o s de la ciencin de los s c le ctoyes a str a le s) t amb i €n ll a ma dos 'genealogistas ' p o r~ue lo q u e p rin c i pnl~e nt a inv es ti pa n , por
medio de l a s figura s e inf lu j o d e las es tL c ll as , son l o s n a cimientos de l os seres inf e r iores s ujet es ~ pe n c r ac i ó n y l o
que acontece n l o s ~ ue n a c e n. f t o l o m ~o delimi t ó l o s a lcanc e s
de esta ci e nci a en dos volúm e n e s . En el p rin e r o trat a de l o s
acontecimi entos m~s unive r sa les e n el mundo y c o nst a de 8 li
Lros. Est os acc id e ntes wayorcs son del ti po de l os cam~ ios
raci a les en l as naci ~nes, J os mo vi mient os expa nsivo s de l a s
sect a s y doctr in a de nu a v ~s r clir i onLs v casos ~ o r e l es til o.
En el o tr o volum 0n s e O ~Jpa J ¿ los acc id e ntes pa rti cula res 1

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p e q u e ñ 'J s ,

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1 5 • La creencia e n el influj r as tr a ~ sel r e los h umanos y demás vivicntes 9 propia Je l a estr o lof Í c, esta l a ~ no r mEme nt e a rrai
gada en l a época ~ ? Gn en pe r su nas co~0
l l ter t o ~apno , como se ha vist o e n la not a an t er i o r (n. 14) . La tr,~ic i ó n n o s ha
lepado, ademas , un ci ~ rt c nÚM e r o 0e olras a triruíd as u Al b er
to Ma r, n oj refer~nte ~ a l~ 'ci2ncia ncd i a
e in c lusive nlg un o s
1 i b r o s a b i e r t a me n t (;; de ' ri· a~~ i n ' e u e ~ n ú n en e 1 s i R l o XX , c i r culen entre eJ p Gb lic c ~ di c t o cali fic ~ n d o a nlL e rt o Ma pno de
" g ran mar o "

+ 1 a n · r e c o r r i (l n 1 o s s j nl es e o n s u n o mb r e , espec i a lment e, e l
.·speculum
.
'. o ' Sp~c ulu m As t r o 11 o mi e u m ' ' , e 1 • l.J i b e - ís tr 0 n o ~1 @c
1

1

11 u s

&lt;l e /\ l c h i n i

é: ' ~·

t: r e s

uehos .
Pico d ella Miránd ola a: ir ma l n y2 e n s u s Dis pu t ac i o n\s nd v er s u s As t r o n
i 2 m 1.l i v i r a t r i c en\ ( í 4 o 3 ) 1 o f , r é\ t u i t o d e e s t a a t r .!.
y

C'

tr

e;;.-

bución. Sepún 21 hal í~n sido fa]s~~e n t c ta ut 0r iz ados' c o n e l
nombre de Albe rt o uo r alpun0s al~ ui w istas y as tról opos pa ra
arrovecharse del tic'~ ganadr&gt; orcs~ i r i o e nci c l oo ~dico d el d~
minic o . \ s 0b re t odo, se muestra pa r t i c ul a rm e nt e f ir me e n r~
chazar quC! el a ut or d~l ' Sn ecul u1'1' ' sen A11, e rt o . 'i¿Io r q ué?' 1 ,
s e p r e f. u n t a r e t ó "':" i e a ! ~ .._ n t e • ' · s (;. r e s r o n d e a s 1. mi s M o
' ·P o r q u e
en ese li b r n se J.ci.en e e n as i 2das iT'. dip,n i d .' lcies pa r a un h omb r e
docto y buen cr i st i a n o" Que un h orr-b r c docto, '' t eó lor,o d e tan
g r a n r en o I!'l h r e
e o n1 o 1\ 1 , ' e r t o ?1a p n o fu \.. s e i n s t r. u c t o r d e a s t r ó 1 o
eo s , e s ,'1 1 g o i n r.; o c e b i 111 e p a r 'l P i e 0 , ( V € a 11 s e 1 a s ' ' D i s p u t a t i o 1

•

nes :

• • . ': ,

Vallechi,

1 i • l' ~ 1 ;
Fi r e nz c,

1

e d . d e i C1 a s ~ i e i
1 q4ú, p .. 9L~ ).

d e 1 "' L n s i e r o i t a 1 i a n o ,

-

++ Sin eml:ar go . e l

' 1 Spcc ulum'· fue incluíd o en 1 651 e n e l vol..Q.
men V de las Onera Om ni a de AJ ber t o. Y t e n e rn o s an t e nu e stros
ojos un volureen c 11 8~ ed it a d o e n Amsturdam (166 9 ) que inclu-

ye el famoso nDe Secretis mulierurn 11 (una

~specie

de

tr a tad o

�'

-3 4-

de hi g iene s e xu a l, d irí a mo s hoy) junt o c o n e l " Lí be r secretE_
rum de vituti b us h e r bar um ,
l an i d uM e t a ni ma lium q u o rumd a m".
En e ll o s , d e s e e 1 u e f o , s e mu e s t r a e ó mo ·1 a s ' n 1 ni a s ' hum a na s y
animales ¿stan d ir e ct a ~ e nt e influí das po r l a s e str e llasy el
moviraient o d e l a s e sf e r as
d ~ sd e el mooe nt o mi sm o d e la concepción y s e de t a ll a n minuci o s ame nt e l as di v e rsas i mplicancias
que est o c o nll eva , t a nt o p sí o uic a s (' 'Sa turn o, p rimera e str e lla e rrátic a, da
a l a lm a l a vir t u d de d i sce rnir y raci o cinar
•••• '' p. 27) , ccmo l a s fisi o n óm ic as ( Los c uer po s de com p lexión cálida ti e n e n( • . . . ) v o z f irm e, fu e rt e~ p ru e sa ; en e l coito s o n vi ro r o s o s ( ••• ) ; c ome n , di f i e r e n y ge stan bi e n , p~
seen a b undant es c al. . e ll o s ) v e ll o s • . . '· p. 26 7)
1

7

+++ Se a au t o r de l a

md y o rí a de l os t r atados q u e se l e atrib uy e n -- y hoy no s e d u da ~ uc ho de ~ u e sea a ut or v e r d a &lt;le ra-ment e 0e l '' Specu lu m:', po r l o ne n o s -- de só l o a l p unos o de nin
f uno , el ¡' r e s e nt L ra s aje de l a Me t a fí s i ca n o de j a lu pa r a du das so ~ re l a co nvi cc ión &lt;le l do ~ini co r espec t o a l n influ e ncia
a str a l sotr e l os h omt r e s.
lé . c o njunt o s -

En e l se nti do de {op u e st os a l os s epa r ab l e s '

(Se

-

p ar ab ilí a )
17. Li b .

,

I , tr .

1 ~

Col ;

EC

XV I ~

1,

3s

16 y

SS .

18. El capítul o II I mu e str a u n a de l a s ~ ~ t o ri as co ntr ad iccion e s
d e ~ 1 t e r t o M.:i p n o º l~ i p or e 1 s e n ti do ni ro r s u s
r a 1 ah r a s pu~
de int e r p r e t a rs e e st e ~asaje c omo o tr a cosa q u e n o se a la e quipar a ci ó n de l a fil osof í a p ri me r a con l a t ~o l o~ í a . Y l o mis
mo a firm a e n e l li b r o a l q u e h ace r e f e r e n c i a (1 , tr. 1 , c.2 ;
EC XVI ~ 1 , 3). S in e mba r po, y como so r p r esa Pos t e ri o r , Alber

to s e r e s e rv a e l s i pui e nt c p árr a fo , n egan0o l o d i c h o aq uí : ~
•:A 1 g un os ( º • • ) c onf und e n 1 a f i 1 os o fí a y 1 2 t e o 1 o p í a ( ..• ) ; Peron o ~ o tr o s n o sep ui mo s e s ta ros i c i 6 n , po r oue h emo s t o ma do
el c a min o de l os re ri r1 t é ti cos e n es t ~ ~ unt o ( ... ) Lo s a suntos t co l óe i cos n o p u e d e n c o in c i di r co n lo s f il o s óf ic o s p o r q ue
s e ba s e n t a n s ólo e n l os mis mos p rin c i p i os, ~ u e st o q u e ad e más
dependen de l a r eve l a ci 6 n y de l a in spiracié ~ ( ¿di vin a ? y no
d~ l a r a z ó n _por c~ n s~p ui e nt e, de LSos r r 0t l e ma s n o po d e mo s
dis p ut a r e n filosof1a . · ( l"1e t . l i t . II
tr , 3 c 7 . EC XVI
2
54 2 ) .

'

'

•

~

'

I

20

instrum e nt ales - Tra duci mo s c omo 'instruli'en tal es ,. e l ¡;a dmini
culant e s ' ' de l\ 11 e rt o, e s de c i r , c i e nci as a u x ili a r e s d e otras •

•

•

'

�•

TOMAS DE J\QUINO

--

-~----

Tomas de Aquino
(1225-1274) r es ume
en ape n as ~edio
siplo de vida,
la res pe table actividad académica de varios
escritores y profesores. El volumen de su ob r a esc rita (:) ha
tenido una importancia capital en e l cu e rpo doctrinal de la
Escolástica cristiana. Pe ro ~ junto al iw pac to inne pable de su
autoridad en el mundo cristiano medieval y de todc su pensamiento --como doctrina o ficializ ada -- en la filosofía y la teología católicas posteriores, la vid a de este ~utor ofrece
el contraste de una relativam e nte simpl e estampa, sólo altera
da --a niv e l ec lesiástico-univ e rsitari o- - po r la po lémica con
tra el averroísmo. En este sentido se ha podido decir de él
que su biogratín apenas so b t esa le del marc o de f;u na simplici
dad extrema al r unos viajes en el curso de una carrera circu~s
trita a la vida univ e rsitarin (París , la curia romana, Parísde nuevo ~ y ~Japoles)" / Chenu, M: "I ntro cucc i ó n a l'étude de
Saín t Tho~as D v Aquin; , Univ. de Mon treal , 1954).

=

Incluí&lt;lo por lA Iplesin Católica entre sus santos y g a 1 a r don a do con e 1 t í t u 1 o p ó s tumo d e ·,Do c t o r An re 1 i cu s '' , es te
dominico de vida tan simple en apariencia all arca con sus escritos --en cort o período &lt;le dos décadas p r olíficas -- un va~
tísimo panorama de co~plejas cuestiones t~olóp,icas, de las cuales se desprenden l as filosóficas corno ma t e rial relativamente secundari o .
De ahí q ue comprender en nu e str o tiempo y en nuestro
me d i o a Aq u in o " f i 1 ó s u f o " i mp o r t e a 1 p o má s C" ti e 1 a r1 e r a s u p o sicion de que es suficiente superponer biopr~fía y bibliorr~
fía, Aquino fue 9 an t e todo y sobre t odo 9 un 'teóloro~ medieval. La dotle sínt esis que~ en es te carácter, efec tuó el d~­
ninico ~~ra la relipion o ficial no puede poranpon~ rse ni con
la labor ant e rior de otros esco lásticos 9 ni con la de sus su
cesares. Esnecial~ente
en e l caso de estos GltiMos cualquier
..
analoría es inútil, ya que las ot ras de t o dos ellos se dest!
na ron y 1 imitaron ex L 1 u si va mente a "comentar ' o a ' g 1 os ar" la ocra (\el
i coloso
de la Cristiandad" hast a nuestros días.
To~as

de Aquino se nos muestra 9 ade~ás, p lenamente p~
seído de su labor y de su papel El lector moderno, tan acostumbrado al estilo ensayístico de la ~poca actual, podr~ pe~
cibir la conscient e seruridad --casi la satisfacción, se diría-- con que Aquino detcrnina
definitivamente cada cuestión

•

�'

- 3 6 --

tratada y parece zanJar
·
1 a ( y ' ' sa t·e r " q u_e
•
siempre.

lo hace) r ara -

Si se rrerunt a e n q u e consiste exac tame nt e esa laborío
sa síntesis de Aqu in o a ~ u e n o s he mos r efer i do antes, ha b ra -que cont es tar b revemente que e n es ; o s dos árnbi~o~ : 1~ e n l~
construcción o ri en ta da con ese ca ract~r de def 1n1t o r1a suficiencia ya s e ñnlado, del cue r ryo do~rnatico 0e la i p l es i a cató
lica, disperso hast a su ép o ca e n un intrincado co sque doctri
"fia1 que fluctu aba e ntr e la ver d ad r eve l ada y la tra d ición (sa g radas esc rituras , rad r es a po stólic o s 9 sec u e l a s de "impurezas" doctrinales dejadas e ntr e l o s t e xt o s po r las c o nstantes her e jí as ( :: ) y, po r últi mo
l a s exros i c i o n e s e n "se nte~
cias ., te o ló ~ icas lep ada s ~o r l a e scol á stica an t er i o r~
en la
incor po r ac i ó n tas ica a l cristianisco del cu e r ~o doc trinal aarist o telico.
11

Ant e la ab rum ado ra tarea q u e si p nific5 pa ra Aq uino la
primera sintesis --la dopmát ic o -t eo ~~ ic a -- , l a sep un da sínt~
sis --la "cristianización' ~ de Ari s tót e les-- se p r e s e nta como
una co p i a --h o y l o sa berno s-- de la "islamización de Aristót~
lesF que l os t eólogos musul ma n es ha b í a n es tructur ado ya previamente desde el si g l o VIII, po r l o me n os . Aq uin o fu e, sin
duda , s o r ¡:-· r en d i d o p o r e s t a p o·.s i b i 1 i d a d d e ' d e s p a r au i z a r " a A
ristótel es ~ esp e c i a l oe nt e a tr nvés
de los
d iv e rs o s Comenta
ri o s de Av e rr o es q ue co n oció en tr ad uc c i ones latinas. Más tar
de, c o nfir raa ría esa po sihilida:l e n la traducción l a tin a , espe ci a lmente hech a pa r a el us o de Aq uino, q u e llevará a cabo Gui
llerm o de Mob e rk e .
P er o n G c o nviene , a pe s a r de t odo, es o e rar
ma§ de l o
11
neces a ri o de l a
f i losof í ai a ri s t o té lic o -tomis t a. L~ filosofía
(verdad de r a z ó n , l a def inir á) q u e había p r o visto a Aq uin o de
t odo el rí r i do esq uema del univ e r so a rist o t é lic o (Primer motor
creador de un mun do fi nit o e n e l ti era po 5 Univers o de causas
final es ... ) de vi ene e n l o s escri t os d e l domini co e n cuanto dis
ciplina huffian a a cu ltiva r un a sim p l e esc l a va de l a te o l op í a .
La im ~ lic ac i ó n del Doctor An ? élic o es clara n o hay c o nflicti
va r ea l e ntr e l a r a z 6 n y la fe. No p u ~de darse. E l conflicto:
si ll ega a sur p ir, es apa r e nt e y fa l so. S i Pmp re deberá zanjar
se a favor de l a f e. La luz natur a l de l a r a zón no pu e d e en-frent a rse ni int e nt ar s i qu i e ra sondear cie rtos ab ismos o ~1is
teri os de l a r e li p i ó n (trinid ad, p r edestinac i ó n , e ncarn a ción
etc.) , tal como la luz de l a r eve l ación l o s h a ilumin ado siem . .. :. .
p re p a r a e l 'c r eye nt e" .
Desde e l p unt o de vista del pe n sami e nt o te o lógico, Aquino esentó , p u es, l e? hase de un sólid o ns iGtem a ' esc o lásti
c o . El q ~lue go se c o n o ce rí ~ como t omi smo . S i su ~aestr o Al
berto Magn o, tuv o e l mér i to indiscuti b l e de intr o ducir a $Aris
tgt~I~ s ~n l a vida universit a ri a del sirle XIII pa risin o Aqui

'

-

�-37-

no tiene el &lt;le hal e r se ~dherido voluntar; amente a la d o ctri n a
del Esta gir it a Y el de ltP~erlo ar~ o nizado con el dopma cristiano.
Y, si rien es ciert o que -- crmo he señal~d o-l 0 s t có l o
pos-filósof ~s ~usulman cs le antecedier0n ~ n esa t n r ea, n o p ue
de ne rá rs cle a l d o minic o que su pensami e nto ( el t omismo, o mas
propiamente si nos rc fc rirr- o s 0 la fil~s o fí n solame nt e , e l es quema a ri~t o t él ic o-tomist 3 ) c nc o ntr 0 e n él l a simbiosis idea,\ pue s
ra ra 1 3 i ~ l esia de su ti cmro· e ntr e e l dorma y la fil o s o fía
dete da rs e l a fªrr ea sul 0 rdinnci5n de ~sta a aquel. Er a el "desideratum' de la r e li ~ió n cristi a n a y :1 h o r a ~'\q uin o l o "p r _Q_
baba ' r acio n almente .
Sob r e l os principios el~
na t u r a e ' , e n s a y o c1 u e o f r e c e mo s
do escrito ro r ToM~s el e A~ uin 0
púscul 0 ~ u e detería incluír se
medio cent e nar de ~ll us ~ u~ se
... .
tent1c o s.

la n a tur aleza (nD e p rincipiis
í n t e p r a ni e i1 t e , p a r e ce h a b e r si_
hitcia 125 6. S e tr a t a de un o · entre l os p rim e r os de e ntre el
r e c o n oce n ac tu almen t e c 0mo au-

La tra ducción que r r ese nt amos ha sido h echa s o~ r e e l
cuidad o texto l n tin o de Brumo Ne r di ( Tommcs o D ' Ac. uin o Opu~
culi e Testi Fil 0sofic i 1 , vol. I
Bari, 1 9 1 5~ pp . 4-26). Los
núm e r os a la izquierda , inc o rr o r~ dos al t ~ xt o e ntre pa réntesis oblicuos 1-1 9 se r efieren a l a s pa~ in ~ s de d i c h a edici6n .

(: )

Ent1t e ma~ de. oc.hento
e..6 p e.c.-laln1 ¿ nte. ·
A)

OlJ Jta~

o l1ta~

01tiginale.h.-

f . S un1ma e.o 1i t1t a Ge. n t ..í t e.h

9

2. Surnma Th e.ologic.a,
3. Cue.htioneh dihputada.6 (So h1t e. l a Vc1tdad, .6ol1tc et
Alma, .6ol1te el Mals etc . ) ;
B) -Obnah

01tiginal e~

-

(opa~c.uloh)

-

.-

unidad de.l e nt e.nd-lmien~o,
2. So l11te e.e c11.tc. y ta c.h e.11c.ia,
3. Sollt L ~a tte.nnidad de.t mundo ,
4. Sob1te lo.6 p1t-lnc.ipioh de fa na~u1ta teza , et .
7.

Sol1t ~ l~

C ) CO me J'L ta Jti Oh

a

- ·

A1ti1Jt6tel t...6.

1. Anal1.tic.o.6 .6 e. gundoh,
2. F1.hic.a,
3. i\f e.ta 61.h ..le.a,

�-38-

~obke el alma~
~ ie6maeo,
. Pol~tiea, ete. l

4 . Tkatado
S. Etiea a
.J

•

1

•

6.
.
J•

t• •

(::)

. ·'

•

Segan nu e ~tko e6Mputo,
halj tná~ de 3 8 liekej ~a~

...

de~de el ~iglo
pkineipale. ~ .

I

ha~ta

el XIII

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. •.

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1

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I

/4/ C ~ mo mi&lt; ·ntras ;il ~··o c xi s t ~ ah or a!) e tr c' al¡' o p~0ce se r
1
"
•
1
.
--aun &lt;. uc to ca
v1c.
n o ex1st
f1 -~ se ~ e.nom1n::- se_!:_~p r, o t enc i i!
r. l o .
. a y ser ,~ n a ct o a Jo q u e ya · 1 R ti e n e
a --un n e ti. 2n e existenci
---(1) :~d ,1irta r:ios, sin cml··a r f~o , q ue l1ey un do 7, lc rodo el e-: ser ~ s e: r e ---~~~~!. ,:\ ~ 0 s }!Y s tan c ~-!. de n 1 &gt;~o - ... e o mC) ~ s e r h o mh r e \
; &lt;1 r e j e mp J_o ~
a l o cual se lJ ~l!la :s sf:!r simJ lem ente ' :- - y otro modo &lt;le se r : a..- 1 s e r
~-~E..?- .~~ ~.!1~al, cor110 e l .. · sE!r l l Pnc o .... u-.1 !'l o ml r e ., st• )o n ean; o s
y a e ste
últítr o se le llama ..·ser 1epe ndient e··. (2)
1

1

l

A1 p 0
p u e c1 ¿ e s t él r e l!_Lº t e E c i a t a n t ~ l ) ·1 r a un o c o me· p &lt;' r a o t r o n1 o &lt;l o de s ~ r • P uede Gs ta r ., se e n ti e n &lt;1 e , en ., o t e n e i a ~"}a r · "se i·
h o mb r~~( t A l e s los cas os de l se me n y d~ l R son ~ r 0 ~ en s 1.rual) (3) ~
y r u e d e \! s t ar ta mb i é n '- 11 ;¡ r- t e n c i .::i l a r él ,.,. s e r lJ 1 a n c o ~ .. c o TTl &lt; e n e 1
caso d¿ ~honlre~ ~
/

T ~ n t o a q u e 11 o q u e e s t é. e n
p o t e n c i n r ' s r e_ e t e a 1 s E:! r s t1 l' s t n. n
e i a 1 e L"'i:l o a e~ u~ 11,J r 1 u e 1 c1 e s t 5 res pe e t o a 1 ser a ce id en t :i 1 p u e&lt;! e el i!
n om ir: a r se í ' é~ t r.'.! r í .:i • r·0 r e j L. mp 1 o , e 1 se rr- en es r e t ~lle i e? 1 r e s pe c t o a 1
-hombre ( 4) y f! l h ont re l r, es res r~0 ct 0 f' l R "b1:1nctl ra " ~ jn en1l· a r pc,
S L dn una &lt;lifer c ncin e ntrt ambos cas o s y es l a s i ~u i nt e ! l o po t~nci al r ~ spccto al s er substanci q l
S8 de n orn i11q rror inm c nte me t erin u ri r ln~nte . mientr ?s - u ~ a } 0 po te nci a l r0 s pect0 ,1 s e r a cci
- --· - -- ----d e 11 t '1 1 s t. 1 e J 1 a ma n a t e r i a _ r e c e r e i o n e.. n t ~ ~ { 5 ) " .... ~ 1!' á s \1 r o ' ' i e d a d
/ 5/
1 0 e. u e e s t
en r o t e r1 c i &lt;l r e s p e e t o f' l s .= r &lt;' c c i d € n t ;\ 1 d e b e 11 e
tn o r se ~.u j et o y 1 o \! u (
~ s t ;1 e n !) o ten c i (.~ L' n r e: 1 a e i ó ! l f' 1 s ,~ r su l s t a n
ci~l ~ ~b~ den o minar~e mnteri ~ p~ima. E l suj e t e d a el ser ~e l e e
x i s t ~ 11 c :i. r1 ,.., l o t:i c e i d e r. t a 1 ~ ¡:, u e s 1 o a e e i d e n t a 1 n o t i e n e s ~ r s in o
e n c u a n t 0 r~ e 1 e n ~ e d e 1 s u j e t 0 • De 0 1-1 í e: i.l e s r d i ~ a &lt;... u ( J o s ~ e e i d en te s
ex i s t e n G r 1 e J. s u j. e t o y n o s (.._ J i r. a &lt; u e 1 a f o r n tl s u L s t n n e i n 1 e x i s t e
t:~ n el suj .. t o.

a

&lt;¡

•

ma t l~ r i a s e d i fe r e i1 e i n el e 1 s u j e t o ~ n J o s i p u i en t. e ~ ? o r
sujet o no del-- e e nt er!derse ?.c: u0.llr cuy P exi~i. t e ncia Ol'l)'1i c 11(, de q u e
a 1 ~o 1 e u c o n t e z c a s 1) o r e 1 e o n t r a r i o ~ u j e t o C! u i t: r ~ d e c i r p r o p i a-·
me tl t e l _~ _q u e_e~ p &lt;? r s i ra i s mo y t i en e ex 1=_ s t e n e: i a c o r:1 p J. E" t ~ ( 6 ) P o r
ejcmpl0
2 ] caso de ~homtr e~q u c no d eriva su Lxis t encin de la h lan
cur n . Por otra T'arte, se entiende po r ~atería aq u ~ ll o que ob ti~n e
----su ser rle alpo que l e acnntcce 9 ya q u e no r si misma ti e n e e xist e ~
cia incomp leta 9 más a ún; n o ti ene e xistenci a a l p un a~ ser.ún afirma
el Comentador (7) e n e l li h r c 11 dCl su Comentario al 0 11 e Ani ma '
[O ~ Ar i s t ó t e 1 a s) . ¡.· 0 r e s o 9
di r amo s c o n 7" r o p i e d a e, q u ~ 1 a f o r tl' a da
el ser a 1.n ~aterio, mientras
que ~ l accide nt e n e da e l s er al l .. a

--·--

•
•

'

-

�,

-40•

sujeto • Tad o lo coatrari o : es el sujeto lo qu~ da el ser al acci
deutte ~ aunque en alrunas o casi o nes se tome uno po r otro -·materia
por sujeto- y vicev2rsa º Fe ro, . así como tod o l o notencial puede
den o mi na i· s e ,. m a t e:r i a " , a s í : a m h i é n to d o 1 e q u e ex i s t E;:; ee a 1 p ú n mE_
do /6/ --esto es, subs tancial o accident a l~ente-- p u e de denomina~
s e ' · fo r ma " . ( 8 ) Po r e j e mp 1 C'
e 1 h oml r e _. . p o t en c i a 1 me n te t. 1 a n e o 'd!:_
viene blanco é n a r t o rc r 1 :1 b l a ncura, y el s e m e n ~ homhre
potencial
deviene homb re en acto por e l al ma. De este modo Y puesto que la
forma hace que a l po dev e n pa actual s e d i ce r¡ ue la forma es el ac
to ; a lo ~ue hace q ue a lgo sea s ubstancial en acto se le llama forma suhstanci a l , y, a su v e7, a lo rue h a c e
nue algo sea acci
dental en acto s e ~e den om ina forma accidental.
!)

-

y puesto qu~ la r~ n e r a tión es mov imi e nt o h ac ia la forma, al doble tip o de eene r ac i ón co r resro n cc n dos ti p os de formas. (9)
La generación simple se deLe a la fo r ma s u st a n c i ~ l ; la pe neración

accidental se debe &amp; l~ fo~ma acc id enta l
Cuandn, p u e s~ se intr~
duce la forr1a s ubst a n c i a l se dice r r or i ame nt e que a lgo '' se hace"
Así decinos que ';e.l l1ombre se h a c e' o " se p.enc r a'; . Fe r o cuando s e in t r o d u e e 1 a f o r ma a c e i c1 e n t a 1 n o s e d i c e '1 u e li s e ha e e ': s i mi:· 1 e
mente ' sin o que "se hace así·~ . E11 e R t e ú 1 timo c c. so 7 e un n do un h om
brc es p.e n e r a1o blanco n o se d ic e que ~se h ace o se genera hombre;
simp lemente , s;no q u e ~se hace o se p.e n e ra Llaneo~. A este doble
tip o de eeneraci6n se pone una doble manera d~ corrupci5n: la corrupc~ o n simple y ~a corrup~ión acc i de nt a l . (10)
e r a e i ó n y l e c o r r u p e í ó n s i mp 1 e s n o s e d a n s in o
en el género ce la subs t anc i a . 12 re n e r ac i ó n y la corrupción acci
dentalE:s , en t oo os los den.ás f." éj,1eros. Y as í como l a ee n e ración --consiste en un c i e rt o cambio del n o - e xisti r o del no-ser al exis
tir o a l s e r , la corr u pc iÓL corresron~e a l o c o ntrario : al cambio
del ~xistir o ser al no-existir o no-ser.
/ 7/

L a f on

e

Pe r o l~ re n e r ~ cl 6 n no prov ic~ c de c u alq uier n o -ser sino que l o no- cxistcn t E ~o t e n cial, com o l a es t a tu a ¿e l b ronce, supo~
g amo s. El tro n ce es e s t a t ~3 e n p ~ tenci~ y no e n acto. Para que ha
.. ""'°
ya p.eneracicn
s~
r eq ui• e r e ·
•

1)

eJ

ser

2

n f' 0 t

~ TJ. C

i a ,

o sea,

•
~~a r e ri a

·

;

2) el no c xis t !n te er. oc t o, o sea, l a p riv ac ión :
3)

a q u e 11 e ; o r
(11)

J. o c• u e al8o de vi en~ actual s o s ea,

la forma

Cuan~o el ~ro nc ~ se hace una estat ua , e l b r o nc e __ que e~
~n ~o t e nci a _ pa ra se~ forma de la estat u a --· e s la mat e ria , pues
l~ informe o 1n de term1~~do e s p riva ci6 n , mtentras que forma es la
figurda p orfla cual se úi~e q u e e s es t a tu a . No se t~at a, sin embar

ti

I

go,
e 1 a · arma
sulstancial
e n este cas o (porque e l b, r o ne e a n tes·
d
.
, · d e 1 a d ven1m1 e nto e 1 a fi. e ur a existe e11 acto, y su e xist
·
·
e ncia
co
roo bronce n o rlepend~ de l a figura) sino n uc se tr~ta de la f o rma1

'

•

�-41\

accidental. Todas las fcrma.s artificial e s s on ac ci de nt a l es , e n e
fecto, ya r1 ue el arte no se d ~ sino e i1 a ~ uell o cuya e xist e nci a h a
sido deter~inala ya perfecta p or 1 2 n at ural P. z a . (12)
Il a y 9 Por c o u si f' u i ente s. ti· es p r i 11 c i p i n s d &lt;: 1 a na tur a 1 e za ~ 1 a
mate_!'ia, la forma y la r rivación. De c ntr ~ e ll os 9 ln f o r11a es
e 1 p r i ~ j. E i o -~~ te rm i na n t e d e 1 a__ 8 en e r a c i ó n. • Le s / 8 / o t r o
d os r e r

-

s

ticipan de aquel principio por el 1 u e se 0p&lt;!ra l a re n eraci6n. De
ahí que la_~~eria y privación sean l o misr c 0a ra el suje t o , a unque puedan distinruirse racionalment e . L o Dis mo e s ~ des &lt;le lu ego,
el metal y lo informe ant~s
de la p r ese nci a de l A f o rm n . Pe r o se clice "metal" en un sentido, e º in~ ~ rm e" en o tr o .
Por es~ no ~ u cde dec irs e q ue la privac i 6n s ea un r rinci p i o
por si mismo ? sino ro r accid c nt e 9 p u e sto q u e co incid e 9 no r ejemplo, con la materia. (1 3) As í , si u n médic o ed ific a una cas a , de cimos C! U ~ lo h e c e po r acc i den t e, o s 0a, n 0 e n cu a nt o m~d i co s in o
en cuanto construct o r. Y, co mo p u e~e
v e rs e, e ll o coi n cide e n 11n
misro sujeto· el médico.
.
E 1 a c c i c.l en te

r u e el e

ser

e~

ob 1e :

E!:_E~s

ari o,

es

de c i r ,

i ns e p ~

rable de la cos a (l ~ capacidad de r e ír e n el how l r e, po n gamos por
• caso) y , ccidente inn ecesar i o,o s e a, sep a r ab l e ( con10 es e l c a s o
de ... l) 1 an c o ; &lt;: u e p u e d e s e !' ~r s e de
h o ml1r e . . ) • De a n u í s e in f i e r e ~
que, si Líen lo pritv ac i 6 n es princi ~ i o nc c i d e rt a l , n o s e p uede
seruir &lt;le ello q ue sea inn eces~ ri a i'n r a l o pe n e r ac i6n ya ~ ue 1 2
materi e nunca se separ a de l a r rivacion. En c u ~ nt 0 e Yi s te bajo ~
t1 a f o r rn a t i n ne 1 a p r i va c i 6 n d e o t r a , y vi c E! v e r s a . I· o r e j &lt;;:; m r 1 c1 : e n
el fuego se da l a privación &lt;lel a ir e~ y e n e l ai r ~ : l a de l fu ego .
.,#

for tod o ello convien e p untualiz n r ~t ' e, c omo l :, pe n eraci5n
no provicn~ del n o-· s~r, no decimos ~ u e l a n erac i ó n sea ~ r in c i p i o
sino ~rrivacion.,# , r ue s l o n eració n n o de t e rmin a Ll suj~to . Un ~
jemrlo ~ ~ no ver.,# r·ut: c'e ,: :iplicarse a los no- e xistentes ('(La q uimera no ve", puede decirse) y P.s imismo 3 los süres q uL ca r ~cen n a tt1ralmente de visión (las r i e~ras ). P ero l A r ri vptci ~ n no se ap l i
ca sino a un suj e t o determin ado , e n e l cual ' t ene rí a' q ue darse
uné! a isrosición n ct ur :i l. (lLJ.) I or eso n o se h al1l ?. /')/ de 'c eg u e r a ''
sino en a q uell o que ten&lt;lría ~ u e tener la dis po si c i ón r a r o ver. Y
como l a re ner ac ién n e provie n e del no- ex i stente sj~ple , si n o de l
no - s e r "t u e e xi s t e e n o t r o s u j e t o L1 . e . , a c c i el ¿ n ta JJ , y ni s i ~ u i e
•
ra en ct1alquier o tro sujete sin o e n un o d~ ter ~ in n~o (pues n o s e
11 a ce fu e~· ( c1 e e u a 1 C"! u i e l~ n c1 - fu e~ o s in o de ta 1 n e - fu e p· o s e l' r e e 1 cual l~ forma del fuero p u ede es tar e n rotencia), se rl ic e) por ~
11 o , q u e la .. p r i va e i 6 n e s 1"" r in c i p i o y n o ñ e r a Me n t e n e· p a e i 0 n . No o~ s
tante &gt; la privación s e diferencia de l os o tr o s princi p i os en l o
que diremos de inm ed iat o .
•

Hay p rinci p i o s del se r y nr in c i v i os d0 l dev~nir . P a r a q u e
una estatua &lt;levenpa, s e n eces ita q ue e xist a e l metal y, a&lt;leM~s,
que exista la fi ~ ura de 1 ~ e statua. De ipual m ~ n e r a, cua nd o ya existe una estatua, s e nec€sit@ /10/ o u e exi st an es tos dos: el -

'

�•

!..4 2-

•

'
•

'

•

•

"

metal y la figttra. La privación, sin eunbargo, e s princi~io d8l de•
venir
y no del ser. En efecto, mientras 1 ~ c stdtua deviene, no e~
,..
todav1a estatua (si 1 o fu es e .. no ,. el e,, en d ría · , P uesto ,, u e 1 o CJ u e •
se hoce o devi e ne no e xist 2 sin o e n inst a ntes sucesivos,
como en
el tiempo y en e~ ~ovimi c ntc)s pero 7 un a v e z hecha estatua, no
hay en ella priva c ión de la estatua , ya ~ue ni la afirmac~ón y~la
negación ~ ni la pri~ación y la disposici6n pueden a~rse simultane~
me n te • As í q u e , 1 a p r i v n c i ó n es r r in c i p i o_ 2 c c id e n ta 1 , . c o 1:~ o . h e mos
expresado Rntes; los o tros dos --materia y form a -- p rincipios subs
tanciales.
,
•
De lo exputst c resulta cl a r o ~ u e la mat e ri a se distin~ue
de ia forma substancialmente ; y de l a p rivación, racionalmente.
(15) Materia es a~uello e n l e que s e entienden f orma y privación,
como en el bronce se entiende.n ln f o rma y lo inform e. ·l:i. lgunas v~
ces, no obstante . . se llama 2 l a mate:ria "mate ria con privación''
y en otras oportunidades 'ma teri a sin p riv ac ión'; . F.l bronce, mat~
ria de la estatua, no comporta privaci6n, po r q ue 9 al decir la p~
labra "l)ronce 11 , n o ente ndem o s "lo in de t c r n1 inado o ,.lo informerr.
Per o tom~mos otro caso ; e l caso de l a harina, su po npamos. La harina -materia r e s pec to a l po n- . comporta en si la privaci6n de la
forma del pan; porque, al cecir ~ harina ' sipnific a mos indisposi
ción o indeterminación c o ntrari a y opuesta a la forma del pan. Y 9
como e n la ge neraci6n p~ rm2nece solamente la materia o sujeto, mientras que no permane~e la p rivación , tam po co subsiste entonces
el compuesto de materia y pr iv ac ión. Po r t a nt o, la materia q ue no comporta privación s e denomina mate ri a pe rm a n e nt e; la materia
que l a com po rta ~ materia transitoria.
9

I

,

También debe t ene rse en cuenta q u e alfuna ma teria está com
puesta de forma ; p.e . , e l metal, aunque se a materia r e specto a la
estatua , es sin em bar go, un compuesto de materia y f o rma. Por e
llo -por q ue tien 2 forma-no se llam a al metal materia p rima . Por- ·
materia prima hay q ue e ntend e r l a materia sin forma ni privación
a 1 runa , p e r o s u j· e t a a. 1 a f o r ma )~ a 1 a p r i va c i ó n . S e d en o min a '' ma
teria primar' porqu~ antes de e ll a n o e xi s te ot r a materia. En grie
go se la llam a /11/ " l1yl e ~ es deci r , ': c aos 11 o :1 c o nfusión n . (16)
Ahora
bien : t odo acto 0e co n oc imi en t o y t oca definición se da a
...
t r a v é s d e 1 a fo r a .:i • P e r e s o 1 &lt;:~ na t e r i a p r i ma ni ,-, u e d e s e r
de f in i
da ni con oc ida por si misma sino a través de --o e n r e lación con-la fcrma. (17) Lo que e~u iv a l t a decir ~ u e nateria prima es aquello que mantien e c o n todas las formas y p rivaciones la misma
relación q ue se da entre el cetal con la e st a tu a y lo informe. Y
se llama materia ? rim a sim1) le . En a l g Gn s e nti do p uede t omb i~n de ·
cirs e que al~o es materia ¿rima respecto de a l gú n gé nero, como
a g ua respec~o tl~ l os 1Í 0i uidos. Es t a Últ ima mat~ria, sin em~argo,
no e s materia simple ~ ya q u e se tr a t a e n es t e caso de un compues
to de materia Y f o rn1a, po r J.o c u a l sab ~mo s q ue tiene materia an~e
.
rior.
,
·
11

-

el

Tanto la ma t e ri a p rim a comQ la for~a, ni se Reneran ni se
corromp e n •. (18) Toda ~eneración --recuérdes e -- p r o cede de al~o
•

•
•

-

�•

-4 3-·
a '1 u e J.1 o e~ e 1 o -: u e r r o'' i l~ n ( ! 1 B p t"' 1. ~ r n. e i o n (! s 1 a ma t '-' r i 2.
s 'J té l;.! j _ri C&gt; !' es · 1 a fe ; r1" '1 •
S i , p u t=- s ~ .La m ..., te i· in y l 2 f ~J r m ~ s \2' g e n o
rl'S '::1'.'L, ae daría una m-it &lt;.?. ri a (. ~ l éi M'1t erin v 'tn a f o r 1;: n ti'- l 'l fo r r; a
y , ! .:.; e o t a Tn a n e i· a 1 1 e ? a r í a m · ' s a
u.n ;1 e a d e n a i 1i t i n i t -:1 • l ~ &lt;... ~ o n d e '- o r1
C J. tl Í :'tl OS ,: ~' r; ~' '.). ' l1 ~ ~l _f ~~ n l.: r ~ C Í Ó Il ~- - 1 J Y. t.) r l .. , me ll :: C '1 a l- :;,_ ~ 11 : l' -· - S Í n O , ! '~· .t - ·· ni~
~ s --t o •
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1

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&lt;.' s i ll1 i s m o r1u ~ l él n1 é1 t e r i .~ .. r. i n1n ~- - s e
tlic8·-~- t~ s nur11é ric 81·.e nt c un ·" e n t o\ 1 1 j n . ~· err• ' nl111erica1l ~ n t0n t i t. n e;
&lt;l o s s ~ n t i c1 e s . r r ir e r o .. s e - r e C: i e n ¿ G a · u e 1 1 n
·.i 3
t i 0. P '_ u 11 :'- f o r r.1 2
cl ¿ t e r ii'! j Il :1. d. ~ e:. u A P t : t e t i ""'a !11 t! n '.: e ( 1 S ó e r q t e s t )
i 11 c. s ~ e n r i l'1 t: r &amp; ? n ~ j _,1 &lt;J
i 1 &lt;.&gt;
~... '1 e r.1 e ·J. e e i r s t..: &lt;; il \;; 1 a '!' 1 e t e r :i ~ · r ir· a :-1 e ~ 2l_!1 .:1 , 1) l te s t " ·., 'l e e n s i
rtJ i s m a
n ·) ti F 1. ~.:
fe rtn a ~ l. pu r. ¿ º 2 n s E' Pu n ~~ cJ 1 'J r a J~ ~ t él r . l; i é rt s e d i e ~ '1 \t G o J. ·· o ,.· s n u mé r ; e 0.ri e n t e u 11 o e u n n d r e ,q r ~ e ..
· L. l E.. t e r ¡- i n :.1 e i 0 n e s ··
1 i s t i 11 ; u í r s ~
q t.l •.:: 1 L' ti o &lt;· n
o s &gt;i \' ;:¡ : a r s L c. n \' A r i r- s • A s í 8 s e f) rn ) s e
(: r1 .... i (: r·l a (J q t1 e l f' T" a t e r i t:~ r r i. n1 '1 s '- r ~p ~~ t l L P' e r i e '1 lll en t t-: , r u l' s t e e u e
d '' :1e ( _! n .: \:! n 'Í e r s ..~ si n nin ~ p u n ::l d ~ ·"1 '1 u t:" 1 1 él s ~ i ~ ·o e- .l e i o n '~e n o r 1 ~ s e u a
1 es se d.:~ 1 a ,l i. fer. e n e i ;i n u ITt ~ r i en . t s i rn is r e es n '- e t s ,, r i ~ l / 1 '2 i e 0 n
r; r f _11 d &lt;:~ r . u\~ } s i h i e r1 11 r- fl t e. r i '1 ~ r i ~ :i i1 o j ne 1 t1 y· e e n s u e o ne i e i 0 :1
n i f o r n a i1 i r· r i v :.-. :. i ó r1 d e n i n 1 ú n t i " o ( e ,... I"1 e ; v . ·: •
e-: n l ., e o n d i e i ó n
d e l l;i e; t .~ l n o s e d [' n i 1 A f i !' u r a n i 1 o i n f t.' r m&lt;~ ) 9 ·&gt; i n €! r ' ; . n r 1· o l '-1 rn a
t e i· i ;\ n u u e P s ,~ s e r· " r a ·1 e l a f o r rr. n y &lt;~ t..! l é' - r i v :i e -· 0 n
..! n
'"' e o. s i o r-. e s
e s t n r ~ CJ b ü j () un e f e· r ri a
.! n o t r n s e: i r e un s t ~ r e i , s l ¿-i j o o t r l' • l ' e r o 51
l) o r
si r.• is ''1 ·~ 9 n u 11 e a r t1 e ~ '"""' E. xi s ti r . ro r "' u e .. s :i (" r' s ~1 e 0 1 d i e i ó n e
Iln t ·'-¡, r a l\... ".; 8. tl '" c 0 nt i.en0 aJ.:- •1n a fC'rri?. , P~ ruc.:. c.~!.~ c&gt;· is t ir &lt;..' L1. ne t o, y e.
~:i u · e 1
s ?. r e n a e t r ' s 0 1 o 1 o ,ja 1 é' : o 1: n t:' ~ .\ s i e! s ~ u e ex i s t e \.! n ro
t' · cia úni.i::...'.1111entl. En conse:cu,• rLCÍi'. ~ n:' t!0 C 1J ;~ ex .: s t ·. ,_ .. , "lctc l"' tt edC!
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f 0 r r· a ü e 1 e ~t. n e r ; ¿e ,.. r s t o e s
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Se necesit n 9 r~r
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-44•
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ca, (20) también se n e c~sita un cuarto (o rinc~ p io), esto es, aque
lla
tiende
el
operante.
Y
a
e
ste
Drincinio
se
le
llo hacia lo oue
..
•
•
roa fin.
•

-

•

Adviértase , con todo, 0ue si bi e n todo agente (natural o voluntario) tiende hacia un f i n, de ~ sto no se siFue que todo age~
te '' conozca" el fin o p u edl.l de1 iberar acerc a de e s e fin. Conocer
el fin es una necesidad pa ra los arentes voluntari o s , o, en otras
palabras, aquellos cuyas ac cicnes n o est~n determinadas&gt; sino que
'pueden optar entr e opuestos. Fo r ello d e~e n conocer el fin según
el cual determinarán sus accione&gt;. Pe r0 , e n los apentcs naturales
las acciones e st~n determinad ~ s. Po r eso no nec e sitan estos Glti
mos elegir lo mis conv e ni e nte para su fin. Avicena pone el eje~
plo del c itarista. Al citaristaQ en e f e cto ~ no le incumbe deliberar ac e rca ¿e c~da un a de sus r~ rcusion e s sob re las cuer~as de su
cítara, p ues cada puls~ción está ya deter minada en ~l propio toe~
dor de cítara, si ocurriese &lt;le o tr a man era s e daría un interv~
lo sin sonido entre p ulsación y p ulsación. P ar e c e, pues, obvio que · el operante voluntari o delibera más que el agente natural. Y
así . /14/ queda ~lar o ~ o r consecuencia; po r q ue si el agente volu~
tario --que se manifiesta como mas im pdrtante-- n o delibera alg~
na vez, ta mpo co , cons e cuent emente , lo hará · el a ge nte natural. De
donde concluímos que el ag e nte natural p u ~de tend e r hacia un fin
sin deliberaciónº Y e sta t e nd e ncia nad a s irn ifica sino tener inclinación natural hacia algo.
.

'

'

'

•

De lo dich o r es ult a ob vi ament e q ue s on cuatr o las causas:
ma t e r i al s e f i c i en te ~ f o r ma 1 y f in a 1 • Y a u t: q u e u p r in c i p i o '' Y " ca u
sa. se e mpl ee n indistintanente , como s e indic a en e l libro IV de
la Metafísi~a , s in e~~arg0 el ~ropi o Ar ist ó t e les ha c la de cuatrn
ca u s as y tres p r in c i pi os E- ':..t r .. F í s i c a .. A es to d e 1 e mos s e ñ a 1 ar q u e
Ar í s t ó t e 1 es as u me '' ca u s as ·' tlt cr t o en e 1 s en ti d o de " ca u s as e x t r í n
secas' como en el de :.intríns e cas". La mat e r i a y la formn se di::-.
c en ' ' í n t r í ns e ca.s ' a 1 a c os a , !) o r q u e s o n p a r t e s c o n s t i t tt t i v as d e
ella; pe ro l a eficient~ y la final se llar"an 'ex tríns e cas 91 porque
están fu e ra de e ll a. (21) P o r · p rincipi os': , sin embargo, .e ntiende
allí Arist6teles solamen t e las causas intríns e cas. Y no incluy e
entre é st e s la n rivac ió n ~ po r q u e es ~rincipi c por acc idente' como
indicáb amos antes. Y cuando d ~ c i T1 os q u e l e s causas son cuatro , en
.
tendemos las causas su bs ta nc í ale 5 , a las cuales n o obs tante, se
reducen todas l a s
causa~ po r a ccid e nte. ro r q ue t o do lo c ue exis
te accid e ntalment e se r ed u ce a l o q ue e xist e po r si mi sm ~. Y si-bien Aristóteles emplea nprincipios" r or "causas intrínsecas" en·
e l libro I de l a Física (22) ~ ain embargo, c omo dice e n el libro
V de su l1et a física ., se ll ama n propiamente "principiosu a .. las cau
sas q ue son pa rte de la cosa (2 3) . Po r ej . , 1 2s causas intrínse=
cas. Mi e ntras q u e ·" caus a ' ' , d i ce, /15/ se llam a n in c1 istintamente
a ·. unos y a otros.
A pesar de lo in dica do , aleunas veces se subs.
tituy e un termino por o t ro . De e st a man e ra ,
puede h a~ larse de que toda c a usa ~s pr inci p i o y de q ue todo p rincipio e s causa . Pe
- d e a 1 go a lo comunmente
...
ro parece ci ue " causa "ana
conoc id o por ''p ri_!!
~

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•

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•
1

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�-45-

e i p i o" , pu, e s ~ ) '1 u e 1 o q u~ es P r in c i :"'. í o puede s e r 1 o t 2. n t o s i se o b
tiene de e 1 ex is ten c i a { os ter i o i· , como s i no s e o b ti e ne • Ta 1 e s
el caso del artesano 9 dip,amos. Del artesano ~ u ed~ ~firm a rs e q ue
es el principio del cuchillo~ ya que de su oper~ción oL ti e ne la
existencia del cuchillo. Pero c ua ndo al ro camb i e de l a b l a ncura
a la negrur~, por ejemplo 1 ent onces se d ic e q u t· l a bla n cu r a e s el
principio de ese cambio, y sa lemos q ue, univ e rsal me nt e, se llama
"principio" a todo aC)uello de lo cual s e oririna e l movimi e nt o .
Sin emgargo , la b lancura no ~s alr.o d e cuya ex ist e n c i ~ s e obtenra
la existencia de un ser posterior 9 esto es ~ la n ee rur a . En cambio,
"causa" se denomina excl~sivam c ntc a aquel principio de l cual se
sigue consecuentemente un ser ulteri o r. Por e ll o se d ic e q ue la
causa es aquello de cuyo ser se si ~ ue otro. En consecuencia~ al principio originant e del lll ovimiento no p t1 ede llamársele uca usa t• por si,aunque se le denomine principio. Y debido a es t o l a privación ' se incluye entre los prin c ipi o s y n o e ntr e las causas, p ues
la pri~acion es aquello de donde comienza l r pen¿ r ación. Puede,
no obstante, decirse tambi é n g ue la privación es causR acc idental ~
en cuanto coincide con la materia, coMo a ntes s eñalálamos .
1

•

"Elemento" no puede j1 ropiamente ll amar se sino a las causas
de las q Ul~ rroviene la comp o sici ón de la cosa? o mcj o r, a las 11 cau
sas materiales". Pero no a t oda causa materjal, sino solamente a aquella a la que se d ebe la p rim e ra coDpo sici ó n , d el mismo modo
que no decirnos que los miembros de l cuer po tan h i 6 n se componen de
otros elementos, y, sin embarre, podemos decir q u e l a tienra y e l
·'l g u a son e 1 eme n to s p o r que n o s e c o mp 0 nen
d e o t r o s c u e r l' o s s in o que de ellos proviene la prim~ra c ompo sici ó n de t o d rs l os otros cuerpos naturales. Por esta r a z ó n, dice Aristóteles e n e l li b r o V
de 1 a f·f e ta f í s i c a que ''e aem e n t &lt;"' ' es a que 11 o de_ 1 o e· u e s e c o mpo n e
la cosa /16/ en p rimer lugar, y además e stá e n e lla y n o se d ivide
de a cu e r d o a 1 a fo rm a º ( 2 4 )

-

La exposici ó n de la primera fia rt e 9 esto es , "e s aquello de
lo que se compone la cosa, e n :' ri~er ]upar'", es t ~ sufi cie ntemente
clara en t o do lo que hem o s e x p uesto anteriormente. La seg unda -parte de la definición de Aristóteles ( 1·y además está en e lla H) la pone el autor para establec~r la diferencia n cesa rí a entre el~
mento y ~quel tipo de materi a que se corr ompe t ota lm nte e n l a ~e
neraci6n. Como el pan 9 que
e s matcric de la san r r e. I1 e r o n o puede peneraree sangre a n o s e r q u e se corr ompa e l J&gt;an. De dende se
sigue que el pan no permanece e n la s a npr e y , po r lo t a nt o, n o pue&lt;le decirse ~ ue el pan sea 'el eme nt0'°' de l a sanrre. Los elementos
deben permanecer de alguna maner a cuando n o S€ corrompen t o talme~
te • Y a s í e s c o mo s e in d i ca c¡ u e o cu r r e en e 1 1 i l~ r o '' S o e re 1 a Gen~
ración· ' . (25)

•

La tercera parte de la e x po siciñn ( ny n o se d ivi de de acue!_
do a la forma'' , o se a, sepún l a espe cJ.~flj,~-i~ ~. 0 ~ e par a d i~ e renciarl o
de aquello 'JUe tiene diversas rartes &lt;.~...... la f o·rm&amp;1.: es decir, en la
es p e c i e , v . g . , 1 a man o ~ cu )T a s r a r t e f e n (t~ ca l;"'p é. y 1 o s h u~ s o s , los cuales difitren en especi~. El a;tua , ~~yas pa ftes son si.empre &lt;

¡;,,.

; 1\ g OEPAF.TAi.~l!NTO :;; I "'.:' "
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-46-

•

•

•

•

•

•

aBua por ejemple. Así pues, parn ser elemento ne se rrec2sa ser indivisible cuantitativamente, basta ser indivisible según la fo~
ma; y aun0ue no se divida en medo alruna , tam~ién pu c&lt;l e llamarse
'elemento' (en el sentido en q ue l a s letras s1n 'elementos' de las
palabras) a algo.
.
•
•

•

'

'.

•

•

•

11

Por todo lo expuesto se ha hecho patente q ue ·'principio
eS IDaS amplio que 17 C8USélH en Cierto IDOdO , Y que: f1CaUS2'~ lo eS mas
que "elemento';. Esto, ??r ot-r.a parte, es l o que afirma e l Coment!!_
dor al exponer el libro V de la Metafísica. (2 6 )
II
Visto que hay cuatro géneros de causas~ añadamos ~~e resu! -..._
ta posible que aleo teng a varias causas. La estatua, por eJemplo,
tiene dos: el metal del nue s e construye y el artista. El /17/ a~
tista, como causa eficiente de la estatua; el b ronce, como materia
(causa material). También e s posible q ue le mismo sea causa de co~
trarios. Por ejemplo, el timonel de un b arco es causa de l a salv~
ción de la nave y causa del naufragio ; de esto último &gt; por su a~
sencia, de aquella, por su :? resencia. Así se e xpresa el Filósofo en
el libro II de la Física. (27) Debe ~enerse en c~enta, asimismo,
que 91 causa': y " causado" puec!en coincidir en uno r e specto de lo mis
t1
1
mo, pero de diverso modo. Caminar, pon~amos p o r caso, resu ta ca~
sa de salud': en ocasion e s , en cuanto "causa eficien·te¡· . Pero la salud es causa del caminar , en cuant o "causa final ,, . Caminar pues
es causa de la salud , en ocasiones y causado por , la s2la~. Del '
mismo modo, el cuerpo es materia de l alma y el alri.a e s ·forma del
cuerpo. Se dicé , por consigui e nte, que la causa es eficiente respecto al fin, ya que el fin no deviene acto sino po r medio de la
actividad del agente , pero se d i ce que ~1 fin e s l a causa eficiente, porque lo eficiente no se opera sino por la int e n c ión de un fin. De donde, lo eficiente es causa de a 1 uello 0ue es
fin (como
caminar para que baya salud). Sin embarro , ne ha ce q u e el fin sea
fin , y por ello no es c ausa de la c c us al id ad final, esto e s, no hace que el fin sea causa final. Tal e s e l caso d e l médico por ejemplo, que hace que la salud deven ga actu a l , pero no hace que la
salud sea fin.
. '.

-

Ademas, 81 fin n o es causa de lo q u e es e ficiente, s ino causa que lo efici e nt e sea eficiente. Así, la sa lud no hace oue
•
el m~dico sea m~dico ( y ha b lo de l A salud qu~ deviene a trav~s
d e 1 a a c t i vid ad d e 1 L'' edi c o ) , s in o que !1 a c e 1 u e
e 1 mé d i c o s e a e f i
ci~nte~ Por e l~o~ el fin es c a usa de l e
cau sa lida d e ficiente, p~es
hace que lo efici e nte s e a c a usa ef iciente. re modo s imilar, también
hace que
. la materia sea n at e ria y l a forma, f o rma· o- ue s la materia
no recibe l a form a sino por un fin (y la forma no perfecciona a
la materia sino a través de un fin). Por e llo s e d ice que el fin es
la c~usa de las causa s : porque es la causa de la causalidad de todas las causas. A la materia se l e ll ama también "causa de la forma"
en cuanto la forma no está ~ino en la materia . y de modo parecido
1 a . forma es c a u s ~ d e 1 a m.~t e r 1 a , en e~ s en t id o d e q \Je 1 a ro a ter i a no
ex1ste en.acto sino p or la f o rm~. A:i pues, l a mat er ia /1 8 / y la forma reciben sus nombr es en relacion uno con o tr a , como se obser;

I

•

�-47va justamente en e l libro II d e l a
Físi ca. ( 28) . Tamb i é n p u e d e d e
cirse de ellas q ue g uardan r e laci6n c on e l c om p u e st o, e n e l mi s mosentido en que una p art e de un todo se rel ac i o n a c o n e l t o d o y lo
simple se relaciona c on lo compu e sto. Y l o mi s mo p u ede d ec ir se de l
compuesto~ que
euard a relación con s us pa rt es. Pe r o como t oda c a u
sa es ~atualmente ant e ri o r a su cau sad o, e n c uant o ca u sa ~ h ay que precisar qu~ anteri o rid a d s e enti e nd e d e d os ma n e r a s c o mo d i ce
Ar i s t ó t e 1 es en e 1 1 i b r o I 1 d e s u o b r a f S o b r e 1 o s Ani ma 1 e s ,. . ( 2 9 ) De acuerdo a est e d o bl e s e ntid o , s e p u e d e d ec ir que a l go es "a nt e
rior" y "posteri o r" e n r e laci ó n c on l o mi smo . As í oc urr e, s u po n p~
mos con •·causa 11 y ' ·causad o' . Se dic e c u e a l p o es an t e r io r a o tr o-:respecto rt la g e neraci ó n y n l ti emp o y a la su t st a n cia y a l co m p l~
ment o , por ejem p lo. Est o s e de be a q u e l a a ct iv id ad e n l a n a tur a l ~
za p r o c e d e d e 1 o i mp E: r fe c t o a 1 o ;\f37rf e c t o y de 1 o in c o mr 1 e t o a 1 o completo. Lo imperf ecto e s ant e r io r a l o pe r fecto~ e n c u an t o a la
generación y al ti em ~o~ Fe ro l o pe r fec to es ant~ r io r a l o im pe r fe c
to ·simple y n .~tura lnie nt e.
De es t e modc :'Odem r s cl e c i r c u e "e l ni
ñ o es anterior al h ombr en, r e s pecto a l a ge ne r nc i ó n y a l ti e mpo,
pt:r o Q\.c:..
"el h ombre e s a nt e ri or. al ni ñou e n c uan t o a la su b st a ncia y al complement o . t 1ás , si bien e n el ni vel comú n lo i mpe r fe c
to es anteri o r a lo p e r fe ct o y l a ro t e n cia a l ac t o cuan d o cons i d~
ramos que en uno y e l mismo ob je t o lo i mpe r fec t o es a nt e ri o r a lo perfecto y l a po ten c i ~ a l ne t o~ s in emba r go e n el l en~ u a j e t é~
nico tenemos q u e d e cir o u e co nvi e n e a l o per f ec t o y a l act c se r a n
teriores , p o rqu e l o q u e r e du ce l n ro t enc i a ~l ac t o está en ac t o~ y
l o que perf e cci o na l o i mp e r fec t o , es pe r iec t o. De sd e lu ego, l a materia es a nteri o r -- ge n e rativ a y temp0 r alwente-- a l a f o r ma, p u es
to que t o d o a q u e ll o a l o q u e a l p&lt;.1 acon t ece es ''ante r io r " a l o mis
mo que ac o ntec e; per o l &amp; f orma es a nt e ri o r a l a ,ia t e r ia ~ u bs t a n ~ial
y complernentariament ~7 p u es l a ma t er i a n o ~ x ist
comp l et a me nt e s i
no g racias a la f o ro a . De l a mi sma ma n e r a~ aunc u e l a ca usa c fi c i e ~
te sea - - p c ner a tiva y t empo r a l men t e- - a nt e ri o r a l f in (p u s po r l a
causa e f ici e nt e
s e d a e l m o vi ~ i cn t o h ac i a e l fin) ~ sin emba r go e l
es anteri o r a lo e fici e nt 0 , y a l a s u b s ta n c i a y al conpleme nt o~ y. a
q u e / 1 9 / 1 a a c c i ó n e f i c i a n• t e no s e d e t ~ r mi n. ~ s in o p o r e J. f i n .
P o r tant o 9 e stas d os c:us~s -- la ma t e ri al y l~ e!icie nt e s o n anteri o r
e n e l niv e l d e lA ge n e r ac i ón. Pcr0 l as c~u s as f o r ma l
y final s on anterior e s e n e l niv e l de l a p~ rf ec ci é n.
,.

•

Y d ~ b e n o tars ~ a esta a lt u r a ~ u e l a neces id ad es dot l e:
necesidad absolut a y nec es id a d cnnd ici 0 n a l. ( 30 ) Po r 'n eces idad -·
---....,..-----·-a b sol uba" se entiende a qu e l l? q u , prov i e n e d e c a u s a s ante ri o res e n
el nivel de la g ene raci ó n ma t e ri a y c a u sa e fi c i e n te . La n ece sid a d
de la ~muerte 9 v.g. , · pr o vi e n e de l n mat e ri a y d e l a d i spos i c i ó n d e
los componentes contr a rios. Y s e l e ll a ma "ab s o lut a" a es t a n e c es i_
dad por q ue no ti e ne irn pe dirni e nt os .
Tam b i é n s e le p u ede l la mar "n~
e es id ad ma ter i ·R1 ° . La ' n e c e s id a d c o n di c i o n ~ 1 ' = p r oc e d e d e c a u s a s P o~
teriores en la generaci ó n: l a fo r ma y e l fin º Y as í d e cí a mo s ant e s
que era necesaria l a c o ncepci ó n pa r ~ q u e fu e s e g~ n e r a d o un h omb r e .
Se denomina ''condici onaln a e st e\ ti po de ne ce si dad, po r q u e n o hay necesidad absoluta para que un a mu j er c o nciba , s ino ba j o l a si g uie~

•

•
•

•

•

o

�-48-

I

,

'

•

-

te condición: que s e ges te un hombre. Y este · tip o d e necesidad . ti •
también p"uede denon1inarse nn e c esida d del f in
•

•

Nótese que l c.s tres c.ausas -- fo rm a l , final y efi ci e nte pu~
den coincidir en un o, como se J.ace e vid ent~ en ~l ejemr l o de la g~
neración. El fue go eenera fuego, en consecuencia, el fu ego es causa eficiente en cuanto penerac Pe r o, c.dem~.J.. es causa :ormal en cuan t o hace actual l o a u c antes era po tenci n l. Y, po r ultimo, _ es
c a usa fin a 1 en cuan to 1 as opera c i o fl es- d e 1 é1 ge n t e s e terminan con
el fuego mismo en cuanto es intentado por el age nt ~. Sin embargo,
el fin es doble : fin de la ~e n 8rac ión y fin de la c osa ge nerada. Esto se ve claram e nte en el ejemp l o de la fabricación de un cuch!
llo. La forma del cuchillo es /20/ e l f in de la generac ión. Pero
cortar, que es la ope r ac i ó n del cuchiJ_lo mismo, e s el fin de lo f~
nerado , es decir, del cuchillo. Por t anto, el fin de la. ge neración .
c o in c id e a 1 g un as ve c e s e 0 i1 1 a s d o s ca u s a s a n t e d i c 11 as . p • e j . , c u a.!!.
do tiene lu ga r la pe neracion de un miembro de l a especie .a partir
de otro miembro de la misma especie. El s e r h umano, supongamos~ g ~
nera al ser humano ; el o livo , al olivo. Pero esto no p uede entenderse del mismo modo en el caso de la cosa ge n erada . Ray g ue s abe r 9
sin embargo, que el fin y la forma coinciden en número , pues son lo mismo numéricamente la form a de
lo gene rad o y e l fin de la e~ .
neración. Pero no coinciden con l a causa eficiente e n númer o sino
en especie. En efecto, es imp os ible que el factor y lo h echo sean
l o mismo en númer o s p ues lo que es
forma de lo ge ner ado es fin
de la ·generac ión. lo c u a l --c omo se ap recia -- no coincide con lo
eficiente en númer o sino e n espec i e. De ahí q u e cuando . el hombre gen era a 1 hombre , e 1 gen e r aa te y e 1 ge ra r ad o son d i ver s o s cuan ti ta
tivamente, pero se identifican espec íficament e. La materia, no obs
tante , no coincide con nin g uha otra causa, por~ue como es ser en potencia, es imperfec ta. Pero las c tra s causas~ como están en acto
son perfectas~ Y lo pe rfect o y lo impe rf ec t o n o coinciden.

•

,

•

1

-

1

III

•

I
1 •

11

J

Una vez entendido que las causas son cuRtro --eficiente,
formal, material, final-- digaMos ahora q u e a cada un a de ellas se
la denomin a de varias ma n e r as. Así se dice que algo es ca us a prime
ra (o anterior) Y que algo es causa se r~ unda (o pos teri o r ) . Coiµo cuando decimos q ue la t écnica méd ica y el médic o s on causa de la
s~lud. Aquí, l a técnic a nédica e s causa anterior, e l médico, pos~e
rior. Y de l a misma manera ocurre con la causa formal,
y con las
otras.
\

•

,

-

/21/ Nótese q u e siempre deb ~ mos llevar la pregunta hasta
la causa p rimera. Si se prcpunt él, n ¿ p,.) r qué estn' s ;:ina tal pe rsona?"
s e d e b e r á r11 e s1 f onde r : "P o r q u e e 1 mé di e o 1 a s a n o",,¿Y fl 0 r q u é 1 a s á n ó
'P or causa d e 1 a t ecnica
'
.
.
e 1 me... d.ico.?
curativa
que po see'· Lo mismo
por otra parte, quiere decir 'causa próx im a" que causa posterior
y "cau sa remota" oue ca us a p rimera.
~
1

'
...

,

•

'

.

1

'
I

'

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.-

-4 9- -

De donde t e nemos qu e estas d o s divisi on e s de las cau s as --la q ue se basa en la priorid a d y po st e ri o ri dad y la q u e se ba s a
en la proximidad y l e janía-- si gnifi ca n l o mi smo. Si n emba r go~ ob
servemos que siempre se llama '; c a us a r emo ta '; a l a má s univ c rs a l,y ''causa prózima" a la má s e sp e c ífic a. Por ejemp l o: dec i mo s q u e la forma pr5xima del ho mbr e e s su d e finict6n · an i ~a l raci o n al. Pe
ro "an.imal' 1 es más r e mot o y, p o r e ll o 9 una s u bs t anc i a má s med iata.
Todas las caus a s s~p c ri o r e s eon for ~ as d e la s in feriore s. v de l a
" misma manera, la mat e riq ~ r ó xim a d e la e st ~ tu a es el b r on ce; l a r e
mota, el metal. P o r c on s i e ui e nt e, el met a l e s l a su bs t a n c i a c o r ro
...
rea mas remota, més med i a ta.
En s er un do lu ~a r 7 l a s causa s puede n ser suls t a nci ales y a c
cidental e s . Se ll a ma ''causa subs t a n c i a l'" (n '' ca u s:-:\ en si') a l a que es cau s a d e una cosa e n cu~ nt c e s t al c0sa v n0 o t rn. El co n -s
t r u c t o r d e un a c a s a e s c a.u ::; a (i e 1 a c as a , 1 c. ma d e r ¿.1 1 c n t 1 s a d e 1 e s c a
ñ o . S e 11 ama ' ' c a u s a a c c i d e r1 ta 1 '' a ar;. u e 11 a &lt;J u e ' ' n c o n t e c e ' n 1 a c a u
sa subst~ncial. El maestro de Br am5 t ic a , por ejcmrlo . puede ed i f I
car una casa. Pe r o e l naes tr o de e r am áti ca? en t n l cnso 1 e s ca us a
edificant e por accid en t e ~ es t o es 9 n o e n c ua nt 0 SP de di ca a la e n
señanza de las l e tr as u in o e n c u a nt o a co nt e c e C'}Ul ' e l e d i fi ca,d or s e a maestro de gramá tic a. Y l o mi smo oc urr e en otros casos q u e po
drían tambiin a5adir se aq u í.
·
.;

En

terc e r lu gar, l a s ca us as p u eden ser siMp l es y comp u es t as . S e 11 am a '· e a u s a · s i m p 1 e '· s &lt;) 1 ame n t e a a q u e J. 1 n / 2 Z / q u e e s c a u
sa en si o subst a nci a l , o bie n a la 1 u e so l ane n tc lo es po r acc id en t e • E 1 p r i me r c as o e ~ r r e s o o n d e r í a u 1 e j e ¡n p 1. o : 1 • e 1 c o n s t r u c t o r
es causa de l a casa'' ; e l scr un do ~ a es t e ot r o· "el red i ce e s c a us n d e 1 a c. a s a " • S e 11 arna ' c a u s a c o mi' u e s t a n cu a n do ·'l tin a y a o t r a
(substancial y a ccid e n ta l) se l as p u ede t omqr coni u ntamen t e corno
c a u s a • P o r e j e T!l p 1 o º • e 1 c o n s t r u c t o r T'1 é d i c o f\ s e n u s a el e 1 a e a s a '' •
Ta mbién pued e d e no fl i nn rs e • c~ u sa si n~ l e ' ~ ) scpün Avicena ( J l ) , a l o
que es causa sin ad itivos. F n e st e s e nti d0, e l c0brc es c a us a d e
la estatua. Es el ~ is no s c ntiao e n ~ u e dec i mos q u e e l méd ico s a na
o qu e el fue go cali e nt aº L a ·c a u sa coll'p u es t ah se llnma a l a q u e n~
c c sit a qu e int e rv e n ga n v a ri o s pa r a q u e ha y a c~ u sn. Un h ombr e n o e s
causa del mo vimi e nto d e un a n a v e, s in o mu chos. l ln R r i ed ra t am~ oco
es materi a d e la c a s a, s in o r1u c h as. (3 2 )

•

En c u a r t o 1 ~.l r. n r , 1 :'! s c 2 u s as p u e d e n s e r ~e _t ~a 1 e s o p o t e n c i a
les. "Causa actu a ln es l e: f~ t1 e cc u sa la c osa en acto. ( El co nst!_UE_
tor mientras constru ye o e l b r o n ce mi e ntr as de
el se h ace l a es tatua). u causa p ot e nci a l '. es l a ri u e, a unq u e n o cau s a l a cosa e n acto, pued e causar, sin emba r ~o . (El con s tru c t or, n o po r o u e c onstru
ya e n este n oraento , sin o po r que pu ede c o nstrui r; y e l c o b re, mí e n
tras no deviene est a tu a ).

- -

Al hablar &lt;l e c a u sa s e n acto e s n e c e s n ri o

~ ue

l a c a us a y lo
causado sean simultan ~ane nte. De ma n e r a qu e si uno ex ist e. e xist e
el otro, Así, al dars e e l co n s truct o r e n ~c t o, se da r á a l mismo - '
t i e n p o e J. q u e es te c o n s t r u y a . Y s i s e da e d i f i c u ció n e n a c t o , s e - .
_,

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•

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-50•

•

se dará el constructor en acto. Esta simultaneidad, sin embarro,
no acontece cuando las causas son mer~~ente p c tenciales.
Cuando se hablo de 'causa universalu se estaclece una -:equivalencia entre la causa universal y el causado universal. El
constructor es causa de la casa y ºtal o cual. constructor'
. .
.
.,. lo es
de u tal o cual casa'·º
Cuandt"* se trata de pr1nc1p1c.s 1ntr1nse--cos --materia 9 f n rma-~, de acuerdo a la conveniencia Y diferencia /23/ de los princiriados y de los princirio~ alpunAs causas
se identifican numéricamente (''Sócrates·· y este hombre"); otras
se diferencian numéricamente y se identifican en especie ("Sócr~
tes" y "Platón"; pues, aunque diferenciados cu ,' 3.ntitativaraente en
número, convienen en rcrtenccer ambos~ ln e s p ecie humana);
--otras, son diferentes en especie, se identifican en el género (''hombre" Y. 'asno"~ (iue convienen en el péner c animal); otras, finalmente, aunque pertenezcan a géneros civersos, se identifi-can por analoría solamente (com o la substancia y la cantidad que
no ~onvienen en ?,enero, pero sí analógicamente) puAs convienen únicamente en ser existentes. Y existente no es p,énero, puesto
que no se predica unívocaruente sino analóeica~ente.
Para entender mejor este punto , nótese que puede p~edic ~ rse alpo de muchos
unívoca; equívoca o analép.icamente.
Se rredica algo unívocamente cuando se emplea el mismo nombre y la misma atribución, o sea,
cuando se predica de acuerdo a la definición. Así se predica -e:animal' ' de hombre y de asno, porque al'\bos se definen como substancia animada sensil le (definición de "animal"). Se predica -equívocal!lente lo que se dice de alpunos usando el mismo noml. re con diversa atribución. Por ejemplo: se dice " can'' del animal - ·
que ladra y de la constelación; ambos coinciden en la denomina-cion, pero no en la definición ni en 1~ sipnificación, pues lo que se significa por el nombre no es la d efinición sceún se acl~
ra en el libro IV de la Metafísica. (33) Se n redica , por fin,
analógicamente /24/ lo que se atribuye a much o s cuyas nociones y
definiciones difieren entre sí , pero son atribui b les a un Gnico
y mismo fin. Así , V.f.
se llama "sano/a" al cuerpo del animal,
a la orina y a un remedio curativo. Pero en cada uno de estos ca
sos no se pretende expresar t o talmente lo mism o º En efecto, cuan
do decimos "orina sana'' ~ sipnificamos q ue (el aspecto de/ la. orI
na es s e ñ a 1 de s a 1 u d . eu ando de c i mos . n cu e r Po / 2 5 / s ano '' -nos re
rimos al cue~po en cuanto sujeto de s a lud. Y cuando decimos ºme=
dicamento sano" lo hacemos en cuanto el fármaco o remedio es cau
sa de salud . No obstante , todas estas noci ones se atribuyen a un
único y mismo fin como se ve: la salud.
1

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•

1

•

j

-

fe

I

E~ ocasiones ,

-

los que convienen analó e ica, proporcional y
comparativamente pueden ser atricuihles a un mismo fin
como se
ha evidenciado ya ~n este ejemplo d e la salud º en otro~ casos pueden a t r i bu ir s e a un ú ni c o y mi s no a r ente . ¡ ?-1 é d i c 0 " s e usa ; a ra aplicarlo al que opera c o n técnica , al que le hace sin técnica --coco la curandera-- o, inciusive s e a p lica al instrumental
.11·
")
( n·instrumenta 1 me~ico
· p er0 se tr~ta a q uí ? o b viamente de atri
')

•

-

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-51-

buciones a un mismo agente: la medicina. Otr as vece s , po r último ,
se predica analó p icarnente por atrirución a un único y mismo s uj ~
to; como
"exist e nte' ;:&gt; q ue se p r ed i ca de l a sul"' stancia, de la -cualidad y de las restant e s c a te go rí as . Estrictamente, n o de~e ría
predicarse en l o s casos " s e r ;· sino e n cu a nt o su1's t a ncia. Pe r o e n
sentido amplio sí : . porque al pr ed icar "ser" de o tr os q u e n o so n
substancia se entiend e &lt;1u c se atril u yc n a l a s u l)s t a n c i a q u e es el sujeto de t o d o s los demás. Y, po r t a nt o, se dice ns er 11 e n p ri
mera instancia a la substancia , y9 s ec un ¿ar i amcnte, se p r edica 7
"ser .. de todo lo demás. En consecuencia, ··ser u no e s pé nero de la substancia ni de l os o tros ? r ed icamcnt os, ya q u e nin gún gé n e ro puede predicarse n rimaria y se cunda ri amente de s u s espccies. .
' ser \\ a n e 1 op1caGente; y esto es lo q ue podemos Pero se pre d 1ca
añadir para finalizar este ~ unt o: ~ uc l a substancia y la canti-dad difieren en_~ l pe n e r o, pe r o se i d~ ntifi can a~a l 6P- ic ame nt e .
.#

•

.#

(34)
\

En síntesis 9 r u ~ s : en los cue se i centifican cua ntitativ a
mente, también la forma y la materia se i de ntifican , como en ' · T~
lio" y "Cicerón". (35) En l o s f'! Ue se i de nti f i can e n especie y di_
fieren en númer o, la mat e ria y la forma se i de nt if i can e n espe -cie y difieren en númer o ( .. Sócrates" y '' Platón'·). As i mismo, en a~uellos q ue se identifican e n pé n e r o. l os rrincipios s e identifican en género; asÍ 9 el alma y el cuerp o del asno y del caballo
difieren específicamente pe ro están comp r e n didos en el mismo género. De modo similar 9 en l o s q ue s ó l o c o nv ienen nnalópica o pr~
porcionalrnente , los principios son id é ntic o s sólo a n aló~ i ca o -proporcionalmente. La materia ~ la forma y la p ri vació n , o l a potencia y el /26/ acto, son principios de la s ubstancia y de l os
demás péneros. Sin embargo, l a materia de l n sutstancie y de la
cantidad y también las formas y l a p riv ación difie r en e n ré n e r o,
más convienen proporcionalmente sólo e n ~ue ~sí como la materia
de la substancia se relaciona con l a subst a nci a e n e l o r de n de la
materia ~ así se rel aciona a l a c a nti dad
Ja materi3 de la c antid ad • Y as í c omo 1 a s u 1, s t a n c i a es ca u s a de 1 as res t a n t es /-ca t e f! o r í as 7, as í t a nt b i é n 1 o s p r i n c i p i o s d e 1 a s u t s t: a n c i a s o n 1 s p r in c i p,i-o s un i ver s a 1 es de t o do 1 o de ro á s .

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NOTAS AJ-1 TEXTO
- - -- - .
1 • Par a 1 a di s ti n ció n entre ; ac t o 11 ( ~ \) € p y e 1 a
) y n i1 o t e n c i a,.
(oúvaµ1z;
) , v éase ~-taf J' s ic a~ 10 1 9 él J 5- 10 20 a 1 0 ; 1045b y
ss., y, especial ne nt e~ 1 0 17 a 35 - 39 ~ue el p r esent e pa s a je de
Aquin o r l osa casi al p ie de l a letra.
'

2. Ser

4epen~iente.-

En e l texto , ''csse se;cundum q ui d" . Aunq u e
la expresión l a tina p ued e ser v ál idam e nt e vertida a nuestra
lengua como "ser acc i dc nt él ln h e p r e f e ri do deja r aq uí l a e x-presión sin ó nima 'se r rJepE.. ndi e nte " p-ira r e calc a r
-- ta l como
lo hace Aquino en e l t exto-la i dea rle dependenc i a rle l s ujeto que im r lic a t odo l o accidenta l .
Ace rc a de es t n r e l a-- ci6n el propio Aouino se e xtende rS alpo m5s adc l nnt e .

3. La idea de q ue l n " s e npre me nstr,1 a l

cot't ri tuía a la concep ción fue una c r e enci n univ e r salmente acer t ada coMo 'cicnt í f i
ca" en occid~nte rle s de Arist ó t e l es, por l o me n os . El p ~ nsa-'
dor griepo halía e x r r e s ado en sus tr a t ~dos b i 0l6r i cos la pa r
tici pa ci ó n ·~ u c e l se~en mascu lin o aport ~b3 a la ~e n e ración ~
d e un s e r hu r \a n o .
S e t r a t a t a d e 1 a p s i j é o " a 1 T1'l a ' ( J a f o r ma ) ;
mientras que l a mens tru nc i. ó n f e me nin a p r ono r c i o n al' c e l nc u e r
po'' (la mat e ri ~) a l humano e n rc ndr aJo . De est0 modo e l h o m-=
bre proporcion~ ca el p r i nci pi o oe l a pe r fección y s u pare l eenerativo era ''s upe ri o r · al de l a rnuj c: r
Dur é\ nt c ln Eda&lt;l Me
dia se mantuvo así t oca un a se ri e de o e reprin~s n oc i o n e s ace -r
c a d e c1 u e

n

.

~1

'' f 1 u x u s me n s t r u l.t s '' p o r s e r '' '- s l' e s o ' ' ( s i c , e n A1
bert o Mapno, por ejemp l o ) y c on ten e r e l e~ertos ma t e ri a l es -"mas g.rues o s " ( o ue e l s emen) s e nc oapulaba" {)a ul at in ame nt e,
a p ar t i r d e 1 rt o Me n t o d e 1 a c o r1 c e p c i ó n , h ns t a '· s o 1 i d i f i c a r s e ' 1
en un f e t o . La O\ u j e r. q u e c e n c et í a n o me; n s t r '-1 a b a d u r n n t e 1 a -

gestación --se soste ní a-Hc oMo c o ns~cuencia &lt;l e o u e s u sa~
rre gruesa' 1 concur rí a a ' co mpl e t a r y a li nen t ar " el nu e v o cue!.
po hum a no.
El m\jo r cxrosit0 r m~&lt;lieval de LS t ns curio s as co ~
cepciones fue , c cmo indic aros ~ ~ lberi o ~a rn~ ( 12 06 /1298). A!
berto lo expuso a nivel académ ic o en 11 Qua c sti on es S u~1 r a rle Anima 1i1i u s ' y e n ' De Natura e t Or i p in e a ni n1 a e · • Pe r o t amb ién
1 o f u e a ni ve 1 d e v u 1 f él r i z n c i on e i e n t í f i c a -· - c omo h o y d i r í ~
mos-- en su ol:: r a ºDe s c crctis mulierum' ' . (VéLlse s ob r e es t os
extremos nuestra tr a ducción de Obje t o de la Filos o fía~en e st P
volunen.
4. Hombre en po tencia , e st o es, "ma t e ri a o ririnr.nte'' o "ma t e ria
prima" como dirá Aquino de in~ ed iato , e n r elació n a l s e r
-s u b s t a n e i a 1 '' h o tr l" r e '; ; p e r o e s s u l) s t a n c i a e n a e t o o s u j e to en

- -------

•

�-54relación al ser accid e ntal q u e l e pue da a c o nte ce r (s e men
cundo" , semen ·ninf e cun d o':, e tc.). Vé a s e n o t a sirui e nte •

n

fe

-

·
· a nt e. E n e 1 te x t o,
5• ~
M t er1a
o r1· g 1n

' m..~. . t c r1· º"" .-·)x
fl~ u a ".
O s e a, ~
•
materia prima, c omo a cl ~ r a ra e l aut o r lu epo, y ma t e ria r e cepcionante T~ateri a in c¡ u a:
e s de cir , e l s u j e t ~ n u e " recepciona" o reci be l os a cci de n te s.
He traduci d o a sí pa r a r e s pe t a r l a p r ec i s i ó n ~ u e efe ctú a Aqul
no en s eg ui da; "C on más p r op i ecl a d , lo r¡ u e es t á e n p ot e nci a "en r e lación n l se r s uts t a n c i a l debe ll nr.ia r st: ma t e ri a p rima,"y lo qu e e st á e n po t ¿ n cia e n r e laci ón a l se r accid e ntal se
" de b e d e no min a r su i c. t oº .
=So b re e st os
c oncvr t o s t om i stas: t omados de Ari s t ó t e l e s, vé
as e Me t . , 1O3 2 a 2 C · 1 O3 ~ t 4-6 y 1O 4 4 a 1 L e
1

),

'

6. Aq uino e mpl ea, e n es t e c o nt ex t o, rnrn defini r a l s uj e t o la definición de s uis t 3 nci a (pvaza) us ada por Arist ó t e l e s e n ~í­
sic a 18 9 a31 ; e st o es, l a sub st a n c i a en c u 2 n t0 s u bje t o d e todas las dem á s c a t ero rí a s . le r o v ~a ns e t anh i € n , o tras d e finic i o ne s e n F is • t 2 O4 a 2 4 , y e n ~1 e t . ? 1 O 2 9 a 1 - 8 ; 1 O4 2 a 2 6 ;
1044 b 9.

7. El Comentad o r e s e l s ob r enombre p resti pioso co n q u e s e rec o n o ci ó durant e t oda l a Edad Media
la l abo
r cel f ilós o f o c o rd o
..
c
b es Averr oes ( At ú 7 1 - Malid Mu hammad b n Ahrnañ ~ n Muh ammed
Ha fid t n Roxd , 11 26 / 1 1 93 ). Sob r e sus c ome nt a ri os ( d ive rs o s en 3~~itu d y títu los ) a l a Me t a fí s i ca de Ari s t óte l es, véas e
nu e stra n o ta 1 5 a l t e xt o "Guill e r mo de Ockham : Sobre l o s Uní
vers a l e s ' , e n estn1 .. mis ma se ri e ( Te xt os, I I ) 9 ~Io nt e vi de o ,
19 7 8.

f,

8. Fo rm a o p rinci rio forma l ( ~(o &lt;
pcp~n en Ar is t ó t e les).
Ve as e Fis. ~ 2 1 8b42-2 1 9a59s 199a3 1 : 246al ; l 93b l 9 y 1 98b 3 ;
Me t. , 1033a24- 1034bl9 ; 1042h9 -1 043a28~
~

-

9. Al

de finir pe n e r ac i ó n como "mov i mi en t o liac13 l a f orma '; ( Hmot u s ad f o r n' .3 U· " ) A c: u in o u s a e J. s e n t i do a mp 1 i o d e 1 a K í v n a l J
arist o t é li ca que compre h e n de t amb i é n t odo camb i o , a lt e r a cion ,
e tc~ e in c lu yt as iIDi s mo l a ge n e r ac i ón (y€vn 0 l J
) y l a co-rrup ci o n ( $6opá
). Se trnta , pues, del sentido la t o q u e d ab a
e l f i losofo r ri efo al t ~ r ni n o en s u Fí s.$ 20 l a9 -1 8.

10. Vé as e Fis. , 225a 1 2-20.
11. Re sume n d e l a doct rin a a r is t oté li ca, exp u esta e n Fis. , 1 88a ll191 a 22. Sob r e p ri vac i ó n (osépna1 J ) , véanse ade má s Fis. ,
139 b l 9 y 2 26b l5 ; - En M ~ t., 1022a 2 2-1 021nl . Ari s t ó t e l e s en--ti e n de p o r 'p riv ació n " l a ca r e n c i a de un ~ c u a li dad o accid e n
t e e n a l go q u e, aú n e st a nd o po r n a tu ra l eza co nstituí do p ara
tene rl o , n o es ar t o para t e n e rl o a h ora, es dec ir , e n act o .
12. Alu s i6n a l

c ¡no n de la t eo r ía es t é ti ca cl5s ic a: e l a rt e ( e n

I

'

�cu ~ lquier,

d~

s u s fcrrn~s) es siempr ioit ci;r o r ep r o ducci6n
de l,&gt; perfecci"rt (~e l es c-bj tc. t os. e:1 1 - r..' tur ·1 l ¡0 z ....
0

13. L ú priv ~ ción,
t~

el

" p ri n cipio .J ccident _l º . Estri ct :. .... dhesión t om i s
~ ri s t c t~lic 0 e n F í s., i 0ot2&amp;-27.
-

t e xt ~

--

..i·
t•
....
t
n
..,. ·r
,.
,,,. ·•
14 • L .:· '-'is
incion
-e n r e
n~R-.L C l.v-n ' ,
·p ri• ''· c1. 0rl
· y "ccntr ..o ri vº q u e
~ q u i u p ·-J r e e e n e e~ ni ... s que. 1 L n u e s e ·t. n e u t&gt; n t r ._ en t1 e t • , 1 O5 S
bl-2 9 .
I

15. L~ distinci 5n d e r ~z6 n o r _ ci on .. l, f unrl~M PC t ~ l e n l ~ filosofí c
escul~stic j, ti e n e ? n - 1 t onismo e l Seú ti ~~ de l (g ic ~ o fc rm ~ l.
SegG~ el tomism o (y l _ m=y c r p~ rt e d ~ l es e sc~ l ~s t icos, c u n e xce p ciE n 1e l 0e e Ec ~tis t _s), l~ di &amp;tin ci ~n f'r~ 1 u r . ci on. 1
d e p e r• d e d e 1
' ' tr e n t e r z e n ~ 1~ t P u e
d i s t ir~ f. u i e rt t e " y n o d e 1 u b
jeto en sí. L. ,} tr ~ di5tinci$n - - l y re _]- - &amp;e b_s_ e t~ 1 _ dif¡
re n e i '"~ e i 5 n q u e ¿ x i s t e. -= n 1 J s o b j e t ·&gt; s mi s TI' e, s
e a a ~ i r~ -::: r \! r : e s --'
t u Gltim¿ di e tinci ~n pue~e s er r e. l ~ y0r (cu . n&lt;l~ h~y sep: r_b i 1 i d ·~ d f í s i e ~ e. n t r f'. J_ o s (l l. s t in g u i d t• s ) e r r. ... 1 tn e 1.. o r ( e u ~ n d o 1 :..:. s e p t r _; b i 1 i d ~ d e ~ t:1 e t ~· f í e i e _ , e, s . : :. .. ~ e i t r c. r_ o p e r e e r t i b 1 t"' s
físic ~ Tll en t e; v. g ., e ntr e. _ e t o y p o t en ci : , q u t s on · p rincipi ~s' 1
met' físicos) .
1

1

•

1

l 6 • Aq .u in o s e ~' d h i e r e i q u í , un ·:.":. v e z M ... s , ":. 1 s en t i d o d e m :. t e, r i ;. ( \u).n ) ) e mpl e_ do pnr c'\ r· ist~t e les. Con e ll (¡ se s ep _ r u ele 1 ·~ opini6n comGn es c o l :stic c on t empor:ne , ~ i t c lu so de 1 ~ de su m6 es t ro A 1 b e r t .... li ¡_, gr! v . S o b r e 1 _ ir: t e r pre t e i ú n d e 1 t é r min o
"H y 1 e ','
s in .=. n b ....: r f; c.. , h C! u in C• e :.. e e. rt u r. e r r L r f r e e ti en t e . E rL g r i ~
go, ( u An )
sign i f ic ...:b. , propi .... mer.te, bosq u e. intrinc t: do, tu pi,

1

Px t en siSn , es t o f 1 , m~t e ri : l comp t ct o, e tc.
Pero nunc .~ c ~ os, t: i confusión , c t.n c ep t c, p r ·i e l q u e l a l eng u w
gr i e g a e 1 ~ s i e _ t e n í ~. un t é r nin o p r e e i s r y r;. í t i a o ( xa o l ) .
do, e tc. y, po r

1 7 • Vé a s e F i s .
18. Fis.,

1 9 1 3 ~-

51

0

19 2 ~ 25 - 34 ·~/ ,

1 2 ~ 11 e t • , 1 O3 6

¿

8•

usp ¿ c. , r1e t ., 1 069lJ35 -1 070

ei

9.

o u r. 3 p~s i b il i d ~~ de ser, -según Aquino y e z si t o de e 1 te: mis no na r to c1 ,- x oª p - s t -e r i o r • Su!
rez h &amp; discuti do este punto en sus Hrisp ut .:. tí ores J1 Ptep hysi c ee'r XV, s.8.

19. Puestc qu e es

20. Met.,

~1

994

p ur ~

-

l

o t e nci : lid~d,

b31 .
•

'

• : : l os p1S OJfS
·
d u~ el e se l~~· 1
d e 1 ~1!' e t rverti
21 • Se r efiere Aq u 1.~
e i 1 id a d el e 1 e e e e!' e e p t o s " . t ' i n e i p 1 e ~: (a P X n )
v ~· e: u s .. ( ª i ~ 0
• l" o r e j e~·., p 1 o , en r' i s • , 1 9 4 l&gt; 2 3 - l q 5 .. 2
1 P. :~ ~ 1 I - b ? " , Y en Me t . , 1 O1 3 c. 2 4 ·-2 3 y 1 O l 3 b 3 O - 1f)1 4, · g •
.
1

•

en

2 2. Lu e • e i t • ,

2.. 3 • V e... as e

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n~ t ~

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~n t e ~i o r.

1 O1 ?_ b 3 4 y s s . . , t

&amp;. m b

i é n e~. 1 Ol O4-, 3 O•· b 2 1 •

�-56'

L .i no c i Ón

Me t . ,

1 O1 4 b 3 6 y

ss

º

25. Véase

327b22-~l

y

335 - 9 .

24.

el e

11

e 1 e o en t o ; :

(a

z· o

1

XE t

O"

)

S

e

encuentr~ t a mbién brevenen t e PXp u es t ~ en 106212 Y en Sobre e l
ei e 1 o , 3 o2 ;.~ 1 8 .
..

"
26.

Vé ~ s e

27.

195 ~ 12-lL~.

~n terior.

note 7

28. lb., 8-1 1.

29. En Gener e li z~ ci 6n de los A~ima l es se l ¿e : ' 1 • • • e l t ~rmino a nterior u ti ene v-..ri0$ s~r.. t ic1vs. Se p u c.dc. exis ti r e l • fin Y l o - •
uqu~ exi ote por e l fi r. . De ea t 0s dos~ u nv es an.t er 1o r gener¿ t_!
" v t&gt;men t e: o tr ~)I esenci ;:. lme.nt.e. ' (724.s.19) .
3Oe

L -~ e x .1-'.,. 11· c ~:;. c 1· ~ t

el e 1 · n .t:a e e .ae 1· ~l.~ :-- d el eº- A o u 1· n ,., s •~ b ~ s a

e n l a in t e. r -·
pretscié,n restring~d ~ d e Aris t ó t el~ ~ (Cfr. Fis ., 2 0 0 a l5-200b8)
dond e h ~ bl ~ ~e ne c e sid ad físi c z y ne c esid91 l6gic r
P~ ro, e n
ctros momentos~ ~ris t~t e l es dis tip gu e t res ser t idos de neces a rio: 1) lo que 1 6g ic a nente no ruede se1 s i no de l a n1 ~ ner a que
es~ 2) lo qu e físic-ment e es ne c e s ~ r i&lt; p-r~ que J l go pued s existir ; 3 ) ~ f ~ ct v de 1~ po t enci j . Este t e rcer sentido le omit e , c on bnst sn t e fre cu en ci ~ . V~ase Me t.~ 1015 ~ 20-~15 y 1072b
11-1 3 .
V

L

._;,

_g
-

V

.._.

-

1

•

.
,.
1 e cc1. 0n y no t =s de Miguel
is1c
e
·,
se
f
31. Cfr. A v i c en~ , " S o 1.,, 1· e
Cruz Hernjndez, Rev . Je Occi den t e, t1..: drid, 1950.
~e
l tt

~

ÍM p lic a r Aq uico ~n e l pLs~je -- se dic e
qu e " e 1 m!l r in o n o v e g n." o q u e · 1 ~' p í e d r ~ es rn :~ t e r i a &lt;l e 1 a c a. s &amp; " 5 es t o es s s e u s G e 1 n oM b r e
e 1 r- e t i v ,:. ( q u e ? o 3 r í u e o n f un dirse con eu u so er. si1 gu l : r) p ~ r .~~ r-e.ftrirs .=. -.t l c onjut' t o d e
morincs en u~ c~s ~, o e l 3 s piez e s indiviJu-les de m~ t e ri &amp; l e mple ac0, er e l v tr o .

32. Sin

embsrg~

~

-- ?-rec~

-e

33. 1012a23-24
34. El p u n t e de 1 ~
, C t ri. n ~ S
tr · s 00

'
~ n ! l~ gí~ eL l
• C ~ S.
~ SCC 1~
~S t 1

do ctr in ~ tomiE t _ difie r e de o. .Jl&gt;l J gc ~S
•
nLL
que 1 lo QU e se p r ed 1C 8 di~tributiv ~mecte de nuchot c on ur ~w ~tidc :•- rci~lnente ig u .: 1 y p :::. r c i .: 1 me t ! t ..:&gt; d i ver so ( ' "' ~ u el ..:. · ~ ~ d e tt n ... d e g !' , d e 1 a v is t e.i
hum ~ n .J , ~ t e . ) . As l. s e p r e &lt;l i e ::· 11 s e r ' - - ; o s t i e n en 1 o s t e- 121 i e t ;.!i. s - de Di os, 0 e 1 · s c r i !"P' tu r - &amp; 9 de l _. s u b s t : re .i "" s- de 1 ~ c cid en t e . "Se r " , en t odos: e. s t c.. s c ~ e os , se pr e di e : &lt;' e. 1 os- diversos s u j e t os c or p r ~pi ~ d ~ &lt;l, bien po r ~ n~ l Ggí u de propcr ci on ~ lid ed in-

=

intríns e c .!:. e propi ., c on0 p . e. .,
11
•
•
•
.
co n o cimi
en t o ; ' 1n
t e 1 e ctu ~ 1 , ,01en

' c on: c ini.::n t o\' s e. r:.sib l e y -~c r .r- l0gí ~ de
~ tribuci6n
~
. c.n t o " snno" . En e sextrinsec.:..,
c ct:lv p . e . , ,11~m b re ,, s ... r:o .' , .1 1m
~ n , 1 .'!i._ 8 r e. 1
í
t ~ u~ lt l.· m9. p r e '-1 ~• e -- : 1• e:
• o e ~·
~, e 1 s -2 r $ e d ~ p o r a n t e r i o rid :- d y pos ter1 cr1düd, es 1le c 1 r se~ur =1 ord ::n re.1 ::. tiv o qu e e l inf ericr o l os infQri~r e s t ienen e t engan resoecto
J uno •

�-57-

.
•
superior ; cer se pre d ic
, COli p r opied
- d.. , tte es t- e princip~l,
priorit a ria me nte, y só lo con p os t e ri o rid ~ d a ~ los otros.
En lÍne a e gener 2l es, los nomin ~ list ~ s me di evtwl e s sostuvi e ron
qu e '' s e r " e r ~ e q u 1"' ve e o • A 1 g u n os es e o t 1. s t L s m... 11tuv 1. e r o n 1 e un 1•
vocid ~t d d e l c:n predic t:L cior' ,]e ,¡ s~ru. S u ~ re z , f it'?. ..] l men t e , rtdmi::tió t .ci n sól o 1 ~ ~ n :l lcgí ci po r _,tribuc ión en 1:- p redic ::i ción de
" ser". En tod c e .so , 1 ~ u ~ z. l ogí e~ de prv-µcr cion 3 lid "· d serís. , segGn Suir e z, inpropi ~ 0 met a f6 ric 5 mer ~n e nte. L ~ sutil c ontrov e rsi ~ dividir =.. cr emen t e .;} l ~ es c c l Í.9 t i c a de c ! d e nte en " t o
mist .:!s" y "su ~ r e ci ei nos •
•

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1

19

3 5 • 1·1..:i. r e o T u 1 i o e i e e r G" es e 1 ne·m r e ñ e 1 e s e r i t o t ' y ~ r --~ d o r I .::: t in o
(-106/-43) qu e sirve ~ quí p ~ r a i lu s t r ~r e l e jemple . Tuli 0 ( a sí
s e re f e r í ! ' n .;; C i e t: r r. r: n1 u e h os es e r i t c.r es e n 1 ... E d :.. d ?1 .c. d i ~ ) o Cicerér. (com~ m ~s comuúmente h ~ s i do c 0 nocid 0 luego). ee iden tific ~ n cu L ntit a tiv ~ o num ~r ic 2 ment e (son ~ l mi s mo sujeto) porque coinciden e n ser e l. mism o comp u es t o de f . .. rm c. y m(1t e r i Gi. •

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l ~pr~so

por 1 ~ 9ivisión
Puhl icacione s v Ed i ciones de
la L1ni ve r s idad d~ la reo Gbl ica
131.~1?/1r

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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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Gonzalo Marín</text>
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                <text>Textos de filosofía medieval / Jesús Caño Guiral.--Montevideo : FHC/DPE, 1978; 57 p.</text>
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UNIVERSIDAD DE LA REPUBLICA
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS
DEPARTA.LlJfENTO DE LINGUISTICA

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o C6mo hacer un Libro
de Poemas....

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CURSO: SEMIOTICA TEXTUAL

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�IvIETODO

I~IlVIUTI CO

DE
COl\U"'OSI CI ON

POETICA

Etapas recomendadas al alumno:
1) Elegir un autor conspicuo de11tro de una detex·minada
corriente literqri~ - poética .
2) E8tudiar su es tilo , su vida y s u S9oca .
3) Ana lizar las Figuras de Estilo , sie11do 12.. s princi-

pales: l a Metáforn, Sinécdoque , Tlle tonimia , Paronomasi '1 •
· 4) Confeccionqr poemas: a ) con los r Bsfos básicos

b) con loG t em~s car~cter í sticos
c) i1ni ta ndo la téc~1icl-..
d) exager ando ~lguno ~ r asgos
5) Comentar: q) los ~éritos del 2utor

b) su contribución a lq corriente
• ) l~s técnic2s de uso 11n5üístico
d) su infl uencia posterior
'"" lwnno dere srbe r re a li~ l""\ r una I trocll1cción , Jed ic8 tori q y un PrÓl060 . Deber ~, pues , pouc r
señal~ r l q cohere ncia de l a t eorí a del ...noeta con lo ~
textos incluídos .

6) Fin2. l ment e , el

Monte vid o , lo/12/1984
Lic . Rube n ItJI Tmi
Assist e nt e /Depart ~~ento

Fac ultad de
,

H nm.nn id~~eG

de Lin 8liÍs tic~
y Ci enc i 1s

Filoe ofÍ q del Lenguaje
S6mi6tica Textual

11

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preTEXTOS ( 1972 - 1983 )
Publis hing

Editio Princeps cum :

spec i ally~

t ext í culos
t extigo s
cabs tra cciones
al(i ) t er ac i ones

Avqnt
pr opos de l' éd iteur
. .
s uivie par un
f'Ionol ogue de : TSB TSE Li o t
and Ta ni's Re troducti on

&amp;

ca l embours mi mé ticos
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Avant propos de l' édite ur:

Qua nd ce f r ondesc cnt Text i cul.e.ti on
pr 1scnté , d 'immediat j' a i e u l'idée de
éd itions D~ Luxe - Peper backs .

d~

pr éTex t e s m ' ét~it
l~s publ i e r d2ns l &amp;s

tKA

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J' a i c h~ rch8 s i mpl emvn t,
détc rmine r d~ l a f a 9on l~
pl us exa c t e possi ble ,
montr~ r l a dégéne r es cen ce de 12
text i cula tion de Mons i c ur Tani s~lon un or dr &amp; f a i s e ur •

a

•
or d 2na t i on

Il ne s ' ~gi t, pas ~ nc ore ici , qu' un~
sugg0rée
pe.r l ' hAut eur :
1) pr éTuxtes du dir e
2) pré ~8 xt es du non- dire
3) préT~xtes visue ls
En un mot , j ' qi ~té ~m~ né
e ss Ry~ r de f a ire app~r~i tr e
le s principes ~st héti qu~s dans l a structur~tion d ~ s TGxticules du Mons i eur Ta ni, hurnbl e R dmi r e~ t e ur de rna p o ~tiqu6 et
d ' Dpi pha ne Bonl~rmé , Ai guill on Apolin Air , Edga r d A. Pcc t ,
'~it G. E inst~ in , dt biLil sa r du He ilige l , H0hle r Heb Gl .

a

Pourt qnt , il m ' ~ sGmb l 6 qu~ s i nous s uivon s l ' o rd r ~
fornic ~ t~ur dG l a g~n0se , c ' ~s t or dr c s~rqit unt sGrtc d~ f il
ombilical ~ t il d~vi ~ ndra moins d ifficil~ , du mc ins d~ns un
c~rt a in nombr~ de T~ xtic ul~s , pour compr c nd r ~ l es fins
ovul~ire s qu~ les pr~ Tcxtbs po urs uiv~nt plus ou mc i ns conscic.:mment.
.
·.

f·18itr L:

d~

P'1.ul Galc rie

Confér\:jnct. s

F~ ll ow

~ 1 1.

Surbonn0
Cent \ r for Poetric

a t Princ~town
&amp; :3émina l 8t udi f3S
Vi Pi ting Pr c f cssor ~ t M. I . TH . Dpt . of a r t •

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�r.Ionol 0gue :
f-Iy m'1.in cri t '-- rion i s th.. t evvI'Y po"" tri e ino..nif&lt;:;sto. tion
likc this , is \v úrth of ;.\ny \jncc.1 urngv111~:'lt ~ b1....c 2.t1se Mr To.ni ' ·J
p u~ tric o rg~ s m i c? l p o w~ r s ~r 8 ~~ inly focusvd on tvxt- forschung
'1bout c oncrv t t c onstruct s of i nt1....rs1....n1ioti c la.10\vlcdgiv .
Many thinkc rs in thc p~s t cvntur i~s , Givv us ( ~s mod~ rn
inh\:!ri t ors) s orne- principal i Ct.i'"" s . For vX --.: .pl . . · WG e ~.n r Lcc.11
h~ r~ th t: pi un '-- ering work of Almo.rkos'-- Stror .. ( 1828) , Jungo
v on Krank~ - ·l ~nsch (18 69 ) . Georg Gl.filt c., r:·.schcr(l899)
1cl ,
fin~lly the gcni ~ l ct n t ribution vf Ezra Schillinu (° 927) .
Surt is tha t Mr Tani nlso qdmi rcs se) much : D ·rio+Iiuicl bro
+V~lle j o 2tnd n.11 the s t. 'v"3 ll l;:no¡~n SL;rU iJGici 1 rP "re C)utstc.nci ing
~li t t: of piun te rs in t vxtu2.l .Sv.1ioti cs . But thc cc11tr8.l issue
is crea ti vi ty thru syn1boli c bvh2viour .
We ll, I think , t ha t th'-- tLxtut·. l TJ v trie ~wcrk her~ prcf·e11t cd
i s :.nly thE; s t q rt t o further ('""'b) u se of tv~'"tu:tl CLnfi 0 ur".tio11s
~ s c oncr e t e ob j e cts in typo5r~phi c~ 1 sp2cv duv t 0 sch iz ophr~n i c
Rbili tic s .
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TSE TSE Li ot
\/as te:: l and Uni Vl;;roi ty , Dpt Jf
Sl voni c 0 .c.ngs
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Fe llov1s .
r1~111bt... r of the Socic ty for thc Pro p ~.g.:;. t i oi1 of tl1t... Ge sp.:. l .
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BI BLIOGRAPHY:

Anne.rkos e Stromm ( 1828 ) K nlcrc te D:_ch tune
Je112~

F~rt...nc ~n&amp; t ~na Vcrl~g .

Junge v on Kr 1.nke - Iviensch ( 1869) Konlcr0te Ferrrnlere i
~on i sb8 rg: Josá G6mez v~rl~g .
Georg G. fil t e F i s che r (1 8 9 9 ) Dr.d2. Holobr c.phi c r12.nifest
Halle: Günthc, r Lol1er Verl::g .
Ezr~ Schilling (1 927) Textill" l Vortez
s~1c1n: Bl '"'.CkÁSS &amp; Li ppincunt .
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Retroduction:
Le d e d ico es t e c- l emboures co livro/livre ~ Ve rli!ine , D~rí o ,
Huidobro y V~lle j o (&amp; F J~mmes ) q ue imit ~ y n o es , es ~p~r i bn­
cia de libro t e xticulé'..r y n o ese ncia . Se l o d edi co ~ mi cerebro
que me m~.ntuvo iluminnd o en es t é'.. cue v a 1 r¡,r ga y oscur n p p'"'.r n
h n c8rme r 8 cordRr qu~ s i Pi e nso=Soy: ; a qujJa non cnpit mus c "..s .
Le tnl' ndo un s-:.lud.o i mpre so n d'l. Vinci/Ap ollin,., ire/r1.?.llc..r !.18/
Rub~n

M Tani ( Philosbp~e Ba cc ~lqur8 us
(Custos Privt'.ti Si g illi)

&amp; Artium )

�Ready 11ad 'OC

laud'OC

langue guide

a Guido Zannier

laud'OC

languide

languedOC
como Bor11eill

bel companho

en chantan
per vos les vers
en chantan vos a~e l
laudando el laudanico rauda l
de madrugales amorosos
troubadourien laud'OC
de la corte provenzal
como Rudels
courtois d'OCcidente
de la corte sana
amors ab desirado companho
pálida putidoncella
per vos totz lo cors mi dol
laudar de la pr ovinkia
laudar el raudal de chansons
como Ventadorn
qan eu vei midonz
maravill me sos bels hoills
qan l 'erba fresca e .il fuoilla par
e la flors boton'el vergan
en chantan bel co1nparlho
midonz midonz en chant an vos apel

•

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como Daniels
ta~nt 1 ' am de cor
qu 9 eu soferi de ben amar
.
c: ais si.n fa tz los motz en rima
e nadi contra suberna
en chantan bel companho·
en chantan vos apel
laudando cest sonet
en languide langue d 1 0C

1981

�SURménage a t ro is
a l SURpoet a H. Manz i

Melena tiene pena
de PantaleÓn
alias el tiCamaleÓní~
encanado por escruche
y una pena que nadie escuch~
solo un punto como yo
'

11elena ti ene ~l alma plena
de con1ple j as imagos
y su lujurioso cuer po
de farfalla nocturnal
de sahumerio
-nerfuma
.
como yuyo cuyo
ovuleoso aror~1a
. ..
'de subu.r;bio tur.bio ,... ,.
taconea los adoquines
1

.. .

,

Melena es la s irilbiÓtica mariposa
que se posa posa pon1posa
en la libidinosa
noche
de
Pompeya
•
La musa ella
la mistonga musa
·
que alumbra en cada noche
una placenta de estrellas
que titilan nuestra marcha
sin qu.e ella
me bata su pena me t afísica
por las calles de l'·íar bella
La musa ella
la papusa musa n1istonga
la Qus a rantifusa
que me cbamuya la excus a
de su amor divi dido
l'Íelena tiene pena
,
pena de ~entlat
on
,
de maraton arrabalera ,
cuando llora su corazon
su abandoneado cuore
de yoti venco rococó

�.
•
. -·.

.-

'(

'

.:

•

.

•
....

•

1

•

•

i'1elena
,
ya no besare tu boca
en la Boca o en el Sur
mientras flotando ,
tu melena de fiancee
perfun1aba la noche
de Madreselva NQ 5
l·íelena
ya no me verás como me vieras
recostado en l a vereda
esperando me ,
ya no asombr ar e
nuestra charla adoquinada
con mi charnuyo l acaniano
t

Sur y después pare Don
,
y G no veré más aquél viejo al.macen
la luz que titilaba ,
en la rua y el zaguan
que acunaba la humilde luna
l una suburbana
,
que plateaba el terra.plen
Qué pena t1elena
qué mina de verbena
n1i novia de barrio
11e l ena qué pena en mi alma de •nunto
qué t r isteza lielena
por~ue te quise junto
a mi con psico lo~ Ía
de gil de libr eria
Melena qt1é pena
,
pena
por
que
t
e
queria
i r. 1
,
,
i·1e ena que pena de bandoneon
en las calles que van de neón
iluminando nii pena sensiblera
mi pena que se des11elena
sin vos r1elena
...

1982

•

•

•

�a Caetano Veloso
eu agrade 90
ao povo br as ileiro
norte centro sul inteiro
onde reinou o baiao
C. Veloso:You don ' t know me .
lua de Caetano
lua brasileira
lua do meu cora9ao
mOOn , Over tOwns mOOn
lua de Caetano
lua brasisisileira
luna en la mano
esmola de prata
lua de f avela
lua superbacana
lua nua do Brasil
Brasilua
Lua r Brasileiro
lua nua do me u corazón
beleza pura
lua
a pele oscura
bele za pura
( luna
a carne dura
beleza pura
eu acho brasile ira
lua de Caetano
lua de Caetano
luna de f avela
ranchos de lata
por fuera
lua pratejante
lua luna mOOn
beleza pura
eu acho brassississileira
lua de Caetano
.1 4/11/83

�•

•

•

a Eduardo Milán

•

Ego cantor prudens
cano musas silvestres
soles f c:.."tes
lunas altas
fructus suaves
cano cantus festivos
cantus dulces
cano amores bonos
cano figuras perfectas
imagenes puras
cano opiniones raras
tempus velocem
cadavera pallida
series infinitas
defectus occultos
series infinitas
series infinitas

•

1980

i
1

•

�•
•

Ll orúa

llor ando llor uando yo ruando
,
debajo de la g8rÚa
garua
ttl estr idente y fina
,
, ganzua
n1e taladra el corazon y me gotea
en cada ct1adrúa
el 1.:)obo que bor1bea
la sangre que
, se licÚa
como l a garua
de la
, soledad
,
garua
g~ua
qu e fluctua
,
,
garua garua por la r ua
por l a str asse
que yo pase
se me clava tu pua
solidaria
)' fina
,
que me hostiga y se adecua
a la fatiga de mi solitaria cruninata
hasta el coqueto altillo
del conventillo capicúa
que se desvirtúa
en la sombra
,
de la garua
¡
,
ufa garua garufa rnaraua
garufa que se mufa
mufa oue
- , se a~ufa
que se atufa por vos garua
perlada asesina co110 tortura~ china
como sifilina inina
que estupr a la melancolia
que tir ita
que te irrita
parlanchina
con10
una cacatúa
,
,
gar ua
garua
,
, de l a rua
,
gar ua
garua que actua
,
sigilosa, y fina
que menstrua
la ganzua
que me escrucha
el alma que garua
,
r. arua
,
garua
~

•

�•

•
•

·.

.

.

qué decir podría
qué pod_rÍa decir
acaso ocaso Osaka
c as ao ·o e as a
·.

•

decir que podría
po.drÍa decir pudr í a
piedra hiedra yedra
Fedra
qu~é podría decir

•

qué decir podr í a
podría decir que
podría que decir
decir que, podr ía ·
que podria que
decir que podría
que dec ir CjUe
decir podria
.
•

1981
•
'

•

•

•

�..

. .

•

podrí a esta noche escribir
escribir lo s versos demenciales
saturados d e grafemas invisib les
que vehiculen el tema
decodif icable por el a l roa. bElla
f ervencialMente nocturnal
que se api ade de mi versificAda
estructura ca denciosa empapelAda
mensajera de las vibr á tiles concorda ncia s
de mi cora z6n estridencial
que sistodiastolando por tu a mor
sufre l a desdicha del desdén
alma mia expulsAda del edén
como un Adán nAdando en la nádA
Ada hAda cAda suspiro
flautulento suspiro que exha la
tu boQuita helardiente
transmuta mi horrorosc6pico horror
mi temorroidal tError
en embalsAmado balsámico a mor .
a rrullado por la flauta l ent a
de Pan y las enruladas
olas solas a l so l
•

l.

'.!.

.,

•

•
•

-

..

1981/.3

�...

•

al malevo muñoz

Hembras con l as ancas nerviosas ,
un poquitito de espuma en las axilas ,
y los ojos demasiados aceitados
o. Girando: "Milonga "
•

•

papirusa paqueta
papa polenta
con el embroque tripero
catriela que no se achi ca
ante el afrecho
que le acomoda
l a biaba glande
y le empavona l a s ventanas
feba j aila i fe
que refistolea
logis a l a ma.rchanta
mientras sanatea su chamuyo
de mi na pituca
l a amasija un punto
minga de yulevú

\

•

percanta que se arrania
en una mi shia ca trera
cuando l a trinca un pua
y l e bandea con el gans o
la cajeta debute
papusa jailaife
con el embroque tripero
que reloje a farabutes
con la sabiola cojinchera
mina f ichud a
con maní a de ninfa
que da pelota a l piberío
y al sabala je r ante
grela pos ta posta
cuando l a chapa un piola
la piroba de garr6n
encamado en l a rua
mi entras sanatea su chamuyo
de ninfa paqueta

27-7-83

•

�..

•

al pasar andando
o pasar pasando
ninguna huella
los pies van dejando
porque tienen una suela
que se va llevando
a si misma y al sonido
que va pisando
en un pasar paso a paso
que va trazando
un rastro simultáneo
en el espejo opaco
de los zapatos
como un sello
que tiene ciegos
l os r elatos

1972

•

•

'1
-

'\ o , )
l

u

.J

�•

•

a J"ules
et

Romains

Paul Verla i ne

je suis un h abitant
de ma ville
qui sent pleurer
mon coeur
en regardant un s oir
la pale lune se lever
A

•

,

j e pleure dans mon coeur
comme il pleut sur }font évidéo
je pleure
larmant 1 1 amant
dans mon c oeur
comn1e il pleut
sur Montévidéo
•

•

Montévidé o
la ville ou la pl ui e
larmant · l 1 ennuie
de mon coeur
pl ein d ' amertume
larme l a l angueur mono t one
de Montévi dé o
Février 1983

�'

•

r eady made
je demeure
la ntli t vienne
l'heure sonne
s ' en vont les jours
je derneure
bien slir
admirateur
.' e
avec s a manier
de poétis er
l e pr emier
et le dernier
cet fut Apollinaire
bien sur azur
je suis s~u~efié
vers la debacle
par
BonLarmé

Lao - t sé
et

W Blake

1981

•

�•

grisUrbe

·.

gris
griseta
griSalvo
grist7uan
gris
jubiladogris
nlontgris
montegris
monte vide eu
veo un monte gris
n1ontegris eo
rnontegr is to
griseo
gris.
. ,.
gr1s1n
grisina
g ( u)rises
gris iernpre
gristeza

GRIS

•

•

�'

a l a mulata
"
mulatress
e de Baudelaire
oba oba
oBr asil
oba terra
boa terr a
preta terra
negr a terr a
t err a pr eta
coxa preta
coxa boa
oba oba
nml aterr a
boa boa
mulhaterr a
pr eta terra
oBr a s ili a
cor daterr a
p áuBr asil
gos tos aterr a
volÚpiosapele
s amba apelo
carnevai oba oba
carnaval p~•t- a -porter
pr eta apert a
oba oba
br a iana
preta s amba
pra tudo se acabar
na pre ta fe ir a
oba oba
oBr asilia
oba samba
oba oba
copacabana
emBr aterr a
tangaboa
mul ater ra
tangamazonia
oba oba
s araba enredo
oBr a s ilia
eu vou te araar·
a vida
oba

oBr asilia
oba oba
abUSAda
oBr as ilia
s ertanegr a
f ometerra
oba oba
mula tanga
oba oba
oBr asilia
oBrasileira
s of'rileira
oba oba
oba terr a
pr a voces
"
voces
sem
s em voce" .terr a
aterr a nao ter
voce terramor
oba oba
oba samba
coxa pr eta
coxai or
pr a ter pr eta
oba oba
sofrileira
oBras iliana
oBrasileira
mineigr a
oba oba
samba boa
oBr asilia
emBrasilia
copabacana
mulhaterr a
garotanga
oba oba
oba san1ba
eu vou te ar.1ar
oBr as ileira
oba oba
in te i r a
oba
setembro 1981
A

A

•

•

�••

•

a Friedrich Holderlin
sag i1icht ne in
nein nicht s ag
icb habe Angst zu sein der Einzige
Selbstbewus sts einigeSeele
habe Angst
nicht ne in
ich H~re eine weisseMasse
ohne Augen zu sehen
des Todes l1iusse
mein Schmerz wartet eine
eine StundeWelt
Einel·iondweiss el1ass e
.

der Mensch ist eine GanzGlanz
Tr aumSeele
•
••

mein GedankenKorper
ist die Wohnung der SeeleStoff
wenn me iner AkademischerSinnGeistTraun
habe nle i ne Spr ache1~ame r~ichtGehort
Kraft der Iioffnungloss DenkGes chi chte
i m n1e i ner Wal desBauml os s
rJichtl oss ist
das WortWorteKr aft
der SinnGeistDamérung
ich habe HandAugenKraft
ich 11a.be Angs tloss

1981

�canto oDiosa
la gr aciosa amorosa
melodí a armoniosa
canto oDiosa
per o dadme el laud dual
d ' Elvis le jongleur américain
•

canto oDiosa
la suave y fina
.
sonatina del azur
··
de la golonniña de goLondres
goloncesa goloncella
de la boquita carmes í
de la piel de cármica
y los suspiros ajados por e l ajo
suspir~ndo por su golonmajo
entr e sedas de Golconda
l a princesa
, está triste
que tendra la golCondesa ??
Zeus ! ! oh sueZ ! !
acaso el desTino
de E1i al1na turbada
por el goloncello
,
que ritmaba, helada armenia
susurro tremulo
del aire suave
de ~isados golongiros
sera aPenus entrever los golongestos
deli c ados de la golCondesa ??
011

•

acaso musageta Apolo versallesco
será, mi destino alusignado
sera, errar herrar
sera por ventura
cantar e l ogiosos insultos
insulsos poemas sin palabras
gol onsulsos golonte~as
golontextos a la golonniña
goloncesa de goLondres

1981/3

�'
a mi MISMO
vivo en los interstícios fenoménicos
como el líquido cefalorraquídeo
amniótico
vivo entre las actuaciones micromegálicas
de las marionetas humanas
vivo entre mis personajes neocórticos
vivo la schizoidÍa autoscÓpica
en la dimensión del CoDtrol Mental
veo las capas de gestos estratificados
hasta la cenozoica alma vacía

mis hollow men stuffed men
vivo como un extraño ser
entre mis coterráqueos
testigo de sus fallidos actos sintomáticos
y , sus penas esenciales
se que me olfatean
con la n1irada curiosa dudosa
como los perros
a la muerta esencia del ser
asombrados ante el un1br al de su nada
parmenÍdeos bicéfalos
iguales t0dos
desde el humilde presidente
al encumbrado juntapapeles
~

mis hollow men stuffed men

1981
•

•

•

�a 1'Iontévidéo
1

le vent glacial
souffle
les arbres morts
les fleurs grisatres
les personnes tristes
de Montévidéo
le vent htrrlant cruel
jette la neige molle
qui plonge dans le quartier
del Centro
y de Jacinto Vera
que es de veras
el de la luna que rueda
sobre la vereda
et les chers endroits
de la cité grise
Montévidé o
la ville ou la neige
sentinelle cruelle
qui n ' existe pas
s ' infiltre molle
dans mon sang
vieux et gris
1-1ontévidéo
cité gris e
grise ta
qui caresse
,
inon coeur casse
Février 1983

.

�•

'

•

friuLuna
•

luna l una ven abas
ti darai ~an e lat
e

•

ti darai a rae col ombe
stassera

la luna qu.iete
sul r.l1 8.r e s1liS pr~s
la
luna reste gr andi os e
e claxe
luna
decembar 1982
•

•

..

•

•

�O triste, triste éta!t mon §me

a

cause, a cause d'une femme
Verlaine : Ariett es Oubliées VII
..

'
'

je veux' dire en ces vers
les vers du poete :
"mora na f ilosof ia
pra que rimar amor e dor"
et la opinion que j'ai
d'avoir lrignoranoe infinie
e ncere une f ois
prenez pitié de moi
'
jeune fille de ma ville
sans vous
•
belle demoiselle . .
-..
je souffrirai .
et mon triste ·
et pauv1~e amour
serait lugubre e t nuagé
gémissant mélancolique
avec la clique des oiseaux
au long des murs du carref our
.-.

'r

•

les yeux des cieux
qui l~rment le lament
de ma ville
m'ennuient
cornme la pluie
qui plus amoureuse qui toi
baisse le trottoir
noir de mon coeur

•

�..

•
...

1

•

'

•

•.

•
••

1

triste était mon Ame
h cause d'urte femme
cherchant en vain
d'oublier
cette douce f iancée
dans mon amour brisée
le songe désespéré
de -tes caprice..s
•
belle demoiselle·
Qffrant toujours ·
dans la nui t ·
ou le jour
tes petales nacrées ...

-.
•

6 ma f ille
prenez pitié de moi
car je suis le · pG~te-albatros
qui vous aime sans trop croire
mais éloigné de vous
bell·e comme vous ~tes
demeure triste et confus
je chante nos amours
avec mon orgue au rebours
parce que je suis
le plus grand poete
l'on dira de ma génération

..
•

enero 1983
•

�'

Sweet are the pleasur es
that to verse belong
John Kea t s :Epistles

;,ro soy aquél

que ayer nomás decía
la cornucópica canción
a Mi l\'Ii Mi Mi !Vlismo
la misma canción
que aquí mismo canto

...

yo soy aquél
de la torre elefantiásica
tor ero de la torre turronesca
torreón de la reina torpe
dueña de mis sueños aperturales
en que corre la torre de marfil
yo soy aquél éste
que hoy diciendo digo
la esperada canción desesperada
la sonata blasflema
yoh soy hoy aquél
que ayer nomás ~ec ía
la sinfónica melodía
contrapunto enroscado
en los cuellos de loS ciSneS
en el azur de cinc
cincEroS ciSnEroS
hEroeS de Eros
1981

•

�•

Sonnet to ShakeSPYare
Take, O take those lips away
Shal~ espeare

.

:Sonnets

Shall I cuntfess thee my dreadful care?
When I cuntfirm, in disgrace -v1ith l ove ,
my melancholic cuntdition of silver dove
seeing thy fragrant bosom bare .
Shall I cuntfess . thee that 9ur love is rare,
cuntumaciously cuntsecrated to prove
that thou art not s o unkind being above,
cuntspicuous queen that anybody shar e .
Tal{e, O take thos e lips a1vay
lovely cuntess ever looking f or men ,
like fucking machine luSting any guy ,
ogling the falluses of every s eamen ,
O thou , obsesive cunt that I l oved i n May
staggering thy feet on visc ous s emen •
•

april 1983
•

�1

ReadySonnet to J.ovely Ros eriver
•

-

Now is my l ave all ready forth to c ome
Spenser: Epithalamium
I DREA}1T a Drearn ! wl1at can i t mean?
}iy love is i1ow awake out o f her dreames ,
for she is resplendently clothed i n lave beru11s
'4.ri th half discovered wings , and gl ancing l&lt;een.
For sure s o f a ir a \1oman was never s een 9
as saine amorous Zephyr in night s t r eams
o f melodies that never Heaven dee1.1s ,
that in t l1is gl oomy world had placed been .

'

What is r.1ore gentle that thy l ovely eyes ?
What is mor e thrilling that thy cre~~Y br eas t?
Such innocence of chaste fl ower i s t oo high
as unpos s essed maid of any Linghamic u nr es t .
ríy \Y-Ornan , is dewy cunt in Olin1pic slcy ,
purity that never l aid in fucking nest .

april

1983

�•

•

And still she dances
dances still
and still she comes at me
with breathing ~reasts.
L. Ferlinghetti: A Coney Island of the riind.
ro za la Rosa la moza
golomi1oza que roza la Ros a
Ros a an10Ros a l a oDios a
ins iDios a y negra
. , pena
que acosa per1spomena
la Rosa de mi libidinosa glosa
que articula el diAlecto ceFál ico
del placer espasmódico
,
Rosa cuyos petalos go za
el PENEtrante ejército
de imáGenes ener vadas
por l a Diosa arnoRosa
que insem1nan la memor i a
de imagos y genes
en el Dharma de la Doxa

..

Yo el mesiánico vesánico
acudo al1ora a la paraDoxa
de t u s usssurro orgásmico
·nara orgasmizar en, poli foní a
con 1ni verso apolineo
en r imas de jade o jadeo
tus suspiros de agoní a

.

Soy el vencr eado r apsoda
que pl antea una oda
con su elec t ro plectro
y modul a y , adula
en la er otomana otomana
el ri tino cadenc i oso del amor
Soy el apolíneo aedo
cuya l ir a delira
la mesalÍnica pir a
~~ ~~~ gl andes elecciones
y satiriza la satirias is
de tus venetér eos ojos
que anti cipan oscuros
la lÚbricAcciÓn bartolÍnica
de los priápicos diablos r Ojos
mayo 1983

•

I

'

�•

..
a Lí ber Falco y
Gastó11 Ciarlo

hay veces que te ve~ tan griste
como las viejas cqsas del ce1.Lt.ro
grises por fuera
y por dentro del ª00

,.

hay veces que te veo tan griste
con10 mis vie j :=.s obs es io11es
grises por ft1era
y por dentro de Montevideo
hay veces que te veo tan griste
como los ojos de Rosario
grises por f 1era
y por dentro te desvisten
•

hay veces que te veo tan griste
como los emigra~tes
gr is es por fuera
y por dentro enGRIStantes
hay veces , que te veo tan griste
como las ~lceras de la acera
grises por fuera
y por dentro de Montegriseo

hay veces que te veo tan griste
como los montevideanos a diario
grises por fuera
y por dentro del FIT
hay veces que te veo tan griste
como los que dejaron Trieste
grises por fuera
y por dentro enTRIES TEcidos
hay veces que te veo tan gris te
t~ veo engris tec i da
.... -- .-.
- dentro y por fuer a
por
,...~,...

feb / jun. 1983

,

�I

a mon

Minne Rosefleuve
.

Piangete, donne, e con voi pianga Amore
Petrarca: Rime XCII

Tu t'en iras un jour
un jour
sans que je t 1 abandonne
un jour
je souffrirai de peur pour
la mo itié de ma personne
qui s'en ira avec toi ivre
et ton désir d'automne
d'etre libre
Tu t'en iras un jour
tenant 1 1 amour pur
entre tes bras
douce tendre et silencieuse
Un jour tes yeux
n'allumeront
, pas mes songes
et sans clemence
dans mon coeur électrisé
les larmes guirlandées
,
,
de, , ma doleur egaree
penetreront le calfeutr age
tragique de mon amour
écrasang l'espoir
de mon spectre brumeux
qui te regardera par la fen@tre
lugubre des Adieux

•

Je suivrai l ongtemps
ta pale jeunesse ave c mes yeux
aLarmés témoins aff ecTUEx
qui CHERcheront
ta silhouette
,
mes levres empourprant
les par oles d' an1our
maintes fois murmur ées
,
dans le vieux pare s olitaire et glace
· OU nous joignions nos bouches !
I

30-5-83

•

�</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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                <text>Tani, Ruben&#13;
PreTextos: o cómo hacer un libro de poemas / Ruben M. Tani --Montevideo : FHC.DL, 1984; 10 p</text>
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                    <text>— 68^ —
fí6l S3ibui8ij(3 s^uopcSijsaAUi ojqru ja uoa e^pirar) A sapEpiuBintifj ap pEjjro
-b^ bj ap (Biuauíuadx^ ^ jBjauaj) BiSojoia ap BjpajB^ bj 'ua opBziiBaj ¿íEqBJx (*)
yB cuBunyaB 3S ojaasui ya anb (b rasjpnpap apand 'sajsaojou /
soj b BpBzijBaoj a^uauíBjos —ooijBj^oa^ bjsia ap o^und ¡a apsap—
Á BUBijpiuiop ajuaujBAisnpxa (sa^ojjjuiij soy ua ou) sjBd oj^sanu
ua 'sa axaadsa Biyaip ouio^ '(ajuaiuijiip jb jBDid bjbcI oqaay ya ajq
-os J3BD BÍap as anb —sapajBd SBy ap o^yB ya Á sajqranqaa^ sBy ua
opBSjaqyB— oujtuaou o^^asuy yap ojyqBq yB upysnyB) ,,oyans ya ajqos
ojuojd ap J3BD oíap aui^ :ouiod isb oSyB ÍBnqaanb zoa buti ap 'Bzinb
'bjbj^ S "SB^Bq^ ap pBpauuajua By ap uauua^ yap jostuisbj^ yBdp
-uyjd *((supíS9¡uí ptuofpuj^^ 'o^B^o^Buiaq oja^djtuaq un ap BiJBiy
-lairaop aiaadsa By ap unuioa ajquiou '^BanqauíA^ By ap osbd ya anb
'soupaA sasiBd soy Á '¿Bn^njQ BJBd joíaui oun jbji^ soumjpod
ou yBuoi^aj oydraaía ouio^ -oaijpuap sajajuí o^yB sbiu yap sauois
-nyauoa jaBjjxa BJBd 'sauoiSBDO ua 'opiAjas Bq unmoa ajquiou un
ap sisiyBUB ya 'SBuiapy -sbjjb oduiai^-oqDnuí apsap opBsn Á yBtuiuB
un b opBaiydB Bua^ipui ajquiou ya Bja opB^snÍB UBna jBj^souiap
b ouia BpuaiD By saaaA SBqanj^y •yB^uauniDop sajajuy un a^uaureyos
auap ou *oaijTJD sisiyBUB ns Á 'yBjaua^ ua sayBuiiuB soy ap ('Di^ *soy
o SBua^jpui) saunmoa sajquiou soy ap uppByidoaaj Bq

•(8) 'jajanaQ •) aSjof — • ttoot¡pu9ta jaq^p un outs
pjj ap A pppatí} ap o$av un atuauipjos sa ou 'stp^f un ap
vunv^ pj ap sPuaStput sa^quiou so^ ap vtAoiuatu M&gt;p¿pnf)it

p ud ^nonj^-nonj^^ p&gt; svtou^ÁB^^

7/

(*) vt^^mo(}oj^
iso'pttuoud}'^ sof ap sauntuoo sa^qtuo^ 7

's3utuiJOD sajquiou soy ^p

pp
SOJ ^p ^T^OJOiq ^J DjqoS
OMIJULO VHJ^VW *
'A onoao^

�Uruguay evidentemente después del coloniaje, cuando se constru
yeron las primeras viviendas estables (que no tenían nuestros indios
nómades); b) que traspasó las fronteras seguramente por el extre
mo noroeste del territorio nacional y de allí se expandió rápida
mente en dirección sudeste, sin alcanzar empero —como lo hemos
bien demostrado— la región atlántica; c) que el insecto entró al
país ya con su designación vulgar, "vinchuca", pues se trata de una
especie propia del norte argentino - chileno - boliviano que fue des
cendiendo hacia el sudeste en el correr del tiempo (Talice) (32).
La necesidad de estudiar los nombres indígenas de los anima
les se hace aun más evidente en el caso de la fauna sudamericana.
En efecto, como dice Dennler (8), "los primeros viajeros y explo
radores del Nuevo Mundo no tuvieron, con mínimas excepciones,
preparación alguna en materia de ciencias naturales... manifes
tando, sistemáticamente, comparaciones poco coincidentes entre los
animales descubiertos y los de sus patrias respectivas. En lugar de
adoptar los vocablos indígenas, los animales fueron bautizados, a
base de una semblanza superficial, con nombres de animales eu
ropeos, cometiendo, en la mayoría de los casos, errores graves y
creando así una confusión enorme".
Añade Dennler (8) que "la pronunciación de los nombres in
dígenas trasmitidos por autores de idioma extranjero, y consecuen
temente escritos de acuerdo con la ortografía de este mismo idio
ma, ha producido interpretaciones muy erróneas, las que, de su
parte, han introducido, en la nomenclatura científica, errores que
exigen su eliminación o rectificación en el momento que la etimo
logía de la palabra queda evidenciada".
"Por otra parte en el caso de los nombres guaraníes debe te
nerse en cuenta que ellos representan un sistema lógico que sigue,
en cierto modo, el de Linneo".
No es de extrañar, pues, que los primeros exploradores eu
ropeos que llegaron a Sud-América y se enfrentaron con los Ctenómidos y sus moradas subterráneas, emplearon, en sus descrip
ciones, las voces topos y toperas, evidentemente inapropiadas, por
que, como se sabe, los Ctenómidos son roedores y los topos, en cam
bio, insectívoros.
Animales como los Ctenómidos, que tienen tantos rasgos bio
lógicos peculiares, no podían menos de ser bautizados especialmen
te por los nativos o campesinos del lugar.

I.

Enumeración de los nombres comunes

Resulta imposible dar aquí una lista completa de todos los
nombres comunes de los Ctenómidos, porque son animales de dis
tribución geográfica bastante amplia y la bibliografía correspon
diente a algunos de los países donde habitan, como Perú y Bolivia,
nos ha sido de difícil alcance.
He aquí los que hemos podido reunir, citados en orden alfa— 290 —

�— 163 —
fu^q^ns^ s^jorn^ sonn8]y (**)
•fXn3uB uaqijDsa sajojne souniy ( ^ )
•ÜOIDBJ3J&lt;JJ3^UI BJD3JJO3 BJ B OJUB11D U3 SBpBpunj SBDIJIJ3
b SBjaíns SBuaÍB sauoiuido JiquasuBij b soioajBjiunj sou 'opnuauíB
'anb opoui aQ -Bn^oaj Bun ap oipmsa ¡a ua Brapyn bj sa BaxSpjouiija
BdBja B[ 'a^jBd bjjo jo^ 'BpBnaapB uppBjuaumDop bj jauajqo jidb^
sa ou *SBinapB 'sajBtia sbj oa *joBjBná ja Á Bnqaanb ja oidod sÉn^
-üaj sbuiiSjb oa sopun^ojd so^uaiioiDouoD aSixa anb o^aadsB oíajd
-raoa ajsa ap OAijsnBqxa oipmsa un inbB jaaBq soioapua^ajd o^j[
ViOOlOWix^ 'II
•Dja ^.sbj
-bj soj ap nanj-nanj^ *^&lt;SBpBjqanb sbj ap nanj-nanj^^, *€&lt;bdbdijix
jap nDtu-nanx,, *&lt;4SBAjas sbj ap nom-nDnjL *,,jbjjod ap
*cíojsnqoj nanj-norix^, ^^UBjdpjy jap oíox,, '^ozijqoa
UBJ^)^ :jBjiqBq jb o pBpijBaoj bj b 'jbujiub jap sajajDBJBD b uajaipj
as anb sopBAijaípB sojjo uajsixa 'Bpin^asua soiuajBpnjsa^
opisjadsip o uppnqijjsip BXna ^sopBjp sajqinou soj ap sBiuapy

•anbnpunjL
•nanj-oanj o oanj-oanj o oanj-nanj ox
•oínj-o^nj o íoj-íoj o oíox
•ojjodbx
•njnj ij bj ap ojjiduojb^[
•ajBonj o (¿) a

pj^

•njnj - BXpn^oy

(##)
^ ^ BpB3jd
coa bijbj^ojjo vj 'sauntuoD sajoBjJodoii so^sbj 'sand 'sbjx^j oao
ajX 's^tuoudt^ rojauaS oaiun on b uaaauajjad ajuarajBnjaB SBpp
ouoa saiaadsa 09 SBI 3ní&gt; J^j^uas aqB^ 's^taoud^ ojaoa^ jap sajuBj
uasajdai b *oo o ajoaujBAisnjaxa 'sopBaijdB opis OBq anb X 'oapaq

�Angudyá. — Se trata de una voz guaraní que significa rata (Denn-

ler) (8) y ratón (Ortíz - Mayans) (25), Morales (22).
Angudyá-ivihgwih. — La segunda voz significa, en guaraní, que

habita bajo la tierra (Dennler) (8).
Angudyá-ivicu-í. — La segunda voz: bajo la tierra o arena (Ortiz-

Mayans) (25).
Angudyá-tutií. — Voz imitativa según Segovia (31), que significa
literalmente "ratón-tutú".
Coludo. — Palabra española que hace alusión a la cola bastante
larga del animal. El mismo nombre se aplica, en el Río de la
Plata, a cualquier animal de cola larga.
Conejo del cerro. — Expresión seguramente originada después de
la colonización y que traduce, en los colonizadores, la tenden
cia a hacer semblanzas superficiales entre los animales propios
de Sud - América y los europeos.
Coruro o similares. — Voz usada en Tierra de Fuego, Sur de Chile
y Patagonia, donde parece aplicarse a una especie de tamaño
mayor, Ctenomys magellanicus, y también a ciertas especies
de Octodóntidos. Según Medina (20) es voz onomatopéyica. Es
de hacer notar que, en guaraní, tiene un sentido bien diferen
te: sapo: (Ortiz-Mayans) (25) y (E. Morales) (22).
Curucuru. — Esta voz que no debe ser confundida con la anterior,
cuyo origen desconocemos, parece ser usada únicamente en el

Sur del Brasil (Moojen) (21).,
Minero. — Voz española no específica, puesto que en el Río de la
Plata se usa también para designar al ratón doméstico, que es
aplicada figuradamente a los Ctenómidos.
Oculto. — Según Segovia, (31) la voz se usa en el "interior de Bue
nos Aires y Montevideo". Esto último no es exacto.
Ocultuco, ucultuco y ultutuco. — A propósito de esta última voz
Garzón (10), en su Diccionario Argentino, dice "especie de
conejo de las ramas, de color gris, como de 15 cms. de largo,
con un pequeño apéndice de cola, más delgado y más bajo que
una rata. Es muy bravo y lo suelen emplear para hacer salir
los conejos de sus cuevas y darles caza. También los llaman
ocultucos y figuradamente mineros". La descripción es, en par
te, inexacta ("color gris", 15 cms. de largo, "apéndice de co
la"). Pero debe tratarse de Ctenomys por la sinonimia de nom
bres comunes que da el autor y por otros rasgos característicos
citados ("más delgado y más bajo que una rata", "es muy bra
vo"). Llama la atención que hable de "especie de conejo de
las ramas", cuando se trata de animales siempre subterráneos.
Además, hace alusión a su empleo para hacer salir los conejos
(sic, debe tratarse de liebres) de sus cuevas. En fin, Sego
via (31) da, como sinonimia de tunduque (Ctenomys), las vo
ces oculto y ucultucu "por onomatopeya".
Pumaré. — Voz del noreste brasileño. Dice Ihering (13), a propó
sito de este nombre, citando la descripción de dos compatrio
tas (Paulino Nogueira y Leonardo Motta), "tener la impre— 292 —

�— €63 —
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ugiquiB^ Bjjgs (\) BiAo^g^ un^g^ #bsod buisiuj bj bdijtu^is gnb
bj^o X BjouBdsg zoa Bun gp upigBuyqrao^ — •^^ - upfP}[
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gyggdsg Bun gp 9sjb)BJ) Bpgnd bjb9^ gp jopgoj gjsg gnb gp upis

�Tucu. — "Tema quechua que dice hacerse, ser y acabar".
Tucu-tucu. — "Nombre que se da a una especie de topo, que
abunda en los campos, al que se llama también oculto, etc.
Etim.: en quechua Ttucu es lechuza. Quiere la casualidad que
las lechuzas tienen su habitación en las cuevas de los tucu tucus. La voz puede ser cacana o quechua, por lo tanto está
pendiente su etimología".
Ucu-Uccu.— "Interior, también huecú. Etim.: del quechua ucu
adentro".
Ucucha. — "Ratón. Etim.: cha, hace; ucu, interior o cueva. La
voz es quechua".
Tu. — "Radical que parece que no se usara así, separada".
Tucu - tucu. — "Ocultos que viven en el campo y meten un
ruido raro. Etim.: parece qu la palabra es onomatopeica o bien
que deriva de la raíz tu, hacer, y cu, partícula final no deter
minada aun".
A mayor abundamientto Lira (16), en su "Diccionario kkéchuwa - español", añade:
Ukhu. — adj. "Interior* interno, que está adentro".
Ukhu. — adj. "La parte más adentro de una habitación, de
una casa, de un lugar..."
Llama sin embargo la atención que el autor no incluye en su
Diccionario la voz tucu.
En tren de interpretaciones podría llegarse a pensar, pues, que
la voz tucu-tucu deriva de dos voces quechuas: tu, hacer, ucu,
interior o cueva. Se trata nada más que de una hipótesis que
puede seducir a los que se niegan a admitir que ella es onomatopéyica, pero que exige, naturalmente, un análisis etimo
lógico más severo. Este análisis es, por otra parte, muy difícil
de realizar con los documentos que la lengua quechua pone,
actualmente, al alcance de los especialistas.
Es interesante señalar que la voz tucu-tucu tiene, en Sud Amé
rica, otros significados:
a)En Colombia y Puerto Rico significa susto=tustus (Ma-

laret) (18).
b)Onomatopeya vulgar con que se designa la palpitación del

corazón (Santamaría) (29), y también Medina (20).
c)En Colombia: una planta parecida a la salvia (Santama

ría) (29), y también Medina (20).
d)También la "nutria" o abalari de los quechuas y quizá

de los guaraníes (Santamaría) (29), y también Medina (20).
e)En Chile "nombre familiar con que se llama a las galli
nas para pillarlas o darles de comer" (Medina) (20).
La voz simple tucu tiene, por su parte, otros significados:
a) Un coleóptero con "linternas" en la cabeza (especie de
luciérnaga) en el Norte Argentino. Es una voz cacana, como
tutu y tui, según Lafone - Quevedo (15).
— 294 —

�— 663 —
ap jBsad b sajuaiajip aiuB^sBq üos SBjja anb 'oSiBqiua uis 'jbjou jaD
-Bq ap s^ ¿up^ni 'sajBjiuns A n^ni-nont 'sajBjiuns X 0^0/ 'saJBjiiuis
X oon^noo 'sajBjiuns A oáhjloo '(njnj jod) n^n^-pApnSup :BuaSjpui
uaSuo ap SBpo^ uaaajBd anb 'saaoA sbj ap bijoXbui bj SBpipuajd
-moa UBjjB^sa odmS ajsa u^ "SBauBJja^qns SBpBioio sns apsap *Bjp
pp sBjoq sb¡ ua sajBiuiuB soj jod 'ajuauíajuanaaj^ ub^ 'sopnyuía soa
-ijsijajDBJBa sopiuos soj joíaui o opiuos ja 'pmijaBxa Bppnosip uod
*ubjiiüi anb (sdjvf sotsan^^s o 'sooiA?&lt;lop&gt;wouo
:tsb sojJBdnj^B a^imjad jbzijbub opijK&gt;d
somaq anb sopBjia sajqmou soj ajqos o^unínoa ap oiprtjsa

•batjb^iuji zoa sa BiAoSa^ unSag —
•^jbuitub ouisiin un uos namna
-nj X uBqnx J3 ^^b opnp ou^ ro^aadsaj jb aXnjauoa (j)BjBzy
•(^uppnBaajd oís jBuiuiBa apand as ou anb 'sojaín^B so^ub^ aaBq
UBjx)uioaB aj anb souajja^ soj ua X • • *ojans ja Bao^ aj^uaiA
ja anb saAajq ub^ sBUjaid sbj • • • odo^ jb aaajBd as • • • &lt;^bu
-Bdsq BAanj^j ap UBqnj ja^) uo^jng jod BpBajduia
•(BupuaSjy 'da^^) UBnf ub ap 'Aoj^ bj ua Bp^sn
•^njanbBuiu buibjj as Bnqaanb Buioipi ja ua
anb BÍJteujaianj Bpiaouoa bj sa ou anbí4 oja^doajoa un sa anb ap
-Buy *4&lt;snanj XBq apuop sjBd j^,^ o ,,snam soj BiaBjq JBax^iu^is
uaiquiB^ Bjjpod uviunonj^ zoa bj anb aqtupB (^) Bojin^) 'isy
•sajua^jaAip a^uauíBpBuiajjxa uaiquiB^ X sa^uajajyp
uos sajojnB soj ap sauoiuxdo sbj 'BDi^pjoraija Bija^BUí ua opnu
-auiB apaans oujod 'ajuBjsqo oj^j *anbpBa osouibj un ap ajquiou
:(ajUBjjxjq BzaqBa) uptunanj^ BAijap iq^ 3Q -a^uBjjijq bdt^iu
-Sis X Bnqaanb sa nont o oont zoa bj ((o) ^apiqnB^ unSa
4&lt;opunui jap SBSoa sbj as ou
oujaij oaiaoui oiuoa X
'ojquinjB aui Bjaxnb apuop b
'ja ouiod Xos o^m
:ozijjb3 jod BpBjxdoaaj bj^o B^sa
•4&lt;an^ aui as ojjo uoa anb
bjbjSui bj b opuBDsnq opuB anb
jaA BjBd znj m auiB^sajd
oanj ajpBUj 'nanj -

jod BpBjia japuB^ - zaqauB^ ap B^ojjsa ajuainSis bj sa ojja
ap ojduiaía uq 'slíiuou^r^ ojauaS jap sajopaoj soj uoa 091S
-njuoa b saauo^ua asopu^sajd 'oon^noni ajqiuou ja uod 'bjsia
-ijbu ODixaj ja ua 'saaaA sbj^o BuSisap as 'oupuaSjy ajjo^j ja
ua oXn^nD o oXnDOD opBuiBjj uaiquiB^ 'osouxuinj o^aasui

�que pertenecen a especies animales del mismo género. No existen
descripciones que permitan juzgar si los sonidos emitidos por las
distintas especies del género Ctenomys tienen diferencias entre
ellos. Algunas referencias abogan en tal sentido, por ej. Darwin (5) decía que el "tucu-tucu" de Maldonado emitía un sonido
diferente al de cierto "tucu-tucu" de la Provincia de Buenos Aires.
b)Voces no onomatopéyicas de origen indígena: angudya,
angudyá-ivihgwih.
c)Voces posteriores a la colonización y que aluden sea a los
hábitos subterráneos de los Ctenómidos, a sus rasgos, sea a sem
blanzas superficiales con animales europeos: coludo, minero, co
nejo del cerro, topo roxo de América.
d)Voces de origen mixto o dudoso, por ej. la voz ocultuco, y
similares, que parece una mezcla de dos, una que alude al hábito
subterráneo y otra al sonido del animal, aunque Segovia (31), ad
mite, simplemente, que es onomatopéyica.
e)Voces cuyo origen no hemos podido encontrar: sumkum,
pumaré, tacorro y tocoro.
Es evidente que el buen análisis de las voces onomatopéyicas,
o supuestas tales, con que han sido bautizados los Ctenómidos, só
lo podría hacerse, fundadamente, mediante la grabación corres
pondiente de los sonidos emitidos por los animales sea en la natu
raleza sea en el laboratorio. Como ya dijimos, tales análisis hechos
por Talice y Momigliano (33) sobre Ctenomys torquatus no permite
aceptar como ajustada la voz "tucu-tucu", que se dice onomatopé
yica. Es cierto que la onomatopeya no traduce, en general, exacta
mente, los sonidos emitidos sino que representa una interpretación
fonética. De cualquier modo debe hacerse notar que los sonidos
emitidos por este animal terminan por una consonante, de modo
que sería inexacta cualquier onomatopeya terminada en vocal.
., .
I significado
[ onomatopéyicas \ fe
.,
voces segura o proba-' conocido
blemente indígenas, j nQ onomatopé_, significado
En resumen
yicas.
Voces seguramente
españolas

desconocido

todas no onomatopéyicas

En lo que respecta a los moradas del animal, en el Río de
la Plata, los campos horadados por el animal se llaman tucales
o tucutuzales (según Malaret); algunos dicen tuqueras, pero es
te nombre se aplica mejor a las galerías subterráneas.
En los países de lengua araucana los llaman guadales. Co
mo dijimos, los primeros naturalistas españoles que hablaron de
fauna sud-americana dijeron, equivocadamente, toperas.
— 296 —

�-ang ap

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•sopBjqraou sasiBd soj ap oun BpBa ua
sajBtaiuB sosa ap saimraoa X SBuaSjpui sajqinou soj jBp b soujb^
•XBTiSnjf^ X ruag *XBnBjBg *3iyq3 'jysBjg 'BiApog *Bupua^jy
:sasiBd sa^uain^is soj ua a^uaujBjos uaAiA sopiiupua^ sog
ssraawoN soi aa vDiayaooao MoiDnaiaxsiQ 'i\\

�En resumen: La voz tucu-tucu no es exclusivamente rioplatense, pues se emplea también, con seguridad, en el Sur y Centro del
Brasil, y quizás en el Paraguay. También se emplea en el Altiplano
según Pearson (27), es decir, norte chileno, noroeste argentino,
sudoeste boliviano y sur peruano. Esta difusión de la voz tucu-tucu
está en favor de su origen indígena; su foco de origen bien podría
ser quechua, pues existen palabras, como la citada "vinchuca",
común en el léxico rioplatense y sur brasileño, cuyo origen tam
bién parece quechua.

IV. Nombres geográficos
Los nombres comunes de Ctenómidos aplicados a la geogra
fía son excepcionales, lo que debe también llamar la atención
pues no es el caso de otros mamíferos —autóctonos o no— que
han servido tantas veces, para bautizar lugares.

En la conocida Geografía del Uruguay de Giuffra(ll), sólo
hallamos, en su índice, un nombre: tfEl Camino de los Tucutu
cos", en el Dpto. de Rocha, zona de Castillos (*).
Además, por una referencia de un cuento de Javier de Viana (34), que seguramente sitúa su acción en el departamento de
Artigas, parece existir en éste un pueblo cuyo nombre es Tucu
tucu, pero el cual no hemos podido identificar ni en los mapas
ni en las obras geográficas nacionales consultadas.

RESUMEN
Enumeración de los nombres comunes aplicados a los repre
sentantes del género Ctenomys (25 nombres en total). Estudio eti
mológico y clasificación de los mismos: voces indígenas segura o
probablemente onomatopéyicas, o no onomatopéyicas (de signifi
cado conocido o desconocido), voces seguramente españolas.
Distribución geográfica de los nombres comunes en Argenti
na, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay.
Citas toponímicas en el Uruguay, que son muy escasas.

SUMMARY
The common ñames of the rodents of the genus Ctenomys (25
ñames) are enumerated. Etymological study and classification of
them into 3 groups: certainly or probably onomatopoeic ñames,
not onomatopoeic ñames (of known and unknown meaning) and
(*) "... En ese trecho el Sarandí se vuelve más tortuoso y más adelante recibe la
contribución del Arroyo Sauce Caído, cuyo curso superior pasa junto al Camino de los
Tucutucos..."
— 298 —

�— 66Z —

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ísajqum^soD sns ap pBpijBpoui bj

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rsojund saj^ so^sa a^uauiB:&gt;
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-is ajoj-qjoj jap BijajBin ouiod JBjdaaB anb XBq ou anb opuBpjoa
-aj Buiuijax 'jB^uaiu o jboos 'jBuajBtu BpiA bj b sajuapauauad as
bX 'u^pBzijiAp ap opBjsa un ap sajB^iA sauopunj sbj uBzpajaBJB^
anb sajBjnjjna sauaiq soj ap pBpijB^oi bj apuajduioa anb oiuounjj
-Bd jap Bdnao as ajoj-^joj ja anb ua ajsisui (f\)
q anb oj uaiqum ouis jb^ubd X jbjuod aqBs anb oj ojps ou *ojq
-and ja aqBS anb oj a^uaujBidojd sa
-jadns sbj ap oipnjsa ja sak) ajoj-3jjoj ja (^q) uoppBf^
•&lt;tojdaauo3 oijduiB sbui ns ua jBjndod jaqBs jap o sai
-Bjndod sauopipBjj sbj ap Bpuap ap^, jq^q (^l) soXoh aa
-p sauopBu sbj ap sajBjndod sasBja sbj ap jBuopipBJ^ jaqBs ja b^
-jBqB anb BjSojoanbjB bj X sapBpanSnuB sbj ap oipmsa jap jojaas
janbB sa&gt;^ (^q) SBraoqx ^J^d 'SBSjaAip Xnuí uos opBp UBq as anb
sbj 'BiDuap B^sa ap bujsiuj uppiuijap bj b Bjaadsaj anb oj u^
'jBSjnA BjjnpiqBs bj Baijiu^is 'a^uaujjBJa^ij
'^/o/ ^cft /o 9M)j •BjjnpiqBs = (jbj upÍBS-oj^uB jap) ¿of íojqand
= (buoíbs-oj^ub Bn^uaj b^^uub bj ap) y/o/ rsBjqBjBd sop ap baij
-ap ^o/-y/o/ BjqBjBd bj oai^pjorai^a b^sia ap ojund ja apsaQ
•s/Ctuoudfj ajqos btjbjSouoj^ ap uBjd ojjsanu ua oj
-njjdBD oqaip 'a^uauíB^ajdujoaui Bas anbunB 'opBuajj jaqBq a^uaui
-ajdujis ouis BAi^snBqxa joqBj Bun oqoaq jaqBq ojja uod apuajaad
as ou anb oiAqo sgj 'uppBnupuoD ^ souiajpuodxa anb '
-ui sojja ap sojjaia 'soqanuj ou 'so^zBjjBq soun^jB jod X
Bpanbsnq b^jbj Bun jod 'uauínsaj ua 'oínpBj^ as upisiAaj
•jB^jnsuoa soraipnd anb SBaijpjqjo^ sauopBDijqnd sbj ap —^B
jod BuiíÍBd S9aaA b— BsopBpino UOTSTA9J Bun uoa 'a^uain^isuo^
jod 'jBjuajuoa soraiqap so^q 'sajqiuou sosa ap soun^jB soujbjj
-Bq u^pdaaxa jod ojos sbjsiaubu SBjqo SBunSjB ap jbuij jb sopiu
-a^uoa soijbsoj^ soj u^ '^nanjnanj,, j^ Bjainbis iu 'sopiuipuaj^ ap
sapadsa sBSjaAip sbj b sopBDjjdB sauninoa sajqiuou soj ap ounSjB
ojmjj ouioa bj9iatu anb Bjqo ap ojmjdBa o o^uara^Bj^ tu 'Bjqo
Bun^uiu jBjjBq soraipnd ou 'ojaap u^ *osouad ojx&gt;ui ojjap ua X
^d oÍBqBjj un pi^ixa X BnpjB opxs Bq Bpanbsnq B^sgj

II
•pauox^uauj ajB 'XBn^njfj ui saauajapj
aiuiXuodox 'paipn^s si XBn^njfj X nj^^ 'XBnSBJBd '^JiqD 'psBjg 'bta
-ijog 'Bupua^jy ui uopnqij^sip jBaidBj^oa^ Jiaqx 'sauíBU qsiuBds

�De acuerdo con la mayoría de las definiciones y conceptos
anteriormente señalados, las referencias, verbales o escritas, que
tengan por base modalidades de representantes de su fauna au
tóctona, traducen ideas y tendencias humanas que entran perfec
tamente en la ciencia del folk-lore.
Como nos ha sido imposible alcanzar la bibliografía relativa
a otros países, donde los Ctenómidos se han bautizado con tan
distintos nombres comunes, nos limitaremos aquí a exponer el
resultado de nuestra búsqueda bibliográfica sólo con respecto al
vocablo "tucutucu" y similares en la literatura rioplatense.
Dividiremos este trabajo en tres partes: I9) Citas folk-lóricas;
2) Empleo en el vocabulario familiar; 39) Consideraciones.
I9

Citas folk-lóricas

(en la literatura nativista)
Las citas que pudimos hallar son en conjunto 10 que trans
cribiremos sin orden cronológico, numerándolas (los subrayados
son por nuestra cuenta). A continuación de cada una hacemos un
breve comentario.

1)Davalos (J. C.) (6).
"La vida del desierto es rampante, minúscula, evasiva y en
una capa horizontal de pocos milímetros alcanza su desarrollo más
profundo. El tucu - tucu, especie de topo, cunde por los campos y
roe las duras raíces de las tolas y los iros. Pequeños saurios de
color terroso zigzaguean furtivos de mata...
También aquí se alude al topo europeo cuando se menciona al tucu-tuco.
S¿ define bien el medio desértico, uno de los habitats del roedor, así como su
hábito alimenticio característico. Las tolas son "arbustos resinosos en las lade
ras de la cordillera".

2)Carrizo (J. A.) (2).
Adivinanzas

"Hay un viejito
que está danto quejiditos". El ulcultuco.

Es una adivinanza curiosa. Se puede admitir lo de "quejiditos", pero ¿por
qué lo de viejito? ¿Simple necesidad de consonancia satisfecha sin mayor repa
ro? Nótese el nombre común, "ulcultuco", usado en el centro y norte argentino.

3)["Pirulo" (?)] Martínez (J. P.) (19)
Y los barcos que al cruzar
El ancho estuario del Plata,
Sin saber de qué se trata
Sientan al carril pasar,
— 300 —

�•UBZTM3 soy anb sajauíí soy BJBd sosoj^iyad ^ sosotreSua oBq dos anb
saparo ap sopEjqmas sodurea soy ooa inbe BJBduioa as BUBiunq nopiBj) Bq
¡opiu jap soíaj bjtj^ an)
OJ3JTIJ^^ S3 OU Bpj3A V*[
•OJauoiaiBJ^ ja (ais) Xbj ap sa an^&gt;
opiaja ai¡ Baonu oX anbjo^
'oppain aq soj Baoq aQ
soanqBj^ siuj upiaiBJ^ bj y
'soon^-non^ ^'p sva^no
o^tuvo un ouio^ P^p S9
¡oduiBjjua SBpBipní b anb
soanj^ soj bcJ i^[ ¡upjaiB

"(93) (mvkzíio)

-moa SBJjsanu on^as ouaiD sa ou anb oy 'sBujmaou o sajBynasndaja sajqnintsoa
yBuiiuB yB ua^nqujB 'soaijpuap sajoins soqanuí 'oijBjjaoa ya jod 'anb Bpjanaaj
a uoyBD jo^bui ap SBjoq s^y oa Á BpyyBD aoiDBjsa By ajuBjnp jpap sa 'c&lt;ojanb
S9Á yap odiuaij ua,^ ojub^ un b ajaijaj as :ajuEsajajui Anuí u^isnyB Bun s^
oanqBj^ ap X opaBj ap
SOJJOTJD SBUIBjp SOUllSjB X
'sojjod X sbdbí ap sbuij
'oan jb SBajad BjqBq
'mninont ^ vaviupo sou
pp o4tudt^ ud ouioo
íojaqand X oasBJjnqa oqanuí
jB^joa anb bjjb^ Bqanra
jbsb uis ojana oqanra
'ojana uoa obsb oqanra

•(6)

..ofaiA 13Í^,

(f

•BjtqBq apuop A a^njjsuoD yBtDinB ya anb j
SBy b 'ajuaniajuapiAa 'asjijayaj aqap ^nanj-nanj ap sbiiSb ualt ap 0^
•BIUOJO^ b BraBza^ anbjB^ ja apsap jaunj un
ap 'sajiy souang ap oaaiua^ui un ap o^aaXojd jb ajaijaj a

JT UBJBSUa^
dp sphSp u^ q
oana ja BazajBdB as anb ap
opuBjqraaj ubjt soqanuí ^
*opuB^ní ojqBip ja BJBpuB an^&gt;
^

ap zaA jbj UBq a

�6) {"Luciano Santos"] Lussich (A.) (17).
Despedida
"Salí de un calcagüesal
tropecé con un tucu-tuco;
y su certero trabuco
me largó un tiro mortal;

de su irresistible pial
la soberbia reboliada,

me hizo cáir en la boltiada
de este gauchesco tetruque
que hace embarrancar mi buque
en su costa abrillantada".
Es una respuesta a la invitación que se le hiciera en la Revista para colabo
rar, a lo que se negó el autor en primera instancia y luego aceptó en esta
"Despedida" ante los términos que le dirigió "Calisto el Ñato". El tropiezo fue
con alguien escondido que consiguió su objeto al hacerlo responder. La expre
sión tucutuco debe, a nuestro juicio, ser tomada como tucal.

7) {"Pancho Truco"] De María (Enrique) (7).
Y aquí acabo compañero
el relato macanudo

del alcalde que no pudo
regentear ni por dinero.
Fue el Alcalde muy carnero
cuasi un gaucho de trabuco
que al fin como el tucu-tucu
fue a esconderse entre la cueva
de ande saldrá... cuando llueva
Su compadre
Pancho Truco
Alusión simple al hábito del animal de desaparecer dentro de sus cuevas
subterráneas, después de sus esporádicas y breves salidas.

8) {"Luciano Santos"]

(A. Lussich) (17).

El pingo de la nación
llévelo siempre tranquiando

sólo váyale aflojando
en busca de la ocasión^
no suelte de sopetón
puede cortarle la rienda
y al ñudo es que usté se prienda
si a un tucu-tucu se encaja
tal vez el mate le raja
ande ni el diantre lo atienda".
— 302 —

�sbj anb jbii^i jb
ns aXnjjsuoa anb
*bjbj Bun anb joXbid o^jb
jopaoj ouanbad un Xo
jb ojiuia anb zoa bj
bjiuji o Bjninis anbiod
*SBjqBs oj 'ajquiou iin sa
oaiXadojBiuouo 'isy
•oX asnd o¡ aui 'oa^jj
Bpnsní uo3 anb ajquiou ja anb
upzBj Bunsiqanun uod
*saauo5ua 'jbuijijb opuarpnd
—joyas js— oanjnaru
uojaisnd 9in BsnBa jbj jo^
•JB3JBJBJ opuajjanb jbüd
ojipin^as X Baanq zoa uod
ap opom ira sa

030X0^017^
'(Z) (MVNTH3J) saaivA vaiis (01

ií soy bjb&lt;I u^^njfJsaoD anb oj^ij^d jb A
•n^n) o sajB^tu soj b 'snotu-noru ap jBjqBq jb 'ajaamjBjmBu 'asjuapj aqaQ
soj b oinaj saj
ou X oÍBqB Bjsana ua jBidojBS b opBjqinmsoaB Xojsa o^ ¿^^b b^?^
:aa¡ as 'sauíqaBDBj^; Bjqo ns ap t,oíip Bjja anb jq,, ojuano ja ujj

-(c,&lt;¿)

(aa aaiAvf) vnvia (6

ja na sajnBpnnqB
soj noa ainanaajj oinaimiaouoa oq^jj apnop jjjb anj A saj^uajB sosuauíui sns na
sajoqjB ap sajitn soj jbjuejcJ b jBzadtna bjbcí BuajjBg Bjun&lt;j ua pjBisni as qaissn^
oiuojuy ooq anb uopipa Bjaoiijd bj ap noiaijBdB bj ap sandsap an¿j \jojnB jap
bj noa nopBjaj ua noia^aijdxa Bun 'ajuauíBjnSas 'auajj oiqtuBO jbj^

B3O3 BJ 3ÍBJ 3J Z3A JB)
BDoqsap ^s a)ajj ns is
Bpuaijd as ajsn anb s^ opnu jb • • • M
:a)sixa on ^^njionj,, jap npianam Bqaip 'sa)nB soub oí O)ub&gt; oj jod 'fisi &lt;OP
-jauio3 jap B^uaiduij 'sajiy sonang na BpBjipa 'uppipia Bjauíud bj ua 'oiquiáa
ng -BAijiutpp bj jjaap sa 4JO)nB jap BpiA na Bqaaq Buiujn bj sa noianam jb)
aaj as apuop umaij bj anb jbjou jaoBq ap sg -ajauíí ns XojjBqBD jap BpiBa bj
Jd uapand sopijijo so^na j^an) jb 'ajuauía^uappa 'ajaipj as B)aod jg

�En las tierras arenosas,
—es decir, las tierras blandas—
perforo una red de túneles
con las uñas de mis patas,
casi casi a flor de tierra,
todas bien comunicadas.
Mis cuevas son peligrosas,
pues como están bajo tierra,
al pisarlas, los caballos
hunden las manos y ruedan.
Me alimento de raíces
y tallos de varias plantas;
tengo grande la cabeza
de incisivos bien armada;
color de barro la piel
y las uñas aguzadas.
Como vivo bajo tierra
soy bastante cegatón,
y cuando salgo a la luz
dejo en la puerta un montón
de arena, disimulando
la entrada, con intención.
Tucu-tucu-tucu-tuco,
es mi modo de gritar;
si nadie me ve, cualquiera
me oye tucutuquear.
Los hábitos más salientes del animal están en general bien expresados. El
autor jerarquiza el sonido y no duda que es el origen del nombre onomatopéyico
del animal. Alude a su calidad de "cegatón". Emplea el verbo "tucutuquear".

29

Empleo en el vocablo familiar

Sólo hemos podido recoger informes acerca de los uruguayismos que en estos momentos, precisamente^ están siendo el objeto
de estudios seriados por parte de especialistas. He aquí algunas ex
presiones interesantes que nos han sido comunicadas:
a)^anda como un tucu-tucu" o "corre como un tucu-tucu",
con el significado de quien se mueve activamente en sus quehaceres.
Es una expresión que puede conceptuarse feliz, pues el animal tie
ne, realmente, movimientos rápidos y raramente está quieto.
b)"tiene cara de tucu-tucu" o "parece un tucu-tucu". Expre
siones y hasta apodos, aplicados a personas con incisivos centrales
superiores salientes (y un cierto prognatismo). Demuestra que la
gente ha tenido ocasión de observar bien el aspecto frontal del ani— 304 —

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�el hábito de fabricar galerías subterráneas, el de esconderse rápi
damente ante la presencia del hombre, el de hacerse oir, los orifi
cios de sus moradas, etc., pero otros, no menos característicos, no
han merecido alusiones.

SUMMARY
Folkloric references to "tucu-tucu" (common ñame of the
South American rodent Ctenomy torquatus) found in the Río de
la Plata literature: 10 references. Use of this ñame in some familiar
expressions. The word "tucu-tucu" has not been so much mentioned as those refering to other autochthonous mammals. This fact
is explained by this rodent's biological features. Its most noticed
characteristics are: the habit of burrowing, of hiding from man, its
noise, the holes of its burrows, etc., but others, as typical as the
above mentioned, have not deserved any reference.

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— 306 —

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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
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                <text>Investigaciones sobre la biología de los roedores autóctonos del género Ctenomys (Etimología de los nombres comunes, referencias folk-lóricas)</text>
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                <text>Se presentan los nombres comunes de los Ctenómidos: etimología, toponimia y las referencias al "Tucu-Tucu" en el folk-lore Rioplantense</text>
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                <text>TALICE, Rodolfo V. ; OTTINO, Martha </text>
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                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR ,Diciembre 1955, Nº 14 : p. 289-307</text>
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                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
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XIX

SOZU3IUIO3

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�I)El medio rioplatense a fines del siglo XVIII y comienzos
del XIX.
II)Napoleón y la crisis española.

III)La política napoleónica en el Río de la Plata. La misión
de Sassenay y el plan de invasión francés.
IV)La política portuguesa e inglesa en el Río de la Plata.
V)La Junta de Montevideo.
1)Antecedentes:
a)la acusación del 7 de setiembre,

b)la actitud del Virrey y de la Real Audiencia,
c)la destitución del gobernador Elío.

2)El cabildo abierto del 21 de setiembre de 1808:
a)los cabildos abiertos en el Montevideo colonial,

b)estudio particular del Cabildo del 21 de setiembre:
convocación, integración, funcionamiento, resolu
ciones; el obedecer pero no cumplir y el recurso
de Elío ante la Audiencia, la formación de la Junta.
3)Las justificaciones de la Junta. Los documentos en
que están expuestas; las leyes y la doctrina.
VI)Las tentativas de disolución de la Junta.
VII)Repercusión del movimiento: intentona en Buenos Aires,
del I9 de enero de 1809. La extensión en el resto de
América.
Al proceder a las indagaciones necesarias para el punto V, 3
(que deliberadamente hemos detallado antes especialmente) nues
tras investigaciones nos permitieron ubicar, siguiendo una comuni
cación de Anibal Eugenio Sorcaburu, para el Primer Congreso de
Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires, sobre los
papeles de José María de Sautu que se guardan en la Biblioteca

Municipal Dr. Menéndez de Pergamino, República Argentina, (2)
un importante conjunto de probanzas sobre el período y los suce
sos que despertaban nuestro interés histórico. Con estas fuentes,
además de lo procedente de Buenos Aires y Montevideo, pudimos
ampliar en forma considerable nuestros puntos de vista y los enri
quecimos con nuevos conocimientos sobre las ideas políticas rioplatenses que se evidencian al producirse los sucesos de Bayona y la
guerra contra los franceses, a partir de 1808.
Los primeros atisbos en torno a esta cuestión, que hemos de
ampliar o quizás modificar en la monografía cuyos capítulos pro
visionales indicamos al comienzo, se constituyen por este trabajo en
el que intentamos examinar un aspecto particular del fenómeno re(2) Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires, Primer Congreso de
Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires, reunido en La Plata en los días
25 a 28 de setiembre de 1950 en homenaje al Libertador General San Martín, t. II, p. 327
y ss., La Plata, 1952. Comisioné para la obtención de estas fuentes al estudiante de la Fa
cultad, Rubén O. Cecilli, quien desempeñó eficazmente su misión y obtuvo las copias de todo
el archivo de Sautu. Debemos agradecer al Director de la Biblioteca Municipal de Perga
mino, Prof. Luis E. Giménez Colodrero y al Sr. Ernesto de Sautu de Pergamino, el haber
facilitado esa tarea.
— 98 —

�— 66 —
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bj ap ja rojBipamuí ojuaiuiiAjoAuasap A sauaSiJO sns ua oiJBuojanjoA

�reconociéndolo o no, incorporándolas al acervo propio; otras se las
refuta o se admite solamente un aspecto de ellas —sus fundamen
tos o sus consecuencias— y, todo ello, condicionado, claro está, al
medio individual y colectivo sobre el que inciden.
La investigación debe ir buscando, en difícil pesquisa, no sola
mente las evidencias formales, sino —lo que es más importante—
las conexiones de todo aquello que, sin tener —como quedó dichoidentidad, semejanza o vinculación de forma, las tienen en el orden
conceptual.
LOS HECHOS BÁSICOS
Al solo efecto de una mejor inteligencia del lector que no tenga
bien presente los hechos que produjeron la formación de la Junta,
los que pienso estudiar en detalle en el trabajo de que antes se
habló, recordemos aquí que, en mayo de 1808, Fernando VII es
hecho prisionero por Napoleón en Bayona. Producida su abdicación
y la de su padre, el rey Carlos IV, en Napoleón, José Bonaparte
fue instituido por rey legítimo de España e Indias.
El pueblo español se levantó en armas en un movimiento que
ha sido denominado con exactitud por Toreno (4) Levantamiento,
guerra y revolución de España, en una obra fundamental por mu
chos conceptos.
Napoleón aspiraba mantener las Indias unidas a la corona de
España, ahora en poder de José y desarrolló esa política mediante
el envío de agentes que recorrieron América buscando el reconoci
miento del nuevo orden dinástico.

Al Río de la Plata se dirigió el Marqués de Sassenay quien
después de desembarcar en las costas de Maldonado, llegó a Mon
tevideo y luego pasó a Buenos Aires.
También estuvo en Montevideo el comisionado Goyeneche,
quien había sostenido a su arribo la inconveniencia de que el Virrey
estuviera al frente del virreinato y que había que formar una junta
de gobierno.
Las actitudes asumidas por Liniers, que era francés, frente al
comisionado napoleónico, produjeron sospechas sobre su posible
traición entre los españoles, tanto europeos como americanos, que
mantenían su lealtad a Fernando VII, el monarca cautivo.
Esa posición se robusteció a raíz de la misión de Curado. En
efecto, los portugueses, que de tiempo atrás deseaban ensanchar
sus dominios a expensas de las colonias españolas del Río de la
Plata, aprovecharon las circunstancias para cumplir esos propósitos

por medio de dos planes que jugaron con habilidad:
a) el protectorado portugués de la región platense para de
fenderla de un posible ataque francés, y
(4) Conde DE Toreno, Historia del Levantamiento, guerra y revolución de España, en
Biblioteca de Autores Españoles desde la formación del lenguaje hasta nuestros días, t. 64,
Madrid, 1926.
— 100 —

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Bjnuiuiip Bjunf Bjauíud bj ua so^aijd sojjo ajjua 'pijqB uainb
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sandsap ODod anb :oínpuoa BDJBg buisiui bj anb sajadBd soj uBqBDipui oj
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jejou^i japod ou ap SEpuEjsunojp ua 'sauoiDiunj^ X sbujjb uod sojDajipui
soipaui jod opijJODOS jas ap SBzuBJadsa X 'sasaauBj^ soj ap JopBjadtuq jap
Biauasajd b opEuiEjj opis jaABq ap bidtjou ajopuEp sjaiui^ j ja uoqaij
-ag ap sbjjbd oqnj BDJBg Euiijjn bj jod anb :ubjouSi as sopiuajuoa soXna
BjqBjBd ap sauíjo^uí jBp ap uaiquiBj uojanj oj 'sajjsd sojsa ap opB^jBDua
uoqajjag ap jj^ X 'janbai&gt; jj^ anb iBDijauíy ap uoisasod bj uod opuBjuoa
ouBjaqo oju b jBuojjsap ap oiu^isap opBqBjdap ja asaiApuoa sasaauEJj
soj ap aja^) ja anb b uppDB Bjsa uod zaA jej opuBjadooa 'supuiAOjg SBjsa
ap SBiDUBjsunDJiD X sosaDng soj ap ajjo^) bju b anb sajuB 'ojaSuBJjxg adp
-u;jg un b ajjBd opBp jaq^qap ajuanauíjap osBd ja ajjBSijqo cnqap ojja
b anb :bdjbuoj^i oía ap ojjbsb^ anb ojjas ap apjBjB sbiu jaa^q X 'saDUBjg
jas ap oqaaq ojos ja jod opBpunuaj ojjaABq opuaiqap sjaiui'j o^bijub
"^ J'S P opu^Oí ^s jauajsos jajanb ua auaiAp^ as anb ouaduia ja • • • M
:souiraj9j sojsa ua ^ajji^ p bj^uod soSjvd soj '091:5
ua '^cj^ít^ uij jb^ uod opiSijip ojuauínDop j^
•jo^Dadsuiqns ja Á odsiqo j^ 'ajuapisaj^
jap BpuajsisB uod 'sajyy souang ap opjiqB3 ja A 'Bpuaipny jBa^ bj
ajuB sjaiuiq b jbsiidb opjODB as 'oapiAa^uoj\[ ap opjiqB^) jap u^iunaj
d 'a^uaujB^BTpauíui 'a Xajji^ jap upiDTBJ^ bj ajqos SBqaadsos sbj
uojauxuijad 'opBjn^ jod uojbjjsouj as tjjb anb SBzuBqojd
SBAanu sbj uoiunaj Bsa ug; *c&lt;opuB^[ ap ouiujbd^ ja ua BjsjAajjua Bun
'oijg; 'oapiAa^uoj\[ ap JopBUjaqo^ ja uod oaiu A tuniPtui^^n un 'pBp
-IJB3J ua 'Bja anb ^aui^ jb o^uauínDop un pi^uip ojjaDBq jy
•asjBjpaj pippap 'oapiAajuoj\[ ua
BTDauBuijad anb 'san^njjod opBuoisiujoD ja 'sjaiuiq uod asjBjsjAaj^
-ua ap BAjjB^uaj bj bpbsbdbjj "BsanSmiod BiDBuiojdip bj ap sauoiDBj
-uaijo SBsa ap Biaiuijd bj ap o^uap BqB^sa opBjn^ ap upxsiui Bq
•uBnf adiDujjd jap Bsodsa A
o^sandap Xa^ jap BUBtujaq *b5ojjb^) Bsaauíjd bj ua BTjaBDaj jBnD bj
'IIA opuBuja^ ap soqaajap soj ap BjopBAjasuoD BiauaSaj bj (q

�tenia por que temerlas.) En fin estos cargos de que no podemos dudar,
unidos ala Conducta que obserbamos en el Gefe relatiba al estado militar,
al empleo de los Caudales del Estado, y á una miscelania bizarra de in
mortalidad y de sobocion [sic] nos dan margen sobrado para juzgar que
el mando superior de estas Provincias se halla mal puesto en manos del
Sr Dn Santiago Liniers: que debe renunciarlo, ó ser depuesto; y que por
ultimo enello estriba el que vivamos tranquilos o nos veamos precisados
á sufrir una guerra lastimosa cuyo teatro habrá de serlo esta vanda
oriental." (5)
El Virrey resolvió la destitución de Elío y su reemplazo por
el capitán de navio Michelena, que llegó a Montevideo al atarde
cer del 20 de setiembre. Reconocido, en un primer momento, por
el Cabildo, ante la agitación pública, se dejó en suspenso lo resuelto
y quedó todo pendiente del dictamen de un cabildo abierto que
tendría efecto, al día siguiente, 21 de setiembre. Congregados los
"habitantes de Montevideo", en esa fecha, dispusieron que en aten

ción de la
"precipitada ausencia q en la madrugada de este dia acaba dehacer el
referido D.n Juan Ángel Michelena sinnoticias del Cavildo, y dexando
entregado_asi mismo el vecindario debia obedecerse pero no cumplirse
el citado orn Sup.or de 17,, del corriente: Que el S.r Gov.or elevase por su
parte los recursos q la Ley le franquea en estos casos, bien ala R.1 Aud.
Territorial, sin cuyo acuerdo procedió el Exmo S.r virrey ásu deposición
del mando ó bien tentado este arbitrio al mismo Soberano, en la Su
prema Junta erigida por la Nación en la Capit.1 de Sevilla el 19,, de
Mayo del presente año, sin apartarse de esta Ciudad por interesar asi
ala tranquilidad publica, por tener este vecindario cifrada enel su esper."
caso derealizarse alg.a invasión p.r los Enemigos déla Corona, esperanza
q confundamto le há hecho concevir la notoria aptitud, actividad y valor
de este Gefe, de q.e tiene dadas las mas relevant.8 pruebas, igualm.te q
con ascendrado vasallage al mejor délos Monarcas, y finalm.te p.r ser este
el voto del Pueblo, á cuyas instancias se han congregado en este dia: que
en el entre tanto y hta q con mejor acuerdo se establesca aq.1 plan de
Gov.no mas adaptable alas circunst.88 y resolución.8 subsecivas déla Capt.1,
se reconozca esta Junta precidida por el indicado S.r Gov.or D.n Fran.c
Xavier Elio como la particular y Subalterna de este Pueblo, formada á
exemplo délas q se han mandado crear por la Suprema de Sevilla en
todos los Pueblos del Reyno ouecontengan el n" de 2 3 vecinos, desde el
mom.to enq llegaron á entenderse las siniestras miras del Emperador délos
Franceses, la prisión deñro Rey y S.r muy amado D.n Fern.do el Séptimo,
y las violent.8 abdicación.8 déla Corona áq.e fueron obligadas las personas
R.8: que se elijan por Asesores déla misma Junta álos referidos Doctores
Elias y Obes, y por Secretario ámi el infrascrito Escribano ([que la in
sinuada Junta se entienda establecida y duradera hasta tanto q la R.1
Audiencia del Distrito, u otra autoridad competente, juzgue y sentensie
con arreglo á dfo la denuncia hecha por el I. C. de esta Ciudad yponga
el mando déla Provincia en sugeto no sospechoso, idóneo, español de
nación, capaz.. . por su providad y sentimient.8 acreditados decaptarse la
confianza deeste Pueblo, diccipar los zelos q agita la Corte de Portugal,
y quitarle de consig.te el motivo q há tenido pa pedir esta vanda oriental
en reenes deñra fidelidad al S.r D.n Fernando 7P y sus legítimos subsesor.8,
p.a todo lo qual há tenido la Junta en consideración las exposiciones privadas y publicas inst.88 del Plenipotenciario de dicha Corte el Excmo. S.r
(5) Archivo General de Indias, Sevilla, Audiencia ^e Buenos Aires, legajo 141, en Ar
chivo de fotocopias del Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Humani
dades y Ciencias, Montevideo.
— 102 —

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ap npiaipB v\ uoa 'oapiAaiuoj^ 'uo^íp^j pj ap jpxau'a^) o.ttqaxy pp [euiSuo ja' ajqos Bpi^ajj
-oa (6161 'oapiAajuoj^ '951-^51 "dd '(J 'joa 'ÍPttStufj jap jPfuatxQ patjqtufajj pj ap piuo/sif]
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ap uojBjnojp anb sauoisjaA sbj b ajaijaj a -sajiy souang b sopp
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jap oqijjB ja íBjapBpni^ bj ua upisyjd ns b X sajyy souang b bjisia
ns ap o^anj 'Xbu3ssb ap sanbjBui 'saauBjj opBuoisiuioa jap BpBSajj
bj íjj^ opuBUjaj ap Bjní bj asB^ja^sod as anb BjBd sjaiuiq XajjiA
jap uapjo bj ísaiiy souang ap pBpnp bj b ouBapiAa^uoui opB^ndip
un ap oiAua ja íuoqjog ap BuinbBof b^ojjb^ JisBJg J^p b^ub^uj bj
jod Bpipadxa jBjnajia BuiBjaojd bj ppouoa as anb apsap soppnpojd
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jBSnj uojaip anb sosaans soj UB^Bjaj as anb ja ua oqjasg (g
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Bjua SBpBuioj IB-piAojd SBjsa jas b ajuBipaui an^) ([¡opBJiío^ uinbBof U*Q

�ciudad el 20 de setiembre; a la conmoción popular a que dio lugar
la remoción de Elío; a la exigencia de que el Gobernador resistiese
la orden de Liniers y se convocase a Cabildo abierto el que se rea
lizó el día 21; a la creación de una Junta de Gobierno; a la reso
lución de la Junta de enviar a José Guerra como diputado ante
la Junta de Sevilla, vista la decisión de las autoridades radicadas
en Buenos Aires de suprimir la Junta establecida en Montevideo;
al arribo el 2 de octubre de un diputado con pliegos del Virrey y
de la Audiencia, intimando nuevamente la disolución de la Junta;
a la llegada, el 23 del mismo mes, del corsario Belén, con el fin
de conducir preso al gobernador Elío y los miembros del Cabildo,
el que se hizo a la vela poco después sin haber podido cumplir su
objeto. Noticia sobre el arribo del oficial de patricios Rocha con

duciendo pliegos de la Audiencia y acerca de la agitación del Pueblo
ante los rumores de que la finalidad de su misión era el disolver la
Junta; detalla, de manera pormenorizada, la forma en que este
emisario fue recibido en Montevideo. Concluye manifestando que
el vecindario montevideano ha procedido movido por un senti
miento de lealtad hacia su Soberano y se ha manejado con cautela;
que es necesario que las ciudades del Río de la Plata den aviso
de su lealtad a las autoridades españolas de la Península y que
a este efecto se despachó un bergantín desde Montevideo, el cual
pretendieron detener las autoridades de Buenos Aires, a cuyo fin
decidieron bloquear el puerto de Montevideo. (7)
C)Dictamen del asesor de gobierno, José Eugenio de Elias,
en el que evacúa la consulta del Gobernador de Montevideo sobre
si debía obedecer la Real Provisión que ordenaba la disolución de
la Junta gubernativa de Montevideo. El Asesor manifiesta su opi
nión de que la Real Provisión debe cumplirse siempre que no
peligre la salud del Pueblo; cita la ley 36, L9, 29, T9 15 de las mu
nicipales, por la que se establece se deje obrar a los Virreyes y
Presidentes libremente, aun excediéndose y transgrediendo los orde
namientos, siempre que la resolución tomada no provoque "movi
miento o inquietud en la tierra" y que se de aviso a las autorida
des sobre el particular para que se mande remediar como convenga.
Siendo el caso de Montevideo y teniendo en cuenta la excitación
que existe en el Pueblo y la decisión de sostener la Junta por todos
los medios, de los que puede, con fundamento, temerse un movi
miento, el Asesor entiende que aquélla no debe disolverse y que
su constitución debe ser tolerada, cuando menos, por la Real Au
diencia, hasta que el Rey Fernando VII o la Junta Suprema de la
Nación resuelvan al respecto definitivamente. Recomienda mode

ración. (8)
D)Proclama anónima, en respuesta a un artículo aparecido
(7)Véase, Apéndice, documento n? 4, pp. 144 y ss.
(8)Véase, Apéndice, documento n^ 6, p. 154 y ss., procede del expediente 1944, antes
citado, de la Real Audiencia de Buenos Aires.
— 104 —

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jod J33Bq bjb^ oqaajap aoaii oa B3jjaiay bj anb oaoaiisos saoaxnb X
aisa ap opxaisod bj b3bjb X sooBapiAaiooui soj jod BpironsB
bj apuaipp anb bj oa 'BjjjaAaqa^ b 'saqo SBanq ap bjjb^ (j

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anb opoBiojijB aXnjaoo^) "BaijBj^oaS ooiaisod ns BpBp 'pBpisaaao
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ap oppipBJj ns jod opis Bq 'bijib^ ajpB^^ bj ap sbj üO3 asjBjBn^x
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bj ap sojqan^ soj ís anb ísoqaajap soapoapi DBnpnjjnsn X saXaj
SBapoapi jod sopBOjaqo^ *b3jbooio oidsiui on b soiaíns üBisa 'bij
-iiob^ Biosiio Bon ap soíxq oos anbjod 'soadojna sajooBdsa soj ap soo
-Biojaq oos sooB3ijaioB sajooBdsa soj anb aoapsog *oapiAaiooj\[ ap
Bionf bj ap oppisod bj apoaipp anb bj oa 'sajiy sooang ap odsiqo
jb 'ooBjjajsB^) Z3J3&lt;i januBj^ ^sof ojaijqsajd jap bjjb^ (g
(6) "SBjoqBdsa sBiaoiAOjd sbj ap soqaajap sotosiio soj sooBaiiaioB
soj BjBd BaipoiAiaj íBOBdsg oa oqaaq Bq as ouioa 'saoopmpsoo^
SBAano X saXaj SBAanu 'sapBpiioinB SBAano jb3J3 apand aisa anb
X jooBdsa ojqan^ jb opiwaAOJjaj oBq BiüBjaqos bj ap soqaajap soj
'aiüBoiaj bsb3 bj BpBooj^sap 'anb opoB^ajB :oapiAajuoj\[ ap Bionf bj
ap O9T3B3J3 bj aioaraB3ipjjn[ Bappsnf 'sjaioiq ap oojaiqoé jap Bjqo
bj 'sBioapB 'opoBpiníoa 'oijg ap pBppBdB3 bj X sjaioiq ap BipjBqoa
X Bpijadun bj aAaijaj ap opoaiood 'SBsajSoí saooisBAoi sbj aioBj
-np soqure ap oppsa^ bj BjBdrao^ "oapiAainoj^ ap jopBOjaqo^ ja
jod oqaaq oj ap Bsoapp bj aransB X oijg ap sbj X Xajji^ j^p sapnj
-p3B sbj B100J^Ü03 -sajiy sooang ap sapBpijomB sbj ap sopBOBioa
soioaomaop soj opoBioauíoa 'jopreji ap bsiub oainb b 'sjaxoiq o^bij
-ob XajjjA jap saooi3Bni3B sbj b3bib X jBiidB3 bj oo3 oioaiioidiaoj
jb Bwoqxg "ooB3ijaiay jooBdsg ap bidjij bj oÍBq 'sajiy sooang oa

�cluye por sentar la opinión de que el Pueblo de Montevideo está
facultado para actuar como lo ha hecho y para enviar un repre
sentante a la Junta que reconozcan por suprema. (11)
G) Escrito de Mateo Magariños y Ballinas en defensa de los
sucesos que tuvieron lugar en Montevideo cuando se rechazó la
destitución de Elío de su cargo de Gobernador y se resistió su reem
plazo por Juan Ángel Michelena. Se expone la doctrina que justi
fica el proceder de la ciudad de Montevideo y las arbitrariedades
legales cometidas al deponer al gobernador Elío; se señala que Elío
y el Cabildo de Montevideo acusaron de infidente al virrey Liniers
ante las autoridades competentes y demandaron su remoción y éstas,
sin emplazar y juzgar al Gobernador determinaron relevarlo, nom
brando, el acusado, al capitán de navio Juan Ángel Michelena para
desempeñar el gobierno de Montevideo; se destaca que no era equi
tativo se castigase sólo a algunos de los culpados por firmar y acu
sar de sospechosa la persona del Virrey, haciéndose notar los peli
gros que arrancaban de tal procedimiento, y que, asimismo, era
indispensable, dadas las circunstancias, juzgar a Liniers. Hace men
ción de las causas que dieron origen a las sospechas; sostiene que
el Gobernador de Montevideo tiene en su poder los documentos
que probaban la deslealtad de Liniers para con el Soberano espa
ñol. Destaca que en Montevideo se vio con sentimiento que se des
pidiese al enviado de Portugal, mariscal de campo Joaquín Curado;
alude a la misión del brigadier del ejército español, Manuel de Goyeneche, a la forma en que fue recibido por las autoridades montevideanas y a su reacción ante los ultrajes de que fue objeto. Señala
que el enviado de Portugal no intentó perturbar el sosiego de los
Pueblos sino sólo indagar los sentimientos de éstos. Se refiere a los
sucesos desarrollados en Montevideo el 20 y 21 de setiembre; se
extiende en reflexiones sobre ellos y aduce los fundamentos jurídicos
que justifican la Junta creada. Al desarrollar su argumentación ex
presa que el primero de los derechos del hombre es su conservación;
subraya que el pacto social es la fuente originaria del poder real,
derivándose, por tanto, su poder del derecho natural; establece los
casos en que el hombre, a pesar de haber abdicado del derecho de
su propia defensa, puede ocurrir a las armas sin mandato superior
para concluir sosteniendo la tesis, a fin de defender la actitud asumi
da por el Pueblo de Montevideo, que un Pueblo está legítimamente
autorizado por derecho a oponerse a todo lo que sea contrario a
su voluntad y a remover a las autoridades cuando no puede fijar
por otra vía su seguridad, ni atender a su conservación; expone la
jurisprudencia admitida que otorga licitud a la determinación del
Pueblo de Montevideo en el conflicto de competencia entre la auto
ridad del Virrey y del Gobernador de Montevideo; destaca la acti
vidad y celo del gobernador Elío y concluye manifestando que los
(11) Véase, Apéndice, documento nv 9, p. 167. La versión de este documento la difundió
mi profesor de Historia Nacional y Americana, el doctor Felipe Ferreiro, en los cursos de
preparatorios para Derecho. La tomamos de sus apuntes de clase.
— 106 —

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-ut sauoxsBAOi sb¡ a^üBjnp '908! ü3 '^^uoraajqos ooa o^dij^uod yap
upisBao ua Bjsandxa BuiJ^aop bj o^Bipainuí ajuapaaa^uB oujod oauap
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-9UB BtuBjaoj^) BjuBjaqos bj ja ua otud^ioxt^x 'Xaj ja jb^jbj jb 'anb ap
a^uB^jnsaj oqaajap ja 'ojja BjBd 'ajsisB aj anb jod B^unf bj jbuijoj
ajainb ojqan^ ja anb 'jpap ajBA 'JBjndod pBjunjoA bj (p
•(sjaiupi ap uppiBJ^ bj asjBqojd ap bjbj^ anb ua so^uatu
-naop sojjanbB sojx&gt;j ajuauíBjpijdun a *ss X 89J #dd (dotpud4y jap oí
óu o^uauínoop 'souijbSbj\[ oa^B^\[ íajqmapas ap j jap B^ay)
•ouBjaqo jap Bjunsajd pB^unjoA bj :ajuBpjoauoD
ojuauíBpunj oj^o 'ojja jod 'Bjua^ 'sajBUJ sosa jBjiAa BqBjnaojd anb
'Bjunf bj ap uopBiujoj b^j -sanbB^B sns Ji^iJip UBjjpod sasanSnjjod
soj sauainb bjjuod X BDiupajodBu bjubji^ bj b sopB^ajjua jas UBip
-od anb soj 'sajuBjiqBq soj ap pBpp^ajuí a pBpijn^as bj oj^ijad u^
Bjuod 'bjbj^ bj ap oi^j jap ajuajj jb 'uppiBJj ap osoqaadsos 'sa
XajjjA un ap BpuauBuuad bj anb ap BiDUBjsunajp bj ap q
-aj anb uppBAjasuoa Bidojd ns b ajquioq jap oqaajap ja (a
'(¿91 "^ (9oipuf4y pp 6 óu ojuauma
-op 'saqo SB^nl -991 '&lt;J (99tpua4y jap 8 óu ojuauínaop 'ouBjjajsBO
zaja^ í*ss X 9^j 'dd (aotpud4y jap ¿ óu ojuaumaop 'oapiAajuoj^
ua BppajBdB BuiíupuB BujBjaojd í'ss X fc,\ #dd fdotpua4y jap 9 óu
ojuaranaop 'sbij^ ap #g[ asof jojaop íajquiapas ap \i jap Bjay) 'bdij
-auiy ua UBja oj uaiquiBj 'sBUJijj^aj ijjb UBja SBjunf sbj ts 'ajuain^
-isuod jo^ •(iun/i4^udX9 pp) BUBds^ ap ojdraaía ja opuain^is oqaaq
BjqBq as oapiAajuoj^ ap Bjunf bj anb 'sa ojsa 'BjouBdsa BinbjBU
-o^^ bj ap sajUBj^ajuí sajJBd sajuajajip sbj ap pBpjBnSí bj (q
•(*ss X ^fi #dd dotpud4y jap f óu ojuam
-naop ''Dja • • *sosaans soj UBjBjaj as anb ja ua ojuasa íoipmsa ajsa
ap ^OI" ^01 '^^ ^junf bj ap upiaBaja bj ap Bjay) souiaaA sbui X jira
sop ap sauopBjqod sbj ua SBUjajjBqns SBjunf uBjai^jja as ojsandsip
BjqBq 8081 ^P ojso^b ap ja BpBjBp Burejaojd Bun ua anb bjjia3
ap Bjunf bj jod JBaja uojBpuBm as anb sbj ap ojduiaía ja (b
:ua a^uauíBijBuij^aop X jB^aj BSBq as oapiAa^uoj\[ ap Bjunf bj ap
upiaBuuoj bj 'uaransaj ua 'anb Bjjnsaj sojjjasa sojsa sopoj aQ
(31) *oapiAajuo^\[ b Buaj
-aqaij^ ap BpB^ajj bj ap sajuB UBjuaj anb opBjsa jb sBsoa sbj UBjp
-uodaj X sBÍanb sbj ubjio sajiy souang ap sajBiajBdrai

�reconquistado a sí mismo, dando y quitando el poder supremo, en
uso de su soberanía natural; que había adquirido el derecho de
llevar las armas y el estandarte de la nación, levantando fuerzas
superiores a todas cuantas podían hacerle frente; ese pueblo que
acababa de coronarse de gloria, y que veía rendida a sus plantas a
la soberbia Albión, no comprendía aún el alcance de lo que había
hecho, no sabía que era arbitro de sus destinos, que tenía los me
dios para ser independiente y que sólo le faltaba la voluntad de
cidida de serlo. El día que unos cuantos hombres comprendieron
esto, estalló la revolución". (13)

El escrito de Magariños defendiendo la Junta de Montevideo
sigue en muchos pasajes, a la letra, los anónimos bonaerenses de
1806 como se demuestra seguidamente. (14)
Defensa de la Junta de Montevideo
por Mateo Magariños.

Anónimos bonaerenses
agosto y setiembre de 1806
Se save que los oficios no se han
creado en España para acomodar las
personas, sino para que las personas
sirvan y desempeñen los oficios (1). No
es de presumir que el Rey haya nom
brado á Sobremonte para unos cargos
tan graves, y delicados, como los de
Virrey, Governador, y Capitán General,
solo por honrar su persona, ó por fa
cilitarle volsillo para el acomodamiento
de su familia. Quando el mérito y ser
vicios del Marques fueran distintos del
que ha labrado con la entrega de Bue
nos Ayres, no le faltaba modo al So
berano de corresponderle y premiarle
sin desengastar de su Rl. Diadema una
de las mas preciosas joyas que la re
comiendan, y hacen brillar, ni exponer
á sus Vasallos á los insultos, tropelías,
y extorsiones de una Nación según se
acava de descrivir, como la Inglesa.

1808
Se save por la Ley Rl. de Castilla,
que los oficios no los dá el Rey para
acomodar las personas, sino para que
estas lo sirban y desempeñen con con
cepto a los cargos que ellos tienen; y
el inhavil que no posé las cualidades,
o constitutivo esenciales, debe perderlo
por el mismo echo, y quando la inha
vil idad consta de notoriedad, no se
debe esperar a sentencia, máxime en
casos urgentes y de difícil haver riesgo
enla tardansa, pr. qe. el orden de áTO.
es no observarlo quebrantando con no
toriedad sus fueros y preceptos.

(1) Ii. 2. tit. 5. Ub. 3. R. C.
Los Dro. que han conocido los enga
ños que suelen padecer los constitu
yentes en nombrarlos, y lo expuesto
y peligroso que és á los subditos to
lerarlos, han acordado savia, y pru
dentemente, que si alguno se sintiese
gravemente molestado y oprimido de
su superior, en partes, y lugares muy
remotos, como acá en Indias, y otros
parages, adonde por la larga distancia,
y dificultad de recurrir alRey, no se
puede esperar oportuno remedio, puede
licitamente recurrir á otro Juez, que
no sea suyo, aunque sea absolutamente
incompetente. Porque dicen los que lo

Los dr&lt;* qe. han conocido los engaños,
y lo expuesto q.e es alos subdictos to
lerarlos han acordado saviamte. qe. sf
alguno se sintiese ([agraviado]) opri
mido de su supor. en partes y lugares
muy remotos como aqui en Indias, y
qe. pr. la larga distancia y dificultad de
recurrir al Rey no puede esperar pron
to y oportuno remedio deve licitamte^
recurrir a otro Juez, aunqe. sea absolutamte. incompetente, y, ([(pr. qe. pr. el
peligro qe. hay en la tardanza é impo
sibilidad de ocurrir al legitimo supr^
puede) aun la Ciudad haver ligas
y confederaciones, levantar gente de

(13)Bartolomé Mitre, Historia de Belgrano y de la independencia argentina, en.
Obras completas de Bartolomé Mitre, vol. VI, p. 200, Buenos Aires, 1940.
(14)Véase, Apéndice, documentos nos. 1, 2, 3 y 10, pp. 131 a 143 y 168 y ss.
•— 108 —

�— 601 —
japuajap BJBd 'Bjisaaau as sbui Bip ja ua
anb oj sa anb 'pjjsotu anb BiDuaStjaiui
a ojaa 'ozjanjsa jap opBuuojuí asaiAnj
-sa is 'ojjo jBiquia asaipnd ou 'souaui
oj b 'SBjjuaiuj asBjquiou aj A^^ ja anb
'ÍZ 'K 8S d^siQ
6j omox *dB^ ^n -j oj^Aqiu^ mtja^ 'si^a
TI N '6H "íboD 61 -díoí -HaiBuai^ ()

-BjnjBu bj ap biuiiiSubsuod jod auaij
as anbjod 'jbjiijeu uozbj uod BjnDaxa
oj Bjja uod aAnSJB anb ja anb 'pBpiui
-jojuod jBjua tjiaiisojaA sbui sa anb oj
jBpjBtiS BpuBta B^sa anbjod 'Aaq bj ap
ojxaj jap Bsn anb 'aDip as pnjijiunsoj
-3A BSajB anb ja 'anb ajjansaQ -osajdxa
jod auaij as 'jiunsojaA sbui sa anb oj A
'pBjunjOA ns b sbui BDjaDB as anb bj bui
-jijuod A BAamdB ouBjaqog ja BjjnsuoD
bj ipijfip sa anbua BijajEui Bpoj utj

jiuiisojaA sa anbjod 'Bjjan^ b^
A 'jopBUjaAO^) ns jod 'sjaiui^ oSbij
-ub *a ^ JBuiBjaojd b 'adpuij^ jap
pBjunjOA uis oipaaoíd ou oaijqn^ ja
anb 'ajuauíjBnS; sa oj 'ojopuais A í-ojp
ja ua osajdxa sa ojsq •() BzajBjnjBu
bj ap BjuaijBd jod auaij as pnjijiuiisoj
-3A bj anbjod 'jBjnjBU uozbj uod aAn^
-jb 'jiujisojaA oj uod aAnSjB anb ja anb
pBpiuiJojuoD jbj u^ *jiuiisoj3a sa anb
oj JBAjasqo BpuBui Aaq bj anbjod ^Á^'j
ap ojxaj, BSajB anb aaip as 'pnjijiui
-ISOJ3A bj bS^jb anb ja anb ajjans 3Q
'Bsajdxa A ajuapiqa pBjunjOA jod auaij
as 'jiuiisojaA aDBq as anb o 'sBJiuaS
-uod jod aDnpap as anb ajuaui A 'pBJunj
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�y conservar la Tierra, que se halla
amenazada de enemigos, y se ha hecho
el obgeto de su embidia, por las pro
porciones que la acompañan, é infor
mes que les han dado de su vondad,
los que para su destrucción se han recivido en su seno; de cuyo particular
no puede tampoco prescindir el Pu
blico, mirando por su seguridad, y que
le pone igualmente en la necesidad de
tomar sobre ello sus medidas a tiempo,
antes de que estos Cuervos le saquen
los ojos, después de haverle comido el
corazón.

leza. Y siendo esto expreso en el Dro.
lo es igualmente, que el Pueblo proce
dió conforme con la presunta voluntad
de S. M. mirando por su seguridad
conserbación, quietud y tranquilidad.

El que formó las Siete partidas era
todo un Sabio; y como que posehia co
nocimientos, y le asistía autoridad, de
lineó las de Capitán General, ó de
Caudillo, que es el titulo con que lo
distingue, en estos tres precisos térmi
nos: esfuerzos, maestría, y seso(4). Estas
qüalidades de tal manera son esenciales
á todo Caudillo, que el mismo Legis
lador advierte, que si el Emperador, ó
Rey, sale á la guerra, y no las posé,
deve nombrar al que las tenga, para
que Caudille diestramente á la gente.
La obligación en el Principe de buscar
Caudillo á proposito, arguye la necesi
dad de este en serlo, qual combiene. En
especial emanando, como se explica el
Texto, la obligación del Principe de la
calidad de los echos de la guerra. Pues
dicen, que todos ellos están llenos de
peligros, é de aventuras: é demás el
yerro que ay aviniere, non se puede
después vien emendar. E por ende non
se debe traer (la guerra) si non por
seso, ó por grande acabdellamiento. De
modo, que si por esta razón no puede
el Soberano usar en esta materia de su
plena potestad, y libre alvedrio menos
podra el subdito dejarse llevar de él
para aceptar el cargo, y exercerlo.

El qe. formo las 7 partidas era todo
un savio, y como qe. poseia conoci
mientos nada vulgares, y le asistía po
der y autoridad delineo estos tres atri
butos asaver esfuerzo, maestría y sesso;
qüalidades... / en tal manera esenciales
a todo Xefe o Caudillo, qe. el mismo
Supremo Legislador advierte, qe. si el
Emperador, o Rey sale ala guerra, yno
las posee deve subrogar otro en su
lugar qelas tenga pa. qe. acaudille y dirixa diestramte. ala gente; De modo
qesi pr. esta razón no puede un Sobe
rano usar en tales casos de su plena
potestad, y libre arbitrio, menos debe
el subdito dexarse llevar de su orgullo
pa. aceptarlo, y exercerlo, y y si lo
executa, no se quexe de qe. un Pueblo
amante de su sosiego e instruido délas
máximas de su constitución repulse (á
el qe. quebrantándolas altera) con ener
gía a el perturbador qe. selo perturbaba

(4) L. 5. tit. 23. Part. 2a.
Tenga entendidos los zoylos, que la
Representación y Autoridad de un Pue
blo caveza de un Reyno, no es tan pe
dánea, como á ellos se les ha figurado.
Sin embargo en prohivir la Ley, que el
qe. fue un año Alcalde, lo buelva á
ser, hasta no pasados dos, el dro., y la
practica dispensan si fuese aclamado por
unánime votación (6) No obstante tam
bién, de qe. en España muerto el Co
rregidor (lo mismo deve decirse del

La representación de / un Pueblo no
es tan despreciable como algunos se
han figurado, pues apesar de prohibir
la L. qe. el qe. fue un año Al*, no lo
vuelba á ser hasta pasados dos, el dro.
y la practica lo dispensan si fuese acla
mado pr. unánime votac. No obstante
qe. en... España muerto el Corregidor
o Govr. espira la jurisdicción de los
coadjutores de este y no deven exercer
mas autoridad, ni entrar en lugar del

(6) Lib. 9. tit. 3. Lib 5. R. I. Bobad.
lib. 3. Cap. 8. N 60 y 61 Evia. Part. 1 S. 2.
N 36.
— 110 —

�— III
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ua JBJjua 3A9p ou aisa A 'ajuaiuaj ns
ap uopaipspní bj BJídsa

�en sus Leyes (6) el Pueblo reasume su
natural dro. de defenderse, y sin ofensa
de su suprema Regalía obra en favor
de su causa propia, y de la del Rey,
que es una misma; pues que el vien é
la Requeza de sus Vasallos es como
suya (7) y el Rey es el Alma, y la Caveza, y ellos los miembros (8).
Esta facultad, y poderío del Pueblo
autorizado por el dro. natural, y las
Leyes indicadas, se extiende por nece
saria Consecuencia para tomar todas las
Providencias conducentes á su defensa
removiendo los obstáculos, que impe
dirla, o comprometerla, puedan, por
que se compondría mal, que el fin le
fuese permitido, y prohivido los me
dios. I é aqui como llegamos insensi
blemente al caso en que se halla nr*.
Ciudad, ó Pueblo de Buenos Aires.

cede conforme a la voluntad del Mo
narca, deslindada en sus Leyes, resu
miendo el Pueblo su natural defensa,
sin agravio de la Suprema regalía, por
obrar en favor de su causa, propia re
moviendo los obstáculos que puedan
comprometer su soberanía; y por cuyos
motivos aprovó S. M. a la Capital de
Buenos Ayres la deposición del Exmo.
Marques de Sobremonte, Virrey en pro
piedad de esta Provincia.

(6)....Por todas estas razones deven
todos venir á tal hueste, non atendiendo
mandado del Rey. L. 3. T. 19 pda. 2; Ley
4a. ibidem; y el Sr. Gregorio López glosa
8 y glosa 4 es la 4a.
(7)Ley 9. Tit. 19 Pda. 2a.
(8)Ley 5a. Tit. 1? Pda. 2a.
La Ley Municipal de Indias, que
obliga á respetar la alta autoridad de
los Virreyes, hasta el extremo de obe
decerles, y cumplir sus mandatos, aun
que sean excesivos y contra dro.; ex
cluye sin embargo el caso de que la
materia sea de calidad, que pueda su
gerirle mobimiento, ó inquietud de la
Tierra.

Remover ad. livitum una clase de
empleo jurisdicional como este, o si pr.
las excepciones de la misma Ley muni
cipal de Indias qe. prescribe los limites
de su poder esta exceptuado, pues assi
se deduce de las terminantes espreciones de ella misma en quanto orde
nando qe. estábamos obligados a obe
decer y cumplir sus mandatos aunq.e
sea excesivos y contra dro. después délas
protestas ordinarias / excluye el caso
de que la materia sea de tal calidad,
que pueda seguirse movimiento o in
quietud a la Tierra.-

Es, ciertamente, una ironía que Magariños en su alegato en
favor del enjuiciamiento y separación del virrey Liniers se valiese
de los mismos razonamientos que, poco antes, habían servido para
quebrar la autoridad del virrey Sobremonte y poner en su lugar,
precisamente, a Liniers.
LA SOBERANÍA POPULAR
El principio de la voluntad popular, como con cierta timidez
se le nombra en algunos documentos, o más abiertamente la sobe
ranía popular, empieza a manifestarse con expresiones como: "Por
ser este el voto del Pueblo" que sienta el acta de erección de la
Junta del 21 de setiembre; "La&lt; representación de un Pueblo no es
tan despreciable como algunos se han figurado" en que Magariños
repite casi las mismas palabras que su predecesor de 1806," Un
pueblo tumultuado es semejante al rayo" que dice el Cabildo de
— 112 —

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Bjjuoa ouBp ap ojjjap ja BjsBq uBjjdjaaJd aj anb SEijasiin sejjo X 'Ejauapu'aasapuoa ujnj Éun jod
¡pBpjjjAjas EfEA Bun jod '.sajaju; j|a' un jod 'pBpjjBuojaBj BjdOJd ns ap ajuBpujSap un jas anb
souaiu apand ou 'ojjBjjuoa' oj 'cíf'jp anb BjajnbjÉnb X "p^jjaAjj X 'soqaajap sns ap uojaajdo
BjajnbjBnb ap ojdaxa' X 'opujadsaj 'jas 9JAap sajuB anb oujs 'sajqEjaunuaj X sajqruop 'sajqEJBdujoa
'saj'qjpuaA 'sajEuojaBjjj a sBpEuijuEuj sa'jaadsa sbj uoa opEuoSuEJEd jas ap afBjjjn jja jb jBSajj
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-ráoq ja o^an^ •^ ajJBj 'oí ¿jnjij 'ij Xa^ Bj'aajp'oj uajq oXna 'auodraoa as anb' ap sonpjAjpuj
soj ap pspjaqaj bj BjBd Bpjun jbjoui Buosjad Eun sa 'jjAja pBpajaos X 'EjnbjEuoj^ Bp^a ujj
ajsa b ^ 'ojos oun ap bj b sa sojuní sajquioq naja ap bj anb 'BZJa'nj bj ua apaans o^noa 'sEjop
-UBjuaumB sajuB oujs 'pBpajaos bj u'a sojSajjAjjd X 'SBAjTBSojjaJd sns 'pspjuSjp ns opjnujuisjp
jaqsq Bjpod Baunu ^upjaaajiad X pBpjaA bj Éasnq X Ejadsa 'Basap 'auiaj 'BqanjdaJ 'ajajnb 'Euoja
-aajjaj 'Ejjpaui 'Bsuajd'ojjpaqjB ajqjj jap u^jaujjsjp ajqou ej uoa opEuijjqns anb 'jEmaajajuí
sa 'ajJBd jsdjaujjd BXna 'bdjana X BÚijy ap ojsañduioa un sa anb ajquioq 13 -opoj u^puaqajd
-moa oj anbunE 'sajquioq anb sbuj uauodns as ou souXa^j soj ua ojo^ #unp as X UEJdmoa as
'uapuaA as SBjja ujs 9 'sBjjajj sbj uoa anb 'sopsuE^ soj ouioa 'sajBuojaBj supsuijuB X 'sBjjajj
sej owoa 'sBpEunuBuj SBSoa uauodns as soSsejoXej^ soj u^ -js jod uauaji Bjauaaod BunSuju
anb 'so3sejoXBj^ soj uoa SBpBJBduioa Jas pBpjjjqEuojaBJ ns ap' u^jaBpEjSap ujs uapand Baunu
'js JOd Biauajod uauajj anb SBjsa o3anq -sauojaE^^' usXnq sejjuoiui ejbjjbj óu Bjauajod cjsa
Á 'Bjauajo'd auodns upjaaaja EJS3 •souXa-ji 9 'sau'ojaEj^j sbj jod upjaaaja ej ap ja anb 'ojjo opjs
EXsq' anb souiajBjjuoaiia ou 'Jouag jap EpjSoasa úoiajod bj ap ojjuap 9 'oujsiueSej jap ojjuap
Bas 'BiaBj^) ap X 'Bjjjas3 'iBjnjB^^ Xa^ bj ua 'souBjaqos soj ap uaSjjo ja soureasnq jg,,
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'jjjaasB3 'ouajój^' 'uajquÍBj 'ajuauíEsjaajd 'uojajjEs apuop ap 's^ajBq^ ap ssjnB sbj ua 'asuaj
-BjdojJ upjaBuiJOjf ají' Bja jojns ns 'ouajjqa uaSjjo ap sa otustaatvj ns uajq js anbjod zauup
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�En la formación de este pensamiento intervinieron varias co
rrientes de distinta fuerza o eficacia:
I Hay una base o fondo ideológico que inspiró igualmente a
las juntas españolas (la de Sevilla proclamó que cuando el reino se
halló repentinamente sin rey y sin gobierno, el Pueblo reasumió
legalmente el poder de crear un gobierno) que se manifestó por
teólogos, juristas, y filósofos españoles que dieron los fundamentos
populares del poder de los príncipes, desde Saavedra Fajardo, Suárez, Fernández de Navarrete, etc., a Rodríguez de Quiroga en 1809,
en Quito, quien siguiendo la clasificación de Grocio sostiene que la
monarquía española es usufructuaria. (16)
Además de la doctrina las mismas leyes españolas reconocían
que por encima del poder del príncipe se hallaba el de la comu
nidad. Petit Muñoz que ha estudiado la cuestión las clasifica así:
I9 Leyes que establecen que el origen de la monarquía está
en el Pueblo.
29 Leyes que mantienen al rey limitado en el ejercicio de sus
funciones:
a)por las mismas leyes

b)por la justicia
c)por el derecho de los individuos
d)por el derecho de la nación.
39 Leyes que erigen al pueblo en vigilante y sancionador de
los excesos del rey; presuponiendo, con ello, tácitamente en la Na
ción el derecho de hacer efectiva la responsabilidad del poder pú
blico y deponer, en su caso, al monarca como última forma de
sanción.
49 Leyes que una vez eliminado el rey hacían recaer en el
Pueblo la plenitud de la soberanía, para que éste volviese a dis
poner de ella, repitiendo el momento de la elección originaria.
cía, ó la opreción y clamores del Pueblo; por causa de no dar oídos, sino solamente á adulado
res; por causa de la prostitución, y despotismo de sus Juezes; por causa de que se olvidan,
que el Pueblo es inmediatamente de Dios, y no del Rey; que el Pueblo hace á los Reyes, y
no los Reyes al Pueblo; que los Reyes, deben ser considerados después de la Patria y no antes
como lo hacen. Es decir, que en primer lugar se ha de amar á Dios; en segundo lugar á la
Patria; y en tercer lugar al Rey; y no en tercer lugar a la Patria, como quieren los factores
del delito de lesa Nación. Y ya que los Reyes son hechos por el Pueblo, y ellos no pueden
hacer al Pueblo, mucho menos podrán convertirlo en su propia hacienda, ó bienes de Mayorasgo.
España misma con la costumbre de jurar al Principe de Asturias, para subsesor á la corona,
hace notar en esto, que ninguno deve ser jurado en ella Rey, sin que primero preceda la
anuen^ia del Pueblo. Y como la anuencia se la dé jurándolo por Principe de Asturias, claro
está que nadie puede ser legitimo Rey de las Españas, si primero no fuere Príncip^ de Astu
rias legítimamente jurado. Con que también es claro que nadie ha sido Rey legítimo, sino
por la anuencia y elección del Pueblo, vajo de cierto orden, que conforme este lo estableció
podrá deshacerlo, justa y legitimamente conviniendo á su felicidad. Y como á la sasón no
haya Principe de Asturias legitimamente jurado, ni es posible que lo haya mientras el Francés
domine la España, como lo está dominando, tampoco puede haber pretendiente á la Corona,
aun quando no existiera el Señor Don Fernando. (Anónimos del Interior del Perú. Papeles en
tregados por Elio que se le deben devolver. Archivo General de Indias, Sevilla, Est. 122,
c. 2, 1. 16, en Facultad de Filosofía y Letras. Sección de Historia. Documentos relativos
a los antecedentes de la independencia de la República Argentina, pp. 462 - 64, Buenos
Aires, 1912).
Es interesante comprobar que el famoso diálogo de Monteagudo entre Atahualpa y Fer
nando VII es, en parte, fuente de inspiración de otro Catecismo que publica también Donoso.
(Véase, RICARDO DONOSO, El catecismo político cristiano, cit., pp. 78 y ss., y MARIANO
DE Vedia Y Mitre, La vida de Monteagudo, t. III, pp. 233 y ss., Buenos Aires, 1950.)
(16) Alegato de Quiroga en el primer juicio iniciado contra los proceres en febrero de
1809 en Memoria de la Academia Ecuatoriana correspondiente de la Real Española, Número
extraordinario dedicado a la memoria del Gran Mariscal Antonio José de Sucre, con motivo
del Centenario de la Batalla de Pichincha, pp. 62-100, Quito, 1922.
— 114 —

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�II Sobre esto incidió una corriente de procedencia no espa
ñola: las ideas de Pufendorf, al que debe haberse llegado, muy pro
bablemente, por la orientación de la Enciclopedia. En efecto, varios
de sus artículos sobre temas fundamentales de derecho público, que
redactó De Jaucourt, remiten a Pufendorf, como es el caso de la
explicación de las palabras: royanme, état composé, interregne,

etc. (17) Si bien no excluimos la posibilidad de que Pufendorf
fuera conocido en América antes de la Enciclopedia y del siglo

XVIII (Rodríguez de Quiroga lo cita en latín posiblemente de la
edición de 1672), quien en realidad lo difundió en distintas edi
ciones fue Barbeyrac a través de cuyas versiones al francés es como
posiblemente llegó a América; no hay duda alguna de que aquí se
le conocía (18): además de citarlo Quiroga, como indicamos, Funes
en su autobiografía expresa:
" Los tiempos que nos ocupan eran precisamente aquellos en que iba
susurrando el ruido sordo de este volcan cuya esplosion había de arruinar
los tiranos del Nuevo Mundo y establecer un orden político de nueva
creación.
Es bien conocido el suceso a que nos referimos. Aunque de un modo
vago y confuso se hablaba de este cambio, eran bien pocos los que por
una lectura profunda y reflexiva, se hallaban prevenidos para ejecutarlo,
y mucho menos para sostenerlo.
Entre estos es preciso contar al Sr. Funes, que desde bien lejos habia
ido nutriendo su espíritu con la lectura de Platón, Aristóteles, Pufendorf,
Condillac, Mably, Rousseau, Reinal y otros, furtivamente escapados de la vijilancia de los gefes." (19)
Pufendorf figura entre los libros del canónigo Maziel califi
cado por Probst como "el maestro de la generación de Mayo". (20)
Pero en quien la influencia del autor del Derecho Natural y de
Gentes es más notable, en este aspecto, es en Moreno. En efecto,
según Pufendorf una multitud que ha vivido en estado de libertad
natural y que quiere formar una sociedad civil, debe comenzar por
establecer una primera convención o pacto en el cual cada uno se
compromete con todos los demás a unirse para siempre en un solo
cuerpo y a reglar de un común consentimiento lo que se refiere a
su conservación y a su seguridad mutua. A esto que representa el
esbozo de un estado debe seguir el establecimiento de una or
denanza que fije la forma de gobierno y, finalmente, una segunda

(17) Véase en: Encyclopedie ou Dictionaire raisonné des s cien ees, des arts et des métiers
par une société de gens de lettres, Neufchastel, 1765, las palabras citadas.
(18)He utilizado la traducción de Barbeyrac de 1759 (Le droit de la nature &amp; des
gens ou systeme general des Principes les plus importans de la Morale, de la Jurisprudence,
&amp; de la Politique par le Barón de Pufendorf. Traduit du Latín par Jean Barbeyrac Professeur
en Droit dans l'Université de Groningue, &amp; Membre de la Societé Royale des Sciences a Berlín.
Avec des Notes du méme; &amp; une Préface, qui sert d'Introduction á tout l'Ouvrage. Nouvelle
Edition faite d'aprés un Exetnplaire retouché de nouveau, &amp; augmenté de la main de Mr.
Barbeyrac. A Leide, Chez J. de Wetstein, 1759). La parte sobre derecho público está en
el t. II.
(19)Biblioteca Nacional, Archivo del doctor Gregorio Funes, Deán de la Santa
Iglesia Catedral de Córdoba, pp. 9 - 10, Buenos Aires, 1944.
(20)Juan Probst, Juan Baltasar Maziel el maestro de la generación de mayo, en
Instituto de Didáctica, Buenos Aires, 1946.
— 116 —

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jap oSjb souiajBjJBdB sou ojjBqoíd bjb^ "^opua^n^ ap apaaojd npia
-BJídsui ns anb Bjjsanin o^uaiuiBsuad ns ap uppisodxa bj Bnupuoa
anb uod ojjojjBsap ja o^JBqiua ui "ouajoj^ ap sBapx SB^sa ap ua^uo
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*(^Z) ^dpuud jb ojqan^ jap jajx&gt;d ja a^uisBJj as anb ja jod o^aBd jap
A suotun iunt3v4 jap opmjy A stuottodtqns tun^ov^ jb oíAajd oxnoa
suoiun uintov^ jap BjqBq ouBidjfj anb vA 'oj^o ja ajqos opinjjuí B¿Bq
oun ja anb BAi^iuipp buijo^ ua BJ^sanraap ou so^DBd sop b UEpnjB
ouajoj^ oraoa jjopuajn^ o^ub^ anb ap BiDüBjsunDJiD bj oja^
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anb ojnauiA ja a^uajsxsqns opBpanb Bq oja&lt;j '(sopBüjaqo^ A sa^UBU
-jaqoS ajjua '^opua^n^ ap ojDBd opunSas ja) sojjbsba sns uoa
A^j jb b^tj anb jbidos ojDBd jb joij3jub opBjsa ja ua asjBjapisuoD
piqap ajquioq BpBD anb unB A bdjbuoui jb opjjajuoa BjqBq ouns
-uoa ap anb pBpuo^nB bj asairansBaj ojqan^ BpBD anb puiiuja^ap
buojod bj ap BIJBJ3DB bj anb sdxty soudnq dp pj^zpf) bj ua aqyjD
-sa opuBnD ajqB^ou sa ouajoj^ ap SBapi sbj uod oiusijajBJBd J^[
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oujaiqo^ ja jBiqtuBD apand ojqan^ ja saauojua uaxquiBj A BjuBjaq
-os bj ojqan^ jb aAjanA jBaj bijiujb^ bj ap jbjoj uppupxa Bq
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*ojubj sBjjuaxra *jBnD ja '{d^nd^ dtibpqo p dujmoi?X) ojqand BpBD b
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Biuajdns pBpijojnB B^sa ap oppsaAaj Bq as sauainb b SBjjanbB 'pBp
-ajaos bj jBujaqo^ ap japod ja ajaijuoa saj as anb sbj b SBuosjad
sbtjba o Bun opi^oDsa jaqBq ap sandsap jBna bj jod upiauaAuoD

�dorf— tiene, ordinariamente, su origen en que cada uno de esos
Estados, queriendo mantenerse en la libertad de gobernarse por sus
propias leyes, no se siente con fuerzas suficientes para repeler por
sí solo a los enemigos comunes. Los Estados así unidos se compro
meten a no ejercer sino de común acuerdo una parte de la Sobera
nía. La diferencia fundamental que hay pues entre esta confederación
perpetua que reúne varios pueblos en un solo cuerpo y las alianzas
que los Estados hacen todos los días conjuntamente es que en estas
últimas cada uno de los aliados se determinai por su propio juicio
respecto de ciertos asuntos, sobre los cuales se han comprometido
recíprocamente sin pretender hacer depender del consentimiento de
los otros aliados, el ejercicio de la parte del Poder soberano con la
que esos compromisos tienen relación, ni ceder en nada el derecho
pleno y absoluto que tiene de gobernar su Estado. Por otra parte
para Pufendorf, las simples alianzas no tienen ordinariamente por
fin sino alguna utilidad particular a cada Aliado y no son sino deli
mitadas en el tiempo; en vez, la Confederación consiste en que,
varios Pueblos, sin dejar de ser Estados diferentes, se unen para
siempre en vista de su conservación y de su defensa mutua, se com
prometen, para este efecto, a no ejercer sino de común acuerdo cier
tas partes de la soberanía. Hay diferencias sensibles —continúa Pu
fendorf— entre un Tratado que sostenga: Yo me comprometo a dar
recursos para una determinada guerra y a deliberar con vosotros so
bre la forma como nos uniremos para atacar al enemigo; y el que es
tipule: Ninguno de nosotros no hará ni guerra ni paz, sin el común
consentimiento de todos. Repite que en las confederaciones de Estados
Compuestos los estados no se someten a ejercer en común sino ciertas
partes de la soberanía; ya que no puede concluirse que los intereses
de los diversos Estados se encuentren fuertemente mezclados y que es
ventajoso a todos los confederados y a cada uno en particular, el no
ejercer ninguna parte de la soberanía sino con el común consenti
miento. Si así fuera sería mejor para ellos el reunirse en un solo Esta
do que estar unidos por una simple confederación. Es necesario, pues,
que cada uno de los Estados confederados se reserve el pleno poder
de actuar como lo juzgue conveniente en todo lo que se relacione
con las partes de la Soberanía que son de tal naturaleza que los
otros Estados unidos tienen poco o ningún interés, al menos di
rectamente, en la manera como hace uso de ella; como, por ejem
plo, en el caso de los tratados comerciales, el establecimiento de los
impuestos necesarios para sus necesidades, la designación de ma
gistrados, la legislación, el derecho de vida y muerte sobre los ciu
dadanos, el poder en materia de religión y otros asuntos semejan
tes; pero en cuya materia tiene que cuidar de no hacer nada que
quiebre la unión. El mismo procedimiento debe adoptarse para los
asuntos ordinarios o aquellos que no dan tiempo de consultar a los
otros confederados. Pero para aquellas cuestiones relacionadas con
el bienestar y salud común de todo el cuerpo, es necesario decidirlos
en una asamblea general; tales son por ejemplo la guerra, tanto
ofensiva como defensiva, y la paz que le pone fin. Si sobrevienen di— 118 —

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�MorenoRousseau
De aquí es que siempre que los pue-Desde el instante en que el pueblo
blos han logrado manifestar su volun- está legítimamente reunido en cuerpo
tad general, han quedado en suspenso soberano cesa toda jurisdicción del gotodos los poderes que antes les re- bierno, se suspende el poder ejecutivo
gían....(27)y la persona del último ciudadano es
tan sagrada e inviolable como la del
primer magistrado. (28)
A nuestro entender Rousseau influye, más intensamente a
partir de 1810, cuando el movimiento revolucionario adquiere su
dinámica y su sentido liberal. En Moreno está el momento de la
transición ideológica entre el mundo de los juristas del derecho na
tural y el estado de derecho de la conciencia moderna de que habla

Mondolfo. (29) Cuando expone las ideas de Pufendorf habla el
jurista que integraba su personalidad, cuando las de Rousseau, el
político revolucionario. La difusión de la traducción del Contrato
Social roussoniano fue intensificando su influencia a partir de
1811 sobre todo en las Gazetas, aunque la antigua escuela subsiste
en el Reglamento de la Junta Conservadora. (30)
Un proyecto de Constitución anónimo, pero evidentemente
de 1811, que es el primero que se conoce producido por la revolu
ción rioplatense, tiene un preámbulo que está inspirado en el Con
trato Social. Véanse las pruebas:

(27)Mariano Moreno, ^editorial] en Gazeta Extraordinaria de Buenos Aires, del
13 de noviembre de 1810, en Gaceta de Buenos Aires, ed. facsim., cit., p. (605).
(28)JUAN JACOBO Rousseau, Contrato Social, p. 124. Madrid, 1921. Petit Muñoz
ha visto en este comienzo de capítulo del Contrato Social el origen de la expresión del discurso
de Artigas del 5 de abril de 1813: "Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra
presencia soberana". Eugenio PETIT Muñoz, Artigas y su ideario a través de seis series do
cumentales, cit., p. 132.
(29)Rodolfo Mondolfo, Rousseau y la conciencia moderna, cit., p. 92.
(30)En su preámbulo se expresó: "Después que por la ausencia y prisión de Fer
nando VII, quedó el estado de una orfondad [sic] política, reasumieron los pueblos el
poder soberano. Aunque es cierto que la nación habia trasmitido en los reyes ese poder,
pero siempre fue con la calidad de reversible, no solo en el caso de una deficiencia total,
sino también en el de una momentánea y parcial. Los hombres tienen ciertos derechos que
no les es permitido abandonar. Nadie ignora, qua en las ocasiones en que el magistrado no
puede venir en su socorro, se halla qualquiera revestido de su poder para procurarse todo
aquello que conviene á su conservación. Una nación ó un estado es un personage moral,
procedente de esa asociación de hombres, que buscan su seguridad á fuerzas reunidas. Por
la misma razón que esa multitud forma una sociedad, la qual tiene sus intereses comunes,
y que debe obrar de concierto, ha sido necesario, que en la orfandad política en que se
hallaba la nuestra, estableciese una autoridad pública, cuya inspección fuese ordenar y di
rigir lo que cada qual debiese obrar relativamente al fin de la asociación. Claro está por
estos principios de eterna verdad, que para que una autoridad sea legitima entre las ciu
dades de nuestra confederación política debe nacer del seno de ellas mismas, y ser una obra
de sus propias manos. Asi lo comprendieron estas propias ciudades, quando revalidando por
un acto de ratihabición tacita el gobierno establecido en esta capital, mandaron sus diputados
para que tomasen aquella porción de autoridad que les correspondía como miembros de la
asociación." (Instituto de Investigaciones Históricas, Asambleas Constituyentes Argen
tinas, seguidas de los textos constitucionales, legislativos y pactos interprovinciales que orga
nizaron políticamente la nación. Fuentes seleccionadas, coordinadas y anotadas en cumpli
miento de la ley 11.857 por Emilio Ravignani, t. VI, segunda parte, p. 600, Buenos
Aires, 1939.)
— 120 —

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ua^yjo ja uojaínpoíd JJ8J ^p ajqn^ao ap oppsiuwy jap sauopBiDoS
-au sbj anb sounnjDuoD '(f^) sajuB Bpuajapj soraiDiq anb b oÍBqBj^
ja ug 'jEjuaiJO uppnjoAaj bj ap sojaadsB sounSjB ua popua^ng opiu
-a^ jaqBq opnd anb SBpuanjjuí sbjjo BjoqB jBuiiuBxa ap bjbj^ a
(í) 'oipnjsa oo ua sourojn
sop soj uod uppBjaj ua opBDipui souiBiqBq vk anb oqaaq *JJ8I a
SBSijjy ap ja Á ouajoj^ ap ja '^opuajng ap o^uaiiuBsuad ja
sajqísod sauoiDBjnDuiA SBungjB soiuia joxjajuB ojtupqns un ug
NoiDmoAara vi Na
svDiooaoaai sviDNaaaaNí svhxo a axoaNaand

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�IV En uso de la libertad en que se hallaba el pueblo oriental
armado "se constituyó" nombrando su jefe y dándose, más
adelante, otros órganos de gobierno.
V El Estado naciente, para el logro de sus fines inmediatos:
recuperación territorial, consolidación de la libertad en su
suelo, por la derrota de la tiranía, buscó, como medio, la
alianza con otros pueblos, a los que propuso la confede

ración. (35)
Respecto de los puntos II y III, es claro que Pufendorf da las
bases teóricas en que podrían fundarse los orientales para conside
rarse desligados de Buenos Aires. En efecto, en el Derecho Natural
y de Gentes se afirma que si el Estado se encuentra en la impo
tencia de proteger y defender algunos de sus ciudadanos, éstos están
desde entonces libres de las obligaciones que tenían a su repecto y
vuelven a entrar a su antiguo derecho de proveer por ellos mismos
sus necesidades como lo juzgaran a propósito". Por otra parte, allí
también se ha dicho antes, que "un pueblo se sustrae a su rey y en
tra a justo título en el gobierno democrático cuando implora en
vano la protección de su rey que no se encuentra en estado de soco
rrerlo, de suerte que quede reducido a defenderse por si mismo,
como puede, por sus propias fuerzas y por su propia conducta". (36)
Tales ideas tienen una relación conceptual evidente con los textos
orientales de 1812, en los que se justifica el haberse "constituido" o
haberse dado una "constitución social" o "constituirse por si" con
trayendo las obligaciones q.e les prescribe el objeto mismo q.e se
proponen llenar" y "erigido una cabeza en la persona de nuestro
dignísimo conciudadano don José Artigas" luego que Buenos Aires
al firmar un pacto con la tiranía que dejaba a los orientales sin su
protección, por el retiro de los auxiliadores, quedó el Pueblo de la
Banda Oriental "abandonado a si solo y que analizadas las circuns
tancias que le rodeaban pudo mirarse como el primero de la tierra
sin qe pudiera haver otro, que reclamase su dominio y que en el
uso de su soberanía inalienable pudo determinarse según el voto de
su voluntad suprema..." (37), como se prueba seguidamente:
PufendorfArtigas, etc.
17591812
4. Si les Habitans d'une Ville, ouhiban ya a recoger el fruto de sus trad'un País, se voiant pressez par 1'bajos cuando los tratados deocte. seEnnemi, implorent en vain la protec-pararon de ellos el auxo. poderoso,
tion de leur Roi, qui ne se trouve pasque.laCapl. generosamente les havía
en état de les secourir, en sorte qu'ilspresentado. Respetada la necesidad qe.
soient réduits a se défendre eux mémes,pudo haberles impulsado, nunca pudo
commes, ils peuvent, par leurs propreshacer una sanción tal qe. exigiese de
forces &amp; par leur propre conduite; leellos el sacrificio indecoroso de unir
(35)lbid., pp. 22 y ss.
(36)Pufendorf, Le droit de la nature &amp; des gens, etc., cit., pp. 386- 387 y 548-549.
(37)Edmundo M. Narancio, El origen del Estado Oriental, cit., p. 15.
— 122 —

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-iraijd soqaajap sojjsanu ap aao9 ya ua
'soj^osou saauojua A 'oapiA-ajuoy^ uoa
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ap sauanj sozBjq soy sojjosou ajjua
ap uojBjBdas BJjan^ Byap saau^y soq
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�tent que par le Corps; au lieu que ses
Membres des Corps Moraux peuvent
exister &amp; vivre séparément. Ainsi le
Corps na pas autant de droit sur eux,
que le Corps Humain en a, pour ainsi
dire, sur ses Membres. Que si un Roi
est réduit a la nécessité de faire la paix
avec un Ennemi plus fort que lui, á
condition de lui ceder una partie de ses
Etats, dont les Peuples ne veulent pas
(c) changer de maitre; il peut bien, k
mon avis, retirer ses Garnisons, &amp; les
Troupes qu'il a dans le Pais, &amp; ne
point empécher que le Vainqueur ne
s'en empare: mais il ne sauroit légitimement forcer les Habitans a reconnoitre pour leur Souverain cette autre
Puissance: de sorte que s'ils se sentent
en état de mesurer leurs forces contr'
elle, ils ne sont pas mal de lui résister,
ou de s'ériger méme en Corps d'Etat
separé. Ainsi, quoi qu'en vertu d'une
telle Convention, le Roi, &amp; le Peuple
qui lui reste, perdent tout leur droit
sur ce Pais-lá, le Vainqueur n'en devient legitime Souverain que par le
consentement des Habitans mémes, ou
par le serment de fidélité qu'ils lui
prétent.

diencia, y allí sin darla aél de Montevideo, celebramos el acto solemne, sacrosanto siempre de una constitución
social, erigiéndonos una cabeza en la
persona de nuestro dignísimo Conciudadano D.n José Artigas para el orden
militar, de que necesitábamos. [Los
jefes orientales al Gobierno de Buenos
Aires, 27 de agosto de 1812].

Respecto del punto V también Pufendorf pudo haber influido
en la idea de la confederación cuya definición hace en una página
de su obra (38) y ello es concordante con la política seguida por
Artigas en 1812 cuando pretendió unir en pacto a orientales, por
teños y paraguayos (39) y con los documentos en que tiene su expre
sión más firme el ideario político de la Revolución oriental en el

año XIII (V. cuadro 4). (40)
Una primera fuente de la idea de la confederación estaría en
Pufendorf, la segunda en las obras de procedencia norteamericana
traducidas por García de Sena. (41)
(38)Pufendorf, Le droit de la nature &amp; des getts, etc., cit. Esta definición servía to
davía, en 1815, a Monteagudo para explicar a sus lectores, desde las columnas de El Inde
pendiente, lo que era la federación que confundía con la confederación, pero es que en Pu
fendorf no se decía palabra del estado federal. (Véase: El Independiente, 7 de marzo
de 1815.)
(39)Edmundo M. Narancio, El origen del Estado Oriental, cit., pp. 36 y ss.
(40)En las fuentes de origen oriental, de 1813, que expresan un pensamiento político,,
parecen superponerse dos corrientes ideológicas que indicamos de inmediato en el texto. Natu
ralmente que podría suponerse que, en este aspecto, la influencia de Pufendorf es refleja,,
esto es: de Pufendorf a los textos norteamericanos y de ellos a los orientales. Es probable,
pero la circunstancia de que el Derecho Natural y de Gentes aparezca como posible fuente
del artículo 7' de las Instrucciones, sin que haya texto norteamericano que le corresponda
y en cambio lo tiene en Pufendorf, nos inclina a pensar que hubo las dos cosas y que éste
y García de Sena estuvieron en la mesa de trabajo del Congreso de Abril. Como dato cu
rioso señalaremos que el tomo segundo de la traducción de Barbeyrac, de 1759, se termina
con una Oratione Inauguralis que es, como es bien sabido, que se ha llamado, también, al
discurso de Artigas pronunciado al iniciar el Congreso sus deliberaciones.
(41)Thomas Paine, La Independencia de la Costa Firme justificada por Tbomas Paine
treinta años ha. Extracto de sus obras. Traducido del inglés al español por D. Manuel García
de Sena, Philadelphia, 1811. Historia Concisa de los Estados Unidos, desde el descubrimiento
de la América hasta el año de 1807, Tercera edición, Philadelphia, 1812.
— 124 —

�— S3I —
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ap jBjnapjBd BiuBiaqos bj ap :BjsingpjB ouBapi jap BDiuiBuip upia
Bun Bp zounj^ ^}i9^ oidpuijd ^jsa ap opuapJB^

Íf

-njoAaj bj ap oaiun o^aíqo ja oiuoa BpBjuajso A BpBJBjaap ajuara
-Bspajd Bjas sojqand soj ap JBjnapjBd BiuBjaqos bj)^ anb aaip '^J8J
ap ojajqaj ua 'B^iun^ ^p ^iajBf) ap oxparajajuí jod 'sajiy souang b
SBSpjy jod SBpBjnrajoj sBjsandojd sbj ap óg ojnojjjB ja 'ojaaja ug
•BDiuBdsiq ajuaijjoa bj :jBjuayjo uppnjoAaj bj ap oanjjod ojuairaBs
-uad ja ua Bpuanjjuí Bjaajaj Bun jBDipui soraajanb ajuarajBUig

(Zf) ^T8I 3P TFq^ aP ^Z T^
'ojBiuy A iwoipuB3 *sajjy souang ap sopBUoxsiraoD soj b SB^pjy
jod SBjsandojd sasBq sbj ap óg ojnaijjB ja Bjiaijdxa Brajoj ua aaip oj
'joíara BiABpoj 'oraoa X Baoda Bsa ap sojxaj sojjo A 'jjjx 9^ PP sau
-opanjjsui sbj ap sisijbub ja Bjjsanra oj oraoa 'uppBjapaj bj b uppBj
-apajuoa bj ap BAisaj^ojd uppnjoAa bj ap Bapi bj uaiqraBj oraoa
'souBDijauíBajjou sojxaj soj ua 'sBjajauoD sBjnrajpj sbj anb ojubj
ua jjopuajng ap oipara jod uojB^ajj sajBjauaS soidpuyjd sog

�y físicamente distintas, sin las quales
todas, ó sin muchas de las quales no
se puede entender la soberanía, ni me
nos su representación. Las naciones di
versas, las provincias de una misma
nación, los pueblos de una misma pro
vincia, y los individuos de un mismo
pueblo se tienen hoy unos respecto de
otros, como se tienen unos respecto de
otros todos los hombres en el estado
natural. En él cada hombre es soberano
de sí mismo, y de la colección de esas
soberanías individuales resulta la sobe
ranía de un pueblo. Entiendo por esta
soberanía, no la independencia de la
legítima autoridad superior, sino una
soberanía negativa, y que dice relación
solo a otro pueblo igual. De la suma
de soberanías de los pueblos, nace la
soberanía de la provincia que com
ponen, entendida esta soberanía en el
mismo sentido: y la suma de soberanías
de las provincias constituye la sobera
nía de toda la nación. Nadie, pues, dirá
que un pueblo de una provincia de Es
paña es soberano de otro pueblo de la
misma provincia; nadie dirá que una
provincia de España es soberana de
otra; nadie dirá que la colección de
algunas provincias de España es sobe
rana de la colección de las restantes.
Luego nadie podrá decir que la colec
ción de algunas provincias de la mo
narquía que forman lo que se llama
España, es soberana de la colección de
las otras provincias de la monarquía
que forman lo que se llama América.
Y esta idea es la que indiqué al prin
cipio que debe servir de norma para
juzgar acertada é imparcialmente de las
conmociones que se han suscitado en
algunos puntos de aquella parte de la
nación. Luego para que haya una ver
dadera representación de toda la sobe
ranía nacional, es preciso que haya una
verdadera representación de la parte
que en ella tiene la soberanía de Amé
rica; y no será verdadera, sino quando
sea proporcional á los elementos de
que se compone; es decir; proporcional
á la suma de soberanías de sus provin
cias, que es proporcional á la suma de
soberanias de los pueblos, que es pro
porcional á la suma de sus individuos.
Esta me parece una demostración ma
temática tan rigorosa [etc.}

ostentada como objeto único de nuestra
revolución.
Acta de reconocimiento de la Asam
blea.
5 de abril de 1813
79 En consecuencia de dicha confe
deración, se dejará a esta Banda en la
plena libertad que ha adquirido como
Provincia compuesta de pueblos libres,
pero queda desde ahora sujeta a la
Constitución que emane y resulte del
Soberano Congreso General de la Na
ción, y a sus disposiciones consiguien
tes, teniendo por base la libertad.

Al poner fin a este breve trabajo nos enfrentamos con el hecho
de tener que repetir lo que dijimos al concluir nuestro Origen del
Estado Oriental y es que, como entonces, pensamos no haber ago— 126 —

�— ¿zi —
•ojp b sonreí nonisa so| bX apsap
X 'nppDEjsijBS no^ soTn^jpitapB oj 'sopas sojnanrepnnj uo^ ire^ijpDaj son' o uaApnsaj sb(
'sojjosoo oa anb 'sojjo ig 'oo^iiuap J3J3BJE3 osojn^u un jausjuEiu b ejicIse anb Bjqo Eon
8 apuodsajJOD oaio^ oipmsa aj'ss bpoj a^p o8jej oj' b bjbjjuodu3 se| joí^3\ i^ (¿)

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BijdxuB as uaiqurej 'Bjja b ojund ua cuuaiunaouoa oj^sanu BqauBSua
as X BDijcusiq nppsana Bun ap sbui somaqBS X BpBSBd pBpijBaj bj
ap uppBSi^saAui bj ua Bzipun^ojd as anb Bpipaui y *Buia^ ja opBj

�[gg - ¿g *dd 'suaS sap ^p a¿njpu pj ap tto^p a-j] •juauíaujaA
-no^^ np auuoj By jaSu^qa ap sodojd b a^nojj au uo,y anb suioui b buatuajuas
-uoa ununuoa un(p jo^j nB3Anou un ajiya yg 'sanbiyqnd S3jtbjjb saj ununuoa ua
jajjsiuiuipB By-stuaj aa juEpuad jiop uo,y anb auos ua 'siuaj un jnod juauqnas
aiyqBja aijBjaouraQ ap aaadsa aun juasmpojd sauSajjajuy saj ísuyosaq sas b yg
uoijBAjasuoa ajdojd bs b auiauí-ayya aiOAjnod ayya 'auSisap jnassaaang unanB jtb A
jT,nb subs 'jjjnoui b iubu3a 'jaujaAno^ bj ap uios ay aiyuoa jioab apnmynp\y aun
rnb b ^nyaa 'anb 'yajnjBu isa y; sjnayyiE(p anb :^ íaijBjaouiaQ aun(p asoqa anb
-yanb Juan jubssibu JBj^j '(B)aayquiBssv ^un,p no 'auuosja^ aun(p suibuí say ajjua
sira aja ajoaua SBd b(u juauíaujaAno^^ ay anb jubj aunuoa juBpuadaa :jpuaua^)
sups aautjiy aun vp 'iuauiau¿atino^) sups fPf^ un (9) 'aAiq axix 9P uoissajdxaj 'uoyas
'ayyads ajja assind au^ajjajuyj juBpuad auinBio^[ un(nb xonb 'ajsaj ny *juauj
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juEpuad 'jBj^ un^p suaiojí^ say ajjua uosiBiy ajjoj snyd aun b A yy ionbjod Jsa,3
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'anb ajoaua.nb 'aJip-B-jsa,^ 'aj^^naj anbpqo p aujnojax atautpxaanop *&gt;/ ^anbupui p
iuatn ajpto^ ajjtuip^ p^ pupnb anb 'sajjnB sjnaisnyd aaAB 'jip (a) sniXOHO anb
aa ajpuajua jnBj yj suas yanb ua 'jiojBd yy 'aJip ap suouaA snou anb aa aQ

�ANÓNIMO MONTEVIDEANO
Noviembre de 1808
Nosotros concebimos que destronada la casa reynante, retrobertieron al pueblo
español todos los derechos de la Soberanía y que usando de ellos [los derechos
de la soberanía] como en el primer instante de un ser político pudo crear
nuevas autoridades, nuevas Leyes, nuevas constituciones [... ]
.. .Yo soy un hombre libre formo una sociedad a la cual me sujeté con el fin
preferente de proporcionarme todos los vienes posibles; me veo en una orfandad
política; estoy emancipado por la muerte civil del Padre de mi gran familia;
hoy puedo disponerlo todo; han vuelto a mis manos las facultades que les tenía
conferidas; por eso lo he trastornado todo; y no cesaré un punto en la reforma
hasta tanto que mis providencias o la libertad de Fernando el amado hayan res
taurado el orn. perdido. [Véase, Apéndice, documento n^ 7]

MARIANO MORENO
13 de noviembre de 1810
el cautiverio del Rey dexó acephalo el reyno, y sueltos los vínculos que lo
constituían centro y cabeza del cuerpo social. En esta dispersión no sólo cada
pueblo reasumió la autoridad, que de consuno habían conferido al Monarca,
sino que cada hombre debió considerarse en el estado anterior á el pacto social,
de que derivan las obligaciones, que ligan á el Rey con sus vasallos. No preten
do con esto reducir los individuos de la Monarquía á la vida errante, que pre
cedió la formación de las sociedades. Los vínculos que unen el pueblo á el Rey,
son distintos de los que unen á los hombres entre si mismos: un pueblo es pue
blo, antes de darse á un Rey; y de aqui es, que aunque las relaciones sociales
entre los pueblos y el Rey, quedasen disueltas ó suspensas por el cautiverio de
nuestro Monarca, los vínculos que unen á un hombre con otro en la sociedad que
daron subsistentes, porque no dependen de los primeros; y los pueblos no debieron
tratar de formarse pueblos, pues ya lo eran; sino de elegir una cabeza, que los
rigiese, ó regirse á sí mismos según las diversas formas, con que puede cons
tituirse íntegramente el cuerpo moral. Mi proposición se reduce, á que cada
individuo debió tener en la constitución del nuevo poder supremo, igual parte
á la que el derecho presume en la constitución primitiva de el que había desapa
recido. [Gazeta extraordinaria de Buenos Ayres, 13 de noviembre de 1810]

�^p axmvu pj aj&gt; fto^p 37] '$pq stv¿ sap satu[\ saauí/ioJ^ sap ajqBjsajuoam 19 ajjsnjji
ajdiuaxa^ juawajjajnjBu ajuasajd as pj * - * íajjiEj^ uapuB jnaj jBd suBpuadapui
anuuooaj ajp.p ia 'uoissassod anSaoj aun.p uiosaq jioab subs 'ajjaqi^ maj sjoj sap
juajAnoDaJ sjaln^ sas (1) 'auuojno3 bj ap ajjmodap juauíajsní aja b aauíjd un ;
[88€ "^ 'í^^ sap ^p a^nfpu pj ap poup a^] •aso^uio'^ (q) JBjq^p
aaadsa aun 'auSajjajujj juBpuad 'bj ap ajjnsaj ji,b 'sajji^ sapuBj^ ap ajquiou unp
^9 'saauíAOJ^ sajuajajjip ap 'suoijbjsj sas ja ai p sap 'ajdiuaxa JBd 'sajqEjapisuoa
saijJBd sjnaisnjd ap asoduioa jsa auinBio^ aj anb sjoj 'suiouiuBau j3aijjb jnad jj

6^LI

['PtauaSa^j ap olasuo^ p&gt; sauopto soj ap pi¿pj¡] *oumdas
opuBujaj uoq jouas jap upiaBuiuiop bj ua BUBdsq bj Bijsixa ou Biuodns as
ouioa bX opuaijsixa ou ajuatujBdpuud 'oujaiqo^) OAanu un ap uppBjBjsui bj ua
oíaiajaxa ajqij ns X sajjy souang ap ojqan^ jb BiuBjaqog bj ap soqaajap soj ap
bj X [Bpua^a^ ap oíasuo^ jap bj] pBpiuiijiSaj; ns inbB ap opuapnpap

0X81 ^p oXbui ap ^3

asof Kvaf

�MARIANO MORENO
13 de noviembre de 1810
La autoridad del Monarca retrovertió á los pueblos por el cautiverio del Rey;
pueden pues aquéllos modificarla ó sugetarla á la forma, que mas les agrade, en
el acto de encomendarla á un nuevo representante: éste no tiene derecho alguno,
porque hasta ahora no se ha celebrado con él ningún pacto social; el acto de
establecerlo, es el de fixarle las condiciones que convengan á el instituyente; y
esta obra es la que se llama constitución del estado. [Gazeta extraordinaria de
Buenos Ayres, 13 de noviembre de 1810]

MARIANO MORENO
28 de noviembre de 1810
Cada provincia se concentró en sí misma, y no aspirando á dar á su soberanía ma
yores términos de los que el tiempo y la naturaleza habían fixado á las relaciones
interiores de los comprovincianos, resultaron tantas representaciones supremas é
independientes, quantas Juntas Provinciales se habían erigido. Ninguna de ellas
solicitó dominar a las otras; ninguna creyó menguada su representación por no
haber concurrido al consentimiento de las demás; y todas pudieron haber conti
nuado legítimamente, sin unirse entre sí mismas. Es verdad que al poco tiempo
resultó la Junta Central como representativa de todas pero prescindiendo de las
graves dudas, que ofrece la legitimidad de su instalación, ella fue obra del uná
nime consentimiento de las demás Juntas; alguna de ellas continuó sin tacha de
crimen en su primitiva independencia; y las que se asociaron, cedieron á la ne
cesidad de concentrar sus fuerzas, para resistir un enemigo poderoso que instaba
con urgencia: sin embargo la necesidad no es una obligación, y sin los peligros
de la vecindad del enemigo, pudieron las Juntas sostituir por si mismas en sus
respectivas provincias, la representación soberana, que con la ausencia del Rey
había desaparecido del reyno.
.. .Ya en otra gazeta discurriendo sobre la instalación de las Juntas de España,
manifesté, que disueltos los vínculos qe. ligaban los pueblos con el Monarca,
cada provincia, era dueña de sí misma, por quanto el pacto social no establecía
relación entre ellas directamente, sino entre el Rey y los pueblos. Si considera
mos el diverso origen de la asociación de los estados, que formaban la monar
quía española, no describiremos un solo título, por donde deban continuar uni
dos, faltando el Rey, que era el centro de su anterior unidad. Las leyes de
Indias declararon, que la America era una parte ó accesión de la corona de
Castilla, de la que jamas pudiera dividirse: yo no alcanzo los principios legítimos
de esta decisión, pero la rendición de Castilla al yugo de un usurpador, dividió
nuestras provincias de aquel reyno, nuestros pueblos entraron felizmente al goce
de unos derechos, que desde la conquista habían estado sofocados; estos derechos
se derivan esencialmente de la calidad de pueblos y cada uno tiene los suyos
enteramente iguales y diferentes de los demás. No hay pues inconveniente en
que reunidas aquellas provincias, á quienes la antigüedad de intimas relaciones
ha hecho inseparables, traten por sí solas de su constitución. Nada tendría de
irregular, que todos los pueblos de América concurriesen á executar de común
acuerdo la grande obra, que nuestras provincias meditan para sí mismas; pero
esta concurrencia sería efecto de una convención, no un derecho á que precisa
mente deban sujetarse, y yo creo impolítico y pernicioso, propender, á que se
mejante convención se realizase... Pueden pues las provincias obrar por sí solas
su constitución y arreglo, deben hacerlo, porque la naturaleza misma les ha prefixado esta conducta, en las producciones y límites de sus respectivos territo
rios,. ... [Gazeta de Buenos Ayres, 6 de diciembre de 1810]

�[i 181 aP ajquiapip ap ¿ 'iCpnStrjpj jap patiPtuaqnf) pfunf pj p
aiof p Pío^^] sbidutaojcÍ SBquiB ap a^ansBjua oxnjjuí ouanbadou jauaiaqap 3'b
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a*b opom pp sauopBpj^ uoiaBaiuniuoa bju jBqaaj^sa ap sajajuí a BpaaiuaAuoa
Baojdiaaj bj jaaouoa ap ^jq^q *Buiaisis oiqBS ns uoa Bjp ap saJopBUJB soj sopo)
b JBjitopB A 'pBjjaqqns JBjBpap opiqBS Bq 3"b uod zajnpBín A os|nd pp -basuoo
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sapBpaioos SBpp sajiuiij soy saauoiua B'd op^jBuas Bq 3*b aaajBd BzajBjnjBU Biqss
By oja&lt;j -opBziuBJiiBq ojjaipp oj^aa un u*b b auuojsip odiana un sop^jsa sajou
-aui ua asjipiAip ojsiABqas 3,*ujunuioD jsy *sosajSojd sns uod pBppn^as ns J^ijid
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oujaiqo^ un ua uozbj bjX Bzjanj bj jbjju3duod b 3,-uijBjaua3 uBjjdsB 'biubjijbj
oxBq OAanu ap Buins saj bSijjui buSijbui bj 3*b ap souEpepnp soj sosojauíaj
ouio^ -pBjjaqijBj ap Bpuas BsouuaqBj ap uoiDBpBj^ojjaj Bun jbiia3 B-d opBiSBUiap
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By ap saijJBd xnB ajjoddBJ as inb a^ jnoj 'sodojd b BjaSní ay yi auiuioa 'aJiBj
ap JioAnod uiayd un aAjasaj as zajapajuo^ sjBjg sap unaBqa anb auop jnBj yy
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y^jauaS ua zajapajuo^ say snoj b xnaSBjuBAB jios yi.nb 'ayquiasua zayaui jjoj
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au uo 'zasotftuo^ sjpf3,p suoijBjapajuo3 sao suBp 'anb 'ajsaj nB jip iB.f snoj ap
tuautafuasuoa untutuoo ai sups 'xipj tu 'auuan^ tu puaf au snou ap unany :ajjnB
jaa zg ¡ttuauu3li 9^luo ^v ^no^ 'suoupuaMf A snou snou juop ajiatuPtu pi uns
snott oaap Jtajtaqflap p ^&gt; 'auuanf) aflat aun supp sjtnooas np xauuop snoct v aSpS
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ap saijJBd sauíBjjaa juamajuasuoa unuiwoa unp anb jaojaxau b jajja jaa jnod
juBa^B9ua,s 'ayyanjnm asuajap jnay ap zg uoijBAjasuoa jnay ap anA ua sjnofnoj
jnod juassiun(s 'sjauíjsip sjBjg(p juBjnB ajja.p Jassaa subs 'saydnag sjnaisnyd anb aa
ua ajsisuoa 'ji8b(s yi juop 'uoijBjapajuo3 By anb naiy ny *suiaj uiBjjaa un
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juauíajiBuipjo juou saauBiyyy sayduiis say 'sjnajyiBQ *jBjg uos jaujaAno^ ap b
yi^nb nyosqs zg uiayd Jiojp np JaqaByaj uaij iu 'uoddBj np juo suauía^BSua saa
ayyanbBy b 'uiBJ3Ano jioAnog np aijjBd By ap aaiajaxaj sajjnB sap juauíajuas
-uoa np ajpuadap 3Jibj ajsaj np ajpuajajd subs 'juauíanbojdpaj zaSBSua juos as
syi sayyanbxnB 'sasoqa sauíBjjaa b juauíaS'ní ajdojd uos JBd auiiujajap as zaiyyy
sap unaBqa 'sajaiujap say su^p 'anb jsa(a ^ayquiasua sjnoí say snoj juoj sjBjg say
anb saauBiyyy say zg 'sdJO3 ynas un ua saydnag sjnaisnyd jiunaj inb 'ayyanjadjad
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bj 'unujoa Bsuapp ns BJBd sojjo soy ap oun Epso uoa pEjsiuiE ap bSij
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�en salvo, conociendo la felicidad del Marques, que se los havia proporcionado,
no seria prudencia, ni acertado en estas circunstancias volver á confiar la de
fensa de la Plaza á un Xefe que la miró con tanta indiferencia la vez pasada.
Se save que los oficios no se han creado en España para acomodar las personas,
sino para que las personas sirvan y desempeñen los oficios (1). No es de presu
mir que el Rey haya nombrado á Sobremonte para unos cargos tan graves, y
delicados, como los de Virrey, Governador, y Capitán General, solo por honrar
su persona, ó por facilitarle volsillo para el acomodamiento de su familia. Quando el mérito y servicios del Marques fueran distintos del que ha labrado con la
entrega de Buenos Ayres, no le faltaba modo al Soberano de corresponderle y
premiarle sin desengastar de su Rl. Diadema una de las mas preciosas joyas que
la recomiendan, y hacen brillar, ni exponer á sus Vasallos á los insultos, trope
lías, y extorsiones de una Nación según se acava de descrivir, como la Inglesa.
La intención y mente de S. M. en la confianza que hizo del Marques fue, si hera
posible para que sobrepasase á Cevallos; es decir, para que luego que tuvo noti
cia de que el enemigo se acercava, pues la tuvo cierta á fines del año próximo
pasado, pusiese la Plaza en estado de defensa, alistase y adiestrase la gente sin
excepción de clases, puesto que por sus abultados informes se hallava sin tropa
arreglada, y presentando al enemigo saliese á rebatirlo á la frente de su gente,
como su Caudillo y Capitán General. El Marques de Sobre Monte nada de esto
ha echo, y antes en lugar de hacerlo, hizo cosas contrarias que haora no es me
nester traer á colación para justificar el procedimiento del Pueblo. Basta este
riesgo, y este abandono para ponerle á cubierto no solo de los tiros de los que
se muestran rigidos censores, mas por utilidad que por regularidad, sino tam
bién de la cavilaciones que puede imbentar el amor propio para vender por
compasión, prudencia y celo, lo que no es efecto sino de una declarada y pu
nible, inneptitud. Pues un Pueblo fiel, venemerito, y honrado, asi como debe
coadyubar á las disposiciones del Soberano expedidas en su veneficio, del mis
mo modo esta lexitimamente autorizado, por razón de consequencia, para resis
tir y oponerse á todo lo que sea contrario á la voluntad del Principe, y correla
tivamente para remover por tiempo aunque sea por violencia, al que en lugar
de ser su protector se combierta en destructor, quando de pronto no puede fixar
por una via su seguridad, si atender á su conserbación é indemnidad, que es el
blanco de todo Govierno vien organizado, y por el que están establecidos todos
los que se encuentran en el mundo.
Ni la necesidad, ni lo laudable, ó la justicia del fin, es lo único que favo
rece la determinación del Publico de Buenos Ayres en no censentir por mas
tiempo de Governador de su Ciudad al Marques de Sobremonte. El Derecho
también la auxilia, y nadie pudiera graduar de temeridad si alguno digera que
también la disponía. Nos extenderemos á / dar sobre esto alguna pincelada, en
gracia de los que todo lo quieren reglar por las Leyes Civiles: de suerte que
aunque sea caso de mera política, ó que solo se roce con la materia del Estado,
dan, y teman en que su resolución se ha de sacar precisamente de aquel Gozofilacio, y que lo que no derive de aquella fuente es agua turvia y cenagosa.
Recurramos, pues, á los volúmenes de la Jurisprudencia. Pero no por esto espere
ninguno que le cite texto que hable, de quando Buenos Ayres se ha visto innominiosamente entregada por la mala disposición de su Gefe nato, y gloriosa
mente Reconquistada por la de otro electivo. ¿Que es lo que se deve hacer en
este caso? Bastara que solo las reglas generales nos den la mano, pues Ariadne
solo por el hilo topó la puerta del Laverinto. No dejaremos por esto de servirnos
de aquellas disposiciones, ó doctrinas, que ó vien por su razón transcendental, o
por la afinidad de la materia que resuelven, concurren apersuadir lo mismo, que
nos proponemos provar.
Nos hallamos en el caso de no poder recurrir prontamente al Soberano,
para que provea de remedio. Este es un lance muy fuerte, porque si no quere
mos movernos á nada, el mal nos consume y devora. Dejar las cosas en el mis
mo ser y estado que antes tenian, es para perecer sin remedio. Buscarlo á distan
cia de mas de dos mil leguas, por caminos cortados, y peligrosos, es exponerse á
no conseguirlo, ó a que llegue tan tarde, que se haga ilusorio, amenazando de
próximo el peligro, y no pudiendo esperarse su llegada, sino de aqui á ocho, ó
seis meses, quando mas vreve. En este conflicto se hace indispensable tomar algún
partido. ¿Y qual otro mas oportuno, fácil, y acertado se puede tomar, que el
— 132 —

�ua iu 'oun ua iu anbjod 'ojjantu asanj is ouiod 'ByyBq as anb b 'BpuBjsip By b
ajsa ouBjaqo^ ya anb Bjjodun ojubj 'Bip yap oy sa anb oy jog -pBpjaA By b anbjaaB
as sbui anb oy Bas yiunsojaA oy anb ap oSjBquia uis 'jb8ojj3jui apand ay as ou
ouanuí yB anbjod ou is 'uozbj bjjo jcd pu ojsa A ÍBpuapnjdsunf By ua BuiSop jod
BSBd sapBjunyoA SBunjyn e ojuBnb uq 'anbjaoB as sbui anb oy Bas yyuíisojaA aDBq as
anb oy 'buijijuod p 'BAajdB 'BpuBui anb yB Bjynsuo^ By ypBj sa ou anb ua BijajBui
Bpoj uq *Bsajdxa jod ap as anb BJBd 'Buinsajd as adpuug yap pBjunyoA By anb
BjsBq sBiDuBjsunajiD sajuasajd SBy ua anbjod 'ajJEd Bjsa ua uopBDOAinba ns apuBjS
sa ojag 'oyjBjndsip b uaAajjB as ou oajD ojsa anb 'Bioijsní ua JBSny BABq Byya b
anbuns 'uoiDOtuaj ns *Bd *j^ • ap pBjunyoA By ap bjsuod pu anbiod ouis 'bsod bjjo
jod ou 'oyqang yap uopBuiuuajap By uamsuaa A 'ojubj uajou 'uopisodaj ns ua
sopBsajajuí o ísanbJBj^ yB sopBSayyB soy anb ajuauíBjapBpjaA jbubjjx3 ap sq
•adyoS oyos un ap uBpjaid as uoiSiyaj
A BpuaiDBq 'sBpiA 'sBjuoq anb p 'oduiaij un b Bozajad opoj anb b JBSny opu^p
ou 'soyjapuajap ap zBdED Bas anb 'ojjo ap BipjBnSBAyBS By ap oÍBq asjauod A 'Bp
-ubui soy anb yB 'JBÍap ap pBjjaqiy By b soyqang soy b aaayqBjsaj anb 'Jijjn^aj ua
pBjynoijip By A 'ojSiyad yap ajuauíuiui oy anj jbjjes 'isb oysouiBSip 'oziq By anb oy
opoj ajqos :asBUBjojd as oijbiuub ya A 'asaiAijasojd as uoiSiyag By anb b uoisbdo
By ojsa uod opu^p 'pBpni^ By ajuauíBpiAapui japjad opBÍap asjaABq ap ouijoj anb
ojuaiuiyjuas ya 'uoidb^ By ap BijoyS By jod ouiSBisnjua ya 'ouBjaqo ya BiDBq jouib
yB ojusnb 'oyqang yap uoiDBUiuuajap By 'uoisBd Bjsa b osynduii ns ojubj oíAap
ou SBj^ -ojjaiDB A 'zajnpsui uod JBjaqiyap japod ap opBjsa ua uozbj By b opuBÍap
ou 'sBiauajod SBy BDsnjo uaiquiBj anb ouis 'pBjunyoA By BSiBquia oyos ou 'ajuBj
-suod sbui uojB^^ IB JBaqnjij jao^q ap zBd^a '3abj^ opaiui ya sang 'oyjBDSBm BJBd
SByanuí opuaiuaj ou 'ynbB BjsBq anb 'oÍBqBJj ap sbui oood un uod 'usd ya jauíoa
b uoiDBUitujajap Bjsa BSiyqo soy anb 'sounSyB Jpap uajainb BjoqB ouiod 'oapiAaj
-uoj^ ap ouiisijuajoyj ya 'ojiua^ouiijd ns ap opBiyixnB 'pBjjaqiy ns JBjqoaaj BJBd
'oyqang ojijauíauaA ajsa opinSuijsip Bq as ojubj anb ua 'yBiDJBj^ joiub ya BJídsui
anb soyyanbB ap njaduii un opis Bq ou souaui oy y -ajuEjapE ua asaipuajap A 'asBp
-jBnS oy A 'uoisajdo ^abjS ubj ap asjBjaqiy oy anb BJBd 'sjaiuiq o3bijub *u&lt;j ua
soío soy osnd 'saySuy yap Bsajd oqaa oyopBÍap A 'ajuouiajqo ap sanbjEj^ ya opBJ
-BduiBsap oyjdABq jod ojuBnb 'opBuiuiBDsap ubj OAnpuB ou sajAy souang ap ODiyq
-ng ya anb 'jaA uaoEq ajuasajd osbd yB SBpBDiydB sBuijjDsop SBjsq *oqDajap yap SByS
-aj SBy ap uozbj uod souiBjjBdB sou saDuojua ojusnb jod 'auaij ay ou anb yB uoid
-Dipsyjní A 'japod 'opuBui ajaiyuoa 'uoiDByip ajiuipB ou 'BjaijdB anb pEpisaDau By
A 'ajuauíujuí ojSiyad ya anb j^ -sayBjnjBu soy A 'souiAip soy uaiqujBj ouis souBUinq
sojdaaajd soy oyos ou 'zaA Bun ap sbui 'Bjajyy #ouiijixay ua ajjaiAuoa oy ajuajad
-ujodui zanf yB A isa oy ou anb oy 'ojiDiy aaB^j *Bp By sajuB A 'ajiuipB By ou 'Aaq ap
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ua anb 'uoiDBjapisuoD bjubj ap sa 'BZUBpjBj By ap ojSyyad ya A 'pBpisaaau Bq
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ap pBpiyiAisoduii p 'pBjynDiyip By jod anbjod íoyjaDBq ap JBÍap 'Aag yB jBjynsuoD
b opBSiyqo Bjsa anb ya ^ -BsnBD Bidojd ns ua zanf asjaDBq jBynDijjBd ya unBq
A ^soyya ajqos euiiSjb uoiDDipsyjní sSuaj ou uainb ap 'ojBduiB ya oí^q asjauod A
'BZiyijsoq A eSijso soy anb pBqy ns b japuajd saSuop^ soy uapand 'joijadn^ yB osjno
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BJjan^ ap ajuaS jBjuBqay A 'sauoiDBjapajuoD A 'sBSiy jaDBq pBpni^) By apand 'BZUBp
-jbj By ua A^q anb ojSiyad ya jod A 'uoisajdo By ajinb anb BJBd 'joijadng yB jyjjnDO
japod ap pBpiyiAisoduiy p 'BiDUBjsip 'uoiDByip By jod anb (z) uapuaijua oy joíauj
A 'opBipnjsa UBq oy anb soy uaaip anbjog "ajuajaduiODUi ajuauíBjnyosqB Bas anbunB
'oAns Bas ou anb 'zanf ojjo b jijjnaaj ajuauíBjiDiy apand 'oipauíaj ounjjodo jej
-adsa apand as ou 'Aag yBjijjn^aj ap pBjynDiyip Á 'BiDUBjsip BJBy By jod apuopB
'saSBjBd sojjo A 'sBipuy ua bdb ouiod 'sojouiaj Anuí sajBSny A 'sajJBd ua 'joijadns
ns ap opiuiyjdo A opBjsayoui ajuauiaABj3 asaijuis as oungyB is anb 'ajuauíajuap
-njd A 'biabs opBpjoDB UBq 'soyjBjayoj sojipqns soy b sa anb osojSiyad A ojsandxa
oy A 'soyjBjquiou ua sajuaAnjijsuoD soy jaaap^d uayans anb souB^ua soy opiDOu
-od UEq anb 'toi(J SO1 '^VUi^AO^ BJBd opinjijsuoD yap BiDuaipaqo By ap 'BjauBiu
BjjaiD ua 'asopuaABjjsqns Bas anbunB ya b / auuojuoa Anuí sajuB ouis '^ip Jod
opBAOjdaj 'ou 'ojsa sa o^^ 'oSiuiauq yap soubui SByap JBjqiy odns By anb yB pBp
-n;^ By ap uopBAjasuo^ A Biyjojsn^ By JBiyuoD 'j3aesb sq ¿oyqang ya piSiya anb

�otro caso se le puede consultar, para que responda á tiempo. En las materias de
esta clase, la voluntad, y mente que se deduce por congeturas, ó que se hace vero
símil, se tiene por voluntad ebidente y expresa. De suerte que el que alega la ve
rosimilitud, se dice que alega Texto de Ley, porque la Ley manda observar lo
que es verosímil. En tal conformidad que el que arguye con lo verosímil, arguye
con razón natural, porque la verosimilitud se tiene por parienta de la naturale
za (3). Esto és expreso en el dro.; y siéndolo, lo és igualmente, que el Publico no
procedió sin voluntad del Principe, á proclamar á Dn. Santiago Liniers, por su
Governador, y Capitán á Guerra, porque és verosímil que el Rey le nombrase
mientras, a lo menos, no pudiese embiar otro, si estuviese informado del esfuerzo,
celo é inteligencia que mostró, que és lo que en el dia mas se necesita, para de
fender y conservar la Tierra, que se halla amenazada de enemigos, y se ha echo
el obgeto de su embidia, por las proporciones que la acompañan, é informes que
les han dado de su vondad, los que para su destrucción se han recivido en su
seno; de cuyo particular no puede tampoco prescindir el Publico, mirando por
su seguridad, y que le pone igualmente en la necesidad de tomar sobre ello sus
medidas a tiempo, antes de que estos Cuervos le saquen los ojos, después de haverle comido el corazón. En esto no se hace mas, que poner patente la voluntad
del Principe, por la berosimilitud que resulta de la aptitud de D. Santiago Li
niers, y riesgo en que se halla la Plaza. Después la evidenciaremos con la inhavil idad del Marques, proviniente de su incapacidad, para los cargos que le han
confiado al primero interinamente, que és lo que mas le hace resaltar, y lo
que en diseño hamos á demostrar.
En todos los oficios se requieren qüalidades esenciales, y qüalidades acci
dentales. El que no posé las primeras, no puede respectivamente exercer ningu
no; mas el que no está adornado de las segundas vien puede huscar el que le
den, aunque lo hará mal, y caramente. Siendo de tanta gravedad, y recomenda
ción, el de Capitán Gral., no puede estar destituido de los constitutivos esen
ciales, porque nada menos se aventura en ello, que la subsistencia de un Imperio.
La dificultad esta en averiguar, y saber, quales son estos constitutivos. Aunque
las Leyes no describieran, los que forman al Gefe de un Exercito, la razón na
tural sola bastava para detallarlos. Es innumerable lo que se interesa en el buen
o mal desempeño de ese cargo, para que la racionalidad no pudiese dar con sus
dotes. Dejemos que el común de los hombres pudiese descubrirlas, o dejase de
poder. Al Legislador no podían ocultársele. El que formó las Siete partidas era
todo un Savio; y como que posehia conocimientos, y le asistía autoridad, deli
neó las de Capitán General, ó de Caudillo, que es el titulo con que lo distingue,
en estos tres precisos términos: esfuerzos, maestría, y seso (4). Estas qüalidades
de tal manera son esenciales á todo Caudillo, que el mismo Legislador advierte,
que si el Emperador, ó Rey, sale á la guerra, y no las posé, devé nombrar al que
las tenga, para que Caudille diestramente á la gente. La obligación en el Prin
cipe de buscar Caudillo á proposito, arguye la necesidad de este en serlo, qual
combiene. En especial emanando, como se explica el Texto, la obligación del
Principe de la calidad de los echos de la guerra. Pues dicen, que todos ellos
están llenos de peligros, é de aventuras: é demás el yerro que ay aviniere, non
se puede después vien emendar. E por ende non se deve traer (la guerra) si non
por seso, ó por grande acabdellamiento. De modo, que si por esta razón no pue
de el Soberano usar en esta materia de su plena potestad, y libre alvedrio me
nos podra el subdito dejarse llevar de él para aceptar el cargo, y exercerlo.
Entra haora aqui la qüestion, de si el inhavil, qe. és el que nó posé las
qüalidades, ó constituvos esenciales, pierde por el mismo echo el oficio, probán
dosele la tacha. Sea la que fuere la resolución, en orden á quanto se procede por
via de acción, ó de acusación. Lo cierto es, que quando la inhavilidad consta de
notoriedad, no se deve esperar á sentencia, sino que luego que se descubre el
defecto, deve cesar en el oficio, el que lo detenta, en atención, aqe en lo no
torio el orden de dr. es, no observar orden. Por lo que respecta á los Jueces,
asi se colige, de lo que apuntan los A. A.; y de lo mas arriesgado y peligroso
del oficio se infiere, que lo mismo deve ser en quanto al Caudillo, ó General
de un Exercito (3). Juzgo no ser necesario descender a enumerar los casos que
pruevan, no darse en el Marques esfuerzo, ni maestría. El por su desgracia, y
para nuestro daño y perjuicio, los practicó á vista de todo este gran Pueblo. Si
^ 134 —

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na 'adiauyj^ yap p^unjOA By uaiquiB) Bsaa 'uij asa opu^saa X íouBjaqog ya Xa
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iu 'jBpuBm iu 'sapEpni^ japuayap BjBd sa ou anb ap 'a)uouiajqo ap sanbJB^^
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ap BiJoy^ By b X 'Xa^ yap oíaiAjas joíam ys ouioa axuauíjEdpuud Bsoa bdo b p)im
ou 'on^i)UB yap yiAi^) awaniu jod JopBUJ3AO) OAanu yap uoiaaaya By ua o)UBnb
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a8iya oyqan^ ya 'EUOJO3 By aoauauad *Ojp ap uainb b 'bise^ ns ap soy ap oun^uiu
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oy oyqan^ ya is 'uoppiqojd By Bsaa 'pjquiou ay anb yap JBSny ua jBj)ua aAap ou
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-aqog ys uoisaqpB ns ap snqanjd saiuBAayaj sbui SBy JBp ap bab^b anb 'oyqan^ un
ap jByq^q ya ua son^a sbui oSjb 'soaod soy b jaasq Bjsd 'ojadsa oy omoa 'souam
oy b uBjiAjas 'oyqan^ yap oiuaiuiipaaojd ya jbziuoubo BJBd uasaijBA ou is 'usas
soyya saysnb says) anb 'soiuaiuiB^undB souoa sojsa b opiuaa aq am 'Biauaiaijnsur
iui ap oppuaqmoa oja^ 'ossasa sbui jas apand ou yspnsa iui anb ap o^jBquia uis
'ssra oSys BJa^ip o 'oqmnj ap asspnra zaA ys) 'os^ayy o 'oijosuapQ jiAijasa ap
BjaiAnq 15 *bijbj)uo3 aja as anb b 'saXa^ sbuisiui ssy ua unsq 'oXods unSys B^uai
ou anb 'ysSayí ub) oaoduiB) iu 'BsoyspuBasa iu 'bpbíojjb sa ou 'jojnx uanq un
ap aAOJd ay ajps^ omoa *j^ 'S 3nb ssjjuaim 'sjaiuiq o^bi)ub 'nQ ap BijuayBA sy
b asjaSoaE b o)usnb ua 'oaiyqn^ yap uoiaBuimjajap By anb ap 'sapi BiaSiy sun^ys
jsp ap O)Bj) 'soqaa soy opuaiuodns *3b ouis 'yBasij ap oíaiyo oSsq ou inbB oX
anb 'yBjniBu oy b sajoyoa soy JBjyBsaj BJBq say 'soubui sns ua sbui asjauod ou BJBd
ppuny as soyya ua anb oyqan^ omsim ya 'soyjijoyoa 9 'soyjBjnSi^sap asaipua)ajd

�2 - [Escrito anónimo en el que se expone la doctrina que, según el autor, da derecho al Pueblo
de Buenos Aires para deponer al Gobernador nombrado por el Rey y para elegirse un
nuevo Jefe o Caudillo militar; se apuntan ideas sobre el origen de la autoridad Real y
se establecen los casos en que el Pueblo reasume su Soberanía, para concluir manifestándose
que la ciudad de Buenos Aires, puesto que se encuentra en el caso de estar amenazada
por el enemigo y necesita de un Caudillo militar, en quien concurran las cualidades que
se requieren para el desempeño de su cargo y en virtud de los principios y argumentos
expuestos, puede tomar con legítimo derecho aquella providencia. A modo de conclusión
agregan algunas reflexiones que corroboran esta tesis. En una advertencia final se hacen
consideraciones en torno al Congreso General que se celebró el 14 de agosto, y se presta
aprobación a lo allí resuelto de solicitar del mismo Virrey el que comisionase el mando
militar de la Plaza a Liniers; se hace notar que el Virrey accedió a la solicitud, por lo que
no fue menester que el Pueblo hiciese valer sus derechos para deponerlo. Se sostiene que
el Congreso, dadas las circunstancias, fue necesario y que el Cabildo habría sido res
ponsable de gravísimos cargos si no lo hubiese convocado; se afirma, por último, que nadie
puede dudar de la autoridad del Ayuntamiento para nombrar esas Juntas y que la mejor
defensa de este punto es el apoyo que mereció el acto de parte del Obispo, Prelados
Regulares, Ministros del Supremo Consejo de Indias, residentes en Buenos Aires, y de la
Real Audiencia que concurrieron a ella.]
[2 de setiembre de 1806]
Breve significación en obsequio de la Ciudad de / Buenos Ayres, sobre el
arreglo de sus pretensiones; / en orden a su defensa y seguridad. /
" C". natural cosa es, é muy guisada que todo home haya poder de amparar
"su persona de muerte
Ley 2 Tit. I9
Partida 7*.
Es el primero de los derechos del hombre, la defensa y conservación de la
vida. Para asegurarla de los insultos del mas fuerte, combinieron en unirse en
Sociedad formando Ciudades, y Poblaciones; (1) al paso que para mejor con
sultar este fin, tomaron el partido de elegir uno de ellos por Caveza para su
Govierno (2). Siendo este el origen de los Principes y Soberanos, (3) cuyo poder
nace, y se deriva de la causa del dr0. natural; y asi la mas estrecha obligación de
los Reyes es la defensa de los Pueblos (4).
Aunque por estos principios el hombre en sociedad abdicó de si aquel
dro. de su propia defensa, é incumbe al Rey aquien privativamente corresponde
el dr0. de la Guerra (5) con todo hay casos en que puede, y deve ocurrir á las
Armas sin esperar el mandato del Rey. Estos son aquellos en que corre un ries
go inminente su conservación, y que no dan espera al recurso de su Soberanía;
porque ademas de que en tales casos se procede conformemente con la voluntad
del Monarca explicada en sus Leyes (6) el Pueblo reasume su natural dr0. de
defenderse, y sin ofensa de su suprema Regalía obra en favor de su causa propria, y de la del Rey, que es una misma; pues que el vien é la Requeza de sus
Vasallos es como suya (7) y el Rey es el Alma, y la Caveza, y ellos los miem
bros (8).
Esta facultad, y poderío del Pueblo autorizado por el dro. natural, y las Le
yes indicadas, se extiende por necesaria Consecuencia para tomar todas las Pro
videncias conducentes á su defensa removiendo los obstáculos, que impedirla, o
comprometerla, puedan, por que se compondria mal, que el fin le fuese permi
tido, y prohivido los medios. I é aqui como llegamos insensiblemente al caso en
que se halla nra. Ciudad, ó Pueblo de Buenos Aires.
El se vé amenazado inminentemente del Orgulloso, y fiero enemigo de
Nuestra Nación. Aunque hemos dominado su altives derrotando la Tropa que
se apoderó de nuestra Plaza matándole é hiriéndole muchos, y haciendo prisio
neros á todos, incluso el mismo General; existen haun cerca de nosotros sus
Buques, y sabemos que tienen pedidos auxilios, los que prudentemente devemos
recelar lleguen sinque se pase mucho tiempo.
El insulto que pueden hacernos, deve ser más temible en las actuales cir
cunstancias; probablemente será con mayores fuerzas que las que antes trage— 136 —

�— LSl —
•buiiSjb BpuBjsip ajjaiA
-p ou o^ituaua jap sbj b SBjja ap anbjod 'soubcu sns na asjanod jpsisaj BJBd
uij na ^ 'ojJBjsajap BJBd ojjBjaaaj b BsnEa BpBjqos UBp aj (opipuajajd Bq Baunu
anb oj) sojjbSziií na asjBjazaui ap pBpisaaau uis ísojaaja sojsaunj sns opBjuatu
-jjadxa Bq X 'soío sns uoa ojsiABq soj anb ojqang jb soijojou sojja opuais ojad
''Vi *S 3P Píní ojaAas ja BJBd BuanqBjoua asaAjasag 'sojjapBsap sns jESzní
spand anb b^jbuojv PP J anb pBppojnB bjjo XBq ou is ajqos JBUojjsanb ap
oaoduiBj sojubjbjj o^q -Bpipjad ns ap apo jap BzuBijuoasap X uoisjaAB bj ojq
-ang ja na op^snBa uEq anb soqaa soj ap uauíBxa ja na jBjJua souiaAap o^q
•oiJjiAjy ouBjaq
-o ns 3P B3S '^^ I uiiujajap oppjnao oj ojx)j ap Xag ja opBiujojuí ojubj sbjj
-uaiui 'jBiaipnÍjad X ojdaui jod Biuaj anb jb opn^qaasap 'Bsuajap ns na SBuuy sbj
ap opoBui ja BJBd ap) un asjixaja *jXy ^g ap p^pni^ bj opipod Bq osbd ja na
anbuoa "ojp ouiijixaj jap sajBSjnq ou sojuauíspunj uaaajjo as BjundB as *ab oaod
oj na anb jaaouoa ap UBJBÍap ou / soidpuud soj UBuiqoíoa X 'jBsnad naqBS
anb soiab soj oSjBqnia uig -uoiDEjip uis oipaniaj ns ap asjaaAOJd BJBd onBjaqog
jap soj noa opiun ajuauíBiuijuí ojqang jap *8Oip soj X 'soaijqnd sajouiBj^ soj ap
Bpijsní bj ap asjBuuoj Bijpod anb ojp^nb ja Bjambis jBÍanbsoq b B3ajj ou anb
BpBjaauíd jBiaijjadns Bun ap ojdaanoa ja aaajauj s^uadB jad^d ajuasajd jg
•sopEiaunua sojund
soj na ojqang jap sanoisuajajd sbj ap joabj na uaaBq anb 'sbijjb^ saXag sBJjsanu
ap sajE^nj sajuajaaxa soj X 'soaijijog soiae soj ap SBSoiaajd sbuiixbui sbj íou
-taiq X 'jBjnjBU 'Ojp ap soidpnijd sauíijqns soj ojnsa ajnanboja na jbzjue^jo X
'jaSoaaj ap ouadmasap ja asBij as ajnBjjijq Binnjd Bun b anb X *8jXy *8g ap p^p
-ni^ bj ap jouoq na uauínjoA un Biaajam sBjunSajd SBjsa b uoiddbjsubs vj
¿Vi 'S aP sbijbS
-ag sbj Bjjuoa X 'SBpinjiJsnoa sapBpijojnB sbj bjjuod 'saXaj sbj Bjjuoa opBjuajB un
jod ojuajni ns asjBjnsuaa BjaAap o ^ojjaaBq BJBd pBjsajod ap oidpuud unSjB
ajasjinqiJjB Bjpod 9 'ojqang ja Bjpuax ¿sajouiBja sojsa sojsnf UBjag? "AI sojjb^
'nQ b^jbuoj,^ opBuiB ns ap a^BjjBSBA aajnp jap oíba pBpijadsojd ns jBnjadJad
X 'BpinSasuoa bijoj^ia bj ap sojnjj soj JB-mSas BJBd soasap X 'sajouiBja sns ojq
-ang ja opiSuip b anb e sojund sop soj uos sojsg 'Ojisodojd ja ua souiujsg
•Bpipjad BAanu ns
ap ojjap oiSBsajd un ouioa Bjapjsuoa oj sand íBsuajap ns ap SBpuau sbj jeuioj
b BAjanq anb jijuasuoa anb sajuB souiajjxa somijjn soj b 3sjb(ojjb b opuaiu
-odsip X 'opuBuiBja íuozej uoD Bjsajap uainbB X ajuauíBjsní Bijuoasap uainb ap
'91 p jad oj anb 9}3^y ja anb ojnaBjsqo ojjo auaij ijq *jouag ns b bj jap jad anb
'Ejjaij bj ajSuBS ns uoa jBSaj uajainb ojauíud anb 'sonppipui sns ap ouisbis
-njua osojauaS X 'Bijuajba 'jopjB ja 'ajSaj X 'sauoia^jado sns bí 1 jjp (oJ) ojqang
jap BzaqB3 bj b ojsand anb X 'o^jbd ns ap ouaduiasap ja BJBd (Q uajainbaj as anb
sajop X 'sapBpijBn^) sbj uBjjnauoa uainb ua 'jbjijiui ojjipnB^ un asJi^aja ap bj
anb 'oipaui sbui ap BJisaaau ou BJOBq jog ¿Bjja BJBd ajisaaau anb soipaui soj saj
-Bnb X 'pBpijnSas ns jajauíojdujoa 9 'jBjjnaijip uBjpod sojnaBjsqo anb? sej^
•sojnaBjsqo soj jaqoiuaj BJBd X 'BjjjnS
-asuoa \d soipaiu soj sopijirajad uos aj ajuauíajuainSisuoa anb X íuoiDEqjasuoa
X 'Bsuajap ns ua SBuuy sbj b jajjoa BJBd sos^a sajBj ua UBziJOjnB oj sajBuoia
-B^q saXa^ sbj X 'uozBg bj ap -Oip ouiajdns ja anb ojsia somaq bX ojag -ajjiuaq
-ajqos UBpand sapBpiuiBjBa sBjuBnbanb 'ajqisuas sbui Bjas aj 'jBjnj^^q Jouag ns
ap uoxaBuiuiop BpiaajadB X 'aqEns bj ap opiBJjsqns X 'Xag ns ap oSiuiaua opijjad
ja jod opB8nXqns ajuauíBAanu jas ap BZEuauíB aj anb adjoS jg -sajXy souang
ap ojqang ja BjjBq as anb ua ojSijad ja ajuapiAa Jjaap b souiaAjoA sand sg
•jouib jaij ojjsanu ap soja^qo souSip sajj
sojjanbB jod SBpiA SBJjsanu ajuauíBsoiJOjg jBaijijaBS ap bj soujBjinb Bjpod sbui
-b( anbunB 'ojunij^ jap ^jjoj^) bj soujipaduii apand 'sBiujy sbj jbuioj souiajjiod
anb soj ap jbjijiui Buijdpsip ap bjjbj bj (pij,fp¿ p^anu p A X^^ o¿tsanu p 'uotS
-i^jf PÁ^sdnu p uowy ja souiiub sojjsanu b Bp anb 'BiSjaua bj ap JBsadB) uajuaj
-ui anb sapBpijijso sBAanu sbj BJBd sbíeju^a UBuoiajodojd saj saAB^q sbj ap uojba
-jbs as anb soj Bjjaig, bj ap opEiuoj UBq anb sojuaiuipouoa soj anb 'JBjapisuoa
souiaAap X ^sojjBZBqaaj b sozjanjsa sojjsanu jbzubdjb ou ap opBpBjSsap oseo
ja ua ojsaunj Bjas son (sBsamojd SBjaSuosij sns b JBjsajd soujajanb uis opBjim
souiaq soj anb uoa uopBuiuioqB bj jod) bzub^u3a bj uoa opBjazaui jojnj ns íuoj

�El dro. que para esto tenga el Pueblo ya dejamos bastantemente indicado,
y el que quiera radicarse mejor en el concepto, podrá tomarse el trabajo de me
ditar en las leyes aplicadas, aplicando sus decisiones al caso de que se trata.
Entretanto se añadirán aqui por conclusión algunas reflexiones que corroboran
las ideas, y salvan al fidelísimo Pueblo de Buenos Ayres de qualquiera nota
conque algún Zoylo parcial intente deslucir su mérito.
(11) Sabemos que la salud de la República es la Ley Suprema: Que á ella
ceden todas las Leyes, y que estas tienen siempre por obgeto el vien de la causa
publica. Sabemos que entre el Rey y la República, hay una intima unidad, que
aqui es la caveza, y esta los miembros inseparables de ella; y que el Soberano
vela de continuo por la Salud del Pueblo guardando generosamente mas la (12)
procomunal que la suya misma. Sabemos en fin por estos mismos principios que
la piadosa voluntad de nuestro amable Monarca esta siempre dispuesta en favor
de sus Vasallos, y que nada le és mas interesante que la defensa de un Pueblo.
Vajo de estos conocimientos ¿Sera licito dudar, que tratando de defender
la Patria del odioso enemigo de nuestro Rey, y de nuestra Nación, que aspiran
do, no solo á conservar vajo de su augusta dominación, porque abominamos toda
otra que no sea la de nuestro amado Principe; y que considerando los dros.
sagrados de nuestro Soberano por unos mismos con los nuestros, y biendo qe.
la perdida de este punto interesante de sus Americas Meridionales, pone en
igual riesgo a todos estos sus dominios, por salvarlos, y amparar de muerte
nuestras personas, nuestras familias, y nuestras haciendas nos disponemos al sa
crificio de la ultima gota de nuestra sangre? ¿No seria de aprovacion del Rey
el qe. su Pueblo fiel para conseguir estos fines se elija un Gefe de su satisfac
ción, y deseche al que faltó tan escandalosamente á su R1. confianza en la mas
sagrada de sus regias obligaciones?
¿Quien se atreverá á decir que obrando el Pueblo, con el seguro apoyo de
la presunta voluntad del Monarca, atenta contra sus Leyes, y autoridades cons
tituidas; ni dejará de confesar que la Suprema Ley de la salud de la República
hace callar á todas? Ademas las Leyes que se pueden citar hablan de los casos
comunes, y no en este, que es excepción de ellas. La Ley Municipal de Indias,
que obliga á respetar la alta autoridad de los Virreyes, hasta el extremo de
obedecerles, y cumplir sus mandatos, aunque sean excesivos y contra dro.; exclu
ye sin embargo el caso de que la materia sea de calidad, que pueda sugerirle
mobimiento, ó inquietud de la Tierra.
Si en este instante pudiesen resonar en los amorosos oidos de S. M. los
clamores de este su fiel Pueblo, que acava de darle la mas luminosa prueva de
su amor y fidelidad ¿Quien dudará de que condescendería piadoso con sus votos,
quitándole al Gefe que detesta, y dándole al que aclama, ú otro de su R1. sa
tisfacción capaz de llenar los obgetos de sus fieles intenciones, de asegurarle en
su suave, y dulce dominación? Parece que apesar de la mayor distancia se deja
percivir el eco de la voz Soberana, que nos grita. — Que nada desea sino que se
salve el Pueblo, y que combiene que muera uno Civilmente pero, no perezcan
todos.
ADVERTENCIAS.
Aunque los principios y fundamentos qe. se han indicado en el papel ante
cedente combencen el lexitimo dro. y legalidad conque ha podido la Ciudad de
Buenos Ayres en las circunstancias, resistir el mando del Sr. Virrey, y nombrar
al Gral. Liniers por Gral. ó Gefe de Armas para su defensa y conservación; con
todo fue muy prudente, equitativa, y laudable su resolución en el Congreso Ge
neral que se celebró el 14 de Agosto de solicitar del mismo Sr. Virrey, que co
misionase el mando / Militar de la Plaza al Sr. Liniers.
Esto, y no otra cosa fue lo acordado en el Congreso, sin embargo, que al
guno de la pleve, y de los que no ocurrieron en todo el tiempo del acta lo en
tendieron de distinto modo. Así es, que haviendose accedido por el Sr. Virrey a
la solicitud (vien sea por considerarla justa, ó vien porque teniendo en conside
ración los R. encargos de S. M. de que en tales casos el que mas perdiese de su
dro. en materias que importan á su R1. servicio, lo hará mayor y mas agradable)
podemos decir, que no tenemos caso; porque solo en el de haverse denegado la
pretensión, habría sido menester, que el Pueblo hiciese valer sus dros.
^ 138 —

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•dB3 -3a-)i x raiuoni) sqij nuEui ap uinaui' uirqndod jadns uaanQ nina saSo^ (y)
•iqi 'L "i sajón
-ag 'Jd samoq so] nasBmo) soj a saXa^ nasanj ab ouiqiaoa uozbj Bisa jod a (f)
•b^ -bi 6X 'X
'i "i -sopa ap BzaqB^) asanj anb onn asaiqo anb Bzjanj sqaajap jod jaisauaui anj apua jod
3 *soj)O so{ anb ja]BA sbui najainb soun soj 'SBpuJBd ap uos sauíoq soj ap sapEjurqoA sb¡
a)naui(BJn)Eu anbjo^ ••••'•• ^j -dB^ -Ajaqoj^ -snirido^ )aaiJO^ )ndB^ )sa non ¡qo (z)
7 "S Z *dBD *I '7 "spBd aa HIa&lt;I ajní aP
snuojf) •anopBjídsnoa db 'ado ranonnoa ns ninAjES uins an 'aipuaa oa SBaaiaog (X)

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'9081 aP Z 'o^^^s sa^V soaang
•ujja b uojaiJjnanoa anb 'Bpo^apny ",-g
^xjsanu ap X (ojqang ajsa ap Bonjjoj jod mbe uBijsixa anb) SBipuj ap oíasuo^
omajdn^ ^ap sojjsiuipf ^sajg soj X 'saJBjnSag sopBjajg 'odsiqo "jS 'omall jap
jBjaua) Bjunf o 'ojob ja oíaajaui anb pBpijojne ajqBjadsaj bj sa ojund ajsa ap
Bsuapp joíaui bj anb 'jBsajuoa apusq sosopmí soj oSjBquia ui 'sbsod SBjsa ajqos
sauopou SBun^jB BqBasap anb 'osoijna o^iuib un -Bd Bqjasaj ap X 'jBpuapijuoa
jadBd ajsa biujoj anb BuajBiu bj aaajaui anb bj ap zBdBa sa iu 'Bsuapp Bun Bjuaj
-ui as ij^j "JBsaa jajsauaua sa 'o^q • • • sojk uaq^s o^q? ¿pBpijijn BDijqnd ap soid
-oSau ua OJndB joajajuí ap sojjo ua ouis 'BjqBq as anb ap osbo ja ua bX ou 'sbi
-unf SBjsa BJBd ojuaiuiBjunXy jap pBpjjojnB bj ap op^pnp Bq uaan^)? sbj^
•jijbs ap souiBqB^B anb ap 'oSiuiaua jap uoisajdo bj ap oduian ua
opBsnsa oujoisbj) ja jod soujBABjjBq sou anb ua BjnbjBUB ap o^auaS X 'uoisn^uoa
bj BqBZBuauíB anb sajBui soj b oipauíaj oauojd jap soíasuoa sosoiainí X soiabs
sns uoa JBpjoa^ X 'Barjqnd pBpisaaau bj ajqos JBjjnsuoa BJBd sopin^upsip
X sojjsiui^^ 'sopBjajg sajBdpuiJd soj b biubjj ouis (uozbj bj ua Eijsisqns
-uauípadxa pBpiuiBjBa bj ap oipaui ua anb opBJjsiSBp^ oaiun) opjiAB3 ja
soujisiabj8 ap ajqBsuodsaj opas BtjqBq 'Baijqn^ pBpijnSas X pnjamb bj ap ojuatu
-ora japjad uxs asjBjEjj ap bj opuai^ixa anb X 'pBpisaaau ap anj SBiauBjsunajia
sbj ua osaj8uo3 ja anb UBjBsajuoa 'sajuappaB soj 9 'ojixa ja jod sbso^ sbj ap
ojijaui jap asj^Sznl aAap ou anb 'uaABS anb soj (oAnq oj ou p^pjaA bj b anb) uap
-josap un8jB opBsnB^ asaiAnq ajuaS bj ap Bpuanjjuoa jBjuapiaaB bj opuBn)
"(€l) *uojaai3 oauíjod ubj8 jb Bdajaut aauauíajuanb
-ojja sauamb b sojjanbB b sajuBÍauías 'sajopBjaadsa sosoiao ap jadBd 'ajqasuaajdax ja
jaasq uojaisinb ou anb soj ap opBpina ja opoj JBdnao BiAap anb 'uopBqjasuoa X
'pBpijn3a ns ap ojaíqo ajuBjjoduii jap jbjbjj BJBd oaoquio^ as anb 'pBpaiao^ bj
ap BpBJjsnji a 'ajqou sbbu ajjBd bj ap jBjauaS Bjunjf bj bi^ijbui BjasojS uoa uaiq
-bubj BpBaijija sajXy souang ap p^pnx^ jBa^ X 'jjj "Bj^q ap Bjanpuoo bj jBjnsuaa
'sEJjsaBui ap uaaBq *3b ua sojjijjod sojjanbB ua 'uapuaaajd sajuBJOuSa so^iau^ soa
-od ou anb uoa sBjquros sbj uaiaajdsap sop^dnaoajd soj anb BJBd BijajBui bj ua
saanj SBunSjB opBp JaABq ja sbbu ap BjBjsa Baunu ojad íopBjSajE u^q as sotuaABS
souanq soj sopoj anb oj ap p^pisaaau Bjsa ua sand opEDOj Bq as o^q

�3 - [Escrito anónimo sobre las consecuencias que traería el establecimiento del gobierno inglés
en Buenos Aires. El autor se extiende en consideraciones sobre el derecho de conservación;
se refiere a los males que, a su juicio, arrancaron de la posesión de la plaza por los
ingleses: en el orden comercial, al implantar el comercio libre, en el judicial, en el admi
nistrativo y en el religioso, sosteniendo que el Imperio inglés sólo aspira a enriquecerse
y que no respeta derecho alguno natural y de gentes. Insta al Pueblo de Buenos Aires a
defenderse haciendo uso del derecho de conservación; observa que, aunque Sobremonte no
hubiese tenido culpa en la pérdida de la ciudad, siempre existía causa para desear otro Jefe
militar más afortunado y pedir a Santiago Liniers, quien acababa de conseguir una amplia
victoria; considera prudente y laudable la resolución del Congreso, celebrado el 14 de agosto,
de solicitar del Virrey que comisionase el mando militar de la plaza a aquel jefe; alude a
ios descontentos y a las críticas que esta conducta había motivado y, con el objeto de
desautorizarlas, hace notar que el Virrey había accedido a la solicitud del Cabildo; señala,
además, que este cuerpo fue el único órgano gubernativo que subsistió y que nadie podía
dudar de su autoridad para convocar Juntas, a fin de tratar negocios de pública utilidad.
Concluye manifestando que la Junta fue autorizada por el Obispo, Prelados Regulares, Mi
nistros del Supremo Consejo de Indias, residentes en Buenos Aires, y de la Real Audiencia.]
[setiembre de 1806]
Si solo el temor de perderse, aun antes de llegar el caso, justifica á el
I. C. en su conducta ¿Quanto mas le justificará, después de haverse perdido, el
prudente temor de volverse a perder?
Ya se ha visto quanto es, y quan bien fundado el dro. de su propia conserbacion, antes que llegue el caso de perderse, solo porque puede suceder: Ahora
veremos, quanto mayor y mas fuerte es este mismo dr0. quando después de ha
verse perdido una vez, llega á verse libre, y trata de no ponerse en riesgo de
volverse á perder.
1 vien no es conocido hasta que se pierde, ni los males, hasta que se expe
rimentan. El hombre posee friamente los mayores vienes, pareciendole que nada
tiene, y aun llega á tanto su insensatez, que algunas veces se considera desdicha
do en medio de una felicidad la mas solida y verdadera: Goza de la salud; goza
de la libertad; goza del buen clima; goza de las comodidades de la sociedad, y
ventajas del comercio; goza de los buenos y abundantes frutos de la tierra, y del
mar; goza del buen nombre y fama; goza de un suabe benigno justificado Govierno; su vida, su honra y su acienda es defendida de todo género de enemigos:
En una palabra nadie le quita lo que Dios le ha dado, y todos aspiran a conser
várselo y aumentárselo. En medio de tan rica posesión pasa los días el hombre,,
sin pensar lo que tiene, ni de donde le viene, hasta que un golpe repentino de
la adversidad le hace perder alguna de estas cosas, como la salud, la libertad, ó
todas ellas juntas: Entonces empieza á conocer el vien que poseía, despierta de
su letargo, y procura por todos medios volver á su antiguo estado: Toda dili
gencia le parece poco, y no se considera bastante seguro por mas que haga, y
pr. mas cuidado qe. ponga para no volver á perderlo.
Del mismo modo, y con igual frialdad, ó indolencia oie los males, por mu
chos y terribles que sean: ni los queridos de los enfermos, ni las miserias de los
encarcelados, ni las necesidades de los pobres, ni la ignominia, ni el desprecio,
ni otros innumerables males, que aflixen á la humanidad, le mueven á compa
sión, ni lo atemorizan ni espantan, mientras no los padece, ó experimenta, aun
que lo amenacen si los considera algo lejos. Pero caigan de una vez todos estos
males sobre sus cabezas (como al presente) ó padezcan algún dolor vehemente,,
una hambre, una peste, una ofensa, una ignominia: Entonces despierta y clama
á gritos por el remedio: los momentos se le hacen siglos por bolver á su anti
guo estado. Y si por fortuna se ve libre, ¿Quien podra calcular el ímpetu y la
vehemencia de sus deseos, conque intentará alejar de si todo riesgo de volver
á perder tantos vienes, ó padecer tantos males? Pues tan impetuosa y ardiente
diligencia, no es otra cosa, que el mismo dro. de su propia conserbacion. Esta
misma propensión, que antes era fria, ó tivia, porque no le tocava sensiblemente,,
después que le hirió la propia experiencia, después que vio lo que hera perder
vienes, y lo que era padecer males, se exalta, se electriza, y enardece, y no deja:
— 140 —

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sbj ap sajijjaj A sanSuid ubj soijojijjax ^p 'sapBpni^ sauSisui ubj ap oiquiBD ug[
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'BjouBds^ BDuauíy bj ap bj sa jBnb 'Bisaj^j ajjsnjj ubj ap oiquiBD ug[ ¡sBjoijjBd
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ua opBJiui unB anb 'apuBjS ubj sa jbiu ajs^ *sbjub saÁaq sns ap ja A 'oujaiAO)
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ap oipam X uojjim ap oqoj ja (apuBjS uaiq sa anbunB) jBm Jod ajBjuoa o^^
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-imjaj ua sajXy souang b auod anb ja X '-Ojp JoXBm ja ajsisuoa ojsa ua X 'uoioba
-jasuoa / Bidojd bj ap soasap soj ojund ap Jiqns aaBq Biauaijadxa v\ 'sapra sajBj
soíaj inm jBjuaXnqB X 'sauaiA sojubj amjyj ap jBjnSasB BJBd jaAom Jod Bjpaid

�esta Ciudad aun después de echa la Paz, por lo respectivo á nuestra subsisten
cia y sus consequencias. Aqui era necesario llamar á los vecinos de Buenos Ayres,
que oi componen lo mas lucido de esta Ciudad, y preguntarles, si la decencia y
comodidad actual la conserbarian, ó se destruiría del todo bajo un govierno y
dominación de un Tirano, que solo aspira á enriquecerse á costa de todo el
mundo, y que por lograrlo no respeta derecho alguno natural ó de gentes.
Si los hombres de vien no quieren responder por su moderación, y si los
malos (que son mui pocos) no se atreven, respondan los echos de todos los tiem
pos; y si tampoco quieren tomarse el trabajo de recorrer las Historias, respondan
los recientes echos, que han dado causa á la presente guerra; respondan los Con
sulados Españoles de acá y de alia; y con solo esto se verá, que la Inglaterra á
nadie quiere dejar vivir; que solo ella quiera vender, y que todo el mundo com
pre; que solo ella quiere tener la industria, y que todo el mundo este ocioso; que
ella quiere ser independiente, y que todo el mando dependa de ella; Señora de
los Mares á costa de todos, y á fuerzas de Robos y Piraterías, quiere también serlo
de todo el mundo.
Hijos nobles de Buenos Ayres, Españoles buenos, no lo seáis tanto con los
malos y con buestro enemigo. Vuestra Ruina es la que están / fraguando dia y
noche, y por todos los medios. En ablar mal de Dios y del Rey, ocupan todo el
tiempo. Asi, despertad: alarma, alarma: poneos en defensa, y procuradla en uso
de aquel primitivo é innegable dr0. de vuestra propia conservación.
Aunque el primer Gefe no tenga culpa alguna en la perdida de la Ciudad,
este tiene causa justa y bastante en su desgracia para desear mas afortunado Gefe
Militar, como lo há hecho y deseado.
Un particular tiene derecho para llamar al medico mas famoso, y acreditado
por sus frequentes curaciones, y tiene también justa causa y mucha razón para
huir de aquel que se sabe, y tiene el Publico por desgraciado, porque en ello le
vá la vida: otro que se quiere embarcar tiene dro. á buscar el Navio mejor, y el
Piloto mas feliz en sus viages, y tiene razón para huir del Navio y Piloto desgra
ciados, porque en ello le va la vida: En fin, un litigante tiene dr0. á valerse del
Abogado de mejor crédito, y tiene razón para no fiarse de aquel que pierde los
pleytos, aunque sea igualmente, ó mas sabio que el otro que los gana, porque en
ello le va la vida, la honra, ó la hacienda. Todos estos desgraciados se lamentarían
de su estrella, pero ninguno quexaria de agravio. Sin culpa nuestra, dirían todos,
pero no sin justa causa se valen otros mas afortunados. Sine culpa, sed non sine
causa patimur. Y quanto mayor sea la importancia de las cosas, que se abenturan,
tanto mayor será el dro. de valerse del afortunado, y la razón de huir del desgra
ciado. Compárese, pues, el valor de esas cosas juntas, ó separadas de un / parti
cular, con el valor de esas mismas de todo un Reyno, de una Ciudad, y de
qualquier comunidad ó Pueblo; y entonces se verá quanto es el dro. de Buenos
Ayres, y quanto la razón y justa causa que tiene para pedir y desear en D. San
tiago Liniers un General afortunado, que acava de conseguir la victoria mas glo
riosa y completa, que á Dios aseguró su verdadero culto, al Rey estos sus dominios,
y á Buenos Ayres toda su felicidad.
Aunque los principios, que se han indicado, combencen el lexitimo dro., con
que ha pedido la Ciudad de Buenos Ayres, en las circunstancias, nombrar al Sor.
Liniers por General, ó Gefe de Armas para su defensa y conservación; con todo
fue muy prudente, equitativa, y laudable su resolución en el Congreso que cele
bró el 14 de Agosto, de solicitar del mismo Sor. Virrey, que comisionase el man
do Militar de la Plaza á dho. Sor. Liniers; pues, á si concilio admirablemente el
respeto á las Leyes con su único remedio.
Esto, y no otra cosa, fue lo acordado en el Congreso, sin embargo de que
algunos desafectos, ó descontentos lo quieran interpretar malignamente. El mismo
Sor. Virrey ha conocido la pureza de intención del Ilustre Cavildo, accediendo á
su solicitud, de que todos los buenos Vasallos del Rey se han alegrado: Asi aun
que no havia necesidad de ilustrar esta materia por su notoriedad, nunca estará
de más haber dado algunas luces, para que los no preocupados desprecien las
sombras con que algunos pseudo-criticos pretenden en aquellos corrillos, en que
hacen de Maestros, censurar la conducta de nuestra Ilustre, y leal Ciudad de
Buenos Ayres, criticando también con grosera malicia la Junta General de la par
te mas / noble, é ilustrada de la Sociedad, que se combocó para tratar del impor— 142 —

�— tn —
¡qn mam^ snjes -f\ 'A 'i\ ^ -qjaAOJj (6j)
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bj janodaj in tsaaopXQ oí 9 ZBjijiABq opnd on bjos is jod Bjsmbuoaaj a-j (81)
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'L 'D 'Z &lt;cin '3JíJO 9O. 'J33!D ¿sijBjinrBjBD aBaujana^ jntu
•anqaBJd sosono as anbsajoiBiaads 'jnnjanjasap liaos sis} saumo amadaj annojq (SI)
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jbiubjj uBAap X Bpand as jBooipijajq X jBuoiJjuajdas Bauaniy bj Epoj anbuny 'bj
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Bnn oqaa aq 'aj^oj anb ojsa noa ¿esij^ Bnn jjaap apand as? ¿asjBzijdnBq nBjainb anb sboijb
Xbj^? oxip 'Bisy ap bjsi Bnn ap onopuBqB jap jBjqB opnaXo anb u adija^ ojb8iq ¡saXag
sojjsann nanaij jnsnad ap sopoui sosjaAip anb íaiuajajipu; sa saj SBinap oj opoj :ojauip ja sa
nij oainn n^ 'SBUBaijanry ojSny SBiauíAOJ^ sias X zaip sbj ap aiuaipnadapni a 'oausjapaj
odjana asa na iu 'sBUMBaranjn sBsajáuj sbiuojoo sbj na BjjBq as ojsa ap Bpsf^ *inbB Xb om
-sini ja 'oaijsBisajag X jBjnaas 'ajuBjjijq X opijojj opnjsa nn X9 ijjb is :inbB Xb buisiid sbj
'sapBpiu^iQ sapuBj^ X9 ijjb js ¿bIIPsbD sqanu Bisa na ajjBq as 00 anb oíaajds ap onSip
anaij anb OJa¿? papa asa anaij joXbid anBauaq BJisann 'BUBdsg ap bjjijsbo ti (91)

•v\\9 b noj3MJTU&gt;ao3 ^nb Bpuaipny 'j'H
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ouiisijjsnjj ¡ap '¡Bxaua) Bjunf 9 'ow ¡a oíaajaui anb uppBzuojnB a¡qBjadsaJ b¡
sa ojund a^sa ap Bsuapp jofam bj anb 'jBsajuoa apu^q sosoiainí soj 'oSjEquia ui
"¡adBd ajsa buijoj anb ¡a BijajBui bj aaajaui anb bj ap zBd^a sa iu 'Bsua^ap Bun bj
-uajuí as o^ ¿pBpijijn Baijqnd ap soiao^au ua 'ojndB jouajuí ap sojjo ua ouis 'Bip
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oujojsbjj ja jod souiBqBjjBq sou anb ua 'BinbJBuy ap ojaua^ A 'uoisn^uoa bj Bq
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A sojjsiuijv 'sopBjaj^ sajBdpujjd soj b buibjj ouis í(8I) Bjsinbuoaaj ap osbd ja
ua uopBjijiAB Bqanu ns ap as^siAB anb BjsBq 'AajjjA 'joS pp opusq ja ua ojBjaap
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Bijsisqns pBpiuiBjBD bj ap oipaui ua anb (91) opBjjsxSBj^ oaiun opjiAB^ ja oSjbd
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-om japjad uis 'asJBjBJj ap bj opuaiSixa anb A 'pBpisaaau ap an^ SBiDUBjsunDJ^
sbj ua osaj^uo^ ja anb 'ubjbs3juod 'sojsiAa^dmi sajuappDB soj jod sbsod SBjap
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-amas 'sajopBjaadsa sosoido ap jadBd ajqisuaqajdaj ja jaosq uasaisinb ou anb soj ap
ja opoj jBdnoo Bixap anb 'uoidbaj3suod A pBpijnSas ns ap oja^qo ajuBj

�4 - [Escrito en el que se relatan los sucesos que dieron lugar a la formación de la Junta de
Montevideo. Se enumeran los hechos producidos desde que se conoció la proclama circular
expedida por la infanta del Brasil Carlota Joaquina de Borbón; el envió de un diputado
montevideano a la ciudad de Buenos Aires; la orden del virrey Liniers para que se poster
gase la Jura de Fernando 7^; la llegada del comisionado francés, marqués de Sassenay,
luego de su visita a Buenos Aires, y a su prisión en la Ciudadela; el arribo del brigadier del
ejército español Manuel de Goyeneche con pliegos, que de inmediato fueron remitidos a
Buenos Aires. Se refiere a las versiones que circularon de que el Cabildo de Montevideo
había solicitado se depusiese del mando al Virrey y que se formase una Junta de Gobier
no, según lo ordenado por la Junta de Sevilla; a la Proclama que promulgó Liniers y a la
contestación que le dio Elfo al Virrey; al nombramiento que Liniers hizo en la persona de
Juan Ángel Michelena para desempeñar el gobierno de Montevideo y a su llegada a
esta ciudad el 20 de setiembre; a la conmoción popular a que dio lugar la remoción de
Eli o; a la exigencia de que el Gobernador resistiese la orden de Liniers y se convocase a
Cabildo abierto, el que se realizó el día 21; a la creación de una Junta de Gobierno; a la
resolución de la Junta de enviar a José Guerra como diputado ante la Junta de Sevilla,
vista la decisión de las autoridades radicadas en Buenos Aires de suprimir la Junta estable
cida en Montevideo; al arribo el 2 de octubre de un diputado, con pliegos del Virrey y de
la Audiencia, intimando nuevamente la disolución de la Junta; a la llegada, el 23 del mismo
mes, del corsario Belén, con el fin de conducir preso al gobernador Elío y los miembros del
Cabildo, el que se hizo a la vela poco después sin haber podido cumplir su objeto. Noticia
sobre el arribo del oficial de patricios Rocha conduciendo pliegos de la Audiencia y acerca
de la agitación del Pueblo ante los rumores de que la finalidad de su misión era disolver la
Junta; detalla, de manera pormenorizada, la forma en que este emisario fue recibido en
Montevideo. Concluye manifestando que el vecindario montevideano ha procedido movido por
un sentimiento de lealtad hacia su Soberano y se ha manejado con cautela; que es necesario
que las ciudades del Río de la Plata den aviso de su lealtad a las autoridades españolas
de la Península y que a este efecto se despachó un bergantín desde Montevideo, el cual
pretendieron detener las autoridades de Buenos Aires, a cuyo fin decidieron bloquear el
puerto de Montevideo.]
[5 de octubre de 1808]
RELACIÓN DE LOS SUCESOS QUE DIERON / LUGAR A LA CREACIÓN
DÉLA JUNTA EN / MONTEVIDEO.
Con motivo de una Proclama circular expedida por la Infanta del Brasil Da.
Carlota de Borbon, para todos los Goviernos del Continente, tuvo a vien este
Cavildo, hunido con su Presidente mandar a la Capital un Diputado con un
pliego; y que este se abriese con presencia de todos los Tribunales. Del contenido
de el se habló con mucha variedad, porque por lo general se ha dicho que este
Cavildo haviendo echo una continuada reflexión de varios papeles públicos del
Govierno, &amp;a expedidos en la Capital, resultaron no solo faltos de verdad en lo
pral. de sus contenidos, sino también perjudiciales a la misma Soberanía Espa
ñola; como efectivamente se deja ver en la de 15 de Agosto y en la postergación
de la Jura de Fernando 7^ en la Capital; la orden pasada por el Virrey a este
Governador de Montevideo para que no lo difiriese hasta otra disposición &amp;a.,
de cuyas combinaciones, y la de haber dado el Virrey al Público, de que el Co
misario Francés sele havia fugado, y que para su aprensión havia dado las mas
eficaces providencias; sucediendo al contrario por quanto tiene el Governador de
Montevideo ordenes del Virrey para que se le franquen quantos auxilios necesite
pa. qe. sin demora se restituya a Francia. Como este Comisario llegó a Montevideo
el mismo dia qe. havia llegado también de Cadis el Brigadier Goyeneche con
todos los sucesos de Napoleón, el Governador puso al momento preso con el ma
yor celo al Comisario Francés el que permanece en la Ciudadela; y con los
Pliegos que trajo Goyeneche, que por extraordinario se remitieron a la Capital,
le da parte al Virrey el Gobernador, del citado arresto, y viéndose el Virrey en
este descubierto, fue quando dio al Publico de que el lo havia echo prender, sien
do todo lo contrario. Como llevo dicho, generalmente ha corrido de que este
Cavildo de Montevideo, solicitaba se depusiese a Liniers del mando, y qe. consi
guientemente se () enla Capital una Junta de Govierno, respecto a que el
— 144 —

�pijora aj sbjojsi^ sbuisiui sns uoa ijjb X bjos p bjjuo^ cijij oj anb BpBjuBtiS Bun
oSad aj ozuBqB oj anb ojdb orasira p na A ¿ajjanra bj b opaira zaA buiiSjb oqm
óijq anb • • -bd os 'j^A b oiPíP bH 9I O9Fn^? ^jopuapip BZUBqB oj asjBjjoa ap
soíaj oijq ^ojsajJB buiijut aj 'oqaad jb sbjojsij ap jBd un ajopuaiuod A opuBm p
an3ajjua aj ojuamora ouisiui pnbB ua anb a^ixa a] BpinSas ua A sjaiuiq ap opijo
p oijg b BSajjua aj íajjanq je anj as A oppAB^ pp pBpijpB^ uoa 91JBS 'opBZBJjsip
BiuaA ojuajuí ap bX Buajaqaij\[ oraoa A ojpasa Biuaj anb oj opoj ojuaraora p oíd
-raoj 'ojjnranj A opadojdrai ojubj jioq jb 'sajopBJjoq soj opuapBq BABjjEq as anb
opjiAB^ ap ajuaiApasa jq -ounSjB ou^p jBsn^a uis 'jisnj ap sojij sounSjB uojbjij
oijntum pj ap oipaui ua A 'aApaj oj is opjiAB3 ja uatquiBj Bjanuí *oapiAajuoj\[ ap
BjpjBS ou 01J^
i ap 'upppjjL íBuajaqaij\[ Bjanuí sojtjS uoa 'ajuaS ap bzbj^
bj puajj as 'uij oujstui ja BjBd oij^ BjBd oíaijo A 'Buajaqaij\[ b jopBujaAo^ jbj ua
ojuaiuipouoaaj jap bjdb ja opuaipua^xa BqEjsa as anb oduian je A 'oSatjd ja pip
saj (Jaq b opx ojjaqBq souam iu 'oSaij^ ja oijg b ajjBSajjua uis 'oip sos^d sojsa
ap otpaui ua ua) sajBjnjidB^ soj uojBjunf as Bpin^asua A uojanj 'opjiAB^ jb asBU
-BduioaB oj anb aDBq 'BiajE^ ap bsb^ b aqjanq — uaiA 'uaiA 'aaip aj ajsa íoSaijd
ns ajjsp ap sandsap 'ouisiuioj ajopuaipid opuoin^jnj^ b bsb^ 'sbuije sbj ajqos
uB^sa ou SBjaijij^ sbj anb aaip aj ajsa 'oijxxnB apid aj A oSaijd ns Bp aj (^idijij\[
ap ajuBpuBUKT)) BiDJB^) ap bsb3 b bsb^ 'ojEpuBui joijadng jb Bijaaajjaqo saauoj
-ua 'jaaouoaaj b asaip oj as 01 jq opuenb anb A ajuajadiuo^ ojDnpuoo ja Jod au
-aiA ou uapjo BjjanbB b aoip aj A pijqB oj a^sa 'oSaijd ns oSajjua aj 'uiqjBg
b anq 'ajaipid aj anb soijixnB soj sopoj ajsa b opuBjsajd 'Buajaqaip^ ap sbj
anb sauapjo sbjjo uasaiaapaqo iu uasaiaouoaaj ou 'uasaiAiaaj soj anb ojuatu
-ora ja apsap anb bjb¿ uapjo bj sojja ua A 'sodjana sojap saja^) soj sopoj
BJBd opBJBdas jod ^aJJiA PP soSaijd opuaianpuoa (ubspj un BiaajBd anb 'BinjjB
ubjS ap ojaranjd A oqaBS ojajquio 'uaknjjs un uoa BiuaA sand) Jbjijij^ ap asBja
ua anb 'opBZBj^sip uaiA seto 'sauoia^jo ap sandsap ajqraaijda ap qz P 3:&gt;s9 Sajj
íoapiAajuoj^; BJBd jopBujaAO^) ap Buajiqoíj^ BSuaq auodsip 'orasira ojsa opuaxuiA
-ajd sjaiuiq ojad íapidrai oj as opjiAB^ ja ísaj^y souang b asBd oijq anb BpuBra
'opBjndiQ un ap oipara jod jBjidB3 bj ap sopBJjsiEj\[ SBraap soj b 'opora ojjapua
'ojsai^iuBra ap uauod sbj anb ouxs 'sBapi sns b uEippuioa BpBU ua ojqang ajsa ap
sopBjjsiSBj\j soj ua A oijgj ap ajjBd jod anb opBUB^fuasap Aajj;^ j^ asopuai^
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�las costillas y lo echo a enoramala. Pasage fue este para el cuitao Michelena que
el miedo de la Brabeza de Elio lo hizo temblar, y aun otra cosita peor que se
meó en los calzones; aun otro trabajo mui grande le sucedió también, que en
medio de aquel gran aprieto en que se veya, no tubo abilidad para apretar el culo
y se dejó salir por el la sustancia del corage délos Marinos.
Como el Tumulto creciese y al mismo tiempo pensase de que todavía estubiese en el Cavildo Michelena, luego que se desengañaron de que ya no estaba
alli, se agolpó el Tropel al Fuerte, le hicieron salir a Elio al Patio y allí le pre
cisaron aque prestase su palabra de no separarse del Pueblo, que el Pueblo lo
aseguraba para siempre de sus resultas. Estubo remiso, pero viendo el empeño
de querer buscar a Michelena para matarlo, no tuvo mas recursos que decirles a
mi me es forzoso obedecer; lo que si les suplico, si es que me estiman, es que se
aquieten y no hagan daño alguno a ese hombre por quanto es mandado y no tiene
la culpa. Señor no queremos tal hombre aquí, gritaban y asi mañana a las 10
queremos Cavildo pleno: Vien, eso trátenlo Vms. con el Cavildo: finalmente tanto
le interrogaron a Elio, que no tubo mas recurso que decirles que estaba bien, que
no saldría de Montevideo, hasta que Fernando 79 o la Junta Suprema de Sevilla
lo relevase. Con esto se dirigen de nuevo al Cavildo y alli piden lo mismo que
en el Fuerte: el Cavildo les concede el Cavildo abierto para la hora que señalaron;
pero no satisfechos con esto descubren q Michelena se havia refugiado en casa
del Administrador de la Aduana Oliver; alli se agolpó el Tropel, y con cajas y
todos instrumentos tocan a degüello; entran a la fuerza 12 disfrazados; le dicen
que de todos modos tiene que salir de alli y obedecer a la fuerza, pero que si
quiere salbar su vida que se entregue en un todo a ellos, que salían garantes.
Mas muerto que vivo, accedió aquanto le propusieron haviendo sucedido todo
esto a las 3V^ de la mañana del día 21, a cuyas horas lo embarcaron los disfrazados
como pudieron por el Muelle, y lo desembarcaron en la Playa de la Aguada;
pero el luego que se vio embarcado instaba a que lo llevasen a la Corbeta de
Malvinas, y 3 délos que lo acompañaban con los que bogaban, no se lo permi
tieron; y asi, tubo que hir desde la aguada hasta el paso del Molino adonde estaba
el coche, a pie por el arenal, hasta cuyo punto lo acompañaron los 3 que lo em
barcaron. El mismo dia 21 a la hora citada, hubo el Cavildo pleno y por con
siguiente desde temprano la plaza llena de gentes, y todas — aclamando unánimes
al Governador en cuyo tiempo se creó una Junta de Govierno por el mismo
orden que la Junta Suprema de Sevilla lo manda haviendose nombrado 12 indi
viduos de Cada Ramo para organizaría con la precisa condición de que esta havia
de permanecer hasta que Fernando 7^ la derogase, o la de Sevilla y a no obede
cer otra autoridad que aquella, mientras no forme otra Junta de Govierno la
Capital; en cuyo caso, y dirigiendo aquella en ^onor y defensa de Fernando 7*
seriaesta (aunque mas antigua) subdita y sugeta a la de la Capital. Esto es todo lo
que Montevideo sostiene, y todo los atentados que hizo, sinque en ellos haya pereci
do nadie, ni menos se haya lastimado ni siquiera uno, por que todos hiban a
un mismo fin. Combocado el Pueblo como ya queda dicho se le hizo salir a las
bentanas Capitulares de Cavildo a Elio y en grito dijo al Pueblo de que ya
quedaba con ellos, y asi que se retirasen. Todo fue en baño porque todos que
rían cargarlo en hombros hasta el Fuerte; de modo qe. por tres veces quiso salir
y otras tantas lo agarraron y lo traían de mano en mano como una pelota sin
dejarle pisar un palmo de tierra, viéndose precisado a meterse de nuevo en el
Cavildo, y en seguida le quitaron las muías al Coche suyo, que a la sazón se
hallava en la puerta de la Matriz (en donde estaba la Governador a oyendo Mi
sa) lo trajo la misma gente a la puerta de Cavildo, y a Elio, Balbin y al Dr.
Pérez que salieron acompañándolo a todos Tres los llevaron en el hasta el
Fuerte y de alli vinieron con el mismo coche y llebaron después que oyó Misa
la Governadora en el, tirándolo siempre las gentes, con golpes de Música, que era
una gloria.
De todo se le dio parte a Liniers y Audiencia, y Liniers dice que concede en
calidad de por aora en que todo se quede como antes estaba; pero suprimiendo
la Junta, respecto a que no hay necesidad; pero eso no lo verá por que primero
dejará de existir Montevideo antes qe. deje de permanecer esta Junta enlas cir
cunstancias presentes.
Con este motivo dispuso la Junta fletar el Bergantín Fiel Amigo y despa— 146 —

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bstui oqaip jaABqap sandsap \z ya pjynao as oijbdi^ 9-ip^ Ia an^ ^p^^ns 'SBaijsBis
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oyqang ya 'oAnq anb ouayd opyíAB^ ya ua 00103 'Bip ajuairüíis yB aqaou euisiui
ByyanbB ua is asou 'jbj\[ By b oziq as ajuain^isuoa jod A ojjsny as SBinap oy opoj
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JopBUJdAO^ y^ osajd jpnpuoa Bjsd biuoa ysnb ya 'apjEj By ap sop ssy ap osa b
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as 'BZByg By ap asEjsajuoa ay as ou ooioa A 'uouBa ap ojij un bjij odtuaij oaod
yB A 'Bapuoj 'pijiuio oy 'jBjjua BjBd Bdod na A omp ojuaiA un jauai ap JBsadB
A 'uoued ap ojij ap seui ap BiauBjsip ua ojjang yap bdoa By ap sauopsipauíui s^y
b 'nzBzuBjy ya Bsa ap oijbsjo^ ya oajaaB as 'yos ya asjauod ap sajus y z ya
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-OAap EqEsuad 'ByidBj ap bujtodbu aq^ omoa anbjod anj ps^d ay anb oy pssd ay is
(Buayaqaiy\[ e ojad tayjapuodsajjoa anb seui oziq as ou ojuajB A opio^u uaiA ajq
-uioq yBjB otuoa A tojadsaj A Baijiyod uoa 'op^ija uaiA ajquioq oy^j jBSayy aAap
ouioa p^ayy opBjndiQ ajsg -Binjjsui By Xajjy^ y^ ^nb oy ap 'opoj Bja ajuajayip
UEnb jaA opuapBq EpsuESuasap BqBjsajojd anb ojad íoapiAajuoj^ ap sojuaiuiiA
-ora soy sopoj ap jBynao oSijsaj un jas BJBd 'ByB By jod opBiqraa 'oubot jod
opBiqraa BiuaA ya anb Ejunf By Bpoj -3b jiaap anb souara apand ou EDisny\[ ap
adyoS un Bp ay Biparaoa By ap sandsap oyqang ya anb A pSayy anb Bip orasira
yap aqaou By ua Biparao^ ap JBynjidB^ oayBg ya ua oyopuBaoyoa 'oxaajdB JoÁEra
ya uoa aAiaaj oy Bjunf By anb 'ajdraais ap pBpiuajas By oyqang yap sajua^ ssy SEp
-oj ua Bqjasqo anb oSany ojad ÍEiuaA anb ojsandrai y^ra oy Jod adayní ajuBjsEq
uoa oajEqraasap as opBjndiQ ajsg *Bjunf By ap uopiyoqB By OAanu ap opusra
-ijuí 'opyíAB^) ya A oujaiAO) ya BJBd 'Biauaypny A AajjjA. PP so^ayyg uoa Bsa ap
sodjan3 soy ap oun ap uBjidB^ un oapiAajuop\[ b o3a\\ ajuaijjoa yap z 1^
•EunjJoy ns ap yiAora jaraijd ya anj ajsa anb sandsap 'oapiAajuop\[ b a^nqujaj
ay Biauapuodsajjoa Buang *ozyq ojsa ap BpBU sand ¿JiAijasa Bijanb ounSyB is
jod 'Biaijo^^ By oyqang ajsa b asaijjBdrai ou 'soSaiyd () ÍBsg BJBd ajqraon
ns ap oijbsjo^ ya sjaiupj opuBqaBdsap anb BJBd J3AEq Bipod uozbj an^)
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ap Bjunf Bjsa Jod pqa^dsap as anb uijusS'jag ya uajdaajajuí anb Ejsd yBjid
-E3 Bsa ap S01JBSJ03 soy usjJodB as 'sopuEqEjjuoa jauajuoa ap ojxajajduoa anb
B3A opusnb 'seui oqanra A 'ayqBuiraoqB SBra sa Eip ya ua anb oy opoj auirajaj
anb Ejsq A auodraoa as anb ap ouEdsiyq oqBjq yap saaoA sBy b sop^oq soy A sofo
soy uaiquiBj EJijqB opyiAB3 asa A íyajsBd yB Bjaydraoa Bjyanq BjBp as A Braajsis ap
uojBpnra anb uaiA inra oaja 'opoj ap pBpiy^aj By aynajp anb oSany ojad ^sajqiy
sojBynj^ A sojSa^^ soy uaiqraBj oraoa íopBjuBqay oyqang ajsa Jipuaj b jiuaA #Bd
uojBiujByB as 'opipaans oy opoj ap pBpiyBaj Byap 'sjjaiupj jod sopBraJOju; yBra
'sauByBjB3 A 'saany^puy 'souaqijjy 'sopujBg soy anb ap ojjaia inra ap oíip as
inby #o¿ opuBUjaj ^ag oraijixay ns b yaij oyqang ajsa ap Buinj By opuBZBuaraB
'uoyauo3 ya ua 91A as vA anb apsap opyiAB3 yB Buayaqayj^ ysx y^ 9SBd anb oíaiyo
yap ajaiyur as oraoa íJopBjoqap un ap soubui sej b soujB^ajjua sjaiuiq *jo ya
Bijanb sosojauíaBj b oraoa anb opBjJaqiy Eq sou anb ap oqanra oy jod SBipjoa
-;jasij\[ SBy ap "soiq ubj^ yB SBiaBjS sajuBsaaui ayopuBp 'ojuajuoa A ajSayB baia
youBdsg oyyBSBA uanq opoj anb EJEd ajuBjsBq ya sa OAijora oyos ajsa A ^BjaaaqBa
ns b 'saqaj uis A ojau youBdsg JEjiytJv uanq un sojxij b auaij anb ap opEjnS
-asB X opiauaqraoa Bjsa oapiAajuoj^ :BjaSuBjjxg[ upiaB^^ Bun^uyu b asjsSnXqns
ajuara^joraaj opBSuad Eq seuieí oapiAajuop\[ *sayEra sojnjny soy ap asjipEqa Ejsd
uajjaídsip as uaiA inra oaja sojuairaijuas soyyaA soXna :sBiauBjsunajia sBpoj Jod
osoqaadsos oujaiAO) un ap sauoiaisodsip SBysra ssy BJByaap oyos oyos X 'yBjidB3
BpBraB By b opBjira Eq X BJira ajdraais *9b orasijoijjBg ya X pBpizioja By Edysd
as opuEnb asjBporaoaui ap zBdBa Bas p^pnia Esa anb ap asjaaja ap uaiqraBj Bisa
oy SBra oqanra X íjijaSns uajainb ay 'oubjij yap soiJBpijjBd SBjsioSa X 'sosopiA
unB X soiJBuoianyoqaj snjiJídsa soy *9b sauaraija soy ua ja^o ap ajuEjsip inra
Bjsa oyqang ajsg 'apjvj^ y b ajqnjao aP óI p T3A BT 9ÍP an^ Ia 'BÍÍÍA3S aP
Bjunf By BJBd opBjndiQ ap BJjan^ asof *uq b X 'soSaiyd uoa BUBdsg bjeíí oyjBqa

�porque no conozca la razón sino porque el quiso bengarse del Governador y del
Cavildo por este medio, porque ellos fueron los que le hicieron la vez pasada
desocupar la Iglesia Vieja, porque era esta Almacén del Rey, que se cedió pro
visionalmente para Iglesia mientras la nueva no se acavaba. Lecoq también esta
ba picado con Elio porque no quiso este que aquel dirijiese la renovación del
cubo del Sur, ni la reforma délas Murallas, sino que el mismo era el Ingeniero,
el Sobrestante, el Peón &amp;a Dn. Juan Francisco García de Zuñiga, también estubo
mui remiso en firmar para la creación déla Junta en la Actaplena del 21, pero
viendo que era solo tuvo a vien combenirse, ysu fortuna ha sido que la multitud
délos que estaban enla Plaza nada supieron de su repugnancia. 1 cura ya se
hiba a embarcar para esa; pero el Governador lo contuvo, asegurándole su pa
cifica permanencia &amp;a.
Montevideo, Octubre 5 de 1808. — [Firma ilegible y rúbrica]

Montevideo, 5 de Octubre de 1808. —
El 2 de este a las 11 del dia llegó a esta el oficial de Patricios Escribano
Rocha, conduciendo un Pliego déla Rl. Audiencia, y segura^ís. devia venir con
gran recelo, pues dio fondo la Lancha enque venia frente a el Baño de los
Padres, endonde se desembarcó con el Padre de las Minas. Luego que llegó a
esta se propagó venia con pliegos a efecto de que se disolviese la Junta esta
blecida, concuya noticia se removió el Pueblo y se dejó percivir en el un susu
rro agitado de mal contento, que no pasó mas adelante: alas 7 de la noche ora
enque se preparaban todos para hir a la Comedia se citó a los Sres. de la Junta
la asistencia para abrir el Pliego y en este momento se experimentó mayor fer
mentación en los mal contentos, que para aplacarlos fue necesario hacerles en
tender que la Junta nose disolvería ínterin no lo dispusiese el mismo Soberano
Fernando 7o pues de otro modo a los Vocales de la Junta yal embiado Rocha se
les preparaba una suerte desgraciada. A las 9, todo el Populacho tranquilo y
conforme con lo que se les aseguró ser dispuesto, fueron los Sres. Vocales a la
Comedia a el Palco del Cavildo, para manifestar la tranquilidad que en ellos
reynaba y de consiguiente devia permanecer en el Pueblo: para mayor comprovarse de esto se dispuso una diputación para () a el embiado Rocha, que
se hallaba en el palco de Magariño, que les hiciese el honor de acompañarlos
en aquella rehunion y de facto accedió a ello, con lo que se tranquilizó mas y
mas el Pueblo y tubo que celebrar esta acción. Concluida la Comedia acompa
ñaron a Rocha hasta la casa de avitacion en donde lo dejaron asegurándole de
ningún cuidado que devia tener pues que su persona se respetaría sagradamente.
A la una de la mañana le dieron un golpe de Música agradable, y a las cinco
sonaron las que le tocaron salió al balcón a dar gracias y el Puevlo recibió con
mucho regocijo esta urbana demostración con lo que se retiraron mui contentos.
Desde el 21 del pasado a las 12 del día en que nombró el pueblo esta Junta,
descansa con la mayor seguridad en sus disposiciones y sobre su suerte, sin que
haya havido la menor conmoción, ni crehemos la haya Ínterin permanezca sin
innobación esta constitución de govierno. Mas si se trata de abolido o disolberlo
por otra autori- que no sea la de Fernando 7o o la Suprema de Sevilla, es de
creerse en los mayores atentados y que no parecerán esto hasta el extremo de
una catástrofe.
El día 3 handuvo Rocha acompañado de uno de los de la Junta, todo el
recinto de la ciudad, viendo mui despacio, las murallas, pistoleras, Ciudadela,
&amp;a. sin que nadie le huviese faltado al respeto y atenciones conque por medio
de su buen modo se hizo lugar antes al contrario. Todos le correspondieron
dignamente llenándolo de mil satisfacciones, como el mismo selo dirá a Vms.
quando regrese. Estamos firmisimamente persuadido (y de ello jamas hemos
dudado) que el modo de pensar de ese Vecindario y Cavildo, es conforme y sin
discrepar nada de el nuestro y que todos respiramos unos mismos sentimientos
de fortaleza para nuestra conserbación en lealtad a nuestro mui amado y Cató
lico Soberano Dn. Fernando 7o y Dios quiera que jamás nos separemos de tan
justos sentimientos.
En este correo se remiten a esa muchos papeles curiosos y útiles; y apesar
— 148 —

�jDjndod uqjspap D| DOD^sap í/#oXoj \o e|UD¡auies sa opon^|nuin| Ojqand,, un anb X ,,soj|nsu¡
tOAanu ep o^jajqna o asjauod,, DJDd ajuar d| jduijo^ 9¡A|osaj o|qan^ |a anb dujji^d .'ajuar
D| ap uqpDiujo^ D| X seuopjsodsip sosa Jod oposnDS jcjndod uqpowuo^ jo^a^a dj ¿
D| ap jopoujaqoQ DJDd Duajdipjyy ap |a6uy ap ojuaiuiDjquiou X oi|g ap Ja^o
ap uqpnjijsap dj .'Xajji^ \a jod SDpouapjo SDAijojjjsaj sopipaiu sd| -'osoipadsot Jod
djjuo^ op|¡qD3 \a jod opapip DJasue^ d| ap zidj d 'oapiAajuoyy ua sopuja^o sojuajiupajuo^D
so| Duojsj^ 'sauopDUMijo sas ap soiJojDqojd sojuaiua^op Djunlpo X ssdudjj opadui| |a uo^
Di^uaAluuoo ns X popijopjDd ns opuDJjsouiap 'Aai¡\\ oipip ap sauopDnpo sd| auiasa^ "opuap
-i^uí ap osoipadsos 'sjamp o6d¡juds X^jjia |d joqpjap DJDd u^ijsaS ns ua ojuajuiDjuaXy |ap
oXodD |e ep;d anb \a ua 'sajiy souang ap oppqD^ p 'oapiAajuoyy ap Djua(* d| ap opi^ol -ff

ou X ^bjbjj bj ap oy^ yap sajuBjiABq sosojanaS X saj
-Bay 'sajqou soy ap 'buj3jejj uoiun X pBptyinbnBjjL yjoj By uoa 'ojaiDpsní X ojaaj
'opBjjsnyy oajaiAO^) on aiypuoa soa 'sopoj jipad soAap ajnaaiBjaanis oainbB 'soiq
jod opoj Ba -jBj X 'yBj nos oapiAajnop^ ap soy Baayy Baoq b B^ip as opoEtib
Bjas saauojua 'yiSBjq oaEq^x JEjid b B^iyqo son pBpisaaan By is X íjiSijjb X jeijis
ajainb son as oí para ajsa jod anb naiquiEj aaa JBd íopE^au Bq son as 'XeiiSeje^
yap oaBqBj •) Bsa b opiwnao opnaiABq X 'jBtunj anb jauaj nis souiByyBq so^^;
•jBSny JBp naAap ou bsod bjjo b anb b X apnodsajjoa anb oía
-ajdsap ya uoa SBzaÍBq sajuEÍauías uejiuj as oapiAajuojv na anb jaq^s aAap ojad
ínpuB^ ap ojjx ^p EiDUBjsip sbih b SBpEapuoj u^ypq as sop SBy anb SBip f BJBd
Bq bX X buiijueui uopBaiunnioa Bpoj soujejjod BJBd Bzjany ap SBqauBq sop uoa
ojjanj ya soniBanboyq ap ouijEsap ouiisiaejS ya na opijjnoni Bq anb 'onjaiqo^)
asa oipo ojubj noa BpiyBS ns opBjitn Bq anb ^nijnBSjag nn opBqa^dsap Bq as
oíaaya ajsay -sayjauod opipnajajd UBXBq anb SBjmsoduir SBjSau SBy jBjn^iysap
BJBd anaij By uaiquiBj anb X 'opoBOjaj opEuiB ojisann ap uopEuiuiop By na Bzam
-jiy ap opBjsa ns ap X pnjy^ay ns ap 'sosiab sojaajip X soinojd JBp BJBd 'sBj^jaua
X japod 'soiJjiqjB uanaij 'oapiAajuo^^ ap soy anb sojsa uEdas ojad 'janodns opij
-anb nBq soijejjuod sojjsann ap BpiyBcn By ojuEnb ouaia sa anb objiq ¿oapiAaj
-noj\[ ap ouj3iao&gt; X sajuBjiAEq soy ap Bjjap bidijoo in BnnSyB bjjbd uis 'BjEy^ By
ap oyg ya ap opiy^s oajsq on jyodojjay^ By b an^ayy opuBnb 'oojaiAO^) ya onB
X sojjo X sonn uBJip anb ^? 'soijbjbuSisoo3 X sayBsnodsajjoa 'soStuiB sojjsano
B 'oE^iy son ajuauíBqaajjsa ubj anb 'sayijuBajam sanoiDEjaj SBy ap X 'souBoijaq
X sajp^d soAijaadsaj sojjsann b Bnosjad Bjjsano ap Ejoana JBp somasaipnd Byya
jod anb BJBd BOBdsg BJBd sjaioiq Bjayo^) By aqasdsap as op^siAB Bq son o^q
^soSiuiana sopBjsyaap b ouioa ejejj sou onjaiAOf) asa :oSimy Baoq By na opuBztua
BJjanS na soiabu soy usyyBq as ajuauíjEiuaB :oij yap oanboyq ya ooJEjinb son
oo soisa anb ya un^as oaja X sasaySuy soy noa oqaa opijsiuuy yap osajdnn on
•m\ b ojiuiaj ojonípy •sasaausjj ap sajqiy OBjsa naaip son EuoyaajEg X Banan^
?BAopjo^ 'BianBjj By b sapEpiytjso oqaa ob ajBd Bijjsny X Bisng Bg -BoinbBof
BjoyjB3 yysBjg yap Bsaanijg By ap sopox "odsiqo X opyíAB^ 'Bianaipny *yg By 'Bsa
ap ya BJBd onjaiAOf) ajsa ñd oSaiyd ^bjx •noiaBSaqBn ap ssip z\ uo:) ojiaoBf yap
ajnapaaojd Esay^uy eje^bj^ Bnn Bjsa na cujna bueueui By ap oí ^1 B f JaXy
•oapiAajoop^ ap soy b sopiABaajd X sosoyajnBa ap JBdyna naAap
opoin nnSoin na 'soqaaq sojsa ap pnjJiA b anbuo3 'VT^ uoiaBqayqns 'p^jyBaysap
'ajoaniBsomynainj opnBJayiaoA 'oapiAajooj^ ap soy BJjooa ooiaBsnaB BpEjnsnaui
-sap ua ojijS ya pjuEqay as 'opiuajuoa ya 91A jas Bsa na anb oSany ojad 'Eqjaaaj
Epoj ooa oínpojjuias oSaiyd ajsg "3po 'IBJ€) T3P SBzuBTynoasap X soyaaaj sop^p
-ony soy jod uoisuajajd EJjsanu ap pnjiaiyos na Bpuapipny By BJBd Bjsa ap bij
-iniaj as anb opBqjasaj ya jianpojjni EJEd oyyiJBZBy ap asaiAjis souiBjipain 'sanSnj
-jog opBiquig ya Eijiuiaj anb 'oujaiqof) *dn ya bjb¿ oSaiyg nn ap pBpinnjJodo
By 003 'oyiSis ya BJBd uopnBaajd ap sepipaui X BpuawaqpB Bpoj noa opEÍauEiu
souiaq sou sojjosoo sand fsojjaiq sauuoua sajBj opijamoa n^q as apnop sa Bsa
na anb ayjpap OAap 'ByajnBD Bood X Bzaja^iy noa opBÍaoBin sonjaqBq ap aaip
ara "va\ anb oy b ojobiid og -sojond soy uopBjipauíX npiaBjapisnoa By opoaiood
oiDBdsap OB3A soy onanq sa 'opoj ap sojsanduii JEjsa oaaip son 'suia ^nb oyap

�de mantener la Junta contra la orden dada por el Virrey de que se disolviese y señala los
graves perjuicios que se derivarían de esta última resolución de Liniers. Concluye haciendo
un llamado al patriotismo del Cabildo bonaerense, para que apoye la obra en que están
empeñadas las autoridades y Pueblo de Montevideo de defender a Fernando Vil y en la
que están decididos de continuar hasta el fin.]
[5 de octubre de 1808]
OFICIO DE LA JUNTA DE GOVIERNO / DE MONTEVIDEO AL
M.Y.C. y R. / DE LA CAPITAL DE BUENOS AYRES.
El Pueblo de Montevideo, que dio poco tiempo ha tantos asuntos a la His
toria de la America, vuelve a ser hoy toda la expectación de este gran continente.
Es el quien ha levantado el grito contra la corrupción del Gobierno... el, quien
pide la separación de un Virrey extrangero por sospechoso de infidencia... el
Mundo lo save, y nosotros estamos en el caso de combencerlo. Pero por desgra
cia Montevideo no es mas que un Pueblo pequeño y su ribal es el arvitro del
poder y la fuerza. Tenemos Justicia; pero que importa si nos falta el Vali
miento? Nosotros necesitamos de un apoyo, de un protector poderoso que nos
sostenga, y este no pude ser otro que V. E. Si, V. E. posee un valor heroico, le
sobra constancia, y ha provado vien que no le falta entereza para arrostrarlo
todo quando se trata de salbar la Patria y servir al Soberano. Suya es la causa
que defendemos, no de Montevideo. Suyo es el Pueblo que representamos y suya
la Provincia por cuya felicidad entablo este Cavildo sus primeros empeños. No
son estos títulos mas que poderosos para interesar a V. E. en nuestra defensa?
Seguramente después de los grandes sucesos de Nra. imbasion no se ha presen
tado otro lance mas digno de la protección y cuidados de ese Ilustre Ayunta
miento. A él toca cortar los abusos, remediar los males, y promover por todos
medios la felicidad Publica. Montevideo ha dicho y sobstiene que esta peligra
mientras el Govierno permanezca en manos de un Gefe nacido en el Centro de
ese Imperio Sacrilego, cuyas deprabaciones nos han cubierto de un lunar eterno.
Por eso pidió su remoción, y si V. E. gusta, entraremos ahora en algunas medi
taciones sobre la justicia de este proyecto.
Apenas el Pueblo inmortal de Buenos Ayres deseoso de labar los ultrages
de una sorpresa puso en la silla de sus Gefes a el actual Virrey, quando este em
pezó a dar las pruebas mas decididas de su afición al pérfido exterminador de
nuestra Rl. estirpe. Sabe V. E. que sin noticia de nuestra Corte y con ultrage de
la nación entera, le dio un parte exacto délos sucesos Militares, ocurridos desde
el 24 de Junio hasta el 12 de Agosto de 1806; que posteriormente bajo los mis
mos principios, le comunicó la derrota del Exercito Ingles en Buenos Ayres; el
sitio de esta Plaza y su restauración por los tratados del 7 de Julio del año
proso.pasado.
En estas pzas. (N 1 y 2 del adjunto testimonio) que no serán desconocidas
a V. E. es muy notable aquella prolija narración de que se hace estudio, como
para someter cada echo a la censura del extrangero, como asi mismo la protec
ción de haber conserbado en medio déla distancia, y el tiempo los sentimientos
de un verdadero Francés, con que concluye el Io. Y es lo solo sobre toda refe
rencia, conque termina el 2o Ayudante de Campo Mr. Perison Vandevil para los
detalles que puede apetecer el Emperador sobre estas interesantes Provincias.
Nosotros omitimos glosar estos pasages por no acreditarnos de cavilosos y
molestos, o mas vien porque es escusado buscar el crimen en las circunstancias,
quando se tiene a la vista un echo que por si mismo es el mas delinquente.
V. E. nos permitirá fundar un tanto esta producción, que parece hija del aca
loramiento. No es permitido al vasallo de una Potencia libre participarlos su
cesos de la guerra a las Cortes extrangeras sin noticia del Soberano a quien
sirbe y obedece; porque un acto de esta naturaleza indica cierta dependencia
que ultraja el decoro de la Nación y rebaja la dignidad del Trono. Si alguna
vez por lo importante y extraordinario délos acontecimientos suelen practicarlos
algunos Generales mas Politicos que Guerreros, siempre se acostumbra ceñir el
parte a un mero aviso del resultado feliz o adverso de la Vatalla, por el interés
que en ello hayan tomado las fuerzas del Principe amigo o porque las circuns— 150 —

�— isi —
•oraxg ja A 'u^ajode^ ap ouBuuaq on BUBdsg ap ouojj^ p JBdnao e BAiq Bpuaj
•oía BjipnBui sbui bj jod o¿ opuBUjag opBuoJjsap anb uBqBpunuB oínpuoa anb
soSaijd sog "saauBjg opaduij jap opBsiuig 'ABuasBg ap *jg^ jBjidB^ bj b oqijjB
sojuauíoui sojsa ug •uppBurejao.ig bj ap Bip ja ¿BjnsajdB sBZBuauíB A so^anj uoa
pjnaojd 'jouBdsg sbui sa ojuBnb opBuiui souaui anb sajAy souang ap ojqang
ja ojb^iq ¿saauBjg ap^ un ap Bp^dBjos A 'jiAap ajduiais Bjanpuoa Bsa 'uop
-uajB Esa 'ojuaiuiBjiui asa 'ajuaaoui sa 'ajq^pnBj sa ojad ÍBjjap Bas Bpuajajipui
bj anb souiajanb ojsa jod ojsj •JiAiaaj BABjadsa SJaiuig oSbijub *uq *jos -ouixg
ja anb osajduij jb sbaijbj3J 'sauapjo sbuisiui sbsb (z\ oM opuajaj jap bj ap
aaajBd un^as 'BajBg bj jod oiAuasa anb sbjjb3 sbj ua) opijauínjd oSanj apsap
asaiAnq aj jiAapuB^ u^aapg ns anb jinSasuoa oiJBjauíaj Bjas ou ¿Bjní bj apuad
-sns anbjod 'Buiuixaj o/taja bj ouis A ¿bjjiuo bj anb sa (bjod 'opijo ns BiaunuB
oj ouiod 'jBsnBD Bjsa Bumixaj p^aja ^ajJiA P ís 'souiBjunSajd sand bjobj^
•uoiauajap bj psnBD anb oaijoui ojapEpjaA
jap ajqBqaBjuí ojuauínaop un Bja ^z sbíoj 'oí N opBqjasaj otdijo ja anb asjBp
-joaB uis aiuauíBjn^as 'jisbjq jap soj ua o^jnqip as isy ^uoiaunj auuiajos BjjanbB
ap ojBjBdB A pEpisoiuduins bj oSoBsap sbui uoa jauodsip b ojos ubj opiStJip
A 'aiuaaoui Bja anb jaaja osinb as ajuujsqo ou ojsa ojad 'uopuaiui ns Bpoj ajqis
-ja jaa^q souiBjnaojd A 'os^d ajsa bjjuod souiEuiBjaap sojjoso^^ ^osaiduij oiusiui
jb saiuain^isuoo sauapjo JiAiaaj BiSBq o¿ opuBUjaj *uq joua jap Bjnf bj Japad
-sns b BzuBqB as o^puBui osajdxa joualuB jap BpBDija bj opu^piAjo anb SBapi
sns ojubj piqui^a sojsp sbui uis A 'znj b pip oj anb Bjuajdui^ bj ap ja anb
jajDBjEa ojio iu uoiaaajip ap bjjbd uis zipu^ ap opniuiaj osajduii un oiuasajd
aj as oduiai) ouisiui jb o jad 'ouiijjn ojso^y ap n ja asBjnaaxa as anb oSanj
apsap ouapjo sjaiui^ ^jo^ jg 'BajBuoj^ jBnwB jap upiaBUJBjaojd bj BJBd ajuainS
-isuod uapjo 'J^ P oujaiAO^ asa pppaj 'of sojjb^ -uq -jo ja Jod buojoo bj
BpBjqo "ajuBjapB souiasBj 'soidiauíjd sns uoa Biauanbasuoa opuBpjBn^ asBjjBj bj A
'BsnBD Bjsa ap zanf ja asanj soiuijadaj 'uoajodB^[ oiusiui ja anb í^opof) ap sojaa^
-OJd soj jBjjaauoasap BJBd osjnaaj ojjo jauaj ou ap SBpuBjsunajp ua SBpuBiuap
sajBn^í oqaa jaABq jod o¿ opuBUJag uq jbjiub^ Joua A ^ag opBury 'oj^j ap
Bjanpuoa bj jBuiujBxa A japuajdaj BJBd BipBso oaiu anb auiBjuí asa 'uoajodB^j
ouisiui ja anb souiBjaisinb ojos p^pjaA ns Bjsandns A 'z o} jap z\ N ^J-^O ^j
bjjsiuiui sou auSisui Bqanjd B/ína 'oqaa un sa ajsg ^BiauíAOjg Bjap Bsuapp bj Bd
(ouBjaqog ja ojjnsuoaui) BiauBjg bj b soijixnB Jipad ojijap un sa anb jaaja ua soui
-ajBUB^ua sou uaiquiBj ojad ÍJas apand opox ¿bij^b ubj Bjnsuaa Bun BJBd ojij
-aui ^Bq ou ¿oapiAajuoj\[ ap opjiAB^ ja BJijap ¿ojdaauoa ja opBuopuBqB sg
•jouudsg ajquiou jap oSiuiaua ajqsjaaxa jap upiai^ ns ap ojuauín^jB osojapod
un jas ajqos 'ojijap ojap^pjaq un sa sjaiuig *jos jap pBpisopijo bj 'auo^ BJjsanu
b SBijojai^v sns ap sboijou SBJaiu iu JBp sasaauBjg sajujaua^ soj opBjquinjsoaB
sbuibí opuaiABq ou A (soja^uBjjxg sanbng A SBzajBjjog sbj b asjaaBq uaAap anb
sopnjB soj ap opuBjqBq 'jBqB^^ BzuBuapjo Bjap ojnjidB^ un Baipui ouioa) saÁag
sojjsanu b UBpuu as uajiuuad sojja anb soj anb Bjjaij, Bjap sadiauug soj b
sojuaiuiBjB3B sojjo jaaBq opiAiqojd A oppajqBjsa opuEjsa anb 'soureSzní souaui
opuEnb o tajamos as opoin ajsa ap uainb aSBjjBSBA jBjnquj ap oaod Anuí Bjsip
opiní ojjsanu bjb^ ¿jopaauaA ojiajaxg un ap ajuajj bj b A 'oubui bj ua BpBdsa .
bj uoa opuBjqBq ojaSuBJjxa opBjuajod ojjo b asBjjiuinq as BUEdsg ap jBjaua^
un anb opijiuuad souiBjaiAnq ouioa im^ sojjb^ ap Baoda bj ua ouioa asBuAaj
ja ís 'bjbuibjjui sou ja 'i -jouBdsg jap ojjnSjo osojauaS ja soduiaij sojjsanu ua
opiBaap Bq ojuEnb BiSjaua uoa u^qanjd 'uoijsanb ua sajjBd soj sopBJiui opis UBq
anbuoa pBpjBijj Bg ¿sojadsaj sns JBqjasuoa souiajpod ouioa uopBf^ bj ap jouoq
jap sojaAas sajopsjaa soun somos ouis 'a^Bjjjn ja souiBjajoj i apjaid sou anb
bj ajuauíBspajd sa pBpijiaop Bjsa A 'ajqBdjnasip opoj 'ojiaij aaajBd sou opoj 'oj
-jaaouoa somajanb ou sojjosou ojad íseijojS sns ap ojuamnjjsui ja somos opuBnb
unB uBiaajdsap sou sojjg "Epi^ bj pip aj anb uoiobj^j bj b jaaauajjad ap omoa
'ouBjaqo^ ns e jaaB apand anb soiaiAjas soj ap ojubj apn^jdB as ou A 'sa oj anb
BpjanaB as ajdmais '-g -g 'oja^uBjjxa jg ^ojEja uaiA sa oaijoui ja 'pBpisaaau Bg
¿ajuaiuaqmoa jod asBjjBq oj ís 'opsijy ns b asBaiunmoa soj SBjja anb jbjiubu snm
Bja A pijpEjq ap oijo^ bj oipaiu jod BqBjsa opuBnb 'BuijBmBjjjn BjjanS Bun ap
sojuaimpaJuoaB sojap upajodB^j b ajuamBjaajip Jinjjsui ap ^jq^q pBpisaaau anb
ojad 'aSixa oj pBpisaaau bj opuBnb ojjaaB ojpij sa BjqBjBd un ug 'BUBduiBa bj
ap sBqísjaqns sauopBjado sbj JBjSajJB BJBd osBd ja ajuaiuaqmoa UBSsq sbidubj

�Sor. Virrey, lejos de indignarse, lejos de tomar medidas para armar los Pueblos
contra el usurpador, procura adormecerlos en la ignorancia de su peligro, pu
blicando una proclama tan llena de veneno como el que lo produjo. Su lectura
exaltó a este Cavildo y no pudo menos que censurar y aun se tomó la libertad
de explicarse con V. E. a fin deque procurase sufocar un papel tan escandaloso
como injuriante a la América del Sur. Pero todavía se le disculpa afirmando
que se ignoraban las ideas del Tirano, que combenia alucinar los Pueblos y que
el Virrey no hizo mas que firmarla después de concluida por sus autores vien
conocidos. Montevideo contesta a estos efugios, que el primero es una falsedad,
provada por la Carta N 13 f 33 bto. en que el Señor Liniers confiesa que tuvo
un completo detalle de los iniquos proyectos de Napoleón. El segundo que no
havia necesidad de ocultar al Pueblo una infamia que jamas hallaría partidarios.
Que Buenos Ayres y toda la Provincia ha dado muchas pruevas de su fidelidad
para que se dudase su opinión. Al tercero que si la política hacia precisa aquella
ocultación con respecto a los Pueblos, con referencia a los Goviernos, era per
judicial, pues embueltos en el herror no podían hir tomando sus medidas
para participar al Vasallo la Suerte déla Península, y sin embargo de ello la
circular reservada f 30 acredita que la Superioridad les fijó por modelo de su
conducta la misma Proclama en question.
Precindamos de todo, por un instante, combengamos q' solo se procuraba
atemperarse a las circunstancias, y precaver conmociones en lo interior, estando
el Sor. Liniers resuelto a sostener la causa del Soberano. Bien, y entonces porque
deja regresar libremente a Europa a Mr. de Sasenay? Y porque dice S. E. que
no se le detenga? Porq' manda que sele embarque con preferencia a la restante
oficialidad en el Bergantín Amigo fiel? Porque previene que se le desembarque
en el primer Puerto de su recalada? Porque se recomienda a Dn. Manuel Ortega
para q' le avilite con dineros, y libre a la vista contra S. E.? Porq' le ofrece
recomendar al Ministro de Francia su buena comportacion? (fos. 28 bto.) Será
por las circunstancias? Será por no conmover los Pueblos? Será porque faltan
medios para hacerle prisionero sin mayor extrepito? No, nada de esto; el Exmo.
Señor Dn. Santiago Liniers dice, porque no estamos autorizados para ostilizar al
Imperio Francés, fs. 12. O blasfemia sin igual! O pundonor délos Españoles!
O infelices y amado Monarca! Fernando 7o! Hay hombre que tal pronuncia entre
nosotros para proteger a tus barbaros opresores? Y en tanto que V. M. gime
entre cadenas, el vive adorado de otros Pueblos. El representa vuestra sagrada
persona; el llama Traidores a los fieles vasallos que se abochornan de respetar en
su individuo la imagen de vuestro poder y grandeza.. . Disculpe V. E. estos
transportes de nuestro justo dolor, y permita que volvamos al proposito detenien
do la consideración en el resultado délos documentos que obran de fs. 1 a llbta.
En ellos verá el Exmo. Ayuntamiento que por solo el echo de haber pro
puesto un Ministro de S. M. F. que la Provincia se pusiese bajo la protección de
Portugal, resolvió el Virrey romper la guerra, e imbadir los estados limítrofes de
aquella Potencia y volviendo de aqui la vista a lo reflexionado no podrá menos
que adivinar el contraste de esta animosidad por un leve motivo (seve en razón
de ser un mero partido déla intriga propuesto sin las armas en la mano y por
un Ministro que acaso abusaba de su carácter) y de aquella tivieza aun después de
saver que Napoleón havia subertido el Trono de España, Ala verdad que esta
implicante conducta no podrá conciliarse sin conceder que son diversas las reglas
que autorizan para ostilizar la Francia, y las que permiten desbastar el Portugal.
Mas la Metrópoli no esperó ni devió esperar otra cosa para hacer la guerra
al usurpador, que ven atentada la magestad de su Soberano. Esto mismo vehia
el Sor. Liniers en los Pliegos de Sasenay, luego es iniquo, malicioso, y despre
ciable, el efugio conque ha querido salbar, este Emisario, y proporcionarle un
pronto regreso a la Corte de su Emperador. Calculemos ahora los males que de
aqui vendrían a seguirse.
Sasenay puesto en Francia a espensas de Nro. Virrey, dará una noticia com
pleta del estado de la Provincia, de su fuerza, de las disposiciones del Gefe &amp;a.
Bonaparte que con este solo objeto le enbio al Rio de la Plata (véase la Ins
trucción fs. 14). Tendria cuanto deseaba para arreglar el plan de ostilidades con
tra Nosotros, y cuando llegase a efectuarlo, sería, precisamente bajo unos datos
los más seguros. No creamos que contase con la voluntad de un Gefe a quien
— 152 —

�— t^l —
apid soy yg ¿oíauBUJ ns ap sajopByaa soun ayjBjinb n^ XaJJjA P uaduia ^s sand
antuod 'yB8njJO¿ uoa ouaiauoa ap SEjqo anb aaip as oy^ ¿opBjidiaajd ap bijb3
-pija ay as ou A 'oujaiAO&gt; ouisiui ye ouajj ap UBUiAjas oduiaij opoj ua anb saj
-uaipnd A souanq sajquioq ap uoiaBiaosB Esa jEjayoj Bijas ojsní sbui oiuBn^
•Eapi ns na auuiyuoa ay anb ojuauíníJjB un Bjas
uoiuido Ey A ÍBiauBjg sy ap oijBpijJBd BijBuiByy ay ajuauíBujajg :bjbjiui ay anb
uoa BzuBijuoasap Ey jBjjoq ayqísodun sa bj^ -SBiauapiAOJd SBy asBAijaB anb Bp
-ipaur b oujaiAO^) ns sbui BJBipo oapiAajuoj^ 'oaijiyog odjana yap sauoisynquoa SBy
DBjna as sojuayoiA soipamaj uoa anb opiaja Bq is A^jJJA *jo -ouixg BSznf
•aAay^ By ap sajojjaj sojatuud soy ussaa anb
souam yB ojuej ua 'jojjaj yap Buiaisi^ ya auopuEqs as anb BjBd 'sojaadsaj sns
A pEpiJOjnB ns Bpoi osaans uanq uoa jEuaduia apand anb oaiun ya sa 'sosjaApB
sbui soduiap ua sapnjainbui sajoXBtu jBuiyBa opiABS Bq ouisijoiJjBd oXna ^g; -g
'•"&amp; '9 BuopuBqB sou is solo soy jaAyoA uainbB souiauaj ou sojjosoy^ *soujapjad
ap ajuEjsui ya uBpjBn^B Byya ap sandsap osb^b A 'Bapsaiuop uoisuasip Bisa ojsnS
oraoa uBqjasqo souiaaA sojjsan^^ -odjan3 ayqou ajsa ap yijnuí joyop ya A uoia
-Bujaisuoa By aaajaB zaA Bun ap oyjiaap jod opoj :BjuauinE as joroaj ya :sosaj9ojd
sopidBJ aaBq Bipjoasip vj -ajuBSi^ un sa Xoq 'ouiu un Bja 'ja^ÍB ísojuaraoui jod
aaaja o^saiJ y^ 'SBSoj^iyad ubj BiauBjsunajya ua jeiuoj anb opijJEd un souiEyyEq
sojjosou iu 'soyya iu opoui ajsa aQ -cujaiAO^) joijadng yap oíoua ya opoj bjbo
-OAOJd anb 'ojiyap un Bjas ajsa A íubijba ou SBiauBjsunajia SBy SBjjuaitu 'souiaaq
-uoa sns ap uaiA ya jod opu^yaA UEjpuajuEui as 'ajjany sbui yap Aa^ By b sand
sayiaoQ #ayqBjTqnpui o^saiJ un ajjoa yBnpiAipui pBpun^as ns ojad 'oiJBJjuoa oy
ua ouaduia uauaij ou anbjod oyjaaBq UBjaisinb soyyg 'UBazapaqo anb ua ojuaui
-oui ya ua soyjBai^jaBS aaaj^o A opipuajua Bq oy oyqanj yg *SBuad s^abjS oÍBq
ByjaAyosip ap sopBiuijuí uos oujaiAO^) ap Bjunf By ap saysaoA sopBjuoq so-j
•opBziyijsoq ajuauíBjaaj
•jad 3A as ya ^Byjaaja Bjpod aipB^^ 'oijBpuiaaA omisiyapp ajsa b soiJBqsap soAanu
ua Buadura A 'ouoaua ya Bjuauío^ isy *ojjang yB u^iSiJip as anb soy (bjsia BJjsanu
b opBjnaaxa UBq oy vA ouioa) uESisjad A UB^uajap anb Ezjany ap soauBq opBDBj
-sap Bq ÍBsa ua uBjEjjEq as anb 'BZByg By ua uopBjop By ap sopBpyos X sayBiaijo
soy opiuajap b ÍBjunf By jaAyosip ojuauíoxu yB opuBui Bidojd pBpiJojnB ^q -soy
-japjad ap ouadiua un oqaa b anb aaajBd Xajji^\ -jo -ouixg ya o^JEquia ui
¿o^aisos ya A pBpiyinbuBjj By jaaayqBjsaj aAajq ua Bijam
-OJd anb opijJBd un b japaaaB anb 'yijnuí uoiaisodo Bun jaasq joad opis BjaiAnq
N) ' * 'üoid^b ns Bsojapod sbui sa jyyB 'Biauajsisaj joXbui ByyBq apuop 'oX^g yB
ajuBÍauías sa opBnjynuinj oyqand upj ¿Byjapaauoa opis BiABq oipauíaj an^) • • *ou
-jaiAO) ap Bjunf Bun asai^ija as anb oipid sojynsui soAanu ap ojjaiqna b asjauod
Bjsd A 'youBdsg opBuisBisnjua sbui yap Buinj Ey asEuiyoa ojaSuEjjxa apf) un
anb Jijiuuad ou ojnf -upiaBjapoui SBy ua sanbip soy oiduioj A 'opBijnfui oXaja
as ÍBpuayoiA By oioouoa ísBpBDOAinba SBapi ouuoj ouisiui osa jod oyqang yg
'osojidajjsa sbui aauBy ajsa jaaBq Bjaip
-nd oju^na ap oiqurea uij ua BpBU jopBujaAO^) oAanu ya aauBJj opoj b uasaiA
-njsos anb BJBd uoiDiujEn^ ^y ap sajBjiyij^ 'sajuBpuBuio^ soy b SBpBdiaijuB sau
-apjo ojqiy SojaSBSBd opoj b ojisubjjl ya oíAiqojd as íoaiyqng yap BiauapuodsajJ
-od By ajuauíBsoyBpuBDsa oqnjaQ íyBjidB^ By uoa ojjang ajsa ap sauopBDiunuioa
SBy ojdaajajuj ÍBuayaqaij^ ya8uy UBnf yBjaua^) oiabjsj ap UBjidB[) ys oiJiyuoa ay
A opuEtu ya ooubjjb ay 'ajuauíBuijajuí BujaiAo^ uainbjod 'bdjbuoj^ yap pBjunyoA
By JBjadsaj uis ojsa BJBd :uoiDEsnaB By ap ajua^B osojapod A oaiun ya ouroa
BSzní uainb b BZByd By ap ouijajuí jopBUJ3AO) ya souopuBauBjjB ByjBsuadmoa os
-inb 'Bjuauíjoj By BpBjBdajd 91A anb #g- ns ojag 'sojuaiuiEjundE saJOiJajuB soy ap
Bjynsaj A 'ojaaja ua sa oy ouioa osoqaadsos ouis soun^yB uaaja oxuoa 'jopiBjj ou
'ayopuBuiEyy 'Xajji^ yap Bjanpuoa By ajuaiuyBiaipní jsjnsuaa ap BipBSO BSOjauaS By
opyíAB^ ajsa oqnj 'yB^njJog ap ajjo^ By b uBqEjiSB soidiauíJd souisiuj soy jod
anb 'sapx SOI 9P ^jn^a bidijou uoa A 'sauoiaBuiquioa SBjsa ap Bzjanj ug
•uoiaypjad
BJjsanu ap BsnBa By uBja sjaiuig 'jo yap sojaajypui soiyixnB soy anb 'ojsaunj sbui
ya opoui un ap opBaiyijaA BijqBq as saauojua anb buijoj ap ruoisEqui ap ossa
un ua 'Bsuayap BJjsanu yyaiyip sbui o 'Bjsmbuoa BJjsanu Bjjaia sbui Bijas anb
ajuain3isuoa jod A tuopisodns BjainbyBna ap A saiuapaaajuB soy soíij sbui UBja
opuBna 'BiauayBj By b sojsandxa souaui ubi jas soynayBa soy anb ua souaui yB souje^
-uaquoa ojad 'jopBjoydxa ns ap Bjanpuoa By oíaajdB ojubj oíaajdB ojubj oíaajam

�y quiere estén a su lado para vindicarse de la calumnia mas negra; muy al con
trario de aquellos que aun ni las Juntas mas respetadas y legítimas, las llama
ilegales, e impotentes.
Si la mediación poderosa de V. E. llega a interesarsetal vez estas desazones
no pasarían de termino. Con gusto veremos renacer la fraternidad que siempre
unió estos dos Pueblos; cesaran las iniquidades, y sera sofocado en sus principios
un fuego, cuyo progreso nadie podra calcular exactamente.
Esta es la obra grande del Pueblo de Montevideo, confia al patriotismo de
V. E. Este es el servicio importante en que se empeña con las mas sinceras pro
testas de reconocimiento. Nada deseamos que no sea justo: si en algo erramos,
puede creer V. E. que todo vendrá a ser por un esceso de lealtad y buen deseo.
Errara el entendimiento, pero la voluntad, eso no, que es muy Española para no
ser recta. Hemos jurado morir por Fernando 7o y lo cumpliremos. Donde diése
mos uno que asi no piense lo perseguiremos aun cuando sea forzoso arrostrar
mayores peligros de los que ya nos cercan. Hágalo entender el N. A. a ese fi
delísimo Pueblo, y a las Autoridades que lo goviernan, vien seguro no quedara
desairada la garantía de V. E.; y cuando nada parece doblar nos daremos por
muy satisfechos si olvidando resentimientos nos favorece con su concepto. De
corazón les pedimos pues deseamos el acierto, y en medio de la energía conque
nos disponemos a defender el Pueblo de todo ultrage, o violencia, no dudamos
acreditaran que nos sobra nobleza para conocer y enmendar los yerros.
Dios gue. a V. E. M. as. Sala Capitular de Montevideo, 5 de octubre de
1808: Exmo. C.J.I.R. de las Capitales. Buenos Ayres.

6- [Dictamen del asesor de gobierno, José Eugenio de Elias, en el que evacúa la consulta del
Gobernador de Montevideo, sobre si debía obedecer la Real Provisión que ordenaba la diso
lución de la Junta gubernativa de Montevideo. El Asesor manifiesta su opinión de que la
Real Provisión debe cumplirse siempre que no peligre la salud del Pueblo; cita la ley 36, L,
2^ A*? 15 de las municipales, por la que se establece se deje obrar a los Virreyes y Presiden
tes libremente, aun excediéndose y transgrediendo los ordenamientos, siempre que la resolu
ción tomada no provoque "movimiento o inquietud en la tierra" y que se de aviso a las
autoridades sobre el particular para que se mande remediar como convenga. Siendo el caso
de Montevideo y teniendo en cuenta la excitación que existe en el Pueblo y la decisión de
sostener la Junta por todos los medios, de los que puede, con fundamento, temerse un
movimiento, el Asesor entiende que aquélla no debe disolverse y que su constitución debe ser
tolerada, cuando menos, por la Real Audiencia, hasta que el Rey Fernando Vil o la Junta
Suprema de la Nación resuelvan al respecto definitivamente. Recomienda moderación.]
[23 de octubre de 1808]
/ Señor Gobernador.
El Asesor de Gobierno á quien V. S. pide dictamen sobre el cumplimiento
déla Real Provisión para la disolución déla Junta Gubernativa erijida en esta
Ciudad imitando el ejemplo de toda la Península, dice: que el empeño en q.e
sele pone es arduo por su objeto y peligroso por la actual constitución délas
cosas
Arduo porque debe ajustarse, ó desindarse por unas leyes, q.e no
han previsto un caso sin ejemplo en los fastos de España
La obediencia
délos Reales Prescriptos, Cédulas y Provisiones aun en los tiempos pacíficos
suele padecer sus falencias, q.e no ignoran los Tirones déla ciencia legal
El cumplimiento y ejecución se lleva hasta cierto punto, y no mas, y la Majestad
misma tiene esto encargado y ha dado á sus Ministros muchas veces las gracias.
El Asesor omite aglomerar resoluciones, porq.e deben ser yson familiares á
los sabios
Recuerda sin embargo una decretal de Alejandro tercero con
cordante con nuestro Derecho Real liberter sustintetnus, dice, si mandatum non
duxeris exeqüendumSi esto sucede porque porque [sic] solo ocurre una cir
cunstancia, q.e hace variar los casos accidentalmente, ¿que será cuando la ocurren
cia á q.e quieren aplicarse las leyes, es nueva, peregrina, y no prevista por el
Legislador?
¿Como ha de aplicarse la Ley dictada para los casos comunes
pá uno q.e ha alterado el sistema universal del Mundo?
¿Y como podrá el
— 154 —

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�nante y categórico para la precente duda
Tal es la Ley 36— L^ 22 A. 15
délas municipales por la q.e se ordena se deje obrar á los Virreyes y Presidentes
libremente aun exediendose y transgrediendo los ordenamt0. sin otro arbitrio en
los Srei Oidores, q.e el de hacer las diligencias, prevenciones, sitaciones y reque
rimientos q.e según la calidad del caso, ó negocio pareciere necesario: y si hechas
las diligencias, é instrucciones sobre q.e no pase adelante el Virrey perseverase
enlo hacer y mandar ejecutar, no siendo la materia de calidad, en q.e notoriamen
te se haya de seguir en ella movimiento ó inquietud déla tierra, se cumpla y
guarde lo q.e el Virrey proviene con solo la calidad de que se de aviso particular
para que / se mande remediar como convenga
Si sin embargo déla plenitud de potestad délos primeros Gefes de Indias se
ponen estas estas [sic] trabas para queno procedan cuando se teme el movimiento
déla tierra, y temiéndose en esta población q.e ocurra el caso prevenido por la Ley
si se disuelve la Junta, de q.e son documentos el publico furor contra algunos ve
cinos de q.e ya se instruyó á S. A. enlasuplica, opino, que siguiendo el espíritu
déla ley no solo no debe disolverse la Junta sino q.e en constitución debe ser
tolerada cuando menos por la Real Audiencia Pretorial, ínterin nuestro Católico
Monarca elSof D.n Fernando Séptimo, ó la Suprema delaNación resuélvalo q.e
convenga
1 Asesor cree q.e ha dicho cuanto puede enla materia, sin embargo las
angustias del tiempo; solo resta para concluir ver que dicta la prudencia, aun
cuando nohubiera ley decisiva yterminante
ElSor D.n Juan de Solorzano L. 3^ Cap2 62 dice lo siguiente: "en provin
cias tan remotas donde tan fácilmente se truecan las cosas, muchas dispensaciones
y disimulaciones pide la ocurrencia y la diferencia de los tiempos ylas personas,
yla prudencia consiste enla connivencia q.e es no lo querer apurar todo ni llevarlo
por el sumo rigor del derecho haciéndonos desentendidos de suspuntos y tole
rando semejantes transgresiones algunas veces
Si asi hablaba ese Político del
Reyno aun enlos casos / que suponía Leyes dispositivas, ¿que seria si fuera con
sultado enlas circunstancias extraordinarias del dia?La misma máxima vuel
ve á recomendar en el Lib 4. Capt. 7 encargando q.e se eviten las ocasiones de
escandalizar la República habriendo puerta á sediciones y tumultos populares lo
cual (añade), si en todas partes puede y suele ser peligroso, mucho mas enlas
Indias donde están mas expuestos á tales movimientos los ánimos délos hombres,
y se verifica mejor q.e en otras lo q.e dijo Tácito á otro proposito, q.e son mas
tardos los remedios, q.e los males y daños que los demandan
Montevideo 23 de Octubre del808
Don. José Eugenio de Elias.

7- [Proclama anónima, en respuesta a un artículo aparecido en Buenos Aires, bajo la firma de
Español Americano. Exhorta al rompimiento con la capital y ataca las actuaciones del virrey
Santiago Liniers, a quien acusa de traidor, comentando los documentos emanados de las
autoridades de Buenos Aires. Confronta las actitudes del Virrey y las de Francisco Xavier Eiío
y asume la defensa de lo actuado por el gobernador de Montevideo. Compara la gestión de
Santiago Liniers y de Elío durante las invasiones inglesas, poniendo de relieve la impericia y
cobardía de aquél y la capacidad de éste enjuiciando, además, la obra del gobierno de
Liniers. Justifica jurídicamente la creación de la Junta de Montevideo, alegando que, destro
nada la casa reinante, los derechos de la soberanía han retrovertido al Pueblo español y que
éste puede crear nuevas autoridades, nuevas leyes y nuevas Constituciones, como se ha hecho
en España; reivindica para los americanos los mismos derechos de las provincias españolas.]
[10 de noviembre de 1808]
PROCLAMA INTRODUCCIÓN A LAS / CONTESTACIONES DE MONTEVI
DEO SOBRE / EL PAPEL IMPRESO EN BUENOS AIRES / BAJO EL
TITULO OBSERVACIONES
No hay remedio compatriotas; llegó el dia desgraciado de un rompimiento
con la amada Capital: Está decretada la ruina del Pueblo reconquistador. Deve
perecer, se ha dicho; Su nombre quedará proscripto, y su gloria sepultada en las
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ojsq 'sojijap sns b soiSoja jauoduioa A 'onbiut apx Dn 3P sosaoxa soj oiauajis ns
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EuipoiA Bjan^ ou Busdsg íeiuíujouSi Eidojd ns ap sojjaiqna ojajndas je UBiJBÍEq
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BjaSns asaiqnjsa ou pBpiuBuinq buisiui bj anb Bpío 'oíag -sojjbjojj b uajSBq
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-jajauio ¿Bpanb sou osjnaaj anb \ * * * sajqBiaajdsap A 'sajaijuí 'sajiA 'soiJBjaiuaj
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-ap 'oiajauíoa ojjsanu aAnjjsap janby •pBpjBiu Bisa JBUinsuoa BJBd sojnauíA sotis
-ijub sns opBqaajjsa uBq bíuosij bj A japod jg *BiumnjBa bsouibj Bun ap SBjquios

�ultimo y la proclama del 15, son indisculpables, apesar de quanto vocean en
contrario sus autores vien conocidos.
En ellos se ofreció a toda la Provincia el veneno de la seducción mezclado
con el accibar déla incertidumbre; se le fijó un plan de indiferencia que no
puede ser honroso a sus fieles havitantes: esperemos, seles dijo a que las armas
fijen la suerte de la Península; veamos que términos tienen los proyectos de
Napoleón para decidirnos; No tomemos parte en la disputa, como hicieron nues
tros antecesores en la Guerra de Sucesión; Juremos de voca a Fernando y de
corazón al que salga triunfante de la lucha sangrienta enque se ha empeñado
la España, si ella vence, seremos suyos; si es subyugada, entonces tomaremos
nuestro partido. De este modo se empezaba a disponer la traición mas infame:
Napoleón hiba a ser impuesto sin perdida de tiempo del estado de la Provincia,
de sus opiniones, y de las resultas déla misión de Mr. Sansni; para ello era
recomendado este Satélite al Govierno y particulares de Montevideo. De oficio
se les mandava disponerle el Bergantín Amigo Fiel y se le davan recomendacio
nes para sus Ministros. Por ultimo, el gran Xefe déla Provincia, informaba a
su Emperador que reciviria gustoso todos los auxilios que consistiesen en Tropas
y armamento Español. Buenos Ayres deveria recibirlos, y el Virrey se pondría a
su caveza olvidando que esas Tropas, aunque Españolas, quando llegasen a pisar
nuestro continente no serian mas que Exercito de Traidores, ganados por el oro
del usurpador. Liniers no era sabedor de sus maquinaciones? No le constaba la
prisión de nuestros Reyes? No savia que el Trono de los Borbones iba a ser ocu
pado por un hermano de Napoleón? Si lo savia, pues que Mr. Sansney devio im
ponerle de todo, quando se quería negar que los pliegos conducidos por el,
formaban un completo detalle de aquella singular catástrofe. Liniers pues, y sus
faccionarios nada menos se proponían que someterse en contado a José 12 Rey
de Ñapóles, y para hacer inevitable la perdición de la America, meter bajo el
nombre de Españoles, unas fuerzas cuyo objeto seria operar contra los Pueblos
que no quisieran doblar la Cerviz a un yugo tan infame. Si, compatriotas: si,
queridos hermanos, se procuraba adormecer en la ignorancia del peligro; se os
ocultaron nuestras desdichas. Se dejo en silencio el estado bacilante de la Mo
narquía: se os pintó a Napoleón como un aliado, como un admirador de vuestro
esfuerzo paraque aletargados en la confianza, fueseis esclavizados por un golpe
de sorpresa; o fueseis victimas del Tirano. Es preciso decirlo, se pidieron Tropas
Españolas para hermanar vuestra suerte con la de Madrid y Barcelona.
Suponed por un instante, que arriba a vuestros Puertos un comboy, condu
ciendo los auxilios pedidos por Liniers. Este golpe no haría impresión en vues
tros ánimos porque estaríais dispuesto a recivirlo: Los malvados pisarían vues
tras Playas entre los aplausos del Candor. Y seria este el momento de indagar
si eran Tropaz Españolas o Francesas? Y concediendo lo primero: si fieles a su
Rey, o vendidos a Napoleón? De todos modos, el Xefe no se huviera detenido
en abrirles vuestrosquarteles, puesto que sabedor délos sucesos de la Metrópoli,
nada devia esperar que no fuese consiguiente a las noticias del Embajador. Nota:
a mas de los Pliegos de oficio sabemos le trajo carta particular del mismo Na
poleón.
Si esto no es una Traición consumada; si esto no concita todo el furor, todo
el encono, todo el enojo de los havitantes de la America del Sur, desde ahora
declaramos que Montevideo no halla en ellos las relaciones de hermandad con
que los ha mirado mientras que fieles a su Rey veneradores de su Religión y
amantes de su Patria, desembainaron la espada por mantener ilesos el honor, y
la gloria de estos Tres objetos sacrosantos.
Pero creéis compatriotas que esto pasa de una ipotesis, de una suposición,
de un echo figurado? No, nosotros conocemos vuestras virtudes tenemos pruebas
nada equibocas de vuestra acendrado vasallaje; sois fieles, nadie puede dudarlo.
Abéis sufrido el mayor agravio quando se ha dicho que la circular del 17 y la
Proclama del 15 no han herido vuestro pundonor. Verdad es que callareis por
efecto de moderación, no por una torpe apatía, no por un consentimiento tácito,
no por una aprovacion verdadera de unas masimas tan detestables.
Los Gemelos os han dicho que sin embargo del estado complicado y vacilan
te de las cosas se devia desde luego proceder a la proclamación de Fernando 79
Anunciada ya en Bando de 31 de Julio; pero preguntadles, qual era este estado
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�— 6^I —
ojBSuas ojqang jap siBjjnq so sojjosoa 'SBjijaodj ¿ojBpuBiu ajsa b Biauaijiaqosap
bj uod JBSuad ap opoui ajqisn^d ns ojJaiqnasap oijg A Bjnf bj japuadsns opusp
-ubui bjjeo bj op^^ajjua BiABq sjaiuiq bA Bq Bjsa b anb ^abs o^^ ¿61 ja BiqBH bjj
-sanu b oqujB aqaauaAof) *jo ja anb A ojsoSy ap z\ BJP Ia oapiAajuoj^ ua opEtu
-Bjaojd anj b¡_ opuBUjag -uq ^ouag A Aag ojjsanu anb uaqES ouBjajua BiauíAOjg
bj A sajAy souang ¡sajBjnaijjBd souaduia sns b UBaijija^s oj opoj 'ubujojsbjj
oj opox ¡SBÍBq ubi sbujjb an) ^osoijojai^ opijJBd ja jod 'oapiAajuoj^ ap jop
-BUjaAO^) jb uojaippap 'ijodojjaj^ bj ap opBjsa jap sajuain^isuoa sauopon A aqa
-auaAo^^ Jouag ajp oqiJJB ja anb ubuijijb opuBnb sojauia) soj opijjnaui uBq anb
na ajqBajsuiaj pspasjBj bj ap sajojaaj sojjsanu b Jinjjsui soiuajanb bjobjj
•SBpBjaauíd sbeu ojund ajsa ajqos souiaJBp ajuBjapB sbj^ -pBpnia BjjanbB ap saj^q
-bjjb soujsiui soj ua vA opEduiBa 'o^ituaua jb JiApaj BJBd asjiuaAajd ua uojBÍBqEjjL
Z jap aqaou bj apsap anb sBdojj A sajuaí 'opjiAB^ Jouag -ouix^ jap pBpijBpjBduii
bj b ojsa ajqos souiBjady "saiÁy souang ap Bsuapp bj ua opiqBJjuoa ojijaui
ns b anb ojjo b jaipBSug ap opBjS ja BAap oijg (b asjipBnsjad ojasojS jojj
-aq un sa ojsa ap Bjanj -opuBujaj ap BsnBa bj BiSjaua uoa opBZBjqB asaiAnq ou
'souBuuaq sns uoa op^iojduioa saauBJj un b sauopBjapisuoa jEpjBn^ jod is opuj
-naur BjaiAnq oSanj apsap -fbua 'ojbjSui ap uopBsnaB bj b soujpap oujsiui o^
•osbd -ojjsj jx
•'ajqBjaaxa ubj uamija ja ua jouoq ap ajquioq un b jBaijdiuoa ap oasap ja o sap
-BpuojnB sbj ap jBsuad ojsaunj ja Biuaj as anb ojubj BjndB oxaoSau ja is Biauaui
-aqaA uoa asjBdjnasip ospajd sa uns A ajqBdjnasip Anuí sa oiuaiiuEjEOE un 'pBpij
-apij bj b ajuauíEjaajip uBaoi anb sojunsB ua anbjod sajsjijij^j A sajiAia saAaj sbj b
SBjsando ouioa 'ojjbsba ojapBpjaA un ap sauoisnp sbj SBpBUJBjjap uaA as anb ua
'sauoisajdxa SBjsa ap Baijija bj bsij ap BuSip 'pBpijuand Bun uaiq sbui o 'BzaÍBq
Bun sa A uaaajBd ojuusip Anuí ap Bja ja 'BUBds^ ap sosaans soj ap ojisa ja jbj
-adsa BiAap opiu^d ns jbujoj EjEd anb Biaja oSeuub uop is anb :oapiAa^uoj^ ap
jopBujaAO^ oijg ap jaiABX 'na '^os ja ajuauíBuiAip oíip ojx&gt;j ap uozbj ug
•sajAy *sg b AausuBg
'3Vi 3P q?JJB jap sandsap JBsaa uojaiAap 'upisnjuoa bj 's^pnp sbj 'ajqranpijjaaui
bj anb oqaip souiaq bA SEuiap oj jog 'souBuuaq sojjsanA ap ajqou jajaEJEa ja A
íopBUBS ^p^i un ap BiaBpns bj íopidmojjoa j^unqijx un ap ji)bsj3a Baijijod bj
ouis sajadBd soquiB ua Bsoa bjjo jBJirapB uojaipnd soiabs soj oaoduiBx 'sajissap
sajqBjaiunuui b asjauodxa uis uoiaisodo ns b asJBjmuaqB Bipod ou 'ajqBjsBJiuoaui
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-npui Bja opuBnb ajuBjiaBA A opBaijdiuo^ ¿SBsoa sbj ap opBaijdiuoa A ajuBjiaBA

�que os escucha: Como tenéis osadía para poner en cotejo vuestra conducta devil
y reprensible, con los pasos firmes, nobles y entusiasmantes de un Español aquien
haveis querido exterminar porque no fuese un testigo importuno de vuestros estravios? Aun tenéis frente para ridiculizar como una insoportable pedantería, los
iperboles vien usados de una alma que quiere espresar todo el fondo de sus
sentim.tos. para ser mas vivo el contraste entre su virtud y nuestra iniquidad?
Solo vosotros podéis llamar ridicula arrogancia a una frase donde el hombre im
parcial ve retratado el noble orgullo de los Sires, de los Duques de Alba, y otros
héroes de la Nación, cuya entereza en casos semejantes serbirán de eterno oprovio a los que viendo cargado de cadenas al infelize Fernando, se atrebieron a
decir, coperemos la suerte de España. De vosotros temblará ella, como de la Ser
piente que se enrosca en el regazo para derramar su veneno Enbuelto en los
alagos. Vosotros seréis los Pigmeos de esta época grande; nosotros los Gigantes
que os perseguiremos de muerte, mientras que mudéis de opiniones confesando
que sois viles y despreciables. Pero no es esto solo, sois también ignorantes en
sumo grado pues haveis dicho que es lomismo declarar la guerra a España, que
a su Soberano; y que el Rey, y España en la constitución figuran una misma
cosa, sin otra diversidad., q' las palabras. Si España se rebelara contra Fernando,
y Fernando quisiera sojuzgarla, harían la guerra al Soberano, haciéndosela a
España? Si vosotros huvieseis logrado coronar a José la, y Montevideo a Ley de
Pueblo fiel imbadiera la Capital por restablecer los derechos de Fernando, haría
también la guerra a este, inbadiendo sus Estados? Vosotros deveis decir que si,
y para lo mismo haveis pronunciado un disparate. Estos conceptos ponen fuera
de toda duda; pero la contestación del Governador de Montevideo, a la ciudad
del [... ] es una obra dignamte. suya, un argumento inbencible de su providad,
y un testimonio autentico de la energía conque detesto vuestras maldades. Quanto el mismo, de acuerdo con el M. Y. C. a dicho en sus representaciones contra
esas dignidades, aquien vuestros inciensos han acavado de atolondrar, no se fun
da en congeturas y probabilidades: Fúndase en cetros y combinaciones exactas.
NOTA, nos remitimos al oficio na 2 que ba agregado: y, puesto que se los pone
en la necesidad de contraernos a odiosas personalidades por quanto vuestras obserbaciones se detienen menudam.te en hacer la apología del Xefe que detesta
mos, nuestros compatriotas serán servidos disimularnos si husando de nuestra
natural defensa peleando con armas iguales nos atrevemos a presentarles un
quadro de Dn. Santiago Liniers, retratado con los pinceles de la verdad. No
sabemos a punto fijo la historia de su vida antes de ser conocido en Buenos
Ayres; pero desde esta época los datos son seguros, y los conocimientos exactos.
Un Capitán de navio desconceptuado en su Cuerpo, separado del servicio
activo por informes poco favorables a su idoneydad: un segundo director de
cierta fábrica de pastillas; un contrabandista consumado; un jugador de profe
sión; un Francés aturdido; un atolondrado sin igual; un hombre oscuro; un
Militar sin crédito, esto era Liniers antes del 23 de Julio de 1806. Aqui empie
zan los dias de su engrandecimiento; esto es empiezan aqui a descubrirse los
prodigios del acaso, o los milagros de una fortuna embriagada. Destinado a
defender el Puerto de la Ensenada del Rio, despés de perdido la Capital, pasó
a esta banda, como por instinto, donde alió enteramente dispuesta la expedicisón que debía reconquistar a Buenos Ayres: marchó de aqui con mil y más
hombres: NOTA (Comprendemos en esta expresión el Ejército y Armada) arribó
a la colonia dejando vien acreditado en el paso, su impericia hasta para dirijir
las marchas: allí instado délas tropas resolvió dar la vela para Buenos Ayres
aprovechando la oscuridad de una noche tempestuosa, pero como no se fijó la
derrota, como no se vio un frente de rehunión, ni se aguardaron aquellas forma
lidades que aconsejan la pruedencia, y el arte, a la mañana siguiente se vio solo
a bordo de su Buque sin saber mas de la esquadrilla que aquel que nunca la
hubiera pisado. Para no detenernos en prolijos detalles, bastará decir, que una
división de Cañoneras que amaneció fondeada frente de buena vista, la tuvo por
enemiga, y que incierto y bacilante, por mucho tiempo, abenturándolo todo, se
dirigió al Puerto de las Conchas, no por previsión y en fuerza de un plan
acordado, sino porque el tiempo no lo de java operar de otro modo. Una tropa
resuelta, un paisanage amigo y entusiasmado, en breve todo lo hacen: a este prin
cipio se deve el desembarco.
— 160 —

�— 191 —
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opipuaJdoia eiABq bj anb Bjaipaauoa aj as anb sajuB A 'bjjbjba bj saaoA b piprd
'ojuaijB ns ap bj anb zoa bjjo JBqanasa iu sauapjo jejadsa uis ojija^ ja ua oped
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bj ap ajjB3 bj b opBjijua uoub3 ja uaiqwBj 3sbub3 aj 'ajqBjapisuoa BipjBnS Bun
opuaijBq anb BjjiJjan^ Bun ua SBjaAap uej aseuadoia as sauoui^j ap ozojj un anb
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jap sezjanj sbj uoa opeuiqtuoa ojuaituiAouj un jaaeq piAjosaj 'Biaouoa bj anb
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•ajuBjJoduii Anuí Buanbad anbuns 'bijojdia Bun op^ueS jaq^q ap sandsap aqaou
EUISIUJ BS3 SOOIBÍOJB SOU apUOp 'OJIJ3J JB JBDBJB BJBd BJBJSUI OU dJUOUIBig 3JUBp
-nAy oiusiui ja is 'o^iuiaua jap ajuajj jb osozuo^jaA osed ajsa opep souiejajAnq
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-oAbuj osBd BpBa b opuaiauaA BqajBoi ns JBnuijuoa A 'ojubj jejajoj opnd sedo
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-uiasap BJBd oiJjiqjB BqBjjBq ou anbjod 'BqauEq bj ap opjoq b sqBjsa anb ojjo
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epipaui Bun opBmoj ouisiui is jod asaiAnq ou 'uapjosap janbe ap opBzijepuBasa
ajuouieig asof u^nf 'q ajuBpnAy ja is 'ojjan^ jap BpuBjsip jBnb jbj ua opsjjodB
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-ue uq anb uoa zapiABdmi bj opejiuipe uojaiAnq sajBjijiui soj oSjequia ui

�de estar destinado en los decretos déla Providencia para ser el Reconquistador
eterno de Buenos Aires. Su pavor en toda la noche del 2; el gran cuidado de
asegurarse su persona; finalmente, su impaciencia provada con tantos echos,
quantos fueron las Ordenes para recivir al enemigo en el Campo de Barracas;
estos puntos no pueden retocarse sin que el orgullo del abenturoso se humille
demasiado. Pero con todo obserbamos que sus panegiristas no dejan de darle la
mayor parte en una victoria tan señalada: Una sola vez no le hacen ablar al Pue
blo de Buenos Ayres que no se le diga vuestro libertador, el Xefe que tantas
veces os condujo a las Vatallas, el que ciño de laureles vuestros hijos &amp;a.
como si huviera uno solo de 60 mil havitantes, a quien se oculte que Liniers no
ha sido, ni puede ser otra cosa que un automato afortunado. Compatriotas, yo lo
he mirado de cerca, y he procurado obserbarle. Inútilmente me cansé en descu
brir sus virtudes: nunca pude encontrar otra cosa que un hombre sin carácter;
un hombre entregado a los encantos de su Dama; un hombre tan dispuesto para
hacer el vien, como para autorizar una maldad; un prodigio de lo ageno; un
injusto; un orgulloso y un hipócrita malvado. Mas de una vez, abismado de la
audacia conque pisaba las L.L. y echaba por tierra las primeras vases de la cons
titución, pronostique que su comedia terminaría por una Jornada Trágica. Has
ta aquí, vuestro sufrimiento me ha desmentido, pero una secreta inspiración me
anuncia que aun no es tarde.
Todo desorden tiene su termino; todo delinquente, solo puede serlo por un
tiempo aplazado:, llegará el momento de la venganza, y entonces desde el mas
pequeño hasta el mas grande desde Montevideo hasta el Pueblo mas distante del
Virreynato, dirán todos a una voz, el Govierno de Liniers solo fue bueno para
los malvados. Con efecto, hemos visto progresar otros en la duración de Tres
años?... Está vien calculado que el merecimiento, las providad, y la justicia,
jamas tuvieron su entrada en su Palacio. Apenas tomó la rienda del mando, pudo
conocer la Capital que estas virtudes hiban a ser desterradas. Un Peña y un
Padilla, Secretarios; Perison Ayudante; una Corte Compuesta délos jóvenes mas
despreciables; una oficialidad donde el Ladrón, el Presidaio, el Cocinero
las heces de la República
en una palabra, eran admitidos sin escrúpulo
ni repugnancia: la disipación del Erario; la protección del Extrangero; la tole
rancia del contrabando; los absurdos multiplicados con unarapidez increhible,
dieron vien a entender que nos esperaba una época muy desgraciada; el suceso
ya lo tiene acredido premios de dos victorias se han repartido entre aquellos
que menos lo merecieron: No hablemos del Exercito de Montevideo, ni de su
Govierno y Cavildo, en favor de los quales nada hizo el héroe de la America
para significarles su gratitud, siendo aquel quien en el 14 de Agosto le dio la
Comandancia de armas, y estos los que dóciles a sus instancias le confiaron la
expedición que havia de Reconquistar a Buenos Ayres. Hablemos si, de aquellos
veteranos que conserbo siempre. A su lado sacando deello todo el partido posi
ble, pero sin acordarse de sus nombres para recomendarlos. Hable un Biamont,
un Gómez, un Larraya, los Pinedos, un Espina, y otros que fueron Xefes subalter
nos y soldados para batir al enemigo el 12 de Agosto; y hasta ahora están espe
rando el premio de sus afanes. Pero aque nos cansamos, cada hombre délos que
han servido en la imbasion no es un agraviado? Si exceptuamos los Marinos y
algún otro ahijado de la Fudó de Buenos Aires, hay alguno que lograse de Dn.
Santiago otro premio que indecentes certificados? Los Várelas, los Pampillos,
que han merecido de se hombre ingrato? El Cavildo de Buenos Ayres no es el
asunto de sus escarnios, después que por labrarle su fortuna se ha sacrificado?
Compatriotas, vosotros lo sabéis, y apesar de vuestro disimuloestais combencidos
que jamás la Providencia tubo un Xefe más inmoral, ni mas indigno del bastón
y de la banda. Benid aqui y veréis los hijos délos inmortales defensores de Mon
tevideo, entregados a un llanto eterno porque la sangre de sus padres no vale
tanto a los ojos del Xefe, como el dicho de una extrangera, o el empeño de un
tercero infame. Venid, y veréis las reliquias de los regimientos veteranos redu
cidas a mendigar la subsistencia entre este vecindario; veréis mutilados a un
Martínez, Capitán de Dragones, un Saabedra, Capitán del Fijo, ambos condena
dos a morir en la oscuridad porque tubieron la desgracia de haver servido al
Rey con honor por muchos años. Volved después el rostro a los cobardes adu
ladores que a todas horas infestan las Salas del Palacio: Veréis los unos enrique— 162 —

�jb jipBnsjad ua ojijap joXbui jap soaj siaaBq so X 'sBnSuaj SBjjsanA
•opuEUj^j ap sojjesba sojjosoa Xos is Bjippap 'sajuaSjnsui
bujbjj sou anb ¡a anb ojsn^ sbui jBunqijj, an X 'ja ood ojjsoj ua ajBp so oX :bzb^
bj b bjpjbs so Bip un^jB zaA jbj 'BUBdsg ap soj X 'sojaSuBjjxa sajBjauaf) soj ajjua
opBuuoj uo^uBjEd ja anb 'sauíBjuí pBjquiax ¿BUBjjxa Bpuajod Bun ap soABjasa
jas X 'ouanp ap jBpnur jod opuBuiBja 'oj^is un ap sbuj usjsa sojjosoa ouioa anb
soj ouis 'BpB^nXqns jas ap ojSijad ua bijjb^ bj j3a jb ojaja jb sozBjq soj opBjUBA
-aj UEq anb soj sauain^) ¿opuBJ jouBdsa un anb 'opBiunjjad OJaSuBJjxa un sbui
UBiaajdBsojauía^) soj ouioa anb sojjanbB ouis 'BiauBJj bj ap opijjBd ja opBZBjqB
uBq anb siBsuad sauain^) -Episa ns jBjnsajdB bjbcJ 'Eip ja ua oaod ap opiAjas
Bq ou X asjBzjjBjauaS b pzadura BiauapBaap ns ap ojSig ja ua ÍBUBdsg ua BAanu sa
ou uoiuido Bjjsan^ 'BqBjuaunjB soj anb jouBdsg zjj^juí jb anb 'bijjbj ns b X soui
-sita is b asjaaapuBjgua BjBd sbui sojpjaxgj sojjsanu ua opiAjas UBq anb sauopB^q;
sbjjo ap soj b sojopuB^iajsod 'sajBjaua^") soJisanu sopo) ap oidaauoa ja JBÍBqaj ua
opBpidaJi siaABq ou 'BpuBui so anb oja^uBjjxg jb JBzjBsua BjBd anb sojjosoa ouioa
isy -opEjS ojjb ua Bpaqajadns bj X ouisijaqBinbBiu ja jaasod ap apjsjB uaaBq anb
djqiuoq soj ua ajuanaaj^ ubj Bisajaodt BjjanbB ap osnq ou 'ojBuXajjjA í^ opuBia
-unuaj uaiA o 'sajiAy b 'ojjbzi^ b opuaijauíos sjaiuiq anb 'JBAOjd bjjbj so ojad
'ajqBjsajuoaui pBpjaA sun sas '*B^*sBajBq3 ap ajuapisaj^ jb uapjo ua oqaip siaq^q
ojusnb anb sowaaJa sojjosou X 'sjaiuiq ap uoiaBjapom bj siBjapuod sojjosoa
*aijBq aj anb ojafqo un SBjnjBpa
sns ua JBjqo ajsa apand ou 'ojiuijui ajuq un jbzoS Bjsd opBiJD ajquioq ja (b bij
-ip so 'osBa ajsa ua siajBjjBq so buiujoj jod is ojad ísajBJOUi sojdaauoa soun ap bz
•jan^ bj jBjapuod ap saa^dEaui oaja so anbjod 'sojduiaxa soj uoa ojqBq so o^
'BpBjnsauísap uopiquiB ns ap sbuiijoia opis UBq X uoj
-BDjjBAajd sojja 'opoj uoa san^ • • • ¿sajXy souang ap XajjjA on ap ja anb 'ajuBjj
-ijq sbui ajuauíajqBjBduioaui jadBd un uBiaBq ojnj ¿sajinby ojjsanu anb opBAaja
sbui ojuauíBaipajd un ua UBqsjjBq as ou sajquioq sojsa 'S013W3D PPaG
•bjubSjbS bj b ojjrqana ja 3A opuBna ejb&lt;Juib aj anb oubui bj Bjadsaj
ojos ojbjSui ajquioq ja anbjod 'bjjbziabjds3 BjsBq BjjinSasjad ua uojBuadiua as
'BUEdsg ajpBj^ bj ap sopraajoABj uoian^ anb uoiajodojd b anb sojjo X sajE^i^^^^
soj *soubjo soj 'sBjajads^ soj 'sXopo^ soj 'sasjoj soj UBdjogB as is ojad ;-B3^sap
-ijsijy soj 'sauoisoo^ soj 'sojiuib^ soj Bjnjuid Bjsa ap aid jb usjuasajd as oj^j
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-sap un ojos 'sajXy souang ap sajopBjsinbuo^ soj b uoisajasip b opuaipuij 'sbui
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-ijap ubj SEuajEui ua Biauapuaasapuoa Bjsa ap JBsn BJBd OJjiqjB osede ja Bja ojsa
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anb jijjnao Bjaipnd 'o^eijues *uq ^jog 'ouixg jb ouis 'sand uainby ¿opBjndiisa
oj B auuojuoa 'SBdojj sns ap oajBquiaaj ja jipad uis sajXy souang ap asjBjijaj
B opBSajj EjaiAnq is 'oiauajis ns uoa pjojsajjag b ojjsoj ua UBUBp ou j¿ jap
pBpijBiaijo bj sbpí -BiaBaija joíaui bj uod sandsap oqaa Bq oj ouioa 'ojuaiuiijduina
ns jBuiBjaaj uoiaB^^ bj X íuopB^^ bj b jaaBjsijBS BJBd BjjBDijqnd bia ap oíaa
-uoa ua íBJjanS ap oíasuoa ua BjJBjuasajd BiAap pjojsajjag -opEqijd X jEjnaijjBd
ojdb ap jBSBd asaipnd o^iuiaua jap sauoiaBjado sbj jijqna ap ojaíqo ja uoa op^p
uoiaBjnjrdB^ Bun anb ajjnao aj aip^u b sand 'sBjaaurs uos 'is 'BuinbBUi Bun :sop
-Buiquioa jbui sajsnquia ap oSojbjbd un 'pjojsajjag ofip ouioa uos sauoiDBdjnasa
sns ';s 'opBAjEUJ ufj 'opBAjBtu un sa o 'BumbEUi Bun sa anb íj^absb 'saaaA sbjubj
opijadaj souiaq anb oj ap au^isui sbuj BAanjd bj sa 'ajjBaijijsní ap soíaj oSiraaua
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BJBd sopBZiJOjnB somos sojjosou *BSBq oj ou SBjjuaiui X 'Ejja apopBjaauís Bq as
seuibí sjaiuiq rsBpBpiAjo BJBd SBpunjojd Xnuí uos bSijjui Bjsa ap sauoisajduii SBq
¿sojaB sajUBÍamas ap ojuaiuiijduina joíaui ja ua sajajuí un auaij anb 'Bjajua
upiaB^^ bj ap Jouoq ja b X 'BiouiAOJd bj b oínpojd Bjja anb sopBjjnsaj sajsijj soj
X 'pjojsajag jBjauaf) jap uopBjnjidBa BsojBpuBasa bj anb opBpiAjo souiaq 'ajuaui
-jbuij 'opBiABjííB UBq ajuauíaunduii bijjb^ BXna 'jouBdsg opjjjns jap sopBjadsaj
siajaA soj -V3&amp; ^8 uii^ 'jauo 'zajBzuo^) 'uB^^ ^XBn^) oujod sajopiBjj soj BjsBq
X 'sopiqajSua sopoj 'soiqjaqos sopoj ísosnBjdB ap souajj sojjo soj ísajouoq ap
souajj sojjo soj siajaA XajjjA PP ojnuiisip ajqiund X opBpjos jap sbjsod b sopia

�Mundo que nosotros censuramos la humanidad con el enemigo. Savemos distin
guir entre lo que es dar camisa a un desgraciado prisionero, y facilitar el viage
de un espía, cuya detención devia desconcertar, las ideas del usurpador... Pero
vosotros sin duda haveis crehido que habláis con los Pueblos mas ignorantes del
universo o tenéis desenfado para escrivir puerilidades y esponeros a la censura de
los sensatos. No hay medio, haveis tocado uno de estos extremos raros; vien que
a nuestro juicio no estáis sino en el segundo, del qual solo os veremos apartados
quando un golpe de Justicia haya echo desaparecer el idolo que estáis adorando.
A sus aras ofrecéis este, y otros sacrificios aun mas bergonzoso, confiados en
que el sabrá remunerarlos; pero temed que no os haga sentir su ingratitud, como
a los defensores de Buenos Ayres: Temed que un dia no se desconozca como lo ha
echo con la respetable corporación, aquien antes rendía sus omenages: temed que
no os pague vuestros servicios como los del Montevideo: temed que no premie
vuestra mala empleada animosidad, como los del venemeritos veterano: temedlo
todo, pues son los agentes de un hermano de los grandes aliados de la infelice
España.
Estábamos en animo de no pasar adelante, pero no podemos prescindir de
informar a nuestros convecinos en la causa que justifica la creación de la Junta,
aquien se-da el epiteto de rebolucionaria.
Este proposito en gran parte resulta combencidode los precedentes detalles;
porque si el Xefe es sospechoso; si nosotros como tal lo hemos delatado; si lejos
de escucharse nuestras quejas, las desairan los Tribunales; si en vez de suspender
al Xefe, hasta que se justifique le hacen juez de la misma causa; si abusando del
poder se nos amenaza por la fuerza, y se nos pone a punto de entrar en una guerra
con nuestros propios hermanos; si el Pueblo irritado pide que se cree y perma
nezca la Junta, que recurso nos queda sino obedecer su voz respetable? Los
apologistas de la tiranía quisieran que huviesemos empleado la fuerza armada,
para contener al vecindario, porque acostumbrados a mirar los Pueblos como un
conjunto de irracionales juzgan que todas sus conmociones deven calmarse a
valazos. Pero nosotros pensamos de otro modo; veneramos en el Pueblo de Mon
tevideo la imagen de aquellos que acavan de salvar la España: el es un objeto
sacrosanto, desgraciado de aquel q'. a nuestra vista se atreva a ultrajarle! Antes
sufriremos todos los males que nos amenaza, que con sentir tamaño atentado.
Basta que la cuchilla del Francés haya acavado con una gran porción de esta
noble parte de la Monarquía: nosotros nos conserbaremos, ya que el cielo nos
ha confiado para ser un plantel de heroicos defensores de la Patria; y asi,
quando el poder, y la astucia del Tirano avise a nuestro Govierno que esta el
plan proporcionado, que es tiempo que caiga la segur sobre el Imperio
[], tenemos quien haga justicia a nuestros Reyes; quien extermine los
traidores, y sostenga las glorias de la Nación, como lo están haciendo hoy los
Pueblos de la Andalucía, los de Asturias, los de Castilla, los de Aragón, Catalu
ña, Galicia, y Viscaya. A tan justo miramiento responden los Gemelos, q' nos
otros culpamos al vecindario de un delito que no tenido la menor parte. Pero
si es asi, porque el valeroso Liniers no enbiaba sus legiones para castigar el
corto número de individuos que en vuestro juicio manejan esta gran maquina?
Porquela Rl. Audiciencia no manda Diputados que conozcan de esta causa sin
conmociones populares? Quantas veces ha dicho la Junta, garantidnos nuestra se
guridad, poned el Pueblo a salvo de una catástrofe y todo sera acavado? El nue
vo Govierno no ambicionado por el mando. Dejara de existir en el mando
quando la superioridadproceda conforme a nuestras reyteradas demandas. Si,
lo hará; apesar de que su autoridad sea la mas lexitima y vien fundada.
Nosotros concebimos que destronada la Casa reynante retrobertieron al Pue
blo Español, todos los derechos de la Soberanía, y que usando de ellos como
en el primer instante de su ser político, pudo crear nuevas autoridades, nuevas
Leyes, nuevas constituciones, no subersiba de la que veneramos, sino interina y
duradera hasta tanto que las armas reztablezcan el carácter de la Monarquía que
por esto la Península sin guardar la menor consideración a las leyes antiguas,
lebanto sobre las ruinas del gran consejo de Castilla, una Junta Suprema y esta
consintió en la elección de otras subalternas, sinqueen ello haya interbenido mas
autoridad que la del Pueblo.
Y aunque alguno a dicho que tan extraña rebolucion solo puede legitimarse
— 164 —

�— 691 ~
tnuM¿\ — ouBauaray iouBdsq y '8081 P 01 •^Aojtq 'oapiAajuoj^
is soy u o jai a anb Bpuajjoq sbuj uooibjj bj ap ojsaunj oínjjuí ja jpuas b
uojBzuamoa Bauaray bj ua anb sojarapd soj opis jaABq anb Bpuajajip bjjo uis
'opBjsa orasicu ja ua aaauBrajad opoj sojjosou BjBd A 'uaraua ajsa ua ajjBd siuaj
ou sojjosoa íanSisjad oj saauBjq uq -opipuajo Bjapisuoa as tu 'apuajo so tu anb
ouBuuaq un ap joujb ja Bjní so '¡a opoj ap oipara uq ^opinasap ojjsanA ajojj
sbjoj b anbunB 'Bpuapuoa ns ap pnjnaaj bj ajqos ojinbuBjj ajduiais BJBsodaj
'Bjjpag A 'Bjjojaj^ 'P^P^^ 3P soIfPnd soraisijapij soj b sajosajdo sojjsanq uojaip
anb sojnjp soj oppajaiu jaqBq ap osojjnSjo oappaJuoj^ -spjEjsnS anb oj pao
-Bq íBjanpuoa *Bj^q spjirai soutajanb ojsa jod ojq -saaijaj sbui sbj uppB^q bj BjBd
ÍSBjsaunj opis UBq sojja bjb^ -opidraojjoa oujatAO&gt; ja A 'ÁojJOf) un jautaj BiAap
anb sbj A 'soubjjx soj uaujaj anb SBjjanbB ouis 'sauoiDOuiuoo sbjjo opesnBD usq
ou SBjunf sbj BUBds^ uq 'BinbJBuoj^ ubjS Bjjsanu ap ojuatuipajqB^saj ja BjBd
Bstaajd sbui bj Buuopj Bun ap :Bioijsnf ap uopBJjsiuiuipB Buanq bj soduian soqa
-nui jod BjnSasB aj anb Biujopj Bun aQ :ojjbsba uanq ojx)J b bjejS jas aAap anb
Buuopj sun ap bjbjj as Aq 'Ojupsip Anva sa odoiaij ja (b jaaouoa siaAap A 'sBsn^a
sbj spABs sojjosoa 'opiAoujuoa UBq as zaA BunSjB is sojqan^ sojjanby 'opBSBd
ojap ojdwaxa ja ajjajB so iu 'jopajuí oj ap sauoianjoqaj sbj siBuiaj o^q
•Bjunf ns auaij Bjja ojad íopBjsinbuoa siBd sa :BjjsanA bj ouioa biu
-ojo^ Bun sa sbijbub^) 'soíiq sojjsanA b A 'sojjosoa b 'opBisBuiap Bsajajuí anb uoij
-sanb Bun ajqos pBjipara (A 'opiAjo ja pijqB san^ ¿souBaijaray 'siapuajua oq
*sorainjijsuoa anb p^papos bj ap *sajBj8 sauoia^uirajajap
sbj ua ajjBd jbujoj soraapod ou anb ojsand 'Bjsmbuo^ ap ^aq ajqijjaj bj sojjosou
ajqos saauojua Bsad 'opunSas oj i :apand 'ojaraijd oj ; 'ojunsip sa o 'Baijijuapi
as ajuarajiAia q ¿Bjnsuiuad bj ua unsn oraoa 'sBjja ap jBsn uaiqraBj Bjpod ojq
¿ouojx j^p soqaajap soj Bjja b opijjaqojjaj UBq ou uaiqra^x ¿BinbJBuoj^ bj
ap jBiauasa ajjBd Bun buijoj ojq pjqjj sa ou bijjb^ n ^ou^aijaray ja orasira bj
jiaap Bjpod ou anbjod ^. '^8 o^pJB3 ja 'sauoSBjy ja 'znjBpuy ja Bjqsq isy
opipjad'ujo opBjnBjsaj
UB^Bq 'opBuiB ja opuBUjaq ap pBjjaqij bj o 'SBpuapiAOjd sira anb ojuej BjsBq
Brajopj bj ua ojund un aj^saa ou A 'opoj opsujojsBjj aq oj osa jod 'sBpijajuoa
Biuaj saj anb sapBjjnoB^ sbj soubui sira b ojjanq UBq íopoj ojjauodsip opand ^oq
ÍBijiraBj ubj^ ira ap ajpB^ jap jiaid ajjanra bj jod opBdiauBraa Aojsa íBDijijod
pEpuEjJo Bun ua oaA ara ísajqísod sauaiA soj sopoj arajBuoiajodojd ap ajuajajajd
uij ja uoa ajaSns ara jBnb bj b 'pBpapos Bun orajoj 'ajqij ajqraoq un Xos o^
qouBdsa ja apuodsaj ojsa y 'SBppouoasap uos sou anb SBjunf sBun oi^BJjns ojara
ojjsanA uoa siajuBqaj ou ojad ísoupBS'zní 'soaj jod siauaj sou is 'sojjosou ap sibij
-uoasap i
oqisBd ajuaraBjara sa oaijijod oj ua jas o^na 'oqDBjndod un sios
sojjoso^ ¿BjjBqoj BjBd siauaj pBjjnasj anb 'oqoajap an^) *opipjad bdjbuojv jap
ua^Brai bj sojjosou ua jbjiui sibia3q :onSijuy o^ipo^) ja na ojijasa Bjsa anb oj
uoa ajqísod oj ua sojeujjojuod siBiAap sojjoso^' :oSiraaua ja UBJBZBqaaj A 'ajsa b
jBjjaqij BJBd 'Braajdng Bjunf BJjsanA b souopuaijaraos 'ouBjaqo^ ja ^od sopija^
-uoa soajdraa soj ua jaaauBrajad soraBipod sojjosou :Bjisaaau ou pBparajajua "Bj^q
jBnb jap 'oiparaaj un opBaijdB siaABq sojjosoa ísBra ubjiq -oainbjBuo^^ ajuara
-bsojoSij oujaiAO^) un ap sbj uoa UBaoqa sauoiasjaqijap sns anb A
sajuaS
-jnsui 'soiJBUoianjoqaj 'sojsníui uos anb sojqan^ soj b Jiaap UBjjanb Bjoqy
•opiJsiSB UBjaiAnq SBraBÍ is oraoa uojaiaaJBdBS
-ap sojjq ¿pjjnsaj ,b ^
sorasira sojjosou ajjua ap sop^a^s u^as 'sojqraaira
so^na 'sajBjnaijJBd soíasuoa soun sajuB^ojijsqos A 'ubuj3iaoS sou anb sap^ soj
bjjjs ns ap uaÍBq :oziq as A 'Bjunf Bun as^SBq íBjjiAa na oíip 'BXns bj anb zoa
bjjo JBjadsaj uis 'uopBjq Bq :ojsia siaABq oj sojjosoa ojad 'uapjo ja Bja jbx
•o8ijsb3 ajsa ap ouSip BqBjapisuoa soj is 'sojjaAoraaj
ua aisiuiA 'BsnBa ap ojuairapouoa uoa 'ouBjaqos j^ o ojnjijsos orasira ja SBJjuaira
souara jb '*B3^'sajBjaua) 'sauBjidB^ 'sajopBUjaAO&gt; soj oraoa 'sapBpiJOjnB SBraap
sbj SBsají opuBÍap 'o^iraaua ja uoa oí un as soujapjad BJBd '(a^ip as unSas) anb
janbB ap JBSnj ua 'oíasuoa un ap uopnjijsqos ajqísirajad BijBq ojos pBpisaaau
jo^bui bj ajsa unSag *OAijBjsi9aj Braajsis ojjsanu ap ojuairaiaouoa oaod Anuí aAnS
-jb Bpijss Bjsa anb soraaaja sojjosou 'ojSijad jap BiauaSjn A pBpiraixojd bj jod

�8 - [Carta del presbítero José Manuel Pérez Castellano, al Obispo de Buenos Aires, en la que
defiende la posición de la Junta de Montevideo. Sostiene que los españoles americanos son
hermanos de los españoles europeos, porque son hijos de una misma familia, están sujetos
a un mismo monarca, gobernados por idénticas leyes y usufructúan idénticos derechos; que si
los Pueblos de la Península privados del Monarca han tenido facultades para proveer
sobre su seguridad común y defensa, los mismos derechos caben a los españoles americanos;
hace notar, asimismo, que si Montevideo fue la primera ciudad de América que manifestó
el deseo de igualarse con las de la Madre Patria, ha sido por su tradición de fidelidad y
porque se vio obligada a ello por razones de imperiosa necesidad, dada su posición geográ
fica. Concluye afirmando que acata la orden del Prelado suspendiéndole en sus facultades
como sacerdote.]
[30 de noviembre de 1808]
limo. S0^.
Los Españoles Americanos somos Hermanos de los Españoles de Europa
porque somos Hijos de una misma Familia, estamos sujetos a un mismo Monarca,
nos Gobernamos por las mismas Leyes y nuestros dhos son unos mismos.
Los de allá viéndose privados de nro. muy amado Rey el Sor. Dn. Fernando
7^ han tenido facultades para proveher a su seguridad común y defender los im
prescriptibles dh, de la Corona creando Juntas de Gov, que han sido la salva
ción de la Patria y creándolas casi a un mismo tiempo y como inspiración Divina.
Lo mismo sin duda podemos hacer nosotros, pues somos igualmente libres y nos
hallamos envueltos en unos mismos peligros por que aunqe estamos muy distantes
esta rica Colonia fue ciertamente el sevo que arrastró al Infame Corso al detesta
ble Plan de sus pérfidas y violentas usurpaciones, según él mismo lo manifestó
a los Fabricantes de Burdeos poco antes de entrar a su oscura guardia de Marzac.
Debemos pues estar vigilantes quando es manifiesta su tenacidad en llevar adelante
sus proyectos y volver a la Preza como el voraz Tiburón q vuelve al segundo
anzuelo aun que el I^ le haya roto las entrañas.
Si se tiene a mal qe Montev0 haya sido la 1.a ciudad de América qe mani
festase el noble y enérgico sentina10 de igualarse con las Ciudades de su Madre
Patria, fuera de lo dho, y de hallarse por su localidad más expuesta qe ninguna
de las otras, la obligaron a eso circunstancias qc son notorias y no es un delito
ceder a la necesidad. También fue la primera Ciudad que despertó el valor dor
mido de los Americanos.
La brillante Reconquista de la Capital, la obstinada defensa de esta plaza
tomada por asalto, no se le ha premiado ni en común ni en sus individuos y aun
se le ha tirado a obscurecer aquella Acción gloriosa con mil artificios groseros e
indecentes que han sido el escándalo de la razón y de la Justicia. Sobre uno y
otro asunto ha llevado esta ciudad sus representantes a los pies del Trono, para
que S. M. se digne resolver lo que fuere de su agrado, sufriendo con paciencia y
resignación a más de los males que ha sufrido, los muchos insultos que se le hacen
de toda especie, mientras llega la Soberana resolución que espera favorable con
fiada en la Justicia de la causa.
Entre tanto yo, que respeto a V. S. I. por su alta dignidad, y como a mi
Prelado, me doy por suspenso de la facultad de celebrar, predicar y confesar a
consecuencia del oficio de V. S. I. de 26 del Corrte que se sirvió dirigirme por el
Presbístero Dn. Ángel Saúco, pues teniendo el honor de haber sido elegido por
Vocal de esta Junta, ni puedo dejar de cumplir con la sagrada obligación que
me ha impuesto la Patria y cuya salud es la suprema Ley, ni puedo por ahora
comparecer personalmente a dar cuenta de mi conducta al Tribunal de V. S. I.
Dios Gu. a V. S. I. m8a.
Montev0 Nov 30 de 1808.

— 166 —

�— ¿91 —
•oduiayj ya Bpyaap anb BjsBq
sa joíaro oy anb uoa ajdraays soraajBjsa isb ^ ouBÍfua ara anb Bjyp *pQ
•Baijaray T ^ syyodcujara By ajjua
Bsoypo sbui y 'upiDuyjsyp eon jaaayqBjsa sa opoui ojjo ap jBsuad anb 'Binajdns jod
somBazouoaaj anb Bjuní By b ojoa ojjsanu jBAayy BJBd uaiqum ouys 'oqaaq soraauaj
anb oy jaasq BJBd sopBjynaBj souiBjsa oyos on anb ajBuydo ajdraays oj^ 'oyaduia
ya jynjjsap BJBd uozbj By ap osn jaa^q yyinuy sa anb as anb jod 'ByjajBra B^sa ua
jBjqBq oa ap ojdaaajd ya opByoiA ajj #sBujajyBqns SBjuní sns jaa^q BJBd JBynayjjBd
na soyqand soy A sopyjJBd o sojayjjsip soy sopo) oraoa 'isb oyjaaBq BJBd oqaajap
un uauayj anb jod Bpnp uys 'sBiuajdns UBymi) ^s uaiquiB) BTDiyB) Á SBijnjsy ap
SBy anb 'sBiauíAOJd SBiuap SBy ap ojoa un opBSipuaiu Bq Buiajdn Bjunf By anb sa
oaA anb oy ojad tsb Bjas oyya ajuacuBjn^ag '¿ouanq Bjsa anb *pQ b aaajBd ay o^j?
•¿ajqtuou ajsa ap pnjiydniB By Buayy anb ya oyos ByyiAa fJas? ¿oyqand yap oyy
-anbB jBjBd b ba apuop b saauojua ^? ¿sbiusiui SBiuoyoa SBy BjsBq A. SBpuiAOJd s^y
SBpoj ua ouis 'ojijjsip ns ua apu^ui anb BJBd oyos ou 'sapBjynaBy ayjyjayuoa A Bjunf
Bun jbuijo^ BJBd oyos ou oqaajap un auaij ByyiAa ap oyqand ya anb souBsi^d
siui uaaja A -p^ opiaja Bq anb uo3? #ouajB8B yap jByouiB asjBÍap 'opunSas oy
is 'soiuapod anb j^ssayuoa 'ojauíud oy ys 'somos ou o somos o 'oim o^imy
*ayjBmByy BJainb *pfy omoa o ouiaj 'upp^u 'oujaiqoS asa ap ajuBjSajuí ajjsd omoa
Bayjamy By Bjas oy uayquiBj 'oujaiqoS ya ua sap^paAOu jyanpojjuí ap BjjiqjB upzBj
Bjsa jod A ouBjaqos yB SBpBsopua sapBjynaBy s^y pimnsaj ByouBdsa BjnbjBuom By
ojEja SBm o youBdsa oyqand ya ys 'oSanq '¿jns yap Bayjamy By uaiqmBj apua^dmoa
as ou ByouBdsa BjnbjBuom By aaip opusna A? ¿ByouBdsa BjnbjBuom By ap sa ou?
¿Píl ^I(tIeH uainb ap 'oyqand yB Bjqmou opu^na A? 'uopnjusuoa By ua SBppnp
-ojjui sapspaAou SBy BqBmijySay ojsa anb A bijiuje^ y^aj ns Bpoj A yy^ opuBuja^ ap
uoiaBuojjsap By jod oyqand yB sapEjynasy ap upisaaojjaj By ua BiuaAuoa anb soajjoa
sop BjEq oíip 9iu -p[\ 'soyya opBmjo^ usq as ByyB anb oujaiqoS ap SBjuní SBy
ji^aya BJBd p^jynaB^ somauaj ou anb aaip as opuBna japuajua b Bp as ojsa anb
souam Bp^u sand 'Bynsujuad By ua opp^u you^dsa yap tunftitjstp ptnb un omoa
A sopBjsinbuoa omoa Bjapisuoa sou anb 'sojjosou b opoj ua joijadns aaja as anb
ou9m&gt;2p yap oyynSjo ya opuBjuamoy UBjsa *spQ 'BUBds^y ap soyqand sojjo oqaaq
UBq anb oy ys jod jaaBq BJBd soqaaJap uauaij ou uanSzní anb Baijamy By b jouoq
oaod ubj uBSBq sojuayBj sajoíam ap souBsiBd sojjo A *p^y anb jaA yB ojyBxa A
ou^ipui ara oyjBjjuoa ya jod Anm sauoiaaB^sijBs ap ouayy am sasajajuy sim A BpiA
ym ojSyyad un uajjoa BiauíAojd By sopoj ap ya A BijjBd ym Esa ap jod oyqand ajsa
ap uaiq ya Jod 'ouBjaqos ym ap oqaajap ya jod anb osuayd opu^na A oqaaq oyjaqBq
ou ap BqBÍOJuos am 'opoj oyjauodxa Biqap aauBy ajsa ua anb yaja 'uoideu ym
BJBd BJSBisnjua joABm ya Aos soasap sym ap pnjyjaaj By ap ojnSas oaia upyanyosaj
A Bzarajij By ap ya anb ouyraBa ojjo Aoq jbuioj ap pnjyja^ ua oA Aojsa BjnjuaA
jod ojad Bsajojd ara anb ojaajB uanq ya -p[\ ap soíasuoa soy ua ojqnasap uayg
:ojauBdmoa opyjanb yj^

[¿8081]
[•Diuajdnt jod UDSzouosaj anb ojunf D| d 8juD|uasauda.i
un JDiAua DJod A oipaij Dty o| ouioa JDnpo oJDd opoqn^Dy Djsa oapiAa^uoy^ ap Ojqan^ |a anb
ap U9¡u|do o| JD^uas jod aAnpuoa A SDUjajpqns SDjunf jDuuo^ oqsajap Jod uapand sojqand
so| A sop^jDd o toju^jp so| sopoj anb D3D;sap .'oujaiqoB |a ua sapDpaAou jpnpojfuj d oq^aj
-ap aua¡j Dsu^uiy 'DpD^ndo sa|UD Duupop D| ap Dpuansasuo^ ouíos A DjouDdsa DjnbjDuoyy
D| ap a^od Dun jn^ |ap Dsuauiy jas ap pn^iA ua anb 'o6an| 'jojou a^o^ -u
D| ua soppnpoj^uí seuopDAouui sd| DqDui|q6a| anb o| 'sapoqnsD^ sns o|qanj
UDiqoq ||/\ opuoujaj ap u9pD3¡pqo D| jod anb ua opjuaAuos DiqDq 'jou^tuo d^jd^ Dun ua
'anb Dpjansaj aq 'SDpouuo^ j||o so| d sajD|iui¡s oujaiqoB ep so^unf jiBap DJDd poqnsoy
ap U333JD3 anb opuDBznl 'Duodsg ap so^an^ sojjo oqsaq uoq anb o| js jod jaaoq DJDd
oqsajap euaq ou osuaujy o| anb uauaqsos sauainb A ajse ap u^pisod D| dsdjd A souoap
-lAajuoiu so| jod DpjuinsD pnqpo o| apua^ap anb d| ua 'DjjjaAaipg o 'saqo SDsnq ap

�10-[Escrito de Mateo Magariños y Ballinas, en defensa de los sucesos que tuvieron lugar en
Montevideo, cuando se rechazó la destitución de Eli o de su cargo de Gobernador y se resis
tió su reemplazo por Juan Ángel Michelena. Se expone la doctrina que justifica el proceder
de la ciudad de Montevideo y las arbitrariedades legales cometidas al deponer al gobernador
Eli o; se señala que Elío y el Cabildo de Montevideo acusaron de infidente al virrey Liniers
ante las autoridades competentes y demandaron su remoción y éstas, sin emplazar y juzgar
al Gobernador determinaron relevarlo, nombrando, el acusado, al capitán de navio Juan
Ángel Michelena para desempeñar el gobierno de Montevideo; se destaca que no era equi
tativo se castigase sólo a algunos de los culpados por firmar y acusar de sospechosa la
persona del Virrey, haciéndose notar los peligros que arrancaban de tal procedimiento, y
que, asimismo, era indispensable, dadas las circunstancias juzgar a Liniers. Hace mención de
las causas que dieron origen a las sospechas; sostiene que el Gobernador de Montevideo
tiene en su poder los documentos que probaban la deslealtad de Liniers para con el Soberano
español. Destaca que en Montevideo se vio con sentimiento que se despidiese al enviado de
Portugal, mariscal de campo Joaquín Curado; alude a la misión del brigadier del ejército
español Manuel de Goyeneche, a la forma en que fue recibido por las autoridades monte
videanos y a su reacción ante los ultrajes de que fue objeto. Señala que el enviado de
Portugal no intentó perturbar el sosiego de los Pueblos sino sólo indagar los sentimientos de
éstos. Se refiere a los sucesos desarrollados en Montevideo el 20 y el 21 de setiembre; se
extiende en reflexiones sobre ellos y aduce los fundamentos jurídicos que justifican la Junta
creada. Al desarrollar su argumentación expresa que el primero de los derechos del hombre
es su conservación; subraya que el pacto social es la fuente originaria del poder real, deri
vándose, por tanto, su poder del derecho natural; establece los casos en que el hombre,
a pesar de haber abdicado del derecho de su propia defensa, puede ocurrir a las armas sin
mandato superior para concluir sosteniendo la tesis, a fin de defender la actitud asumida
por el Pueblo de Montevideo, que un Pueblo está legítimamente autorizado por derecho a
oponerse a todo lo que sea contrario a su voluntad y a remover a las autoridades cuando no
puede fijar por otra vía su seguridad, ni atender a su conservación; expone la jurisprudencia
admitida que otorga licitud a la determinación del Pueblo de Montevideo en el conflicto de
competencia entre la autoridad del Virrey y del Gobernador de Montevideo; destaca la acti
vidad y celo del gobernador Elío y concluye manifestando que los Tribunales imparciales de
Buenos Aires oirán las quejas y repondrán las cosas al estado que tenían antes de la llegada
de Michelena a Montevideo.]
DEFENSA DE LOS SUCESOS QUE TUVIERON LUGAR, NO ACEPTANDO
LA SEPARACIÓN DE ELÍO, Y ADMISIÓN DE D. JN. ANG. MICHELENA
Noble e Ilustre (S) vecindario Montevideo oid la voz de la razón, un
Español os habla y affé deveis prestar atencn. [testado].
Los días 20 y 21 de Sepbr. qe. creieron algunos críticos eran los de vuestra
desolación, y ([asombro]) son los simientos políticos de vra. livertad, y amor á
vro. Amavilissimo Soberano El Gn. Sor. Dn. Ferdo. el 7 y en, su calificac0". os lo
quiere demostrar.
Según el orden délas (naciones cultas) ([naturales a cada cosa qe. pide pr. si...
guardar la proporción^). . . dejar impunes los delitos es una máxima detestable
pues midiendo los principios elementales de la sociedad y comparando los medios
proporcionados alos fines del Govn0. conocen, qela correcion de ellos es el peservativo délos desordenes de un Estado. Las leyes penales son las columnas de la
monarquía, y ellas fueron spre. las qe. ocuparon toda la atención de los savios
Legisladores, pr. qe. ala verdad son el dique, qe. se opone al torrente de los vicios;
estos alteran el buen orden, y ofuscado este, viene a tierra todo el edificio políti
co / ([y por consequencia es]) (De suerte qe.) la impunición de los delitos es
un fanatismo tirano contra la savia politica del Govno. y por iguales sentimientos
lo sera arrancar del seno de sus formulas [?] las devidas á calificar y organisar
el proseso pr. el q. según la frase del jurista deve recaer el fallo, o absolución de
la pena: Principios tan savidos de todos como encargados desde el primer delito
de nr0. P*. Adán, pues quebrantado el precepto dice la Sagrada Historia, qe. se
interrogo pr. el señor Ubi es Adán, y no pudiendo pensarse qe. lo ignorase con
vienen los Sagrados Espositores en qe. fue citación p*. ser juzgado de su culpa;
¿luego si nro.... digno Xefe y Capitulares han acusado de infidente y sospechoso
al Exmo. S. Dn. Santiago Liniers pr. qe. no se les emplasa, citan y oien p. qe.
— 168 —

�— 691 —
— 'BJJayx BI B
-ux o oauaxtuxAOtu asjxnSas Bpand anb 'pBpxyBa ysa ap Bas BijaaBui By anb ap osb^
ya a^nyaxa / sBiJBUxpjo SBasaaojd s^yap sandsap 'oip bjjuod A soAisaoxa Bas *abunB
soiBpuBiu sns jiydxiina A jaaapaqo b sopBSxyqo souiEqBjsa -ab opuBuapjo ojuBnb ua
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([p uppxo4ox4 ua]) • • SBuad ssy uanbxydB say as sopxauaA 'Ojp A ojanj 'id opuaxs

�¿Y donde está la igualdad de los Dros. y la reciproca combinación de ellos:
^Como puede suceder, que siendo muchos los culpados se los exonere a unos y se
castigue a otros? Si en la precisión de las LL. perpetradores, actores, consentido
res &amp;a. merecen la misma pena siendo de paralela suerte su delito ¿como se arran
ca el honor de uno, quedando impugnes los demás? El eruditísimo Dn. Pablo
Matías Doria de la ilustre familia de este nombre, combence con la mayor evi
dencia que la luz natural de la Razón inspiró al hombre la vida social para ocu
rrir a sus necesidades de un modo el más cómodo, que solo podía tener lugar
en la de este estado de la naturaleza perfeccionada: Si en algún caso pudieran
delinquir mancomunados, y uno ser castigados y otros libres, apesar de que to
dos ofendiesen la reputación, fama y honor, vajo un salvo conducto de su ex
cepción y libertad de toda corrección, quedaría privado el ofendido de toda se
guridad, cuyo deseo le hizo sacrificar parte de su natural libertad; y el ofensor
satisfecho en la indiferencia y tolerancia del Govierno repitiria sin medida la
especie de sus delitos impugnes. Nuestra legislación en el concepto de los mejo
res politicos es la mas arreglada de todas las Naciones: por ella se deducen las
penas de los mismos extraños de los delitos y estos con toda la análisis de que es
capaz la insondable malicia de los hombres, se precaven y castigan como males
opuestos a la Sociedad: En la deducción particular délas pena, se halla diferencia
por la varia naturaleza de los crímenez; pero — ninguna absolutamente en la
Razón general de castigarlos siendo unos mismos ycon las mismas circunstan
cias perpetrados. Si los capitulares estuvieran autorizados para difamar, y ex
ceptuados para ser corregidos, claudicaría la parte mas noble de nuestra Juris
prudencia, se introduciría el despotismo, y admitido un Rasgo déla independen
cia incurriríamos en el delirio de que censuramos a otras Naciones; luego no
pudo tomarse por el Sor. Jn. Santiago Liniers providencia alguna contra el Sor.
Jn. Xavier Elio, sin ser igual para los Sres. Capitulares que firmaron, y acusaron
de sospechosa su persona.
¿Pero es acaso este el solo error legal cometido por su procedimiento?
¿Quien duda que estando recusado y calumniado por el mismo Sor. Governador é
Y. C. no pudo ni devió tomar otro partido que el de su defensa, y satisfacción a
los motivos que movían a los acusados? O el Tribunal que conoce es legitimo,
y como tal ordenó; o si provee por si el acusado es atentarlo y no respetar su
autoridad, que como necesaria deve juzgarlo en unas circunstancias enque la
menor sospecha deve ser descubierta, y evitada pa., no incurrir en el labyrinto, qe. con dolor observamos en nros. Herm". ¿Y serán... de poco vulto
las qe. notoriedad, y sin entrar en lo interior se han deseado translucir?
A la verdad qe. no han sido tan. . . patéticas las de los Xefes de algunos
Pueblos de España,... y sin embargo han sufrido su deposición, y muchos de
ellos la correcion de sus excesos, cosa qe. ni se ha apetecido ni solicitado, pues
una la severidad... y animo de estos respetables Magistrados qe. se guian pr. la
verdadera senda del honor, amor y lealtad. . . al próximo, y nr0. amabilísimo. . .
Soberano el 7' Ferdo. y de ello se le han dado al Sr. Dn. Santiago pruebas nada
equivocas de esta verdad, pues llegado a este Puerto el Infame Comisario francés
qe. dirigió el monstruo Napoleón tubo el Sr. Dn^ Xavier de Elio la / bondad y
política (qe. jamas recompensada) de ilustrar a su Hijo, el Comte. déla Zumaca
Belén pa. qe. partiendo sin demora impusiere a su Pte. de el estado de cosas po
lítico de Europa, y qe. previéndose de toda sos.. . sospecha observase la conduc
ta de su indiferencia; consejo qe. al tP. qe. le precavió [entre lín.] de todo in
sulto, le reconcilio el... concepto qe. este manejo le ha acarreado, y qe. frustrado
([en un genio propriamente francés.. . y en proyectos]) sin este aviso, en un ge
nio como el qe. es notorio le caracterisa, y de ello deducirá todo sensato el tierno
amor del próximo; restando solo provar el del amabilísimo Soberano el 79 Ferndo.
qe. se deduce de haversele jurado y proclamado no solo sin ordenes del Supor.
Govno. sino / executado primero qe. atropellando óbices y obstáculos qe. se obje
taban pr. el mismo, y suplica infernal pa. suspenderlo del... Comisario Franses
con pliegos de nros. mismos. .. Ministros, y abdicación. .". de nros. Inocente
([ST. natural Fernd. 79 y digno]) y legitimo Soberano pr. qe. el inflamado
amor de nro. Xefe solo lucía apeteciendo lucha pa. desagraviarlo déla opreción
délos Tiranos, y en su alma puramte. Española conocía qe. el homenaje de su
verda. lealtad... era rendirle quanto antes este dulse vasallaje.
Pero no deviendo el ppco. espectador dexar de tener algunas nosiones de
— 170 —

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a'b 'pmpDBxa ej Bptjduina opuaiA oaijijod *oip jap soidpuud SEuiap soj sopoj uoo
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uos aj-b 'uoiaajjad ap opBjS A Epipaui ej ejeoo} BsajEjnjBu bj A 'jjAia EpiA Ejap
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jjapjojv ojijodjH "na B euijeui ns opuainqijjB soins sgsg^upjf soj ap oiuaur jaEpuaiuioaaj *ab A jouBds^ ojos un Ejquiou ou *ab siajEJiuoaua A ojsapiuEui oqp
xaaj :sasaauEJ^ soj *Bd bujbj ns ap sauusja soj jejuba^j sojsa ap SEsiuaa sbj ajqos
ajqEp asan^ aj is opuaijanb A optajo jg ug o'puptjn^gs A 'sajquiou sns jBSiuiaia
uojaisajaui sajEpn^a A SEpiA sns opuaiuodxa *ab 'sajouEds^ sojap^pjaA A sotu
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ou]) EpEjaauíd Eun BjBp as s^qaados sbj e opmjjuí UBq -ab / SEsnEa SEjsní SEf

�cesa... Que su primer Edecán Mr. Perichon criollo déla Isla de Francia sera el
qe.le entregue los despachos y el qe.le referirá los detalles qe. S. M. I. puede decear sobre estas interesantes comarcas... ¿Españoles montevideanos, para distin
guiros délos qe. no lo son, pues según la frase del político se distingue el hombre
del mismo hombre podéis dudar de la lealtad de este Xefe? Creeriais / vosotros
pr. un momento, qe. un hombre distinguido pr. la piedad de nr0. Soberano, se jac
tase en un lengua [je] tan impropio de un alma fiel y leal á su confiansa? Pues
ya lo veis; no dudéis de su verdad, pues es fingida son sacadas sus expresiones de
los partes, qe. tubo la facilidad de enseñar haciendo mérito déla locución. ¿Y qe.
detalles os parece qe. le habrá dado ael subcesor de Atila su primer Edecán Mr.
Perichon de Vandevil criollo de la Isla de Francia de una Familia distingui
da; . . . ? Como lo ha acreditado su Me. en la ilustre Capital? ya lo resuenan los
clarines de su noble entuciasmo sepultado en un Castillo pr. los guerreros y no
bles. .. Cuerpos Españoles, qe. pudieron contener su.. . y debiéndose suponer
qe. un valer (?) militar habrá sido el distinguido premio de sus primeros ensailos, y dado su Espíritu al Tutelar de nra. suerte, qe. habrá recompensado... se
gún el moral arrepentim10. de sus diabólicas intención, [es] / Muchas refleciones
analisaria sobre el terminante contexto. . . délas palabras subvrayadas, pero seria
difuso, y hacer fastidioso este papel, y pr.lo mismo desciendo á deciros qe. apesar
délas prevenciones juiciosas qe.le hiso nro. digno Govr. á el Hijo de su [?] Dn.
Santiago Liniers pa. q. se precaviese de las astucias de Mr. de Sassenais emisario
franses, no pudo su espiritu suprimir la tendencia acia su persona y dando al
ppco. leal celador déla Cap1, en 19 de Agosto una proclama (cuios vicios y nuli
dades deslindo este I. C. haciendo conocer al déla Ca en oficio qe. paso a el
Exmo Ayuntamto.) lo dexo lleno de mas confusión, cuio echo criminal pr. todos
aspectos {[criminal como los más, como lo conocen aun sus más allegados y acé
rrimos partidarios, con lo qe.]) y decir enla del 26 de Agto. qe. se resolvió a
arrestar inmediatam.te. al dho Emisario con toda la Tripulación del Bergantín,
quando sus providencias lo desmienten es dar pavulo pa. detextar y no dar cré
dito ni a lo ppco. ni secreto de sus deliberaciones, y. . . qc. cuando recordemos
sintamos el caos de sus presuntivas y sospechosas intenciones. Aun no havia lle
gado a esta novilissima Ciudad el Emisario Franses quando ya su amado paysano
impartió sus mas estrictas ord. al Sr. Govor. pa. qe. con preferencia a toda otra
atención del servicio le comprase embarcación ylo dirigiese á Europa, y encargando
al mismo tP. aun joven Herm. nro. qe.le facilitase el din[ero] numerario, qe. pidie
se; pero estas dos.. . almas dignas de estar sus nombres esculpidos en marmoles
óbronses, no cumplen el uno desentendiéndose y el otro detextando una amistad,
qe. es parricida de su misma defensa natural. Esta es la rígida precion y el mandamto. de Captura qe. con tanta desverguensa se imprime lo contrario de su or
den y pa. alucinar unos Pueblos leales constantes y generosos como / este y la
Madre Capital: No lo dudéis, constan en poder de nr0. digno Xefe documentos
auténticos de estos asertos, y qe. la posteridad no podra jamas olvidar pr. mas
q.la maledicencia. . . aporte sus tiros contra la ignocencia, y desahogue sus gol
pes contra el oprimido; {{pero al fin no ha de poder oprimir^) pues el triunfo
ha de ser déla sinceridad y fée y... lealtad ala Soberanía déla... ilustre y R1.
Casa délos Borbones.
Dispierta Me. Capital, oir los Clamores de un Hijo qe. os ha dado tantas
pruebas de Amor filial, no incurras pr. tu ciega confianza en el destino, qe. esperimenta la parte más noble de nroa. Pea. amigos y Herm08. Acordaos de aquellos
preciosos momentos en qe. cond. nro. rostro con el polvo, humo y sangre de
vro. enemigos... visteis renacer y enarbolar en vras. fortalesas y corazones los
Leones de Castilla, abatido el orguio y desterrada la tiranía. Este primogénito;
(á qn. pr. tal haveis caracterisado en vuestros... manifiestos) no es una vez sola
la qe. ha sufrido {infinitos ultrajes el vilipendio é... indignación de vros. arre
batos) pero. . . esta. . . ni esto ni quanta clase de ultrajes. .. invente la perfidia
de algunos envidiosos seductores le harán desmerecer el elevado concepto de
Hijo fiel, amoroso y obediente alos preceptos justos, y qe. en nada desdigan a
los rudimentos qe. en su infancia adquirió de su savia Me. La integridad de ^u
alma posee una tranquilidad inaudita y como tiene su aciento en I*. •• en el
piadoso discernimto. de sus... asertos se consuela de qualesqer. cautiverio a qe.
quiera condenársele con... la segura esperanza de qe. sufrirá... contento toda
— 172 —

�pjsnSnP pjap 0Pjuasaj4aJ ua 'jouBdsa opBjuoq opoj ziAjaa bj opBXBq Bq jbj oiuoa
([sotutpuaj sajuauiaqan so fon sns 'id]) 'nob 8 X 'pBpiaijaj X ajjans Bujaia 'ud
ap oXod^ auuij X 'jBjnSue Bjpaid) BjjiAag ap Bjunf Biuajdng bj opuBn^) , ,
•pBpni^) BjopBjsmbuoaag X jat^ buiissijiaou Bjsa ap 'ojunpaaojd
ojsní ja pqtxjiP spui axtp ouioo 'saupSjnn sauotoou sanaj spj uoo A ajqísod ojua
jasuaquoa *Bd '' • 'pqtjjp spui axtp otuoa 'sajpSjna sauotoou saaaj spj uoo eabjj
-snji soa • * • ^ojaijaqBj jap Bwang bj uoa oip ja 'id ojosab aupBi jy 3P ^wans bj
ou opuBnb
'uousanb Bjap ojijj
ja opuainSis
'ab X 'souBpBpniauoa siuj
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ap Bjnsuaa bj jouaui Bas ojadsa ([upjpuopja4 atu\) soinqujB soma 'id
([upj
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SX'p
X jouoq jap opBAajj 'opsiSBinap opBjqaJJB
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Bijouiaui Bun b oinjijsojd es JopBwaqij ns ó ouijajjin^) ap awañui bj osn^a anb
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• * 'SBzuBjadsa sns snpoj ap ui^ X ojjuaa -opiag
6¿ ja ouBjaq / os opBjBjajjB ns ap awans ajsijj bj jin^as 'id sojjnsuj ap ojaua

�y R!. Persona de n. Sober. Per1". 79 tiene pr. objeto el agrado... y unión de
todas las naciones (hasta q. abatido y reducido a la nada el... reprobo de Dios
y de los Hombres sensatos... Napoleón, pueda pensar en las verdaderas bases
de su sistema político y nra organización) ha visto esta ciudad con no poco
sentimto. qe. el Embiado de Portug1. Mariscal de Campo Dn. Juaqn. Curado ha
sido despedido, y vilipendiado nada menos qe. conla investidura de un Prínci
pe Soberano, casado conla R1. Persona déla Sra. ([Infanta Princesa //.]) herma
na mayor de W. Rey y Sr. Natural Da. Carlota Juaquina de Borbon; y qe. no
contento con su notoriedad, se imprimen manifiestos atribuyendo su despedida
al pa. satisfacción del ppc. ocultando / [En un ángulo y entre paréntesis, dice:
"Goyeneche"] qe. los recelos de otro Embiado no proceden de otra causa, qe.la
de ser Franses el Xefe de esta Provincia, y qe. como tal ha sido su manejo y le
sera ([según el mismo se expresa digno de sospecharse]) spre. sospechoso á S. A.
el Principe Regente, espresando pa. mas calificación, qe. haviendose presentado
en esta el 19 de Agt0. el Brigadier ... Dn. Manuel de Goyeneche, y oidas sus
razones adm... adhirió en todas sus partes alas pretensiones de Com. qe. deceaba el Mariscal Curado, y aún á qe. seria removido del mando el exmo. S.r dn.
Santiago Liniers creándose una Junta Superior pa. la Provincia, con lo qe. dando
aviso á su Corte se tranquiliso en tales troa., qe. trataba de / partir solamte. la...
autorisacion pr. escrito de esta estipulación, qe. quedo dho Brigadier en ... re
mesarle en el primer correo, pero aunqe. sele aseguro lo mismo pT. oficio ni sele
contesto alas credenciales qe. havia dirigido ultimamte. ni menos se efectuó la
creación de dha Junta, sino antes se afianso afianso en el exercicio de su auto
ridad en tales términos qe. repetidos los ultrajes sufrió nuevos ultrajes, hasta qe.
desengañado ([de la ninguna confianza y]) pr. el cilencio qe.se le guardaba sin
contestar/e ala alta representacon. cosa alguna apesar de su elevada representacn.
se salió de este Pueblo, y desde Pando le intimo la entrega déla Banda Oriental
del / Rio déla Plata pr. sospechar de otro modo sin estos reenes, délas convinaciones, y manifiestos qe. le havia hecho, y quando la reforma de estos abusos
una novedad de tanto vulto exigiría mas qe. nunca las conferencias de estado su
reforma, lo repulsa con la negativa de pasar ala Cap1.... y qe. se negaba á no
querer prevenirle la continuación desu viague, y no quererse entender con el
sino con S. A. R. directamte. ocon otros desús subdictos menos preocupados de
ideas falsas, e injuriosas a un xefe, cuio acrisolado honor y providad no necesi
tan mas apoloxia q'sus proprios echos. ¿Y podria el mas estupido persuadirse,
qe. este lenguaje es el hábil usual y corrte. de estas pa. de un xefe qe. ama sus
Pueblos y aprecia su transqui / lidad y sosiego? Se creerá alguno q. el Soberano
Principe Regente de mas crédito alos rasiosinios del Exmo Sr. Dn. Santiago Li
niers q. á su mismo confidente y Embiado? Se persuadirá el mayor Zoylo, qe.
podran colorirse los informes, qe.... suministre el Sr. Mariscal Curado con quantos exóticos argumentos inventen la perspicacia del Supor. Govno. y qe. deve de
ser bastante dexe de hacerle tomar pavulo los Mro. desu Corte, pa.. .. ensender
la llama devoradora déla cedicion, y discordia? No creo qe. la dif. .. se trepide,
y se edifiquen edificando Torres de qe. quando no sea otra cosa no precenten
ala vista con el epicteto de sospechosos en nros. manejos sobre el baile continen
tal de Europa. Los monumentos de nro. políticos / y toda la ilustración de n.
siglo abren suficiente campo p". medir la exactitud con exactitud las contesta
ciones, qe. demandan el empleo y el carácter. Los Tropos déla retorica, y los
énfasis de la política abren prestan abundamte. nociones pa. revatir con elegancia
la pretencion mas inaudita, y el santuario de nuestras L. L. y sus savios expocitores nos instruien déla alta representac. de un Embiado, y los fueros y prerro
gativas que demandan. El estado de y cituacion de n^. suelo y el verdadero ar
gumento pa. rebatir... toda extraña pretencion, las veraces reflexiones juiciosas
que exigue el empleo, y carácter de cada qual no pueden influir en nra. turba
ción, y qdo. el poder el o el Despotismo ultrajen los fueros / déla Soberanía, y
quisiesen q. el qe. debe obedecer se subrog^re [-ue] el-n Legislador (estableciendo
pactos) adoptando pactos ([qe solo qe. no estaban]) diametralmte. opuestos alos
recividos (y adoptados) y sancionados pr. nro. vasallaje, los invencibles Guerre
ros déla America del S. cu ios nombres y ya relucen eníos 4 ángulos del Emisferio
sabrán disputar con su vida su su devoradora diestra, qe. jamas se insulto una
colonia fiel sin arrepentirse, y qe. (qn....) después de tentar todos los arbitrios
— 174 —

�ajsa ap sajuEjiqBj^ sojap jaj&gt;aaojd ojsní ja jbajbs oís o//a *.,d X 'sauoisaj9sip se)
-sa oa o^^'/ opvtsvtuap opts aq sivqvutSvutt '3b oí ap ojt&gt;i svtu opts aq ojag
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eAisjndun • • 'Bsn^a X uaSyjo ja jepoyjsap *Bd * * '\a vjhuoo ('3b afax un 9V oÍílv^&lt;i
•vsap ^ v) sepipatu • •-p^pzuoi ojos ojayaijsní '''adiauíjg ja A 'sajouBdsg sojap
pepijiqedjnaui ej jyjqna ap eq uoiaim ns • • *r^/ sns ap exanb euuo^ 'opejtr)
jeasjjej^ 'jS I3 ís soueapiAajooj^ i íuoqjog ^p I ap ojiatií jap ejap ojuauínjj
-soy zyjaj seui ja Bja / BZUBSpjg ap eijiiuej 'fjj ej "3b ua sojuauíoui sosopajci sojj
-anbe ueqjanA soqaa sns *jd ojxajap ojxatap A uoyaeu ej3b 'oSajyjaes 'wK auie^uj
on ap sajapaaojd soj *jd opeiABjSBsap \b *sd 'sauoyauajuy sajeaj sns JEuopuES
A Jipaui aAap (svtuap svi a^qos ¿tptaap atiap ' '"3b vi sa) edojng ap auans ej
uoo ab 'pnjiuSEtu Euanbad oo ap oíoaiue un uoo ejiui eiaeaydsjad ns sand 'aseja
Ejsa ap Ei pipad eun ajSues ap sojnauíA sojubj uoa opeqaaj^sa A 'ze^ ej ap ai
-ueuib ouBijsija adiauyj^ un ap uosbjod oujiueuSeui ja anSuqB ajqysod sa ojs^ svi
svpot svppufsn¿f uptua^ ¿uoqiog ap esbo ^^ ^jap otuomiJied ojsní X opiAap ja
' * 't^fvef p soujepjoaaj *Bd opiSyjip eq sou *3b 'sojsai^iuBui soodd soj uasaijuiui
-sap sojuaiuiEsuad soij^ sns '3b asjEjnajea apand oujod j? *eiuejaqo ns ap ojaajip
oiuiuiop ja jena epea e jexap ap uejbjj o^iuiaua ouisitu un ejjuo^ unuioa esnea
opuaiaeq A sojpjaxa sns *bojU soj uoa uesEjua as eX 'Xojx&gt;) opEAij^ jap jopeq
-jnjjad / oujaiAoS ja opBjuauío^ eiAeq *3b 'ojaaa^ janbe * • opuaiuodap ojja *jd X
'soíeqEjj soj ua sajEnS; *suijajj -so^U uo '' * ocff pa 'o^aisog 'ojA JEqjnjj^d *Bd *3b
sojqan^ • • • / sojsa ap sojuaiiuijuas soj • • • JE^Epu; #Bd anj seui opeiquig ja X 'sjsau
•ouie X Ejpui so sojja ua ajjed opuBuioi X 'ejaue *3b ja sa oijojujaj *OjA ap uoya
-EAjasuoa bj vjp 'sojXo^; soun^je opsuido u^q *3)uijiqap ouioa 'jejidiaajd aiaynb so
ou 'soiunwo^uí • • • #sojU ap ajanpuoa as *3b ja ejas X 'opys eq ouEiaqo oyna '*o&lt;D
•OjU ap eayjyjod X ejjna uoyaBU • • • je^njso¿ ^osají ojjauaieui • • • Bd a^jed auioj eypo)
-sna ns sojfosoa v opuvSuvoua ([opuvSajtua atuot]) ejjyjse^) ap oijog ja ua ojia
-odap oj -3b 'sezuB^uaA sejap soiq jap ejue oueuj ej '3b oís ajejynb ojos un asje)
-se^sap / ejpod ou *3b X 'sojanqy X •6uijajj (¿) sopnqy A -aa¿ ojU ap sojaAsap X
sauopns 'seuiij^ej sbj 'jd (• • •) saiuaypuaase siui uojayjinbpe sb^ijej sejuej uoa *3b
'BuiapeiQ 'i"^ yur ap eXoí essa soueaijacuy sap&gt;ai sopvtuv jauajsos aayp so 'satv^ipn
svsuajo sns ap -3b seui sojjosoa ap asopuayjopuoa ajpe^ ouaaij ouioa X 'uosejoa
ap ejqeq so ja "opjaj e JBjjndas uaaaynb ajjedBuog ap svpto^j^ci A soutsasv sol
*3b ua pj,nj4vo ejSau seui bj apsaQ 'jB^idyaajd usjuajuí *3b 'souisiui sojap Bipiquia
ej si^as '3b 'uoyaenjia ua sojauod ua BjEpjB) ou Bjoany bj -3b (vimpiuvh staj
•anb p&gt;t ts) BiauaSipu; 'vits uoyun uoa JBAajjajqos vi uvjuvnSv 'sojnjj "bojA (asanf
otjtvssaoau ts) jBjjndas • jap Baijaury Bjap sosojauaS X sajqou sajouBdsg 'o^^
¿•op-iag •spouSj -ojU sb3jbuoj^ sojap jofatu jap aiuajj
•• ^bj ua v^p ajuajEds X aojop un ap uois^ao bj opusqaaAOJdB 'Biauapuadapuj ap
oSsbj o 'uopuad un soiueqB^uBAaj -3b A opuaXaaa Aoq '3b A ¿Bdo^ng ap sajauíAEf)
/ sojap • • -v^p ajanStií X oijqipnj ja souiBijas sojjosou ouioa ja ojubj *3b 'BAia
-jad X pBpaABj^ ns asad aj ou3b 'ojja uoa EJEjaíqo ajas ojssuas *3b b? ísBpEj *BBjU
ua sojuauíoui \id UBJadsa as • • -as auaijsos sou -3b 3abu ajuBjojj Bjap vxu ap oj
-nSas uouiif ja jas ap usq *3b sbj is ojad 'asBjua ns 'o/u *jd UBjauB ojubj "3b sv^aS
-uvujxa svpuajoj sbj uoa Baojdiaaj 'ajjans -BJu ap seyjdojd sauoianjosaj sbj sajnn
•• • uBijas sou sBiauBjsunajya sejjo ug ¿pBpanSas Bjap soyjdojd sojjEd X 'saivjinb
soi M'tu9iv ^ p&gt;3ai uapjto iap soqysjnAa soqtsp^a uassan^ • • • ou -3b ojjadsa sbui ja
jBuiAuoa • • *Bipod Bijpod sauoiaBuiuiJajap sauotatso(fstp *3b i^j ¿Bjja ap apx ^
jojdaaajg ja opu^piAjo Bjanasg Bjap soaiuiouoaa sopoqjaui soj ojidng un uoa
/ •••JBuiAuoa b jEjjua soidiauyjd \id opBinS Bja ¿sojdaaajd sns ouisijoSij uoa
•* 'jauajsos ap Bjua -3b uoyayaap bjjo vpua aqanj as ou sajquinjsoa X sosn sojanj
sns 'opjag \id jijoui opuBaaap *3b 'jaaja •••&lt;^ oyjyjap un sa ou? 'japod ouBjaqog
X ojnjosqB jap ajuBjuasajdaj ouioa 'Bjja uoa soaojdiaaj sop^jBjj X 'sauoyaEjndijsa
sns pBpijBtvjaB bj ua ubSij sopEjuajog sBuiap soj '3b snsap sauoiovpi^tt^a svi '^)
A 'ajuauíjuo^) opiaajadB ajsa b jijuEajaiu X 'oayayj osotaajtf a^sa v 'Oiu v ojuaiuiiA
-oui Bp 3'b bj sa ([vfsa • • -vzaqvo vi sa]) Bjjyqa^) ap Bjunf euiajdns Bj3b 'vfsuoa ai
A 3abs ojajua opunj^ ja y 'Buiuiop *3b ojans otxa^ftut ojssq ja ua jBJado *Bd ajqij
X ajuaipuadapuy BinbjBuoj^[ ns ap oíaijipa • • • ja auaijsos -3b 'Buapea aajnp bjb
sbui uoqBjsa ajsa ^SasS^ A (vun sa A '3b A) 'osodaj ns ap sajopBiainbuy soj sbz
-iuaa sns uoa JBjjndas 'td [¿] BajBd bj oniav ojuai 'ojuayuíiujaasip opypaui ns ap

�Pub... Pueblo en las aciones del 20 y 21 del del corrte. qe. es el pral. obje
to de... mi question, y por lo mismo haré algunas reflexiones délas qe. se
apoyan acercan mas a n™. legislación y. .. principios del dro. natural, pa. qe. los
juiciosos y amantes de n™. suelo conoscan, qe.... qe. no son tan descabelladas
como critico la maledicen-[cid\. de algunos, y determinava la preocupación de
otros, persuadidos que era la época de nuestra desolación, sin hacer reminiscen
cia de aquel legal axioma de que pendiente el juicio entre dos competidores
nada se debe alterar; y que en consecuencia a tentaba los respetos déla Junta
creada para conocer, el Exmo. Sor. D. Santiago Liniers, quando sin aguardar el
fallo, o absolución déla acusación, provehe a esta Plaza de Governador, des
pojando violentamente al que guiado de su celo por el vien de la Nación, com
pareció como actor.
El primero de los derechos del hombre, es su conserbación y por ello es
licito en propia defensa matar al agresor; y para evitar esto, y la Ley del mas
fuerte, combinieron unirse en Sociedad, formando partidos y Ciudades, ydirigiendo al fin caudillos, que los Governasen, de donde procede el origen délos
Reyes y Potentados, deribandose todo su poder por estas causas del Dro. natu
ral; y por lo mismo es estrecha obligación de los Soberanos la defensa de los
Pueblos, y aunque por estas máximas abdico de si el hombre aquel Dro. de su
propia defensa, remitiéndolo a su Rey y Señor, natural, hay casos en que puede
y deve ocurrir a las armas sin esperar mandato Superior; como son: Quando
corre riesgo su conserbación; Se teme traición a la Patria; o se presume emoción
Popular, porque en tales circunstancias se procede conforme a la voluntad del
Monarca, deslindada en sus Leyes, resumiendo el Pueblo su natural defensa, sin
agravio de la Suprema regalía, por obrar en favor de su causa, propia remo
viendo los obstáculos que puedan comprometer su soberanía; y por cuyos mo
tivos aprovó S. M. a la Capital de Buenos Ayres la deposición del Exmo. Mar
ques de Sobremonte, Virrey en propiedad de esta Provincia.
En toda materia enque es difícil la consulta el Soberano aprueva y confir
ma la que se acerca mas a su voluntad, y lo que es mas verosimil, se tiene por
expreso. Desuerte que, el que alega verosimilitud se dice, que usa del texto de
la Ley, porque esta manda guardar lo que es mas verosimil; ental conformidad,
que el que arguye con ella lo executa con razón natural, porque se tiene por
consanguinia de la naturaleza. Y siendo esto expreso en el Dro. lo es igualmente,
que el Pueblo procedió conforme con la presunta voluntad de S. M. mirando por
su seguridad conserbación, quietud y tranquilidad.
Se save por la Ley Rl. de Castilla, que los oficios no los dá el Rey para
acomodar las personas, sino para que estas lo sirban y desempeñen con con
cepto a los cargos que ellos tienen; y el inhavil que no posé las cualidades, o
constitutivo esenciales, debe perderlo por el mismo echo, y quando la inhavilidad consta de notoriedad, no se deve esperar a sentencia, máxime en casos ur
gentes y de difícil haver riesgo enla tardansa, pr. qe. el orden de dro. es no
observarlo quebrantando con notoriedad sus fueros y preceptos.
Un Pueblo fiel, benemérito y honrrado, assi como debe coadyuvar alas R1.
intenciones del Soberano expedidas en su beneficio, por iguales principios esta
legitimamte. autorisado pa. oponerse a todo lo qe. sea opuesto a su voluntad y
correlativamte. pa. remover pr. tP. aunque. sea con violencia al qe. en lugar de
ser su Protector, puede ser su destructor quando de pronto no puede fixar pr.
otra via su seguridad ni atender a su conservación e indemnidad, q.e es el objeto
de todo govierno bien organizado. En todo apuro y conflicto se hace indispensa
ble tomar algún partido. Y ¿qual otro mas oportuno, ni pudo excogitar / y
elegir el Pueblo de Montevideo, qe. conservar, y no fiar en custodia y defensa a
otro que al mismo qe. ya tenia conocido y experimentado? (Que paralelo puede
formarse entre los. ..) No es esto, no, reprovado pr. dr0., sino antes muy conforme
a el, aunqe. sea substrayéndose en cierta manera déla obediencia al constituido
pa. governar. Sin estar pocecionado del oficio, ya imperiosamte. ultrajaba y quan
do el seso, es el uno de los tres presiosos términos qe. distingue saviamte. la ley.. .
5 de Partida pa. todo caudillo es el qe. le.. . faltaba ([pa. empezar á claudicar])
y pr. consiguinte empezaba a claudicar. El qe. formo las 7 partidas era todo un
savio, y como qe. poseía conocimientos nada vulgares, y le asistía poder y autori
dad delineo estos tres atributos asaver esfuerzo, maestría y sesso; qualidades.. . /
— 176 —

�— LL\ —
OU3ÍÍB 8 OpBSdJJua Z3A BJJO J3S *b S3JU8 JIJOUI ap Oyqanq nS UOD SBip SOJS3 U3
^ ojsajd p3b ojuauíBjní yanbu sanq ¿"opjaq *udp ajjanq A oqn^) yap Bjqo BpBAaya
By pBd sojuatuBj^ sojauíiJd soy uojaisnd ^/^^ ouStp 'OiU p uod Bun b o^tpnput
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jp^nfpu ns ap ap sopot oso4a¿ p opuBpiAyo otM&gt;niUP$ pp sajop^aap^ sotusttu soj A
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'uab A? SBUiap so|B oyduiaxa opusp jBuosjad oÍEqBjj ns opBsaduia Bq 'pspisaD / -au
ajuSm A BSpajd sbui By ap SBjqo opinjjsuo^ Bq Ptaupjsuoo A onadma ayqBSUBDUi
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uis 'opBjsa osojiujbjbd SBUi ya ua SBsayBUoy snsA pBpni^ Bisa opuaiApaj opuBui
yap uoisa^od otuof 'Op4'o4 oup pp ajtq4^$ ap ^ u^ puBJB3iyiyB3 oy sou sauoiDDB
íí A soototf soqoan A pBpiyBpjBdun sy íyBuiSiJO oijdojd un ap ouiod uasainy^
ou sosonjsaSBui sajBuiumy sojsa ap sounSyB is A 'Bjnsuas • • • Bpoj ap ouaiqno b
uauod sou oiyjj jaiABX "na -&gt;"S T3P saj^iuisap A oyaz 'pBpiAijDB vj -Píjota^ A soj
psuaqax4tua ppof ap Ptjiototn, A ouapB yap oxij o^ijsouojd saaaA sbui SBy jas ayans A
'soj^ipqns sns b joyBA Bp 'BpuBui -9b apx í9 U9 9V 'ab 3?^ Bl 'S^i^uBisun^jiD sb^ij
-U3 ubi sBun ua yBnjDB yap asjapuaqajdsap A Buayiq^ipj ya^uy UBnf *up b JijiuipB
uoa japjad b sqi *ab oy opuapouo^ oiy^ A 'uoi^b^j / Byap bijojS • • -A 'Aa^y yap op
-lAjas joíaui yB *3b bsod bjjo b ojiui ou *jOao) ns ap *u3BAjasuo3 Byua oappajuopj
ap oyqan^ yq 'a^ajBd ay3b ya an^iya oyqan^ ya sand Buiíji^ay uoisa^ns opuaiuaj ou
Aa^f p oiJtantu *Opb apa^ns ouisiui oy x '3^W3. I oyqand ya is uopoipspní Buayd
uoa uainiTjsuoo as A 'uopiqiqojd By Esao oíSiya soy *3b yap JB^ny ua JBJjua tu
'pBpiJojnB sbui ja^jaxa uaAap ou A aisa ap saJojnfpBoo soy ap uoi^^ipsijní By Bjídsa
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-BysiSaq ouiajdn^ obusiuj ya *3b 'oyyipnB^ o apx opo) b sayBiauasa Bjausui yBj ua

�Dominio, debe disolverse y relaxarse pr. el solo poder arbitrario de un xefe
cuias sospechas inducen su nulidad ¿No, Montev.. . No lo creáis penséis, Isleños
y si hubiese qn. pues hasta qe. magnánimo Ferdo. disipe / la tenebrosa nube, qe.
nos cubre sin ver y veamos sobre el Solio de España los rayos de su luminosa
Antorcha no se no podra (desenc.. . desenrroscarse las desatar las pesadas cadenas
con qe. un numeroso y honrrado vecindario [vecindario (?)] lo proclama y) nin
gún Potentado juicioso exponer (ala pca.) a el oprobio y venganza de un co
dicioso a un Pueblo benemérito y honrado pr. todas circunstancias. Si Mon
tevideanos, assi lo jusga jusgan los Tribunales imparciales, y llenos de providad
déla Ilustre Capital, y ellos oirán vraa. quexas con el pleno de autoridad, qe. la
savia providencia pa. estos conflictos depocito en tan ellos, y qe. haveis ya (senti
dos) complacido tranquilisado participado en el mad con la resolución de su ma
duro acuerdo del 24 de Sepbre pr. el qe. reponiendo las cosas al / ser y carácter
qe. tenían antes os difrutais déla tranquilidad, qe. pr. momentos solamte. perturbo
el embiado Dn. Juan Ang1. Michilena: Pero no fuera del caso analizar aunqe.
en compendio los victoriosos Triunfos del Exmo. Sr. dn. Santiago Liniers yprlos
quales ha premiado su mérito la piedad de un Rey qe. con su mal ministro bri
llaba la iniquidad, y se encontraba la España en el .. .estado qe. saviamte. dibuxa
la oda nunca bien aplaudida de un español y qe.. . . exigue pa. su eterna duración
y memoria... de nro. llanto qe. la incertemos aqui.
(sigue la oda)
Que cuadro tan tierno pa. annonadar a el espíritu I la meditación de un
Español! ¿Pero puede creerse qe. esa pinselal... pinsela de su innato entusiasmo
retratando á la invencible Madre Patria en el año de 1804, podría tener su temer
mayor catástrofe?, y decaer, la demencia de un Traidor en tan superlativo grado,
qe. gustase verla desaparecer del Mapa? Si comp^triotas] Compatriotas amados
hasta este iniquo extremo la precipito el qe. premio a Dn. Sant[iago] a él Exmo.
Sor. Dn. Santiago Liniers, el Pérfido Privado Godoy, Mro. infame, y cu ios delitos
no hay castigo proporcionado pa. ellos.
En la última pág. qe. correspondería al folio 30 vta., tiene un título qe.
dice:
20 á 24 Set. 1808
Defenza de los sucesos que tubieron lugar, no aceptando la separación de
Elio, y admicion de D. Jn. Ang1. Michelena.
(1) Bobadilla libro'2^ Cap.^ 17 nos. 108, 109, 110 Salya. . . de Regia protectione pan.
1* Cap.^ 1 preludio 3.

11 - [Proyecto de Constitución Nacional Provisoria seguida de advertencias aclaratorias.]
[1811?]

/ Constitución Provisoria, y advertencias álos Comisarios Diputados y Su
plentes, p.a el Congreso.
El estado es una persona moral compuesta de muchos pueblos cuia vida
consiste en la unión de sus miembros. Su mas importante cuidado es el de su
propia conservac," y p.a ella necesita de una fuerza compulsiva q.e disponga
cada parte del mejor modo q.e convenga al todo. Y asi como la naturalesa da
acada homb.e un poder absoluto sobre todos sus miembros, asi el Cuerpo moral
y político deve tenerlo, sobre todos los suíos. Este poder délos Pueblos dirigido
p.r la Voluntad gral es la q.e sellama propiam.16 soberanía.
Si es propio de la Soberanía el dictar Leyes, y estareside en los Pueblos.
Si álos Pueblos pertenece p.r naturalesa él Cuidado de su conservac." ordenando
cada parte al todo, y esto no puede verificarse sino p.r medio de las Leyes. Si las
leyes propiam.te son las Condición.8 de la ([sociedad]) asociación civil, y solo
— 178 —

�— 6¿I —
UBjBjsa uainbB Ou'ao8 joijadn j^ j'd 3j'uijBSaj sopiAOtuaj jas UBjpod Baijqnd
BZUBI^U03 bj ap uasBsnqB 3'b sajBiauíAOJj SBjunf sej ap sajEao^ sog "Bj&gt;
•soj^Bj^ns sojBipaui ui j'd uoiaaaja bj ua jiuaAjajuí ajang 3"b
Biaipoa X uoiaiqiuB eje ouajj u-8jb Bjpuod as A 'sojo^ ^p Bjdtuóa bj ajjÉd ubj8 ua
EJEjiAa as sajjang sbj ap ojjjiqjB oiqBg ajsa U0^ '(auo^^tuoa as 3'bap sapvpm-^ spj
o otaaefsau uoa) -sajEao^ sns ap uoiaaaja ej ua BiauíAOjg Bpsa BjBAjasqo Bjañpmr)
Buisiuj Bg -ojqang ja opojap bjsj^ ej e Baijqnd uoiaaaja bj / EJBq as sajjans jd
A 'OJBJUB^ ua uBjBqaaq as on*qo&gt; ja asjEpnuí ap ajaiqnq opuEnb o 'soub sajx
soj ap ujj je sojsg -opoui ouisjuí jap ojjEnb o sop EJEjquiou s'/iy 8*g A 0u#ao)
joijadn jap Jao^\ B'd uajarnbaj as a-b 8*pEpijEnb sauíijqns sbj SEpoj u^^uaj 3-b soj
-a^ns sop 9 oun Ejj^ija sojo^ ap pBpijBjnjdB EiauíAoj^j EpB3 ojsa asjEiuaaja EJEd
•sajBtaujAOJ^ SBjunf sej ap sajBDo^v soj uoa BjEq as otusiuioj X 'soub sajj ua sajjap
UEjEpnuí as soiJEjajaa A 'OAijnaax^ jojjadn^ ou^ao^ jap sajEao^ so^ "B^
•SEtauíAOJ^ sej sspoj ap ajquiouE 3,-uijEnSi ejjajd
-aj oj u'b ojqan^ OAijaadsaj ns ajuE sodjan^ SEuiap X saaanf 'sajEiauíAOJj SEjunf
sej j-d oj'tu^-inf ouisxui ja ^Jq ^s BpuiAOJ^ Bpsa ug -SBiaujAOJtj sej sspoj ap
ajquiouB X is j#d oruiBjní ajsa EjjAiaaj 8-Xy 8-g ap ojqangja X í8jeiijiui sodjan^ X
'saaanf soj sau'aEJodJO^) soj sBpoj ^'uiEAi^aadsaj uEjEqouisiur -07 'soqaajap sopjjajaj
soje ojJEjjuoa opuais '3Sejejj as 3*b oj ua oiajaas JEpjEnS tu ap X 'uaa^axa saaaA
SEina 6¿ opuBUjag U'Q Xag jap soAijnaaxa soj X 'soqaajap sns sosají jEAjasuoa ap
'sBpujAOjg sbj SEpoj ap ojsand ojqang ouEjaqoq je sajaij sns ap ot'uiBjnf auuiajos
un 8'Xy 8g ap ojqang ja ajuB uEjEjsajd OApnaaxa Oa*AO) jap sajouag S07 "B^
•BjEjg bj ap oig jap SBiauíAOjg sbj
ap EAijBujaAnf^ joijadn^ Ejunf eje oxjaAjjnE^ ns aju^jnp X 'o¿ opuBUjag n*a ^oS
ja EaJEuoui je aaauauad (jej3 pEjunjo^ j'd opiaajqEjsa uajatAnq sojqang soj 3*b
saXaj sej ap n'anaaxa sej 'sa ojsa 'oAijnaaxa Japog jg *aipEu ¿*d op^djnsA iu 'opjpa^)
jas apand ou a*b oj j*d 'ajqudijasajduii a 'ajqEuaijEui opoui ouisjiu jap sg :sojq
-ang souisim soj j'd ouis ojio j-d opEjuasajdaJ jas apand ou ise X 'ajqEaiunuioaui
(sa) EzajEJtuEu j-d ajsg :sojqang soj ua apisaj OAiiEjsi^aj ouBjaqo Jaj&gt;og jg "Bj
gBuopB^q u*anjijsuo3 EiJosiAOjg ap EZJan^ bj Epoj uEjpuaj SEiauíAOjg
sej ap 7BJ^ pEjunjo^ ej j'd SEpijiuipB X 'SEpsjoq opuais #b sej sa^Sjs 8"uojanjjj
-sui sbj sjUiBijosiAOJd jaaajqEjsa 'oiJEjjiqjB oa'Aog unB 3,-8isuo^ sa 3*b bj X sojsa
ap eiuejjx ^ ouisi^odsap ja ojuojd oj j-d Jipadun Bd 'jaAap ns ap ojdojd aaJ3
'sopEjndiQ sojap n"anjusuoa EaiuBjjx Baijodsap ej o'aiBjj ejjb bj 'uoiadnjjoa ubj8
ej ejob opuEAjasqo 'opBaxjijaaj Bq oj 'opiduiojjoa ojopuaiA X 'OAijnaaxa ^aoj)
ja opsaja Bq sEiauíAOjg SEUiap soj ap ajquiou e 3*b 8*Xy 8-g ap ojqang jg/
'Ouojx J3 U^ UEaojoa as 'sojqang soj opuaij
-amos EjqEjEd Bun ua X 'Bzajjy uajnqijjB as 'sojqang souisiui soj j-d unE X ou'AO^)
jojjadn^ ja jd sopE8zn( jas ap sasEdEaui UEjEjaap as 'sojja e 8*joijadns uaasq as
'sojqang soj ap OAjjBjsiSaj japod ouEjaqo J^ arureSajiJaE^ (["opDuBdjnsA 'sajapod
sns 3j#uiEpBjBasap X EjjaiqE uapaaxa 'Baijqnd BzuEijuoa bj ap opussnqB X 'ouij
-sap ns opuEpiqjo 3*b ua EjJosiAOjg u'anjijauo^ Bun sBiauíAOjg sEjap sopBjndiQ
soj osaj^uo^ jap sajuE opsuijoj uBq pBpisaaau ajua^jn Ejap sopE^ijqo X 'pspjaq
Bjsa ap sopiasog 'saiuaiaaj Xnuí sojduiaxa souiauaj sojja ap X 'sodj sopoj ua Eiauaij
-adxa bj J3A oqaaq Eq oj otuoa 'oubjij X oaijodsap Bjas aqajq 'oiJBjjiqjE opuais
8*b i'd 'OAijnaaxg d'ao8 ja JEjSaj sa 'jjai^ n'amijsuo^ Eun ap u-auajE B-uiiJd Eg
'sojqang "sojjo X soun optpaauo^) uEq aj
(atuatuaiutupun) ([3,-uiBaiui]) 3-b OAijnaaxg ou'ao^) je opuEujaj Xag jap soqaajap
soj sosají soqiuB opuExap 'Eins ej uetujoj uaiquiEj 'oqaajap osnauoaui jen^í uoa
uaaja as 3^b 'Baxjauíy ap soj íu'anjijsuoa ns opuEuuo^ UEjsa OAijBjsi^aj oqaajap
ouEJaqos ajsa ap opuBsn EUEdsa ap sojqang soj sand \ 'opuEUJag Xag jap uoisud
bj j'd *Baijauiyap ouioa BUEdsg ap sojqang sojb ojubj ojjanqap Eq ajsa :ajqn
-dijasajduii a 'ajqBuaijBui ajqEaiunuioaui EsajBjnjBU j'd OAijBjsiSaj ousjaqos oqaaj
-ap ja uojEdjnsn as uoiaBU bj opip^aauo^ BiAEq saj 3*b OAijnaaxa oujaiAo^ ja uoa
•-juajuoa ou EUEdsa ap saXag sog 'BajBuoui ja ua ([BiAEq saj 3#b]) OAijnaaxa ja ojos
X 'sojqang soj uos 3'b 'uoiaB^ Ejua api saj oqijEjsi^aj ouBjaqo Japog ja EpEuapjo
U3ÍA ^inbjBuoro bjxjj ua 3'b id íoubjjx X 'oaijodsap opuais ou 'oainbJBuoj\[ Eas
a'b uab' ou'AOf) ap aiaadsa Bpoj ua p^pjaq Eujaja ap s'uoiaisodojd uos SEjsg
•soja8n uajsa 'b b saXag sej ap JojnB jas uaqap sojqang soj ojos 3'b 'ojsa^iuEui
X ojEja sa 'pEpaiao^ Ejap 8-uoiaipuo3 sej JBjn8aj aaauajjad ubisosb as 3*b sojb

�Sugetos p. conservar la unidad; y siendo hechuras de las Provincias, como deben
serlo, podrán ser removidos p.r ella misma, no en aclamac." p.a evitar desordenes
sino apluralidad de Votos.
5a,, Previendo el Pueblo de B. Ay^9 enla instalac. déla ([prím.9]) Junta
Provisoria q.e los Vocales del Superior gov.no pudieran corromperse y qs las
Provincias p.r la gran distancia no podrían poner el urgente opurtuno remedio,
se reservó la facultad de poder removerlos con justa Causap,r si y a nombre de
las demás Provincias antequienes justificaría su hecho. Esto fue recívído y aprovado p las Provincias todas, y quiere q en lo sucesivo tenga su devido, y muy
importante efecto; ps lo q implora, y pide nuebam.te el Poder de las Provincias,
6a,, Para conservar ilesos los sagrados derechos, y libertad de los Pueblos
contra las usurpaciones délos Gobiernos establecieron el Tribunado las Repúbli
cas bien ordenadas. ([Nosotros lo instituimos ahora con el mismo fin. Y p.r lo
mucho q.e interesa su pronta instituc." queremos a nombre de todas las Provin
cias q.e lo compong." provísoríam.te las beneméritas personas del Coronel Lic.d&lt;&gt;
d.n Man.1 Belgrano, Dsi Da José Julián Pérez, Diputado de Tarija d.n Juan
Hipólito Vieytes, D.n Juan Larrea y Da Gervacio ant. Posadas]) en lo sucesíbo
se tendrá especial Cuidado q.e no excedan de Cinco los Tribunos pa q.e no se
enerbe su actividad. Los Tribunos no tendrán alg.n poder executívo ni mucho
menos legislativo. Su obligac." será unicam.** proteger la libertad, seguridad, y
Sagrados derechos de los Pueblos contra la usurpac." del Gov.no de alg.a Corporac," ó individuo Particular, perodando, y haciéndoselas Ver en sus Comicios y
Juntas; p.a cuío efecto conla previa licencia del Gov.n0 podrán convocar el Pue
blo. Pero como el Gov.no puede negar esta licencia, p.r q.e ninguno quiere q.e
sus usurpación.9 sean conocidas, y contradhas p.r los Pueblos, se establece; q.e de
tres en / tres meses se junte el Pueblo en la Plaza el Primer dia del mes q.e le
Corresponda p.a deliberar p.r sufragios lo q. aél pertenesca seg.nla consituc," y
entonces podrán exponer los Tribunos lo q.e jusgaren necesario y conveniente en
razonde su oficio, ano ser q.e la Cosa sea tan urgente q.e precise antes de dho
tpo la convocación del Pueblo, q.e entonces pedida la licencia, y no Conseguida
podrán hacerlo. Y p.r quanto el Continuado exercícío del Tribunado está expues
to alos inconvenientes q.e descrive el Celebre Rosseau, queremos q.e regular y
comunm.te se exercite el Tribunado p.r unas mismas personas un mes si, y otro
no, p.r el espacio de tres años, concluidos los quales, deverán elegirse nuebos
tribunos La elección se hará del mismo modo q.e lade los Vocales del Superior
Gov.no Cada Provincia nombrará p.r sufragios un Sugeto el mas incorrupto, el
mas patriota, el mas impuesto en los derechos délos Pueblos, y B.9 Ay.9 dos; se
pondrán en rifa, y aquienes le caiesela suerte esos serán los Tribunos, á Cuío
Cargo esté la protección de la libertad, seguridad y sagrados derechos de los
Pueblos, ([y comoq.e
q.e se diera
de B.9 Ay9
el Tribunado, debe
su oficio y se]) (Vn) Tribunado Provincial se esta
blecerá en cada Provincia p.a protejer su libertad, Seguridad y derechos contra
qualquiera usurpación,; y de tres en tres meses se celebrarán igualm.te en Cada
Provincia Comisión, ó Juntas de todo elPueblo p.a deliberar p.r Votac.n loque
fuere otorgado p.r la Constítuc.n
7o,, El Sup.r Gov.no proveherá todos los Empleos así maiores, como menores
de su Provincia á excecpcion délos Conjueces q. serán elegid.9 en numero com
petente p.r el Pueblo á pluralidad de Votos, y después de Elegidos, se darán
ala Suerte, al modo q se ha dho debe hacerse la elección de los Vocales; y
durará su ministerio solotres años.
8a,, Cada Junta Provincial eligirá todos los Empleos maiores, y menores de
su Provincia exeptuando el Tribuna([do])(7) de Justicia compuesto de dos, ó
tres letrados elegidos p.r su Pueblo del modo q.e hemos dho hablando el Tribunal
de Justicia de B.9 Ay.9 y durarán solo tres años. En Cada Provincia se terminarán
las Causas ante el dho Tribunal de Justicia p.a evitar los graves inconvenientes
q.e traen Consigo los recursos fuera de la Provincia.
9a,, El Superior gov.no no podrá conceder p.r ahora mas grados en lo Mili
tar.9 q.e hta el Coronelato, cuidará el Superior Gov.no Elejir Gefes y Coroneles
délos cuerpos á satisfacción, y gusto de l([os]) Pueblo([s]) Lo mismo harán las
— 180 —

�— 181 —
ja I ounjjn i'^ ajain) -ajuaiuaAuoD sbui anSsní oduiaij ja ood anb sbj JJPub
ap pEjjnasj bj asopuBAjasaj íosajíhio^) ja BJBd 'sajuajdng A sopBjndjQ soijbsiuio3
sojb sajapod A 'uopnjjsui ap bajis pBjunjo^. ns sa A ajamb 'ojDaja opBasap ja
asaiqnj ou 'sojqang soj ap BiDBj3sap j'd Bisa opuBnb un^ sBj^ 'BjjjjiuipB jBjaua^)
pBjunjo^v -&gt;'d uau^ipas pBppijaj unuur) bj ap sajuBure sbiduiaoj,^ sbjb BSanj ^
o'i opuBujaj n*p Aa^ ja bdjbuoj^ opBJopB ojju ap soAijnaaxaA 'sojqang sopp
sojp sopsjSBg sojap Bsuajap A uojDDaiojd ua 'souBpBpni^) sojap pBpijnSas A 'pBj
-jaqij Botjqnd bj ap ([**]) ojdina 8*Ay 8g ^p ojqang ja ouiujodo 99j^ pBpisaaau
ajuaSjn unuiOD ajuasajd bjb jiuaAqns s'd a'b bijosiaoj^ U-Dnjijsuo;) bj sa Bjsg
•BsoiSijag; bj sbui soqanuí A 'sojjtr) ap JJajd BiDUBjajoj bj BpinjD
•xa sand Bpan) sotuBsajojd anb bdijojb^ bj sa B}sa A BJapBpja^ ^j sa bjos buii
ABq 3*b SBqantu sej ajjua a'Sija^Ej uoa aDBjua ouiijuj un auaij opEjsa j^ "v¿\
^ ou*ao) j'dng je souBpEpnp sBiuap
soj oraoa sojaSns uajsa A 'sojqan^ ([soj]) (sus) ap ps^unjo^ bj ap 3,*uiBja)ua
A bsosjoj uBpuadap -b soijbsíuio^ ubjbujbjj as ojos A 'sopBjndjQ soj ^-uibuba
uBjooapuoa as sbjiui SBsojaiqujE j-d a"b ja uod 'sojqan^ soj ap sajuBjuasajda^j
ap ajqujou oidojdun a oujapoui ja opinSuiixa sand Bpan) *oipaui ABq ou inb
b :sojqan^ soj ap bj sa ou bA ojopuais A 'EuaSB o 'Bidojd sa o 3#b j*d 'bujsiui
is j-d ouis BpBjuasajdaj jas apand ou 3*b bj 'sojqan^ soj ap jbj3 pBjunjo^ Bjua aj
-sisuoa J3 u'OBjuasajdaj ap 3)*uijEjnjBu aaajBa A ajqBaiunuioaui sa (9fs9) oAijEjsi^aj
japod jap iu oAijnaaxa ouadun jap BdiaijJBd Bp^u 3-b Baijqnda^j bj ap oiJBuip
-JOBjjxa oajduia un sa a'anjnsuo^) Jaasq A saAaq jBuuojap oijajsiuij^ j^ "B9J
•Aa^ ap Bsjanj A jo^ia opoui ojjo ap ou A saauojua Bjpuaj 'sojqan^ soj ap jbi9
pEjunjo^v bj j-d opuiuipB A opBjo^ 'oSjfKJ3 ja opinjauo^ ([-souEpBpni^ soj ap
pEpjjnSas A 'pBjjaqxj bjb auuojuo^ sbuibj jaaajBd j-d 'BsajSuj u'aBjsi8aj bj sopEJj
-91 soqp aiuasajd UBjpuaj jeuiuiij^ oj ug]) "o^jpo^ ojjpuas A 'aqajq un uauuoj
A 'saAag sbj uajaBpaj as 3*b sajua^ ap A 'jBjnjBu oqaajaQ ja ua sojsanduii sbuj
soj sopEjja-j ojjEnb q sajj UBjEjquiou as 'oAijEjsiSaj odjan^) aqajq un oijBsaaau
sa ojuBnb j-d oja^ 'soubuio^ ap oqaaiap A 'Bjnjpsuj bj ap souiiaap 3-b opoui jb
'sajua^ SBjap A 'jBjnjBu oqaajap jb sauuojuoa usas oju^nbua jBSnj uEjpuaj ojos
A 'SBpijoqB opoj jap uBpanb 'OAijBjsi^aj japod ouBjaqo^ j^ OAijBAjjd sa uamb
ap 'uopBj^ bj b saAa^ soj uojaiziq 3b 'uoiaBdjnsn bj ap SEpEUBuia otuoa bjjijsb^)
ap sbj A / 'sBjsg •souBaijaray sojqan^ soj uoiaipuoa ap opBpnuí jaABq j-d 'ojaaja uis
UBpanb 'uBja oj 3'b odj ua sbiuojo^ sbjb SBpBp ([•]) SBipuj ap saAa^ sBg "B^j
'BiauíAoj^ BpB3 ua BjBDjjaBJd as u'quiBj 3*b oj 'sojoa
ap BiJOiBui bj ap n'DEUjEdxa ns opusjjnsaj A ojqan^ ja (ojja D'(f) opuEDOAuoo oub
un j'd opBijjBdxa Bas 'eijje^ bj jB^zníos A 'opjuBd ubjS jeujjoj Bpand 3*b uod
8-uopBjaj SBqanuí ua 9 '8dap uojjiui un ap sbui ua bj3a ouiod sajBpnB3 sajuaSur
ua asaijEsajqos 3*b ouEpBpni^) opoj 3*bB Bpianpaj 'ouisi^bjjso jap Aag ajqaja^ bj
aDajqsisa as soubjji A 'sejodsaQ bjjuod jBjnuí aiuB A ^oAiiBAjasajd 0U103 "B^j
n'^BjadB ap oseo ua jiAjas ap uEisq 3-b
soj Bd ojajDaQ j^dng ja auaiAajd 3*b ojwui ouisjui jap auans j*d uanbBS as 3*b
ouis 'ojaiaap ja apid 3b sajosuaa aqanu soj uBÍija sojja ap 3*b saaanf sounSUiu
UBJBq ou 3*b A 'ojqan^ jap u^e^sijbs b u^as opjiAB^ ja jBjquiou ap EiBq 3*b sojaSns
soj 3*b souiajanb ojaduig íouao) j'dng ja aaajqBisa bj EuajEtu bj ajqos ojajaap
ouijijn ns ua 3'b souiuuaj ([souisiui]) soj ua ^^qig Ejuajduij bj EjBp ag "B^j
•ajqudijasajduii a ajqBuaijBui 'ajqBDiunuioaui (^jejismt'put) oing ap sa 3*b 'BjuBJaqog
bj jBuaSBua A 'jEDiunuioa 'jipjAip Bijas osg 'BjaSusjjxa buti^jb Bpuajod b 'opng
ojju ap ajJBd o ojjand Japa3 Bjpod iu o'^jb ojjo iu Ou'ao) ^'dng jg "Bi
-sBja^uBjjxa sBpuajog sbj uoa ou'AO^) i'dng ja 3,-uiejos Bjapuajua as
SEUiap ojug 'sbiduiaoj^ sbj sbjxjj ap uoisiuio^) bj Bjpuaj aausj opEjajdB ajsa B*d
3*b 8'Ay 8g ap BiauanuBBj uod Ou*ao{~) j'dng ja BJEjajDap ej Bpua^m ajaiAnq is
ojag "BjBq as pBpijBjnjj bj ap ajEjjnsaj 3*b oj A 'sojqang soj j*d bjbjoa as JBSnj
ajaip osbd ja ig 'SEpuiAOjg sbj ap n'uiijuasuoD ja uis Bja^uBJjxa Biauajog uod zb^
bj JazBq A 'BJjan&gt; bj JBJBjDap ojos is jod oa'AoS jouadns ja Ejpod o^^ "bjj
•sojqang souisiui soj ap opmf b ([pBpisa^au bj]) p^pisaDau bj ajnp ojuEnb
ojuej o^duii ja BJBjnp A 'sojqang soj ap jbj^ pBjunjoA j*d opijiuips A 'opsjoA
'opBuiuiExa Bas 3#b uis 'sojqang sojb ojnqpx u'3jb asjauodmi Bjpod o^^ "B()I
'sojjob soun ap oub ua oub ap asop
-uBpnuí (JPJ&amp;U92 mouvputnuoo A) uoiDDadsuj bj bjbjoj oujnx ns j'd sajauojo^ A
sojsa ajjug 'Sbiduiaoj^ sns ap uoidiujbii^ bjb OAijDadsaj sajBiDuiAOjg SBjunf

�Pueblo de B.9 Ay.9, que esta ínstrucíon y advertencia seden ala Prensa para que
sabiéndolas todos, conozcan los exesos que hagan de sus Poderes en los Comisa
rios, y Suplentes y amas del gravísimo castigo que merecieren p.r ello, sean
argüidos y reprehendidos por la opinión publica.
Nota 1
_
Aunque esta Constitución es reglada p.r el dro. natural y el de los Pueblos;
empero p.a q.esu observancia no les sea nosiva sino saludable, es preciso escardar
los Pueblos, y apartar la Zizaña, y maleza q.ehay en ellos. Todos los adictos ala
R^g,a Y Cortes Españolas, los Carlotinos, y Sectarios délos Tiranos Goyoneche, y
Saavedra deben ser excluidos de voto activo, y pasivo en los Comisios, y Juntas
Populares. Ellos no han entrado en el nuevo pacto social deñra. causa, ó si han
entrado voluntariamente sehan separado, y son en el sentir contra ella: deben
por tanto ser tratados al menos como extrangeros hasta q.e den p.Tlargo tiempo
pruebas reales ypositivas desutotal firme adhesión alsistema de ñra. causa, ó si
han entrado voluntariamente sehan separado, yson en el sentir contra ella: deben
por tanto ser tratados al menos como extrangeros hasta q.e den p.dargo tiempo
pruebas reales ypositivas desutotal firme adhesión alsistema de ñra entera libertad.
Nota 2
Seha dho. q.ela constitución sevote porlos Pueblos p.r q.c sisólo sepublica
p.r Carteles ó Vandos a vsansa de Tiranos, es dar á entender practicam.te q.eya
tiene su fuerza antes déla aceptación popular, y qs no le resta otra cosa p.a q.
obligue q.e llegar anoticia detodos: siendo asi q.e no recive lasancion sino déla
voluntad gral. délos Pueblos; la q.e no puede ser conocida sin equivoco sino me
diante la votación.
Nota 3
Se establece la amobilidad délos Vocales detrienio en tirenio, y no por mu
cho menos tpo. por no hacer la forzosa alas Prov. deser regidas unicam.te p.r
los deB.a Ay.9; pues aningun electo délas Prov.9 interiores les hace cuenta el
costearse devenida y buelta entan largas distancias p.a governar tan poco tiempo.
Nota 4
Seprefiere la votación p.rlos Pueblos aldeliberam.to de una Asamblea estable
cida por ellos, p.r q.e si es p.alo legislativo, en este poder consiste formalm.10
lasoverania délos Pueblos, y siendo esta p.r naturaleza incomunicable, no puede
transferirse aninguna Asambl.a; Si p.alo executivo, las Prov.9 q.e p.r su pobreza
apenas pueden costear sus Diputados; ^como podrian mantener enla Asamb.a
deB. Ay.9 los Indiv.09 q.epor dro les pertenece? Severian precisadas a nomb.
sugetos deB.9 Ay9 quedando asi p.r esto como los anteced.9 perjudicada la Igual
dad délos Pueblos.
Nota 5
Esta constitución provisoria fue formada p.r un Patriota desterrado p.r el
Tirano Saavedra y entregada álos diez q.e hacían las veces del Pueblo deB.9 Ay.9
enlasaron q.e sobre la constitución se hallaban en competencia los Diputados con
el Sup.or Gov.no cinco la aprovaron; tres se mostraron indiferentes, ysolo dos
aquienes p.rser Abogados no hacia cuenta q.e no hubiesen recursos a esta aud."
dixeron q.e tenían q.e decir sobre ella, aunque requeridos, nada dixeron, yse
reservaron p.a desp.9 conocida la intención de estos q.e era entrampar la cosa
setomo el arbitrio de darla ala prensa mudando lapersoneria p.a q.e conociendo
al golpe los Pueblos el bien q.e de ella le resultaba la aclamasen, y pidiesen.
Aunnoseha impreso, ni savemos si se imprimera
Nota 6*
Para q.e los Pueblos se hallen en aptitud de regirse por esta ü otra semejante
constitución, convendrá mucho se baian ilustrando en sus derechos y obligaciones
por medio de una Academia Patriótica q. podrán eregir los Pueblos en cada
Ciudad tomando a su cargo los sabios la enseñanza délos indoctos bien inten
cionados, ya explicándoles lo sustancial del contrato social de Rosseau para q.
sepan por principios, ya formando memorias q.e los instruían en la Soberanía
délos Pueblos, libertad, seguridad, igualdad, y de mas derechos, y obligaciones de
— 182 —

�Í8I

•Xaj ap ezjanj ^ joSia uopnjijsuo3 bj
BJiApaj uopBqojdB bXio ap X 'opmí oumjn ja apisaj uamb ua oueJaqoq ja
ajuauíjBuuoj uos 'ouojj jap opBad b ut^q ou 'sajapod sns sopBp sojqan^ soj anbjod
ÍBjJBZBqaaj o BjJijiiupB Bjed sojqan^ soj pBjjaqij ua uBpanb un^ 'osaj^uoa ja j*d
uopnjijsuo;^^ bj BpBuuo^ 3*b 'sa mbB 3Q 'BpiA ns Bpoj ajuaraajqBjasira jbjisbjjb
apuBq anb SBuapBa Á sojjijS sop^sad soj Ji^aja jod 'sojqan^ soj uednao anb ouojx
ja jeuopueqB 'sa seui 3*boj A. 'soqanuí ua jejjua BJBd ouiy un ap jijes Bijas os^
•sojqanj sojap ajjans bj ap oiJjiqjB ns b UBpiaap a*b SBjodsap A sojnjosqB ubj
japeq sojjajanb souaui oqanuí iu 'oAijnaaxa o 'OAijEjsiSaj japod unSuiu osajSuo^
jb jijajsuBJj sa ou ojsa 9-b 'sa ojbjd uaxq X 'auojsj jap sopiufji 'sopejs^ soj ap^j
a*b joíauj o euanq uej uasBuuoj bj X 'ojaapp janbe asaijdns as saanj sejsa sepoj
SBpiunaj a"b Bd 'opejjaj un uasBjquiou sbjji^^ ^ sap^pni^ sbj sepoj 3-bap oujiApB
ja puioj as 'souBapauíy sasajSuj sojap uoianjijsuo^ bj ojos ja osiq 3-b uijdubj^ J0*p
ja oujod oiqes uej ajquioq un sojjou ajjua JBjjeq jioej ubj asan^ ou 01^03
epunSas Bjsa b eeuejj 3*b Bjjajjsa BjauíiJd ^ bj b aaauajjad anSis anb ojs^
•uaSiJO
ns ap pBpijnaso X ojuajoiijBqe ja ua jijoui X JEja^aA Ejed opi^eu ueq ou sou
-BDijauíy soj 3b ueasouoa sopoj X 'saanj X sojuaiunaouoa sns sojjo b soun eipod b
uanbiunuroa as X 'sojja ua uoiaBjnuia bj ajjua 'uopnjjsui a p^jjaqij ns ua ojqan^
BpBD Euiojab sajajuj ja B3SOUO3 as 3*b BJBd 'sBqaaq uos apuop JBSnj o pBpni^
bj opuBaijiaadsa 'sejazEf) ap jojipa ja e asjijiuiaj uBjpod oqaaAOJd unSjB ap uaj
-aijBS 3b SBijouiam sb^ ^uoiSija-^ bj ap sojdaaajd sojb opiqap ojadsaj ja X 'bijojS
bj b oÍBqejj jb 'pBptjaoijpaui bj Eajqiaapuj jouib un X 'sopBjs^ soj ap SBJopBjosap
sajsad Biaipoa X uojaiquiB bj b oijm) ajqeuBjjua un sajopuaipunjuí 'BinbJBuy
bj uod pBpjBn^í a Biauapuadapuj bj 'pnjiABjasa bj uoa uoiaBuipjoqns bj 'Biauaajj
bj uoa p^jjaqij bj Jip(un)([- -])juod([-]) ou b sajopuBuasua 'souBpBpnia soj

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
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                <text>Las ideas políticas en el Río de la Plata a comienzos del siglo XIX : contribución al conocimiento de su filiación y desarrollo iniciales</text>
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                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR ,Diciembre 1955, Nº 14 : p. 97-183</text>
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