<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/items?output=omeka-xml&amp;page=59&amp;sort_field=Dublin+Core%2CTitle" accessDate="2026-04-07T09:42:11+00:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>59</pageNumber>
      <perPage>10</perPage>
      <totalResults>845</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="308" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="539">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/47cf3efd31db47d67375886e0f1a7d7f.pdf</src>
        <authentication>ed8cd0a3a4913dc495ec6761ec221824</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3427">
                    <text>•

~----

j

,

-

~-- - "=------~

F

La historia de un concepto
y sus consecuencias para la
Teoría del Conocimiento

1

capt•uJ 2 d la obra
Génesis y- desarro llo de un-hecho
cien~íf1co , Basilea, Schwabe, 1935
-- ---~

l

traducci ón de Jorge RASNER
( versi6n preliminar)
Instituo de Fil osofia
Departamento de Histor ia y Fi losofía de l a Ciencia, 1990

•

•

121 FLE h1s
La h1stona de un concepto Y s
•

111111111111111
11111111111111
• FH CE115 l S4 8 •

-----

��LA Historia De Un Concepto y Sus Consecuencia.e Para La Teoría del Conocimiento
•

-Consideracionea generales sobre el significa.do de la historia d 1 saber.
-El concepto científico como resultado del de arrollo hi stór i c o del pensamiento •
•

La. historia de la g'nesia de un concepto científico podr!a
~lgún

·

teórico del conocimi~nto para quien, ~or ej . , loe errores de Robert Mayer no

~.V /.: .. ~.'
i111~c!ar1

..

~ato
•

ri e sd~

niz?.gún aígnific ado

la energía..
A

ser indiferente para

•

~

1 pl~nto de vi sta del principio de conservaci6n de

.'

ea necesario objetar .. en
..J

pri.Jp~r

1U8&amp;r que probablemente no hay nada que sea

c ompletamente verdadero. Se . demostrará antes o después la neceaidad de W'la reformular)·· •

cién de la ley de la conservación de l&amp; energ!a pero ahora esti\remoa obligados a re•

tornar eobre tm'error' abandonado.

Eh segundo lugar, nos guste e no, nosotros no podemos liberarnos del pa.aado, c0n
doe su.a errores, Este sobrevive de hecho en conceptos hoy aceptados, en el modo de
formular los problema.:1, en las

doctrL~e~ d~

!ae

lenguaje y en laa instituciones. No existe u.na

~e~uelas,

· ~~ner

en l

vida cotidici.lla ,

~n

al

ci6n esrontánea'de los concep-

1

toa, eino m'8 bien

~atoa

'antecesores•. Lo

estin por as! dec irlo determinadoe por a
....

(

\.." l

\!. V1 ¿_

que ha acaecido en el pasado ea ma~'to máe pel igroso - o,m&amp;a alhl, se hace peligros~ -

t.:\' t\')C,"l( &lt;-''-

~

..... cuando nuestro v!nculo con el pasado r st

La biología me ha enae?.iado
d~aarrollo.

¿Quil1~

~

L1aav r tido e ignorado ••

examinar s iempre hist6 i camen t

estudia hoy la

anatcm!~

ain e tudi r 1

un sector suje to a

e~briolog!a?

modo cada teoría del conocimento queda , sin i ndagaciones históricas y

E• una ilusi6n creer quo la historia del conocimi nto

~enga

el contenido de la c 1encia como, por nj . , la historia del
de laa conve=sacionea telef6nican; al menos

Del mismo

c ~mpara.ti va~,

t an poeo que ver con

tel~fono

con el contenido

us tree cuartas partes, si no todo el

contenido de la ciencia eet' condiciona.do - y puede ser explica.do - por la hietoria
del pensamiento, por la peicología y por la eociolcg!

del pensamiento.

En el contexto de nuestra investigac ión específica, considero que el concepto de

�a!!ilia reaulta.r!a incomprensible si no ee a travl1 de su historia. Se ha demostrado

ya que, poe a! eola, la 'apiro h eta E l l __~ no puede definir l a enfermedad de la
aí!ili•1 no •• puede por lo tanto definir la eífili• co o "la enfermedad causada por
la •pirocbaeta .P!llida", aino, al contrario, ea la

ap ~ roc~eta

pallida que debe ser

definida como "el •icroorganiemo conexo con la a!tllia". Ro ea posible otra defini-

cidn de eate microbio 7, adem'8, no podr!a servir para definir ain equívoco• la entermedd (a cau.aa del problema de loa portad.orea aanoa).
Ea tambiln !aleo el punto de •i•ta aegdn el cual aer!a poaibl• dar una
teno•enoldsica de la e!tilia,

de!inici~n

de!inici6n no conceptual, aino deacripti va, u!
'
como loa an1male1 1 1&amp;8 planta8 pueden ser definido• indicando eua ca.ra.cter!aticaa.
E8 puea

\Dl

11na

error preaumir que ae pueda llegar - con loa medio• que a• dispone actual-

mente - •imple y seguramente, con la.a obaervacionea y loa experimento•, al concepto
•

de la individualidad clínica 'e!!ilia', aunque au desarrollo hiat6rico haya aid• iortuoso 1 complicado.
Eeta propoeici6n no ea admisible ni t an 1iquiera como experimento mental&amp; la• t4onica1 de la• que dispone la inveatigaci6n actualmente son precisamente el reeulta.do del
~º

~

deaarrollo hi1t6rioo, 1 aon aa! como son y de &lt;otra manera porque han tenido eae deaarrollo biatdrico 1 no otro. Tambiin el concepto actual de individualidad clínica, por
ejemplo, ea el reaultado de un deaarrtllo 1 no

•~

lhlica posibilidad 16gica.

Como la

historia no• enaefta, ea poaible no 1610 introducir 1ubdiTiaionea de la en!ermed1d de

mUJ diverao tipo, 11no que ea posible tambiln, ma(a generalmente, deaechar el concepto de una enfermedad; ae puede aolamente hablar, en eat• caso, de diferente• s!ntom&amp;.9
y condicionee, de enfermo• 1 ca.ao• diversoa. No ea de hecho imposible poner en pnCctica eate punto de viata, pue1to que en el fondo laa diveraae formaa y

101

diverso• ••-

tadoa de la enfermedad, aa! como lo• enfenno• y la.a diveraaa eonstitucionea deben ser
aiempre tratadas de manera diferente. Ea evidente que la formación del concepto de

. 'individualidad

clínica' requiere tanto el

-.

~ --

~rabajo

de an'li1i1 como el de a!nte•i• 1

el concepto actual no ea la dnica soluci6n posible, ni 16gicament• ni

pr4cticam~nte.

�- 3No ea aqu! posible, en línea general, habl ar de lo qu

Deapulfe de la experiencia. de mucho• años

d

es pura y eimplement
1~

t:a: b je&gt; "

,, .artit::ión d

da.do.

nfe:rmedadeo

conven~ido que al m noo a un mod erno

ven,reaa de l hospital de una Bra.n c judad, m h

investigador - €qu.tpado con un compl eto instrumental int6_ec tual y material - l e sería imposible aislar, por la total idad de caqca par ticulare

succsi vo~ de la enfermedad, distinguirlos de

todo• los m\11 t i ples a.! pectos y estad o

laa

compl icac lone~

de los que se ocupa,

y reunirlos. S6lo comunidade! de investigaci6n organizadas, en

acuerdo con el saber

com\L~

y que tengan la a.ntiglledad de varias generac ionee pueden

logra.r1'll. propóe ito, dE\tio que ~1 desarrolio de loa f enómenos patol6gicoa r equiere
decena.B de arios.

En este caso,1sea como fuere , la prepa..-ac1ón , los instrumentos técnicos y el tipo
de colaboración reconduci rían

con t1n11a m~ nte

los i nvestigad ores sobre el viejo een~n

dero del des&amp;rrollo histórico del conocimiento. No ea puE
~

ningún caso posible cor-

loe vínculos con la historia. Si a lguno objetase que a la teoría de l conocimiento

no le interesa hacer indagaciones

so~re

e l modo

~n

el

cu~l

se descubre l a r elación,

pero le interesa la legitimación cien tífica de esta relac16n , sus pruebas concretas
y sus construcc iones

l~gícas,

debería responder que e te tipo de legltimaci6n ea sin

duda muy importante y qua, de11tro de: loe límites acostumbrados y c cn la aco s tumbra.da

prec isión, es apropiado

tamb i~n

en nuestro caeo, d

~J 7 ~")u...,·•.)·~'\t1. l''~r.J· 1
t uir!a una parte de l t. cienc i m. Jlo est'oy t od vía-Jd

la. cu.al la únic
si stemltic~

tares - o la. mi

y as ociativa de lo

mc!t ico, derooatrativo, aplica.'bl , evidente.
parecen en cambio

cont~dictorios,

sífilis no cons ti-

en e

~e

examen de la capacidad

t e s~

- según la opini6n d

El. eab r ha. sido si@mpr

mane r , l

c uerdo con la. convic ci6n según

coneist

impo.,..tan t
co~c

otr

ir'j e

Todot.i

quien h

to a.do

par~.. e

en ffl - s iete-

los o;,:i:os sit.Jt m e de conocimiento

os t raol~a,

inaplicableer fa.ntáa t icos o m!stico1

¿No eer!a hora de adoptar un punto de vista menos egoc,ntrico y hablar de una te oría
del conocimiento comparada? Un cr i terio de evaluac ión que permitiera reparar en máa

casos particulares y en

m~s

asoc i aciones vinculantes merecB - como enseña la hi storia

de la.a c iencias de la natur&amp;leza - tener pri ortdad. Creo que los criterios utilizados
en este estudio ponen

de

r elieve y en condicionee d~ ser examinadaa mucha• relacioneo

�- -

•

hasta ahor

d

e.
in

e

mo un adven im ento de 1

i to 1

la confluencia de

l

!n

· Desde e l mom nto

manera hist6rica ,

l

n

• qu iz

misti c i smo, hac er uso de l

n

ue se

•

•

le

d

•

aconsej bl ' • 1

de l penaamient o, como una c6moda

1 inu 11 y tr dicio

i a.r

ere

nto de la

610 como un ins t

exis tencia

brevi

ello 1

l d

t

d

t ~rm ino

í 11

t

o

~1
o16n .(1) Ser!a t ~v!

l

t~ cni c a

ve error c onten-

un

tarse con la sumari a afirmac 16n que el concepto de s!filie no ea a lcanzabl e sin l a
coneideraci6n de la• conexione• h i et6r ica• ea pec!fica1 . Se debe

ún inve stigar las

leyea de eata• conexione• y desc ubr i r la• t uerz&amp;.8 del pensamiento op rani Qs sobre el
plano aocial.

-Laa ideaa primitivas como línea• directivas del desarrollo de un conocimiento.

Muchos hechos c i entífico
inevitabl e s conexione
meno

ose~

e lla

igloa antes qu

irref~ t

(o

r i de

) p

11

doj, gracias

científicas mlÍa o

ínculo pueda s er l egit i -

od vía e t

qu

'

~st án

bl

l cont nido.

Como h moa most rado
gre

1m

modo

pro to id

ol lo,

de d e

y ent?

ma.do en re fe rene i

demostrados d

exi t!

un

f uer a d dal

mezcla d• creencia•, s

o cu.r
prueb

id &amp; de 1
c i nt!fic

lte
e

E ta i d

d sa.rrolló n el cur o de much-

r ica en cont en ido , siempr e rLáa preci a , de 1

c i6n s ifilítica de la san-

mano de l. qu

~ po c a

urgid

de una caótica

• devino aiempre máa

ven!a investigando entre

l as concepciones m~ diversa• , eu demostracién~ Paulat inwnente , naci6 y a e consol id6
el dogma de la sangre aifil! tica . Num ros os investigadores - ea el caso de Gauth.ier sucumbieron ante la sugest i6n de la opin i 6n pdblica y pretendi.eron habe r encontrado

la• pruebaa, pruebas en real i dad impos i ble s. Pero , ain embargo, no fue haata que s
•

comprob-'_ · que por esa vía no se alcanzaban
trum~nto• ahor

di~ponibles Y la ide

101

objetivos que se utilizaron loe in

de la sang1e s ifilítica se

materializ6 c i enti-

�- 5fica.mente por la reacci&amp;n Waeerma.nn y, mis adelante, en reacciones de tipo mis simple.
Esta idea sobrevive alhi en el pueblo , que habla todavía de la sangre impura de los sifilítico•.
Deade eate punto de vista, la reac ci6n Waesermann es , referida a la a!filie, la expre

ci6n moderna 1 científica de una pre idea de muchos siglo

de anti glledad , que contri-

buyó a la formac16n del concepto de s í f ilis º
La.9 preideae se encuent r in tambi tn en ot r os campos del eaber. La moderna t e or!a atomica tiene •u preidea en la antigua. Grecia, donde fue divulgada sobre todo por Demócrito en •u

~protcm.tomismo" .

Hietoriadorea de la.a ciencia.a naturalea, como Paul

Kirchberger (2) o Fr. A. Lange, estin de acuerdo en e l hecho que "la moderna doctrina
del átomo proviene de la progres i va transformación del atomiemo de Dem6crito"(3).
I

E~

con continuo estupor que se constata cua.ntoa elemento• de la moderna teoría ató-

mica t ienen su prototi po en la.a t eeie de l os a.ntiguoa atomis ta.B: el significado de la
combinación y penetraoi6n de lo s {tomos, s us movimi entos de ca!da chocando unos con
otros 1 loe resultados produc idos por e!tos movimientos, loe efectos de la presión y
la colisión, e t c.
También otra. doctrinas, como la idea de loo elemencoe y de l
el principio de la conservación de la materia , la

d~

compo1ici6n química,

la forma esf,rica de l a Tierra y

el si•tema heliocintrico Ge h•• .desarro llado hist4rica.mente a partir d
~la

protoideas

o menoe oscuras, que existían desde mucho a.ntea que fueran comprobadas por la c1eu-

cia de la natun?,le za y fueron funda.mentada• de maneras diversas en el cu.reo de las di-

fen-itea épocas, antes
Desd e mucho

•

a.n~es

de encontrar

au expresi6n moderna..

que se descubriera la modenla teor!a de l a infección y de l a in-

venci
6n del microsc)pio, algvncs hablaban de modo muy preciso de
•• •

bles y vivi entes agentee patógenos. Una fraa

m in~sculas,

invisi-

que encontramos en Marco Terencio Va.rrón,

"animalia minuta 9 qua• non posaunt ocul i conoequi, e t per aerea intu.s in corpus per oe
ac nares per\"enit.mt e t eff iciunt dif fici l ee .morbos" pa rece extraída de una edici6n
popula.s de la teoría de Flugge de la trasmis ión de lae infeccionee por medio de go-

tit as sus pendida.a en la atm6sfera.
No sostengo que sea posible - sin sof ismas - encontrar una protoidea para cada des-

�- 6cubrimi nto cient fico. Podr!m.Mlv , por

ci r

u

e d

j .. , buscar

i ja

d a

ntr

la

segWi l a cua

er

po ibl

s

f!n con

s~

0

guna.9 idea.a quedaron privada. de demoetraoi6n

e

.t

prolon

parici6n de

descubrimi nblemente no

e im 7 la idea medieval

Yir inidad 1

or na

no

i n hi tórica ¡ pro

ndek-

•

recon e r por
t,

t

l

91c 1

esto ea necesario s.grega.r el hecho

.. l

ue

e n
haya afinida

n vano

l embaraze. A

daa investigaciones, al-

y fueron abandonada.a. Por muchos si-

glos ae busc6 a.! el 'absoluto', mientra.a que hoy la ciencia no encuentra ni 8iquiera
l a.e palabraA para expresar claramente eate concepto.
¿Ac&amp;USo la teoría del conocimiento puede simplemente ignorar que mucha.e concepcione1
cient!ficae se han desarrollado constantemente a partir de idea.a primitivas basada.
comprobaciones que actualmente no son ya considerada.a vilidaa? Ea necesario contin'"r
las inveatigaoionea y encontrar ana respuesta a este problema, pero, naturlamente, si~
hacer uso de la hip6tes1e del 'lusua natura.e' que nos ofrece la prehistoria de l a pad eb~n ser

l eontología. l•• id eas primitiva
histórico d

t or!a

mí

consideradaJI como veetigioa del desarroll~

v su origen debe

odern

s ~r

explicado en base a la

eociolo~

g!a del pensamiento.
La objeci6n seglin l a cual a

m~•

han d do en el curso de la histo ria much!eim.. idea•

o m noe oecura.e y que ha s ido precisamente 1

cienciaS"que~

escogido la.11 "ver-

daderae y rechazado l aa "falaa.9" es i nsostenible . Si de hecho la.a cosa.9 hubieran eido

así, resultar!&amp; inexplicable porqu' son tan numerosa.a la representaciones "verdadera•i
de objetos desconocido•. Sobretodo es err611ea la convicción impl!ci ta en este punto de
vista, convicción aegWi la cual se podría aplicar a idea.8 viejae y oscuras las

categ~

ría• de 'verdad' Y 'falsedad'. ¿Era quizá verdadera la idea de "sangre corrompida por
la s!fi li1", "sanguis corruptua seu melancholicua, vel abunde fervua et oraasua"?.
"Corrompida• no es un t 'rmino clent!ficamente exacto, ni podemo• establecer, dado qu

en un tlmino va«o y 2.mbiguo, ai

~

•

apto o no para def.i nir la. s!filie. Aunque e e te t~x

mino haya demostrado au utilidad c omo punto de partida para el desarrollo de un con-

cepto, no es todav!a hoy un concepto sistemáticoi ni podemos demoatrar la veracidad
0 ~ rt~d~- ent~
de
la.a
máe
1 ~_v_i~_e~
j
d fi i
~~~~~~~~~~
~~-ª~Q-G~~-·~~a.a
ª-e~-e~-º~ciones - como por ej. aqu~lla de la

�- 7'alteratio eanguini '

La ºal t~ratio

-

es

11na ' al ten. tio sar.té,"Uinis' (!OJ.~·e1= ·oond

-·---··---

--

igniftc

-

hoy d!

ría dec ir en otro• tiempoe. El valor d
1 "objetivo", sino unicar.oenta en

caracter!stica demasiado vaga, ya que

de un modo u otro a cada estado o &amp; cada en-

~

fermedad ;ademáe~ '•ifili~'

11na

algo totalmente diferente de lo que que-

eet1 preide

no radica en su contenido lógico

l s ignificado heur!8tico que ella tiene como ante-

cedente de un desarrollo hi stórico. Ni se puede tener alguna duda acerca de que el

hecho (científico) de la a!fili e se desarrolló gradualmente de esta oscura idea primitiva, la cual no e• de por e! ni verdadera ni falsa.
Por lo que concierne a otraa i deas primitiva.a - por ejemplo las preideaa de lo• átomoa 1 de loa elemento desarrolladas por los giegoa - no tenemos la poaibi·lida.d de ea-

tablecer ei ésta., fuera del

conte~to

hiat6rico al cual pertenecen, s on verdaderas o

falsas; ella• corresponden de hecho a otro eoleotiT.o de penoa.miento y otro estilo de
pen~a.miento.

Cada criterio absoluto de verdad ee tan poco apto pa.ra la teor!a de l o•

fóeilee como e• la eval\iación de un proceso de adaptaci6n que absolutic• el tiempo para
la paleontología. Ciertamente el brontosaurio eetaba bien organizado para adaptarse a

•u ambiente, as! como hoy lo eatá la luclérnaga; pero ei eatoa a.nimalea •on cons i de-

radoa .fut.ln de

.'

o. ambiente no se puede por cierto decir que sean ' adaptado• o inadap-

ta os:
El deaa :r."1·c,llo del l&gt;"n amiento proctJda mucho rnd.8

pod emoa ver en l

fica.ción de

paleontologí ; somo

~utacione

l&amp; teor!a de l

-

en

rel ;ivida

pida.ment

que el desarrollo que

por ciorto permanentemente teatigoa de la veri-

1 estilo de

ns

i~nto~

L· tran formaci6n de la f!eica con

en au estilo de pensamiento, o de la bacteriología c on la

teoría de l a variabilidad y la teoría de la ciclog4nesi• conetituyett ejemplo• de e1ta1
mutacionea. De improviao, no alcanzamos a

ten~r

una idea c lara sobre qu' cosa debería

ser la especie 1 qúf el individuo 1 ha.ata que punto debería ser extendido el c oncept o
de ciclo vital. Aquello que haeta hace pocos años era todavía considerado un fen6meno

natural, se nos

apax-ec9 hoy como un complejo de hecho• artificiale• •

Muy pronto no es-

taremos mi. en condición de decir si la teoría de Koch era verdaera o falsa : del estado

,

�-8-

•• cont

idn en •l q

••rú Ja

ho7 no• en on

•

o• nace

ente nueTo• concepto• , q

no

compatible• con loa q • •xp a6 oc

Qui ~ alp

que •irte para aclan.r aLhi

•

p

fi ado de

u

deu primitiva•

•

otra comparaci dn , ext.ra!da del debate 1obre el origen de la.

labra•, 1obre el cual

loa 1&gt;9icdlogo• h•n reO l •Dtemente hecho conjetura•. Segdn eat

aupoaicion•• "l... pala-

bra8 no eraa or1g1n•ri amente

srupo•

Con4tico• arbitxaria.ment• atribuído• a de terminado•

objeto•, collO por e j npl o l a pal abra UPA deaigna una empre•&amp; de produc c16n cinematogri-

tica o L deai gna la autoinducc16n¡ eran en cambio traapoaicione• de experiencia.a Y de
objeto• en un material f ae ilmente modelabl• 7 1ie•pre a m&amp;J2o.
El reaultado en el plano lingü!atico no era puea en origen una clara atribución aeg\bl

lo• dic t imenee de la 16gica , aini una reproducei6n caracterizada por la vitalidad de la
geomet~ fa .

El aentido quedaba así contenido en estructura• fon,tica• que tuYieran eate

or igen ."(4) A la realidad de laa preideaa ae le puede tal vez atribuir una relación
anilop: el resultado en el plano conceptia.1 no ser!
gúJl loe dietúenta de la lógica,

rial facilmente plasmab e y
c ia no aer!a puea análoga a l

ino 11-c• t

en au origen una atribucicSn ee-

pooición de la experienciA en un mate-

mano. La conexi ón entre reproducc16n y exper i e•-

i mpr

relación convencional entra el signo y lo de s ignado ,

aino que conaiatir!a en cambio en

\ll1&amp;

corr" pond nci

psíquica entre amboa. La eviden-

cia eatar!a in.medi a tamente contenida en los productoz del pensamiento originado• de eat•
modo •
•
Adem,a , la. palbraa no son originariamente nombres para laa cosa.a y el conocimiento

no ••

f~ -

al menoa en

8UJI

or!genea - sobre calco• o modelo• de loe fenómeno• o,

como enseiiaba Mach (5) , en la adaptacicSn del pensamiento a los hechos externo•, aeí co-

mo •• le mani f i esta a un hombre comWi.
Iaa pal abra• Y la.ti !de~ son en eu origen loa equivalente• fon,ticos y mentales de la.

experiencia.a cotidian&amp;JI que ee dan simultanea.mente a la.11 primeraa. Todo eato explica el
•igni!icado migico de las palabra.. 1 el eigni!icado dogmitieo, religioso de las aaercionee .
FAta. i~eas or;.ginarias

o~

iempre d ma1iad.o vastas y muy poco específica.a. SegWl

�\

..

-9-

l de arrollo d 1 sigriiflc do de la• palabras, tambi~n un

desarrollo de lae itleae, que pxoc de "no por ~.be tn.cción Je lo pa.rti culru:- a lo general,
oino por diferenciac16n de lo general

lo particul ar º.,

•

-Le persiat ncia de loe

sitema~

de opinión v la armonía de la.a i lusiones-

-I•• concepcione• como estructuras autónoma.a y dotadas de un estilo propiose~ ha

Una vez que

constit ui do

Wl

siytema de o ninión completo en e! mismo y c erra.do,

conaiatent'9 en tma can t i dad de detalle• y de relacionee, opone contin11amente resistencia
frs11te» a todo aquello que lo contradiceº

Un óptimo ejemplo de esta ,.r~ iatencia lo ofrece la historia del concepto d8 infección
ven~rea,

con su prolongada permanencia a despecho de cada nueva concepción. No se tr ta

·tanto de mera pasividad o indiferencia por laa innova.cionee, sino mú bien un modo a.etivo de proceder, diatinto en diferentes e e tadio•i

i) una contradicción al sistema parece impensable.
ii)lo que no concuerda con el sistema., no ea tenido en cuenta , o también

iii)ee lo oculta, aunque sea t nido en cuenta , o firul.lmente
iv) ao intenta explicarlo, con laboriosos esfuerzos, como no contradictorio con el
sistema.

inv nt

e cr iben o a ún
1

roncepción do inMte \l qu

ob ta.nt

En 1

tod

cor1sti tuy n por a18 Í. d e i rlo s u r ealizac i ón, y esto no
zonee d

historia del

c onoeimien~o

h cl1os que se corre1ponden con

1

concepc ione

relaciones d

no

entre l as concepciones y 1u.a comprobac i ones: las

que 1

pru~baa

a

c ont~icen.

tipo 16gico-formal

adaptan a la. eoncepcione1

tanto coao la• c oncepciones estin en conformidad con las prueb

• Ni tampoco las concep-

eionea son eistemaa 16gicoe - aún cuando pretendan serlo - , aino unidades provista.s de

un eetilo, que como tal se desarrollan, ee atrofian o tra.9pa.san. con sua prue bas, al
interior de otra.a concepcionea. Cada lpoca tiene su.a concepeionee dominan te , junto
reeiduoa de otra• pasada.a y rudimentos de futuras, a nivel de toda la estructura aoc i _l.
Una de la• tareas

~~a

importantes de la teor!a del conoc imiento comparada debería 3er

la indaga.ci6n sobre el modo en el cu.m.l concepcione

e idea• oscuras pasan de un estilo

�-10-

de

n preid

penauiento a otro, eobre co?ro e

• espon tneament• y •obre co•o, g1a-

ci&amp;8 a ana auert• de armonía de la ilua 6n, e
permaneate•. Sdlo mediante

inveatigaci

ata actiYidad compa at

io••• poclre•o• arriber a 12n&amp; c o

a ru

n n

r! idae y
de l

con x-

renai6n de nu atr:a fpoca.

Pa1' poner bien en ola.ro e•t• punto, de1earía mostrar aquí alguno• ejemplo• a propósi-

to de loa div•r•o• grado• de pereiatenc i&amp; de la.a concepcione••
1) Cu•ndo

11n•

concepcicSn se dif'und

a tal punto que penetra e

dentro de un colectivo de pensamiento 1 lo permea

la vi da cotidi ana 7 en la• expreaiones lingü!atic.. , cuando

se convierte en un modo de

r

ntido lit erla del tlrmino, una contradicci6a pa-

De

recer!a impensa le e i n i magi nable. Se dec ía con t ra Colóns "¿C6mo pod!a eatar tan fuera

de •Í pera creer n la exiet~ncia de ant!podae, que ea t in con loe pie• en la posición
opueata a la Ce lo• nueatroe; hombrea que ca.minan con la. pienu.a hacia arriba Y1a ca-

beza hacia
al

rev~e,

~bajo?

¿Que existiera un opuesto de la tierra, donde la.a cosa.a eatuvi eraa

donde los árbole• crecen para abajo y donde llueve, graniza 1 nieva para

arriba? La cauea de esta fábula absurda e• la ilusión de Que la tierra ea redonda •• ",etc.
Como hoy aabemoa, era la abaolutizaci6n de los concepto• de arriba y abajo la qu
determinaba eata 1.mpeneabilidad, impensabilidad que s

derrumb

con una formulació•

relativiata del problema. Athl hoy nos debat imos c on s imilareft d i fi c ultades, cuando Be
hace un uso absoluto de loe concepto• de existencia, rea lidad y verdad . Kant t en!
indispensable nec sidad de un s

trat o incognosc ible de l o

la

f enómeno• aene i blea, l

"coaa en a{•: "ya qué de otra manera s
eguir! el absurdo que eer í una apariencia
l
aiD alguna cosa por l cual apar zca"!(6). Y, antl ogamente, Wundt se preguntaba:"¿Para

qu' servirían cualidade

y

~s tado

qu

no

e ~.

pr opieda.de• y e tadoe de algo?" (7)

ii) Cada teor!a c omprensiva paaa por una. época c li1 i ca, en l a cual ae observan eólo

loa hecho• que concuerdan con ell , Y una época de compl i c&amp;C i ones, am la cual comienzan a presentarse la excepciones. Lo sabía muy bien el gran te6rico Paul Ehrlicha

"Tambiln en este caso (8) sucede como en toda.a las cosas de la ciencia: se hacen cada
vez mia complicada.a". Al final, laa •xcepcionea superan frecuentemente el nmnero de

cuo• normales.

�-11 -

Una relaci6n d

f3t

tipo

químic&amp; elisiea y la química coloidal.

ntre 1

cuentrn

En al naturla•~ oe vorifican con mucho ~- fr cuenei

se verifican em la qu!mic

qu

reaccione

coloidales qu$ las

cliaicaJ ein mba..rgo, los eventoo que se verifican han
•

r..guardo.do m~
curtierob

qu

lo

otros en aer da cubi ertos por la ciencia. Muchos procesos de
produceió~ do

y d

, tintorerí

coÁ

goma y material

e~-plos ivo

no se

co-

r '

rreaponden coD la.a leyes de 1

química cl.íaica ; e• por otra parte necesario aeumir le-

particula.rea para. explicar cbmo ~1 terreno cult ivable tiene la capacida4 de retener

ye

la.a salea nutritivas, que seglia. la• leyee cliaicae (química y f!ei ea ), la• a.gua.a no de-

-

1-~ ·1~

·'

~

ber!an tener dificultad. en lleva.rae. A toda.a estao mdltiplea Rexcepcionea" no se le hizo
•

calSo por mucho tiempo.
Un ejemplo instructivo para este prop6sito es por otra parte ofrecido por el destino
de lae observaciones de Bjerrum y Hantzsch (1908), las que debieron esperar casi die z

años antes que otroa las tuvieran en cuenta; estaa observacionee contra.dec!a:a la teor!
élífeica. de l

disocta.ción electrol!tica. Se hubo de espera'?' hasta que salieran

trabajos de I.au y

Bragg~

luz lon

No se percib!ó el hecho mu¡ simple que soluciones s alinas, cuyos

iones son ccl 0readoa , pueden, una vez diluÍQoc, presentar mutaciones de color tales que
l grado de disoci ei6n par e
por ej., la

mezel~

d _ l a reacción
Y ahor

norm~l

d

l

2

~on

soluciono salin

m_zol

a 1

eimismo no fue percibido el hecho que,
tiene como e fecjo un desplaza.miento

an dir cei6n ácdd •

otro .j mplo, extraído de l

dad eqi.val!

ñoa , en s

de Cac1

quedar inmutado;

fal tr.. de pure m y 1

vid

cotidiana: en e l tiempo en que la sexual!-

in enuidad

la purez

9

s

coneideraba a loa niembargo

ingenuidad, c omo asexuaaos.

t odo•

sólo el paico-

hemos aido niñoe y nadie vive totalmente separa.do de ellos.

análisis debía descubrir l a sexualidad de loa niffoe.
Lo mismo sucede en la teor!&amp; c l ásica de las enfermedadee infeccioe
eoneideraba causa.das por

min~sculos

ª•

las que se

"agentes patógenos" vivientes, sin da.rae cuenta

- tampoco pod!a hacerlo - que eetoe "agentee pat6genos" están presentes

tambi~n

aanos. S6lo mucho mcLt tarde fue descubierta la existencia de los portadores d

en lo
bacilo •

�-12•

Sigu16 deapula el segundo golpe

'"~
\~~
~~ a la
\ V\

teor!a cliaica: la vari bilidad de los mi1

croorganiamoa. En tiempo• de Koch,

especificidad tenía un gran

4xito, no era poaible admitir ninguna variabilidad. (9) y sólo posteriormente aumentaron

laa observaciones a propóaito. Un tercer golpe sufría

la teoría olúica de la.a infec-

virus filtrable. Moetra.remoa po steriormente que la teoría cli-

cione• con la teor!a de

aica de la infecci6n, que prevl la illvaai6n de un

~nt

patógeno, es un eaao excepciona

del mecanismo propio del nacimiento de un• infecci&amp;n

De eate ejemplo resulta claramente c~o la peraistenci de loe aietemas de opini6n,
que se presentan como totali dad • ce rradas,
log!a del conocimiento. Sól o de est

pertenec~

de manera indispensable a la fiei

modo - y de ningdn otro - se desarrolla el proceso

cognoscitivo: sólo 11na teor!e. cl&amp;eiea coii s u.a concatenamientoa de ideaa plaueiblea (que
por lo tanto pertenecen a l a lpoca), cerrada.a ( por lo tanto limi tadaa) 1 pasible• de
prop~d&amp;

un estilo) posee la fuerza necesaria para obtener

(por lo tanto conformes

la aprobaci6n pdblica. Si por

ej~plo

el bacilo de r;iii Loffler hubiera sido individual!-

za4o primero en loa sano• qne en lo• enfermos, no habría sido acaso aislado, dado que no
hubiera concordado coa la men!a de la causa típica de la lpoca y no habría en consecuen-

cia despertado la atención necesaria ni estimulad.o la energ!a neceea.ria para la inves-

tigaci6n. El descubrimiento

es~

aa! vinculado inseparablemente al l lama.do "error":

para reconocer un&amp; relac i6n, es nece sa.rio i gnorar , de ~con oc er y negar muchas otra.a.

Loe fen6menos da la f ieiolog!
fisiología del movimiento: pg.r

inmovilizar

tod~
...

'lll

es t o corz e pond&amp; en 1

s

&amp;

lm

poner en movimi nto un mi mbro del cuerpo, ea necesario

... 1 i1~.-.
- .Jo si t.-.~
« 4 Uu.\il
--

Cad~ movimi ento conaist

ment

d 1 conocimiento a . comportan a.nal ogamente a loe de l

en do
fi iolog!

obj tivo 1 un

integran rec iproca.ns nte

#-' j•

s"'""t
w:.... " co
i

T\A
rw

...

t ..n r una ba s
t;,;

eo b re l a e ua1 fij ars• 4

ctivo ~ est o es movimientoa • inhibiciones. A

proeeeo

1

del conocimiento~ una determinaci6n que tiende directa-

ab tracció qufi con el l

..

coopera, y entre amba.e loe momento•

0

iii) Entre l os varios grado&amp; de peraiatencia activa propios de loa mitema. de opini6n

hemo• mencionado el s i lenc io sobre l aa "excepci one•"· Una excepo16n de eete tipo - por
•

poner un ejemplo v~lido para muchos caso

- son loa movimientos da Mercurio con relación
•

�-13•

a la.a leyea nevtonianaa. A pesar de que loa exp@rt os ten!an c onoc i miento de estos mo'

I

M&lt;-\·\~·"
vim~1entoa, esto• !uernn tedrljlj~ ocultados

1 pl!blie or porq,uo contradecí &amp;.n la~ concep-

cionea entonce• dominante• en ese campo . Se loe menc i on6 sól o c uand o o hicierom nece-

aario• para la teor!a de la relatividad.
iY) La obatinaoi6n misma con la que ea "explicado• &amp;quello que contradice un deter-

mina.do modo de ver - la bien conocida obra de los "conoiliadorea" - ea muy instructiva º
Ella muestra en loa hechoa como ea perseguido a cualquier costo el objetiTo de la con-

formidad. 16gica den tro de un sistema, y mueatra también c omo la lógica puede ser illter1

pretada en la prictica.- Toda doc t rina. quiere aer tm s i stema 16gico - ¡y

cuaa

a menudo e• ,

J

en cambio aólo

1

1.m~

peti tio prjncipii!

El párrafo siguiento , extraí do de Para.celao,

~

muy apr opi a.do ya que permite ahorrarse

mucho• ejemplos (10): "PartL e l hombre, que se mueve s ólo en l&amp; l\d vis i bl e de la naturaleza, ea increíble - 1 susc i ta repul a i ón y resen.t imiento en c ualqui er inte : ecto bu,

mano - que el hombre pueda ser poae!do por el demonio y que pueda ac ogerlo dentro de si,
tanto como para obligar al intelecto hu.mano &amp; penea.r t esto no ee un hombre , sino un demonio. ¿No ea un milagro de Dios el hecho de

qUQt

el hombr

que viv• sobre l a tierra pa-

rezca poseer un demonio dentro de si , all! donde, en cambio, el hombre

~•

l a imagen de

Dio• y del demonio, el cual ea tan dj f erente del hombr e como l a piedra d 1 l eao? . Prescindiendo del hecho

que el hombre está hecho a l a i magen de Dioe , ' 1 ha eido salvado
incr~íble

tambiéa del demonio por e l hijo de Dios, 1 ea pues

arrojado en esta horri bl

priei6n s in go zar de ningtm

En este caao, son dos afi rmaciones de fe que a

l a cual el hombre puede ser poseíd o por el
liberado. No ea poaibl

t ener duda

sob

d~

necesario hacer algo para s alvar la 16gica del cano.
blecer el necesari o acuerdo

entr~

del otro

aqu~ll

según

en qu• ha sido

principioe , y por otra parte ea
¿Qu~

se invoc

pue

pa.ra reesta-

l oa doe principios? ¡El milagro di vino! De este modo,
.

la lógica es aa.lvada y el il1 te leeto humano no t lenu

"repulsión y reaentimisnto."

prot cción."

encuentran : de un lado aq uell

d~monio,

•stoe

quep no obstant e ésto , se

y~

ninguna necesidad de experimentar

�-1 4-

A pe sar dl! lo

j

l ógico qtie pueda p

cer, \odo e to

tifiquémonoa con el mundo de Par ce leo, dond

e

i

co-u- co

u co erenci

y e d

de estilo t iden-

advenimient o son símbolo•

7 donde cada e!mbolo y cada metá ora tienen a l mismo tiempo valor objetivo, en un mundo
lleno de •it;nificadoa oc ul toe , d e eep!ri tu y de po t enc i
1

mis t eriosa&amp;, l l eno da obsti-

naci6n 7 veneraci6n como de amor y odio . ¿Cómo se puede vivir en una realidad f aao inante, incierta y peligrosa, si no ea creyendo en l oe milagros? El aiiagro , este principio

de importa 0 cia fundamental, la experienc i a ~'9 inmediata

la real i dad de Parace lso,

de

•e ~islumbra desde todo• lo• ingulo• 7 desde todo• l o• rincone s de su cienc i as antecede a cada con•ider aci6n y brota de cada c ona ideraci6n.

Un sist ema de est e t ipo - cer zado y c onforme a un eatilo - no es inmed iatamen te acceeib lt a ningÚD glnero de i nnovaci6n : todo es d• hecho interpretado segWl el es tilo propio

del sistema .
v) El grado máa acti vo de la pers i s t nc i

1 que podr! ~os llamar la realización m~ica de l a.8

por el aspecto po' t ieo y cr eat ivo,
ideaa , que erpl i c

de l oe e istema s de opini ón e stá e ons t itu!do

en que modo seconc retan loa 8 u ñoe cient í fico s ind i v iduales.

Tambiln en es t e caso, podríarno

aducir oomo ej mplo todas l a

una contiene en si loa des eos do quien 1

propone

ploa concretos y deta.ll&amp;do• , mata para i lustrar

t or!a.s , dado que cada

Ea todavía nuestro

d ee~o

ofrecer ejem-

has ta qu• punt o llegan loe s ueño• que

como simple prueba de • u exia t enc i a .
En el tiempo

en que la s imple admirac ión

de la naturaleza valía ya como sa ber 1

l

\

hombre no había a t1n a prendido a utilizar esta admiración como eetimulo para l a propia
inYeatigaci6n, l a !inal i dad de 101 fen6menoe de la naturale za viv iente como lo• de l
inani mada despertaba una grandía ima admiraoión 1 ae l es a tribuía una importancia exce-

s iva. Y era l&amp; existencia de instint os aoI'J)rendentes lo que s ob?'Q todo fas cinaba al hombre . En eu ensayo publ i cado en 1867, U~ber die Nester der Ti ero ( Lo 1 nídoe de los ail.LuErt}
l eo), Wood cuent~ l a hietori&amp; que s i gue : "Ma.raldi estaba impresionado por la gro.n regul aridad de l ac c6ldill

8

d

Jaa i.abejaa , midi6 lo• ingulo• de l a s uperf icie divi soria

tle f orms. roa boidgl y encontr6 qu

eran de 109•2s • y de 70º;2 • R~amur , convencido que

�-15economí a d

•

teil&gt;iti co KQnig qua calculara. ln form

ua rec~pientt· Lcxr~onal dolimitAdo por tree

d

sun~rfici

..

r ombo• que encerraae el múimo volumen e1'l la m!nimn.
puesta que los

lao celdillas , pidi6 al ma-

• Ria.mur recibicS la res-

da l os romboe debían cer de 109'26' y de 70º34•. Había pues una

~oe

dif erencia de doo minutos . Maelaurin , no satis fecho c on est e resultado, rehizo la medi,,

ción de Maral di, encontrindola exacta y, r ehac i endo el cllculo , se perca:_1de un error
en l a t abla de logaritmos uaada por Konig. No eran por lo tanto las

bf)jaa

lae que ha-

bían c ometi do el error , s ino e l ma t em,tico 1la e abe j a• hab!an m's bien contribu!do

de -

cubrir el err or." Hasta aquí Wood. Y ahora el comen tario de Mach: "Quien sa.bo como se
miden loe cri etales y ha vis t o

Wl&amp;

celdilla de abe j a, con sua super ficie s opacan y más

pueda llegar a tener unn.

bien rdstica.&amp;, dudarñ 1ue en la medición de la celdilla e
eieió~

tic

com ~ un~

de doc minutosa Ea necesario pues c onsiderar la hlstori

••• Ea

nec~aario

ademáa tener en cuenta

el hecho quo el problem

leyenda

hab!

pro~

ma tem~-

sido pla..ntea-

,

do en for.n

incompleta a.r1tes de pod r d en ir en
~

Para qu en no cQnoider
se

0111''icient

pa~

qgi ta

ley~nda t n . rad

derr ')otrar l

pre

'1?l&amp;

tras cripción d

cotl.cret

une"'v rdam de 1

so encuentra en la pag . 23

11ns

en

medid

Wl

Epi tom

lo habían reeuel to"

la.a ab8j u

estilo aboolut

ocia. d . 1 · rea.lizaeión d

t1n má
Eu

qt1

" ... n forma d

de Vesalius

ente c ientífi co (12),

lo

sueños det la ciencia,

i lustracione •

n l

il ua t racicSn del dtero 1 en la pág

e&gt; bra

de N. Fontanus ( 13),

32, la correspondiente

leyenda: "Pet. Per qnaa viae, mulier semen suae gro.vid tionia tempo

ojacul~tor,

tam are te claudatur, ut ne quidem acua eum intret, auctore Hippocra t e, l ib.

--

l i ot liv? Reep. Per ramun quendaa deductum a vaae

e j~eu la t or io

!•

ei uterua

aphor ism.

in utirri cervicem

innert U11. Ut ha.e figura constat"
La idea de la AAalog!a fundamental de !o• 6rganor. genital
~id~

en la antigüeda.d.,tnouentra. aqu! una

i~preeionate

ea ilt1Gtrad.&amp; como oi exiatie!ti &amp;fectivamente.• Lo
t.a ment

fienlo

maeeul inoe y f enen i~o

~

r&lt;?al ización en una imagen, dende

experto• en an.o.tom!

notarán i m:nedi -

que latt p1-oporciones y la correapondien t• posiei6n dll loa 6rganos han o ido modi

ra a aptarloe a la t eorí .(14) Vordad y fábula - o, más exactamente , rela.eionee

��,
:

t

l

f

J.. .,, *""•

.

F1G .

r- . 1---·

,.,,

. .. ..--.. - ·

, -·~-

.._

.,. r-

... ,,...... . .... . .

..

~

.-

,__,,.,.,_

'

. __.......

,, ___

.,,.,~_,

..

.._.,

1. Da Andrcac Vcsalü Bnu , SuonJrn hi.11",ar1i corporis /almea úbron"n tpitome
cum anno14tionibur, N1cola.! Fonta.ni, Amstcrdsam 1642

F1c 2 Do Thomac Bartholini, Anat.on t, Lugduni Batavorum, 1673.

··-

.. -::.. , ,

,,

••

••

·-·

·~

...

•

-.

...
r

1

l.

-

o, Nauwcrck, Sektions~lmtlt , j cnti, 1912

��-16que han quedad.o en

l int ariox de l a cienc i

y otrsis que

m.n e~

bio des apar ec ido

...

aparecen aquí visiblemente

unas j unto

con l&amp; .§_, "quo mul ieres gra.vi dae t\!mpor

pensable para l a teor í a

d~

--

otra • Carscter!stico e
coi tu

s men

el ductua , indicado

j culantur" . Eetf? ductue , ind ia-

a.na t om! a mode rna , mi entras

l a a.nal cg!ap no es r eg istrado por l

l a anatomía actual l o di s eña según es t.a de t erminad.e. t e or ! a - al l a.d o y j unto a o tros

exc elent es element oa obaervac i onalea .
C\iando eecog!

eeta i lustración para el pres t?n'te traba j o , es t uve ten t ado de confron-

t a"t'la, en el t ext o , con
a tla

úM. ilustrac ión"exa.cta"

y "conforme a l a natura l eza". Rev i sando

modernos de anatomí a y manual es de ginecologí a, encontr' muy buenas ilus t rac iones,

pero ni siquiera una que
ment~.fruto

fuer~

de

ve :-d~d

conforma a la natural eza: s on todaa i nnegabl e-

de una reelabora.e ión del da.to natural , toda.ti esquem,ticas , caei aimbóli caa ,

fie l es a, l a teoría, pero no a la na tural eza. En un wanu.a.l de técni ca de disecci6n encon-

tr' una fotografía¡ t ambi in leta r es pondía a\m corte part i cular

era evidente que hab í a

y

sido hecha segihi una teorí a, tal como mostraban laa l !ne e de or ienrac i6n y l as f lechas
indicativas •• Me convencí asi una ve z ma s que no era posible contraponer a la i l us tra.c i 6n
que había escogido otra. ilus traci6n qu

se c ont raponen sólo doc ~rinas. ":'la verd d qu
vestigac ión mucho más el boracaF

mi&amp; pr ecia

tenemos

• I

ing~nua a..~

l og!a

!1 w1

ntr

actuzle

a

ex-p ri nci

lo

conduce de la di weeeión a ln formul ción d

natural ez ":

s. base..n en una t ' cnica de in-

mucho má

órgan oe d

dis posición un número mucho mayor

ta yeat-'
socialmente condicio

1

fuese "conform

los do

''a.et

y en t e oría.a mucho

eexo · h

e elem nto&amp; ; no obstant

1

contac to, tanto

re l acione s paico16gi caa y con la h i s t oria del pensamiento , rel cione

ceu en c ada caao a los autore• de la.a
~

teor í~s ,

~

esto, l a v!a que

muy complj ea.da, muy poco direc-

teorí

d.&amp;. Y e \lan t o mría tomamo

desaparecido

~a num~rosaa

son l a.e

que nos recondu-

con l os e ua.lea debemos siempre contar.

las c i encia.e de l a natural eza, tanto como en. el arte y en la vida, ser fi elea a l a

nat uraleza quiere decir ser f iel es a la cultura.
Cada ejecución concreta do un int ento de legitimac i 6n tiene

610 un valor limi t ado:

esti vinculada en l oa hechos a un c olec tivo de pensam ient o . No e

formular 16gicamente el estil o de la

e or cepc i oneft y 1

t i ene pos ibil i dad de

habil idad t&amp;cnica nece•aria

��-17•
para cada indagación

científico-na.tura! ~

s6l o donde ella no ea nec esa.ria, aeto e

una legitimaci6n

En cónseeuenei

entr

hombr@

e~

posible

cuya constitución espiritual e t4

en conformidad con un mismo est ilo y que, sobre todo, comparten un miemo tipo de formación.

Hay por ejempl o en Berengario (15) un pasaj e en el cua.l 61 habla de la vieja disputa
aobre el origen de la• venaei según Ari stóteles laa venas nacen en el co razón, según
1

Gal eno en el h!gado. "Dioo t amen •• • quod venae non oriuntur nec acorde nec ab he pate ,
nise impropri • et metaphorice, et dico Ea.a ita mataphorice oriri magia ab hepate quae
a cord• et in hoc magia teneo eum medieie, q•1am cum Arist." Eat' claro como a.qui debía

fallar cada ·explicaoi6n 16gica d
venas "metaf6rica.o e

impropia~A,

la cues ti6n.

Nosc tro~

conocemos s6lo

no conocemos origenea de la.e

el" orig~"

de loe vasos sa.ngu!neoa mor-

fológica, filogenótica o embr iol6gica.men te. El organismo no ee para n'11Botros un conjunto
me t af ~rico-simb6l ico

del género arriba de5crito, aunque no

~damos

indicar el fundamen-

•

to 16gico por el c ual hemos modificado al estilo de nuestra.a concepciones. No ea la simple
falta de un "contacto di recto oou la naturaleza. durante la d1seeci6n" l a raz6n por la
cual; junte a laa aserc iones que nos parecen m's absurdas, leamos también la frase:

"quod di asect ionibU8 aaparet". El contacto con la naturaleza era como míximo mucho mia
•

t enue , 1 la diaecoi&amp;n ten!a en 1

investi gación mucho

m~nos

peso del que tenían la• vie-

jaa opini ones , y sin embargo todo esto era igualmente l a causa del viejo eatilo de penea.mi ento a•i como eu efecto:

l~a

vie ja• opini ones, mil veces repeti d_., eran para loa

autores de mayor signifi cación y m~a eeguroa de 1 disección,

Ea en esta lpoca que nos encontramo

frent

a una anatomía

mente ai.mbólica, período al qua siguió otro que tendí
16gica, pero a la que no su hubiera. podido lleg
con, ontogen&amp;ticoa y com~'L~tivos.(1 7) A rec
cual ee hae!a uso de símbolo

fis iológicce y a

1 horridum officiu.m. (16)
im~in

bilis

espec!fic -

a una anatomía puramente morfo-

in el empleo de símbolos f ilogenéti-

deeput1s una a.ntomí
hablaba de organo

end6crino y de sistema ret!culo-endot li l t .e tructurao ,~atas,

fis1ol6gi ca, en l a
químicos, de siatema
lae cuales no eor1e1-

.'
ponden órganos morfoJégieoa precisamente d limitados.
Cualquiera de ésta~poca.a, en el
•

eatilo que le e• propio, hace uso do concepto• per.feotaraente claroe, desde el momento en
qu~

la claridad se ba.8

en l a reduct ib ilidad a otr oa conceptos que conforman con ese

�-18-

eatilo particulax. Pero, no ob t

t

pos ibl• un entendimiento

'

diato entre quienes pertenecen a eAtilo

inm•-

pensaci nto dif r otea. (18)¿Quien podría,

d

por ej., traducir el viejo t~rmino anat6~ico "grembo" en t lrminoa modernoa?¿D6nde ••
podría localizar ese 6rgano

a!ati•• Y

Al ejemplo que hemos ofreci•o de una ilustración científica del siglo XVII le agrega-

moa otro del 1iglo XIX. Ha:ckel, el rom~tico, orgulloRo paladín de la verdad, proponilndoae demostrar aua idea. sobre la descendencia, no heeit6 cuando se le present6 la oca-

ai6n, en usar loa mismo• clichie

para la ilustraci6D de objeto• diíerentea (como, por

ej., loa embriones &amp;ni.malea y los humanos) loa que, según su teoría, debían tener igual

aepecto. Su NatUrliche Schopfungsgeschichte (Historia natural de la creaoi&amp;n) está llena
de

~to
'-chimpanc4

iluatracionee tendenciosas, fhechaa

ejemplo, la ca.ra inteligente del

eyegdn eu teoría. Se
._,,

~

confronta.n,como

y del gorila (tab. XIII) con los rostro• ex:a-

geradamente horrendos del aiustralia.no y del pap11ano ( tab. XIV).
Para concluir, he aquí un ejemplo verdaderamente extremo de la tendencia &amp; salvar u.na
concepción. "El sustento en a pa l·ienci
adquirido&amp; proviene de loa
un terreno de color

ejemplares maculadoP

mejor

cxp~rimen toe

ama1~1110

y d

d~ ~alamandra

otros

d~

la tesis de 1&amp; herencia de loa caracteres

de Kammercr. Ccn los efectos de la humedad, de
fact o~·e

mac ulosa en

gc:nei·r:.,lee, Kannnerer logr6 modificar

striadoe. Amputó luego loa

jempla ree

ovarios de estoa &amp;\llim&amp;lee transformados artifici lmente en estriados y traspla.nt6 en su
l~

ovarios de a.ni.males maculados. Cuando

despu~s

a.eopló estos ani males oon salamandras

normalmente maculada.a, éstas produjeron pequeños con las manchas dispuestas en fila. Se
ve aei

que lae ollulaa som~ticaa de

tm

animal alterado artificial mente habían influído

sobre laa células del otro.'' Estos resultados suscitaron agrias discusiones,hasta que

"fue demostrado, a fine• de 1926, que estoa eXJ&gt;erimentoe de Kammerer eran f~lsificaciones,
y esto provoccS el suicidio del científico'' ( 19)
•

•

Si alguno otjetase que estos ejemplos - y particularmente el

~ltimo

-

no son ejemplos

del modo en el cual el conocimiento func 1. ona normal.ment e, debería por cierto admitir que
este es el modo por el cual puede ser considerada l&amp; re&amp;lización de muchos sueftoa de este
tipo.

Todavía, como médico, se que no

o posible hacer

urui

distinci6n exacta entre nor-

�-19malidad Y anormalidad: lo aiiox

1 e

es notorior .dem a, que l oo efecto
f recuentemente lo

mismo

~

a m nUClo sól o

Wl2.

o iale

norm l id d y de la anormalida.4 son

d

1

intens ificación de lo normal. Y

Aunque si, por ej. , l os mo t i vos de la filosofía de Nietzsche

puedan ser patológicos, éeta tuvo jgualment

los miamos efectos sociales de una visión

de l a vida normalmente condiciona.da. Una aserción, una vez hecha pública, pertenece en
cada caao a l a.a f uerzaa sociales, que forman conceptos y crean modos de pensar 1 ella
es t ablece, junto a todas l as otras aserciones, aquello "de lo que no se
f orma diferente". !l!n

pensar en

pu~do

"
tratándose de una aeerci6n discutida, permanece de cualquier modo

la problem4tica por ella anunciada que , circulando

d~ ntro

de la sociedad, logra. refor-

zase• soc i almente. (20) Ella se convierte en una realidad de por si evidente, que ~cto

segui do cond i ciona &amp; su vez nuevos actos de conocimiento; surge aei un sistema cerrado
y a.rm6nico , dentro del cual no se puede individua lizar e l origen 16gico de los

Permanece a l go de cada aserción: l a so luci6n o el problema, atmque

blema de 1&amp; racionalidad. del problema mismo.
implica ya la mitad te eu 1oluei6no Ca.d

Ca.d

éste normal o anormal - a. meno
leyes peculia.re

qu

de ur,a estruct ur

!.&amp; persistenc i a de los sis t ema s d

no

,

eolo sea como pro-

formulación erplícit&amp; de un

verificac i ón futura retorna siempre

antecedent e• del pensamiento: el f uturo no será ja.mis del
5

tod~

el~mentos.

probl~ma

e~re

los

libre del pasado - sea

verifique en él una :ruptura, como ca.uea. de la.a

parti.c ular de pena2.mi nto.

opini 6n nos .uestra que estos úl timos deben ser con-

siderados, en - · cierto modo, c omo unidade o , como eatructura
un estilo. No son simples agragados de propcs i cion

autónoma.a y provi stas de

parci l es, s i no que mue s tr3.n como

totalidades arm6nica•, caracter!et icaa particulares de estilo, que determinan y condicionan cada función cognoscitiva individual.
El caracter cerrado de loe aistemae, las interacciones entre lo que es ya conocido, l o
que res ta por conocer y l os sujetos dl!t conocimiento garantizan la a.rmon:!a den trc de l

tema y, al miemo tiempo, tambiin la armon!a de las ilusiones que no puede de algún moa
ser ignorada en el ámbito oircW1ecripto de un determinado estilo de pensa.mi nto •
•

i•• -

�-20-

- Observaciones in
"Cada conocjmiento
La teoría compa:r d
laci~n

oductoria• oo r
U

l col cti o d•

nea.miento -

oci

d l conocimiento no puede considerar ,1 conocer como 'mª doble re-

entre sujeto y objeto, entr

1 sujeto cognoscente y el objeto de conocimiento.

El patrimonio de saber existente debe ser, como factor fundamental de cada nuevo conoci,

mie11to, el tercer tintino de la relaciod.
ea posible lograr

lDl

Resulta.ría de otra manera incomprensible oomo

sistema de opiniones cerxado y provi•t• de au estilo particular 1

porqul se encuentran en el pasado rudimentos del con~i.miento presente que en •n tiempo
no estaban legitimado• por ninguna. razón"objetiva" (preidea.a).
Conexionea hist6ricaa 7 de eatilo dentro del saber muestran la existencia de una. interacci6n entre lo que e1 ya conocido y loe nuevos conocimientos: ei saber ya existente in-

fluencia el tipo y el m&amp;todo del

n~evo

'

conocimiento, y 'ate &amp; eu vez prolonga, renueva

y confiere un nuevo sentido a lo que es ya conocido.

Por esto el conocimiento no ea enteramente un proceeo individual de una te6rica concienc i a de lo
noscitivo ya

~en eral,

acumu l~do

sino el resultado de l a actividad social, pues el patrimonio cogva mis all' d

loe límite en los cuales el individuo eati sujeto.

y

La frase:"a.lguien coroce algo (una relaci6n, un hecho, un objeto)" no est' completa

no tiene en s ! mú sl!ntido ,1ue la frase: "este l ibro es mú volum inoso" o "la ciudad A.
de l a ciudad B". A eataa frasea les falta algo. Serían co-

se encuentra a 'l

izquierd

rrectu ei se lea

~egasc '~ t

aque l libro" a 1

segunda. frase 1 " para quien se encuentra

en el camino entre A Y B y va hacia el norte " o "para. quien va por el camino que lleva
de C a B" a la tercera !rase, dado que l os conceptos de relaci6n "más voluminoso" y
"a la izquierda" adquieren un sentido unívoco a6lo en conexi6n con eua apropiados

t~r­

minoa de referencia. A~logamente, también la frase "alguien conoce algo" requiere de

UD

agregado, que puede ser, por ej., "sobre la base de un determinado patrimonio de conocimiento", o, a\Sn mejor, "oomo miembro de un determinado ambiente cultural"

0 ,

del mejor

modo, "en un determinado estilo de pensamiento, en un determinado colect i vo de pensamiento'
~i definimos el t~rmino colectivo de pensamiento c omo "la comWlidad de los hombrea que

tienet\ e11tre sí un contacto int~ ... ectual )' que i ntercamb ian ideas influenciándose rec!pro-

�- 21-

camen te , estaríamos en posesi6np con est

concept o ~

hist6rico d

un determinado patrimonio de conocimiento y

de cultura ~

un ámbito d 1 p nsaraiento, d

por lo tanto, de un d terminado estilo de pensamiento". El colectivo de

pensamiento constituye aai
propo~ici6n

La
•

, ¡

de lo que representa el desarrollo

1

t~rmino

fa l tant e d0 l

i elaci6n que estábamos buscando.

"Schaudinn ha descubierto la !EJ.rochaeta p&amp;ll19a

como el agen te patóge-

1

no de la e!filis" no tiene un sentido unívoco , si ne se le agrega algo, dado que no existe
la s!!llis er1 s!.

Había

sólo un concepto de l a enfermedad, el usado en l a ciencia en

tiempos dde Schaudinn, y sobre cuya base pla.nte6ydeea.rroll6 su trabajo.
t

Fuera de eete contexto a. la sífilis no le queda ningdn sentido determinado y. l a exprea i6n "ha descubierto" no dice como tal nada mú de cuanto en los. ejemplos dados más
•

arriba: dec!a.n las expreaionea "máa voluminoso" y:!,. ''a la i zquierda".
Tambi~n Siegel había creído descubrir - eon!orme a lo que sab!a - el a&amp;ent8 patógeno

de l a a!filis en l o qu

había descubierto. Si sus descubrimientos hubieran tenido 13

debida influencia y si hubieran sido divulgadoe en el interior del colectivo da pensamiento 9 el concepto d
nomenclatur

sífili

hoy d1fer nte: algunos casos de s!filis (según l a

ct1 1) serfru:i c on i d ·a o

citomegállcaa . Otro

c

i~

•

og e rí~ c on i d :rado

senau • Siguiendo en cambio
to•~

serí

l~

idea de i

l

como

1nfecc i6n

en princlpio complet am&lt;!nte diferent

~

varicel
1

o

f l~?dad

ven~rea

otras enfermedades
cons t itucionales stricto

habrían nacido otros concep-

la enferm dad infecciosa y de 1

d

indivi-

dua.ljdad cl.úlic J habría.moa alcanzado finalmento también; siguiendo eeta línea un sistema
armónico de conocimiento , pero totalment

distinto del ac u.al.

como posibilidad l ógica y "objeti v·a." ,
pero nunca como posibilidad h1st6rica. En tiempos de Siegel, el concepto de sífilis se
h~bía ya

hecho demasiado rígido para una transformación tan enérgica; cien años antee,

cuando este concepto era todavía lo sufieientemente eltstico

sibilida.dea

t~cnicae

intelectuales y experiment alee neceearias

Siegel •• Podemos tr nquilameote decla..t-ar

&lt;

certad

n-o el de Siegel; dado que el primero presentab
el colectivo d

~nea.miento, v~ulo ~st

que

no existían aWi
p~ra

l~a

po-

l de scubrim)ento d

el descubrimiento de Schaudinn Y. err6UJl

solo (o casi) vínculo poeible eo

l otro le faltaba. El primero aparece co-

�- 22-

mo punto de conjunción a

..

-

no el eegtmdo. El s ntido y

pues su fundamente

~n

i dea. c olectivas, )ero

d

1

lo

d

: a comunidan d

l de se br m nto de Schaudinn ti~ne

ver
er sona.a

QU

c!proco intercambi o intel ctu.e.l y pr ovi n1 ndo d
pos i ble, y por ello ace ptaron,

,

h l l~:nd ose en una c ondici&amp;n de re-

un pa s ado in te l ectual co•tin, hicieron

u contribuci6n •

•

He aquí entonces la f ormulación c orrec t a de 1

f rase sobre el descubrimiento de Schaudinns

"Schaudinn propone - en conform i dad con las opini ones de su t i empo sobre la e!filia Y
sobre lo• agentes pat6genoa - ver en la spirochae t a pallida el agente pat6geno de la
e!filia". ¿No ea acaso asi que estas cir cuns t anc i as s on descritas en cada trabajo de
bacteriología que se

~apete?.

Conocer significa,puesta.ntea que nada establecer l oe r esultados inevitable• que se verifican a partir de ciertos presupuestoa da.dos. Loe presupuestos correspcnden a asociacionea activas y cons ti tuyen l a parte colec t i va de l pensam i en t o. Loe resultad os i nevitablemente corr es ponden a i -

asoc i ac iones pas ivas y cons t ituyen aque l lo

que es perci-

bido como realidad objetiv • El acto de es t ablecer es tos r sulta.doe es l a c ontribuci6n
d.el i nd i vid uo .
Loa tres f a.ctor ee que participan

y l a reali dñd

o bj~ tiva

( au.

er1

1 conc.cir.i n t&lt;." , asto

lo q u..

tl

neceai t

8S

el individuo, el c olectivo

conoc r ) no repns entan de nill8\Úl

mo!· ) ent idad s met"".fioic s z a:mb!.én !,obre estos f actoreo e s posible de s arrollar las in-

vesti ga.eiones, porqu

ellos ti non e

imo con ol otro ul t eri ores r elac iones.

Estas o t ra s relac iones con8! 3t en en qu

~i

i ndividuos, Y por otro l a

por un l ado e l c olectivo

~ st i

c ompuesto por

.
raal id aa

objeti va (lo que e a nocesario con ocer) ae puede re/ / (Ji rir;;,ai 't; l\ t. ,~~ttHC
solver en re l ~ci o~ ~ ~ cttmla• que l a.s ideas tienen en l a histor i a y en loa co: ectivos de

~ensa.m i ento .
to'

,,-

Por ello. ~ g posibl e, a par tir del punto de vista de jteor!a

comparada del conocimiento, e liminar un f actor ,

Aún si el colectivo c onsis t e en indi viduos ,
tiene nunca - o ca.s i nunca -

l &amp; concienci

~l

no es s u s im ple suma. El individuo no

del e tilo de pensam ien t o colectivo, que

casi 8 j empre e jer ce una conatr i cci6n inc onciic i ona.da sobr e su pensami ento y que e s simple-

mente imi:ensabl e "Ooder contra.dec ir. la presencia de un es tilo d

'Pensami ento hace nece-

�-23saria e inevit ble la construcci6n d l concepto "coleoti o d
no obstante esto,

l imjn~

1

,ol~ctivo

la teoría di conocimiento juicio

muy general teoria comparada d 1

d

pensami nto,

e v

valol'~ o coov iccion

d

con0~im1

obli

do a introducir en

dcgmáticae y llegar asi de una

u.:..a t or!

nt

pensamiento", pero quien,

del conoc imiento especia l,

dogmática..

La historia de la

t or!a d

la sífilis

ramente que cada trabajo c ientífico e

xpue~t

en sl primer e pítulo muestra muy ela-

en gran medid

tra

jo colectivo. En primer lugar,

t odoa los temas del eureo de las idea.a nacen do ideas e olectivaes l a
tigo de la lujuria es la idea colectiva de una comunidad

~nfermedad

como cas-

l &amp; enfermeda4 como

religiosa~

producto de las influencias estelares ea una idea propia de la comunidad de lo

astr6-

logo9 ; la metaloterapia especulativa de charlatanes gener6 la iaea del mercurio; lo a
teóricos de la medic ina ret c)mar c,n

a idea de la. sangre del vie jo dicho

eti~ógico

segdn el

del agente pa.t6g no pued

cual "la sangre es un humor totalemente particular"; lA ide

ser reconducid&amp;, a partir del estadio

popular~

mocerno, a la idea co lectiva de un

d~-

monio de la enfermedad.
l~a

No s6lo

ideas fundamento.J ee p sino tambié

cepto de sífi l is son el resultado d

do t'uncionarios púOiicoa cuyo

por una atribuci6n individual, e
de la reacci6n Wasserma.nn
experiénci

colectiva qu

~

~+adios

de desarrollo de l c on-

un +rab jo colee ivoc no individual. Cuando antes

hablábamos del descubri.rei nto de Schaud nn
~qu ipe

oe

todo

est

:r b jo~

d scrito

como mostra.remo

u rsonifica

•

no pued

\l

n el

pítulo

e

s r facilment• s ubdividido
precedente~ Ta.n1bi ~n

,

posteriormente -

n opo ici6n

trabajaba pr cisament

Wasserman•• Como Schaudinn, tambiln Wa sermann es

m~s

solamen t. el excelent

I

~f'. ril lo\(--

4;.J

d15~a

el origen

a un tipo de

la que era la idea de

el porta eata.ndart

de un descu-

brimiento que su Wiico ejecutor.
Si se considera ante todo el aspecto formal de l

actividad científica, resul t a evi-

•

dento su estructura social. Noa damos cuenta de inmediato
nizadoi con diviai6n del trabajo:
intercambio recíproco d@
cada vez

m~s

ideas~

autores que trabaj

co laboración~

un trabajo co lectivo orgat~c

trabajo prepar torio y asistenci

polémicas, etc. Muchas publicaciones llovan el nombr
n colaboración y

n

lo~

trabajo

de cienci

n tu.ral
1

ica,
de

�-24so

ncuentra caoi siempre, a.demás del nombre de los autores, tambi~n el -del instituto Y

su dire ctor. R:J.y

l~ comunidad científica

e!torao, aocicdede

y con5reeoa, ravistaa peri6dicas, institutos para el intercambio

una

c ultural, otc. Üll colcotivo bien orguiizado e

m ntc

J erarquía, hay grupos• seguii,o re• Y opo-

portador de un ,s aber que supera larga-

canacidae
do un individuo •
..

l~

la orge.nize~ i6n do lns "ciencias del eap!ri tu" eett menos desarrollada, también

" 1 et\

r?.

t ip!&gt; de en.bar a ~ un'J " una tradicicSn y a una sociedad; ya se reWien en

Co. occ~ ca l~ Actividad
c\oi ~1t~ oa la a

e c1.~rtcntr

W!

co-

del hombre sujeta al m~ximo condicionamiento social Y el cono-

t:r.uctura. oocial por excelenoia; en la propia estructura del lenguaje

c oc::-e i t i vc.munto la !iloeof!a de la comunidad, en la• palabru mismas se

Cl"'1,,.en ~~;n c o1Dp loj 1o~ t eoría.a º ¿De quién son e tae filoeof!u, e etas teor!ae?.
L.~
d ~do

p r1 ~r-&gt;i n t or;; circulan de indi"1id uo en i21div iduo, tal v~z un poco transformadoe,
q\ta :f.ndi vid tioa d if r ente

l~

pr oporc i ona.t1 a loo mismos pensamientos asooiacionea dino

el d a":in

lo h
c·c

bJer~

U.."l

querido el

indi viduo

~-

lueBo d

i~mitente.

una. a ri

l os penaamientoa tal como

com pr~ nde

d

Gst

traem i a ;.on e

otro, no queda prac-eicamente na.da del contenido origina.l . ¿De

ol 1 on~ 2 i ento quoi dnopula do haber eido t&amp;ntaa veee• trasmitido,
E

11·:cc:tortmento

U!l

pensamiento colectivo, un pensamiento que no

d.: v5.cluo., At!~ r~c icnd.o lo
o f .{'..J. GOO:- ::'\hsqu

1

c o :.t1t.11~.c4.· rl ,

otr.oo

ci ¡c,to
Jr

0.Ú.1 :,,

C"OJ

circulando?.

a ningún in-

GO desarrollan, se transforman, se refuerzan o debjlitan, influyen sobre

uobre la formac i6n de los conceptoa,

h.nb~r ~ il-ae u ladc

~~to"t"'nn,

f";?

pei~tenece

ea

prend!.doa correctamente o no, ellos circulan dentro de

muchas vecea dentro de la

•

..

oore concepciones y costumbres.

co~un i d ad, eo~

frecuencia un cono-

moaific. o esenc1alm n te t c on respecto ol que primero l o hab!a enunciado-

61 ~.f ~are c,:1 comple t"'.ment

nt,r,cc:''l) e

co~tin:ía

qui~n

eonoeimientoa, desd6 el punto de vi1ta individual, verd d eroe

t1a lle?d Ai do

c onoc il! i ent oo ~

D apuúc de

de pene a.mi en to

d i f e r &amp;nte,. no lo r econoce como propio

:Jberro vin to de ~d e un principio

n su ! orm&amp;

ctual.

0

(como a menudo

La historia de · la

r~~coién w~c~er.'!i~'..tl.R noc ofr coral la op~\unid ad de describir correctamente este tipo de
e! i1~cvj.a.ei ó~1 ~n

ol cnao de 1m c onoc imianto c ompleta.men t

mp!rico.

�-25Est e carácter

oeial de la actividad cientí fica no doja 1e producir consecuencia •

sobre el plano del contenido •• Paln~raa , en pr i nc ipio simples dencminacione• , s e hacen
sloga.na ;

frasee~

afir.:nacion~e,

en principio simples

Eato cambia completamente au valor en el plano

d~

se convierten en gritos de guerra.

la

~ociolog!a

del c onocimi entos ella•

adquieren en loa hechoa un poder migi co , porquo yra. no ej ercen i nfluencia s obre l a mente
con su sentido 16gico, •ino - y a menudo, t ambi, n, contra eet• mi smo sentido simple uso. Si ae considera, como ejemplo,

e l e f ecto de las palabras material i smo o

ateísmo que, si bien en algunos países son objeto de
aprobaci6n 1 el consenso. Este poder

con su

m~ico

desc~dito,

en otro• susc i tan l a

de loa slogan• penetra profunda.mente a t1n

en la inveatigac i6 n especializada, c omo el vitalismo en bi ología , l a espec i fioi da! en
j nmunolog!a, la t r anaformaci6n bacteriana en bacteriología. Si se encuent ran

t ~rm inoa

de

est e tipo en loa textos c ientíficos, ell os no son examinados 16gicamente, s i no que provoA

c an de inmediat o la simpatía o antipat ía del l ec t or.
Aparecen nuevos motivos dominanteg que el pensamiento a i s l ado , indi vj,dual no habría
tenido la

c~p~cidad

de

pro~ucirt

pro paga.t~d

~

imitación , autoridad,

con curi~nc ia,

aoli-

da.ridad , simpatía y antipatía. Todos es tos 1Lotivo1r . dq, i er titn tma importanc i a teor4tico-

cognosciti va , por que la t otal idad del

patri~onio

cogn oscitivo y la interac c 16n intelec-

tual colectiva forman parte de cada acto ind i vidua.l de conoc imiento , que es por principio i mposible sin es tos componentes e Y es poco ser i a una t eoría del conocimiento que no

t enga en cuenta, tant o en sua fundamen tos como en los detallee, este condic ionamient o
s oc ial de cada acto d&amp; conocimi~nt o . Pero quien coneidere e l condicionamient o s ocial
como un mal nece sari o, como una insufic i enc i a humana que pese a todo exi s te y que e@
necesario combat i r

no c omprende que s in el cond i cionamiento soc i a l no ea en general

pos ible ningWl conoc i miento y que el

t ~ rmino

conocer adquiere significado s6lo si

e st~

en conexi 6n con un colecti vo de pensamiento .
Una suerte de t emor s uperstic i oso impide a t r ibuir la part e mis !nt1ma de l a persona-

lidad humana,

~l

pensamiento, a un colectivo (21). Un colectivo de pens amien to es US:

siempre presen te a.11! donde dos o más hombrea intercambian ideas. Es

w1

mal observ ador

quien no se percata del hecho que un coloquio es timulan t e entre do• pe r eonae cr ea i nme-

�-26d

en condici6n de producir ol o o
~·ría ·~ o se ída

l otro pensamiento• que no eat&amp;r!a
di po icidn de inimo parti-

otn;¡,

•

cular, la cual no

res.a

qu i~n no part c i pa.ra en l a conversación, pero

po -

que se reproduce casi siempre e11ando las dos personas se reencuentran. Si este tipo de
ai t' 1•cion•• ae prolongan por

UD

cierto tiempo se crea , a partir tanto de la compren•ión

comd.n como de laa recíproca• incompreneionea, una estructura de pensamiento que no pertenece a ningu.Dode loa doe interlocutore1, pero no por ello privada de sentido. ¿Qui'n
1

•• el portador y el autor de esta estructura de pensamiento? El peque~o colectivo formado por laa doa personas. Si se le• agregaee una tercera, ae hace menor la disposición
de "11.mo a la que ae hac!a referencia 7, con ella, la fue~ creativa e1pec!fic&amp; de ese
colectivo de penaamiento, mientra.a que nace otro.
Se podría eetar de acuerdo con todo lo que hemoa llamado el colectivo de pensamiento

ficticio, personificación del resultado común nacido por la interacción de va.ria• peraon~a;

¿pero qui ea la personalidad. mi ema

eino la personificación de much!ei.Jl!aa 1 y entre

ella.a dietinta.- 1 pereona.lidadea momentiúleae y de su for:na psíquica comWi?. Análogamente,
\C o? .~'\.i.;·~:¿
el colee ~ ivo c\o pensamiento está fomac o po:r dj_ferentes i ndividuos y tiene

su forma ps í qui ca espec!fic

l- et1 t;!epec!fi.cae

le y~ e

de oomportamiento. Ea, en su com-

plejidad, e.ai mismo má n este.ble y má s cons ecuente que e l l l a.mado individuo, que se cona-

,.
truye siepre a

p.'U'tir d8 impul so@ eontr¡l.d ictorioa.

La vida psíquica individual del hombre contiene elementoe incofl8ruenteR, dogsma. y

superetieionea que, proveniendo de loe distintos complejos individuales, opacan la pureza
de cada doctrina y de cada sistema. Kepler y

N~wton,

que tanto contribuyeron a la moderna

concepcióa de la naturaleza. eran hombree con inclinaci6n a lo ritual y religioso; la.a
idea• de Rousseau sobre la educación tuvteron una importancia 1 una eficacia mucho mayor
dentro del colectivo de pensamiento que en au propia vicla.
Un indiTiduo

p! rtenee~

al mismo tiempo a varios eolectivo1 de pensamiento. Como inve• -

tig~dor

pertenece a la comunidad con la oue trabaja y, a menudo inconcientemente, da
h." b&amp;e"
origen a ide~ Y desarrollo~ que , a~ se tacen autónomoe , se vuelven con frecuencia
contra quien lotJ h&amp; orig:truuloº El : ndividuo adem&amp;, como miembro de un partido, de una

�-27un~

clase social, de Wl pa!e, d
guna

raz~n

ingresa en

reglas. S

pued

colectivo

desdo ~

caaoe,

~

raza,

ete~,

cociedadg ce hsc

pertenece a otros colectivos. Si por aln(p1dament9 mi embro de

exami na.J: al .Jldividuo desd
l plmto de vist

&amp;Ufi

31 punto de vista del colectivo, como al

del il1dtvid\:to, fl..1i.l! donde

lo específico tanto de la

11 1 obedece

peraon~l idad

na.turalmente, en amboa

i ndividua.l como de la colectividad sea

acceai ble sólo mediante m'todos adeouadoa.
Por cierto

$8

notan

tambi~n

en la historia de la cienc i a empresas aut6nomas, podríamos

d~cir

indivtduale• . Sin embargo su autonom! &amp; consis te sólo en l a ausencia de col bora-

doree

~

ayudantes , .,a vecea de pi oner os y por lo

influencia colectiva ,
en otro•

.c~po•

~ ist6riea

tanto desligados y con autonomía de la

o contemporánea. En modo an4logo a los emprendimiento

sociales,
t ambi én l os que s e verifican en la ciencia t i enen una 8'.CC16n
•

durable. ~ól,g ;· c~¡¡;\d&lt;! ,1.e j.~r.cen un efecto de sugee ti6n, e11ando se manifiestan

ci6n social adecuada .
que

d~scupri6

lQ

t'

..

~udaz~a:rt!stica

ana.to~!a

en una s i t u.a-·

empresa fue por e jemplo la obra de Vesalio, el

moderna. Si ol mismo Vesalio hubiera vivido en el siglo XII o
,

llII, eu obra qo habr ía. ten.t.do n!r1gu.--ia
~-

en a.quell• 'poca como l o

lae condiciones 1oci2les
personaje de importanci

i

'ª ºn~..n c ia ;

e· de hecho tan dific il imaginarlo

im .gi

pr opi ada R, ningm10

de

lo s dos s

hi stóriei... La i nutil.ldad de

tm

t

habr!

c i ertamento hecho

UJl

bajo desconecta.do con la 'poca

en la cual ea desarrollado
está demoatra.da de modo evidente por U!onardo da Vinci, el
.'
,,

gran herald,0 de ideaa . extraordina.roas, que sin emba.rgo no dejó detri•

tribución positiva para 1

uyo ninguna c on-

ci~ncia.

Con .esto por oierto no so pretende decir que el i ndividuo no deba ser considerado como
factor de conocimiento. Su fiaiolog!a sensorial y su psi cología son sin duda muy importantee, pero solamente la inveat t ga.ci6n

sobre la comunidad de pensamiento

teneoe pfrece a la teor!a del conocimiento un sustento s61ido.
oión extraída de la

vid~

coti dianas el individuo ea comparable a un jugador

el colectivo de pensamisnto al equipo de
oer

Conc~das eme

f~tbol

adiestrado para la

de l os jugad.oree?

¡se

una comparad~

í6tbol,

c o operación~

e.l curso del ,juego. ¿ _s e uu de quizás examinar el juego sólo d"sdt e l

de laa manlobru individu...l

la que per-

punt ~

el conode vista

perdería t odo el senti do del partido!

�-

- 28-

Ya Augusto Comte r econocí a e l signi f icado del ml todo soc i ol6gico para l a indagacidn
1obre la• activi dades espirituales. RecjenteffiEnte, 1

pueeta en eTidencia en Francia por la escuela d

importancia de este m~todo ha sido

Durkheim J en Vi ena
• • entre otros, por

el fi16sofo W. J e nisal em.

Durkheim habla expresament e de l a influenci a y de la f uer za de condicionamiento qae
laa estructuras

eocialee~Q;ea

como hechos objet i vos y espeo!ficoeºs-. c omo comportamien-

to dirigido por reglas , e j e rcen s obre los individuos; habla además del c~ter supra
indivi dual y obje tivo de la• i deaa colect ivas. Durkheim escribe sobre lo• productos de
la ~ct ividad del eap!ritu colec tivo t al "ccmo noso t ros l os encontramos en el lenguaje,
en laa convicciones rel igiosa. y ~icaa sobre l a existencia de potencia• invisibles 1
de innumerables eap!ritu.e y demoni os que gobiernan el curso entero de la naturaleza 1
la vida de la tribu, tal como nosotros

1 01

encontramos ademis en

101

usos Y costumbrea ••• "( 2 ~

1'vy-Bruhl, un diso!pulo de lurkheim, escribes"!a• idea.a colectiva• tienen aua leyes,
que - cuando se trata de loa pueblos primitivo• - no ae pueden descubrir estudiando al
individuo blanco, adulto 7 ciYilizado. Al contrario, ea ein duda el estudio de laa ideaa
oolectivaa J aua conexiones en las sociedades primiti vas lo que arroja un poco de luz
aobre el origen de nuestras categor!a.a y principios lógi c oa.• (23) " Este camino conduciri por cierto a una nueva 1 positiva.

t eor'- del conocimiento basada en el mltodo com-

parativo" (24). L4vy- Bruhl combate la convicci ón acerca de la "identidad del eap!ritu
...---

humano", "que

e~todo

\

tiempo Y lugar debería haer permanec ido i gual , desde un punto de

..../

vista estrictamente 16gico• (25) , Y duda que " ae pueda en gene ral hacer un ueo científico
de

l a i dea de

W'l

esp! ri tu humano que se asuma como intacto por cada experiencia" (26)

po1rque eate concepto • ea tanto o mis quim~rico que aquel otr o del hombre precediendo a
la aociedaAl." (27)
Gumplovicz expresa

de un modo muy rico el si gnificado del colectivoi "el más grande

er1or de la paicolog!a individuali s t a ~• la asunción de que

.!!

hombre piensa. De eate

•

error reaulta)en efecto) la eterna investigación

sobre l a fuente del pensamiento en el

individuo y de la.a cauaaa por l a. cuales piensa de una man•ra y no de otra; aobre esto
--U

te6logoe y fil6aofo• elaboran trata.doa o aún mia im

rt
pa. en consejos sobre como el hombre

�- 29debe penea.r .. Ea una cadena d
hombre no son

d~

rrore º

ningWl modo propio

Da hecho, y en primer lugarr. lo

u co unidad aoci l. Ln f uente de au

dt él, s i o de
~l

pensamien t o no se encuentra por lo tanto e

pensami entos del

mism.?, sJ.no

n el a.mb1 nt

aoc i e.l en el

que vive, en la atm6sfera social que r espira, l él no pued0 p@near de manera d ifer ent
a lo que marca la necesidad que $e deriva d

1

del i'.mbiente oocial q ua lo

infl\iencia

circunda J que se concentran en su cerebro." (28)
Jerusalem se h&amp; ocupado de este problema

lgunoa ensayo• y ,

~n

m~B pr~ci sament

un trabajo de título felis y preciso: Soziale Eedi!Y{t he i t des Denken

, en

und der Denkf orm n
u

4 ..

(Condicionamiento s'cial del pensamiento y de las f orma.a del peneami ento).''LA inquebra.nt able fe de Kant en una estructura. 16gica atemporal e inmuta.bl e de nuestr. razó
fe que aham:a ae ha hecho bien comtSn de todos loe apr&amp;orietas y que ea
cha energía por loe

~ltimos

repre senta.Ilt es de esta líne

de pensamiento

confi:t"mada por lo• resultado de la moderna. etno og!a,
completamen t @ f ls . ~ (29)"El indi viduo a

tii ~nt

ino qu

aolam~nte

increíble persis t enc i ." (30) ''T'i

pai~ e ~ i .

ncu~ntran

hombres de la tribu refue1--cen

,

Jd.1b

·n 1

no sólo no e t

ae ha demostrado como

eo o miembro de su tribu y

•f

s1

n 1

f

i.!1

eonf i :rmado

re. conf rir

su~iciants

ta.mbi ~n

Lo notamoe ,

realjd~d

ntre lo

po~

m~l -

la

1 hecho de que los

Eis

omni pr s nci

eat&amp;• creaciones de la fantasía. Per o no encontramos sólo
re~íproco .

.d

&amp;oci dade f. pr imi i

~ c íproc-.ment

y 101 demonios . Esto de por Bi ya e

ceso de reforzamiento

con mu-

1 modo tradicional con una.

continúa i nterpr tando 1

tiples instit uciones que se

os t enid

- un

de loa espír itus

y

eet~bilida.d

a

primitivos este pro-

hoy, lleno do eficacia en la vid·

cotid i ana. Llamo entonces ~ondeneación s ocial (soziale Verdichtµn g )&amp;eet

proc so y a

cada producto de la fe formado y consolidado de ee t e modo. " (31) "Adn laa obaervaeione

concreta.a 1 objeti

••• tienen nece idad de ser confirma.data por obs ervacione

Sdlo eatoaoee ee convierten en bienes

co~w1 o a

proceso• de condensación social son activos

y

le

tamb i ~n

modo particularmente claro en l ae resistencia s que
nea de pensam1entop"(32) Ahora bi n, todo

human!atica - por muy prov choaaa qu

a an

e to

us

n~

ot ro •

, eu utilización pr1fcticn. Lo

en 1

oi nci

'º

So not

ato d

Wl

ncuentran no:r.m lmente nu vas direccio-

p naad r
ide~

d

d

form

c i ~n

sociolégica y

- cometen un error típico s tienen

�-30un respeto

excesivo ~

un

forma de reverencia relig i osa an t e

l os hecho• de la ciencia de

la na turaJ.e zaº

Escribe Llvy-Bruhle "Cu2,,ndo les elemento• místicos pierden parte de su significado
atraen ipeo facto mi• la atenci6n Y la

•omilt&amp;ate, laa propiedades objeti

La parte de la percepción ecmo tal crece nroporcio:nalment

nmntienen.

a la disminución de la.9 idea1

m!aticaa colectiva ."(~')

Ltfvy-Bruhl cree que en el pensamiento cient!fico hay concepto• que"expresan s61o Y
unicamente característica.e y relaciones objetiva.e d~l ser Y de los fenómenos." (34)
Le ser!a sin embargo difÍcil definir guJ se debe entender por "propiedad objetiva" Y

por ''percepciones como tale•" mientra• que una. atracción de la atención :por parte de
la. propiedade1 objetiva.a que deba sobrevenir iEso facto ea una imposibilidad psicológic •
Se debe antes aprender a percibir
do que

Lévy-E~uhl

propiedades reconocida&amp; científicamente (presuponien-

laa conciba como "objetivas") y este tipo de percepciones no advienen

ipso facjo; la capacidad de percibir científicamente, por el contrario, se aprende y se

adquiere sólo lenta.mente. Su primera

manifes~ación,

el descubrimiento, se verifica de un

modo complejo, socialmente condiciona.a.o f lr ea equivalel'1te al nacimiento de otras idea.a
colectivas.

"Jor cua.nt9 la mentalidad ae la*

qo~iedadea

primitivas permanece abierta alas experien-

cia.a, se hace tambi~n, simul ~aneamente, méÍS sensible &amp; lae contradicciones - prosigue
Uvy-Bruhl - (35). "Apenas la estructura espiritual de una determinada sociedad y sua
instituciones se desarrollan ••• emerge y se estabiliza el sentimiento y el conocimiento

de lo que es físicamente posible o imposible. Sucede lo miemo con loe absurdos f !sicoa
1 lógicos. Las mismas causa.e son las que dejan a la mentalidad prel6gica insensible a

una y a la otra."(36)
Como primera cosa ea necesario objetar que nadie tiene sentimiento

0

conocimiento de

,

lo que e• posible o imposible fiaicamente~ Lo · que nosotros percibimos como imposibilidai
ea s6lo incongruencia con nuestro estilo de pensamiento habitual. Hasta hace no mücho

tiempo, la transmut ación de loe elementoa y muchos otros fen6menos de la f!nica moderna,
por no hablar d~ la teor!a ondulatoria d9 la mat~ria, eran consideradoe totalmente "1.mpo-

�-31sibles". No existe ninguna experiencia en ~!a la e

acceso. Cada ser v· v

las experiencia.a

ligadas a laa precedente

~u

modo.

1

La~

y rnodJfic:\rl la~ condicione

experiencia en e l sentido qua, dura.nt

1 hombx0 pueda o na pueda tener
experien ias de l presente eat.tn
de las fu t urao . Cada ser hace

s u vidp_, ·ra modificando su manera de reacoiona.r.

Específicamente ; la experienci~ c i ~ntífica, depende de condicinnes particulares, da.das
por la sociedad y por la historia del pensamiento. Se ea adieatrado para este tipo de
experiencia según modelos tradicionales, pero no ea fÍeil acceder a ella.
Tambi~n Jearu8alem cree en la poeivilidad "de nenaar de modo puramente teor,t ico" 1 de

"constatar loa hecho• dados de modo puramente obje tivo". "El hombre conaigue esta posibilidad. aólo lentamente y por g1ado• y preci!amen t e a medida que ee libera a sí mismo del
esta.do de completa dependencia de la sociedad y se desarrolla como una personalidad
autónoma Y autosuficiente ••• "(37) "Sólo el individuo, lu~go de haber alcanzado au fuarz
autónoma, adquiere la capacidad de observar l os hechos de modo puramente objetivo y

aprenaepor lo tanto a penear teor4tica.mente, esto ea de forma destacada."(38). J~ruaalem
llama

esto "conexidn d

entre esta aserción y ·l

social"

~ún

·he~ho

e individuo" J ¿pero cómo e

otra, más arrib:i ci tadm, d

1

po sibl~

encontr ar un a.cuerdo

importancia de la "condensaci6n

tratándoao de la ci ncia? .

"Ahora bien

u~

j uicio

~s

ve rdadero

~n

entid~

rado, del modo más exclus i vo posibl_, como funci6n

Este nuevo y purament
coD tma. ·formul aci&amp;n muy

objetivo criterio rl

objetivo e6lo cuando puede ser consided~

ve .. ad que

un procedimiento de validac ión.
a ta ahora

~eté.b

lo sumo

definido,

uperf icial y poco 6t jl , como nconcordanoia" del juicio con los

hechos, debe por tanto ser considera.do como un producto de

1 tendencia al desarrollo

individual." (39)
Sobre este punto ea necesario hacer una objecións tm pensamiento destacado pueda aignifio r a6lo un pensar independiente de disposiciones de espíritu momentáneas Y persona.le
pero que desciende

de una diaposici6n de espíritu colectiva media. El concepto general

de un pensa.miento d at&amp;ca.d.o no tiene sentido alguno. No exis te una d isposición ha.ol a
..lgo d estacado 8n al o una racionalidad pura &amp;n e! - ¿c6mo podrían ser establecid

?

r

�- 2-

Exiate sdlo una concordanci

~

senti.Jt

ito

concordancia unitorme de loa sentimientos d&amp;

o

u.iu.

W1.a

destaque de loa aenti.Jniento• • .isto hao e posible

e sentimiento• Y la

iferenci

ll ~•,

ocie~

et1

eu úibi to,

un pensar comunicable •in una gran

de!onaaci6n, un pensar de tipo formal, esquemático y ~ue es poeibl

expresar en pala-

bra9 1 frasea Y al oual ae le concede emotiYa mente el poder de establecer existenci~e
independiente•. Ea eate tipo de pensar al que por lo tanto se le llama racional••• La
relación causal, por ej., fue por mucho tiempo considerada

puramente racional, en

tanto que era un reeiduc ~e la idea colectiY&amp; eobre el demonio con fuerte c&amp;r1(oter
emotivo. (40)
Si se busca concretamente separar de modo cr!tico el llamado sub j etivo del llama.do
objetivo , se reencontrarán continuamente dentro del saber la.e mismas asociaciones

aotiva.8 y paeivas de las

mul&amp;&gt;.da. sólo

qu~ habla.mo~

partir de aaociacicnes

como se lo llama de modo poco

an t er iormente. NL'lg\llla aserci6n puede ser forctivas, pero el elemento activo - o subjetivo,

propia.do - esti !iempre presente.

~aa

asociación pasiva

ea considerada ac tiva s! la enfocamos desde otro pun to de vista, y viceverza, pero de

esto nos ocuparemos luego.

¿Porc;u~

entoncoa eet

posición privilegiada de las asereio-

nea científica. s igue siendo la deseada por l os filóeofoa que hemos citado?.
Ellos sostienen que nuestra.a concepciones c ientífica.a actuales

e st~

en una posici6n

que contra.ata con cualquier otro modo de pensar , como s i nos hubiernamoa hecho sabios,

hubieramos abierto los ojos 7 nos hubieramoa simplement e des po jado de l&amp; prevenoi6D
infantil de loa puebloe pr!mitivoa y del pensamiento arcQico.

Según ellos, nosotros

estamos en poses i ón del "pensar correcto" y de la "cor1eota observaci6n" y eo ipeo lo
u

que declaramos verdadero ea verda.dero; pero que en cambio l o que l oe otros, los primitivoc o los antiguos, los locos o los niños declaran verdadero, lee parece verdadero
s&amp;lo n ellos. Eote modo de ver tan ingenuo , que obatacu)iza lw construcción de una
t~oría

del conocimien·to cient!fiea, reeltC!.rd:

la doctrina

de un lingUi eta franela del

oigJ.o XVIII t qua aoste.1!~. que J2&amp;in. si t os r Brot , ~i!' eran signos diferentes y arbitra-

rio

que in&lt;L.i..caban la misma coaa, pero que ei1t1·e la. lengua frfmcesa. y l aa otras había

una diferencia pue to que lo que on fr&amp;nc's era llamado

pa~

era propiamente el pan real •
•

�-33Los científico• de la ru+tw....l@U\ qu

hacen filoso.fía. oometen un error opuesto,

pel:'0 ·1

igual.mente típico. Saben que no hay "características y rel cionee pura y exc lusiva.mente
objetiva.", aino a6lo relaciones en ref erenc1a
arbitrario. Pero por su parte

otro sistema. de relaciones

cometen el error de t ener l e

16gica. una suerte de reverencia religiosa

Wl

más o menos

r espeto excesivo a la

·

por las conoluciones lógicas.

Para estos teóricos del conocimiento de formación científica, para los componentes,
por ej., del Círculo de Viena (Schlick, Carnap y otros ), el pensamiento humano (al menos
como ideal e el pensamiento tal como debería ser)

es algo fijo y absoluto, en tanto que
formació~

los hechos empíricos son algo relativo. Por el contrario, los filósofos de

huma.níat i ca que hemos recordado an tes ven loa hechos como algo fij o, en t-.nto ven lo
que es mutable en el pensamiento hu.mano.
ambos re legan aquello que a
•

fijo

~n

lo ca.racter!stico del asunto e s que

1 otro sector.

¿No se podría dejar O.e lado que algo fuer

"fijo"? Para los dos sectore s tomados con~"

\a'1

junta.mente , el pensamiento y los hechos, s on mutables, tanto por el hecho que mutacionea
dentro del pensami nto se manifiestan a tr vée de la modif ic ción de los hechos
viceverza, que hechos

fundament~lment

y

t

nu vo. son ind'vidualizables s6lo desde un nuevo

modo de pensar. Retornaremos aún sobre eate punto.
La fec undidad de la teoría del colectivo de pe11eamiento se muestra. tambi~n en l a. po-

aibilidadque ella of rece de comparar y de examinar uniformemente el p nsamiento primitivo y arcaico, el infantil y el psic ótiwoy, en fin,

tambi~n

el pensamiento de un pueblo,

de una clase o de un grupo, cualquiera sea su ~omposición. Considero el postulado del
mlximo de experi~neia c omo la l ey suprema del pensamiento científico. Por lo tanto, si
apenas se 1.nsinda. la posibilidad de una teoría del conocimiento comparada, esta s
forma en un deber. El vie jo punto de vista. que no pasa de constatacione
sobre el pensamiento "bueno" y ,.malo", esti

Eete modo de v r nód~b
:J

tra.ns-

-

normativa•

uperado.

aer entendido como escept~cismo. ~

por cierto mu.cho lo que

tenemos posibilidad. de sab r.

Y si no podemos a b r todJ?f aegún l&amp; vieja r ceta, es simplemente por el hecho que
con el

t~rmino

tod.o ao pod

--m-

os hacer mucho, desd

1 momento que con cad

nuevo conoci-

�- 34se ha
miento aparece al meno• un nueYo problemaa la indagaci6n aobre aquello que
-conoc ido

como tal. Bl ndmero de loa problemas a resolver se hace por tanto infinito Y el tt(rmino
todo t alto por completo de aentido.
Como no existe un todo, menos exiate un definitivo, ea decir un fundamental, sobre

CUJ&amp; base ae pueda construir logicamente el conoc i miento. E• asi como, el saber no ••
baea en ningdn fundamentos la trasmiai6n de la• idea.9 y de la.a verdadea ae mantiene
•olamente gracia• a un coRtinuo movilliento y una conti nua interacción.

�-35.OTAS=

."
)

'

p7:im -l.~. ·1icte. p9..rc:ca qu\: esta o_.. inión s

refi _r13 s6lo a concepto

.

¡_-.ea,_i&lt;lad ~ ni11gi.ma enferme.dw.d 9 sólo existen hombr

t'o e ·· io te 9 en

como onf'o:t'!'iledul'\-; com~ condición d a homb1 es erfe.rmoa 0
1

o:;:c:tfl. 1:. lo

Q_u 0

0~et&gt;ncto. ~~~a

t~te
,~,.,,

abstractos •

l."eopor.\~o

qu\# no

~o

ri

enfermos . La sífilis

no of!r.f.a pueB un concepto con.,..

1)osi blo di$tinguir con precisicSn l o concre to d e lo

div!eión e3tá baaada on un modo de pensamiento muy primitivo . No obs-

lo Cll11 , examinar emos a continuaci6n iobre eeta. base aquello de l o que ss die

lo máu

~oncreto

de todo, la llamada experiencia inmediata.

2) P. V.ir~hbcrger~ Die Enhiicklung der Ato~theorie, Karlsruhe, MUller,19 ~2, 1Q29.
')F .. Ao LJulge, Gcschicht

des Ma_t eri .,lisrr¿us und Kri tik seiner 13ede:utung_in der

G,,. . .:-e.___...,_,_._
•:u-t (168t), ki pzig,Reclam, 1905,p. 37

-~

•

•

t.. \ \·! ~ Mctzger sobre: la 0br?. de

~tombostels,

I

P... ycholo6ie Mi tteilu..Tlgen .. La.et und Sinn

------~~-~--~-----~...:---

•

1

6) I.

~~tr~

lú:itik der reinen Vernunft, pref c io ac

----

l~

sesu da ed i ci6n.

-~41)~ ~ .-1·1 . Wund t, Logil~, Ei~_!Jp~rsuchu..11g dPr Prinzj pj_en de l Erkenntis und der Methoden

'r:iaeensclio.ftlicher Forschung, Stuttagart, Enke, 1893-18°5,I, P 446

•

8)

s~

r fiero

~

ou

~nálisis

de las toxina •

9) Eota. fue la suerte de Nageli en l a controversia con Kohn Y Koch •
••

~ O) Pa.i-.,.celco (Thecp!1rastuo von Hohenheim), Von den unsichtbaren K1"a.nkhei ten, se:gt1n

l" i~rqducclón a cargo de R. Koch y E. Rosenstock, .Parace] st1e: K.rankh i t und Glaub_!
,Ú~f :BUchor ero~..: · di:c nne ichtbaren Krankhei ten), Stuttgart, Frommann, 1923 º

. •.

....• • )

E~ Mnch~

Die Mechanik, cit., p 434

�- 612) Proviata de nombres, dato• p.r ecisoa y mediciones repetida.a.

1') I&amp; misma ppin16n se encuentra tambi~n en otros autores¡ cfr. T. Bartholin('lbomaeua
Ba.rtholinus), Anatome ex omnium veterum recen ~iorumque observaticnibua, Leyden, 1673
14) Cfr. A. Vesalms, De Hwnani corpcris fabrica l ibrorum. Epitome, a cargo de N.
Fontanua, Amaterdam, e.d., pp 23 y 32.
15) En torno al 1520; c!r. M. Roth, Andreaa Vesaliut ~ruxellenaia,
Berlin, Reimer, 1882 P4
•

16) A\Úl ho7 se enseña una ciencia que caai siempre reduce SUI indagaoionee especulativa.a
a pocoa ejémplos simbólicos y que considera, primero1por sobre todaa la.a eotraa conexiones, laa conexione• 16gica.a del objeto de la inda&amp;aeióna se trata de• la teor!a eapeculativa del conocimiento.

de..:,' C''"\X r.dv·/,.

simplemente Ai••09'PR_. una. !tatatua de
mármol, con si encantadora y unitaria forma artística, en un mont6n de pieza• de m'rmol"
W. Bolsche, Ernet HICKELs Ein Lebenabild, (1900), Berlin, Seeman,1905,p140.
17) "La anatomía que ae limita a la disecci6n

18) Quien quiera convencerse de esta impoeibilidad, lea la polimica entre Bethe y los
anatomista• en "Klinische Wochenschrift", VII(1928)a Kriti1che Betraohtungen uber den
Vorklinische unterricht, pp 1481-1483 • Form und Ceeehehen im Denken des Beutigen

Artzea, pp 2402-2405.
19)

o.

Ni&amp;eli, Allgemein~onstitutionslehre, en Naturwiesenschfatlicher und medizimischer

Eetrachtung, Berlin, Springer, 1927, pp 50 y 51. No obstante la acusaci6n implícitamente

lanzada por N~eli, no creo en
y laborioso investigador.

W'l&amp;

simple mala fidee por parte de Kammerer, un original

20) w. Jerusalem, Die eoziologische Bedingtheit des Denkena und der Denkformen (en
Versuche zu einer Soziologie dee Wissena, a cargo de M. Schler, Leipzig, und Mtlnchen,
D\mcker und Humboldt, 1924, pp 182-207), la llama "condensación".
21) Aún ai ninguno se negara a atribuir al colectivo la creación de producto• espirituales. como el lenguaje, la.a canciones populares, el folclore y otros.

�-3722) Segdn. Jerusalem, de lao con~ider~cione i.a1trod lCto:rias &amp; la edici6n alemana de
Lé~~l, Das Denken der Nat urvolker{ Les fonct~ona mentales dane les soc i~tés in•
•
r6rieuree, 1910) Wien-Leipzig, BraumHller, 1926 .
23) ~vy-Bruhl, Dac Denken ••• p1
., .,

¡

.,

.

?.4)· ·ibidem, p2
1

• ••

•

2'3) ibidem ; p 5
•

26} Íbi dem; p 10
,

.·J.

,

•

27 ) ibidem, p 11
gi·und ias d_er __Soz,i o~ogie tl \l/ian 1905, p 269.

28) G llDplowicz
p1~

Sozio l~isc~ Bed i

29) J rusalem, r 1e s

'l

~,g' h~1 t d

o • ('g

30) i bid"rn, p 1es

e

Den~11s

Citado por Jerusa lem,

und dcr Denkf ormen , cit.

et· ._ ,, • • p 18 3

•

31) ibidem, p 191

32) ibidem, p 192
33 ) LéV"'¡-Bruhl !" ob. ci t. p 336
34) ibídem, p 342

35) ibídem,

p

337

36 ) ibidem, p 339

;7) Jeruaalem,

Di~ eoziologisch~

••• p 188

38) ibidem, p193
39) ibídem, p 193 " Pero EC1 lee segui dam nte1 n i~o cada obseI"'aci6n de un individuo puede

ser en

í misma considerad

yn

c omo experienc ia . Se

gracias a confirmaoiones rscíprocae y a
sp!ritu~,

tinua col&amp;boración do loa

s

behabl r de experiencia s61o cuando,

r~for zamiento

ha formado

recíproco

w1

seguidos por una con-

conjunto de conocimientos ge ne-

rales y garantido º Po ~ Jo tanto } _ ~x-peri enc i general y garantida debe ser considerad corno 31 único cr)t~ia de verdad v'lido~ " (1 99) Destacar estas contradicc iones no
cons ~ituye tu1a

nu~~oa

ndispu.t"

cr!tio

etilos d

n

J~rus l~mi

indica

eolament~

lo~

como en

mom~ntoa

de nac imiento de

pensamiento, la oontradicoión ea consid r da como expresi6n de la

·ntre loe c ampos d

visión"

�-3840) Ni •e puede estar de acuerdo con la concepci6n de Jeruaalem aobre el origen de la
l~gioa. •EJ.

origen de la 16gica eat4 eat~chamente ligado a la formaci6n de la idea de

toda la humanidad como una BZ!!l unidad. La propiedad 16giea general ea la relacidn de
sobreordinación y de aubordinaci6n, v~lido para todas laa inteligencias humanas, relaci6n que, en su Ulterior desarrollo, lleva a una generalizaci6n siempre m'- comprensiva,
por la cual la experiencia general y

~~n ti da

está definida ,

orden~da

econ6mioament•

7 formulada de modo siempre mis preciso."(ibidem,p 206 ) To•o esto ea muy eaquem4tioo.
Tambi'n los puebloo primitivos pertenecen a la "hn1nanidad entera entendida como unidad",
¿o no?. Su 16gica que es de diferente tipo e•, al igu&amp;l que ia.ri-uestra,
válida para toda
,
la humanidad..¿Yqul puesto le espera a los m!sticos, a loe ~6a' t icoa, etc., que viven
en medio de nosotroa? El concepto de un colectivo de pensamiento que comprenda a todo

el glnero homo sapiena ea de poca utilidad, da.do que son demasiado escasas lae inter-

acciones intelectuales entre sociedades humana.a de dietintJ:&gt; tipo.

•

�,--------------- ¡
1

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACION 1
Este libro se presta hasta la última fecha indicada

1

1

1

1

1
1

....., l

15354S

121

FLE
his

ej . .l

�\

46 p.

(94 ), 278-318/90
Universidad de la RepÚblica
Facultad de Humanidades y Ciencias
Impreso por el Departéln'ento de Publicacion~s
de la Facultad de Huroanidades y Ciencia s
Depósito Legal . 245 . 7G2 /90
Junio de 1990
Montevideo , Uruquay.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3417">
                <text>La historia de un concepto y sus consecuencias para la teoría del conocimiento</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3418">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3419">
                <text>FLECK, Ludwik</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3420">
                <text>Fleck, Ludwik&#13;
La historia de un concepto y sus consecuencias para la teoría del conocimiento / Ludwik Fleck ; traducción de Jorge Rasner--Montevideo : FHCE, 1990; 37 p</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3421">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3422">
                <text>1990</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3423">
                <text>Bach. Gonzalo Marín</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3424">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de La Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3425">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3426">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="55">
        <name>EPISTEMOLOGIA</name>
      </tag>
      <tag tagId="7">
        <name>Filosofía</name>
      </tag>
      <tag tagId="435">
        <name>TEORIA DEL CONOCIMIENTO</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="268" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="488">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/2bcf007fe745526c320ba58e25532472.PDF</src>
        <authentication>a695eab79b3f74ede5bac68f352cbf61</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="2999">
                    <text>JUAN ANTONIO ODPONE

LA HISTORIOGRAFÍA URUGUAYA
EN EL SIGLO XIX, APUNTES
PARA SU ESTUDIO

Apartado de la
?

Revista.Histórica de la Universidad
(Segunda época)

�JUAN ANTONIO ODDONE

LA HISTORIOGRAFÍA URUGUAYA EN EL SIGLO XIX.
APUNTES PARA SU ESTUDIO.*

Se ha dicho con razón que la historiografía en América Latina ha
participado de modo muy activo en la consolidación histórica de las na
cionalidades del Continente a lo largo del pasado siglo. Manifestación de
militancia intelectual más que sereno ejercicio científico, la reflexión his
tórica sobre el pasado y las creaciones historiográficas constituyen, por lo
común, la expresión de un compromiso ante la realidad, ya bajo su inme
diata faz política o bien como empresa constructiva de una conciencia na
cional en vías de sustentación.
Es cierto que semejante formulación incluiría muchos aportes, quizá
objetables desde una estricta delimitación del dominio historiográfico, pero
no cabe olvidar —y ello hace ineludible su consignación—, que la historia
fue, en buena parte del XIX, un arsenal ideológico donde las épocas, las
creencias y las doctrinas fueron movilizadas bajo los ideales del siglo. Im
pregnada por la cosmovisión romántica, que incluso propone una imagen
de continuidad para la vida histórica, la actitud del historiador se define
en un empeño actuante que aflora en el discurso parlamentario o la arenga
patriótica, asi como en la crónica, el ensayo o la biografía. Ejemplifican
esa actitud José Manuel Restrepo en Colombia; Mariano Paz Soldán en
Perú; Juan Vicente González y Felipe Larrazábal en Venezuela; Lucas
Alamán y Lorenzo de Zavala en Méjico; Barros Arana y Vicuña Mackenna
en Chile; Mitre y Lamas en el Rio de la Plata.
En el caso concreto de nuestro país, la vigencia de esa actitud mental
engendró una conciencia alertada que buceó en los orígenes de la naciona
lidad, y también señaló variadas respuestas a los problemas políticos, re
ligiosos o filosóficos que accedieron a la historiografía por la vía activa del
liberalismo. Si cabe hablar de desarrollo del pensamiento hisioriográfico
en este apretado y modesto dominio de nuestra historia intelectual, puede

Este artículo reúne algunas notas de un trabajo en preparación, sobre Historia y
pensamiento historiográfico en el Uruguay en el siglo XIX. El autor desea expresar
su reconocimiento a los profesores Jesús Bentancourt Díaz y Edmundo M. Narancio,
así como al señor Antonio T. Praderio por su asesoramiento bibliográfico.

BIBLIOTECA CE1L^ q

FONDO ODDONE1^b¿Z8

�—z—
'0681 pj^j
^p vunoy 'o^j sp so%a\é^vuo&lt;^ sviqo 'II 'A 'vuvauatuy vaa^otjqig ua &gt;i-gi-^i8I souv
soj ua O9pxo.3%uoyi p otjts PP oaupjstf] oixviq 'vo^anoij aa VNinay oasiONv^j

oaiipjsij-f ouviq p ua oiposida pnbB ap saaouaui k sajqBiouiaui SBpuappur
sv\ 'aqBS as ouiod '9AIB11 t' (^98I"I6¿l) ^OjanSi^ ap Bunay oaspuBijj
Bijsanu ua batjbjjbu
B^ ap JBUira^ upianqiaiuoa ouioa uaiquiBi Binpjad 'puopBu Bjsaod b^ ap
uoisaadxa BUBjduiai Bun aAnjijsuoa is 'souBipiioa sosaans soqanbB ap jBfnao
oSpsaj 'BoianSij ap Bunay ap upjaBpi B"^ *oapiAajuop\[ ap opSBjj oijbuij
-ni soub sop tsBa aiuBinp uojanj SBiuiapida k a^quiBq 'oipasB pp upiaBzj^
-BUIIOJ B^ uo^ -BTisnSuB Bpiaaia ap SBip ptATA —^081 3P sa[Sui oap^^quioq
pnbB ap oaiuBd p aiuasaid une k 'H8I 3P sasaui souipjn so^ ap opjtana
-ai p Bijouiaui B| ua oasajj— bzbj^ b^ ap uppBjqod b^ 'oapiAaiuo^\[ ap op
-ts opunSas p BaoAOjd sBTiBuopnpAaj sbuijb sb^ ap ajjans v.\ 'pjuaijo BUBd
-uiBa v\ ap uopaaxinsuT Bsoijo^aiA B[ sbji '^T8I 3P ^^qniao ua

'S9¡qtso4 sduopjdxiip yny ap svunSjv ap oajuv¡4 oíamos un ivxnj
-uaav uapua}di4 ojos uanSis anb sa^un4o so^ •itj4mna io4 vpanb unv 'svj
-ou sojsa ap uppuajui v¡ ua aqva ou 'o'Sanj apsap 'anb vaxvj ajuvlama^
•vjsiuopnjoaa omstntjtso4 j^p
vnijvmiifv vpuanjlui vpvjvjip vj ¡C 'ouisptjuvwoi jap a^uvjijim uopo^iaviS
vj ap 'uif ua 'jvpnva opuapvq foaupjsiq opvsv4 oijsanu uoo uppvuSai4mt
ns ua uoxvxqoa anb loSin ja k svpv)io4mt svapi ap sajuauioa svj uoxvj
-uamua4xa anb uppvmiofsuvi} &lt;C uppv%4vpv vj vjuana ua opuatuaj 'upp
-vau k ojuaimvsuai^ aijua upixauoo vuvsaoau vj ap ojpnjsa ja 'wzajvinjvu
vsa ap olvqvxi un viv4 'ivpivnSv aqwj 'vatSpjouoia vjxajoS ajqviauan vj
ua o ojipnia oSojv^va oat^snvijxa ja ua anSvi¡nvu ou anb vtfviSouojsiij vj
ap uuojstq vun ivxa4sa ajqvp sy -jopos otpam oijsanu ap uppvmxofuoa vj
'aiuaxqmv vxn^jna vj ap vpuaja4o vj 'svuvia^j saiuauxoa svj ap ojjonvsap
ja 'soajSpjoapi a souvpijiv4 sopijjuoa soijsanu vaxao ap opuainSxs 'vuojstq
vijsanu ap vuojstq vun jvpnva uanq xaavq viaqap fivza4ma viv4 'ojja opoj
a(j -asuajvj4ou oaupjsiq xaavqanb ja ua pjtjiqiso4 ^nb ojqmvaiafut opuna
-aj. ja k vai^pjopojam uppnjoaa ns ap saav^ v viipnxa ajuauioa vj ap oí
-ajonap ja amxofuoa anb í()8 jap vjspi^ijuap ouismj}iso4 Jd vjnjso4 anb jvs
-nva uppvjuamvpunf vj k vaiSpjoiaos upixajfai vj ua apxvj svm aknjfuoa sai
-uvmaj souuvSv^^^ io4 vppnpoxiui anb aiuv¡osojif vjanasa vj ap saiuvuva
svj svpoj vSisia4 anb Ívaiipuiv4 vaiupia vj k vaijsvmouo vaiupia vj ouioa
isv 'soawiay soqspv sns ap k soajiviivu soaanqjvq sns ap oiuatmvaajai ja
aivaua vifviSouoisiq viisanu ap vuojsiq vun anb saauoiua somaia4sy
'vajfviSouojsjq uppanij
-suoa vj ap svjjnpv svmio¡ svj v¡svq vaiiavj vaiupia vj apsap 'oiapuas opvijs
-uvij un uanoaai sajvn;4aauoa k svaiiauaS sauopvisa¡iuvm sns anb asipap
3NoaaQ oiMOXMy Mvaf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
del Sitio de Montevideo. 2 Si bien carece de plan, la obra no está escrita
al acaso; refleja la observación prolija de quien sigue a diario las inciden
cias del sitio, llevando cuentas de los movimientos militares (aunque las
cifras incurran a veces en exageración), los muertos en la acción y las ba
jas por las epidemias que diezmaron a los montevideanos; las salidas de
ios defensores y el bloqueo fluvial; consignando, de paso, las negociaciones
de los bandos en lucha, ya las noticias de Buenos Aires o bien los sucesos
políticos del campo sitiador.
La intención de hacer historia —que no fue ajena al autor— se revela
en el carácter narrativo de la obra y en el propósito deliberado de escribir
la crónica de los sucesos. En 1846, el propio Acuña de Figueroa valoraba
su Diario con estas palabras: "...producción acreedora a la indulgencia
pública, por ser la única crónica escrita de aquella época memorable y por
la imparcialidad y verdad de sus relatos". 8 Sucesivas veces anotado con
datos complementarios, de aclaración, rectificación o adición de testimo
nios, aparece evidente la intención de añadir cierto rigor documental al
trabajo. Las notas ilustran y jerarquizan el relato rimado, agregando apre
ciaciones personales, citas de fuentes, datos de la Gazeta, proclamas mili
tares, y aún las enmiendas críticas que atemperan los juicios del cronista
ocular.
Tipifica pues, Acuña de Figueroa, una expresión temprana de la cró
nica en nuestros anales históricos. Si —como lo advertía Bauza— su tempe
ramento y su educación le situaban más cerca de los cuadros de la socie
dad colonial que de la estructura de la joven República,4 el apego a la
comarca donde nació, el respeto a sus tradiciones y a su historia, permitie
ron una transacción con las nuevas formas institucionales que el país asi
milaba, cediendo sus convicciones monárquicas e hispánicas mediante un
acatamiento apacible. El artífice del epigrama no desdijo entonces su for
mación literaria: clásico recalcitrante, su pluma amable, burlona y a ratos
punzante, lo identifica con la clásica literatura virreinal. Bauza le concede
una significación ejemplar en la función integradora que cumple la litera
tura como concurrente espiritual de la nacionalidad. En su opinión, es
Acuña de Figueroa quien incorpora definitivamente el tono heroico de las
luchas emancipadoras a la conciencia colectiva de lo nacional, mediante su

2.Su propio autor en la portada del Diario, explica la naturaleza de la obra: "Escrito
en versos de varios metros en la época misma, en el teatro y presencia de los
sucesos. Y posteriormente corregido y aumentado con notas curiosas y documentos
relativos a los mismos sucesos. Copiado y corregido en el año 1841 por el autor."
Cfr.: Francisco Acuña de Ficueroa, Diario Histórico del Sitio de Montevideo, cit.
La crónica rimada referida a temas históricos, tiene ya algunos antecedentes
en el Rio de la Plata. Amén de Barco Centenera, pueden considerarse precedentes
inmediatos entre otros— los Romances de Pantaleón Rivarola, cantando las hazañas
de los defensores de Buenos Aires durante las invasiones inglesas, y el poema ende
casílabo de Juan Ventura de Portegueda, liuenos-Ayres Reconquistada, Méxi
co, 1808.
3.Cfr.: Francisco Acuña de Figueroa, Diario Histórico del Sitio de Montevideo, cit.,
Prólogo y Advertencia en Obras Completas, v. I, t. I, Montevideo, 1890, pp. 7 y 8.
4.Francisco Bauza, Estudios Literarios, en Biblioteca Artigas, Colección de Clásicos
Uruguayos, v. 9, Montevideo, 1953, pp. 5-11.

3

�—f—
LQfjl 3P 0I3U3 3p I] '03piA3JU0JV
u;) '9S8I U^ sfocl PP UP}S!A 'oi.OA3(i ^3AI^ "3 Nvnf ^g^ 'IS8I B saaouajsod soub soi
bjecí '.-%io 'souvuaijj soipn;s7[ ua 'upianjoaax vj ap sviaocf so-j 'yznvg oosiDNva^ "Jj3 -9
^ 'S

Q OX
-opisj ap Euin[d E[ ua pqEa EaijE.ioi.io}siq upisaidxa ns onuoaua anb op
^9 BpBq EapEduus upisinduii Bun sa^uojua jod uojb^tjiu^is '
9[qq9STp ns ua unB 'saiouara sa^uapa^a^uB so^sa 'soijo 91JU3
•ivn2nxfi ¡9p svudxy ODiJif ouio^ ns
-nd 'zaino^ so^jb3 UBnf 9p Bpuanpui b^ ofBq 'op^BÍB^ oipBJ9H sbjju9tui
'biibj^-9q sappiv ^ ^q^y 3P ueuio^ ap sosiaA soi ^^jjdsui 9S8I U3
pp so}S9j soi 3P uppBuinqui B^; 'fc^\ ua aaa^^dB anb sbSiuv 3P
'¡vjuaixQ ^ k 'BuojapjnB bzbj bi Bpaipua apuop 'vnxxvyj /gr 's
SBUiBip sop sns b soub soaod ua japaans b biu9a anb ao^aaiojj pp
afBuauíoq 'sd\v%udixo so¡ dp p/3/ ¡y 'oí^oi^ ns 998I ua jaaouoa BpBq (o98I
-9181) zapnuua^ o^bj ojpa^ rsoiduiafa sounSp ops uajSB^ -ouBiajii oiu
-xuiop oa^sanu ap sojauaS so^sa saauo^ua uBzuBap anb pnjpB¡ B^sapoui b¡ uoa
'BApBii Bpua^ai B{ o oappujBd osjaA p 'qaupjsiq EuiEip p ua opuBuiosB sa^
-Biuaiio sauopipBjj sb^ p^uanaajj BjnjBjaui ajuapnqpq Bun '—SBUBppiBd
sauoisBd sbi jbiibdb pipuajajd anb puop^u ojuaiuiBajaaB— 198I ^p 3-iqnj
00 ^p Z^d ^1 3P ojbcIuib ¡y 9 'Bpuapuadapuj bi jod SBqaní sbi UBiqyjasur
as apuop opBSBd pp uppBuxiiqns ei opueinrapsa 'odtjji BuiBip p k osaaA
p ua pmpa^ Bsa uoiafnpBJí 'caupisiq Bpuap bi ap bi b jopajuB ajuaui
-papi Baajsa Bun ua —93013 ^JJÍP ouioa— sopBaiqn anbunB 'opjBd ojuaiui
-púas pp SBjaod so^ -BapBx^opioisiq xoqBi bi aiuauíESiaAip Biiunasip oS
-ani anb p axqos o^uayuípuas un ap saiuB^pxa soaiuiBuip ouioa uaiq sbui
ouis 'uppuajuí Esa Bu^punaas o BuafB anj sai 3n^ P^p 'inbB uBuopuaui as
anb oaijEiSopo^siq xoiba ns ap oinjp b sa o^^ -puopEu uppBiauaSaj bi ap
ajjBpuBjsa ua soiaiSpa ap pEpipup bi uoa 'oppjBd ap sauoisBd sbi JOfí
opEUTuiE^uoaui oappujBd ojuaunpuas pp sopBrapd sojuauíap soi
-sax uBjxanb as anb pp opBSBd pp uppBxauaA Bun opuatAOuioxd 'sopBp
-TAio saoxaq sns ua k SBip^^^^d sbui sauopipBXj sns ua Bixo^siq bi pipx^i -sai
-BuoiaBu soaijo^siq sauaSuo soi 3P ^iiBia^ii uppBjuauíBpunj Bun 'BApanij
-suoa B^sandsax ap opoui b 'oJBaua BjnjBjajii ajuapBu bi 'puoianipsui upp
-bziubSjo bi uoxBjqumiB anb sapAp SBqaní SBpBUoaua sbi J^ pBpapos bi
BpipiAip '8^81 3P ^3n;iod upisaaas bi BpBuinsuo3 -Bappp^Bd
B^sanu Bpuaiiuixajui uoa ondsut sapuoiaBU sauaSuo soi 9P

2 -^saxquioq soi 3P opiAp p bjjuoo oppuBJBS k ouisioiaq pp
xopuaídsa pp opBapox pBpixajsod bi b oíopuBSaxiua o^aB p uB^uauíaiduioa
*SBJ?ai sbi u9 9^s? ^ sbuixb sbi u9 soipnby "oqaaq asa ap SBpuapasa sbi
ap BxopBBdoxd piora Bzxanj bi sa BoxanSi^ k '.— BznBg aqpasa— Bpuaj
-sixa Bxjsanu ap BxopBxauaS BsnBa bi 'piaiu! Bzianj bi uos soÁns soi ^ Bf9ll
-BAB^ 'soxauBduioa sns k sbSiijy' ' ' „ ^SB^En^nin SBjjai SBI U9 uppBnjadxad

Mvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
En época posterior, el tema nacional que el romanticismo vistió de
tono épico cobró su auge definitivo con Juan Zorrilla de San Martín (18551931) -T Su poema épico por excelencia, Tabaré, es la expresión más feliz
del romanticismo que remite los orígenes nacionales a una legendaria tra
dición indígena.
Zorrilla, como poeta, ha llegado incluso a definir una actitud reflexiva
ante la historia. Desde su punto de vista literario ha formulado ideas muy
precisas sobre el alcance de la historia, que traducen influencias ilustrati
vas de una época. La historia, para Zorrilla de San Martín, se convierte
en un elemento comunicativo y sensible que concurre a la apreciación es
tética de la obra o del personaje. 8 La intención moralizante y el enalteci
miento del pasado, poblado de héroes y gestas, prefigura ya en 1879, cuan
do La Leyenda Patria, sus ideas maduras explicitadas a comienzos de este
siglo. Concibe ahora la historia como una ciencia de observación y razo
namiento, pero, esencialmente, como una obra de arte donde priman ima
ginación y sentimiento. El sujeto de la historia es, para Zorrilla, el héroe
o el hombre superior que imprime una dirección al destino de los pueblos,
idea medular en la tradición historiográfica romántica del Río de la Plata.
Con una concepción lírico-subjetiva de la realidad histórica, Zorrilla
de San Martín rotula y culmina el ciclo poético de nuestra historiografía,
si se permite el giro, —poesía histórica unas veces, historia en verso otras—
donde el epos patriótico exalta valores del pasado impulsando una toma de
conciencia nacional.
La crónica y sus modalidades
Primo anuales fuere, post Historiae factae sunt, decía la sentencia que
Croce cuestionaba sosteniendo que la historia, dado su intrínseco carácter
de "contemporaneidad", antecede en el orden genético a la crónica, des
carnado residuo de lo ya no viviente. Fuera de esa distinción formal, ca
bría iniciar, sin embargo, en este caso, una visión panorámica del queha
cer histórico considerando las aportaciones de la crónica dado que cons
tituyeron —en general— sus más tempranas y modestas manifestaciones,
desde la narración cronológica de Larrañaga y Guerra hasta los anales de
Isidoro De-María.
Sin conceder a la distinción otro alcance que el de un criterio posible
de sistematización, la crónica, como género historiografía), puede agru
parse según ciertas modalidades características: crónica memorialista, na
rrativa, erudita.

Juan Zorrilla de San Martín, La leyenda Patria, Montevideo, 1879; Tabaré, Mon
tevideo, 1888; Descubrimiento y Conquista del Rio de la Plata (conferencia), Ma
drid, 1892; La Epopeya de Artigas, Montevideo, 1910; Detalles de la Historia rioplatense, Montevideo, 1917.
Cfr.: Juan Zorrilla de San Martín, La realidad de Artigas, prólogo a Héctor Mi
randa, Las instrucciones del Año XIII, Montevideo, 1935, p. XVIII y ss.

5

�•ss k ^gs k -ss k 18 dd 'ha 1 'H61 'ospiASiuopv !n9 'd 'IA J 'SI61 p
-UO]^ 'VaiXOptfJ VISM9H U9 • • • ¿0^ uap 'VJUOJOJ 'opVUOp¡VJ\[ 'OdpiaajUO^ dp Sap
-vpnp sv) k vjvjj V] ap o/y pp ¡vjuaixo vpuvq v¡ ap uppvjqo4 k o¡uaiuxixqnasap
p axqos soatxppiy sajun4y 'vaaano oaNnwAv^ - vovnvhhvi oinoxnv osvivyo
'2261 'ospiASiuop\[
'vSvuvxxvj oiuojuy osvuivq uop ap so^xasq 'ooiayaooaQ a ooni^xsiH oui.li.isni '01
'uvxuq k vxa/^ ojupvf' (j xouas 'ouinq k 'outqjj ¡ap vifvxSoiq ^\ 3p 'ssjousui
SO]M3SS SOJ1O 3J1U3 'k 'B3qqnds^ B[ 3p SOSIlS^iSSpS-OSOlSipi S31BUB SOJ 3p JOJllE
S3 suoj 'oiqjj ^3 'BDiisytsspa sis339iq ^\ sp ojBx9iJOjsiq 681 U3 i^io^ oubu
-B^^ ^d OpBuSl33p 'SUOJ "V O2U3IOT BJllSlJ BDIlS^iS3p3 B3IU9J3 Bl 3p OJJU3Q
"^981 'subj 'vutjvj vauauiy v¡ ap sopvjvxx
so¡ ap vaupisiH upiaaajo^ í¿9-^&gt;981 'stjbj 'tmpxrj vauauiy v¡ ap uppnpaa^ vj ap
sooupjsifj sapuy *a íod|9iouojd otj^ju^ uo^ s^iBiustunDop sojunfuoo opuBjnpnaj
-S3 'U9pBJU3UinDOp BSnjOad UO3 OpBlEqBJl Bq 'SB3Od3 3p k SOS3DUS 3p B1SIU0J3 OUIOD
B¡qiB3 usinb b 'ospjA^juoj^ u^ oppBu ' (9061"2281) 'oaib^ soijb3
' (SZ.81 'ospiASiuoj^ 'oapmajuo^^^ ap ola¡¡ax
píONírao^j s^uí^pB *a) '9^8T 'ODpiA^iuo^v '9¿8l UV P v¡svq v¡v\¿ v\
ap oiq pp ojuaituixqnasap ¡a apsap 'kvnÉnxfl pp ¡vjuatxo k vuijuaSxy sx&gt;oi\qn43U
sv¡ ap sapxo sauoptpvxj uoa vai¡4}xasap k vaipipv¡$a 'vaixpjsifi viiasa^ sp jo^ub
OI0N3BO1J B 3SIBip 3p3tld BJSl[BUOI3ipBU EDIUpJS 3p Oldui^fs OUIO3
^BDlUpa^ 3p SOJ3U3S SOUO
•313 "313 ^6881 'S3UV sou^ng 'OLSl aP ¡vjuaixo uppnpna^ vj 'aíiohx
9 9 ÍO3piA3iuojA 'uppv^^ v¡ ap ¡vxaua^ oaiqaxy us [8281 3P ZEd bj BisBq oí
-U3iraijqn3S3Q p 3ps3p uE3JBqB 3nb 'sBiip^ui] svixoiua^^^ 'zvja oinoxnv '1681 'ospiA^i
-uoj^ 'o4utaii tux ap sopxanaa^ 'vmanaj oinoxnv í88I 'ospiA^iuoj^ 'svatxpisiy sau
-opvxvpy '[vaiaaaj oinoxnv] avxNaiao nq : (opB^qqnd Bq ss ou snb ouioi opunS
-3s un oiipsui 9Ísp iqSpM 'BpEiis^ opjEa unS^s) i *i 'g^8l 'o3piA3iuoj^ 'vaijq
-n4a^ d¡ ap vsuafaQ v¡ ap soaixppty sa¡un4y 'XHora^V^ Njxsnoy odsidnvhj ^ot7^ "d
'II #u 'AI '^ 'vatxpjstfj vjsmaq u^ '(,Z81 aP sosaans soj ap svuouxayi 'aaaox va aa
siíii ÍI68I 'O3piA3iuojv '$ax^ k vfitiaxj^ so¡ ap vuaautnb vxavxp4 v^ 'NNvwaanidS
Nvnf :oi^-56g 'dd '8 *u '2 oub 'g ^ '0161 'o3piA3iuoj\[ 'vaixppxu visiaaq us 'oaix
-pisiy naiunsaquop ap sütxoiua^ 'saaa3y3 aa N9iwj :-ss k 962 'dd '09-82 "uu
't-261 'O3piA3iuopv 'voixppiji vjstaa^ us jssi ap ouy p ua oapma¡uo^¡ ap ojuatu
-v)xv4aa P ^a svjixas^ 'svai^joj k svatxojsifi s-uppv;un4yxoj 'pns pp vatx
-auxy 'vjvjj v¡ ap oiy pp vpxatnbz uaSxviu v¡ ua vpvnjis 'kvnSnx/i pp ¡vjuaixo
vpuvq v¡ ap uppnpaaq 'vavnv soihv^ isEppouos syui se^ sp SBunSp 3uu3 "ssjei
-p uspsnd 'U9pipBU k sopjsn^sj siqos Bpinaisuo^ baiibjjeu B^iupa^ bi sp ojiusq

ns ^x^d ^íU3iux^[nDpxBd[ 'sopBi^idraoD Á sop^pdui^— -Djd evtuo¡o^
&lt;o9pin.diuois[ dp sdpvpnp sv¡ íC vjvjj vj dp oiy pp \v%udUQ vp
-uvq ü¡ dp uppv\qo4 ^ ojiidiiuuqndSdp ¡d diqos sodupjsifj sd¡un4y so^;
'8181 y^ P
^^sBij sepis^piox ^p op^iBjq p ^ps^p ^ib^^ ^\ ap ot^ pp ^ixoisiq ^\ ap sai
-uaips seiu soipaq so^ ap upiDEUEu Eun auoduioa eSeuejje^ 'xoaa^ pjauaS
pp oSiEaua jod X. 'SEjp sopanbE 11^ "^181 ap EsanSnuod uppEuiuiop E[ uoa
xEsuEJi oidaaE 'SESp^y ap opEpuEjsiQ -oduiap ns ap Eaptjod e^ e ouafE anj
ou 'souEuopnpAax soue so{ X pruojoa osedo pp sapxnqna sauopEjsajiuEui
SEpEUEA ap xoiouioxd 'EapsiuEuinq uppEuixoj Epqps Eun ap op^iOQ
•|EiuaiJO EpuE^ e][ ap oappisiq
opESEd p oDTSojouoja oxpEiia un ua XEipuaduioa ap oiuaiui ouExduiai un
ox (8^8l-lí,¿l) ^Seuejxb^ oiuoiuy oseuieq uoa EJisiSax eatiejxeu Eaiupxa
E^ -saiundE sojsa ap saiiuij[ so¡ e Ed^asa sisijeue oXna sauopEisajtuEui
sajdpiniu uEixasut as c 'BisiiETJoiuaiu apput ap Eaiupxa e¡ ap oxiuaQ
aNoaao oiMOXMy Mvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
período, por el Capitán José Raimundo Guerra (1784-1867) — describen su
cesos militares, fundaciones de pueblos, y dan noticias políticas de la re
volución; con objetivo criterio se hacen apreciaciones sobre las ideas fede
rales de Artigas de quien surge un afable retrato. Dada su ecuánime
apreciación de los hechos posteriores a la insurrección de 1811, constituye
uno de los primeros testimonios —como lo señala Pivel Devoto— que des
mienten la "leyenda negra" artiguista.

Con Juan Manuel de la Sota ( f 1858) 1X se amplían las posibilida
des de la crónica narrativa enriquecida con el aporte documental. Si bien
carece de un depurado método crítico, dado que se maneja con el simple
procedimiento de acopiar datos y documentación, señala una marcada su
peración en el género, en cuanto incorpora nuevos elementos para la cons
trucción histórica del pasado. Argentino de origen, se estableció en nues
tro país hacia 1830, donde despliega múltiples actividades, vinculado por
su carrera pública a la enseñanza y la administración. Su obra, por lo ge
neral, está al servicio de la organización nacional, en un período en que
las disensiones internas, la guerra contra la Confederación argentina y la
penetrante diplomacia brasileña amenazaban la estabilidad institucional
del Estado Oriental. Esa intención pragmática está en el ánimo del autor
cuando publica, en 1841, la Historia del territorio oriental del Uruguay;
dice en la introducción: ".. .mis deseos y mis esperanzas serán bien satisfe
chos si el esfuerzo de mis trabajos correspondiese a la necesidad con que
el país reclama ventilar sus deudas con los limítrofes, e hiciese ver el modo
como gradualmente se preparaba su Nación libre e independiente".12 Se
propone exponer con imparcialidad los hechos históricos de la Banda
Oriental entre su descubrimiento y el año 1817, aunque su criterio de ob
jetividad se resiente marcadamente en la apreciación de los años finales
del trabajo. Sus fuentes —dentro de las que no establece jerarquización
crítica— comprenden la Historia del Padre Lozano, las Décadas de He
rrera, el Ensayo del deán Funes, los viajes de Navarrete, la colección de
De Angelis, las Cartas Anuas y documentación de archivos de Montevideo.
Sin trascender la mera noticia, abunda en referencias geográficas, etnográ
ficas, datos sobre fauna y flora, hechos políticos, movimientos económicos
y administrativos, tratados y batallas. Ese mismo año de 1841 escribe una
ligera reseña titulada Noticias Históricas; narración onomástica con aspec
to de cronicón medieval, en la que subraya los hechos del descubri
miento, la conquista y la población de estas regiones hasta la gober
nación de Vértiz.
11.Juan Manuel de la Sota, Historia del territorio oriental del Uruguay, Montevideo,
1S41; Noticias Históricas [1841], en Revista Histórica, Montevideo, 1913, t. IV, pp.
145-60; Cuadros Históricos, [1848-49], [inéditos]; Catecismo Geogrdfico-Político e
Histórico de la República Oriental del Uruguay, Montevideo, 1850; Errores que
contiene la Memoria sobre la decadencia de las Misiones Jesuíticas que ha pu
blicado en la ciudad de Paraná el Dr. D. Martín de Moussy, etc., Montevideo, 1857.
12.Juan Manuel de la Sota, Historia del Territorio Oriental del Uruguay, etc., cit.,
Introducción.
—7—

�'LL\ 'd 'II "J ''1P
-nxfi pp jvju9txQ v^i¡qn4^M vl 3P vixoptj^ v¡ vxv4 S9jun4y ''ivnasv^ aa
'6881 ^jsHq 0181 ^ps^p
anb soianmd sop soi ua^ouoD as ojps "soaioj ojiena ppunue fg^i 3P U9PÍP3 EI U3 "SI
'f-981 'sjJBJ tm^p 'ZS8T 3V P v^svq 0181 ouv p aps^p KvnS
-nu/2 pp \v%uaixQ V9iiqn4a}l vj ap vuopin v\ vxv4 sajun4y 'ivnasvj aa oaoaoaa "H
'ip '-ap 'so^txppifj soxpvnj 'vios va aa aanNvj^ Nvnf "gi
Eun uod ^manj ^p o[9ueui osopEpin^ un ap uop^suas
ns ap uopEui^^uit EpEuifUE ej ap ojpaui ua 'soiuauíoui aod
-uia uis Ep 'Eauo^siq uppEuiaoj Epqps ap 'Bio^ E[ ap ouioa 'ajuajE^
•oiaEuopnjoAai opESEd o^isanu aaqos sauoiaEíaajídE sns ap SEqanuí uoi
-Eiaip SE^siuEdsiq a SEamb^^uoui sauopaiAuoa sns ' (ijeieuieij ap OAiqaiE
pp opoj a^qos) sojuamnaop ap BSopoqEi Esjnduioa e^ e asa^ '^vipunovf
luvnb 'id-pil }S9 snj4 tifini iuiu9}9 :EUEiuojaap estaip B^ jod sopEzaqEaua
es9)un4y sojsa ap Euiaixa eiuiouostj ej ap soSsej sounS[E uaÁmpsuoa ^aiSpi
-oaisd Einjuid e^ k ^EiuauínDOp Ejp e[ uoa opBzpEui 'oapEaSoiq o^Enaj
p EOEq 'ESoqaaA Xniu 'Epuapuaj Eim k Ejyapp as anb ua sauopduasap
sEsoianuiui se¡ ' (oue un e apuodsaaioa oyn^tdEa Ep^a) EajSpjouoja uppis
-odxa E| 'jEpijiadns k oat^ejjeu ouoí ja :EULiquoa oj Ejqo bj ap Binianijsa
^j k 9t 'E^syuoaa oinsrtu ts e EuiEjao^d a '6^8I ^is^q uEa^EqE anb sauaui
-njoA sop uoaapaaEcÍE ojqs í^98i k 0181 3-ilua opjpua^duioa opouad
je soj)uapj souioi ojjEna oÍEqEjj jap ozuaiuioa je Epunuy 'Eaunu
asiijduina e uoje3jj ou ao^ns jap sajEiaiui sojisodoad soqj SI -ajqEJOuiaui
upianq^nuoa Eaiun ns uEjEuas 'j&gt;98J ua sub^ ua sopEaijqnd 'kvnS
-nx[\ pp jvfu^uQ voi\qn4dil vj pp vuojsi^ vj vxv4 spjun4y sn -souEapauíE
soAiqaiE ua ssapspEp sauopEEpui ouioa tse 'e^ejj ej ap or^j ja k jisBig
ua SEiJE.iapj SE.miuaAE k SEsaidiua SEpEUEA pipuaiduia anb sopunuiEjoj^ k
E^sTDijqnd ap EjnSp EUEj^xa fl' (fl^VZZSl) I^nasE^ ap oíopoaQ jouEdsa
jap a^quiou ja asjjnjaui apand SEiipnia sauopEuodE uoa Eaiupia ej u^

M ?sof 3P
vjxvj ej oraoa sofEqEjj UEjaouoa as eX opusna une 'Eaoda ns EiEd sajqEaijd
-xa 'upiaEuuojuT ap SEiauaiapap k sauoisiuio Eiuasaid ^künSnx/j pp \v%upixq
vpfiqn4PU vl 9P- opixppxii p opijiioj-opilpx^opf) oiusidpívj ja oraoa QS81
U9 opEaxjqnj -oaiSpjouoja ouaiua jEnjiqEq ns uoa opjqaauoa 'oajiaEpip
o^xaj un ap aoinB uaiquiEj sa ^SEaj^pSEpad sapmaxnbui sns ap ojnjjj
•4(jEjuauo umanjoAai ej ap Ea
-juoja Ejauíiad ejm EijEjSouoisiq Ej^sanu e opE^odioaui jaqEq ap oju^ui ja
—jaAi^ EjBuas oj ouioa— E^o^ ej ap e apuodsauoa sopoui sopoj aQ
•EiJEuoianjOAaj Eaoda ej ap oati
-cpsiq aauEjsq ns X jojea ap soiainf sns 'sauopEAjasqo sns ap SEqanuí asiEj
-sntE uajans anb je oua^od ouxsipi^jEd un EnjaE apuop OApafqns opuojsEJí
un aaqos 'jEuosaad opianaai ja o uppipEJU ej ap Biaua^ajaj ej uoa jEjuaui
-naop aoSxa ja UEuaajjE Ejja ua '^^%i X 8^81 9-^ua Ejqo bj E^uas^ gI -oXej^
ap umanjoAa^j ej jod SEjjEJEdas saiaud sop ua sopiptAip '8^81 H 26^I 3P
-sap UEaiBqE anb 'sopixppiu soxpnryj soj ua EjnSij —sauojsnjauoa SBqanuí
X Oíiaipa ns sajqpnasip anbunE— ajqEjnpaad seui ^zinb a^iodE n

Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
dad que le otorga cierto aire de empaque y erudición; ello, sin disimular
sus tesis a priori: es, en nuestra historiografía política, el abanderado de
la causa imperial de Brasil. En su análisis de la revolución y las luchas
civiles, así como en su visión de otros problemas de la realidad —esclavitud,
monarquía y república, anexionismo— se revela como el defensor conse
cuente de su majestad imperial, lo que, para la época en que investiga y
escribe, no implica contradecir su hispanismo.
Su visión de Artigas, sumada a la discutida calidad general del traba
jo, vinieron a sellar su desprestigio en la época de revisión de las tesis porteñas. Bauza, Melián Lafinur, Acevedo y Estrada le reservan un juicio la
pidario.
No podría omitirse —entre las manifestaciones de la crónica erudita—
el nombre de Antonio Díaz (1831-1911), 17 gracias a la relevante contri
bución que señala su Historia política y militar de las Repúblicas del Plata
desde el año de 1828 hasta el de 1866. En la reflexión de Antonio Díaz
prevalecen, al menos como propósitos, algunos principios teóricos sobre los
fines de la historia y los medios que utiliza. Es su intención, afirma, man
tenerse ajeno a las luchas políticas. Siguiendo el modelo clásico que para
la época encarnaba, una vez más, Cicerón —grato también a de la Sota—,
desea no formular juicios sobre los hombres sino limitarse a trazar el cua
dro de los acontecimientos. "El historiador ante todo —dice Díaz— no es
juez".18 "No debe crear, trastornar ni producir acontecimientos ni opinio
nes apasionadas... su verdadero elemento es la vida de los pueblos".19
Fuera de estas prevenciones liminares, la Historia del coronel Díaz ins
cribe, bajo el lincamiento formal de una crónica descriptiva, un cuadro
irregular, por momentos desvaído, de los sucesos nacionales comprendidos
entre la guerra del Brasil y la Triple Alianza. El relato aparece revestido
con un profuso aporte documental que se diversifica en declaratorias, tra
tados, alianzas militares, testimonios familiares y manuscritos de época,
aducidos, por lo común, con dudosa fidelidad. Pese a su notable extensión
—sus doce volúmenes constituyen un alarde para su época— esta singular
enciclopedia analística se resiente ya por una presentación desordenada, y
a veces incoherente, de los hechos, tanto como por el cuestionable criterio
con que utiliza las fuentes (procedentes, en su mayor parte, del archivo
paterno) a lo que se agrega frecuentes contradicciones o inexactitudes en
muchos de los juicios sobre acontecimientos y personajes notorios.
Si bien careció de una visión objetiva y comprensiva del período en
carado, y si tampoco su método y su orientación acertaron a resolver cues
tiones elementales de criterio historiográfico, la crónica de Díaz, conju
gando diversas circunstancias, alcanzó a gozar de cierto crédito, que Carbia,
por ejemplo, todavía le concede en 1940; prestigio de relumbrón ganado

17.Antonio Díaz, Historia política y militar de las Repúblicas del Plata desde el año
de 1828 hasta el de 1866. Montevideo, 1877-78.
18.lbid., t. I, p. 37.
19.Antonio Díaz, lbid., pp. 37-39.

g

�— oí —
•g-^ *dd '1681 'n
^ ~ip '0981 3P II-tq ^p II 'oapiAajuopv 'voiiqncja^ vj :mjo • i
01-8 dd 'I -J
'66I 'o^piAajuoj^ 'ívn'ñnxfi pp jüjuauo V3i¡qncj3} vj sp S3¡qv^ou ssxquwq ap
soSsvh 'vjav^ aa oaoaisi u^ 'Dt}vxSoi¡qiQ 'oxoa^q ^3ai&lt;i "3 Nivnf :"JJ3 "0^

joqBS p rouand-pBpnp bj ap EpiA ap ouoj ojiBip p Eaiaai anb aÍEnSuaj
un EiiBj^-aQ uoa EzuEajE Baiuoxa ej Ejsuqumjsoa pEpijBpoui ns u^
¡vuoijn^iisuo^ ¡^ ^P uqpaBpax bj Exa ajBquioa ap ojsand ns opu^na
'apuBXQ otjijj pp soaid^ SBip so[ ap uoiaBDOAa 'odpiadiuoj^ dp vsud¡dQ vj dp
sdjvuy so^ b ajBuiax x^p íoipud4uioj ¡b aiuauíBppjBd 'ppiuixad as Bsuaxd
B{ ap osxnauoa p uo^ 'uppBu b¡ ap iBnjuidsa k Bapqod uppBpqosuoa
bj ap oíaiAias p sopEztpAoui 'ofBqEjj ap sojuauíap sns uoxanj 'puosxad
opxanaax p ua o pío uopipBjj b¡ ua sopBniadxad soqaaq so^ 'spaSuy aQ ap
uppddjoj Bf o saun^ ap oxqq ja 'oxafBiA jap oiuouiijsai ja 'soAiqaxB ap Bsjnd
-moa e-[ -ojDESBd jap aquBjnmijsa BmBjouBd un ap upiaEpomoaB bj ua sbj
-saS k safBuosxad oj^UBZoxqsap ba Baiuoxa bj apuop sajBuopnjpsui sauaSixo
soj ap uopBjai Bsopnuim '&amp;vn2nifi pp ¡v^udUQ Vdi¡qn4d}j v¡ dp vuoisifj
vj dp oipud4uwj jap souioj soj '3061 ^jsBq k j^98J ap jp.iEd b 'opuapaxBdB
uoxanj 'o^8I ^5SEq orxBUopnjOAai k jbtuojod opESBd jap ojajdmoa euiexou
-Bd un BXBjuasaxd as apuop oiunfuoa ap Bxqo Bun uoa sajqBjou saxqmoq
soj ap sajpxad soj 'jBiaiui uppuaiui ns anj omoa 'opuBju3inajdmo3
TZ ^/ojuaijBsap jap uppBijsod bj
ua uBazajjBjsap ou ^&gt;nb BJEd uBAaja as anb sauopBxauaS sbj ap Bpuaxauoa
bj ua oj)BapiAiA xas Bjjsaaau 'sajuBijjiqap ubj sadjoS opjqjaaj Bq SBppuj
-bjj SBjjanS SBJjsanu ua anb — SEpjy ap BpiA bj ajuauíEsoinjBa JBiu^moa
jb Baoda bj aj^ ouBjp un Biaap— jbuooeu muídsa j^,, 'pBpijBuopBU bj ap
souEuiud soju^maja soj ap ouojisodaj ja 'SBjqo sns ap opuoj ap upjaj ja sa
uppipBJi Bq[ 'BfaiA BjJiBd bj ap sEjnSij sbj opiAjo jap JEjBasai ap b3jbj bj ap
-uaidma 'sdjqvjoj^ sdxquioj-i soj ap BaijBjSoiq Bpaduad bj ap xojBjaj ouk^
•ajuBAajai SBm upisaxdxa ns EjjEj,\[-aQ ua pxiuoaua '\q jap zb^ bj ap oS
-anj EaijBjSoiJojsiq a BjjEjaiij 'Baiisjpouad pnjainbui pjajoa as anb sajBuoia
-bu sauaSixo soj ap BAijBmjijB Bpanbsnq bi[ -jEjuauo opBSBd jap ajuBziJBjd
-uiafa upiDBjojBA Bun xod opBUBAjtq ojja opoj '. (568^¿88T eon2tfuy odpia
-djuoj\f) jBaoj joqBS ap Bisijqmn^soa bubjSijij bj k (¿88l"^88I (vsud¡dQ vj
dp sdjvuy) sBaoda k sosaans ap BisaS bj jocI opuBSBd '(306I"^98í eotpud4
-iuoj) jbuoobu opiA bj ap Bsopnuim 'zaA bj b 'k jBqojS uppdaaiad bj B^sBq
(0981 9P -ip-i^d ^ esdjqvjo¡\[ sdxqiuoj^) oaijBjSoiq ojapiafa omoa Baiupja
bj aj^sap ba '306T ^ 0981 9-^^^ uapuapxa as sajuBjjodmi s^ra sojnip so^na
'BjjEjSotjqiq Bpunaaj n^ -piuanaaxj anb sapBpjjBpom SEjuyisip sbj ap BiopB
-nfuoa upisaxdxa bj ua omoa oiubj Bjqo ns ap pEpaiSBA bj ua tsb 'SBAjjBaja
sapEjnjiqjsod sns ua oxauaS ja Bujmjna ja u^[ -Bjauajaaxa jod Bjsiuoja ja
oaijBjSouoisxq osaaoxd oxisanu ua sa oz (906I"Sl8l) ^I^IA[-3(I ojopjsj

•zbtq oiuojuy jBjau
-a ja 'axpBd ns ap svuoiudj^ sbj b Baod^ ns ua EptnqujE uqiaBjapuod k
pBpiqoxd ap euiej bj ap ojBdmB jb —ojoa3q jaAi^ jBjBuas ap Euimjai oj—

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
de sus calles, la pintura de sus personajes populares y el cuadro ameno
de aquella sociedad colonial que le vio nacer.
En cuanto a pensamiento historiográfico, su obra toda —pese a las
distintas expresiones que abarcó y a las corrientes de palpitante y su
cesiva boga que marginaron su dilatado período de creación— no trascien
de los alcances de la crónica, ni supera sus limitaciones conceptuales. Ob
servador penetrante de la realidad, atento testigo de las querellas políticas
y de las fluctuaciones sociales, sublimó en la prensa, como periodista mili
tante y hombre de partido, su frustrada vocación de historiador. Las cir
cunstancias de su vida y las peripecias de la época de organización en que
actuó, consumieron en la acción diaria de la hoja editorial o el suelto
intencionado, sus mejores energías intelectuales. Su formación, en fin, tam
bién concurrió para privarle de una conceptuación histórica que es en
vano procurar en su bibliografía. Pero si careció de método y si la propia
modalidad narrativa resulta historiográficamente anacrónica, cuando en
tonces se agitaban verdaderas pasiones en torno a los criterios, los fines, las
posibilidades y la concepción de la ciencia histórica; si fue indiferente o
impermeable a los avances de la erudición, a las pragmáticas de la corrien
te filosofante, a las revoluciones ideológicas de Michelet o a las innovacio
nes naturalistas de Taine, cabe no obstante señalar la identificación de su
obra con un pasado que aún carecía de conciencia de sí mismo y no se
decidía a integrarse al espíritu colectivo de la nación. Fue un cronista del
Montevideo colonial, de la patria vieja y de la joven república, aplicado
con laborioso amor a perpetuar el recuerdo de sus gestas, sus hombres y
sus hechos mayúsculos y menudos. Del balance de su obra queda algo más
que el apego impasible al relato analístico y la versión edificante del pa
sado; tuvo otras proyecciones rigurosamente historiográficas en cuan
to alumbró posibilidades monográficas para la pesquisa erudita, o facilitó
una labor de revisión de los pródromos revolucionarios a la que se aplicó
con fructífero resultado científico la investigación histórica rioplatense.
Su replanteo simpático de la figura de Artigas, y su discrepancia con algu
nas tesis tenidas por verdades tradicionales, son antecedentes tempranos
de una reparación esclarecedora, realizada sobre bases críticas y objetivas.

DOS LÍNEAS VERTEBRALES DEL PROCESO HISTORIOGRÁFICO
Más allá de la crónica, con respecto a las orientaciones que
prevalecieron en nuestra historiografía del siglo XIX, podría enca
rarse su desarrollo histórico —con alguna salvedad— en torno a dos
grandes vertientes: la tendencia filosofante, propicia al ensayo inter
pretativo y a la fundamentación causal; y la corriente erudita, que ten
dió a la construcción historiográfica integrada con el aporte documen
tal y la depuración crítica. Las vinculaciones y contactos entre dichas
corrientes, que desmentirían un estricto deslinde, se ejemplifican en Mi
tre y López, Lamas y Bauza, cuyos trabajos obedecen a solicitaciones tan
to eruditas como filosóficas. Mitre es quizá un arquetipo de historiador
que se maneja sobre bases documentales objetivas, lo que no quiere
— 11 —

�— zi —
Ey BiBOug ^ozínf) 'uos^aqo^y o ngynbsg:uo^\[ '9iyEqoy\ gp upygBzyyiAyg By gp
sojpEng soy seix qi^pos ojugyuíEjjoduiog un opEiusEyd UBq gnb SEgpy 9 soj
-u9iuip9^uo9B 'sgiquioq 9p SByguonyjuí sbj ouioo ise 'sgjuBjsuog souoygBiJBA
sns B9ijojsiq BpiA By gp osing ygp iBUBiiugsgp iod BpiAB 'SEgySpyoygos sgu
-OpBdn909ld k SBDIjqSOpj SESIUigid Jod EpBUIIUB B9TJBJOUOJSTq B|9n9S9 By
gp oyyoxiEsgp ye ug sosojgpod soApug^ut 'Bpnp uys 'uo^gn^ opBSBd ns k gjq
-uioq pp BjsqBimBU uppBjgjdjgjuí v\ o so^Tpqugd souaojgj soj gp BUBinbiA
u9buit wj -sxno^siQ pp soidpuud sof 'ojSis ns gp souiuijgj ug 'jpnpBij b
UOI9TUIA opiuyjgpui os9Joj[d ¡g o exv\n^o^ njut^^sd p 'BUBipSgq Bgijggpxp
b^ gpuop sgjBqB soj^o uojgiSjjg (auiBX '^H^ng 'jgui^\[ 'sjgiqx '^ozínf))
sgjugnggsuog sgjoqng sns 'XIX o^Sts pp SBgijqsopj SBpugpugj uog Buojsiq
b^ gp oppoui o^Bipgui p gnj ^gnssog gp BjsqBpugpiAo^d uppou b^ t
'9fUüf0S0]tf VlfvxSoiXO}Sll{ V¡ dp SdUOISdXcf'Xd SV¡

(B

•sisgj sns opugpgjsnqoi uojgnj o^s gnb
SBgijosoyxj sguoisnpuog uog Boojsiq jBioqBp b uoxvzd4w9 sonó gnb sbjj
-ugiui SBDijosopj sguoysnpuog ug uoxvuiiux^i soun[B gnb sg Bpugjgjip b^
ÍBi^ojsiq b^ gp Bijosojq uojgygiq sopo^ '^\k\x^^ gp k jozyn^) gp 'XB^nB3Bp\[
gp sguopgnnsuog SB^ u^qBpugs gnb pgpi p jod sopBuoisgsqo 'Bpijj^d gp
ojund p oAbsu9 pp uojgpiq ixoix^^ v btjosojtj Bun jod sopBAgj^ sgugynb k
ísBqpnjg sgsBq igjqos opBSBd pp oiugiuiTgouog osojnSu un iod SBpipggg^uB
ubj9 ou ts sguoisnpuog sbs9 gp pmpq b^ uojBuoiísgng sguginb oqnj^
•o^nqin 9Bd 'sopopui gp Buipug jod 'BijBoSoTiojsiq v\ Bpoi gnb b Buojsiq
B^ gp Bijosopj Bun q^xpoíd gs Bguo^siq BpiA bj gp oppugs p ug o souguiqu
-gj soy gp SBsn^g sb^ ug 'sgjquioq soy gp sopmf soy ug tsy -BAijggyog Bigugyg
-uog Bun .tBungB Bpgnb gs gnb uog soAi^Biouiguiuog sgygnbon 'sogyd
-pgnb^B sogijBjSoyq sojBngj ug BSypqid 'SBSoqggAOíd uojgypugjug gs
gnb sguoygggy ug Bgyi 'opBSBd ygp batíbuijtjb ugSBUii Bun b g^uguigyq
-biibaut o^undB 'BgijBjSoiJOísyq buuoj Bun auyjgp gnb yBuoygBU upygBpiyos
-uog gp ojugyuíTAOUi 9sg opox *soTpgui soy ug ouxs sguyj soy ug UBgjpBi ou
'sgyqBiouxgui SBgyxugyod ug uojb^tSb gs Bjoq ns ug gnb 'SBigugjgjip sb^
•ogppg opopui ygp oygiAjgs yE B^sgnd
Biypnjg Bsinbsgd Bsoygnuyui Bun gfoggj gnb upTgB^uguxnSiB Bun uog Bgijp
-ugyg EjioSgjBg Biqog gnb ouis 'g^nygxg ou —SBSoySyygj sguoyggiAuog sns
b 'SBuigp oy jod 'y^yj— ogyjo^syq oyyoiiBsgp ye ug yBygugpyAOjd Bzjgnj
Bun gp upysyuípB ns k BjsyyBsnBg uoygB^gjdjgjuy By b oSgd^ ns 'opBS
-Bd ygp g^uEynuiyjsg uotsia n -gíuouiBgojdpgj SBpynnu 'SBpBZBjgnug 9^
-uguiBuiy^ui sgpmyígB sop sbs9 gp Bygugnyjuog By BsngB 'sojjosou gnug
'TjznB^ 'gfBuosjgd ygp k Bgodg By gp yBJOui o^ugyuíBygynfug yg ug k
yBio uoygypBn By b o^ypgjg yg ug BgySpyopojgui uqysgjdxg ns posnq gnbunB
B^ypnjg upygnqynuog By pugpsgp ou '—so^uguingop soy gp OABygsg jgs gnyj\y
b pqgojdgj Z9A BunSyB ugyq ys— Z9A ns b 'zgdp^; 'sgyB^uguingop SBqgn^d
SBy gp opySins 'soqggq soy gp ojugyiuygouog opyyos un sguoygysynbsyp SBsg b
gjduigys Bjpuodg^uB gnbunB 'sbzubu9su9 k Bijosoyyj gp ByqBq gpuop oubjS
-ygg gp BijBj^oyq By gp ozugyuíog yg ug gjuguiBsg.idxg ggyp cq 'Bgyjpsoyyj
SBy gy^ sojugyuíyjgnbgj soy b ouoíb bu9jubui gs gnb jyggp
3Noacio oiNoxfsty Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
historia como lucha de principios opuestos y como reflexión sobre los
cambios en el Estado y la sociedad en su relación siempre actualizada con
el presente. Esta modalidad pragmática, asociada diversamente al libefalismo en política y al romanticismo en literatura, penetró en el pensamien
to sudamericano, y tuvo sonora repercusión historiográfica.
Las intemperadas luchas que sucedieron a la independencia política
invitaron a la reflexión constructiva y a la búsqueda de las causas pertur
badoras en el pasado, así como propiciaron los planteos sociológicos, las
profecías fatalistas y los juicios moralizantes. En el sur del ^ontinente,
desde el Pacífico al Plata, Bilbao, Lastarria y Amunátegui en Chile; Alberdi, Echeverría y Sarmiento, en Argentina; Lamas, Várela y Carlos Ma.
Ramírez en el Uruguay se proponen una fundamentación de la realidad
nacional a partir del análisis social encarado sobre bases históricas.
Dentro de nuestro proceso historiográfico, puede decirse que su curva
ideológica fue sensible a las mutaciones conceptuales y metodológicas que
ilustraron el pensamiento del XIX. Ceñida al patrón volteriano de Gutzot
con Alejandro Magariños Cervantes y sus seguidores, reflejó un temprano
intento de "razonar" los orígenes coloniales y extraer de su historia los prin
cipios de una regeneración social y política. Sometida, en una segunda eta
pa, al embate positivista recurrió, marcadamente con Francisco Berra, al
enjuiciamiento crítico de hombres y sucesos convirtiéndose en explicación
causal de la vida histórica con propensión monitoria. Infiltrada en nuestros
centros superiores de enseñanza, (en la Universidad, en el Ateneo y la So
ciedad Universitaria), la concepción filosófica de la historia se vistió con el
rigor determinista de las ciencias naturales, puesto entonces de moda por
Taine y Bagehot a partir de la verbosa filosofía de Buckle y Macaulay,
Flint y Laurent. En la docencia fueron sus portavoces Luis Desteffanis, y,
en plano menor, Isidro Revert, Marcelino Izcúa Barbat y Ramón López
Lomba; en el ensayo sociológico dieron la nota de su menguada expresión,
Ángel Floro Costa —en quien culmina el énfasis cientificista—, y Enrique
Kubly, con sus profecías ampulosas. Alojó contenidos contradictorios si se
piensa que el positivismo le incorporó a su ortodoxia; desde que positivis
mo —en teoría— implicaba una negación de toda filosofía (metafísica) de
la historia. Mas en realidad, el positivismo, obsedido por el concepto de
causalidad científica, propicia, a su vez, otras filosofías (o sociologías)
cuando encara los desarrollos, los fines o la problemática general de la
historia.
Como se señalara, sus delimitaciones de escuela no fueron muy rígi
das desde que, pese a sus disidencias teóricas y metodológicas con la orien
tación erudita, las vinculaciones y confluencias de ambas corrientes, fruc
tificaron ese contacto en obras perdurables.
Variadas tareas intelectuales cumplió Magariños Cervantes (18251893) 22 en sus años de peregrinaje por Europa, cuando pasea por París y
22- Alejandro Magariños Cervantes, Estudios históricos, políticos y sociales sobre el
Rio de la Plata, París, 1854.
— 13 —

�—n—
•¿i •&amp; 'vni -9Z
'92-61 'dd ''%P ''^p 'soouofsiii soippjs^ 'shxnvahh^ soNravovp^ OHaNvf^^v 'f-2
'921 "d '0^61 'S3JIV souang ' {^AX o]Sts p U9
-po sns ^ps^p) 'vutju^Sxv vtfDxSouojsti{ v¡ op vo^uo vuojstf^ 'viav3 -a
'S9puj sdp dMOisijq) [buAe^i ap BSPApE sisa^ E[ EfauBiu :BUEds;j ap [biu
-o[oa oiuaiuiEíainfua j^ oujoj ua Baiiuajod A. aiu^punqB sa BijBiSoqqiq n
•ajuauíEaniaa EzmbiEía^ A ezt[eue anb sajuanj ísoiafBiA ap sojBjaa 's^tjoui
-aui 'sa^aiiTA ap sauíiojuí pjSoaaj sa|ou^dsa soAiqajB soj jod sauop^psaA
-ut sns U^ #es ((a3uaui^Apaadsai jBpa^dB sopapod k 'jiuaAiod p s^qui^ ap
jianpap Bjed opBs^d pp in\ ^^ ^ ^auauív ^p ^iuasaid p jreinui^xa souibjis
-aaau,, :s^iqB[^d sns ua ^^aaauoa as sokvsu^ so¡ ap ^ap^ui^^jd sisa^ ^^[
•^aiSppapi upisajdxa bijojou s^ui ns ojuaiui^^s uoa ^zu^ap anb 'aj
^aiScqopos ^jn^Bja^q ^\ Bpo^ ^ unraoa s^uiap O[ jod opinfaid 'upp
^j ap ojABj^xa k ao^qjBq ap oipB^sa a^duiis un ap upp^apiuSis
^ns k sbso^ e jeuSise pj zadp^ pptj[ ajuaaiy^ anb sosaaxa souistui
so¡ ua a.unaui íasuauqdou píaos oíuaiuiEpmbsap pp seuioiuis soj edijiuos
-lad uainb ua seso^[ e EiauE^oduii EAisasqo apaauo3 -EjouEdsa Ejsinbuoa e^
ap SEuiaisis soj jEaipuiApi e sejiui uoa 'mozua^ k sese^ se*-[ ap Epua^a^ Eais
-Ep e^ Biiuoa EuopaEaj 'v^u^uiy lo íjloisiu ns ua uos^aqo^ otuo^ *opES
-Ed [ap EapEuiSsad upiaESoijaiui ínitjídsa [ap auiiojiun osaaSoíd ap upp
-ou íEapqod k [ejoui pEpi[EsnEa íezei 'Euiip 'aiuaiquiE ap pEpipuopipuoa
rsEiojanpuoa SEapi sns ap SEun[E japaaoíd uaaaiEd uainb ap 'uosuaqo^
aosaaa^uE ns e aiuauíEsaadxa asiiiiuiai Ejaip^d saiuEAJta^ soutieep\[ anb
-unE 'Eaijpisiq EpiA E[ ap osma [ap psnsa u9iaEai[dxa e[ ua k Eai9[oiaos
U9iaaasip E[ ua euoiou sa lozínQ ap Biauanjjux E^ -ajuasaid p EJEd sajuEm
-3E SEailEUlEjd SE[ k OpBSEd [3p SOJAEJJX3 SO[ 3p U9iaE3I[dxa E[ 'ETJOSO[TJ
E[ ap k Eijoisiq E[ ap zn[ e[ e ^iuiaasip ouspdojtd ns s^ fZ ^/Eaoda Epsa ap
Eaupisiq zej E[ a[qisod sa sou is jBÍanbsoq Pas ap opoui onsanu ua aiuaui
-Esoiapod opxn^ui uEq anb sa[qEjou seui sosaans so[ ap uppBpq E[ opuEa
-snq ouis sasjEd sojsa ap EpB[[Eiap Euojsiq Eun iiqijasa —aaip— ojafqo ou
-sanu sa of^,, :sEuiEd SEaauíud sej ua eá EisaijiuEiu as ajuBjosoqj uppuaj
-ui E[ '^81 yB P ^íS^Ií ^ísinbuoa E[ apsap uEaiEqE anb 'sotpnjsTi so[ u^
•u9pEzi[iAia E[ ap oqoxiBsap [a ua ueiiabjS anb sappos saiuEuopipuoa so[
ua jEJuauad ap oiuaiui un ÁBq '—EapuBuioi ajuauíEaidp— sauaSuo so[ iod
pmainbui Esa e ojunf "[EuopEu japEjEa [a uBjSa^uí anb souopp^nB soj
-uauíap so[ iEEpui ap p^pisaaau e[ 'Ejqo ns ap oísai [a ua ouioa 'uauíExa ns
ua souijbSe\[ e 3Aanp\[ 8S'asuajEidou oipara onsanu ua vpvuorox vuo^sty
^[ ap [^i3iui ozejj [a uos '81 U3 síJ^d u3 Z3A ^jauíiid jod sopEai[qnd
vjdjj v¡ ^p oi}[ ¡9 dxqos sd\moos í sooimod^ 'sooupjsifj soipnis^ so^
•oanpisiq
ofEqEJí ns ua sisai ouioa aaaiEdE anb EaiuEdsiq uppipEij E[ jod ojadsai op
-EipuaaE un — ¿ [ap soSo^pos soaiiUEUioi so[ ap Eiauaiajip e— opuEpjEnS
'uieuezq k uaquiE[Eiuo\[ ap Ejnqaaq 'opEjapoui ouisi[Eiaqi[ un uoa Baq
-9IE3 aj ns jEi[iauoa opnd 'Eay^ e[ ap Ejniua^ k aaiy ap zaunjfq ap oStuie
*0 [ap E[ouBdsa Epoui E[ e oaiiucuio^ *soua[ijpBui soAtqajE ua sauopEij
-S3AUI se[ k sa[BiJojipa sapEpiAjiaE se[ 'Eisipoijad ap oíaijo [a uoa EpEu^aj
-[E 'Eipauíoa E[ k EiuEjp [a 'osjaA [a 'e[3aou B[ ua pEpipunaa^ ns piipE\[
oinoxnv Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
1770) y son frecuentes las citas del abate de Pradt, de Azara, de Funes, o
del reciente libro de Prescott sobre la conquista del Perú (1847).
Sin embargo, Magariños Cervantes, bien que precursor de la historio
grafía filosofante en el Río de la Plata —como lo destaca Carbia—, no
alcanzó a formar por sí mismo una escuela o una tendencia historiográfica.
Su afición o su interés —nunca su vocación— le llevaron a la historia, una
más entre las diversas actividades —periodista, editor, literato, abogado,
juez, catedrático, rector— que su vida le marcó. Del periodismo de comba
te y la acción política derivó incidentalmente a la historia con las preven
ciones y deformaciones características por lo demás de la generación de
proscriptos que —imagen de la historiografía liberal de su tiempo— aloja
ron en la historia sus querellas de partido para extraer luego de ella las
probanzas de sus principios e ideas. La exigüidad de su obra y de su in
fluencia contrastan en cambio con la dilatada proyección que —den
tro de la orientación filosófica— correspondió a Vicente Fidel López,
emigrado de la primera hora, que ejemplificó en su extensa y desigual
producción las mayores posibilidades de la corriente fatalista, como
gustaba llamarla, y las cambiantes modalidades que fue asumiendo, su
jeta a la variante del pensamiento europeo, desde los cuadros de Robertson y Guizot hasta sus postreras concomitancias metodológicas con las cien
cias naturales, en la línea de Buckle y Taine.

Vicente Fidel López, más perdurable que Estrada, es el modelo que
en el Uruguay inspiró a Francisco Berra (1844-1906), 26 cuyo discutido
Bosquejo Histórico de la República Oriental del Uruguay, aparte de su
gravitación pedagógica durante casi tres décadas, presencia en ese lapso
una etapa historiográfica de definición conceptual, al señalar el enfrentamiento de dos corrientes antagónicas.
Las cuatro ediciones del Bosquejo compendian toda una época de
nuestra docencia histórica. Las modificaciones sucesivas —sensiblemente las
introducidas en la última edición— impuestas más por preceptos pedagógi
cos que por orientaciones conceptuales, dejan en pie su dogma esencial:
la historia, disciplina normativa, debe ser encarada con criterio filosófico
y finalidad moral. "El fin práctico de la historia —decía Berra en 1895—
no es satisfacer la curiosidad ni aun exaltar el sentimiento patriótico, como
muchos creen incurriendo en gravísimo error; es servir de guía a la con
ducta futura de los hombres, mostrando cuáles son los efectos que fatal-

26. Francisco A. Berra, Bosquejo Histórico de la República Oriental del Uruguay,
Montevideo, 1866 (primera edición); Montevideo, 1874 (2a. edición); Montevideo,
1881 (3a. edición); Montevideo, 1895 (4a. edición); Estudios Históricos acerca de
la República Oriental del Uruguay. Defensa documentada del Bosquejo Histórico
contra el juicio que le ha dedicado el Dr. Carlos Ma. Ramírez, Montevideo, 1882;
Noticia Histórica. — Aspecto físico. — Instrucción, en Álbum de la República Orien
tal del Uruguay, compuesto para la Exposición Continental de Buenos Aires, bajo
la dirección de los Sres. Francisco A. Berra, Agustín de Vedia y Carlos Ma. de
Pena, Montevideo, 1882.
— 15 —

HBUOTECACEIL
=ONDOODDONE

�— 91 —
'51-81 'dd '')P ''^ 'ivju^ixo ^U^^II vl 9P ojupjsiH ohnbso^ 'v^aag *v oosidnvh^ '62
'ZL 'd 'III -J 'S68I 'S3JIV sou
-ang '^xtftV px^u^^y pp oanpxy ua 'vixvx^^'j vpu3puo4s3xxoj 'auiii^ ^woaoiavg '82
'SI '&lt;* 'S681 'oaptAaiuoiv
pp ¡VJU3UO voiiqn^u vj ^p o^ixppijj ohnbsoQ 'v^raag "y oosiaNva^ -¿2

'soisandns sns ua apuapsBij BXiag ap Eiqo bj ap Bappa A sisijeue ap osaaojd
13 'seuoiBuapuoa sauoundo ap ^BABpuaA un puapBauasap BsiaApB uppaB
-ai Bun 'sauopniTisux a saaquimsoa ap scupBna soi b Bipuado^d Biia^ soap
-\\oá soipaq so^ ap uoobí-ibu b^ opuB^adns apuop opBSBd pp BuiBiouBd pp
uppBqduiB ns 'Baqdun anb aiqBJOABj uppuaui b¡ uoa 'opBi ap opu^faQ
•Bpnasa ns u sajuaiaqui soiaajap so^ ap uojatraixa a[ ou 'ojxaj
ouioa 'SBapBuiaisis sap^ppBna sns A aiuaiBdB pBpuaisnB ns 'oSjBquia ui
•opBSBd pp BApafqns uoiaBjaajdB v\ 'Biaoaj ua souaui o| jod 'Binpxa as anb
apsap opojaui ns ua BpBapiuoq 'Bajiua uppBpaidB B{ BqBZBJBquia anb pp
-uaaaAaa onuauupuas pp BpBandap 'BUBp\[-aQ jod BpBuosBjq opuais BiuaA
anb uoa BappujBd upyaBjauaA bj ap BpBÍodsap 'puopBu Bpoisiq b^ aiqos
BApafqo uoixapai Bun 'opBinjai anbunB '9^nuiTjs3 'BaioBpad upiaBAOu
-a.i Bun oduiap ns ua papiuSis 'sapmaB soiuauíap sns saiuasaad unB '0^81
piuojoa Baoda bj apsap BaiBqB ^581 ^p uppipa ns ua anb 'oiqq 13
ap oaijoisxq ouauípuaj pp pBpqBsaaAiun v\ ap oidpuud p Bzpiqís
-uajso as apuop 'Eadoana uppBZípAp bj^ ap ojpBna p ua 'o^sba sbui ojpBna
un ua uopB^apjB ns Á (BUBds3 aiuauíjBpadsa) soapuBpBSUBJi sof k bjbj^
pp so^qand soj a^iua 'piauaiajip k BaiSopuB upiaBiBduioa bj 'BapaBpip
uopuaiui uoa 'Exiag ap Bjqo b^ ua Biisnp cvmiua^xy vuofsi^j ns ua zad
-93 ppi3 ajuaajA ^od oanj k sajuBAia^ souubbj^\[ jod fq$\ ua opBjuana
-ajj bá —aj?ip\[ b ojBa Bjas anb— oaiJ95Siq orasippiBd pp os^naaj J3
•Bjanpuoa ap SB|ai ouioa bu
-Buinq pBpapos b^ b sajqBaqdE 'sauopBpi SBsa ub^u anb saAa^ ap uppB^nuí
-joj b^ —oduiap ns ap opoui p— opuaijiuipB Baupjsiq BpiA ^\ ap EjsipjBj
k ouBsaaau upisaans ap ojdpuud un b BadB as Exiag 'oSoSBpad k jop^a
-npa ouioa a^qisuas anj anb sb^ b 'SBisiApisod SBiauan[jui sb^ b pj3 -o^pBx k
opsnps 'sapipianx b ajxuiai as 'zaA ns b 'anb zadp^ ap saABjj b (vxxajv¡Suj
ap vixo^ijj) ÁB|nBaBj^[ ap SBpuBuosai sb^ ohnbsofj p ua uBpBuaiqo^
•Baoda ns uoa uppEpi ua safBuosiad ap k soaiSpjoapi sojuaiui
-lAOui ap upysuajduioaui b^ k souismoiaBUB 'sauopBaaSBxa 'oAiiafqo joSp
ap bí[bj :saiuapiAa sbui sauopEiiraq sb^ uaaaiBdB 'SBSiuiaid SBpiSu SBsa ap
upisaaduioa b^ b opBSBd p oppauío^ ñz "sajua^iA sapioui saiojBA ap Braaisis
p unSas upiaBqoídaa v\ k osnB^dB p opuBaipnfpB SBaod^ sb^ k saiquioq
so^ b iBzn[ jopBTiojspj pp upisiui apuapua 8S 'Bipijdxa sa 'SBiuap oj jod
'uppBjnautA EAna 'zadp^ ppj3 aiuaaiy^ ^ opuainSi^ -Baoda bj ap Bappuap
BzuBsn bj b opBuao BiaaiEdB anb osopppjB ouismiuiiaiap un jod
-BiniBusap 'oaiiaEpip opoput jap SBpuaSixa sbj b BpBuipioqns bA '
bj ap upiaBuiaojap Bun BqBipuaSua upiaBnjjiAsap
iz \,SBpuBisuna
-.na sBpBuuuaajap ua sop^appaA soqaaq sopBuiutiajap ap uanis as aauaui
oinoxmv Mvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
así como en sus derivaciones, el objeto de la discusión. Las diversas ins
tancias de lo que cabalmente fue revisión del pasado y definición de una
conciencia historiográfica, tuvo antecedentes, resonancias y protagonistas
en las dos orillas del Plata. Sus episodios más notorios, los artículos de Juan
Carlos Gómez, las réplicas montevideanas en la prensa, el Ateneo, la
tercera edición del Bosquejo y el Juicio Crítico de Ramírez del 82, la con
trarréplica de Berra y los debates del 84 en torno a Artigas implican la
reconsideración de una imagen histórica tradicional. El vuelo doctrinario
que cobran las réplicas a la edición del Bosquejo de 1881, acusa, con la
superación de los juicios que entonces encarnaba López, una objetivación
crítica del pasado que está anunciando la aptitud madura para encarar la
conceptuación histórica del curso de la vida nacional. El Bosquejo —por
contraste negativo— fue el espaldarazo de una nueva conciencia histórica
que por vez primera sugiere una visión orgánica del pasado, sobre bases
eruditas y críticas, con los trabajos de Fregeiro y Bauza. Es cierto que la
gestación de esa conciencia adulta responde a un proceso de larga data,
cuyos actores desde Montevideo o Buenos Aires protagonizaron en la cá
tedra, en la pesquisa del archivo o en las polémicas histórico-políticas. Pero
no es menos cierto que la definición de dicha conciencia vino a manifes
tarse a propósito del libro de Berra para luego sellarse definitivamente, en
1884, con la crítica de López por Fregeiro (no por simple coincidencia coe
tánea de la polémica Mitre - López), en el conocido debate periodístico a
propósito de Artigas. Desde entonces, las ideas históricas de Berra y su cri
terio histórico parecen ser cosa juzgada y como letra muerta se confinan
en el desván de la historiografía. Apagados los ecos de las retóricas leccio
nes del Bosquejo, silenciadas las voces críticas que se alzaron en su contra,
el saldo de su obra, la "lección", perdurable de su libro es negativa. Si
algo enseñó desde el punto de vista historiográfico, lo hizo con la ejemplificación de una forma errónea de concebir la historia. Y su paradójica
lección, arrojó resultados saludables en cuanto superación de las excentri
cidades de una escuela y de un modo de pensar que Croce sin miramien
tos desterraba al limbo de la "pseudo-historia".

Si fue prolongado el magisterio del manual de Berra en la enseñanza
media, la tendencia fatalista también se hizo sentir variadamente en
la docencia universitaria. Si en historia nacional pervivió durante tantos
años el influjo de Berra, durante esas mismas décadas, Desteffanis alentó
la tradición filosofante desde la cátedra de historia universal de la Uni
versidad.
En el Río de la Plata, 1866 es un año significativo para la historia de
orientación trascendente: en Buenos Aires señala el advenimiento a la cáte
dra de José Manuel Estrada, el portavoz de Guizot; en Montevideo, la
edición inicial del manual de Berra, como se vio, y el nombramiento, por
el gobierno de Flores, de Luis Desteffanis como catedrático de historia
en la Universidad Mayor, señalan hechos ilustrativos del auge de una
modalidad que se explayó en la creación historiográfica y en la docencia.
— 17 —

�— 81 —
'if&amp;l 'PBa 'ououowpap opaas pu üuvipjt vt¡vx3ouo}s v¡pp vuotg '300^13 oxx^craN^g'gg
•q d 'piqi-^g
'Z^ • 'S88I 3P ojoiqaj ^p q
'oapiA^juo^ 'oauajy pp sapuy u^ 'soauptsyq souajua soj ^q 'sinv333.is3(i G sm^*ig
'5881-^881 'o^piAajuoj^ 'oauajy pp sapuy u^ 'soaippua^^
(C soj.qt'j 3J.JU3 -6881 'oaptA^juoj\[ 'soaupjsiq souajiia so¡ a(j 'sinv3331S3Q "Q suri06
SBJ SEpEZTJTAT9 S9UOT9EU SBJ U9 U91jd9.I 9S SOUB (J^J 3P SOÍ^ÍS,, U^ííJ 9S TS
OpU9lU9JSOS 'J9E.I.I9JJ 9cId9SnT^ 9UOdOJ[d 9nb SO^Up^Siq SOpp SO[
-liaE 9JU9UIRnU9UT UOpRZipOU9d U\ U9 RUIUqnD SE '099011^ OZU99UTyV UO9 O\2
-is p J^junds9p ^ RqRraosR 9nb '9íu9ijjo9 BIS3 -¡BuopRU ouisqBjgqq pp
B9pi B[ U9 OpBZJBSu9 SO^q9tld SO^ 9p O91UBJO OpOJJBS9p pp Ojd99UO9 p
^ O19BJJSqBTJUB 01U9TUlBSU9d p JB9]pUTAT9J B OUTA 'BUBinblAO9U 9JU9UJO9
B^ 9p OpU9ip99Old 91lb SBpU9n|JUI 9p B9UJ^ BSOnUTS BUtl jod S1UBJPJS9Q
B BTJO9J BS9 9p999y •U9T9BUIJO^SUBJ1 k OpOJiBS9p 9p SOpOJjgd SO^ U^JB9
-JBIU 'BZ9JBJT11BU B{ U9 OUIO9 '9nb S91UB1SUO9 S9U0pBUBA B O19ftlS B1S9 9tqip
-UpS9UT 9 91U9pU99SB OJ9JOJJ9p O^ín9 'E9UO}Siq BpiA B{ 9p OpOJJBS9p pp 9Í9
B9pi oiiio9 9jquicq pp osgjSojd p B^msod Bziuo99id 9tib BjSop^pi B^ #Bp
-U99Op B[ B BpB9q US 9pS9p pBpippiJ ppaBtlS 9nb B 'B9TJpSOpj BTIOJSiq Bí
9p SB4SlO|odE SOJ 9p B9UIJ BJ U9 BpiIS 9J UppBJSgjIUBUI 91UBf9UI9S '^g &lt;fOS
-9.i3o.id p UO9 Á p^pgpos bj uo9 sopBUopBjgj souBiunq soq99q soj 9p Bp
-BUOZBI UppBJJBU B[ S9 —SIUBJpJS9Q Bjmsod— BUOJSIj^ B^,, :Z9pi|BA JoXBUI
9p SOJllip LIO9 B^U9S9jd 9tlb J9 '0091199 Oldojd nS OU TS '99np9p 9S S9JBpiUI
S9UOpiU[pp SnS 9p BU11 9Q "B9TJOlStq BpU919 BJ 9p B9J99B 9J 9p UpTSgjOjd
Bldo^d tlS BZUBAB JOltlB p — (6881) ln?P ns S9 SO^UO^ilf S0lX3%U3 S0\ 3Q—
OpBpUllU9 [9p pBpTA]19fqO k OUISpil99p9 JB 9S9d 9pUOp OAIlTUTJ9p Ojn9Sndo
US 91U9UO lK)qBUE9 9iaBf9UI9 'BOOlSiq B[ 9p U9TSTUI B9p^uiSBjd BJ OpUB9
-ip9jd BTU9A 91UBUOSOJB OUO1 U9 91lb O9TJ9SOJTJ OUISTApiSOd J9p U9TS9ldx9—
ISOuSbUIO"^J OSUIUIOQ UBnf k 0BO9J[ 9S0f 'BSO^ J9TjqBQ :S9JB1JB SOJ1O
B EA9JJ 9J (|B9U9pilUB 91U9UIBpB9JBUl) BpUBlIJTUI nS —JBUOS99d Bp
-U9puods9jjo9 9U9puBiu U9inb uo9— thub^ b sotSo[9 9p 9jqn9 gnbuny
•SBUI91STS 9p O9piJBUB O9T1JJ9
pp pBprjBuosjgd bj 9nb sbui ojppqqiq jgp 9jqB9UO9d ouiiub p 9uiuiop9jd
so9U9isiq sos99Ojd soj k oiu9tuiesu9cI j^p U91STA ns U9 U9iq ts 'lu^jnB^ b
S9pipj9njL 9pS9p UB1UOUI9J 9nb SB3ni99J SB1U91B SBUJ9pB UBSn9y Tg-BTJOlSiq
bj 9p btjosojtj BJBd oix9i 9p ojqjj un Bjp un J99Bq 9p oqspdoíd osgadxg
J9 UO9 S91U9I009 k S9JOinB 9p B9TUIBJOUBd UpTSTA BUn U9pU9JlduiO9 f0dU3}y
¡3p Sapuy SOJ UBJ9T3O99J S9}UndB 9p BUOOJ U9 9Tlb '9SBJ9 9p S9UOpjSOd
-X9 Sn #S9JBdSTp SBUI SO99 SOJ k S99OA SBJ 'B9T19Bpjp U9TSTUI nS 9p 91U90SU09
'9980999 odns 9nb O9T199J99 k EiSTUBiunq niT9ids9 un paisoui 9S 'sogdoin^ s^j
-OpBTJOlSTq SOJ UO9 JBUOSJ9d pBISIUIB U9 Opilin S999A B ÍB9O91Sjq U9JSn9STp
9p SOJ1U99 S9pUBjS SOJ UO9 B199IJP U9J9Bjn9UTA BUn 9J9A9I 'SO9pBjSoTjqjq
S0TJB1U9UIO9 k SO9TlSipOTJ9d SOjn9pjB 'S9UOT9TSOdx9 'S9UOT99npBJl k S9U0099J
sns ug; "XIX PP P^itui BpunS^s bj 9p sb9tS9jojx)19ui s9uot9buoojsubji
S9pUBi3 SnS U9 B9T991Sjq BT9U9T9 BJ 9p SBjniSOd S91UBTqUIB9 SBJ SBpO} 'OTJB}
-TSJ9ATUn OJP91U OJlS9nU TI9 9[9JJ9J 9nb Oljpnj9 OX9U Un 9nj 'jBUOT9d99X9
ojTjpqqjq 'S9{BJ9qyj SB9pt sns jtod oidj.i9so.id '^oiu^uijSjosTJ,, j9p BjSojo^pj
bj U9 opBuooj 'u9Stio 9p ouBjjBij 'og ()
3NoaaQ oiNoxNy Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
mismas revoluciones políticas". 34 Su apego a la escuela le lleva a aceptar
con calor tan delirante determinismo que, al fin de cuentas, no era más
que un ejemplo de la confusión que reinaba en la época acerca de las
fronteras de las ciencias del conocimiento. Por su libro circulan todos
los sistematizadores, mentores y profetas del progreso humano. De cualquier
modo, más por las ideas que supo transmitir que por su obra original de
que careció, merece un sitio en nuestra historiografía. Su producción es
meramente accidental y extrínseca a su vocación de docente, polígrafo y
bibliófilo, traductor y coleccionista erudito.
Paralelamente al magisterio universitario de Desteffanis, otros cen
tros de enseñanza montevideanos fueron sensibles a la influencia filosófica
del positivismo en su proyección sobre las ciencias históricas. Mencione
mos, al pasar, algunos núcleos de difusión de los estudios históricos. El
Club Universitario, fundado en 1868, donde Eduardo Acevedo Díaz, con
Guizot por modelo, traza una imagen del pasado del Continente en una
serie de disertaciones titulada: La civilización americana;S5 la Sociedad
Filo-Histórica donde se pronuncian conferencias sobre La mitología griega
bajo el prisma de la moral por Prudencio Vázquez y Vega,36 donde Gre
gorio Pérez lee su tesis acerca de El origen de la civilización americana 37 y
José G. del Busto habla de una división científico-filosófica de la historia
de la humanidad. 38 El Ateneo después, con sus veladas literarias, en las que,
en 1881, Palomeque diserta sobre la enseñanza de la historia como ejemplo
de generaciones presentes; 39 la Sección y la cátedra de historia del Ateneo
donde sus lectores José G. del Busto, Isidro Revert y Marcelino Izcúa Barbat
rezuman el tono cientificista que impone la furiosa boga de Taine; Isidro
Revert —también profesor de historia universal de la Sociedad Universita
ria— escribe en los Anales del Ateneo sobre La química y la física históricas^
La mecánica en la historia, Morfología y fuerzas de la historia; 40 Marcelino
Izcúa Barbat, por su parte, hace profesión de fe filosófica en un discurso
inaugural del aula de historia antigua del Ateneo en 1882, refiriéndose a

34.Luis D. Desteffanis, De los criterios históricos, etc., cit., p. 10.
35.Eduardo Acevedo Díaz, La civilización americana, en El Club Universitario, año III,
nn. 101, 102, 103, 104, Montevideo, mayo 25, junio 5, junio 12, junio 22 de 1873.
36.Prudencio Vázquez y Vega, La mitología griega considerada bajo el prisma de la
moral, en Actas de la Sociedad Filo Histórica, Montevideo ,22 de julio de 1874, en
Archivo del Ateneo de Montevideo.
37.Gregorio Pérez, El origen de la civilización americana, en Actas de la Sociedad FiloHistórica, Montevideo, 19 de agosto de 1874, en Archivo del Ateneo de Montevideo.
38.José G. del Busto, Disertación sobre la división más científica de la historia de ia
humanidad, en Actas de la Sección Historia del Ateneo del Uruguay, Montevideo,
15 de setiembre de 1879, en Archivo del Ateneo de Montevideo.
39.Alberto Palomeque, Discurso de apertura al inaugurar las veladas literarias en el
Ateneo del Uruguay, en Anales del Ateneo, año I, t. I, n. 2, Montevideo, 5 de
octubre de 1881^ p. 159.
40.Isidro Revert, La química y la física histórica, en Anales del Ateneo, año I, t. I,
n. 5, Montevideo, 5 de enero de 1882, p. 374 y ss.; La mecánica en la historia, en
Anales del Ateneo, año I, t. I, n. 6, Montevideo, 5 de febrero de 18S2, p. 468;
Morfología y fuerzas de la historia, en Anales del Ateneo, año I, t. I, n. 10, Mon
tevideo, 5 de junio de 1882.
— 19 —

�— os —
"0881 's3i]V souang 'KvnSnx/2 jsp jviusixq voijqn4
•su vj sxqos sositupuoss (C so3ijtjo4 'ssjvpos soipnp^ 'vuvaxi^^ 'visc&gt;3 o^cnj ^aoMy 'Qt
"IA^A 'dd 'opvjsxj '-^p 'ívniSnxfi pp vixoptfj ^aNinoan^y ^oid|/\ 'V^^
"SI6T 'ssxiy sousnq 'sxxojvj ÍS06I
'X)Ul%V\4siO VJ 3p VXX3TIQ VJ (C SO3lOX3l[ So4ui3XJj •SOJlXOJSllj SOipnjs^ ^9681 '
'ppuvxj xopvpiQ p 'vstxsiuy sp souox} ^2681 'oapiA^juo^v '^vnSnxfj pp vuojsifj
•'06SI 'oapiAajuoj^ 'vx3aij¡ 'svSpxy 's^puopD^^ ssuopvxxv^^ 'aNinoa^ay moi^ja
•g^ -d 'W8I
ap ojunf ap 5 'oapiAa^uop^ '\^ *u '\\ -j 'm ouc 'osus^y pp sspuy ua 'osu^jy
pp ssvp vj a vxn%xs4v sp osxn^stQ 'jvuopvj^ vuopiyi 'zaNjiavfv zaaag oi^adn"^
"2881 3P I!JQB 3P S ^ 'ozjeui ap 5 'oíaiqaj ap 5 'oapiAajuojv '8 ^ L '9
'5 -uu '1 -j '1 oub 'osusjy jsp S3jvuy ua 'jusxnvj íC ^jysng 'xva^vg v^iazi ONnaoavj\[
^^ k ^^9dujU33 BZJ911J ^^ 'OJU3IUI
-lAoui U9 sodaanD so[ ap uppBsuapüoD ^\ k oijqypnba p u^iado anb s^zaanj
sapu^aS sop si^ ap BaiSpioiaos uopnpAa jotjaí|n e^m ouioa uaaaa^dB a^ as
anb '^jbi^ pp sasiBd so¡ uapiAip as anb ua soppjBd so[ ^Aiasqo ^jr^p ^sa
apsap k 4íBjsipBjsa ojosojij,, oujstui is b uiBpoad a 'SHDTjstpBjsa sbjjp uoa
ps^j^ \e uppBJodioaui ^jaBsaaau Bjrjsanu ap pBpiy^jBj v\ ^jjsanuiap 'sa^uBA
-ja^ souiiBBp\[ oipuBfayy 'oppoui ns b op^aipap Qf 'vuv&lt;uip^ p u;j -sajuBjq
-ap sauotaaodojd eiso^ uoa BzuBayB ouispppuap 13 'Bijojsiq B^jsanu jejos
-ojij apua^aad Buia^sis oÁna uoa 'SB^siApisod SBuiSop soy ap JopBSynAip
ouBjduia^ *(906I-8g8l) ^SOD o^\^ I3V B ojqnj a^sa ua aXnyauy a
•sajuasaid sauoianyos ap Basnq ua y^uoyaBu opBSBd
ya jbuozbj apuaiaid anb oaiSpyoiaos ouo^ ap o^^sua ya 'a^uayjjoa E^sa ap sa
S'ajainb as is 'k EiJEpunaas uppBAuap ouioa '

ff '^soptaouoa
seui sauíj sns ap sounyE iqE aq ísoayjpjsiq souauípuaj soy ap etjoáeui Ey
uanbrydsa anb SEsnEa SEy JEUEJ^uasap ísajquimsoa SEy ap ZEjaA ojpEna ya
jEjuasa^d ^saXay SEjjaia unSas asopuaianpojdaj k asopuapnpojd 'soqaaq soy
ap yEjnjEU ojuatuiEuapEaua ya ísajquioq soy ap saAEjj e sauoianií^sui SEy
ap BApnyoAa EqajEui ej jEipn^s^ "sauoyanji^sui SEy ap saAEjj e sajquioq soy
ap osEd ya JEtpn^sa utj OAisnyasa jod jaua^ oaoduiEj aqap ou ísapyjauíaja
ap jopEaipui un ouioa 'soqaaq soy uaiq souaui o seui jEiuasaad aiuauíEiaui
aqap ou Eijo^siq Eqy,, :auinSajjy ap SEapi s^y 'SEjqEyEd sns uoa 'inbE aj^
•ojyajydxa seui unE sa EisiuopnyoAa ouisiAiiysod ns Eijojsiq Ey ap sauíj soy e
oiuBna U3 -^uajanuí 'uEyyojjEsap as 'uaaaia sauoiaEu ssy 'EaiuESjo EpiA Ey
ua ouioa ise,, :aaip opuEna oiaEjaid ya ua EpEsajdxa aaaiEd^ 'ajuEjosoyij
Eijoisiq Ey Epoi e EjEa 'yEijA oyap yap Eapi E^ -saioiaE sns ap sayEaj sapnjjiA
k soiaiA soy uoa 'opBSEd yap Epnja EzuEuasua Ey ua saiEyoasa soy e jEiaiui
Ejnaoad EJjagy ap Eauíy Ey ua k 'saauoiua Epap as ouioa '^pEpiyiqEíaos,,
Ey e EiauEuoduii uejS apaauo^ ^Eijoisiq Ey ap uoiaEzipoiiad Euaia euiose
apuoya 'KvnSnxfl pp vuojstfj ns jod ^f (^661"^981) ^uinSajjy joiaiy^ b bj
-siAiiisod upiaBiuayjo BpBajBui Bun ap oijuap jBpioaaj aqBa ouisiuiisy
Zf 'aiuasajd ya BJBd SEzuBuasua ap aiuanj sa 'yEiuayjo
opBSBd yap Bijoisiq By anb J-88I 9P osjna ns ua BJByaap 'oauajy yap yBuoia
-bu Bjjoisiq ap oaiiEjpajEa k BjsiApisod '—uij ua— zaupjBj\[ zaja^ ouad
-n-^y ís9¡vuy soy ua oSany BpBaiyqnd yBjo upiaisodxa x^(^udxnvj i
Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
ción, unitarismo y federalismo". Es una verdadera pesadilla científica que
da sin embargo idea de la desenfrenada vigencia que alcanzó el positivismo.
Sostiene que la "catóptrica social está tan avanzada hoy como la catóptrica
lumínica. Las razas que se mezclan y confunden, proyectan y combinan sus
enerjías físicas y sus cualidades morales, como las superficies tersas los
rayos de luz o de calor radiante. Los teoremas son los mismos. Siempre el
ángulo de incidencia es igual al ángulo de reflexión. De lo que se sigue
que las temperaturas sociales tienden a equilibrarse como las físicas...".46
Mención accidental corresponde a Enrique Kubly y Arteaga (18551904) por sus dos ensayos más significativos: Las grandes revoluciones
(1887) un grueso volumen que con aire de viejo alegato liberal reedita
las protestas de Bilbao ante la acción clerical, con mucho de Spencer y
Carlyle; un tanto anacrónico, conservador para 1887 y para el prólogo de
Pi y Margall que le precede.
Libertad, ciudadanía, soberanía popular, leyes políticas, analizadas
históricamente, en su faz sociológica, desde la antigüedad hasta los
últimos conflictos con la Iglesia, pasando por la Revolución Francesa,
seguidas por conclusiones de filósofo de la historia, al tono grandilocuen
te de estilo. En El espíritu de rebelión (1896), con énfasis erudito radica
las bases de la democracia en su evolución histórica, para concluir en el
dogma del progreso como idea central y condición de perfeccionamiento.
Tiene un acentuado tono profético, al plantearse la cuestión social del
momento con la macrocefalia industrial y su incidencia sobre la clase
obrera. Su diagnóstico desahucia al socialismo de Estado y a las "extrañas
utopías" de Marx y Lassalle, así como al anarquismo, que desprecia como
buen liberal de fin de siglo. Cree que el mundo está asentado —dadas las
inclinaciones natas del hombre por su interés individual— sobre la no
ción de propiedad. Proclama la libre iniciativa como panacea de los
males sociales y tiende, dentro de fuertes marcos reaccionarios, a una re
pública federal de acento conservador y jerárquico. El espíritu de rebe
lión, para Kubly, es la palanca del progreso constante e irresistible, a
cuyo conjuro se operarán las transformaciones sociales. 4r
b)

algunas manifestaciones de la corriente erudita.

En tiempos de Rivadavia, cuando a comienzos de 1827 llegaba a Bue
nos Aires, proscripto de Italia, el publicista Pedro De Angelis (1784-1859),
los primeros frutos del método filológico crítico y el auge de la corriente
neoviquiana auguraban una fecunda revolución en los dominios del saber
histórico europeo. No tanto por haber sido un temprano portavoz de aque
llas ideas históricas, sino por la influencia que irradió con su obra de acopio
y creación, se le debe preferencia en todos los estudios sobre los orígenes
de la erudición en el Río de la Plata. En su patria natal, procedía De An
gelis de aquella escuela de publicistas y estudiosos napolitanos que tras
las huellas de Vincenzo Cuocco postulaba una reivindicación del pensa
miento de Vico apuntando hacia una conceptuación científica del saber
46.Ibid., p. 375.
47.Enrique Kubly y Arteaga, El espíritu de rebelión, Madrid, 1896.
— 21 —

�•ss k ¿\\ dd '2i6i 'o3piA3iuoiv '^981
•0181 'o^pta^juo^ ua vjuaucftut v\ ap vtfvjSojjqig k vuojsifj 'vavaisa ocrava "JJD
'BUISjy
of^q sopB3qqnd so^gqoj k so^n9sndo 'so^eta 9p s^uiiojui 9 sou
-Bip 'SBIIOUI9UI 9p S9U9Uín^OA 99UO UO9 {V}VJJ ¡9p OIDXdíUOJ ¡^ 9p B39^Oqqiq
ei U9 soupi^SjE so:jdu3so.id sof uoi9io39i ouB9piA93uoui O99 okno souioj
sps 9p sndao9 opqos '(^g-9g8l) sipSuy ^(I oipg^ 9p soiu9um9op k s^jqo
\ 9p OT^ |9 ^JíSl2"9J 9nb S9UOpnqiJ[JUO9 SEf
SOUn.2{E UOS 'EJ99|EqZE9I TepiE^ 9p SO^U9UI
9p U9p99{O9 V\ O 'OAJE^ 9p SOpEJEJ^ 9p U9J999{O9 EJ
k O9UE^^ 9p 'JEAjjo^ gjqos
s^I í (g98I ^ 8^8l) lozoiipo ^ oi9nSv-^í^[ uo^ nj9j U9
Á O9ZOJO pnuBH UOC) O9ix9j/\[ U9 íEutp9^\[ otquox ?sof UO9
U9 :SOSOipnjS9 SOpEDIJÍ|E9 jod SEpiAOUIOld S9[E^U9Uin9Op S9UOp99[O9 SE^
uo.iEJ9jqojd opuEnD 'XIX PP p^iitu BpunSgs e^ U9 opijdumD se9tjeui9^
-sis SEp9nbsnq 9p oju9iuiiaoui un 9p s9abh e ps^idxg 9S edij^iubouijet;
B UnUIO9 pnjI59E BS^ -[BUOpEU EpU9SlX9 9p SEDIUpj U9 ETJOJSiq E^ 9p
E¡ EjndE 9^ÁpE[3 k J9pq9ip\[ 9p oidui9f9 ^3 qEuopEU soi{}v4 pp
Eun e iB^undE EJEd oqpnj9 J9qES oand p ESEq9i 'soiJEp^sid^
'SELIOUI9UI 'SOSjn^Sip 'S9fESU9UI 'SO^X9J 9p UppE^nUin^E B1"! #U9pEdl9UEUI9
9p S9{E9pi SO^ 9p OOIAJ9S \B 9SJEZI|TAOUI E UEZU9IUIO9 SOpBAIjd k SO9I^q
-nd soju9uinDop 'SE99^oi^qiq k soAiq^^E iB^psjjngq joqB{ E{ 9nj oue9U9uie
9^U9UI1UOD p U9 U9PBJU9IJO EJS9 9p 9jqiSU9}SO SEUI U9pB^S9JTUEUI E^
•IBnid99UO9 SIS9JUIS E^ k E9piJD V\ E J9J9UIOS
Bíjpiuia9d EdE59 JtoiJ9jsod Eun 9nb soiu9uin9op 9p Epgnbsnq e^ e pipu^d
-Oad 'E3ptpd k B3p9JS9 EI3UEUIIUI U9 EpiUTJ9p 'E3pUEUIOJ EJJE.lSoiJO^Siq E|
'jsy 'S9|EuopEu s9U92jao soi -i^ju9jsns aod pm^mbux unimx) e^ U9 'op^s
-^d pp sois^j so[ 3P ^p^nbsnq ei psinduii —obp 9S ouioo— orasppuBiuoi
El 9p OI^I pp SEIIUO SEOUIE U9 9nb E^ 'OjpS^jjJ 9p O EZnE^^ 9p
9p sofEqEJi soanpEiu soi e^jeui 9nb JEin39Siup B-ioq ei EjSEq sipS
-Uy 9Q Ojp9(J 9p E3Od9 E^ 9pS9p 'ETjpU9SjB E3IJ9JSiq JOqBI El E Ein3UIA
9S ^EnSnj^ p U9 O3IJEjSoiJO^Siq OUEJ9lipi nS 9p U9pEZU933EJE3 E^
•o^ijpjsiq j^qES pp omiuiop un 9Ámpsuo3 'seu
-J9IX9 S9UOI3E^JodB k SofEqpiE 'pEpiJE^ 9p S9UOpEpEjS UO3 9nb E9Uq Eun
opuEuiíojuo^ uoj^nj 'E3ijEjSoiiqiq ESinduiO3 ej o E3i9ioip uppESEpux
ei 'iEju9iun3op Esmbsgd ei 9p apjBd e '9nb opESEd pp EApismbui
pmp3E Eun UOJEJEU9S sgjopEijojsiq 9 Buoisiq 'ojSis p opoi gp oSjei
oí y -9JUEJOSOIIJ 9^u9iajO3 ei opp^jOAEj ^jqBq 9nb s9uopEin39ds9 sbi
9p 9SJEu^dE e eiu9a 'S9utj sns k sopopiu sns jod '9nb O3ijejSouoj
-siq opoui un 9p onojJEsgp p 'sgju^nj sei 9p pqEo ojugiuipouoo pp s^aej^
e 'opuEjqiqísod 9nj ^nb o^pspn^q o^u^tuiiaoui uq -8030918^ soipnjs9
SOI B OpE^qdE O3pEUI9JSIS J9qES pp S9IEpiUI SEpU9niJUI SEI UEpOSB 9S
'Ejspqqnd 9^u9n39sqo ouiO3 k ojEj^puoisiq oqpnj^ ouioo Einpjgd 9nb
ei U9 Eupu9JE Euoisxq ei 9p EjnSp 9juojjiq 'sipSuy 9Q ojp^^ y
•oqixg ie pfndui^ soi 's^pnqspiA SESi9ApB sns e k
oxusqEj^qii pp 9jJi9ns ei e opEq 'sipSuy 9Q ouio^ 'SEjspqqnd sojs^ 9p
SOq3nui 9p OUpS9p 13 'EOlSpIOIp UpOESEpUI El 9p 9SEq El 9JqOS

Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
En el plano de las expresiones individuales, la labor heurística ha
perpetuado el nombre de Andrés Lamas (1817-1891), 49 que con su va
riado aporte historiografía), señala una vocación ceñida por una activa
militancia intelectual y política. Mentor de nuestra emancipación lite
raria en el 38, perdura por su aporte ensayístico, monográfico y docu
mental como un símil característico de la erudición en el Uruguay. Más
allá del tradicional esquema político de los hechos, su visión del pasado
se enriqueció con aportes de la geografía y la economía, la estadística y
la filología, la literatura y la reflexión sociológica. Su obra puede desglo
sarse en dos aspectos: metodológico y monográfico.
La fundación del Instituto Histórico y Geográfico en 1843, empresa
a la que estuvo estrechamente vinculado Lamas, recoge sus ideas juveni
les de 1838 al abogar en El Iniciador por la independencia científica y li
teraria de la Nación.
Poco después de publicar en forma de libro sus Apuntes históricos
sobre las agresiones del dictador argentino Juan Manuel de Rosas
(1848), mientras cooperaba con la empresa heurística de los emigra
dos unitarios en El Comercio del Plata^ Lamas encara la idea de pu
blicar las fuentes necesarias para la ulterior elaboración historiográfica.
En 1849 inicia la Colección de documentos para la historia y geografía
de los pueblos del Plata. En 1872, junto a Juan Ma. Gutiérrez im
pulsa la fundación de la Revista del Río de la Plata (1872-1877);
asimismo por esos años emprende la edición de la Biblioteca del Río
de la Plata donde aparecen bajo su cuidado las crónicas de Lozano
(1874) y Guevara (1882). En 1873, concreta su ambicioso plan de inves
tigación en repositorios europeos con las Instrucciones para la adquisición
en los archivos europeos de documentos inéditos que pueden ilustrar la
historia colonial del Rio de la Plata. Su aporte en el aspecto heurístico
señala una sostenida pasión de trabajo, sustentada desde sus realizaciones
del 40 hasta los últimos días de su vida, en cuyo lapso se mantuvo estre
chamente vinculado a los problemas de la realidad del país que lo vio
nacer.
Pensamiento y acción, erudición y militancia, se conjugaron en su
espíritu si no siempre con equilibrio, al menos con la definida vocación
del historiador preocupado y alerta. Como los historiadores de la escuela
romántica —Michelet, Thierry, Carlyle— Lamas ejemplifica la disquisición
sobre el pasado como pretexto para una actitud política; así surgen sus
Apuntes históricos sobre las agresiones del dictador argentino Juan Ma
nuel de Rosas, respuesta que la realidad inmediata propone a un espíritu
necesitado de explicarse, en términos históricos, la situación presente. El
ensayo aparece, en sus virtudes y sus flaquezas, como un analítico cuadro
político que va desde la guerra contra el Brasil hasta la renuncia de Oribe
de 1838, donde enjuicia la facción y la dictadura de Rosas en un bosquejo
cargado de pasión partidaria.
Pero su actitud posterior, a partir del resurgimiento de los estudios
49. Cfr.: Guillermo Furlong Cardiff, Bibliografía de Andrés Lamas, Buenos Aires, 1944.
— 23 —

�'sajEiuauínaop saiuozuoq soj ap uqpBijduiB aiuEiíaauoasap ej oraoa tsb
^suoisiq bj ap etjosojij ej Biqoa ouisiApisod p uoa anb osjndun opEAOuai
p ^sajEpos sojjoxiEsap scq ap BisijEsnEa uqpEuiuiou bj b BiundB anb jej
-njBu Biauap ej ap EpiAaaiE seui zaA Bp^a EpuaaaSui ej 'soiauaS soAanu ap
uopEzpBuiaisis B^ "XIX ojis pp pEiiui BpunSas ej ua Badoina Eappisiq
Epuap ej ap SBai^cqopojaui X sajBnidaauoa SEApaadsaad sej uojBzipnjaB
X uojBapipoui —aqBS as omoa— EuSnd Eidoíd ns k 'ouisiApisod je ouispp
-ubuioi pp oaijE^Soiioisiq ojisubjj p UOJB3JBUI anb sauopBjiodB

•oappjsiq ojuaiuiBSuad pp Bauq Bsa ap
sa^uanaasuoa sauoiaBapiuiBj sb¡ ap suqanuí uoiaijuisaj as anb b^ ap bdu
-cnsiqpuB uqpBuiJtojap Bun —Biiojsiq b¡ ap bijosojtj b^ b uppTSodo iod—
paauaS anb BapsjjBp BdBja b¡ puopBU Bapsunaq b¡ ap onuap Biadns as
sbuib^ uoa anb asapap apand sopBfanbsoq qfap anb sauB^d so¡ k SBApaa^ip
sns 'sauoiaB^uapo sns SBpBp oiad íJBzypai opnd anb o¡ anb pauBfd anb oj
anj sb^\[ #odiiiap ns ap ajquioq ouioa pmpaB ns odijiíjoj outs ppipAUt ou
osoipn^sa ap uqiaipuoa ns oju^na ua 'pBpipai B^ b upiaua^B ajuBpSiA Bun
uaiquiB} ouis Bjnqna Bpips Bun ops ou UBpAai 'uppBJ^siuiuipB k sbzubu
-ij 'BjjBjouiap X. BapsjpB^sa ap SBuiaj ua uqpBsaaA ns b ojunf 'BjpaSouja
k btjbjSo3 ua 'sBaysBp sBnSua^ ua 'BTo¡opj ua Biauajadmoa ns 'BjsiuBau
-auiB ap soiuaiuiiaouoa sns 'p^uaumaop sisaSaxa ^^ k oaipiSououi oa^uB^d
pp upisuaiutp b^ 91puaasB.il Baunu *ajii^\[ ap oijBJiuoa p jod 'anb ouap
sa i 'jtsvxq pp w\si\vix3^wli vjijijoc} ^7 a^qos BpBsan() ap sauoispaid
sbj b anb aiií^^ ap ouvx^pq p sbuib^ Bp^anaai sbui 'jouaui ouoi ns ua
uny -uoiaBU ap Bapi B| ap oaia oqo^Bsap ouioa Bpiqaauoa 'Bi^oisiq b^ ap
BaiuBao Bapi B^ b apuodsaa anb uppBaoA Bun Biuaip 'uppnjoa^^ vj dp
sisdud^j p ua aSins anb Bai^qisiq pBpipuoiaipuoa b^ ua ouioa isb biabp
-bai^[ ap bijbj^b ks\ bj ap sisipus p ua uaiq o 'ouBzo^ o BJBAanQ ap Ba
-tupia b^ uBopid anb SBaiSoppoiaui sauoiaBzipniund SB^ ua bX 'B^qo ns
Bpoi U3 -aaiij\[ auiopuBg oSiuib X Bajoa ns ap Bjqo b\ uoa ofaioa ¡a aiiui
-pB loqB^ ns 'oiipn^a oaidp un anj sbuib^ uaiq i^ -oAisajdxa sbui oubSjo
ns Bzinb anj vjvjj v¡ dp oiq pp vpmd^ bj X .sapmainbui SBsa uo^afnpBJi
zaxiannQ X sbuib^ 'aJtiip\[ 'BpBsan^ 'Buisjy 'saypjjL -BaiisjiBp upisasqo bj
ap sauoiaBjaBxa SBuiauxa sb¡ b jBd^asa uis 'OAiiBiaduii saauoiua anj papi
asa 'dviu^wnuo^i soj ap BiuBuiajy bj o ^ozínQ ap BiauBj^ bj ua 00103
•BaijBjSouoisiq sisaiuis bj BjBd
saiuanj sbj uBuiSms apuop ap BajisiyadBd bubibui bj ^Buapio X JBiBasa^ ap
Bqoadiui Ba.iBi bj b uo^aip as sasuaiBjdou soapsijnaq soj 'oqnf ap BinhiBu
•Ví ^I 9P so^udwnoop dp sdxopvzvd soj ap uaBiui y -oí^is oipara jap
opj jb uapio ap BjqBjBd bj anj saiuanj ap oidoaB p anb aq^s as uaig
•BaijB^Sououi uopdiaasuna^ía
bj ua o jBiuauínaop Bpanbsnq bj ua bX 'BuSisuoa Bsa b pisnÍB as Baijpi
-siq upiadaauoa n qBuopBU Bpuaiauoa bj ap jBniyjxdsa uqzBiuiB ja ibi
-uaoiBpunj 'jpap sa '8g8l U9 ^p^p ouioa '^uppBu bj ap aiuaijaiui Bpuap
-uadapui bj,, ap soAiiamisuoa soiuauíaja soj J9 ap jaBiixa Bi^d opBSBd ja
ua iBBpui ap oiisqdo^d un BjaAaj 'sbso^ ap BpiBa bj ap o^anj soaijqisiq

Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
fueron todas circunstancias que requirieron el extremo rigor de la crítica
aplicado a los elementos de primera mano.
En Buenos Aires, la corriente erudita de Domínguez, ya jerarquizada
por Mitre en cuanto al método, emite su profesión de fe científica, como
escuela histórica, en ocasión de la polémica de 1881 entre Mitre y López.
Es justamente a partir de entonces, en el lapso que cubren las dos
últimas décadas del siglo, donde se sitúan algunas expresiones singulares,
características de aquella tendencia que, a partir de la compulsa docu
mental y la erudición, postula una rigurosa exégesis de fuentes, por el mé
todo de depuración hermenéutica. El ochenta y el noventa recogen una bi
bliografía histórica que compendia, a los fines sistemáticos de este pano
rama, los frutos de la corriente erudita en el Uruguay del XIX.
Tras los festejos de inauguración del monumento de la Florida
(1879), la polémica desatada desde Buenos Aires por Juan Carlos Gó
mez, al negar significación independentista a la efemérides de 1825,
promovió una conmoción que trascendió del plano inicial. Y, al cabo de la
consideración de los antecedentes históricos del acontecimiento, vino a im
pulsar una disquisición sobre los orígenes de la propia nacionalidad orien
tal, ventilada en la tribuna del Ateneo y en sus Anales, en polémicas deriva
das de la prensa al folleto, en los periódicos de ambas orillas del Plata.
Todo este proceso espiritual que cubre los años 1879 a 1885; arroja un
saldo edificante para la conciencia histórica. Este período sin duda mere
cería, por su resonancia intelectual, por su repercusión historiográfica y
por su contenido afirmativo de la conciencia nacional, una consideración
muy atenta, que desborda por fuerza estos apuntes. Pedro Bustamante,
Juan Carlos Gómez, Berra, Lucio V. López, Fregeiro, Mitre, Carlos Ma
ría y José Pedro Ramírez, Alejandro Magariños Cervantes, Carlos Ma. de
Pena, Bauza, Melián Lafinur, Ángel Floro Costa fueron sus protagonistas
con ostensible o indirecta actuación. El clima que crea la creciente discu
sión propicia eco y respuestas, algunas de cuyas voces han recogido los
Anales del Ateneo.
En una segunda instancia, centrado el debate en torno a Artigas, Car
los María Ramírez (1848-1898) 50 impugna a Berra con su Juicio Crítico.
Periodista, hombre público, universitario, Ramírez estaba vinculado a
Berra por amistad y comunes aspiraciones. Sin embargo, no pudiendo
sustraerse al movimiento de reafirmación de la nacionalidad que se ven
tilaba con urgencia polémica, plantea algunas discrepancias con el libro
del educador que entonces (1881) aparecía en su tercera edición. El Juicio
Crítico revela la necesidad de objetivar en la historia la figura del caudi
llo y de la revolución oriental. Su vinculación con Fregeiro, sin duda in
cidió en la gestación de este opúsculo. Ramírez avanza una crítica de las

50. Carlos Ma. Ramírez, La guerra civil y los partidos en la República Oriental del
Uruguay, Montevideo, 1871; Juicio critico del Bosquejo Histórico de la República
Oriental del Uruguay por el Dr. D. Francisco Berra, Buenos Aires, 1882; Artigas,
Debate entre El Sud América de Buenos Aires y La Razón de Montevideo, Monte
video, 1884.
— 25 —

�— 9Z —
¿-961 'dd '1881 ^p ^iqnpo ap g 'oapiA3juoj\[ 'g u 'i -j 'i oub 'osu3%y pp s^jvuy :uj3 -gg
'I¿81 'oapiAajuoj^ '\voip
-ojf Dxspuvg wj ua '¡vuopnjtjsuo^ oqosxsq sp svpusxsfuo^) 'zírajwva 'PV soi&gt;wo "gg
'II "1 'opviisx3n.iu.fi qn]^ p^ ua 'so¡q3n&lt;} soj sp vpuspvosp vj 'za^jjvva -ej^ scrrav^'^g
'XI '^ 'upponpoxjuj ''jp ''3%3 'svSt^xy 'zaajwvg *ej^ scmiv3*gg
"82 d 'I ' 'A 'l '9^61 'oapiAa^uop^ '^vn'Bnxfi
pp O3ifvx3oo K ooppjstfj oinipsuj pp vpins^ 'svouojsih ssuoipsnQ ua '9161 ^P
ojiní ap gg 'sajiy souang 'vpsxsj oupqiusps v oxpSsxj -j 3ju3iu3]Q sp vjxv^%gg
•^p ''o%3 'süSipy 'za^jwva 'bj^ soa^vo• ¡g

'1181 ud ptudixQ vpuiaoAfj v¡ pp vxopv4
uppodxxnsux vj os9^p\[ o^snf ap ofBqBij p Bjuiaad anb osjnDuo^
99 ^^juaiio uppnjoAaj B^ :p^p^BniDB a^uapuBD ap ^iuaj p aaqos osanauoa
e KuiEji 'aiuauíEumjodo Anuí 'oauajy p '^881 9P SEaupjsiq sauopEjaad
-jtaiui saiuaS^aAjp se^ opEipsns UEiqEq anb oaiuia[od Eiuip pnbE u^
•Eaupisiq EuaiEiu ua oija^ua ns ap saiuEuiuiopaid sauoiaaaixp
sb^ uejoue csv^i}xy [B uppanpojiui e^ ua uaarq anb oaijpsopj A OAisjna
-sip ouoj ap sauopEJEpap SEidoad se^ ouioa tse 'EjsinSpjEpuE sisai ns uoa
adaiasip anbunE 'zado^ iod uppBjnuipB ns A ss SBiauan^ui SEsa —sejio
anua— Eaijqduiafa ivuopnppuoj oipdXdQ pp osxnj n ^9 -pEpiuBui
-nq E^ ap ojuaiuiiAOui pp Aa^ sa osajoid p anb — opEiisiaAiuf^ qn^3 p
ua auapsos ^A8I U3 'pnjuaAnf ns ua chueji a^ as 'SETiEjaiq sauoppE sns
jod 'jozmQ ¡EsnEa a^oa ap sauoyaE^ajdjajut se| njujdsa ns ua ppxd
-oad anb Eiioisiq e^ ap upiDESojjaiui Eun e uojEAaq a^ sauopniíjsux sej ap
uyianpAa A sauaSiio soy ap sisijeue sn ^Eaijosoiij Epnasa Ey ap sopEymsod
soy e ayqysuas aaduiais yijsoui as zaiiuiE^y 'oayjyisiq oxuiuiop ya ua upisma
-ui ns '—osEa aisa ua ouioa— Eayuíayod A 'yEiuapiaa^ anj oyps uaiq i

Eiisanu jEnsnysap e sa^uaipuaj sauoisjaA se^ sEpoj ap EjaAas
Ey,, e se Jim uoa sayEjuamnaop sauoyaEqojdmoa SEsoianuim ua op^punj
ojapEpiaA un uaAnjijsuoa 'oapiAajuoj\[ ap upzv^ v^ ua sopiaai
ap soynapjB soqy z^ -zadyq aju^ajA opn^; -jq ya uoa JEaijp
-uapi ua opEp Eq as JojnE omiuouE oAna 'soynapjE sojuayoiA uoa VDixawy
PnS Y3. JO(^ s^JíV souang apsap opiAomojd aiEqap ya ua —ojyaSajjy oSiuib
ns ap Ey ajuaiuEjaaatpui a— uopuaAjajuí ns Epoj Eyidoaai (^88l) svSijxy
y3 "jaayjd yap EpiA Ey ap soqaaq soy pBpipunjoíd joAEm uoa jEBput e
u9 ^sapuoa omoa 'chaoui ay anb ouis zajimE^j ej\[ soyjE3 ap sojuam
soy 9[yE3B ou 's^ndsap sasam EpEaiyqnd 'Ejjagy ap Ejsandsai B"^
xs •ííeuiju3Sj^ pEpiyxqEíaos Ey ap pEpxsaaau Ep
-unjojd seui Ey e pipuodsaj anb A SEUBjjua sns ua EqEAayy oAEp\y ap uyiany
-OAai Ey anb oidiauud un ap aju^uasaadaj ya any opsp ojuamom un ua
SESiuy anb J3A ou EjEd oaia Anuí jas — zaiiuiB^ Epap— ojaaja ua aajsau
•3ui S3,, 'ohnbsoq ya aSoaai anb aiuEjSiuap ojuaiuiEiamfua ya OAisaaxa bui
-psa 'jejupijo ^puEg Ey ap yEíoj Eiauapuadapui Ey pajuEyd ou SEpjy anb
u^ Biiag uoa apiauíoa anbunE A sajiy souang uoa sEpjy ap sauoiaEyai
SEy EziyEuy -oiuouipsaj ns opuEuoijsana 'Ejiag opEziypn Eq anb sajuanj

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
La monografía de Maeso (1830-1886), 67 no obstante su premiosa
elaboración, sirvió de base a un posterior estudio documental y crítico con
fines alegatorios. La documentación es exhibida con intención reivindica
toría, acudiendo a testimonios hasta entonces desconocidos.
Es, con sus limitaciones, una síntesis comprensiva que se propone
aportar las probanzas documentales para demostrar la espontaneidad de
la revolución de 1811. Encarado bajo la forma de un alegato, se remi
te al testimonio de los actores del proceso "como la única e ineludi
ble ley". Al asignar al movimiento emancipador una señalada proyección
nacional, avanza una interpretación moralizante de ese pasado donde aso
man "las virtudes o los crímenes de los hombres notables y de las gene
raciones pasadas presentándolas de relieve ante la admiración de los con
temporáneos". 58 Aun en su significación menor, Maeso representa una
valiosa contribución al acervo monográfico, así en la compulsa de testi
monios poco conocidos como en la erudición general que revela su tra
bajo, un exponente más del revisionismo histórico que asoma con pujan
za en la década del ochenta, impulsado por los debates acerca de la na
cionalidad, pero sustentado además por una bonificación de método e ins
trumental erudito.

La consideración de la figura de Clemente Fregeiro (1853-1923),59
implica reconocer, para los estudios históricos, una notoria ampliación de

57.Justo Maeso, La insurrección emancipadora de la Provincia Oriental en 1811, Sus
antecedentes y su espontaneidad, en Anales del Ateneo, año IV, t. IX, n. 50, Mon
tevideo, 15 de octubre de 1885, p. 310; El general Artigas y su época, apuntes do
cumentados para la historia oriental, Montevideo, 1885; Los primeros patriotas
orientales de 1811. Expontaneidad de la insurrección oriental contra la España en
la guerra de la independencia americana, Montevideo, 1888.
58.La insurrección emancipadora de la Provincia Oriental en 1811. Sus antecedentes y
. su espontaneidad, en Anales del Ateneo, año IV, t. IX, n. 50, Montevideo, 15 de
octubre de 1885.
59.Clemente L. Fregeiro, Compendio de la Historia Argentina, desde el descubri
miento del Nuevo Mundo hasta el presente, Buenos Aires, 1876, 3a. ed., 1881; Los
colores de la bandera argentina, Buenos Aires, 1878; Juan Díaz de Solís y el des
cubrimiento del Río de la Plata, Buenos Aires, 1879; Don Bernardo Monteagudo,
Buenos Aires, 1880; San Martín, Guido y la expedición libertadora del Perú, Bue
nos Aires, 1884; Vida de argentinos ilustres, Buenos Aires, 1885; Artigas, El Éxodo
del Pueblo Oriental, 1811, en Anales del Ateneo, Montevideo, 18S5; Artigas, Estu
dio Histórico, Documentos Justificativos, Montevideo, 1886; Lecciones de Historia
Argentina, Buenos Aires, 1886; Don Vicente Fidel López y un texto de historia ar
gentina, Buenos Aires, 1889; Un informe y un decreto. Fundación de pueblos en la
Banda Oriental, Buenos Aires, 1891; Noticias sobre la vida de don Hipólito Vieytes,
Buenos Aires, 1893; La Historia documental y critica, Buenos Aires, 1893; Síntesis
histórica del desarrollo histórico de la República Argentina, en El Censo Nacional,
Buenos Aires, 1895; Antecedentes de las invasiones inglesas en el Rio de la Plata,
en Revista de Derecho, Historia y Letras, Buenos Aires, 1897; La Defensa de Mon
tevideo y el Gral. Urquiza, en Revista de la Universidad de Buenos Aires, Buenos
Aires, 1917; La vida de un revolucionario, en La Nación, Buenos Aires, febrero de
1918; La Batalla de Ituzaingó, Buenos Aires, 1919; Estudios Históricos sobre la Re
volución de Mayo, en Biblioteca de Historia Argentina y Americana, tt. VI-VII,
Buenos Aires, [1930] s. d.
— 27 —

�— 82 —
•)io 'vutju^Sxv vuojsttj sp ojx^j un í. za^^p7 ppij 9ju3^t/i uoq 'o^iaoa^j "j 3XN3W333 • \g
'fp 'stjos ^p zviq uvnf ^o^iaoaaj "j axNiawaio #09

unSgs 'pDijqduigfg ojgpEp\[ gnb buijoj— psugioj O}E9fB 9p Bp
-U9pU9J UO9 A OUOIBXO OUOJ U9 Eq99q 'SO^U9IUIT99^UO9^ SO| 9p BpiAIA Upp
-EI.IBU,, OUIO9 BlIOJSiq EJ 9p UOIDcl99UO9 EJ OpU9ipU99SBJX '1^9151.19 nS EJEd OJ
-U9JSnS 9p 9AJUS 9tlb ODUp^Siq OpO19UI A UOT9d99UO9 9p 9pUT^S9p OSOpBpmD Utl
BZB-H 'OJ9pB^\[ 9p ofBqBJJ |9p S9^qEJ9U^nA SOíimd SOUn|B 9p jpjBd V
'1881 U3 3^JTP^ jopBJoqB^^ A oStuib ns 'zgdo^ ppij 9^U99ia ouistui
p UOD 'BX9IA1HSOS 9nb BiS.I9AO.qUO9 V\ 9p OIJBUU^DOp OlU9UI9{duiO9 p J9S
u ouia 'Z9A ns b Pnb I9 '6881 3P z^do^ uod B9iui9¡od ns opuBnD 9^ubjos
-Opj BUOJSiq ^\ 9p B9X99B S9UOIUldo SnS SBpBS9J(Jx9 OptS UBjqBq BA S99UOJ
-U9 BJBJ • (g68l) ^JtfU9 i ¡V)U3lun^0p VUOJSIH VJ U9 999¡qBJS9 9nb S9U
-OIS199jd SB[ 9p S^ABXJ B B9IJO?Siq 9J 9p UC)TS9JO.ld nS 9O99I 9S OpUBn9 '—OJ
-9pBJ\[ 9p Oiqp p JBjnpi 9p ^BUOTSB9O OlX9^9jd B— 9piBJ SBUI SOUB
S9 OX9^ 'SOSOipn^S^ SO{ 9p JOqBI B^ IBUJpBJ B OpBUTJS9p O9TI9U9f
un b s9}U9Tpu9j 'sBpjy 9jqos soai)VDi¡tjsnf soju^uin^oQ sns
9p 9pjB|B U9 *UBJTp9 9S 9881 U^ '4(^pU9TJ9dx9 B^ jod OpBqOJJBS9p 'O9p
-TJ9 OppU9S OIUITX9 A J9qBS OSOldo9 9J9inb9J 9S :pBpi9A BJ B 9^U9ipj[B JOUIB
P BJSBq O^s^,, *Bp9p— ^¡BDUO^Siq pBpj9A B| U9T9B^U9Uin9Op ^\ 9p S9ABIJ B
BXBd J99U9A OTJBS999U 99Bq 9S S9pBl{n9IJTp SBqUBn9(&gt; pB5U9Uin9Op
9p s^pBppiqysod sb[ b oju^nD U9 'Boq U9 ois^nd ^jqBq Bpn9S9
9nb OpOpUI \e S9UOI9BJIUIp SB^ OIT99J^; B OU9p JOd UOJBdB9S9 O^^
09
-lduiO9 J0IJ9JS0d BUn BJBd 'BUOJBU9pXO U9PU9JUI UOD
A S9JU9nj 9p 0ld09B p UBUnB 9S 9pUOp SofEqBJl 9p Odlj 9^S9 9p ^BqB9 BU
-sgnui Bun sg ojí99j^ 9p (6A8T) s^^os ^p roiQ uvnf ¡^ -SBpBzuB9p SEjsmb
-UO9 SB¡ 9p BinBd B{ 'O9TJBJOUOUI OUB^d p U9 'UOJ9Tp SOIUOUipS9^ 9p BS
-OpnUTUI U9J9BJUOJJUO9 B[ A SBUI9^ SO^ 9p U9T9BZipT9JBd B^ B^BJJ B^ 9p OT^[
p U3 'VDnxiD A pquguiroop 9SBq gp B^iipisiq uppESpsgAui b^ 9p gSnB p
UEJEU9S ' (^¿81) ^UIO^ 9p BS99UBJ^ BpnDS^ TS\ ' (9^81) SBU9^V 9P ^P^9
-s^ b^ '(898l) ^^xnQ gp 'sotpms^ soqy gp Bpn9S3[ b^ orno^ uppBzippgd
-sg gp sguopn^psui gp oiugiuiBJofguj A uppEgjra 'sB^Tjp^sTq sguopBDpqnd
SBpB9IjqB9 9p UppiIBdE 'Z^lB^A. ^ Z^3^ '9uSip\[ 9p SB| OUIO9 S9UOT9BpdO99J
'soAiq^jB gp Bjn^gdB UO9 O|is pp soiug^gp soigrajid so\ gpsgp EjjoiiBsgp
gs gnb ofBqBJ^ gp soiuguinusui so¡ gp O^ugTuiBxofgui p A BuojBXBdgxd
xoqB[ B^ :sopiuijgp Anuí soAqgfqo b BqBjundB so^ppjsrq soipmsg so^ gp
u^pBnjis B[ 'oj;s pp Bimp ¡bj y '0881 p^q jpnpoxd b bzu9iuio^
•ODupjsiq os99oxd pp pnid99uo9 upisiA Bun gp upisgsod b¡ 9^UBip
-9iu 'g^gug^xgd gnb b Bigugpugj v\ gp g^snfBgj oíj9T9 un gsjxuipp
gpuop 'B9i9{opo^9ui uppdg^uoD ns B^iodun o^uBn^ oiigSgi^ ug
'TS 'BS9191UJ 'B9lJBjSOTJOJSTq Upi^BlpJ nS UBXBTAqO Z9nSuilUOQ A 9HTJ\[ UO9
's9uopB|n9uiA SBipgjjsg sns A Bjipnxg Bpugpug^ tz\ ug uppB^iqn n
•sbjjbjSououi SBSoi^nuiui
A SB9i9[opojgiu sguopBzqEnjund 'sgpjugranDop SEs^nduiOD 'sogq^Bpip
SOipU9dlUO9 U9 9SU91B^dOTJ BTJO^Siq B¡ B S9UniUO9 SBUI9^ OpB9JBqB Bq BTJBJ
-oqqxq ns 'upy^dopB jod oui^ugSiB 'ojugxuipBU gp oABnSnxfq "BuiBiouBd

Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
ro—, concibe la historia a imagen de Taine, en su doble calidad de cien
cia y arte. Una fuerte impregnación filológica trasunta su formación eru
dita donde alientan, junto a la vieja savia de Tillemont, las recientes in
fluencias de Mommsen y de Droysen, los giros de Sainte Beuve y de Fustel.
"El trabajo del historiador —dirá Fregeiro— consiste, ante todo, en revi
vir por el espíritu estados que fueron de la sociedad (la fórmula —repe
tida más tarde por Groussac— no está muy lejos del pensamiento de Tai
ne) , coordinando al efecto inmenso y complejo material, fragmentario casi
siempre, por intermedio de la erudición que acopia y de la crítica que
depura y ordena". Y la raíz típicamente germánica y filológica surge de
su inmediata aclaración sobre la misión de la crítica: "...no basta
estraer un papel de un archivo oficial o privado, es indispensable estu
diarlo en sí, en su procedencia, en su concordancia ó contradicción, con
otros documentos igualmente auténticos é igualmente autorizados". Y con
cluye: ".. .el material científico es indispensable, pero la crítica lo es tan
to como éste". 62 Su refutación a Madero abunda en disquisiciones de mé
todo, muy ilustrativas, por lo demás, acerca de la diferenciación de enton
ces entre ciencias "racionales" y ciencias históricas. Para él, los textos y do
cumentos son para la historia lo que son para las ciencias naturales los
experimentos y las observaciones. Sus discrepancias con Madero tienden
a dejar establecido: que no es posible hacer historia con documentos iné
ditos si éstos no se depuran con reservas críticas; que más alia de todo aco
pio de material inédito, la verdadera erudición se maneja con la crítica
paciente y sagaz que reúne y ordena, clasifica y juzga. 63 Tal como ya lo
había dejado establecido en su contribución inicial sobre la batalla de
Ituzaingó (1888), ensayo de crítica histórica y militar; o en su perfil de
Monteagudo (1880), cuyas convicciones se ven robustecidas en sus postu
mos Estudios históricos sobre la Revolución de Mayo. 64

62.Clemente L. Fregeiro, La historia documental y critica cit., pp. 4 y 5 .
63.Ibid.
64.Clemente L. Fregeiro, Estudios históricos sobre la Revolución de Mayo, etc., cit.,
Prefacio.
En Anales del Ateneo Fregeiro publicó El Éxodo del Pueblo Oriental, capítulo
de una obra mayor que no llegó a aparecer y que vino a quedar reducida al an
ticipo documental aparecido en 1886, con el título de Artigas, Estudio Histórico,
Documentos Justificativos, Cfr., Anales del Ateneo, año IV, t. VIII, nn. 41, 42, 43,
Montevideo, 5 de enero de 1885, 5 de febrero de 1885, 5 de marzo de 1885; pp. 64
y ss., pp. 81 y ss., pp. 169 y ss.; Cfr.: Carlos Ma. de Pena, Introducción, en Anales
del Ateneo, año IV, t. VIII, n. 41, p. 64.
Su correspondencia con Setembrino Pereda y con Luis Melián Lafinur con
tiene referencias sobre sus proyectos de encarar una Historia Nacional como con
junto integral, abarcando no sólo historia política, sino institucional, literaria,
económica y cultural, tarea que programaba llevar a cabo con un equipo de in
vestigadores uruguayos. Pensó en escribir —lo dice en carta a Melián Lafinur— un
Bosquejo Histórico de la República Oriental del Uruguay, al ejemplo de Oncken,
con la colaboración de Francisco J. Ros, José Henriques Figueira, José Salgado,
Setembrino Pereda, Carlos Oneto y Viana, Luis Melián Lafinur, Carlos Vaz Ferreira, Carlos Roxlo, Benjamín Fernández y Medina. La carta, que, como se sabe, no
llegó a su destinatario ni se publicó en su tiempo (1917), figura en la Revista del
Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay, t. V, n. 1, p. 292.
— 29 —

�— oe —
•vipaux asvp vun ap uptavuixof v\ axqos
oi(ígr í-jp es9]vuopn;ijsuoj soipnp^ f-jp 'sotxvxajt^ soipnjsg 'yznvg odsionv^j "99
-9¿8T 'oapiA^iuoj^ 'vipaiu asvp vun ap uppvuuol v¡ axqos otlvsu^ .'¿881 'oappiajuoj^
'sapuoianjpsuoa soipn^s^ í^&gt;881 'oapiAajuoj^ 'soixvxaitj soipnis^ '. (u9ptpa -Bg) 6^61
f (u9pipa -B^) S681 : (U9P!P3 'El) 28-0881 'oapiAajuojM 'ivn^nxfi p ua v¡ouv4s^ upp
-vutuioQ v\ ap vuojsifj :*ss Á. 6^^¿ "d '21 'u 'Al "l 'II 'oapiAa^uopv 'vauppifj vtsiaan
u3 '[0^8l] '0181 aP uppnjoaaj, v¡ ua sajv^uauo so¡ ap vpuanj^uj 'yzavg o^sidnv^^ "99
9A3nui 3^ anb ^BniíJTdsa BpusSxx^ buit jod opiSin 'jbuoi^bu bo
-U9I3UO3 B[ 9p 91UB9TJTATA C&gt;in3iq9A OUIO9 B^IJBjSoUOlSiq U9J9B9I9 B^ BJBD
-U9 BznBg; 'opijJBd 9p ^jquioq Á. Bjsipou^d '^opB{si9i i lopBuoisipi
•U9pBI9jdj9IIII ^\ k U9T9BpS9AUI BJ 9p OUB|d |9 U9 'B9
-IJJJU9P U9pBtlld99UOD BUn B J9p999B 9p pBpipqiSOd B^ 'O^TiqiSiq OÍBqBXl
p BJBd 9iqB 9S *SOIA9jd S9^JodB SO| JBU9pS9p UIS UnB 'BZtlBg 9p JTIJBd V
•B^IJBjSOTJOISiq U9I9d99UO9 BpiUTJ9p BUt^ 9p UqpUBdB B^ UB[BU9S 'O|TIS9 IIS 9p
pBpqBD B^ OUIO9 TSB 'O^TJBjSoqqiq OIU9IUipOUOD OpqqS |3 'S9JU9ÜJ 9p ODU
-TJ9 STST[BUB T1S 'XVUltUl¡dx4 VU9S9H nS 9p SB9T9JOpOI9UI S9UOpBI99J(ÍB SB^
'Bjqo b^ 9p BiTrpruis^ b^ -uopvuiiuoQ vj gp vixojsifj bj 9p souioi S9ii soj
U9 B9I1BIU9ISIS BUIJOJ U3 OpBJB9U9 S9 99 'pBpqBUOOBU B| 9p SO9ipjJnf k SOTI
-Bi9iq 'sojuq^siq soiu9ui9p so^ 3p oipms^ p 'BijBiSoqqTq ns U9 9iubutui
-Op BUI9JL "|BJU9TJO UppBU B[ 9p BDUplSiq BT9U91STX9 B| 'SB9I1U9 k S9^BIU9UI
-n9op S9SBq 9jqos 'Bpp^jqBis^ 9iu9iiqBqBD BÍ9p 9nb bdtsbp Biqo Bun —oxp
-ip Bq 3S orao9— bá S9 kvnSnx/} p ud vjouv4s¿I uppvutwoQ v¡ gp vtxopifj
TS\ *9IU9ípU9d9pUI U9TS999S B^ UOaBlipqTSOd 9nb SB9TJBJOU19 SBDHSTJ9IDB.IB9
SBI k SB9TJBJO9 SB^UBlSlItlDip SBJ 9p UpT^B^T^dx^ tlS JOd 'JBTUOJO9 Upp
-TSOduiO9S9p 9p OS99Oid p U9 UBS^tlf 9Tlb S9JBpOS k SB9TUI9UO99 SBZI9T1J SBJ
gp sisqBUB ns jod 'BUBDqqnd^i uppBziuBSio bj 9p Jois^S ouio^ sbStuv 9P
U9I9B9ipiITApj ns JOd 'SBU9JTSBjq Á SBUIIU9^B SB9TJBJOUO5Siq S9UOpBPld
-J91UI SB[ 3p B9pjJ9 U9TSTA9I nS IO^ 'JBUOT9BU BTDU9T9UO9 BJ 9p 9}UB9TJTp9
OJpBn^ Un U9 BjdlJIDSUI 'BTJBUOT9njOA9J U9pOp9 nS BISBq S9JBTUOJO9 SOIU9UI
-Bpunj SnS 9pS9p 'S9JBUOpBU S9U9TJO SOJlS9nU 9p B^TUbSjO k JBJ331UT U9TS
-ia Bj^uipd bj S9 (6681"6^81) ^znB^ o9spuBjj[ b 9D9U9U9d Bpnp ui
•SOJU9T99AOU
pp jpiBd B Op9A99V O^UBJ^J OjqB^ ^JTUTJ9p 3nb BJ k OJtp9Jj[ O9UBI9OD
nS 9p BJ :O9p91Siq J99Bq9nb O.US9nU 9p S9IU9TJJ9A SOp 9J^U9 BJJ9U0duiT 99
-9JBd B9TJBx3otJOlSiq BJ91UOJJ 9D J9I9BIB9 nS U9íq SBUI OUIS 'S91UndB SOIS9
9p jbutj jb B9iqn 9S ^znBg ^p Biqo bj o^iSpjouoi^ ibzb iod ojps o^q

VT 3a V0I3VB0OniOXSIH NOIDX3DNO^ VMU IVZflVg; ODSIONVHJ
•SB9piJ9 k S9JBlU9UinDOp S9SBq 9JqOS 3SU9I
-Bjdoii opBSBd pp B9ppu9p uppBApgfqo Bun — 9uip\[ opiup^p BiqBq 9nb
uppBjuguo bj gp oaju^p— 9ZU9^9BJB9 'bdtjbjSououi BSinbs^d Bsopnuiui
bj b k so^tubS^o sos^^ojd soj 9p upitsu^jduiOD bj b 99ijdB 9nb 'BDupisiq
BpiA BJ 9p JBn^d99UO9 lipiSIA n 'BTJBjSoTJOISiq BJlS9nU U9 BTJOITUp9p BdBJ9
BUn B 3p999B 9S OJI99J^ UO9 91lb 'O9TJTJ9 JBlU9UinJISUI J9p U9IST99ld BJ U9
OUIO9 OJipn.19 OIUIUIOp J9p Upi^BIjduiB BJ U9 JSB 'JBDipUI 399JBd
3Noaao oimoxnv Nvnf

�-La Historiografía uruguaya en el siglo xix
en el pasado para explicarse por vía retrospectiva la existencia indepen
diente de su país, en el momento culminante de la controversia sobre la
autenticidad histórica de la República. El preconcepto de la existencia
nacional —como se sabe— dinamizó variadamente la historiografía ameri
cana. La hipótesis del trabajo de Mitre, al "perseguir los orígenes del sen
timiento nacional como conciencia de la comunidad",67 es el supuesto
que dinamiza en Bauza la búsqueda atenta de los elementos físicos, geo
gráficos, políticos y sociales que dan cuerpo al ser nacional uruguayo. Por
eso es la suya la primera historia de los orientales.
Su interpretación de la Revolución de Mayo y la revisión de la figu
ra histórica de Artigas que emprende en dos de sus trabajos de 1870, 68
prefiguran ya su definitiva visión del proceso revolucionario rioplatense,
como lo ha señalado Pivel Devoto. Según Bauza, el movimiento de 1810
surge como un brote comunero amparado en planes monárquicos, contra
los cuales Artigas simboliza la idea republicana federal. Cree que 1810 es
una proyección del movimiento juntista de Montevideo de 1808 y que el
principio de la soberanía de los pueblos y la difusión popular del ideario
republicano deben remitirse al espíritu artiguista. Entonces, anticipándo
se a los grandes debates sobre Artigas, Bauza definió en estos escritos ju
veniles y en sus artículos de Los Debates las bases de una juiciosa apolo
gía, que más tarde emprendería a la luz de la crítica documental.
En la Historia de la Dominación Española en el Uruguay, ratifica
estas tesis con nuevos argumentos. Como Mitre, cree en la preexistencia
de la nación en la colonia, dada la vida independiente que en una comar
ca muy delimitada por las fronteras naturales habían establecido los cha
rrúas. "La colonia —afirma— entendió ser, y era, en efecto, la continua
ción de la antigua nacionalidad bárbara e independiente que le había
dado origen". Desde tiempos muy antiguos sus rentas propias derivadas
de su producción agrícola ganadera y su estratégica situación portuaria,
demostraron que el país en cierto modo se bastaba a sí mismo. Por ello,
la revolución no surge como un exabrupto histórico, sino como una na
tural consecuencia de un tradicional sentimiento independentista para
el que el pueblo estaba preparado por un instinto fraternal y democráti
co que alentaba en una sociedad donde se confundían las clases y donde
la conciencia igualitaria desembocó forzosamente en la forma de gobierno
republicano. Una explicación causal, a veces forzada por un rigor silogís
tico, encubre toda su diagnosis de la vida colonial. Su análisis de la do
minación hispánica se resuelve en un balance favorable de la gestión del
conquistador, aunque tras su juicio de valor yace una hipótesis de corte

67.José Luis Romero, Mitre, un historiador frente al destino nacional, en Argentina,
Imágenes y perspectivas, Buenos Aires, 1956, p. 140.
68.Francisco Bauza, La influencia de la República Oriental del Uruguay en América
del Sur; cfr.: Memoria presentada al Club Universitario, Montevideo, 9 de abril de
1870, en Archivo del Ateneo de Montevideo, Club Universitario, 1868-71, paquete 1;
además Juan E. Pivel Devoto, De la leyenda negra al culto artiguista, en Marcha,
Montevideo, 27 de octubre de 1950.
— 31 —

�II md '-ptqi U
•II d '-jp
'•op 's^jviwpnjtfsuoj soipnjs^ 'yznv^i o^sioNVE^ '^.E^Eipnisa ap Esaiduia v\ ua
souiBJjua aiuauíBuas is 'aiuauíEijas souiEii-UBDua e EpEnaapE sa 'SBsoimuaA sapEpqp
-bj sb^ aod Bipiq ou anb 'Brjsanu bi á ísohq sns BJEd sEpuauadxa ua b^u s^tu
oiubi Enpii? L EpEDqduioa s^ui oiUEiia —EznEg euiiije— soiqand so[ ap Euoisiq ex, -o¿
•9^ -d 'ii -i '6261 'oapiAajuojv '^vnSnjLfi p U3 v¡ouv4s3 uppvuimoQ v\ dp vuoptfj
'yznvg o^siomvbj '..bubiistjd uppBziitAp bj ap sBjajsa sbi b omsuBqaBq pp sapEp
-unaso sbi 3P ^^puaasE B^Bd sjEd p BqBjisaaau anb soiuaxnap so[ sopoi 9ip sou oí
ua '^BnSn^fi \e Bsopijauaq ^nj —^znEg a^npuoa— EiouEdsa uppBuiuiop B^,, '69
-3AOU pp OJTJ J^ U^Oldoíd 9nb BDIJD^pip UppBAOUai 9p OJU9IUITAOUI {9p
i '^ZnBg 9p SO9U^J9O9 SO^ 9JJU9 '^pU^A9pj ^U9O 9p SBjnSlJ SBJJO 9p OJ
-u9iuipouo9S9p p B^pduii O^oduiBi op^; 'XIX 1ÍS Ia ^iu^-inp Bui^dpsip
BIS9 U9 BpBZUBD|B Bjnjp B^ BAIID9dsJ9d U9 Jip9UI BJBd OpBn99pB U9Í0UI UH
'OiqUIBD U9 *999JBd ÍO{[S ¡9p BDIJBjSoiIOJSiq BJUIOUOSTJ B^ 9insnBp 9IJOdB
ns gnb BznBg U9 sbjou sbjs9 ^p uoi9U939p bj jbdijiujs gpgnd ou 'oSgnj 9p
-S9Q •pvpiSX^aiUfl V¡ dp V3UpiSlfJ VJSmd}{ BJ 9p U9J9B9J9 BJ UO9 SOIU9p9A
-ou jgp sozu9iuioD b puiuijiiD gnb JopBAOU9J OIU9IUIIAOUI osojoSta un jod
S9DUOJU9 9p JI'HBd B SOpESjnduiI 'SO^IJOJSiq SOipniS9 SOJ BJBd BpuriD9J BJOq
EUn OlATA 9S 'S9UOpBIU9UO X. S9UOIUT(Ío 9p BI3U9Jjn9UO9 BJ Jod U9iqUIBJ
OUIS 'BUI9I J9p JBniJJldS9 BpU9TA BJ Jod OJpS OU 9llb U9 OIU9UIOUI *S9JBUOp
-BU S9U9IJO SOJ 9jqOS UpiStlDSip BJ 93BS9p 9nb B9TUI9J0d BJ 'BJJBjSoiJOISiq
Bj^sgnu BJEd soAiiiuijgp sounuj9j U9 'jbjj9s b 9U9ía BznBg 9p Bjqo B^
Ti \.OUlSTIOTJIEd ja
buijoj gs opoui ojio gp ojq -Bi^upuo^ gp buijou Bun X oijijd un ugiq jgp
u9DBq gnb sbj ug gsjij^nu X jbui jb jBugpuog BJBd u9ajis gnb SBZUBugsug
SBJ 'pEpiJEpjBduiI BpOJ UOD SOJJ9 9p OpUB^BS S9jpBd SnS 9p SOI3E SOJ U9 S93
-gnf jgs b sohq soj b ba9jj gnb ogpijod jojba jgp gsjjunuí Bjjsggg^q1 * •^ :og
O1U9ÍUIT^U9S jg gjinu gnb bdiibuj^bjcI upjsnjguog bj BpinSgsug ^
jg jgg^q gqgp gnb oj Jippgp BJBd s9joXbui sns oqggq uBq gnb oj
jgqBS 'sgtid Biisggg^q • • • gjuBjui ojqgnd un sg ou bX —BznB^ gugpsos— oX
-BnSnjn ojqgnd J^ *SBSog sbj gp oiu9iuibjbjdb jg bjidijos 'pBppoXBtu gp sg
gnb 'BJjsgnu bj X SBpugfixg sns gugq Bgodg BpE3 ' „ "uppgB bj gp jojgnp
-uog ojiq 'oAjigfqo oiugiuipouogo^nB gsg gp spugSjn bj BjBugs ^Bpugpuog
oiuog 'giugsgjd X opBSBd ugXnjjuog Bijojsiq bj ug gnb gp oppu9AUO3
Oi 'zgdp^ X gjqj\[ —SBjgngsg gp SBpugjgjip gp Buijgug jod— sgguo^ug
UBjpugjug oj ouiog jbi 'opBSBd jgp 93ubztjbjouj uppisxnbsip Bun ug 9Ajgns
-gj gs 'AüiiiutipjLj vudsdii bj ug giuguiBgxppigui Bugpjo gnb 'sgjBjuguina
-op soiunfuog soj X BijBjoijqiq bj gp ojugjmpouog n -BugjiSBjq X BuiíugS
-jb BijBjOTJOisjq bj gp sguoisnjguoD sej BjsBq ojgfBiA OAjjiuiud jgp btjbi
-uguirpnj Bgjupjg bj gpsgp 'jetj9jbui oisba ns gp SBzgid sbj Bgijijggj X Bfgjog
'Bindgp 'bzijbub gnb uog odiiud oppugs opsznSE jg X 'oqpnjg oiBjBdB ns
gp sBzuBqojd sbj uog EpeisEJiuog 9A gs Bgjjpisiq BpjA bj gp OApBjgjdjgjuj
Buignbsg giuBfguigs gp zgjqgpug g^ugjBdB B'q 'giugipugdgput pBpxjBuopBu
bj gp oigxnb jg 'sguopgpj iu sggoj uis bju9tsb gs gnb jg gjqos jBsnBg guzoS
glujoug un BjnSquog jbiuojoj ODupisiq osggojd jgp upiDBDijdxg n
69 'S9IUBAJ93 souiJBep\[ b Bpjgnggj —BgijpiBg gj ns uog gpjogB—
gnb sbtj^uj ug BUBds^ gp [Enqjídsg upisyui bj b oiiiBng ug BjsijBpugpjAOjd
3MoaaQ oinoinv Mvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
cientos Araújo, el Hermano Damasceno, Eolio, hasta la nueva promoción
de historiadores de este siglo que definirán Pereda y Salgado, Acevedo y
Pablo Blanco.
Su consideración, empero, está fuera de los límites asignados a este
esquema.

BIBLIOGRAFÍA*
I)GENERAL
Collingwood, R. G., Idea de la Historia, México, 1952.
Croce, B., Storia della storiografia italiana nel secólo decimonono, Barí, 1947.
Croce, B., Teoría e historia de la historiografía, Buenos Aires, 1953.
Donoso, R., Discurso del delegado de Chile, en // Congreso de Historia de América, t. I,
Buenos Aires, 1938, p. 50.
Echagüe, J. P., Los métodos históricos en Francia en el siglo XIX, en Boletín de la Jun
ta de Historia y Numismática Americana, t. VII, pp. 95 y ss.
Estrada, D., Historia y bibliografía de la imprenta en Montevideo, 1810-1865, Monte
video, 1912.
Falcao Espalter, M., Disertación del Delegado del Uruguay. Un concepto interpretativo
sobre la Historia de América, en II Congreso Internacional de Historia de América,
t. I, Buenos Aires, 1938, p. 340.
Fernández Saldaña, J. M., Diccionario uruguayo de biografías, Montevideo, 1945.
Fueter, E., Historia de la Historiografía moderna, Buenos Aires, 1953.
Gooch, G. P., Historia e historiadores en el siglo XIX, México, 1942.
Halphen, L., L'histoire en France depuis cent ans, Paris, 1914.
Henríquez Ureña, P., Las corrientes literarias en la América Hispánica, México, 1949.
Jullian, C., Extraits des historiens frangais du XIX siécle, Paris, 1910.
Levene, R., Discurso del presidente del Congreso y de la Junta, en // Congreso Interna
cional de Historia de América, Buenos Aires, 1938, t. I, p. 32.
Orgaz, R., Disertación del delegado del Gobierno y Universidad de Córdoba, Las pri
meras ideas historiográficas de Vicente López, en // Congreso Internacional de His
toria de América, t. I, Buenos Aires, 1938, pp. 235 y ss.
Picard, R., El romanticismo social, México, 1947.
Piccirilli, R. - Romay, F. - Gianello, L., Diccionario Histórico Argentino, Buenos Aires,
1953-54.
Romero, J. L., La Historia y la vida, La Plata, 1945.
Roxlo, C., Historia critica de la literatura uruguaya, Montevideo, 1912-1916.
Thompson, J. W., A History of Historical Writing, New York, 1942.
Yaben, J. R., Biografías argentinas y sudamericanas, Buenos Aires, 1939.
Zea, L., Dos etapas del pensamiento en Hispanoamérica, México, 1949.
Zum Felde, A., Proceso intelectual del Uruguay, Montevideo, 1941.
II)PARTICULAR
Acosta y Lara, F., Signos de la Historia, en Anales de la Universidad, Montevideo, t. V,
1893, p. 1007.
Esta nómina sólo menciona algunos de los aportes tenidos en cuenta para la elabo
ración del presente artículo, no constituyendo, por lo tanto, una bibliografía comple
ta sobre el tema. Las fuentes se han intercalado en las notas al pie de página, donde
cada autor remite a sus obras más importantes.
— 33 —

�— ts —
ap 5i 'axqmaiias ap g 'oipif ap 82 'onnt ap \^ 'oqnf ap ¿ 'omnf ap og 'oiunf ap
g2 'oapiAajuoj^ 'vyaxvy^ ua {v¡stn3tjxD oj¡na ¡v vxSau vpuaka¡ v¡ ag '-g -f 'oxoa3(I ^3AIJ
'6861 'oapiAajuoj^ 'kvnSnxQ ¡ap ¡o¡uatxo vatjqn43U v¡ ap sa¡qvjou saxquxoq ap
soat^vxSoiq soSsv^ 'g 'vjavj^-aQ ua 'svat^pxSoijqiq svjou k vi^^xSoiq &lt;-g -f 'oxoahq i3Ai,j
•ss ^ 6¿I 'dd
'^^g-f^I 'oapuajuop^ 'IX "i 'kvnSnx/j pp oatfpxSoaQ k oaupjsifj o¡n¡t¡suj ¡ap o¡sp
-a} ua ' (5^81^81) ¡vuoiavfri oaifpxSoao k ooixppifí o¡n¡i¡sui ¡3 'g -f 'oxoAaa 33aij
'611 '^ 'S26I 'S3JIV souang 'n -j 'vuvatxaiuy vaiipuisiiun^^ ^ vuo¡s¡h ap
v¡un[ v¡ ap utpjog ua 'ü¡v¡j v¡ ap oix ¡a ua soaup¡siq soi^aauoa so^ '-y 'anba^oivj
'8261 'oapiAaiuoj^ 'so&amp;vsu^ '-jj raiNvwvxsng oaaxNojv
'0¿0l "&lt;I 'f^261 'oapiAaiuopv 'IIX '1 'vaixppin npioan ua 'auinUaxxy xopt/i "x 'vcraoovNviM
*ss k g8 "dd '^6i 'sajiy souang
'IIAX "i 'vtxojstfj v¡ ap ¡vuopvsi vttuapvay v¡ ap utja¡og ua 'svtuv^ spxpuy xopvpunf
ns ap pvpi¡vuosxa4 v¡ &lt;C ^vn8nx/j ¡ap oatjpxSoaQ &amp; oatxpjstfj ojn¡^su¡ ¡3 '-g '3N3Aag
'[0g6l] S3J!V souang g -j 'okvj^
ap uppn¡oaa}[ v¡ axqos soaixpjsiij soipnis^ "j -^ 'oaiaoaag b vpuajxanpy -g 'aNaAag
" "2¿I "d '2881 ^p ^jquiapas ap 5
'oapua^uop^ 'gi -u 'm *^ 'n oye 'oauajy ¡ap sa¡vuy ua 'vupua^xy vanqn^U v¡ ap
oaijpxSoi¡qtq oixvnuy ua oppaxv^^v vxxaq ap vai¡qn4au t&gt;¡ ap vixojsiu v¡ axqos opm[
'S26I 'S3J]V souang 'n -j 'vuvatxaiuy vat¡puisiiun^ &lt;C dijoj
-s¡h ap vjunf v¡ ap uip¡oq ua 'oxpSaxj a¡uama¡^ uop ap o¡So¡3 "q -g 'sviay oavxanH
•955I 'saiiy souang 'm -u g oye 'Baod^ ^ 'saxiy souanq ap pvptsxantu/j
v¡ ap vpman bi ap opBiiBdB 'xopvixop^j 'za4q3 ppi^ a¡uaatj¡ '-x 'ihonoci
•ss k 561 "dd 'og6I 'oapiAaiuoj^ 'n\ *^ 'kvnSnx/^ ¡ap oatfpxSoaQ &lt;C oatxpjstH o¡n¡ij
-su¡ ¡ap vjsma^ ua 'vkonSnxn vxn¡vxa¡¡¡ v¡ ua oívsua ¡a k vaptxa 07 '"Q #f 'oaavH
*S^6l &lt;O3P
-TAa^uoj^ '¡vuopvu vjao4 xauiix4 p voxanStj ap vunay oaspuoxj '"^ 'oxvaaas vpavo
'^Ql 'saity souang (svuwj saxpuy ap v¡Jvx3ot¡qiq "o 'aaioravo oNoaang
'ILf "d '¿261 'oapjAaiuoj^ gi 'a "i 'kvnSnx/j ¡ap oatjvxSoaQ k oaupptfj o¡nii¡suj
¡ap v¡sm3} ua '¡vnasvj ap oxopoaQ oiuojuy xopvixojsiq ¡3 '"jv 'f 'VNvaavs zaaNyNaag
•0561 'oapiAa^uojv 'vao4? ns k vpia ns 'vSvuvxxvj -y osvwvq '-g 'oavAvg
•ss k 108 'dd '2161 'oaptAa^uoj^ 'IA "i 'vatxppifj vpma^ k '2981 'saxiy souang
'vjv¡¿ ¡ap sapvpaixo¡o/\[ ua 'sa^uvaxaj souixvSvjy oxpuvlajy ap vi¡vx3oiq '-h 'oaavfvg
"0261 'oapiAaiuop^ 'vixojsiq ap svutSvj '-g 'vavaxsg
'6S6I 'oapiAajuoj^ 'sa¡qv¡ou saxqiuoq ap soaifvxSoiq soSsv^ "j 'vjavjv-aa
•ss k g82 -dd '9261
•oap^Aajuoj^ 'I *u 'a "i 'kvnSnx/} ¡ap oatfvxSoaQ k oatxpjsifj ojn¡tjsui ¡ap v^stna^ ua
'xnuijvj uvipi^ sinj k oxp3axj -7 a¡uaiua¡j saxouas soj ap svjxvq 'svoixppin sauopsanj
'OHiI 'saxiv souang 'vut¡ua3xv vtfox3oixo)siq v¡ ap oaijua vixo¡si]3 '-q -g
'8261
-jv souang •vatitxa uppvaifisvja n^ 'saxouaux soui¡uaSxv saxopvtxojsty S03 &lt;-g -g 'v
'SS6I 3P a^quiatAou ap \\ 'oapiAaiuoj\[ 'vipxviy ua 'xopvixo¡siq v¡¡uxo2 ''O 'vaxHosnag
'AIIX-IIA dd '2261 'oapiAaj
-uojv 'I 'í''^(1 pp sopaps so;ixas3 b o3o¡pxj 'sviuv3 saxpuy '-¿ 'oa3A30V ooisivag
'8S6I 'oapiAajuoj^ 'soixvxajt^ soipn¡s3 '*g 'yznvg
'6261 'oapiAajuoj\[
'kvnSnx/j ¡a ua v¡ouv4s3 uppvuttuoQ v¡ ap vtxojstfj ua 'xvunmjaxj vtjasa^ '-g 'yznvg
'¿881 'oapiAaiuop^ 'sa¡Duopn¡i¡suoa soipnis^ "g 'yznvg
"ggí- "d '6261 'oapiAajuoiv '2 gu 'ia "1 'kvnSnxfi pp
ojtjvxSoao k oatxpfsifj ofnjpsuj pp vjspa^ ua cvkvn3nxf} v?fvxSoi¡qiq í-h 'oaNoaaaay
•52 -d '8261 'oapiAajuoj^ g *u 7a 'I 'kvnSnx/j ¡ap oaifvx3oao k oaixpjsifj o¡n¡%¡
-su¡ pp vpma^ ua 'sviuvj saxpuy -xa pp tsoai¡sipv¡s3 sa¡un4y,, soj '-h 'oaNoaaaay
'8¿2-892 'dd 'gg6T 'oaptAa^uoj/ií '09-85
'vaupjstH vpma^
ua '¡vjuatxo uppnjonax v¡ axqos svatxpjsiq sauopv¡un4y v xvunuipx4 vjo/y '•[ -j\[ 'ovaay
'gS6I 'oapiAajuoj^ 'svSpxy ap vtfDx3oi¡qtq "y 'soNvrraxsv^ 3a svnwvo -'f 'yí 'ovaay
'62-¿29 'dd '8^61 'oaptAa^uojv '8^9f' '"u 'voxxppiu vpma^ ua '(1S8I-II8I) vkvuy so¡
-xo^ xo4 ,,opi¡xv¿ ap n¡ixi4s3,, ¡a axqos vixotuatu vu/j b xvuiuxipx4 ojoa^ "f 'Vi 'ovaay
'098 'd '¿061
g 7 'oapiAajuop^ 'vaixpjstH vjsiaa^ ua 'soatfpxSoiq sa¡un4y '[*g 'voaanoig aa]
oinoxnv

f

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
setiembre, 23 de setiembre, 6 de octubre, 13 de octubre, 27 de octubre, 17 de no
viembre, 1 de diciembre, 8 de diciembre y 29 de diciembre de 1950, y 2 de febre
ro de 1951.
Pivel Devoto, J. E., Prólogo a De-María, I, Montevideo Antiguo, Montevideo, 1957.
Pivel Devoto, J. E., Visión del país en 1856, en Marcha, Montevideo, 11 de enero de 1957.
Pivel Devoto, J. E., De los catecismos históricos al Ensayo de H. D., en Marcha, Mon
tevideo, 24 de mayo de 1957.
Pivel Devoto, J. E., José Ma. Reyes y la Geografía del Uruguay, en Marcha, Montevideo,
diciembre de 1957.
Pivel Devoto, J. E., El destino de los escritos históricos del Gral. Antonio Díaz, en
Marcha, Montevideo, 26 de diciembre de 1958.
Rodríguez Monegal, E., Francisco Bauza, crítico de la literatura uruguaya, en Marcha,
Montevideo, 11 de junio de 1954.
Romero, J. L., Mitre: un historiador frente al destino nacional, en Argentina, Imágenes
y Perspectivas, Buenos Aires, 1956.

— 35 —

�NOOHOO

r •• •-.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3000">
                <text>La historiografía uruguaya en el siglo XIX, apuntes para su estudio </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3001">
                <text>Apartado de la Revista Histórica de la Universidad  (Segunda época)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3002">
                <text>ODDONE, Juan Antonio </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3003">
                <text> Oddone, Juan Antonio: La historiografía uruguaya en el siglo XIX :apuntes para su estudio /Juan Antonio Oddone..    Montevideo : s.n, 1959..</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3004">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3005">
                <text>1959</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3006">
                <text>Facultad de HUmanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3007">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3008">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="380">
        <name>HISTORIOGRAFIA</name>
      </tag>
      <tag tagId="381">
        <name>SIGLO XIX</name>
      </tag>
      <tag tagId="33">
        <name>URUGUAY</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="62" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="106">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/bf6f572e23b239060eebf59ddf152d8d.pdf</src>
        <authentication>b760b1b8c2baafdb7a6cc47694fc5c10</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="518">
                    <text>����— soi —
ajdmais sa anb oiupaj nn na oijansaj A opipuajdmoa aiuauíBjaraa jae
apand on anb Braajqojd un ajnamjBpijuJB Bjijnra 'aatp son 'noptuipp
ap BpuaSixa b^ *a^sa anb sbih oSjb sa 'ojuaituEguad jb B^sando jas uis
'Bjja anb o^sand 'uopoB bj Jiuipp BJBd pB^jnaijip bj opuBaipui Bjsa
son 'ojnd ojuaimipuajua [ap sajimij soj JBjBuas jy -BjsijBaj Bina^ojuo
Bun Á BiapBpjaA bjSojojuo Bun jBjuamBpunj Basng 'ojuatmipuajua
jap SBjJoSajBa sbj unSas sajqszijBuB sojep ap BAisjnosip sisajuis buti
ojos sa on 'aaip son 'uopaB bj tojjap s^ #pnjuaAnf ap ajuanj son na
onioo ojjbaoubj ap 'ojJBaijijaa^ ap 'ojJBaijiAiA ap 'pBpijaams ns j^qojd
ap 'ojJBspajd ap 'ojjbzijb3J ap oipam ja sa 'ojuaimBSuad jb asjauodo
ap sofaj 'uopaB bj anb ap ^api^ bj b aonpnoo oj 'baijbj3J uopoajjad
ap op^jsa mi b bSbjj o apuaij anb pspijBnjjiA Bim ap uopszijBaj bj
'jpap sa 'oaijajojsiJB jb oneajaa 'BjqBjBd Bqaip Bajdma anb na opijuas
r^ 'uopBjnaadsa A ñopas ajjua uopisodo bj japnojg ajinipB o^^

"(86^ BníS
-Bd 'i orao^ 'uopoy^j 'ppno^g "Vi) "SBUBJaqos pBiun[OA Bun ap j
EpuaSija^ai ean ap Á^i b^ oÍBq 'pBpi[iqtiiaini b^ '[Bpnasa ap auaij anb
oj na 'naiqniBi ai^dun '^as ja na opepunj 'jBnjaB p anb aiuanrejBp
8Bm Á sbui BjaaajBdy 'ñopas b^ b jaaonoaaj somaqap anb nopnnj
bj ap BpuBjJodrai b^ isas anb BJainb^na 'jojja ajsa somipnp BjoqB
apsaQ *4ínopaB v\ ap bijoso^ij bjm UBqBmB^[ anb o[ '^uopej Bpnap
b{ ap [b^oi ja omoa unB A 'opoj nn omoa JBuSisap Bjoajcd anb ajq
-mon un ^p^sd ozjanjsa un b opBax^dB —pBpwojnB Bidoad ns uoa—
UBjqBq SBaijjaa SBjjap anb 'a^uauiBau9JJa 'saauojua sg; 'sap^joni o
SBonajsa 'sboi9^ 'sBatS^^oaisd ajuaniBidoJd SBui^dpsip sb^ SBpoj A 'jas
pp b^ 'oiuatrapouoa pp Biioaj bj UB^uasajd anb sajBuiSiJO sojaadss
soj 'opipna^ajd B^Bq as anbunB 'Binjaxa ou 'soub zatp ap nopBJBdajd
Bun ap sandsap 'Buoqjog bj ua g68l 3P oranf ap ¿ ja Bpraajsos sisai B'j
•Baiia^jd A BAijBjnaadsa pBpiun ^BjSajni ns ua bijosojij oj uajínjiisnoa
anb soaija o soaisijEjam SBinajqojd sajBdpnwd soj sopoj ap noisaqoa
bj ajqos ouis 'buisiui ñopas bj ajqos ojos ou 'ojuaiuiBsuad jap BAanu
nppBzinBSjo Bun 'ojipanx nsjd nn uBjjodB 'uxj ns b Bajao^ as anb BpiA
Bun ap SBpnawadxa sbj A sauoixajjaJ sbj JBjajdraoa b uba anb soraoj
sop soj 'ainBjnqap un ap BJamijd uopBJídsm bj ap jBSanaj nig,,
•Bjamijd bj b
souiiSx.iip 'BpunSas bj jaaouoa ap saiuB 'anb SEisnfui sboijijo eouiajBjiAa
uaiqmB^ isb A 'Bjsa b soujauaiB oaiS^j aaajBd son 'o^uaituBsuad ns ap
BAijiuxpp npxsjaA bj ajaijajd jojns oidoad ja onio^) -Bjqo Buisint bj ap
a^BJj as anb Jaaja Bisana saaaA b anb 'sauopBijdmB A soinaimpanbuua
sosojautnu JijjaApB napand as 'joiaajsod nppipa bj BjsBq 'uoitoyjj
sisaj ns ap nopipa BJannad bj apsap opmaiuBUi Bq as o^nainiBsnad
ns ap {BpuBjsns oj anb Bjn^asB japnoj^ oinsiin ja opuBna nny

-Bsuad j^[ •{Buopunj ajnaniBJaní ja anb jojba sbut ñauan anb A 'pepij
-B3J bj ajuaraBijEniSiJO nsjaAaj sou soidaauoa soj anb jpimpB ssnqaj
anb Buujaop Bun BJBd 'oiuaiuiBpnB jana) apand ojos uoiaBjad^ Bs^
•Bpnauadxa bj b uopsjadB bj :sajsqjaA sano^sana sbj X sajsaj sau
-oi^sana sbj ajiua n^punsip ap oua^ua un JBaipni somapod vA apsaQ
•jsaj oj ap omxmop ap JopaaaoB jas osa uoa opiaja sq as 'aÍBn^naj
jap o BpBjpnm Bai^oj Bjaap Bim ap oiuiuiop ja opszuBajB asopuaiq
-Bq 'omoa BJjsanin sou A 'Bpuaisixa bj b Bpuasa bj ap afssBd ja bzij
-ajOBJBa anb omsi^ojBJBd jap BajaaB a^uauíajuanaop Bj^snji sou bjjos
-ojij bj ap Bijoisiq b^j 'aiuauíBuajd B^jBjdaaB ouis somapod ou
ua aaajBdB omoa jbi 'ouisjiBraáBjd jap noisuai^jd BJamud
'Bpuaijadxa ap sourauai na asjBajuB^d 'souam jb
'uspand anb SBmajqoJd sojjanbB a^irap^ oj^g #jBaj uoijsana Bun^nru
SBjja na sXsq anb uis 'ssjqsjBd UBuijap as oj^s apuop 'sajsqjaA san
-o^sana ua ojos ua^stsuoa anb SBmajqojd ap asBja Bpoj bijosojtj bj ap
jBJjaisap b BJBiajj as 'aoaiaj BSuaid 'oidpuijd ajsa b opjanas aQ
•eojaap sosa ap s^api sbj ap Btnns bj anb sbut sa ou ojafqo
jap Bapi Bjjsanu anb jpap apand as í ojafqo asa b sominqrJ^B aj anb
'BjarabjBna oatjaBjd sajajux nn jauaj uspand anb 'sajqBuiSBnti sojaaja
•soj sopoj sonomaiuasajdaj A 's^apt SBjjsanu ap Bun ap o^afqo ja som
-ajapisuoa :ajuatnSis oj na saipsj aajjaj ap jBjuaniBpunj sisaj. vj
•omiupuB ojjoJJBSap un opumbpB Biq^q vA ojad 'hiai
•PFa aP oumioiooiQ ja ua ozijpn oj aajpj oSan^ -oopviuSv^d opo^af^
ap ajqmou ja uoa opajsd^ a^uatnjoijsjsod anb 'sooiiovud sopvijnsaj.
^ sootfpsojif sauoiodaouo^ opBjnjij 'sauref 'j^ ap ojnaijjB ja ua zba
BJamud jod aaajBdB íojnajjjB oqorp ua Bjjuanoua as ou omsnBmBjd
BjqBjBd bj anb JBaipni aqB^ "6¿8I aP o^^n^ ap anfei^doso^ii/^ ^naaj^
bj na oppnpBjj A '8¿8T 3P ojaug^ na '^miuoj/^ 9ou&amp;io j. v pido^ bj ua
opsaijqnd 'joa/a svapi uno ^^vw oí mo[j opBjn^ij 'aajp^ -g sajjBq[) ap
ojnajiJB nn na Bjjuanaua as ouispBtuáBjd ouimjai jap ua^iJO [3
•japuoja ap A a^apj ap ossa
ja Bijas jb^ •soaoAinba sojubj b ua^jBm op^p u^q 'sojja unSas 'anb
'sauopBjnuuoj SBJamud sns ap opBáauaj usq anb jpap apand as is^a
A 'SBjjoaj sns ap aaBjjxa opijanb u^q as anb sauopB^nojojd sbj op^z
•sqaaj UBq soqanm 'BinjosqB BjSaj Bun sa on anb .'ojsa ap jssad y
•ajuaraBaojdjaaj UB^odB as sisaj sssjaAip sbj 'pBptpnnjojd bj ua anb
ouis 'apijjadns ua ojuatuiBzBpj^ua un ^sq oj^s on anb A 'opssajdxa
oj anb sbiu sa op^oijiu^is oj anb ap uoisnpuoD bj b JBSajj apand as
'sejqo sns tsb opnB^nojojd 'j^puaiod A opBjnmJojm oinaimBsnad ns ua
'ajqisod oj na opuBpuoqs A 'oipjjdxa ojuatuiBsuad ns oqanm ua uep
•joqsap anb 'sauref uoa jBpadsa ua 'saJopBsuad sojsa uoa ajjnoQ

-unj Bjjsiuimns Buijjoop Braijjn Bjsa omoa somajaA 'soidojd soiuaimp
Bjjpuaj anb 'jsaipsj omsrjrdma jap Buujaop bj A omsijBiUoEjd ja aajua

•Bpuuas Bpuauadxa bj ap OAiiaaja jojba ja
jod opBpjBdsaj 'ouBpnpij jojba un ouis Bjpnai ou pnjdaouoo o^uaira

'ssauaBJd sspuanaasnoa uaanpap as 'zaA ns b 'jBna bj
ap 'pBpjaA bj ap Bjjoai Bun aXnjisuoa as anb sa omsijidma asa ajqog
•sauopBjajdjajuí sbjbui sbj ap A SBaijjja sbj ap Bpijsnfui bj BqBaoAOjd
anb A 'BqB^jBj aj anb BaiSoj Bpuajaqoa bj Bp aj A 'jan¿B b sojuara^p

•ojnaiuiiAoai
ajsa b ajqmou uojaip anb soj ap onn anj anb 'japuojg ap o^uaira
•Bsuad jap SBOijsjJajoBJB^ sbj ap SBun^jB ainamaAajq jBoiput b souiba
'saniBf ajqos ajuainBAisnjoxa is^a bjbsj3a oipnisa oJisann orao[)

�realmente superado en la realidad. En el fondo, lo que se resiste a
admitir, es el dogma de una realidad, de una ontología perfecta. No
quiere creer que el acto humano, la causa segunda del obrar, sea una
ilusión, que su movimiento ascensional sea una pura pantomima. Se
admita o no la idea de causalidad-atracción, al lado de la causalidadempuje, según las inolvidables páginas de L'Evolution Créatrice,
lo cierto es, que, en ambos casos, estamos dentro de la categoría
del sub specie aeternitatis. Claro que Blondel, admite una trascen
dencia, que James, que ha calado más hondo en lo creador puramente
humano, y en el impulso heroico, habría denunciado, pero de igual
manera, si prescindimos de eso, aquél nos coloca en esa zona interme
dia del ser y el no ser, en la cual acontece el esfuerzo creador. Nos
parece que Blondel, demasiado hipnotizado por la causalidad-empuje,
al pretender eludirla, ha caído en el extremo opuesto de la trascen
dencia, pero eso no llega a hacer perder su valor completo a la acción
humana, porque, quién sabe si la trascendencia no será una proyec
ción de lo puramente humano. Inclusive parece subrayar la labor de
recepción de la trascendencia, donde muy mezcladas, podrían coexis
tir, la labor de creación y de aceptación. "Las ideas que nos imantan
hacia lo alto no son completamente nuestras; ponen en nosotros una
fuerza que es la de una presencia realmente trascendente; y esta
inmanencia vital de esos principios de valor ontológico suscita el
movimiento que, partido de lo alto a lo bajo, hace posible y aun
obligatoria nuestra ascensión. Sólo que no es de golpe que discerni
mos el origen y la plenitud de este estímulo; nos aparece primero
como nuestro, emergiendo en las brumas de la conciencia naciente
y de la actividad confiada en sí. Es poco a poco que la reflexión res
tituye a su verdadera fuente lo que podría primero parecer surgir
de las profundidades oscuras y lo que viene realmente de las alturas
al principio veladas. Nuestra tarea es entonces ahora, pasando por
la zona media, unir los impulsos inferiores de la actividad espontánea
a los datos superiores y a las exigencias liberadoras a las cuales la
acción debe conformarse para devenir plenamente ella misma".
(M. Blondel, L'Action, tomo I, págs. 82-3).
En James, precisamente, vamos a encontrar, a través de toda su
obra (en eso precisamente se basa y se fundamenta su pluralismo y
el rechazo del absolutismo) la idea de que la acción humana agrega
algo a la realidad, le da consistencia al cosmos, de que "la distinción
entre la realidad y el valor, —cuando se lleva, en la experiencia, a lo
más hondo— tiende a desaparecer; pues la esencia del fundamento,
en la experiencia, confunde, integra una en otro; y no sabemos enton
ces a qué hondura el acto humano da consistencia al cosmos; desde
qué hondura, el cosmos hace un llamado y determina la inclinación
del espíritu a las cosas". (Luis Gil Salguero, Escritos, 1934-39, pág. 94).

— 106 —

I. LA ACTITUD GENERAL DE W. JAMES
Lo que hemos anticipado ya, nos indica uno de los caracteres
más importantes de la filosofía de James: graves reservas sobre el
intelectualismo. No creemos, sin embargo, que él, o cualquiera de los
pensadores que lo acompañan, profesen, como se les ha objetado, un
desprecio absoluto por la razón. A veces parece, al observar esta clase
de polémicas, que los autores, llevados, unos, por el afán crítico, y
otros, por una mal entendida consecuencia, sean, aparentemente, más
exagerados, de lo que realmente son, sea en el reconocimiento del va
lor de la doctrina opuesta o en la defensa de la doctrina propia. La
denominación de una doctrina contribuye en no menor grado, por su
forzoso esquematismo, a robustecer esto, ya que elimina todos los
matices que la labor concreta del pensamiento presenta.
Las reservas de James acerca de lo difícil o lo imposible que es
el admitir un pensamiento puro y un conocimiento puro, lo llevan a
afirmar que el temperamento influye en la adopción de una posición
filosófica. Sin embargo, conviene tener presente, desde ahora, que la
influencia de lo sentimental sobre el pensamiento racional, se trate
de cuestiones metafísicas, religiosas, científicas, etc., está muy vigilada
en James, que ha realizado numerosas aclaraciones sobre el alcance
de un famoso ensayo suyo titulado: La Voluntad de Creer.
Los temperamentos se agrupan en dos grandes clases, que nos
darán dos grandes grupos de filosofías. Por un lado tenemos el espí
ritu delicado, que no pudiendo soportar los hechos en su brutalidad,
será racionalista, y se mantendrá atenido a los principios; para él,
tomar contacto con la realidad, significará "ensuciarse". Junto con esa
característica, se unen otras; en primer lugar, será idealista, optimista,
religioso, libre arbitrista, monista y dogmático.
El espíritu rudo (opuesto al anterior), preferirá atenerse a los
hechos, y por tanto, será empirista, sensualista, materialista, pesimista,
irreligioso, fatalista, pluralista y escéptico.
El espíritu delicado llamado a elegir entre la filosofía y la vida,
se pronunciará por la primera, como recuerda James en su artículo,
¿Bradley o Bergson?, lo hacía el primero. Se separará de las expe
riencias concretas y del mundo en que éstas se encuentran, y preferirá
la pureza de su construcción ideal a la suciedad y fangosidad de lo
real. La visión del mundo que se da en una clase de filosofía raciona
lista, se contradice abiertamente con la visión real del mundo. El
refinamiento de la cátedra se ve ahogado por el "colosal universo
de los hechos concretos, en su terrible salvajismo, en sus sorpresas
y crueldades, con la crudeza que se nos aparecen". (W. James, Pragmatism, pág. 22).
Consecuencia de ese carácter abstracto y alejado de la vida, es el
rechazo que se experimenta por la metafísica; rechazo que James
también sintió, orientándose en un sentido distinto, buscando las
realidades particulares, el flujo de las sensaciones, que no lo aban
donó nunca. Aunque él sostenga que el pragmatismo viene a mediar
— 107 —

�— ¿oí —
jBipam b auaiA otusnBinSBjd ja anb BSuajsos ^a anbuny •Bonnu onop
-UBqB oj ou anb 'sanopBsnas sbj ap ofnjj p 'saiBjnDijJBd eapBpijBaj
bbJ opusosnq 'ounjsip opijuas un ua asopufinaijo 'oijuis uaiqniBj
sanref anb ozsqoaj íeDisip^am bj jod Biuaniuadxa as anb ozBuoaa
^a sa 'BpiA bj ap opBfajB A ojOBJíeqB ja^aBjBo asa ap Bionanaasno^
"(^2 '^^&lt;l 'tusitvtu
•Svjj 'saniBf -^) •ttnaoajBdB son as anb Bzapnjo bj uoo 'sapBpjanj^ A
SBsajdios sns na 'orasifBAjBS ajqujaj ns na 'sojajauoo soqaaq soj ap
ogjaAian psojoa,, p Jod opeSoqB a^ as Bjpajsa bj ap ojuaituouifaj
jg; 'opnnm pp jb^j uoisia bj noo ajuauíBiJaiqB aoipBjjuoa as 'bjsij
-booiobj bijosojij ap asBp un aa Bp as anb opuntn pp uoisia vj *jBaj
oj ap pBpisoSnBj ^ p^papns bj b papi uoponajaao^ ns ap Bzaxnd bj
BJuajaad A 'uBjjnanoua as SB^sa anb na opuntn pp A SBiaaauoo sBpuaiJ
-adxa sb{ ap BjBJBdas ag 'OJamtid p Bp^q oj '¿uosS^ag o Aajpoug?
'ojnojjJB ns na sanref Bpi^noaj ocnoa 'BJarnijd B[ Jod BJBtounuojd as
'spiA b^ Á Bijoeo^ij B[ aj^na jiSap b opBtnBj[ opBoipp njiaidsa ^^
•ooijdaDsa Á Bjei{Bjn[d 'BjsipjBj 'o
'Bjsimisad 'Bj8i|BiJa^Bui 'Bisijensuas 'Bjsijidiua Bjas 'ojiibj jod A
so^ s asjana^B Bjcuajajd '(joij31ub jb oisando) opnj njxjjdsa
•O3ijBtn3op Á B^siuoni 'BjsiJjiqjB 3Jqi^ 'osoi^ip^
'Bjsiraijdo 'Bjaipapi BJas 'jbSiij jamud na ísbjjo uaun as 'Bo^sjJa^3BJB^
Bsa uod o^nnf '(^a8JBpnsaa,, bjboijiuSis 'p^pi^^j bj noo oj^biuoo nmoj
'p Bjsd ísoidpuud so[ b opiuajB Bjpnainem as A 'BisijBnopBi Bjas
'pBpi[Bjnjq ns aa soipaq eo\ JBjiodos opnaipnd on anb 'opB^tpp mu
-idsa p somana) ops[ nn joj •sbijosojij ap sodnoS sapaBj3 sop nBJBp
son anb 'sas^p sapnBj^ sop na nedniíta as soinaniBjadnia) so^
'J99^J ap pvjunjO^^ tyj :opB[mu ojíns oXBsna osorasj un ap
aouB3[B p ajqos sanopBJB[3B SBSojamnn opBzt^aj Bq anb 'saniBf na
BpB[iSiA Ánxa B^sa '-oja 'SBoiji^n^p 'sbsoi^i[3j 'sboisijbj9ui sanoiisana ap
3jbjj as '[BuopBJ ojuaitnBsuad p ajqos ^B)nampaas o^ ap Bianonjjuí
B[ anb 'BJoqB apsap 'atnasajd ^ana) auaiAnoo 'o^jBqma mg -boijosojij
uopisod Bun ap uppdop^ B[ na ^Anjjut oiuaniBjadniai p anb jbuijijb
b uba9[[ o[ 'ojnd oju^impouoD nn A omd oinainiBsnad un jijtrapB p
sa anb ap^isodmi o( o IPJJÍP l aP B0-ta;)B samBf ap SBAjasa^ SB^
'Binasaad oinainiBsnad pp B^aj^noa JoqB^ b\ anb saopBui
so¡; sopo^ Bninrip anb vA 'oisa la^aisnqoj b 'orasijBiuanbs^ osozjoj
ns Jod 'opB.tó jconaní on na aXnqiJ)noa BuiJjDop Bun ap u^pBuiraou^p
Bq "Bidojd Buij^^op e^ ap Bsnajap v\ na o Bisando Buijjoop b^ ap jo^
-ba pp oiuaiinpono^aj p na Bas 'nos ajuaui[Bai anb o\ ap 'sopBjaSBxa
bboi 'ajuamajuajBdB 'usas '^puanoasuoo Bpipuaina [bui Bun jod 'soj^o
Á 'ooijjjo hbjb p Jod 'soun 'sopBAan 'sa-iojnB so¡ anb 'SBatinapd ap
asBp Bisa JBAjasqo \e 'aoaasd sa^aA y 'npzBj b^ jocI o^njosqB opajdsap
nn 'opeiafqo B^ sa^ as omoa 'nasajo^d 'usuBduiooB oj anb sajopBsnad
so{ ap Bjainb[Bno o 'p anb 'oSjBqma uis ^somaaja o^ •omsipn^^apini
p aaqos SBAjasa^ S3abjS :saniBf ap btjosojij b\ ap saiuBiJodmi sboi
boj; ap oun Boipui son 'bjÍ opBdpi^ae somaq anb ^yj

sa^vf ^ aa TvnaMao clqxixdv vi i

— 901 —

• (^6 -gfd 'é^-t^g^T lso^uos^ 'oíanSiBg \x^ sin^) -u8bsoo sb^ b muídsa pp
uopBUT^oui B[ Bmaua^ap A opBuiB[^ nn 3DBq soinsoo p 'Bjnpuoq anb
apsap ísoiusoo [b Bpnaisisnoa Bp ouBinnq oiob p ounpuoq &amp;nb o sa^
-uo^ua somaqBS on A i ojio na Bun b j^ainr 'apanjno^ 'Bianauadxa B{ na
'ojtiawnpunf pp oiouasa ^\ sand íjaaaJBdBsap b apnat^ —opuoq sbot
oí b 'Bpnauadxa v\ na 'BAa^ as opn^na— 'jo[ba p A p^pi^aj B[ ajina
nopmisip v\n anb ap 'soraso^ p Bpuajsisuoo Bp a[ 'pBpipajc B[ b oSp
bS^-iSb BUBmnq ñopas b[ anb ap Bapi B[ (orasijniosqB pp ozBqoai p
A oui8i[Bjn[d ns BjuaraBpunj as A sseq as ainaniBspajd osa na) Bjqo
ns Bpoj ap saABj) b 'jBJino^na b soiuba 'a^uaniBspajd 'sauíBf u^
'(-^8 '8S?(I 'i oraoj tuoi%oyfi 'ppno[g •j^^)
•4tBuisitn B[p ainaniBnapi JinaAap Bjsd asJBiujojuoD aqap nopaB
B[ sa^Bna sb[ b SBJopBJaqij SBpna^nca sb^ b A sajouadns sojBp so[ b
BauBjuodsa pBpiApoB B[ ap Bajouajni sosp^dnii so^ Jiun 'Btpain buoz v\
jod opuBSBd 'BJoqB saouojua sa B3JB} Bjjsan^f -SBpspA oidpmjd ^
8BJnj[B 8b[ ap ainampaj anaiA anb o\ A BBjnaso sapBpipnnjojd sb[ ap
ji^jns ja^aJBd ojamud Bjjpod anb oj a^nanj BjapBpaaA ns b ^^njij
-saj uoixa^pj ^^ anb oaod b oaod sg -is na BpBijuoD p^piAii^B b^ ap A
ainapBn Bpuapuoo b^ ap SBonuq sb[ na opnai^jaaia 'oJisanu omoa
ojatnud aaaj^dB son ^opnmi^sa aisa ap pnimapí B( A na^uo p som
•inja^sip anb adjoS ap sa ou anb o¡og 'u^isuaosB Bjjsanu BuoiBSipqo
uns A a^qísod aasq 'of^q o¡ b o^[b oj ap opijjBd 'anb oiuatraiAoni
p Bjpsns oaiSojojuo jo^ba ap soidpuud sosa ap piíA BpuauBnnn
Bisa A i aiuapna^sBJ) ainanqBaj Bpaasajd Bun ap bj sa anb Bzjanj
Bun sojjosou na nanod íSBj^sanu aiu^tuBjajduiOD nos ou ojjb oj BpBq
ubjubiui son anb s^api 9vjn *nopB)da3B ap A nopsaj^ ap joqBj bj 'jij
-sixaoa uBjjpod 'sBpBj^zam Anva apnop 'BpnapnaasBj^ B[ ap nopda^aj
ap joqsj bj JBABjqns a^ajBd aAisnjouj 'ouBuinq ainaniBjnd oj ap uop
-aaiCojd Bun Bjas on BpnapnaasBj^ bj is aqss nainb 'anbjod 'BUBinnq
ñopas bj b ojajdmoD jojba ns japjad aaoeq b sSajj on osa ojad 'Bpu^p
bj ap ojeando omajpca ja na opiso Bq 'Bjjipnja aapuajaad jb
-pBpijBsnBa bj jod opBzpoudiq opBiSBniap 'japuojg anb ^oajBd
so\[ 'Jopeá^^ ozJanjsa ja a^ajuooB jbii^ bj na 'jas on ja A jas jap Bip
-arajajuí buoz Bsa na b^ojo^ son janbB 'osa ap somipnpsajd is 'Bjansm
pnSí ap ojad 'op^punu^p BjjqBq 'oatoja^ osjndrai ja na A 'onBumq
ajuauíBJnd JopBaj^ oj ua opnoq SBtn opBjsa Bq anb 'saniBf anb 'BiDnap
Bun a^irapB 'japnojg anb ojbj[) -sijujiiíja^ao atoads qns ¡ap
bj ap oj^uap eoniBjsa 'sosbd soqniB ua 'anb 'sa ojjap oj
•uottn'¡ oa^^íq ap SBni^sd sajqBpiAjont sbj unSas 'afndtna
bj ap opsj jb 'uopoBJ^B-pBpijBsnBa ap Bapi bj on o Biimps
ag "BuituioiuBd Bjnd Bun Bas [Buoisuaase ojuairaiAoui ns anb 'npisnjr
Bon Bas 'jBjqo jap vpunSss osrmo bj 'oumuni{ ojo ja anb aaaio ajainb
o^j #Bjoajjad biSojojuo Bun ap 'p^pijBaj Bun ap BraSop ja sa 'JTjjmpB
b 9jei8ai as anb oj 'opuoj ja u^j -pBpijBaj bj ua op^jadns

�entre esas dos posiciones, se puede observar que sus simpatías, si
tuviera que elegir, estarían del lado de los espíritus rudos. En muchas
partes define su doctrina como un empirismo; en la obra que lleva
este título, dice que su Weltanschauung, es esa. (W. James, Essays in
radical Empiricism, pág. 41).
Asimismo conviene recordar que las primeras aficiones de James
se orientaban hacia la historia natural. Fue su maestro, el célebre
naturalista Agassiz, para quien la naturaleza era objeto de culto; éste
le aconsejaba ir hacia ella, a "tomar los hechos entre sus manos". Nos
relata cómo en las horas que pasó con Agassiz, le enseñó de tal ma
nera la diferencia entre todos los posible abstraccionistas y los que
vienen a la luz del mundo de la plenitud concreta, que nunca pudo
olvidarla. (W. James, Memorieg and Studies, pág. 14).
Su Correspondencia también nos habla de este culto a la sensa
ción. "Él siente más y más vivamente el hecho en su brutalidad y en
su belleza, lo que su padre llama con desdén la constitución natural
de las cosas". (J. Wahl, W. James d'aprés sa Correspondance, R. Philosophique, 1922; véase también W. James, Extraits de sa Correspon
dance ).
Los puros hechos y la realidad cotidiana lo llenaban de placer;
en sus cartas se encuentran pasajes que parecen arrancados de los
cantos de Whitman.
De igual manera que su secuaz, Schiller, reprocha a los griegos
su culto por lo conceptual, y pone en duda, como lo había hecho
Lange, el valor de la revolución socrática, que habría conducido a
una estéril y peligrosa dialéctica del concepto, (v. A. Lalande, Pragmatisme, Humanisme et Verité, en Revue Philosophique, 1901-8).
Así James, en su Psychology, Br. Course, encuentra que el
carácter portentoso y abrumador, adscripto a las concepciones univer
sales, es sorprendente. "Difícil es comprender por qué, desde Sócrates
hasta nuestros días, han venido los filósofos compitiendo en su des
precio por el conocimiento de lo particular, prestando adoración a lo
general, siendo así que el conocimiento más adorable debe ser el de
aquello que lo merezca, esto es, de lo concreto y lo singular. (W. Ja
mes, op. cit., pág. 242).
Conviene aclarar, sin embargo, que con eso, James no preconiza
una vuelta al empirismo y una vuelta al culto de lo demasiado par
ticular, sino que tiene además el culto por el hecho "conexionado",
por la totalidad concreta. Concuerda así su pensamiento con el de
Whitehead, para quien "un simple hecho aislado es el mito primario
que requiere el pensamiento finito, es decir, el pensamiento incapaz
de abrazar la totalidad.
Este carácter mitológico aparece porque semejante hecho no exis
te. La conexión pertenece a la esencia de todas las cosas, de todos
los tipos. Pertenece a la esencia de los tipos, el hecho de hallarse en
conexión. Toda abstracción de la conexión envuelve la omisión de
un factor esencial del hecho considerado. Ningún hecho es meramente
él mismo". (A. N. Whitehead, Modos de Pensamiento, pág. 20).

Y James, de igual manera que Whitehead, encuentra bloques de
duración, espesores espaciales, sensaciones irreductibles, (v. J. Wahl,
Les Philosophies Pluralistes, pág. 104).
Es ya célebre, y por eso no vamos a insistir mucho, su concepción
de la vida mental. Es una reacción contra el asociacionismo, "teoría
del polvo mental", que, a su modo de ver, proviene de la acentuación
de las experiencias disyuntivas. Acentuación que podemos encontrar
en Berkeley, cuando llevado por su afán de negar las ideas abstractas,
cae en el exceso contrario de la desconexión de las experiencias.
(v. J. Berkeley, Principios del conocimiento humano). En Hume,
"todos los sucesos parecen enteramente sueltos y separados. Un suceso
sigue a otro, pero jamás podemos observar un lazo entre ellos. Parecen
ayuntados, pero jamás conectados, y como no tenemos idea de algo
que jamás ha aparecido a nuestros sentidos exteriores, o a nuestro
sentimiento interno, la conclusión necesaria parece ser que no tene
mos por completo idea de conexión o fuerza, y que estas palabras
carecen de todo significado, tanto cuando se emplean razonamientos
filosóficos, como cuando se emplean en la vida diaria". Y toda la
segunda parte de la Sección VII de la Investigación sobre el Entendi
miento Humano, insiste sobre esa falta de conexión. En la doctrina
de James Mili se encuentra la misma tesis y lo mismo ocurre con
J. Stuart Mili, especialmente cuando nos habla de que las posibilida
des permanentes de sensación son unidas por nosotros, (v. J. Stuart
Mili, La Philosophie de Hamilton, caps. XI y XII y W. James, Essays
in radical Empiricism, pág. 43).
Se advierte, pues, en él, una preocupación fundamental que ra
dica en que lo ontológico debe primar sobre lo epistemológico, de
igual manera que prima en Whitehead, que se define a sí mismo como
un filósofo de la naturaleza. James también lo es, por eso el problema
de la distinción entre apariencia y realidad, no le ocupa mucho tiem
po, y desde el comienzo, y a través de toda su obra, puede indicarse
una- constante lucha contra Bradley, que prefería salvar la verdad a
la realidad y que consideraba en un segundo plano el sentimiento
y en un primer plano al intelecto, aunque reconocía que sólo el pri
mero nos entregaba lo real.
Para James, algo real, implica algo que de alguna manera tene
mos que tener en cuenta, y esa, que es la fórmula pragmática, circula
por todo su pensamiento, (v. W. James, Some Problems of Philosophy,
pág. 101).
Su visión de la realidad podría decirse que es una experiencia
sentida, que Perry describe así: "Por un lado el ambiente, una pre
sencia que no tolera sino lo que está conforme con ella, y que no cede
más que poco a poco y a pesar suyo, al esfuerzo moral, y por otro
lado el hombre, que, una vez que ha encontrado el medio de vivir
en buenas relaciones con aquel ambiente, percibe que es una mina
inagotable de posibilidades...". Por golpes repetidos, por elecciones
sucesivas, lentamente, él hace surgir de ese ambiente, como un escul-

— 108 —
— 109 —

�— 601 —
-jnasa un oraoo 'aiuaiqniB asa ap JiSans aoBq ja 'ajnauíBiuaj 'SBAtsaans
sanopaaja Jod 'sopiiadaj sadjoS aoj mu • • • sapBptjiqisod ap ajqBioBni
buiui Bun sa anb aqpjad 'ajuaiqniB janbB uoa sauopBjaj SBuanq na
jiaia ap oipam ¡a opBjjuoaua Bq anb zaA Bnn 'anb 'ajquroq ja opBj
ojio jod A 'jbjoui ozjanjsa jb 'Oiíns jBsad b á oaod b oaod anb seui
apaa on anb A 'Bjp uoa anuojuoa Bjsa anb oj ouis Bjajoi ou anb Bpuas
-ajd cnn 'ajnaiqniB p op^j un joj,, :jsb aquasap Ajja^ anb 'pijwas
Bpuauadxa buti sa anb asjpap Bjjpod pBpijsaj bj ap uoisia ng
•(TOT *s?d
•^i^rfoso/ii/^^ /o siuajqouj awo 'sauísf 'j^ *a) •ojuaiuresuad ns opoj jod
Bjnajp 'BoijBtnSBjd Bjnnu9j bj aa anb '^sa A 'Bjuana na jauai anb sora
-anaj Bjansui BnnSjB ap anb oSjb Batjdmi 'jBaj oSjb 'sauiBf bjbj
•JBaj oj Bqs^aJ^na son ojam
-ud p OJ98 anb Biaouoaaj anbnne 'ojaapjuí jb ouBjd jauíjjd nn na A
ojuaininuas p ou^jd opnn^as nn ua BqB.ioptsnoo anb Á pBpx^aj B[
b pBpaaA B[ jba[bs Bijajajd anb '^a^pBJtg Bjjuoa Bqon^ ^juBjsuo^ nn
asjBoipui apand 'Bjqo ns Bpoj ap saABJj b á 'oznairaoo p apsap A 'od
-raaij oqonuí Bdnoo a^ on 'p^pipaJ A BianauBdB ajjua noiouijsip B[ ap
Bma^qojd p osa lod 'sa oj naiqmBi sauíBf •Bza^.mjBu b^ ap ojos^^tj mi
oraoa omsim is b anipp as anb 'pBaqaiiq^ na emud 3nb BJau^ni pn9i
ap 'o^iSo^raajsida o[ ajqos jBmud aqap ooi9piuo oj anb ua Boip
-bj anb pnuaniBpunj u9iDBdnooajd Bun 'ja na 'sand 'ajaaiApB ag
' (^ *Sfd 'wsptMdiu^ jvoipvj ut
s^ms^f 'satuBf 'j^ A jj^ A j^ *sdBO 'uofjituvjj ap aii^doso/ii/^/ vq '[(TK
jJBnjg •[ *a) 'sojiosou aod s^piun nos uoiobsuss ap saiuauBnuad sap
-Epi^iqísod sv\ anb ap Bp^sq son opn^na a^nani[Bpadsa 'níK íJBnjg •[
uoa ojjiioo oiusiiu o[ A sieaj Brasuu B[ Bjjuanoua as ^fi^\[ sauíBf ap
BuwiDop B^ n^ •n9ixanoo ap Bjpj Bsa ajqos aisisni 'oumunjj otuaitu
-ípuatu^ J9 aj.qos umon^itsaciui ^\ ap jj^ nopaag B^ ap a^jBd Bpnn^as
BJ BpOJ J^ '^BUBip BpiA B[ U9 UB3|duia 38 OpUBllO OIUO3 '8O^IJ98O^IJ
soiuaimBnozeJ UBa[dma as opnBna o^ubj 'op^oijiuSis opoj ap uaasjBo
SBjqBjed SBjsa anb Á 'szianj o u^ixouo^ ap Bapi oia^dmoa jod som
-ana) on anb Jas ^oaivd eijssa^au uoisnpuo^ b¡ 'onjaini ojuairaijuas
ojjsanu b o 'sajoxja^xa sopnnas soajsanu b oppajsds Bq sbhibC anb
ob[b ap Bapi somana) on omoa A 'sopotoauoo seuref o^ad 'sopojunAv
uaoaJBj 'sofja ajjua ozb[ nn jBAjasqo somspod SBinef ojad 'ojio b anáis
osa^ns u[^ •sope.TBdas A. sojpns a^nauíBja^na naaajsd sosaons so[ sopo^,,
'auinjj n^ •(ouoiunt¡ ojuaiuiioouoo yap sotdfouiuj '^ap5[jag • ^a)
•SBpuauadxa sb¡ ap U9ixauoosap B[ ap oijbjjuo3 osaaxa p na aBa
'SBjDBjjsqB 8B3pi 8b[ JBau ap hbjb ns Jod opBAaj[ opuBna 'jíap3[jag ua
jBJjuooua somapod anb n9pBnjnaay 'SBAiiun^sip SBpuaijadxa sb^ ap
uoioBmuaoB b^ ap auaiAo.id 'jaA ap opotn ns b 'anb '^pinato OApd pp
BIJO3J,, 'OUlSmOpBpOSB p BJ)UO3 H9paB3J Bun S^ *JBJUani BptA ^\ 3p
uoiada^uoa ns 'oqanm jpsisui b souiba ou osa jod A 'ajqa[aa vA s^
• (^0T *^?^ 'sajsijvunjj sai^dosojiiij sa&lt;j
'iqBy^V -f -a) •sa^qpanpajji sauopBsuss 'sajBi^Edsa eajosadsa 'n9pBjnp
ap sanbo^q Bjjuanoua 'pBaqs^iq^ anb BjauBm ^nSí ap 'sauíBf j^

801 —
('ojuaiiuvsuaj ap sopoj^ 'pBaqajrq^ *^[ *y) "Moui8irci ja
a^uaruBJain sa oqaaq nnSui\[ 'opBJapisnoa oqaaq [ap [Biauasa joj^bj un
ap uoisiuio bj aAjanAna uoixauoo bj ap U9p3BJi8qB Bpoj^ -uotxauoa
na asJBjjBq ap oqaaq ja 'sodtj soj sp Bpnasa bj b aaanajja^ "sodij soj
sopoj sp 'SBSoa sbj SBpoj 3p Bpnssa bj b a^auaijad uoixauoa vj *aj
-sixa ou oqaaq ajubfainas anbjod aaajBdB oaiSojo^iui jajosiBa ais^
•pBpi^joj bj jBzBjqB ap
i ojuainiBSuad ja 'jpap sa 'ojiuij oiuaimesnad ja ajambaa anb
ojiin J3 83 opsjsiB oqoaq ajdmis un,, nainb BJBd 'pBaqaixq^
ap ja uoa ojuaiuiBsuad ns jsb Bpjanouo^ 'Bidjauoa pBpijBjoj bj jod
*MopBuoixauo3,, oqaaq ja jod oijna ja SBUiapB anar^ anb ouis 'jBjnaxi
-jsd opBiSBiuap oj ap o^jna jb BjjanA Bnn A omsuidma jb BjpnA Bun
Bztuoaaad ou saniBf 'osa uoa anb 'oSjBqma uis 'jbjbj3b auaiAUO[)
-Bf '^) ^B^nSuis oj A ojaaauoa o[ ap 'sa ojsa 'Bazajam oj anb ojjanb^
ap ja Jas aqap ajqBJopB sbui ojusimpouoa ja anb isb opuais 'jBJtauaS
oj b u9pBJops opuBjsajd 'jBjna^jBd oj ap o^uaiinioouoo ja jod opajd
-sap ns ua opuapidnxoa 8OJOS9JIJ soj opiusA n^q 'BBjp sojjsanu BjSBq
saiBjaog apsap 'anb jod japua^dmoa sa jpjjiQ,, 'ainapuajdjos sa 'sajBS
-jaAiun sanopda^noa sbj b ojdijaspB 'jopBmnJqB A osojua^jod jajoBjea
ja anb BJinanaua 'asuno^ 'j.q 'X3ojoi¡o^sj ns ua 'saniBf isy
* (8*1061 'anbmdosojjifj anaa}¡ ua 'ajija^ ja atusmmunff 'aiusitniu
•Svjj 'apuBjB'^ *y *a) -oidaanoa jap Bax^aajBip BsojSipd A juaisa Bnn
b oppnpuoa BijqBq anb 'BaijBjaos H9pnjoA8J bj ap jojba ja 'aSuB^j
oqaaq Biq^q oj omoa 'Bpnp na anod A 'jBn^daauoa oj jod oijna ns
soSaioS soj b Bqaojdaj 'jajjiqag 'zBnaas ns anb BaauBín jsnSí 8Q
•uBnijtq^ ap soinea
soj ap sopBauBJjB naaaj^d anb safBBBd HBJinanaua as sbjjb3 sns na
^jaaBjd ap UBqBuajj oj BuBipijoD pBptjBaj bj A eoqaaq sojnd scj
'(aourrp
-uodsau^oj os ap siwiix^ 'sauíBf -j^ uaiquiB^ assaA íf^f^ól 'anbii¡dosoj
'Vid 'U '^ouvpuodsauuoj vs sajdvjj sauiof *^j 'jq^ 'f) "^sbsod sbj ap
jBJniBu U9pnjjj8uoa bj uapsap noa buibjj ajpsd ns anb oj 'Bzajjaq ns
ua A p^pijBinjq ns na oqaaq ja ajnainBAiA sbui A sbui ainais ^,,
-Bsnas bj b ojjna ajsa ap Bjq^q son naiqtuBí mouapuodsajjoj ng
•(^T '^?d 'saipni puv satjoiua^^
^ 'eauísf -j^) jpj
opnd Bannn anb 'Bjajanoa pn^iuajd bj ap opunni jap znj bj b uanaiA
anb soj A ssisiuopaBJtsqB ajqísod soj sopo} aj^na Bpuajajrp bj bj^u
-bhi jbj ap 9uasua aj 'ziss^Sy uoa os^d anb ssjoq sbj ua omoa bjb[oj
eoM 'tí8011^111 8ns ^jina soqaaq soj jbuioj,, b 'sjja Bp^q ji BqBÍasnoaB aj
ajsa íojjna ap ojafqo Bja BzajBJn^BU bj nainb BJBd 'ztss^Sy bjsi^bjiubu
ajqajaa ja 'ojjsaBm ns an^; *jBJnjBn Bijojsiq bj Bpsq UBqB^uaiJO as
sauíBf ap sauopijB SBjamud sbj anb jBpjoaaj anaiAnoa omsinnsy
'(jf '^^d 'lustotjtdiu^
w sAvss^ 'saniBf -j^) -vea sa '8unnm{osumjaji ns anb aaip 'ojnjjj
BAajj anb Bjqo bj na í omsrjidma un omoa Buijjaop ns anijap
SBqanm u^ -sopnj sn^ijídsa soj ap opBj jap UBUBjsa 'jiSaja anb
is 'SBjjBdiuis sns anb iBAjasqo apand as 'sanopisod sop SBsa ajina

�tor, el mundo en el cual vive. (J. Wahl, Les Philosophies Pluralistes,
pág. 106).
Y de igual manera que tiene una confianza infinita en cada cosa,
la tiene en cada ser, en cada personalidad; tiene el sentimiento de
la riqueza de cada hombre, de su carácter inexhaustible; sentimiento
que le es común con dos grandes americanos: Whitman y Emerson.
Siente profundo amor por cada semejante, que no mira abstractamen
te, ni en agrupaciones, sino individualmente; los compadece así, por
que sabe, que "las muchedumbres no sufren. Sufre el hombre solo,
abandonado, el hombre Jesús, el hombre Nietzsche, el querido her
mano del hospital". (E. Oribe, Poética y Plástica, pág. 110).
Es un ataque injusto el que se le hace cuando se dice que su
mundo es un mundo sin perspectiva en el que todas las cosas son
iguales y donde falta una jerarquía inmutable (v. Wahl, op. cit.,
pág. 106), porque la profundidad y la jerarquía están en lo interior,
en lo íntimo de cada uno; sabe que los seres son profundos.
Se resiste a inmovilizar o a abandonar la realidad por una con
cepción, y se deja hundir en el flujo calmo o impetuoso de los acon
tecimientos. Es capaz de alcanzar el momento en que la distinción
entre la conciencia y lo real desaparece, y donde desaparece también
la distinción entre lo soñado y lo sentido; deja que los valores se
infundan en las cosas y los vive después. No quiere un universo hecho
de una vez para siempre, sino que, como le es común con sus compa
ñeros de doctrina, profesa el culto al porvenir abierto, a la realidad
del tiempo, que hacen que puedan existir, en sentido auténtico, la
emergencia y la creación.
No admite que el hombre se sobreagregue a una realidad com
pleta, sino que la mira como incompleta, como haciéndose, y no cree
que el hombre sea un simple testigo ajeno a esas transformaciones.
Siente a veces, "una necesidad mística de martirio", y no se haga caso,
cuando sostiene que el misticismo le es enteramente ajeno, porque
ha tenido sus auténticas experiencias místicas, donde ha sentido latir
el pulso del ser, donde ha sentido nacer nuevas épocas de su pen
samiento.
Y si no se admite la existencia de una experiencia mística, deberá
reconocerse la existencia de un misticismo de la experiencia, que
elude todo abstraccionismo, y su pluralismo, que le hace conferir a
cada momento una significación sin límites, indica también una profundización del trascendentalismo. (v. J. Wahl, op. cit., pág. 116).
Busca ardientemente la plenitud de lo real, su espesor, y la ar
quitectura que realiza está llena de "monstruos góticos".
"Lo que hay tal vez en el espíritu de James antes de toda teoría
sobre la salud mental, sobre la dureza mental, es un gran fresco:
sombras y luces enceguecedoras, picos y precipicios, y hombres que
luchan". (J. Wahl, op, cit., pág. 118).
Su misticismo no lo conduce a un quietismo, ni a un estado de
aniquilamiento, sino que quiere su personalidad y quiere afirmarla
en la lucha. Ha recibido de Carlyle elementos para una filosofía del
— 110 —

heroísmo, y Emerson y Whitman también lo han ayudado. Ese he
roísmo lo lleva a no admitir que la realidad pueda ser hecha sin su
intervención; no se deja hundir por ella, sino que el valor de su alma
robusta pide su oportunidad. Quiere "de nuevo correr el albur del
mundo externo en pleno salvajismo, con todos sus delitos, con todo
su sufrimiento, porque en él se encuentran lo elevado y lo profundo,
los abismos y los ideales, los fulgores de lo horrendo y lo infinito
y mil veces más esperanza y auxilio que en aquella quintaesencia de
todas las mediocridades". (W. James, Los Ideales de la Vida, pág. 69).
Reconoce que lo que "excita el interés del que observa la vida,
lo que las estatuas y las novelas celebran, lo que los monumentos
públicos recuerdan, es la continua batalla de la potencia de la luz
contra las tinieblas; victoria conseguida por el heroísmo, reducido a
su más simple eventualidad contra las dentelladas de la muerte", (id.
pág. 70).
Pero no se deja hipnotizar por el esquematismo del heroísmo;
vive lo heroico, lo reconoce en sus formas larvadas, lo descubre escon
dido por la apariencia de lo trivial, sabe de sus formas a-históricas —
En todas partes —dice— alrededor nuestro, alienta la divinidad,
y la cultura está demasiado hundida para sospecharlo siquiera.
El heroísmo no lo deja cruzarse de brazos y esperar que los va
lores se salven por sí solos, arrastrados por lo trascendente. Notó que
si se coloca un solo Ideal, ese Bien, con mayúscula, de los moralistas
clásicos, resulta demasiado imponente para que nadie se atreva a lu
char por él. Por el contrario, cambiándolo en monedas más pequeñas,
nos resulta más familiar, más cercano.
Permite la aparición de ideales. Lo heroico es creador de valores,
y bien se sabe que el ideal creado, es aquél por el cual se lucha con
más energía. Al mismo tiempo no ignora la conflictualidad de valores
entre lo existente y la novedad, pero como ha desterrado los "absolu
tismos", puede pensar que se salven parcialmente, con grados. Los
abandona, en cuanto ellos pretenden bastar singularmente para dar
significación a una vida. No se sitúa en el presente olvidándose del
porvenir, ni del porvenir olvidándose del presente. No deja de pensar
nuestro carácter de "especie en marcha", y por eso no se satisface
con un pesimismo o con un optimismo radicales, lo que implicaría un
cierto conformismo moral. Su moral es la de la disconformidad; y por
otra parte, no podemos pensar que la moral pueda progresar de otra
manera que por la disconformidad; en primer lugar, con lo existente,
con lo real; y en segundo lugar, con lo que era ideal, pero ahora real,
ya que el progreso se efectúa por la concreción continua de lo ideal
en lo real, y ese movimiento se detendría en cuanto creyéramos ago
tada la fuente de creación, y nos conformáramos con lo creado. "Lo
que en la vida tiene una significación más profunda, hállase consti
tuido por el carácter de progresión, es decir, por el raro connubio
entre la realidad y la novedad ideal". (W. James, id., pág. 86).
El universo de James es, pues, un universo en el cual hay que
vivir peligrosamente; "alrededor de toda religión quietista segura de
— 111

�— III —
ap BJnSas Bjsijatnb uoiSipj spoi ap JopapaJjB,, í ajuauíBSo jSipd Jiaia
anb Avv[ jBno ja na osjaAiun na 'sand 'sa sauíBf ap osjdAtun jg
•(99 -S^d -pi 'sauref *^) *KJBapi p^paAon bj jC pBpijBaj bj ajjua
otqnuuoa ojbj ja jod 'jpap sa 'upw^iSojd ap ja^aBJBa ja jod opjnj
-ijsuoD asBjjBq 'epnnjojd bbui uoioboijiuSis Bun auaij BpiA bj na anb
O1 &lt;oPBaJ:) l uo:) soniBJBniJojnoD son A 'uop^aja ap ajuanj bj Bpsj
-oSb BomvifÁ^i^ ojuBno na Bijpua^ap as ojnaiiniAoin asa A 'jb^j oj na
j^apt oj ap Bnupuoa uopajauoa bj jod Bnpaja as osajSoad p anb vA
'jb^j bjoi[b ojad 'jsapi bj^ anjb oj noa 'jBSnj opunáas na A íjb^j oj noo
'ajnajstxa oj uod 'jBÍinj jaratad na ípBpiuuojuoasip bj jod anb BjauBiu
Bajo ap JBsaj^ojd spand jbjoiu bj anb Jssuad somapod ou 'ajjsd bjjo
Jod A ípBpimjojuoasip bj ap Bj'sa jbjoui ng *jbjoui omsinuoiuoa oiaaia
un BiJBai[duii anb oj 'sajBaipBj oummndo un uod o orasiraisad nn noa
aaBjsijBS as ou osa jod A '4tBipjBni na apadsa,, ap ja^aBJBa oJisann
jBSuad ap Bfap o^¿ 'a^nasajd pp asopaspiAp^ aiuaAJod pp ra 'jiuaAJod
pp asopuBpiA^o ajuasajd p na Bnjis as o^j 'BpiA Bun v uoiaeoijináis
jBp BJBd ajuaiuuojnSuis JB;8Bq uapna^ajd soj^a ojuBna na 'BuopueqB
soq *sopsj3 noa 'ajuara{BiajBd u^a^es as anb JBsnad apand (^somsi}
-n[osqBw soj opsjaaisap Bi[ oraoa ojad 'pBpaAon v\ A ajuajsixa o\ ajina
83jo[ba ap pBpi[Bnjoi[jnoa B[ b^ouSi ou odmai) omsim ^y 'BiSjaua reta
noa Bqanj as {Bna p jod pnbB sa 'opBaaa ^api p anb aqes as uaiq A
'sajo[BA ap jop^aja sa oatoaaq o^ -8a[Bapi ap nopusdB b¡ ajiraia^
•ouBajaa SBUi 'jBi^iraBj SBtn Bjjneaj son
'gBuanbad sbui SBpauom na ojopuBiqinBa 'oiJBJinoa p io^ *p aod jBqa
-n\ b BAaajB as aipen anb BJBd a^uauodtni opBiSBraap B^ns^^ 'sooiSBp
BBíSijBJoui so^ ap 'B^nostijÍBUi uoa 'uaig asa 'jsapj o^s un bdo^od as is
anb o^oj^j •ajuapuaasB.n o\ Jod sopBj^sBJJB 'aojos is jod u^ajes as sajo^
-ba so^ anb iBJadsa A sozBJq ap asj^znja Bfap O^ ou orastojaq ^^
•BJambis o^Bqaadsos BiBd spipunq opBiSBraap Bisa Bjnj^na bj A
'pBpiuiAip B^ Biuai[B 'ojjsann Jopapaa[B —aaip— sajjBd sBpoj u^
* • • 8B3iJOj8iq-B 8BUUOJ sns ap aqBs '[biauj o]; ap BpuaiiedB bj; jod opip
-uoasa ajqnasap o\ '8BpBAJB[ senuo} sns ua aaouoaaj o[ 'oaio^a^ o¡ ^aia
íorasiojaq pp ouisijwiuanbsa p Jod JBzpoudiq Bfap as on oaaj
•(o¿ "^?d
•pi) "^aijanm v\ ap sspB^piuap sb[ bjjuod pBpi^njnaAa a^duiís sbui ns
b oppnpaj 'otustojaq p jod BpinSasnoa BiaojaiA ísB^qaiui; sb[ bjiuod
zn^ B^ ap Biauajod B[ ap B^jBiBq Bnuuaoa v\ sa 'n^pjanaaj soai^qrid
eojuaranuora so[ anb o^ 'uBjqapa sspAou sb^ A SBn^B^sa sb[ anb o[
'BpiA b^ BAJasqo anb pp saja^uí p B^pxa,, anb o[ anb aaonoaa^
•(69 *SBd 'opi^ vj ap sajoap¡ soq 'sauref -j^) -^sapBpiJaoipaui sb^ SBpo^
^p BiauasaBiurnb BjpnbB ua anb oijixiib A BzuBaadsa sbui saaaA ^ira A
ojiuijni o^ A opuajjoq o[ ap sajo^jnj boj 'sa^api so[ A eomsiqB soj;
'opunjoad oj A opBAap o[ uBjjuanaua as p ua anbjod 'oiuaimijjns ns
opoi uoa 'sojijap sns sopo) uoa 'orasifBAjBs oua[d ua ouaajxa opunra
pp jnq^ p Jauoa OAanu ap,, ajain^) pBpiumjodo ns apid B^snqoi
sm[B ns ap jo^ba p anb ouis 'Bjp jod Jipunq Bfap as ou íuoianaAJajni
ns uts Bqaaq jas spand p^pipaj b^ anb jiiimpB on b ba3[[ oj orasioj
-aq as^ 'opBpn^B UBq o( uatqraBi UBrajiq^ A uosaara^ A 'orasioaaq

— Olí —
pp Btjoso[ij Bun BjBd soinamap ^\Á.\xv^ ap opiqpaj bjj -Bqanj B[ na
B[jBmJijB ajainb A pspijBnosjad ns ajatnb ano ouis 'oinairaBjinbniB
ap opBjsa on b iu 'orasijamb un b aanpnoa o[ on omsppsim ng
' (811 "^ed '-ip 'do 'iqB^^^ -f) nBq^ni
anb sajqmoq A 'sopidpajd A soaid 'sBjopaaanSaana saan^ A sBjqmo^
:oasajj ubjS un sa '[Bjuara Bzaanp b^ aaqos '[Bjnaui pn[B8 bj ajqos
Buoaj Bpoj ap sa^uB saniBf ap muídsa p ua z^a jbj jÍBq anb o^,,
•ttsooijoS sonjjsuora,, ap Bnajj Bjsa Bzipaj anb cmjaajinb
-jb bj A '^osadsa ns 'jb^j oj ap pnjmajd bj ajnaraajuaipjB sasng
•(9X1 "SBd '*jra 'do 'jqB^ •[ -a) 'omsijeiuapuaasBJi jap uopBzipunj
•oJd Bun uaiqinB; Baipui 'saiimij uis nop^aijinSis Bun ojnaraom BpBa
b Jijajuoa aa^q aj anb 'oumjBjn^d ns A 'orasiuoiaaBjjgqs opo) apnja
anb 'Btauaijadxa bj ap orasiaijsiui nn ap Biauaisixa bj asjaaouoaaa
BJaqap 'sajisjra Biouauadxa Bun ap Biauajsixa bj a^iraps as ou is j^
•ojuairaBS
-uad ns ap Baoda SBAanu jaa^u opuuas Bq apnop 'jas jap osjnd ja
jiibj opuuas Bq apuop 'SBaijsira SBpnauadxa SBaimajnB sns opmaj Bq
anbjod 'onafB ajuaraBaa^ua sa a¡ omsiaijgjra ja anb auapsos opuBna
'ossa BSBq as ou A 'ttoiJijjBui ap Baijsjra pBpisaaau Bun,, 'saaaA b ajuatg
•sauopBuuojsnBJi 8Bsa b onafB o^t}83) ajduiis nn Bas ajqraoq ja anb
aajo ou A 'asopuaiaBq oraoa 'Bja[draoaui oraoa BJira bj anb ouis 'Bjajd
-raoa p^pijBSj Bun b anSaaáBaaqos as ajqmoq ja anb ajirapB o^
•n^p^aja bj A BianaSaaraa
bj 'oaiiuajnB oppnas na 'jijsixa u^pand anb usasq anb 'odraai^ jap
pBpijBaj bj b 'ojjaiqB jtnaAJod jb oijna ja Bsajojd 'BniJiaop ap soaau
-sdraoa sns noa unuioa sa aj oraoa 'anb ouis 'aadraais BJBd zaA son ap
oqaaq osjaAinn un ajamb o^¡ sandsap ^aia soj A sbso sbj ua uspunjuí
ae sajojBA soj anb Bfap íopijuas oj A opeyos oj aajua uoiauíjsip bj
uaiqrasj aaaJBd^sap apnop A 'aoaiBdBsap jb^j oj A Biauaiauoa bj ajjua
noiauyisip bj snb u^ ojuaraora ja jbzub^jb ap zBd^a sg; •eojnairaiaa^
-uoaB soj sp oson;adrai o omjBa ofnjj ja ua Jipunq Bfap as A 'uopda^
-uoo Bun jod pspijeaj bj jsuopuBqB b o jbzijiaouhii: b ajsisaa sg
•sopunjojd uos sajas soj snb aq^s íoun BpBo sp oraijut oj na
'jotJ3ini oj us UBjsa BjnbjBjaf bj A pBpipunjojd bj anbjod '(901 'S^d
'•jp 'do 'jqB^ *a) ajqBínraui BjnbjBjaf san bjjbj apuop A sajBnSí
uos SBSoa sbj BBpoj anb ja ua BAi^aadsJad ms opunra un sa opunra
ns anb aaip as opu^na ao^q aj as anb ja ojsnfui anbBjB nn s^
'(Olí "^?d 'o^jjsp/j A ootjaoj 'sqiJ^) "g) ^jBjidsoq jap ouBra
-jaq opuanb J3 'aqDszjax^ ajqmoq j^ 'snsaf ajqmoq ja 'op^uopuBOB
'ojos ajqraoq ja ajjng -najjns ou sajqranpaqanra sbj,, anb 'aqBS anb
-jod 'isb aaapBdraoa soj íaiuarajBnpiAipui ouis 'sauoia^dnjáB ua tu 'aj
-naraBjaBJ^sqB BJira ou 3nb 'aiusfaraas Bpsa jod joras opunjojd ajuaig
•uosjara^ A UBra^iq 1^ :souBaiJaraB sapu^jS sop uoa unraoa sa 3j anb
oiuairutiuas í a^qiisiiBqxaux jaia^jBa ns ap 'ajqraoq Bp^a ap BzanbiJ bj
ap o^uairauuas ja auai; ^pBpijsuosjad Bp^a ua 'jas Bp^a na auaij bj
'Bsoa BpBa ua b^iuijui BzuBiinoa Bun auau anb BjauBra jBnSí ap j^

'(901 '^d
sati{dosoiti[j saq 'jq^^ *f) -^aja jBno ja ua opunra ja 'joj

�comprender en qué consiste el pragmatismo, si no se estudia antes
la salvación, hay un ligero olor a degeneración grasosa", (v. J. Wahl,
op. cit., pág. 153). Su universo es inseguro, lleno de imprevisibilidades,
y en muchas partes de su obra ha reacciondo enérgicamente contra la
tendencia a la seguridad y el rechazo del peligro que lleva en sí
la novedad, que busca ardientemente porque si no,

la metafísica o la concepción ontológica, que en James existe, a pesar
de que su actitud general sea más bien antimetafísica. No es una
contradicción lo que venimos afirmando. Puede existir en un filósofo
empirista una metafísica; basta para ello admitir una experiencia de
este linaje, cosa, que James, en numerosos pasajes de sus Varieties

Los minutos más grandes llegan como cansados
por el joven del corazón lleno de apuro.

of Religious Experience, confirma.
El movimiento general del pensamiento de James, con respecto
a la metafísica, es el siguiente: rehusa realidad a aquellos objetos
que son obstinadamente trascendentes. Ya contra las trascendencias

Quiere encontrar el equivalente moral de la guerra; algo heroico
que pueda hablar a los hombres tan umversalmente como les habla
la guerra, y que sea tan compatible con su Yo espiritual, como con
él se ha demostrado incompatible la guerra, (v. W. James, Memories
and Studies, cap. XI, y The Varieties of Religious Experience, pág.
359). Este equivalente lo encuentra en el culto a la pobreza, porque
ella significa una escuela de valor, donde el afán de posesividad se
ve destruido por los impulsos creadores, (v. B. Russell, Principios
de Reconstrucción Social).
Su tolerancia se basa en la idea de que nadie logra la intuición
de todos los ideales, ni puede presumirse a la ligera capaz de juzgar
los. Como la unificación de ideales le resulta imposible, como siente
lo precario del esfuerzo humano, y como posee una exquisita fidelidad
a los ideales ya realizados, pretende hacer compatibles el mejor futuro
con el mejor presente, sin sacrificar ninguno, de donde resulta que
"en la escala de bienes, será necesario atribuir el grado más elevado
a los ideales que triunfan, al precio de los menores sacrificios, o
cuya realización entraña la destrucción más pequeña posible de otros
ideales". (W. James, La Volonté de Croire, pág. 220).
Saber como ha de resultar el acuerdo o el desacuerdo de los
ideales, es algo que no puede deducirse de principios abstractos, sino
que debe resultar de la experiencia. No alcanza el raciocinio para fun
damentar el ideal, o un sistema de ética, o mejor dicho, bastará en
el libro o en la cátedra, pero no en la vida, y esa insuficiencia la
muestra la historia de la moral, al presentar el sucederse de sistemas,
que no han sido refutados; algo sin embargo los arrastra y los suplementa; algo que no es un simple razonamiento que aparece, sino un
cambio de espíritu que surge, (v. Carlos Vaz Ferreira, Moral para
intelectuales, esp. pág. 166).
Ese cambio de espíritu, algo más hondo que el cambio puramente
intelectual, hace que se despierte el espíritu crítico frente al mal
existente, y así el mundo moral es un mundo agónico, que nos muestra
una inquietud humana por aniquilar el mal, y una resistencia de éste.

II. LA TEORÍA DE LA EXPERIENCIA
Esta es probablemente la parte menos conocida de la obra de
James y que estimamos fundamental para la comprensión de su teoría
de la verdad, y de las consecuencias prácticas de la misma, que se
concretan en la aplicación del método pragmático. Resulta imposible

absolutas, que nunca se hacen accesibles a la experiencia.
Dijimos que James era empirista, pero esto no cabe tomarlo,
como si él continuara, sin ninguna atenuación o cambio, la teoría clá
sica del empirismo. El empirismo, a través de sus grandes sostene
dores, Hume, S. Mili, habiendo negado un absoluto que uniera los
fenómenos, afirmó la desconexión absoluta de los mismos, estable
ciendo así que las conexiones son la obra de nuestro espíritu. Preten
diendo negar la intervención intelectual, no se advirtió que ella
actuaba lo mismo; al pensamiento lo que se le revela es una conti
nuidad confusa, en que la labor intelectual va operando discrimina
ciones. Existe allí una abstracción utilitaria que nos da un conoci
miento intermediario, "un sentido confuso de cualidad notable o de
parecido; ese sentimiento igualmente alejado de la generalidad ple
namente concebida, y de la individualidad netamente percibida, lo
engendran uno y otro por vía de disociación. El análisis reflexivo los
depura en idea general, la memoria discriminativa los solidifica en
percepción de lo individual. (H. Bergson, Matiere et Mémoire, págs.
172-73).
Pero el objeto, la cosa individual, resulta, para un pensamiento,
que es incapaz de soportar la alteridad; y volvemos así otra vez al
pensamiento que ha construido el Universo con una Nada a la que
ha ido llenando progresivamente con individualidades, porque es un
pensamiento defendido por la biología, y ésta exige que distingamos
&lt;e n nuestra experiencia diaria, cosas inertes y acciones ejercidas por
esas cosas en el espacio. Como nos es útil fijar la sede de la casa en un
punto preciso donde podríamos tocarla, sus contornos palpables de
vienen para nosotros su límite real, y vemos entonces en su acción
un no sé qué que se separa y difiere, (v. H. Bergson, id., pág. 41).
Se ha querido negar la semejanza sobre esta interpretación de la
realidad entre Bergson y James, porque Bergson, parece insistir más
que James en ella, mientras que éste, una vez que establece como
base fundamental de su empirismo radical la "experiencia de rela
ciones", tiende a acentuar la discontinuidad, porque si no se vería
reducido a un monismo, en lugar de un pluralismo, como lo pretende.
"Mientras que para Bergson, las necesidades prácticas nos han
llevado a concebir discontinuidades, ciertas necesidades prácticas,
según James, nos hacen descubrir una unidad más y más grande.
Y estos dos filósofos en su metafísica, reaccionan, al menos en parte,
— 113 —

— 112 —

�— €11 —

— zu —

BJJO3) ns ap uoisuajomoa bj Bjed jBjuatnepunj sotuBtuijsa anb Á saniBf
ap Bjqo bj ap Bptoouoo sonata ^jjBd bj ajuamsjqBqojd 83

8apBpiS90aU 8B1J3I3 'SapBpinuIlUOaSip Jiq^OUOD B OpBABJJ
hbi{ son SBOijoBad sapBpisaaau sbj 'uosSjog bjbc! anb 8Bjiuaij\[,,

3[qtsodmi Bjpasa^f •ooijBmáBJd opojain pp noiaBai[dB B[ na UB^ajouoo
as anb 'buisiui b¡ ap SBopoBjd sepuanaasuoa sb[ ap Á 'pep.ioA b[ ap

ua souanr jb 'uBuopaBdJ 'BaisijBjaui ns ua sojosojij sop sojsa j^
8Bin ^ bbui p^pian san juqnasap naoEq son 's^mcf nnSos

•apuajajd oj oraoo 'orasijBJnjd un ap ^^^nj ns 'orastuom nn b oppnpaj
BJJ3A ^s on re anbjod 'pcpinuiinooBip bj ¿BnuiaaB b apuaij 'ttsauop
-Bpj ap Bpuauadxs,, bj jBaipB-i ouisijidtna ns ap jBiuautEpunj ^scq
ornoD aaajq^jea anb zsa Bun '3)89 anb SBJjuatra 'bjjs n^ satas f anb
8BUI Jijsisui aaaaBd 'uosSaag anbiod 'sauíBf jÍ uosSaag ajjua pBprjBax
bj ap uoioBjajdaaiui Bis^ ajqos bzubfatuas bj jbS^u opijanb bij ag
• (if 'Sfd ''pt 'uosSjag -jj -a) aiaijip A b je das as anb anb as on un
uoiaoB ns na ssauojua somaA A 'jcaj ajimij ns sojjosou BJBd uauaiA
-ap sajqBdjBd sou^ojuod sns 'BjJBaoj soraetapod apuop osiaajd ojund
un u^ vsoo b^ ap apas m jeCij ^ijn sa sou onio^ -oioBdsa ^ na sbsod eesa
jod SBptojafa sauopaB Á sajjaui svsoo 'BiJBtp BiauaiJadxa BJ^sann nasouiESupsip anb a^ixa Bjsa A. 'BjSojoiq b¡ jod optpuajap ojnaiaiBsuad
nn sa anbjod 'sapBpt[BnpiAiput uoa ajuauiBAtsaaiJoad opuBua[[ opt Bq
anb v\ b BpB\[ eun uoa osj^aiu^ \a opiiu^suoa Bq anb o^uaiuiBsuad
^e zaA bj}o isb soniOAjoA Á ípBpi-iajje b[ jB^jodos ap zBdsaní sa anb'oiuainiBSuad un BJBd 'Bjpnsaj '¡BnpiAipni Bsoa bj 'o^afqo p oia¿
j^ 9j.m %vj^^ 'uos^aag "jj) •pnpiAiput oj ap
na BOijipijos so[ BAUBUituiJosip Btjotuaiu bj '^jauaS Bapi na Bjndap
eoi oAixa^jai sisijbub ^g -a^p^posip ap bja jo¿ ojjo L onn nejpua^u
I 'Bpiqpjad ^^uatuBjau pBpt^BnptAipui B[ ap Á 'Bptqaouoa ojuauíBu
-a^d pBpi[Bjaua b^ ap op^íap^ ajuanqsn^í ojnaitupuas 99^ íoptoajBd
ap o ajqvjou pnpijano ap osnjuoo opi^uas un,, 'otJBtpauíaa^ut o^uaiut
-ponoa un Bp sou 3nb BiJBji^ijn uopoBJ^sqB Bun t^[B a^six^ *8anop
-BUimijasip opuBjado ba [Bnjoo[aiut JoqB[ B[ anb na 'Bsnjuoa pBpinu
-ijuoo Bun 8a BpASJ 3[ as anb oj o;uatraBSuad [B íorastuí o\ Bq^njoF
B^p anb opjtApB 38 ou '[Bnjaapjuí uopuaAJajut bj; jbS^u opuaip
-uaiaj^ •n^íaídsa oajsann ap Bjqo b^ uos sanoixauoa sb[ anb tsb opnap
-a^qB^sa 'souisira soj ap B^njosqB uotxanoosap bj ouuijb 'souatnouaj
bo^ Bjaiun anb ojn^osqB un opeáau opuaiqBq 'niK *S 'ann:l H 'S3JOP
-auajsos sapuBjS sns ap s^abj} b 'orasijidma ^^ -otnsiJidiua pp Bais
-sp Buoaj B[ 'otquiBa o uopenuaiB Bun^um uis 'BJBnuijuoa [a ts orno
'o[JBraoj aqB ou ojsa ojad 'B^sijidraa bj3 satnBf snb soniifiQ
•Bpuaiiadxa v\ b sa^qísaoac uao^q as Baunn anb 'SBjn^osqB
SBpuapnaosBjj sb[ Bj)uoa v\ 'saiuapuaasBJ^ ajuatnepButisqo uoe anb
sojsfqo sojpnbs b p^pi^aj Bsnqaj :ajuatnis p sa 'BaisijEjam b^ b
ojoadsaj uoa 'saniBf ap ojuaitnBSuad [ap pjaua^ ojuaiuiiAotn ^^
•Buuijuoa '^ouaiuadx^ snoj^ipy fo
sap&amp;iJVyi sns ap saÍBSBd sosojaninn na 'satnBf anb 'bsod 'aÍBui^ ajsa
ap Biouapadxa Bun JtjtuipB o^p BJBd Bjseq íBaigjjBíam Bun BisiJidma
ojo9|tj un us JI^8TX3 apanj •opuBtnjijB somraaA anb o\ uopaipBj^uoa
Bun 83 o^¡_ "B^isijEjainutiB uaiq se tu Bas [BJaua^ pnjtjoB ns anb ap
jasad b 'a^sixa satuBf na anb 'bot^ojojuo nopdaauoa b^ o Bompiaiu v[
831UB Bipniss as ou is 'ouiei}Bni^Bjd p ajsisuoa anb aa japuaaduioa

vi aa vmoax vi n
$a sp Bpuaisisaj Bun A '[but p jBjrabinB jod BHBranq pnjambm Bun
83nm eon anb 'oaiuo^B opuntu un sa jBjom opuntu p isb A 'ajuajstxa
jbui jb ajuaaj oopijo njijtdsa p ajjaídsap as anb ^obij 'jBnjaaj
ajuauíBjnd oiqniBa ja anb opuoq sbui o^jb 'njujdsa ap oiquiBD as^
• (99^ *8Bd -dsa 'sajvnj^ajarui
vuvd p)joj^[ 'BJiajja^ zb^ sojjb^ "a) #aSjns anb njujdsa ap oí quisa
nn ouis 'aaajBdB anb ojuanuBuozBJ ajduiis un sa ou anb o^jb íBjuatn
-ajdns soj A bjibbjjb oj o^asquia uis o^jb ísopB^npj opis n^q ou anb
'sBiuajsis ap asjapaons ja JBjuasaad jb 'jbjoiu bj ap Bijojsiq bj Bjjsantn
bj Bianapijnsm bs^ A 'BpiA bj na on ojad 'BjpajBa bj na o ojqij ja
ua BjBjSBq 'oqaip Jofam o 'Botja ap biuojsis un o '^opí ja jBjuauíBp
-unj BJBd oiuiooiobj ja bzubojb o^¿ -Biauaijodxa bj ap jsjjnsaj aqap anb
ouis 'sojaBjj^qB soidpnud ap asjpnpap apand oa anb oSjb sa 'sajeapi
soj ap opjanaBsap ja o opjanaB ja JBjjnsaj ap bij omoa
'(0^^ '8?d '^-iiou^ ap amofo^ nq 'samBf -j^jp
sojjo ap ajqísod snanbad sbhi uoiaanJjsap bj bubxws u^pBzijBSj BÁna
o 'sopiji^aes sajouam soj ap opajd jb 'uBjunijij anb sajeapi soj b
opBAaja seui opBjS ja ainqojB otJBsaoau Baas 'sauaiq ap bjbos^ bj ua,,
anb Bíjnsaj apuop ap 'ounSuiu JBaijijaBS me 'ajuasa.nl Jofatu ja uoa
ojnjnj aofaní ja sajqpBdmoa jaosq apnajajd 'sopszijeaj b^ sajBapi soj b
pBptjapxj Bjisinbxa eun aasod omoa A 'ouBmnq ozjanjsa jap oiJBoa^d oj
ajuais otuoo 'ajqísodtuí Bijnsa^ aj sajsapi ap uopBoijtun bj oiuc^) *soj
-aBáznf ap z^dBa Bja^ij bj b asjitunsajd apand iu 'sajBapi soj sopoj ap
uoiojnjuí bj B.iáoj atpeu anb ap Bapi bj ua BSBq as BiouBJajo; ng
•(jnpog upiaonujsuo^a}j ap
soidiomjj 'jjassn^ "g -a) 'sa-iop^aja sosjndmi soj aod optnjjsap ^a
as pepiAisasod ap ubjb ja apuop 'jojba ap Bjanasa Bnn BaijiuSts bjj^
anbjod 'Bzajqod bj b ojjna ja ua Bjjuanoua oj ajuajBAinba ajs^ *(6Sg
•Svd 'aouaiuadx^^ snot^tja^j fo s^paijo^f ayj^ A 'jx -dBa 'saipnj^ puv
sauoviaj^^ 'samBf -j^ -a) "BXianS bj ajqtiBdmooui opejjsotnap Bq as ja
noa otuoo 'j^niuídsa o^ ns noa ajqt^Bduioa ubi ^as anb A 'Bjaan^ bj
EjqBif saj omoa ajuauíjesjaAiun ub^ sajquioq soj b iBjq^q Bpand anb
oaiojaq o8jb ÍBJjanS bj ap jbjoui ajuajBAinba ja jbjjuojuo ajam)
•ojndB ap ouajj uozBJoa jap uaAof ja jod
sopBSuBa omoa UBSajj sapuBjg sbui sojnuim so'j
'ou 18 anbaod ainamaiuatpiB Bosnq anb 'pBpaAOU bj
is na BAajj anb ojgijad jap ozsqoaj ja A pBpun^as bj b Bpuapua}
bj bjjuod ajU3uiB0i8aaua opnopasaj Bq Bjqo ns ap ss^jBd SBqonuí ua A
'eapBpijiqísiASjdnn sp ouajj 'ojnSasui sa osjaAiun ng •(! 'S^d '-jia 'do
'f *A) #kB8o8bjS uopBjana^ap b jojo oaaáij un jÍbij 'nopBAjBS bj

�contra un cierto pragmatismo, un cierto utilitarismo, mostrando: el
uno, una continuidad profunda; el otro, discontinuidades en el uni
verso". (J, WahL op. cit., pág. 134).

que todas nuestras experiencias nos lleguen por gotas discontinuas,
que el tiempo mismo nos llegue por gotas (James, A Pluralistic l}niverse, págs. 231-32).

Hay una cosa sobre la que estamos de acuerdo. Para nosotros el
pensamiento de Bergson, tendía a mostrar la continuidad. La Evolu-

Pero aquí hay que distinguir. Si se quiere significar con las ex
presiones que hemos mostrado, que la mutación no es perfectamente
uniforme, lo aceptamos. En Bergson, ¿no está explicado que la dura
ción admite grados de tensión, que es más rápida o más lenta, que
se precipita o tiende asintóticamente a detenerse a veces? Precisa
mente, es en esta cualidad de la duración en lo que radica su distin
ción con respecto al tiempo físico homogéneo.

tion Créatrice, -enseñaba que el mundo de las Formas aparecía im
puesto por la fatiga de un pensamiento que se sentía incapaz de
seguir el desenvolvimiento proteico de la realidad. Las dificultades
para comprender el movimiento por parte del intelecto, radicaban
en que la movilidad (continuidad) y la razón, son cosas heterogéneas.
Por eso, el primer movimiento de nuestro pensamiento es disociar el
cambio en dos elementos: uno estable, definible para cada caso par
ticular, a saber: la Forma; el, otro indefinible y siempre el mismo,
que sería el cambio en general, (v. Bergson, L'Evolution Créatrice,

pág. 353).
Y ese inmenso racionalista que es Meyerson, ha mostrado cómo
el cambio es algo que el intelecto se resiste a admitir; lo racional es
que las cosas permanezcan y no que cambien. (. Meyerson, Identité
et Realité, pág. 357). 1 principio de causalidad, la explicación causal,
no es sino una manera de eliminar la novedad, al identificar el efecto
con la causa. "La causa deviene una razón, el efecto, una consecuencia,
y puesto que la consecuencia lógica no puede manar sino de lo mismo
a lo mismo, la antigua y vaga filosofía causalista se trasmuta en el
sutil dogma racionalista de que la causa y el efecto son los dos nom
bres de una misma realidad permanente, y que si los momentos
sucesivos del universo deben ser encadenados por relaciones de causa,
ninguna novedad auténtica puede insinuarse entre ellos". (W. James,

Some Problems of Philosophy, pág. 194).
El pluralismo de James, filosofía de las partes, como empirismo
que es, lo llevará a un temporalismo, como ya hemos visto, para el
cual resulta imposible pensar el universo haciendo abstracción del
tiempo, con lo que concuerda con Bergson. (v. H. Bergson, La Pensée
et le Mouvant, esp. la Introduction).
Todo esto lo admitimos; pero lo que no admitimos, a pesar de
la gran autoridad de Wahl, es que se pueda afirmar que James ve
discontinuidades en la experiencia, que han sido borradas por la
tendencia pragmática, o sea, la diferencia que pretende establecer
con respecto a Bergson.
Es cierto que James, en su Psicología, después de haber indicado
el carácter de continuidad de la vida mental, admite e insiste sobre
ciertas discontinuidades, ciertas interrupciones, pero lo único que cabe
deducir de eso, es que hay una cierta deficiencia de la observación
que nos impide asistir a la continuidad real de los estados de concien
cia. No rechazamos que pueda admitir "bloques de duración", "bolas
de conciencia", "bultos de ideas", o aún que "todas nuestras expe
riencias sensoriales, tal como nos vienen inmediatamente, cambien
así como por pulsaciones discontinuas de percepción, que la ley de
Fechner sea una manera de formular esta discontinuidad esencial,
— 114 —

Pero no admitimos que se pueda interpretar esa discontinuidad
en sentido ontológico, en lugar de interpretarla en un sentido pura
mente gnoseológico. Es la dificultad de seguir el flujo de lo real por
parte nuestra, lo que nos indica la discontinuidad. La labor analiza
dora de la inteligencia no comienza con ella misma, sino que ha sido
preparada por las sensaciones. "La gran diferencia entre las percep
ciones y los conceptos, está en que las sensaciones son continuas, mien
tras que los conceptos son discontinuos; discontinuos es verdad, en
cuanto a su existencia, porque la facultad de concebir, en cuanto acto,
es una parte de la corriente de la conciencia, sino separados los unos
de los otros, en tanto son pensados en particular. Cada concepto no
posee exactamente más que una sola significación y ninguna otra.
Cuando un ser pensante no sabe exactamente si su concepto significa
esto o aquello, su ignorancia prueba que su concepto no está más
que muy imperfectamente elaborado. Por el contrario, el flujo de las
sensaciones, como tal, no significa nada (no es signo de nada) y no
es más que lo que es inmediatamente". (W. James, Some Problems of
Philosophy, págs. 48-9).
En otra parte identifica el ser de las cosas con el ser percibidas,
o sea, que la realidad absoluta, en el caso del conocimiento sensible,
es la sensación, es decir, que las sensaciones no son duplicados de las
cosas, como decía la teoría de los simulacros, o de la reducción en
Taine, sino que son las cosas mismas en tanto que están presentes,
(v. James, Essays in radical Empiricism, pág. 212).
Con esta tesis James se separa del relativismo subjetivista, de
acuerdo al cual, el objeto es copiado en menor escala por la sensación,
para que pueda llegar a la conciencia, con lo cual, aquella deviene
la alteración original, (v. V. Jankélévitch, Bergson, pág. 134).
Pero se argüirá: ese es el punto de vista del sentido común; la
ciencia y la metafísica enseñan que allí donde aquél ve un objeto
material, existe una vibración de onda o un agrupamiento de átomos.
Sea; ¿pero qué significa un agrup amiento de átomos? Inevitablemen
te, debe significar algo traducible en sensaciones, teóricamente al
menos, esto es, en sensaciones posibles. Lo único que James niega, es
que se quiera ver en la realidad algo absolutamente trascendente,
es decir, algo que nunca pueda ingresar en la experiencia.
La continuidad, que la imperfección de nuestros sentidos nos
oculta, existe aun cuando no podamos percibirla. No hay ninguna
— 115 —

�— su —
BnnSain iÍBq o^[ •Bjjiqpjad soniBpod ou opu^no une ajsixa 'Bjjnao
son sopiiuas soJjsanu ap uop^ajjadmi bj anb 'pepmuijuoo B^
•Bpuaiiadxa bj na jBsajSui Bpand Bounu anb o3jb 'jpap ea
'ajnapnaasBJj aiuamejnjosqB ojb pspijBaj bj na j^a Bjamb as anb
sa 'sáaia 89iuBf anb oaiun o^ -sajqísod sauopBsuas n^ 'sa ojsa 'sonaui
jb ajuamBOiJoaj 'sauopBsnae a^ ajqpnpBjj oSjb jboijiuSis aqap 'aj
-uama^qBiiAauj ¿somojB ap ojuairaBdruSB un b^ijiuSis anb ojad? í^ag
•BoinojB ap oinaiuiBdnjíte un o Bpuo ap uopBjqiA Bun ajsixa 'jBijaiBtn
ojafqo un 3a janbB apnop ijjb anb uBuasua BamjBjam bj A Bpuap
bj íunraoo opijuas jap bjsia ap ojund ^a sa asa ibjiiiSjb as ojaj
' (l7^! '^?d 'uosS^ag 'qa^iAaja^piBf ^^ \a) •p^mSiJO uop^jaijB bj
auaiAap BjjanbB 'p^na oj uoo 'Bpuapuoa B[ b jBSajj Bpand anb BJBd
'noiDBSuas bj jod BjBasa jouatn na opBidoa sa ojafqo [a 'p^na je opjanoB
ap 'BjsiAi^afqns otnsiAijBjaj [ap BjBdas as sainef sisaj Bisa U03
"(^1^ *^?d 'isiaijidw/gr joojpvu m s^nss^ 'sauíBf -a)
•eajnasajd nBjsa anb oiubj na SBiaeitn sbsod sb[ nos anb ouis 'aniBT
na upioonpaj bj ap o 'sojovjniuis so^ ap Bjjoai bj Bjaap omoa 'sBsoa
sb^ ap sopBai[dnp nos on sanopBsnas sbj anb 'jpap sa 'n^pBsnas B[ sa
'ajqisuas oiuairaioonoD ^p os^a ja na 'BjnposqB p^pi^aj b^ anb 'Bas o
'sBpiqpjad jas p noa SBsoa sb^ ap jas ja Baijtinapt ajj^d vx%o ng
'(6-8^ "BS?d 'A^dosojtqj
fo sw^jqojj atuog 'sauíBf *^) •MajnauiBjBipanini sa anb oj anb sbui sa
on A (BpBU ap onáis sa ou) BpBu voifiuSts on 'jbj omoa 'sauopBsuas
sbj ap ofnjj ja 'oubjiuoo ja jo^ -opBJoqBja ainauíBiaajjadun ^nuí anb
sbut B^sa ou ojdaauoa ns anb Bqanad BiauBJouái ns 'ojjanbs o ojsa
bdijiuSis ojdaouoa ns is ajnatoBjOBxa aqss ou ajnBsnad jas nn opa^n^
•bjjo BnnSum Á u^iaBoijiu^is bjos Bun anb sbih a^uaniBjoBxa aasod
ou ojdaouoo BpB^ 'jBjnapj^d na sopssnad nos o^irej na 'sano soj ap
soun soj sopBJBdas onis 'Bianapnoo bj ap a^naiJJoo bj ap ajJBd Bun sa
'ojob oiusna na 'jiqaanoa ap pB^jnasj bj anbjod 'viouajsixa ns b ojuBno
ua 'pBpj^A sa sonuiinoosip ísonuijaoosip nos soidaauoa soj anb sbjj
-uaim 'sBnuijnoo nos sauoioBsnas sbj anb ua B^sa 'soidaauoa soj Á sauop
-daajad sbj ajjua Btauajajip ubjS b^, "sauoioBsuas sbj jod BpBjBdajd
opis Bq anb ouis 'emsini Bjja noa Bznaimoa ou BpnaSipjm bj ap Bjop
-bzijbhb JoqBj B^ -pBpmuTjuoasip bj Baipux son anb oj 'Bjjsanu ajJBd
jod jb3j oj ap ofnjj ja JinSas ap pBjpnoijip bj s^ 'oai^ojoasouS ajuara
-BJnd oppuas un na BjJBiajdJaiui ap JB^nj na 'oaiSojoino opijuas ua
pBpmnpuoosip esa JB^aadjajuí Bpand as anb sompimps on ojaj

'jBpuasa pBpinuijuoasip Bisa jBjnnuoj ap Bjansm buti Bas janqoa^
ap ^aj bj anb 'nopda^jad ap SBnnpuoosip sauopBSjnd Jod oraoo tsb
uaiquiBD 'ajnaniBjBiparaui nanaiA son omoa [bj 'sajBuosnas SBpnau
-adxa sBJisanu SBpoj,, anb otib o 'tt8Bapi ap sojjnq,, 'tíBpnapuoa ap
gBjoq,, 'Ku9pBjnp ap sanbojq,, jrjimpB Bpand anb soniBZBqaaj o^ *Bp
-uapuoa ap sopBjsa soj ap jvau pvpinmjuoo bj b jiisisb apidrat son anb
uopBAjasqo bj ap Bpnapijap Bjjap eun ábx\ anb sa 'osa ap xpnpap
aqBD anb oaiun oj ojad 'sauopdnjjajuí SB)jap 'sapBpmnijuoasip sejjap
ajqos ajsisui a ajirapB 'jBjnara BpiA bj ap pBpinuijuoa ap jajoBJB ja
opBaipui Jaq^q ap sandsap 'mSojooisj ns ua 'saniBf anb ojJap 8^
•uos^aag b ojaadsaj uoa
jaaajqBisa apnaiajd anb Bpnajajip bj 'Bas o 'BaijBniSBjd Bpnapnai
bj Jod SBpBjjoq opis ueq anb 'spnauadxa bj ua sapBpmuijuoosip
aA sauíBf anb JBmiip Bpand as anb sa 'jqs^ ap pBpuoinB ubjS bj
ap JBsad b 'sorapimps ou anb oj ojad isomijirapB oj oisa opoj^
• (uoijonpo^ju¡ bj *dsa 'txmcmoj^ aj ja
aasuaj vq 'uosSjag #|j *a) "noeSjag noo Bpjan^noa anb oj noa 'odinaij
jap uppDBJjsqB opnapBq osjaAiun ja jBsnad ajqísodmi eijnsaj [Bno
ja BJBd 'oisia soraaq ^Á omoa 'orasipjodraaj un b BJBAajj oj 'sa anb
orasiJidraa omoa 'sa^jsd sbj ap bijosojij 'samsf ap omsijBjnjd [g
' (f'ól '^?^ 'Xydosojiyj fo stuajqouj autog
'saniBf '^) 'U8o{[a ajjua aejBnnisnr apand BaijuajnB p^paAon Bunáuiu
'Bsn^a ap sanopBjaj jod sopenape^ua jas uaqap os ja ai un jap soAtsaons
sojuaraoui soj is anb Á 'ajuauerajad pepi^aa Bmsim son ap saaq
•moa sop soj nos ojoaja ja A bsiibo bj anb ap BjsipuopBi BinSop jnns
ja na BjnrasBJj as BjsijBsnB^ btjosojij bSba A BnáijuB bj 'orasira oj b
omsim oj ap oms jbubui apand ou Bai^oj Bpuanaasuoa bj anb ojsand A
'Biananaasuoa Bun 'ojaaja ja 'npzsj Bun anaiAap BsnBa B^,^ *Bsnsa bj uoa
ojaaja ja JBOijijuapi jb 'pBpaAou bj jBuimija ap BjanBm Bun ouis sa ou
uopBaijdxa bj 'pBpijBsnBa ap oidpuijd j^ • (¿&lt;j{? *SBd 'aji/a^ ja
'no8ja^aj^[ *g) -naiqiuB^ anb ou A UBDzaueraaad SBsoa sbj anb
sa jsuopBj oj ÍJijirapB b ajsisaj as ojaajajuí ja anb o^jb sa 01 quisa ja
omoa opBjjsora Bq 'nosja^a^^ sa anb BisipuopBj osuamuí asa j^

•(^T -^?&lt;I '-ÍP ^o 'jqB^ 'f) M
-inn ja ua sapBpmmjuoasip 'ojjo ja íBpunjojd pBpmuiiuoa Bun 'onn
ja :opuBJisom 'omsijBiíjpn oiJap un 'ouisijBraáBjd ojjap un bjjuoo

-iu/j oijsijojnjj y 'samef) sbjoS jod anSajj son omsiui odraap ja anb
'BBnuijuoosip sbjoS jod nan^ajj son SBpnauadxa SBJtsanu SBpoj anb

'aotjjvaj. ^ uotrnjoa^/j 'uosSjag 'a) *jBjaua8 ua oiqxoBa ja Bjaas anb
'omsim ja ajdmais A ajqiuijapnr ojjo ja ÍBnuo^ bj :jaqB8 b 'jBjnoij
-JBd O8B0 BpBo BJBd ajqinijap 'ajq^jsa oun :soiuamaja sop ua oiquiso
ja JBposip sa ojuaiuiBSuad ojjsanu ap ojuairaiAora jannjd ja 'osa jo^
•SBana^ojaiaq sbsod nos 'uozbj bj A (pBpmni)uoa) pepijiAom bj anb ua
uBqsaipBJ 'ojaapjuí jap ajJBd jod ojuairaiAoin ja japuajdmoa BJBd
sapBjjnatjip eeq "pepi^aj bj ap oatajoad ojuairaiAjoAuasap ja jrnSas
ap ZBdBaur Bijuas as anb ojuaimBSuad un ap b^ijbj bj jod ojsand
-un upaj^ds SBniJO^ sbj ap opunra ja anb Bqsnasua. 'boijjvbjj uop
-njoa^ wj "pEpinniiuoo bj JBjjsom b Bipuaj 'uosSjag ap ojuairaBsuad
ja sojjosou bjb¿j 'opjan^B ap soraBjsa anb bj ajqos bsod Bun ^

*oana^omoq odisjj odraaij jb ojoadsaj noa nop
-misip ns BaipBJ anb oj ua uopejnp bj ap pspijBna isa na sa 'ajuara
-Bspaj^ ¿saaaA b asjauaiap b ajuaraBaijojuisB apuaij o B^idpajd as
anb 'Bjuaj sbui o epidBj SBm sa anb 'uoisuaj ap sopBjS ajimpB nop
-Bjnp bj anb op^aijdxa Bisa on? 'uosSjag ujj -soraBjdaDB oj 'araaojiun
ajuaniBjaajaad sa ou uppBjnra bj anb 'opBJjsora soraaq anb sanoisajd
-xa sbj uoa jboijiuÜis ajarab as ig uinSnpsip anb ^sq mbB oíaj

�razón para considerarla alejada de la experiencia, porque no se dé
actualmente a la sensibilidad. 1 átomo no se da a los sentidos direc
tamente, pero sí en sensaciones que indirectamente nos revelan su
existencia, con lo cual pierde aquel carácter de trascendencia que le
atribuían los antiguos. (Esto va a título de ejemplo, sin que ignoremos
los nuevos planteos que se han hecho sobre el concepto de átomo).
La continuidad aparece ocultada por los sentidos, porque ellos
son órganos de selección. "En el caos infinito de movimientos, del
cual la física nos enseña que consta el mundo exterior, cada órgano
de los sentidos escoge los que caen dentro de ciertos límites de velo
cidad. A éstos responde, pero ignorando los demás tan completamente
como si no existieran. Así, acentúa los movimientos particulares de
una manera para la cual no parece objetivamente motivo alguno vá
lido; porque como dice Lange, no hay razón para pensar que el hueco
de la naturaleza, entre las superiores ondas del sonido y las ondas
inferiores de calor, es una hendedura abrupta como la de nuestras
sensaciones; o que la diferencia entre los rayos violeta y ultravioleta,
tiene la importancia objetiva representada subjetivamente por la
grieta existente entre la luz y las tinieblas. Fuera de lo que es en
sí mismo un continuum indistinguible y un enjambre desprovisto
de distinción y de énfasis, nuestros sentidos forman, para nosotros,
atendiendo a este movimiento e ignorando aquello, un mundo lleno
de contrastes, de acentos agudos, de cambios abruptos, de pintoresca
luz y sombra". (W. James, Principios de Psicología, tomo I, pág. 306).
Sígase por la vía de la discontinuidad; esas mismas sensaciones
dotadas de una mayor limpieza, aisladas del momento en que nacie
ron, se harán nombres abstractos, porque de ninguna manera admite
James que los conceptos puedan provenir de una fuente propia dis
tinta a la experiencia. La suerte de la lógica aparece así ligada al
método conceptual. Este significa una transformación que hacemos
sufrir al cambio eliminando su esencia, es decir, inmovilizándolo. Esa
transformación se hace en vista de las necesidades prácticas, y así
ocurre que, cuando el racionalismo pretende corregir al naturalismo
y buscar una verdad absoluta, sigue por la vía que aquél le había
trazado, en lugar de volver a la experiencia pura. (v. W. James, Essays
in radical Empiricism, pág. 98).
Recuerda James, oportunamente, la expresión de Kierkegaard:
la vida mira hacia adelante; la inteligencia hacia atrás. Con ello se
quiere significar que "querer comprender la vida, lo móvil, por medio
de conceptos, es detener el movimiento para cortarlo, como con tijeras
y para inmovilizar los trozos en nuestro herbario lógico, donde, com
parándolos entre ellos como especímenes desecados, podemos establecer
cuáles, desde el punto de vista estático, implican o excluyen otros, y
cuáles desde el mismo punto de vista, están implicados en los primeros
y excluidos por ellos. Esta manera de proceder, supone que la vida
es una cosa ya acabada, puesto que los conceptos son vistas tomadas
demasiado tarde, y tienen el carácter retrospectivo de una autopsia".

menzada por Zenón, continuada por Hume, Hegel y Bradley, no se
detiene sino después de haber echado a los pies de la razón la
realidad sensible enteramente desintegrada". (Id., pág. 247).
El conocimiento conceptual es superficial, no penetra en el sen
tido de la profundidad, de la consistencia. La dimensión interior de
la realidad, pertenece a las actividades, que la ponen sin cesar en
movimiento. Como eso es contrario al pensamiento conceptual, los
intelectualistas se niegan a admitirla; sólo perciben los resultados de
esa actividad. Así ocurre que Bradley, por ej., considera la cuestión
de la actividad, como un escándalo para la filosofía; para él no hay
una experiencia original de algo como la actividad, (v. F. H. Bradley,
Appearance and Reality, pág. 116, y James, Essays, etc., págs. 155-89).
La actividad se nos da como algo que marcha (going on). Por eso
el sentido de la actividad, tomado de una manera muy amplia y vaga,
es sinónimo de "vida". La idea de acontecimiento, de cambio, que se
nos da en la vida interior, nos permite advertir qué es la actividad.
Nuestra reacción a la monotonía del mundo exterior, nos daría la
experiencia de algo que transcurre. Recuérdese cómo Bergson también
partía de la experiencia interna del cambio para llevarnos a la expe
riencia externa, (v. Bergson, L'Evolution Créatrice, cap. I.).
¿Podía complacerle a James la visión del universo que el intelectualismo le procuraba? De ninguna manera. Él había buscado una
visión de lo real en su espesor, en profundidad, y no podía satisfa
cerse con el espectáculo de un mundo esquelético, descarnado, exte
nuado, que dicho intelectualismo le ofrecía. No quiere un universo
aburrido donde la novedad no exista, donde el riesgo no exista;
quiere ver la realidad del proceso, quiere que se reconozca que el
proceso es la esencia de lo real, que se reconozca que la potencialidad
es fundamental para la comprensión de la existencia. (Whitehead).
Y como éste, entiende que "si interpretamos el universo en términos
de realidad estática, se desvanece la potencialidad. Todo es exacta
mente lo que es. La sucesión es una mera apariencia que surge de
la limitación de la percepción. Pero si partimos de la noción de pro
ceso como fundamental, las realidades del presente derivan sus carac
teres del proceso y proyectan sus caracteres sobre el futuro. La inme
diatez es la realización de las potencialidades del pasado, y el almacén
de las potencialidades del futuro. La esperanza y el miedo, la alegría
y la desilusión, obtienen su significación de las potencialidades esen
ciales a la naturaleza de las cosas. Seguimos un rastro con esperanza,
o huímos, con miedo, de una persecución. Las potencialidades en el
hecho inmediato constituyen las fuerzas que impelen el proceso".
(Whitehead, Modos de Pensamiento, pág. 118).
Y para captar este cambio, esa incesante movilidad de lo real,

(W. James, A Pluralistic Universe, pág. 244), y agrega: "la obra co-

preconiza el hacerse parte de esta misma realidad. Relatemos esta
afirmación a un intelectualista, y en seguida reaccionará diciendo que
con eso se introduce la confusión, el caos, y que no es posible com
prender nada, o sostendrá que si eso es así, el mundo conceptual, de
la verdad, no tiene nada que ver con el mundo real. Todavía no se

— 116 —

— 117 —

�-od Bjqo v\n :BSajB A ' (ff^ 'Svd 'asu^aiufl otjsijv^njj y 'sauíBf *^)
•^Bisdo^nB buti ap OApoadsoajaj aa^oBjB^ p uauau A 'apjBi opBisBinap
SBpBinoi SBisiA uos soidaouoo eo¡ anb ojsand 'BpBqeaB ^A Bsoa Bun sa
Bpt*. v\ anb auodns 'aapa^oad ap BjauBiu Bjsg; 'sojp ^od sopjnpxa A

98 OU BJABpOJ^ *JB3J Opunm [3 UOO J3A 311 fa BpBU 9031} OU 'pBpj^A BJ
ap 'jBnjdaauoa opunuí ja 'isb S9 osa is anb Bjpuajsos o 'epen japuajd

— 911 —

— ¿TI —

-moa ajqísod 83 ou anb ^ 'sob^ ja 'uoisnjuoo bj aanpojjuí as osa no
anb opuapip BjEnopa^aJ BpmSas na ^ 'BjsijBnjaajajuí un b uopBuuip
Bisa soraajBja^ -pBpijBaJ biusiui Bjsa ap ajjBd asjaastj ja Bziuooaad
'jbsj oj ap pBpijiAora ajuBsaoui ssa 'oiqurea ajea jBjdBO BJBd j^
"(811 "^?^ 'ojuaiwostiaj ap sopoj^ 'pBauajtijy^)
•uosaaojd ja ^^pdnn ^nb sezjanj sbj usaiijijsuoo ojBiparaui oqaaq
[9 U9 sapsptjBpuajod SB^ 'uopnaasjad Bnn ap 'opaiiu uoa 'sounnij o
'Bznsjadsa uoa ojjsbj un sotumSag -sbsoo sbj ap BzajBjnjBU bj b eajBp
-U9sa sapBpijBpúajod sbj ap uoi^BOijiuSis ns uauaijqo 'uoisnjissp bj A
bjjS^jb bj 'opaiiu p a BzuBJadsa wj •ojnjnj pp sapBpijBpuajod sbj ap
iraasrajE p A 'opBSBd pp sapBptjBiauajod sbj ap uopBzijBaj bj sa zajBip
-auiui v^ *ojnjnj p ajqos saaajaBJBa sns uBjaaÁojd A osaaojd pp sajaj
-DBJBo sns uBAijap ajuasojd pp sapepi^eaj sbj '^juauiBpunj oraoD osao
-ojd ap uotoou tb\ ap somi)iBd is oaaj -noiodao^ad b^ ap u^ioB^imij v\
ap aSans anb BiDuaiJBdB Bjam Bun sa u^isaans vj *sa anb o\ ajuara
-BJ3BX9 sa opoj^ -pBpT[Bioua}od B^ aaauBAsap as 'bdiibísb pspi^aj ap
souinuai ua osjaAiun p souiB^9j:dja)ui is,, anb apnaijua 'aisa ouioo j^
• (pBaqajiq^) 'Biauaisixa b^ ap U9isuajdmo3 B[ bjb¿ ^jn^uiBpunj sa
pBpijBpuaiod b^ anb Bozouooaj as anb '^ai o\ ap Biauasa b^ sa os^oojd
p anb Bozono^aJ as anb aaatnb 'osaaojd pp pBpipaJ b^ j^a a^amb
;bj6ix9 ou o^saij p apuop 'Bjstxa ou pBpaAou b^ apuop optajnqB
osjaAiun un ajainb o^[ -Biaajjo 9[ outsi^niaap^ui oqoip anb 'opsnu
-a^xa 'opBUJe^sap 'o^papnbsa opunuí un ap o[iiaBjoadsa p noo asaaa
-BjsTiBS Bipod ou A 'pBpipunjojd ua '^osadsa ns ua ^ai o\ ap uotsia
eun opsasnq BiqBq \^ -bj3ubui Bun^uiu 9Q ¿BqBjn^oad a^ oui8i[Bnjo9{
-a^uí p anb osjaAiun pp uoisia bj^ sauíBf b a^aaB^duioa Bipoj?
•(•j -dBD 'aatJíDaj^ uoijnjoa^^q 'uosSaag -a) "Bujajxa Bpuau
-adxa B[ b soujba9^[ BJBd oiquiB pp Biuajuí Bpuauadxa b^ ap Bi^asd
uaiquiB) uosS^ag ouioa asapaanaa^ -ajanosnexi anb oS^ 9p Bpuaijadxa
B[ ejJBp son 'jouaixa opunuí pp Biuo^ouora B[ b uopa^aj Bj^san^^
•pBpiAiioB B[ sa anb ji^jaApB a^iuuad sou 'joua^ur BpiA B[ U9 Bp son
as anb 'oiquiB ap 'oiuaiunoajuooB ap Bapi vj ^^BpiA,, ap ounuouis sa
'bSba A BipJuiB ^nuí BjauBin sun ap opBtuo; 'pepiAn^s b^ ap opiiuas p
osa io¿ -(uo SntoS) BqoJBui anb op oraoa Bp sou as pBpiAijoB B^
' (68"SSl 'e^Bd '*oia 'sAvss^ 'saraBf A '•^n 'S^d 'Xnjvay puv aouvunaddy
-jj -j[ *a) •pepiAijas b^ oraoa oSp ap puiSiJO Bpuaijgdxa Bun
ou p BJBd íBijosojij bj BjBd ojBpuBDsa un ouio^ 'peptApaB v[ ap
v\ Bjapieuoa '-fa lod 'ia^psjg anb ajjnoo isy -pBpiAUOB Bsa
ap sopB^nsai so^ uaqpjad o^ps ÍBjjjiíuipB b ub^9iu 98 SB^si^m^apiui
sof '[Bnjdaouoo ojuotuiBsnad ^ oue^uo^ sa osa 011103 •oiuaiuiiAoui
ua jBsa^ uis uauod b¡ anb 'sapvpiapoo sbj b aaauaijad 'pBpi[Baj b¡
ap aouaiui uoisuaraip ^j -Bpuaisisuoa B[ ap 'pBpipunjojd B[ ap opu
-uae p ua Bjjauad ou 'jBioijaadng sa [Bnjda^uo^ oiuaimpouoa [^
'(LVZ '^?^ '*PI) '^p^-iSaiuisap aiuauíBjaiua a^qxsuas pBpr[B3J
B^ 119ZBJ B[ ap said so\ b opBqaa JaqBq ap sandeap ouxs auai^ap
as ou 'jía^pBjg jÍ p^ag 'auinjj jod BpBnupuoo 'uouaz jod BpBzuam

sojauíod $o\ ua sop^oi^drai uejsa 'bjsia ap ojund omsiui p apsap sa^Biio
A 'bojío uaÁnpxa o UBai^drai 'oaiiBjsa bjsia ap ojund p apsap 'saj^na
jaaa^qBisa somapod 'sopsoasap sauampadsa onioo sojp aj^ua so^opuBJBd
•moa 'apuop 'oaiSoj ouBqjaq ojjsanu ua sozoai so^ jbzi^iaouiui BJBd A
sBjaíii uoa ouiod 'o^BiJoa Bjsd oiuaiunAoui p jauajap sa 'sojda^noo ap
oipam aod '[iaoui o\ 'spiA ^\ japuajdmoa Jajanb,, anb jboijiuSis ajainb
38 O[p UO^ "SBJ1B BpB1| Bpua^ipiUI B\ Í3}UBppB BTOBq BJIUI BpiA B^
ap uoisajdxa bj 'a^uaniBuniJodo 'sauref Bpaanaa^
'(86 '^?^ 'tusjoiutdui^ ¡voipou ut
'sauíBf "^ #a) -Bjnd Bpuauadxa b¡ b j3a^oa ap jb^ii[ na 'opszBJi
BjqBq a^ pníB anb bia b^ jod atüfrs 'BjnjosqB p^pjaA can JBasnq A
oumjBjniBu ^ Ji^ajjoa apua^ajd omsijBnopBj p opusna '3nb aun^o
jsb A 'sBOtjoBJd sapBpisaaau sb^ ap bjsia ua aaBq as u^pBuuojsuBJi}
Bs^ 'o^puBzi^iAoraui 'jpap sa 'Bpuasa ns opuBuiuiip oiquiBo jb Ji-ijns
sotnaoBq anb uoperaJOjsuBjj Bun boijiuíjis ^js^ 'pnjdaauoa opojara
\v, BpBi[ jsb aaaJsdB boiSoj v\ ap ajjans b^j 'Bpuauadxa bj b bjuij
-sip Bidoad ajuanj Bun ap jiuaAoad u^pand sojdaauo^ so[ anb sauíBf
ajiraps BjauBUi BunSuiu ap anb.iod 'sojDBjjsqB saaquion uBJBq as 'uoj
-apBU anb ua ojuamom pp sBpspiB 'Bzaiduii|; joabui Bun ap sspBjop
sauopssuas sbuisiih sbs^ í pBpinutjuoastp b^ ap bia bj jod asBjg
'(90 "^?*^ 'i onioi 'viSojooisj ap smdioutuj 'sauíBf -j^) -^Bjqraos A zn{
Basajojuid ap 'sojdnjqs soiqraBa ap 'sopná^ sojuaaB ap 'sajsBxuioa ap
ouajj opunin un 'ojjonbB opuBJOuái a ojuaimiAoni ajsa b opuaipuajB
'so^josou BJBd 'ubuijoj sopijuas sojjsanu 'sisbju^ ap A uopmjsip ap
ojsfAOjdsap ajquiBfua un A ajqináuijsipui tunnunuoo un oiusiin is
ua ea anb oj ap Bjan^ 'SB^qaiuij sbj A znj bj ajjua ajuajsixa bj^ijS
bj aod ^juauíBAijafqns Bpsjuasajdaj BAijafqo BpuBjaodrai b^ auaij
'BjajoiABJjpi A BjajoiA so^bj soj aajud Bpuaaajip bj anb o ísauopBSuas
sBJjeanu ap bj ouioa Bjdnjqs Bjnpapuaq buti sa 'jojbd ap eajouajuí
sepuo sbj A opiuos jap SBpuo sajouadns sbj ajjua 'BzajBanjBu bj ap
oaanq p anb JBsnad BJBd uozbj ^sq ou 'aSuB^j aaip onioo anbjod íopij
-ba ounSjB OAijoin ajuaraBAijafqo aaaj^d ou pna bj Bjsd BjauBtn Bun
ap sajBjnaijjBd sojuaiuiiAota soj Bnjuaas 'isy •uBjatjsixa ou is orno
ajuauíBjajdraoa ubj ssraap soj opuBiou^í o jad 'apuodsaj sojsa y -p^pp
-ojaA ap sajmijj sojjap ap ojjuap na^a anb soj aSoasa sopijuas soj ap
oub3j9 Bp^a 'jouajxa opunuí ja Bjsuoa anb Buasua sou ^aisij bj jBn
jap 'sojnainiiAOUi ap ojiuijui sobo ja u^7? 'nopaajas ap soub^jo uos
sojja anbJod 'sopijuas soj jod BpBjjnao aaajBds pBpmupuoa b^j
•(ouiojb ap ojdaauoa ja ajqos oqaaq ubij as anb soajuBjd soAann soj
soniaJouSr anb uis 'opioiafa ap ojnjjj b ba ojs^j) -sonSijuB soj uBinqiJjB
aj anb Bpuapuaassjj ap jajaBJBO janb^ apjaid jBno oj uoa 'spuajsixa
ns uBjaAaJ son atuaiuvtoautput anb sauopBSuas na jb ojad 'ajuamej
-aajip sopijuas soj b Bp as ou ouiojb jjj 'pBpijiqisuas bj b ajuauíjBnjaB
ap as ou anbjod 'Bpuauadxa bj ap Bp^fajB BjjBjapisnoa BJBd uozbj

�han desembarazado del prejuicio de acuerdo al cual la realidad debe
expresarse mediante los conceptos y hacen así surgir tesis sobre "lo
absurdo", "lo contradictorio" de la realidad, (v. Carlos Vaz Ferreira,
Fermentario, págs. 126 y sigtes.).
Colocándose, por el contrario, en un punto de vista de lo inme
diato, seguimos la continuidad de nuestra vida a través de nuestras
sensaciones. "Todo lo que hay de profundo, de sustancial en la expe
riencia, se encuentra en los primeros datos inmediatos no expresados
todavía por ningún nombre o apenas". (W. James, A Pluralistic Vniverse, pág. 280).
Esos primeros datos nos revelan las uniones de los hechos; las
experiencias conjuntivas son tan reales como las experiencias de los
hechos. Es un imperativo del empirismo radical que no se incluya
ningún elemento que no haya entrado en la experiencia. Para el
empirismo radical, las relaciones que conectan experiencias, deben
ser ellas mismas relaciones experimentadas, y cualquier clase de rela
ción experimentada, debe considerarse tan "real" como cualquier otra
cosa en el sistema". (W. James, Essays, etc., pág. 42).

y apéndices sueltos de toda clase fluctúan y oscilan de él y, aparte
de que terminan en él, parecen no tener nada que ver el uno con
el otro. Y aun mis experiencias y las vuestras fluctúan y oscilan así,
terminando, es verdad, en un núcleo de percepción común, pero la
mayoría, invisibles, irrelevantes e inimaginables las unas de las otras".
(W. James, Essays, etc., págs. 46-7).
El empirismo acentúa la flojedad de los lazos, y eso también es
una de las bases del pluralismo, (v. James, A Pluralistic Vniverse,
pág. 76). Esa flojedad le permite admitir la unidad y la desconexión,
y aún considera posible un monismo, por encadenamiento ininterrum
pido, al cual se llegue y no del cual se parta como pretende el abso
lutismo monista. Una de las definiciones que da James de su empi

Descubrió los sentimientos de paso, de tendencia, los momentos
transitivos, con lo cual la teoría del "polvo mental" quedó definiti
vamente destruida. Frente a la experiencia exterior hace una cosa
parecida. "La stream of consciousness tiene por exacta contrapartida
la continuidad del objeto conocido, o más bien, el uno y el otro no

rismo radical, es la de ser una doctrina que considera el monismo
como hipótesis: "Yo le he llamado radical" porque mi empirismo
trata de la doctrina del monismo mismo como una hipótesis, y que
contrariamente al semi-empirismo que se ha desarrollado bajo los
nombres de positivismo, agnosticismo o naturalismo científico, no
afirma dogmáticamente el monismo como una realidad con la cual
toda experiencia debe contar". (W. James, La Volonté de Croire,
Prefacio). Además, en A Pluralistic Vniverse, considera cada vez con
más simpatía la posibilidad de que nuestras conciencias, de igual
manera que cada pensamiento se une a otros, en la nuestra, puedan
estar relacionadas con una conciencia superior. "Lo absoluto no es
el ser imposible que yo pensaba antes. Los fenómenos de la vida
mental funcionan en nosotros a la vez que en conjunto, cada uno
por su cuenta; ¿por qué nuestras conciencias finitas no podrían fun
cionar simultáneamente, las unas con las otras, en una inteligencia
sobre-humana?". (W. James, A Pluralistic Vniverse, pág. 292).

son más que una misma continuidad". (A. Lalande, Pragmatisme et
Pragmaticisme, Revue Philosophique, 1906-1, pág. 128).

Una de las partes más profundas y más importantes de la obra
de James reside, precisamente, en su demostración de la imposibili

No cree en la limpidez del mundo exterior, con sus fenómenos
perfectamente distinguidos los unos de los otros; por el contrario,
las cosas siempre se nos dan como formando parte de un conjunto.
"Si se las separa de este conjunto en que viven, se mueven, y son,
resulta indudablemente extraño que tengan comercio entre sí. Mas
todo lo que sabemos de las cosas se funda en el conjunto que forman
y en la acción recíproca que ejercen, unas sobre otras. Lo que sabe
mos de las cosas son sus propiedades. Y las propiedades de una cosa
no significan nada más que la manera cómo las demás obran sobre
ella, o cómo ella obra sobre las demás". (H. Hoffding, Psicología,

dad, por parte del intelectualismo, de pensar las relaciones, y cómo,
por eso, se ve conducido al monismo. Probablemente, una de las

Como ya lo había hecho en su Psicología, encuentra en la vida
mental la manera de concebir la continuidad. Es famosa la concepción
de James acerca de la "corriente de la conciencia", concepción con
la cual destruye la tesis asociacionista, y actualmente se puede decir
que es algo definitivamente adquirido por la psicología.

pág. 355).
La visión real del mundo exterior, antes que el análisis haya
operado sus discriminaciones, es enteramente caótica. "Si se compa
rara el universo del absoluto idealismo con un acuario, un globo
de cristal en el que nadaran peces dorados, se tendría que comparar
el universo empirista con algo parecido a esas cabezas humanas resecas
con que los Dyacks de Borneo adornan sus viviendas. El cráneo forma
un núcleo sólido; pero innumerables plumas, hojas, cintas, collares
— 118 —

obras maestras en el anti-intelectualismo de todos los tiempos, sea
A Pluralistic Vniverse. No conocemos otra obra, con la excepción, tal
vez, de L'Evolution Créatrice, que haya llevado tan lejos el análisis,
y alcance una profundidad igual.
La tendencia anti-intelectualista, el pluralismo y el empirismo
radical, están tan ligados, que muchas veces se definen uno en función
del otro. Así, considera que el empirismo radical es la forma plura
lista del panteísmo. "Este admite que la suma total absoluta de las
cosas no sea jamás objeto de una experiencia positiva, o no se realice
jamás, ni en ninguna manera, bajo esta forma, y que un aspecto de
la dispersión o de incompleta unificación, sea la sola forma bajo la
cual esta realidad está constituida hasta el presente". (W. James,
A Pluralistic Vniverse, pág. 44).
Las concepciones absolutistas tienen, como característica funda
mental, algo que ya hemos señalado: la eliminación del tiempo; como
consecuencia, se eliminan todos aquellos hechos de que hemos habla— 119 —

�89jbj[oo 'SBjup 'SBÍoq 'SBoin^d sa^qBjaomoar ojad íopyjos oapno on

•BjqBq souiaq anb ap soqoaq sojjanbB sopo} netnmip as 'Bpuanoasnoo
omoo íodmatj jap uopBunuija bj :opBjBU38 sonora q ba" anb 08 jb '[B^uaui
-Bpnnj BopsuajOBJBO oraoo 'uauaij SBispnjosqB ssuopdaouoo s^j

— 8IT —

— 611 —

•(f^ 'S^d 'asuaamfl opstjnunjj y
's^ta^f ']^) *ttainasajd ja Bjs^q Bprnipsuoo isa pBpij^aj Bisa pno
bj oÍBq botioj ^jos bj Bas 'uopBOijion Bjsjduiooni ap o uoiBjadsip bj
ap oioadss un anb ^ 'bouoj Bisa oÍBq 'BJauBra BnnSniu ua ra 'sBrasf
30tJB3J as ou o 'BAtjisod Bpnapadxa Bun ap o^afqo SBuref Bas on sbsod
sbj ap B^njosqB jbjoi Bmns bj anb ajimpB aisg,, 'oarepíOBd jap bjsij
-Bjnjd enuoj bj sa jBoipBj omsijidma js anb Bjapisuoo 'isy #ojjo jap
uoiounj ua onn uanipp as saoaA SBqonra anb 'sopsSij ubj UBisa 'jBoipBj
oínstJiduia p a" orasijBjnjd p 'BísrjBnjoajaiai-iiaB Bpnapuaj ^j
•jBnSx pBpiponjojd Bun aaosojB A
?sisijbob p sofaj ubj opBA3[j Bií^q anb '^otJivau^ uoimjoa^tq ap 'za
jb^ 'u^iodaaxa B[ uod 'Bjqo bjjo soxna^onoo o^[ •9suaam¡j ^itsijvjnjj y
Bas 'sodniai; soj sopoj ap orasipn^aa[3iui-ijuB p na 8Ba;89Btn SBjqo
sb^ ap Bim 'a^uaniajqBqojj; "001810001 \v opionpaoo ^a as 'osa Jtod
'ooioo A 'sanopBpj sb[ ^Bsnad ap 'orasi^BníDapiui pp ^jJBd jod 'psp
-ijxqísodan bj ap uoioBJjsoinap ne oa 'aioaoiBspajd 'apieajc satoBf ap
Bjqo B[ ap BajoBjjodoii sbui A sepnnjojd sbui saijsd sb[ ap buq
'(^6^ *^?d 'asjartíM/j otjsi/ojn^j y 'eaoref 'j^) •^¿BaBomq-ajqos
BpuaSipjnt Bon oa 'sbjjo sb[ noo SBun sb^ 'ajuauxBauBj^nrais jbuoid
-onj OBjjpod on sejiuij SBpoapooa SBjjs^nu anb Jod? ÍBjuano ns jod
oon Bpsa 'ojonfooo ua anb zaA b^ b sojjosou ua usuopunj ^ioaui
BpiA B[ ap sonamonaj so^ -sajuB BqBsuad oÁ anb a^qisodtni jas p
sa oa ojnjosqB o^,, 'joi^adns Bpuapuoa Bun uoo SBpBuopspj jBisa
'BJjsano B[ ua 'sojjo b aun as oiuaioiBSuad Bp^a anb BjauBín
ap 'SBpuapooa SBiisanu anb ap p^pi^iqísod B[ BjiBdmis sbui
pB^ BjcapiBuoo f3SJí3aiu¡j otjsi¡vjnjj y na 'sBraapy '(otoofsjj
uoo
^ p fjuojoy¡ 7 'saoiBf -^^) '^^Biaoo aqap Bpoauadxa Bpo^
B[ noo pBpipaj bou omoa omsiuom p aiuaniBOUBtnáop buijijb
ou 'oajjijoap orasi^jnjBU o oraspijsou^B 'orastAijisod ap sajqmou
so{ ofeq opB[^ojjBsap Bq as anb orasijidra^-inias {B ajuaraBiJBJjnoo
anb A 'sis^jodiq Bon otnoo omsini orasiuom pp Binjjaop b^ ap b^bji
omsmduia im anbjod tjBaipBJí opBinB[[ aq aj oj^,, :sisaiodiq oraos
orasinoin p Bjapisuoo anb BuiJjoop son jas ap B[ sa 'paipBj oraso
-idoia ns ap sauref Bp anb sauopiuipp sb^ ap bu^ -B^siuota oaisiin^
-osqs p apuaiajd oraoo BjjBd as ^e no pp oa A an^aj^ as ^na \b 'opid
-umJJaunuí oiuaioiBnapBaua Jod 'orasinoui on ajqísod Bjapisooa ons A
'ooixanoosap bj; A p^piun v[ JijiuipB aiiuuad ^\ pBpafo[j Bs^ *(9¿ "S^d
'asjartiw/j oijstjvunjj y 'sauísf *a) •orasipjn^d pp sasBq sb^ ap Bon
sa uaiqraBi osa A 'sozbj so^ ap pBpafo^í B[ BnjuaoB omsmdoia \^
*(¿"9^^ 's^^d '*3j^ 'sAvss^ 'sarasf *^)
•tí8BJjo 8B]; ap SBon sb^ sajqBuiSBiinuí a saiuBAapjJi 'sa^qístAui 'bijojÍbui
b^ OJad 'unoioa uppdaajad ap oapnu on oa 'pBpjaA sa 'opuBnirajaj
'isb UB^joso A UBmon[j SBJ^sanA sb^ A SBpuauadxa siui un j^ "ojio p
uoo onn p jaA anb BpBU jonaj ou uaoajed 'p ua nsuinuaj anb ap
^A p ap uB^aso A nBnjonu assp Bpoj ap sojpns saoipuad^ A

BniJOj oauBja j^ *8BpuaiAiA sns UBuiopB oanjog ap sjjobXq so[ anb no
SBoasaj SBUBmnq SBzaqsa sssa b oppajBd o8^b uod Bjsijidma osjaAiun p
JBJBdinoo anb Bupuaj as 'eopBJop saoad OBjBpBO anb p ua p^jsijo ap
oqo[S un 'oiJBnoB un ooa omsi[Bapi o^n[osqB pp osjaAion p bjbj
-Bduioo as ig,, 'bdijobd aiuaraBjajua sa 'sauopEuiumosip sns opBJado
^
si8i[bub p anb sajoB 'jouajxa opunra pp jb^j ooisia vj

"(SSS "^?d

'Soipjjojj -g) ^sBuiap sbj ajqos Bjqo B^p omoo o 'B[p
ajqos OBjqo ssraap sb[ oraoo Bjao^ui bj anb sbui Bp^u uboijiuSis ou
bsoo Bun ap sapBpaidojd sb[ j^ -sapBpaidojd sns nos SBSoa s¿[ ap sora
•aqBS anb ckj 'sbj^o ajqos SBon 'noojafa anb Boojdioaj ñopos b^ ua A
ubuijoj anb ojnnfuoo p na Bpunj as sbsoo sbj ap somaqBS anb oj opo^
SVVÍ 'J8 3Jí^a opjamo^ ubSuo; anb ouBJjxa ajuaraajqBpnpui Bj[nsaj
'oos A 'uaAanra as 'u^aia anb ua ojnnfuoo ajsa ap Bjedas sb( as ig
•ojunfooo un ap a^jsd opuBraaoj oraoo OBp soo as ajdmais sbsoo sbj
'oiJBJiuoa p Jod ¿bojío boj ap soun so[ sopinSuijsip ajuauíBjoajjad
Bouara^naj sns uoa 'jouapca opunra pp zapidrai[ bj ua aaja o^
"(8^I 'S?&lt;I '1-9061 'vnlniidosofiiij anaa^ 'auistoitvwSvjj
ja auisitvuiSvjj 'apuBpi *y) •íípBpinaiíaoo Braeira Bon anb sboi uos
ou oj^o p A oon p 'oaiq sbui o 'oppouoo ojafqo pp pBpmnijuoo b^
BppJBdBJiuoa BjOBxa jod auai) ssausnotosuoo /o wnaujs wjn 'BppajBd
Bsoa Bon aaBq Joiaajxa Bpuauadxa bj b ajuaj^ -Bpjnjjsap aiuaoiBA
•|iíu!J9P 9PanI) IBíuaur OAjod,, jap Buoaj bj jBna oj ooa 'soatjtsuvjt
soruaiuotu soj 'oiouapuai p 'osíf ap sojuaiwijuas boj ^jjqnosaQ
•BjSojooisd bj jod opijmbpB aiuoraBAijmipp oSjb sa anb
Jioap apand as aiuamjBniOB A 'BjsiuopBioosB sisaj bj a^nJ^sap jsna bj
uoo u^pdaouoo 'KBpuapuoo bj ap aiuajjjoo,, bj ap boj^ob saraBf ap
aopdaouoo bj bbouib; s^j -pepinupuoo bj jiqaouoo ap BjauBui bj [
BpiA bj ua BJjnanoua 'mgojojisj ns oa oqoaq Bjqsq oj ^A 0010^
'{Zf '8?&lt;I '*ia 'sÁvss^^ 'saoiBf -j^) -^Boiaísis ja ua bsoo
bjio jainbjBno omoo jBaj,, ubj asjBjapisuoa aqap 'BpBjuaoiijadxa uop
-Bjaj ap asBjo jainbjBno A 'BBpBiuamijadxa sauop^jaj SBrasira SBjja jas
oaqap 'sBpuaiJadxa UB^oauoo anb sauop^jaj sbj 'jBoipBj omsijidraa
ja bjbj -Bpoatjadxa bj ua opBJjna BjÍBq oa anb ojuaraap únSuní
B^npni as ou anb jBoipBJ onisuidraa jap OAiiBJsdun un s^ 'soqoaq
soj ap SBpuauadxa bbj oraoo saj^aj ubj uob SBApunfnoo SBpoauadxa
sbj ísoqDaq soj ap saooion sbj UBpAaj soo sojBp sojaraiad sosg

(08^ ?

-im/j íMjw/ojn/^ y 'sauíBf -j^) ^SBuadB o ajqmou unSuiu jod BiABpoj
sopBsajdxa ou sojBiparaui sojBp sojaraud boj ua BJiuanooa as 'Bpnajj
•adxa bj ua jBpuBisns ap 'opunjojd ap A^i\ anb oj opoj^,, 'saoopBsoas
8Bi)sann ap s^abjj b BpiA BJisanu ap pBpinuijuoo bj somin^as *otmp
•atum oj ap bjsia ap ojund on ua 'oijbjjuoo ja jod 'asopuBoojo^
•(•saiSis A 9^X 'sScd 'oijvtuawja^
'Bjpjja^ zb^ sojjb^ -a) -pBpijBaj bj ap ^oiJOioipBj^uoD oj,, 'ttopjn8qB
I ajqos Bisaj Ji^jns ibb uaoBq A sojdaonoo soj ainBipara ssjBsajdxa
aqap pBpijeaj bj jBno jb opjano^ sp opmpjd jap opBZBJBqmasap UBq

�do, tales como: cambio, movilidad, proceso. Tómese cualquier monu
mento de la filosofía absolutista, como la Etica, de Spinoza, la Crítica
de la Razón Pura, o Appearance and Reality, y se verá que todos sus
autores han pensado sub specie aeternitatis. Además, coinciden en
considerar lo absoluto, no como hipótesis (como lo considera James)
sino como concepción preliminar implicada en todo acto de pensa
miento, y donde es necesario hacer un débil esfuerzo para hacer
aparecer la necesidad lógica.
Lo absoluto aparece como una especie de monstruo metafísico,
que, como el Leviathan de Hobbes, va devorando todo lo particular;
el pluralismo aparece como una filosofía que tiende a defender los
derechos de las partes.
Es en el particularismo que van a insistir los absolutistas para
tratar de probar que el pluralismo es absurdo. Si se admite la inde
pendencia de las partes, sin ninguna interacción, convertimos al uni
verso en un caos (ya que no se puede invocar ninguna armonía pre
establecida), y si admitimos las interacciones, debemos admitirlas
como operaciones inmanentes y no como transitivas, ya que esto
resulta ininteligible. Al hablar de inmanencia, estamos indicando que
las partes son apariencias, y que lo único real es el todo, con lo cual
le damos la razón al absolutismo, (v. James, A Pluralistic Vniverse,
Cap. II).
La demostración, a primera vista, parece convincente, pero no
hay sino examinarla un poco para notar que no tiene mayor enver
gadura. En efecto: ¿qué alcance tiene la palabra "dependencia",
y cuál "independencia"? Es perfectamente lícito admitir grados en
la independencia y en la dependencia, pero esto, de ninguna manera
lo admitirá el intelectualismo, que James llama vicioso, en cuanto
considera un nombre como excluyendo del hecho nombrado lo que la
definición de ese nombre no es susceptible de encerrar positivamente.
(W. James, op. cit., pág. 60).
Denuncia enérgicamente la falsa claridad a que conduce el inte
lectualismo vicioso, para el cual, como comentaba el Mefistófeles de
Goethe, las palabras contienen ideas, y esas ideas, hechos reales. Hay
en el pragmatismo una tendencia muy interesante y muy valiosa contra
el verbalismo en filosofía, que examinaremos más adelante.
El intelectualismo no admite grados en las relaciones, y James
recuerda cómo en la polémica con Bradley éste sostenía que el "pare
cido" era una categoría ilegítima, precisamente porque admite grados.
No hay sino que empezar a leer Appearance and Reality para advertir
cómo Bradley, desde el comienzo, considera las relaciones como inin
teligibles. "La conclusión a la cual soy conducido, es que la vía relacional del pensamiento —cualquiera que se mueve por el mecanismo
de términos y relaciones— debe darnos la apariencia y no la verdad".
(F. Bradley, Appearance and Reality, pág. 33).

y entonces se considera la realidad como algo que debe abandonarse y
construir en su lugar un absoluto, sede de todas las perfecciones
lógicas. La psicología del intelectualista es, pues, una psicología de
resentido...
"Pero el verdadero remedio consistiría, entonces, en volver a la
experiencia, en escuchar con un oído más fino — en lugar de empren
der la dirección opuesta, alejándose de ella, y aún superando la crítica
intelectualista que la disgrega, para alcanzar el falso semblante de
la ininteligibilidad que da el pretendido punto de vista de lo abso
luto". (W. James, A Pluralistic Vniverse, pág. 73).
Con esto no se quiere decir que lo conceptual, en James, lo mismo
que en Bergson, sea absolutamente falso, y alejado completamente de
lo real; lo que estos filósofos han hecho es establecer sus limitaciones,
y denunciar sus falacias, cuando confunden zonas de la realidad.
"El valor de los conceptos reside en los resultados a los cuales
nos conducen. Estas consecuencias pueden consistir, sea en hacernos
actuar, sea en hacernos pensar". (W. James, Some Problems oj Philosophy, pág. 59).
Quiere decir con esto que los conceptos provienen de la expe
riencia, y su valor consiste en hacernos volver a ella. Es ya conocida
la forma que ha tomado el intelectualismo en lógica. El "logicismo"
ha subrayado la independencia de la lógica con respecto a la psicolo
gía; comenzando por tratar de destruir el "psicologismo", ha tratado
de echar los fundamentos de una lógica pura, y para eso, nada más
instructivo que ese monumento lógico, constituido por las Investiga
ciones, de Husserl. Para éste: "los lógicos psicologistas desconocen
las esenciales y eternas diferencias entre la ley ideal y la ley real,
entre la regulación normativa y la regulación causal, entre la necesi
dad lógica y la real, entre el fundamento lógico y el fundamento real.
No hay gradación capaz de establecer términos medios entre lo
' ideal y lo real. Es característico del bajo nivel de los conocimientos
puramente lógicos de nuestro tiempo, el hecho de que un investigador
del rango de Sigwart, crea poder admitir —justamente con respecto
a la ficción de ser intelectualmente ideal, hecha también por nosotros
ahora—• que para un ser semejante "la necesidad lógica sería a la vez
una necesidad real, que produciría un pensamiento "real", o utilice
el concepto de forzosidad de pensar, para explicar el concepto de
"fundamentos lógicos".
O que Wundt vea en el principio de razón "la ley fundamental
de la dependencia mutua de los actos de nuestro pensamiento", etc.
Esperamos que el curso de las siguientes investigaciones engen
drará, incluso, en el prevenido en contra, la plena certeza de que todos
éstos son realmente errores lógicos fundamentales". (E. Husserl,
Investigaciones Lógicas, tomo I, pág. 83).

Se descubre así la irracionalidad de la realidad (obsérvese lo
absurdo de esto); irracional, meramente significa que no hay un
acuerdo perfecto entre las categorías de la inteligencia y de lo real,

Pero Husserl, a pesar de todo el talento que poseía y de toda la
habilidad que usó, no consiguió demostrar que todos esos eran "erro
res lógicos fundamentales".
No lo consiguió Husserl, como tampoco lo había conseguido

_ 120 —

— 121 —

�opmSasuoa Biqeq oj oaodurei omoa 'jjassnjj oinSienoa of
•^sajBiuaurepuní
-oxi3,, neja sosa sopo; anb JBJjsomap oinSisuoa on 'osa anb
bj Bpoj ap ^ Bjasod anb o^uajB) [a opoj ap jBsad b 'jja9snjj

saj

'jb3J oj ap A BpnaSija^ui bj ap SBjJoSajBD sbj aj)ua otaajjad
un jÍBq on anb saijiuSis aiuaniBjaui 'jBuopejJi i (ojsa ap opjnsqs
oj asaAjasqo) pBpijBaj bj ap pepijBnopBjji bj isb ajqnasap ag

'(8 '^í^ 'i OUIO1 'svoiSpq sauoiooSpsanvj
'jjassng -g) •4tsajBiuaurepuni sooiSoj sajoJia ajuarajBaj nos so^sa
sopoi anb ap Bzajjaa Buajd bj 'BJiuoa na opiuaAaJd ^a na 'osnjaur 'ejBjp
-na^ua sauopeüfrisaAui saiuam^is sbj ap oejna ja anb soniBjadsg
•^;a 'uo^uaiiuB8uad oJisanu ap sojae soj ap crunni Bpuapuadap bj ap
[Bjnaraepunj ^aj bjm uozbj ap oidpmjd [a ua b^a jpun^ anb q
•usoai8oj sojuaurepunj,,
ap ojdaouoD J3 JBaijdxa BJsd 'jBsuad ap p^pisozjoi ap ojdaauoa ^a
aatjpn o 'Jbsj,, o^uaimesnad un Bjjpnpojd anb 'jbsj pBpisaaau Bun
zaA bj b Biiae boiSoj pepisaaan bj,, aju^ famas jas nn bjb¿ anb •—bjoi{b
sojjosou jod uatqraBj Bqaaq 'jBapi aiuauqBnjaapiui jas ap uopaij bj b
ojaadsaj uoa ajuaraBjsnf— Jijimpe japod Baja 'jJBAvSig ap oáuej jap
jopBáijsaAui nn anb ap oipaq \a 'odinai^ oaisanu ap so^iáo^ ajuaniBjnd
sojnaiuipouoD so[ ap jaAiu ofeq [ap ooijsuaiaBJBa s^ -[Baj o[ á [Bapi
o^ ajjua soipam somauai JaoajqBjsa ap zBdBa nopBp^j^ Ávx\ o^[
•paj oinamepnnj p Á oaiS^j o^uamBpunj ^a ajjna 'j^aj b[ á boi9^ p^p
-isaaan b^ aajua '[BsnBO uoiaBjnSaj bj á baiibuuou upioBjnSaj bj ajjua
'jb3J jíaj bj A j^api Xaj bj ajjua SBiaaajajip sBujaja Á sajepnasa sbj
uaoouoosap SBisiáojo^isd so^i^oj soj,, :ajsa bjbj -jaassnj^ ap 'saumo
-vSijsanuj sbj jod opinuisaoa 'odiSoj oiuainnuoui asa anb OAponjisui
sbui BpBU 'osa BJBd Á 'Bjnd Boi^9j Bun ap sojuauí^punj soj jeij^a ap
opBjBjj bij '^omsi^ojoaisd,, ja Jiiujsap ap jbjb.ii Jod opuBzuauío^ íbiS
-o^oDied bj B oj^adsaJ uoa Boiápj bj ap Biouapuadapm bj op^^ejqns bij
4touispiSoj,, jg 'bdt^oj na onrsijBnjoajajuí ja opBraoj Bq anb buijoj bj
Bppouoa bá eg 'ejja b j^ajoa soujaoBij ua a^sisuoo jojba ns A 'Eiouaij
-adxa bj ap uauaiAOJd so^daauoa soj anb ojsa uoa jpap ajain^)
•(6S -S^d 'Aydosoj
fo stuajqouj aiuog 'saniBf *^) "^jBSuad souja^sq ua Bas '.reñía^
ua Bas 'jtjstsuoo uapand seiauanaasuoa scjs^ -uaonpuoa son
sajBna soj b sopBjjnsaj soj ua apisaj sojdaauoo soj ap jojba jgw
•p^pijBaj bj ap sbuoz napunjuoo opu^no 'sbiobjbj sns jepnnuap A
'sauoioBjiniíj sns Jaaajqeisa sa oqaaq u^q soiosojij sojsa anb oj íjeaj oj
ap ajuaraBja[dinoa opBfajB A 'osjbj aiuameinjosqe Bas 'uosSjag ua anb
orasiui oj 'satuBf ua 'jBnidaonoa oj anb Jiaap ajamb as on ojsa
'(L '^?&lt;I 'asuaamfi oiistjvunjj y 'sauíBf -j
-osqB oj ap bjsia ap ojund opipuajajd ja Bp anb pBptjiqíSijajuim bj
ap ajuBjqraas osjbj ja jbzub^jb Bjsd 'BSajgsip bj anb BjsijBiij^apjuí
boijtjd bj opuBjadns unB A 'Bjja ap asopu^faje 'Bisando nopaajip bj jap
-uajduia ap j^Snj ua — ouij sbiu opio un uoa jeipnosa ua 'epuaijadxa
bj b J3AJOA ua 'saouojna 'bjjusisuod oipamaj oJapepjaA ja ojaj,,
• • • opijuasaj
ap BiSojoatsd Bun 'sand 'sa BisijBnjaajajut jap Bi^ojooxsd ^j 'SBai^oj
sauopoajjad sbj s^poj ap apas 'ojnjosqo un JBánj ns ua Jinjjsuoa
* A asJBaopuBqB aqap anb oSje omoa peptjeaj bj BJapisuoa as saauojua A

"(€ '^^ '^fijoa^f puo aouojmaddy 'Xajpsjg *^)
•(^pBpJ3A bj on A BpuaiJedB bj souJBp aqap —sauopejaj A souiauai ap
omsiuBaam ja Jod aAanm as anb BJambjen^— oiuaimesuad jap jBuop
-BjaJ bja bj anb sa 'oppnpuoa jÍos jena bj b uoisnjauoa wj,, "sajqiáTjaj
-utui omoa sauopsjaJ sbj BJapisuoo 'ozuaiuioo ja apsap 'jíajpBjg 01^90
jT}J3ApB Bjsd Á,jijva}j puo aououvaddy jaaj b jBzadraa anb ouis Avi\ o^^
•sopBj3 ajinipB anbjod a^uaniBspaJd 'Biutjj^ají Buo^ajBO Bun Bja uopp
-aJBd,, ja anb Biuajsos a^sa ^ajpBjg uoa Baimajod bj ua omoa Bpjanaaj
sauíBf A 'sauopsjaj sbj ua sopBj^ ajiraps ou otnsipnjaajajui j^
•ajuBjap^ sbui soraajBniniBxa anb 'bjjosoji^ U9 omsijBqjaA ja
BJiuoa bsoijba Anua A ajnBsajajuí Anin Bpuapuai eun ouisijBiuáBad ja ua
^bjj *sajsaj soqaaq 'SBapi SBsa A 'sBapi nauapno^ sBjqejsd sbj 'a
ap sajajo^sijaj^ ja BqBjuatnoa oinoo 'jBna ja BJBd 'osopiA
-ajuí ja aanpuoa anb b pepusja bsjbj bj ajuaraBaiSjaua spunuaQ
•(09 'S^d '"jp 'do 'sauref -j^)
•ajuauíBAijisod JBjjaoua ap ajqrjdaasns sa ou ajqmou asa ap uopinijap
bj anb oj opBjqniou oqaaq jap opuaXnpxa oraoa ajqmou un BJapisuoa
na 'osopiA bhibjj samBf anb 'ouxsijBn^Dajajuí ja BJiiimpB oj
BunSum ap 'ojsa ojad 'spuapuadap bj ua A Bpuapuadapm bj
ua sopBJS JnirapB ojpjj ajuamBioajjad s^ ¿wBpuapnadapui,, j^na A
'^Bpuapuadap,, BjqBjBd bj auaij aauBojB anb? :o^oaja ug; 'BjnpBS
-jaAua joáboi auau ou anb jbjou Bjsd oaod un BjjBmuiBxa ouis Xeq
ou ojad 'ajuaoniAuoo aaajed 'bjsia Bjamijd b 'uppBJ^somap B'j
•(II -dB3
aijstjvjnjj y 'saniBf *a) •orasijnjosqB jb uozbj bj somep aj
oj uoa 'opoj ja sa jb^j oaiun oj anb A 'sBpuaiJBds uos sajjBd sbj
anb opuBDipm somBjsa 'BpnanBmuí ap jBjqeq jy 'ajqí^ijaiuruT Bjjnsaj
o)sa anb vA 'bbaijisubjj omoa ou A saiuauemur sauopsjado omoa
SBjJiiympB somaqap 'sauopaBJaim sbj sorapimpB is A '(sppajqeisa
-ajd BiuomjB Bunáuiu jb3oaui apand as ou anb vA) sosa un ua osjaA
-1 un jb sompjaAnoa 'uopaBjajuí BunSuiu uis 'sajjsd sbj ap Bpuapuad
-apui bj a^impB as ig opjnsqB sa omsijBJnjd ja anb jsqojd ap jbjbj^
Bj^d SBjspnjoeqB soj jtistsui b uba anb omsiJBjnaijjBd ja ua sg .
•sajJBd sbj ap soqoajap
soj Japuajap b apuau anb btiosojij Bun omoa aaajsdB omsijBjnjd ja
íjBjnau-iBd oj opoj opuBJOAap ba 'saqqoj^ ap UBq^BtAa^ ja oraoa 'anb
'ooisj^Biam onjisuom ap apadsa Bun oraoa aaajBdB ojnjosqB &lt;yj
•Boi^pj pspisaaau bj jaoajBdB
jaa^q BJBd ozjanjsa Jiqap un jao^q ouBsaaau sa apuop A 'ojuaim
-Bsuad ap ojas opoj ua BpBaijdnn JBuimijajd uopdaauoa omoa ouis
(saniBf BJapisuoa oj omoa) sisa^odiq oraoa ou 'ojnjosqB oj JBjapisuoa
ua uappuioa 'sBmapy -sí^^jiujaja a^oads qns op^suad UBq sajo^ne
sns sopo} anb BjaA as A 'A^fjna^ puo aouvjvaddy o Htunj upzvy vj Bp
vonf-i^ bj 'Bzouidg ap 'noif^^ ej oraoa 'B^spnjosqB bijosojij bj ap ojuaui
-nuoni jainbjBna asauíoj^ -osaaojd 'pBpijiAom 'oiquiBa :onioa sajB^ 'op

�Bradley en bus magníficos Principies of Logic. Él es probablemente
el lógico que ha operado más agudamente la disociación más intensa
entre pensamiento y realidad; al final de su Lógica confiesa que las
ideas no existen, que no pueden existir, si existir significa estar pre
sentes en las series fenoménicas.
Esta naturaleza discursiva del juicio y del razonamiento, es fatal
para su anhelo de copiar la existencia. (F. Bradley, Principies of
Logic, pág. 256). Y así distingue la validez de la idea (puramente
lógica) de la existencia (puramente psíquica). Con lo cual olvida su
propia corrección en Appearance and Reality (pág. 51), en donde no
admitía que las ideas no son lo que significan, porque si su signifi
cado no es un hecho psíquico, no comprende cómo y dónde existen.
(v. S. Schiller, Etudes sur L'Humanisme, pág. 98, nota).
Pero no podemos admitir (porque exigiría un acto de fe que el
empirismo no puede realizar) esa dualidad de valores cognoscitivos.
Lo único que podemos admitir, como lo admitieron los psicologistas,
es una dualidad de apreciación; la lógica significa meramente una
apreciación sistemática del conocimiento actual, (v. S. Schiller, id.,

pág. 100).
La investigación genealógica de la lógica, nos conduce al descu
brimiento de su fundamentación en los hechos reales. Claro está que
los logicistas protestarán contra dicha investigación, pero búsquese
con sinceridad el origen de las operaciones más puras y se las verá
desarrollarse en la conciencia psicológica, igual que se verá el origen
del concepto en la sensación. Si no fuera así, si la lógica constituyera
un mundo aparte de una pureza inmaculada, como lo quieren Bradley
y Husserl, no serviría para nada, por cuanto tendríamos que invocar
acuerdos preestablecidos o sacrificar la realidad sensible.
¿Significa eso que los conceptos no tienen valor? De ninguna
manera. Lo tienen, y muy grande. Si no tuviéramos conceptos, nos
sería preciso vivir "como la anémona del mar, inmóvil sobre su roca,
recibe para nutrirse lo que las olas le llevan". (W. James, Some Pro-

blems of Philosophy, pág. 64).
El valor de los conceptos reside en su facultad de llevarnos a los
perceptos, como veremos el estudiar la teoría del conocimiento de
james. Esa es una consecuencia del empirismo, ya que los conceptos
no pueden ser una revelación de lo real con independencia de la
experiencia, sino que deben conducirnos a ella o probarse en ella.
"Una idea verdadera (un concepto) es hoy, no sólo una idea que nos
prepara para una percepción real, sino una idea que podría prepa
rarnos para una percepción simplemente posible, o bien una idea
que expresada, sugeriría otras percepciones posibles, o aun que su
geriría percepciones posibles que aquél que habla no puede compar
tir. (W. James, The Meaning of Truth, págs. 404-5).

las dos mitades discordantes del conocimiento, escindido en dos desde
la cumbre hasta la base". (S. Schiller, Etudes sur L'Humanisme,

pág. 141).
Habiendo marchado por la vía de los conceptos, nada detendrá
al intelectualista; ningún irracional lo detendrá, y querrá racionalizar
toda la realidad; y si ésta le resiste, la abandona y construye un mun
do para él solo; aquel mundo que construía el profesor racionalista,
al que aludíamos, donde no queda sitio para la menor "suciedad"
irracional.
Para comprender la tesis de James, y darse cuenta de los límites
de su anti-intelectualismo, conviene recordar este pasaje: "Segura
mente alguna racionalidad caracteriza a nuestro universo; y compa
rando una clase de racionalidad con otra, podemos estimar que las
diversas clases de racionalidad incompleta que se manifiestan, son,
en suma, tan aceptables como la especie absoluta de racionalidad a
la cual se atienen los monistas adoradores de la sistematización exa
gerada". (W. James, A Pluralistic Universe, pág. 81).
AI decir, alguna racionalidad, James no establece un divorcio
absoluto entre realidad y razón, pero tampoco establece una concor
dancia perfecta, con lo cual deja abierta la cuestión de que puedan
existir formas y zonas de la realidad que la razón no nos entregue.
El problema de lo Absoluto, de lo divino, no se cierra, ya que "la
parte de nuestra vida que puede explicar el racionalismo, es relati
vamente superficial, y es así como en religión se puede observar que
lo subconsciente y lo irracional mantienen la primacía". (W. James,
The Varieties of Religious Experience, págs. 72, 74).
Se puede observar cómo James ha ido gradualmente encaminán
dose a la afirmación de la existencia de una conciencia más vasta que
la individual. En sus Principios de Psicología, y en el correr de Un
Universo Pluralista, no mira con mucha simpatía esta tesis. Al final
del último libro mencionado la considera como hipótesis probable,
y tiende a aceptar como probatorias las experiencias de aquéllos "que
se sienten hundidos en un invisible medio espiritual de donde nos
llega una asistencia, y nuestra alma no forma sino una con un alma
más grande de la que somos instrumentos". (James, op. cit., pág. 308).
Luego, en una obra posterior, llega a la conclusión (que estima
segura) de que existe "una continuidad de conciencia cósmica contra
la cual nuestra individualidad no levanta más que accidentales ba
rreras y donde nuestros espíritus están hundidos como en una aguamadre". (W, James, Etudes et Reflexions d'un Psychiste, pág. 335).

Establecer que percepto y concepto pertenecen a dos órdenes
diferentes, y que sólo el segundo nos revela la realidad, es algo que
no se puede "sino postular, por un supremo y místico acto de fe, y
de la misma manera hay que recurrir a un acto de fe para reconciliar

Esto no significa una transformación de puntos de vista, sino
simplemente una evolución natural por la cual, las partes, el plura
lismo, se van atenuando sin desaparecer del todo, yéndose hacia un
monismo, en el cual las partes se conservan y están unidas por lazos
flojos. La realidad existe bajo un "aspecto distributivo", bajo el as
pecto no de un todo, sino de una serie de formas que tiene cada una
su individualidad, pero hay una continuidad, una cohesión que se
podría llamar unión por encadenamiento ininterrumpido, en lugar

— 122 —

— 123 —

�^^Snj us 'opidumjjajuiui ojuaiuiBuape^ua Jod noran jbuibjj Bijpod
38 anb noisaqo^ Bnn 'pupinnpuoa Bnn Xeij ojsd 'pepijEtipiAipui na
Bnn BpBO anai} anb sbuuoj ap airas Bnn ^p ouis 'opoj un ap on o^aod
-8B ja ofeq 'ítOAijnqiJisip ojaadsB,, nn of^q ajstxa pepip^j b^ 'Bofojj
sozbj jod SBpiun UBísa 2 UBAjasuoo as sajjBd sbj j^no p us 'omsraom
un BpBq asopua^ 'opoj jap jaoaj^dBsap uis opuBnuajB uba as 'omsij
-BJnjd p 'sajJBd sb[ '[Bno bj jod jBinjBn uopnjOAS Bnn ajuaraajdmis
ouis 'bjsia ap sojund ap uoioBuiaojsuBH Bnn boijiuSis oa
*(

*^?^ '^tsit{o^sj unjo suoucajfay ja sapnt^ 'sauref &gt;^)

-Bn^B Bun na oraoo sopipunq ubisq snjijídsa soJisanu apuop A
-Bq sajBiuappoB anb sbuc b^ubasj on pBpijBnptAipur Bjjsanu jBna bj
B-HUO3 Baiuisoa Biouaiouo^ ap pBpmuijuoo un,, ajsixa anb ap (BjnSss
Btuijsa anb) uoisnpuoo bj b b^sjj 'jouajsod Bjqo Bun na 'oSan'^;
"(80 "3?^ '"ip '^o 'sauiBf) •^eoinaumjjsnt somos anb bj ap apuBjS sbui
bui[b nn noD Bnn onie emioj ou Buqs Bjjsanu Á 'BpuajsisB Bun B3a[[
sou apnop ap ^niíjídsa oipam a^qísiAui nn na sopipunq nainais as
anb,, so[¡anbB ap SBiouajjadxa sb^ SBUojBqojd ouioo JB^da^B b ^puaij A
'a^qBqoJd sisajodiq ouioo BjapisuoD b^ opBnopnam ojqij omij^ti pp
jbujj {y "sisal Bis BijBduns BqonnT noo bjiui ou 'vjsjip3un2(j osjaamfl
u¡2 ap jaoo p ua A 'mSoioatsj ap soidtoutuj sns ng '^npiAipui bj
anb bjsba 8bui Bpnapuoo Bun ap Bpuajsixa b^ ^p nopBnuijB bj b ssop
-uBuiuiBoua a^namjBnpBjS opi Bq sauíef omo^ jBAjasqo apand ag
• (f¿ lZL "8^Bd 'aoiiatiadx^ snotSija^ /o sapatjv^ ^m,
'eauíBf 'j^^) ^BioBniiJd bj uauaiiuBtn jBuopBjjt oj A ajnapsuooqns oj
snb JBAjasqo apand 38 npiStjsj us ouiod jsb sa A 'jBpijjadns a^uauíBA
-T1BJ3J 83 'omsijBnopBJ J3 jBoijdxa apand anb BpiA Bjjsanu ap a^jsd
bjm anb ^A 'BJjap 38 ou 'omAip oj sp 'ojnjoeqy oj sp BUiajqojd jg
•anSajjua sou ou u^zBj bj anb pBpijes^ bj ap seuoz A sbuijoj ai^sixa
uepand anb ap uoijsan^ bj BjaaiqB BÍap jena oj uod 'Bjoajjad Bpu^p
-joouoo Bnn aaajqBjsa oooduiBj ojad 'npz^j A pepij^aj ajjua ojnjosqe
opJOAip un aasjqBisa ou sauíBf 'pvprpumovÁ vunSjn 'jpap jy
"(I8 '^^d iasj.a ayu[i oijsi^njmjj y 'sauíBf *^) '^BpBjaS
-ibx. ^ u^pBZTlBnia^sis bj ap sajopBJopB 8B1SIUOIH boj nauaijB as jen^ bj
b pBpxp3nopBJ ap Binjosq^ apadsa bj omoa sa^qBjdaoB ubi 'BUins U3
'uos 'uB;saijmBui as anb B^a^duiooui pBpijeuopBj ap sassja s^sjaAip
8bj anb JBimjsa soraapod 'bjjo uoa pBptjenopBj ap 3sbj3 sun opuB.i
-Bduioo A SosjaAiun oi^sann b BzuajOBJBD pBpijenopBj nurúipt ajuara
-BjnSag,, :3ÍB8Bd sisa JBpiooaa anaiAuoa 'orasi{Bnjoa[ajui-puB ns ap
83)imij soj ap Biuano asjep A 'saniBf ap sisaj bj japnajdmoa bjb^
'JBUOpBJJI
upBpapns,, .tonara bj Bj^d opis Bpanb ou apuop 'soumpnjB anb jb
'BisijBuopBi aosajojd J3 Bjnj^suoo 3nb opunra janbB i ojos ja BJBd op
-unra nn a^niisnoa A BuopuBqB bj 'aisisaj aj bjss is A ípBpijcsj bj Bpoj
iBzijBuopBj Bjjanb A 'Bapuajap oj jnuopouji unáuiu íBjsi[Bnjaapiui jb
Bjpuajap BpBu 'sojdaDuo^ boj ap bja bj jod opBq^JCBUi opuaiqBjj

•(ifl ^d
'awsiumunjj^^ jns sapnj^ 'asjjiqag *g) 'uasBq bj BjsBq ajqrano bj
apsap eop ua opipnpsa 'o;uairapouoo jap sajuBpjoasip sapBjini sop sbj

jpBJBd aj ap oj^b un b Jixinaaj snb iísq Bjausm buisiui bj ap
A 'sj ap oiob oausira A oraajdne un Jod 'uvjnjsod onis,, apand 38 ou
anb oSjb sa 'pBpijBa^; bj BjaAaj son opunSas ja oj^s anb A 'saiuajajip
eauapio sop b uaoauaiiad ojdaauo^ A ojda^jad anb jaaajqB^s^
' (S-tO^ •8^?d 'Hinix f Swuvaj^ ai/j; 'sauíBf -j^) -Jtj
-j^draoo apand ou B[qeq anb janbB anb sajqísod eauopdaojad BjjiaaS
-ns anb uiib o 'ssjqísod sauopdaajad sbjio BijoaSns 'BpBsaadxa anb
sapi Bun uaiq o 'ajqísod ajuaraa^drais uopdaajad Bun BJBd soujbj
-edaad Bjjpod anb eapi Bun ouis 'jb3J uppda^jad Bnn BJBd BJBdajd
son anb Bapi Bun ojos on '^oq sa (o^da^uoo nn) Bjap^pjaA Bapi buq,,
•Bjja ua asjBqoJd o bjjs b soujpnpuoo uaqap anb ouis 'Bpuauadxa
bj ap Bpuapuadapur uoo JB3J oj ap nop^jaAaj Bun Jas uapand on
sojdaauoa soj snb vA 'oraspidraa jap Bpuan^asnoD Bnn as bb^ •s^nref
ap ojuaitnpouoo jap Btjoaj. bj jBtpn^sa ja eoraajaA omoa 'so^daaaad
boj b SOUIBA3JJ ap pBi[noBj ns ua aptsai eoidaanoa soj ap jojba {g
•(^9 *SBd 'A.i{dosoiii(¿ ¡o siuajq
-OJ.fi awog 'saiuBf '/^) *uuba3jj aj bbjo sbj anb oj asjuinu BJBd aqioaj
'booj ns ajqos jiAomuí 'jbui jap BuouianB bj onioa,, jiaia ospaad Bijas
sou 'soidaauoa somBjaiAni on ig "apuBjS Ánm A 'uauau o
BnnSniu 3Q ¿jojba nauaij on sojdaauoo soj anb osa BaijiuSig?
'ajqisuas pBpijsaJ bj je^ijijobs o soppajqBisaajd
JB3OAm anb sorasiapuaj ojuBno Jod 'speu Bjsd bjjtajss ou 'jjassnjj A
^ajp^jg uaaainb oj ouiod 'BpBjnoBram Bzajnd Bun ap ajaBd^ opunra un
BjaÁnjpsuoo B3t3oj bj is 'jsb BJtanj ou ig 'n^pBsuas bj ua ojdaauoa jap
ua^uo ja BjaA as snb jsn^í 'BaiSojooisd Bpuapuoo bj ns 38JBjjojJBsap
BJ3A sbj 38 A SBJnd SBui ssnopBJsdo sbj sp ua^iJo ja pepusauíB uoo
aeanbsnq ojad 'u^ioB^psaAui Bq^ip BJiuo^ UBjB^sajoJd SBjspiSoj soj
snb Bjsa ojbj^ *83jb3J soqaaq soj ua nppB^nauíBpun^ ns ap o^uairauq
-nasap jb a^npnoa son 'BaiSpj bj ap Boiáo[BauaS nopBSp^aAin wj

•(001 ^ed
'•pi 'jajjtqog *g 'a) -jBnj3B o^uaimponoa jsp BoijBraajsis n^p^pajdB
Bun aiuaraBJaui Baijiuáis Bai^oj bj íuopBpajtds sp pspijsnp Bun 83
'sBistSojoaisd soj nojapinipB oj oraoo 'jijirapB soraapod 3nb oaiun o^
•soAi^pson^oa sajojBA ap pspijBnp bss (jbzijbsj apand ou orasiaidraa
ja anb 3} ap ojob nn Bjjiáixa anbjod) JijiuipB soraapod ou ojaj
'(mou '86 "2Bd 'auisnununjj^^ jns sapnj^^ 'jajjiqog -g *a)
•najsixa apnop A omo^ apuajdmos on 'oauibisd oqaaq un sa oa opeo
-ijiaSis ns is anbjod 'uBoijiuáis anb oj uos ou ssapi sbj anb BjiímpB
ou apuop na '(XS "^bcI) Áijjna^j pwo aowojn^ddy na uopoajjoo Bidojd
ns BpiAjo jBno oj no[) •(Boinbisd ajuaraBjnd) Bpua^sixa bj ap (Boi^oj
ajuaraBjnd) Bspt bj sp zspijBA bj anSupsip isb j^ "(9S^ '^?d 'otSoq
^o sajdpmjj 'iCsjpBJg *^) -Bpuajsixa bj JBidoo ap ojaquB ns
jbjbj sa 'ojuairaBuozBJ [ap A opinf jap BAisjnasip Bza^BjnjBu B}s
•gBoiuaraouaj saijcas sbj ua
-3jd JBjsa boijiuSis Ji^sixa is 'jijsixa uapand ou anb 'ua^sixa ou
sbj anb BsaTjuo^ noi'ñp'j ns ap Jbuij jb ¿p^pijBaj A ojuairaBSuad ojjua
Bsuajuí SBra nopBposip bj ajuaraepn^B sera opBJddo Bq anb oaiSpj ja
sjuaraajqeqojd sa [^[ -otSoq fo sajdpuiu^ sooijjuSBra sns ua

�de la unión por convergencia universal de que habla el absolutismo.
(v. James, A Pluralistic Universe, pág. 129, y Essays, etc., pág. 107).
Las partes del universo, no son para James, como eran las mó
nadas para Leibnitz, sin relaciones posibles. Esta idea de Leibnitz
está perfectamente de acuerdo con su orientación racionalista, para la
cual el pensamiento relacional es ininteligible, y sólo tiene sentido
en cuanto Dios, el espíritu total, piensa esas relaciones, con lo cual las
destruye. Para él, como para los trascendentalistas, el pensamiento
perfecto absoluto es la condición primera de nuestros pensamientos;
y nosotros, criaturas finitas, somos, en tanto él reconoce en nosotros
fragmentos de su propia palabra". (W. James, A Pluralistic Universe,
pág. 191. Sobre lo relacional en Leibnitz, el notable libro de B. Russell, La Philosophie de Leibnitz, pág. 14 y sigtes.).
La trasposición del punto de vista de la lógica de los sólidos y
de una inteligencia fabricadora, hace que consideremos el todo com
puesto de 'partes elementales, que se han ido agregando. No hay para
esta concepción reticencia posible, sino que todo está al descubierto.
La vida mental, desde esta posición, aparece como el conjunto de
elementos que se han ido sumando en la conciencia. No tiene nada
de sorprendente que se considere el absoluto como una conciencia que
nos miraría como pensamientos suyos, o que nos vaya creando como
pensamientos. "Las sustancias creadas dependen de Dios que las con
serva, o aún, las produce continuamente, mediante una especie de
emanación, como nosotros producimos nuestros pensamientos".
(G. Leibnitz, Discurso de la Metafísica, parág. 14). Así, el pretendido
pluralismo de sustancias en Leibnitz queda destruido, y se advierte
claramente, como lo había denunciado Hóffding, que el filósofo ale
mán no se alejó mucho del monismo de Spinoza. (v. H. Hoffding,
Histoire de la Philosophie Moderne, tomo I, pág. 373).

naturaleza de la razón la resistencia a admitir la novedad, y la lógica
de la identidad obliga a admitir que los estados mentales superiores
no son sino los inferiores agrupados, (v. W. James, Principios de Psi
cología, tomo I, pág. 176).
La adopción de ese punto de vista en teología, significa cambiar
lo absoluto por el Dios del teísmo. Pero la lógica de la identidad, que
sólo puede admitir el aumento o la disminución, es incapaz para com
prender la alteridad, y por lo tanto, hará el universo discontinuo,
ya que no puede darse cuenta de cómo una cosa y su contraria son
idénticas; ¿y la lógica dialéctica de Hegel no tendía, precisamente,
a destruir la lógica de la identidad aristotélica, partiendo de la idea
de que había en las cosas un movimiento dialéctico, al cual daba
nacimiento la estructura entera de la vida concreta? (W. James,
A Pluralistic Universe, cap. III).
Esa lógica de la identidad, como hemos tratado de mostrar, hace
a la realidad contradictoria y entonces el dilema se plantea así:
¿sacrificar la realidad o la lógica? El sacrificio se ha consumado
de las dos maneras. Bradley, por ejemplo, ha elegido la salvación de
la lógica, y demuestra que, pensado por el individuo, el universo es
lo absurdo personificado; "cuando manejamos las realidades sentidas
por nuestro intelecto, ellas se hacen menos y menos inteligibles; la
actividad se hace irreconstruíble, la relación, contradictoria, el cambio
inadmisible, la personalidad ininteligible, el tiempo, el espacio, la
causación, imposibles, nada sobrevive a la destrucción bradleyana".
(W. James, Collected Essays and Reviews, pág. 492).
En cuanto a James, prefiere abandonar esta lógica, porque la
realidad, la vida, la experiencia, lo concreto, el dato inmediato, em
pléese el término que se quiera, son siempre algo que supera nuestra
lógica, la sumerge y la envuelve por todas partes. Si por realidad se
entiende una realidad en que las cosas acontecen, ella no es racional;
es decir que James considera la realidad sub specie temporis.
(v. W. James, A Pluralistic Universe, págs. 212-13).

Se olvida la función totalizadora de la conciencia, y en general,
de los organismos, en donde las modificaciones no son simples agre
gados, sino modificaciones reales. Se olvida que el pensamiento evo
luciona por radiación, desplegando, poco a poco, una pluralidad de
tendencias primitivamente comprimidas en la unidad de nuestro ca
rácter virtual. Y como la persona toda entera se complica en tenden
cias múltiples, así cada tendencia, tomada aparte, en el interior de
la persona, prolifera ella misma en emociones variadas, que enjambran
a su vez a lo largo de nuestra vida una multitud de sufrimientos y
alegrías más y más particulares. La evolución, en general, no es otra
cosa que ese pasaje continuo de lo uno a lo múltiple, esta dilatación
progresiva de una identidad que madura en pluralidad. Pero al mismo
tiempo que la unidad estalla en tendencias particulares, éstas se ab
sorben a su vez por un movimiento inverso y proporcional; la plura
lidad cicatriza, si se puede decir, a medida que se disloca la unidad".
(V. Jankélévitch, Bergson, pág. 49).

La constancia de hecho es que las relaciones entre las cosas,
tanto conjuntivas como disyuntivas, son tan cosas de experiencia par
ticular y directa, sin serlo menos ni más, como las cosas mismas.

Pero esto no es advertido por el monismo, que cree que no hay
en la totalidad más que la agregación de las partes, y que la totalidad
no posee personería. Eso es perfectamente explicable; está en la

La conclusión generalizada es la de que, por consecuencia, los
fragmentos de experiencia, se apoyan paso a paso por relaciones que
son, ellas mismas, fragmentos de experiencia. En resumen, el universo

— 124 —

— 125 —

Después de haber estudiado la faz crítica de la obra de James,
vamos a pasar a la parte constructiva, tratando de exponer las líneas
esenciales de su empirismo radical.
El empirismo radical consiste, primero, en un postulado, después,
en una constancia de hecho, y finalmente, en una conclusión gene
ralizada.
El postulado es-el de que, las únicas cosas a debatirse entre
filósofos, serán cosas definibles en términos sacados de la experiencia;
(las cosas de una naturaleza inexperimentable pueden existir ad libitum, pero no deben contar en la discusión filosófica).

�bj ns B)83 iajqB^ijdxa ajuainBjaajjad sa oe^ -Buaaosjad aasod on
pBpijBio^ bj anb A 'saj^sd sbj ap nopeSajSB bj anb sboi pBpipjoj bj na
^^q on anb aaia anb 'orasiuoni ja jod op^jsApB sa on ojsa oaaj

osjaAiun [9 'uaiunsaj ugj •spuaijadxs sp soiusinífcjj 'semsim sbjjs 'nos
snb ssuopBpJ Jod osed b os^d aeXode ss 'Bpuaoadxa ap
so[ 'Bpuanaasuoa jod 'anb ap b[ sb BpEzijBjauaS uoisnpuo^

— V^l —

— s^i —

•SBmSIUI 8B8O3 SBJ OUIO3 'SBUI IU SOnSUI OJJ38 UI8 'BJDSJi
-j^d Bpuaijadxa sp sbsod ubi nos 'SBAtjunXsip oraoa sBAijunfuoa o^ub^
'SBSOO SBJ 8JJU3 B3UOpBJ3J SBJ 3nb 83 Oq33q 3p BpUBJSUO3 ^J
•(bdijosojij uotsnosip B[ ua jb^uoo uaqop on ojad t^nj
-iqi/ p JI^8IX9 uapand ajqBiuaraiJadxaui BzapjnjBu Bun ap SBSoa sbj)
ÍBiouaiJadxa bj ap sopB3BS somuuaí na ssjqiatjap sbso^ nejas 'sojosojij
ajjua asjijBqap b sesos sboiuo. sbj 'anb ap ja- 83 ops^njsod jg
-auaS uotsnjauoa buti u^ 'aiuarajBuij ^ 'oq^aq ap bioubjsuod Bun as
'ssndsap 'opBjnisod an U3 'ojsmiJd 'sisisnoo jBaipBj oinsiJidtna j^
•¡BoipBJ omsuidma ns ap sajBpuass
sbsuij sbj Jauodxa ap opiíB^BJi 'BA^onjisuoo ajaed b^ b jBSBd b sohiba
'ssniBf ap Bjqo bj ap Bopjaa zbj b^ opeipn^a jaq^if sp sandsaQ
•(EI^I^I^ 'sS?d 'asjaaiw/2 onst^ojnjj y 'saniBf -j^ -a)
•siuodiuat aioads qns pBpi[Baj bj Bjapisuoa sauíBf anb jpap sa
ípuoioBJ S3 on Bj[a 'ua^^tiiooo sbsoo sb[ anb ua pspipaj Bun apuapna
38 pepijBaJ Jod ig 'sajjBd SBpoj Jod aAptiAua B[ á a^jaiuns b^ 'boi^9j
Bjjsanu BJddns anb oííjb ajduiais nos 'Biamb as anb ouiuiaaj ja asaajd
-nía 'ojBipauíui ojBp ja 'ojaaauo^ oj 'Biouauadxa bj 'Bppv bj 'pepijsaj
bj anbjod 'noiSpj visa uvuopuvqv ajoijaad 'samBj* b ojubii^ u^
*(^6f' *^?^ 'Sínai^^ay pw sAoss^ patoajjo^ 'sauíBf -^)
•KBUB^ajpBJq n^iaan^jsap bj b aAiAaaqos BpBu 'sajqísodini 'nopBsnea
bj 'opBds^ js 'odraaij ja 'ajqíSijajnrai pBpijBuosjad bj 'ajqisiurpBni
oiquiBO p 'BiaojoipBjjuo^ 'uopB[3^ bj 'a^qjnjjsuooajji aasq 36 pepiAiioB
bj ísajqíSija^ui souaní A souam nao^q as sbjjs 'ojaapjuí OJjsanu jod
SBpijuas sapspijBSJ sbj sota^ fauBta opuBno,, í opBaijmosjad opjnsqs oj
sa O8J3Ainn ja 'onpiAipui ja jod opBSuad 'anb BJjsanniap Á 'BOi^oj bj
ap oopBAjBS bj opiSap sq 'ojdraafa jod '^ajpBjg -sBjauBin sop sbj ap
opBumsuoa Bq as oioijijobs j^ ¿bdiSoj bj o pepipaj bj jboijijbs?
:i8B Bsjnejd as Bmajip j^ saauoiua A BiaojOTpBjjuoa p^pipaj bj b
aoBq 'jbjjsooi ap opBjBJj somaq oraoa 'pBptjnapi bj ap B3i^pj Bsg
"(III '^vo 'asuaaiufi oijsijv^njj y
'saniBf '^^) ¿Bjajauoo BpiA bj ap Baa^ua Bjnianj^sa bj ojuauupBu
Bq^p j^na jb 'ooij^ajBip oinatmiAom nn sbsoo sbj na BjqBq anb ap
Bapx bj ap opnaijjBd 'Baijajo^^iiB pBpijnapi bj sp boiSoj bj Jtnjjsap b
'ajnaniBspajd 'Bjpnsj on jaSajl ^p Ba^aajBip bdiSoj bj A? íSBapnapi
uos bijbjjuod ns A bsod Bun 011193 ap Bjuana asjBp apand ou anb vA
'onmjnoasip osjaAiun ja BjBq 'oihb^ oj jod A 'pBpuaijB bj japnajd
-moa BJBd ZBdBoni sa 'npianuimsip bj o ojuanmB ja Jt;iuipB apand ojos
anb 'pBpnnapi bj ap b^iSoj bj oaaj -oraBjaí jap boiq ja jod ojnjosqB oj
jBtqiuB3 bdijiuSis 'biSojosj na bjsia ap o^und ass ap uopdops b^j
'(9¿T '^?&lt;I 'i oraoj 'mSojoo
-ís^ ap sotdioufjj 'sauíBf '¿^ 'a) "sopEdnaSs eajoijajuí soj onis nos ou
sajouadns sajBjuara sopB;sa soj anb Jijiuip^ b B^ijqo pBppuapi bj ap
bdiSoj bj jÍ 'pBp^Aon bj jpiuipB b Bpnajsisaj bj n^zBJ bj ap

• (^^f -SBd 'uosSuag 'qDjiAajaijnBf *^)
•upBpinn bj Boojsip as anb Bpipsnr b 'jpap apand as is 'BzxjjB^p p^pij
-BJnjd bj ^jBnopjodojd A osjaAní ojnaimiAOin nn jod Z3A ns b uaqjos
-qB as 8B)S3 ^sajtBjnapjBd SBpuapua^ ua BjjBisa p^pinn bj anb odtaap
omsim jb oja^ 'pBpijBjnjd na BinpBin anb pBpijuapi snn ap
nopBiBjip Bisa ^ajditjnm oj b onn oj ap onuijuoo afesBd asa anb
bjjo sa ou 'jBj^ua^ na 'u9pnjoA3 b^j 'SdJBjnapjBd sbui A svm SBjj^ajB
A eoinaimijjns ap pntpjnm Bun BpiA Bjjeanu ap o^jbj oj b zaA ns b
usJqniBfua anb 'sepsiJBA sanopoma na Biusiin Bjp Biaji^ojd 'Buosjad bj
ap aouajuí ja na 'ajjBd^ BpBtnoi 'Bpuapnaj BpB3 tsb 'sajdiijnm 8Bp
-aspad) ua Boijdmoa as Bjajua Bpoi b uos jad bj ouioo j^ 'jBn^JiA j^jobj
-B3 ojjsanu ap pBpiun bj u^ SEpiuiudmoo aiuamBAijiuiiJd SBpnapus)
ap pspijBjnjd Bun 'oaod e oaod 'opu^áajdsap 'nopBipBJ Jod Buopnj
-OA3 ojuainiBSuad ja anb BpiAjo ag 'saj^aj sauopBaijipom ouis 'sops^
sajdmis uos on sauop^oi^iponi sbj spuop ua 'somsiuBájo soj sp
na A 'spuapuoa bj ap BjopBzijB^o) noiaunj bj BpiAjo 3g
•(g¿g *Bd 'j omoi 'avuapo^^^ aiydosojiyj oj ap auiojstjj
'Suipjjojj #|j *a) 'Bzomdg 3p ouisiuoui jap oqaniu ^fajB as ou ubui
-3JB ojosojij J3 anb 'Suipjjojj opBpunuap Bjqsq oj onioa 'sjuaiusjBp
a^jaiApB 38 jÍ 'opiai^sap epanb zjinqp^ U3 SEiouBjsns sp omsijBjnjd
opipuaisjd ja 'isy • (f\ "SBjBd Bojsi/uja^ vj ap osunosiQ 'z^mqp'j -^)
•uso}uainiBSaad sojjsanu sompnpojd sojjosou ouioa 'uppBuBiua
sp apadsa Bnn ajuBipaui 'ajuauiBnupuo^ aanpojd sbj 'utib o 'bajss
-uoo sbj anb 8oiq ap uapuadap espBdja SBpuBjsns SB^j^, 'sojuaiuiEsuod
omoa opusajo baba sou anb o 'solns sojuaiui^suad ouioa bijbjiui sou
anb spuapuoa Bnn oraos ojn^osqB ja ajapisuoo as anb ajuapuajdjo^ ap
BpBU 3U3U o^^ "Bpuapuoa bj us opnBnms opi nBq 38 anb so^uauíap
ap o;unfuoa ja oiuoa aasjBclB 'uopisod Bisa apsap '^juaui BpiA Bq
•ojjsiqnassp jb Bisa opoi anb onis 'sjqísod Bpuaapaj uppdaouo^ Bjsa
BJBd Avx{ oj^j "opuBSajáB opt nsq 38 anb 'sa^^uaraap sajjBd, ap oisand
-moa opo) J3 soinajapisuoa anb aaBq 'BJopBoijqBj Biouaáipiui Bnn ap
jí sopijpe soj ap b^iSoj bj ap bisia ap ojund jap uopisodsBJi vj
•(•sajáis A ^|; -SBd 'ztiuqid'j ap aji/doso/ij/^ wj 'jpss
"nH '3 3P OJCÍTI 3I9¡BJon p 'zjiuqp'j ua jBnopBjsj oj ^jqog -\^\ -á^d
'asuaaiu^^ oiisijnunjj y 's^niBf '^) 'tiBjqBjBd Btdojd ns 3p sojuauíáBjj
sojjosou us aoouoaaj ja ojubj ns 'sontos 'sbjiuij SBjnjeiJo 'soj^osou A
i sojuaiuiBsuad sojjsanu ap Bjamud U9pipuoa bj sa ojnjosqB ojoajjad
oiuoiinBSuad J3 'SB^siyBjuapua^sBJj soj BJBd oraos 'p bjbj -a^njjsap
sbj jBna oj noo 'sauopBjaj 8B8a Bsuaid 'jb^oi njijjdsa ja 'soig oiusno na
opnuas suaii ojos A 'ajqí^ipjumi sa puopBjaj o^uainiBenad ja jBn^
bj BJBd 'B^sijBuopBJ nopBjuaiJO na uod opjanoB ap ajuarasjoajjad Bjsa
zjiuqp^ ap Bapt bjs^ 'sajqísod sauopBjaj uis 'zjiuqp^ BJBd SBpBu
-ora sbj uejs ouio3 'saraBf BJBd uos ou 'osjaAiun jap sajjsd svj
'(¿01 '^?^ ''ía 'sAms^ A '^^^ -^Bd 'as^aamfj ^iisipunjj y 'saniBf -a)
•orasijn^sqB ja Bjq^q anb ap jBSjaAiun BpuaSj3AUO3 jod noinn bj ap

�directamente percibido no tiene necesidad de ningún principio de
coordinación exterior a él mismo, y de naturaleza transempírica, sino
que posee propiamente un encadenamiento interior, una estructura
continua. (W. James, The Meaning of Truth, Prefacio y Essays, etc.,

pág. 193).
Esas formas de relaciones entre los hechos son innumerables.
Tenemos las relaciones de confluencia, por las cuales una misma cosa
es conocida por dos mentes. Para explicar esto hay que observar que
para James hay que distinguir el conocimiento perceptivo, es decir,
de un objeto presente, un tipo de conocimiento familiar (acquaintanceknowledge) del conocimiento acerca de (Knowledge-about), o sea,
un conocimiento indirecto, (v. W. James, Principios de Psicología,
tomo I, pág. 238).
El objeto presente no se desdobla en dos objetos, el real y el cono
cido, sino que son un único y mismo objeto, mejor dicho un fragmento
de experiencia que figura en dos contextos diferentes: el del obser
vador, y el de los objetos que lo rodean. No hay, pues, una duplici
dad de conciencia y objeto, sino que esa duplicidad es resultado de
una adición de un fragmento concreto de la experiencia con otro
fragmento. Puede perfectamente imaginarse que numerosos contextos
de experiencia se crucen; ellos significarán corrientes de conciencia
o fenómenos físicos, y el objeto conocido estará en la intersección de
esas líneas de experiencia. De aquí resulta una trama de la experien
cia, una estofa, en la que no hay que considerar órdenes ajenas que
se unen por un salto mortal, como era inevitable en la concepción
clásica del conocimiento.
La conciencia, desde este punto de vista, es simplemente una
función, y no una entidad, que sirve para explicar cómo los objetos,
no solamente son, sino que son también referidos, conocidos. (W. Ja
mes, Essays, etc., pág. 4).
La objetividad o la subjetividad de la experiencia (neutra en un
comienzo), es decir, su carácter de hecho mental o hecho físico, resul
ta, no de un desdoblamiento del objeto, sino de su adición a otros
fragmentos de experiencia por una nueva experiencia retrospectiva.
"El campo pasajero del presente es lo que se llama la pura experien
cia. Constituyen ambos, objeto y sujeto, sólo potencialidades o vir
tualidades. Para el momento que corre, aquél es ingenuo, actualidad
incalificada o existencia, un simple esto. En su candida inmediatez
tiene curso válido; está ahí; nosotros actuamos en él, y este desdobla
miento retrospectivo, en un estado de espíritu y una realidad pro
yectada por él, es justamente uno de esos actos. El estado de espíritu
tratado primero explícitamente, como tal, en retrospección, será co
rregido o confirmado; y la retrospectiva experiencia, a su turno,
recibirá igual tratamiento, pero la experiencia inmediata, en su transitoriedad, es siempre verdad, verdad práctica, algo llevado en su
propio movimiento. Si el mundo fuera entonces, y aquí, apagado como
una vela, aquélla quedaría como verdad absoluta y objetiva, pues
— 126 —

sería la última palabra; sería no crítica, y nadie opondría nunca
el pensamiento a la realidad pensada". (W. James, id., págs. 23-4).
Shadworth Hodgson también hacía notar que el mínimo de con
ciencia demanda dos sub-sentimientos, de los cuales, el segundo retrospecta el primero, y Kierkegaard notaba que vivimos hacia adelan
te y comprendemos hacia atrás, (v. James, id., 132).
No hay dificultad de comprender cómo una cosa puede ser cono
cida por dos mentes, ya que lo único que tenemos que suponer es que
un fragmento de experiencia esté unido a otros varios contextos de
experiencia que se cruzan en él.
Es ésta, pues, una forma de empirismo que no concluye en un
fenomenismo, sino que se puede caracterizar como realismo. No ad
mite James la discontinuidad de las ideas tal como aparece en la
escuela inglesa. Su doctrina será "un monismo completamente rudi
mentario y absolutamente opuesto al monismo bilateral del positivis
mo científico o spinozista". (W. James, Essays, etc., pág. 226).
El fenómeno consciente significa sólo un fenómeno, un fragmento
de experiencia relacionada de una manera especial. Cuando separamos
un objeto físico de su medio y lo ligamos a estados mentales, decimos
que es un objeto mental, pero sigue ligado a los físicos, de lo cual
momentáneamente hacemos abstracción.
La conciencia, desde esta posición, no tiene carácter de entidad,
sino de función. En efecto, los fenómenos se unen a otros fenómenos,
pero no se desdoblan para ingresar a un mundo nuevo, y permanecen
al mismo tiempo en aquél en el cual estaban, con lo cual la conciencia,
como entidad, se evapora. "Es pues por adición de otros fenómenos
que un fenómeno se hace consciente, conocido; no es por un desdo
blamiento de esencia interior. El conocimiento de las cosas les sobre
viene, no les es inmanente. No es el hecho, ni de un yo trascendental,
ni de una Bewusstheit o acto de conciencia que animará a cada uno".
(W. James, id., pág. 231).
La conciencia no es sino la actitud que poseen las partes de la
experiencia de ser relacionadas, conocidas.
James explica el conocimiento de la siguiente manera. Consi
deremos primero un conocimiento de tipo perceptivo (acquaintance).
Diremos que conoce la realidad, cualquiera que sea, a la cual
ese sentimiento (James emplea esta palabra en el sentido de idea,
estado de conciencia o pensamiento), se parece, y sobre la cual, di
recta o indirectamente actúa. Si se parece sin actuar, no es más que
pura imaginación, si actúa sin parecerse, es un error, (v. W. James,
The Meaning of Truth, pág. 346).
Supongamos ahora que se trate de un conocimiento conceptual
(knowledge-about). Diremos que un sentimiento conceptual, o un pen
samiento, conoce una realidad todas las veces que llega (de una ma
nera real o posible) a una percepción que actúa sobre esta realidad,
o se le parece o está de alguna manera en relación con ella o con su
contexto. (W. James, id., pág. 350).
Nótese que hay aquí un postulado secreto. ¿Cómo probar la obje— 127 —

�— LZl —

•(f *SBd '-aja 'sXnss^ 'saui
-Bf *^) -eoppouoo 'sopuapj uaiqraei uos anb ouis 'nos aiuoraBjos ou
'soiafqo soj 01U90 JBaijdxa Bjsd aAJis anb 'pvpijua Bnn ou A 'vpiounf
Bun ajuaraajdmie sa 'b^sia ap ojund a^sa apsap 'Bpuapuoa B^j

*(T^ "^?^ 'Tí 'saniBf -j^)
'tloun BpBO b BjBtnmB anb Bpnapnoa ap otas o iiaijjssn^w^g Bun ap m
'[BjnapuaosBJj oÁ. nn ap in 'oqaaq p sa o^^ -ajuanBraui sa sa[ on 'anaiA

-p^saJ 'ooisij oq^aq o ^Biuaui oqaaq ap jaiaBjBa ns 'jioap sa '(oznaiinoo
un na Bj^nau) BionaiJadxa b^ ap pBpiAijafqns b^ o pBpiAiiafqo vj

•SBpponoa 'SBpBuopBjaj j^s ap spnauadxa
Bf ap sa^jBd sbj naasod anb pmuaB b¡ ouis sa on Bpnapnoa b^

sand 'BAijafqo A BjnjosqB pBpjaA ouioo Bu^panb B^[anbB 'b[3A Bnn
otnoo opB^Bds 'inbB A 'eaouoiua Bjonj opunm p ig -oiuainnAonr oido^d
ns ua opBAajj oS^ 'BonoBjd pcpjaA 'p^pjaA ajdraais sa 'p^paijojis
-ubj) ns ua 'BjBipauíut Bpuauadxa bj ojad 'o^uainiB^Bjj pn^í BJiqiaaj
'ouJm ns b 'BtouaiJadxa BAijoadsoj^aj b[ A. íopBrajijuoo o opiáaxi
-oa Bjas 'uppaadsoji^^ ua '^j oraoo 'aiuaurejpipixa ojamud
niiJídsa ap opsjsa [^ -so^ob sosa ap oun ajuauíBísnf sa 'p jod
•oiá pBpipaj Bun A njijídsa ap op^^sa un ua 'OAi^oadsoajai ojuairn
-Bp^opsap a^sa A 'ja ua soiuirtiron sojjosou iii^ B^sa íopi^BA osjna auan
zaiBipamuí opipupo ns u^ 'ojsa a^dinis un 'Bpua^sixa o
pBpi{Bnjas 'onuoSui sa pnbB 'ajjoa anb ojuaraoin p bjb^ -s
-jia o sapBpifBpuajod o^os 'oiafns A o^afqo 'soqniB nojínji^suo^ *sp
-naijadxa Bjnd b^ buib^ as anb oj sa ajuasajd pp ojafBSBd oduiBa ^,,
•BAi^oadsojjaj Bpnauadxa BAanu Bun Jod Bpuaijadxa ap sojnaraSBJj
bojío b uopipB ns ap ouis 'ojafqo pp ojuaiuiB^qopsap un ap on 'bj

'sauíef '^ *a) 'joxia nn sa 'asjaoaj^d oís BnjoB is 'uoioBuiáerai Bjnd
anb SBin sa on 'jBnia^ ms aaajBd as ig -BnjoB ajuauiBjoa.iipui o bjooj
-ip 'jsna bj ajqos ^ 'aaajBd 3s.'(oiuaiuiBsuad o Bpuapuoa ap opBjsa
'Bapi ap opijuas ja na BjqBjBd Bisa Ba[dma saine f) ojuaitnijnas asa
jBna bj b '^as anb BjainbjBna 'pspijBaj bj aaouoa anb somaxiQ
• (aouojuwnboo) OAijd^oJod odi; ^p ojnairaioouo^ nn ojamud soinajap
-1SU0^ •BjaaBni ajuajnSis B[ ap ojuaiiuioonoo p Bot[dxa sam^f

-afqo bj Jteqojd 0010^? 'Oí3-13^8 opBjnisod un inbB ^bi{ anb asaio^^;
• (0 "S^d 'Tí 'sauref -j^) 'oixaiuoa
ns noo o bjjs uoo noioupi na ^jan^ra BnnSp ap bjss o aaajsd aj as o
'pBpijB3J Bjsa ajqos Bnj3B anb uopdaojad Bun b (ajqísod o jbbj Bjau
-Btn Bun ap) BSajj anb saoaA sbj SBpoj p^pijBaj Bun aaouoa 'oiuaiuiBs
-uad un o 'jsnidaauoa ojuaiunjuas nn anb soniajig •(inoqv-a8pajcnou3¡)
[Bnjdaouoa oiuairapouoa nn ap aiBJi as anb BJoqB some^uodng

-ajqos 83^ SBSoa sb| ap oinaimponoa [^ uoijajuí spuasa ^p ojuainiBjq
-opsap un jod sa ou 'oppouoa 'ajuapsuoo aoBq ^s onamouaj un anb
souamouaj boj^o ap nopipB jod sand s^^ 'BJodeAa as 'pspi^na otnoo
'Bpuapuoa bj [Bna o[ uoo 'uBqBisa ^na p ua ¡anbB ua odraan orasitu p
naaauBnuad Á 'oAanu opunuí un b JCBsaJ^ui Bjsd ns^qopsap as ou ojad
'souamouaj soj^o b uaun as souamonaj so[ 'ojoaja ug[ -uopunj ap ouis
'pBppna ap Ja^DB^BO auai) ou 'u^pisod Bjsa apsap 'Bpuapuoa vj
•uopaBjjsqc soniaoBq ajnaraBauBjuaraora
[Bno o\ ap 'sooisrj so^ b opBi[ anSis ojead '^juam ojafqo un sa anb
sompap '8a[Biuatn sopsisa b soiubStj oj á oipam ns ap ooisij ojafqo un
eoniBJBdas opu^n^ "ppadsa BjauBm Bun ap ^pBuopBp^ Bpuauadxa ap
^
un 'onaraouaj un o^os BoijmSis ajnapsuoa ouainouaj ]^^
'*aja 'sXnss^f 'saniBf •j^^^ '^BiBizonids o oaijjjnap ora
-eiAijisod pp pjajB^iq orasinoui p3 ojsando ajuaraBjnjosqB Á oiJBiuaní
-ipnJ aiuauíBia^dmoa orasmotn un,, BJas Bnijjaop ng 'Bsa^Sui Bpnasa
v\ ua aaaj^dB onioa ¡bj s^api sbj ap pBpinnijnoosip v^ saniBf a^im
-pB o^j -oraeijBaj omoa jBzijajoBJBD apand as anb ouis 'ouisiuaraouaj
un ua aXnpnoa ou anb orasuidraa ap buuoj Bun 'sand 'Bjsa s^
•\f na UBznjo as anb Bpuauadxa
ap so^xajnoo soijba soj;o b opiun ajsa Bpuaijadxa ap ojuaraSBjj un
anb sa jauodns anb soraauai anb oomn o[ anb bí 'sajnara sop jod Bpp
-ouoa jas apand Bsoa Bun ouioo japuaadraoo ap pBj^naijip Á^\\ o^
'(Zl 'Tí 'sauíBf #a) 'sbjíb BpBq somapuajdmoa A aj
-n^ppB BpBq somiAiA anb BqBjon pjBBSaj¡aai^j A 'ojamud p Biaadsoj}
-ai opunSas p 'sapmo 8O[ ap 'gojuaitupnas-qns sop spuBmap Bpuap
-noo ap oraiuira p anb jbjou Biasq uatqraB; uosgpojj q^JOAvpsqg
•(^r^ 's^fd '*pi 'saraBf '/^) '^BpBsuad pBpipaj b^ b oiuaiuiBsuad p
Bounn Bijpnodo aipBU A 'boi^ijo ou Bjjas íBjqBpd Braijjn Bp Bijas

*oiuaiunaouoa ppp
uopdaouoo bj ua ajqBiíAam Bja oraoa 'jbjjoui o^jbb un jod uaun as
anb SBuaÍB sanapjo jejapisnoa anb ^^q ou anb bj ua 'Bjo^sa sun 'bto
-uaijadxa bj ap buibjj Bnn Bjjnsaj inb^ ^q "BpuaiJadxa ap SBanjj sssa
ap nopoasjajuí bj ua BjBisa oppouoo oiafqo ja A 'soaisij eonaniouaj o
spuapuoa ap sajnaij^oa ubjeoijiuSib sojja íuaanjo as Bpuaijadxa ap
eojxajuoo sosojamnu anb asjBuiSBUii ajuaniBjoapad apan^ •ojuatu^Bij
ojio uoa Bpuaijadxa bj ap ojajouoo ojuain^Bjj un ap nopipB Bun
ap opsijnsaj sa p^ppijdnp B8a anb ouis 'ojafqo A Bpuapuoa ap pep
-pijdnp Bun 'sand '^eq o^j 'uBapoj oj anb sojafqo soj ap ja A 'jopBA
-jasqo jap ja ¡sa^uajajip sojxajuoo sop ua BjnSij anb Bpuaijadxa ap
ojnauí^Bjj un oqotp jofara 'oiafqo omsim A oomn un uos anb ouis 'opp
•ouoa ja A [boj ja 'soiafqo sop ua Bjqopsap as ou ajuasajd oiafqo jg
"(8^ "s^^ 'I oral
'oiSojooisj ap sotdtouiuj 'sauíBf -^ -a) 'oiaajipm ojuainiiaonoo un
'Bas o '(tnoqn-aSpajínou^) ap vouaav oiuairapouoa jap (aSpajcnov3¡
•aounruitmbov) jbi^iuibj ojnairaponoo ap odii un 'aiuasajd oiafqo un ap
'Jiaap sa 'oAiidaajad oiuairapouoa ja Jin^uijsip anb ^"^q saraBf BjBd
anb jb ajasqo anb ^sq ojsa JBOtjdxa bjb^ •sainara sop jod Bppouoa sa
bsoo buisiui Bun saj^na sbj Jod 'Bpuanjjuoa ap eanoioBjaj sbj soraauaj,
'sajqBjaranuui uos soqaaq soj ajjua sanopBjaj ap SBrajoi
*(6T 'Sb^
A oiovfajj 'tlinuj^ fo Smunaj\¡ a^x 'ssraBf *^) -Bnnijnoo
Bun 'jowaiui ojuaiuiBnapBona un aiuaraBidojd aasod anb
ouis 'BoiJidraasuBJi BZopjnjBu ap A 'orasira ja b Joijajxa nopBnipjooo
ap oidpuud unSnin ap pspisaaau auaij ou opiqpjad ajnaniBjoajip

�tividad del conocimiento, en qué apoyarla? Para James, se impone
la conclusión de que creemos conocer y pensar el mismo mundo,
porque creemos que nuestras percepciones nos son comunes a todos.
Si se piensa que las percepciones son una alteración del objeto, es
claro que nunca podrá hablarse de objetividad y de universalidad
en el conocimiento, pero recuérdese como James había eliminado
esa dualidad de objeto y sujeto.
El conocimiento conceptual tiene una función de guía; nos con
duce a través de la trama de la experiencia, para concluir en un percepto. "Consiste, no en un salto por el cual llegamos al objeto, sino
en una serie de operaciones intermedias (posibles si no reales) que
se desenvuelven por un movimiento continuo para acabar por fin
cuando está alcanzada la percepción sensible que es el objeto",
(W. James, L'Idée de Verité, pág. 95).
Con esto enunciamos uno de los que serán los caracteres esencia
les del pragmatismo, esto es: se elimina la idea de una trascendencia
absoluta, anterior a la experiencia mediadora o conclusiva, ya que
esa trascendencia, al no entrar en la trama de la experiencia, no puede
tener efecto práctico alguno. Esa trascendencia, de acuerdo a los prin
cipios del pragmatismo, es una pura logomaquia.
Se pueden poner en la sombfa los movimientos del conocimiento
deambulatorio, y entonces éste parecerá saltatorio, según la termino
logía de Strong, y estático, pero eso significa sólo un olvido de los
movimientos del pensamiento sumamente difíciles de seguir, como lo
había mostrado James, en su Psicología.
Antes de pasar a la tercera parte de la filosofía de James, según
la ordenación puramente didáctica que hemos adoptado, conviene
señalar que el conocimiento es, dentro de la teoría general del empi
rismo radical, sólo una de las líneas de confluencia o de influencia
de las cosas; hay como una participación universal de las cosas entre
ellas, porque la realidad está constituida por una trama apretada en
que las diferentes líneas, conocidas ó ignoradas, se cruzan. No tenemos
por qué suponer que únicamente las líneas que conocemos existen,
sino que la ignorancia puede prescindir de otras.
Dentro de las que conocemos, además de la citada, debe consignar
aquellas relaciones que se traducen en las proposiciones, cópulas,
conjunciones, tales como: "está y no está", "entonces", "antes", "en",
"sobre", "además", "entre", "cerca", "parecido", "diferente", "como",
"pero", que surgen de la corriente de la pura experiencia, la corriente
de lo concreto o corriente sensorial, tan naturalmente como lo hacen
los sustantivos y los adjetivos, y que se vuelven a mezclar tan fluida
mente cuando los aplicamos a una nueva porción de la corriente.
(W. James, Essays, etc., pág. 95).

— 128 —

III. TEORÍA DE LA VERDAD
La cuestión de la verdad es una cuestión esencial dentro de la
teoría de James. Él mismo la considera como la idea central dentro
de su metafísica, que estaría representada por el pluralismo, y dentro
de su método, que se concreta en el empirismo radical, aspectos éstos
que hemos tratado conjuntamente.
Dicha cuestión, desde la época en que Pilatos se la planteaba, se
puede decir que no ha adelantado mucho. Según el realismo, la ver
dad es la concordancia entre nuestro pensamiento y un mundo exte
rior a él; algo verdadero, es algo que existe realmente.
Como puede observarse, esa solución no podía contentar al pen
samiento crítico, y éste, inmediatamente empezó a acumular obje
ciones, hasta que al final llegó a la conclusión de que lo verdadero
es lo que está de acuerdo con el pensamiento mismo, y así, se buscó
más la definición nominal de la verdad según la cual ella sería lo que
expresa el acuerdo entre el conocimiento y su objetivo, un criterio
universal de la verdad que pudiera aplicarse a todos los conocimientos
sin distinción de sus objetos, (v. E. Kant, Critique de la Raison Puré,.
pág. 95).
"Pero llegado a este punto, el teórico idealista del conocimiento
estaría reducido a quia; porque la lógica de su sistema exigiría inte
gralmente la tesis de acuerdo a la cual toda verdad sería tautológica,
todo predicado que se puede afirmar legítimamente sería una parte
constituyente del objeto del cual se afirma, como la igualdad de los
rayos está contenida en la definición del círculo. La verdad, aun en
el orden empírico, no probándose por referencia a algo exterior a ella,
debe poder construirse a priori, y esta necesidad lógica absoluta es
la propiedad misma que hace una verdad". (A. Lalande, L'Idée de
Verité, R. Philosophique, 1911-1, pág. 3).
Obsérvese que para que la concepción de la verdad clásica triunfe
se debe excluir todo acento valorativo, dentro de dicha idea; la cues
tión de la verdad es puramente una cuestión de hecho. Por el contra
rio, es una de las bases del "humanismo" (denominación que recibe
el pragmatismo en Schiller) que lo verdadero o lo falso no son más
que indicaciones de valor lógico, y que en tanto que valores, son com
parables a los valores que forman los predicados de los juicios éticos
y estéticos, cuya naturaleza comparten y que presentan los mismos
problemas de verificación de títulos", (v. S. Schiller, Etudes sur L'Humanisme, pág. 8).
De esto surge, como una consecuencia, la negación de la idea de
un intelecto puro, es decir, de un intelecto que se complace en su
ejercicio por puro juego, sin tener a la vista ninguna consecuencia,
sin pensar en aplicarse a la elucidación de ningún problema práctico,
prescindiendo de todo fin o valor humano. La acentuación de lo "hu
mano" en el conocimiento, es lo que hace que la doctrina de Schiller
se llame "humanismo". Él la relaciona, por oposición al racionalismo
— 129 —

�ouisijBnopBJ jb uopisodo Jod 'BuopBjaj bj j •ttom8inBumq,, atuBjj as
jaIlíH:)S aP ^uiJioop BI ^^t aa^q anb oj sa 'oinaimpoaoo ^^ na woubui
-nq,, oj ap uopBnjuaaB vj •ouBumq jojba o uij opoj ap opuaipuiosajd
'oarpBjd suidjqojd unSuiu ap uoiaBpionp bj b ssjBDijdB na jssnad uis
'Bpuanaasuoa BunSum b^sia bj b lauaj uts 'oSanf ojnd jod oppjafa
ns na aaBjduioa as anb o^aapiui un ap 'jpap sa 'ojnd oiaapiui un
ap Bapi bj ap uopBSau bj 'Bpuanaasuoa Bun oraoo 'a^jns ojsa 3q
• (8 *Bd 'aiusmmu
~nHSI Jns ^apnj^ 'jajjiqag 'g *a) '^sojnjij ap uopBaijiJaA ap sBiuajqojd
souisira soj UEjuaeajd anb A uajjeduioD BzajBJn^BU Bin^ 'soaijajsa A
soaua sopmf soj ap sop^aipajd boj ubuijoj anb s^jojba soj b sajqBjBd
-moa nos 'sauojvti anb ojubj na anb ^ 'oaiSoj jojba ap sauoiaeaipui anb
sbui nos ou os[bj oj o ojapepjaA oj anb (jajjiqag na omsijBuiioBjd |a
aqiaaj anb uoiDBUtuiouap) t4oui8inBinn^M ^p sassq ev\ ap Bun sa 'ou
-BJjuoa ja joj -oqaaq ap u^ijsana Bun ajuaoisand sa p^pjaA bj ap uoi}
-sana bj ^sapi ^qaip ap oj^uap 'oaiibiojba oiuaaB opoj jinjaxa aqap as
ajunijj BaisBja pspjaA bj ap uoiadaauoa bj anb BJBd anb asaAjasqQ
•( -SBd 'I-IJ6T 'anbi^dosojiyj ^ 'atua^
ap aapj/j 'apirejB^ #y) '^pepjaA Bun aa^q anb Bnisim p^paidojd bj
sa Bjn^osqB B^i^pj pBpisaaau B^sa Á Huotud o asjjnxisuoa japod aqap
'Bjja b aoija^xa oá[B b BiauaaajaJ Jod asopusqojcd ou 'oaijjdm^ napjo ja
na utib 'pBpjaA b^j -oj^Dria jap a^pmijap bj na Bpinaiuoa B^sa soXej
boj ap pBpjBnSí bj omoa 'buuijb as jBna jap ojafqo jap aina^njTisuoa
ajjBd Bun Bijas ainauíBnitit^aj jbuijijb apand as anb opsaipaad opoj
'BaiSojojnBj Bjaas p^pjaA spoi JBna bj b opaana^ ap sisaj bj aiuaui|Bjá
-ajni BiaiSixa Buraisis ns ap Bai3oj bj anbaod imnb b opianpaj Buejsa
oiuaiuiiaouoa jap Bjsipapi oauoa^ ja 'ojund ajsa b op^Sajj oi^^n
•(S6 -a?^
•'aunj uosm)j vj ap ^nbntu^ 'jub^; Ég *a) 'sojafqo sns ap uoiauusip me
sojuaiiniaouoa boj sopo) b asjsaipiB Bjaipnd anb p^pjcaA bj ap jBSjaAinn
oiaajiJa un 'oAijafqo ns A o^uaiiuiaouoa ja ajjua opjanaB ja Bsajdxa
anb oj Bijas Bjja JBna bj an^as p^piaA bj ap jBoraioa uoiaiuijap bj sbiu
oasnq as 'isb JL 'omsim ojnaiuiBsuad ja uoa opjanaB ap B^sa anb oj sa
ojapBpJdA oj anb ap uoisnpuoa bj b o^ajj Jboij jb anb Bja^q 'sauop
-aíqo jBjnmnaB b ozaduia aiuaniB}Bipaniai 'aisa Á 'oaiijja ojuaimes
-uad jb jBiuajuoa Bipod ou noianjos Esa 'asjBAjasqo apand 0U10^
'aiuamjBaJ aisixa anb oSjb sa 'ojapspiaA o^jb íja b joij
-aixa opunuí un A ojuaiuiBsuad oajsanu aj^ua BiauBpjoanoa bj sa p^p
-J3A bj 'ouisi^aj ja unSag -oqanuí opejuBjapB Bq ou anb aiaap apand
as 'BqsaiuBjd bj as soibji^ anb ua Booda bj apsap 'u^iisan^ BqaiQ
•a^uauiB^unfuoa opBjBaj somaq anb
soisa soiaadsB 'jBaipej omsiJidma ja ua Biajauoa as anb 'opojain ns ap
OJjuap A 'omsijBjnjd ja Jod BpBjuasajdaa BjjBjsa anb 'Baisijejaui ns ap
oiiuap jBjjuaa Bapi bj oraoa BJapisuoa bj ouzsim j^ 'samBf ap Bjjoa^
bj ap oajuap jBiauasa upiisana Bun sa pspjaA bj ap uopsana B^

— 8^I —

•(S6 -SBd '-aja 's^msg 'sauíBf -j
-a^uaujoa bj ap uoiajod BAanu Bun b souiBaijdB soj opusna
-Bpinjj ubi JBjazam b uaAjanA as anb A 'soAuafps soj A soAnuBjsns so]
uaaBq oj oinoa aiuaui[BJniBU ubi 'jBiiosuas a^uajjaoa o o;aaauoa oj ap
a^naujoa bj 'Biauauadxa Bjnd bj ap a^uatjjoa bj ap uaSjns anb 'Moaad,.
'ttoraoa,, '4ta^uajajip,, 'MoppajBd,, 'ttBaja^,, 'ttaJlua,, 'tí6BniapB,, 'uaaqos,,
'4tua,, 'ttsajuB,, 'tt8aauo^ua,, 'isa ou A BjsaM :oinoa sajBj 'sauoiaunfuoo
'sBjndoo 'sauoioi8odojd sbj ua uaanpeaj as anb sauoiaBjaj
jBuáisuoa aqap 'BpBjia bj ap SBinape 'sotuaaonoa anb sbj ap oj}U3q
•sbjjo ap Jipuiasaad apand Biauejouái bj anb ouis
'uajstxa soniaaouoa anb ssaujj sbj aiuaureaiun anb jauodns anb jod
somauai oj^ *UBznia as 'sbpbjouSt o SBppouoa 'SBaujj sa^uaaajip sbj anb
ua BpBiajdB BuiBj^ Bun jod Bpjn^ijsuoa Bjsa p^pijBaj bj snbiod
ajjua SBSoa sbj ap jBSjaAiun upiaBdiapJBd Bun ouioa Avi\ íSBSoa sbj ap
Biauanjjuí ap o spuanjjuoa ap SBaujj sbj ap ean ojos 'jBoipBj oiusu
-iduia jap jBjauaS Buoaj bj ap ojiuap 'sa o^uaimiaouoa ja anb j
auaiAuoa 'opB^dopB sotuaq anb Bai^aspip ajuauísand uoiaBuapjo b^
un^as 'sauíBf ap bjjosojij bj ap ajjsd Bjaaja) bj b iBSBd ap sajuy
•viSojooisj ns ua 'sauíBf opBjjsora Biqsu
oj onioD 'ainSas ap sajpjjip ajuauíBams ojuaiuiBsuad jap so^uaiuiiAOUi
soj ap opiAjo un ojos bjhjiuSis osa ojad 'oaijBjsa A 'Suo^g ap Bjy
-ouituJa; bj nnáas 'ouojb^jbs Bjaaajsd a^sa saouojua A 'opoiBjnqniBap
ojuairaiaouoa jap sojuauniAotn soj Bjqmos bj ua jauod uapand ag
•BinbBuioSoj Bjnd Bun sa 'oumiBinSBjd jap soidio
-niad soj b opjanoB ap 'BiauapuaasBj^ bs^j -oun^jB oo^oBjd ojoaja aauaj
apand ou 'Bpuauadxa bj ap buibj^ bj ua JBJjua ou jb 'BiauapuaaeBjj ^sa
anb reA 'BAisnpuoa o BJopBipara Bpuatjadxa bj b Joija^uB 'B^njosqB
BpuapuaasB^} Bun ap Bapi bj Buimija as :sa o^sa 'orasijBiu^Bjd jap saj
-Bpuasa sajajaBJBa soj UBjas anb soj ap oun soniBiaunua ojsa U03
•(gg 'Ssd 'aijia¿i ap aapj^j 'sauíBf %j^)
'ltoiafqo ja sa anb ajqrsuas uopdaajad bj BpszusajB Bjsa opuBna
uij jod jBq^aB BJBd onui^uoa ojuaiuiiAOtu un jod uaAjanAuasap as
anb (eajBaj ou is sajqísod) SBipauuaiut saaoiaBjado ap aoas cun ua
ouis 'oíafqo jb souibSsjj jsno J3 jod ojjbs un ua ou 'ajsisuo^,, -ojdaa
•jad un ua Jinjauoa bjbc[ 'Biauaijadxa bj ap buibji bj ap saABj^ b aanp
-uoa sou ÍBjná ap uopunj Bun anaij jBnjdaauoa ojuairaiaouoa j^
•o;afns A ojafqo ap pBpij^np bss
opBuinixp Biq^q saraBf omoa asapjanaaj ojad 'ojuaiiniaouoa ja ua
pBpi[BSJ3Aiun ap A pBpiAiiafqo ap asjBjqBq Bjpod Baunu anb ojBja
ss 'ojafqo jap uopBJ3^jB Bun nos sanotadaaaad sbj anb Bsnaid as ig
•sopoí b saunnioa nos sou sauopdaajad BBjjsann anb soinaaja anbjod
'opunin orasira ja JBSusd X jaaouoa soraaaaa anb ap uoisnpuoa bj
auoduii as 'ssuiBf bjb^ ¿BjjBXods snb ua 'ojuaimpouoa jap

avcraaA vi aa vmoax ni

�platónico, a la afirmación de Protágoras: el hombre es la medida
de todas las cosas", (v. S. Schiller, op. it., y Platón, Teeteto).
La verdad no puede ser considerada abstractamente, sino que
debe ser encarnada en la realidad mediante las aplicaciones prácticas
de la misma. "El filósofo intelectualista ha soñado el sueño maravi
lloso de una verdad que sería absolutamente verdadera, probándose
por sí misma, dependiente de sí misma, ejerciendo fríamente un impe
rio sin restricciones sobre un mundo sumiso del cual exige la adora
ción sin remisión, rechazando como blasfemia toda alusión a su uso
o aplicación". (S. Schiller, id., pág. 11).
No hay que extrañarse de esta consecuencia, ya que el raciona
lismo considera sus principios como emergiendo de un mundo distinto
a la experiencia, como hemos tratado de mostrar, y por tanto, no pue
de admitir con facilidad que esos principios ajenos a la experiencia
puedan regirla perfectamente. Se opera así un divorcio entre lógica y
realidad, al cual hemos aludido reiteradamente, y es posible observar
en todo el pensamiento racionalista, una orientación semejante, más
o menos disimulada; cuando hacen coincidir la realidad exactamente
,con el pensamiento, aquélla se evapora, y su carácter de duplicado
superfluo, hace surgir el idealismo.
El humanismo no concluye, como se le ha criticado, en especial
por Bradley, en un conjunto de solipsismos en donde cada espíritu
hace lo que quiere, de acuerdo a su capricho, ya que se sostiene, como
lo ha sustentado Pratt, que negando la trascendencia no es posible
hablar de comunidad de objetos y de ideas. Por el contrario, es natu
ralmente realista, como ya hemos visto, al estudiar la teoría de la
experiencia de James; Schiller es del mismo parecer. Insiste sobre el
hecho de que el "mundo exterior" del realismo depende a su vez de
la experiencia humana, agregando que los datos de la experiencia
humana no sirven enteramente para la edificación del mundo real
exterior, (v. S. Schiller, op. cit., pág. 17). Obsérvese la importancia
de la cuestión, ya que la idea de verdad está ligada a la idea de rea
lidad. La opinión de James sobre este punto es muy difícil de seguir,
porque su pensamiento ha experimentado una evolución que ofrece
dificultades de captación, porque no es muy nítida. Probablemente
(aventuramos esta interpretación) se concretaría en esto: admite la
idea de una realidad independiente de los espíritus, noción tomada
a la experiencia social ordinaria, como base para la definición prag
matista de la verdad, (v. W. James, L'Idée de Venté, pág. 190). La
verdad también la define como un acuerdo, pero difiere sobre la
esencia de ese acuerdo, con los intelectualistas; para él, el acuerdo
consiste en efectos, en resultados. Ellos pueden ser reales o virtuales.
El conocimiento, en lo que tiene de inmediato, no puede ser juzgado
bajo las categorías de lo verdadero, o de lo falso; verdadero y falso

sobre él, es justamente uno de esos actos. El estado de espíritu
tratado primero explícitamente, como tal, en retrospección, será
corregido o confirmado; y la retrospectiva experiencia, a su turno,
recibirá un tratamiento similar; pero la experiencia inmediata, en
su transitoriedad, es siempre verdad, verdad práctica, algo llevado
en su propio movimiento". Y Perry también entendía que cada campo
de experiencia es sólo un suceso, que se torna "opinión" o "pensa
miento" sólo en retrospección, cuando una nueva experiencia, pensan
do en el mismo objeto, lo altera o lo corrige. Pero esa misma expe
riencia correctiva se encuentra corregida a su vez, y así, la experiencia
considerada como un todo, es un proceso en el cual lo que es objetivo
originalmente, se vuelve siempre subjetivo; se convierte en "nuestra
aprehensión del objeto". (W. James, Essays, etc., págs. 23-4).
El problema se plantea tratando de conciliar la tendencia teleológica del pensamiento, orientado a fines, y la coerción de la ex
periencia; o si no se podría plantear de esta otra manera: ¿cómo
sabemos cuando un conocimiento es objetivo y universal, cómo salir
de la acusación de subjetivismo que se ha hecho al pragmatimo?
James contestaría así: los seres que piensan forman entre ellos una
comunidad espiritual; hay una convergencia de sus pensamientos, y
esto está tan sólidamente adquirido, que aparece como verdad que
condiciona toda reflexión. Esa convergencia de pensamientos (es la
fórmula de Lalande, aunque veremos que no es adecuada), no hay
que considerarla como algo estático, hecho en un momento del tiempo
definitivamente, aun que acaso Baldwin lo considere así, sino con un
carácter progresivo.
Basta recordar la concepción pluralista, para advertir que ésta
al exigir o postular un mundo incompleto, implica que la intervención
humana se va operando gradualmente. "El crecimiento de los cono
cimientos se hace por vía acumulativa, por adición. Para que esto sea
posible es necesario que haya multiplicidad y contingencia, indepen
dencia de los términos con respecto a las relaciones en las cuales
entran". (J. Wahl, op. cit., pág. 93). De ese carácter incompleto de
la realidad, surge la posibilidad de que el hombre intervenga, com
pletando, y así el voluntarismo es una nota característica del huma
nismo, ya que hablar de intervención del hombre en la realidad, su
pone que éste pueda y quiera actuar. Blood, cuya influencia recibió
James, decía: "Del pecho del hombre a su lengua y a su cerebro sube
una libre y fuerte determinación. Y él grita, él mismo, a despecho
de toda naturaleza y de todo su medio: yo quiero. Este es el Fiat de
Júpiter, la causa pura; esta es la razón, esto sólo podrá explicar el
mundo al hombre, si es que el mundo puede ser explicado" (v. Wahl,
id., pág. 112). Y Schiller reconocía que si tuviéramos el valor y la

no son notas que se revelan en un solo acto de pensamiento, sino que
implican, por lo menos, dos. Conviene seguir meditando para advertir
eso en el texto de James, que ya hemos citado: "el desdoblamiento
retrospectivo de un estado de espíritu y una realidad proyectada

perseverancia de pensar hasta el fin, es decir, formar una metafísica,
es probable que llegáramos a una especie de voluntarismo, porque
el voluntarismo es la metafísica que se encuentra más de acuerdo con
la experiencia de una actividad de la que todo nuestro pensamiento
y toda nuestra vida, parecen desbordar. (S. Schiller, op. cit., pág. 15).

— 130 —

— 131 —

�*(SI '^?^ '*ip *^o 'jajjiqag •) UBpjoqsap uaaajBd 'epiA Bjjsanu Bpoj j
ojuaiuiEsuad ojjssnu opoj anb b¡ ap p^piAijaB nun ap Bpnauadxa bj
uoa opjsnaB ap sbui Bjjusnaua as anb Baisjpjain bj sa orasiJBjunjoA ja
anbjod 'omsuBjunjoA ap apadsa Bun b souiBJB^ajj anb ajq^qojd 8^
BaisjjBjam Bun jbiujoj 'jpap sa 'mj [^ bjsbij jBsuad ap BpuBJdAasjad
bj A jojba ja souiBjaiAnj is anb Biaouoaaj jajjiqag j^ '(jj^j; #Bd ''pi
'Jub^ *a) ttopBoijdxa Jas apand opuntu ja anb sa is 'ajqraou jb opunni
ja JBaijdxa Bjpod ojos ojsa 'uozbj bj sa Bjsa ÍBJnd bsiibo bj 'jajidnf
ap joj^t ja sa ajs^ -oaainb o^ :oipam ns opoj ap A BzajBjnjBu spoj ap
oipadsap b 'orasiui ^a 'bjijS ja j^ •uopBuiuijajap ajjanj ^ ajqrj Bun
aqns ojqajaa ns b A Bn^uaj ns b ajqtnoq jap oqaad PQ,, :Bjoap 'saniBf
oiqpaj Bpuanjjtn bati^ 'poojg 'jcnjOB vuainb A opand ajsa anb auod
-ns 'p^pijBaj bj na ajqmoq jap noiouaAjajm ap JBjqB^ anb BjC 'omsin
-Bmnij jap BaijsuaiaBJB^ bjou Bun sa omsueianjoA ja jsb A 'optreiajd
•raoD 'BSuaAaajuí ajqmoq ja anb ap pBpijiqisod bj aSans 'papijEai bj
ap ojajdnioDuj J8jobjbd asa 3q -(gg -gBd '"lia -do 'jxjb^ •[) ^jcmxiua
saj^na sbj na sanopBjaj sbj b ojoads^j uod soainuai soj ap Bpuap
-uadapui 'BpuoSupnoa A pBpiaijdpjnni BiÍBq anb oiJBsaaau sa ajqrsod
Bas ojsa anb b^bj "noiDipB jod 'BAijBjnranaB bia aod aaBij as sojnaiuna
-onoo soj ap o^uaimiaajta \^n *a)namjBnpBj3 opiíBjado ba as BUBiunq
uoiouaAJajuí bj anb eaijdmi 'oja[duioaui opunm un jBjn^sod o ai^ixa jb
Bisa anb JijJOApB Bjsd 'B^sijBjnjd nppda^noa bj JBpjoaaj
un noD orna 'isb aiapisno^ oj uiAippg osb^b anb nne 'a^naniBAijraijap
oduiaji jap ojuaraoui un ua oqaaij 'ooijBjsa oSjb oiuoa Bjjsjapisaoa anb
^bij ou '(Bp^naapB sa ou anb sornaj^A anbunB 'apnBjB^ ap Bjnnu^j
bj sa) sojuaiiuBsuad ap BiauaSjaAnoa bs^j 'norxajjaj Bpoj Buoiaipuo^
anb pepjaA omoa aaajBds anb 'opumbpB aiaanispijos ubi Bjsa ojsa
A 'sojuainiBsnad sns ap BianaSjaAuoa buh ^Íbij ^jBniíJídsa pBpiuninoo
Bun sojja aajua nemioj UBSuaid anb sajas soj :isb BiJBisaiaoa saniBf
¿ouipBiu^Bjd jb oq^oq bij as anb omsiAiiafqns ap noiassnaB bj ap
jijbs 011193 'jBSjaAinn A OApafqo sa o^uaixuioouoo un opuBna somaqBS
oraoa? :bj3ubui bjjo B^sa ap asajuB^d Bjjpod as ou is o ÍBiauayjad
-xa bj ap uoiojaoa bj A 'sauíj b op^^uaijo 'ojuainiBsuad jap boiSoj
-oajai Biauapuai bj jBijiauoa ap opnBjBJj BaiuBjd as Bmajqojd j¡j
'(f-Z •sS?d ''ai3 's^^ssg 'sauíBf -j^) -Koiafqo jap noisuauajdB
BJisanu,, ua ajjaiAuoo as íoAijafqns ajdmais aAjanA as 'aiuauíjBui^ijo
OAijafqo sa anb oj j^na ja ua osaaojd un sa 'opoj un oraoa BpBjapisuoo
Biauaijadxa bj 'isb A 'zaA ns b BpiSajjoa Bjjuanaua as BAiiaajjoa Biauaxj
-adxa Binsita Bsa ojaj "aSoJoa oj o bj^jjb oj 'ojafqo omsira ja ua op
-UBsaad 'Bpuaijadxa BAann Bun opu^na 'u^paadsojjaj ua ojos uojuaxui
-B8uad?, o ttuoiuidoM. bujo; as anb 'osaans un ojos sa Bpnaiaadxa ap
oduiBa Bp^a anb Bjpuaiua uaiqraBj Ajja^ j^ •ttoiuainiiAoui oidojcd ne ua
opBAajj oSjb 'BaijaBjd pspjaA 'pBpaaA ajdmais sa 'pBpaiJojisuBjj ns
ua 'BjBiparaui Bpuauadxa bj ojad íjbjiutis oíuairaBjBjj un BJiqiaaj
'oujnj ns b 'Bpuauadxa BA^aadsoj^aj bj A íopBrajijuoa o opi^ajjoa
Bjas 'uopaadsojiaj na '[bj omoa 'ajuaraBjiai[dxa ojaraod opBjBjj
nipídsa ap opB;sas&gt; jg ^so^ob sosa ap oun ajuaiuBísnf sa 'ja ajqos

— oei —
ppepi[Baj Bun A niuídsa ap opBjsa un ap
o^uaiuiBjqopsap ja,, :opBjp oraaq vA anb 'sauiBf ap ojxaj ja ua osa
JtjjaAps BJBd opuBjipam jmSas auaiAuo^) *sop 'souam oj jod 'uBaijduii
anb ouis 'o^uairaBSuad ap ojob ojos un ua UBjaAaj as anb sbjou uos ou
osjbj A ojapBpjaA ^osjbj oj ap o 'ojapBpjaA oj ap SBiJoSajBa sbj ofBq
opB^znf jas apand ou 'ojBiparaui ap auaii anb oj ua 'ojuaiuipouoa |^
•sajBniJiA o sajBaJ jas uapand sojj^ •sopv^jns^u ua 'soj^a/a ua ajsisuoa
opjanas ja 'ja BJBd í SBisijBnjoajaim soj uoa 'opjana^ asa ap spuasa
bj ajqos ajaijrp ojad 'opjanas un oraoo auipp bj uaiquiBj pspjaA
I "(061 -^b(Í '^í?Ja/l aP a?PLl '^an^^f 'J^. -A) -PBPjaA BI aP BlBPBni
-^v.id uopraijap bj BJBd as^q oraoa 'BiJBuipjo píaos Bpuauadxa bj b
BpBraoj uopou 'smiJjdsa soj ap aiuaipuadapui p^pijBaJ Bun ap Bapi
bj aitnipB :oísa ua BjjBiajauoa as (uopBiajdja^uí Bjsa somBjnjuaAB)
ajuaraajqBqoí^ '^piiju ^nui sa ou anbjod 'uppBjdBa ap sapB^jnoijip
aaajjo anb uopnjoAa Bun opBjuauíijadxa bij ojuanuBsuad ns anbjod
'jinSas ap JPJJTP ^nui sa oiund a^sa ajqos sauíBf ap uoiuido vj #pBpij
-BaJ ap Bapi bj b Bp^Sij Bjsa pBpjaA ap Bapi bj anb vA 'uoijsana bj ap
Bi^uBjJodrai bj asaAjasqo '{Ll 'Sb&lt;i '"1Td -do '^IIFPS 'S "A) '•loiJajxa
jb3J opunni jap uopsaijipa bj BJBd ajuauíBjajua u^ajis ou BUBumij
Bt^uaiJadxa bj ap sojBp soj anb opuBSajB 'BUBuinij Bpuauadxa bj
ap zaA ns b apuadap omsijBaj jap KJoijajxa opunra,, ja anb ap oijoaij
ja ajqos ajS^uj uaaajBd orasiin jap aa jajjtqog ísauiBf ap Bpuauadxa
bj ap Bjjoaj bj jBipnjsa jb 'ojsia soniaij b^ omoa 'BjgijBaj ajuamjBj
-njBu sa 'oiJBJjuoa ja joj -SBapi ap A sojafqo 3p pBpiunraoa sp jBjqBq
ajqísod sa ou BpuapuaasBjj bj opusSau anb 'jjbj^ opBjuajsns bij oj
ouioa '3U3IJ8O8 38 anb ^A 'oqowdBa ns b opjanas ap 'ajamb anb oj aDBq
njujdsa BpBO apuop ua souisisdijos ap ojunfuoa un na 'Aajpsjg jod
jBpadsa na 'opBaijjja Bq^ 3j as onioa 'aXnjauoa ou ouisiuBuinij j^
•ouxsijBapi ja jiSjns aasq 'onjjjadns
opBaijdnp ap jajasjBa ne A 'BJodBAa as Bjjanbs 'ojusiuiBSusd J3 uoa'
ajuaniBjDBxa pBpijBaJ bj jippuioa uaaBij opusna íBpBjnuiisip souara o
sbui 'ajuB famas uppBjuaxjo Bun 'bjsijbuopbj ojuatraBsuad ja opoj ua
jBAJasqo ajqísod sa A 'sjuamBpBJajiaj opipnjB eomaq j^na jb 'pBptjBaj
A BaiSoj ajjua opjoAtp un jsb Bjado ag •ajuaraBjaajjad bjjtSsj UBpand
Bi3U3ij3dxa bj b souafB sotdpuijd sosa anb p^pijpBj noa jijirapB ap
-snd ou 'ojubj Jod A 'jbjjsoui sp opBjBJj soras^ oraoa 'spuaijsdxa bj b
ojmjsip opnmn un ap opnaiS^auía ouioa soidpuud sns BJapiauoo orasij
-BUopBj js snb vA 4Biou3n338uoa Bjsa ap ssjBUBjjxa anb ^bij o^[
•(ll "%t' '"Pí *^nírl0S 'S) 'nopBaijds o
osn ns b uoisnjB Bpoj BiraajSBjq oraoa opuBZBqaaj 'uoisiuiaj uis uop
-BJopB bj aSixa jsna [ap osimns opunni un ajqos sauopaiJjsaj uis ou
-sdrai un ajuauíBiaj opuapjafa 'Binstra js ap ajuatpuadap 'Brasiui is jod
ssopuBqojd 'Bjap^pjaA ajuaniBjnjosqB Bijas anb p^pjaA Bun ap osojj
-lABJBra ouans j3 op^uos bij BjsijBnjaajajuí ojosojij jg,, -buisiui bj ap
SBaijaBjd sauopBaijds sbj ajuBipara p^pijBaj bj ua BpBUJBaua jas aqap
anb ouis 'ajuauiBjaBjjsqB BpBaapisuoa jas apand ou pspjSA b^
•(o^ta^j^ 'uojbj^ A '•! *do 'lajjitpg ^g ^a) -^sasoo sbj SBpoj sp
Bpipaui bj sa ^jqtaoq ja :sbjoSbjoj,j ap u^pBuuijB bj b 'oaiuojBjd

�La convergencia, decíamos, se va haciendo como un proceso, de
igual manera que se va haciendo el conocimiento, que crece por tro
zos, sin que ese conocimiento signifique una ruptura de la masa de
conocimientos anteriores. Esto permite enunciar una de las caracte
rísticas que da el pragmatismo a lo verdadero, esto es, lo que se
podría llamar el éxito interior. Se quiere decir que para que tendamos
a considerar algo como verdadero, eso tiene que producir en nosotros
un mínimo de perturbación interna, un mínimo de choque con nues
tras ideas anteriores. Enunciado así, el principio aparece como suma
mente criticable, porque muchísimas veces la verdad aparece sacu
diendo las creencias anteriores, y la resistencia erigida en método
comprometería seriamente la asimilación de la novedad por la ciencia
constituida. Basta pensar en la evolución de la física en los últimos
tiempos, para advertir cómo una resistencia excesiva hubiera impedido
ese desarrollo, ya que las concepciones se contradecían unas a las
otras; y no sólo contradecían el acervo de ideas, sino las maneras de
pensar.
Es claro que James protestaría contra esta crítica, y diría que esa
característica de la verdad es una cuestión de grados, y que él, en
^se punto, ha permanecido en el plano puramente psicológico, sin
pasar a lo normativo; pero en el pragmatismo, si se piensa que en
muchas partes se le define como un método, no es muy clara la dis
tinción del hecho, de la cuestión de derecho. ¿Acaso no es equívoco
este pasaje?: "Si una experiencia nueva, conceptual o sensible, con
tradice de una manera flagrante el sistema anterior de nuestras creen
cias, en el noventa y nueve por ciento de los casos, la tratamos como
falsa". (W. James, Essays, etc., pág. 203). ¿Pero, cómo sabemos cuando
debemos tratarla como falsa y cuándo no?
Pero.en otras partes, James es más cuidadoso de sus pretensiones;
y así, en ese magnífico ensayo sobre el sentimiento de racionalidad,
indica que éste (como tendencia psicológica) se traduce en sentir
que la hora presente se basta, que es absoluta; no se experimenta
ninguna necesidad de explicar, de rendir cuenta, de justificarla, (v.
W. James, Collected Essays and Revievos, pág. 85). Así es natural en
el pensamiento, el sentirse seducido por el monismo que elimina la
diversidad, y con eso el irracional que perturba, con lo cual hace una
afirmación que Meyerson no rehusaría suscribir. Pero agrega, que
la actitud filosófica de cada ser humano está determinada por el
equilibrio de esas dos aspiraciones. Un sistema de filosofía que violara
abiertamente una de ellas, o que subordinara enteramente la una a
la otra, no podría pretender el asentimiento universal. Lo que queda
de Spinoza con su unión estéril de todas las cosas, en una sustancia
única; y de Hume, con su concepción tan estéril del relajamiento y
de la parcelación general —teorías que no han dejado a la hora
presente ningún discípulo estricto y sistemático, y que no actúan con
respecto a la posteridad más que a la manera de un freno o aguijón—
muestra suficientemente que, la única filosofía posible, debe ser un
compromiso entre la homogeneidad abstracta y la heterogeneidad

concreta (v. W. James, The Sentiment of Racionality, pub. en La Volonté de Croire, y reproducido en Collected Papers and Reviews; la
redacción en esta última obra está mucho más cuidada, y elimina
los peligros a que aludimos). Los inolvidables análisis de Meyerson,
han mostrado cómo la homogeneidad significa el objetivo racional y
cómo la heterogeneidad, la diversidad, son la manifestación de lo
irracional, con lo cual podríamos traducir el pasaje de James, y decir
que éste se muestra respetuoso de lo irracional, y que la tendencia a
la facilidad en el pensamiento tiene sus límites, de igual manera
que los tiene su definición de la verdad como éxito interior.
James sabe que esa labor de asimilación tiene sus límites; en un
plano profundo, sabe que las verdades, ellas mismas, no brillan más
que un instante e inmediatamente se extinguen, y siempre vacilan y
se estremecen, parecidas a las hojas del álamo. (Chestov).
Así, para el humanismo, resulta imposible una metafísica que
satisfaga el intelecto; sin embargo, aunque como ya dijimos, el hu
manismo no mira con mucha simpatía la posibilidad de una metafí
sica, no la rechaza abiertamente. "Si el corazón puede rechazar así
la irracionalidad última que el cerebro consigna, ¿no se podrían erigir
en método sistemático los medios que emplea? Esta sería una empresa
filosófica de la más alta importancia. Por desgracia, por haber per
manecido hasta ahora el privilegio de algunos místicos, le falta todavía
universalidad; válida para que un pequeño número de personas, y
en raros momentos, deja subsistir en esas mismas personas minutos
de reacción y de sequedad; y si se acuerda decidir que el método mís
tico es un subterfugio sin ningún fundamento lógico, un medio de
aliviar, pero no de curar, y que la idea de la nada no puede jamás
ser exorcizada, la filosofía última será un empirismo. La existencia
advendrá entonces un hecho brutal, al cual se unirá, legítimamente,
la emoción del misterio ontológico, sin que esta emoción sea jamás
satisfecha. El prodigio y el misterio serán atributos esenciales de la
naturaleza de las cosas, y la actividad filosófica tendrá por principal
objeto hacer emerger o valorarlos. Cada generación dará nacimiento
a un Job, a un Hamlet, a un Fausto o a un Sartor Resartus". (W. Ja
mes, La Volonté de Croire, pág. 95).
Tuvo, pues, su experiencia de la "conciencia desdichada". No
encontró el sistema metafísico en el cual lograr el reposo, o mejor
dicho, rehusó, por la energía tremenda de su pensamiento crítico, a
encontrarlo; sintió hondamente que la debilidad de la razón es lo que
se traduce en la creencia, en la adhesión al sistema. Él, que dijo que
filosofar es un esfuerzo inusitado para pensar de un modo claro y
consistente, no se dejó engañar por la falsa claridad que los sistemas
arrojan sobre lo real, y por la falsa consistencia encubridora de la
debilidad interna. No los rechazó totalmente, pero los consideró, como
consideró a las verdades, estremecidas y fugitivas; respondiendo a
un anhelo, a una exigencia del momento, como necesidad de explicar
el misterio ontológico, pero sin colmar nunca la emoción; reconoce
siempre un margen de diferencia entre lo vivido como dificultad, y

— 132 —
— 133 —

�— esi —
A 'pBjjnaijip omoD opiAiA oj ajjua spuajajip ap ua^jBta un ajdmais
aaouoaaj ^uopoma B[ Bonnu jeuijoa uis ojad 'oai^ojoiuo oijajsiui [a
JBaijdxa ap pBpisaaau ouioa 'ojuauíoui jap Bpua^ixa ean b 'ojaque nn
e opuaipuodsaj ísBApiSnj A seppaniaj^sa 'sapBpjaA sbj b ojapisuoa
ouioa 'oaapisuoo soj ojad 'aiuauíjtuoj ozeqaaj soj o^^ -Buaa^ui pepijiqap
B[ ap BJopuqnana Bpuajsisuo^ bsjbj bj jod ^ 'jb^j o[ ajqos ubíojjb
SBiuajsis so[ anb pBpiJBja bsjbj bj jod jbub^u3 ofap 38 on 'ajuaisisuoo
^ oJBja opoui un ap jBsuad eaed opBusnui ozjanjsa un 89 jbjosojij
anb ofip anb '[^j -Buiajsis {b uoisaqps bj n^ 'Biauaaaa bj ua aanpEjj ^s
anb oj sa uozbj bj ap pBpijiqap bj anb ajuauíBpuoq opuis í ojje jjuoaua
b 'o^ijua ojuaiuiBeuad na ap epuamaj) BiSjaua b¡ aod 'osnqaj 'oqoip
jofam o 'osodaj [a jbjSoj jBna ja na oaisijejaui Biuaisis ja ojjuooua
M '^P"1!3!^83^ ^iouapuoD,, bj ap Biouaijadxa ns 'ssnd 'oAnj^
• (S6 '^vd '3moj^ ap 9juo¡Oyi vj 'saui
-Bf '^) '^snjjBsajj JojjBg un b o oisn^^ un b 'jajniBjj un b 'qof un b
ojuaiuiioBn BJBp u9pBjauaS spB^ •sojjbjojba o jaSaama jaasij ojafqo
[Bdpu^d jod Bjpua) Boij^sojrj pBpiApaB b[ A 'sbsoo sb^ ap BzajBjnjeu
bj ap sappuasa sojnqiJiB nejas oíaajsiin p A oi^ipojd jg -BqoajsijBS
Bas uopoma Bisa anb uis 'oai^o[ojuo ouaisim pp u^poina bj
'bjiuti as j^no jb 'jBjnjq oipaij un saouojua BjpuaApB
Bpua^sixa B'^ 'omsuidnia un eaas Biuijjn bijosojij b^ 'BpBzpjoxa jas
sBinef apand ou Bp^u bj ap eapi bj anb A 'jBjna ap ou ojad 'jbiaijb
ap oipaiu un 'oot¿oj ojuauíspunj unSuiu uis oi^njjajqns un ea oon
-siin opojaui ja anb jippap BpjanaB as va A ípepanbas ap A uopaeaj ap
sojnnitn seuosjad sbuisiui SBsa na Ji;sisqns efap 'sojuauíoni sojbj na
A 'SBuosiad ap ojamnu ouanbad un anb BJBd BpijBA í pBpijBSjaAiun
BjABpoj b^jbj aj 'soo^siui eoun^jB ap oíSajiAijd ja bjoijb bisbij oppauem
-jad Jaqeij Jod 'BpBj^sap joj -EpuBiJoduii bjjb sbui bj ap Boij^sojrj
Bsajdma Bun Bijas bjs^j ¿sajduia anb soipaui soj ooiiBina^sts opojaui ua
ji^ua ueiJpod as ou? 'buSisuoo ojqajaa ja anb Biuijjn pBpijBuopBjji bj
isB jBzsqaaj apand uozbjo^ ja ig,, •ajuauíBjxaiqB BzBqaaj bj ou 'bois
-ijBjaui Bun ap pBpijiqísod bj Bjiedtms Bqonm uoa bjiiu ou oiusiubui
-nq ja 'soraifip vA ouioa anbunB 'oSjBqma uis íojoajojuí ja bSbjsijbs
anb BoisijBjaui un ajqísodrai Bjjnsaj 'omsiuBmnq ja BJBd 'isy

•i.

ppbj A BjDBJisqB peppua^omoq bj ajina osimojdmo^
un jas aqap 'ajqísod bijosojij B^iun bj ^anb aiuamaiuapijns Bjjsanni
—nofin^B o ouajj nn ap Bjaueui bj b anb sbui pBpuaisod bj b oiaadsaj
uoa uBrijas ou anb A 'oaijBinaisis ^ oiaijjsa ojndjasip unSuin a^uasajd
Bjoq bj b opBfap ueq ou anb sejjoai— jBjauaS uopBjaajsd bj ap
A otuaiuiBfBjaJ jap jiaajsa ub; uoi^daauoa ns uoa 'arunjj ap A ÍBoiun
Bpueiens Bun na 'sbsoo sbj s^poi ap jiaajsa uoiun ns noa Bzouidg ap
epanb anb oq 'jBSjaAiun ojuainipuasB ja aapnaj^ad Bjjpod ou 'bjio bj
b Bun bj aiuauíBjaiua Bjsuipjoqns anb o 'sejja ap san aiuameiJaiqB
bjbjoia anb bijosojij ap Buiajsis u^ •sauopBJídsB sop sssa ap ouqijinba
ja jod BpBuiuua^ap Bisa ouBmnq jas Bp^o ap Baijpsojij pnjpaB bj
anb '^Sa-iás oaaj -jiqij^sns BUBsnqaj ou uosjaÁ'a p^ anb uopBtnjtjB
Bun aoBq jBna oj uoa '^qjn^jad anb JBuopBjji ja osa uoa A 'p^piejoAip
bj Buimija anb omsmom ja Jod opianpas asji^uas ja 'ojuainiBsnad ja
na jBJnjBn sa isy -(gg 'SBd 'sínaiaaj^ puo sÁvss^ pBj^ajjo^) 'saniBf mj^
•a) 'Bjje^ijpsnf ap 'eiuana Jipuaj ap 'jBaijdxa ap pBpisaaau Bun^niu
B^namijadxa as on ÍBjnjosqB sa anb 'BjsBq as a^uasajd BJoq bj anb
j^uas ua aonpBjj as (EOi^ojooisd spnapnai omoa) aisa anb Baipui
'pBpijBuopej ap oinaimpuas ja ajqos oX^sua oaijjn^Btn asa ua 'jsb A
isauoisuajajd sns ap osopspina sbui sa saoref 'saja^d sbj^o ua'oja^
¿ou opu^na A bsjbj odios bjjbjbjj soinaqap
opu^na soniaqBS ouiod 'oj^j? • (go^ #Bd '-Dja 's^uss^- 'eauíBf -^) 'm
oraoa somBjBJi bj 'so^^a eoj ap o;uap jod aAann A b^u^aou ja ua
-naaaa SBJisann ap aoijajuB Braa^sis ja aju^aSBjj BjauBin Bun ap aaipej)
-noo 'ajqisuas o jsnidaauoa 'babiiu Bpuauadxa Bun ig^? :¿afBsed aisa
oooAinba sa on os^oy? •o^oajap ap uo^sana bj ap '01(0911 PP n?PuU
-sip bj BJBja Anvo. sa ou 'opojaui un ouioo auijap aj as sa^jBd SBqanm
na anb Bsuaid as ts 'oinsijBuinBjd ja ua ojad íoAijBnuoa oj b jessd
uis 'o^iSojootsd ajuauiBjnd ousjd ja ua opioau^iujad ^q 'ojnnd aso
ua 'ja anb A 'sopsjS ap u^psana Bun sa pepjaA bj ap Ba^sjja^aBJBa
Bsa anb ejjip A 'boujjo Bisa bjjuoo BUBjsajojd saniBf anb OJBja s^
•jB8uad
ap SBJauBm sbj ouis 'sBapi ap OAjaas ja UBiaapeJinoa ojos ou A ísbjjo
sbj b eBun uejaapBJiuoa as sauopdaanoa sbj anb vA 'ojjojjssap asa
opipadmi BJaiqnq BAisaoxa Bianajsisaj Bun omoa jiiJaApe Bjed 'sodinan
somiijn soj ua Baisij bj ap uopnjOAa bj ua JBsuad Biseg -Epiniusnoo
Bpuap bj jod pspaAou bj ap uopBjimisB bj ajnaraBtjas Bua^atuojdinoo
opojain ua epi^ija Biauajsisaj bj A 'sajoija^ue SBpuaaja sbj opnaip
-naBS aaajBdB pepjaA bj saaaA SBinisiqanra anbjod 'ajqBaijija ajuara
-Bmns omoa aaajsd^ oidpuijd ja 'jsb opeiaunujj -sajouajuB ssapi sbji
-sanu noa anboqa ap omiuim un 'Bnjaim uopBqjniJad ap oniiuiin un
soJiosou na jpnpojd anb auap osa 'ojap^pjaA omoa oSjb jsjapisuoa b
soni^puai anb Bjed anb Jiaap ajainb ag •uoijajui ojjxa ja jBmejj Bjjpod
as anb oj 'sa ojsa 'ojapBpjaA oj b onisi^BuiSBjd ja Bp anb sboijsij
-ajoBjBo sbj ap Bun jBpunna aiiuuad 0)8^ 'sajouaiuB soiuaimponoa
ap bsbui bj ap Bjnidnj nnn anbijmSis oiuaimpouoa asa anb nis 'soz
-oji jod aaaao anb 'oiuaimponoa ja opnap^q ba as anb BjauBtn S
ap 'osaaojd un omoa opuapeq ba as 'souiBjaap 'Bpua^jaAuoa v

* (Aoisaq^) •omBjf jap SBÍoq sbj b SBppaj^d 'uaoani^jjsa as
A uejpBA ^idrnais A 'nanSunxa as ajnaraBjBiparain a aiuBisui un anb
SBui uBjjuq ou 'sBumuí SBjja 'sapspjaA sej anb aqBS 'opunjoad ou^jd
un ua ísaiimij sns auaii uopejiuiiss ap joqej Bsa anb aqBS sauíBf
•joija^m ojixa oraoD pspjaA bj ap noioiuTjap ns anap soj anb
BjauBin jBn^í ap 'sajimij sns auap ojuainiBsuad ja ua pBpijpBj bj
b Bpuapuai bj anb A 'jsuopBJji oj ap oson^adsaj Bjjsanin as ajsa anb
aiaap A 'saraBf ap aÍBSBd j jpnpsj^ somBijpod jBna oj uoo 'jBuopBjji
oj ap uopBisajtuBin bj uos 'pepisjaAip bj 'pBppua3ojajaq bj omoa
A jBuopsj OAijafqo ja BotjiuSis p^ppnaSomoq bj omoa opejisom u^q
'noeja^aj\[ ap ststjbub sajqBpiAjout scrj "(souiipnjB anb b soaSijad soj
Burmija A 'Bpspma sbui oqanm Bisa Bjqo Biuijjn Bisa na nopaepaj
bj iscnataay puo sjadvj pafoajjo^f ua oppnpojdaj A 'autou^y ap a%uo\
Mfo jujiupuag ai/jr 'samef -^ *a

�io pensado como solución; entre la capacidad negativa y la positiva.
Al mismo tiempo se ve en el misterio algo estrechamente unido a la
persona, lo cual hace que los sistemas metafísicos que surgen del
humanismo, tengan un carácter acentuadamente personal, porque se
exige una filosofía que tome valientemente por premisa la naturaleza
integral del hombre, para sus conclusiones, que considere la satisfac
ción completa del mismo como el fin al cual debe tender; que la
filosofía no se separe de los problemas reales de la vida, edificando
abstracciones iniciales que son falsas, y que no tendrán derecho a
nuestra admiración aunque fuesen verdaderas. Insiste entonces en la
necesidad de tener en cuenta toda la riqueza exuberante de los espí
ritus humanos, en lugar de comprimirlos y de reducirlos a un simple
"tipo de espíritu" que supone uno e inmutable; tiene igualmente en
cuenta la riqueza psicológica de todo espíritu humano y de la com
plejidad de sus intereses, emociones, voliciones, aspiraciones.
Si el humanismo tiene una metafísica, ésta tiene el deber de no
despreciar nada, de deshacer abstracciones, de aspirar a la totalidad
de la experiencia, y por tanto, debe tener un tinte personal. Existirán
sistemas metafísicos con el método humanista, pero ellos presentarán
una coloración más brillante y una forma más atrayente, porque
deberán ser presentados y reconocidos como obras de arte, que llevan
la impronta de un alma única e individual. Una metafísica perfecta
y completa es, en efecto, una idea que no puede ser definida sino por
aproximación, y que no se puede alcanzar sino perfeccionando la
vida; ella será la teoría de esta vida perfecta (v. Schiller, op. cit.,
todo el cap. I).
"El profesor Stout, en el compte-rendu, por otra parte excelente,
que consagró al libro de Schiller, pretende que éste, si fuera conse
cuente, no podría jamás creer plenamente y sin arriére-pensée, en la
realidad de sus semejantes, de sus sentimientos y de sus deseos. No
podría más que postularlos en abstracto, en razón de la comodidad
que presenta este postulado para guiar sus propias acciones. Debería
entonces sentirse encerrado en su yo; cesaría de poder simpatizar
con esta abstracción lógica, perdería todo lo que hace preciosa nuestra
creencia ingenua y cordial en la realidad de otro". "Su interés por su
semejante no es más que un frío reflejo de su egoísmo; el universo,
para él, se torna frío, sombrío, sin afección. "Cómo! ¿Encontráis esto
satisfactorio? Nosotros, que tomamos como regla creer en lo que con
cuerda con nuestras necesidades, por otra con nuestra experiencia,
encontraríais "lógico" que adoptásemos una conclusión que choca
tan penosamente con toda nuestra naturaleza? Pero puesto que insis
tís tan enérgicamente sobre lo que habría de doloroso, de inhumano,
en pensar de esta manera, ¿no es el mejor argumento para probar
que de acuerdo a nuestros principios, no sólo no estamos conducidos
a. admitir esta tesis, sino que más que nadie estamos obligados a
rechazarla?" (A. Lalande, L'Idée de Verité, R. Phil, 1911-1, pág. 16
y W. James, L'Idée de Verité, pág. 162).
Vemos pues de qué modo, calificar al pragmatismo de ser un
— 134 —

solipsismo, es una crítica absolutamente injusta; la negación de la
trascendencia absoluta no puede conducir al solipsismo, porque es
precisamente negando la trascendencia, al colocarse en un idealismo
absoluto, que no se distingue la noción de realidad de la noción de
verdad, y entonces se habla de existencia de la verdad y se dice que
la realidad es verdadera, sin advertir que la realidad no es verdadera
ni falsa, sino que simplemente es, siendo verdaderas o falsas nuestras
creencias acerca de ella.
A esta exigencia que emana del idealismo absoluto, el pragma
tismo opone simplemente su non possumos. Si debe haber una verdad,
dice James, es necesario que las creencias relativas a esas realidades
conspiren igualmente a hacerla; pero en cuanto a saber si tal cosa
como la verdad existe en el mundo, o cómo alguno puede estar seguro
que sus propias creencias la poseen, es algo que jamás pretende deci
dir. Para lo que es satisfacción de la verdad —mereciendo por exce
lencia ese nombre, que puede colorear una creencia desde otros puntos
de vista poco satisfactorios— el pragmatismo lo explica fácilmente
como el sentimiento de un acuerdo con el fondo precedentemente
adquirido de verdades, o llamadas verdades, que toda experiencia
pasada de una persona ha podido dejar en su posesión" (v. W. James,
op. cit., pág. 171).
Además hay que recordar que James, en su empirismo radical,
es esencialmente realista; lo que ocurre es que al colocar un universo
real, no se olvida de colocar un espíritu provisto de ideas, y por eso
busca la acción real de los espíritus sobre la realidad, y no se contenta
con el acuerdo abstracto, con el cual el antipragmatista pretende asir
la verdad.
Rehusa el pragmatismo admitir las abstracciones que se esconden
tras las mayúsculas de Realidad y Verdad; hay para él realidades
parciales, "fragmentos de experiencia", y hay verdades particulares,
que resultan de las experiencias también particulares. Encuentra
entonces que las ideas deben orientar hacia esta realidad y no hacia
otra; y en seguida, que, por el hecho de orientar o conducir así, deben
producir una satisfacción, por resultado. La orientación y la dirección
no son consideradas por el pragmatismo como algo misterioso, sino
que son concretamente impresas al espíritu como la obra de otras
porciones del mismo universo, al cual pertenecen el espíritu y la
realidad, fragmentos de experiencia intermediarios y verificantes que
tocan el espíritu por un extremo y a la realidad por otro.
El éxito interior es, como vemos, una condición de la verdad,
pero no es suficiente, (con lo cual James escapa a la objeción que le
habíamos formulado); "para ser suficiente es necesaria una realidad
a la cual pudiéramos eventualmente ser conducidos. Las ideas, tales
como son, no constituyen más que una superficie plana psicológica,
mientras no viene nada a darle un lustre cognoscitivo. Es por esto
que yo he colocado, tan cuidadosamente, en calidad de pragmatista,
la "realidad" ab initio, y es por eso, que durante todo el desarrollo
— 135 —

�— sei —
ja opoj ajusjnp anb 'osa jod sa A 'oijiui qrt upBpijBaj?, bj
ap pBpipo ua 'ajuauíBSopBpina ubj 'opsaojoa aq oj anb
ojsa jod eg "OAtjpsouSoa ajjsnj un ajjBp b epeu auaiA ou SBjjuaira
'saiSojoaisd BUBjd aptjjadns Batí anb bbui uaAnjijsuoa ou 'nos orno
sajBj 'ssapi avj •soppnpuoa jas ajuamjBnraaAa souiBjaipnd j^na bj b
pBpijBaa Bun BiJBsaaau sa ajuapijns jas Bj^d,, i (opBjnuuoj sonrejqBq
aj anb uopafqo bj b sdsasa sarasf jBna oj uoa) 'ajuapijns sa ou o^^d
'pBpj3A bj ap uopipuoa Bun 'soraaA ouioo 'sa joijajm ojixa j^
•ojio Jod pBpijBaJ bj b iC ouiajjxa un jod njiJjdsa p ubooj
anb sajuBaiiuaA A soiJBipamjajuí Bpuauadxa ap sojuaraSBJj 'pBpijBaJ
bj A njijjdsa p uaaauajjad JBna jb 'osjaAiun oiusim pp sauopjod
sbjjo ap Bjqo bj omoa njuídsa jb SBsajdnn ajnamBjajauoa nos anb
ouis 'osoiJajsim oSjb outo^ orasi^EtaSBid p jod sepej^pisuoo uos ou
u^iooaJtp b^ A uopeiuauo B'j 'opE^nsaj jod 'uopoBjsijBs Bun jpnpojtd
naqap 'isb apnpuoa o JB^nauo ap oq^aq p aod 'anb 'BpinSas na A íbj^o
spsq ou A pepi^aj visa ep^q jB^uauo uaqop sBapi sv\ anb saouojua
BJinanoug •saaB[notiaBd uaiqiuBj SBpuauadxa bbj ap UBjpns^j anb
's3JBjnoitJvd sapopuan ^^q A 'í4Bpuawadxa ap BojuaraSBJj,, 'sajmojvd
sapvpijvau p bjb¿ jí^q iprypda^ A ptypijnay ap bb^iostuíbui sb^ sbjj
uapuo3sa as anb sauop^BJisqB bbj jijinipB oraspButáBjd p B8ni[ajj
jisb apuajajd BjsijBuiSBJdnuB p jEno p uoa 'ojoBiisqB opjanoB p uo
B^ua^uoo as ou A 'pBpt[Baj ^\ ajqos snjujdsa so[ ap p3aj uop^B B^ Bosnq
osa jod A 's^api ap o^etAOJd niwídsa un jreaojoa ap BpiA^ as ou 'p^aa
osjaAiun un jboo^oo p^ anb sa aaanoo anb o\ ÍB^si^aa a^uan^BpuaBa sa
orasiaidtna ns ua 'sauíBf anb JBpiooaa anb AB
'(T¿1 '35&lt;I '
f ,^ *a) C^uoisasod ns ua JBÍap opipod Bq Buosjad Bun ap
Bpuauadxa Bpoj anb 'sapBpjaA SBpBuiBj| o 'sapBpjaA ap opi^mbpB
a^uama^uapa^ajd opuoj p uoa opjanas un ap ojuairaijnas p onioo
ajuauqpBj Bai^dxa o[ ornsijBtn8Bjd p —soijoiobjsiibs oood b^sia ap
soiund soj^o apsap Bpuaaja eim jBaao^oo apand anb 'aaqinou asa Bpua[
-aaxa jod opuapajaui— pBpjaA bj ap uopoBjsiiBS sa anb oj bjbj ^ip
-pap apuaiajd sbuibí anb o^\B sa 'uaasod bj SBpuaaja SBidojd sns anb
OJn^as jBisa apand ounS^ omoa o 'opunm p ua aisixa pepiaA v\ ouioo
bsod pi ts ^aqBS b oju^no na ojad ÍBjjoo^q b aiuam^n^í uajídsuoo
sapBpi[Bai 9B8a B SBAiiBp^ SBpuaaja bbj 3tib otJBsa^au sa '8auiBf aaip
Bun jaqBq aqap ig 'soiuTissod uou ns aiuauía^dmis auodo onisi}
p 'ojn^osqB orasipapi pp Busuta anb Bpua^ixa Bisa y
'B^p ap B0J33B smouaaj^
svjjsanu SBgjBj o SBjapBpjaA opuais 'sa aiuama^dnns anb ouis 'es^bj tu
BjapspjaA sa ou pepi^aj B[ anb j^jaApB ujb 'BJap^pjaA sa pBpipaj b[
anb aoip as A pspjaA v\ ap Bpuajstxa ap B^q^q as sa^uoiua A 'pepjaA
ap uopou b^ ap pBptpjaj ap nopou bj anSuiisip as ou anb 'o^n^osqB
orasi[Bapt un ua asasao^oa p^ 'BionapuaosBJ^ b^ opusSan aiuauíBspajd
sa anbjod 'ouistsdipDS p^ jpnpuoa apand ou BjnjosqB BpuapuaasBjj
v\ ap uopBSau b^ ÍBjsnfui aiuaraBin^osoB bdi^tjd buh sa 'orasisdi[os

— WT —
un Jas ap omsiiBuxSB^d p jbotji^b^ 'oponr anb ap sand
•(^91 -SBd 'aitua^ ap aapL1 'sauref -

91 "s^d 'T-IT6T 'KHd "S '?VjaA 3P a?PLl 'apnBp^ y) ¿
b sopB8i{qo soraBjsa aipsu anb sbtu anb ouis 'sisa^ Bjsa aijirapB bsoppnpuoa soutBisa ou op^s ou 'soidpuijd sojisanu b opjanoB ap anb
jBqojd BJBd ojnaranSiB jofam p ea ou? 'BjauBut Bjsa ap jssuad ua
?ouBmnqin ap 'osojopDp ap Bjjq^q anb o\ ajqos ainaraBoiSaana ubi si^
-eisui anb ojsand ojaj ¿Bza^jn^BU Bj^sanu spo^ uoa ajnauiBsonad ubi
Baoqa anb uoisnpuoa Bun BomasBidop^ anb uodio^? siBiJBJiuo^ua
'spuauadxa Bjjsann uoa bjjo jod 'eapBpisaaau SBj;sanu noa Bpjana
•uoa anb O[ ua Jaaao B^Saj omoa soraBraoj anb 'soajoso^ ¿oijojaofsjtvs
ojsa siBjjuooug? ¡0^19^,, "uopaajB nía 'ouquios '01 jj bujoj as 'p BJBd
'osjaAiun p íonisioSa ns ap ofajpj ojjj un anb sbui sa ou ajuBfamas
ns jod eajajuí ngM -kojío ap pBpipsai v\ ua ^Bipjoa A BnnsSut Bpuaa^a
BJisanu Bsopajd aaBq anb o^ opoj Buapjad 'bdiSoj uppaBjjsqB B^sa uoa
jBzi)Bdmis aapod ap BjjBsaa ío^ ns ua opBjjaaua as^inas saauo^ua
BiaaqaQ 'sauopas SBido^d ens jBinS BJsd opBjrueod a^sa Bjnasajd anb
pBpipomoa bj ap uozbj ua 'ojoBjjsqB ua sopBp^jsod anb sbui Bjjpod
o^[ 'soasap sns ap A soiuarmiiuas sns ap 'sajuafaenas sns ap
B^ ua 'aasuad-auaiujn ms A ajuaaiBna[d jaajco SBraef Bjipod ou 'a
-asuoo Bjanj is 'ajsa anb apua^ajd 'jaT[iqag ap o^qij pj oj^bsuod anb
'aiuapaxa aiJsd bjjo Jod 'npuaj-atdiuoo p ua 'jnojg jos^jojd |^n
•(j *dBa p opoj
'•jp 'do 'ja^iqag "a) Biaajjad BpiA Bjsa ap Bjjoa; b^ Bjas B^a íBpiA
bj opuBuopoapad oms jBznBopa apand as ou anb A 'uopBrapcojdB
jod ouis Bpiuijap jas apand ou anb Bapi Bun 'oioaja na 'sa BiajdrnoD A
BjoajJad BaisijBjani bu^ •p^npiAipui a Botnn BtnjB un ap Biuojdun b^
uBAajj anb '^jjb ap sejqo omoa soppouoaaj A sopBjuasajd jas UBjaqap
anbjod 'ajua^BJiB sbut buijoj Bun A aiuBjjijq sbui uopBJOjoa Búa
uBJB^uasajd sojja o Jad 'BjsiuBtnnq opojara ja uoa soaisjjBjaní SBinajsis
'jBuosJad ajmj un Jauaj aqap 'oiubi Jod A 'Bpuauadxa bj ap
bj b jBJídsB ap 'sauopaBj^sqB jaoBqsap ap 'BpBu jspajdsap
ou ap Jaqap ja auaij Bjsa 'BaiBijBjaui Bun auaii orasiuBinnq ja ig
'sauopBJídsB 'sauopxjoA 'sauopoma 'sasaja^ni sns ap pBpifajd
-moa bj ap jÍ ouBmnq njijjtlsa opoj ap BaiSojoaisd BzanbiJ bj Bjuana
na ajuamjBnSí auaij íajqBjnram a oun auodns anb ítnjijjdsa ap odij,,
ajdmis un b sojjpnpaj ap A sojJimiJdmoa ap JBSnj ua 'souBuinq snjij
-jdsa soj ap aju^jaqnx BzanbiJ bj spoj vtuano 11a ^auat ap pBpisaoau
bj ua saauojua ajsisuj 'SBjapBpjaA uasanj anbunB uopBJimpB Bjjsanu
b oqaajap uBjpuaj ou anb A 'bbsjbj uos anb sajBpiui sauopaBjjsqs
opuBaijipa '^piA bj ap sajsaj: SBmajqojd soj ap ajBdas as ou bijosojtj
bj anb íjapnaj aqap jsna jb uij ja omoa omsnn jap Bjajdmoa u^p
-3BJ8IJBS bj ajapisuoa anb 'sauoisnjauoa sns BJBd 'ajqmoq jap jBjSajm
BzajBjnjBu bj BSimajd Jod ajuamajuaijBA amoj anb bjjosojij buti aSixa
as anbjod 'jBuosiad ajuamBpBnjuaaB jajaBJBa un u^^uaj 'onismBinnq
jap naSjns anb soaisijBjam SBmajsis boj anb aaBq jBna oj 'Buosjad
bj b opiun ajuameq^ajjsa o8jb ouajsim ja na ^a as odmaij omsim jy
•BAijisod bj A BAijB^au pBppsdBo bj ajjua ^u^pnjos omoa opssuad oj

�de la discusión permanezco como un realista en materia de episte
mología" (W. James, op. cit., pág. 170).

como provisoriamente verdadera, limitándose a creer que él puede
verificarla todas las veces que quiera.

Quiere decir que hay una realidad exterior de la cual no puede
prescindir el pragmatista, a menos que quiera sacrificar su propia
teoría, ya que el conocimiento verdadero debe verificarse, y para eso
debe conducirnos a la experiencia. La convergencia de los espíritus,
(por eso no encontramos adecuada la expresión de Lalande) se
traduce en la convergencia de las sensaciones; "en último análisis,
creemos todos conocer y pensar y hablar del mismo mundo, porque
creemos que nuestras percepciones nos son comunes a todos". (W. Ja
mes, The Meaning of Truth, pág. 354).•

Esto es desconocer la tesis pragmatista sobre la verdad. Ésta apa
rece como una relación entre dos cosas: una idea, por una parte, y
una realidad exterior a la idea, por otra. Esta relación, como todas
las relaciones, tiene su fundamentum, es decir, la ganga de experiencia
rodeante, tanto psicológica como física, en que los términos correla
tivos se encuentran incrustados. "Lo que constituye la relación conoci
da bajo el nombre de verdad es la existencia en el mundo empírico de
ese fundamentum que consiste en las circunstancias que rodean el
objeto y la idea, y que está pronto, sea a dejarse franquear en reco
rrido, sea a dejarse atravesar de un salto". (James, id., pág. 143).

¿Y el realismo neutro de James, no había identificado las per
cepciones con las cosas? El realismo, pues, aparece como inevitable,
y precisamente, ese culto llevado hasta el extremo, le produjo una
especie de olvido de la personalidad,-la diafanidad de ésta le produjo
• esa crisis "del alma enferma" de que habla en su Correspondencia
y en sus Variedades de la Experiencia Religiosa. Recién entrevio la
posibilidad de renacer, en cuanto pudo hacerse a la idea de la con
ciencia, de la subsistencia de lo anímico, adivinando un soporte, que
se traslucía en los Preludios de Wordsworth, en la Escritura y en la
filosofía de Renouvier. Y al fin dice: Yo haré consistir la vida (lo
real, el bien) en la resistencia del yo al mundo. Habría así como un
momento de recuperación de la personalidad, que enfrentándose ahora
a lo real, da las bases para una filosofía del heroísmo.
Creemos haber probado lo que sostuvimos. Los criterios de éxito
interior y éxito exterior no son ajenos; es menester que el primero
se apoye en el segundo, porque en caso contrario el pensamiento cien
tífico no dejaría de ser un capricho. No decimos lo mismo con respecto
al pensamiento, o más exactamente, a la "experiencia metafísica" o
religiosa, porque en esos, la ausencia de una criterio de confrontación
objetiva, radica en la propia naturaleza de dichas experiencias, que
son absolutamente individuales.
El pragmatismo está obligado a admitir realidades, pero no pre
juzga nada en cuanto a su constitución, y las metafísicas más diversa
pueden utilizarlo como fundamento. No tiene ciertamente afinidad
especial con el solipsismo (v. James, L'Idée de Verité, pág. 187).
Las objeciones de Pratt se parecen bastante a ésta. Pratt pretende
que para un pragmatista la verdad no puede ser un relación entre una
idea y una realidad exterior y trascendente a ésta; que ella debe re
sidir "completamente en el interior de la experiencia" donde no ten
drá necesidad "para ser justificada de referirse a ninguna otra cosa",

El criterio de verdad probablemente haya comenzado por el éxito
interior, pero el empirismo que es esencial dentro de esta doctrina,
ha exigido en seguida la confrontación con la experiencia, y así, el
empirismo se hace progresivo.
Las nuevas verdades van entroncando con las anteriores, pero
siempre conjugándose el criterio subjetivo con el objetivo.
Las categorías esenciales del pensamiento son, desde este punto
de vista, descubrimientos llevados a cabo por remotos antepasados,
que lograron conservarse a través de la experiencia de los tiempos
ulteriores. Ellos constituyen una gran fase de equilibrio en el des
arrollo del espíritu humano: la fase del sentido común (v. W. James,
Pragmatism, pág. 170). Compárese esta afirmación con la opinión de
Stuart Mili sobre las verdades necesarias (Lógica, Lib. II, Cap. V)
y se verá si James tuvo razón en dedicar su libro sobre el pragmatismo
al lógico inglés.
El sentido común crea una serie de conceptos con los cuales or
dena la realidad que se le presenta, como hemos visto, caóticamente.
Quiere decir esto que la racionalidad de la realidad, significa que
ella es la racionalidad que esperamos y no algo que esté intrínseca
mente en ella; el orden y el desorden, el caos y la razón, son sim
plemente ideas que no tienen correlato ontológico. Decimos que hay
orden cuando encontramos el orden que esperábamos. Hay una falsa
pretensión en la razón que cree que la realidad ha de marchar pari
passu, con ella, y de esa falsa pretensión surge la falsa idea de des
orden, que se define por el desacuerdo. Todas las dificultades que
encontramos ante esa realidad insolente la atribuimos a esa realidad.
Ahí está la raíz de esa falacia que ha denunciado Vaz Ferreira, mos
trando que estamos frente a un paralogismo, cuando atribuimos a la

una idea que viene, a fin de cuentas, a verificarse psicológicamente,
era ya verdadera antes de que el proceso de verificación haya acon
tecido completamente; y le está igualmente prohibido tratar una idea

realidad las contradicciones que están sólo en el pensamiento, ya que
la realidad es como es; ni ordenada ni desordenada. El orden lo
ponemos nosotros; es el incidir, el hacer pie para la acción, en los
hechos, pero no hay un paralelismo ordenado de antemano por esen
cias metafísicas o divinidades. Rozamos aquí problemas complicadí
simos referentes al determinismo, la regularidad de la naturaleza.
Podríamos aventurar este punto de vista: de acuerdo a la historia de
la ciencia, resulta ilusorio, ingenuo si se quiere, pensar que la realidad

— 136 —

-^ 137 —

es decir, que aparentemente, no tendrá necesidad de referirse a un
objeto. El pragmatista está obligado a "reducir todo a la psicología"
y a la psicología del momento inmediato. Le está prohibido decir que

�Bapi Bnn jbjbj^ opiqiqojd ajuauíjBnái B^sa aj A íajuaniBíajduioD oppaj
-uoaB BÁBq u9pBoijpaA ap osaaojd ja anb ap sa;uB BjapepjaA bá vua
'ajuauíB^iáo^oaisd asJsoijijaA b 'BBjuana ap uij b 'auaiA anb Bapi Bun

bj anb JBsuad 'ajainb ^e ts onuaSui 'oijosnji Bi^nsaj 'Bpuap bj
ap Bijojsiq bj b opjanaB ap :bjsia ap ojund 3)83 jBjnjuaAB soinsupoj
•BZ3jBJn?BU bj ap pspuBjn^aj b( 'omemiuijajap jb saiua^ajaj somis
-ipe^ijduioa SBinajqojd infaB souibzo^j •sapBpiuiAip o SBaisijBjaui sbid
-U383 jod ouBtaajuB 3p opsuapjo orasijajBJBd un Xbij ou ojad 'soqaaq
soj ua 'uopos B[ ejed aid jaa^q ^3 'jippui ^a ss ísojjosou soinauod

— 9l —

— ¿SI —

oj uapjo [3 'Bpsu^pjosap iu BpBuapjo m ¡83 omoo sa pBprjsaj b[
anb bX 'ojuaiuiBSuad ¡a a^ o^os uEjsa anb sauopatpBjjno^ sbj pspijsaj
bj b sominqiJiB opusna 'onisiáojEJBd un e ajuajj someisa anb opuBjj
-8oui 'BJiajJa^ zb^ opBi^unuap Bq anb b^bjbj B8a ap zibj bj B;sa jqy
•pBpi[B3J B83 B 8OUIinqiJ}B B[ a)U3JOSUI pBpiJB^J B83 3JUB SOUIBJ^noanO
anb eapBjjn^ijip sb[ SBpoj^ 'opaanoBsap [a jod auijap 38 anb 'uapjo
-sap ap Bapi bsjbj bj aüjjns uoisuaiajd bsjbj bs^ ap X 'Bjja uo^ 'nssvd
tjvd JBq^jBín ap Bq pBpi[B3J v\ anb 33JD ^nb dozbj bj ua uoisnaiajd
üs^Bj Bun jÍbjj •soniBqBjadsa anb uapjo ^a soxnBjjuooua opu^na uapjo
^Bq anb eouipaQ 'oaiáojoiuo o^BpjJOD uauaij ou anb e^api ajuauia|d
-mis nos 'uozbj b¡ á sobo ^ 'uapjosap ja X uapjo ja íBjja n^ ajuaui
-BoasujJjuí 31S3 anb oSjb ou á somBJ^dss anb pBpijBuopej bj sa Bjja
anb Bai^iuSis 'pspijBaj bj ap pBpijBuopBj bj anb ojsa jpap ajain^^
•ajuauíBoi^^B 'oisia soraaq ouiod 'Binaeaad aj as anb pBpijBaí bj Buap
-jo sajBnD soj hod soidaDuoa ap aijas eun b^jo unuioa oppuas j^
•sajSm o^iSoj jb
onzs^BraSBJd ja ajqos ojqtj ns JBoipap na uozbj oAn^ eaiu^f is bj^a as Á
(A '^b3 'II 'VT. ''D^p'j) SBiJBsaaau e^pepjSA sbj ajqos jjij\[ jJBnjg
ap uoiuido bj uoo uopBiujijB Bjsa asajBdmo^ *(0¿I '^^d 'tusijDiuSnjj
'sauíBf '^ *a) unraoa oprnias jap asBj b^ :ouBninq njijjdsa jap ojjojjb
-sap ja ua ouqijinba ap asBj ubjS bou ua^njnsuoa sojj^[ -sajoijaj^n
sodmap soj ap Bpuaijadxa bj ^p 83abjj b asjBAjasuoo uojbjSoj anb
'sopBSBdajuB sojouiaj aod oqBD b sopBAajj sojnairawqnosap 'bjsia ap
ojund 3)83 apsap 'nos ojnainiBsuad jap sajBpnasa SBuoSajBa e^j
•oAnafqo ja uoa OAi^afqns oija^ijo ja aeopuBSnfuoa aaduiais
ojad 'saJoiJajuB sbj uoa opuBouoJtiua uba sapBpaaA SBAanu sb1^
•OAisajSo^d aa^q as orasijiduia
J3 'i9B A 'Bpuaijadxa bj uod nppBinoa^noa bj BpmSas na opigixa eij
'BuiJjaop B)83 ap ojjuap jBpnssa sa anb omsuiduia ja ojad 'aojjajuí
O^ix3 ja Jod opBzuanioa cisq ajuania^qBqojd pspjaA ap oijajiao j^
"(S^'I *^?d '*pt 'saniBf) 'tlojjBS un 3p jbssabj^b asjsfap b Bas 'opuJt
-ooaj ua jBanbuBjj asjBÍap b Bas 'ojuojd B^S3 snb Á 'Bapi bj á o^afqo
j^ nBapoj anb SBpuBjsunajp sbj na a^siBuoo anb uinjuauivpvnf ssa
ap o^ijidraa opunru ja ua Biauajsixa bj es pspjaA sp ajqnron js of^q Bp
-pouoa uopBjsJ bj a^njxjsuo^ anb o^w -sopBjsnjaui uBajnanaua ss soaij
-BjajJOD souiuija; soj anb ua 'boibij onioa BaiáojoDisd ojub; 'ajuBapoj
Bpuaijadxa ap bSub^ bj 'jpap sa 'lunjuaiuvpunf ns auap 'sauopBjaj sbj
SBpoi oraoa 'uopBjai Bjsg 'bjjo jod 'sapt bj b aouajxa pBpijBSj Bnn
A 'a^JBd Bun aod 'Bapi buti ¡sbsoo sop ajjua nopBjai eun omoo aoaj
-BdB BJ8^ *pBpJ3A BJ 3jqO8 BJSIJBUl3Bjd SI83} BJ J33OUO3S3p 83 OJS^J
•Bjainb anb saaaA sbj scpoj bjjb3iju3a
&amp;pand js anb aaaao b asopuBjiunj 'BjapBpjsA ajuauíBvaosiAOjd onioa

anb jpap opiqíqojd Bjsa a^ 'oiBipsmuí ojuauíoni jap Biáojoaisd bj b A
^Bi^ojoaisd bj b opoj jpnpaj,, b opBliíjqo Bjsa BisiiBniáBjd [^ *o)afqo
un b asjjjapj ap pspisaaan Bjpuaj ou 'ajuaraa^uajBdB anb 'jpap 83
'ttBsoa bjjo BunSum b asjijajaj ap BpBaijijsnf jas BJBd,, pBpisaaau Bjp
-ua^. ou apuop ítBpuaiJadxa bj ap joijajuí ja ua ainauíB^ajduio^,, Jipis
•aj aqap Bjja anb íb^sb b ajuapuaassj; A joija^xa pspijBaj Bun A Bapi
Bun ajjua upp^jaj un jas apand ou pBpjaA bj BjsijBunjBjd un BJBd anb
apuajajd n^^d 'i8? B aiuBjssq uaaaied as nvx¿ ap sauopafqo
*(¿8l '^B&lt;^ i?^ijL3A P 3?PI^I '^^niBf -a) ouiBisdijos ja uoa
pBpiuijB ajuauiBjjap anaij o^[ -ojuauíBpunj omoa ojjBzij^n uapand
-SBSjaAip sbui SB^isijBjaui bbj A 'uopnjijsuoa ns b o^uBna ua b|jbu Báznf
-3jd ou ojad 'sapspijBaJ Jijimps b opB^ijqo Bjsa orasijBiuáBjd j^
'sajBnpiAipui 3)uauiB^njosqB uos
anb 'sBpuaiJadxa ssqaip ap Bzapjn^Bu Bidojd bj ua soipej 'BAijafqo
uppBjuojjuoa ap oija^ija Bun sp spuasns bj 'sosa na anbjod 'Bsoi^ijaj
o í4BaisijBiaui Bpuauadxa,, bj b 'ajnauíBjoBxa sbui o 'ojuainiBSuad jb
ojoadsaj uoa ouisini oj souipap o^[ 'oqaijdBa un jas ap BiJBÍap ou o^iji}
-nap oiuainiBsuad ja oijbjjuo^ osb^ ua anbjod 'opunSae ja ua aXodB as
OJamud ja anb Jajsauaui sa ísouafB uos ou JoiJaixa ojixa A
ojixa ap souajija so^; "soniiAmsos anb oj opBqojd jaqeq
•orasioJaq jap bijosojij Bnn BJBd eassq sbj Bp 'jbsj oj b
BJoqB asopuBjuaajua anb 'pBpijBuosjad bj ap uopBjadnaaj ap o^uamom
un oinoo tsb BijqBjj 'opunm jb oX jap Bpua;sisaj bj ua (uaiq J3 'jBaj
oj) ^piA bj Jpsisnoa aJBq o^ :aoip nij jb ^ uaiAnoua^j ap bijosojij
bj ua A v^nti^os^^ bj ua 'qjJOMgpjo^ ap soipnj^j^ soj ua BpnjsBjj as
anb 'a^jodos un opuBuiAipB 'ooiuijub oj ap mouatstsqns bj sp '• wpu&amp;p
-uoo bj ap Bapi bj b dsjaasq opnd o^u^na ua 'jaa^uaj ap pBpijiqísod
bj oia3J)U3 uapajj -vsoiSij^^ mouaiuadx^^ vj ap sapvpaixo^ sns ua A
vpuapuodsajjo^ ns ua Bjqeq anb ap (^Buuajna buijb jap,, sisijd Bsa
ofnpojd aj B)83 ap pepiuBjBip bj 'pBpijBuosjsd bj ap opiAjo ap apadsa
Bun ofnpojd aj 'ouiajjxa ja BjSBq opBAajj oijna asa 'ajuauísspajd A
'ajqsjiAaui omoa aaaJBdB 'sand 'ouisipaj ¡^ ¿SBSoa sbj uoa esnopdaa
-jad sbj opBDij^napi Biq^q ou 'sauíBf 3p OJ)nau omsipaj ja j^í
' (^S '^B&lt;^ 'mnjLl, f ^umna^^^ ai/j; 'sam
"Bf '/A) \íBOPí v ^aunnioa nos son sauopdaajad SBjjsanu anb soniaaja
anbjod 'opunuí ouisiui jap jBjq^q A jBsuad A jaaouoa sopo^ souiaaja
'bisijbub omTijn na,, í^auopBsuas sbj ap spuaSjaAuoa bj ua ^anpBxj
as (apuBjs^ ap uoisajdxa bj BpsnaapB soniBjjuoaua ou osa Jod)
'sniíjídss soj ap BpuaájaAuoa vj -Biauaijadxa bj b soujionpuoa aqap
osa BJBd A 'asuDotfiuaa aqap ojapspjaA o^uaiuiponoo ja anb bX 'Bjjoai
Bidojd ns JBaijiJ3B3 Bjainb anb sonaut b 'B^spBniSBjd ja Jipupsajd
apand ou jBna bj ap jojjajxa p^pijBdj Bun XBq anb jpap ajain^)
*(0¿I "^B&lt;I **1P '^ 's^niBf -j^^) &lt;4Bj8ojoni
ap BijajBni ua bisijbsj un ouioa oazdUBuusd uoisnasip bj ap

�es caótica. Es evidente que hay un cierto orden, pero tal vez ese orden
no sea algo ontológicamente existente, sino simplemente un modo,
una manera que hemos alcanzado, por prolongados esfuerzos, para
movernos, de tal manera que somos nosotros los que nos ajustamos
al orden, como nos ajustamos a una línea de conducta en nuestras
acciones. Desde este punto de vista, la deducción trascendental de las
categorías parece mantener su valor, e inclusive, el relativismo que
lleva consigo.
Actitud ésta, que en cierto grado nos parece concordante con el
pragmatismo. En los primeros tiempos, dice James, las categorías no
eran iguales (admite así una evolución en el pensamiento, que el
autor de la Crítica rechazaría), las nociones de natural y sobrenatural,
de tiempo, han experimentado un desarrollo sucesivo gradual (com
párese con la orientación sociológica, en especial con la obra de Levy
Brühl). La noción de causalidad ha experimentado una evolución
enorme (v. L. Levy Brühl, La Mentalité Primitive). A veces nos es
dable asistir a la evaporación de ciertos conceptos del sentido común,
como la noción de "lo posible lógico", algo menos que lo real, pero
más que la simple nada; decimos que se ha evaporado, porque no
creemos que subsista después de la crítica tremenda a que le ha so
metido el bergsonismo. (v. H. Bergson, La Pensée et le Mouvant,
cap. III).
Esas nociones no han sido donadas graciosamente por una divi
nidad, sino que podemos pensar que han sido descubiertas por genios
prehistóricos cuyos nombres oculta la noche de los tiempos, y que
han ido siendo demostradas mediante hechos de experiencia a los
que se acomodaran primeramente, y luego de hecho en hecho, y de
hombre en hombre, se han extendido hasta que el lenguaje, apoyán
dose en ellos, nos hubo hechos incapaces de pensar en otros términos.
Tal concepción se amoldaría a la regla fecunda de admitir que lo
vasto y lo remoto se adaptan a las leyes de formación que podemos
advertir en operación en lo pequeño y en lo próximo, (v. W. James,
Pragmatism, págs. 182-3).
La escolástica, es decir, el sentido común hecho pedante, ha tra
tado de eternizar esas categorías, haciendo de la cosa un ente al cual
son ínsitas esas cualidades.
Con el pensamiento crítico, esas cualidades desaparecen, inclusive
las primarias que habían permanecido para la ciencia. Todas las
categorías del sentido común cesan de representar algún ser; no
son sino sublimes ardides del pensamiento humano, nuestros medios
de eludir el desconcierto en medio del flujo irremediable de sensa
ciones (James, id., pág. 180).
¿Se puede decir que alguna de estas concepciones es verdadera,
y que las otras son falsas? De ninguna manera. Según el grado de
abstracción en que pensemos, tendremos que recurrir a una o a otra.
Todas las teorías son instrumentales, es decir, modos mentales

gnósticas a los enigmas del mundo instituidos por obra divina (James,
id., pág. 194).
A primera vista hay un cierto parecido entre esta doctrina y la
kantiana, porque en ella también el caos de las sensaciones es orde
nado por las formas que posee el sujeto; pero, como vimos, no se
puede ir muy lejos en esa comparación, porque para el pragmatismo
no hay una única ordenación conceptual, sino que pueden existir
varias, y además, no hay esa inmutabilidad en las formas que el kan
tismo cree existentes. "Se forman diferentes mundos de pensamiento,
con modos específicos de relaciones que unen sus componentes; el
mundo del sentido común; el de las tareas materiales a ejecutar;
el mundo matemático de las formas puras; el de los juicios morales; el
mundo de la lógica, de la música, etc...., todos formados por abstrac
ción y generalización de percepciones numerosas y hace tiempo olvi
dadas; salidos, por así decirlo, de esas percepciones, vuelven y se
hunden ahora ellos mismos en los casos particulares de nuestra expe
riencia sensible, presente y futura". (W. James, Some Problems of

Philosophy, pág. 52).
Cada uno de esos mundos tiene su realidad; cada una de esas
concepciones hace su realidad. La teoría de la verdad plástica, que
profesa el pragmatismo, se apoya en una teoría de la experiencia,
porque la exactitud metodológica se apoya en la actitud ontológica.
El humanismo se propone llevar a cabo la pretensión de Hegel
de lograr una dialéctica que traduzca el movimiento de la realidad,
pero para evitar que esa dialéctica se convierta en un "ballet no terre
nal de categorías fantasmas", según la expresiva frase de Bradley,
no hay que deshumanizar al pensamiento ni desrealizar la realidad,
como ha sido el resultado, generalmente, del intento de hacer inteli
gible lo real.
"La construcción de la verdad es también en un sentido muy
real una construcción de la realidad. Justificando nuestras preten
siones a la verdad nosotros descubrimos verdaderamente realida
des. Las transformamos realmente por nuestros esfuerzos cognosciti
vos, probando así que nuestros deseos e ideas son fuerzas reales con
ayuda de las cuales hacemos nuestro mundo". (S. Schiller, op. cit.,

pág. 542).
La realidad es, pues, un hecho incluido en el conocimiento, depo
sitado o precipitado de una manera inmanente por el funcionamiento
de nuestros pensamientos. Esto no autoriza a afirmar la construcción
de la realidad en sentido objetivo. Parece posible pensar esta cons
trucción como puramente subjetiva, como relacionándose sólo con
nuestro conocimiento de ella, sin afectar su existencia verdadera
(v. Schiller, id., cap. XIX). Se puede observar que Schiller, parece
insistir sobre todo en el pragmatismo como método, eludiendo siempre
que puede la actitud metafísica, en tanto que James es más metafísico.

de adaptación a la realidad, más bien que revelaciones o respuestas

Parecería que en otra obra (Personal Idealism), que no cono
cemos, Schiller, acentuara más su actitud respecto a la ontología, ya
que allí sostiene que el mundo es esencialmente lo que hacemos. Nada

— 138 —

— 139 —

�— 6l —
•soraaaBq anb oj aiuatujBpuasa sa opnnra p anb auaiisos ijjb anb
'bjSojojuo bj b otaadsaj pnjiíoe ns sbut BJBtvniaDB 'jajjiqag 'soraao
-ouoo ou anb '(tus^ptapj jvuosj. aj) Bjqo bjjo na anb BuaoajB^
•oomjBjara sbui sa samBf anb ojtrej na 'BaisiiBjara pnjijoB bj apand anb
ajdiuais opuaipnp 'opojara oraoD orasiiBiuSBjd ja na opoi ajqos jpsisui
aaaJBd 'lajjiqag anb JBAJasqo apand ag *(XIX &gt;dB0 'Tí 'J9IIÍ1ÍDS -A)
BjapepaaA Bpuajsixa ns JBjoaiB oís 'Bjja ap ojuaitupouoo ojjsanu
no^ ojos asopnBuoioBpj omoa 'vajtafqns aruaiuound omoa uoponx^
-8noa B^sa rosnad ajqísod aaajBj •oAiíafqo oppuas na pBpipaj bj ap
noiaanj]snoa b¡ jbuuiib b bzijojiib ou ojs^ -eojuaiiuBsuad so-ijsanu ap
OíuaiuiBuopunj ja Jod aiuanBuiui BjauBtu Bun ap opB^idpajd o opBjis
-odap 'oju^iuipouoa p na opmjjuf oqaaq un 'sand 'sa pepipaj b^^

(S^S

'•jid *do 'jajjiqag *g) -^opunra oj^sanu somaaBq saj^na sbj ap BpnAB

SBisandsaj o sauoiaepAai anb uaiq sbui 'pepi^Baj b^ b vpi^nidvpo ap
sajBinara sopora 'jpap sa 's^joruaiunuisut nos SBUoaj sbj SBpoj^
•bjio b o aun b Jijjnaa^ anb somajpuai 'soraasuad anb ua uopaBJisqB
ap opBjS p unSag "BjauBui Bun^uiu ^q ¿sbs^bj nos sbjio ee\ anb A
'Biap^pJaA sa sauopdaauoa ssjsa ap BunSp^ anb ^iaap apand ag?
'(081 '^?^ 'Tí '8raBf) s^noia
-Bsuas ap a^qBipaniaJJtT ofn[j pp oipaut ua oijapuoasap p jipnp ap
soipatn sojjsanu 'ouBiunq oiuaiuxBSuad pp sapipjB sauíijqns outs nos
ou ÍJas unSp^ jBjuasaidaj ap UBsaa unuioD op^uas pp SBjjoSajB
8Bf SBpox "Bpnap b^ Bi^d oppauBuuad uBjqBt[ anb SBiJBunjd sbj
aAisnput 'uaaaJBdBsap sapBpj^no SBsa 'oa^ua o^uatuiBsnad p U03
'sapspipna SBsa sbjisuj nos
\v ajua un ssoa b^ ap opuaia^q 'sBUoSajBO s^sa JBzmjaja ap opB^
btj 'ajuBpad oqaa^ unmoa oppuas p 'ij^ap sa 'BaijsBjoosa B'j

noa ssjb^j SBzaanj nos seapi a eoasap soj^sanu anb tsb opuBqoad 'soa
-ijpsoiiSoa sozjanjsa sojjsann jod a^nam^aj souiviuuofsuoji sb'j ^sap
-epi^aj ainaniBjapBpjaA souijjqnosap soj^oson p^pjaA bj b sanois
-naiajd SBJisanu opuBaijpsnf 'pBpi^Baj b^ ap noia^njjsuoD Bnn ^a^
jCntn opijuas un na naiqoíBj sa p^pjaA bj ap nopaiu^suo^ b^
•p3aj o^ ayqiS
-ipim Jao^q ap ojuajnr pp 'ainauqBJana3 'opBj[nsaj p opis bi{ omoa
'pBpi[B9J B[ JBzi^BaJsap m o;nainiBsnad [b JBzmBtnnqsap anb i^q ou
'iía[pBjg ap asBJj BAisaadxa b^ unáas '^sbuisbjubj SBjjoSajBD ap p3u
-ajja; ou ianBt[,, ^11 na BjjaiAuoa as BaijoajBip Bsa anb jejia^ Bjsd ojad
'pBpi[Baj b^ ap ojuairaiAoni p BOznpBJi anb BoxjoajBip ^un jbjSoj ap
p8ajj ap uoisua^a^d B[ oq^a b ^BAa[[ anodo^d as omsiusninq ^
•Boiáo[ojno p^naB v\ na B^odB as BoiSojopojaní pnuioBxa B[ anbjod
'spuaiiadxa B^ ap Bjjoa^ eon ua B^ods as 'omsijBniáBjd p Bsajojd
anb 'BaijeB^d pepaaA B^ ap Bjjoaj vj -pBpip^aj ns aa^^ sauopdaauoa
SBsa ap Bun Bp^a ípBpi[Baj ns anaij sopunta sosa ap oun BpB[)

(^jfj
fo stuajqojj atuog 'saniBf "^) "ttBJnjnj A ^iuasajd 'a^qisuas ^puau
-adxa BJisanu ap sajB^napiBd sos^a eo[ ua somsim sojp Bjoqs napunq
as A uaApnA 'sauopdaajad sssa ap 'o^aiaap isb jod 'sopi[B8 ¿sBpsp
-tajo odraaij aa^q A SBSOjamnu sauopdaaaad ap uopBzi[Bjaua A uoia
-aBJjsqB Jod sopBuuoj sopoj ' • • • -aja 'BDisnni B[ ap 'Bai3o[ bj; ap opunm
p ísajB^ora soiainf soj ap p ísBjnd sbuuoj sb[ ap oaueniaiBm opunm p
íiBjnaafa b sajBijajBra SBaaBj sbj ap p íuniuoa oppuas pp opunuí
p ísaiuauodnioa ens uaun anb s^uoiaejai ap soaijiaadsa sopom uoa
'oiuaiuiBsuad ap sopunta sajuajajip ubuuoj ag,, •sa^uajsixa aaja orasij
-UB^[ p anb sbumoj sbj ua pBpijiqB^nuiui Bsa iBq ou 'SBUiapB A 'sbijba
aijsixa uapand anb outs 'jBnjdaouoD uoiaBuapio Baiun Bun ^sq ou
oui8t^Bui3Bjd p BJBd anbjod 'uoioBaeduioo Bsa na sofaj Anuí xi apand
as ou 'sotuiA omoa 'ojad íojafns p aasod anb sbumoj sbj jod opBu
•apjo sa sauopBsuas sbj ap sosa p uaiquiBi Bjp ua anbjod 'bubiiubj[
b[ A Buu^aop B)sa aj^ua oppaj^d oijap un X^q bjsia Bjamijd y
• (^6I -8Fd 'Tí
'saraef) BuiAip Bjqo Jod sopjnjijsni opuntn pp SBraSma soj b sbdijsoiiS

'saraBf *^ sa) 'ounxojd oj ua A ouanbad oj ua uopBjado ua Jtj
somapod anb uopBnuo^ ap sa^aj sbj b uBidspB as oiomaj oj A ojsba
o[ anb jcpimpB ap Bpunoaj B^^aj bj b BjJBpjomB as uopdaauoa jbj^
•gouitujaj soj^o ua JBSuad ap saoBdBaui soqaaq oqn^ son 'sojja ua asop
•uBAodB 'aÍBn^uaj ja anb BjSBq opipuap^a ubij as 'ajqraoq ua ajqinoq
ap A 'oqaatj na oqaaq ap oSanj A 'aiuauíBjanirjd UBJBpotaoaB as anb
soj b Biouajjadxa ap soqoaq a^uBipaui SBpBjjsouiap opuais opi uBq
anb A 'sodraaji soj ap aqoou bj Bijnao sajqraou so^na soatjojsiqaad
soiuaS jod svj^aiqnos^p opis ueq anb i^suad somapod anb ouis 'pBPIu
-lAip Bun Jod aiuaniBsopB^^ SBpBuop opis ubij ou sauopou sbs^j

•(III
^^^ &amp;¡ ja aasuaj wj 'uos3jag *jj *a) 'omsiuosSjaq ja opijara
•os Bq aj anb b BpuatuaJj boi^i^o bj ap sandsap Bjeisqns anb somaaja
ou anbjod 'opBJodBAa Bq as anb sonnaap íspBu ajdmis bj anb sbui
ojiad 'JB3J oj anb souam oSjb '^oaiS^j ajqrsod oj,, ap uopou bj omoa
'unraoa opijuas jap sojdaouoo sojjaia ap u^psjodBAa bj b jubisb ajqsp
sa sou saasA y • (aaifiiutjj ajtjvjuaj^ vj 'jqijjg AAa^ #rj *a) auuoua
uopnjoAa Bun opBjuarauadxa Bq pBpijBsnBa ap uopou B^ •(jqrug
ÁAa^j ap Bjqo bj uoa jBpsdsa ua 'BaiSojopos uoioB^uaiJO bj uod asajsd
-moa) jBnpBjS OAisaans ojjoiJBsap un opBjuamriadxa usq 'odmai) ap
'jBjnjBuaaqos A jBjn^BU ap sauopou sbj ' (BtJBzBqaaj voittu^ bj ap jojtib
ja anb 'ojuaiuiBsuad ja ua uppnjOAa Bun isb aijuips) sajBnSí
ou SBiaoSajBO sbj 'samBf aaip 'sodmaii so^amud soj ug -o
ja uoa aiUBpjoauoa aaajcsd sou opBj^ ojjap ua anb 'Bjsa pmi^ay
BA3JJ
anb ouisiAijBjaj ja 'aAisnpui a 'jojba ns jaua^uBtn aaai^d
sbj ap fBiuapua^sBJj u^panpap bj 'bjsia ap o^und ajsa apsaQ -sauopoB
SBJjsanu ua Bianpuoa ap Baujj Bun b souiBjsnfB son omoa 'uapjo jb
somBisnfB sou anb soj sojjosou somos anb BaauBra jbi ap 'soui^Aom
BJBd 'sozianjsa sopBSuojojd jod 'op^zuBojB somaq anb BJan^m Bun
'opom un ajuaurajdrais ouxs 'ajua^sixa aiuauíBai^ojoiuo oSjb b^s ou
uapjo asa zaA jb^ ojad 'uapjo o^jap un ^cq anb ajuapiAa s^ -boijobo sa

�se gana con definirlo por lo que fuera originariamente, o por lo que
es nosotros; es lo que se hace con él. De aquí que... el mundo sea
plástico. Añade que podemos conocer los límites de la plasticidad
sólo intentándolo, y que debemos comenzar como si fuera totalmente
plástico, actuando metódicamente con arreglo a tal presunción, de
teniéndonos cuando hallemos una oposición decisiva.
Admite resueltamente Schiller, la presencia de factores de resis
tencia en toda experiencia real de construcción de la verdad, los
cuales no han de tener en cuenta la verdad esencial recién construida
y con los cuales tiene que "conformarse" forzosamente. "Todas nues
tras verdades son creencias sobre la Realidad, y en ninguna
creencia particular actúa la realidad como algo independiente o cosa
hallada, no fabricada". (W. James, Pragmatism, pág. 243).
Dentro de esa realidad no todo es igualmente plástico, sino que
hay cosas que resisten. En primer lugar, nuestras sensaciones. Las
sensaciones nos son impuestas, sin que sepamos de dónde vienen; casi
no poseemos dominio alguno sobre su naturaleza, orden y cantidad.
Ya vimos como las sensaciones no son ni verdaderas ni falsas, sino
que simplemente son; lo verdadero y lo falso sólo se advierte en la
experiencia retrospectiva a que aludimos.
Un segundo factor resistente lo tenemos en las relaciones que se
obtienen entre nuestras sensaciones, o entre sus copias en nuestro
espíritu. Esta parte se puede dividir en dos secciones: 1.) las relacio
nes mudables y accidentales, como las de fecha y lugar; 2.) las fijas
y esenciales, porque están fundadas en la naturaleza interna de sus
términos. Ambas suertes de relación son objeto de percepción inme
diata. Ambas son "hechos". Pero es el último género de hechos el que
constituye el sector más importante de la realidad para nuestras teo
rías del conocimiento. Las relaciones internas son, pues, "eternas";
son percibidas siempre que se comparan sus términos sensibles, y a
ellas ha de tomar en cuenta eternamente nuestro pensamiento, el
llamado pensamiento lógico o matemático.. (W. James, id., pág. 244).
Pero aquí "el orden de los conceptos que construímos alrededor
de nuestras percepciones de la realidad y que las explica abstracta
mente, no es, en suma, más que un sistema de datos cuyas interpreta
ciones se acuerdan armoniosamente con la interpretación de todo dato
que percibimos inmediatamente" (James, Some Problems of Philosophy, pág. 66).
La tercera parte de la realidad, adicional a las percepciones (aun
que ampliamente basada sobre ella), la constituyen las verdades pre
vias, que siempre tienen en cuenta toda nueva investigación. Esta
tercera parte es el factor menos obstructivo y suele terminar por dejar
libre el paso. Nótese, pues, que la verdad como éxito interior, como
uniéndose al depósito de creencias anteriores, no es, pues, un criterio
único.
Todo esto implica el reconocimiento de la intervención de lo
"humano" en la realidad. "Concebimos una realidad dada de este
modo o de otro, para acomodarla a nuestro propósito, con lo que la

realidad se somete pasivamente a tal concepción. Cabe tomar el nú
mero 27 como el cubo de 3 ó como el producto de 3 por 9, ó como el
de 26 más 1, ó como 100 menos 73 y aún todavía de otros diversos
modos, de los cuales cada uno es tan verdadero como los otros. Asi
mismo puede considerarse un tablero de ajedrez como cuadrados
negros sobre un fondo blanco, como cuadrados blancos sobre un fondo
negro, sin que una u otra concepción sea falsa.
Se puede considerar la adjunta figura como una estrella, como

A
\/

dos triángulos que se cruzan, como un exágono con
apéndices añadidos por su base, etc., siendo todas estas
cosas igualmente ciertas; lo sensible no resiste ninguna
de ellas. Cabe decir de una línea que está orientada al
Este o bien al Oeste, y la línea, per se, admite ambas
descripciones, sin rebelarse ante la contradicción.

Formamos grupos con las estrellas y las llamadas constelaciones,
a lo que aquéllas han de conformarse, aunque sin saberlo; algunas de
ellas se sorprenderían quizás de la compañía que les otorgamos. Lla
mamos de modos diversos a la misma constelación, y ninguno de ellos
es falso, sino todos ciertos por igual, porque todos son aplicables; la
Osa Mayor, el Cazo, el Carro. En todos estos casos hacemos humana
mente una adición a alguna realidad sensible, realidad que tolera la
adición. Todas las adiciones "convienen" a la realidad, se adaptan a
ella, a la vez que la construyen. Ninguna de ellas es falsa; es el uso
humano, el que ha de decidir cuál de ellas ha de ser la más verdadera".
(W. James, Pragmatism, págs. 251-2).
Obsérvese el núcleo del pensamiento de James y el porqué de
su crítica al racionalismo. Para éste, la realidad es algo completamente
hecho, el pensamiento no puede modificarla; para James, hay una
función creadora, que se adiciona a lo real y lo hace, lo rehace, en
fin, le da una forma más adecuada.
La verdad, y esto es lo que tratábamos de probar, se deduce de
esta idea de una realidad plástica. "La alternativa entre pragmatismo
y racionalismo en la forma en que ahora se nos presenta, ya no es
cuestión que ataña a la teoría del conocimiento, sino que concierne a
la estructura del universo mismo". (W. James, Pragmatism, pág. 258).
La teoría de la verdad que sostiene el pragmatismo, se deriva de
lo anterior, y se concreta en la idea de que es absurdo considerarla
como una relación estática e inerte. Sostiene una lucha, como hemos
visto, contra las abstracciones, y entre ellas debe considerarse a la
Verdad, así, con mayúscula, que todo el mundo adora, pero que nadie
ha conocido, como nadie ha conocido la Salud, el Bien o la Riqueza.
La verdad aparece pulverizada en multitud de "verdades", es
decir, de ideas verdaderas, que son aquéllas que podemos asimilar,
validar, corroborar y demostrar; las ideas falsas son aquéllas con las
cuales no podemos hacer esto.
La verdad, entonces, no es una relación inerte, sino que acontece
en una idea; ésta se hace verdadera, hácenla verdadera los aconteci
mientos. Su verdad no es sino un hecho, un proceso, el de su propia
— 141 —

— 140 —

�— O^ —
— in —
bj anb oj uoo 'ojisodojd oj^sanu b BjjepomoaB Bjsd 'ojio ap o opom
Bidojd ns ap ja 'osaaojd un 'oqaaq im ouis Ba on pepjaA ng -so^uaiui
-ID^JUO0B SOJ BJdpBpjdA BJUdaBq 'BiapBpiaA aaeq 98 BJS3 ÍB3pi BOTl U3
339fuoov anb ouis 'ajjaui uopBjaj Bun sa ou 'saauoiua 'pepj^A B^
•ojsa .laoBq somapod on sajsna
sbj uoa SBjjanbB nos bbsjbj SBapi bbj ÍJBj;soinap ^ jBioqojJoa 'jBpijBA
'ibjiuiibb somapod anb SBjjanbB nos anb 'sBjapBpjaA s^api ap 'jiaap
sa '^sapopjaA,, ap pnjpjnni na BpBzuaAjnd aaajede pepjaA vj
•Bzanbi^j bj o uaig ja 'pnjBg bj oppouoa Bq aipen omoa 'oppouoa Bq
aipBU anb oj^d 'Bjop^ opnnm ja opoj anb 'BjnasnA' B m uoa 'isb 'pvpja^
bj b asjBjapisuoo aqap bbjj^ ajina A 'gauotoaBJjgqB bbj Bamoa 'ojbia
goniai{ omoa 'Bi{an[ Bun auapsog -ajjaui a Baijsisa uoiaspj Bun ouioa
BjJBjapisuoa opjnsqB sa anb ap Bapi bj na B^aiauoa as A 'jojjajue oj
ap BAijap as 'omsiiBm^Bjd ja anaiisos anb pBpjaA b^ ap bijobj vj
' (8SZ '^vd 'wsitniuSvjj 'sanref -^) '^omsiui osaaAiun pp Bjn;anjjsa bj
b auaaiaaoa anb onis 'ojuaiuipouoo [ap Bijoa^ B[ b bubjb anb uoijsano
sa on b^ 'Bjuasajd son as bjoi|b anb ua vuixoj ^\ na oinsi^nopeí A
oujgijBmáBjd aj^na BAiiBniai^ vjn -BaT}SB[d pepi^eaj Bun ap Bapi B;ga
ap aanpap as 'iBqoid ap souiBqBiBJj anb o{ sa oisa A 'pspjaA b^
•BpBnaap^ sbhi boijoj Bun Bp a[ 'uij
n^ 'aaBqaj O[ 'aoBq oj A p^aj o[ b miopipv as anb 'jopea^^ n^pnnj
Bnn Aui\ 'sauíBf Bjed í B[jBaijipotn apand ou oinaimesnad p 'oqaaq
ajaauíBjaidtaoa oS^b sa pepi[B3J bj 'ajsa b^b,j •ouisi[buoi3bj pj boijij^ ns
ap anbjod p A sanief ap oinaimesuad pp oapnu p asaAJasqQ

d
•t.BjapBpaaA svw b^ jas ap Bq 8B[p ap [Bno jippap ap Bq anb p 'on^ranq
osn p sa íbsjbj sa SB^a ap enn8ni^[ 'na^misno^ B[ anb zaA b^ b 'B^p
b UBjdBpB as 'pBpi^aj b^ b MnauaiAno3w sauoioipB sbj SBpoj^ -nopipB
bj Bjajoj anb pepijeaj 'a^qisuas p^pijBaa Bnn^jB b uoiotpv enn ajuaiu
-BnBuinq souiaoeq so^^a eojsa sopo^ n^ -ojjb[) ja 'ozb[) ja 'jojÍBp^ bsq
bj ísajqsDijdB nos sopo} aníuod 'jcnSí Jod sojjaia sopo) ouie 'osjbj sa
sojja ap ounSuin A 'uoiOBp^suoa Btnsita bj b eosaaAip sopoin ap soniem
-Bj^ •souibSjojo saj anb BjuBdraoD bj ap sszinb nsjjapnajdios as sejja
ap 8Bnn3jB íojjaqss nrs anbunB 'asjBiniojuoa ap ubi[ sejjanbe anb oj b
'eanoioBjajsuoo SBpBniBjj sbj A SBjjaj^sa sbj noa godiuS
•n^ioaipBJiuoo bj anís asjejaqaj uis 'sauoiadijasap
SBqmB ajitnpB 'as jad '^anij bj A 'aisaQ jb naiq o ajs^
jb BpBjuaiJO B^sa anb Baujj Bun ap Jiaap aqe^ -^Bjja ap
a)8iS3j[ on ajqrsnas oj íseijap ainawjenSí SBgoa
BBpoj opnais '"aja 'assq ns jod sopipBUB sa^ipnade^

A

ouioa 'Bjjajjsa Bun ouioa Bjn^ij BjunfpB bj JBiapisuoa apand ag
•bsjbj Bas nopdaanoa bjjo n Bnn anb nis 'oiáau
opuoj un aiqos soauBjq sopBjpBna omoa ^oanBjq opuoj un ajqos so^^an
BopBjpuno oraoo zajpafs ap ojajqB) un asjBJapisnoa apand oragira
-isy 'soj)O soj oraoo oaapspjaA ubj ea oun Bp^a sapna soj ap 'sopom
sosjaAlp ^ojío ap BiABpoj utib A ^¿ souaui 001 oraoD o '\ 8BUI 9^ ap
ja omoa 9 '5 Jod ap ojanpoad ja omoo o ap oqna ja oraoo ¿^ ojam
-nu ja jBmoi aqB[) -uoiodaouoo jbi b ainauíBAisBd a^amos as pepijeaj

aisa ap Bpsp pBpij^ai Bun Boraiqaano3,, -pBpijBaj bj ua 4touBmnqM
oj ap noiauaAJajuí bj ap o^nairapouoaaj ja Boijdmt ojsa opoj^
•ootun
oíaaíiao un 'sand 'sa ou 'saJoiaaiuB sopuaaja ap ojiS9dap jb asopuaiun
oraoo 'joijajuz ojrxa orao^ p^pjaA bj anb 'sand 'asaj^^^ 'oesd ja ^-iqrj
jBfap jod JBuimiaj ajans jÍ OAijana^sqo souam jojobj ja sa a^jed Bjaoaaj
bís^j •uopBpBaAut BAanu Bpoj Biuana ua uauai; a^draais anb 'soia
•a^d sapvpjan bbj uaÁnjnsuoo bj '(Bjja ajqoe BpBSBq aíuaurei[dmB anb
-mu?) sauopdaa^ad sbj b jeuopipB 'pepijBaj bj ap a^asd Bjaajaj b^j
• (99 *SBd 'Ai{dos
'1fHd f stu9jqouj aiuog 'aanref) Ka^uauiB^Biparaut somiqpjad anb
ojBp opoj ap uppDtajdu^tut bj uod ajuauiBSomouuB uepjanos as sauoto
-oja^duatui sbáiio sojvp ap Bma^siB un anb s^m 'Brans ua 'sa ou 'ajuara
-BjoBJjgqB Baijdxa sbj anb A pBpipaj bj ap sauopdaojad SBj^ganu ap
jopapajjB sominjjsuoa anb sojdaauoa soj ap uapjo ja,, inbB
• (^^ "SBd '*px 'sauíBf mj^^) "ooi^BuiaíBui o ooiSpj ojuaiuiBsnad op
ja 'ojuairaBsnad ojjsanu a^uauísujaja Bjuana ua JBmoj ap Bq
f A 'sajqrsuas gouiraja^ sns UBJBdmoo as anb ajdmais SBpiqpjad
i^SBUJaja,, 'sand 'nos SBUjaim sauoioBjaJ 8wj 'ojuairaponoa jap sbjj
-oaj SBjjsanu BJBd p^pTjea^ bj ap aiUB^jodrai sb^ joiaae ja a^njusuoo
anb ja soqaaq ap ojiauaS ounjjn ja sa oíaj 'soqaaq,, uos SBqmy "BjBip
-araui uppdaajad ap oiafqo nos uop^jaj ap sa^jans SBqmy •somuuai
sns ap Bu-ia^ui Bza^BjnjBu bj ua SBpspunj uBjga anbjod 'sajspuasa A
SBfij sbj (0*g ÍJBSnj A Bqoaj ap sbj omoo 'sajBiuapp^B A sajqepnra san
-opBjaJí 8bj (O'X ^sauopoas sop ua jipiAip apand as aiJBd Bis^ •njuídsa
ojjBanu ua SBidoa ens ajjua o 'sauopesuae gBJjsanu aj^ua uauanqo
as anb sauoionjau sbj ua soraauaj oj ajua^gigaj jojobj opunáag u{\
•somipnjB anb b BAijaadgOJjaj BiauaiJadxa
bj ua aiJaiAps as OJ98 osjbj oj A ojapspjaA oj i uos ajuaraajdraig anb
ouis 'bbsjbj iu se^apBpjaA iu uos ou sanopBsuas bbj omoa eomu bj^
•peppuBo A uapao 'BzapjnjBu ns ajqos ounSjB otuiraop somaasod ou
iBBa íuauaiA apu^p ap BomBdas anb uib 'BBisandmi uos bou sauopBsuas
Bq •sauoioDSuas SBJisanu 'jsánj jaratad u^ -ua;gigaj anb SBSoa Xsq
anb ouie 'oaiiSBjd a^uamp^nSí sa opoj ou pBpijBaj Bsa ap ojjuaQ
'{2fZ '^^^ 'tusijmuSvj^ 'sauíBf '^) '^BpBaijqBj ou 'opnjjmf
B800 o ajuaipuadapui oSp3 omoa pepijBaj bj biijob jBjnanJBd Bpuaaja
BUnSuiu ua A 'pBpijBa^; bj ajqos SBpuaaja uos sapepjaA sbjj
-sanu sBpoj^,, *aiuauiB8ozjoj ((asjBuuojuoa,, anb auap saj^na soj uoa A
Bpjnjjsuoa uaiaaj jBpuasa pspjaA bj Biuana ua aauai ap usq ou eajBna
soj 'pspjaA bj ap uopamisnoa ap jBaj Bpnauadxa Bpoj ua Bpuai
-eisa^ ap gaJo;oBj ap Bpuasajd bj 'aajjiqag ajuaumpngaj a^irapy
'BAispap uopisodo Bnn somajjBq opuena souopuaiuaj
-ap 'uopunsajd Jbj b ojSajJB uoa aiuamBoipojam opusmoB 'oaijeBjd
ajuarajBjoi Bjanj ib omoa JB/uaraoa somaqap anb A 'ojopusinaiui ojos
pspppsBjd bj ap saiimjj soj jaaouoa somapod anb apBuy 'ootisvjd
sas opunm ja ' * *anb inbs 3Q -ja uoa ao^q as anb oj sa ísoajogou sa
anb oj Jod o 'a^uamBUBuiSuo BJanj anb oj Jod ojjiuijap uoa bub9 as

�demostración o verificación; su validez, es la del proceso de valida*
ción; validación y verificación significan consecuencias prácticas de
la misma. Difícil es hallar otra frase que caracterice mejor estas
consecuencias que la fórmula corriente de conformidad, dado que
tales consecuencias son las que tenemos ira mente cuando decimos que
nuestras ideas "concuerdan" con la realidad. Ellas nos guían mediante
los actos y las demás ideas que suscitan a otros sectores de experien
cia, con los cuales sentimos que concuerdan las ideas originales, sen
timiento éste que se halla entre nuestras posibilidades. Las conexiones
y transiciones llegan a nosotros, punto por punto, de modo progre
sivo, armonioso, satisfactorio. A esta función de orientación placentera
es a lo que llamamos verificación de una idea. (v. James, id.,
págs. 200-1).
No vamos a insistir mucho en esto, porque es simplemente una
consecuencia de las ideas de James, acerca del conocimiento ambu
latorio. Recordemos que no es una necesidad absoluta el que los
conceptos se traduzcan en percepciones, sino que podemos pensar,
"operando a crédito", pero sabiendo que podemos cambiar el valor
fiduciario en valor real, es decir, el concepto, en realidad percibida.
De esa manera, los procesos que se verifican indirectamente, sólo potencialmente pueden ser tan verdaderos como los procesos plenamente
verificados. (James, id., pág. 208).
"Para el pragmatista toda verdad descarnada y estática, es impo
tente y relativamente fantasmal, siendo verdad completa aquélla que
despliega energía y libra batalla. La verdad existencial es inherente
al conflicto real de opiniones. La verdad esencial, la verdad de los
intelectualistas, la verdad sin que nadie la piense, es parecida a la
capa que queda muy bien, sin que nadie se la haya probado, o a la
música que nadie ha escuchado.
La verdad intelectualista no es entonces más que la verdad prag
matista in posse. Que en innumerables ocasiones los hombres sustitu
yen la verdad in posse, o verificabilidad, a la verificación, o verdad
en acto, es un hecho al cual nadie da más importancia que el pra^ma
tista: insiste sobre la utilidad práctica de tal hábito. Pero no consi
dera por tanto la verdad in posse, la verdad que no es bastante viva
para haber sido afirmada, discutida o contradicha, como la cosa metafísicamente anterior con relación a la cual las verdades en acto serían
cosas dependientes y subsidiarias. Cuando los intelectualistas hacen
esto, el pragmatismo los acusa de invertir la relación real. La verdad
in posse, significa únicamente verdades en acto; y él sostiene que
éstas pasan primero en el orden de la lógica, tanto como en el orden
del ser" (W. James, L'Idée de Verité, págs. 187-9).

para ingenieros, médicos, financistas, y hasta se insiste en que revela
características que se adjudican generalmente a la mentalidad anglo
sajona, que es donde más se ha desarrollado esta doctrina.
Interpretar así, implica ignorar que, como lo hemos repetido,
porque es esencial para comprender este pensamiento, no hay que
considerar como primordial la relación establecida entre el pensa
miento y la acción, sino la idea de que nuestros pensamientos son
factores complementarios de la realidad; eso abre una amplia ventana
a la acción humana (porque las ideas son instigadoras de la acción),
así como un amplio curso a la originalidad del pensamiento.
A veces los equívocos han llegado a lo absurdo; así, la crítica
del escritor francés Bourdeau, que estima que el pragmatismo es una
filosofía que prescinde de las palabras, una filosofía toda hecha de
gestos y actos y que abandona lo general para atenerse a lo particular.
Junto con esta concepción se introduce otra; se le acusa al prag
matismo de acentuar la utilidad o las consecuencias prácticas del
punto de vista personal. Prácticamente verdadero significa, en reali
dad, aquello que es virtualmente verdadero, es decir, lo que está des
tinado a ser verdadero. Además, "prácticamente" se opone a "abstrac
tamente", y en ese sentido, es una acentuación de lo individual, de
lo particular; se habla de "una Verdad", y no de "la Verdad"; así
James consideraba como más esencial el que la experiencia fuese
particular, y no que fuese activa. Pero esas consecuencias particulares
pueden perfectamente ser de naturaleza teórica. "Todo hecho alejado
que inferimos de una idea es una consecuencia teórica particular, hacia
la cual nuestro espíritu se orienta prácticamente" (W. James, L'Idée
de Verité, pág. 179 a 184).

IV. CONSECUENCIAS PRACTICAS
Este aspecto del pragmatismo, podríamos decir que se reduce a
creer que hay que tomar en cuenta las consecuencias prácticas de una
teoría o doctrina, para aceptarla o rechazarla.
Tomado así, el criterio parece un tanto absurdo y exagerado; no
podemos imaginar que en ciencia sea conveniente prescindir de la
investigación de la verdad por sí misma para legitimar esa otra actitud.
Conviene investigar. En aquellos casos en que la experiencia es
posible, la verdad dependerá de las consecuencias prácticas, pero
tomada la palabra en el sentido que le hemos asignado anteriormente.
Lo que el pragmatismo rehusa es considerar la falsedad o verdad de
teorías y doctrinas que de ninguna manera puedan llevarse a la ex

Antes de concluir con este tema, conviene disipar algunos equí
vocos. Cuando se dice que la verdad es lo que es favorable para la
acción, es decir, se da un criterio objetivo, se tiende a pensar que
"acción" o "práctico", es lo útil desde el punto de vista de un utili
tarismo grosero, y que por lo tanto el pragmatismo implica una ex
clusión de toda actividad teórica. Se cree así que es una doctrina

periencia.
Ocurrirá, por otra parte, que se trate de doctrinas o afirmaciones
que no puedan ser objeto de demostración objetiva, experiencias de
índole individual, que no logren llegar a generalizarse, y que aún
resultan incomprensibles para los que no disponen de ellas; en este
caso el criterio objetivo de la verdad nos está vedado, y estamos obli
gados a recurrir al subjetivo, esto es, ver lo que nos causa satisfacción,

— 142 —

— 143 —

�'uoioobjsijbs BsnBa sou anb oj j^a 'sa ojsa 'oApafqns jb jijjnaaj b sopsS
"111 SOUIBJga j 'OpBp^A 8)83 8OU pspJ3A BJ 3p OApafqO OTJ3)II3 [3 O8B3
ajsa us íSE^p 9p uauodsip ou anb so[ ejed sajqisuajdmoaai UBjjnsaj
una anb ^ 'asJBzijBJauaS e jB^ajj uajáoj on anb 'jBnpiAipui ajopoi
ap SBpuaijadxa 'BAuafqo uopBJisomap ap ojafqo Jas u^pand on anb
saaopBouijB o SBuiajaop ap ajBjj as anb 'ajjBd bj^o Jod 'BJiJjnaQ
•Biauaijad
-xa bj 8 3sjba3jj nepand bj^ubui BunSuiu ap anb SBUiJjaop A seijoaj
ap p^pJ3A o pBpas[Bj bj jsjapisaoa sa Bsnqaj omspBmi^^jd ja anb o^
•ajuauuoiJajuB opeu^ise souiaq a[ anb oppuas p na BjqBjsd B[ BpBinoj
ojiad 'SBopaBad SBpnanaasuoa bbj ap Bjapuadap pepjaA bj '^jqrsod
sa epnauadxa bj anb ua sosoa sojjanbB ug #jB¿ps3Aui auaiAno^
•pnjpoB bjjo ^sa jBmpi^sj BJBd Eiusitn js jod pepjaA b^ ap uopBápsaAui
bj ap jipupsajd aiuaiuaAuoa Bas spuap na anb jBuiáeim soinapod
oa íop^jaSexa Á opjnsqe ojub^ un aaajed oijajoa p 'isb opemoj^
•BjJBZBqaaj o BjjBjdaaB ejed 'Buo;Dop o
Bun ap SBaijaBjd Biauan^asuoa bbj Bjuana ua jbuioí anb ÁBq anb
s aanpaJ as anb jpap souiBjjpod 'onispBntáBjd pp ojaadsB

SV0IX3VH^

AI

6¿l ^d '?n-i9A aP
] 'saniBf -^^) ttajnaraBa^aBjd B^naijo as njijjdsa ojjsanu pna bj
'jBjnaijjBd Bouoa^ Biouanaasuoo Bun sa Bapi Bun ap soniijajuí anb
opBÍa^B oqaaq opo^,, 'Baij^aj BzapjnjBu ap jas ajuaniBiaajjad uapand
sajBfnapjBd SBiouanaasuoD SBsa ojaj -batjob asanj anb on A 'J
asanj Bpnauadxa v\ anb p p^paasa s^m ouioa BqBJapisaoa
J8B íttp8P-I^A Bl 3P OU ^ 'PBPJ3A Bnn 3P BI(lBll 3S í^B^nOTJJBd O\
ap '¡enpiAipur o[ ap uopBnjuaaB Bun sa 'oppnas asa na A 'ttajuaniBí
-aBJjsqs,, b auodo as ua)aame3ii3Bjdn 'semapy 'oaapepjaA jas b opBuij
-sap Bjga anb o\ 'Jiaap sa ^oJapBpjaA a^nani^BnjjiA sa anb oj^anbe 'pep
-i[B3J na 'BaijiuSis ojapspjaA ajuaraBapaBJj '[Bnosjad bjsia ap o;und
pp se3i)3Bjd SBiauanaasuoa w\ o pBpi^pn bj jBnjuaaB ap omsiiBín
Sd [B Bañas aj as íbjjo aanpoj^ui as uoiadaauoa Bisa uoa ojunf
oj b asjauajB BiBd ^janaS oj BuopuBqB anb A soi^s A so^saS
ap Bipaij Bpoj bijosojij Bun 'SBjqBp^d sbj ap apuiasaad anb bjjosojij
Bun sa oumjBiuáBjd ja anb Bnipsa anb 'n^apanog sbdubjj joiíjasa jap
Baijjja bj 'isb íopinsqB oj b op^Sajj usq so^oAjnba boj saaaA y
•ojuaiuiBsuad jap pBpijBut^uo bj b osjna oijduiB un otnoa tsb
((noi33B bj ap SBjopBSiisni nos SBapi sbj anbjod) BuBtnnq nopas bj b
BUB^uaA BijduiB Bun ajqB osa tpBptjBaj bj ap soiJBjuatna^duioa sajo^3Bj
nos so^uaiuTBSuad soJisann anb ap Bapi bj ouis 'uoiaaB bj A ojuaini
-Bsuad ja ajjua BppajqBisa nopBjaj bj jBipJomijd omoa jBjapisnoa
anb A&amp;v[ oa 'ojuaiuiBsuad ajsa japuajdmoa BJBd jBiauasa sa anbjod
'oppadaj sotuaq oj oraos 'anb jbjouSi B^ijdtuí 'isb js^ajdjajuj
'BuiJiaop B)sa opBjjoJJBsap Bq as sbui apuop sa anb 'BuofBs
-o[ub pBpijBiuam bj b ajuaui[Bjaua8 UBaipnfps as anb SBapsjjaiSBJBa
anb ua aisisni as BjSBq A 'SBispasnij 'soaipam 'sojaiuaáui BJBd

p Bun sa anb isb aaja ag "Baijoa) pBpiApaB Bpoj ap noisnja
•xa Bun Bsijdnn oraspBiuSBjd ja ojubj oj jod anb A 'oaasojS otnsijej
-ijpn un ap bjsia ap ojund ja apsap jpn oj sa 'l4oop3Bjd,, o uuoi33B,,
anb JBSuad b apuap as 'oApafqo oijajua un Bp as 'jpap sa 'noia^B
bj BJBd ajqBJOABj sa anb oj sa pBpjaA bj anb aaip as opnen^) -soaoA
-inba soan^jB jBdisip auaiAuoa 'Buiaj ajsa uoo JinpuoD ap sajuy
"(6-¿8T "8^?d '91^9A ^P ^?Pin ?sanref ']^.) -ras jap
napjo ja na oinoa o^ubj 'b^i^oj bj ap uapjo ja ua ojamijd UBSBd SBjsa
anb anapeos ja A íojas na sapBpjaA ajuauíBainn b^ijiuSis 'assod vt
pBpjaA Bq -JB3J uoiaBjaj bj jpjaAui ap BsnaB soj ooispBni^Bjd ja 'oisa
uaaeq SBjsijBnjoap^ui soj opuBn^ 'SBiJBipisqns A sainaipnadap sbsod
uBuas ojas na sapepjaA sbj jena bj b uopBjaj uoa aoija^uB a^uamBaisjj
-Bjara Bsoa bj omoa 'BqoípBjjuoa o Bppn^sip 'BpBina^B opis jaqBq BJBd
baia aiuBjs^q sa oa anb pBpjaA bj 'assod ui pBpjaA bj ojubj jod Bjap
-isnoa oa ojaj -ojiqBq jb) ap BapaBjd pspijpn bj ajqos aisisor :B)sp
-BtnuBjd ja anb bioubjjocIuii SBtn Bp aip^u jena jb oq^aq un sa 'oj^b ua
p^pjaA o 'aopBaijuaA bj b 'pBpi[iqBaijiiaA o 'assod ut pspjaA bj xaA
-n^psns sajqmoij soj sauoi9Boo sajqBjamnaur ua an^) 'assod ui BjeijBtu
-S^jd pBpjaA bj anb sboi saauoiua sa oa BisijBnpajaiai p^pjaA b^j
•opBqanasa Bq aipcu anb Baisnm
bj b o 'opBqojd B^Bq bj as aipsa anb ais 'uaiq ^ínm Bpanb anb BdÍBa
bj b Bppajsd sa 'asuaid bj aipBU anb ais p^pjsA bj '8B}si[Bnjaap^ut
soj ap pspjaA bj 'jvtouas^ pBpjaA B^ 'saaoiuido ap jBaj ojaifjuoa jb
aiuajaqui sa jotouatsixa pBpj3A vj 'BjjBiBq Bjqij A Biáaaua B^aijdsap
anb BjjanbB B^ajdmoa pBpJ3A opuais '[buisbiubj diasniBApBjaj A
-odun sa 'BopB^sa A BpBUJBasap pBpjaA Bpoj BjspBinSBjd ja bjbjw
•(80^ "^?d 'gpi 'sauiBf) pj
aiuaniBuajd sosaao^d soj omoa so^apBpjaA ubj jas uapand aiaauíjBpaai
-od 0J9S 'ajuaraB^aaJipui UBaijijaA as anb sosaaojd soj 'bj8ubui Bsa a(j
•Bpiqpjad pBpijsaJ na 'o^daauoa ja 'jpap sa 'jBaj jojba as oiJBianpij
jojba ja JBiquiBa somapod anb opuaiqBS ojad 'uo)ipaja b opnBjado,,
'jBSuad soniapod anb ouis 'sauoiadaaaad ua UBaznpBJj as soidaauoa
eoj anb ja B^njosqB pepisaaau Bun sa oa anb somapjoaajj -oijojbj
-nquiB ojuaiuiíjouoa jap BaaaaB 'sauíBf ap SBapi sbj ap Biauanaasuoa
san aiaauísjduiis sa anbjod 'ojsa na oqanm jpsisui 8 souiba o^j
'(1-00^ &lt;8^d
'•pi 'sainBf *a) 'Bapi Bun ap u^iDBOijiaaA soniBmBjj anb oj b s^
BJajnaaBjd app^iaauo ap nopunj Bisa y •oiJojaBjspBS 'osoiaomjB 'oais
-ajSojd opom ap 'ojund jod ojntid 'sojjosou b a^^ajj sauopisuKJi A
sauoixauoa ss^ 'sapspijiqísod SBJisana aajua bjjbij as anb ajsa o^uainip
-aas 'sajBaiSiJO ssapi sbj UBpjanauoo anb sorapuas sajBna soj noa 'Bp
-uaijadxa ap saiojaas soa;o b nejpsns anb ssspi SBinap sbj A sojaB soj
a^nBipaní uBinS sou sbjj^j -pBpijBSJ bj uoa ttuBpaanauoa,, SBapi SBjjsanu
anb sompap opu^na atuatu ut sotnaua^ anb sbj aos SBpuanaasuoa sajsi
anb op^p 'pBpiuuojuoa ap ajuaojoa Bjnoupj bj anb SBpnanoasuoa
8B)S3 jofam aaijajaBjea anb assjj bjjo jBjjsq sa JpjjiQ 'buisiui bj
ap SBapaBjd SBpuanaasuoa n^aijiuSis aopsaijiJaA A aopBpijBA ínoio
•BpijBA ap osaao^d jap bj sa 'zapijBA ns ¡aopBaijuaA o uopBJisonrap

�según la fórmula de Dewey, y en ese caso, cuando la razón no tiene
"razones" para afirmar una actitud 7 tampoco las tiene para negarla,
debemos elegir por sentimientos, con lo cual James restaura la vieja
idea de Pascal, puesta en boga por el emocionalismo contemporáneo,
de una lógica del corazón y de un conocimiento que la afectividad
puede darnos.
Vaz Ferreira, al estudiar este aspecto del pragmatismo, le ha
dirigido una sutilísima crítica, que nosotros creemos inaplicable, si
se considera el pragmatismo en su formulación definitiva, pero per
tinente si se le considera incompletamente.
No todas las cuestiones son, como dice el pragmatista, cuestiones
de orden plástico. Ha7 cuestiones resistentes. Podemos darle el nom
bre que queramos a una constelación, podemos considerar una figura
de una manera o de otra, pero no podemos encontrar plasticidad en
la pregunta de si todas las estrellas de esa constelación están a la
misma distancia de la tierra o no. Ese es un problema explicativo,
que teóricamente, al menos, tiene una solución perfecta. Podemos
pensar que 27 sea el cubo de 3 ó la suma de 26 y uno, pero frente al
dilema, de si se trata de un número primo o no, sentimos que la
cuestión no es de la misma naturaleza y que la plasticidad desapa
rece. "La confusión de los pragmatistas consiste en no haber distin
guido, claramente al menos, las cuestiones de la primera clase (plás
ticas) de las cuestiones de la segunda (resistentes) de las cuales son
completamente diferentes". (C. Vaz Ferreira, Conocimiento y Acción,

pág. 147).
Examinemos ahora la doctrina pragmatista, para ver si Vaz Fe
rreira tiene o no razón. La distancia de una estrella o de otro objeto
cualquiera debemos considerarla como una relación; el concepto de
número primo es un concepto de índole matemática 7 tiene el carácter
de validez que tiene estas nociones. Schiller admitía factores de resis
tencia en las experiencias de lo real, entre las cuales estaban las rela
ciones que se obtienen entre nuestras sensaciones o entre sus copias
en nuestro espíritu. James establece nítidamente esos factores de resi^
tencia. "La segunda parte de la realidad, como algo que nuestras
creencias deben también dócilmente tener en cuenta, son las relacio
nes que se obtienen entre nuestras sensaciones o entre sus copias en
nuestro espíritu. Esta parte se subdivide en dos sectores: 1.) las rela
ciones mudables 7 accidentales, como las de fecha 7 lugar; 2.) las
fijas 7 esenciales, porque están fundadas en la naturaleza interna de
sus términos. Ambas suertes de relación son objeto de percepción
inmediata. Ambas son "hechos". Pero es el último género de hechos,
el que constituye el sector más importante de la realidad para nuestras
teorías del conocimiento. Las relaciones internas son, pues, "eternas";
son percibidas siempre que se comparen sus términos sensibles, y a
ellas ha de tomar en cuenta eternamente nuestro pensamiento, el
llamado pensamiento de lo lógico o matemático". (W. James, Pragmatism, pág. 244).
Comparando este pasaje de James, con el texto de Vaz Ferreira,

citado anteriormente, observamos, que de ninguna manera sostiene
. el primero la plasticidad absoluta de la realidad, porque eso estaría
en contradicción con el realismo, que, como vimos, era un aspecto
fundamental dentro de su teoría. Él capítulo VII del Pragmatismo
de James, el cap. XIX de los Estudios sobre el Humanismo de Schiller,
nos indican claramente cuáles son los límites de lo que, al fin y al
cabo, no pasa de ser una actitud metodológica y no metafísica, porque
si se proclama la absoluta plasticidad de lo real, el realismo carecería
de fundamento.
Uno de los aspectos más interesantes y más valiosos también del
pragmatismo, es su actitud frente a los problemas susceptibles sólo
de un planteo verbal.
Frente a un problema que se trata de resolver mediante ciertas
soluciones, hay que pensar qué consecuencias prácticas se siguen de
que una sea verdadera o lo sea la otra. Si no podemos encontrar nin
guna diferencia entre los resultados que se siguen de que una sea
verdadera o lo sea la otra, podemos indistintamente considerar cual
quiera como solución; si de ninguna de ellas se sigue un resultado
práctico, el problema es falso y no merece ser discutido.
No todas las cuestiones que se examinan en filosofía o en ciencia,
indican claramente que son pura y exclusivamente verbales; muchas
veces parecen ser dignas de ser discutidas; muchas veces se cree (ahí
estaría el paralogismo ínsito a todo racionalismo) que lo que está en
el pensamiento, o a veces en el lenguaje, está también en la realidad.
^Para prevenirse de estas cuestiones, basta advertir que no se difiere
en la admisión de los hechos; todos están de acuerdo sobre los hechos;
la discusión surge porque se dan a la palabra "rodear" (se refiere
Vaz Ferreira al ejemplo de James) en este caso, dos sentidos distintos,
sin haberlo advertido". (C. Vaz Ferreira, Lógica Viva, Cuestiones de
palabras y cuestiones de hecho).
En estos casos encontramos una aplicación clara del método
pragmático; (aquí la doctrina aparece como método). Se busca qué
consecuencias prácticas surgirían de que una solución u otra fuera real.
Pero se plantea una cuestión: ¿cómo sabemos si una cuestión
tiene o no consecuencias prácticas? Puede ocurrir que planteada en
el momento aparezca como ociosa, y entonces, siguiendo el método
pragmático, debiéramos rechazarla. (Obsérvese que aquí el pragma
tismo tendría puntos de común con el positivismo).
Según Vaz Ferreira, el error del pragmatismo radica en haber
sacado consecuencias prácticas de su teoría de la verdad, error seme
jante, —nos dice— al que hubiera incurrido Berkeley si hubiera sa
cado consecuencias prácticas de su teoría de la materia. Berkeley,
como se sabe, no negaba la materia, sino que la explicaba. Lo mismo
James se ha defendido contra la acusación de negar la verdad; sólo
ha querido, igual que el obispo con respecto a la materia en quien
reconoce su antecesor, explicarla.
Vaz Ferreira enseña que la confusión fundamental de James y
de los otros pragmatistas ha consistido en pretender sacar consecuen-

— 144 —

— 145 —
10

�cias de lo que no hubiera debido ser más que una definición o expli
cación de la verdad. "Han cometido el mismo sofisma que hubiera
cometido Berkeley si hubiera pretendido sacar consecuencias prácti
cas de su idealismo.
Supongamos que los argumentos de Berkeley nos han convencido;
que nos hemos hecho idealistas; lo cual quiere decir que hemos ad
mitido que la materia no es otra cosa que estados de conciencia. Una
vez que hemos admitido esta doctrina, ¿hay algo cambiado en la
práctica? ¿significará la admisión del idealismo, que desde ese mo
mento, lo que era, por ejemplo, duro, pesado, suave, blando, sólido,
líquido o gaseoso, deje de ser lo que era antes?" (C. Vaz Ferreira,
Conocimiento y Acción, págs. 107-8).
Ahora bien; es indudable que Berkeley se hubiera precipitado
en el absurdo si hubiera extraído de su doctrina las consecuencias a
que alude el Dr. Vaz Ferreira, pero, ¿se puede afirmar que la doctrina
de Berkeley no tuvo consecuencias prácticas? Eso ya es otra cosa.
Toda la gnoseología del siglo XVIII, la destrucción del realismo
espacial, la crítica al mecanismo, inclusive realizada por los poetas,
puede considerarse como influida por la doctrina de Berkeley. A ello
se responderá que esto no puede considerarse como consecuencia
"práctica"; pero si no se hace así, se toma la palabra "práctico" en
un sentido diferente a aquél en que la tomaba James. Hay sin embar
go, que ser justos con Vaz Ferreira; James, en su Pragmatista, es
equívoco; las expresiones que usa en esa obra, tal vez preocupado
por un afán de vulgarizador, son muy criticables. Podemos decir que
"práctico" significa lo que puede tener una consecuencia, pero ella
puede ser tanto teórica como práctica, y además, debe ser particular,
concreta, por oposición a abstracta. Claro está que el pragmatismo
modificará muy poco la actitud de hecho; por eso hemos insistido
más sobre el aspecto teórico que sobre el aspecto normativo.
El hombre de ciencia pragmatista seguirá buscando la verdad,
teniendo en cuenta las consecuencias, por distantes o delicadas que
puedan ser, con lo cual se dice que resultarán imprevisibles. Queda
eliminado así el sofisma dinámico a que alude Vaz Ferreira, según
el cual James se pasaría de un criterio estrecho de las consecuencias,
es decir, teniendo sólo en cuenta las inmediatas, criterio nocivo para la
investigación, tanto más fecunda cuanto más desinteresada, a un cri
terio amplio, en que tendría en cuenta todas las consecuencias. Queda
eliminado, repetimos, porque en una apreciación global del pragma
tismo, el primer criterio no existe, y el investigador pragmatista ac
tuará a ciegas de los resultados, y su acción será semejante a la del
que busca la verdad porque sí.
¿Enteramente igual? Creemos que no. Examinando el empirismo
radical llegamos a esta conclusión: cuando el pragmatista busca resul
tados prácticos, lo que busca es un resultado que acceda a la experien
cia, no algo que permanezca absolutamente trascendente. Se dirá,
como lo dice Vaz Ferreira, que es imposible fijar de antemanó, cuando
algo es absolutamente trascendente, pero ese reproche hay que hacer^ 146 •—

selo a los racionalistas, a los agnosticistas, a los positivistas, que pre
tenden cerrar la investigación, porque solucionarla, sin pruebas, y
dado el carácter precario de nuestro conocimiento, implica cerrarla,
que pretenden según la conocida expresión de Stuart Mili, "no dejar
las cuestiones abiertas". El pragmatista se ocupa esencialmente de
tratar todo aquello que cae y puede caer bajo la experiencia, y esa
preocupación ha tenido resultados magníficos en las propias investi
gaciones de James, con las cuales la noción de experiencia ha resul
tado enormemente enriquecida.
A nuestro modo de ver, si hubiera que pronunciarse por un cri
terio de la verdad y sus consecuencias prácticas, hay que pronunciarse
sin titubear por el más amplio. El Dr. Vaz Ferreira nos haría la ob
jeción de que al proceder así defendemos a James mejorándolo, y
aceptaríamos la objeción con respecto al James del Pragmatismo,
pero no al James de los Ensayos de Empirismo Radical o de El Sig
nificado de la Verdad.

V. CONSECUENCIAS PRACTICAS ESPECIALES
A) Problema de la sustancia
Considera James, como aplicando el método pragmático, sin darle
este nombre a filósofos como Berkeley y Hume, que criticaron la
idea de sustancia, como algo existente con independencia de sus atri
butos. Se dirá que probablemente en la actualidad la ciencia tra
baja con ideas acerca de la sustancia material, considerándola como
un soporte independiente de sus cualidades, y que por lo tanto, las
críticas de Berkeley, y el elogio que James hace de ella, han perdido
actualidad y valor. Pero veamos si, por el contrario, no lo ha man
tenido.
Cuando Berkeley atacaba la idea de sustancia material, igual que
cuando Hume atacaba la idea de sustancia anímica, lo que atacaban
era un pretendido objeto real que se consideraba como completamente
alejado de la experiencia. Cuando el físico actual dice que la materia
no es coloreada, ni dulce, sino que está constituida por átomos, u otros
corpúsculos, no reemplaza una abstracción por otra, sino que consi
dera la realidad, del punto de vista de la experiencia que de ella
pueda existir. Lo que hemos visto disolverse es la idea de sustancia,
como un soporte estático y trascendente, pero eso no implica la diso
lución de todo realismo.
En el caso de Berkeley, se consideraba como real algo que pu
diera ser percibido; en la física actual se considera como real lo que
puede ser percibido; los efectos que pueden producirse en la expe
riencia. Todo lo demás es una exigencia ontológica del pensamiento,
según la expresión de Meyerson.
James enseña que "una concepción es considerada como verda
dera por el sentido común, cuando ella puede conducir a una sensa
ción. La sensación que, para el sentido común es más real que
— 147 —

�— Lfl —
anb jeaj eem sa unraoo oppnas ja ^aed '3nb nopesuas b^ 'noio
-Bsnas enn b jpnpuoa apand ejja opnena 'unmoo oppnas ja Jod ejap
epJ3A onioo epBjapisnoa sa uopdaouoa Bnn() anb euasua samef
;'uosjaA' a j^ ap uoisajdxa bj unSas
'ojuaimBsnad jap BoiSo^ojno BpuaSixa enti sa semap oj opoj^ •epuaij
adxa bj n^ asjpnpojd napond anb sojaaja boj íopiqíoiad jas apand
anb oj jeaj oraoa ejapisuoa as jenpe ^aisij bj na íopiqiajad jas Bjaip
-nd anb 08 jb jb^j omoo Bqejapisnoa as '^aja^jjag ap osbo [a ug
'omstjBaj opoi ap nopnj
-osip bj Baijdmr on osa ojad 'aiuapuaasBJ) A oapB^sa ajjodos nn otnoa
^nouDjsns ap Bapi bj sa asjaAjosip o^sia somaq anb c^j 'jpsixa Bpand
Bjja ap anb Bpuaijadxa bj ap bjsia ap oiund pp 'pepipaj bj Bjap
-isuoa anb ouis 'bjjo Jod nopaejisqe Bnn Bzejdniaaj on 'sojnasndjoa
bojío n 'sonroje jod eprnjijsuoa isa anb orne 'aajnp in 'BpBaao^oo sa on
anb aaip \vn%ov ooisjj p opnBn^ 'epnaijadxa bj ap op^fajB
oa omoo eqBJapisuoa as anb p^aj ojafqo opipnaiajd un eja
qanb oj 'boiuitub BionBjsns ap Bapx tb\ BqeoBjB amnj^ opnBna
anb jBnSt '^iaajBín BionBjsns ap Bapi B{ BqBOB^B ^ap^jag opu^n^)
'opinaj
-obut sq o[ on 'ouBjjnoo p Jod 'is soniBaA oaaj -jojba á pBpi[BnjaB
opipjad neq 'Bjp ap ao^q saniBf anb oíSop p A 'iapj[jag ap sb^ijijd
sb[ 'ojob^ oj jod anb Á 'sapepi^na sns ap ajuaipuadapui ajjodos nn
omoa B^opuBjapisuo^ '|bijoibui BpuBjsns b^ ap Baia^e SBapi no^ eísq
-bjj Biouap bj pepi^cnjoB bj u^ a^uamajqBqoJd anb Bjip ag -soinq
-ijjb sns ap Bpnapuadapai hod ajuajsixa oáje omoo 'mowatsns ap api
bj nojea^iJa anb 'atunjj A jíajas^jag oraoa sojospjij b aaquiou ajsa
ms 'ootjBuiáBjd opojara p opnBoijdB omoa 'saraBf
typimisns t&gt;i ap vwajqouj (y

saivmasa svDixovnd sviDMan^asMOD a
pp^ VJ ap opo^tftu
-Sig j^ ap o jooipv^ owsjjidtu^ ap so^vsu^ soj ap saraBf jb on ojad
'otustjDUiSouj jap sanref je ojoadsaj noa a^iaafqo bj soraBjiBjdaoB
A 'ojopnBJofam saraBf b somapnajap jsb Japaaojd je anb ap nopaf
-qo bj BiJeq son Bjpjia^ ze^ -jq jg •ojjdnre sera ja Jod jeaqníti nis
asjepnnnoJd anb ^^q 'se^iiaBjd sepnan^asnoa sns A pepjaA ej ap ouaj
-ija nn Jod asjepnnnojd anb BJaiqnq is 'jaA ap opora o^jsann y
'Bppanbijna atnamanuona ope^
-jnsaj Bq epnauadxa ap uopon bj saj^na sbj noa 'saniBf ap sanopsS
-i^saAní seidojd sej na soaijin^em sopsijnsaJ opina) eq nppednaoajd
esa A 'cpnauadxa bj ofeq ja^a apand A a^a anb ojjanbB opoj jbjbjj
ap ainamjBpnasa Bdnao as BjgijeraSBjd j^j •tt8BjjaiqB sanopsana sbj
j^fap on,, 'jniV uemg ap noisajdxa epponoa bj nnSas napnajaad anb
'BjJBjjaa Baijdnn 'ojuairapouoa oj^sann ap otJBaajd j3íobjbd ja opBp
A 'SBqanjd uis 'BjjBnopnjos anbjod 'npiae^i^saAnr bj jBjjaa napnaj
•ajd anb 'SBjsiAijisod soj b 'gBjspijsouSB soj b 'seisijenopBj soj b ojas

anb XBq aqaojdaí asa ojad 'a^napnaasBjj ajnaraBjnjosqB sa
opnBna 'onsmaine ap Jefij ajqísodmi sa anb 'Bjpjja^ zb^ aaip oj oraoo
'BJip ag •ajnapuaasBJj aiuaniBinjosqB BazanBnuad anb oSjb on 'Bp
-nauadxa bj b epaaas anb op^ijnsaj un sa easnq anb oj 'soopoBjd sopsi
-jnsaj easnq eisuemSBjd ja opuBna :uoisnpuoa Bisa b soniB^ajj jeaipBJ
omsiJidma p opuBuiraBx^ *on anb somaaj^) ¿^n^í ajuaraBjajug?
•-is anbjod p^paaA bj Bosnq anb
jap bj b ajuBfaraas Bjas nopae ns A 'sopBijnsaj soj ap se^ap b BJBni
-ob B)STiBmSBJd Jop^SiisaAm ja A 'ajsixa on oiJajoo jamijd ja 'orasij
jap jeqoj^ n^pepajde Bnn na anbjod 'som^adaj 'opemmija
•SBpuonaasnoo sej svpoj e^nana na ejjpnaj anb na 'oijdniB oijaj
-ijo nn e 'spBsajainisap ecm oinena epnnaaj SBm ojubj 'nppe^iisaAnt
bj BJBd oApon owajtJO 'BjBiparaui sbj emana na ojos opnaina^ 'jpap sa
'sepnanaasnoa sbj ap oqoajjsa oijajiaa nn ap tnuosvd as saraBf jBna p
nnSas 'Bjpxia^ ze^ apnje anb b ODiiuywp mu.stf.os ja jsb op^uiraip
Bpan) 'sajqísiAajdmi nBjeijnsaj anb aaip as jena oj noa 'jas n^pand
anb sspBaijap o sa^uBjsip jod 'SBpnanaasnoa sbj Bjuana na opuamaj
'pepjaA ej opuB^snq ejin^as BjspBraáBJd epnap ap ajqmoq j^
•OApBUiíon ojaadsB ja ajqos anb oauoai o^oadsB p ^jqos sem
opijsisni soraaq osa Jod ioip^t^ ap prupaB bj oaod jínoi ejeaijipom
omsiiBm^Bjd ja anb Bisa ojbj^ -BjoBJjsqB b nopisodo Jod 'ejajanoa
'JBjna^jed jas aqap 'semapB A 'eaiiaejd oraoa Boxaoaj ojubj jas apand
Bjja ojad 'Biouanoasuoa eun aauaj apand anb oj bdijiu^is 4tooijoBjd,,
anb jpap soraapo^ 'sajqeapiJa Amn nos 'jopezije^jnA ap neje nn jod
opednaoajd zaA jei 'ejqo esa na esn anb sanoisajdxa sbj íoaoAinba
sa 'wsijvwZívjj ns ua 'saraef íejpjJa^ zb^ noa sojsnf jas anb 'oS
-jeqma uis ^bjj -saraBf eqemo) bj anb ua janbe b ajnajajip opijnas un
na ttoai;aBjdw Bjqejed bj sraoi as 'jsb aasq as ou is ojad íMBapaBjd,,
epnanaasnoa oraoa asjejapisnoa apand on o;sa anb ejapnodsaj as
ojja y '^aja^jjag ap Buixpop bj jod spjnjjni oraoa asjBjapisnoa apand
'gBjaod soj Jod Bp^zijBaJ aAisnpui 'omsineaam jb eapjja bj 'jBpedsa
omsijeaj jap u^panjjsap bj 'HIA.X l^^8 13P Bj^ojoason3 bj epo^
•Bsoa ejjo sa ba" osg; ¿sea^aBjd sepnanaasnoa oant ou ^apsjjag ap
Buuiaop bj anb jenuip apand as? 'ojad 'Bjpjja^ zb^ -jq ja apnp anb
b sepuanaasnoa sej Buijjaop ns ap opiBjpca ejaiqnq is opjnsqe ja na
opeiidpajd ejaiqnq as ^aja^jjag anb ajqepnpm sa íuaiq ejoqy
"(8"¿0I 's^^d 'uotooy ^ o%u3\iwioouo-j
'BJtaJJa^ zb^ *3) M¿89juB Bja anb oj jas ap afap 'osoaseS o opinb^
'opijos 'opuejq 'aAens 'opBSad 'ojnp 'ojdmafa jod 'bjb anb oj 'o^nara
-ora asa apsap anb 'omsijeapi pp n^isirapB bj bjeoijiuSis? ¿BoijoBjd
ej na opeiqmea oSje ^eq? 'eniJiaop Bjsa oppirapB somaq anb zaA
buj 'Bpnapnoa ap sopBjsa anb Bsoa bj;o sa on Bija^em bj anb oppira
-pB soraaq anb jpap ajainb jena oj ¿se^sijeapi oqoaq somaq son anb
íoppnaAuoa neq son j^ap^jjag ap sojuaranSjB soj anb someSnodng
'omsijeapi ns ap sbo
-ijaBjd BBpnan^asnoa jbobs opipnajaad Bjaiqnq ts ^aja^jjag opi^amoa
ejaiqnq anb emsijos orasira ja opijaraoa nej^,, 'pepjaA bj ap nop^a
-ijdxa o nopinijap Bun anb SBra jas opiqap BJaiqnq on anb oj ap sep

�verdadera, es considerada provisoriamente por verdadera por el filó
sofo, en la medida en que ella recubre (llega a, o toma el sitio de)
una experiencia más real todavía, a la posibilidad en la cual, para
un experimentador más avanzado, el filósofo tiene razones en creer".
(W. James, Essays in radical Empiricism, págs. 201-2).
Tomada la noción de sustancia material, tal como se la considera
abstractamente (nótese que la orientación esencial del pragmatismo
es siempre contra las abstracciones), ¿qué resultados prácticos podría
tener, o cómo podría entrar en la experiencia? James consideraba un
único caso, pero usando un criterio puramente subjetivo de la verdad,
sin posibilidad de conformarlo con el objetivo. Ese caso lo encontraba
en la Eucaristía. "Dado que los accidentes de la hostia no cambian
en la cena del Señor, a peaar de lo cual se han convertido en el cuerpo
de Cristo, tal cambio debe ser sólo en sustancia. La sustancia-pan habrá
sido separada y sustituida milagrosamente por la divina, sin alterarse
las propiedades sensibles inmediatas". (W. James, Pragmatism,
pág. 88).
Considérese otro aspecto del problema de la sustancia: el debate
entre el materialismo y el espiritualismo. Generalmente se ve en el
materialismo una doctrina exaltadora de todo lo grosero, de todo lo
inferior. ¿Efectivamente, es así? Supongamos un materialismo que
nos asegurara la conservación de todos los valores, de nuestra vida,
que nos asegurara la inmortalidad, por un eterno retorno, por una
acumulación de energía o de cualquier otra manera, y coloquemos
enfrente un espiritualismo que niegue todo eso. Consideremos un ma
terialismo, de acuerdo al cual toda la naturaleza está regida por leyes,
sin que entre en ellas ningún propósito benéfico, y consideremos un
espiritualismo que nos diga que lejos de ser la naturaleza algo ciego
y sordo, es, por el contrario, la revelación de un espíritu maligno que
tiende a crearnos toda clase de sufrimientos, ¿consideraríamos ese
espiritualismo como una doctrina más noble y más digna?

sofía, como la poesía, o es obra de integración, de concinación, o no
es sino filosofería, erudición pseudo-filosófica". (M. De Unamuno,
Del Sentimiento Trágico de la Vida, pág. 19).
Considérense las consecuencias del materialismo. "La inmensa
marea del tiempo, que ha dejado entrever de cuando en cuando ri
sueñas costas de ensueño, irá esfumándose lentamente; arrastrará con
sigo todo, absolutamente todo; nada quedará que recuerde o repre
sente las cualidades singulares, los elementos de belleza que pudieron
contener. Habrá desaparecido de la esfera de la existencia cuanto
tuvo un hálito de vida o de movimiento, sin dejar un eco, una memo
ria, un algo, una huella de su paso, capaz de estimular un ideal seme
jante. Este completo naufragio y tragedia final pertenece a la esencia
del materialismo científico tal como se le entiende al presente".
(W. James, Pragmatism, pág. 105).
Mientras el materialismo significa la negación de un orden moral
eterno, y de toda última esperanza, el espiritualismo admite un orden
moral eterno, y no se opone a nuestras esperanzas. Se dirá probable
mente que no hay razones para admitir ninguna de las dos posiciones,
y que hasta parece como más probable que el materialismo tenga
razón, o que pragmáticamente es indiferente que se crea en una cosa
u otra, puesto que los hombres tienden a hacer más buenos aún sin
el temor y sin la esperanza concretas (Vaz Ferreira), pero de todos
modos, si al punto de vista personal, esto es, dejando a salvo la marcha
de la investigación, guiada sólo por el criterio objetivo, el espiritua
lismo aporta consuelo y esperanza, el pragmatismo lo defiende en
el entendido de que la creencia no perturba la aplicación de un tipo
explicativo contrario.
Analicemos ahora un problema ligado al anterior, relativo a si
existe o no un finalismo en la realidad. Igualmente que en el caso
anterior, lo que interesa es el planteo prospectivo, y el finalismo sólo
significará una mayor posibilidad de que "exista una promesa en el
mundo". De por sí, el argumento de las causas finales no puede traer
ninguna confianza en el ser superior que ha planeado el universo.
"Para el gorgojo, situado debajo de la corteza, la admirable adapta
ción del organismo del pájaro carpintero para cazarle, supone más
bien, un planeador diabólico". (W. James, Pragmatism, pág. 111).

La condena al materialismo no surge de lo que el materialismo
es, doctrina que preconiza la grosería o la insensibilidad de lo real,
sino por lo que no es, es decir, una garantía permanente de nuestros
más ideales intereses, de nuestras más remotas esperanzas. Es así que
para el pragmatismo los problemas toman un planteamiento prospec
tivo; no interesa plantear el tema hacia atrás y ver si antes rigió lo
material o lo espiritual, porque si lo espiritual fue lo rector y agotó
su energía, para nosotros es como si no hubiera regido. Se dirá que
todo esto es prescindir de la impersonalidad, de la eliminación de los
intereses individuales que deben caracterizar a toda filosofía, y ese
será un reproche que James aceptará gustoso, porque su doctrina,
más que una doctrina de filósofo, es una doctrina de hombre, y si
un filósofo no es un hombre, es todo menos un filósofo; es ^sobre todo
un pedante, es decir, un remedo de hombre. El cultivo de una cien
cia cualquiera, de la química, de la física, de la geometría, de la
filología, puede ser, y esto muy restringidamente y dentro de muy
estrechos límites, obra de especialización diferenciada; pero la filo-

Frente al problema del libre albedrío, ligado también al anterior,
por cuanto se plantea para saber si los principios de la naturaleza
material tienen o no aplicación a los actos humanos, James, adopta
una actitud que se relaciona mucho con lo que hemos dicho sobre la

— 148 —

— 149 —

Resulta admirable la previsión (si se admite el finalismo) con
la cual el Creador ha dispuesto la defensa del organismo frente a las
enfermedades, pero también resulta admirable la manera como ha
dispuesto las formas de ataque por parte de los micro-organismos.
Así, el finalismo, sin análisis, no significa, por sí, una doctrina
que prometa, pero puede llegar a serlo; en tanto que la doctrina
opuesta, no.

�bj ajqos oqoíp souiaq anb oj uo^ oqanuí BiioioBpj as anb pnjpaB Bun
BjdopB 'saniBf 'souBmnq soj^b soj b uoioBoijdB on o uauaij jBijajBiu
ezajBjniBu bj ap soidpuud soj is jaqss BJBd BajuBjd as oiu^na jod
'jouaiuB jb uaiquiBi opBij 'owpaqjB ajqij jap BUiajqojd jb ajuaj^
•ou 'Bisando
BuiJjaop bj anb ojubj na íojjas b jB^ajj apand ojad 'vj^tuojd anb
Buuiaop Bun 'is jod 'b^ijiuSis ou 'sisijbub uis 'ouisijbuij ja 'jsy
•souisiubSjo-ojoiui soj ap ai^^d jod anbBiB ap sbiujoj sbj oisandsip
Bq oraoo BiauBiu bj ajqBJimpB Bijnsaj naiquiBi ojad '6apBparajajua
bbj b aiuajj ouisiubSjo jap Bsuapp bj oisandsip Bq JopBaj[) ja jBna bj
hod (ouisijbuij ja aiimpB as is) upisiAajd bj ajqBJimpB Bjjnsa^j
"(TIT 'S^d 'luspnwSvjj 'sauíBf *^) 'wo3i[pqBip jopBausjd un 'uaiq
sbui auodns '^^jbzbo BJBd ojajuid^^a ojB^sd jap omsmeSjo jap upu
•BidBpB ajqsJiuipB bj 'BzaiJoo bj ap oÍBqap opBnjis 'ofoSjoS ja bjb^,,
•osjaAiun ja op^anBjd Bq anb jouadns jas ja ua bzubijuo BunSuiu
jaBjj apand ou sajBuij SBsnBO sbj ap OHiaum^jB ja 'is jod ag 't(
ja ua BsamoJd Bun Bisnca,, anb ap pspijiqísod joa'bui Bun bjb
ojos otnsijBuij ja A 'oAiiaadsojd oaiuBjd ja sa Bsajajni anb oj 'joij
osbo ja ua anb ajuaui[BnSj -pspipsaj bj ua orasijBuij un ou o
is b OAiiBjaj 'jouaiuB jb opB^ij BUiajqojd un BjoqB souiaoijBuy .
'OTJBJ1UO3p
odu un ap uops^ifdB B[ Bqjn^jad ou Biauaaj^ bj anb ap opipnajua p
na apuaijap o[ ouisijBin^BJd p 'Bzu^jadsa Á opnsuoa Biiode omsn;
-BnjiJídsa p 'oAiiafqo ouaiu^ p jod o^ps BpBinS 'uope^iisaAui B^ ap
BqoJBiu B[ oa[bs b opuBÍap 'sa o^s3 '^Buosjad b|8ia ap ojund [b ts 'sopoui
sopo} ap ojad '(Baiajja^ zb^) SBiaJonoa Bzusjadsa b^ uis á joinaj p
uis unB souanq sbui aa^Bq b uapuai) sajqmoq so[ anb ojsand 'bjjo n
Bun ua saja as anb a^uaiajipui sa aiuaraB^ijBinSBJd anb o 'u^zsj
onisijBiJojBui p anb a^qBqojd sbui ouio^ aoajBd BjsBq anb Á
'eauopisod sop sb[ ap buiiSuiu jpimpB BJBd sauozBj ^^q ou anb ajuaui
-ajqBqoad Bjip ag -SBzuBJadsa SBjjsanu b ánodo as on Á 'oujaja pjoin
napjo un a^impe orasipn^ijídsa p 'BzuBJtadsa Brapin Bpo^ ap Á 'oujaja
jbjoui napjo un ap uoi^BS^u bj boijiuSis ouisi^bij3jbui p
'(SOI *^?^ 'wstjmuSv^j 'sauíBf -j^)
*ua^uasajd p3 apuauua a{ as ouioa jb^ oaijjiuap otnsi^BiaajBiu pp
Bpuasa B{ b aoanajaad {buij Bipa^BJ} Á oiSBjjnBU oja^duio^ a^s^ 'ajuBf
-amas ^api un aB^nuiijsa ap zBds^ 'os^d ns ap Bjpnq Bun 'o[b un 'btj
-ornara Bun 'oaa un JBfap uis 'ojuaimiAora ap o BpiA ap ojijBq un OAnj
ojnBno spuaisixa B[ ap BJajsa v\ ap oppaJBdssap BjqBj^ -jauaiuoo
uojaipnd anb szafpq ap soiuamap so[ 'sajBjnSuis sapBpi[ena sb^ ajuas
-ajdaj o apjanaaj anb BJBpanb Bp^u ^opo^ atuauTBuifosqB 'opo^ oSis
-uo3 bjbj}sbxib í aiuaraBjua[ asopuBiunjsa bji 'ouansua ap sbjsoo SBuans
-ij opuBna ua opuena ap jaAaajua opefap Bq anb 'odraaij pp
Bsnaraui vjn •orasi^BiJ9jBiu pp SBpnanaasuoa sb^ asuajapisno^
'(61 '^9^ 'vPíA vl aP t^V-lX ojuaiuiini^s
'ounurenfi 3Q *p\[) "^Baijosoiij-opnasd uopipnja 'Bjjajosojij ouis sa
ou o 'uopBupuoa ap 'uppBj^ajut ap Bjqo sa o 'Bisaod bj oraoo 'bjjos

•IÍJ BI o^^d ÍBpBiouajajip uoioBzi[Bpadsa ap Bjqo 'sajiuii[ soqoaaisa
^nra ap oj;uap Á aiuaurepi^uiJ^saj Ánva o^sa A 'jas apand 'Bi^opfij
bj ap 'BjjjaraoaS bj ap 'b^isjj b[ ap 'Boirainb v\ ap 'Bjambpn^ Bp
-uap Bun ap OAij^nD ^3 •ajqraoq ap opamaj un 'jp^p sa 'at^^pad un
opoi ajqos,, sa íojoso[ij un gouara opoj sa 'aiqraoq un sa on ojoso[ij un
is ^ 'ajquioq ap Burrpop Bun sa 'ojosojij ap Buijjoop Bun anb sbut
'Buui^op ns anbjod 'osojsnS BjBidaas satUBf anb aqaojdaj un Bjas
asa Á 'Bjjoeojij Bpoi b jBziaajaBJBa uaqap anb sa^BnpiAipui sasajainr
sof ap uopBnimip ^\ ap 'pBptpauosjadrai b^ ap jipupsajd sa ojsa opoj
anb BJip ag •opi^ai BJaiqnq ou is orao^ sa sojjoson BJBd 'Bj^jana ns
ojo^b á ao;aaj o[ anj p^niuídsa o^ is anbjod 'pnjiJid^a o[ o puaiBui
o[ otSij satuo is jaA Á bbjjb BpBq BUia) [a JBa;uB[d Bsaja^tn ou iociij
•oadsojd oiuairaBajuB[d un UBraoj SBraa^qojd so[ oinspBin^Bjd p BJBd
anb isb s^ -SBZUBjadsa SBjoraaj 8biu SBj^sanu ap 'sasaja^ni sapapi sbui
soJisann ap ajuauBinaad bjjubjbS Bun 'jioap sa 'sa ou anb o\ Jod ouis
'paj o¡ ap pBpijiqísuasui ^s\ o BuasojS bj Bziuoaa^d anb BuiJjaop 'sa
omsi^BuaiBui p anb o[ ap aSjns on orasi[BijajBui p3 Buapnoo b^j
¿BuSip SBra A a[qon sbui Buiajoop ran omo^ oinsijBnjijjdsa
asa souiBijBjapisuo;)? 'soiuairaijjns ap assp Bpo; soujsaja b apnaij
anb ouSijBtu njjjjdsa un ap uopBpAaJ B[ 'oijbjjuod p jod 'sa 'opjos A
oü^io oJj[b Bza^jniBu B[ jas ap sofaj anb B^ip sou anb oras^BnjiJídsa
un soraajapieuoo A 'ooijauaq o^igodojd nnSuiu SB¡p na ajjna anb uis
'sajía^ Jod Bpi^aj Bjsa BzajBJnjBn ^\ Bpo^ ^no p opjan^B ap 'oursi^Buaj
-bui un soraajapisuo^ "osa opoj an^ain anb orasi^BnjiJídsa un a^uajjna
soinanbopDD A 'Bjausui bj;o jambp^na ap o Biájaua ap uopB^nmnaB
Bun Jod 'oujojai oujaja un jod 'pBpi^jaoraui b^ BJBJn^asB son anb
'spiA Bjjsann ap 'saJopA so{ sopo; ap uopBAJasuoa b^ BJBjnSasB son
anb omsT[Bija)Bui un somB^uodng ¿isb sa 'ajuaraBAíjaajg? uoijajuí
o^ opoj ap 'ojasoj^ o\ opoj ap Bjopsi^xa Buiajaop sun orasi[BuajBra
p na 8A as ajnarajBjaua^ •omsi^mijídsa p A orasi^BjjajBiu p ajjua
aisqap p :BionBjsns B[ ap Braa^qo^d pp o^aadse ojio asajapisuo^
•(88 -^^d
'wspowSvuj 'sainBf •j^^^ 'u8BjBipaunii sa^qisuas sapBpaidojd sb^
asJBJajfB uis 'buiajp b^ jod ainaraBsojSB[ira Bpinjijsns A BpBJBdas opis
BjqBq UBd-BpnBisns b^ •BionBjsns na ojos jas aqap oiqraBD pj 'ojsu^ ap
odjana p ua opijjaAUOo uBq as pna O[ ap jBsad b 'jouag pp Buaa bj na
UBiqraBO ou Bi^soq b^ ap sajnapioos boj anb opBQ,, "BijsiJBong b^ na
BqBJiuoaua oj ossa as^ •OAi;afqo p uo^ o[jbuuojuo3 ap pBpijiqísod uis
'pBpjaA B[ ap OAi^afqns ajuaniBjnd ouajija un opuBsn ojad 'oseo o^iun
un BqBjapisuoa samBj* ¿Bianaoadxa bj na JBjjua Bjjpod oraoa o 'janai
Bjjpod soonoB^d sopB^^nsaj anb? '(sauopoBj^sqB sb[ Bjjuoa ajdraais sa
orasi;BraSBJd pp jBiauasa noioBiuajjo b¡ anb asaipu) ajuaraBjaBajsqB
Bjapisnoa b^ as oraoo jbj 'p^ijajBiu BiauB^sns ap uopou bj BpBinoj^
•(^-XOZ 'sS^d 'wsiotjidiu^^ jvotpvj ut sXvss^ 'sauíBf *^)
•Kaaaja ua sanoz^j auan ojosojij ja 'opezuBAB sbui JopBjuaruiaadxa un
BJBd 'jBna bj ua pBpijiqísod bj b 'BiAspoj jb^j sbui epnauadxa Bun
(ap ojiís ja Bmo} o 'b ^Sajj) ajqnaaj Bjja anb ua Bpipam bj ua 'ojos
"9ITI Ia JO(I B-iapBpjSA jod ajuatunuosjnoud BpBJapisno^ sa

�tendencia general de su pensamiento, más que de su pensamiento,
sobre su concepción del mundo.
Dejando de lado la importancia del problema frente a la idea de
responsabilidad, el libre albedrío significa "novedades en el mundo:
el derecho a esperar que en sus elementos más hondos, como en sus
fenómenos más superficiales, el futuro no se repita idénticamente
y no imite el pasado. Pero esa imitación en masse está bien patente:
¿quién puede negarla? Cada ley, por secundaria que sea, presupone
la "uniformidad" de la naturaleza; pero la naturaleza sólo puede ser
aproximadamente uniforme. Las personas en quienes el conocimiento
del pasado ha engendrado el pesimismo (o dudas acerca de la bondad
del mundo, que serían certezas si aquélla supusiera enteramente fija),
siéntese naturalmente inclinada hacia el libre albedrío como doctrina
meliorista, porque siquiera admite el progreso como posible, en tanto
que el determinismo nos pinta la noción de posibilidad como hija
de la humana ignorancia y los destinos del mundo gobernados por la
necesidad y la imposibilidad.
La teoría del libre albedrío es, pues, una teoría cosmológica ge
neral de promesa, como la de Absoluto, la de Dios, la de Espíritu,
y la de Plan". (W. James, Pragmatism, págs. 118-9).
En este aspecto de la filosofía de James es en donde se advierte
como más enérgica la influencia de Renouvier. Para este filósofo, lo
real se presenta a nosotros bruscamente y hay comienzos primeros,
números absolutos y términos definitivos, por más que intelectualmente esto pueda aparecer oscuro". (W. James, Some Problema of
Philosophy, pág. 164).
Siguiendo esos principios, Renouvier, "podía creer en la posibi
lidad de novedades absolutas, comienzos primeros, dones nuevos, opor
tunidad, libertad y actos de fe. Según él, la realidad es desbordante,
la explicación conceptual insuficiente.. En fin, la realidad debe ser
postulada pieza por pieza, y no perpetuamente deducida de una rea
lidad preexistente". (W. James, id., págs. 164-5).
La interpretación intelectualista de la causalidad también nos
lleva a una negación de la novedad. Se termina, en el último acto,
por establecer una relación de identidad estática entre los dos con
ceptos que el espíritu sustituye a los hechos percibidos primitiva
mente, como unidos por un lazo causal, (v. James, op. cit., pág. 206, y
E. Meyerson, Identité et Realité, cap. I).
En James aparece una concepción dramática de la realidad, en
donde hay actividades que persiguen fines conscientes a través de
obstáculos sensibles y que los superan. Numerosos casos ilustran
de cómo la creación es un aspecto del problema de la actividad, al
cual nos hemos referido, como nos hemos referido igualmente a la
dificultad por parte del intelectualismo, para comprender ese hecho.

Hay un solo antecedente incondicional en todas las obras de la
civilización que conocemos, y es la actividad humana. ¿La dificultad,
para comprender la causalidad eficiente en Meyerson, no provendrá,
de que este epistemólogo se coloca en un punto de vista estrictamente
intelectualista ?
La posición de James aparece, así, ligada a la de Whitehead, con
la noción de proceso, que pertenece a este último, y a la cual hemos
aludido y surge también como muy cercana a la de Sellars. Compárese
el cap. XIII de Some Problema of Philosophy, el VII de los Essays
in Radical Empiricism, el Apéndice de A Pluralistic Universe, con
este pasaje de Sellars: "La idea de novedad tiene dos acepciones di
ferentes. Algunas veces, cuando hablamos de una cosa o de un acon
tecimiento nuevo, es cuando tenemos delante de un espíritu el hecho
que no había sido experimentado anteriormente. En ese caso, es sobre
la novedad en la experiencia, en que se insiste. En sí mismo el objeto
puede ser tan viejo como el mundo. Pero podemos también querer
decir por el término "novedad" lo que se podría llamar la novedad
existencial, la aparición de algo fuera de nosotros. Es evidente que
se trata aquí de condicionamiento causal. Ahora bien, yo pretendo
que éste es bien el dominio de la emergencia. Es un caso de causalidad
en que algo que no existía antes, nace de golpe. Es la novedad "exis
tencial" y no la novedad "experiencial" lo que la emergencia subraya.
Cuando planteamos la cuestión de la causalidad innovadora, nos
damos bien cuenta de que no hay nada en el concepto de novedad
como tal, que condene esta concepción. Mantener que el efecto debe
igualar la causa, es dogmatismo puro y simple, y ese dogma expresa,
yo creo, en gran parte, esta unión del racionalismo con el mecanismo
tradicional de que hemos hablado. Pero si la organización o el plan
de estructurar es el trazo significativo de los sistemas físicos, debemos
esperar que el efecto sea una cosa distinta a la causa. La resultante
debería ser, en esta hipótesis, una nueva organización que tiene pro
piedades que le están ligadas". (R. W. Sellars, L'Hypothése de Femergence, R. de Metaphysique et de Moróle, 1933, pág. 322).

B) El problema de lo Uno y de lo Múltiple
Este problema es para James de una importancia fundamental,
cuya solución nos indicará su actitud metafísica, que se proyecta sobre
los demás problemas que aborda.

"La actividad produce más efectos que los que proyecta literal
mente. En la mayoría de los casos, el fin, no es definido más que una
dirección general, a lo largo de la cual están emboscadas toda clase
de novedades y sorpresas". (W. James, id., pág. 213).

Como se sabe, las respuestas giran en torno al monismo y en
torno al pluralismo. Hay en casi todos los espíritus, una tendencia a
admitir y sostener el monismo. Planteando el problema pragmática
mente, diríamos: ¿qué hechos serán diversos como consecuencia de
una u otra respuesta? ¿En qué reconoceremos la unidad? El mundo
es uno; bien, ¿cómo es uno? ¿Cuál es el valor práctico de la unidad
para nosotros? (v. James, Pragmatism, pág. 132).
El problema puede plantearse de esta otra manera: ¿la realidad
existe distributivamente o colectivamente? ¿bajo la forma de indi-

— 150 —

— 151 —

�— tsi —
•tput ap Braioj bj ofeq? ¿ajuaniBAiiaajoa o ajuamBAiínqijjsip
pepi[B3j bj? :BiauBiii bijo Bjsa ap asjBa:iUBjd apand Bmajqojd jg
*(&lt;Jl *^?^ 'VlSttVtu^vJJ 'sauIBf *A) ¿8OJJO8OU BJBd
pepian j ap ooijofad jojba ja sa jBn;^? ¿oun sa ouipo? 'naiq íoxm sa
opnnin ^3 ¿pspiun bj somajaaouoaaj anb ng? ¿Bisandsaj bj^o n Bnn
ap Bpuanaasuoo ornoa sosjaAip nejas soqaaq anb? :8otnejjip 'ajuara
-BaijBraSBid Btnajqojd ja opireajnBj^j •orasmora ja janajsos A jtjtrapB
b Bpnapnai Bun 'snjujdsa soj sopoj isb ua abjj •orasijBjnjd jb oujoj
na • omsinonz jb oujoj na ubjiS SBjsandsaj sbj 'aqBS as 0^103
•BpjoqB anb setuajqojd semap soj
gjqos Ejoa^oíd as anb 'BDisjjBjain pnjija^ ns BJBoiput son uopnjos baíu&gt;
'jBjuauíBpunj BpuBjJodun uun ap sarauf Bjed sa Binajqojd ajsg

&amp;jdpjnf\[ oj ap ^ oti^2 0^ ap vuiajqoud ¡^ (q
'€61 '&amp;P&gt;-u&gt;^^[ ap %a anbisÁvdviaj^ ap -j^ 'aouag
•uawaj ap 9S9i¡iodj]^q 'sjejjag '^ -^) 'K8BpBij obís aj anb sapep^id
-oíd auaij anb u^idbziubSjo BAann Bun 'sisaiodtq Bjsa ua 'jas Bjjaqap
ainB^jnsaj B^ *B8nB3 bj b Bjmisip bsoo Bun Bas oj^aja ja anb jBjadsa
somaqap 'so^rsij SBina^Sis soj ap oai;boijiu3is ozbjj ja sa jBjni^njisa ap
UBjd ja o nopBZTus^jo bj is oja^ *opBjqBi{ somaq anb ap jBnoioipBjj
orasiuB^am ja uoo omsijBuopBJ jap upiun Bisa 'a}JBd hbj3 na 'oaja oÁ
'Bsajdxa BinSop asa A 'ajdnns A ojnd oingi}BinSop sa 'sene^ ej jBjsnSí
aqap ojoaja ja anb J3ua^uuj^[ •n9pdaouo3 Bjsa anapuoa anb 'jbj otnoo
pBpaAou ap o^daouoa ja na Bp^u i^q on anb ap Bjuano naiq soraBp
son 'BJopBAouní pBpijBsnBD bj ap uoiisana bj souiBajuB[d opnBn^)
•B^Bjqns BiDuaSjaraa bj anb oj itjBiDnaiJadxaf? pBpaAon bj on A MjBianai
-sixa,, pspaAon bj g 'adjo^ ap a^en 'sajuB Bi;sixa on anb oSjb anb na
pepijBsnBa ap osbd un s^ -BpnaSjama bj ap oiuiraop ja naiq sa ajsa anb
opuaiajd oA 'naiq Bjoqy "jEsn^a oinairaBnoiDipnoa ap rabs bjbjj as
anb ajuapiAa s^ 'sojioson ap Bjanj oSjb ap uopijBdB bj 'ppnajsixa
pepaAon bj jbuibjj Bjjpod as anb oj t4pBpaAou,, ouiniiaj ja jod jioap
jajanb naiqoíBj somapod oja^ 'opunm ja oinoa ofaiA ubj jas apand
o^afqo ja ouisiin js ng 'aisisni as anb na 'spnauadxa bj na pBpaAon bj
ajqos sa 'osea asa ng -a^uaniJoijaiuB opBinamuadxa opis Biq^q on anb
oqoaq la mijídsa un ap aiusjap somanai opu^na sa 'oAanu ojuaitapaj
-uoob un ap o Bsoa Bnn ap soraBjqBq opu^na 'saoaA SBunSjy 'sa^uajaj
-ip eauopdaaB sop auai) pBpaAon ap Bapi wj^ :sjBjjag ap aÍBSBd aisa
noa 'asjtaaiufl oi^sijvunjj y ap a^ipuady ja 'msioididui^ jooipw^ vt
sÁvss^ boj ap HA Ia '^ildosojiqj fo stuajqouj autog ap jjjx "^bo ja
asajBdmo^ 'sje^jag ap bj b BUBoaao inuí omo^ naiquiej a^jns A opipnjs
somaq jBna bj b A 'ompjn aisa b aoauajjad anb 'osa^ojd ap uopou bj
uod 'pBaqajín^ p bj b BpBSjj 'ibb 'aoajsdB saniBf ap uopisod b^j
ainaniBiauisa bjsia ap ojnnd tm na boojod as oSojomaisida a^sa anb ap
'BjpnaAOJd on 'uosjaAaj\[ na ainapija p^pijBsnBa bj japnajdmoa BJBd
'pBjjnoijip B^j? 'BuBumq pBpiAi^ae bj sa A 'somaaonoa anb uopBzijtAio
bj ap SBjqo sbj SBpo) na [Bnopipnoaní ainapaaainB ojos un ^bjj

— OSI —
' (I&amp; *s?^ '"Pí 's^niBf -j^^) -((8Bsajdjo8 A sapspaAon ap
asBja Bpoj SBpBasoqma nejsa jeno bj ap oSjbj oj b 'jeiauaS nopaajip
Bnn anb sem opiuijap sa on 'uij ja 'sosbo soj ap BuoiBín bj ng 'ainam
-jBJaiij BjaaXoíd anb soj anb soiaaja SBm aanpojd pBpiAijaB vjn
•oqoaq asa lapuajdmoa Bjed 'orasijBnjoaja^m jap a^jed Jod pBjpnDijrp
BJ b a^uamjBnSí opuajaj soraaq son omoa 'opuajaj souiaq son jBno
jb 'pBptAij^B bj ap Bmajqojd jap o^^adsB un sa uop^aja bj omoa ap
nBJisnji sosbo sosojamn^[ 'UBjadns soj anb A sajqrsnas sojn^eisqo
ap saABJ^ b sa^napsnoa sauíj nan^isjad anb BapBpiAi^oB jíeq apnop
na 'pBpijBaí bj ap BapBniBjp nopdaonoo eun aaajBds sanisf n^
• (1 'dsa 'atijva}j ja ajijuapj 'nosaa^aj^ -g
A '90^ '^Bd '*jp *do 'saniBf *a) -jBsnBa ozbj un jod sopiun omoa 'ajuara
-BAijiniwd sopiqpjad soqaaq soj b aXnji^sns njijjdsa ja anb sojdao
-noo sop soj ajina B^ijB^sa pBppnapi ap uopBjaj Bnn jaoajq^jsa jod
'ojaB onnijn ja na 'Buiuuaj ag -p^paAon bj ap nope^au Bnn b ba^jj
son uaiqraej pepijBsnBa bj ap B^sijenjoajaiui uopBjajdjajui b^j
'(S"í"9l "8^Bd '-pi 'sauíBf -^^) ^ajuajsixaajd p^pij
-B3J Bnn ap Bppnpap ajuarasnjodjad ou A 'Bzaid jod Bzaid BpBjnjsod
jas aqap pBpijeaj bj 'uij ug 'aíuapijnsni jBmdaauoa nopBaijdxa bj
'ajuBpjoqsap sa pepjjBa^ bj 'ja nti^ag -aj ap sojob A pBuaqrj 'pepiunj
-jodo 'soAanu sauop 'sojaraijd sozuaiuioa 'SBjnjosqe sapepaAon ap p
-iqi8od bj na Jaaja Bjpod,, 'jaiAnona^ 'soidpuiJd sosa opnam^ig
fo swajqojj autog 'sauref *^) -^o^naso jaaajede epand ojsa ajuara
-jBnjaajajuí anb sbut Jod 'soAijimjap souirajcaj A soinjosqB sojanmn
'soaaraod soznaimoa ^sq A ajuatuBOsnjq sojjosou b Bjuasajd as jsaj
oj 'ojospjij a^sa bjb^ •JtaiAnonajj ap Bpuanjjur bj BoiSjana sbui oraoo
ajjaiApB as apnop ua sa samef ap bjjosojij bj ap ojoadsB ajsa ng
'(6-8IT '8S?d 'tusttvtugnuj 'saniBf -^) -kubj^ ap bj A
'njtjjdsg ap bj 'soiq ap bj 'ojnjosqy ap bj onioa 'nsawoud ap jBjau
-aS Boi9[ora8oo Buoaj Bnn 'sand 'sa ojjpaqje ajqrj jap Bjaoaj b-t
•pBpij;qi8odrar bj A pBpisaaan
bj Jod sopBujaqoS opunra jap sonpsap soj A BpaBjouái Bu^ranq bj ap
efiq oraoa pepijiqísod ap uopou bj Bjuid son orasiuirajajap ja anb
ojubj ua 'ajqi8od oraoa osajSojd ja ajtuipB BJainbis anbjod 'oisjuoijaiu
eniJiaop oraoa ojjpaqjB ajqrj ja spBq Bpenijam ainanqejn^Bn asajuais
'(BÍÍJ ainaraBjajua Bjaisndns e^janbB is SBzajj^a UBjjas anb 'opunuí jap
pspuoq bj ap eajaae sepnp o) orasituisad ja opBjpnaSua Bq opsssd jap
ojnairapouoa ja sanamb ua SBnosjad sb^; "auijojiun ajuaraBpBmixojdB
jas apand ojos BzajejnjBu bj ojad íbz3[bjiijbu bj ap wpBpinuojinnw bj
anodnsajd 'Bas anb Bijspnnaas jod 'Aaj spe^ ¿bjjbS^u apand narab?
:ajuajBd uaiq eisa assoui ua nopBjtmi Bsa ojaj -ope^sd ja ajirai ou A
ajuaraBopuapi Bjidaj as ou ojnjnj ja 'sajBiaijjadns bbui sonamonaj
sns na oraoa 'sopuoq sbui soinamaja sns ua anb JBjadsa b oqaajap ja
:opunui ja ua sapvpaooun b^ijiu^is ojjpaqjB aaqij ja 'peptjiqBsnodsaj
ap Bapi bj b ajuajj Bmajqojd jap BpuBjjodrai bj op^j ap opnBfaQ
•opunra jap noiadaauoa ns ajqos
'ojnairaBSuad ns ap anb sbui 'ojuairaBsuad ns ap jBJanaS Bpuapuaj

�viduos, de particularidades, de realidades distintas y personales?, o
sólo bajo la forma de todos y conjuntos? El pluralismo se atiene a la
forma distributiva; el monismo, a la forma colectiva". (W. James,
Some Problems of Philosophy, pág. 114).
Indudablemente que todos tenemos un poco la inclinación de
sentirnos más a gusto con la fórmula monista. Aparte de que el inte
lecto tiene una tendencia a la unificación, una cierta dosis de misti
cismo alimenta esa tendencia, y es conveniente recordar que el monis
mo místico es una de las formas de monismo más perfectas que se
conocen. Piénsese en Plotino, en el Baghavat-Gita, Al-Ghazzali. "Yo
llamo místico a esta variedad de monismo, no sólo porque se expresa
en fórmulas que desafían toda inteligencia, sino porque se acredita
a sí mismo apelando al éxtasis, lo que no está permitido a todo el
mundo". (James, id., pág. 116, y The Varieties of Religious Expe. rience, Lectures XVI y XVII).
Otro tipo de monismo es el que podría llamar sustancial, del
cual tenemos una muestra magnífica en la doctrina de Spinoza. Como
la idea de sustancia es la misma que hemos analizado y criticado, de
acuerdo al método pragmático, no vamos a insistir sobre esta forma
de monismo.
Hay otra forma que se podría llamar noético. Lo múltiple des
aparece como tal en cuanto es pensado. Hay una función de unifi
cación en la conciencia, como lo ha demostrado Kant, y así los cre
yentes de lo Absoluto suponen un ser omnisciente para el cual la
multiplicidad desaparece. Así encontramos en Royce: "Sólo el Ser
Infinito, el solucionador de problemas, el completo pensador, el que
sabe lo que queremos aun cuando estemos confusos e ignorantes, el
que nos incluye, el que tiene el mundo presente en unidad, ante quien,
todo pasado y toda verdad futuras, toda distante y oscura verdad
es clara en un eterno momento, para quien lo lejos y lo olvidado es
cercano, quien piensa el conjunto de la naturaleza, en quien son todas
las cosas, el Logos, el poseedor del mundo, —sólo su existencia, digo,
es perfectamente segura". (J. Royce, The Spirit of Modern Philosophy,

reciente, el haber forjado la coherencia del mundo, según estas vías
directamente representables, en vez de derivar su unidad de la "inhe
rencia" de sus partes (cualquiera fuera su significación), a un in
concebible principio entre bastidores". (W. James, Pragmatism,
págs. 147-8).
Múltiples formas de monismo pueden mencionarse además de las
antedichas. Se habla de un monismo de origen o de unidad causal;
de unidad final o ideológica, de unidad estética.
Pragmáticamente encontramos que el mundo es uno y múltiple
a la vez. Así, se puede encontrar dentro del propio James, momentos
en donde se acerca a lo unitario, y momentos en que se acerca más
enérgicamente al pluralismo.
La unidad pragmáticamente considerada, resulta de que acentua
mos el valor de las experiencias conjuntivas; eso tiende a mostrar,
no una unidad perfecta, aniquiladora de las partes, como lo hacía
el absolutismo idealista, sino una unidad por encadenamiento ininte
rrumpido. Desde ese punto de vista, vemos sistemas de conexión di
versos. En primer lugar, de acuerdo a la energía de esas conexiones,
tendríamos un mundo unido sólo por eslabones ligados por la conjun
ción. "Tal universo es aún ahora el conjunto de nuestras vidas inte
riores. Los espacios y tiempos de nuestra imaginación, los objetos y
hechos de nuestros ensueños, no son más o menos incoherentes Ínter
se, sino absolutamente privados de una relación definida con los con
tenidos similares de cualquier otro espíritu. Nuestros varios ensueños
individuales de este momento, se compenetran laxamente sin influirse
ni interferirse. Coexisten, pero sin un orden ni un receptáculo, y son
el punto de vista más inmediato a un "múltiple" absoluto que pode
mos concebir. No podemos siquiera imaginar la razón por qué debe
rían ser conocidos todos conjuntamente, y mucho menos, de ser co
nocidos así, como podrían ser conocidos como un todo sistemático.
Pero añadid nuestras sensaciones y acciones corporales, y la unión

tejido de la experiencia, en igual medida que los términos que conec
tan; y constituye una gran realización pragmática para el idealismo

ascenderá a un más alto grado. Nuestros audita et visa y nuestros actos,
van a caer en aquellos receptáculos de tiempo y de espacio en los
que cada hecho halla su fecha y su sitio. Forman "cosas" y constituyen
también "géneros" y pueden ser clasificados. Sin embargo, podemos
imaginar un mundo de cosas y géneros en el cual las interacciones
causales que nos son tan familiares no existan; todo en él, sería inerte
con respecto a todo lo demás, y rehusaría la propagación de su in
fluencia. Podrían trascender las influencias mecánicas, pero no así
la acción química. Tales mundos hallaríanse mucho menos unificados
que los nuestros. Además, podría haber una interacción físico-química
completa, pero no espíritus; o espíritus, pero completamente retira
dos, sin vida social o una vida social limitada a la simple relación
sin amor; o amor, pero no costumbres o instituciones que hubieran
de sistematizarle. Ninguno de estos grados de universo sería absoluta
mente irracional ni desintegrado, por inferior que pudiera aparecer
mirado desde los grados más altos. Por ejemplo: si nuestros espíritus
llegaran a "conectarse" telepáticamente, de modo que conociéramos

— 152 —

— 153 —

pág. 374).
Obsérvese que esta forma de monismo puede perfectamente rela
cionarse, y aun fundirse, con la anterior, ya que esa noción de un
conocedor único, eterno e instantáneo, procede de ese concepto de
sustancia a que tanta importancia dieron los primeros filósofos, y con
el cual se hizo tanta obra de unificación: la sustancia universal, exis
tente en sí y por sí, y de la cual todos los hechos particulares de la
experiencia no son sino formas a las que sirve de sostén. "La sustancia
hubo de sucumbir a la crítica pragmática de la escuela inglesa. Ahora
aparece con otro nombre, para designar el hecho de que los fenó
menos se nos dan realmente en grupos y formas coherentes, las mismas
formas en que nosotros, como conocedores finitos, las experimentamos
y pensamos conjuntamente. Tales formas de conjunción son parte del

�— ssi —
soniBjaioouoD anb opoin ap 'a^uamBaiiBdaja} 44asjBiaano3M ejj
snjoídsa sojjsanu is :ojdmafa jo^ ^sojjb sbui sop^^á eoj apsap opBJira
jaaajsdB BJaipnd anb jouajuí Jod 'opBjSaimsap ra jbuopbjji ajuara
-Bjnjosqs Bijas osiaAiun ap sopej^ soasa ap ounSui^f 'ajjBziiBtaaisis ap
UBJaiqnq anb sauopnjijsui o sajqumisoa ou ojad 'joraü o íjouib uis
uopsjaj ajdrais B[ b BpB^iunj p^pos BpiA Ban o {Bpos BpiA uis 'sop
-BJijaj aluamBiajdmoa ojad 'snjijidea o ¿sn^ijídsa ou ojad 'Bjajdmoa
B3irajnb-O3isij uopaBJajui Bon jaqsq Bijpod 'SBinapy 'sojisann soj anb
sopBaijiun souam oqonm asuBiJBjjBq sopunta sajBj^ -Boituinb uopaB bj
ibb on ojad 'SBaiusaara SBpuanjjuí sb[ japuaasBj) uBiapoj; •Bptranjj
-ni ns ap uopBSBdojd bj BiJBsnqaj ^í 'SEiuap oj opoj b oiaadsaj uoa
oiJaut Bijas 'ja ua opoj íirejsixa ou sajsijiniBj ubj uob sou anb sajBsnBa
sauopaBJajuí B[ j^na p n^ sojanaS ^ sbsoo ap opunut un aBuiSBini
soraapod 'oSjBqxna mg •sopBoijiSBp jas uapand Á 448OJaua,, uaiqraBj
ua^n}T}8no3 A usbbo3,, ubuijo^ 'oi^is ns A qoaj ns BjjBq oqaaq BpBa anb
so^ na op^dsa ap A. odraaij ap sop^DBjdaoaj so^pnbB na j^bo b uba
'soiae soj^sann 1 vsm j^ nnpnv soj)san^[ "opBjg oip sbui un b B
noiun b^ A 'sa^BjodJoo sauoiooB A sauopBsuas SBjjsann ptpBUB
•oauBinaiSTs opoj un oraoo sopponoo jas UBjjpod oraoa 'isb soppou
-oo Jas ap 'souaui oqantn A 'ajuaniBiunfnoo sopoj soppouoa jas nmj.
-aqap anb jod uozbj b[ jbut^boii BJainbis soraapod o^j •jrqa^uo^ som
-apod anb ojnp^sqB ^a^dijpriui,, un b ojEipaurai sbui bjsia ap ojund p
uos A 'op^DBjdaoaj un iu uapjo un uis oj^d 'uajsixao^ 'asjijajjaiui ra
asJin^juí uis ajnamBXBj UBJiauadmoo as 'ojnaraora a^sa ap sapnpiAipui
souansua soijba soj^san^ •n^ojdsa ojio jatnb^Bna ap saJBjiuits sopiua^
-uod so^ no ePTnTPP ^opep-i buti ap sopBAod ojuauiBin[ogqB ouis 'as
j. a jui sa;uaaaqooui souora o sbui uos ou 'souansua soj^sanu ap soqaaq
A sojafqo soj 'u^pBniSBun Bj^sanu ap soduiap A sopBdsa so^j "sajoij
-a^uí SBpiA SBJisanu ap oiunfuoa p bjoub otib sa osjaAiun ^x *noP
-unfuoo v\ jod sopBSi^ sauoqBpia Jod opps opmn opunm un soraBijpuaj
'sauoixauo^ SBsa ap Bigjaua b[ b opjanaB ap 'jBgn^ jaunjd u^; *sosj3a
-ip uoixauoo ap gBra^jsis somaA 'bisia ap oiund asa apsaQ -opidunuj
-ajuiui oui^iuiBuapBona jod pBpnm Bun ouis 'B^si^api oursi^npDsqB p
Bj3Bi{ of ouioa 'sajjBd sb^ ap BjopB^inbiuu 'B^aajjad pBptun Bun ou
'jBjjsora b apuaii osa ísBAiiunfuoa SBpuaijadxa sb^ ap jojba p som
-BniuaaB anb ap Bipnsaj 'BpBiapisuoo 9jnaraBDijBuiSBjd p^piun vj
'omsipjn^d \e a^u^raBaiSjaua
sbui B^ja^s as anb ua sojuaraora A 'oije^iuii o[ b BajasB as apuop ua
sojuoraom 'sarasf oidojd [ap ojiuap JBJ^uoana apand as 'isy -zaA v\ v
a^diipriui A oun sa opunm p anb sourexiuoona aiuaraBDi^BraSBJj
•Bonajsa pBpiun ap 'BoiSop^ap; o puij p^piun ap
^psnsa pBpiun ap o uaSuo ap omsiuom un ap B^q^^ ag
sb{ ap SBinapB asJBuopuam uapand omsiuom ap sbuuoj
'uispniuSnjj 'saraBf #^) "^^SajopiíSBq aJiua oidpmjd ^
-ui un b ' (uopsaijiuSis ns ejanj Bjamb^na) s^jjBd sns ap
-aquí,, b^ ap pBpiun ns jBAijap ap zaA ua 'sa^qBjuasajdaj
sbia SBisa unSas 'opunm pp Bpuajaqoa bj; opBÍJOj JaqBq p

4Bpuaj

omsipjapi p BJBd BopBraSBJd uppBzi^ajt ubjS Bun a^n^iisuoa A íubj
-33UO3 anb souirajaj so[ anb Bpipam [BtiSi na 'spuaijadxa b[ ap optfaj
pp aiJsd uos uopunCuoa ap sbuijoj sa^j^ •a^uauíBjunfnoo soniBsuad jÍ
soraBiuaraijadxa sb^ 'sojiuij sajopaaouoa oraoa 'sojjosou anb ua sbiujoj
ssrasira sb^ 'saiuajaqoa sbuijoj A sodnj^ na ajuara^aj uep son as souam
-ouaj so[ anb ap oqaaq p uSisap BJBd 'ajqmon ojjo noa aaajBd
BJoqy 'Bsa^Sui Bpnasa B^ ap Bartcutóejd B3ijiJ3 b[ b Jiqranons ap oqnq
BpuBisns vjn -uajsos ap 9ajis anb sb^ b sbutjoj ouis nos on Bpuauadxa
B[ ap sajB^naiiJBd soqoaq boj sopoj ^Bno b^ ap A 'js jod A is na aína}
-sixa 4p38jaAiun BpuBjsns B^ ^u^pBsijimi ap Bjqo b^ubj oziq as p3na p
uo^ A 'sojoso¡ij sojamud so[ nojaip BpuBjjodrai b^ubj anb b BpuBisns
ap oidaauoa asa ap apaaojd 'oauE^uBisui a ouaaja 'oaiun jopaaouoa
un ap uopon Bsa anb vA 'JOijajuB v\ uoa 'asjipunj une A 'asjBuop
-Bpj ajuaniBjaajjad apand omsiuom ap buijoj Bisa anb asaAjasqQ

'(fL2 &gt;s?d
'^t{doso¡ii{j u^apoj^^ fo tiutd^ ai/j; 'aa^o^ -f) •44Bjnas aiuaraB^aajjad sa
'oip 'Bpuajsixa ns op^s— 'opunra pp jopaasod p 'soSo^j p 'sbso3 sb^
s^po; uos uainb na 'Bza^BjnjBU bj ap ojunfuoa [a Bsuaid uamb 'ou^ajao
sa opepiAp^ o[ A sofaj oj uamb BJBd 'ojuauíora oujaja un ua Bjep sa
pspjaA BJnDso A ajuBjsip Bpoj 'SBjnjnj pBpjaA Bpoj jÍ opBSBd opoj
'uamb aín^ 'pBpiun ua a^uasajd opunra p auan ^nb p 'aXnpui sou anb
p 'sa^uBJouSx a aosnjuo^ somaisa opusna une somajanb anb oj aq^s
anb p 'jopBsuad o^a^draoa p 'sBma^qojd 3p jopEuoptqos p 'oiiuijuj
jag p o^pg,, :aa^o^ ua souiBJjuooua isy -aoaJEdesap pBppi^dpinuí
B^ [Bna ^a BJBd ajnapsmrao jas un uauodns ojnpDsqy o^ ap saiua^
-aja soj jsb A 'iub^; opBjjsoraap Bq o^ omoa 'Bpuapuoa B^ ua uopB3
-ijiun ap uopunj Bun ^bjj 'opESuad sa oiusno ua ^bj omoa asajsds
-sap ajdrqnm o^ -oopaou JBtnB^^ Bjjpod as anb buijoj bjjo ^bjj
•orasiuora ap
buijoj B^sa ajqos ji^sisui b souiba on 'oaiiBuiSBjd opoiara p opjanoB
ap 'opsaiiua A opBzijsuB soraaq anb Bmsim b^ sa BpuB^sns ap sapi bj
orao^) 'Ezonidg ap Buijjaop bj ua b^ijiu^bui Bj^sanra Bun somauai jBns
pp 'jvpuvjsns JBraBjj Bupod anb p sa omsiuom ap odn -ilO
"(IIAX A IAX sajníaa^ &lt;aou&lt;nu
•adx^ snoiSija^ fo s&amp;itauVyi ai/j; A '9x1 "Sfd '-pi 'samBf) •44opunra
p opoj b opijiraJad Bjaa on anb oj 'sisBjxa jb opuejadB orasitn jg b
BiipaJDB as anbjod ouis 'spua^ija^uí Bpoj neijBsap anb SBjnrajoj ua
Bsajdxa as anbjod ojos ou 'omsiuom ap pBpaiJBA B^sa b oapsira ouiejj
jl 'ÍIBZZBHf)"IV 4^lif)-l^ABq8Bg p ua 'ouijo^j ua asasuaij 'uaaouoa
as anb SB^aajjad sbui omsiuom ap sbuijoj sbj ap buti sa oapsiiu om
-siuora p anb jspjoasj aiuaiuaAuoa sa A '^puapua; Bsa B^uamijB orasp
-i)8im ap sisop BiJap Bun 'u9pBaijinn bj b Bpuapuaj Bun auaii oja^j
-aiui p anb ap ajjBdy 'Bisiuom bjiiuijoj bj uoa ojsn^ b sbui soujijuas
ap u^pBuipui bj oaod un somauai sopoj anb ajuaraajqBpnpuj
"(^il *^?^ 'Ai[dosojii[j fo swajqouj atuo^
'saraBf 'j^^) "^BAijaajoa buijoj bj b 'omsiuom ja íBAiinqiJisip biujoj
bj b auaiiB as omsijBjnjd jg ¿sojunfuoo A sopoj ap Bmjoj bj ofsq ojos
o '¿sajmiosuad A svjimstp sapvpipoj. ap 'sapvpjjvjnoijjivd ap 'sonpia

�inmediatamente lo que nuestros semejantes estuvieran pensando, el
mundo en que vivimos parecería, a los pensadores de ese mundo, de
un grado inferior". (W. James, id., págs. 156-8).
De manera que tendremos unidad, en tanto la experimentamos,
sin postularla de antemano, y tendremos multiplicidad en tanto fra
casamos en el intento de hallar la unidad. Hay una dirección hacia
la unidad, que de ninguna manera repugna a James, como hemos
tratado de probar.
La unidad absoluta no admite grados, como no se podría preten
der que el agua de un vaso es de absoluta pureza porque sólo con
tiene un germen de cólera. "La independencia de una parte cual
quiera, por pequeña, por infinitesimal que fuese, sería para lo Absoluto
tan fatal como lo es ese germen para el agua.
Por otra parte, el pluralismo no tiene necesidad de este rigorismo
dogmático. Con que se admita cierta separación entre las cosas, algún
movimiento de independencia, algún juego libre de las partes en sí,
algo de novedad o de azar, por minúsculo que sea, se dará por satis
fecho, y os concederá, a su vez, la cuantía que considero sólo puede
ser decidida empíricamente. La cuantía puede ser enorme, colosal;
pero el monismo absoluto quedaría hecho trizas si, junto con la unión
hubiese de existir el más leve grado, el más incipiente comienzo, la
traza más insignificante de una separación que no pudiese ser "ven
cida". El pragmatismo, haciendo depender la determinación empírica
final de lo que puede ser el equilibrio de la unión y la desunión de
las cosas, ha de ponerse del lado pluralista. Admite que podría llegar
algún día en que hasta la unión total con un conocedor, un origen, y
un universo consolidado de todos los modos concebibles, fuera la más
aceptable de las hipótesis. Entretanto, la hipótesis opuesta, la de un
mundo todavía imperfectamente unificado, y quizás destinado a per
sistir así indefinidamente, debe ser sustentada sinceramente. Esta últi
ma hipótesis es la doctrina del pluralismo. Puesto que el monismo
absoluto veda incluso el tomarla en serio, estigmatizándolo desde el
comienzo como irracional, es evidente, que el pragmatismo habrá
de volver la espalda al monismo absoluto y seguir la senda más empí
rica del pluralismo". (W. James, id., págs. 160-1).

C) El Problema Religioso
"La religión, considerada, no sólo en su condición psicológica,
sino en sí misma, es esencialmente una forma de vida de la conciencia
individual, en la que el Yo se siente modificado hasta en su fondo.
Es una experiencia, en el sentido inglés del verbo to experience, el

corresponde a sus puntos de vista en "Variedades de la Experiencia
Religiosa". En ese momento está sometido a la influencia de Myers,
y considera como ligados los fenómenos metapsíquicos y los religiosos;
así, en dicha obra, puede encontrarse una enumeración de fenómenos
que corresponderían, más bien, a los primeros, que a los segundos.
Él no usa esa denominación que se popularizó a raíz de la obra de
Richet; emplea la expresión "psíquico", pero entendida en el sentido
que le han dado los anglo-sajones, como fenómeno que trasciende y
que es inexplicable para la psicología normal.
La idea fundamental de Myerg, en la cual se apoya James, es la
de que estamos hundidos en una vida mental que nos supera; nuestro
yo consciente es sólo un recorte de un yo más amplio, que Myers
llama "subliminal". Así nos dice: "El yo consciente de cada uno de
nosotros, o como yo lo llamaría, el yo empírico o supraliminaL está
lejos de comprender la totalidad de nuestra conciencia o de nuestras
facultades. Existe una conciencia más vasta y facultades más hondas
que, en su mayor parte, se hallan en estado potencial en lo que toca
a la vida terrestre, pero de las que provienen, a modo de selecciones,
la conciencia y las facultades terrestres, y que se afirman de nuevo
en toda su plenitud después del cambio liberador que llamamos la
muerte". (F. W. Myers, La Personalidad Humana, pág. 17).
Como el problema fundamental era el de la supervivencia, es
explicable que en algunos momentos el problema propiamente reli
gioso se vea un poco desplazado, y se acentúe en su lugar, ese tipo
de experiencia de lo desconocido, de lo "anormal", que tanta exten
sión ocupa en la obra de James sobre la religión. De eso proviene
también el sentido extraordinariamente vago que toma para él, la
palabra religión. El juzgar la religión por resultados, que parece ser
el anticipo del criterio pragmático, hay que entenderlo también en
el sentido pragmático, sin desfigurarlo. Por sentido pragmático debe
mos entender el tomar en consideración los resultados que se dan a
la experiencia. Es legítimo entonces, en religión, tener en cuenta la
resonancia en la conciencia del hecho religioso. Si admitiéramos una
realidad religiosa, supuesta por la razón, pero que nunca, entiéndase
bien, nunca, podría darse en la experiencia, esa realidad, para el prag
matista, debería ser dejada de lado; eso no trae resultados.
¿Qué debemos entender por religión, entonces, según W. James?
No es de ninguna manera la religión positiva, constituida, sino "los
sentimientos, los actos, las experiencias de los hombres en la soledad

cual quiere decir, no constatar, con una mirada seca, una cosa que
pasa completamente fuera de nosotros, sino experimentar, sentir, vivir,
uno mismo, en tal o cual manera de ser: sentido al que responde el

de su alma, en cuanto se sienten en relación con cualquier cosa que
ellos pueden considerar como divina. Y como tales relaciones pueden
ser morales, físicas, o rituales, es evidente que de la religión, en el
sentido que la hemos considerado, pueden surgir, en segundo lugar,
la teología, la filosofía y la organización eclesiástica". (W. James,
The Varieties, etc., pág. 31).

alemán: erleben". (E. Boutroux, W. James, pág. 55).
Es extraordinariamente vago y amplio el sentido de lo religioso
en W. James. Podríamos señalar en él dos momentos. El primero,

Todavía la cuestión no se ha desligado de la personificación,
individualidad de las cosas, de las realidades con las cuales nos rela
cionamos en esos fenómenos; a veces parecería que lo religioso fuera

— 154 -^

— 155 —

�— ssi —
osoiSipi oj anb Bjjaaajsd saaaA b isouamouaj sos^ us souranop
-bjsj son sapno sbj uod sapBpijs^J sbj ap 'sBsoa sbj ap pBpijBnpiAipnr
'uopBaijiuosjad bj ap opB^ijsap Bq ^s on uoi^ssna bj
•(•[g 'Sed '"aja
'sauref "^) -^BOiiSBisapa uopBzureSjo bj a" bijosojij bj 'BiSojoaj bj
'jbSti[ opunSas na 'ji^me napand 'opsjapisuoa somaq bj anb oppuas
ja ua 'uoiSijaj bj ap anb ajuaptAa sa 'sajBnju o 'sboisjj 's^jbjoui jas
uapand sauop^jsj ssjbj onioa j^ •vuiaip ouioo JDuaptsuoa uapand sojja
anb nsoo jainbjtmo ttoo upionjau us uaju^is as ojuvno ua 'viujv ns ap
pvpa¡os / ua sauquiou so¡ ap sntouatuadxa svj 'sojov soj 'so^uaiiupuas
SOJn OHI8 'BpjmiJSUOD 'BAIJISod UOl^ipj BJ BJ3UBUI BUn^uiU 3p 83 O[
¿samef -j^ un^as 'saauojua 'uoi^jjaj jod Japuajua somaqap an)?
•sopBjjnsaj 3BJ) on osa íopBj ap Bpefap jas Bjjaqap 'B}8i}Bin
-SsJd p BJBd 'pBpi¡B3^ Bsa 'BpnatJadxa bj na asjsp Bjjpod 'vounu 'uaiq
asBpnat^na 'Bounu anb ojad 'nozBj B[ jod Bjsandns 'Bsoi3ipj pepip^j
eun 8oniBjai^impB ig 'osoi^ipj oqaaq pp epnapnoa B[ ua BiouBuosaj
v\ B^nana ua jaua^ 'uoi^ipj ua 'saauo^ua omiii^a^ s^ -BpuaiJadxa B[
b UBp as anb sopBtfnsaj so[ u9pBJapisnoa ua jbuioj p japuaina som
-aqop ooijEtnSead oppnas Jtoj •o^jBJnáijsap ms 'oapBin^Bjd oppuas p
ua uaiqxaBj o^apuaina anb á"b i{ 'oaijBmSBJd oijaiua pp odpnuB p
jas aaaJBd anb 'sopBipns^j jod upi^ipj B[ j^Sznf 1^ •uptStjau Bjqspd
e\ 'ja BJsd Braoj anb oSba aiuameiJBmpjoBJixa oppuas p n^iquiBj
auaiAoJd osa 3q •uoiSipj bj ajqos samef ap Bjqo B[ na Bdnao uois
-najxa bj^bj anb '(jBnuouB,, oj ap 'opponoasap oj ap Bpuauadxa ap
odn asa 'JBSnj ns na anjuaoB as Á 'opszBjdsap oaod un BaA as osoiü^
-Tj3j aiuamBidoJd BraajqoJd p sojuauiora sounSjB ua anb a^qBai^dxa
sa 'epuaAiAJadns B[ ap p Bja ^iuauíBpunj Buia^qojd p omo[)
*(¿T "^?^ 'vwnunjj pvptjmiosiaj wj 'sja^j^ '¿^ "^) ^^aijanuí
B[ BouiBuie[j anb jopBjaqn; oiqmBD pp eandsap pnjma^d ns Bpoj ua
OAanu ap ubuijijb as anb A 'sa.ijga.ijaj sapeipnasj sb( á Bpuapuoa B^
'sauopoaps ap opom b 'uauaiAoad anb sbj; ap ojad 'ajjsajjaj BpiA bj b
booj anb o\ ua ^puaiod opBjsa ua ue[jeq as 'ajjsd jo^bui ns ua 'anb
gspuoq SBui gapBj^noBj A bj^ba sbui Bpuapuoa san ajexx^ -sapBj^noBj
BBJjsanu ap o Bpuapuoa Bijsanu ap p^pijBjoj b^ japuajduioa ap sofaj
Bjga 'jBntmijBjdng o ootwidtua oA p 'bijbuibj^ o\ o^ otnoa o 'bojjosou
ap oun Bp^a ap ajuapsuoa oA ^g?? :aaip son rsy ^jBujunpqne^ BuiBfj
sj9jÍj^[ anb 'oi^dmB sbui ojC un ap a^joaaj un O^98 sa ajuaiosuoo oA
oJisann ÍBjadns son anb jBjuara ept\ Bun ua sopipunq somsisa anb ap
b^ sa '83un?f B^odB as pna bj ua 'Bjaiíj^ ap jBjuauíBpunj Bapi ^j
•jbuiiou BiSojoaisd bj Bi^d ajqBaijdxaui sa anb
A apuapsBJj anb ouamouaj omoa 'sauofBS-ojSuB soj op^p u^q aj anb
opiiuas ja ua Bpipuaiua ojad 'ítooinbjsd,, u^issjdxa bj Bajdms íjaqai^
ap Bjqo bj ap zjbj b oziJBjndod as anb uopBuimouap Bsa Bsn ou j^[
•sopun^as soj b anb 'sojamijd boj b 'uaiq sbui 'uBjjapuodsajJoa anb
souauíouaj ap npioBjaranua Bun asjBjjuoaua apand 'Bjqo ^qaip ua 'ibb
ísosoi^ijaj soj A sooinbjgdBjaui souauíouaj soj sopsüfcj omoa Bjaptsuoa A
'bj3j(j^[ ap Bpnanjjni bj b opi^amos Bjsa ojuaniora asa u^ • s(vsoi8tja^
otouatuadx^ o^ ap sapvpmxo^n ua BjgjA ap sojnnd sns b apuodsajjoa

'OJamud {^ -8ojnaraoni sop ja na JBjBuas somBjjpoj -sauíBf -j^ na
osoiSipj oj ap oppuas ja oijduiB A oSba ajnaniBiJBUipjoBjjxa 8^
"(SS 'SBd 'satuvf '^^ 'xnoJjnog *g) '^uaqajua :uBtnap
ja apuodsaj anb jb opijuas :jas ap BjauBtn jsna o jbi ua 'omsim oun
'jiaia 'jijuas 'jBjuauíijadxa ouis 'sojjoson ap Bjanj aiuauíBiajduioa B8Bd
anb Bsoa Bun 'Boas BpBJim Bun uoa 'jBjBjgnoo ou 'jiaap ajainb jBno
ja 'aouatuadxa oj oqjaA pp saj^m opijuas ja ua 'Bpuauadxa Bun s^
•opuoj ns na Bjs^q opsaijipom ajuais as oj^ p anb bj na 'jBnpiAipui
epuapuoa bj ap ^piA ap buuoj Bun ajuarajBionaga sa 'Buisini js ua oms
'BaiSojoaisd u^pipuoa ns ua ojos ou 'spBjapisuoa 'uoiüfrjaj b-^j^

vuiajqouj j^ (j
•( 1-091 *8SBd '*pi 'ganiBf -j^) '^ouisijBjnjd jap Bau
-idras SBtu Bpuag bj jinSas A ojnjosq^ omsmom jb BpjBdsa bj j3ajoa ap
fjqBq omsiiBui^BJd ja anb 'ajuaptAa sa 'jbuopbjji omoa ozuaimoa
p apsap ojopuBziiBui^ijsa 'oiJas na b^jbuioj ja osnjaui BpaA ojnjosqB
oinsiuota ja anb ojganj 'omsijBjnjd jap Buiajoop bj sa sisajodiq bui
-pjn Bjsg 'ajuauíBjaouis Bpejuajsns jas aqap 'ajuauíBpraippui jsb jijsib
•jad b opBuijsap e^zinb A 'opeoijmn ajuaraBj^ajjaduii BiABpoj opunm
nn ap bj 'Bjsando sisajodiq bj 'ojuBiajju^j -sisajodiq sbj ap ajqejdaaB
8BUI bj BJanj 'eajqrqaauoa sopoui soj sopo^ ap opBpijosuoa osjaAiun un
A 'uaSuo un 'uopaoouoo un uoa ^joj U9iun bj BjsBq anb ua Bip unSjB
jB^ajj Bjjpod anb ajinipy 'BjsijBjnjd opBj jap asjauod ap sq 'sBsoa sbj
ap u^innsap bj A nomn bj ap ouqijinba ja jas apand anb oj ap Jbuij
Baujdma uop^urnuaiap bj japuadap opuapBq 'oragijBinBjd jg 'uePP
•uaA,, Jas asaipnd ou anb uppBJBdas Bun ap ajaBoijinSigui gBiu bzbjj
bj 'ozuaimoa ajuaidpui bbui ja 'opsjS 3Aaj sbui ja Jijsixa ap asaiqnq
uoiun bj uoa ojunf 'ib gBzyjj oqoaq BjjBpanb ojnjosqs omsiuom js ojad
íjBSojoa 'anuoua jas apand BijuBna wj •ajuaniBaiJidma Bpipiaap jas
apand ojos ojapisuoa anb Biju^na bj 'z^a ns b 'BJapaouoo so A 'oq^aj
-sijBS jod Bjsp as 'B38 anb ojnasnnim Jod 'jbzb ap o pBpaAon ap oSjb
'ib ua sajjed sbj ap ajqij oSanf un^jB 'Bpuapuadapur ap ojuaxiniAOin
UIlSjB '8B8O3 8BJ 3JJU3 U^i^BJBdaS BJJ3ID BJIUlpB 38 3tlb UO^) -OOJÍBUláop
omsiJoSij aj^s ap pspissaau auaij ou omsijBJnjd ja 'ajjBd bj^o joj
'Btüta ja BJBd nauuaS asa sa oj omoa Jb^bj ubj
oinjosqy oj BJBd bjjss 'asanj anb [Bmisajiuijut jod 'Buanbad jod 'Bjamb
-j^na a^jBd Bnn ap Bpuapuadapui ^jn 'BJajoa ap nanuaS nn anap
-uoa ojos anbjod Bzajnd BjnjosqB ap 83 osea un ap BnSs ja anb jap
-uajaJd Bjjpod as on onioa 'sopBjS ajirapB ou BjnjosqB pBpiun B^
•jsqojd ap opBjBjj
eomaq oraoo 'sauísf b BuSndaj Bjausm BunSuiu ap anb 'pBpiun bj
BpBq uopaajip un jb|j •p^piun bj JBjjBq sp ojnajni ja us somBsea
-BJj ojubj ua pBppijdtjjnin somajpnai A 'ouBinajus ap BjjBjnjsod ms
'8oraBjnaraijadxa bj ojobj ua. 'pspiun somaapuaj anb BjauBin ^q
'(8"9Sl "sSBd '*pi 'sauíBf -j^) -^joijajuí opBjS un
ap 'opunur asa ap Bajopssnsd boj b 'BuaoaJBd bouiiaia anb ua opunm
ja 'opussnad UBjaiAnjsa sajuB famas sojjsana anb oj ajuaraBjBipauím

�un nombre o un aspecto distinto de lo inetapsíquico, de lo cual admite
James que hay "un conocimiento residual que no puede llamarse
sino supranormal". (W. James, Etudes et Reflexions d'un psychiste,

pág. 325).
Dada la amplitud con que toma la idea de religión puede admitir
como religiosos sistemas cuya calidad se discute, como el budismo, o
el culto a las leyes abstractas, como ocurre en Emerson, cuyo trascendentalismo, no se aleja mucho del trascendentalismo de Platón, ya que
entiende que "en la famosa disputa de los nominalistas y realistas,
la razón estaba en buena parte al lado de los segundos. Las ideas
generales son esencias. Son nuestros dioses". (R. W. Emerson, The
Essays, pág. 351).
"Sería absurdo afirmar que las experiencias interiores que pro
vocan semejantes expresiones de fe e impulsan a escribirlas, no son
merecedoras de ser llamadas experiencias religiosas. Los llamamientos
que el optimismo emersoniano y el pesimismo budista hacen al indi
viduo, y el modo como éstos responden, no es posible que sean dis
tinguidos de los mejores llamamientos y contestaciones cristianas, con
los que se identifican en muchos extremos. Debemos, por tanto, desde
el punto de vista del sentimiento propulsor, dar a estos "credos" sin
Dios o casi sin Dios, el nombre de religiones, y por consiguiente,
cuando en nuestra definición hablamos de la relación del individuo
con "lo que él considera como divino", este término "divino" debe ser
entendido en un sentido muy amplio, como algo semejante a Dios,
sea o no concreto". (W. James, The Varieties, etc., pág. 34).
Lo que James pretende es que se tengan en cuenta todos esos
hechos que la psicología clásica consideraba como patológicos, como
anormales; él, los considera como supra-normales. Todavía no se ha
encaminado hacia el monismo, es decir, a la idea de la existencia de
una conciencia única, en la cual se fusionarían todas las conciencias
individuales. El problema tampoco había sido así encarado por Myers,
aunque, por prolongación de su pensamiento, podría llegarse a esto.
En esta época, James está en su momento plenamente pluralista;
es ahora cuando la influencia de Renouvier se deja sentir más en él.
Insiste en la individualidad de las experiencias. "Será la experiencia
individual en lo que tiene de más profundamente individual lo que
nos hará penetrar en esta conciencia más y más profunda que, tal vez,
es la conciencia universal. Así empirismo y religión, individualismo
y religión, se unen". (J. Wahl, Les Philosophies Pluralistes, pág. 156).
Y como pluralista se considera como separado de Dios; "La idea de
Dios dará más amplitud a la visión del mundo, más resonancias a la
metafísica, y al mismo tiempo nos hará el mundo menos extraño,
más íntimo. Dios no es un nombre, ni un ser abstracto, sino una per
sonalidad mental finita, que existe en el tiempo, un yo divino, o más
bien, un tú. El objeto Dios y el sujeto yo, permanecen como dos
personalidades distintas siempre. Siendo una personalidad finita, Dios
no puede conocer todo; puede ocurrir que ciertas conciencias conozcan
hechos que él no conoce". (J. Wahl, id., pág. 157).
— 156 —

Dios, en este momento de la evolución espiritual de James, no
es algo separado de las cosas. A veces se lo representa como el aspecto
ideal de ellas. Dios no se le aparece como creando la realidad, sino
como un aspecto de esa realidad. Se apoya en esto su concepción
del mal; el mal existe, y se puede hacer compatible con la existencia
de Dios, si pensamos que Él es una Providencia que lucha contra el
mal, tendiendo a abolirlo. Coincide su pensamiento con el de Stuart
Mili. Llega así a lo que llama su sobrenaturalismo grosero; éste se
opone al sobrenaturalismo refinado, que si bien admite la existencia
de entidades ideales divinas, niega su menor ingerencia causal en el
curso de los acontecimientos naturales; no hay de ellas ninguna expe
riencia; el sobrenaturalismo de James admite la existencia de esas
entidades, en cuanto pueden relacionarse de alguna manera con nos
otros, en cuanto tienen alguna resonancia de nuestra conciencia; nos
dice: "Creo que los límites ulteriores de nuestro ser se hunden en una
dimensión de existencia completamente diversas del mundo sensible
y sencillamente "inteligible". Llamadla como gustéis, región mística
o sobrenatural. En cuanto nuestros impulsos ideales toman origen en
esta región (y la mayor parte derivan de ella, porque vemos que nos
poseen en una forma que no podemos definir de un modo articulado),
pertenecemos a ella en un sentido más íntimo que aquél por el cual
formamos parte del mundo visible, toda vez que estamos ligados más
íntimamente a aquellas cosas a las cuales pertenecen nuestros ideales.
Pero esta región invisible, no es sencillamente ideal, porque produce
efectos en este mundo. Cuando entramos en comunión con ella, algo
se ha realizado efectivamente en nuestra personalidad finita, porque
nos convertimos en hombres nuevos, y esos cambios regeneradores,
producen, en el mundo natural, consecuencias en el campo de la con
ducta. Pero lo que determina efectos dentro de una realidad, debe
llamarse realidad a su vez, y por lo mismo, me parece que no hay
excusa filosófica alguna para llamar irreal al mundo invisible o mís
tico. Dios es el apelativo —por lo menos para nosotros los cristianos—
de dicha realidad suprema, y por lo tanto, llamaré con este nombre
a esta parte superior del universo. Nosotros y Dios tenemos recíprocas
relaciones: nuestro más profundo destino se cumple cuando nos abri
mos a la influencia de Él. El universo, en aquellas de sus partes que
constituyen nuestra esencia personal, toma una genuina inclinación
para lo mejor o lo peor, según cumplamos o no los designios de Dios.
Por lo tanto, creo que probablemente estaréis de acuerdo conmigo,
toda vez que no hago más que traducir al lenguaje esquemático, lo
que podría llamar creencia instintiva en la humanidad en que Dios
es real, porque produce efectos reales". (W. James, id., pág. 506).
Y esos efectos reales serán las maneras de insertarse Dios en lo
real; en una realidad que nunca está enteramente hecha, sino que se
va haciendo a pedazos, gradualmente.
En ese sentido nuestra obra se suma a la divina y aparece her
manada con ella. "No entiendo por qué la existencia de un mundo
invisible no dependería en cierta medida de la respuesta completa— 157 —

�— ¿si —
-Bja¡draoa Bisandsaj bj ap Bpipara Bijap na Bjjapuadap ou ajqísiAui
opnntn mi ap Bpua^sixa bj anb jod opuaijua o^^,, ÉB^p noo spEusm
-1^11 aoaJB(IB Á" BuiAip bj b smne as Bjqo BJisanu opiiuas asa u^
•aiuamjBnpBjS 'sozBpad b opuap^ij ba
^s anb orne 'buo^ij ajuaniBjajus biss Baunn snb pBpijBSj Bun na íjbsj
oj na soiq asjB^jasni ap SBjauBm bbj usjas sajsaj sojaap sosa j^
*(90S *^?^ 'Tí 'sanref *^) ^sajBaj sojaaja aanpojd anbjod 'jbsj sa
soiq anb na pBpiuBumq bj ua baijutjsui Bpuaaja jbiubjj Bjjpod anb
oj 'oaijBraanbsa aÍBn^uaj jb jpnpBj; anb sbui o^bij on anb zaA spoj
'o^imuoa opjanaB ap siajBjsa ajuamajqBqojd anb oajo 'ojubj o[ joj
•soiq ap sotuStsap soj ou o somejdmna unáas 'josd oj o jo Caín oj BJBd
uopBuijaut Buinua^ Bnn Braoj 'jBuosjad Bpuasa Bjjsanu na^njijsuoD
anb sajjsd sns ap ssjjanbB na 'osjSAiun jg -[^ ap Bpuanjjuí bj b soiu
-wqB son opu^na ajdrana as oupsap opunjojd SBm ojjsanu ¡sauoioepj
SBaojdpaj somana) soiq a" sojjoso^j •osjaAiun ^p jooadns a^i^d Bjsa b
aaqraou ajaa noa ajBiUB[^ 'ojubj o[ jod Á 'Biuajdns pspi^aj Bqaip ap
SOHBTISIja 8O[ SOJJOSOU BJBd 8OU3UI OJ Jod OAIJBpdB [3 83 SOIQ -OOIJ
-siui o a^qísiAm opnnm p^ [Bajai JBUiBfj BJBd BunS[B boijosojij Bsn^xa
ÁB^ on anb aoaJBd ara 'omsim o^ jod A 'zaA ns b pspipaj asjBmB^
aqap 'pePHeal Bun aP oj^uap soj^aja Buiauaj^p anb O[ oja^ •B^^np
-uoo B[ ap odraBO p na SBiouanaasuoa 'jbjiijbu opnnm p na 'naanpojd
'sajopBJauaSaj soiqniBa sosa A 'soAann sajqraoij na sompjaAnoa son
anbjod 'biiuij pepijBuosjad Bjjsanu ua a^uaniBAi^aa^a op^zip^aj Bq as
oS[b 'Bjp uo^ noiuninoo na sotnBjjua opnen[) 'opnnm ajsa na soi^aja
a^npoad anbjod '[Bap; ajuaiuB[[iouas sa ou 'ajqísiAui npi^aj B^sa oja^
•sajBapi soj;sann uaoauajjad sa^na sb^; b sbsoo sBjpnb b a^uauíBuinin
sbui 8opBSi{ eouiBjsa anb zaA Bpo; 'a^qísiA opnnm jap ajjBd soraBnuoj
^na p Jod pnb^ anb omqni strm op^nas un na Bjp b soraaoanajaad
' (opB^noi^jB opom un ap Jiuijap somapod on anb buijoj Bnn na naasod
son anb somaA anbjod 'B^p ap UBAiJap a^j^d jo^bui bj á) uoi^^j Bjsa
na uagijto ^buioj sapapi eos^ndxnt sojjsann oinBnó ng •^jniBuaaqos o
Baijsim uoiSaj 'siajsnS omoD bjpbuibj^j •Ka^qiipjui,, ajnoraBjjiouas Á
a^qrsuas opnnm pp SBSjaAip aiuaniBja^dtuoa Bpnaispca ap n9tsuaniip
Bun na napunq as jas oj^sanu ap sajoijaijn saiiui^ so^ anb oaj[),, :aoip
son ¡Bpuapnoa Bjjsann ap BpuBnosaj BunS^B nanai) o^nBna na 'soj;o
-son noo BjanBm Bnn^p ap asjBuopBpj napand ojuBno ua 'sapBpijua
SBsa ap Bpna^sixa b^ aiimpB samBj* ap omsx^jnjBuajqos p íBpuaiJ
-adxa BunSum SB^p ap á^t{ on ísa^jnjBn soiuairapajuoaB so|; ap osjno
p na psn^a Bpuaja^ui jouam ns BSain 'sBuiAip sapapi sapBpuua ap
Bpnaisixa B^ ajuupB naiq is anb 'opvmfau ouisijv^njvu^jqos \v ánodo
as a^sa ¡o^^souS oiusijaunimiauqos ns Brae[j anb o[ b jsb Ba^ "HTM
UBmg ap p noD ojnaimBsnad ns appmo^ *o^n;oqB b opnaipna^ '^m
p Bjjnoa sqan^ anb BpuapiAOJ^ Bnn sa ^ anb somBsnad ib 'soiq ap
Bpuajsixa b^ noD a^qpBdmoa aa^Bq apand as A 'ajsixa \vva p íp^ra pp
uopdaouoa ns ojsa na c^odB ag "pBpi^aj sa ap oiaadss nn oiaoo
onis 'pBpi^aj i opnBajtD omoa aoaJBdB &amp;[ as ou soiq *8Bjp ap ^api
oiaadsB p oraoo B^nasajdaJ o^ as saaaA y *8Bsoa sbj ap opBiBdas oSjb sa
on 'saniBf ap ^n^mdsa nopn^oAa bj ap ouramom ajsa ua 'soiq

— 9SI —
'S^d '*pi 'h^b^ *f) '^aaonoa ou \? anb soqoaq
nBazouoo SBpnapuoo sBjjap anb JiJjn^o apand íopoj jaaonoa apand on
soiq 'bíiuij pspi^Bnosjad Bun opuatg -ajduiais gBjuijsip sapBpi^Buoejad
sop otnoa uaaauBrajad 'o^ ojafns p A soiq o^afqo \&lt;^ -n^ nn 'uaiq
bbui o 'oniAip o^ nn 'odmaij [a na a^sixa anb 'b^iuij ^juatn pBpijBuos
•jad Bnn ouis 'ojaBjjsqB Jas un m 'ajqmou un sa ou soiq -oun^ai ssm
'oiiBjjxa souarn opnnm p BJBq son odtuaii omsim [E A 'BoisijBjaní
B[ b SBpuBuoeaj sbui 'opunm pp uoisia bj b pnji^duiB sbui BJBp soiq
ap Bapi ^-^^ 'goiQ ap opBJBdas omoa BJapisuoa as Bisip^jnjd otnoa j^
• (951; -3Bd 'satstjDunjj saii^dosojm^ saq '[qe^ -f) "^uann as 'u^iSi^aJ A
omsip3npiAipui 'uoiSipj A omsijidma jsy '[ESj^Aiun Bpuaianoa bj; ss
'zaA \e% 'anb Bpunjojd sbui A sbui Bpuapuoo Bjsa na jEj^anad bjbi^ son
anb o[ ^iiptAipui ajnaraBpnnjojd sbui ap auay^ anb o¡ ua [BnpiAipm
Bpnaijadxa b^ Bjag^ •gBpuai.iadxa sb^ ap pBpip^npiAipui b^ na a^sisuj
•ja na sbui j^uas Bfap as jaiAnonajj ap Bpuanjjni bj opuBna bjoijb sa
í BisijBjnjd ajuauiBua[d ojuaiuoin ns na B^sa sam^f 'Baoda Bisa ug[
•ojsa b asjsSajj Bjjpod 'oinaimBSuad ns ap uopBSuojojd jod 'anbunB
'sja^j^f Jod opBjB^ua tsb opis BiqBq oaoduiB^ Bmajqojd jg •ssjBnpiAipui
SBpuapuoo sbj SBpoj uBiJBuoisnj as jBna bj us 'boiuii Bpuapuoa Bnn
ap Bpua^sixs bj ap Bspi bj b 'jiaap sa 'orasiuotu ja BpBij opBuiniBoua
bij ss ou BiABpoj^ •83IBnuou-BJdns otnoa BJspisuoa soj 'j3 'sajBnuouB
otnoa 'soaiSojo^Bd otuoa BqBJspisuoa bdisbjo BjSojooisd bj anb soqaaq
sosa sopo) Bjuana ua ucSuai as anb 83 apuaiojd samsf 3nb o^
• (|7g *SBd '-3J3 s^i^aij^ ai/jr 'saraBf *^) -^ojajauoo ou o Bas
'soiq b ajUBfaraas ojb oraoa 'oijdraB Ánin opijuas un ua optpuajna
jas aqap wouiAip?J ouiuuaj ajss 'ttouiAip oiuoo Bjaptsuoa j^ snb oj,, no^
onpiAipni [ap nopsjaj bj ap sourejqBij uopiuijap BJisanu na opnsna
'ajuainSisuoa Jod A 'sauoiSijaj ap ajqmou ja 'soiq uis isb^ o soiq
uis w8op3J3,, 8OJ83 b jBp 'josjndojd ojuaiiuijuss jsp bjsia sp ojund js
apsap 'o^ubj jod 'somsqsQ 'souiajjxa ^oqonin ua nBaijijuapi as anb boj
uoa '8BUBI^8IJ3 sauopBjsaiuoa A soiuaimBuiBjj sajofam soj ap sopmSmj
-sip UB38 anb ajqísod sa on 'uopuodsaj sojsa ouioa opom J3 A 'onpiA
-ipui jb uaoBq Bjsipnq otnsitaisad ja A ouBiuosjams orasiuiijdo ja anb
BojuaiuiBmBjj so^ 'sbboiSijsj sspuaijadxa sspBuiBjj j^s ap SBjopaaajatn
uos ou 'sBjjiquosa b ussjndmi 3 3j ap sauotsaadxa sajuBfatuas ubdoa
-oJd anb sajojjajuí SBpuatJadxa sbj anb JBtnjjjB opjnsqB BjJag,,

*(TS8 '^?
9HJL 'nosjamg; 'j^ "q) -^sasoip sojjsanu uog 'SBpuasa uos j
BBspi SB^j -sopunáas soj ap opBj jb aijed Buanq na BqBjsa uozbj bj
'SBjsijBaj A SB^sijBuimou soj ap Bjndsip BSoraBj bj ua,, anb apna^na
anb b^ 'uojbjj ap ouist^B^uapuaasBjj jap oipnuí bCsjb 38 ou 'otnsijBjuap
-uaasBJj oXna 'uosjsmg us ajjnao omoa 'sBjDBjjsqB sa^^j sbj b oijna ja
o 'omsipnq ja omoa 'ajnasip as p^pipa B^na SBrnajsis sosoiSijaj omoa
apsnd uoiSijsj ap Bapi bj buioj anb noa pn^ijdmB bj
unjj suoix^jfa^j ja sapn^gr 'saraBf mj^) •t4jBmjouBjdns ouis
apand ou anb pnptsaj ojuaimpouoa un,, ^bij anb sarasf
JBna oj ap 'oainbjsdBjam oj ap oiui^eip ojaadsB un o ajqmon un

�mente personal que cada uno de nosotros podría hacer al llamado
religioso. Dios mismo, en suma, puede arrancar de nuestra fidelidad
una verdadera fuerza vital, un acrecentamiento de su ser. Por mi
parte, ignoro lo que podría significar fuera de eso, la sangre y los
dramas de esta vida, si ésta no fuera una batalla real, a cuyo fin
victorioso puede entrañar para el universo una ganancia eterna, no
valdría más que una pieza teatral que cada uno es libre de no enten
der hasta el fin". (W. James, La Volonté de Croire, pág. 81).
Habría así dos concepciones de la divinidad que se habrían fun
dido en el espíritu de James. Por un lado, aquélla que ve en Dios
una persona que puede ayudarnos, y cuyo favor es conveniente obte
ner, y por otro lado, la concepción idealizada de un Renán. "Estas
dos maneras, de comprender la divinidad, una que la hace familiar,
y la otra que la sutiliza, han venido a fundirse en el espíritu de Ja
mes". (J. Wahl, Les Philosophies Pluralistes, pág. 159).
Y como está influido por su orientación pluralista, no siente
repugnancia en admitir que puedan existir diversos dioses; dominado
por las ideas de Renouvier, concilia un personalismo con un politeís
mo; cree, en la época de su libro sobre la religión, en que insiste
sobre las "variedades" de la experiencia religiosa, que para la exis
tencia de la religión, basta que "por encima del hombre y de un modo
continuo con él, exista un poder más grande, amigo de él y de sus
ideales. Todo lo que los hechos exigen es que tal potencia sea diversa
y mayor que nuestro yo consciente. Bastará cualquier cosa siempre
que sea lo suficientemente grande para hacer posible el paso sucesivo.
No tiene necesidad de ser infinita ni solitaria. Hasta es concebible
que pueda ser solamente un Yo mayor y divino, del cual el yo pre
sente sería tan sólo la expresión mutilada, y entonces el Universo
podría ser una colección de estos últimos, diferente cada Yo por su
grado de inclusión, sin que en ellos se verifique precisamente una
unidad absoluta. De este modo volveremos a una especie de politeísmo,
que no me corresponde sostener ahora, porque en el momento presen
te mi único fin es el de mantener claramente en sus propios confines
el testimonio de la experiencia religiosa". (W. James, id., pág. 515).

"Entrevé grandes posibilidades; esta filosofía de la experiencia
pura, tal como él la concibe y tal como —si él lo comprende bien—
Bergson también la concibe, ¿no vendrá a conseguir, a pesar de las
oposiciones de escuela, lo mismo que la filosofía de Bergson y la
suya, en lugar de oponer objeto y sujeto, identificarlos en una especie
de pan-objetivismo o de pan-psiquismo, según se prefiera?". (J. Wahl,
Vers le Concret, pág. 93).
Y así le escribe a Bergson, preguntándole si la intuición metafí
sica de éste no se confunde con la intuición mística; James querría
unificarlas. No sabemos cuál fue la respuesta de Bergson; éste mismo,
en un momento, consideró dubitativamente el asunto: "¿Hasta dónde
va la intuición? Ella sola podría decirlo. Ella retoma un hilo, ella es
la que tiene que ver si ese hilo sube hasta el cielo o se detiene a al
guna distancia de la tierra. En el primer caso, la experiencia meta
física se unirá a la de los grandes místicos. Creemos tener la evidencia,
por otra parte, de que la verdad está allí. En el segundo, permanece
rán aisladas las unas de las otras. De todas maneras, la filosofía nos
habrá elevado por encima de la condición humana". (H. Bergson,
La Pensée et le Mouvant, pág. 61).
Pero ese no es el Bergson definitivo. Aquel impulso vital de que
habló al principio, se irá transfigurando, alejándose más y más del
peso muerto de la materia; se le irá revelando Dios como amor, tal
como se les reveló a los místicos. "¿Ese amor, tiene un objeto? Seña
lemos que una emoción de orden superior se basta a sí misma. Tal
música sublime expresa el amor. No es sin embargo el amor de nadie.
Otra música versará sobre otro amor. Habrá dos atmósferas de senti
mientos distintos, dos perfumes diferentes, y en los dos casos, el amor,
será calificado por su esencia, no por su objeto. Sin embargo, es di
fícil concebir un amor actuante, que no se dirigiera a nada. De hecho,
los místicos están de acuerdo en asegurar que Dios tiene necesidad
de nosotros, como nosotros tenemos necesidad de Dios. ¿Para qué
tendría necesidad de nosotros, sino para amarnos? Tal será la con
clusión del filósofo que se vincula a la experiencia mística. La crea
ción se le aparecerá como una empresa de Dios para crear creadores,
para acompañarse de seres dignos de su amor". (H. Bergson, Les Deux
Sources de la Morale et de la Religión, pág. 273).

La lectura de Bergson, cuya filosofía conoce después de sus Con
ferencias sobre la Experiencia Religiosa, le enseñan que si no es po
sible lograr una unidad en superficie, una unidad horizontal, porque
eso sólo lo logra la unificación desconocedora de los cambios y de las
individualidades que realiza la inteligencia en la materia geométrica,
es posible lograr una unidad en profundidad, dispuesta verticalmente,
unidad que es algo vivo, en que cada plano apoya y recibe en sí al
anterior, al inferior o al superior; es la unidad que él ha buscado
ardientemente, una vez que advirtió su vocación metafísica; la entre
vista unidad de una realidad espesa, profunda, con tres dimensiones,
y no la realidad esquelética y descarnada que le ofrecía un intelectualismo, nacido en una atmósfera bi-dimensional. Se da cuenta entonces
de que la metafísica y la religión pueden unirse en la experiencia,
en una "experiencia integral".

constituye sólo una sección transversal de la vida profunda. Todos
los dogmas, todas las formulaciones teológicas, son sólo excrecencias,
productos secundarios, y él que ha meditado la Evolución Creadora,
sabe que la vida no puede recomponerse con pedazos artificialmente
separados.

— 158 —

— 159 —

Este James, que recibe la influencia de Bergson, se irá alejando
gradualmente del anterior, y advierte que lo que consideraba como
conocimiento supranormal, es el subsuelo de la vida, y que lo normal

Sabe entonces que hay que abrirse a lo desconocido, que hay que
advertir, y eso es una exigencia para el metafísico —una gran zona
desconocida, incógnita para el alma— que no ha nacido sino una
sola vez—, y así se va encaminando lenta y laboriosamente hacia la

�#KjBjSaim BpuaiJadxan boti na
'epuauadxa bj na asjiun napand noi^ijaj bj A B^isijBjara bj anb ap

bj BpBij ajuaniBsoiJoqBj A Bjuaj opuBuimBoua ba as jbb A '—zaA bjos
Bun orna oppBU q on anb —butjb ja BJBd biiuSooui 'Bpponoasap
buoz ubjS Ban— ooisijBjara p BJBd BpuaSixa san sa os^ ^ 'jij

— 8SI —

— 6St —

anb ABq anb 'oppouossap oj b aejjjqB anb A^x{ anb sasuojua aqBg
soz^pad uoo asjanodmoaaj apand on epiA bj anb aqB8
pj upion^oa,^ bj opBjipam sq anb ja ^ 'soiJBpunaas sojanpojd
'SBpuaaajaxa ojos nos 'SB^iSojoa^ sauoisBjnmjoi sbj SBpoj 'SBinSop soj
SOPX 'Bpunjojd ^piA bj ap jBSjaAsnBj) ^913339 san o^os a.^njij8uo3
jBUuon oj 3tüb A 'spjA bj ap ojansqns p sa. 'jBmjouBjdns ojuauupouo^
oraoo Bqsjgpisnoo anb oj anb ajjatApB ^ 'joijajuB jap ajuamjBnpBjS
opuBfajB bjj as 'uosSjag p Bpnanjiuj bj aqpaj anb 'ssmBf ajsg
"(¿^ *^?^ 'umSijay ttj ap ja apjo^ ^ ap saojíio^
37 'uosSjag -g) ^jouib ns ap souSip sajas ap asjEUBdraoaB BJBd
JB3J3 BJBd soiQ ap Bsajdm^ Bun oino^ Bja^^jBdB aj as noio
-B3J3 b^ 'Bapsim BisasTJddxa bj b BjnauíA as anb ojosojij pp uoisnp
-nos bj BJ3S [bj^ ¿soujBtnB Bj^d onts 'sojjosou ap pepis^^au Bupuaj
anb bjb^? 'Sotq ap pBpis^oan somana} sojjosou omos 'sojjoson ap
pBpisa33n anaii soiq anb JBjnSasB na opjansB ap uejsa sosiisjm soj
'oq^aq aQ 'BpBn b BjaiSiJip as on anb 'ajnBnjaB joraB nn Jiqa^noo jr^jj
-ip sa 'oSJBqma nig 'ojafqo ns jod on 'spnasa ns jod opBoijijBa Bjas
'jomB p 'sosb3 sop soj ns A 'sajnajajip samnjjsd sop 'so^npsip soinaitn
-ijnas ap sbjsisoihib sop Bjq^jj 'lonre ojjo 3jqos bjbsj^a BDisnm bjjq
•aip^n ap johib ja oSjBqma uis 83 o^¿ 'Jotob js Bsajdxa dnnjqns Boisnin
'Bmsim is b BjsBq as jouddns napjo ap noiaotna can anb soraoj
¿ojafqo nn anai) 'jonre as^?,, '803118101 soj b ojaAaj saj as omoa
jB) 'jome omoa sotq opn^jaAaj bji aj as ¡BijaiBm bj ap o;janm osad
jap SBin A SBra asopu^fajE 'opnBjnSijsnBJj bji as 'oidpmjd jb pj
anb ap Jbiia osjndmi janby 'OApimpp nosájog ja sa on asa
•(j9 'S^d 'juncino^ 9\ ja 99
'nosSjag "jj) '^BUBninq uopipnoa bj ap Binpua jod opBAaja B
BOU BJJOSOJTI BJ 'SBjanBOI SBpO) 3Q *SBJ)O SBJ ap SBim SBJ SBpBJSIB UBJ
-aoauBtnaad 'opnnSas ja n^ -jjjb bjs9 pspjaA bj anb ap 'aiJBd bj^o Jod
'BiouapiAa bj janai somaaj^ 'sosiisim sapuBjS soj ap bj b BJiun as bstsi^
-Biam Bisnauadxa bj 'oseo Jaratad ja u^j •Bjjaij bj ap BianBjsip BnnS
•jb b anai^ap as o opio ja B;SBq aqns ojiq asa is J3A anb anai) anb bj
sa Bjja 'ojiq nn Biuojaj Bjj^ 'ojjpap Bjjpod bjos Bjj^ ¿uppmjni bj ba
apnop bjsbjj?,, tojnnsB ja aínaraBAijBíiqnp pjapisnoo 'o^namom un na
'omsim aisa íuosSjag ap B^eandsaj bj anj jBna somaqBS oji^ -SB^jBoijiun
Bjjjanb samBf íbdijsiui nopinun bj uoo apnninoa as on aisa ap sais
nopm^ni bj is ajopnBinn^ajd 'uosSjag b aqijssa aj isb j^
'(6 *^?d 'jajouo^ a/ sj/(
lH^. 'f) "¿BJ3íJaJ&lt;^ as X[^^S 'omsmbisd-uBd ap o omsiAiiafqo-UBd ap
apadsa Bun na sojJBaijpnapi 'ojafns A o^^fqo janodo ap jB^nj na 'BXns
bj A nosSjag ap bijosojii bj anb omsim oj 'Bjan^sa ap sanopisodo
sbj ap jBs^d b 'jináasnoa b BjpnaA on? 'aqpnoa bj naiqiuBj nosSaag
—uaiq apnajdmo^ oj ja ib— oraos jbj A aqpnos bj ja oraoo jbj 'Bjnd
Bpnauadxa bj ap bijosojij Bjsa ¿sap^pijiqísod sapuBj^ a

saouoaua B^nana sp ag 'jBnoisnamip-iq Baajs^rajB Bun na oppsn 'orasij
•Bmaajajnt un Bioaajo aj anb BpBUJBasap A Bopajanbsa p^pijBaj bj on A
'sauoxBn^nnp sajj noD 'Bpunjojd 'Bsadsa pBpxjBaj Bun ap p^piun
-aj^ua bj ÍBoisjjBjara uoiobooa ns oxjjtApB anb zaA Bun 'a
opBOsnq Bq ja anb pspinn bj sa íjoiaadns jb o joij^jut jb 'joij
jb js na aqpaj A Biíode onsjd BpBO anb na 'oaia oSjb sa anb pBpiuit
'aíuarajBOijjaA Bjsandetp 'pBpipunjojd ua pBpiun Bun jbj^oj ajqísod sa
'BOTjjaraoaS BiJajBra bj ua Bpna^ijaiur bj BzijBaJ anb sapBpijBnpiAipni
sbj ap A soiqniBO soj ap BJopaaouoasap uop^^ijinn bj bj^oj oj ojos osa
anbjod 'jBiuozxjoq pspiun Bun 'apijjadns na pupiun buti jbjSoj ajqis
-od sa ou is anb UBnaena aj 'vsoiSijau vpu^tjadx^ bj ajqos SBionajaj
-uo[) sns ap sandsap aaouoa biiosojij eÁno 'uosSaog ap BJnisaj vj
'(SIS '^b&lt;^ 'Tí 'sa^iBf 'j^) *41B8oiSijaj Bpnauadxa bj ap otuorapsaj ja
samjnoa soidojd sns na ainaniBJBja janainsm ap ja sa uij ooiun tra a^
-uasajd ojuaraora ja na anbjod 'BJoqB jauaisos apnodsajjoa am ou anb
'onisiajijod ap apadsa Bun b somajaAjoA opoin ajsa aQ -BjnjosqB p^piun
Bun ainauíBSiaajd anbtjiiaA as sojja na anb uis 'npisnjam ap opBjS
ns Jod Oj^ BpB3 ajuaaajip 'sonn^jn soisa ap nopaajoa Bim jas Bjjpod
osjaAinf^ ja saonojua A 'BpBjijnm uoisajdxa bj ojos hbj Bijas a^uas
-ajd oA ja jBna jap 'ouiAip A joa' b ut oj^ un aiuaniBjos jas Bpand anb
ajqxqaauoa sa bjsbjj 'BiJBjtjos ra bjiuijui Jas ap pspisaaau anai; o^¿
•OAisaane osad ja ajqísod jaoBq BJBd apnsaS a^uaraajuaptjng oj b^b anb
ajdmais bbo^ JaxnbjBna bjb^sbq 'aiuapsuoa oÁ ojjsann anb jo^bui A
BSjaAip Bas Bpuajod jbj anb sa naSixa soqoaq soj anb oj opo^ "sajBapi
sns ap A ja ap o^iuib 'apuBjS sbui japod nn Bjsixa 'ja nos onuijuoa
opora un ap A ajqmoq jap Biupua Jod,, anb Bjs^q 'upiSjjaj bj ap Bpuaí
-sixa bj BJBd anb '^soiSijaj Biouaxaadxa bj ap tísappaij^M sbj ajqos
ajsisut anb ua 'uoiSijaJ bj ajqos ojqjj ns ap Booda bj ua 'aajo íoni
-siajijod un nos omsijBnosjad nn Bijpnos 'jaiAnoua^j ap ssapi sbj jod
opBuiraop ísasoip sosjaAip Jijsixa uBpand anb jijirapB ua BpusuSndaj
ainais ou 'BisijBJnjd uopBjuaiJO ns Jod opinjiui Bisa omoo j^
' (6ST '^F(^ 's^tsiptunjj smqdosojiqj saq 'jqs^ *f) •Keaiu
-Bf ap njijjdsa ja na asjipimj b opiuaA u^q 'Bzijijns bj anb bjjo bj A
'jBijiniBj aa^q bj anb Bun 'pBpraiAip bj japnaadraoo ap 'sBjauBm sop
8BíS3 'nBuajj nn ap BpBzijBapi uopdaouoa bj 'opsj ojjo Jod A 'jan
-ajqo ajuaiuaAuo^ sa joabi oÁna A 'souiBpiijÍB apand anb Buoejad Bun
soiQ na aA anb BjjanbB 'opBj un joj -BauTEf ap njijjdsa ja ua opip
-unj: UBijqBq as anb pspinpvip bj ap sauopdaauoa sop isb BjjqBjj
"(18 '^^d 'adtoj^ ap ^^uoio^ vj 'sanref 'j^) *ttuij ja BjsBq jap
-uaiua on ap ajqij sa onn Bp^a anb jbj}B3} Bzaid Bun anb sera BjjpjBA
on 'BUia^a bpububS Bun osjaAiun ja BJBd jBUBJjua apand osoijo^oia
mj o^no b 'jBaj BjjB^sq ean BJanj ou Bisa is 'BpiA Bisa ap
soj A 3j^ubs bj 'osa ap Bjanj jbsijiu^is Bjjpod anb oj ojon^í 'a
ira 10J *Jas ns ap oiuaimBiuaaajaB nn 'jb^ia Bzjanj BjapBpjaA Bun
pBpjjapij Bj^sann ap jboubijb apand 'Bntns ua 'omsim soiq 'osoiSijaj
sjj jb ja^sq Bjjpod sojjoson ap oun BpB3 anb jBuosjad ajuara

�unidad a través del "menos pluralista de sus libros": El Universo
Pluralista.
Dios, o lo divino, como experiencia, se transforma en Dios o lo
divino como necesidad. ¿No hay en nosotros, al lado de las necesi
dades que encuentran su satisfacción en la experiencia normal, otras
exigencias? "Cuando se pregunta a James por qué cree en Dios, no
son razonamientos, ni pruebas experimentales lo que invocará: "Es
porque yo tengo tanta necesidad de él, que él debe existir". Sus
respuestas sobre la manera con la cual se debe concebir a Dios, co
mienzan, por: "he must". "Él debe actuar". "Él debe reaccionar de
alguna manera". "Debe conocer de alguna manera". Aunque no pueda
"servirse" de la idea de Dios de una manera definida, sin embargo
James cree; piensa que de una manera o de otra, aunque no pueda
determinar exactamente la forma en que actúa esta creencia, la misma
establecerá una gran diferencia "en el conjunto de sus ideas, que
no creer en Dios". (J. Wahl, Vers le Concret, pág. 101).
En ese sentido es que corregía su primera fórmula: la voluntad
de creer, no el derecho a creer; esto es, el derecho a dejar abierta la
cuestión, a no rendirse y a poder dejar el alma en comunicación
con realidades que la envuelven y que acaso la superan. "¿Después
de todo, no podría ser el mundo lo bastante complejo para constar de
diversas esferas de realidad, compenetrándose unas con las otras, en
las cuales pudiéramos penetrar empleando diversas concepciones y
tomando actitudes distintas, del mismo modo que los matemáticos
tratan los datos numéricos y gráficos por la geometría, geometría
analítica, álgebra, cálculo y cuaternos, llegando siempre a un resul
tado exacto?". (W. James, The Varieties, etc., pág. 120).
Como conclusión, vemos que, para James, la esencia de la religión
radica en la experiencia de hallarnos sumergidos en un mundo de
presencias invisibles, que no permanecen obstinadamente trascenden
tes, como entidades metafísicas inoperantes, sino que se unen al hom
bre y lo ayudan de igual manera que hace el hombre con ellas. Dios
no es para él un ser alejado completamente de las cosas humanas, como
el hombre no es un ser alejado enteramente de las cosas divinas.
Por eso la filosofía de W. James es una filosofía del heroísmo.

Cátedra de Investigación y Enseñanza
Superior de las Ciencias del Lenguaje
CREACIÓN DE UN CENTRO DE ESTUDIOS GUARANÍES
Con el firme propósito de estimular el estudio e investigación de
la lengua Guaraní, la cátedra de Ciencias del Lenguaje de la Facultad
de Humanidades y Ciencias de que es titular el profesor que extiende
estas notas, proyectó y creó el Departamento de Estudios de la Lengua
Guaraní.
En el mes de agosto del año pasado se constituyó el grupo de
colaboradores que integraron el Departamento, y desde esa fecha, sin
interrupción, —pues se realizaron varias sesiones del núcleo de estu
diosos durante el período estival destinado generalmente al descanso
o la estéril "non chalanee"—, se trató y discutió con el necesario dete
nimiento, no exento de ardoroso afán, la cuestión fundamental o
primaria para el desarrollo de los estudios e investigaciones sobre la
lengua Guaraní, de establecer, con uniforme nitidez y general acepta
ción, la exacta grafía a que debe ajustarse la expresión escrita de este
idioma vernáculo de tan relevante significación para una vastísima
área geográfica que se dilata desde los llanos inmensos de la Bolivia
cisandina y del Paraguay, hacia el norte hasta la desembocadura del
majestuoso Amazonas, y hacia el meridión hasta el anchuroso Plata,
el Paraná-guasú de la toponimia autóctona.
Este estudio concienzudo de la ortografía guaraní, imprescindible
para llegar a una solución aceptable por las distintas tendencias y
escuelas que disputan en esta materia y permita unificar la represen
tación gráfica de los fonemas guaraníes, ha sido impuesto ante el
hecho evidente de carecer los pueblos americanos de escritura tal
como la entendemos nosotros, es decir, la posesión de un sistema
completo de signos que sirvan para representar los fonemas de un
idioma. Las naciones autóctonas de América expresaron sus ideas
mediante las pictografías, los ideogramas y los símbolos, no habiendo
llegado a aislar de los vocablos los sonidos, silábicos o simples, que
los constituyen para representarlos con signos o grafías convencionales.
Los pueblos europeos alcanzaron esta invención del sistema de signos
fonéticos o alfabeto cuando alboreaba ya la era cristiana. Es una

— 160 —
íi

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="519">
                <text>La idea de experiencia en la filosofía de W. James</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="520">
                <text>Como   generalmente   se   incluye   al   pragmatismo   dentro   de  la llamada "filosofía de acción'', corresponde, antes que nada, establecer qué debe entenderse por dicha filosofía, a los efectos de identificarla o diferenciarla con la doctrina que pasaremos a estudiar.&#13;
</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="521">
                <text>SILVA GARCIA, Mario A.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="522">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1947, Año I, Nº 2 : p. 101-160</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="523">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="524">
                <text>1947</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="525">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="526">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="527">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="244" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="463">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/b6392bbc4499537f3087e3a0173d6725.PDF</src>
        <authentication>738ba7785ea4bfd215bb86eb82faf0c3</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="2750">
                    <text>—s—
•ainanj Bisa anb
ajqmoq pp jBsuad ap o^a^ pp fiuxis jofaui X^q oa
'aisixa anb o^uaiuiBsuad 9p opBAtjd oj opoj 3q
sbiub^ ssjío trejae 'odmati X nopoe 'oixqtnB 4fiojsa 3-iíng
•Jiistsqns Bjed eojuaraipaduii sspuBjS ua^txa
'ojusa p X aiuatij b^ 4BiauaSipini b^j
'BpB^ B| BJBd
'BIAn[^ B{ BJBd
'Bjqaraii b¡ BJBd
'ounnjaj nía X hozbj uia uaaajo|j anb
sapsoj ap sa^nu jaaau oSeq i^^y
'aaaiA ou X JiuaA ap Bq anb B[ b
oíadsa jesaa me apaop oca
'ajdmats ap X Baunu ap uipjef un ap
oj^uaa \3 ua asB^eq ajuanj b[ X
^atpou b¡ ap o Bjp pp bjol{ b^ unas
jisuom sojefed X sajafniu ap oqanm uanaij saSaijea scj
'aauojq ap aa^uijaa sajj jod Bpiua^soe
ainanj Boijqnd son ap aid p
'Biamh o| ou oX anbunB sofo sim of^q ajjnao anb
'oai^BJj Xnm X paj Xnm op p^pjaA na sa o^a^
'Oinsa a^sa jBjn^afuoo Btjpod esta Bpsu
'ootpod Bcaaips ouosiAOjd u^

vi ^ viD^aonaiMí va

�LA CLARIDAD DE LAS FORMAS
La fuente
levanta sus líneas siempre mojadas,
coronándose en la cima con una cóncava taza redonda,
sostenida por tres esfinges de bronee,
hincadas de rodillas,
y sobre ellas cúmplese un vertical dispendio de aguas.
Kstas caen en un estanque de flores acuáticas,
que en la tierra agranda
un círculo perfecto.
Veo el fluir de una inteligencia que se busca a sí misma en las formas,
y en el orbe objetiva los modelos de las cosas,
por el instrumento del brumoso canto de las tres esfinges.
El ayer, el boy y el mañana, sustentan
esos transportes de belleza que buscan fundamento en lo agónico del
[tiempo.

III

LA DIMENSIÓN RENOVABLE
En lo más alto adviene algo que desborda
como una Idea.
¡Oh comienzo absoluto! ¡Oh flecha líquida!
¡Oh discurrir lluvioso!
Se precipita a lo largo de los púdicos cuerpos
de las tres esfinges.
Veo tres desnudas doncellas con pechos de bronce.
Hincadas y dispuestas en triángulo,
como en la estricta pausa de una danza difícil,
mantienen cada una su antorcha de agua.
La inteligencia del orbe se confronta en las treB esfinges.
Las bien trenzadas serpientes de sus cuerpos
tejen y deshilan el embozo del orden, la simetría y el límite.
Las esfinges renuévanse en todas las instancias,
y sólo aBÍ en ellas el aniquilarse es un cántico sin pérdida.
De todo lo privado de la humana belleza que existe,
nada denuncia mejor el enigma poético del hombre
que esta fuente.
—6—

�^ I—
"BTTU BTDU3I3U03 BpiDtl[ B[ 83 3tlb
'opuoj uis anbuBjsa un Bia^q
'odiuaii un ap eiauan[j e[ Bsned uis ajjnasa as
'a^uejsut [a uoqB^sa ns oiauBSUBa uis e^iodn
'B[qaiui[ epinb^ B[ jesaa xjts auaiApe
soujoiuoa soXna jod
'aauojq ap saSnijsa ea^^ sbj ap ajuanj esa Xos oj^
•biui BpBJim 'a[qjBBduit 'epunjoíd Bisa
uüJBjaqB ou o^ad
'sojqmoq stui ajqos UBJBsad Bn^e ap eo[iq ap sapm uoa
'sopedjiíd biui aaqos uejaAo^ bb^bjbj ap sa^m uoa
'BiauauBdy b{ X

sa vwoiwa aa
A

*eija^B B^aBjuí uoa asBjqmn^oa ofadsa |a ua anb
'a^uijsa Bun ua aptia^sip as biujoj epoj 'zaA ns y
•Bjajouoo buijo^ Bun ap jopnd ^lAomuí {a Biaeq
BSnj ns asjipotasa ^b utj jod Bza^^aq eias X
'bjbjob as eraeiui is ua anb
B[qaiuij sbui sa ou Biaua^qajuí bj ^a u^
'ouisim ts b oai^uapi oinaimesnad un ouioa asBAiasuoa
'sbsod sb^ ap odijanb^B \o BiauajBdsnBj} ns na ataiq [b X
Bpaoqsap iu aaajca Baunu ofadsa |[j
•ao^X said sns b anb
ofadsa ojbab [ap pEpueiAq B[ uoa
oaojdjaa^ sieBjxa [a jsuoixauoa ap ueijseq as saunu X
^88[[aj]sa sb[ ap uo^uBjBd [a ua sofo sim ap zn[ B[ uaqaq
'eaujojuoa sb[ anb o;uaimBSuad [a qsjbidbs uts uaqaq
'oijaisiui oidojd ns [a ua uaqaq sa^uijsa sox\ se^
•ofadsa un ua Bn^^ [ap ojnairaidmoj [a eíij
'saan[ SBpqos ap a^uesuad op^a.ua ubjS un
a^jsajjaj aseq e[ 0^

SVHÍld SVKH0(á SV1
AI

�Allí, en abismos circulares,
la belleza del orbe en explicar insiste,
su conversión consciente.
En el espejo del pensar halla su elucidario,
su evidencia y su máscara.
Pero su enigma asombra más como testimonio de lo eterno.

VI

UNIVERSO CERRADO
Pensar, existir, soñar,
son castigos impuestos
por las tres esfinges del azar y el destino
a esta materia lluviosa que me sustituye,
mientras geometrizan en mis abismos las furias
un universo o ídolo informe de belleza,
sólo con lontananzas.
Aunque tal vez les fuera suficiente
crear nada más que una gran idea fija;
fatalizar tanta imagen órfica hacia lo eterno,
sobre el fluir y la primacía de las apariencias,
con la cruel constancia del número.
Pero como están condenadas a contemplar
sólo las imágenes del espejo,
las tres esfinges no comprenderán nunca
que ellas mismas construyen sin término,
el universo que allí las circunda y encanta.
De lo privado de Vida que existe,
nada más análogo a la carnal metafísica del hombre
que esta fuente.

VII

LA CONTINUIDAD
Existir, soñar, pensar.
¿Podré yo olvidar tales absurdos tormentos
la noche en que la total belleza creada que espero,
fluya sobre los hilos de las tenaces aguas
que caen de las tres esfinges de bronce?
^8^

�—6~
•ojubd [ap oiuainujduma ja ua 'oiuiijn jod 'asaBjambB B^ed
'sa^uijsa sej ajqos
odniat^ utiSjb apsap aXnj^j •Bjqaiui) buti ap
BiDua^ajrpni bj ua eiaunue as ojuaimesuad ja anbjo^j
•sajoq-i B soj ap aid jb xiBZBjqB as
'opiAjo ja X
BiAnjj ej
'Bjqaimi bj opuaipnja anb
'souhuoub sa^uBme soSaia soj ap jbjojj ja X Jiaj ja j^
•oujnjooa ojaia jap ajqumjsoa bjohos bj
'uiauajajipm bihstui bj uoa
"sojra soj ap saABjj B
'jBqanasa ap aBjeTap sopio sna sbihbj*
•sajjaut sefoq ap o s^api ap saqjo soj
'sozBjq etin ap soabi^ b
'jBiuajsns ap uBjefap sozojq sns sbuteJ"
•sBsoa sej ap jijoui ja 'sojuí soj ap sbabji b 'jBjdraainoa ap
asjBtjseq ap ueq sofo sns ssiuBf
'oÍBqap aejdcnajuoa anb SBiaBJisqB senSe ap
ojnajja ja ajqos
SBjja aijaa oB.uata anb ojnáuBijj ja X
'soijjeá omoa sbjb X sopap sns
'eoSsnin uoa sopejazara souas sns X sozu sns
'saStnjsa sa^; sbj ap Bajñájnj pBpniBA bj Jijnd ap bij
'aAanjj ojjb oj ap anb eu-iaja en^B ja
ajduiais ojad 'qy

la x ax^aaa va
IIIA
•oujaia oj ua pepmupuoa bj ajuajBd aa^q as saauojirj
•Bjnd Buuoj bj ua BiauauBtUJad ej uij jb jbjSoj B^s^q
'ouiiij un ap pBpmuijuoa bj na buijoj ns Basnq anb
oSanf opunjojd un aiiuisBj) as aSuijsa ua a^uxjsa ag
•Bzajjaq Bptanj ns uoo UBjuBaua ara anb
sajdiqnuí sBiauauBdo ua apuaiasap jas jap pepinui;uoa e-q
*anbuB)sa jap jiaouiui oj eioBq
'Bpinbij znj Bun oraoa BnSe a^a ajuanj bj na 'sjoqB ioj;
¿ouBuaasa un ap opuo^ ja jod ueqoíetn as anb
'ojn3uBUi ua sBjsandsip
4SBiqBS X sefatA Xnru SBuiJBZUBp otuoa
'ojnaBiaadsa jap uij jb ajdmais bjbíI opus^nj
SBjqaiui) ajjua jsuoq ap uBjqsq as se^sa ^?

�IX

LA FUENTE INTELIGENTE
Si aún creéis que todo esto
es sólo xin provisorio sofisma poético,
y dudáis de que yo sea la fuente
de las tres esfinges de bronce,
con mi pensamiento de hombre que soporta el agobio corpóreo,
admitid que yo soy por lo menos
al mismo tiempo que aquélla,
una Identidad,
que es el fundamento de mi pensante tiniebla,
una Variación,
que es lo que me obliga al oprobio de un cuerpo,
y una Apariencia,
que fluye y se extingue,
y todo lo embellece,
mientras con lámparas que llueven modélanse
en mi rostro,
los ídolos monstruosos del tiempo.
La inteligencia del hombre
su perfección culmina en la idea última
de una obra cumbre.
En este círculo que miro se desnuda,
como una belleza que no morir pretende.
He aquí el temario del monólogo sin fin de las tres esfinges.

X

LA JOYA OBJETIVA
¿Se ha desprendido de mí, totalmente,
esta fuente que admiro,
con el fin de halagar a la que ha de venir y no viene?
¿Con el fin de entregarle
una ofrenda infinita en el tiempo,
que podría ser la fluencia inmortal de mí mismo,
esta fuente de las tres esfinges de bronce,
se ha desprendido de mí, para siempre?

¿Sabiendo
que la que ha de venir para mí nunca viene,
esta fuente
se ha resignado a ser un objeto más en el orbe,
como un pensamiento hecho externa forma,
con la fatuidad de ser libre de todo lo humano,
o como una mendicante plegaria de agua y de piedra?
— 10 —

�— ti

P96I
opvu^ j^p a

•ajuanj B^sa anb
ajquioq ^a ua ouTAip o[ ap BiuSiua ^ap sisejjjjad jofam Xeq oa
'ajsixa anb ouiAjp o[ ap epBAud Eijajeui bj u^
ii^s S3J^ sb[ 3p ooqraos onjoiaoa \9 a^draais efnqip Btaiqn Bisa X
'os^aAian optnbq ^a ajqos Bipuetn aA3[ ne EjaaXojd
sana B[ na Btietaa anb BJnd Biaua^ijajuí E^j
•aauojq ap eaSmjsa ^aa^ jod Bptua^sos
'ajuanj eaqqnd Bnn ap jopapaap
'aadinais ap X eaunu ap ujpaef un ua
Ejainb o\ ou oX anbunB sofo sira ofBq axraaQ
•odiSbj^ Xntu X ye di uatq oS^b ua 'p^pjaA ua a]jaiAuoa as
BJjsiSaj as ja ua anb c^^
•oaijaod Btnsi^o^ ajqisiAaad un
JEan^afuoa b sand auaiA ou
ojubd ajea
'bjjou ^\ ap bSijbj ej; ap atujEdiaueraa ea uij ns ig
"oiuainiBsuad o o^uBa a[qisod un ajqmoq aisa ap aqijasui
4Baui|sa saj^ ajqoa
Bapx sun otnoa aXn^j o(duiafa ns ap anb
Eza^aq ajuajajipui b[ uoa 4a^uanj b¡
*opoi ap o^juao ¡a u^

IX

¿BPBM BI BJB^
^[qaiui^ B[ EJBd
'EIAnH BJ BJBd
'omcujaj oís X uozbj uts uBpuajjo as
'sa|oqjB so[ ap aid [b anb souiiuoub X eajuBme sa^ssoj soj
uajanuí X uezo^ X uaijns oiuoa
'a^qíseduii 'jbjiui e Bjeaipap as
'Bjtdnd EpiAEdnn uoo
'eza^aq ap |EJinau o(opt un ap aaqranjsoa ej u^?
¿oiits im ua opuEjadsa eainSaa
'BJanuí oX anb sandsap j^?

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2751">
                <text>La inteligencia y la fuente </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2752">
                <text>Poemas </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2753">
                <text>ORIBE, Emilio </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2754">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , Julio 1954, Nº 12 : p. 5-11</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2755">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2756">
                <text>1954</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2757">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación&#13;
</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2758">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2759">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="80">
        <name>Emilio Oribe</name>
      </tag>
      <tag tagId="18">
        <name>LITERATURA URUGUAYA</name>
      </tag>
      <tag tagId="333">
        <name>POEMAS</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="554" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="812">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/148adf9a6d53f51cfc4d69fedf0f559f.PDF</src>
        <authentication>07490e13469c5554aba56186d1c70bd8</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="6401">
                    <text>- 9

~

•SBpBaug sb[ X ouijo[c[ rsajqutou sop o[os ouaaja o^ ua sooiiuapt
UBjnpjad anb SBJiuattu 'Bjqtuos b^ b ba X 'ouiio[íj ap BjpjSotq BOiun b^
aquosa 'BpBaug ap ajqutou p Bajo uoiOBpduioo B[ ap jo]nB ^g *bjbuib
Á Bjaioouoo anb oj^saEui uBaá un b outs 4Bpua^ut}uoo ns b tu 'ouisuu
[a b ou 'bidosb as anb outuuaj un opusajo 'o^unfuoo pj b SBpBaug ap
ajqtuou p oip a¡ Á potjtsBp o\ 'ouapjo o^ 'o^xai p oiquasucaj Buosjad
bjio 4oSan[ ípAaipaui o\ Á onS^uB o[ ajjua otpnpaiui osoaqauaj un bu
-oistq B[ ua jas jod BzuajOBJBO as anb sooda Bun ap Bijnpiq^s B[ ap biu
-uing Bun Bpoj^ 'Bpuap v\ 'uozbj b[ 'upioB^duia^uoo b^ 'BpuaSipjuí bj
'Bza^aq B^ 'uaiq p 'Btup {a 'sotq 'osjaAtuQ p ajqos Buu^oop Bun optu
-joj 4BptA B[ ap zajnpsui B^ ua 'ojosopj putáuo Á apuBj^ Xnuí 'uatn^[B
:jsb opBÍtj Bpanb 'saouojua 'oqoaq ^g #ojjo jod SBpBaug sb^ á 4opB^ un
jod outjoj^ rsauopou sajuBjqtun|sap sop SBjsa SBpB^t¡ ajuauíBui^uj
jsb uaoauBuuad Á. oduia^ pp uoiOBOtjqduits bj jod opBsdtpa opts Bq
outjjo^ ap ajquiou p oja^ *Bpnosa ap ajaf pp ojisubj} ouBtunq jap
asjaq^s apand anb o[ opo^ B^sa B^a ua Á ^ouijo^j ap BjjBjSoiq BpBp
-Bjap Bun ^tquosa 'sBtuapB 'o[ndtosip jg *oiuatuiBsuad ns bjba^bs as a^
•jans \vi ap anb BJBd 'opdiostp ns ap pBptpptj B[ ua a)uauiB^aio otjuoo
Á 'pjo BzuBuasua ns jBstAaj tu Jtquosa ou ap BqBUBjn as outjo^j
•BptiJBdiui BzuBuasua B[ ap pBptpjoj
B[ 'j^stx^ i^p uotsBAa ^bjjoui bj ap sandsap '^oqqnd A otquosuBjj anb
uain^p b ojjuooua outjojg *pBptun ajuapuaadjos Bun aXnjtjsuoo B¡[a
Bpoi anb opotu ap 'sBtp sojisanu B^SBq sauotoBUBA SBOod uoo aoauBtu
-jad uopBuOpjo BsojnSu B^sg 'sopBjBJj aAanu BJjapua sapno sbj ap
Bun BpBO ^sajj^d sps ua sopipiAtp sopB^Bjj oj^Bno A B^uanoup uog
ap ajqtuou a^duns p sBpBpoutA odiuat^ p ua isb UBpanb
s^g 'Bit^tiuB Bjn^^no B[ ap ouupuBfap opouad p ua 'ojsug ap Bja ie\
aP OLZ ^- ^O^ SO^B 8Ol 9Jlua '9JS9 9TATA *ouT^old JOS9IÍJ osoija^situ A
apuBjS p jod sBptpiusBJj sapjo SBzuBuasua A SBapt sb^ ap uoiOBznBtn
-a^sts B^ uauatjuoo anb A 'oijijjoj 9iubj| as anb eijosojij b[ ap joptA
-jas ajuatpjB un jod sBpBuapjo SBjqo 'sBpBaug sb^ opBuuuouap 'optuaj
-uoo ns ua onStqtuB X ojnoso Xntu 'sopBiBJi ap ojunfuoo un ajstxg

ue

ASMO

�Un fra^mento de la antigua biografía dice: "Plotino, el filósofo
que ha vivido entre nosotros, parecía sentir odio de estar en un cuerpo.
A causa de esta disposición de ánimo, se resistía a contar cosa alguna
sobre sus antepasados, sus padres o su patria". Así empezó la biografía
que le hizo Porfirio y que es la fuente de toda referencia histórica.
Es de sospecbar que los datos seleccionados en la biografía han sido
cuidadosamente elegidos: se quiso dejar de él no una descripción de
hechos y lugares, precisos y auténticos, sino la creación purificada de
una personalidad idealizable en medio de su ámbito histórico de bar
barie y decadencia.
En nuestros días, Bertrand Russell inaugura en su Historia de la
Filosofía de Occidente el capítulo dedicado a Plotino, con estas frases:
"Plotino, el fundador del neoplatonismo, es el último de los grandes
filósofos de la antigüedad". "Su vida es casi coetánea de uno de los
períodos más desastrosos de la historia romana". "Pero antes de su
nacimiento, el ejército (en Roma) había llegado a la conciencia de
su poder y adoptado la práctica de elegir emperadores a cambio de
recompensas monetarias, asesinándoles más tarde para dar ocasión
a una venta renovada del Imperio".
Pero resulta que esta catástrofe del estado antiguo sirvió en mu
cho a Plotino, quien pasó de África a Roma, y después de haber "ha
llado el hombre que necesitaba" en Anmonio Saccas, porque le abrió
el camino de la correcta filosofía, entró al servicio del Emperador
Gordiano, y se fue con él a las guerras más remotas por los dominios
de Arabia, de Persia y la India.
Hoy preguntaríamos ¿qué fue más importante para Plotino? ¿El
deslumbrante aprendizaje del recto filosofar inicial en su juventud
a través de Anmonio Saccas, o la vida en los ejércitos de un empera
dor romano de la decadencia, quien lo colocó frente de las civiliza
ciones orientales y ante los peligros y los azares? El hecho es que a
la vuelta de ese guerrear que culminó en fracaso, Plotino inició el
definitivo magisterio de su filosofar, reencontrándose con la obra de
su Platón de la juventud, y redactando verbalmente en el umbral de
los 50 años, basta el morir, el texto de las Enéadas. El discípulo recogió
y ordenó ese texto, el cual quedará para siempre como sinónimo de la
vida, el pensar y el inmortalizarse de Plotino. De ahí en adelante se
unirán sustancialmente la noción de Plotino y de Enéada, con que
se le distinguirá en todo lo pensado por el hombre.
Dios — El Uno — la mística que va de él por la escala de música
y llama, hasta San Juan de la Cruz o Spinoza. Allí están, como troncos
ásperos hechos brasas, el monismo teológico, el monismo espiritualista
el voluntarista y el estético, los cuales fluirán sin cesar de aquellos
dos nombres que en sustancia son un nombre único en el mundo.
Como corolario de todo esto resulta que lo más hermoso de la filo
sofía de la antigüedad griega, es que se termina bruscamente con la
presencia de uno de los más grandes filósofos que existieron. Eso le
proporciona la doble prestancia física y espiritual de una culminación
de peñasco sobre un abismo, y de coronación suprema de un pensa
miento puro que culmina en el tiempo y cierra con llave altísima un
- 6

-

�-UI9JUO3 sisBjxa pp sajquina sbj ua 'oui^o^ ap SBzauíj X sauopenuisui
sbj X 'biiuii[ as ou uoiaBipBJji ng *Bja Bj^sanu ap ^q X jjj so[xfrs so[
ap Biauany sqanbB ap uEqaaAOjds u^ptniur B[ ap X omsiuiBuip pp
sBuia^sis so[ X 'ouisiuijo[d pp jopuB[dsaj o^ouiaj p ua aAiAajqos p^pis
-oipuBjS ns ua Bujapoui X sapAaipaui sapspa sb[ ap boijsiui buisiui Bq
•oua^siui p X pBpipoisnuí b[ ap a^ppp p uoa uopESpiAip b[ ap aan^a
p jod uojBJ^ua 'oiusiuojB[doau [ap soaidoj sappjauínuui so[ b sa[q
-BoqdB SBUBjuauí^Bjj sauoptpa sb[ X sa[BnuBui so[ 'ojsa ap zibj y
•ouisiuBiunq ap usiuauíip as anb sapEpisjaAtun sb[ b opBdnaoajd Bq
anb B3JB1 a[qou sbui b[ opis Bq souiapoui saÍBn^ua[ so[ b SBUBimio[d
SBpuasa sb[ ap asBASUBa^ p 'puBdsa o sa[Sui 'saauBjj 'oSauá o ubui
-a[B X o^aiaá ojxai ^[qop uoa sauopipa SBuáBui sb[ ua Bas bX X 'counu
anb bata sbui BpuaáiA Bun oaod b oaod opiJinbpBaj Bq anb opuinao
Bq 'unB 8Bj^[ 'soub souiu[n so[ ua uaiaaj OArqurpp oujojuoo [a opp
-inbpB sq pBpipuosaad ns X *outjo[^[ ajqos sauopB^ijsaAui sb[ opB^uao
-ajOB UBq as 'oiuapoui oiuspuojsiq [a asjBniuc-DB [B 'sauozBj sbjio jod
o sapj lod Bag ¿soj^osou Bp^q BpBziuiAip aonpuoa B[ 'BpBjSaim p
'anb ouisiuBiisija [a uoa biuoiujb Bun ua ouioa apunjuoa as anb 'sno^f
[ap o ouq pp o soáoq pp BuiAip zn[ b[ BUBuia apuop jod BUBjuaA Bsa
opBjajqqo Bjarqnq ajoj^sBjBa [bj is ooijsijjb o[ ua o osoiStpj o[ ua soui
-BUBisa pBpuB^o anb u^? ¿sspBau^ sb[ opBtABJ^xa UBjaiqnq as is ou
-aapoui JopBtJO^siq p BJBd Baiuapq pBpan^iiuB B[ ap Bijas an)?
•Bsoii[ai o Baiiajsa u^pmjuí B[ ap B[qaiuij [ ua ouioa ooiSopjuo oj
-uaiuiBsuad pp p^piJBp B[ ua asjipunq japod BJ^d '©^^[^ ap SBpBau^
sb[ ap opiua^uoa p JBUBJjuasap uB^isaoau 'uoi^i[aa B[ X Bza^pq b[ ouioa
bijoso[ij B[ o^ubj^ 'Bsoiáipj uotaoaXojd B[ ap X Baij^isiq BAiiaadsaad
b[ ap pBpipnp B[ ofBq o^uaituBsuad ns asopuBAOuaj 'sBiuajsis ap saA
-BJj b jbjosojij [ap oaij^istq a^uajjoi [B Bjodjoaut as isb ^ -saaoija^uB
so[^is aauínb o zaip so[ ua anb saaajuí sbui oqanuí uoa soub souirqn
so[ ua opBipnjsa opis Bq ouijo^ 'sBapi sb[ ap Bijojsiq Bun JBaanqpq
Bisd UBn^aaja as anb soaijoso[ij sopiuaiuoa ap u^ias^uiijap BiJBsaaau
B[ ua 'ouiio[(j Bdnao anb u^iaBn^ts Bjsa b opuaiaapaqo 'zaA [Bj[
•jBsuad ap a[diuis
o^ob [a Jod ajsixa anb SBiuap o[ opoj ap an^uiistp as anb X sapsjaAiun
so^uauíap so[ ap sobo p ajqos Bpjoqsap anb BjnjBiaa Bjsa ap [BiauBjsqns
pBppijBiua[qojd B[ ap biujoj X opiuajuoa ouioa BjBpanb ajduiais BJBd
anb o[ sa ^^^[^ Jod opBjnsnBp o[ anb sa 'bjoso^ij anb ajquioq pp
o[[nSao p BJBd 'osbo pp ^abj oq -ou^ojq ap 'zaA B[ b [Bjoduiajui a
[Bjoduiaj u^iaisod B^sa ua aiuauíspuoq opBjipaui Bq as is as o^¿
IIIX ^ ITX 8OI^ÍS SOI 9P BÍP9I\[ PBP3 Bl BJSB^ ajqmnpijjaaui ap BAiiaad
-sjad Bun JijqB BJBd X ojuaiuiBsuad un JBjnsnB[a BJBd 8ajis ouisiutiojd
[q -sBuiiuq X saja^ja X SBjn^jaqB ap BjadsB aiatuB[d Bun auaiA B[p
ap sandsaQ -oaiuojB[doau ubj^ pp BjnqB BiJBjips B[ b ^^a^ X soaxu^f
so[ ua ozuaiuoa anb 'n^iJtdsa [ap Bjqo Bun JBSuapuoa X JBiajauoa ap
p ouioa oaijajsa oiuSisap un jqdiuna aaaj^d 'B[[a ap UBJBdas sou anb
soiua[iui sop so[ apsap bijoso^ij ns EpBjduiaiuoa jas [B 'Bjoqy
•umaaaj
-jad buii uoa BjnsnB[a as anb uopnpAa Bun ap ouiiiuai [a ouioa Biuas
• ajd as 'sand 'ouiio[q 'ajqiuoq p jod opBjadns Bjas sbuib^ anb o^aia

�plativo, se confunden con la lejana dialéctica de Platón, y se proyectan
sobre el pensamiento de los últimos siglos, desarticulando la rigidez
racional del aristotelismo y del cartesianismo. Para salvarse del criti
cismo kantiano, el filosofar de Occidente tuvo que apoyarse de algún
modo en los continuadores de Plotino, en la trágica aventura de
conservarse intacto, sin necesidad de confundirse con la teología
medieval. En cierto sentido, San Agustín fue el que encarnó el píotinismo en la trascendencia espiritualista del ente, para que de ese
modo ésta subsistiera intacta en el seno mismo del pensamiento y
de la religión del hombre moderno.
Como se dijo anteriormente, el pensamiento de Plotino ha sido
expuesto, interpretado, explicitado, analizado hasta lo inabarcable
en los últimos años. Filósofos, teólogos y artistas lo han tomado como
centro de sus investigaciones o adoraciones, y como estímulo de obras
originales. En cierto modo, se ha constituido una trinidad metafísica
representada históricamente por Platón, Plotino y San Agustín, los
cuales contienen en común una unidad íntima y una proyección exte
rior tan poderosa que los hace inseparables, a modo del misterio tri
nitario de lo religioso cristiano o del mismo desenvolvimiento del
Uno plotiniano, a través del Espíritu (Nous) y del Alma. Todo lo
cual es necesario discernir y unificar y pensar en un acto sublime
y único, que comprenda del todo a las tres realidades ontológicas
y las separe al mismo tiempo, en su individualidad actuante o pensan
te —doble acto del ascenso y descenso del alma- y del expandirse sin
fin y concentrarse en lo único y simple del conocimiento creador.
Para hacer uso de una ejemplificación simbólica que sea válida
en un intento de aproximarse a lo comprensible en amplio sentido,
es evidente que Spinoza, Schelling y Schopenhauer son, en algún grado,
plotinianos, y que Bergson lo es en varias instancias centrales de su
obra. Lo mismo podría decirse de dos genios artísticos tan antitéticos
como Wagner y Debussy. Y aun, más próximo a nosotros, si es conce
bible el sobrevivir a nuestro lado de un ente poético puro como Plo
tino, podría haberse encarnado en Holderlin o en Rilke. De igual
suerte, en numerosos genios de toda la música moderna. ¿Hay dife
rencias entre la música de Bach y el razonamiento de las Enéadas?
¿No estarán asimismo patentes, la voluptuosidad de lo absoluto, la
misma continuidad de lo heterogéneo integrándose en lo homogéneo,
el mismo ahogamiento de la multiplicidad en el Uno, para desple
garse en seguida, y apenas culminada, difundirse de nuevo en un solo
impulso puro en las partículas del universo o en las dimensiones de
la espiritualidad?
Tanto la fenomenología como el existencialismo no repudiarán
las alusiones del neoplatonismo en el contenido eidético de las reali
dades o en la experiencia de lo existente como dato primitivo. Cierta
noche, al salir en París de una sesión íntima en la casa de Gabriel
Marcel, en un café frente a la abadía de Cluny, varios admiradores
del pensador francés tratábamos de concretar sus ideas y darle al
hombre la fisonomía propia, dentro del idealismo de Joyce, del cris-

- 8

-

�- 6 BjnjtdBa 'Bjd^pB as 'Buuojuoa as jBuopBJ oj apuop ojipaui ojuaiiup
-ouoa un ap UBjqEq X 'sajapjsiay otp aj anb SBaiisuajaB.iBa sbj ajsa b
aq ^BuoiaBJ ja uoa OAijm^uí ojuaiunaouoa jap uop^pj Bpoj
'uojBjq b pBpippij aod 'jEjuauo bjjosojij bj ap Bpuanjjuí jod
'soaiupjBjdoau soq -uos^aag ap X uo^Bjg ap Buiajsis p ua OAipniui o[
auai^uBiu jaiaBJBD ajsg -ojnjosqB oj japuaaduioa BJEd uopBjpBdBaui ns
BJisanuiap í ouisijBuopBj: pp uopBposip ap apadsa Bun bá B[Buas soSoq
pp uopdaauoa ^pips b^ ua uoiainjuí b^ asjBnuxsui ap opoui asg
•BAtsajoad X ajuatAiA uopBjsajiuBiu Bun ap
ojoadsB p oidaouoa p opuEp B[p aaqos auoduii as X opi^ans Bq apuop
ap asBq bj BfBaqanbsaa 'oppouoasap ospduii un ap Bptasod X 'bdoj
Bun ua ao[j Bun o pqjB un ouioa iqs aaB^[ qBuopBj ojuauupouoo o
Barp^pip^ bj ap ouisiui opuo^ ja ua Bnuisui as upiain^uí bj :sodiuch
-Bjdoau sojosojij sapuca^ soj jod SBpi^iuipB SBdB^a ap arjas Bun jod
aXnj^sns oj 'opoui oiíaia ua 'X Biadns oj anb opoui jbj ap Buoiaaajjad
oj ^ 'ojjBuopaajjad B^sBq Bjajduioa oj 'jBnjiJídsa o jbuoidbj ojuauu
-xaouoa jap SBuiaaixa sauoiaBjsajtuBiu sbj uoa ojjBuopBjaj a^uaiuBui
-uuj 'anb jBiuapuaasBJj ojuaiuiiaouoa un sg 'oinjosqB oj ap ojuaiuiia
-ouoa un b 'pBpanStjuB bj uoa opsuoiaBjai oj ua 'aaaipj as ojsg #o^Bip
•auiui oiuaiuiiaouoa opoj BqojSua anb ojaajip oiuaiuiíaouoa un sg
•upiain^uí ap
uotaou bj aaajBdB oaipjsa oqaaq un ap buisiui zjbj bj ua 'ojjaq soj ajj
sauoiaBisajiuBtu sbj ua 'sajjB sbj b ajua.iapj oj ug -ojnjosqB oiuaiuua
-ouoa ouioa uoiainjui bj ap Bapi Bun OAni onijuB o^uaiuiBsuad jg
^saausajB
sns sajtm^? ¿upiain^uí bj sa an^)? 'uoiam^ui ouiuuaj jap upiaBiaua^
•aiip buii aAanuioad oisg 'BsoiSijaj-oajiaisa uoiainjuí Bun ua BAiaap anb
oai^pjoatsd ^ajaBjBa ap Biauauadxa Bun aod Bjjua ag "oausiui opi^uas
X soaijjduia saua^uo aua^ 'BjiBduiis bj ap 'sddig oaopoa^ ap Bjjoaj
Bq 'uos^^ag X aaoaq 'a^uauíBUjapoui 'X aansquadoqag '^uijjaqag :p^j)
-an^uuB bj b ajuBÍauías pnjtuajd uoa 'Brauanjjuí ubj^ X ouaa^ui ojjojj
-Bsap ubjS uoa soAi^in^uí aiuauíBJtnd sBuiaisis sapuB^lá oajBna b jb3jj E]
-SBq BUBi^uBq upiaisod bj uanífrs anb SBatiajsa sbj ua X SBsaaoasa X SBsaji;
-ui 'sBUBiuajB sbijosojij sbj ua aaajBdB ojog *oaijosojij ojuaiuiBsuad ja
opBZUBAB Xnuí BisBq uoiainiux ap BJBja uppBjnuuoj Bun XBq ojy^

II
aj ou jaajBj\[ b anb oqaadsos oaad 'Xoq ap ouBiuijojdoau
un pBpjaA ua sa is as o^¿,,— :oa^saB^y[ jb ^aaouoa ap Biuinsaad anb
uaAof un auiopuB^sa^uoa 'BptjBS jbj BqBaadsa aipBU anbjod op^iuauíoa
Xnuí anj jBna oq '44Bsoa bjjo Baas sandsap íouBiuijojdoau un a^uaui
•ajduixs sa jaajBj/^[ anb aaajBd aiu 'BuujaopB X aqiaasa ouioa buijoj bj
apBUB as ojsa b ig "SBaiisi^JE X SEsoiíáijai 's^aijosojij roduia^ ouisiui
jb jaaaB^\[ ua sauoi^sana SBqaniu uaisixg^,— :aiaap pijjnao aiu as iui
b 'o^aadsaj jb BJBSoaaajuí aui as ouioq -BjdaaB ou ja anb X BaipnfpB
aj as jaajBj^[ b anb Bisiaj oiusxjBpuaisixa op^uiBjj jaj) X 'oiusiubij

�en el intuitivo, adoptando éste una hegemonía absolutamente domi
nante. Entonces, el Logos, con los métodos establecidos, es sustituido
por otras nociones en las que se vuelcan contenidos más bien pene
trantes, vitales, místicos, como ocurrió con el término Nous, de que
habían hablado los presocráticos y que apareció revestido con la asig
nación de inteligencia. Resucitan esta teoría en la filosofía neoplatónica, con una aureola de carácter intuitivo que conduce al conocimien
to de lo Absoluto avasallando toda dualidad hasta concretarse en una
concepción unitaria.
En un principio, la filosofía trató de aislar el conocimiento ra
cional que postula el método analítico y que es la distinción y fijación
clara del contenido de los conceptos. Esta capacidad de distinción
nunca se realiza con una relación aislada sino que se completa con
la operación inversa de síntesis que constituye el principio dialéctico
socrático. Esta grandiosa operación necesaria se funda en la matemá
tica. Ese fue el propósito de Parménides, Pitágoras, los atomistas
y Sócrates: la determinación de los conceptos generales por medio de
las inducciones; la posesión de las unidades mágicas del conocimiento:
los conceptos.
Esta operación discursiva que finaliza en el conocimiento teórico
establece un asedio alrededor del Ser hasta su posesión completa. Pero
llegó el momento en que, del mismo seno de un propósito tan rigu
roso, se levanta Platón que señala el apogeo del racionalismo y su
decadencia. Cuando Platón dividió la realidad en mundo de ideas y
apariencias, dejó este mundo por aquél y estableció en la dialéctica
la función intuitiva. Tomó la dialéctica socrática y la coronó con la
intuición de modo tal que subordinó el contenido de la dialéctica a la
intuición. Dejó una definición que es todo un elogio de la intuición:
el .método fundamental del conocimiento absoluto es la dialéctica,
pero ésta es la intuición de las ideas. Así, estableció lo siguiente: en
el conocimiento dialéctico participa, en último término, la intuición
concretada al Ser Absoluto que Platón llamó Idea. Le da a la intuición
un carácter que conservará en la Filosofía, estética y religión y que
mantendrá en la especulación religiosa superior.
La intuición empieza sobre un basamento dialéctico que se ejerce
en Platón, por un conocimiento intelectual progresivo, por una carac
terística polémica de oposiciones que rebasa la reflexión solitaria, el
ensimismamiento, para dar entrada a la convivencia y comunión entre
seres racionales — dos filósofos, maestro y discípulo, o maestro y
acaso quien sea, hetaira o esclavo. La intención de la dialéctica es la
oposición; la búsqueda de la verdad por la discusión que constituyó
el carácter primario del acto.
Más adelante, la dialéctica acentuará ese carácter de oposición en
Hegel que conoció los orígenes en la penumbra de Heráclito. Pero
Platón hizo de esta dialéctica una entrada, una posibilidad para otro
conocimiento que llamó intuición. La intuición de lo Absoluto debía
entenderse sobre una preparación dialéctica. No era válida la intuición
sobre una tabla rasa sin intuición de la fe. Se dispararía como una
flecha muy certera desde el conocimiento dialéctico.
- 10 -

�- u (sojqand soj ap uaiq ja UEqBjn^asB anb SBaijijod sauopnipsui 'aaquioq
jap sauopaB SBjuijsip 'sapjiA sbuijoj) souEiunq soja^ soy ap cqpq oj
X 'uopBJiuipB ap oiafqo opuais BiuaA bX anb 'jBjnjBu ojjag oq jbjoui
uapjo p X [bjiiibu oaisij uapjo p BqBaijiu^Biu X Bipua^xa as 'Bzajjag
B[ 'sauopBjsajiuBui SBsa JBuopuBqE uis 'anb ouis (jBaaa ap japod pp
BpBjop Bzapan^BU 'sBOiisBjd sbuuoj) ajas p uoa ops 'aiuauíjBSjaAiun
ojdaaB as X 'sandsap ouáiSB aj as anb Ejaaauoa Bpuaaapj Bsa Biuaj on
Bzagag bj anb b aaaipj as p^oj uppBjsajiuBui Bq [B^oj
ua BpBuioj 'Bzagag B[ b X pBpja^Y ^\ ^ 'uaig p auaiAUoa '
Bapj b^ ap anb &lt;q Á 'Bapj B[ sa anb O[ 'opTdyj Á puiSuo osaaojd
un ua 'ajuBisur ouit^[n ua 'p^n^ui 'Baxjaa[Bip Bun ap oipaiu aod 'anb bj
upzBJ B[ sg qBuoiaBj oiuaiuiiaouoa pp oiuiuiop p ofBq ajsa b Baopa as
'ogag o[ ajqos B^oajip uopBpaadsa Baauíud bj Bzuaiuioa opuBnq
'I199 l 'P^PJ9A Bl 'U9Í9 I9 :u9JBlrí U9
oiuo^ anb sauopaajxp saij sb[ ap S3abjj b oinpsqB cq ap auuojiipui
upisuaaduioa B^ uoa 'psjaAiun uapao p uoa 'so^oq p uoa uppB^nauíA
ns apaaid Baunu anb uozbj b[ ap BqduiB sbui uppdaauoa Bun 'saauoj
-ua '^Í^jq 'uopinjut B| aod BpBqduiB 'o^npsqB o^ ap uppB^ijsaAui ap
so^ispdoad sns ua BpBqduiB uozbj b[ b ba a qBuopBJ pp a^uaiuBp
-pin BJBdas as ou OAnpjni ojuaxuipouoa p 'pBpqiqtsuas v\ ap opB[
p aod sopBÍBqaj Á 'suip pp Á upzBj b¡ ap opsj [a aod ooi^bui op^uas
un ua sopBaijiuBui 'soppa^Bjsa a^uauíBsnjuoa a^qisuas ojuaiuiiaouoa
jap Á Buip pp 'uozbj b^ ap soiuaiuiiaouoa so[ opuB^sa oaad 'uoia
•Biaadjaiui Bjsa uoa sapnjqiuiis uajsixa BnSuuy Bijosopg B[ ug
q^nidaauoa oiuaiuixaouoa p Á ojpq O[ b bu
-Sise as anb uopin^uí B[ aaju^ BpuB^stp uBaopa anb sBUBuiap
-uia sb[ ^ sBUBtjmjqoau s^pnasa sb^ jnbB a(j -puoiaBj jaaouoa pp
pp sauopunj sb^ BJBd oíaojaBjsii^S 'o^a^duioa ojuairapouoa un Bisa ua
BaoAoad 'oduiaij ouisiui p 'anb Á 'uozbj b^ ap buijoj ouioa 'oand o^daa
-uoa p ^Bai^pj bj uaiquiBj A BiSojoaisd bj e^joio aj anb op^aijiu^is asa
ajopuBp oidaauoa ouiuuaj ja opcaqisBja sq anb 'BjsiJiduia 'bjsijbu
•ot3bj aiuaijjoa bj ap oa^uap uoiasarqn auaij 4toidaauoa uis ajuauíjBS
•jaAiun BpBJ^B anb oj sa ojjaq oq?, :aaip anb iub^j ap Bjnuuoj Bq
q^n^daauoa ojuaxuiiaouoa jap ja^aBjBa ja uaiq opiaajqBjsa Bq as opuBna
oiaij^sa opBatjiu^is ns auaij 'oaija^sa oj ap pBpijBnjdaauoa Bq
•SBpuaXaj sbj anb ouisiui oj 'uopBu
-iuinji ap 'oiuatuiiaajBjasa aj) uoiaunj uaua^ so^jui soq 'OAiiinjuí o^
-uaiuupaaojd ja OAisnjB opoui un ap JBiBjaj uaaainb anb SBaijsiui sau
-oiaBaijduir sbj ap oipaui jod ajqBjaui oj JBjadns ap o^bji 'BaiiaajBj^q
X upzBg 'soSoq jb jaij 'uojBjg "jBsaadxa asaapod BJBd 'ajqisuaaduioa
o^uaxuaja ua sajqBjaut soj ap uoisaaAUoa bj UB^isaaau ajjB ja X bijosoj
-tj bj ojag "sajqBjaui ap BjuauíijB ag -BuiSop 'Bianpuoa ua auai^sos ag
•Bjuana ns aod BqajBui íBsoj^ijaj uoTain^ur bj ua osoaapod osjndiui
opBuioi Bq uopiniut B^sg 'ajqBjaui un ua o jBuopBJji un ua bujo} as
'jqB Bpanb as is 'aaBq oj ou Tg 'Biuana jBp 'jbujoj3j aqap oaad ojuaiiuxa
-ouoa ja bzubojb X Bpx ap uoiaaaaip bj biuoj uoiainiut Bq "osaaoad asa
ap sapBjjnaxjtp sbj JBiAajqB b uaXnqij^uoa anb sauaSBuix 'jiaoui jai
-aBJBa ap soXodB jaua^ apand uoiaBjado B^sg #Eaiunuioa 'oiuaiuiiaouoa
asa ap Bjuana apuxg ¿uozbj bj aaBq anb? 'oisa oj)Bjado zaA Buq

�se confundían en una sola forma de conocimiento: el conocimiento de
lo Bello. En una situación así, el problema de la Belleza no está to
davía colocado en un dominio riguroso.
El problema que originó este englobamiento quedó para siempre
en la estética. Por un lado, porque la filosofía de Platón atrajo sobre
la Belleza una inmensa jerarquía, y porque tanto el Bien como la
Verdad se correspondían. Todas las realidades que constituyen' el
fondo primitivo de donde va a salir la Estética le impiden separarse
de la Verdad y el Bien.
Llega un momento, sin embargo, en que la necesidad de sepa
ración de lo Bello, del Bien y de la Verdad halla una filosofía: queda
esta tarea a Aristóteles que incluye el problema de la Belleza dentro
del problema de lo artístico sin distinguir el carácter de la belleza en
el creador (impulso estético que lleva a crear), del resultado obtenido
en la creación. El hecho es que Aristóteles, con esa doble naturaleza
racional y empírica de que estaba dotado, trató a la Belleza dentro
de lo que llamó Poética, y dio una serie de interpretaciones sobre
la Belleza siguiendo las creaciones de la Tragedia, y ubicando este
problema en aquel medio en que la posteridad reconoce su verdadero
lugar.
La síntesis primitiva derivada de Platón y de la necesidad de
seguir determinando los contenidos del Logos a través de la dialéctica,
impidió a Platón realizar la tarea de análisis que hizo después Aris
tóteles. A la Tragedia, que más lo impresionó, dedicó éste su análisis.
Pero la escultura, poesía lírica, música, pueden también aprovechar
de los análisis de Aristóteles. Durante mucho tiempo, la especulación
sobre lo Bello apareció secundariamente tratada en las Escuelas.
Preocupaba el problema del universo, la moral, y es subordinada
principalmente por los estoicos. Posteriormente, con el neo-platonismo,
la escuela de Alejandría y con Plotino se vuelve a considerar la natu
raleza de la Belleza con el agregado de que esta consideración coloca,
completando el pensamiento de Platón, a la Belleza, en un plano
separable y más alto que el Bien y la Verdad.,
Bien y Verdad, en su íntima constitución, se aproximaban a lo
Bello absoluto, y en ese propósito de reducir las ideas citadas a una
concepción única, lo Bello se encarna en un Ser Superior: Dios, ser
inefable de donde proviene toda la realidad y que fluye de sí mismo,
con la materia secreta del universo, el esplendor de la Belleza que se
manifiesta por encima de todo.
Otra consecuencia del neo-platonismo es que debido a influen
cias orientales, la razón llena de intuiciones, la razón-intuición (nun
ca deja de ser razón a pesar de que su acto más alto de conocimiento
sea la intuición), la Idea suprema que en Platón aparecía como una
manifestación de la razón-intuición, pero con gran pureza y absoluta
consistencia espiritual y abstracta, esta concepción, en la época de
Plotino, se unifica y se encarna: se habla del Uno que es pensa
miento y realidad, y se habla (por vinculaciones judaicas y cris
tianas) de Dios. Se abre ahí una vía que va a ser tomada por la

- 12 -

�- 81 anbunB sojjosou bjbcI 'bjoi^b sajaiui uauai) ou sopijuas soj
uoo UBUoiaBpj ^s anb ucuamjui ap sbiujoj s^q '(Xaqqig a uos^jag
4.19[aq3g 'S9JO[BA SO[ 9p BIJOSO[IJ ) BAIJl[OA Á [BUOIOOUia B[ OpU9Áll[9UI
'joiaadns [Bniaapiui uoiainjut b[ sa Bsaaajux sou anb Bg
UB^S9 UOlSfrjaj BJ X BIJOSOflJ B[ 4B9IJ^1S9 UOIOinjUl Bq
aod opiijaijoa anj X soaiojsa so[ ua oqnq O[ B^ 'B^sijBinuídsa oui
-siajuBd un ua 'BUBjiun ucuadaauoa Bun ua BXodB as pBpan^biuB B[ ap
uoiainjui ubj^ Bjaunad B[ 4isy 'opoj^ [ap ucuaBnuijuoa sa uoiaBjsajiuBui
Buanbad sbui b[ apuop 'a^Bd B[ ua Bjsa opo^ [a apuop [Bn^uidsa
ouisia^uBd [a 'ouq [a 'Baiun X ajuBuiuiopajd Bapi Bun b JB^a[[ iod
soujBzjojsa souiaqap 'sBisq^np 'soj^osou 'o^apuaadxuoa ^jb^ "upia^a
-ijiun B[ ouijo^^ uoa aXnjusuoa as ^aiuaijQ ua saaoiisodxa sns uaiq
-uibj auaxi anb oaiisijJB ^ ooij9so[ij o^uatuiBsuad [ap pnjijaB uvx^ buii
aXnjijsuoa as X aaaaaBdBsap b uapuaij souisijBnp SBuiap so-q "sa^ipisuy
ap (aai[Baj as o^uaiiuBsuad [a anb BJBd oiaBsaaau o[ ouioa) BuajBui X
(ojnd o^uaiuiBSuad) biujoj X 'upjB^^ ap 'BiauauBdB X pBpi[Baj 'osaaA
-iun X Bapi ouisqBnp [a :souisi[Bnp so[ ap upia^uiuii^ Bun b BSa^
as anb sa uoiainjuí B[ ap BiauBuiuiopajd B[ ap opBi[iisaj ubj^ [^
•SBpBaug sb[ Bjqo ns ua Bjsa anb ^im Bsa uojBJoqB[a sopoj ajjua
'X 'sojndjasip ap ojauínu ouanbad un b oaipap as íBiaaiBiu Bun ap
aapuadap ap 'odjana un ua jiaia ap opBiaBa^sap Bjjuas ag "Busuinq
BpiA B[ ap uoxaaaaip Bjsa 'odijanbjB un ap opoui [B 'is ua piSoaaj ouij
"lcl '^puaXa[ o pBpjaA Bag •sa[BuajBui SBÍB^uaA sb[ ap oíaaadsap [a X
pBpa[os B[ 'oiuaiuiB[siB [a oaij^b opunuí un ua UBq^aipaad soaiuojB[d
-oau so[ íopojaui ouioa BfasuoaB as ojuaiuiB^siB [^ '(ajuauQ uoaaip
-baui anb sbubuioj sauoiaipadxa b pnjuaAnf ns ua puBduioaB ouijoj^)
•Bipuj o ojdxSq 4jouaj^[ Bisy ap SBSoi^ipj SBtauan^ui ap a^uaiuaAoad
ouioa opBjaadaajut opis Bq ojsg "SBpBsuad pBpjay B[ X sza[[ag B[ 'uaig
[ap jBzoá jofaui BJBd joua^xa BpiA B[ b oiuaiuiBiaunuaj un 'ouisiui
is BiaBq uoisjaAui Bun 'oujojaj un sa ísapjojsuy X uojbj^ 'sajBjapg
aod opiaajqBjsa [B ouBJiuoa sa ouiio[g BfasuoaB anb ouiuibo [^
•pBpiunuioa B[ b ojuaiuiBjJ?
-aajua [a BjauaS anb saaouoq so[ ap uapsap uoa 'opunuí [ap Bqan[ b[
ua iu sauoiaaB sb[ ua opiapaad xu o[jBaiunuioa bjbcí ou oiad 'o[jBaaa
4o[[aq o[ JBJopB BJBd 'ts ua uoiaBjjuaauoa B[ 4o^uaiuiB[siB [a Basnq
aaqiuoq [g #uoiaB[duiajuoa B[ b X sisB^xa [b BAag anb uoTSuaaduioa ap
pnjijaB Bun X [buoiobj X OAijinjuí ojuaiuiioouoa un :opBfa[B soiuaq
sou anb [ap o^uaiuiiaouoa ap opoui un uoiaa^ ua jauod 4SBpiaa[qBisa
sbuuoj sb[ JBJJoq osioa^d sa upiB[j BjsBq X ou^ojj ap osbo [a ug
•sandsap uBjpuaA sisi^bub X sauoiaBasdas sb[ SBpoj^ 'uaig [ap X pBpaa^
B[ ap Buia^qojd [ap son^ijuB so[ ua BJBdas as ou Bzagag B[ ap Buia[q
-ojd [a anb sa oqaaq [a ojag "Baoda Bsa ua BUBUinq bui[b [ap oziq as
anb uoiOBZinbjBjaf B[ ap [Bjiijbu Btauanaasuoa Bun anj oisg #ai.iB [a
opsloaja.1 Bpanb 'Biauanaasuoa ouioa 4X ojjaq o[ ap saauojua uojBdnao as
[bjoui B[ X upi^ipj Bg "Bzagag X pBpjay^ 'uaig ap oiuiupuis 'ouiaadng
jag [ap Bza[BjnjBU buisiui b[ ua 4bubijsij3 uoiaB[naadsa B[ ap opBA9[a
sbui o[ ua BjBsod as anb X Bipaj\[ p^pg b[ ap sotdiauud ap bijosojij

�extraño tratándose de estética en donde la intuición sensible tiene gran
influencia. Pero aquí se tratará la forma de conocimiento de una
realidad incluida dentro de la problemática general de la filosofía,
con el nombre de Belleza.
Esta intuición intelectual, como conocimiento superior de la
razón no tiene una formulación unánime. Desde Descartes a Kant y a
Bergson se ha determinado qué es la razón. Hay acuerdo en que es un
concepto claro y distinto, pero no pasa igual con la gran intuición
para la que no se halla una definición satisfactoria y que posee un
sentido variable según los filósofos. Carece de claridad y distinción.
Es un término de gran comodidad para expresar formas de conoci
miento, pero es engañoso pues al usarlo hallamos serias dificultades
comprensivas. ¿Es la intuición tal como la vio Plotino? ¿O Kant, o
los románticos alemanes o Bergson?
Se opone a la intuición el conocimiento discursivo. Se le opone
el racionalismo cartesiano (Descartes, Malebranche, Leibnitz) estruc
tura filosófica sistemática donde la nota dominante es el predominio
de un conocimiento racional a base de deducciones y principios, ba
sada sobre las matemáticas. Pero yendo a los orígenes del raciona
lismo se ve que éste reposa en la intuición. "Yo pienso, luego existo",
es una intuición básica, fundamental. Se lo ha interpretado a veces
como un acto racional, como un silogismo oculto. Pero en Descartes
mismo, es un acto puro e intuitivo. Descartes, expresa: "De todo
ello resulta que no hay otros caminos abiertos a los hombres para
un conocimiento cierto de la verdad más que la intuición evidente
y la deducción necesaria; se ve también en qué consisten esas na
turalezas siemples de las que se ha hablado en la octava proposición.
Por eso es claro que la intuición se extienda, por una parte, a todas
ellas, por otra al conocimiento de las conexiones necesarias que tie
nen entre sí, en fin, a todas las demás cosas de las que la inteligencia
comprueba con precisión que existen, sea en ella, sea en la ima
ginación".
Aristotélicos y tomistas llamaron a este término lo pulcro (Pul
critud elemental) y lo asimilaban a lo bello. Pero hace trescientos
años, pulcro era bello, uno y otro término se confundían. La definición
de Descartes se puede decir que es pulcra, pero es una definición
puramente matemática que sirve, que principia y da fundamento al
razonamiento discursivo. No sólo se refiere a cosas, sino también a sus
relaciones. Conocimiento de una verdad evidente de cualquier natu
raleza que sea y que sirve de fundamento de principio al razona
miento discursivo.
¿Qué relación tiene con esto la intuición estética? Dentro de lo
estético existe una particularidad que no ha sido descubierta por
ningún filósofo ni proclamada por autoridad alguna sino que perte
nece al anónimo genio racional de la especie humana, y es que en
lo estético hay jerarquías, y que el moderno concepto de valor estaba
inmanente en lo estético y que no puede dejar de trascendentalizarse
todo lo que se refiere a la Belleza, y esto conduce a la proclamación

- 14 -

�- 91 ouioa 'BaijBjsa ou X BaiuiBuip Biauaiauoa 'pBpiAijaB ^p Biauaiauoa opa
ua Xbjj *oduiaij jap Bauíj bj ajqos uauodsip as anb Á opjanaaj ja u^
uBuo[oad as anb sauoisBd ap o sauoiaa^ ap Eiauaiauoa Bun 'iui BJBd
4sa 'jiuaAap jap 'ouaajuí oiquisa jap uoiainiux B[ 'opoui ouisiui jaQ
uajanb oidojd oj^sanu anb ssnBD bjjo Bunáuiu auaij ou anb o Bsn^a
ap aaajBa anb aiuauiBAiiupsui souiuajuí 4ojob oj^sanu ap sBAijaaja
SBSnBD SBJ SBpOJ J3A OU JB ^pBpiJBSnB^ BJ ap BJJOSajBO B[ ap UOTOB^
-i[dB Bun sa ou^qjB ojqq oajsanu ap ojBipauíui ojuauuijuas [a uaiq
-uibj o 'o^duiafa jod 'oujiqjB ajqq oj^sanu ap uotainjuí Bpipuaja^d Bq
•BiouaiJBdB b^ anb sbui uoiainiux tb\ ap auatj ou anb 'BpidBJ souaui
o sbui Biauajajuí sa ojsai |^a opoj^ *aiuBnjOB A ajuanuis *ajuBSuad
ojafns ouioa Bidoad Biauajsixa BJjsanu ap jBjauaá Biauaiauoa ap sopBjsa
'sauoiaijad^ A sauoiDBsuas souiauaj^ 'uoiain^ut BunSuiu 'p^pjaA Jiaap b
'soiuauai ou 'oiafqo un ap BiBipauíui uoisia ap opuuas ^a ug -Bsioajd
ucuaiuTjap uoa ouis BpBajduia aas Buaqap ou o bsojii^ij bjjosojij Bnn
ap BpBjaajsap jas Buaqap 4bjsia bj ap opijuas jap BpBiuoj BJojBjaiu
'uoiainjuí BjqBj^d bj anb oaj^^ :Bsajdxa zaA ns b 'aapinog *y
•Bsojn^ij bijos
-opj Bun ap Bpssjndxa jas Biqap 'BJojBjaiu ouioa upioinjuí Bq q^aj oj
BUBuapuoa jBna oj 'jb^j oj ap osouBáua 'jBaj oj ap ooi^eui 'oaijoojb
oAiinjijsns un Bas upiainjuí bj anb A 'apuBjS Bas ou umoisodo Bjsa
anbunB 'ojdaouoa jb upiaisodo ouioa jb^j oj opuBp uoiainjuí Bq
•opoj ap oidiauud ja BJjauad anb boisij
-Bjaiu uoiainjuí bj ap BiAajd u^iaipuoa bj sa soqaaq soj ap osiaajd X
oaijijuaio ojuaiuiíaouoa un rupianjoAa bj 'oiuijsui ja 'BpiA bj oiuod sajB^
'sBfajduioo X sajBjaua^ sapBpijBaj ap bjbjj as opuBna BiJBsaaau aiuaui
-jBjnai^jBd sa upiDBJBdajd Bjsg *oipnjsa oj^sanu ap ojalqo jb uaujaia
-uoa anb soiuauinaop soj sopoj uoa soujbzijbijiuibj 'sisijbub opnzuaia
-uoa X oiuaj un jod soujBJBdajd 'ajduiais isBa 'sand souiaqap 'Bjjau
-aiqo BjBd í oiuaiuiBsuad ojjsanu ap jBiuaB opBjsa ja ua 'jBjnjBu sa sou
ou bX jBaj oj japuaqajdB ap bj3ubui Bjsa anb Jaaouoasap anb X^q ou
ojad ísBsoa sbj ajqos sb^sia ap ai jas Bun BjanjB ap buioj 'oiJBuipjo
osn ns ua 'Biaua^ijajui BJjsanu jBna ja jod joijajxa X ouBiuauí^Bjj
oiuaiuiiaouoa jb ajqijanpajji 'njijjdsa jap jBuiáiJO upiaBjado Bun Bpiqj
uis sa upiain^uí bj uainb BJBd uosJojag BqanjdB oj uaiquiBj ojsg
•BjJin^as uaiquiBj apand anb ouis 'BAisjnasip upixajjaj bj upxainjuí
bj aXnjaxa ou o apaaajd ou ^sajJBasaQ bjb^ 'OAisjnasip oj X oai^iuj
-ui oj ap uoiasjaj bj ajqos uos^jag ap sauotaiuijap sbj b jBs^d soiu
•apod inbB a^q 'OAisjnasip ojuaiuiBuozBJ jb 3ajis anb BUBisajJBa upxaiu
-ijap bj ap ojjuap souiBjsg ^ojduiafa Jod 'uaAoqjaag b jio jb jBiuaS
Bjqo Bun ap upiain^uí bj souiauaj^ 'ajuaptAa p^pjaA Bun ap ojuaiuiia
-jaouoa un sa 'jouajuí anbuny 'ajquioq ja BJBd BiauBjJoduii uauaij
a^uauíjBn^i anb sajojBA ajqos oiainf ojjo ap opsuBduioaB ba ou anb
ojuaiuiiaouoaaj ajsa UBiauapiAa 'ojinbsg 'snua^ bj 'uouajJBg jg
•jbijba jaaBq apand ou pBpiAijafqns bj anb X 'ajq
-uioq ja BJBd BiauBjJoduix uauaij ajuauíjBn^í anb sajojBA ajqos soiainf
sojjo ap opBUBduioaB ba anb SBa^a^sa SBtJoSaiBa ap uapjo un Xbjj
•Biujtjuoa Biauaijadxa bj X jaaouoa aaBq Bjnjjna bj anb sodijanbjB ap

�verdadera conciencia; pero no hay, si no me equivoco, ninguna intui
ción objetiva. Mi realidad propia, como simiente y actuante, es trans
parente para sí misma e inmediata; todo el resto es mediato. Con
mayor razón no podemos tener la intuición de una realidad exterior
a nosotros o superior a nosotros. No empleemos pues, la palabra intui
ción más que como metáfora". M. Blondel, dice: "La intuición no
precede o no excluye, pues, siempre, la reflexión discursiva y el pen
samiento analítico, pueden también seguirla y recompensarla".

III
Relación del conocimiento intuitivo con el racional. Sobre la
intuición se podría seguir estableciendo distintas características, según
las diversas filosofías. Sin embargo, el conocimiento intuitivo y el ra
cional nunca han estado realmente separados. Los más grandes racio
nalistas han partido de intuiciones, y los más grandes intuicionistas
no han tenido otra alternativa que someter la intuición al esclareci
miento de la razón. Se toman ciertas posiciones extremas: el hombre,
desde hace dos mil años, se enorgullece del conocimiento racional y
elabora una estructura cognoscitiva apoyada en una lógica y una me
tafísica, y ha logrado un conocimiento científico de un desarrollo
superior a cuanta esperanza pudieron alentar los que iniciaron la
investigación científica. Los hombres se quedaron en ese tipo de co
nocimiento, y tal vez como consecuencia de esta actitud se menos
preció la intuición como lo hizo Comte frente a las etapas del co
nocimiento o como la escuela sociológica que la relega a una zona
marginal del conocimiento racional, como una expresión de la men
talidad prelógica que tanta importancia tiene en las doctrinas socio
lógicas. Pero la intuición se resiste a ser desalojada de la esfera del
conocimiento racional. Se apoya en que el hombre no es sólo ser
racional sino sensibilidad, volición. "La razón está hecha para el co
nocimiento espacial —dice Bergson—. Lo móvil, la cualidad pura, el
fluir de la conciencia sólo se da por medio del conocimiento in
tuitivo".
Dentro de una posición que corresponde al arte, a la religión, o
a la ética, la intuición toma el dominio absoluto: comienza en lo
artístico ascendiendo a las reflexiones sobre la sensibilidad, impregna
la emisión de los juicios, que son así juicios de validez subjetiva, que
permiten la variabilidad legítima del juicio artístico que se expresa
por medio de los gustos, las preferencias, las inclinaciones. Ante una
evidencia, no se puede negar la importancia de la intuición en lo
que corresponde al dominio de lo estético. En el dominio de lo es
tético la intuición es todo. Es de preguntarse, ¿la intuición es todo?
Porque las distintas artes poseen distintos grados de elementos intui
tivos y racionales. Las formas artísticas se alimentan con técnicas y
aparecen hombres que colocan como primordial elemento, el elemen
to intelectual en lo artístico y elaboran doctrinas sobre ello. Sobre
todo el clasicismo siguió fiel a la dirección intelectual y, en ciertos
- 1G -

�- L\ ~l
anb ajquioq ajsa 3p 'Ba^oiuu X EUBJjxa 'puiShao ojisubjj as^ ua bj
-s^q 'buijoj B[ Bjpsaa X ojjsaBiu ns ap ai j anuí B[ aq^iasap oipijjoq
•oipnBjq ap opBuiaj opun^as p ofBq soub 99 so[ b
aiuauía^qiumsajd ajanjy •EqEpina as ou sapna se[ ap sapcpauuajua uoa
Bip b Bip BpBjuBjqanb oía as pnps ns 'BiuBduiBq b^ ua opEJi^aq
•soub ^^f so[ BjsBq oiquasa ou 'íuBq ouioq ouaq
-b^) aopBjaduiq pp opipad a^uajsisui pp X osnd o[p ua anb ouaduia
pp JBsad b oj^o[ ou anb o[ 'uoiBjq ap p^pnp papi B[ 'sqodouiojB^^
B^ JBpunj osin^) -iBuasua b pzadiua apuop buio^j ua opa^qBjsa as
oí^^n-q 'SBsaad so[ bjjuod uppipadxa Bun ua ouBipao^) jopBaadui^ p
jin^as BjBd ouopuBqB uainb b f^ p ^^^ pp oiuouiuy ap o[ndiosip
an^ -soub B^upjj sns ap tqp sbui Bjssq Bijpusfa[y ua piAiyy *souBa^d
-tuna ns sbuibC ofa^saj tu o[p ap cqqBq Baunu sand 'p^pa ns ap aqBS
as ospaad BpBU X oaaAag ap op^upj pp oub jaoaaj p ua ppB^[
SOIQ
b o^uaiuiBOjaaB ap ouipui a onuijuoa jaa^q un ua o^uauuBsuad ns
o¡piJBsap anb p ua X pBpipuosjad bso^iabjeiu Bjsa ap BpiA B[ pijjna
-subjj ard) ua ajuaiquiB p uapnp 'p ap jB[q^q [b 'sajopsuoisiq soq
•oupoj^ ua JBpuoqs BiBd sauopaaaip sbijba JBJBaua anb BuqBj-[
•snuiiuy Baado anb ua pnbB pnjaa[ajui p X 'Biuiuy
Bjado anb ua buuoj b[ Bjaas oAijmjuí o^uaiuipouoa p^ qapnB[^ ap
BpqtuBd Buiisjppouoa B[ ua Baijp^ap BpuaijsdB uopuijsip Bsa buio^^
•oqaajap p X Bapipd B[ 'Bpuap B[ Boippa as o^sa ap jopapaajy -sayp
-ijip sbui sojuamoui so[ ua aaquioq p aauaisos BJBd opiAias sq anb
oiJBUipaoBJixa ub^ ojanA un opBp usq aq "so^oq 4sno^[ 'Biaua^qajuí
'npndsa ap upiaou b[ aaaaBdB ajuauíBppjBq 'BzapanjBU Bjjsanu b
ouiixoad sbui O[ sa 'pjiA o[ X ojuaiuipuas pp SBUiajjxa sauopBnjis sb[
ua paj sbui 'pBpqiqisuas B[ b a^isaaDB sbui 'BUBiunq sbui 'buijb
'n^iJídsa X Biup aa;ua uopuijsip B[ sa X 'uozbj b^ ap X uopinjuí
B[ ap Biua^qojd p BAa^ sou uppBJBdas B^sq 'ouisiuBiisuq pp oa^uap
uiib SBSoxl&gt;i[aj sajuauaoD SBjunsip ua ajuauíBpijiu Xnuí asjBAjasqo
apand anb ^spaad Xnuí uppuijsip Bun auaiA 'njuidsa ap uoiadaauoa
tb\ ap oj^uap 'anb Bjjuanoua as 'uppBJBdas B[pnb^ bj^o[ as opu^nq
•opBUJBaua B^sa opuBna a)uauiB}a[duioa ajsixa njiJtdsa p :odjana
[a uoa ppuBjsqns uoiun b^ 'BpuaAiAuoa B[ Bajua 'n^jjdsa pp BpiA
BaapBpjaA b^ ua oaaq -upisaadxa ouioa BiaajBiu X 'oand oiuaiuiBsuad
oiuoa njijjdsa 'sajjBasaQ ap Booda bj ua 'BJBdas as 'iqp sa anb ojpnbB
aBzijajaBJBO aod Bpua^ipjui B[ ap Bqan[ b[ ap a^uBqnsaj ouioq
•sopquiis ap la^aBiBO uojbuioi odisij aajoBJBa
ap sauopB^uasajdaj SBjsq -sopBaaa sojiui sojjap o SBppaqaquia sbiujoj
sBjaap uoa 'uoi^ipj b[ uq -oidi^q p ua ojBÍBd oajo 'Biuo[Bd b[ 'BpB[3A
B^aauop 'anbisq Bq "Oíipq 'uopqoA 'ojuaiuiiAOiu 'Bzaanj 'oáanj ap
ojqBq as X 'pBpqBiaaiBiu B[ ap sop^uioj souiuiaai ap oipA as bii^iiub
Bijosopj B[ uq 'njujdsa p sa anb o[ aiuauípq^a jssajdxa jaqBS opnd
Baunu ajquioq ^q *Bio[ouiuija^ ib\ aaqos o^aA un opipuaj Bq as 'uozbj
b{ X uppiniui B[ ap Baijpisiq uoisnasip Bisa ua 'saaaA SBqanj^[
•boiisj^ib uppEaaa B[ ap
sa^uanj sb[ Bpuaáipjuí B[ ap ouisiui ouas p ua uojbjuba3^ aiujB[[Bj^r
-sapBpippoui SBquiB oiqiauoa 'BiauBjq omoa 'so^and

�anhelaba fervorosamente "hacer subir lo que en él había de divino
a lo que hay de divino en el universo".
Otra dirección atrayente es la misma figura de Plotino. Su carác
ter, sus relaciones con discípulos y su influencia. Despierta seducción,
admiración y atracción su personalidad toda, destacándose como hom
bre que inmanta con su palabra clara, persuasiva, cautivante.
Plotino y San Agustín, desde el punto de vista de muchas de sus
concepciones, son figuras similares. En un libro sobre San Agustín
aparece un busto de Plotino pero muy idealizado, como así lo eran
en esa época todas esas obras. A los atomistas, Plotino no los trató
bien. Porfidio dice que Plotino sentía odio hacia su cuerpo, del cual
hubiera deseado poder desprenderse, desasirse. No quiso que nunca
se le hiciera su retrato: "¿No es bastante llevar esta imagen postiza
de que la Naturaleza nos ha vestido, sino que es necesario todavía
permitir que quede de esta imagen otra imagen más duradera, como
si valiera la pena de que se la mirara?"
Es también, su discípulo y amigo Porfidio, quien nos habla de
los caracteres polifacéticos de este ser. Jamás hizo mención a sus an
tepasados o familiares. No tenía relaciones con escritores, pintores ni
escultores que hubieran podido ponerlo en contacto con aquella be
lleza de la cual habla. Desdeñó su hora histórica. Su situación vital
se recupera a través de la sabia perspectiva que impone el tiempo.
Aunque visionario y raro en su género de vida era no obstante afa
ble, amoroso, moderado y casto. Pretendía tener con los dioses di
recta correspondencia.
Cierra Plotino, todo el desfile de genios de la filosofía griega.
Ese es su cuadro histórico. La otra gran fuente de estudios la cons
tituye las Enéadas. Hay que hacer de las tres fuentes: Nous, Inteli
gencia y Alma, una unidad. La obra en sí es una rareza y requiere un
tratamiento progresivo pues no hay posibilidad de separar la intui
ción estética del resto de la obra.
Se puede hacer un esquema previo de Plotino.
Planteo de Plotino.
Inteligencia (que conoce al ser o esencia).
Nous (Uno) (Principio del ser).
Alma.
1)UNO. Móvil, fluyente, dinámico. En Plotino se convierte en
el primer motor móvil que lo es todo, ya que es potencia de
todas las cosas. Esta doctrina se apoya en imágenes. De Heráclito, la llama; de Tales, el agua, como un surtidor fluyendo.
2)INTELIGENCIA. Conocimiento del yo y del no yo. La inte
ligencia surge del Nous (Uno).
3)ALMA. Tiene continuidad con el Nous y la Inteligencia. En
el alma está el elemento trinitario del plotinismo, y en el

- 18 -

�- 61 ~
EiouBjJoduii t?[ oXnjuí on o ^ppvp gjuguiBjn^gs oijijjog 'aoouoD
as ou 8OU9UI p o 'gjsixg ou ouijojg 9p boijsijjb ucuxguoa B{ 4oiq
-UIB9 Ug #O{{9 BJBd 89UOI9ipUO9 119 BIJU9S 9S OU 9nbjod OUOpUBqB SB[
ogn{ oaad SBipgSBJj mqugsg *9jjb p opBjuanoaaj BiqBq uojBj^ *sBjq
-B[Bd U9 9nb sbui sojugiuiBSugd U9 Bpunqy *uij p oidiouud p gp
-S9p 9JU9UI{EJU9UI BlUodlUOO SO{ SOpEJBJJ Sng 'SBJU0S9 9JU9UIBSOUM9q
UEJS9 SBpB9Ug SnS 0ájBqUI9 Ulg -BTqTJ9S9 9llb O[ BJ9[9J OU OUIJO^
•Bzouidg U9 X^q onb oju9iuiiaoui ouisiui [9 sg
#BUI9nbS9 p BZIUIBUip UOI89j^ojd BSg #(opi9 Á OUJOJ9J) UOI899Ojd
B[ 'optnjuí J9S aqap oju9iuiiaoui [g #9j9 *9^jb p 'BOipisg b[ Bisg B9ui|r
B89 U9 'iqs Á oug p BioBq gqns S9pnj99[9jui 9 sapisuas
sns jog 'osugosgp gp pp bjjuod U9 u^isugosB gp osaooad un
'souisooojdiui un sg 'gpuBjS sbui oiu9iiui99Juoob ns 89 gjqiuoq |g
'OSJÍ9AIUg 9JS9 U9 9^I9UI9 9llb OUBUIliq J98 p S9 9^UBJJOduiI SBUI BJJOSO|I^
B[ 9p OJ^U99 p Á 'BZUO[BAS9p 9S OSJ9A!Ug ^g "OUBlUnq O[ BA9p 9S 4SB[[9
9J^U9 ÍS9^qBI99jds9p 'S9[qT0SOttí)O9Ul 4S9[qBUZ9pp SBSO9 jÍBq OSJ9AlUjg
pp OJJU9Q *oug p B^sgndo BjnpsqB Bjqgiu^ 'uoiob!d9u 'bu9jbui bj
BJS9 JIJSIX9 9p OpBJ pp OpUOJ p U9 ÍBpBUIIUBUI BZ9[Bjn^BU B{ BJS9
opunuí p ug "Buqy 'Bpug^ipjuj 'oug pp UBdioijjBd opoui unp
gp gnbaod [B9J Biougjsixg ugug^ opunuí pp sbsod sBg 'osjgAiug p so
gnb aopB9J9 ospduii p Bnuuuoo onb oS&gt;[B op ojuoiuipouoa Á 4p9i
JIJSIX9 p U9 pBpmuiiuoa Á 'oug p X BpuoSipjuj b^ gp ojugiuipouoo
auaij bui[B ^g 'BuiAip pspiuijj b[ gp ozoqsg un jnbB 9jj *Buqy p bj^o
4oug p BpiSuip Bjsg gjj^d Bug #oX-ou pp Á oÁ pp ojugtuiioouoo un
BpBZIJ9J9BJB9 Bl9U9SipjUJ B[ BJpU9^U9 OUg O[ 9p 9pjoqS9p |g
jojoiu jguiud ouioo gqpuoo 9s sgpjojsiay gp ^iaoiuui jojoui
jguipd |g 'ojnpsqB jgs ouiod opinjuí (oug) snoj^ pp Bioug^sixg
b^ oía ouijojg 'SBpsgug SBg ug ougjsuu p jgqgq b ji souigqgg
•BpBuiuugigp Bjsg b 90Bq ou buojbui b^ ug gjsixg bui
-ioj ^\ gnb ug opoui p gnb bX 'gjqBuiuugjgpui une X 'BpBuiuijgjgp
•ui 9^u9uiBj9[diuog BijgjBui Bun gnb sbui gpuipB ou i BjnpsqB X baij
-b9u p^pipgj Bun ouioo BijgjBiu B[ guijgp ouijo^g 'sgpuoiOBJ sguoio
sns ug X ou^o^g ug souiBJiuooug gnb opio 'oiuojgj 'uoisgj^
'sgiugpugosgp uojgnj sg^ugujoo SBjguiijd SBg *oug p ojugiui
-BD^9DB gp X 4S9|qxsu9S sgpBpiAUO^ sns gp X gjqiuoq pp oipgui jod
uoisugosB gp osggoad un gggjBdy 'osagAiun {gp gpu^aá sbui o^ugiui
-pgjuooB p ggnpoad gg 'gjquioq {gp Btgugiouoo B{ 'ouBiunq ags p
g^jguig bjjoso{i^ b{ gp o^jugo {9 ug oagd Bziao{BAsgp gs osagAiun {g
•o{Sis gjsg gp sosouno so{ 'sojjosou souigqBO ^ 'ouijo{g B^sg osjgAiun
ouisiui gsg gp oijugp X gjquioq {9 gggj^dB 4osa9Aiun gjsg gp sgpBp
-i{B9j sb{ gjjug *9{qigsouSogui o{ ugiquiBj Bjsg osjgAiun gjsg ug ojgd
4osa9Aiun p Bjsg Biag^Biu B{ gp buiijui Bi^ugjsixg b{ gp 4sosj9Aiun so)sg
gp oajugQ "BiagiBiu B{ 49{qipuigsgjduii g^ugipgjSui un Bjsg 'aijsixg
gp opBjS {gp opuoj {9 ug 'bubajiu opngsd {9 opoj Bjsg osjgAiun gsg
ug "oug pp uEdioijisd sgnd 'sBiougiJBds ou 'sgpgj uos sbsoo
•ouisiu
-bijsuo {gp p^piuijj B{ gp sgjugpgggjuB jBqsijB gpgnd gs

�que tenía la estética, y no cuidó precisar estos detalles en su biogra
fía. El problema esencial de la filosofía neoplatónica era el proble
ma de la relación de Dios y el Universo, la unidad y multiplicidad,
y la conversión de lo Uno en Dios. El problema dominante en Plotino es Dios, y no ya Dios como se había desprendido de la época
de Platón y Aristóteles sino un Dios con vinculaciones íntimas, pro
longando emanaciones, y la gran cuestión moral de la responsabi
lidad y ia sanción. Esta cuestión central fue un obstáculo en los
discípulos y por eso no acentuaron los momentos en que Plotino
recibió en su reflexión a las Musas. Su filosofía, como su vida, es
noblemente religiosa.

IV
El conocimiento que se invoca cuando aludimos a Plotino, y
que se denomina intuición, tiene una significación muy distinta de
la que se desprende cuando se le busca su equivalente en las pri
meras filosofías donde la intuición aparece. Para nosotros, es cono
cimiento directo, inmediato, sin intermediario sensorial, completo,
total en cuanto directo.
El conocimiento intuitivo directo, el dato original (Maine de
Biran, Bergson) se mantiene merced a una noción de unidad, sim
plicidad, instantaneidad. Para comprender esta intuición es que se
ha tratado de dar ejemplos de los que no podemos separar el con
tenido intelectual y que se dan en la experiencia sensible y racional.
Preparan lo que se llamará después la intuición intelectual. El co
nocimiento intuitivo es iluminativo, se dice. Al decir esto se agrega
a lo simple la totalidad; se agrega la posibilidad del conocimiento
total. El que invoca esta intuición debe recurrir al sentido del tér
mino en sus orígenes. La intuición, se dice, significa visión completa,
término que estaba dado en la antigua filosofía. Esto aclara y oscu
rece la definición al mismo tiempo. Pero la oscurece porque visión
no es sino el resultado de nuestras percepciones. La unión de intui
ción y visión viene de los antiguos por un deseo de aclarar algo que
satisfaga a la inteligencia. Además de ese propósito, tiene también
el carácter de participar de todas las manifestaciones de lo espiri
tual, que hay en los antiguos filósofos. Estos, no lo separaban de
lo físico.
Recién con Plotino se hace de lo espiritual una realidad autó
noma y superior. Plotino, cuando habla del espíritu del Uno, busca
ba para él, un conocimiento especial. Pensamiento, Alma y Mundo
se derivaban de la naturaleza del Uno. Todo esto se explica por la
inclusión posible del mismo Uno. Bréhier, cita estas palabras: "hay
que contraer el pensamiento, basta lo Uno, verdadero extraño a
toda multiplicidad". Es la forma en que hay que intuir. El lenguaje
alude al pensamiento. Este está lo bastante separado de la aleación
sensorial y del esfuerzo corpóreo en su culminación. La unión de
intuición y visión viene en los antiguos por un deseo de ejemplari- 20 -

�lo
bj 'j^^nj ojmn^as ua Á 'Buosjad ns 'omjojq ap jBiqiíAijmi
-bo bj 'Bpnp uis sg (ó^ :sBaijsjjaiaBJBa sapuBj^ sop uoa ouijojq ua
aanpojd as Bjjg -upzBJ B[ ua ajuauBiuur uoiainjuí Bsa a^sixa uaiquiBi
uosS^^ag X Bzouidg ug 'son^rjuB soj ap ojbjd sbui ^a sa ouiiojq 'uoz
-bj bj ua aiuauBuiut uoiaituut bj JBuiuuaiap BJBd oXodB ap ojund
ouioa uaAjis anb souiaj}xa sojduiafa soj ap oj^uaQ -ouriojj ap Biauas
-ajd bj opBjBuas souiBiqBq uozbj bj b aiuauBuiui uoiainjuí bj ug
'ttsoujaia souios anb souiBiuauíijadxa \ souujuas soaioso^i,,
rsBuiaaoai souri^jn sns ap oun ap opBiaunua oiuoa aiaap jb 'boiistui
Á BAi^ouia ucnamiux bj aaaJBdB 'Baij^ O^tJÍJ oiuijjn ns ua 'uainb ua
'Bzouidg :souaaj)out saaopBsuad sop ua BJjuanaua as 'sosoi^ijaj soj
-uauíaja uoa bdiisiui upiainjuí bj 'BAijouia uoiainjuí B^ •Biaua^ijajuí
bj BajuBjd anb SBUiajqojd soj sopoj auodojd pBpiAtiafqns bj aj) uoia
•BnjuaaB b--j 'ouijoj^ ap jBnjaajaiui uoiainiui bj ap sbjou sbj uBjuas
-aa^ 'oaiisijaB oj ua Á osoiSijaj oj U^ :oaijsua^aBJBD sa ajuauBuiui oj
anb ua sauapjo sop X^q ojad 'bijosojij bj ap oiuiuiop ja ua saj)Bj
-jnaijip auaxj ois^ ^sb BSBd ou Bzouidg Á uos^jag 'oui^ojg ua ojag
•ojb jinJáas Ba^d o^jB B_fap as ruoioisodBjjuoa Bun Bjuasajd as isy *op
-inuu ja Á njtaidsa ja BJjuanaua Á 'Biua^sxs ns aXnjjsuoa ojsa ajj o¡^an[
íttoisixa oíáanj 'osuaig^, uouajuB sa uoiainiui bj saiJBasaQ ug
•BAijBuiuinji BdBja jbiubjj soiuBjjpod anb oj sg
•uoiuido bj ap bjjb sbiu Bjsa anb 'aiuajsida bj b 'sBapi sbj ap ojnmuí
jb jbjoj osBd un Bp as sandsap Á opunuí jap oiuiuiop ja ua opijd
-uina oaijaajBip osaaoad ja Bjsa ojauíug #aaij} 'sBapi sbj ua uoiainjuí
bj sa BaijaajBip bj : uozbj bj ap sandsap auajA uoiainjui bj uo^bjc^ ug
•oduiaij ja ua jijjnasBJj aaajBd anb osaaojd un uBjaAaj ssjsg -Baiupj
-Bjd Á BUBisa^jBD bj ouioa upioinjut ap odji ojjo jin^ui^sip BJBd aA
-jts BiauauBuiui ap Bapi Bjsg #uozbj biusiui bj b a^uauBuiui
uoiainjuí bj uosSaag Á Bzouidg ua omoa ouijojg ua oiubj '
uig "auodo sbj as ^ojj ^upzBJ bj uoa umainjuí bj ap sauoiOBjag
•ojuaiiuxaouoa ja U9 so^og jap jad^d ja opBj ap asjsfap aj)and ou
'bijosojij bj ap jBjauaS ojuaiuiiAOxu ja ua uBjapisuoa bj anb sajBjJoui
sBiuaj) soj BJBd ojad 'asjBuiuiop 'asjaasod aqap jbj ouioa upiainjuí Bq
•jBnjaajajuí bia bj jod aaBq as soqiuB ua upiain^ui bj ap ojjojjbsoj)
ja X 'sBjsiajuBd 'sBjsijBnjiJídsa uog -uoiain^ui bj ua bijosojij ns Bsodaj
sop soj ug -ou ojjo 'asjBaiunuioa ajainb oujg -SBiauajajip sapuBjS ÁBq
soqiuB ua anbun^ 'Bzouidg ap bj X ouijojq ap bijosojij bj ajjua bzubÍ
-auias Xbjj 'SBOiisija^aBjED sbj jbjjbs3j uaaBq X a^uaaop jaiaBj^a ap
uos sauoiatjadaj SBjsg *asjaaBq aqap anb ozjanjsa ja 'oqjaA a^sa sa
'jaBJ^uoa anb XBq anb oj ojuaiuiBsuad ja sg 'ajdiuis ajuanqcaj sa anb
X pBpiaijdiuis Bpoj aasod anb oujq oj b 'pBjixaijdiijnuí Bpoj b oubj;x3
'ojapBpjaA oug oj b^sbjj *oug oj BiaBq asj^^uip BJBd ojuaiuiBsuad
jb opBAajj Bq ouiiojq anb oaijaouBip ouiuija^ un sa JaBjjuo^
•OUISIUBl^
-sija ja ua ucuDBJBdas biuixbiu ns b ojiuBÍ^ajj 'oAisiaap osBd ja Bp
as ouijojg uo uaiaag "oaisij oj ap jBnjiJidsa oj JBJBdas oqaniu ojsog
•jBnjijídsa oj ap sauoiOBjsajiuBiu sbj s^poj ua jBdiaijJBd ap jajaBjBO ja
auaij 'sBiuapy •t4#'*uaA ou X sofo ^uaij^^ :sofo soj ap oiuaxuiiDOuoa
ja anb opijmajdsa sbiu pB^[ "BiauaSijajuí bj b b^bjsiibs anb o^jb jbz

�influencia de la filosofía de occidente que le tocó vivir, la síntesis
de las corrientes griegas, orientales, cristiana, en el neoplatonismo,
y que encuentra su expresión en Plotino.
Antes de él se había preparado esa reunión de corrientes filo
sóficas que realiza la síntesis de las más contrarias, pero él logra
completarla. Es la culminación de un movimiento que, por una de
esas coincidencias milagrosas, sintetiza las posiciones más opuestas.
Al estudiar a Plotino podemos hallar a Platón, Aristóteles y tam
bién a los mismos Epicúreos y Estoicos. Por el lado de Aristóteles y
los Estoicos viene la noción de devenir, de posibilidad y de finali
dad. Por el lado de Platón, la noción de espiritualidad, trascenden
cia, idea pura. En la característica histórica se acentuó más este sen
tido, y la historia nos habla de neoplatonismo. Esta intuición sirve
para el conocimiento filosófico, religioso, moral; se aplica a ese
concepto de sabiduría que trasciende de la filosofía y que luego se
denominará metafísica.
En la Estética la participación de la intuición se revela plena
mente en la forma más directa y centralizada. Dentro de las doctri
nas, es la primera vez en que, de modo categórico, nos presenta y
establece un contenido intuitivo del conocimiento estético. Antes pu
do reconocerse una participación de lo intuitivo, pero se dirigía al
terreno de lo discursivo y a la experiencia el tratamiento de la cues
tión.
En Plotino, la síntesis de experiencia y razón se realiza por me
dio de la intuición que aparece en forma completa, desprendiéndose
de la intuición sensible para revelarse en el dominio de la inteligen
cia. En Plotino, lo bello ocupa una parte no muy extensa. Su preo
cupación fue religiosa, filosófica y moral. La Belleza apareció en su
sistema como una manifestación de la espiritualidad inmanente del
Uno, y con ese origen pasó a ser considerada dentro de las manifes
taciones del mundo, sin discriminar el dominio de las artes y el de
la belleza natural.
Se habla de lo Bello refiriéndose a bellezas de la naturaleza, y
se alude a manifestaciones sensibles, a actos y pensamientos de los
hombres. Lo Bello a través de Plotino, lo podemos buscar a través
de las artes. Su síntesis de intuición e inteligencia está ya recono
cida en ciertas formas de las artes. Algunas de ellas tienen su ám
bito en el espacio, en la objetividad.
Ellas pueden, y siempre se reconoce este primer contacto im
portante, beneficiarse con el conocimiento sensible. Cuanto mejor
son los sentidos, mayor es el goce en ese dominio. Se reconoce la
presencia de lo sensible en la escultura, en la pintura, en la arqui
tectura, etc., como un elemento complementario, aclarador, perfeccionador que a veces puede ser perjudicial por la novedad de la ex
periencia recibida o el peso de las tradiciones. Hay otro dominio de
las artes, donde la inmanencia de lo sensible e inteligible, es perfec
tamente integral, pero esta, no puede, en las obras literarias tota
les —novela, teatro, drama— en las distintas formas de poesía —épi-

- 22 -

�- es ou a^jaiAUoa as 'BzapjniBu B[ ap uapjo ye 'uapjo ojjo p?
•bjuba3^ as paisniu upia^aja B[ anb B[ ajqos 'oauspjB afBn^ua[ un sa
anb uopaiuisuoa Bun Bpoj 'sopiuos ap osjaAiun un 4ojduiafa jod Xsq
anb B[ ua Baisnuí B[ ua 'jsb ísa}JB SBsa ap Bidojd 'a^qipunjuoaui ucus
-ajdxa Bun X joXeui BpuBjjoduii Bun ajainbpB afBitóua^ asa 'ajquioq
pp uoiOB[duiaiuoa B[ a^uB opBaopa afBnua[ pp opA ajsa sbui jeiou
BJBd 'sajaB SBjaaia ug "Ba^sijaB upiainjuí E[ ua afsn^ua[ p uoa ajj
-nao ouisiui oq 'eaisij uppB^sajiuBiu ap aaiDBjBa ouioa ou 4aÍBnSua^
un ouioa saaaA SBqanuí BpBaapisuoa opis Bq BzapanjBU Bq 'sodxuau
so\ sopoj ap so^ X pBpanSijuB B[ apsap sojosppj X sbisiijb opBfij u^q
as 4BzapaniBU B[ X BaqBpd B[ 'oqaaA pp BpuapAinba Bjsa oaqog
•aÍBnSua^ p X —opio 'bjsia— sopijuas so[ ap Buaaixa Bza[
-BjnjBu B^ aa^ua a^ua[BAinba un asopuap^q 'BDi^a^sa uppinjui B[ jbd
-opa Biaaqap as jqB X 'sauopinjuí sb[ uBiaaaaaBdB opuoj asa uq #Bp
-uauadxa b^ aod o^anj oppanbuua panjBu opuoj ap apadsa Bun oj
-auiiad ub^buiioj 'bjiuijui pBpaiJBA ns 'afBnSua^ pp jo[ba p 4Biuoipi
un ap OAisuaadiuoa opiuajuoa ^ap Bpuasaad b[ anb Buaaaa^q "apisuaad
-luoa o|^ ap ouisiui ouas p ua BpAaa as uppinjuí Bq *aao!^ un 'Eiai^^p
Bun 4aaaB^d un soajosou ua BaoAoad anb X aaaa^dB sojuaiuoui soj sop
-oí ua anb 'uopin^ui B[ JBfBqBai ap Bq uopBaaa Bpoi ug -Buroipi asa b
uaaaua^Jad anb soaijajsa saaoS ap pBpqiqísod Bun opuB^ajSs "Biuoipi
p 'Bjq^pd B| sa anb JBipxnE ubj^ asa uoa asjBjsajiuBiu X Bpua^q
-ajuí ne jauod aqap ojp BJBd X opijuas ns japua^duioa ap osuauiui
ubjb p p ua Bjsa 'ajqiuoq pp BUBUinq pnjijaB b^ Bas pna Bas 'sauop
-Baja sapuBjS sb[ ap oj^uaq 'BAiiafqns pBppBd^a B[ pBpiA^aB ua jauod
Bas o opijuas ns japuajduioa jajanb un Bas BUBiunq pmiiaB b^ 'oaijaiu
-aaq Bjaod un b ajuaaj anb apidiui ou o^sq -BayisjiJB U9I3bjo[ba b[ ua
pniaapjuí uapao pp uppBa^iu^is B{ Bazouoaaj as oaupjsiq oiuaiuoui
pnbs ua anb bjb¿ o^naB^sqo sa ou O[p o^ad 4saXa[ SBsa ap BpuBiJod
-uit B[ aXnpp as anb ua sbsoi[ba sbuijou 4sa}UBiJBA uaaajjo as ajuaiu
-joijaisoq 'sajJB SBsa ap BaisBp uoiadaauoa b^ b JBiq oip ojsa X sbui
-jou sb[ b ojuaiuiíjaiuos [a jod uppaa^ad bj oasnq pBpanSi^uB B[ ap
BiJBjajq uop^aja Bq 'BaiisijiB uopBJopA B{ ap oajuap Biuaj pnjaa[ai
-ui uapjo p anb BtJBUipjoBJixa BpuBjJodiui B[ soiuaA inby 'sa^B
sbjjo sb^ ap X SBiJBjaiq sajJB sb^ ap Baisij uopdaauoa B^ b JB^iq UBp
Bpua^tpiui B^ jod SBpBiaip sbuijou X saXaj SBisq 'bsoiuouub buijoj
ua Bpiqaauoa jas ajaipnd Bjqo B[ anb BJBd X upisuajduioa ns JBjqp
-bj ap uij p uoa 'BpuaSip^ut B[ jod sspBjaip sbuijou X osaaojq 'Bi
-sijjb p asja^aiuos aqap anb sb[ b sbuijou uaaa^qBisa as 'sajJB sb[ anb
odiuaii ouisiui ye X oppouoaaj a^uauíBqduiB anj buSi^ub BjnjBjajq
tb\ spoi ua uoisuajdiuoa ap opBjS ajsq 'oausjiJB o\ japuajdiuoa BJBd
'Biuotpi pp o^uaiiupouoa p zaA ns b B^tsaaau ag *a[qisuas pmaa^
•a^ui ojuaiiupouoa p 4JBjBdas B[[a ap apand as ou 'sauaSuo n 4soz
-uaiuioa sns ua Btjosop^ buisiui B[ ua uny 'upisuajduioa Bun Bjisaaau
afBn^ua^ pp opBaijtu^is p ojad 4opio p 'bisia b[ ap uopBdiaijjBd B[
b aanpaj as ajqisuas oq 'OAisuajduioa pnjaa[ajui ojuauíap p Jipnp
'BiJOjsiq B^ ouioa 'pnjaapiui oiuaiuipouoa pp sasBq sb[ ajqos uaXnj
-iisuoa as anb sBpuap SB^anbB ua X —Baiojaq 'Baija^pip 'B^ijq 4sa

�en imágenes y metáforas, sino en el imperativo de un lenguaje, para
expresarse el artista.
El arte aún mismo dentro del orden natural, exige para la in
tuición creadora y la intuición positiva un intermediario. Mundo de
formas que, si bien se*dan inmediatamente al acto intuitivo, exigen
una inteligibilidad sobre todo en el orden de la creación, que no pue
de jamás ser excluida, en especial cuando trata de expresar algo. El
efectuar el acto de expresión, que es fundamental, se hace por medio
de formas, ritmos, palabras, imágenes que brotan de la inteligencia
humana.

LA BELLEZA EN PLOTINO
LIBROS PRINCIPALES
Encada

I.

Logos 6—(Sobre lo bello).

Enéada V.

Logos 8—(La Belleza - Lo Inteligible).

Enéada III.

Logos 5—(Sobre el Amor).

Enéada V.

Logos

LIBROS SECUNDARIOS
(Los inteligibles no están fuera de la in
teligencia ).
Sus principales libros consagrados a la Belleza son los de las
Enéadas, indicados en el cuadro adjunto. El Logos 6 de la Enéada I,
Lo Bello, trata en general de lo bello sensible, lo que hoy ha de
llamarse, la fenomenología de lo bello, o sea, el estudio racional de
sus manifestaciones. Es el preludio de su teoría general, cuando Plotino empieza, por inspiración propia, a considerar lo bello como ma
nifestación. Aquí se encuentran las características principales de Plotino como gustador, creador y sentidor de lo bello. El conocimiento
general de la doctrina de Plotino está muy presente en la Enéada V.
En la Enéada V Logos 8, la belleza inteligible requiere para ser
comprendida un esfuerzo propio de conocimiento general de la doc
trina plotiniana. Para el estudio e interpretación de la Enéada V,
se requiere un estudio más allá de los iniciales. Esta etapa tiene que
estar superada, y tiene que estar, quien la haga, ya en posesión y
poseído por el proceso inmanente de la belleza en Plotino, y como
integrante de la gran doctrina de éste.
La Enéada V, está escrita en un plano esotérico, para los inicia
dos; la Enéada I, trata de la belleza en general para todos los seres,
de la primacía de la belleza inteligible sobre lo sensible, y es argu
mento en favor de la existencia de un inteligible discriminador en
lo estético. La belleza de la V es más difícil de comprender que
en la primera. La Enéada I, es un fiel trasunto de la personalidad de

- 24 -

�-Bpunj sauoiaipuoa sbj ap ajjcd ubuuoj anb saXaj Xbjj 'sajajojsiay
ua X upjBjg ua 'Bja^auus bj ap 'uapao jap opsjqBq BjqBq as b^
•BpiptqB sBuadB oui^ojg na aaaa^dB uoiatsod Ejsg *sajaB sb[ b saj
-Eiaipnfaad aiuauiEpEuiaajxa sauoiaipuoa b aBAajj apand anb Á jEanj
-bu Bzajjaq bj b aoiaadns Xnuí a}sa sg "oaanqjBq un sa ajjB jb a^uaaj
—aaip— BzajBanjBU Bg -opBjjoaaBsap aiuauíBjajdiuoa mbB aaaaBdB ouii
-ojg aod opszoqsa og "XIX I^ÍS Ia ua JoXbui ucusaadxa ns b Ba[[ anb
'[Bjiijbu Bza[[aq B[ b aouadns Xnuí Baiisija^ Bza^aq B[ b opuBaapis
-uoa p^ajj ap BiJBuxpaoBJjxa botijjd b^ ua JBinuuaj Basd 'Banj-ia B[ á
BUBUujaop uoTOBaqdxa B^ uoa ^aniBU Bza^aq B[ aaqos 'sandsap bjbj
-uba3[ as anb Bai^si^aB Bza^aq bj ap oíaijiaaBS jap SBSuadxa b aa^q as
ojpq o[ ap uoia^aijiun B^ "sopiuos so[ b aaaijaa as opuBiia boiist^ib
Bza^aq b^ aaaaBdy *sa^JB sbj b sBiauaaajaj SBaod ^bj^ 'saaojoa soj ua
'[BanjBU oj ua opBzqBaoj B^sa Buiajqoad jap oa^uBjd jg ;opB}uasajd
Bq as aaduiais anb Buiajqoad jap oiuaiuiBajuBjd ja uoa souiBJjuoa
-ua sou odiuaij ouisiui jb oaad 'oAisanasip ojdaauoa jap Biau^^aja bj
'Btauanjj bj Bp sou ojjaq oj ap uoiaBjuasaad bj ug *4t* • *sofo soj uoa oj[
-aq oj sounqiaaad aadiuais isB^,, :oupojg aaip SBpsaug sbj ug
•oaijbj
-naadsa ouisiuoui un sa ouijojg ap jg -osaaAiun ja ajqaauoa ap BaauBui
Bjsa ap jBjauasa oj Jtqijasunaaia UBq^aadsa anb sojosojij 'Bzouidg ua
BUiuijna X ounjg '^y ap saABJj b saja^asaQ b BSajj anb bjsijbuoi3bj
OAi^in^ui ojuaiuiBsuad ja uoa Bpaanauoa anb 'jBjaua^ ua osaaAiujrj jap
uoiaBaijdxa bj X oujaja o^uaxuiBSuad jap uoiaBjn^aj bj 'aas jap Btauaj
-sxxa bj sa sajBna soj ap aiuBjaoduii sbui ja 'sosaaAip SBtuaj b bj^bs
uoa as X Bsoiaiunu Xnuí BjjBa^oxjqiq Bun BaaBqB sisíjbub a^sg "oai^
-afqo bjsia ap ojund ja apsap uojEipnjsa oj saaopBuojsiq sosoaaui
-nfy^ 'Buaapoui bijosojtj bj ap BajBi Bun sa uauísxa ap osoan^u uapao un
ua Buiaiaop bj ap sisi[bub jg "sajouBdsa X sauBuiajB soajisiui soj ua X oj
-uaiuiiaBuag jap sopBjBa^ sosoaauínu ua BUBiuijsnB X BUBiuiiojd 'boiu
• ^iBjd rsa^uaiaaoa saa^ sbj ap Bsnjip Biauanjjur BuiaijB as oSang
•oiusiuijsn^íB ja aaqos Btauanjjui
ap B^Bipauíui sbui Buiaoj bj o^uaiuiBsuad ns sa X 'jBAaipaui bijosojij
bj Buiuinji 'Biaojsiq bj aod opB^B^suoa uaiq ou 'ojuaiuiBSuad ajsa
anb ua 'oiuauíoui un Xbjj 'ajuapiaaQ aod opBaapisuoa Xnuí opis Bq
o^uauuBSuad ng *oaijajsa osaaAiun un ua aAanuí as out^ojg 'aqjao^)
ap o^snBg *op^ X *oaj ja ua asaaA apand oiuoa 'ouiAip aouiB jap bj
sa Buiaadns Biaua^ija^ui Bg -ajqTáijajut bj b ojunf ajqisuas Bzajjag
Bg 'ouisiuoiBjd ja aod Bp^p bX pBpijBaa Bun Bzajjag bj ua saojo^
•(oanaisa soag) aouiy ja aaqos ejqEq 'oj^ oaqig 'jjj Bpsaug bj ug
•sojduiafa soj ua pBpiaBjod Bsa Biuijqns ouijojg *ajqisuas oj ap Biauas
-aad bj aisixa 'opBj oajo aod X ajqx^ijajuí opijuas un auaij as 'uoiaBjd
•xuajuoa bj ap oaijajsa soaa ja ug •Biuajsis jap oa^uap uoiaBip^aai a
uoiaBajauad Xbjj 'opijuas un aauaj uaqap soXBa sns sopoj apuop ua
Bpatu Bun ouioa 'Biaoai bj Baapisuoa ag gBiaijtjaB sa —Bi^ojojuo-jBa
-oiu-Bzajjaq— oipn^sa ap o^afqo ouiuiaa^ jap upiaBa^das Bg 'oíaB^
-xun oj)oj un ap uoisuaadiuoa bj B^tsaaau ^opiua^uoa ns aod 'anb Buiaj
-sts un sg 'oiuaiiuBsuad ns Bzaand ns spo^ ua aaaa^dB jnby '

�mentales de la belleza artística. Según los estoicos, la belleza con
siste en la simetría. Plotino dice que el orden es inverso. Es la belle
za algo inteligible. Pero no se puede negar que la simetría forma
cierta parte de la belleza artística, sobre todo en la arquitectura. El
substrato de esa unidad es la sombra mental helénica que se llamó
materia, que debía desplegarse con leyes. La materia desarrollán
dose de lo amorfo a lo formal, por la voluntad del hombre y su
concepto de lo bello. No concebimos la materia realizándose sino
como un pasaje de lo amorfo a lo formal. El paradigma de la belleza
griega se concibe mirando el Partenón.
En la primera Enéada de Plotino, hay un momento en que se
pone de manifiesto un elemento dentro de lo artístico, sobre todo
en lo poético, y en el dominio de los creadores de arte más que en
los contempladores, que es la imaginación, lo que se llama la imagi
nación poética. Se reconoce que Plotino es el filósofo de la antigüe
dad que más destacó la importancia, el poder de la imaginación
sobre otros poderes creadores. La imaginación no fue bien analizada
por los filósofos griegos, basta la llegada de Plotino. Tuvo su mención
en la obra de Aristóteles y Platón, confundiéndose con la memoria
en gran parte, y bajo la influencia del racionalismo socrático y des
pués con el empirismo intelectualista de Aristóteles más bien se
trató de subordinarla a otros poderes de la razón y de corregir el
alcance de la imaginación. Esto se comprende muy bien dentro del
socratismo por toda la importancia que se le dio al Logos razonante
que fue circunscripto a través de una dialéctica, evitando que lo que
no fuese coherente y ordenado se incluyera dentro del proceso del
ente dialéctico. Aristóteles, tomando como punto de partida la ob
servación de las artes, trató de fijar normas bien intelectivas y fieles
a' las experiencias que permitiesen un mayor conocimiento del meca
nismo creador.
Aunque ambos filósofos, por sus conocimientos de la religión
y las artes admitiesen la importancia de lo imaginativo, sin embargo,
en sus análisis redujeron a la imaginación a un papel poco impor
tante haciéndola tributaria de la memoria. No se puede negar la
importancia de la imaginación. Es lo que más enriquece el dominio
de las artes. Pero dado el afán que dirigía la investigación de esos
filósofos, el proceso imaginativo era considerado peligroso por la
oscuridad y desorden, falta de dominio, en el conocimiento preciso
de las artes, que tiene ese proceso imaginativo. La imaginación halla
en Plotino un real imitador que adivina perfectamente cuál es el
necesario dominio que debe tener en el arte. Esta imaginación tiene
sus momentos más brillantes en la historia de la estética en la anti
güedad con Plotino. Transcurrió mucho tiempo, y sólo en Vico se
la consideró fundamental en arte. Es la imaginación creadora, fan
tasía vecina de las genialidades que necesita ser valorizada en el do
minio de lo artístico. Claro que la imaginación era reconocida, pero
se la consideraba un elemento perturbador. Y sólo un sistema como
- 26 -

�- ¿8 jap oaiocqoaisd osaaojd jb BiauBjjodun opiaouoaaj X
o^jaiqnasap jaq^q ap oijjaui ja ouijojg b uaaouoaaj ^ojaqaB^Y ouioa
'BjjpuBÍajy ap Booda bj ap sajopBiJOjsiq soqonuí X 'Baijaisa b[ ap
Biaojsiq B[ na ajuBjJoduii Xnuí sa uoiobuiSbuii B[ ap japod ^a opso
-ipuiAiaj BX^q omiojg anb ap oqaaq jg 'b^siijb ubj^ ja Bsn anb ap
ii jop^aja japod jb aqap as ojsa ^ 'sajouadns ajjB ap ssjqo
b ba^jj oj anb batibui^buii BzajBjnjBu ap X BuiAip ajopui ap
3AB[a Bun aasod b^sijjb ^a anbjod ajqisuas ojuaiunoouoa jaj) jipuia
-sajd apand bisijjb ja 'sand 'sBjqo sapusaS sbj ng -BpBjSoj jBjn^BU
-ajqos uoiaoajjad bj jBp b usqr aj Baunu 'uBjanj anb sosouuaq sbui
jod 'sojsa anbaod 'sajqisuas sojuaiuaja ap ajaijBA as SBipxg anb ap
pBpisaaau nis BpBaaa anj 'sBjpig ap BiduiijQ ap sna^ ja '
bj ap aj^s ap SBjqo sapuBi^ sbui sbj ap Bun anb ourjoj^
•JopBaja oaijbuiSbiui japod asa jod 'sajas SBiuaj)
soj anb jofaui BjjaA ap 'j^api Bzajjaq bj JBisajiuBiu ap jBjn^su p^pia
-BdBa Bun Bjjpua^ op^aijund jas ja o bisi^jb jg •ajqi^ijajuí bisbjubj
oiubjj ajuauiBsopBpina ja anb upiOBUiSBUii ap o^DB un sa jBuoiaouia
ap oqonuí auai^ anbunB oiuaiuixaouoa ap BAijm^uí buuoj Bjsa anb
ji^iuips anb ÁBq 'Bjsai^iuBiu as oApiniut o^ob ja opBjsa asa ua X od
-jana X buijb na BjajBJBd uotaBaijijnd Bun BUBsaaau sa jsapi Bzajjaq
Bjsa ap ojuaiuiiaouoaaj ja BJBd anb ouijojg ua ajuupB as ig
•sotq aj)
jouib ja X pnjjtA bj 'uaiq ja BOOAOjd anb notoBJiuipB bj 'sBiuapy #bdis
-nur bj ua X SBo^BiuajBiu sbj ua u^XodB as 'odiisjjjb oj ap soiuuuoj)
soj b asopuaiqijosunajio 'anb sajBjuaui sauoiaBjado sapuBj^ X sajBJoiu
sojaB 'sojuaiuiBsuad soj ap Bzajjaq bj jaaouoaaj BJBd 'ajqisuas Bzajjaq
bj oisand Biq^q apuop u^ sbsod sbj ap sajiuijj soj BJJoq anb 'Biuaja
'BjapBpjaA 'joijadns oiuoa j^api Bzajjaq bj jbjbj^ b BSBd X ajuaiaijns
sa ou 'ajqisuas Bzajjaq bj b oinqij^ opipuaj jaq^q 'oupojg ^jbj -sbj
-sijjb soj ua ajuasajd a^uauia^UBjsuoa onuaSui ouisijeoj ja uoa uapia
-uioo anb ajqisuas Bzajjaq bj ap sojaadsB soj JBzijaiaBJBa b opBuijsaj)
Bjsa oui^ojg ua j^ag 'J^api a jb^j ua Bzajjaq bj apiAip ouijojg
•jBaj Bzajjaq 'ajqisuas Bzajjaq
Bsa b ajJBUiBjj ua a^uaiuaAuoaui oqnq ou anb sa^uBjjodiui BaauBiu jbj
ap sojaadsB BiJinbpB 'pBpijBjnjBu X BiouapiAa ns aod ajqisuas jas ap
jBsad b 'anb ajqisuas ojuauuiaouoa 'ojjaq oj ap o^uaiiuiaouoa a^sa b
oiubjj aj 'oijdiuB Xnuí ojisodojd un uoa 'anbunB —PJ -^ b^sia—
sopi^uas soj jod sopBp sojafqo soj ua ojojDUBjapisuoa ojjag oj ap
oipnisa ja Bzaiduia anb oía as ouijojg ap oijuaQ #uoiaBuiBiui bj ua
uojaiaouoaaj BiauBjJoduii sbui anb soj uos oaiy ^ ouíiU *ÍA 9ÍP
-uiAiaj anb ouijojg ap BAi^iuiud bj ap ajaijip Box^pjoaisd uoiobui^
-buii Bg *Bjja ap asjB^aBDua ^jqap BiSojoatsd bj anb ouis 'BpBipn^sa
jas BJBd BqBjp^naua ou uoiobuiJjBiui bj oaijpsojij oj ap oj^uap 'anb
UBjapisuoo soaija^sa sopBjBj^ sog "Biáojoaisd bj b uojBSBd somsiu
-Baaui sns X 'Bjja ap oqanuí opBdnooajd UBq as ou sojosojij soj ojad
'sajJB sbj ua ajuBjJodun ouioa Bpioouoaaj anj 'oaiy ^p oSang
•boij
-si^jb uoioBaja bj ap ouisiui ojjuaa ja ua BjjBaiqn Bipod ouijojg ap ja

�sería un avanzado psicólogo, al mismo tiempo que se le atribuye la
pequenez de haber reducido una manifestación tan grande a la
psicología. Pero la psicología, en los últimos años ha tratado de expli
car la creación artística, y toda manifestación antigua que hubiere
seguido esa norma es considerada como muy valiosa.
Al final del Logos 5 de la primera Enéada prepara la siguiente,
el Logos 8 de la Enéada quinta. Se estila decir que la Enéada pri
mera trata de la Belleza sensible y es la que más ha sido expuesta
al hablar de Plotino. La belleza sensible reconoce el carácter pri
mordial de las cosas de manifestarse por medio de los sentidos y
provocar la complacencia superior que Plotino identifica con lo
bello. Pero en sus partes finales, en la primera Enéada, se va orga
nizando una dialéctica ascendente que es, al mismo tiempo, de pro-(
fundización. De lo Bello sensible pasa a lo Bello moral de las accio
nes, la vida, conducta, razonamiento y culmina con una exposición
del doble movimiento que se opera en la contemplación de lo Bello,
ya borrándose el papel puramente informativo de los sentidos para
hacer entrar el poderío del alma que irradia su dominio hasta los
mismos sentidos.
Esa doble concurrencia que hace que la contemplación de las
cosas bellas se realice en forma más perfecta cuando nos hemos
purificado y acomodado nuestra alma al hábito y contemplación
de lo bello, lleva a la comparación tan bien traída y tempranamente
adivinada por Plotino de la necesidad de una transformación de
nuestros medios de comprensión con la cosa entendida: comunión,
identificación. "El que ve debe hacerse semejante a la cosa vista antes
de ponerse a contemplarla. Si los ojos no se hicieron solares no ve
rían el sol. Ni el ánimo puede ver la belleza si él mismo no es her
moso. El alma debe hacerse de forma para comprender a Dios y
conocer la hermosura". Esto está dentro de una doctrina general no
propia de Plotino: la purificación que ya estaba en Platón y en los
pitagóricos. Y Plotino lo circunscribe dentro de la concepción de lo
bello y que puede unir una forma de purificación independiente de
los anteriores y que es una purificación estética. Tiene por punto de
partida un acto sensible referido en modo insistente al sentido de la
vista. La intuición es visión perfecta dentro de uno mismo, o en uno
mismo, o en uno mismo y en un objeto. Visión perfecta, rápida, uni
taria. El sentido divino que le da al alma y que le pone en camino
de hacerse igual a Dios en la vista.
En la Enéada octava, hay otro ejemplo destinado a confirmar el
poder de esta visión personal independiente de las cualidades sensi
bles. Este tratado es el de la Belleza inteligible. Plotino supone que
el discípulo que sigue el conocimiento de su doctrina ha entrado en
él y que está en condiciones de acceder al dominio de lo inteligible
que sobrepasa la limitación de lo que estamos tratando. Abarca en
primer término el conocimiento de Dios, del Uno, del Bien, de la
Verdad, y reposa como un inmenso remanso en una mística susten
tada por una racionalidad, una inteligencia especial, se arma con una

- 28 -

�- 6S -pouoo pp Á ouijojj op ojuoiuiioouoo pp Buijjoop E[ uo uptoBiodo
BS9 9p UpiSIOUIUI BUtl I90Bq UO 9)U9lU9AUO9Ut BtiqBq O^[ '^0111900X100
SEI0U9p90Ojd SBSJ9Aip Jod 9nb UpiOBUT^BlUl B[ 9p 91U9J9Jip pBpi[E9I
BI^O S9 OUIJO^J 9p UOIOBUl^BUIt B[ 9llb IBI9piSUO0 OpEnOOpB BU90
-9JBd U9iq SBJ^[ '[BUIIOU OAlJBUl^BUIT OSOOOld pp UOIOBlUIjqilS BUtl
Sq 'OUTlOfq B[qBq 9llb 9p UOIOBUláBUII B[ B 9)U9JJ BpB9pjB^SBq 909J
-Bd U9IOBUIÍ0BUII B[ 'S9UOZBI SBqilIB Jod OpOUl OJJOIO Uq 'UOIOBUpJBmi
OU1UU91 [9 JBOijund 9txb Xbjj 'BjsriaB pp uoiobutSbuii b{ 9p J9pod
[9 BOOAUI OUTJO^^ '[BnjO9|9JUI BZ9[[9Q B[ 9p O1U9IIUI0OUO0 [9

IA
•ouBuipaoBajx9 J9s un S9 9nb ouis *uoib[(j
OUIOO 'pBpiUTAip B[ 9p JOSIUISBJJ Oip9UI VÁ S9 OU BJSTJJB ^g[ 'S9jqiUOq
SOJ19IO 9p pUO!0d90X9 BZ9[BJniBU BUll JB^U91SnS B BpBUI}S9p BJS9 BJJO91
BIS^ 'OJ09JJ9d BIST^^ pp odl^ p 89 'SBipi^J 'SBJSIIJB SOUllg[B Jod Opj9S
-od 'pan;BU9jqos o[ 9p Biou^sgjd b^ 9p S9 Bqo^dsos 9S 9nb oaoiuiad
O-q '9U9IA 9pupp 9p 'UOIOBU^^BlUI BS9 S9 9llb U9 JBSUOd 90BIJ odlj 9J39
9p ITOTOBUl^BlUT BUjq '9[qiSU9S BZ9[pq B[ U9 OpB[BU9S BiqBq 9S 91lb
O^ pOipBJ OpOlU 9p 9ÁnpX9 9g 'UpiOBUl^BUIT B[ UOO UBJOqB[O0 91lb 8BU
-B1JX9 S9UOIOU9AJ9JUI 8B[ J90OUO09J 9q9p OJ9d 4S91U9Xn[0X9 Á 8BUI9J)
-X9 S9UOpBUIJIJB B BA9[[ O[ pBj^iOBJ BUtl J909)[BU9 9p O9S9p ^^ 'BOTUll
BJ9piSUO0 B[ OUTJO^^ 9nb '[9 jod BpB^pXO UBI BJS^ 'BS9jdx9 B[ Á UOIO
•09JJ9d B^ BUt^bUU OIUOS p pno p Jod O}0B p S9 'BUIAip UOI009JJ9d
TB\ 9p pniO9piUI UOIOinjUt B[ 89 OUIJOJ^ BOOAUI 9nb UpiOBUl^BUII
ubjS Bq 'upiodooiod B[ 9p soiBp so[ B^ojduioo onb puuou ojuoiui
-I0OUO0 9p B[ 'OJiqBq UppBUl^BUII B[ 'BJOpB9JO UOlOBUl^BlUl B[ "89U
-9BUII 9p UpiOOnpOjdoJ ISBSOO SBipniU S9 UOIOBUIBIUI '9^U91UB0TSjO^
-ooisj 'uoioBoijund Bun jBpiui onb souiougq^ ¿oisisuoo onb uq?
•ooijsijjb o[ op joijgdns ou^is jos b osBd ooi^
U9 BISB1UBJ OUIOO O9n[ O[pS X OUI1O^^ U9 OUIOO OpUOq UBI S18I[BUB
un pzuBop bouiiu upiOBuiSBiui Bq 'BOipiso B[ U9 oqoiuu Biiodiui ojsq
•upis^jdxo ns X upiooojjod B[ op Bjoojip upisiA b^ aod soaquioq SBUtop
SO[ 9p B1SIJIB p BqBI0U9J9Jip 9nb BJOpBOJO pBpi[BlU9SÍ B{ 9p 901 pill
'BISBJUBJ B^ '[BlllOgpjUl 'jOIJOdnS UOpBUI^BUIl B[ 9U911 S9JJB SB[ U9 9nl)
9^uoXnpx9 BiouBiJoduii B[ :boijojs9 b^ b ouijo^q op pui^iao upioBj
-JodB B{ 909JBdB OJU9IIUIAOUI 9^89 U9 9nb U90OUO09I oXb[9(J Z9pU9U9J\T
ouioo ^oaoqoB^ o^ub^ oíoq 'pBpiAijofqns B[ b opBjiuiq b^s^ Xop[ -o
O[álS p U9 9nb OlSl^S9jd OUISIUI p 9U9IJ OU OUIUIJ9^ p XOJJ
-OOIsd U9pB0Ijdx9 9p O[ Jod 'o^oilá O[ 9p OJJUOp |BlOU9J9Jip J9J0BJB0
Un 9[JBp 9X910 9g \PlPq O\ ^P BOl2o9pOIsd U9l0B0l[dx9^, 9UTUIOU9p
4XIX l^ís 1^P sopBipoiu b 'lOioqoB^ snb B^ so ooijsijjb o^ op oai
-U9p 'SB|p 9p BUQ 'SBSU9IUUI SBApO9dsJ9d 9jqB BZOJpq B^S9 OJ9J
Op BOUSIUI BpiA B^S9 B UpiOBUUXOldB BJ90UIS 9p pnjlJOB BUn
oj^^ 'oiuopoiu opuniu p uo opBJBdoíd Xoq B[pq os oipsu onb p
'JOIJ9JUI 91UBUOT009JI9d [9AIU O^[B Un U9 OpIUOJSOS B9JBJ BnpjB BUn
119 91J9TAUO0 98 X 91U9pU90S9p X 9lU9pU903B 4[BUOlS90Ojd BOIJOOptp

�miento místico en general: la intuición. Es un modo de caracteri
zar la intuición plotiniana. La gran intuición aplicada a las artes,
concretada al problema del conocimiento de lo bello supremo, toma
ría así, el mismo nombre de imaginación y fantasía. Esto que aparece
ya al principio de la Enéada que habla de la Belleza intelectual per
mitiendo percibir a la imaginación como un órgano excepcional que
poseerían los artistas y que provendría de su proximidad mayor hacia
la unidad espiritual del universo, hacia el alma. Sería el resultado
de esa unidad y de la purificación que forzosamente se realiza en el
anhelo del artista, al avanzar en su proceso creador.
En lo referente a la Belleza intelectual, la imaginación sustituiría
en su papel de relacionar el alma con las cosas concretas que son las
obras de arte, a los sentidos. Y así como éstos en el dominio de la
Belleza sensible, son los testigos de una riqueza de formas externas
y fieles aportadores de esa belleza al alma del artista en el orden de
sensibilidad, la gran imaginación en el orden de la Belleza inteli
gible, transporta los caracteres supremos de la obra de arte. Llega
ríamos a está conclusión extrema: en el orden de la belleza intelec
tual el artista podría prescindir de los datos sensibles; le bastaría
poner en actividad el poder de la imaginación que posee para alcan
zar la realización de formas superiores de Belleza. Lo novedoso de
esta interpretación radica en la gran misión de la imaginación, que
es su valoración extrema. Lo peligroso de esta concepción es la sus
titución valorativa del orden de la belleza sensible por el orden
de lo inteligible. Es el proceso que culmina la Enéada final que
trata de lo Bello. Es una jerarquización de lo inteligente sobre lo
sensible que conduce a dominios racionales, suprarracionales, con gran
perjuicio para las simples aportaciones sensibles que proclaman su
presencia cuando se trata de la obra bella. Las flores, los colores, los
elementos naturales nos hablan de una belleza que atrae y subyuga,
y su conocimiento no es más que el resultado de una transposición
visual o auditiva que jamás puede dejar de expresarse.
El modelo del artista para Plotino es el músico, que es al mismo
tiempo matemático y físico. Es una espiritualización del sabio pita
górico. Ahí se entra al dominio de la belleza inteligible porque la
música tiene una riqueza de sonidos superior a la naturaleza. La
naturaleza nos ofrece y nos da sonidos, ruidos. La música combina
esos sonidos, pero la naturaleza es sumamente pobre. El espíritu capta
y por medios inteligibles y sensibles nos da las grandes obras de
la música.
Siempre se ve en Plotino el deseo de huir de la Belleza sensible.
¿Cómo huir? Como Ulises escapó de los encantamientos de Circe y
Calipso. Transposición de los sentidos. "Las bellezas corporales son
imágenes, vestigios, sombras...". Hay un carácter sacerdotal y filo
sófico en Plotino. No es un artista que habla. Tiene un fondo reli
gioso y moral. Pero artísticamente se ha tomado de esa imagen
"vestigio y sombra", estos caracteres para valorarla. El romanticismo
valoriza el carácter transitorio de las .cosas sensibles. Son los valores

- 30 -

�- Ifi B[ anb BjnjosqB sbui Bapi buii S3 buijoj E3 •euijoj b[ UBiqiaaad 'aojoa
[a anb oduian [B 'so^aiaS S03 'ojuaiunaouoa ouiod a[duus sbui o[
^ 'SBjp sojjsanu ap oaisij ja BJBd sa anb o[ ouijo^ BJBd Baa jo[oa
[3 "sojuauia^ so[ ap ao[oa [a sa Bandand B[ ^sopijuas so[ ap uapjo
[ap oJiuap sapBpiuiAtp ap Buo^ajBa Bun ubuuoj saao[oa so[ a^uauQ A
Biaaj^ u^ 'uoiaBisajiuBtu ns ap ojob [a ua BiauaSqajuí B[ b uaiauiojd
-uioa anb ojad 'sa[EiJosuas se^ou nos íoaia sbui [a 'ajuBqtaq sbui [a sa
'opuju 'o^d jojod [3 'Bza[[aq B[ ap oajuap Aa[ B[ ap Bjaaauoa upiaBjuas
-aadaj B[ ajainbp^ anb 'ojduiafa jod 'Biauasa ns ua jo[od [ap 'osouiiun[
o[ ap SBjaaauoa sbui sauoiaErjsajiuBiu ap ^[qBq oui^oj^ uoiaadns Bza[
-BjniBU Bun ap uoiOBjsajiuBiu b[ 'oduiaij ouisiui [b A 'bui[b BJisanu ua
a[qisuas o^uatuiiaouoa [ap ojnaj [a BjnpBiu anb 'joS[nj [a 'jopua[dsa
[a 'zn[ B[ sa anb BpBjisnui BiauapuaasBJj ap bjou Bsa uauaij bui[b
[b ub^3[[ anb sa[qisuas soj^p ap ojunfuoa [3 "o[[aq o[ ap uoiodaauoa
B[ ua opiiauíoadiuoa sbui [a sa b^sia B[ ap opiiuas [3 'pensiA o[ ap
oj^uap BpBuiuuajap uaiq upisaadxa Bun buioj a[qisuas o[ 'oaii^ opoj
ua 0U103 -[buoioej o[ ap oiuiuiop [a ua sopi[BA so^aa^q BJBd sa[Bia
-osuas sojBp so[ Biui[qns ouiioj^ ]^ 'oaija^sa o[ ua a^qxsuas o[ ap jip
-uyasajd a[qisoduii S3 'osBOBaí [B ^ba3[[ apand anb upxaoBJisqB ap
-ubj^ ubj b aanpuoa oubj^uoo 03 'O[[aq O[ ap ajuajaqui sa a^qisuas
o[ anbaod Biua[qojd ouisiui [ap a^januí B[ JBjajaap b jb3[[ apan^
•sapB}[naijip sauuoua B^uasaad ajqisuas o[ ap asjBjaqq ap b3jb^ b[
ojad 'BunpiqBs b[ :[BSjaAiun ospidun [a an^is ouijo[3 'Baijajsa B[ ap
oiuiuiop [a U3 -upioBaijiand B[ ap ouiiubd [a ua UBjuasaad as anb sa[Bj
-oui sapBj[naijip sb[ SBpoi ap a[qBd[na 'ajuBiquiBO 'a[qBisaui 'a^qisuas
oiuaiuiiaouoa [ap ojipajasap :BdBja Baauíij^ 'upiaBai^iand B[ auodiui
33 #a[qisuas ojuaiuiiaouoa [B 'u9iaB[nuiaoj Bpoi ap Bfa[B 'Buapuoa
anb OAi^Bau ojaB un ua ajsisuo^ '[BuoiaBJ ojuaxiuiaouoa [a a^qos
oaij9so[ij aajaBJBa ap u9iDB[naadsa Bpoy. Bjadsaj anb A 'jub^ bjsbij
an^is as anb A soatjsiiu so[ UBJin^as anb ojuaiuiipaaoad [a 33 '80^03
[ap soiuiuiop so[ ua Buaaiui as opuBna so^aii^ sojos9[ij soj aod opin8
-as opojaui [B A BDiu9JB[d Biauapaaojd ns b oinquj apuyj ouijo[3

HA
•BjiqosqB Bza[[aq B[ ap
SBapi 'sauoiaoBJisqB jas uapand anb ouis 'a^uauíoa Bun ap 4ojj un
ap sa[Buosuas soiuauia[a aiuauiB[os uos ou sbii^b SB3 u9iaBjaad.ia4ui
bjjo A^q 'oja^ 'ajuauía^uBisuoa Bjiansaj B[nqBj B[ ajuaiua[qBpnpui
oaa^ -a[qisuas Bza[[aq b[ oppajajd aaqBq iod oSijsBa un o Biauana
-asuoa Bun ouioa sa 'upiauBdBsap BAna A *ttaaajBdBsap 'ajuaiaaoa B[
ap pBpipunjoad B[ ua opipunq asopuaiqsq A ojisoj oxdojd ns SBnS^
sb[ aaqos JB^dBD osinb anb ajquioq [a ouioa 53,, '(osiaaB^) BnSB
[a ua ojjsoj oidoad [ap saua^Biui sb[ sbjj ajjoa anb [ap ua^Biui B[
ouijo[3 ua aoajBdy -a[qi8i[aiui Bza^jaq B[ aod Bpinjiisns jaA 'oaijsijjB
uapjo [a ua 4apand as ou [Bna B[ b a[qisuas Bzaqaq B[ ap oaijsijaB
opijuas [a 'o[[a uoa buuijuo^ '4tsyoj xnap bu^a au uo sibuibC anb aa
^ :aaip 'jojsb^ [ap BSBa b[ U3 #Au8iy Bj[Bxa anb so[ uapio aisa ap

�de color. Es un dato sensible en que actúa una representación inte
lectual general de índole geométrica. La geometría se eleva por en
cima de esas nociones simples. El color como dato inteligible pasa
a confundirse con la forma. La forma está unida a realidades im
portantísimas. La forma en el espacio abstracto, la forma pura en
el cielo. De aquí la importancia que tiene en la plástica. Al decir
Plotino que el color es simple, expresa algo distinto a lo que dice
el físico moderno. Este no lo precisa incorporado a una forma artís
tica sino integrando el núcleo de los elementos. El color para los
griegos está unido a forma. Aristóteles por eso, le otorga cualidad
formal a los colores. Para Plotino su dominio no es sólo óntico, sino
fenomenológico. Plotino hace entrar lo sensible en lo inteligible y
dice: la luz es Logos e idea (en tanto Logos es revelador, apofántico, como dijo Aristóteles). Cuando se comprueba esto de que sólo
el alma purificada percibe la belleza, se arraiga aquella imagen del
ojo en la luz: Sólo ve la luz del sol, el ojo que se transforma en
luz de sol. El ejemplo es feliz y hermoso, pero tanto lo es en la
interpretación de Plotino como en un contemporáneo: el ojo deja
de ser lo que es para convertirse en órgano receptor de una energía
universal y esa conmoción equivale a una combustión.
Ciertos conocimientos de la estética filosófica nos enseñan que
puede ésta ser estudiada y considerada desde tres puntos de vista.
Observamos en la estética tres grandes direcciones, formas, tipos, que
se han repetido en las distintas épocas.
La de Plotino forma parte de un grupo de estéticas que integran
un sistema. Platón, Aristóteles, Plotino, San Agustín, Santo Tomás.
En los tiempos modernos, Schelling y Hegel. Integrar un sistema
significa formar parte de los fundamentos del mismo, ser su pro
blema principal del cual no puede prescindirse en el conjunto. En
Plotino, esto pasa así: la belleza es la evidencia de la divinidad plotiniana en las cosas. Es un grado más que en Platón y en Aristóteles,
por más que utiliza elementos de ambos, los supera en la integra
ción de la belleza en el ser. Platón otorgó demasiada importancia
a la representación que tenía lugar en el mundo de las apariencias.
Las creaciones de los artistas eran copias, recuerdos de las ideas
puras. Los medios usados por los artistas eran los medios constituti
vos del mundo aparente. Por eso, por medio del arte no se conoce
rían las ideas, sino por medio de la dialéctica. Esta situación quita
a la belleza artística un carácter de permanencia y eternidad. Por
ello, Platón desconfía de los artistas y poetas, y no los considera
dignos y úliles, ni inteligentes, en su República, pues dado los me
dios que utilizan, predomina en ellos el mundo de las apariencias.
En Aristóteles, lo Bello llega a integrar la realidad. El principio
formal que con el principio material explica toda realidad, se con
funde en sus manifestaciones con lo Bello, en la obra del artista.
El artista concibe y encuentra una materia para realizarla. Hay
una superioridad en esta concepción de lo Bello: lo Bello es lo
real, y en su realización hay un principio material real y en su

- 32 -

�- 88 •[tUu^pu9Dse.il eoiiDisa e[ uod apiauioa o^¿ 'rcppv ap buiioj
euu sa ooiiaisa opeisa ng -Bjqo us ap aaBJisqe apaud ay as 'ya ua
pioaaede oyyaq og 'pjBBloaqjaig yenSj 'saaosaans sns aod epe[uuiao|
eDiiaisa eun euiaisis ns ap BAiaaQ 'BJitiuid 'odiiuod oy 'bsij b[ ^buoui
-aui 'uosSaag ap oiusiui og 'Bzayyaq B[ ap seapi eaqo ns ap uaBJixa as
oiad oyyaq oy ajqos uojaiqiaasa ou anb 'ueaig ap auiEj\[ 'ziiuqiag
•seuiaisis soy ap ueAijap as anb seaiiaisa sey uyisg 'uuBuiijepy 'jai^fap
-yajj 'aaoag 'nB^n^) 'jaauadg 'aanequadoqag 'oai^ 'lue^y 'saiaeasaQ ua
opoi ajqos 'souaapoiu sojosoyij ua aA as oisg "Buiaisis yap soaiupioai
-inbjB soiuauíaya soy ueiayduioa 'seuiaisis sosa b yeuij auboi un eyt
Bzayyaq B^ 'UB^^aiui oy o^¿ •Biuaists un ueiayduioo SBDiiaisa sb.ijq
•pBpiDtydiiynuí By ua aiuas
•aad Bisa ouj^ ya anb ejeyae 'ouyioyg ap ua^euii e^aaiai By ugy
•jByos otyoaq BÁeq as anb ofo
ya yos ya jeydiuaiuoD ap zedeo sa oyos reoijiand as euqe ya osaoojd
aisa ua ísoiuatunuoui Á sauotonitisui sey ua Á aiJB ya ua [bjuibu oyyaq
oy ap upiDByduiaiuoo By aod Bziyeaj as uoiDBDijiand esa ouyioyg u^
•sisjbibd ap aaqtuou ya uod sayaipistay ua i oyyaq oy ap aoo^ ya ué 'bui
-yeo 'p^piuaaas 'auisoajos ap aaquiou ya uoa uoieyg ua OAttisa uoiobd
•ijiand Bis^ "sayaioisiay oziq oy ouiod 'bdtisiijb uoioeaao ey b aopeoij
-land opyiuas un aXnqiaiy 'oaapBpaaA bisiijb ye eqBu^ise ya anb 'ouia
-xp yBniyaidsa ofo ns uoa 'ouiyiui oaiuaa ns ua Bjiuas anb oy youiJBiu
ya ua osnd anb ouis 'ouetunq oy eydraaiuoo ou 'sna^ b aeiuasaadaj
eaed SBiptjj 'seipi^ ap oaidiuiyQ sna2 y^p ey sa uaSeun eaio e-j
•saoBny SBzayyaq s^y ap eosnq ua 'oía ya ua
ope3oqe osidjb^[ b atqaauoa BiuaAuoa ay 'yeniDayaiui ezayyaq By aod
aiuauíBsoaapod optBJiB 'ouyioyg b oaad 'uaSeuir ns ap uoionaasaad
Bsa ua Baaa bisiijb yg -ouiAip isbd opyiuas un osidjb^ op Buoyaaod
•oad Á BDi^oyoayai isbd 'Buiaaixa uoyoysod Bun sg *ojj ya ua ua^^iuy
ns BDsnq anb osidjb^ b aoajBd as ayqysuas Bzayyaq By BDsnq anb ya
:jsb SBpypuaadiuoD uos 'ouyioyg osn aa^q anb ap sauaSeuti sop s^g
•OAiiBiyuíi oidb yB JB^ny Bp anb ayqtsuas osaaoad ya JBfayc ap 91BJI
[BUD Oy UOD UOlDUaAUI 'BISBIUBJ 'upiDBUí^BUII ^UOIDIUIUI B[ ap [9 S9
anb osaooad un Bzayyaq By ua JBJiua oqaaq eq ouyiog oaag 'osaaAiun
yap [bioi Bzayyaq By uoa Bánfuoa as bisiijb yap Bjqo Brj qBioi Bzayyaq
By ap uoiOBisajiuBiu sa aiJB yap oyyaq oy :BDiuoiByd BiauayjBdB By
ajqos Bisa BiuBAay as 'Bzayyag By ap pBpyyBaj By aaouooaj sayaioisyjy
uog *BDiiaisa By Á Boyia By ap aoByua 'soidb soy ap ezayyaq By uod
Bzayyaq By BZByua uoiByg uog "oug yap SBAiiniiisuoo sapepiyeaj sey
aaiua Bzayyag By b JBaoyoo ua sayaipisijy uoa apiouioa ouyioyg
•pBpxyBaj Bun ap
yBniyjidsa uoiaisodsBJi Bun sa aiJB ap Bjqo Bg "uoioBajo BaapBpja/i
Bun ua auaiAUoo as 'Biuaisis yB aSij anb baiibuijoj Bzaanj By jod 'anb
uoiOBZiyBapi a uoiaBiajdaaiui sg "ayqisuas uoidbiiuii ayduiis By ap biuji
-sip sg *BzayBjniBU By ap opunra ya ua Bziyeaj as anb Á 'ouyioyg ap
SBapi SBy ap ucudbiiuii By oniuaoB anb BDiyaioistJB sisauíuu By 'upio
-Biyuíi By ap oidiauíad ya sa iBayiaisa By ap oiuituop ya ua ajduiais
Bjed opBpanb Bq anb oidioutad un uojBsn 'opunSas ya anb oaaui
-yjd ya sbui 'uoiByg Á sayaipisuy *aiJB ap Bjqo By aSans uoioBnoapB

�VIII
Los sistemas en gue predomina la unicidad como en el de Píotino y que se fundamentan en la intuición como conocimiento, obli
gan a la razón a tres grandes humillaciones: la de renunciar a sí
misma arrojándose en brazos de la intuición para, lo cual la persona
debe recurrir a ciertos procedimientos muy personales, subjetivos,
esfuerzos ascendentes y renunciadores al mismo tiempo que se pa
recen un poco al esfuerzo de los nadadores que hacen inmersiones
y salen a flote. Hay una liberación de algo que entorpece que es
todo el andamiaje cognoscitivo sensorial y discursivo. Luego, una
cierta sensación de esfuerzo angustioso y no totalmente logrado. La
otra humillación es la necesidad de concentrar toda la inmensa as
piración del sistema y recurrir a los esquemas. Así se asiste a la
constatación de aquellos inmensos esquemas. Son dóciles a la esquematización y sirven a la elucidación de lo fundamental del sistema.
Otra humillación es que el pensamiento no sabe a quién se dirige
cuando trata de entender a Plotino, si a su obra, a su sistema, a
su doctrina, a sus antecedentes griegos, orientales y mediterráneos,
y las consecuencias: Plolino unido a San Agustín y a las corrientes
intuicionistas medievales se inserta en la mística española y germa
na, con sus implicaciones con los árabes y judíos.
Por eso, en los grandes estudiosos de Plotino, se nota que, junto
a sentencias de presocráticos y aristotélicos se cita a místicos españo
les y a San Juan de la Cruz. La tarea de la inteligencia para enten
der a Plotino es penosa y exige simpatizar con este movimiento.
Esta obra de Plotino participa de la naturaleza de las obras de arte.
El no trató de hacer obra de arte. Escribió para que en su obra se
viese un texto inteligible del universo. Entonces, aparece otra difi
cultad: hacer coincidir su obra con la realidad física, ajustaría a los
hechos de la naturaleza.
La exposición de Plotino tiene que regularse con la concepción
del universo. Lo que dice está destinado a explicar lo que él cree
que es el universo. El ver la naturaleza en Plotino, tiene un primer
reconocimiento en la realidad sensible. La naturaleza viene a través
del gran sentido teológico y artístico: la vista y luego el oído. Pero
esta constatación no es la que reclama y preocupa a Plotino. Es
indudable que conoce ya Plotino la inversión del conocimiento que
realizó Sócrates, Platón y otros. Siguiendo a Platón y a los estoicos,
se concentra en una forma dominante que es para él más accesible
que para los otros: ella es la actividad, la acción, el movimiento en
forma espiritualizada. Este movimiento ha hecho que todos los di
namismos antiguos aparezcan ahora como fuerzas que nutren la con
cepción de Plotino. Pero está el dinamismo panteísta oriental que
trasmitió esas formas de actividad espiritual muy poderosas enlaza
das con religiosidad, ritos, actos. Es el enlace del verbo y la acción.
Ahí es llevado Plotino a una concepción unicista. Para ello usa el
término antiguo de UNO, materialista en los pitagóricos, espiritua- 34 -

�- 98 -jaidsap sojuauíÜBJj sojsa ap uoisajduu Bjaurijd bq '^ajidaj as opoj X
'oidiauud ^a sa opoj^,, :uaitdaj as anb sojuauí^BJj 'ouijo^g U9 Xbq -os
-jaAiun ¡a ua upiaBiijis EJjsanu ap a Bijouiaui Bjjsanu ap Eiauauadxg
•oJ^[B b soiuBUJOjaj X oJ[B ap BjyanA ap souiB^sg 'oujojaj X Bpj
•ouisuu js b
opiun Bpanb opoj [g -4tsa o[ ou opoj X oidiauijd [a sa opo^,, *ojaB
ouisiui [a ua Bp^zqBaj 'B[JBSuad anb Xeij 'BAijmjui ucusjauíui ns 'ouij
"lc[ aP ojuaiuiBsuad [a ojag 'OAisjnasip ojuaiuiBsuad [ap pnjijaB [Bjnj
-bu Bsa uoa opjanaB ap 'sisajijuB ouioa 'ouisi[Bnp ouioa sop b ap [a ua
uaaajBdB anb 'ouiio^j ua souiaA anb souiuua^ uos 4#aja 'upiaBatjund B[
'uoiaBaijiun B[ 'umsjadsip B[ 'oainbjsd o[ 'EDiiaa[Bip 'uoioBjaua^

XI
•Bsoa X bui[b 'pBpi[Baa X oiuaiuiBsuaj ap
ouisi[Bnp [a ua aa^a ouisiuoui [ap BiJBsaaau Baijaa[Bip Bun s^ •ofBqB
sbui auaiA anb o[ b ojjo jod X ou^ [b ajar jai as opB[ un aod anb
Biaua^i[ajux B[ sa 'a[qi^t[a^ui oiuaiiuiaouoa ua buíjojsubj^ as ouq [a
opuBn^) 'SBSoa X sajas :uoiaBaaa B[ ajsa ap ofBqaQ 'opunj^f [a X Buqy
[a o^aiq 'Biaua^i[ajuj b[ 'Bjauíud B3 'siSBjsodijj sb[ :sBdBja oioa^q
-Bis^ 'SBáaia^ SBuujaop uoa uoiaBqiauoa ap pBpisaaau Jod oziq O[ anb
ouis auuojiun pBpiAi^aB buii b uoisaaojd Bjsa pjqq ou ouijo^
•opunuí [ap sBsoa sb[
ua sauoiaBaja ua B^aaauoa as SBd^ja SB^uijsip aod ouq [ap ojtsubjj ajsa
oja^ •—pBp[Baj '[bui 'upiaBSau— BuaiBui B[ sa joxjajuí sbui Biauaj
-srxa ns ap opBj^ [a X sBdBja sb[ SBpoj BJBd ouq [g "soiuajixa so[ b
ji anb XBq 'sBaijBuianbsa sauoiaBaijxjduiis b Jijjnoaj anb Xbjj 'Biaaj
•aaduii Bjas 'ouijo[fj b ajuajj BAijaadsjad BJjsanu ajduiaig "Iub^j 'sa^
'sajBjaog 'SBaiiBui^iua sauorainjuí sBjsa jod JBiná soujBÍap ap
ua upzBJ B[ uoa opBisBuiap oqaaq soxuajj 'ouisiuBijsija [a jod
sopBaijijnd 'ouisiuBáBd ap sopBuiuiBiuoa '[a b ajuajj sojBqjyq a^uaui
-[BiauBjsns souiog *so[^is ajuiaA ba8[[ anb jas ojjsanu BJBd opoj ajqos
'a[qisuajduioaut sa ouiio[f[ 'ojuaia jod BjuaAou ns ug -japuajdiuoa
aaja sbui anb O[ souiuuaj so^sa ap buioj Jo^nB ^pBQ uioiaBaijiun 'ou
-jojaj 'Bapaa[Bip 'uoisaj^aj 'upiajosqBaj 'uoiaBpBjíuap 'uoiaBjauaíá 'oj
-uaiuiBpjoqsap 'uoiaBUBiua sa ouq [g 'sxsa^axa usaoAOjd souiuija^
so[ 'ouno[g ap sajo^isodxa so[ ap sojqi[ so[ X sBpBaug sbj ug
•ouiojaj [ap Baqaja uoiaou B[ X uoia
•Baijijnd X uoiaBpBj^ap íuoiaBaijiun X uoisjadsip ap B[ íjs b oujojaj
ap B[ X ouisiui is ap Bpi ap B[ íBaijaa[Bip X uoiaBjaua^ ap B[ iuois
-ajaj X uoisaaojd ap B[ íupiaBaijiun X ojuaiuiBpjoqsap ap B[ X ^uoxa
-josqsaj ap B[ X uoiaBUBiua ap uoiaou B[ :oiusiuoui [ap ojjuap SEjsq
-Bnp sauoiao^[ 'ojng ouq [ap sajeqixnB sauoioou sbjjo 'o!an[ uauai^
•o^uaiuiBpjoqsap X upiaBUBiua cpBpiAiiaB ouiuuai [o JBp apand anb
bdisij BiJoasa Bsa ap ouq [B uBjai^i[B anb souiuuai sop uoa Bsajdxa as
anb pBpiAi^aB aiuaui[Bdiauud auaii ouq [g 'soiq b 'ouq [B Bp as anb
upianqijjB joXbui b[ sa anb upiaaajjad B[ iu 'sBjaJauoa sauoianqijjB
aua^ ou a[qBjaui jas jog ^[qBjaui [a 'SQQ\[ ^p [a o 'uoiB[g ua b^si[

�ta desconfianza a nuestra mentalidad analítica tan refinada de Só
crates a Descartes y a Kant. Parécenos estar frente a libros hindúes
o a divagaciones teosóficas, sutiles embriagueces verbales sobre las
que la razón razonante ha pronunciado su juicio. Pero, hay una cla
ridad auténticamente griega que lo diferencia de aquellos pensamien
tos. A veces se dirige a alguien rememorando los diálogos platónicos
sin su minuciosidad agotadora. En este sentido, es más artista que
sus antepasados. Hay que suponer que conoció esos inconvenientes
y limitó el diálogo peripatético a sus líneas esenciales por un proce
dimiento de origen y naturaleza estético. El sol y el ojo lleno de sol,
]Narciso, Zeus olímpico y aquella que llama la atención sobre el ele
mento constitutivo de algo sobre lo cual el artista ha volcado su
intuición: "Imagínate dos moles de piedra. Una en bruto, la otra,
una estatua... Esta parecerá hermosa pero no por ser piedra sino
por la forma hermosa que estaba en la mente del artista donde con
tinúa pura, porque no se realiza totalmente fuera de una materia".
La mente posee una idea más excelente que todo lo que sale al exte
rior. Vislumbra la imagen de Dios en si mismo y se dirige a la
piedra y como quien conoce lo que es la divinidad, la canta, la narra,
y la desarrolla en la piedra, en un material que la naturaleza ha
puesto a su disposición y que como él proviene y depende del Uno.
Esta operación es la que realiza la transformación total en la materia.
Esta deja de ser piedra para ser cuerpo de Zeus. Se ha desprendido
de una naturaleza para incorporarse otra, de valor definitivo, absoluto.
El problema del artista es el de la expresión. Plotino no se re
fiere a este momento. Croce dice que la verdadera grandeza del
artista consiste en expresar lo intuido. "No se hacen poemas con ideas,
dice Mallarmé a Degas, sino con palabras", refiriéndose justamente
a este problema de la expresión. Ver "La hermosura inteligible",
en la Enéada V, libro VIII. Lo sensible, emocional, aparece debilitado,
absorbido por el resplandor de lo inteligible. Frente a esto, lo sen
sible presenta un aspecto inferior, comparable a la materialidad que,
dispersa en la naturaleza, el artista elige para realizar su obra. Serían
vestiduras, subproductos de la inteligencia que se desempeña como
un material ajeno a la inteligencia. Este proceso es muy cauteloso,
exige mucho cuidado para su tratamiento. Desembocará en la mís
tica, en los dioses griegos que se han de transformar en los dioses del
cristianismo. Pero esto ocurre en un momento de la existencia total
en que viven los artistas que crean, y este momento está en el mundo
histórico. Para ello, debemos volver al esquema: Uno, Inteligencia,
Mundo. En ciertas manifestaciones el Uno se hace más poderoso, y
en aquellas de sus infinitas direcciones en que el espíritu se mani
fiesta más fuerte, se manifiesta lo Uno más claramente. Pero en todo,
el Uno está patente. Siempre en la materia actúa la fuerza del Uno
y se produce la operación cíclica del retorno, siempre. El alma retorna
siempre y triunfa sobre la fuerza de la materia que la induce a huir,
que huye siempre.
Esto lleva a una encrucijada. En esa degradación del Uno, por
- 36 -

�- ¿8 -uad uog 'sajqisiAui asjBuiuiouap uBipod anb sojafqo b oujoj ua 'sop
-Bjquinjsap oaod un ubjiS ouiioj^ ap soiuaiuiBuozBa soq *SBaqo SBa^o
sbj ap oisaj jap Baijsiui Baqo bj uBiauaaajip anb saaaiOBasa so[ sopo^
zbaia X ajuBjsuoo opoui ap uaaajBiaoj Á uaainu anb ouis soaijajsa
soiuaiunjuas soj ap pBpijiqsjsa bj ubuijijb 'sopi^uas so[ ap soabjj b 'anb
sauoixauoa sb[ ap sojJBjnauiAsap aod ubjb ajsa Bzajjaq B[ ap sajqis
-uas souSfrs soj ap uoipBjapisuoa bj b aAJis o^[ 'boiustijb szaqaq bui
-siui B[ bjjuoo BJidsuoa 'saaouadns sajajaBJBa ap o^xjsaAaj ap ubjb ns
ua 'oaij^isa o[ ap BzapuBj^ Á BiouBjJoduii B[ b ajqBJOABj aas opuaip
-uajajd 'oapsi^jB bjsia ap ojund ja apsap 'anb osaooad un ajdiuna
as ouijojj ug 'opipuajduioa jas BJBd aaambaj jBjuauí^punj Buiajsxs
ja anb sauoisuajduioo Á sojuaiuiiAoui 'sBOi^aajBip sBjjanb^ SBpo^ ap osn
ja aí^ixa X jBiauasa oujq jap BTJBtuijd pBpxj^aj bj ap uoioBjapisuoa bj
b ojoscqij jb bCojjb 'ajqisuas oj opoj BuojiuBqB as anb ua jBjniBuajqos
ouajja^ un ap axdoadB as jBnjaajajut Bzajjaq bj anb ap oqoaq jg
•ajjB ap SBjqo X BzajBjnisu bj ua
ajduina as aid^ opBAiiafqo nqjídsa 'B^aBJjsqB 'BuiAip bj b X 'BinjosqB
'[Biouasa bj b íBajn bj ap buibjj aj jBapi Bzajjaq bj b rsBjiBuoiauaui sbui
-joj sajj sbj ap SBDijsjjaioBJBa sbj uaanpojdaj as opuoj ja ua 'BjnjosqB
'BjaBjjsqB Bzajjaq bj aj&gt; ^jqBq as uatq is 'usuiajB oiusijBapj ja ug
•Bipaj^ pBpg bj
ua BuiAtp íoujiojg ua jBiouasa íupjBjg ua jBapi Bzajjaq asopurjuiBjj
'ajqisuas pBpijBaj bj ap sopsfajB sbui oj sojnqtJjB ubu¿isb as anb bj b
Bzajjaq Bun ap Biouasajd bj JBjuaiuBpunj BJBd uoiain^ui opBuiiuouap
oiuaiuiiaouoa aadns un ap oXod^ ja Bosnq as X upzBJ bj ap sajiuiij
soj BSBdajqos saoaA b anb ozaanjsa un bzijb3j as 'uoiDBjado buisiiu bj
jBzijijn Biua^uí as Bzajjaq bj ajqos SBUiJiaop sbj ua opuBno ojag
•soajibuiSbuii sosaaojd X saXaj jod sBpBuapjo
SBIU Z3A BJÍB3 X sa[BUOSU3S SOpiUajUOO ap SBpBUJBDSap SBUI Z3A BpBO
sauoiOBjuasajdaj 'saua^yiui 'sauoisajduii sbj aj) SBidoa sbj uod asopuBp
•anb ajqisuas oi^p ja JBjJoq ap ubibjj^ '^ui-iij sbui ojuaiuipouoa un b
uaanpuoa anb Biauaiauoa bj ap so^uauíaja soj BzuajaBJBa ouisiaiduia
ja opuBna oaoidiua opBUiBjj ojuaiuiiaouoa jap ojjuap ouistuí uiib bzij
-Baj as BaiBj Bisg -opBuiuua^ap uaiq uapao un b opaanaB ap ajdiuna
as ooijosojij X ooijfijuaia ojuaiuiioouoa ap buijoj bj ua X boiSoj bj b
BiSojoaisd bj ap bsbcj 'ouiuiSaj sa ojsa opoj^ -ajqisuas oj jBpBj^ap ua
aisisuoa anb uoiDBjado Bun BzijBaj as 'oiuaiuipouoa ap bjbjj as op
-UBna sbui X 'jBn^aaja^ui osaaojd opo^ ug *ajuBjsuoa biujoj ua Biuajsis
ja ua aoajBdB anb Biuajqojd un BjSajui jBmaajajuj Bzajjag Bg

X
'ajqBAijafqo OAijafqns osaaojd oiuoa ouijojg ua souiBaiuoaua anb
X 'j^^^pj ^p opBAijafqo n^uídsa ja Bjas anb OAijafqo osaaojj 'upia
-BJiuaauoa ap osaaojd ja aod opin^as aas b ba ucusaadsip ap osaaoad ja
anbaod 'BaoqB uoisaaAui Bun Xbjj 'ouiixbui ojuaiuitaaiuooB ja BOOAoad
aaquioq jap uoiaiJBdB Bg 'BUBiunq BjnjBiao bj sa anb jBiuauíspunj
o^uaiuaja ja osaaAiun ja ua aaaa^dB 'aBiAaaqB oiaBsoaau sa anb sauozBi

�sables, pueden ser descubiertos por los procesos del conocimiento in
tuitivo. Puede provocar deslumbramientos, éxtasis. Pero las virtudes
primordiales que Plotino señaló por medio del conocimiento visual
se desvanecen y se entra a un ahogamiento de la manifestación de la
belleza en un movimiento de procesión, reabsorción, emanación, sin
tener apoyaturas sólidas en la imaginación y en el mismo razona
miento.
Habría entonces la necesidad de estabilizar esta movilidad invi
sible que generan las cosas bellas. Afirmar su relación con el alma,
pensamiento y mundo y para suplir los sostenes sensoriales se recu
rre a algo que ya hizo Platón y que aquí también se usa. Se recurre
a la extensión de lo bello más allá de la naturaleza y el arte. Se
habla de una relación sin la cual lo bello tiene una existencia imper
fecta o mutilada, sin la cual lo bello es sólo virtualidad. Esa realidad
es el Bien, la Bondad, la facultad de orden ético, aunque los dos
aparezcan con los caracteres que la ética le confía. Es un bien de
carácter aristotélico y contribuye a una felicidad, a un goce superior,
al ser concebido.
El alma, entonces, no es arrebatada por la belleza sino por el
bien que esa belleza proporciona. En ese prden aparece la noción de
verdad y justicia, y vemos que el término de belleza vuelve a dis
persarse en otras realidades trascendentales, pero siempre inagotables
para la razón humana. Para los discípulos de Plotino existía ya, como
método de descanso en la búsqueda de estas manifestaciones, los an
tecedentes de Platón, Aristóteles y los estoicos. Al neoplatonismo con
fluyen las doctrinas griegas en lo que especularon más hondamente:
en la razón, logos, universo y realidad. Pero el problema de lo bello
¿dónde queda luego de esta asimilación? En el neoplatonismo quedó
en una síntesis de doctrinas griegas, orientales y cristianas, y en la
gran perfección espiritual que sus discípulos alcanzaron. A través de
San Agustín se perdió esta noción de belleza, y no hemos podido
recuperar el estado espiritual de los neoplatónicos: "Estamos muy
lejos de los dioses y todavía no estamos suficientemente maduros
para Dios", dice Heidegger. Pero los cristianos hallaron en el rito
los elementos estéticos, y en la mística alemana y española con los
elementos imaginativos, sensibles y emotivos del cristianismo, adorna
ron y volvieron a hacer reverdecer este jardín en el cual han creado
obras como las de San Juan de la Cruz. Resurreción del agotado jar
dín neoplatónico al cual dieron color y vida.
No se sabe bien cuál es el sentido de la belleza intelectual de
Plotino. Se entra a través de los procesos cognoscitivos del sistema,
pero, a través de esas marchas, el dominio de lo estético resulta em
pobrecido y se corre el peligro de haberse entregado a una especula
ción que no trae respuesta definitiva, mientras que fuera de esa
actitud siguen las cosas bellas repitiendo el viejo lenguaje. Así toda
doctrina de la belleza que quiere prescindir de lo sensible puede
correr el riesgo de hundirse en la abstracción y no da satisfacciones
al espíritu. Sólo la rinde cuando esa belleza intelectual, por un proceso
- 38'-

�- 68 ~

ns UB9i[dx9 X U999qBU9 'sopEiiugjc scqoquns ouiod 89|Eti9
uoo out^o^^ X sojiui so[ uo9 oziq uqjcj^ ^nb ouisuu
O[ BJ9 9nLaod [BUlSlJO S9 OU OJU9IUlip99O.ld [9 OJ9^ '8Ba&lt;[O SB| O 9fBll^
-U9^ |9p Oip9UI Jod UBS9jdx9 9llb SO[OquiJS SO^ 9p 9[BA 9S

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6402">
                <text>La intución estética de Plotino</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6403">
                <text>ORIBE, Emilio </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6404">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , Julio 1962, Nº 20 : p. 5-39</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6405">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6406">
                <text>1962</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6407">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6408">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6409">
                <text>Publicación Periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="97" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="154">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/aefa979037d64dcc7a0be202eca266c0.PDF</src>
        <authentication>0171d5fa21d8af5aa6c338d7306e7dc0</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="871">
                    <text>— 18 —

— 08 —

A ojiui ap BjajsonrtB na 'opBssd ja na otnoa isy •BaisiiB^aui A
ainaurejnd 'a^napuaasBXi 'Btnonouie jas anb auap j^na bj 'Bopgjs^ b[ b
aaaua^jad ou 'ouiisjboijba anbunB 'sopBJOjdxa j sopejBisuoa soq^aq ap
osjaAinn asa opo; ojqj -asjmSasojd naqap 'sajje sbj ap jeiom A píaos
uoisnojadaj ap sauopsana sej A 'ojjaq oj ap uopeaja bj ap A soapspjB
souamouaj so[ ap JopBgpsaAui neje ja anb ajqepnpur s^j -Bzajpq B[ ap
soraimop soj na ojanA ouistra ja japnajdma anb oipamai sem .¿Bq ou
'natq eanj •ouiAip o[ ap bjSojojuo bj b jbujoj^}j ¿soaoiáipj souamon
-aj so^ ap sajopeS^saAní soj ope^dope neq pnjijoB bjjo an^)? -ooiiopf
-ojuo oijajsim ¡e uannxoide son anb sauoprn^ni SBpBjnjuaAB seAanu
anopjodojd son 'Bzo[[og b¡ ap pepjaA bj Bjqaiui} ns na apno^sa anb
odmaij^ pp oj3bjiui p anb b jepjen^e anb ^eq A jpsixa pp saimirí
-oa S3Á3{ 8B^ b uedeasa anb seuiAip o sa^Buopdooxa sejn^eu^ ornen
sbjsijjb so^ b jBiapisuoa anb ^eq anb 'eza^p^ bj ap epnasa bj ap o[b
japnajdmoa ejed se^isije^am se^paisa sb^ epeq sofo so[ j^A[oa anb íbij
anb Bnasna son o^j^ -soub nap soinijjn soisa na opese^ejj neq
jí sonamonaj ap BAiiduasap ainameand 'eauídma o BAijofqns
Bun JminsnoD Bjed SBAijBjuaj sb^ sepoj^ 'sopponoa sbuiojsis
so^ noa oujnao omoa ap sonara in sem tu 'o[áis ua o[áis ap B
as anb uozbj b^ ap ^ema^ nopin^ui BunSjB ua asopue^ode 'o
napjo ap 'ajqix nopeSijsaAUi Bnn omoo Baijajsg b^ ej^spc^ 'ooijijuap
oiuaimponoa jod napnapua jojqo-^ b ajrao^ apsap SBjsiApisod so^ anb
opijuas p na o[pq o\ ap epnap eun ap pBpiyiqísod ^eq o^
^ ap 1 B3ijg b¡ ap emixpjd Aava e^[Bq as Boijajs^ b^ naiquisi
-osjaAiun pp sej uoa asopnaipunjuoa najsixa sejpq sesoa sbj anb
na BJBOsBtu b[ jod BiáojojuQ bj sa Biuixpjd sem pepupaA ng -semef
ou o bjiosoji^; bj ap bihbi Bun opuais Bain^as B^pajg^ eq

•9*61 • .."''ld,,
'aqtjQ otjitu^^ —^^ * • • os^ndmi onb eq33|| e^ ^p oatisap ¡9 X o^iraitniAom ja
fjouSi oojb (a ouioo 'odiuaix ^p oood Ánra aq^s ^iussa^d uro [ti {3 osa joj
•8j(l¡^aji a oan^so Bajoi ^s 'jspnsosBj^ ap deje ns u spuaüii^iut bj ap
O)a3imiAoni 318^ *sbso3 sb¡ 3p oaj^i^ o| Bpeq ^SJBUiauaiap í Binsim is 3p
aejBpjoqssp ap urjb n as BpusSiiajuí B[ bzijesj anb Bi.iuapuajssJ) b[
3p oiusimiAom Jamijd ja oraoj Biounuap 38 zsa ns b odraai^ {3 :|bijoiu
•ai odraaij^ pp oiuaiiuiAom ja aoo pBpiun 38J3jbi| BJsnq Bis^od vj,,

aix ^sa vDi
MOIDIÜXMI VI
38Í8O OlllWl

"(IE6I)
199 "d '^9 ''O 'maH0 "O 'H3H 'hoszxkvh '(i6I) 8¿^^ "d 't 'C"S) '!V3 OS '7ína '(na^uaas^
i. SVDdTXHVwva d '(96I) S¿ -d ' '(• s) •U?V3 '3S 'Wa 'svDn^-xavwva -^ '(s6l)
E8EI "d '2 '(• s) -uiiy3 -oog •lla 'aavndra 'a ^ sv^a^-XHvwva -J '(61) 1 "d '^s-s '("8^)
•u/;V^ -^og nng '(tul) OZI "d '961 '"PS 'PD:&gt;^ 'H "3 '^ho^ -y ^ svDni-xavwva -¿ (¿)
"8¿'II8 í06'Z69
tvsaautuj tatúa^j ¡6SS'SS
tftVtSt
'nzing sam^j (9)
"S89 -d '¿6I
'01 O"N 'a • 'IS "PD^ V^?-^/
o'N 'IX
og soai^ajy 'zsaiH -3 (S)
91 "d 'oí
'H -M9 'IS -pD3^ V^/ 1^}I
pnjs3 -Mw^ -¡18^; vrf 'Iois -d
'8S 'V O '(^6I) 181 d '^- ? o'N 'IX 'oapiaaiuo^^ -joig -oog soary^jy 'zsai^ -g (^)
•16^ "d '
S^
'V
'0 '(06I) 081 'd '^i 't¡3sjol¡uauij3j zsaig -g ^ uaaTVH
"3 '(8Z6I) 12 "d '01 't¡osjofiu^tujaj 'zximhds i ^aoia^ia 'NaaivHHsaav ^3 '(8Z6I)
'9LI '00Z -d •fl
¿0^
7?I-(V|/ 7 "•'V^Z 'aanaoj^ -^ i aaivHaaaav '3 (s)
'SZ "K O '(06I) 2^2 '061 *sd '^t '•V-IO/U'-&lt;1Í 'zsaia -3 ^ saaiYHiraaav -g (^)
••89 "d '¿f6I '•
wiHD -oog ;?nff '(¿t6l) Oil d 'ot oN -g 038 'ls
v^oy -oojj '{((¿5 -d ¡
-3 '(^61) 9¿I "d ^• 0M 'Ix 'osp^sjaoj^ '7?H S
•l^ojy '6IS "d '8g ^^ -j;
9i -d '091 o'N 'IS '"*JK !d '^"K "V 'zsaia 3 (I)

�de belleza, crearon la Estética Platón, Aristóteles y Plotino, y entre
los modernos la han ampliado Kant, Hegel y Schopenhauer, es de
esperar que del seno de la gran poesía del futuro o de las intuiciones
metafísicas del porvenir, continúen apareciendo explicaciones sobre
la naturaleza de lo bello. La Belleza seguirá viviendo en la comunión
infinita de las cosas reales, confundida con su tiempo; seguirá también
intacta desnudándose en las obras de los artistas geniales, pero siempre
será voluble e inasible para los mortales y sólo rendirá algunos de
sus secretos a los razonamientos o intuiciones de los metafísicos.

La oscuridad de Heráclito ha originado incontables interpreta
ciones y admiraciones. Las he conocido casi todas y por haber se
guido por mucho tiempo a su rival Parménides, puedo arrojar ahora
como descargo una oscuridad de admiración también en el cortejo de
sombras que sigue a la sombra de Heráclito... Y es que pude darme
cuenta de que la obra de éste es sólo un poema y que su autor es
uno de los poetas mayores de la antigüedad, de la línea de Hesiodo
y de Lucrecio, pero más aristocrático, enigmático y genial que ellos.
El fondo permanente de la obra de Heráclito es de categoría cosmo
gónica y estética a la vez. Alude al universo y a la belleza al mismo
tiempo. Heráclito es el poeta que integró en un sólo organismo cós
mico todo lo relacionado con el universo, con el conocimiento y con
la belleza. Y su universo móvil es el tiempo y su fuego resplandeciente
y destructor y creador es también la belleza.
¿Qué signo sensible más extraordinario, para caracterizar la in
tuición estética que el de la llama, o lo que es lo mismo, el fuego?
Lo subyugante y lo magnífico del fuego coinciden con lo que el poeta
sabe de la inspiración creadora, y las arquitecturas de las llamas di
bujan el contorno de las aspiraciones espirituales y de las formas bus
cadas por todos los creadores. Desde la tragedia a la danza y desde
las torres a los bastiones y hasta las melodías, siempre el fuego heraclitano libre, solidificado o circulante, se manifiesta con esplendor
terrible. La estética infinita que llueve de las hogueras estelares hasta
el brasero de púrpura del alba, siempre proclama la comunión del
fuego y de la belleza. Heráclito es el creador de la Estética por ese
sólo detalle, y Platón tendrá que reconocerle primacía. A cada instante
en la lectura de los fragmentos, se asiste a este prodigioso resucitar
del fuego estético. Lo fragmentario en él coincide con la más densa
poesía y las metáforas que usa siempre Heráclito, son dignas de los
mejores poetas. Cuando se menciona el transcurrir de las cosas, la
antitética coincidencia del fluir de las llamas y de las olas del río,
cuando colocamos esas imágenes sobre nuestra conciencia y sobre el
tiempo, obedecemos al imperativo de intuiciones puramente estéticas.
No entramos en comunión con el logos razonante ni con la ontología,
sino con el enigma de lo poético más profundo. Lo mismo ocurre
cuando Heráclito sostiene que al universo, en su naturaleza próxima
como en la más superior, le está proporcionada la forma de existencia
— 82 —

más culminada, más perfecta, más sublime. Le impone una norma
de ser puramente estética. El cosmos es bello porque su logos sensible
y movible es fuego ontológico y porque siempre está naciendo inédito
en su llama y siempre se irá purificando en su hoguera. Ni más ni
menos que como ocurre con la forma estética en la naturaleza espi
ritual, secreta, del artista creador. Alcanzado el aspecto de lo ígneo,
el universo sumergido en la continuidad de la llama y en la perio
dicidad de los ciclos, se perfecciona y se embellece sin cesar como un
poema viviente.

La Estética goza del privilegio especial de atraer y desencantar al
mismo tiempo. Su destino en cierto modo parece propenso a engen
drar las antinomias, como decía Poincaré en ciertos instantes en que
hablaba de ciencia y filosofía. El problema en sí de la naturaleza de
lo bello, oscila entre la metafísica y la empirie, entre el ser y el valor,
entre el sujeto y el universo, entre la formalidad y la materialidad,
entre la razón y la intuición. El árbol de la Estética, se levanta en
el jardín paradisial de las artes, lo mismo que aquel que hizo caer al
primer hombre. El fruto que ofrece es igualmente amargo y fatal.

La postulación del Ser por medio del valor llama poderosamente
la atención de los filósofos, después que han establecido las distin
ciones entre lo que existe y lo que es valioso. Diferenciados entre sí
los reinos de los seres y los valores, admitido que existen entes, y que
los valores se proclaman en su valer y nada más, independientes de
aquellas existencias, nos hallamos con la coincidencia implícita del
Ser y de lo valioso en los juicios de carácter estético. Lo valioso allí
se refiere siempre a un algo concreto, aunque después lo valioso puede
abstraerse y pensarse en sí en el acto autónomo del trabajo del juicio
de gusto. Sin embargo, si admitíamos distinción de esencia entre el
Ser y el valor, tenemos rué reconocer que esa dualidad, cuyos ele
mentos tanto se distanciaban, puede borrarse en la identidad. Ello
ocurre en el enigma de los valores de lo estético. La belleza, como
valente, restablece la coincidencia absoluta del Ser y del va|or, de tal
suerte que el valor estético se aprehende en tanto que dura, transcurre,
se convierte en tiempo abstracto. Existe entonces, una instancia única
denominada tiempo, huidiza y arisca a la razón, pero accesible al
hombre por medio de intuiciones exhaustivas, en donde la Belleza
objetiva resplandece como valor y a la vez como presencia ontológica.

*

•

¿Qué es el algo existente, la res, el objeto, en donde radica el va
lor estético? Aparentemente sería una materia particular: mármol,
— 83 —

�'jouubui :JBjnoijJBd BiJaiBiu Bim bjjss ajuatnajuajEdy ¿ooijajsa joj
-ba ja BoxpBj apuop ua 'ojafqo ja 'saj bj 'ajuaisix^ oSjv p s^ an)?

•Boio[ojno Bpuosajd ouioo z^a bj b a1 jojba outoo aoapu^jdsaj BAijafqo
Bzajjag bj apuop uo 'SBAtjsnBqxa eauopmjuí ap oipain aod ajquioq
je ajqtsaooB o jad 'uozbj bj b bosijb jÍ Bzipmq 'odtaaxi BpBuitnouap
eoiun BIOUBJ9UI Bnn 'saouojua ajsixg; "ojOBijsqB odraaij ua ajjaiAuoo as
'axnwsuBjj 'Bjnp anb ojobj ua apuaqajdB as ooijajsa jojba p anb ajjans
jb^ ap 'j^j^a pp A Jag pp BjnjosqB Bpuapputoo bj aoajq^isaj 'ajuajBA
omoo 'Bzajjaq e^ -oopaisa oj ap s^jojba soj ap Bui^raa p na ajjnoo
TI3 *pBpijnapi bj ua asjrejjoq apand 'HBqBpnBisip as o^ubj soiuaui
-gp soaíio 'pBpijBnp BSa anb jaoouoaaj anb sourauaj 'jojba p A jag
p aj^ua Btauasa ap uoiouijsip somBijiinpB ts 'oJBqnia uig "oj^nS ap
oíoinf pp ofBqBJi pp oraon^jnB ojdb p ua xs na asjBsnad A asjaEJisqe
apand osoi^ba o\ sands^p anbunB 'ojaa^noa oSp3 un b a^duraie ajaija^ as
ijp3 osoip^A ckj 'oopaísa j^iobjbo ap sopmf eo\ ua osotjba o\ ap ^ jag
[ap Bipifdnn Bpnappuioa b^ uoa 8ouiB[pq gou 'sBpuajsixa 8B|;[anbB
ap saiuaxpnadapui 'sbut Bp^u A ja[BA ns ua UBniBpojd as s^jojBA soj
anb A 'sajua uajsixa anb opijirapB 'sajopA boj; A sajas so[ ap soupa so^
is ojjug sopBpuajajiQ ^osoipA sa anb o^ A ajspca anb oj ajjua sauop
-mjsip SB^ oppa^qBisa usq anb sandsap 'sojoso^ij so^ ap uoiouajB b[
aiuauíBsojapod buib[|; jo^ba pp oipaur jod aag pp uopBpnjsod B'j
*

*
*

A oSaBui^ aíuaui[Bni sa aaajjo anb ojnjj j^
^B ja^^ oziq anb pnbB anb ouisini o\ 'sajjB sb|; ap ¡Bisip^aBd ujpjBÍ p
ua bjuba8^ as 'Boxjajs^ v\ ap ^oqjB ^g •uoprajuí B[ A uozbj b^
'pBpip^iaajBUi B^ A pBpi[Buuoj b^ ajjua 'osjaAjun p A ojafns p
'jo[ba p A x^s p ojjua 'aijidura B^ A BaisijE^aui v\ aj^ua Bjpso 'o^[aq o[
ap Bzap^jnjBn bj ap is ua Biuo^qojd j^ -bijoso[ij A Bpuap ap BqBjqBij
anb ua sajuBjsui sojaap ua ajB^nio^ Bjoap o mo^ 'sviiuouptm soj jnjp
b osuadojd aoajred opora ojjap ua outjsap ng 'oduiaij oinsira
jB^uBauasap A j3bjjb ap ^padsa oí^a^iAud pp bzoS Bopajs^ b^j

ap buijoj b¡ BpBuopJodojd Bjsa a¡ 'joijadns sbut b^ ua ouioo
Bmixojd Bzap^jniBu ns ua 'osjaAtun ^ anb aua^sos ojipB.xajj opuBna
ajjnao otusiui o^j -openipad sbot oanaod O[ ap Biu^iua p nos ouis
'Biáo^ojuo B{ uoa iu ajuBuozBj soáo^ p uoo uoiunmoo ua sorasajuo o^
•SBoijajsa ajuaraBjnd sauoiain^uí ap OAijBjadnn \v souraoapaqo 'odtnaj^
p ajqos A BiouatauoD Bjjsanu ajqos saua^eun SBsa souiBao^a opuBno
'otj pp BBfo sBf ap A 8buib^[ sb^ ap Jiti{j pp Biauapioutoa Bai^ajpuB
B^ 'SBSoa sb^ ap jujnasuBj^ p Buoiauain as opu^n^) -sBiaod sajofaui
eo[ ap SBu^ip uos 'oiipB-rajj ajdmais Bsn anb SBjojBjara sbj A Bjsaod
Bsuap sbui b^ uoa appmoa [a ua oiJBjuatu^Bjj cj 'oaijaisa oSanj pp
JBjpnsaj osoiSipojd ajsa b ^jstsb as 'sojuatuSBjj so]; ap Bjniaa^ bj ua
ajuBjsai npBo y •BpBunjd a^a^ouo^ai anb Bjpuaj uoib[,j A 'a^^jap o^os
asa jod Boi^ajs^ B[ ap jop^aj^ p sa ojipBJajj ^Bzajjaq bj ap A oSanj
jap uprantnoa bj Burej^ojd ajdmais 'BqjB jap Bjndjnd ap OJasBjq ja
BjSBq sajBjajsa SBjanSou sbj ap aAanjj anb bjiuijui BDijaisa B^ -ajqijjaj
jopuajdsa uoo Bisaijtuein as 'ajuBjnaip o opBDiiipijos 'ajqxj oubjijo
-Bjaq oSanj ja ajdoiais 'SBjpojam sbj BjSBq A sauoijSBq soj b sajjoj sbj
apsap A BzuBp bj b Bipa^Bjj bj apsaQ 'sajop^ajo eoj sopoj jod sspBa
-snq sbuijoj sbj ap A sapuijijídsa sauopBJídsB sbj ap oujojuod ja nBfnq
-ip sbuibjj sbj ap 8Bjn^aajinbjB sbj A 'sjopeajo uopBJídsui bj ap aq^s
Bjaod ja anb oj uo uappuio^ oáanj jap oaijiuBin oj A ajuBSnjíqns o^j
¿oSanj ja 'ouisiui oj sa anb oj o 'butbjj bj ap ja anb Boijajsa uopinj
-ui bj jBzijajoBJBD BJBd 'oijButpjoBJixa sbui ajqisuas ouáis an^)?
•Bzajjaq bj uaiquie; sa jop^aja A JOjoiujsap A'
aiuapapuejdsaj oSanj ns A odinaij ja sa jiaout osjaAiun ns j^ -Bzajjaq bj
uoo A ojuaiiuioouo^ ja uoo 'os^aAiun ja uoo op^uopejaj oj opoj ooiur
-890 ouisiubSjo 0J9S un ua ^jSajur anb Bjaod ja sa ojijoBjajj *odniai^
oumuí jb Bzajjaq bj b A osjaAiun jb ^pnjy -zaA bj b Bopa^sa A botuo^
-omsoa BjjoSajBo ap sa o^ijaBjajj op Bjqo bj ap ajuauBuuad opuoj j^
•sojja anb jBiua^ A ooijBinSina 'odi^bjoojsijb SBtn ojad 'opajan'^ ap jÍ
opoisajj ap Bauíj bj ap 'pBpanSi^uB bj ap sajoÁBiu SB^aod soj ap onn
sa jojnB ns anb A Buiaod un 0J9S sa ajsa ap Bjqo bj anb ap Bjuano
auijBp apnd anb sa j^ •• • ojijobjajj ap Bjquios bj b anSis anb SBjqnios
ap ofai^oo ja ua uaiqniBj uoioBjiuipB ap pspijnoso buti oSjBasap oraoo
BJoqB jbCojjb opand 'sapraanuB^ jbaii ns b odiuaij otjonra jod opinS
•as jaqeq jod A SBpoj isbo opioonoo aq sbi^ 'sauopBJinipB A sauoio
dm sajqBjuooui opBmSiJO Bq ojxjoBjajj ap pBpunoso b't
•

enrood
un ouiod jBs^a uis 3oa^pqra^ as A Buopoajjad as 'sopp so^ ap pBppip
-ouad bj. ua A buib^[ bj ap pBpmnijuoo bj ua opiSjatnns osjaAiun p
'oauSj o[ ap o^^adsB p opBzuBO[y "^opsajo bjsjjjb pp 'Bjajaas 'p^nju
-idsa Bza^BanjBu B[ ua Boija^sa bumoj b^ uo^ aamoo ouioa anb sonata
m SBui i^ 'BJranSou; ns ua opuBDijiJnd bji as ajdmais A BraB[[ ns ua
o^ipaui opuaioBu Bisa aadmois anbaod A o^i9^oiuo o^anj sa ajqiAoin A
a[qisuas so^o¡ ns anbjod o[pq sa soiusoo [^{ -s^paisa ajuauíBjnd jas ap
biujou Bun auoduii a'j •anii];qns sbut 'B^aapad sbui 'BpBuitujna sbui

?

•sooisijBjaui soj ap sauoiainjuí o sojuoiiiieuozej soj b soiajaos sns
ap sounSjB BJipuaj 0J98 A sajBiJoiu soj BJBd ajqisBur a ajqnjoA B
ajdniais ojtad 'sajBiaa^ sb^sijjb boj ap SBjqo sbj na asopuBpnusap
uaiqmBj BJinSas í odrnaxj ns uoo Bpipunjuoo 'sajBaj sbsoo sbj ap bítutjui
U9tunuroo bj na opuaiAiA BJinSas Bzajjag b^ "ojjaq oj ap BzajBjnjBU bj
ajqos sauopBoijdxa opuapajBdB uanupuoo 'jiuaAJod jap SBoisijBjaui
sauopiniui sbj ap o ojnjnj jap Bjsaod ubj^ bj ap ouas jap anb jBJadsa
ap Sa 'janBquadoqog A jaSajj 'jub^j opBijdure u^q bj soujapoui soj
A 'ouijojj A sajajojsxjy 'U9JBJ^ sopaje^ bj uojb3J0 'Bzajjaq ap

�bronce, colores, formas, palabras, ritmos... Según las artes. En el
orden natural sería el crepúsculo, al mar, el río, la montaña. Pero no
es así del todo. En las artes, el valor estético se expresa en muchos
algos, que son valores y seres y cosas: el nombre de un autor, por lo
pronto. Este dibujo es de Leonardo, o Rembrandt, o Picasso. El saberlo
influye, quiérase o no, sobre el valor. Hay un hombre detrás del valor
y el objeto valioso. Un hombre que es un nombre en sí y que puede
ser admirable, odioso, muerto o viviente. Hay la belleza de lo anó
nimo, que supone un algo perdido que subsiste. El valor estético, en
un tiempo que es suyo en absoluto, se dispone a prescindir de aquellos
hechos. También coexisten con el valor estético las escuelas, estilos,
razas, épocas, del autor, y el prestigio de la materia usada en la me
dida que ésta posea en mayor grado posible la nobleza de resistir al
tiempo. Y la única manera de resistir al tiempo que posee la belleza
es sencillamente identificarse con él, convertirse ella misma en tiempo.
El valor estético, pues, exige un algo en donde manifestarse, pero éste
es complicadísimo y hasta muchas veces inexpresable. Cuando así ocu
rre, es que se ha hecho patente dentro de lo estético la inmanencia
del tiempo.

La cuestión sería nuevamente ésta: ¿Qué es la Belleza? ¿Qué
es el Tiempo? Siempre la mente humana ha querido responder a esas
preguntas y no lo ha logrado a través de sus esfuerzos geniales o na
turales. ¿Por qué entonces no reunir los dos enigmas? Apenas se pre
senta este atrevimiento notamos, si se le acepta, que tanto en los con
tenidos racionales como en las intuiciones estéticas y en el repasar
del análisis de las obras bellas y de los órdenes temporales, hay un
cortejo inmenso de rasgos comunes. Por lo pronto, en toda intuición
estética valorante, en todo juicio de gusto, se halla presente el fan
tasma del Tiempo. Analizando en lo que es posible éste último, tanto
en los límites de su irracionabilidad, como en sus relaciones con los
números y en sus categorías empíricas, pasado, presente y futuro, se
revela misteriosamente el delicado goce estético, fluyendo con el
Tiempo, modelándose en él, embriagándolo sin cesar, ya sea en las
creaciones inmortales como en la misma conciencia valorante. Para
este agudo modo de ver, el Tiempo participa de la misma naturaleza
ontológicti, de lo bello. El Tiempo es Belleza; esta última se halla
implícita en aquél, ya sea que lo consideramos en nuestras vivencias
como en el escenario del Universo. ¿Qué mayor belleza que exista

que se confunde con el Ser, se expresa igualmente como una fórmula
estética de la duración.
Los matemáticos modernos han hecho resaltar la fecundidad de
lo estético en esas ciencias. La única información de valor sobre al
gunos descubrimientos entrevistos es su sentido de belleza. Se insiste
en terminar el albur de la aventura creadora sin prever sus resul
tados ni sus aplicaciones dentro de la ciencia. Es como una estrata
gema fría de la invención que se orienta en ciertas direcciones, sean
aplicables o no, posean término conveniente o no, tengan o no tengan
valor para lo científico. A esto le llaman sentimiento de belleza y
lo hacen coincidir con el pensamiento de los griegos, cuando estu
diaban las propiedades de la elipse por que sí, sin móvil preestable
cido, pues dentro del saber de ellos tales propiedades carecían de
aplicación y sólo pudieron aprovechar más tarde de ellas Képler y
Newton. La belleza de los primates problemas matemáticos, es idén
tica a la belleza de las formas y los ritmos pensantes y verbales, o
plásticos y musicales, que experimentan los artistas. De tal suerte la
voluntad estética de crear impone su ley en esos dos ámbitos divinos
de la criatura humana.

En la apercepción común entran las valoraciones estéticas en
mayor o menor grado, pero siempre están como en sobreaviso. Según
la intensidad del grado utilitario, las cosas van alejándose de lo bello
como valor, hasta degradarse en la consideración de la conciencia
objetiva. Llegan hasta borrarse o convertirse en necesidades vitales
del sujeto. El agua de un río es estética si no tengo sed, pero si llego
muerto de sed a la orilla se convierte en una necesidad de mi cuerpo
como el aire que respiro. En tanto eso ocurre ha dejado de ser ele
mento estético. Pero en la efimeridad del conocimiento de los seres,
fuerzas y realidades del universo, se fijan las apercepciones estéticas,
se emancipan de las comunes, se organizan, se impregnan de conte
nidos vivenciales y eróticos y se subliman alrededor de criaturas
humanas que inspiran temor, amor y deseo. Entonces aquellas aper
cepciones se convierten en apercepciones míticas y en permanentes
ídolos que construyen una sobreestructura mágica en la variedad de
lo existente.

Si las matemáticas de los pitagóricos demostraron la inmanencia
del número en la naturaleza del Ser, esa reducción feliz se cumplió
bajo la ley dinámica del ritmo, que es la esencia misma de la música
y de lo estético. Culminando aquella síntesis suprema, la razón des
cubre al fin que el Tiempo, tan poco pensado por los griegos, es el

La reducción del acto estético al imperio de la subjetividad pura,
constituye un retorno rumboso a una actitud primitiva que estuvo en
vigencia entre los griegos antes de Platón. También es un tributo
bastardo que se rinde a la observación del hombre común, el cual
experimenta lo bello a través de una reacción emocional de su yo,
y encierra la plenitud de la experiencia estética en la fortaleza de su
personalidad. Porque si se analiza bien un factor poderoso en la
afirmación de la persona es el constituido por los sentimientos esté
ticos. El yo impera en la enunciación del juicio y en la creación

— 84 —

— 85 —

el Tiempo?

�— S8 —
UOI0B3JD bj ua ^ oiomf jap uopepunua bj na BJadrai oX j^
-ajsa so^uoiratjuas soj jod opmjijsuoa ja sa Buosjad bj ap uoiobiujije
bj na osojapod jojdbj un naiq bzijbub as is anbjoj -pBpijBuosjad
ns ap bzo^bjjoj bj ua Baijajsa Bpnatjadxa bj ap pniíuajd bj Bjjapua ^
'o. na ap jBuopoma uopasaj Bun ap soabji b ojjaq oj Bjuaraijadxa
^na p 'nninoa ajqmoq ^p uopBAJasqo bj b apuij as anb opjBjssq
ojnq^j un sa uaiquiBj^ •uojbjj ap sajuB boSoijS soj ajiu
ua OAnisa anb BAijiuiud pnjijaB Bun b osoqumi oiuojaj un
d pcpiAiiafqns bj ap otjaduii [b ooijajsa ojaB pp uopanpaj

•aiuajsixa o[
ap pBpauBA bj ua bdiSbui Bjnjanjisaajqos Bun uainjjsuo^ anb sojopj
sajiiouBuiaad ua A sboi^jiu sauopdaajads ua ua^jaiAuoa as sauopda^
SBjjanbs soauom^ -oasap A jouib 'joraaj uBJídsui anb SBUBumq
ap jopapajjB UBimjqns as A soapoja A sajspuaAiA sopiu
-aiuoa ap UBuSaadiui as 'uBziueáJO as 'saunmoa sb[ ap UBdpuBiua as
'SBDijajsa sauopdaaaadB sb[ uBfij as 'osjaAiun pp sapBpi^aj A SBzaanj
'sajas so[ ap ojuauupouoo pp pBpuatnija b[ na oja^ *ooijajsa ojuarn
-ap jas ap opBfap Bq ajjnao osa ojubj ug 'ojídsaj anb ^jib p ovaoo
odjana ira: ap pBpisaoau buti ua aj^aiAuoa as b^ijo b^ b pas ap ojjaruu
oSaj;^ 18 o jad 'pas o^uaj ou is Boi^a^sa sa oij un ap BnSB j^ -ojaíns pp
sap3jiA sopepieaoan ua asjpjaAuoa o asjBjjoq Bissq u^Sa^ -BAijaCqo
Bpuapnoa b[ ap uopBjapisuo^ v\ na a8JBpBjap BjsBq 'jo^ba ouioj
o^aq o[ ap asopuBfa[B uba SBSoa sb^ 'oiJBjt[ijn opBjS pp pBpisua^ui B[
un^ag 'osiABajqos ua oraoo upjsa ajduiais ojad 'opBjS jouaui o
u^ SBDija;sa sauoioBJopjA sbj uBJiua utiinoo u^pdaojadB bj u

•BUBinnq BJnjBija B[ ap
souiAip soiiqme sop sosa ua Aa\ ns auodun jBaja ap Bonaiso pB^un[OA
B[ a^jans |bj ^q "sbisiije boj uB^uarauadxa anb 'sa^aisnuí jí sooijsBjd
o 'sa^qjaA A sa^uBSuad soiujtj so[ A SBrajoj sbj; ap Bzaj[aq B^ b boij
-uapi sa 'BoonBuiaiBin SBUia^qojd sajBinijd bo^ ap Bzo^joq b^j •uo^Avaj^;
A jajda^ SB^^a ap apjB} sbui jBq^aAOJdB uojaipnd o^s A uppBDi^dB
ap UBiaajBa sapspaidojd sapjj sojp ap jaq^s pp ojjuap sand 'opp
-a^qsisaajd XiAora uis 'ib anb jod asdija v\ ap sapBpaidojd sv\ UBqBip
-njsa opusna 'soSaijS so^ ap o^uauuBsuad p noa jippuioa uaa^q o¡
A Bza^pq ap oiuaiiui^uas ubuibj^ aj ojsa y "oaijijuap o[ BJBd
usSua} on o uB^uaj 'ou o ajuamoAuo^ ouiuuai usasod 'ou o
UBas 'sauopaajip SB^jap ua B^uaijo as anb uopuaAur ^\ ap bijj
-BjBjjsa Bun otnoa s^ *Bpnap B[ ap oJiuap sauop^ai^dB sns in sopBj
-pisaj sns jaAajd uis Bjopsaja BJnjuaAB b^ ap jnqjB p jBunnjaj ua
aísisui ag -Bzaj[aq ap oppuas ns sa sojsiAajjua soiuaiuiijqnosap souná
-p3 ajqos jo[ba ap uopeuuojuí BDiun B'^ *SBpuap SBsa ua o^ijajsa o[
ap pBpipunoaj ^\ jBifBsaj oqaaq UBq soujcapoui sooijBUiajBui
•U9pBJnp Bj ap
Ejnin.ioj Bun ouioa ajuaiupnSí Bsajdxa as 'jag p uoa apunjuoD as anb

p sa 'soSaijS eo[ jod opssnad o^od ubi 'odraaij^ p anb uij p ajqna
-sap uozbj B{ 'Binajdns sisajuis B^anbB opuBuiui^n^ 'oopaisa o¡ ap A
Boisnuí b[ ap Buisiin Bpuasa bj sa anb 'otu^ij pp BoitnBuip A^[ b^ oÍBq
9f[duino as zi[aj uopanpaa Bsa 'jag pp BzajBjni^u bj ua ojaranu jap
spuauBinuí bj uoJBJisomap so^iJoáBiid soj ap SBoi^BUiaiBta sbj ig

ja
anb vzajjaq uoÁvw an^y? •osuaaiufl jap oijmiaosa \a ua owoo
cim soutsanu us sotuvjapisuoo oj anb vas vÁ, 'janbn tía vji^jdiui
iji as nwijjn jsa inzajjag sa odwaij^ j^ 'ojjaq oj sp
vzajvunityu musiw oj ap vdfoijjvd odtuai^ p '-iaa ap opoiu opnSn
vjv^ •aiuvjojva viouaiouoo viusitu oj ua ouioo sajvt^otuut sauenovajo
st&gt;i ua ñas vX 'jvsao i/is ojopuvStnuquia 'ja ua asopuvjapoiu 'odiua^j^
J3 uoo opuaÁnjf 'ooifatsa aooii opnoijap ja a^uawosotiajsiiu vjaoau
as 'ounjn^ Á, ajuasa^d ^opvsod 'svotuidtua svtuoSaioo sns ua A soiaumu
soj uoo sauoiovja^ sns ua otuoo 'pvpjjtqvuoionjji: ns ap sajtutij soj ua
otuoj 'oiunjn ajsa ajqisod sa anb oj ua opuozijmiy •odniaijj jap buisbi
-ubj ja aiuasajd BjjBq as 'oisnS ap opraf opoj ua '^juejojea Bapajsa
uopmjuí Bpo^ ua 'oiuojd oj jo^ -saunuioa soSsbj ap osuaniui ofajjoo
un -¿Bq 'sajBJodniaj sauapjp soj ap A SBjjaq ssjqo sbj ap sisijbub jap
jBssdaj p. ua A SEoijajsa sauopinjm sbj ua ouiod sajBuopBj sopiuaj
-uod soj ua oiubí anb 'BjdaaB aj as is 'souibiou oiuairaiAajjB ^\%^ B^uas
-ajd as sBuady ¿SBtnSiua sop soj jiunaj ou saouojua anb jo¿j? ^sajBJn}
-bu o sajBinaS sozjanjsa sns ap saABjj b opBjáoj eq oj ou A SBiunSajd
SBsa b japuodsaj opuanb Bq BUBinnq aiuora bj ajdraaig ¿oduiaij^ ja sa
an^j? ¿Bzajjag bj sa an^)? :Bjsa aiuauíBAanu Bjjas noijsana b^j

•odmaii jap
BpuauBuiui bj o^ijajsa oj ap ojjuop ajua^^d oq^aq Bq as anb sa 'axi
-noo isb opuBn^ -ajqBsajdxaui saaaA BBqonuí BjsBq A oraisipBoijduioD sa
aisa ojad 'asjB^sajiuBui apuop ua oSjb un aixa 'sand 'oapaisa jojba j^
•odinai^ ua buisiui Bjja asjiiJaAUoa 'ja uoa asjBoijijuapi a^uauíBjjpuas sa
Bzajjaq bj aasod anb oduian jb Ji^sisaj ap BJauBta Boiun bj j^ -odraaij
jb jxiscsaj ap Bzajqon bj ajqísod opsjS joábth na Basod Bisa anb Bpip
-ora bj na Bp^sn Biia^Biu bj ap oí^^sajd ja A 'jo^iib jap 'sBaoda 'sbzbj
'Bojpsa 'sBjanasa sbj ooija^sa jojba ja noa ua^sixaoa uarquiBj^ *soqaaq
sojpnbs ap Jipupsajd b anodsip os 'oinjosqB na oÁns sa anb odraap nn
ua 'oa^aisa jojba j^j 'ajsisqns anb opipjad oSjb un auodns anb 'orara
-oub oj ap Bzajjaq b^ -abjj "ajuaiAiA o oiJtannt 'osoipo 'ajqBJirapB jas
apand anb A is ua ajqmon nn sa anb ajqraoq U^ -osoijba ojafqo ja A
jojba jap SBj^ap ajqraoq nn ^Cb^^ 'jojba ja ajqos 'ou o assjamb 'a^nj^uí
ojjaqBS j^ -ossBaij o 'jpuBjqraajj o 'opjBUoa'j ap sa ofnqip a^sg 'Oinojd
oj jod 'jojnB nn ap ajqmon ja :sssoa A sajas A sa jojba nos anb 'soSjb
soqonra ua Bsajdxa as oonajsa jojba ja 'sajjB sbj ug *opoj jap isb sa
ou oja,j •BUB^noui bj 'oij ja 'jbui jb 'ojnasndaja ja Bijas [BjnjBU napjo
ja u^ -sa^aB sb^ unSag • • • sora^ij 'sBjqBjBd 'sbuijoj 'sajojoa 'aauojq

�preliminar, cuando el objeto ha hecho ascender la impresión en lo
íntimo. Parecería que los objetos estéticos constituyeran un mundo
imposible de subsistir sin la paternidad de nuestros oídos o nuestros
ojos. Romper esta prisión mágica ha sido el titánico impulso del rea
lismo platónico-aristotélico. Quedarse en esto, es un esfuerzo de la
razón humana que sólo pueden realizar las naturalezas dotadas de
fina inteligencia y de capacidad de abstracción estética. ¿Qué es la
abstracción estética? Una categoría especial de conocimiento que
acompaña al proceso natural de la razón, pero que siempre está
sometido al terrible ataque de la subjetividad, la cual procura em
pañar su lucidez de diamante, oscurecer su claridad, obnubilar sus
admirables juicios.

La fuente de la Belleza está sólo en donde el pensamiento existe.
O dicho en otro lenguaje: el hombre es el Ser por el cual la Belleza
es real. ¿Inmanente o trascendente del ser humano? La inmanencia
significa la reducción de la Belleza al espejo del alma substancial o
al acontecer de los fenómenos de la conciencia. La trascendencia sig
nifica otorgar al Ser, que afonda más allá de lo impuro de nuestro
conocer, la clave de la Belleza. El Ser de las estéticas metafísicas. De
toda suerte, hay siempre que arrodillarse, o dedicar aunque sean
precarias ofrendas al Dios del laberinto oscuro. O está indescubierto
detrás de la trampa de nuestros sentidos, o existe en sí, determinando
en nuestro universo y en nosotros las armonías durables o baladíes
a través de las cuales las callejas del laberinto nos alegran con el
rostro de las cosas bellas y nos espantan con el enigma de las mismas.

Los hombres han adorado muchísimo a la razón estética. Pero
también han encendido múltiples antorchas en el altar de sus antítesis.
Lo antitético a lo racional atrae a los artistas como una incitación
que puede compararse con la de la serpiente bíblica. ¿Por qué el
hombre busca con frecuencia su felicidad esencial en esa sombra?
Con orgullo adánico proclama que seremos como dioses el día que
arrojemos de nosotros el dogma de la razón y hagamos su relevo, por
otro cualquiera. El arte, durante siglos, ha sido excluido en lo posible
de lo racional. Los irracionales poseen un poder maravillosamente
sutil, que termina por encantar al hombre y a la misma razón pen
sante. La intuición, la locura, la poesía, el sentimiento, la libertad,
el tiempo, la angustia, la Nada. ¿Serán ídolos que los hombres levan
tan sobre el pedestal racional desierto, o serán simplemente máscaras
que han colocado sobre el rostro tan divino como inmóvil de esa
razón y de esa verdad? A pesar de que, con la inteligencia muchos
filósofos y poetas, desde Parménides y Lucrecio hasta Dante, Goethe
y Poe, han construido la única fabulación que vale la pena de admi
rarse sin oprobio en el universo de lo bello.

— 86 —

El espinosismo señala una culminación del pensamiento europeo
y occidental, y es como un cerrojo que clausura herméticamente un
tesoro que empezó a mostrarse con Parménides de Elea. En ese em
porio del espíritu se conservaría lo que va desde Platón a Leibnitz,
pasando por Aristóteles y Descartes. La inteligencia humana, inicián
dose en un monismo racionalista identificador, se despliega como un
abanico en mil escuelas y doctrinas, y al fin se clausura en otra uni
ficación absoluta, en la Etica. La esfera se completa en la aventura
• más ilustre de la inteligencia del hombre. ¿Y la Belleza? Marcha
perdida en la unidad de los atributos y modos finales. La hazaña
perfecta hubiera consistido en estructurar entonces, con materiales
de Platón, Plotino y Leonardo, y sintetizando el gran arte clásico y
el medieval, una Estética en el estilo geométrico de la Etica de
Espinosa.

Mientras que las representaciones señoriales aumentan en pro
gresión aritmética hasta agotarse, las duraciones estéticas crecen en
otra progresión creciente imprevisible y no se agotan nunca. En las
expresiones artísticas superiores, a medida que se aumentan los estí
mulos sensibles, emocionales o intelectuales, las duraciones estéticas
se acrecientan sin contornos y tienden a la infinitud, a no satisfacerse
nunca, a convertirse en inefables por la felicidad inagotable que
proporcionan.

La imagen, movible de la eternidad. Circula en el saber filosófico
esa expresión aristotélica. La imagen estética de la eternidad. Como
significado de la Belleza, tal como la concibieron los platónicos, me
parece también aceptable. La imagen estética de la duración... Ahí
está el sentido del Tiempo, tal como debe concebirlo la conciencia
de los modernos.

Se desesperan los nuevos filósofos existencialistas por la ausencia
de fundamento lógico que tiene el existir del hombre. Toda exis
tencia es alógica, no tiene razón válida, ni principios, ni fines esta
blecidos. Pero lo extraño es que no perciban que desde hace siglos
el fundamento lógico de la existencia es la poesía del hombre. La
poesía que se halla en la intimidad de todas las artes y de la misma
Belleza creada, restablece lógicamente la razón del existir, porque
le da sentido eterno al engendrar en él el deseo de inmortalidad por
medio de la creación y de la creencia.

El movimiento del Tiempo no se presenta aisladamente, sino
'como la mutación de un algo que transcurre. Pero ese algo que
— 87 —

�¿8 —
anb oSjb asa oja^ •ajunosuvut anb oSjt un ap uopBjnuí bj oraoa
ouis 'ajuauíBpBjgiB Bjuasajd as ou odmai^ jap ojuaiuiiAoui j^

bj ap ^ uopBajD bj ap oipatn
jod pepi^ijomai ap oasap p p ua JBjpuaSua jb ouiaia opijuas ep aj
anbjod 'jijsixa pp uozbj b^ aiuauíBaiáoj aaajqBisaj 'Bpeaja Bzajjag
Brasiui bj ap A sajjB sbj SBpo^ ap pBpiuipui b^ na BjjBq as anb Btsaod
b^j -ajqinoq pp Bisaod bj sa spuaisixa b^ ap oaiSoj oiuauí^puní p
soj^ts aasq apsap anb usqpjad on anb sa ouBJixa oj oja^ -soppajq
-sisa sauíj tu 'soidpuud tu 'BpijBA uozbj auaij ou 'boiSojb sa Bpuaj
-sixa epoj^ •ajqmoq jap Jiisixa ja auarj anb odiSoj ojuauíEpunj ap
Bpnasns bj jod SBjsijBpuaistxa sojobojij soAann soj nsjadsasap ag

— 98 —

•ojjaq oj ap osjaAiun ja ua oiqoado uis
B ap Buad bj ^jba anb uopBjnqBj Baiun bj opmjjsuoo UBq 'aoj A
q^) uBQ Biseq opajan^ A sapmatnJBj apsap 'ssiaod A sojos^jij
soqonuí Bpua^ijaiui bj no 'anb ap jBsad y ¿p^pjaA ^sa ap A uozbj
Bsa ap jiApuiui ouioa ouiAip ubj ojisoj ja ajqos op^aojoa u^q anb
aiuamajdinis ueaas o 'oiaaisap jBuopBj [e^sapad ja ajqos ubi
sa^qraoq soj anb sojopi UBiag? *BpB^^ bj 'bijsii^ub bj 'oduiaij ja
pbj 'ojuouuiiuas ja 'sisaod bj 'Bjnooj bj 'uopmjut e^ *aiuBS
-uad uozbj Btnsiui bj b A ajqiuoq jb iB^uB^ua jcod Buinuai anb '[uns
ajuauíBsojjiABJBni japod un uaasod sajsuopBjji so^ -jBuopBj: oj ap
ajqísod oj na oprnjoxa opis Bq 'sojSts ajuBjnp 'ajjB j^ •BJtambjBna ojjo
jod 'oAajai ns soiuBáBq A uozbj bj ap Btugop ja soj^osou ap eoinafo^iB
anb Bip ja sasoip ouioo sotuauas anb BuiBpoad oaiuspB ojjnSjo uo^
¿Bjqraos Bsa ua jBpuasa pBppijaj ns Bpuanaajj uoa Basnq ajqnioq
ja anb 10¿? -B^ijqiq a^uaidias bj ap bj uoa osjejBdtnoa apand anb

'soujapoui soj ap
epuapnoa bj ojJiqaauoa aqap oraos jbj 'odmaij^ jap opuuas ja Bjsa
jqy —típiov^np oj ap vopatsa uaSniui vq 'ajqBídaoB uaiqiuej aaajsd
ara 'soatuoiBjd soj nojaiqpnoa bj otno^ jb^ 'Bzajjag bj ap opBDijiuSis
0010^ -pvptuuata vj ap voijatsa uaSmui vq 'BDijajoisiJCB npisajdxa Bsa
O3IJOSOJIJ jaqes ja na Bjna^í^ 'pvpiujata ^ ap ajqiaoui uaSwuti vj

UOpBipnl BUn OUIOa SBISpjB SOJ B aBJJB JBUOpBJ OJ B ODIjajIJUB CJ
•sisaji^uB sns ap jbijb ja na SBqDaojuB sajdijjntn opipuaona UBq naiqmBj
-BDijajsa U9ZBJ bj b onnsiqantn opsjopB UBq saiqmoq

•sbuisiiu sbj ap Biu^iua ja uoa u^juBdsa sou A SBjjaq sssoa sbj ap ojjsoj

•uBuopjodojd
anb ajqBjoBut psppijaj bj jod sajqBjam na asj^jaAnoa b 'Boonn
asaaoBjsijBg on b 'pnjraijnt bj b uapuau -^ soujojnoa nis uejuapaaoB as
seoijaisa sauopBinp sbj 'sajBn^aajaim o sajBuoponia 'sajqisnas sojnm
-ijsa soj uBjnamnB as anb Bpipatu b 'sajouadns sboijsijjb sauoisajdxa
sbj u^ *Bounu ubjoSb as ou A ajqístAajduii aiuapaaa noisaaSoad bjjo
ua uaoaJD Boijajea sauopBjnp sbj '3SjbjoSb BjSBq BDijarajijB uoisai3
-ojd ua uBjuaninB sajsijouas sauopBjuasaadaj sbj anb

ja uod UBj^ap3 sou ojuwaqBj jap SBÍajjBa sbj sajBna sbj ap 83abjj b
sajpBjBq o sajqBJtnp sbjuoumb sbj sojíosou ua A osjaAiun ojjsanu ua
opuBuiouaiap 'js ua ajsixa o 'soptjuas sojjsanu ap BduiBjj bj ap SBjjap
o^jaiqnasapuj B^sa q -ounoso otmuaqn^ \ap soiq jb SBpuajjo SBiJCBaaad
usas anbunB ^BOipap o 'asjBjjipoMB anb aidmats jÍBq 'a^ians Bpoj
aQ •SBaisjjB^aui SBaijajsa sbj ap J9g jg "Bzajjag bj ap aABja bj 'jaaouoa
ojjsonu ap ojndmi oj ap bjjb sbui BpnojB anb 'Jag jb jbSjojo boijiu
-^is BpnapuaasBj^ b^ -Bpuopuoa bj ap souamouaj soj ap laaaiuo^B jb
o [BionBjsqns BmjB jap ol'adsa jb Bzajjag bj ap uopanpaj bj Baijm^is
BpuauBuiui s^; ¿ouBuinq Jas jap a^uapuaasBj; o a^uauBinuj? -jBaj sa
Bza¡[ag bíj jsna ja jod ^ag ja sa ajcqmoq ja raf^nSuaf ojjo na oqaip q
•ajsixa oiuaiuiBsnad ja apuop ua 0J9S B^sa Bzajjajj bj ap ajuanj b-^j

•Bsouíds^
ap oi^^r bj ap oaij^araoaS ojijsa ja ua voija$s^^ Bun 'jBAaipara ja
A oaxsBja ^jjb ubj ja opuBzi^ajuis A 'opjBuoa'^ A ouijoj^ 'uojbj^ ap
uoo 'saouo^ua jBjnjonjjsa ua opijsisuoa Biaiqnq Bjoajjad
b&gt;^ 'sajEnij sopotn A sojnqijjB soj ap pBpiun bj na Bpipaad
¿Bzajjag bj _j_? -a^quioq jap BpuaSipjuí bj ap ajjsnji sbui .
bj na Biajdmoa as Bjajsa vj -Doii^ bj na 'BjnjosqB uopBaij
-xun bjio ua BjnsnBja as uij jb A 'SBUixpop A ssjan^sa jiui ua ojTueqc
un oraos B^atjdsap as 'jopeoijiiuopí BjsijBuopBj otnsiuoin un ua asop
-uBpiui 'BuBtanq Bpua^ija^m b^j •sajjBDsaQ A sajajojsijy jod optresBd
'zjxuqp^ b n^iBj^ apsap ba anb oj BjjBAjasuoa as njoídsa jap ouod
-nía asa u^ "Baj^ ap sapraanuBj uoa asjBiisoiu b ozadina anb ojosai
un ajuaiueanaiujaq BjnsnBja anb ofojjaa un oraoo sa A 'jsjuappao A
oadoana oiuauuBsuad jap uopBuirajno Bun BjBuas omsrsouídsa jg[

•sopmf
sns jBjiqnuqo 'pnpijBp ns ^aaajnaso 'a^nBtuBip ap zappnj ns
-ma Bjnoo.id jBna bj 'pBptAi^afqns bj ap anbejB ajqijjai jb opijaraos
isa ajduiais anb ojad 'upzBj bj ap pjnj^u osaaojd jb Bti^dmooB
anb o^uairaponoa ap jspadsa BjjoSaiBa bu^ ¿BDijajsa nopaBj^sqB
bj sa an)? -Bai^aisa n^paBi^sqB ap peppBdBa ap A BpuaSijajuí buij
ap S^pejop sBzajBJtniBu sbj jbzijb3j uapand 0J9S anb Bueiunq uozbj
bj ap ozjanjsa un sa 'ojsa na asjBpan^) *oaTja}O}SiJB-oamo)Bjd omsij
-Baj jap osjndmi ooiubiij ja opis Bq Batííein n^isiad Bjsa jaduiojj •gofo
sojisanu o sopjo sojisanu ap pBpiuja^Bd ej nis Jiisisqns ap ajqísodnn
opunm un UBjaiCn^psuoa sooijajsa so^afqo soj anb BtjaoajBj -orapui
oj na uoisajduii bj aapuaasB oqoaq Bq ojafqo ja opusna 'j

�transcurre levanta de sí mismo una valoración referida a nuestro
existir, a un placer anterior al goce vital del ser, a un dato inmediato
de carácter estético. Es lo dado estético del Tiempo, en tanto empieza
a actuar sobre nuestra conciencia. Después se nota que en ese movi
miento y ese dato estético participan las realidades del mundo exte
rior. El Tiempo las sostiene, las embellece o las marchita, según su
propio desenvolverse.

que es una plenitud y una densidad cósmica. En él coinciden y con
viven en un sólo proceso activo, las apariencias y las realidades, las
mutaciones sin mengua de los sentidos y la inmovilidad del pensa
miento puro.- No se determina por ésto o aquello, no significa una
sola cuestión o un solo momento del espíritu; su determinación abarca
tanto lo uno como lo otro y no es el goce particular de tal hombre
o de tal época, sino de todos y a la vez distintos.

La muerte se encuentra en los límites de la existencia del poema
creado, rodeándolo por todos los ámbitos. La maravilla del acto esen
cial del artista, aparece como indefensa ante el cúmulo de máscaras
y obstáculos que se le hacen presentes: el tiempo, la tradición, la
indiferencia y la propia indigencia de los medios del lenguaje, se
arrojan sobre la brasa viva del canto. Este debe ser defendido por
su propio valor y por la vida del poeta creador, quien debe tenaz
mente velar sin tregua sobre la obra poética, resguardándola de las
bestias infinitas que intentan devorarlos a ambos.

Toda gran poesía trasunta sus preferencias ontológicas. Como
una densificación del fluir temporal, el canto hipostasiado en el len
guaje, circula por los labios, se hace remanso en la memoria, se
enriquece en el olvido y de allí asciende a través de la historia hasta
derramarse en las cosas inanimadas. ¿No hay acaso exámetros de
Hornero en las piedras que uno pisa en los montes de Grecia? ¿No
están escritos los tercetos de Dante en las olas paralelas que vienen
todos los días a culminar y a morir en las playas de Italia?

*
*

•

No se podrá saber nada sobre la esencia del acto poético mientras
no se profundice en las fuentes alógicas de la creación. Los azares, los
seres perfectos, las incorrecciones, las audacias felices, las inmorali
dades fecundas, los sufrimientos... Hay una red infinitamente trans
parente y frágil, que el poeta arroja en todos los instantes de su vida
y que igual recoge aquella estrella como esta sonrisa, aquel tono de
voz como aquella tempestad. Y así. De esa red suelen rodar como
añicos cosas y seres muy queridas y valiosas, para ser sustituidas por
fantasmas y recursos secretos, dioses arbitrarios, que son fundamenta
les fuentes de creación.

La síntesis de los contrarios se manifiesta en aquella particula
ridad estética del poema, según la cual lo que ha sido creado para
la eternidad se agota sin conflicto en el afán de arbitrar y contener
al mismo tiempo el resplandor de todo lo fugitivo: color, sensaciones,
formas, goces cambiantes, halagos de lo pasajero. La riqueza de las
fugacidades y la lucidez de las apariencias, se conjugan íntimamente
sin contradicción ni repudio con la propensión hacia la trascendencia
y la eternidad, que constituyen la trama sustantiva del poema creado.

Recordando a Kant, puede decirse que las condiciones de la po
sibilidad de lo poético en general son a la vez las condiciones de la
posibilidad de los objetos poéticos. Cuando las formas de la poesía,
revestidas de universalidad y circulando en las tradiciones literarias
de un idioma se revelan en las creaciones perfectas, se nota con asom
bro que patentizan también las condiciones formales de los objetos
poéticos —mujer, océano, flor, estrella—, que dieron lugar al naci
miento de éste o cualquier otro poema. Los objetos poéticos particu
lares al revelarse en los cantos, denuncian en su naturaleza las con
diciones espléndidas de lo poético universal.

El poema que ha logrado expresar la perfección de la idea que
lo impulsó, una vez que se halla terminado y dispuesto a vencer la in
mensidad movible del Tiempo, se asemeja al Ser de Parménides, en

¿Quién no ha caído con toda su espiritualidad en la red meta
física de las teologías estéticas de Plotino y San Agustín? ¿Quién no
ha envidiado la miel ontológica que fluye de los panales ideales de
Platón? ¿Quién 'no ha contemplado en los conceptos socráticos un
vuelo y un trabajar estéticos, parecidos al de las abejas más hermosas?
¿Quién con aire de pastor no se ha consagrado a amansarlas en los
prados de la inteligencia? ¿Quién que se enorgullezca de su condición
humana, no ha hecho esas faenas parcial o en totalidad? Cuando el
poeta, sintiendo en todas las cosas el latido de la poesía como un pen
samiento que se organiza en formas gráciles y bellas, y hallando en
esos signos, senderos claros dentro del enigma del existir en el Tiempo,
quiere explicar a alguien o a sí mismo la particularidad de su minis
terio, forzosamente levanta la mirada hacia las explicaciones teoló-

— 88 —

— 89 —

�na 'sapiuauíjB^ ap jag je efamase as 'odtnaij^ jap ajqiAom pepisuam
-ui ej jaauaA e ojsandsip A opeuiuua^ ejjeq as anb zba eun 'osjndmi oj
anb eapi ej ap uopaojaad ej jBsa^dxa opBj^oj eq anb Binaod ¡^

-ojoaj sauopeaijdxa sej epBq epejim bj bjuba^j aiuamesozjoj 'oiJ
-siuuu ns ap pepijejn^pjed bj ouisiin is e o uainájB e jeaijdxa ajamb
'oduiaij^ ja ua jpsixa jap euroiua jap oj}uap sojbjo sojapuas 'souSis sosa
ua opuBjjeq A 'sBjjaq A eajpej sbuijoj na bziubSjo ^s anb ojuaiuiBS
-nad un oiuoa ejsaod bj ap oppej p sesoa sbj SBpoj ua opuaijuts 'ejaod
p opa^n^ ¿peptjejoi ua o jepjBd seuaej sesa oipaq eq ou 'eueumq
uopipuoa ns ap eazajjnjoua as anb uain¿? ¿epuaSijajuí bj ap sopejd

— 88 —

— 68 —

8OJ Ua SBJJESUEUIB B OpEJ^BSUOO Bq 98 OU JOJSBd ap 3JIB UOO Uatll^)?
¿sesouuaq sera sefaqe sbj ap je soppajed 'soapajsa jefBqejj un A ojanA
un soaijejaos so^daauoa so[ ua opejdura^uoa eq ou uam)? ¿uo^bj^
ap sajBapi ssjBUBd soj ap aAnjj anb boiSojoiuo jaira b^ opeipiAua Bq
ou uam^? ¿mjsnSy uBg j ouijo^^ ap SBoijajsa SBiopDaj sb[ ap
-Bjara. paj bj ua pBpijBnjuxdsa ns Bpoj uod opjBo eq ou uara^)?

Biuaod jap BApuBjBns buibjj ej ua^njijsuoa anb 'pfpiuaaja bj A
BpuapuaosBij ej epBq u^isuadojd ej uod oipndaj iu u^poipBj^uoa uis
ajuauíiuunui ue^nfuoa ^s 'SBpuaiJBde sbj ap zappnj ej A sapBppeSnj
sej ap ezanbiJ B'^ 'ojafesed oj ap so^ejeq 'saineiqmea saooá 'sbuijoj
'sauopesuas '^ojoa :oAijiSnj oj opoi ap lopuejdsaj ja odtuan ouisiui je
jana^uoo A iej)iqje ap ubjb ja ua oiaijjuoa uis e^o^e as pspiujaja ej
opsaja opis eq anb oj jen^ ej un^as 'emaod jap Borjajsa pepu
d ejjanbe ua eisaijmem as soiJBJinoa soj ap sisajuis b^j

oopaod oj ap SBpipuajdsa sauopip
-uoa sbj BzajBjnjBu ns ua ueioimuap 'so^ub^ soj ua asjsjaAai je
-naxjjBd soaijaod sojafqo so^j "Buiaod ojjo ^ambjBna o ajsa ap
-idbu jb jeSnj uojaxp anb '—Bjjajjsa 'jojj 'oueaao 'jafnuí—• soopaod
sojafqo soj ap sajBuuoj sauopipuoa sbj uaiqiuB^ UBzijuai^d anb ojq
-uiosb uoa biou as 'sejaajjad sauopeaj^ sbj ua uBjaAaj as Biuoipi un ap
seu^iajij sauopipBjj sbj ua opuBjnojp Á. pspijBSjaATun ap ssppsaAaj
'Bjsaod bj ap sbumoj sbj opuBn[) -soaijaod sojafqo soj ap pBpijiqísod
ej ap sauopipuoa sbj zba bj b uos jejaua^ ua oaijaod oj ap p^pijiqrs
-od bj ap sauopipuoo sbj anb asjpap apand 'jub^; b opuBpao^ajj

ap SBÁB[d sbj ua jijoui b á jeuiuijna b SBip soj sopo^
uauaiA anb SBjajBjsd sbjo sej ua ajuBQ ap sojaaja^ soj sojijasa uBjsa
M^ ¿BPM^ 3P ^a^uom soj ua Estd oun anb SBjpaid sbj ua ojauíojj
ap soj}3iuBxa osb^b ^^q o^¿? 'SBpBmiuBui SBSoa sbj ua asJBniBJjap
B^sBq Bi.iO}siq ej áp s^abj} b apuapse jjjb ap Á opiAjo ja ua ooanbijua
as 'Bijoinaní bj ua osiieuiaa aasq as 'soiqBj soj jod Bjn^jp 'afsnS
-uaj ja na opBisBjsodtq o^ubo ja 'jBJodmaj ^xnjj jap uopBDtjisuap Bun
ouio[) "sboiSojo^uo sepuajajajd sns bjuiisbjj ejsaod ubjS bPX

•sojuusip zaA bj b Á sopo^ ap ouis 'BDoda jbj ap o
aaquioq pj ap JEjnop.iBd aaoS ja sa ou A ojjo oj ouioa oun oj ojubj
BOJBqB uopBuiuz^aiap ns ínjijjdsa jap o^uainoin ojos un o uoijsana bjos
Bun BaijiuSis ou 'ojjanbB o o^sa aod Buiuua^ap as os¿ 'ojnd oiuaiui
-Bsuad jap pBpijiAOuiui bj A sopiiuas soj ap en^uam uis sauopBjnni
sbj 'sapepijBai sej A SBpuapedB sbj 'oaijob osaaojd ojos un na u^ata
-uoa A uappuioa ja u^j •b^uusoo pspisuap eun A pn^iuajd Bun sa anb

ap sajuanj saj
-eiuauiBpunj uos anb 'soiJBJuqjB sasoip 'so^ajoas sosanaaj A sbuisbjubj
jod SBprn^ijsns jas ejed 'sbsoijba A seppanb Anm sajas A sbso^ soaiye
ouioo jepoj uajans paj esa 3q -isb j^ 'peisadmai ejjanbe ouiod zoa
ap ouoj janbe 'bsijuos ejsa omoo ejjajisa ejjanbe aSoaai jenSr anb A
epiA ns ap saiumsui soj sopo) ua efojje Bjaod ja anb 'ji^ejj A aiuajed
-suej) aiuaiuB^iuijuí pai eun Áejj • • -sojuaiiuijjns soj 'BBpunaaj sap^p
-ijejomuí sbj 'sa^ijaj sepepne sej 'sauopaajjoaui sej 'so^aajjad sajas
soj 'sajeze so'j -uopeaja bj ap sBaiSojB sa^uanj sbj na aoipnnjoíd as ou
SEjjuauu oaijaod oías jap epuasa ej ajqos epeu jaqes ejpod as o^

•soqniB e sojjejOAap uBjuaini anb seimijuí sepsaq
sej ap ejopuepjen^saj 'eapaod Bjqo ej ajqos BnSajj uis jsjaA ajuara
-zBua^ aqap uamb 'jopeaja e^aod jap eptA ej jod A jojba oidojd ns
jod opipuapp jas aqap a^s^ *o^UBa jap baja esejq ej ajqos uefojje
as 'afen^uaj jap soipaui soj ap epua^ipni eidojd ej A epuajajipui
bj 'uoptpBj) ej 'oduiaij ja :sa)uasajd uaaeq aj as anb so^naBjsqo A
sBjBasBui ap ojnmtia ja a^us esuajapui ouioa aaajede 'BjspjB jap jep
-uasa o^ae jap bjjiabjbuí e^ -soíiquie soj sopo^ jod ojopueapoj 'o
euiaod jap epua^sixa ej ap sajiiuq soj ua Bjjuanaua as ajaanin

'asjaAjoAnasap oidojd
ns unSas 'ejiijojeoi sej o aaajjaquia sej 'auapsos sej odtaaij^ j^j 'joij
-ajxa opunm jap sapepijeaj sej uBdppjed oaijajsa ojBp asa A ojuatuí
-lAora asa na anb bjou as sandsaQ 'epnapnoa Bjjsanu ajqos jemae e
Bzaiduia ojubi na 'oduiaij^ jap oojifjsa opvp oj s^ •oapaisa jajaBjBa ^p
o^Bipauíni ojep un b 'jas jap jb^ia aaoS je joij3jub jaaejd un e 'jij
ojjsanu e Bpjjajaj nopeJojeA eun omsim ts ap bjuba^j

�gicas y estéticas, que lo conmueven con su ininterrumpido desasosiego
y su contenido ejemplar.
*
Las perfecciones artísticas son el resultado de síntesis prodigio
sas, en donde entran infinitos elementos, los cuales pueden muchas
veces expresarse por medio de paralelismos o dualismos: así, en la
danza, algunos geniales individuos logran la armonía del desenvolvi
miento plástico o corpóreo en concordancia con la armonía del des
envolvimiento musical u orquestal. Son instantes únicos o jornadas
excepcionales, que marchan con la leyenda de los mejores danzarines.
De igual modo, en el poema, suele lograrse que la armonía del desen
volvimiento de las palabras y sus ritmos, concuerde con el desenvol
vimiento de la armonía de las supremas ideas. Esta concordancia es
un acto de lucidez infinita, de proyecciones muy amplias, como en
Dante y Lucrecio, y de concentrados poemas modernos, como en
Mallarmé, en Thompson o en Poe.

•

*

Las fórmulas conciliatorias de sistemas metafísicos muy alejados
entre sí, pueden presentarse a veces descubriendo entre ellas afini
dades que denuncian fundamentos artísticos. Lo artístico inmanente
en los sistemas resplandece de súbito y la disparidad primaria se
borra. Poéticamente, por ejemplo, podrían conciliarse el panteísmo
estoico y el panteísmo de Espinosa, a través del abismo de los funda
mentos de ambos y de los siglos. El pneuma o hálito de los estoicos
coincide con la movilidad de los océanos y la actividad de las masas
ígneas que vomitan los volcanes, y en esas y otras realizaciones la
poesía se complace en insistir por medio de los cantos. La sustancia
espinosiana, como una coagulación de todas las ideas platónicas en
una sola realidad espiritual, parece transparentarse en la mineral se
renidad del cielo nocturno colmado de estrellas, y en el recinto ar
diente de cada astro al fijarse en nuestra razón. ¿Cómo no unir ambas
expresiones de las realidades últimas por medio de una gran idea
poética, de suerte, que se pueda concebir todo lo existente como un
gran pensamiento divino que, en el instante en que se piensa a sí mis
mo, lucha sin cesar para realizarse a sí mismo?

Sin los acontecimientos que se suceden, sin la máscara de la eter
nidad, sin la identificación estética inmanente, el Tiempo se desliza
como el deshenebrarse del ovillo del Ser, como un desasimiento del

Se convierte en una peripecia del pensamiento el determinar la
naturaleza de la poesía en sí, desarraigándola de las contingencias
que la rodean. Entonces las abstracciones gravitan sobre el objeto
poético lo mismo que las estrellas sobre una rustiquez fugaz. Esta
última concluye por deshojarse en términos cada vez más frágiles,
mientras que las estrellas permacen inmutables. ¿Debe el hombre
desesperar de alcanzar alguna vez lo que es la poesía? No. Existen las
situaciones reales, oscuras, impuras, pero cognoscibles: la poesía en
el poema, la poesía en la persona, la poesía en las cosas. Siempre
su signo perenne denunciase en esos reinos. La poesía, como dirían
los existencialistas, está fatalmente arrojada en algo del universo:
en aquel paisaje, en aquella mujer, en aquellas ideas. El poema es
el espejo que hace de todo eso algo eterno.

La suprema actitud de la conciencia poética creadora sería
aquella capaz de recibir en el instante presente y como originalidad,
las formidables intuiciones de la experiencia con las llamas de los sen
tidos y los racimos del amor y odio de los hombres actuales, referidos
a seres y personas de carne y hueso, que se atraviesan en los caminos
del mundo, al mismo tiempo que la inteligencia fuese afinándose y
diafanizándose en la tradición, bajo el hechizo de las categorías idea
lizadas en la Belleza de los pensamientos de Platón, Aristóteles y
Plotino.

La Fenomenología se comporta como un acopio de intuiciones en
una realidad neutra, en donde lo captado no es aprehendido en su tipo
de realidad sino en el de su esencia. Aquí el conocimiento se emancipa
totalmente de la intuición artística, la cual se jacta siempre de al
ternar con realidades postuladas como diferenciándose o completa
mente definidas: seres, cosas, ideas, valores. Todos estos objetos son
aprehendidos en su particularidad esencial: el motivo del canto, la
estatua, el cuadro, la arquitectura, en tanto que se ofrecen como va
lores artísticos, son entes reales, particulares, macizos, de cualidades
y encantos, siempre fugándose de los tipos, siempre agotándose en la
riqueza de sí mismos.

pensar, como una progresiva ausencia de la realidad, o como una ex
clusión o un escamoteo lento del universo.

Una cuestión que de tiempo en tiempo la problemática del siglo
XX se plantea es ésta: ¿El amor a la naturaleza como algo estético
es un hecho trascendente y legítimo? ¿No se tratará de una inferio
ridad de la criatura humana? ¿No será un residuo del pensamiento
mágico, alógico, primitivo? ¿Por qué se suele identificar a la Belleza
con la naturaleza? ¿Por qué el Universo debe ser hermoso? Lo real
es que el Universo parece ser o es. Ahí está. Lo feo, lo monstruoso, lo

— 90 —

— 91 —

�— 16 —
oj 'osonjjsnom oj 'oaj o^ 'is^ iqy -sa o jas aaajBd osjaAin^^ ja anb sa
JB3J o^ ¿osouuaq jas aqap osjaAinQ ja anb Joj? ¿BzajBjnjBU bj uod
Bzajjag bj b jBaijpuapi ajans as anb joj? ¿OAijuuijd 'oaiSojB 'ooi3boi
oiuaiuiBsnad jap onpisaj un bj^s o^j? ¿BUBiunq BjnjBua b[ ap popij
-oijafw Bun ap bjbibji as oj^? ¿ompiSaj X atuapuaasBj} oqaaq nn sa
oapajsa oSjb omoa BzajBJnjBU bj b jome ^^? :B^sa sa BaiUBjd as ^X
ojShs jap BaijBuiajqojd bj odmap ua odmaii ap anb uopsana buq

•souisiui is ap Bzanbu
bj ua asopufjoSB ajdmais 'sodij soj ap asopuirSnj aadraais 'soinsaua A
sapBpijBna ap 'sozpBiu 'sajBjnai^jBd 'sajsaj sajua uos 'soansijJB sajoj
-ba oinoo uaaajjo as anb ojubí ua 'Bjniaa^inbJB bj 'ojpsna ja 'BnjEjsa
bj 'ojubo jap oATiom ja :jBpuasa pBpiJBjnapjBd ns ua sopipuaqajdB
uos sojafqo sojsa sopoj^ -sajojBA 'SBapi 'SBSoa 'sajas :sBpmijap
-Biajdmoa o asopuBianajajip oraoa sBpBjnisod sapspijBaj uoa
-je ap ajdmais BjaBf ae je na bj 'BapsjiJB nopin^uí bj ap
BdpuBtn^ as ojuaimpouoa ja jnby -spuasa ns ap ja ua ouis pspijBaj ap
odrj ns ua opipuaqajdB sa ou opB^dsa oj apuop ua 'BJHiau pspijsaj Bun
ua sauopinjuí ap oidoa^ un otnoa Biaoduioa as BjSojonamouajj vj

*
A sapjojsijy 'uojb^^ ap so^uaiuiBsuad eo\ ap ^za^pg v^ ua 8BpBzi[
-Bapi sejJoSajBa sb¡ ap oziqoaq p ofBq 'aoprpBjj bj ua asopuBziuBjBip
A asopuBuijB asanj Biaua^ija^uí b( anb odmaij oiusitn ^b 'opunur pp
souinxBa soj ua ubsbiabjjb as anb 'osanq A aujBa ap ssuosjad.A sajas b
sopuajaj 'sajBnjaB sajqmoq soj ap oipo A joiub pp souhobj soj A sopp
-uas so{ ap SBtnBjj sb[ uoa Bpuaijadxa B[ ap sauopinjui so^qepuu^oj se[
'pBpipui^iJo omoa A a^uasajd a^uB^sui p na Jiqiaaj ap zsdea BjpnbB
Bijas BJopBaja Baitaod spuapuoa b[ ap pn}i}OB Bmajdns b^j

oS^b osa opoi ap aacq anb ofadsa p
sa Buiaod j^ -sBapi sBjpnbB na 'jafnm BjpnbB ua 'afBsiBd pnbe ua
:osjaAiun pp oS[B ua BpBfojJB ajuauqBjBj Bjsa 'sBjstp3puajsixa so[
UBuip onioo ^Bjsaod v~[ "soupj sosa na asBpunnap auuajad ouSis ns
ajdmaig -sbsod sb[ ua Bisaod bj 'b uos jad bj ua Bisaod bj 'Bniaod ja
aa Bisaod bj :sajqpsonooa ojad 'SBjnduit 'SBjnaso 'saj^aj sauopBnjis
sbj uajsix^ -o^j ¿Bisaod bj sa anb oj zaA enn^jB jbzubdjb ap jejadsasap
ajqmoq ja aqaQ? •sajqBjnmuí uaaBnuad SBjjajjsa sbj anb SBJiuaiui
'sajiBJj sbut zaA BpBa souinuaj na asjBÍoqsap Jod a^njauoa Bmpjn
B^s^j 'ze^nj zanfaijsnj eun ajqos sejjajisa sbj anb ouisiui oj o^^aod
ojatqo ja ajqos ubiiabj^ sauopaBJisqB sbj sa^uoiug -u^apoj bj anb
SBpua^uiiuoa sbj ap BjopuB^iBjjBsap 'is ua Bisaod bj ap
bj jBuiuuaiap ja oiuainiBsaad jap Bpaduad Bun ua a^jaiAnoa ag

— 06 —

jap ojuaj oajoraBosa un o uoisnja
-xa Bun oraoo o 'p^pijBaj bj ap BpuasiiB BAisajÜojd cun omoa 'jBsuad
jap o^uaimisBsap un ouioa 'jag jap ojjiao jap asjBj^auaqsap ja omoa
Bzijeap as odnxaij^ ja 'a^uauBmuí Bopaisa uopBaijpnapr bj uis p
bj ap bjbosbui bj uis 'uapaans as anb soju^impajuooB soj uig

¿owsiui is v asjvzijoa^ vsvd uvsao uis mj^nj 'oui
-sttu js d vstiaid as anb ua atuvjsui /a ua 'anb ouiAip ojuaiuiBsuad ubj^
un omoa a^uajsixa oj opoj jiqaauoa Bpand as anb ajjans ap 'Bopaod
Bapi objS buti ap oipain jod SBmijjn sapepijBaj sbj ap sauoisajdxa
sBquiB jran ou OU19^? "uozbj Bjjsanu na asa^fij jb ojjsb BpBa ap a^uaip
-jb ojupaj ja ua A 'SBjjajjsa ap opemjoa oujiijoou opp jap pBpiuoa
-as jBjauím bj ua asJBjuajBdsuBjj aaaj^d '[BnjtJídsa pepijBaj bjos Bnn
ua SBaiu^iBjd SBapi sbj SBpoj ap uopBjnSBoa Bun omoa 'BuBisonídsa
BiauBjsns b^j -sojuBa soj ap oipam jod jpsisur ua aaBjdmoa as Bjsaod
bj sauopszijBaj sbjjo A sssa ua A 'sauBajoA soj ubjuuoa anb SBan^;
SBSBUI SBJ ap pBpiAIjaB BJ A 8OUB33O SOJ 3p pBpiJIAOUI BJ UO3 appUIOO
soaioisa soj ap oiíjBq o sninaud j^ 'sojSis soj ap A soqmB ap sojuatn
-Bpunj soj ap ouiskjb jap s^abjj b 'Bsouídsg ap omsiajuBd ja A oaioisa
oiusjajuBd ja asjBtjpnoa nBjjpod 'ojdtuafa jod 'ajuamBaijao^ *BJjoq
as BijBiuijd pepuBdsip bj A ojiqns ap aaapusjdsaj SBniajsis soj na
aiuauBuiuT oaijsijjB cj •sootjsijjb sojuaniBpunj uspunuap anb sap^p
sBjja ajjua opuaijqnasap saaaA b asiBjuasaad uapand 'js ajjua
^nm sooisijEjaui SBmajsrs ap SBiJOiBijpuoa SBjnuuoj

•ao^ ua o uosdraoqj^ ua 'a
ua onioa 'soujapom SBUiaod sopBj^naauoa ap jf 'opajan^ AQ
ua omoa 'BBijdmB ^nni sauopaaXojd ap 'Bjinijm zappnj ap ojaB un
sa Bpnspjoauo^ Bjs^ 'SBapi sBmajdns sbj ap biuooijb bj ap ojuainiiA
-jOAuasap ja uoa apjanouoa 'sorajij sns A SBjqBjBd sbj ap o^uairaiAjoA
-uasap jap BinoniJB bj anb asjBjSoj ajans 'Bniaod ja ua 'oponi jBnSí a(j
•saniJBzuBp sajofam soj ap Bpua^aj bj uoa UBqajBiu anb 'sajBnopdaoxa
BBpBujof o sootun sajuBjeui uog #jBisanbJO n jBaisnm oiuaimiAjoAua
-B3p jap BiuoouB bj noa spuBpjoauoa ua oajodjoa o oaijSBjd ojuaitn
-lAjoAuasap jap bjuouijb bj ubj^oj sonpiAipni sajBiua^ sounSjB 'bzubp
bj ua 'isb :somsijBnp o somsijajBJBd ap oipam jod asjBsajdxa saaaA
SBqanm napand sajBna soj 'sojuauiap so^tuijui ubj)U3 apuop ua 'sbs
^d sisainis ap opBjjnsaj ja uos SBapsjiJB sauopaajjad

'JBjdmafa opiuaiuoa ns A
o^aisosBsap opidnmjjaiuiui ns uoo uaAannnioa oj anb 'SBaijajsa A

�amoral, están en él. .. Pero en conjunto, al madurar o culminar una
existencia, la hermosura y la perfección del mundo externo se im
ponen. De ahí se pasa a la adoración. No menciono las negaciones
religiosas, las degradaciones teológicas, las valoraciones despectivas de
los creyentes y místicos, ni el tránsito infame y condenable de la ma
teria. Me coloco en actitud de artista y de hombre que se atiene al
conocimiento puro: aquí la actitud primordial es de admiración y
asombro por la naturaleza. Sin embargo, tanto para poetas como para
los filósofos, la naturaleza debería ser un hecho, un elemento apro
vechable, una oportunidad, un dato indiferente, un cuadro en el que
ocurren acontecimientos. El mundo de la conciencia para aquéllos es
infinitamente superior. Es lo antinatural, lo que no es esclavo de
las cosas. Vale más el yo creador, admirador y valorador. Pero no
ocurre así. Siempre capitulamos. La naturaleza es lo importante, o
más aún, es lo sacro. Divina esencia la habita e impulsa. ¿Por qué^
No hay más remedio que admitir un postulado brutal: Por que sí. No
se puede demostrar la importancia estética, ni la sublimidad de la
naturaleza.

Ciertas circunstancias extremas del pensamiento conducen a si
tuaciones de una intensidad trágica para el conocimiento y la com
prensión de las cosas. Los límites del conocer se han agotado, las
realidades se resisten a arrancarse las armaduras y el pensamiento ex
perimenta la angustia de lo incomprensible y de la nada. En estos
instantes y límites, los conceptos, en su afán de subsistir, se aferran
como náufragos a las realidades ontológicas y así ocurren las hipóstasis, tan frecuentes en la filosofía. La substancialización de los con
ceptos lógicos se aplica dentro de lo más abstracto del pensar, como
también se cumple con natural frecuencia en los conocimientos sen
sibles y comunes. Existen también obras de arte que resplandecen
como hipóstasis sensoriales de ideas platónicas. Hay fragmentos de
humanos rostros, seres espléndidos que hemos conocido, que se de
tienen en alguna perfección momentánea, iluminándose de belleza
cognoscible. Lo bello posee un poder infinito para provocar las hi
póstasis más comunes y admirables. El concepto de lo temporal, el
esquema lógico que logramos construir para comprender la sucesión
del Tiempo, acude a hipostasiarse en la formulación estética. La Be
lleza es la hipóstasis primaria del indefinible Tiempo; la emanación
de su fluencia en el vaso de la experiencia sensible, se confunde con
la coagulación de su fugacidad incontenible en las creaciones artísticas.

tencia de la idea del bien, y al faltarles este apoyo se degradan ra
dicalmente, convirtiéndose en torpes canes guardianes de las obras
bellas, ofenden la vida y las creaciones de los poetas y manchan los
umbrales de los templos que pretenden vigilar.
*
#

•

El pensamiento en estado de tensión obedece a leyes diferentes
de las del mismo pensamiento en períodos discursivos o socializables.
La tensión creadora es una excepción dentro del conjunto de los seres
conscientes: se comporta igualmente en el ministerio de lo poético
como de lo científico. La tensión del pensar unifica en sí misma todos
los poderes del hombre, desde las intuiciones y los recuerdos hasta
los signos expresables. Se solidifica una unidad substancial que borra
las distinciones habituales; así el pensamiento interior se apoya en
la palabra, la cual es oomo fundida de nuevo por el fuego del primero.
También las vivencias poéticas, los ornatos remotos de la especie y
del individuo, las caricias heladas de las ideas y los paraísos del sen
timiento, pasan a formar unidad esencial con los símbolos y las imá
genes y los ritmos del lenguaje. De ahí resultan los paralelismos sub
jetivos y objetivos de la Belleza creada, la que se constituye en un
anónimo tumulto de la intimidad y asoma en los poemas, para quedar
inmutable como objeto ideal existente en sí, lejos del creador y de
su Tiempo.

Desde Platón, la Etica monta guardia en los portales de la be
lleza, como una censura permanente. En el plano inferior de las ciu
dades, los moralistas montan guardia en torno a la obra de los artistas
creadores. Actúan sin la postulación platónica de la primaria exis-

La existencia humana, en tanto se orienta hacia aspiraciones de
inmortalidad, se comporta como un conocimiento trascendente que
ilumina el destino de los seres pensantes. Tenemos un conocimiento
de lo inmortal que se opone a la ceguera de vivir. Para vivir y morir
no necesitamos razón de conocer. Vivimos simplemente. Apenas que
remos salir de la ceguera y nos arrojamos a pretender conocer lo que
es nuestra vida y nuestro espíritu, denunciamos que ha nacido en lo
hondo del Ser la instancia apetente de inmortalidad. Todo conoci
miento es un preludio de inmortalidad. Si ese conocimiento enfoca los
problemas fundamentales, es porque ya la propensión de ser inmor
tales nos impulsa. ¿Qué otra cosa haríamos en la inmortalidad sino ser
fuentes incesantes de conocimientos? El simple vivir, lo que cons
tituye la mayor parte de nuestra existencia, se halla ausente de teoría.
Es entetativa práctica y actividad biológica. Es una prodigiosa ce
guera. Somos ciegos cuando vivimos y actuamos. El conocer ilumina
sin cesar todo eso, se mezcla, se empaña allí; llegará un instante en
que se independice, se haga creación y especulación lógica, y entonces
ya enderezamos hacia lo inmortal. El Yo pienso, luego existo, de Des
cartes, podría expresarse así: Yo pienso, luego soy inmortal. La ani
malidad corpórea ignora esta maniobra que el conocimiento realiza
como un escándalo para escapársele. Miro los hombres en una plaza
o en un estadium, miro las hormigas en un bosque, miro las estrellas

— 92 —

— 93 —

�en el cielo. ¿Son idénticas formas de existencia? Lo son en tanto los
hombres no se percaten de que piensan, de que conocen lo que los
rodea, de que pueden crear comedias o sistemas políticos y filosóficos.
Pero apenas ocurre ésto, aunque sea en tímidos esbozos, ya la idea de
inmortalidad aparece y se impone por medio de sus normas de vida.

La meditación sucesiva de la Belleza y el Tiempo, llevóme a la
conclusión que ambos dominios constituyen los problemas especula
tivos más importantes para el hombre actual. La razón siente la iman
tación de lo temporal y de lo bello con igual fuerza. Los artistas crea
dores concentran en ambas realidades todo el existir y el crear: la
vida, la muerte, el destino, el azar, todo lo que gravita sobre el arte,
se halla encerrado en esos dos extremos: Tiempo y Belleza. La fuga
cidad y la contingencia del existir, le otorgan dramaticidad perma
nente a la cuestión. La Belleza de la obra, amenazada siempre por
nuestra muerte, nos hace sufrir la tortura del Tiempo que debemos
emplear para crearla o admirarla. ¿Por qué no intentar explicar el
Tiempo a través de la Belleza? La naturaleza estética del Tiempo
parece imponerse al entendimiento como una forma satisfactoria para
comprender el gran misterio que atrajo igualmente a San Agustín y
Heiddegger. ¿Qué es el Tiempo? La forma dinámica de la Belleza.
La realidad del universo se anuncia en una sucesión que tiene un
signo común constante de naturaleza estética. La música de Bach es
una metafísica estética de lo temporal. Se confirma en ella la iden
tificación de lo temporal y de lo estético. Schopenhauer vio la tras
cendencia de la música en la inmersión del espíritu en la Voluntad
cósmica, pero también puede ser la música la patentización cósmica
del Tiempo hecha sensible. Las formas artísticas superiores se hallan
impregnadas de temporalidad y aquellas que se enorgullecen de rei
nar en el espacio, están en éste como en un tiempo coagulado. La na
turaleza estética del Tiempo no ha sido observada por ningún filósofo,
pero ha constituido siempre un oscuro saber de los artistas creadores.
¿Qué es, en efecto, el Tiempo para los grandes inventores de formas
artísticas? Un despliegue posible de creaciones estéticas: algo estético
que oscuramente transcurre. Es también una Belleza siempre en acto
de fluencia, a través de imágenes y estructuras, que borran los límites
y los dualismos de espíritu y materia, de forma y contenido, de fuego
creador y de heladas palabras.

la música, la poesía y la danza, denunciando su procedencia cósmica,
independientemente de la intromisión de lo subjetivo.

Cuando se introdujo la metáfora del río en la noción del Tiempo
de nuestras vidas, ya se empezó a aclarar el dinamismo estético que
en sí evidencia lo temporal. Las olas del tiempo no son isócronas, la
sucesión en ellas las divide en magnitudes diferentes, según la den
sidad de belleza que arrojen en las playas del vivir. El tiempo histó
rico de los griegos y el del Renacimiento está representado en la me
moria de la humanidad como una poderosa muchedumbre de obras
de arte inmortales. Son como islas formadas por el transcurrir del río;
desde lejos continúan embelleciendo a las generaciones, lo mismo que
las estrellas que son islotes de fuego flotante en el tiempo de la eter
nidad. Los astros, primordialmente, son bellos. Después serán otras
cosas: los físicos y astrónomos descubrirán otras naturalezas en ellos,
pero antes que nada son productos puros de la Belleza inmanente
en el Tiempo.

El inconstante espejismo del Tiempo atrae con su poder miste
rioso, lo mismo en lo profundo del pozo de nuestro existir como en
la intimidad de la obra de arte. Cuando entro en el Louvre o en un
museo de Florencia, concurro a una exhibición de un Tiempo estético
petrificado: exteriormente, en la superficie de la percepción, veo lo
histórico, lo racial, la naturaleza y las formas humanas. Las atraigo
hacia mi existir, y el pasado viene al presente según mis planes y
después retorna a sí mismo como obedeciendo a un resorte elástico.
Esto ocurre en un tiempo colmado de imágenes e ideas superficiales
pero de contenido estético profundo. Más allá, yo sé que el Tiempo,
con su devenir, su evolución, su continuidad, impregna toda aquella
belleza admirada por miles de seres pensantes, productos también del
mismo Tiempo inmortal. ¿Qué es éste? Una Belleza no definible que
se cumple en una Belleza definible, a través de nuestras vidas y de
nuestras obras. En los mismos museos me detengo a contemplar los
bellos ojos o las líneas admirables de alguna viajera. La hermosura
vital de ese ser humano que cruza, resaltada por la Belleza que la
circunda, está sometida a la modulación del Tiempo. El presente, el
hoy, el fugaz instante, la definen como una culminación instantánea
de miles de olas oscuras de Tiempo estético que han venido a resplan
decer ante mis ojos en este momento, y a traerme la clave del misterio
metafísico de la temporalidad.

La duración temporal enriquecida por las alternancias, denuncia
su procedencia estética por medio del ritmo. El ritmo está presente
en las artes y en la naturaleza como una revelación solícita de la na
turaleza estética del Tiempo. Las formas rítmicas van constituyéndose
como enhebradas por el hilo del Tiempo y la Belleza, que construyen

Las olas oscuras del Tiempo se hacen conciencia en un presente
continuo que las ilumina y les da existir. Suprimido este instante en

— 94 —

— 95 —

�— S6 —
ua aiuBisui ajsa opiímjdng -jpsixa Bp saj A Buitnnji sbj anb onmnroa
araasajd nn ua Bpuapuoa uaaBq as odmaijL jap SBjnoso sbjo

•pBpijBJodniaj bj ap ootsijBjara
jap aABp bj anuaBji b A 'otuauioui ajsa ua soto situ a%wo uaoap
-uvjdsaj o optuaa uvu anb ooijajsa odtuajj^ ap snunoso svjo ap sajiw ap
oaupjwDjswi uotomntujno vun ouioo uautf^p vj 'atimjsm zvSnf ja 'Aov
ja 'atuasaud j^ "odraaij^ jap uopBjnpoui bj b Bptjainos Bisa 'Bpunojp
bj anb Bzajjag bj jod BpB^jBsaj 'Bznja anb ouBumq jas asa ap Jbiia
Bjnsonuaq wj *Bj;afBtA BunSjB ap sajqBJirapB ssauíj sbj o sofo sojjaq
soj jBjdmaiuoa b oSua^ap ata soasnm soinsim soj ug "SBjqo ssjisanu
ap A sepiA SBJjsanu ap ssjabjj b 'ajqimjap Bzajjag Btm ua ajduma as
anb ajqiurpp ou Bzajjag vn¡\ ¿ajsa sa an^? 'lBjj[orain odniaij^ orasim
pp naiqraBj sojanpojd 'sajaBsuad sajas ap 83[itn jod BpBJirapB Bza^aq
Bpoi BoSajdini 'pBpmaijuoa ns 'umon^OAa ns 'jraaAap ns uo^
p anb as o^ 'bjjb sbj^[ •opunjojd oaija^sa opiuajuo^ ap ojad
SBapi a sauaSBim ap opein^oa odmaii un ua ajjn^o ojsg
p aijosaj un b opnapapaqo oraoo onistuí is b Bujojaj sandsap
A sauBjd siui unSas ajuasaad \v auatA opBSBti p A 'Jijsixa ira BiOBq
oStbjib SB^ 'SBaBranq sbuijoj sb^ A BzapjnjBU B^ '^ioBj o\ 'ODTJOjsiq
o^ oaA 'uoioda^jad B[ ap apijjadns v\ ua 'ajuarajoijajxa :opBotjtJiad
ooijajsa oduiaij^ un ap uoiaiqiqxa Bun b ojjnauoo 'Biauajo^ ap oasnui
nn na o ajAno^ p na oj^ua opuBn[) *ajJB ap Bjqo ^\ ap p^piunjuí Bi
na onioo jpsixa ojjsann ap ozod pp opunjojd oj ua ouisini o\ 'osoij
-ajstm japod ns uoo aBJiB odraaij^ pp omsifadsa a^uBjsuooui ^^

p ua
i Bzajpg bj ap sojnd eojonpojd uos Bp^u anb sajuB ojad
^p ua SBzajBjnjBu sbjjo UBJijqnosap souiou9JisB A sooisjj eo\ :sbsod
sbjjo uBjas sandsaQ "soipq uos 'ajuarap^ipjouiijd 'sojjsb so^ 'pEpiu
-jaia bj ap odnraii p ua ajuBjo^j o^anj ap sajo^si uos anb SBjpjjsa sb^
anb orasiui o\ 'sauopBjauaS sb^ b opuapa^pqma uBnmjuoa eofaj apsap
íojj pp jjjjnosuBjj p jod sbpbumoj sBpi otnoD uog •sapíjoraui ajJB ap
sBjqo ap ajqmnpauamn Bsojapod uun onioa pBpiuBmnq bj ap bijout
-ara bj u^ opBiuasajdaj Bjsa ojnaimioBnajj jap ja A so^au^ soj ap oau
-o^siq odinaij 13 'Jtata jap SB^Bjd sbj ua uafojJB anb szajjaq ap p^pis
-uap bj un^as 'saiuaiajip sapniíu^BUi ua ^piAjp sbj SBjja ua uoisaans
bj 'sBuoio^st uos ou oduiau jap sbjo s^^ 'jBJodmai oj BpuapiAa rs ua
anb ODTj^jsa orasirasnip ja jbjbj^b b ozaduia as bX 's^piA SBjjsanu ap
jap uppou bj ua oij jap BJojBiam bj ofnpojjuí as
•

?

'OApafqns oj ap uoistuioj^ui bj ap ajuauía^naipuadapni
'BDiuisoa Biauapaaojd ns opuBpunuap 'Bzusp bj A Bisaod bj 'Baisnuí bj

uaXnjjsuoa anb 'szajjag bj A odmaij^ jap ojiq ja jod SBpBjqaqua oraoo
asopuaÁnjtisuoa uba SB^ttnju sbuijoj 8B^ 'odmaij^ jap B3i;a^sa BzajBjn^
-bu bj ap B^pjjos uopBjaAaj Bun omoa BzajBjniBu bj ua A sa)JB sbj na
aiuasajd Bisa oui^ij j^ -omiu jap oipara jod Bouajsa Bpuapaaojd ns
Bpunnap 'sBpuBUJa^jB sbj jod sppanbijua [Bjodmaj uppBjnp Bq

q
SBpBjaq ap A
o^an^ ap 'opmaiuoa A buuoj ap 'BtJajBra A njijjdsa ap somsijBnp soj A
satiinjj soj UBjjoq anb 'SBjn^anjisa A sau^Seini ap saABjj b 'Bpuanj^ ap
ojob aa ajduiais Bzajjag Bun uaiqraBj sg -ajjnasuBj} gju^uiBjnaso anb
ootjajsa oSjb :sBOT}ajea sanopsaja ap ajqisod anSaxjdsap u^^ ¿sbqijsijjb
sbuijoj ap sajoiuaAui sapuBj^ soj BJBd odmaij^ ja 'o^aaja n^ 'sa an)?
•sajopvauo snjsniv soj ap uaqvs ounoso un aj. dw.ats opmtpsuo^ vt( ouad
'ofospjif unüxnu uod vpnajasqo opts vy ou oduiaij^ jap oopajsa vzajvunt
-vu vq -opBjn^Boa odiuaij un na oraoa ajsa ua UB^sa 'opBdsa ja ua jbu
•pj ap uaaajjn^jona as anb SBjjanbB A pBpijBJodmai ap SEp^uSaadrar
as sajoijadns SBOtjsijjB sbuijoj sb^j 'ajqisuas Bipaq odiuoij^ jap
uopBzijuajBd bj boisiuh bj jas apand uaiqnie) ojad ^B^imsoa
bj na njujdsa jap noisaauíui bj ua Boisnin bj ap Bpuapuaa
bj oía jansquadoqag -oaijaisa oj ap X jBJodmai oj ap uopBaij^
-uapi bj Bjja ua buijijuoo ag -jejoduiaj oj ap Boijajsa BDisijBjaui enn
sa ijDBg ap Boisnin B'j •BDijajsa BzajBjnjBu ap ajuB^suoo nniuoD ougis
un aua^ anb uoisaons Bmi ua BpunuB as osjaAinn jap pBpijBaj b^j
•Bzajjag bj ap BoiuiBnip buijoj vj ¿odraaij^ ja sa an^)? -jaíiáappiajj
A ujisnáy uBg b aiuarajBnSx oíbjjb anb oija^sira ubj^ ja japuajdnio^
BJBd buoj^bjsijbs buxjoj Bun onioa ojuaiintpuajua jb asjauodmi aaajBd
odniaij^ jap Bapa^sa BzajBjnjBU wj ¿Bzajjag bj ap saABj} b odraaij^
ja JBaijdxa jbjuojui ou anb Jo^? "BjJBJiinpB o BjjBaja BJBd JBajdraa
soraaqap anb oduiaij^ jap BJnjjoj bj JtJjns aasq son 'a^januí Bj^sanu
jod ajdmais BpBZBuainB 'Bjqo bj ap Bzajjag b^j 'uoijsana bj b ajuan
-Buuad pBppijBtUBjp ubSjojo aj 'jxjsixa jap Bpua^uiiuoa bj A pBpp
-BSnj b^j -Bzajjag A odraaij^ :somaj^xa sop sosa na opBjjaaua Bjjeq as
'ajjB ja ajqos bjiabjS anb oj opoj 'jbzb ja 'ouijsap ja 'a^anor bj 'BpiA
bj :jb3J3 ja A jpsixa ja opoj sapspijsaj seqniB ua uBJiuaauoa sajop
-Baja sb)si)jb scj -Bzjanj jBnSí uoa ojjaq oj ap A jBJodniaj oj ap noiov%
-uBuii bj a^uais uozbj b^j -jBnjaB ajqmoq ja BJBd sajuBiJodrai sbui soatj
-Bjnaadsa SBinajqojd soj uaÁn^psuoa soiuimop soquiB anb uoisnjauoa
bj b araoAajj 'oduiai^ ja A Bzajjag bj ap BAisaans uptaBjipara B^

•^piA ap sbuijou sns ap oipara jod auodnri as A aaajBds ppj
ap Bapi bj bX 'sozoqsa sopiuiji na Bas anbun^ 'ojsa ajjnao SBuads
•soaij9sojij A soouijod 8Braajsi8 o sBipamoa j^aja uap and anb ap 'sp
soj anb oj uaoouoo anb ap 'uBsuaid anb ap najeojad as ou sajqinoq
soj ojub^ ua uos íkj ¿Bpuajsixa ap sbuijoj BBaijuapi uog? *ojap ja ua

�que escribo, todo mi Tiempo pasado y futuro se derrumba. No puedo
saber lo que ocurrirá luego; sólo sé que en alguna forma lo encon
traré como preestablecido después en lo que me ocurre ahora. ¿No es
hermoso que esto sea así? ¿No existe un orgullo estético en el pensa
miento cuando medita sobre estas verdades de experiencias tan sim
ples? ¿Las obras artísticas no obedecen igualmente a tal proceso? Al
crearlas el hombre no capitula ante ninguna forma a priori: el poema
y el drama toman direcciones imprevistas y libres. Nadie puede pre
ver una Divina Comedia ni unos dramas de Shakespeare, anticipables, desarrollables según un propósito determinado. El secreto de
las artes coincide con el secreto del Tiempo: una misma esfinge
sonríe en el fondo del instante y en el ritmo de los cantos. La memoria
en lo temporal es lo histórico en las artes. El pasado está muerto para
el artista en el instante de crear: las obras clásicas y renacentistas
dejan de vivir y resplandecer y sólo un imprevisible presente inicia
sus desarrollos hacia un futuro de tinieblas. Lo que sostiene todo ese
trabajo de la intimidad humana es la vida suspendida en la magia
del Tiempo presente.

¿Cómo se expresa la dinámica estética del Tiempo? En la con
ciencia del individuo, sobre la superficie oscura del devenir vital, en
su borrosa fugacidad primaria, se percibe algo así como un resplandor.
¿Es el conocer, el vivir, el dejar de no ser... ? La duración se va
haciendo estética entonces y sólo por eso ya el existir es soportable
y adorable. Pero tanto como ese dato primitivo estético, el Tiempo
expresa el fluir que todo lo borra. Lo bello se constituye para dete
nerlo y como es la primera manifestación colmada o perfecta, irradia
su poder y se erige en el monarca de todo principio.

lo rodea. Por ello el Ser tiende a permanecer en el Ser, y no le con
cede realidad a la negación del ente, ni a la presencia de la muerte.
La idea de la eternidad acude a la inteligencia humana por virtud
de este afán estético de vivir constituyéndose en la promesa del goce
infinito de la Belleza espiritual.

•

*

Lo que resulta evidente entonces es que el sentimiento de la
Belleza, no es extranjero a la naturaleza íntima del Tiempo. ¿Qué
sentido tiene el Tiempo sin esa noción agradable de Ser, sin ese dato
estético de vivir, de conciencia oscura que tiende a la claridad? Todo
eso, en estado natural y normal es estético, y algo de ello vieron
Guyau y los vitalistas y los partidarios de la einfühlung, pero se atur
dieron con las proyecciones objetivas y sensibles de lo bello y olvi
daron que ya en el Tiempo venía anteriormente dándose la prioridad
pura de lo estético.

El Tiempo es para el hombre pensante, más que la dimensión
de su existencia y más que la advertencia inevitable de su muerte.
El yo consciente intuye al Tiempo por encima de las contingencias
del vivir individual. El Tiempo denuncia más que el pasar sin tér
mino ni sentido, el arrollarse y desintegrarse de su vellón sutilísimo
en los telares de la conciencia. El huir tan fugitivo de los días se pre
senta doloroso para el hombre cuando éste, sumergido en intereses
y cosas, riquezas y goces, olvida el primario carácter del Tiempo, su
vital tono hedónico y la Belleza inmanente que lo engendra.

*
*

*

La actualización del Tiempo en el presente siempre variable de
la conciencia, junto a su inefable noción de vivir, de ser, proporciona
un dato primitivo de carácter estético. El vivir es algo hermoso en
ese instante fugaz y mínimo. Lo agradable de tal información ele
mental constituye el signo de nuestra espiritualidad, por el conoci
miento implícito en él. Por encima de tal información estética, el ser
pensante sostiene la arquitectura de su personalidad, su cultura, su
historia, su expansión en el universo. El Tiempo, desde su fluencia
continuada nos ofrece la flor de la luz y del existir, y proyecta esa
belleza inmanente en el universo circundante.

Las experiencias fundamentales del Tiempo son estéticas. Tien
den a valorizar estéticamente el existir del hombre y el mundo que

En el transcurrir de mis meditaciones sobre el Tiempo llegué
fatalmente a un instante en que comprendí su unidad con la Belleza.
Me di cuenta de que la génesis de la idea de bello coincidía con el
conocimiento de lo temporal y que ambas naciones son absolutamente
inseparables en su origen y desarrollo. La Belleza dejó de ser pro
piedad de los objetos y las obras, para coincidir en la dimensión
temporal de las mismas, constituyéndose en una realidad ontológica.
Las ideas platónicas en su afán de emanciparse del Tiempo, no hi
cieron más que patentizarlo bajo las categorías de eternidad y per
fección. Pero descendiendo de ellas al sujeto ^que experimenta las
imágenes sensibles de los objetos denominados bellos, se descubre
en éstos y en la conciencia del artista que los creó, la comunión de la
fluencia del Tiempo con la percepción desnuda de la Belleza. ¿Por
qué la Belleza física de los seres depende para nosotros de las mu
danzas del Tiempo? Sencillamente, porque ambas son una misma rea
lidad. ¿Por qué el artista quiere vencer al Tiempo? Porque ha in-

— 96 —

^ 97 —

�anb opunuí p A ajquioq ¡ap jpsixa p a^uauíBapaisa jbzijo^ba b uap

-ui Bq anb-io^ ¿odraaij^ jb J^auaA aaamb bibijjb ja anb joj? *pBpij
-B^J sumar Bun nos SBqun? anbjod 'ajuatuBjjpuag ¿odraaij^ Jp

— 96 —

— ¿6 —

"na!X 'SBDpajsa uos odraaij^ pp sapjuauíBpunj SBiauaijadxa

-nra sbj ap bojjobou BJBd apuadap sajas so[ ap Baisjj Bza[jag BI ^
joj? -Bzajjag bj ap Bpnusap uopdaajad bj uoo odmaijL jap Bpuanjj
bj ap uoiunuioa bj 'oaja bo^ anb b^sijjb pp Bpnapnoo bj na A sojsa na
ajqnasap as 'sojjaq sopBuiurouap soiafqo so[ ap sajqisuas saua^erat
sbj Bjuaunjadxa anb oiafns jb sejja ap opuaipuaasap OJtaj 'uopaaj
-jad A pBpinjaja ap BBjjoSajBO sbj ofeq ojJBziiuajBd anb bbui uojaia
-iq ou 'oduiaij^ pp asjBdpnBina ap ubjb ns na SBDiupiBjd SBapt sb'j
•boiSojojuo pcpi[Baj Bun ua asopuaAnjijsuoo 'sBinsim sb[ ap [Bjodinaj
uoisuaunp b[ ua jippuioa BJBd 'BBjqo 8B[ A sojafqo so[ ap p^paid
-ojd jas ap ^fap Bzajpg B^ -o^ojjssap A uaSxjo ns ua sajqBJBdasui
ajuatuBjn^osqB nos sauop^u BBquiB anb A pjodraa^ o[ ap ojuaimpouoa
p uo^ Bippuio^ ojpq ap Bapi b^ ap sisaua^ v\ anb ap B^uano ip aj^
•Bzaipg b^ uod p^piun ns jpuajdraoa anb ua ajuBjsui un b
anaj[ odinai^ p ajqos sauopBiipaui siui ap Jijjn^susj^ p ug

•Bjpua^na o\ anb aiuauBtnuí Bza^pg bj A o^iuppaq ouo^
ns 'odraaij^ pp jajoBj^a oiJBniíjd p epiAjo 'saooS A BBzanbiJ 'sbsod A
sasajaiui ua opiSjauíns 'ajea opueno ajquioq p Bjsd osojo[op Biuas
-ajd as BBtp 8o^ ap OApiSnj ubj Jinq ^g -BionaiDuoo B^ ap sajBp^ soy ua
oniisijuns u^ipA ns ap asjBj^aiuisap jÍ asjB(|;ojJB p 'opi^uas m ouira
-jai uis JBSBd p anb sbui Biaunuap oduiaij^ ^3 -[^npiAiput jiaia pp
BBpuaSuiiuo^ sb[ ap Buipua jod odtuaij^ ye ajínjuí ajuapsuoa oA jg
•aijanuí ns ap a^qBjiAaut BpuajjaApB b^ anb bbui A Bpuaisixa ns ap
uoisuauíip bj anb sbui 'ajuBsuad ajqmoq p BJBd sa odraaij^ ^g

o{ ap Bjnd
ppv\ asopuBp ajuauíJOijajUB BjuaA odraaij^ p ua vA anb uoJBp
-iajo A ojpq o\ ap sa^qisuas A SBAijafqo sanoiooaÁoad ^v\ uoa uojaip
-jn^B as ojad 'Sunmnfuia v\ ap soiJBpijJBd so^ A sbibi^biia so^ A nB^n^
uojaiA ojp ap o^[B A 'o^ija^sa sa [buijou A ^jnjBu opBjsa ua 'osa
PX ¿PBP!JBP BI B 3PU3íl aní) Bjnaso Bpuapuoa ap 'jiata ap o^ijajsa
o^sp asa uis 'jag ap a^qBpBjSB uopou Bsa uis oduiai^ [a auaij opijuas
an^)? -odraaij^ [ap Binijuí Bza^jn^Bu b^ b oaafuBjjxa sa ou 'Bza^pg
B^ ap ojuaitnijuas p anb sa saauoiua ajuapiAa Bjjnsaj anb o'j

•^Bn^iJídsa Bza^^ag B^ ap ojiuijui •
aaoS pp Bsauíojd b[ na asopua^njiísnoa jiaia ap oaijajsa ubjb ajsa ap
pnjaiA jod BUBuinq Bpua8ipiui B[ b apnoB p^pinjaja B^ ap Bapi -B^
•ajjanuí v\ ap Bpuasajd b^ b iu 'a^na pp uopBÍ^au B^ b pBpipaj apao
-uoa a\ ou A 'ja p ua jaaauBUMad b apuai^ jag p o[¡a joj 'Bapoj oj

pp osjaAiun p ua a^uauBuiui
Bsa Bj^aÁoad A 'jijsixa pp A zn^ B| ap jo[j ^\ aaajjo bou p
Bpuanjj ns ap^ap 'odraaij^ ^g -osjaAiun p ua uoisusdxa ns 'Bijojsiq
ns 'Bjnipna ns 'pBpi[Buosjad ns ap BjnjaajmbjB bj auapsos aiussuad
jas p 'Baijajsa uppBuuojuí jbj ap Binpna jo^ -p ua o^pi^dun oiuaim
-pouoo p jod 'pBpi^miJtdsa Bjjsanu ap ou^is p aXnipsuo^ jejuaui
-ap uopBuuojuí [bj ap a^qspBj^B o^ -ouiiuiui A z^Snj ajuBjsui asa
ua osonuaq o^[b sa jiaia [g -oa^aisa j31^bjbd ap oApiuijjd ojBp un
Buopjodojd 'jas ap 'jiaia ap uopou ajqBjaui ns b ojnnf 'Bpuapuoa b[
ap a^qBWBA ajdmais a^uasajd [a na odmai^ [ap uopBzipnjaB B^

•oidpuwd opoi ap bojbuoui p ua aija as A japod ns
ji 'Bjoajjad o Bpciujoa uoioBjsajtuBiu Bjauíijd B[ sa omoa jÍ o[jau
-a^ap BJBd ajCnjijsuoa as O[[aq 0^ -Bjjoq o[ opoj anb Jin[j [a Bsajdxa
odiugij^ [a 'oopajsa OAi^iiuod oiep asa ovaoo ojubj ojaj -a[qBJopB A
3[qB)Jodos sa Ji^sixa [a vA osa jod ojos A saauojua B^uajsa opuapeq
ba as uppBjnp vj ¿•••jas ou ap aBfap [a 'jiaia p 'jaoouoa p sg?
•JopuB[dsaj un oiuoo isb o^[B aqpjad as 'BijBuiijd psppBánj Bsojjoq ns
ua '[b^ia jiuaAap [ap Bjn^so api^adns b[ ajqos 'onpiAipui [ap spuap
-uoa B[ ug ¿odraaijL [ap BDpajsa B^uuBuip b[ Bsajdxa as

'a^uasajd odinaij^ [ap
biÜbui B[ ua Bpipuadsns BpiA B[ sa Bneuinq pepiuiijuí: b^ ap oÍBqBj)
asa opoj auapsos anb O'j 'sojqajuj? ap ouninf un wiowtf sojjojuosap sns
morui ajnassjd ajqisicia^diui un ojos A jaaapus^dsaj A jiaia ap usfap
sBjsijuoaBuaj i 8B3iSB[a SBjqo sb[ :jBaja ap ajuBjsut [a ua b^sijjb [a
bjb¿ ouanm B^sa opssBd [g -sa^jB bb[ ua oaijoisiq o[ sa ¡Bjodtna; o[ na
vj "sojuBa so[ ap oiujij [a ua A aiUBjsui [ap opuoj p ua ajjuos
Biusuu Bun lodmai^ [ap ojaaoas [a uod apiauíoa sa^jB sb[
ap ojajoas [g -opBuiuijajap o^is^dojd un unSas sa[qB[[ojJBsap 'sa[qBd
-pijuB 'ajBadsa?jBqg ap seuiBjp soun iu BipauíO^ buiaiq Bun j^a
-ajd apand aipe^^ Ésajqi[ A SB^siAajdun sauoioaajip ubuioi Bra^ap [a A
Buiaod p :ijoijd b buzjoj Bunáuiu 3)ub BjnjtdBD ou ajqmoq [a sb[jb3jd
[y ¿osaaojd [bj b ajuaui[Bní^i uaoapaqo ou 8Bai}sj;jB SBjqo sB^? ¿sa[d
-mis ubi BBpuaijadxa ap sapspjaA SBisa ajqos B^ipatn opusna ojuaiui
-Bsuad p ua oaija^sa o[[nSjo un ajsixa o\[? ¿isb bbb ojsa anb osouuaq
sa o^j? -BJoqB ajjnao ara anb o[ ua sandsap oppajqBjsaajd omoa ^jbjj
-uoaua o[ buijoj BunS[B ua anb as ojos íoSanj Bjijjnao anb oj jaq^s
opand o^[ -Bqmnjjap as ojnjnj A opBsed odutai^ ira opo^ 'oqijasa anb

�tuído sin saberlo su carácter estético, sin el cual la obra de arte muere
al instante.

Llegué al convencimiento de que toda aprehensión estética es co
nocimiento simbólico del Tiempo. En la imposibilidad de poseer
representación mental concreta de éste, con anterioridad a sus formas
de pasar, de dividirse en estados, de presentarnos irreversibilidad,
confundimos nuestra vitalidad con un goce estético de la misma. Ahí
se halla el nacimiento de la noción de lo bello que descubre más
tarde la realidad de la Belleza ideal, constituida como una marea
por las olas innumerables de los instantes.

Heidegger culminó la estimación ontológica del Tiempo al colo
carlo en el centro de toda indagación sobre el ser. La cuestión se halla
hoy en pleno desarrollo, desde las obras de Bergson y Husserl, hasta
los últimos trabajos de Lavelle (Du temps et de Veternité) en el do
minio de la filosofía. Las ciencias, por su parte, enfocan el problema
de la naturaleza del Tiempo en infinidad de investigaciones mate
máticas y físicas. En ningún lado se establece sin embargo la vincu
lación del Tiempo con la Belleza, o de los fenómenos estéticos con
los datos temporales. La primordial afirmación que se debe hacer es
que el Tiempo se hace presente en la conciencia como algo estético. Y

Tiempo en todos los laberintos de la Belleza. La esencia del existir
consiste en este detalle mínimo: poder ser. Las posibilidades infinitas
de ser se concretan en una sola finalmente. En mi existir. Las demás
son imposibles. Sólo puedo realizar una posibilidad de ser. Y bien.
Esto es soportable porque es algo bello en sí. Es bello ontológicamente que el Ser sea y que la Nada no sea. Más que la lógica nos
dice algo al respecto la estética. Igual ocurre con el crear y con la
contemplación de lo bello. La esencia del crear consiste en poder
crear con belleza. En todo: nadie quiere engendrar monstruos o pro
hijar fealdades. Y bien, la creación estética presenta posibilidades
infinitas, pero sólo es realizable de una manera: este cuadro, esta
sinfonía, este templo. Las creaciones se limitan a una sola especie
de obras, o a una obra en conjunto, con un sello propio de indivi
dualidad. Después se acumula todo ese proceso trágico y bello en
un nombre: Hornero, Beethoven, Goethe. ¿En qué categoría final
permanecerán esos nombres? En la del Tiempo. ¿Cómo quedarán?
Como entes de Belleza. Por todas estas evidencias confirmo el hecho
de que, tanto en lo que se refiere con las intuiciones primordiales,
como en lo que revelan las experiencias sensibles complejas, como en
lo que confirman las valoraciones históricas y culturales, como en lo
que trasciende de la problemática metafísica, existe una identifica
ción secreta, indisoluble, esencial, entre lo estético y lo temporal y
que es posible que sólo se pueda conocer algo del Tiempo a través
de la Belleza implícita en él.

que jamás pierde ese carácter. Están allí implícitos los datos siguien
tes: el tono hedónico, la irracionalidad, la sorpresa, el misterio, la
vinculación solidaria e indisoluble con el vivir... El ser se siente
durar y vivir estéticamente. Por eso vive y no renuncia jamás a ello,
hasta que su naturaleza se oscurece o perturba. El Tiempo es algo
bello en sí: por lo que encierra como hecho, por su pasado, por las
promesas de su porvenir. Los millares de fuerzas y de mundos que
resplandecen en la grandeza del firmamento estelar giran confundi
dos en una duración colmada de Belleza. También Tiempo y Belleza
constituyen el patrimonio irrenunciable de la inteligencia humana.
No se concibe un ser inteligente sin la gravitación del Tiempo en sí
mismo y sin la noción de la Belleza que lo subyuga. El atrevimiento
de vincular lo estético y lo temporal, y de tratar de comprender algo
sobre la naturaleza del devenir del Tiempo confundiéndolo con la
problematicidad de la Belleza, se me presenta con nitidez desde hace
años, como fruto de la experiencia del mundo y de la locura de
crear algo. Lo bello es durable, lo bello es eterno; tiene que ser así.
La fugacidad misma es estética. El instante que se vive más es el que
proporciona el éxtasis estético de ser. Ambos extremos se presentan
enjoyados de una irracionalidad subyugante para el artista creador.
El Fausto de Goethe lo proclamó al constituirlo en clave de sus pro
blemas mundanos. Y la poesía y la música modernas tanto como la
filosofía, han acentuado firmemente la presencia ontológica del

Todas esas estrellas que contemplo esta noche desde un campo
de Cerro Largo, se hallan flotando en un Tiempo errante que se me
aparece inmóvil como una tiniebla coagulada. Mis ojos no logran
detener el proceso de mi pensamiento con sus engaños sensibles. No.
Allí está el Tiempo dándome la imagen de la eternidad y del instante
en el mismo acto. Pero si analizo bien lo que coexiste allí y en mí
mientras observo ese cielo, me doy cuenta de que es la conciencia
de su sublimidad y su belleza. De igual suerte que los astros, nuestro
existir personal se halla suspendido en un Tiempo que lo impregna
y lo rodea por todas partes. En ese sentido me parezco a los témpa
nos del océano; el agua los constituye en lo íntimo y los arrastra en
sus corrientes. Así, no hay duda: estoy en un Tiempo infinito del
cual gozo una mínima parte. He dicho gozo porque es así. Podría
decir vivo, tomo conciencia, poseo. Pero si analizo bien, si consigo
determinar un estado simple, de conciencia rápida, lo identifico con
un placer diferente de todos y que es la más mínima presencia de
lo bello que se me revela. Tiempo y Belleza son una misma reali
dad; no pueden explicarse, ni siquiera comprenderse el uno sin la
otra. La mayor o menor intensidad del Tiempo se marca en el es
píritu por un cambio que se traduce como una noción de placer o
desplacer estético. No se trata además de que anote un simple dato
subjetivo, personal, discutible, al destacar en mi interior la intuición

98

— 99 -^

�-^ 66 ^^
— 86 —
uoioinjuí bj joija^uí tai na jBaBjsap [6 'ajqt^nosip 'j^uosjad 'oApaf
ojep ajdmis un aiouB anb ap SBUiapB bjbj} 99 o^[ 'oaiiaisa jaaBjdsap
o ^a^Bjd ap uoiaou Bun omoa aonpBj^ as anb oiquisa un aod njiaid
-89 ja ua bdjbui as odtuaij^ jap pepisu^iui aouaiu o joábui b^ *jjo
^ tns ow ^a asjapuajduioo vjambts vu 'asjvotjdxa uapand ou ipvp
-ijvaj. viusnu vun uos vzajjag A odiuatj^ •vjaaaj aiu as anb ojjaq oj
ap vtouasajd vummu sviu vj sa anb A sopoj ap ajuajafip jaovjd un
uoo oot^^uapi oj 'upidvj viouaiouoo ap 'ajduijs opotsa un uvuituuojop
oi^tsuoo is 'uatq ozipnm is oxa¿ "oasod 'Biouapuoa orao} 'oaia jiaap
Bjjpoj -isb 8a anbjod ozoS oijaip ajj ^aj^Ed Btniuita Bun ozoS jBna
jap ojiuijui odmaij^ un ua ^ojsa :Bpnp A^\^ on 'tsy 's^inaujoo sns
ua bj^sbjjb soj Á ouiijur o[ na aÁnjijsuoo so| BiiuB ja íouBa^o \ap sou
-Bdraaj so^ b oozajBd ^ra opijuas asa ug -sajjBd sBpoj jod Bapoj o^ Á
Biiáo.iduii o^ anb odniai^ un ua opipuadsns b^bi{ as puosjad ai;sixa
o.ijsanu 'sojjsb so[ anb ajjans j^BnSí aQ "Bza^jaq ns Á pBpiuii^qns ns ap
Biouorouo^ bj sa anb ap Bjuan^ iop am 'opio asa OA-iasqo sBj^uaiiu
jui ua Á j[{B a^sixaoa anb o[ uaiq ozijbub is oja^ -ojob ouisiui ja na
ajuB^sui pp Á peptuja^a b^ ap uaBiui b^ ouiopucp oduiaij^ p Bjsa juy
•oji^r •sa^qisuas souB^ua sns uo^ ojuaiinBSuad ^ur ap osaoojd p jauajap
ubjSo^ ou sofo sij^f "BpBfnSBoa B^qaiuii Bun ouioa ^iaouiui aaajsde
ara as anb aiuBjja odraaij^ un ua opuBjojj uB^p^q as 'oS^b^j ojja^ ap
oduiBa un apeap oqoou Bjsa ojduiajuoa anb SB^pjjsa SBsa

•ja ua niioijduLi vzajjag vj ap
saciojj n oduiaij^ jap oSjn jaooitoo npand as ojos anb ajqjsod sa anb
X jDuodutaj oj Á ooiiajsa oj aiiua 'jviouasa 'ajqnjostpwi 'vjauoas uoto
-voifjtuapi vun ajsixa 'BaisjjBjaui BoijBuiajqojd bj ap apuaiasexi anb
o[ ua ouioa 'sa^Bjn^[np A SBaiao^STq souoiobjo^ba sb[ ubuutjuoo anb o[
na ouioo 'SBÍa^duioD sayqisuas sBiauaijadxa sbj uBpAaa anb o^ ua oraoa
'sajBip-iomijd sauoionijuí sb[ uoo aaoijaj as anb o[ ua o^ue} 'anb ap
oqoaq ja ouui^uoa SBiouapiAa SBjsa sspoi joj -Bza^pg ap sajua
¿UB^Bpanb OU19^? 'oduiai^ pp bj ug; ¿sajqraou sosa
[butj BiJoSajB anb u^? 'aqjao^) 'uaAoqjaag 'oaamojj :ajqmou un
ua o[pq Á ooiobjj osaaojd asa opoj BjtuunoB as sandsaQ 'pspip^np
-lAipui ap oidojd ofps un uoa 'oiunfuo^ ua Bjqo Bun b o 'SBjqo ap
aioadsa bjos Bun b ub^ioii^ as sauoia^aja sb^j -ojduia; atsa 'biuojuis
B}sa 'ojpBno aisa iejoubui Bun ap a|qBzi^B3j sa o^os o^ad 'sb^iuijui
sapBpijiqísod Biuasajd BOTjajsa upiaBaaa bj 'uaiq j^ 'sapEpiBaj
-ojd o sonjisnom jBjpuaáua ajainb aipeu :opoj ug -Bzajpq uoa
japod ua aisisuoa JBaJD pp spuasa vj 'ojpq o[ ap uopB[draajuoa
B[ uod Á JB3J3 p uoa ajjnao ^nSj 'Borjaísa b^ ojoadsaj jb op^ aoip
sou bdiSoj E[ anb ss^¡[ 'Bas ou BpBj(^ b^ anb Á ^as jag p anb a^nain
-BOtSo^ojuo o^pq sg -is ua o^pq oSjb sa anbjod a^qBj^odos sa o^sg
•uaiq j^ uas ap pEpi^iqisod Bun jbzi^B3j opand o^^g 'sa^qísodint uos
sBuiap sb^ -jiHsixa tui ug 'aiuanqBuij bjos Bun ua uBjaaauoa as jas ap
SE^iuijuí sapspijiqísod sb^j -jas japod :omiuiin ajje^ap ajsa ua ajeisuoo
pp Biauasa ^J -Bza^jag bj ap 8o^uuaqB[ so[ sopo} ua d

pp B3iSo[ojuo Biauasajd bj aiuamanuij opBnjuaoB nBq 'bijosojij
bj ouio^ ojubj seujcapooi Baisnra bj A Bisaod bj j^ -souspunm' SBtuajq
-ojd sns ap aABja ua ojJinjijsuoD jb oniEjoo-id oj aqiao-Q ap ojsnnj jg
•jop^ajo bisijjb p Bjed a^u^Sn^qns pBpi[FuoioBjji can ap sop^Aofua
uBjuasajd as souiajjxa soqray miae ap oaijajsa sisbjx^ p Buopjodojd
anb ¡a sa sbui ^aia as anb ajuejsai jg •vottaisa sa viusyw popioognf vq
•tsv xas anb auap iouxa%a sa ojjaq oj 'ajqvunp sa ojjaq o'j -oSjv maio
ap vunooj vj ap X opunui jap viouauadxa vj ap ojnuf ouioo 'soyv
aovi{ apsap zaptyiu uoo vjuasajd aui as 'vzajjag vj ap popiotfouiajqoud
vj uoo ojojnimpunfuoo odtuatj^ jap jiuaciap jap vzajvuntvu vj auqos
oSjo uaptia^duioo ap jv^vj$ ap A 'jvuoduiat oj A oot%a^sa oj jmjnoum ap
otuatuimautn j^ •B¿n¿íqns oj anb Bzajj^g bj ap uopou bj uis A otnsitn
ts ua odtnaij^ jap uoiobjiabjS bj uis ajuaJíijajut jas un aqiono^ as o^¿
•BUBiunq Btaua^ija^ui bj ap ajqeiounuaxii oiuoiuiJjBd p ua^njpsuoa
Bzajjag A odurai^^ uaiquiBj^ 'vzajjag ap vpouijoo uptovunp Bun ua sop
-ipunjnoa ubjiS jBjajsa ojuauíBuurj jap Bzapusj^ bj na uaaapuBjdsaj
anb sopunta ap A SBzjanj ap sajBjjtm sorj -jiuacuod ns ap svsauioud
svj uod 'opvsvd ns uod 'ouoau ouioo vuuapua anb oj uod :is ua ojjaq
oSjo sa oduiai^ j^ •vqj.ntuad o aoaunoso as vzajvjntvu ns anb msnu
'ojja v svuinf viounuaj. ou A anta osa joj •ajuatuvotjajsa umia A uvunp
ajuats as uas j^ • • 'Jtain ja uoo ajqnjosiput a mjnptjos itpiovpioum
vj 'oiuajsiui ja 'nsaj. da. os vj 'popijnuotovjji vj 'ootuopay ouo% ja isat
-tiamSts sojvp soj sotiorjduit tjjv uvjs^ 'uatopjvo asa apuatd svuivf anb
^[ -oonatsa oSjo oiuoo mouaiouoo vj ua atuasaud aovu as oduiatj^ ja anb
sa jaovv aqap as anb upiovuutfo jvvpjouiijd vj 'sajvjoduiat sojvp soj
uoo soopatsa souauipuaf soj ap o 'ozajjag vj uoo oduiai^ jap uptooj
-noum vj oSjoquia uts aoajqvjsa as opvj unSuiu u^ -sBaisjj A sBapBtn
-gjBui sauopBáijsaAut ap pBptaijuí ua odmaij^ pp BzapjnjEU bj ap
Buiajqojd ja ueoojua 'ajjB¿ ns jod 'SBtouaw SB^ -b^josojij bj ap oiuiiu
-op ja ua (^nujataj ap ja sdutaj n(jj ajjaAB1^ ap sofBqBJj somijjn soj
bjsbij 'jjassnjj A nosSaag ap sejqo sbj apsap 'ojjojjesap ouajd ua ^oij
bjjbij as uoijsana wj -jas ja ajqos uoioBSBpui Bpoj ap ojju^d ja na ojjbj
-ojoa jb odniaij^ jap boi^ojojiio uoraBinpsa bj ouiu^na jS^

•sajuBjsui soj ap sajqBjamnuut sbjo sbj jod
Bun oraoo Bpjnjtjsuoa 'jBapi Bzajjag bj ap pBptjBaj bj apjBj
sbui ajqn^sap anb ojjaq oj ap uoioon bj ap ojuairaiaBu ja bjjbij as
iqy -Buistai bj ap oapaisa aooS un uoo pBpijBjiA Bjjsanu somipunjuoo
'pBpijtqtsjaAajjt soujB^uasajd ap 'sopBjsa ua asjjpiAip ap 'jBSBd ap
SBoiJoj sns b pBpiaoiJ3}UB uoa 'ajsa ap BjajouoD jB^uaní uoiDB^uasajdaj
jaasod ap pcpijiqísodrai bj ug 'oduiaij^ jap oaijoquiis ojuaiuiiaou
-oa sa Barja^sa uoisuaijajdB Bpoj anb ap o^uaiini^uoAUOo jb aní&gt;a[rj

ajanuí ajjB ap Bjqo bj jBno ja ais 'oaijajsa

i jb
ns ojjaqBS uis oprnj

�de una duración estética, y que de ahí ascienda a explicarla por pro
cedimientos psicológicos. Se trata de reconocer en el dato inmediato
del existir consciente la presencia de un Tiempo universal, objetivo,
ontológico, idéntico en naturaleza y existencia a una Belleza universal,
objetiva, ontológica.

La dialéctica del Tiempo, como la dialéctica de la Belleza, son
imposibles de concretar. Carecen de expresión lógica y se envane
cen de pertenecer a los procesos plotinianos de la intuición, desple
gándose más allá del imposible discurso. Pero puédese recurrir al
símil. Es frecuente admirar las montañas según dos vertientes muy
distintas. De un lado existe un jardín interminable, con climas y tie
rras ardientes o templadas, con lluvias y granjas. Del otro lado de
la montaña se extienden zonas inaccesibles, peñascos y nieves, abis
mos, tesoros de materiales para monumentos o edificios, incitaciones
al heroísmo y a la muerte. Sin embargo, esas dos vertientes forman
una sola magnitud o un solo sistema. La unidad se halla en un vér
tice inaccesible por las tempestades y las nieves y en las estructuras
invisibles de la entraña de la tierra. Tal es el caso, me parece, de
la Belleza y del Tiempo. Lo problemático de ambos, a pesar de sus
diferencias en lo superficial, los une. La imposible dialéctica de su
ontología, la cerrada tiniebla de su conocimiento, la variedad de sus
riquezas objetivas y la raíz de sus vivencias, la simplicidad de sus
actos sublimes y la complejidad de sus desarrollos en la persona y
en la historia, todo coincide en unificar las dos vertientes en que
se presenta una misma realidad. La reflexión no brota de la entraña
del Tiempo, ni del mirar lúcido de la Belleza; ambos nos hacen caer
en las epistemologías negativas que desembocan en las evidencias del
no pensar, pero en cambio el factum estético es connatural con el
factum del Tiempo.

Yo he visto cadenas de montañas en el atardecer, opuestas al
occidente, recoger los rayos solares y persistir algún tiempo ilumi
nando con sus reflejos a modo de lámparas, los umbrales de la noche
que crece en los valles. Es un espectáculo de sublimidad y delicadeza.
Las montañas entonces son gigantescos lampadarios rosados, azules o
amarillentos, que están como suspendidos del cielo. Sin embargo, se
afirman y reposan en la tierra y se ensanchan en basamentos de
crecientes sombras. Esta es la parábola de la afinidad del Tiempo y
la Belleza. El primero hace como que desaparece en las manifesta
ciones estéticas que se superponen a él; sin embargo, es la razón de
su existencia. La Belleza a su vez es la lámpara del Tiempo: jamás
se proclamará a sí misma como expresión de lo temporal; su orgullo
consiste en el olvido que hace del misterio de su coexistir con el
Tiempo. Ambos conviven una misma identidad ontológica, como las
— 100 —

montañas reales, que son en verdad, lámparas gigantes suspendidas
del cielo.

Un hecho que poderosamente llama la atención en las investiga
ciones estéticas, es la degradación y el empobrecimiento progresivo
que se van realizando en el pensamiento a medida que se ahonda en
los problemas de la Belleza y el Tiempo. La opulencia inicial de
formas, fantasías y colores, los paraísos hedonísticos que se vislum
bran de lejos, las riquezas y las manzanas de oro que rozaron nues
tras manos, se van ocultando y empalideciendo poco a poco para /
dejarnos solamente el residuo de los más áridos arenales. A medida /
que se avanza, más pobre se siente uno en señoríos, opulencias y/
dominios. Todo termina muchas veces en un orgulloso y altivo viy
rreinato de esquemas y cenizas y el filósofo ha cumplido con "&lt;r
voto de pobreza en materia de conocimiento" de que habla Husse/
cuando se hunde con la frente ardiente y esquiva en la dignidad/
un saber de muy pocas cuestiones.

De acuerdo con las afirmaciones categóricas enunciadas/
cipio de esta Intuición Estética del Tiempo, la investigacióY
da de la naturaleza de lo helio tendrá que seguir en pe
„. ..aiuiairaa ae 10 JjeJJo tendrá que seguir ei_ r_.
temperamentos metafísicos,
los cuales
mptafíoi^^ i—
—-• indistintamente la tí
^^,,Oii,us,
ios
la naturaleza v
y pn
en
el *í&gt;^——
^l
tiempo,
—
encuaies
las
' - obras
* indistintamente
de
'el/
arte y en el.
artistas creadores. La programación de una investigac/
J
no excluye la posibilidad de enunciar algún plan eiaf
de carácter previo. En consecuencia, señalaré una ii
fecundidad. El cosmos estético, identificado con el Ti
de cuatro amplios dominios dentro de su grandior
Son los siguientes, aplicándole los esquemas de la fe/

a)

el dominio de los objetos naturales dot/
cielo nocturno, la montaña, la rosa, el /

h)

El dominio de los objetos ideales qw
junto de las obras de arte. La arqu/
poesía. Las artes mayores y menores.^

c)

El dominio de los valores estéticos,
trágico, lo grácil, lo cómico. El
la melodía, la simetría, la propo.

d)

El dominio de lo Divino, trasc
Theos creador, la Idea platónic^

Puede el entendimiento estudiar/
dominio y al mismo tiempo señalar ''
substancial que enlaza la infinitud
estas dos formas de existencia der

t

�svj oiuo3 'votSpjotuo popijuapt musiiu vun uacitauoo soqwy 'o
ja tioo upstxaoo ns ap otuatsiiu jap aowi/ anb opmjo ja ua ajstsuoo
ojjnSuo ns ijoj. o dtua} oj ap uptsaudxa oiuoo viusitu is o vuvwvpojd as
svuiof :odiuaijj jap nuvdtuvj oj sa zaa ns v tKajjag vj "mouajstxa ns
ap noznj. oj sa 'oS^vqwa wis i ja v ii&amp;iioduadns as anb soottatsa sauoio
ojsafiuoiu snj ua aoamdmap anb ouioo aomu ojaiuiud j^ 'vzajjag vj
X oduiaij^ jap pvptuifv vj ap njoqvuvd vj sa nts^ 'SBJqnios saju^ioajo
ap soiuauíeseq ua usqauBsua as A Bajan ^j ua uBsodaj A ubuijijb
as 'oSjBquia uig #ojap jap sopipuadsns omoa UFjsa anb 'soi
o sajnzB 'sopssoj soiJBpBdmej soasaius^iS uos saouojua sbub;uoiu
•BzapBaijap A pBpiuiijqns ap ojnoBiaadsa un s^ "sajjBA soj ua aoaa^ anb
axjoou bj ap sajBjquin soj 'SBJBduiBj ap opom b sofajjaa sns uod opuBu
-luinji odmou ut^^jB jtisisjad A sajBjos so^bj soj aaáoaoj 'aiuappoo
jb SBisando 'jaoapjBiB ja ua sbubíuoui ap SBuap^o oisia aq oj^

OIJBS933U 89 '0311319^ O[ 9p OJ}U8p BI0U3ÍSIX9 3p 8BUIJOJ SOp 8BJS3
japusjdmoa bjb¿j -sajJBcI sbj ap pnjiuijuí bj BZBjua anb jBiouBjsqns

— 001 —

— TOI —

ojnaujA p 'BDirasoD biuouijb bj jbjbu^s oduiau oinsiin jb j omiuiop
ap sapBpuBjnaiiJBd sbj ¿Bipn^sa oiuaiunpua^ua ja apan^
ja 'ouBtjaSsq jBspj ja 'BoiupiBjd api bj 'JopBSJO
8OJJO SO[ B 31uapU33SBJJ 'OUIATQ OJ 3p OIUUUOp j^ (p
•uopjodoad bj 'Bjjiamis bj 'Bjpojsui bj
'opiuos j^ 'jojoa ja 'oraiij j^ •ooiinpo oj 'jiobjS oj 'ooiSbji
oj 'aratjqns oj 'ojjaq o^j -soaiiaisa ssjojba soj ap oiuimop j^ (o
•sajouam A sajoA'eui sajje sb'j 'ejsaod
bj 'Boisnuí bj 'BjniaaimbjB vj 'aiJB ap SBjqo bbj ap ojunf
-uo3 ja uairnijsuoo anb sajsapi soiafqo soj ap oiuimop jg (q
•ojn^sndaja ja 'bsoj bj 'bubíuoui bj 'oujniaou ojap
jjj 'Bzajjag ap sopBjop sajBjniBn soiafqo soj ap oratinop ja

(b

'mSojouauiouaf / ap smuanbs^ soj ajopuvotjdv 's^tu^tnSts soj uog
•s^tfwij uis popisoipuvuS ns ap oujuap soimtuop soijdwv outvno ap
-uaudtuoo 'odtuai^ ja uoo opooiftjuapi 'ooija^sa sotusoo j^ "pBpipnnaaj
ajqísod ap Binj Bun aJBjBuas 'Bionanoasuoo ug "oíAajd aa^DBjBo ^p
jbuoiobj ooijiduia uBjd unSjB jspanna ap p^pijiqisod bj a^njoxa ou
BOTJ98OJIJ uoiaBihisaAui Bun ap uopBuiBjáojd B^j -saiop^aia bbjsijjb
soj ap BmjB ja ua Á aiJB ap SBjqo sbj ua 'odraari ja ua Á BzajBjnjBii bj
ua UBJB^snq bj aiuornBjuijsipui sajBna soj 'sooisijBiam soinamBiadin^)
soj ap aapod ua jin^as anb Bjpuai ojjaq oj ap BzajBjniBii bj ap sp
-Buapjo nppBSiisaAui bj 'odraai^ jap BDijajs^ uoiomiuj Bisa ap oidp
•uud jb SBpBiounua BBaiJo^ajBa sauopBiniíjB sbj uoo op^anoB 3q
*

•
*

•sauoj^sano SBOod Ánva ap .iocjbs un
ap p^piuSip bj na BAinbsa Á ajuaipaB aiuajj bj noa apunq as opu^nj
'jjassnjj BjqBq anb ap ítoiuaiinponoa ap BijajBui ua Bzajqod ap oioa
jaM uoo opijdum^ sq ojosojij ja A SBziua^ A SBmanbsa ap oisupjj
-ia oaiijb A osojjn^jo un ua eaoaA sBipnin Buiuuai opo^ -soiuimop
A SBpuajndo 'sououas ua oun ajuais as ajqod sbiu 'bzubab as anb
spipaui y 'sajBuaae sopiJB sbut soj ap onpisoj ja aiuauíBjos soujBfap
BJBd oood b oood opuapapijBdma A opuBjjnoo uba as 'soubui sbji
-sanu uojbzoj anb ojo ap sbubzubui sbj A SBzanbu sbj 'sofaj ap UBjq
-mnjsiA as anb soaiisjuopaq sosiBJBd soj 'sajojoa A sbisbjubj 'sboijoj
ap jBpiui Bpuajndo ^j 'oduiai^ ja A Bzajjag bj ap SBinajqojd soj
ua BpuoijB as anb Bpipaiu b oiuaimBsuad ja ua opuBzijeaj uba as anb
oiuaiuipajqoduia ja A uoioBpBjSap bj sa 'SB^uaisa sanop
t sej ua uoioua^B bj buibjj aiuauíBSOJapod anb oij^a^ u[^

'ojato jap
svpjpuadsm sajunSiS souvdiuvj 'pvpuaa ué uos anb 'sajoau sounjuoiu

•odtuajx 19P
ja uoo pjdnjnuuoo sa ooi%a%sa uinjovf. ja otqtuoo ua o^ad 'uvsuad ou
jap svpuapiaa svj ua uvooqtu^sap anb svapoSau svi^ojouiajsida soj ua
ja uaonij sou soqiun ivz^jjag nj ap oppnj uvuiui jap m 'odiuaij^ jap
nuvjfua vj ap vtouq ou uoixajfau vj 'pBpijBaj biusiui Bun Bjuasaad as
anb ua saiuapjaA sop sbj jEaijmn ua appuio^ opoj 'Bijo^siq bj ua
A Buosjad ej ua sojjoJJBsap sns ap pBpifajdmo^ bj A sauiíjqns soj^b
sns ap pBppijdraxs bj 'sBpuaAiA sns ap zibj bj A SBAijafqo SBzanbw
sns ap pBpaoBA bj 'oiuaiinpouoa ns ap Bjqaiuu BpBXia^ bj 'bjSojoiuo
ns ap BoiiaajBip ajqísodmi w~i •aun soj 'jBioijjadns oj na s^puajajip
sns ap jBsad b 'soquiB ap ODUBuiajqojd O'j "oduiai^ jap A Bzajjag bj
ap 'aoa^Bd aui 'osbd ja sa jb^ "BJjaii bj ap Busjiua bj ap sajqístAui
SBJtijanj^sa sbj ua A saAaiu sbj A sapBisadmai bbj jod ajqísaa^Bui aan
-aaA un ua Bjjsq as p^piun wj "60^31818 ojos un o pniíuSBUi bjos Bun
ubujoj saiuaiiJaA sop SBsa 'o^a^quia uig 'o^Jamu bj b A omsiojaq jb
sauopBiioui 'sopijipa o soiuaranuoui Ba^d sajBijajBiu ap soaosaj 'sora
-siqB 'saAain A soosBuad 'sajqtssaoBui sbuoz uapuaijxa as bubiuoui bj
ap OpBJ OJIO J3Q 'SBfuBjS A SBtAnjJ UOO 'SBpBjdlUai O 831U3ipJB SBJJ
-ail A sboiijd uod 'ajqBuiuuaim uipjBÍ un aisixa opBj un aQ "SBiutisip
^nuí saiuaxiJSA sop unSas sbubíuoui sbj JBJiuipB a^uanoajj s^ "Jirais
jb jijjnoaj asapand oja^ "osjnosip ajqísodrai jap bjjb sbut asopu^^
-ajdsap 'uopraiuT bj ap souBtniiojd eosa^ojd soj b ja^auaiJad ap na^
-auBAua as A boiSoj uoisajdxa ap uaoajB^) UBiajauoo ap sajqísodun
nos 'Bzajjag bj ap BDiioajBtp bj ouioa 'odmatj^ jap BDtiaajBip b^

•boiSojoiuo 'Bq
ezajjag enn b Bpusisixs ^ bzsjbxqibu ua oaijuapi 'odiSojoiuo
'oAtiafqo 'jBSJSAiun oduisij^ un ap Biouasaad bj siuapsuoa Jiisixa jap
ojKipaiuui ojBp ja ua aaoouooaj ap bjbj^ ag •sooi^o[ooisd sojuaimipa^
-ojd jod BjjBoijdxa b BpuapsB iqB ap anb A 'Bapaisa uopBjnp Bun ap

�apoyarse en la razón suprema y pasar después a una intuición meta
física y estética que abarque la totalidad. Es posible que en ese ins
tante el espíritu humano necesite escudarse en un acto de tanto es
plendor como el que experimentaron- Plotino, Espinosa y Hegel. Pero
en lugar de una determinación monista de tipo místico, de tipo es
tético o de tipo ético como las anteriores, sea necesaria una intuición1
estética que unifique en un sólo proceso, el Ser y las apariencias,
el devenir y la quietud, la unidad y la multiplicidad, dentro de una
presentación de las cosas existentes e ideales coincidiendo siempre
en la Belleza que las ilumina o engendra. Queda también recono
cida la necesidad de vincular el Tiempo a esta organización del cos
mos estético. Esto conduciría a la novedad de integrar todo lo estétic'o
dentro de la dimensión temporal metaempírica y a considerar que
la naturaleza ontológica del Tiempo constituye una dimensión fun
damental de la Estética.
Con un propósito aclaratorio y analítico, para satisfacer curiosi
dades, no sería difícil enumerar algunos detalles de estos dominios.
1. Consideremos el de los objetos naturales dotados de belleza. Son
las cosas bellas que constituyen el orgullo de nuestra existencia pa
sajera en tanto que nos consideramos artistas u hombres. ¿Quién
niega la hermosura del cielo estrellado, que subyugó al caldeo, a Fray
Luis de León y a Kant? ¿Quién niega la belleza de los cisnes, los
torrentes, las nubes del alba con la púrpura del horizonte? Lo eterno
del Aconcagua es el asiento de su majestad y de la nieve, el viento,
la sublimidad, el misterio. Están también los seres bellos: los jóve
nes, las danzarinas, las sonrisas, los movimientos, los artificios, las
ficciones. Está el amor, con un polo en el platonismo y otro en la
carne. Son realidades temporales, corporales, espaciales y contienen
su causalidad. En este dominio hay planos: el del hombre vulgar, el
del artista, el del sabio, el del conquistador, el del soñador, el del
joven, el del anciano. También está la conciencia del hombre que
reproduce y modifica esos panoramas a través del sentimiento, la
memoria, la imaginación. 2o. Consideremos ahora el dominio de los
objetos ideales que constituyen el conjunto de las artes. Nuestros ojos
se detienen ante las esculturas de Miguel Ángel o Rodin o rememo
ramos las obras de Bach o Debussy. Después nos entregamos al des
file mitológico de las artes: la danza por un lado y la arquitectura
por otro. Y los sistemas y las teorías, desde Aristóteles a Hegel y
Taine. Morirán los pintores pero subsistirá la pintura. Podrá no haber
poetas, pero siempre habrá poesía. ¿Qué notamos en este dominio?
La idealidad, la intemporalidad, el ser y la formalidad en vez de la
corporalidad. Innumerables problemas se estructuran a su alrededor:
la historia, la creación, los estilos, los orígenes, la filosofía del arte,
las escuelas, los movimientos de vanguardia, el clásico y el futurista.
Este dominio de los entes ideales es el más amplio de la Estética.
3o. Consideremos ahora el dominio de los valores estéticos. ¿Habrá
que insistir en que este dominio simula hallarse estructurado sobre
los otros dos ya descriptos y se ufana de ello en la rosa que vemos y en
e,l verso, que oímos? ¿Cómo separarlo de él? Aquí se entrará de lleno
^. 102 -^.

en la axiología estética y en sus caracteres originales. El acto estético
puro, la intuición valorativa estética, la einfühlung, la inspiración, la
catarsis, todos estos temas de las viejas filosofías y de las especulacio
nes últimas de la fenomenología, se agruparán en el portal de este mo
numento reluciente de los valores estéticos. Pero, por ahora, sólo ha
bría que indicar que las vivencias estéticas son conocimientos. La filo
sofía, a través de una gnoseología especial, quiso determinarlas. El
creador de la Estética, Baumgarten, y el filósofo de la Crítica del
juicio, los psicologistas de la percepción, los místicos de la einfühlung,
los intuicionistas emocionales. ¿Los valores estéticos son ideales o
reales? Hay que entrar en la gran polémica que va de Meinong
hasta Max Scheler. Es indudable también que el estudio de una Axio
logía Estética conduce al fin a la Metafísica de lo Bello, a través de
las corrientes idealistas de Hegel, Schopenhauer, San Agustín, Plo
tino y Platón. La Estética de los Valores es un capítulo reciente de
las viejas y venerables estéticas objetivas llamadas también metafí
sicas. Para terminar, diríamos que la esfera de los valores estéticos
presenta el estudio de los caracteres de autenticidad, irracionalidad,
polaridad, cualidad, rango y materia, que convienen a todos por igual
y por naturaleza. 4. Consideremos ahora el dominio de lo Divino.
Podría ser el dominio también del supraser o de lo inexperimentable
por principio. Aquí habría que entrar en las doctrinas y en el Theos
de Platón y Aristóteles, de Plotino, de los místicos, de San Agustín,
de los panteístas como Novalis y de los metafísicos y estetas como
Schopenhauer y Nietzsche. Existe lo divino artístico: para acercár
sele hace falta una mística y una dialéctica; el artista creador posee
esas dos claves. Me doy cuenta ahora de que he señalado las direc
ciones más esenciales de los dominios del cosmos de la duración
estétida. y que esto es sólo un preludio incitador de un programa de
vastísimas proporciones. También debo aclarar que creo que esta ma
nera de presentar el estudio de los enigmas de la Belleza unidos a
los del Tiempo, es un punto de vista bastante original en el que habrá
que insistir.

103 —

�— 01 —
ouajj ap BJBJiua as mby ¿ja ap ojjBJBdas OU19^? ¿sorajo anb osa &gt;
ua jÍ soiuaA anb bsoj bj ua ojja ap BUBjn as A sojdjJásap vA sop sojj\
ajqos opejnj^njjsa asjBjj^q Bjnmis oiuiuiop ajsa anb ua jijsisui \
Bjq^jj? sooifatsa sauojva soj ap oiutuiop ja vjouv souiajapisuo^)\
•Baijajsg bj ap oijduiB sbui ja sa sajBapi sajua soj ap oiutinop
•Bjsunjnj ja A ooisbjd ja 'BipjBnSuBA ap sojuatniíAoui soj 'SBjan^sa sbj
'ajjB jap Btjosojij bj 'sauaSjjo soj 'sojijsa soj 'uop^aj^ bj 'BiJojsiq bj
;jopapajjB ns b u^jnj^njjsa as SBmajqojd sajqBJamnnuj 'pBpijBJodjoa
bj ap zaA ua pBpijBniJO| bj A jas ja 'pBpijBJodurajuí bj 'pBpijBapi B^
¿omiraop 9)sa U3 soihbjou ?P^)^ 'eisaod BjqBq ajdmais ojad 'ssjaod
jaqsq ou Bjpoj 'Bjnjuid bj BJijsisqns ojad sajojuid soj ubjijoj\[ "auiBj^
A jaSajj b sajajojsuy apsap 'sBuoaj sbj A SBma^sis soj j^ -oj^o Jod
BjnjoajinbjB bj A opBj un jod szusp bj :sa^jB sbj ap oai^ojo^im ojij
-sap jb sonre^aJiua sou sandsaQ '^ssnqaQ o qa^g ap SBjqo sbj soiubj
-oraaraaj o uipojj o ja^uy janSij^ ap SBjn^jnasa sbj aiuB uauaijap as
sofo sojjsan^f 'satuv svj ap otuníuoo ja uaXmttsuoo anb sajvapt sojafqo
•jijsisut anb
qq anb ja ua jbuiSijo ajuBjsBq bjsia ap ojund un sa 'odmaij^ jap soj
b sopian Bzajjag bj ap SBnühna soj ap oipn^sa ja jBjuosaad ap Bjau
-bui Bisa anb oaja anb jbjbjob oqop uaiquiBj^ -sauopjodojd SBinmjsBA
ap BtaBjSojd un ap jopeijoui oipnpjd un ojos sa ojsa anb j opijajsa
uotovunp vj ap sowsoo pp soiuimop soj ap sajspuasa sbut sauop
-aajip sbj opBjeuas aq anb ap Bjoqs Banana ^op aj\[ 'saABp sop s^sa
aasod jopBajo bjshjb p íBorpajEip Bun A bdi^siui Bun bjjbj ao^q aps
-JB0J9DB BJBd roajisrjjB ouiAip oj ajsix^ •aqDszjat^f A janEquadoqag
oraoo SB^aisa A soatsijBiara soj ap A sijbaoj^ ouioa SBjspjuBd soj ap
'uj^snSy UBg ap 'soatisjuí soj ap 'ouijojj ap 'saja^ojswy A no\v\¿ ap
8O3U. X Ia na ^ S^uiJiaop 8BI u9 JBJjua anb BjjqBq mby •oidpui.id jo¿
a^qBiuauíTjadxauT oj ap o jas^jdns pp uaiqniBj oiuitnop ja jas Bjjtpo^
•oumiQ oj ap oiuyuiop \^ vjoifv sowajaptsiio^ o'f 'Bza^BjnjBu jod Á
[BnSt jod sopoj b uauaiAuoa anb 'Bija^Biu A oSubj 'p^pi^na 'pBpijBpd
'pBpi[BuopBjxi 'pBpptjuajnB ap saja^OBJBa eo\ ap oipnjsa p B^uasajd
soaijaisa saaopA soj ap Bjajea b^ anb souiBiJip 'jBniuuaj bjb^ -SBais
-TjBjaui uaiqinBj 8BpBuiB[^ BBAijafqo SBopajsa ea^qBjauaA A SB^aiA sb^
ap a^uapaj o^njtdBo un ea sajop^^ eo\ ap B^ijajs^ ^J •uojb^^ A onij
-o^^ 'uijsnSy UBg 'aansquadoq^g 'pSajj ap SBisi^api eaiuaiJJo^ sb[
ap saABj^ b 'o]^ag o\ ap BDisxjBjap^ b^ b uij p aonpuoa Baijajs^ btSo^
-oixy Bun ap oipnisa p anb uaiquiBj a^qBpnput g^ ^apqDg xbj^[ BjsBq
Suouiaj^f ap ba anb Bainiajod ubjS b[ na jBjjua anb jÍbjj ¿gapaj
o sa^api uos sooijajsa sajo^A eo^? •eapuoporaa sbibiuoioiiijui so^
'Sunjiififuia bj ap sooijsim soj 'uopdaojad bj ap 8Bjsio^ooisd soj 'opmf
pp boijjj[) bj ap ojoso^i^ p A 'uaiJBSuinBg 'Bai^a^s^ v\ ap jopBajo
^^ *SB[jBuiuuaiap osmb 'ppadsa BiSopDaeouS Bun ap 83abjj b 'bijos
-o[ij B^j •sojuaiuíioouoa uos 8B0IJ9JS3 SBJ0U3AIA sb[ anb jBoipni anb Buq
-^q o^os 'Bjoqs jod 'oja^ '^ooi^a^sa s^jojba soj ap ajuapnjaj ojuaninu
•ovo. aj83 ap jBjjod ja na uBJBdnjSB as 'Bi^ojonamonaj bj ap SBmpjn sau
-opBjn^adsa sej ap A sbjjosojij SBfaiA sbj ap SBiaai sojsg sopo) ^sisaBiBa
bj 'u9pBJidsui bj 'Simjqnf-uia bj 'Ba^ajsa baijbjojba uopm^ui bj 'ojnd
o^db jg 'BajEniSiJO saja^^BJBa sns na A B^ijajsa biSojoixb bj na

soj ap otutuiop ja Vdóyv sowajaptsuo^ 'o^ •uopBmioEmT bj 'BiJOinaiu
bj 'ojuauui^nas jap eaABjj b SBmBJOuBd sosa Boijipom A a^npojdaj
anb ajqraoq jap Bpuapuoa bj Bjsa uatqtaBj^ 'ouspuB jap ja 'uaAof
jap ja 'jopBuos jap ja 'jopBjsmbuoa jap ja 'oiqBS jap ja 'bjsijjb jap
ja 'j^SjnA ajqmoq jap ja rsouejd jÍBq omiinop ajsa ug -pBpijBsnBD ns
uauaijuo^ A saj^psdsa 'sajBJodjo^ 'sajBJodmaj sapspijBaj uog *aujB3
bj ua ojjo A orasiuojBjd ja ua ojod un üoa 'joutb ja Bjsg -sauopoij
sbj 'sopijijjB soj 'sojuaimiAora: soj 'sbsijuos sbj 'sBuiJBzuBp sbj 'sau
-aAof soj :sojjaq sajas soj uaiqtuB} UBjsg •ojjajsiui'ja 'pBpiuiíjqns bj
'ojuaiA ja 'aAaiu bj ap jÍ pBjsaÍBui ns ap ojuaisB ja sa BnSBouoay jap
oujaja o^ ¿ajuozíjoq jap Bjndjnd bj uoo BqjB jap saqnu sbj 'sajuajJO]
soj 'sausp soj ap Bzajjaq bj Batu uam^)? ¿jnB^[ b A noa^j ap sn
jÍBj^ b 'oapjBa jb oSn^tjns anb 'opBjjajjsa ojap jap BJnsouuaq bj
uain^)? •sajqtnoq n sbjsijjb somejapisuoo sou anb ojubj ua
-Bd spuajsixa BJjsanu ap ojjn^jo ja ua^njusuoa anb ssjjaq sbso3 sbj
uog -vzajjaq ap sopvtop sajtumvu so^afqo soj ap ja soiuauaptsuo^ o-j
•sotuiuiop sojsa ap sajjBjap soungjs' jBjauínua jpjjip Búas ou 'sapsp
-isojjna jaoBjsijBS bjb¿ 'ooijjjbhb A oijojbjbjob ojispdojd un U0^
'DQtjafS^^ vj ap jvtuauivp
runf uptsuauitp vun aXnmsuoo oduiat^ jap votSpjotuo vzajvunjvu vj
anb uvuaptsuoo X votMdwavtatu jv^odmat uptsuauitp vj ap oj.%uap
o.otfajsa oj opoj jvuSatut ap pvpaaou vj v mutonpuoo ojs^^ -ootiaisa soui
^ -soo jap uptovztuoS^o vjsa v odutatj^ ja jvjnoum ap pvptsaoau vj vpto
-ouooaj. uatqtuvt vpan^) 'VdpuaSua o vuttunjt svj anb vzajjag vj ua
axduiats opuatpiouioo sajvapt a sajuajstxa svsoo svj ap uppmuasa^d
vun ap OAiuap 'pvpyjtjdnjnw vj X pvpvun vj 'pnjamb vj X jnuacvap ja
'snt^uatjvdn svj X -ta^ ja 'osaooud ojos un ua anbtftun anb vot$atsa
(uppmiut vun vtuvsaoau vas 'sauot^ajuv svj ouioo oatta odn ap o oonai
-sa odtt ap 'oonsiiu odjt ap vjstuoiu uptovutuiiatap vun ap uvSnj ua
oiaj "ja^ajj A Bsomdsg 'ouijojj ^oJBjuauíijadxa anb ja oraoo Jopuajd
-sa ojubj ap ojob un ua asjBpnasa•• ajisaaau ouBtnnq njujdsa ja ajuej
-sui asa ua anb ajqísod sg 'pspijBjoj bj anbJBqB anb Baijajsa A
-Bjoui uppinjuí Bun b sandsap jBSBd A Buiajdns uozbj bj u^

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="872">
                <text>La intuición estética del tiempo.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="873">
                <text>La estética seguirá siendo una rama de la filosofía o no existirá jamás.  Su vecindad más próxima es la ontología por la máscara en que las cosas bellas existen confundiéndose con las del universo.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="874">
                <text>ORIBE, Emilio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="875">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1948, Año II, Nº 3 : p. 81-103</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="876">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="877">
                <text>1948</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="878">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="879">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="880">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="97">
        <name>ESTETICA</name>
      </tag>
      <tag tagId="27">
        <name>Facultad de Humanidades y Ciencias</name>
      </tag>
      <tag tagId="7">
        <name>Filosofía</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="59" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="103">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/c2ada170476d0007b69e186864b9b4aa.pdf</src>
        <authentication>009350961bb692bb434d28ec7becdb6d</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="491">
                    <text>CLAUDIO SÁNCHEZ-ALBORNOZ

LA JORNADA DEL FOSO DE ZAMORA
Durante medio siglo había resistido Alfonso II el Gasto las más
feroces acometidas de los ejércitos musulmanes en las abruptas mon
tañas de Asturias, Álava, Castilla y Galicia. Vencido a veces y a veces
vencedor, había al cabo conseguido salvar la independencia de su
reino, que se extendía a la sazón a lo largo de la costa cantábrica,
apoyado en el mar y con la cordillera cántabro-pirenaica a guisa de
muralla. Poco después de su muerte (842) Ramiro y Ordoño fortifi
caron algunas plazas al sur de los montes, para proteger los posibles
caminos de acceso al embrión de España, todavía serrano. Hasta el año
883 fueron las nuevas fronteras del reino de Asturias repetidamente
atacadas por las huestes sarracenas. Pero la anarquía que estalló en
el Al-Andalus en los últimos decenios del siglo IX permitió a
Alfonso III defender la raya del Mondego, del Duero y del Arlanza
y ocupar y colonizar las tierras situadas al norte de esa línea fron
teriza (1).
Con el nuevo siglo sobrevinieron momentos de peligro a la obra
de restauración del Rey Magno. Mas por fortuna para los futuros des
tinos de España la fiera acometida, que pudo retrasar o frustrar aquel
brioso renacer de la España europea, aunque subió veloz e impetuosa
desde el Guadiana hasta el reino de Alfonso, acabó estrellándose im
potente ante las peñas y los muros de Zamora. No obstante la furia de
su empuje, faltaban a la formidable máquina guerrera, cuyo trágico
fin presenció el ancho Duero, las recias manos de un conductor ex
perto. Porque un hombre vano y fatuo puede, audaz, convertirse en
caudillo de un movimiento engañosamente arrollador, si acierta por
acaso a excitar las estultas pasiones o los impulsos conservadores de
las masas medrosas y miopes, pero jamás conseguirá por su propia
ceguera dar cima a empresa alguna que no pueda fraguarse en los
obscuros sótanos del instinto vital.
El ataque contra el reino cristiano no fue obra de la iniciativa
oficial del gobierno de Córdoba. Abd Allah se hallaba a la sazón com
prometido en ruda lucha con los rebeldes que se habían alzado en
toda España contra la soberanía del Imán (2). La empresa fue ideada
(1)En mis "Orígenes de la nación española" estudiaré el reinado de Alfonso III. De
las páginas que le consagraré en tal obra proceden lns que siguen.
(2)Sobre Abd Allah véanse Dozy: Histoire des musulmán d'Espagne, 2.a ed. II,
págs. 21-93 y la magnífica y novísima Histoire de l'Espagne musulmane de Lévi-Provencal, I, págs. 230-279.

�por un guarnicionero, activo propulsor de la guerra civil, y llevada a
la práctica por un príncipe ambicioso y astrólogo (3). Era éste Ahmad
Ben Muawiya, hijo de un tal Muhammad, llamado el Gato y nieto a
su vez de Hixam I. Hermoso de rostro, dotado de un espíritu despierto
y vivaz, un poco astrónomo, dado a la astrología, audaz e ingenuo,
embaucador y crédulo, Ibn Abí Ayub dijo de él: "Una gacela tiene
por padre un gato" y "Oh, señor, te han ceñido la espada, pero te
caerían mejor un mirt y unos pendientes". Puso el arma en sus manos
para atacar a Alfonso, el guarnicionero Abú Ali Al-Sarrach que es-

(3) Se han ocupado de esta campaña con mayor o menor brevedad: Dozy: Histoire des
musulmans d'Espagne, ed. Lévi-Provencal, II, págs. 132-134; Barrau-Dihico: Recherches sur Vhistoire politique du royaume asturien (718-910), Revue Hispanique
LII, 1921, págs. 208-209; Cotarelo Valledor: Historia crítica y documentada de la
vida y acciones de Alfonso III el Magno, último rey de Asturias, 1933, págs. 447-450
y Lévi-Provenqal : Histoire de l'Espagne musulmane. I, 1944, págs. 269-271. Todos
ellos han dispuesto de laB mismas fuentes: 1 Muqtabis de Ibn Hayyan (988-1075);
la Crónica de Sampiro, obispo de Astorga hacia el 1035; Al-Hullatu al-Siyara de Ibn
Al-Abbar (1198-1260) y el Bayan al-Mugrib de Ibn Idari, muerto en 1306. Es porme
norizado el relato de Ibn Hayyan; había sido extractada por Cayangos: The History
of the Mohammedan Dynasties in Spain, II, pág. 463; ha sido publicado por Melcho^
M. Antuña: Chronique du régne du calife umaiyade 'Abd Allah á Cordone, Textes
relatijs a Vhistoire de VOccident musulmán III, págs. 133-139, y yo he dado a la
estampa nna parte de la versión inédita del mismo, debida al P. Antuña, en La
España musulmana según los autores islamitas y cristianos medievales, I, págs. 248-253.
Las indicaciones de las demás fuentes son brevísimas; pueden verse en la ed. de
Flórez: España Sagrada, XIV, pág. 460; en la trad. de Cas mi: Bibliotheca arábicohispana escurialensis, II, pág. 35, y en la trad. de Facnan: Histoire de l'Ajrique et
de VEspagne intitulée Al-Bayano' l-Mogrib, II, pág. 231.
Ninguno de los historiadores modernos mencionados ha explotado intensivamente
el pasaje de Ibn Hayyan. Dozy le siguió con puntualidad pero sólo en sns líneas
generales. El carácter ceñidamente erudito de la obra de Barrau-Dihigo se avenía
mal con toda detención pormenorizada, y además en sns días Be hallaba todavía iné
dito y sin traducir el Muqtabis. Cuando Cotarelo redactó su obra ocurría otro tanto
y aunque al publicarla muchos años después dispuso de la versión inédita de Antuña,
no supo sacar partido de ella y trazó un relato confnso y erróneo, bajo el peso de la
desacreditadas noticias de Conde y de los extractos de Cayancos. Y Lévi-Provencal
ha huido de propósito en su magnífica obra de toda narración detenida y literaria,
para evitar repetir las páginas de Dozy.
Quizá todos estos estudiosos han desconfiado, además, tal vez, de los pormenores de
Ibn Hayyan. Me ha decidido a otorgarles plena fe la que me inspiran las fuentes uti
lizadas por el gran historiador cordobés autor del relato. Sigue de ordinario a 'Isa
ben Ahmad al-Razi, tercero de la gran familia de cronistas andaluces, los "Rasis",
muerto, según lo más probable en 989 y muy escrupulosamente informado (SánchezAlbornoz: En torno a los orígenes del feudalismo II. Fuentes de la historia hispano'
musulmana del siglo VIII, págs. 230 y ss.). Para trazar la historia de la jornada de
Zamora 'Isa al-Razi dispuso, de otra parte: a) De un escrito de puño y letra del
califa Al-Hakam II (912-976) en que recogia noticias del juez de Córdoba Al-Mnndir
ben Sa'íd que murió en 966 a los 82 años (Facnan: Al-Bayano, II, pág. 259, nota 4) y
que era pues un mozo cuanto el supuesto Mahdí atacó a Alfonso el Magno, b) De
algunas páginas de un antor contemporáneo del suceso, de Muawiya ben Hixam, apo
dado el Sapientia, muerto el año 913, poco más de una década después de la empresa
que va a ocuparnos, y emparentado con el caudillo que la llevó a término — los dos
eran Omeyas y descendían de Hixam I (Sánchez-Albornoz: Fuentes... págs. 132
y 88.). c) Y del poeta Muñan ben Sa'id, apodado el Comensal, que vivió durante
el reinado de Muhammad (882-886), según resulta de dos pasajes de Ibn al-Qutiya.
(Trad. Ribera, págs. 57 y 70), y que conoció por tanto a los actores qne intervinieron
en la campaña del año 901.
En el relato de la empresa de Zamora que trazo arriba sigo las páginas de Ibn
Hayyan ahora comentadas. Me permito BÓlo localizar los suceBos en torno a Zamora
conforme a mi conocimiento de los alrededores de la ciudad, e hilvanar, la narración
de la campaña, conforme a mi costumbre. El lector puede comprobar la puntualidad
de mi composición acudiendo a las fuentes citadas en esta nota y al final del pasaje
del Muqtabis, todavía inédito, que reproduzco como apéndice.
— 26 —

�eondía bajo su capa de ascetismo su natural rebelde. Era su placer el
guerrear, se le llamaba el Murawid por sus repetidos ataques a las
fronteras de los politeístas; pero si no tenía ocasión de combatir con
los infieles, en su deseo ardiente de luchar, Abú Ali prefería a la paz
el pelear con sus hermanos musulmanes. Tiempos propicios a hombres
de su temple y de su audacia corrían en España. Sus crueldades, pero
sobre todo su impotencia para mantener la paz dentro de la comu
nidad de los creyentes y para hacer sentir su fuerza a los cristianos,
privaban a Abd Allah de la estimación y del respeto de sus subditos.
Cualquier aventurero podía encontrar amigos y soldados para levan
tarse con un trozo de tierra del emir. Muchos audaces codiciosos ha
bían ya seguido este camino. Y los grandes rebeldes españoles, alzados
hacía tiempo contra Córdoba en los valles del Ebro y del Guadiana
o en las serranías andaluzas, se habían tallado verdaderos reinos in
dependientes que el soberano no podía someter. Los ascetas y místicos
musulmanes de Al-Andalus se hallaban siempre prontos a combatir
contra las autoridades ortodoxas y Abú Ali Al-Sarrach odiaba como
todos al emir. Había llevado en secreto las negaciones entre Umar
ben Hafsun, caudillo de los renegados del Sur, y los Banu Qasi de
Aragón. Vestido de tosco sayal de lana, calzado con abarcas de esparto
y montado en humilde pollino, cruzaba en todas direcciones el país
predicando sañudo la guerra contra Abd Allah y aunando las volunta
des de los jefes del partido español (4). Pero fracasaron sus intentos y
entonces ideó un nuevo y más osado plan: proyectó reemplazar al
príncipe cobarde y asesino, que levantaba odios o provocaba a mofa,
por un emir capaz, estimado del pueblo, lo bastante bravo para atraer
a su partido y mover a entusiasmo a las masas islamitas, y lo bastante
dúctil para gobernar a su dictado y ser instrumento de su juego. Abú
Ali creyó encontrar el monigote seductor que precisaba en el príncipe
Ahmad, el Quraixí, un omeya nieto de los emires cordobeses. En se
creto fue seduciendo a la gacela de que hablara el poeta. Nada más
fácil que arrojar de su trono al déspota cobarde que lo ocupaba en
tonces. Bastaba con ganar fama y partidarios en una gran campaña
contra el reino de los politeístas, para después, entrar triunfante en
Córdoba. Y la embestida a los estados de Alfonso ben Ordoño no era
empresa imposible. Las tierras de muslimes, fronteras de las ciudades
de cristianos, se hallaban pobladas de ardientes berberiscos, castiga
dos por las aceifas de las tropas astures y gallegas anhelaban luchar
para vengarse pronto de sus debeladores, acogerían como un libertador
a quien las predicara la guerra a los infieles y le seguirían con fervor
hasta después del triunfo. Con ellos podía organizarse un formidable
ejército y, azuzando su fiera exaltación, vencer y arrollar a los cris
tianos. Después de la victoria, España toda se levantaría para sustituir
al príncipe cobarde por el bravo, al vencido de todos por el de debelador de los idólatras gallegos; y ante las cabezas de Alfonso y de sus
(4) Da noticia de tal negociación Ibn Hayyan en el Muqtabis. Recogió tal noticia y des
cribió las actividades de Abú Ali Al*Sarrach Asín en su estudio "Ibn Masarra y su
escuela: Orígenes de la filosofía hispano-musulmana", Obras escogidas I. Madrid,
1946, pág. 43.
— 27 —

�condes, clavadas en las lanzas de las vanguardias' del caudillo, ee
abrirían las puertas de Córdoba, al omeya que venía a continuar la tra
dición de sus mayores.
La raposa engañó a la gacela. El hijo del Gato se decidió a em
pezar su carrera triunfal y un día salió Ahmad de Córdoba, caballero
en un potro, al mismo tiempo que los habitantes de Muneza veían
marchar hacia los alrededores de la ciudad de los emires, a un hombre
vestido de lana, jinete en un pollino y calzado de esparto, que decía
llamarse Abú Ali Al-Sarrach. El nuevo pretendiente se alojó fuera de
Córdoba en casa de otro omeya, primo suyo y reservando sus propó
sitos, se dirigió a Fahs al-Ballut (5), en tierra berberisca.
No había errado en su elección el guarnicionero Abú Ali. Durante
las primeras jornadas del drama imaginado Ahmad Ben Muawiya es
tudió su papel de salvador de la comunidad de los creyentes musul
manes y lo representó con maestría. Desde el monte Al-Baranis excitó
a las cábilas de los alrededores a defender el islamismo agonizante,
se hizo tener por adivino, fue largo en el prometer de la victoria, cegó
sus ojos con engaños y al mismo tiempo que difamaba al emir
Abd Allah, invitaba a todos a la guerra santa con los politeístas (7).
La semilla no cayó entre espinas y abrojos sino en campos abonados
por fanatismos y odios; los fieros berberiscos (8) interrumpieron sus
trabajos, se juntaron fervorosos a su libertador y asegurado éste de la
firmeza de sus resoluciones, marchó con ellos desde Fahs al-Ballut hasta
Trujillo. En la zona situada al mediodía de Trujillo, Ahmad se esta
bleció primero con los Banu Al-Raxid, en las orillas del Guadiana,
y peregrinó después por las aldeas de los Nefza. Se presentó ante ellos
como el Mahdí, como el profeta, como el salvador de los miáslimes
y consiguió también que aquellos bereberes se le unieran. Era ya jefe
de una hueste fanática, la empresa maduraba, necesitaba sólo perfi
larla, señalarla un fin concreto y próximo. Frente a aquella zona occi
dental de la España islamita, se alzaba arrogante la ciudad de Zamora,
junto al Duero. Durante los tiempos de los antepasados del supuesto
Mahdí había permanecido abandonada y despoblada. Nadie impidió
que la ocupara el tirano Alfonso ben Ordoño —"maldígalo Alá", decían
los sarracenos al nombrarlo—, los creyentes le permitieron luego po
blarla con sus gentes y con traidores muladíes de Toledo y, después,
nadie estorbó al cristiano la construcción de una tartísima muralla
guarnecida de fosos y de torres (9). Este abandono indiferente, acarreó
(5)Los musulmanes españoles llamaron Fahs al-Ballnt o "Llanura de las encinas" a la
región de Pedroche, sitnada entre Hinojosa del Duque y la Sierra de Almadén. Asi
resulta de varios pasajes del Kitab Al-Rawd Al-Mi'tar Fi Jabar Al-Aqtar de Ibn
'Abd Al-Mun'in Al-Himyari aprovechados por Lévi-Pboven^al en La Péninsule
Ibérique au Moyen-Age, Leiden, 1938, pág. 188, n. la.
(6)Los musulmanes españoles llamaban asi a la Sierra de Almadén: Lévi-Pbovení al : L'Espagne musulmane au Xéme. siecle, pág. 176.
(7)Asi llamaban los musulmanes adoradores del dios único • los cristianos adoradore^
del dios trino.
(8)Sobre la colonización berberisca en España véase Lévi-Pboveníal : Histoire de l'Espagne musulmane, I, págs. 60 y ss.
(9)Ibn Hayyan describe asi en sn Muqlabis la repoblación de Zamora por Alfonso III:
Dice 'isa ben Ahmadi Este año (280) ee dirigió Alfomo hijo de Ordoño rey de Ga— 28 —

�a los mahometanos graves daños. Desde León, dos jornadas al Norte de
Zamora, hacían ya los politeístas correrías en tierras de muslimes, y
causaban estragos en sus campos. Desde Zamora las aceifas se hicieron
más frecuentes y las tropas de Alfonso se adentraron cada día más y
más en las comarcas habitadas por bereberes musulmanes. Con cuerpos
de jinetes intentaron poner remedio al mal los defensores de las re
giones fronterizas islamitas, enviando una expedición contra Zamora.
Mas la caballería sarracena halló en ésta una obstinada y dura re
sistencia y nada consiguió frente a sus fuertes muros. Solicitaron
entonces la ayuda del Imán de los creyentes, mas ocupado el emir
Abd Allah en combatir con los rebeldes, desoyó su demanda y hubieron
ellos solos de proveer a su defensa. Pronto ni esto les fue posible. Al
contagiarse las fronteras del virus de discordia que, corrompía el emirato,
las luchas y las enemistades que se encendieron entre los que habitaban
en la vecindad de los infieles, les impidieron acudir a la guerra contra
éstos, les obligaron a renunciar a combatirlos, les forzaron a acogerse
a su benevolencia y aun quizá les movieron a someterse al pago de
parias humillantes.
Pero a pesar de sus contiendas intestinas, los bereberes de las
fronteras del centro y del occidente de Al-Andalus deseaban con fervor
la guerra santa, entrar por tierras enemigas y vengar sus afrentas. A
ellos envió mensajeros Ahmad el Quraixí, para excitarles a combatir
a los habitantes de la maldita Chaliqiya —"confúndalos Alá", diría el
príncipe en su carta —y para requerirles a que se unieran a sus
tropas, a fin de castigar a los idólatras cristianos y apoderarse de la
odiada Zamora. La voz de Ahmad Ibn Al-Qitt sonó como un anuncio
de redención en Mérida, Badajoz y Toledo. Cuando en esta y en las
otras ciudades fronterizas se leyó su misiva, como en Fahs al-Ballut
y como en Nefza, las gentes corrieron presurosas junto al Mahdí que
Alá les enviaba. Si los más impulsivos y entusiastas disputaban por
marchar los primeros a su encuentro, los menos fervorosos e impa
cientes avanzaban también, arrastrados por el temor o por la fuerza.
La tímida gacela de que hablara el poeta, se había trocado en
el caudillo de un tortísimo ejército que integraban casi sesenta mil
infantes y jinetes. Con él salió el Nefza, camino de Zamora, y con él
cruzó el Tajo, por donde lo cruzaba la vía romana que subía de Mérida
hasta Astorga. Marchaban los rudos e ingenuos bereberes alrededor
de Ahmad Ibn Al-Qitt y se le aproximaban a porfía para escuchar
de sus labios los felices augurios del ya cercano triunfo. Por la es
tulticia de sus sueños y la debilidad de sus inteligencias, sus fanáticas
huestes le juzgaban profeta y creían, sin átomo de duda, las predic
ciones y patrañas del tímido príncipe sacado a escena por la ambiciosa
audacia del guarnicionero Abú Ali.

licia a la ciudad que estaba despoblada y la reedificó, pobló y fortificó, se la dio
a habitar a los cristianos y colonizó sus alrededores. La reconstrucción se hizo por
los habitantes de Toledo y bajo los auspicios de ano de sus cristianos se comenzó
la edificación de sus murallas. Desde este tiempo quedó poblada, aumentaron sus
habitantes, continuó su colonización y se hicieron fuertes en ella los habitantes
de la frontera". Véase además Leívi-Provenqal: Encyclopédie de VIslam IV, pág. 1281.
— 29 —

�El hijo de el Gato, aguzaba el ingenio para mantener y aumentar
el fanatismo de sus tropas. Ora explicaba como maravilloso el copioso
sudor de su caballo, ora, comprimiendo en secreto ciertas ramas, apa
rentaba él mismo la misteriosa emanación de un jugo prodigioso; y ya
se ocultaba largos días a la curiosidad devota de sus gentes, ya se pre
sentaba fastuoso y deslumbrador a revistarles. En el camino se le
juntaron nuevos y numerosos contingentes de Toledo, Talavera, Guadalajara y Santovenia y en el acto procuró excitar con artificios su
entusiasmo. Primero se sustrajo a sus miradas varios días, y después,
cuando su deseo de verle y de escucharle se habían superado, se pre
sentó ante ellos montado en un caballo blanco, cubierto de blancas
vestiduras, tocado con un turbante blanco y ceñida la espada por un
blanco tahalí que hacía juego con el trotón, el turbante y el vestido.
De esta manera revistó el Mahdí todo su ejército, espoleó luego a su
caballo, emprendió con él veloz carrera y de improviso, en un alarde
vano, frenó el corcel y le detuvo en seco.•/
Tanta estulticia alarmó a algunos jefes de la tribu de Nefza. Prin
cipalmente desplació el Mahdí a Zual ben Yaix. Temeroso de que tal
vez su ligereza le llevara después de la victoria a arrebatarle el mando
de sus gentes, comunicó en secreto sus recelos a sus íntimos y se pre
paró, con sus amigos, a aprovechar la primera ocasión para perder
al pretendiente. Pero a pesar de la decisión de esta insignificante mi
noría, jamás había avanzado contra Alfonso un ejército más exaltado,
fanático y temible. Con sus fingidas predicciones, sus gestos teatrales
y sus falsos prodigios, Ahmad Ibn Al-Qitt había logrado un ascen
diente sin par sobre las rudas mentes de los bereberes, sus satélites.
Sin replicar, ejecutaban éstos todas las órdenes del supuesto Mahdí,
anhelaban con frenesí acometer a los infieles y no dudaban un mo
mento de que conseguirían la victoria. Fanatizados así tantos miles de
hombres, más que había conseguido jamás reunir caudillo alguno
contra el reino de Alfonso, su ataque a las fuerzas cristianas podía
augurarse irresistible.
El fingido profeta que avanzaba con su ejército por la llamada
"Vía de la Plata", cruzó el Tormes junto a las ruinas de Salmantica,
atravesó por el solar de la vieja Sarabis (10), prosiguió su camino
por la feraz llanada que habían convertido en desierto las aceifas de
Alfonso y acampó al cabo con sus huestes frente a los muros de Za
mora. Sólo le separaba de ellos la corriente del Duero, que allí se
remansaba y se remansa para ofrecer un ancho y hondo foso a la
ciudad cristiana. Tras el Duero y sobre las rocas tajadas que bajan
verticales hasta el río se elevaban las murallas recién renovadas de
la plaza. Como hoy la cúpula y la torre catedralicias, alguna torre
cilla, construida quizás conforme al nuevo gusto que los mozárabes de
Toledo habían importado, rompería, tal vez, la chata silueta del
recinto murado.
(10) Sobre la vía romana de Emérita Augusta a Asturica Augusta que atravesaba el Duero
por Zamora véanse: Saavedra: Discursos, Real Academia de la Historia, Madrid, 1914,
y Blázquez: Vías romanas del Valle del Duero y Castilla la Nueva, Madrid, 1917,
págs. 15 y ss. y Vías Romanas de Botoa a Mérida • Mérida a Salamanca, Madrid, págs. 7-8.
— 30 —

�Desde su campamento, establecido donde se alzan hoy los arraba
les de Cabañales, de Pinilla y de San Frontis (11), el supuesto Mahdí,
tuvo el penúltimo de sus gestos solemnes. Ahmad escribió a Alfonso
una arrogante carta, que llegó a ser famosa y que se recitaba luego
en las fronteras musulmanas. El hijo de el Cato invitaba al rey cris
tiano y a sus gentes a convertirse al islamismo y les amenazaba con
la muerte, si rehusaban aceptar su propuesta. ¡Inútil pero magnífico
ademán! La gacela andaluza trataba de intimidar al oso astur. Un
mensajero fue el encargado de entregar la nueva al tirano Adefonso,
de exigir de él pronta respuesta y de regresar presuroso junto al nuevo
profeta. El mensajero de Ibn Al-Qitt atravesó el Duero sin tropiezo,
ante él se abrieron las puertas de Zamora y, con las precauciones de
costumbre, fue llevado a presencia de Alfonso. Se había éste preparado
a la lucha, había congregado un gran ejército y le rodeaban algunos
de sus hijos, los infantes, y los condes y potestades de su reino. Oyeron
todos el enviado del Mahdí leer la carta insolente y audaz de eu señor
y el príncipe y sus gentes permanecieron impasibles. Pese a la reciente
introducción por los mozárabes del arte y del lujo musulmanes (12),
Alfonso y sus nobles ignoraban el árabe. Un truchimán les tradujo
en seguida las amenazas del jefe sarraceno y un rugido de cólera fue
la única respuesta que obtuvo el mensajero. Menguado de seso había
de ser aquel malvado que osaba dirigirse en tales términos a Alfonso,
el gran caudillo y el gran rey, que había vencido muchas veces a los
generales islamitas, que había conquistado muchedumbre de plazas
y castillos, que había pactado de poder a poder con los imanes an
daluces y que había llevado la raya de su reino hasta más allá del
Mondego, del Duero y del Pisuerga. El rey astur y sus magnates se
lanzaron furiosos hacia las puertas de Zamora dispuestos a castigar
la afrentosa insolencia. Alfonso, colocó sus jinetes en vanguardia, el
Mahdí colocó los suyos en la primera línea y, de este modo, más que
nunca hasta allí en la historia de España, se hallaron frente a frente
Europa y África. De una parte se ordenaban los nietos de los cántabros,
astures y gallegos, mezclados con los hijos de suevos y de godos, y
de la otra, no los hispanos cultos, los nuevos árabes o los viejos sirios
sino solos, abandonados a sus fuerzas, los bereberes de africana estirpe.
Desde Zamora avanzaban los herederos de la última civilización medi
terránea que los siglos habían conocido, los hijos de la iglesia cris
tiana que había venido a predicar el amor y la igualdad entre los
hombres y los viejos invasores germanos que estaban elaborando un
mundo nuevo; contra Zamora arremetían no los representantes de la
nueva cultura musulmana, los futuros maestros de los pueblos latinos
de occidente, sino una muchedumbre de toscos, fanáticos y rudos be
reberes, hostiles a toda cultura del espíritu, bárbaros detentadores del
suelo, fértil en ideas, de Hispania. Sobre la cinta de plata que los mus
limes llamaban "Río Grande" sólo un viejo y caduco puente, testigo
(11)Repito que he segnido sobre el terreno el desarrollo de la empresa relatada por
Ibn Hayyak.
(12)Véanse: Gómez-Moreno: Las Iglesias Mozárabes, Madrid 1919, y Sáhchez-Albobnoz: Es
tampas de la vida en León hace mil años. 4.a ed., Buenos Aires, 1947.
— 31 —

�pétreo de la gloria romana, se alzaba como un símbolo entre la Europa
progresiva y el África salvaje.
En el viejo puente hubo de empezar el combate. Pero estrecho
escenario para tamaña lucha, pronto las caballerías cristiana y sarra
cena se buscaron en el lecho del Duero y el río grande vio pelear
con frenesí, durante un día, a las tropas de Alfonso ben Ordoño, con
las huestes de Ahmad ben Muawiya Ibn Al-Qitt (13). En la fiera
contienda nadie consiguió aquella jornada la victoria. El ímpetu bra
vio de los soldados del Mahdí se estrelló horas y horas contra la resis
tencia rocosa de los me^ntañeses del príncipe asturiano. A unos y a
otros sorprendió peleando la lenta llegada de la noche^ tal vez uno
de esos crepúsculos de fuego de los estíos castellanos, en los que el
sol poniente se despide de nuestro puro cielo con un maravilloso juego
de luz y de color, que siembra los espíritus de adivinaciones de tra
gedia.
Con el nuevo día se reanudó la lucha. Los cristianos llevaron al
principio la peor parte en el combate. Los sarracenos consiguieron
atravesar el "Río Grande" y empezó a pelearse en la orilla derecha
donde se alza Zamora. Se elevan sobre rocas tajadas los muros de la
parte más estrecha y fuerte en que acaba la plaza, mirando al suroeste,
pero mientras frente al arrabal de Cabañales descienden verticales
hasta el Duero, a los pies de los que coronan la iglesia y el castillo
se extiende una lengua de tierra donde hoy se desparraman los barrios
de Santiago y de Olivares. Tras ella desemboca en el cauce del Duero
el arroyo que viene del bosque de Valorio. Puebla éste la entrada de un
vallecillo angosto. En medio de la llanada que rodea a Zamora forma
aquél una a modo de serpeante garganta abierta entre colinas, que
sólo en parangón con las suaves ondulaciones de la inmensa planicie
amarillenta pudieron parecer a los muslimes ásperas y difíciles (14).
Atravesado por el Mahdí el "Río Grande", la pelea se agudizó segura
mente al pie de la cerca del castillo, en la hondonada que presiden
desde el siglo XI las iglesias de San Claudio y de Santiago. Después los
islamitas empujaron de modo irresistible a las tropas de Alfonso hacia
el estrecho valle de Valorio, al otro lado de la loma y barrio de San
Lázaro. Combatidos rigurosamente por los vencedores jinetes y peones
del supuesto Mahdí, los cristianos retrocedieron a lo largo del valle.
Algunos, dando por perdida la batalla y desviándose del camino que
lleva hacia Zamora, huyeron veloces varias millas hacia el Norte; mu
chos murieron peleando en la angostura y otros cayeron prisioneros
en ella; pero los más siguieron probablemente resistiendo junto a
Alfonso hasta que cambió la suerte de las armas.
Zual ben Yaix había combatido bajo los estandartes de la hueste
de Ahmad y con sus tropas se hallaba en la vanguardia de las tropas
bereberes. El triunfo del supuesto profeta renovó sus recelos, platicó
con sus íntimos sobre los peligros que de la victoria podían deducirse
(13)Las fotografías que acompañan a estas páginas acreditan la posibilidad de que se com
batiera en el lecho del río.
(14)No encuentro otra plausible reducción geográfica del abrupto valle de que da no
ticia hiperbólica el relato musulmán.
— 32 —

�����para ellos, y juntos decidieron abandonar el campo con sus tropas para
atenuar el éxito o trocarle en derrota. Zual ben Yaix y sus amigos
cumplieron sus acuerdos sin demora, volvieron grupas a sus bestias
y, acompañados en su fuga de parte de sus hombres, procuraron
arrastrar tras ellos el mayor número posible de soldados. Algunos les
siguieron en efecto hasta el campamento donde había comenzado la
batalla, recogieron en él sus tiendas y bagajes y continuaron su mar
cha hacia el Guadiana. La inmensa mayoría del ejército prosiguió,
sin embargo, peleando con los politeístas; mas éstos pronto se dieron
cuenta de la maniobra de Zual y los suyos y al punto comenzaron una
enérgica reacción ofensiva. Aprovechando el desconcierto que la huida
del grupo de traidores hubo de producir en un sector al menos de la
hueste islamita, los peones y jinetes cristianos la acometieron con
mayor esperanza y con mayores bríos, y.fué tal el empuje de la contra
ofensiva que comenzó a ceder el frente, sarraceno. Alfonso y sus sol
dados arreciaron entonces en su ataque y al cabo consiguieron obligar
al Mahdí á retirarse hacia el angosto valle de Valorio y a repasarle,
luego. Perseguidos de cerca por quienes tenían por idólatras, huyeron
los islamitas hasta el Duero, le cruzaron y, al alcanzar sus tiendas, reac
cionaron, creyéndose salvados, pues no esperaban que los cristianos
osaran pasar el "Río Grande" después de un combate tan largo y tan
sangriento. Pero Alfonso y sus tropas no cejaron en su ataque, y se
lanzaron tras la retaguardia sarracena, para no dar sosiego al enemigo.
Los musulmanes intentaron al punto impedirles que cruzaran el Duero
pero fueron vencidos, y los cristianos les siguieron hasta sus campa
mentos y en ellos les combatieron con denuedo, mientras la obscuridad
no acudió en su socorro y no forzó a los politeístas a retirarse hacia
Zamora.
Durante aquella noche muchos muslimes abandonaron al fingido
Mahdí y, convencidos del fracaso de la empresa, se pusieron en salvo.
Pero Ahmad ben Muawiya llamado Ibn Al-Qitt, conservaba aun su
prestigio profético para la mayoría y, con las últimas ficcifones y los
postreros augurios de victoria, consiguió todavía retener a su lado a
muchedumbre de ellos. Con la aurora llegaron los cristianos otra vez
a acometer a los mahometanos y aún sopló a su favor el huracán
de la victoria. Mientras el sol alumbró a los ejércitos prosiguió la
refriega, mas al caer la tarde flaquearon las fuerzas sarracenas
y Alfonso, viendo ya ganada la contienda, quiso rematar, de modo
señalado, el triunfo con tanto esfuerzo conseguido. Cuando llegó
la noche, no se acogió como las precedentes al refugio seguro de
Zamora. Durante las tinieblas podían huir los enemigos y escapar de
esta forma a la venganza de su espada. Para evitarlo, seguro de su
fuerza y sin temor a sorpresas y emboscadas, pernoctó con su ejército
bajo el cielo estrellado y puso cerco al campamento sarraceno. En
vigilia constante transcurrieron las horas, cuantos muslimes intentaron
huir aquella noche cayeron en poder de los cristianos y, al alumbrar
el alba, Alfonso renovó su acometida a las huestes del pretendiente
astrólogo y profeta. Comprendió este que no había ya salvación posible
para él, que le aguardaba el cautiverio sino sucumbía en el combate
— 33 —

�y tuvo el último y más bello de sus gestos solemnes. El hijo de "El
Gato" supo morir con heroísmo. Montó en su potro, le espoleó con
fuerza, se lanzó a rienda suelta contra las filas de los politeístas y se
batió con bríos hasta perder la vida. Junto a él, y como él, cayeron
peleando, acerados y heroicos, sus más fieles devotos. La matanza de
muslimes fue entonces espantosa, el rey astur conquistó y entró a saco
el campamento sarraceno y la cabeza del supuesto Mahdí, clavada
sobre la puerta de Zamora, pregonó muda su victoria.
Con mueca trágica y sangrienta, los despojos de Ahmad Ibn AlQitt anunciaron también el engaño de Abú Ali Al-Sarrach. Un necio
propicio a ser juguete suyo podía exaltar con falsos prodigios a las
masas y hasta saber morir con heroísmo, pero no podía vencer al
monarca gallego. Con solo fan^tismo no puede derrotarse a tropas
regulares y menos si son también fanáticas; y el falso asceta, el guar
nicionero Abú Ali había olvidado que, si los bereberes eran creyentes
fervorosos, y guerreros fortísimos, los soldados de Alfonso se hallaban
igualmente encendidos de devoción por sus creencias, eran no menos
bravos, y disponían de un caudillo diestro y decidido, audaz e inteli
gente, gran general y gran lector, que luchaba no por afán de medro
sino consciente de la grandeza de su obra de restauración de la España
cristiana y rodeado en ella del entusiasmo de su pueblo. La difícil
victoria conseguida aseguró en el Duero por medio siglo la frontera
y permitió que al norte de su mansa corriente prosiguiera el rápido
fraguar de la sociedad y del reino de León y con ellos el fraguar de
la porción más vital de la España europea.
El más temible ejército que había acometido al reino de Asturias
en sus dos siglos de existencia había sido vencido, deshecho, aniquila
do. El día de Zamora, como llamaron los musulmanes durante muchos
años al desastre, fue el más grandioso triunfo logrado por Alfonso en
su largo reinado. No se ocultaron las proporciones del fracaso a los
muslimes. Sus crónicas le confesaron en sus páginas, sus historiadores
intentaron explicarlo como resultado de la traición de Zual ben Yaix,
el mundo oriental le superpuso en una turbia imagen al día de
Simancas (15), en los finos pliegues de la memoria sarracena perduró
erguida la viva silueta de Zamora, a su alrededor surgió muy pronto
la leyenda y a las generaciones musulmanas se trasmitió el recuerdo
de la ciudad cercada por siete fosos y por siete murallas, ante las que
en efecto, se había roto el fiero ímpetu de los bereberes del Tajo
y del Guadiana el 12 de julio del año 901 de la era cristiana, 288 de
la Héjira.

(15) El Mas'udi en sus Praderas de Oro (Trad. Barbier de Meynard, I, pág. 363), supone
a Abd al-Rahman III atacando Zamora en su campaña de Simancas del 939 y perdiendo
en los fosos de la ciudad hasta cincuenta mil hombres.
— 34 —

�APÉNDICE
Fin del relato de Ibn Hayyán sobre la empresa de Zamora (*)
Traducción de MELCHOR M. ANTVÑA t
Dice 'Isa ben Ahmad: He encontrado en un autógrafo del califa
Al-Hakam Al-Mustansir Billah con referencia a este Ibn Al-Qitt que
se rebeló contra el padre de su abuelo, el emir 'Abd Allah, lo siguiente.
Refirióme el cadi^Mundir IJen Sa'id que abandonó Córdoba este Ibn
Al-Qitt movido por una doctrina en virtud de la que aspiraba al trono
y se alojó con nosotros, y su potro, en casa de un primo mío, pero sin
dársele a conocer ni mentarle nada. Salió después y se estableció en
Nefza con los Banu Raxid a orillas del Guadiana. Entre ellos perma
neció durante algunos meses. Les manifestó el asunto que traía entre
manos y escribió a las gentes de los alrededores invitándolos a sumár
sele, haciéndoles brillantes promesas y excitando su codicia, hasta el
punto de que aceptaron su propuesta los habitantes de aquella región
y fueron a unirse a él una multitud de ellos. Se creció así hasta enviar
misivas a los moradores de Mérida, Badajoz y Toledo y a los de esta
frontera, los que acudieron con prontitud, llegando a ser tan crecido
el número de sus partidarios que no se sabe de ninguno a quien se
haya unido tan considerable contigente. Se internó en la ciudad de
Zamora que es de las primeras de la Chaliqiya y habiendo atacado
al enemigo lo derrotó en el primer encuentro. Pero después le hizo
traición la gente de esta frontera; mientras él atacaba al enemigo le
abandonaron los soldados y habiéndose concentrado las fuerzas ene
migas contra él, cayeron sobre los que le quedaban y fueron muertos
él y hasta el último de los suyos. Había ocupado este personaje en
el ánimo de sus partidarios un puesto de gran distinción. Me ha refe
rido mi tío, testigo presencial de la expedición, que cuando ordenaba
sus huestes en orden de batalla les hacía observaciones y si veía que
había algún hueco en alguna de sus filas indicaba que lo llenaran y
se volvía a su sitio. Sus órdenes eran ejecutadas sin replicar, dice, y
me contó uno de los habitantes de Muneza: A raíz de la partida del
pretendiente Ibn Al-Qitt se nos presentó un hombre vestido de lana,
caballero en un pollino y calzado de esparto; le preguntamos: "Quién
eres tú? Séate Alá misericordioso", y contestó: "Soy Abú Ali AlSarrach", hirió luego el lomo de su jumento y se encaminó hacia la
parte de Córdoba. Su mismo deseo le perjudicó. Dice 'Isa: Muhámmad ben Hixam, apodado el Gato, era abuelo
de este rebelde Ahmad, hermoso de rostro. De él dijo Ibn Abi Ayub:
"Cosa la más peregrina que jamás se oyó: dicen que una gacela tiene
por padre a un gato. Oh, Señor mío, te han ceñido la espada, pero
te caerían mejor unos pendientes y un mirt". De Muman el poeta
(*) Signe en el Muqtabis a los pasajes coya versión inédita del mismo Melchor Antitña
he reproducido en La España musulmana según los autores islamitas y cristianos
medievales, I, págs. 248-253.
— 35 —

�es la siguiente composición en la que halaga a Ibn Al-Qitt, dirigiendo
la palabra a Mansur el Maganí: "Decid a Mansur Abú Nasir: por el
plectro y por la cuerda, ¿es que no has juzgado hoy al hijo del apo
dado Gato superior* a la luna llena? Ninguna criatura mejor que él
ha creado el Dios clemente. ¡Oh Abú Nasir! ¿No es por él por quien
la tribu de Quraix ha dado las diez vueltas en torno a la Caaba en
su tiempo? Como si en sus ojos tuviera (fuego) produce encanta
miento cuando mira.
Hace mención Mu'awiya ben Hixam, el Sapientia, de este Ibn AlQitt en su "Libro que trata de las Genealogías" y dice: Este Abu-1Qasim Ahínad ben Mu'awiya ben Hixam ben Mu'awiya, hijo del emir
Hixam hijo de Abd Al-Rahman ben Mu'awiya era del número de los
que se aplicaban a la ciencia, al estudio de la astrología y al conoci
miento de la astronomía. Estaba dotado, además, de un espíritu
pronto y dispuesto. Se levantó en tiempos del emir 'Abd Allah ben
Muhammad cuando reapareció la guerra civil, reclamando el trono y
manifestando el pensamiento y deseo ardiente de hacer la guerra santa.
Marchó por tierras del centro, recorrió los distritos habitados por
bereberes, mostrándoles la austeridad e invitándolos a la guerra santa
contra los infieles. Gran multitud de bereberes del centro y del occi
dente, de Toledo y Talavera, acudieron a agruparse en torno de él.
Con ellos penetró en Chaliqiya dirigiéndose a la ciudad de Zamora,
a ella perteneciente. Sucedía esto el año 88 y ocupaba el solio de la
Chaliqiya a la sazón Adefonso, hijo de Ordoño. A este monarca y a
los cristianos que se le habían unido puso sitio en Zamora durante
tres días, pero luego desertaron los jefes bereberes y le abandonaron.
No obstante él persistió firme en el ataque al tirano acompañado de
los valientes que le quedaron, hasta que fue muerto al cuarto día y sus
soldados fueron exterminados, excepto unos pocos que le sobrevivie
ron. Dice que era este Ahmad un hombre superior en mérito entre la
gente de bien y de bello aspecto.

— 36 —

�ESTUDIOS EN TORNO AL ORIGEN DEL ESTADO ORIENTAL
(Trabajos del curso de investigación que sobre el tema desarrolló el profesor
Edmundo M. ISarancio en la F. de Humanidades y Ciencias durante el año 1946).

ADVERTENCIA
Cuando en 1945, desempeñamos por iniciativa del Dr. Eduardo
Acevedo —que nos otorgó entonces, como todavía hoy lo hace, su más
decidido apoyo por nuestros trabajos históricos— una misión en los
archivos de Buenos Aires, para la fijación de fuentes de interés para
la historia de Artigas, pudimos compulsar en el Archivo General de
la Nación de esa ciudad una serie de probanzas que autorizaban
pensar la posibilidad de que el armisticio de octubre de 1811 fir
mado entre Buenos Aires y -Montevideo, al dejar al pueblo oriental
librado a sí mismo y determinar las primeras reuniones de orientales,
había dado origen al estado oriental. Con esta idea corroborada por
algunas fuentes editas, abordamos en el año 1946, en un curso de la
Facultad de Humanidades y Ciencias, el estudio del tema, con el firme
propósito de realizar los trabajos sin que pesara en nuestro criterio,
ninguna idea a priori a la cual tuviéramos luego que acomodar los
datos procedentes de la investigación. Este género de procedimientos
no arraiga con nuestra particulares convicciones sobre la historia como
disciplina científica. .
Las indagaciones se proyectaron pues, con el ánimo dirigido a
estar con todo rigor a lo que de ellos resultara, — exponiendo las
fuentes, procediendo a su análisis y sacando las conclusiones a que ra
zonablemente pudiera llegarse. — Con ello se pretendió también, dar
a los alumnos del curso, una enseñanza sobre métodos. En base a
estas directivas se iniciaron, por los estudiantes del curso, varios tra
bajos, algunos de ellos se terminaron, otros quedaron inconclusos, no
por falta de capacidad o voluntad de los autores, sino por otras ra
zones, que no son del caso consignar pero a la que no es ajena la
carencia de espíritu de colaboración que se halló en los encargados
de custodiar materUdes cuya consulta era necesaria.
Por ello se publican por ahora, luego de pacientes investigaciones
en repositorios nacionales y extranjeros, bajo el título de "Estudios
en torno al origen del Estado oriental", tres trabajos que componen
una serie orgánica.
El primero se refiere a las relaciones entre Montevideo y Buenos
— 37 —

�Aires durante el último virreinato que culminaron con el armisticio
de octubre.
El segundo es un breve capítulo sobre las primeras asambleas de
orientales del que, por su jerarquía se ha omitido, el examen de la
doctrina que más adelante explicó y justificó la formación del estado
oriental en la última de ellas, lo cual se hace en el tercer trabajo.
Se constituye éste por la versión de las clases dictadas durante el
curso de 1946, modificadas solamente con el fruto de investigaciones
realizadas^ en su parte final y provista del aparato erudito pertinente.
Al darla a la imprenta no se ha querido variar fundamentalmente
el estilo para no quitar a la exposición su carácter docente, aspecto de
ella que nos interesa evidenciar.
Deseamos por último, que quede constancia de nuestro agradeci
miento por las facilidades que se nos dieron en el Archivo General
de la Nación Argentina de Buenos Aires, y en el de Montevideo.

E. M. N.

— 38 —

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="492">
                <text>La jornada del foso de Zamora</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="493">
                <text>Durante medio siglo había resistido Alfonso II el Casto las más feroces acometidas de los ejércitos musulmanes en las abruptas montañas de Asturias, Alava, Castilla y Galicia. Vencido a veces y a veces vencedor,  había  al cabo  conseguido  salvar  la  independencia  de  su reino, que se extendía  a la sazón  a lo largo  de la costa cantábrica,  apoyado en el mar y con la cordillera cántabro-pirenaica  a guisa de muralla. Poco después de su  muerte  (842)  Ramiro y Ordoño fortificaron algunas plazas al sur de los montes, para proteger los posibles caminos de acceso al embrión de España, todavía serrano. Hasta el año 883 fueron las nuevas fronteras del reino  de Asturias repetidamente atacadas por  las huestes  sarracenas. Pero la anarquía  que estalló en el  Al-Andalus  en  los  últimos  decenios  del  siglo  IX  permitió   a Alfonso III defender la raya  del Mondego,  del Duero y del Arlanza y ocupar  y colonizar  las tierras situadas al norte  de esa línea fronteriza.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="494">
                <text>SANCHEZ-ALBORNOZ, Claudio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="495">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="496">
                <text>1947</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="497">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="498">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="499">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="58">
        <name>España</name>
      </tag>
      <tag tagId="27">
        <name>Facultad de Humanidades y Ciencias</name>
      </tag>
      <tag tagId="57">
        <name>Historia</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="555" public="1" featured="0">
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6410">
                <text>La lógica viva y la teoría de los sofismas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6411">
                <text>PALADINO, Julio </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6412">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , Julio 1962, Nº 20 : p. 165-192</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6413">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6414">
                <text>1962</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6415">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6416">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6417">
                <text>Publicación Periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="206" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="336">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/4d7e7ff055fd3c8ebd200ebfd2456b9f.PDF</src>
        <authentication>8020da084fad942512be7f33ec4b00da</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="2226">
                    <text>— 69 —
BBiqo sej na ^so ojaa 'Baupjsiq BjSojBijai bj na X papujos ua ^oa^od^
souadB ^ojnnfuoa jap sojgjba soj opnFJüiOjBiii o opuaijamoidmoa
'sawi^^í ua X ppuaifj ua BAi^d ojos ¡pnjijBj ap aaaa^a X ooiposida ¿aja
-Ba auat^ B^nd 'amjap bj oa 'btjejojij tipiaran bj ap aapmispiA s'bj
Baijdxa ib 'oaijb ^ad tu i jbj ano ojbj1") * oot^ub m o &gt;i OAi^B-^a^Imt ini b iio]nB
ojiaanu ap ajcinmpiAjaB ^Bti]tiaAa bbo ^b].uub apnod^aiJOa ^!Bt|Baj
Ot^oai{ p X uoSbihi b^ ani ua ^ap^no ni lina^ sojanjBfiop b —enniíoj jod
kainaitiiBtioiBBao— apuu a^ ojad ^sonoioBenas Hür b Bipdianud opuatp
-aauoa 'no^emc b^ na X ot{oo^ p na oiuaraninaB p B^app o Bp^^aa
opnBna papipa appaodnsut bi9o[ oa^AHay ^Boninuai aoaio ug
• (uoioinjm osa ua uozapijoj X auojuo as o-juoimiinos otusiui p onb X
ÍOAijTUiijd or ap X oUBUirid or ap noiamiut Br Biia^a boj ou tb jap
-od UBp^aid ooaAaay ap sopijuas boj anb 'sBinapB 'ajqBion eo j^) -Bia
-napaxa ajqijdixoaojdnn ap oraompsoj —oiqwiBa na— ajsa ^jbiaiji
X BjjoiBio npimja —a^dmats ou— sa B^janliy 'Bopijnos boj ap om
-oratjsai p X oínaiinpuaB jap uoianja b¡ ae^Bqjojaa uajan^ zviq oaaA
-Hay na sanj •ojsiyoaj tmJS un ap opmfiad ua o BBSuadxa b 'jou^ui
oojjuuuioj un ap BiauanjjB pnjnaAa bj na aonpBJj as Bjaraiid B^
Baippi
-ara bajo X BiíBinnjoAnr Bnn isa^qumpiAjas sop b ztiq oaaAaay ap
SBpAon sbj na Bjafns BjjBq os 'oSjsquia nía 'pnuiA p^ • (osjipunj
-noo o asjEOTjijnopí uaaaABd os^nasip ja X ñopas bj anb opom pi op
'BjqBjsd ua opuiaAuoa 'sa ojso 'o^otp o^aa^ pp p) soda jap oneipS
-aq jBapj p auuojnoo ¡ord^auíad oraos oaiju-ubu ^jjb jap BpBoija bj
onnsnoo ap Bjjenj; ' (jopBjdraainoa jap Biouanoajj aaqrj bj b aadutais
BJEd BjJDiqB pBpijaoJ Bun ap nopBipsns boiSbui bj ua) mj onroa
oaijbjjbu ojjb jap Bpuajod ej Bjjsnji ts j^ -jBqjaA X pi^osnas pnjijdB
BSoiSjpoid Bun ap oiajAjas jb sBjsond 'Buoraara bj ap X TiopBut^Brui bj
ap ojjaionoo ojqBOjajxaui ja anodns 'Bjsqoaj jajoBJBa ap 'pnixjA B9g
jüoiusj ap jojno ja cqoitb anb bj ouioo ajnEiriosüi X BOijnajnB ubj

•vni.l30(I a axny
-SÍD^ OH^L Oi^t^otfj y

op9A9Dy opjBnp^ ^p upAOu
Zat^VBI 0IB380B

�mayores. De ese modo, cabría afirmar que es Ackvedo Díaz tauto
más grande cuanto menos romántico; aserto que no entraña un alega
to contra el romanticismo, sino la incidental comprobación de las
posibles frustraciones que se operan cuando equivoca rumbos la
actitud.
La segunda servidumbre —metódica— sólo concierne a la tetralo
gía épica, en la que asume forma de doctrina. Aceveuo, según se verá,
no acude a la novela histórica únicamente por motivos estéticos. "V
aunque sobre todo nos interesa como artista, debe consignarse el
propósito de pedagogía social anexado a su obra. Lo inspira el afán
de ofrecer a los pósteros la imagen de nuestros primordios naciona
les (para decirlu con dos bordones muy suyos), a fin de que nuestro
pueblo se identifique en su génesis y acierte a escoger y modelar su
porvenir. Por eso nuestro autor cuenta y comenta, refleja el ¡lasado
y lo enjuicia, imponiendo ai relato puro remansos especulativos que
encierran una interpretación histórica y sociolcica de nuestros orí
genes. Y tal interpretación, de cuño evolucionista, es seña corrobo
rante y subsidiaria del realismo prefijado. No es quizá inoportuno
compendiar abora esa doctrina, apelando a loe propios retornelos
de Ackvedo. Éste hace del instinto el deus ex machina de su epopeya
ecuestre. Lo considera fuerza capital, clave del hombre y de la ha
zaña. Y en torno del instinto anima a sus criaturas: idiosincrasias
o temperamentos primitivos (engendros o productos del médium y
testimonios de una sociahilidüd embrionaria), cuyo exceso de energías
y cuya espontanea pasión de libertad coinciden venturosamente con
la tendencia inicial al cambio, frente al imperio del hábito, hacien
do posible la gesta emancipadora. No idealiza a tales criaturas, en
quienes reconoce el atributo negativo de la taimonía y a quienes
sabe susceptibles de reversiones o retornos a la barbarie; pero la
exhibe dotadas de grandeza: por el ciego valor y la aptitud del sa
orificio. Y afirma que el egoísmo local y el amor fanático a la
tierra, encarnado en el caudillo prepotente, promovió por obra del
archicaudillo la confederación de los diversos pagos y el consciente
alumbramiento de la patria. Esa ea la doctrina (1), esclarecida en
Ismael y en las novelas restantes del ciclo. Aunque esclarecida de dos
modos: con el relato, que hubiera bastado para comunicar oblicua
mente los designios del autor; y con las digresiones complementa
rías —positivistas por su lengua y por sus principios, como ya el
resumen intentado lo prueba—• que imponen, según dije, a la ex
traordinaria virtud narrativa una servidumbre metódica. Era inevi
table. Pero es preciso establecer que el sociólogo empírico y el docn
(1&gt; A. D. difunde y tnannda cela^ idos —con el núcleo estilística resultante de la
libra (roma "El Mita del Plata") y en las Dóralas de la tetralogía: Ismael (espe
cialmente en los capítulos VII. XLV1II, XLIX, LV y LVD; Varita [aahta toda
paso por e en ilgntms página de los capítulos IV, V, XVIII y XXVIII) y Lan
sabia (primer prólogo, cap. XVI, ele). Obsécrese que sol tuerte ono 1 i pasaje!

— 70 —

�BtnBip. o P
m
o
BB
3

a

Pl

n

no

B

I

od n o o [

[

[

B

I

d

B

[

o

o
n
|o n
m
^

"I

O

VI
1

i

IB
0
oí

í

|

I
[

bb
n
^ p o n

P
P -1" ^!
o
o

B

[

^q

B
pB T1IJBB

(S

1

P

bI

o n

on

B

•p¡jua UIBp nnj OIUTlUOp lis pjjBq BaijpiISUJ B jaAO u bj ua ray
fOJJS A ^^1/B^ amani
ÍO p ^ÍÍ^3 ^0681 *?^•,V aBja|drao^ anb ^ '8881
anb H;^^op,n,&gt;i b[ na :|miapea opcsed [ap soinaira^
aíiioan ^apuBj^ bo( itoa B^puei^anoa X und B|nqBj B^ ap opuati^d
Buoisiq Pl b puyumaua as epAon b^ jod 'amauiBsjoAUT '^¿061 's^m
'f'68T 'pnp-'^S "9881 *?"Jff) Jafnm ap ajcjnioii im o^niji omo
^uanqBU^na mAan anl sejqo Sb[ ua Bjnd Bp.jej B[ GiaFq OAiiBJJBn oj
iuauo X bijaou b¡ na GiJopsiq b[ jod GJiua anb 'zviq

ij^u;oa bj F'rj anb "pBpj ia bj ap oijna ja na
•13 X uota.iaj bj ap bi
oaipajd bj na on 'aptsaj ;b 1BTJ
u is -ajqcjn unsipiii o^ípsoí1 ^uiaiq jap
I^u jap bj íw onaAaay• op |BJ.un bj ainbjo^ -aiJB j ap soqaojap soj noa
BiauaáiA bt^iDÍfspad us b opc
iBduit na BJiíBj on '(^i
lau
SBJ

i

II O^s anb siIIHJB SBJ X U.anbnpo as anb s ajq
a3 b uan^a IT ou aP-ir
un JBanpa X sbuijb jnuieu¡it ap
n'iipaqauui se\ anbun B 'fi.ajqiiiupaqni
jaiui bj anb Jipi
1 •Bui.iiaop •Iianb, o 3 B|1B1IITJlua b.iiilOBprp uoiai drixuX Bjn^ij bj BUS
na
a &lt;q níaijtjBO nn ap sisan
n Ijjadns wj
a^.iiui as '•jBi|a.\ou IP BIJLlajaaxa ajqBJiUipB bj üiqraea na nnxíij X
Gjbo^I on aobunii 'silUtiil¡d s¡Esa na soisaijiuBm ;lOpBUoisiu opainism

�tica. (Recuerdo, empero, el Kulusov de Tolstoy). Sentíase, y sién
tese aún, que si la historia y la novela coinciden en la relación del
pasado, divergen en la valoración correspondiente, en los métodos,
en las fuerzas y en los fines, de tal modo que la novela o se rinde
a la historia y pierde su razón de ser, o la corrompe y entonces la
historia está de más.
Tales impugnaciones al cabo estrujan en un equívoco: el de
estimar una forma literaria como estructura fija y autónoma o el de
enjuiciar un género con olvido del generador.
Desde luego, una cosa es la historia y otra la novela. Pero si
como piensa Choce, la historia es la intuición de lo realístico y la
novela la intuición de lo posible, hay una gran zona en que pueden
enlazarse sin artificio ni violencia. I ^ a decía otro crítico que la
novela histórica se inicia donde la historia acaba y que aquélla es
la historia de los hombres que no tienen historia). Frente al pasado,
el historiador repara o en unos pocos individuos concretos, o en los
hechos abstractos. Kl inmenso dominio que le es inaccesible ¿no
queda válidamente abierto al nuvelisLa? La multitud incógnita, la
vida que filé, las imágenes perdidas, todo lo que no cabe en las cédu
las de archivos y bibliotecas ¿no es materia para la memoria creadora del artista o para su poder adivinatorio? Y quien imagina lo
posible, creándolo, recuerda y adivina una forma de la verdad.
Por fin, y aun con momentánea abstracción del generador, el
cuadro de una época, próxima todavía, y a desenvolver una acción
imaginaria asimilándola discretamente a la verdad histórica y a
los acontecimientos capitales; cuando maneja en término preferencial criaturas inventadas y, junto a ellas, personajes verdaderos de
entidad accesoria o aun grandes personajes reales, certeramente dístambados. Y el género no sólo se salva, alcanza plenitud insuperable
cuando el generador acierta a operar, dentro del cuadro histórico,
la transfiguración épica de la realidad intuida.
En Acevedo Díaz el género responde a esos principios y posi
bilidades. Así la tetralogía que Ismael inaugura, es histórica por su
materia, épica por su relieve, nacional por su valor representativo.
Estéticamente, Acevedo concibe el género como una adecuación
de lo posible a lo real o de lo imaginario a lo verdadero. Pero
amparándose en las raíces de su san^re y de su memoria, de su
pueblo y de su época. Y delega por añadidura en osa forma de arte
vastos designios y nobles esperanzas. Cree que la novela histórica,
aplicada al pasado inmediato, el de la independencia, permite hacer

recurrir a su origen"). Supone asimismo que tal tipo de novela,
revelación de "originalidad y espíritu verdaderamente americano",
constituye, por el desenIrañamiento del pasado, un impulso "hacía
— 72 —

�-OAtii aauopou BEf JEfauBín apuodsajjoo 'sBip sojis^nu b H1AX l3í3
pp sopBjpam apsap Ejnqtio B[ ap X vpi\ bj ap jopBuiniouop un moa
•oai ap naSaein [y 'sapEpuníSasui 3 sauopnaAnoa Bipjiua omsipai X
wusioiiubuioj ohiod soptnri ubi Bourauai ap oa.tBa jo oSanT apsari
•Bisipaj im aiuarapiuaurepuuj [a na oqnq ' (noisuaiu; tía
A uotBtiaixa na xouaui) joubui ootiubiuoj un [3 n^ oqnij anbnny
•BDjqif BjdaoB on
'BsiAtp aninsB ib 'jopaaja oo^uainE opoi aníwod 'iaoij^tn A bbajos^j ap
cnSn^ní mg -o^as osrnb ^ -EisqBaj s^ 'arana ua 'zvig OOaAüDy
•í3u!j^- Buner^qap B[ na ^e^oi noi^BjnpqB Bmi nía 'epipaj3
•snBji o\m 6oras![B3J ^ uoisjaAiio^ vi BpuapiAa as jamusj aps^Q

Rl ^

cap gnb eafBSBd soi n^ ^inainBBia^i^ -Bannenioi Bpnoij b^ ap
-bji b SBAanu aaoni UBqBíinj ^^ vA 'piiaira apAou ns ^^puau^ ng
'(S) •••BiJBJOiy^ B[3ii3B3 [ana o ^i nos bbbozjoj BapBp
"Sej sajqranjsoD A Bo^uaiuBjaduiaj ap soipnisa e OAijepj o[ n^ ^Án
on BpAon aun ^i^b3a3j opand anb ooijo^stq J3^3BJB3 p onbjod
:ooi}3jB3 oinaimiAora un b 'opasojÜ ojn^ijjB [3 na zvig OoaA
BAJaaqo nnSaa 'aadraaia 3qiJ3Bp^ as opi^o^so ojauaS p OJ3d'
•o^snvaa ^3 :v3ix^xs3 Npi^vrng

•Bjqo ns ap sap^uauíapunj Bap^oaB 'oaiibh
o^ A oaio^aq o[ apunj 'nifiíJipam^oo ajuaniBiraq o\ opiíBpxoqsap 'isy
•arBA[BB BJAOli tq sp naSurai bj a 'otib aiUEjqrA 'puopeu opssed p
muínb jsy MajÍEajuE o.)iÜo[oanbJB nn ua asjepfíuo^ uis 'tlJU.ÍB op o[ v
sotnaSaD^,, :jiaap aaajuj -o^íis ns ap ^ BjainbiB if,; -ppBdBa oiiqniE
oidoxd lis B3unu B^.iaBari o^r 'Opes^d p a]UB püpiaotxna aidrais xod
^naraBioBjjBqB 'Baijo^rq iqaAon oaeq on 'saauoiua 'zvja oüaAtj^y
•B3wois;q BxmBxaiii v^ n^ Bipisax EnEaijaraEonEdarq
uppanpojd b[ ap udiis;j313fjb3 bbui tq mnnb B.utd 'ojjnrevN^ ap p
3}JBd ua BjsBq A 'oao^ ap p 'a^uauqEjaiRiiun anbun^ 'ediaiiuB opajiia
aiuulanrag • {f) ^saiqE.inp^ad soipiistda A soxptmo aiuompij uBiEJiax
as 9B[p ua anb opeap 'aBjapB-mp SBjqo noa •••puopen nopBxídsB
BIi&gt; 3P PPJ3B 1B uauod as uBAiqna o^ anb sajoítxasa so[ anbxod X
.ptJB pp A Bjnqna B[ ap somnuop so[ na nido^d BxniBiai^ Bnn noa
jBjjanad ap oqaaxap pn jauajqo b ojio miimii oraoa Jinqixinoa apand
anbxod :BpuapnaosBjj Btuaj^xa X BAispap 'Bptníías ua 'oxauaS p aXnq
-iJiy •^sajqranpaipnra jBanpa X BBUqe jiujibui,, b —o^íiiadal sipa—
JE13OB uopBjaua^ax ap o^.uaraiui.Bui un oraoa 'ezuoiub X ^bbiiij ecAann

�Parece claro^ a través de un esquema el^mental* que el romántico
otorga prioridad a] sentimiento y el realista a la sensación, fiado
aquél en libres inspiraciones y éste en análisis rigurosos. Romanti
cismo y realismo suponen un dominio peculiar, no exclusivo ni exclurepulsa o la observancia de un método—-. Pero además suponen una
aptitud personal privativa y una categoría del estilo, Por añadidura,
cepto del cosmos, es decir, una réplica metafísica o positivista.
Puede un escritor oscilar entre ambos términos por asociación o
pugna de facultades dispares. Cabe aún entonces determinar su na
turaleza profunda por la facultad que acredita excelencia mayor.
En Acevedo Díaz la aptitud para expresar —no el sentimiento—
sino sus efusiones, suele ser romántica y ordinaria^ extraordinaria
en cambio, y propia de un poderoso realista la que descubre al ex
presar la sensación.
Como realista debe definírsele: por la prevalencia material y
cualitativa de aquella última aptitud y la solidaria complexión del
estilo; por su réplica filosófica, en seguida, que lo muestra afiliado
al positivismo triunfante íposición que ya insinúa en Brciula por
labios de Zclmar, y luego explaya enérgicamente en las novelas
Tal credo suele asumir formas indirectas. Así en el pasaje recién
transcripto de "La novela histórica", no en balde Acevedo Díaz ex
presa, primero, que el género por él cultivado se vincula necesariade] naturalismo; no en balde, cumpliendo esa promesa, habla del
naturalismo en La Doble Evolución (oJ, inadvertido complemento
de "La novela histórica": y se refiere a Rousseau (progenitor del
romanticismo, padre de la nostalgia metafísica) y a Didehot [pro
genitor del naturalismo, responsable austero de "los métodos cien
tíficos" en literatura), decidiéndose obviamente por la familia de
espíritus ^\uc el ultimo reprusenta; no en balde considera a ¿oí,A
"el más grande de los hombres de letras de nuestro tiempo" y exalta
la teoría y las obras del admirado escritor |7); no en baldé se de
clara a sí mismo ícon relación al romántico Macarenos Cervantes),
exponente de "una escuela dístinia por su fórmula, espíritu y ten
dencias" (ü) ; no en balde en la carta que sirve de prólogo a la se-

(6) "La dnfale evolución" salió n Idi so "E¡ No ni un ti", d 1 ?! lo ortubro de 1B95.
"El ulro antepasado", el día 3. El en^ayo resultante (sin "L Nnvetn Histórica")
fn¿ reproducido ^•&lt;"&gt; ^' f^lalo ímiro de "La dohle evnluriin". en "Vida Mu.IernjT.
Mime-vídeo, nnviemi.re de 1500. V de esta revista pasó roo nuevos títulos a non id trida
riHnpiljií-iún postuma, '-Crónica.,, emfaenems y ^^ína.rW, Montevideo, Claudio Garría
y Cía., 1535, paga. 71-55.
•U) V. "Zoi.a". un -El Nacional" del i." de nrtufare de 15(12. Hay, en oi artículo, ideas,

Montevideo, 25/III/B93, y íué reproducida en "Mandia", Montevideo, J8/V/551)!

�•f "*ja *MSI *™H ^ &lt;"¡"a 'oap^aiuap^ (5)
-oluaijod soppnas ap ozoBipi tq n^ EiAqo ¡Bisipaa pp 3[qusnads[pin
p^pipa 'vauviuodsa vppmuosqo v\ ap pm-iiA b[ 'i oea 'o.íaso^
•Biauap B^ Jp oi83[iaijc nn
'miBaoou o^ m ajiuipe o\ ou pnL 'a^u p bjbí! jnaipiíiAiaj ap Bijoanu
ba¡4b;u3¡ B[ na 'oiusipanjRn pp bxuS p aod opeincLioajd A BpGooA
-oad nopeAJ3Sí|o buu omoa aavMuag ol.ivi3 ^od upiuipp :o¡uui
'ijadxa p ua py^dtu^ as íu ¡3^IVX gll "^3jq¡[ uuoiou m aod opuuS
-I4SO4B opijTiac p noa •uo-poajasqo B\ op^iioa 111 oaa^Bxa ou ZVjQ
oa3A30y ^soppoin s^puea^ so[ ap soaiapa) sopo pin so^ e o^iib^
•ootdf outsipt^i itn 'ajuanmpijqeaE 'njjns
-ai p;nauo ao^ue pp orasijcaa ^a anb 'Bauoiaisodo SBpuaijTienftn ra
BBspj oís 'ampuoo atpo ^ -BAadorla B[ ua pj^ua 'snatoiaq oaad 'ojidaa
'sBJB([jBf{ 'opond un ap aapuiuiaaS sbiu.ioj 'BB|p uoa A ¡Biaoísrq B[
na 91111S 3b 'sajqraiusoa ap BpAou í)[drap b^ b oiauaa 'zviQ ooaAaay
'BBjp uo^ -ouiejoiaq [ap i otaijiaaBS pp uoiaBOOA 8[ aod [3Ara otni^tt
us ap supBjuBAof 'pBp¡anaa B[ b '^Biuomiüj,, b[ b ^upiBaaAaa [ b Sbh
-uadoad ts 'sapiuauíap auaniBua aod opciupq 'sBaamiuEm saaqrati[ ap
^oa^qaBq a a^uaaoiri opunm un sa t aoadooua aoa^saBui sor ap [R^nací A
opipaos a;uauujpBzi[tAio 'aoui^iadsaA sa^uij ap 'opBABidap A opiooíaAua
oputun [a sa on oAns [a 'SBisipaa so[ uoa sapBpraijB aisanoqoa o¡[a na A
III) pTSBao Bnn^p ua pmuídsa jos p orasiuB^ao p uoa JBaiji^napi
b osnpni an^a[[ anbmiB isajoiiadns sojaajs ap A senqB ap anb bbiu
'sojnrisui ap A sapBpipnsaas ap 'aoiuanrejadniaí ap ajqsq 'sbib¡a;i
-isod sauoiaatAUoa sns e auiaojnoa 'oaaAa^y anbnny -orairBin oado-rna
omstiBin^Bu [a anb bt sa ou bíbiieji anb uoa bubuiuu Bija^Eiu et"
•[bioui b8b[[ b[ ap a[qBjoxouT otJOíar^
-BUi [B opipuaz m 'uotaBaoAinba ajisn[¡ Bun uBjtt]i;suoa anb sopoiaui
ajuB opBamjo ra : Biauapuadapui uoa j^ •—b]SI[bjii}bu onb OAisaj^e
souatn A pejaAiuti sbui opripi— Ejsipaa opras as Zviq oaaAa^y

•(01) Pí^ t jod
Bi[3U[ E¡ ap soorapiujB sozjaujsa so[ ap oa;uap sofajdnioo eouainouaj
ap uoiaanpojd b[ A saanj ap PBpTaT[diJimu e[ :omsipaa p opuapua
ouxoa ^oibiu o ouanq opouí un b o Jad 'b¡bi[B3J .Ao^ " Bai].aj.sa ai ap
uoisajoad spiaonoasap A Bjp^dxa Bjsa 'EnBiaoanads aj ap uoisajoad
Bliaifdrai Bun ua tasü0[ 'o^uauínaop OAatiu un aiaiub as is i 'jo^ub [ap
maBJOí^ uppBipj ajuaiasuoa B[ osaijiiaaa Baed opnouB 0[ BtaB^SBg
•tl-••soinpsu; sos ap aopa p A senuoj
sns ap Bzapnaa b[ Bpoi noa aiuBjid|Bd pBpipaa ap BBonSij •••sbij
•BJ3)i[ seapt ap sainaiaaoa SBAonn se[ e omquí ua,, aaaaa^o oprpod
Bjoiqnq \^aim ap ^ppsaA,, ^moaaq eun JEirauB A 'Bzyaatniad BpAoa
B[ jauoduioa p ^saauojua bA anb aaip '15) npu^jfj ap nntaipa Bpnn^

�sámente dotados para la captación del mensaje telúrico y de una
caudalosa memoria electiva, cuyos testimonios convocó y rehizo al
caho la inabordable facultad creadora (12). Y añadió a ese don intui
tivo otra calidad, también de tipo realista: el guato de la documen
tación y del análisis, parsimoniosamente ilustrado. Así, en Ismael,
cuando describe un paisaje o una batalla (sea la picada secreta de
los matreros o el combate de Las Piedras), se advierte, junto a la
insubstituible observación personal de la tierra y del hombre, el
documentado conocimiento de la naturaleza y de la historia.
Si no se extravió en el experimento literario, cabría atribuirle,
en cambio, la prerrogativa increíble del experimento vital. Educando
a quien dirige un obsettro poder, o libre educador de su alma, pa
ciente electo o agente de su propio destino, se le ve en tres revoluobras mayores, aguerrirse y experimentar el carácter. ^ el experi~
nación, se encarga de dar al ensayo infalible respuesta. De ese modo,
para componer su tetralogía nacional y convertirse en el revelador
bravios pobladores, no se habilitó en actitud contemplativa ni con
una sufrida cuaderneta en las manos, sino abrazado en la acción y
en el riesgo a la misma realidad que debía evocar en sus novelas. Pué
—dice Francisco EspínoI-A— "el único verdadero artista a quien se
le dio el contemplar nuestro campo tal como lo cruzaron las turbas
emancipadoras. . • resultando la suya la postrer mirada sobre un mundo
que llegaba a su fin". Adolescente apenas, había sido actor arrojado
en "la revolución de las lanzas" (1870) : así conoció como lo declara
en una carta a Palomeque, "los hábitos, los osos, las tendencias y
la idiosincracia de nuestros compatriotas en el seno mismo de su
masa cruda, acida, áspera y fuerte como zumo de limón" (13) ; así
descubrió en la Sierra de los Tambores a los últimos gauchos (14),
idénticos a los de 1811, 1825 y 1836; así, batiéndose, vivaqueando
tierra que era aún la misma de los años de gloria y de las primeras
discordias civiles: donde se marchaba, como él mismo dírá, "sin tro
pezar con alambrados ni con ferrovias, ni con postes de telégrafo,
ni con grandes establos de refinamiento, ni con zonas agropecua
rias..." (15); y donde "las hierbas nacían altas a todos los rum
bos", de tal modo que "el toro y el potro nadaban en la gramilla

�•(1^681 na """"H ^ oirajjífl jod oapuaino^
na m|3q ^tlj —ío[OJd orpnwa o oot ifl ap os^q— uompa apunVaí rp -oÍbio
na znt . pt &lt;uqi[ ra -assi \J™™N •""'{••'X I^ BP nmad! -^"i^ onann (9r&gt;.
•popajoR op mingad W| as
opwiidi(O íinaniaiqiJimpB oipna^uí ja omiiJo pnp ala •oijouiain ns na aia -sapiaj
opuBJiatij^ oSanj p •[n.qmoJ,, "oq^oBg [a enfc' 1 Bíioqnny, sa[ op n^jaig t¡ na
onn ap ajiu i anb apauy -^.osojoaihI • orpinaoi m'' 'io^.ui opiMÍ pp aijoaiA
p j^qno anaq impon ntind roj,, omoo onli zvjg mola^V "Saity "PI1T "PI ('!1 SI&gt;
s^auo^uí ap o^od^ [a uoo as^eiannaB ]B 'soqniF tt^ -^jaaniBApasd
-S3J '8S8I ap [^qe ap x^ ^a ^í ojana ap g [ap '(,Haoda B1,, ^ itnPZBH
1,, 'BouBapiAamoin soueip sop ap ^oj^ans aopnas uoa o[ABinani
-naop aqe^j •hiSo[b^i9j eun jauodmoa optpiaap Biqeq ni í(^i) (8881
ap OjÍboi ua BpBjrpa) BpAou saa jeqBas ap sajuo anb o^nSaa B[j
•BaiJojBtq auas son jaA[OAuasap aa^enad ei '¿ggt aP ^ozuairaoa o 938X
ap samj b 'januit¡ na o^ara aanod [b oaaAaav 3T^&gt; ^iqísod 9^
•o^nntQoa [ap aoioBjSami b[ BOBj¡tqjB o ajirepaBA 'etpJBi uau
-odnB soapuo 8Otm^[B anb b^ 'o[íBqojd [iinin sa o^ 'oxuaniom jamud
[3 apeap pepi[B;oi omoa Bptmpp i EpEpiapAB anj Bi2o[B^iaí b-j

"(tlót) a1^^
i 0ZUB7 i (g68l)

?JO/^ P

ÍJ3 '(0681) ^.AÍ

Bia[duioa anb

S'iSas B[ '(8881)
"IYNGIDVN YJ3OTVÍX3X TT

•ooida otust;
•ttBJ un 'sfip otnoa 'Bas 'upi.TDiuasqa vj ap OioiOJafa oaaní [a o[jbuij
•uoa opnd anb ua 'Bisijqnmisoa BjniBJa^q b[ ap sBpjsq sb[ opuBj[Ei
'oms¡[Baa na anb ;qB oq "O^id^ m^u&amp;iJddxa Eira ap oi^a[und [a -—op
-tmaaj i o[qBqaojdajji ^¡s asa— fnrtd oiuawu^dxa [o uoa 'aj^sod b[ f
piTpajan zv¡a oaaAaay \ -uotaBa^a b[ b ^ob^ [p oed [a ng -opjanaaa
[ap BAiiaadsjad B[ 1103 -zap¡on[ B^Bq as ojuaimBjqmn[nap [a opu^n^
'apJFl ^Biu oqanuí outb BJianpB^i o[ ou traag 'opimiu n.9 opB[[Eq Biq
-Bq ^ojijasa [a 'aiuaiuEAijiuijaQ s.)uoiaB|aAaj BBjiia[OTA ap ojmbaa un
opo^ 'sBjqBjBd X saaqintipoa 'sbjii^ij X safBsiBd 'so^Ba^ X ssiea^ 'ospid •
[B X BiJouiaui f[ b cojBJod^ootn a[ os 'a^uaofiO[opB bih[w un op [btjos
-uas X BATjoajF uoToeanpa E[ e BjjanS b[ bSjo;o onb BpBoija boiSbj^ bi
noo ^ 'arBZTpuojdG [ap X uoieuaqajdF B[ ap pnmde Buiísisuaim B[
BiABpo^ aaeod jo^ [a anb ua pBpa Bira b ^[ijjao opumu un uoo oiaB^uoa
ua asoxsand X sBiJBiisjaAiun 8B[nB my opBuasap BtqBjj -pap^os ap
SBni^Bd sb[ op BBqomn o Bij^Fd BjSo[FJiaj bj jiqrjasa Bjüd uoiaBui^
-BUii Ejnd B[ b 9B[E orpid ou anb *sand 'assqan.iduio^ 'Bo[[onSap X
soaqooBO op ojoquiBJiBa ojBqjBq [a X ojSubs uoa oiJonm b[ ap soi^oJ
Ba[dii[ntu BO[ 'aojsanaa X ooqaq oiaA-a Jiua [ap sbijbj 9B[ 'ujjB[a jop
ajqo¡j b[ uaiqntBi otoouoo '(WJo/^) p oju^ ap Biuaj '^^gx ap oaiooaq
uoopsd [b opB^snfB ajuauiBTJBUTpjoBJixo oubJBquiasop un sbj^) anojy
[0UOJ03 [B oinnf ouiajoiui anb ua '(s¿g[| ^opaux nopn[oAaa bj
ua X 'oíaiiBdy oa^ouijx p [ 'BjjonS usa ug -(9¡q g[) tl[oqa^i [a X

�directas o indirectos la pronta publicación de un trabajo que no se
menciona (Ismael), son confundidas la novela y la serie planeada;
pero en ambos se atribuyen (certificando obviamente el proyecto de
ana tetralogía) "cuatro volúmenes" o "cuatro libros" a la próxima
obra. Y de ésta se dice además en el suelto de "La EpoeH": "El úl
timo y culminante episodio do la obra es una brillante descripción
de la Defensa de Paysandú" (17). En suma: ambos sueltistas coin
ciden en el número de las partes. Y el segundo precisa —aun sin
quererlo, en caso de que equivocara el episodio de 1838 con el de
1864, como lo sugeriría una mayúscula— la meta del ciclo: así Lanza
y sable, la novela final, se cierra con la capitulación de Payaandú,
cuando Lavalleja depone las armas ante la renuncia de Oribe a la
Presidencia de la República (18). Puede concluirse que ya estaban
determinadas entonces la serie, las partes y basta la naturaleza de
las partes.
La unidad del conjunto, previsible en ese temprano planeo, fue
aún esclarecida expresamente por el autor, hacia 1891, ya demediada
la tetralogía, al aseverar que es la suya "una serie con trabazón
lógica entre sí y solidaridad completa en los vínculos históricos" (19).
En 1893, edita Acevedo la tercera parte. Sólo al cabo de vein
tiún añoB, la complementaria, Lanza y sable, que al principio pensó
intitular Frutos (por Fructuoso Rivera), rótulo que descubría el paso
—felizmente parcial— de la novela histórica a la historia novelada.
Y la anunció con ese rótulo dos veces: la última, en nómina incor
porada a la traducción italiana de Mines (1910), como "romanzo
stórieo, contimiazione di Grito de Gloria" (20). Así, de nuevo subra
yaba el enlace de los términos que forman la serie.
No defrauda el conjunto consumado la^ expectativa del autor.
Acredita, en efecto, unidad y homogeneidad.
nuestros orígenes. Ante lodo. Acevedo Díaz deslinda 'con estrictez los
límites extremos de su empresa: entre el Grito de Asencio (tras una
referencia al Cabildo Abierto del Odio I y el primer impacto de los

�¡•JltiíitD uon)t91 A nom.i in^ns (3
no Bímn uu uiptni s^loman, nt, /*jn tío u y [• tI upuiainiaj 04 aqjp tu
nujíid^c^ y ^^út ^u" uamuunj bdi u^^ í*u\ h&gt;uuq jimut] o uSujpJd ¡J -A [IJ)
¡XailB^y!,, .a.iayuBua 8( ajqtuoti anb o.renj ap buuj Baiyaq bj ua 'asap
-jauiay) 'Eio-uay) B| na a|qi|anpa.ut oyqaiid uu ap |B4U3uiaya uaiuntt
ya '34uasuB aojaH FP ao^^ ais^q .í BfaiA buibj By ap utnsiA ny vap
-oA na Bjaydinoa -BJtiptpBuB ¿o¿ -oBaao-td yap zbi|hj4uoj |a X zrij ya
:y)BpiyBuo¡3BU buisiui Bsa ap oiuoiuii^nuo^ ya A mnmid b[ 'afiyi unSas
na ¡.BpE[BuoiaBU By ap Ji-u/jp jwapiiMj^iMHpi,, ya oaoAa anb 'joins
ya :aaa[B4JO] oy 'ninnfuoa yap p^ptun bj sanoiajodojdsap o sojüva
uoa JBtiBp ap sofay 'i^joyfj .p íij^ X oaii¡&gt;\, ap otajosiioa ya ^ojubi
•ojdoJ otppdvjí! uoa 'msiiio.ia ou A b4s¡ijb B.ia sand '.tapaaoad A -biS
-oye^i ns na jBJina UBJatpnd anb soy 'soqaaq ap pn4¡4ynra B[ aj]ua
uotaafqo B-q -ouitBydsta oJ4sny |b s^yaAou sop 'sBtyniB a^tua 'X 'BayiAta
BByyatanb sb[ ap oznaymoa yB 'ouisiuiisb "Btm 'BtsynSiiJB opoi.tad yB
Bjqo Bun Bji^Bsuoa zviq oti3A33y sand "uota^odojtlsap ainaaBd^ buu
'osiqaui 'oj.itjB^ "ojio jod 'ojqvs A uziiwj A opoj^ op o^ij^ ojjna

-ut n X onaytsBjq-osny otuimop yap ojaqmos otpanuatuí ya uBJtsnyt
anb ^t^oj^^ op oip^y A Oíit/BA -oiquiBa ua *nauodB4xnX X tiBZEyna as
(ojqvs A íísutcj 'jomus¡) souta^ixa soqrne a-iiu^ •sBatoJaq BBtSiana
ans a ouyisap ayqsjadns atibune 'o^Btas opo&amp;p 'soipjoioij.d soy ap
opojjad ya BinsnBya anb uotaBianaS By FjsBty 'zvifl oa3A33y ajuara
-Banqtq BntByy By onioa ^^^noiaBjaua^ Bjannjd By apsap aXaydxa as
oaida oyata y^y "Baasut^jxa ou ts ^Bpunto^td bu)autis buei ibb Xbix
"ojqvs A •osud'j na 'sBuapneq ap ssqany
flBpEU3-i4sa uaiaa^ say noa '/i^ta oiooduod B^tqns By A '^i-t®10 ap ojij-^
no 'esoinajAod Bpsznjy^ By uoa onans yanbo ap nozas ny 'ayqraajnoant •
OTiionuiomtoi ya A •oapvf^ ua 'atiiujaj yap s^pe payos s^y sajUBjaadxa
BBtpyaqaJ ap X sa^oijapuB BBZUBy ap aztia anb 'Bjsyn^ijjB onans yap
sisija b[ 'BUBjdnioj -upisnd bj A • aatojaq notatuaua^ antt ap--'90SBd
soaaUtyjd soy^l X BB^t4jy ap oiuatnituaApt! ya uoa rjooiusj na 'tiyFJJIp
ojuaittiRjtjtiinyB asa afayjaj t • (^^^ .ojqouíopui a osopq popfjiwoío
~vii íifli^ ap ,¿Fí/?P ortíottitiijqwnjv^ [b somajiisisa anb BpfoyBjjaj By
ap SBiu^ed sBjantud say no aaip "oinsisap ns a aAOiyaj opu^p 'ZVIQ
on3A30y otJoíd y. A oyaia yap B4S!no^^B,oJd ya sa yennayao oyqand 'ya
'U^) ^iONiasg ap upiaB4outt Bjai-iaa ay nn^os 'anbaoj -Bjqo By ap ojj
soipjowud so; —B4f.t^ sa ay anb e.ii|ryed unn b anuoynoa— ya EJBd
uaXnjtjsuoa '^ggy X ^ggy ajina ytAta buisij yap aja^ada fiy X yygy ap

�jAguapey, viejo Artigas!..."). Y con Grito de Gloria ilumina la
sa^ón del sueño artiguista en el Rincón y en Sarandí. Pero liace más;
El ciclo de los primordios no lia llegado a su término. Para prepa
rar el desenlace previsto, Aceveoo Díaz genera un nuevo nexo, ra
dicado en la acción. Con acierto prodigioso: no sólo por la excepcio
nal calidad del episodio en sí (el duelo de Cuaró y Ladislao
Luna) (23), sino por lo que la incide^cia añade en sus íntimas
proyecciones a la continuidad del ciclo. Las circunstancias reunidas
responden, en efecto, a una intención profunda. Es el día de Saran
dí. Luna y Cuaró han luchado con el adversario común y contribuido
a la promoción de la patria. Concluye la batalla gloriosa. Y aún el
•sol que la alumbrara no ha caído, cuando aquéllos, contrapuestos
por sus divergentes afecciones a Rivera y Oribe, chocan entre sí.
La moharra de Cuaró clava a Luna en la tierra, derramándole las
entrañas. El combate singular adquiere significativa extensión: como
preludio de las contiendas fratricidas insinuadas en el seno mismo
de las luchas por la independencia y convertidas en eu posteridad
inmediata. La composición de Lanza y sable resulta por consiguiente
dispuesta y anunciada en las postrimerías de Grito de Gloria.
Aquella "trabazón lógica" de la serie y aquella "solidaridad com
pleta de los vínculos históricos" que el propio escritor invocaba,
parecen, pues, irrecusables. El cielo entraña un ritmo, (fue procuré
abonar, de esperanza cumplida y obstada. Y el período de los pri
mordios se cierra, con la primera y sangrienta discordia banderiza,
en vísperas de la Guerra Grande. Pero el escritor, si corona la te
tralogía aludiendo a "los fantasmas de los años terribles que se
acercaban paso a paso, con el arma a la funerala, y su cortejo de
letales odioa"(24), no capitula ante el porvenir. Lo prueban cien
pasajes de la tetralogía, en que glorifica la energía heroica o exalta
la virtud del martirio o promueve la visión de un futuro sin mácu
la (25). Y aún lo fían su doctrina y su apostólico denuedo: porque
el amor y el culto de la verdad nunca en él se estorban o se niegan.
Quiere, como dije, "instruir almas y educar muchedumbres", desig
nio que atestigua la indemnidad de la esperanza. Y hace, dirigién
dose a los pósteros, "el relato de los lustros sombríos para que naz
can ante sus ejemplos aleccionadores los anhelos firmes a la vida

&lt;2J) Grito de Gloria, XX*".
&lt;21) San las últimas palabras d^ Lama y sable (Cap. XXV).
(25) La energía heroica es tónica de Ismael, Nativa, Grito de Gloria, y aún, si extra
viada, de Lanía y sable. La aptitud de] martirio —.esclarecida constantemente—
es objeta de una digresión afortunada en Nativa (VIH), coso do Acetedo, al cele,
hrar la berma sura de la tierra cimarrona, la encarna de nuevo en los nu mita es,
que la salvan (frente a la abdicación de los privilegiados [niel), con sus amores
de sacrificio. La visión de un porvenir sin mácula culmina en un pasaje de Grita
(fe Gloria (XVIII). aquél en que Berón narra a Oribe su sueño: el de una patria
libre y hospitalaria, próspera y ¡elti, donde había de hallar el civismo con orgullo
"solidaridad nacional, leyes justas, historia gloriosa, culta por los mártires y por

�•iui&gt;A!a ^flTiBjn, pp .of,q antod [ b mipi^
BjnDj p unn Jn]qnq 3[ni&lt;jdijjo3 -o]\iat^ A pqy np 3[qnq B^
mBipaiii rap-imBu iiifjq t¡, sosbü eo] uiqninqn 'B(qni i diud-j u3
a[p3 Fp¡y fqpp|^ p^ 0^, ^
p^^
'u^qnis^ ojflau p '—Bis i nuil Binad ;a— unjan BMBJ^ íin^ -niEn;) 'pnutii (¡¡)
-S/qut ^ pziin^ p uüaiujd jamuil •1.bsiai[I np * uotíb^í njs,, (95)

J [plf p3 pqg |

-B3 jp o;uainnaotioa:t.i [O ^uní! ^pujjdjo^ ojad ^üouam Biioiap '-/&lt;/us ^
0SI/B7 ua uaniiiiB} 'oiiBid omsuii JJ a -¡''i'^j ap o^b.iia Baio.iaq bj
'Bso.iojiíiy ,iod oÁo.i.n! un n uiunf opu^d ^ojjían ua opua.uaq,, m¡[[ua
¡a cijos -BiriE^ ap juibiiib opJB^Erf OAad 'uj^üi/ ja ¡BAiianoJia.i a,uaui
•^BiaLjn.i^ 'np;aB[jJ B]ua[oiA cun 'ajqvs f. nzuvj ua 'zvi(j o3Aaay
wkiiisuod Binatiu [a uo^ -saiuo^ [aqy BJinanano os opio pp sai
-jed sbi B oaejua üUKpmwas ap naA^is onl BafBuo^od so[ a.nu^
•eiouanaasuoa epupp O[ ap oqua^onain ins
-oj JoniB oidiud [a anb X opnm¡^ [ap o^^Bd ¡a na oisand ubi[ ^\ anb
oeijsaiu ap aiom p ejeaijiisnf ib uiuoa izB.iüiuotti Á ojadse sonam -^a
anb op npisa-idmi B[ aonpo.Td 'ojqm ü iízwi-j ua zoa Baaajai jod E|[Bq
a[ as opunna 'opoi 00^ -aijas nj ap [bui^iju Á bio.u fictu etii[na^mii
Bjn^ij it[ vipisaj ajtlmais '3[buij s.n.iüd sa.u sej ua oS^ns anb 'pi^n^
Biujeip p 'oirprea ug •seitupauíin sepAou ^BJ na aaauBAsap X B^Bd^
as 'ziJioiu BjnJaua appaiuipi: eim ours l'pbziiibSjo aiuomnpunjojd
bi ^opáis d Bun ajqiuou Bp anb b bjuo bt ua anbinuSis ou anb
-muí -lavivsi 'ai-ind tw .ioj -jouaiuB BpaAou Bf ua eaijipa o[ anb pnp
-p^aiui [ijia B| Bpaanaaj as is saiqtsiAajdun 'v^ng ovisinvq ajqna
•sap BpAou Eiusiui Bisa ua anb eBzanbEjj sej o .'o.uo^3 ap oju^) no
uijpuBpin ouaqqo b 'oíiiin^ na Bza[qou ap zeiIbo 'vznog aa oana^
ap osnd oosnjq ia ^oitltna Ca jod 'Eaoq'A "nETauBieqn^ap o uaarptíji
•uoa as sajaiaBJBa soy saaaA b sand :soj8qad sus auai; opopin jg
^psagd
-xa uX 'saiJdd sttsa ap pEpinSpuoo [BTaadsa By Baijiisní og • (¿z) ^J
-nj^ op OJU^ b iiBSBd 'souam BpBii 'oafjw^ ap safBuos^ad aojoi^a
:sBipaui.Toiut SBaqo eop sny na b^ijijoa as &lt;sa.uuaE.iB3 ap 2aTSBij aso ap
OAiiBiiiByj saín oy o^ag a^us X ¡kuvj X niJO/^ ap oíu^ ua 'ojnng
'utiijo^ op ojio X :oyop pp SBiBipamiq eaund sop se] na aoajBdeaa
'bibiuoSbh'J'I ya 'püius/ ayi oun anb jaaayqBisa aqfia (bjoaii^ 'aquQ
'Efay|BABg &lt;BjaAig| Bjqo Bnn ap sbui u^ sajuasaad soai.ipisiq safBnos
•jad soy ap jByqEq u!S sojoabui soynouiA soy aiua.uBUEip^qns JBpqos
-uoa ap uii b 'sEiuiisip sej^aou uo safBuosjad soi aaia an uoiaiiadaj
ey 'ouBioBTyEq muaimipoaoJd un ap oayduia p aiUBipara Bpuaisisuoa
bSjoio so[ on^Aaoy •sojouatu sax^u &lt;bi^o|rjioi sy ua 'snuiapR 'Xbjj
•otunfuoa yap BiJBuiJiaop X yBJom &lt;Bariaisa papiun b[ iqe ^q
-oyqand un ap ouyisap ya ua ayqEiqyaapui oj Biipaian anb oiugis
•ap '19^) ^jBuoyaBu ezaptre^^ ap X bioiibuí ap 'z^d ap 'BpuEjayoi ap

�Arte e Historia. Transfi^uración Épica de la Realidad,
El cicla épico debía iluminar la gestación de una nacionalidad
y reflejarla, necesariamente, en el lipo original y primitivo que la
Y surge el gaucho. "Ante la luz de la historia", no a través de
un yerto enfoque costumbrista "que no liaría resaltar los perfiles
enérgicos de la sociabilidad, faltando el teatro de la lucha verdade
ra" (29). Con "sus instintos, sus desnudeces, bus heroísmos, sus cruel
dades" (30). Reconocido así en sus limitaciones, pero glorificado en
su grandeza ("Históricamente, el gaucho guerrero resulta siempre un
sujeto extraordinario"! (31). Como "ser pro teiforme", ya extinguido
("Ha mucho que dejó de verse, de oírse, de palparse", y en las cam
pañas queda apenas su sombra! I3^ I. Como personaje primigenio y
característico, al cabo, que exige necesaria, aunque distinta sucesión:
pues fue vencido por el tiempo y las inmigraciones pacíficas sin que
todavía 'se sepa cuál será el derivado o tipo nacional que haya de
reempluarV(33).
Esa criatura liarhara y esplendida es entonces, como encarnación
diversas partes de tu tetralogía. Vivificada en sendas fábulas, si apa
rece como multitud, alcanza rostro, forma e individualidad en varias figuras memoralles; y culmina en la acción heroica, junto a los
Nota de pedal constante en la doctrina de Acevkdo, es la men
clon el el exceso de en^irs\as como privilegio mayor de bu criatura
cimarrona. Y en efecto. Clave del gaucho y lujo natural de bu or
ganismo, era la fuerza. Una fuerza elemental y exuberante, que sir
ve de canon al período de los primordios y lo configura histórica
mente: desahogada con gloria en la gesta de la independencia re
vuelta —o vuelta sobre sí— en las luchas de banderías. Una fuerza
que es, por añadidura, tenor venturoso de la propia creación ace
vediana, porque baila esclarecida respuesta en la misma fuerza del
la tónica sugestión de la tierra). De donde se induce que es la fuerza
como intuición histórica y artística, el rasgo fundamental de la obra
acevediana. Y que en ella el tenor de la energía heroica prevalece
determinando, ahora como canon estético, la promoción electiva de
hechos y personajes.
Así se acuerdan el arte y la historia. Y, en la tetralogía, hechos
dad esencial^: \n que^ahonda la extensión de la realidad verificable,

(29) "La Novela H¡atines

irt rit

(31.) "Sin pailón y lin di^isa

prol ctt

(3^) 2 Mito Hel Piala, segunda edición. Buenos Airee, 1917, pág. 133. (Ackvedo repite
•i baldar episódicamente del gan^ío en ese obra, ideal y son palabras anticipadas
en al citada prologo de ¡Jmza y sable).

�npuoa bjjo JtiunsB Bijaaojad ociaAHOy 'soiuanupaiuoaB eopuBjá soy
o ojUBn3 •(sg)BnB^il op odureo opsiarabn p uo klm(\¡M eosopaoA
8Pn 9of enB BÍ!J :)n^ 'aojayy pp BpitJitii .íyqísEdin; enn no^ ^uup
-atj bb-j ap yos [3 ofeq :apuadsne as yaouís; ap uoiaaB [ 'sauBpuEi
•bo X sbiujb uaieqo sByouEdsa ^edoiq. se[ opnnna Usy -pniru^nuí R3LÍ
-adoda ap oSsej un uoa mqo ^\ JBze¡uasap a;tinjad o\ anb 'eianonajd
Baiianüeni na it Tiiaunnaj oaodinBj oja(p '(f) BAijaadsjad ajqesuadBip
-m Bt 'Aaaoid I3p uzapuBjg b[ b 'ajnauqBpuajaAaj abi^ B.tsd :Bp^oqB
l M ••""
lB ^A^ íwrnoarod sa^! ajjna 'opout asa oq (BpBjaA
-OH Bi^ojBrq na saaaA sbuiiS[b aeaap anbiod 'sapnjjiA aaiua^Bsajqos
ap Bn^uatn ms 'efa^Bdaap nqneaj anb o¡aia ^op ejqo saiim b[ :3jq
os X. ttsuvj na 'oseaBij oaijü[3i un uoa ^peSipso 'uoTadaoxo baijb[3J
[ ea BjaAia) -saiaBanSBdraB[aj ^í Bosua^u; sanboi uoa soiopuBaaaae
o aiuatuBpB^ipauíajd so^op ni? joub^s tp o jad 'so|[.&gt; b SBiUBf jBiannu
"3j uib ^sarBaj saiBiiosjad sapuBjíi soi b ouimjai opuu^a^ ua Baiqn i
•auotnq Bt op uorin9n eT A EzapijuiBU iq op oijaistSBiu p nnSae
jHíia^ns apand a^ie p anb sojiioso saojaq so[ b A - tqpiBq jí SFzuBp
-ub no 'sauífBjj jC BBisaij ua onb sbui— Brainous pmiipun e¡ b s^pA
•ou bus ap omqd jauípid p na Bniís 'o.iauaS pp HoipiBa pupqtqep H[
opnBjnSaBy -oiua^UEpiuiar.) niaiipuoo Bsa BAja^qo zviq ooaA3Dy
•Bzopnojá bT ap ouiíqjB IP;jip p 'o^and
un ap aiajdjatm ouioa 'aasod bisi^jb p optiBiia ^BpiBjn^ijsiiBjq bisbj^
•apsiipuaj in Bpapuojo uib -Bijoisiq b^ b aiuouqnuoiauaAUO.1 jí baijooi
•as 'Epunjojd EiiaapB as 'BpEpArra ^uoisiq ua Bjaua^ap ou is -boijoj
-aiq npAou B[ ^osa joj -papa.i sarnuos-iad sapiiB.i^^ so[ ap (iqísodiud
e ^3Miaaxavj^ BqBA.iosqo O[ oraoo) nsiaajd opBT^Einap oy uo yiuaj
ojofqo aqjB ya BJBd sa Á czuBoyc ou 'niuJiupiBj •Byaoisiq By anb o[ ap
'jia.ip sa ^oqws ^s ou ií jos mq&amp;p o 'jas opnd &lt;uih o¡ ap e^bz bj b Bjiaob
^BinbjB.iaC ns ap unSuain cus '(oymps o opBinauuiaop oy 'pBpaApi
Bipipaiutt b[ B anwojuoa 'jofant o) an¡ anb oj osnyauy 'soiqBzuydmoaJ
ayuaiuBAtitiuut 'sBprpaod shiujoj sus op oiynbos p uoa o/ aní. oj
oyniBiBjip 'sa oisa 'oaiuap jod ouisiiuibb EppuiiaijtUoBtu ojad íayq
-Tuodsrp pRpunea oraos ByopuBiyinry '98 oqso 'eijaiBiu b[ opnai^oaaa
'oAiqmBqxa od 'OAyiBquasajd.i.t ojifiodoad uoo —safnuosjad X Boipaq—
snmai sns BjBauo bjsi^b y3 -eiiun bT tu BpnBjjap By tu 'BiJOtsiq B|
ap noroBTJBA sa is 'aqjre ya 'apuBJS eyoAou By ua o B.íadoda b[ u^
'oaijoisiq opesBd yap so^sa^ X s sia ubis uno jio
'BBjnSij bb[ b 'a^uttuiuqna X BAiiiuiyap 'Bionajsixo jjo apaouoa aqjB
ya anb-tod 'uoiaBjn^ijsuBJi q ^yü^uaninoop oj^aadsa ns X opi^niJíso-i
oiuaiuuaonoa ns oeus ~ouy anb oy a^uaxuBSioajd bo ou EA^u^od Buoq
-Biq sy anbjod 'uoiobuba :E¡jo]sny sy ap uoioBingipuej} X uoiobijba
saouo^ua so atm y3 -jas opnd anb oy uoo anj anb oy opuoiaonbyjna

�tai no aleja, acerca la realidad histórica. Evoca asi hechos famosos
de nuestro pasado nacional: el sitio de San José, el combate de Las
Piedras, la prolocruzada de Olivera, la Cruzada de los Treinta y
Tres, la batalla de Saraudí, el encuentro de Palmar. Pero evoca esos
hechos electivamente para sensibilizar el proceso formativo de un
pueblo. Y aunque los respeta, abonando un lúcido y constante ri
gor (361, lu hace con e! idioma y la potestad del artista (si se excep
túa el relato de Palmar, resuelto en un fracaso esta vez sin matices!.
7Vo se limita, pues, a lo conocido. Y al entrar en la perdida zona de
la muchedumbre desencadenada, inaccesible siempre para el inves
tigador, siempre recuperable para el poeta o el aedo, con pulso de
gigante anima el conjunto, o adecúa a la bisLoria solos imaginarios.
Recuérdese, en el sitio de San José, la agonía de Sinfora. que se
desploma sobre el herido Camero, cegado e inmóvil, y le comunica
la humedad caliente y el áspero olor de su sangre, empapándolo,
y los estremecimientos de su cuerpo ya designado por la muerte; y
la misma situación del cambujo, que siente como se le mucre encim^
la compañera salvaje, por él no reconocida aún, y que con ansia
paralela asiste a la dilucidación del choque entre los suyos y los
españoles: choque expuesto con or¡ginalísimo alarde, pues Acevedo
Díaz, adoptando la perspectiva del personaje caído, momentánea
mente sin ojos, se reduce a dar la ima^en auditiva de la brega (perp
con tal plenitud, pese al manejo de un solo medio sensorial, que asi
el lector conoce, desde la conciencia de Camero, la victoria de los
independientes! (37!. Recuérdese, además, en Las Piedras, la carrera
de Ismael, que arrastra, convirtiéndose en ráfaga ecuestre y coronando el ritmo epopéyico de la lucha, el cuerpo de Almagro sobre los
despojos del combate: o en Sarandí el arrojo homérico de Cuaró y
Esteban, o las postrimerías de Jacinta (^aquella especie de leona"
que "olía a junquillo y a aroma silvestre"), cuando defiende y escuda
el cuerpo inerte de Luis María Berón, basta morir, atreviendo un
beso único dentro tic la batalla (38!. Tales solos imaginarios, y los
mismos coros reales vitalizados con múltiple y difícil grandeza, dan
color y calor a la historia, sin desautorizarla. Y aún la transfiguran
épicamente. Como en la relación de los hechos capitales, en la de
los menores, el novelista corrobora poderes, sin repetirse nunca. Y
crea eligiendo^ con estupenda virtud representativa. De ahí que por
el doble imperativo del arte, sea la nacionalidad, en su primera y

(95) Ismael, LIV. (Los dan pimíos que siguen non Una lánguida exrrereivin de 1.

XXXI
— 84 —

�"BDI-iailiy U3 OpRlfatlOtit) SOttlGXeq Otib OOtlTll JO O9B0B
:op3E an owoa oprinpp 'oaiibjjbh aapod je naqopode prijoitibui b¡
aod Bjaonduu oiqumpiAaas E[ b asod 'opuodsaa.to;) anb 'pBpqe.u bj ap
Raída uoioejiüíijsuüji B| njado op^aj^ ubi o&lt;[J9a uoa '^pun^^ o[ ara
•tltllO^ Ez^i&gt;lJB^^ El UBI UO3 I "OÍD 13 lili O ti OÍ fcOl OBUIl'lODUT OIUOIIB UOO
l/v i &lt;in •! r 4i
'piplumo nia^ souiuqE^sooou otib ^Budioeu Buiaod [a ejoaoii Esa no b,í
soineupuoi '/awius^ oiuouin^os Oíposa B^aiquij is onb eaiibiuosojiIoj
*b.u.iií R[ .tp .tKduiT naSpiin bj unn _í 'sisoua^ n^ ap ujoq b|^ uo uoioeu
buii ap oio|dcuoo ojpana [.&gt; Jaaaajo b B]jopB 'ouBoiJomBOUEdsni jop
-B^nn uii^uin bziuIi n.iodn^ ou otib '^nsuonj ns uii^as 'oUHA^ay
•Eoodo onn op ^ uoiobu euit op bjíÍoic; sptA bj soJBpioijjBd
sotpaq uo iusuopuoa í ^pBpiAijoaioa nuil op Jíusj o mjq^Q oiaoa jojba
lEUBi|3Ííai| siso^pxa ¡ ap oü-ins oraoo 'BXododo b^ op puip-iEo bahb^
-oj.iajd ho onbao^ ^ooaaii sus X s.isoip sus ujorooiiooaj o|i[.ind mi anb
BJBd X BJi^no mm aBrafj.ii Eaed iioaBisBq ^npn.iap bu op sopi^aj
-sqB 'eXojx ap bjjoii^ rj ap sejp Bjuanoui^ une o^iiodaj ajiuuod
ora a^ is -OAiisiiBLpco o[ ou 'OAiiBiuasojdo.T o[ sa aj^B pp oidoaj
ofifoiul un ap ja^aatM fa ouijafi as anb lia sojoipnis
ouioa a-ijsod si e ubíÍjba hEiJOTiiani et X uoiobuii^buil ei ap osaitauoa
^ uoa 'soipaq soj atib X to^as Bf ap oaprni [o 'EpuoiJEdü ejABiq

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2227">
                <text>La novela de Eduardo Acevedo Díaz</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2228">
                <text>IBAÑEZ, Roberto </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2229">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , Agosto 1953, Nº 10 : p. 69-85</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2230">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2231">
                <text>1953</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2232">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Eduicación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2233">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2234">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="282">
        <name>ACEVEDO DIAZ</name>
      </tag>
      <tag tagId="277">
        <name>ARTE</name>
      </tag>
      <tag tagId="278">
        <name>DOCTRINA</name>
      </tag>
      <tag tagId="283">
        <name>Eduardo</name>
      </tag>
      <tag tagId="279">
        <name>NOVELA HISTORICA</name>
      </tag>
      <tag tagId="281">
        <name>OBRAS</name>
      </tag>
      <tag tagId="280">
        <name>REALISMO</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="186" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="312">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/f4ef6050d12d47891e757be8c9e9cf6c.pdf</src>
        <authentication>5494b5bcbe6e23979bc7ae251c388703</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="2027">
                    <text>JUAN UAi\WI AS DE AZEVEDO

La objetividad de los valores ante la
filo sofía de la existencia
I
E l Ill Co n gr eso Int e ram e r ican o de Fi l osofía, q ue tu vo lu gar e n
:Vféx ico e n e ne ro de 1950, plant eó e n s n age nd a, e ntre o tt"Os, el s ir, uiente prohl e m a: "La i m po rtan cia J el exis te nci ali s m o. ¿Son jn~ti ­
ficadas l as prc te mi o nes de l exi sten cialism o d e con s ider ar li qu id adas
por é l la s p osiciones f ilosóf icas q ue impe r ab a n e n el ca m po de l a F il osofía a n tes de su adve nimie nt o ( pra g m a ti s m o, ax iol og:ía, perso n a-lism o, bcr gso ni sm o, f e n o m e n ol ogía , e tc. ) ?".
Au nqu e n o pud e co nc u r r i r al Co n g reso ni e nvia r pa t·a e ntonces
m i cola borac ión , n o es t a rJ e p a ra a b ordar ah ora al gunos aspectos d e
aq uel vasto int e rroga nt e. l\'fe propon go exa mi nar e n es te est u dio la
~a lid ez d t' l a Axiol ogía f re nte a l os re p rese nt a ntes cap i tal es del m al
ll a m ado "existen ci ali s m o" . La Ax io Jogía , e m pe ro , co m p rende di t·ece io nes mu y d iversas, y aq uí limit a r e m os n ues t ro exa m e n a aq uella
i nte r pr e tació n oh jet ivista de l os val o res in a u g u rada po r Sclt der, que
1·on s l it uye u na pieza maes tra de s u fi losofía .
C u ando Sch ekr tmn·ió ¡ 1928 ), era ,;u tloetrina la qu e gozaba UA
11 1ayor pre:' ti gio en los c írcu los in te lect u a les d e A l e mania , y comenzaiJa a ga n a rl o en la s d e ntás na c iones d e O cc ide nt e. I n cl uso la " fi losofía de los ntl o r e~" , de \Vindelband y Ri c ke rt, d e i n spiración n eta ment e ka n tiana , lt ahía "i do ya d esalojada po r ella. cuando aparec ieron los prinH'ros docllnt e n !o" tlel ex istencia lis mo.
E logio de S('hl"'ler. -- E~e prest igio e •·a plenamente just ificado.
La fi lo ~ ofía d(' Sclt nkr alwrcaha una temátic a mu c ho má;; ri ca que
toda :' la:' an1e riorc,.; . Los grande,; prohl c mas qu e in e vitable m e n te aco!3 an a l l10mhre q ue pi cw;a e ncontraron e n ella un t.-ata mi e nto dit·ccto
y pro fundo: las n o rmas d e la conducta y el senti!lo d e la Yid a. la
ese ncia de la p er~o n a y s u ~ rela c ione;; con l os g rupo ~ social es, la .legitimidall d e la Metafísica y s u llH~to d o, la jus tifi caeión d e la R e li~ i ó n y la r ehción dd hombre co n l o Ab solut o. el de \'e nir d e la hi ~­
toria ~- s u s factor e,; det erminantes. Ya de p o r i'Í esta te mática ofrec ía
u n a p e r~ p ect iva mucho más amplia e in c itadora fJU C ]a de la Filoso fía
redu c ida a l a teoría d el conocimiento e n que nos habían e nca t-celado
el fa ~ tidio ;;o positivismo y el p c rlante n eokanti smo qu e flominahan a
principios (l cl :'ig:lo.

�Era una filo;;ofía a nti~ua ~~ nue,~ a a la H ' Z. Co n -u, te~!;: de .la
d e lo:; ,~ alor c:; ~ d e "U ord en j e rár qui co ab;;oluto. d efe ndid as ~ utilm e nt c con tr·a to da ~ucrte d e re l a t iYi~mo~. co n ~ u funflam en taci ó n de una Mctafí;: ica teí;: ta y sn autentic-ac ió n d e l al"lo n·li gioso,
n· nía a re anudar la trad ic ión platóni c o-a ~ rr s tiniana de la filo~ofí a cr i:;tiana, que hab ía lt:' nid o e n e l ~ i ¡! lo pa sad o ilw;trcs re pre,oen!a n te;; e n
G ratry y Ne wman. Pc r·o no e ra una r e p e ti c ió n de la anti ~ u a doc trina.
Es ta h abía ~ id o lib c r¡tda de ~ u ;: e n\~ o ltur a s te mp oral es p ara ,-olucionar
una proble m á ti ca for11rulada en l os té rmino:; ad ecu ado~ a la Jm e ,~ a
:-ituació n hi stó t·ico-c ultural d el hombre occ id e ntal , ,~ fundam e n ta d a
má s hondam e nt e e n un m é todo nu e Yo. el méto do. fc nom e noló ~ i eo
neado por Hu ~:-e rl. que " rrpcraha a l c mpiri ;: m o ~~ a l r aci orvlli ~mo. ,~
que e l mi s mo Se hc le r a mpli ó. d ese m~ oh- i e ndo un p e nsamiento d e
Pascal, h as ta oto r ~a r fun c ió n cognitin1 a l os se ntimi e nto ~ p,- p ir itua]es e n la esf e ra d e los val ores, si n por eso d e~co no ce t· la ca pa ci d ad
d el intelec to y d e la razón. La Axiología se prese ntaba como hase
d e una Etica d e cont e nidos obje tivos qu e, por un l a do, superaba al
11tilitarism o y al vit a li s m o, y, por otro, co n s u d e mo ~ tración d e la
i nde p e nd en c ia d e lo a- ¡&gt;riori fr e nte a l o formal , ~' de l caráct e r mate rial d e l os va lo res, supe raba al fonnali s mo kantiano ~~ , en d efinitiva , ofrecía a la p e rso na un a orienta c ión ~eneral del ;;entido de l a
exi s te ncia. Era una filosofía afirmatiYa , optimi sta.
Si en lo ant e rior h e mos e mple ado Yaria ~ vPees el Ye rb o "s upe rar" .
es porqu e ot ro de lo,- nr é r·itos d e la filo~o fía de Sdlf'le r rad ica e n fJU e
H t s críti cas a la;:. doc trinas aj e na ~ no so n n11n ea puram e nte n egat ivas.
~a hía e ntresacar df' lo falso e l núcleo d P v e nlad c~ e~con dida s y nnifiearla s eon s u ~ propia ~ te orías. d e suert e que ~ ~~ ~ punto ~ de vista se
e nriqu ec ían ;:iernpre co n la ~ mi s mas o pinione'\ quf' re cltazaha. S u
filow far es un m ode lo ej e mplar d e ese diálo~o qu e todo p ensador
ti e ne qu e e ntablar co n s us antecesores. Como tod as las ~rand es filosofías, era l a suya una filo sofía con stru ctiva , una sínt esis armóni ca.
no un artifi cioso ecl ec ti cism o.
Fin a lm e nt e, o fr ec ía una g ran riqueza y variedad d e pe mami e ntos
lateral es, lanzad os e n e l co rre r d e la exp os ic ió n. qu e quedaban, e mpero, sin desa rro ll o ni fundamento , porfpr c é,; tos lnrhi e ran oh sta cHliza d o l a r efl exión y l a demo:; tración dP lo te m át ico. Levendo sus olJra s
~ e recol!e la imp r~s ión de una fantástica c apa c idad int.uiti,~ a para d esn rbrir prohle mm: y captar esencia s, qu e rebasa ba p o r todos lad os l o
que lu c~o podía do minar e n la calma d e "la m e dita ció n . E ra un in ~ ­
piraclo, que si hi e n a m e nud o ~e ,~ e ía o hli ~a d o a red 11 cir e l amplio
,·ampo qu e ot e aba a un sec to r recortado de ntro d e t'·L indi ea h a sie m p re el t ramfo ndo d e lo que a un f¡ue daba po r inda g:ar. Por eso mi s mo
•u pensa r in c itaba a co ntinuarlo en nu c ,~ os desenYoh-imientos. co m o
efectivam ente lo hi c ie ro n B eck. Hartrnann. Laml~hcr~. ,~ . Hildehrand
y mu c hos o: ro:; 1 1 1. ~~ e j e rc ió influ e ncia en los ambiente;; m il,: di st in ·
tos. E ra una filoso fía f ec unda .

o lt je ti,~ icJad

1 1 ) Recie nt e m e nt e la ~ tc nd eneia, de St h e ler h an e tw o ntr ado un eo ntinu a·
dor agudo e ind epend ie nte e n Han s Reiner cuya ohra Pflicht und Ne igun g. An-

-

28 -

4

�..

La re leYancia rk , u, 111 e nt o~ no ~ i~ nifi ca., ,; in c Jnb ar~o , qu e fu e ra
11na filo sofía ,; in falla ,; ~- s in la ~una,;. E n Sc he lc•· se ad vie r te, sohrc
tod o, la au sen c ia d e una o n to l o~í a co mo ha se finnc de ,;u Metafísica.
&lt;Hl ~e n c i a qu e fu é l a causa prof und a d e que e n l o ~ últ i n10 ~ aiíos d e
E U ,-id a ,; u pe nsamiento ;;e d es li:~~ ara h ac ia un pant e ís111 0 e,·o lu l iYo qu e
é l mi s1110. reiteradament e, hah ia ) a er iti ca do.
En tre tanto su Axiolo~ía es, no ;;ó]o 11na de las part es n1 iis sól id as
Je S il doctrina . ;; in o la mhi é n. e n 111i e nte nd e r, la que ~e nt ó las b ases
de la int e rpretac ió n m á;; aceptable d e lo;; valo res. Por eso. cua nd o
nos planteamos e l pro bl e ma de s i eJ ex istcnciali s mo lw ·liquid a d o a
la Axiología. limitam o;; nu es tro exa n1 e n a la din"cció n qu e ella h a
ado ptado e n Sc he le r ~- Pn sus co n! in u adores.

Il
Tamhién po r p a rl e del cxi ;; te n c iali sm o nu estro es tudi o Ya a sufrir una nu e Ya limita c ió n. :\os ¡·e(erire mos, excJu,.ivam e nt e, a H e id e~­
ge r y a Ja,;pcr;;, no ~ó l o porqu e so n los iniciadores d e la nu eva direc&lt;:ÍÓn , s ino ta111hi é n. p o rqu e e n e llo;; aJquiere ;; u pro fundidad m ayo r,
y ;; ns teoría ;: parece n la" n1á,; fa,·o rahl e;: p a ra ju,; tifi car la tes is d e
una liquida c ió n de la A xiolo!!Ía.
P e ro la filo;:o fía d e H e id c~~e r y la d e Jas pe rs ,;o n e n s u inte n c ión
mu~- di s tinta;; la una de la otra. ·\1i e ntras la prim e ra se plant ea el
prolJicma de l ,;e ntid o del Se1· e n !!ene ra l. la se~ umla qui e re ~er !'Óio
una aclaración d e la ex iste ncia humana. La prim e ra es o nt olo¡úa; la
~eg unda , al~o así como una ant•·o polo gía . D e h ec h o, e mpe ro, !a filosofía de He id c~~ c r se ha c ircu mc rip to, po r l o m e nos e n Se in und Z eit,
a o fr e ce r un a n á li sis de la ex i ~ t e n c ia humana , po rqu e e l h o mbre es ,
se!!Li n éL un e n ie privil c~ iado , e n c uanto l e impo rta su ,;er y lo co •nprende, ~- po r e,-o . e l probl e ma del se n t ido del Se r, tie ne s u prim ent
imtancia ne cc,;ar ia e n e l análi s is d e l se r de l h o ndJre . La analíti ca
ex iste nc ial cs. a,-í. l a o nt o lo ~ í a fundam e nt a l. Pero, a pc;;ar d e qu e
ella cubre to da Ja parte puhli cada d e SZ, no es m ás qu e un me dio
para re!'oln· r e l proh!cma d el sent id o del Se r. De ahí q ue ,; ¡¡ teoría
no sea p ro pi a 111 c ntc ni " cxistcn e iali s n• o"', ni " filo 5ofía rle la exist e ncia ", "i no '·fi loso fía t•.ristenria!''. Y los 1Í 1ti m os e;:c ri tos d e U e id e~ ~ er
de n uncia n la co n linu aciún d e "'"' m e dita ciones e n torno al Ser.
Entretant o. la fi lo,;o [ía de .lasperi' , a pesar de que su prop ói'it o
e" e l de un a ac laración de la ex iste n cia e n e l se ntido el e Ki e rk e ~aard.
h a rcha ;;a do e n 1Uu c l10 e l a n úl i,- i;: de la existe nc ia e n s í ~' contien e
mu1 co n,- id crac ió n sohrc l a co nce pción de l mundo ~ · el sent id o de la
c ic nc ia. ~- una merli !a c ión ,-ohrc l a Tran ;;ce nd e ncia . P ues el Ser. qu e
e• el problema de la F il osofía. no po;;e e, s e~Lin .Ja,.pcrs, 11n ,-e n tid o
unívoco ni or 1 ~H 1 ario 1Philo80flhie, 2'-' c d. , 19-l-8. p. ·17 ), s ino q ue
a pa rece de ;: ~ar r ado e n ~f und o, Exi ste ncia ~· Trarbi'Cnd en('ia ( I d. p .
t on Hain . }l e i~ e nh e im C la n, 1951. e ; r l tra tad o rl P Eti ca m:~; important e qu e It a
Yi slo la lu z e n Al e mania d c, p né' d e l d e Ilartnlillln. Su ~ 21 eonti e ne un a am plia di seusión &lt;l e la ;; ol•.ie•· iotw ' de 1:-l"e id e gg e r ennt ra la nl&gt;.i etivid a d d e lo ;; ,-aJore:-. Per o ~ u r e futa ei ón h:t :" t:'¡! uid o un

-

¡·:1n11 n o

29 -

muy fli ~ tint o d el

ntÍ o.

�e~ o. la filosofía ti e ne qu e tra tar a la vez de la totalidad.
d e lo ori ginat·io y d e lo uno. ( /d. p. 24 ) . P ero el Se r r ecié n se torna
¡.¡r ohl em a para el e n c ue ntro d e la exi s ten cia en el e nte (Id. p. 21 ) y
só lo parti end o d e la exi ste nc ia stnge el pro bl e ma d el "Se r e n sí" , qu e
trasc iend e sobre todo e nt e y sohre todo obj e to (Id . p. 17 ) . Por otra
p arte, como la exi ste n cia es algo absolut a m e nt e inobjetivo, el anúlibis d e] mundo y la m editació n sobre la Trasce nd e n cia , son medios de
al can zar una r e present ac ió n m ás clara d e la propia exi ste n cia ( ld.
p. 22 ) . S u m é todo es l a YÍa indirec ta !J d. 23) . L a exi ste ncia es, así,
e l :z y la Ctl d e la Filosofía. La doc trina de Jasp er s es, de punta a
punta , una filo sofía de la exist en cia, no una filo sofía exi stencial. ( 1 )
T en em os, pu es, que cons id e ra r po r se p a rado arnha s doc trin as en
su ac titud fr e nt e a la A xiolo gía.
H eidegger, su d Psvaloración del ent e en total y sus objeciones
contra la obje tividad d e los v alorPs. - E n SZ ape nas se nombra al
valor y el te ma de su inves ti gac ión parece de jar inta c ta toda la prohle mática axiol ógica. Si as í Ju e ra , no habría de recho a a firmar qu e
la filosofía exi ste n cial apare ja un a liquida ción de la Axiología. P e ro
un exam e n má s ate nto d e la teoría revela qu e no es as í. Ya la e nveq~adur a qu e ti e ne el proble ma d el sentido d el Se r , co mo proble ma
s upre mo y má s ¡ren e ral d e l a filo sofía , hace sosp echar que el modo
,]e s u tratami e nto ha d e conte ne r implicit e una ac titud fr e nt e a los
valores y a su int erpre ta ció n. D e h echo, la te01·ía. tal cual es tá expues ta e n SZ )' e n Tfl as ist .W e ta[!h ysil.- ?, parece condu c ir a un rl csv anec imie nt o to tal d e l se r de los valores positivos. Y e l m é todo qu e
e mple a ti e n e qu e se r· fatal para una Axiolo gía obj e tiYi ;; ta . En e fecto.
:, i el sentido del Ser ti e ne qu e investigarse n ecesariam e nt e en el ser
fi el hombre, e n c uanto és te Jo compre nd e, el ~e r de l nte se ha ce
rel a ti,-o al hombre y, por lo tanto, tambi é n su valor·. Se a(hi c rt e y a
e~ t a consec ue n cia e n el ¡¡náli s is h eid eggeriano d el rnunrl o. E ~ te no es
la s um a d e la ;: r o;: as, sino 1111a inte rpre tac- ió n qu e e l homhre hace del
e nt e. Y el prim e r conta cto d el hombre con e l e nte, ri o es una actitud
(' Ont e rnplativa , s ino s11 onrp aci ó n con las cosas. En e l trato ron las
cos as ~~s ta s ap a rece n como útil es, como in strume ntos para ~ 1. El mundo
e~ la esfe ra d e lo "a m a nual " . {; n cuchillo, por ej e mplo. no es llll e nt e
1¡u e te n¡.ta 1111:1 ese n cia as í y asá constituíd a, úno " lo qu e sirve para
cortar" . Por· co ns igui e nt e. es el hombre e l qu e pres ta s ignifi caci ó n e
impor tan cia a la s cosas, y el valor aparece corno proyec tado por él
e n ellas. Por eso di ce H e irl cg¡re r qu e la id ea del Yalor es una ab stracc ión d e la ontología de lo pt·esent e ( V orlrandenes) ~· · corno tal ,
s ignifi ca una cosifi cari ó n 1 SZ p. 286 ) .
En segundo lu gar, el análi s is d e la ex is te n cia hum a na está formulado e n términos tales qu e la desc ubre n como care nt e de todo va lor·
y s ignifica ció n. U n estado d e ánimo r e ,·ela al homhrc su d e relicció n:
ha sido " arr-ojado" e n el murHio s in hah e rlo qu e rido. donde se en-

21), y, p o r

( 1) Sin e mbargo, e n lo qu e ,; igue, u,;a mos el ré rmin o " fil os ofí a de la exi ste ncia" para des ignar a atnba s e n co1nÚn. y e \·it arn os e l de . ~e xi s t e nd a li ~ n1 0"
q ue sól o cu a dra n su s e pí go n os fran ceses.

-

30 -

�,.,, e ntra co n la re;:i;;;te nc ia ,- la am e naza de las cosas . D
es de est a facticidad el hor11br e cae en Ía exi ste n cia cotidia na , dond e
sufre la dict&lt;Jclnra del " mw anónim o" ( man), qu e dice lo que se
debe c ree r, lo
qu e se deb e hace r, qu e e jerce un aplana mi nt o y una
publici dad d e
los modos de ~ er. en los qu e nadie es pj mi s mo· y cada uno
es el otro.
D esd e esa caída el lrombr e ti e ne qu e "e xi ~ tir ", decid ie
ndo e ntre su s
posibil idad es, rl ee isión qu e e ntra ña la aniquil ación d e toda
s para que
nna sola pueda s ub s istir, y as í s ucesiva me nt e. Y e n el ad
elantar se haeia s us posibil idad es, el hombr e co mpre nd e que ha y una
qu e es la
posihiJ idad m ás cie rta, p e t·o, al mi smo ti e mpo, insobre pasabl
e, de sn
existen eia: la muer te . El hombr e es un "se r para la
mu e rte". La
an¡ru stia . co m o es tado de ánimo pr·ivile giarlo, reYela al
hombr e en su
ai slamie nto, df' modo origina rio, y le desc ubre el mundo
y a sí mi smo
co mo e meqóe ndo d e la N ada y sum e rgi é ndose tambi é n
e n la Na da.
Por eso, el se r del homhr e es el cuida1l o iSorgP ). Y
la voz de la
co ncien cia le dice que es culpab le d e una c ulpa qu e no
provie ne d e
hab e r tr a n;;¡rr ed ido nin¡rnn a le y, nin gtín pt·in cipio, s ino
qu e es c ulpabl e e n e l fondo d e s11 se r, e n c uanto es una nulidad s ur¡rida
d e la nada
y de,. tinada a la mu e rte. A s u Ycz, la conci e ncia de
la eulpa llama al
hombr e a qu e acepte libre m e nte y sin ilu sion es s u ser para
la muerte ,
y e n e,:ta ace pta ción dec idirla ( Enrsch fossr&gt;nh eil ) el
homhr e se pro_,·ecta. an¡ru stiado y sile n cioso, ha cia ;; u d es tino auténti co.
En es ta d esc ripción fe nom e nol ó¡! ica d el Dasein H e id e¡r¡rc
r no toma posiei ó n contra la Ax iología teó ri ca, pe ro hace mucho
más : s uprim e la s ba ses mi sma s sobre las cuales ésta pued e se r edif
icada. D espoja al mnndo y al hombr e de todo valor positiv o, ~la ex iste nc ia,
limitad a por el mundo , el ti e mpo y la rune rte . aclarad
a e n la angu s tia , s in m:Ís trascen den c ia qu e la ~ada, es e~e n c ialm e
n 'e una culpa ,
(jUe se pu ed e ocultar o acep tar·, pero d e la c ual no e,;
posihl e liberarse . L a filo sofía d e SZ ,- \V~1 es un p esimi s mo radicaL
un finiti smo
nihili;;t a.
E~ ~a lJido que e n ;: u ;: último s esc ritos, C5p ccialm
ent e cn el .lVachworl y en la Einleil ung a \VM, y e n la Carta so brC' el
human ismo,
H eid e¡r¡rer nie ga es ta int erpre tación pesimi sta ~- nihili s
ta de su filo"o fía.
No qu er e mos di se ntir ah o ra , s i la s nu eyas manife s tacion es d
e
H eid eg¡rer pu ed e n aceptar se co mo una interpr etación de
s u doc trina
o si ha ocurrid o, más hie n. una transfo rma ción de ella
. Yo he sostenido esta última tesis 1 1 ) ; p ero. sea d e ello lo qn e fu e
re, H eid egger
opina ahora quc el Se r no pu e d e int e rpre tarse por su
r ela ción con
el hombr e, s ino qu e es el hombr e el r¡u e ha de inte rpre
ta rse por su
r elación al Se r. Lo ese nc ial no es el homhr e sin o e l Ser.
El hombr e
es d e te rminarl o por el Ser por m edio d el p e n sa r. El p
e n sar es pro,lucido por el Ser en c nanto oye al Ser. La "e k -s iste
n cia" consist e
en qu e e l hombr e está abierto a. la ilumin ae ión rlel Se
r. e n qu e está
Véa se mi artírnlo ¡~· " torno al último Heidegg er. Ciencia
y Fe. VI-2 1.
hajo el título D er alte und d er n eu e H eidegger , en
Philo , ophi srh es Jahrbu..J1 . 60, 3. ~e hallarán aquí las
re ferenei:l~ a los e•c rito '
de H e id egger en que ,e b :~,a la expo sición de l texto.
( 1)

y la tradu ce ión :~ ! emana

-- 31 -

�inter ior m e n te ' · c k ~tá ti ~:o·· e n la Yerdad del Ser. Por o tra pa r·tc. f'l
Se r no es ~· a e l ~er de l e nt e ;: in o qu e ;;e ti e nd e a pr e~c nt a rlo eo mo
a l¡!;O separado, qu e se acerca al co ncept o de l o Abso lut o. Lo que
a nt es e r a la :\a ri a ahor·a e;: e l Se r. Pues la ..\ad a no p;; la a l. ~o l uta
n ega tividad. s in o "el ,·e lo de l Se r··. el Se r· mi s nro e n c uanto es lo
d ife re nt e d e tod o e n te. Lo qu e se aee ntúa aq uí es la dife re ncia e n tre
e l Se r y e l e n te, c uyo o h-id o. ;:os ti e ne H e id egge r. co mi e nz a ya e n los
a lb ores d e la ur cla fí ~ i c a occidental ~- es el o ri ge n d el nihilis m o. Por·
eso, ¡)l"e dic a qu e h a~· qu e ,-oh ·c r· a l Se r ~- p e nsa rlo co m o di stinto d e l
e n te. Esto s i¡.m ifi ca no reto rn a r a la ::\lcta[í,; ica. ;: in o n ada m e nos que
ir m ás allá tl c ella . Si e n l a ima ge n cart es ian a d el árh ol de la filosofí a
l a :Metafís ica estah a re prese ntada p o r las ntíces, Heirlc:rp;e r pre te nde,
no im·es iÍ¡!&lt;H es as r a íces. sino e l te rre no d e l cu a l e ll as to man s u alim e nto. El Se r es e l ori¡!;Cn d e la rl e re li cció n ~- e l fin (le la proyecció n .
Es el prin c ipio ) el ;;i n o d.e lodo e nt e. ~- e;; el qu e arroja al h om bre
e n la ve1·dad de l Se r para qu e, a ;; u luz. el e n te a parczl'a eo1n o tal.
E n és tas ~- e n o! ra ;; manifes la c io ne;; e ompl c m e nlaria ~ e l Se r p arecf'
p e nsa do co mo Absolut o .
A hor a, pu e;:, la filosofía de H e id egge r. e n lu gar de pre;;e nl ar;;t'
como nihili sta , pretend e se t· tlll.t ,.; upe ra c ió n d el niltili s111 0.
Y hi e n. justatn c nte e n l a Ca rta so bre r'l humanis nw, q ue co ncede
a l Se r esa s upre ma c ía to ta l, y e n a lgunos d e lo;; esrrito5 t·ec ie nte·
1
m e nt e publi ca d o" hajo el título rl e Holzzc r'ge 1 1, H e id egge r ;w h a
pronunc iad o ;:oh re el co n cepto fl e ,·a lo r ~- contr a una Axio l o~· í,¡ oh·
j ettv zs ta . Sosti e ne que c uand o se ca ra c te riza a al ~ o co m o va lo r, Sf'
~ u s tr ae a l o valora do Sil di ¡rnidad . L o Yalorado e~ a dntitid o sólo ro m o
" obj e to" para l a ap t·ec iac ión d el h o rnhre. P e ro l o r¡u e e• en ~ u se r.
JJ O se a¡:ota , en ;: u ~e r "ohj e to" . Todo valorar·, aún p os itivo. e~ un a
m h jcti vac ió n. ~o d e ja al e nt e ~e r. ~ in o qu e ;;ólo Jo deja ,-alc r co m o
ohj c to d e s u h acer. P e ro pen;:a •· co ntra el Yalor n o s ig ni fica h acer
propa¡ra nda por la falta de va lor r nulidad de l e n te. s in o tr·ae r a nt e
d p e nsar la ilumina c ió n d e la Yc rdad d el Se r. co ntr a l a ,; uh je tintrió n
d e l e nte Pn m ero objeto. 1Bri1•j. \ -. Kl o~te rm a nn l9..J.9. p . 3-J. ;;. ) . E,;ta
]'OS ic ión d e H c id cp;¡!;e r ~e ha ~ a Pn qu r torn a a l Yalor. ,;cp; ún l a interpretac ió n de .i'íi etzseh e. co m o e l punto de ,-i;: ta d e l a;: co ndicio ne;; d r
co n ~c rTaci ó n ,- a c J-cci rni c n to d e la Yirla . e;: dec ir. rl e l a volun ta d rl e
p od e río. r¡u c ~s su e;:e nc ia ( 1-loi;;Jr. p. 210 ~s.l. E;; ta e;; e l funrlarnf'nto
rle toda pos ic ió n d e ,-a lo re;;. 1/d. p. :219 ) . E l Ser ;:e h a vuelto Yalor
( Id. p. 238 ). prro al e levar el Se r a nlo r, e n r ealidad ~f' lo rrhaja.
pues se lo so nt e te a u1t a co ndi ción d e la ,-olunt ad de poderío ( Id.
p . 2381 . E l Yalor n o d ej a al Ser ;;e r el Se r. A l fi lo;:ofa r· con e l ,-alor,
no sólo no ;;e pi c n;;a a l Ser, s in o que ;:e a¡rrJ \·a la clc.;:vi ación. p orque
;;.e da la apariencia d e qu e se l o pi e n ~a . en c uanto se lo a prec ia corno
Yalor, de m odo quP torlo prohl e nra de l Ser ;;e hace s uperfluo. 1 !d.
p. 239) . E l pen 5&lt;1l" e n ,., o re,; . (',; la ntá.;: p; rande h la•femia contr a el
Ser. ( Bril'f. p. 351.
La objeción dr ~ci d ep;~rr con;;i,te. puc,. e n que. por una part r.
1 11

\ ' . 1\: lo , termann . Frankfurl a/ !11 . l %11.

-- 3:2 -

,

J

�1'1 p e nsa r co n ,·alores s uprim e la omnímoda pree mine n c ia de l Ser

r

L

por otro, r e duce e l se r deL e nte a m e ro objeto y Jo ha ce relativo al
suj e to. Por eso quere r de mostrar la obj e ti vidad de los valores le
parece un ex traíi o e mpe i'í o i ld. p. 35) . D e a hí qu e rechace tambi é n
la int e r p re tac ión del mundo ~ upra se n s ihl e y de Dios co m o ' ·supremo
'alor". Al proced e r así, no se pi e n sa d esde el Se r y se a m e ngu a la
esen c ia d e Dios. E l último golpe co ntra Dios y e l mund o ;; uprase n"ibl e co nsiste e n que Dios. el e nt e d el e nt e. "es r baj ado a ;; upremo
valor" . Es un golpe ma yo r qu e sos ten e •· la in cog nosci hilidad o la
indemostrahilidad de Dios. P o rqu e es te golpe no viene de l os r¡u e
no cree n e n Di os, s ino d e los creye n tes y de s us teó logos " que hahl a n
del SLIIII O e nt e de tofl o e nt e (SC' ir•nclstt•n alfes SC'if' ncle n ) si n ocu r rÍr·
sel es p e nsar e n el Se r mi s mo, pan1 desc ubrir así r¡u e este pe nsar ~­
aqu el hahlar, co ns id e rados desde la f e, ;;o n la hla sfemia pura y s imple, e n e l caso de que se e ntrom eta n e n l a teología d e la fe"' ( ffol : 1c..
p. 239 s.; Bri f' j. p. 35 l .
Tal di ctam e n se ve reforzado po •· la e xplicaf'ió n que of•·ef'e Heidegge r sobre el o riio(e n d el co n ce pt o del va lo L Este h a nacido con
la filoso fía m oder na que. a p a rtir d e D esc artes, h a co nceb id o al mu1Hi o
com o i111agf' n . La id ea ele la ima ge n del lllllnd o no se enc ue ntra ni
e n la filosofía antigua, ni e n la m e di eva l. S ur ge con el primado d el
suj e to e n e L carl esiani sm o. que co n vier te al mund o en un co rre lato
de éste. Pero "allí do n de el ente se ha n• clto objeto d,. n •¡Jn•sf' nlació n, h a sufrid o una fJt~ rdida rf,. . ser. Esta pé rdid a es sen tid a osc ur a
e in segu ram e nt e y rápidament e co mpe nsada , a tribu ye ndo a l objeto ~­
al e nt e así int e rpretado, un n d o r, midi e n do al e n te por lo,- va lore"
Y haciendo de l o~ ,-a!o ref mi s m os el ohj e ti,·o d e to do h acer y operar.
Com o es to ;;;e co nc ib e co m o c ultura, Jo ~ valores ~e tornan nllores c ultur ak~ ~- és tos, la expresi ón d e l o~ i' upr e m o~ obje ti vo~ d e l c rear al
~e tTi c i o de la a ut o~el! urid a d del l1 o mbre . De aquí a h acer de l os ,-alores o hj e:os e n ;;Í no ha~- m á&gt;" qt•e u n pa so. Así, ¡nt es. el ,·alor es la
ohje tiYac ión de lo,; fine ;; de la ~ net·es idad es ( Bediirf nis;;;il'll') que &gt;" Ur?:e n e n el hombre por h a her;;e in ;; talado en e l muJHio como ima).!e n.
E l Ya lo r parece exp re,;a r que e n relación con é l ,;e realiza lo má;;
\"a li ow ~- , ~i n em bargo. e l ,-alor e;. el encuhri!lliento indi(' az d e una
ühje tiva c ión de l e nt e que ha quedado ,;in fundamento. l\adie IIHJeJT
por mero;. Yalo•·e-". (1-fol;;;ll·. 93 5. 1.
Por la conex ión que tiene la Axiolo).!Ía con la Etica " p1 1ede ,o e r
ilustrati ,·o d e la posición de Heide).!¡ret· referir lo r¡ue ha c,.dJOzatlo ,;obre
és ta . S i la Etica si).! niJi ca. &gt;"eio(LÍ n el sent ido Jundamenlal de la palalna
·r/J o~. pemar la morada o e;;tadía del hontbre. ei pen;;amicnlo dt&gt; la
Yerdad del Se r. en cuanto és te e,; eL el e nJenlo. la n•orada inicial d e l
hombre. e,; ~- a la E tica ori).!i nari &lt;t. En ri).!or el pen;.ar la Yerdad dcl
Ser no es ni te ór ico ni p ráct ico. ,-ino anterior a e,; ta diferencia. P e ro
el pensar conduce la ek -;; istencia hi s tórica a la e:"fera donde se le,·a nta
lo sano ( das Heile ) ~- con lo sano aparel'e tam],it'· n a la luz del Se r
lo malo, cu va ese ncia no consiste en la mera maldad de la a('ción ,.; ino
e n la furia. ( d,.,- Crún tn ) . A mb o:- &gt;"e e&gt;"conden en el Ser. Por C&gt;"O dice
-

33

�] leide¡!¡!e r en un lenguaje relig:iow: ··t an ;;ó lo el Ser eonredc a lo
,. ano a;;cen;;o ha cia la gracia, y a la furia . empuje a la pcnli c ión". Y
aiíad e que sólo e n cuanto el hombre existe en la verdad d el Ser, pu e d e
n •nir d el Ser mismo la indicación de aquellas consignas fJUC d e ben
sc t· l eyes para los hombrei' . De otro modo la l ey es sólo algo h echo
por la razón humana . (Bri('f, p. 41 ss. ) . E s decir, que el origen d e todo
bien y d e to do maL en el más amplio sig nificado con q ue pueden
concer nir al ltombrc, se halla en el Ser, y en éste fin ca tambi é n el
fundalltento primero de las norma s li torales. si n que el Yalor de;: emp e ií e ningún papel en s u explicación.
El valor, dice en otro lugar, es un concepto ind e terminado, y esto
rcspondf' a la osctn-irlad con que se dt&gt;riva su e&gt;'en ci a desd e el Ser.
Pues, st1poniendo qu e el valm·, tan fr e cuen te m e nte invocarlo. n o sea
nada. tien e que tener s u esencia e n e l Se r. ( l:lol::w. 210 l .
Podemos rf'sumir ahora. las com;enwncias qu e para la Axiología
dcri van de la Jilowf í a d e Heid e ¡!gcr d e e;;te 1!1odo :
1 En SZ y en W''[ el f' nt e en s11 to tal idatl , el mundo y el h om hre, el si g nifi ca do de la exi,t e ncia , aparf'e n df' tal modo des¡Ho vi slos
d e Ya lor. que falta el mat e ri a l mi ~mo que c on st itu~·e l·a condición
rl c la pos ibilidad de la Axio1o)!Ía:
2 ) En sus escrit os po;;te riores H e id e¡!)!er combate direc tament e
el con cep to mi s mo del va lo•·, pero ahora , a l contrario de antes a ) en
cua nto é~te !lesco nocc la preeminen cia del Se r e impide la ilumina\'ÍÓn del pensar por la Yc nlad del Ser , h ) e n cuanto como poúción d e
la voluntad d e potle r ío, subjetiva al ente r e dul'iéndolo a ohj e to , Rustra yéndole ~u dignidad, y con la apari encia en)!aiíosa d e el evarlo~ ,
rchaja al Se r y a Dio,., y el en cuanto el concepto del valor h a "llr¡!iflo
como un co mpensador de la p ér dida de se r que ha pad ecido el e nte
ju stamente por su r e ducción a ohj eio.
En amba s fa ses de S il penw1nicn1o, pero por tnoliYos diam e tralmente opuestos, la Axiolo:.tía rei' ult a con denad a.

1

1

Jaspers, su presrind encia d el valnr, y su desvalora ción del uni't:e rso y de la existencia. La f il osofía de .Ja;;pers, más matizafla y ec¡uilihrada , pero lllliY compl e ja y difícil de concretar, no parece tan radical f'omo la d e Heide¡!)!Cr. No e nsaya un ataque frontal contra al
\alor y la Axiolo¡!:Ía. Y. s in e mbar)!o, h echa s las cuenta s d efinitiva :',
nos conduce e n los puntos ca pi tales a conclusiones semejantes a las
d e IIeide)!¡!:Cr. Por l o ntf'no o;, no parece faYorahl c a la eon~titueión !le
1m a Ax io lo)!Ía o bj c ti,~ i s ta.
A !l ife ren ci a d e H eidegger , admi te Jaspers expresamente el f enómeno de la valoración. E l hombre valora. " En el proce;;o !le mi
dcsf'etbO y asf'e nso, nalla está para mí simple m ente ahí, ¡;; ino que todo
es tá sometido 'a una posihle a preciación. Juzgo mi hacer y mi actitud
int erna , lo existente desde lo c ual el otro en comunicac ión me enc uenira, y todo lo qu e m e ocurre". Má s aún: mi ,-aJorar l ie n e infltwnf' ia ;;obre mí mi smo. Según el modo f'omo ,~ alo r o, así soy y así m e

-

3-1-

/

�1

.

vueho . Si aseg: uro y ~upcr o mi s \·alora c iones. a,.;cicndo: ,i pi e rdo la
conexión co n e l Yalorar qu e para mi es ve nlad e ro, m e hundo.
A fi rrna .l a6pers que hay diJs c la ses d e \·a lor·a cionc": n n a~ son Lb
valoraciones que adquier e n una deter111inación clara, porqu e ti e nen
como c rit erios conce ptos d e nonna s definibl e~ ( Phi/os . p. 7-l7J . PPro
es tas norma s no son Jos valore~ nrateri a les ~- objetivos. ~ ino , p or lo
menos e n lo qu e se refiere a las apreciaciones d e la co ndn c ta lmman a.
1111 deb e r se r formal , una le y dP va lidez tmi\·c rsal ( Id. p. 595- 6fl 6J.
E n este, omo en ot ros punto;.;, el kan ti s mo a c túa como su pu es to del
fi losofar d e Ja sp ers. D e es te modo no se ni e¡!a . pe ro ,e prc~c inrl e del
valor como fundamento objetivo últinro de la valoración.
Otras so n la s apreciaciones indetcrminadrt s y no con stricti vas,
p e ro e n las c uales cxper inr e ntamos hi s tó ricam e nte una t'v idl'n cia dt'!
run go en la e~e ncia f isio¡!nómica d e todas la s co;.;a~. E:;t a v id enc ia
adara ori¡!ina riam e ntc . posee proximidad inllriti\·a, pero no se demuestra. ( Id. p. 7..J-7) . Parece, pues, qu e nos acercarno~ al conce p to
~c h e l e riano d e los val ores irra c ionales aprehendidos inttrit i\·amentC' .
Pe ro advertim os qu e no es así cua ndo J a ,.; pcr ~ aíiadc que e;.;c vaJo¡·ar
iicne s u raíz e n la "exi ste nc ia " . A quí está el punto difere ncial y d ecis ivo. Sin duda qr1 c pu e de Ye t·sc un a co inc id e n cia pa rcial Pnt r e la
' 'exis te ncia " de J asper~ y Ja " pe rsona" de Scheler, pu est o qu e amiJOs
Í&lt;1 ca racterizan d e 11n modo n e¡!ativo. co m o aquel lo que nun ea c;:.
objeto, qu e no 5e a¡!:ota e n e l yo-sujeto. que es ori;_!e n d esde el cual
,e pi e nsa y ;:c ohra. SCHE LE I{. Formrt!is!IIII S. Jaln·buch Il. p. 2-13, 2-Hí s.,
259 ~ . ]ASPER.:i. Phi/os. p. 13 ) . Pero p ara Jasp e rs, " pc r,ona " y "existencia " no ti e ne n e l rnismo s i¡! nifica do. La p e rso na es el suj e to que
realiz a id eas. La "cx i;; ten e ia " es al¡.:o 111 áo: radi ca l aún: e~ el suj eio
Jrente a la Transcendencia (1 d. , p. 586 ss . ) . E 1 hom brc no es !'Óio
existen c ia bruta , no C's sólo Yida , no es sólo con cie ncia, no es só lo
espíritu . ]a s p c r ~ ~el más Ji cl h eredero de la docl1·ina d e Kie r kc¡!aard~
fJU Íere des tacar Jo qu e en ca da HilO d e no s otr o~ h ay de co ncret o. d e
único ~- originario. (l e irrepe tibl e ~- d e intran s ferib l e . A este aspecto
d el hombre ni s iqui e ra l e c uadra el nornbre d e " individu o". Pues el
individuo es aún 11n caso parti c ular de lo unive rsa l, so metido a l eyes
ca usales o al mand ato d el de be r se r. Por eso Jaspers filosofa generahne nl e en primera p e rsona. "Exist e ncia" n o es un con ce pto, s in o
un signo de l a ide ntidad de mí mismo, determinado históricarn en le,
p e ro lihre o ri ¡!inariamen tc para d C'cidir, entre mi s pos ibi lid a rles, l o
que se ré y lo qu e no ser «'. A hora bien. dond e ~- o soy ori¡!Cil d e mí
mismo, n o tod o está d e cidido por l e ~· es ¡.:eneralcs. Estoy e n otro plan o
C'n el cual decido por mí mi smo l o que soy. E ste pe n;:.am iento c~ la
ronciPncia d P la liber/rl(l tlc la existencia posibl e. A p esar de tod a la
d e pen d en c ia y determinac ión de mi e xi st ir, estoy SC'f! uro de que fi.
nalm ent e hay al?:o que sól o d e p e nd e de mí ( Id. , p. 13 y !'.l. Por C'~O,
en su F;xi.stPn:;;t•rhPI!ung, ] as pero ., co n una Yirt¡r o,; idad atllllirab]e para
volve r ~ obre los mi s111os te ma s y d e ~ a rroUarlo s d e,dc pcrspecli \·as
~ i e mpr e nt:evas, qui c t·c m os trar al hondnc s us pmibilid a dcs en tod a
~u riqu eza y \'a ri edatl. E,; 11n llamad o a cleg:ir e n el c urso d e la vida

�interior lo que realmente quie ro. S u obra es una psicología, no co mo
co nsideración universal de los f en ó m e nos d e co ncienc ia , sino co mo
a n k lisis profundo de las pos ibilidad es humanas e n la esfe ra total d el
pen sar, de l se ntit· y de l obraL
Es claro que., s i exi s te esa lih e r!nd radical d e la exis tencia e n la
d ecisión de sus pos ibilidades , no ha y qu e bu scar aquí otro fundam e nto últirno, ni e n valores ni e n otra ins tan c ia ohjc tiva. D e ahi qu e
Jasp e rs f Oste n g:a qu e el deber se r· universal n o posee ca rá cter ab soluto. La existe nci a sie mpre pu ede e n contnu una exce pción en c uanto
c,,tá frent e a su Trascend e n cia, y oye otro dehet· se r in condi cionado
qu e es la a uto n o mía d e su propia lib ertad ( id. p. 604 1. Criterio de
la acción moral no es ni l a ley unive rsal ni la existe ncia alegal , s ino
la r es nltante d e una te n sión e ntre la l ey y la detenninirlarl hi stórica
( Td. p. 577 ss.l. Ha y, así, dos e thos: el de la me dirla, de la co rrlura.
de la r elatividad , y el de la lib ertad incondi c ionada que condu ce a l
naufragio, sólo Pn e l c ual se nos h ace pr e~e nt e la Trasce nd encia. Los
dos son necesa rios y relativos: e l uno como h ase duradera y estable
para la posibilidad de la lib ertad , e l otro como e xce pció n ( l d. p. 872
;; ) . De a cuerdo co n es to, los conceptos moral es de lm eno y m a lo no
~ on dete rm i nables po•· e l co nte nido, sino que son sólo pre dicados de
la voluntad . Voluntad hue na es la qu e e n la el ección se h ace libre.
deja nu evo maqren a l a lib e rt ad; voluntad mala es la que se e ncadena y ame n aza la l i bet·tad d e la exi stencia ( Id. p. 441 s. l .
Vol va mos a hora a la segunda cla se de aprec ia ciones. Seg:ún Ja spers, la s valorac ion es e xi stentivas, e n las que exp e rime ntamos intuitivament e e l ran go de l as co.s as, ti e nden a la objetivación , es d ec ir, a
una racionalizac ión de l ran~o Yi sto e n l a situación y ant es d e la el ecc ión , que es p a ra no,; otroi' el único ca mino para un sab e r que aclare
lo que t·e almc nte lt aceHtOi'. Es ta racionalización ti e ne sólo una Yalid ez
relativa, si no pen e tra h asta la exi ste ncia misma e n su con cie n cia
hi stóri ca ab;;oluta. P e ro ;; i esto OC LII'I' C, el valorar se halla en ínti111a
co nexión co n l a co nc ie ncia d el pt·op io asce nd e r ~· caer, qu e adqu ie re
t-x presi ó n e n la acti,,idad de ese va lorar. Yo parti c ipo va e n el modo
có mo, va l ora ndo. n~ o l a ca ída y el asce n;;o. La;; or de na cion e;; j e rárq ui c as pierden su Yerdad c uand o f alt a l a " pa rada " ( Einsat:::} de l propio se r, c uando no IIH' juego a mí mi, nto en la a cc ión ( Id. ¡l. 7481 . " La,ohjetivacione" ;;o n s iempre el medio nece.sario de l a aclara ción (l e
~í m is mo. Lo,; crite ri os y la" talJlas d e \'alores pe rten ece n al e;;pucio
de la ex istencia . Pe ro l a rp ti c!ud de u n esque tJta del o rde n j c rá r c¡ ui co
rle los valore~ e,; una dPg:ene raeión". Aqu í, co nt o e n todas la s otrai'
po;;ibi lidad es de la ex i,.; te ncia , la rigid ez es caída. ·'Sólo dond e :'' 0 conscie ntemente p e nnanezco c11 la posibilidad de caída y d e ascenso . que
soh rcpa~a toda ohjet i,·ación ~- n o p e nn ite alcanza r ninguna paz, exi ;:te la p osibilid ad del ,-enladero ntlora r". ( Id. 7491.
Por con,.ig ui ente. Ja,;pcrs •·ec lt aza uno de l os prin c ipios f un damentales de la Axiolof(Ía scl 1elc riana: la exis teneia de un orden jerárquico objetivo y ab:&lt;ol uto de l oi' Yalore:&lt;, má ;; a ll á de toflas l as
tabla,- relat ¡,-as lt i,- tóricat ncn te dada,;.

-

36 -

L

(

�S i de es te análi s is d e la re la c ión de la exi ste ncia con la ~ valora··ion es pasamo5 a consid e rar la filosofía d e Ja spe r s e n su modo d e
Yalorar las cosa:- , nos e n contrarnos, com o e n SZ de H e id egge r , co n
una co n ce pci ó n pes imi sta , d o nd e e n e l umnd o y en el h o mhre pred omina la not a ne¡rati,•a y d e prim e nt e sobre la positiY a y a lentad ora.
:"' o ha y una con ce p c ión de l mundo concl usa y total. Cada c ien c ia
nos mu es tra , no e l Se r, sino só lo un asp ec to, h e c ho obj e to, qu e ya n o
e;;: m ás e l Ser i la dial éc ti ca tra scel1ll ental de Kant h a ce se ntir a quí
Hl influ e n cia l. y la filosofía , l e jos de pod e r unificar e n una image n
tota l los res ultad o;; d e tod as las c ie n c ia s p os iti vas. mu es tr a, m ás bi e n ,
la impos ibilidad de una ima ¡re n d el mund o Yá lida. com o úni ca y ah ,oluta. E l mund o se prese nta co Jno una des¡ra rradnr a ( Zerriss l' nhPit )
ins uperabl e p o r la multipli c id a d d e las cosa,;. el ina ca ba mi e nto d el
de ve nir ,. las an tin o mias de l o existe nt e. qu e h ace n imp os ible l a
u nidad .
Po r w p a ri c. la exi ste nc ia se prese nt a co m o al ~o hi stó ri co e impu esto ~· , al mi s m o ti e mpo, libre ahsoluUm• e nt e de e le¡r ir e ntre su s
,IOs iiJilidad es , fra ¡r n1 e ntaria , ase diada por s itua ci on es lí111it es, com o
la mu e rte, el s ufrimi e nt o y la c t~lp a . qu e so n inc ,·it a bks y ante l as
e u al e;: se l1all a co m o ant e un muro in s obr e p a~a bl e . T od o lo exi s te nt e
;:e me present a co m o prohle m úti co , hi stó r ico ~- antin ó mi co , d o nd e lo
vali oso está li ¡rad o a el e m e nt os d e Yal o r ne¡rativ o. S i qui e ro, po •·
e j e mpl o, conoce r lo Ye rdad e ro co m o fin o hj et i,·o d el obrar, p a r a r ea li za rl o comple ta me nt e d e m od o (¡u c n o falt e n a d a. cai go c n con tr ad icc io ne:', prim e ro. re prese nt á nd o me id ea le ,: y tJt o pÍa:'. \'. lu e¡ro. e n
l as te n ta ti,·a;;: rl c re ali zació n (I d . p. 510 l .
E l té rmin o de to d o l o cxi ;; tc nt e es e l n a u fra¡rio . ::\"a n f rap:a n la ,:
cosas e n cu ant o e n tra nsfo nn ac io nes s uccs in 1s se d esh ace n y co rre n
a ~ ~~ des t ru cció n. E n l as s i t u a c i o n c ~ - l ími t c,: ~e re,·ela qu e todo lo qu e
e-s p a ra n oso tro" po" iti,·o. es tá lif! arlo a 1111 co mpo nent e n ctra t ivo : no
hay nada b uf' no q ue n o :'C a a l 111 i:' lllO ti e m po a l ~o mal o posi bl e y
r e a l, no h a ~· Yc rrla d ~ in f al ~ e da .J . ,·i:1J ~ in tn ne rte. L a fe l ic id ad está
Yi nc ttl ada a l d olo r, la;: reali za('io ne;; a l a r r ic,.¡rar,.; f' y al pe rde r se. U na
&lt;m tin o n1i a irre dnC' tihl c co n,; til ii\'C la e;:t ru ct ur a rle to do lo q ue es (Id.
1' · 865 1. Y na ufr a¡ra ta ml Jit'• n la ex is te ncia n c c e ~arian 1 e nt c . porq ue en
H l inco nd ic io na lid ad . q ui f' I'C ;: o hrc pa;:a r l a •n c dida d e la f inito y. po r
e;:o, a l fin a L en C' l ascf' nso d e la cxi" te nci a "e a iTI! ÍII a l a finit tt rl rl t&gt; su
' e r-e n! re-l as-cosa,: ( D" sein ) . E n lo q u e cx i ~ t c t fí,: ica n•cnt c 1 h ay m ed id a. limita ción, co mp ro mi so, todo lo c u al e" ne t·ei' a r io p ara l a es!a l•ilid a d . P e r o la ex i,; te ncia . p a ra se r p r opi .n ne n te. ti e ne q ue ro m per
es a es tal lil ida d , pn c,; lo in con d ic io na do no co noce me dida. ( !d. p . 872 1.
Cie r ta 111 e nt e q ue la d e,. f!ar radura d e l m ttndo. la co nc ie nci a de
l as s itu ac i o n e ~ lími te;;. el n auf ra¡r io. h a cen po"illl e. en e.l re tor no haf•ia mí mi sm o. q ue yo m e a br a a la T r a n;:ce n d e n ci a. a D io;: . E n Jo;:
modo;; d el t ra nsce n d e r for m &lt;d al ca nzo a D io". a nn q uc no ;;e p u eda
dem ostrar q u é es. E n la r e;: is te ne ia ~- e n la c ntrc ;! a. e n la ca ída y en
el asce nso. en l a le ~- d el d í a y e n l a p a- ió n por la noc he. a d qu ie ro
co nc ienc ia rl ct u n a refere nci a c x i ~t e n tin1 h a c ia El. F:" to C' " Ya un

�.__.
r
1

despunte de claridad. Pero nada ma~ que un de~punlr. porque no
puedo sa h e r qué e~ l a Tra 8cerHlencia. euiil e,; la e~e ncia rl ivina. Dio5
es oculto, lejano, cxirai"ío. Sólo se ace rca en un len~wajc c ifrado,
mist e rioso, nHíltiplc. Carla co ~a . c atla aspecto del JII UJHlo y del ho1n·
l&gt;re, es una c ifra dr Dios , que se pre~ta a di stintas interpretacione!'.
Sólo ro zo a la Tra sce ndencia rn su s manifcs tac ionc;; e n la inmarwn,·ia. En este f"laro sc uro ha de , .¡yj¡· el ho111hre . Y la ~uprcma actitud
que puerk adoptar ante el naufra!!io es la de a ce p tarlo libremente y
rn sil encio. E~to no ~ i!!nifi ca querer el n au fr a!! io , s in o afrontarlo.
l)uercr el naufra!! io c ntr;uiaría ahandonar~e a la inac ti,·itlad , anularse. Af rontado apa re ja, por e l con t rario. cons truir un mundo en lo
q ue exi5tc con la continuidad de una ,-o!untad de norma y para la
durac ión. pero con la concie ncia , l a rlis pos ición, l a osadía y el !'aher
de la destrucción fin a l. EntoncP" alcanzo la ete rnidad. Pero esta eternidad no es la in111ortalidad de l alma, qu e no existe, sino el éxtasis de l
ins tante inte nsam e nte Yivirlo con la concie n c ia Jcl naufra!!io. La eternidad de Ja spers es un fenó meno e n el tiempo (Id . p. 867 ss .).
Si n PII Jh ar!!O· en :;u doctrina no todo eR d c prcs i ·o. De h echo,
~c ri ala ta111hi t&gt; n situacione,- o acto,- qu e. aunqu e no los llallla con su
nombre , supon e n o co n,. ti tu yen ,·aloJ-es po,-itivo;; . A.s í, la comunicac ión, Ja fitl e lid ad. e l a1110r. de Jo~ que h a hecho descripciones delicadísimas. P e t·o lo dct·i ;; i,·o e;; que todo bi e n por su inextri cable
' 'inculación con lo ne¡!ai i,·o. por :'l! frapnentaric. ad ~- finitud , y. e n
d efin iti,-n. ¡wrqtu' 110 es el bien f'ler11o y to :ul, es un maL ~- su !!OCe
~e erwcnena . E,; to e;:. ea hahnrnt e. lo que quiere ex presa r el concepto
.Jel naufral!io . Lo qu e se !tunde e n el naufra ~~io. no es el dcsYalor
" in o, p .-ee i,-amcnl e, d Yalor. Pero lo "i¡rnificati,·o e~ ljlJe por m ás
Yalor qu e lcn!!a al final nau[ra~a 1 se ahi s n1a ) !
La po~ i ciún de Ja,; p(-r,; frente a la Axiolo!!Ía puede rPSIJl nir.• e.
¡•ues, en la s si:,! ui e n trs propos icion e,:
1)
admite (' ] fe nómrno de la Yalora c ión e n toda Sll amplitud;
21 pero es ta Yaloración 110 se apoYa nunca en 1111 ,-alor ohjeti ,·o
como fundamento tíltinJ O. Si ~'" una ,-:do raeión con,.trictiYa ,- determinada . se ha.;a en nna lr~· tld rl c her ~er q t;e 1iene validez uni,·ersal.
}•l'ro no al &gt;so !uta: s i e,; una Yalo1·aeión existcni int . t icn r eo mo úl !' ma
1aíz la pro pia ex is tencia, e,;t,; li !!ada a mi propio rl c Ycnir. posee ¡/(/ra
mí Yalitlez a l&gt; solut a. pcro no unin· rsal:
31 hay ordenac ionc,; j f' r ár q u iea,- de las ,-ahra e iont&gt;", que no
~ on ohjeti,- .~~. pe ro tienden a l a ohjeti,ación . ~ .;on auténticas ,-ola .
mente cn cuanto yo me juc!!o Lt paratla f'I J ell a- . "\"o f'xÍ.;te un orden
j erárquif'o rl e ,-a!ore .- con Yalitlcz uniYer;;a l:
.J) c1 l!ll i,·e r.- o y la f'x is!encia e-tán do mi nado;: p o r lo ne!!atiYo.
;n1e,; . e ¡w~c~ r de .;11 JJJOYÍIIJi ell to alterno ,J e a•c :-- n,;o ~- fle;:ee nso, de ,o u
a cc rYo de hi e ne;:. ;;011 fnl!!J lle ntario,;. tcmpor:tl cs. Jin ilo,;. Y ro r-rcn a
,.u penli 1·i ó n. La Tra~1·cntlencia c~ Jll i• ;e rio o' a f' i11tlest·ifrah 1e.

-

lii -

�tlos ¡! ran d cs filó w fo s conten 1porúnPos adop tan contra l&lt;t Axio l o~ía,
s upuestos )" S US COUSCC'u e n c ias. de he mo" pr c pmtarn O~ ~ 1 CO n ella s
t~s ta ha qu e dado re a lm e nt e liqu idada .
La r espuesta a e~ t a pre ~ unta requiere el examen de ,. d rÍa~ euP~ ­
tion es qne t rataren1os s uces i,·a1n cnte . Pero d e;; de ya p odemos ade lantar s u r esultado: Las tendenc ia;; axiol ó¡! iPa ;o re prPse n ta d as por Sf" h el er y s11s cont inua dores han de ~e r mantenidas y con s c nad a~ como
lllla d e las adqui sicion es m á,; fecu nd a;; ~- m ejor o ri enta rl a,. rl c l rc Jlacimie n to filosóf ico de nu es tro ;;iglo, ~- la interp re tació n o hj etiYa de
los valore;: pu e de se r d efe ndid a co n éxi to Jrente a l a fil o,.: of ía d P la
exi stencia y a la fil o~ofía e xi ~ tcnc i al.
P e ro no se tra ta d e cjc&lt;"ula r una cr íti ca tota l d e é,.:ta ,; ni de ne¡!at·lcs su Yenlad. E,; prec iso reco noce r quc ha~- e n e lla;: apori cs d ef initivos que n o ~ e puede n desdeií a r. Por e je mplo. l a '·e x i- lencia· ·_ es
un aspecto d el h o mbre q ue . s i bi e n ::'e e nc o ntraba in 11// ("( ' r·n teorías
a nt e riores. sólo e n aq uéllas co nqui ~ ta au to no mía ~- &lt;llnplio tl esen vo]vimi e nto. Hoy ;e escri be lib ros ~- artículos p ara dcmost rar qu e
"ya" Sócrates o Sa n .A¡_!:ustí n o Pa scal eran J i lósofos de la existe ncia ;
y qu e ta1nbi é n lo fu e ro n P la tó n ~- Hf'¡_!:el e. in cl uso . Sa nto Tom ás y
D esca rtes . Todo f' st o e;: c ic 1· to . pe ro es má;: cierto qu c a n adie se le
hubi e ra ocu rrid o d cscu hrir tal as pecto e n cs ta ;: doctrin ,t;:, ,- ¡ no fu e r a
poH¡u e ], ier kt&gt;¡_!:aar d y sus di ;:;cípulos más o m e nos infi e les d e 1 10~­
lo iluminaron en f' l hombre 11/ÍSIIIO. Con es to, tam poco q11 e r en 1 o~ &lt;letir qu e las deseripciones d e Ja spe rs y d e lJ e id e ~¡_!: e r sca n acertada~
totalmente , ni h ay a d e act'ptar~ c como tl efi n iti,-a, su coll ce pción de la
ex iste ncia . E llas Yale n más por lo qne afirman que por lo que niPgan
n oc u !tan. D ese u h r ieron cier ta s ti i m emion c;: d e l a ex ist eneia . pero
j usta m e nte al tl e~c uhrirl as, e ncubri eron o tra ,;, que qu cdaron . para
d ec ir lo e n e l le nguaje d e Heid e¡_!:¡_!:e r, ' ·e n la no Ye nlarr·.
Lo que qui;:i e ra es m oqra r la legi!i111idad e in c lu;:o la in :·vita bilidad del punto de vista ax ioi ó¡! ico , que la f ilosofía existencial nif' ?:a : acla rar la CO!IIp lc jidad d e l a r e laciÓII i11esrinrlib/e (' /1/re ,.¡ u t! or
y la existf'n cia , q ue la filosof ía dc la existcn c ia tlesconoee: d e, eu hrir
la carga axiótica ¡wsitiva d el Hni,·e rso y de l ho ndJre. fJ IH' a mba,;. la
filo sofía f'Xi!'tenc ial ,- la filo ;:ofia d e l a e xi ~te n ci a. encuhrc n . D P;; dP
lu ego IJt! C e&lt;o no ,,e con,; i¡!UP r-:-pitiellllo ~ irnp lementf' la;; te~i .• )
Jen10st ra cion e,.; de Sch e le r o d c Hartmann . .\"o ,e ¡n wdf' r efu ta¡· a
A r is tótele;: con P latón, a ] !egel co n l\.a n!. ~lú ,; bien , par!Í f' IHlo. por
11n lado, de l as prop ias doc t ri na ~ q ue examinan1os ~· de su;: supue,;to;:.
y procedie nd o, por ot ro. in dc¡ w nrli e n tc mc n tc. qui ,.; ie ra a n mza¡· ai¡_!:Unos p a~ o,; e n el camino q ue con duc e a la j: ¡,.;tificac ió n il f' una Axi olo ~ía ohje ti,·ista . aj11•!,:ndo PI &lt;"O tH"&lt;' plo de l ,·:1lor ,. mo-t ranllo !o rla
!' U s ignifical"ión .
R l fer t ÓIIIf'IIO del va lor. -- L a rxi~t c n &lt;"Í.I d e lo,.: 'alorp, co1110
fe nóm e n os d e nu cs t ra concien c ia e,; i nd i ~r·u ti hl c . Sc JH!f'de nc;.::ar e l nomb rP pcro no ia I"O~a. Como le n e ¡ ; ¡ o~ coni"iencia df' blanco
y r ojo. d e p e~ ado ~· !i,·iano. d e e,; tre!l a ~ p alon 1a . de u n j u il"io o r.tc iocinio &lt;¡ue pe n •aHIO·. d e una no t ici a q ue lc f' lllO' e n e l diario. ai'Í
!'li S

r

�ta mbi é n te ne mos con cien c ia de útil e imítil , d e nohl e y vulgar, d e
bello y feo, d e bu e no y malo, d e sa nto y profano. T e mplanza , justicia,
fide lidad . orden, paz, ta c to, decoro . trá¡r ico. s ublim e, có mi co, ridíc ulo,
¡_! rac ia . in oce n ci a, di~nidad. he roi cid ad , e tc., son datos d e que n os tia
c uenta nu es tra co ncien cia . Juz ¡_(a mos a un p a i;;aj e h er m oso, a un cah a ll o , n obl e, a una l ey, justa. a un a coexi ste n c ia soc ia l, pacífi ca, a
un a a cción , va li e nt e. a un a ac- titud , de c-orosa , a un ¡res to f e m e nino,
;r •·acioso , a un drama , ~ uhlim e. a un hombre, bondadoso, a un escr ito r, ¡.(e ni a l, a un aseeta, sa nt o . Ape na s ha y e nte u o bje to qu e no
,;e a s usce ptibl e d e un ¡n·edi ca d o de valo.-. P e ro l os juicios dP v alor
no so n el d a to prim ero d e la con c ie nc ia vaJo rant e. Ant es bi e n , ellos
ex pli c itan e n un a forma c ió n l óp:ica Jo qu e pre viam e nte ha , ¡r] o ya
ap re ndido co mo va lo r. Más profunda y originnria q ue e l jui c io J e
Yal o r es la vivencia del va lor, e l se ntimiento de Jo vali oso . qu e n o
.• ie mpre d ese mboca e n un jui c io, s ino qu e pu e de mnnifes ta r se e n una
exelamnción , e n un ¡_(es to d e l ro:; tro, e n un n ac titud d e l c uerpo, e n el
tono d e una cotnuni cnc ió n , e n el puthos de una fra se. Inclu so pu ede
oc urrit· qu e la co nc ie nc ia d e l valor co nduzcn a un a re pre;; ión d e toda
tnanifesta c ió n , y p t·ovoqu e u n acto d e a ut odo mini o: e l s ile n c io, b
di simula c ión. P e ro "ca qu e se m a nifi es te o q ue se ocu lt e , qu e se
Pxprese abi e rta m e nte o qu e se r ep rim a pe nosa m e nt e. e l se ntimi e nto
d e l va l o r es un dnt o e ,·id e nt e d e la concien cia a l que nin )!Ún h o mhre
puede í" USt ra e r:'e e n la ac ti tud i n )!e nua. r nn volunt ad d e ex ti r pae ión
es s ie mpre p os te ri o r n la vivencia de l valor ~- la supon e.
Int e r esa aquí sc iía l ar qu e tn mhi é n e n la o bra de H e id e¡_(~Cr q uP,
co m o hemos vis to. se ntu es t ra tan rea(' ia a la admi ~ ión de l ,·alor. ;oe
e nc ue ntran va l ora c iones. Heide!!!!Pr Yalorn. Donde es to tn ás cl a ra ··
m e nt e se a dvier te es e n In de,;;c'•·l p c ió n, cont e nitln en SZ. d e los d os
motlos de In exist e n c ia: In a11 tl-nti t'a \' la in au té n l i('a. Ya \'ari os de
~u ~ crítico~ des lnca ro n qu e la distin c ió n de e,:tos d o~ morlos entrar-la
una diferencia de ,·a lor. alliHfU C Heide¡_(~Cr ex pres amente la !ta ra ne¡_(ado. E n cfcc!o, es Uif' il ath-e rtir qu e la exi stcn ('ia inat~t é nti c a, d ominada p o r e l " un o a n ón im o" q ue la e naj e na de s í tni s tna , qt~e la
t:'On,:t nn e a co mport nrse t:'O mo " 1tno .. :'e co mporta , a !t ablar como
·'uno'' habla, n Yestirsc como " un o" se vis te. qu e. por o tr n pnr ,c, le
r.c ulta o tl csfi¡_(unl muelrns d e s us pos ibilidad es propia s. constituye l n
¡_(ra do el e Yalor inferi o r al de la ex iste n cia auté n tica. ada radn p or la
flii¡!II St i a, q t~ e elent n i homlH·c de s u ca ída, le lt a('e ~e ntir el l la m ado
tle la co n c iencia m oral, mostrá nd ol e la mu e rt e eomo ,;u ríllim a y má s
propia pos ihilidad. a nt e In c ual pu e de adoptar la F;n tschlossenlwi •.
b aceptac ión deciditl n, co m o acti t ud ilumin a da . s in ilu s io ne:' , que lw
de i nf onna r la cxis te ncin toda.
No m e nos p atente se d escu bre utw ac titud Yal o rant e de Heid e~­
~'ct· e n In d escripc ión de los modos de la e xi stencia cot idiana ( inau tént ica 1: In c hnrla Sltperficial. l a Cllri osidnd Ycrsátil. la c quiYoc irl ad
de lo q ue se sa he ~' lo que se Í¡_(nora aparecen te i'íid as de valor n qw tivo o i nfer ior.
So hare m os el im·c nt a ri o de to rla " la.- ,·a lo ra c io nes q ue se ptll'-

-

~o -

�den desc ubrir en H e id e¡¡:¡re r. P e ro hay qu e ~e t-wlar un último punto .
:'i Heid egger consid e ra al probl e ma d e l Ee r como el más importante
y el más general d e la filosofía , si conce de al Se r mi smo una pree min e ncia sobre el e nt e en total , ¿no signifi ca es to último olot·gar
al Ser el supre mo grado de l valor? ¿y no supon e su el ección d el
problema del Ser co mo prob le ma a investigar, una actitud valoran te
tlel hombre H e id e¡r¡rer?
Esta~ valoraciones que h e mo ~ 1l esc ubi e rt o, uta} qu e l e pese a su
;: utor. e n la teo ría fi}o¡:óf ica que pre ten d e arran car de c uajo e] f eJtÓmeno mi Emo sobre e l cual Ee funda la pos ibilidad de toda Ax iología. nos ratifican qu e el Yalor es. por lo m e nos, como fenóm eno
d e co ncien cia. un dato c ierto y uniYe rEa L :Vlás aún: nos demu es tra
q ue la conciencia d e l va l or es impr e~c indibl e e inextirpahle.
La regla d P la asepsia axiótica. - E,; to último puede e\'id e n ciarse
también en un h ec ho importante d e la c ultura , e n aquél que cabalnten :e pareC'e m e nos faYorabl e a la admisión d e l ,·alor. E s sabido qu e
tma d e ]a,; r e¡r las d e la m e todología rl e la ~ cie nc ia;;; positi\'as, que ha
de tener sie mpre prese nt e e l investi¡¡:ador, et" la d e qu e és te debe ah siener"e de toda ,-aloración ,;obre el ohj e to a inno•s ti¡rar. La llam a re·
mos " regla d e la a ~e p i' ia axiót ic a". El cientí fi co ha de analizar fríam e n :e s in tener e n c ue nt a s i un p edazo de ma te ri a es ag radallle o
d es a¡rradablc. s i un se r ,.¡,-o es noble o nd¡rar. s i un "e ntimie nto es
a ltrui ,; ta o e¡roí" ta , s i un mo,·imie nto social es pro¡rresista o retardatari o. Todo cuanto ex i,;!e, e l as tro ~- el poho. e l mosquito y el c uerpo
hum a no. e l nittt e n y la he roi c idad , e,- di gno d e la c ie nc ia; todo d ebe
~e r objc :o de un análi ,- i:' qu e proce da. d e,- d e d prin c ipio ha sta el fin ,
co n ¡n-c,.win(lencin d e un punto de ,~ is la Yalorati,·o. La re gla d e l a
:t•e ¡b ia axiótica es una d e la s cond ic ion es de la objetivida d ci entifica.
Pero la re¡rla. fjue. ¡;; in duda alguna , es Yálida dentro d e l os proce dittt ien to~ técnico,; de la c ien c ia po ~ iti,· a, dennn cia la exis tencia de
aquello que flr o hibe. La prolti],i ción de la a ct ittnl ,·alorativa no tend ría ,;entido ~ ¡ la co n('i c ne ia ,·alm·ante no fu e ra un !t ec ito consl:mtc
' u ni,·ersa l. L,t re¡rla confirma tamh ién otro fcnótncno ~ i¡rnifi ca tiYo
que . por lo de mú,;. ,-e ntu c"t ra por ~í nti • nto: c·uando e" tamo,: frente
a ttll objeto c ualqui e ra . ante,- que n ue~tro int e lecto lt a,-a captado s u
ese nci a, antes que nu est ra ca pa cidad analíti ca lta~· a d esc ubi e r to l os
elemen tos q 11c lo in te¡.: ran , he mos te nido ~~ a un ,;c n t inti e nto d e Sll
Yalor. Es te ,:cntinti e nt o podrá ,.:er mú s o ttt e no" c laro. podrá acertar
o e rrar e n su primera d e nuncia; p e ro e,; un h ec h o co mprohahl e e n
l' ualqui er experiencia qu e. pa ra no;-ot ros. lwmbrcs, e l ~cnti mi ento
de l ,·alor es a flriori con re lación al conocimiento de la ese ncia d el
res pccti\'o ente. 1- e l plant ea mi e nto tle los nti s mos proble mas cie ntíficos. lejos de s us tntcr"c a esta e xp e rien c ia. la confirma. También los
problemas e n c uanto pro blema s. ¡ntc (len se r y ;:on ,-,d o rados. l'n noYe l
doctorado e n l a Fac ult ad de Cie nc ias se di :o pon c a ini c ia r su carre ra
d e im·es ti ga dor. ~~ - e ntre todo.• lo~ problema:' que l'on,;tituycn el á r ea
de w e~ p ec ialidad , d i gf' un o o un ¡!ntpo co nexo co mo objeto d e s u
i nda l!ación. La ini c ia. pro¡r rc, a e n e lla. p e ro a m ed ida qu e avanza ,

- - +l -

�den descubrir en Heidegger. Pero ha y que seiialar un último punto.

::'i Heide gge r· considera al problema d e l se r como el más important e
:: el más general de la filo sofía , si conced e al Se r mi smo una pree minencia sobre el ente en total , ¿no significa esto último otorgar
al Ser el supremo grado del valor'? ¿ y no supone su e le cción del
problema del Ser como probl e ma a investigar, una a c titud valoranle
del hombre Heid e gger'?
E stas valoraciones que h e mos d esc ubierto .. mal que le p ese a s u
o; utor, e n la teoría filosófica que pre tend e arran car d e cuajo el f erróm e no mi smo sobre el cual se funda la posibilidad d e toda Axiolog ía, nos ratifi can qu e el valor es, por lo menos, como fe nóm eno
d e conci encia , un dato cierto y uniYe rsal. "M á s aún : nos demu es tra
q ue la conciencia d el valor es impre ~ cindibl e e in extirpahle.
La rPgla de la as f' psia axiólica. - E~ t o último pu e d e e vid e nciarse
tambi é n en nn h e cho important e d e la c ultt1ra, e n aqu él que cabalrnen :e parece m enos favorabl e a la admi sión del Yalor. E s sabido qu e
una d e la ~ re gla s de la metodología de las cien cias pos itivas, que ha
de te ner sie rnpre prese nte el inves tigador, es la d e qu e és te deb e ab ste nerse d e toda Yalora c ión sobre el ohj e to a inH·s tiga r. La llamarem os " regla d e la a ~e p s ia axiótic a". El cie ntífi co ha de analizar frí am e n :e ,: in ten e r e n cuenta si un p eda;:o d e ll! ate ria es agradabl e o
d es agradabl e, si un se r ,-ivo es noble o Yulgar. "i l lll ,:entimi e nto es
a ltrui,-ta o egoís ta , s i un movimi e nto soci al es prog resista o r e tardatar io. Totlo c uan to exi ,- !e, e l as tro y el polvo, el mosquito ~' el c uerpo
hum a no, el c rim e n y la he roicidad , e~ di gno de la ci e n cia ; todo d eb e
,e r o bj e :o de 11 n an úli "i" qu e proce d a, d es d e e l prin c ipi o ha sta el fin ,
co n pr c ~ ci nd e nc i a d e un punto de ,-i,; ta YaloratiYo . L a r egla d e la
&lt;u• e p~ia axió ti c a e:; una de l as co ndi c io n es de l a obj e tividad cie ntífica .
Pe ro la re gl a, qu e. s in du d a al gun a, es Yá lida de n tro de los lHocetlitn ien los téc ni co:' d e la c ie ncia po sitiva. d e nuncia la f' .Ú st f' n cia d f'
aq uell o r¡tu' pro h i b P. L a prohibi ci ó n d e l a a cti tud Yal ora t iva no te nd rí a se n t id o ,_¡ l a co nc ie ncia ,-aloranl e no f ue ra un hec ho con st ante
~ &lt;~ll i \· e r s al. L a r egl a confirma tarnh ié n o tro fenó me no si ¡.rnifi ca li\·o
que, por lo tl e m ú:;. ,o e mn esl ra po r ,.¡ rni 51 no: e u a ndo esUtm os fr e nte
a 1111 o bje to !' ualq u ie ra. a n tes qu e n uest ro in tel ec to h ava capt a d o su
esencia , ante:; qu e nu e,otr a ca p acid a d a nal ític a ha~· a d esc ubi er to los
el e u1ent os q ue lo in teg ran , he mos te nid o ya u n ,;e n timic nto d e su
,-aior·. Es te sentimie nto podrú ser mú s o m e nos c laro, podrá ace rt a r
o e rr ar en s u prim e ra d e nun c ia : p e ro es un h ec ho co mprobabl e e n
c ual qu ie r exp er ie nc! a q ue, p a ra n osot ros, h ombres, el se n t i111i e nt o
d el ,-alor es a priori con relaci ó n a l conocimi e nto de la ese nci a d el
r e:; pect iYo e nt e. Y e l planteami e nto tle los m Íf• m os proble m as cie ntí fi cos.. l e j os d e s us trae r:;e a est a exp e ri e n c ia . la confirma . Tambi é n los
pr obl e mas e n c uanto pro bl e mas. p ue d en se r y so n Yal o ra dm• . Un noYel
do ctorado e n la F a c ult a d de C ien c ias se di spon e a inici a r s u carre ra
de irH"es ti ga d o r. y. e ntre to do.• Jo,. prohle m a:; qu e co nst i t uyen el úrea
de su espec ialidad , elige uno o un ¡.r rup o co nexo co m o o bj et o de su
ind aga('ió n . La ini c ia. prog rc,-a e n e ll a. p e ro a m e did a IJ Ue avan za ,

-- n -

�los

r c~ ult ado,

olJt c nid o,;, lo, IJL I CY u ~ fcnÚnJ CHo". le ,-an pian i&lt;'ando
proh!emM . :'\o pudi e ndo i nn·;; ti;.rarlo todo. se!f' l' ciona al~ un o~
~ po;; ponc los tk m ás, y así s uce;; iYam eníe. Cuando term ina ~ c~c ri h&lt;'
11 na memo ria o un libro sobre 1' ll te m a, e,; frecuen i&lt;' qu e ante pon¡_!:a
11 11 pnílo;.ro en &lt;'1 que, entre otra~ co~a;; . de,;taca la im¡)() r/ltllcia de los
probl c nHh' t t·ataf!os. Y hi &lt;' n: la ekc&lt;'ÍÓn prin1 cra , las ~c!ec!'ione;;
s uces iYa;;, l a im po r iancia llci'ta!'&lt;Hla. ,;o n un testimo ni o &lt;1&lt;' quc nn
~ upu est o d e Ya lor la ~ h a pre,;idido.
E l pru ;.rre;;o de la,; c icnc i," &lt;'~tú I'OJHiieionad o por p u n to; d e vi~ta
de val or, qu c l ~;w i n c it ado a la i ll\ c~ti;.rac i ón . Na di e p od ría pret ender
que la cicnci..t lo ha inn·,; t i¡!a do , o d o. A p c ~ ar rk la riqueza de dato,;
) d e .k·~·es q ue l10 ~- po sccr n o ~ . a p e"a r d e que l1 c mo;; llc:-;:ado a Ye r·tc r
t n la conccplual'iÓ H l' ic- ntí fi!'a ¡! ra nd es sect orc;; dcl un i,·er,;o, e~ inima(!. inabk tod o l o qu e aú n pcnnan ece en d l imho de l o i¡!no ra do.
Pero lo im·e;; ti¡!ado, lo qu e e n cada ~ ··po ca preon1pó como prohlf'nJa
~-- f ué ohjeto d e una operació n sc leet i,·a, l o f111: po rq uc d e a lg ú n nJOdo
5e co n,;i de ró ,-,!lioso p ara el hom ln·e. La m e di c ión de lo,; ntnlpo~ y
d e l as pir á mide ~ f onwntó la ~eome ! rÍ a: la H¡!ricultura fome nt ó la astronomía y la rn eleorolo¡_!:Ía; cl c uidado de la &gt;'alud, la 111 e dicina, )'
Psta, la nnlropolo¡!Ía y s u ~ diY c r~a~ rarna~: la paz ~o c i al, fo me ntó la
política y la sociolo¡!Ía. AI¡!una ,-c z e l ¡n111Lo d e ,-ist a dc 1·alor ¡ ·e~ultó
inalcanzabl e, como e n la hi.l5t!f1Cda rl e la piedra fil o~ ofaL pero aÚ11
•' n lo nr-&lt;'~ fn é fccuntlo . conducic nd o al iran;, de la a1(¡uimia a los
descu brimientos d e l a Quí mi ca rnod e rna. Y en la l!i ,. toria conlc mporán ea C5 una co ne xión arcl ii conocida qu e l as neces idad ei' dc la l1;cnica
]¡ é]i ca han conducirlo a e norm es pr·Of!I'Csos en la fí~ i e a ~- e n la quími ca .
As í, ptt c.• , la concien ci a del Yalo r e;; impnl "o efic az d e l a nli:'nla
c ie n cia p os ili n r que, lucf!O. por c xi ¡!e nc ia s d c i' ll in te rno lllf' lodo. se
Y C ohli¡!a d a a c limin arla.
S i de &lt;'Sta com probaci ó n d&lt;'l fe nó m e n o tlcl Yalor. nos trasladamos
al plan o .-l e la e~ ¡wc u lación filo,;ó[i c a sobre el mis lllo. l e n cnJo~ qu e
rec tifi car a H e idc ;.r~e r cn c ua n to ¡¡fir nl &lt;t qu e e l pc n,;;u· co n Yalor e~
~e h n ori ¡_!: in ado e n la filosofía moderna. co mo rcaec ió n co mpc n"ad o rn
rle la t·on cc pción del n:undo I'OIIIO im a¡!en. J u,;t;nn e ntc en la fil osof ía
anti ¡_!: lla, quc no concibe a l mundo como inJa¡!f' U. ,-e cncucntra cl p e nsa r sohrc ,-alo r&lt;',, aunque no 1'e h a) a cm pi ca do cstc nomhrc . E~tc
pen sar aparece con toda ni t id ez en la fil o~ofía de Pl ató n . La Idea ;;
son. an te iodo. aunq uc no excl ui'ÍY .!l!lente, ,-alorc,.;. Cua ndo al final
del L ibro V de la RI' JitÍ b!ica inicia su ex pli cac ión d e las Idca~. los
ejem plo,; con (jl!C' la ilu i't ra ,_;o n ,-a lo res de l a con d ucta hunwna: helio-feo, ju ~lo -i n ju ~to, lmcno-malo . 1-l-76 a l. santo-i111 p ío (-J.79 a ) . Y
la lJa,·c d e cúptila tlc to.l o su edi fi cio nl elafi~ico . aq nc lla id ea q ue
es cl fundan1ento de todo,- los ,-,dores l!JOrales 1SO-J. a - c l . que con stituye el fin 1le to da as piración ~- a c!'iún 1SOS d - e l. quc e" el o ri ¡_!:en
de la c ien!' ia ' de la ,-c rdad. ' la cau ,a tle la exisiP ncia ~- de la
esencia d e lotlo c n tc. en una i)alal &gt;ra. &lt;' 1 p rin c ipi o pritn e ro. e,- la
Idea del Bi e n 1508 l1 - 509 ]¡ l, e;;to e~, un co n&lt;'c pto •le n do r.
Se p odrían multipli1·a r la.; cita;; pe ro é ;;\a~ "o n ;;u fi c i en t c~. La
otro~

-l-2 -

�.·

Tro r ía d r l a~ Id e a, e~ . p u e ~ . pr incipalmP n te. una ax io lo f!:Í a aut n l In
letí rr•. La f il o~ ofía de l o~ ,- alo r e ~ , qu e ,; ur!-!i Ó t'OII IO ta l Pn n u estro
, i!-!Jo. no h a de;;ru b ir ,· ,o ni im·e nt a d o lo,; ,-alo r r, . S u 1né r ito con ~i" t e.
t·orno Jo ,;eííalú Du rk hr irn . en h a he r &lt;•th ·e r t id o l&lt;b r a,;!-!o ~ &lt;"Olm tnes tlP
to do ~ l o,; fe n &lt;Í m r nos que h o~- ll1m1anJ o,o con r;;r .n o rn b re, e n habe r
acuiía d o el coil ce¡Jto tl ll i,·r r,.a l de ,-,:!o r, y en ha hr r p os ib ili ta tlo a ~ í
1111 C'olud io ,-i,le m út ieo d r l rni , rilo t So r·io!og ie e t Ph il oso¡J h iC' . p. 132 1.
E l ca r ác&lt;e r indi ;;nrt ild f'. u ni n:•¡·,a l. inc xtir pab l!'. .l e la co nci f'll c ia del ,·alo r y la a nli !-! ii r d a d d e l p e n,.a r e n ,-,do rr;; ha re n ~- a sos pec h a r r 1 enorm e a lc a nce q ur t i e n e n ~- ,o n u n í11 d iec de qu e el u ui,·f' r"o
c n lr ro es s usce pt ibl e d e 11n a eo n,; irle •·aei ó n s iq r ln Ú\ it·a d brl r 1111 pun to
ti c ,-i;;l a a xi ol ó¡! ico.
E n tret anto. se!-!tÍn d rr la rac i ón u n á nin1 r d r io.• fil ó,;ofo,;. e l ,-alor
110 se pued e defin ir. P r ro bto no pu cdr m o t i,·a r l a rle;;eonf ia nz a so h re la ex isten cia del fe n ó meno co ruprolJ &lt;Hlo. T a mpoco pu e de n d efi n ir se el ser. n i la ese nc ia. n i l a exi ste nr ia . 11i el col o r e n ¡!e ne r al.
ni u n col m· e n c:;per ial. L as ca le ¡!;oría s p r i111 c ras y las cualidades se n:'ihles son in d efini b le,-, las mw ~. po rque no ad 111 itr n s ub s u nció n r n
&lt;:o ncrpto;; m ús ¡!;e n e r a -l c~, las otra s. pm·qu c la d ife re n c ia es pecífica
es un ele me n to r on cre to "ó lo intuíh1e. U n as ~- ot ra;; so n rlat os últim o~.
E l val o r t a m b ié n es u n d a to úl t imo. P e ro a ,; Í co mo po de m os c irc un sc ri bir un a c ua li d a d •c ns ih le p o r r efe ,·e n c ia a l m oo o d e co ncie n c ia en
qu e n os e ~ dad a, ~ - d cf' ir. po r e j e mplo. qu e e l so nid o es a qu el d a to
qu r se da por el Ór ¡!;an o del o íd o o p or la ro n r ir nc ia a uditiva, d e m od o an álogo p od r m m• r irr un:'c ri h ir el val o r p o 1· s1r co r rel at o suhje tivo,
com o aqu el d ato qu r se pr esen ta e n el á re a C111 0c io n al rl e l a
con r if' nci a. e n Jos se ntimi e nt o;;, o, m ás ex acta m e n te, rn el se n tir
( F iih/(' n ) . H.cconl e rn os aquí. p o np rc rs i mpo rt a nt e pa ra l o que s igue, qu e est o fu é ev id c nt.: ia d o p o r Seh l e r. co mparand o el conte nid o
d e l os sen tim ie n tos co rn o es tad os co n ]a ,; nwd al idad c5 d e l se ntir com o
f un c io nes e n qu r r ;; o;; C:' l a d o~ ;;e n os d a n 1 Fo r 111 a lis t llll ~. J ahr b ucl 1. 11.
p . ll 8 ss. l. ~· l uego po r l-l ild r b nm d. m ost ra n do q ue . no ~ ó l o rl Yal o r
e n ¡!;en e r al )Jro \·oc a u n a rt' a cc ió n r m oc io nal e n r l ;; uj r to q ue lo apre h en d e. el c ual no pu rd c qtwrlar e n l a indife rc n r ia o imp asibili dad. ;; in o q ue cada Ya]or p ro ,·oca un a re acc ió n rs p cc ífi c a, la ll ama rl a .. re,; ¡ues ta al Yal o r" ( D ie ! di' !'
s ittlich (' ll fla11 d l111 rg . J al rrh ucl t. l ll p.
162 ss . l. La corr ela c ió n c nt rr ;;enl ir· ,- Yal o r h a ll a lllla co n t ra pr ue kt
en o tr o ft' n Óm e no r ,t udiado ['Or Hi ldrb ra nd . la r·f' ¡!; UC ra o el e mho tami e n to p a ra r l ,·a lo r. d e Jo~ qu e ,o n ca ;;os par ti cu la rf's la fa lt a
d e se nt ido ar t Í,: !ico o d í' , í' n ti tlo m ora l, qu e p ur de n prP;;e n lan•e r11
h ombre~ de a¡!;u tla int c lige rwi a y tl r ¡!;r a n r ultu ra ( S illlidrke i t 1111d
f'l hisclu' lr"e rler h-etullllis . Ja hrh uch . V . p. -18 1 ~ :' . ) .
Prro e l hec h o d r que e l ,-alo r se dé f' n rl se ntir n o s i!-!n ific a r1 ue
; ea u n a poúci ó n a rbi trar ia del s uj e to. o (jU C' r l ~ c nt .llll iento :-· s u ~
\ ar iac ionrs co n s t i l u~· a n r l d ec to ci e;!O d e fa cl orr, l'a u:'alrs f í s i co ~ , h io l ó g: i co~ o púqu ieo,;. J u~tarn r n te lin o d e l o ~ ¡!; r a n d r~ aei r rtos d e Sc he le r.
f ué e l d (' h ah e r df':'eu hi e r to ~- m ostr a d o q ur la r~ f r r.1 a fr c ti,·a de l a
co nc ienc ia. por lo IIH' IIO i' e n la t' ap a d e lo, ,e nt rmi r n lo• ,; up Pr iore•.

,¡,,.

-

!3 -

�posee, como los a c :os d el intelecto y d e la razón . carácter intenc ional ,
ti e ne un co rre l ato obj e ti vo al cual ilumin a y apre h e nde. E sta
tesis no es irracionali s mo en el sentido e n qu e ~enera lm ente se afirma.
No ni e ga el poder cO¡!noscitivo del intel ecto y de la razón para trasladarlo a una osc ura con cien c ia vita l, como h acía el hiolo¡rismo, o a
los es tados de ánimo ( Stimmunge n }, como ahora quiere Heid e¡.:.!!er.
:Más bi e n la tesis d e Sc h el er cons tituy e una amplia ción de la capaci dad cogni ti va de l hombre: se mantie ne e l valor de la in te li ¡.:e ncia
para c ierta esfera J e obje tos, p e ro se e le va a s u lado al se ntir corno
fun ción apre hen sora d e otra esfe ra. E st o si¡.:nifi ca e n lo m e tafís ico:
f' l es píritu no es só lo inte ligencia y volunt ad , ~ ino también sentimi e nto; Sll aptitud de parti c ip a ción e n la ve rdad d el se r no es la apt itud
d e una part e, sino de toJo el es píritu. E s dec i1·, qu e s i e l hombre fu e ra
un e nt e dotado d e e nt e ndimi e nto y \'Oluntad pero carec ie ra d e senti mi e ntos, no te ndría con c ie n cia del va lor.
E n el se ntimi e nto d el valor ~e ofrece llll asp e cto mu y s i¡r nifi cativo.
A l se ntir un va lor , al mi s mo ti e mpo, lo prefe ri111os a o tro valor A y
l o pospon e mos a otro valor B. A l se ntir la l101Hlad de una a cción por
r-j e mplo, intuímo s s imultán e am e nt e qu e h ay un ¡!rado de bond a d suJ•e rior y o ! ro de bondad infe rior al d e ella. El valor no es dado nunca
a isladam e n te . Sen! ir el valor y l"·e fe rirl o o po~ pon e rlo es un solo ac to.
Es te ras¡!O tan cara c te rísti co rl e la apre hen s ión valorati va ilumina la
nota pec uliar dd valor 111i s mo. Lo propio del valor es qu e con stitu ye
un grado, lltlft altnra 1"11 nna f' Scala ; e n é l ha y un apunt e a otros contenidos d e valor que son 111ás altos o más hajos qu e é l. Los valores
fo rman. pu es, un o rd e n j e rárqui co. qu e posee. po1· lo m e nos, la dimen s ió n de lo s upe rior a lo inferi o r, dim e nsión qu e no con s iste e n
u na difer e nc ia d e cantidad , sino en un des nivel de l " qual e" qu e co ns-·
t itu yc la mate ri a rl e ca d a valor.
S in e mb a r¡.:o, n o todo lo qu e intq rra a un valo r :; e pre;;e nta e n
e l se n! ir. Ya Hartmann 1Ethih 3'' e d . 1949. p. ] ,18 s.) hizo not a r. co rrigi e nd o a Se h e le r, qu e e n e 1 val o r h ay qu e d i:; tin ¡.o: u ir d o~ el em e nt o~:
el eo nt e nid o mat e ri al y l a valiosirlad . rn o es e l co n te nid o \· alio ~ o ,
o tra la vali os id a d d el eo nt e nid o. E l &lt;"Ont e nid o es un a 1lf'tc rmina rla estr u c tur a ó nti c a qu e. CO III O tal. es intllihle ~- an a li zabl e por e l intel ec to.
L a valiosidatl e;; lo prop iam e n te axióti co y lo qu e. dúmlosc sól o en
el se ntir. e;; inanali zahl c v no fu nd a hl c rl c o tro mo do . Di sce rnimos
p o r e l in tP ic ct o q ue ~ o n do;; I'On le nid os dife re nt es pa gar una c ue nt a
y e nse iíar es pon tán e am e n te al qu e 11 0 sa he. P e ro qu e la sc ¡.:unda sea
l ma condu e la m á;; ,- ali o~a c¡u c la prim e ra . es lo q ue sólo se da e n e l
~e nti111i e nt o . E n la apre he n si ó n rl c la int c g1·id a d ,]el \'al o r coope ran ,
p ues. el sentir ~- e l in tcl e¡!ir, pe ro la valios itl a d mi s ma. el ¡!rado o
;oltura , qu e es l o es pf'c ífi co ri e l ,·alor. es lo q ue ;:ólo e l se nt i r de nun c ia.
La objetividad dPI v alor. -· E n e l carál'l c r int e nc io n a l del se n tir,
e;: tú ya pos tulada la ohj c tividarl d e los valores. P e ro n o va111 0s a
d esa rr ollar a quí l os a r ¡.: un1 c nt os d e Hi f' kerl. SC" h el c r o Hartm a nn p a r a
tl e m oslrarla : so n hi e n eo nocid os. Lo qu e n os inte res a e;: d e fe nd e rla
f r e nt e a las po;; ic ion e;: d e la filo w f ía rl e la e xi st en C" ia.

-

-l.J -

�Cie rtam e nt e q ue h a ~- Ya lores subj e ti\·os, co m o lo ag r a d able o lo
ú til p a ra n o~otro s. P e ro h ay un ex te nso p:ru po, e n el q ue se h allan
l os val o res e;; piritt~ a l es, a l qu e p e t·te nece el ca r ác te r· d e la o bj e ti vidad.
E n to do caso , h a y q ue arh ·e rtir· d es d e ah o ra q ue. c ua l q ui e ra q ue
sea l a solu c ió n q ue m c r·ezca e l ¡Ho hl e m a, ti e n e q ue ser la m ism a para
l os va.lo res ~- para s u j e ra rquía. No es pos ibl e q ue l os val o res sean
ob j eti vos y l a j e rarquía subj e ti va , ni v iceversa. S i el val o r s igni fica
ser un g rad o e n un a escala, nin p: ún va lo r pu e de d e nun c ia t· s u a lt ura,
s i n o es a punt a nd o a g ra d os ~ up e ri ore~ o in fe ri o res de l a m is m a es cal a.
1 o h ay aq uí pu es, d os, sin o un o so l o y e l mi s m o pro bl e m a.
A h ora b ie n , se pu e de m o~ tr a r q ue l os p ro pi os fi l ósofos de la e xi st e n ci a tie ne n q ue reco n oce r l a ob j et iv id ad de a lgú n valo r.
A ) S upo n!!a m os un fi lóso fo co m o J as pe rs. Ha llegado a co ncl uir
que n o hay un a im age n to tal de l mund o, q ue el prob le m a fu nd a m ental d el ho mbre es acla rar su prop i a exi,. te nc ia, q ue l as va l orac io nes
n o se f und a n e n ,-al o rcs m a ter ial es ob j e ti vos. q ue ade m ás d e l as verd a des d e l a cienc ia. co nst r in ge ntes. h ay o t ras qu e só lo valen para la
e x iste nc ia e n su s itu a c ió n lri s tóri ca, q ue h a ~· s itu ac io nes -lí mi tes , q ue
el h o mlne pu ede ahrirse a l a T r asce n de nc ia, e tc .. C ua lesq ui e ra que
sea n s us tesi;;, r e f ié ra nse o no a los n rl o r·es, J aspe rs l as ti e ne po r· Yerdade ras, y p o rqu e l as ti e ne p or tales escr ibe su li b ro para co n ve ncer
a los d e m ás 1le ell as. A l p roced e t· as í, ~ up o n e q ue h ay, po r· l o menos .
u n val o t· q ue ti e ne valid ez ob je t iva, y es el qu e rad ica e n el con ocim ienl o de l a ye rd ad. Es prec iso no caer aquí e n un a co n fusió n . La
ve rd ad , e n ,;Í mi s11 ra . no es u n va l or, co m o soste n ía l a escuela d e
Ba d c n. P ue' la ,-e rda d es una r e la c ió n p: noseol ógica q ue se d a e n b
Í JJ te1ige nc ia ~- no en el se n t im ie nto fJ Ue, co m o h e mos vi sto, es el
c o rrel ato sub je ti vo q ue per mi te d c terr n inar la esfc r·a ax iol ógica. P e ro
nadie p uede 11egar que l a ¡wsr&gt;sión rle l a ve rda d que se da e n el co nol im iento ve rda de ro sea u n ,·alo r, qu e el vacío d e la ign oran c
ia o e l
d es aj uste dc·l erro r que ~e ofrece en e l co nocimiento falso, sean un
d es ,·al or. E 11 ot ra l' pa labra s, q ue es nrús va l ioso posee r· la ve r dad que
l a ignorancia o e l er ro r. Porqu e el fi lósofo .Ja;;pe rs e~tá conven c id o
flc CE'tO, e;;n ihe ~ u lihro pa ra ex tirpa r en lo;; denrás los qu e é l nc e
e rrore;;, y hacer los copartícipes , coposcedorc s, del valor d e los conoci mi e ntos qu e é l lra d c;;c uhierto e n la propia reflexión:
B 1 Ot r·o valor, ,. esta yez 11n valor m o ral. tiene que re ~:" onoeer
e l filósofo d e la cx ist ~ n c Í •\ e n su o hj et i,·irlad. S u lector u o~·e nl e quiú
n o qu e d e corwencirlo de s u doctrina y la r ec ha ce por faha. P e ro aún
c ntonce~ e l fil óso fo exi gir á que se re conozca, por lo menos. que é l esUÍ
í ntimam e nt e co nve nci d o d e e lla , qu e;;¡¡,; palahra" ;;o n la ex pres ió n s ince ra y Yen1z d e s u propi o pe nsam ie nt o, que l-1 es tá d e acuerdo con ¡;; igo mi "mo . Co n ~ id c r a, ¡nr es, d e h ec h o, a l ,-a lo r 1lc la Yeracidad , de
]a sin ce rida d , co n Yalidez o bj et i,·a. El es veraz y ;;i ncc ro y ex ige qu e
es to sea r eco noc id o p o r los d crnús en s 11 v alor :
1 T"alor .Y soberbia . S in c nrhar¡_(O es tos argum e ntos so n ad philosoplwm, vale n sólo para el lromlnc qu e filosofa. Tenemos que
.bu scar un tes timonio de la validez o hj eti ,·a de l os Yalor-c;; y de su

e

-

..j..)

�jerarqu ía e n una ac titud d e la cont· ir nt ·ia na tu ral del hombre. Ese
t e,-t im on io se no,; ofrece d e modo e~pceialrn c nt e eficaz en la ;;oh e rhia.
So que ell a sea el úni co posibl e. ,- ino. en primer lu¡?:ar, porqu e todo
ho rnbre, en al gún momen to rle ;;u Yi da. e n ¡.:rallo má s o menos intenso,
l a ha experim e n tarlo : ~~ e n segu ndo. porque e lla parece se r una a c! it url. aparentem e nt e. la rn ft,; d r,-fa ,~ orald c para mostrar la ohj etivi cbd.
C u ando m en tamos a la solr er bi a no noo refe rirnos al or¡?:ullo ( fiertf&gt;, Sto!::) corno con cien cia rl c los propio,; mé ri tos qu e carb uno se
reconoce en medida linri tatla y qu e es perfecla lll c n te com pa tib le con
1&lt;1 mo rlc,-ti a, ;;i no a la ,;obcrbia en oentido estricto ( orgul'il, Horhnwl ,
.' llfwrbia , 0;-;sp·r, c;;:z•,(7.), ar¡uélla que Sa n Ju an llamó ",.,oJr e rh ia d e la
\ida" 1 I, Juan. H , 161 ~~ fJLIC ]o;; Proverbio.s car acteri zan en forrnn
ta n not ahlem cn tc in tui:i ,~ a por la ex¡ne,.;ió n de .. lo;; ojo;; nltnn cros'·.
d e la c11a l se tlice q nc es 1111 a rle las sei,; co,-as qu e Dios a bomina
!Prov. VJ. 17 1. ¿,Cuá l es la e;;e ncia de la soherlria? Examincmo;; pri mero alg un a,.; defin ic io n es clásica;;. Theophrm•to~ l a d efine "E:r :~ 2s
·(¡ 0;-;sp-r,C(7.'1t7. '1.7.:7. c;;p6·rr,:r:; :~; ;-;/,-(¡·¡ :;('):o0
(/i.i,w•J . La sohe rhi a e" e l
despre cio de torlo lo que no es uno mismo 1 C lw rac t. XXIV, 1 ). En
c,; ta defini c ión de,- taca mos : 1 ) la sob erbi a c n !r aíia un a relarión ent re
dos término~. un o de los c ual es es e l propio suje to y e l o tro todo lo
tl e má ;; ; 2'¡ cs:1 r el ació n e;; una comparación e ntre ambo;; términos:
31 e;;a co mparac ió n es. en !'ll cont enido rrn de sprecio ele un o de sus
t érm ino ~ con relación al o tro. La YOZ ¡?: riep;a z7.:7. C(pÓ'I·r¡:r~;, es muy
&gt;dpüficat iva , p orque z:z:Y. r¡ni c rc decir "a bajo" ~~ c;;pó•rr¡:r~; , a quí, " juic io", "a prcc ia l'ión ". Y.7.::zc;;p?•N1cr(; ,i¡?: nifi ca, pu es, apreciar para ah aj o.
¡ros ponrr u n a co,;a con r elac ión a otra . es to es, una v aloración.
Lo peculiar ele la defini ción de Th eophrastos es que la valorac ión es tá d etc rrninada por su lado n egat ivo, d escenden te, con rela&lt;·i ó n a torlo lo qu e no es el s uj eto. Se de ~taca e n ella la pos¡w.siciótl.

-.w'l

Sa nto Tom ás la defin e: "a pet ito d esordenado de la propia excele nc ia " 1S. T/1. II-II, 162,2 1. E~ta definición , cornpara da con la d e
T lteoplr ra s tos. p a rece no con te ner mención d e una rel a ción comparativa, Sin e mh a rgo, és ta es tá impl íc ita ru ente con te nida d os ve ees:
rrn a. en e l corwe pto " de~onl e narlo''. Orde n, deso rden, implican por
lo n1e nos dos ténnino,; e ntre l os cuales se in;;talan el orden o f' l d esord e n: otra, e n el co ncepto "excelenci a". que sip1ifica ex tre mo o exceso
1l e l rien y ent raiía, p or cons i ~u i e n lf'. una se ri e d e tt;rminos co n r espec to a ]o,; c u ales éJ e;: extremo. Por otra parte , Ja pa"lahra "excelenc ia" cont ien e un conce pto ílf' valor. s ignifica e] grado que exce de
a Lodo o t ro, que s upera a to d os. con respecto a l a m atf'ria en cuestión.
Lo pecu l ia r de la d efi nición torni;:ta es qu e la Ya loración eslá vista,
e n orosi ció n a Thcophrastos. por s11 a"pecto positiYo, asce nd e ntf', con
relaeión al sujeto . E,;to es lo fjUC Sf' sc iíala e n f' l concepto d e "apetito". Se d estaca f' ll la va-loración la pre.fer!'ncia. P e ro la definición
tomis ta co n ti e ne un a not a que no se h a lla en la d e Tlrcophras tos y
es la el e desord e n . La sob e rbi a es apetito d esordenado . .Esto sÍ¡!nifica
que la Ps tim ación rlel solrerhio no es la adec uada . Sólo fJliC c;;:ta nota ,
r1u e es ex acta. po r el mom e nto no nos s irTe po rqu e s upone l o que

r

�qt'C'ITIIIO• d c!llo_- ; ra r. Tc nC!llO• que , ¡¡ , ' i: u ir!a ¡:or o t r:: . E l ~ o h c r!Jio ,
a l prefe r ir.e a ~ í m i,; rno. lo h .:t·c con prc,;c ind c nc ia d e ~u,; c ualidad c~,
;¡ccio ne,; ~- obra,; parlit:ularc,.;. S u aci i l utl f':' an !e ri o;· a e:'lO . E~ u na
pr efe re ncia de ,.; Í mi ~ mo en cu ant o tal. En l o d e má ~ . la,; do,; dcfinit·ion e:' :'011 C &lt;]lli ntlcnt e~ . \pro ycc h ando ~- completando c~os ele m e nt o~, pode mos d P[inir la ~ oh e rlria corno la prefere n cia de ;; Í mi ~ m o
en r azón de s í Jlli ,. III O solr rc tod o l o d e más. E l sob e rbi o pi e nsa e n
d fond o aq uel pe n:=a mi e nio de Stirn c r : "Na d a cstú sohre mí". " Y o no
tc n¡::o e n mi cora zó n mú~ q11 e a mí mi s mo".
Pe ro ¿po r qtH~ la soh c rl Jia e~ un tc ,.; tilll on io tl e la o bje tivid ad de
los valo re~ y d P la j e rarquía. cua nd o m á" hien parece que fue ra totlo
lo contrario: un a po,: ició n arh itra1·i a. q ue ni c¡::a in1 pl íc itamente o
descon oce toda m e did a olr jP ti,·a? L o cs. ,:i n c mh a r¡::o . en dos ti OnJ e n tos :
l ) La ,.o lr e rlri a. &lt;'O!I IO a cto [unci o Hal e n el cual me prefiero a
111Í mi,-mo e n c u a11 lo tal. cor11por la una irradiación e n todns la ~ mani f es tac ion es d e mi vidn. info r ma todo,; m is ac to,;. To tlo' los moYimi e nt o~ , toda s las in te ncio 11 e, par tie ul a rc,.: d e 111i cone ic ncin, es tá n.
tliríamo ~, coll/ rmJÍnadas po r esa aetitu d ce ntra l de prPferirm e n mí
mis mo. E~ po r eso l( IW e l !~des iástiro, habland o e n tl-rn1ino~ n1oral e~.
dice qu e la ~oh e rl Jia C :" e l ''or i;!f' ll tk todo peca d o'' 1 F;rcli. X , 15 ).
D ej e m o~ de la do. a h o ra. ~ i la ~ober h ia eo un pe ca do. Lo in1por!a n te
es des tac a r qu e ella es orige n , fundarn c n lo infor nw dor y abarca dor
de todo un co mpor tn mi e nt o huma no . S i esto es aú, l a soh e rhia se manifestará l an1iJi&lt;~ n e n las relacione' con los d em ás . E l soh c rhio prete nd e qu e su prPfPre nci a por sí rni s 1110 t;Ca r eco noc ida por ·r o~ otro;;:.
T.o que ~·o ¡; ref iero. la pr ete n ~ i ó n de&gt; qu e el Yal or suprem o c ~ té en mí
mism o, ha d e ,·a!e r no só lo p a r;_¡ 111Í ,.; ino tan ilti é n para todos. Co n e llo
pos t tda la o bjet i\·i,lafl de l o~ val o re:' y de S! l j e ra rquía.
Qui zá e~ la soh crlJia la e qui,·ocac ión mayor que pnc d c co m e te r
1111 h o n1hrf' al ,·aJorar. p c ro j ustan 1e nt e H l equ ivoca c ió n es un tes timoni o de qu e hay un pa tró n oh j c ti Yo de ,-a lo rac iones. E l soberbio
de;;conoef' el aut(· nti co conie nido d e la je rarquía ., pero al pr eten de r
ll e narl a a rbi i ra r in mcnie, rceonoce la ex i ~ t cne i a forn1al rlel valor y ] a
ex istencia for111a l d e la je ra rq a ía. Pre c isa me nt e pon¡l!e reconoef' que
hay una jera rquía ~- qu e h ay un valo r s uprem o es qu e tie n e sen tido
' " p rete nsió n de \'alf' r co111o tal. Por eso S. A ¡:: u;;t ín con un a eon ~ i,, ión
mara\ · il.lo ~a di ce: "sll fl &lt;'l'bio re lsitudin l'/11 imitalur, cum tu sis ll!III S
super omn irt d nts excrlsu s" ( Conf. II, 12) . Lo imp o rt ante est á e n el
i m itarur. La soh erl tia es in1ita c ió n del ,·nlor s11 p re mo. E l soh erhio fjui ere pasa r po t· é l, eonve nce rse a sí 11 1 i ~ m o ~· a los dcmús qu e e ~ a~Í- con
lo cunl s upone la ex i ~lenc i a de 1111a jnnrq nía :
2)
L a so hcrlria fraca ~a e n ,; u p rc lcmión . El ,o!terhio no ;: ó lo
110 enc ue ntra C JI ]o,. ot r o~ hom b r e~ el reconoci mien to qu e cx igf' , ;; ino
'lne tolla s Ja,. co:; a,., si i u acionc;:, p•·o~- eeto:-;, formacio nes c ul tural es ,
hacia las c u a les él se adela n ta. l e ha cen f in al n1 c11 te reco noce r qu e s u
¡•r efere ncia e:' err ó nea. E;; lc Ira ca~ o n o ;; ignifi t:n oira co;;a s ino que
los vnlores y ,; n j e rarquí,J no d e pend e n de un ac to a rlJitr ar io d el

-- -+7

�s uje to, q ue no ~o n un a c re acw n de la ¡nefe re nc ia. ~ i n o qu e ~~ l a h a
de aj usta rse a al ¡.!o qu e le h ace fre nt e y qu e es ind e p e ndie nt e de f' ll a.
A l so b er bi o, e nt o n ce;;;, no le q ueda n m ás que d os sa lid as: o se con~ o lida e n su ac titud qu e d ese mb oca e n la de,;es perac ió n ~~ se c ie rr a
f' n el odi o a tod a val orar ió n a dec ua d a, o a bd ica d e e lla po r e l ca ·
m in o d e l a humil da d , q ue a bre a la esperanza la p os ib ilid a d del
asce nso ,~ e n c ie n d e l a te nd e nc ia m ot ri z d e l a m or h acia la rea li zac ió n
de l os Yal o res 111 ;. ~ altos.
E l v alor, el oer y el l' lt f P. La prete ns ió n de Ya lo r de todo fi .
losofar ~· el tes tiru o ni o d e la soberb ia sól o de mu es tr a n la ob j e t i,·id ad
ue los n rl ores e nt e n d id a co m o Ya lid e z u n i ,~ ersal. O hj e ti,~ i dad e q u ival e aq u í a inl l' rsu bjf'tividr,d. El pro bl e m a es ah o r a s i l a in te rsub jet ividad se fund a e n un Sl' l' P ll sí de los Yalo res. P ues no se pu e d e
desca r ta r la p o,;i hilid a d d e q ue esa obj et i,·id a d ~ea el re;; ult a d o de
u n a obj e ti,~ ac i ó n del h o mb re y q ue h aya qu e ad mit ir la do bl e cx pl it'aci ó n d e Hci d e¡.r¡.re r·, es to es : a 1 q ue los Ya lo re;; sean la ohj c! iYació n
fl e l os fin es d e l as n eces id a d es qu e s urf!e n e n e l h o ruhre co rn o compensació n de la p é rd ida rl c se r qu e h a w f ri do el ent e e n l a f il osofía
moder n a por ha be r co ncchido el rntlllfl o co m o i m a¡.rc n ; h 1 q ue l os
val o re;; sean la co nd ició n d e real izac ió n de l a ,~ o lunt a d d e pod e r·ío ~- ,
¡,o r co ns igu ient e. un a oh j e ti va c ió n q ue ti e ne su ú ltim o f nn da nw n to
e n és ta .
Pe ro e n es ta dob le ex pl icació n so qne n tlc an te to do su di sco rda nc ia in ter na. A ruh as se exclu ye n . P ues l a prim era es históri co-cul tural:
l•ace d e l p e nsa r e n ,~ a J ore s f' l res ul tado de u na filosofía sur¡.r id a en
l' ie r ta é poca y mo ti vada por u n a con cep c ión de l m und o ta m b ié n fi losófica. La obje ti vidad d e l o~ \~ a J o r e;; es el p rod uc:o d e una s it u a ción
te m po ral de la fil osofía . La SC¡! un da es rtnl ro pológico-b iulógica: co ncibe a los Y a l ore~ como un a po~i 1 · i ó n de la s co n dicion es d e co n;;e tTa ·
e ión , ~ acrecimiento de la Yida ~- , po r co n;;i¡r uie nl c, co m o e;;eneialm e nle li¡.rada a tod a ac t iv ida d ,~ i tal que p ue da h ace rse con,;1· icntf' e
inde p e nd ie nte de la s ituac ió n h is tór ica ~- d e l pe n;;ar filosófil'o.
La p r·ir ne ra ex pl icac ió n e;; in co mpatible co n la aprioridad ~ u ni Ycrsal idad de la co nciencia de l ,~ alo r , con la in t ersulljf'ti,~ idad de s u
Yalid ez, ~~ con ~ u a p arici ó n ~~ a en e l pen sami e nto an t ig uo, qu e !temo~
mo~t rad o rnás arriba. Ante c;; tos h ec hos t ie ne que cf' de r la afi r ru ació n
d e qu e e l pen~ar e n Yalorc;; e;; un produ cto tic la f ilosofía rn od f' rna .
po rqu e e ll o~ I"CYel an qu e e~ . a ]a ,·e z, prcf ilo;;óf ico ~ prc motl crno.
Con c~io. ernpcro, no ~e exclu ~ e qu e e l \'a lor pu e da ,-er una objcti,·ac ro n ~- qn e ;;ca c ie rt a la se¡.r unda expli cac ión , e;; rlf'cir. q ue l o,
Ya lores con;;titu~~ a n un a po;; ici ón d e la ,~ oJun tad de poderío. En un
p rim e r pun to tiene l-lcidc¡.r¡.rer· raz ón: nad a e;; ohjcii,~ o pura ~- sim¡.Je me ni c; la tn e ra o hj ct i,~ idad no e xiste. no ,;e sost ie ne por ,; Í: e~. al
!'Ont rari o, siem pre, el !Ht nt o tcrr!l inal de un a o hj e ti nl(' ión. Pero la
l'alalJra ·· ohjcti ,~ a('ió n .. e,; c qu í ,~ ot· a . enci e rra u n d ohl e se ntid o qu e
rara ,·ez ,;e clc,cubrc. po rqu e uno de e llo~ qu e da ¡!C ne ralm c nt c ,.;an ifil'ado a l o t ro. Co rlllÍn a toda ohjcti,~ a c ión e~ ;;e r un acto del ~ ''j eto .
Pero con e~te ra, ¡!O ese neial ,::e co nfuntl.- o tro que n o lo e,;: que l a

-

-±8 -

�objetivación sea l a po ~ t cJOn d e un cont enido d e l s uj eto en la,; cosa:' .
Se confunde, así, la ¡H·ocede ncia d el ac to d e ohjetivacióu con s u dirección motriz y el origen d e su conte n i d o. Objetivar es una ope r ac ión
del sujeto. La objeti,·idad n o sólo ocu rre e n él , s in o qu e proce d "' d e
él. En este se ntido toda obj e ti vac ión es una suhje ti,·ació n. P ero e~ to
no val e sólo para los ,-aJores, s in o para todos l os o bj e tos del conocimiento, sea n cosas o p erso nas. ~ uh s tan c i as o accidenles. lo real o
lo ideal. Sin e mbar¡!O, con la proce dencia del acto no se h a dic ho n ada
a ún sobre su direcció n motriz y el ot·igen de su co nt e nido . D es de es te
nuevo punto de vista, ]a objetivación pue de e nte nd e r se e n dos :;e ntidos: co mo proyección d e un co nte nido do co ncie n cia e n el e nt ~ exte te rior, o como re •roy pcrión de al¡!o de l e nte exte rior e n la esfe ra de ]a
con ci en cia . Pro yecci ón es la qu e e j ec uta el poe ta al tra sladar a l a
palabra hablada o esc rita s us se ntimientos y fanta sía s. R c tro yecc ión
es la que e j ecu ta e l quími co c uando analiza la con,.¡titu ción de un
c uerpo y co noce sus e le m e ntos. En la proyecció n el origen d e l co ntenido objetivado está e n el sujet o y la dirección d e la obj etivación
es ha ci a fn e ra . En la re tro yección el origen d el co nte nido ohjetivado
es tá e n un ser e n sí, y la direcc ión d e la objetivación es ha cia d e ntro.
El id ealismo no conoce más qu e la prim era; para é l, toda objetivación es una proyección , porqu e co nfund e la proce de n c ia d el acto con
el origen d e su co ntenido. P e ro és te no es el caso de Heidegget·, ni el
de Jasp e rs. A mbos a dmite n el se r e n sí d el e nte r eal, p o r lo me n os.
e n su ex is:e ncia bruta. D es de es te punto d e vi sta , la objetivación del
e nte es una retroyección.
A hora bie n , s i lo q ue es e n " u ,.e r no se a¡!O ta e n Slt se1· ohjeto.
lo mi smo ha de se r c ier to para el ,·alor. si se de mu es tra q ue ti e ne un
Eer en sí. Qu e el valor se a ob j e tivad o e n e l se ntir o e n e] quere r no
bignificaría , e nton ce;;, que fuera "sólo obje to", sino el té rmino rle un a
re tro yección d es de w ser e n sí. E n t re tanto, I-Jeide¡!¡!er. a;;umiendo
la con ce pc ión d e Nietzsche, co nsid e r a l a ohj e ti,·idad del Yalor como
p royección, puesto q ue l a e xplica co ut o fundarla e n la vol un tad rl e
poderío.
Sin emba r¡ro, Nietzsch e no pud o sm;tt·aer,;e a n d o r a r co n un patr ón in dependiente de l a ,-olunlarl de pod erío. cuando a dmitió que
los supremos Ya lo res no sie mpre coi n cide n con el supremo pod e río :
hay un poder ,; in Yalor o de Ya l or inferior, como e l de lo,. emperarlores romanos, ~- un ,-alor ,;in poder. como d del a lm a que ,.;ientf' con
fineza pero es impotente. ] ASPERS. 1\ie t::::s ch e. 1950, p. 303 ~- los pa·
~a j es de ~ietzse h e allí citarlos) . La mi sma ,-oluntad rlc poderío es
\·aJorada, en cuanto distin¡!Uf' en e lla di,·e rso,; grado,- de ,-alor. ( Id. id.
p. 349) . E sto demuest ra qu e la interpretac ión de ::\ietzscl1e uo es
exac ta , puesto que s us propias Yaloracione,;; n o coineiden con ella:
pero todavía no. que el Yalor tenga un se r e n sí.
El ser e n sí del valo r re,;;u lta d e la relación· de adecuación entre
los valores y la r ea lidad. l'\o sólo pod e mos se ntir e intuir los contenidos valiosos e n ahstrar' io. en el ;;eno del propio pensar. sino que los
~entimos e intuímo,; tam hi éu en la e,.;(e ra d e lo real. Cua ndo enun-

�!'ia n1 os juicios d e 1·a lo r w brc la ,; cos as o las pc r,;o na ,.:. el sent ido d e
no c~ qu e el concepto de esos e nte,; ~c a lo Yalio;: o, ni
nut&gt;,;tro ~c ntir o juzl!ar ~ob r e e ll o~. si no lo;: e nt es mi s m os. D ec imos
rpw tal in stnlnl e n to es ú til. uu1,; o m e nos útil que tal 'J iro. qu e e;; te
ej e mplar d e &lt;1 nim a l e;: n o bl e, •1ue a qu ella acción hurn a na es justa.
Es to d e mu es tra qu e e ntre L :~ C'atc~o rÍ w.; d P Yalor y la re alitlad ha y
l rna in te rna conl!n rc ncia. quP las est ru c tur as d e Yalor va l e n ta mbi é n
para ]o,; e n te~ rc;dc•. La co ntrapru e ba cstú e n qu e n o po d emos aplil'ur indife re ntem ent e cualqui e r Yalor a cualqui e r cosa: no p od e mos
d eP ir qu e una ru e d a es Ya li c nt c o qu e un ~o n e to es útil. No son é-sas
la s es tru ct ura;: rk Lllor qu e IPs co m ·ic ne n. P e ro otra;; le;: convrenen
e xact a me nt e.
A hora hiPn. desde que los e nt e,; reaks ti e ne n un se r en s í (]o
IJU C ar¡uí no ha~ · qu e dem o;;t ra r. p o rqu e l o admite Tle id c)!:¡rf' r. co mo
todo filói'ofo no id cal istn) tnm h ié n l o~ 1·n lorcs lo han rl e te ne r. D e
]o con trari o se rí a un e nr g: ma la ad ec uac ión de h;: e;;: tru c tu ra s axióti ca~ a l as ónticns.
Ln al ribu ción d e un se r e n sí a los ya] o r e~ no ~ i g: nifi ca con sid erarlos s us tarwias o e ntes e n s í ind epe ndi en tes, como e rró neam e nt e se
i n te rpreta, co n fr ec ue nc ia, ese ca rú c tc r. Ha r u n :::er e n ú ¡rno~eológico
~' un se r e n s í ontológico. E l ~e r e n ..:í l! noseo ló g: ico es ;:ó]o la ind e pend e nci a d e l se r co n respecto ni ;: uj eto cognosce nt e . El se r en i! Í onto l ó~ i co, et' la ind ep e ndencia d e l ente e n c uan to e nt e. l a suh,;i stc nci a
JHHa s í. U no y otro ~e r en ,;Í rl c ninl!una man e ra ;;e equ ivalen. La extc n;;ió n de un a co;; a, por ejemplo, p o;;:ee Hn ~ cr en s í ~ n o,co ló ¡r i co: su
~c r. su e~ tru c tura , ~ u ;; l e ~· es ;;o n ind e p e ndi e nt es del s uj et o: p ero n o
J•Osee un se r e n i' Í ontoló¡.! ico, pu es to que la c x te n;;ió n ;:ó lo ex iste e n
Jn cosa.
e•to~ jnic!o~

Lo mis mo oc u r re co n lo;; n dore;; . E;;to;; ti e ne n un ~c r e n ~í ~ n oseo ­
pero e;: te ea rúctcr n o debe ]lc,·a r a la concl usión d e qu e po O'l'Pn tamiJi é n un ~e r p nra sí. Cie rtam e n te fJU C el ser d e l os Yal o rcs es
u n ser ideal , co mo el de ]a;; forma s m ate m át ic a;: Y el tlc l as esenc ia s.
Y e l ~e r id e al es di ~ tinto del ;;e r real. La di ~ tin c i ó ~. e rupe ro, de a mh as
liJan cras tl c se r, no e n t rmía s u se pa raf'ión , su aisbmi c nto. Esto conduciría a una inadmi ;;i hlc hipó;: tas is de la id e a e n se ntido plat ó nico .
La irrealidad, la id ea lid a d no puede flo tar e n el aire. tiene qu e apoYar,-e en un en te rea l. E l 1a lor es ;; ie mpre nt!or de 1111 r&gt; nf f'. P e ro de
aquí no ;;e ~ i ¡_!; ue. co rn o pret e nd e H eyrlc , c¡ne el n rlor sea 1111a r ela c-ió n.
Ta mhi é n e l c-olor C!'. ;:ie mprc co1or de al¡ro, y ;; in e mhar ~o, no es r ela c ión, ~ino c 11alidad. 1\fús bi e n , e l n1lor e;; un ex trcr n o e n e l qu e
~e f unda 11na relación.
N i tampoco p o de m os re du cir el n rlor a la cualidad. E n es te
¡-unto la do ctrina d e Sc he le r iie n c qu e ~e r rec tifi carla. Sin duda qu e
todo Yal o r ti e ne un a c u alidad . e n f' uant o cada un o d e e ll os posee una
materia. 11n co nt e nid o propi o, difer en te d e l de lo;;: otro;;. Pe ro t a mbién
Ja;; esencia s tienen una rna tc ri a. un co nt enid o propio, y no so n c ual itla d ei'. Lns cu alida des ti e ne n tan rbi é n s u ese ncia ~- ~ u n 1lor, y ~i
c;;e ncia \' Yalor fu e ra n c ua lid ades. lr a hrí a qu e admitir c ualid a des de
ló ~ i co.

-

.~()

- -

�;e

¡:O

:nto·
cia

ex·

~

sn
no

en

oseo·
e po·
res es
·ncias.
atlll1as
0 con·
tón1 co.
1e apo·
~ ero d e
elación.
o es r ed que

E n est e
1nda qu e
osee nna
~
..
o tan1\1len
) son cna:
; alor , Y ~~
,lidades d e

cualidad es. Por o tra parte, obj e tos d e diferentes cualidad es 1m ede n
tener el mi smo valo r y viceversa , objetos rl c dife re nt e Yalor pu eden
tener la,: misma s c ualidad es .
El val o r es al¡!O ll!ás ínti111 o ~- más pro fu n d o en e l e n \c que las
relacion e~, qu e las ¡·nalidade,- y que to 1la otra ca!e)!o r ía. f;; / valor es 1111
mome nto del SPr mismo d el e nte co rno tal. La ontolo¡!Ía ~nelc a d lllitir
rlos moniCJllos del ente: la ese n cia y la exis te n c ia 1 o bi e n el ~cr - a~í
( Sosein) y e l ser-ahí iDa .'ein l . Esta distinción e~ exac la p ero in com pleta . Los IIIOI!I entos del sP r son tres : esencia, va lor , y e'i:iAenci a. La
c.•e ncia fija l a especie : la exi stencia la a ct uali za indi,·id ua li zán d o1a:
el valor coloca al e n te como ~ rado d e una e~ cala axiótica asce n dcn!crlescend e nte qu e aharca tanto la e se n ci a como la exi~ t e n c ia . porq ue
no sólo deter mirw el ¡r r ad o de la ese n cia d e ntro d el ser, ~ ino ta1n h ién
el )!rado d e cada indiv iduo d entro rl e la mi ;;¡n a e~pecie . La e ~ cucia
de dos ca ballos es la mism a e n ambos, pero d e~ rle el punto de vi, ta
del valor, 11110 puede ser más nobl e que el o tro. U n al¡!o. vi ,;t o 1lcsdc
la existenci a, es un ente; Yi sto desd e el \'alor es un hicn .
L n det e rminación d el Yalor · coll!O nrorncnto dd ~er jtonlo &lt;1 la
e'e n cia v. a la c xi , tc ncia r c~ ult a va
indirec ta m e nt e d e l a~ exd !t .;Íon c•
.
antcrio r e~ . P ero la ¡Hueha dir ec ta r a di ca e n qu e tod as la~ ca te ~ orí as
del ent e po-ee n un nwm c nto axiótico. "No ~ólo las co~a~ ,, los v ivic n t Ps.
]a, personas y las formaciones culturales son s u ;;cep t iltlP~ d e pre di ca d o"
de valor, sino tnrnhi é n las ca ntidades. las c u a l i.lad es v la s rPla c ioncs.
las a ccio n e~ y las pasiones, los h ábitos y las si tu a cion c; . A~í co mo cada
easo particular d e una cate)!oría tien e su esencia y H l exis tenci a. ti Pn e
tambi é n su ndor. Por con si¡! uicntc , co mo la Ci'CJH"ia ~- l a exisie nc i :! no
Pon cate¡!oría,-, sino mom en tos !lel scL co nHHl e,; a tod as Plla:', a,-í ta mhi én el val or.
Es!a tr ipl icidad de ] o,; mom entos d e l ,oer c n euentra un a co n f irmac ió n en ''U corres pondencia cm1 la trip l ici!lad 1lc la s func ion es ap r eh e nsivas d el cspii· itu llllmano. E\ ho ¡¡¡lJre no cu n o :·c &lt;.!1 C'1·c sólo por
el in tel ecto . Con éste in tuye la ese n cia d el e n :c , pero n o ,;u existencia
ni su valor. L a existen cia hr ut a es ind e!llos tra hlc p or el int el ee'o. La
eH'ncia ¡}e la rosa es la ! IIÍ!'IIIa en una ro ,; a real o e n una r eprc5c nt dfla
e n la fantasía. E~ la r es i~!en c ia q ue e n cu ent ran l as d eci~ i ones d e rme"tra volun tad al ejecutar"f', l o que nos d e nun c ia la exi"tf'ncia como t al.
E n camh io. l a volu ntad es cie¡!a p a r a la e,;encia ~' pa r a el val or. Po r
b U parte, el ,·alor se da en u n ~ cntir. como a n te;; lt c mo;; vi,lo. p e r o f'l
f'e n tir n o p uede aprehender ni la e~en c ia ni la exi,. tencia.
Así, pues, el conocimiento co •n p lc!o del en:e ex i¡!e e n e l h o mbr e
e l e jercicio d e la o tres funcione s rl c ~u aduar e~ p iritua l :
por el intel ecto se n os da la e se ncia .
por e l sent ir ,;e nos da el Ya lor,
por la voluntad se nos d a la ex istenc ia .
Si, pues, e] valor posee un ~e r e n ú y es u n III Olll e nt o d e l se r del
ente en cu an to tal , su obj et iva c ió n en e l co no c im ie nt o no e" una ~u b ­
j et ivación del ente cun res1)('r to a ·'11 contenido, porq ue no c.;; r1na
proyección s ;no una retroyecc ión. E s inj usto, pues, afirmar q ue e l

--- 51

�pensa r co n \·a Jo res ha ce d el e nte un " m e t·o" ob je to p a ra l a a precia ción d el h o mb re. D es d e lu c¡_!:o q ue el va lo r, e n. c u a n to es co nt e nid o inte nc io n a l del se nt ir d e l suj e to, es h ecl to ob j e to. Pero e l se r d el va l or
desbord a p o r tod os l a d os a su m e ro ser obj e to. As í co m o los o t ros
mo m e nt os d el se r no se ago ta n en s u se r obj e to, así ta mp oco el val o r.
E n ca d a s itu ac ió n hi stó ri ca se d escubre n cie rtos as pec tos de él, mie nt ras ot ros q ued an c nc ubi e rlos. E ~ t o val e no sólo p a ra la con cie ncia
prim a ria de l \·alo r, sin o ta mh iP n p a r a su cons id e ra c ió n f il osófi ca.
E l e nt e en ¡_!:e ne ra l, y por co ns igui e nte, el valo r, se co mpo rtan co n
e l s uj e to co m o se comport a rí a fr e nte a un hombre un a esfer a con
d ibuj os e n su s upe rfic ie qu e ¡r it·a ra so bre s u eje co n un ritm o mu ch o
m ás l e nto qu e el de to d os l os aíi os de su vida. Se JH·cse nt a ría s ie mpt·e
;mtc é l, pe ro nunca co n el mi sm o as pec to. S i a iiadié t·am os qu e l a esfe r a pa sa alte rn a ti va m e nte por zo nas d e luz y de so mbra . la co mp arac ió n sería a ún m ás ex ac ta.
Es te des b o rd e i n a b a rcahle del se r del \·a lo r r es pec to a 5ll ob j eti vac ió n explica el eamlti o d e l os id ea les e n la hi s toria de la c ultu r a .
E p oca tra s é p oca ~e inYocan la jus tic ia , l a b ellez a, l a so bri e dad , e l
d ecoro. Pe ro l as ex ige nc ias d e esos Yal o res y s us r e ali zaci o nes e n comp ort a mi e ntos, obras, in stitu c io nes varía d e un a é poca a o tra , p o t·qu e
a cad a una sól o se l e d esc ubre un sector limi ta d o d e l a totalidad d el
~e r de cada valor. E l cambi o d e Jos id eales, pu es, n o si¡r nifi
ca rel a tiYid a d histó ri ca d e l os Yal o res, p e ro es, a la vez, el s i¡rn o y el efecto
de l a a n¡ros tur a de la con c ie n c ia hum a n a, qu e n o pu e d e ohj e ti n tr de
u m1 vez la pl e ni tud d r las ex igenc ia s a xi ó ticas.
C u a nd o, pu es, H e idep:¡_!:e r sost ie ne qu e a l a prec ia •· a l Se r co mo
val o r se h ace s upe rflu o e l prolJl e m a d(' l Se r. ti e ne r azó n f re nt e a
to d a fil osofía qu e esc a tim a el Ser y lo sust itu ye po r el va lo r. cons ide ra nd o a és te co n!o me r·a Yal idcz ( Geltwr g), co tn o p ro yecci ó n d e
una co n ('ie nc ia Cl) ¡rene r al o con c ie nc ia " no rm al" o ~ u je t o Yal o ran te.
Tal es l a p o~ i c i ón d e l a CS(' nela el e Bad e n p a ra l a c ua l el val o r n o
e~ un proltl c ma e ntr·e otr os. ~ in o el ú n ico p rob le m a f
il o;;ó fi ro. " Filosofía d e los Ya lo re,;'' e~ p a ra (' ll a el ]('ma d e toda filosof ía IC f. \'\'JNDELilAi\"0 . frlas ist Ph iloso phiP? - Priilu die n. 1921. r, p.
29. - R ICKE Wr.
C r e n :::,t• fl. ]929, p . 699, 6901.
Si aú fue r a se ría ta mbi é n Yenl a d q ue " n a di e mtH•rc p or me ros
\a lores " . Pero ~ i el Yalo r t iC'nf' un se r en sí, si es un mo m ento de l
'e r del ent(', y, q uiz ú la ni ~p i tle del e nte, ento tH'(':' e l Ydl or no e;;
" m e ro olJ j C' to'', l o Yali oso no e~ el \·al or s ino e l en !(' e n que aqui·l
radica. ~- ~(' mn c rc por el Ser al mor i r po t· el \·alor. En todo caso .
J•a ra qu e se r y ntlor puedan al ra(' r al co r azó n hu rnano h asta i nC'itarlo
al ~ae r i fieio . e" n C'cesa t·io quC' dJos ('Xh ihan un refl e jo d e s u últitno
fundame n to mC' ta(í,; ico. Po rqu(' si ('S C'icr lo que nadie JllUC're por "nwros'· \· aJo r e~, no e" menos cier to que nad i(' qn(' r rá mor ir pot· (' 1 Ser
en ]a indC'term inaeión C'n qu e lo prese nt a H ei de¡r!!C' r. D (' la parti('i pació n rn lo 1\ltsoluto tratar('lllO~ al final.

-

.):2 ---

�-

IV -

Va lor y t'.Úsle ncia.
Dirijámono ~ ahora a l os val ores de l h onlbre, a ]o;; que fincan en w mi smo ser es piritual y e n ;q¡ ope rar de
toda cla se. e n motivos y fines, e n acciones ~' obras.
H emos v isto qu e Jasp ers prescind e tl el va lor como fundamento
de l a moral y qu e la basa, e n ca mbi o, en un d eber ser unive t·s al d e
cuño kantiano. Al proceder así p asa por alto la crítica de Schele r a
la é ti ca imperativi sta y no toma posición ante ella. Por eso, aquí, la
argume nta ción d e Sc h el er co ntra Ka nt conserva todo sn v igol'. A unque J aspers no conced e a l a l ey nnive r sal un a valid ez absolut a frente
a 1a existe nc ia , h ay qu e des tacar que, inclu so e n el á mhit o d e su
validez limitada , ell a no pu e d e ser fundam e nt o suficie nt e d e l as obliga ciones morales. F r ent e a un precepto qu e se presen ta exi g iend o el
aca tamie nt o d e mi vol unt ad, r es paldado por ese d eh e r ser universal ,
sie mpre pu e d o preguntar: ¿,po r qu é deho ha cer eso que d eh e ser?
Y la única respu es ta con se ntido que sa tisfac e es l a qu e ya dió Sch e ler: que eso qu e deb e ser es e n sí mi s m o un con te nid o valioso. El
valor es el fnndamento últim o d e todo fin, as pira ción , acción , exigen ci a, prece pto, norm a. A p esar de ello, no es m e n os ci e 1·to qu e a
todos los va lores es piritual es es ese ncialm e nt e an e jo un deber ser
ideal, mie ntras que es te rasgo falt a e n los valo res d e cosas inanimadas
y d e ser es vivos. La razón de e llo es tá en que es tos últimos o ex isten
ac tualm ente e n l a cosa o se actualizan por una din á mica inmanente
que se desen vuelve de mod o n a tural y n ecesa rio e n e l e nt e mismo.
No así en la pet·so n a cs pi 1·it ual. Su s valores no se re alizan e n ell a
n ecesariam e nte. Es c ierto qu e l a persona como tal ti e n e un valo r ,
y qu e es te val or es s uperior al d e todos los e nt es intramundanos.
Pero su supe ri oridad con sis te e n qu e ese su valor es Sll scc ptibl e d e
p rolifi carse e n una multipli cidad d e nu e vos va lores posihles por a c tos
]Jropi os y libres de la pe r son a. A l a per sona le h a sido dada l a
libertad. E ll a no es tá h ech a d efi niti v am e nt e, sino qu e deviene y, finalm e n te, es, en ca da caso, l o que ella mi sma d ec ide. La p ersona
se h ace a sí mis ma. Por eso, su s Yalores no es tán ya realizados, s in o
que se l eva ntan e n la con cien c ia como ideas con la pretensión de
deber ser.
Hemos lle¡rado a un punto en dond e la axiol ogía ~' l a fi losofía
de la exis te ncia deben compl e tarsP y r ec tifi carsc re PÍproc am e nte.
Es, ciertam e nt e, nna a dqui sició n d efin itiva tl c las filosofías de
inspiración ki e rk ep:aardi ana el habe r d es taca tlo en e l hombtT la "existencia", el abri rse d e mi yo a su identidad prop ia, individ u al, úni ca,
irrepetible, con el prohle rna de 111i tl e~t ino , que m e interesa a mí,
!'ea o no igual a todo o tro, porqu e es e l qu e yo vivo ~- el que te n ¡ro
que decidir desd e mi lib e rtad en un a el ección.
Pero es e quivocado el cará cte r a b soluto qu e se otorga a la exis t e ncia y la prescin den cia d e s u vinculaPión co n los val ores.
Las posibilidad es de la existen cia no exclu ye n la s exi¡ren cia s de
los valor es. Más bi en , hay una correla ción entre valores y exis te n cia ,

- - 53 --

�qu e ,; e IIILH',t ra e n &lt;J li C. po r un lado. el de b er , e r id t'a l del Yalo r
eslá di r·i !-(ido l Hrc ia el futuro , ~. por ot ro, e n qu e tll ld nota d f' la
exi s tencia es s u posih ilidatl, que e,- ta mbi é n un a direcc ión h ac ia e l
fut uro. La cx i,;te n e ia e,. a nti&lt;;i pa c ió n de ;;Í nJi;'lna. e ~ ;;u '' todavía no'·.
e01110 di ce He i&lt;lc;!!-(C J", que ;;e rn a ni fie~ta e n el pro ~· edo. Deber se r y
c xi ;; te nc ia ~on andws pr o -~ T c t o. E l de her se r es e l ¡no~· ccto ob j ct i,·o,
la existe ncia e~ e l pro~ ceto s trhj e : i,·o de 5Í mi ;; mo. C ua nd o el l10mbre
real iza 1111 1·alor, en ~u :1cto coi ncid e n pro~· cceió n ~- retr oyeec ió n.
E ntre todas la s posihilida dc,; d e la exi s te ncia C'l deber se r de
}os v al ores tra za un co rt e : unas son de bid as, permitida s, otra s, indebidas, prohibidas. D e dond e, toda s las pos ihilidad es &lt;l e l a ex istenc-ia son posib ili dades de 1·a lo r p o,; it i,·o o ne¡..(a tiYo. D e hec h o. J asp e rs
co ncib e IIJLr cha s posibilidad es d e la ex iste nc ia co mo Ya l o res p os iti vos.
A s í, e l a rn or, la f idelidad. las a cciones in co ndi cionad as: o hi e n como
des,·iacioncs ( Abglf'i l ull ;t.ell ) d e e ll as. es d e c ir, como 1·a lo res n e ;!atiYOs. Pe ro h ay qu e ir m ás a llá ~- afirrnar qu e toda s l as d ec i,;i o nes d e
l a exis te n cia lo so n s ie rnpre fr enl f' a val ores. La lih e t·tad de .l a ex iste nc ia es un h ec ho, p e ro es imp os ihle la d cc i;;ió n ante la nada . C ua nd o
Ja spers afirma 1a relati v idad del Sol/en como fundamento d e ]a moralidad , y la l e;! itimidad de dec is iones e xcep c ion al es b asa d as en la
intimidad de la ex istenc ia f re nt e a la Transcend e n c ia , esta te~i :- tien e
que ~e r objeto de c uidadosas di stin c ion es .
E,- ,;ahido qu e c~ t e a ~ p e c to de l a filosofía d e la exi ;; te nc ia t iene
su orÍ;!Cn en la s r e fl exion es d e J\:i erk e¡!:aard sobre el ,;acri fic io d e
A hral1 a 111 . Pero e n el caso d e Ah raham , co mo e n el d e Osea;;, había
11n m a n dato ex preso de Dios. Donde i·s te n o se da , la excc pc io nalirlad
de la dec isión rlr la ex is te n c ia frente a l os valo res uni,·ersal es sólo
pu ede justifi ca r;;e e n la form a pro pu es ta por Scheler. A d e rná s d e
los va lo r·cs de ex i;!en c ia uni,·c r,.al , h ar otros de ex i ~e n c i a individu al ,
n o m e nos ol•je!iYos qu e los prim e ros, pe ro qu e prc;;e ntan su ex i¡..(e ncia,
no a todos, sin o a determinado indi vidu o. Cier tos valores son un
hicn en ú. p ero sólo para mí. e n c ua nto e n ellos ha y un ll a marlo a
mí rlit·i~ido , co n imlifc re nc ia d e si llam an talllhién a otro o n o. Ellos
me ll aman con un s i;!nO para que yo los r e alice, y en el cumpli mi en to
rle e~ t e l lamado e ncuentro mi au ténti co destino y mi " ,-ah ·ació n" personal 1 ScHELEr. . .Jahrhuch. JI, p. 366 ss. ). Ej e mplos d e ell o "on la
(' lección t1 c un a fo rma d e villa y, d e ntro de ella , la d e tal o c ual moda li dad. P e ro ha ~· otros má,. excepc ional es, como e l ahamlo no de la
farnilia por el m onacato, l a cntrep:a d e un hi jo cr imi nal a la ju,; ticia ,
la r c n!Jn e i&lt;~ a una dcfc n,. a ju ~ tn , la cntre¡..(a vol untaria a la desnnrlcz,
a la mi~ c ria , a la cselavitud , al c ;;c a r nio. Si es tos casos se justificaran
,ó lo com o rleci"i-ones de la exi ;; ten cia libre frent e a la Tran scend e n cia,
110 se Ye (·Ón1 o se podrían di s tinp:nir d e l as dec.i s ioncs a rhi trar ias, cómo no h a bría qu e es ta r ohli¡rarlo a jus tifi car cualquiera. La decisión
de h acerse sace nlote o profe,;or puede ser e n uno voca c ión. en otro.
prc~ un c ión o s impk medio d e ¡..(anar el p a n. E l sa ni fi c io d e Ah raharn
fué ohed ie ne i..t , e l rlc J efté, temeridad.

-- 5-t -

�Pero ha~~ ot ros aspectos en lJli C la axioloi,!Ía •lc&gt;l1f' ,;f' r cotn pl f' tatl a
con l a noción jaspersiana de existencia:
li E n el conoci mie nt o del ,·alor. Lo,; ,·alo re' "e dan en el ~en­
tir. Pero el hecho de que cier~o,; ' alore.- ~e leYan te n en 11 1i conc te!ICJa
~- puedan se r ,.;e ntidos d epentlf' tle mi s ituación e xi s teniiYd. El cotwcimiento intuiti\o d e lo,; Yal o res es totalmenk di,.:tinto dP 11 11 m e ro
""hcr sohre ello,; aprendido exteriormente. El ,;entir del Yalor n o
puede darse para un sujeto (•n i!en e ra l. in e.pacial e inte¡nporal , sino,
cabalm ente, en una situación hi stórica concreta. E sta ahre la concie ncia al Yalor, pero a l mi smo ti e 111po la limita. En determinado
momento, ni se nos dan todos los ntlores, ni tampoco el total co ntenido t!P los que se nos dan. Sólo así adljl!Ínc&gt; su pleno sen t ido la definición sc hcle r iana ele l a a&lt;'ción lw ena, como aquella q u&lt;' r&lt;'aliza el
n dor superior ¡¡ara t'l grado de collocimicnto dd sujeto.
2 1 E n la r eali zació n d e lo,; Yalores. Lo,; valores "lla nt a n'' con 'u
deher ,;er a la exi s ten cia. D e ello,- , e mpe ro, no depctHle qu e sn llamado sea atendido . Lo,; ,~ aJore' no ,;e imponen a la Yoluniad. S u real i zaci ón o no r ealización dcpcntlc d e la decisión lihre de la existe ncia.
tle un acto orig:inario del yo. Loe. ,-alore~ es pirituales so n inerme~ . La
mi,;ión ri el homhre es la rlc alJrirles pa so de la id ealidad a la realidad. La,; decisione,; de la exi~tencia tiene n en este aspecto 1111a función
creadora, ta nto en la e;;fera de l a &lt;'ultura ohjeti,-a como e n d dc\~ c nir
intimo.
3) En la apreciación tlc la autenti c id a d de la Yaloración. No ,-e
puede admitir pura y simplem e nt e la tesis d e qu e e l signo d el modo
eómo yo Yaloro es el modo cómo comprometo mi existencia.Esta opi JJión e:; tá Yinculada en Jaspers a otra , a la de la suhjet iYidatl del
valor. Pero s i se admite s u objetividad. e;;; pr eci~o hacer eie rt a,o: d i,- .
tinciones. El sal1er puede tlm·,.;e e n diferentP,.; i!rado,;. J'\o es lo m ;,., no
un conocim iento intelectual ri e l ,·aloL por e jPmplo. PI que se ol1ticne
leyendo un lihro o escuchando l a rli se rtaeión d e un profesor que lo
des cribe, que una a prch cn,;ión intuitiYa rlel Yalor, la cual posee una
inntediatcz ~~ proximidad de que aq1H~l C'are&lt;'c. A ,; u Yez, la a pt·eltcnsión intuitiYa pu e de ser un '\·c r"., quf' implica aún cie r ta di st ancia
entr e suj eto ,- ohje !o, o un "senlit·". e n e l cual el Yalor se h alla iluminarlo con tal cla rid ad ~ e;; apreltemlirl o en tal inm e diatez r¡ue ,-e
in&lt;'orpora a n uestro propio se r. En l o,- rlo,; priatero,.; ca,;o&gt;; es pm;ildc
que yo ;;e pa la su¡wrio r idarl de un ,-alor y ;;in em lwr i,!O elija la rea liz ae ión de uno inferior. E nto11ccs 1 icnc perff'l'la aplica c ión aqtwlla
~t'nlCli&lt;'Ía qnf' JIW'O f),~ idio Pll [ahio,; de :\fc tlea:
"r ideo ml'linrrt jlroboqu¡•
dl'lt'rinro seqttn r .
Pero cuando el ,;en tir del Yalor es tl e tal in tcn,- idarl q ue ~e illcorpora a nuest ro propio yo. la e Yirl e nci a de la Ya1i o,;irlatl 110 pu ede
menos de cntraí"íar su r ea liz ac ió n 1Sócrate,.; l . Aquí "e ju,;tifica dc l" ir
qne vo m e nteh~ o tal &lt;'Omo yo Yalo ro.
El modo cómo ,~ o com¡.•ro!llelo 111Í exi,; te twia e~ "i,!llO de mi

-

55 -

�1·aloració n ,;ú lo cuando realizo lo;; \·a lorc;; ;; up e ri or·e,.. pC' ro no C' uand o
realizo lo,- infC'riorc;;. Si hC' o ri e nt a d o mi Yi da h aci a el ar te o la fi l o,ofía \- no h ac ia la r iqueza o l a polí ti ca. rni dec ii'ión e;: ~ig:no d e qn e
rC'co noz!'O a aquéll o;: como bienes s up C' riore;: a és to;: . Aquí ú m e h e
ju¡_(a do la parada. Pno si m{' d eci d o por el va lo r infe ri o r. es to no impli ra quC' no h aya r·econ oci d o o tro,- co m o ,uperiorcs.
E l a,-(·e nso de la existe nc ia ocur re e n una tc n;;ió n e ntre e l se ntir
e l \·a lor supnior \' un oh st &lt;Ícu l o par a su realización. Este obs t úc ul o
C'~ e l ap re mi o d e los \·alores hiol ó~icos ~- d e cm•a5 . Como éstos se
realizan por una dinánrica natural ~- neces aria. ~- e n el homhre. d C'~ d e
lu c~ o. tambi é n oc urre es te proceso e n c uant o sn \"iYo. l as libres dec i,.io ne;; de la existenc ia ;:ólo se plant ea n frent e a los \·alor·es es pir·itnales co rno supe ra cion es d el apremio d e los hiolú ~ ic os . Cuando este triunfo
ti e ne lu ¡ra r, la exi ste n c ia ha acrece nt a d o su lib e rtad. La absolut a lib ertad orig:inaria d e d ec is ió n se ha a sc ~urarlo en el so m e timie nt o de lo
infe rior. Se ha v ue lt o libre rlr&gt; ello. U n obstáculo ha s id o Yen cid o. La
libertad. pu es, se a~ randa e n la realización d e los valores supe riores.
E n ¡!en e ral al realizar·;;c lo;; \·alores ~- al lra ce r;:e hi stóri cos trans forman
a la ex iste n c ia mi s nHI ~- e nsan c han o a n¡wstan s u lib e rtad. Por co n~ i~ui e ntc, .l a realizac; ó n d e los valores de pe nd e de la lib e rtad d e la
Px iste n cia . pe ro el mar ~e n d e lib e r·tad de la exi s ten cia d e pe nd e tambié n de l os va lore;: r ealizado;: e n ~- por ella.
La te mión entre la libe rtad para l o;; ya] o res sup e ri o res y el ob st :~c nlo qu e provi e ne d e los inferiorc~. mu es tra tambi é n que la exi ste nc ia d el ob stá cul o es n ecesar ia ~- q ue com o tal po,.cc valor p os iti vo.
E l asce n so de l a ex iste n c ia pi e nl c s u. ímpetu allí dond e no ti e ne que
luchar co ntra el ob;; tácu lo p o rqu e e l apremi o de lo hi o l ó~ i co es d éhil
o m e np;u a d o. Por eso. los qu e no ti e ne n impul sos Yital es múltiples y
fuertes n o pu erlen c rea r n ada ¡rrandP. Le,- f;dta el acicate qu e ,.ólo
~ ur~ e co n la pre;;e neia del obstác ul o \- forman esa masa d e se res
ne utros qu e Queved o pe rso nifi có e n '·ei alma d e Ga riha\·, qu e no la
quiere ni D ios ni el di ah l o' '. D e la mi i' ma pa i' ta se lra cC' n e l h o mi c ida
~- e l h éroe. e l fal,- ifi ea rlor y e l ¡Lcni o. el lih ert in o y el santo. Lo que
.l c,;e nfrenado a c rt rrea la caída . es l o qu e reprimido impul~ a al a~ec n so.

-- y
Los v al ores ¡ws ii WO!' d el c nfr&gt; _\· del 1/t// VI' r s o. C on~icl e r c m o s
a h o ra e l prohl cn ra de l val or poúti\·o d e los e ntes e n ¡re neral y rl el
Hni ve rso co n rcl nc ión a l as posicion es de la filowfía de la existe ncia.
H e mos \' i;;to qu e IIe itl c~~c r r ec 111Te a l a a n ~u s ti n co m o es ta do
d e á nim o exce pcional que nos revela a l e nte e n s u verd a de ra faz, co m o
a l¡ro q u e sa le de la nada ~- a la nada v uelve. a l a exis te nc ia hum a n a
rlesc rit a co n las not as d e la rl c reli cc ión. ca ída. ;:c r para la muert e, e tc.
Esta d escTipc ión irnplic a qu e l a a n ~m tia n os ex hib e a l un iverso y al
homhre co rno ca re nt es de to do Yalor positi\·o. co mo tr a ns id os de extre m o a ex tre mo d e va lor n c~at i vo.
Pero la a n ~ n s ti a no es un p; uía ;;e¡!uro. S u di recc ión pro;: pec ti,-a

-

56 -

�no en c ue n l ra un e u lll p 1i 111 ie n lo o n to l ó¡rico y axi o ló¡ri eo ad e c u a d o. La
ní ti ea q ue d e ella ha e j ec utad o ::\Ti eo la i llar l •n ::m n co n expresa r efere nc ia a Ja d oc t rin a d e H e id e gge r p are ce d ef initi va 1 1 ) .
Sólo ~ i a band o n a 111 os c ~e te mpl e rli ;; ta nc ia d o r y oc h•~· c nt e d e l a
a n g:mtia r n os entreg:a lii OS a la esp ontane id a d d e la es per a y d e l a
e~ p e ran z a , d e la al eg ría y del am o r, n o~ nhrirc n• os a un a apre h en si ón
d e l o Yalioso qu e ha y e n e] n1un do ~- podrenws coo pe r a r e n sn realizac ió n y d es arroll o. L a a c titud d e un San Fran c isco p a ra con l os
p ioj os y con las pul gas, en la qu e e l a m o r h a a b ie rt o ]a con c ie nc ia
h as ta pod er a prec iar e l valo r de l o mínim o, es m ú ~ a d e c ua da qu e ] a
del an g us tiad o ~- dese;; pe rad o qu e niega to d o valo r a la ,. co~a s porque
a d vierte qu e nin ¡runa de ellas r ealiz a el Yalor m á xim o.
P e ro aun r u a nd o a ce pt á,.e m o;: l a in e quiYoc id a d pros pec tiva d e l a
an g us tia ha y qu e a g rc¡rar qu e, e n su d e nun ci a axi ol ó¡r iea n egati va,
ell a sr1p o 11 e la vista d e los valores po;j tivo:'. La an gustia su•· ge ant e
1a am enaza d e lo d esconoc ido ; pe ro Jo am e nazad o no es desconocido,
son neces ariam ente val o res positivos, se an d e mí mi s mo, se an d e la s
cosas qu e a¡n·eci o co mo bi e nes . La an gustia anun c ia la inminen c ia
d e lo des valioso p e ro ~ npon e la existe n ci a d e l o v ali oso . Lo d esvalioso consiste e n ]a nulifica ci ó n del e nt e qu e ya exi ste , y qu e como
tal es valioso. Si la a m e naza d e la d estru cc ión d e al go no entrañara
(1)
" Ocurre a lgo es pe c ial co n la a n¡;u sti a. Ell a e~ tá expu e;ta a la ilu s ió n
e n m edid a muy su pe ri o r a la es p e ra nza. al go ce a nlieip a d o o al le m o r ; e nt re to d o ,
l os act o s pro , ¡wr li,-o, e s e l m á s il mo ri o y ont o lóg icam e nte e l m á s equí voco .
U n o •e a n gmlia e n la ,·ida fr ec ue nt e m e nte sin m oti,·o de Ye rd a d e r o t em o r -co m o cu a nd o un a pe r w na e; pe rada &gt;e d e m o ra d e n1:1 ; ia d oun o se fi gura t od o
l o ( Jll C podrí a suce d e r y se , u~ e , lio na co n l o fi gurad o: la ' " " " im·e ro simil p osibilidad adqui e re r ue rp o .
La a ng ustia e =- e nihu :-: te ra , e xtra,·agant e. y fa nútic ·a e n Ja e xtra vngan c ia; p o r

m ás q u e a n1 e nud o ta mbi é n e x pe rirn e nt a s u p ro pi a nuli tl a cL se d e ti e ne sin e rn l,n rgo e n el e nga ño . S u ese n(' ia no e s e l f'o ntar eo n lo qu e realm e nt e se ~1\· e c in a ,

au nqu e "ea la mb ié n a l go me ra m e nte ind e te rmina do , , i n o e l ín lim o e:'t o r bo d el
e q uiHb r i o ,. l a coae c ió n • ulo j c ti,·a para la t o rlu ra .
La a n g·u , ti a no oe da ' in obj e to . Pu es está di r igida u n í,·oca me nte h a c ia lo
qu e "e a \·et in a: '" la ,·a g ued&gt;Jd e n qu e "e l e a p&gt;Jre r e lo q u e se a ve ein a e st&lt;i ju s·
l if ir a da. La fa lta d e o b j e lo qu e •e le a tt·ibuye es olra co sa : es d e c ir, cabalm e n·
le, e l a p a rl a r:'c de l ro ntatt o co n l o qu e r eal m e nl e ll eg a 1com o. ac a so. e s capa z
d e esto la ex pecta li,·a !- Obri a 1 la i nc li na ció n a l fa lse ami c nl o d e la m irada pr evjsora. as í t'O ill O a .l a p rod ut (' ión puram e nte :- u bje tiva de inüi ge nes y re p re se nt a c i o n e~, q ue 5- i n e~ l' rÚpul o:-; supl ant an a l o realm e nte pr e v i ~ ibl e { y, qu i z~í. tam bié n , a lo qu e rea lm e nt e h ay qu e te m e r ) . E sl o e o, pu e;, lo pe cul ia r d e la 3ngnstia. q ue e l ,-e rd a d c ro ro nl ac ln ro n lo q ue se aYec in a - &lt;l e lo r ua l el h o mi H·e
es pe rfe t"t a m e nl e ra pa z - e; d eslru íd o e n el la. La l ra s•·c n d e n cia d el ac t o, l a r efe re n cia a la rea lid a d e; • u p r imid a.
E o b ie n ; a bid o qu e el fra ud e y l a to rlu ra d e la a n g ust ia se ext ie nd e n h a sta
.la inm e n sid a d d e pe r spe l"li va s m e1a f ísica s. A q uí , eo m o e n la v ida . e lla d estru ye
el t ra nquil o eá lcul o eo n l o re a l. Y é,t e e s el p unt o e n qu e tamb ié n la o ntol og ía
t ie ne q ue de fe nd e rse d e l fa lse a mi e nt o q u e e n la es fe ra d e su ; pro hl e nH"' i nt ro·
d u ce n sie mp re d e nu evo m e tafi &gt;ieo s to rt u ra d o :'.
D e mu ch o a t n\ s. por e j e m pl o, l a an gu sti a hum ana el e l a m u e rte h a sido
e.· pl ota da sin escrú p ul os p o r fa n út iro s es p ec ulat i,·o s. En Ju ga r d e d isua dir a lo s
i gn ora ntes, se b av ivaba y al im e nt a ba co n l a s m;\ , o;ad as r e p rese nta cio nes d el
m;\ s a ll á. Y . sin e m ba r go, es bi e n cl aro qu e fa lt a a q u í tod o co n la ct o, t od o apo vo

-

57 -

�~ u ndor po~i ti ,· u. no podr·ía :'tll'!-(11' la a n¡! u,;tia. ~ 11 10 nr a, bi e n un
CRiarlo neutro.
Pero tanto l fe itl e¡!¡!Cr ( el de SZ 1 co mo Jaspe rs objetarán qu e lo ~
'a lo r e~ pu,;i ti vos ~o n , e n ú lt i lila i n ~l an eia, lle!-(atiYos porqu e lo,. h ie nes
e n que radi can ~on pasa j e ros y ti e nen en la nada ~ u rl e~ti no final. El
Jíurite, la es p ac ialidad ~- la te rnporalitlad finitas de todo cntC' ~o n el
índice ineontroYe rtiiJie de su c- ~ eneial des,·alor. Ko se ath·iertc- aq uí
fJUC, C'strietament c. la pérdida r¡ue comprobamos es ~iempre de algo
individua] , de tal. o tal c-o~a. nunca del todo. En el uni ve rso mi e ntra ~
ai¡!O muere ot r o a l¡!O na ce : al rnis11ro tiempo se- dan el p &lt;' rece r y el

;.renerar.

Esto 110 ok•tante. el filósofo de l a exi s te ncia no se tl a r ú por ~a­
t i,;fe cho. Por u11 lado ohj e ta r ú qn&lt;'. de ~ d e que el mundo es tá constituido por C'nte,- f init os y sin valor, el muntlo como tal ta rnhi l-n es
rlc-,.,·al ioso. Por otro. que es indiferente que el mundo. considerado en
~ í llli smo, tenga o no Ya lor p ues lo decisiYo es qu e C' n mi caducidad
oc urre la caduc idad del IIHmdo . Puesto q ue yo e ~ toy contle nado a la
mue rt e, a la nada , todo es tá co ndenado conmigo. ~ [i nulidad y rle,..
Yal o r tran ~ forman el se r y el ,-al or del mnndo en no ser y e n de~\· alor.
Exa min e mos primer~ la se¡!umla objeción. Puede a~h-e rtir;;e ante
todo que tal planteo d el probl e ma se resie nte de aque l h aeer,.e imTJOrtante ron la propia per;;ona. que ~e da C'll l a ~ oherh i a y que ronrlrrre
con lo qu e ,·ie ne. por mú , qu e la IIIU erte ,e a tan e' perialm e ntc importanl c para
lo s h o 1nbre ~. En todo ea:--o no lu f':--, corno puro te nninar, y rná ~ no :::aberno s
ele e lla . Pero naturalm e nt e ti e ne qu e se r e'panto so para aquél qu e conclu•·c la
vida e xclu ; i,·:llnent,, cl escle la imporlancia d e la propia p e r sona y com pr ~ 11d e al
n1undo corno s i fuera

pur ~ 11nente

~ u~· o :

la

habitual per ,·e rs ión de

tencr ~e

por

mu'' im portan te ,e Ye nga e n el h ombre - yo. R ela tiv ame nt e indiferente es la
mu e rt e para aqué l q11e se .-on,idera a ' í mi,.no. e n no fabe a d a actitud Óntie a.
con10 in s i gn i fir~nltc indi,·iduo e ntre jndi\ icluo s .. ('OillO go1a e n ]a c·o r-ri e nt e total
del ; ur e d er !lni ,·er ,a l, t an to del hi st ó ri,·o I'Omo d e l có smi co aun mayor, ) saL e
nwd e r;11·,e e n la ,·e ne raeión ante lo gra nd e. E' ta f'S la actitud na lllra! d e l h ombre qut- cs t ú aún
arr a igo~ a sren:-ión

arraigado

ar tifi t'hd

a

del

_la

vida.

El

dar :-;p

propio

yo

a

in1portarH' i a e:-- :-i Í etnpre de :-urn ro e xi ~ l e nt e. o intinlidación

'uper,tirio ,a d e l mor:dmentf' de,t·a rrilado . S i no e, r cs i; tellria 'ita! eontra la
di :;:o lu ción , toda an g u ~ tia dí' lllllert e e s tonn e nto producido por auto~ u ge _..,tión. L.,
f a nta ~ nwgoría rnet a fí ~ ic a de la ang u ~ ti a, arre f·ida po r Ja inmorali tlad Ll e un el e~·
•' nfr c nado aulotorm e nto . e' l a fu e nt e im·cnr·ihlc d e e rron' , s in fin. E, ,o r prelld e nt e ,·cr quP p en :-ado re.-; ~f' r iü :; sueurnb c n a e~ta fanla~rna~oría e n la &lt;·on ~ Lru r ·
··ión de te orías filo, ó fi•· a, ' harcn d e la angu , tia e l punto d e parti •la de la
a ul o rcfl exión so! , re lo auté nti co y propio d el hond11·e. 1 a)
}u :-lam e nt e la angu .-- tia l':-. e l p cn r guía imagin ahJe para lo au lt·· nliro ~- ]o
propio . Ju~larn e n te e lla :- IH 'IInd•e profunll a llt Pnl e a aquel c n garlu. :"C a d e la t ra ·
d it·ión o d e la ilu , ió n eulp.thlc. E l r mh a r¡ra dn por la an~ u,tia ~' rl e antemano
e l innqwz d e u11a mirarla rc·po , ada ;;o [,re la ,· ida ' , obr e e l enl e tal •·nn10 e,.
Edá pre di sp ue,to a rae r Cll •·ual q ui e r ilu s ión, ta;tt o e11 la \'ida como e n la
teo ría . E l e, laml.i é n filo ,ól' ir am e nt e e l e nre d a d o in,ahahl e ment e e n la re fl exión , el qu e , e ha oh-truído totaln:rnte e l re torno a Ja int enti o rect a, ) a la
at· litud d e l pe n -a r o111nlógi r o " O~ur Gm ndlegun g d er Ontolo g iP. l ~:l'i p. 196 y "·'·
j a 1
A:- í ~lartín Jl e id egf!Cr en :-. u &lt;·onodtlo anúli::-i :-. de la an gus ti a. ,·o n ex pr c~a p r Pfe r enl'i :t por Ja angu:'lt i a d e Ja niu e rt c. En e::- to :-.iguP :l l n1Ú :-- de='gra l' i a do

y r ef inado de tod o:' lo ::- tor turaflo :- qu e ,·onol' e

kegaarcl.

-- 58 -

la

hi:.. to ri a, ~ ~

~Or e n

L( i er-

�a la an¡rw:tia. oe rí ala d o por Hartmann. Por o ! ra pa r le .. c,tc n1odo d e
í'ilo~ofar toca un a hi ~ nr o ta l, qu e de rcc h a.to no~ eleva a una lu z in ··
esp e r a da . } led i te m os así: Yo so ~· nada , pero no sólo nada. Jlll e,;to
•¡ue pu edo p en~ar mi n ada. La nada qu e ~ - o ~ oy no pued e ;;cr e! YO
•¡ue p ie nsa l a n a da . Y ¡nwsto que 111i n t:l id ntl no co nsiste ~úlo en ~~ ~
presc n !e ;;ino también e n 1111 fu turo in definido. tampoco lo qnP c11
mí se ,;u -;trae a la nada co nsiste e n nna I!I Cr .l sobreposición e n el pre:·Pntc, ~ ino e n un f uturo ind ef ini do. El e nte r¡ue e,: capaz tic pe n ~ar
la n ad a ~- su propia nada . h a de p osee r tl n se r y un valor que sobrepase a l a nada . Si así es. ~- a no es po ~ ib lc declarar l a ca du cida d del
on nndo sobre la ba se de m i propia caduc id a d .
Podc rn o,: co n:.:ide r·a r aho r a la prim era objec ión. Cua nd o ~c a fir ma cru c el llllii Hlo e n s u totalidad es un a pluralid .Hl d csg:a rrad a .. quc
c;; fini to ~- cad uco ~- - por co nsi¡ruiente. ' in ndor., se cxagf' ra un a Yf'rdad
mu~· anti ¡! u a, que n o es ot ra qu e la de la cont in¡rcncia del rmmd o.
Pero un a cosa es l a con tin ¡rc neia ~- ot ra un co11 tin ¡rent is rn o a bsolut o.
E l e nt e qu e co rnpre nd e d lí111it e ~- la eaduc idad ti e ne q ue hacerlo
1lesd c un tra ns fonclo d e no-lími te y d e no-c aducidad. El l íruitc s u pone
lo qu e es tá rnás a llá de i- 1. la cadueidad. lo que no ca du ca . Pero ~ i el
rm11Hlo to do e:; f inito y ca du co. co m o a firrna la fil o;;of ía d e ]a exi"ten c ia, l o infinito y ete rn o tiene qu e 5e r un e nte cxtranrund :lllo. Este
es el se ntido d el naufra ¡rio e n la filo"ofía de Ja ;; pe rs. La e .· per iencia
rl e l n a ufra gi o e" un ~ u;;tituto a media~ d e la pru cl) a a cun tin g(' n f i a
m undi. La viv•'n cirt de nu c;;t ro pro pi o naufra ¡rio y del n a ufra¡rio d e
l a~ co~a;; es la vivf'nci a dc ]o &lt;'O nt in ¡re n te qu e no:; coloca f rcnte a 'la
Tra n"cc nd e nc ia, fr e nt e a Dio".
La n ecc~ id ad rle tran ~ fondo para p e n ~a r e l ] í rn ite y ]a cad ucidad
parece l!al)c r ,;ido ta rnhi é n un m otivo d e te rmin a nt e del nu e\·o ¡r iro
rl e la filo:'ofía de Hci d c¡r¡re r. Co rn o dijiJit OS an tes, e n S il~ últimos e~ ­
n· it o;;. ya no in terpreta 'la n a da co m o mera ne¡ratividarl , ~ ino como ·lo
no-e nte, corno lo otro que e l e nt e: y afirr na ahora que la nada e;;
el '\·c l o del Se r'· . fjtre es el Se r rni s11w en c uanto l o difere nt e d e todo
ent e. Só lo que lHtra lic icl e¡r¡rei- e l Ser no es Dios. puesto r¡ue Dios e;;
el ente su mo y. por lo ta n to. ""'" a l fin. Y s in emhar!-!0. a ese Ser
qnc no es Dio;;. HcidP ;!¡re r lo prc;;e n ta {' JI una relación !'on el ente,
que f'n l a f ilo;;ofía tradiciona l eorre,;pondc a Doo,;. A"í. nos dice fJ! re
el Se r e;; el o r i¡rcn ~- c l , ino de to•lo ente , quc ,:e re\·c la. I(IIC es h
verdad, etc. ExtraiiaJiwntc. JH!&lt;'" · mientra s colo1·a al Sc r e n lt1 ~! ar
ae Dio;;, nic¡ra que sea D io;; y. ;; iJI eml•ar¡ro, no Jlic ¡ra a Dio;;. E11•rctanto Heide¡r¡rc r no Ita podido dccirn o,; todaYÍa qué es cl Se r. Y f'O liiO
la doc trin a Ita quedado incomplcta e JI ~ 11 p u n to CCJitr al no e;; p rudente sorneterla a crítica. p e ro tampof'o es posible aceptarla en " u
actual fra¡rrnf'nta r iedad.
Pod e Jiro,; . ernpe ro . co n:;itl c rar &lt;HfiiÍ la po"il'i ó n &lt;le Li c itl e¡:!¡rer y
,]e .Jasper,; rf',;pccto a l Yalo r del e n te. Porque é:'tc e;; finit o ~- co ntinf!C nte se lo 1kc lara ;; in Yalo r. E;; c\·idcnte q ue c:;tc mod o de pe n..;ar
es ilqrítimo. A l ente f inito. e n cuanto taL corre;;pondc tllr \·a lor fj.
Jlito, n o un \·al or n e~ali \ o. E l Yalor para ::er posit i\·o no requie re ser

-

.)9 -

�infin it o. A l eo ntrario , e l c xanu' n fenorncnoló¡ri co no~ mu e,: tr a q ne
ea da ,-alor de l e nto e n el rnHrHlo es finito por d os razon e ~: l ) porqn c
cada uno es u n contenido d e ter minado. que es é l ~- no o tro, por e j e mp lo, la j u ~ ti c i a no e,; la cari d ad. la di¡rnidad no es la gracia ; 2) por•¡ue cada uno alud e a uno infe rior y a o tro ,o uperior ~- nin ¡r un o pued e
H'' r el s rrpre nr o e n 3entid o absoluto.
Pero prec i,; anrente aquel modo de 11 e nsa r il eg ítim o q11e consi d era
a l e nte si n n rl o r porqu e e" f init o, qu e d eclara a todos los val ores ne~ ati ,· os porqu e n o son el va lo r s upre m o y total, es un notabl e tes timo nio co nt e mporá n eo •l e q11e e l hombre abriga inten cion!'s ya]orant es
q ue n o se c unrpl e n e n nin ¡r un o ni en !a ,: unr a d e los va lore:; finitos,
r qu e sólo se co lrn a n co n l a po,;es ió n d e l Val or S11pre mo. e te rn o
total.
D ef'Ía nr os ant es, fj lH' la exp eri en c ia d e l naufra gio es un sus tituto
~ó lo a medias d e la pru e ba a con tingr&gt; ntia mundi. E fectivam ent e, e l
naufragio nos coloca fr e nt e a la Trasce nde n cia , nos d escubre qu e
e xi ste Dios, p e ro no qu e E l sea la can sa d el mundo co ntin ge nt e. Entre tanto, el ca rú c!c r eo ntin¡!c nt e de l mund o, co ndu ce a plantea r·se e]
¡oroble ma de s u fundam e nto. l'u es lo aso 111broso es qu r&gt; lo finito , lo
corruptible, lo qt.te tiene vocación d e no-ser, sea ; qu e lo contingent r&gt;
r-xi.sta . E s cl a ro que el f undam e nto d el m11ndo es ]a Trascendencia, el
E ns a se. Para fJUe algo ex ista en la contingencia , al¡ro ti en e q11 e
exi s tir con ne ces idad; para que ha:"·a ese nc ia de la s cos as .. al¡ro tiene
q ue ~e r st.t pro pia esen cia .
Y e n e l mi s mo sentido en qu e se p! a nt ea e l probl e nra d e l funtlam e nto de la e xi,-tencia del mundo, se plant ea e l probl e ma d el fundame n to d e s u valor. Pu es to qu e lo;; valores f' On finito ~ e n e l d o bl e se n·
l itio antes se ríalado, tambi é n ello;; exÍ;!Cn una razón de se r d e su valios idad. E sta razón d e "e r no pu e d e radi car n i e n e l ,-e ntimien! o ni
e n la cosa , ni e n e l indi,·idu o ni e n la socie dad. ni e n una conci e nc ia
e n ;!e ncr al, ni e n l a Yolun!ad d e p od e río. ni e n l a "exi ste nc ia ", pu es
todos ellos pu e de n se r Yal o rados y posee n un mom e nt o d f' ,-alor finit o.
E l f nnrlanr e nt o ti en e qtre se r tr asce nd e nt e. Lo que es fundam e nt o
d e l va l or , tien e q ue ser i· l mism o Va lo r, d e .l o cont rari o quedaría s in
t·azón de se r lo q u e en e l e nt e es val ioso . Ese es el V a lor abso lut o , e l
S ummttm Bon um, y jus tanr e nt f' por e ll o, e l B onum omnis boni (A¡!.
Trinit. VIII, 3, 4).
Y as í co m o en e l e nte finito ex i,:te nc ia, ese nc ia ~- ,-alor no p oseen
lln ser ai s lad o para sí. f' ino qu e son tre,: mouren!os d e su int e rna
u nid ad, así tanrpoco so n tres fundanr e nt o~ se parados lo fJU e es ex iste ncia por ú, lo qu e es ese ncia por s í. l o que es Yal o r por sí. ~ in o
q ue so n uno y e l mi s mo e l /~' n s a SI' , . e l S u11111Wm Bonu111. El Valor
Ah~oluto f'" otro nomhre de Dios.
Montevi d eo, ab ril d e 1951.

-

60 -

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2028">
                <text>La objetividad de los valores ante la filosofía de la existencia </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2029">
                <text>Me  propongo  examinar   en   este  estudio  la validez de la  Axiología  frente a los representantes del mal llamado&#13;
  "existencialismo".  </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2030">
                <text>LLAMBIAS DE AZEVEDO, Juan</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2031">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , Año 6, Nº 9 : p. 27-60</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2032">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2033">
                <text>1952</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2034">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2035">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2036">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="241">
        <name>EXISTENCIALISMO</name>
      </tag>
      <tag tagId="7">
        <name>Filosofía</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
