<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/items?output=omeka-xml&amp;page=53&amp;sort_field=Dublin+Core%2CCreator" accessDate="2026-04-07T01:23:58+00:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>53</pageNumber>
      <perPage>10</perPage>
      <totalResults>845</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="41" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="93">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/8d8fce6befc6b1fe7247e7cf8555d283.pdf</src>
        <authentication>a2166c93e5aa5c5024d12b85a38eaba0</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="383">
                    <text>San Agustin y el Problema del Mal
en el Neoplatonismo Cristiano (1)
Una de las caractenstlcas del pensamiento de San Agustin que
demuestra su fervor de vida espiritual y su exigencia de sinceridad,
esta en esa inquietud y esa insatisfaccion interiores que siempre Ie
impidieron detenerse en una solucion alcanzada y considerarla definitiva, mientras la honda conciencia de los problemas 10 impulsaba
a profundizar continua y ulteriormente su investigacion. Esta insatisbccion y conciencia de problemas ulteriores, se convierten luego en
una fecunda herencia legada pOl' San Agustin al pensamiento sucesivo
y, especialmente, al neoplatonismo cristiano procedente de su enseiianza. De manera particular, semejante herencia nos aparece visible
en relacion al problema central de la fisolofia agustiniana -asi como
de toda la patristica-,
es decir, el problema del mal.
Vinculado con las preocupaciones mas hondas del espiritu cristiano (tocantes al destino del alma, al pecado, a la salvacion) asi
como con los problemas etico-teologicos referentes a la creaci6n, la
cncarnacion y la gracia, este problema del mal habia sido c~ntral en
la mente de San Agustin desde el primer despertar del interes filosOfico en el, pOl' el influjo del Hortensius de Ciceron. Inspirada en el
Protreptico de Arist6teles, esta obra ciceroniana, perdida para nosotros, volvia a presentar la doctrina etico-religiosa del orfismo y platonismo, que consideran el nacimiento como expiacion de un pecado
original, que el alma paga en la carcel del cuerpo, al que se encuentra
atada tal como el prisionero de los ladrones etruscos, atado cara a
car a con un cadaver en putrefaccion y conden ado de esta manera a
la agonia mas atroz.
De ahi el anhelo de liheracion que el alma' experimenta, y que
sOlo puede satisfacer mediante la purificacion del pecado, que el
platonismo busca especialmente en la filosofia y en la vida contemplativa, medio supremo de salvacion eterna.

�Esta doctrina, en el platonismo y neoplatonismo antiguos, ya
estaba vinculada con el problema del origen del mal. Aceptando del
orfismo la idea que el cuerpo es carcel 0 tumba del alma y, por ende,
malo por su naturaleza misma, Platon se encontraba ya orientado
hacia la consideracion de la materia como causa del mal; y por eso
en el TimefJ la llama "concausa", es decir, causa real que, por si
misma, lucha con la causa divina del orden y la perfeccion, interviene
en la formacion del mundo, donde se enfrentan las fuerzas del orden
y del desorden. La lucha entre la materia y Dios se transforma luego,
en Las Leyes del mismo Platon, por influjo del dualismo persa, en un
contraste entre el alma cosmica buena y la mala; y este dualismo
persa y platonico repercute mas tarde en el maniquelsmo, donde los
dos principios antagonicos del bien (Dios) y del mal (demonio), son
identificados, el primero con la luz y el segundo con las tinieblas.
Las tinieblas han logrado encarcelar centellas de la luz, que son las
\ almas, cuya liberacion por ende puede alcanzarse unicamente con
eliminar la generacion, 0 sea, la transmision de la herencia del pecado.
En ambas doctrinas dualistas, pues, la orfico-platonica y la maniquea, que en momentos sucesivos lograron la adhesion juvenil de
San Agustin, habia un aspecto que debia determinar luego su alejamiento y repudio de ellas por incompatibles con el cristianismo; y
era la consideracion del mal como realidad positiva, antitetica al bien
eero colocada en el mismo plano de realidad primordial que aquel,
por la afirmacion de un dualismo originario de dos poderes opuestos.
Bien y mal debian en su oposicion y lucha considerarse como dos
seres 0 fuerzas igualmente reales y primordiales, desarrollando eternamente su accion una contra otra. Lo cual en Platon, cuya clasificacion jerarquica de las ideas eternas parecia tender hacia una reciprocidad 0 identificacion entre bien y ser (colocados ora uno ora
otro en el apice de la escala ideal), podia contener una contradiccion
interior al atribuir tambien al mal un ser real; pero tenia su vinculacion con toda la tradicion del pensamiento pagano, que planteaba
el problema moral como problema de la felicidad, y por eso so la acer
un alance de os bienes yae 10s males en la vida del hombre. Verdad
que mientras la tradicion corriente planteaba ese problema tan solo
en el terreno de la vida presente, llegando alas opuestas conclusiones
del optimismo y pesimismo, en cambio el orfi mo y Platon desplazaban su mirada hacia la vida futura, vinculando su problema con la
inea del pecado y con la exigencia de-;alvacion.
Se realizaba de esta manera un encaminamiento hacia la idea de
una causalidad interior, atribuyendose al alma misma y a la voluntad
humana la responsabilidad esencial en la determinacion del destino
personal futuro; pero en esta misma doctrina, el principio del bien
aparecia unicamente como fuerza y voluntad de orden, y quedaba
frente a eI la resistencia de la materia corporea, considerada como
causa del mal, exterior al espiritu, es decir, teniendo una realidad
propia frente al espiritu e independiente de el.
Esta situacion cambia de manera esencial en la doctrina cristiana,

I

'--

�por la aceptaclOn de la idea de una creaClOn de la nada. La. materia
ya no tiene esa primordialidad aut(i~oma y eterna que t';nia en la
tradicion pagana, y que podia fundamentar su definicion como "mal
por su naturaleza", a raiz de su resistencia y oposicion al espiritu, al
orden y a la perfeccion del bien. Siendo la materia una realidad creada,
cs decir, procedente de Dios, no puede ser un mal por si misma. Si to a
realidad procede de Dios, sumo bien y fuente unicamente de bienes,
tcdo ser debe tener el canicter de bien.
Todo ser (incluso la materia) «!ebe'por 10 tanto reconocerse como
un bien por su naturaleza; y el mal puede consistir solamente en el
uso 'cul able que es negacion del bien, es decir, negacion del ser, de
La jcrarquia y el orden intrinsecos a el. EI mal pues, es ura neo-atividad' no una realidad positiva frente a la del bien, sino solo la
negacion del bien identificado con el ser. De esta manera tampoco
puede el mal proceder de una causa positiva mala, sino unicamente
de una eleccion equivocada, vale decir, de la voluntad. La unica fuente
del mal se encuentra, pues, en nuestro querer, 0 sea es una fuente
interior, que esta en el alma; el mal no es otra cosa que una negacion
tIel bien hecha -porIa voluntad.
Asi se determina el transito de la teoria que atribuye una positividad a la causa del mal, a la teoria de su negatividad.
EI estimulo hacia semejante transito habiase hecho sentir de
manera parcial en el mismo neoplatonismo pagano. Escribia Plotino
en la Eneada I, libro 8, cap. 7:
"Pero, l como, pues, si existe el bien, debe tambien existir nece"sariamente el mal? lAcaso porque en el universo debe existir la
" materia? Pues, pOl' necesidad este universo consta de contrarios, y
"no existiria si no existiese la materia. Efectivamente, la naturaleza
"de este universo es una mezcla de intelecto y de necesidad; y todo
"10 que recibe de Dios es bien; en cambio los males Ie provienen de
"la antigua natnraleza, la materia...
Y tambien asi puede apre"henderse la necesidad del mal: pucs como no existe solamente el
" Bien, la necesidad dcriva de eI pOl' descenso. 0, si se qui ere decirlo
"asi, en el cterno descenso y alejamiento, del primer principio per"fectisimo, el ultimo, despues del cual no es posible que nazca al~o,
"este es el mal; ahora bien, por necesidad existe 10 que se halla
"despues del primero, pOl' 10 cual tambien el ultimo existe. Este es
"la materia, que no posee ya nada de aquel primero, y esta es la ne"cesidad del mal".
Puede reconocerse en este pasaje una vacilacion entre el viejo y
un nuevo camino. Por un lado la materia es una realidad necesaria
y primordial, es la necesidad opuesta al intelecto y, por 10 tanto, es
el mal que se enfrenta necesariamente con el bien, el ultimo que esta
contra el primero y cuya presencia co-eterna a su contrario constituye
el insuperable limite final a la procesion de los seres que derivan de
su opuesto, es decir, de la suma perfeccion. Por el otro, la materia
y el mal son negaciones del intelecto y el bien, es decir el acaba-

�miento total del proceso de descenso y alejamiento, el tcrmino ultimo
que no posee ya nada del primero y que, por 10 tanto, caracterizandose
como pura negacion de aquel, tiende a perder la realidad autonoma
y. primordial que 10 igualaba en ser y en jerarquia a su opuesto.
Ahora bien, 10 que en Plotino aparece como vacilacion parcial,
se convierte en decision term in ante en el neoplatonismo cristiano de
San Agustin. Partiendo de la idea de la creacion de la nada, por la
cual toda existencia procede de Dios, el neoplatonismo cristiano debe
identificar el ser con el bien, y no puede considerar el mal como ser
real, sino como negacion del ser que es bien. Negacion, pues, que no
proce e del creador, sino unicamente de la creatura, es decir de la
voluntad humana, autora del pecado.
Sin embargo, unos problemas ulteriores se planteaban en conse·
cuencia de esta afirmada procedencia del mal. Si la creatura procede
de Dios, l como puede convertirse en autora del pecado y del mal?
l Como puede volverse mala y causa del mal la creatura que procede
del principio del bien? l Como puede, de Dios oIDnisciente y to dopoderoso, salir una creatura cuya accion no sea predeterminada por
el creador? lSeria, pues, el mismo principio del bien la fuente pri.
mera de la negacion del mismo?
San Agustin, en su De libero arbitrio da, entre otras contestaciones,
una explicacion profunda de estos problemas. La creacion, obra de
Qios, debia ser perfecta y debia, por 10 tanto, contener una perfecta
jerarquia de seres; por eso necesitaba tambicn la existencia de seres
aotados de libre albedrio, a fin de que hubiera en el cosmos, al lado
de existencias necesitadas por su naturaleza, otras lib res por su voluntad. Entre las explicaciones expresas ofrecidas por San Agustin,
se vislumbra una idea mas honda, es decir, que la perfeccion del cosmos
creado por Dios exige la presencia de voluntades buenas entre las
creaturas, y no podria haber voluntad buena real si fuera necesitada
por su naturaleza hacia el bien. La voluntad buena se hace real unjcamente con la posesion de la eleccion libre, es decir, con la posibilidad de querer el bien y el mal igualmente. En otras palabras, la
posibilidad del pecado era necesaria para la perfeccion del universo
creado por Dios.
Tenemos de esta manera una justificacion profunda del librc
albedrio; pero de ella proceden consecuencias que se convierten en
dificultades interiores del agustinismo.
En primer lugar, si el libre albedrio es necesario para la existencia efectiva de la voluntad buena, e} mcrito de la eleccion del bien
y del repudio del mal pertenece a la voluntad humana. L....
a remuneracion de su conducta, por consiguiente, {premio 0 castigo, salvacion
o condena} aparece merecida por el hombre, es decir, debida por Dios.
La salvacion 0 condenacion eterna, por 10 tanto, seria determinada
por la misma voluntad humana y procederia de su eleccion: vale
decir, la voluntad humana obligaria a Dios en virtud de la ley eterna
de la justicia.

�Esta conclusion, justamente, constituye luego la teoria de Pelagio,
quien afirma que todos se gobiernan por su propia voluntad (omnes
propia voluntate regi) en la vida presente y en la futura igualmente.
Conclusion que era un desarrollo consecuente de principios agustinianos; y sin embargo (0 precisamente por eso) estimula una decidida
reaccion de San Agustin, qui en reivindica la libertad de Dios y por
eso afirma la exigencia de una gracia gratuita y no vinculada por el
merecimiento humano.
Por cierto, la exigencia de la gracia era fundamental en el cristianismo. San Pablo habia colocado en la encarnacion y el sacrificio
divinos la condicion necesaria para la redencion y salvacion de la
humanidad. El pecado de Adan, cuya herencia se habia trasmitido
como una mancha indeleble a la humanidad procedente de aquel, con
la predisposicion al pecado y la condenacion a la muerte, no podia
ser borrado por la humanidad misma, sino que precisaba la intervencion de la gracia divina redentora.
San Agustin habia acentuado la idea de la trasmision del pecado
hasta la teoria del traducianismo, que consideraba a todas las almas
contenidas ya en germen en Adan y por eso manchadas directa y
originalmente por su pecado; y a pesar de sus vacilaciones ulteriores
entre traducianismo y creacionismo de las almas individuales, conserva
firme la conviccion de una herencia del pecado, que hacia necesaria
por toda salvacion una intervencion de la gracia .
.Sin embargo, esta intervencion podia pensarse efectuada mediante
la encarnacion y el sacrificio de Cristo en beneficio de toda la humanidad; 10 cual significaba una redencion ofrecida a todos, una gracia
universal constituida por la reintegracion de la humanidad en la Iibertad de su querer, perdida ya por el pecado. De esta manera, la
humanidad habria reconquistado la posibilidad de merecer, de acuerdo
con la actuacion de cada uno, la salvacion 0 la condenacion eterna
personal.
Pero San Agustin se coloca en contra de semejante interpretacion.
Si la retribucion fuera merecida por el hombre, se convertiria en una
necesidad de justicia para Dios. En cambio, la Iibertad plena de la
decision de Dios solo se concilia con una gracia absolutamente gratuita, no otorgada a toda la humanidad de una vez por todas, sino
solamente a cada individuo elegido por Dios. Por eso la humanidad,
aun despuiis del sacrificio divino y a pesar de iiI, debe quedar por
San Agustin una massa damnationis, vale decir, toda en conjunto,
objeto de condenacion, incapaz de una liberacion por si misma 0 por
fuerza de la voluntad personal, y admitida a la salvacion solamente
por una gracia divina, individual y gratuitamente.
En este punto otro problema se planteaba, en relacion con la
naturaleza eterna y eternamente inmutable de Dios, superior al flujo
del tiempo. En la inmutable eternidad divina todo pensamiento 0
decreto debe ser eterno, es decir, existir inmutablemente ab-aeterno;
de manera que los decretos de gracia (eleccion) 0 negacion de ella

�(rechazo) deberian ser decisiones eternas, vale decir, eternas predestinaciones para las personas humanas individuales. San Agustin, pOl'
cierto, intenta imitar _esta consecuencia logica de la predestinacion:
hay solamente -afirmauna predestinacion a la salvacion para los
elegidos; no hay predestinacion para los demas.
Sin embargo, la existencia de una predestinacion positiva por una
parte limitada, significa logicamente existencia de una predestinacion
negativa pOl' toda la otra parte; los excluidos de la eleccion que lleva
a la gracia, son predestinados sin mas a la condenacion eterna. No
hay, pOl' 10 tanto, solamente una predestinacion unilateral y parcial,
sino una doble y por ende total; y con eso ya queda excluido, en
relacion con el destino eterno del alma en el mas alla, todo valer del
libre albedrio y de la voluntad buena. La afirmacion de la nccesidad
de ambos, para la perfeccion del universo creado, pier de su sentido
~as ho~o al ser cortada la vinculacion de ellos con el mundo de la
inmortalidad y con la decision de la salvacion 0 el castigo etcrno.
Nos encontramos aqui con una contradiccion interior del agustinismo, cuya herencia ha sido, sin embargo, recogida no solamente
por varias herejias medievales, sino tamhien pOl' corrientes del pensamiento protestante y del catolico en la edad moderna. Recordemos
por un lado a Calvino y pOl' el otro a J ansenio (con su Augustinus)
y los catolicos influidos pOl' eI, como Arnauld, Pascal, Lamennais, etc.,
todos aseveradores de una predestinacion ineludible para cada persona hum ana.
Ademas, otra causa de desvaluacion 0 destruccion del libre albedrio aparecia en la doctrina agustiniana. La teoria de la presciencia
dlvma (conocimiento previo, ab aeterno, de todos los acontecimientos
universales y de todos los actos humanos) llevaba consigo una ampliacion de la idea de la predestinacion, ext~diendola de 10 referente
a -destino eterno del mas alla, tambien a la vida terrenal y a todas
las acciones del hombre. Buenas 0 malas, siendo conocidas ab aeterno
pOl' el pensamiento divino, que es un pensamiento entificativo, es
decir, que otorga la realidad a 10 pensado, las acciones del hombre
tendrian en ese conocimiento divino eterno una predestinacion a la
cual la voluntad humana no podria sustraerse; y de csta manera no
solamente el destino eterno de salvacion '0 condenacion, sino tam bien
el destino temporario terrenal de una vida virtuosa 0 pecaminosa, pal'eceria proceder de Dios antes bien que de la voluntad lihre del
hombre.
A esta conclusion opone San Agustin una nep;acion terminante.
~a Presciencia divina no significa predestinacion, pOl'que 10 que Dios
conoce ab aeterno de nosotros es 10 que vamos a querer, vale decir,
nuestras deeisiones lib res en tanto libres. Su conocimiento, pOl' 10
tanto, no nos quita nuestra libertad.
Y San Agustin quiere confirmar su teoria mediante un parangon
entre previsiones y recuerdos humanos. Nuestras previsiones anteriores a los acontecimientos no son necesitantes, no impelen de ma-

�nera irresistihle a la ejecuclOn de algUn acto, no coartan, asi como
nuestros recuerdos, posteriores a los hechos, no pueden necesitar ni
ohligar a la efectuacion ya realizada de aquellos. Pero esta explicacion
olvida una diferencia esencial entre el conocimiento humano y el conocimiento divino de las cosas.
El conocimiento humano de cosas 0 acciones, alin hajo las formas
de prevision 0 de recuerdo, es un reflejo de una realidad existente
o que se supone existida 0 proxima a existir, y puede tamhien equivocarse en la creencia de ser verdadero; el conocimiento divino, en
camhio, no solamente no admite posihilidad de equivocacion, sino que
al ser anterior alas cosas (por su misma eternidad) es entificativo, es
decir, creador de realidades no existentes todavia. Por eso la presciencia divina se convierte en una predestinacion; y al afirmar la
presciencia se tiende a admitir una- predestinacion de las acciones humanas, asi como en la teoria de la gracia gratuita, vinculada con la
eternidad de Dios, hahia una tendencia a admitir la predestinacion
no solamentc para los elegidos a la salvacion, sino, justamente, tambien para los rechazados, sometidos asi a la condenacion eterna.
Nos encontramos de esta manera con vacilaciones y contradicciones del pensamiento agustiniano, que muestran haher quedado todavia irresoluto por eI -POl' 10 menos en parte- ese gran prohlema
del mal. A la pregunta de si el mal y el pecado dehen considerarse
procedentes efectivamente de la voluntad humana, lihre y por 10 tanto
enteramente responsahle 0 si, a raiz de la presciencia divina, tienen
una dcpendencia del pensamiento y la voluntad divina, no hasta contestar que la presciencia divina es prevision de decisiones lihres. La
libertad del querer humano no result a estahlecida de manera clara
y firme cuando se le sohrepone una prevision eterna que no puede
faltar de realizarse y que, ademas, es prevision de la mente creadora
referente a la creatura que recihe de ella su existencia y su naturaleza
e inclinacion particulares.
Quedaha ademas en la doctrina agustiniana, complicada con la
dificultad mencionada, otra dificultad, relativa a la remuneracion
eterna de la conducta humana, que ha sido puesta de relieve por
Escoto Eriugena, partiendo de los mismos principios agustinianos. Si
]a remuneracion eterna (condenacion 0 salvacion) es otorgada por
Dios, dehen considerarse realidades positivas eternas tanto la eterna
hienaventuranza como los eternos suplicios: el eterno hien y el eterno
mal. Entonces, l adonde se va la teoria de la pura negatividad del mal?
Y, adem as, los eternos suplicios implican la creacion del infierno:
lhecha pOl' quien? l por Dios? l entonces, seria Dios creador de un
mal?
Escoto Eriugena apela contra semejantes conclusiones a la teoria
agustiniana, segun la cual Dios es solo causa del hien. La creacion del
ser, hecha pOl' Dios, es creacion de hien unicamente; es imposihle una
creacion de un mal de parte de El y, por 10 tanto, es imposihle la
existencia de un infierno y de una condenacion eterna. Dios, causa
del hien, no puede castigar, es decir, infligir un mal.

�Mas atin: ademas de no poder castigar el pecado humano, Dios
(agrega Escoto Eritigena) tampoco puede conocerlo. Conocerlo 0
pensarlo significaria (a raiz de la virtus entificativa del pensamiento
divino) , crearlo, otorgarle realidad. La presciencia eterna de Dios seria
.
creacion 0 predestinacion
ab aeterno; y por eso Dios, principio del
hien, debe eternamente ignorar el mal y el pecado, ni puede castigarlos. He aqui un principio agustiniano (Dios principio del bien, que
no puede por 10 tanto ser causa de su contrario) llevado a una consecuencia negadora de la presciencia universal divina que seria uni·
versal predestinacion, de todo bien y de todo mal igualmente. Al
admitir tinicamente la presciencia y predestinacion del bien, Eritigena,
sin embargo, podia considerarse sustancialmente orientado en el mismo
punto de vista de San Agustin, cuando este admitia como establecida
por Dios solamente la predestinacion de los elegidos, para la salvacion
cterna, y negaba la contraria, de los abandonados a la eterna cond~nacion.
Sin embargo, el Eritigena no se daba cuenta de que, negando a
Dios atin el conocimiento del pecado humano, iba a chocar contra su
misma teoria de la redencion. Al afirmar esta teoria de la redencion,
en efecto, eI caia en una contradiccion cabal con la negacion del conocimiento y castigo del pecado humano por parte de Dios, porque
la liberacion del pecado y de sus consecuencias, llevada por Dios a
10s hombres mediante la redencion, implicaba necesariamente el co·
nocimiento divino de los pecados humanos y la salvacion de los pecadores con respecto a una condenacion procedente del mismo juez
eterno. Es decir, que el Eritigena afirmaba con la redencion, 10 que
negaba con la teoria de la causalidad univoca de Dios, principio del
bien que no puede ser fuente de mal. Ni tampoco bastaba, para eli·
minar la contradiccion, el declarar contra San Agustin la universalidad de la redencion, que otorga la salvacion a toda la humanidad
y asegura la bienaventuranza eterna para todos.
De todas maneras, Escoto Eritigena se habia colocado en el polo
opuesto al que eligen, entre los agustinianos, los aseveradores de la
rigida ineluctable predestinacion universal, para los salvados y los
condenados igualmente. De los principios agustinianos Eritigena y
.J ansenio deducen consecuencias contrarias q e, sin embargo, llevan
igualmente a un mismo resultado: la destruccion del merito y del
demerito moral, que Eritigena elimina en sus consecuencias, negando
el conocimiento divino y el castigo de las culpas y otorgando a todos
buenos y malos igualmente, la bienaventuranza eterna; y J ansenio
climina en sus condiciones previas, negando con la predestinacion el
libre albedrio humano.
El contraste de esos desarrollos posteriores ~s una documentacion
historica de las contradicciones que hablan que dado sin solucion en
Ia teoria agnstiniana. Habia en el planteamiento mismo del problema
del mal una insuficiencia de la propia idea del mal como pura ne·
gatividad, aceptada por San Agustin. El neoplatonismo al quedarse
satisfecho con una definicion del mal como pura negacion del bien

-

�(y del ser, que es bien), no habia tenido en cuenta 10 que la dialectica platonica habia, sin embargo, ya puesto de relieve, es decir, que
negacion no significa reduccion a la nada, sino alteridad y oposicion,
y que el no ser no es falta de realidad sino realidad contraria. Esta
herencia de la dialectica platonica sera aprovechada mas tarde por
la dialectica hegeliana, con la vinculacion reciproca de los opuestos
que engendra el movimiento de la superacion y del desarrollo.
Otra fuente de contradiccion interna en la teoria agustiniana es·
taba en la exigcncia de la gracia gratuita afirmada por San Agustin
contra las exigencias racionales de justicia. Si, de acuerdo con sus
premisas, es necesaria la existencia del libre albedrio y de la eleccion
voluntaria para la exis encia de la voluntad buena y la perfeccion
del mundo creado, es evidente que existen en los hombres el merito
y el demerito, y que en consecuencia se plantea la exigencia de una
rcmuneracion adecuada procedente de la justicia eterna de Dios. Sin
embargo San Agustin, preocupado de salvar la libertad absoluta de
Dios, se niega a someter a la voluntad divina a esa exigencia racional
de justicia; pero eso llevaba, en sus ultimas consecuencias, a una negacion del orden moral y de la perfeccion de la creacion, cuya afirmacion habia sido precisamente, para San Agustin, el fundamento de
la teoria del libre albedrio.
Estas y otras contradicciones, procedentes del esfuerzo de satisfacer exigencias opuestas, no permiten a San Agustin el llegar a una
solucion definitiva del problema del mal, y dejan asi una her encia
de investigaciones y discusiones ulteriores al pensamiento sucesivo.
Pero en esto, justamente, debemos reconocer un aspecto de la gran
fccundidad del agustinismo. En toda la historia del pensamiento humano en general, el desarrollo y movimiento ulteriores se hallan estimulados por el planteamiento, mas bien que por la solucion de los
problemas. Y por eso decia justamente Aristoteles que debemos
agradecer a nuestros antecesores, no solamente las verdades que nos
han enseiiado, sino tambien los errores 0 las insuficiencias de sus
teorias, que planteando nuevos problemas dan estimulo al pensamiento
y la investigacion sucesivos.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="384">
                <text>San Agustín y el Problema del Mal en el Neoplatonismo Cristiano</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="385">
                <text>Una de las características del pensamiento de San Agustín que demuestra su fervor de vida espiritual y su exigencia de sinceridad, está en esa inquietud y esa insatisfacción interiores que siempre le impidieron detenerse en una solución alcanzada y considerarla definitiva, mientras la honda conciencia de los problemas 10 impulsaba a profundizar continua y ulteriormente su investigación. Esta insatisfacción y conciencia de problemas ulteriores, se convierten luego en una fecunda herencia legada por San Agustín al pensamiento sucesivo y, especialmente, al neoplatonismo cristiano procedente de su enseñanza. De manera particular, semejante herencia nos aparece visible en relación al problema central de la filosofía agustiniana -así como de toda la patrística-, es decir, el problema del mal.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="386">
                <text>MONDOLFO, Rodolfo</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="387">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República.  Montevideo : FHC, UR , 1947, Año I, Nº 1 : p. 127-135 &#13;
</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="388">
                <text>Facultad de Humanidades y Cicencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="389">
                <text>1947</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="390">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="391">
                <text>Publicación Periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="392">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="27">
        <name>Facultad de Humanidades y Ciencias</name>
      </tag>
      <tag tagId="41">
        <name>RODOLFO MONDOLFO</name>
      </tag>
      <tag tagId="40">
        <name>SAN AGUSTIN</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="301" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="532">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/ea144cd6b6b7b043ce9df0b22ce4accb.PDF</src>
        <authentication>c2dd4737f3e4adec872dcd4d7eff80b1</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3351">
                    <text>SVI0N3I0A
saavaiNvwnH 3a
avnnovd

OHd
3a

^09686

�X
SVOIX^V

zouii|\ 11

�SVOIX^V

�José

Copyright de la presente edición Departa
mento de Publicaciones • Facultad de Hu
manidades y Ciencias • Universidad de la
República
Queda hecho el depósito que marca la ley. .
Printed in Uruguay • Impreso en el Uruguay

�-epnp bj ap BjuajjB bj ajqos 'X 'jauajsos A jR^adsaj opRjnf Biqeij anb
BpBjaoiuap bj X sauopniysur sbj apunq Bjjax 'eaiJ^iuy ^p sauopRu
sej ap ajqij sbiu bj Biaja as anb bj ug auBqjeq ap japod ns ojqand [ap
sep[Bdsa sb| ajqos bzjb jajijH '^^dojng ap sauon^u sbj ap Bijna sbiu b|'
BjajD as anb bj ug 'ouBiunq o^uaiiuioajiAua jap oys '61. opiaip^ oui
-ijjn ns uod '¿¿61 ua BUBuiiuja) uapaj anb jBjjB^Bq a^uBsaaui un 9p
ozuaiiuoo ja anj 'soj^osou sopo^ BjBd jeiuaiujaj 'o jap BpBa^p Bg .
-sopsdoqB ap oipnisa jb soijbjouoij ueqBnppaj ou anb sojaajas snju
•idsa ap sauoiado 'Boisniu bj jod uoisBd bj X BuepsjaAiun Bsn^a bj jod
jouib ja :sbsod sop uBUBpanb aj BJiaojaj zBy\ uoo opbjuod ns aa
jopejaip |ap sop
-BOiunuioD soj iBpuajjaj iu a)iuiBj) jep euanb oj^ opB^sa ap ad|oS ns
otp BJjai J^f-iqeo opusna oSjbo jb Bpunuaj ns ajueuosaj anj ous^uas
-ap janj^ Biai^snf ap uoiaou ns ap Bzajnd bj X SBaipunf sBuijdiasip sbj
ap oiuiiuop ns ji)n jas Bupod ijjb anb psuaj Bpj^snf ap auoj B)jy ^|
ap ouBjajaas oiuoa 'BjnjEj^siSRui bj ua osajSui 'sasBja eqnpip uaiquiB)
anb 'zoyn^ ^jaj 'SBpuajajuoa ap Bjpa^p ns b X sasB|a sns b ojajoa oj
-os9iy jg sBuaXajnSaj X sa^uappdxa BJBd Bqnjsa sop soj ap oun^uij^
apjnq asa 9Sbdbjj -Biiauag zb^\ sojjB^ iq ja uoa op^Soqe ap oip
-n)sa osng -oAi^sod oqaajap jap Bjnpnj^sajadns bj aSiaiua anb jap jBia
•06 X oaiuiouoaa o^aiuspunj ja opuaijqnasap anj oaod R oaod ojad
'sauopisodsip sbj ap soiajauoa souiuu^) soj jod opdsaj ubj^ un oa
-n^uBiu ajduiajs *biujou bj ap Bjpj bjjj bj b Bp^SadB 'Basajqij u^pBjBd
-ajd Bun ouis saauo^ua ajjBp Bjpod ou bsbd Bsg oqaajap jap anb sbiu
'Biajjsnf bj ap opjjuas opunjojd un X Baipunf uoiaRjBdajd ajqBaadiui
Bun 9fjinbpB pB)jnaBj bj ug BpB^oqy ap ^ofpn^sa sajuRjjiJíj ozjj^
jbau ns b 'u^isRao Bun ap sbiu ua
'BUBpad bj ap JBzBjdsap odns 'jbjoui Bzaanj bj Bp anb njaduu jb sb^ejíI
ojaj jBniuídsa ouis 'odisjj Bja ou jo8ia ns asjBpjooB ua sajajuí auai)
aipBu ajquiou oXna ap 'uaAOÍ sbiu oqaniu ajuBauujuoa un b 'oubui ua
BpBdsa 'jb^uojjb pipidun aj ou ojjg -ojAjau ojnd 'BpjjBnasa Bjn3y B| X
jbjoui ajduia) ja ouijubaj30 aojaq jap Biuax Biai)snf bj X uaiq jap ssuaj
-ap ua ^qanj jBnpaja;ui a)oíin^) a^sa 'soj|a sopo) ug sodiuBa sosjdAip
sf ui soj ua U9P0B ns p^ajdsap \ -jBjjB)Bq a)UB)suoa un anj BpiA ns

OOOlOHd

�danía, implanta su dictadura". Así comienza un vigoroso estudio so
bre Baltasar Brum.
Militó activamente en la oposición a la dictadura terrista. Artículos
suyos aparecían en toda la prensa y hasta co-dirigió un diario de uni
dad popular.
Fue firme su acción antifascista. No sólo integró la AIAPE, organi
zación de intelectuales de ese carácter, sino que participó en todo ac
to contra la barbarie nazi y sus congéneres. De esta manera fue desta
cada su participación en la masiva defensa de la República Española,
que conmovió hondamente a nuestro pueblo.
Prosiguió con entusiasmo su docencia y sus estudios históricos. Pe
ro allí también batallaba. Petit Muñoz fue un docente nato, admirado
y querido por sus alumnos de Preparatorios, del Magisterio, de las Fa
cultades de Derecho y de Humanidades y Ciencias. Fueron famosas
sus clases de Historia Americana y Nacional en los Preparatorios de
Abogacía. Sus programas ponían en aprietos a sus compañeros en las
mesas examinadoras. Porque él no daba sino dos temas, dos bolillas:
España y Artigas. Se demoraba en España, no sólo por un entrañable
cariño filial. Estudiaba con pasión la historia de las libertades españo
las: las leyes de Partidas, el Fuero Juzgo, el Justicia Mayor de Aragón,
las libertades comunales, las Cortes españolas como las primeras
asambleas representativas del mundo moderno, anteriores al Parla
mento inglés y los Estados Generales franceses. Veía en eso, y en mu
cho más, los antecedentes indudables de las luchas de emancipación
americana. El segundo tema era la figura y la actuación de Artigas,
motivo de fervor de todos nosotros los orientales, allá en su época y
después de la dominación lusitana en que se le acusaba de bandido y
anarquista y se iniciaba la elaboración de la leyenda negra del héroe.
No fue escasa la contribución de Petit Muñoz a la rehabilitación de Ar
tigas y a la admiración actual que se le rinde en el Uruguay y en toda
América.
Dedicó también todo el brío de su incesante batallar a defender y
fundamentar la autonomía de los organismos de enseñanza. Comenzó
su descollante actuación en este campo en la gran Asamblea del Claus
tro que funcionó desde 1934 a 1936. Integró la Comisión de Estatuto
que, bajo la presidencia de Leopoldo Carlos Agorio (futuro Rector),

�'pepisj?A;uf| B| rjjuoo 3a3|r o/iuIjrz p oip 99
¿61 U9 opuRna X oÍRqRJX [ap pBpisjaAiun Rf X Ruapunaas ap uppuaA
•jajui R( pjajaap as o¿6í U3 opuana 'sRiauai^) X sapRpiuRum^ ap paj
R| ap sRaupisi^ sauopR^^usdAUf ap ojnjijsu| |ap jopajip ajg
mjojstfj) •'..sopRAijd sajopas soj ap una X Rjnjjna R|
ap soaqqnd sopiAjas so| ap X R/uRyasua R| ap sriurj sb( ap Run Rpaa
ap 'RiiuouojnR ap o(9S rX ou X Riauapuadapui ap sapRpi|iqisod sr|
ouiix?ui opRj^ (R opuBAan,, "\(saj) soj jo soi B B:&gt;!^^?P! ^ ajuaipuadapuj
ajuauíRaipunf RtnbjRjaf ap X oja|BJRd 'op^js^ jap japod ojjRna un oui
-oa opiqaauoa,, ^jopRanpg Japoj un ap uoiaRuuoj R| ojsandojd Riqni|
'opRisa ap ad|o^ jap sajuR saiu un '(, [ ua eX anb'Rjn j|na apsouisuiB^
•jo so| 'sopoi aiuauiRjn|osqR 'sopo) jb/o8 uaqap anb ap pejjoqi| R| ap
Rapi ns ir) njg -Rjs;uJouo)nR Raipojd B| pnuimoa apuop 'uoiaR^uasajd
X op;ua)uoa ap eaijiuSRUi 'so^osug B)sia3j r| 9i3uip X 9punj X pvpts
-á9Aiu() odnj^ [9 pj^ajuj zoyn|^ )i)aj 'soai^^iod BpuB^Rdojd X aqauR^
•ua ap ojjuaa un ua r|jrujjojsubj) RJRd pBpisjaAiun R| ap RURpunaa
9^aj^as RJjax ap RjnpR)a;p R( opuRn^ sR^siAaj ap so(na^jjR X soja^oj
sosojaiunu X (0¿6l ^ 6961 'sauoprpa sop l^Dn8ruf) \d u? mpmi oz
-UDU9SU9 dj ^p otiuouojrw d¡ ap pjtjajuís oiJotstfj ! 1961 'otnwtsa oíd
-Oádns asjop o poptua^iuf} ojjsanu ap o^aajap ¡7/ '.t^t^6l 'popisjaMUfl
Ddfsanu ap sajqtj sohfj 'sopa ajjua) sojqif soura RiuiouojnR R| ap
Ruiaj [R oaipa(] (sRiaua^ X sapRpiuRiun^ ap pR)|naB^ lo^an| 'X oip
-ajaQ ap pR)jnDRj) jouadns B| r X 'BURpunaas R| b (opRjS o^ ap sojj
•saRui so| ap josajojd ouioa) |euuou X RURUiud R/URyasua R| r opR|na
-uiA jRjsa ap oi3a{iAud [d oapx sbuirj sns sepo) ua R^uRiíasua ap sauoia
-njijsui sr| ap RiuiouojnR B| opanuap X oyadiua jR|n9uis uoa pipuajap
zoynj^ jija^ jBjsinbuoa a|qBpn|RS bu as anb sauoiaBjídsR auaijuoa anb
•jod 'ajuauíRaippuad Rpejipam X Rpia| jas aqap 'pRpisjaAiuf) B| ua Xoq
a^^j anb bdiub8jo Xa^ bj ap 'ojaadsR un ap srui ua a)uapaaajuR ojapnp
•J3A '(RjuauíRpunj Bzaid Rjsg '^61 3P ntjBjisjaAiun ojnjRjsg \a uojrj
ajqos ^X upisiuio^ Bsa ap sauaiuapip sosjaAip uojRjaRpaj
opRqaR^ u(oaun X zoyn^ J!J9H oma^ng sajojaop soj
:sojquiaiui sns ap sop ap anj BAispap X ajuRjJoduii sbiu BajB) r| ojaj
•sojjo ajjua 'OBpjy ojnjjy 'osopjR3 ojpaj ^sof 'B^Rya^jy ap zauamif
ouijsnf 'BuaXof) Rpi|y ouioa souBjisjaAjun sopinSu^sip uojej8aju;

�Puede suponerse el efecto que estos dos hechos produjeron en el
viejo luchador. Dijo del primero, que era "un desafuero de tal grave
dad que se equiparaba a los peores atropellos que en la historia del Uru
guay se hayan consumado". El segundo fue uno más de los episodios
oscurantistas de la dictadura militar que hundió al país durante doce
años, pero cuyos efectos durarán muchos más. Intervención de todos
los organismos de enseñanza, control de los institutos culturales (co
mo la propia Biblioteca Nacional) y de los medios de comunicación;
destitución o emigración de los mejores docentes, que fueron figuras
destacadas en el exterior; eliminación de toda actividad de investi
gación; descenso vertical del nivel educacional en todos sus grados, ni
vel que costará muchos, muchísimos años, recuperar.
Todo eso abatía a quien había luchado su vida entera por elevar y
dignificar la enseñanza por medio de la autonomía. Pero ese abati
miento llegaba al grado de postración cuando pensaba en todo el res
to: arrasamiento de las instituciones, imperio del terror, encadena
miento del país al poder financiero e imperialista, transformación de
la democracia modelo en republiqueta bananera.
Yo asistí, como muchos otros amigos, a los últimos instantes de su
desconsuelo en la calle Meló. Siempre agradecía mis visitas porque
-decía- yo profesaba una filosofía política al fin y al cabo optimis
ta. Pero siempre emergía también su queja desesperada: "¿Vd. pensó,
Bentancourt, que alguna vez podía ocurrir esto en el Uruguay?".
Petit Muñoz fue otra de las víctimas anónimas de ese desmorona
miento nacional. El sucumbió y yo quedé para testificarlo. Recordé
entonces y hoy las palabras de Renán en la Dedicatoria de su famoso
libro de 1863: "La fiévre (la peste, corrijo) nous frappe tous Íes deux
de son aile: je me revellai seul".
Montevideo, 8 de noviembre de 1986
J. Bentancourt Díaz

�sojs^ndo sdinj nmd se^i

ONV3!&gt;!3WV31^O!NI OWSHV&gt;l3a3J 33 A
SVOI1HV 3SOÍ 3Q OWSI3V3a33 33

�CRITERIO DE LA EDICIÓN
Para la presente edición se ha recogido, en su primera parte, un ensa
yo que el Profesor Petit Muñoz publicara en Marcha -en ocasión del
25 aniversario de la misma- el 20 de junio de 1964. El escrito se reco
ge textualmente de esa publicación. Para la segunda parte se ha reali
zado una selección de Artigas y su ideario a través de seis series docu
mentales, Instituto de Investigaciones Históricas. Ensayos, Estudios y
Monografías, No. III Serie Cuadernos Artiguistas No. 1, Montevideo,
Universidad de la República, Facultad de Humanidades y Ciencias,
1956. De esta obra, cuya extensión y caudal documental hacen difí
cil su publicación íntegra en la actualidad, se han extraído sus partes
sustanciales, indicándose en la presente edición mediante una línea
completa de puntos, las supresiones. Por esta razón se ha reordenado
el abundante cuerpo de notas, debiendo el lector referir a la edición
original en aquellas atinentes a los documentos publicados.

�B| Bjg jfjsixaoa eiqap sapna sb| uoa 'sbaipb ss/janj ap opeueuia
•oujajqoj) un ap ojuauiuaaiqBisa |e jeuiuupjd osnd ouioa 'eje^ R| ap
oj^ pp sBiuap sb| uoa [e)iia;jo epuiAOj^ B| ap uopBjapajuoa B| aX
-niBjsa ig sap^dBa sojund sns ajqos sauopafisuEJj uEjqea ou sepnp
sb| sepoj BqBjjBsap anb pepuep Bun uoa stuaiqojd p op^aiuey,,
:uoiaB^djdjd^U! Bisa 9fap sou ezneg
anb uoa sBjqBpd sej osuajxa jod jBpJoaaj b oA|atu sbui zaA Bup^
uoiaBjQ B||anbB ua
jaaojd p opBÍasuoaB Bjqeq o| auuojuoa \tojaBd jod,, ouis '44oiuaiujp
•apaqo jod,, ou 'BUBaijuaA as 'sauopipuoa sapj UBqnjdaae as is 'anb
'sajfv souan^ ua npiunaj pjaua^) BaiquiBsy b| ap o^uauupouoaaj
p BJBd BqBa)UB|d (B)uauo opand p anb sauopipuoa sb| BqRÍij anb '
Bip |ap ejay PP P ^ seSijjy ap pjn3nBU| uopsjQ B| ap p ssiuape
ou!s 11IX L|E PP sauoiaanj^suj sb| ap ojxaj p a^uaiuB|os ou bisia
ua OAnj 'uopRpidiajuí Esa jbzub3|b BJBd 'B^nt'q anb \ pjapaj oujaiq
-o3 un iuijijsuoa ^joua;sod Bdsp Bun ua 'BJBd uopiuapajuoa eun ap
uopsaja B| jod a^uauiBiAdid opuBsed '(4sopiun sopps^ so| ap puop
-n^iisui Bpnaas B|,, Bjafnpojdaj b)b|^ b| ap oi&gt;j p anb unuanb 'sopea
•OAiioa p iod pjuoiJO epu^^ b\ ap so|qand so| ap sopeindip so| X sb3i)
-jy 'eas o '(biub|| so| p oiuoa 't4soXen3njn sajopB|si3a| sopesiAO.idui!
so|,,) uojaiuiAjaiu; p ua anb sajqiuoq so| anb |uqy ap osaj^uoj p
ua opcnpB o[ ap uopBpjdjajuí Bppii| i:un uoa 'ouqnasap uainb ezneg
oaspuBj^ anj anb jepjoaaj b í3aioa ajaqap sbui /3a buii o|p Bjet|
^ B^sando uaiquiB) uoian|os eun
'oueuaasa ojjo X oun ua jeiuasajdaj e ouia 'ouisiui ojp jod 'anb 'eiu
-a^sis asa ua jeaoqiuasap ejed 'bje|^ b| ap 01 p ua X sopuif) sopeis3
so| ua 'uoja^jaAuoa 'se^ando auiaiii|B)oi sa^uaisixaajd sauopen^js
ap opuaijJBd 'anb soauciisiq sosaaoid so[ ap niauajajip e| ajqos sas
-ep suu ua opuByasua o3uaA soub aa^q apsap anb o| 'uaiqiuBj ojijasa
jod 'jaaouoa b JBp ap pnpiunijodo B| BJoqB BpeSají oojo ojaj^ouea
-uauiBauou oaqqnj oipajaa IP sojxaj so| ap 'sajosasB sns X ajsa 'uoj
-apiq o|jbziub8ío ejcd anb uopdope bj ajqos X SBSjjjy ap ouis!|ejap
-aj [ap eajdaB oiusiui oX ojuasa oa3|| oipniu X oiuasa eq as oqan|/\¡

aaa
V3IWVNIQ NOI3V13^d&gt;i31Nl VT

II

�12
primera secuela del proceso institucional de los Estados Unidos, cuyo
primer trámite había empezado por el Pacto de Confederación y
Unión, avanzando desde ahí hasta sancionar la Constitución Federal,
que estableció la forma definitiva de Gobierno sobre la base del respe
to a las soberanías locales preexistentes. Se conocía que las ideas yanquees habían hecho camino entre los improvisados legisladores uru
guayos, quienes, teniendo a retaguardia el antecedente propio de la
Junta de 1808, donde la soberanía local fue levantada y prestigiada,
lo perfeccionaban ahora transformándolo en pieza de resistencia
de un mecanismo mejor ideado que aquella creación revolucionaria".
No he de insistir ahora en explicar que. por no habernos dejado ex
puestos Bauza los razonamientos por los cuales, de la correlación de
esas tres fuentes principales, y, también de los innumerables papeles
corroborantes que él sin duda manejó y sopesó, pues de ellos están
llenos los archivos del Río de la Plata, llegó él a esa conclusión, me
lancé personalmente, durante años, a hacerlo por mí mismo, y alcan
cé, creo, a demostrar, en un libro, con expurgación de hechos de con
ceptos y de frases, de que abunda la documentación del período artiguista, la verdad de la tesis que así nos legó el insigne maestro con
tanta claridad, pero también, lamentablemente, por modo tan escue
to que obligaba, bien a dejarla en suspenso, bien a aceptarla más por
la vía de la autoridad, representada en este caso por la que el propio
ilustre historiador adquirió justamente por su talento tanto como por
su saber, que por la vía de la razón, pues le era a ésta difícil admitirla
sin mayor información ni nuevo examen.
Doy por sentado, pues, una vez más que era ese en realidad el pro
ceso institucional que Artigas creía necesario hacerle recorrer al Río
de la Plata, y ni haré sino transcribir, para ayudar al lector a refrescar
los elementos que. completándolo con otros cuyas raíces emanaban
del viejo derecho español, venían a integrar esa que he llamado "la in
terpretación dinámica del ideario artiguista", el título de uno de los
capítulos de mi aludida obra, a la que, para los detalles que se estimen
necesarios, me remito: "de la soberanía particular de los pueblos a las
soberanías provinciales; de las soberanías provinciales a la confede
ración; de la confederación al estado federal".

�p osamipj [3 o O63j8ojd {3 'oninüad (3 o pepqijn R| 'epiisnfui
t| o epijsnf af ^(tul |3 o uaiq (3 ajqos jegznf ejBd 'sand 'aiqisodun sg
¿jin^^s anb y?
upinuyui ap X oiuaiuiepdediua
^p JOj^Bj un '?pt|OJiuo3ut 3 epipauísap upísima ns 'os^o opoj us 'X
'tpepajdap epauoui ap oun ud'oaiuipuoaa osajftojd X jejsauaiq ap 01
•uaiuaiisui un 'bubs tpauoui ap opBjsa un ud sa 'oaueq ap aa||iq 1^
•uqppjj eun ejseq X uppeatpnep tun 'o^uaiiue^ajjua ap zed eun
ta opuen^ o 'opipeAin sied pp uopbajbs bj jod jeqoíq Rjtd soipaiu Xtq
unt opuBno 'Bjn^uiajd ztd B( 'uoiaipuaq eun 'diqejouoq zed e^
qj^d opns pp esusjap B| ap jaq
•ap auii|qns p o u^isai^e eun ap eiuieju; B| jpnpejj apand euan^ rj
•BDi^ejaouiap eai|qndaj eun ofeq ^aia anb oiqand un as
•ejdope e| is 'osaaojpj un 'uoisaido ap osaaojd un cuas oja&lt;{ Bjn|osqe
ejnbjBuoiu e[ ap jqes ejed uojeidope e| anb sojqand so| ejed ojub|
•3pe un 'uqpejaqij ap osaaojd un anj leuoian^isuoa einbjeuoui e^
'pe)jaq;( ap uqísajdns ap 'uoisajdo ap osaaoid un p ejed euas pnjjA
•B|osa 8| 'uopninsuj euisiui e| eje^dope ajqij o|qand un Xoq is oja^
opeA(es ^sniuas ap 'ais^ X 'OAJdis ap p ua X 'ojjeieiu ap
Z3A ua ezjanj e| jod jefeqej) o(jaaeq ejed epiA e( eqeAjasuoa a| as pna
(• o^iuidUd odnj^ (a 'Jiaap sa ^sruops ap auaiA OAepsa anbjod ajquiou
ns ap eyejiua e( ua opeaijui^is asa osajdun qpjen^ anb uopeA(es ap
osaoojd un od;uiaua pp aijanuí R( b Jiniíjsns e ouia anbjod 'uoiaejaq
•(( ap osanaid un ap opeqnsaj p anj 'saua^^o sns ua 'pniíAejasa vr\
sapepisaaau soquie ua jaaejsijes e uauau seqa anb jauodns
ejed sajen3i saiiopnjiisui uejdope so|qand sop anb jaqes eiseq o(q
soquinj jepyas X o(je(n^aj zaA ns e asopu^iuodojd X saaiej sns p
ua opuaipunq 'p ap aued ua opueueuia 'asjepisu; e auaiA pnbe pna
p ajqos 'eaijijod 'píaos 'eaiuiouoaa 'pepipaj e| ap aiua^oiu X a^uaiA
•ia opunui p daeXqns 'puopnq^sui eiuanbsa opoj ap ofeqap anb ua
'ejoqe jesuad anb Xeq \ sapded ua seqjasd sbuijoj se| ap osaaojd p
euianbsa p 019S Bja asa anb jepjoaaj e OApnA OJa^

sosaoo^d soi \
sot
t\

�14
ficado, en suma, que la adopción de una misma fórmula institucional
por pueblos diferentes traduce o presupone, prescindir de tomar en
consideración el complejo económico social y la dinámica histórica
que han conducido a su implantación en una circunstancia dada, el
proceso en virtud del cual ha venido a llegarse a ella, la dirección de
la corriente que en ella desemboca y de la que viene a ser la resultan
te y la expresión, el sentido que traen las fuerzas (regiones geográfi
cas, grupos de intereses, clases sociales, tendencias ideológicas) que
han encontrado en ella su solución: de dónde vienen y a dónde van, y
para qué fines la adoptaron.

DOS PLURALIDADES DISTINTAS
Es imprescindible, pues, examinar en qué situación se hallaban los
dos escenarios, los Estados Unidos y el Río de la Plata, cuando en el
uno y en el otro surgió, en círculos que allí alcanzarían su máximo
exponente en Washington y aquí en Artigas, la idea del régimen fe
deral que quedó estructurado en la Constitución de 1787; qué corrien
tes históricas se movían y pugnaban en la dinámica política, económi
ca y social que conmovía tan vastos y complejos mundos, y qué finali
dades se proponían, respectivamente, tales círculos, para propiciar su
adopción, en los momentos en que, con casi treinta años de diferencia,
aquél lo hizo allí y éste aquí.
Un rasgo común podemos señalar, en grueso, entre ambos escena
rios, y que sería la base de hecho y la fuente de los problemas que en
el uno y en el otro aquellos aludidos círculos se propusieron solucio
nar mediante el régimen federal: una pluralidad geográfica de grandes
unidades económicas y sociológicas más o menos coherentes, dotadas
de intereses propios, pluralidad, pues, de centros de vida económica,
social y cultural con existencia propia y más o menos aislados e inde
pendientes entre sí, que se hacía visible por su dispersión sobre el ma
pa, y a la que se sumaba, allí, para algunos, una diversidad religiosa y,
para todos, una diversidad política correlativa, pero aún mayor, por
que llegaba a su total independencia recíproca, aunque eran depen
dientes todas de la metrópoli británica, pluralidad política que aquí,
en cambio, no existía, pues todos dependían en lo político, no sólo

�'JOldlU O[
v^ uoisia bj ap osam^^ oj ap ojjuap 'a|jBiap un8jB e Jipno^
sa Bzjang sojjo so( X sBun sb| ap oiusiui uaSuo jap BUBunp Bjig bj
-bjj B| ap oi&gt;| pp oiBupjjJA pp BOiun uozbiujb bj oí^q ubiaiauoo anb
eidojd epiA ap soapnu sapuBj^^ soj X Bauauíy ajJO^^ ap sBsajSui sbiu
-ojod sbj aj^ua 'ou mbB X sajuaipuadapui sapBpiun ueja soiusi|Biioi^aj
boj hjb anb b ojucno ua 'epuajajip ^sa ap ?nb jod p soiuapjoaa)}

svsm^^a svinoio^ svi nh avaisn3Aia vi
saj
iV souang ap X SBDJBq^ ap sBiauaipny sapa^ sb^ 'BinbjRiaf pn8i ap
'is aj)ua sa^ue^sip Xnuí oaad 'somajdns soubSjo sop Biqeq (Biaipnf o\
BJBd O[ps ojBupjJiA pp p^idea B( 'saJiy souang ua sopoj sopBaipBj
uBq^isa japod pp SBiuiqn sauoispap sb[ ap apas B^ X upiaej^stuiuipe B(
ap sajiosaa sapueaS soq eue^pi^oa ^piA B{ ap opnuaui o{ Bjed 019S ojad
'sbui oqaniu soppqs^ so| toaod Xnuí BqBzipjjuaDsap sBiouapuajuj ua
uoisiAip Bq B^By B| ap oi^ pp oiBupjjfA p ^BpBzipj^uaa a^uauia)janj
'p^piun bjos Bun 'ajuauiBoi^jod usja 'sajp^upA b |bjoj p BUBAap anb
'sauotsi^ X saiuaujo^ 'soi^ aj^ug 'ag bjub :|BJopq pp oj)Bna sbj X
'smq ub X usnf ub 'Bzopua^ :oXnq ap sBiauíAOjd sa^uajajip saj) jas
ap UBjjqBq anb sb( X 'suai^ 8{ ap znjq bjubs X ojoio 'BquieqBqao^
•iso^og 'sBDJBq^ 'zb^ Bq uojaiAn) sbi sand 'sBun8jB uoaaujns anb
^UaisB ap soiquiBa so| jod pBpipaj ua seas ucuanj anb 'njag oqy pp
SBpuapuajuj oijBna sbj 'pBpisjaAip B| ap sopBjS souiiqn so| jBjdiuajuoa
B^sBq jESag ajainb as ou is 'souaui oj jod 'uaiquiB^ 'aaaj^ -ruag oqv
p X BDJBuiB^B^ 'Bfory Bq 'Xnfnf 'bíjb 'uBiunanx 'oXn^ 'Bqopjoj 'oa
-Bq3 p uoa oja^sg ^ap oSbijubs 'XBnSBJBj p '|BJojiq p [Bjuauo BpuBg
bj 'sajiy souang— 'Bidojd pjnqna X jBpos 'Baiuipuoaa BpiA ap sooy
-Bj8oa8 sojjuao sajuaaajip so| 'oiqurea ua 'Bisy bj ap oi^ p ug
sbjjo sbj ap sBun
sb[ SBpBjnauiAsap a^uaui(B^o) SBjuojoa aaaj^ zdA bj b 'ubj^ anb '[Bjnj
-jna X [Biaos'Baiui9Uoaa BpiA bj ap saiuajaqoa soajanu aoajj :aoaj^ *i¡¡e
'ueja Bidojd BpiA ap soaijBj8oa8 sojjuao sos ja ai p sosa 'opaja ug
'sajiy souang sas o ojbupjjja pp jB^idBa bj ap 'ojBipauiuj oj ua 'Jia
•ap sa 'ouBDuauíB ojans ja ua 's^uiapB ouis 'Bjoiredsa ¡jodpjpui bj ap

�16
El primer núcleo fue allí Virginia. Su suelo fue otorgado originaria
mente a una compañía,y, a la disolución de ésta, su administración
pasó a manos del rey, quien nombraba su gobernador al paso que éste
estaba asesorado por un consejo, que oficiaría más tarde de cámara alta
y como tal compartiría las funciones legislativas con una asamblea,
órgano representativo de los "hombres libres y plantadores", es decir,
no de toda la población, sino sólo de la aristocracia territorial, a la
cual competía privativamente el voto de los impuestos. La estructura
económica y social era la del latifundio, destinado a la plantación
sólo del tabaco en un comienzo y más tarde también de la caña de
azúcar y del algodón, que cobraron gran volumen, y se basaba en la
labor de la mano de obra servil: en los primeros tiempos, los indentured servants, siervos blancos férreamente centralizados por diez
años sin derecho a cambiar de amo, quien guardaba en garantía la
mitad de un documento escrito en papel dentellado al efecto y podía
marcarlos con hierro candente para reconocerlos si fugaban, y en los
siguientes, masivamente, los esclavos negros, cada vez más numerosos.
Señoreaban las grandes porciones de tierra en que tal explotación
tenía lugar los miembros de una nobleza de ricos plantadores, tan orgullosa como la de Inglaterra, de donde había tenido que emigrar a
la caída de los Estuardo, cuando Cronwell, puritano y burgués,
venció a la clase de los lores, anglicana, señorial y rica, y que, en
América, vivía en grandes mansiones cuyo lujo y fastuosidad en las
costumbres rivalizaba, muchas veces sobrepasándolo, con las de la me
trópoli. Habían traído con ellos también, y como única permitida,
la religión anglicana. He tomado a Virginia como el tipo de organiza
ción que sirvió de modelo a las seis más que, con ella, fueron inte
grando el conjunto de las siete colonias a las que se llamó, si se atendía
al régimen que las sujetaba a la corona como si fueran territorios me
tropolitanos, gobiernos provinciales y, si se atendía a la fuente de dón
de provenía el nombramiento del gobernador, gobiernos reales. Ellas
fueron, además de Virginia, New York, New Jersey, New Hampshire, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia. Pero aún entre
estas existían diferencias. En New York, por ejemplo, fue predomi
nando una clase de comerciantes, y subsistían, además, costumbres
de sus primeros pobladores holandeses.

�oíasnoa un 'jopBUjaqod un ap sojsanduioa soujaiqod usqBjnjanjjsa X
sa|EnpiAipir sotpajap souba uBtoouoaaj sand 'sauopnjijsuoa^sBjap
-epjdA UBja anb sbjjb^ o sojuauinaop ua 'opuapBq opiudA uBiqEq soiu
-siui sopa anb o| e auuojuoa asjBoiaqo8 b oipajap p apjBj sbiu opuaio
•ouoaaj anj sai XaJ p zaA ns b 'opuapaja uojanj anb epipaiu b '011103
puB|S( apoq^ X jnauaauuo^ 'sjassnipBssBj\ ap seiuojoo jas b uojBda^
anb sb| ucuapBu isy so|diuaj soupuas sns ap jopajjap ua 'pnjiABjasa
B| i||E Bjaiisixa anb uis 'sajoqnou^E soyanbad ouioa sojqmaiiu sns
UBiAiA X 'BpBJDoaj Bun ouiod Bf3BJ3oiuap Bun ojubj 'zaA B| b 'sand
'BJ3 sauopB^ajSuoo SBsa ap Bun Bps^ so[opuB^aB jm^as BJBd sbiu
•ap so| uasBjsajd ai anb opjanoB p ouioa ojubj sqEjnp sand 'Bjauíija
01110a BauBjuodsa ubj Bja BjnpijsaAUi n oiuaiqoS p jaoiafa b ubiu3a
jBna o| uoa 'odnj^ p ua uopnjos uasaumbaj anb puajBu uapjo pp sbs
-oa e| ajqos uaiquiBj ouis 'aj ap sBiuaj ajqos 019S ou 'sa|jEaipajd ap
sou^ip ouioa sBuiap soj jod sopiuaj uasanj 'sBUBsaaau BsoiSipj
-idsui B| X |bjoui pBpuojnB B| uod asjBjapisuoa jod 'anb
B| ap sojquiauu so^anbE anb 'ojuaiuoiu Bp^a ua 'sojjo ubj3 ou sojsa
X 'sdjojssd sns b ojuaiiuBjBaB oauBjuodsa p jod usqrujaqo^ as so[p
sopoj X 'sajuBj^uua ap sb^ojbub SBpB3[o sbjjo uojbS3jSb as sopa y od
•uiaij ns ap sapnpapos sb| ap pjauaS ojpsna p ua SBjaops sbuouiiu sbj
-apBpjdA jinjijsuoa 'sapnjiJidsa sbso^ sbj b uBinqujB anb jojba ojjb p X
sapijajBui sasajaju; sns ap opajdsap p uoa 'uBqEjjsoiuap 'sBsot^ipj
SBpuaaja sns opoj ap Buipua jod opuaiuod 'anb Bj|na X Bipaiu asBp
Bun 'ppos assp buisiiu Bun b sajuaiaauajjad sajqmoq ap ojuniuoa
un Bjq aj ns ajiiaiuajqi| opuBsajojd Jindas japod eje^ soiusiiu is jod
asopipiSu 'sauaiq sns ap asopua;puajdsap 'jiaia uBjaipnd anb ua bu
-Boijaiun Bjsoa b| ap jBdnj unSp ua asjBpjsu; ap oipajap p Bjajpaauoa
sa| anb 'bijbui^ijo Bzajnd ns usjaipjad sasapuB|oi| sauaAOÍ uoo sofiq
sns ap ojuaiuiESBa p jod anb jBjua Bjnd X 'uopBjauad EpunSas B| ap
ojuaiuuuaApE p 'Baiucjuq Biiojoa B| b o|;sb jaiuud ajsa apsap uojaipid
'B|p ap ajaf p Bja anb Xaj p 'Jiaap sa 'BUBaqduy Bisa|d| bj ojafqo oziq
so| BjjajB|íiu] ua anb ap Bso;d;pj uppnaasjad bj ap opuaXnq EpuE|oj-j
ua opBaipBJ asjaqpq sbjj 'anb souBjund ap uopBjdiiua ajqapa B|pnbs
^nd '.J^MOU^BINi P 'uojaumbpB ojaaja p anb oiJBpuaSai Xoq 'oo
-jBq un lis ',tsouu3ajad,, sopBiuüji soj ap 0c9l ug EpEda^ bj ap jijJBd b
'ajjou p sbiu 'ojubj sBjjuauu 'opuBiiuoj opj EiqBij as oa|onu ojjq

¿I

�18
o cámara alta y una asamblea, todos elegidos, aquí también, por los
hombres libres y plantadores, se les ha llamado gobiernos de reales
cartas constitucionales; pero atendiendo aquí también, al origen de
donde procedía la elección del gobernador, se les ha denominado
igualmente gobiernos republicanos. Pero como, de estas tres colonias,
solo Connecticut y Rhode Island conservaban esta estructura cuando
sobrevino la revolución, pues la carta de Massachussets fue modificada
en 1791 implantándose en ella el nombramiento del gobernador por
el rey en lugar de serlo, como antes, por lo que se llamaba "el pueblo",
es decir, los terratenientes y pobladores, manteniendo el orden
popular para la asamblea y el consejo, esta última colonia (la más
antigua de las tres), ha sido llamada, para su último período, semi-real.
Económicamente Massachussets fue diferenciándose también hasta
transformarse con su puerto de Boston, en un gran centro naviero
y cultural, desde su Universidad de Harvard.
Un tercer tipo de colonias nació como resultado, también,de la per
secución religiosa en Inglaterra, buscando crear tierras de refugio pa
ra los que profesasen igual credo, sobre la base del otorgamiento de
derechos feudales a un señor, que recibía el nombre de propietario a
cambio de un tributo simbólico (libre socage) que éste depositaba
periódicamente en el castillo de Windsor, en reconocimiento de su va
sallaje, además del quinto del oro y la plata que encontrase.Tales fue
ron Pensylvania y Delaware, fundadas por el cuáquero William Penn
(que entregaría al rey anualmente dos cueros de castor), y, antes que
ellas, Maryland, fundada por el católico John Calveret (Lord Baltimore), quien tributaría un manojo de flechas de indios, también todos
los años, las tres son tierras compradas a los indios por sus propieta
rios respectivos, los cuales podían ejercer directamente el gobierno
por sí mismos, pero que adoptando las formas que la experiencia había
consagrado en las otras colonias, lo hicieron ya personalmente a veces,
ya nombrando ellos mismos un gobernador, pero con la participación
de los "hombres libres" de su territorio, quienes elegían su asamblea y
su consejo. Estas tres fueron las llamadas "colonias de propietarios"
o "colonias propietarias". En ellas dominaba la explotación agrícola,
aunque Delaware era también naviera, y no tenían esclavos.
Debe ahora, señalarse que, aún cuando a todas ellas las vinculaba,

�euad fc| iic opuE'^ijsBa BqBzadiua sand 'ouEiunq iu ooijosojij ojdaouoí*
ouiod ou anbunB 'zBd ap Bjnuuoj oiuoa ^pnp uis 'oqaniu bj^ bX [Bna
o\ 'sbubijsud sauoi^ipj sajuajajip sb| b BpEqunj BqBjsa anb Xaj &lt;4bk&gt;
-uBja(O) ap bpb,, Bjaiinjd bj opip as 'biui^jja ap BpinSasjad BUBjund
U9pB{qod Bip b opB8ajj jaqBq jod 'apuop puBjXiB^ BaqoiBa ajuaiu
-bubwSuo bj ua anj a^uapuBo ojjaiq un uoa soianbBna so¡ b Bn8uai B|
opuBsdABj)B jin^as ap ajuauípaBj ojja jod uojBfap ou souB^und so¡ oj
-9¿ 'sjassnqoBSSB(^ BUBjund bj ua jaaouoa b ojp bj X oiqiouoa bj uainb
suibijji^ ja9o&gt;j saj9ui jop^suad ajqajaa ja anj X 'ojja ap Bap; bj bij
-Bixa ou anbjod 'BiauBjajoj BjqBj^d B| opiOBu BiqBij ou JJAX l^s PP
sopBipaui bisbj-j "oaojdiaai oipo ap ^jsbij X ouisijbubj ap opej&lt;? ua sBjja
SBpoj 'eouc^bo X sBjanbBnb 'SBUE^jnd 'sbubdjjSub ^u^iSijaj ap sBiauajaj
•iq ^SBisiABjasa ou X sBjsiABjasa 'sBoj;BJooiuap 'sboj^bjdoisub :jbioos
-anj^sa ap sBiauajajiQ -sbj3iabu X sb[ubj8 ap ^soipunj^Bj ap
Bjnpnjjsa ap SBiouaiajia 'sboiijd X sapuBj^ :oyBiuB^ ap sBiauajajiQ
•UBqsjBdas sbj anb SBiouajajip sajBoipsj sbj ap joabj b opuBaja opi
ueiqBij as oun BpBa ua anb sajBaoj sojuaiuijjuas soj X sasaiajui soj
ap Bzjanj bj uasBjadns anb SBjja aj^ua sojnouiA ap Biaua^sixa ap b)jbj
bj ap eqanjd bj Bjsa sg "uojBZBqaaj oj sBiuojoa sbj ap sBjnjBjsi8a| sbj
'joXbui ap sbj jod sbui o sop X BiouBjjoduii jouaiu ap sbj jod oun :sbiuoj
-oo aaaj^ sbj ap sopBSajap jod opBuuoj ofasuoa ubjS un 'buojod bj jod
opBjquiou jopBUjaqo^ un ap ojuaiuiiaajqBjsa ja ua busisuoo X '^jjo^
Mdj^j ua Bpiunaj uopuaAUoo Bun ua jejdaoB b uojB^ajj (BiuBAjXsuag
X puBjXiB^\'jnoipauuo^ 'puBjsj apoq^^ 'sjassnqaBssBj^ 'ajjqsduiBH Majq
A\aN) SBjja ap ajáis ap sopBSajap soj anb 'opaXojd un ^$¿j ua
BJBd Bjja ua as^q ^iuo^ uij^juBjg ^uiBÍuag X 'jBjauaS ouiaiq
-08 un ap sasBq sbj UBjBjoaXojd anb SBiuojoa sbj ap sajopBujaqo8 soj 8
9fji8ns oaiuBjuq dpDA jo pjDOg ja 'S¿J ua 'opuBn^ sBjja sBpoi BJBd
OAisnjaxa asanj anb o^and unSuiu iu 'sbjjo sbj ajqos biuojod eun^uiu
iu 'SBuiap sbj ajqos BioajBAajd Boiu^uia^aq pBpnia BunSuiu iu 'Bjjauaj
ueqeasap ooodiuBj X 'boij9ujv ua uBiuaj unuioo pBpuojnB BunSuifq
*is ajjua sajuaipuadapur ajuauíjBjoj uBja sodnjS sajj
sosa uBjuoduioa anb sbjuojoo aaajj sbj 'jBSBdBjjjn uBipod ou saqiujj
soXno 'ooiuBjijq unuioa oqoajap ja 'mdj uouiuioo ja X Boi}i|od U9P
-bziub8jo ap BzuBÍBuias bj 'bujbcI ajpBui bj ap sauoioipBjj sbj 'Bsajéui
BnSuaj bj 'ouBouauíB ojans ja ua 'X 'fuojoo bj ap pBpuojnB bj 'sofaj ap

61

�20
de muerte a todos los que "blasfemasen contra alguna de las personas
de la Santísima Trinidad o la negasen".
Tan honda diversidad, en todo lo que no fuese las comunes tradi
ciones inglesas, el idioma común y aquella semejan^a meramente polí
tica que daba a las colonias la vigencia uniforme, en todas ellas, y el
contmon law, y la existencia del régimen representativo, del sistema
bicameral y de un gobernador en cada una, con la sola excepción de
Pensylvania, en donde no había consejo y sí sólo asamblea, es decir:
tanta desemejanza económica, social y religiosa, conspiraba para man
tenerlas desunidas, sumándose a la separación física que las distancias
a veces enormes entre los lugares habitados creaba por sí sola en aque
lla angosta faja de tierra extendida sobre el Atlántico a lo largo de la
cual, sin penetrar hacia el interior sino hasta las faldas orientales de
los Alleghanyes, se hallaban dispersas las trece colonias cada una de las
cuales, además, tenía su propio puerto independiente expedito para el
mar.
Y así las encontró la revolución.
Esas trece colonias aisladas tenían, no obstante, enormes intereses
comunes que promover, y encerraban, en sus cuatro millones de ha
bitantes, los gérmenes de una futura gran nación común, pero no te
nían conciencia de ella, y habrían sin duda permanecido así por mu
cho tiempo más.

LA INDEPENDENCIA, EL AISLAMIENTO DE LOS

NUEVOS ESTADOS Y LOS PRIMEROS
CONATOS DE UNION
Sólo cuando la agresión económica representada por la ley del tim
bre, pequeña materialmente en un comienzo, pero que fue pronto sen
tida como una amenaza potencial de otras mayores, que les infligió
a todas en común el Parlamento británico, bajo la presión del rey,
torpe, loco o prepotente, Jorge III, y del gabinete Granville, un co
mienzo de conciencia común surgió casi en todas ellas a la vez en las
formas iniciales de la resistencia y la protesta, y determinó la convoca
toria del primer congreso, el "Stamp Act Congress", que fue así lia-

�pR)un|OA ns ap BjnjosqB Byanp eun BpBd 'psptsjdAip BAipddsaj ns ua
BpCJSIB BUn BpBd 'IS 3.1)113 SBpBJddUOaSdp 3)U3UI[B)O) UOJBpdnb OJ3^
•BqBnui)uo^ endnS b¡ ssnd 'SBpBijB 3)udiu
•JB)IJIUI 3nb Z3A B| B ^SdJUdJpUdddpiH 3 SBUBJaqOS SB^1|qnd3J 333JJ 'X3J
BJU3) SB||3 3p BUnSUiU 3nb O)S3nd 'J13dp S3 'S3)U3ipU3ddpUl 3 SOUBJ
-^qos sopB)S3 333J) '..Bau^iuy ap sop!up| sopB^sg so| 3p ojqand jap S3)
•UC)U383Jd3J,, OUIO3 'JB3OJ U^pB^UdSdJddJ BAlpddSdJ nS OpUBaypddsd X
sajquiou sns uoo 'uniuoa us uojeuuij sb||3 sepo) dp S3)uB)U3S3jd3J so|
3tlb 'UpiOBJEpap BS3 dp pn)JIA U3 X BpUdpUdddpili dp UOpBiB|D3p BS3
Sp OUlSilU 3)UB)SU; p U3 'J3S B UOJBSBd SBpEl[B X SBpBUOpddiJnSUl SBIU
•O|O0 303J) SB| 'SOUB0IJ3lllB-O|^lIB SOJ 3p 3|qj)nDSipUI Oq33J3p U11 BJ3 Bp
•Udpudddpu; B| snb sp U9pBj)soiuop bj 13jubs uoiuwoj 3jq3[33 ns
U3 *BJDBl| '3UIB^ SBlUOljX OD!),I|Od JOpBSUdd OSOU|Uin| J3 43)S3 3p O)ip
-qns un X ^4ByB)3jg ubj^ b[ ap epi)snf B| 3p jBi^dsa souispod BpBu bX,,
anb ap uop^puoo ns '3)u3iuBpBuS!S3j 'BqBJBpap uo)SujqsBy^ oidoad
|3 SBJ)U3HU Pnb [3 Ud 'l|OdOJ)3UI B| B pB)|B3| 3p S3)U3UBU13J dp OU3[|
U9PBJPBA ap opoudd pnbe dp sandsap 'Bpu^puadapui B|
ap buoz B| sp sBJdpejd sesusuiur 'sou opuEznao X sBAps sb| ud dsop
-UBUJ3)U{ 4S3||BA OpU3UJO33J 'ZBd dp SOyB S3J) 4BJJ3)E|8U| 3p OjUniJ)
pp sandssp urtB sofaj sbiu X 'sB|p ud 'josu3uiij3b oiuod opipaui X
SdXUBl|^d[|V SO| dp B||B SBIU dp SBJJdl) SdUdSjIA ISB3 SB| U3 S3S3DUBJJ
$o\ BJ)uod BJJdnS B| 'Xaa ns ap opiAjas jb 'sbj)b soyB soood '|Bpyo
UdAof ouiod oip^q B^qBq anb biuiSjia ^p JopB)UB|d odij p 'uo)8umsB^
aSiOf dp Buosjdd B[ ud uojdip oj ds dnb 'unuioo JB)i|iui djdl un X
unuioo o)pjdfd un jBpsddau b 'sBpBip X sd|Buopd3Jjnsu; sb;uo|oo dddj)
J3S B UOJBSBd JdXB dp SBpB|SlB SBUIO|O3 dddJ) SB| 'BpBllUB Bqdn| B| UOD
S3uois3j^b sb| b jspuodsdJ ap pBp;s3ddu bj pi^jns SBSdj^ui sbcíoj) sbj dp
U9P3B3J bj b JB8nj uojaip dnb 'BjoudjoiA dp so^^b sojduiud soj sbj) X
'jBjuaui)uo3 osaj^uo^ opunSas |ap u^mnaj bj ajuBjnp oj^s 'ijod9J)d^
BJ 3)UB B)Sd)OJd BJ |B)U3UI)UO3 OS3JSUO3 JdlUIJd 3)S3 Ud BpBjniUJOJ
O)U3JUIB|SIB dp JOU3)UB OpB)S3 nS dp BJU3A Sd| "S3U
-opnjosaj sns ap BDtun Byanp Bun Bpsa asji)uas b o^unna ua 'dnb Bp
-jdui bj 'BiABpoj 'BJd jb) 'uojdujnauod dAdnu oj^s anbunB 'sBjja sspo)
UBJdi^sisB anb dp BzuBJddsd B| uoa O|opuapBij 'o)imsB ja ubjbjbj) dnb
BJBd SBiuojoa aaaj) sbj b j^ BJBd pDOAUoa sjdssnijDBssBj^ anbjod opriu

\z

�pR)un|OA ns ap e^niosqs Byanp eun Bpsa 'pepisjaAip BAipadsaj ns ua
BpC|SIB BUn BpBD 'JS 9JJU3 SBpBjaaUOasap a}UaiU[E)O) UOJBpanb OJ8^
•eqenuijuoo exian^ bj sand 'sBpBi|B ajuaiu
•jBqpiu anb zaA B| b 'sa^uaipuadapm a seuBjaqos sraqqndaj aaajj 'Xaj
ama) sepa ap sunSuiu anb ojsand 'Jiaap sa 'sajuaipuadapui a soubj
-aqos sopejsa aaaj) '^Ba^ptuy ap sopiupi sopBjsg so| ap ojqand [ap sa^
•UB)uasaidaj,, ouioa '[bdo[ U9iaB)uasajdaj BAipadsaj ns opuBoypadsa X
sajqiuou sns uoa 'uniuoa ua uojbuijij SBpa sBpoj ap sajuBjuasajdaj so|
anb 'upia^jepap Bsa ap pn^iíA ua X epuapuadapu; ap uopBJB^aap esa
ap oiusiui aíURjsui p ua 'jas b uojBSBd sEpEip X sBpBuopaajjnsu; sbiu
-O|oa aaaj) sb¡ 'souBauauíB-oiduB so[ ap aiqijnasipui oqaaaap un Bja Bp
-uapuadapui B| anb ap uqpEjjsoiuap b| ^oudg uoiuwoj ajqa[aa ns
ua 'bidbij 'auiBj sBuioqx oaipjod JopBsuad osouuun| p 'apa ap opp
•qns un X ^jyEpjg ubj^ b[ ap Bpijsnf b| ap jBjadsa souiapod BpBu bX,,
anb ap uopaiAuoa ns 'ajuaiuBpEu8jsaj 'BqBJB|oap uojSuiqsB^ o¡dojd
p SBjjuauu 'anb p ua 'qodcujaiu B[ b pB)|Bd| ap saiuauBuiaj ap oiíaq
U9pBjpBA ap opouad pnbe ap sandsap 'Biauapuadapu; bj
ap buoz B| ap sBjap^jd sBsuaujut 'sou opuBznja X sBAps sb| ua asop
-ubuj3)u| 'sa[|BA opuaujoaaj 'zed ap soyB saj) 'ejja)B]8u| ap ojunij)
pp sandsap unR sofaj sbiu X 'sB|p ua 'Josuaiuu^R ouioa op;paui X
saXuBq8d[[V so| ap E||B sbui ap sBJjai; saua^jiA isbd sb| ua sasaauBjj
soj bj^uod BJjan^ B| 'Xai ns ap oíaiAjas p 'sbjjb soyB soaod '|Bpyo
uaAOÍ oiuoa oqaaq B^qBq anb biujSjia ap JopBjuB|d oau p 'uo)8uiqsB^
aSjOf ap euosjad b[ ua uojaip oj as anb 'unmoa jbji||ui a^a I un X
unuioa otpjdfa un JBpsaaau b 'sBpeqB X sd|Buoiaaajjnsu; SBiuo|oa aaajj
jas b uojBSRd jaXB ap sbpb[sib sbuio|ud aaaj) sb[ 'bpbuub Bqan| B| uoa
sauoisajite sb| b japuodsaj ap pspisaaau B| oíSjns sBsa^u; südojj sb| ap
U9?aaBaj B| b jB8n| uojaip anb 'Bpua[oiA ap sope sojauiud so[ sbjj X
'|B)uaui)uoj osaj^uo^ opunSas pp uoiunaj ej ajuBJiip o^os 'qodojp[^
B[ d)UB B)sa)ojd B| |Bjuaui)uo3 osaj8uo3 jauíud ajsa ua BpB[niujo^
ojuauiiBisiE ap JouajuB opB^sa ns ap eiu^a sa[ 'sau
•oian|osaj sns ap Baiun Byanp buii BpBa asj;)uas b ojuBna ua 'anb bp
-jaui B| 'BiABpo) 'Bja [Bj 'uojaijjnauoa aAanu o[os anbunB 'sBqa sBpoj
UBjai^isB anb ap BzuBJddsa B| uoa O|opuapRq 'outnsB p ubjbjbjj anb
BJBd sBiuo[oa aaajj sb| b p Bjsd oaoAUoa sjassnqaBssBpj anbjod opniu

\Z

�22
jurídica propia, no obstante tener un ejército común aliado, con su
jefe común y proponerse el esfuerzo común necesario para ganar la
guerra en común.
Entre tanto, las necesidades de avituallamiento, gastos de guerra y
toda su administración correspondiente creaban un mundo de difi
cultades.

LOS ARTÍCULOS DE LA CONFEDERACIÓN
Se sintió entonces por primera vez la necesidad de crear un organis
mo común que sirviera de punto de contacto y nexo de articulación
para la adopción de medidas que atendiesen con alguna coherencia,
eficacia y continuidad, esas necesidades. Se llegaron a aprobar así los
"Artículos de Confederación y perpetua unión", que estructuraron un
organismo común llamado "Congreso de los Estados Unidos". Recor
démoslo brevemente. No era un gobierno, ni el documento que lo
instauró y lo regía era una constituciómpor más que errróneamente se les haya llamado así más de una vez por historiadores que
hablan dsl "gobierno del Congreso" y de la "primera Constitución
americana", porque los estados seguían siendo soberanos y el Congre
so no era, en cambio, la representación de ninguna soberanía.
El Congreso estaba formado por no menos de dos y no más de siete
delegados de cada estado; cada estado tenía un voto, y para tomar una
decisión se requerían los votos conformes de por lo menos nueve es
tados en ei total de trece que lo integraban. Tenía funciones diplomá
ticas para concertar la paz, y contraer alianzas, las de emitir moneda y
pocas más, y, en general, lo que se ha llamado los "poderes implíci
tos de guerra", pero no podía dictar leyes ni votar impuestos. ^Todas
sus resoluciones, aún después de aprobadas, debían ser sometidas
para adquirir el vigor de leyes, a la ratificación de las legislaturas
particulares de cada estado, las cuales no siempre la prestaban,y, en
todo caso, demoraban cuanto querían en otorgarla, a veces años. Se
le llamó por ello "gobierno de súplicas", y se ha señalado también
que, "revestido de una autoridad puramente declarativa, el congreso
se hallaba sin acción directa sobre los Estados y los ciudadanos".
Pero, paso importante hacia una futura unión más estrecha, cada

�SBJ SRpO) B BIjUBJBfl ^ Op{RdSdJ 3SR)S3jd X UniUOO BU3JOS0J BS3
|Rno jap sopR^sa soj ^^mía uoiun ap osojapod oju^iunjjstn un JR||Ri[
^p ounin? [9 uo^ pepi|R3i ua ojad &lt;&lt;&lt;uoioejap3juo3 b¡ dp sojnoijjR so¡
jRsiA^j,, ap 'sopRjRjoap uaiquiRj sajRpiauíoo soj ap sBurapR 'ojaíqo
d)U9JRde ja uoo U9PU3AUO3 bjjo ap uoiunaj bj RjRd upioRzuojnR
osaj8uo3 pp RjRipqos sqodRuuv ap pjuROja^ uoiauaAuo^ 2\ anb
uoiRi9oq[ *asR8Rd sv\ as X SRpnap srj SRpoj ap oSjrd Rjapiq as 'sapna
-adsa sojsandun jod epB^uaiuijE '[Rj^uao Ruajosa) a^anj nun anb urjj
-an^) opjaas uejd un U9poe ua saauojua uojaisnd sajopaajaR so^
ppos jRjsapiu 3arj3 a^a ap opn^R srui opiípisa ¡a
anj 's^assnipBssB^ ua 'Xbijs ap uopn|OA3J w~[ soAisnqR sajope{naadsa
X [Rjoui uis sR^s^oi8R uRja sopRpnapua uRqBjsa sauatnb uoa sbjsiui
-Rjsajd soj ap soipnuí anb ua uaiquiRj ouis 'upiORn^s rj ap osoi;sn8uB
oj ua ojps ou 'asopuRpunj 'SRpnap srj SRpo^ ap uppRuopuoa rj Jipad R
URqR^ajj o'ajquiou asa Riua^ anb'Rpauoui Rijoip R upisnjR jod \jRjuauij
-uoa un ajRA ou o;saM oiujsasa uoo R^oap as anb ap opRjS ja bjsbij osajS
-uo3 ja jod Rpi^uia Rpauoui rj ap uoisajdap X upioRj^uí rj r Bionpuoo
anb o| 'oouRq ap sapjjiq s^ui ap uoisiiua rj ua oipauiaj ja aBjuaiujBJ
-auaS uRqBOsnq saooAB^od X sapjdj^iui sn BsojuBdsa Rja eipaui asRjo
rj ap uopBzuadnBdap R^ sBpnap opiBj^oo uRiqRij sopB^a soidojd
soj ouioo sopRjsiR sonpiAipui saiqRjauínuui ojubi 'RjjanS rj aiuBin^
•sRpBzipn8R a^uauíajjan^ sBÍiq
sns 'sajBpuBisunojp sauoiORURuia sns 'o&amp;Rquia uis UBia sajRno srj ap
'Rood^ rj ap pRpapos rj ap sajBnqqBq sRuianbsa soj ap sr| ubj3 ou '3a
as ouioo 'anb 'saJopaajoR soj ap rj X sajopnap soj ap rj 'opuaigjns opi
URiqRq sBompSBjuB sajRioos sasRjo srsojoSia sop 'o^uej ajjua

OOV1S3 130 NOIJV3H3 VI VIDVH OS33O&gt;ld 13
uppnjosip ns
R ouiix9jd RqB^sa anb X 'jas ap upzRj ns opRsao RjqRq anb RioajR^
•jaoapin^uRj r 9zuauioo 'Bjsa RpBuiuuaj oja^
•RjjajRj8uj uoo zRd rj oziq a RpuRjon uoo oqjsajduia un
oíbj^uoo 'RyRdsg uoo X riourjj uoo rzurijr rj oírjjuoo osoj8uo3 jg
sopRjsa
soj^o soj ap souRpRpnp soj r soidojd soXns ouioo Rioouooaj opRjsa

Z

�24
^/
deudas.
Los corifeos de esta idea eran llamados "unionistas", Washington
lo era, y de los más decididos. Hamilton que ni siquiera era natural de
los Estados Unidos, pues era un subdito británico originariamente, na
cido en las Antillas, abogado de banqueros acreedores, tenía prepara
do desde hacía años un proyecto de Constitución, y prestaría su genio
jurídico a la magna construcción. Al terminar la guerra, en su despedi
da al ejército, Washington había escrito a sus oficiales y soldados que
"El honor, la dignidad, la justicia del país se perderán para siempre si
no se aumentan los poderes de la Unión. El general deja pues a cada
oficial y a cada soldado, como su última orden, la de uncir sus esfuer
zos a los de sus dignos conciudadanos para alcanzar este grande e im
portante resultado del cual depende nuestra existencia misma como
nación".
De este modo se reunió la Convención de Filadelfia de 1787, que
se proponía en realidad hacer una Constitución de jerarquía superior
a los trece estados, y cuyos verdaderos fines se hicieron visibles, en la
forma que veremos sólo después de su entrada en vigor, durante la pre
sidencia de Washington y en las diferentes posiciones sustentadas
respectivamente por sus ministros, Hamilton y Jefferson, pero, como
también lo hemos de ver, el propio articulado de la Constitución que
fue su obra lo anunciaba ya para el intérprete perspicaz.
La Convención sesionó secretamente. Eligió presidente a Washing
ton que habló una sola vez, y brevemente, sólo para echar el peso de
su prestigio a favor de la aprobación de la Constitución contra algunos
delegados que se oponían a aprobarla sólo porque no se accedía a au
mentar la representación inicialmente prevista para la Cámara de Re
presentantes, y habían presentado una enmienda para modificarla
en ese sentido. Sus miembros se comprometieron a no tomar notas de
lo que se hablaba en los debates. Sólo Madison sacaba escuetísimos
apuntes que luego explayaba fuera de la Convención, y son hoy co
leccionados en los "Madison Papers", una fuente preciosa para la his
toria y la interpretación de la Constitución.
En pocos meses, y tras no pocos debates, la Constitución quedó
terminada.
Hubo que superar varias dificultades que por momentos parecieron

�•ajua8iA uoprni^suoj bj u^ BpiuajuBiu 'ajuaiu
-BjSajuí BUBpoj Bjsa 'ojaiuug ojnaijjy pp Z uppoas j sa anb 'uoiais
-odsip B^sa sand 'Bpipuajdiuoa Bjsa jBna jap ojjuap uopisodsip B| ap bj
-npai bj b asjaA apand ouioa 'tt(sopBSBj ou soipui soj ojdaaxa X 'opp
-jas un BJBd ouiuuaj b sBpB^Bj^uoa sbi SBpipuajdiuoa) 'sajqij SBuosaad,,
ap u^pBnui^uoa b ojuosa ((SBuosjad sbj^o sej sBpoj,, ouisuuajna ja of
-Bq ajqnaua soj ojad 'u^ianjijsuo^ bj Bpcq ua BinSij ou anb '^soABjasa,,
BjqBjBd bj Bdjduia ou 9j8bsuo3 bj anb BjnsnBja B^ sa^uBjiqBq saj^ ouioa
soABjasa oaup uojBjnduioa as :,,soiuinb saj^ soj ap uqpaBsuBJX,, Bp
-BuiBjj bj ua ooipBjd npj;dsa uoa BpspoSau 'Bauidiua Bjnuuoj sun jod
ouis 'soidpuud jod ou '9iAjosaj as uqijsana Bq -uoioBjqod bj ap ayBd
UBja UBqBjOA ou anbunB 'anb o^sand asjB^ndiuoa usiqap anb uBtua^sos
S0JS^ X ^uBiuai soj anb sopBjsa soj ap sopejndip ap ojauinu ja ajuaiuBj
•snfui jBiuauinB b usupuaA sBuosjad jas ou jod uBqB^OA ou anb o^sand
'anbjod 'bjs^ b u^iajodojd uasaniB^uasajdajsoj uBiSaja as is uoiaBjqod
bj ap o^uouí [a jsuiuuapp ap sopa^a soj b uasB^ndiuoa as sojsa anb
UBuanb ou soABjasa uBiuaj ou anb sopB^sa soq pBqnayip Bun omsiui
ojsa ajqos o;8jns oja^ jBuapiu pBpjBnSisap ns ua sopBjsa soj b bijb^
-uasajdaj Bjja anb opoui ap 'opBjsg BpBD ap upiaBjqod bj b u^pjodoíd
ua Bpi^aja Búas sajuB^uasajda^ ap BJBuiB^ Bq -Baipunf pBpjBnÉi ns jod
(^ ua opBjuasajdaj BUBjsa opBisa spBa anb opoui ap 'opB^sa jod saj
-opBuas sop jod ojsanduioa EijE^sa opBuas jg sa^uB^uasaada^ ap bjbui
-B3 bj X opBuas j3 rsopBjsa ua Xoq sBpBuuojsuBjj 'sbjuojoo sbj ajuaui
-jBUopipBJj uBiuaj sbj ouiod 'sop ap ouis 'BjBureq Bun ap ou 'Bupuod
-ujoo as osaj8uo^ ja jBna bj unSas 'opBjsa ajsa ap sopESajap soj jod Bp
•Bjuasajd u^pnjos bj jod 'Bas o ..jnaipauo^ jap opaanay,, opBuíBjj jap
oipaui jod ojjo ja 9jadns as 'ojnaBjsqo ajsa opBjadns sojja ajqos oj
-jBjqoa BJBd Bq^paXojd as anb uniuoa opB^sa ubj8 oAanu jap soj 'jpap
sa 'sajBjapaj sojsanduii soj 'sojsanduii ap asBjo Bjaajaj Bun 'BjAEpo^
'jB^Bd anb Bjaiqnq 'opBjsa Bpso ua uBqBÍted as anb sajBnpB^sa soj ap X
sajBdiaiuniu sojsandiui soj ap sBuiapB 'anb ap sapi bj uBi^sisaj soqonj\
•soaiqa soj anb joXbiu Bjjaua^ uBuanb sapuBjS soj X 'sojsa anb Bjnjnj
U9pnjijsuo3 bj ap osajguo^ ja ua uopBjuasajdaj jouaui jauaj ub;j
-anb ou X 'sapuBj^ soj ap usqBijuoasap sooiqa sopB^sa soq sajqnjosuj

�26
LA CONSTITUCIÓN FEDERAL
La Constitución fue aprobada al fin por el Congreso de Filadelfia.
Conforme a ella, el Congreso tenía amplios poderes legislativos, que
no son llamados así sino de un modo general en la Sección 1 del Artí
culo Primero. Pero en la larga Sección 8, que detalla esos poderes le
gislativos sin nombrarlos de ese modo, su primera cláusula, olvidando
repetir, para comenzar, que el Congreso tiene la facultad de dictar le
yes, lo que, si bien aparece en la última, la célebre "Clásula elástica",
supone más bien implícita en aquella otra disposición, entra directa
mente a revelar sin demoras los fines que habían conducido a la crea
ción del estado federal: hacer de éste una fuerte tesorería general para
pagar a los acreedores todas las deudas y, para ello, dotar al nuevo es
tado de la facultad de votarse sus propios impuestos para poder pagar
las.
Véase en efecto cuan claramente se descubren esos fines, leyendo
esa primera clásula de la Sección 8 del Artículo primero. Dice así:
"El Congreso tendrá poder:
"Para establecer y percibir tasas, derechos e impuestos directos o
indirectos; pagar las deudas y proveer a la defensa común y a la pros
peridad general de los Estados Unidos. Pero todos los derechos e im
puestos directos o indirectos serán uniformes en toda la extensión de
los Estados Unidos..." y, todavía, el Art. VI, en su cláusula inicial,
aclara, para precaverse de toda posible evasión de la obligación de pa
gar a que pretendiesen acogerse los deudores: "Todas las deudas con
traídas y todis las obligaciones tomadas, antes de la adopción de esta
Constitución, serán tan válidas contra los Estados Unidos, bajo el im
perio de esta Constitución, como lo eran bajo el de la Confederación".
La férrea gar^ntía, o mejor, la garantía áurea, estaba, pues creada por
la nueva constitución para seguridad de los acreedores. La constitu
ción, sin llamarla por ese nombre, creaba la ansiada poderosa tesore
ría general.
Creaba también, entre sus bien combinados resortes, que no hace
el caso detall ir, pero que merecen de verdad el nombre de sabios, una
institución nueva en el mundo: la Presidencia de la República, dotada,
también de facultades amplísimas, pues no había llegado a crear una

�ns gp sojuguiBpunj so| ug 'p X 'jj;^ 9P sipujo^ ouisjiu |9nbB gp 'bj
-S|Xbsu9 ouSbui 'joÍ9iu o 'gju^uíBspgjd 'Bjsm^ojojd [9 'jozm'^ stoóubj g
oiuoa 9|qBq99dsosui ubj 9}U9inSisuo9 jod X 'sopiufl sopBjsg so[ jod
X uojáinijSBy^ jod uopoA9p ns X JopBAJ9Suo9 njmdso ns jod oppou
-09 0UI09 9i}Sll|! UBJ JOpBIJOJSiq UU B 'U9!Sn|9UO9 BUISIIU B| B JB39|| BJBd
'OIJBJJUOO |9 JOd 'opnDV tiB9IJBJ9Ojn|d UOlOBUllUOp 9p 0JU9lUnjJSU)
ouio^ sopiufj sopBjsg soj 9p uppnjijsuoj) Bg,, gp 'sojqq sns gp oun
gp ojnjij oidojd p gpsgp 'u^iqtuBj oziq oj gjsg oiuo^ 'jBjqBq Bpgnd
9S 9nb BJBd 'BiXgjg^ soj^e^ ouiod BjsBpouo9| un b iu '^jo^ BAgnjq
U9 opBjipg ^uotjwifsuoj 3ifj Jo uoijDjdjduajui JiwouoD^ lougjuo ns
JB|9A9J BJBd BJSBq 'O^OS IS Jod 'OjnjIJ 0Xn9 BjqO BUn U9 SEIU9J S0JS9 9J
-bjj pjBgg y sgiJBq^ Biquin^o^ gp pBpisjgAiufj B| gp oubdij9ujb9Jjou
josgjojd p oiuod 'gnb JopBuojsiq un b gsjfjiiugj oubs999u sg Of^
•4iJOf9lU O| BJ9S SBIU
0|,, :XBf oiuod 'jgpuodsgj uoo opBjugjuoo Bpnp uis BuqBq gs 'U9|un
B[ gp oujgiqoS |B jbp gnb Biqsq sgjgpod gnb opBjunSgjd gsgiqnq
gj gs is X uppnjijsuo^ gp opB[[Ejgp usjd unSuiu gp u9JjBd p ju joj
-nB p BJ9 ou uojSuiqsBy^,, :opBSBd o|3is pp uoj3uiqsB/v\ gp JopBuojs;q
09|SBp p 'jjiy^ ap sipujo^ ojp jod bjoub \ upBp9|dojd B[ X pBjjgqij
bj 'BpiA bj oijgdiui ns o^^q u9aia gnb soj sopoj b jBjn3gsB BJBd gjuguBiu
-jgd gjuBjssq X guuy gjuBjsBq oujgiqoS ufl,, :Bjp BJBd Bjqg^uoo gnb
JB9pi p 'S99UOJU9 'U9iqUJBJ OJU9S9 BjqB^ U9pnjIJSUO3 B| BIJBqgp 9S
sBjjugiui Bjg \JiAf9 BJjgn3 B^ jBugpBougsgp uis Bjnbjsuoui bj jBjugjui
'U9;u;douu ug 'Bjpod gs sgouojug 9ju9uiB{os X 'sgguojug o^gnd pp
sgsBp sbj sBpoj ug Bjipunjjp gs oiJBsgggu sg oiqiuBo un gnb gp U9P9|A
-UOO B( 'ZB01J9UI BjABpOJ BJJU9n9U9 9| 9S 'BIUJ0J9J BJS9 9p S9ndS9p 'IS \
•••pnj9B Biugjsis p jbiujoj9J gnb Xe^ ••sojugmip sns ug ejsBq siBd gjsg
gp zBd B| j9aouiuo9 uis jBjdopB Bpgnd B| gs gnb ug Boodo Bun b biabp
•oj opB3g|| Bq gs ou 'oujgiqo3 gp biujoj Bjsg gp pBppgogu B| o pBpq
-ijnB| 9S9|juupB gs opuBno urB gnb iiu BJBd gjugpiAg sg ••09i[qnd nj
•uidsg [B opBjinsuoo usq ou BinbjBuoiu bj BpBq uBuipui gs gnb sgjq
-uioq so( gnb gp U9[U|do gp gjugiupjoj Xo,, :sBjqepd SBjsg Biquosg
uojSuiqsBy^ sgndsgp odujgij un 'o^jsquig uis oiJBjBuijsgp pp Bjsgnd
-S9J gjqou B| oiuoo gjqgj^o ubj oqogq Bq os gnb bjjbd Bun ug oppgj^o
B^qBq B[ gs gnb 'B|oo|n si^gg puojoo p opBp BiqBq uoj^uiqsn^ gnb ba
•ijb89u Bsouijgq bj jod 'Bood^ ns ug 001891 opis BjjqBq gnb oj 'B^nbjBUB

Ll

�28
elogio a la Constitución federal de Filadelfia coincide por modo im
presionante con la definición de Carlos Pereyra, pero con la sola dife
rencia de que, lo que para el mejicano es digno de censura, para el
francés lo es de alabanza. Oigamos, pues, a Guizot. Habla de la cons
titución recién creada y de los comienzos del gobierno de Washington,
y de uno de sus dos grandes ministros, Hamilton, federalista y Jefferson, demócrata, y dice:
"Dos fuerzas concurren al mantenimiento y al desarrollo de la vida
de un pueblo, su constitución civil y su organización política, las in
fluencias sociales y los poderes públicos. Esta faltaba aún más que la
primera al Estado americano naciente. En esta sociedad tan agitada y
tan poco unida, el antiguo gobierno había desaparecido, el nuevo no
estaba todavía formado. He hablado de la nulidad del Congreso, único
vínculo de los Estados, único poder central, poder sin derecho, sin
fuerza, que formaba tratado, nombraba embajadores, proclamaba que
el bien público exigía tales leyes, tales impuestos, tal ejército, pero
que no tenía por sí mismo ni leyes que dictar, ni jueces ni empleados
para aplicar sus leyes, ni impuestos para pagar a sus embajadores, sus
jueces, sus empleados. El estado político era aún más débil, más flo
tante que el estado social.
"La Constitución fue hecha contra este mal, para dar a la Unión
un gobierno. Ella hizo dos grandes cosas. El gobierno central fue real
y colocado en su rango. Ella lo libertó de los gobiernos de los Estados,
le confirió una acción directa sobre los ciudadanos, sin intervención
de los poderes locales, y le aseguró los medios necesarios para conver
tir sus voluntades en hechos, impuestos, jueces, empleados, soldados.
En su organización propia e interior, el gobierno central fue bien con
cebido y bien ponderado; los derechos y las relaciones de los diferen
tes poderes fueron regulados con un gran sentido y una fuerte inteli
gencia de las condiciones de orden y de vitalidad política, por lo me
nos para la forma republicana y la sociedad a la cual se adaptaba.
"Comparando la Constitución de los Estados Unidos a la anarquía
de la cual ella salió, uno no se cansa de admirar la sabiduría de sus au
tores y de la generación que los había elegido y que los sostuvo.
"Pero la Constitución, adoptada y promulgada, no era todavía más
que una palabra. Ella daba armas contra el mal. pero el mal subsis-

�'uosjajja f aaip 'sopiug sopBjsg soj ua ajqiuoq oaiun [3,, :sopyjBd soj
ap Btuiaua jod X Bjanj BqB^sa 'souBsjaApe sns dp uaiqiuBj ouis 'ooqq
-nd jap auiaurejos ou 'sofo so{ y sBuad sbj ap sBuSajB sbj aipBU b 9Jid
-fu| ou X 'opijjBd ap BijopiA Bun anj ou uppBAaja ns oSjBquia uig,,
jBjunuj BjjaaEq BjBd X Biapusq Bisa ofeq ojuBAaj a,,
[Bjjuao japod [ap
Bzjanj B[ ap X pepiun bj ap opBJBpap ouEpi^red 'sajBjndod X sa{Bao|
sauoisuapjd sb[ b ojsando 'BjsqBjapaj a^uauíB^B Bja uo^^uiqsB^,,
\topB^sg ap soujaiqoS soj ap bjbí
-ua isbo Biauapuadapui B[ X ojauínu pp oijadun p zaA B[ b ^uanb anb
'^ool opi^Bd [a odiuaij ouisiui jb Bja oai^BJDOiuap opi^iBd [g [Bj^ao
japod pp Bzjanj bj b oiuoa sspEAap sasBp sb^ ap BiouBjapuodajd B| b
ajqBJOABj 'ooi^jDO^suB odiuai) ouisiiu p eia B^sipjapaj opi^red [g
aiuauBuuad '[Bpuasa Bja eiauajajip B[ 'sepuapua^ sns X so;dpuud sns
aj^ua 'opuoj [a ug oipo ns ua u^qBSuad o UBiaap anb o[ anb souaui
UBuajip si^d ns ap so^ipamuí sojunsE so[ BJBd X ajuaiüBDip^ig,,
—U91UQ B[ b oj^o p 'Boqqnda^ B[ b oun p Jinjjsap jaj
-anb ap 'ojuaiuiBjsiB p oíjo p 'BinbjBUOui B[ b oun [a japua^ ap ajuaui
-Baojdiaaj uBqBsnaB a SBjsiuoiun-i^B souBSJdApB sns b BqBuiB[[ bjsij
-Bjapaj opi^iBd jg b}bjd9uoui 'oambjBuoui ap ojjo p opuBpjj 'oubo
-qqndaj ap o[n^ij [a BqBSojJB as oaipjaouiap opija^d [g BjauBiu bj^o
ap saoaA b opBayipa uBq as 'Bqanj ns ua 'souBouauíE sopyjBd sog,,
•japod ns ap X [Bjapdj Bpip B| ap sopBuysqo s^ui soubsj3a
-ApB soj uos ijq ap X z)iMqas ap sopupd sog pBpnia bj ap sasanSanq
sapuBj^ soj X ujyW ap UBnf Bj^uoa opjapn^js ja X nBssBjq ap ouuajj
-in() b Biuajsos sapuejoq ojqand jg 'B^uBjaqos ns opipuajap X sajBaoj
soujaiqoS soj ap BzaqBa bj b opBqajBm blj anb ja oaipjaojsuB opy
•jad ja sagBJjuaa oujaiqoS ja 'jBjapaj ozbj ja jBaypjoj opuanb eq anb
p oaijBJOouiap op^jBd ja sa 'sb^p sojjsanu ua BiABpoj ezjns ua 'I1AX
ojSis ja ua epuBjojq ug 'BjapBpjaA X [Biauasa uopjsodo 'snpuapuaj
sop sBjsa 'sapBpjjBna sop sBjsa ajjua Xeij ou 'oaipjaouiap X Bpi|Bjap
-ag apuajdjos sopi^Bd sosa ap ajquiou ja 'opadsB jauíud un ug,,
opi^uas ns ua sBjjBjapoui BJBd 'buisiui u^ianíysuog bj b 'p^papos
bj b uBqB^ndsip as anb X soqaaq so^sa ap sopi8ms sopyjBd soj ap Bpuas
-ajd ua 'BUBsaaau ubj oqaaq X opipaaajd uBiqBq bj anb soqaaq soj ap
Biauasajd ua uBqBj^oaua as BqBaia Bjja anb saaapod sapuejg sog vi)

�30
que haya poseído la confianza de todos... No hatjía ningún otro que
fuese considerado como algo más que un jefe de partido".
Más adelante prosigue Guizot: "jamás, por el contrario, gobierno
fue más decidido, más activo, más firme en sus ideas, más eficaz en sus
voluntades.
"Había sido firmado contra la anarquía, para reafirmar el lazo fede
ral, el poder central. Fue inviolablemente fiel a su misión".
Y luego: "Embarazos más graves pusieron pronto su constancia en
una más difícil prueba. Después del establecimiento constitucional,
las finanzas eran para la república una cuestión inmensa, la principal
quizás. El desorden era extremo: deudas de la Unión para con los ex
tranjeros, para con los nacionales; deudas de los estados particulares,
contraídas bajo su propio nombre, pero en razón de su concurso en la
causa común; bonos de requisiciones; negocios de suministros; intere
ses atrasados; otros títulos todavía, de diversa naturaleza, de diverso
origen, mal conocidos, no liquidados. Y en el término de este caos
ninguna renta asegurada y suficiente para hacer frente a las cargas que
él imponía.
"Mucha gente, y, hay que decirlo, el partido democrático en gene
ral, no querían que se aceptasen todas estas obligaciones, ni siquiera
que concentrándolas, se llevase a este caos la luz. A cada estado
sus deudas por desigual que hubiese sido la distribución de la carga.
Entre los acreedores, distinciones, clasificaciones fundadas sobre el
origen de sus créditos y el montante real de sus desembolsos. Todas
las medidas en fin que, bajo una apariencia de examen escrupuloso
y de justicia verdadera, no son en el fondo sino subterfugios para elu
dir y reducir las obligaciones del Estado.
"Como s^cretario del tesoro, Hamilton propuso el sistema contra
rio: -la concentración, a cargo de la Unión, y el pago integral de todas
las deudas efectivamente contraídas para la causa común, extranjeras
o americana^, y cualesquiera que fuesen los contratantes,el origen, los
tenedores; el establecimiento de impuestos sufucientes para hacer
frente a la deuda pública y a su amortización; —la fundación de un
banco nacic íal capaz de secundar al gobierno en sus operaciones fi
nancieras, y de sostener el crédito.
"Sólo este sistema era moral, sólo él era sincero, sólo conforme a

�-ajqos b eqi anb o^sa opoj asjBujAipB opipod Biqeq anbjod epnp
•&lt;(ouj3iqo8 ns ap BZjanj bj X opejsg jap upio^punj B| '
-od OAyafqo ns ap 'sbzubuij sb| ap upnBj^siuiiupB B| ua 'opoj ajqos op
-Bdnaoajd X 'BjspuBuy anb sbiu une opyjBd ap ajaf 'oppuaAuoa oiuoa
oand ubj 'BpBjqiunjsoaB Bi^iaua ns uoa Bijanj bj Biuajsos uo}|iuibh,,
'oXodB ns Bipu
-ua B| b BqB^sajd pspiqojd bj X 'ooijBJoouiap opi^ed |B Bq^ssd jbjoui
pBpudAas B[ 'BuijjiSaj Bpuanyui ap zaA |B) X 'Bjiqns Bun^oj ap oip
-aui un ua uBqEiujojsuBjj as JBSnj Bqsp sa^na sbj b sauopBjado sb[ X
BDijqnd Bpnap B[ opuBn^ "jouoq ap X pBpi[BJoui ap soidiauud soj joabj
ns ua Biua^ BjsqBjgpaj op^jBd |3 'Boqqnd Bpnap B| ap oSsd [ap BqBjBjj
as opuen3 BipiAua joXbiu b[ X Bui^sa jouaiu e\ BJídsui anb bj Bjp sa
sand 'osojgqad opsi^ unuapod [a BJBd'sa ojauíp jap bidbjdo^sijb B^
•BJ3[9a ns opoj ajqos BqB^pxa Biuajs;s jap opaja ouijqn [a ojaj,,
'U9isn[i ap X pBpunoso ap "soauBq soj X uppBzijjouiB bj 'sBDjjqnd s^p
•nap sbj 'oppaja |a ajqos uoquuB^ ap sBuoa^ sbj b uBqssnay sajduiís
sbui X sosojauo souaui sotpaui jod 'ouBsaaau osea ua 'Bupuajqo aj a
•opBjduioo ajuauiBJBo opBjsBiuap BpajBd saj ouBajjauiB opp^ja jg,,
•ou^sap ns ap X upia
-Bn^s ns ap sosidAip sajszB soj b 'jiudAJod ja ua oiuoo opBSBd ja ua 'sop
-BuopuBqB uasanj sop^jsa soj anb 'sajBjauaS sojdpuud sns ap
ua 'UBipad X 'BjapuBuy uoiun bj ap sBayqod sBpuanaasuoa sbj 's
-nBjde ap jBgnj ua 'UBqBZBqaaj 'jbooj Biauapuadapui bj ap
sojsandun soj bjjuod opuB^sajojd 'sajopaajaB soj ap
bj opuaijnasip 'soppajosoj ap |Bn3; o^jaiu |a opuB/nqaaj ojdpuud jap
pBpjjojnB bj JBnua^B jod uBqBzjojsa as ojad ^B^iaiqB U9¡aafqo jaa
-Bij ap UBqssaa ou uoqiuiBjq ap souBSJdApB soj 'oaijoui jaiuud |V,,
BID
-uanjjuí ap soipaui sosojapod 'sopa Jod X sopa ajqos 'ajopuBp X 'sb^sjj
-B^jdBasojBjaap jopapaajB opuajun jBj^aa oujajqoS jb
-afa ns b Bq^jnSasB anb sbijubjbS sbj jod X ^sBDijqnd sauopB^ijqo sbj b
pBpijapy ap o|diua[B ubjS ajsa Jod ouBauauíe oppaja p Bqspung,,
aiuauíBayijod sopiun uBqB^sa
oiuoD sopB^sa so| b ajuaiuBjapuBuy opuaiun upiufj bj BpBpjjosuo3,,
bj b X pEpiqojd B|

ie

�32
venir desde los días mismos de la aprobación de la Constitución en la
convención de Filadelfía, tan impopular seguía siendo la idea del po
der central, que los partidarios de éste, para lograr su ratificación tu
vieron que librar batallas memorables y hasta acudir a maniobras, en
algunas de las legislaturas de los estados. Y que, para convencer a la
renuente Nueva York, Hamilton, Madison y Jay tuvieron que escri
bir, en esta ciudad, la serie de artículos periodísticos que fueron reco
pilados después en ese gran libro que es todavía El Federalista, monu
mento de sabiduría que, con todo, será por siempre de imprescindible
consulta para tantos temas de derecho constitucional.
*• Ese fue, pues, el federalismo norteamericano; no la confederación
que erróneamente confunden muchos con él, sino la creación de un
poder central que antes no existía, para instalarlo por encima de los
antiguos poderes locales preexistentes, antes colonias y ahora estados,
por obra de las clases capitalistas. Era, evidentemente, un proceso de
concentración del poder. Pero ese poder central dejaba amplias esferas de poder descentrali
zado, retenidas en cada estado particular, que seguía teniendo su cons
titución, su gobierno, sus rentas y su gobierno propios, gracias a la
sabia distribución de las competencias que había sabido conjugarse
entre las que se atribuían al poder central y las que se reconocía
continuar perteneciendo a los estados particulares, todo lo cual cons
taba, por otra parte, en fórmulas escritas que supo utilizar el artiguismo en cuanto i mían de favorable a la disminución del poder central y
al robustemiemo de los poderes locales en el Río de la Plata, como
enseguida volveemos a recordarlo.
Y, sin, duda, fue a causa de ese doble juego de gobiernos, el federal
y los estaduale^, que adquiriendo su unión,y descubriendo la unidad
de la gran nac ón que constituían, los Estados Unidos alcanzaron su
grandeza.

LA DIVERSIDAD EN EL RIO DE I A PLATA
Para penetrar en el Río de la Plata a las causas de la pluralidad de
los regionalismos que, como lo hemos visto, se daban también en él,
por modo tan intensamente acusado, no es necesario acudir al recuen-

�jojobj un anb uoo 'ajua^iaiua pju wnnou aidijinuí \9
s^jueuba sb| ap sopi^ms epiA ap sojjuao sojubj sojjo ouis
UBJ9 OU 'SO0IJSIJ3J0BJB0 S?U1 SOpBJJBdB SBUI OJUBnD 'SOUISipUOlSaj S3|B1
•s^jqisoduu saoaA seipnuí Bja sauopBoiuniuoo sbj 'sapsjaASUBJj sai
-BIA BJB^ 'SBjnJ SE| 3p |BU!J BpuaSjaAUOO B| BJ3 S9J|V SOliang \ UpiD
-unsy B| BjsBq so.u so[ jod uo!."bS3abu ^p s^s^iu sop '^quar sbhSb Bqj
as opu^n^ S330A sBq^iuu X 'u^iun^ni b^sbij saiiy souana apsop 'bj
•3JJB3 U9 'JB89|| BJBd 9ÍBIA 9p S9S91U SI9S UBqBJlS999U 9S 9nb 9S9pJ9n99^
;s 9JJU9 sBpBp9uo9sap isb9 sbj|9 9p buoXbui bi gnbunB 'pBpipqBpos ap
sa^uajaqoo sbuoz 'sopoiu sopo^ ap 'oaad '(^^uaiJO BpuBg B| 'oidiuafa
jod 'BJ9 01 ou anb souiapiA|o ou X) sBiauapua^u] sb( UBin^jsuoo
-njoA9^j bi ap ozuaiuio^ |B anb oipo sb| b sBiauiAOid soujbiubu is 's
SBpO^ '9JU9U1[B191JO 'BIABpO^ 'OU O SBIDUIAOid :,IS 9J^U9 SOJOIU9J S999A
b X sopBÍ9|B 'sajuaoBXqns sa|Biaos X soauuouo^a souisi|Buo;8aj ap
9U9S BpB9i^isjaAip X bjsba,, 'bjoi]B osaDxa uoo opipnjB aq s^zinb anb [B
ojqij omsiiu asa ua opBiiiB|| somaq anb o{ sa ojunfuoo auuoua asg
•odureo |a ajqos pBpnio B| ap Bjuoiua3aq bj zaA b¡ b oaad '[bioos
X Boiuiouooa pBpiun Bun u^iquiB) opns ns ua jaosu opuaioBq '(a Bjs^q
ByBduiBO ns ap opquiB |a opo^ ua sBsaadsip SBiouBjsa sbj apsap ubi3
-jdAuoo SBjnJ SBXno jBjuauo Bpusg B( ap so^und sajuajajip so[ b U9?o
-OBi)xa X uoponpojjui ap biuijijbiu bia ap jiAjas BJBd '{B)uauo pp o|
-os ou X '|B)uappoo |bjo)i| |ap sbuoz sBidojd sb( BJBd [BAiJ oiuoo oapiA
•a?uo)\ 9;3jns anb Bjseq 'sajiy souang ap ov&gt;and pp s9abjj b oujs soj
-onpojd sns b BpqBs JB|(Bq ou b asjajaiuos UBiqap sopo^ ojad 'UBqB^siB
soi sBiuisiujjoua sBpue^sip sbj 'sooijBi3oa9 sajiiuij uBiuodiui sa[ so^áis
-ap so) BjsEq X sbj jais sb| 'soij soj '(pj^saouB biubso^b b[ BqsjdAasjad
ano U9 sbui sbjubj sbj jo X sBjauuu 'sapjxaj) sbijbui^ijo sauoiOBu sns
un^as sBpBoijisjdAip sauaSuoqB sBijjsnpui 'XsnSBJB^ p ua sapqjaX
'uBiunonx ua jboiizb ap ByBo 'sopoj isbo 'sojapBUFS somsipuoi^a^
•mbB JBpjooaj osbo pp sa
ou anb 'sbuiis^soi|Ba sbijbj3ououi ua opis UBq o) osnpui a opuBipnjsa
uauaiA as 'ajuaiuBsouiuin| osndxa soj anb 'ipjaqjy apsap 'anb sajojOBj
ap ofajdiuoo un ap usqBUBuiip X 'is ajjua sopBJBdas soapnu sajjijupA
ua ednui pp oqous oj b X o8jbi o| b sojos is jod uniqíqxa as ojsia soui
-atj anb 'ssiauajajip sns ap osanj^^ Biuanbsa p s^ui zaA Bun JBpjooaj uoo
sou sand 'soga ap oun BpBo ap saua^uo soj ap opEijBjap oj

íi

�34
la necesidad económica, que debemos sentir presente asimismo, con
intensidad y matices diversos, en cada uno de los demás factores que
seguiremos inventariando a continuación; otro factor también esencialísimo, el imperativo geográfico (que iba de la cordillera, la precordillera y sus contrafuertes y valles adyacentes, al altiplano, de allá a las
selvas chaquefías, paraguayas y correntinas y a los yerbales misione
ros, y bajaba por los llanos, por las sierras de Córdoba y por el Litoral
hasta los primeros confines de la pampa por un lado, y, por el otro,
hasta el final de las cuchillas de la Banda Oriental, sin llegar a la Patagonia, pues ésta era ajena todavía con la sola excepción que la anun
ciaba, de Carmen de Patagones, a la sociedad virreinal); y otro factor
fundamental, aunque tantas veces olvidado, la respectiva nación abo
rigen inicialmente dueña de la correspondiente zona del territorio con
quistado por España, de la más dócil a la más rebelde: colla, guaraní,
diaguita, comechingona, huarpe, chaqueña, pampa o charrúa: todo eso
justo, y unas cosas recobrando a su manera sobre las otras y entre sí,
habían ido reaccionando paralelamenete, con lentas pero íntimas pul
saciones y elaborando sus jugos propios, a la enérgica y prolongada
impregnación del futuro que imprimió finalmente la huella más fuer
te en el conjunto, a saber, el plasma hispánico común (éste, a su vez,
diferenciado según fuesen la procedencia de la expedición fundadora
o la de alguna de las supervinientes de importancia, transoceánica o
americana, es decir, castellana, andaluza, extremeña, gallega, vizcaína,
navarra, aragonesa, catalana, levantina o canaria, llegadas directamente
en su pureza o ya diversamente tocadas, a su vez, por las superviven
cias árabes o por las influencias de lo americano, si procedían de Chi
le, del Perú o del Alto Perú, del Paraguay, de Santa Fe y aún de Bue
nos Aires, como ocurrió con el plantel inicial de familias que siguió,
en Montevideo, a la entrada de las tropas de Zabala y a la de los indios
tapes empleados en levantar las fortificaciones, y precedió al arribo
de las familia^ canarias), plasma común, no obstante lo fuertemente
perceptible de tanta variedad de sabor lugareño: plasma hispánico
entre cuyos i^gredientes venían incluidos sociabilidad, idioma -por
encima de las variaciones que en él se daban pero también con ellas,
es decir, con ?oda su gama de particularismos en dialectos, acentos,
modismos, y pronunciaciones; -costumbres y psicología ambas con

�X sopayiA sns 'soiuaáui sns 'sBiaBqa sns ap 'sBuadpd X s^puBj
-sa sns ap sauoi8ai sbj un8as 'soga ap Bianj X !sBua8jpui o sajoyBdsa
'sojqand X sbjjia 'sapspnp SBunsisiadstp sns apíoapuajuo^^ ^p j^ X jbj
-idea B| ap ja 'ojBinajiiA jap soyand sapuBi8 sop soj ap jbau saaaA sBqa
-ntu X Bidojd Bpu ajuButuuaS bj X 'sajiy souang ua opBaipBj 'Biuajdns
pepuo^B ap oyuaa ja 'sopiuaAB jbui 'uBuiAuoa anb ua o^unfuo^
•Buaá^pui Bujsnput ap sauB
sbsoijba saaaA sBood ou anbunB 'sBOBdo sbui sbj uoa unB 'uoiaBjo|dxa
bj b Biaaj^o bjb[j B( ap oj^ p 'ojunfuoa ns ua 'anb 'ouubui oqo[ p X
eua[pq bi ouioo o 'BynaiA B| X oaBuenq [a 'BOBdjB b¡ 'BuiB^ v\ ouioo 'sa¡
-BunuB ua X JoqB{ ap sBuai^ X SBjnjsBd ua 'zibui ¡a opoj ajqos 'sBjuB{d
ua (sa{oqj^ ua 'sosopajd sappui ua sapjnpu SBzanbu sb[ uoa soui
-isjsjaAip sopoui jod 98nfuoa as anb a^odB -optjsaA p X BpuaiAiA b¡
'Bpauoui B^ '.sBpBjnpBjnuBui sBuapBajaui o ttsopap,, soj ísapBpaAou
SBUBuoian|OAaj 'BpBSa^ ns b 'uoianj anb sB^sa ap sapjuapuaasBjj sbui
sb^ ouioa ouaiq p X Bpam bj 'S3abu sbj uod 'jBjuauíaijsui ja '(oadoma
ayodB ja uoa u^iquiB) uBuinanx b o8^jj 'sadoina ou anbunB 'jsanzB
ap ByBa bj) piA bj X sajBjnij soj 'sBzijByoq sbj 'oSijj ja 'opBUBS ja- oad
•orna ooiuiouoaa ayodB ja [9 uoa uaiqure; opiBj^ Biqeq oaiuBdsiq bui
•SBjd ja anb souiapjoaaj 'oaiui^uoaa jopbj jap BajaaB 'BqijjB sbui soui
-Bjnuuoj anb 'BiauayaApB BJ^sanu ap jBpnBa jaaBij b BioqB opuaiAjOA
'X Í9U18TJO as sojja ap anb sopiBd X sbjsbd 'saÍBzi^aui ap iBjoiqaj
onui^uoa ja uoa -ruaj o^jy ja ua ojnu isBa— oíSau ja X —oapiAaj
-uoj^ ua X sajiy souang ua ojnu isBa— Bua8ipux ja 'sopBjojdxa soaiup
sojuauíaja sop soj ap X 'u9pB^ojdxa bj ap oyanp 'osanj^ ua 'ojja
jod 'X 'a^iBuiuiop ajuauiBaiui9Uoaa X Bai^jod 'oauBjq ojuauíaja jap
'BzipaAOui sopoui sopo^ ap 'upianqu^sip jBn8isap bj 'sBinpm^sa sajBj
ap oau^ojajaq oj ap jBqBa upiaB^dBa Bun jbj8oj BiBd 'asan8ai8y
'uppBijsiuiuipB
•p8aj u^zBUUB 'jBpjatuoa oaijBi^ '-soianj soj ap ouisiiBjnaiyBd ja os
-njaui 'iBjndod BiqBs— Baipunf u^iaipBi^ 'sauoian^i^sui 'Bjnjjna 'Baiuaaj
'U9i8qaj ípBpijBuosiad bj ap upiaBjjBxa X uppBaymSip 'Bzaia^a
*Bi8iaua ouioa Biqo bj^o ua jbzipjuis b iBjiaaB opiaia souiaq anb
X 'joyBdsa ojqand jap BiSojoaisd bj asiBuiBjj apand anb oj ua 'sozbj^
sapuBiS sns ua X ajuauíjEpuBjsns 'aaouoaai Buojsiq bj anb sajBjuaui
-Bpunjf sBaiu9^ sbj uoa 'opo^ ajqos 'Bun^n Bjsa oiad saaipui sns sopoj

�36
ches, sus minas, sus obrajes o sus yerbales, sus capillas, sus fortalezas,
sus fortines, sus guardias militares o sus "reales1'.
El acontecer y suceder político y militar de la Revolución se preci
pitó pues, sobre ese inmenso panorama polimorfo, pocas veces denso,
casi siempre ralo, o, mejor, ralísimo, y aún desierto, asiento de tan va
rios y sustanciales mundos rezumantes de sabrosísima vida propia y de
tal manera separados entre sí pero sometidos artificialmente a la uni
ficación en el papel y de papeleo, pero también al cabo, de mando y
jerarquía (que no de elección voluntaria por los pueblos, pues no se
les consultaba para ello), que resultaba de esa centralización implanta
da desde España en Buenos Aires para ser ejercida, a través de una
multitud de normas y trámites de esta última o que afluían a ella,
primero por Capitanes Generales y luego por Virreyes.

EL FEDERALISMO EN EL RIO DE LA PLATA
COMO PROCESO DE DESCENTRALIZACIÓN
Ybien. Artigas quería romper ese poder central preexistente radi
cado en Buenos Aires, y el monopolio que su puerto ejercía sobre las
provincias de la orilla derecha del Uruguay y el Plata^ y que sólo Mon
tevideo desafiaba, quebrando la superioridad o la hegemonía de una
provincia y un puerto sobre las otras. Nivelar igualitariamente los de
rechos al gobierno propio de cada región, hacerlas dueñas a todas de
su particular economía, libertarlas, en suma.
Ypara eso la misma Constitución federal de los Estados Unidos le
daba, partiendo, también para llegar a ella, y mientras durase la guerra,
del presupuesto de la resunción, por cada pueblo, de su soberanía
particular, para crear, por la suma de éstas, las provincias, que serían
a su vez, por ello mismo transitoriamente soberanas, una confedera
ción, también transitoria, pactada entre todas ellas, y, terminada la
guerra constituir un estado federal, que, sí por comparación a ese pe
ríodo de la confederación, centralizaba también el poder, era, eviden
temente, por comparación con el preexistente estado de sojuzgamiento por Buenos Aires, un proceso de liberación.

�•OUISI|
p jod sBipn| sns ua 'oiuaiui uapjo |3 ejRd jopejjaqii seiuap^
X 'epuapuadapin e| jod seipn| sns jod 'oujojxa uapjo p ua
-jaqjl un uaiquiej 'bjbi^ i?| ap oi^ p ejed anj 'oiqiueo ua 's
oujojui uapjo p RJRd anj o| ou ojad ^eiauap
-uadapu; b| ap aojaq ouioa 'jpapsa oujajxa uapjo p ua jopB^iaqi] un
'ajjojsj pp Bauaiiiy e| ap sesa|^u; sctuo|oa sb| Bjnd 'anj uo^SuiqsB^^
oidojd oiuaiqo^ ns japod ap ejajsa eidcud
ns opuaiua) euin^as za^ ejaiuud Jud anb ap opnj^ ua B|jBAjasuoa 'jp
-ap sa 'a^uBjsaj a^ed jauapj ^ejapaj uopnpisuo^ bj ap uopB^uE|dui|
B[ uoa B|p ap ajjBd eun epipjad ^X pioj eiiiRjaqos ns jumbpe e /3a
Bjaiuud jod JBjjua Bjod BqBjafns B| sanie anb |Bjjuaa iapod pp cjiqjo
bj ap a^aiuppjBd uaiquie) nfins epuiAojd npea bjbi^ b| ap oi^| p ua
aiuauíBsaaAUi 'anb sejuiaiui kei)sixa ou sanie anb |Bjjuaa japod un ap
Bjiqjo B| b ajuaui|Biajnd asjapuios e ?3a ejaiuud Jod Bipuñía oprjsa
epeo 'sopnifi sopcjsq so| ua oiiisj|Bjapaj p aniBjpaui 'anb aiaap sq

soa soa aa oisandooav3uiN^)is
Lt

�S31VXN3WrDO(I S3Í^3S SI3S 30
S3AVH1 V 0IHV30I HS A SVOU^V

�-Oíd BUn ' .i^OpBU X SBJJ9I^ SBf 9p pBpiSJ9Aip BJ 919jy,UIJ0d X JB8n|
gjgiqnq ojtreng ug,, 'Bjjg gp igoBij gp cnugjin 09sg;uBSt8 ns 119 ouBipuj
uguxii^^i jgp uopBziuB^^io b| uojgjpjsgjd 'souEjijodojjgiu sojjsiuiui X
soígsuog so| X sgXgj soj jod BpinSgs BDijijod giugjstsjgd Bun jod 'gnb
SBjsijitmsB sordiDinid soj unítes 'jBnjuidsg oj X jbioos oj 'ooiiupuogg
oj 'oAi^Bj^iufiupB oj 'ODi^^od O[ ug 'jb^9[ uopBjnpnj^sg Bpiug^os
gjduigis X BpBjgqipp Bun iod 'BpBiuiojuog opis jgqBq g^B^sqo ou
'0181 9P SBjunf sbj uojbjbjsui gs gnb ug O^U9UIOUI jg ug
j bj ug JBonpBD gp BqEqeDB isb gnb
oui!}i8g[ [B usqBjugsgjdgj gnb sg|Bjgug^) sguB^idB^ o sgXgjj
-t^\ soAipgdsgj soj gp uppn^jsns ug SB^nf SBjdojd sns uojEgp 'biuij
-f^ B^sg gp uopniosip bj gp g^uB^sui jg ug jBj^ugg B^unf bj jod zjpB^
ug op;n^^sui BinugSg^ gp ofgsuo^ jb 'BDiu^gjodBu uoisbaui bj oíeq
Bpipjgd BiogjBd Bjnsuiugg B| Bpo^ gnbjod X ouiij^Sgji jod 'oppouog
•sgp jgqsq gp uozbj ug 'gnb BjoyBdsg Bougmy bj gp sguoiSgj ssjjgnbB
SBpoj iod 'gjiq3 gp o8bijub B^SBq BjoSog gp gg bjub o BugSBjje^
gpsgp X 'sgjiy sougng B^Bq sb^bjb3 gpsgp '0181 u9 ^pBpiui uppnj
-OAgg buisiui bj jod 'jpgp sg 'oXb^^ gp uopnjoAg^ bj jod opEsojoid
sgouojug B^sBq ouBgpi jgp oj^gp gsjBigugjgjip b Bzgidiug 'guiguijB;
-uguingop sougui oj jod 'gnb ug o;ugujoui jg gpsgp 'sgnd 'buio; crj
•Bougiuy
gp sgjopBjjgqij sgpuBiS soj guug 'ogi^ijod ojugjiuBsugd jgp ouBjd
jg ug 'pBpijBuosjgd ns unpygs gnb sBDijsijgpBjBO sgpuBi8 sbj ojuojd
ugiq jgs gp uBuqBq gnb oj gp 'gsjBpgjdB Bjpod ouioo 'soooAinbgui
soiounuB 'soidojd sgAgijgj soaguiud sns bX jbj^soui b B/ugiiuog jg gnb
gpsgp oiquiBD ug 'buio^ oj ;s ojgd '(BpBigugjgjipui BjABpo^ 9sej ns ug
oXb^ gp uopnjOAg^ bj gp gjquioq sBSiyy jb X Bjuojog bj gp gjquioq
SB8ijjy jb JBjgprsuoo gp gpupsgjd) gsjgA|OAugsgp opugjA gjgsii gpgnd
gnb ug sopougd soj gp pBpijBjoj bj gp s9abjj b ou 'sBÍíiyy gp oiJBgpj
jb buio^ 'opBjuguioD jB^uguinDop oijo;jgdgj un ug ugjsisuog gnb soj
-n^idí^ soj BJBd B9s o 'opiqgguog gnj jBng jg BJBd opfqo jgp jnigugsg o|
gXnjijsuog gnb 9UBd bj ug 'jjggp sg 'jBjuguiBpunj oj ug 'ojqjj

OAVW 3Q N0IDm0A3&gt;l VI 30 S31V3ai SOT A SV^U^V

�42
longación de España, y no obstante serlo efectivamente, en virtud dt
ello, en muchísimos aspectos, y creer ella misma (por lo menos sus
clases dirigentes, y más de la medida) que lo era de verdad, constituía
en la realidad, dentro de la vastedad de los reinos hispánicos, peninsu
lares y ultramarinos, vinculados a la corona de Castilla, cuya extensión
ella sola abarcaba casi totalmente, un mundo diferente, separado de
todos los demás por los mayores océanos del globo, y escenario en
incesante creación de múltiples centros de vida propia y hasta a veces
activísima y ubérrima, que promovía de continuo para todo el conti
nente como para cada una de sus regiones, un infinito de problemas
propios; y por eso tenía que ser independiente.
Eso lo sabemos ahora, y lo supo bien pronto toda América. Pero en
1810 todavía no lo quería ni lo sabía con cabal claridad. Confiaba en
las soluciones del gobierno propio, que bien pronto se le mostró insu
ficiente, como antes había confiado en las casi siempre inútiles medi
das del reformismo peninsular.
Y, por ello mismo, América era, todavía, un inmenso conjunto de
patrias ya casi totalmente maduras, pero que se ignoraban a sí mismas,
porque, si bien constituían unidades geográficas, económicas y socia
les más o menos definidas, faltaban los sacudimientos que las hicieran
despertar.
El haberlas sabido descubrir, reconocer y amar desde que mostra
ron sus primeros anuncios, y ofrendar en seguida, para que se levan
taran a la faz de la tierra, su vida, sus intereses, su tiempo de todas
las horas y de todos los días, fue, para cuantos pusieron en ello su
alma, dirigentes o masas anónimas, un holocausto total y sublime,
que no tuvo otra recompensa que la conciencia, quién sabe si sentida
cabalmente, todavía, por cada uno, de su propia belleza, que era a la
vez la de sentirse libres ellos mismos y la de una promesa alucinante
de futuro dichoso, vagamente prefigurado, para las generaciones que
habrían de venir. Pero fue especialmente para algunos, para los pocos
—dijérase que sus predestinados— en quienes el alma colectiva concen
tró lo mejor de sí y de quienes recibió a la vez la inspiración, el senti
do y las fórmulas de ideales nuevos que ella sola no podía alcanzar, y,
todavía, la energía con qué conducirla a la acción y con ella a la lucha
y aún al martirio o a las grandezas de la gesta heroica, el motivo de

�ua na 'jas b ^ jR8a|| \ aipBu oiuoa Biaouoa 'auiB.ua X Biumaq
-i| upiA ns ap onuaa Bta^q o¡ anb ^4oqanB8,, jap so| sosnpui 'sajBiaos
X soniui9uoaa 'soaijBj^^oaSI sopjaas soXna ouo)uja) :uopn[OAa&gt;f ej
apso^miaua sof ap japod ua -oapua^uo^- oyand un ap 'sojnjj sns
ap u^paejjxa bj BjRd 'sopo) souB)nqu) 's^pBuoad sns uoa 'sojaiauB^a
ap saj^ua^uaa sounSjR 'saujRa ap uoziqes R| ejRd souaiu ounsiqantu X
'ajquiRJoa B| ap sRU^snpui se| ejRd a)uaui|Rpadsa 'op^sa |iuojba X
opai 'OAi^iuiud ap 'sRDiuaa^ ap pRpmuojiun uoa *uRqBjo|dxa anb 'jru
-b{ X oziJBn^aX 'ounaBA opeuB^ ap sRzaqBa ap sauo^iui jod
ua 'BpB^qod oaad 'SBpBAiqna a^uauíRuiisisBosa sbjs^ 'joqB| ap
ap X so^SBd ap ouiujaqn 'oqansaj a^u¡f ;a ejRd 'sauopBjsa sb| sBpo^
ua 'aiqRDipBid apiauqpBj osBd ap sopo) 'soXoíjb X sou ap Biuisinbu
paj Bun jod opBSaj X 'ope[npuo apjauidAens 'oaua^ouioq 'BzaiBjn)BU
bj jod opBiSapAud ouo^jja) un ap :n uRqBiuns anb 'sopB|qod soapnu
sBuiap so| ap sajopBJom soj sopinpuf ojad oapiAa;uo^ ua biaia anb saj
-b||iuí ap Buaaop bSjb[ bj Bpe^uoasap'sa)UR)iqBq 0000^ ^oun X sopBjp
-cnasoj)duio(i^000003 3)uaiuBpBuiixojdB ap -XBn8njf| jap (B)uaiJO
epuBg bj- oiJO)ijja) un ap |6jnj oipam '(u^ianiOAa^ B[ OAn) anb sbsbiu
SBjauiud sb|) sBseui sns 'afBuesiBd ns o)sajd a| anb |BJm oipaui |a apsap
'opiuijapui a otjduiR a^oztjoq ap 'oidoad oujaiqo^ ap X pB^iaqi| ap sd{
•eapi ouioa 'ajuaiua^anj sop;;uas ojad 'R)s^ ap saiBiaiui sajuap; so| 'oX
-B(^ ap u9ian|OAa^ B| ap ajquioq ouioa apjB) seui a^iBduio ^ 'BUBduiBa
B( ua uapjo |ap ajqesuodsaj jopBpa X B)sisaj8ojd 'Xaj |dp o[|bsba |Baj
'opsuB^ ap soauBDR ua soduiBa so| jod jRpus ns ap SBn^aj) sb| ua 'pn)
-uaAnf B| ua 'Bjja jod opBuiiui X pBpnia e) ua Buna Buanq ap ofiq 'oubdu
-auiB [oyBdsa un ap sa|Bapi so| 'c;uo|oa bj ap ajquioq oiuoa 'ozuaiuioa
je 'auaix ou is 'asBa/\ -sauoia^ujeaua sapuBjSsBiu X sBsouuaq sbui zaA
X sBAisaans ap sbSi^jv |3 opox^ |B joua)sod sR^ipy P ^JdS 9SH
osaj3ojd ap sapBpipqísod sns ap piipuyin bj b X '
-snf ap X pB)jaqi| ap safRap; so| e pc)|B3| B| X pn)i)Bj^ B| 'uoiaBjuupR
bj uoa ua[BAinba as 'sB3i)jy b uo;aB|aj uoa o|qand oj)sanu ap oseo |d
ua 'anb 'pB)(Ba| b| X pn)i)Bj8 b| 'uopEJiuipB b| .jB^uqe uRpand anb so)
-uaiuii)uas so( ap sajqou sbui so| ap uaáuo ja 'Bsopaad X Baiun Biauajaq
ns uos anb sojqand so| BJBd \ jopB)jaqi| pp bijoi^ b| X BzuBjadsa bj
:ajquioq |ap BpiA B[ ua |Bn8i uauaij ou anb buo|3 Bun X R/uBjadsa Biin

�44
con el éxodo, el hombre de los orientales, no sólo por haber sido el
llamado por ellos mismos a conducirlos hacia su voluntario exilio,
sino, principalmente, por haber extraído del hecho de la emigración,
la fuente de un derecho nuevo y de un nuevo ideario: el "gobierno in
mediato" y, como base del mismo, el pacto o "constitución social"
originaria, o sea la soberanía oriental en estado naciente; y al regreso
del éxodo, seguido nuevamente por su pueblo y entrando ya en el apo
geo, el hombre de la independencia, la república, la democracia y el
federalismo en el Río de la Plata, es decir, de la libertad en todas sus
formas y "en toda su extensión imaginable", y culminará, todavía,
haciéndose el intérprete de las masas campesinas y de los derechos de
los indios, e instaurando el reparto de tierras para éstos, para los ne
gros libres y para los "criollos pobres", en agrandar su revolución pa
triótica y política hasta consubstanciarla con una revolución social,
como bien lo columbrara ya Mitr^, no muchos decenios más tarde,
según lo revelan estos párrafos de la carta que escribió a Barros Arana
el 20 de octubre de 1875: "En el plan de mis trabajos históricos, el
período de la guerra civil comprendido entre 1816 y 1826, que antes
pensé hacer entrar en el cuadro de la Historia de Belgrano, formará el
argumento de otro libro que tengo en borrador. Su título es Artigas.
Es la historia de la revolución interna y de la descomposición social
a la vez que del régimen colonial simbolizada por el caudillaje y expli
cada por la anarquía y la guerra civil, desde 1810 en que las masas se
despiertan al soplo revolucionario".2
Ese será, pues, el futuro Artigas.
No hemos llegado todavía a él, pero ha sido bien que lo hayamos
visto así para señalar cuál ha de ser la parábola histórica que su revo
lución estará destinada a cumplir, etapa por etapa, y a partir del perío
do, cuyo ideario nos hemos propuesto recorrer en este capítulo, en
que actúa con los ideales iniciales de la Revolución de Mayo.
Tal proceso de superaciones sucesivas en el ideario en incesante en
riquecimiento de Artigas, no puede producir extrañeza.
Su dinámica es la dinámica de las grandes revoluciones, con su
enorme fuerza de creación.
El pretexto inicial de éstas se olvida pronto, porque aparecen de
inmediato los motivos nuevos y más graves, y, a la luz de ellos, sus

�.-f

naoqeg ap eioijsní ap sajBapi a SBjdojn ap Bjozaiu bj ap uop
:,;^tBj8bsuc^ jap buijoj BunSjB b SBzinb 'BUBjjopiuuaqj u9jooBaj bj jod
X 'ais^ opiBO X 'ajjaidsaqo^j uoo 44opBjsa oyBno,, jb jap
BuqBq 'BpiouaA opis jaqBq ou ap 'anb '44pBpipunjojd ua
, bj b B^sBq X 'oipioiáaj jb 'Boqqndaj bj b 'SBdBja sbj opuBm
-anb '98ajj ajuauqBuy X 'BjnbJBuoui bj ap u^ioBzijBuoionpjsuoo bj X
ajquioq jap soqoajap soj jod X soiSajiAud soj ap upioijoq^ bj jod Bqonj
Bun anj 'BpinSas ua '.BqBijuoosap ou BiABpoj anb jap Xaj un b pBjjBaj
ns ua opo^ ojopuaipunjuoo 'Bjuodojd soipauíaj ^nb X sapBpisaoau sns
X sajBui sns uBja sajEno BJBsajdxa 'opuaiAOuioíd uBqBjsa oj sasaiajuj
soXno asBjo bj Jas jod o^uaiuiiAOui jap jojoui ja Bja anb 'BisanSjnq bj
'44opBjsa jaoja^,, ja ajuauíjBioadsa X 'buisiui U910BU bj anb BJBd sa|
-BjauaQ sopB^sg soj ap U9junaj bj ap ja jod oSanj 'sBoiuipuooa SBqBJ)
sbj X sauoionqujuoo sbj 'sosnqB soj ap ouqB ja BjBd SBuuojaj ap op
-ipad un jod ouis 9zuauioo ou BsaouBJj u^ionjOAa^ bj u^iquiB) ,isy
'opiqBS uBjaiqnq oj sajUB anb uis a^uauíBjjouiB Binpjsuoo ojunfuoo ns
anb Boiun U910BU apuBj3 bj ap ojuaiuiuqnosap jb X 'uBiuodiuoo bj anb
sBoijqndaí SBpioBu u^ioaj aoajj sbj uoo opBjsa ojos un ap upioBajo
bj b u9ioBjapajuoo bj ap X U9ioBjapajuoo Bun ap u9JOBajo bj b o8anj
'Boijqndaj bj X Biouapuadapui bj b 'a^uauíBAisaons 'a^s^ ap X 'SBoas b
44uoi^bxbj ou,, jBoipBj jb 9SBd as uuojjBjuasajdaj jnoqjiM uoijbxbj ou,,
jap ojuojd ojad 'sajBooj sBajquiBSB SBidojd sns ua ouis ojuauíEjjBj
asa ua soXns soj uBiuaj ou anb 'souojoo soj ap sajuBjuasajdaj soj jod
opis UBiqsq oj ou 'ooiuBjuq ojuauíBjjB^ ja jod sopBjOA opis jaqsq jod
'anb sojsandui; ap o8Bd ou ja jod Bqonj Bun ouioo ^zuauíoo ajjou jap
Bou^uiy bj ap SBsaj8ui sbiuojoo sbj ap upionjOAa^ bj 'opaja ua 'isy
*ojjBqojduioo BjBd ojja ap sounsip
-loouoo sojduiafa sop ouis souiajBjjo ou X 'BpiyEd ap ojund ns ap sbui
zaA BpBo 'ajuamSisuoo jod 'asopuBfajB 'opuoj b sbui z^a Bp^o uajaiq
as X UBuooua as 'so^iuiaua sopusq soj ua sopBujBoua 'Bqonj bj ap soj
-od soq sBpBjadsasap ap Bzjanj b sadjoj X SBjuajoiA s^iu ua sbui ap 'aj
•uauíjBjauaS 'X sBiaAas sbui ua spui ap sbuijoj opuBjdopB uba 'upiooBaj
bj ap sosaoojd soj 'jioap sa 'SBjja bjjuoo 'adjo^Bj^uoo jod 'ajuaiuBAipB
UBjqoaj anb X 'ireooqo sajBno sbj bj^uoo X JipqB uBiuodojd as anb sbio
•uajsisaj sbj anb Bpipaui b uaoajo SBzianj sns X ubpubjSb as sajBapi sns
asopuBjdAaj uba X sajuaiosuoo uao^q as SEqnoo SBsnBO

�46
Pero volvamos ahora, para comenzar, al Artigas del período en que
actúa, y sin la menor discrepancia, como lo dijimos en un principio,
al servicio de la Junta de Buenos Aires, que es el de sus invocaciones a
femando Vil.
Sigámoslo brevemente en sus expresiones de ideario correspon
dientes a este período.
Las que comienzan con el Éxodo y sus preliminares, es decir, las
que vendrán a componer, dentro de un proceso de evolución y enri
quecimiento progresivo al cual hemos aludido ya, y que va de 1811
a 1820, el verdadero ideario de Artigas, serán objeto, con su repertorio
documental correspondiente, de los capítulos siguientes.
Recorramos una a una las frases, ya que no los documentos ínte
gros, en que exterioriza los ideales de su período juntista.
En su proclama de Mercedes, que hizo circular el 11 de Abril de
18113 -sus primeras palabras de jefe revolucionario dirigidas al pue
blo oriental para convidarlo a la insurrección, a su regreso de Buenos
Aires, a cuya Junta fuera a ofrecer sus servicios y a pedirle "auxilios
de municiones y dinero"4 para "estos ciudadanos"-,5 exhibe una, y
otra, y otra vez, su solidaridad absoluta con aquella Junta, en cuyo
nombre se empeña en patentizar que habla, pero no da a entender en
modo alguno cuáles son los fines que se propone esa Junta, salvo en la
parte en que los muestra dirigidos a "sacar a sus hermanos de la opre
sión en que gimen baxo la tiranía de su despótico gobierno": opresión
y tiranía que nos resultan, sin embargo, claramente identificables, por
una parte, con el origen de la investidura de Elío (el Consejo de Re
gencia, ilegítimo y repudiado por la Junta), y por otra, con los actos
del mismo Virrey (había declarado la guerra a la Junta de Buenos Ai
res, impuesto una contribución general a las propiedades de los veci
nos de la Banda Oriental6 y difundido amenazas de muerte y confis
cación de bienes, y de que "a mi sola orden entrarán quatro mil por
tugueses").7
Con todo, el precioso documento está iluminado por los primeros
resplandores americanistas y orientales que se hayan escrito para nues
tro pueblo y difundido sobre nuestro suelo ("Compatriotas de la Ban
da Oriental del Río de la Plata... patriotas... nuestro suelo... los ameri
canos del sud, están dispuestoa á defender su patria"), palabras que en

�•d ns japuajap p sopandstp uppa 'pns jap soucaijauiB so| anb 'ji)jaApB
uis 'oíoua ojipanA opBjiaxa jaq^q ap soubjij sosa uajqiuai) 'uajquiaj)
X ÍBjjia BJjsanu cas jijoui 9 jaouaA :ojpanu sa ojunu; [a anb 'sbjouj
-cduioa csajdma cj y :""sajB)Jouiu} sajajnBj jcjcdajd e uauaiA so anb
'sajax so| ap sauapjp sajouadns sc| p o^uaiuuaapaqo o8aia X 'jBUjaj
-cjj uoiun cun 'ajax opciuc ojjsanu ap ja ua X 'Bjopajojd BjpanA cj
-unf Biuaxg e[ ap ajqiuou p opuaiiuoaaj so "'oujaiqog oai;9dsap ns ap
b;uchi B| oxeq 'uauíi^ anb ua uoisajdo B[ ap soucuuaq sns f jbobs b
X !sopaXojd sosopiqmB sns jBdisip ^ uba soj^osoa uoa sopEu^diuooB
-anb 'sB^ouíBd sajuaqBA ap uoiSai B;sa (soson;sa3cui sosed uoa) jcqa
•jbui jaA \s anb 'sosopocj sns sopo^ ap bj ^ X 'b^sia ns b osojojop sbui
BpB|^ "ozjbui ap 0^ ^p cuicpoid ns ua 'o^g on^j p B|qBq so anb uoa
sauoisajdxa sBSOjnqBj sbj opuaijuiiusap 'b^sia b^ b spuaj oj ojsa :p^p
•padsojd Bj^saiiA ua buioj anb saja^; |ap BaoAinba Bpnu cqanjd sun
9p so Bjunf Biuaxa B| anb uoa sojjoaos sojauíud so[ uos sopujanSc
SB^oüpd |iui sajj X 'sauoptumu "sojauiQ = -p^papos d|qcpdsaj bj)
•sanA ap soqaajap so| ap souBpcjjaj X 'opns oa^sanu ap saaosajdo so|
oasjp soiuaá sosa b spuiuuajxa -pBppXojaq bj uoa opuenui^uoa anb
X ^opczadiua siaqBq anb ciqo apu^j^ B| JBuopaajjad Bjcd soucsaaau
sofjixnB so{ sopo^ aSuip so "B)sg 'B^uaSaj sou a)uaiuBu^;p ubi anb
sajXy souang ap Bjunf Biuaxg bj ap sauopuap sBpBAaja sbj ua JB^nj
áaunjd ja ednao oiusijoupd opBuisBisn^ua oaXoaaq oj^aru ^bpj^ bj
ap oi^ jap jB^uauo cpu^g bj ap sBioupduioa sopB/jojsa X sajcaq^
:sa)uain3;s soj uo -jipnjc ap soiuBqBOB anb b ^pB^aqij bj b jouib ap B)
-pijduii U9jsajojd BaiSpua bj X sajBjuauo X sB^iucauaiuB sauoisajdxa
sbj uauai^uoa kB)si)unf u^piuijap B^cisnjua ns uaanp^j; anb osBd jb
'anb safcscd souba sc^i^y ap BuiBjaojd B)sa ua asjBOB^sap uapang
^ •••ouaAijnBa oso^uajp -souejij ••oujaiqoS oaj^odsap
•••b^ubjij '"u^isdJdo "ojans ojjsanu ap sajosaado,, :sojqand soj ap Bai)
•9Jjpd u9iaBjaaxa bj b sopcjByas uos so^iuiaua soj 'Bjja ua 'anb uoa
sop^da so| opuB;aip ^)sa anb bj sa anb oaad Bjqiuou ou Buicjaojd bj
anb pB^aqji Bun b 'pB^iaqij bj b jouib |a jod X 'oqaaq apa b uojam^is
•qns anb SBip soj ap BpaS bj Bpoj oq^a b BpBAajj anj ouSis oXna ofsq X
ojauasy ap opj8 jap sa^uc sasaui sop souaui oj jod apsap cqsupj i|jb
anb ,,siBd jap sofiq,, soj ap joycdsa i)ub n^j)dsa osua^ui ja jod joa
•jaj uoa scpiqjaaj jas u^iqap 'aiuaiucsiaajd 'sapaaiaj^j ap a^uaiquiB p

¿^^

�48
tria; y á morir antes con honor, que vivir con ignominia en afrentoso
cautiverio". 9
Si en este documento no explicó Artigas cuáles eran los fines que
perseguía la Junta, lo hizo en cambio -podemos afirmarlo- en nume
rosas cartas privadas que dirigió a los principales vecinos de la campa
ña y de Montevideo. En esta misma proclama de Mercedes alude a
ellas, cuando, en uno de los párrafos que deliberadamente no había
mos transcripto, dice: "He convocado á todos los compatriotas carac
terizados de la campaña; y todos, todos se ofrecen con sus personas y
bienes, á contribuir á la defensa de nuestra justa causa".10 Y también
en otra nota a la Junta, del 10 de Mayo de 1811, expresa que "Desde
mi arribo a Paysandú, dirigí varias cartas á los sugetos más caracteriza
dos, tanto de la Campaña, como de la Ciudad de Montevideo; y entre
estos fue uno D.n Ant. Pereyra, de los q.e se ofrecieron con sus bie
nes, y todas sus facultades, á emplearse en obsequio de nra. sagrada
causa. Del mismo modo el conductor D.n Man.® Villagran, me há he
cho iguales ofertas..."11
La posteridad no ha podido, desgraciadamente, recoger hasta ahora
ni una sola de esas cartas, que nos mostrarían para qué fines, con qué
palabras, y encendiéndoles qué clase de sentimientos, convocaba Ar
tigas, por primera vez, al pueblo oriental para que se lanzara a la insu
rrección armada, aunque no debemos desesperar de que un día apa
rezca alguna, entre restos de papeles enmohecidos, en algún olvidado
arcón de nuesttas viejas familias, a las cuales, como porfiadamente lo
venimos haciendo todos los años, desde el aula, a nuestros alumnos,
invitamos ahora, aquí, a extremar su búsqueda. Pero podemos conocer
de todos modos, clarísimamente, cuál era el sentido que ellas tenían,
gracias a los tan inequívocos términos con que se lo comunica a la
Junta, en su nota del 21 de Abril de 1811. Dicen así:
"Mi prim." ^ilig.® en esta, fue dirigir varias confidenciales, á los Su
getos mas caracterizados de la campaña, instruyéndoles del verdadero
y sano objeto de esa Excma. Junta y del interez q.® toman sus sabias
disposiciones, e.i mantener ilesos estos preciosos Dominios denro. in
fortunado Rey, y restablecer a los Pueblos la Tranquilidad usurpada, p.r
los ambiciosos mandones q.® los oprimen, dessimpresionándolos

�oad koj anb 'aiuauiBspajd 'opuaiA ouiB)sa opireno aauBDp ns jBja8Bxa
souiaqap ou '|8iouB)sun:&gt;jp Baiuipuoaa esne^ B)sa e ojuen^ ud ojag
SlIt8l ap 3Jqui3jAON ap
^1 X oXb^v ap \Z ap 'opB)p somaq a)uauiBAipadsaj anb 'sb)ou sns ua
jbzbjb b X sb8ujv oidojd (B JipnjB ojsia soiuaq anb b sapiauBisunajp
soamiouoaa sdJopBj so| ap Bpuanuui bj ;u 'oidojd oujaiqoS pp opquB
ops^ieijB X onSijuB \9 iu oun^|B opoiu ua JBiu^sasap souiaqap o|q
jB^uauo BpuBg B|
ap 8BSBU) sbj ua 'ojnjnj p BJBd 'ouisipuBUjaj p JBp;josuoo BqBjnooad
. j'sajoua^ui sBpuuojd sbj b u^p^pj uoa 'sBuiBpojd sns ua üP^sb^
X odiuBDQ oidojd p X 'oduiBDQ b sBpjaas sauopanj^su; sb| ua B^unf B|
oqaai| uBiqeq o\ 'o^sia soiuaq o( unSas 'joua;uB oy^ p ouioo 'SB^i^y
'1181 ap o)ua;uie¿[B [a jdAouioid p anb 'sand 'JBjn^asB souiapo^
t jB^njosqB Bpuapuadapu; B| Biuodoad as X
Xa^ pp soqoajap so| spouoasap B^unf bj 'oapuajuo^ ap souublu
so| X oi|^ uBqBpdojd o| a)uauiBjn^as ouioo 'anb o^ap Bjanj anb ap
'Bpnp uis 'sojjBuoisajdunsap 'jpap sa '((so[pnbe ap sauoiisaSns saa
•B|8j sb( ap,, so^sa b jBuoisíuditnsap uBiuodojd as soupaA so[ b oi8ij
-ip anbsBUBo sbj anb biujijb as X \,sauopuBui,, X sajopBdjnsns b omoa
so^iuiaua soj b sBiuap^ apnp a$ t4Xa&gt;i opBunpojuí 'ojuap soiuiuioq
sojsa sosap jauajusui,, sa tlB^unf Buiaxg Bsa ap opfqo oubs X ojapBp
-J3A p,, anb jBpJonaj ua uByadiua as 'ajayaj as ouisuu p anb b (4sa{Bia
-uapyuoa,, sbj 'pBpun^as Bpoj uoo 'X 'ojuauínaop opun^as p 'sopoui
sopo) ap 4X íBpnp ms apAinba B[ 'a|q|sua)so ub) opoui jod opuapBq
BiuaA B| \is B|p 'anb 'B)unf B| b upisaqpB jBJ)souiap ua Bpua)s;sui
B! 'IIA opueujaj b Bsaadxa uopBaoAUi aaBq as ou opuB)uauioa souib)
-sa anb so^auínaop sop so| ap ojaiuud p ua is 'as ja a apand oiuoj
X 'pn)iAB|asa ns ap s'uapB3 sb[ jaduioj u^jqBS a*b 'sBai)ou)Bj
sauoiSa^ SB)sa ap sozaanjsa so^ ua jssuBasap g/\ apand X 'Bzjanj ns
ap apBd joXbui B|opB3B)sap usq 'sodiuiaua so^ "uofOBjadsasap B[ ap
opiMBd a)sui p 3*b 'osjnoaj sbui Bpanb sa| ou soubjj) soj 5 a'b 'opoiu
9Q •(Bjaua8 sa a^BUBspd pp ouisBtsn)ua oai)ou)Bd jg,, :b88j8b \
•&lt;tB|p ap oinbasqo ua 'sauaiq X s^uosjad sns opuapajjo'.BsnBD #bju
japuajap b so^sandsip uB)sa sopo) 9b snqpa^uB suu sBpiqpaj uaiqiuB)
opis ueq \ sojpnbB ap souo¡)so8ns saaBpi sb| ap (sBpjua)uoa suu ua)

�50
píos vecinos, es decir, los estancieros y demás propietarios castigados
con las nuevas imposiciones decretadas por Elío, ofrecían dar por la
causa de la Junta "sus personas y bienes", que valían, sin duda, mucho
más que las imposiciones mismas: y llegada que fue la ocasión, lo hi
cieron de verdad.
V podemos señalar, por ello, que, por lo menos en una medida muy
grande, fue efectivamente gracias a esa demostración de lealtad fernandista que Artigas, en nombre de la Junta, hizo a los vecinos, que "to
dos, todos se ofrecen con sus personas y bienes, á contribuir á la de
fensa de nuestra causa", y que "el patriótico entusiasmo del paisanage
es general": es decir, que se produjo el levantamiento de la Banda
Oriental en 1811.
Pero también debemos estar ciertos de que no han tenido una fuer
za decisiva menos grande para electrizar de ese modo el espíritu del
pueblo oriental, los reiterados llamados a sentimientos patrióticos de
una naciente patria americana y de amor a "nuestro suelo" que hace
Artigas en los papeles a que nos estamos refiriendo, y de que estaría
llena, necesariamente, su conversación, el mejor instrumento de per
suasión, seguramente, de que haya podido echar mano, en aquellos
momentos, y dado el influjo incontrastable que emanaba de su propia
presencia personal, para ganar los corazones.
Nada de eüo lo apartaba, sin duda, de la leal ortodoxia juntista en
que estaba ac uando, pero no puede dejarse de sentir que su afección
a este aspecto especial de las cosas dentro de esa ortodoxia, era lo do
minante en é!
Para demo^trarlo con un nuevo ejemplo, consideramos indispensa
ble transcribir íntegramente, porque reputamos que es, entre todas las
piezas proced^ntes de Artigas anteriores a su ideario del Éxodo, aque
lla en que m¿s claramente se expresa un patriotismo americano, con
indudable ace-ito de oriental, y sin alusión alguna a Fernando VII, el
oficio que deíde su campamento del Santa Lucía, dirigió a Don Anto
nio Pereyra * en contestación á una vil propuesta que le hizo verbalmente D. M^nuel Villagran por comisión de D. Francisco Xavier
Elío", el 10 cíe Mayo de 1811, es decir, pocos días después de haber
escrito las expresiones que acabamos de analizar, y una semana antes
de Las Piedras; Dice así:

�oiuopiy X sb8jb/^ JBseqEq 'sBSiyy pnus^) soppouoa sajal
sayiajajip so[ dp sauapJ9 b 'opusiu ns ofeq usqsjado sajqiuoq aaajj
0}uaia [iiu dp [B^O^ un opuBuiJOj anb sBpiy^d sBSJdAip sbj ap sojuauu
-iaoui X ojdumu ajqos sBsoiaajd uos anb SBiayou jBp jb 'anb \,Jns
pp epuBABj b,, Bion^ bjub p ua bX 'saui ouisiui pp ¿ ja BpBqaaj 'sb8
•iyy ap bjou Bun B^un^ B] b a^s^ opi^uisBj^ BiqBq 'oXe^ ap [ | p sap
-aoja^v ua nBapuo^ asopupipq anb jbjoub ajuauqBuy souiaqap \
L •"uopiBjj b^jb ap uaui
•ua oaj p ua jumain ap saaBdsa uBjas 'bu^bj bj ap X Xa&gt;j [ap soqaajap
so¡ japuajap ^ sopipiaap souBauaujB so| ab asopuaipBnsaad,, '(ttJau
-ajqo Bjaiainb uo*aajasip cui 9 a*b 'oaiduig ja oiuiaid ua bubp aui as,,
anb ua X uopjad [a ua busisuod anb) Byajo ns oqaaq B^qsq a[ oqg anb
bjs^ b pnbB BqBsaidxa 'Bjunf ej b bubo B^sa ap upisiuiaj b[ sB^iyy o\¿
-BduiooB anb uoa opyo p ua anb jbu8isuoo souiaqap 'oSjBquia u¡s
9l-ttojoaapiui
X Bijpd B[ aSixa anb jouoq [a opo; uoa 'soqaajap soj^anu jaua^os
9 oqajreui 'ByBdurea Bjsa Bpoj ap ouBpupaA osojauínu p sbui uoa 'Bau
•i\ ap SB^ou^d pui ap BzaqBa bj 9 9X anb sBjjuaiui :Bjunf 'Buiaxg
B[[anbB jod opBSznf jas 9 'a^uaipuodsajjoo pBpunSas B[ uoa sajXy
•souang 9 ouisiui XoqBqajBui'UBj8B[[iy\ pnuB^ q opBUoisiuioa ns,,
Bnuisui aui a^ua^B ns ap oipaui jod anb
•sajuBSBABjjxa sBsauíojd sb[ jBiaajdap 9 o^sandsip ajdmais auuBjjBq
p aiuauípnSí ouioa 'uaunja opuajjoq ubj ua Jiunaui aunaasq iu 'Bia
-u^^uoa iui JB[qop 9 ajuaiayns Bjas s9uibí 'uopBjapisuoa joXbui bj ap
oiuiajd [a anb ap 'ojnSas '.opiqaauoa Bq anb Bapi [ia b[ *puA aiaajdsap
'sand isy sojjosou BJBd opBuysap opB^sa eq ajduiais anb [g ¿sb8i}bj
siui ap oiuiajd [a opis Bq ^nb X? :pBpun8as ns ap ayBd joXbiu bj uaq
-ap auj 'ByBdurea B[ ap sopBpuaaBq so[ sopo^ ap sauaiq so¡ anb í^^ 'S
ap oioiAjas p ua opBayuaBs ^q aui o;uBnb uaiq Xnuí aq^s *puiy\,,
•sopBdinsn uBiua^ sou sauopuBiu soubj
•\\ so[ anb 'soqaajap soj japA jaaBq 9 soqansaj soiuBjsa Xoq 'ojuaiiuy
-BqB |B sopianpaj soujia sou pns [ap souBauaiuB soj Bip un8p re X :o8is
anb BsnBa Bjsnf B[ ua 'Bupd iui ap uaiq p oqdsB ops uoiDB^sajuoa nu
ap otuoa 'oXns japBJBa [ap Bu8iput ub^ sa 'ubj^bijt^ [anuB^ q b Jijaj
-uoa ap zajuBjiAB bj -puA opiua^ Bq anb uoisiuioa B[ uoa ojídsaj anb soj
•uaiuiyuas sosojuoq so[ 9 X 'Buosjad iui 9 aaBq aj as anb oqnsui [g,,

�52
llama a los enemigos "insurgentes"; y "Patricios", no a los soldados
de este nombre, como lo hace en otras oportunidades, sino a los que
en Colonia están "deseosos de escapar, o separarse de los enemigos de
la causa común"18;que el 10de Mayo, también desde el campamento
del Santa Lucia, y en nota a la Junta noticiándole "intrigas y vajezas"
de Ehb, Artigas llama dos veces "enemigos" a los partidarios de la cau
sa representada por el gobierno de Montevideo, y habla de "nuestra
Patria", aparentemente como de la suya propia, pero de una patria
a la cual tiene, a la vez, por representada por la Junta de Buenos Ai
res;19 y que asimismo en nota del 12 de Mayo, dirigida a Rondeau,
ahora desde el Canelón, llama dos veces "insurgentes" y una vez "ene
migos" a los del bando opuesto20, designaciones, éstas de "insurgen
tes" y "enemigos", que anticipan las que comentaremos entre las va
rias que, aludiendo a lo mismo, empleará en sus documentos inmedia
tamente posteriores a Las piedras.
Lo que podemos llamar el ideario de Las Piedras, agrupando sus
piezas escritas correspondientes en un conjunto a parte, no porque re
velen novedad respecto a lo que pensaba Artigas en estos días anterio
res, en los que hemos venido siguiéndole paso a paso, sino por la tras
cendencia de la batalla a la cual se refieren como a su causa inmedia
ta, y porque revelan a la vez que, aún vencedor, en nada altera los
ideales que lo habían conducido al campo en que libró su gran acción
de guerra ni las palabras en que los hemos estado viendo traducirlos,
es el conjunto de expresiones que pueden recogerse en la serie docu
mental constituida por varias piezas emanadas de él en los días inme
diatamente subsiguientes a su resonante y decisiva victoria, cuyas con
secuencias hicieron escribir a un español europeo, desde Montevideo
y sólo doce días después del hecho, "que se perdió p.a siempre la
América del Sur",2' a saber: los partes que escribió de la batalla y que
enviara a Rondeau y a la Junta de Buenos Aires, respectivamente, y
los oficios relativos a cesación de hostilidades, que dirige a Elío y al
Cabildo de Montevideo.
En el parte que dirige a Rondeau el 19 de Mayo de 1811, al día si
guiente de la batalla, no existe definición alguna con respecto a Fer
nando Vil, y, en cuanto a los elementos que componen su bando, por
una parte, y, por otra, a los representados por las tropas salidas de

�X t^ojBiAEj^xa os soood sounSjB X seseo sns e uojbjijoj os X ucuESnj
anb,, '|B^uof50 BpuBg B| uo sopioBu sosojoiunu so[p oj^uo Biq^q onb
'jpop so '4,ByBduiB.-&gt; B| op soupoA uejo soqoniu soSuuouo so¡ op,, rooip
onb jo uo 'ojJBd oiusiuj ajso op ojBJJBd un uo sbSijjv oidojd |O EUBp
B| sou B^sandsaj bj 'opunSas o\ b o^uBno uo 'onb X íji^ opubujoj b
UBqBOOAUi [BnSí jod onb apsop 'pn8i jod sb;si|boj biabpo^ ubjo sopueq
soqiue onb b Biqop os opa 'ojoiuud o| b opiBno uo 'onb souib;jb^soiuoo
'jsb o|io bjo ^nb jod asB^unSajd sou os ;s \ sojopBuo^siq so[ 'Xoq
BlABpOJ 'SOIJBU1B|| UO opBp UBq 'U9J0n|OA0^ B^ B SOJOUO^UB SOl|OOl]
b unB X SBjpo^ sb^ op oiuouioiu [B osopuouyaj 'oiuoo 'ltso|oyBdso
so¡,, iu &lt;4sb^si[Boj soj,, so8;iuoua so[ sopBiuB[j uos 'sond 'zoa Bun ^^
*,,Bu^Bd BpBiue iui op pB^oqi| bj,, Bun X '4,oiusyoujBd jo,, Bun '(sojbio
-yo sol B ^sopuouyoj) 4tB!.yBd B[ op sopjoiuauoq,, Bun 'tisopBp|os soj^
-sonu,, Bun '^sbuijb SBjjsonu,, Bun 'ltsoj^sonu so|,, Bun '(44buboijouib
o^uo8bj b on^uysip onb pBpisojouaS bi,, op mbB BjqBii X) ^bubououjb
o)uo8bi,, eun ',,soj^osou,, Bun 'ltBiJiBj b^ op sopBpjos,, Bun '^bu^e^ bi
Op SBUUB,, ZOA Blin 'OJ^O |B X !,tS0UOpUBlU SOu8ipUI,, BUtl \4SBpidlllOiJ
-oo sopBpuopiB,, Bun '44oujaiqo8 ooiueji^,, Bun '44oapiAaiuoi^ ap oujaiq
-08,, Bun '44soubjií so^ ap soABpsa,, Bun '44bjubii^ bj,, z^a Bun '44soijbjj
-uoo,, sooaAsaj^ *44so8iiuaua,, saaaA oouinb '44sa;ua8jnsui,, saoaA oj^no
BuiB|j 01 oun b anb jb^oub soiuapod 'sopusq soi ap oun BpBa b Bu8isap
onb uoo souiiujo^ soj b o^u^no ua 'X 'opuBUjaj b sauoisnfB uaoajBdB
oooduiBj 'ojBipaiiiui oXei^ ap Q jo Bjunf B| b aSuip anb ajJBd p ug
"sopoj ap BpiA bj
opiíBjqn uopaaosip ^ uBjaipuij as a^xajuoo Biiosjad ua oiusiiu oX,, sb8
•\%j\ u^iquiB) aoip nsapuo^ b a^Bd ajsa ua anb 'ounpuBiunq o^uaui
-op jauíud ns uoo sbSi^v 3P ouBopí p jbjSoiui b auau 'Boyijod uopiu
-yap b oiayaj os ou anbunB onbiod 'jbuSisuoo ap asjBfap apand ofq
•&lt;4BUPJ BJU ap SBUUB SB|,, BJ^O X 44SE}0UJEduiO3,,
bjjo *44Bjoupd a^ua8,, z^a Bun Buuuouap soi '(44BdoJ^,, sB|opuBiuBu 'a^
-uouubpiiui 019S apnp sb| onb uo soooa sb^ op opuaipuiosajd) soipnbB
b X ;(44o8iuiouo onbjBd p,, o 44o8iuiou3 p,, '44B8uuaua Bzjanj,, \4b8iuj
•ouo BjpJBn8Bpj,, '44B8iuiaua Bdoj^,, '44B8uuaua Buunqoo,, '44sb8iuiouo
sBZJonj,, oiuoo sa|Bj sa^uaiBAinba soiuhiuoj opuBajdiua aoBq anb sbj b
uotoBuSisap bso uo osopu^Xnpui) 44so8jiuaua,, saoaA sajqiupA '44soubj
•y,, zoa Bun 'S01S^ b 'biub(| soj 'joouoa op BqBOB onb sbj b

�54
entraron en la plaza", lo que evidencia que estos últimos npjepugnaron continuar bajo las banderas de Montevideo, aún después de su de
rrota.
Pero las alusiones al americanismo y aún al orientalismo que latían
en su propio bando son, también en este mismo parte, como vimos
que lo fueron en los documentos de Mercedes y campamento del San
ta Lucía, hechas con entusiasmo por Artigas. Son notables, en este
sentido, dos fragmentos de su nota a la Junta: aquel en que, procuran
do explicar la razón de "la gloria de nuestras armas en esta brillante
empresa", anota que "la superioridad en el todo de la fuerza de los
enemigos, sus posiciones ventajosas, su fuerte artillería, y particular
mente el estado de nuestra caballería, por la mayor parte armados de
palos con cuchillos enastados, hace ver indudablemente, que las verda
deras ventajas que llevaban nuestros soldados sobre los esclavos de los
tiranos estarán siempre sellados en sus corazones inflamados del fue
go que produce el amor á la patria",23 y aquel en que, arrebatándose
aún más, hasta el extremo de revelar un verdadero asombro, expresa:
"siendo admirable, Excmo. Sr., la fuerza con que el patriotismo más
decidido ha electrizado á los habitantes todos de esta campaña, que
después de sacrificar sus haciendas gustosamente en beneficio del
exercito, brindan todos con sus personas, en términos que podría
decirse, que son tantos los soldados con que puede contar la patria
quantos son los americanos que la habitan en esta parte de ella", con
lo cual revela circunscribir lo más intimo de su orgullo de patriota a
la exaltación ^el sentimiento oriental dentro de la patria americana o
quizás rioplatense, para proseguir en seguida: "No me es fácil dar to
do el valor qts en sí tiene á la general y absoluta fermentación que ha
penetrado á esos patriotas".24
Entre las d^s fechas extremas, que hemos mencionado, en que es
cribió esos pates: 19 y 30 dfi Mayo (sin contar su respuesta a Muesas sobre canjo de prisioneros, que no contiene definición de ideario),
dirige cuatro ^otas, dos a Elío y dos al Cabildo de Montevideo, en las
que, siendo sobrio en la exhibición de su patriotismo americano, que
no oculta, cor todo, pero cuya exaltación habría aumentado innecesa
riamente la d-visión con las autoridades de Montevideo, a las cuales,
por el contrario, quería persuadir a la unión después de su triunfo, es,

�-Ul EJOUedSS uylOBU B| 9p ,^uu;.&lt;; pU9q SK| EJÜAOH •S3^u^|iq&lt;.l{ SllS Op OJ
p ajaos X "saooA sepi^iyB sns SA ^Sio,, msb gXnpuo.i
|q9nd9^3,, 3p [9 U?[qiUBJ X SB[[3 3p OJOA |3 S3 |EJ 9nb X
3p 3^Bd jod sgpBpqysoq se[ jbs99 Ejsq oseo 9S3 U9 ojos 9nb
OpU9prp '^ •&lt;cBJU9UIIJ9dX3 BpOJ Bjp SOJUBnb 'S9[BUI SO^UBJ OpBSnB^
^q 9nb 'Bdomg B| 9p oubjij ¡9p uoisgjdo b¡ ^p ¡jy\ opuBUjgg q ^^
ouBjgqos ojsnSnB oj^sgnu 9p soiuiuiop soj sos9[i jbaj9suoo Bjsd 'Bired
-sg 9p SBiDUiAoíd S2\ sBpoi opE^dopE uEq 9nb SEpip^ui sb| ;sb opu9fn8xs
X 'opBDijqnd o;u9uje[89j [b 9uijojuoo '9^uEju9S9jd9J un 9p oip^iu jod
so^oa sns B^a f 9A9^ 9nb X 'oiqgnd 3S9 jod SBiouuojd sb;s3 gp bu
-OSIAOJ^ BJUnf #BUI9Xg B| 3p pBpUO^nB B[ Bpl3OUOD9J B9S 9nb '9AJ3nS3J
oins sajuB^qBq sos9 ^ sBiDBiSsgp sbj 9p Bdoo B[ jBjndB BJBq ^-^ X 'op
•BjUB{9pB B¡|Bq as 3nb U9 Bjqo B[ 9A9jq U9 BJinpuoo oji3J9X9 ^jsg,,
:so9dom9 s^iouBds^ X soubou9iub s9iouBds9 'soidojd souj9iqo9 soa
-ipads9J sns jod 9^u9ui9jqi[ sopiS^j X 'souBuu^q oiuo^ 'íiaiauoo usjq
-^p X UBjpod 'BqB}U9S9Jd9j 9js^ 9nb buii^iS9i pEpuo^nB b^ 3p unuioo
O{oquns opi^nDsip ou J9 ofBq '3nb 9p X 'opuBuj^g b pBjiB3[ ns 9p S3U
-0I3BUUIJB SBJEp SOp SB^S9 OUISIUIISB SOUIB[IBq 'opB{ 0J^0 JOd 'OJ9J
\tBJOiu3p JOU9UI bj 'joygs '^^ujpB ou so[q3nd soj 3p BsnBO
cg,, :oiiB9pi ns 9pJB^ s^ui BJBpunqB 9nb 9p 'bdijbjoouí9P u^piuy^p 9p
SepU9}U9S S9UUIJ SnS 9p '0dlU9lJ [9 U9 'SBZinb 'BJ9UIIjd B{ JBUIBJl SOUl
-Bijpod 9nb B^ BduiB^s^ opuBno X '^Bu^Bd ns jgpu^pp BiBd bX sgjq^
'BUBduiBD BSU9^X9 B^9 9p SOpO^ S9JUB^iqBl| SOJ 9p SO[ OpBZB|U9 UBq 9nb
opoui ouisiui pp 'souBuugq sns gp soj Jiqpgj b sgndsgp ubXba X ouisy
-odsgp pp SBugpBO sb{ ug^uBjq^nb sozBjq sns 3nb o^ub^ BjsBq ubzubd
-S9p ou 'ugpu^ygp 9nb soq99igp sopBjSBs so^ b ^qgp 3s 9nb oiusBisn^ug
J9p sopBunuB 'Bdojj X sgppyo siuj,, 9nb !4tUBsid 9nb opns pp s9}ub^
-iqeq so( b pB^gqq jBp b uBqojBiu,, Bjunf B[ ^p s^uopBj^do sb[ 9nb
90ip OpUBnD 'JBJU9UO X OUB0U9UIB O^U9IlUyU9S OS B SBpBpA S9UOfSn|B
'opBj un jod 'souiB[pq 'oioysruuB gjqos Bjgpiq 9¡ gjsg 9nb u^pisod
-oíd b^ b opuB^sgjuoo 'oXb^^ gp 0^ 19 oqg b g^iiip gnb b;ou B[ ug
•sopipnp so}U9uin9op ojpnD soj sBq^gj sns 9p ugpjo p jod opu9iu
-O99J 'opgdsB oj^o X oun U9 U9piuygp gp so^uguioui sns soiuB3y\
•sgjiy sougng gp B^unf bj b opBuipjoqns jnqpiu gp uopip
-uoo ns X B^yunf o^ugiuiyugs ns uod B^yyugpi 'gjugiuEAgnu 'gnb v.\ b
'BjsipuBUjgj 9j gp uoisgjojd ns ug oqoqdxg gjuguiBpun;oj 'oiquiBo ug

SS

�56
teresada en nuestra unión".26
El oficio que dirige al mismo Elío al día siguiente, 21 de Mayo, re
vela idéntico dualismo: por una parte insiste en la nota de la unión
entre españoles americanos y europeos, al reconvenirlo a que conside
re "los padecimientos que causa la discordia entre hermanos, que por
naturaleza y derecho deben estar unidos", y el clamor por que "nues
tras bayonetas no vuelvan á teñirse con la sangre de nuestros herma
nos; y que esos vecinos cuya felicidad anhelo, disfruten de la bella
unión que debe ligarnos"; pero por otra parte invoca la causa ameri
cana y oriental, al hablar de "un pueblo oprimido, un pueblo que de
sea quebrantar las cadenas que arrastra", y de "nuestras legiones li
bertadoras", y al aludir, sin nombrarla, a la legitimidad de la Junta,
diciendo, con respecto a su bando: "nosotros, que militando baxo los
auspicios de un imperio establecido..."27
Y el mismo dualismo se repite en la larga y preciosa nota que dirige
al Cabildo de Montevideo encareciéndole el reconocimiento de la Jun
ta y reprochándole su participación en las culpas de la guerra. Por una
parte le imputa, entre éstas, que "se permitia, acaso podría decir, se
fomentaba la mas criminal división, entre los españoles americanos y
europeos", y que "se puso por fin el sello al atrevimiento declarán
donos la guerra; pero ¿á quiénes, Excmo. Sr? á los vasallos de nuestro
amado soberano Fernando VII, á los que defendemos la conservación
de sus dominios, á los enemigos solo de la opresión de que huye la
afligida España", haciendo luego constar que la Junta "no puede mirar
con indiferencia la efusión de sangre, particularmente entre herma
nos", y aclarando más adelante, todavía: "No olvide V.E., que la
Excma. Junta Provisoria de estas provincias sostiene solo la causa de
nuestro augusto monarca el Sr. D. Fernando VII y la conservación é
integridad de estos preciosos dominios, de que es una parte ese pue
blo, y que solo vanas preocupaciones han podido separarle de sus ver
daderos intereses..." Por otra parte, dice, dando suelta a su sentimien
to americano y oriental y a lo sagrado de los derechos de sus pueblos:
"Y ¿quál ha sido el resultado de ese encadenamiento de errores?
V.E. le observa ya. Los habitantes todos de esta vasta campaña han
despertado del letargo en que yacían, y sacudido el yugo pesado de
una esclavitud vergonzosa: todos se han puesto en movimiento".

�-tui ojuBno jod bjjia o pspnp ap sbj BJBd ajuauíBpajipui aaajqBisa O|
anb ''05 yn X 'sajBpuiAOJj SB^unf sbj BjBd aiuauíBsaidxa ;sb aaa|qB)
-sa 01 anb 'éo vib) t,jouadng B^unf B^sa b uopBuipjoqns Bja^ua uoaM
UBijBnpB '&lt;tuasai8ip as anb sopos sop so| X asanj 01 ajuauífBnpB anb
'sbulib ap ajuEpuBuioa ja 'jaq^s $ sa,, 'sojqtuaiui san ap uBupuoduioa
as anb X 'e^ia o pBpnp BpBD BJBd BqBaja '"09 opojiiB ns ua 'opjaap
oiusiui p anb sBiua^iBqns sb( ouioo saiBpuiAOJj ssjunf sbj ojubj anb
oiusnuisB asjBpjoaaj ap sa oiad :Biua; ou uns anb Bpuuojd dp pBp
-i)ua bj 'a^auíBiAdid 'b^s^ b apsjBp ap c;qeq anb ajuaui|Bn9i BUBsuad
'jBiauiAOi^ B^unf Bun ap BpBjop asanj [B^uauo ^puBg B| anb ua osbs
•uad sBSi^y is 'anb jauodnsajd aasq sou anb oj 'BpuiAOjd ap {B^dsa
BpBO ua UBUBuopunj sajBpuiAOj^ sE^unf sb[ anb asjBpjoaaj ap sg (0$
*Vib) Bya^od B^unf B| ap ojuaiiuajqiuou jod o^siAOid Bpas 'bidubdba
ap osbo ua 'anb opuaiAajd '(-o^ *^ib) oXb^ ap gi jb joijajuB uaiui^^j p
a^Bd Biuiu;ui B^a ua 019S opuBSuojOJd o^and ns ua BqBAjasuoa as anb
'a^apua^i jopBuiaqoS o a^apisaid pnps p X jbooj jE|ndod uopaap
ap ojjBna 'sojquiaiui oaup usmaj anb X 0 'U8I 9P ojajqag ap oí
pp Bjunf bj ap opjaap jod sBpBaaa uapaj 'sappuiAOj^ SBjunf sb| ua
anb s^iu BpBu asBsuad sBSi^y 'so;uauioui sopa ua 'anb a|q;sod sg
.^'ojBuXajji/v onSft^uB p opoj ap jBjaua^ oujaiqo9
oiuoa saauo;ua BUi^saAdJ asuaaaBUoq Bjunf b[ anb pp ouadiui unuí
-00 p ofeq 'ojqand oidoad ns ap opBUBuia 'oidojd oujaiqod iBinoi^Ed
ns sBuiapB BjaiAn; [B^uauo epu^g B| anb b 'B;unf bj isb o|jBjdaaB Bap
BjqBq uaiquiB^ anb Biuodns X 'BqBJidsB SBSi^y anb ap opi;uas ¡a ua
'opa ap opinpad uis 'asjB^aadja;ui epand anb ajqisodiuj sa ou 'Bjunf
Bsa BqB^uasaadaj B)B[g b( ap oi^ p opo^ BJBd anb oidojd oujaiqo^
ap uauuS^i pp oj^uap 'Bi^sisaj oj unB anb 'oapiAa^uoj^ ap uoisnpui
2\ uoo 'Bpa Bpo^ asBpanb is BiiiJinbpB [B^uauo Bpu^a Bl 9nb Baiiqod
BpiA B| b asopuauyaj oiuoa asjB^aadja^u; apand pjaua^ ua is 'anb O|
*Baiji|od BpiA a[iBp X siBd 3^S3 jBDyiDBd b ud^uip as 'opuadap anb ap
oujaiqo8 jouadns pp sbj X 'sauopua^uí siui,, :b^s^ anb souaui BpBu sa
Bjp oaad 'ouBapi ap uoisajdxa bjos Bun 'sauopBjapisuoa sbj;o jnu
aj)ua'aaaiBdB 'H81 9P ^Vi 9P SZ B BPBq^^j 'oppqB^ p aSuip "z^d
ap sopsodojd sns ua opuaysisu; 'anb b^ou BAanu b¡ ua 'aiuaui{Eing
ttsoiqand so[ ap bpbj8bs BsnB0B^ jEjaupA ap ajquiay ojad íg'A sand
BU]a,, :B}BJ09iuap ap spua^as ubjí Bpun^as ns ua 'a)UB|apB sbiu \

�58
pone que estas últimas "reconocerán á sus respectivas capitales la su
bordinación, en que han estado las ciudades de que lo son"), limita
ción gravísima que reduce a bien poco el principio de que en la Junta
Provincial "residirá in solidum toda la autoridad del gobierno de la
provincia" con que se inicia lo dispuesto por el ya citado artículo 2o.,
por lo cual, si bien ha habido comentaristas que, a partir de José Ma
nuel Estrada inclusive, han apreciado el decreto de creación de las Jun
tas Provinciales como el primer "síntoma" de las "fuerzas autonómi
cas" en el Río de la Plata,31 otros entienden, siguiendo a Aristóbulo
del Valle, que este decreto ^lleva el sello propio del sistema unitario"32
y otros, como Emilio Ravignani, sin llegar a la exageración de los pri
meros ni a la de los segundos, se limitaron a destacar, con verdadera
precisión científica, que el decreto fue dictado "bajo la presión de los
diputados provinciales", y que él "señala la obra del espíritu provin
cial dentro de la Junta de Buenos Aires",33 sin atreverse a hacer carac
terizaciones doctrinarias que resultan anacrónicas para un momento
de la evolución institucional rioplatense en que los conceptos de fe
deralismo y unitarismo no habían nacido aún y sólo puede hablarse
de centralismo o porteñismo, por una parte, y, por la otra, de espí
ritu provincial, o mostrar simplemente la existencia de un antagonis
mo entre "porteños y el resto", como también certeramente, y refi
riéndose a períodos todavía muy posteriores, lo expresó Carlos Correa
Luna.34
Pero es también posible que Artigas, sintiendo los defectos de un
sistema que no daba satisfacción total a las necesidades locales, li
mitándose a reconocerles el principio de la elección popular de los
miembros vocales de las juntas, pensase en que la Junta de Buenos Ai
res no dejaría de perfeccionar la obra, de todos modos importantísi
ma, de la creación de las Juntas Provinciales, llevando el principio de
la elección popular local también hasta el cargo de Presidente, como
asimismo al de las de las ciudades y villas, con lo cual la subordinación
general a Buenos Aires, en momento tan incipiente de desarrollo de
las tendencias autonómicas en las corrientes políticas del Río de la
Plata, no podía ?sar como un principio de opresión para las diferen
tes regiones que if¡e ella dependían, y, por consiguiente, para la Banda
Oriental$

�dnb qaAaj p^uauo ojqand p anb ua sojdaouoo ap opuniu un 'BAanu
3)uaui[B)o^ •^uapuansBj; cun ap so^uauinoop ua 'jpnpBj^ b ubjbz
•uauíoo 'spuapuadapui BjqBjBd B[ ciABpoj lEpunuoid uis 'X 'ijy\ opuBu
-ja^ e opuBOOAur jBnuij'Jo^ ap a;uaui[BoipBJ UBfap so[ja sand 'oiusin8
-^jB pp sapdBd soj ua p.pm^as na a^iaiApB as ise X 'sauy souana uoo
|F4uauc oiqand pp pEpuepijos e¡ Bsaa 'sand 'opox^ pp jiyBd y
•BZUB^uaA B| X Bl|
-esajdaj bj apsoSsau soj sopoi b 'B[nsnB(a bj;o ua Bpi;auiojd bj^siuuib
B} aíUB^sqo ou X 'oqaaq ap "sa^uBjiqBq sns b opuaiuodxa 'a^UBj8B[j op
-oui iod Bpouoasap 'SBsoj^qad sbui sB|nsnep sns ap nun ua BpB[nd|^sa
oidojd [B [B^auQ Bpusg bj ap Bgaj^a B| anb 'soipaaap
X sasaja^u; soj^sanu asB|duia^uoa anb ouisiiu pp
-oui Bun jauaiqo b BpBzajapua [Bjuauo B^sa^ad b| ap zibj b
-UBjadsa oaad iijnuj sBpiAOiuojd SBA¡puaa^B SBppouoo sb[ ap sandsap
^11^Í ^P ^jqnpo 8P 0^ P B|pnbB b 9X1^1 ^sns anb opjiAunux p Jod
opBayipj uy jb anj 'o;ig iaiABx o^spuBij uoq oapjAa^o^ ap Xaajiy\
p uoo 'b^s^ ap ajiqiuou b '(buij uopoBpaj ns ua unB 'opiqaouoo X saaiy
souan^ ap Bjunf B| ap BioBuio[d;p b| jod a^uaiuBUBui8uo opB^jaouoo
'anb oio^suujB 'BquiB sbiu opipnp souiaq anb b ^181 ap ajqnp^
ap üi.^^siuuB p ra^^ ap a^^uiiujapp oqaaq \o uoo 'joíaui 'o ^piuauo
O|qaiid pp opox^ p uoo Bzuauuoo oXb^^ ap uojoii|OAa^ B| ap ojuaiui
•Bsuad [ap oa^uap sr8ipy ap ojuanursuad [ap uopnpuajajip B^|
*B[jaubB uoo o[qand oiisaiui u saouo^a r^sBq opuBáij opmaA
anb ,tosajdxa Bounu ozb|,, [ap BJi^dnj B[ oiuoo 9pidiajui oiu
^ [a 'ajuBppB sbui J3A ap souiaq oj ur8as 'anb X sajBjuaiJO so[
jod o;uaiiuioouoosap ns X op^smue [a uo.ibo;jiu8|s anb saiiy souang
uoo BpuauaABsap oabi^ bj B^sBq Bjja b sBpiun UBiBnuyuoo X 'saouo;
-U3 BISBlj OpUBJ^SOUl BIU3A S3[ dS SOpOJ Sa[B}UaiJO SO[ B X [9 B OUIOO [B^
oXb^ ap u9pnjOA3^[ B| ap B^sfpuBujaj X B^^unf Bixopo^o B[ ua 'sbSij.
-ly ajuaujE^tp ssajdxa o] isb anb jaA opipod souiaq X 'o[j¡oap b souoa
-|oa 'uu)qB0 [B^uauo o^aiiuyuas ap X oiusiuBouauíB ap scjou se^^
se ítBoyi[od BpiA a^jBp X sisd ajsa iBoyioBd b ua8uip as 'opuadap
anb ap ouiaiqoS jouadns [ap sbj X sauopua^; s;ui,, anb ap 'opuB^uaui
-00 souiBisa anb Psbjj El b Jinquic souiaqap anb aouBO|G p jBjpuad
ap ojiíaUM ojisanu niBd sa|;iu,isojaA ajuamnjaajjad 'sand 'uos juaSns
apsou^qBoc anb sauopBpjdjapu m:j ap hi^o b[ oiuoo buh b¡

�60
se encamina a la independencia absoluta, declarando, unas veces ex
plícita y otras implícitamente, que ha entrado al ejercicio de su ple
na soberanía.
Reivindicación ahora integral, por consiguiente, de derechos de que
antes se había hecho uso sólo en forma tímida, parcial o no totalmen
te consciente, que nuestro pueblo, y con él Artigas como su intérprete
y su guía, harán ante el desconocimiento, ahora también integral, de
esos mismos derechos, hecho a espaldas de los orientales, y, más
aún, con engaño de los mismos, por el gobierno al cual habían confia
do tácitamente su ejercicio por haberlo venido reconociendo para los
azares de un común ímpetu revolucionario, generoso y sin cálculo,
como su superior y como auxiliador de su lucha armada en defensa de
ideales vagos, pero ya sublimes por lo esperanzados, lo candorosos y
los puros, de patria y de libertad.
Es por eso que este libro, en su parte de repertorio documental
comentado, se inicia, como lo hemos anunciado, con el estudio de las
piezas esenciales en que más lúcida y acabadamente traducido aparece
el pensamiento artiguista durante la emigración en masa, hecha para
^trasladarse con sus familias á cualquier punto donde puedan ser li
bres, á pesar de trabajos, miserias y toda clase de males",36 como lo
dirá el propio Artigas, y que desde el acierto con que la bautizara.
tres cuartos de siglo más tarde, Don Clemente L. Fiegeiro, la historia
seguirá llamando siempre el Éxodo del pueblo oriental?7

�#(^^9M9)*dd 'II *l ''M3 ''uipeaj *pa 'sajjy souang ap viaovf) ua 'U8I ap
ap 6 PP saJ^y-souang ap viazDQ ua 'il9l ap ipqv ap 1 I 'sapa^ia^ 3P
|3iJn3 'ptuayo vpung o¡ ap oipaaxa ¡v svüiuV psof ap ouiopojj
•m-^C *dd 'AI "I &lt;#J!3 'soS^jy OAitfOJV 'SVOI.LM V OAIH3
1VNOIDVN NOISIWOD ua ajuaipuodsajjo^ u9pBjuauinDop B| ^sb3a 8
dd h -o -p "
*p 'tajfy souang ap otaoofy ua 'U8I 3P IPQV 3P t PP sajKy-souang ap
'ap OZ \*P }\3 *P J*!AOX oosfautu^ ap vtuvpoj^ ¿
'oapiA3uow 'u "d 'AI "I 'sv^^jy OAftfMy 'SVOU^V OAIHDMV
1VNOIDVN NOISIWOD 1(*"BpuBA Bjsa Bpoj jod oduiai) oood ua oipuajsa as sap
-aajai^ ap B(i}dB3 B( ua ojauíud opanda anb uopjpas ap o8anj o^anbad p A as
•naa auanq B| bjjuoo aouiiua soj a|uauie|jauipjoaj^xa oipuaaua a||a ajqos sauotap
•odui| ap UB|d X ayaduiaa a|ua sspap saaii^iod^ue sujo sai X 'ojajqaj ap 1 p ep
-aaqqnd ejjan^ ap u^aajapap a| f opiun 'Byaduiaa apa aqa^a anb opfjanb pui
o| X XajjiA joyas lB ^^deo bj ua uaua^ anb oipo a(qaaB|duii 13,, -.souiuij^i saj
-ua|n8{s soi "3*1181 3P ajquiajAojsj ap 61 P 'eupa^ ap psjaAiufi oqaadsaa ¡ap X
opB}83 ap ofjapjaas IB B)ou ue jezsps bjjb^ ^sof uoq jod sepezpapp uojanj
'ojxaj p ua souifpnp anb a so^daouoo so| ua a^uauíeipjidut; apaaouoaaj a auau
sb8|)jy anb sa| uoa apauiaiuappu|oa 'pjuajjo u^aaajjnsui aj ap sasnaa sa^
0061
'taqy souang 'eoi *d 'i • 'puftua&amp;iv opuapuadapuf xg ap nuaná o¡ p soAg
•vtaj sowatunaop ¿ satvp^^o sauod 'HOIDVH VI 30 1VM3N30 OAIH3^V
ua 'U8l 3P oXb^ ap IC 'oap\xaiuoyi ap opgqto ¡o svS^jy psof ap vtofií 9
PIQI S
'68 'd Ton ojuauínaop :ase^A t^
*(^9)-(€9) 'dd '#p '•uiisaa^ *pa 'sauf y souang ap viaovQ ua 'lis I ap oz
•jb^ ap 6 PP saaKysouang ap vpzvq ua '1 (81 ap |pq v ap 11 'sapaaja^ ap
pjauao I^an3 '¡o^uayo opuvg p¡ ap otpjaxa ¡v svSfuy psof pp vwvpojg ¿
'1161
-6S81 oye 'vpvaai\\ Dfouapuodsajjoj '3^1IW 1VM3N39 T3U OAIHDMV I
TBfpUJ
ni apsoupg so¡ ap saKag ap u^pvgdooag b\ ap n ojqn 'II 'til '1 Xa^

SV1ON
19

�62
10Ibid.
11Oficio de José Artigas a la Junta de Buenos Aires, Campamento de Santa Lu
cía, 10 de Mayo de 1811, en COMISIÓN NACIONAL ARCHIVO ARTIGAS,
Archivo Artigas, t. IV, p. 380-382.
12Oficio de José Artigas a la Junta provisional Gubernativa de las Provincias del
Rio de la Plata, Campamento de Mercedes, Abril 21 de 1811, en COMISIÓN
NACIONAL ARCHIVO ARTIGAS, Archivo Artigas, cit., t. IV, pp. 308-309;
13Hemos recordado más arriba que el Comandante de Marina de Montevideo
Don Josa María Salazar escribía al Secretario de Estado de la metrópoli
que "los perturbadores /de Buenos Aires/ se han quitado la careta y abierta
mente caminan a la independencia de estos dominios del Rey", (véase pp.
49-50).
14Véase pp. 23-26.
15Véase pp. 66-67 y notas 4 y 1, respectivamente, de las mismas.
16Oficio de José Artigas a Antonio Pereira, Campamento de Santa Lucía,
10 de Mayo de 1811, en Gazeta de Buenos-Ayres del 29 de Mayo de 1811,
en Gaceta de Buenos Aires, ed. facsim., cit., t. II, pp. (437)-(438).
17Oficio de José Artigas a la Junta de Buenos Aires, Campamento de Santa
Lucía, 10 de Mayo de 1811, en COMISIÓN NACIONAL ARCHIVO AR
TIGAS, Archivo Artigas, cit., t. IV, pp. 380-381.
18Oficio de José Rondeau a la Junta Gobernativa de las Provincias del Rio
de la Plata, Cuartel General de Mercedes, 11 de Mayo de 1811, en COMI
SIÓN NACIONAL ARCHIVO ARTIGAS, Archivo Artigas, cit., t. IV. pp.
384-385.
19Oficio de José Artigas a la Junta de Buenos Aires, Campamento de Santa
Lucía, 10 de Mayo de 1811, en COMISIÓN NACIONAL ARCHIVO ARTI
GAS, Archivo Artigas, cit., t. IV, p. 384.
20Oficio de José Artigas a José Rondeau, Canelón, 12 de Mayo de 1811,
en COMISIÓN NACIONAL ARCHIVO ARTIGAS, Archivo Artigas, cit.,
t. IV, p. 386.
21imparcial. Montevideo, 18 de Mayo de 1931, pp. 1-2, La memorable fecha
de hoy.

�*S68 '••••IV ouang 'jgi *d '/pa ai/ *pjqi *JJ3 *l 161 7'P '
•ouang ¿^! &lt;ú 'louopnjfisuoj oqo9i9Q '311VA 130 OlfieoiSINV t€

•881 '9J(V souang
'6K 'd 'ni "1 'aupug^ty vo\\qndgg a¡ p op&lt;&gt;WH *Z3dOl 3 31N3DIA 16
*&lt;1I l) &lt;0l I) *dd 'H ' -ip "un3Bj pa 'ii • 'S9JIV
toung p v^ovQ ua 'i [91 ap ojajqaj ap tI |ap 's^i^y-sou^ng p anzoo OC
•(80SH¿0S)
•dd *n *} '*||a '*ui|83B^ *pa 'm^;k soung p otaooo ua 'H8I 3P oiunf ap
OC |apS9u&lt;v*ou9ng 9p ot9zoQ ua 'ugi ap oAe^ ap si *oapiAa)uo|^ ap o^
-|Jja^ |ap ¡Bjauao \9V*t\^ 'o^p^^tuo^ ip opuqaj ¡a soEiuy ?^of P opifo 6Z

'II 'I'*^)!^ "uiisaej *pa 'Siufy souing ip vhod^ ua *U8I ap ojunf ap OC
|ap SiuKy-souing ip anzoQ ua lli8I ap oXb^\ ap \i 'oapiAajuo^ ap oj
IJJ83 |ap |8JauaQ ¡ajJBn^ 'oipf&lt;\nuoi\ gp opifqvj ¡o sa^fuy ^o^ gp opi/o 21
•(00S)-(66t^)"d'n -J"I!O
'*ui|83Bj| *pa %S9J¡y souing ip ohovq ua 'li8l ap ofunf ap 81 |ap sgMy
•eougng gp oiuDUfpjoautxg vnzvj ua 'i igi ap oXe^ ap \i 'oap¡Aajuo^ ap
|ap oiuauíBduie^ 'oifg ^^t&gt;\ oosputuj a svHfuy ?sof gp opifo Ll
&lt;66p) d "pfqj 9C

~{2bp) *d 'ii • 4&gt;&gt;a ''uiisaB^ &gt;pa 'sgj/y souing gp dhooq ua 'i 181 ap oiunf
ap si ¡ap siMy-souang gp ofJDUfpjoauxg onza^) ua 'i isi ap oXb^ ap ot
'njpay bbi ap oiuauiBdujB^ '0^1/^ ^^vx oospuru^ o sv8¡uy ^sop gp opt/o SI
(P6P) 'd "pfqi PZ

'{t6P) 'd 'i i "lia "UJIB3BJ *pa 'sajiy souang ap 8j
ua *ii8i ap o|unf ap si |ap 'sgz^ysougng gp ofjoufpjoajtxg atgzao
ua 'i 181 ap oXb^ ap 0 'oapiAajuo^yj ap o)|jja3 |ap ojuauiBduiB3 'aiv^ v\
gp ofg \gp tapu^oi^ sai *P OAitotugqnQ viunp ai o svüjuy jsof gp optfo il
'18-^8 'dd '] 'i "ip 'aupug&amp;tv apugpugdgpu] ai gp augnXai vso\\iv\
•M soiuguitpop ^ titopifo SiPOd 'NOI^VN VI 30 1VU3N3D 0AIH;)V ll

€9

�64
33EMii.10 RAVIGNANI, Historia Constitucional de la República Argentina,
t.1, p. 177, Buenos Aires, 1926.
34CARLOS CORREA LUNA, Antecedentes porteños del Congreso de Tucumdn (Introducción al tomo VIII, Sesiones de la Junta Electoral, en FACUL
TAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS, Documentos para la Historia Argenti
na} p. XXVI. Buenos Aires, 1917.
35Oficio de José Artigas al Cabildo de Montevideo, Cuartel General del Cerrito de Montevideo, 25 de Mayo de 1811, en Gazeta de Buenos-A y res del 20
de Junio de 1811, en Gaceta de Buenos Aires, ed. facsm., cit., t. II, pp.
(507MS08).
36Véase: documento No. l,p. 93.
37C.L.FREGEIRO, Artigas, Estudio histórico. El éxodo del Pueblo oriental, en
Anales del Ateneo, t. VIII, n. 41, pp. 64-77, Montevideo, Enero de 1885,
n. 42, Febrero de 1885, pp. 81-96, y n. 43, Marzo de 1885, pp. 169-182,
especialmente 171. La tentativa de Carlos Alberto Maggi de llamar a ese mis
mo gran hecho de nuestra historia con el nombre que según Don Carlos Anaya le daban en su momento los paisanos, llamándole "la Redota por querer
decir otra cosa", y que tomó realización en el artículo de "El País" de 7 de
Setiembre de 1950, CARLOS ALBERTO MAGGI, La Pedota (El Éxodo),
recogido en el libro Artigas, Serie de estudios publicados por "El País" como
homenaje al Jefe de los orientales en el centenario de su muerte, pp. 61-68,
Montevideo, 1951, es sin duda audaz y no deja de tener seriedad en estricto
rigor documental y de técnica, pero no puede borrar al que, no sólo arraigó
en el amor entrañable de nuestro pueblo merced a tres cuartos de siglo de di
vulgación, que coinciden con el período de la reivindicación y la glorificación
artiguista, *.ino que además traduce, filosóficamente, la profunda identidad
del significado histórico que la emigración del pueblo oriental en demanda de
libertad tiene con la legendaria del pueblo de Israel, y por ello aparece ade
más, comw el Éxodo de los hebreos, envuelto en el prestigio de una poesía
heroica y ^na leyenda milenaria, y se confunde, como aquél, con el alma de
una patria que se reveló inseparable del pueblo que la conducía, sufriente,
sobre el d*&gt;lor de sus hombros y la esperanza de sus corazones haciéndola,
por ello, imperecedera.

�g[ ap o^|8 un üa- ejuasa 4H8l 9P ^jquiapicj ap ¿ pp b^ou B}sg
ajjEd BqBuuoj anb ap odjana pp uop^aja B| opBumuapp uBiq
-eq anb sauy soppouoo so| sopBp 'opyauíoa ns opiBjjuoa asaaq^q ai
-uauíBAisnpxa Biqap anb sb| b 4sRiuy|n sBjsa 'sauopunj 'sosojapod sop
-epuaaeq so| ap X BpuaiaB^ pa^ B| ap soqaajap so; ap opdsaj p bjbcI
o|ps ou X 'pjiu uoiDB|qod b| ap sopspsaaau sbui so^uaiuap soj BJBd oj
-niu^sap X uoisBduioa bj uaiquiB) ojad 'uapao pp X Xa( B| ap souajj
so| ByBduiBa Bj^sanu ap BpiA B( b jba3h ap Bsajdiua Biuisijiqou Bpnp
uis B| b opB|nauiA osajSojd ap X jouoq ap o|¡bsba 'Xa^ pp ouBouauiB
ojjbsba |Bd| (B a)uauid|diuis uEqBjnSyuoa anb X 'opB&lt;ta| Bq sou u^iq
-iuB) anb '0181 B J!J9íhb an^uapuB|q pp sapdBd so| ap os ja ai p uaiq
opmajuoo ap s^zaid bX opusp BiuaA sou 'o^ipauíui
pp sauy ap SB^p sosjaAip ua sopBqoaj 'sBjpai^ sBq b sajoua^sod
sbjou X sa^nd sns X' U81 3P 1M^V 9P 'sapaajapj ap Biuspojd ns apsap
anbunB 'SB8yjy 9P oiuamnaop ubjS jaiuud p b^ou B^sa sg '\\$\
ap ajqiuapiQ ap ¿ pp 'XBn^BJBj pp oujaiqo^ jb sbSimv 9P Byasaj-B}
-ou b¡ ap op^ayuí^is auuoua p oiqiuBa ua jBaBjsap BJBd 'inXy p
-ap ns ap sa^u^ 'jpap sa 'oaup oqBjj p ua opB|B^sui BiABpo^
opand p jB^uaiquiB b soujb)uui| opuanb souiaq ^soxoub sojuauma
-op sop sns X auijojuí ajsa ap upiaBaijqnd bj uo3 p uoa bzubijb JBpiui
Buanb anb o^and pp sBiayou jaua) BJBd B^sinSyjR o^auíBdiuBa p
opBiAuaBiqeq o| anb j'oujaiqo^ ns ap oSj^aua jod oppnpojd auuoj
-ui 'oqixa p ua pjuauo o|qand p ajqos BipjBn^Bg oXBnSBJBd opnuois
-iiuoa pp auiJOju; ja jB^uaiuoa ap sounpujasajd 'souiBai|qnd o|n^dRa
opun^as pp aynd Bjamud Bjsa uo anb sopiamnaop ojpna so| a(|

"VU00U3WÜ osnvo o\ ^p pppuppi¡os pj - ojqand
ojjsanu ap sauotonjosaj sp¡ ap ppppupjuodsa p¡ jod ojadsaj
13 - saspq sns k ttojptpawui oujaiqoS,, un ap ojdaauoa ¡3 ppjjaqtj ap ouwtif a pppspjjp nuatj p\ ap pkadoda '¡pjuauo
p¡ ap Ptjojstq pjawud 'upw&lt;(pq pp oupapt ¡3 - 7

OOOX3 13 3NV^na VlSinOMHV 01N3IWVSN3d 13
S9

�66
marcha de nuestro pueblo, con Artigas a su cabeza, hacia el exilio para buscar la unión del Paraguay contra los portugueses, no habla ya
más, como hablaban todavía los aludidos documentos inmediatamente
posteriores a Las Piedras, de los derechos del augusto soberano, del
amado Fernando, y de "las bendiciones de la nación española, intere
sada en nuestra unión", con que, sinceramente, convidaba a Elío a la
rendición.4
No aparece en ella todavía, inequívoca, la idea de la independen
cia, pero está allí ese concepto de un "gobierno inmediato", o sea de
la división de un Estado monstruo en estados menores, con límites na
turales, dispuestos a entrar en relaciones recíprocas y a adoptar un
"sabio sistema" común (libertad, soberanía particular dentro de una
unidad mayor, seguridad y progreso: todos los gérmenes del federa
lismo, antes de su formulación en los conceptos que luego tomaría
de fuentes norteamericanas, encontrados como solución feliz en el
ejemplo de un Paraguay al cual se le elogia por un lado, sin nombrarla,
su independencia ya lograda, pero invitándolo a la vez también, sin de
cirlo expresamente, a abandonarla en la huraña forma radical que ha
bía asumido, para traerlo al acercamiento mutuo de nuestros dos pue
blos y aún, sin duda, del de Buenos Aires, para cuyo gobierno los re
proches son todavía casi imperceptibles).
Podemos encontrar en esta misma nota-reseña varias ideas funda
mentales que se van expresando con posterioridad a la postulación,
que, como podrá verse, está hecha en los párrafos iniciales, de ese
concepto del "gobierno inmediato", pero que por su vinculación con
él como su presupuesto lógico, deben, no obstante, considerarse como
las bases implícitas del mismo. Las exponemos y comentamos a con
tinuación en e! orden en que van apareciendo e integrándose, como en
un encadenamiento sucesivo, a lo largo de la narración y entremezcla
das a grandes trechos con ella.
a)La afirm^ción de que, "cuando los americanos de Buenos Aires
proclamaron sus derechos", "los de la Banda Oriental" estaban "ani
mados de iguales sentimientos",5 es decir, que los orientales se sentían
dueños de derechos propios y los poseían en efecto.
b)La afirm^ción de que "los elementos que debían cimentar nues
tra existencia ^olítica se hallaban esparcidos entre las mismas cade-

�un jB3sncj BJBd uopBj^iiua B[ japuajdma ap r&gt;\ X 'ajaf ua pjauaf) ns
OUIOD SB8i^y B Jl8ap~ap V\ cUOpniOA3&gt;J B[ JBIDIUI 3p B| :S3|B}U31JO SO[
ap sauopn[osaj sbj SBpoj 3p pBpi3UB^uods3 bj 3p 'ojuaiunaop [3 opoj
buiiub 3nb X 4souí3J3a[oa pno B| 3jqos 'u^pBioujB BpBjajpj Bq (a
BUBiunBassnoj epu^nyui Bun ua jssuad bjbcÍ
oai^oui OAdnu :bubui8uo pjnjBU pEyaqij ns uojdumbpBdj anb
S3 '^S^^BDUBJUB BJBd OpBZUO^nB OAn;S3 3ipBU 3nb X 'BZSJBJnjBU
•UOD S3| 3nb J3PBJB0 |9p 3SOpU3i;SlA3J,, UOJdpiq O[ S31BJU3ÍJO SO[ 'U81
ap ojajqaj sp %z [3 u^pniOAa^ ns jspiui |B ^nb ^p ojd^^uoD iq (p
8"U8l ^p^jqnpo-'P
OpiJSllUJV PP S3JBUItUI|3Jd SBAI}BJBJJ SB| 3p S31B^U3UO SO[ UOJ3|An^ 3nb
OJU3|UipOUO3 |3p UOISB3O UO3 '(nBSpUO^) ttJOpBI[lXnB 3^3f U3 [BJ3U39
JOU3S [B,, UOpB^U3S3jd3J BUn ',4IBJ3U38 pBJUnjOA,, BS3 BJ3 |Bn3 '3^U31UBS
-P3jd 'J3DOUO3 opuapBq {s3Jb^u3ijo soi opiSiJip jaqBq sp oq^aq p opa
uoo jBjuauíBpunj BJBd '&lt;tBui3^sis oj^sanu ua Bspaad a^uaiuB^niosqB,,
BJd 'B;uana ua BiaiAnj B[ as anb BJBd 'B^uasa upisajdxa BXna bso^ oui
-oa ajuauíBsajdxa opBuopuaui sa anb o^daouoo '(3js^ ap o8ojojd uod
X 'ouajoj^ oubub^ jod saiiy souang ua jouajuB oub p Bsajdiupj
opis BjqBq 'souBjpAOf b BpmqujB ¡bui o uaiq 'B[oyBdsa u^p^npBjj ns
anb b/C '3181 sp o^so8y apsap souaui o\ jod anj oj anb aiq^pnpui sa
'III ojbj8bjbcÍ ^a ua souiajdA oí un8as ouioo 'B^smStviB ojuaureduiBD p
ua bX oppouoo jas anb Bjua^/^pos ojdjjuoj p anb jBpuas ap asjBfap
aqap ou anbunB 'jauodns b asjBzuBj opBjn^uaAB BiABpoj Búas 'ou o ou
-BiunBassnoj 'uaSuo oXno) 4jbj3U38 pB^un{OA,, B| ^p ojda^uoo jg (o
•ojqq ajsa ap AI opuídso p ua asjBj[0jjBS3p X JiSjns opuaiA soui
-ají anb sauopdaouoo SBjn;nj :B^puodsajJO3 aj anb 44jB[n3fyBd BiuBj^q
-os,, bj ap osn BUBqsojp ap oun bpbo jBno o\ BJBd 'uBjuodiuon B| anb
sajqq so^qand soujsiui sosa ap Ji8ms B^qap BpuiAOj^ pj ouioo pBpiun
ns anb Bas o '4is3jqi¡ sojq^nd ap Bjsanduioo,, BqBjsa B[ja anb ap X BpuiA
-oj^ ua asjiSua Biqap p^uaíJO BpuBg bj anb ap '44so[qand so¡ ap jBjnai^
-jBd BiUBjaqos b^,, ap sauopdaouo^ sBjn^nj sns a^uauíB^BA BdpuuB anb
U91SIA riBuapjo anb BiqBq anb X soppjBdsa uBqBjjBq as BiABpoj anb
sojuauíap sosjaAip ap jrSjns Biqap pBpiun Bsa anb X ¿'Biuaj ou unB
anb Boijjjod Biauajsixa 2\ juinbpB Bjqap anb 'u^pnjoAa^ b[ ap sa^UB
apsap pn^iA pBpiun Bun Bja p^uafjo BpuBg bj sBSi^y ap o^daouo^
ua anb 'jpap sa 'g4tuasBjado anb BJBd sojjBuapjo BqBjjBj 019S X sbu

�68
asilo en donde seguir siendo libres; y el respeto invariable de Artigas
por esa espontaneidad de tales resoluciones.
Nos hemos limitado a señalar aquí la aparición del concepto del
"gobierno inmediato" y sus bases. Su significación y alcance en el
conjunto del ideario artiguista serán apreciados más adelante, en el
lugar que les corresponde, dentro del capítulo IV, titulado Los docu
mentos básicos de la política artigo ista''
Esta nota es la primera historia que se escribió de la Revolución
Oriental, y está firmada por Artigas. El dolor, el desengaño ante la
traición del armisticio pactado a espaldas de los orientales el 20 de
Octubre de 1811, surgen a su lectura como la chispa que iluminó
nuestro camino hacia el gobierno propio, hacia nuestro "gobierno in
mediato" que el propio Artigas inauguraría de hecho concentrándolo
en su persona, sin antes habérselo propuesto, sobre el pueblo orien
tal emigrado, por la propia voluntad de éste que lo había elegido
"nombrámdome por su General en jefe", valgan las palabras textuales
de esta misma nota del 7 de Diciembre de 1811, días antes de empren
der la marcha que aun no pensaba realizar.12 Y la visión del pueblo
oriental, la fe en nuestro pueblo, y en el pueblo; la fe en sus derechos;
la afirmación ya señalada de la espontaneidad con que el pueblo orien
tal adoptó sus decisiones, son el fondo permanente, de sacrificio, de
virtud, pero también de esperanza, de reciedumbre y energía heroica
que se acumula para hacer valer los derechos que acaba de descubrirse
a sí mismo, que de un extremo al otro anima la vigorosa redacción de
esta epopeya de la "tierra arrasada", himno a la libertad, a nuestro ciyismo primitivo y a la patria naciente. - •
Espontaneidad, sí. Pero no, totalmente, originalidad o inventiva
inicial en el colectivo arranque libertario, sublime y solemne, hacia la
marcha gigantesca: por lo menos, así nos lo enseña, en unas entre lí
neas que todavía nadie ha sabido leer, el propio Artigas, al decir que a
los orientales estaba reservado "demostrar el genio americano, reno
vando el suceso que se refiere de nuestros paisanos de La Paz".13 Y
no es la única vez que Artigas ha aludido en entre líneas a este ejem
plo del pueblo de La Paz.
Dejamos la demostración de este punto, y la dilucidación de sus
consecuencias, para el parágrafo siguiente de este mismo capítulo.

�9,'ap 'k(^;ed (3 ajqos sb^Sijub sbjuu sns 'sasan3n)jo&lt;| so| dp peppeua)
ei uopnfiaajd jofaiu B| jBpqosuoa ap sospajd sojuauioui so| sc^so jas
3p 3^3UI|En3l eJ33U3AUO3 3S 'B|pnbfi 3p OUI|S3p JOJ3UI |3p 3Jqilinp^J33
•Ul B| opUB/USSqo X 4B3U3Uiy BJ)S3I1U 3p 3)JO|Sj |3p 3^Bd BS3 B^SBq 3SJIJ
•fuiSBj) Bjaqap '|B)Uduo ^pueg B| ap dvons B| ajanj |en^ fias anb ap op
-pudMioa Xmu SA ?JBHBM 9S opnp ou 'sasaja^u sojjsanu ap pfippojd
•paj e| a^auífipnpunj a^uB^sfiq ejoqe opue|iia|ea "„ :p uon bzubiib
Bun opuBiiuoj Bjaipuajap as anb e o|jepAii; Bjcd Xbii^bjbj p asop
•uai^iJip 'u^í ap ajqmapic] ^p ¿ p 'e^ou e^sa ua ojuasa Biqeq sbSi^
"JV A SI'uFJ9^ua F^u?^'V Bl B sa sfiafijBj ouioa sfiafijfi^ b sa ojoj anb
soiuajfi[|Bi{ 'uopjodojd fiun opufiuuoj X 'Bpfiuej^) BAan^ R| fi epir/au
•9\ ap o|duia(a [a opunatjdv,, :.i||fi oiquasa 'R|oyedsa Bauaiuy B| Bpo)
e o3an| X BpfiUBj^ BAanfsi Bl B -i^b^uos ap sauoiaipuoa ua URqR|[cq as
sojs^ 'Bpnzaua^ sa|oyBdsa so| jod BpB)sinbuoaaj anbjod BqnzBuauíR
so| anb 'ajucfauías ojdipd un ap souipBUBj^^oau so| b JiuaAajd RjBd
'X 'SB^BJB3 ap sezjanj sb| b j;nj^sap jod oqBaB X opaja anb oaqj '^pnz
-audA ap uoian|OA3J Bjaiuud e\ opuRna ojoj ap pepnia B| Bqfi^asajd
-aj anb R^si|fidJ Bpua^sisaj ap oaoj p jspajdsap |B souB|ozauaA so| jod
oppapfid jojja |B JRAi|og Buapj a^ sajqapa oi|aaq ucq as anb sasBjj
ua 'BuaSfi^Bj ap o^saijiuRiu ns ua '^ l^| ap ajqiuapia ap gi p JfiAijog
Jod BpBpAdJ UOISIA B| B OUB Ull 3p SBUI U3 Ufidiai^UB 3S 311 b SOUUUJd^ U3
'b^ou B^sa ua ajqiuaiain ap ¿ p cpnuiJijB aaajRdB uniuoa uoiaaB bj rj
-Bd a^aujiuoa pp souBiioianioAaj sosaaojd sosjaAip so| ap
B| ap pBpisaaau B| ap u^iadaauoa B| anb 'í4souRauauiB so| ap
Biua^sis,, un ap U8| ap ajquiaiai^ ua rX B|qfii| sr^iijy anb SBiuapR
asang^j^fi X 'BURariaiuB pfipuRuuai| R| ap opijuas pp npfij)auad e)sa |RJ
•uauQ u9pn|OAa&gt;j R| opox^ pp sa|Rianii snip so| ua rX anb \k/.v¿ r^ ap
souespd soj)sanu., r LMauajajaj Rjsa uoa 'inbfi opfi|Riias apanb oia¿

69

�70
//. - Dos imágenes proféticas del Kxodc del Pueblo Oriental y su
su influencia sobre el destino artiguista.
1.— La primera imagen: el éxodo de La Paz
a) - Artigas alude por dos veces al éxodo de La Paz.
En los comentarios sobre el ideario del Daymán, escritos en el pará
grafo precedente, prometimos revelar la relación que la Historia está
en condiciones de percibir —y traducir, agregamos ahora, en gratitud
para nuestros hermanos del altiplano- entre el éxodo del pueblo
oriental y lo que Artigas quiso decir, "en unas entre líneas que todavía
nadie ha sabido leer", según allí expresábamos, en su nota famosa del
7 de Diciembre de 1811, dirigida al gobierno del Paraguay, cuando
mencionó, con enigmáticas palabras, "el suceso que se refiere de nues
tros paisanos de La Paz":17
Es llegada ahora la ocasión para cumplir esa promesa.
Está narrando Artigas los orígenes mismos del éxodo, las circuns
tancias en que se hallaba el pueblo oriental y las causas que lo determi
naron a emigrar, y dice: "En esta crisis terrible y violenta, abandona
das las familias, perdidos los intereses, acabado todo auxilio, sin recur
sos, entregados solo a sí mismos ¿qué podía esperarse de los orienta
les, sino que luchando con sus infortunios, cediesen al fin al peso de
ellos y víctimas de sus mismos sentimientos mordiesen otra vez el du
ro freno que ^on un impulso glorioso habían arrojado lejos de sí?
Pero estaba reservado a ellos demostrar el genio americano, renovando
el suceso que se refiere de nuestros paisanos de La Paz, y elevarse glo
riosamente sobre todas las desgracias: ellos se resuelven a dejar sus
preciosas vidas antes que sobrevivir al oprobio e ignominia a que se
les destinaba -y llenos de tan recomendable idea, firmes siempre
en la grandeza que los impulsó cuando protestaron que jamás presta
rían la necesaria expresión de su voluntad para sancionar lo que el go
bierno auxiliador había ratificado, determinaron gustosos dejar los
pocos intereses que les restan y su país, y trasladarse con sus familias
a cualquier punto donde puedan ser libres, a pesar de trabajos, mise
rias y toda clase de males".18

�bj 'jBpuajod o |B3j 'jopin^^siad ns ap uopBunuop bj b
-sns BjBd soyaasd soj ap ¡b pn8i oqaajap un sajE^uajjo soj ap joabj b
jB^uauíBpunj ap zBdBa U9ZBJ ap X 'sop^ ap Bpnpuoa bj ap jopBjidsui o
ojapoui oqaaq ap Bjjo8ajB3 B| b bjj3 ap aaBq anb Bjiajjdun uppBAaja bj
'sajBjuaiJO soj ap bj b sayuapt oiuoa 'bjou bjjo X Bun ua sbSijjv ^jnq
-uje zb^ Bg ap sajuB^qBq so^ ap pn^ipB b^ b anb Biaire^odun b^
auiqqns u^íspap 8] qiídsin sa{ zbj b^ ap
opox^ pp uojaunj sapiuauo so¡ anb ojuaiuipouoa ^^— (q

6I
•bj ns Bpajjo sa[ anb oi\o ap sofai jiaia jod opoj usqBuopuBqB so^sa
'sa^Bd SBpo) jod uopBpsap BiyaA anb oubjij un ap qnq jod opns ns
UBqBÍap zbj vr\ ap sapBjiqBq soj i aiqi] o[?sb un iB[[Bq jod sopyua
•bsso{ ap ounq^ p opuapBq 'ouisyoupd ns ap a^uBAapj sblu eqanjd
8^ 'opoj opun^^ ¡8 X *g '\ b usqBp 'oap^apo^ ap oujaiqoS p Bip
•ad anb joabj p sa^puBjnSasB soiun^ojuí sns sajqBpodos jaaBq ua ^q
-bubjb as g \ opuBno X p^^aqq ns uojBzadiua anb apsap sapui ap as
-ep Bpoj opBjuauíuadxa jaqsq ap sandsap 'soqg,, :B[p ua aaip X 'sap)
•uauo soj b aiaijaj a^ 'Joua^B bj oqjasa eiqsq anb ua J8$n[ pp bijdjbiu
ap BUBUias Bun b 019S 'opjuunux p o)p p apsap n8I 9P ^jq^iaia
-iQ ap p\ p aSiJip anb b^ou bj sa SBSyjy ap o^uauínaop oj^o as3
'(zojaj ouBSjaApB ns j^Xb BjsBq 'ajsa ap sBzaanj sbj ap opbjui 01 j
-apod p a^uajj apians Bidojd ns b sopBjqq sajBjuauo soj b BqBÍap sand
•buisiui U9ianaasjad bj b BijBAinba anb oioijsiujjb |a 'oq^ Xajji/y ja ua
opBUJBDua'oujaiqog apa uoa sajiy souang ap opjjAunux p opBpBd
jaq^q ap zibj b 'uppaajoad Bpyuaui Bun Bipiuojd saj oapfAajuoj^j ap
oujaiqoS ja anb sbiu jod 'sajB^auo soj b ajuamjBn^i BqBZBuauíB 'BpBiu
-nsuoo ou anbunB 'anb X 'zb^ Bg ap soj b opadsaj uoa BpBiunsuoa uoia
-naasjad) 44oubjij,, un ap uppnaasjad bj b jBdBasa jod ojans ns jBuop
-UBqB ap 'SBiouBjsunajia sbj jod sopBAdjj uojaiA as anb b aauBJ^ ja ua saj
-Bjuaijo soj ap prñyaB bj BqBayt^snf anb ojdui^fa ouuoa sojopuBaoAui
'nja^ oqy jap jijjbui pBpnia BjjanbB ap sajuBqqBq soj b asjijajaj b sb8
-yjy aAjanA 'sb^p soiusiui soj ap ojuauínaop oj^o ua 'opaja ua ^^
'zb^ Bg ap ojqand jap ojduiafa jb opipnjB BiqBq SB8jpy anb
ua sBauíj ajjua sBaiun sbj sBsa uBja ou anb sBuiaps souiBqBuuyy

\L

�72
implícita que de esto último resultaba, de que esté derecho igual era
a la vez un derecho patriótico y justo, nos movieron a buscar cuál ha
bría podido ser el conocimiento que de tal actitud de "nuestros pai
sanos de La Paz" tuvieron los orientales en los momentos preludíales
del éxodo. Y se nos hacía indispensable luego medir si ese conoci
miento, que indudablemente existía, y como cosa del tal jerarquía
que mereció venir por dos veces en pocos días tal una lúcida obse
sión- a figurar en palabras de Artigas destinadas a dejar solemnizadas
por escrito las razones determinantes y el derecho justificador de la
emigración oriental, podía en efecto promover -operando sobre los
espíritus de hombres angustiados por la presión predisponente de una
conjunción de idénticos peligros, con el vigor y la claridad de imagen
salvadora, y por ello determinante de la decisión sublime, en la cual
quedase encendida y trazada firmemente la conducta de todo el pue
blo oriental- un desencadenamiento incontrastable de fuerzas psico
lógicas como el que, semejante a una avalancha, llegó de verdad a en
volver y arrastrar al propio Artigas, testigo emocionado de los hechos
y en modo alguno promotor deliberado y ni siquiera inspirador conciente de los mismos, porque el éxodo no hacía sino crearle dificulta
des, militares y de abastecimiento, aunque sí demócrata y compla
ciente acatador del anónimo dictado de la voluntad popular desborda
da y en camino de una finalidad superior, como numerosos y por de
más conocidos testimonios lo prueban, y como él mismo se encargó
de dejarnos escrito que tal fue en efecto su propia interpretación de
las cosas cuando dijo, en esta misma nota del 14 de Diciembre: "Yo
no ocultaré a V. E. que por un contraste singular de las circunstancias
miraba con secreto placer la determinación magnánima de mis paisa
nos en el acto mismo que temía fuese un obstáculo para los movimien
tos militares".20
Encontramos la fuente de conocimiento que de la emigración de
los habitantes de La Paz tuvieron los orientales, y no dudamos de que
esa fuente pudo ser en realidad suficiente para desencadenar esa ava
lancha psicológica, tal es la grandeza de la resolución colectiva que ella
traduce, tales la simpatía que enciende en el corazón y su potencia de
sugestión, la belleza imponente con que de inmediato subyuga al ofre
cer la evocación de unos inmensos escenarios de montañas abruptas

�as anb jEsuad aquuad ou ojuaiuiBuyuoa ap jE3nj jaubB ua opjua^
as anb ua upiaBaiuniuoaui bj sand 'sBJnpaj ap ody asa ap o\
-iqBq [a ua Bpua^sisjad bj souaui opuBno BUBqoad Baanj o¡ ou re anb
X 'sajiy souang ap oaipouad ousiui [B Bjiuajaj jpijip sa ou u'bo
•ypadsa o| ou zapu^ua^ y BSH3 '^S BI Jd PBUBM opiBf) januB^^
UBnf ajuBpuBiuo^ jap ojuaiunaop ^a anbunB 'anb %japod ns ua &lt;tBjaa
-B{) Bun,, BqBAjasuoa sB^iyy 'z^dpg X osuojy sajnsup^ soj ap ouaiiu
•idouoo |B opBAajj sa oqaaq ja anbiod 'ajuain^is ouB ^ s^zinb o 'bp
-ubjj ap ayanui v\ ap zjbj b osajd 0(asjBAa¡| BjBd X^nSain^ ap o¡jbdbs
b uauaiA op%\ ua opuBna \ sa^uain^isqns soys soj ua uBuopuaiu b¡
1^ jod sopBuuy sojuaiunaop soj^o ap pnjy[n^ vjzzdq bj b apnjB o^a
uoa X '.^soaqqnd sa^dBd so^ ua o^jasui,, ouioo BqB^q B^sa ap
(B a^ayaj as SBSiyy 'ajqiuapiQ ap ¿ pp B}ou buisiui bj ug
SB^ ap ojunuj p 'ssSyjy ap buijij Bidojd b¡ o^^q X
ap ofn[ uoa s^ndsap sb^p soaod BijBuoSaid Bjsg DjdzDQ bj ap sajB[d
-uiafa ap apnbsd un 'ouBiuiaq ns jod Bpnp uis opBuua 'oapiAa^uo^
ua a^uauíBuysapuBp apnpoj;ui ap BqB^jj ssj^uaiiu 'sBjpai^ ss^ ua
osajd anj SB8yjy sbjooi^ -viazvo b\ ua SBpBoqqnd opis uB^q^q 'ssSyjy
oidojd jb X |b;u9uo u^pnpAaj bj ap BqojBiu bj b sBAippj SBpyou ap
pn^qnuí X'iiqi ap [uqy ap i \ pp sapaaja^ ua s^Syjy ap BuiBpojd
Bg 'ouaio^ oubub^^ o;uasa B^q^q s^a ua anb sopai^B so[ ap ofnyut
p a^uaiuBaoAinbaui UBpAdj 'uopnjysuo^ B[ ap ouay p X sajqiuoq so^
ap pBpppA B[ b uapnjB anb soj oiuoa 'pjqy ap uopBJO b| 9p sojbjjb^
•bjbj^ ej ap oí^ pp ouBuopujOAaj oujaiqoS pp [Bpyo oubSj^ p Bjg
VÍ3ZVQ B( ap jopa[ Bia sBSyjy *a^uan^ Bsa ua Bpanbsnq bj ?.^\%o\ Bjg
•BqBjsa i¡[B X
•
souang ap vidZD^ bj ua soiuBasnq a^anj Bsa iBjjuoaua bjbj
" 1181 u9 ojqand oajsanu ap opox^ ja anj oj ouioa
BJ ua ojn^nj jBjquias ap 'opo^ aiqos 'zBd^a sbui X 'Bjjaq sbui
X BsoipuBiS sbui jas b jBSajj ap BuqBq 'o|diuafa ouioa BqBysoui as
Biusiui uaSBuii Bsa ua anb oqaaq ja jBAouaj oujs B^Bq ou anb opuapaj
•Bd anb u^paB Bun ap a^uBuiuiiapp uaBuii ap pepijEa ua sajuaui sbj
ua opaja ua opBjqo jaq^q ap saaBd^o BiSaaua bj X aAaijaj ja uajamb
-pB sop^ 'B^uasa B^a anb ua sozbj^ soj ap pspaAdjq bj b asa^ -pB^jaqq
ns ap sopaj souiyjn soj sojja b o^nf jbajbs BJBd souisiqB soiuisjjjb ap
apjoq jb sepBiSnpj sBusuinq sbsbui sBpBJBduiBsap sBun X sajqísaaDBU! a

L

�74
tase de una adquisición reciente.
Si Artigas era lector de la Gazeta, todo su círculo debía serlo tam
bién.
Y bien, una parte del vigor con que operó sobre los orientales el
ejemplo de La Paz reside en esa imagen que el lector podrá ver por
sí mismo más abajo. Pero no es esto sólo, como lo comprobaremos
después, lo que hallaría nuestro pueblo de análogo con su situación:
ambos, el de La Paz y el oriental, padecieron por culpa de la desunión
de los de su propia causa; ambos vieron partir de su lado a las tropas
también americanas, pero en cierto modo extranjeras, que los auxilia
ban, y que al abandonarlos los dejaban entregados al enemigo; ambos
representaban, sin embargo, la causa de la justicia.
c) - La situación de los orientales era análoga
a la de los paceños.
Veamos. En el número 23 de la Gazeta, correspondiente al 8 de
Noviembre de 18102 2, se expresa:
^Los vecinos de la ciudad de La Paz, que escaparon del cadalso,
y se han visto libres por la instalación de la Junta, de las cadenas, con
que el despotismo los había aprisionado, han elevado la siguiente re
presentación, en que piden la declaratoria de su inocencia".
A continuación explica el periódico cómo los peticionantes denun
cian las nulidades del proceso que se les siguió, las violencias, sobornos
y errores del mismo, y añade que ellos piden justicia para "aquella de
solada población, que espera con ansia a los libertadores".
Comienza luego la Gazeta a transcribir la representación misma,
cuyos párrafos iniciales dicen: uHe aquí el resto de víctimas sangrien
tas, sobre los que ha descargado su furia la crueldad de un tirano",
para mostrar después a "los hechos de La Paz" como "sofocados por
la intriga". Narra después el escrito la revolución del 16 de Julio de
1809 (la que había implantado la Junta Tuitiva de La Paz, a la que
alude sin nombrarla), y la contrarrevolución vencida por el pueblo con
generoso perdón de la vida de sus autores, hasta que Don Juan Pedro
Indaburu, español europeo, combinado con Goyeneche, el Cabildo y
los contrarrevolucionarios, apresó a muchos patriotas y descargó su
crueldad sobre ellos. Refiere luego las luchas y el triunfo popular y

�jod 'oiosi^dj o| X oppouoosap oj ap so| lso8sau sojjo jbjuojjb b eq
anb ouiuieo p opuBiuo) 'i^ ap jinq o 'so(JBziAB|Osa X sopinSas
-jad ap eiqsq uainb ap soubui ua jaro ap BAijBujaqs bj jod sopb|bjjoob
'soyaoBd soj ouioo 'uBJBjjuooua as opuBno BjjByiui ^p uoioob bj b so|
•jbzub| BJBd 'Buoiuaui B| ud opBpjBn8 X opB^uasajdaj uBjaiqnq B| as soj
•UBno ap saiuaiu sbj jbzipu^biu ejed Bpnp uis BqEjsBq uaiteun Bsg
(B^uauo o|qand (ap opox^ (3 opuBzipjojd M||E eq^panb X a^qBjj
•oquii ua^Biu; sun Bja oyaoBd o|qand pp opox^ |g sspnusap X saÍBAjBS
SBjn^B sBsuaiuui ap ouipus Bi(Bq|B^ o^ouiaj un3(B ap opBjosap a;
•uaiquiB oosajuB3iS p ua opBjmd 'pB^aqii ns jBAjasuoo BJBd o^qand
un zBdBo sa anb ap oioijuobs pp uopBimjqns B( ouis sa ou anb 'bubuj
-ni| e/apuBj^ ns X aAa;pj ns 'pcpisoinum| ns iod 'z^a b^os Bun opia|
EA'eq e| uainb BJBd ajqBjjoqiui j^panb anb opiua^ Eq uaSBui; Bjsg
(sasauSn^iod so( b X o^g
B Jipq usqBsuad oji^j ns apsap sapiuauo so| oiuo3) * pqoauaXoQ
ap oyoj^xa opBsuBosap [E epua^odajd X 'pBpunSas uoo Jtpq u^qBsuad
'soosByad X 'soioidpajd ap sopEuuE 'sa^uauuiíaajd saJB8n( soipnbB ap
-saQ,, :o^uosa p an^isojd \ 'jBjSiuia b sopsspajd uoja^ as sap^uauo
so( '4&lt;ByB^uoiu B( ua asjB8a(daj b sopBspajd,, uBqE|jBq as soyao^d so|
oujoo anb 'jpap sg apEjsui asa bjsbij opubiujo^ opBjsa uBiqBij sopa
uoo anb o^opfa pp 'sojafuEj^xo X '(o^uaiuoiu pp sa|B^uauo so| BJBd)
sa|qBJouoq souaui 'soya^jod so| ubjipj as uaiquiB) isy \^yBjuoiu
B[ ua asJB8a|daj b sopBspajd sojjsanu so| UB||Eq as saouo^ua X '.soa
•ijbu sasisd sns e sofodsap ap bpb^jbo bj;pj as '/sojjosou jb^oob soui
-apod '[BjuauQ spu^g B[ ua sajiy souang ap secIojj sbj ouioo/ jBppiu
uopBJodJOO B( ap BjaSuBJ^xa X aiqBJOuoq souaui ajjnd B|pnbv "sau
-O[(Bpq sns asjBUjapBnbsap b uBzaiduia anb ojund p ua Bsajdiua B| ap
UByuoosap X uBzuojJoq as,, :soioij)Bd so| ajjua uoiunsap B| ^jRjuauo
O|qand [ap Buojsiq b[ uoo sBzuBfaiuas sb| jaoajBds b iiBzuaiuioo inbB
anb asjB^ou aqap X- auauajqos 'asBSedojd as BsnBo Btianq b( anb
souBuopn|OAaj so[ UBqBjadsa opuBno anb opuBsajdxa ojad 'ouuubu
-8bui JinSas 'oSjBquia uis 'purpjd o(qand p anb opuBjjsmu opjosa p
enuijuoo ^^'ajquiaiAojsi ap si saAanf (ap &gt;^ ojaiunu djozdq B| ug
SB| UBIJBZÜOjnE O|
anb b sosaoxa so| japiuoo b X jBapd b opojd X 'opByjji anbunB js ap
oyanp zaA bj^o oiqand p X osppBo p ud opB$|on njnqspu] b BJjsamu

�76
también, de conservar el último resto de su libertad. Pero la Gazeta si
gue suministrando todavía razones corroborantes para hacerlo.
En el número 25 del jueves 22 de Noviembre,26 los paceños ata
can en su escrito al obispo de La Paz, confabulado con Goyeneche, y
que se puso a la cabeza de un ejército, pero esperan no obstante que
se ilumine, y añaden, poseídos de tal confianza en su regeneración:
"(nosotros, que somos el resto mas fiel, pero desgraciado de la Paz,
nosotros que hemos sufrido tantas persecuciones, y perjuicios por el
amor á la patria, nosotros que debemos presentarnos ante V.E. como
buenos ciudadanos á la vista de un padre común,) suplicamos á la
Excma. Junta que lo reciba en sus brazos... como á un ciudadno con
vertido". Con todo, el domingo 25 de Noviembre, en una Ga^eta extraordinaria, reconvienen, como amonestándolo eventualmente,
que "si sigue rompiendo los vínculos sociales" (porque había fulmi
nado excomunión contra los patriotas) se le someta a castigo, y que la
Junta "tenga á bien según lo que representamos, declarar los hechos
del pueblo de la Paz por fieles, honrados y de una valentía y heroycidad sin exemplar; porque aunque no tubieron el lucimiento y perfec
ción que se deseaba, no fue por defecto de las intenciones del pueblo,
sino por la intriga, y división, que sembraron los tiranos, y traidores
sobre una masa susceptible de inconsideración, y falencia por sus po
cos conocimientos, por la falta de táctica militar, y por ser una ciu
dad, que dio aquel paso, como primer ensayo de su energía".28
En estas píginas finales de la nota se ofrece, pues, el ejemplo de un
pueblo perseguido que tiene razón, que pide se la reconozcan, y que,
por culpa de la división entre patriotas, ha debido emigrar, porque, no
sólo aquel res o de libres había tenido que acog^rse a las montañas, si
no que otra parte del mismo pueblo está a la vez refugiada en Buenos
Aires, en donde aparece fechado el documento y suscrito por trece
firmantes, a 5 de Noviembre de 1810.
La identidad de tal situación de los paceños con la de los orienta
les es palmaria. Aquellos fueron la imagen anticipada de éstos, y lo
fueron asimismo por la identidad de la resolución: la emigración para
salvar su libertad antes que entregarse a su perseguidor.
"Nosotros, que somos el resto más fiel, pero desgraciado de La
Paz", escribie^on aquéllos. Y de los orientales en el éxodo, dijo Ar-

�b jBpdsaj ap sofaj 'uamb 'Ba;BJjn&lt;; ap upnpuoa bj aod
(a a;uB seSi^v eqe[niujoj Bqaaj biusiui B| uüd anb e;sa;ojd b[ bíbü
oXodB un sajiy souang ap opjiqBj (a ua j^asnq b opBui;sap BqB;sg
•BAipajoo uoisaadxa ap szjanj ns b;ou bj b jBjinb ou bjbü
epnp uis BpBjsaj s^ndsap anj anbune 'ozuauuoa un ua soiun '
apand ouioa 'aid ns b Bianj buijij ^Xna ^sBSiyy Jd sopBzaqsaua '
•uauo sajaí so| sopo; ap Ji;uas ja aanpBj; o;uauinaop opunSas a^g
epuapuoo
ejos Bun ua uBjBuisiuiiun as 'so;uaiuiujns sooiiu^pi opuapaped X sau
•nuioo sojdijad ap sopeapoj 'sbijiuibj X souepepnp 'sopBpjos 'ajaf anb
ounSuiu ouioa opidojd euiija anj 'souaapoui sojqand soj ap bu
bj ua 'BpB8uojojd oj jod 'BDiun BiauB^unajia 'o^unfuoa ap Bpsj
-jui bjos Bun ua isbd 'asjBOJBqB ap ajqi;daasns X ajqt^uB; bsbui oqaaq
'ojqand ns ap pspijB^o; bj uoa B;Bipauiui a BpB;ajdB BiauaAiAuoa Bg
soqoajap sns X sasaja;ui sns 'sapBpisaaau sns
ap Bpunjojd sbui Biouapuoo Bun jbuio; ejBd 'u^pnjosaj ns ap Bzauuij
bj X SBapi sns ap pBpundas bj X zapi;iu bj uoa zaA ns b j^ ojopuBjBduiB
ojad 'p jod opiua;sos X op^apoj asopu^i;uis 'sauoiaB^ipaui sns ua as
-jaSooaj BJBd jopnpuoa ubj8 ns b uojaiAJis anb o;uaiuiB[siB asa X oijixa
asa ua jB^uaiio ojqand jap BpiA bj JBjuaiquiB Bj^d oj9s ijjb sopmjaui
'soxauE sns X BipjBn^sg oXBnSBJBd opsuoisiuioa jap auuojuí ja jod
o;sanduioa jB^uauínaop o;unfuoa un uBja saj; sbj;o sbj sand 'jao^d
oj;sanu ap ou^ap; jap au^d BqBuuoj sBjja ap Bjauíud bj oj^s anb ojad
'sBzaid oj;Bna souiByasui Bjaiuud bj ua anb souiapjooa^ Qopox^ ja
a;uBjnp B;sin8i^B o;uaiuiBsuad jap sajB;uauiBpunj sojuaiunoop soj
ap opunSas ja 'ojn;^idB^ opunSas jap a^iBd Bjaaja; B;sa ua souie^

mtn,, opuüuqapo 'optun o^ as ¡vjuauo o\qand
ja .ajuapmt opv^a ua mutuaqos aun ap ugisp aj jod ugp
•auapa/uoo aj ^ aiauapuadapw aj aiaafj - ín^y jap ouüapi j^ -jj¡

sajquioq ap o;saj ubj8 a;sa "*„ .ajquiapiQ ap ¿ jap b;ou ns ua

LL

�78
las tropas orientales como parte indivisible de un pueblo que, dentro
del grande escenario rioplatense, había hecho su propia revolución al
conjuro de la iniciativa porteña de Mayo de 1810 y debía seguir,
aún en el exilio^ dueño de esa revolución particular que había hecho
sobre su suelo, pretendía quitarle su personalidad haciendo que sólo
las tropas de Buenos Aires tomaran el nombre de "ejército de opera
ciones" en lugar de ser las meras auxiliadoras de las tropas orientales;
pretendía dividir a éstas y despojarlas nada menos que del Regimien
to de Blandengues y "anular el voto sagrado de nuestra voluntad gene
ral en la persona de nuestro jefe", como se expresa allí, es decir, des
conocer a Artigas como jefe de los orientales, desconocer que Artigas
a la cabeza de los orientales era la voluntad misma del pueblo oriental
que lo había elegido jefe en los días preludíales del armisticio.
Tales actitudes de Sarratea eran, según este mismo documento nos
lo explica, resultado de haberse opuesto los jefes orientales al orden
en que aquél había dispuesto las marchas, "porque creemos de necesi
dad marchar y mantenernos reunidos, mucho más viendo, que su
anhelo por separarnos llegaba hasta el término de no admitir nuestros
sacrificios en la campaña presente, si no accedíamos a ello". Algo más
claramente expresa estos mismos hechos la nota, a que aludimos
más arriba, que el mismo día dirigen los propios jefes orientales al
Triunvirato, nota en la cual las resoluciones de Sarratea de que éstos
se agravian aparecen sintetizadas en el siguiente párrafo: "hizo desa
parecer de n.tra vista el carácter de auxiliadoras, que apreciábamos en
las tropas, con que V. E. se digno**socorrernos: -ellas fueron declara
das ejercito de operaciones- y nosotros postergados si no queríamos
marchar divididos".31 Y también es quizás más clara que la que comen
tamos, en cuanto al mismo punto, la nota de Artigas del 21 de Setiem
bre de 1812 a la Junta del Paraguay, también fechada en el Ayuí,
en la parte en que dice, refiriéndose a las tropas orientales: "Segui
damente, sin ser por mi conducto, se les previno a algunas de estas di
visiones se preparasen para marchar a diferentes puntos y con diferen
tes objetos. Ellos hicieron ver entonces que no obedecían otras orde
nes que las mias, y protestaron que no marcharían jamás, no marchan
do yo a su cabeza".32 Esta última nota es, en cuanto se refiere a los
hechos, quizás el documento más explicativo para conocer los funda-

�*o)pe) oped asa 'epnp uis 'opinipsuoa Biq^q
souang ajuauíBAipap opRjsajd opaqEq X 'oqixnB asa d)s^ b son
-^nbB opBjpqos jaqBq (9 :pBpaqt| ns ap SBJopefnxne oiuod 'SBjjBZJojaj
b uojdiuu opipad ns b 9nb S9j|y souang ap sBdoj) sb¡ b uojaiqiaau saj
-Bjuauoso| 'o^aBj opBd asa b X soidiauud sosa b auuojuo^ - o
sapBpuojnB sns X ojqand ns b ajuajj souaui oj
Jod Biauapuadapui ap omoa a)uauiB)ia,i[duu asjauodns aqap 'a^uaiu
•Bsajdxa opRJBpap ou anbunB 'anb 'sajiy souang b opadsaj uoo 'upp
•afns ou ap Joua^B opejsa un ua 'opaBa^oo ap sa^uB 'uBqBipq as sa|
•B)uauo sbj anb 'ajuauíB^pBj uaiquiB) 'jbiujijb Bqejjodun ojpB^ o^
-asd asa ap Bpua^sixa B| X 'oujaiqoS asa b BqB[nauiA o[ anb p o^oBj o;
-oBd un Bja anb jiaap sa :osajdxa jas b o3a[| eounu anb ozb[ un jod saj
-ly souang ap oujaiqo^ |B opiun OAn^sa p^auo oiqand |g • 'o\
:Bjnpa[ BpB^pauj X e^uaje
eun b Bppu^ipiuos 'b^ou Bsa ap jBuejjuasap souiapod anb soaisBq soj
-daauoa soj 'oa¡S9| ojuauiíBuapBaua un ua so|opuBuapjoaj 'asusa^
AI InIjdB^ p ua souiajaA anb X '^igj ua SBiuis^p
-Bjapaj X sepun^oj sauoisajdxa Bj;qpaj anb B^sinSfjjR Biiupop B| ap
opipauiui odpipB ojBp un sg "buisiiu B| ap uppBjuauíBpunj ouioa
X 'Bjsa^jd bi Bpo^ ap o8jb[ o| b 'a^uaiiiBpai|diui a B}p#i|dxa 'aaBq as
sbuijoj sapajajip na anb uoisajdxa 'oidiauud ouii;[n apa ap u^isajd
-xa B| ua apisaj soiuBaqqnd anb b^ou B| ap jo|ba ouBinpJOBj^xa |g
souBiujaq sojqand so[ ap ojunfuoa [a ua ojqand ojjsanu ap
BiuBJaqos B| 'ojp uoa 'X sBuBiujaq sauoianjoAaj sb| ap ojunfuoa pp
oj^uap uopiqoAaj Bj^sanu ap pBpiA|}UB^sns b| 'Buins ua 'jaaouoasap
UBqBpodun 'tlsauopBjado ap o^pjafg,, ouis 'so^anbE ap apaniBjaiu
SBJopBi¡|xnB ou 'SBua^od SBdoJ sb[ b sBiuapB opuBJBpap 'SB8i^y ap
opnpuoa p jod ou X ajuauíEpajip sauapjp S9IJBP ^ sopipiAip ap *sd|
-B^uauo so[ uoa BJBd BajBjjB^ ap sapnppB sBpBpjoaaj sbj :uajq \
jnXy pp ounapi pp BAijBpas
•aadaj sbui B| oiuoa ojqq apa ua B|JBpasui BJBd opuajajd souiaq B|
'(soujBpuamoaaj 'ouisuu o|p jod ^Bjnpaj eXna X 'sBiiiis;souuaq 'aped
bj;o jod 'uaiquiBj uos anb) soujuajaj ap souiBqBOB anb b sop sbjjo
sb| ap Bjainbpna ap B| anb Bpjdiuoa sbui sa opuB^uaiuoa souiB^a
anbsa.iiy souang ap op|iqBj p BpiSuip b)óii i:| ua npiuaiuoa sBapi ap
ouioa oja^ BajBjjB^ uoa ojai|juoa jap sbjsuiSipb so^uaiu

6¿

�80
3o. - Ese pacto tácito quedó roto desde el instante mismo en que
Buenos Aires retiró a los orientales los auxilios que les había prestado
para entregarlos en cambio al poder de Elío, es decir, quedó roto al
celebrar el gobierno de Buenos Aires el Armisticio de Octubre de 1811
con Elío sin consultar al pueblo oriental, cuya suerte sin embargo se
decidía en este mismo Armisticio en la forma recordada.
4o. • Al romperse ese pacto, y como tampoco "quisieron entrar en
un pacto con la tiranía" (es decir, con Elío), los orientales recobraron
su soberanía originaria, y vinieron a quedar, como se dice allí, "en el
goce de nuestros derechos primitivos", (¿nuevamente el pensamiento
de Rousseau?) como "un pueblo abandonado a sí solo, y que, bien
analizadas las circunstancias que le rodeaban, pudo mirarse como el
primero de la tierra, sin que pudiera haber otro que reclamase su do
minio", puesto que desconocía por igual a Buenos Aires y a Elío.
(Aquí, en cambio, lo hemos visto en el parágrafo II, está una influen
cia inequívoca de Paine).
^ 5ó. - Ese pueblo, "en uso de su soberanía inalienable, pudo deter
minarse según el voto de su voluntad suprema".
# 6o. - Por eso, se dice ya, en un comienzo, "nos constituímos en
una forma bajo todos los aspectos legal", y se repite, con palabras
hermosísimas: "celebramos el acto solemne, sacrosanto siempre, de
una constitución social, erigiéndonos una cabeza en la persona de
nuestro dignísimo ciudadano Don José Artigas para el orden militar,
de que neces tábamos" ( ¿otra vez más, todavía, el soplo de Rousseau?).
7o.- Es ^n esas condiciones, con Artigas por Jefe electo por la vo
luntad genera! del pueblo oriental soberano, que Sarratea desconoce y
atrepella todos estos derechos de los orientales en la forma que recor
damos al comienzo.
8o. - Aun cuando los jefes orientales piden sobre esto justicia al
Cabildo de Buenos Aires, como Artigas la pide el mismo día al Triun
virato, en la ^ntes aludida nota que, aunque hemos dicho que no pu
blicamos aquí, hemos recomendado más arriba como digna de lectu
ra, tratan de igual a igual a Buenos Aires, y no como a superior
diciendo a aquél que "las consideraciones debidas a V. E." son "igua
les precisamente a las de los demás pueblos".
9o. - Pero reconocen que el pueblo de Buenos Aires, cuyas glorias

�op
-e8aj aunjqns j^ pnjyBj^ ap aaauíajpa 'BiauBpip ap oipaui X oj8is y
&lt;€BSopajd pBpuapod Bjpanu b Bjnuiai Bjpantr
anb ojosaj oaiun já X 'Bzanbu Bjjsanu,, Bja anb ..sajqij ap
jb Ba^jjB^ BqBiuBaua anb uBzianj bj ap oppsu ajqBuiiuoqB
oqoajap,, ja auodo B;sm9iyB b^ou bj ouioo ajuaiujBuy asB3y\ - oj j
•ouBoijauíBa^ou oayjjod oqaajap jap ounSjB ojjo ap iu
t,U9i3Bjapajuo3 ap sojnai^v,, sopB^a soj ap sopBjnai^iB so^xa^ soj ap
ounSinu ap jBjajij uopduasuBjj BjABpoj aaajBdB ou anbunB
a^a ap ajjBd Bpun^as bj ua opuapj souiaq sou anb b 'pi/ souv
3uwj sDUioin loa DpDDiJtjsnl duuij djsoj d¡ 9p DiJUdpu^d^pul ^7 ap
ajquiou ja uoo j jg j ua eyjapejf^ ua opBDijqnd X Bua ap bi^j^q janu
-b^ oyanbBJBO ja jod ouBqajsBa jb soppnpBJj X sopBjiduioa so^uauína
-op ap ojqq ja ua sopjua^uoa t&lt;uoiufj Bnpdja^ X u9jaBjapajuo3 ap soj
-noijJV sol ouioo souBauauiBajJOU so^uauínoop soj ap sounSjB ap X
auiB^ sbuiox ap soidaauoo soj uoa sBpBjDzaiu 'nBassno^ ap sBapi 'aj
•af jod Biua^ oj anb ojqand jap sosBd soj B;&lt;?uip anb ooijijod o^uaiui^s
-uad ja opo^ ap ajqepnpui JopBJídsui 'SBSi^y 1Qd a^uauíjBjuauiBpunj
X 'inXy I9P [^;uauo ojuatuBduiBD ja ua asjaBj;xa b uBqBzuauioa Bqa
-aj B^sa BJBd bX anb 'ojjpap b soui^ajoa 'a^uauíBiejo UBuuyuoa '(ap
bj 'ouiaiqoQ jap ua^uo ouioa jbi^os o^bjjuod ja 'bu
•buiSijo pB^aqij bj 'ouisiui is b opBuopuBqB ojqand ja) 'SBapi
&lt;tsajoua^xa sauopBjaj sbj ua ojj^pb sbui uod jbj¡8,,
0J9S pBpisaaau jod opBjdaoB 'soqaajap sa|Bn8i ap sByanp SBiaujAOjd b
unuioo OUB8J9 ojaui un ouis 'ojn^^ asa jB^ua^so a^Bjsqo ou 'ítsBpjufj
SBpuiAOJj sbj ap jouadns oujaiqo^),, ojapBpjaA un sa ou sajiy souang
ap ja 'uopBjapajuoa ap ope^sa a^a ua 'anb X toAanu oj^o a^uauies
-ajdxa asJ3Bj|uoa b oqanA Bq ou 'louajuB o^iob^ opBd ja ojoj ap sand
-sap sand 'u^iquisj b^pbj spnp uis upiaBjapajuoa ísany souang uoa
U9iaBjapdjuoa ap opspa ua ouioa asjBjiui aaaiBd 'ojqand ojpanu 91J
-inbpB anb BjuBjaqos Bsa a^uBpqo ou anbjod 'sBaojdjaaj sauoiaBjapis
-uoa asiaua^ uaqap sojqand soqius anb a^auíBqaB^ uBiuqjy - 00 J
'..pBpijBjaqq ns ap oqixnB,, ap ouis 'ojpanu ja ajqos Bjsinbuoa ap
SBapi 9uqB Baunu 'zaA bjjo X Bun UBpjanaaj jBiaiui JopBuaqq oiuoa

�|0 ofnq ' i S61 f oiqni^o *P I * l\ ' I! '01 J P oj ap wb/j ua opaauqnd
joaajoid opBjiapp ofRqBJi |B ua asjaA apand Sfsai buibiui b| ap spniuauínaop
A Btiai|dxa sfui uopBJisouiap Bun 'sa|6tuaijo so| ap 9jM sbSijjv opBjqiuou
anj ouioo 'opuarvM p ouSfp ofAVSJMfuv un ap o|njij |a ofBq ^f 61 P Bjqni
-O P C |ap tnt&gt;\¿\3 ua opBafiqnd ofaqBJ} aAajq ns ua OI^NVMVN W OO
-NflNG^ 'JOJ-J (a iod Bpejjsouiap atuaiuaiqBinjajJ! op|s Bq 'BAtnÍBjBd B| ap
B}U|nO B| ua 8psz||BaJ U9|aaa|a aod 'B8|Biua|Joso| ap ajaf op^Sun anj &gt;b8{)jv
anb ua aqaaj ejspepjaA b| opua| ouioa i \%\ ap ajqn^o ap 01 I9P aq^a^ eq z\
•961-P6I -ddasB^A II
'6-68 'dd '| *on oiuauínaop "b^a 01
'Ib *d'| *on oiuaujnaop :asB^A 6
*I6 'd'i *on o^uauínaop :
•083t -dd sb| ua aB4| Bsa ap o^muauíoa ojenu an^A *(80S)-(¿0S) 'dd 'n •}
'•^a "ui{S3Bj -pe 't9Jtv sougng ap otaoon ua 'i 181 ap o|unf ap o^ |ap satKv
•souang ap vtazvo ua 'i 181 ap oáb^ ap si 'o^uao \P |&gt;jauao |a;jBn3 'oap
•f^atuow ap opuqoj ¡v svüpjy fsof ap op¡/o *,.aa||i|od Bp|A a|JBp A sjed aisa
no\}\3^d b ua8|j|p as 'opuadap anb ap oujaiqoS joijadns |ap sb| A 'sauopuaj
-U}8|ui,, :sr8iuv oqa|p BjqBq'sBjpaid 1 ap o^unu} |ap zjbj b Biuasa 'im
ap oA^ ap SC ap oapi^aiuo^ ap oppqBO |8 ejou ns ua bA anb souiapjoaa&gt;¡ ¿
PIQI 9
'68 'd 'I 'on oiuauín^op :asB^A S
'dd *i| *l '-p '*ui|sdb; -pa 'saa¡y souang
'1181 ap opinf ap 81 PP 'saj^ysouatig ap o^vuip^ooaixg otazoQ ua '
ap oAb^ ap oe 'SBjpaid **1 'ofi3 ^^x oospuojj o svH^jy peof ap op¡Jo p
ts A 88 'dd 'i -on oiuautnaup '-awf\
•88 A S6 'dd ' A i 'on soiuauinaop :asB^A I
'88 A ^b 'dd 'p 'oh oiuauínaop :asB^A I

svlo^4
8

�84
13Véase: documento No. 1, p. 93.
14Véase: documento No. l,p. 95.
15Memoria dirigida a tos ciudadanos de la Nueva Granada por un Caraqueño,
/Simón Bolívar/, Cartagena de Indias, Diciembre 15 de 1812, en VICENTE
LECUNA, Proclamas y Discursos del Libertador, mandados publicar por el
Gobierno de Venezuela presidido por el General Eleazar López Contreras,
p. 19, Caracas, 1939.
16Véase: documento No.l, p. 94.
17Véase: documento No. l,p. 93.
18Ibld.
19Oficio de José Artigas al Triunvirato, Salto, 14 de Diciembre de 181 I. en
ANJEL JUSTINIANO CARRANZA, Campañas navales de la República Ar
gentina, t. II, p. 152, Buenos Aires, 1916. Este documento precioso ha sido
reproducido facsimilarmente del original existente en el Archivo General de
la Nación Argentina en el difundidísimo folleto sin foliar titulado MUSEO
HISTÓRICO NACIONAL, Éxodo del pueblo oriental, 1811 (edición ordena
da por resolución del Consejo Nacional de Administración del 13 de Julio
de 1927), y transcripto en SETEMBRINO E. PEREDA, Artigas, t. I, pp.
486 de esta última obra. No insertamos este documento en nuestra colec
ción, porq^e, no obstante su valor emotivo, y no obstante demostrar en él
Artigas lo .erdadero de sus reiteradas afirmaciones sobre la espontaneidad
de la emigr^ción del pueblo oriental, expresando que "no perdoné alguna di
ligencia pa a persuadir de los beneficios que resultarían al Estado y a ellos
mismos de la permanencias en sus hogares", y añadiendo: "Mis circulares
publicadas por bando en todos los pueblos, son pruebas de esta verdad",
no agrega .ada nuevo, como ideario, a la nota reseña del Daymin del 7 de
Diciembre ..Documento No. 1).
20Oficio de José Artigas al Triunvirato, Salto, 14 de Diciembre de 1811, en
SETEMBR. NO E. PEREDA, Artigas, cit., 1.1, p. 486.
21ELISA A. MENENDEZ, Artigas, Defensor de la Democracia Americana,
p. 255, Montevideo, 1944.
22Gazeta de Rueños-A y res. No. 23 del 8 de Noviembre de 1810, en Gazeta
de Buenos Aires, ed. facsim., cit., t. I, pp. (591) y ss.

�•\Z\ *d 's 'ON o^uauínaop :
*Í6 "
•uamnaoa •oofjptstq ojpnpg &lt;f9^)^.íKtOHI393^3 T3 u® '181 ap
-®S *P l *Jni&lt;V '^^vnSmvj ¡ap VApmuaqno o¡unf 9/ 9
j
V3
oa^oaoa ^ oioAaa i3ah a Nvnr id npuauaAp^ ^ uo¡MRd
-UIO3 '(otl - 1181) 'D/^M 9^&lt;9^^ 9j ^p DfoviuoidKl 97 'ni • ^^^nSmn tp
oop^tuoidta oo^QisiH oa\hoav 'S3HOI&gt;!31X3 S3NOI^V33^ 3a OIH
•31SINIVM u 'ti81 ap Lt ojsoíy 'Jn^V ^P Jia 'íW 9/ ap o)^ \*p fop
^un n\ou\AO¿¿ st&gt;\ p otuatqoQ yo iviua^o otPJ?(3 '.^P ^ajaf so¡ ap o^aifo \
'\l\ 'd's 'ON O|u9iun3op :asB^A OC
'$6 'd 'I 'Ofj oiuaiun^op :dS8^A 6t
•Í^ t
(r89)-(09)
•dd 'i •; **^p '^uijsdbj &gt;p9 'saufV souang ap oiaov^ wa 'oí81 ap ajqiuaiAON
p se o8u|iuop {ap saj/Cysouang ap Dfjmtfpjotutxa vtazvQ na 'o 181 ap ajq
•uia|A&lt;&gt;^ ap s 'sa^y souang 'zo^ 97 ap soupaA so¡ jod oqoaq u^pojuasauda^ ti
•w A
(9S9) 'dd 'i ^ '^p '-iujsob^ -pa 'saufy souang ap maooQ ua 'oí81 ap ajquiaiA
•N *P Zl saAanf pp st *on 'sa^Ky-souang ap oiazoo ua '0181 ap ajquiafA
-K ®P S 'saijv souang 'zq/ 97 ap soupaA so¡ jod vqoaq u^ptnuasajdag 9t
d 'piqj st
*•• A (i ^9) 'dd'{• '*^p "uiisdbj *pa 'sa^ty souang ap vtaooo ua '0181 ap
ap si pp'^e 'o^^ 'saj^ y-souang ap viazDf) ua 'oí 81 ap ajquiaiA
"N 9P S 'sany souang 'zr^ 97 ap soupaA so¡ jod vqoaq uppotuasaudag pz
PIQI ti

�B| uepjenS js ajjua anb -biujoj ap uaiquiB} 'oqaniu ua X- opuoj ap
pBpijuapi a[qBUBAUi bj jod 'BpiA ns ua sESyjy piquosa ojubip opoj ua
uaan| anb sbj ouiod 'seapi sbj anb Bjmb ou jadBd [O ajqos |bu;j oubiu
b| b opBp a[jaqBq je sand 'apuayua as ouBjaqj o| ua) ojpjjb^ janSí^
ap Biun|d B| b aqap as 'sajaoBj ap smjouid^^ sb| unSas 'uopa^paj
BXna 'odibj uouuas opBuopouia X ojaAas ap Bpzaiu uoa ^uopbjo \
"Bjsp b asopuauyaj 'ltajuam3|s (uoijvjo v\ uoj) sauopaa sb| op\ oqa
-ip ouqE,, :sB8i^v B opuaipn^B 'aaip as '181 ^p HJCIV ^P S I3 pBqa
•aj 'soiuEaijqnd B| [ena B[ ap oa^uap bpb p ug apiuaj 9\ eidoa BXna
so^uawnaop so| jBjauínua [B -[^\ ap [uqv 9P ¿I 9P XsndBJB^ pp
oujaiqo'j [B B^ou ns ua 'seSi^jv oidojd p Bzaid B^sa b biub[| uoiddjq
opiua^oa ns b uopBaqdxa ap d|q
-esuadsipu; ouiíuiiu p JBp X 'Bijojsiq BJisanu ap osaaojd p ua ojuaui
•naop ouiisuje p isaiqn BjBd ^sasEjj sns ap SEunSp jBzuBap opBjo|
UBq anb ouB^uauioa [B X uopBS|nAip b^ b u^puap ua 'oiusiujisb sop
sb.ho X (opquB a^sa jBayusnf BjBd souiaj;p ajuaiuB[os BjqBpd soq
j'oiJBu^isap BJBd 'Bpnasg
B| apsap 'OAisaans o| ua o|qand oj^sanu jod opBjdopB Bjanj Jináasuoa
souiBUBasap anb ajquiou ^\uqy dp uoudjq ap ajquiou p oísq soiuBp
anb SBSyjy ^p osjnasip ojqa|?a bX [a ua uEXBjdxa as anb ssapi sb| ap
Bjjpuas X Biuiqn BpuBjsns B| sa |Bj .BJBijuoa a| B|p anb pBpuo^nB B|
a|opuau|OAap 'jBzipaj b aiusuiBauBjuodsa auap ajsa anb sopB oiu
-oa 'sB^i^y oidojd pp a)jBd jod [B^uauo o[qand pp BiuBjaqos biusiiu
bj b opdsaj oayuapi un X íBjsp ajuB jBajuB|d b Biauaáixa ouioa 'sajiy
souang ua asjiunaj ap BqBqBaB anb a^uaXnqjsutr) [BjauaQ BajqiuBsy
B| ap a^jBd jod p^uaiJO ojqand pp BiuBjaqos b| b opdsaj jg oj
.jaqBs b 'sapapi sns b uoiaas B|
ua pEpippy ap 'oip sou Bpja^uiap ubjS p anb sauopaa| 'sBqaniu an
•ua 'sapaijBS sbiu sbj ap san JBdnj^e opuanb soiuaq anb b| ua X ^uoia
-Bnuijuoa b an3;s anb ai jas B| uaXniysuoa anb sojuaumaop sajj soj ua
isb o|JBqojdiuoa ap souiajq SBiuap so| ua BqnujBaua opuBna Buosjad
ns eqspdsaj B| 'Buosjad ns ua BqBjjp as opupna i;X 'biusiiu is ua bX
*sa|Bjuauo so| i: asBpdsaj as SB8ijjy BiSixa isb anb BiuBjaqos ^sg

viisiv^aaos vi aoa
m oiads im iaa so^isva soiNawnjoa

�88
totalidad de los documentos que llevan su firma al pie, y la consecuen
cia no menos invariable que revelan, paso a paso, con su conducta de
cada hora, de cada día, de cada mes, de cada año de los tan largos y
colmados de su íntegro y recio vivir, que nadie habría podido torcer
ni enervar, son íntima y cabalmente las ideas que Artigas quiso fueran
puestas allí, sin omitir ni alterar detalle), oración, repetimos, es por
lo undoso del lenguaje -una de las piezas magistrales que ha dado la
oratoria política de la Revolución de América, sin olvidar las de Bolí
var- y porque los conceptos que vierte los somete, con fervor de ver
dadero ruego, invocando los dolores pasados y las cenizas de los muer
tos por la libertad, a lo mejor de la conciencia de nuestro pueblo para
encarecerle que no caiga en el error ni desfallezca de la energía y la
grandeza que le pide ponga en la lucha por sostener sus derechos.
Y Oración de Abril para eliminar expresamente una referencia a
su fecha y a su lugar, dado que ambos se hallan sujetos corrientemen
te a precisiones equivocadas que han creado rutinas que deben des
truirse por medios que eviten el equívoco. La primera, porque, en tan
to que la copia que publicó Fregeiro, y que constituye la versión más
difundida de este discurso,4 lo muestra datado el 4 de Abril de 1813,
fecha que se había escrito a su pie con anticipación, el acta cuyo tex
to completo damos en su lugar oportuno5 y que ve la luz por primera
vez, acta halla la por el Profesor Edmundo M. Narancio en el Museo
Mitre para nuestro Archivo Artigas, y dentro de la cual aparece trans
cripto íntegramente el mismo discurso, dice, lo repetimos, que el 5 de
Abril de 1813 el ciudadano Artigas abrió "las ceciones (con la ora
ción) siguient; ", y este dato corrobora el que da la carta de Artigas
a Tomás García de Zúñiga publicada por Ravignani,6 según la cual
el Congreso nc pudo inaugurarse el 4 sino el S porque el mal estado de
los caminos causado por la lluvia demoró la llegada de algunos diputa
dos obligando a postergarla para este último día. El segundo, porque,
si bien una tradición arraigada llama al Congreso de Abril el Congreso
de Peñarol, hay en esto otro error, como lo venía enseñando en sus
clases el Dr. Felipe Ferreiro y lo publicó en 1937 en sus Orígenes uru
guayos, y como desde 1939 ha podido verse ya en El Federalismo de
Artigas y la I^dependencia nacional, del doctor Pablo Blanco Acevedo,
pues según ambos trabajos el_Cpngreso de Abril se realizó en las Tres

�'asj3A|osaj b o^afqo opun^as ouioo 'osjnasip 9)8^ U9 apid SB8ijjy
anb jod usaqdxa sajuapaaajuB sojsg uopBjuasajdaj usiua) ou '(08
•UU9U9 |9p J9pod U9 BUn S9|Bn^ SB| 9p 'opjiqB^ UO3 S9UOpB(qod SI9S 'op
-O) U9 *B3S O 49SOf UB&lt;; X BJDirj BJUBS O B)SI)nBg UBnf UB '89UO(9UB3
'ouBijo^ o8u|uio(j ojuB^) sB|j!y\ ojjsna BjqBq 'sBpBjquiou s9pBpnp sop
SB( 9p SBLU3pe 'S9|BnO SO^ 9P ^ '(BJU^IJO BpUBg B| U9 UBqBJUOD 9S 9tlb
S9J)i)ui9A so| 9J)U9 *so(q9nd stuuap sog ajuapAinba ns BUds 9nb 'oun
9SBIAU9 SBUUB U9 |B^U3U0 O|q9nd (9 91ib B Opip999B BiqBq 9S U9}q IS '08
-IU19U9 |9p J9pod U9 9SJB||Bl| Jod OpBjndip BIU3J OU O9piA9)UO^ 'S9Jiy
sou^ng U9 ops^pBJ 9)opj9^Bs 'B^asuoj 9p zaiuo^) osbiubq jopop p
BJ3 X 4BpB)U9S9Jd9J B||9 U9 |B)U9UO pBplip BDIUn B| BJ9 Op
B| ^p oí ^ pp sap^pnp SB| 9p 9)U9uib|os sopBjndip jod
B9|quiBsy B)sg aj^yaj 9S sBS;)jy 9nb b B9|quiBsy
8[ S9j;y sousng ua opepisu; Biqsq os ^i8| ap oj9ug 9p 6^ 13
•B|jB3iqn BJBd 'sopi^ouo^
uaiq 9)JBd bj)o jod 'soq^sq soun3p 9)U9iuBJ9mud
'S9JB|np3iu sojdo^uoo sns BJBd 'o^jsqiud uis 's
O] U9|SU9JdlUO^ BUB|| nS BJBd OSU3JX9 JOd B|JB)U9UIO^ OIJBS9^9UU; U9D
-Bq BZ9|pq ns X pBpijsp ns 'Bz^id Bjsa ap opiuajuoa p oju^no ug
'Jijqy 9p uopvjQ ap souiauodojd anb b| anb a|j^p BJBd uoiasu^isap
jofaui Bpanb ou 'isb \ Bsoi^ipj uopejo eun ap BqBjBjj as anb jBsuad b
ouBjojd |B BUBAaq X BiABpoj a|qBai||)uap{ souaui BUBq o| opa
sdAX sp] ap uoíjpjq o|Jbuib|| ua asBsuad as is 4zaA ns y *
ap osjnasip p,, ojuaiunaop oj^anu b jbuib|| ap oqq^q p uaiq
-uiBi asjiquosojd aqap pna o| opoj jod :9jqn)3Q ^p g ap anbuBJJB
ns ua bi|bji epmaAy B| spsq 'oaiuBiug |Bjidsop| p on3ijuoa sbui jn3n|
ua ojad '((zauopjo X a¡|)B8 asof anbjBj,, pp buoz pnpB B| ua Msb
BqBuuuouap as anb bsbd b| b oiuixojd 'ttsaonj^ sajx sb|,, opsunuoiíap
ouis p ua sBgijjy ap ojuauiíBÍop ¡a Bjngij ouBjd asa ua anb asjdA
apan^ ]tnuo]oo paodp p\ ua oapuaiuoy¡ ap ojnjoJ p oísq ¿6I u9
osa^BJX so]JB3 jojaop p jod BpBai|qnd uc^a^apa B| ua Bjn^ij anb
i\%\ oyB oidojd p ua opBjuBA3| oappajuo^ ap oiiB|d p uoa sojBp
sapi opuBfajna X 't(oapiAa)uo^ ap aiiiRpp,, sBft^y ap o^uaiuiBÍop
p uopB7t|L'a.i ns ap JB3n| jod usp '(smuap X sbjou 'sbpb) osaj^uo^
pp sopiaiunaop so| sopo) isbd anb opuspjoaaj asjBqojduioo ojaaja
ua apand 'Bpnp ap pBpqiqísod epo) bjoiij opuBÍap 'oiuoa X

68

�90
(el tratar este segundo punto antes que el primero no significa que le
atribuyamos mayor jerarquía ni ningún otro motivo de prelación con
respecto al primero, que era, como bien lo vio Artigas, el fundamental,
sino que lo hacemos simplemente por una razón de comodidad para
la exposición); como segundo objeto, pues, aumentar el número de
diputados orientales, los cuales, como dirá luego en carta al Paraguay,
siendo seis, se sumarían a los dos de Tucumán y a los siete que Artigas
pensaba debía enviar "esa Provincia Grande", para defender la causa
de la confederación en la Asamblea.8 Sobre los motivos y la proceden
cia de ese pedido de aumento de diputados, no dice una palabra Artigas
en su oración, limitándose a plantearlo, pero los comentaremos más
ampliamente por nuestra parte en el Capítulo IV, como aspecto del
examen de las condiciones contenidas en el acta del 5 de Abril.
— La convocatoria del congreso oriental respondió a este otro antece
dente inmediato y de principios cuya solución plantea Artigas como
primer objetivo del mismo: la Asamblea exige a todos los jefes mili
tares que la reconozcan. Llega a Rondeau y a Artigas este pedido.
Rondeau, superior de Artigas, le trasmite la orden. Artigas le contesta
que él, Rondeau, puede jurar la Asamblea, pero no así Artigas mismo.
Piensa Artigas, seguramente, como en los tiempos de Sarratea, aunque
no lo dice en su respuesta a Rondeau, que él es el Jefe de los Orien
tales, electo soberanamente por éstos, y no soto un subalterno militar
de Buenos Aires. Por eso, le dice que ha dirigido invitaciones a todos
los pueblos de esta Banda para consultarles si debe prestar el recono
cimiento que se le solicita: que éstos se reunirán el 3 de Abril (fecha
luego postergada por dos veces, como se vio), y que le pide que, entre
tanto, suspenda él su reconocimiento, para verificarlo juntos.9 Artigas
pensaba, pues, que debía prestarse ese reconocimiento, pero hacién
dolo, como expresará, en forma de pacto, es decir, siempre de igual
a igual con Buenos Aires, y no por obedecimiento: parte, pues, del
mismo concepto básico que le hemos visto sostener frente a Sarratea,
de que el pueblo oriental era soberano. Este mismo concepto se le
había encomendado defender, por parte del ejército oriental, en Enero
de 1813, para que lo hiciese reconocer por Buenos Aires, a Don Tomás
García de Zúftiga, en términos todavía más precisos y preciosos por
lo amplios, diciendo que "la soberanía particular de los pueblos será

�sq anb :'^TjoAap bj aiuauíBjos ou 'sa bis? ap ^jqEiou sbuj o^
uot^
O ns ua sb^ijjv aiuBjd anb seuiaiqojd sojauíud sop soj sa[Bj[
sauoisuajajd SBsa ua sEpiuaiuoo sBiouaBixa sbj b oiuaiuiBUBjjB (a 'op
ap X jEnSí b [Bn8i ap uasatquasns saiJBd sBquiB jBno [a ua 'op^d
jod ouis oiuatiupapaqo jod ou oiuauupouoaaj (a BjjBisajd BiauiAOJ^
Bjjsanu anb iioap sa 'sajjy souang ua Bpiunaj BajquiBsy bj ap a^
-jBd jod sauoisuajajd si?sa ap u^pB^daaB B| b asjBuopipuoa Biqap ais^
^no o[ Bjed 'oiuaiunaouooaj p BpBq zaA ei b ojad BiuBjaqos BJisanu
Bipuajap anb u^pn^s B| Bas o 'BqujB s^ui sojBJJBd soun^p bX opuaj
-aj souiaq sou ^no b^ b 'uopnios Bjaaja^ Bun e^uBAa| sBqa b ajuajj
upBpjjBjBj aA^anAua oiuajjxa opoj,, anb 'oiusuu oj jod
'ofip SBquiB ap X 't4Bpipaujsap BzuBijuoosap Bun,, BqBjjodiui anbjod
Bpun^as B[ b X '((bzubijuo^ ap osaaxa,, un sqBpodiui anbjod Bjamud
bj b :|Bn3t jod sBiJBZBqaaj BjBd sbSiviv ^pn^ sauoianjos sop sBsa y
[BuopBu pRpu^a^uí B| s^iuapB Buinjjsap X unuioa oSuuaua [a bj^uoo
jBqanf Bied pepfun BUBsaaau bj Biduioj jena oj 'ajuaiue^iaiqe Bjjaoouoa
-sap (q X ^BjuBjaqos Bjjsanu e jbuopibjj b BjjBAmba opa X 'sajquioq
soj)sanu jod sbpb^oa a^aiuaaqij sspuaSixa usja anb sauoisuapjd
SBsa jauaiuBtu b j3ajoa uis Bjjaaouoaaj 'Jiaap sa 'BdjquiBsy bj b a^
-uaiujBuopipuooui jaoouoaaj (b :iaqBS b 'sBiuaJixa UBja sBjja ap soq
•sauopnjos sajj usiqBD 'uppBnjis ¡bj u^
11 \,B^!VinZ 3P 8pjB9 sbiuox ua opBjndja ojjsanu b sBpBp
-uauíoaua sauoisuapjd SBj^sanu ap o^uaiuiBUBjjB jap sajuB jBjauaQ Bajq
-uiBsy bj ap oíuaiiuiDOuoaaj jb japaaojd souiaqap js,, :sa osaj8uo3 jb
auodoad anb soAipfqo soj ap ojauíud ja osa io¿ osai^uo3 ja
jb saiuaipuad 'sand 'uBqBjjBq as aopBjjod Bja j^ anb ap
sajB;uaiJo sauoisuapjd s^^ opBsaj^aj B^qBq ou B?iyn2 ap
a isa ap
bj ap s^indsap laiuatuBpn8B sf ui unB X 'opBaiuBjd opqjuoa 'B31bjjbs
jod opBaja opjjjuoa ja asBuoo anb uppassuBj} ap B|nuu9j ouioa
'jBijjiui opadsB ns ua aiuauíjppadsa 'Biusjaqos Bj^sanu ap SBAisuajap
aiuatujBn8i sauoisuaiajd sbjio uBqBjn8y anb sbj ua (aiuain^is ojniíd
-bd ja ua souiByasu; anb X) 'JopBiJod oziq aj as opajB jb anb ap sau
-opaiuisui sbj ap cBg BjnsnBja bj BzjjBniund oj ouioo 'Q^^u^pnjoAaj
BJisanu ap oaiuri oiafqo ja otuoa Bpeiuajso X epBjBjoap aiuauiBspajd

16

�92
a presencia de la soberanía oriental, de la autoridad que se le había
conferido en los días del armisticio, gesto altísimo de demócrata que
nunca habrá de ser suficientemente alabado y sobre el cual volvere
mos más abajo, sino principalmente la fundamentación que da a la.
exigencia del pacto que salvaguardase las pretensiones encomendadas
a García de Zúñiga. Artigas se remonta aquí a purísimos principios
que alternan con austeras ideas morales. Sostiene, junto con los fue
ros de la soberanía oriental, la unidad nacional rioplatense. y la idea
de la constitucionalidad como freno para precaver la veleidad y asegu{
rar la probidad de los hombres de gobierno. En esta defensa de la
constitucionalidad, y en el enjuiciamiento, que le es correlativo, del
problema de la relación entre los hombres y las instituciones, su pen
samiento se muestra influido por las ideas vertidas por Mariano Mo
reno desde la "Gazeta". Pero como la constitución era obra dificulto
sa, que debía preverse iría demorándose, exige que "mientras ella
no exista", se adopten "las medidas que equivalgan a la garantía
preciosa que ella ofrece"; y debemos interpretar que esas medidas no
son otras que la celebración del pacto que así venía aconsejando, es
decir, el reconocimiento de la Asamblea, lo que aseguraría el mante
nimiento de la unidad nacional rioplatense, pero con condiciones que
asegurasen, a su vez, la soberanía oriental, es decir la celebración de
un pacto confederativo interprovincial.
No debemos dejar de señalar aquí que la Oración de Abril nos
permite percibir nuevamente la influencia de Rousseau sobre el pensa
miento artiguista.
Claramente lo podemos comprobar en cuanto vemos cómo identi
fica esa misma idea de constitucionalidad (y concibiéndola, además,
precisamente así, es decir, como freno para la veleidad de los hombres(
y como seguro para afirmación de su probidad, idea a la que hemos
reconocido una inmediata filiación morenista), con la idea del Contra
to Social, pues no otra cosa significa que, al tomar posición para en
carar ese mismo problema a que nos estamos refiriendo, de las relacio
nes entre los hombres y las instituciones, anuncie las dos mismas solu
ciones sucesivas, cabalmente, que propone para resolverlo, o sea la de
la constitución como meta y la de la adopción, "mientras ella no exis-,
la", de "las medidas que equivalgan a la garantía preciosa que ellaI

�OUIS *((SOJ)OSOA B O(OS BpBAJdSdJ BUajBUi BU ti IUI Jod J3AJOS3J B 3SBS
-Bd is 'sopcj^p^ soqaajap sojjsanA ajuauíauuoua opuBjau|nA 'oiiu p X
J3PBJR3 OiiSrilA d)U9UlB)|8 BIJ3pU3JO üX,, anb '3SJ3A fipod OIUOD 'SBUI
•apB opuesajdxa 'Jdpod p ;sb ptAjOAap 019$ ou anb soiuan8aj8B \
sB|ouBjsun^jp sb| ua uBqeiuBpaj anb BiSjaua B|
Bppi sb| b japjad jaasq ap zRdsa X Bsotp^sBj 'Baqqnd Bd|quiBSB Bun
ap BinjjadB ap osjnasip un ua 'oiquiBD ua opis Buqeq BpBuajqB unB
tu 'upiaanpojdaj sXna X 'jajjoaai aoBq 9\ a^s^ ap jojnB p anb 'osuuibj
ojqq p ua sopiaiujBuozBJ so| ap o^uajuiBuapBaua uanq p BJBd soussaa
-au sojpuBaiu soppouoa so| ap s?abj) b opinpp X sojmidBD soj^o ua
ojad ^¡dúos oidaíuoj p ua 'Bpnp uis 'u^qiuBj B^sa ojdaauoa ajsg
pBpUOjnB B| 3|aSJdA|OAap B BIU3A
uainb e X JBqanasa e eq; oj anb ojqand ofdojd |ap uppeqpaui B| b
X opjanaaj \e aiqesiiadsipui 001891 ^juapaoajuB oiuoa j3bj) jatsanaui
Bja anbo^daauoa'oiqand p ua ^isa pBpuojnB B[ ap ua8uo p anb 'ozbj^
o|os un ua X ouisilu qp 's^iuapB jupjooaj BJBd jb8u| o||Bq 'ouBjunBass
-noJ o^auuBsuad pp jB|npaiu o| 'soqB|isejdaq sop ap op;n8as oqBjisBD
-apua un ap sBjsanduioa jbjso jod uajambpK $B|p anb b^jiujij Bzjanj B|
uoa X SRjqn^d sBaod ubi ua JBp b ojjaac anb uoa Bza||aq |bjiubu X |;obj
B| ua anb ap oiuaui \9 auaii 'Rurpo) ^ ajuanao|a sbiu 'O|p jod X
lRai8j^ua sbiu X Bputuoj sbiu 'OAajq sbiu sa soiuoiuibuozbj so| ap
aiuepunpaj isea pBpifqojd ej aiuudns anb uoa BiaBpnB z;pj B| b paajaui
'BISM18111B B|nsncp B| ojaj E[p uoa Bzuejaiuas ajuBuoisajduu Bun ap
sa [Biaiui ojBjjsd ns X '|uqy ap uopbjq B| ap asBJj BpBpjoaaj b[ ap bo
-jpunf asBq B| sa 'pepuSajuí ns ua opBiuoj 'oiduasuBjj o^uaui8Bjj |g
^ r ^juEjuasajdaj (a aaajBdRsap opB)uasajdaj [a ajuB anbjod
'opBj^siSBiu jauíud pp B| oiuoa a|qBjoiAUi a bpbj8bs ubj sa ouBpepnia
ouiíqn pp Buosjad bj X 'OAijnaaxa japod |a apuadsns as 'Bsaa oujaiqo8
ap uoisaipsunf Bpoj 'ouBjaqos odaana ua a)uaiuBui;^8a| B^sa ojqand
(a anb o8anq,, -.sojBjjBd sa)ua;n8;s so| uoa 'ajuaiuBsiaajd 'Bzuaiiuoa
¡Dfjos oídjiuoj pp ojaaja^ ojqig [^p AIX 0|n)idRa p 'opaja ug
\euBjaqos eiauasajd Rj^sanA a^u^ esaa B|p X sojjosoa
ap BUBuia pBpuojnB ij\,, :asBjj ajqapa bj ua ¡dúos o¡djiuoj pp Buoaj
B[ ap Biauan^u; bj^o Jiqpjad soiuapod BiABpo) aiuauíEjEp sbiu \
'(iopjpoa pp sapEpunáas sb| uaaajBdR ou X sajquioq so| ap aj e|
oÍBq unB soiuejsg,, :sBquiB b BajsqB sb| anb osiíjj üj^o ejsa ua \(aaajjo

íb

�94
que, llevando al acto sus conceptos de demócrata, se retiró del congre
so a la terminación de su oración para dejarlo obrar en libertad. Una
"Carta Reservada" de Rondeau dando cuenta de lo actuado en el Con
greso de Abril y juramento de las tropas orientales, que resume con
alguna variante el acta del 5, dice en efecto que Artigas "les hizo
pres.te todo diciéndoles, qe ellos determinasen; ps el estaba pronto
á Executar loqe ellos dispusiesen, y los dexo obrar libremte saliéndo
se".13 ^
Cumplía Artigas los postulados de Rousseau al devolver la autori
dad al pueblo, ante una nueva presencia de la misma soberanía
popular que la creara, porque era una nueva presencia de la soberanía
oriental ejerciendo efectivamente la función máxima de la soberanía
(la de constituirse y crearse sus autoridades) la que representaba el
Congreso de Abril: la primera había sido la de la Asamblea de la Para
guaya de Octubre de 1811, en la que los orientales se habían constituido
y habían creado y elegido una autoridad para el orden militar en la
persona de Artigas. Por eso éste dice al comienzo de su Oración, y
prescindiendo de referirse a otras asambleas que los orientales habían
sin duda celebrado, como veremos en el Capítulo VIII, pero en las
cuales no habían hecho, como en la Paraguaya y en el Congreso de
Abril, uso de las más eminentes funciones de la soberanía: "Tengo la
honra de volver a hablaros en la segunda vez que hacéis el uso de
vuestra soberanía".14
En el capitulo siguiente veremos que, tanto la idea del reconoci
miento con condiciones como la del aumento de diputados que pro
pone Artigas, quedaron consagradas por su aceptación en el Congreso
de Tres Cruces en la sesión del 5 de Abril, y que el articulado del acta
respectiva no es sino el paso previo al proyecto de pacto, la propuesta
oriental para ú pacto, que reproduce lo sustancial de las pretensiones
orientales cuya defensa se había encomendado a García de Zúñiga, pa
ra incluirlas, como exigencias de la soberanía oriental, y para que se
siguiese dejando "a esta Banda, en la plena libertad que ha adquirido
como Provincia compuesta de pueblos libres",15 en el pacto de con
federación ofensiva y defensiva a celebrarse con las demás provincias.
En cuanto a la idea de instalar "un Gobierno que restablezca la eco
nomía del país", que Artigas propone asimismo como tercera cues-

�-jiunaj ap opB |d ua 'is ajpa sojqand sajqjuiaA sns jod opejqaja^ ojp
-bj opBd jod 'BpuiAOjd ua aiuauiBqaqdun aXmí^suoo as (aiuain8is oj
-njidB^ ja ua souiajaA o() Bip asg BDi|Bj8oa8 uoisajdxa bj^iu Bun bj^
'181 ap juqy ^p p Bpuuojd Buspoj Bia ou (B}uau() Bpu^g Bg
•s^uiap sbj uoa OAipjapajuoa opBd ja jbuijoj b ajjua X BXnqjsuoo as
'BUBiaqos Bozouoaaj as anb :jBjuaiJO biouiaoj^ bj BjBd opuaiua^sos X
opuap^q BjuaA J9 anb oj Bí^^q BiauiAOjd BpBO anb ajamb 'ojja bjb^ oqa
-aiap ja ua jbXocIb ap Bq as Bzjanj bj :soidiauijd ap ouis 'BmbjBue tu
BiauajoiA ap sa ou Bjjan8 ns ojad 'oyayod ouisijBjjuaa ja bj^uoo jbj
-o^j jb jBjuBAaj b opi Bfj 'iBuinsuoo jod ^Xnjauoa ouisiui osai^uo^
ja anb X 'jap^j^ ^p IlídB^ bj ap osaj^uo^ jap uoiobjbjsui bj ap ops
p ua nBapuo^ oziq anb sajB^uaiJO soqoajap soj ap Bjjnq Bf ap zjbj
b oapiAa^uoj^ ap BJopBi^s Bauíj bj JBuopuBqB ap BqBqBaB sb^ijjv
•zapua^ '8 uBnf uoq jod 'jBjndod uqpBuiBjDB ua 'ojopu^Xn^jsns 'zan8
-uiuioq uoag asof uoq 'sajiy souang opBp BiqBq aj anb JopBuiaq
-09 ajuaiua^ (B opEaqoA sa^uaujo^ jaqBq ap Bjaiqiaaj anb bidjjou bj
jB;sa)uoa ja bjou bj b o^xapjd oiq -^ auas Bjsa ua souiBDijqnd anb
X'B^joquiap ubj8 ap sBiwspijaj sauoisaadxa ua BpunqB anb &gt;J8l ap
ozjb^i ap 6^ jap pBpnio B^sa ap opjiqB^ jb b^ou ns ua sajuaijjo^ ap
BiuBjaqos bj jod Bj^saniu anb opdsaj ja sa osomiaq souam ojq 03
ojnjidBa oiuixpjd ja ua as
-jBiaaidB wpod ouioo 'Bgj u^iaanjjsuj bj oj^bsuod uopnaasuoo BXna
b X 'BjsjnSipB Buia^sis jap sajBuipjBa soidiauud soj ap oun Bja anb
pBpunSas :jBJ^uao japod ja jod BpiqjosqB jas ou ap pBpun^as bj asaip
aj anb oatuiouooa opjBdsaj ja [BtauíAOjd BjuBjaqos bj b X 'Bsanénpod
uoioBdnao bj ap sauoiaBpajdap sbj sjBd ja jujns X ojjjBd ojans ja as
•JBuopuBqB 9jqap anb ua 'sasaui apis X zaip ap Bjjan8 Bun ap sBuasiui
X sai;sBsap soj ap s^ndsap 'BqB^isaaau anb js^sauaiq p ojqand ojjsanu
B jsp jod sojaAsap sns ap uoisaidxa bj X 'ouisiui mbB opuajpuajap
Bjsa anb biduiaoj^ Bj^anu ap BiuBjaqos bj ap Biauanaasuoa bj 'XBn8
•bjb^ jb JJ8J ap ajquiaiaiQ ap ¿ lap bjou ns ua BqBjq^q anb ap uoj
-Bipauíui oujaiqo8M o oidojd oujaiqo3 jap Bapi bj zaA bj b sa sand 'bjos
is jod B^auíoa as Bapi B^sg 9ljiJ^V 3P 03 l^P uoisas bj ua BpejdaaB
^jas 'opBiounua ojos ns jod ouis BjjBjuauíBpunj uis ojad Bjjauodojd b
'(oXsjdxa as a^auíBjjaq ubj anb bj ajqos 'BjauíiJd bj ap Bjauajajip b
X) BpunSas bj b opadsaj uoa oqoaq B^q^q oj ouioa 'asopuBqmq 'uoij

�96
se en congreso provincial por medio de sus representantes, y resolver
éstos celebrar una "confederación ofensiva y defensiva" con las de
más, en calidad de "provincia compuesta de pueblos libres" y rete
niendo, dentro de esa confederación, y "en consecuencia de dicha
confederación", como expresamente se declara, la plena libertad que
había adquirido como tal provincia compuesta de pueblos libres.18 A
los pocos días nuestra provincia, constituida y con gobierno propio
(el de Canelones, o sea el que Artigas había propuesto como "gobier
no que restablezca la economía del país" y que el acta aludida del 20
de Abril había creado, por mandato popular, con el nombre de "Go
bierno Económico"), exige a un magistrado sospechoso, Don Be
nito Torres, que era español de nacimiento, que jure que esta provin
cia "deve ser un Estado soberano e independiente... escepto la autori
dad que es o puede ser conferida por el Congreso Genera) de las Pro
vincias Unidas".19 Era la prueba de esa soberanía que había adquirido
y quería seguir conservando dentro de la confederación.
Tomando este antecedente como punto de comparación, leáse
ahora atentamente esta nota que dirige Artigas al Cabildo de Corrien
tes, y se verá que lo exhorta a que el territorio de que esta ciudad
formaba parte, haga exactamente cuanto él había querido y obteni
do hiciera la Banda Oriental. Artigas no admitía, recuérdese, que las
tropas de Buenos Aires fueran otra cosa que auxiliadoras de las
orientales. Consecuente con este ptincipio dice ahora a los correntinos: "Yo lo único que hago es auxiliarlos". Los correntinos, por su
parte, sabían que ello era así. Pocos días antes, en efecto, su Cabildo
se le había dirigido llamándolo "Señor General de los Ejércitos Auxi
liadores de Entre Ríos Don José de Artigas".20 Santa Fe lo sabrá
a su turno. El 29 de Marzo de 1815 escribe Artigas desde Paraná al
Cabildo de Montevideo incluyéndole la relación "que acaba de remitir
me el Gobernador de las Fuerzas Orientales auxiliadoras de Santa
Fe".21 Y el 12 de Abril de 1816 Don José Francisco Rodríguez, a)
designar por autorización de Artigas a Don Mariano Vera "Goberna
dor que presida este pueblo", "para que arregle lo económico de él",
lo hará invocando el título de "General de las Fuerzas Orientales au
xiliadoras de Santa Fe".22
Volvamos ahora a Corrientes y al mes de Marzo de 1814.

�p X ¿a^arer oiisanA 3)uauiB)jB Buapuajo oX,, aaip anb us B|pnbu)
^p U913BJ0 Bi ap sasBjj sbj ap Bun spjanaaj anb o)sa8 un ug
í4uopn|OA9J bj ap Biu8op |a,, 'egi^nz ap
b sauoiaanj)suj sbj ap B8 BjnsnBja bj ap sbj b s^piaajBd sBjqB|Bd
uoa 'BiuBjj 'oiusjui oíhsuoa auianaasuoa ajdiuais 'anbsoj b 'soiqand so|
ap soqaajap soj ap oiadsaj ns ua opuajjsjsin 'osajSuoa jap u^iunaj bj
'Biauaájn ap s^qanad SBAanu uoa X 23a bj)o aaajBaua X *t,opBjuajB,,
X t&lt;pBpuiH)!8d|!,, ojopuBiuBjj 'soidiauud sns ap oíAsap aisa aiuaui
•bSjbiub Bjnsuaa ^ ' ai jas BpunSas Bisa uBj8a;ui anb sojuaiunaop soj ap
|a sa anb '|uqv ^P 8c PP B! '9^s? B Bisajuoa anb ua bjou bj ua
'sa^uaujo^ ap opjiqBj oidojd ja jod oijaaij jap opeaauíg
BIJOlBJBjaap BJ J3DBIJ Opip
•uodsajjoa jaqBij Biqap uainb b 'SBuiap soj ap zoa B| bjbSojjb as X pep
-np jBdpujid ns ap ja asanj ajsa anb sbiu jod 'sojja ap ojos oun ap op
•j;qB3 je ou X 'sopiunaj sopBjndip sns ap oipaiu jod 'ajuaiuBjos sojsa
ap ojnfuoa jb Bja anb isb opuais 'sajBaoj sojqand soj sopo^ ap o)oa jb
'sb^i^jv b jaaB|diuoa opuaXaja 'ajuainSisuoa jod 'asjjnjijsns b BiuaA
sa)uaijJO3 'oqaaq ajsa uo3 BiauíAOj^ bj Bpoj ap spuapuadapu; bj o|
-^s is jod jBJBjaap X osajSuoa ja japuadsns b 'janbB ap sauapjp juuu
-sbí) opuB)xa)aid 'sajuaiJJO3 ap opjiqB3 jb apiaap 'sopijauíoa sns ua
asopuajpaaxa 'ajjjn^y 'sb8ijjv ap adjoj oujd)|Bqns un ojaj o
soid
-pujjd sosa japuajap anb sbiu 'saauo^ua 'ubijbij ou sbuijb sBg oiusi|
-BJiuaa ja sbuijb uis jbjbui Bjg ^sBiauiAOJd sbjjo sb| uoa sas o 'ttsojj
-osou uoa,, opsd jb 'jpap ajBA 'uopBjapajuoa B| b 'aíuaipuadapui Bia
-uiAOjd jb) ouioa opuBj)ua X 'a)uatpuadapui BiauiAOJd oiuoa 'sajuauj
-03 ap sojqand soj sopo) ^tsouisjiu js aj)ua,, uBUBjqajaa anb o)aBd
ja auiBipaiii 'asopuaXn);)suoa 'Jiaap sa :BiauiAOJd bj ap Biauapuadapui
bj opuBJBjaap '(Buia)sis jap 'ajuauíBAanu 'as^q oiuoa so|qand soj ap
jB|nai)jBd BiuBjaqos bj ap Bapi bj sa) ,,soj)osou uoa X souisiiu ,is aj)
-ua,. O)aBd uajqajaa sojqand soj anb í,,BXn)!)suoa as • "oppjaía ns b op
-UBj)ua " soqaajap sns ap aao8 ouajd ua ojsand,, 'sajuaujo3 ap ja anb
:u9j8aj Bsa ap sojqand soj sopo) ap sopB)ndip ap osaj8uo3 un anboA
-uoa anb sa)ua;jjo3 ap op|iqB3 jb sBSpjy saauo)ua api^ a)uauijBuuu
•ou ouis BpuiAOjd BiABpo) Bja oaoduiB) 'ajjed BqBiiuoj &gt;a)uauiBayBj8
-oa8 'jBna jap 'soi^ aj)ug ap ja oiuoa 'sa)uauJO3 ap oijojuj^) jg

¿6

�98
mío, vulnerando enormemente vuestros derechos sagrados, si pasase
a resolver por mí una materia reservada sólo a vosotros"),25 da a
entender por dos veces (cuando dice que las instancias de los ciuda
danos sobre sus intereses rurales ^eran contestadas expresándoles yo
que solo debían esperarlo del Congreso", y cuando, al referirse a los
motivos que facilitaban los progresos de la fermentación dice que "li
mité mis contestaciones a la campaña, a que reiterasen sus instancias
para la reunión del Congreso"), haberse resistido a entrar a resolver
por sí solo lo que pertenecía al derecho de los pueblos, lo cual venía
indudablemente a robustecer su opinión en cuanto estaba sosteniendo
que tampoco el Cabüdo de Corrientes debió haber hecho por sí
solo lo que correspondía verificar a todos los pueblos juntos por me
dio de sus representantes, y a robustecer también la recomendación
que formula al final de que tampoco el Cabildo se avance a hacer
mociones en el Congreso que deberá presidir, pues éstas son "priva
tivas únicamente del Congreso".
A propósito de todo esto se explaya nuevamente en hermosos prin
cipios democráticos cuya lectura constituye de por sí una nueva y
altísima lección de educación cívica.
En el comentario de esta lección podrá detenerse largamente el
ánimo hacia mil perspectivas diversas que no es siquiera necesario su
gerir, pues se ofrecen por sí solas a través de la feliz expresión de sin
ceridad de que rebosa la delicada reprimenda que dirige a compañeros
de causa representados por un gobierno amigo y aliado que le ha pe
dido sus inspiraciones y ha creído lealmente seguirlas, cuando en rea
lidad se había extraviado en el error.

�tojotunu so| uoa SBpBpyas sapuapp fi *oi :souiipey8 ajj^d Bjqsanu io¿
•O3|U^ t|jg |8j|dsoH I9 UOD 'aisao I^ BPUH anb
X 'BpUBJt^^ OU(|8AV B O)UaUIB|d|BJBd (SE^ X Bn3||qO 'BSOUllOJ 8p U9PBUJ8q
-09 apa a a| BpBq 'jn^ |B ajjo^ ajuajj oXna 'Bi|Bn BpiuaAy X BpuBJJ^ oui|8Ay
apaa B| ap suinbsa B| ua a)ua)s;xa ^sea B| uoa 'Baqqnd anb sbjjbj^oíoj X ou
-B|d so| jod 'Binbipj bi jBaijuuapi souiapo^ 'opqouiap anj ojsaj |a sand 'apa
ap opuipa ap odjana un SAjasuoa as no;) db^ j8y |a unflas bsbo Bau^isiq
B| ap B)aaxa u9(3Ba|qn ibhpb b( a8jns sofBqBJ) soquis ap U9pB(ajJoa B| ^q
•91 *cl'iS6I sp^^ ojunf'oap
*o$uauia|dns %vuvyo¡^ trj ua '^tsfxa uno $nb o\o\J\p^ ¡ap auod o¡ ap
ua u^pomjsuooa^ o; ¿od ¿ 181 oyv \ap sauoporuisui ni optnujqf
asaaqo^ uoaafqap apuop vno vi uoo sopvuopviau tauopütujfjo opuvoi/itoay
"nOJ DVW V SO1MV0 X '/S-^/ 'dd '0S6Í P ^ ojunf 'oappaiuo^ 'ojueui
-aidns'wa 13 " 'sauoponusuf ni nüft^v pioip tnby 7V1IAVNO8 Sim/
DVINOd ONVNiatlH^ W :*b?a) bjab^ ap zups ?f pnuB^ ap Bjujnb
bsbo 8| eje sB^pjy ap o)uaiuiBfo|B p anb oiuisipjqss bX Xoq sa 'ajjsd bíjo io¿
•ON 'IIX o8 'IinX *l 'touopvM vpiAa^ ua 'J81 p mqv P osa^^uoj ¡a
piunaaas anb ua nSnt I '&lt;IS 'O1OA^C! THAId "A NVnf ¡s^uiapa 'ess^A L
'6€6! 'ajjy souana 'S6S "d 'a^ad spunías 'ia *l 'INVNOIAV^
OniWi Jod ¿S8'lt ^*1 l ap otuapundutno ua npvtotw K saiopupojd
•jaiui sotan,! &lt; soAiivisfüai 'taivuopmipuoj soixat so¡ ap npinXas nu^uaí
-jy tatuaAwitsuoo naiqumsy 'SVDIMOXSIH SaNOI^VOllS3ANI 30 OÍ
•0111SNI 'SV^13T A VI3OSO1I3 3O OVlinOVJ " *CI81 ap Ipqv ap
L 'oappaiuo^ ap a^u^pc] 'üSiynz ap viajvQ spujoj, v nBitJy psof ap vjjüj 9
'^H'SCl *dd'9 *ofsi oiuauínaop :asB3A S
•S9!-e9I 'dd'ip
'toAiivoiptsnf soiuaxunooQ 'oopptsm oipwsa 'nSfuy 'OM1303^3 'A 'D ^^
'1161 'oapfAajuo^
'¿9 d 'ni -i 'oXvypjJtrj ofuomy onwpo uoo P soipos-j 'AV^OfHlfl 330
O0I3V80O30 A Ov^IHOlSfH OlílllIS^I ..oijoiou uaiq sa ouioa 'saz
-fV souang uoa aiuaui|Bdpuud 'sauopBjsaiuoa sb8jb| sb| ua sojuasa sns ua|
-uaiuisap ou anb Jaia^jsa 'opunqBipoa sa a|UB|quias ns X U9pBSjaAuoa ns ua
a)uan|&gt;B sa 'opBUfpJoBJixa o^uap) un auap 'U9)xa|duioa ap pq^p X opnuaui
•a,, :aa|p o|Jiq|jasap |B opusna 'Bza^d B)sa ap U9paBpaj B| ojpjJBg b aXnq¡j|B
'ppuvsÁoj o oappaiuoM ap afvtA ns ua 'BfsyBijB^ a)uauiB)pi|dui| u^iqiusj.
"OH 'd 'ni '\ 'vop^isiH Pispay ua 'saaaapj ap upwvn uop ap npowapi c
&gt;6I 161
•dd "tp 'toAfivot/iitnf soiuautnooQ •oap^ttfq oipms^ 'nüpay '08139383
'3 ju^'flíl ap INM V ap LI ^ ün^üJO^ /ap oiunp v¡ v spüjuy ^sof ap opifo Z
"it^^^t"! "dd'9"ON ojiíatunaop : asna a I

SV10N
66

�100
2608, 2610, 2612 y 2620, en Avelino Miranda, corresponden en parte a
obras nuevas que se han agregado a la maciza fábrica primitiva, que sigue
sirviéndoles de fondo principal. 2o. Agregado ha sido asimismo, quizás por
simple subdivisión, su piso alto, pues las vigas del techo, muy antiguas, pa
recen ser de época, y la casona de Cavia, aunque con su altura actual, era en
1813 de una sola planta. 3o. Personalmente hemos medido el ancho de la
pared maestra que da a Avelino Miranda. Arroja 45 cms., ancho que corres
ponde a los muros de un ladrillo de 38 cms. de la época colonial, con un
grueso revoque. (El largo de 38 cms. lo medimos en ladrillos de las Bóve
das y de los sótanos de La Ciudadela recién exhumados bajo el viejo edifi
cio de La Pasiva). 4o. Opinamos, cotejando planos y documentos publica
dos (opp. cits.), que la parte que sobrevive es el ala izquierda o lado Oeste
del primitivo edificio, cuyo frente de cuarenta varas, hoy desaparecido,
que corría de Oeste a Este formando la parte Norte de la casa, sobre el Ca
mino al Paso de Carrasco (hoy Avenida Italia), debía contener el gran salón
en que seguramente se realizó el Congreso, y que estaría ubicado, parte en
la actual acera Sur de esta última parte cruzando la calzada de Avelino Mi
randa, pocos metros al Sur y Sur Oeste de la estela rememorativa colocada
en el veredón central de Avenida Italia. So. Debería señalarse, con todo,
inequívocamente, lo que queda de la casa que fue sede del Congreso de
Tres Cruces y en la que Artigas vivió días gloriosos, con una placa, a la es
pera de que sea declarada monumento nacional.
8Véase la aludida nota de Artigas a la Junta del Paraguay en C. L. FREGE1RO, Artigas, Estudio histórico. Documentos justificativos, cit., pp. 191-194,
especialmente 193.
9C. L. FREGEIRO, Artigas, Estudio histórico. Documentos justificativos.
cit., pp. 161-162. Las respuestas de Artigas a Rondeau están además trans
criptas por él mismo dentro del texto de su oración (véase: documento No.
O10Véase: documento No. 9, p. 222.
11Véase: documento No. 6. p. 139.
12JUAN JACOBO ROSSEAU fsic/ El Contrato Social o Principios de Dere
cho Político, etc., p. 20, ed. /Buenos Aires/, 1810. Véase láminas VI y VII.
13Borrador de Rondeau que me ha facilitado en copia mi distinguido colega
Prof. Agustín Beraza, con las siguientes procedencias y signatura: Archivo
General de la Nación, Buenos Aires, Documentación donada. Archivo de
Doña Josefina Sánchez de Bustamante, S. Vil, C. 1, A. 6, No. 1 (con lá
piz No. 10).
14Véase: documento No. 6, p. 138.
15Véase: documento No.10, p. 223.
16C-L. FREGE1RO, Artigas, Estudio histórico. Documentos justificativos,
cit., pp. 172-173.
17Véase: documento No. 7,pp. 142-143.
18Véase: documento No. 10, d. 223.

�*vui8{iu B| ap ci B}ou A 6I 'd '9 *O{s| ojuauinaop :asB^A SZ
*9^1-H dd'g on ojuaiunaop :9*89a ^Z
'dd *U9p39|O3 ajjsanu p ¿ 'on ojuauínaop | s^) -9^ d "jid 'sa¡ua¡jjoj
p sajqwoq so¡ A svSftJV ¡VJ^aS 13 'Z3WOO 'd NVN3H u ^I8I BP oz
-jb^ p 6Z '|^uO I&gt;JBnD 'stuf&lt;uo^ ap opifqoj \v SüXffJV psof ap oioifo Z
9881 'oap(A9uo^ '9¿
d '¡i *| ^vaodf tu A süSpjy ap ofpntsj 'OS'JVW OXSflf u '9181 P PJqv
'P Cl 'aj B|ubs 'a^/ Piucs1 9p jopmuaqoS vj^a outtp^vpn ap up\avuS\saQ zi
*ojq;| ouisfiu |^p 90^f OZ 'dd sb| u
B|3pcBjopB|t]xnB Bdojj sB|^p 9ja8 ua 'puBiuoa,,
^sof b BuiB|| as anb B| ua A 'sb8jj.iv ap o|D¡^o ajsa ajaijaj as anb b U9PB|9J
'oap
'^OZ-OZ 'dd A -d 'oapfAatuow ap opuqoj ;o soSfuV f^of ¡tuau
•ao \ap vpuapuodsa^oo 'NO13VN VI 30 1V^3N3O OAIH0MV "a'siSI
ap ozjb^ ap 6 '^usjBd 'oapiAaiuow ap oppqvj ¡o so^juv ^sop ap o\aiSO M
*6Z6I 'sajuaujoo 'i^^ -d
•oj apsajqtuoq so¡ A soü^jv ¡niauao 13 'Z3WO9 'A NVNM3H "*
ap OZ 'ajuajiio^ ^soS^jy ?sof o satuafjjoj ap oppqvj ¡ap ojo¡Jo OZ
•ZZ61
*|^-98 'dd 'ajjBd -tz l\\ *j 'Aon^tuf¡ ¡ap oJifpuXoao A oofjpt
•*¡H otwivuí ¡ap otspxax ua 'oajsto ap oatow 'O1UUV8 3Q ONI^1XVW 61

101

��ap ^iQ^q sop^Aí'dB ou sajouianbsaj soaojdpaj X s^piuaAB [Biu saysd
aj)U3 sbso.3 ap opejsa aiuBÍaiuas U9 anb sa^qap soj ap pnq^uaj bj X soj
-aijjuoa ap ojajjiuias ja uoa uninoa opBjsa jap upiaBziuBÍtoo bj ap saj
-bj bj b asjB.aoqB osodaj jap Bjoq bj Bpe^ajj asanj opuBno 'ajuaiujBuy
X ^Bjjat\8 bj ap sBuojuajad sauoiouajB sbj ap upiaapjjsip bj 'sosbd soj
ap jofaui ja ua 'X sauotsuip sbj sbjj^ uoa BuaBjj X '(sBiuujadsB jas ap
UBijqtq 'Ba^BJjBS uoo ojaijjuoo ja apsap opujnao oj opoj uoa 'Jipaui
a^uauijiaBj Bipod as bX anb) sauoisnasip sbj 'a^iauiBsiaajd 'BUBaoAOjd
soxau sajB) ubijbziub^jo as ouioa JBjaqijap b Bjainbis jbj;u3 ja anbjod
sBjja aj^a pBpuo^B ap soAi^uijap soxau jbziubSjo ap o^ua^ui jb asj^^
-saujB uis aiuain8isuoa Jod X 'uniuoa oSiuiaua ja Bj^oa 'Baijijod X bd
-jjouiBd pBp^pja Bsa ap o^aiunua^uBui jap oqeasouam ujs Bjaiaiq as
uoiun bj anb Bjsd jBnSí b jBn^^ ap 'sBjunf sBpo^ JBqan| BjBd sBuiap sbj
ap sbj b bis^ ap sBzaanj sbj Jiun o^anj '.BUBjaqos oiuoa ajqBjadsaj Bjop
-u^iaeq 'BiauiAoíd ns ap BOi^ijod X BaijojJiBd pBpijua bj ap Bidojd BpiA
Bj'saauojua 'a^uauíBjauíud JBjnáasy SBdB^a jod Bpijdujna jas BJBd bd
-i^jjod Bi^ajBjjsa Bsa ua jBaoquiasap ouis 'sajBuoiDBu sbj b anb zaA bj b
sajBaoj sBiaua8ixa sbj b upiooBjsijBS j^p ap ojaquB ns ua 'optpod Bq ou
'souBfaj soj b uns X sounxpjd soj b ouioa 'sand 'sa^ua^^in soj b :asopuBp
-uiaaAB BqBJjsoui aj o BqBd^UBjd 3j ooijo^siq o^uauioui ja anb ssuiajq
-ojd soj b opB^uajjua 'anb soiuBSuad 'sbsoo sbj ap BjsijBaj upisiA ns ap X
ojapiaa X opajjp o^uajBj ns ap soiuaua^ anb o^uaiuiiaouoa ja ua sou
-opuBpunj 'ouBjjuoa ja jod sajuB 'anb ouis 'SB^sijBnpajajui sauoiaBjq
-nanja sa^uBfaiuas b 1^ opBJjua jaqBq ja sb^ijjv b Jinqij^ ap JOJja jap
'BaiuiBuip U9jaBjajdjajui Bsa 'a^uainSisuoo Jod 'oaoduiB^ aéjns oj^
•SBuiap soj b X ouisiui J^ b jaasq ajqísod Bja aj anb BiqBS opuaipaans
UBq; as anb soqaaq soj ap o^uaiuiBuopipuoo X BdBja Bpsa ua anb oj
ap X 'pBpioijaj ns ap Bpanbsnq bj ua sojqand sopa ap ojn^nj ja X a^
-r^sajd ja ajqos sbSj^v a^auíjBaj sq^asap X sq^suad anb oj ap 'a^uatu
-Buoiuajad Buouiojd b^j^ bj ap oi^j jap pBpijBaj bj anb SBiaua^ixa
sbj ap souiaua^ anb ojuaiiuiaouoa jap ouioo 'sopsiaajdB ajuauíjBU
-oidbj X sopiaj aiuauíBUBjj Bpin^i^B upiaBjuauínaop bj ap sojuasa so^
-xa) soj ap o;ub) a^ns sand 'a^iaiuBDUppiq jiui^ojaA s^ui U9JOB)ajd
-Jd)ui bj sa anb ouis 'Bjpaqp bj jjjjnoui Bjaipnd anb ua SB)SijBn)aaja)ui
sauoiapjqnanja sbj ap BÍiq oiuoa aaajBd^ ou B)sin3i)JB oueapj jap bd
-lureuip u9JDB)ajdja)ui bj anb jBiaajdB jidbj sa opandxa oj opo) io¿

SOI

�106
traer la empresa de poner manos a la obra de construir una constitu
ción, y con ella un gobierno supremo, con jurisdicción sobre todos y
aceptable por todos.
Así había ocurrido, precisamente (y lo sabía Artigas por la Histo
ria Concisa), en los Estados Unidos. Los Estados Unidos en efecto.
vivieron, como se sabe, doce años en confederación, de los cuales seis
de guerra con la Gran Bretaña, y sólo cuatro años después de alcan
zada la paz por el reconocimiento de su independencia pudieron hacer
en el papel una constitución común y, pasados dos años más, que fue
ron insumidos por las dificultades del proceso de su ratificación parti
cular por cada uno de los estados, organizarse merced a ello, y con vi
gencia efectiva, en estado federal.
En resumen, pues: puede afirmar ahora la conciencia histórica de
la posteridad que la primera gran etapa que acabamos de señalar
(tercera de nuestro esquema: mucho menos importante, no sin duda
en sí misma, pero sí a los fines de las explicaciones que estarnos ha
ciendo, es la primera, que hemos precisado como de la soberanía par
ticular de los pueblos) se basaba en las soberanías provinciales (segun
da de nuestro esquema). Y sabe esa misma conciencia que la unión
provisional de esas soberanías provinciales para la lucha, sin autoridad
suprema que las rigiera en conjunto y en plenitud pero con algún mí
nimo de organismo común para dirigir la guerra y las relaciones exte
riores y al que nada costaba añadir, para que pudieran accionar mejor,
la supresión de las barreras aduaneras interprovinciales y el fomento
común del comercio, se llama confederación. Sabe asimismo la poste
ridad que estaban en las manos de Artigas papeles (los Artículos de
la Confederación y perpetua unión, traducidos en el Jibro de García
de Sena, y la Historia concisa de los Estados Unidos) que llamaban
a todo eso confederación. Y sabe igualmente que la segunda gran eta
pa (cuarta de nuestro esquema) se llama estado federal constitucionalmente organizado, y que también en las manos de Artigas había pa
peles de los cuales unos (la Constitución de los Estados Unidos, en el
libro de García de Sena) llamaban efectivamente constitución y no
confederación a esa ordenación de las cosas y hacían de ellas un gran
estado nuevo que estaba integrado por el conjunto de todos los esta
dos que antes habían formado la confederación, y otros (la Historia

�•pepismip ns ap ojpaiusap
uis sojJBjnauíA eiqap anb jouadns pepiun ej ap X 'ejej^ bj ap oí jap
sopoj so|qand soj ap uaiquiej ojad jejnatjjed ua ojqand ns ap '(sajeS?
-nj X seria 'sapspnp sej e ou 'sájenos sojuníuon sojsba otuoa sojq
•and soj e ejoqe souiuajaj sou) sojqand soj ap X ajquioq jap soya
-ajap soj ua aj Eiuaj anbjod sejjaiauíoae ap jaqap ns ap eqepnp ou
X 'SBAisaans seqan| e ejja jod opeuieu eiqes as anb jopejjaqij ubj8 un
X ejoujed uej8 un ap |ejnjeu U9zej ajqjj X ajjanj 'ejeja bj jod epejajd
•jajuí eaoda eun apsesoa se| ap pepisaaau ajuaiAoiu B| ua 'eja jena jej
opesed ojjsanu ap opuai^^ins soiuiqpjad anb sejaiuud X sesaaiS sapep
•jdA sbj ua 'soaipunf ou X soaifl^j X soaupjsiq 'sa|diuis sojuaiun^^iB ua
'isb 'eseq as opuaiuajsos soiuiuaA anb Bauueuip uotaBjajdjajuí vr\
sopjuf) sopBjsg
soj ap upjanjijsuoa e| eqezjue^jo anb ja 'ajuaiuesiaajd 'Bja 'sepBjn^
•ase sapejjaqij seaojdpaj sns uoa ojad epezinbjejaí 'soujaiqoS ap eia
•uaAiAUoa ap ojau^3 |Bj X :eiusim ej ap ejiqjo bj ofeq ojad "auiaiuajq
•ij 'euiajdns pepuojne esa uoa ueuiAiAUoa 'sapejjnaBj seijduiB ap soy
•anp ojad 'japod ap X sauopaipsunf ap jouaiu opej^ un ua anb sajea
-oj sauoianjijsuoa sejuej sbj jo jod sop^^aj sajBjnaijj^d soujaiqo^ ap
eiuajsis jap jopejn^aj ouioa 'uqanjijsuoa ej eiaajjo anb sbijubjb^ sbj
jod 'ajuauíesiaajd 'Bpejiuii| ajuauieso|aa 'ouejjuoa ja jod 'ouis 'bjos
-baui ou ojad euiajdns' pepijojne ap uniuoa ojjuaa ubj un ap sb| anb
seuijoj sejjo'ejej^ ej ap 01 ja opoj e eip un Ji^aj e BJB^a^ anb uoia
•njijsuoa ej ejed 'jiqaauoa Bipod ou anb opep 'bisbuiouojub jod o aj
•uauíeaoAinbaui eiuyap o| anb oSje Bpnp uis eja \^ r.ivd anb \^oianjij
-suoa,, ouioa ajuauia|duiis a(en3ua| ns ua opeu^isap sa aanpejj noisajd
-xa |bj anb ojdaauoa ja anb ouis 'oaodiuej ea|diua bj ou oqaip soiuaq
anb 'sopiup) sopejsg so| ap uqanjijsuoa e| Bua^ns ej as ou anbjod sbz
•inb se^ijjy jod epesn ajuauíjBnjxaj ,ise aaajede ou ((|ejapaj opBjsa,,
u^isajdxa B| anb 'oiqiuea ua 'seui zaA eun jepjoaaj soiuaqap oja^
•u^zBj epoj uoo X 'BsnBa ns
e jBjapaj ouibji anb ojja opoj ap pnjJiA ua anj anb ap soiuepnp o^^
jejapaj opejsa ap ajqiuou |a uoa anb opoiu ojjo ap 'ajqiuou
unSje jod o|jezuajaejea Bjatsndojd as is 'OAanu opejsa [B jblubjj Bjaip
•nd sajaded sosa opiaj ejaiqnq anb aipeu m se^ijjy iu anb ajqjsodui;
eqejjnsaj anb oj jod '|ejapaj eja u^pnjijsuoa esa anb uepap (dsi^uo.^

¿01

�108
Encarando las cosas de otro modo pero fundándonos siempre,
también, en el terreno de la realidad histórica de la época, sin violen
tarla ni tratar de amoldarla a construcción jurídica teórica alguna con
cebida a posteriori para sostener una tesis, llegamos, en otra síntesis
fjnal, a las mismas conclusiones.
~L No hay duda, en primer lugar (y de esa base hay que partir necesa
riamente) de que en 1813 Artigas luchaba para que el Río de la Plata,
independizándose de España, tuviese una organización general que ga
rantiese los derechos de cada provincia a su gobierno propio o "inme
diato", con las vallas infranqueables de una constitución, para salvar
las de la dominación de "cualquiera de ellas",' y especialmente del
centralismo de Buenos Aires.
Sabía, sin embargo, que esa constitución no podía implantarse de
golpe, porque ello insumiría el largo proceso a que hemos aludido y
cuyas lentitudes eran en efecto inevitables. (Tan inevitables fueron,
que duraron en la realidad, en el Río de la Plata, mucho más, como se
sabe, que en los Estados Unidos, es decir, desde 1810 hasta 1853, y
eso sólo para alcanzar la organización de la actual República Argenti
na, porque en ese comedio, y por la falta, precisamente -castigo su
premo para la ceguera del centralismo porteño- de no haber aceptado
a tiempo la política de pactos interprovinciales que el artiguismo pro
ponía, se segregaron sucesivamente de la gran unidad rioplatense el
Paraguay, el Alto Perú y la Banda Oriental.
Mientras esa constitución no existiese, pues, "mientras ella no exis
ta", diremos repitiendo las palabras de Artigas en la Oración de Abril2
¿en qué estado quedaría el Río de la Plata?
¿Sometido al centralismo de Buenos Aires sin que ninguna traba
se estableciese para la salvaguardia de los derechos provinciales?
¿O, por el contrario, para evitarlo, debería haberse preferido en
tonces, con tal de sustraerse a la dominación porteña, romper total
mente la unidad platense con la declaración de la soberanía recípro
ca de cada provincia para que cada una permaneciese encerrada en ella
y aislada, a la espera de que pudiera ser implantada aquella constitu
ción, ofreciendo al enemigo un frente desarticulado y débil que le
permitiría batir por separado a cada provincia, y exponer así a la
Banda Oriental a que, como pudo haber ocurrido, sucumbiese a los

�^ou,, anb 'jroap ajans as opjduioo joua^ ns apasaad asjau
-a^ uis 'ouioo 'ajuaiuajduiis bzbj ou B|[a 'ojsouiBqdaj 'anb o|[a aod sa
X 0IHIX UB RP sauopomjsuj sbj ap B BjnsnBjo bj 'ouBouauíBaqou
o^xaj unSuiu ap BpBjdBpB iu BpBidoo ou X B^inSiyB ajuanj ap 'BAanu
X Bsajdxa uppoBpaj uoo 'Bp^pBpaj opis Bq anb 6'bX opBoijdxa soui
-aq O| 'a^uauBiuiad uchobziubSjo bj BjBd ou X opBd |ap RdBp bj Bjfid
•opsd iap ojuauíoui ja BJBd sa ^juqy 3P S RP BRB RP uopipuoa B9
B| ua auodojd as 'uoiaEjapajuoa ap 'ajuauiRspajd 'ajqiuou p uon
anb oj opBd p sa ruqpBjapajuoa b[ anb bsod bjjo bj^ ou op^d p \
¿-ttopBd jod,, ouis'(Bjjsanu bj
u^iquiB} o^daaxa 'opox^ pp opouad p apsap 'X XeoSeje^ p oidaaxa
'sBpBuopaajjnsu; SBpuiAcud SBuiap sb[ SBAjasaj uis op^paB ueiqcq
pna bj b) sajiy souang b ucusituns bj cuas anb '4kojua;uipapaqo jod,,
ou BajquiBsy ^j ap opaiuipouoaaj ja 'BaiquiBsy bj ua SBpejuasajd
-aj uBqBjsa anb sepuiAOid sBuiap sbj X sajiy souang uoa opBd ja anb
.'Z3A BJjsanu b isb jB^uoa oqoaq souiaq oj X U910BJO buisiui bj ua
eaijdxa oj 'sbj^o usía ou sppipaui sBsa X s'((aaajjo Bjja anb Bsopajd
b^)ubjb3 bj b u^SpAinba anb sBpipaui sbj jBjdopB osiaajd sa e^sixa ou
Bjja SBJ^uaiui,, 'uoianq^suoa bj b 'apauiBspajd 'asopu^injaj SB3i^y
Bpap anb jepjoaai b soiu^ajoa 'uBjsixa ou Bjja sBjjuaiuj,, Psa^sixa
ou uqpnq^suoa bj SBjjuaiui anb 'jaqss e 'uoionjos Bjaaia; Bun outs
'III ojmidB^ ja ua opBDijdxa souiaq oj ouioo 'BiqBO ou saauo^ua ^
¿/sajjy souang b B8ap BSajpa bj na
•ap sa/ bzubijuoo ap osaaxa un ajqiiua^ souaui osbdb sa ojad ^sausjd
sajofaui soj buboo^os /ouis^odsap ns b joma^ jod saaiy souang uoo
Bjn^dnj bj 'jpap sa/ Bpipauisap szuBijuoosap Bun osa jod rpepije^e^
aAjariAua ouia^xa opoj,, :aaip opuBno 'Jijqy ap uqpBJO bj ua kisB
eX opBJ^souisap souiaq oj 'sBSijjy Btjajaj as sapiu sop sosa y
•Bjoüap bj ap jbui ja uaiq o 'Roqs^iuop biubjij bj ap jbui ja
uaiq o :sajBui anb bsoo bjjo Bioajjo sauopnjos sop sssa ap Bun^uit^
¿njag oqy jap sadjo^ soj b jiqiunons b 'SBsouad sbiu oqoniu sbia
jod anbunB 'sandsap ojjBjiAa opnd uipBj\ ubs ap BsoipuRjS uojsia bj
oj9S ouioo 'sBuaqujB sspuiAOjd sbj X jBJoqj ja ksauy souang b jauodxa
^'1181 ^psap UBqBZBuauíB oj anb 'sasan^npod soj ap soj b apaiujBn^í
'jiunoo u^iqiuB^ opnd ouioo 'XBnSBJBg jb jauodxa ísasanSnpod sadjoé
ua 'p^pjaA ap 'apjB^ sbui uojbuijojsubj) as anb 'oapiAapo^ ap sadjo^

601

�110
otro sistema que el de Confederación", sino que dice esta otra cosa,
de alcance más circunscripto y especial: "no admitirá otro sistema que
el de Confederación para el pacto recíproco con las demás provincias
que forman nuestro Estado".
Yla confederación permitía entendimientos recíprocos, formación
de un frente común para la lucha, establecimiento de un nexo, no de
autoridad, sino de resoluciones nacidas de un acuerdo de voluntades
entre los delegados de las diversas provincias independientes, con todo
lo cual podría irse sobrellevando y conduciendo a la victoria, como
victoriosamente la sobrellevaron los Estados Unidos, la etapa de la
guerra, ir luchando en común, "conservando en su más perfecto grado
. una liga ofensiva y defensiva, hasta q.e concluida la guerra la organi
zación general fixe y concentre los recursos, uniendo y ligando entre si
constitucionalm.te á todas las provincias", como, según también lo
hemos recordado,11 lo convino el propio Artigas en un proyecto de
tratado, presentado, por él, con los delegados de Buenos Aires, Fray
Mariano Amaro y Francisco Antonio Candiotiel 23 de Abril de 1814:
o sea, todo ello hasta el advenimiento de la constitución federal.
Yuna última prueba de que Artigas no podía sino pensar, por nece
sidad resultante de la naturaleza de las cosas, en que su ideal federal
concebido para el futuro no podía ser alcanzado si antes el Río de
la Plata no pasaba por las etapas previas de la declaración de las sobe* ranías provin^iales -constituidas a su vez sobre la base de la fusión
•?• de las soberanías particulares de los pueblos en las unidades natura
les que sus tradicionales límites regionales les señalaban- y de la
• unión provisional de esas mismas provincias por medio de un vínculo
cualquiera que les permitiese auxiliarse y defenderse en común pero
permaneciendo independientes entre sí mientras lucharan contra el
enemigo común para no deshacerse frente á él en guerras intestinas de
predominio, nos la da el hecho de que también Mariano Moreno, po
lítico realista y de acción y no solo ideólogo, había entendido (pen
sando, desde luego, no en la federación del Río de la Plata, sino en
una remota y casi imposible federación de América), que las cosas
debían ir ocurriendo así, y lo había escrito en su artículo de la Gazeta del 6 de Diciembre de 1810, el último que dedicara a la reunión
del congreso general: si bien Moreno no habla de confederación sino

�sojpq ap o[duid) pp opBj8s oqno X 'oj
p ojuBnb 'uBqBiujoj so[ anb soiqand soj ap ooijqod opejsa [9
uejSuip ou sauopnjosai sns anb X 'osoi8ipj aqiauíBjnd Bi9 sauotpiqd
•uib so[ ap opfqo p anb 'opBj^soiuap UBq 'oj^nb soiuapoqoo |iui ap
oyB (9 sub^ ua SBpnoqqnd 's^oubj^ oiqBs un 9p sbubj9^ij sauopB^ijsaA
-ui sb| 'oiSBjjns ns uod sofjBjqapo b uBijjn^uo^ anb 'sojqand aoop soj
ap [BjauaS op^^sa 9 spip bj sauoipiqduie so| ua jBJ^uoaua ap uopsdna
•oajd ej oduiai; oipniu opsuXaj Bq sopjajq soujsuu soj aj^ua anbunB
íopipjapaj oujaiqo^ pp oppoui ojapBpjaA un jeasnq BjBd 'BpajQ bj
ap sauoipiqduiB son^ijuB so| ^ somBxinaaj o(sj -eppouoa ap sandsap
ajqBayuaAUi BJBjndaa as anb 'ssoa Bun o^uaiunujaasip uis epid as anb
X 'oujaiqoS a^sa ap jap^jBa ojapBpjaA p aaouSí as anb 'ouiaj ojad
:sBpuuojd sBj^sanu ap opE^sa X 'sBpuBjsunojp sb| ^ ajuaiuaAUoa
sbui p ouioa 'opyBjapaj oujaiqo^ un ap apiaiupiaua^ jBiqsq 0S10,,
'joyas OAanu un sajjBp ap uoisbdo jbjSo|
'so{qand so[ ap ouiSBisnpia p JBzipjBd apuapjd as anb uoa
un sa ouiuibd a^sa ap apsap sai anb 'ouaduia opo^ X isouoq.ua}
soAipadsaj sns ap sa}iui;i X sauopanpojd SB[ ua 'e;anpuoa Bisa opsxy
-ajd Bq sa( biusiui Bzapjn^Bu B[ anbjod 'o^aa^q uaqap 'o[3ajjB X uop
-nq^suoa ns sb^os ^s Jod JBjqo SBpupojd sbj sand uapan^ ¿uaoouoaai
ai anb soj ap ^Sap ^j B{ anb 'pBpiuiiq^aj ns ap soXodB tu sop^; soj^o
B}uasajd ou anb X 'opepunuB Bq saj as ouisiui p anb e^sBq soiqand
soi 3P oppouoasap 'o^apnbsa ua ousjaqos un ap sopBuiuiop ap uop
-ipuoo bj sojosa} sns uoo UBjduioo anb 'sajqiuoq soun ap u^pBuiuiop
B{ Büanb u^inb q^? ¿as^p Bjnp ub) ^ asjpnpaj Bip Xoq Bjpod oubd
-uauíB ^nb oaad? '.SBiuo(oa ap assp ua sspuiAOJd sB}sa jaua} uoo anb
BUB}ua;uoo as souaui BpBu uo3 ¿ooixaj^ ap ouXaj pp so| uoo
soj^sanu souíbjjbjuouoo 01^0^? ¿BoyBjSoaS b}jbo Bun bo
-lunuioo sou anb sbj anb 'sBpyou sbjjo souiaua^ sBuads sauainb ap sbu
sbj uoo soujapuaqia soujBijpod ouip^? 'opBjsa o^s un uaui
SBjoyBdsa sBouauíy sb^ sBpo} anb 'japua;ajd 'Bjaiuinb Bun sgM
:Bsaja;ui sou anb opoi^iE a^sa ap a^ed B[ ua 'ouajoi\ b souib^iq
epo} ap Bjn^nj uopejapaj Bpsuos ns ua asjssuad Bjaipnd
anb ap sapB sBpuB;sunojp sb[ jod B^sanduu ouioo auodojd anb uoiotq
-os bj jBzoqsa p sa;uaipuadapui sBiouiAOjd ap ((Bqoaj)sa bzub;|b,, ap

III

�112
"Los pueblos modernos son los únicos, que nos han dado una exac
ta idea del gobierno federáticio, y aun entre los salvages de América,
se ha encontrado practicado en términos, que nunca conocieron los
griegos. Oigamos á Mr. Jefferson, que en las observaciones sobre la
Virginia, nos describe todas las partes de semejante asociación. "Todos
"los pueblos del Norte de la América, dice este juicioso escritor,
"son cazadores, y su subsistencia no se saca sino de la caza, la pes"ca, las producciones que la tierra da por si misma, el maiz que
"siembran y recogen las mugeres, y la cultura de algunas especies
"de patatas; pero ellos no tienen ni agricultura regular, ni ganados,
"ni animales domésticos de ninguna clase. Ellos pues no pueden te"ner sino aquel grado de sociabilidad y de organización de gobierno
"compatibles con su sociedad: pero realmente lo tienen. Su gobier"no es una suerte de confederación patriarcal. Cada villa ó familia,
"tiene un xefe distinguido con un título particular, y que comun"mente se llama Sanchem. Las diversas villas ó familias, que compo"nen una tribu, tienen cada una su xefe, y las diversas tribus forman
"una nación, que tiene también su xefe. Estos xefes son generalmen"te hombres avanzados en edad, y distinguidos por su prudencia y
"talento en los consejos. Los negocios, que no conciernen sino á la
"villa ó la familia se deciden por el xefe y los principales de la villa
"y la familL: los que interesan á una tribu entera, como la distribu"ción de empleos militares y las querellas entre las diferentes villas y
"familias, st deciden p?r asambleas 6 consejos formados de diferen"tes villas ó aldeas: en fin las que conciernan á toda la nación, como
"la guerra, 1 paz, las alianzas con las naciones vecinas, se determinan
"por un con^ejo nacional compuesto de los xefes de las tribus, acom"panados d^ los principales guerreros, y de un cierto número de xe"fes de vill.s, que van en clase de sus consejeros. Hay en cada villa
"una casa d^ consejo, donde se juntan el xefe y los principales, quan"do lo pide la ocasión. Cada tribu tiene también un lugar en que los
"xefes de v^llas se reúnen, para tratar sobre los negocios de la tribu.
"Y en fin er- cada nación hay un punto de reunión ó consejo general
"donde se juntan los xefes de diferentes naciones con los principales
"guerreros, para tratar los negocios generales de toda la nación.
"Quando s^ propone una materia en el consejo nacional, el xefe de

�-jy -saiiauíy ap Bpuapuadapui bj ap uopBjuauippunj ns 'pjoqB sounp
-U u^iqiuej s^zinb X 'sajqiuoq sol ^ sauopnjijsui sbi ajjua sauop^pj
sl ap euiaiqojd pp uppdaouoa ns 'Bjsa ap as^q ouioo X 'pspqBuopnj
-ijsuoa ap Bapi B| 'bX oqaip souiaq oí 'oiuoj ouajo^ ap sand 'uapaaajd
aj anb so[ sopoj ua X ojn^jjjB asa ua 'oiiajoj^ oubub^ b uaiq oppi Biq
-Bq anb ap spnp XBq ou X- oinai^B asa sbSi^v opiaj ou o Biaiqnn
^l&lt;luB8uodo ai as anb 'SBia8uBjjxa epuai
-od sbj ap so^pjaxa soi anb 'asjm^^suoo B^ua;ui anb opBjsa un BJBd a^q
-ixiaj sbui oSiuiaua uos anb 'sajouaju; sauoisBd sbj ap soujba^bs apand
aiuaureaiun anb X 'ajduiais jBuXaj aqap anb 'pBpiuia^Bjj b^ asaiqn^os
anb 'Bqoajjsa B'/ubijb Bun ap attiauíBjos uasBjBJi 'jBpipnpad jas Bup
-od X 'ajqBoyuaAUi sa sBpuBjsunaixo sa^uasaad sbi ua anb 'opijBjapaj
Bupjsts opo^ oduiaij oj;o BJBd opuBAiasaj anb X :ajuauren^nui asjajjoa
•os X asjBipxnB ap Btuix^ui Bjsnf bt a^uasajd uasBAa^ anb íBun Bp^a ap
p^ppqa^ B^ f a^uaiuaAUoa uopni^suoo bi a^uauíBpBJBdas uasBuuoj op
•\us\ uBq BJoqB B)ssq anb 'sa^uiq soi b asopuapnpaj SBpuiAOjd sb¡ anb
'BiBasap oj^ ¿opBjsa pp SBjsuajduii SBpuaSin sbj BJBd 'sa^uB^sip ub^
so)qand ap sauopaousui uBjiqpaj as ouioo tu 'B;aip ubj3 esa bjbuijoj
as apu^a? "Boufuiy bj Bpoj ^ asjBaqdB Bjpod a^uauiipyip ojad 'sajq
-uioq soj aj^ua opiunasip Bq as anb 'Bzinb jofaui p sa Buia^sis aisg,,
oaipAp odiana pp
uopBjuasaadaj ua BqBiqapa pjauaS Bpip B^ anb 'sauopuaAuoa sBuiap
X lSBuan8 'sbzubip sb^ ^ sopfns sopo^ ojad 'ajuaureai^iaoiuap sojjo
'ajuatuBoi^jao^uB UBqBUjaqo8 as soun anb 'is ajjua uBqBzoS anb ap
eiauapuadapui B| bjub; Bja X 'oujaiqoS ap blujoj s;sa oxsq a;uaui
-zipi sopi^aj uoianj sosins sauo;uB3 sog uop^u ap odjano p uboo;
anb 'ope;sa ap sBuapiu sb^ ajqos a;uauiBuBjaqos apioap anb 'sB|p
SBpo; ap pjauaS ofasuoa 9 Bpip Bun b oduiai; ouisiui p SBpfns ojad
'.sbjjo ap sBun sajuaipuadapui sBpuuojd o soiqand soqanuí ap uotunaj
B| ua ajuampiauasa ajsisuoa ajsg uopBjapaj Bsojn8u Bun ap buuoj
I pajBujBd oujaiqoS p aunaj anb 'ajqBJiuipB opsjsa un ;nbB qg,,
•pBpiunuBun „
Bj jauajqo sauoisaauoa sBnjnuí jod sBpoj uBjnaojd 'uoisBnsjad b¡ „
j aanpaj as 'is ajjua uauaij snquj sb^ anb Bpuanyui B{ Bpoj ouioa „
X :nquj ns ap uoiuido 2\ ofasuoo p ua BpunuB pnb o[ ap sandsap „
'oppjj Bq p anb 'sojafasuoo so^ uoo ajjBdB Bjinsuoo nquj epBo „

€11

�14
tigas, pensando en el ideal de la federación futura de todas las regio
nes del Río de la Plata como Moreno pensaba allí en la de todas las de
América, tenía que ver del mismo modo, por una parte, las consecuen
cias que surgían del hecho de que la soberanía recayera en los pueblos
por la prisión del rey, o sea que los pueblos quedaban independientes
entre sí y se sabrían dueños del derecho de determinarse libremente:
y por otra parte, las dificultades y, consiguientemente, las sucesivas
etapas de superación que ello imponía por necesidad natural, al adve
nimiento de la meta final de la constitución de todo el Río de la Pla
ta en un solo estado federal.l3

�|u tand 'tajvfoaag imapapij *P ugfOvMjnAtO P ojtuaj ua soppajsdB
sopaipa ojttanu ua ¿661 *9**P oipasa jod X 'Bjpapa | ua $C6l apsap
touaiu o| jod 'a|uaui|jo tX 'opuafpuiyfp souiapa soya aaBq apsap anb X
'opuapnpu) souiiuaA t| anb ua sauofsn|auoa s| 'ajuauiaiqBqojd 'jaaouoa
u|S X 'aisinSi^B ofjaapf pp taiuiauíp U9)xlaauoa Jisanu ap piaiui u9;s;a b|
opf )jsd souiaq anb s| ap f znag ap uo|&gt;in)u; b| ua *UBUo|auaui B| ou sand
p 'u^auaia ns opaf|j iaqvq up 'SONVliaXSVD aa SVaildVD
V&gt;IOMnv ^ OVCHIV \nt\t VI^VW *iOJd st| anb jtpyas aa|duioa son €1
'(Í.69M 169) •&lt;* ''IP "uns^ij -pa 's
ap DtxtpQ ua '0181 P ajquiafafO P 9 saAanf pp saátv*ouang ap ntazoQ l\
•lOt-OOt X 'tui|i|9 mvta ap i |ou X 86I-¿6I dd ^A 11
&gt;lí "d'll -on oiuauínaop asBaA 01
'661-861 *ddasBfA 6
'til 'd'oi 'on oiuauínaop asB^A 8
*ltl *d '9 'on oiuauín^op aBf a L
9
'161 *d '9 *on ojuaiun^op :asaf a S
'ICI-OCI 'dasB^A 6
'161 'd '9'on oiuauíop asna a c
'161 "d '9 'on ojuauin^op ¡asB^A I
'til 'd '01 'N oiuauínaop "B9 B|nsnfp '/P9K P S IP no^ \

SVXON

�116
ron a los cursos en que hemos venido exponiendo esos conceptos (y, cabal
mente, en los de 1944 del Instituto Alfredo Vásquez Acevedo y de 1946
de la Facultad de Humanidades y Ciencias, leímos íntegramente y comenta
mos todos los artículos de Mariano Moreno sobre los fines del Congreso),
ni citan tampoco nuestras referidas publicaciones, coinciden en su obra
Artigas. Su significación en ios orígenes de la nacionalidad oriental y en la
revolución del Río de la Plata, compuesta en 1950 y publicada en Montevi
deo, 1951, en recordar (p. 21) este mismo pensamiento de Mariano Moreno,
para sostener, homologando elegantemente el razonamiento, que, también,
"como aspiración inmediata pugnaría Artigas por una confederación de pro
vincias que más adelante habrían de constituir un estado federal".
No creemos, sin embargo, que -como lo afirman las autoras al expresar
que Artigas "supo penetrar en lo hondo y sustancial de esta teoría", y que
"al adherir a ella adaptó al territorio de las Provincias Unidas del Río de la
Plata k) que Moreno vislumbraba para toda América",— el pensamiento de
Moreno, que estimamos demasiado vago en esta parte, y que además, repeti
mos, no habla de confederación sino de "alianza estrecha" para la etapa de
transición, y, por añadidura, viene a quedar totalmente desenfocado de la
inmediata realidad platense, por mirar hacia la inmensidad de América en
una vastísima visión de conjunto, haya podido ser, ni con mucho, una fuen
te clara, y, mucho menos, una fuente única, de las ideas artiguistas sobre con
federación y estado federal para el Río de la Plata. Hemos señalado simple
mente la semaianza de solución a la que la naturaleza de las cosas condujo,
por necesidad lógica, tanto al uno como al otro, dentro de la diversidad de
distancias y de campos visuales a que, respectivamente, dirigieron, pensando
concretamente en este orden de cuestiones, su mirada y su meditación. Pue
de hablarse a lo sumo de una influencia vaga de Moreno sobre Artigas, vaga
en este punto al paso que fue tan concreta en otros, precisamente porque
sus ideas eran sobre esto, en sí mismas, vagas también, como lo hemos dicho,
para unas imprecisas ideas "federaticias", que no serían otras que lasque le
reconocía años más tarde Don Ramón de Cáceres (muy joven en los tiempos
del nacimiento del ideario artiguista, por otra parte, como para que podamos
atribuirle la autoridad de un testigo de peso en tan ardua y sutil materia),
cuando, refiriéndose a Artigas, escribió: "Proclamaba la Federación, porque
fue la clase de Gobierno que le hicieron entender al principio de la revolu
ción nos convenía. Kstas eran las doctrinas del finado Dr. don Mariano Mo
reno". (Memorias de Don Ramón de Cázeres en Revista Histórica, tomo III
p. 402, Montevideo, 1910).
EDMUNDO M. NARANC1O, que en El Origen del Estado Oriental,
señala también algunas influencias de Moreno sobre Artigas, aunque desta
cando otros aspectos cuya lectura recomendamos (cit., pp. 28-30 y 36-37),
recuerda que fue Alberdi el primero que, "aunque sin llegar a rigurosas pre
cisiones", comprobó la relación existente entre las ideas de Moreno y las
de Artigas.

�B| ajqot ouis 'BU{}ua8iB u9PBjapaj B) ajqos 9)jjn3Sip ou A 'ouiajuí
|9 ujquin^iA ou *|Biua8 ssd^a sbiubj 'ouajo^j oubijb^ ap ojuaiuiBnuad |.|.,
:opu8sajJxa 'sb^jjjv A ouaio^ aj)ua 'ouisi|Bjapaj jap SBAipad^aJ sauota
-daauoo sns b oiusna ua 'ajuajsixa Bi^uajajip b| '(t8l d *')P) ¡IIX "Vv IJP
S9UOfX&gt;ru^SU¡ sv¡ ap Bui|8j3i|aj SBaui| sai} 019S ua 'VQNVHIW ^OJ.JL4H oz
-|q o| ouio3 aiuauiBjaijaa ubj 9zip)ui^ aip^u anb souie8|p 'jbu|uií3} bjb^

Ul

�01s^uoBnpuoj

6
uds sids ^p s^abj^ b ouBdpi ns X sB^i
^ * • ' OUB0U9lUB9^OU OUISI|BJ9pd| |9 X SB81JJV ?SOf 9p OlUS||BJ9p9J
5zbiq

3310NU

�Se terminó de imprimir en el
mes de marzo de 1988 en el
Departamento de Publicaciones de
la Facultad de Humanidades y Ciencias.
D. L. 233385

�\

La^ id&lt;

ÍÍ.L uíaui^

Un poli! •C{) de ^Y^. 'S

i ^ ^S (

t::&gt; ¡iqi
Muñ 0/
CSv&gt;-;•:;,; Hir /.ata ./• ^n ^ &lt;
^m o. e! pr:.'íV.-'o: " k,H^Hi o P
Se OH'Í
^Í un
•01 ÍMO CO.^Hf inO, ?!1on •. : k *. er: ñenn
UíÜtpíi
^^ " . .;;•'-" •••."• •^/ep ",1 C^:^ SÍ'f) obre
• y &gt; •J ^.t" r,.
P&amp;í'íí ti

s di ^tiiU.^ -"
^- HÚ .&lt; '••

^

.. : • ~i i • r&lt; I;-^ "••&gt;•' • i^jón ?"• UM. t :o¡ tí" V
ó; un de l-^s^^.:

n

o íKici

I

del pom^ mu.xío -J^ húi'ne v d: -u^e-

'?

^ensaar^fa i\íti Muño/, sou .nuestro

^

al de^^í-P^U• '^: -'i

^^e al tui-/íu)

Eugenio Petit Muñoz (1894-1977), abogado e historiador.
Fue Profesor de la Facultad de Humanidades y Ciencias desde
su fundación hasta 1974, año en el que la intervención
universitaria le deja cesante en sus cargos docentes.
De su obra cabe destacar: Artigas y su ideario a través de seis
series documentales, La condición jurídica, social, económica
y política de los negros, Hijos libres de nuestra universidad,
La juventud de Rodó.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3352">
                <text>Artigas : federalismo y soberanía</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3353">
                <text>MUÑOZ PETIT, Eugenio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3354">
                <text> Petit Muñoz, Eugenio:&#13;
Artigas :federalismo y soberanía /Eugenio Petit Muñoz..&#13;
   Montevideo : FHC.DP, 1988..&#13;
  117 p..</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3355">
                <text>1988</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3356">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3357">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3358">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="428">
        <name>DOCUMENTOS</name>
      </tag>
      <tag tagId="57">
        <name>Historia</name>
      </tag>
      <tag tagId="426">
        <name>INDEPENDENCIA</name>
      </tag>
      <tag tagId="427">
        <name>PERIODO REVOLUCIONARIO</name>
      </tag>
      <tag tagId="33">
        <name>URUGUAY</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="265" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="515">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/644e338b1579237a06afe2fa9cd233ed.PDF</src>
        <authentication>dd3d39e643e7dc3462f36ddb7cb656e8</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3229">
                    <text>(sb¡3U8q
e| ^p ejsjA

a¡iuoo

p ue
i se^|

$X

¡^as'*.

SVDN3ID a SBavaiNvwnH 3a aviinovj
vDii8nd3íi vi aa avaisa3AiNn

�320.09 NAR ide
Las ideas políticas en el Río

FHCE/074 1 I 0•
E. M. NARANCIO

Las ideas políticas en el Río de la Plata
a comienzos del siglo XIX
Contribución al conocimiento de su filiación
y desarrollo iniciales.
EXPLICACIÓN
En 1951 cumplimos un curso monográfico, en la Facultad, sobre
la Junta de Montevideo. Nos basamos en fuentes documentales
procedentes de los archivos de Buenos Aires, en especial el expe

diente n9 1944 de la Real Audiencia de Buenos Aires. (1)
Posteriormente fuimos desenvolviendo nuevas investigaciones
que ampliaron los alcances que originalmente dimos al estudio que
titulamos Ensayo histórico sobre la crisis de la monarquía española
y el Río de la Plata. Este trabajo, casi concluido, comprende los si
guientes capítulos:
(1) Real Audiencia, n^ 1944, Q.no 1^ Exped.te formado a repres.on,, de los S.S. Fis
cales de S.M. Sobre la extinción de la Junta llamada de Gobierno creada en la Ciudad de
Montevideo, etc. . . . Real Audiencia, n^ 1944, Q.no 2?,, Sobre disolución de la Junta lla
mada de Gobierno, creada en la ciudad de Montevideo, recurso de Súplica interp.to por
ella. . . . etc. [Sumaria información sobre los sucesos de Montevideo mandada levantar por la
Real Audiencia}, Recurso del Gov.or inter.o de Montev.o Dn. Xavier Elio contra la reso
lución del Ex.mo s.or virrey. .., {etc.}. Las tres primeras piezas en Museo Mitre, Buenos Aires,
la última en Archivo General de la Nación, Buenos Aires, División Colonia, Tribunales, Le
gajo 259. Expediente n^ 32. La versión de este documento utilizado en nuestro medio sola
mente por Bauza, i se encuentra, por donación que hice en 1949 en el Archivo del Instituto v.
de Investigaciones Históricas, procedente del Museo Mitre. De ella tomé el escrito del doctq^ ^'.
Elias que publiqué en El Sol en 1949. 2 Últimamente, los documentos originales, a lo que^,
parece por la versión periodística (véase: Llegará hoy el Prof. Carbone para donar mantfs-'^ /
critos del Gral. Artigas, en El País, Montevideo, 18 de noviembre de 1955. Llegan los docji-, |
mentos sobre José Artigas, hoy, en La Mañana, Montevideo, 18 de noviembre de 1955. Dp-&gt;r, ' ,
cumentos históricos de alto valor serán entregados a nuestra Cancillería, en El Plata, Mon¿e-v ',
video, 18 de noviembre de 1955. Mañana se hará entrega de valiosos documentos sobre Jofpí^.\
Gervasio Artigas, en El Bien Público, Montevideo, 20 de noviembre de 1955. "No donamos. &lt;^&gt;
restituimos" declara Osear Carbone, en Acción, Montevideo, 21 de noviembre de 1955. .Va-'-,'-/
liosa documentación sobre Artigas, donaron en homenaje al Uruguay, en La Tribuna Popular, ~-&lt;t'
Montevideo, 22 de noviembre de 1955. Entrega de documentos inéditos referentes al General
Artigas, en El Día, Montevideo, 22 de noviembre de 1955. Documentos inéditos sobre Artigas,
fueron entregados, en El Bien Público, Montevideo, 22
nados y devueltos a nuestro país. Sin embargo hemos de
custodiarse es en el Archivo General de la Nación de Bue
estado al alcance del público desde 1949; la hemos de p
más, la tarea de los estudiosos.
1.FRANCISCO BAUZA, Historia de la domina
pp. 551 y ss. Montevideo, 1895.
2.E. M. NARANCIO, Un documento inédito,
tificación doctrinaria. Cómo se preparó la
deo, 16 de diciembre de 1949.
— 97 —

741Í

1 •'.••-'
•^'•no ;•;/.:
^'•";[,; •i ^'^'-''vV'

�í

/'-86-

•E3JBJ es^ openipej
jaqeq p 'otnmeSjaj ap tunes ap cusanjj -j je A ojajpojo^ zauatnjr) -^ sin-j -jojj ''óutut
-pSua^ ap ]t&gt;'&lt;fptufij\[ paafotjqig bj ap jojaajiQ jb jaaapBjge soraaqaQ -tunes' ap OAitpje ja
opoj ap SBtdoa sbj OAtuqo A upisitn ns a^nacozeaija ^uadinassp natnb *;npa0 'O U3Cln'H 'p^Jjna
-bj ej ap aiuEtpnjsa je satuan^ seisa ap uopuajqo ej ejed auomuicQ 'Z'ádX 'EJBId E7 t-ss ^
LZí "&lt;I 'II "J '^fWPW upg -¡vxaua*) uopvu^qij p&gt; alvuaiuoq ua ¿¿61 aP SÁqiuatfas ap 8Z v ÍZ
svtp soi ua vtp'ld P7. ua opiunax 'saity souang ap vputtiox^ vj ap sojqan^ soj ap puotstfj
ap osa^Suo^ uatutuj 'shhiv soN3ng aa viD^iAOHd vi aa o^ih9xsih oaih^hv (Z)
-3J ougxn^u^^ pp jBjnDijjBd ojo^dsB un jbuiujbx3 soinB^u^^uí ^nb ja
ua oÍBqBj^ ajsa jod uaXrui^suoa as 'ozuaiuioa jb soureaipui sajBuoisiA
-ojd sojr^jdBD so^na btjbj^ououi bj ua jBaijijx)in SBZinb o jBijdure
ap souiaq anb 'uppsana Bjsa b oujo^ ua soqspB sojauíijd soq
*808I aP Jp-^^^ b 'sasaauBjj soj bj^uod Bjjan^
bj Á. Buo^Bg ap sosaans soj asjianpojd jb uBiauapiAa as anb sasua^
-Bjdoij SBai^ijod SBapx sbj ajqos sojuaiuiiaouoa soAanu uoa somiaanb
-uua soj Á bjsia ap sojund soj^sanu ajqBjapxsuoa buijo^ ua jBijdure
somipnd 'oapiAa^uoj\[ X sajiy souang ap a^uapaaojd oj ap SBuiapB
'sajuan^ sB^sa uo^ 'oaxiq^siq sajajuí oj^sanu UBqB^iadsap anb sos
-aans soj X opouad ja ajqos SBzuBqojd ap o^uníuoa ajuB^jodrai un

2
bj ua UBpjBn^ as anb mnB ap bjjbj^j asof ap sajadBd
soj ajqos 'sajiy souang ap BiauíAojg bj ap sojqang soj ap Buojsi^j
ap osaj^uo^ jatuijj ja BJBd 'njnqBajo^ oiua^ng jBqiuy ap upiaBa
-iuniuoa Bun opuain^is 'jBaiqn uojapiuuad sou sauopB^psaAux sbjj
-sanu (ajuarajBiaadsa sa^uB opBjjB^ap soroaq a^uauíBpBjaqijap anb)
'A cuund ja BJBd SBiJBsaaau sauoiaBBpui sbj b japaaojd jy
•Bajjaiuy
ap ojsaj ja ua upisuajxa Bq "608T 3P OJ^O3 3P ól PP
'sajiy souang ua Buojua^uí :ojuaiiuiAoui jap upisnajadag
•Bjunjf bj ap uppnjosip ap sBAijBjuaj SBq
•Buijjaop bj X saXaj sbj ísB^sandxa UBjsa anb
ua sojuaronoop soq "Bjunf bj ap sauopBDijpsní s^q (
•Bjunf bj ap uopBiujo^ bj 'Bpuaipny bj ajuB oijg ap
osjnaaj ja X jxjdiuna ou oiad jaaapaqo ja ísauop
-njosaj 'ojuaiuiBuoiDun^ 'uppBj^ajuí 'upioBDOAuoo

:ajqiuapas ap \i jap opjxqB^ jap JBjnapjBd oipnjsa (q
'jbiuojod oapiAajuoj^ ja ua souaiqB sopjyqBa soj (b

:808I 3P 3Jqiapas ap \z jap ojjaiqB opjiqBD jg (3
•oxjg jopBUjaqoS jap upianjijsap bj (d
*BiDuaipny jBag bj ap X Xajji^ jap pn^ijDB bj (q
'ajqiuapas ap ¿ jap upiDBsnDB bj (b
rsa^uapaaajuy (j
•oapiAajuo^^ ap Bjunf Bq (\
•BjBjg bj ap ojg ja ua Bsaj^ui a Bsan^njJod Bapijod Bq (AI
•síoubjj upiSBAui ap UBjd ja X Xbu3ssb ap
umsiui Bq 'bjbjj bj ap ojg ja ua BDiupajodBU Bapijod Bq (jjj
•BjouBdsa sisijd bj X uoajodB^j (jj
sozuaiiuoa X niAX I^ÍS PP sauíj b asuajBjdou oipaui jg

"XIX PP
(j

�volucionario en sus orígenes y desenvolvimiento inmediato: el de la
historia de las ideas políticas en el Río de la Plata manifestadas en
ocasión de entrar en crisis la dinastía de los Borbones. Va de suyo,
por consiguiente, que no es una explicación de la revolución —la
que abarca muchas cosas más— sino, simplemente, una contribu
ción al esclarecimiento y fijación de algunas de las corrientes ideo
lógicas recibidas en nuestro medio en aquella época. Tampoco, en
este campo, pretende ser un cuadro total de la cuestión, desde que
no consideramos necesario, por ahora, el insistir sobre aspectos que
ya han sido objeto de otros trabajos.

OBSERVACIONES PREVIAS
Fuera de los muy valiosos trabajos del profesor Ardao, en el
campo de las ideas filosóficas, nuestro medio no ha producido es
tudios en profundidad, de investigación exhaustiva, sobre historia
de las ideas. Y ello es particularmente notable en el terreno de
las ideas políticas del período prerevolucionario y revolucionario,
aunque existen importantes obras parciales. (3)
Nuestra investigación, fundándose en fuentes que muestran la
existencia de un pensamiento político orgánico en el Montevideo
de 1808, han tratado de ir determinando algunos de los orígenes y
cursos de que se alimentó el ideario que justificó, apoyándose en
la doctrina y la ley, partiendo de las consecuencias institucionales
de la acefalía de la corona, la formación, primeramente, de un go
bierno propio y, luego, se avanzó en la fijación de criterios sobre
formas de gobierno. Con estos elementos iniciales proseguimos en
la determinación de fuentes todavía no evidenciadas del pensa
miento revolucionario en 1810 y aún del artiguista.
Hemos procurado expresar nuestras comprobaciones por el pro
cedimiento de enfrentar textos; en tal sentido aclaremos que no
debe entenderse que han sido apareados para mostrar palabras idén
ticas o giros semejantes. Lo que se ha buscado es determinar iden
tidades, semejanzas y vinculaciones ideológicas.
No es común, en este género de fenómenos históricos, poder
hacer concordar las ideas como pueden serlo los artículos de los
códigos; su ser se transmite bajo las más diversas formas y cons
tituyen un elemento sutil que hasta escapa a la misma conciencia
de aquél en quien influyen. En algunas circunstancias se las acepta
(3) Véase sobre estos aspectos parciales a HÉCTOR Miranda, Las instrucciones del año
XIII, Montevideo, 1913; Ariosto D. González, Las primeras fórmulas constitucionales en los
países del Plata (1810-1813), Montevideo, 1941; EUGENIO Petit Muñoz, Los documentos
básicos de la política artiguista, en CONSEJO NACIONAL DE ENSEÑANZA PRIMARIA Y NORMAL,
Centro de Divulgación de Prácticas Escolares, año V, nn. 27-28, Montevideo, mayo-junio de
1947; año V, n. 29, julio de 1947 y año V, nn. 30-31, agosto-setiembre de 1947; Héctor
GROS ESPIELL, La formación del ideario artiguista, en Artigas, Estudios publicados en El País
como homenaje al jefe de los orientales en el centenario de su muerte, Montevideo, 1951; EU
GENIO PETIT Muñoz, Valoración de Artigas, en Artigas, Estudios publicados en El País etc.,
cit.; EUGENIO PETIT Muñoz, Dos imágenes proféticas de la emigración del Pueblo Oriental, y
su influencia sobre el destino artiguista, en Acción, Montevideo, 6 de setiembre de 1950;
EUGENIO Petit Muñoz, Artigas y su ideario a través de seis series documentales, primera
parte, en Instituto de Investigaciones Históricas, Ensayos, Estudios y Monografías,
nv III, Cuadernos Artiguistas, ssü 1, Montevideo, 1956.
— 99 —

��b) la regencia conservadora de los derechos de Fernando VII,
la cual recaería en la princesa Carlota, hermana del Rey depuesto
y esposa del príncipe Juan.
La misión de Curado estaba dentro de la primera de esas orien
taciones de la diplomacia portuguesa. Fracasada la tentativa de en
trevistarse con Liniers, el comisionado portugués, que permanecía
en Montevideo, decidió retirarse.
Al hacerlo dirigió un documento al Virrey que era, en reali
dad, un ultimátum y tuvo con el gobernador de Montevideo, Elío,
una entrevista en el "camino de Pando". En esa reunión las nuevas
probanzas que allí se mostraron por Curado, permitieron acrecer
las sospechas sobre la traición del Virrey e, inmediatamente, previa
reunión del Cabildo de Montevideo, se acordó acusar a Liniers ante
la Real Audiencia, y el Cabildo de Buenos Aires, con asistencia del
Presidente, el Obispo y el Subinspector.
El documento dirigido con tal fin fijaba, en larga enumera
ción, los cargos contra el Virrey en estos términos:
"... el empeño que se advierte en querer sostener su mando el S.r Dn
Santiago Liniers debiendo haverlo renunciado por el solo hecho de ser
Francés, y hacer mas alarde de serlo que Vasallo de ñro Monarca: que á
ello debió obligarle el paso delincuente dehaber dado parte á un Prin
cipe Extrangero, antes que á Era Corte de los Sucesos y circunstancias de
estas Provincias, cooperando tal vez con esta acción á que el Gefe de los
franceses conciviese el deprabado designio de destronar á ñro Soberano
contando con la posesión de America: que Mr Gieque^ y Mr de Perichon
encargado de estos partes, lo fueron también de dar informes de palabra
cuyos contenidos se ignoran: que por la ultima Barca tubo cartas de Pe
richon el Sr Liniers dándole noticia de haver sido llamado á presencia
del Emperador de los Franceses, y esperanzas de ser socorrido por medios
indirectos con armas y Municiones, en circunstancias de no poder ignorar
Perichon los Planes que ya habia comenzado á descubrir Napoleón según
lo indicaban los papeles que la misma Barca condujo: que poco después
llegó un Emisario Francés conduciendo pliegos de Napoleón para el Sr
Liniers quien abrió, entre otros pliegos en la primera Junta diminuta
celebrada al intento, un Pliego del Ministro de Estado Francés donde le
manifestaba Ion iniquos Planes de su amo, la abolición de la Dinastía de
Borbón, la inauguración de José Bonaparte en el trono de España, ha
ciéndole responsable de la inobediencia á las Providencias que se le comu
nicaban: que estas no puede concevirse se proveyesen en francia sin el
allanamiento anterior del Sr Liniers, ni menos que sin contarse con su
prestación á las voluntades del tirano se remitiesen pliegos por su conducto á todos los Gefes déla America: que para las Juntas celebradas en
esa Capital en negocio de tanto bulto, jamas se há contado con el S.r
Obispo Consejero nato de S.M, ni con el Sr Sub-Ynspector Cabo Subal
terno del Virrey: que en virtud de los referidos datos, abusó el Sr Virrey
de la fidelidad de estas Provincias en la Proclama de 15 de Agosto: que
las retardaciones de la —Jura del Rey Dn Fernando indicadas por el S1
Virrey no han podido considerarse sino como torcidas y delincuentes: que
no consta se hayan abierto y reconocido los Pliegos que el Emisario
Francés entregó al Sr Liniers para los Gefes Españoles déla America: que
si consta quiso el Sr Liniers en cumplimiento de sus encargos remitir al
Virrey de Lima el Pliego qe le vino destinado: que quiso el Señor Liniers
permitir el regreso del Emisario francés que debia conducir sus respuestas;
y que se acongojó mucho el Sr Liniers sabiendo la Prisión desu Emisario
Perichon siendo preciso para tranquilizarle que el Brigadier d.n José
Manuel de Goyeneche le asegurase no tendría resultas (prueba de que
— 101 —

�— 301 —
•oapiAajuoj^ 'fwjo^^ &amp; sappp
•futnuttf] ap pptjnop^ pj ap spatjpfstfj sattotapSttsattuj ap Ofn/ifsuj jap seido^ojoj ap OAiqa
-jy na '\fl oíBSaj 'tauty souanq ap' ptauatpñy 'BHÍA3S '?p/ ap fP^aua^) ótitq^y (g)
i'g 'oraox^ ja ajjo^ HDÍP aP oiJBpuajodiuaj^ jap n'jsui SBDijqnd
-ijd sauopisodxa sbj uoiDBjapisuoD ua Bjunf bj opiuaj Bq jBnb o¡ opoj B*d
Vjosasqns soroijiSaj sns A &lt;,¿ opuBujaq n#Q j'S Ib PePíPPíJ HH3P saa^3-i ^
jBjuayjo BpuBA Bjsa Jipad Bd opiuaj Bq b oaijouj ¡a 81-2isuod ap ajjBjmb A
'pSnjjo^ ap awo3 bj bjiSb b sojaz soj JBdiaoip 'ojqanj ajsaap bzubi^uo^
bj asJBjdBaap sopEjipajDB 8"juaiuiijuas A pBpiAOjd ns jod •&gt;*ZBdBD 'uoi^bu
ap jouBdsa 'oauop; 'osoqaadsos ou ojaSns ua BpüíAOJ^ Bjap opuBin ja
BSuod^ pBpni^ Bjsa ap -^ j ja jod Bqaaq Biounuap bj oap b ojbajJB uod
aisuajuas A anSznt 'ajuajaduioa pBpijojnB bjjo n 'ojujsiq jap Biauaipny
l1^ bj b ojubj BjsBq BjapBjnp A BpiaajqBjsa Bpuaijua as Bjunf BpBnuis
-u; bj anb]) ouBqijas^ oiuasBjjuí ja iuib oiJBjajaag jod A 'saqo ^ SB!I3
saJojaoQ sopijapj sojb Bjunf buistoi Bjap sajosasy jod OBÍija as anb :B*"a
SBuosjad sbj SBpBSijqo uojanj 8*bB buojo^ J3p s"uoiaBDipqB 8*jnajoiA sbj A
'ouipdas ja Op*uja^ U'Q op^uiB Anuí j'g A Aa^jj oouap uoisijd bj 'sasaauBjj
sojap jop^jadui^ jap sbjiui SBJjsaiuis sbj asjapuajua b uojeS3jj búa o^'oiom
p apsap 'souiaaA (¿ z 3P óu P uESuajuo^anb 011X3-5^ jap sojqanj soj sopoj
na BjjiAag ap Braajdng bj jod JBaja opBpuBur u^q as b SBjap ojdmaxa
b BpBtujo^ 'ojqan^ ajsa ap BujajjBqng A JBjnaijjBd bj otuoa oijq jaiABX
o^'objj n"Q jo'AO^) j'g opBaipni ja jod Bpipiaajd Bjunf Bjsa Bazouoaaj as
'j'jdB^ Bjap SBAioasqns 8*uopnjosaj A 8B*jsunDj;3 sbjb ajqBjdBpB sbui 0u'ao)
ap UBjd pbB BasajqEjsa as opjanoB joíatu uoa b Bjq A ojubj ajjua ja ua
anb :Bip ajsa ua opESajSuoa u^q as sBpuBjsui SBAno b 'ojqan^ jap ojoa ja
ajsa jas j-d 8}'uijbui^ A 'sb^jbuoj^ sojap jo (aro jb 3Sbjjesba opBjpuaasB uod
b 3)*rojBnSi 'SBqanjd 8*juBAajaj sbui sbj SBpBp auap 9*b ap '^po rosa ap
jojba A pBpiAijDB 'projjdB bijojou bj jlAaDuoD oq^aq Bq aj ojroBpunjuoD b
BzuBjadsa 'buojo^ Bjap so^iraauq soj j-d uoisbaui b*^jb asjBzijBajap osbd
n'Jadsa ns jaua bpbjjid oiJEpuiaaA ajsa jauaj Jod 'EDijqnd pBpijinbuBj) eje
isb jBsajaiui jod pBpni^ Bjsa ap asjBjJBdB oís *oub ajuasajd jap oAbj^
ap "^j ja BjjiAag ap ^jidB;) bj ua uoiDB^q bj jod EpiSija Bjunf Broajd
-ng bj ua 'ouBjaqog orosiro jb oijjiqjB ajsa opBjuaj uaiq 9 opuBro jap
uoiDisodap nsB AajjiA j-g omxq ja oipaaojd opjanDB oAna uis 'jBijojiJjax
B*pny fu bjb uaiq 'sosbd sojsa ua EanbuEJj aj A^"j bj b sosjnoaj soj ajjBd
ns jod asBAaja jo-ao) j*g ja an&gt; .-ajuaijjoa jap "¿\ ap */dng ujo opBjiD ja
asjjjdronD ou ojad asjaaapaqo Biqap oiJBpupaA ja orosiro isb opBSajjua
opuBxap A 'opjiAB^) jap sbidijouuis Buajaqaij^ jaSuy UBnf n*Q opijajaj
ja jaDEqap BqBDB Bip ajsa ap BpESnjpBro bj ua b BiouasnB
Bf 3p OOID
ua anb uojaisndsip *Bqaaj Bsa ua ^oapiAajuo^^ ap sajUBjxqBq^
soj sopBSaj^uo^) *ajquiapas ap \z 'a^uainSis Bip jb 'o^aaja Bjjpuaj
anb o^jaiqB opjiqBD un ap uauíB^Dip jap a^uaipuad opo^ ppanb Á.
ojjansaj oj osuacjsns ua píap as 'Baijqnd upiaBjiSB bj ajuB 'opjyqB^) ja
jod 'ojuauiouj jaiuud un ua 'opiaouoaa^ 'ajquianas ap 03 jap jaa
-apjB^B jb oapiAajuoj^ b pSajj anb 'Buajaqai^^ oiabu ap UBjidBD ja
jod ozBjdroaaj ns Á ojjg; ap uppnmsap bj piAjosaj
() ,/JBJUatJO
BpuBA Bjsa ojjas ap BjqBq ojjBaj oAn^ bsooijsbj BJjanS Bun Jij^ns b
sopBsioajd soroBaA sou o sojinbuBJj soobaia anb ja Bqijjsa ojjaua oroijjn
jod anb A íojsandap jas o 'ojJBiounuaj aqap anb rsjaiuiq oSBijUBg uq jg
jap soubo ua ojsand jbo BjjBq as sbiduiaoj^ SBjsa ap jojjadns opuso ja
anb JBSzní BjBd opsjqos ua^jBro usp sou [dis] uoiDoqos ap A pBpijBjjoro
-ut ap BjjBziq BiuBjaDsiro Bun b A 'opBjsjj jap sajBpnB^ soj ap oajdroa jb
'jbjijio opsjsa jb BqijBjaj ^p^ ja ua soroBqjasqo anb Bjanpuo;^ bjb sopiun
'jBpnp soroapod ou anb ap so^jbd sojsa uij u^ (-sEjjaroaj anb Jod Biuaj

�D.n Joaquín Conrado:]) Que mediante á ser estas provid.as tomadas enla
estreches del tpo, inst.as del Pueblo, y su gral contraste, se entienda facul
tada p.a corregir, ampliar ó modificar tanto el n9 de Individuos q la com
ponen, como qualesquiera otras deliveraciones relativas ásu erección y
procedim.108 consiguientes, délos quales particularm.t8 se([.. ,~i)(ha) tra
tado en este acuerdo: Que todos los Gefes militar.8 q.8 son presentes quedan
obligados á consultarla qualesq.ra genero de ordenes, que directamente
seles comunique por el Exrno. S.r virrey D.n Santiago Liniers, obien p.r
otra autorid.d déla Capital, ínterin las cosas subsisten en el estado q hoi
tienen, yque el objeto de la pres.te determ.on no se entienda ni interprete
por motivo alguno ser otro, q el de (evitar conmosion.' populares y)
conservar esta parte del Virreynato en la devida obediencia ásu legitimo
Soberano el S.r d.n Fern.do 79i defenderle hta donde nrás fuerzas alcanzen,
y en vn todo ypor todo servirle como fieles vasallos: ([y que en el mo
mento mismo q la Capital quiera sin estrépitos, ni violencia y abusos
desupoder escuchar y hacer just.a alas represent.8 de Mont., hechas antes
de ahora contra el Capit.n gral déla Prov.a, se someterá, según se ha dicho,
muy gustosa, y como spre. lo há acostumbrado, alantiguo systema de
G]). (6)

LA JUSTIFICACIÓN DE LA JUNTA
Desde el mismo instante de su instalación se quiso justificar
la formación de la Junta con argumentos de distinto orden que
aparecen en muchos textos cuyo número e importancia va acrecien
do, según las investigaciones los descubren, y que son dirigidos al
gunos exclusivamente a fundamentarla, otros, en que los argumen
tos sobre la licitud de la Junta aparecen junto a consideraciones
destinadas a otros fines. Hasta el presente ellos son:
A)Acta de la Junta de la que se transcribió antes lo más im
portante de la parte resolutiva.
B)Escrito en el que se relatan los sucesos que dieron lugar
a la formación de la Junta de Montevideo. Se enumeran los hechos
producidos desde que se conoció la proclama circular expedida por
la Infanta del Brasil Carlota Joaquina de Borbón; el envío de un
diputado montevideano a la ciudad de Buenos Aires; la orden del
virrey Liniers para que se postergase la jura de Fernando VII; la
llegada del comisionado francés, marqués de Sassenay, luego de su
visita a Buenos Aires y a su prisión en la Ciudadela; el arribo del
brigadier Goyeneche con pliegos que, de inmediato, fueron remi
tidos a Buenos Aires. Se refiere a las versiones que circularon de

que el Cabildo de Montevideo había solicitado se depusiese del
mando al Virrey y que se formase una Junta de Gobierno, según
lo ordenado por la Junta de Sevilla; a la proclama que promulgó
Liniers y a la contestación que le dio Elío al Virrey; al nombra
miento que Liniers hizo en la persona de Juan Ángel Michelena
para desempeñar el gobierno de Montevideo y a su llegada a esta
(6) La parte que transcribimos es una versión de lo publicado por Costa (Revista
del Archivo General Administrativo o Colección de documentos para servir al estudio de la
Historia de la República Oriental del Uruguay, vol. 9, pp. 154-156, Montevideo, 1919) co
rregida sobre el original del Archivo General de la Nación, Montevideo, con la adición de
lo testado legible no editado en la Revista,
— 103 —

�•sauiy souang ap miuatpny p&gt;a^^ bj ap 'opcjp
'fp6\ ainatpadxa jap apaaoíd **ss i. pg\ *d '9 ¿o ojuauínaop 'aatpua^fy 'asea^v (g)
•ss ^ ^^1 *dd 'p ^u oinaranaop 'aafptta&lt;fy '
oppajBdB ojnapjB un b Bjsandsaj ua 'buiiuchjb BurejDOjg (q

(g)

-apoin BpuaiiuoDa^j •ajuauíBApiuipp ojaadsaj jb UBAjansaj
Bf ap Binajdns Bjunf bj o n^ opuBUjag Aag ja anb BjsBq 'Bpuaip
-ny jBag bj jod 'souatu opuBna 'BpBjajo^ jas aqap uppn^jjsuoa ns
anb Á asjaAjosip aqap ou B^anbB anb apnapua josasy ja 'ojuaxui
-lAoui un asjauíaj *ojuaiDBpun^ uod 'apand anb soj ap 'soipaiu soj
sopoj jod Bjunf bj jauajsos ap ucnspap bj á ojqan^ ja ua ajsixa anb
uppBjiDxa bj Bjuana ua opuaiuaj A oapiAa^uoj\[ ap osbd ja opuaig
•B^uaAUOD oujod jBipamaj apuBui as anb BjBd jBjropjBd ja ajqos sap
-BpuojnB sbj b osiab ap as anb Á 4&lt;Bjjap bj ua pnjainbui o ojuaiui
-iaouj^ anboAOjd ou BpBuioj umanjosaj bj anb ajduiais 'sojuaiuiBU
-apjo soj opuaipaj^suBjj Á asopuaipaoxa unB 'ajuaraajqij sajuapisaj&lt;j
A saAajji^ soj b jBjqo aíap as aaajqBjsa as anb bj jod
i
-mu sp^ d^ ^1 óx \Z '¿I '9 Aaj bj bjid fojqan^ jap pnjBS bj
ou anb ajduiais asjijdujna aqap umsiAOJ^ jBa^ bj anb ap uchú
-ido ns BjsaijiUBiu josasy jgj #oapiAajuoj^ ap BApBujaqnS Bjunf bj
ap uppnjosip bj BqBuapjo anb upisiAoj^ JBa^ bj jaaapaqo Biqap is
ajqos oapiAajuoj^ ap jopBUjaqo^) jap Bjjnsuoo bj BtpBAa anb ja ua
*SBijg[ ap oiua^n^ asof 'oujaiqo^ ap JosasB jap uauíBjoiQ (^
(¿) 'oapiAajuoj^j ap ojjand ja JBanbojq uojazppap
uijp oAna b 'saiiy souang ap sapBpyjojnB sbj jauajap uojaipuajajd
jBno ja 'oapiAajuoj^r apsap upuBjaq un pqaBdsap as ojaap ajsa b
anb A Bjnsuiuag bj ap SBjouBdsa sapBpxjojnB sbj b pB^jBaj ns ap
osiab uap BiBjg bj ap ojg jap sapBpnp sbj anb oijBsaaau sa anb
íBja^nBD uoa opBÍauBiu Bq as A ouBjaqog ns BiDBq pB^jBaj ap o^uaiui
-i^uas un jod opiAoiu opipaaojd Bq ouBapiAajuoui oiJBpupaA ja
anb opuBjsa^iuBiu aAnjauo^ 'oapiAaiuoj^r ua opiqiaaj anj oiJBsiiua
ajsa anb ua bujjoj bj 'BpBzuouaiujod BjauBui ap 'BjjBiap íBjunf
bj jaAjosip ja Bja u^isiiu ns ap pBpijBu^ bj anb ap sajoiunj soj a^uB
ojqang jap uppBji^B bj ap bdj3db A Bpuaipny bj ap soSaijd opuapnp
-uod BqDog soiDij^Bd ap J^idijo jap oqiJJB ja ajqos Bpno^^; *ojaíqo
ns jijduinD opijxid jaqBq uis sandsap ODod BjaA bj b oziq as anb ja
'opjiqB^ jap sojqtuaira soj A oijgj jopBUjaqo^ jb osajd jpnpuoD ap
uij ja uod *uajag oijbsjod jap 'satu oiusiiu jap 3 ja 'BpB^ajj bj b
ÍBjunf bj ap uppnjosip bj ajuaiuBAanu opUBiupui 'Bpuaipny bj ap
A Aajjj^ j^p so^aijd uod opBjndip un ap ajqnjDO ap ^ ja oqiJjB jb
íoapiAajuoj^[ u3 BppajqBjsa Bjunf bj jitupdns ap sajiy souang ua
SBpBDipBj sapBpijojnB sbj ap uoispap bj bjsia 'BjjiAa^ ap Bjunf bj
ajuB opBjndip oiuod BJjan^) asof b jbiau3 ap Biunf bj ap uppnj
-osaj bj b íoujaiqo^) ap Bjunf Bun ap uopBaiD bj b f\i Bip ja ozij
-Baj as anb ja ouaiqB opjiqB^ b 3Sbdoauod as A sjaiuiq ap uapjo bj
asapsisaj jopBujaqof) ja anb ap BpuaSixa bj b íoijg ap uppotuaj bj
oip anb b jBjndod u^iDomuoD bj b íajqiuapas ap Q3 ja

�en Buenos Aires, bajo la firma de Español Americano. Exhorta al
rompimiento con la capital y ataca las actuaciones del virrey San
tiago Liniers, a quien acusa de traidor, comentando los documentos
emanados de las autoridades de Buenos Aires. Confronta las acti
tudes del Virrey y las de Elío y asume la defensa de lo hecho por
el gobernador de Montevideo. Compara la gestión de ambos du
rante las invasiones inglesas, poniendo de relieve la impericia y
cobardía de Liniers y la capacidad de Elío, enjuiciando, además, la
obra del gobierno de Liniers. Justifica jurídicamente la creación de
la Junta de Montevideo: alegando que, destronada la casa reinante,
los derechos de la soberanía han retrovertido al Pueblo español y
que éste puede crear nuevas autoridades, nuevas leyes y nuevas
Constituciones, como se ha hecho en España; reivindica para los
americanos los mismos derechos de las provincias españolas. (9)
E)Carta del presbítero José Manuel Pérez Castellano, al
Obispo de Buenos Aires, en la que defiende la posición de la Junta
de Montevideo. Sostiene que los españoles americanos son herma
nos de los españoles europeos, porque son hijos de una misma fami
lia, están sujetos a un mismo monarca, gobernados por idénticas
leyes y usufructúan idénticos derechos; que si los Pueblos de la
Península, privados del Monarca, han tenido facultades para pro
veer sobre su seguridad común y defensa, los mismos derechos caben
a los españoles americanos; hace notar, asimismo, que si Montevi
deo fue la primera ciudad de América que manifestó el deseo de
igualarse con las de la Madre Patria, ha sido por su tradición de
fidelidad y porque se vio obligada a ello por razones de imperiosa
necesidad, dada su posición geográfica. Concluye afirmando que
acata la orden del Prelado suspendiéndole en sus facultades como
sacerdote. (10)
F)Carta de Lucas Obes, a Echeverría, en la que defiende la
actitud asumida por los montevideanos y ataca la posición de éste
y quienes sostienen que la América no tiene derecho para hacer por
sí lo que han hecho otros Pueblos de España, juzgando que carecen
de facultad para elegir Juntas de gobierno similares a las allí for
madas. Le recuerda que, en una carta anterior, había convenido en
que por la abdicación de Fernando VII habían retrovertido al Pue
blo sus facultades, lo que legitimaba las innovaciones introducidas
en la constitución. Hace notar, luego, que en virtud de ser América
del Sur una parte de la Monarquía española y como consecuencia
de la doctrina antes apuntada, América tiene derecho a introducir
novedades en el gobierno; destaca que todos los distritos o partidos
y los pueblos pueden por derecho formar Juntas subalternas y con(9)Véase, Apéndice, documento ai 7, p. 156 y ss.
(10)Véase, Apéndice, documento n? 8, p. 166, tomado de DANIEL GARCÍA ACEVEDO,
El doctor José Manuel Pérez Castellano (Apuntes para su biografía) en Revista Histórica de
la Universidad, año I, n^ 1, Montevideo, diciembre de 1907.
— 105 —

�cluye por sentar la opinión de que el Pueblo de Montevideo está
facultado para actuar como lo ha hecho y para enviar un repre
sentante a la Junta que reconozcan por suprema. (11)
G) Escrito de Mateo Magariños y Ballinas en defensa de los
sucesos que tuvieron lugar en Montevideo cuando se rechazó la
destitución de Elío de su cargo de Gobernador y se resistió su reem
plazo por Juan Ángel Michelena. Se expone la doctrina que justi
fica el proceder de la ciudad de Montevideo y las arbitrariedades
legales cometidas al deponer al gobernador Elío; se señala que Elío
y el Cabildo de Montevideo acusaron de infidente al virrey Liniers
ante las autoridades competentes y demandaron su remoción y éstas,
sin emplazar y juzgar al Gobernador determinaron relevarlo, nom
brando, el acusado, al capitán de navio Juan Ángel Michelena para
desempeñar el gobierno de Montevideo; se destaca que no era equi
tativo se castigase sólo a algunos de los culpados por firmar y acu
sar de sospechosa la persona del Virrey, haciéndose notar los peli
gros que arrancaban de tal procedimiento, y que, asimismo, era
indispensable, dadas las circunstancias, juzgar a Liniers. Hace men
ción de las causas que dieron origen a las sospechas; sostiene que
el Gobernador de Montevideo tiene en su poder los documentos
que probaban la deslealtad de Liniers para con el Soberano espa
ñol. Destaca que en Montevideo se vio con sentimiento que se des
pidiese al enviado de Portugal, mariscal de campo Joaquín Curado;
alude a la misión del brigadier del ejército español, Manuel de Goyeneche, a la forma en que fue recibido por las autoridades montevideanas y a su reacción ante los ultrajes de que fue objeto. Señala
que el enviado de Portugal no intentó perturbar el sosiego de los
Pueblos sino sólo indagar los sentimientos de éstos. Se refiere a los
sucesos desarrollados en Montevideo el 20 y 21 de setiembre; se
extiende en reflexiones sobre ellos y aduce los fundamentos jurídicos
que justifican la Junta creada. Al desarrollar su argumentación ex
presa que el primero de los derechos del hombre es su conservación;
subraya que el pacto social es la fuente originaria del poder real,
derivándose, por tanto, su poder del derecho natural; establece los
casos en que el hombre, a pesar de haber abdicado del derecho de
su propia defensa, puede ocurrir a las armas sin mandato superior
para concluir sosteniendo la tesis, a fin de defender la actitud asumi
da por el Pueblo de Montevideo, que un Pueblo está legítimamente
autorizado por derecho a oponerse a todo lo que sea contrario a
su voluntad y a remover a las autoridades cuando no puede fijar
por otra vía su seguridad, ni atender a su conservación; expone la
jurisprudencia admitida que otorga licitud a la determinación del
Pueblo de Montevideo en el conflicto de competencia entre la auto
ridad del Virrey y del Gobernador de Montevideo; destaca la acti
vidad y celo del gobernador Elío y concluye manifestando que los
(11) Véase, Apéndice, documento o9 9, p. 167. La versión de este documento la difundió
mi profesor de Historia Nacional y Americana, el doctor Felipe Ferreiro, en los cur^ps de
preparatorios para Derecho. La tomamos de sus apuntes de clase.
— 106 —

�Tribunales imparciales de Buenos Aires oirán las quejas y repon
drán las cosas al estado que tenían antes de la llegada de Michelena a Montevideo. (12)
De todos estos escritos resulta que, en resumen, la formación
de la Junta de Montevideo se basa legal y doctrinariamente en:
a)el ejemplo de las que se mandaron crear por la Junta de
Sevilla que en una proclama datada el 3 de agosto de 1808 había
dispuesto se erigieran Juntas subalternas en las poblaciones de dos
mil y más vecinos (Acta de la creación de la Junta pp. 102-103 de
este estudio; escrito en el que se relatan los sucesos... etc., docu
mento np 4 del Apéndice pp. 144 y ss.).

b)la igualdad de las diferentes partes integrantes de la Mo
narquía española, esto es, que la Junta de Montevideo se había
hecho siguiendo el ejemplo de España (ad exemplum). Por consi
guiente, si las Juntas eran allí legítimas, también lo eran en Amé
rica. (Acta del 21 de setiembre; doctor José E. de Elias, documento
np 6 del Apéndice, pp. 154 y ss.; proclama anónima aparecida en
Montevideo, documento np 7 del Apéndice, pp. 156 y ss.; Pérez
Castellano, documento np 8 del Apéndice, p. 166; Lucas Obes, do
cumento np 9 del Apéndice, p. 167).
c)el derecho del hombre a su propia conservación que re
sultaba de la circunstancia de que la permanencia de un virrey
francés, sospechoso de traición, al frente del Río de la Plata, ponía
^en peligro la seguridad e integridad de los habitantes, los que po
dían ser entregados a la tiranía napoleónica y contra quienes los
portugueses podrían dirigir sus ataques. La formación de la Junta,
que procuraba evitar esos males, tenía, por ello, otro fundamento
concordante: la voluntad presunta del Soberano.
(Acta del 21 de setiembre; Mateo Magariños, documento np
10 del Apéndice, pp. 168 y ss. e implícitamente todos aquellos docu
mentos en que trata de probarse la traición de Liniers).
d)la voluntad popular, vale decir, que el Pueblo quiere
formar la Junta por que le asiste, para ello, el derecho resultante
de que, al faltar el rey, retrovertió en él la soberanía (Proclama anó
nima aparecida en Montevideo, documento np 7 del Apéndice,
pp. 156 y ss., Lucas Obes, documento np 9 del Apéndice, p. 167).
UN ANTECEDENTE
La voluntad popular y el derecho a la propia conservación
tienen como antecedente inmediato la doctrina expuesta en ocasión
del conflicto con Sobremonte, en 1806, durante las invasiones in
glesas. Allí se invocaron argumentos que, luego, repetiría Maga
riños y sus resonancias alcanzarían a 1810. Con razón Mitre ex
presó en la Historia de Belgrano: "El pueblo que escuchaba aquel
lenguaje atrevido, que abandonado por sus mandatarios habíase
(12) Véase, Apéndice, documento n? 10, pp. 168 y ss., tomado de Mateo J. Magariños
^E Mello, Reseñas Documentales, Defensa de la Junta de Montevideo (1808) en SOCIEDAD DB
Historia Argentina, Anuario, 1940, Buenos Aires, 1941.
— 107 ^

�reconquistado a sí mismo, dando y quitando el poder supremo, en
uso de su soberanía natural; que había adquirido el derecho de
llevar las armas y el estandarte de la nación, levantando fuerzas
superiores a todas cuantas podían hacerle frente; ese pueblo que
acababa de coronarse de gloria, y que veía rendida a sus plantas a
la soberbia Albión, no comprendía aún el alcance de lo que había
hecho, no sabía que era arbitro de sus destinos, que tenía los me
dios para ser independiente y que sólo le faltaba la voluntad de
cidida de serlo. El día que unos cuantos hombres comprendieron
esto, estalló la revolución". (13)
El escrito de Magariños defendiendo la Junta de Montevideo
sigue en muchos pasajes, a la letra, los anónimos bonaerenses de
1806 como se demuestra seguidamente. (14)
Defensa de la Junta de Montevideo
por Mateo Magariños.

Anónimos bonaerenses
agosto y setiembre de 1806
Se save que los oficios no se han
creado en España para acomodar las
personas, sino para que las personas
sirvan y desempeñen los oficios (1). No
es de presumir que el Rey haya nom
brado á Sohremonte para unos cargos
tan graves, y delicados, como los de
Virrey, Governador, y Capitán General,
solo por honrar su persona, ó por fa
cilitarle volsillo para el acomodamiento
de su familia. Quando el mérito y ser
vicios del Marques fueran distintos del
que ha labrado con la entrega de Bue
nos Ayres, no le faltaba modo al So
berano de corresponderle y premiarle
sin desengastar de su Rl. Diadema una
de las mas preciosas joyas que la re
comiendan, y hacen brillar, ni exponer
á sus Vasallos á los insultos, tropelías,
y extorsiones de una Nación según se
acava de descrivir, como la Inglesa.

1808
Se save por la Ley Rl. de Castilla,
que los oficios no los dá el Rey para
acomodar las personas, sino para que
estas lo sirban y desempeñen con con
cepto a los cargos que ellos tienen; y
el inhavil que no posé las cualidades,
o constitutivo esenciales, debe perderlo
por el mismo echo, y quando la inhavilidad consta de notoriedad, no se
debe esperar a sentencia, máxime en
casos urgentes y de difícil haver riesgo
enla tardansa, pr. qe. el orden de d10.
es no observarlo quebrantando con no
toriedad sus fueros y preceptos.

(1) Li. 2. tít. 5. üb. 3. R. C.
Los Dro. que han conocido los enga
ños que suelen padecer los constitu
yentes en nombrarlos, y lo expuesto
y peligroso que és á los subditos to
lerarlos, han acordado savia, y pru
dentemente, que si alguno se sintiese
gravemente molestado y oprimido de
su superior, en partes, y lugares muy
remotos, como acá en Indias, y otros
parages, adonde por la larga distancia,
y dificultad de recurrir alRey, no se
puede esperar oportuno remedio, puede
licitamente recurrir á otro Juez, que
no sea suyo, aunque sea absolutamente
incompetente. Porque dicen los que lo

Los dros qe. han conocido los engaños
y lo expuesto q.e es alos subdictos to
lerarlos han acordado saviamte. qe. si
alguno se sintiese ([agraviado]) opri
mido de su supor. en partes y lugares
muy remotos como aquí en Indias, y
qe. pr. la larga distancia y dificultad de
recurrir al Rey no puede esperar pron
to y oportuno remedio deve licitamte..
recurrir a otro Juez, aunqe. sea absolutamte. incompetente, y, ([(pr. qe. pT. el
peligro qe. hay en la tardanza é impo
sibilidad de ocurrir al legitimo supT..
puede) aun la Ciudad haver ligas
y confederaciones, levantar gente de-

(13)Bartolomé Mitre, Historia de Belgrano y de la independencia argentina, en.
Obras completas de Bartolomé Mitre, vol. VI, p. 200, Buenos Aires, 1940.
(14)Véase, Apéndice, documentos nos. 1, 2, 3 y 10, pp. 131 a 143 y 168 y ss.
— 108 —

�han estudiado, y mejor lo entienden (2)
que por la dilación, distancia, ó impo
sibilidad de poder ocurrir al Superior,
para que quite la opresión, y por el
peligro que hay en la tardanza, puede
la Ciudad hacer ligas, y confederaciones,
y levantar gente de guerra para su de
fensa, ó entregarse á otro Dueño ó
Señor para que la defienda, y ampare;
y esto por dro. natural. Porque por la
misma razón deser dilatado ó difícil el
recurso Superior, pueden los Monges
prender á su Abad que los ostiga y
hostiliza, y ponerse bajo el amparo, de
quien no tenga jurisdicción alguna so
bre ellos; y haun el particular hacerse
Juez en su propia causa. Y el que está
obligado á consultar al Rey, dejar de
hacerlo, porque por la dificultad, ó
imposibilidad de consultar al Superior
es licito para el rigor, y disposición
ordinaria de las Leyes.
La necesidad, y el peligro de la tar
danza, es de tanta consideración, que
en sentir de muchos textos, y Doctores,
dice uno de los que van citados, que
carece de Ley, no la admite, y antes la
da. Hace licito, lo que no lo es; y al
Juez incompetente lo convierte en lexitimo. Altera, mas de una vez, no solo
los preceptos humanos sino también los
divinos, y los naturales.

guerra y entregarse a otro Dueño para
que la defienda y ampare, y esto por
dro. (natural por la misma razón de
ser en tal extremo qe. siendo)]) dila
tado o difícil el recurso a el supr. pue
den los Monges prehender á su Abad,
y ponerle baxo el / amparo de qn. no
tenga jurisdicción alguna sobre ellos, y
aun el particular hacerse juez en su
propia causa, y el qe. esta obligado a
consultar al Rey dejar de hacerlo pr. q.e
p.r la imposibilidad del pronto remedio
es lícito pasar el rigor y disposiciones
de las L.L. (1) en tales tro. qe. los D. D.
tienen la necesidad y el peligro de la
tardansa ([(y la necesidad es)}) de tan
ta gravedad qe. carece si L., no la ad
mite, y antes la da: hace lícito lo qe. no
lo es y al incompetente lo convierte en
Juez legitimo, y altera en muchas oca
siones los preceptos humanos y divinos.
(1) Bobadilla li.ro 2^ cap^ 17 n.os 108,
109, 110 Salya... de Regia protectione part
1* Capo, preludio 3?

(2)Bobadil. lib. Cap. 17 N 108 109 y
110, Salg. de Protec, part. la. Cap. 1? prlud.
3 á num. 100, nsq. ad 104.
En las materias de esta clase, la vo
luntad, y mente que se deduce por congeturas, o que se hace verosímil, se
tiene por voluntad ebidente y expresa.
De suerte que el que alega la verosi
militud, se dice que alega Texto de
Ley, porque la Ley manda observar lo
que es verosímil. En tal conformidad
que el que arguye con lo verosimil, ar
guye con razón natural, porque la ve
rosimilitud se tiene por parienta de la
naturaleza (3). Esto és expreso en el
dr0.; y siéndolo, lo és igualmente, que
el Publico no procedió sin voluntad
del Principe, á proclamar á D. San
tiago Liniers, por su Governador, y
Capitán á Guerra, porque és verosimil

En toda materia enque es difícil la
consulta el Soberano aprueva y confir
ma la que se acerca mas a su voluntad,
y lo que es mas verosimil, se tiene por
expreso. Desuerte que, el que alega ve
rosimilitud se dice, que usa del texto
de la Ley, porque esta manda guardar
lo que es mas verosimil; ental confor
midad, que el que arguye con ella lo
executa con razón natural, porque se
tiene por consanguinia de la natura-

(3)Pignatell. Tom. lo Cons. 139. N 12.
Vers. Verim énibvero 1. ul. Cap. Tomo lo
Discep. 58 N. 23.
que el Rey le nombrase mientras, a lo
menos, no pudiese embiar otro, si es
tuviese informado del esfuerzo, celo é
inteligencia que mostró, que és lo que
en el dia mas se necesita, para defender
— 109 ^

�y conservar la Tierra, que se halla
amenazada de enemigos, y se ha hecho
el obgeto de su embidia, por las pro
porciones que la acompañan, é infor
mes que les han dado de su vondad,
los que para su destrucción se han recivido en su seno; de cuyo particular
no puede tampoco prescindir el Pu
blico, mirando por su seguridad, y que
le pone igualmente en la necesidad de
tomar sobre ello sus medidas a tiempo,
antes de que estos Cuervos le saquen
los ojos, después de haverle comido el
corazón.

leza. Y siendo esto expreso en el Dro.
lo es igualmente, que el Pueblo proce
dió conforme con la presunta voluntad
de S. M. mirando por su seguridad
conserbación, quietud y tranquilidad.

1 que formó las Siete partidas era
todo un Sabio; y como que posehia co
nocimientos, y le asistía autoridad, de
lineó las de Capitán General, ó de
Caudillo, que es el titulo con que lo
distingue, en estos tres precisos térmi
nos: esfuerzos, maestría, y seso(4). Estas
qüalidades de tal manera son esenciales
á todo Caudillo, que el mismo Legis
lador advierte, que si el Emperador, ó
Rey, sale á la guerra, y no las posé,
deve nombrar al que las tenga, para
que Caudille diestramente á la gente.
La obligación en el Principe de buscar
Caudillo á proposito, arguye la necesi
dad de este en serlo, qual combiene. En
especial emanando, como se explica el
Texto, la obligación del Principe de la
calidad de los echos de la guerra. Pues
dicen, que todos ellos están llenos de
peligros, é de aventuras: é demás el
yerro que ay aviniere, non se puede
después vien emendar. E por ende non
se debe traer (la guerra) si non por
seso, ó por grande acabdellamiento. De
modo, que si por esta razón no puede
el Soberano usar en esta materia de su
plena potestad, y libre alvedrio menos
podra el subdito dejarse llevar de él
para aceptar el cargo, y exercerlo.

El qe. formo las 7 partidas era todo
un savio, y como qe. poseía conoci
mientos nada vulgares, y le asistía po
der y autoridad delineo estos tres atri
butos asaver esfuerzo, maestría y sesso;
qüalidades. .. / en tal manera esenciales
a todo Xefe o Caudillo, qe. el mismo
Supremo Legislador advierte, qe. si el
Emperador, o Rey sale ala guerra, yno
las posee deve subrogar otro en su
lugar qelas tenga pa. qe. acaudille y dirixa diestramte. ala gente; De modo
qesi pr. esta razón no puede un Sobe
rano usar en tales casos de su plena
potestad, y libre arbitrio, menos debe
el subdito dexarse llevar de su orgullo
pa. aceptarlo, y exercerlo, y y si lo
executa, no se quexe de qe. un Pueblo
amante de su sosiego e instruido délas
máximas de su constitución repulse (á
el qe. quebrantándolas altera) con ener
gía a el perturbador qe. selo perturbaba

(4) L. 5. tit. 23. Part. 2a.
Tenga entendidos los zoylos, que la
Representación y Autoridad de un Pue
blo caveza de un Reyno, no es tan pe
dánea, como á ellos se les ha figurado.
Sin embargo en prohivir la Ley, que el
qe. fue un año Alcalde, lo buelva á
ser, hasta no pasados dos, el dro., y la
practica dispensan si fuese aclamado por
unánime votación (6) No obstante tam
bién, de qe. en España muerto el Co
rregidor (lo mismo deve decirse del

La representación de /un Pueblo no
es tan despreciable como algunos se
han figurado, pues apesar de prohibir
la L. qe. el qe. fue un año Al^, no lo
vuelba á ser hasta pasados dos, el dro.
y la practica lo dispensan si fuese acla
mado pr. unánime votac". No obstante
qe. en... España muerto el Corregidor
o Govr. espira la jurisdicción de los
coadjutores de este y no deven exercer
mas autoridad, ni entrar en lugar del

(6) Lib. 9. tit. 3. Lib 5. R. I. Bobad.
lib. 3. Cap. 8. N 60 y 61 Evia. Part. 1 S. 2.
N 36.
— 110 —

�Governador) espira la jurisdicción de
su teniente, y este no deve entrar en
lugar del que le nombró, cesa la prohivicion, si el Pueblo lo elige (7). Lo
mismo pasa, quando se acava la paren
tela del Rey, que no quedando ningu
no de los de su Casta, á quien de dr0.
pertenece la Corona, el Pueblo elige al
que mejor le parece (8), Buenos Ayres,
tanto en la Reconquista de su Ciudad,
quanto en la elección del nuevo Go
vernador por muerte Civil del antiguo,
no miró a otra cosa principalmente co
mo al mejor servicio del Rey, y á la
gloria de la Nación.

qe. los eligió cesa la prohibición, y se
constituien con plena jurisdicción si el
pueblo lo Elige. Y lo mismo sucede
qdo. muerto el Rey no teniendo suce
sión legitima pues el Pueblo eligue el
qele parece. El Pueblo de Montevideo
en la conservocn. de su Gov.* no miro
a otra cosa qe. al mejor servicio del
Rey, y... gloria déla / Nación,

(7)Acev. lib. 3. tit. 7 leg. la. N 13.
L. 12 tit. 3. Hb. 5. R. C.
(8)Covarr. in Pract. Cap. 4 N 3.
Es el primero de los derechos del
hombre, la defensa y conservación de la
vida. Para asegurarla de los insultos
del mas fuerte, combinieron en unirse
en Sociedad formando Ciudades, y Po
blaciones; (1) al paso que para mejor
consultar este fin, tomaron el partido
de elegir uno de ellos por Caveza para
su Govierno (2). Siendo este el origen
de los Principes y Soberanos (3) cuyo
poder nace, y se deriva de la causa del
dro. natural; y asi la mas estrecha obli
gación de los Reyes es la defensa de
los Pueblos (4).
Aunque por estos principios el hom
bre en sociedades abdicó de si aquel
dro. de su propia defensa, é incumbe al
Rey aquien privativamente corresponde
el dro. de la Guerra (5) con todo hay
casos en que puede, y deve ocurrir á
las Armas sin esperar el mandato del
Rey. Estos son aquellos en que corre
un riesgo inminente su conservación, y
que no dan espera al recurso de su
Soberanía; porque ademas de que en
tales casos se procede conformemente
con la voluntad del Monarca explicado

El primero de los derechos del hom
bre, en su conserbación y por ello es
licito en propia defensa matar al agre
sor; y para evitar esto, y la Ley del
mas fuerte, combinieron unirse en So
ciedad, formando partidos y Ciudades,
ydirigiendo al fin caudillos, que los
Governasen, de donde procede el ori
gen délos Reyes y Potentados, deribandose todo su poder por estas causas del
Dro. natural; y por lo mismo es es
trecha obligación de los Soberanos la
defensa de los Pueblos, y aunque por
estas máximas abdico de si el hombre
aquel Dro. de su propia defensa, remi
tiéndolo a su Rey y Señor, natural,
hay casos en que puede y deve ocurrir
a las armas sin esperar mandato Supe
rior; como son: Quando corre riesgo
su conservación; Se teme traición a la
Patria; o se presume emoción Popular,
porque en tales circunstancias se pro-

(1)Societas co tendit, ut sum salvum su
communi ope, ac conspiratione. Grotius de
jure bell et pacis. L. 1 Cap. 2 S. 1.
(2)Ubi non est Caput Corruet Populus
Probev. Cap. 11
Porque naturalmente
las voluntades de los homes son de partidas,
los unos quieren más valer que los otros. E
por ende fue menester por derecha fuerza
que obiese uno que fuese Cabeza de ellos.
L. 7. T. 1? la. 2a.
(3)E por esta razón combino qe. fuesen
Reyes é los tomasen los homes pr. Señores
L. 7. ibi.
(4)Vnges cum Ducen Populum meum de
manu Filis tinorum 1 Reg. Cap. 9.... Otro
si la deven guardar de los enemigos de ma
nera que no puedan en ella hacer daño. L.
3. T. 12. P. 2a.
(3) Regalía incocusa de los Soberanos.
— 111 —

�— 311 —
ap opjiqB^) |3 33ip ^nb ^oXbj jb ajuB fainas sa opBmjniniu ojqand
íl '908I 3P Josaaapajd ns anb SBjqBjBd sbidsiuj sbj isbd a^idaj
souub^bj^[ anb ua ^op^in^ij UBq as soun^jB oujod ajqBpajcísap ub^
sa ou ojqang un ap uopmuasajd^j ^^g^^ íajqraai^as ap \z pp B^unf
bj ap uppaaja ap b^ob ja Bjuais anb ojqang jap ojo a ja ajsa jas
Jod -ouiod sauoxsajcjxa uod asjBjsajiuBiu b Bzaiduia 'jBjndod biubj
-aqos bj ajuauíBjjaiqB sbuj o *sojuainnaop soun^jB ua Bjqiuou aj as
zapium BjjaiD uod oujod 'jBjndod pBjunjoA bj ap oidpuud jg
HVlíldOd VIMVHHSOS VI
•sjaiuig b 'ajuaiuBspajd
*jBSnj ns ua jauod X ajuoiuajqos XajjjA jap pBppojnB bj jBjqanb
BjBd opiAjas UBiqBq 'sajuB oood 'anb sojuaiuiBuozBJ soiusiiu soj ap
asaxjBA as sjaiuig XajjiA jap upiDBjBd^s X ojuaiurepinfua jap joabj
ua ojB^ajB ns ua souijb^bj^[ anb biuoji Bun 'ajuaiuBjjaiD 'sg
T ^ pnj^inb
-di o oju^iuiiAOin asjinS^s Bpand anb
'pBpijeo jbj ap ^as BijajBui ^\ anb ap
osb3 ja aAnjaxa / SBUBuxpjo SBjsajojcI
SBjap sandsap 'ojp bjjdod á soAisaoxa ^as
a'bunB soiBpuBui sns jijduina Á. jaaap
-aqo b sopBSijqo souiBqBjsa 'ab opuBU
-apjo ojuBnb ua bujsiui Bjja ap sauop
-ajdsa sajuBuiuuaj sbj ap aanpap as
issb sand 'opBnjdaaxa Bjsa japod ns ap
saiimij soj aqijasajd *ab SBipuj ap puft^
-tunta ^ar\ buisiui bj ap sauoxadaaxa sbj
•id is o 'ajsa ouioa jBuopipsuní oajdma
ap asBja Bun oituiaij pB

bj ap ptuainbui o 'ojaairaiqoni ajjpa^
-ns Bpand anb 'pBpijBa ap Bas BuajBin
bj anb ap osbd ja o^jBquia uis aXnja
-xa í'ojp bjjuod A soAisaaxa usas anb
-unB 'sojBpuBtu sns Jijdtuno A 'sajjaaap
-aqo ap ouiajjxa ja BjsBq 'saXajji^ soj
ap pBpyjojnB bjjb bj JBjadsaj b
anb 'sEipuj ap jBdiaiunj^ ^a-j
(8)
61
I (¿)
'6
bj sa f bsojS A g
bsoj zado-j
ja X ituapiqi -ey
X ' -Bpd
-j, ' '1 ^ I3P opEpuBin
opuaipuaje non 'aisanq ^bj b jiua^ sopoj
naAap sanozBj s^jsa SBpoj jo^- •'• • (9)

•BpniAOJj Bjsa ap pBpaid
-o^d na Xajji^v '3Juoiuajqo ap sanbjBj^
•ovuxq jap upiaisodap bj saj^y souang
ap jB;dB3 bj b -yi • OAOjdB soaijoui
so^na jod A íBiuBjaqos ns jajauío^dinoD
DBpand anb sojnaBjsqo soj opuaiAoai
-aj Bidojd 'BsnBD ns ap joabj ua jBjqo
jod 'BijB^aj Buiajdn^ bj ap oiabjSb uis
&lt;BSuajap jBjnjBU ns ojqang ja opuaiui
-nsaj 'saXaq sns ua BpBpuijsap 'bojbu
*K PP pB^unjoA bj b auuojuoa apaa

•sajiy souang ap ojqang o 'pp^
'bjU BjjBq as anb ua osb^ jb ajuamajq
-isuasui souiB^ajj omoa inbB a j ^soip
-aui soj opiAiqojd A 'opniuuad asanj
aj utj ja anb 'jbid Bijpuoduioo as anb
jod 'uBpand 'Bjjajamojduioa o 'Bjjip
-adiui anb 'sojnaBjsqo soj opuaiAoiua^
Bsuajap ns b sa^uaanpuoa SBiauapiAOjg
SBJ SBpoj JBUIOJ BJBd BI^UaipaSUO^ BIJBS
-aaau jod apuaijxa as 'sBp^aipui sakaq
sbj A 'jBjnjBu -Ojp ja Jod opBziJOjnB
ojqang jap oijapod A 'pBjjnaB^
•(8) sojquiaira soj sojja A
-vt) bj A 'Buijy ja sa ¿íag ja A (¿) v&amp;ns
otaoo s^ sojfPSVy{ sns p PZ9nban vj
9 U9ta. J9 9nb S9n4 íbuisiuj Bun sa anb
'Xag jap bj ap A 'Bidojd BsnBa ns ap
joabj ua Bjqo BijBSag Buiajdns ns ap
Bsuajo uis A 'asjapuajap ap -ojp jbjiubu
ns auinsBaj ojqang ja (9) sa^aq sns ua

�Montevideo al de Buenos Aires; "destronada la casa reynante retrobertieron al Pueblo español todos los derechos de la Soberanía"
responde a Los Gemelos, el anónimo montevideano y, todavía,
Lucas Obes contesta a Echeverría que por la destronación de Fer
nando VII habían retrocedido al pueblo sus facultades.
He aquí los precedentes ideológicos inmediatos de la doctrina
que sostendría Castelli el 22 de mayo de 1810 y que llevarían a
Saavedra, en su voto triunfante a afirmar que la integración de la
Junta debía hacerse en forma que "no quede duda de que es el
pueblo el que confiere la autoridad o mando" y luego a Zudáñez
en 1811, en su Catecismo Político, a decir que, en este caso, (15) "la
autoridad vuelve al pueblo de donde salió". (V. cuadro 1).
(15) Ricardo Donoso, El catecismo político cristiano, p. 100. Mencionamos a Zu
dáñez porque si bien su Catecismo es de origen chileno su autor era de formación rioplatense, en las aulas de Charcas, de donde salieron, precisamente, también, Moreno, Castelli,
Rodríguez de Quiroga y Monteagudo. Del Alto Perú partieron anónimos dirigidos a Eli o en
los que se decía, entre otras cosas, nada menos que lo que transcribimos:
"Si buscamos el origen de los Soberanos, en la Ley Natural, Escrita, y de Gracia, sea
dentro del Paganismo, ó dentro de la porción escogida del Señor, no encontraremos que haya
sido otro, que el de la elección por las Naciones, ó Reynos. Esta elección supone potencia, y
esta potencia no faltará mientras hayan Naciones. Luego estas que tienen potencia por sí,
nunca pueden sin degradación de su racionabilidad ser comparadas con los Mayorasgos, que
ninguna potencia tienen por sí. En los Mayorasgos se suponen cosas inanimadas, como las
tierras, y animadas racionales, como los Ganados, que con las tierras, ó sin ellas se venden,
se compran y se dan. Pero en los Reynos no se suponen mas que hombres, aunque lo comprehendan todo. El hombre que es un compuesto de Alma y cuerpo, cuya principal parte, es
intelectual, que sublimado con la noble distinción del libre albedrío, piensa, medita, reflecciona, quiere, reprueba, teme, desea, espera y busca la verdad y perfección: nunca podía haber
disminuido su dignidad, sus prerrogativas, y privilegios en la sociedad, sino antes aumentán
dolas, como sucede en la fuerza, que la de cien hombres juntos es a la de uno solo. Y á este
fin cada Monarquía, y sociedad civil, es una persona moral unida para la felicidad de los
individuos de que se compone, cuyo bien lo dice la Ley 1^, título 10. Parte 2. Luego el hom
bre en el govierno que se fuere, nunca devia, ni deve perder, sino antes ganar; nunca devió
llegar al vil ultraje de ser parangonado con las especies inanimadas é irracionales, vendibles,
comparables, donablcs y renunciables, sino que antes devió ser, respetado, y exepto de qualquiera
oprecion de sus derechos, y livertad. Y qualquiera que diga lo contrario, no puede menos
que ser un degradante de su propia racionalidad, por un vil interés; por una vaja servilidad;
por una ruin condescendencia, y otras miserias que le precipitan hasta el delito de daño contra
la Nación, que todavía es más grande que el de daño contra la Magestad, porque después de
Dios, primero se deve mirar por el bien de la Patria, que por el bien del Rey; pues la Patria
es el todo; y el Rey solo una parte, y su hechura. Y si por Dios reynan los Reyes, no es decir
que Dios violente al Pueblo, sino que docilita los corazones á la ovediencia, porque de lo
contrario no habría quien obedeciese á otro hombre.
El hombre pues, que por todos derechos, no podía tener otro objeto que el de su propio
bien, y decoro en la formación de sociedad, viéndose en un solo cuerpo todos los de un
Continente, componiendo una sola persona moral, obligada á buscar su subsistencia y segu
ridad, y que tantas atenciones sin dividirlas entre sus propias partes con el orden adaptable,
no era posible desempeñarlas exactamente: eligieron uno, que como sentinela, ó Apoderado, vi
gilase con especialidad, y trabajase theoricamente sobre los objetos de la felicidad, rigiendo,
disponiendo, y mandando, con el nombre y autoridad de Soberano, que se le confería, y que
el resto de la Sociedad, obedecería como vasallos, poniendo en práctica sus mandatos; que es
decir, que la sociedad le confió la potestad que viene de lo alto, para que la administrase
en los diversos modos, que hay de goviernos en las Naciones. Pero sea del modo y clase, que
se fuere la elección, y su administración: esta no pudo durar en el electo soberano, ó sus
descendientes, sino mientras convenga á la sociedad; por que esta, que nunca había tenido en
sus disposiciones, otro objeto que la conveniencia, á su bien estar, faltando esta, pecaría
gravemente en no buscarla, cortando el daño, y suscitando el bien, en mudar ó reformar el
Govierno hasta acercarlo á lo mejor; porque hay diferencia de particular á Pueblo. Un parti
cular podrá hablar, pero no hacer lo que hace el Pueblo, pues la legitima potestad que viene
de Dios, la dá ó comunica el Pueblo, á uno, ó muchos; y como la dá, puede quitarla, refor
marla, ó reasumirla, según vea convenir á su bien estar, conforme á la Ley de Dios.
De estos principios es inegable, que los Reyes por sus derechos ó sus descendientes por los
de succesion, jamas pueden tener titulo de justicia para reynar, ó pretender reynar contra la
voluntad de la sociedad, porque donde esta recele, donde sienta sus perjuicios, y donde esta
no quiera: no hay derecho de succesion, ni cosa que valga en este punto. El mismo Dios
no quiso resistir la voluntad de su Pueblo, quando este le pidió otro govierno. El Profeta
Samuel, llevó muy á mal la petición, pero Dios le dixo: Oye la voz del Pueblo, en todo lo que
dicen, porque no te ha desechado á ti, sino á mi, para que no reyne sobre ellos. De este
modo se desechó el govierno de los Juezes, por medio de los quales reynaba Dios, y se adoptó
el que reynen los hombres, como se acostumbraba en las demás Naciones. Con que si el
govierno de Dios fue desechado, por el extravío, y venalidad de sus Juezes, con más razón
podrá ser desechado y quitado el de un hombre solo, por causa de su incapasidad, ó indolen— 113 —

�— ni —
'ZZ61 €oJní) '00I"9 "dd '*&lt;t^*&lt;Wd 9P *tV*"^ vi 9V oupuajua^ jap
otitfotu uoí 'auan¡¡ ap aso[ otuojuy jpos^py^ upuf) jap muowatu pj v oppaspap otupujp¿op^jxa
Oiatun^i 'pjouP(fs¡j jpa^j pj ap afuajpuo&lt;fsa¿uo3 PUPtxojpno^ Pituappoy p¡ ap vi^outayi ua 6081
ap o^a^qaf ua sa^aopjKf soj pufttoi opptotut ototnl ¿atuiju^ ^a ua pSouinQ ap ofPSajy (91)
('0S6I 'sajjv sonang "ss A z 'dd 'II¿ :i 'opnSpajuoyi ap pptts pj '^hxik A ViaaA ^d
ONVlHVjq A '-ssA 8^ "dd '"Jp 'ouPifsua oajtfjoif otuspafPi jj 'osoNOa oaHVDX^ 'asBa\)
•osohoq uayqniBi BDiyqnd anb ouispajE^ ojjo ap uoiDEJídsuy ap ajnanj 'au^d na 'sa ///( opupu
-jaj A pc^jpnqpty aima opnSEajuoj^ ap oSo¡Bip osóuiej ¡a anb jeqojdoioa aauesajajuí s^
•(^161 's^IV
sonang '^9 - Z9f 'dd 'put/uaSjy potjqn^a^i pj ap Ptouapua^aput pj ap sajuapaaajup soj p
soatjpjaj sojuaiumoQ -vihoxsih aa nqiÓdxs "Svaxx^ a vjjosoii^ aa avxiaDVj na '9^ -\ lz '3
*^Zl -JS3 &lt;E11ÍA3S '7P/ ap jp^auaf) oatqajy ua/tjo^ap uaqap aj as anb otj^ uotf soppSauf
-ua sajacfpj 'ñia^ jap'uou^juj jap sotutupuy) -opnEnjaj hoq Jona ¡a sjausixa on opnsnb une
*euojo^ BI ?' ^inaipnajajd jaqEq apand oaoduiEj 'opusniuiop Bjsa o\ oujoa 'BHBdsg bj auiuiop
saauEj^ p SEjjuaiui EXeq o\ anb a^qísod sa iu 'opBjn( ajuauíBiniiiSa] sBijnjsy ap adpuijj EXeq
on uosbs bj b ouiod j •pBpiajpj ns b opuajuiAnoa aiuatnsani^ai A Bjsní 'ojJaDEqsap Bjpod
ppaiqEjsa oj ajsa auijojuoa anb 'uapjo ouap ap o(ea 'ojqanj pp nopaap A BiauanuE b] jod
ónis 'ouiiji^a] A^^i opjs Eq aipBU anb ojej^ sa naiqaiEj anb no^) •opEjní ajuaiuBuiniSa] seij
-nj'sy ap adiaujjg ajanj 00 OJauíiid is 'sBUBdsg sej ap Aa^ ouiiji^aj jas apand aipsu anb Bjsa
OJEp 'SBtjnjsy ap adpuug jod ó[opnBjn¡ ap b^ as BpnanuB b^ óinoa \ -ojqang ¡ap spuanuB
bj Epaaaid ojamiJd anb uis 'Aayi Bjja na opBjní jas' aAap onnSuin anb 'ojsa na jbjou aa^q
'Buojoa E[ ^ josasqns BJBd 'sBijnjsy ap adpnug \e jBjní ap ajqmmsoa bj uoa bujsiui BnBdsg
•oSsbjoA
•Bj^ ap sauaiq 9 'BpnaiaBq BidoJd ns na oppjaAuoa nEjpod sonara oqanra 'ojqanj ^b jaaBq
napand ou sójp A 'oiqang p'jod soqaaq uos'saAag soj anb bA ^ 'd9PeN[ es3I 3P ^ÍPP PP
saJOlDE^ soj uajaynb oraoa 'BjjjBg bj b jsSnj jaajaj na on A íAag p jESnj jaajaj ua A íeijjb^
B] b jB8nj opunáas na ísoiq b jb^b ap Eq as JBSnj jaraijd na anb 'Jiaap sg "uaaBq oj oraoa
sajuB ou A b;j}b&lt;j bj ap sañdsa'p sopEjapisuoa jas uaqap 'saAag soy anb '.oyqang jb saAag soy ou
A 'saAag soy '9 aaBq oyqang ya anb íAag yap ou A 'soya ap ajnauíEjBipauíuy sa oyqang ya anb
'nBpiAyo as anb ap BsnEa jod ísazanf sns ap orasyjodsap A 'upyanjyjsojd bj ap BsnBa Jod ísaj
-opBynpB 9 ajuauíByos onis 'sopyo j^p on ap BsnBD jod ¡oyqang yap sajorasya A npyaajdo By 9 'e;d
^bj ap o^uainoin ja opuapidaj *Bjja ap jauod
-sip b asaiAjoA ajsa anb BJBd 'BiuBjaqos bj ap pmxuajd bj ojqan^
ja ua jaBDaj uBiOBq ^aj ja opBuiujjja zaA Bun anb X

pp

ap Binjoj Binijjn oraoa bdjbuouj jb 'osbd ns na 'jauodap X oaijq
-nd japod jap pBpijiqBSUodsaj bj BAi^aap jaaBq ap oqaajap ja uop
"BN BI U3 ^^uauiBji3B^ *ojja uoa 'opuaiuodnsajd íXaj jap sosaaxa soj
ap jopBuoiauBS X a^uBjiSiA ua ojqand jb uaSyja anb saXai ó
•uoidbu bj ap oqaajap ja jod (p
sonpTAipui soj ap oqaaiap ja jod (a
Biansní bj jod (q
saXaj sbuistuj sbj jod (b
:sauoxaun^
sns ap ojaiajaía ja ua opB^iunj Xaj jb uauapuBiu anb saXai bi
•ojqan^ ja ua
Bisa BjnbjBuora bj ap ua^iJO ja anb uaaajqB^sa anb saXai ój
:isb BaijisBja sbj uppsana bj opBipmsa Bq anb zounj^; in^¿ *pBpiu
-nuioa bj ap ja BqBjjBq as adiauíjd jap japod jap Btuiaua jod anb
UBjaouoaaj SBjouBdsa saXaj sbujsiuj sbj Burjjaop bj ap SBiuapy
(91) 'vi*vnton¿\nsn sa BjouBdsa BjnbjBuour
bj anb auapsos oíaoj^) ap upiaBaijisBja bj opuainSis uaxnb 'o^ín^) ua
'6081 U9 ^^ojjn^) ap zan8ijjx)^[ b '-a^a 'a^ajjBAB^j ap zapuBUjaj 'zaj
-Bn 'opjBÍBj BjpaABB^ apsap 'sadiautid soj ap japod jap sajBjndod
sojuaraBpunj soj uojaip anb sajouBdsa sojospjp X 'sBjsijní 'so^ojoaj
jod cusajiUBUi as anb (oujaiqoS un jBaia ap japod ja ajuaujjB^aj
muinsBaj ojqan^ ja 'oujaxqoS uis X Xaj uis ajuauíBUijuadaj pjjBq
as ouxaj ja opuBna anb ouiBjaojd JjJAa^ ap bj) SBjoyBdsa SBjuní sbj
b ajuauíjBn^í pjídsui anb oai^pjoapi opuoj o asBq Bun Xbj^ j
:BiaBaija o Bzjan^ Bjupsip ap sajuaijj
-oa sbtjba uojaiuiAjajuí ojuaiuiBsuad ajsa ap uoiaBinjoj bj ug;

�LE D R OIT

NATURE &amp; DES GENS
SYSTEME GENERAL
Des Principes les plus importans de la Morale,
de la Jurisprudence, &amp; de la Politique
PAR LE

BARÓN DE PUFENDORF
Traauit du Latin par

JEAN BARBETRAC
PaoFESSEüR en Droit dans UUniverJité de Groningue, ^* Membre
de la Societe' Royale des Sciences Á Berlín.
Avec des Noces du méme ;&amp; une Préface, qui fert d'Introdudion á touc l'Ouvrage.
Editionfaite d'apris un Exemplaire rttoucbéde nouveaut
^ augmenté di la main de Mr. Barbetrac
,

TOME SECÓN D.

A L E !DE
Chez J. de WETSTEIN, 175^.

— 115 —

�— 9IX —
"9P61 'sajjv souang 'v^ixoyaici aa oxnxixsNi
na 'o/ÍPta ap upjarxauaS pj ap oxfsaput ja jajzpy¿ upspfjpg upn[ 'xSHOHd NVaf (02)
?^6l 'saj;V sonang 'oí " 6 "dd 'bqopxp^ ap jpxpatPj) pjsajtj
pj ap upaQ 'saung otuoSauf) xotaop jap oajqaxy '-ivNOiavN vóaxonaia (61)
II J P
na fjsa ODijqnd oqaajap ajqos a^jcd vj '(66¿I '^P^SJ3^ ^p "f ^^MD Pp'^^ V 'apxKaqxpg
'•'IV aP u*'&gt;tu' 7 ^V atuauiSnp j^ 'nnaanou ap aqanotax axjpjcfiuaxg un saxtfptp afjpf uojtjpg
ajjaanojsi -aSpjítnQj tnot p uojtanpoufuj^p fxas jnb 'aop^a^^ aun /^ iauiaui np sato'^^ sap 'óatiy
•utj^ag p saauatas sap ajP/Cog atajaos pj ap a^quiayi j^ 'añSutuo^f) ap atj's^aatufi,j supp ijo^q ua
unassafojg ap¿iaq¿pg upa[ up¡f utfpg np tjnpvaj^ -¡¿opuafng ap uo-ipg aj ^pcf anbjtjjog pj ap t^
'aauapni4stxn^ pj ap 'ajpxoyi pj ap supjjcxftut snjíf saj saifiaujug sap jpuauaS atüatsiís no suaS
sap J^ axnfpu pj ap tjoup ag) 6¿i ap aBjXaqjeg ap nppan'pBjj bj opEzi[ijn ajf (81)
•SBpBjp SBjqB]E&lt;J sb^ '^9¿l 'lajSBqa^na^^ 'saxftaj ap suaS ap atajaos aun
sxajtatu sap ta sjxp sap 'sa'auajas sap auuosjvx axjPuojfajQ no ajpaifojaiCaug :ua asBa'y^ (^I)
pbuti '3^uain|BUij iA ouj^iqoS ap buijoj bj aíij anb BzuBuap
-jo Bun ap ojuaiuipaiqBjsa ja JinSas aqap opBjsa un ap ozoqsa
ja Bjuasajdaj anb ojsa y *Bnjnui pBpijnSas ns b á uppBAjasuoa ns
b aiaijaj as anb oj o^uaiujijuasuoa unraoa tm ap jBj^aj b á odiana
ojos un ua ajduiais bjbcÍ asjiun b SBUjap soj sopoj uoa ajauíoidujoa
as oun BpBD jBna ja ua ojaBd o uppuaAuoa Bjaunjd Bun jaaajqBjsa
jod jBzuaraoa aqap 'jiaid pBpaiaos Bun jbujjoj aiainb anb A jbjtobu
pBjjaqij ap opBjsa ua opiAiA Bq anb pnjiJjnuj Bun ^opuajn^ unSas
*ojDaja u^ *ouajoj^[ ua sa 'ojoadsB ajsa ua 'ajqBjou sbiu sa Sd^ud^y
9p A iVÁtiiv^i oqo^ÁdQ jap jojnB jap Biauanj^uí bj uainb ua oja^
(02) *^BH 3P uopBjauaS bj ap ojjsaBui ja^&gt; ouioa jsqoj^ jod
-IJIJB3 jaizBj^ oSiupuBD jap sojqij soj ajjua Bjn^ij popua^n^
(61) ,,'S3PS SOI
-ia bj ap sopB&lt;jB3sa ajuatuBATjjnj 'soxjo A jBuia^ 'nBassno^j 'AjqBj^
'jxopoajn^ 'sajajpjsijv 'uojbj^ ap BJiuoaj bj aoa tuiJídsa ns opuaujnu opi
Biq^ij sofaj uaiq apsap anb 'saun^ \j jb jbjuod ospajd sa sojsa axjug;
'ojxaua^sos bjb&lt;J sonam oqontn A
'ojJBjnaaía bjb&lt;I sopiuaAaxd UBqBjjBq as 'BAixajjaj A Bpunpjd Bjnjaaj un
jod anb soj soaod uaiq uBja 'oiquiBD ajsa ap BqBjqBq as osnjuoa A oSba
opom nn ap anbuny 'somuajaj sou anb b osaans ja oppoaoa uaiq sq
•UOI3B3JD
BAann ap oapijod napxo un jaaajqBisa A opunj^ OAan^q jap soubjij soj
jBumjJB ap Biq^q noisojdsa BÁno ubdjoa ajsa ap opxos opinx ja opaBJjnsns
Bqi anb na sojjanbB ajuauíEsiaaxd UBja UBdnao sou anb sodtuaij soq „
:Bsajdxa BipjSoiqojnB ns ua
saunj 'souiBDipui ouioa *BSojin^) ojjBjp ap SBiuapB :(8J) Bjaouoa aj
as inbB anb ap buüSjb Bpnp XBq ou íBDjjaiuy b p^ajj ajuamajqísod
oujod sa saauBjj jb sauoisjaA sbAüo ap saABjj b DBjAaqjBg an^ sauop
-ipa sBjupsip ua pipun^ip oj pBpijBaj ua uaxnb '(^¿9J ^p uppipa
bj ap ajuaujajqísod ujjbj ua bjid oj BSojín^) ap zan^ujx^^) HIA.X
oj^is jap A ptp^4oppu^ bj ap sajuB BDijaiuy ua oppouoo Bjan^
popuajn^ anb ap pBpijiqísod bj soraxnjaxa ou uaiq i (^j) *aja
'du2dAÁ9tut (^so4uioo ív^ '^iunvíoji :sBjqBjBd sbj ap uppBDijdxa
bj ap osbd ja sa orooa 'jjopuajn^ b uajiuiaj 'jjnoanef aQ pjDBpaj
anb 'oaijqnd oqaajap ap sajBjuauíBpunj SBUiaj ajqos sojnaxjjB sns ap
soijba 'ojaaja ug 'vt'pd^optow^ bj ap upiDBjuaiJO bj jod 'ajuauíajqBq
-oad Xnuj 'opBSajj asjaqBq aqap anb jb ^^opuajng ap sBapi sbj :bjou
-Bdsa ou BiDuapaaoíd ap a^uajjjoa Bun oipiaui o^sa ajqo^ jj

�convención por la cual después de haber escogido una o varias
personas a las que se les confiere el poder de gobernar la socie
dad, aquellas a quienes se ha revestido de esta autoridad suprema
se comprometen a velar con celo por el bien público y las otras,
al mismo tiempo, les prometen una fiel obediencia. De lo que re
sulta plenamente esa unión y esa sumisión de voluntades que
acaba de formar el Estado y del que hace un solo cuerpo al que
se mira como una sola persona. (21)
Cuando se produce la acefalía de la corona, esto es, en el
interregno, siguiendo a Grocio, Pufendorf dice que el poder vuelve
a cada pueblo (rétourne a chaqué peuple), el cual, mientras tanto,
puede ejercer la soberanía por sí mismo o mediante diputados y
realizar los actos que juzgue necesarios para su conservación. (22)
La extinción total de la familia real vuelve al Pueblo la so
beranía y también entonces el Pueblo puede cambiar el gobierno
en aristrocrático o democrático.
El paralelismo con las ideas de Moreno es notable cuando es
cribe en la Gazeta de Buenos Aires que la acefalía de la corona
determinó que cada Pueblo reasumiese la autoridad que de con
suno había conferido al monarca y aun que cada hombre debió
considerarse en el estado anterior al pacto social que liga al rey
con sus vasallos (el segundo pacto de Pufendorf, entre gober
nantes y gobernados). Pero ha quedado subsistente el vínculo que
une a los hombres entre sí (el primer pacto social) porque "un
Pueblo es Pueblo antes de darse un rey". (23) (V. cuadro 2).
Pero la circunstancia de que tanto Pufendorf como Moreno
aludan a dos pactos no demuestra en forma definitiva que el uno
haya influido sobre el otro, ya que Ulpiano habla del pactum unions
como previo al pactum subiectionis y Altucio del pactum unions y
del pacto por el que se trasmite el poder del Pueblo al príncipe (24),
lo cual probaría la posibilidad de que alguna otra fuente sea el
origen de estas ideas de Moreno. Sin embargo el desarrollo con que
continúa la exposición de su pensamiento muestra que su inspira
ción procede de Pufendorf. Para probarlo nos apartaremos algo del
tema del subtítulo y volveremos a Pufendorf que explica que
durante el interregno, si el reino es muy extenso y es formado de
diversas naciones, diferentes provincias y grandes ciudades o cuan
do el príncipe ha sido despojado justamente de la corona, puede
darse el caso de que se forme un estado compuesto (Confedera

ción). (25)
El estado compuesto, es decir, aquel que se forma por la
confederación perpetua de diferentes estados, —sostiene Pufen(21)Pufendorf, Le droit de la nature &amp; des gens, etc., cit., pp. 286-287.
(22)Ibid., pp. 387-388.
(23)Mariano Moreno, en Gazeta de Buenos Aires, ed. facsim., t. I, pp. (599-600),
Buenos Aires, 1910.
(24)Rodolfo MONDOLFO, Rousseau y la conciencia moderna, p. 81, Buenos Aires,
1943.
(25)Pufendorf, Le droit de la nature &amp; des gens, etc., cit., p. 351.
— 117 —

�^ 811 ~
-ip U9U9TA9jqOS Ig 'UIJ 9UOd 9J 9nb ZB&lt;J BJ A 'BATSU9J9p OUJOD BATSU9JO
OJUBJ *BJJ9né BJ OjdUJ9Í9 JOd ÜOS S9JBJ ÍJBJ9U9Í? B9jqiUBSB BUIl U9
SOJJipiD9p OIJBS9D9U S9 'odJ9nD J9 OpOJ 9p UTUUOD ptlJBS Á JBJS9U9iq J9
ÜOD SBpBUOIDBJ9J S9UOpS9TlD SBJJ9n¿B BJBd OJ9^ *SOpBJ9p9JUOD SOJJO
soj b JBjjnsuoD ^p odragp üBp ou 9nb sojjgnbB o soiJBuipjo sojunsB
soj BJBd 9SJBjdopB 9q9p ojugiunpgDOjd orasiui j^ 'upiun bj gjqginb
9nb BpBÜ J9DBq Oü 9p JBpitlD 9Tlb 9U9TJ BIJ9JBUJ BXnD U9 OJ9d ÍS9J
-UBÍ9UI9S SOJUnSB SOJJO Á UC)l^lJ9J 9p BIJ9JBIU O9 J9pod J9 'SOUBpBp
-np soj 9jqos gjjgniu A BpiA gp oq^gjgp jg 'upiDBjsiSgj bj 'sopBjjsx^
-buj gp u^iDBuSisgp bj 'sgpBpxsg^gu sns BJBd soijbs9D9U sojsgndmi
SOJ 9p OJU9IIUTD9jqB^S9 J9 'S9JBpj9UJOD SOpBJBJJ SOJ 9p OSBD J9 U9 'Ojd
-UJ9Í9 jod 'ooiod í^jjg gp osn ggBq oujod bj9ubuj bj ug 'gjuginBjggj
-ip SOU9UI JB 'S9J9JUI UTl^uiU O ODOd U9U9IJ SOpiütl SOpBJS^ SOJJO
soj gnb BzgjBjnjBU jbj gp uos gnb BiuBjgqos bj gp sgjjBd sbj uog
gooiDBjgj gs gnb oj opoj ug gju9iU9Auog gnSzní oj oujod JBnjgB gp
jgpod ougjd jg gAjgsgj gs sopBjgpgjuog sopBjsjj soj gp oun BpBD gnb
*sgnd 'oiJBsgggu s^ 'DpigBjgpgjuog gjdrais Bun jod sopiun jBjsg gnb op
-Bjsgj ojos on 09 gsjiungj jg sojjg BJBd joígtu Bijgs Bjgnj tsb i 'ojugiin
-pugsuog unraog jg uog ouis BiuBjgqos bj gp gjjBd BunSuiu jggjgfg
ou jg 'jBjnoijjBd ug oun BpBD b A sopBjgpgjuog soj sopoj b osoíbju9A
sg gnb A sopBjgzgui gjugragjjgn^ ugjjugngug gs sopBjs^ sosjgAip soj gp
sgsgjgjuT soj gnb gsjinjguog gpgnd ou gnb vA ivmvAdqos pf ^p
sPtAdto ouis uniuog ug jggjgíg b ugjguios gs ou sopBjsg soj
soppis'^ gp sguopBjgpgjuog sbj ug gnb gjidg^j 'sopo^ 9p
untuoo ^ ms 'zv4 tu vjudn2 tu p¿pq ou sowosou op ounSut^ :gjndp
-sg gnb jg A íoSttudu^ p^ M&gt;ovp&gt; pjp4 sotuojtun sou otuoo pu/^of p\ dxq
-os sojfosott uoo jtPÁdqt^dp p A pjuion'S ppputtuxdidp pun pxp&lt;} sosxnodá
xpp p O^diuox4uto^ dtu oj^ :bSu9jsos gnb opBjBjj^ un gjjug —^^jopugjf
-n^ Bnupuog— sgjqisugs sBjgugjgjip ^bjj 'BjUBjgqos bj gp sgjjBd sbj
-jgp opjgngB unuiog gp ouis jggjgfg ou b 'ojggp gjsg bjbíJ 'ugjgiuojd
-uiog gs 'Bnjnro Bsugpp ns gp A u^pBAjgsuog ns gp bjsia ug gjdmgis
BJBd ugun gs *s9jugjg^ip sopBjsgj jgs gp jBÍgp uis *sojqgn&lt;j soijba
*gnb ug gjsisuog uopBjgpgjuo^ bj 'Z9A ug íoduigp jg ug SBpBjiui
-ijgp ours uos ou X opBijy BpBg b jBjngpjBd pBpijijn Bun^jB ouis up
jod gjuguiBiJBUipjo ugugp ou sbzubtjb sgjduíis sbj 'jjopug^n^ BJBd
gjjBd bjjo jo^j -opBjs^ ns JBUjgqo^ gp gugyj gnb ojnjosqB A ougjd
oqggjgp jg BpBU ug jgpgg tu 'uppBjgj ugugp sosTuiojdujog sosg gnb
bj uod ouBjgqos jgpo^ jgp gjjBd bj gp oppjgfg jg 'sopBijB sojjo soj
gp ojugyujpugsuog jgp jgpugdgp J9DBq jgpugjgjd uis gjugujBDOjdiggj
opijgujojduiog UBq gs sgjBng soj gjqos 'sojunsB sojjgp gp ojggdsgj
oiDiní oidojd ns jod teuiujjgjgp gs sopBijB soj gp oun BpBD SBiupjn
SBjsg ug gnb sg gjugujBjuníuog SBjp soj sopoj U9DBq sopBjsgj soj gnb
sbzubijb sbj A odjgno ojos un ug sojqgnd sotjba gungj gnb Bnjgdjgd
u^pBjgpgjuoD Bjsg gjjug sgnd XBq gnb jBjugujBpunj Bpugjg^ip B^ pbiu
-Bjgqo bj gp gjjBd Bun opjgnDB utiujod gp ouis jggjgíg ou b ugjgui
-ojduiOD gs sopiun tsb sopBjs^ soq 'sguniuog so?itu9U9 soj b ojos ts
jod jgjgdgj BJBd sgjugpijns SBZjgn^ uod gjugis gs ou *sgXgj SBidojd
sns jod gsjBUjgqo gp pBjjgqij bj ug gsjgugjuBUj opugpgnb 'sopBjs^
sosg gp oun BpBD gnb Ug ug^xjo ns *gjuguiBijBuipjo 'gugp —^j

�ferencias entre algunos miembros del Estado compuesto, los otros,
que se mantienen al margen, deben entonces intervenir como media
dores e impedir que se llegue a un conflicto armado interno. De todo
lo dicho se concluye —afirma Pufendorf— que cada uno de los con
federados tiene entera libertad de acción en lo relativo a todas las
partes de la soberanía de las que no se ha hecho mención en el
Tratado de Confederación como que deben ser ejercidas en común,
de suerte que los otros Estados no pueden impedírselo legítimamente.
Por otra parte dice que cuando un príncipe ha sido privado con
justicia de la monarquía, el Pueblo entra, a justo título, en la liber
tad del gobierno democrático, bajo de ciertas condiciones y tiempo,
con lo que justifica la emancipación. (26)
Por su parte Moreno, luego de sostener, como se ha visto, la
reasunción del poder por los pueblos y aun por cada hombre, aun
que dejando subsistir el primer pacto social, sostiene que, al desapa
recer el vínculo real cada provincia era dueña de sí misma; (el
Reino constituido por diversas naciones, provincias, grandes ciuda
des, de Pufendorf, que al faltar el rey se divide en cada pueblo y,
luego, se confedera ?). Admite, seguidamente, la posibilidad de que
"reunidas las provincias que la antigüedad de íntimas relaciones ha
hecho inseparables, traten por si solas de su constitución" (el ejem
plo ilustre de las Provincias Unidas de los Países Bajos, según la
nota de Barbeyrac ?) y concluye (Gazeta del 6 de diciembre) negan
do la conveniencia de una confederación de toda América, aunque,
en el fondo, aceptándola para una determinada región ya que "la
naturaleza misma les ha prefijado esta conducta en la producción y
límites de sus respectivos territorios". Ideas estas que influyen en
Artigas cuando sostiene que se ha visto dividir "en menores estados
un cuerpo disforme a que un cetro de fierro ha tiranizado"; "Pero
la sabia naturaleza parece que ha señalado los limites de las socieda
des y de sus relaciones" y por ello, las promueve con el Paraguay
"siendo tan declaradas las que en todos aspectos ligan a la Banda
Oriental del Río de la Plata con esa provincia". (Acaso la "anti
güedad de íntimas relaciones" a que se refirió Moreno ?) Y Artigas
propone (1812), al Paraguay, unirse bajo el sistema de confederación.
(V. cuadro 3).
III Las ideas del Contrato Social de Rousseau. Ha sido indi
cada muchas veces, incluso atribuyendo a su influjo, con error,
toda mención del contrato o pacto social, como si Rousseau fuese
el único contractualista. Moreno, se ha insistido siempre, recibe sus
ideas y en efecto no solamente lo difunde, y lo cita en sus escritos,
sino que le sirve de inspiración sin nombrarlo, como en este caso:

(26) Ibid., pp. 385-386.
— 119 —

�— 0^1 —

souang 009 *í 'au^d BpunSas 'ia *&gt; 'invnoiav^ oniw^ Jod ¿QS'll aí "1 *V osuatut
-tfífutn^ ua sppp)OUP &amp; sppputpiooo 'spppuopaajas safuanq "uptovu pj afttautpotft]o&lt;f uoupztu
•^pSuo anb sajpputaoMf^afus sojjpcf iC soni/ppiSaj 'sajpuopnttfsuoa sojxaj sof ap spptnSas 'sputf
•uaS^y satuaíñftssuo^ spa^quipsy 'svaiHQXSiH saNOiavoixsaANl aa oxíixixsni) ,(u9pBposB
v\ ^p sojquiaiui ouiod Eipuodsajjoa ssj anb pnpijojnB ap uopjod B^anbB uasEinoj anb BjBd
sopBindip sns uoJBpuBni '¡BjidBD visa ua oppajqBisa oujaiqoS p ej^bj uopiqEquEj ap ojdb on
jod opuBpjiBAaj opnBnb 'sapnpnp SBidojd SBjsa uojaipuajdmoa oj isy "sbuBtn sBidojd sns ap
Bjqo ^on jas i 'sbuisiui SEjp ap ooas pp J33eu aqap EDijijod uopsjapajuoa Bjjsann ap sap^p
-nía sb¡ ajjua bujijiS3[ ^as pBppojnB son anb eje¿ anb 'pspjaA Bujaja ap soidiauíjd sosa
jod Bjsa ojeq -nopEiDOSE e] ap ij \v ajuauíEAijEjaj j^jqo asaiqap |Enb EpED anb o\ JiSu
-ip X jBnapjo asanj oopaadsui BXna 'Baqqnd pspijojnB sun asapaiqBjsa 'BJisann v\ BqB]pq
as anb na B^jjqod pEpuEjjo e| ua anb 'ouEsaaau opis Bq 'ouapuoa ap jBjqo aqap anb X
'sauninoD sasajajuí sns auau pnb bj 'pBpapos Bun eujjoj pmuinnj Bsa anb uozej buisiuj bj
joj -SBpTunaj sBZjanj ^ pBpunSas ns UEDsnq anb 'sajqinoq ap uoi^eidosb Esa ap ajuapaaojd
'¡Ejota a^Buosjad un sa opsjsa un 9 uopsu euq 'uopBAjasuoa ns ^ auaiAuoa anb ojpnbB
opoj asJBjnaojd BJBd japod ns ap opijsaAaj Bjainbpnb BpEq as 'ojjodos ns ua jiuaA apand
on opEjjsiSsuj p anb ua sauoisnao sej ua snb 'bjouSi aipB^j •jEuopuEqB opniuuad sa sa[ ou
anb soqaajap souap uanap sajqmoq S07 'ppjBd X BauBjuanioiu Eun ap p ua naiqmBj ouis
'jejoi npuapipp Bun ap ose^ \a ua o^os ou 'a^qísjaAaj ap pEpipa e] noa an^ ajdmais ojad
'japod asa saXaj so[ na opniuisBjj Biqsq nopsu v\ anb ojjap sa anbuny -onBjaqos japod
[a so^qand soj uojaiujnsBaj 'Eaijijod [^ts] pepuopo Bun ap opEjsa \a ppanb 'u\ opuBU
-ja^ ap uoisud X spuasnB v\ jod anb sandsaQ,, ¡psajdxa as ojnqureajd ns u^ (0)
'Z6 *&lt;I ''11 'tnuapotu ptouatouoa */ X npassno^ 'oaioaNOW oxickioh (63)
'Z1\ "^ ''tf^ 'sap&gt;íuaiutt3
-op sapas stas ap sa/ipj/ p oupapt ns K spStpy 'zoi^nj^; xixa^ oiNaon^ •,,BUBj'aqos Biauasajd
BJisanÁ jod Bsaa B['p X sojjosoa ap Eusnia pEpijoinE jj^,, ^181 SP nJcl^ 3P PP ssSijjy ap
osjnasip pp upisaJdxa ej ap ua^uo \a jppos osp-iíuo^ jap ojnjjdEa ap ózuaiuioa ajsa ua Ójsia Bq
'
'PHPK 'PZl "^ 'P^30S ofp^uo^ 'nvassnoH oaoDVf Nvnf (83)
•(509) '•^ f't*3 '*niis3Bj *pa 'sa^ty souanq ap p/aapf) ua '0181 3P ^jqniaiAOn ap \
pp 'sauty souanq ap 'ppputpjopjfxq p/ázpf} ua {jppostpa^ 'OKaaojq ONViavjq (¿z)

\9 ua opBjídsui jsa anb ojnqujBajd un auap 'asua^Bjdoij uop
-njoAaj By jod oppnpojd aaouoa as anb ojauíxjd ya sa anb *yy8I ^P
ajuauíajuapiAa oxad *ouitu9ub uppmpsuo^ ap o^aa^ojd ufy
(0) 'VÁO'pvdJLdsuo^) v^un[ w¡ d'p ofudiup^Sd^ ya ua
a^sysqns Byanasa BnSxjuB By anbunB 'spfdzpf) sBy ua opa ajqos XI8I
ap JijjBd b BiDuany^ux ns opuBDijisuajuí anj ouBiuossnoj iPtoo^
ofPJfuo^ yap upiaanpBjj By ap upisnjjp vj *oiJBUOTDnyoAaj oapyyod
ya *nBassno^ ap SBy opuBna 'pBpiyBuosiad ns BqBj^a^uy anb B^spní
ya ByqBq jjopua^n^ ap SBapi SBy auodxa opuBn^ (^^) -ojyopuoj\[
ByqBq anb ap Bujapora Bpuapuoo By ap oqodxdf ^p opp^s^ ya Á
-bu oqaaiap yap SB^syjní soy ap opuniu ya ajjua BDi^pyoapy
By ap ojuaujouu ya Bjsa ouajoj^ U^ qBjaqiy oppuas ns X BDiureuip
ns ajaxnbpB oiJBuoianyoAaj ojuairaiAom ya opuBna '0T8T 3P
b a^uauíBsua^uí sbui 'aXny^uí nBassno^ japua^ua ojjsanu y

'opunsiSvvn
pp BJ OTnO3 ^jqBJOIAUI 9 BpBjSBS UBJ
sa ouBpBpnp oaipjn jap Buosjad bj A)
OAijnDaía xapod ja apuadsns as 'oujaiq . -aj saj saju^ anb saxapod soj sopó}
-oS jap optaaipsijnf Bpox ^saa ouBjaqososuadsns na opspanb UBq 'j^janaS p^x
odjana na opiunaj ajuauíBuiijiSaj Bisa-nnjOA ns JEjsajiuBui opBjSoj UBq sojq
ojqand ja anb na a)UB)sni ja apsaQ-and soj anb ajdniais anb sa jnbB aQ

�Contrato SocialProyecto de Constitución
De los límites del poder soberano.El estado es una persona moral com
puesta de muchos pueblos cuia vida
Si el Estado o la ciudad no es sinoconsiste en la unión de sus miembros,
una persona moral, cuya vida consisteSu mas importante cuidado es el de su
en la unión de sus miembros, y si elpropia conservac.^ y p.a ella necesita
más importante de sus cuidados es el¿e una fuerza compulsiva q.e disponga
de su propia conservación, le es indis-ca¿a parte del mejor modo q. conpensable una fuerza universal y com-venga al todo. Y asi como la naturapulsiva que mueva y disponga cadaiesa ^^ acada homb. un poder absoparte del modo más conveniente paraiuto sobre todos sus miembros, asi el
el todo.Cuerpo moral y político deve tenerlo,
De igual modo que la Naturaleza dasoijre todos los suíos. (32)
a cada hombre un poder absoluto sobre
sus miembros, así el pacto social da al
cuerpo político un poder absoluto so
bre todo lo suyo. (31)

PUFENDORF Y OTRAS INFLUENCIAS IDEOLÓGICAS
EN LA REVOLUCIÓN ORIENTAL
En un subtítulo anterior vimos algunas vinculaciones posibles
entre el pensamiento de Pufendorf, el de Moreno y el de Artigas
en 1811, hecho que ya habíamos indicado en relación con los dos
últimos en otro estudio. (33)
Se trata de examinar ahora otras influencias que pudo haber te
nido Pufendorf en algunos aspectos de la revolución oriental. En el
trabajo a que hicimos referencia antes (34), concluímos que las ne
gociaciones del Armisticio de Octubre de 1811 produjeron el origen
del Estado Oriental de acuerdo con las premisas que entendíamos
haber probado con la documentación a la vista y que son las siguentes:
I

El levantamiento popular de la Banda Oriental se hizo
contando con el auxilio de Buenos Aires.

II El suministro de ese socorro había dado lugar a un pacto
tácito mediante el cual los orientales reconocían la auto
ridad de Buenos Aires a cambio de la ayuda para derrotar
la tiranía, lo cual beneficiaba a ambas partes.

III Al firmarse el Armisticio de Octubre quedó roto el lazo
"nunca expreso" que ligaba a los orientales con Buenos
Aires.
(31)Juan Jacobo Rousseau, Contrato Social, cit., cap. IV, p. 43.
(32)Véase, Apéndice, documento n&lt;&gt; 11, pp. 178 y ss. Debemos el conocimiento de este
documento a la gentileza del profesor Flavio García quien lo halló en el Archivo General de
la Nación de Buenos Aires y donó generosamente una fotocopia al Instituto de Investigaciones
Históricas en cuyo archivo se conserva.
(33) Edmundo M. Narancio, El origen del Estado Oriental, pp. 28 - 31, Montevi
deo, 1948.
(34) Ibid.
— 121 —

�IV En uso de la libertad en que se hallaba el pueblo oriental
armado "se constituyó" nombrando su jefe y dándose, más
adelante, otros órganos de gobierno.
V El Estado naciente, para el logro de sus fines inmediatos:
recuperación territorial, consolidación de la libertad en su
suelo, por la derrota de la tiranía, buscó, como medio, la
alianza con otros pueblos, a los que propuso la confede

ración. (35)
Respecto de los puntos II y III, es claro que Pufendorf da las
bases teóricas en que podrían fundarse los orientales para conside
rarse desligados de Buenos Aires. En efecto, en el Derecho Natural
y de Gentes se afirma que si el Estado se encuentra en la impo
tencia de proteger y defender algunos de sus ciudadanos, éstos están
desde entonces libres de las obligaciones que tenían a su repecto y
vuelven a entrar a su antiguo derecho de proveer por ellos mismos
sus necesidades como lo juzgaran a propósito". Por otra parte, allí
también se ha dicho antes, que "un pueblo se sustrae a su rey y en
tra a justo título en el gobierno democrático cuando implora en
vano la protección de su rey que no se encuentra en estado de soco
rrerlo, de suerte que quede reducido a defenderse por si mismo,
como puede, por sus propias fuerzas y por su propia conducta". (36)
Tales ideas tienen una relación conceptual evidente con los textos
orientales de 1812, en los que se justifica el haberse "constituido" o
haberse dado una "constitución social" o "constituirse por si" con
trayendo las obligaciones q.e les prescribe el objeto mismo q.e se
proponen llenar" y "erigido una cabeza en la persona de nuestro
dignísimo conciudadano don José Artigas" luego que Buenos Aires
al firmar un pacto con la tiranía que dejaba a los orientales sin su
protección, por el retiro de los auxiliadores, quedó el Pueblo de la
Banda Oriental "abandonado a si solo y que analizadas las circuns
tancias que le rodeaban pudo mirarse como el primero de la tierra
sin qe pudiera haver otro, que reclamase su dominio y que en el
uso de su soberanía inalienable pudo determinarse según el voto de
su voluntad suprema..." (37), como se prueba seguidamente:
PufendorfArtigas, etc.
17591812
4. Si les Habitans d'une Ville, ouhiban ya a recoger el fruto de sus trad'un Pais, se voiant pressez par 1'bajos cuando los tratados deocte. seEnnemi, implorent en vain la protec-pararon de ellos el auxo. poderoso,
tion de leur Roi, qui ne se trouve pasque.laCapl. generosamente les havía
en état de les secourir, en sorte qu'ilspresentado. Respetada la necesidad qe.
soient réduits a se défendre eux mémes,pudo haberles impulsado, nunca pudo
commes, ils peuvent, par leurs propreshacer una sanción tal qe. exigiese de
forces &amp; par leur propre conduite; leellos el sacrificio indecoroso de unir
(35)Ibid., pp. 22 y ss.
(36)Pufendorf, Le droit de la nature &amp; des gens, etc., cit., pp. 386- 387 y 548- 549.
(37)Edmundo M. Narancio, El origen del Estado Oriental, cit., p. 15.
— 122 —

�droit qu'avoit sur eux leur ancien
Maítre, finit, a moa avis, (3) lors qu'il
a eté long-tems sans se méler en aucune
maniere de ce qui se passoit chez eux;
car cela fait voir manifestement, qu'il
ne se suocie plus de ce Pais-lá, &amp; qu'il
l'abandonne. II peut bien arriver, qu'un
Roí ou un Etat Populaire soient (b)
contraints de laisser pour quelque tems
sans secours une Ville ou un Pais de
leur dépendance: mais il faut qu'ils
reprennent l'exercice de leur domination, si-tót que le péril est passé; autre¡ment le Peuple n'est plus tenu de regarder comme son Souverain, celui qui,
sans que rien l'en empéche, néglige
pendant long-tems d'exercer á son
égard aucune des fonctions de la Souveraineté (c).
Que s'il s'agit d'aliéner seulement
une partie du Roiaume, outre l'approbation du Roi, &amp; celle des Peuples qui
demeurent sous ses Loix, il faut aussi
que le Pleupe du Pais qu'on veut aliéner, y consente; &amp; ce dernier consentement est encoré plus nécessaire que les
deux autres. En effet, ceux qui ont
formé les Sociétez Civiles, ou qui sont
entrez volontairement dans quelque Etat
deja formé, se sont engagez les uns
envers les autres a ne reconnoitre qu'un
seul &amp; méme Gouvernement, tant qu'ils
voudroient demeurer dans les terres de
l'Etat oü ils se joignoient ensemble.
Ainsi, en vertu d'une telle Convention,
chacun a aquis le droit de ne point
étre ni retranché de l'Etat, ni mis sous
une domination étrangére, á moins qu'
il ne vint a y étre justement condamné
en punition de quelque Crime;
Si done l'Etat est dans l'impuissance
de proteger &amp; de defendre quelques-uns
de ses Citoiens, ceux-ci sont des lors
dégagez de l'Obligation ou ils étoient
envers lui, &amp; rentrent dans leur ancien
droit de pourvoir eux-mémes a leurs
besoins comme ils le jugeront a propos.
L'Etat, d'autre cóté, n'a pas plus de
droit sur ses Membres, que les prémiers
Fondateurs de la Société ne lui en ont
accordé. Et comme il ne s'est engagé á
defendre les Particuliers, qu'autant qu'
il n'en seroit point empéché par quelque'que Nécessité insurmontable; en ce
cas-la, il est censé consentir que chacun
se sauve comme il pourra. (2) II n'en
est pas ici comme des Membres du
Corps Humain, dont on peut sacrifier
quelcun directement &amp; de propos deli
beré, pour conserver tout le Corps. Car
ees Membres-la ne vivent &amp; ne subsis-

pa. sí los eslabones a la Cadena qe.
rompieron su esfuerzos los más gran
des. Ellos se creyeron un Pueblo libre
con la Soberanía consigte. y en la alternatiba dedoblar la rodilla ante
elTirano qe. havian oprimido, o entre
garse a la desolacon. o la muerte, se
decidieron por esta última proclamandomesu Gl. en Xefe y haciendo en
tender su resolución exforzada al Sr.
Diputdo. del Exmo. Supr. Govno. Dr.
J. J. Pérez pr. quien sexiraba aquella
negociación. Yo no veo en esto Sr.
Exmo. sino unos hombres qe. abando
nados así solos se forman y reúnen pr.
sí, contrayendo las obligaciones mu
tuales qeles proscribe el objeto mismo
qe. se proponen llenar. Yo admití la
honra conque me distinguieron me
comprometí a guiarlos hta. el fin, y
eché sobre mí los deveres qe. son
anexos al todo... [Artigas a Sarratea,
6 de agosto de 1812}.
Los lances déla guerra separaron de
entre nosotros los brazos fuertes de
nuestros auxiliadores, sellando estos una
convención p.a. la neutralidad reciproca
con Monte-video, y entonces nosotros,
en el goce de nuestros derechos primi
tivos, lexos de entrar en un pacto con la
tiranía, que mirábamos agonizante, nos
constituimos en una forma baxo todos
aspectos legal, y jurarnos continuar la
guerra, hasta q.e. los sucesos de ella so
lidasen en nuestro suelo una libertad
rubricada yá con la sangre de nuestros
conciudadanos.— V.E. no puede ver en
esto sino un pueblo abandonado á si
sólo, y que, analizadas las circunstancias,
quele rodeaban, pudo mirarse como el
primero déla tierra, sin q.e pudiese
haver otro q.e reclamase su dominio,
y que en el uso de su soberanía inalie
nable pudo determinarse según el voto
desu voluntad suprema. Allí obligados
por el tratado convencional del Go
bierno Superior, quedó roto el lazo
(nunca expreso) queligó á el ntra. obe-

— 123 —

�— ni —
TI8I '"!qdpP^i;qd 'U9p;pa Bjaajax '¿081 *P V 7 ffsq votjtatuy pj ap
efuaftuuqnysap ja apsap 'soptufj soppfss soj ap rstauo^ pfjo^stfj -xi8I '"^q^WHMd '^* ^7&gt;
ppupf) janupyi -q ^oef jouptfsa p&gt; sajSut jap oppnpvij^ -spuqo sns ap of3P¿jx^ -vq sottr pfutaif
*usp¿ tpmoqx *o^ pppatfftsttl atujtj pjs'o^ pj ap Ptauapua^apuj p^ 'HNiVd SVWOHX "(l^)
-sauopBjaqqap sns osajSuo^ \a jeoiuj \e opEpunuojd seSujv 3P osjnasrp
jb 'naiquiBj 'opsuiBij Eq as anb 'opiqBS uaiq sa ocuóa' 'sa anb s'tjPxnSnpuj aüoifP^Q Bun uoa
íBaimiá} as '6S¿I 3P 'aBjXaqjsg ap uppanpBJi e¡ ap opunSas ouioj p anb souiajB[Buas osou
-na ojsp OUJ03 'ipqy ap osajSuo^ pp ofEqEja ap essuj bj ua uojaiAnjsa Ena ap bidjb^ á
ajsa anb A sesod sop sej oqnq anb jssaad b eu¡|dui son 'jjopuajnj ña auau O[ oiquiEa ua A
Bpúodsajjoa aj anb ouBapauíBa^Jon oixai BXBq anb nis 'sauotaonxtsui sej ap ¿¿ oinajjjB jap
ajuanj ajqísod ouioa BazaJBds sa/ua^) ap &amp; jputtfp^i o'qoajiaQ p anb ap BpuBjsunajp bj ojad
'aiqsqojd sg -sap^napo soj b sopa ap A souBaijatuBauou sojxaj soj b ^opuajng ap :sa ojsa
•'Bía^aj sa jjopuajn^' ap Biauaniju; v\ 'ojaadsE' aasa na 'anb asjauodns Bjjpod anb ajuauqEJ
-njE^^ -ojxaj ¡a ua ojEipauíúi ap souiBDipui anb SEDiSpioapi sa^uaujoa sop asjauodjadns uaaajBd
"^)a;j;iod oiuaiui^suad un uBsajdxa anb '181 3P 'pjuaiJO uaSiJO ap saiuan^ sej ug (0^)
•ss A 9 -dd '•/ 'v&gt;ti*t^Q oppts-^ ^ap uaStuo /g 'OI3NVHV^ 'K oaNnwag (6€)
(SI8I ^P
•ozjbui ap ¿ 'afuatpua^apuj ;g :asua^) gBjapaj op^jsa jap BjqBjsd Bpap as ou jjopuaj
-n^ ua anb sa ojad 'uppp^apafuoa bj' uoa Bipunjuoa anb upppxapa^ bj bj^ anb oj 'a^
-apu¡ ;g ap SBuumjoa sbj apsap 'sajojaaj sns' b JBaijdxa bjb¿ opnSBajuoj^ b 'SJ8I ^ 'B
-oj BiAjas uppiuijap Bjsg •/ '-aja 'suaS sap ^ a^rt/pu vj ap ftoup 7 'áHOONaarid (8€)
^p ^TDJBf) JOíJ
BiDuapa^oíd ap SBjqo sbj ua Bpun^as bj '^opuajn^
oa BjjB^sa upiDBjapa^uoD bj ap Bapi bj ap ajuanj Bjaxuijd BUfj

(0^) '(f ojpBio -A) IIIX Í?B
ja ua jB^uaiJO uoianjoAa^j bj ap oopijod oiJBapi ja auuij sbuj upis
-ajdxa ns auap anb ua scnuaumaop soj uoa X (^^) soXBn^BjBd X souaj
-jod 'sajBjuauo b o^DBd ua Jiun oipua^ajd opuBna ^jgj ua SB^pjy
jod BpinSas BDijxjod bj uod a^uBpjoauoD sa ojja X (8) jqo ns ap
buiSb^ Bun ua aDBq upiaiuijap BXna uopBjapajuoa bj ap Bapi bj ua

opmjjuí jaqBq opnd popuajn^ uaiqum a o^und jap

"[ZI8I 9P ojso8b ap ¿z 'sajiy
souang ap oujaxqof) yB sayBjuaiJO sajaí
so^] -souiBqBjisaaau anb ap 'jBjiyiur
uapjo ya bjbcI SBSpxy asof u-q ouBpBp
-niauo^ ouiisiuSip ojjsanu ap Buosjad
By ua Bzaq^a Bun souopuai3ija 'jeoos
uopmijsuoa Bun ap ajduiais ojubsojd
-bs 'auuiayos ojdb ya soxuBjqayaa 'oapiA
ap yaB ByjBp uis iyyB Á 'Epuaip

•JU^J3JCÍ
\n\ syi.nb ajijapij ap juauuas a¡ je&lt;I
no 'sauíain suEjiqEjj sap juainajuasuoa
9\ je&lt;3 anb uisjaAno auiijiSaj ^uaiA
-ap uafn jnanbuiB^v ^\ '^j-sib^ ao jns
Jiojp jnaj jnoj juapjad 'ajsaj in^ inb
ajdna^ ay jg 'io")i ay 'uonuaAUO^ ayyaj
aun(p njJ3A uanb lonb 'ysuiy -ajBdas
JBj^(p sdjo^ ua auiaui ja9ija,s ap no
'jajsisaj iny ap jeuj s^d juos au syi 'ayya
,jjuod saajojf sjnay jajnsaiu ap jBja ua
juajuas as syi(s anb ajjos ap :aauBssm^y
ajjnB 9n9^ uiBjaAno^ jnay jnod a^iou
-UOD3J b suBjiqEfy say jaajojí juauíaui
-ijiSay jyojnBS au yi siBtu :ajBduia ua^s
au jnanbuiB^. 3J ^nb Jaqaadiua juiod
au ^g 's?Bd 3I suBp b ]},^b sadnojx
say ^g (suosiujb) sas jajijaj 'siae uoui
b 'uaiq jnad y; íajjiBtu ap ja^uBqa (a)
SBd juaynaA au saydna^ say juop 'sjbj^
sas ap aijJBd Bun japaa iny ap uoijjpuoa
b 'iny anb jjo^ snyd luiauuq un D3ab
xiBd By aJiBj ap ajissaaau By b Jinpaj jsa
xo^y un is an¿ -sajquiaj^ sas jns 'ajip
isuib jnod 'b ua uiBuinyq sdjo^ ay anb
'xna jns Jtojp ap juBjnB SBd bu sdjo^
ay isuiy juauíajBdas 3jaia ^g jajsixa
juaAnad xnsjoy^ sdjo^ sap sajquiap^
sas anb naiy ns 'sdjo^) ay JBd anb juaj

�Los principios generales llegaron por medio de Pufendorf en
tanto que las fórmulas concretas, en los textos norteamericanos,
como también la idea de la evolución progresiva de la confede
ración a la federación, como lo muestra el análisis de las instruccio
nes del año XIII, y otros textos de esa época y como, todavía mejor,
lo dice en forma explícita el artículo 59 de las bases propuestas por
Artigas a los comisionados de Buenos Aires, Candiotti y Amaro,

el 23 de abril de 1814. (42)
Finalmente queremos indicar una tercera influencia en el pen
samiento político de la revolución oriental: la corriente hispánica.
En efecto, el artículo 89 de las propuestas formuladas por Artigas
a Buenos Aires, por intermedio de García de Zúñiga, en febrero de
1813, dice que "la soberanía particular de los pueblos será precisa
mente declarada y ostentada como el objeto único de la revolu

ción". (43)
Partiendo de este principio Petit Muñoz da una "interpreta
ción dinámica del ideario artiguista: de la soberanía particular de
los pueblos a las soberanías provinciales, de las soberanías provin
ciales a la confederación", etc. y establece su origen posible en la

tradición española, de las ciudades y villas. (44)
La filiación inmediata de estas ideas está, a nuestro juicio, en

las Cortes de Cádiz (45) en una exposición que hizo en ellas, el
diputado peruano Feliú, (46) como se muestra seguidamente:
La soberanía particular de los pueblos.
Exposición del Diputado FeliúInstrucciones dadas por Artigas a
en las Cortes de CádizGarcía de Zúñiga para su comisión en
11 de enero de 1811Buenos Aires.
"Asi como la soberanía una é in-2 de febrero (?) de 1813
divisible se divide prácticamente en
quanto al exercicio de sus facultades,8^ La soberanía particular de los
así también se compone de partes realpueblos, será precisamente declarada y
(42)Edmundo M. Nakancio, El origen del Estado Oriental, cit., pp. 43 y ss.
(43)Comisión del ciudadano don Tomás García de Zúñiga delante del gobierno de
Buenos Aires, C. L. FREGEIRO, Artigas, Estudio Histórico, Documentos justificativos, pp. 133134, Montevideo, 1886.
(44)Eugenio Petit Muñoz, Artigas y su ideario a través de seis series documen
tales, primera parte, en Instituto de Investigaciones Históricas, Ensayos, Estudios y
Monografías, nv III, Cuadernos Artiguistas, nv 1, cit., pp. 185 y ss.
En el fondo la posición de Petit Muñoz no es contradictoria con, nuestra comprobación
por cuanto es posible que la filiación que él atribuye a estas ideas sea su origen remoto.
Algo semejante tiene lugar en relación con su tesis de que el origen olvidado del gobierno
representativo en América está en las juntas o congresos de procuradores de las ciudades y
villas (Véase también, EUGENIO PETIT MUÑOZ, Orígenes olvidados del régimen representa
tivo en América, ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA, // Congreso Internacional de His
toria de América, t. II, pp. 433 y ss. Buenos Aires, 1938) y Julio V. González ha mostrado
la influencia de las Cortes de Cádiz (Véase Julio V. González, Filiación histórica del
gobierno representativo argentino, t. I y II, Buenos Aires, 1937).
(45)La publicó la Gazeta de Buenos Ayres el 17 de diciembre de 1811 (Gaceta de Buenos
Aires, ed. facsim., etc., t. III, pp. 54-55).
La Gazeta o los Diarios de las Cortes, que no hemos tenido a la vista, deben haber sido
el vehículo de estas ideas hasta el campamento oriental.
(46)El diputado Feliú alcanzó el importante puesto de secretario de las Cortes y se
destacó en la defensa de los derechos americanos. Había nacido en Ceuta y cursó leyes en
la Universidad de Lima y estudios en el Colegio de San Carlos. Enseñó en San Marcos. Por
orden de Fernando VII estuvo preso por ocho años en el Castillo de Benasque. (Véase: L.
A. EGUIGUREN, Diccionario Histórico Cronológico, t. I, p. LIX, Lima, 1940.)
— 125 —

�-o3v jaq^q ou souresu^d 'saDuo^u^ oraoD 'anb sa A
19p ugSuQ ansanu Jinpuoa jb soraiíip anb oj jpadaj anb jauaj ap
oqaaq ja uoa soiuBjuaxjua sou oÍBqBj^ aAajq a^sa b uij jauod jy
[*DjaJ BSOJOSlJ UBI BDIJBUI3J
-buj uojDBjjsouiap Bun aaajBd aui Bjs^
•sonpiAipui sns ap Biuns bj b jBuoiajod
-OJd sa anb 'sojqand soj ap sBiuBjaqos
ap Bums bj b jBuoiajodojd sa anb 'sBp
-UTAOJd sns ap SBiuBjaqos ap BUins bj b
jBuoiDjodojd ÍJi^ap sa íauoduioa as anb
ap sojuacuaja soj b jBuoiDjodojd Bas
opuBnb ouis 'Bjap^pjaA Bjas ou A íbdij
-aujy ap BjuBjaqos bj auaii Bjja ua anb
ajjBd bj ap uoiaBjuasajdaj BjapBpjaA
Bun B^Bq anb osiaajd sa 'jBuopsu biubj
-aqos bj Bpoj ap uoiaBjuasajdaj Bjap^p
-J3A Bun BX^q anb BjBd oSan^ ^uoobu
bj ap ajJBd BjjanbB ap sojund souriSjB
ua opBjiasns UBq as anb sauoiaouiuoa
sbj ap ajuacujBpjBdun a BpsjjaaB jB^zn(
BJBd buijou ap jiAjas aqap anb oidp
-uiJd jb anbipuj anb bj sa Bapi Bisa ^
•BDijauíy buibjj as anb oj ubuijoj anb
BinbjBuoiu bj ap SBpuiAOJd sbjjo sbj
ap uoiDoajoo bj ap BUBjaqos sa 'Eu^ds^
buibjj as anb oj ubumoj anb BinbjBU
-ora bj ap SBpuiAOjd SBunSjB ap uoia
-aajOD bj anb jxaap Bjpod aipBU oSan^
'saiuBjsaj sbj ap uoiaaajoa bj ap bubj
-aqos sa BUBdsg ap SBiauíAOjd SBun^jB
ap uopaajoa bj anb BJip aip^u íejjo
ap BUBjaqos sa BUBds^ ap BpuiAOjd
Bun anb Bjip aipBU ÍBpuiAOjd Brasira
bj ap ojqand ojjo ap ouBjaqos sa BUBd
-s^ ap BiauíAOJd Bun ap ojqand un anb
Bjip 'sand 'aipBjq -uoiaBU bj spoi ap bju
-BJaqos bj aknjijsuoa SBputAOjd sbj ap
SBiUBjaqos ap Biuns bj A ropijuas orasira
ja' ua BjuBjaqos Bisa Bpipuajua 'uauod

•pBjjaqij bj asBq jod opuaiuaj 'saj
-uainSlsuoa sauopisodsip sns b ^ 'uop
•BN Bí 3P TBJ3ua) osajSao^ ouBjaqos
PP 9JJT1S3J X 3UBCD3 3üb UOpTOIJSUO;^
bj B Bjaíns BjoqB apsap Bpsnb o jad
'sa¿qti sojq^ntf sp Pfs^ru^tuoo vtoutao^¿
otuoo opijmbpB Bq anb
bj ua BpuBg Bjsa b BjBÍap as
BqDip ap Bpuanaasuoa u^
€181
•BaTq
-TOBsy bj ap ojoaiuipouoDaj ap
Bjjsanu ap oaiun ojaíqo oraoj BpBjnajso

-raoa anb BpuiAOJd bj ap BiuBjaqos
bj aDBu 'sojqand soj ap SBiuBjaqos ap
Brans bj 3Q 'jBnSí ojqand ojio b ojos
uopBjaj aaip anb A 'BApuSau BjuBjaqos
Bun ouis 'joijadns pBpyjojnB Brauj^aj
bj ap Biauapuadapur bj ou 'BjuBjaqos
Bisa jod opuaijug -ojqand un ap biubj
-aqos bj Bjjnsaj sajBnpiAipui SBiuBjaqos
SBsa ap uopaajoa bj ap X 'orasira is ap
ouBjaqos sa ajqraoq Bp^a ja ug *jBjniBU
opBjsa ja ua sajqraoq soj sopoj sojjo
ap oíaadsaj soun uauap as ouioa 'sojjo
ap ojaadsaj soun Xoq uauau as ojqand
orasira un ap sonpiAipui soj X 'biouia
-ojd Brasira Bun ap sojqand soj 'uoidbu
Brasira Bun ap SBpuiAOJd sbj 'sbsj3a
-ip sauoiDBU sb^j 'uopBjuasajdaj ns sou
-ara iu 'BiuBjaqos bj japuajua apand as
ou sajBnb sbj ap s^qanra uis o 'sBpoj
sajBnb sbj uis 'sBjuijsip ajuarasaisij X

�tado el tema. A medida que se profundiza en la investigación de
la realidad pasada y sabemos más de una cuestión histórica y se
ensancha nuestro conocimiento en punto a ella, también se amplía
el campo de nuestras dudas (47) y de lo que desconocemos. A in
tentar su esclarecimiento esperamos poder consagrar un próximo
seminario en la Facultad.

(47) El lector las encontrará a lo largo de todo este estudio como corresponde a
una obra que aspira a mantener un riguroso carácter científico. Si otros, que no nosotros,
las resuelven o nos rectifican con fundamentos serios, lo admitiremos con satisfacción, y
desde ya los estimulamos a ello.
— 127 —

��09

imn^^

¡s*

|^|*

Ss-g-

p o g.

o
O. n9
E^T3
a fio
^^
n a O n ^ ft. ^•
o „oo
_B92&lt;?ÍT&gt;I2o*e
?? S * s:
^ñe
^ ^T? 9
9 _ S'
3 S 8*
loiS. 8 S"B.8
•^
^T- re
rp
2.00
^&gt;
n 3rt^¡
8.^ S-o
p
O.9*
O
2 g- 8
^reg&lt;g
^80&lt;S
e-g-a S'S
^^^:5-:
i-ti^" 3
9 n&gt;
a
r*C/3^"
g* S 3 g o 2 2
"o.!^
_ n O m &lt;a o ^
^O 9 9
9 O ^r a.?" !T
^&lt; 3 9 O.00
2
s.s I B-3^^Í P'S
8 g.
U3
n
o
.
8
P7S ?^8 "
9
9 ^JL^'
^ JT^g
.S5V
Bg.8.8 2-8-a-^^
^ ^!-?.
a í^
2 no.'c n"^ñ a ?^
go
ng
O
— W go ^ .00 9 3
•t.c
n^
^^
9
^
p _^ 'n 8^
ffi^ íí:
p
S
S.^á
J^&gt; O
S" ^^ • f
O " K 8" O
-i D 3 ^•&lt; g.n
* 8' ST

9 ^^^

^.o

i

1:11: f-

^~t ^T&gt; _^ ^ (A 2
^""H ^^ O f tt M
00
n9

O Hi

-^^ a

Pg^Hso

Síl8Í^5

l^gl

&lt;s"lg

9 o*p

6 , O* 5T

8 p a ? sr 8

S.5^9 ^ 3

^ o

2 B'

B9^.Q 2 B*n&gt;

aa

&lt;g-oS
8 3-^i
h-3'.
pp
•^'

3s¿. 9 CL
n3

s*l.a
^i
a ^^
o^
9
"c

^-^^&gt;M

sBifi-rs-^-í^f.

oí

I-H

Sa

00HH

4
00

d
o

n

�josajojd ja jrod opBjijpBj anj sou rajijojaiur ns ^
'sajiy souang 'upppfsj pj ap jpjauaf) o^tqojy ja ua jbuiSuo BjjBq as jj ^^^ oj
-uaranaop jg 'ttfnp^ ap oatqaxy opBjp ja ua ajuajsixa Bidoa ^un uoo 'uBq^jjBj anb
sojuaraSBJj soj ua 'ojajdrooa as upisjaA Biína 'j^6j 'sajjy souang '^^3 b ^Z '^^
'II "IOA '0^61 5V '^uttuaSjy Ptuojstfj ap oupnuy ua 'oapta-aiuo^^ ap pjun[
p^ ap PsuafaQ 'otisk ^a somihvovj^ 'f o^xv^ 3P 9í&lt;Ioa as oí óM ojuaumaop
jg "ojxaj ja ua ooipui as oiuoa 'o^tauua^ a&lt;ftja^ ¿opop jap osjino ^p sajun4y soj
ap aj^aojd ^ ój^ ojuauínaop jg '¿061 'oapiAajuo^^ 'o¿3 B 89^ 'dd 'I *^ 'vo^ptmi
PfSfaa^ ua 'PtfP^Sotq ns PXP&lt;f satun^y 'oupflafSP^ zajaj janup^^^ aso[ xopop ^g
'oaaASDV vpavo isinvq 3P opBuioj anj 8 0M ojuatunaop jg 'spat^pjstfj sauoto
-pSttsatiuj ap otnjtfsuj jap suijifojattu ap otitqoxy ja ua Bidoaojoj ua BJjuanaua
as 9 ój^ ojuauínaop jg -bjsia bj b sajBuiSuo soj uoa jbuij upxaaajjoa k oíajoa
ja jaDEij ajqjsod an^ ou 'Bidoa bj oziq as opuBno BuijuaSjy bj ua ajuBjadrai upia
-btuis bj jod 'anb jbjbj^b soiuaqap aa^q as inbB anb uopdijasuBjj bj ap o^aadsag
•Buuua^jy BDijqndag 'ouiujB^jag ap 'zapuatta^ 'uq poatotjqtq bj ua Bpj^nS as
anb ntnp^ oatqajy jap uapaoojd *¿ k 'f % 'Z 'i SO'N sojuaumaop sog ^

�I - [Apuntamientos anónimos sobre la determinación que tomó el Pueblo de Buenos Aires de
substituir al virrey, marqués de Sobremonte, por Santiago Liniers. Se sostiene que tal reso
lución no había sido ni descaminada, ni falta de apoyo en lo legal puesto que, siendo el
salvamento de la República la suprema ley del Estado, no había duda fue la necesidad la
que los forzó a tomarla. Se exponen las razones porque sería desacertado volver a confiar
la defensa de la Plaza a Sobremonte y se hace notar que la intención del monarca español,
al encargarle del virreinato, fue de que pusiese la plaza en estado de defensa ante la pre
sencia del enemigo; se denuncia la ineptitud del marqués de Sobremonte, que justifica el
procedimiento del Pueblo; se apunta la doctrina que concurría a otorgar licitud a la deter
minación del Pueblo de proclamar a Santiago Liniers por Gobernador y Capitán General; al
desarrollar su argumentación en favor de esta tesis se establecen las cualidades esenciales a
todo Capitán General, según términos de Alfonso el Sabio, considerándose que cuando faltan
esas condiciones el Virrey debe cesar en el cargo. En último término se observa que, al cesar,
debe nombrarse a otro Jefe hasta que el Monarca lo confirme o mande a quien sea capaz
de cumplir su voluntad y que, por tanto, la, determinación del Pueblo no es escandalosa ni
ilegal, estando inspirada en el respecto a la Ley y al Soberano.]
[25 de agosto de 1806]
Aunque la determinación que tomó el Pueblo de Buenos Ayres de nó volver
á admitir por Governador al Marques de Sobremonte, y substituir en su lugar
provisionalmente á Dn. Santiago Liniers hasta la resulta de S. M., no faltaran
espíritus que la gradúen de arrojada, temeraria, injusta, escandalosa, é ilegal, por
que para todo hay hombres en las grandes Poblaciones, por los diversos resortes
que en ella se encuentran, y mueven; no obstante un discernimiento fino, y juicio
so, un espíritu verdaderamente Patriota, y un hombre prudente que prevé las
consecuencias, y procura evitarlas en tiempo, no la hallará tan descaminada ni qe.
le falten apoyos en lo Legal.
Bien savido es, que conforme á la máxima del dr0. de que el salvamento de la
República es la Suprema Ley del Estado: Salus Reipublicae suprema lex esto, si
la necesidad la disculpa, y ella nó llevara por norte otro obgeto que el de salvar
la República, asegurar al Rey una Ciudad, y Puerto que le és sumamente esencial,
y poner á cubierto las vidas, y haciendas de los havitantes, de la rapiña e inumanidad de una Nación que en todos tiempos, y en especial en los presentes no sigue
otra regla que la de lo útil, sin tener quenta en lo mas minimo con lo licito y
honesto: en una palabra, que no aspira mas, que á engrandecerse, y hacerse de
riquezas sea por los medios que fuese para hacerse espectable en el mundo, con
tentas y satisfacer sus pasiones: base sobre que estriba el fantasma de la Religión
que profesa.
No es dudable que la necesidad, fue la que forzó á Buenos Ayres á tomar
esta determinación. Si apesar de haver sido Reconquista la Ciudad por otro,
ó nó se temiera una nueva imbasion de los enemigos: es decir, si la guerra huviera acabado, ó los Ingleses huviesen salido tan escarmentados que probable
mente no se pudiese recelar que les quedase ganas de volver; combengo, que sin
embargo del descuido y abandono con que Sobremonte miró á Buenos Ayres po
día tolerarse que volviese á exercer el cargo de Governador y Capitán General,
porque en este caso no havia que temer de parte de los enemigos externos. Mas
hallándose la Ciudad amenazada de una nueva imbasion con el socorro que se
save pidió el General Ingles al Cavo, ó con el refuerzo, que es regular le embie
de Londres el Ministro Ingles, en virtud del parte que le dio de haver tomado
felizmente la Plaza con un puñado de hombres, y haviendo salido al fin aunque
desonrado, siempre ventajoso con los Caudales que el Marques les embio, y
otros que ellos se tomaron, los quales se dieron prisa de poner inmediatamente
— 131 —

�ja anb 'jbuioj apand as opBjjaDB A 'jp^j 'ounjjodo sbui ojjo j^nb ^? "opijjEd
uní?[B jbuioj ajqBsuadsipui ao^q as ojdijjuod ajsa ug -aAajA sbui opuBnb 'sasaui sias
9 'oipo e mbB ap ouis 'BpBSajj ns asjBjadsa opuaipnd ou A 'ojSijad ja oraixojd
ap opuEZEuaujE 'ouosnji BBq as anb 'apjBj ubj an^ajj anb e o 'ojJinSasuoD ou
b asjauodxa sa 'sosojSipd A 'sopBjJOD souiujbd jod 'ssnSaj jira sóp ap sbui ap Bp
-UEjsip e ojjBDsng -oiparaaj uis jaaajad BjBd sa 'usiuaj sajuB anb opBjsa A jas ora
-sira p na sbsod sbj jbPq MejoAap A aumsuoD sou jbui p 'BpBu b souj3aouj souj
-ajanb ou is anbjod 'ajjanj Anuí ^dubj un sa ajsg *oiparaaj ap EaAoíd anb EjEd
'ouBjaqog je ajuauíBjuojd Jijjioaj japod ou ap oseo ¡a ua sowBjjBq sojs^
•jBAOjd soraauodojd sou
anb 'orasira oj JipnnsjadB uajjnauoD 'uaApnsaj anb BijajBui ej ap pBpiuijB bj jod
o 'jBjuapuaDsuBjj uozej ns jod uaiA o anb 'sEupjoop o 'sauopisodsip SE^pnbE ap
soujiAjas ap ojsa jod souiajBÍap o^q -ojupaAEq jap Ejjand bj pdoj opq p jod ojos
aupEjjy sand 'oueui ej uap sou sajEjauaS SEjSaj sbj ojos anb EjEjSBg ¿ose^ ajsa
ua jaoEq aAap as anb oj sa an)? -OAijoaja ojjo ap ej jod BpBjsrnbuoaag ajuaui
-esouojS A 'ojeu 3^^^ ns ap uopisodsyp ejeui ej jod Ep^Sajjua ajuauíESOiuiui
-ouui ojsia Bq as sajAy souang opuEnb ap 'ajq^q anb ojxaj ajp aj anb ounSuiu
ajadsa ojsa jod ou ojag 'Eiauapnjdsijnf bj ap sauaiunjOA soj b 'sand
*bso^bu33 A EiAjnj EnSE sa ajuan^ EjjanbE ap aAjjap ou anb oj anb A
-ozo) janbE ap ajuauíEsiaajd je^es ap Bq as uopnjosaj ns anb ua uEuiaj A
•opEjsg jap EijajEui bj uod aaoj as ojos anb 9 'Baijijod Ejaui ap osbd Eas anbunE
anb ajjans ap :sajiAj3 saAaq sbj jod jBjSaj uajainb oj opoj anb soj ap boejS
ua 'EpEjaouid BunSjB ojsa ajqos jEp / e somajapuajxa so^q 'Eiuodsip bj uaiquiBj
anb EjaSip ounSjB is pEpijaiuaj ap JEnpEjS Ejaipnd aipBU A 'EijrxnB ej uaiquiEj
oqaajaQ jg *ajuouiajqo ap sanbJEj\; je pEpni^ ns ap jopBUjaAOQ ap oduiaij
seui jod jijuasuaa ou ua sajAy souang ap oaijqng jap uotaEuiuuajap ej aaaj
-oab^ anb oaiun oj sa 'uij jap Bioijsní ej 9 'ajq^pnEj oj iu 'pEpisaoau bj i^q
•opunuí ja ua usjjuanaua as anb soj
sopoj sopiaajqsjsa uEjsa anb ja jod A 'opEziuB^jo uaiA ouj3iao) opoj ap oauEjq
ja sa anb 'pEpiuuiapuy a upiaEqjasuoa ns b ja púa je is 'p^pijnSas ns eia Bun jod
jbxij apand ou oJuojd ap opuEnb 'jojanjjsap ua Ejjaiquioa as jojaajojd ns jas ap
jBíínj ua anb je 'BpuajoiA jod Bas anbunE oduiaij jod jaAOuiaj EJBd ajuauíBAij
-Ejajjoa A 'adiauíj^ jap pEjunjOA ej e oijejjuod Eas anb oj opoj b asjauodo A jij
-sisaj EJBd 'EiauanbasuoD ap uozej jod 'opBzijojnE ajuauíEuiijixaj Bjsa ojjoui ora
-sira jap 'oíaijauaA ns ua SEpipadxa ouBjaqo jap sauopisodstp sbj b jEqnApBoa
aqap oraoa ise 'opBJUoq A 'ojijaraauaA 'jaij ojqang un sang "pnjijdauui 'ajqiu
-nd A EpEjBjaap Bun ap ouis ojaap sa ou anb oj 'ojaa A Biauapnjd 'uoisEdraoa
jod japuaA EJEd oidojd joras ja jsjuaqrai apand anb sauopBjiABa ej ap uaiq
-rasj ouis 'pBpijEjnSaJ jod anb pEpijijn jod ssra 'sajosuaa sopi^iJ usjjsanra as
anb soj ap sojij soj ap ojos ou ojjaiqna b ajjauod EJBd ouopuBqB ajsa A 'oSsaij
ajsa Ejs^g 'ojqang jap ojuairaipaaojd ja JBDijusní EJEd uopsjoa b jasjj jajsau
-ara sa ou Bjosq anb sbijbjjuod sbsod oziq 'ojjaoBq ap js^nj ua sajus A 'oqaa sq
ojsa ap spEU ajuoj^ 3Jqo ap sanbjEj\[ jg *jEjaua) uEjids^ A ojjipnE^) ns oraoa
'ajuaS ns ap ajuajj ej b ojJTjsqaj e asaijss oSiraaua je opusjuasajd A 'EpEjSajJE
sdojj uis EAEjjEq as sarajojuí sopEjjnqs sns jod anb ojsand 'sassjD ap uopdaaxa
uis ajuaS ej asEJjsaipE A asEjsijE 'Esuapp ap opsjsa ua ezej^ ej asaisnd 'opssEd
oraixoJd oue jap sauíj b Bjjap OAnj ej sand 'BABOjaoB as oSiraaua ja anb ap eid
-ijou OAnj anb oSanj anb bjb&lt;Í 'jiDap sa ísojjBAa^ b asESEdajqos anb EJBd ajqísod
Bjaq is 'anj sanbJBjAj jap oziq anb ezueijuod ej ua •j^j * ap ajuara A uoiDuajuí vj
•EsajSuj bj oraoD 'JiAijDsap ap eaedb as un^as uopB^q Bun ap sauoisjojxa A 'seij
-adojj 'sojjnsui soj b sojjese^ sns e jauodxa iu 'jsjjijq uansq A 'uEpuairaoDaj ej
anb seAoí SEsoiDajd ssra sej ap sun EraapBiQ *pg ns ap jEjSESuasap uis ajjEiraajd
A ajjapuodsajJOD ap ousjaqo^ je opora BqEjjEj aj ou 'sajAy souang ap ESajjua
ej uod opEjqsj Bq anb jap sojuijsip uBjanj sanbjBjAj jap soiaiAjas A ojijara ja op
-UEn^) 'EijiraEj ns ap ojuairaEporaoDE ja EJEd ojjisjoa ajjBjxjpBj jod 9 'Euosjad ns
jEJuoq jod ojos 'jEjauaf) UEjid^^) A 'jopEUjaAO^) 'Aajji^ ap soj oraoa 'sopBDijap
A 'S3abjS uej soSjed soun EJBd ajuouiajqog e opBjqraou EA^q Aag ja anb Jira
-nsajd ap sa o^j •(j)sop^o soj uauadraasap A ueajis SEUosjad sej anb Ej^d ouis
*SEUosjad sej JEporaoDE Ejsd EUEdsg ua op^aja UBq as ou sopijo soj anb ^aes a
•BpBSEd zaA ej EiDuajajipui EjUBj uod pJiui bj anb 3J3X un ? BZBící Bí 3P suaj
•ap EJ JBIJUOD E J3AJOA SEIDUEJSUnDJID SEJS3 U3 OpBJJ3DE IU 'ETDUapnjd EIJ3S OU
'opEuopjodojd BiAEq soj as anb 'sanbjBj\[ jap psppija^ ej opuaiaouoD 'oajes ua

�que eligió el Pueblo? Es asaver, confiar la Custodia y Conservación de la Ciu
dad al que la supo librar délas manos del Enemigo. No es esto, no, reprovado
por dro., sino antes muy conforme / á él aunque sea substrayéndose, en cierta
manera, de la obediencia del constituido para Governar. Los Dros. que han co
nocido los engaños que suelen padecer los constituyentes en nombrarlos, y lo
expuesto y peligroso que és á los subditos tolerarlos, han acordado savia, y pru
dentemente, que si alguno se sintiese gravemente molestado y oprimido de su
superior, en partes, y lugares muy remotos, como acá en Indias, y otros parages,
adonde por la larga distancia, y dificultad de recurriral Rey, no se puede espe
rar oportuno remedio, puede licitamente recurrir á otro Juez, que no sea suyo,
aunque sea absolutamente incompetente. Porque dicen los que lo han estudiado, y
mejor lo entienden (2) que por la dilación, distancia, ó imposivilidad de poder
ocurrir al Superior, para que quite la opresión, y por el peligro que hay en la tar
danza, puede la Ciudad hacer ligas, y confederaciones, y lebantar gente de guerra
para su defensa, ó entregarse á otro Dueño ó Señor para que la defienda, y ampare;
y esto por dro. natural. Porque por la misma razón deser dilatado, ó difícil el re
curso al Superior, pueden los Monges prender á su Abad que los ostiga y hostiliza,
y ponerse bajo el amparo, de quien no tenga jurisdicción alguna sobre ellos; y
haun el particular hacerse Juez en su propia causa. Y el que está obligado á
consultar al Rey, dejar de hacerlo; porque por la dificultad, ó imposivilidad de
consultar al Superior es licito para el rigor, y disposición ordinaria de las Leyes.
La necesidad, y el peligro de la tardanza, es de tanta consideración, que en
sentir de muchos textos, y Doctores, dice uno de los que van citados, que carece
de Ley, no la admite, y antes la da. Hace licito, lo que no lo es; y al Juez incom
petente lo convierte en lexitimo. Altera, mas de una vez, no solo los preceptos
humanos sino también los divinos, y los naturales. Y que el peligro inminente, y
la necesidad que aprieta, no admite dilación, confiere mando, poder, y jurisdic
ción al que no le tiene, por quanto entonces nos apartamos con razón de las re
glas del derecho. Estas dosctrinas aplicadas al caso presente hacen ver, que el Pu
blico de Buenos Ayres no anduvo tan descaminado, quanto por haverlo desampa
rado el Marques de Sobremonte, y dejadolo echo presa del Ingles, puso los ojos
en Dn. Santiago Liniers, para que lo liberatse de tan grave opresión, y lo guar
dase, y defendiese en adelante. A lo menos no ha sido un ímpetu de aquellos que
inspira el amor Marcial, en que tanto se ha distinguido este venemerito Pueblo,
para recobrar su libertad, auxiliado de su primogénito, el florentisimo de Mon
tevideo, como ahora quieren decir algunos, que los obliga esta determinación á
comer el pan, con un poco mas de trabajo, que hasta aqui, no teniendo muelas
para mascarlo. Pues el miedo grave, capaz de hacer titubear al Varón mas cons
tante, no solo embarga la voluntad, sino que también ofusca las potencias, no
dejando á la razón en estado de poder deliberar con madurez, y acierto. Mas no
devió tanto su impulso á esta pasión, la determinación del Pueblo, quanto al
amor hacia el Soberano, el entusiasmo por la gloria de la Nación, el sentimiento
que formo de haverse dejado perder indevidamente la Ciudad, dando con esto la
ocasión á que la Religión se proscriviese, y el Santuario se profanase: sobre todo
lo que la hizo, digámoslo asi, saltar fue lo inminente del peligro, y la dificultad
en recurrir, que restablece á los Pueblos á la libertad de dejar, al que los man
da, y ponerse bajo de la salvaguardia de otro, que sea capaz de defenderlos, no
dando lugar á que todo perezca á un tiempo, ó que honras, vidas, hacienda y
religión se pierdan de un solo golpe.
Es de extrañar verdaderamente que los allegados al Marques; ó interesados
en su reposición, noten tanto, y censuren la determinación del Pueblo, no por
otra cosa, sino porque nó consta de la voluntad de S. M. pa. su remoción, aunque
á ella haya lugar en justicia, que esto creo no se atreven á disputarlo. Pero es
grande su equivocación en esta parte, porque en las presentes circunstancias basta
que la voluntad del Principe se presuma, para que se dé por expresa. En toda
materia en que no es fácil la consulta al que manda, apreva, ó confirma, lo que
se hace verosímil sea lo que mas se acerque. En quanto á últimas voluntades pasa
por dogma en la Jurisprudencia; y esto nó por otra razón, si no porque al muerto
no se le puede interrogar, sin embargo de que lo verosímil sea lo que mas se
acerque á la verdad. Por lo que és lo del dia, tanto importa que el Soberano esté
á la distancia, á que se halla, como si fuese muerto, porque ni en uno, ni en
— 133 —

�— n\ —
!S #oTcl3nd u^J^ ^jsa opoj ap bjsia b p^ijDBjd soy 'opinf jad X ouBp ojjsanu BJBd
X 'Ei3Ej^sap ns jod yg #BiJjsaBiu ya 'ozjanjsa sanbJBp^ y^ ua asjBp ou 'uBAanjd
anb sosbd soy jBjatunua b japua^sap oyjBsaaau jas ou oSznf *()ojpjaxg un ap
yBJaua&gt; o 'oyyypnB^ ye ojuBnb ua jas aAap otusitu oy anb 'ajai^ui as opijo yap
osojífyyad X opB^sayjJB sbuj oy ap X í-y -y soy uBjundB anb oy ap 'aSiyo^ as isb
?saoanf soy b Bj^adsaj anb oy jog ^uapjo jBAjasqo ou 'sa \&gt;jp ap uapjo ya oijoj
-ou oy ua 3bB 'uoi^uajB ua 'Bjuajap oy anb ya 'opijo ya ua jBsaa aAap 'oj^ajap
ya ajqnasap as anb o^any anb ouys 'Bpuajuas b jBjadsa aAap as ou 'pBpauojou
ap bjsuo^ pBpyyiABqui By opuBnb anb 'sa ojjap og 'uopBsn^B ap o 'uoid^b ap bia
jod apaaojd as ojuBnb b uapjo ua 'uopnyosaj By ajany anb By Ba "Bq^Bj By ayasop
-uBqojd 'opijo ya oqaa otusrtu ya jod apjayd 'say^puasa soAnjyjsuoa 9 'sapBpiyBnb
SBy asod pu anb ya sa 'sb 'yiABquy ya ys ap 'uoijsanb By ynbB BJOBq Bjjug
•oyjaajaxa X 'oSjb^ ya JBjda^B BjBd ya ap JBAayy asjBÍap ojypqns ya Bjpod sou
-atu. oyjpaAyB ajqyy X 'pBjsajod Buayd ns ap BuajBtu Bjsa ua jssn ouBjaqog ya ap
-and ou uozbj Bjsa jod ys anb 'opotu ^q -ojuayujByyapqBaB apuBj^ jod 9 'osas jod
uou ys (BJjanS By) JaBjj aAap as uou apua jod g jBpuauía uaiA sandsap apand as
uou 'ajayuíAB Xb anb ojjaX ya SBtuap a rsBjnjuaAB ap a 'sojSyyad ap souayy uBisa
soyya sopoj anb 'uaayp sang 'BjjanS By ap soqaa soy ap pBpyysa By ap adyauyjg
yap upyaBSyyqo By 'ojxaj^ ya Bayydxa as ouiod 'opuBUBtua yBiaadsa ug 'auaiquioa
y^nb 'oyjas ua ajsa ap pBpysaaau By aXnSjB 'ojysodojd b oyyypnB3 JBasnq ap adya
-uyjg ya ua uoiDBSyyqo Bg -ajuaS By b ajuauíBjjsayp ayyypnE^ anb BJBd 'BSuaj SBy
anb yB JBjqtuou ^a^p 'asod s^y ou X 'Bjjan^ By b ay^s 'Xa^ 9 'jopBjadtug ya ys anb
'ajjaiApB jopBysySag otusyiu ya anb 'oyyypnB^ opoj b sajEiauasa uos BjauBtu yBj ap
sapBpyyBnb SBjsg •($-) osas X 'BijjsaBui 'sozjan^sa :souiuijaj sosyaajd sajj sojsa ua
'an^uyjsyp oy anb uoa oynjyi ya sa anb 'oyyypnB^ ap 9 'yBjauaf) UBjydB^ ap SBy pau
-yyap 'pBpyjojnB b;jsisb ay X 'sojuayuíyaouoD Biqasod anb ouioa X ío;ab un opoj
Bja sspyjjBd ajays sy puuoj anb yg -ayasjBjynao uBipod ou JopBysySag yy -japod
ap asBÍap o 'sByjyjqnasap asaypnd sajquioq soy ap untuoa ya anb souiataQ 'sajop
sns uoa JBp asaypnd ou pBpyyBuoyaBj By anb BJBd 'oSjb^ asa ap ouadtuasap yBtu o
uanq ya ua Bsajajuy as anb oy ayqBjatunuuy sg 'soyjByyBjap BJBd BABjsBq ejos yBjnj
-bu uozbj By 'ojyajaxg un ap apo yB ubuijo^ anb soy 'uBjayqyjasap ou saXag SBy
anbuny •soAijnjyjsuoa sojsa uos say^nb 'jaqBS X 'jBnífjjaAB ua Bjsa pBjynayyyp Bg
'oyjadtuj un ap Biauajsysqns By anb 'oyya ua BjnjuaAB as souatu Bp^u anbjod 'sayBta
-uasa soAyjnjyjsuoa soy ap opynjyjsap JBjsa apand ou 'gBj^ uBjydB^ ap ya 'uoya
-BpuatuoDaj X 'p^paABjS bjubj ap opuayg *ajuauiBjB3 X 'yBtu BjBq oy anbunB 'uap
ay anb ya JBDsnq apand uaiA SBpunSas sbj ap opBUJopB Bjsa ou anb ya seui íou
-nSuyu jaajaxa ajuatuBAijaadsaj apand ou 'sBjatuyjd SBy asod ou anb yg 'sayBjuap
-ID3B sapBpyyBtyb X 'sayBi^uasa sapBpyyBiyb uajaynbaj as soy^yjo soy sopoj ug
•jBjjsotuap b sotuBq ouasyp ua anb
oy X 'jBjyBsaj a^^q ay sboj anb oy sa anb 'ajuatuBuyjajuy ojatuyjd yB opBiyuoD
UBq ay anb so^jbd soy BJBd 'pBpyaBdBauy ns ap ajuayuíAOjd 'sanbjBj^[ yap p^pyyyA
-Bquy By uo^ sotuajBi^uapiAa By sandsaQ 'BZByg By Byy^q as anb ua oSsaiJ X 'sjaiu
-ig o3b;jub *q ap pnjtjdB By ap Bjynsaj anb pnjiyituisojaq By jod 'adpuyjg yap
pBjunyoA By ajuajBd jauod anb 'sbui a^Bq as ou ojsa ug 'uozbjod ya opituo^ ayjaA
-Bq ap sandsap 'soío soy uanbBS ay soAjan^ sojsa anb ap sajuB 'odtuaij b SBpypatu
sns oyya ajqos jbujoj ap pBpisaoau By ua ajuatuyBnSí auod ay anb X 'p^pijnSas ns
jod opuBjitu 'o^iyqng ya jipupsajd o^oduiBj apand ou jByn^ijjBd oXno ap íouas
ns ua opiApaj UBq as uoiDDnjjsap ns BJBd anb soy 'pBpuoA ns ap opBp UBq say
anb satujoyui a 'uBUBdtuo^B By anb sauopjodojd SBy jod 'Bipiqtua ns ap oja^qo ya
oqaa Bq as X 'soSiuiaua ap BpBZBuauíB Byy^q as anb 'BjjayjL By jBAjasuo^ X japuaj
-ap bjb¿ 'BjisaDau as sbui Bip ya ua anb oy sa anb 'pjjsotu anb BiDuaSiyajuy a oya^
'ozjanysa yap opBtujojuí asapnjsa is 'ojjo JBtqtua asaipnd ou 'souatu oy b 'sBjjuaitu
asBjqtuou ay Xa^ ya anb yituisojaA sa anbjod 'BJjan&gt; b uBjidB^ X 'jopBUjaAoy^
ns jod 'sjaiuig oSbijub -uq b jBtuBy^ojd b 'adpuug yap pBjunyoA uis oipa^ojd
ou O^iyqng ya anb 'ajuatuyBn^í sa oy 'oyopuais X í*Ojp ya ua osajdxa sa ojsg •() bz
-ayBjnjBu By ap BjuaijBd jod auaxj as pnjiyimisojaA By anbjod 'yBjnjBU uozbj uo^
aXnSjB 'yitujsojaA oy uo^ aXnSjB anb ya anb pBpttujojuoD yBj ug gituisojaA sa anb
oy JBAjasqo BpuBtu Xag By anbjod 'Xag ap ojxax B^ayB anb a^ip as 'pnjiyitursoj
-aA By BSayB anb ya anb ajjans 3q 'Bsajdxa X ajuapiqa pBjunyoA jod auan as 'yituis
-ojaA a^Bq as anb 9 'sBjnja^uoo jod aanpap as anb ajuatu X 'pBjunyoA By 'asBy^ Bjsa
ap SBijajBtu SBy ug -odtuaij b Bpuodsaj anb BJBd 'jBjynsuo^ apand ay as osbd ojjo

�pretendiese desfigurarlos, ó colorirlos, el mismo Pueblo que en ellos se fundó
para no ponerse mas en sus manos, les hará resaltar los colores á lo natural, que
yo aqui no hago oficio de Fiscal, sino qe. suponiendo los echos, trato de dar
alguna ligera idea, de que la determinación del Publico, en quanto á acogerse á
la valentia de Dn. Santiago Liniers, mientras que S. M. como Padre le prové de
un buen Tutor, no es arrojada, ni escandalosa, ni tampoco tan ilegal, que no
tenga algún apoyo, haun en las mismas Leyes, á que se eré contraria. Si huviera
de escrivir Defensorio, ó Alegato, tal vez mudase de rumbo, ó digera algo mas,
sin embargo de que mi caudal no puede ser mas escaso. Pero combencido de mi
insuficiencia, me he ceñido á estos cortos apuntamientos, que tales quales ellos
sean, si no valiesen para canonizar el procedimiento del Pueblo, servirán á lo
menos, como lo espero, para hacer á los pocos, algo mas cautos en el hablar de
un Pueblo, que acava de dar las mas relevantes pruebas de su adhesión al Sobe
rano después de haverlas dado de su mas ciega obediencia á los mandatos de
sus Superiores, por respeto solo á las Leyes, y al Soberano, por quien supo
sacrificarse á los principio, en el medio y al fin.
Tengan entendidos los Zoylos, que la Representación y Autoridad de un
Pueblo caveza de un Reyno, no es tan pedánea, como á ellos se les ha figurado.
Sin embargo de prohivir la Ley, que el qe. fue un año Alcalde, lo buelva á ser,
hasta no pasados dos, el dr0., y la practica dispensan si fuese aclamado por unáni
me votación (6) No obstante también, de qe. en España muerto el Corregidor (lo
mismo deve decirse del Governador) espira la jurisdicción de su teniente, y este
no deve entrar en lugar del que le nombró, cesa la prohivicion, si el Pueblo lo
elige (7). Lo mismo pasa, quando se acava la parentela del Rey, que no quedando
ninguno de los de su Casta, á quien de dro. pertenece la Corona, el Pueblo elige
al que mejor le parece (8). Buenos Ayres, tanto en la Reconquista de su Ciudad,
quanto en la elección del nuevo Governador por muerte Civil del antiguo, no
miró á otra cosa principalmente como al mejor servicio del Rey, y á la gloria de
la Nación. Se ha movido á lo segundo en especial, por haver dado pruevas el
Marques de Sobremonte, de que no és para defender Ciudades, ni mandar, ni
batirse con exercitos, que es el fin con que principalmente lo constituyó de Vi
rrey el Soberano; y cesando ese fin, cesa también la voluntad del Principe, en
quanto á su nombramiento; y de consiguiente tenemos esta á la vista, se palpa,
y toca con las manos. Y ella es de que se tome á otro mientras S. M. lo confirma
ó manda aquien sepa cumplir con sus fines, porq. este Exercito, es decir, este
Pueblo, no puede estar sin Caudillo, ni el opulento Reyno del Perú expuesto á
que unas manos violentas lo arrebaten, asi como arrebataron esta Capital, bajo la
dirección y mando del Marques de Sobremonte.
Buen1. Ayres Agosto 25 de

1806
[Hay una rúbrica]

(1)L. 2. tit. 5. lib. 3. R. C.
(2)Bobadil. lib. Cap. 17. N 108, 109 y 110, Salg. de Protec, part. la. Cap. 1? prlud.
3 á nuin. 100, nsq. ad 104.
(3)Pignatell. Tom. 1^ Cons. 139. N 12. Vera. Verim énibvero 1. ul. Cap. Tomo 1?
Discep. 58 N. 23.
(4)L. 5. tit. 23. Part. 2a.
(5)Caitej. Verv. Sudex. N 171. Barb. in leg. 125. finan. 156 de judie.
(6)lib. 9. tit. 3. Lib. 5. R. I. Bobad. lib. 3. Cap. 8. N 60 y 61 Evia. Part. 1 S. 2.
N 36.
(7)Acev. lib. 3. tit. 7. leg. la. N 13. L. 12 tit. 3. lib. 5. R. C.
(8)Covarr. in Pract. Cap. 4 N 3.
— 135 —

�— 9a —
sajuB anb sbj anb SBZjany sajoXBiu uod Bjas ajuaraajqEqojd ísBiDUBisunD
-jid sajBnjDB sbj U3 ayqiiuai SBUí jas aAap 'soujaDBq uapand anb ojynsui yg
•oduiaij oqonuí asBd as anbuis uanSayy jBjaaaj
souiaAap ajuamajuapnjd anb soj 'soiyixnB sopipad uauap anb socuaqBS X 'sanbng
sns sojjosou ap bdj^d unBq uajsixa íjBjaua^) ouisiui j^ osnpui 'sopoj b soiau
-oísijd opuapBq A 'soqanuí ajopuauíq a ajopuBjEtu bzbj&lt;j BJjsanu ap ojapodB as
anb Bdojx bj opuBjojjap saAiiye ns opBuiuiop souiaq anbuny *uoiDB^^ BJjsanf^
ap oSiiuaua oja^ X 'osoyynSjo j^p aiuauíajuauítuu; opBZBuauíB aA as yg
•sajiy souang ap oyqang o 'pBpni^ uD BjjBq as anb
ua osBa jb ajuauíayqisuasui souiE¿a¡y ouioa inbB a j 'soipaoi soy opiAiqojd X 'opij
-rauad asany ay ujj ya anb 'jbui Eijpuoduioa as anb jod 'uBpand 'Byjajauíojduioa
o 'Byjipadoii anb 'soynDBjsqo soy opuaiAouiaj Bsuapp ns b sajuaanpuoa sBiauapiA
-ojj sbj SBpoj jbuioj BJBd BiDuanaasuo^) BiJBsaaau jod apuaijxa as 'sBpBDipuy saX
-ag sbj X '¡BjnjEU *Ojp ya jod opBzpojnB oyqan^ yap oijapod X 'pBjjnaEjf Ejsg
"(8) sojq
-tuaiui soy soyya X 'BzaAB^ bj X 'Brayy J3 sa Xa^ ya X (¿) PiCtts otao^ sa soj^psp^
sns ap pzanba^ pj a uatti ja anb san^f íbuisioi Bun sa anb 'Xa^ yap bj ap X 'BiJd
-ojd BsnBD ns ap joab^ ua Bjqo Biys^a^ Buiajdns ns ap Bsuajo uis X 'asjapua^ap
ap 'oap jBjnjBU ns auinsBaj oyqan^ ya (9) saXag sns ua EpEDiydxa BajBuoj^ yap
pBjunyoA bj uoa a^uauíauíjojuoa apaaojd as sosbd s^jbj ua anb ap SEUiapB anbjod
ÍEtuEjaqog ns ap osjnaaj je Bjadsa usp ou anb X 'uopBAjasuoD ns ajuauíuiui o3
-saiJ un ajjoa anb ua soyyanbB uos sojsg -Xa^ yap ojBpuBui ya jBjadsa uis SBrojy
sbj b jijjnao aAap X 'apand anb ua sosbd X^q opoj uod () Bjjan^j bj ap #o^p ya
apuodsajjoa ajuauíBAijBAijd uainbB Xa^ jb aquinaui a 'Bsuapp Bidojd ns ap -Ojp
yanbB ys ap paipqB p^paiDOS ua ajquioq ya soidpuijd sojsa jod anbuny
•(fr) soyqang soy ap Bsuapp bj sa saXa^ soy
ap uoiDBSiyqo BqaaJisa sbui bj isb X íjBjnjBu *Ojp yap BsnBD bj ap BAijap as X 'aoBu
japod oXna () 'souBjaqo X sadpuug soy ap uaSuo ya ajsa opuai^ -(z) oujaiAO^)
ns BJBd BzaAB^ jod soyya ap oun JiSaya ap opijjsd ya uojbuioj 'uij ajsa JBjyns
-uod joíaiu BJBd anb osBd jb (y) ísauopBjqog X 'sapBpnrg opuBUijoy pBpapog
ua asjyun ua uojaiuiqujoa 'ajjany sbui yap sojynsui soy ap BjjBjnSasB bje^
bj ap uoiDBAjasuoD X Bsuapp bj 'ajquioq yap soqaajap soy ap ojaujpd ya sg
óT "^IX *Z ^^i ''' '^u^nra ap Buosjad ns,,
jBJBdmB ap japod BXBq auioq opoj anb BpBsinS Xnur a 'sa bsod jBjnjBU *b3 „
X Bsuapp ns b uapjo ua / ísauoisuajajd sns ap oySajjB
ya ajqos 'sajXy souang / ap pBpni^ bj ap oinbasqo ua uo^bdijiuSis aAajg

[9081 8P •Jquia8* 8P t\
[*D||a d uoiaujn^uo^ anb D^^ua^pny pa^
D| ap X 'sajjy souang ua sa^apjsaj '$Dipu| ap ojasuo^ oiuajdns |ap soj^iuiyy 'sejD|nBajj
sopo|8J^ 'ods¡qo |ap a^Dd ap opD \a ^paiaui anb oXodo |a sa o^und apa ap Dsuayap
jojauj D| anb X sojunf sosa JDjquiou DJDd otuajuiD^nXy |op popuo^o O| ap JDpnp apand
e;pDU anb 'oui¡(|n jod 'duij^jd as 'opo^oAuoo asaiqnq o| ou is soBjdo souijsjadjB ap a^osuod
-sai opis DijqDq opiiqo^ |a anb X ouDsa^au any 'SDpuDjsunsjp sd| SDpop 'osaiBuo^ |8
anb aua^sos ag -opauodap oj^d soqoajap sns J8|da asapiq O|qanj \a anb japauaiu any ou
anb O| jod 'pntpips D| d pjpasaD Xau¡/^ |8 anb jdiou aaoq as .'sjajuji d dzdu d| ap
opuoui ¡a asDuojsiuioo anb |8 Xajjjy^ ouisjui |ap jo^pips ap oqansaj J||D O| d
as X 'o^soBd ap y\_ \a pjqapa as anb pjauaQ osaiBuo^ p oujo^ ua sauopDjapisuoD
as pu^ DpuapaApD Dun ug 'sisa^ Dpa UDJOqojJoa anb sauoixa|yaj SDunBp uoBajBD
u^jsnpuos ap opow y 'opuapiAo^d o||anbo oqsajap oiu¡ji6a| uoa jduio) apand 'sopandxa
sojuauinBjD X sojdpuud so| ap pnjjjA ua X oBjd3 ns ap ouaduiasap p DJDd uajainbaj es
anb sapop^pna sd| UDunauo^ uainb ua 'jd4¡|¡ui o||¡pnD^ un ap Djisasau X oBjiuaua |8 Jod
opDzouauíD jopa ap osd^ p ua DJfuan^ua as anb ojsend 'sai¡y souang ap popnp D| anb
asopuppayiuDUi jmpuoa DJDd 'ojuDjaqog ns auinsoaj ojqan^ p anb ua sosd^ so| ua^apopa as
X pa^ pDpuo^nD D| ap uaBiio p ajqos SDapi uo^undD as 'íd^jijuí 0||¡pnD^ o apf OAanu
un asiiBap DJDd X Xay p iod opDjqujou jopDUiaqoQ p jauodap ojDd sai ¡y souang ap
ojqan^ p oqsajap Dp 'jopD p unBas 'anb ouupop d| auodxa as anb p ua ouim^uo o^uasg] - 3

�ron; su furor mezclado con la venganza (por la abominación con que los hemos
mirado sin querernos prestar á sus lisongeras promesas) nos será funesto en el
caso desgraciado de no alcanzar nuestros esfuerzos á rechazarlos; y devemos
considerar, que los conocimientos que han tomado de la Tierra los que se sal
varon de las Naves les proporcionan ventajas para las nuevas ostilidades que in
tenten (apesar de la energía, que dá á nuestros ánimos el Amor á nuestra Reli
gión, á nuestro Rey y á nuestra Patria) la falta de disciplina militar de los que
podremos tomar las Armas, puede impedirnos la Gloria del Triunfo, aunque ja
mas podra quitarnos la de sacrificar gloriosamente nuestras vidas por aquellos
tres dignos obgetos de nuestro fiel amor.
Es pues volvemos á decir evidente el peligro en que se halla el Pueblo de
Buenos Ayres. El golpe que le amenaza de ser nuevamente subyugado por el
pérfido enemigo de su Rey, y substraído de la suabe, y apetecida dominación de
su Señor Natural, le sera mas sensible, quequantas calamidades puedan sobrebenirle. Pero ya hemos visto que el supremo dr0. de la Razón, y las Leyes Na
cionales lo autorizan en tales casos para correr á las Armas en su defensa, y
conserbacion; y que consiguientemente le son permitidos los medios pa. conse
guirla, y para remober los obstáculos.
Mas ¿que obstáculos podran dificultar, ó comprometer su seguridad, y quales los medios que necesite para ella? Por haora no necesita de mas medio, que
la de elegirse un Caudillo militar, en quien concurran las Cualidades, y dotes
que se requieren (9) para el desempeño de su cargo, y que puesto á la Cabeza del
Pueblo (10) dirija sus operaciones, y regle, el ardor, valentía, y generoso entu
siasmo de sus individuos, que primero quieren regar con su sangre la tierra,
que perderla á su Señor. Ni tiene otro obstáculo que el Gefe que lo perdió,
de quien desconfia justamente y aquien detesta con razón; clamando, y dispo
niendo á arrojarse á los últimos extremos antes que consentir que buelva á
tomar las riendas de su defensa; pues lo considera como un presagio cierto de
su nueva perdida.
Estamos en el proposito. Estos son los dos puntos á que á dirigido el Pue
blo sus clamores, y deseos para segurar los frutos de la victoria conseguida, y
perpetuar su prosperidad vajo del dulce vasallage de su amado Monarca Dn.
Carlos IV. ¿Serán justos estos clamores? Tendrá el Pueblo, ó podrá atribuírsele
algún principio de potestad para hacerlo; ó deverá censurarse su intento por
un atentado contra las leyes, contra las autoridades constituidas, y contra las Re
galías de S. M.?
La satisfacción á estas preguntas merecía un volumen en honor de la Ciu
dad de Bs. Ayr8. y que á una pluma brillante se fiase el desempeño de recoger,
y organizar en eloqüente estilo los sublimes principios de dr0. natural, y Divi
no; las máximas preciosas de los Savios Políticos; y los excelentes lugares de
nuestras Leyes Patrias, que hacen en favor de las pretensiones del Pueblo en los
puntos enunciados.
El presente papel apenas merece el concepto de una superficial pincelada
que no llega á bosquejar siquiera el quadro que podría formarse de la justicia
de los Clamores públicos, y los dros. del Pueblo intimamente unido con los del
Soberano para proveerse de su remedio sin dilación. Sin embargo los Savios que
saben pensar, y combinan los principios / no dejaran de conocer que en lo
poco qe. se apunta se ofrecen fundamentos no bulgares del lexitimo dro. conque
en el caso ha podido la Ciudad de Bs. Ayr. elexirse un Gefe para el mando de
las Armas en su defensa, desechando al que tenia por inepto y perjudicial, mien
tras tanto informado el Rey de todo lo ocurrido determina lo qe. sea de su So
berano Arvitrio.
No devemos entrar en el examen de los echos que han causado en el Pue
blo la aversión y desconfianza del Gefe de su perdida. No tratamos tampoco
de questionar sobre si ño hay otra autoridad que la del Monarca que pueda
juzgar sus desaciertos. Resérvese enorabuena para el severo juicio de S. M.,
pero siendo ellos notorios al Pueblo que los havisto con sus ojos, y ha experi
mentado sus funestos efectos; sin necesidad de mezclarse en juzgarlos (lo que
nunca ha pretendido) le dan sobrada causa á recelarlo para detestarlo, y en fin
para resistir ponerse en sus manos, porque de ellas á las del enemigo no ad
vierte distancia alguna.
— 137 —

�*sojp sns jojea asapiq ojqan^ ja anb 'jajsauacu opis EjjqEq 'uoisuajajd
bj opBSauap 9SJ3Aq ap ja ua ojos anbjod íosbd souiauaj ou anb 'jpap sotuapod
(djqep^j^e sbui X joXbuj BjBq oj 'opiAjas '^ ns b uEjjodtuí anb SBijajBiu ua *Ojp
ns ap asaipjad seui anb ja sosbd sajBj ua anb ap "j\[ • ap soSjBoua *^ soj uoobj
-apisuoD ua opuaiuaj anbjod uaiA o 'Bjsní BjjBjapisuoD Jod as uaiA) pnjpijos bj
b XajJi^ #j ja Jod opipaDDB asopuajAEq anb 'sa isy 'opooi ojuiísip ap uojaipuaj
-ua oj bjdb jap oduiajj ja opoj ua uojaijjnao ou anb soj ap A 'aAajd ej ap ounS
-jb anb 'oSjEquia uis 'osaj^uo^ ja ua opBpjODB oj anj bsod bjjo ou A 'ojsg
•sjaiuiq *j jb bzbj^ bj ap jbjijij^ / opuBro ja asBuoisxm
-od anb 'Xajjj^. *j ouisiur jap jBjpijos ap ojso8y ap f\ ja pjqajaa as anb jBjau
-3^ osaj^uo^ ja ua uopnjosaj ns ajq^pnBj X 'BAijBjmba ?ajuapnjd Xnra anj opoj
uoa íuoiDBAjasuoa X Bsuajap ns BJBd SBuwy 3P ^PO 9 *IBJ^ iO^ sj3imi #jbj&gt; jb
jEjquiou X 'Xajji^^ "JS PP opuBui ja Jijsisaj 'SBiouBjsunajja sbj ua sajXy souang
ap pEpni^ bj opipod Bq anbuoa pBpijE^aj X *Ojp oiupixaj ja uaauaqiuoa ajuapaa
-ajuB jad^d ja ua op^oipui u^q as 3b sojuauíEpunj X soidpuijd soj anbuny
•SVIDN3XHSACIV
'SOfOf
UV0Z9^94 ou 'oj3(} ^tuauiitai^ oun px^niu anb auatquioo anb A 'o-jqanj ja aajvs
as anb outs nasap vjjpu anQ — 'bjijS sou anb 'BUBjaqog zoa bj ap oaa ja jiApjad
BÍap as EiDUEjsip joXbui bj ap jBsadB anb aaajB^ ¿uopsuruiop aajnp X 'aAEns ns
ua ajJBjn^asB ap 'sauoiaua^ui sajaij sns ap soja^qo soj JBuajj ap zsdED uoi^oejsij
-bs ',-ji ns ap ojjo n 'buxbjdb anb jb ajopuBp X 'Ejsajap anb apo IE ajopuBjinb
'sojoa sns uod osopBid Bjjapuaasapuoa anb ap BjBpnp uain^)? pBpjjapij X jouib ns
ap BAanjd Bsouiumj seui bj ajJBp ap eae^b anb 'ojqan^ jai^ ns ajsa ap saaouiEja
so\ 'Vi *S 3P soPí sosojouib soj ua jBuosaj uasaipnd aiuBisui ajsa ua i
'Buaj^ bj ap pniainbui o 'ojuaiuiiqora
ajjyja^ns Bpand anb 'p^pijBa ap Bas BjjajBui bj anb ap osb^ ja oSjBquia uis aX
•njaxa í-OJp bjjuo^ X soAisaaxa usas anbunB 'sojEpuEtu sns jijduina X 'sajjaaapaqo
ap ouiajjxa ja EjsEq 'saXajji^^ soj ap pBpjjojnB bjjb bj jBiadsaj b BSijqo anb
'SBipuj ap jBdpiun^^ Xa^ vj *SBjja ap uopdaaxa sa anb 'ajsa ua ou X 'saunuioa
sosbd soj ap UEjq^q jbjo uapand as anb saXaq sbj SBuiapy ¿sbjxjj b jbjjb^ aa^q
BDijqnda^ bj ap pnjBS bj ap Xaq Euiajdn^ bj anb jBsa^uoa ap EJBÍap tu ísEpinjij
-suoa sapEpijojnB X 'saXa^ sns bjjuod BjuajB 'bdjbuoj^ jap pBjunjoA Bjunsajd bj
ap oXodB ojnSas ja uod 'ojqan^ ja opuBjqo anb Jiaap b BjaAaJjB as uain^)?
¿sauoiaESijqo sBiSaj sns ap bpbjSbs
sbui bj ua bzubtjuod 'j^ ns b ajuauíBsojBpuBDSd ubj pjjBj anb jb aqaasap X 'uoid
-dbjsijbs ns ap ^po un BÍija as sauí^ sojsa JinSasuo^ BJBd jai^ ojqan^ ns #3b ja
Xa^ jap uoiDBAOJdB ap Bijas oj^? ¿ojSues Bjjsanu ap bjoS Buiíjjn bj ap oidi^ijd
-bs jb souiauodsip sou SBpuaiDBq SBjjsanu X 'seijiuie^ SBjjsanu 'sBuosjad SBjjsanu
ajxanui ap jejecIujb X 'sojjbajbs jod 'soiuicuop sns sojsa sopoj b oSsaij jEnSí
ua auod 'sajBuoypijaj^ SBDijauíy sns ap ajuBsajajuí ojund ajsa ap Bpipjad ej
•ab opuaiq X 'sojjsanu soj uod socusiui soun jod ouBjaqo ojjsanu ap sopBj^BS
•ojp soj opuBjapisuoD anb X fadiDujj^ op^uiE ojjsanu ap bj Bas ou anb bjjo
^poj souiBuimoqB anbjod 'uopBuiuiop Bjsn^nB ns ap oíea jbaj3suod b ojos ou 'op
-uBJídsB anb 'uoiDB^^ Bjjsanu ap X 'Xa^ ojjsanu ap oSiuiaua osoipo jap bijjb^ bj
japuajap ap opuBjBjj anb 'jBpnp ojpij Bja? sojuaiuiiaouoD sojsa ap oíb^.
•ojqan^ un ap Bsuajap bj anb ajuBsajajuí sbui sa aj BpBu anb X 'sojjbsb^ sns ap
joae^ ua Bjsandsip ajduiais Bjsa bdjbuojv ajq^uiB ojjsanu ap pBjunjoA Esop^id bj
anb soidpuud souisiui sojsa jod uij ua souiaqEg 'vutsttu vAns vj anb jvuntuoooxc^
(^I)EI SEUI ^juaiussojauaS opuEpjsn^ ojqan^ jap pnjBg bj jod onuijuoo ap BjaA
ouEjaqog ja anb X íEjja ap sajqBjBdasui sojquiaiui soj Bjsa X 'ez^aed bj sa inbB
anb 'pBpiun Biupui Bun X^q 'EDijqnda^j bj X Xa^j ja ajjua anb souiaqEg ^BDijqnd
BsnBD bj ap uaiA ja ojaSqo jod ajduiais uauaij SBjsa anb X 'saXaq sbj SBpoj uapao
Bjja e an^) :Btuajdng Xa^ bj sa BDijqnda^j bj ap pnjBS bj anb souiaqEg (jj)
ojuaui ns jianjsap ajuajuí jEiojEd ojXo^ un^jB anbuoo
bjou BjainbjBnb ap sajXy souang ap ojqang ouiisijapij jb ubajbs X 'sBapi sbj
usjoqojJOD anb sauoixaj^aj SBunSjB uoisnjauoD jod inbB uBJipBUB as ojuBjajju^
•bjbjj as anb ap osbd jb sauoispap sns opuBDijdB 'sBpBDijdB saXaj sbj ua JBjip
-aui ap oÍEqEJj ja asjBuioj Bjpod 'ojdaauoD ja ua Joíaui asjBDipsj Bjainb anb ja X
'opBDipui ajuauíajuBjsBq souiBÍap bX ojqan^ ja sSuaj ojsa BJBd anb *Ojp J3

�No se ha tocado pues en esta necesidad de lo que todos los buenos Vasallos
savemos se han alegrado; pero nunca estará de mas el haver dado algunas luces
en la materia para que los preocupados desprecien las sombras con que no po
cos críticos ignorantes pretenden, en aquellos corrillos en qe. hacen de maestras,
censurar la conducta de Nra. Iltre. y Leal Ciudad de Buenos Ayres criticada tam
bién con grosera malicia la Junta general de la parte mas noble, é ilustrada de
la Sociedad, que se combocó para tratar del importante objeto de su Seguridad,
y conserbacion, que devía ocupar todo el cuidado de los que no quisieron hacer
el repreensible, papel de ociosos espectadores, semejantes á aquellos á quienes elloquentemente increpa al gran politico Cicerón. (13).
Quando la accidental confluencia de la gente huviese causado algún desor
den (que á la verdad no lo huvo) los que saven, que no deve juzgarse del mérito
de las cosas por el éxito, ó los accidentes, confesarán que el Congreso en las
circunstancias fue de necesidad, y que exigiendo la de tratarse sin perder mo
mento de la quietud y seguridad Publica, habria sido responsable de gravisimos
cargos el Cavildo (único Magistrado que en medio de la calamidad experimen
tada subsistía en la razón) sino llama á los principales Prelados, Ministros y
Vecinos distinguidos para consultar sobre la necesidad publica, y acordar con sus
savios y juiciosos consejos del pronto remedio á los males que amenazaba la
confusión, y genero de anarquía en que nos hallavamos por el trastorno causado
en tiempo de la opresión del enemigo, de que acabamos de salir.
Mas ¿Quien ha dudado de la autoridad del Ayuntamiento para estas Jun
tas, no ya en el caso de que se habla, sino en otros de inferior apuro en nego
cios de publica utilidad? ¿No saben todos... Nó, es menester cesar. Ni se in
tenta una defensa, ni es capaz de la que merece la materia que forma este papel
confidencial, y de reserba pa. un amigo curioso, que deseaba algunas nociones
sobre estas cosas. Sin embargo los juiciosos hande confesar, que la mejor defensa
de este punto es la respetable autoridad que mereció el acto, ó Junta General
del Iltmo. Sr. Obispo, Prelados Regulares, y los Sres. Ministros del Supremo
Consejo de Indias (que existían aquí por fortuna de este Pueblo) y de nuestra
R1. Audiencia, que concurrieron a ella.
Buenos Ayres Sept^. 2 de 1806.
[Hay una rúbrica]

(1)Societas eo tendit, ut sum salvum su communi ope, ac conspiratione. Grotíus
de jure belli et pacis. L. 19 Cap. 2 S. I.
(2)Ubi non est Caput Corruet Populus. Proberv. Cap. 11
Porque naturalmente
las voluntades de los homes son de partidas, los unos quieren más valer que los otros. E
por ende fue menester por derecha fuerza que obiese uno que fuese Cabeza de ellos. L. 7.
T. 19 la. 2a.
(3)E por esta razón combino qe. fuesen Reyes é los tomasen los homes pr. Se
ñores L. 7. ibi.
(4)Vnges cum Ducen super Populum meum de manu Filis tinorum 1 Reg. Cap.
9. ... Otro si la deven guardar de los enemigos de manera que no puedan en ella hacer
daño. L. 3. T. 12. P. 2a.
(5)Regalia inconcusa de los Soberanos.
(6).... Por todas estas razones deven todos venir á tal hueste, non atendiendo man
dado del Rey. L. 3. T. 19 pda. 2; Ley 4^. ibidem; y el Sr. Gregorio López glosa 8 y glosa
4 es la 4a.
(7)Ley 9. Tit. 19 Pda. 2a.
(8)Ley 5a. Tit. 19 Pda. 2a.
(9)Ley 4. 5. 6. 7. 8. tit. 23. Partida 2.
(10)Cuidan algunos que Pueblo es llamado la gente menuda, asi como menestra
les y labradores. Esto no es asi. ... Pueblo el ayuntamiento de todos los ornes comunalmte.
de los mayores, medianos y menores. L. la. t. 10. Pa. 2.
(11)Salus Populi Suprema Lex esto. Cicero de finib. L. 5.
(12)Ley 9 titulo 1 partida 2a.
(13)Nonne repente omnes fere socii desernerunt, spectatoresque se otiosos praebuerunt
Leutricae calamitatis? Cicero de Officiis Lib. 2. C. 7— 139 —

�— OH —
^BÍap ou A 'aaapjBua A Hjzyxiaaya ^s 'B)yBxa as 'sayBUJ jaaapBd Bja anb oj A 'sauaiA
japjad Bjaq anb oy ota anb sandsap 'Bpuaijadxa Bidojd By oyjyq ay anb sandsap
•*a)uauiayqysuas bab^oj ay ou anbjod 'btaij o 'buj Bja sajuB anb 'uoysuadoJd euisiui
bjs^ -uoiDBqjasuoa Bidojd ns ap #Ojp oiusyui ya anb 'bso^ bjjo sa on 'BiouaSyyyp
•ajuaipjB A Bsomadiuy ubj san&lt;j ¿sayBtu sojubj jaoap^d 9 'sauaiA sojubj japjad b
aaAyoA ap osau opo) is ap JBÍayB BjBjuajin anbuoa 'soasap sris ap BpaauíaqaA
By A madcuy ya jBynayBa Bjpod uam^)? '^^qjl ^^ as Bunjjoj jod ys ^ *opB)sa onS
-ijub ns b jaAjoq jod soySis uaasq ay as sojuacuoui soy :oypauiaj ya jod soiuS b
-BUJBya A B^jaídsap saauojuty :Biuyurou8; Bun 'Bsuajo Bun 'a)sad Bun 'ajqureq Bun
'ajuauíaqaA joyop unSyB uBazapBd 9 (aiuasajd yB ouiod) SBzaq^a sns ajqos sajBur
sojsa sopo) zaA Bun ap obSibd oja^ -soíay o^ye Bjapisuoa soy is uaaBuaoiB oy anb
-unB 'Bjuauíijadxa 9 'aaapBd soy on SBJiuaim 'uBjuBdsa tu uEziJouiajB oy 10 'uois
-Bdoroa b uaAanoi ay 'pBpiuBuinq By b uaxiyyB anb 'sayBtn sayqBjaumum sojjo yo
'opajdsap ya iu 'biuiuiou^t By iu ^sajqod soy ap sapBpisaaau s^y tu 'sopByaajBaua
soy ap SBijasica SBy iu 'soouayaa soy ap sopiianb soy iu :uBas anb sayqijja) A so\p
-nui jod 'sayBui soy ayo Byauayopny 9 'pspyByjy yBnS; ooo A 'op&gt;oni oujsiui yaQ
•oyjapjad b j3ajoa ou BjBd BSuod *ab opBpyna sbut *jd
Á 'BS^q anb sbui Jod ojn^as ajuBjSBq Bjapysuoa as ou A 'oaod aaajsd ay BiauaS
-yyyp Bpojy^ ropBjsa onSijuB ns b j9ajoa soipaui sopo) jod Bjnoojd A 'oSjB)ay ns
ap B)jaydsap 'Biasod anb uaiA ya jaoouoa b Bzayduia saDuou^ :sB)uní SByya s^po)
&lt;&gt; 'pB)jaqyy By 'pnyBs By oujod 'sbso^ SB)sa ap Bun^yB japjad aaBq ay pBpysjaApE By
ap oui)uadaj adyo^ un anb B)s^q 'auaiA ay apuop ap yu 'auap anb oy jBsuad uys
^ajquioq ya SBip soy BSBd uoysasod bdij ubj ap oypaui u^ -oyasjB)uauinB A oyasjBA
-jasuoD b UBjydsB sopo) A 'op^p Bq ay so;q anb oy B)inb ay aypBU BjqByBd Bun u^
:soSytuaua ap ojauaS opo) ap Bpypuajap sa BpuaiDB ns A Bjuoq ns 'BpiA ns íoujaiA
-O) opBayyi)sn( ou^yuaq aqBns un ap bzoS íbuie^ A ajqtuou uanq yap bzoS íjbui
^ap A 'BJjay) By ap so)njy sa)UBpunqB A souanq soy ap bzoS íoyajauíoa yap sbíb)U3A
A 'pBpayaos By ap sapBpypouioa SBy ap bzoS ÍBtuyyD uanq yap bzoS ípB)jaqyy By ap
ezoS ípnps By ap bzo) :BJapBpjaA A Bpyyos sbui By pBpyayyaj Bun ap oypaiu ua op
-Bqaypsap BJapysuoa as saaaA SBun^yB anb 'zamuasuy ns o)ub) b BSayy une A 'auay)
BpBU anb ayopuayaajBd 'sauaiA sajoÁBui soy ajuauíEijy aasod ajquioq y^ •UBiuauíyj
•adxa as anb EisBq 'sayBui soy yu 'apjayd as anb B)sBiy opyaouoa sa ou uaiA y^
'japjad b asjaAyoA
ap oSsayj ua asjauod ou ap b)bj) A 'ajqyy asjaA b BSayy 'zaA Bun opypjad asjaA
-Bq ap sandsap opusnb *ojp oujsiui a)sa sa a)jany seui A jo^bgu ojuEnb '
Bjoqy :japaans apand anbjod oyos 'asjapjad ap osb^ ya an^ayy anb sa)UB
•jasuoa Bidojd ns ap "Oip y^ opBpunj uayq UBnb A 'sa ouBnb osia Bq as b^
¿japjad b asjaAyoA ap joma) a)uapn)d
•ya 'opypjad asjaABq ap sandsap 'BjB3yjy)sní ay sbiu oubti^)? B)anpuoa ns ua -^ *j
ya b BDijusní 'osb^ ya jB^ayy ap saiuB unB 'asjapjad ap jouia) ya oyos yg
[9081 aP ^quiaiies]
['Dpuaipny pajj o| ap X 'sajiy souang ua sa^apisai 'so¡pu| ap ojasuo^ ouiaidn |ap soj^siu
-¡\^ 'saJD|nBa^ sopopi^ 'odsiqo |a Jod Dpozuo^no an^ D^uny d¡ anb opuD^ayiuoui eXnpuo^
-pDpuj^n D3i|qnd ap sopoBau jdjdji ap uij d 'SD^unp jd3Oauos Diod popiJo^nD ns ap iDpnp
ojpod aipou anb X 9|is¡sqns anb OAijoujaqnB oud6j9 osmn \a an^ odiana a^a anb 'spuiapo
'opuas -'opuqo^ pp pn^pips D| d opjpaasD Djqoq Xaui/^ p anb jdjou 83Dq 'SDpDZuoinosap
ap o^ajqo p uos 'X opaA^oui ^jqoq Dpnpuos opa anb sdsiiijs SD| o X sojuajuossap so|
o apnp .'ap| pnbo o DZD|d o| ap JD^i|!Ui opuDUi p asouoisiiuos anb Xauj/^ pp jD^pips ap
'ojsoBd ap \r[ p opDiqapa 'osaiBuo^ |ap uppnpsaj D| 8|qDpnD| X a^uapnid Djapisuo^ .'ouopiA
Di|duio oun jmBasuos ap DqoqoaD uamb 'sjaiu^ o6d|^uds d Jjpad X opDunjjop spui jdijjiui
epf ojjo iDasap oiDd osno^ Djppa aiduiais 'popnp o| ap opipiad D| ua odps opiua) asajqnq
ou ejuouiaiqos anbunD 'anb DAiasqo .'u^poAjasuo^ ap oqsaiap pp osn opuapoq asiapuapp
o saiiy ^ouang ap ojqan^ p opu| 'sapaB ap X pjn^DU ounBp oqsaiap Djedsaj ou enb X
asiasanbuua d Di¡dsD ops sa^Bui ouadui| p enb opuaiuapos 'osojBjpj p ua X oaijdjjsiu
-jujpo p ua 'ppipnl |a ua 'aiqi| opiauíos p JD|UD|dui¡ p 'ppiauíos uapio p ua :sasa|6u¡
so| jod ozo|d D| ap U9¡sasod D| ap uojosudjjd 'opinj ns d 'anb sapui so| d aiaipi as
lu^poAjasuoa ap oqaaiap p aiqos sauopojapisuoa ua apuajtxa at jo^no |g *saj¡y souang ua
S9|6u¡ ouiajqoB pp o^uajuipapopa p DjiaDij anb sojsuansasuoa sd| aiqos oujp^uo o^pssg] - g

�piedra por mover para asegurar de firme tantos vienes, y ahuyentar mui lejos
tales males. La experiencia hace subir de punto los deseos de la propia / conser
vación, y en esto consiste el mayor dro., y el que pone á Buenos Ayres en térmi
nos de hacer quanto pueda, por no caer segunda vez en la pasada calamidad, y
en sus grandes Males.
No contaré por mal (aunque es bien grande) el robo de millón y medio de
pesos que nos han echo, sin embargo que este dinero hace suma falta al Estado.
Tampoco contaré el general trastorno de toda la Ciudad en su comercio, que al
punto experimentó la decadencia, y quiebra universal con la baja de sus efec
tos, consiguiente á la pobreza del Pueblo, y á la abundancia que se experimen
taba en la plaza con el franco Comercio de los Ingleses. Tampoco contaré el
desamparo de las familias que subsistían de los diversos empleos de los Padres
en Tribunales, y oficinas R8. Tampoco la ignominia y desprecio en que cayeron
todos los Magistrados; ni la emigración, que al Campo, y Pueblos de lo Interior
abrazaron casi todos, pasando mil trabajos é incomodidades, en el rigor del hivierno, los pobres á pie, y llevando á cuestas su ropita y cama, pisando barro y
descalzos, hasta las mugeres y niños. Todos estos males, buelvo á decir, aunque
grandes, pueden disimularse por transitorios y de corta duración, y por que no
son irreparables; pero la Sangre que se ha derramado para la Reconquista; pero
el numero de Ciudadanos, que falta, y entre ellos muchos Padres de familia, que
eran el consuelo, el abrigo, y esperanza de sus casas? ¡Ah Dios mío! Mas tam
poco quiero, que entre en cuenta todo este cumulo de miserias. Solo el mal de
los males hade considerarse, y con / el tiene la Ciudad de Buenos Ayres sobradisimo fundamento para nó fiarse, sino de si misma. ¿Y qual es este mal? Per
der para siempre á Dios, perdiendo á su Rey en todos los tiempos, en el de la
presente guerra, y en el de la Paz, como lo pensaba y trazaba el General Beresford; y como se huviera verificado, si el esfuerzo que pidió, y esperava, huviera
llegado antes que los nobles hijos de esta Ciudad la hubiesen dado la libertad.
Esta idea y este proyecto, al paso qe. era ventajosísimo para la Inglaterra,
era nuestra total ruina, no solo temporal sino eterna, y por consiguiente forzo
so. Este es el mal de los males, el terrible y espantoso. No quedando en la paz
restituida esta Ciudad á España se perdía aquí la Religión Católica, y si no fué
semos nosotros, ni nuestros hijos también los perdidos ¿Quien podrá á segurar
que no lo fuesen nuestros nietos? Perdido nuestro Rey en la Paz, perdíamos su
Govierno, y el de sus Leyes Santas. Este mal es tan grande, que aun mirado en
lo temporal es espantoso. Porque, ¿que nos darían en cambio? ¡Hai amados Com
patriotas! En cambio de tan Ilustre Iglesia, qual es la de la America Española,
compuesta de millares de Templos, de muchos y grandes Obispados y Arzobis
pados, de tantas Provincias de Regulares, y de innumerables Monasterios de Re
ligiosas, planteles de santidad, y refugio de la inocencia ¿que nos podrían dar?
En cambio de tan insignes Ciudades, de Territorios tan pingües y fértiles de las
mejores producciones y frutos de la Tierra; en cambio de tantas fatigas y des
velos de nuestros Reyes Católicos que en trescientos años han echo, lo que ape
nas cabe en tres mil (14). Todo dirigido á nuestra felicidad; y si esto es mirado
por lo temporal en cambio de sus fatigas y de lo que han echo por nuestra feli
cidad eterna, y á mayor honra de Dios ¿que és buelbo á decir, lo que nos darían?
Ya lo haveis visto en el corto espacio de mes y medio: no ha durado mas la
especie de entredicho religioso; y no podréis menos de enterneceros al ver como
salía la Magestad divina en la Sagrada Eucharistia, que por viatico se ministraba
á los enfermos de grabedad. Cotejad esta obscuridad con el lucimiento y pompa,
adoración y respeto, conque antes salía: ya os acordareis de las dificultades opues
tas para hacer los honores devidos á Dios, y acostumbrados por nuestras Armas.
Esto es lo que nos han dado en cambio. Todo esto no fue mas que el ensayo y la
muestra de lo que se esperaba: esto fue en los primeros dias, quando no estaba
bien establecido el dominio Ingles, y quando su falaz y estudiada política traba
jaba en reprimir su fiereza pa. engañarnos / con sus aparente dulzura, y apri
sionarnos mas fuertemente. ¿Que hubiera sido de nosotros después de asegurada
su posesión? ¿En que hubiera venido á parar la magnificencia del Culto Reli
gioso? ¿En que los Ministros del Altar? Apartemos la vista de tan orendo
Quadro.
Pensemos un poco sobre los efectos de esta idea del Gral. Ingles, en poseer
— 141 —

�— zn —
-jodun jap jbjbjj BJBd pooqraoD as anb 'pBpaiDos BI aP p^snyr a 'ayqou / sbuj aj
-jBd By ap yBjaua^) Bjunf By bi^ijbui bj3soj3 uod uaiquiBj opuBDijua 'sajAy souang
ap p^pni^ pay A 'ajjsnyy BJjsanu ap BjDnpuoD By JBjnsuaD 'sojjsaBj^ ap uaoEq
anb ua 'soyyiJJOD soyyanbe ua napuajajd soDijyjD-opnasd sounSyB anb üod SBjquios
sbj uapajdsap sopBdnaoajd ou soy anb BJBd 'saany sBunSjE opBp jaqBq sbui ap
BjBjsa BDunu 'pEpayjojou ns Jod BuajBtu Bjsa JBJjsnyi ap pBpisaaau EiAEq ou anb
-unB isy :opBjSa¡B UBq as Aa^ yap soyyBSB^ souanq soy sopoj anb ap 'pnjpiyos ns
b opuaipaDDB 'opyjAB^ ajjsnyy yap uopuajuí ap Bzajnd By oppouoD Bq Aajji^ 'Jos
ouisiui yg *ajuauiBu8iyBui jBjajdjajuí uBjamb oy sojuajuoasap o 'sojDapsap soun^yB
anb ap o3jBqcua uis 'osajStio^ ya ua opBpjODB oy anj 'bsod bjjo ou A 'ojsg
•oipauíaj oaiun ns uod saAag SBy b ojadsaj
ya ajuaiuayqBjiuipB pyypuoa is b 'sand ísjaiui^ *Jo^ *oqp b BZByj By ap JBnyip^ op
-ubui ya asBuoisiuioa anb 'Aajjy^ "joS ouistui yap JBjpiyos ap 'ojsoSy ap ^y ya pjq
•ayaa anb osaj^uo^ ya ua uopnyosaj ns ayq^pnBy A 'BAijBjinba 'ajuapnjd Anuí anj
opoj uod íuopBAjasuoD A Bsuapp ns BJBd SBUijy ap apo 9 (yBjaua) jod sjaiuyj
•joS IB JBJquiou 'sBiouEjsunojp SBy ua 'sajAy souang ap p^pni^ By opipad Bq anb
uod '-Ojp oujjjixay ya uaauaquiOD 'opBDipui UBq as anb 'soidpuijd soy anbuny
•pBpiDiyaj ns Bpoj sajAy souang b A
'soyuíuiop sns sojsa Aag ye 'ojyna ojapBpjaA ns ojnSass soiq b anb 'Bjaydtuoo A bsoij
-oy^ sbui bijojdia By Jin^asuoD ap babdb anb 'opEun^Jop yBjaua) un sjaiuiq o^eij
-ub q ua jBasap A jipad BJBd auai) anb BsnBD Bjsní A uozbj By oiuBnb Á 'sajAy
souang ap *Ojp ya sa ojuBnb bj^a as saouojua A íoyqang 9 p^piunuioD jainbyBnb
ap A 'pBpni^ Bun ap 'ouAag un opoj ap sbuisiui SBsa ap jojba ya uod 'jBynD
-ijjBd / un ap sBpBJBdas 9 'sBjuní sbsod SBsa ap joyBA ya 'sand 'asajEdurcr) *opBiD
-BjSsap yap jinq ap uozbj By A 'op^uiujop yap asjayBA ap *Ojp ya Bjas joAbui ojubj
'uBjnjuaqB as anb 'sbsod SBy ap BiauBjJoduii By Bas joAbui ojuBnb \ •jmiuip&gt;4 vsnp^
0uts uou fas 'v4im am^ "sopEuniJop sbvu sojjo uayBA as BsnBD Bjsní uis ou ojad
'sopoj uBijip 'BJjsanu Bdyno u; •oiabj^b ap BijBxanb oun^uiu ojad 'Byyajjsa ns ap
uBUBjuauíBy as sopBiDBjSsap sojsa sopoj, 'BpuaiDBq By 9 'Bjuoq By 'BpiA By ba ay oyya
ua anbjod 1bub8 soy anb ojjo ya anb oiqBS sbui 9 'ajuauíyBn^i Bas anbunB 'sojAayd
soy apjaid anb yanb^ ap asjEij ou BJBd uozbj auaij A 'ojipaia joíaui ap op^^oqy
yap asjayBA b *Ojp auaij ajuB^ijiy un 'ui^ ug :BpiA By ba ay oyya ua anbjod 'sopBio
-BjSsap ojoyig A oiAByq yap jinq BJBd uozbj auaij A 'sa^BiA sns ua ziyaj sbui ojoyig
ya A 'joíaui oiAByq ya JBDsnq b 'oip auaij jBDJBquia ajainb as anb ojjo :EpiA By ba
ay oyya ua anbjod 'opBiDBj^sap jod oaiyqng ya auaij A 'aq^s as anb yanbB ap Jinq
BJBd upzBj Bq^nuí A Bsnsa Bjsní uaiquiBj auaij A 'sauopBjna sajuanbajj sns jod
opsjipajDB A 'osouib^ sbui ooipaui yB JBUiEyy BJBd oqaajap auaij JBynDijJBd ufy
*opBasap A oqaaq Bq oy ouiod 'jBjiyiyq
ap) opBunjJop sbui JBasap BJBd BiDBj^sap ns ua ajuBjSBq A Bjsní Bsn^o auaij ajsa
'pBpn;3 By ap Bpipjad By ua BunSyB Bdyna BSuaj ou apo jauíijd ya anbuny
'uoiDBAjasuoD Bidojd BjjsanA ap *Ojp ayqB^auui a OAijiuiijd yanbB ap
osn ua BypBjnaojd A 'Bsuapp ua soauod ¡BuijEyB 'eiujbjb :pBjjadsap 'isy -oduiaij
ya opoj uBdnao 'Aag yap A soiq ap yEui JBjqB ug *soipaui soy sopoj jod A 'aqaou
A Bip opuBnSEJj / UBjsa anb By sa Buing BJjsan^ 'oSiuiaua ojjsanq uod A soyBui
soy uod ojubj sisas oy ou 'souanq sayouBdsg 'sajAy souang ap sayqou soíijj
•opunuí ya opoj ap
oyjas uaiquiBj ajainb 'sBijajBJig A soqog ap SBZjatq b A 'sopoj ap bjsod b saiBp^ soy
ap Bjoua ÍBjya ap Bpuadap opuBur ya opoj anb A 'ajuaipuadapui jas ajainb Byya
anb íosoido ajsa opunuí ya opoj anb A 'Bijjsnpui By jauaj ajainb Byya oyos anb íajd
-uioD opunuí ya opoj anb A 'japuaA Bjainb Byya oyos anb íjiaia jBíap ajainb aip^u
b BjjajBy^uj By anb 'BjaA as ojsa oyos uod A ÍByyB ap A bdb ap sayouBdsg sop^yns
-U0^ soy UBpuodsaj 'BJjan^ ajuasajd By e BsnBD opBp UBq anb 'soqaa sajuaiDaj soy
UBpuodsaj 'sBiJOjsiy-y SBy jajjoaaj ap oÍBqBJj ya asjBuioj uajainb ODoduiBj is A ísod
-uiau soy sopoj ap soqaa soy UBpuodsaj 'uaAajjB as ou (soood muí uos anb) soyBm
soy is A 'uoiDBjapoui ns jod japuodsaj uajainb ou uaiA ap sajquioq soy i
'sajuaS ap 9 yBjnjBU ounSy^ oqaajap Bjadsaj ou oyjBj^oy jod anb A 'opunm
ya opoj ap bjsod b asjaDanbiJua b bjicIsb oyos anb 'oubjix un ap uoiDBuiuiop
A oujaiAo^ un ofBq opoj yap Bijynjjsap as 9 'uBiJBqjasuoa By yBnjDB pBpipouioa
A BiDuaaap By is 'sayjBjunifejd A 'pBpni^ Bjsa ap oppny sbui oy uauoduioa 10 anb
'sajAy souang ap souiaaA soy b jsuiByy oiJBsaaau Bja inby 'SBiauanbasnoa sns A bid
-uajsisqns BJjsanu b oAijaadsaj oy jod 'zb¿ By Bq^a ap sandsap unB pBpni^ Bjsa

�tante obgeto de su seguridad y conservación, que devia ocupar todo el Cuidado
de los que no quisiesen hacer el reprehensible papel de ociosos espectadores, seme
jantes á aquellos, á quienes eloquentemente increpa el gran político Cicerón. (15)
Quando la accidental confluencia de la gente huviera causado algún desorden
(que a la verdad no lo huvo); los que saven que no deve juzgarse del mérito
délas cosas por los accidentes imprevistos, confesaran, que el Congreso en las
Circunstancias fue de necesidad, y que exigiendo la de tratarse, sin perder mo
mento de la quietud, y seguridad publica; habría sido responsable del gravísimo
cargo el Cavildo único Magistrado (16) que en medio de la calamidad subsistía
en la sazón, porque todos murieron civilmente por su capacidad (17), y asi se
declaró en el bando del SOT. Virrey, hasta que avisase de su nueba avilitacion en
el caso de reconquista (18); sino llama á los principales Prelados, Ministros y
Vecinos distinguidos para consultar sobre la necesidad publica y acordada con
sus sabios (19) y juiciosos consejos del pronto remedio á los males que amenaza
ba la confusión, y genero de Anarquía, en que nos hallábamos por el trastorno
causado en tiempo de la opresión del enemigo, de que acabamos de salir.
Mas ¿quien ha dudado de la autoridad del Ayuntamiento para estas Juntas,
no ya en el caso, de que se habla, sin Virrey, sin Audiencia, como estaba en aquel
dia, sino en otros de inferior apuro, en negocios de publica utilidad? No se inten
ta una defensa, ni es capaz de la que merece la materia el que forma este papel.
Sin embargo, los juiciosos hande confesar, que la mejor defensa de este punto es
la respetable autorización que mereció el acto, ó Junta General, del Ilustrisimo
Sor. Obispo, Prelados Regulares, y los Sres. Ministros del Supremo Consejo de
Indias (que existen aquí para nuestro consuelo por fortuna de este Pueblo) y de
nuestra R1. Audiencia que concurrieron á ella.
[Hay una rúbrica]

(14)1^ Castilla de España, nuestra hermana mayor tiene esa edad ¿Pero que tiene
digno de aprecio que no se halle en esta nueba Castilla? Si allí áy grandes Dignidades,
las misma ay aqui: si allí áy un estado florido y brillante, secular y Eclesiástico, el mis
mo áy aqui. Nada de esto se halla en las Colonias Inglesas ultramarinas, ni en ese cuerpo
federatico, e independiente de las diez y seis Provincias Anglo Americanas. Su único fin
es el dinero: todo lo demás les es indiferente; que diversos modos de pensar tienen nuestros
Reyes! Digalo Felipe II que oyendo ablar del abandono de una Isla de Asia, dixo ¿Hay
almas que quieran bauptizarse? ¿Se puede decir una Misa? con esto que logre, he echo una
rica adquisición.
2a. Aunque toda la America Septentrional y Meridional se pueda y devan llamar
Castilla, porque toda ella es parte de la Corona de Castilla, pero con mucha mayor razón
este territorio de Buenos Ayres, que desde el principio se llamó Castilla de Oro.
(15)Nonne repente omnes fere socii deseruerunt, spectatoresque se otiosos praebuerunt Leuctricae calamitatis? Cicer. De Offic. Lib. 2. C 7.
(16)Solo la jurisdicción ordinaria se conserbó siempre en los Alcaldes, y libre el
uso y el exercicio de nuestras leyes, porq. asi lo quiso el Gral Ings.
(17)La Audiencia se pudiera haber conserbado conforme á la ley 180 tit. 15 lib.
2, haviendo salido antes fuera de la Ciudad algunos oydores, ó uno solo.
(18)Le reconquista por si sola no pudo havilitar á los Oydores; ni reponer la
Audiencia á su antigua posesión, ya por que obtenía la juridicción en todo este distrito
la Audiencia de Charcas, hasta nuevo aviso del Virrey; ya porque es notorio en el dro.,
que las cosas se adquieren, ó incurren ipso jure, necesitan de declaración en quanto al
fuero externo.
(19)Proverb. C. 11. v. 14. Salus autem ubi multa consila.
— 143 —

�ja anb b ojaadsaj 'oujaiAO) ap Bjunf Bon jBjtdB3 Bjua () as ajuamajuainí?
-jsuod *ab A 'opuBtu jap sjajuiq b asaisndap as BqBjpijos 'oapiAajuoj^ ap opjiAB3
ajsa anb ap opixioD Bq ajuauijBjauai? 'oqDip OAajj ouicq •oubjjuod oj opoj op
-uais 'japuajd oipa BiABq oj ja anb ap ODijqnj jb pip opuBnb anj 'ojjaiqnDsap ajsa
ua ^íajjj^ ja asopuaiA A 'ojsajJB opBjp jap 'jopBujaqo^) ja Xajji^\ p ajJBd Bp aj
'jBjidB^ bj b uojauíuiaj as ojjBuipjoBjjxa jod anb 'aqaauaXo^) oíbjj anb soSaijg
soj uod A íBjapBpnj3 bj ua aoauBuuad anb ja saDUB-jj 0UBSIU103 jb ojaa 30A
-uva ja uod osajd ojuaiuoui jb osnd JopBUJaAo^) ja 'uoajodBjq ap sosaans soj sopoj
uod aqaaua^o^) jaipB^ijg ja s;pB3 ap uaiqtuBj opB^ajj BiABq '3b Bip oiusrui ja
oapiAajuoj\[ b pSajj OIJBSIUIO3 ajsa 0010^ -btdubjj b BXnjijsaj as Bjouiap uis *ab #Bd
ajisaaau soijixnB sojuBnb uanbUBjj aj as anb BJBd Xa-UJ^ jap sauapjo oapiAajuoj^
ap JopBUJaAO^) ja auaij oju^nb jod oijbjjuo^ jb opuaipaans ísBpuapiAOJd saa^oija
sbuj sbj op^p BiABq uoisuajdB ns BJBd anb A 'opEgnj BiABq ajas saauBjj oijbsiui
-03 ja anb ap 'oaijqn^ jb ^ajji^ ja op^p jaqBq ap bj A 'sauopBuiquioa sB^na ap
'•v^g uoiaisodsip bjjo Bjs^q asauíjip oj ou anb BjBd oapiAajuoj^ ap jopBujaAO&gt;
ajsa b ^ajjj^ P ^o^ ^pBSBd uapjo bj fjBjidB3 ej ua 6¿ opuBuaa^ ap Bjnf bj ap
uopB^iajsod bj ua A ojso^y ap ^ j ap bj ua jaA BÍap as ajuauíBAijaaja ouroa íbjou
-Bds^ BiuBjaqo^ eujsiuj bj b sajBiajpnfjad uaiquiBj ouis 'sopiuajuoo sns ap *jBJd
oj ua pBpjaA ap sojjbj ojos ou uojBjjnsaj 'jBjidB3 bj ua sopipadxa utq 'oujaiAO^&gt;
jap soarjqnd sajadBd soijba ap uoixajjaj BpBnuijuoa Bun oqaa opuaiABq opjiAB3
ajsa anb oqaip Eq as jBjauaS oj jod anbjod 'pBpajjBA Bqaniu uod ojq^q as ja ap
opiuajuoD jaQ -sajBunqijj^ soj sopoj ap Bpuasajd uod asaijqB as ajsa'anb A ío5aijd
un uod opEjndiQ un jBjidB3 bj b JEpuBiu ajuapisaj^ ns uod opiunq 'opjjAB3
ajsa uaiA b OAnj 'ajuauijuo3 jap soujaiAOf) soj sopoj BJBd 'uoqjog ap bjojjb3
"BQ nsEJ9 T3P ^Jo^juj bj jod Bpipadxa JBjnDJiD buibjdoj^ Bun ap oaijouj 003
•oaaiA3XMoiv / ni vxNnf vxaa

NODV3^D VI V ^VOm / NO^^ía 311^ SOS3DÍ1S SOI 3O NODV73^
[8081 P ^qnpo op g]
['oopiAojuoy^ op o^ond
|O jDonbo|q uojojppep u^ o/na o 'tej¡y souong op sopopuojnD sd| Joue^p uojo¡puojojd
pnD |o 'oopiAo^uo^ opsop uijuoBjoq un 9q3Ddsop os opojo opo d enb X D|nsuiuO(j dj op
sopuodso sopDpuo^D sd| d poj|oo| ns ep osiad uep D4D|j d| op ojjj |op sopopnp sd| enb
oiJososou se onb -'0104003 uos opojououi oq os X ouDjeqo ns D|Doq pD4|DO| op O4uo¡uij4uos un
jod opiAoiu opjpo^ojd oq ouDop¡AO4uoui oiJopuisoA |o onb opuD4sa^iuoui eXnpuo^ *oop¡A04Uoyy
ue opjqpoJ onj oijdsiuio O4$o enb uo duijoj dj 'Dpozuououuod djoudui op 'D||D4op -'D4unp
D| joApsip djo u^isiuj ns op pDpj|ou¡¿ o| enb op sojouinj so| 04UD O|qon^ |op u9¡3O4¡6o dj op
D3J03O X opuoipny D| ep soBo¡|d opuopnpuos Dqso^ sopp4Dd ep pp^o pp oqujo p ejqos
0^140^1 *o;ojqo ns jqduins oppod ^oqoq u¡s s^ndsop osod djoa d| d oziq os onb p 'op|iqo^
|op sojquioiui so 1 X oj|g jopoujoqoB p osojd jpnpuos op u^ p uos 'uepg oudsjos |op 'sotu
OUISIUI |Op ^Z Ia 'DpDBa|| D| D ÍD(UOf D| Op U9pO|OS¡p D| O4U0UIDA00U OpUDUI¡4U¡ 'D¡3UO|pny D|
op X Xojj¡/\ jop so6oi|d uos 'opD4nd¡p un ep ojqn43o ep ^ p oquJD p .'oop¡A04uoyy ue Dpp
-O|qo4So D4unf d| Jiuiudns op soj ¡y souong ue sopospDj sopDpuo4nD sd| op upjspop o| D4SIA
'D||¡Aog op D4unf D| 04UD opD^ndjp ouios djjoo^ esof o jd¡auo ep O4unj o| op u^pnpsej
o| d .'oujo;qoQ op D4unp dúo op uppDOJS o| d -'[3 Dip p ^zqooj os onb |o 'O4J0¡qo opuqo^
o 0SD3OAUO3 os X sjopij op uopjo D| oso¡4s¡soj JopDUJOqoQ p enb ep DpuoBpo d| d -oj|g
ep u^poujoj D| jd6o| o¡p enb o JDpdod U9pomuo3 D| d -'ojquio^os op 0^ Ia popnp 04S0
d Dpo6o|| ns D X oop¡AO4Uoyy ep oujoiqoB |0 jDueduiosop DJDd Duo|oq3|vy pBuy uonf
op Duosjod D| uo oz¡q sjojuij onb 04uoiuiDjquiou p '•kau\\ p oj|g oip 0| enb u9j3O4S04UO&gt;
D| o X sjo|u¡-| 96puiojd enb o\aoy&gt;oi¿ d| d 'd||!ao op D4unf d| Jod opouapio O| unBos 'ou
-jajqoQ ep O4unf Dun osdujjoj es enb X Zojjj^ p opuDUi pp eso¡sndop os opD4j3¡ps ojqDq
oop¡AO4uoyy ep op|¡qD3 p enb ep uoJDpsjp onb souoisjoa sdj d ojoijoj og *sojiy souong
d sop¡4¡ujoj uojonj O4oipeuju¡ op onb 'so6o¡|d uos eqsouoXoQ op pnuoyy puDdso O4|3joja
pp JoipoBuq pp oqijjo p .'oppopni^ o| uo u^^sud ns o X 'sojiy souong d O4¡s¡a ns ep o6on|
'Xduossos ep senbjDUJ 'sosudjj opDuo¡siujo3 pp Dpo6o|| d| '¿^ opuDUjej op Djnf o| esoB
-JO4Sod es onb DJDd sjoiuii Xojjia pp uopjo D| .'sojiy souong op pDpnp D| o ouDop¡A04UOUi
opD4ndip un ep ojauo p .'u^qjog ep DuinbDOf D401JD3 ||sojg pp d^udjuj d| jod opjpadxo
jD|n3j¡3 DiuDjsojd D| 9¡3ouo3 os onb epsop soppnpojd soqsoq so| UDjeuinuo og -oopiAojuoyy
ap O4unf D| op u9i3duijo^ o| o joBn| uojaip onb sosasns so| uD4Dpj os onb p ua o4¡J3sg] • ^

�z

w

a

O

Z

tí
&lt;

8

^^

1

a8|

H3

G^2^^!

^s^

1 tí u
1 U ^^js
W g03
'i5
a "*a

•^l
o

^o13 g 2

"P &lt;n a 2

M 4&gt; O
—
}^-^ a
^^co
&gt;&gt;—• .ü Q

^3S 8
1—'CU C o
3 O^

41 W o

a ^^
3.2 5

^i ~^ ^ ?
l'-fi&amp;I
. ^ - ^ ',

s

^

d

00

&lt; ó
•—•

^

C^

1ogu
O

^ ^ ~ís O.A

^a

P

g¡.s

^a-3 ^.ssgfc

g ^S.Sls.s-8.

2-S | "S O&lt;g ^tj
•SUS 2 r'3 3 P a tí

^

lili ^ í

d-o

2

H

v, no

a S^888

-ppáá^ „
O^-uooSa-o
..tt
a-p pja &gt; g
ca v c 3
•2 'S e* H p &lt;u .2
ft33o ^^3 g st¡ • _ ^ ^ S ^r
a a co
M)^p ^3 „ g ^ ^^
rí 3JP
o +^
Ai O1

ogsag^g

oao

o- ^&gt; ^ tí
a:fa.^8^-^ iliili^-ag^f^a'S
2-S- e

ta ai
^ &lt; ni
Sí &amp;.g
S..3
n 3^
s.l rs g g3 i-s s^ &amp;s
g

3 8-2 8 g 3-P"
a-^
88l^
P^^
3-2^
-3 ja

S^B

s^oiai^^ag-gso.a&amp;sB^
o:3)o B

8

3cS
"&gt; P 'o
.5 &lt;-&gt;

&gt;tí
^
&gt;. i)

4&gt;

ltí5

^

^o o ^

(J
1 s f i-P IH^ ^Mi 's^-!i¡.fi
t-l^ i 8lt2^ 3 8Vi a^

3^'li;ls-H.8i1&gt;o^gHS.g'^

|¡ &amp;-I9IÍ5I8 -sTPi^l^srs^^a 3

l-^-sfiiji^ ^

'3^
So ^ &gt;
Ai T Vi
vs a ^ .a 4) 4&gt; *^ -a 8 a 2 a g
c'a.p
^•--3 a
2

a s^

4) 4)
"p a
04 "&gt;'
.2
O

!Jíi!5^
m llillllÜS

S-T3 f * C.Jj

^

•&gt;" a
c "„ 2

o ^3
tí "s
ñ 8o•s
ga
18

Ig

ÍHWMs
ÍH

�flI8I aP ^jquiapip ap ¿ 'AphSpjpj /^^ p&amp;ffpuj^qn^) t&gt;jun[ Pf p svStjxy
aso[ p ^^ojvI SBiDuiAOJd SBquiB ap awansEyua oxnyyui ouanbadou jana^aqap 9*b
ouiod '[BivpB uoidetuis ns apk 'BpusqBjsa ua goj*uipa)uoaB sayBdpuud sopp ^apí
Bun -^'A Jp oqansaj aq oidpupdajsa jo^ — -opBjsa jb gB')sunajp sbj uEÍixa
8*b opoui jap saaoiDBjaj^ uoiDBDiunuioa bju JBqaaj^sa ap sajajuí a BpaaiaaAuoa
Baojdiaaj bj j^aouoa ap ^jqBq -Btuajsis oiqBS ns uoa B^p ap sajopBuiB soj sopo)
b jBjiuipB ^ 'pBjjaqijns jBjByaap opiqBS Bq 3'b noa zajnpBm A osynd pp -basnoa
Bun jod e"b oaja oÁ. *BpoiAOJd Bsa uoa EjEjd bj ap or^pp ¡Bjuauo
b ob^ij sojaadsaj sopo) ua *b sbj SBpBJBjaap ub) opuais A rsauopEpj sns
sapBpapos SBjap sajiuiiy soy saauojua B*d opsyBuas Bq 9-b aaajBd BzayBjnjBu
sy oja^ opBziuBjpBq ojjaipp ojjaa un u*b b auuoysip odjana un sopB)sa sajou
-ara ua asjipiAip ojsiABqas aj'uiunuioa ysy 'sosajSojd sns uoa pBpijnSas ns JBiyp
-uoa A 'sosap soqaajap sns JBAjasuoa pBjjnaiyip souaui uoa Bpand 3'b ojBipauíui
ou^aiqo^ un ua uozbj v\A Ezjany By jEjjuaauoa b 3)'myBjaua^ UBjydsB 'BiuBJijBy
oxBq OAanu ap Buins say bSijjui Bu^iyBui By 3*b ap souBpBpnp soy sosojauía)
0010^ pBjjaqiyBy ap Bpuas BsouuaqBy ap uoiDBpBj^ojjaj Bun )B)iAa B*d opBisBuiap
aaajBd Bp^u 3*b •Bjrayjdo say sa)UB 3*b uoiDByyíranq^ a^BAByasa ya oipoA jojjoq
O)ub) uoa opBjira Bqas 'jojja yap oyaA ya vA opijjoa 'oyjEjjiqjB japod ya j*d sop
sn)i)idsa soy zaA Bun opBuiiuBaj uBq SBapiyod sauoyanyoAaj sBy^

II8I
svoix^v asof

[o3tif¡o¿ owst39%pj¡\ -pBpuadsojd ns BjBd aporaoaB ay jofam anb
oujaiqoS ap euijoj By asjBp BJBd o 'Xaj OAanu un jiruusui o JEjquiou BJBd
pEpyjoinB auai) anb oaiun ya sa oyqand ya A 'puEuia apuop ap BAiqunjd
A Bjnd a)uanj By b aAyanA 'piyBS apuop ap oyqand yB aAyanA pBpyjojnB v\
¿OAanu ap ayjBziuB^jo apand uainb A &lt;pBpi)O)nB By aAyanA uaynb b 'BiyiuiBj
ns Bpo) ap A Aaj yap oyjaApnBa o a)janui By jod oujaiqoS ya oqansip j^

d

[i] II8X
za^vanz

�Virrey manifiesta al publico que reconoce y se sugeta a la Suprema de Sevilla,
creada por la misma Nación Española por falta de poder regir NRO. Rey Fer
nando 79 por los consavidos causales. Ahora vien, pues, ¿si se sugeta a la Junta
de Sevilla, como se opone al cumplimto. délo que aquella manda? ¿No dice
aquella que en todos los dominios de España y en los pueblos que pasen de mil
Vecinos se establezca una Junta Guvernativa, componiéndose esta de todos los
ramos q componen las Sociedades? ¿No es este un dominio Español como lo
es la Corte de Sevilla? Y si lo es ¿porque tan declaradamente falta al cumplimien
to de lo que aquella dispone, en circunstancias de que a la Princesa del Brasil le
dice que él y todos los Magistrados han reconocido y obedecido a la Junta ya
citada? El 10 o el 11 de Agosto a las 4 de la tarde llegó a Montevideo el Comi
sario Francés, en ocasión de que todo el Pueblo se allava lleno de regocijo con
los mejores preparativos para la Jura y coronación de Nro. mui Caro Rey Fernan
do 7o, y haviendose apeado en el Fuerte, le pregunta a Elio que que preparativos
eran aquellos: Este le responde que el 12 se jura a nuestro Soberano; lo llama
a parte y le dice q. suspenda aquella función respecto aque José Io hermano del
homicida Buonaparte era el que deviamos jurar, a cuyo fin se dirigían los pliegos
que conducía para el Virrey. Elio como buen Español y buen Soldado le echo un
ca. .. ps el infame Corso, y le dijo que si pudiera en aquel mismo acto juraría a
Fernando; y que a este y no a otro ninguno extrangero reconocería jamas el y
su Pueblo. Se hallaba a la sazón en esta el hijo de Liniers, y haviendole llamado
Elio, le impone de todo, aconsejándole haga que su Padre abriese los Pliegos a
presencia délos Tribunales. Se hizo efectivamente a la vela para esa a las 12 déla
noche, se abren los pliegos del modo dicho y en ellos ha resultado la infinidad
de ambigüedades y recuerdos intempestivos de la Proclama que promulgó. Poco
después ha corrido en esta una Copia déla Contestación que le dio Elio a Liniers,
con el encabezamiento "Copia déla respuesta a la Carta Capciosa circular reserbada &amp;a." cuyos contenidos deducían poco mas o menos el veneno que podía con
tener la reserbada.
Viéndose el Virrey desengañado que por parte de Elio y en los Magistrados
de este Pueblo en nada coincidían a sus ideas, sino que las ponen de manifiesto,
encierto modo, a los demás Magistrados de la Capital por medio de un Diputado,
manda que Elio pase a Buenos Ayres; el Cavildo se lo impide; pero Liniers pre
viniendo esto mismo, dispone benga Michilena de Governador para Montevideo;
llega este el 20 de Septiembre después de oraciones, mas vien disfrazado, que en
clase de Militar (pues venia con un Situyen, Sombrero gacho y plumero de gran
altura, que parecía un faisán) conduciendo pliegos del Virrey por separado para
todos los Gefes délos cuerpos, y en ellos la orden para que desde el mo
mento que los reciviesen, no reconociesen ni obedeciesen otras ordenes que
las de Michelena, prestando a este todos los auxilios que le pidiere. Fue a
Balbin, le entregó su pliego, este lo abrió y le dice q aquella orden no vie
ne por el conducto competente y que quando Elio se lo diese a reconocer, en
tonces obedecería al Superior mandato. Pasa a casa de García (Comandante de
Milicia) le da su pliego y le pide auxilio, este le dice que las Milicias no están
sobre las armas. Pasa a Murguiondo pidiéndole lomismo, después de darle su
pliego; este le dice, vien, vien — buelbe a casa de García, hace que lo acompa
ñase al Cavildo, fueron y enseguida se juntaron los Capitulares (en en medio de
estos pasos dio, sin entregarle a Elio el Pliego, ni menos haberlo ido a ber) les
dio el pliego, y al tiempo que se estaba extendiendo el acta del reconocimiento
en tal Governador a Michelena, y oficio para Elio para el mismo fin, se llenó la
Plaza de gente, con gritos muera Michelena; Traición, de LElio no saldrá
de Montevideo, muera también el Cavildo si lo recive; y en medio de tal tumulto
tiraron algunos tiros de fusil, sin causar daño alguno. El escriviente de Cavildo
que se hallava haciendo los borradores, al hoir tanto improperio y tumulto, rom
pió al momento todo lo que tenia escrito y como Michelena ya de intento venia
disfrazado, salió con facilidad del Cavildo y se fue al Fuerte; le entrega a Elio el
Oficio de Liniers y en seguida le exige que en aquel mismo momento le entregue
el mando y poniéndole un par de Pistolas al pecho, le intima arresto. Elio lejos
de cortarse lo abanza diciendole ¿quien le ha dicho a VM. so ca... que Elio
tubo alguna vez miedo a la muerte? y en el mismo acto que lo abanzo le pegó
una guantada que lo tiró contra el sofá y allí con sus mismas Pistolas le molió
— 145 —

�— 9H —
-Bdsap A oSiiuy jaig upuBSjag ja jBjaj^ Bjunf bj osndsip oaijouj ajsa 00^
•sajuasajd sBiauBjsuna
-jia SBjua Bjunf Bis^ jaaauBuuad ap aíap *3b sajuB oapiAajuoy^; jijsixa ap BjBÍap
ojaiuud anb jod bj3a oj ou osa ojad ípBpisaaau ABq ou anb b ojaadsaj 'Bjunf bj
opuaiuiudns ojad íBqEjsa sajuB oiuoa apanb as opoj anb ua bjob jod ap pBpijBa
oa apaauoo anb aaip sjaiuig A 'Biauaipny A sjaiuig b aJjBd pip aj as opoj 3q
•bijojS Bun
BJa anb 'Baisnj^r ap sadjo3 uoa 'sajuaS sbj ajduiais ojopuBjij 'ja na BJopBUjaAO^ bj
BSi^j 0A0 anb sandsap uoj^qajj A aqaoa ouisiuj ja uoa uojaiuiA ijjb ap A ajjang
ja BjsBq ja ua uojba3jj soj sajj^ sopoj b ojopuBUEduioaB uojaijBs anb zajag
•jq jb A uiqjBg 'oijg b A 'opjiAB^ ap Bjjand bj b ajuaS buisiui bj oíbjj oj (bs
"!K opuaAo BjopBujaAO^) bj BqBjsa apuop ua) zijjbj^ bj ap Bjjand bj ua BABjjBq
as uozbs bj b anb 'oAns aqao^ jb SBjnur sbj uojEjinb aj BpinSas ua A 'opjiAB^
ja ua OAanu ap asjajaui b opBspajd asopuaiA 'Bjjap ap ouijBd un jBstd ajjBÍap
uis Bjojad Bun ouiod oubui ua oubui ap ubibjj oj A uojbjjb^b oj sbjubj sbjjo A
jijes osinb saaaA sajj jod *3b opoui ap íajjan^ ja BjsBq sojquioq ua ojjeSjbd ubij
-anb sopoj anbjod ouBq ua anj opox #uasBJijaj as anb isb A 'sojja uoa BqBpanb
bA anb ap ojqang jb oíip ojijS ua A oijg b opjiAB3 ap sajBjnjidB^ SBUBjuaq
sbj b jijes oziq aj as oqaip Bpanb bA oiuoa ojqang ja opBaoqtuo^ *ui^ ouisiro un
b uBqiq sopoj anb jod 'oun BJainbis iu opBiuijsBj BABq as souaui iu 'aipBU op
-jaajad BABq sojja ua anbuis 'oziq anb sop^juajB soj opoj A 'auaijsos oapiAajuoj^ anb
oj opoj sa ojsg 'jBjidB^ bj ap bj b BjaSns A Bjipqns (büSijub sbuj anbunB) BjsaBijas
ó¿ opuBujag ap Bsuapp A jouoq ua BjjanbB opuaiSijip A 'ossa oAna ua íjEjidE^
bj oujaiAO^) ap Bjunf bjjo auuoj ou. SBJjuaiiu 'BjjanbB anb pBpuojnB bjjo jaa
-apaqo ou b A BjjiAag ap bj o 'asBSojap bj ó¿ opuBuja^ anb BjsBq jaaauBiujad ap
BiABq Bjsa anb ap uoiaipuoa Bsiaajd bj uoa ejjbziueSjo BjBd ouiBg BpB^ ap sonpiA
-ipui z\ opBjqxuou asopuaiABq BpuBUJ oj BjjiAa^ ap Biuajdn^ Bjunf bj anb uapjo
otusiui ja jod oujaiAO^ ap Bjunf Bun paja as oduiaij oAna ua jopBujaAO^ jb
saiuiuBun opuBiuBjaB — SBpoj A 'sajua^ ap Buajj BZBjd bj ouBjduiaj apsap ajuain^is
-uoa jod A ouajd opjiAB^ ja oqnq 'BpBjia Bjoq bj b \z Bip ouisiui jg 'uojBajBq
-ina oj anb soj uojBUBdrooaB oj ojund oAna BjsBq 'jBuajB ja jod aid b 'aqaoa ja
BqBjsa apuopB ouijop^ jap osBd ja BjsBq BpBnSB bj apsap Jiq anb oqnj 'isb A íuojaij
-juijad oj as ou 'uBqBSoq anb soj uoa uBqBuBdraoaB oj anb sojap A 'sbuiajbj^
ap Bjaqjo^ bj b uasBAajj oj anb b BqBjsui opBajBqiua oía as anb oSanj ja ojad
^BpBn3v bj ap bAbjj bj ua uojBajBquiasap oj A 'ajjanj^ ja jod uojaipnd ouioa
sopBZBJjsip soj uojBajBquia oj SBjoq SBAna b '\z Bip jap bububuj bj ap z/x sbj b ojsa
opoj opipaans opuaiABq uojaisndojd aj ojUBnbB pipaaaB 'oaia anb ojjanuí sbj^
'sajuBJB^ ubijbs anb 'sojja b opoj un ua an^ajjua as anb BpiA ns JBqjBS ajainb
is anb ojad 'Bzjan^ bj b Jaaapaqo A ijjb ap jijes anb auatj sopoui sopoj ap anb
uaaip aj ísopBZBJjsip z\ zj^tij bj b u^jjua íojjanSap b UBaoj sojuauínjjsui sopoj
A sb(b3 uoa A 'jadojjL ja pdjoSB as ijjb íjaAijQ BUBnpy bj ap jopBJjsiuiuipy jap
BSBa ua opBiSnpj BiABq as Buajaqaij^ sb uajqnasap ojsa uoa soqaajsijBS ou ojad
fuojBjBuas anb Bjoq bj BJBd ojjaiqB opjiAB^ ja apaauoa saj opjiAB^) ja :ajjang ja ua
anb ouisiui oj uapid ijjb A opjiab;^ jb OAanu ap uaSiJip as ojsa uo^) 'asBAajaj oj
BjjiAag ap Buiajdn^ Ejunf bj o ó¿ opuBUjag anb BjsBq 'oapiAajuoj^ ap BijpjBS ou
anb 'uaiq BqBjsa anb sajjiaap anb osjnaaj sbiu oqnj ou anb 'oijg b uojbSojj3jui aj
ojubj ajuauíjBuij ropjiAB^ ja uoa "sui^ ojuajBjj osa 'uai^ :ouajd opjiAB^ souiajanb
OJ sbj b BUBUBin isb A UBqBjij8 'mbB ajquioq jbj soiuajanb ou ^ouag 'Bdjna bj
auaij ou A opBpuBiu sa ojUBnb jod ajquioq asa b ounSjB ou^p UBSBq ou A uajainbB
as anb sa 'uBiuijsa ain anb sa is 'oaijdns saj is anb oj ^jaaapaqo osozjoj sa am tui
b sajJiaap anb sosinaaj sbui OAnj ou 'ojjbjbui BJBd Buajaqaij^ b j^asnq jaianb ap
ouaduia ja opuaiA ojad 'osiuiaj oqnjsg -SBjjnsaj sns ap ajduiais BJBd BqBjnSasB
oj ojqang ja anb 'ojqang jap asjBJBdas ou ap BjqBjBd ns assjsajd anbB uojBsia
-ajd aj ijjb A oijbj jb oijg b jijes uojaiaiq aj 'auang jb jadojx j^ pdjoSB as 'ijjb
BqBjsa ou bA anb ap uojBUBSuasap as anb oSanj 'Buajaqaip^ opjiAB^ ja ua asaiq
-njsa BiABpoj anb ap asBSuad oduiaij ouisim jb A asaiaaja ojjnuinx ja ouio^
•souijbj^ sojap aSBJoa jap BiauBjsns bj ja jod jijes pfap as A
ojna ja jBjajdB BJBd pBpijiqB oqnj ou 'bA^a as anb ua ojaiJdB ubjS1 janbB ap oipaur
ua anb 'uaiquiBj pipaans aj apuBj^ inuí oÍEqBJj ojjo une tsauozjBa soj ua para
as anb joad Bjisoa bjjo unB A 'jBjquiaj oziq oj oijg ap BzaqBjg bj ap opaixu ja
anb Buajaqaij^ oBjina ja BJBd ajsa anj aSESB^ -BjBuiBJOua b oqaa oj A SBjjijsoa sbj

�charlo para España con pliegos, y a Dn. José Guerra de Diputado para la Junta
de Sevilla, el que dio la vela el 1 de Octubre a la Tarde. Este Pueblo está
muí distante de caer en los crímenes qe. los espíritus rebolucionarios y aun
viciosos, y egoístas partidarios del tirano, le quieren sugerir; y mucho mas lo
está también de creerse de que esa ciudad sea capaz de incomodarse quando se
palpa la eroizidad y el Patriotismo qe. siempre mira y ha mirado a la amada
Capital, y solo solo declara las malas disposiciones de un Govierno sospechoso
por todas circunstancias: cuyos vellos sentimientos creo mui vien se dispierten
para ebadirse de los futuros males. Montevideo jamas ha pensado remotamente
subyugarse a ninguna Nación Extrangera: Montevideo está combencido y ase
gurado de que tiene a todos un buen Militar Español neto y sin rebes, a su
cabecera; y este solo motivo es el bastante para que todo buen vasallo Español
viva alegre y contento, dándole incesantes gracias al gran Dios, de las Miseri
cordias por lo mucho de que nos ha libertado que como a facinerosos quería
el Sor. Liniers entregarnos a las manos de un deborador; como se infiere del
oficio que pasó el Tal Michelena al Cavildo desde que ya se vio en el Conelon,
amenazando la ruina de este Pueblo fiel a su lexitimo Rey Fernando 7o. Aqui
se dijo de mui cierto de que los Patricios, Arribeños, Andaluces, y Catalanes,
mal informados por Linierrs, déla realidad de todo lo sucedido, se alarmaron
pa. venir a rendir este Pueblo lebantado; como también los Negros y Mulatos
libres; pero luego que circule la realidad de todo, creo mui vien que mudaron
de sistema y se dará buelta completa al pastel; y ese Cavildo abrirá también los
ojos y los hoydos a las voces del brabo Hispano de que se compone y hará que
termine todo lo que en el dia es mas abominable; y mucho más, quando vea
que conpretexto de contener contrabandos, se aportan los Corsarios de esa Ca
pital para que intercepten el Bergantín que se despachó por esta Junta de
Govierno para España.
Que razón podía haver para que despachando Liniers el Corsario de su
nombre para Esa; () pliegos, no impartiese a este Pueblo la Noticia, por
si alguno quería escrivir? pues nada de esto hizo. Buena correspondencia le
retribuye a Montevideo, después que este fue el primer móvil de su fortuna.
El 2 del corriente llegó a Montevideo un Capitán de uno de los Cuerpos
de esa con Pliegos del Virrey y Audiencia, para el Govierno y el Cavildo, inti
mando de nuevo la abolición de la Junta. Este Diputado se desembarcó con
bastante julepe por lo mal impuesto que venia; pero luego que obserba en to
das las gentes del Pueblo la serenidad de siempre, que la Junta lo recive con el
mayor aprecio, colocándolo en el Palco Capitular de Comedia en la noche del
mismo dia que llegó y que el Pueblo después de la comedia le da un golpe
de Música no puede menos que decir qe. toda la Junta que el venia embiado
por mano, embiado por la Sala, para ser un testigo ocular de todos los mo
vimientos de Montevideo; pero que protestaba desengañarla haciendo ver quan
diferente era todo, de lo que el Virrey la instruía. Este Diputado llegó como
deve llegar todo hombre vien criado, con política y respeto; y como atal hom
bre vien nacido y atento no se hizo mas que corresponderle; pero a Michelena,
si le pasó lo que le pasó fue porque como abe nacturna de rapiña, pensaba devo
rar a nuestro Caudillo y Padres del Pueblo &amp;a.
El 21 antes de ponerse el sol, se acerco el Corsario de esa el Aranzazu, a
las inmediaciones de la voca del Puerto en distancia de mas de tiro de cañón, y
apesar de tener un viento duro y en popa para entrar, lo omitió, fondea, y al
poco tiempo tira un tiro de cañón, y como no se le contestase de la Plaza, se
mantubo 3 o 4 dias alli fondeado. El 23 sino me engaño llego el Corsario Belén
a eso de las dos de la tarde, el qual venia para conducir preso al Governador
Elio y a todo el Cavildo; pero como no tuvo efecto el Govierno de Michelena,
todo lo demás se fustró y por consiguiente se hizo a la Mar, nose si en aquella
misma noche al siguiente dia. Como en el Cavildo pleno que huvo, el Pueblo
pidió que asistiesen todas las personas condecoradas, tanto secular como exclesiasticas, sucede que el Padre Vicario se ocultó el 21 después dehaver dicho misa
por la mañana, haviendo echo lo mismo Dn. Bernardo Lecoq. De aqui sucedió
que una pandilla de enmascarados le intimaron a Lecoq y al cura saliesen del
Pueblo, y sino qe. firmasen como todos, los demás la elección déla Junta. Lecoq
no quiso, y digió hirse a la Capilla nueva. El cura tampoco quiso firmar, no
— 147 — •

�jBsadB A ísajpn A sosoutu sajadBd soqDnuí Bsa b uajiiuaj as oajjoa ajsa ug
•sojuaiumuas sojsní
ubj ap soraajBdas sou sbuibí anb Bjamb soiq A 0¿ opuBUjag -uq ouEjaqo odij
-o^v^ ^ opsraB muí ojjsanu b pBjjBaj ua uppBqjasuoD Ejjsanu BjBd BzajBjJoj ap
sojuaiunjuas souisiui soun sourejídsaj sopoj anb A ojjsanu ^a ap BpBU jBdajDsip
uis A auuojuoD sa 'opjiAB3 A oijBpupaA asa ap JBsuad ap opora ja anb (opupnp
souiaq sbuibí ojja ap A) opipBnsjad ajuauíBiuisiuuij sotuBjsg -asajSaj opuEnb
•sra^ b Bjip ojas ouisiui ja ouiod 'sauopDBjsijBS jira ap ojopuEuajj ajuauíBuSip
uojaipuodsawoD aj sopox 'oiJBjjuoa jb sajuB jESnj oziq as opoui uanq ns ap
oipatu jod anbuoo sauopuajB A ojadsaj jb opBjjBj asapnq aj aipsu anb uis 'b^^
'BjapBpnr) 'SBjajojsid 'sB|pjnra sbj 'oiDBdsap muí opuaiA 'pBpnia bj ap ojuioaj
p opoj 'B)unf v\ ap soj ap oun ap opBUBduicoB Bq^o^ OAnpuBq Bip j^
•3JOJJSBJBD BUn
ap ouiajjxa p BisBq ojsa uBjaaajBd ou anb A sopBjuajB sajoXBUi soj ua asjaaja
ap sa 'BjjiAas ap Biuajdng bj o o¿ opusuja^ ap bj Bas ou anb -jjojnB bjjo jod
ojjaqjosip o ojJijoqB ap bjbjj as is sbj^ -oujaiAoS ap uppnjpsuoa Bisa uoiDBqouui
uis BazauBuuad uijajuí B^Bq bj souiaqaja iu 'uoiaouiuoa jouaui bj opiABq BA^q
anb uis 'ajjans ns ajqos A sauoiaisodsip sns ua pBpijnSas jo^bui bj uod BsuBasap
'Bjunf Bjsa ojqand ja pjquiou anb ua Bip jap z\ SBT B opBSBd jap J2 ja apsaQ
'sojuajuoa inm uojBjiiaj as anb oj uoa uopBJjsouiap BUBqjn B^sa oípo^ai oqanm
uoa piqpaj ojAan^ ja A sbidbj^ j^p b upajBq jb oijbs uojbdoj aj anb sbj uojbuos
oduid sbj b A 'ajq^pBjSB BDisnj^; ap adjoS un uojaip aj bububui bj ap Bun bj y
•ajuaurepBjSES BiJBjadsaJ as Buosjad ns anb sand Jauai BiAap anb opBpito unSuiu
ap ajopuBjn^asB uo^BÍap oj apuop ua uoidbjiab ap bsbd bj Bjssq Bqao^j b uojbu
-BduiooB Bipauío^ bj BpinjDuo^ •uoiddb Bjsa JBjqajaD anb oqnj A ojqan^ ja sbui
A sbui ozijmbuBJj as anb oj uod 'ojja b pipaDDB ojdbj ap A uoiunqaj BjjanbB ua
sojJBUBduioDB ap jouoq ja asaiDiq saj anb 'ouijb^bj^j ap ODjBd ja ua BqBjjBq as
anb 'BqDO-jj opBiqiua ja b () BJBd uoiDBjndip Bun osndsip as ojsa ap asJBA
-ojduioD joAbui BJBd tojqan^ ja ua jaaauBuuad BiAap ajuain^isuoa ap A
sojja ua anb pBpijinbuBjj bj JBjsajiuBiu BJBd 'opjiAB^ jap odjb^ ja b
bj b sajBDOA 'sa-^S soí uojanj 'ojsandsip jas pjnSasB saj as anb oj uod auuojuoD
A ojinbuBjj oqDBjndoj ja opoi % sbj y 'BpBiDBjSsap auans Bun BqBJBdajd saj
as BqDO-^ opBiqiua jb^ Bjunf bj ap sajBDOA soj b opoui ojjo ap sand o¿ opuBujaj
ouEJaqog ouisiui ja asaisndsip oj ou uijajuí BijaAjosip asou Bjunf bj anb japuaj
-ua sajjaDBq oiJBsaaau anj sojJBDBjdB BJBd anb 'sojuajuoD jbui soj ua upiDBjuaui
-jaj joXbuj ojuamijadxa as ojuauíoui ajsa ua A oSaij^ ja JijqB BJBd BiDuajsisB bj
Bjunf bj ap 'sajs soj b pjiD as Bijjauío^) J b Jiq BJBd sopoj UBqBjBdajd as anbua
bjo aqoou bj ap ¿ sbjb :ajuBjapB sbui osBd ou anb 'ojuajuoD jbui ap opBji^B ojj
-nsns un ja ua jiAiDjad píap as A ojqan^ ja piAomaj as bidijou B^nauoD 'Bppajq
-Bjsa Bjunf bj asaiAjosip as anb ap ojaap b soSaijd uod biu^a o^Bdojd as Bjsa
b pSajj anb oSaní -sbuij^ sbj ap ajpB^ ja uod pDJBquiasap as apuopua 'sajpB^
soj ap ouEg ja b ajuajj biu^a anbua BqDUB"j bj opuoj pip sand 'ojaaaj ubjS
uod jiuaA BiAap •ájtüBJn^as A 'BiDuaipny •j'^ BPP oSaij^ un opuapnpuoD
sopijjB^ ap jbidijo ja Bjsa b pSajj Bip jap jj sbj b ajsa ap ^
"8081 3P 3-iqnjDO ^p ^ 'oapiAajuopí

[rouqns A siqtS^t víum¿\ — '8081 3P S ^jqnj^o *oapiAajuoj^[
•vj&lt;3 BiDuauBuuad bdijp
-Bd ns ajopuBjnSasB 'oAnjuoD oj jopBUJ3AO&gt; ja ojad íBsa BJBd JBDjBqiua b Bqiq
as bA bjijd jg ^BiDUBuSndaj ns ap uojaidns BpBu bzbj^ Bjua uBqBjsa anb sojap
pnjijjnm bj anb opis Bq Bunwoj nsA 'asjiuaquioD uaiA b OAnj ojos Bja anb opuaiA
oiad 'J2 jap BuajdBjDy bj ua Bjunf Bjap uoiDBaJD bj BJBd jbuijij ua osiuiaj inuí
oqnjsa uaiquiBj 'B^iun^ ap bidjb^) odsidubj^ u^nf 'UQ b^^ uoa^ ja 'ajuBjsajqo ja
'ojaiuaSuj ja Bja ouisira ja anb ouis 'SBjjBjnj^r sBjap Buuopj bj iu 'jn jap oqna
jap uoiDBAonaj bj asaiíijyp janbB anb ajsa osinb ou anbjod oijg uod opBDid Bq
-Bjsa uaiquiEj boaa^ 'BqBABDB as ou BAanu bj SBJjuaim BisajSj BJBd ajuaiujEuoisiA
-ojd oipaa as anb 'Aa'^ jap uaDBuijy Bjsa Bja anbjod 'BlajA BisajSj bj JBdnaosap
BpBSBd zaA bj uojaiDiq aj anb soj uojanj sojja anbjod 'oipaur ajsa jod opjiAB^
jap A jopEujaAO^ jap asjBSuaq osmb ja anbjod ouis upzsj bj bdzouod ou anbjod

�délo que Vms. nos dicen estar impuestos de todo, es bueno los vean despacio
poniendo la consideración ymeditacion los puntos. En cuanto a lo que Vm. me
dice de habernos manejado con ligereza y poca cautela, devo decirle que en
esa es donde se han cometido tales enormes hierros; pues nosotros nos hemos
manejado con toda adbertencia y medidas de precaución para el sigilo. Con la
oportunidad de un Pliego para el Sup. Gobierno, que remitía el Embiado Por
tugués, meditamos sirviese de lazarillo para introducir el reserbado que se remi
tía de esta para la Audiciencia en solicitud de nuestra pretensión por los fun
dados recelos y desconfianzas del Gral. Gefe. Este pliego seintrodujo con toda
recerba, pero luego que en esa ser vio el contenido, se lebantó el grito en des
mensurada acusación contra los de Montevideo, vociferando tumultuosamente,
deslealtad, sublebacion &amp;a. Conque a virtud de estos hechos, en ningún modo
deven culpar de cautelosos y precavidos a los de Montevideo.
Ayer 4 a las 10 de la mañana entró en esta una Fragata Inglesa procedente
del Janeiro con 12 dias de nabegacion. Trae pliego pa este Govierno para el de
esa, la Rl. Audiencia, Cavildo y Obispo. Todos de la Princesa del Brasil Carlota
Joaquina. La Rusia y Austria pare an echo ostilidades a la Francia. Cordova,
Cuenca y Barcelona nos dicen están libres de Franceses. Adjunto remito a Vm.
un impreso del Armisticio echo con los Ingleses y creo según el que estos no
nos quitaron el bloqueo del rio: actualmente se hallan los navios en guerra
cruzando en la boca Amigo: ese Govierno nos trata como a declarados enemigos;
No nos ha avisado se despache la Goleta Liniers para España para que por
ella pudiésemos dar cuenta de nuestra persona a nuestros respectivos padres y
hermanos, y de las relaciones mercantiles, que tan estrechamente nos ligan, a
nuestros amigos, corresponsales y consignatarios. ¿Y que dirán unos y otros y
aun el Govierno, quando llegue a la Metrópoli un barco salido de el Rio de
la Plata, sin carta alguna ni noticia cierta de los havitantes y Govierno de Mon
tevideo? Dirán que es cierto quanto la malicia de nuestros contrarios han que
rido suponer, pero sepan estos que los de Montevideo, tienen arbitrios, poder y
energías, para dar prontos y directos avisos, de su lealtad y de su estado de fir
meza en la dominación de nuestro amado Fernando, y que también la tiene para
desfigurar las negras imposturas que hayan pretendido ponerles. Aeste efecto
se ha despachado un Bergantín, que ha mirado su salida con tanto odio ese
Gobierno, que ha incurrido en el gravísimo desatino de bloquearnos el Puerto
con dos Lanchas de fuerza para cortarnos toda comunicación marítima y ya ba
para 4 dias que las dos se hallan fondeadas a mas distancia de Tiro de Cañón;
pero deve saber que en Montevideo se miran semejantes bajezas con el despre
cio que corresponde y a que a otra cosa no deven dar lugar.
Nos hallamos sin tener que fumar, y haviendo ocurrido a esa G. tabaco del
Paraguay, se nos ha negado; parece también que por este medio se nos quiere
sitiar y afligir; y si la necesidad nos obliga a pitar Tabaco brasil, entonces será
quando se diga a boca llena los de Montevideo son tal, y tal. Sea todo por
Dios, aquien sinceramente devos pedir todos, nos concibe un Govierno Ilustrado,
recto y justiciero, con la total Tranquilidad y unión fraterna, de los nobles, lea
les y generosos havitantes del Rio de la Plata, y no basta Provincia.

5 - [Oficio de la Junta de Montevideo, al Cabildo de Buenos Aires, en el que pide el apoyo
del Ayuntamiento en su gestión para derribar al virrey Santiago Liniers, sospechoso de infi
dencia. Resume las actuaciones de dicho Virrey, demostrando su parcialidad y su connivencia
con el Imperio francés y adjunta documentos probatorios de sus afirmaciones. Historia los
acontecimientos ocurridos en Montevideo, a raíz de la censura dictada por el Cabildo contra
Liniers por sospechoso; las medidas restrictivas ordenadas por el Virrey; la destitución de
Francisco Xavier de Elío y nombramiento de Ángel de Michelena para Gobernador de la
plaza; la ulterior conmoción popular causada por eses disposiciones y la formación de la
Junta; afirma que el Pueblo resolvió formar la Junta para "ponerse a cubierto de nuevos
insultos" y que un "pueblo tumultuado es semejante al rayo"; destaca la decisión popular
— 149 —

�— o^i —
-sunajp sbj anbjod o oííiujb adpupg jap SBZjanj sbj opBraoj u^XBq ojja ua anb
S3J3JUI J3 JOd 'BJJBJBA BJ 3p OSJdApB O ZIJ3J OpBJjnS3J pp OSIAB OJ3UI Utl B dJJBd
p JJU33 EjquinjSODB 3S ajduiaiS 'SOJ3Jjan) anb SODIJIJOJ SBUI SajBJ3U3) SOUtlSjB
SOJJB^IJ3Bjd USpnS SOJU3IUII33JUODE SOjap OIJBUipjOBJJXd X ajUBJJOduit OJ JOd Z3A
BunSjB i 'Ouojx PP PEPfu^?P Bí BÍBqaj X uoide^^ bj ap ojoaap j^ BÍBjjjn anb
Bpuapuadap Bjjap Baipui BzajBjmBu Bjsa ap oj^b un anbjod íaoapaqo X aqjis
uainb b ouBjaqo jap boijou uis SBja^uBjjxa sajjo^ sbj b BJjan^ bj ap sosaa
-ns sojJBdppjBd ajqij Bpuajog Bun ap ojjesba jb opijiuuad sa o^ 'ojuaituBjoj
-bdb jap BÍiq aaajBd anb 'upponpojd Bjsa ojubj un JBpun^ Ejijtuiaad sou -3 •^
•ajuanbuijap sbui ja sa ouisiui ts jod anb oqaa un bjsia bj b auau as opuBnb
'SBpuBjsunajp sbj ua uauíua ja jBasnq opBsnasa sa anbjod uaiA sbtu o 'sojsajoui
X sosojiabd ap soujEjipajaB ou jod sa^BSBd sojsa jbsoj^ soujijiuio soj^oso^^
•sbiduiaoj^ sajuBsajajut SBjsa ajqos jopejadiu^ ja jaaajadB apand anb sajjBjap
soj BjBd jiAapuB^ uospa^ -jj^ oduiB^ ap ajuBpnXy 03 j^ Buiuwaj anbuoa 'Biauaj
-apj Bpoj ajqos ojos oj sa ^ ^oj ja aXnjauoa anb uoa 'saauBjj ojap^pjaA un ap
sojuaiuipuas soj odiuaij ja X 'BiauBjsip Bjap oipaui ua opBqjasuoa jaqBq ap uop
-aaiojd bj ouisiui isb ouioa 'oíaSuEJjxa jap Binsuaa bj b oqaa BpBa jajauíos BjBd
ouioa 'oipmsa aa^q as anb ap uoi^bjjbu BÍijoíd BjjanbB ajqBjou Xnuí sa "3 '/^ b
SBpiaouoasap usías ou anb (oiuouiijsaj ojunípB jap 3 X j O&gt;^) *SBzd SBisa u^
*OpBSBd"OSOjd
oub jap oijnf ap ¿ jap sopBjBjj soj jod uppBjnBjsaj ns X bzbjj Bisa ap oijis
ja ísaJÁy souang ua sajSuj ojiajax^ jap Bjouap bj oaiunuioa aj 'soidpuiid soui
-siur soj oÍBq ajuauíjouaisod anb Í908I aP ojsoSy ap 3J ja BisBq oiunf ap fz P
apsap sopijjnao 'sajBjijiJ^ sosaans sojap ojaBxa aiiBd un pip aj 'Biaiua uoi^bu bj
ap aSBJjjn uoa X auo^) Bjjsanu ap bidijou uis anb *3 '\ 3q^ adipsa q^j Bijsanu
ap jopEuiuuajxa opijjad jb uoidijb ns ap SBpipiaap sbui SBqanjd sbj jBp b ozad
-uia ajsa opu^nb 'Xawi^ jbiudb ja b sajaj^ sns ap bjjis bj ua osnd Bsajdios Bun ap
saSBJijn soj jBqBj ap osoasap sajXy souang ap jbijouiui ojqan^ ja SBuady
•ojaaXojd ajsa ap Biaiisní bj ajqos sauoiDBj
-ipaui SBunSjB ua Bjoqs souiajBjjua 'BjsnS -3 '^ is X 'upiaouiaj ns pipid osa J03
•oujaja jBunj un ap ouaiqna uBq sou sauopBqBjdap s^Xna 'oSajijaBg oijaduij asa
ap ojjua^ ja ua opp^u a^a) un ap soubui ua BazauBuuad oujaiAO^) ja SBJiuaim
Bj^ijad Bisa anb auaijsqos X oqaip Bq oapiAajuop^[ 'Baijqn^ pBpiaija^ bj soipain
sopoj jod jaAOuiojd X 'sajBui soj JBipauíaj 'sosnqB soj jbjjod booj ja y 'ojuaim
-BjunXy ajjsnjj asa ap sop^pina X uoiaaajojd bj ap ou^ip sbui aauBj ojio opBj
-uasajd Bq as ou uoisBqini *bjj^ ap sosaans sapuBjS soj ap sandsap ajuauiBjn3a
¿Bsuajap Bjjsanu ua '3 'A b jasajajuí BJBd sosojapod anb sbui sojnjij sojsa uos
M 'souaduia sojauíud sns opjiAB;^ ajsa ojq^jua pBpiaijaj BXna jod BiauíAOj^ bj
BÁns X souiBjuasaidaj anb ojqan^ ja sa oXn -oapiAaiuop^ ap ou 'souiapuapp anb
Bsnaa bj sa BXn 'OUBjaqos jb JiAjas X bijjb^ bj JBqjBS ap bjbjj as opusnb opoj
ojjbjjsojjb BJBd Bzajajua bjjbj aj ou anb uaiA opBAOJd Bq X 'bioubisuoo Bjqos
aj 'oaiojaq jojba un aasod "3 '\ 'i "3 "A an^ OJ^ J3S Pnd ou ajsa X 'BSuajsos
sou anb osojapod jojaajojd un ap 'oXodB un ap souiBjisaaau sojjosoj^ ¿ojuaiui
-ijba j^ BI^J sou is Bjjoduii anb ojad ÍBiaijsnf souiauax 'Bzjarq bj X japod
jap ojjiajb ja sa jBqij ns X ouanbad ojqan^ un anb sbui sa ou oapiAajuoj^ bid
-BjSsap jod oja^ 'OjjaDuaquioa ap oseo ja ua souiBjsa sojjosou X '3abs oj opunp\[
ja • • -Biauapijuí ap osoqaadsos Jod oja^uBjjxa XajjjA on ap uppBjBdas bj apid
uainb 'ja • • *oujaiqo^) jap upiDdnjjoa bj bjjuod ojijS ja opBjuBAaj Bq uainb ja S3
•ajuauíjuoa ubj^ ajsa ap uopBjaadxa bj Bpoj Xoq jas b aAjanA 'Bauauíy bj ap bijoj
-sjh EI B sojunsB sojubj Bq odutaij oaod pip anb 'oapiAajuojv ap ojqan^ 13
soNt^na ara ivxwvd vi aa / "s. *• d

TV O3aiA3XNOíN[ 3a / ON^3IAOO 3a VXMÍlf VI 3O OIDI3O
[8081 8P a^qnpo ap ff]
[*u^ |a djsdi^ JDnu¡(uoa ap sopjppap UD|sa anb
D| ua X \\^ opuDUjaj d japua^ap ap oap^aiuoyy ap o|qanj X sapopuoinD sd| (Dpouaduja
uptsa anb ua Diqo d| aXodD anb oíod 'asuaiaouoq opuqD^ jap ouisjiou^Dd \o opouio|| un
opuapoq aXnpuo^ *sja¡u¡-| ap u^pnjosai Diu^jn Dpa ap uojJDAuap as anb sopgnjjad sbadjB
so| D|Duas X asa^Ajosip as anb ap Xaiiiy^ |a Jod Dpop uapio o| Dijuoa ojunf d| jauatuoui ap

�tandas hagan combeniente el paso para arreglar las operaciones subersibas de
la campaña. En una palabra es licito acerlo quando la necesidad lo exige, pero
que necesidad habrá de instruir directamente a Napoleón délos acontecimientos
de una guerra ultramarina, quando estaba por medio la Corte de Madrid y era
mas natural que ellas los comunicase a su Aliado, si lo hallase por combeniente?
La necesidad, el motivo es vien claro. El extrangero, E. E., siempre se acuerda
que lo es, y no se aplaude tanto de los servicios que puede acer a su Soberano,
como de pertenecer a la Nación que le dio la Vida. Ellos nos desprecian aun
quando somos el instrumento de sus glorias; pero nosotros no queremos conocer
lo, todo nos parece licito, todo disculpable, y esta docilidad es precisamente la
que nos pierde. Si toleramos el ultrage, sino somos unos celadores severos del
honor de la Nación como podremos conserbar sus respetos? La frialdad conque
han sido mirados los partes en question, prueban con energía quanto ha decaído
en nuestros tiempos el generoso orgullo del Español. Si, el nos inflamara, si el
reynase como en la época de Carlos V., como huvieramos permitido que un
General de España se humillase a otro potentado extrangero hablando con la
espada en la mano, y a la frente de un Exercito vencedor? Para nuestro juicio
dista muy poco de tributar vasallage quien de este modo se somete; o quando
menos juzgamos, que estando establecido y prohivido hacer otros acatamientos
a los Principes déla Tierra que los que ellos permiten se rindan a nuestros
Reyes (como indica un Capitulo déla ordenanza Nabal, hablando de los Saludos
que deven hacerse a las Fortalezas y Buques Extrangeros) y no haviendo jamás
acostumbrado los Generales Franceses dar ni meras noticias de sus Victorias a
nuestra Corte, la oficiosidad del Sor. Liniers es un berdadero delito, sobre ser un
poderoso argumento de su afición del execrable enemigo del nombre Español.
Es abandonado el concepto? delira el Cavildo de Montevideo? no hay mé
rito para una censura tan agria? Todo puede ser; pero también nos engañare
mos en creer que es un delito pedir auxilios a la Francia (inconsulto el Soberano)
pa. la defensa déla Provincia? Este es un echo, cuya prueba insigne nos ministra
la Carta N 12 del f 32, y supuesta su verdad solo quisiéramos que el mismo
Napoleón, ese infame que tuvo osadía para reprender y examinar la conducta
de Nro, Amado Rey y Señor Natural Dn Fernando 7o por haver echo iguales
demandas en circunstancias de no tener otro recurso para desconcertar los pro
yectos de Godoy; que él mismo Napoleón, repetimos fuese el Juez de esta causa,
y la fallase guardando consequencia con sus principios. Pasemos adelante. Oblada
la corona por él Sor. Dn. Carlos 4o, recivió ese Govierno el Rl. Orden consi
guiente para la proclamación del actual Monarca. El Sor. Liniers ordenó desde
luego que se executase el 12 de Agosto último, pero al mismo tiempo se le
presentó un impreso remitido de Cádiz sin carta de dirección ni otro carácter
que el de la Ymprenta que lo dio a luz, y sin más datos cambió tanto sus
ideas que olvidando la eficacia del anterior expreso mandato se abanza a suspeder la Jura del Señor Dn. Fernando 7o hasta recivir ordenes consiguientes al
mismo Impreso. Nosotros declamamos contra este paso, y procuramos hacer vi
sible toda su intención, pero esto no obstante se quiso creer que era inocente, y
dirigido tan solo a disponer con mas desaogo la sumptuosidad y aparato de
aquella solemne función. Asi se dibulgó en los del Brasil, seguramente sin acor
darse que el oficio reserbado N 10, fojas 29, era un documento intachable del
verdadero motivo que causó la detención.
Haora pues preguntamos, si el Virrey creyó lexitima esta causal, como lo
anuncia su oficio, porq' es que la oculta? y sino la creyó lexitima, porque sus
pende la jura? no será temerario conseguir que su Edecán Vandevil le huviese
desde luego prometido (en las cartas que escrivió por la Barca, según parece
de la del referido N 12) esas mismas ordenes, relativas al Impreso que el
Exmo. Sor. Dn. Santiago Liniers esperava recivir. No por esto queremos que la
indiferencia sea cierta; pero es laudable, es inocente, ese miramiento, esa aten
ción, esa conducta siempre devil, y solapada de un Gefe Francés? Digalo el
Pueblo de Buenos Ayres que menos minado quanto es mas Español, procuró
con ruegos y amenazas apresurar el dia de la Proclamación. En estos momentos
arribó a la Capital Mr. de Sasenay, Emisario del Imperio Francés. Los pliegos
que condujo anunciaban que destronado Fernando 7o por la mas inaudita vio
lencia hiva a ocupar el Trono de España un hermano de Napoleón, y el Exmo.
— 151 —

�uamb b apo an aP pBJunjOA bj uoa asBjuoa anb souiBaja o^q 'sojnSas sbui soj
sojBp soun oÍBq ajuauíBspajd 'Bijas 'ojJBnjaap b asBSajj opuBna A 'sojjoso^q bjj
-uoa sapBpijpso ap UBjd |a JBjSajJB BJBd Bq^asap ojubiid Bijpuaj, '(yi *sj uopatuj
-sui bj 3SB3A.) bjbj^ bj ap oig ye oiqua aj ojaíqo ojos ajsa uoa anb ajjBdBuog
•vn^ aja^) jap sauopisodsip sbj ap ^^zjanj ns ap 'BpuiAOjq bj ap opBjsa jap Bjajd
-uioa Bppou Bun BjBp 'Aajjj^. 'OJ^q ap SBsaadsa b BiauBjq ua ojsand ABuasB^
-asjiiüfas b UBijpuaA inbB
ap anb sajBui soj BjoqB soraajnajB;) uopBjaduiq ns ap awcr) bj b osajSaj ojuojd
un ajJBuopjodojd A 'oiJBSiuiq ajsa 'jBqjBs opjjanb Bq anbuoa oiSnp ja 'ajq^p
-ajdsap A 'osopijBín 'onbiui sa oSanj 'Abu3sb ap soSaijq soj ua sjaiuiq -jo ja
BjqaA oujsiui ojsq "OUBjaqo ns ap pBjsaSBUi bj BpBjuajB uoa anb 'jopBdjnsn jb
BJjanS bj jaa^q BJBd bsod bjjo jBJadsa piA^p iu pjadsa ou ijodcujap^ bj sbj^j
•jBSnjJO&lt;j ja JBjsBqsap uaijuuad anb sbj A 'btdubjj bj jbzijuso BJBd uBzyjojnB anb
sBjSaj sbj sBSjaAip uos anb japaauoa uis asjEijiauoa Ejjjod ou Bjanpuoa ajuBaijdrai
Bjsa anb p^pjaA Bjy 'BUBdsq ap ouojx P opijjaqns BiABq uoajodB^q anb jaABS
ap sandsap unB BzaiAtj BjjanbB ap A (jajaBJBD ns ap BqBsnqB osb^b anb ojjstuij^ un
jod A oubui bj ua seuijb sbj uis ojsandojd eSijjui Bjap opijJBd ojaui un jas ap
uozbj ua aAas) oaijoui aAaj un jod pEpisouiiuB Bjsa ap ajsBJjuoa ja jBuiAipB anb
souaui Bjpod ou opBuoixajpj oj b bjsia bj inbB ap opuaiAjoA A Biauajo^ BjjanbB
ap sa^ojjiuiij sopBjsa soj JipEquii a 'BjjanS bj jaduioj Aajji^ j^ oiAjosaj 'jESnjjo^
ap uopaajojd bj o(Bq asaisnd as biduiaoj^ bj anb *j *j^ • ap ojjsiuip^ un ojsand
-ojd jaqBq ap oqaa ja ojos Jod anb ojuaiuiBjunAy -ouixq ja BjaA sojja uq
'Bjqjj b j *sj ap uBjqo anb sojuauínaop sojap opBjjnsaj ja ua uojaBjapisuoa bj op
-uaiuajap ojisodojd jb souieajoa anb Bjiuuad A 'jojop ojsní ojjsanu ap sajJodsuBjj
sojsa -q '^ adjnasiQ • * 'BzapuBjS A japod ojjsanA ap uaSBun bj onpiAipui ns
ua jBjadsaj ap uBujoqaoqB as anb sojjbsba sajaij soj b sajopiBJx bujbjj ja íBuosjad
BpBjgBS BjjsanA Bjuasajdaj jq 'sojqanq sojjo ap opBJopB ^aia ja 'sBuapBa ajjua
aujiS *^í -\ anb ojubj ua \ ¿sajosajdo sojBqjBq sm b ja^ajojd BJBd sojjosou
ajjua Biaunuojd jbj anb ajquioq Ab^j ¡o¿ opuBUjaq ¡bdjbuoj^ opBUJB A saaijajuí q
¡sajouBdsq sojap jouopund o iI^n^I Dís ^iuiajsBjq q 'i\ *sj 'ssouvá^ oiÁdi}tu\
•p&gt; jpztjtfio vm&gt;^ soppzt¿ojttp soíupjs9 ou 9B^o(f 'aoip sjaiuiq oSbijub "uq Joua^
ouixq ja íojsa ap BpBu 'ofq ^ojidajjxa joAbui uis ojauoisud ajjaaBq BJBd soipaui
ubjjb^ anbjod Bja ¿sojqanq soj jaAoruuoa ou jod Bja ¿SBpuBjsunojp sbj jod
Bjag (*ojq ^z 'so}) ¿uoiDBjJodmoD Buanq ns bidubjj ap ojjsiuij^f jb jBpuauíoaaj
aaaj^o aj ,bjoq ¿-q • bjjuod bjsia bj b ajqij A 'sojauíp uoa ajijiAB aj ,b BJBd
BSajJO januBj^r -uq b Bpuaiuioaaj as anbjoq ¿BpBjBaaj ns ap owanq jatuijd ja ua
anbjBquiasap aj as anb auapajd anbjoq ¿jaij oSiuiy uijuBSjag ja ua pBpxjBiaijo
ajuBjsaj bj b Biauajapjd uoa anbjBqiua ajas anb BpuEui (bjoq ¿BSuajap aj as ou
anb ^q • aaip anbjod ^ ¿ABuasBg ap *jj\[ b Bdojnq b ajuauíajqij JBsajSaj BÍap
anbjod saauojua A 'uaig -ouBjaqos jap BsnBa bj jauajsos b ojjansaj sjaiutq "jo^ ja
opuBjsa 'joijajuí oj ua sauoiaouiuoa JdABaajd A ^SBiauBjsunajja sbj b asJBjaduiajB
BqBjnaojd as ojos ,b souiB^uaquioa 'ajuBjsui un jod 'opoj ap souiBpuiaajg
•uopsanb ua BiUBjaojg buisiuj bj Bjanpuoa
ns ap ojapom jod píxj saj pBpijoyjadng bj anb BjipajaB q&lt;¿ OJ BpBAjasaj JBjnajja
bj ojja ap oSjBqma uis A 'Bjnsuiuag Bjap ajjang bj ojjbsb^ jb jBdiaijJBd BJBd
SBpipaui sns opuBuioj Jiq UBipod ou jojjaq ja ua sojjanquia sand 'jBiaipní
-jad Bja 'soujaiAO&gt; soj b Biauaja^aj uoa 'sojqang soj b ojaadsaj uoa uoiaBjjnao
BjjanbB Bsiaajd BpBq Baijijod bj is anb ojaajaj jy "uoiuido ns asBpnp as anb BJBd
pBpijapij ns ap SBAanjd SBqanuí opBp Bq BpuiAOjq bj Bpoj A sajAy souang an^&gt;
•soijBpijJBd BiJBjjBq sbuibí anb biuib^ui Bun ojqang jb jBjjnao ap pBpisaaau BiABq
ou anb opun^as jq 'uoajodBjs^ ap sojaaAojd sonbiui soj ap ajjBjap ojajduioa un
OAnj anb Bsaijuoa sjaiuiq Joua^ ja anb ua "Ojq
oj 'j o^ bjjb^) bj jod BpBAOJd
'pBpasjBj Bun sa ojauíijd ja anb 'soiSnja sojsa b Bjsajuoa oapiAajuoj\[ "sopiaouoa
uaiA saJOjnB sns jod Bpinjauoa ap sandsap bjjbuijij anb sbui oziq ou Aajji^ T3
anb A sojqanq soj JBUianjB Biuaquioa anb 'oubjijl jap SBapi sbj UBqBJOuSí as anb
opuBuuijB Bdjnasip aj as BiABpoj ojaq -jn^ jap BDijauíy bj b ajuBijníui otuoa
osojBpuBasa uej jadBd un JBaojns assjnaojd anbap uij b *q '\ uoa asjBaijdxa ap
pBjjaqij bj puioj as uns A jBjnsuaa anb souaui opnd ou A opjiAB^ ajsa b pjjBxa
Bjnjaaj n 'oínpojd oj anb ja ouioa ouauaA ap Buajj ubj BuiBjaojd Bun opuBaijq
-nd 'ojSijad ns ap eidubjou^i bj ua sojjaaaiujopB Bjnaojd 'jopBdjnsn ja bjjuod
sojqang soj jbuijb BJBd SBpijjam jeuioj ap soíaj 'asjBuSipui ap soíaj 'A^jji^ -jo

�mereció tanto aprecio tanto aprecio la conducta de su explorador, pero conbengamos al menos en que los cálculos serian menos expuestos a la falencia, cuando
eran mas fijos los antecedentes y de cualquiera suposición; y por consiguiente
que seria mas cierta nuestra conquista, o mas difícil nuestra defensa, en un
caso de inbasion: de forma que entonces se habria verificado de un modo el
mas funesto, que los auxilios indirectos del Sor. Liniers eran la causa de nuestra
perdición.
En fuerza de estas combinaciones, y con noticia Segura de los Xefes, que
por los mismos principios agitaban a la Corte de Portugal, tubo este Cavildo
la generosa osadía de censurar judicialmente la conducta del Virrey, llamándole,
no traidor, como creen algunos sino sospechoso como lo es en efecto, y resulta
de los anteriores apuntamientos. Pero su S.E. que vio preparada la tormenta, qui
so compensarla arrancándonos el Governador interino de la plaza a quien juzga
como el único y poderoso agente de la acusación: para esto sin respetar la
voluntad del Monarca, porquien govierna interinamente, le arranco el mando y
le confirió al Capitán de Navio General Juan Ángel Michelena; Intercepto las
comunicaciones de este Puerto con la Capital; Detubo escandalosamente la co
rrespondencia del Publico; se prohivio el Transito a todo pasagero; libro orde
nes anticipadas a los Comandantes, Militares de la Guarnición para que sostu
viesen a todo trance el nuevo Governador nada en fin cambio de cuanto pu
diera hacer este lance mas estrepitoso.
El Pueblo por eso mismo formo ideas equivocadas; conoció la violencia; se
creyó injuriado, y rompió los diques en las moderación. Juró no permitir que
un Gefe extrangero colmase la ruina del mas entusiasmado Español, y para
ponerse a cubierto de nuevos insultos pidió que se erigiese una Junta de Govierno... Que remedio havia sido concederla? Un pueblo tumultuado es semejante
al Rayo, donde halla mayor resistencia, allí es mas poderosa su acción. .. (No
huviera sido peor hacer una oposición inútil, que acceder a un partido que pro
metía en breve restablecer la tranquilidad y el sosiego?
Sin embargo el Exmo. Sor. Virrey parece que a echo un empeño de perder
los. De autoridad propia mando al momento disolver la Junta; a detenido los
oficiales y soldados de la dotación en la Plaza, que se hallaran en esa; ha des
tacado bancos de fuerza que detengan y persigan (como ya lo han executado a
nuestra vista) los que se dirigían al Puerto. Así fomenta el encono, y empeña en
nuevos desbarios a este fidelísimo vecindario. Nadie podrá creerla; el se ve per
fectamente hostilizado.
Los honrados vocales de la Junta de Govierno son intimados de disolverla
bajo graves penas. El Pueblo lo ha entendido y ofrece sacrificarlos en el mo
mento en que obedezcan. Ellos quisieran hacerlo porque no tienen empeño en
lo contrario, pero su seguridad individual corre un riesgo indubitable. Dóciles
pues a la Ley del mas fuerte, se mantendrán velando por el vien de sus conbecinos, mientras las circunstancias no varían; y este sera un delito, que provo
cará todo el enojo del Superior Govierno. De este modo ni ellos, ni nosotros
hallamos un partido que tomar en circunstancia tan peligrosas. El riesgo crece
por momentos; ayer, era un niño, hoy es un gigante. La discordia hace rápidos
progresos: el temor se aumenta: todo por decirlo de una vez acrece la consterna
ción y el dolor inútil de este noble Cuerpo. Nuestros vecinos obserban como
gusto esta disensión domestica, y acaso después de ella aguardan el instante de
perdernos. Nosotros no tenemos aquien volver los ojos si nos abandona B. E.:
B. E. cuyo patriotismo ha savido calmar mayores inquietudes en tiempos mas
adversos, es el único que puede empeñar con buen suceso toda su autoridad y
sus respectos, para que se abandone el Sistema del terror, en tanto al menos
que cesan los primeros terrores de la Pleve.
Juzga Exmo. Sor. Virrey si ha creído que con remedios violentos se curan
las conbulsiones del cuerpo Político. Montevideo odiará más su Govierno a medi
da que activase las providencias. Ya es imposible borrar la desconfianza con
que le mirara: Eternamente le llamaría partidario de la Francia; y la opinión
será un argumento que le confirme en su idea.
Cuanto más justo seria tolerar esa asociación de hombres buenos y pudien
tes que en todo tiempo servirían de freno al mismo Govierno, y no se le criti
caría de precipitado? No se dice que obras de concierto con Portugal, porque
pues se empeña el Virrey en quitarle unos celadores de su manejo? El los pide
— 153 —

�ja Bjpod ouiod a?
¿opunj^ jap jBSjaAiun Biuaisis ja opBjajjB Bq a*b oun Bd
saunraoa sosbd soj BJBd BpBjDip
Xag bj asjBDijdB ap
ppjj
p Bq
q00103?
3¿pjg
ja Jod
dd
BjsiAajd ouA
A '3d
'Buu3ajad 'X
'BAanu sa 'saXaj sbj asJBDijdB uajainb ab b bid
-uajjnDO bj opu^n^ Bjas anb? 'ajuarajBjuapiDDB sosbd soj jbijba aDBq a*b 'bidubisuiu&gt;
-jid Bun ajjnjo ojos [oís^ anbjod anbjod apaans ojsa igutnpuonbaxo stxaxnp
uou tumvpuvm is 'aaip 'snwatutfsns ^ojMoqtj jBa^j oqDajapg ojjsanu uod ajiíEpjoa
-aoD OJ3DJ3J ojpuBÍajy ap jEjajaap Bun oisjEquia uis Bpjanaa^j
soiqBS soj
b sajBijiuiBj uosX jas uaqap a*bjod 'sauopnjosaj jej3ujojSe aiirao josasy jg
•sbi3bj3 sbj saaaA seqanm sojjsiuij^j sns b opBp Bq A opB^JBaua ojsa auaij buisiui
Í bj A 'sboi ou A 'ojund ojjaia BjsBq BAajj as uopnaaía A ojuaiuiijduina j^
Bpuaia Bjap sauojjx soj ubjouSi ou a-b 'sBiauajsj sns jaoap^d ajans
soduiaij soj ua unB sauoisiAOJ^ A SBjnjja^)
'sojdijasaj^ sajBa^
j^^
j^ sojap
jp
Biauaipaqo vr\
BUBds^
ddíd
ap sojsb^ soj ua ojduiaía uis osb^ un ojspajd UBq
ou a*b 'saAaj s^un jod asjBpuisap 9 'asjBjsnÍB aqap anbjod onpjy — sbsoo
SBjap uoianjijsuoa jBnjDB bj jod osojSijad A ojafqo ns jod onpjB sa auod ajas
a-b ua ouaduia ja anb :aatp 'Bjnsuiua^ bj bjx&gt;j ap ojduiaía ja opuBjiuii p^pni^
Bjsa ua ^piíua BAijBUjaqn^ ^junf Bjap uopnjosip bj bjb¿ uoisiaoj^ jBa^ Bjap
ojuaiuiijduina ja ajqos uauíBjaip apid • "A u^jnb b oujaiqo^) ap josasy j^
•JopBujaqof) Jouag /
[8081 8P ^q43O ap zz\
['U9pojapoui Dpuajiuo^^y 'a^u^uiDAi^u^ap opadsaj \o UDApnsaj uopo|s| D| ap Diuajdng
D|unf d| o \\\ opuDUja^ Xa^ |a anb d^sdi| 'Dpuaipny |oa^| D| jod 'souaui opuDn^ 'Dpoja|O|
jas aqap uppnjpsuoa ns anb X asjaAjosip aqap ou D||anbo anb apuai^ua josasy \a 'o^uajuiiAoui
un asjauía^ 'o^uauíDpun^ uos 'apand anb so| ap 'soipaiu so| sopot jod Djunp D| jaua^os
ap uoppap D| X o|qanj |a ua aisixa anb uopDfpxa D| D^uano ua opua¡ua; X oap¡A3(uoyy ap
osos |a opua^g 'DBuaAuo^ ouios joipaiuaj apuoui as anb DjDd jDjnaipod \&amp; ajqos sapDpuojno
sd| d os¡ad ap os anb X ,,ojja¡| dj ua pn^ambui o o^uaiuijAotu,, anboAOjd ou opouio^ uop
-npsaj D| anb ajdwais 'soiua^ujouapjo so| opua¡pajBsuoJ( X asopuaipaaxa uno 'ajuauiajq¡| sa^
-uapisaj^ X saXajJjA s| o jDjqo ajap as asaiqojsa as anb D| jod 'sapdpiunuj so| ap g[ ¿y ^^
'ol '98 ^al \ D4!9 •'iqand PP pnps D| ajBjjad ou anb ajduais asjjjdujna aqap u^isjAOJ^ pa^
o| anb ap u^iuido ns d|S8I^|uduj josasy \^ 'oappapoyy ap DA^pujaqnB Dpnp D| ap uppnj
-os¡p D| Dqouapjo anb u9|S|aojj pajj D| jasapaqo oiqap ¡s ajqos 'oap^apoyy ap jopDUjaqoQ
pp oqnsuo^ D| on^oAa anb ja ua 'soj^ ap ojuaBn^ ^sop 'ouJaiqoB ap josaso |ap uauiDp¡(]] -9

souang -sajBjidB^ sbj ap ^jf3 -oiux^ :808I
ap ajqnjoo ap
'oapiAajuoj^ ap JBjnjidB^ jb 'sb *j^ ^ 'A ^ *anS soiq
•sojjaX soj jBpuamua A jaaouoa BJBd Bzajqou Bjqos sou anb UBjBjipajDB
souiBpnp ou 'BiauajoiA o 'aSBJjjn opoj ap ojqan^ ja japuapp b sotuauodsip sou
anbuoa BiSjaua bj ap oipaxu ua A 'owaiaB ja souiBasap sand soroipad saj uozbjo^
aQ -ojdaDuoa ns uod aaajOABj sou sojuaiuiijuasaj opuBpiAjo is soqaajsijBS Xnra
jod somajBp sou JBjqop aaajBd BpBu opuBna A í#¿j *a ^P bijubjbS bj BpBjjBsap
Bjnpanb ou ojn^as uaiA 'usujaiAoS oj anb sapBpxjojny sbj b A 'ojqanj ouiisijap
-ij asa b *y "^^ ja japuajua ojbSbjj *uBDjaD sou bX anb soj ap soj^ijad sajoXBui
jbjjsojjb osozjoj Bas opuBna uns souiajinSasjad oj asuaid ou tsb anb oun soiu
-asaip apuoQ •soiuaJijdumD oj A o¿ opuBUja^ jod jijoui opBjní souiajj 'Bjaaj Jas
ou BJBd BjouBdsgj Xnuí sa anb 'ou osa 'pBjunjoA bj ojad 'ojuaiuiipuajua ja bjbjj^
•oasap uanq X pBjjBaj ap osaasa un jod jas b BjpuaA opoj anb "g *A J33 apand
'soujBjja oSjb ua is :ojsní Bas ou anb souiBasap BpBj&gt;^ -ojuaiuiiaouoaaj ap SBjsaj
-ojd SBjaauís sbuj sbj uod Buadiua as anb ua ajuBjjodun optAjas ja sa ajsg *g "A
ap ouisijoijjbcJ jb bijuod 'oapiAajuoj^ ap ojqanj jap apuBjS Bjqo bj sa Bjsg
•ajuauíBjDBxa jBjnojBD BJj&gt;od axpBu osajSojd oXnD 'oSanj un
soidiDuijd sns ua opBDOjos BJas X 'sapBpmbxui sbj ubjbs3D ísojqan^ sop sojsa oran
ajduiats anb p^piujajBjj bj jaDBuaj sotuajaA ojsnS 003 -ouiujjaj ap UBiJBSBd ou
sauozBsap sbjs^ zaA jEjasjBsajajuí b BSajj -g #a ^p Bsojapod uoiDBipara bj i
•sajuaiodun a 'sajBSají
buibjj sbj 'sBuiTjtSaj X SBpBjadsaj sbui SBjunf sbj tu unB anb sojjanbB ap oijbjj
-uod jb Xnra ÍBjSau s^ra BiuranjED bj ap asjBDipuiA BJBd opBj ns b uajsa ajainb X

�Asesor en / tan asombroso evento dar un dictamen ajustado á las Leyes?
¿Donde están las que tocan este caso?
¿Acaso se debería dirigir por una
continuación de principios como sucede en diferencias frecuentes del foro? =i
En estas cierta analogía, ó similitud basta, y aun suele bastar q.e milite la misma
razón para q.e eadem dit jivus dispositio
Pero cual es la analogía del caso
presente con otros_dela ley, ni donde está esa identidad de razón para aplicar
las Leyes?
Sor Gobernador; todo esto es lo q.e trae de arduo el empeño
en que se le pone al Asesor, por razón del objeto
No obstante todo esto,
el Asesor dice, que la Real Provisión debería cumplirse siempre que no peligre
la salud del Pueblo
Con esta espresion lohá dicho todo, y le há costado
revestirse de toda la rigidez de un Catón y de toda la constancia y fortaleza
de un Regulo
Si, leha costado: porque el Asesor cree q.e este temperamen
to acaso irritaría á un Pueblo, que no entiende el dialecto déla razón cuando
esta enfurecido
A un Pueblo que no encuentra medio entre la permanencia
déla Junta y el derramamiento de sangre
A un Pueblo q.e no adopta arbi
trios, q.e puedan hacer fluctuar el amor á su Monarca
A un Pueblo que
se jacta del mas fiel, y q.e jura á gritos llevará a sangre y fuego cuanto se le
oponga —— Si esta se juzga una ecsajeracion hiperbólica, q.e vengan á poner
la ley algunos diputados q.e se abrirán las puertas délos muros
Yó re/ recuerdo [sic] q.e V. S. yá propuso este arbitrio, pero sin embargo se opina q.e el
cañón déla pluma del Asesor seria capaz de oponerse á destruir la fuerza de
este Pueblo
Si asi pudiera ser y si á costa de su vida se restablecieran las
cosas sin perjuicio délos derechos de su Soberano, el Asesor habría acabado sus
dias gloriosamente y no habria sucedido cuando mas otra cosa, que anticipar
por unos momentos un tributo natural y forzoso; pero incierto, que el ecsito no
seria otro, q.e hacer perecer á un Vasallo sin fruto
Después de esto el
Asesor pasa á averiguar si este dictamen será conforme á razón y á las leyes, y
aun no siéndolo, que dicta la prudencia?
No seria pequeño triunfo mover
cuando no se lograra convencerUn brocardico tan antiguo como el mundo,
dice: ad exemplum regis totus componitus orbis
El hombre para hacerse
visible y espectable se propone los dechados mas sublimes, y esta propensión
innata siempre ha sido laudable
El q.e obra al ejemplo del Soberano no
equivoca su conducta, y cuanto es mas exacto, es mas recomendable
De
esta compaginación de uniformes ideas resulta la armonía y el concierto, que
hace un compuesto perfecto
De que se sigue, que habiendo erijido esta
Ciudad una Junta Regis ad exemplum V9 conciliae ad exemplum, su resolución
no debe merecerse el odio délas superioridades del Reyno
Se ha dicho
que no se está en el caso; pero se repone q.e nunca dejamos de estar en la pre
cisión de imitar el Soberano ejemplo, y q.e no es cordura buscar / los remedios
después de vulnerada la causa. Si nuestra Península hubiera prevenido estos
peligros, no hubiera hecho con arroyos de sangre lo que podía hacer con un
plan de operaciones V. S. dice q.e ha visto caer en España los cedros mas encum
brados del Líbano, y q. no es mas fuerte q.e ellas, ni tiene sus virtudes y
méritos: que es hombre y q.e quiere verse rodeado de Varones q.e opongan suvalor y sufirmeza á la humana devilidad
Se acuerda del apotegma del
viejo Sócrates en la primera oración, oradme nicion á Demonico: no des á
nadie en rostro consu miseria, porque en todo domina la fortuna, y nadie sabe
lo que puede sucederle
El Ejemplo de Canarias es otro fundamento que debe suavisar el rigor déla
Real Provisión
Los documentos que ya sehan remitido á la Real Audiencia
demuestran, q.e la creación de una Junta deGobierno se creyó un paso escensial
para uniformar las ideas y sentimientos con la Metrópoli, y juzgaron aquellos
habitantes, q.e no debían aguardar el resultado déla Península para resolverse.
La unidad denuestra Santa Fé Católica, los intereses delEstado han sido los
principales ajentes de su heroica resolución
Aquella Audiencia no menos zelosa del cumplimiento délas Leyes q.e
Pretorial discernió la diferencia de casos, y siendo q.e aquellos no eran aplicables
á la presente Constitución, no solo ha aprobado el proyecto sino q.e dos de sus
ministros son Vocales déla Junta
Quando estas razones sino decisivas á lo menos congruenciables no persuadan
la estavilidad déla Junta creada, hablará el Asesor con el testo acaso único, termi— 155 —

�ua BpBayndas BuoyS ns X 'ojdijDsojd BjBpanb ajqmou ng íoqoíp Bq as 'jaaajad
Q -jopBjsinbuo^aj oyqan^ yap Buinj bj Bp^jajDap b)$j :yBjidB;^ BpBiaB bj uod
ojuaiundujoj un ap opBiaBj^sap Bip ya pSayy ísB)ou)BduioD oipacuaj XBq o^^
S^M01DVA&amp;^SÜ0 O1Í1XIX
13 ofva / saraiv soNana Na osa^dwi ladvd la / airaos oaa
-IA3XNOK 3a S3NOIDVXS3XNOD / SV1 V NOID^íKIOaXNI V^VTOOHd
[808L eP jqwaiAou ap oí]
{•SD|OUDCJS3 SDIDUjAOjd SD| ap SOl)33Jap SOUlSjUI SO| SOUDSUaiUD SO| DJDd DSipUIAjaj .'DUDd$g U9
oipaq Di) as ouio3 'sauoianiiisuo^ SDAanu X saXa| soAanu 'sapopuotnD SDAanu JD9J3 apand a^sa
anb X |0UDdsa o|qonj p 0p14.1aA0.14aJ udi) DjuoJaqos D| ap soipajap so| 'a^Dujaj dsd3 dj Dpou
-oj^sap 'anb opuo6o|D 'oap¡Aa^uoyy ap D^unp D| ap uojaoajs D| a;uauiD3ipjjnj Dsi^^snf 'sjaiuiy
ap oujajqoB pp Djqo D| 'sDiuapD 'opuDpmjua a;sa ap popocdo^ d| X |anbo ap Dipjoqoa
A Dpijadiu) D| aAa¡¡aj ap opuajuod 'SD$a|6u¡ sauoiSDAU) sdj a^UDjnp ojjg ap X sjaiiny 060)4110^
ap U9¡4sa6 D| Djoduio^ 'oapjAa^uoyy ap jopoujaqoB |a Jod oponpo oj ap osua^ap D| auinsD X
oi|g Ja^ADX ODspuDJj ap so| X XajJi/^ |ap sapn^^D so| D4uoj^uo3 *sajiy souang ap sapopuo4nD
sd| ap sopDUDUia so^uaiun^op so| opuo4uauio3 'Jop¡DJ4 ap Dsnso ua¡nb d 'sjaiu¡-| 06D14U09
XajjiA |ap sauopDnjDo sd| D3D4D X |O4)dD3 d| uos O4uaiui¡duiOJ p D4Joqxg 'OUD3uaiuy puodsg
p oiujj^ D| ojoq 'sajiy souang ua oppajodo ojn3j4JO un o o^sandsaj ua 'oujiu^uo duid|3oj^] -^

ap otuaS/t^ asof 'uo(J
808I^P
pp soy anb souBp X sayBin soy #b 'soipauíaj soy sopjBj
sbuj uos a*b 'ojisodojd ojjo b ojpBjL oíip s*b oy sejjo ua 3*b jojaui edi^u^a as X
'sajquioq soyap soujiub soy sojuaiujiAoui sayBj b soisandxa sbui u^jsa apuop SBipuj
SByua sbui oqanuí 'oso^^iyad jas ayans X apand sajjBd SBpoj ua ¡s '(apBUB) y^na
oy saJByndod sojynuinj X sauopipas b Bjjand opuaijqBq Boijqnda^y By jBziyBpusasa
ap sauoisBDO SBy uajiAa as 3*b opuB^jBaua ¿ "jdB^ y oqiq ya ua jBpuauíoaaj b 3a
-yanA buiixbui buisiut Bq¿Bip yap SBijBuipjOBJjxa sBpuBjsunojio SByua opBjyns
-uod Bjan^ ys Bijas anb? 'SBAijisodsip saXaq Biuodns anb / sosb^ soyua uns ouXa^y
yap oaniyo^ asa BqByq^q isb i
saaaA SBunSjB sauoisaj^suBjj sajuBÍamas opuBj
-ayo) X so)undsns ap sopipuajuasap souopuaiDEq oqaajap yap jo8ij ouins ya jod
oyjBAayy iu opo) JBjndB jajanb oy ou sa 8*b BiauaAiuuoa Byua a^sisuoo Bpuapnjd ByX
^SBUosjad sbjX soduiai) soy ap Bpuajajip By X Bpuajjnao By apyd sauoiaBynuiisip X
sauopBSuadsip SBqanuí 'sesoo SBy UBoanj) as a)uainypBj ub) apuop SB^ouiaj ubj seo
-uiAOjd ua&gt;^ :a)uain8is oy aaip 09 odB^ o^ o*q ouBZjoyog ^p uBnf n*Q Jogygy
a^uBuinuajX BAisiaap Xay Bjaiqnqou opuBno
unB 'BiDuapnjd By Boip anb J3A jinyauoa BJBd B)saj oyos íoduiai) yap SBijsnSuB
SBy o^jBquia uis 'bu3)bui Byua apand o)UBna oqaip Bq 3*b aaja josasy yq
S
yb oyBAyansaj uoiaB^^Byap Biuajdng By o 'otuijdas opuBUjaq n*a ¿2SÍ3
oaiyo)B3 ojjsanu uija)ui 'yBijojaj^ Bpuaipny y^a^ By jod souam opuBio BpBjayo)
jas aqap uoiamijsuoa ua ai&gt; ouis Bjunf By asjaAyosip aqap ou oyos ou Xay Byap
njijídsa ya opuainSis anb 'omdo 'BDiydnsByua 'y • b oXnjisui as bX 3*b ap soup
-3A sounSyB bj)uo^ jojnj oaiyqnd ya so^uauínaop uos 8-b ap 'Bjunf By aAyansip as is
Xaq By Jod opiuaAajd osb^ ya Bjjnao a*b uopByqod Bjsa ua asopuaiuia) X 'Bjjap Byap
0)uaiuiTAouj ya ama) as opuBio UBpaaojd ouanb BJBd SBqBJ) [ats] SBjsa SEjsa uauod
os sBipuj ap sapf) sojacuijd soyap pB)sa)od ap pmiuayd Byap oSjBquia uis i
Souioa JBipauíaj apuBUi as / anb BJBd
osiab ap as anb ap pBpxyBa By oyos uod auaiAOjd Xajji^^ p vb oy apjsnS
X ByduinD as 'BJjai) Byap pmainbui o ouaiuiiAOtu Byya ua jynSas ap BXBq as aa
-uaiuBiJoaou 8*b ua 'pBpiyBD ap BijajBui By opuais ou 'jBanaaía JBpuBui X jaDBq oyua
asBjaAasjad Xajji^ ya a^uByaps asBd ou 8'b ajqos sauopDnjjsui a 'SBiDuaSiyip SBy
SBqaaq is X roiJBsaaau ajaiaajBd opoSau 9 'oseo yap pEpiyED By unSas 3*b sojuaiuiij
-anbaj X sauopBjis 'sauoiauaAajd 'sBi^uaSiyip SBy jaDBq ap ya a'b 'sajopyo ^2iS SOT
ua opjiqjB ojjo uis 'so^ureuapjo soy opuaipajSsuBJ) X asopuaipaxa unB aauauíajqiy
sajuapisaj^ X saXajjy^ soy b jBjqo a(ap as Buapjo as 9*b By Jod sayBdpiumu SByap
^X &lt;&gt;'V Z ó! —9t Xaq By sa yB
Bpnp aaua^ajd By BJBd ODijp^aaBD X djubu

�sombras de una famosa calumnia. El poder y la lisonja han estrechado sus anti
guos vínculos para consumar esta maldad. Aquel destruye nuestro comercio, devilita nuestra fuerza armada, conmina nuestros Xefes, fomenta traiciones al tiem
po mismo que la adulación grita contra nosotros; nos llama insurgentes, fanáticos,
temerarios, viles, infieles, y despreciables... Y que recurso nos queda? Someter
nos? Sufrir ese tropel de insultos? Callar? Compatriotas eso no, Vosotros sois
valientes; digalo el mismo aquien nuestro esfuerzo sacó del seno déla obscuridad,
con los créditos de Guerrero, que nunca mereciera si el arrojo del Montevideano
no le obligara pelear. Poséis, por fortuna una Plaza, un Puerto ventajoso; os
manda un Español, tenéis tropa, os sobra entusiasmo, sois vasallos de Fernando,
en una palabra; nada hay que temer; si os atacan, os defenderéis. Dejar que el
egoísmo desfogue su rabia combinando planes, para hacer la guerra a un Pueblo
hermano, por sostener en la silla al Amigo de Napoleón; Dejadlos emprender;
que al pie de nuestros muros su herror será desecho, como la nube a la presencia
del sol. No os acongojéis, todo está prevenido: el actual Govierno a todo atien
de con la actividad que lo caracteriza. Nose perdonara arbitrios pa. repeler aque
lla agresión injusta; pero adbertid que por ahora solo combiene tomar medidas
de seguridad, y sufrir up tanto los excesos de nuestro opresor, para que sus mis
mos extrabios colmen la juzticia de nuestra defensa y acaso saturada la medida
que el cielo ha puesto de sus delitos, caiga sobre él y sus seqüaces, el castigo
que tienen merecido.
Entre tanto, a fin de que el error y la seducción no acaven de prostituirlo
todo, yo sin otro apoyo que mi buen deseo, tomaré el cuidado de orar vuestra
causa delante délos Pueblos que nos rodean. Ablaré el idioma déla verdad, y re
futaré con solidez las miserables producciones s hombres postituidos, aquienes
el Xefe a confiado su justificación. Mis ofertas no son bañas; vuestro soy y de
la Patria. No temo el ceño de los tiranos: Siempre que la necesidad lo exiga,
ohiran ellos de mi, lo que todos saben; pero lo dicen pocos porque el pavor
les sella los lavios.
Entremos en Materia.

CONTEXTACION
De todo hay en el Mundo: hombres que sin tomar las armas en la mano
hacen heridas profundas a su Patria; hombres discolos, perversos; diremoslo de
una vez, embidiosos de la prosperidad ajena, y enemigos del vien de sus ciuda
dano. Con verdad, esta es una plaga cruel cuyos estragos no hay lagrimas que
basten a llorarlos. Pero, ojala que la misma humanidad no estubiese sugeta
al rigor de otros males! Seria un consuelo, si, quando alo menos viésemos ester
minado ese monstruo tétrico y furibundo que hemos conbenido en llamar lison
ja. Que diferente seria el aspecto del uniberso si su cetro de hierro no se hubiera
extendido por toda la redondez de la Tierra!
Huiría de los Palacios el Crimen; la abominación no seria el carácter de los
Gavinetes; resplandecerían los Tronos con la luz de la justicia; los Principes no
bajarían al sepulcro cubiertos de su propia ignominia; España no fuera victima
de sus malvados Ministros; Buenos Ayres mismo, no seria forzado a autorizar con
su silencio los excesos de un Xefe iniquo, y componer elogios a sus delitos. Esto
no se ha dicho para tirarun paralelo entre las consecuencias funestas de aquellos
vicios. Por ventura, nuestra defensa puede necesitarlo? De ningún modo. Monte
video abrigara sin duda dentro de sus muros algún detractor infame, algún emu
lo de las glorias de Liniers, algún enemigo de la tranquilidad publica, pero es
una ligereza atribuirle el principio de los debates del día. Lejos de nosotros este
zangaño detestable: el no tomará la menor parte en una qüestion que ha movido
únicamente la Justicia, la fidelidad y el Patriotismo.
Muí por el contrario, (este es el objeto de la presente declamación) si la
lisonja no fuera tan fecunda en recursos, como lo denota el reciente parto de los
Gemelos que se ha dado a luz en la Capital: si su descaro no tocara en lo infini
to; si su ocupación no fuera exigir monumentos al crimen Liniers en el seño
de Buenos Ayres hubiera hallado dos Panegiristas? Su infidencia seria disculpa
da, donde este mas conocida? No compatriotas, hagamos justicia a la ilustración
y virtudes de nuestros hermanos: ellos conocen que la circular del 17 de Agosto
— 157 —

�— 8^I —
opEisa ajsa Bja jBnb 'sajpBjunSajd o Jad íoijnf ap j ap oprag na vÁ. BpBpunuy
4¿ opuBUjag ap uopBtuBjaojd bj b japarxud oSanj apsap epap as seso^ sbj ap aj
-uejoba A opBDijduioa opBjsa jap oSjBquia uis anb oipip UBq so sojaraaf) so^
-sayqBjsajap uej sbiuisbui SBun ap BjapBpjaA uopBAOJdB can jod oa
'ojpBj oiuaiuipuasuoa un jod ou 'BijBdB adJO) Bun jod ou 'uopEjapora ap o^aaja
jod spjBjjBD anb sa p^pja^ 'jouopund ojjsanA opuaq usq ou ^ pp BraBjaojj
BI ^ ¿I PP JBjnajp bj anb oqaip Bq as opu^nb oiabj^b jo/Íbui p opujns spqy
'ojJBpnp apand aipBU 'sapij sios íaÍBjjBSBA opBjpuaaB BjjsanA ap sBaoqinba BpBU
s^qanjd souiauaj sapnjJiA SBJjsanA souiaaouoa sojjosou 'o^j ¿opBjnSp oqaa un ap
'uopisodns Bun ap 'sisajodi Bun ap BSBd ojsa anb sBjoujBduioa siaaja oja^
•sojuesojdbs sojaíqo sajx sojsa ap bijojíí bj
A 'jouoq ja sosají jauajuEui jod BpBdsa bj uojBUiBqraasap 'euje^ ns ap sajuBUiB
A uoi^ijag ns ap saJopBjauaA Xag ns b sajaij anb sBjjuaicu opBjiui Bq soj anb
-uoa pBpuBuuaq ap sauopBjaj sbj sojja ua BjjBq ou oappajuoj^ ^^^ souiBjBjaap
BJoqB apsap 'jn jap Baijauíy bj ap sajuBjiABq soj ap oíoua ja oj&gt;oj 'ouoaua ja
opoi 'jojn^ ja opoj Bjiauoa ou ojsa is ÍEpEujnsuoa uopiBJX ^un sa ou ojsa i
•uoajod
-B^^ oujsiui jap jBjnapjBd bjjbd oíbjj aj souiaqBs opijo ap soSaijg soj ap sbui b
:ejo^[ *jopBÍBqtu&gt;j jap sbotjou sbj b ajuainSisuoa asanj ou anb JBjadsa BjAap BpBU
'ijodojjaj^ bj ap sosaans sojap jopaq^s anb ojsand 'sajawBnbsojjsanA sajjijqB ua
opiuajap BjaiAnq as ou ^p~^ ja 'sojkjui sopoj aQ ¿uoajodB^^ b soptpuaA o ^Xag
ns b sajaij is rojaunid oj opuaip^auoa ^. ¿sEsaauBj^ o SBjouBdsg ZBdoJx UBja is
jbSbput ap ojuauioui ja ajsa Bijas j *jopuB3 jap sosnBjdB soj ajjua seáej^ sbjj
-sanA UBijBsid sopBAjBra so^ :ojjiaid3j b ojsandsip siBjjBjsa anbjod soujiub sojj
-sanA ua uoisajduii BijBq ou adjoS ajsg -sjaiui^ jod sopipad soxjixnB soj opuaia
-npuoa 'Aoqtuoa un sojjan^ sojjsanA b BqujB anb 'ajUEjsui un Jod pauodn^
'suojaajBg A pijpEj^ ap bj uoa ajjans BJjsanA jBUBuuaq BjBd SBjouBdsg
SBdojx uojaipid as 'ojjiaap osiaajd sgj *oubjix jap sbuiijoia siasanj o ÍBsajdaos ap
adjo^ un jod sopBziABjasa siasanj 'bzueijuod bj ua sopEgjEjajE anbBjBd ozjanjsa
ojjsanA.ap jopBJiuipB un ouioa 'opBijB un ouioa upajodBj^ b ojuid so as :BinbjBU
-oj^ bj ap ajuBjiaBq op^jsa ja oiauajis ua oíap a 'SBqaipsap SBjjsanu uojEjjnoo
so as íoJ^ijad jap bioubjou^i bj ua jaaauuopB BqBjnxud as 'souBuuaq sopuanb
'is :sBjoiJ}Bduioa 'i ^aroBjut ubj oSn^ un b ziAja^) bj jBjqop uBjaismb ou anb
sojqang soj Bjjuoa JBjado Búas ojaíqo o^na SBzjanj SEun 'sajouBdsg ap aiquiou
ja oÍBq jajaui 'EDijauíy bj ap uopipjad bj ajqBjiAaui jaaBq BjBd A 'sajodB^^ ap
Áag o\ asof b opsjuoD ua asjajauíos anb uBiuodojd as souaui BpBU soueuoiddbj
sns A 'sand sjaiui^ -ajojjSBjBD JEjnSuis BjjanbB ap ajjBjap ojajduioa un UEqEuuoj
'ja jod sopianpuoa soSaijd soj anb jeSsu Buanb as opuBnb 'opoj ap ajjauod
-raí oíAap ^ausuB 'jj^ anb sand 'biabs oj i ¿uoajodBj^ ap ouBrajaq un jod opBd
-nao Jas b Eqi sauoqjog soj ap ouojx J^ ^nb biabs ojs^ ¿saÁa^ sojjsanu ap uoisiJd
bj BqBjsuoa aj o^^ ¿sauoiDBumbBra sns ap JopaqBS Bja ou sjaiui^ 'jopBdjnsn jap
ojo ja jod sopBUBi? 'sajopiBjx ap oiiajaxg anb ssra u^ijas ou aiuauíjuoa ojjsanu
jBsid b uasB^ajj opuEnb 'sBjouBdsg anbunB 'SBdojx SBsa anb opuBpiAjo bz^abd ns
b Bijpuod ^s Á33jj\ ja A 'sojjyqiaaj BiJdAap sajXy souang •jouBds^ ojuauíEuijE A
SBdojx o^ uasapsisuoa anb soijixnB soj sopo} osojsn^ bijiaid^j anb JopBJadrag ns^
b BqBrajojuí 'BiauíAOj^ Bjap ^px ^bjS ja 'orai}jn jo^ ^sojisiuij^ sns BJBd san
-oiaBpuaraoaaj ubabp aj as A jaij oSrray ui^uBSjag ja ajjauodsip BABpuBra saj as
opijo aQ -oapiAaiuojv 3P saJBjnaijjBd A oujaiAO^) jb a}ija}B ajsa opEpuaraoaaj
Bja ojja BJBd íiusuEg -jjv sp uoisira Bjap sBjjnsaj sbj ap A 'sauoiuido sns ap
'EiauíAOJfj bj ap opEjsa jap odraai} ap ^pipjad uis oísandrai jas b Bqtq uoajodBj^^
:araBjui sbto uoidibjj bj jauodsip b Bqszadraa as opora a^sa bq *opi}jBd oj^sanu
souiaJBino} saauojua 'BpBSn^qns sa is íso^ns soraajas 'aauaA Bjja is •BUBdsg bj
opBuadraa Bq as anbua b}u3ijSubs Bqanj bj ap ajuEjunuí bSjbs anb jb uozbjod
ap A opuEujaj b bdoa ap soraajnf íuoisa^ng ap Bjjan^ bj ua sajosaaaiuB soj}
-sanu uojaiaiq oraoa 'Bjndsip bj ua ajJEd soraarao} ojq; fsouJipiaap BJBd uoajodB^^
ap soiaaÁojd soj uauai} soutuuai anb soraBaA ÍEjnsuiua^ bj ap auans bj uafij
SBrajB sbj anb b oíip sajas 'somajadsa :sa}UB}iABq sajaij sns b osojuoq jas apand
ou anb Biauajajipui ap UBjd un oíi^ aj as íajqranppjaaui Bjap jBqiaaB ja uoa
opBjozara upiaanpas bj ap ouauaA ja biduiaojj bj Epoi b piaajjo as sojja ug
•sojnoouos ti9ta saxotnv sns oijbj^uo^
ua UBaaoA ojuBnb ap JBsadB ^sajqBdjnasipui uos '^j jap BuiBj^ojd bj A orapjn

�vacilante y complicado de las cosas? Complicado y vacilante quando era indu
dable la prisión del noble y Joven Monarca? Complicado y vacilante cuando se
savia que la casa de Borbon havia acavado de reinar en España? Complicado y
vacilante quando 180 ^ hombres inundaban la Península, sin otro obgeto que
sostener a todo trance los proyectos del Tirano? A vosotros raza iniqua para
vosotros hombres despreciables, para vosotros que no conocéis otro Dios que
vuestra fortuna, era con efecto a aquel estado complicado y vacilante. Para el
buen Español, para los Pueblos que todo expusieron solo por conserbar estos
dominios a su Monarca, para los que sufrieron un asalto sangriento, para los
que regaron con su sangre el 12 de Agosto las calles de Buenos Ayres. Para los
héroes inmortales que el 5 de Julio entre el horror del plomo y de la Espada
daban el último aliento inbocando a su Dios y a Carlos, para estos nohera vaci
lante, para estos la resolución estaba echa; pelear, morir, declarar la guerra,
proclamar a Fernando, publicar las infamias de Napoleón, prevenirse contra sus
asechanzas, y inspirar a su familias del odio contra ese tirano, trasmitir a todos
los sentimientos de una cruel venganza; esto era lo que devia hacerse sin trepi
dar, sin trepidar un instrante. Pero vosotros deslumhrados con la esperanza de
contraer nuevos grados de valimiento con nuestra esclavitud, mandasteis suspen
der el solemne juramento prestando el deseo que nunca tuvisteis de disponer
aquella función con mas aparato (va agregado al fin el oficio que da mas luz
sobre esta materia).
No negaremos que la circular, y el manifiesto fueron meditados por Dn.
S. Liniers, la Rl. Audiencia, y el Exmo. Cavildo, pero que importa? podrá esto
rebajar un tanto el mérito de nuestra censura? Liniers no es un voto en la ma
teria: La Rl. Audiencia ha dado buenas pruebas de lo que es, de lo que ha
sido, y será siempre, desde el año de 1806: el Exmo. Cavildo savemos de positi
vo que fuá victima de su credulidad, y que oprimido por una incompetencia
incontrastable, no podia abenturarse a su oposición sin exponerse a innumerables
desaires. Tampoco los savios pudieron admirar otra cosa en ambos papeles sino
la politica versátil de un Tribunal corrompido; la audacia de un Xefe ganado;
y el carácter noble de vuestros hermanos. Por lo demás ya hemos dicho que la
incertidumbre, las dudas, la confusión, devieron cesar después del arribo de Mr.
Sansney a Bs. Ayres.
En razón de todo dijo divinamente el Sor. Dn. Xavier de Elio Governador
de Montevideo: que si don Santiago creia que para tomar su partido devia espe
rar el esito de los sucesos de España, el era de muy distinto parecer: y es una
bajeza, o mas bien una puerilidad, digna de risa la critica de estas expresiones,
en que se ven derramadas las efusiones de un verdadero vasallo, como opuestas
a las leyes civiles y Militares porque en asuntos que tocan directamente a la fide
lidad, un acatamiento es muy disculpable y aun es preciso disculparse con vehe
mencia si el negocio apura tanto que se tema el funesto pensar de las autorida
des o el deseo de complicar a un hombre de honor en el crimen tan execrable,.
Tal Nro. caso.
Lo mismo decimos a la acusación de ingrato, enq'. desde luego huviera incu
rrido si por guardar consideraciones a un Francés complotado con sus hermanos,
no huviese abrazado con energía la causa de Fernando. Fuera de esto es un herror grosero persuadirse q' Elio deva el grado de Brigadier a otro que a su
mérito contrahido en la defensa de Buenos Ayres. Apelamos sobre esto a la
imparcialidad del Exmo. Señor Cavildo, jentes y tropas que desde la noche del 2
Trabajaron en prevenirse para recivir al enemigo, campado ya en los mismos arra
bales de aquella ciudad. Mas adelante daremos sobre este punto mas pinceladas.
Haora queremos instruir a nuestros lectores de la falsedad remarcable en
que han incurrido los Gemelos quando afirman que el arribo dle Señor Goyeneche y nociones consiguientes del estado de la Metrópoli, decidieron al Governa
dor de Montevideo, por el partido Victorioso: Que almas tan bajas! Todo lo
trastornan, todo lo sacrifican a sus empeños particulares! Buenos Ayres y la
Provincia enterano saben que nuestro Rey y Señor Dn. Fernando 7* fue procla
mado en Montevideo el día 12 de Agosto y que el Sor. Goyeneche arribó a nues
tra Bahía el 19? No save que a esta ha ya Liniers havia entregado la carta man
dando suspender la Jura y Elio descubierto su pausible modo de pensar con la
desobediencia a este mandato? Ipocritas, vosotros os burláis del Pueblo sensato
— 159 —

�— 091 —
•oajBqraasap ya aAap as oidia
-utjd ajsa b :uaaBq oy opoj aAajq ua 'opurasBismua X oSiure agEUEsred un 'Bjyansaj
Bdojj Bufy "opoui ojjo ap JBjado BABÍap oy ou odmaij ya anbjod ouis 'opBpjoaB
uByd un ap Bzjany ua X uoisiAajd jod ou 'sBqauo^ SBy ap ojjang yB oiSuip
as 'opoj oyopuBjnauaqB 'odraan oqanra jod 'ajuBypBq A ojjapui anb A 'BSiraaua
jod oaijj By 'bjsia Buanq ap ajuajy Bp^apuoj ppauEtuB anb SBjauouB^ ap uoisiAip
Bun anb 'jpap BjBjsBq 'sayyBiap soíiyojd ua soujauajap ou bjb^j *opBsid Bjaiqnq
By Baunu anb yanbB anb ByyupBnbsa By ap sbui jaqBS uis anbng ns ap opjoq b
oyos 9ja as ajuain^is bububui By b 'ajjB ya A 'Bpuapanjd By UBÍasuoaB anb sapBpiy
-buijoj SByyanbB uojBpjBnSB as iu 'uoiunqaj ap ajuajj un oía as ou oraoa 'Bjojjap
By oíij as ou oraoa ojad 'Bsomsaduiaj aqaou Bun ap p^ppnaso By opuBqaaAOJdB
sajXy souang BjBd ByaA By JBp opyosaj SBdojj sByap opBjsui jyyB :sBqajBUJ s^y
jifrjip BjBd BjsBq Bppadrai ns 'os^d ya ua opBjipajaB uaiA opuBÍap Biuoyoa By b
pqpjB (BpBuwy A ojpjaíg ya uoisajdxa Bjsa ua sotuapuajduKT)) VJLOM :sajquioq
sbuj X yiui uoa ynbB ap oqajBiu :sajXy souang b jB^sinbuoaaj Biqap anbv uos
-iaipadxa By Bisandsip aiuauíBjaiua oyyB apuop 'ojuijsui jod ouioa 'BpuBq Bjsa b
osBd 'yBjidB^ By opipjad ap sadsap 'otg yap Bp^uasug By ap ojjang ya japuayap
b opBuijsaQ 'BpBSBijquia Bunjjoj Bun ap soj^ejiui soy o 'osbdb yap soiSipojd
soy asjijqnasap b inbB uBzaiduia sa pisa íojuaiuipapusj^ua ns ap SBip soy ubz
•aidma inby '9081 aP ÍInf 3P íZ PP sajuB saaiuig Bja ojsa 'ojipaja uis jBjiyij^
un íojnaso ajquioq un íyBnSí uis opBJpuoyojB un íopipjnjB saauBjj un íupis
-ayojd ap JopE^nf un fopBuinsuoa BjsipuEqEJjuoa un ÍSEypjsEd ap BaijqBj Bjjap
ap jojaajip opunifos un :pBpXauopi ns b sayqBJOABj oaod sauuojuí jod oaijdb
opiAjas yap opBJBdas 'odjan^ ns ua opBnjdaauoDsap oiabu ap uBjidB^ upy
•soj^Bxa sojuaiiuiaouoa soy X 'sojnSas uos sojBp soy BDoda Bjsa apsap ojad ísajXy
souang ua oppouoo jas ap sajuB BpiA ns ap Bijojsiq By oíiy ojund b souiaqBs
M 'PBPJ3A ^\ 3P sayaouid soy uoa opBjBjjaj 'sjaiui^ oSbijub -uq ap ojpBnb
un sayjBjuasajd b soiuaAajjB sou sayBnSí sbuijb uoa opuBayad Bsuajap yBjnjBU
BJjsanu ap opuBsnq is soujBynuiisip sopiAjas uBjas sBjoijjBduioa sojjsanu 'soui
-Bjsajap anb ^px PP pSoyods By jaaBq ua aj'uiBpnuaui uauaijap as sauot^vqj^s
-qo SBjjsanA ojuEnb jod sapspiyBuosjad SBSOipo b soujaBJjuoa ap pBpisaaau By ua
auod soy as anb ojsand 'X :opBSajSB Bq anb z óu oíaiyo yB souiijiuiaj sou 'VJLOM
'SBjaBxa sauoiaBuiquioa X sojjaa ua asBpun^ :sapBpiyiqBqojd X SBJiu^^uoa ua Bp
-uny as ou 'jBjpuoyojB ap opeaede u^q sosuaiaui sojjsanA uainbB 'sapBpiuSip SBsa
BJjuoa sauoiaBjuasajdaj sns ua oqaip b *^) -\ *j^ p coa opjanaB ap 'ouisira ya oj
-UBn^) -sapBpyBui SBJjsanA ojsajap anbuoa BiSjaua By ap oaijuajnB oiuouiijsaj un X
'p^piAOJd ns ap ayqiauaqui ojuaumSjB un 'BXns 'ajuiBu^ip Bjqo Bun sa [••'] yap
p^pnp By b 'oapiAajuoy^ ap jopBujaAO) yap uoiaBjsajuoa By ojad ÍBpnp Bpoj ap
Bjany uauod soidaauoa sojsg *ajBjBdsip un opBiaunuojd siaABq otnsiui oy BjBd X
'is anb Jiaap siaAap sojjoso^ ¿sopBjsg sns opuaipBqui 'ajsa b BJjan^ By uaiquiBj
BiJBq 'opuBujaj ap soqaajap soy jaaayqEjsaj jod yBjidB^ By BjaipBquii yaij oyqang
ap Xa^ b oapiAajuoy^ X 'sy psof b JBuojoa opBjSoy siasaiAnq sojjosoa i ¿BUBdsg
b ByasopuaiaBq 'ouBjaqo^ yB BJjan^ By UBiJBq 'ByjB^zníos Bjaisinb opuBUjag X
'opuBujaj Bjjuoa BjByaqaj as BUBdsg i "SBjqByBd s^y tb '-pBpisjaAip bjjo uis 'Bsoa
buisiui Bun uBjnSij upianjijsuoa By ua BUBdsg X 'Xag ya anb X ;ouBjaqo ns b
anb 'BUBdsg b BjjanS By jBjByaap ouisiinoy sa anb oqaip siaABq sand opBjS oiuns
ua sajusjouSí uaiquiBj sios 'oyos ojsa sa ou ojag 'sayq^pajdsap X sayiA sios anb
opuBsajuoa sauoiuido ap siapnuí anb SBjjuaiui 'ajjanuí ap souiajin9asjad so anb
sajuBSi^) soy sojjosou íapuBjS Baoda Bjsa ap soauíSig soy siajas sojjoso^y *soSByB
soy ua ojyanqug ouauaA ns JBuiBjjap EjEd ozB^aj ya ua Basojua as anb ajuaid
-ja By ap ouioa 'Byya BjByqmaj sojjosoa aQ •pup^s'^ 9^p 9%¿9tts p^ sowa¿94o3 'jpap
b uojaiqajjB as 'opuBujaj aziyayui yB SBuapBD ap opbSjbd opuaiA anb soy b oía
-ojdo oujaja ap uBjiqjas sajuBÍaiuas sosbd ua Bzajajua bXiid 'upiDB^^ By ap saojaq
sojjo X 'Bqyy ap sanbnQ soy ap 'saji soy ap oyyní^^o ayqou ya opBjBjjaj 3a yBiajBd
-raí ajqraoq ya apuop asBjj Bun b bidubSojjb Bynoipij JBra^yy siapod sojjosoa oyo
¿pBpinbiui Bjjsanu X pnjJiA ns ajjua ajSBjjuoa ya oaia sbto jas BjBd "soj'raijuas
sns ap opuoy ya opoj jBsajdsa ajainb anb buijb Bun ap sopBsn uaiA sayoqjadi
soy 'BijajuBpad ayqBjjodosui Bun oraoa jBziynaipiJ BJBd ajuajy siauaj uny ¿soiabjj
•sa sojjsanA ap ounjjodrai o^ijsaj un asany ou anbjod jBuirajajxa opijanb siaABq
uainbB youBdsg un ap sajuBrasBisnjua X sayqou 'sarajij sosBd soy uoa 'ayqisuajdaj X
yiAap Bjanpuoa BjjsanA ojajoa ua jauod BjBd BipBso siauaj 01003 ¡Bqanasa so anb

�Sin embargo los militares huvieron admirado la impavidez con que Dn. San
tiago se entretenía en componerse su gorro blanco, y hablar de cosas indiferen
tes con sus amigos, en tanto que el infeliz penetrado del agua y del frió, se
vehia abandonado a si mismo, y sin mas recursos que sus brazos para desembarcar
el petate, proporcionarse algún alimento, y pensar en defenderse si el enemigo
por desgracia huviera resuelta atacarlos antes de emprender la primera marcha.
Con efectos no havia remedio pues ni una pequeña guardia se huviera
aportado en tal qual distancia del Puerto, si el Ayudante D, Juan José Biamonte
escandalizado de aquel desorden, no huviese por si mismo tomado una medida
necesaria. Yo no se si seré creido, pero es un echo que en aquel momento no
se guardava otra regla que hacer cada uno lo que se le antojaba: Aqui se vehia
un Soldado secando la ropa, otro alia que disparaba el arma, otro que hiba alia
a la Choza a tomar un mate, otro que con mil trabajos atrabsaba un pantano,
otro que estaba a bordo de la Lancha, porque no hallaba arbitrio para desem
barcarse; todo en fin era una confusión, todo un caos, en el qual huviera sido
fácil quedar sepultados si cien hombres huvieran atacado a Nro. Exercito solo a
la Bayoneta o la espada. Al fin el todo Poderoso, cuya voluntad irresistible
dispone los Sucesos y las cosas del modo mas conforme a sus altos designios qui
so por su misericordia salvar a Nros. guerreros de este conflicto. Al otro dia
campamos en Sn. Isidro, y como no se havian tomado providencias para tener
un acopia de víveres, a poco que la lluvia hizo intransitables los campos, cada
hombre se vio precisado a implorar la misericordia en el vecindario, o sacrificar
su dinero para facilitarse una ración de hambre: Solo el entusiasmo de nuestras
tropas pudo tolerar tanto, y continuar su marcha venciendo a cada paso mayo
res obstáculos, hasta ponerse sobre los Corrales de Miserere, arrabal de Buenos
Ayres. Desde allí la guarnición Inglesa fue intimada, pero viendo que este paso
no ofrecía esperanza en negociaciones, es constante que dio la orden de retroce
der hacia el parage donde está situado el Combento déla Recolección y que
huvieramos dado este paso vergonzoso al frente del enemigo, si el mismo Ayu
dante Biamonte no instara para atacar al retiro, donde nos alojamos esa misma
noche después de haber ganado una victoria, aunque pequeña muy importante.
En esta posición era ya indispensable atacar la Ciudad y Dn. Santiago
que la conocia, resolvió hacer un movimiento combinado con las fuerzas del
Mar, disponiendo que entre tanto estos batían la Fortaleza y despejavan las
Calles, nuestra Infantería desalojase al enemigo de todos los puntos que ocupaba.
. En tanto pues que se esperaba un viento favorable para la Escuadrilla, sucedió
que un trozo de Miñones se empeñase tan deveras en una guerrilla que batiendo
una guardia considerable, le ganase también el Cañón enfilado a la calle de la
Catedral. Este golpe asombroso, produjo tan singular alarma, q' el exercito acam
pado en el Retiro sin esperar ordenes ni escuchar otra voz que la de su aliento,
pidió a voces la vatalla, y antes que se le concediera que la havia emprendido
difundiéndose en desorden por todas las calles. El Torrente era tan impetuoso
que a no estar clavado de firme al Cavallo de Dn. Santiago necesariamente le
huviera llevado consigo: y bease aqui toda la parte que tubo en el comvate. En
tró en la ciudad como uno de tantos cada hombre hizo más de lo que devia
y el qd2 más fue un testigo de sus hazañas. Apeló a sus Ayudantes y a la oficia
lidad para comprobar este echo; y si alguno de ellos dijese que salieron ordenes
que se dispusieron ataques; que en lo natural se deve a otro principio la retoma
de Buenos Ayres que a el entusiasmo del soldado, con gusto pasara la nota del
[] mas calificado. Tomando aqui las voces de un gracioso Militar, tubo
tanta parte como el Cid Campeador quando después de muerto lo sacaron a
cavallo y se ganó la vatalla. Si los Gemelos pudieran hablar en este asunto con
la propiedad que aquellos que han tenido en el una interbencion inmediata, se
abochornaran de haber dicho, "que el garante de la felicidad y la gloria de la
Nación, fue el General Liniers; y su denuedo y constancia afirmaron la domi
nación sacándonos del grado de impotencia y nulidad a q' haviamos llegado".
Ha sido prudencia pasar en blanco los sucesos del 5 de Julio, porque su deidad
en esta época descubrió todo lo que tenia desmentida, y se dejó ver a los ojos
de Sesenta mil havitantes, con los trages de su condición miserable.
Con efecto, el abandono en que dejó la Plaza, su vergonzosa huida su
Carta al Exmo. Señor Cavildo, enque dándolo todo por perdido, se lisonjeaba
— 161 —

�— 291 —
-anbyjua soun soj siajaA :oiaBjB&lt;j pp sbjb sbj UBjsajuí SBJoq SBpoj b anb sajopBj
-npB sapjBqoa so¡ b ojjsoj p sandsap paAjoA *soub soqanuí jod jouoq uoa A3-g
p opiAjas jdABq ap BiaBj3sap bj uojaiqnj anbjod pBpijnaso bj na jijouj b sop
-Buapuoa soquiB 'oíij jap OBjidB^ 'EjpaqBB^ un 'sauoííBJQ ap UBJidB^ 'zauíjjBj^
un b sopBjijnur siajaA fouBpupaA ajsa ajjua Biauajsisqns bj jBdipuaui b SBpia
-npaj souBjajaA sojuaiuiiSaj soj ap SBjnbipj sbj spjaA A 'piu^A "auiBjuí ojaajaj
un ap ouaduia ja o 'Bja^uBJjxa Bun ap oqaip ja ouioa 'apx PP soí SOT B ojubj
ajBA ou sajpBd sns ap ajSuBS bj anbjod oujaja ojubjj un b sopBdajjua 'oapiAaj
-uo^í ap sajosuapp sajBjJOuiui sojap soíiq soj siajaA A mbB piuag *BpuBq bj ap A
uojsBq jap oudipui sbuj iu 'jbjouiui sbui apx ^n oqm BiauapiAojg bj sbuibí anb
sopiauaquioa siBjsaojnuiisip ojjsanA ap jBsadB A 'siaqss oj sojjosoa 'sejoijjbcíuio[)
¿opE^ijuDES Eq as buiujoj ns ajJBjqBj jod anb sandsap 'soiujBasa sns ap ojunsB
ja sa ou sajAy souang ap opjiAB^ jg ¿ojbjSui ajquioq as ap opiaajaui UBq anb
'sojjidurej soj 'sBjajBA soq ¿sopBDijijjaa saiuaaapui anb oiuiajd ojjo oSbijubs
•uq ap asBjSoj anb oun^jB ABq 'sajiy souang ap ppnj bj ap opBÍiqB ojjo unSjB
A souijbjaj soj souJBnjdaaxa i ^opbiabjSb un sa ou uoiSBquq bj ua opiAjas UBq
anb sojap ajquioq BpBa 'souiesubd sou anbB ojag *sauBjB sns ap oimajd ja opuBJ
-adsa UBjsa BjoqB BjsBq A íojso^y ap i\ P o^iuiaua jb JUBq BJBd sop^pjos A sou
-jajjBqns sapx uojanj anb sojjo A 'Buidsg un 'sopauíg soj 'bAbjjb^ un 'zauío^) un
'juouiBig un ajqBj^ 'sojJBpuaujoaaj BJBd sajquiou sns ap asjspjoaB uis ojad 'ajq
-isod opijJBd ja opoj ojjaap opuBOBS opBj ns y 'ajdiuais oqjasuoa anb souBjajaA
sojjanbB ap 'is souiajqBj^ *sajAy souang b jBjsinbuoaag ap BTABq anb uoiaipadxa
bj uojBijuoo aj SBjauBjsui sns b sajiaop anb soj sojsa A 'sbujjb ap BpuEpuEUKT)
bj oip aj ojsoSy ap f\ ja ua uainb janbB opuais 'pnjrjBjS ns sajjBaijiuSis BJBd
BDijauíy bj ap aojaq ja oziq BpBU sajBnb soj ap joabj ua 4opjiAB^) A oujaiAO^)
ns ap iu 'oapiAajuopvf ap ojpjaxg jap souiajqBq o^^ :uojayaajaui oj souaur anb
sojjanbB ajjua opijjBdaj UBq as sbuojdia sop ap soimajd opipajDB auaij oj bA
osaans ja íBpBOBjásap Anuí Baoda Bun Bq^jadsa sou anb japuajua b uaiA uojaip
'ajqiqajaui zapidBjsun uoa sopBaijdujnuí sopjnsq^ soj íopuBqBjjuoo jap bi^ubj
-ajoj bj ^ojaSuBJjxg jap uopaajojd bj íoijBjg jap uppBdisip bj ¡BiauBuSndaj iu
ojndnjasa uis sopijiuipB ubj3 'BjqBjBd Bun ua
Baijqndag bj ap saaaq sbj
ojauíao^) ja 'oiBpisajg ja 'uojpBq ja apuop pBpijBiaijo Bun ísajqBpajdsap
sbui sauaAOÍ sojap Bjsanduio^ ^jJO^) Bun íajuBpnAy uosijag 'soiJBjajaa '^jjipBg
un A Buag ufj 'SBpBJjajsap jas b UBqiq sapnjJiA SBjsa anb jsjidB^ bj jaaouoa
opnd 'opuBui jap spuaij bj ouioj SBuady "oiaBjBg ns ua BpBjjua ns uojaiAn sbujbí
•Bppsní bj A 'pBpiAOJd sbj 'ojuaiuipajam ja anb opBjnajBD uaiA Bjsg • • • ¿soub
sajx ^p uoiDBjnp bj ua sojjo jBsaj^ojd ojsia souiaq 'ojaaja U03 -sopBAjEui soj
BJBd ouanq anj ojos sjaiuiq ap oujaiAOf) ja 'zoa Bun b sopoj UBJip 'ojBuAajjjA
jap ajuBjsip sbui ojqang ja BjsBq oapiAajuoj^ apsap apuBjS sbui ja Bjssq ouanbad
sbui ja apsap saauoiua A 'bzub^u3a bj ap ojuauíoui ja BJB^ajj ':opBZBjdB oduiaa
un jod ojjas apand ojos ^ajuanbuijap opoj íouiuuaj ns auai) uapjosap opoj,
*apjBj sa ou unB anb BiaunuB
aui upiaBJídsui Bjajaas Bun ojad 'opijuauísap Bq aui ojuaiiuijjns ojisanA 'inbB bj
-sbjj -bdiSbjx BpBUJof Bun jod BiJBUiuuaj Bipauíoa ns anb anbijsouojd 'uppnjij
-suoa bj ap sasBA SBjamijd sbj BJjaij jod BqBqaa A "j'i sbj BqBSid anbuoa Bp^pnB
bj ap opBuisiqB 'zaA Bun ap sbj^[ *opBAjBui Bjijaodiq un A osojjtiSjo un íojsntuí
un íouaSB oj ap oíSipojd un ípBpjBui Bun JBzuojnB BJBd ouiod 'uaiA ja jaaBq
BJBd ojsandsip ubi ajquioq un íbujeq ns ap sojuBaua soj b opBSajjua ajquioq un
ÍjajDBJBD uis ajqiuoq un anb bsoo bjjo JBJjuoaua apnd Bounu :sapnjjiA sns jyjq
•nasap ua asuBa aui ajuauíjijnuj 'ajj^qjasqo opBjnaojd aq A 'sajaa ap opBJiui aq
oj oA 'sBjoujEduiO3 *opBunjJojB ojBuiojnB un anb bsoo bjjo jas apand iu 'opis Bq
ou sjaiuiq anb ajjnao as uainb b 'sajuBjiABq jiui 09 3P IOS oun BjaiAnq is ouioa
•b^^ soíiq sojjsanA sajajnBj ap oup anb ja 'sbjjbjba sej b oínpuoa so saaaA
sbjubj anb ^px I3 'JopBuaqij ojjsanA BSip aj as ou anb sajAy souang ap ojq
-ang jb jBjqs uaaBq aj ou zaA bjos buq, :BpBjBuas ubj BiJojaiA Bun ua ajjBd joAbui
bj ajJBp ap uBÍap ou SBjsiJiSauBd sns anb souiBqjasqo opoj uoa ojag 'opEisBuiap
ajjiuinq as osojnjuaqB jap ojjn^jo ja anb uis asjsaojaj uapand ou sojund sojsa
ÍSB^BJjEg ap oduiB^ ja ua oSiuiaua jb JiAiaaj BJBd sauapjo sbj uojanj sojuBnb
'soqaa sojubj uoa BpBAOjd BiauaiaBduii ns 'ajuaiujBuij íBuosjad ns asjBjnSasB
ap opspina ubjS ja 'z j^p aqaou bj bjjoj ua joABd n -sajiy souang ap oujaja
jopBjsinbuoaag ja jas BJBd BiauapiAOjg Bjap sojajaap soj ua opBuijsap JBjsa ap

�cidos a costas del soldado y punible disimulo del Virrey veréis los otros llenos
de honores; los otros llenos de aplausos; todos soberbios, todos engrehidos, y
hasta los traidores como Guayt, Nan, González, Onet, Lima &amp; &amp;a. los veréis
respetados del sufrido Español, cuya Patria impunemente han agraviado. Final
mente, hemos olvidado que la escandalosa capitulación del General Beresford, y
los tristes resultados que ella produjo a la provincia, y a el honor de la Nación
entera, que tiene un interés en el mejor cumplimiento de semejantes actos?
Las impresiones de esta intriga son muy profundas para olvidadas: Liniers jamás
se ha sinceradode ella, y mientras no lo haga, nosotros somos autorizados para
echarcela en cara. No se ha sincerado, dise, porque su contestación al General
enemigo lejos de justificarle, es la prueva mas insigne de lo que hemos repetido
tantas veces, asaver; que es una maquina, o es un malvado. Un malvado, si, sus
esculpaciones son como dijo Berresford, un catalogo de embustes mal combina
dos: una maquina, si, son sinceras, pues á nadie le ocurre que una Capitulación
dado con el objeto de cubrir las operaciones del enemigo pudiese pasar de acto
particular y pribado. Berresford devia presentarla en consejo de guerra; en con
cejo de via publicarla para satisfacer a la Nación; y la Nación reclamar su
cumplimiento, como lo ha echo después con la mejor eficacia. Mas la oficialidad
del 71 no darian en rostro a Berresford con su silencio, si huviera llegado a
retirarse de Buenos Ayres sin pedir el reembarco de sus tropas, conforme a lo
estipulado? Aquien pues, sino al Exmo. Sor. Dn. Santiago, pudiera ocurrir que
sus conbenios quedarían sepultados en lo secretos de una confianzza? Fuera de
esto era el acaso arbitro para usar de esta condescendencia en materias tan deli
cadas? Asi podia el defraudar al Español de las glorias que conseguían sus ar
mas, rindiendo a discresion a los Conquistadores de Buenos Ayres, solo un des
pota podrá creer otro tanto? Aquel que no lo sea, dirá con nosotros, que el
Xefe de la Provincia, por este solo echo vien encaminado, devio perder la cabeza
en un cadalso.
No se presentan al pie de esta pintura los Camilos, los Poosiones, los Aristides&amp;a.; pero si se agolpan los Forses, los Godoys, los Espeletas, los Solanos, los
Cagigales y otros que a proporción que fueron favorecidos de la Madre España,
se empeñaron en perseguirla hasta esclavizarla, porque el hombre ingrato solo
respeta la mano que le ampara cuando ve el cuchillo a la garganta.
Decid GEMELOS, estos hombres no se hallaban en un predicamento mas
elevado que nuestro Aquiles? No hacían un papel incomparablemente mas bri
llante, que el de un Virrey de Buenos Ayres?.. . Pues con todo, ellos prevarica
ron y han sido victimas de su ambición desmesurada.
Yo os hablo con los exemplos, porque os creo incapaces de ponderar la fuer
za de unos conceptos morales; pero si por fortuna os hallareis en este caso, os diria q' el hombre criado para gozar un Ente infinito, no puede este obrar en sus
criaturas un objeto que le barie.
Vosotros ponderáis la moderación de Liniers, y nosotros creemos que quanto
habéis dicho en orden al Presidente de Charcas.&amp;a., sea una verdad incontestable,
pero os falta provar, que Liniers sometiendo a Pizarro, a Aviles, o vien renun
ciando al Virreynato, no huso de aquella ipocresia tan frecuente en los hombre
que hacen alarde de poseer el maquiabelismo y la superchería en alto grado. Asi
como vosotros que para ensalzar al Extrangero que os manda, no haveis trepidado
en rebajar el concepto de todos nuestros Generales, postergándolos a los de otras
Naciones que han servido en nuestros Exercitos mas para engrandecerse a si mis
mos y a su Patria, que al infeliz Español que los alimentaba. Vuestra opinión no
es nueva en España; en el Siglo de su decadencia empezó a generalizarse y no ha
servido de poco en el dia, para apresurar su caída. Quienes pensáis que han
abrazado el partido de la Francia, sino aquellos que como los Gemelosaprecian
mas un extrangero perfumado, que un español rancio? Quienes los que han le
vantado los brazos al cielo al ver la Patria en peligro de ser subyugada, sino los
que como vosotros están mas de un siglo, clamando por mudar de dueño, y ser
esclavos de una potencia extraña? Temblad infames, que el parangón formado
entre los Generales extrangeros, y los de España, tal vez algún dia os saldrá a la
caza: yo os daré en rostro con el, y un Tribunal mas justo que el que nos llama
insurgentes, decidirá si soy vosotros vasallos de Fernando.
Mienten vuestras lenguas, y os hacéis reos del mayor delito en persuadir al
— 163 —

�asjBiuijiSaj apand ojos uoianjoqaj BUBjjxa ubj anb oqaip b ouuSjb anbunB ^
•ojqan^ jap bj anb pBpuojnB
sbcd opiuaqjajuí Bi^eq ojja uaanbuis 's^ujajjBqns sbjjo ap uoiaaaja bj aa oijuisuoa
Bjsa A Buiajdng Bjunf buti 'bjjijsb^ ap oíasuoa ubjS jap SBuinj sbj ajqos ojusqaj
'SBnSijuB saAaj sbj b uoiaBjapisuoa jouaui bj jvpiutiS uis Bjnsuiua^ bj ojsa jod
anb BinbjBuoj\[ bj ap jajaBj^a ja UBazajqBjzaJ sbuijb sbj anb ojubj BjsBq BjapBjnp
A Buijajm ours 'souiBjauaA anb bj ap Bqísjaqns ou 'sauoianjijsuoa SBAanu 'saAaq
SBAanu 'sapBpuojnB SBAanu JBaja opnd 'oaijijod jas ns ap ajuBjsui jauíud ja ua
ouioa sojja ap opuBsn anb A 'BiuBJaqog bj ap soqaajap soj sojjoj 'jouBds^ ojq
-an^ jb uojaijjaqojjaj ajuBuAaj bsb^) bj BpBUOjjsap anb sounqaauoa sojjosojsj
•Epepunj naiA A Btuijixaj seui bj eos pBpuojnB ns anb ap JBsadB ÍBJBq oj
'i "SBpuBuiap SBpBjaj^aj SBJjsanu b auuojuoa BpaaojdpBpuouadns bj opuBnb
opuBin ja ua Jiisixa ap ejeíaQ -opuBui ja jod opBuoiaiquiB ou oujaiAO^ oa
-anu j^ ¿ofvavov vjas opot A ^^o^pp^Po vun ap oíijps p oiqan¿ pa pauo4 'pppixnS
-as Pxjsanu saupt}UP¿p2 'Bjunf bj oqaip Bq saaaA SBjuBn) ¿sajBjndod sauoraouiuoa
uis BsnBa Bjsa ap UBazouoa anb sopEjndiQ BpuBiu ou Biauapipny *j^j Bjanbjo^
¿BuinbBui ubjS Bjsa uBÍauBui oíainf ojjsanA ua anb sonpiAipui ap ojauínu ouoa
ja jb^usbd BjBd sauoiSaj sns BqBiqua ou sjaruiq osojajBA ja anbjod 'isb sa is
OJa¿[ -ajJBd jouaui bj opiuaj ou anb ojijap un ap oiJBpuiaaA jb souiBdjna sojjo
-sou tb 'sojauíaf) soj uapuodsaj ojuaiuiBJiui ojsní uej y 'BÁBasiA ^ &lt;BPÍIBO 'B9
-njEjB3 'upSBjy ap soj 'bjjijsb^ ap soj 'sBunjsy ap soj ^íianjEpuy bj ap sojqan^
soj ^oq opuaiDBq UBjsa oj ouioa 'uppB^ bj ap sbjjoj^ sbj BSuajsos A 'saJopiBjj
soj auiuuajxa uainb ^sa^a-^ sojjsanu b Bpijsní BSBq uainb souiauaj '[]
oijaduij ja ajqos jnSas bj b^ieo anb oduiaij sa anb 'opBuoiajodojd UBjd
ja Bisa anb oujaiAO^ ojjsanu b asiAB oubjijl jap bidiusb bj A 'japod ja opuBnb
'isb A íeijjb^ bj ap sajosuapp soaiojaq ap jajuBjd un jas BJBd opBijuoa Bq
sou ojaia ja anb b^ 'soiuajBqjasuoa sou sojjosou :BinbjBuop\[ bj ap ajJBd ajqou
Bjsa ap uopjod ubjS Bun uod opbabdb BABq saauBjj jap Bjjiqana bj anb bjsbjj
•opBjuajB oubuibj Jijuas uoa anb 'BZBuauíB sou anb sajBiu soj sopoj soiuajjjjns
sajuy ¡ajjBÍBjjjn b ba^jjb as bjsia BJjsanu b *,b janbB ap opBiaBjSsap 'ojubsojdbs
ojaíqo un sa ja :BUBds^ bj jbajbs ap ubabob anb sojjanbB ap ua^Biui bj oapiAaj
-uoj\[ ap ojqan^ ja ua soiuBjauaA íopoui ojjo ap souiBsuad sojjosou oja^ 'sozbjba
b asjBiujBD uaAap sauoiaouiuoa sns SBpoj anb UBSzní sajBuoiDBjji ap ojuníuoa
un ouiod sojqan^ soj jbjiui b sopBjquinjsoDB anbjod 'oijBpuiaaA jb jauajuoa BJBd
'BpBuiJB Bzjanj bj opBajduia soiuasaiAnq anb UBjaisinb biubjij bj ap SBjsi^ojodB
soq ^ajqBjadsaJ zoa ns jaaapaqo ouis Bpanb sou osjnaaj anb 'Bjunf bj Bazau
-Buuad A aaja as anb apid opBjiJji ojqan^ ja is ísouBuuaq soidojd sojjsanu uoa
BJjan^ Bun ua JBjjua ap ojund b auod sou as A 'BZJanj bj jod BZBuauíB sou as japod
jap opuBsnqB is ÍBsnBa euisiui bj ap zaní uaaBq aj anbijijsní as anb BjsBq 'apx IB
japuadsns ap zaA ua is ísajBunqujL soj uBjiBsap sbj 'sBíanb sBJjsanu asJBqanasa ap
soíaj is íopEjBjap souiaq oj jbj ouioa sojjosou is 'osoqaadsos sa ajax I3 ís ^^bjod
^sajjBjap sajuapaaajd soj apopiauaqiuoa Bjjnsaj ajJBd ubjS ua ojisodojd ajs^
'BijBuoianjoqaj ap ojajida ja Bp-as uainbB
'Bjunf bj ap uoiaBaja bj Baijijsní anb BsnBa bj ua souiaaAuoa sojjsanu b jbiujojui
ap jipuiasajd soiuapod ou ojad 'ajuBjapB jBSBd ou ap ouiiub ua souiBqBjsq
•BUBdSJJ
aaijajuí bj ap sopEijE sapuBjS soj ap ouBiujaq un ap sajuaSB soj uos sand 'opoj
ojpauíaJ -.ouBjajaA sojijauíauaA jap soj ouioa 'pBpisouiiuB BpBajduia bjbui Bjjsatu.
aiiuajd ou anb paiuaj :oapiAajuoj^ jap soj omoa soiaiAjas sojjsanA anSBd so ou
anb pamaj :saSBuauio sns BipuaJ sajuB uainbB 'uoiaBJodjoa ajq^jadsaj bj uoa oqaa
Bq oj ouioa Bazouoasap as ou Bip un anb pauíax :sajAy souang ap sajosuapp soj b
otuoa 'pnjijBjSui ns Jijuas BEq so ou anb paiuaj ojad ísojJBjaunuiaj BjqBS ja anb
ua sopBijuoa 'osozuoSjaq sbui unn soiai^ija^s sojjo A 'ajsa siaaajjo sbjb sns y
•opuBJopB siBjsa anb ojopí ja jaaajBdBsap oqaa B/ÍBq Biaijsnf ap adjo^ un opuBnb
sopBjJBdB souiajaA so ojos jBnb jap 'opunSas ja ua ouis siBjsa ou oíainí ojjsanu b
anb uaiA ísojbj soiuajjxa sojsa ap oun opBaoj siaABq 'oipaiu A^q ojq -sojBsuas soj
ap Bjnsuaa bj b sojauodsa A sapBpijijand JiAijasa BJBd opBjuasap siauaj o osjaAiun
jap sajuBjouSí sbui sojqan^ soj uoa siBjqBq anb opiqaja siaABq Bpnp uis sojjosoa
OJa&lt;j • • • jopBdmsn jap SBapi sbj 'jBjjaauoasap BiAap uoiauajap BÁna 'Bídsa un ap
aS^iA ja jBjijpBj A 'ojauoisjjd opBiaBj^sap un b BsiuiBa jBp sa anb oj ajjua jinS
-uijsip soiuaABS 'odimaua ja uoa pBpiuBiunq bj sotuBjnsuaa sojjosou anb opunj^

�por la proximidad y urgencia del peligro, nosotros creemos que esta salida ar
guye muy poco conocimiento de nuestro sistema legislativo. Según este la mayor
necesidad solo haria permisible sobstitucion de un consejo, en lugar de aquel
que (según se dice), para perdernos se unió con el enemigo, dejando ilesas las
demás autoridades, como los Governadores, Capitanes, Generales,&amp;a., al menos
mientras el mismo sostituto o el Soberano, con conocimiento de causa, vinisie en
removerlos, si los consideraba digno de este castigo.
Tal era el orden, pero vosotros lo haveis visto: La Nación, sin respetar otra
voz que la suya, dijo en Sevilla; hágase una Junta, y se hizo: bajen de su Silla
los Gefes que nos goviernan, y sobstitoyanles unos consejos particulares, cuyos
miembros, sean sacados de entre nosotros mismos
Y q' resultó? Ellos de
saparecieron como si jamás huvieran asistido.
Ahora querrán decir a los Pueblos que son injustos, rebolucionarios, insur
gentes
y que sus deliberaciones chocan con las de un Govierno rigorosa
mente Monárquico. Dirán mas; vosotros haveis aplicado un remedio, del qual
Nra. enfermedad no necesita: nosotros podíamos permanecer en los empleos con
feridos por el Soberano, sometiéndonos a vuestra Junta Suprema, para libertar
á éste," y rechazaran el enemigo: Vosotros deviais conformaros en lo posible con
lo que está escrito en el Código Antiguo: Deviais mirar en nosotros la imagen
del Monarca perdido. Que derecho, que facultad tenéis para robarla? Vosotros
sois un populacho, cuyo ser en lo politico es meramente pasibo
Si descon
fiáis de nosotros, si nos tenéis por reos, juzgadnos; pero no lebanteis con vuestro
mero sufragio unas Juntas que nos son desconocidas. A esto responde el español:
Yo soy un hombre libre; formo una sociedad, a la qual me sugeté con el fin
preferente de proporcionarme todos los vienes posibles; me veo en una orfandad
política; estoy emancipado por la muerte civil del Padre de mi gran familia;
hoy puedo disponerlo todo; han buelto a mis manos las facultades que les tenia
conferidas; por eso lo he trastornado todo; y no cesaré un punto en la reforma
hasta tanto que mis providencias, o la libertad de Fernando el amado, hayan
restaurado orn.perdido
Asi habla el Andaluz, el Aragonés, el Catalán &amp;. Y porque no podrá decir
la mismo el Americano? Su Patria no es libre? No forma una parte esencial de
la Monarquía? También no han retrobertido a ella los derechos del Trono?
No podrá también usar de ellas, como usan en la península? O civilmente se
identifica, o es distinto. Si lo primero, puede: Si lo segundo, pesa entonces sobre
nosotros la terrible Ley de Conquista, puesto que no podemos tomar parte en las
determinaciones grales. de la sociedad que constituimos.
Lo entendéis, Americanos? Pues abrid el olvido, y, meditad sobre una qüestión que interesa demasiado, a vosotros, y a vuestros hijos, Canarias es una Colo
nia como la vuestra: es pais conquistado; pero ella tiene su Junta.
No temáis las reboluciones de lo interior, ni os aterre el exemplo délo
pasado. Aquellos Pueblos si alguna vez se han conmovido, vosotros saveis las
causas, y deveis conocer q' el tiempo es muy distinto. Oy se trata de una reforma
que deve ser grata a todo buen vasallo: De una reforma que le asegura por mu
chos tiempos la buena administración de Justicia: de una reforma la más precisa
para el restablecimiento de nuestra gran Monarquía. En España las Juntas no
han causado otras conmociones, sino aquellas que temen los Tiranos, y las que
devia temer un Godoy, y el Govierno corrompido. Para ellos han sido funestas;
para la Nación las más felices. No por esto queremos imitéis Nra. conducta; ha
ced lo que gustareis. Montevideo orgulloso de haber merecido los títulos que
dieron buestros opresores a los fidelísimos Pueblos de Madrid, Victoria, y Sevilla,
reposará siempre tranquilo sobre la rectitud de su conciencia, aunque a solas
llore vuestro descuido. En medio de todo él, os jura el amor de un hermano
que ni os ofende, ni se considera ofendido. Un Francés lo persigue; vosotros no
tenis parte en este crimen, y para nosotros todo permanece en el mismo estado,
sin otra diferencia que haver sido los primeros que en la América comenzaron
a sentir el influjo funesto de la traición más horrenda que vieron los siglos.
Montevideo, Novre. 10 de 1808. A Español Americano. — [Firma ilegible]
— 165 —

�— 991 —

'8081 9P 0 8A&lt;&gt;N oA3JUOj^
•sb8uj 'i *s 'A B ^nO
"I 'S 'A 3P T^unclíJX IB BJ3npUO3 IUI 3p JU3IO JT?p B 3JU3UIJEUOSJad
BJoqB jod opand iu 'Xaq Btuajdns bj sa pnjBS bXto X bujb^ bj ojsandun Bq aiu
anb uppBSijqo bpbjSbs bj uoa Jijduma ap jBÍap opand tu 'Bjunf Bjsa ap Jb:x&gt;a
jod opiSaja opis jaqBq ap jouoq ja opuaiuaj sand 'oanE^ jaSuy "ua ojajsiqsaj^
ja jod arajiSiJip piAjis as anb aj&lt;O jap 9^ ap ^ • "A 9P PTJ PP TDuanoasuoa
b JBsajuoa X JBDipajd 'jBjqajaa ap pBjjnaBj bj ap osuadsns jod Xop ara
ira b ouioa X 'pBpiuSip bjjb ns jod 'i • 'A b ojadsaj anb 'oX ojubj
•BsnBD bj ap BiDijsnf bj ua
-uoa ajqBjOABj Bjadsa anb uopnjosaj BUBJaqog bj ^^ajj SBjjuaiui 'apads? Bpo) ap
uaoEq aj as anb soijnsui soqanuí soj 'opijjns Bq anb sajBur soj ap sbui b uopBuSisaj
X BiauaiaBd uoa opuaijjns 'opBjíÍB ns ap ajanj anb oj JdAjosaj auSip as -j^ • anb
bjb¿ 'ouojx j^p said soj b sajuBjuasajdaJ sns pBpnp Bjsa opBAajj Bq ojunsB ojjo
X oun ajqog 'BiDijsnf bj ap X upzBj bj ap ojBpuEosa ja opis UBq anb sajuaaapui
a sojasoj3 soiaijiUB jiui uoo bsoijojS uopoy BjjanbB jaaajnasqo b opBJi) Bq aj as
une X sonpiAipui sns ua iu unuioa ua tu opciuiajd Bq aj as ou 'otjbsb jod EpEtuoj
BZBjd Bjsa ap Bsuapp BpBuijsqo bj 'jBjidB3 bj ap Bjsinbuooa^ ajuBjjijq sq
•souBDTJauíy soj ap op^ui
-jop jojba ja pjjadsap anb p^pni^ Bjauíud bj anj uajquiBX #pEpisaaau bj b japaa
ojfjap un sa ou X sbijojou uos 3b SBiauBjsunajp osa b uojB3ijqo bj ^sbjjo sbj ap
BunSuiu ab Bjsandxa sbui pspijBOOj ns jod asjBjjBq ap X 'oqp oj ap Bjan^ 'bijjb^
ajpBj^ ns ap sap^pni^ sbj uoa asJBjBtiSi ap ojiuijuas oaiSjaua X ajqou ja asBjsa^
-iubuí 3b Bauaury ap p^pma B"J bj opis BX^q oAajuoj^ 3b jeui b auaij as i
'SBUBjjua sbj ojoj BXBq aj ój ja anb unB ojanzuB
opunSas jb aAjanA 3b uojnqyx zejoa ja ouioa Bzaj^ bj b j3ajoa X sojaaXojd sns
ajuBjapB jBAajj ua pBpiaBuaj ns BisaijiuBui sa opuBnb S3jubji3ia jBjsa sand souiaqaQ
•dbzjbj^ ap BipjBnS Bjnaso ns b JBJjua ap sajuB oaod soapjng ap sajuEDijqBj soj b
ojsajiuBUí oj ouisiui ja un^as 'sauoiaBdjnsn SBjuajoiA X s^pijjad sns ap ubj^ ajq
-Bjsajap jb 0SJ0^ auiBjuj jb ojjsbjjb anb OAas ja ajuauíBjjaia anj eiuojo^ b^ij Bjsa
sajuBjsip Xnuí soursjsa 3bunB anb Jod soj^ijad souisiui soun ua sojjanAua soiuBjjBq
sou X sajqij ajuaurjBn^í souios sand 'sojjosou jaasq souiapod Bpnp uis ouisiui oq
'butatq uopEjídsui oiuo^ X oduiaij ouisiui un b isb3 SEjopuBajo X bijjb^ bj ap upia
-bajbs bj opis UBq anb 'oAO^) ap SBjunf opu^ajo buojo^ bj ap 'soqp sajqijdiJDsajd
-uji soj japuajap X unuioa pBpijnSas ns b jaqaAOJd BJBd sapBjjnaBj opiuaj UBq o¿
opuBUjaq *na 'joS F ^^"8[ opBiuB Xnuí 'ojU ap sopBAijd asopuaiA bjjb ap soq
•souisiui soun uos soqp sojjsanu X saXaq sbuisiui sbj jod souiBujaqof) sou
ouisiui un b sojaíns souiBjsa 'bijiuiej buisiuj Bun ap soíijq souios anbjod
ap sajouBdsq soj ap souBuua^ souios souBaijauíy sajouBdsq soq

[8081 P a-iquiaiAou ap
oujoa
sns ua a|opuaipuadsns opDpjj pp uapjo o| DjDao anb opuouu^o aXnpuo^ -Da^
•DJBoaB u^pisod ns DpDp 'pop^a^au Dsouaduii ap sauozDJ jod O|p d DpoBuqo oía as anbjod
X pop!|ap!^ ap u^pipojj ns jod op¡s Di| 'ou\o¿ ajpoyy D| ap sd| uod asJDpnB| ap oasap |a
^jsajmoui anb D^Naiuy ap pDpnp DJauíud o| anj oapiAajuoyy is anb 'ouis|ui¡sd Oojou aaoq
TsouosuauíD sajouDdsa so| d uaqDS soq^ajap souisjui so| 'Dsua^ap X unuio^ popunBas ns ajqos
jaaAOJd DJDd sapoqn^D^ opiuaj uoq d^jduow |ap sopDAud opsuiuaj o| ap sojqan^ so|
¡s anb -soq^ajap soaijuapi UDn^nj^nsn X saXa| SD3¡(uap¡ jod sopoujaqoB 'd^jduoui ouis^ui un d
sopjns UDjsa 'd¡|¡ujd^ duis¡ui Dun ap sohq uos anbjod 'soadojna sajouodsa so| ap souDuuaq
uos souosiJauíD sajouodsa so 1 anb aua^sos 'oapjAajuoyy ap ojunp D| ap uppjsod o| apuaipp
anb o| ua 'sajiy souang ap ods¡qo |D 'oud||3^so3 zaja^ |anuDyy asof ojajjqsajd pp ojjo^] - g

�9 - [Carta de Lucas Obes, a Echeverría, en la que defiende la actitud asumida por los montevi
deanos y ataca la posición de éste y quienes sostienen que la América no tiene derecho
para hacer por sí lo que han hecho otros Pueblos de España, juzgando que carecen de
facultad para elegir Juntas de gobierno similares a las allí formadas. Le recuerda que,
en una carta anterior, había convenido en que por la abdicación de Fernando Vil habían
retrovertido al Pueblo sus facultades, lo que legitimaba las innovaciones introducidas en la
constitución. Hoce notar, luego, que en virtud de ser América del Sur una parte de la
Monarquía española y como consecuencia de la doctrina antes apuntada, América tiene de
recho a introducir novedades en el gobierno; destaca que todos los distritos o partidos y los
pueblos pueden por derecho formar Juntas subalternas y concluye por sentar la opinión de
que el Pueblo de Montevideo está facultado para actuar como lo ha hecho y para enviar un
representante a la Junta que reconozcan por suprema.]
[1808?]

Mi querido compañero:
Bien descubro en los consejos de Ud. el buen afecto que me profesa pero por
ventura estoy yo en actitud de tomar hoy otro camino que el de la firmeza y
resolución vivo seguro de la rectitud de mis deseos soy el mayor entusiasta para
mi nación, creí que en este lance debía exponerlo todo, me sonrojaba de no
haberlo hecho y cuando pienso que por el derecho de mi soberano, por el bien de
este pueblo por de esa mi patria y el de todos la provincia corren un peligro mi
vida y mis intereses me lleno de satisfacciones muy por el contrario me indigno
y exalto al ver que Ud. y otros paisanos de mejores talentos hagan tan poco
honor a la América que juzguen no tienen derechos para hacer por si lo que han
hecho otros pueblos de España, Uds. están fomentando el orgullo del agareno
que se cree superior en todo a nosotros, que nos considera como conquistados y
como un quid distintum del español nacido en la península, pues nada menos
que esto se da a entender cuando se dice que no tenemos facultad para elegir
las juntas de gobierno que allá se han formado ellos. Ud. me dijo hará dos
correos que convenía en la retrocesión de facultades al pueblo por la destronación
de Fernando VII y toda su real familia y que esto legitimaba las novedades intro
ducidas en la constitución, ¿y cuando nombra al pueblo, de quién habla Ud?
^no es de la monarquía española? ¿y cuando dice la monarquía española no se
comprende también la América del Sur?. Luego, si el pueblo español o más claro
la monarquía española resumió las facultades endosadas al soberano y por esta
razón arbitra de introducir novedades en el gobierno, también lo será la América
como parte integrante de ese gobierno, nación, reino o como Ud. quiera llamarle.
Amigo mío, o somos o no somos, si lo primero, confessar que podemos, si
lo segundo, dejarse amolar del agareno. ¿Con que ha creído Vd. y creen mis
paisanos que el pueblo de Sevilla tiene un derecho no solo para formar una
junta y conferirle facultades, no solo para que mande en su distrito, sino en todas
las provincias y hasta las colonias mismas? ¿Y entonces a donde va a parar aque
llo del pueblo? ¿Será Sevilla sólo el que llena la amplitud de este nombre?.
¿No le parece a Ud. que está bueno?. Seguramente ello será así pero lo que veo
es que la Junta Suprema ha mendigado un voto de las demás provincias, que las
de Asturias y Galicia también se titulan supremas, sin duda por que tienen un
derecho para hacerlo así, como todos los districtos o partidos y los pueblos en
particular para hacer sus juntas subalternas. He violado el precepto de no hablar
en esta materia, por que sé que es inútil hacer uso de la razón para destruir el
empeño. Yo siempre opinaré que no sólo estamos facultados para hacer lo que
tenemos hecho, sino también para llevar nuestro voto a la junta que reconozcamos
por suprema, que pensar de otro modo es establecer una distinción, la más odiosa
entre la metrópolis y la América.
Ud. dirá que me engaño y así estaremos siempre con que lo mejor es
callar hasta que decida el tiempo.
— 167 —

�— 891 —
•8b *Bd uaio X ubjid 'BSBjdraa saj as oo *ab *jd sjai 017 oSbtjubs 'ud 'S 'otuxg jb
osoqaadsos A aiuapijuí ap opBsnDB UBq sajBjnjidB^) A ^px ouStpOJu is oSanj?
ÍBdjro tis ap opBSzní jas 'Bd uopBjp anj -ab ua sajoqsodsg sopBjSBg soj uauaiA
-uo3 asBjou^í o| *ab asjBsnad opuaipnd 00 A 'uppy sa $q^^ jouas ja *¿d oSojjajur
as 'ab 'bijojsijj BpBjSBg bj aaip ojdaaajd ja opBjuBjqanb sand 'uBpy "^^ "ojU ap
ojijap jauíud ja apsap sopBSjBaua oraoa sopoj ap sopiABS dbj soidpuu^ :Buad bj
ap uopnjosqB o 'ojjbj ja ja^aaj aAap bjsijiií jap asBjj bj unSas -9b ja *jd osasojd ja
jesiueSjo A JBDijijBa b sspiAap sbj [¿] sp^muuof sns ap ouas jap jb^ubjjb Bjas oj
sojuaiumuas sajBttí^^ jod A -0uA0O jap Baijijod biabs bj bjjuo^ oubjij ouisijbubj un
sa sojijap soj ap uopiundun bj (*ab auans 3Q) ([sa Bpuanbasuoa jod A]) / oa
-ijijod opijipa ja opoj Bjjap b auaiA 'ajsa opBasn^o A 'uapjo uanq ja DBjajjB sojsa
ísopiA soj ap ajuajjoj jb auodo as *ab 'anbip ja uos pspjaA bjb *ab *jd 'sajopBjsi^a^
sotabs soj ap uoiauajB bj Bpoj uojBdnao *ab sbj *ajds uojan^ SBjja A 'BinbjEuoui
bj ap SBuumjoa sbj uos sajBuad sa^aj SB7 -opBjsíj un ap sauapjosap sojap oaijba
-jasad ja sa sojja ap uoiaajjoa Bjab 'uaaouoa *0nAO) jap sauíj sojb sopBuoiajodojd
soipaui soj opuBjBduioa A pBpaiaos bj ap sajBiuauíaja soidiauíjd soj opuaipiro sand
ajqBjsajap biuixbui Bun sa sojijap soj saundun JBÍap • • • ([upto¿o4ojKf pj ¿vp¿vn2
m"ts '/&lt;f spf4 'ab psoo pppo p sajpunfpu]) (sptjn^ s^uoppu) SBjap uapjo ja uníía
•jEJjsouiap ajainb
oj so 'noaBaijxjBa ns ua X ¿ ja 'opJ^ 'nQ "jos "nf) jg ouBjaqog ouiissijiABury *OjA
b jouib A 'pBjjaAij #bjA ap soaijijod sojuaiuris soj uos ([ojqtuosB]) Á 'uoiaBjosap
BJisanA ap soj UBja soajjjja soungjB uo¿at9M *ab "iqdas ap \Z ^• 0^ ^JP sol
•[opBjsaj] 'uouajp ^Pfs^jíf stsasp ?{^p A pjqpq so
un 'uozpx i ^p zoíi pj pto oapiAajuoj\[ oiJBpuiaaA () ajjsnjj a
VN^13HDIW ONV *Nf a 3a MQISIKaV A 'OJ13 3O NOOVVd3S VI
OaNVXd33V ON '^VOai NO^3IATlX 3HÓ SOS33Í1S SOI 3a VSN333a
Duajatpjyy ^p
Dpo6a|| D| ap sajuD udiu^j anb opo^sa |o sdso^ sd| uojpuodaj X sojanb $D| udjjo sajiy touang
ap s8|o¡3JDdui¡ sapunqjjj^ so| anb opuDjsajmoui a/npuoa X 01(3 jopDUJaqoB |ap o^^ X pop|A
-i^o D| DDDisap .'oap¡Aa|uo\y ap jopDUjaqoQ |ap X A&amp;ii\\ |ap popuopo D| aj^a opuaiaduio^
ap O|3||juo3 |a ua oap¡Aajuow ap ojqanj |ap u^poujuuaiap D| o pn^i3i| dBjojo anb DppiupD
Djsuapnjdsijnj dj auodxa íu^pDAjasuoa ns d japuap ¡u 'popijnBas ns día dj^o Jod jdIj^ apand
ou opuons sapDpuojnD so| d jaAouiaj d X pD^unjOA ns d oudjiuos Das anb oj opo| d asjauodo
d oqaajap jod opDzuojno ajuauíDunjjBdi p^sa Ojqan^ un anb 'oap¡Aajuoyy ap o^anj \9 jod
Dp^uinsD pnqpD D| japuajap ap u¡^ d 'sjsaj D| opuaiua^os Jinpuoa DjDd jouadns ojDpuoui
uis sdiujd sd| d jujnso apand 'Dsua^ap Djdojd ns ap oqsajap |ap opD3¡pqD jaqDq ap JDsad o
'ajquioq |a anb ua sosds so| asajqD^a qDjn^Du oq^ajap |ap japod ns 'o^ud^ jod 'asopupA
-uap '|Daj japod |ap dijduiBijo aiuan^ D| sa ppos opod |e anb DXDjqns .'uppDAjasuos ns sa
ajquioq |ap soqaajap so| ap ojauipd \a anb Dsajdxa uppD^uaiunBjD ns jD||OJJDsap |y 'DpDa^a
D^unf D| uD3¡^i;snj anb sosjpunj so^uauíopunj so| asnpD X so||a ajqos sauoixaj^aj ua apuai^a
as ^ajquiaj^as ap [3 |a X q^ \a oapiAa^uoyy ua sopD||OjjD$ap sosasns so| d ajaj^aj a^ 'sopa
ap so4uaiui¡4uas so| jDBopm oips ou¡s sojqan^ so| ap oSaisos |a JDqjn^Jad piuajuí ou |D6n4Jo^
ap opDiAua |a anb opua^ *o4alqo ^n^ anb ap saJDJ4|n so| 84UD uopsDaj ns d X SDUDapiA
-a4uoui sapopiJo^nD sd| jod opiqpaj anj anb ua duijo^ dj d 'aqsauaXoQ ap januDyy jouodsa
oipjala |ap JajpoSuq |ap uppitu D| d apnp .'opDJn^ ujnboof oduiD3 ap pssuDiu yp6n4Joj
ap opD^Aua p asaipídsap as anb oiuajiui^uas uos oía as oapiA34Uoy^ ua anb D3D4S3q "puDdsa
ouDjaqos \a uos DjDd sjamp ap pDipapap o| uoqDqojd anb so4uauin3op so| japod ns ua aua¡4
oapiAa^uoyy ap jopDUjaqoQ |a anb aua¡4sos -SDqsadsos sdj d uaBuo uojaip anb sosnoa sd¡
ap uopuaui asojj 'sjaiui*] d jdBzhI sopuDisunajp sd| sopDp 'aposuadspu; DJa 'oujs¡ui¡sd 'anb
X 'O4uaiui!pa3OJd p4 ap uoqosuDjjD anb sojBipd so| JD40U asopuapoq 'Xajj¡/\ pp ouosjad
D| Dsoqsadsos ap jDsnaD X jdujjjj jod sopDdps so| ap soun6p d ops 3Sd6¡4SD3 as OA14D4
-pba Dja ou anb D3D4sap as -'oap|Aa|uoyy ap ouja^qoB \a jDuaduiasap ojod Duajaipi^/ pBuy
uonp oiadu ap up^jdo^ p 'oposnsD \a 'opuDJquiou 'o|JDAa|3J uojDU|iuja4ap JopDUjaqoQ p
jD6znj X jDZD|duia u¡s 'sD4sa X uopouiaj ns uojDpuDUiap X saiua^admoa sapopiioinD sd| aiuo
sjaiu^i Xajj¡A p a^uap^u; ap uojdsodd oapjAaiuow ap op|¡qD3 \a X oj|g anb Dpuas as íoj|g
jopDUJaqoB p jauodap p SDp^auíoa sapBa^ sapDpapDJ^jqjD so| X oap|A34uovy ap popnp o¡ ap
japaaozd \a DS^j^snj anb DuiJ43op D| auodxa ag •Dua|aq3¡w |a6uy uDnf jod ozDjduiaaj ns 914
-sisaj as X JopDUJaqo) ap oBjds ns ap oi|g ap U9pn4¡4sap D| pzDqaaj as opuDna 'oap¡Aa4uow
ua JoBn| uoja¡An4 anb sosasns soj ap Dsuajap ua 'sDuijpg X souudBdw oa4Dyy ap O4¡J3$g] -QL

�siendo pr. fuero y dro. vencidos se les apliquen las penas. .. ([en proporción al])
proporcionadas ala... atrocidad de sus calumnias,? / como se ordena pr. el mis
ma aqn. demandan la remoción de su necesaria persona de esta Plaza y sin su ri
guroso juicio sele aplica el fallo... a qe. pr. ultimo debia condenársele? Si las
sospechas propagándolas estos Cuerpos las tuvieren cilenciado y llegado a oidos
délos Tribunales de la Cap1, p1. otros conductos qe. no fuesen los de ellos mismos,
requiriendose [?] sus conocimientos pa. indagacneB. secretas podrá tal vez colorirse
el procedim10. déla Cap1, o de su Virrey no para ser removido ad libitum nT0.
Xefe si no pa. ser citado de comparendo; pero proveerlo después el mismo é I. C.
las demandaron pr. escrito baxo de sus proprias firmas, dirigiendo un Regidor
pa. hacerlas mas autenticas, es un procedim'0. tan violento y reposado como se
patentisara la conducta y proceder del. .. acusado. / Los dros qe. han conocido
los engaños y lo expuesto qe. es alos subdictos tolerarlos han acordado saviam**.
qe. si alguno se sintiese ([agraviado]) oprimido de su supor. en partes y lugares
muy remotos como aqui en Indias, y qe. p^. la larga distancia y dificultad de
recurrir al Rey no puede esperar pronto y oportuno remedio deve licitam"5. re
currir a otro Juez, aunqe. sea absolutamte. incompetente, y, ([pr. qe. pT. el peli
gro qe. hay en la tardanza é imposibilidad de ocurrir al legitimo sup0T. puede
([aun la Ciudad haver ligas y confederaciones, levantar gente de guerra y en
tregarse a otro Dueño para que la defienda y ampare, y esto por dro. natural
por la misma razón de ser]) en tal extremo qe. siendo) dilatado o difícil el re
curso a el supr. pueden los Monges prehender á su Abad, y ponerle baxo el /
amparo de qn. no tenga jurisdicción alguna sobre ellos, y aun el particular ha
cerse juez en su propia causa, y el qe. esta obligado a consultar al Rey dejar de
hacerlo pr. qe. pr. la imposibilidad del pronto remedio es lícito pasar el rigor y
disposiciones de las L. L. (1) en tales tros. qe. los D. D. tienen la necesidad y el
peligro de la tardansa ([y la necesidad es]) de tanta gravedad qe. carece si L.,
no la admite, y antes la da: hace lícito lo qe. no lo es y al incompetente lo con
vierte en Juez legitimo, y altera en muchas ocasiones los preceptos humanos y
divinos.
A la reminiscencia de estas savias doctrinas de nra. constitución deve ceder
la / preocupación de algunos sensatos o ignorantes, pues sin separarse de tan
recomendables máximas ocurrieron ala Cp1. eligiendo de Tribunal ([pa. conocer
de sus sospechas y.. . y remoción del mando en sujeto español é imparcial]) al
Supr. déla R1. Auda. con el Illmo, Sor. Obispo, Ale. del 1^ voto y Embiado déla
Suprema Junta el Brigadier dn. Manuel de Goyeneche y deviendo ser su primer
pronunciamto. en materia de tanta gravedad el admitir las denuncias de un xefe
y capitulares notoriam'e. Españoles... y ordenarles la remicion de sus comprovantes y comparendos por. si o por. Apoderados, pues con sus. .. empleos y fin
cas estaba afianzada la calumnia si pr. tal la rotulaban, se desentienden / de los
qe. componen el. . . I. C. y emplazan al Sor. Gobor. ordenándole entregue el man
do al oficial de más graduación, pero sorprehendido deste ilegal procedim'0. y
la necesidad de su asistencia al zelo de una Plaza jurada y confirmado su nombram'. pr. el Soberano ([se le hace presente]) (contesta ala Junta creada) y qe.
esta pronto á remesar [?] y exponer los. . . motivos qe. le impulsaban á sus sos
pechas, y sin mas contumacia, qe. este juisioso discernimiento se nombra pr. el
acusado pa. Gov. al Capn. de Navio dn. Juan Aug1. Michilena, y reteniendo con
malicia la correspondencia ppfl. entra este nuebo electo, como el ave de rapiña
valiéndose del tenebroso manto de lanoche anticipando oficios del sospechoso
magisdo. alos Xefes militares y de Oficinas de esta Plaza ([qe. le encarga la]) pa.
qe. se le reconozca, fingiendo en ellos qe. el Sor. Govor. dn. Xavier Elio servia
pr. comicion, y qe. como dada pr. el / convenia á S. M. relevarlo, procedim'0. el
mas exótico qe. se ha visto, y qe. solo pudo nacer de un talento. .. ofuscado y
nada libre délas sospechas . . . imputadas: Presindo aora ([délas . .. omnímoda
Potestad, qe. confiere]) de si ([. . . esta o no en la potestad de un virrey. . . re
mover ad. livitum una clase de empleo jurisdicional como este, o si pr. las excep
ciones de la misma Ley municipal de Indias qe. prescribe los limites de su poder
esta exceptuado, pues assi se deduce de las terminantes espreciones de ella misma
en quanto ordenando qe. estábamos obligados a obedecer y cumplir sus mandatos
aunqe. sea excesivos y contra dro. después délas protestas ordinarias / excluye el
caso de que la materia sea de tal calidad, que pueda seguirse movimiento o in
quietud a la Tierra. —
— 169 —

�— o¿i —
ap sauoisou sbuiiSjb jauaj ap jBxap JopBjaadsa *0odd ja opuaiAap od
•3íbjjbsba asjnp ajsa sajuB ojuBnb ajjipuaj Bja • • • p^jjEaj *8pjaA
ns ap aÍBuauroq ja *9b Biaouoa BjouBds^ *3,uiBjnd bujjb ns na A 'soubjij^ sopp
uoiaajdo Bjap ojJBiABjSBsap -Bd Eqanj opuaiaajadB Bianj ojos apx '*u aP *ovav
opBuiBj^ai ja *ab *jd ouBjaqog ounjiSaj A ([ouStp í ¿¿ 'opuuaj p^unfpu ^5*])
ajuaaouj 'bo^O ap • • • upiaBaipqB A 'sojjsiui jq • • • soumuí 'bojU ap soSaijd uoa
sasuBJ^ oijbsiukt) ""'j^p ojjapuadsns 'ed jBUjajuí Baijdns A 'orasiui ja 'id u^qBj
-aíqo as *3b sojnaBjsqo A saaiqo opuBjjadojjB *ab ojauqjd opsjnaaxa / ouis *OuAO^)
•Jodn jap sauapjo uis ojos ou opBuiBjDOjd A opBjní ajasjaABq ap aanpap as *3b
•opuja^ ó¿ ja ouBjaqog ouiisijiqEiuB jap ja jBAOJd ojos opuBjsaj íounxcud jap joujb
oujaij ja oj^suas opoj Bjpnpap ojja ap A 'BSija^DBJBa aj ouojou sa -ab ja ouioa oiu
-a3 un ua 'osjab ajsa uis (\sotoaAoMl ua A • ••saouv¿^ atuaiuvtx4oj4 otuaS un ua])
opBJisnjj *8b A 'opBajJB^B Bq aj oíau^ui ajsa #ab ojdaauoa • • • ja oijiauoaaj aj 'ojjns
-ut opoj ap [-ujj ajjua] otavaaMf aj 'ab 'odj jb -ab oíasuoa ÍBpuaja^ipui ns ap bj
onpuoa bj asBAjasqo Bqaadsos • • 'sos Bpoj ap asopuaiAajd 'b A 'r^fo^n^ ap oaiffj
-04 svsoa ap opBjsa ja ap *a)(j ns b a¿aisn4uit Bjomap uis opuaijjBd *ab *8d uajag
BDBuin^ jap 'ajuio^) /a 'oíih ^s b jBjjsnji ap (BpBsuaduioaaj seuieí *ab) BDijijod
A pspuoq / bj oijg ap J3iabx "dq "Jg ^ oqnj uoajoda^^ onjjsuoui ja oíSpip *ab
^aaupjj. oiJBSimo3 auiB^uj ja ojjan^ ajsa b opBSajj sand 'pBpjaA Bjsa ap SBaoAtnba
BpBU SBqanjd oSeijubs -uq *j jb opBp uBq aj as ojja ap A 'opJaj i,¿ ja ouEjaqog
• • •ouiisxjiqBUJB *oju A 'ouiixojd jb • • -pBjjBaj A jouib 'jouoq jap Bpuas BjapBpjaA
bj 'id UBinS as 'ab sopvjitstSvYi sajqpfaifsax sopa ap ouiiue A • • -pppuaaas p^ pun
sand 'opEjpijos iu oppajadE Bq as iu *3b esod 'sosaaxa sns ap uoiaajjoa bj sojja
ap soqanui A 'uopisodap ns oppjns u^q oSjEquia uis A • • -'BUBdsg ap sojqan^
sounSjP ap sajax soí 3P SBÍ SBaijajBd '' ' ubj opis UBq ou '3b pBpjaA bj y
¿jpnjsusjj opBasap UBq as jopajuí oj ua jEJjua uis A 'p^paijojou '3b sbj
ojjnA oaod ap ''' UBjas _^? 'Buua^j 'SojU ua souiBAjasqo JOjop uoa '3b 'ojuíx
-AqBj ja ua Jiwnaui ou ''^d BpBjiAa A 'Bjjaiqnasap Jas aAap Bqaadsos jouaui
bj anbua sBiauBjsunajia SBun ua ojJBSzní aAap BiJBsaaau ouioa anb 'pBpuojnB
ns jBjadsaj ou A ojjEjuajB sa opBsnaB ja is jod aaAOJd is o ípuapjo jbj ouioa A
'ouiijiSaj sa aaouoa anb jBunqiJx ja O ¿sopBsnaB soj b ueiaoui anb soaijoui soj
b uóiaaBjsijBS A 'Bsuajap ns ap ja anb opijjBd ojjo jbuioj CHAap iu opnd ou '^ •__
a jopBujaAO^ *jog oiusiui ja jod opEiuuinjBa A opBsnaaj opuEjsa anb Bpnp uain^)?
¿ojuaiiuipaaojd ns jod opnauíoa jBSaj jojja ojos ja ajsa osbdb sa cuaj?
'Buosjad ns ^soqaadsos ap
uojBsnaB A 'uojbuijij anb sajBjnjidB^) 'sajg soj BJBd jBnSt jas uis 'oijjj jaiABX #nf
•jog ja bjjuod BunSjB BiauapiAOjd sjaiuiq oSeijuBg uf *jog ja jod asjBuioj opnd
ou o^anj ísauoiaE^T sbjjo b souiBjnsuaa anb ap oijijap ja ua souibijijjiuui bid
-uapuadapui Bjap oSsbjj un opijimpB A 'ouisijodsap ja BiJianpojjuí as 'Biauapnjd
-sijnf BJjsanu ap ajqou sbut ajjEd bj BiJBaipnBja 'sopiSajjoa jas BJBd sopBnjdaa
-xa A 'jEuiEjip BJBd sopsziJojnB uBjaiAnjsa sajBjnjidBa soj ig *sopBjjadjad sEía
-UBjsunajia sbuisiuj sbj uoaX souisiiu soun opuais sojjbSijsbd ap jBjauaS upz^^
bj ua ajuauíBjnjosqB BunSuiu — ojad '.zauauíija soj ap BzajBjnjBU bijba bj jod
Biauaja^ip BjjBq as 'suad SBjap jBjnaijjBd uoiaanpap bj u^ :pBpaiaog bj b soasando
sajBui ouioa ueSijsed A uaABaajd as 'sajquioq soj ap BiaijBui ajqBpuosui bj ZBdBa
sa anb ap sisijbub bj bjjoj uoa sojsa A sojijap soj ap souBJjxa souisiui soj ap SBuad
sbj uaanpap as Bjja jod :sauopE^j sbj s^poj ap Bp^jSajJB seui bj sa soaijijod saj
-oíauj soj ap ojdaauoa ja ua uoiaEjsiSaj BJjsan^^ 'sauSnduii sojijap sns ap aiaadsa
bj Bpipaui uis Buijidaj ouj3iao&gt; jap BiauBjajoj A Biauajajipui bj ua oqaajsijBS
josuajo ja A fpBjjaqij jBjnjBU ns ap ajjBd JBaijijaBS oziq aj oasap o^na 'pEpijn^
-as Bpoj ap opipuajo ja opBAiJd Bijepanb 'uoiaaajjoa Bpoj ap pBjjaqij A uoiadaa
-xa ns ap ojanpuoa oajbs un oíba 'jouoq A euie^ 'upiaBjndaj bj uasaipuajo sop
-oj anb ap JBsadB 'sajqij sojjo A sopBgijsEa jas oun A 'sopBunuioauBiu Jinbuijap
UBjaipnd osBa unSjB ua ig :BpBuoiaaajjad BzajBjnjBU bj ap opBjsa ajsa ap bj ua
jBSnj jauaj Eipod ojos anb 'opouioa seut ja ojxjuj un ap sapnpisaaau sns b jijj
-nao BJBd jBiaos BpiA bj ajqiuoq jb cuídsui uozB^ bj ap jBjnjBU znj bj anb Biauap
-iA3 jo^bui bj uoa aauaqiuoa 'ajqxuou ajsa ap bijiuib^ ajjsnji bj ap bijoq SBijBp^
ojqB^ -uq ouiisijipnja jgj ¿sBiuap soj sauSnduii opuBpanb 'oun ap jouoq ja Ba
-ubjjb as ouioa? ojijap ns ajjans BjajBjBd ap opuats Buad euisiui bj uaaajaui 'u^g saj
-opyjuasuoa 'sajoja^ 'sajopBjjadjad "\i sbj ap uoisiaajd bj ua ig ¿sojjo b anSpsBa
as A soun b ajauoxa soj as sopBdjna soj soqanuí opuais anb 'jajjaans apand 0^03?
:sojja ap uoiasuiquioa Baojdiaaj bj A -sojq soj ap pBpjBtiSi bj Bjsa apuop j^

�Jas justas causas / qe. han influido á las sopechas se dará una pincelada ([no
délo de oficio, y, secreto qe. puedan tener los Demandantes,.. ., sino délo qe....
notoriamte. se save, y (qe. pr.) corre F. tertulias, cafeses Pulperías y cafeses,
pues deduciendo en estas si de ello sólo se premissas el argumento preciso se
convensera con evidencia, qe. si esto solo da mérito a la sospecha deducen consequencias nada o]) aunqe.... vulgar (y nada profunda en conocimtog. de ofi
cios) pr. la notoriedad de algunos hechos pa. qe. deduciéndose de ellos el crite
rio de la verdad puedan los ([Críticos deducir}) Políticos ([disculpar la cinceridad y adhesión conocer la]) elevar sus meditaciones con algún mas acierto en
desagravio de un Pueblo fiel, y constante ala Soberanía de su legitimo Sober...
y adhecion a su Rey y Sr. Dn. el legitimo 7^ Ferndo. natural Ferndo. 7' y qe. solo
^econocen y obedecen, y a sus legitimas autoridades con la mayor voluntad.
En Sepbre. de 1806 le sugirió la sangre francesa qe. corre por sus venas a
•el Exmo. Sr. / Dn. Santiago Liniers dar parte como si fuera su legitimo Soberano
al Pérfido zorro Napoleón, y suponiendo la victoria devida a sus disposiciones
militares arranco ala nación, qe.le distinguia en el mando y abrigaba en sus
entrañas el concepto ppco. qe. en todas épocas ha merecido atribuiendo. .. la
pral. parte de su gloriaá 4 de su nación q. concurrieron en masa con los legíti
mos y verdaderos Españoles, qe. exponiendo sus vidas y caudales meresieron
eternisar sus nombres, y sepultando en el olvido y queriendo si le fuese dable
sobre las cenisas de estos levantar los clarines de su fama pa. los Franceses: leer
dho manifiesto y encontrareis qe. no nombra un solo Español y q. recomienda
•el mérito de los franceses suios atribuiendo su marina a Dn. Hipólito Mordell
y su fuersa Terrestre alos qe.le seguían teniendo la vilantes de expresarse qe.
aunqe. su uso diario del idioma conservaba los sentimientos de un verdadero
Franses, ¿puede decirse mas / pa. ver patentisada nra. injuria y detestar la con
ducta de un caudillo, qe. mereciendo el aplauso de unos Pueblos fieles y gene
rosos les deslumhra su gloria, ... y desnudan del crédito y reputación, qe. justamte. se han adquirido? El aprecio de la buena reputación, y el amor déla
lionrra son atributos tan íntimos déla nación, qe. pr. un axioma legal se defien
den los fueros de sus prerrogativas, vita et fama pari passu ambulant; si bien la
estimación del buen nr&lt;v es conocida enlos Estados desde su mayor antigüedad, y
odiada la injuria aun délos mismos Enemigos, qe.le deseaban la muerte: Meniion GraI. de Dario contra Alejandro, atravesó su lanza en el pecho de un sol
dado, qe.le maldecía, diciendole a par del golpe, yo te traigo, y sustento pa. qe.
pelees con / tra Alejandro, y no pa. qe.le injuries, o quites el crédito y honor.
Es demasiado notoria la utilidad e interescencia del Estado en qe., no solo este
sino los mismos particulares defiendan su conducta reputación y buen nre., pues
assi podran las pasiones dirigirse al bien ppco, perciviendose mejor los frutos
déla vida civil, y la naturalesa tocará la medida y grado de perfecion, q.le son
propias, con las condiciones del contrato social, hábitos, usos y orden gral. y
^con todos los demás principios del dro. político viendo cumplida la exactitud, q.e
demandan enla defensa del crédito y honor no pr. los recursos del poder arbi
trario, ni del despotismo, sino pr. los déla naturaleza perfeccionada,: ¿y habrá
Español qe. no se irrite con un despojo violento y otros como este de su reputacn.? Habrá sensato qe. no lamente la triste suerte de su nación, pr. estar a
su / cabesa un Franses, qe. deviendo ser el sosten de sus victorias, y aplausos los
substrae pa. esmaltar la Corona de un traidor y ganarse con el concepto de par
tidario, y zeloso desu elevación? No puede ser, dexara de tener sangre ilustre si
quando llega el preciso momento de sacrificarse pr. la Patria, no manifiesta ala
faz del mundo los obstáculos, qe. pueden poner en compromiso el éxito de su
gloria. ¿Pero... pr. ventura son estos solos los quexidos amorosos délos... fie
les... leales y Reconquistadores Montevideanos? Oh! y con quanta alegría repri
miendo sus paciones los darían al cilencio hasta... mas feliz época, pero, pr. su
desgrasia, ([repite estos y otras evidentes sospechas de su corason]) (cotejan los
ecos resonantes de sus) expresiones cediciosas en el ultimo manifiesto en qe. dan&lt;lo quenta / ala enroscada serpiente de Bonaparte, le dice, qe. ocupada su Majes
tad Imperial en arreglar los destinos déla Europa, o mas bien los del Mundo
entero. . . que no deve cilenciar q'.los franseses qe. se hallaban en el Rio déla
Plata... han sido los primeros d tomar las armas y distinguirse, viendo Fran
seses en todo... Que jamas le aplaudirá tanto los servicios, qe. ha hecho ala
nación Española, como la vanidad, qe. le resulta de partenecer ala nación Eran— 171 —

�— ZL\ —
•opoi ojoajuoD •••Bjijjns -ob ap Bzusjadsa BjnSas bj • "uoa ajasjBuapuoa Bjamb
-ab b ouaAunB^ -jabsajBnb ap Bjansuoa as souasB • • • sns ap oituíajaasip osopBid
ja ua * • 'pj ua ojuapB ns auap ouioa A BiipnBur pBpijinbuBJj Bun aasod buijb
ns ap pBpuSajuí b-j '3j\[ biabs ns ap oumbpB bidubjui ns ua 'ab sojuarorpnj soj
b UBífipsap BpBu ua #ab A 'sojsní soidaaajd sojb ajuaipaqo A osojoiub 'jaij oíijj
ap ojdaauoa opBAaja ja jaaajauísap UBJBq aj saioionpas sosoipiAua sounSjB ap
-Bipijjad bj ajuaAui • • -sa(B¡n ap as^ja B)usnb tu ojsa ju • • -p^sa • • 'ojad {sofpq
-auup -toj^ ap uotovuStput • • ma otpua4tjt^ ja salputjn sojtutfut) opujns Bq '3b bj
bjos zaA Bun sa ou (soisaijiuBui * * sojjsanA ua opBSuaiaBjBa siaABq jbj -jd *ab b)
íoquaSouiud aisgj -biubjij bj BpBJjaisap A oinSjo ja opijBqB 'ejjijsb3 ap sauoai
soj sauozBJoa A sBsajBjjoj "íbiA ua jBjoqjBua A JaDBuaj sjajsiA • • -soSiuiaua *sOjA
ap aj^uBs A ouinq 'OAjod ja uoa ojjsoj *ojU *0puoa *3b ua sojuatuoui sosoiaajd
sojjanbB ap soBpjoay *eouija^j A soSiuib '^¿ *ojU ap ajqou sbui ajj^d bj Ejuaunj
•adsa *ab 'ouijsap ja ua bzubi^uod BSap nj -jd sbjjiidui ou 'j^iji^ jouiy ap SBqanjd
sejuej opBp Bq so ab oíipj un ap sajouiBj^ soj jio '¡EjidB^ *aj\[ BjjaídsiQ
•sauoqjog sojap bsb^)
•j-g A ajjsnji • • 'Bjap BjuBjaqos bjb pBjj^aj • • -A ^?} A pBpijaauís Bjap jas ap Bq
ojunijj ja sand (\Mtut¿4o japoíf ap vq ou ut^ p&gt; oxa4]) íopituudo ja Bjjuoa sad
^joS sns an^oqBsap A 'BpuaaouSt bj bjjuod sojij sns a^odB • • • EpuaaipajBui Bj-8b
seui *jd jBppjo sbujbí Bjpod ou pEpijajsod bj *ab A 'sojjasB sojsa ap soauuajnB
sojuatunaop apx on^ip 'o^* ap ¿apoif ua UEjsuoa 'siapnp oj o^^ qBjidB^ ajpBj^
bj A ajsa / ouioa sosojaua^ A sajuBjsuoa sajvaj sojqan^ soun jBupnjB *Bd A uap
-jo ns ap otxPÁtuoo oj auiudtur as BsuanSjaAsap bjubj uoa *3b BJiudB^ ap 'ojUiBp
-ueui ja A uopajd BpiSij bj sa Bjs^ 'jBjnjBU Bsuajap buisiui ns ap BpiajjjEd sa *3b
'pBjsiuiB Bun opuBjxajap ojio ja A asopuaipuajuasap oun ja uajdmna ou 'sasuojqp
sajouijbui ua sopidjnasa sajquiou sns jEjsa ap SEu^ip spwjp ' * * sop SBjsa ojad 'as
-aipid *ab 'oiJBjaumu [oua]utp ja asBjijpBj aj'ab ViU *ouuajj uaAOÍ un^ 'odt otustut jv
•opuB^jBaua A 'Bdojnq b asaiífijip o\Á uopBOJEquia asBjduioa aj opiAjas jap uopuajB
bjjo bjjoj b Bpuajapad uoa '3b #Bd 'joao^) 'j jb B*pjo SBjaijjsa sbui sns oiUBdun
ouBSiísd opBuiB ns b^ opuBnb sasuvdj oijesiui^ ja p^pnr^ buiissijiaou Bjsa b opB¿
-ajj BiABq ou uny 'sauopuajur srsoqaa&lt;fsos A SP^itjuníajtf sns ap sobd ja soiubjuis
souiapjoaaj opuBna #3b • • -A 'sauopBjaqijap sns ap oiajaas tu 'oadd oj b iu oji'p
-aja JBp ou A JBjxajap *Bd ojnABd JBp sa uajuaiiusap oj SBpuapiAOJd sns opuBnb
'utiup8¿a^ jap uotovjn^t^j^ pj ppot uoa ot^vstw^ oqp jp •}-uiPjptpatuut ¿Pisa¿ut&gt;
p ptajosaj. as 'ab 'oj^y ap 9^ jap Bjua jjaap A {['3b oj uoa 'sot\ipptuP4 souijju
-aop A soppSajjp spui sns unp uaaouoo oj outoa 'sptu soj otuoa jpútuiúa]) sojoadsB
sopo) 'id jpuitutjia oqaa orna 'uoisrquoa sbui ap ouajj oxap oj ('0,uiB)unXy ouix^
ja b osBd *ab oíaijo ua p^ pjap jp uaaouoo opuatapq "^ *j aisa opuijsap sapBp
-ijnu A sopiA sojna) BuiBjaoJd Bun ofsoSy ap ^j ua '^4pj Pjap uoppjaa jpaj *0odd
jb opusp A Buosjad ns bob Eiauapuaj bj jiuiudns mijídsa ns opnd ou 'sasuBjj
oijBSiuia sibu3ssb ap *jj^ ap SEpmsB sbj ap asaiABaajd ^s -ab 'vd sjaiuji oSbiiub
*nQ [¿] ns 9P ÍÍH I3 ? *íoAO) ou^ip 'Oju osiq aj'ab SBSopiní sauopuaAajd SBjap
jBsadB '3b sojpap b opuapsap ouisiui oj'ad A 'jadBd aisa osoipusBj jaaBq A 'osnjip
Bijas ojad 'sBp^ABJAqns SBjq^jBd SBjap • • -oixaiuoa ajuBuiuuaj ja ajqos bijbsijbub
sauotaaj^au SBqanj^ / [sa] 'uopuaiui SBaijoqBip sns ap '0}uii)uadajjB jbjoui ja unS
-as • ' 'opBsuaduioaaj BjqBq '3b 'auans -BJu ap jBjamx IB ^^JiJjds^ ns opBp A 'sojj
-Bsua sojauíjjd sns ap oiuiajd opin^uiisip ja opis BjqBq jbiijiui (¿) uajpu un -3b
jauodns asopuaiqap A •' -ns uauafuoa uouatpn4 'ab 'sajouBds^ soifuanj • • 'sajq
-ou A sojajjan^ soj 'id ojjijsb^ un ua opBijndas ouisBpnjua ajqou ns ap sauíjBja
soj UBuansaj oj ^A ¿jB^idB^) ajjsnji bj ua -ayi ns opBjipajoB Bq oj ouio^ ¿ • ' • ÍEp
-inSui)Sip bijtuib^ Bun ap bi^ubjj ap bjsj bj ap ojjoua jiAapuB^v 3p ooqajja^
•jj^r uBaapg; jauíijd ns Pjtjy ap uosaaqns jap op^p Bjq^q aj 'ab aaaj^d so sajjBiap
•ab ^? "uoianaoj Bjap ojuaur opuaia^q jBuasua ap pBpijpBj bj oqn) 'ab 'sajJEd soj
ap sauoisajdxa sns SBpsaBS uos pptSutf sa sand 'pBpjaA ns ap siapnp ou ísia^ oj eá
sanj ¿bsubijuod ns b jBaj A jaij bujjb un ap oidoiduii ubj [aíJBn^uaj un ua asB)
obí as 'ouBjaqoq *ojU ap pBpaid bj 'id opinSuusip ajquioq un *3b 'O)uauioui un id
sojjosoa / siBijaaj^ ¿apx 3JS9 9P p^^^aj bj ap JBpnp siapod ajquioq ouisiui jap
ajquioq ja an^uijsip as oariijod jap asBjj bj unSas sand 'uos oj ou "3b sojap sojiná
-uiisip BjBd 'souBapiAaiuoui sajouBdsq? ' • •SPauputoa sajupsauaiut sPfsa auqos upa a
-ap apan4 7 'f\[ '^ 'ab sajjPfap soj Putuafau aj'ab ja A soqap4sap soj anSaafua aj'ab
ja púas ptaupu¿ ap pjs¡ Pjap ojjotua uoqatua¿ Mj^ upaap-^ uatut¿4 ns anQ • • 'psaa

�genero de insultos, pr. seguir la triste suerte de su arrelatado so / berano el 7
Ferd. centro y fin de todas sus esperanzas.
Me llama la ternura propia de un ignocente Hijo a q^ le trata de obscurecerlle
el mertto el poder y el despotismo, pero enlas ultimas postrimerías voqueadas de
sus Unes y quando y quando ya tenga el suelo q. pisa regado con las ultimas..
ultimas gotas de su noble sangre solo respirara y... con un valor como de fiera
a qn. le quitan los parvulillos de su fecundidad, diciendo viva FerA pues p^. el
muere con gusto el Pueblo montevideano.
Pero no es regular dexar en cilencio aquel 3 capitulo subrayado pues como
Español... nato me llaman los sentimientos de mi... sensibilidad... Que ja
mas le aplaudirá tanto los servicios, qeha hecho ala nación Española, como la
vanidad, qele resulta de pertenecer ala Francesa...
La gratitud y buena correspondencia es virtud tan estimada délos hombres,
qe. en todas edades, fueron y serán detestados los qela aborrecieron. Franc0. 1*
Rey de Francia borro todo su nre. pr. la ingratitud con q. trato al Mariscal Juan
Jacovo Tribulcion. El Populacho de Londres brindando pr. la salud del caballo
que causo la muerte de Guillermo 39 su libertador se prostituio a una memoria
eternamte. dicteriosa, y Ptolomeo Rey de Egipto dando muerte a Pompeyo, quan
do derrotado pr. Cesar en la Thesalia, le busco como a qn. otro tP. havia restau
rado al Trono se concilio pr. su incorrespondencia la indignación déla posteridad.
El poder déla gratitud arranco del pecho de Dario aquella exprecion en medio
de sus Triunfos Mallem unam Zophirum integrum, quam center Babilonias. Es
una ingratitud abominable autorisar con su firma... / a una Potencia extrangera
su fatuidad, (qe.pr. tal debe tenerse) impericia y falta de politica. ¿Dime Sor., el
Rey de España no te llena de favores? ¿No le deves tu subsistencia? no te hace
el distinguido honor de premiar alos qeles propones sin merecerlo? No te recogió
entre los Españoles yalos tuios qdo. tu Me. Patria os espelia? No te liverto déla
perfidia, y terror, con qe. trataba ([de] devorar átus semejantes essa nación pr.qn.
clamas y de qe. te jactas ser mas qe.delo servicios qe. dispensas ala qe. te sostiene?
pues pr. qe. usando déla mas detestable y luciferina incorrespondencia has de de
nigrarte con los ridiculos partos de tu devil talento? Llegaran los siglos futuros,
y perdida la suerte de los sucesos padecerás parecerá relucirá el borrón de tus
tristes conceptos, y de qe. es causa y acreedor tu demerito, é ingratitud. ¡España!,
Madre / Patria!, ¡oie los lamentos del... menor detus Hijos, espele del de tus
mismas entrañas, ([unos ingratos... como estos a tus]) a todos los ingratos de
tu bondad y liveralidad des, premia el mérito, agradece con dadivas, délos frutos
en qe. abunda tu fértil suelo y encierra su profundidad los servicios qe.te. dispen
sen y pero no cries en tu fecundo vientre la roedora vivora del Estrangero, ni
permitas qe. la ilustre Dinastía délos Borbones enlace sus cienes... y reparta
su cetro. . ., con. qn. solo aspira á devorarlo y dar en tierra con la fée, qe. en
ellos depocito el cielo cuia religión defendieron con tanto derrame de.. . de
sangre, y los Mártires nacionales de nr. suelo p1. conservar la ilesa del poder délos
Tiranos. Ah! con quanto juvilo vendeciriamos la mano omnipotente del Dios
délos exercitos si restituido nro. amabilísimo Ferdo. al Solio délas Españas é Indias
diese su R1. animo alguna prueba (?) sobre ([esto en remuneración / del amor
innato desús verd3.] vasallos qnes. como vieran su centro en el ello conociendo las
duras cadenas a qelo sugeto el la iniqua mano del mayor de sus aliados, qe.solo
pudo abatir la gravedad desús subdictos]) como fuera de su centro levantaron
el grito déla venganza. .. esparciando a el ayre délos.. . dulces y resonantes ecos
de uno a otro Polo viva Per^^, muera Napoleón y todos sus sequases.
Pero me he arrebatado demasiado, llevado del honor y (vasallagé) vasallague
(?), qe- ([caracterisa el devil]) he sa^rificado al Soberano, ([y pr. ella dispensa
ran]) qe. pr. cuios atributos ([me perdonaran]) espero sea menor la censura de
mis conciudadanos, y q. siguiendo el Hilo déla question, quando no tengamos
la suerte de Ariadne qesolo p*. el dio con la Puerta del laberinto,. .. nos ilustrava con las leves nociones vulgares, como dixe más arriba,. .. pa. conbenser
enlo posible y con las leves nociones vulgares, como dixe mas arriba el justo
procedimto. de esta novilissima fiel y Reconquistadora Ciudad.
Quando la Suprema Junta de Sevilla (piedra angular, y firme apoyo de
nra. eterna suerte y felicidad, y a qen. ([pr. sus votos vehementes rendimos])
como tal ha baxado la cerviz todo honrado español, en representac déla augusta
— 173 —

�sopjiqjB soj sopo JBjuaj ap sandsap (ub) '3b X 'asjijuadajJB uis jaij biuojoo
Bun ojjnsui as sbuibí -3b 'Bjjsaip BjopBjOAap ns ns ppt^ ns uoo jBjndsip uBjq^s
opajsiuig jap sojngus p sojua uaonjaj bX X sajqtuou soino *s Tap Bopauíy Bjap soj
-ajjan^ sajqpuaAui soj ^íbjjbsba "ojU *jd sop^uopuBS X (sopBjdopB X) sopppaj
sojb sojsando •3,u*jp¿tatuvip ([upqpfsa ou '3b ojos 3b]) sojo^d opuBjdopB (soíop4
opuatoajqvtsa) JopBjsigaq u-ja [an-] as^Sojqns as jaoapaqo aqap -ab ja *b uasaisinb
X 'BiuBjaqog Bjap / sojanj soj uafBjjjn omsijodsaQ ja o ja japod ja \&gt;Pb X 'uop
-Bqjnj ViU aa Jinjjuí uapand ou jBnb BpBO ap jajOBjBO X 'oajdcua ja angixa anb
SBSopiní sauoixajpj saovxao, sbj 'uopuajajd BuBJjxa Bpoj • • • jijBqaj -Bd ojuauíng
-jb ojapBpjaA ja X ojans 'ojU ap uoiopnjp X ap opBjsa jg -UBpuBiuap anb sbatjbS
-ojjajd X sojanj soj X 'opBiqtu^ un ap •n3B)uasajdaj bjjb Bjap uainjjsui sou sajoj
-yaodxa soiabs sns X "\ -^ SBjjsanu ap oijunjuBS ja X 'BjipnBu; sbiu uoiouajajd bj
Bi^uBgaja uoa jijBAaj -Bd sauopou ^¡ui^punqB uvjsajtf ua¿qv ^anijod bj ap sisBjua
soj X 'BDiJojaj Bjap sodojx scj #jaj3BjB3 ja X oajdraa ja u^puBuiap 'ab 'sauoia
-Bjsajuoa sbj pnjijaBxa uoo jmftiavxa vj jipam *Bd odurea ajuapijns uajqB ojgjs
•ou ap uoiDBjjsnj; bj Bpoj X / soamjod 'sojU ap sojuauínuom soq 'Bdojn^ ap jbj
-uaupuoo ajiBq ja ajqos solauvtu 'so/u ua sosoqaadsos ap ojajaida ja uoa vtstt^ pjv
uaiuaaajd ou Bsoa bjjo Bas ou opuBnb #ab aj&gt; sajjox opuBDijijja uanbt¡/pa as A
'apidajj as • • '^tp pj *ab oaja oj^ ¿Bipjoasip X 'uopipaa Bj^p BjopBjoAap buibjj bj
japuasua • • • -Bd 'ajJO3 nsap '30iYL SOT ojnABd jbujoj ajjaaBq ap axap apiPispq ¿as
ap atiap #ab X *0uAO) 'jOdns jap BiaBaídsjad bj uajuaAui sojuaujngjB soaiioxa soj
-uBnb uoa opBjn^ jbosubj^ 'jg ja ajjsiuiuins • • -'ab 'samjoju; soj asjpojoo UBjpod
•ab 'ojXo^ joXbuj ja BjipBns^ad as ¿opBiqin^ X ajuappuoo oxusiuj ns b 'ab sjaiu
-}1 oSbijubs *nQ "jS ouix^ jap soiuisoisbj sojb o jipa jo sbuí ap ajuaga^j adpujjx
ouBjaqog ja 'ab oungjB Bjaajo as ¿oéaisos X p^pij / inbsuBJj ns Bioajds X sojqan^
sns bujb -3b ^px. un ap •„&lt;^ spjsa ap -ajjjoo X jBnsn jtqpq ja sa aÍBnSuaj ajsa -3b
'asjipBnsjad opidnjsa sbui ja Bijpod jj 'soqoa sotu&lt;fo¿(f sns3b pjxojo^p spiu uPt
-tsaoau ou ppptaoM} A ¿ouoq oppjostuap otna 'a^ax un p spsotunfut a 'spsjpf spapt
ap sopp(fnaoa¿^ souaut sototpqns snsap so¿jo uooo '3%tuptoa¿tp 'jj 'y 'g uoo outs
ja uoo ¿apuatua as¿a¿anb ou A 'anSptn nsap uoppnutfuoo pj aj¿tua^a¿(f ¿a¿anb
ou p pqnSau as '3b A '' • '^^pj *&gt;jp ¿vsncf ap PtitjpSau bj uoo Bsjndaj oj 'pui¿o¡a¿
ns oppts^ ap svtoua¿ajuoo spj Bounu -3b sbui Pt¿tStxa ojjna ojup} ap pppaaou pun
sosnqp sotsa ap vtu¿o¡a¿ pj opuBnb X 'oqoaq BiABq aj *3b sojsaijiuBtu X 'sauoxo
-buiauoo SBjap 'sauaax sotsa uis opora ojjo ap jBqoadsos *jd bjbj^ Bjap op^ / jap
jBjuapo BpuBg Bjap Bgajjua bj ouiijui aj opuB^ apsap X 'ojqan^ ajsa ap oijbs as
•nOBjuasajdaj BpBAaja ns ap jBsadB BuñgjB bsoo 'uoOPtuasa¿^a¿ Ptjv pjp ^/jBjsajuoo
uis BqBpjBnS aj as*3b otouajto ja '^ ([A PzuPtfuoo PunSutu pj ^p]) opBUBSuasap
•3b BjSBq 'saÍBJjjn soAanu oijjns safpjfjn soj soptta4a¿ 'ab souiuuaj sajBj ua pBpij
ojnB ns ap oíopjaxa ja ua osubijb osupt^p as sajuB ouis 'Bjunf Bqp ap uoiOBajo
bj onjoajdT as souain iu #3jUiBUiijjn opiSijip BiABq *3b sajBiouapajo sbjb ojsajuoo
ajas iu ototfo 'j(f ouisiuj oj ojnSasB ajas *3bunB ojad 'oauoo jauíijd ja ua ajjBsaui
-aj • • • ua jaipsgijg oqp opanb *3b 'uopBjndiisa Bjsa ap ojijosa #jd uoioBsijojnB
• • -bj '3,uibjos jpjBd / ap BqBjBJj #3b '-sojJ sajBj ua osijinbuBjj as ajjo^ ns b osiab
opuBp *3b oj uoo 'BiouiAOjg bj *Bd jouadng Bjunjf Bun asopuBajo suaturj oSptfupg
'\¡p u'S 'otuxa ja opuBra jap opiAouiaj Búas *3b b utib X 'opEjn^ jbosijbj^ ja Bq
-Baoap *3b 'ouio^ ap sauoisuajajd sbjb sajjsd sns SBpoj ua oiJiqpB • • 'utpp sauozBJ
sns s^pio X 'aqoauaXoí) ap janupy^ 'V(j ' '' ¿atpp2t¿q ja '0}Sy ap ^jf 1^ Bjsa ua
opBjuasajd asopuaiABq -3b 'uoioeoijijbo sbui -Bd opuBsajdsa 'ajuagag adiouijg ja
•y *s b osoqoaifsos '3J(fs ([asjBqoadsos ap ouSip Bsajdxa as ouisiui ja ungas]) Bjas
aj X oíauBui ns opis Bq jbj ouioo *3b X 'biouiaoj^ Bjsa ap apx Ia sasuBJj jas ap
Bj-3b 'BsnBo bjjo ap uapaoojd ou opBiquig ojjo ap sojaoaj soj -3b [^aqoauaXof)^^
raoip 'sisajuajBd ajjua X ojnguB un ug] / opuBjjnoo 'oadd jap uoioobjsijbs *Bd jp
ppipa4sap ns opuaAnq^tP sojsoijiubui uau¿t¿4utt as 'pBpaijojou ns uoo ojuajuoo
bu -3b X íuoqjog ap BuinbBnf bjojjb^ -bq jP¿nfP]s^ 'Jog A Aa^ 'o/u ap ¿oApuí pu
-pui¿aq ([•// psaout¿¿ píup¡uj\) -BJs Bjap Buosjag ^g bjuoo opBSBO 'ouBjaqos ad
-iouijj un ap BjnpijsaAui bjuoo -3b souaui Bp^u op^ipuadijiA X 'opipadsap opis
sq opBjn^ -ubBnf 'UQ oifuip^ ap jpost¿p\\^ -jgnjjog ap opEiquig ja -3b -ojiuijuas
oood ou uoo pBpnp Bjsa ojsia Bq (uoioBziUBgjo bju X oottfjo4 Ptuatsis ns ap
sasnq SBjap^pjaA sbj ua ¿psua4 Bpand 'uoajodB^^ • • -sojBsuas sajqiuojj soj ap X
soiq ap oqojdaJ • • • ja BpBu bj b opionpaj X opijBqB -3b BjSBq) sauoioBU sbj SBpoj
ap uoiun X • • opBjgB ja ojaíqo -ad auap ó¿ 'op¿3^ 'o¿^qog -ou ap puos¿a¿ -^ A

�de su medido discernimiento, tentó avivo la palca [?] p. sepultar con sus ceni
zas los inquietadores de su reposo, (y qe. y es una) y agregar este eslabón mas
ala dulce cadena, qe. sostiene el... edificio de su Monarquía independiente y
libre pa. operar en el basto imperio suelo qe. domina. Si el Mundo entero save y
le consta, qela Suprema Junta de Cebilla {[es la cabeza. . . esta^) es la q.e da mo
vimiento á nr. á este precioso ficico, y mercantil á este apetecido Continente, y
(qe. las estipulaciones desús qe. los demás Potentados ligan en la actualidad sus
estipulaciones, y tratados recíprocos con ella, como representante del absoluto y
Soberano poder, ¿no es un delirio p. . . creer, qe. deceando morir pr. Ferdo. sus
fueros usos y costumbres no se luche enla otra decicion qe. enla de sostener...
con rigorismo sus preceptos? Sera guiado pr. principios entrar á convinar... /
con un Pupilo los methodos económicos déla Escuela olvidando el Preceptor
y Xefe de ella? Ni qe. disposiciones determinaciones podria podia. .. convinar
el mas esperto q. no.. . fuessen evulsibos evulsibos del orden legal y atentar los
quilates, y partos proprics déla seguedad? En otras circunstancias nos serian. ..
útiles las resoluciones proprias de nra. suerte, reciproca con las Potencias extrangeras qe. tanto anelan pr. nr0. su enlase, pero si las qe. han de ser el timón segu
ro de nra déla flotante nave qe. nos sostiene se.. . se esperan pr. momentos en
nra. radas; ¿á qe. sensato sele objetara con ello, qeno le pese su gravedad y perciva, qe. tanto el como nosotros seriamos el ludibrio y juguete déla.. . délos /
Gavinetes de Europa? y qe. hoy creyendo y qe. levantábamos un pendón, o rasgo
de Independencia, aprovechando la ocasión de un dolor y aparente déla en la...
frente del mejor délos Monarcas nro. Ignocte. Ferdo.?
No, Españoles nobles y generosos déla America del S. sepultar (si necessario
fuese) vros. frutos, aguantar la sobrellevar con unión Va. indigencia {si tal que
réis llamarla) qe. la Aurora no tardara en poneros en cituacion, qe. seáis la
embidia délos mismos, q. intentan precipitar. Desde la mas negra captura en qe.
los asesinos y parricidas de Bonaparte quieren sepultar á Ferdo. el os habla de
corason, y como tierno Padre condoliéndose de vosotros mas qe. de sus ofensas
ultrajes, os dice sostener amados leales Americanos essa joya de mi R1. Diadema,
qe. con tantas fatigas adquirieron mis ascendientes (...) pr. las lagrimas, sudores
y desvelos de nr08 Pe*. y Abuelos (?) Herm8. y Abuelos, y qc. no podra / desgas
tarse un solo quilate sin qe. la mano Santa del Dios délas venganzas, qe. lo depocito en el Solio de Castilla {[tome entregando^) encargando a vosotros su cus
todia tome parte pa. . . matenerlo ileso. Portugal. . . nación culta y política de nro.
tP., cuio Soberano ha sido, y sera el qe. se conduele de nros.. .. infortunios, no
os quiere precipitar, como debilmte. han opinado algunos Zoylos, ala la conserva
ción de vro. territorio es el qe. anela, y tomando parte en ellos os incita y amo
nesta, y el Embiado mas fue pa. indagar. .. los sentimientos de estos /.. . Pueblos
qe. pa. perturbar vro. Sosiego, el tpo... Son nros. Herm8. iguales en los trabajos,
y pr. ello deponiendo.. . aquel recelo, qe. havia fomentado el govierno / pertur
bador del Privado Godoy, ya se enlasan con los nr08. sus exercitos y haciendo
causa común contra un mismo enemigo tratan de dexar á cada cual el dominio
directo de su Soberanía. ¿I como puede calcularse qe. sus fríos pensamientos des
mintiesen los ppcos manifiestos, qe. nos ha dirigido pa. recordarnos el patri...
el devido y justo patrimonio déla R1. casa de Borbon? Serian frustradas todas
las No es posible abrigue el magnánimo corason de un Principe cristiano aman
te de la Paz, y estrechado con tantos vínculos de sangre una perfidia de esta
clase, pues su perspicacia mira con un anteojo de no pequeña magnitud, qe. con
la suerte de Europa {es la qe... . deve decidir sobre las demás) deve medir y
sancionar sus reales intenciones, pa. qe. desagraviado pr. los procederes de un
Infame Mr0. sacrilego, qela nación y detexto detexto pr. sus echos vuelban aque
llos preciosos momentos en qe. la R1. familia de Braganza / era el mas feliz ins
trumento déla del juvilo de la de Borbon; Si Montevideanos si el Sr. Mariscal
Curado, forma quexa de sus ultra. .. su micion ha de cubrir la inculpabilidad
délos Españoles, y el Principe... justiciero solo tomara... medidas {a el desa
gravio de un Xefe qe.) contra el... pa. deslindar el origen y causa... impulsiva
de esta paladeada ación.
Pero he sido mas lato de lo qe. imaginabais he sido demasiado lato en es
tas disgresiones, y pr. ello sin salvar el justo proceder délos Habitantes de este
— 175 —

�— 9¿I ~
/ • • • sappptjpnb íossas A Pt^jsaput 'ozuanfsa jaABSB sojnqyjjB sa sojsa oamjap pup
-uojnB A Japod bijsisb aj A 'sajE^jnA Bp^u sojuaiunaouoa Biasod *3b ouioa A 'oiabs
un opoj BJ3 SBpijJBd ¿ sbj ouijoj *3b jgj -jBaipnEja b BqBzadtua ajuinSisuoa '¡d A
([jBaipnBja b jBzaduia *Bd]) BqBjjBj • •-aj *3b p sa ojjipnBa opoj *Bd BpijjB^ ap c,
• ' • Aa\ bj 'a,uiBiABS anííuijsip -3b souiuuaj sosoisajd sau soj ap oun ja sa 'osas ja op
-UBnb A BqBÍBjn -ajiuBsoijaduii bA 'oíaijo jap opBUOiaaaod JBjsa uig 'JBUjaAoS -Bd
opinjijsuoa jb Biauaipaqo Bjap BjauBtu Bjjaia ua asopuaABjjsqns Bas "abunB 'ja b
auuojuoa Anuí saius ouis '"Ojp "jd opBAOJdaJ 'ou 'ojsa sa o^^ ('' 'soj a^fua asjmu^of
apancf oj3jvj,p&lt;} artQ) ¿opBjuauíuadxa A opioouoa Biuaj bA *ab ouisiuj jb anb ojio
b Bsuapp A Bipojsna ua jbij ou A 'jBAjasuoa *ab 'oapiAajuop^ ap ojqan^ ja JiSaja
A / JBjiSOaxa opnd tu 'ounjiodo sbuj ojio jBnb? ^ ^opiuBd ungjB jbuioj ajq
-Bsuadsipui aaBq as ojoijjuoa A oindB opoj u^ -opBziuBSJO uaiq oujaiAoS opoj ap
ojafqo ja sa a'b 'pBpiuuiapui a uopBAjasuoa ns b japuajB iu pBpijn^as ns bia bjjo
•jd Jexij apand ou ojuoid ap opuBnb jojanjjsap ns jas apand 'jojaajoj^ ns Jas
ap jBSnj ua *ab jb BiauajoiA uoa Bas *3nbunB 'odi 'jd jaAoiuaj "Bd 'ajiuBAijBjajjoa
A pBJunjoA ns b ojsando Bas -ab oj opoj b asjauodo -Bd opBSuojnB 'ajujBuiijiSaj
Bjsa soidiauíjd sajBnSí jod 'oíaijauaq ns ua sBpijjadxa ouBjaqog jap sauoiauajuí
*l^ SBI? JBAnApBOa aqap ouiod issb 'opBJJuoq A ojijauíauaq 'jaij ojqan^ ufj
*sojdaaajd A sojanj sns pBpaijojou uoa opuBjuBjqanb ojJBAjasqo
ou sa *Ojp ap uapjo ja *b *jd 'BsuBpjBj Bjua o^saij jaABq Jtat^tp ap A sajua^
-jn sosBa ua auiixBui 'Biauajuas b JBJadsa a^ap as ou 'pBpaijojou ap bjsuod p^p
-jjiABqur bj opuBnb A 'oqaa otustuí ja jod ojjapjad aqap 'sajBiauasa OAijnjiJSuoa
o 'sapBpjjEno sbj asod ou anb jiABqui ja A 'uauaij sojja anb soSjbo soj b ojdao
-uoa uoa uauaduiasap A UBqjis oj SBjsa anb BjBd ouis 'sBuosjad sbj JBpouioaB
BjBd Aa^j ja Bp soj ou sopijo soj anb 'bjjijsb^ ap -j^j Aa^ bj jod ^abs a
•pBpijinbuBJj A pnjainb 'upiaBqjasuoa pBpun^as ns
jod opuBjiui -j^ • ap pBjunjOA Bjunsajd bj uoa auuojuoa oipaaojd ojqanj ja anb
'ajuauíjBnSí sa oj -ojq ja ua osajdxa ojsa opuais ^ -BzajBjnjBu bj ap BiumSuBsuoa
jod auaij as anbjod 'jBjnjBu uozbj uod Bjnaaxa oj Bjja uoa aAnSjB anb ja anb
'pEpiuuojuoa jBjua íjiuiisojsa sbui sa anb oj JBpjEnS BpuBui Bjsa anbjod 'Aa-j bj
ap ojxaj jap Bsn anb 'aaip as pnjijiuiisojaA BSajB anb ja 'anb awansaQ -osajdxa
jod auaij as 'jiuiisojaA sbui sa anb oj A 'pBjunjOA ns b sbui BDjaaB as anb bj buj
-jijuod A BAanjdB ouBjaqog ja BJjnsuoa bj jiaijjp sa anbua bij3jbui Bpoj u^
•BpuiAOJ^ Bjsa ap pBpaidojd na Aajjj\ 'ajuouiajqo^ ap sanb
"JBW 'ouix^ jap uopisodap bt sajAy souang ap jBjidB^ bj b *j^ • pAojdB soaij
-oui soAna jod A íBiuBjaqos ns jajauíOJduioa uBpand anb sojnaBjsqo soj opuaiA
-oujaj Bidojd 'ssnBa ns ap joabj ua JBjqo jod 'BijBSaj Buiajdn^ bj ap oiabj^b
uis *BSuajap jbjiubu ns ojqan^ ja opuaiuinsaj 'saAa^ sns ua Bp^puijsap 'bojbuoj^
jap pBjunjOA bj b auijojuoa apaaojd as SBiauBjsunajia sajBj ua anbjod 'jBjndo^
upiaouia auinsajd as o íbijjb^ bj b uoi^ibjj auiaj a íuopBqjasuoa ns oSsais ajjoa
opuBn^) :uos ouioa íjouadng ojBpuBui JBJadsa uis sbiujb sbj b jijjiuo aAap A
apand anb ua sosb^ ABq 'jbjiubu 'jouag A Aa"^ ns b ojopuaijiuiaj 'Bsuajap Bidojrd
ns ap *ojq janbB ajqmoq ja is ap oaipqB sbuiixbui SBjsa jod anbunB A 'sojqan^
soj ap Bsuajap bj souBjaqog soj ap uopBSijqo Bqaajjsa sa omsiuj oj jod A íjbj
-iubu *ojq jap SBsn^a SBjsa jod Japod ns ojxjj asopuBqijap 'sopBjuajo^ A saAa^j
sojap uaStJO ja apaaojd apuop ap 'uasBujaAO^ soj anb 'sojjipnBa uij jb opuaiS
-jjipA 'sapBpni^ A sopijJBd opu^uijo^ 'pBpaiaog ua asjiun uojaiuiquioa 'auan^
sbui jap Aai bj A 'ojsa jbjia^ BjBd A íiosajgB jb jbjbui Bsua^ap Bidojd ua ojiaij
sa ojja jod A upiaBqjasuoa ns sa 'ajquioq jap soqaajap soj ap ojauíud j^
uojaB ouioa ojaajBd
-moa 'uoiaBjyj bj ap uaiA ja jod ojaa ns ap opBin^ anb jb ajuauíBjuajoiA opuBÍod
-sap 'jopEUJ3AO) ap bzbjj Bjsa b aqaAOJd 'upiaBsnaB jap uopnjosqB o 'ojjb^
ja jBpjBn^B uis opuBnb 'sjaiui^ oSbijub '(j 'jos 'ouix^ ja 'jaaouoa BjBd Bp^aja
Bjunf Bjap sojadsaj soj BqBjuaj b Biauanaasuoa ua anb A Upxat^v aqa^ as p^jpu
saxofita^uioo sop ajfua ototní ja atuatpua^ anb ap buioixb jBSaj janbB ap Bia
-uaasiuiuiaj jaaBq uis 'upiaBjosap Bjjsanu ap Baoda bj Bja anb sopipBnsjad 'sojjo
ap upiaBdnaoajd bj BABuiuuaiap A 'sounSjB ap '[Pto]-uaatpajpiu bj oaiji ouioa
SBpBjjaqBasap ubi uos ou *3b * • "3b 'uBasouoa ojans 'OJu ap sajuBuiB A sosoiainí
soj -8b *Bd 'jBjnjBu *Ojp jap soidiauíjd • • */C uoiaBjsiSaj 'BjU b sbui uBajaaB ur/Cocfp
as *9b SBjap sauoixajpj SEunSjB ajBq omsiin oj jod A 'uoijsanb iiu * * *ap oj
-aíqo -jBjd ja sa -8b -ajJJoa jap
jap \z A QZ PP sauoiaB sbj ua ojqan^

�en tal manera esenciales a todo Xefe o Caudillo, qe. el mismo Supremo Legisla
dor advierte, qe. si el Emperador, o Rey sale ala guerra, yno las posee deve su
brogar otro en su lugar qelas tenga pa. qe. acaudille y dirixa diestramte. ala
gente; De modo qesi pr. esta razón no puede un Soberano usar en tales casos
de su plena potestad, y libre arbitrio, menos debe el subdito dexarse llevar de
su orgullo pa. aceptarlo, y exercerlo, y y si lo executa, no se quexe de qe. un Pueblo
amante de su sosiego e instruido délas máximas de su constitución repulse (d el
qe. quebrantándolas altera) con energia a el perturbador qe. selo perturbaba ¿Pe
ro acaso oio de esta savia máxima el obedientisimo Cavildo y Xefe militar? Diganlo sus... sus acuerdos, y serán el testimonio mas autentico de su lealtad y
vasallaje, en qe. sin perjuicio de sus dros. obedecieron y cumplieron dando posecion / a un hombre armado, y qe. qe. ala menor expresión hubiese sido... vic
tima de un pueblo fiel generoso, y amante de su Monarca, sin ocuparse en otra
cosa estos respectables Magistrados, qe. en contener y suavisar... los procederes
de unos Españoles qe. al paso qe. crecían sus buenas ideasfluctuaban en un
mar de confusiones, observando la obediencia, q8. rendían a un Embiado del Sup
Govno.; privados de su correspondencia ppca, y qe. odiando la mutación,... del
Xefe qe. amaban esparcían sus voces pa. su permanencia, (y con lo qe. revestidos
ya del poder y respeto qela.. . qe. conlas de viva Ferdo. 79 echos a la verdad, qe.
los pusieron en continua vigilia y espectac"... discurriendo arbitrios pa. preca
ver el menor insulto y qe. no (como se verifico) tomando el I. C. y su xefe mi
litar. .. demanda de rondar con los demás cabos subalternos hasta qe. asegurada
/ la persona de Dn. Juan Ang1. Michilena se le salvase del furor de un Pueblo
qe. frenético y fuera de si lo miraba como fin de su... independencia política, y
sustraídos á de (?) la Soberanía de su lejitimo Ferdo. cuias aclamaciones eran el
Secreto (?) (Santo?) y la permanencia del Xefe Dn. Xavier Elio su contraseña pa.
ser respectados.
El gozo y regosijo qe. reportaron estos Cuerpos sintieron todos los Cuerpos
constituidos en Autoridad qdo. observaron reunidos sus votos, y respetada y ase
gurada la Persona del Embiado, lo pueden pregonisar las grasias con qe. amones
tando al Pueblo tributaron con el devido homenaje al Supremo Hacedor el 25
de corrte. enla Iglesia Matris de esta Ciudad.
La representación de / un Pueblo no es tan despreciable como algunos se
han figurado, pues apesar de prohibir la L. qe. el qe. fue un año AR no lo vuelba
á ser hasta pasados dos, el dro. y la practica lo dispensan si fuese aclamado pr.
unánime votac". No obstante qe. en... España muerto el Corregidor o Govr.
espira la jurisdicción de los coadjutores de este y no deven exercer mas autoridad,
ni entrar en lugar del qe. los eligió cesa la prohibición, y se constituien con
plena jurisdicción si el pueblo lo Elige. Y lo mismo sucede qdo. muerto el Rey
no teniendo sucesión legitima pues el Pueblo eligue el qele parece. El Pueblo de
Montevideo enla conservac". de su Govor. no miro a otra cosa qe. al mejor servi
cio del Rey, y. .. gloria déla / Nación, y Elio conociendo lo q8. iba a perder con
admitir a dn. Juan Ángel Michilena y desprehenderse del actual en unas tan cri
ticas circunstancias. La fée qe. de en el Xefe qe. manda, da valor a sus subdictos,
y suele ser las mas veces pronostico fixo del acierto y victoria de toda emprehensa
los y victoria. La actividad, zelo y desinterés del S.r Dn. Xavier Elio nos ponen
á cubierto de toda... sensura, y si algunos de estos luminares magestuosos no
fluiesen como de un proprio original; la imparcialidad y Hechos fideos y sus
acciones nos lo calificaran. En 9 de Sepbre del año p.p^o. tomo pocesion del
mando reciviendo esta Ciudad ysus fortalesas en el mas calamitoso estado, sin
auxilios, sin socorros, y lo q8. es mas sin arbitrios (sino su espíritu militar, y é
incansable empeño y constancia ha construido obras de la mas precisa y urgnte
ne- / cesidad, ha empesado su trabajo personal dando exemplo alos demás ¿y qen.
no se enternese y anega en lagrimas como la Magdalena quando trae a la memo
ria aquel venturoso dia... en qe. los jóvenes de noble educación los ancianos,
los deviles, y el Xefe los mis. .. mismos Militares Magistrados, en su consorcio
y los mismos Sacerdotes del Santuario olvidando el reposo todos de de su natural
su ser, su carácter y su reposo natural, y con un patriotismo y entusiasmo inaudito
inaudito a una con el nr. digno Xefe pusieron los primeros framentos pa. la
elevada obra del Cubo y Fuerte deSn. Ferdo.? Pues aquel juramento qe. presto el
en estos días con su Pueblo de morir antes q8. ser otra vez entregado a ageno
— 177 —

�— su —
ojos A 'jtAta uoiaBposB ([pBpapos]) bj ap i-uopipuo^ sbj oos si'tuBidojd saAaj
sbj ig •saÁa'j sbj ap oipaui j*d ouis asjBaijuaA apand ou ojsa A 'opoj jb ajjBd Bp^a
opuEuapjo n'DBAjasuoa ns ap opBpin^ ja BsajBjtUBU j'd aaauajjad sojqan^ sojb ig
•sojqan¿ soj ua apisajBjsa A 'saAai jBjaip ja BiuBJaqog bj ap oidojd sa ig
•BiuBjaqos 8,-uiBidojd BtuBjjas 3*b bj sa jbjS pBjunjo^ bj i*d
opiSiJip sojqan^ sojap japod a)s^ "soins soj sopo) ajqos 'ojjaua) aAap oanjjod A
jbjouj odjan^) ja jsb 'sojqcuaiui sns sopo) ajqos onjosqB japod un 3-qtuoq BpBDB
•ep BsajEjnjBU bj oinoa isb ^ -opo) jb BSuaAuoa a'b opoui joíaur jap a)JBd vpv^
BSuodsip s*b BAisjndtuoa Bzjanj Bun ap Ejisaaau Bjja *d A u'OBAjasuoa Bidojd
ns ap ja sa opBpina ajuBjjoduii sbui ng 'sojquiajuí sns ap uoiun bj ua ajsisuoa
Bina sojqand soqanuí ap B)sanduioa jbjoui Buosjad Bun sa opE)sa j^
osaj^uo^ ja "d *sa)uajd
-ng A sopB)ndjQ sojjbsjujo^ sojb SBpua^aApB A 'bijosiaoj^ uopn)j)suo3 /

[¿1181]
tDi3U9|j3Apo ^p DpjnBas duosjaoj^ ¡Duopo^ U9pn)ipuo3 p opaXojj] -

•if oipnpjd i a-dio
SDoiuaiojd j^a^ P '" 'Xibs oí I '601 '801 "s00 ¿I *-^B3 tZ jqn BII!PBqa (I)
-nf '(j ap uoiaixupB A 'oijj
ap uopBjEdas bj opuB)daaB ou 'jBSnj uojaiqn) anb sosaans soj ap BzuajaQ
8081 -*S fZ ? 0^
:aaip
*sb ojruj) un auai) (&gt;b)a q oijoj jb Bjjapuodsajjoa *3b *9Bd Buiíjjn bj u^j
•sojja 'sd opBuoiajodojd o8i)SBa A^q ou
sojijap soina A •acuBjut 'oij^ 'Aopof) opBAjj^ opi^a^ ja 'sjaxui^ o^BpuBg 'uQ "ioS
•ouix^ ja b [o8tn]iup^ 'U(7 v oiuiajd #8b ja oidiaajd bj ocuajjxa onbiui a)sa BjSBq
sopBuiB sB)oij)Bduio3 [spfotxfp]&lt;fiuo3 ig ¿BdBp^ jap jaaajBdBsap BjjaA asB)snS *8b
'opBjg OAUBjjadns ub) u^ JoptBJX un ap Biauauíap bj 'ja^aap A '¿a^oj)sB)Ea joAbui
jama) ns ¿^uaj Bijpod '^081 9P ^e P u9 BíJ:lBd 9Jp^J^ ajqiaudAui bj b opuB)Bj)aj
ouisBtsmua o)buut ns ap Bjasuid • • -jppsut4 ^sa #ab asjaaja apand oja¿(? ¡jouBds^
un ap uopB)ipaui bj / nttM^s i v ¿pppuouup *sd oujai) ub) ojpEna an^)
(Bpo bj anSis)
•mbB sotuajjaaui bj '3b O)ubjj *OjU ap * * -Bijouiaui A
uoiaBjnp Buja)a ns *d anSixa *' * *3b A jouBdsa un ap BpipnBjdB uaiq Baunu vpo bj
Bxnqip *3,uibiabs *3b opB)sa * * * ja ua BUBds^ bj BqBJjuooua as A 'pBpinbiui bj BqBjj
-uq oj)siuicu jbui ns uoa *3b Aa^ un ap p^paid bj O)ijaui ns opBiwajd Bq sajBnb
sojidA s^aiuiq o^EijuBg -np *jg 'orox^ jap sojuntjx sosoijo)atA soj oipuaduioa ua
•3bunB jbzijbub osBa jap Ejanj ou oja^ :Buajiqaij^ "iSuy UBnf ^a opsiquia ja
oqjnjjad '3,uipjos so)uauiouj *¿d *3b 'pEpiyinbuBj) Bjap siBjnj^ip so sajuB uBiua) -3b
ja)aBjBa A jas / jb SBSoa sbj opuaiuodaj -sb ja 'jd ajqdag ap yi jap opjana^ ojnp
-bui ns ap uoianjosaj bj uoa pptu ja ua opBdiapjBd of&gt;pstifnbup¿t optap^moo (sop
•fjuas) bA siaABq #3b A 'sojja upí ua o)iaodap soaijjuoa sosa *Bd BiauapiAOJd biabs
bj *3b 'pBpjjonB ap ouajd ja uoa sBxanb 'm^. ubjio sojja A 'jb)tcIb;5 aj)snjj Bjap
pBptAOjd ap souajj A 'sajBiajBdun sajBunqijx soj UB8sní pSsnf oj issb 'souBapiAa)
-uojq ig •SBiauB)sunajp sspo) 'jd opBJuoq A ouatuauaq ojqan^ un b osoiaip
•oa un ap ezueSu3a A oiqojdo ja v ('vd4 v^p) jauodxa osopiní opB)ua)O(j un^
-uiu (^ Ptuppo¿4 oí \_(¿) otjppupaa] ofjppupa^ opP^tuoq A osoj^atunu un '3b uoa
SPuappa svppsa&lt;f 7 ¿vtpsap spi asM&gt;osojuuasap • • mauasap) Bjpod ou as ou Bqajo)uy
Bsouiumj ns ap soAbj soj puptfssj ap 0*70,9 p axqos sotupao- A ^a&lt;i uts ajqna sou
•3b 'aqnu Bsojqaua) bj / adisip "opjaj ouiiubuSbui *3b BjSBq sand • asatqnq ts A
souapi 'siasuad swajia oj o^^ • • -ciatuoyi 'oj^? pBpxjnu ns uaanpui SBqaadsos sBina
un ap oiJBjqqjB japod ojos ja *id asjBxsjaj A asjaAjosip aqap 'oiuiuioq

�alos q.e se asosian pertenece regular las Condición.* déla Sociedad, es claro y
manifiesto, q.e solo los Pueblos deben ser autor de las Leyes a q.e estén Sugetos.
Estas son proposición. de eterna berdad en toda especie de Gov.no avn q.
sea Monárquico, no siendo despótico, y Tirano; pi q,e en toda monarquía Vien
Ordenada el Poder Soberano legislatibo reside enla Nación, q.e son los Pueblos, y
solo el executivo ([q.e les havia]) en el monarca. Los Reyes de españa no content.
con el govierno executivo q.e les havia Concedido la nación se usurparon el de
recho soberano legislativo p.r naturalesa incomunicable inalienable, é imprescrip
tible: este ha debuelto tanto alos Pueblos de España como deAmérica, p.r la
prisión del Rey Fernando, Y pues los Pueblos de españa usando de este soberano
derecho legislativo están formando su constituc.11; los de America, q.e se creen
con igual inconcuso derecho, también forman la suia, dexando ambos ilesos los
derechos del Rey femando al Gov.no Executivo q.c ([inicam.te]) (unánimemente)
le han Concedido unos y otros. Pueblos.
La prim.a atenc." de una Constituc.11 Civil, es reglar el gov.n Executivo, p.r q.e
siendo arbitrario, brebe será despótico y tirano, como lo ha hecho ver la expe
riencia en todos tpós, y de ellos tenemos exemplos muy recientes. Poseídos de esta
berdad, y obligados déla urgente necesidad han formado antes del Congreso los
Diputados délas Provincias una Conctituc." Provisoria en q.e olbidando su des
tino, y abusando de la confianza publica, exceden abierta y descaradam.tc sus
poderes, vsurpan([do.]) Sacrilegam.te el Soberano poder legislativo de los Pueblos,
se hacen superior. á ellos, se declaran incapases de ser juzgados p.r el Superior
Gov.no y aun p.r los mismos Pueblos, se atribuien Alteza, y en una palabra some
tiendo los Pueblos, se colocan en el Trono.
/El Pueblo de B. Ay. q.e a nombre de los demás Provincias ha creado el
Gov.r executivo, y viéndolo corrompido, lo ha rectificado, observando aora la
gran corrupción, la alta traic,c la despótica Tiránica constituc.11 délos Diputados,
Cree propio de su dever, p^ impedir p.r lo pronto el despotismo y Tiranía de
estos y la q.e es Consig.te aun Gov.no arbitrario, establecer provisoriam.te las ins
titución. síg.te las q.e siendo botadas, y admitidas p.r la Voluntad Gril. de las
Provincias tendrán toda la fuerza de Provisoria Constituc.11 Nacional.
1,, El Poder Soberano legislativo reside en los Pueblos: Este p.r naturaleza (es)
incomunicable, y asi no puede ser representado p.T otro sino p.r los mismos Pue
blos: Es del mismo modo inalienable, é imprescriptible, p.r lo q.e no puede ser
Cedido, ni vsurpado p.r nadie. El Poder executivo, esto es, las execuc.n de las leyes
q.e los Pueblos huvieren establecido p.r Voluntad grál, pertenece al monarca el
Sai D.n Fernando 7o, y durante su Cautiverio ala Junta Superior Guvernativa de
las Provincias del Río de la Plata.
2M Los Señores del Gov.n0 executivo prestarán ante el Pueblo de B. Ay. un
solemne juram.t0 de sus fieles al Soberano Pueblo puesto de todas las Provincias,
de conservar ilesos sus derechos, y los executivos del Rey D.n Fernando 7' cuias
veces exercen, y de ni guardar secreto en lo q.e se tratase, siendo contrarío alos
referidos derechos, Lo- mísmoharán respectivam.1*5 todas los Corporac,ne los Jueces,
y Cuerpos militar; y elPueblo de B. Ay. recívírá este juram.to p.r si y anombre
de todas las Provincias. En cada Provincia se hará el mismo juram.to p.r las
Juntas Provinciales, Jueces y demás Cuerpos ante su respectivo Pueblo q.n lo re
cívírá igualm.te anombre de todas las Provincias.
3a,, Los Vocales del Gov.no Superior Executivo, y Secretarios se mudarán
detres en tres años, y lomísmo se hará con los Vocales de las Juntas Provinciales,
para efectuarse esto cada Provincia apluralidad de Votos eligirá uno ó dos suge
tos q.e tengan todas las sublimes qualidad. q.e se requieren p.a Vocal del Superior
Gov.no y B. Ay. nombrará dos ó quatro del mismo modo. Estos al fin de los
Tres años, ó quando hubiere de mudarse el Gob.no se hecharán en Cántaro, y
p.r suertes se hará / la elección publica á la Vista detodo el Pueblo. La misma
Conducta observará cada Provincia en la elección de sus Vocales, (con respecto a
las Ciudades deq.e se compone). Con este Sabio arbitrio de las Suertes se evitará
en gran parte la compra de Votos, y se pondrá alg.n freno ala ambición y codicia
q.e Suele intervenir en la elección p.r in mediatos sufragios.
4a,, Los Vocales de las Juntas Provinciales q.e abusasen de la Confianza
publica podrán ser removidos legalm.te p.r el Superior gov.no aquien estarán
— 179 ^

�— 081 —
sbj UBJBq ouisiui oí ([s])ojqang ([so])j ap ojsnS A 'dojddbjsijbs b sodjana sojap
S3J3UOJO3 A sap&gt; Jiíajg ou'ao^ jouadng ja BJBpina 'o)Bjauojo;g ja Bjq a'b s'JBj
"HIW I 3 sopBj8 sbui BJoqB j'd japaauoa Bjpod ou ou'aoS Jojjadng jg "B(J
•BpuiAOjg bj ap cjanj sosjnaaj soj oSisuo^) ua^j) 8-b
sajuaiuaAuoaui saABjS soj jejiao B-d Bppsnf ap jeunqux oqp ja ajo^ sbsiib^ sbj
UBJBuiuuaj as BputAOjg BpB^) 0^ *soub sajj ojos UBjBjnp A s'Áy B*g ap Bpnsnf ap
jBunqujL ja opuBjq^q oqp souiaq a'b opoui jap ojqang ns id sopiSaja sopBJjaj saj)
9 'sop ap osanduioa Bpxjsnf ap (^)([op])BunqiJx ja opuBmdaxa btdoiaoj^ ns
ap sajouaui A 'saJOiBtu soajduig soj sopo) Ji^ija jBpuiAOjg Bjanf BpB3 "B8
•soub sajjojos oijajsiuiin ns BJBjnp
A ísajBao^ soj ^P noiaaaja bj asjaaBq aqap oqp Bq as 8b opom jb 'awang bjb
ubjbp as 'sopiSajg ap sandsap A 'sojo^v ^p pBpijBjnjd b ojqan^ ja jd aiuajad
-moa ojauínu ua s'piSaja uBjas 8*b saaaníuo^ sojap uopdaaaxa b biduiaoj^ ns ap
sajouaui ouiod 'saJoiBoi isb soajdm^ soj sopo) BjaqaAOJd on*AO) j*dn jg "0¿
n"an)i)suo^ bj j*d op^^joao ajanj
anboj n'DB)OA i*^ JBjaqijap 8*d ojqangja opo) ap SB)unf o 'uoisiuio^) BpuiAOj^
BpB^) na 8,'uijBnSi UBjBjqajaa as sasaoi sa na sai) ap A í'oopBdjnsn BjainbjBnb
BJjuoa soqaajap A p^punSas 'pBjjaqq ns ja(a)O)d *d EpoiAOj^ Bpsa na Bjaaajq
-B)sa as jBpuiAOjg opBunqijjL (u^) ([as A opijo ns
aqap 'opBunqpx ja
^y s"9 aP
Bjatp as 8*b8'boinoa A]) 'sojqan^
soj ap soqaajap sopBjSBS A pBpijnSas (pB)jaqij bj ap noj33a)Ojd bj a)sa o^jb^
ojn^ b 'sounqijx SOI nBjas sosa auans BjasaiBa aj sauainbB A 'ejij na uBjpuod
as 'sop s'Ay 8*g A 'sojqang sojap soqaajap soj ua ojsandun seui ja 'B)OiJ)Bd sbui
ja 'ojdnjjoDui sbui ja ojaSng un sorSBjjns i*d BJBjquiou EpuiAOjg BpB^) ou*ao)
joi)adn jap sajEao^ soj apBj 8-b opoui ouisiui jap BJBq as uoiaaaja Bg sounqjj)
soqanu asjiSaja UBjaAap 'sajBnb soj sopinpuoa 'soub saj) ap opBdsa ja jd 'ou
ojio A *js saui un sBuosjad sbuisiui SBun j*d opBunqpx I3 ajfa-iaxa as 8,-uiunuioa
A jBjnSaj 8*b souiajanb 'nBasso^ ajqaja^ ja aAuasap 8*b saiuaiuaAuoaui sojb O)
-sandxa Bisa opBunqiJx jap oppjaxa opBnuiiuo^ ja oiUBnb j'd x "ojiaa^q uBjpod
Bpin^asuo^) ou A 'Biauaaij bj Bpipad saouoiua 8*b 'ojqang jap uoob^oauod bj od)
oqp ap saiuB asiaajd 8*b aiua^jn ub) Bas bso3 bj 8*b Jas oub 'oi^ijo ns apuozBj
ua ajuaiuaAuoa Á oijBsaaau uaisSsní 8'b oj sounqijx soj jauodxa UBjpod saauoiua
A n'amisuoa Bju'Sas Basauauad jas 8-b oj soi^Bjjns ^d jBjaqijap -d Bpuodsawo^
aj 8*b saui jap Eip jaiujjg ja bzbj^ bj ua ojqang ja ajunf as sasaui sai) / ua saj)
ap 8*b taaajqsisa as 'sojqang soj id SBqpBJiuoa A 'sBpiaouoa usas g'uoiaBdjnsn sns
a'b ajainb ounSuiu 8*b j-d 'Bpuaaij Bisa j^Sau apand on'AO^) ja ouioa o^ag *ojq
-ang ja jedoauo^ UBjpod On#AO) jap Biauaoij BiAajd bjuod oíaaja ojna B"d ísBiunf
A SOIDIUIO^ sns ua Ja^ SBjasopuaiDBq A 'opuBpojad 'JBjnarwBg onpiAipui o u'3Bjod
-J03 b*Sjb ap ou'ao) jap n-DBdjnsn bj BJiuoa sojqang soj ap soqaajap sopBj^B^
A 'pBptjnSas 'pBwaqij bj jaSaiojd ai'ureaiun bs u#3B^tjqo ng •OAiiBjsiSaj souaui
oqanuí iu OAijnaaxa japod u"Sjb UBjpuai ou sounqjjx sog •pEpiAjjDB ns aqjaua
as ou a*b d sounqijx soí oaui^ ap uBpaaxa ou 8-b opBpin^) jBiaadsa Bjpua) as
oqísaans oj ua ([SBpBsog o')ub oiaBAjar^ üq A BajjBg usnf n'Q 'sai^ajx ojjjodijj;
UBnf n'p ^íijbx p opBindiQ 'zajag UBijnf asof üa 3oQ 'ouBjSjag fUBj^; u'p
op'aig jauojo;^ jap SBuosjad SBijjauíauaq sbj 8^uiBjjosiAOJd n'Suoduioa oj 8*b SBia
•uiAOjg sbj SBpo) ap ajquiou b souiajanb aon)i)sui Bjuojd ns Bsajaiui 8*b oqanm
oj j'd x 'Uí.i ouisiui ja uoa BJoqB souijmjisui oj sonosojq]) -sBpBuapjo uaiq sb^
-ijqndag sbj opBunqiJX j^ uoiaiaajqBisa soujaiqo^ sojap sauooEdinsn sbj BJjuoa
sojqang soj ap pBuaqij A 'soqaajap sopBjSBS soj sosají jBAjasuoa bjb^ "b9
'SBpujAOjg sbj ap Japog ja aj-uiEqanu apid A 'Biojduii 8b oj ?d íoiaaja ajuBjjodun
Xnuí A 'opjAap ns BSuai OAisaans oj ua sb aaainb A 'sbjjoi SBtauíAOJg sbj id opBA
ojdB A opjAiaaj anj o)sg *oqaaq ns BiJBDijijsní sauainbaiuB SEpuiAOig SBuiap sbj
ap ajquiou b A is j'dBsn^^ Bjsní uoa sojjaAouiaj Japod ap pEjjnoEj bj OAjasaj as
'oipauíaj ounjjndo aiua^jn ja jauod UEupod ou biouejsjp ubj3 bj t-d
sbj 8b A asjadiuojjoa uBjaipnd on'AoS jojjadng jap saj^aox ^oj a'b
Bjunf (['miad]) Bjap u'Dbjbjsui Bjua '^y s*g ap ojqang ja opuaiAajg
•sojox ap pBpijBjnjdB outs
sauapjosap jeiiao B-d n'3BuiBjDB ua ou 'bujsiuj Bjja j'd sopiAouiaj jas uBjpod 'ojjas
uaqap ouroa 'sbioujaojj sbj ap SBjnqaaq opuais A ípBpiun bj jBAjasuoa B'd soja^ng

�Juntas Provinciales respectivo ala guarnición de sus Provincias. Entre estos Gefes,
y Coroneles p.r su Turno rotará la Inspección (y comandancia general) mudán
dose de año en año de unos aotros.
10a,, No podrá imponerse alg.n Tributo alos Pueblos, sin q.e sea examinado,
votado, y admitido p.r voluntad grál de los Pueblos, y durará el ímp.to tanto
quanto dure la necesidad ([la necesidad]) á Juicio de los mismos Pueblos.
11a,, No podrá el superior gov.no por si solo declarar la Guerra, y ha2er la
Paz con Potencia extrangera sin el consentím.to de las Provincias, Si el caso diere
lugar se votará p.r los Pueblos, y lo q.e resultare de la Pluralidad se hará. Pero
si huviere urgencia la decretará el Sup.r Gov.no con laanuencia de B. Ay,a q.e
p.a este apretado lance tendrá la Comisión de todas las Provincias. Enlo demás
se entenderá solam.te el Sup.r Gov.no con las Potencias extrangeras.
12a,, El Sup.r Gov,no ni otro alg. ni podrá Ceder puerto ó parte de ñtro
Suelo, á potencia alguna extrangera. Eso seria dividir, comunicar, y enagenar la
Soberanía, q.e es de Suio (indivisible) incomunicable, inalienable é imprescriptible.
13a,, Se dará la imprenta Libre en los ([mismos]) términos q.e en su último
decreto sobre la materia la establece el Sup.r Govno; Empero queremos q.e los
sugetos q.e haia de nombrar el Cavildo sean á satisfac." del Pueblo, y q.e no harán
ningunos Jueces q.e de ellos elijan los nuebe censores qe pide el decreto, sino
q.e se saquen p.r suerte del mismo modo q.e previene el Sup.r Decreto ps los
q. haían de servir en caso de apelac.
14a,, Como preservativo, y ante mural contra Despotas, y tíranos se establece
la celebre Ley del ostracismo, reducida áq.e todo Ciudadano q.e sobresaliese en
ingentes Caudales como vgra en mas de un millón dep8, ó en muchas relación.*
con q.e pueda formar gran partido, y sojuzgar la Patria, sea expatriado p.r un
año convocando (p.a ello) el Pueblo y resultando su expatriac." de la maíoría de
votos, lo q.e tamb." se practicará en cada Provincia.
15a,, Las Leyes de Indias ([.]) dadas alas Colonias en tpo q. lo eran, quedan
sin efecto, p.r haver mudado de condición los Pueblos Americanos. Estas, / y las de
Castilla como emanadas de la usurpación, q.e hizieron los Reyes á la Nación, de
quien es privativo el Soberano poder legislativo, quedan del todo abolidas, y
solo tendrán lugar enquanto sean conformes al derecho natural, y délas Gentes,
al modo q.e decimos de la Instituta, y derecho de Romanos. Pero p.r quanto es
necesario un brebe Cuerpo legislativo, se nombrarán tres ó quatro Letrados los
mas impuestos en el Derecho natural, y de Gentes q.e se redacten las Leyes, y
formen un brebe, y sencillo Código. ([En lo Criminal tendrán presente dhos Le
trados la legislac." Inglesa, p.r parecer lamas Conforme ala libertad, y seguridad
de los Ciudadanos.]) Concluido el Código, Votado y admitido p.r la Voluntad
grál de los Pueblos, tendrá entonces y no de otro modo vigor y fuersa de Ley.
16a,, El Ministerio deformar Leyes y hacer Constituc.n es un empleo extraor
dinario de la República q.e nada participa del imperio executivo ni del poder
legislativo (este) es incomunicable y carece naturalm.te de representac." El consis
te enla Voluntad grál de los Pueblos, la q.e no puede ser representada sino p.r si
misma, p.r q.e ó es propia, ó agena, y siéndolo ya no es la de los Pueblos: a
qui no hay medio. Queda pues extinguido el moderno é impropio nombre de
Representantes de los Pueblos, con el q.e p.r ambiciosas miras se condecoran
vanam.te los Diputados, y solo se llamarán Comisarios q.e dependan forsosa y
enteram.te de la Voluntad de (sus) ([los]) Pueblos, y estén sugetos como los
demás ciudadanos al Sup.r Gov.no -^^
17a,, El estado tiene un íntimo enlace con laRelig." entre las muchas q.e hay
una sola és la Verdadera y esta es la Católica que profesamos. Queda pues ex
cluida la tolerancia civil de Cultos, y muchos mas la Religiosa.
Esta es la Constituc.n Provisoria q.e p.a subvenir ala presente común urgente
necesidad cree oportuno el Pueblo de B* Ay.* empro ([..]) de la publica liber
tad, y seguridad délos Ciudadanos, en protección y defensa délos Sagrados droi
délos Pueblos, yexecutivos de ntro adorado Monarca el Rey d.n Fernando 7.
Y ruega alas Provincias amantes de la Común felicidad sedígnen p.r Voluntad
General admitirla. Mas aun quando esta p.r desgracia de los Pueblos, no tubiese
el deseado efecto, quiere y es su Voluntad sirva de ínstrucíon, y poderes alos
Comisarios Diputados y Suplentes, para el Congreso; reservándose la facultad de
añadir las que con el tiempo jusgue mas conveniente. Quiere p.r ultimo / el
— 181 —

�— ^81 —
ap sauopBSiyqo A 'soqDajap sbui ap A 'pBpyBn^í 'pBpunSas 'pBjjaqiy 'soyqang sopp
BiuBjaqo^ By oa UBinjjsuj soy a'b SBiJoiuain opuEiuioj uA 'soidiDujjd jod UBdas
e*b BjBd nBassog ap y^iDos ojbjjood yap yBiDUBjsns oy sayopuBDiydxa vA 'sopBUop
-uaju; uaiq sojDopui sopp BzuBuasua By soiqBS soy oSjbd ns b opuBinoj p^pni^
BpED na soyqang soy Jiifaja UBjpod a"b bdijojjjbj BiuiapBDy Bun ap oipatu jod
sauopBSiyqo A soqaajap sns na opuBJjsnyi UEiBq as oqamn BjpuaAuoa 'nopnjjJsooD
ajuBÍavuas bjjo n Bisa Jod asajSaj ap pnmdB ua uajjBq as soyqang soj yb bjb&lt;j

Bjauíudun as ys soinaABS yu 'osajdcoi Bqasonnny
•uasaipid A 'uasBuiBpB bj BqB^ynsaj ay Byya ap 0*b uaiq ya soyqan^ soy adyoS yB
opnaiaonoa yb yd BijanosjadBy opuBpnm Bsuajd ByB ByjBp ap oijJiqjB ya ouiojas
bsod By JBdujEJjua Bja yb soisa ap noiauajuí By Bpiaouoo s'dsap B'd nojBAjasaj
as^ 'nojaxip Bp^n 'sopyjanbaj anbunB 'Byya ajqos Jpap a'b nBina) 0#b nojaxip
i'pnB Bjsa b sosjnaaj nasaiqnq ou a*b Bjuana Bpcq on sopBSoqy ^asj'd sanainbB
sop oyos/í 'sajnajajipui nojBjjsour as sa íuojBAOJdB By oanp 0u'AO&gt; lo'dn^ ya
noa sopBjndiQ soy Bjanajadmoa na nBq^yyBq as noiamijsuoa By ajqos 3"b noJBSByna
,-Ay B-gap oyqan^ yap saaaA SBy nBiaEq a-b zaip soyB BpBSajjua A BjpaABBg oubjij^
ya j'd opEjjajsap ejoijje^ un rd BpBuuoy anj BuosjAojd uoionjijsuoa bjs^
•soyqan^ soyap pBp
-yBn2y By BpBaypn (jad 'paaajnB soy ouiod ojsa yd isb opnBpanb s^y "gap sojaSns
j*quiou b SBpBsiaajd UBijaAa^ ¿aaauajjad say oip joda'b o'Aipuy soy *^y *gap
•quiEsy Bjua jauajuEiu UBupod oujod? ísopsindiQ sns JBajsoa napand SBnadB
Bzajqod ns yd yb t'AOjg SBy 'oAijnoaxa oyBd i íB-yquiEsy BunSuiuB asJiJajsuBjj
apand on 'ayqBainnmoany BzayBjnjBn j'd Bisa opnais A 'soyqang soyap BiuBjaAOSBy
8}'inyBujJOj ajsisnoa japod ajsa oa 'OAijBysiSay oyB*d sa ys yb yd 'soyya jod
-ayqBjsa Bajquresy Bun ap oi'mBjaqiyapjB soyqang soyj'd uoidbjoa Byd

•odtoaij oaod ubj jeuj3ao^ B*d SBiauBjsip SESjEy oBjua Bjyanq A BpinaAap asjBajsoa
ya Bjuana aDBq say sajouajuí s-AOjg ssyap ojaaya nnSniuB sand Í8-^y s'gap soy
j'd at'niBaion SBpiSaj jasap i'aojj sbjb bsozjoj By jaaBq ou jod odj sonaui oqa
-nxn jod ou A 'oyuajij ua oiuaijjap say^ao^ soyap pBpiyiqooiB By aaayq^jsa a
* Bjo^q
•UOpBJOA By ajUBip
-ara oots oaoAinba uis BpiaoooD jas apand oo a'b By ísoyqang soyap 'yBi3 pBinnyoA
Byap onis noiauBSBy aAjaaj on a*b isb opuais rsopojap boijoob jBSayy yb an^iyqo
o'b B'd bsod bjjo Bjsaj ay on ib A 'j^yndod uopBjdaaB Byap sajnB Bzjany ns auaij
BAa'b a,'uiBDijDBJd japuajua b jBp sa 'soubjix ^p bsubsa b sopo^^ o sayajjB^) j'd
BDiyqndas oyosis a*b j'd soyqang soyjod ajOAas uopnjusuoD Bya*b *oqp Bqa
tZ
•pBjjaqiy Bjajoa bju ap BiuajsisyB noisaqpB atujij ysjojnsap SBAijisod^ sapaj SBqanjd
oduiaij o^jByi'd uap ab BjsBiy soja3uBJjxa oujod souacu yB sopBjBjj jas ojubj jod
uaqap r^yya bjjuod jijuas ya ua uos^ 'opBjBdas nBqas ajuaniBiJBjunyoA opBjjua uBq
is q 'BsnBD 'bju ap BuiajsisyB noisaqpB auuiy yBjojnsap SBAijisod^ say^aj SBqanjd
oduiaij oSjByi'd nap a*b Bjs^q soja^uEjjxa ouiod souaui yB sopBjBjj jas ojubj jod
uaqap :^yya bjjuod jyjoas ya ua uos A 'opBjBdas u^qas ajnauíBijBjunyoA opBjjua
UBq ys o 'BsnBD 'Bjuap yBiaos ojDBd OAano ya oa opBjjua u^q ou soyy^ 'saJByndog
SBjunf A 'soisiujo^) soy oa OAisBd A 'oaijdb ojoa ap sopinyaxa jas uaqap BjpaABBg
A 'aqoauo^o) soubjjx soyap soijbjd3 A 'souijoyjB3 soy 'sByouBdsg sajjo^ A '3a"g
ByB sojDipB soy sopox "soyya oa ^Bqa'b BzayBto A 'bubzi^ By JBjjBdB A 'soyqang soy
jBpjBDsa osiaajd sa 'ayqBpnyBS onis baisou Bas say on BpuBAjasqo nsa*b s*d ojadma
ísoyqang soy ap ya A yBjnjBo -ojp ya j'd Bp^ySaj sa uopnjijsuo;^ Bjsa anbnny
*I
'BDiyqnd uorujdo By jod sopipnaqajdaj A sopinSjB
uBas 'oyya j'd uajapajam anb oSijsbd oujisiabjS yap sbujb A sajuaydng A 'sotj
-BSIUJ03 soy ua sajapog sns ap OE^Bq anb sosaxa soy obdzouod 'sopoj sByopnayqBS
anb BjBd Bsnajg ByB napas BiDuajjaApB A uopnjjsui Bjsa anb 'yAy 8*g ap oyqang

�los ciudadanos, enseñándoles a no ([.])conf([. .])(un)dít la libertad con la
licencia, la subordinación con la esclavitud, la independencia é igualdad con la
Anarquía, infundiéndoles un entrañable odio a la ambición y codicia pestes
desoladoras de los Estados, y un amor índecíblea la medríocridad, al trabajo a la
gloría, y el respeto debido alos preceptos de la Religión. Las memorias qe salie
ren de algún provecho podran remitirse a el editor de Gazetas, especificando la
Ciudad ó lugar donde son hechas, para q.e se conosca el ínteres qetoma cada
Pueblo en su libertad é ínstrucíon, entre la emulación en ellos, y se comuniquen
a porfía unos a otros sus conocimientos y luces, y todos conoscan qe los America
nos no han nacido para vegetar y morir en el abatimiento y oscuridad de su
origen.
Esto que sigue pertenece á la ^ primera estrella q.e llama á esta segunda
Como no fuese tan fácil hallar entre notros un hombre tan sabio como el
d.or Franclin q.e hiso el solo la Constitución délos Ingleses Americanos, se tomó el
advitrio deq.e todas las Ciudades y Villas nombrasen un letrado, p.a q.e reunidas
todas estas luces se supliese aquel defecto, y la formasen tan buena o mejor q.e
lade los Estados, Unidos del Norte, y bien claro es, q.e esto no es transferir al
Congreso ningún poder legislativo, ó executivo, ni mucho menos quererlos hacer
tan absolutos y despotas q.e decidan á su arbitrio de la suerte délos Pueblos.
Eso seria salir de un Amo para entrar en muchos, y loq.e mas es, abandonar el
Trono que ocupan los Pueblos, por elegir los pesados grillos y cadenas que hande
arrastrar miserablemente toda su vida. De aqui es, q.e formada la Constitución
p.1 el congreso, aun quedan en libertad los Pueblos para admitirla ó rechazarla;
porque los Pueblos dados sus poderes, no han a peado del trono, son formalmente
el Soberano en quien reside el ultimo juicio, y de cuya aprobación recivirá
la Constitución vigor y fuerza de ley.

183 —

�•\

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2972">
                <text>Las ideas políticas en el Río de la Plata a comienzos del siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2973">
                <text>NARANCIO, Edmundo M.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2974">
                <text> Narancio, Edmundo M: Las ideas políticas en el Río de la Plata a comienzos del siglo XIX /Edmundo M. Narancio..  Montevideo : FHC, 1955..</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2975">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2976">
                <text>1955</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2977">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educaciuón</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2978">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2979">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2980">
                <text>Ubicación en Biblioteca: 320.09 NAR ide</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="373">
        <name>IDEAS POLITICAS</name>
      </tag>
      <tag tagId="374">
        <name>RIO DE LA PLATA</name>
      </tag>
      <tag tagId="371">
        <name>SIGLO XX</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="313" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="544">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/0099e1e8cc5a999fda31607d05ebb4bf.PDF</src>
        <authentication>190b7385b1165f5466812437278f2e8d</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3464">
                    <text>— ¿6 —
'6?6l aP Jquiapip ap 91 'oap
jq jOg f3 U3 'PiíuapuaifapUf PJ OJPlfaJlf as OUIO[) •pfJPUlJjaOp upí3P3tfíJ
•snt ns A oapttiaiuoy¿ ap pjun[ vq 'oft'paut ojuauinaop u[j 'oidnvhvM 'W "3. 'Z
"S68I 'oapiAajuoj^ ss A jgg -dd
'II *j 'tpnStufi ja ua pjottPtfsa uotoputwop pj ap ptjojssjq 'yznvg odsi^kvhj 'I
•sosojpmsa soj ap EajBj bj 'seui
BiABpoj 'jejijobj BJBd ojuojd jBDijqnd ap soniaq bj Í6^-6I ^ps^p o^HI^1^ PP ^^nBDjE je opEisa
sq ojnjijsnj jap sidoa vr\ -sajiy souang ap uptip^^ pj ap jt&gt;jaita) bniqojy ja na sa asJBipoisna
nojaiqap apuop J¿^nj ja anb JEjEuas ap souiaq o3jcqina ui 'sisd ojjsann e sofjan/iap A sopEu
-op uojanj (S6I 3P ^^qm^iAou ap ¿^ 'oapiAajuoj^ 'oatjqn¿ ttaiq jq na 'soppSautua uouartf
'SPStfjy ajqos sofipaut sotuawnaoQ "SS6I 3P ^jqniajAon ap ZZ 'oapiAajnoj^ 'PfQ J3 na 'spStfjy
jpuauaf) p&gt; satuajdfaj sojtpaui sojuatutiaop ap pSajfuq '^^61 9P ajquia'AOn ap ZZ 'oapiAajnoj^
'jpjrttfo^ punqix^ p^ na '/CpnStutf} 1" alvuautoq ua uojpuop 'spSifjy ajqos uptoptuautnoop psoij
mf&gt;A 'SS6I aP ajqmaiAon ap j^ 'oapiAaiuo^^ 'upisay ua 'auoqjp^ jposq pjppap usouttttftfsaj
'soutpuop O^^u '¿¿61 3P ^jqniaiAon ap 03 'oapiAajnoj^ 'ootjqn^ uatg jq ua 'spSffjy oispauaf)
aso[ ajqos sotuauinoop sosotjpa'ap pSajjua pjpq as pupupy¿ '¿¿61 aP ajqmaiAon ap 81 'oapiA
-ainoj^ 'PtfJd 13 ua 'vsja^iauP^) pjfsanu p soppSajfua upjas jojp/t ofjp ap sóatjpfstq so/uautña
-oq '¿S6l 9P ajqtn^iAÓu ap 81 'oapiAajuoj^ 'pupupyi pq na 'tioq 'spSifjy as'of ajqos sofuaut
•noop soj upSapj '¿¿61 ap ajqtuaiAon ap 81 'oapiAajuojq 'stpq pq na 'spStfjy 'p&gt;j^) jap softja
-sttuput jpuop pjp^ auoqjp^) 'fojj ja Aoq pjpSajq :aseaA) EDijsipouad upisiaA ej jod aaajEd
anb oj b 'sajEui8|JO sojuamnDop soj 'aauaráEunijfl ^ "6^61 ua 1S 13 3 '^nbijqnd anb sejj^
jojaop jap oaijasa'ja amoa Ejja aQ 'aJityi oasny^ jap ainapaaojd 'spoijpjsíjq sauoppSi/saauj ap
otn/jisuj jap oaiqojy ja ua 6^61 ua ^¡q 9nl&gt; uopEuop jod 'Ejauanaua as 1 'Eznsg jod aauaui
-bjos oipaui oji'sanu ua opEzjjiin oauautnaop aasá ap upisjaA uq • 6U aiuai'padx^ '(,^z (e^
-aq 'sajpunqijq 'piuojo^) uptsiatQ 'sajiy souang 'upiop^p pj ap jpjaua^^ oaiqojy ua Biuujn ej
'sajiy souang 'ajjtyi oasnyi ua sszaid SEjauíjJd sa s^q •[•aja] '• • • Aajjta jo's owxq jap' u'ptonj
-osaj pj pjfuoa otjq jatapj^ -uq o'ttatitoyi' ap o'jajut jo'tto^) jap osjnaaq '[Eiauaipny jsa'g
ej jod JEjuEAaj EpBpuEui oapiAaiuo^^ ap sosaans soj ajqos uoideuijojui BijEtung} 'aja ' " * 'Pjja
joif Ofifjatut patjtfps ap osjnoaj 'oapnaasuoyi ap pppma pj ua pjwaja 'oujaiqof) ap vppui
•pjj P}un[ pj ap uptanjostp ajqog "&lt;&gt;z ou-^) 'ff&gt;&lt;Sl óu 'Epuaipny jsag • ' ' -aja 'oapttxatuoyj
ap pppns^) pj ua pppaja oiuatqof) ap ppputPjj p$un[ pj ap úotauifxa pj ajqog 'WS ^P sajpa
•13 'S'S sol aP "uo-sajtfaj p oppuuof appaifxq 01 ou¿ ?^6l 6 'Bpuaipny jna^ (j)

j

-is soj apuajdinoa 'opjnjDuoa isbd 'oÍBqBjj a^s^ 'PfPf¿[ Pf ^p or^ \a /C
p^oup^a Ptnbxpuotu p^ ap sisua pj axqos oatxpjstq o/Cpsu^ soujbjtuii
anb oipnjsa jb soroip ajuamjBui^iJO anb saauBDjB soj üojbij&lt;Juib anb
sauoiDB^psaAui SBAanu opuajAjoAuasap souiin^ a^uauíjoijajso^
(j) 'sajiy souang ap Bpuaipny jBa^ bj ap ff^l óu ^uaip
-adxa ja jBiaadsa oa 'sajiy souang ap soaiijdjb soj ap sajuapaaojd
sajBjuaumaop sajuanj ua souiBSBq so^^; •oapta^uo^^^ ap p^unf bj
ajqos 'ppijnop^ bj ua 'odi^bjSououi osjna un sounjduno x^6l U3
NOIDVDIldXa

•S9JV10ÍUI OJJOJUPSdp /C
upiovt^tj. ns 9p ojudiuitoouoo p&gt;

XIX

SOZU3IUIO3

I^ P
oidnvvvm w a

�I)El medio rioplatense a fines del siglo XVIII y comienzos
del XIX.
II)Napoleón y la crisis española.

III)La política napoleónica en el Río de la Plata. La misión
de Sassenay y el plan de invasión francés.
IV)La política portuguesa e inglesa en el Río de la Plata.
V)La Junta de Montevideo.
1)Antecedentes:
a)la acusación del 7 de setiembre,

b)la actitud del Virrey y de la Real Audiencia,
c)la destitución del gobernador Elío.

2)El cabildo abierto del 21 de setiembre de 1808:
a)los cabildos abiertos en el Montevideo colonial,

b)estudio particular del Cabildo del 21 de setiembre:
convocación, integración, funcionamiento, resolu
ciones; el obedecer pero no cumplir y el recurso
de Elío ante la Audiencia, la formación de la Junta.
3)Las justificaciones de la Junta. Los documentos en
que están expuestas; las leyes y la doctrina.
VI)Las tentativas de disolución de la Junta.
VII)Repercusión del movimiento: intentona en Buenos Aires,
del I9 de enero de 1809. La extensión en el resto de
América.
Al proceder a las indagaciones necesarias para el punto V, 3
(que deliberadamente hemos detallado antes especialmente) nues
tras investigaciones nos permitieron ubicar, siguiendo una comuni
cación de Anibal Eugenio Sorcaburu, para el Primer Congreso de
Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires, sobre los
papeles de José María de Sautu que se guardan en la Biblioteca

Municipal Dr. Menéndez de Pergamino, República Argentina, (2)
un importante conjunto de probanzas sobre el período y los suce
sos que despertaban nuestro interés histórico. Con estas fuentes,
además de lo procedente de Buenos Aires y Montevideo, pudimos
ampliar en forma considerable nuestros puntos de vista y los enri
quecimos con nuevos conocimientos sobre las ideas políticas rioplatenses que se evidencian al producirse los sucesos de Bayona y la
guerra contra los franceses, a partir de 1808.
Los primeros atisbos en torno a esta cuestión, que hemos de
ampliar o quizás modificar en la monografía cuyos capítulos pro
visionales indicamos al comienzo, se constituyen por este trabajo en
el que intentamos examinar un aspecto particular del fenómeno re(2) Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires, Primer Congreso de
Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires, reunido en La Plata en los días
25 a 28 de setiembre de 1950 en homenaje al Libertador General San Martín, t. II, p. 327
y ss., La Plata, 1952. Comisioné para la obtención de estas fuentes al estudiante de la Fa
cultad, Rubén O. Cecilli, quien desempeñó eficazmente su misión y obtuvo las copias de todo
el archivo de Sautu. Debemos agradecer al Director de la Biblioteca Municipal de Perga
mino, Prof. Luis E. Giménez Colodrero y al Sr. Ernesto de Sautu de Pergamino, el haber
facilitado esa tarea.
— 98 —

�— 66 —
'9S6I 'oapiAajuoj^ 'x óo 'sPfsinStfjy souuap/pnj *jjj ^u
'SVJ3VHDONOJ^ A SOiaílASa 'SOAVSN^J 'SVDIHQXSIH S3MOI3VOIXS3ANI Ha OXaXIXSNI U3 *3JJBd
BJainud 'sa¡Pfuauitt3op sai^as stas ap sao-pxf p otupapt ns f, spSifxy 'zo^ny^ XlXSd OiJMaoa^
;0S6I aP 3-Jqm3i}3S ^p 9 'oapiAajuoj^ 'uptaoy na 'pfsinSpxp oupsap ja ajqos ppuan/fut ns
^ 'jPfuapQ o¡qan¿ jap upi3Pj3twa p¡ ap spapafox^ sauaSpuii soq 'zo^^njv Xixa^ oiKaon^'í'jp
'•ota ssp¿ f¡¡ ua soppapqn^f sotpnts^ 'spSpxy'va 'spSpxy ap upppjop&gt;^ 'zo^riH XlX3d OIN39
-n^ ^1661 'oapiAajuoj^; 'apanut ns ap oppuatuaa ^a ua saptuapo so¡ ap api p&gt; alpuauioq owoo
sipj ;a a soppapqntf sotpn/s^ 'spStfuy ua 'PfstnSpjp oppapt ¡ap uppptujóf trj ''ña^sa SOHQ
áoxD^H '-í^ól 3P ajquianas-ojsoSB''x^-o^ "do 'A oub^ ¿^^l 3P Hn&lt; '61 'A BB '-Lf6l
ap oiuní-oABui 'oapiAajuoj^ '8Z~LZ "nu 'A BB 'sa¿p¡03s¡j spoti3P^¿ ap uptopS¡natQ ap oxtua^
'1V^HOJSI A VIHVWIHd VZKV^^J3SNa 3^ TVNOI3V^ Of3SNO3 ua 'PfStnSpxp P3ftt¡O&lt;f P¡ ap SO3tSPq
sotuauinaop soj 'zo^^íijv xiX3d oiNa^na íi^-61 'oapiAajuoj^ '(181-0181) ptP¡d ^P fayp^
so¡ ua sa¡puoí3n/t/suo3 sp¡nmxpf spxauitx&lt;f sp'j 'Z33VZ^O^ 'Q OXSOIHV 'í\6\ 'oapiAajuoj^ '
oup ¡ap sauopanussuj strj 'vaNvai^ hoxd^h B sa¡BiajBd sojaadsB sojsa ajqos asB^A ()
sbj as SBpuBjsunojp sBun^jB ug^ #u9Xnj^ui uainb ua janbB ap
Bpuapuoa Biusiuj bj b BdBDsa BjSBq anb jpns o^uauíap un uaXnjp
-suoa A sbuijo^ SBSjaAip sbuj sbj oÍBq ajiuisuBj^ as jas ns í
soj ap sojnajjjB soy ojjas uapand ouioa sBapi sbj jBpjoauoa
jajx&gt;d 'soajj^^siq souauíouaj ap ojaual^ ajsa ua 'unuioa sa
•SBaí^^joapi sauoiDBjnauíA A SBzuBÍatuas 'sapBpjj
-uapi JBUiuuajap sa opBasnq Bq as anb oq 'sa^UBÍauías soji^ o sbdij
-uapi SBjqBjBd jbj^souj BjBd sopBajBdB opis UBq anb asjapua^ua aqap
ou anb souiajBjDB opijuas jb^ ua ísojxaj jBjuaj^ua ap o^uaiujipaa
-ojd ja jod sauoiDBqojdujoa sBjjsanu jBsajdxa opBjnaojd souiaf^
•B^sin^ijjB jap unB A oí81 U3 oiJBUopnjoAaj ojuaiui
-Bsuad jap SBpBiauapiAa ou BiABpoj sajuanj ap upiaBuiraja^ap bj
ua sounnifesojd sajBiarui soauauíaja sojsa U03 #oujaiqo ap sbuijoj
ajqos soija^iJD ap u^pBÍ^ bj ua pzubab as 'o^anj 'A oidojd oujaiq
-oS un ap 'ajuauíBjauíijd 'u^pBUjjoj bj 'Buojoa bj ap BjjBjaaB bj ap
sajBuoianjiJSUi SBiauanaasuoa sbj ap opuapjBd 'Aaj bj A Buujaop bj
ua asopuBAodB 'paijpsní anb oiJBapi ja pjuamijB as anb ap sosjna
A saua^uo soj ap soun^jB opuBuiuuajap ji ap opBjBJ^ UBq '8081 3P
oapjAajuoj^ ja ua odtubSjo oapjjod o^uaiuiBsuad un ap Bpua^sixa
bj uBJjsaniu anb sajuanj ua asopuBpunj 'uqiDBSijsaAui Bjjsan^^
() 'sajBiajBd sBjqo sajuBWodun uajsixa anbunB
'oiJBuoianjoAaj A oiJBuopnjoAajaid oj&gt;oijad jap SBaptjod SBapi sbj
ap ouauaj ja ua ajqB^ou ajuauuBjnapjBd sa ojja ^^ #SBapi sbj ap
Bjjojsiq ajqos 'BAijsnBqxa umaBSi^saAui ap 'pBpxpunjojd ua soipnj
-sa opianpojd Bq ou oipaiu ojjsanu 'sBDjjpsojp SBapi sbj ap odiUBD
ja ua 'OBpjy josa^o jd jap soÍBqBjj sosoijba Anra soj ap Bjang
SVIA^Hd S3N[OI3VAH3SaO
q sojjo ap O^afqo opis UBq bA
anb sojaadsB ajqos jpsisui ja *BJoqB jod 'oiJBsaaau souiBjapisuoa ou
anb apsap 'upijsana bj ap jb^oj ojpBna un jas apuajajd 'odurea a^sa
ua 'oaoduiBX *Booda BjjanbB ua oipara ojjsanu ua SBpxqpaj SBDi^pj
-oapi sajuaijjoa sbj ap SBun^jB ap uppBÍp A ojuaxuiiDajBjasa jb upp
-nqjj^uoa Bun 'ajuauíajdiuis 'ouis —sbuj sbsod SBqanuí BDjBqB anb
bj— uotonioadÁ vi d'p upt3vjt{4x0 Bun sa ou anb 'ajuainSisuoa jod
'oAns ap b^ "sauoqjog soj ap BjjsBuip bj sisija ua JBjjua ap uchsbdo
ua SBpBjsajiuBiu bjbj^ bj ap oi^ ja ua SBapxjod SBapi sbj ap Bijojsiq
bj ap ja rojBipamuí ojuaiuiiAjoAuasap A sauaSiJO sns ua oiJBuojanjoA

�reconociéndolo o no, incorporándolas al acervo propio; otras se las
refuta o se admite solamente un aspecto de ellas —sus fundamen
tos o sus consecuencias— y, todo ello, condicionado, claro está, al
medio individual y colectivo sobre el que inciden.
La investigación debe ir buscando, en difícil pesquisa, no sola
mente las evidencias formales, sino —lo que es más importante—
las conexiones de todo aquello que, sin tener —como quedó dichoidentidad, semejanza o vinculación de forma, las tienen en el orden
conceptual.
LOS HECHOS BÁSICOS
Al solo efecto de una mejor inteligencia del lector que no tenga
bien presente los hechos que produjeron la formación de la Junta,
los que pienso estudiar en detalle en el trabajo de que antes se
habló, recordemos aquí que, en mayo de 1808, Fernando VII es
hecho prisionero por Napoleón en Bayona. Producida su abdicación
y la de su padre, el rey Carlos IV, en Napoleón, José Bonaparte
fue instituido por rey legítimo de España e Indias.
El pueblo español se levantó en armas en un movimiento que
ha sido denominado con exactitud por Toreno (4) Levantamiento,
guerra y revolución de España, en una obra fundamental por mu
chos conceptos.
Napoleón aspiraba mantener las Indias unidas a la corona de
España, ahora en poder de José y desarrolló esa política mediante
el envío de agentes que recorrieron América buscando el reconoci
miento del nuevo orden dinástico.

Al Río de la Plata se dirigió el Marqués de Sassenay quien
después de desembarcar en las costas de Maldonado, llegó a Mon
tevideo y luego pasó a Buenos Aires.
También estuvo en Montevideo el comisionado Goyeneche,
quien había sostenido a su arribo la inconveniencia de que el Virrey
estuviera al frente del virreinato y que había que formar una junta
de gobierno.
Las actitudes asumidas por Liniers, que era francés, frente al
comisionado napoleónico, produjeron sospechas sobre su posible
traición entre los españoles, tanto europeos como americanos, que
mantenían su lealtad a Fernando VII, el monarca cautivo.
Esa posición se robusteció a raíz de la misión de Curado. En
efecto, los portugueses, que de tiempo atrás deseaban ensanchar
sus dominios a expensas de las colonias españolas del Río de la
Plata, aprovecharon las circunstancias para cumplir esos propósitos

por medio de dos planes que jugaron con habilidad:
a) el protectorado portugués de la región platense para de
fenderla de un posible ataque francés, y
(4) Conde DE Toreno, Historia del Levantamiento, guerra y revolución de España, en
Biblioteca de Autores Españoles desde la formación del lenguaje hasta nuestros días, t. 64,
Madrid, 1926.
— 100 —

�— TOI ~
anb ap Bqanjd) SBjjnsaj Bijpuaj ou asBjnSasB aj aqDauaXof) ap
asof np jaip^Sug ja anb ajjBzijinbuBJj bjbcí osiaaid opuais uoqDuag
óuBsiui^ nsap uoisjjg bj opuaiqBs sjaiuj^ j p oqanuí oíoSuodb as anb X
ÍSBjsandsaj sns jpnpuoD Biqap anb saauBJj ouBsiuig pp osajSaj p Jijiuuad
sjaiuiq Joua ja osmb anb :opBuijsap ouia aj ab oíiaijg ja bidji ap Xajjj^.
p jijiiuaj soSjBoua sns ap ojuaiunjdtunD ua sjaiufi j ja osmb bjsuod is
anb :B3;jauiy Bjap sajouBdsg sajaf) soj BJBd sjaiuiq j IB 9&lt;^aJJua saouBJj
oiJBsuu^ ja anb soSaijg soj opiDOuooaj X ojjaiqB UBXBq as bjsuod oa
añb isajuanauíjap X sBppjoi ouiod ouis asJBjapisuoa opipod UBq ou Xa^íyV
i ja jod SBpBDipui opuBujaj uq Xa^ jap Bjnf— bj ap sauopBpjBiaj sbj
anb :ojsoSv ap ^1 ap buibjdoj&lt;j bj ua sbi^uiaojj SBjsa ap pBpijapij bj ap
XajJj^. jS P 9snqB 'soj^p sopijapj soj ap pnjJiA ua anb :Xajjj^ jap oujaj
-jBqn oqB^ jojoadsu^-qns jS P UO3 ju 'jv'S aP OJEU ojaíasuo3 odsiqo
i*S ja uod opBjuoa Bq as sbuibí 'ojjnq ojubj ap oíao^au ua jBjidB^) Bsa
ua SBpBjqajaa SBjunf sbj BJBd anb ¡BDjjamy Bjap sap^) soj sopoj b ojonp
-UO3 ns jod soSaijd uasapiwaj as ouejij jap sapBjunjoA sbj b uoiDBjsajd
ns uoo asjBjuoD uis anb souaui iu 'sjaiuiq j jap joij3Jub ojuaiuiEUEjjB
ja uis BpuEJj ua uasaXaAojd as asjjAaDuoa apand ou sBjsa anb :uBqBDiu
-niuoo aj as anb SBpuapiAOj^ sbj b Biauaipaqoui bj ap ajq^suodsaj ajopuaiD
-Bq 'BUEdsq ap ouojj ja ua ajjBdBuog asof ap uoiDBjn^nBui bj 'upqjog
ap eijsbuiq bj ap uoiaijoqB bj 'ouib ns ap sauBjg sonbiui uoj EqBjsajiuBui
aj apuop saauBj^ opBjsg ap ojjsiuij^ jap o^aijg un 'ojuajuí jb
Bjnuiuiip Bjunf Bjauíud bj ua so^aijd sojjo ajjua 'pijqB uainb
j ja BJBd uoajodBj^ ap soSaijd opuaionpuoD saDUBJ^ oijBSiuig un pjj
sandsap ODod anb :oínpuoa BDJBg buisiui bj anb sajadBd soj uBqBDipui oj
unSas uoajodB^^ jjjqnosap b opBzuauíoo BiqBq bX anb sauBjg soj uoqDijag
jejou^i japod ou ap SEpuEjsunojp ua 'sauoiDiunj^ X sbujjb uod sojDajipui
soipaui jod opijJODOS jas ap SBzuBJadsa X 'sasaauBj^ soj ap JopBjadtuq jap
Biauasajd b opEuiEjj opis jaABq ap bidtjou ajopuEp sjaiui^ j ja uoqaij
-ag ap sbjjbd oqnj BDJBg Euiijjn bj jod anb :ubjouSi as sopiuajuoa soXna
BjqBjBd ap sauíjo^uí jBp ap uaiquiBj uojanj oj 'sajjsd sojsa ap opB^jBDua
uoqajjag ap jj^ X 'janbai&gt; jj^ anb iBDijauíy ap uoisasod bj uod opuBjuoa
ouBjaqo oju b jBuojjsap ap oiu^isap opBqBjdap ja asaiApuoa sasaauEJj
soj ap aja^) ja anb b uppDB Bjsa uod zaA jej opuBjadooa 'supuiAOjg SBjsa
ap SBiDUBjsunDJiD X sosaDng soj ap ajjo^) bju b anb sajuB 'ojaSuBJjxg adp
-u;jg un b ajjBd opBp jaq^qap ajuanauíjap osBd ja ajjBSijqo cnqap ojja
b anb :bdjbuoj^i oía ap ojjbsb^ anb ojjas ap apjBjB sbiu jaa^q X 'saDUBjg
jas ap oqaaq ojos ja jod opBpunuaj ojjaABq opuaiqap sjaiui'j o^bijub
"^ J'S P opu^Oí ^s jauajsos jajanb ua auaiAp^ as anb ouaduia ja • • • M
:souiraj9j sojsa ua ^ajji^ p bj^uod soSjvd soj '091:5
ua '^cj^ít^ uij jb^ uod opiSijip ojuauínDop j^
•jo^Dadsuiqns ja Á odsiqo j^ 'ajuapisaj^
jap BpuajsisB uod 'sajyy souang ap opjiqB3 ja A 'Bpuaipny jBa^ bj
ajuB sjaiuiq b jbsiidb opjODB as 'oapiAa^uoj\[ ap opjiqB^) jap u^iunaj
d 'a^uaujB^BTpauíui 'a Xajji^ jap upiDTBJ^ bj ajqos SBqaadsos sbj
uojauxuijad 'opBjn^ jod uojbjjsouj as tjjb anb SBzuBqojd
SBAanu sbj uoiunaj Bsa ug; *c&lt;opuB^[ ap ouiujbd^ ja ua BjsjAajjua Bun
'oijg; 'oapiAa^uoj\[ ap JopBUjaqo^ ja uod oaiu A tuniPtui^^n un 'pBp
-IJB3J ua 'Bja anb ^aui^ jb o^uauínDop un pi^uip ojjaDBq jy
•asjBjpaj pippap 'oapiAajuoj\[ ua
BTDauBuijad anb 'san^njjod opBuoisiujoD ja 'sjaiuiq uod asjBjsjAaj^
-ua ap BAjjB^uaj bj bpbsbdbjj "BsanSmiod BiDBuiojdip bj ap sauoiDBj
-uaijo SBsa ap Biaiuijd bj ap o^uap BqB^sa opBjn^ ap upxsiui Bq
•uBnf adiDujjd jap Bsodsa A
o^sandap Xa^ jap BUBtujaq *b5ojjb^) Bsaauíjd bj ua BTjaBDaj jBnD bj
'IIA opuBuja^ ap soqaajap soj ap BjopBAjasuoD BiauaSaj bj (q

�tenia por que temerlas.) En fin estos cargos de que no podemos dudar,
unidos ala Conducta que obserbamos en el Gefe relatiba al estado militar,
al empleo de los Caudales del Estado, y á una miscelania bizarra de in
mortalidad y de sobocion [sic] nos dan margen sobrado para juzgar que
el mando superior de estas Provincias se halla mal puesto en manos del
Sr Dn Santiago Liniers: que debe renunciarlo, ó ser depuesto; y que por
ultimo enello estriba el que vivamos tranquilos o nos veamos precisados
á sufrir una guerra lastimosa cuyo teatro habrá de serlo esta vanda
oriental." (5)
El Virrey resolvió la destitución de Elío y su reemplazo por
el capitán de navio Michelena, que llegó a Montevideo al atarde
cer del 20 de setiembre. Reconocido, en un primer momento, por
el Cabildo, ante la agitación pública, se dejó en suspenso lo resuelto
y quedó todo pendiente del dictamen de un cabildo abierto que
tendría efecto, al día siguiente, 21 de setiembre. Congregados los
"habitantes de Montevideo", en esa fecha, dispusieron que en aten

ción de la
"precipitada ausencia q en la madrugada de este dia acaba dehacer el
referido D.n Juan Ángel Michelena sinnoticias del Cavildo, y dexando
entregado_asi mismo el vecindario debia obedecerse pero no cumplirse
el citado orn Sup.or de 17,, del corriente: Que el S.r Gov.or elevase por su
parte los recursos q la Ley le franquea en estos casos, bien ala R.1 Aud.
Territorial, sin cuyo acuerdo procedió el Exmo S.r virrey ásu deposición
del mando ó bien tentado este arbitrio al mismo Soberano, en la Su
prema Junta erigida por la Nación en la Capit.1 de Sevilla el 19,, de
Mayo del presente año, sin apartarse de esta Ciudad por interesar asi
ala tranquilidad publica, por tener este vecindario cifrada enel su esper."
caso derealizarse alg.a invasión p.r los Enemigos déla Corona, esperanza
q confundamto le há hecho concevir la notoria aptitud, actividad y valor
de este Gefe, de q.e tiene dadas las mas relevant.8 pruebas, igualm.te q
con ascendrado vasallage al mejor délos Monarcas, y finalm.te p.r ser este
el voto del Pueblo, á cuyas instancias se han congregado en este dia: que
en el entre tanto y hta q con mejor acuerdo se establesca aq.1 plan de
Gov.no mas adaptable alas circunst.88 y resolución.8 subsecivas déla Capt.1,
se reconozca esta Junta precidida por el indicado S.r Gov.or D.n Fran.c
Xavier Elio como la particular y Subalterna de este Pueblo, formada á
exemplo délas q se han mandado crear por la Suprema de Sevilla en
todos los Pueblos del Reyno ouecontengan el n" de 2 3 vecinos, desde el
mom.to enq llegaron á entenderse las siniestras miras del Emperador délos
Franceses, la prisión deñro Rey y S.r muy amado D.n Fern.do el Séptimo,
y las violent.8 abdicación.8 déla Corona áq.e fueron obligadas las personas
R.8: que se elijan por Asesores déla misma Junta álos referidos Doctores
Elias y Obes, y por Secretario ámi el infrascrito Escribano ([que la in
sinuada Junta se entienda establecida y duradera hasta tanto q la R.1
Audiencia del Distrito, u otra autoridad competente, juzgue y sentensie
con arreglo á dfo la denuncia hecha por el I. C. de esta Ciudad yponga
el mando déla Provincia en sugeto no sospechoso, idóneo, español de
nación, capaz.. . por su providad y sentimient.8 acreditados decaptarse la
confianza deeste Pueblo, diccipar los zelos q agita la Corte de Portugal,
y quitarle de consig.te el motivo q há tenido pa pedir esta vanda oriental
en reenes deñra fidelidad al S.r D.n Fernando 7P y sus legítimos subsesor.8,
p.a todo lo qual há tenido la Junta en consideración las exposiciones privadas y publicas inst.88 del Plenipotenciario de dicha Corte el Excmo. S.r
(5) Archivo General de Indias, Sevilla, Audiencia ^e Buenos Aires, legajo 141, en Ar
chivo de fotocopias del Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Humani
dades y Ciencias, Montevideo.
— 102 —

�— €01 —
•ptst^ajj bj na opeiipa on ajqíSai opBjsaj oj
ap npiaipB v\ uoa 'oapiAaiuoj^ 'uo^íp^j pj ap jpxau'a^) o.ttqaxy pp [euiSuo ja' ajqos Bpi^ajj
-oa (6161 'oapiAajuoj^ '951-^51 "dd '(J 'joa 'ÍPttStufj jap jPfuatxQ patjqtufajj pj ap piuo/sif]
pj ap otpttfsa jp ut/uas pjptf sojuauinoop ap uptooajo^ o ont$pxjstuttupy jPxauaQ oitqoxy jap
) ciso3 JOd opeaqqnd O| ap upiwaA ¿un sa connquasiiB.il anb ajJBd vrj ' (9)
Bjsa b BpB^ajj ns b X oapiAajuoj^ ap oujaiqoS? ¡a JBuaduiasap
Buajaqaij^ jauy UBnf ap Buosjad bj ua oziq sjaiuiq anb ojuaiiu
-Bjquiou jb íXajjj^. jb ot¡3 pip a¡ anb uppB^sajuoa b¡ b X sjaiuyi
pSjniDOJd anb BinBjacud bj b íBjjiAa^ ap B^unf bj jod opBuapjo oj
unSas 'oujaiqo^ ap B^unf Bun asBiiuoj as anb X Xajjj^ JB opuBín
jap asaysndap as opB^pijos BiqBq oapiAajuoj^ ap opjxqB^ ja anb
ap uojBjnojp anb sauoisjaA sbj b ajaijaj a -sajiy souang b sopp
-iinaj uojanj 'ojBipauíux ap 'anb so^aijd uoa aqaauaXo^) jaipBijq
jap oqijjB ja íBjapBpni^ bj ua upisyjd ns b X sajyy souang b bjisia
ns ap o^anj 'Xbu3ssb ap sanbjBui 'saauBjj opBuoisiuioa jap BpBSajj
bj íjj^ opuBUjaj ap Bjní bj asB^ja^sod as anb BjBd sjaiuiq XajjiA
jap uapjo bj ísaiiy souang ap pBpnp bj b ouBapiAa^uoui opB^ndip
un ap oiAua ja íuoqjog ap BuinbBof b^ojjb^ JisBJg J^p b^ub^uj bj
jod Bpipadxa jBjnajia BuiBjaojd bj ppouoa as anb apsap soppnpojd
soqaaq soj UBjaranua aq *oapiAajuoj^ ap Bjunf bj ap uppBuuo^ bj b
jBSnj uojaip anb sosaans soj UB^Bjaj as anb ja ua oqjasg (g
•BApnjosaj a^JBd bj ap a^uBwod
-un SBín oj sajuB piqyjDsuBj^ as anb bj ap B^unf bj ap B^ay (y
:uos soj ja ajuasajd ja bjsb^j "sauíj sojjo b SBpBUijsap
sauoiDBjapxsuoD b o^uní uaaajBdB B^unf bj ap prniaij bj ajqos soj
-uauín^jB soj anb ua 'sojjo 'BjjB^uauíBpunj b ajuauíBAisnjaxa soun^
-jb sopi^yjip uos anb X 'uajqnasap soj sauoiDBSpsaAui sbj un^as 'op
-uaiDajDB ba BpuBuodun a ojauínu oXna sojxaj soqanuí ua uaaajBdB
anb uapjo ojupsip ap sojuaujnSjB uoa Bjunf bj ap uppBiujo^ bj
osinb as uppBjBjsui ns ap ajuBjsui oujsiuj ja apsaQ
vxníií vi aa Noi^V^iaixsnf vi

(9) '([
ap Euiajs^s onSijuB^B 'opBjqunusoaB Bq O| *ajds ouiod A 'EsojsnS Anuí
'oqaip Bq as unSas 'Bjajauíos as 'b'aoj^ Bjap jbiS n'JidB^ ^a BJjuoa BjoqB ap
saiuB SBqaaq 'o'juoj^ ap gjuasaidaj sb^b B-isn( jaaBq A jBqanasa japodnsap
sosnqB A BiouajoiA ju 'soqdaxisa uis Bjainb jBjidB^ bj b oujsiuj ojuaui
-oui ja ua anb A]) :sojjbsba sajai^ ouiod ajjiAjas opoj jodA opoj ua ua A
?uazuBDjB SBZJanj sbiu apuop Bjq ajjapuapp d^ op"ujaj n'p j's p ouBjaqo
oujijiSaj nsB Bpuaipaqo BpiAap bj ua ojBuAawiy^ jap auBd Bjsa jBAjasuoa
(^ sauvjn4o4 s'uotsotuuoo jvjtaa) ap ja b 'ojio jas ounSjB oaijoiu jod
ajajdjajuí iu Bpuaijua as ou uo'iujaiap 3,'sajd bj ap ojaíqo ja anbA 'uauan
joq b op^jsa ja ua uajsisqns sbsoj sbj uijajuí 'jBjtdE^ Bjap p'pyjojnB bjjo
j#d uaiqo 'sjaiui^ oeijue u"q AawiA i' -oiiix^ ja jod anbiunuiOD sajas
ajuauíBjaajip anb 'sauapjo ^p ojauaS Fj'bsajBnb BjJBjjnsuoa b sopB^ijqo
UBpanb saiuasajd uos 8*b 8*jbiijiui sap^) soj sopoj an^ :opjanaB ajsa ua opBj
-bjj (rq)(['' "])as aj-uwBjnaijjBd sajBnb sojap 'sajuainStsuoa o^uiipaaojd
A uoiDDaja nsB sBAijsjaj sauoiaBjaAijap sbjjo Bjainbsajsnb ouioa 'uauod
-moa bj b sonpiAipuj ap 6u ja ojubj jBoijipora o JBijduiB 'jiSajJoa B-d BpBj
-jnaBj Bpuaijua as 'ajSBJjuoa jbj3 ns A 'ojqan^ jap b-jsui 'odj jap saqaajjsa
Bjua SBpBuioj IB-piAojd SBjsa jas b ajuBipaui an^) ([¡opBJiío^ uinbBof U*Q

�ciudad el 20 de setiembre; a la conmoción popular a que dio lugar
la remoción de Elío; a la exigencia de que el Gobernador resistiese
la orden de Liniers y se convocase a Cabildo abierto el que se rea
lizó el día 21; a la creación de una Junta de Gobierno; a la reso
lución de la Junta de enviar a José Guerra como diputado ante
la Junta de Sevilla, vista la decisión de las autoridades radicadas
en Buenos Aires de suprimir la Junta establecida en Montevideo;
al arribo el 2 de octubre de un diputado con pliegos del Virrey y
de la Audiencia, intimando nuevamente la disolución de la Junta;
a la llegada, el 23 del mismo mes, del corsario Belén, con el fin
de conducir preso al gobernador Elío y los miembros del Cabildo,
el que se hizo a la vela poco después sin haber podido cumplir su
objeto. Noticia sobre el arribo del oficial de patricios Rocha con

duciendo pliegos de la Audiencia y acerca de la agitación del Pueblo
ante los rumores de que la finalidad de su misión era el disolver la
Junta; detalla, de manera pormenorizada, la forma en que este
emisario fue recibido en Montevideo. Concluye manifestando que
el vecindario montevideano ha procedido movido por un senti
miento de lealtad hacia su Soberano y se ha manejado con cautela;
que es necesario que las ciudades del Río de la Plata den aviso
de su lealtad a las autoridades españolas de la Península y que
a este efecto se despachó un bergantín desde Montevideo, el cual
pretendieron detener las autoridades de Buenos Aires, a cuyo fin
decidieron bloquear el puerto de Montevideo. (7)
C)Dictamen del asesor de gobierno, José Eugenio de Elias,
en el que evacúa la consulta del Gobernador de Montevideo sobre
si debía obedecer la Real Provisión que ordenaba la disolución de
la Junta gubernativa de Montevideo. El Asesor manifiesta su opi
nión de que la Real Provisión debe cumplirse siempre que no
peligre la salud del Pueblo; cita la ley 36, L9, 29, T9 15 de las mu
nicipales, por la que se establece se deje obrar a los Virreyes y
Presidentes libremente, aun excediéndose y transgrediendo los orde
namientos, siempre que la resolución tomada no provoque "movi
miento o inquietud en la tierra" y que se de aviso a las autorida
des sobre el particular para que se mande remediar como convenga.
Siendo el caso de Montevideo y teniendo en cuenta la excitación
que existe en el Pueblo y la decisión de sostener la Junta por todos
los medios, de los que puede, con fundamento, temerse un movi
miento, el Asesor entiende que aquélla no debe disolverse y que
su constitución debe ser tolerada, cuando menos, por la Real Au
diencia, hasta que el Rey Fernando VII o la Junta Suprema de la
Nación resuelvan al respecto definitivamente. Recomienda mode

ración. (8)
D)Proclama anónima, en respuesta a un artículo aparecido
(7)Véase, Apéndice, documento n? 4, pp. 144 y ss.
(8)Véase, Apéndice, documento n^ 6, p. 154 y ss., procede del expediente 1944, antes
citado, de la Real Audiencia de Buenos Aires.
— 104 —

�— 01
'¿061 3P ^jqin^pyp 'oapiAajnoj^ 'i tu 'j oue 'pvpis^a/itufj 7
ap vawpfSfH p/^t/ta}} va (PtfpjSotq ns pjp4 sa¡únc}y) oüpjjatsp^) za-tfd janupyj aso[ ¿osoop ]¡j
'oagAaáy VJDHVQ laiNVd 3P o'peuioj '99^ -d '8 ^a ojuaujiuop 'aitpuaify 'ase^a. (01)
•ís i 9Si -d *¿ i,v ojuacuroop 'aaspuatfy 'are^ a (6)
-uoj X SBajaijBqns SBianf jbiojoj oqaajap jod aapand sojqand soj X
soppjBd o soiuisip soy sopo^ anb B3Bjsap íoojaiqo^ ja ua sap^paAÓü
jpnjx)jjui b oqaajap auan ^Duauíy 'BpB^undB sa^uB Buiaop bj ap
BiouanoasuoD oinoa X BjouBdsa BinbjBuoj^ bj ap ajjBd Bun jn jap
BDijainy jas ap pnjJiA ua anb 'oSanj 'jbjou aaBf^ "09131111^8^0^ bj oa
SBpianpojioi saooiaBAoooi sbj BqBiopiSaj anb oj 'sapBjjnaBj sns ojq
-an¿ jb opiuaAOJiaj OBjqBq jj^ opoBojaj ap oppBaipqB bj jod anb
oa opioaAuoa BiqBq 'jojjaioB bjjb3 Bon oa 'anb Bpjanaaj aq "SBpBio
-jo^ ijjb sbj b sajBjxuns oojaiqoS ap SBjonf ji^aja BjBd pBjjnaB^ ap
oaaajB3 anb opoB^zní 'BüBds^ ap sojqan^ sojio oqaaq OBq anb oj ís
jod J33Bq bjb^ oqaajap aoaii oa B3jjaiay bj anb oaoaiisos saoaxnb X
aisa ap opxaisod bj b3bjb X sooBapiAaiooui soj jod BpironsB
bj apuaipp anb bj oa 'BjjjaAaqa^ b 'saqo SBanq ap bjjb^ (j

(OJ) "
OIOO3 sapBijnaBj sns oa ajopoaipoadsns opBjaj^ jap oapjo bj bib3b
anb opoBiojijB aXnjaoo^) "BaijBj^oaS ooiaisod ns BpBp 'pBpisaaao
Bsouadun ap saoozBj jod ojja b BpBSijqo oía as anbjod X pBpijapij
ap oppipBJj ns jod opis Bq 'bijib^ ajpB^^ bj ap sbj üO3 asjBjBn^x
ap oasap ja pisajiOBio anb Baijauíy ap pBpnp Bjaiopd bj anj oap
-iAajooj^ ís anb 'oiosiujisb 'jbioo 33Bq ísooB3ijauiB sajoqBdsa soj b
oaqB3 soqaajap soinsioi soj 'Bsoapp X oniooa pBpjjn^as ns ajqos jaaA
-ojd Bjed sapBjjiDBj opioai OBq *B3jBaoj^ jap sopBAud 'Bjnsoioa¿[
bj ap sojqan^ soj ís anb ísoqaajap soapoapi DBnpnjjnsn X saXaj
SBapoapi jod sopBOjaqo^ *b3jbooio oidsiui on b soiaíns üBisa 'bij
-iiob^ Biosiio Bon ap soíxq oos anbjod 'soadojna sajooBdsa soj ap soo
-Biojaq oos sooB3ijaioB sajooBdsa soj anb aoapsog *oapiAaiooj\[ ap
Bionf bj ap oppisod bj apoaipp anb bj oa 'sajiy sooang ap odsiqo
jb 'ooBjjajsB^) Z3J3&lt;i januBj^ ^sof ojaijqsajd jap bjjb^ (g
(6) "SBjoqBdsa sBiaoiAOjd sbj ap soqaajap sotosiio soj sooBaiiaioB
soj BjBd BaipoiAiaj íBOBdsg oa oqaaq Bq as ouioa 'saoopmpsoo^
SBAano X saXaj SBAanu 'sapBpiioinB SBAano jb3J3 apand aisa anb
X jooBdsa ojqan^ jb opiwaAOJjaj oBq BiüBjaqos bj ap soqaajap soj
'aiüBoiaj bsb3 bj BpBooj^sap 'anb opoB^ajB :oapiAajuoj\[ ap Bionf bj
ap O9T3B3J3 bj aioaraB3ipjjn[ Bappsnf 'sjaioiq ap oojaiqoé jap Bjqo
bj 'sBioapB 'opoBpiníoa 'oijg ap pBppBdB3 bj X sjaioiq ap BipjBqoa
X Bpijadun bj aAaijaj ap opoaiood 'SBsajSoí saooisBAoi sbj aioBj
-np soqure ap oppsa^ bj BjBdrao^ "oapiAainoj^ ap jopBOjaqo^ ja
jod oqaaq oj ap Bsoapp bj aransB X oijg ap sbj X Xajji^ j^p sapnj
-p3B sbj B100J^Ü03 -sajiy sooang ap sapBpijomB sbj ap sopBOBioa
soioaomaop soj opoBioauíoa 'jopreji ap bsiub oainb b 'sjaxoiq o^bij
-ob XajjjA jap saooi3Bni3B sbj b3bib X jBiidB3 bj oo3 oioaiioidiaoj
jb Bwoqxg "ooB3ijaiay jooBdsg ap bidjij bj oÍBq 'sajiy sooang oa

�cluye por sentar la opinión de que el Pueblo de Montevideo está
facultado para actuar como lo ha hecho y para enviar un repre
sentante a la Junta que reconozcan por suprema. (11)
G) Escrito de Mateo Magariños y Ballinas en defensa de los
sucesos que tuvieron lugar en Montevideo cuando se rechazó la
destitución de Elío de su cargo de Gobernador y se resistió su reem
plazo por Juan Ángel Michelena. Se expone la doctrina que justi
fica el proceder de la ciudad de Montevideo y las arbitrariedades
legales cometidas al deponer al gobernador Elío; se señala que Elío
y el Cabildo de Montevideo acusaron de infidente al virrey Liniers
ante las autoridades competentes y demandaron su remoción y éstas,
sin emplazar y juzgar al Gobernador determinaron relevarlo, nom
brando, el acusado, al capitán de navio Juan Ángel Michelena para
desempeñar el gobierno de Montevideo; se destaca que no era equi
tativo se castigase sólo a algunos de los culpados por firmar y acu
sar de sospechosa la persona del Virrey, haciéndose notar los peli
gros que arrancaban de tal procedimiento, y que, asimismo, era
indispensable, dadas las circunstancias, juzgar a Liniers. Hace men
ción de las causas que dieron origen a las sospechas; sostiene que
el Gobernador de Montevideo tiene en su poder los documentos
que probaban la deslealtad de Liniers para con el Soberano espa
ñol. Destaca que en Montevideo se vio con sentimiento que se des
pidiese al enviado de Portugal, mariscal de campo Joaquín Curado;
alude a la misión del brigadier del ejército español, Manuel de Goyeneche, a la forma en que fue recibido por las autoridades montevideanas y a su reacción ante los ultrajes de que fue objeto. Señala
que el enviado de Portugal no intentó perturbar el sosiego de los
Pueblos sino sólo indagar los sentimientos de éstos. Se refiere a los
sucesos desarrollados en Montevideo el 20 y 21 de setiembre; se
extiende en reflexiones sobre ellos y aduce los fundamentos jurídicos
que justifican la Junta creada. Al desarrollar su argumentación ex
presa que el primero de los derechos del hombre es su conservación;
subraya que el pacto social es la fuente originaria del poder real,
derivándose, por tanto, su poder del derecho natural; establece los
casos en que el hombre, a pesar de haber abdicado del derecho de
su propia defensa, puede ocurrir a las armas sin mandato superior
para concluir sosteniendo la tesis, a fin de defender la actitud asumi
da por el Pueblo de Montevideo, que un Pueblo está legítimamente
autorizado por derecho a oponerse a todo lo que sea contrario a
su voluntad y a remover a las autoridades cuando no puede fijar
por otra vía su seguridad, ni atender a su conservación; expone la
jurisprudencia admitida que otorga licitud a la determinación del
Pueblo de Montevideo en el conflicto de competencia entre la auto
ridad del Virrey y del Gobernador de Montevideo; destaca la acti
vidad y celo del gobernador Elío y concluye manifestando que los
(11) Véase, Apéndice, documento nv 9, p. 167. La versión de este documento la difundió
mi profesor de Historia Nacional y Americana, el doctor Felipe Ferreiro, en los cursos de
preparatorios para Derecho. La tomamos de sus apuntes de clase.
— 106 —

�— ¿oí —
"IJ'óI 'TV onang '0P6I 'oupnuy 'VNIXN3OHV
Hd dVdílDOS a (808 J) oaptaatuoy\¡ ap Pfuñf 7 ap rsuafaQ 'sajv^uautniOQ spuasa^^ 'O11HW
"f O3XVW 3P op^nioj *-ss A 891 'dd '01 6O ojuainnaop 'aaipua^fy 'ase^a (31)
qq soiJBjBpuBui sns jod opBuopuBqB anb 'opiAaj^B aÍBn^uaj
janbB Bq^qanasa anb ojqand jg^ :o&lt;upx2pq dp Ptxo^stfj bj ua osaxd
-xa ^wj\[ upzBj Ü03 *0I8T B ubijbzüB3jb SBiauBuosaj sns X souij
-bSbj^ Bijpadaj 'o^anj 'anb sojuauín^jB uojbdoaui as jjyy "SBsaj^
-ut sauoxsBAOi sb¡ a^üBjnp '908! ü3 '^^uoraajqos ooa o^dij^uod yap
upisBao ua Bjsandxa BuiJ^aop bj o^Bipainuí ajuapaaa^uB oujod oauap
uppBAjasuoD Bidojd bj b oqaaiap ja X jBjndod pBjunjoA vj

'(¿91 '^ (90tpu94v PP 6 óu o^uaranaop 'saqo SBDn^ *-ss X 9^ *dd
'aotpud^y jap ¿ óu ojuauínaop 'oapiAa^uoj^ ua BppajBdB buiiu
-9UB BtuBjaoj^) BjuBjaqos bj ja ua otud^ioxt^x 'Xaj ja jb^jbj jb 'anb ap
a^uB^jnsaj oqaajap ja 'ojja BjBd 'ajsisB aj anb jod B^unf bj jbuijoj
ajainb ojqan^ ja anb 'jpap ajBA 'JBjndod pBjunjoA bj (p
•(sjaiupi ap uppiBJ^ bj asjBqojd ap bjbj^ anb ua so^uatu
-naop sojjanbB sojx&gt;j ajuauíBjpijdun a *ss X 89J #dd (dotpud4y jap oí
óu o^uauínoop 'souijbSbj\[ oa^B^\[ íajqmapas ap j jap B^ay)
•ouBjaqo jap Bjunsajd pB^unjoA bj :ajuBpjoauoD
ojuauíBpunj oj^o 'ojja jod 'Bjua^ 'sajBUJ sosa jBjiAa BqBjnaojd anb
'Bjunf bj ap uopBiujoj b^j -sanbB^B sns Ji^iJip UBjjpod sasanSnjjod
soj sauainb bjjuod X BDiupajodBu bjubji^ bj b sopB^ajjua jas UBip
-od anb soj 'sajuBjiqBq soj ap pBpp^ajuí a pBpijn^as bj oj^ijad u^
Bjuod 'bjbj^ bj ap oi^j jap ajuajj jb 'uppiBJj ap osoqaadsos 'sa
XajjjA un ap BpuauBuuad bj anb ap BiDUBjsunajp bj ap q
-aj anb uppBAjasuoa Bidojd ns b ajquioq jap oqaajap ja (a
'(¿91 "^ (9oipuf4y pp 6 óu ojuauma
-op 'saqo SB^nl -991 '&lt;J (99tpua4y jap 8 óu ojuauínaop 'ouBjjajsBO
zaja^ í*ss X 9^j 'dd (aotpud4y jap ¿ óu ojuaumaop 'oapiAajuoj^
ua BppajBdB BuiíupuB BujBjaojd í'ss X fc,\ #dd fdotpua4y jap 9 óu
ojuaranaop 'sbij^ ap #g[ asof jojaop íajquiapas ap \i jap Bjay) 'bdij
-auiy ua UBja oj uaiquiBj 'sBUJijj^aj ijjb UBja SBjunf sbj ts 'ajuain^
-isuod jo^ •(iun/i4^udX9 pp) BUBds^ ap ojdraaía ja opuain^is oqaaq
BjqBq as oapiAajuoj^ ap Bjunf bj anb 'sa ojsa 'BjouBdsa BinbjBU
-o^^ bj ap sajUBj^ajuí sajJBd sajuajajip sbj ap pBpjBnSí bj (q
•(*ss X ^fi #dd dotpud4y jap f óu ojuam
-naop ''Dja • • *sosaans soj UBjBjaj as anb ja ua ojuasa íoipmsa ajsa
ap ^OI" ^01 '^^ ^junf bj ap upiaBaja bj ap Bjay) souiaaA sbui X jira
sop ap sauopBjqod sbj ua SBUjajjBqns SBjunf uBjai^jja as ojsandsip
BjqBq 8081 ^P ojso^b ap ja BpBjBp Burejaojd Bun ua anb bjjia3
ap Bjunf bj jod JBaja uojBpuBm as anb sbj ap ojduiaía ja (b
:ua a^uauíBijBuij^aop X jB^aj BSBq as oapiAa^uoj\[ ap Bjunf bj ap
upiaBuuoj bj 'uaransaj ua 'anb Bjjnsaj sojjjasa sojsa sopoj aQ
(31) *oapiAajuo^\[ b Buaj
-aqaij^ ap BpB^ajj bj ap sajuB UBjuaj anb opBjsa jb sBsoa sbj UBjp
-uodaj X sBÍanb sbj ubjio sajiy souang ap sajBiajBdrai

�reconquistado a sí mismo, dando y quitando el poder supremo, en
uso de su soberanía natural; que había adquirido el derecho de
llevar las armas y el estandarte de la nación, levantando fuerzas
superiores a todas cuantas podían hacerle frente; ese pueblo que
acababa de coronarse de gloria, y que veía rendida a sus plantas a
la soberbia Albión, no comprendía aún el alcance de lo que había
hecho, no sabía que era arbitro de sus destinos, que tenía los me
dios para ser independiente y que sólo le faltaba la voluntad de
cidida de serlo. El día que unos cuantos hombres comprendieron
esto, estalló la revolución". (13)

El escrito de Magariños defendiendo la Junta de Montevideo
sigue en muchos pasajes, a la letra, los anónimos bonaerenses de
1806 como se demuestra seguidamente. (14)
Defensa de la Junta de Montevideo
por Mateo Magariños.

Anónimos bonaerenses
agosto y setiembre de 1806
Se save que los oficios no se han
creado en España para acomodar las
personas, sino para que las personas
sirvan y desempeñen los oficios (1). No
es de presumir que el Rey haya nom
brado á Sobremonte para unos cargos
tan graves, y delicados, como los de
Virrey, Governador, y Capitán General,
solo por honrar su persona, ó por fa
cilitarle volsillo para el acomodamiento
de su familia. Quando el mérito y ser
vicios del Marques fueran distintos del
que ha labrado con la entrega de Bue
nos Ayres, no le faltaba modo al So
berano de corresponderle y premiarle
sin desengastar de su Rl. Diadema una
de las mas preciosas joyas que la re
comiendan, y hacen brillar, ni exponer
á sus Vasallos á los insultos, tropelías,
y extorsiones de una Nación según se
acava de descrivir, como la Inglesa.

1808
Se save por la Ley Rl. de Castilla,
que los oficios no los dá el Rey para
acomodar las personas, sino para que
estas lo sirban y desempeñen con con
cepto a los cargos que ellos tienen; y
el inhavil que no posé las cualidades,
o constitutivo esenciales, debe perderlo
por el mismo echo, y quando la inha
vil idad consta de notoriedad, no se
debe esperar a sentencia, máxime en
casos urgentes y de difícil haver riesgo
enla tardansa, pr. qe. el orden de áTO.
es no observarlo quebrantando con no
toriedad sus fueros y preceptos.

(1) Ii. 2. tit. 5. Ub. 3. R. C.
Los Dro. que han conocido los enga
ños que suelen padecer los constitu
yentes en nombrarlos, y lo expuesto
y peligroso que és á los subditos to
lerarlos, han acordado savia, y pru
dentemente, que si alguno se sintiese
gravemente molestado y oprimido de
su superior, en partes, y lugares muy
remotos, como acá en Indias, y otros
parages, adonde por la larga distancia,
y dificultad de recurrir alRey, no se
puede esperar oportuno remedio, puede
licitamente recurrir á otro Juez, que
no sea suyo, aunque sea absolutamente
incompetente. Porque dicen los que lo

Los dr&lt;* qe. han conocido los engaños,
y lo expuesto q.e es alos subdictos to
lerarlos han acordado saviamte. qe. sf
alguno se sintiese ([agraviado]) opri
mido de su supor. en partes y lugares
muy remotos como aqui en Indias, y
qe. pr. la larga distancia y dificultad de
recurrir al Rey no puede esperar pron
to y oportuno remedio deve licitamte^
recurrir a otro Juez, aunqe. sea absolutamte. incompetente, y, ([(pr. qe. pr. el
peligro qe. hay en la tardanza é impo
sibilidad de ocurrir al legitimo supr^
puede) aun la Ciudad haver ligas
y confederaciones, levantar gente de

(13)Bartolomé Mitre, Historia de Belgrano y de la independencia argentina, en.
Obras completas de Bartolomé Mitre, vol. VI, p. 200, Buenos Aires, 1940.
(14)Véase, Apéndice, documentos nos. 1, 2, 3 y 10, pp. 131 a 143 y 168 y ss.
•— 108 —

�— 601 —
japuajap BJBd 'Bjisaaau as sbui Bip ja ua
anb oj sa anb 'pjjsotu anb BiDuaStjaiui
a ojaa 'ozjanjsa jap opBuuojuí asaiAnj
-sa is 'ojjo jBiquia asaipnd ou 'souaui
oj b 'SBjjuaiuj asBjquiou aj A^^ ja anb
'ÍZ 'K 8S d^siQ
6j omox *dB^ ^n -j oj^Aqiu^ mtja^ 'si^a
TI N '6H "íboD 61 -díoí -HaiBuai^ ()

-BjnjBu bj ap biuiiiSubsuod jod auaij
as anbjod 'jbjiijeu uozbj uod BjnDaxa
oj Bjja uod aAnSJB anb ja anb 'pBpiui
-jojuod jBjua tjiaiisojaA sbui sa anb oj
jBpjBtiS BpuBta B^sa anbjod 'Aaq bj ap
ojxaj jap Bsn anb 'aDip as pnjijiunsoj
-3A BSajB anb ja 'anb ajjansaQ -osajdxa
jod auaij as 'jiunsojaA sbui sa anb oj A
'pBjunjOA ns b sbui BDjaDB as anb bj bui
-jijuod A BAamdB ouBjaqog ja BjjnsuoD
bj ipijfip sa anbua BijajEui Bpoj utj

jiuiisojaA sa anbjod 'Bjjan^ b^
A 'jopBUjaAO^) ns jod 'sjaiui^ oSbij
-ub *a ^ JBuiBjaojd b 'adpuij^ jap
pBjunjOA uis oipaaoíd ou oaijqn^ ja
anb 'ajuauíjBnS; sa oj 'ojopuais A í-ojp
ja ua osajdxa sa ojsq •() BzajBjnjBu
bj ap BjuaijBd jod auaij as pnjijiuiisoj
-3A bj anbjod 'jBjnjBU uozbj uod aAn^
-jb 'jiujisojaA oj uod aAnSjB anb ja anb
pBpiuiJojuoD jbj u^ *jiuiisoj3a sa anb
oj JBAjasqo BpuBui Aaq bj anbjod ^Á^'j
ap ojxaj, BSajB anb aaip as 'pnjijiui
-ISOJ3A bj bS^jb anb ja anb ajjans 3Q
'Bsajdxa A ajuapiqa pBjunjOA jod auaij
as 'jiuiisojaA aDBq as anb o 'sBJiuaS
-uod jod aDnpap as anb ajuaui A 'pBJunj
•oa bj 'asBja Bjsa ap SBuajBui sbj uq
•j^OI P 'bs^ '001 #™
•pnjJd 61 -&lt;lB3 -bj jjBd '33JOJJ ap -S
A 601 801 M AI *^B3 -q^ ÜPBqog

?
'011
)

*sajBjnjBu soj A 'souiAip
soj uaiquiBj ouis sou^uinq sojdaaajd soj
ojos ou 'zaA Bun ap sbui 'BJajjy *ouiij
-ixaj ua ajjaiAuoD oj ajuajaduioaui zanf
jb A isa oj ou anb oj 'ojpij 3dbjj 'Bp
bj sajuB A 'ajiuipB bj ou 'Aa-j ap aaajBD
anb 'sopBjiD uba anb soj ap oun aaip
'sajojDOQ Á 'sojxaj soqanuí ap Jijuas ua
ed anoij^ajojd
'801 *ó ^l fi^

i oipnpjd -odc^) i
ap •' bX|b oí I '601
6^ ojfi BIIÍPBqog (i)

'souiAip A souBtunq sojdaaajd soj sauois
-bdo SBijanuí ua BJajjB A 'ouiijiSaj zarif
ua auaiAuoa oj ajuajaduioaui jb A sa oj
ou "ab oj ojpij aa^q :Bp bj sajuB A 'ajiui
-pB bj ou '"i is aaajBD -8b p^paABi^ bj
-UBJ ap ([(S9 pppfS999U PJ )]) BSUBpJBJ
bj ap oíStjad ja A pupisaaau bj uauaij
'O '^ SOI *^ 'o^ sajBj ua (j) "i'i sbj ap
sauoiaisodsrp A jo^ij ja jBSBd ojxaij sa
oipauíaj ojuojd jap pBpijiqísoduii bj j*d
a'b *jd ojjaaBq ap JBÍap Aa^ jb jBjjnsuoa
B opBSijqo Bjsa *ab ja A 'Bsn^a Bidojd
ns ua zaní asjaa^q jBjnaijjBd ja unB
A 'sojja ajqos Bun^je uoio^ipsuní BSuaj
ou -Db ap ojBduiB / ja oxBq ajjauod A
'pBqy ns b japuaqajd saSuop^ soj uap
•and 'jdns ja b osjnaaj ja jpijyp o opsj
-BJip ([(opU9fS 'ab OíU9¿fX9 "¡Vt 1*9 J9t
9p UOZP* PtUSttU PJ *O(f fPUttfPU) *Ojp
jod ojsa A 'ajBduiB A Bpuaipp bj anb
BJBd ouanQ ojjo b asjBSajjua A

anb 'uoiDBJapisuoD bjubj ap sa 'Bzu^p
-jbj bj ap oj^ijad ja A 'pBpisaaau Bq
•saAaq sbj ap BiJBuipjo
uopisodsip A 'joSij ja BJBd ojpij sa
jopadn jb JBjjnsuoD ap pBpijiqísoduii
o 'pBjjnDijip bj jod anbjod 'ojjaDBq
ap JBÍap 'Aa-ji jb JBjjnsuoD b op^^ijqo
Bjsa anb ja \ -BsnBD Bidojd ns ua zanf
asjaDBq jBjnoijjBd ja unBq A ísojja ajq
-os BungjB uopDipsijní BSuaj ou uainb
ap 'ojBduiB ja oÍBq asjauod A 'Bzijijsoq
A bSijso soj anb p^qy ns b japuajd
saSuoj^ soj uapand 'JOijadn^ osjnoaj
ja jiDijip 9 opBjBjip jasap uozbj buisiui
bj Jod anbJO^ qBjnjBU 'oip jod ojsa A
íajBduiB A 'Bpuaijap bj anb BJBd Joua
o ouanQ ojjo b asJBSajjua o 'Bsua^
-ap ns BJBd BjjanS ap ajuaí? jbjuba3j A
'sauopBJapajuoD A 'sbSij jaDBq pBpnr) bj
apand 'BzuspjBj bj ua A^q anb oj^ijad
ja jod A 'uoisajdo bj ajinb anb BJBd
'joijadn jb Jijjnao japod ap pBpxjiqis
-odujj o 'bidubjsjp 'uopBjip bj jod anb
(Z) uapuaijua oj joíaui A 'opBipnjsa u^q

�y conservar la Tierra, que se halla
amenazada de enemigos, y se ha hecho
el obgeto de su embidia, por las pro
porciones que la acompañan, é infor
mes que les han dado de su vondad,
los que para su destrucción se han recivido en su seno; de cuyo particular
no puede tampoco prescindir el Pu
blico, mirando por su seguridad, y que
le pone igualmente en la necesidad de
tomar sobre ello sus medidas a tiempo,
antes de que estos Cuervos le saquen
los ojos, después de haverle comido el
corazón.

leza. Y siendo esto expreso en el Dro.
lo es igualmente, que el Pueblo proce
dió conforme con la presunta voluntad
de S. M. mirando por su seguridad
conserbación, quietud y tranquilidad.

El que formó las Siete partidas era
todo un Sabio; y como que posehia co
nocimientos, y le asistía autoridad, de
lineó las de Capitán General, ó de
Caudillo, que es el titulo con que lo
distingue, en estos tres precisos térmi
nos: esfuerzos, maestría, y seso(4). Estas
qüalidades de tal manera son esenciales
á todo Caudillo, que el mismo Legis
lador advierte, que si el Emperador, ó
Rey, sale á la guerra, y no las posé,
deve nombrar al que las tenga, para
que Caudille diestramente á la gente.
La obligación en el Principe de buscar
Caudillo á proposito, arguye la necesi
dad de este en serlo, qual combiene. En
especial emanando, como se explica el
Texto, la obligación del Principe de la
calidad de los echos de la guerra. Pues
dicen, que todos ellos están llenos de
peligros, é de aventuras: é demás el
yerro que ay aviniere, non se puede
después vien emendar. E por ende non
se debe traer (la guerra) si non por
seso, ó por grande acabdellamiento. De
modo, que si por esta razón no puede
el Soberano usar en esta materia de su
plena potestad, y libre alvedrio menos
podra el subdito dejarse llevar de él
para aceptar el cargo, y exercerlo.

El qe. formo las 7 partidas era todo
un savio, y como qe. poseia conoci
mientos nada vulgares, y le asistía po
der y autoridad delineo estos tres atri
butos asaver esfuerzo, maestría y sesso;
qüalidades... / en tal manera esenciales
a todo Xefe o Caudillo, qe. el mismo
Supremo Legislador advierte, qe. si el
Emperador, o Rey sale ala guerra, yno
las posee deve subrogar otro en su
lugar qelas tenga pa. qe. acaudille y dirixa diestramte. ala gente; De modo
qesi pr. esta razón no puede un Sobe
rano usar en tales casos de su plena
potestad, y libre arbitrio, menos debe
el subdito dexarse llevar de su orgullo
pa. aceptarlo, y exercerlo, y y si lo
executa, no se quexe de qe. un Pueblo
amante de su sosiego e instruido délas
máximas de su constitución repulse (á
el qe. quebrantándolas altera) con ener
gía a el perturbador qe. selo perturbaba

(4) L. 5. tit. 23. Part. 2a.
Tenga entendidos los zoylos, que la
Representación y Autoridad de un Pue
blo caveza de un Reyno, no es tan pe
dánea, como á ellos se les ha figurado.
Sin embargo en prohivir la Ley, que el
qe. fue un año Alcalde, lo buelva á
ser, hasta no pasados dos, el dro., y la
practica dispensan si fuese aclamado por
unánime votación (6) No obstante tam
bién, de qe. en España muerto el Co
rregidor (lo mismo deve decirse del

La representación de / un Pueblo no
es tan despreciable como algunos se
han figurado, pues apesar de prohibir
la L. qe. el qe. fue un año Al*, no lo
vuelba á ser hasta pasados dos, el dro.
y la practica lo dispensan si fuese acla
mado pr. unánime votac. No obstante
qe. en... España muerto el Corregidor
o Govr. espira la jurisdicción de los
coadjutores de este y no deven exercer
mas autoridad, ni entrar en lugar del

(6) Lib. 9. tit. 3. Lib 5. R. I. Bobad.
lib. 3. Cap. 8. N 60 y 61 Evia. Part. 1 S. 2.
N 36.
— 110 —

�— III
E¿ d -Z\ X "€
"I #ouBp jaDBq Bija na OBpand on anb Ejaa
-Bin ap soSiuiaua so¡ ap jBpjBnS uaAap v\ is
ojjo ' ' ' ' 6 -&lt;IE3 '^a^ I tnnjonp sijij nuEiu
ap uinara uin|ndo, uaonQ orna saSu^ (^)
•,q; -L i
sajonas -jd samoq soj nasemoj so] a saXo^j
nasanj -ab ouiqujoa uozbj Ejsa jod 3 (^)
&lt;E^ EI 61 "X 'i 1
'sopa ap BzaqB^ asanj anb onn asaiqo anb
szjanj Bqaa^ap Jod Jajsauaui anj apua jod
3 'sojjo so] anb jojea seui uajainb sonn soj
'd ap nos samoq so¡ ap sapEjun¡OA sbj
Eu anbjoj
11 'ds^ 'Aaqoj^
snindo^ janjjo^ jndE^ isa non iqfl (^)
"I #S Z dED 61 "l -spBd'ja ipq 3jní
ap snijojf) 'anoijEJídsnoa aa 'ado innmmoa
ns mtiAjES uins jn 'jipuaj oa ssjaiaos (I)

-ojd as SBpuBjsunajp S9JBJ ua anbjod
'jBjndo^ uoioouia aumsajd as o íbijjb^
BJ B UOptEJJ 3UJ9J 9 ÍUOOBAjaSUOD nS
oSsau 9JJOD opu^n^) :uos ouiod íjoij
OJEpUBUI JEJ9CÍS9 UIS SBUJJE S6J B
Aap A 9p^nd anb U9 sosbd ABq
'jbjiijbu 'joua^ A ^a-jj ns b ojopuap
-IUI9J 'Bsuapp Bidojd ns ap *ojq janbB
ajquioq ja is ap oaipqa sbuiixbui SBjsa
jod anbunB A 'sojqan^ soj ap Bsuajap
bj souBj9qo soj ap uopB^ijqo Bqaajj
-sa sa ouisiui oj jod A íjBjnjEu -ojq
jap SBsnED SBjsa jod japod ns opoj asop
-UBqjjap 'sopBjuajo^ A saAa^ sojap uaS
•uo ja apaaojd apuop ap 'uasBujaAO&gt;
soj anb 'sojjipnBD uij jb opuaiSpipA
'sapapni^) A sopijJEd opuBuuoj 'pspap
-o ua asjiun uojaiuiquioa 'auanj sbui
jap A^i bj A 'ojsa jejia9 BJEd A íjos
-9j3b jb jejeui Bsuajap Eidojd ua oji^ij
sa ojja jod A upp^qjasuoa ns ua 'ajq
-tuoq jap soqaajap soj ap oaatuud j^

pjPP pBJunjoA bj uod
9JU9UJ9UIJOJUOD apaaojd as sosb^
ua anb ap sEuiapE anbjod ^Ej
ns ap osjnoaj jb Bjadsa u^p ou anb
A 'UOJ9BAJ9SUOD ns ajuaululuí o3s9ij un
9jjod anb ua sojj^nbB uos sojs^ 'Aa-^
jap ojEpuEui ja jEJ9ds9 uis SBUijy sej
b jijjn^o 9A9p A ^apand anb ua sosbd
ÁBq ojxij uoa (^) Bjjan) bj ap *ojp ja
apuodsajjoa 9ju9uiEAijEAijd u^inbB A^^j
jb aquinaui a 'Bsu^pp Eidojd ns ap *Ojp
janbB is ap 991 pqE sap^p^i^os ua ajq
-inoq ja soidpuijd sojsa jod anbuny
•(f) sojq^n^ soj
ap Bsuapp bj sa saA^^j soj ap uoidbS
•IjqO EIJ99JJS9 SEUI BJ I SE A ÍJEjnjEU -OJp
jap BsnBD bj ap BAijap as A '3dbu japod
oAna () souBjaqo A sadiaujj^ soj ap
uaSiJO ja 9JS9 opu9i *(^) ouj9iao^ ns
BJBd EZ9AB^ Jod so]j9 ap oun ji^^ja ap
OpiJJBd ja UOJEUIOJ 'UIJ 9JS9 JBIjnSUOD
JOÍ9UI BJBd anb osad jb (j) ísauopBjq
-o^ A 'sapBpni^ opuBuuoj pBp^iDo^ ua
asjiun ua uojaiuiquioa 'aw^nj sbui jap
sojjnsui soj ap BjJEjnS^sB bjbj *^piA
bj ap uoi^BAjasuoa A Bsuapp bj 'ajquioq
jap soqaajap soj ap ojauíud ja s^
D

/ Bjap bijojS? • • • A
jap OI9IAJ9S JOÍ9UI JB -3b ESO9 BJJO B
ojiui ou io"ao) ns ap *uaoAjasuoa bj ua
O9piA9juojv ap ojqan^ jg[ 'aaajBd ajab
ja an3ija ojqanj ja sand Braiji^aj uois
-aans opuaiuaj ou /Cajf j9 oj^mu #oPb
apaans ouisioi oj \ "a^ij^ oj ojqand
ja is uoiaaipsjjní Buajd uoa uaimijsuo^
as A 'uoiDiqiqojd bj Bsaa oíSija soj -ab

d ni -jjbao3 (8)
S qíl • J" ^1
C qn ^33V (L)

bj ap bijojS
bj b A 'Aa'^ jap opiAjas joíaui jb oui
•oa ajuauíjBdpuijd bsod bjjo b pjiui ou
'on^ijuB jap JIA1^ auantu jod Jop^ujaA
-o) OAanu jap uopaaja bj ua ojusnb
'pBpni^ ns ap Bjsinbuoaa^ bj ua ojubj
'S9jAy souang *(g) aaaj^d aj jofaui anb
jb aSija ojqanj ja 'buojo^ bj aaauajjad
•oap ap uamb b 'bjsb^) ns ap soj ap ou
-nSuiu opuapanb ou anb 'Aa^ jap Bjaj
•uajBd bj eaeob 9s opuBnb 'Essd ouisiui
1 '(¿) ^^ija oj ojqanj ja is 'uopiAiq
-ojd bj ES99 'pjquiou aj anb jap je3uj
ua JBJjua 3A9p ou aisa A 'ajuaiuaj ns
ap uopaipspní bj BJídsa

�en sus Leyes (6) el Pueblo reasume su
natural dro. de defenderse, y sin ofensa
de su suprema Regalía obra en favor
de su causa propia, y de la del Rey,
que es una misma; pues que el vien é
la Requeza de sus Vasallos es como
suya (7) y el Rey es el Alma, y la Caveza, y ellos los miembros (8).
Esta facultad, y poderío del Pueblo
autorizado por el dro. natural, y las
Leyes indicadas, se extiende por nece
saria Consecuencia para tomar todas las
Providencias conducentes á su defensa
removiendo los obstáculos, que impe
dirla, o comprometerla, puedan, por
que se compondría mal, que el fin le
fuese permitido, y prohivido los me
dios. I é aqui como llegamos insensi
blemente al caso en que se halla nr*.
Ciudad, ó Pueblo de Buenos Aires.

cede conforme a la voluntad del Mo
narca, deslindada en sus Leyes, resu
miendo el Pueblo su natural defensa,
sin agravio de la Suprema regalía, por
obrar en favor de su causa, propia re
moviendo los obstáculos que puedan
comprometer su soberanía; y por cuyos
motivos aprovó S. M. a la Capital de
Buenos Ayres la deposición del Exmo.
Marques de Sobremonte, Virrey en pro
piedad de esta Provincia.

(6)....Por todas estas razones deven
todos venir á tal hueste, non atendiendo
mandado del Rey. L. 3. T. 19 pda. 2; Ley
4a. ibidem; y el Sr. Gregorio López glosa
8 y glosa 4 es la 4a.
(7)Ley 9. Tit. 19 Pda. 2a.
(8)Ley 5a. Tit. 1? Pda. 2a.
La Ley Municipal de Indias, que
obliga á respetar la alta autoridad de
los Virreyes, hasta el extremo de obe
decerles, y cumplir sus mandatos, aun
que sean excesivos y contra dro.; ex
cluye sin embargo el caso de que la
materia sea de calidad, que pueda su
gerirle mobimiento, ó inquietud de la
Tierra.

Remover ad. livitum una clase de
empleo jurisdicional como este, o si pr.
las excepciones de la misma Ley muni
cipal de Indias qe. prescribe los limites
de su poder esta exceptuado, pues assi
se deduce de las terminantes espreciones de ella misma en quanto orde
nando qe. estábamos obligados a obe
decer y cumplir sus mandatos aunq.e
sea excesivos y contra dro. después délas
protestas ordinarias / excluye el caso
de que la materia sea de tal calidad,
que pueda seguirse movimiento o in
quietud a la Tierra.-

Es, ciertamente, una ironía que Magariños en su alegato en
favor del enjuiciamiento y separación del virrey Liniers se valiese
de los mismos razonamientos que, poco antes, habían servido para
quebrar la autoridad del virrey Sobremonte y poner en su lugar,
precisamente, a Liniers.
LA SOBERANÍA POPULAR
El principio de la voluntad popular, como con cierta timidez
se le nombra en algunos documentos, o más abiertamente la sobe
ranía popular, empieza a manifestarse con expresiones como: "Por
ser este el voto del Pueblo" que sienta el acta de erección de la
Junta del 21 de setiembre; "La&lt; representación de un Pueblo no es
tan despreciable como algunos se han figurado" en que Magariños
repite casi las mismas palabras que su predecesor de 1806," Un
pueblo tumultuado es semejante al rayo" que dice el Cabildo de
— 112 —

�— €11 —
-uajopuj 9 'pcpisBcjBDui ns ap Bsn^a jod 'ojos ajqiuoq nn ap p opeiinb ^ op^qaasap j^s Bjpod
uozbj s'buj uoa ' 'sazanf sns ap pBpjjEuaA X 'oiaejjxd p jod 'opEqaa'sap anj sojq ap ouj'ajAoS
p js añb 003 •sanopB^^; scuiap sbj ua BqEjqtunjsoaB as oiuoa 'sajqraoq soj' uauXaj anb ¡a
(jjdopB as' X 'soja eqÉuAaj sapnb soj ap oipaui jod 'sazanf soj ap oujajAoS ja 9qaasap as opotn
ajsa aa 'sojja ajqos auXaj ou anb Ejsd 'jui b ouis 'jj b op^qaasap Bq aj ou anbjod 'uaajp
anb oj opoj na 'ojqan^ jap zoa ej aXo :oxjp aj soi¿ oiad 'uojajjad ej jeih b Xnm pAajj 'jamnBg
Bjajoj^ ¡3 -ocjaiAoS ojjo 9jpjd aj aisa opuBnb 'ojqanj ns "ap pBjnnjOA bj jijsjsoj osiñb on
soja orasjtu J3 -ojnnd ajsa 'u'a b3jba anb bsod tu 'uojsaaans ap oqaaaap XBq'o'u ¡Bjajnb on
Bisa apuop X 'sojajnfjad sns Bjuajs apnop 'ajaaaz' Ejsa apuop anbjod 'pBpajaos bj ap pÉjunjOA
bj Ejjuoa jBuXaj'j'apnajajd 9 'JBÚXaj BjEd Bjajjsní ap ojmjj janaj uapand seuibI 'uojsaaans ap
soj jod sajuajpuaasap sns 9 soqaajap sns jod saXa^j soj anb "'ajqBSauj sa sojdjaujjd sojsa aa
•soja 3P ^T CI ? aiujojuoa 'jBjsa uajq ns b jjuaAuoa BaA unSas" 'ÉjjjiunsBaj 9 'ejjbui
-jojaj 'EjjBjjnb apand 'Bp bj ouioa X isoqaniu 9 'onn b 'ojqanj ja BDjuninoa 9 Bp bj 'soja 3P
auajA anb pEjsajod BumjSaj bj sand 'ojqanj ja aasq anb oj jaanq ou o jad 'jBjqBq Bjpod jBjna
-jjjBd uq 'ojqan^ 9 jBjnajjjBd ap Bjouajajjp Xsq anbjod ÍJOíaui oj b ojJcajaaE Ejssq oujajAOQ
ja jBuijopj 9 jBpnuí ua 'uajq ja opusjjasns X 'ou^p ja opuEjjoa 'BjjBasnq ou ua ajuautaABjS
BiJBaad 'Bjsa opuEjjB^ 'jsisa uajq ns b 'BjauajuaAUoa ej anb oiaíqo ojjo 'sauojajsodsjp sns
ua opjuaj EiqEq Eaunu anb 'Bjsa anb JOd ¡pBpajaos bj b eSu^auod sEjjuajuí oujs 'sajuajpuaasap
sns 9 'ouBjaqos ojaaja ja ua jBjnp opnd ou Bjsa :uo;aBjjsjujuipB ns X 'uojaaaja bj ajanj as
anb 'asBja X opom jap Bas oja^ 'sanojaBj^ sbj ua soujaiAo^ ap' XEq anb 'sopo'ui sosjaAjp soj ua
asBjjsjujtupB bj anb EjBd 'ojjb oj ap auajA anb pEjsajod bj ojjuod aj pspaj^os bj anb 'Jjaap
sa anb '.sojEpusui sns BajjaBJd ua opuajuo'd 'sojjesba ouiod Bjja^apaqo 'pBpaiaog bj ap ojsaj ja
anb X 'Bjjajuoa aj as anb 'ouBjaqo^ ap pspjjojnB X ajquiou ja uoa 'opuEpuEtu X 'opuajuodsjp
'opuajSjj 'pBpjajjaj bj ap sojaíqo soj ajqos ajuauíBajjoaqj asEÍEqEjj X 'pcpijcjDadsa uoa 3sbjj3
-ja 'opBjapody 9 'Bjaujjuas ouioa anb 'oun uojajSjja :ajuaurBjaBxa SBjjBuadiuasap ajqjsod Bja ou
'ajqBjdBpB uapjo ja uoa sajjEd SEjdoJd sns ajjua sbjjjpjajp ujs sauojauajB sejubj anb X 'p^pjj
-nSas X Bjauajsjsqns ns jsasnq e BpBSjjqo 'jejooi Euosjad bjos son opuajuodtuoa 'ajuaujjuo'3
un ap soj sopoj odJana ojos un ua asopuajA 'pBpajaos ap uoideuijoj bj ua ojoaap X 'uajq
ojdOJd ns ap ja anb ojaíqo ojjo jauaj Bjpod ou 'soqaajap sopoj jod anb 'sand ajqujoq 13
•ajquioq ojjo b asajaapaqo uajnb BjjqBq ou ojjBjjuoa
oj ap anbjod 'BiauajpaAO bj b sauozBjoa soj Bjjjjaop anb óujs 'ojqan^ jb 'ajuajojA soja 3n^
jyaap sa ou 'saXa^j sój UBuXaj soja Jod ;s \ -Bjnqaaq ns X 'ajjÉd Bun ojos Xa^; ja X íopoj ja sa
bjjje^ bj sand tXa-^ jap uajq ja jod anb' 'eijjb^ bj ap uajq ja jod jbjjuj 3Aap as ojamjjd 'soja
ap sandsap anbjod 'pBjsaSs'p^ ej Bjjuoa ousp ap ja anb apu^jS seuj sa BjABpoj anb 'uojasjsj bj
Bjjuoa ouBp ap ojjjap ja BjsBq uBjjdjaaJd aj anb SEijasiin sejjo X 'Ejauapu'aasapuoa ujnj Éun jod
¡pBpjjjAjas EfEA Bun jod '.sajaju; j|a' un jod 'pBpjjBuojaBj BjdOJd ns ap ajuBpujSap un jas anb
souaiu apand ou 'ojjBjjuoa' oj 'cíf'jp anb BjajnbjÉnb X "p^jjaAjj X 'soqaajap sns ap uojaajdo
BjajnbjBnb ap ojdaxa' X 'opujadsaj 'jas 9JAap sajuB anb oujs 'sajqEjaunuaj X sajqruop 'sajqEJBdujoa
'saj'qjpuaA 'sajEuojaBjjj a sBpEuijuEuj sa'jaadsa sbj uoa opEuoSuEJEd jas ap afBjjjn jja jb jBSajj
9jAap Eaunu íjeubS sajuB oujs 'japiad aAap ju 'BjAap Baunu 'ajanj as anb óujajAoS ja ua ajq
-ráoq ja o^an^ •^ ajJBj 'oí ¿jnjij 'ij Xa^ Bj'aajp'oj uajq oXna 'auodraoa as anb' ap sonpjAjpuj
soj ap pspjaqaj bj BjBd Bpjun jbjoui Buosjad Eun sa 'jjAja pBpajaos X 'EjnbjEuoj^ Bp^a ujj
ajsa b ^ 'ojos oun ap bj b sa sojuní sajquioq naja ap bj anb 'BZJa'nj bj ua apaans o^noa 'sEjop
-UBjuaumB sajuB oujs 'pBpajaos bj u'a sojSajjAjjd X 'SBAjTBSojjaJd sns 'pspjuSjp ns opjnujuisjp
jaqsq Bjpod Baunu ^upjaaajiad X pBpjaA bj Éasnq X Ejadsa 'Basap 'auiaj 'BqanjdaJ 'ajajnb 'Euoja
-aajjaj 'Ejjpaui 'Bsuajd'ojjpaqjB ajqjj jap u^jaujjsjp ajqou ej uoa opEuijjqns anb 'jEmaajajuí
sa 'ajJBd jsdjaujjd BXna 'bdjana X BÚijy ap ojsañduioa un sa anb ajquioq 13 -opoj u^puaqajd
-moa oj anbunE 'sajquioq anb sbuj uauodns as ou souXa^j soj ua ojo^ #unp as X UEJdmoa as
'uapuaA as SBjja ujs 9 'sBjjajj sbj uoa anb 'sopsuE^ soj ouioa 'sajBuojaBj supsuijuB X 'sBjjajj
sej owoa 'sBpEunuBuj SBSoa uauodns as soSsejoXej^ soj u^ -js jod uauaji Bjauaaod BunSuju
anb 'so3sejoXBj^ soj uoa SBpBJBduioa Jas pBpjjjqEuojaBJ ns ap' u^jaBpEjSap ujs uapand Baunu
'js JOd Biauajod uauajj anb SBjsa o3anq -sauojaE^^' usXnq sejjuoiui ejbjjbj óu Bjauajod cjsa
Á 'Bjauajo'd auodns upjaaaja EJS3 •souXa-ji 9 'sau'ojaEj^j sbj jod upjaaaja ej ap ja anb 'ojjo opjs
EXsq' anb souiajBjjuoaiia ou 'Jouag jap EpjSoasa úoiajod bj ap ojjuap 9 'oujsiueSej jap ojjuap
Bas 'BiaBj^) ap X 'Bjjjas3 'iBjnjB^^ Xa^ bj ua 'souBjaqos soj ap uaSjjo ja soureasnq jg,,
:'souijqjjasuBjj anb oj anb souaui EpBU 'sEsoa sbjjo ajjua 'Bjaap as anb soj
ua OJ13 b sopj^jjjp SOUJJÚ9UB uojajjJBd njaj ojjy jaa 'opnSBajuoj^ X BSojjn^) ap zanSupo^j
'jjjaasB3 'ouajój^' 'uajquÍBj 'ajuauíEsjaajd 'uojajjEs apuop ap 's^ajBq^ ap ssjnB sbj ua 'asuaj
-BjdojJ upjaBuiJOjf ají' Bja jojns ns 'ouajjqa uaSjjo ap sa otustaatvj ns uajq js anbjod zauup
-nz b souiEuoiauaj^ -qoi -d 'outftsw ojfftjo&lt;t' owsioaivo /a 'osONOa oáaVDi^[ (Si)
•(X ojpBn^ 'A) '^^iiBS apuop ap ojqand jb aAjaiiA
BT (^1) 'osbo ajsa ua 'anb jpap b (o3tjfio¿ otustodiv^ ns ua 'jjgj ua
zayBpnz b oSanj X &lt;topuBUJ o pBpuojnB bj ajai^uoD anb ja ojqand
ja sa anb ap Bpnp apanb ou4í anb bujjoj ua asjaDBq Biqap Bjunjf
bj ap uppBj^ajux bj anb jbujji^b b ajuB^unijj ojoa ns ua 'BjpaABBg

b UBjjBAajj anb Á oí 81 3P oÁvm ap ZZ í3 ÍIÍ35SB3 Jjp^^^sos anb
Buijjaop bj ap sojBipamuí soai^pjoapi sajuapaaajd soj inbB aj^
•sapBjjnaBj sns ojqand jb opipaaojjaj UBjqBq \\a opuBU
-jaj ap upiDBuojjsap bj jod anb BiuaAaqagj b Bjsajuoa saqo SBani
'biabjíoj 'X ouBapiAajuouj omiupuB ja 'SOJ01U9^) s&amp;j b apuodsaj
^BiuBjaqos BT 3P soqaajap soj sopoj jouBdsa ojqan^ jb uojaijjaqojj
-aj ajuBuXaj bsbd bj BpBUOJjsap4&gt; fsajiy souang ap jb oapjAajuoj^

�En la formación de este pensamiento intervinieron varias co
rrientes de distinta fuerza o eficacia:
I Hay una base o fondo ideológico que inspiró igualmente a
las juntas españolas (la de Sevilla proclamó que cuando el reino se
halló repentinamente sin rey y sin gobierno, el Pueblo reasumió
legalmente el poder de crear un gobierno) que se manifestó por
teólogos, juristas, y filósofos españoles que dieron los fundamentos
populares del poder de los príncipes, desde Saavedra Fajardo, Suárez, Fernández de Navarrete, etc., a Rodríguez de Quiroga en 1809,
en Quito, quien siguiendo la clasificación de Grocio sostiene que la
monarquía española es usufructuaria. (16)
Además de la doctrina las mismas leyes españolas reconocían
que por encima del poder del príncipe se hallaba el de la comu
nidad. Petit Muñoz que ha estudiado la cuestión las clasifica así:
I9 Leyes que establecen que el origen de la monarquía está
en el Pueblo.
29 Leyes que mantienen al rey limitado en el ejercicio de sus
funciones:
a)por las mismas leyes

b)por la justicia
c)por el derecho de los individuos
d)por el derecho de la nación.
39 Leyes que erigen al pueblo en vigilante y sancionador de
los excesos del rey; presuponiendo, con ello, tácitamente en la Na
ción el derecho de hacer efectiva la responsabilidad del poder pú
blico y deponer, en su caso, al monarca como última forma de
sanción.
49 Leyes que una vez eliminado el rey hacían recaer en el
Pueblo la plenitud de la soberanía, para que éste volviese a dis
poner de ella, repitiendo el momento de la elección originaria.
cía, ó la opreción y clamores del Pueblo; por causa de no dar oídos, sino solamente á adulado
res; por causa de la prostitución, y despotismo de sus Juezes; por causa de que se olvidan,
que el Pueblo es inmediatamente de Dios, y no del Rey; que el Pueblo hace á los Reyes, y
no los Reyes al Pueblo; que los Reyes, deben ser considerados después de la Patria y no antes
como lo hacen. Es decir, que en primer lugar se ha de amar á Dios; en segundo lugar á la
Patria; y en tercer lugar al Rey; y no en tercer lugar a la Patria, como quieren los factores
del delito de lesa Nación. Y ya que los Reyes son hechos por el Pueblo, y ellos no pueden
hacer al Pueblo, mucho menos podrán convertirlo en su propia hacienda, ó bienes de Mayorasgo.
España misma con la costumbre de jurar al Principe de Asturias, para subsesor á la corona,
hace notar en esto, que ninguno deve ser jurado en ella Rey, sin que primero preceda la
anuen^ia del Pueblo. Y como la anuencia se la dé jurándolo por Principe de Asturias, claro
está que nadie puede ser legitimo Rey de las Españas, si primero no fuere Príncip^ de Astu
rias legítimamente jurado. Con que también es claro que nadie ha sido Rey legítimo, sino
por la anuencia y elección del Pueblo, vajo de cierto orden, que conforme este lo estableció
podrá deshacerlo, justa y legitimamente conviniendo á su felicidad. Y como á la sasón no
haya Principe de Asturias legitimamente jurado, ni es posible que lo haya mientras el Francés
domine la España, como lo está dominando, tampoco puede haber pretendiente á la Corona,
aun quando no existiera el Señor Don Fernando. (Anónimos del Interior del Perú. Papeles en
tregados por Elio que se le deben devolver. Archivo General de Indias, Sevilla, Est. 122,
c. 2, 1. 16, en Facultad de Filosofía y Letras. Sección de Historia. Documentos relativos
a los antecedentes de la independencia de la República Argentina, pp. 462 - 64, Buenos
Aires, 1912).
Es interesante comprobar que el famoso diálogo de Monteagudo entre Atahualpa y Fer
nando VII es, en parte, fuente de inspiración de otro Catecismo que publica también Donoso.
(Véase, RICARDO DONOSO, El catecismo político cristiano, cit., pp. 78 y ss., y MARIANO
DE Vedia Y Mitre, La vida de Monteagudo, t. III, pp. 233 y ss., Buenos Aires, 1950.)
(16) Alegato de Quiroga en el primer juicio iniciado contra los proceres en febrero de
1809 en Memoria de la Academia Ecuatoriana correspondiente de la Real Española, Número
extraordinario dedicado a la memoria del Gran Mariscal Antonio José de Sucre, con motivo
del Centenario de la Batalla de Pichincha, pp. 62-100, Quito, 1922.
— 114 —

�f
3a¡ 3 7 F

•0N0D3S 3 W O X
&gt;p uiviu e; p tium^no
un si4
.l moi ^ uoi^npanuj.p u^j i
3io

p

np ssio^sap ^ía y
,3131305 p/ p
suop iiovq u¿

ud4 uifi^j np ti

ai ^ va
B| 3p SUBJJoduiJ Sn[d S9[ S^dlDNI^J S3Q

7VH3M3D 3W33SÁS
vi 3a

�II Sobre esto incidió una corriente de procedencia no espa
ñola: las ideas de Pufendorf, al que debe haberse llegado, muy pro
bablemente, por la orientación de la Enciclopedia. En efecto, varios
de sus artículos sobre temas fundamentales de derecho público, que
redactó De Jaucourt, remiten a Pufendorf, como es el caso de la
explicación de las palabras: royanme, état composé, interregne,

etc. (17) Si bien no excluimos la posibilidad de que Pufendorf
fuera conocido en América antes de la Enciclopedia y del siglo

XVIII (Rodríguez de Quiroga lo cita en latín posiblemente de la
edición de 1672), quien en realidad lo difundió en distintas edi
ciones fue Barbeyrac a través de cuyas versiones al francés es como
posiblemente llegó a América; no hay duda alguna de que aquí se
le conocía (18): además de citarlo Quiroga, como indicamos, Funes
en su autobiografía expresa:
" Los tiempos que nos ocupan eran precisamente aquellos en que iba
susurrando el ruido sordo de este volcan cuya esplosion había de arruinar
los tiranos del Nuevo Mundo y establecer un orden político de nueva
creación.
Es bien conocido el suceso a que nos referimos. Aunque de un modo
vago y confuso se hablaba de este cambio, eran bien pocos los que por
una lectura profunda y reflexiva, se hallaban prevenidos para ejecutarlo,
y mucho menos para sostenerlo.
Entre estos es preciso contar al Sr. Funes, que desde bien lejos habia
ido nutriendo su espíritu con la lectura de Platón, Aristóteles, Pufendorf,
Condillac, Mably, Rousseau, Reinal y otros, furtivamente escapados de la vijilancia de los gefes." (19)
Pufendorf figura entre los libros del canónigo Maziel califi
cado por Probst como "el maestro de la generación de Mayo". (20)
Pero en quien la influencia del autor del Derecho Natural y de
Gentes es más notable, en este aspecto, es en Moreno. En efecto,
según Pufendorf una multitud que ha vivido en estado de libertad
natural y que quiere formar una sociedad civil, debe comenzar por
establecer una primera convención o pacto en el cual cada uno se
compromete con todos los demás a unirse para siempre en un solo
cuerpo y a reglar de un común consentimiento lo que se refiere a
su conservación y a su seguridad mutua. A esto que representa el
esbozo de un estado debe seguir el establecimiento de una or
denanza que fije la forma de gobierno y, finalmente, una segunda

(17) Véase en: Encyclopedie ou Dictionaire raisonné des s cien ees, des arts et des métiers
par une société de gens de lettres, Neufchastel, 1765, las palabras citadas.
(18)He utilizado la traducción de Barbeyrac de 1759 (Le droit de la nature &amp; des
gens ou systeme general des Principes les plus importans de la Morale, de la Jurisprudence,
&amp; de la Politique par le Barón de Pufendorf. Traduit du Latín par Jean Barbeyrac Professeur
en Droit dans l'Université de Groningue, &amp; Membre de la Societé Royale des Sciences a Berlín.
Avec des Notes du méme; &amp; une Préface, qui sert d'Introduction á tout l'Ouvrage. Nouvelle
Edition faite d'aprés un Exetnplaire retouché de nouveau, &amp; augmenté de la main de Mr.
Barbeyrac. A Leide, Chez J. de Wetstein, 1759). La parte sobre derecho público está en
el t. II.
(19)Biblioteca Nacional, Archivo del doctor Gregorio Funes, Deán de la Santa
Iglesia Catedral de Córdoba, pp. 9 - 10, Buenos Aires, 1944.
(20)Juan Probst, Juan Baltasar Maziel el maestro de la generación de mayo, en
Instituto de Didáctica, Buenos Aires, 1946.
— 116 —

�— ¿TI —
*ISC '&lt;J ''tto '-ota 'suaS sap ^9 aurtfpu pj ap ftoup a^ 'ánooNSung (S2)
souang 'jg 'd 'pu^apotu Ptsuatauoa Pf tC nvassno^ 'OJioaNOj^ OJioacrg (^Z)
•0161 's^IV
(009-665) 'dd 'i 'i ••ansDBj -pa 'sajty souang ap Pfazp*) na 'onhhow ONvmv^ (€2)
"88-¿8 dd -ptqi (ZZ)
"^8^-983 "^d '•/. '-^/* 'saS sap ^ aunjpu pj ap fioup a^ 'aaoaNaáíld (\z)
-uajnj auayjsos— 'sopBjsa sa^uajajip ap Bnjadjad upiDBjapajuoD
bj jod bujjoj as anb ^anbB 'jiaap sa 'ojsanduioa op^jsa ^3
o^sandujoa opBjsa un auuoj as anb ap osbd ja
apand 'buojod bj ap a^uauíB^sní opBÍodsap opis B^ adpuud ja op
-UBna o sapBpnp sapuBj^ ^ SBiauiAOJd sa^uaja^ip 'sauopBU SBSjaAip
ap opBinjoj sa Á osuajxa Xnin sa ouiaj ja ts 'ou^aua^uí ja a^uBJnp
anb BDijdxa anb popuajn^ b souiajaAjoA A ojnji^qns jap Buia^
jap oSjb souiajBjJBdB sou ojjBqoíd bjb^ "^opua^n^ ap apaaojd npia
-BJídsui ns anb Bjjsanin o^uaiuiBsuad ns ap uppisodxa bj Bnupuoa
anb uod ojjojjBsap ja o^JBqiua ui "ouajoj^ ap sBapx SB^sa ap ua^uo
ja Bas a^uan^ bj^o Bun^jB anb ap pBpijiqísod bj BjjBqojd jBna oj
*(^Z) ^dpuud jb ojqan^ jap jajx&gt;d ja a^uisBJj as anb ja jod o^aBd jap
A suotun iunt3v4 jap opmjy A stuottodtqns tun^ov^ jb oíAajd oxnoa
suoiun uintov^ jap BjqBq ouBidjfj anb vA 'oj^o ja ajqos opinjjuí B¿Bq
oun ja anb BAi^iuipp buijo^ ua BJ^sanraap ou so^DBd sop b UEpnjB
ouajoj^ oraoa jjopuajn^ o^ub^ anb ap BiDüBjsunDJiD bj oja^
•(Z ojpBna -^) (z) \A^J Dn 3SJ^P 3P sajDB ojqan^ sa ojqan^
un^ anbjod (jbidos ojoBd jauíijd ja) is aua sajqinoq soj b aun
anb ojnauiA ja a^uajsxsqns opBpanb Bq oja&lt;j '(sopBüjaqo^ A sa^UBU
-jaqoS ajjua '^opua^n^ ap ojDBd opunSas ja) sojjbsba sns uoa
A^j jb b^tj anb jbidos ojDBd jb joij3jub opBjsa ja ua asjBjapisuoD
piqap ajquioq BpBD anb unB A bdjbuoui jb opjjajuoa BjqBq ouns
-uoa ap anb pBpuo^nB bj asairansBaj ojqan^ BpBD anb puiiuja^ap
buojod bj ap BIJBJ3DB bj anb sdxty soudnq dp pj^zpf) bj ua aqyjD
-sa opuBnD ajqB^ou sa ouajoj^ ap SBapi sbj uod oiusijajBJBd J^[
•ODIJBJDOUiap O ODIJBJDOJJSIJB U3
oujaiqo^ ja jBiqtuBD apand ojqan^ ja saauojua uaxquiBj A BjuBjaq
-os bj ojqan^ jb aAjanA jBaj bijiujb^ bj ap jbjoj uppupxa Bq
(^3) 'DOTDBAjasuoD ns bjb^ soijBsaaau an^zní anb sojdb soj jbzijb3j
A sopBjndip ajuBipam o oujsiui is jod BiuBjaqos bj jaajaía apand
*ojubj sBjjuaxra *jBnD ja '{d^nd^ dtibpqo p dujmoi?X) ojqand BpBD b
aAjanA jajxxj ja anb aDip jjopuajn^ 'oiDOJ^) b opuain^is (ouSdAi3iui
ja ua 'sa ojsa 'buojod bj ap bijbj3db bj a^npojd as opuBn^
(\Z) 'Buosjad bjos Bun oujod bjiuj as
anb jb odjana ojos un aDBq anb jap A opBjsq ja jbiujoj ap BqBDB
anb sapBjunjoA ap upisirans Bsa A upiun Bsa ajuauíBuajd Bjjns
-aj anb oj aQ 'BiDuaipaqo jaij Bun uajamojd saj 'odmaij oujsiiu jb
'sbjjo sbj A oDijqnd uaiq ja jod ojaD uod jbjda b uajauíojdujoD as
Biuajdns pBpijojnB B^sa ap oppsaAaj Bq as sauainb b SBjjanbB 'pBp
-ajaos bj jBujaqo^ ap japod ja ajaijuoa saj as anb sbj b SBuosjad
sbtjba o Bun opi^oDsa jaqBq ap sandsap jBna bj jod upiauaAuoD

�dorf— tiene, ordinariamente, su origen en que cada uno de esos
Estados, queriendo mantenerse en la libertad de gobernarse por sus
propias leyes, no se siente con fuerzas suficientes para repeler por
sí solo a los enemigos comunes. Los Estados así unidos se compro
meten a no ejercer sino de común acuerdo una parte de la Sobera
nía. La diferencia fundamental que hay pues entre esta confederación
perpetua que reúne varios pueblos en un solo cuerpo y las alianzas
que los Estados hacen todos los días conjuntamente es que en estas
últimas cada uno de los aliados se determinai por su propio juicio
respecto de ciertos asuntos, sobre los cuales se han comprometido
recíprocamente sin pretender hacer depender del consentimiento de
los otros aliados, el ejercicio de la parte del Poder soberano con la
que esos compromisos tienen relación, ni ceder en nada el derecho
pleno y absoluto que tiene de gobernar su Estado. Por otra parte
para Pufendorf, las simples alianzas no tienen ordinariamente por
fin sino alguna utilidad particular a cada Aliado y no son sino deli
mitadas en el tiempo; en vez, la Confederación consiste en que,
varios Pueblos, sin dejar de ser Estados diferentes, se unen para
siempre en vista de su conservación y de su defensa mutua, se com
prometen, para este efecto, a no ejercer sino de común acuerdo cier
tas partes de la soberanía. Hay diferencias sensibles —continúa Pu
fendorf— entre un Tratado que sostenga: Yo me comprometo a dar
recursos para una determinada guerra y a deliberar con vosotros so
bre la forma como nos uniremos para atacar al enemigo; y el que es
tipule: Ninguno de nosotros no hará ni guerra ni paz, sin el común
consentimiento de todos. Repite que en las confederaciones de Estados
Compuestos los estados no se someten a ejercer en común sino ciertas
partes de la soberanía; ya que no puede concluirse que los intereses
de los diversos Estados se encuentren fuertemente mezclados y que es
ventajoso a todos los confederados y a cada uno en particular, el no
ejercer ninguna parte de la soberanía sino con el común consenti
miento. Si así fuera sería mejor para ellos el reunirse en un solo Esta
do que estar unidos por una simple confederación. Es necesario, pues,
que cada uno de los Estados confederados se reserve el pleno poder
de actuar como lo juzgue conveniente en todo lo que se relacione
con las partes de la Soberanía que son de tal naturaleza que los
otros Estados unidos tienen poco o ningún interés, al menos di
rectamente, en la manera como hace uso de ella; como, por ejem
plo, en el caso de los tratados comerciales, el establecimiento de los
impuestos necesarios para sus necesidades, la designación de ma
gistrados, la legislación, el derecho de vida y muerte sobre los ciu
dadanos, el poder en materia de religión y otros asuntos semejan
tes; pero en cuya materia tiene que cuidar de no hacer nada que
quiebre la unión. El mismo procedimiento debe adoptarse para los
asuntos ordinarios o aquellos que no dan tiempo de consultar a los
otros confederados. Pero para aquellas cuestiones relacionadas con
el bienestar y salud común de todo el cuerpo, es necesario decidirlos
en una asamblea general; tales son por ejemplo la guerra, tanto
ofensiva como defensiva, y la paz que le pone fin. Si sobrevienen di— 118 —

�611 ~
•98€-S8€ dd 'mi (9Z)

:osbd aisa U3 ouiod 'oyjBjquiou oís upiDBJídsui ap aAjis aj anb ouis
'soqjDsa sns ua Bjp oy X 'apunjip oy aiuaureyos ou ojoa^a ua X sBapi
sns aqpaj 'ajdcuais oppsisui Bq as 'ouajoj^ 'BasiyBtuaBjjuoD ODiun ya
asany nBassnog is oujod 'jBpos oiDBd o ojbjjuod yap uppuaui Bpoj
•joua uod 'oínyjuí ns b opuaXnqpjB osnyaui 'saaaA SBqanuí
-ipui opis bjj *nBassnog ap pnoo^ oipaiuo^ yap SBapi SBq yyy
•( ojpBtia -A)
dp vuidists ya oÍBq asjyun 'XbüSbjb^ yB '(3y81) auodoad
(¿ ouajoj^ ouipj as anb b &lt;{sauopByaj sbuiuuj ^p
By osBay) '^puiAOjd Bsa üod B^By^ By ap 01^ yap
By b UB^iy sojaadsB sopoj ua anb SBy SBpBJByaap ub^ opuais^,
ya uod aAanuiojd SBy 'oyya jod X ^sauopByaj sns ap X sap
-BpaiDos SBy ap sa^imiy soy opByBuas Bq anb aoajBd BzayBimBU BiqBS By
OJ3d í,opBziUBjp Bq ojjaij ap o3D un anb b auijojsip odjano un
sopB^sa saiouam ua^ jxpiAip o^sia Bq as anb auapsos opuBna SBpjy
ua uaXny^ui anb SB^sa SBapj •&lt;&lt;soyjoqjJa^ soAi^Dadsaj sns ap sajiuny
X upiDDnpojd By ua Bjanpuoa Bjsa opBÍpajd Bq say buisiuj BzayBjn^Bu
By^l anb bX umSaj BpBuiuuajap Bun BjBd Byopu^daDB 'opuoj ya ua
*anbunB 'BDijamy Bpoj ap u^iDBjapayuoD Bun ap BiDuaxuaAuoD By op
-UB^au (ajquiapip ap 9 yap B^azB^)) aXnyauoD X (¿ DBjXaqjBg ap b^ou
By unSas 'sofpq sdstv¿ so\ dp sppiu[\ spfjutao¿d SBy ap ajjsnyi oyd
-uiaía ya) ^u^iDmpsuoD ns ap SByos xs jod uajB 'sayqBjBdasui oq^aq
Bq sauoiDByaj sbuitjui ap pBpan^puB By anb sBpuiAOjd SBy SBpiunaj^
anb ap pBpiyiqísod By 'a^uauíBpxn^as 'a^iuipy -(¿ Bjapayuoa as 'o^any
'X oyqand BpBD ua ^piAip as Xaj ya JB^yBj yB anb 'popuayng ap 'sap
-Bpnp sapuBj^ 'sBTDuiAOJd 'sauopBu SBSjaAip jod opin^psuoD ouiag
ya) íbujsiuj js ap Buanp Bja BiDuiAOid BpBD yBaj oynDujA ya jaaaj
-BdBsap yB 'anb auapsos 'yBiDOS ojDBd jauíud ya jy^sisqns opuBÍap anb
-unB 'ajquioq BpBD jod unB X soyqand soy jod japod yap uoiaunsBaj
By 'o^sia Bq as ouiod 'jauaisos ap oSany 'ouajo^\[ awBd ns jog
(93) ^upiDBdpUBuia By BDppsní anb oy uod
'odiuap X sauoiDipuoD sbjj^id ap oÍBq 'oDiiBjDouiap oujaiqoS yap pB^
-jaqiy By ua 'oynjp o^sní b 'Bjjua oyqang ya 'BinbjBuoui By ap BiDpsní
uod opBAijd opis Bq adpuud un opu^nD anb aaip auBd bjio jog
•ajuauíBuiiji^ay oyasjjpaduii uapand ou sopBisg sojio soy anb awans ap
'unuioD ua SBppjaía jas uaqap anb ouiod upiDBjapajuo^ ap opBjBJx
ya ua uppuaui oqaaq Bq as ou anb SBy ap BiuBjaqos By ap sa^jBd
SBy SBpoj b OApByaj oy ua uppDB ap pBwaqiy Bjaiua auaij sopBjapa^
-uod soy ap oun BpBD anb —jjopuajng buuijb— aXnyauoD as oqDip oy
opoj a&lt;3 'oujajuí opBuiJB ojDiyyuoD un b an^ayy as anb jipaduii a sajop
-Bipaui ouiod JiuaAjaiui saauoiua uaqap 'u^Sjbui yB uauaiiuBUi as anb
'sojjo soy (OfS9n4tuoj oppts^j yap sojquiaiui soun^yB ajiua SBiauaia^

�MorenoRousseau
De aquí es que siempre que los pue-Desde el instante en que el pueblo
blos han logrado manifestar su volun- está legítimamente reunido en cuerpo
tad general, han quedado en suspenso soberano cesa toda jurisdicción del gotodos los poderes que antes les re- bierno, se suspende el poder ejecutivo
gían....(27)y la persona del último ciudadano es
tan sagrada e inviolable como la del
primer magistrado. (28)
A nuestro entender Rousseau influye, más intensamente a
partir de 1810, cuando el movimiento revolucionario adquiere su
dinámica y su sentido liberal. En Moreno está el momento de la
transición ideológica entre el mundo de los juristas del derecho na
tural y el estado de derecho de la conciencia moderna de que habla

Mondolfo. (29) Cuando expone las ideas de Pufendorf habla el
jurista que integraba su personalidad, cuando las de Rousseau, el
político revolucionario. La difusión de la traducción del Contrato
Social roussoniano fue intensificando su influencia a partir de
1811 sobre todo en las Gazetas, aunque la antigua escuela subsiste
en el Reglamento de la Junta Conservadora. (30)
Un proyecto de Constitución anónimo, pero evidentemente
de 1811, que es el primero que se conoce producido por la revolu
ción rioplatense, tiene un preámbulo que está inspirado en el Con
trato Social. Véanse las pruebas:

(27)Mariano Moreno, ^editorial] en Gazeta Extraordinaria de Buenos Aires, del
13 de noviembre de 1810, en Gaceta de Buenos Aires, ed. facsim., cit., p. (605).
(28)JUAN JACOBO Rousseau, Contrato Social, p. 124. Madrid, 1921. Petit Muñoz
ha visto en este comienzo de capítulo del Contrato Social el origen de la expresión del discurso
de Artigas del 5 de abril de 1813: "Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra
presencia soberana". Eugenio PETIT Muñoz, Artigas y su ideario a través de seis series do
cumentales, cit., p. 132.
(29)Rodolfo Mondolfo, Rousseau y la conciencia moderna, cit., p. 92.
(30)En su preámbulo se expresó: "Después que por la ausencia y prisión de Fer
nando VII, quedó el estado de una orfondad [sic] política, reasumieron los pueblos el
poder soberano. Aunque es cierto que la nación habia trasmitido en los reyes ese poder,
pero siempre fue con la calidad de reversible, no solo en el caso de una deficiencia total,
sino también en el de una momentánea y parcial. Los hombres tienen ciertos derechos que
no les es permitido abandonar. Nadie ignora, qua en las ocasiones en que el magistrado no
puede venir en su socorro, se halla qualquiera revestido de su poder para procurarse todo
aquello que conviene á su conservación. Una nación ó un estado es un personage moral,
procedente de esa asociación de hombres, que buscan su seguridad á fuerzas reunidas. Por
la misma razón que esa multitud forma una sociedad, la qual tiene sus intereses comunes,
y que debe obrar de concierto, ha sido necesario, que en la orfandad política en que se
hallaba la nuestra, estableciese una autoridad pública, cuya inspección fuese ordenar y di
rigir lo que cada qual debiese obrar relativamente al fin de la asociación. Claro está por
estos principios de eterna verdad, que para que una autoridad sea legitima entre las ciu
dades de nuestra confederación política debe nacer del seno de ellas mismas, y ser una obra
de sus propias manos. Asi lo comprendieron estas propias ciudades, quando revalidando por
un acto de ratihabición tacita el gobierno establecido en esta capital, mandaron sus diputados
para que tomasen aquella porción de autoridad que les correspondía como miembros de la
asociación." (Instituto de Investigaciones Históricas, Asambleas Constituyentes Argen
tinas, seguidas de los textos constitucionales, legislativos y pactos interprovinciales que orga
nizaron políticamente la nación. Fuentes seleccionadas, coordinadas y anotadas en cumpli
miento de la ley 11.857 por Emilio Ravignani, t. VI, segunda parte, p. 600, Buenos
Aires, 1939.)
— 120 —

�— 131 —
'Pili (K)
'8?61 'o
-iA3jnojv '\í - 2Z 'dd 'p&gt;tuauQ opvfsg jap ttaSuo jg 'oidnvhvm -j\[ oaNnwaa ()
•BAJ3SUOD 3S OATipjE oXl^ D3 tP3tJOftf[J
tauotípStfsai^uj ap ofttft/fuj je sido^ojoj Bnn sjuainEsojaua^ ouop X ssjiv souang ap uotopf^ pj
p jp¿aua^) oittqijy ja aa 9nBq I uainb eidjeq oiab[j Josa^OJd jap BzajuuaS bj e CHuanmaop
ajta ap ojuaiunaouoa ja sotnaqaQ -ss ¿ $¿\ #dd 'n ^o ojnainnaop 'aatpua^y '3sb?\ (z&lt;¿)
'i^ 'a 'AI '^3 '"/. 'pt^os otp^tvo^ 'nvassnoH oao^vf Nvnf (i)

souang üod sajBjaaxjo soy -e BqE^iy anb
ozej ¡a ojoj ^panb ajqnpo 9P oppsiuwy ja asjEinji^ jy
SEquiE b Bq^iaipuaq jBna oj *btubjij bj
jB^ouap BJBd BpnyÍB bj ap oiquiBD b sajiy souang ap pBpij
-o^nB bj üBiDouoaaj sajB^uaiJO soj jbto ja a^uBipain ojidb^
un b jB^nj opBp BiqBq ojjodos asa ap ojjsiuirans jg
•saixy souang ap oijixnB ja uod opuBjuoa
oziq ^s jBjuaxjo puBg bj ap JBjndod o^uaiuiBjuBAaj jg j
rsa^uan^
-is sbj uos anb Á bjsia bj b upiDB^uaumaop bj uod opBqojd jaqBq
soiuBipuajua anb SBsiiuajd sbj uod opjanDB ap jE^uapo opBjsg jap
ua^yjo ja uojaínpoíd JJ8J ^p ajqn^ao ap oppsiuwy jap sauopBiDoS
-au sbj anb sounnjDuoD '(f^) sajuB Bpuajapj soraiDiq anb b oÍBqBj^
ja ug 'jEjuaiJO uppnjoAaj bj ap sojaadsB sounSjB ua popua^ng opiu
-a^ jaqBq opnd anb SBpuanjjuí sbjjo BjoqB jBuiiuBxa ap bjbj^ a
(í) 'oipnjsa oo ua sourojn
sop soj uod uppBjaj ua opBDipui souiBiqBq vk anb oqaaq *JJ8I a
SBSijjy ap ja Á ouajoj^ ap ja '^opuajng ap o^uaiiuBsuad ja
sajqísod sauoiDBjnDuiA SBungjB soiuia joxjajuB ojtupqns un ug
NoiDmoAara vi Na
svDiooaoaai sviDNaaaaNí svhxo a axoaNaand

o\ opoj
•os ojnjosqB j^pod un odijijocI
jb Bp jbi^os ojDBd \9 isB 'sojqtoaiin sns
ajqos ojnjosqB japod un ^jqaioq BpBD b
(Z$) 'sojns soj sopoj ajqos Bp EzaiBJlUB^ bj anb opora jBnSt ^q
*ojjanaj aAap ooijjjod Á jbjoui odjan3-ópoj ja
ja isb 'sojqraaitn sns sopoj ajqos ojnj
BJBtj a,oaiu3Aooa sbot opora jap ajjBd
-osqB japod un 8-qraoq BpBDB Bp Bsaj EpB3 B3uódsip A BAanro anb BAisjnd
-BjnjBU bj oraoa isb ^ -opoj jb BSuaA .mo^ ^ jBSjaAiun Bzjanj Bun ajq^suad
-uoa 8-b opora joíara jap ajJBd BpBD .s,paí ^ 3j uóiaBAjasuoD Bidojd ns ap
BSuodsip ib BAisjndraoa Bzjanj Bun ap p ^ sop^pina sns ap ajuBjJodrai seto
Bjisaaau Bjja B*d A n"3BAjasuoa Bidojd p jS ^ 'sojqraaira sns ap uoiun bj ua
ns ap ja sa opBpina ajuBjjodrai SBra n
sjsisuod apiA bXio jajora aúósjad aun
•sojqraaira sns ap uoiun bj ua ajsisuoa oujs S3 OupBpnp bj o opBjs^ ja ic
apiA aína sojqand soqanra ap Bjsand
-raoa jBjora auosjad aun sa opajsa ¡3'ouajaqos japod jap sajiraij soj aQ

�IV En uso de la libertad en que se hallaba el pueblo oriental
armado "se constituyó" nombrando su jefe y dándose, más
adelante, otros órganos de gobierno.
V El Estado naciente, para el logro de sus fines inmediatos:
recuperación territorial, consolidación de la libertad en su
suelo, por la derrota de la tiranía, buscó, como medio, la
alianza con otros pueblos, a los que propuso la confede

ración. (35)
Respecto de los puntos II y III, es claro que Pufendorf da las
bases teóricas en que podrían fundarse los orientales para conside
rarse desligados de Buenos Aires. En efecto, en el Derecho Natural
y de Gentes se afirma que si el Estado se encuentra en la impo
tencia de proteger y defender algunos de sus ciudadanos, éstos están
desde entonces libres de las obligaciones que tenían a su repecto y
vuelven a entrar a su antiguo derecho de proveer por ellos mismos
sus necesidades como lo juzgaran a propósito". Por otra parte, allí
también se ha dicho antes, que "un pueblo se sustrae a su rey y en
tra a justo título en el gobierno democrático cuando implora en
vano la protección de su rey que no se encuentra en estado de soco
rrerlo, de suerte que quede reducido a defenderse por si mismo,
como puede, por sus propias fuerzas y por su propia conducta". (36)
Tales ideas tienen una relación conceptual evidente con los textos
orientales de 1812, en los que se justifica el haberse "constituido" o
haberse dado una "constitución social" o "constituirse por si" con
trayendo las obligaciones q.e les prescribe el objeto mismo q.e se
proponen llenar" y "erigido una cabeza en la persona de nuestro
dignísimo conciudadano don José Artigas" luego que Buenos Aires
al firmar un pacto con la tiranía que dejaba a los orientales sin su
protección, por el retiro de los auxiliadores, quedó el Pueblo de la
Banda Oriental "abandonado a si solo y que analizadas las circuns
tancias que le rodeaban pudo mirarse como el primero de la tierra
sin qe pudiera haver otro, que reclamase su dominio y que en el
uso de su soberanía inalienable pudo determinarse según el voto de
su voluntad suprema..." (37), como se prueba seguidamente:
PufendorfArtigas, etc.
17591812
4. Si les Habitans d'une Ville, ouhiban ya a recoger el fruto de sus trad'un País, se voiant pressez par 1'bajos cuando los tratados deocte. seEnnemi, implorent en vain la protec-pararon de ellos el auxo. poderoso,
tion de leur Roi, qui ne se trouve pasque.laCapl. generosamente les havía
en état de les secourir, en sorte qu'ilspresentado. Respetada la necesidad qe.
soient réduits a se défendre eux mémes,pudo haberles impulsado, nunca pudo
commes, ils peuvent, par leurs propreshacer una sanción tal qe. exigiese de
forces &amp; par leur propre conduite; leellos el sacrificio indecoroso de unir
(35)lbid., pp. 22 y ss.
(36)Pufendorf, Le droit de la nature &amp; des gens, etc., cit., pp. 386- 387 y 548-549.
(37)Edmundo M. Narancio, El origen del Estado Oriental, cit., p. 15.
— 122 —

�-aqo "bjju ya b o9yyanb (osajdxa Baunu)
ozBy ya ojoj opanb 'joyjadng oujayq
"9 PP POOT^U3AUO3 OpBJBJ) p JOd
sopBSijqo yyyy 'Biuajdns pBjunjOA nsap
ojoa p un9as asjBuyuuajap opnd ayqsu
-aijBui BiuBjaqos ns ap osn p ua anb A
'oiuiuiop ns asBuiBjaaj a*b ojjo jaABq
asaipnd a-b uys 'Bjjayj Bjap ojaumd
p ooioa as je ji tu opnd 'uBqBapoj ayanb
'SBiauBjsunajya sbj SBpBzipuB 'anb A 'oyps
ys b opBuopuBqB oyqand un ouys ojsa
ua J3A apand ou -gyA —-souBpBpnyauoa
sojjsanu ap 3j3ubs By uoa uA BpBayjqnj
pBjjaqyy Bun opns ojjsanu ua uas^pyy
-os Bjp ap sosaans soy -a-b Bjs^q 'BJjan^
bj jBnuyjuoa souiBjní A 'pSaj sojaadsB
sopo) oxBq Bujjo^ Bun ua sotuynjijsuoa
sou '3)ubziuo9b souiBqBJim anb 'biubjij
By uoa ojaEd un ua JBjjua ap soxay 'soaij
-iraijd soqaajap sojjsanu ap aao9 ya ua
'soj^osou saauojua A 'oapiA-ajuoy^ uoa
Baojdiaaj pBpijEJjnau By B-d uoiauaAuoa
Bun sojsa opuByyas 'sajopBiyixnB sojjsanu
ap sauanj sozBjq soy sojjosou ajjua
ap uojBjBdas BJjan^ Byap saau^y soq
'ÍZ181 3P ojsoSb ap 9
'BajBJjBg v sb^tjjv] '' *opo) yB soxauB
uos *ab sajaAap soy iui ajqos aqaa
A 'uiy ya *Bjq soyjBinS b ijauíojduioa
aui uojain^uijsip aui anbuoa Bjuoq
By ijiiupB o^ -jBuayy uauodojd as ab
ouisiui ojaíqo ya aqijasoad sayab sayBnj
-nra sauoiaBHiyqo s^y opuaXBJiuoa 'ts
•jd uaunaj A ubuijoj as soyos isb sopBu
-opuBqB *ab sajquioq soun ouis -ouix^
•j ojsa ua oaA ou. oj^ -upoBiao^au
ByyanbB BqBjixas uamb -jd zaja^ *f •[
•jq -ouAOf) -jdn^ 'orax^ yap -opjndiQ
u p BpBZJoyxa uoianyosaj ns japuai
-ua opuaiaBq A ^^^x. ua 'TO nsaruop
-UBUJBjaojd Buiíiyn Bjsa Jod uojaipiaap
as 'ajaanuí By o -uoaByosap By b 3sjb9
-anua o 'opiuijjdo UBiABq *ab oubjixP
aiuB Byyipoj By jByqopap BqtjBujaj
•yB By ua A -ajSisuoa BiuEjaqog By uoa
ajqiy oyqan^ un uojaXaja as soyyg *sap
-ubj8 sbui soy sozjanysa ns uojaiduioj
•ab BuapB^ By b sauoqBysa soy is *Bd

-sisqns au ^9 juaAiA au By-sajquiapí sa&gt;
jB^) -sdjo3 ay jnoj jaAjasuoa jnod 'apq
-iyap sodojd ap ^g juauíajaaJip unayanb
jaiyuaBS jnad uo juop 'uiEuinyq sdjO3
np sajquiay^ sap auiuioa iai SBd jsa
ua,u yj (3) 'BJjnod yi auiuioa aAn^s as
unaBqa anb Jijuasuoa asuaa jsa yi 'bj-sb&gt;
aa ua íayqBJuouunsui ajissaaa^^ anb^anb
-yanb jb¿ aqaaduia juiod jiojas uau yi
4nb )UB)nB,nb 'sjayynaijjB^ say ajpuapp
b a9B9ua jsa(s au yt auiuioa j^ *apjoaaB
juo ua yny au ajapo^ By ap sjnajBpuoj
SJaiuiajd say anb 'sajquiay^ sas jns jiojp
ap snyd SBd b,u 'ajqa ajjnB(p ')B)^(q
*sodojd b )uoja9n( ay syi auiuioa suiosaq
sjnay b saujauí-xna jioAjnod ap iiojpuaiauB jnay suBp auajjuaj jg 'iny sjaAua
juaioja sy; no uoijBSiyqo.y ^p za9s9ap
SJoy sap juos ya-xnaa 'suaioj^ sas ap
sun-sanbyanb ajpuapp ap 7g jada^ojd ap
aauBssindujiy suBp jsa )^)gy(y auop i
íauíij^ anbyanb ap uoijiund ua
auurepuoa juauíajsní ajja A b juia au yi
(nb suioui b 'ajaSuBjja uoijBuiuiop aun
snos siui iu 'jBj^j ap aqauBjjaj iu ajjajuiod au ap jiojp ay sinbB b unaBqa
'uoijuaAuo^ ^yyai aun(p njjaA ua 'ysuiy
•ayquiasua juaiouSroí as syi no JBj^^y
ap sajjaj say sucp jajnauíap juatojpnoA
syi.nb jub) 'juauíaujaAnof) auiaui Tg ynas
un(nb ajjtouuoaaj au b sajjnB say sjaAua
sun say za^BSua juos as 'auijoj EÍap
jEjq anbyanb suBp juauíajiBjuoyoA zajjua
juos inb no 'sayiAy^ zajaiaog say auuoy
juo ynb xnaa 'jayp u^ -sajjnB xnap
say anb ajiBssaaau snyd ajoaua jsa juauíaj
-uasuoa jaiujap aa ^ fajuasuoa A 'jau
-aiyB jnaA uo.nb sib^ np adnay^ ay anb
issnB inBj yy 'xioq sas snos juajnaraa^
ynb saydna^ sap ayyaa ^g 'io^j np uoijBq
-ojddB,y ajjno 'aranBio^j np ayjJBd aun
juauíaynas jauayyB(p ji9b(s yy4s an^)
•(a) ajauíBjaA
-no By ap suoyjauoj sap aunanB pjB9a
uos b jaajaxa^p suiaj-9uoy juBpuad
aSyy^au 'aqaaduia ua.y uayj anb subs
'ynb ynyaa 'uiBjaAnos uos auiuioa japjBS1
-aj ap nuaj snyd jsa.u aydna^ ay juaui
-ajjnB íassBd jsa yyjad ay anb joj-ys 'uoyj
-Buiujop jnay ap aaiajaxay juauuajdaj
syy,nb jnBj yy sibuj raauBpuadap jnay
ap s;b^ un no ayyyA 3un sjnoaas subs
suiaj anbyanb jnod jassiBy ap sjuyBjjuoa
(q) juayos ajiByndo^ jBjgy un no yo^
un^nb 'jaAyjjB uaiq jnad yy -auuopuBqB.y
yy,nb ^g 'By-siB^ aa ap snyd ayaons as au
yy(nb 'juatuajsajfiuBui jioa jie^ Byaa jb&gt;
íxna zaqa jyossBd as ynb aa ap ajayuBiu
aunanB ua Jayaui as subs smaj-9uoy aja b
yy(nb sjoy () 'siab uoui b 'jiuij 'ajjiBpi
uayauB jnay xna jns jyoAB(nb Jiojp

�tent que par le Corps; au lieu que ses
Membres des Corps Moraux peuvent
exister &amp; vivre séparément. Ainsi le
Corps na pas autant de droit sur eux,
que le Corps Humain en a, pour ainsi
dire, sur ses Membres. Que si un Roi
est réduit a la nécessité de faire la paix
avec un Ennemi plus fort que lui, á
condition de lui ceder una partie de ses
Etats, dont les Peuples ne veulent pas
(c) changer de maitre; il peut bien, k
mon avis, retirer ses Garnisons, &amp; les
Troupes qu'il a dans le Pais, &amp; ne
point empécher que le Vainqueur ne
s'en empare: mais il ne sauroit légitimement forcer les Habitans a reconnoitre pour leur Souverain cette autre
Puissance: de sorte que s'ils se sentent
en état de mesurer leurs forces contr'
elle, ils ne sont pas mal de lui résister,
ou de s'ériger méme en Corps d'Etat
separé. Ainsi, quoi qu'en vertu d'une
telle Convention, le Roi, &amp; le Peuple
qui lui reste, perdent tout leur droit
sur ce Pais-lá, le Vainqueur n'en devient legitime Souverain que par le
consentement des Habitans mémes, ou
par le serment de fidélité qu'ils lui
prétent.

diencia, y allí sin darla aél de Montevideo, celebramos el acto solemne, sacrosanto siempre de una constitución
social, erigiéndonos una cabeza en la
persona de nuestro dignísimo Conciudadano D.n José Artigas para el orden
militar, de que necesitábamos. [Los
jefes orientales al Gobierno de Buenos
Aires, 27 de agosto de 1812].

Respecto del punto V también Pufendorf pudo haber influido
en la idea de la confederación cuya definición hace en una página
de su obra (38) y ello es concordante con la política seguida por
Artigas en 1812 cuando pretendió unir en pacto a orientales, por
teños y paraguayos (39) y con los documentos en que tiene su expre
sión más firme el ideario político de la Revolución oriental en el

año XIII (V. cuadro 4). (40)
Una primera fuente de la idea de la confederación estaría en
Pufendorf, la segunda en las obras de procedencia norteamericana
traducidas por García de Sena. (41)
(38)Pufendorf, Le droit de la nature &amp; des getts, etc., cit. Esta definición servía to
davía, en 1815, a Monteagudo para explicar a sus lectores, desde las columnas de El Inde
pendiente, lo que era la federación que confundía con la confederación, pero es que en Pu
fendorf no se decía palabra del estado federal. (Véase: El Independiente, 7 de marzo
de 1815.)
(39)Edmundo M. Narancio, El origen del Estado Oriental, cit., pp. 36 y ss.
(40)En las fuentes de origen oriental, de 1813, que expresan un pensamiento político,,
parecen superponerse dos corrientes ideológicas que indicamos de inmediato en el texto. Natu
ralmente que podría suponerse que, en este aspecto, la influencia de Pufendorf es refleja,,
esto es: de Pufendorf a los textos norteamericanos y de ellos a los orientales. Es probable,
pero la circunstancia de que el Derecho Natural y de Gentes aparezca como posible fuente
del artículo 7' de las Instrucciones, sin que haya texto norteamericano que le corresponda
y en cambio lo tiene en Pufendorf, nos inclina a pensar que hubo las dos cosas y que éste
y García de Sena estuvieron en la mesa de trabajo del Congreso de Abril. Como dato cu
rioso señalaremos que el tomo segundo de la traducción de Barbeyrac, de 1759, se termina
con una Oratione Inauguralis que es, como es bien sabido, que se ha llamado, también, al
discurso de Artigas pronunciado al iniciar el Congreso sus deliberaciones.
(41)Thomas Paine, La Independencia de la Costa Firme justificada por Tbomas Paine
treinta años ha. Extracto de sus obras. Traducido del inglés al español por D. Manuel García
de Sena, Philadelphia, 1811. Historia Concisa de los Estados Unidos, desde el descubrimiento
de la América hasta el año de 1807, Tercera edición, Philadelphia, 1812.
— 124 —

�— S3I —
('O^-61 '^myi 'XFI 'd 'I 'J 'oatSpjouo^^ oauptsifj otJiPuotootQ 'NaHílom^^ #y
"I ¡^sb^a) "anbsBu^g ap oii;jse[) ja na soné oqoo JOd osaJd OAnjsa ha opueaja^ ap napjo
jo^ -so^JBjv ue ua ^uosug -sojje3 ue ap oi8ajO^ ja na soipnjsa A ^my\ ap pEpisiaAinQ bj
na saXaj psjru A Bina;^ na opiOEu Biqcfj "souBoiJauíB soqoajap soj ap Bsnajap bj na ^osjsap
as A sawÓ3 sbj ap ousiajoas ap oisand ajnBjjoduii ja 9zhbdjb njjaj opsjndip jj (9^)
•jEjnaijo ojuainEdujEO ja Bjssq sBapi SEjsa ap ojnojqaA ja
opis jaqBq naqap 'bjsta bj b opina) soniaq "on anb 'saiuo^ spj ap soupiq soj o PtazPQ vj
•(SS-j&gt;5 -dd 'ni 'J '"^ '•UHS3BJ pa 'sa^iy
souattq ap Pfaapf)) H81 ^p ajqraapip ap ¿1 ja sa^/Cy souartg ap p/azrf) bj 93ijqnd v\ (5^)
'(¿61 'sajiy sonang 'u A \ *) 'outjuaSup ontfPfuasa^&lt;fa* ou^atqot
jap Pítjptttq uptspfifj 'zaiyzNO^ -A onnf asBaA) zP?D ^p sajJO3 sbj ap Biananjini bj
opEjjsoiu Eq zajBzuo^ 'A oijnf A (86I 'saJJV souang -ss A &lt;^&lt;¿f -dd 'n 1 'pauatuy ap Pixof
-sin ap fpuoiapujatuj osauSuo^ jj 'vihoxsih VI aa ivnoi^vm ViwaaVDV 'p^t^atuy ua onif
-p^uasa^ífa^ uatutSa^ pp sopppmjo sauaSuQ 'zojsnj^ Xixad OiNaon^ 'uaiqniBj asea a) sbjjia
A sapEpniD sbj ap sajopcjnocid ap sosaoSuoo o SBjuní sbj na Bisa Boijaráy na OAUBjuasaJdaJ
onjaiqoS'jap opBpiAjo na^jjo ja anb ap sisai ns noo npioEjaj na jBSnj auatj ajuBfauías oSjy
•oíoixiaj naSjjo ns sas SBapi SBjsa b aXnqijjB ja anb oóioeqij bj anb ajqisód sa biueno jod
npioEqojduioo Bjjsann noo ÉijoioipEjjuoo sa on zonnj^ lúag ap noioisod bj opnoj ja ng
•ss A 581 '^ ''1*3 'i *u 'sPisiti^tuy sou-tappnj 'm ^n 'spi(p¿Souoy^
A sotpmsq 'soApsusj 'svdihqxsih sa^OÓv^ixsaANí aa bxnxixsNi aa 'awBd BjainiJd 'sap&gt;t
-uatunoop sat-tas stas ap saapxt p oupapi ns A spSijjy 'zo^^ílj^ Xixag oiNa^a^ \f^)
•988I 'oapiAajnoiq '?\
•l *dd 'sonitP3tftisnl sofuatunaoQ 'o3uptst¡{ oipnfsq 'spSt/jy 'oaia^aag "\ -3 'sa^ty souang
ap ouuaiqoS jap atuppp pStunj^ ap Pti^pf) spiuo uop ouppppnp jap upísimoj (^y)
•ss A } -dd '7 'pifuauQ oppfsg pp uaStuo jg 'oi^NvavM "K oaNnwaj (zf)
A Bp^jBjDap ^jaanrBsiDajd Bjas 'sojqancí
jb^j S3jjd ap anodmo^ as u^iquim isb
soj ap JBjn^ijjBd BiuBjaqos Bq óg'sapBj^nDB^ sns ap oppjaxa \e oiuBnb
ua a)uatuB3i)^Bxd ^piAip as ajqísiAip
181 aP (¿) ojajqaj ap ^.Uj ^ Bun BiuBxaqos b¡ ouiod jsy^,
•sajiy sonang1181 ^p oxaua ap \\
ua upxsirooD ns BJBd BSiun^ ap BiajB^ZIP^D 3P sajjo^ sbj ua
b SB^pxy jod s^pBp sauoiaanjjsuiPÍPJ opBjndiQ jap upptsodxg
^ f M&gt;ptotfjp^ Ptup¿qos ^7
Bjjsanra ^s oujod (9^) 'niyaj ouBnjad opBjndip
\9 *SB¡ja ua oziq anb uppisodxa Bun ua (gf) zipB^) ^p sa^o^ sbj
ua 'opiní oi^sanu b 'Bjsa SBapi SBjsa ap BjBipauíui uppBjji^ b^j
(y^) 'sbjjta Á sapBpnp sbj ap 'BjouBdsa uppxpBjj
bj ua ajqísod ua^iJO ns aaajqBjsa A *D^a '^uppBjapajuoa bj b sajBia
-uiAoíd SBjuBjaqos sbj ap 'sajBpuiAoíd SBiuBjaqos sbj b sojqand soj
ap jBjnapjBd BiuBiaqos bj ap :BjsingpjB ouBapi jap BDiuiBuip upia
Bun Bp zounj^ ^}i9^ oidpuijd ^jsa ap opuapJB^

Íf

-njoAaj bj ap oaiun o^aíqo ja oiuoa BpBjuajso A BpBJBjaap ajuara
-Bspajd Bjas sojqand soj ap JBjnapjBd BiuBjaqos bj)^ anb aaip '^J8J
ap ojajqaj ua 'B^iun^ ^p ^iajBf) ap oxparajajuí jod 'sajiy souang b
SBSpjy jod SBpBjnrajoj sBjsandojd sbj ap óg ojnojjjB ja 'ojaaja ug
•BDiuBdsiq ajuaijjoa bj :jBjuayjo uppnjoAaj bj ap oanjjod ojuairaBs
-uad ja ua Bpuanjjuí Bjaajaj Bun jBDipui soraajanb ajuarajBUig

(Zf) ^T8I 3P TFq^ aP ^Z T^
'ojBiuy A iwoipuB3 *sajjy souang ap sopBUoxsiraoD soj b SB^pjy
jod SBjsandojd sasBq sbj ap óg ojnaijjB ja Bjiaijdxa Brajoj ua aaip oj
'joíara BiABpoj 'oraoa X Baoda Bsa ap sojxaj sojjo A 'jjjx 9^ PP sau
-opanjjsui sbj ap sisijbub ja Bjjsanra oj oraoa 'uppBjapaj bj b uppBj
-apajuoa bj ap BAisaj^ojd uppnjoAa bj ap Bapi bj uaiqraBj oraoa
'souBDijauíBajjou sojxaj soj ua 'sBjajauoD sBjnrajpj sbj anb ojubj
ua jjopuajng ap oipara jod uojB^ajj sajBjauaS soidpuyjd sog

�y físicamente distintas, sin las quales
todas, ó sin muchas de las quales no
se puede entender la soberanía, ni me
nos su representación. Las naciones di
versas, las provincias de una misma
nación, los pueblos de una misma pro
vincia, y los individuos de un mismo
pueblo se tienen hoy unos respecto de
otros, como se tienen unos respecto de
otros todos los hombres en el estado
natural. En él cada hombre es soberano
de sí mismo, y de la colección de esas
soberanías individuales resulta la sobe
ranía de un pueblo. Entiendo por esta
soberanía, no la independencia de la
legítima autoridad superior, sino una
soberanía negativa, y que dice relación
solo a otro pueblo igual. De la suma
de soberanías de los pueblos, nace la
soberanía de la provincia que com
ponen, entendida esta soberanía en el
mismo sentido: y la suma de soberanías
de las provincias constituye la sobera
nía de toda la nación. Nadie, pues, dirá
que un pueblo de una provincia de Es
paña es soberano de otro pueblo de la
misma provincia; nadie dirá que una
provincia de España es soberana de
otra; nadie dirá que la colección de
algunas provincias de España es sobe
rana de la colección de las restantes.
Luego nadie podrá decir que la colec
ción de algunas provincias de la mo
narquía que forman lo que se llama
España, es soberana de la colección de
las otras provincias de la monarquía
que forman lo que se llama América.
Y esta idea es la que indiqué al prin
cipio que debe servir de norma para
juzgar acertada é imparcialmente de las
conmociones que se han suscitado en
algunos puntos de aquella parte de la
nación. Luego para que haya una ver
dadera representación de toda la sobe
ranía nacional, es preciso que haya una
verdadera representación de la parte
que en ella tiene la soberanía de Amé
rica; y no será verdadera, sino quando
sea proporcional á los elementos de
que se compone; es decir; proporcional
á la suma de soberanías de sus provin
cias, que es proporcional á la suma de
soberanias de los pueblos, que es pro
porcional á la suma de sus individuos.
Esta me parece una demostración ma
temática tan rigorosa [etc.}

ostentada como objeto único de nuestra
revolución.
Acta de reconocimiento de la Asam
blea.
5 de abril de 1813
79 En consecuencia de dicha confe
deración, se dejará a esta Banda en la
plena libertad que ha adquirido como
Provincia compuesta de pueblos libres,
pero queda desde ahora sujeta a la
Constitución que emane y resulte del
Soberano Congreso General de la Na
ción, y a sus disposiciones consiguien
tes, teniendo por base la libertad.

Al poner fin a este breve trabajo nos enfrentamos con el hecho
de tener que repetir lo que dijimos al concluir nuestro Origen del
Estado Oriental y es que, como entonces, pensamos no haber ago— 126 —

�— ¿zi —
•ojp b sonreí nonisa so| bX apsap
X 'nppDEjsijBS no^ soTn^jpitapB oj 'sopas sojnanrepnnj uo^ ire^ijpDaj son' o uaApnsaj sb(
'sojjosoo oa anb 'sojjo ig 'oo^iiuap J3J3BJE3 osojn^u un jausjuEiu b ejicIse anb Bjqo Eon
8 apuodsajJOD oaio^ oipmsa aj'ss bpoj a^p o8jej oj' b bjbjjuodu3 se| joí^3\ i^ (¿)

BJ Ü3 OIJBUIOI3S
ounxojd un jbj^bsuod japod soraBj^ds^ o)U9tujtd3jbj3S9 ns jbju^j
-ui y •soiu33ouo3S9p 9nb o\ ap X (^j^) SBpnp SBjjsanu ap oduiBD ja
BijdxuB as uaiqurej 'Bjja b ojund ua cuuaiunaouoa oj^sanu BqauBSua
as X BDijcusiq nppsana Bun ap sbui somaqBS X BpBSBd pBpijBaj bj
ap uppBSi^saAui bj ua Bzipun^ojd as anb Bpipaui y *Buia^ ja opBj

�[gg - ¿g *dd 'suaS sap ^p a¿njpu pj ap tto^p a-j] •juauíaujaA
-no^^ np auuoj By jaSu^qa ap sodojd b a^nojj au uo,y anb suioui b buatuajuas
-uoa ununuoa un(p jo^j nB3Anou un ajiya yg 'sanbiyqnd S3jtbjjb saj ununuoa ua
jajjsiuiuipB By-stuaj aa juEpuad jiop uo,y anb auos ua 'siuaj un jnod juauqnas
aiyqBja aijBjaouraQ ap aaadsa aun juasmpojd sauSajjajuy saj ísuyosaq sas b yg
uoijBAjasuoa ajdojd bs b auiauí-ayya aiOAjnod ayya 'auSisap jnassaaang unanB jtb A
jT,nb subs 'jjjnoui b iubu3a 'jaujaAno^ bj ap uios ay aiyuoa jioab apnmynp\y aun
rnb b ^nyaa 'anb 'yajnjBu isa y; sjnayyiE(p anb :^ íaijBjaouiaQ aun(p asoqa anb
-yanb Juan jubssibu JBj^j '(B)aayquiBssv ^un,p no 'auuosja^ aun(p suibuí say ajjua
sira aja ajoaua SBd b(u juauíaujaAno^^ ay anb jubj aunuoa juBpuadaa :jpuaua^)
sups aautjiy aun vp 'iuauiau¿atino^) sups fPf^ un (9) 'aAiq axix 9P uoissajdxaj 'uoyas
'ayyads ajja assind au^ajjajuyj juBpuad auinBio^[ un(nb xonb 'ajsaj ny *juauj
-aujaAno^) ay jyyqBjaj aJiBy b juassajdiua^s rg 'auSajjajuyj juBpuad 'suaiojiauo^
sjnay aaAB xiBd By jauuaijajjua 'juo syi(nb aa jnoj ajajns ua ajjjau^ ^ jaAjas
-uoa jnod 'zaporauíoaaB nad un suaS say isuiy "sib^ sajuajayyjp ap juBja suiora
np no 'ayjjB^ ap juiod jubib(u sjaiujap sap jjEdnyd By íyBjaua&gt; jnay ap jjouj
By sajdB 'saja^uBjja sadnojx sap xnaa jnoj jns 'sjBpyog say ajjua(nb 'auSajjajuyj
juEpuad 'jBj^ un^p suaiojí^ say ajjua uosiBiy ajjoj snyd aun b A yy ionbjod Jsa,3
(^) •aauBiyyBj jBd no 'Subs ay jBd siun juauíajyojja juos syy sayyanbsay aaAB ^? 'sajaqa
snyd say juos jnay inb sauuosjad say sajnoj By juaAnojj (^) 'aauB^ua jnay sap
zamnjnoaaB juos syi yanbnB 'jBiuiy^ np jaanop By ajjno 'inb ig 'auiad ap dnoanBaq
aaAB,nb jnayyiB jajjodsuBJj say juaiojnBS au syy no,p '() sib&lt;j nB zaqaBjjB suauías
-siyqBja sjnay ig suaiq sjnay jjBdnyd By juo inb 'suaiojí^ sap jaj3jui,y JBd issnB aui
-uioa íajuajEd By ap nad un juaij ayyanbBy 'ajynsaj ua inb uosiBiy By ap yg 'au}Pj
(Z) aununuoa aun(p anA By JBd aajoy ap dnoanBaq siouiuBau jjainbB juamaSBS
-ua ja^ "ayiAi^) ajaiaog araaui yg aynas aun jauuoj b sajjnB say snoj sjaAua aSsSua
ajjats asuaa jsa jaiynaijjB^ anbBqa anb aa ua ajsisuoa inb 'sjBj^ sap ayBipjom
-ijd uoijuaAuo^ By JBd juauíaynas yun 'jiByjBduii sdjo^ un(nb snyd jsa^u aumBio-^
ay 'janbuBUJ b juaiA ajauíBjaAnog y ^p ^^4o^&lt;f falns ay puBnb anb 'Jiya jsa yj

•anbijBjaouraQ no 'anbijBjaojsyjy ua
juaraaujaAnof) ay siBtujosap jaSuBqa ap ajqiy sb¿ jioja iny au yi,s auiuioa sg '10^
nBaAnou un jBaja aydna^ ay anb juaujajiBssaaau JioyyBj yi(s auiraoa íaauyj^ ajjnB
un jisioqa as ap jyoAnod ay juauíaynas sieui 'aydna^ ns SBd aujnojaj au ajauíBJdA
-nog By jaajaxa^ jyoAnod ay 'ajuEuSa-yj ayyiuiBj By ap ajaijua uoijauyjxa^ sajdB
^nb 'sun-sanbyanb juos aiuiuoa 'ajyp ap anb jaduiojj as jsa(a jb^) 'uoijEAjasnoa
ajdojd bs jnod sajiBssaaau aSnf y;,nb ajauíBjaAnog By ap sajaB say snoj 'zajnd
-aQ sas JBd no 'auiam-iny JBd no jaajaxa 'juBpuajjB ua 'suiouiuBau jnad aydna^
ay ísuaiojí^ say snoj ap ayBjauaS aayquiassyj ap suibuj say ajjua sjnoínoj jnod
siro aja jib juauíaujaAno^) ay ayyanb By JBd 'uoijBjaqiyap ap syjd ajoaua juiod b(u
uo,nb sind 'ajauíBjaAnog By juauíajdojd sBdjiB,u aydnaj ay 'auSajjajuyj juBpuad
'anb ajoaua.nb 'aJip-B-jsa,^ 'aj^^naj anbpqo p aujnojax atautpxaanop *&gt;/ ^anbupui p
iuatn ajpto^ ajjtuip^ p^ pupnb anb 'sajjnB sjnaisnyd aaAB 'jip (a) sniXOHO anb
aa ajpuajua jnBj yj suas yanb ua 'jiojBd yy 'aJip ap suouaA snou anb aa aQ

�ANÓNIMO MONTEVIDEANO
Noviembre de 1808
Nosotros concebimos que destronada la casa reynante, retrobertieron al pueblo
español todos los derechos de la Soberanía y que usando de ellos [los derechos
de la soberanía] como en el primer instante de un ser político pudo crear
nuevas autoridades, nuevas Leyes, nuevas constituciones [... ]
.. .Yo soy un hombre libre formo una sociedad a la cual me sujeté con el fin
preferente de proporcionarme todos los vienes posibles; me veo en una orfandad
política; estoy emancipado por la muerte civil del Padre de mi gran familia;
hoy puedo disponerlo todo; han vuelto a mis manos las facultades que les tenía
conferidas; por eso lo he trastornado todo; y no cesaré un punto en la reforma
hasta tanto que mis providencias o la libertad de Fernando el amado hayan res
taurado el orn. perdido. [Véase, Apéndice, documento n^ 7]

MARIANO MORENO
13 de noviembre de 1810
el cautiverio del Rey dexó acephalo el reyno, y sueltos los vínculos que lo
constituían centro y cabeza del cuerpo social. En esta dispersión no sólo cada
pueblo reasumió la autoridad, que de consuno habían conferido al Monarca,
sino que cada hombre debió considerarse en el estado anterior á el pacto social,
de que derivan las obligaciones, que ligan á el Rey con sus vasallos. No preten
do con esto reducir los individuos de la Monarquía á la vida errante, que pre
cedió la formación de las sociedades. Los vínculos que unen el pueblo á el Rey,
son distintos de los que unen á los hombres entre si mismos: un pueblo es pue
blo, antes de darse á un Rey; y de aqui es, que aunque las relaciones sociales
entre los pueblos y el Rey, quedasen disueltas ó suspensas por el cautiverio de
nuestro Monarca, los vínculos que unen á un hombre con otro en la sociedad que
daron subsistentes, porque no dependen de los primeros; y los pueblos no debieron
tratar de formarse pueblos, pues ya lo eran; sino de elegir una cabeza, que los
rigiese, ó regirse á sí mismos según las diversas formas, con que puede cons
tituirse íntegramente el cuerpo moral. Mi proposición se reduce, á que cada
individuo debió tener en la constitución del nuevo poder supremo, igual parte
á la que el derecho presume en la constitución primitiva de el que había desapa
recido. [Gazeta extraordinaria de Buenos Ayres, 13 de noviembre de 1810]

�^p axmvu pj aj&gt; fto^p 37] '$pq stv¿ sap satu[\ saauí/ioJ^ sap ajqBjsajuoam 19 ajjsnjji
ajdiuaxa^ juawajjajnjBu ajuasajd as pj * - * íajjiEj^ uapuB jnaj jBd suBpuadapui
anuuooaj ajp.p ia 'uoissassod anSaoj aun.p uiosaq jioab subs 'ajjaqi^ maj sjoj sap
juajAnoDaJ sjaln^ sas (1) 'auuojno3 bj ap ajjmodap juauíajsní aja b aauíjd un ;
[88€ "^ 'í^^ sap ^p a^nfpu pj ap poup a^] •aso^uio'^ (q) JBjq^p
aaadsa aun 'auSajjajujj juBpuad 'bj ap ajjnsaj ji,b 'sajji^ sapuBj^ ap ajquiou unp
^9 'saauíAOJ^ sajuajajjip ap 'suoijbjsj sas ja ai p sap 'ajdiuaxa JBd 'sajqEjapisuoa
saijJBd sjnaisnjd ap asoduioa jsa auinBio^ aj anb sjoj 'suiouiuBau j3aijjb jnad jj

6^LI

['PtauaSa^j ap olasuo^ p&gt; sauopto soj ap pi¿pj¡] *oumdas
opuBujaj uoq jouas jap upiaBuiuiop bj ua BUBdsq bj Bijsixa ou Biuodns as
ouioa bX opuaijsixa ou ajuatujBdpuud 'oujaiqo^) OAanu un ap uppBjBjsui bj ua
oíaiajaxa ajqij ns X sajjy souang ap ojqan^ jb BiuBjaqog bj ap soqaajap soj ap
bj X [Bpua^a^ ap oíasuo^ jap bj] pBpiuiijiSaj; ns inbB ap opuapnpap

0X81 ^p oXbui ap ^3

asof Kvaf

�MARIANO MORENO
13 de noviembre de 1810
La autoridad del Monarca retrovertió á los pueblos por el cautiverio del Rey;
pueden pues aquéllos modificarla ó sugetarla á la forma, que mas les agrade, en
el acto de encomendarla á un nuevo representante: éste no tiene derecho alguno,
porque hasta ahora no se ha celebrado con él ningún pacto social; el acto de
establecerlo, es el de fixarle las condiciones que convengan á el instituyente; y
esta obra es la que se llama constitución del estado. [Gazeta extraordinaria de
Buenos Ayres, 13 de noviembre de 1810]

MARIANO MORENO
28 de noviembre de 1810
Cada provincia se concentró en sí misma, y no aspirando á dar á su soberanía ma
yores términos de los que el tiempo y la naturaleza habían fixado á las relaciones
interiores de los comprovincianos, resultaron tantas representaciones supremas é
independientes, quantas Juntas Provinciales se habían erigido. Ninguna de ellas
solicitó dominar a las otras; ninguna creyó menguada su representación por no
haber concurrido al consentimiento de las demás; y todas pudieron haber conti
nuado legítimamente, sin unirse entre sí mismas. Es verdad que al poco tiempo
resultó la Junta Central como representativa de todas pero prescindiendo de las
graves dudas, que ofrece la legitimidad de su instalación, ella fue obra del uná
nime consentimiento de las demás Juntas; alguna de ellas continuó sin tacha de
crimen en su primitiva independencia; y las que se asociaron, cedieron á la ne
cesidad de concentrar sus fuerzas, para resistir un enemigo poderoso que instaba
con urgencia: sin embargo la necesidad no es una obligación, y sin los peligros
de la vecindad del enemigo, pudieron las Juntas sostituir por si mismas en sus
respectivas provincias, la representación soberana, que con la ausencia del Rey
había desaparecido del reyno.
.. .Ya en otra gazeta discurriendo sobre la instalación de las Juntas de España,
manifesté, que disueltos los vínculos qe. ligaban los pueblos con el Monarca,
cada provincia, era dueña de sí misma, por quanto el pacto social no establecía
relación entre ellas directamente, sino entre el Rey y los pueblos. Si considera
mos el diverso origen de la asociación de los estados, que formaban la monar
quía española, no describiremos un solo título, por donde deban continuar uni
dos, faltando el Rey, que era el centro de su anterior unidad. Las leyes de
Indias declararon, que la America era una parte ó accesión de la corona de
Castilla, de la que jamas pudiera dividirse: yo no alcanzo los principios legítimos
de esta decisión, pero la rendición de Castilla al yugo de un usurpador, dividió
nuestras provincias de aquel reyno, nuestros pueblos entraron felizmente al goce
de unos derechos, que desde la conquista habían estado sofocados; estos derechos
se derivan esencialmente de la calidad de pueblos y cada uno tiene los suyos
enteramente iguales y diferentes de los demás. No hay pues inconveniente en
que reunidas aquellas provincias, á quienes la antigüedad de intimas relaciones
ha hecho inseparables, traten por sí solas de su constitución. Nada tendría de
irregular, que todos los pueblos de América concurriesen á executar de común
acuerdo la grande obra, que nuestras provincias meditan para sí mismas; pero
esta concurrencia sería efecto de una convención, no un derecho á que precisa
mente deban sujetarse, y yo creo impolítico y pernicioso, propender, á que se
mejante convención se realizase... Pueden pues las provincias obrar por sí solas
su constitución y arreglo, deben hacerlo, porque la naturaleza misma les ha prefixado esta conducta, en las producciones y límites de sus respectivos territo
rios,. ... [Gazeta de Buenos Ayres, 6 de diciembre de 1810]

�[i 181 aP ajquiapip ap ¿ 'iCpnStrjpj jap patiPtuaqnf) pfunf pj p
aiof p Pío^^] sbidutaojcÍ SBquiB ap a^ansBjua oxnjjuí ouanbadou jauaiaqap 3'b
ouiod 'jbtodb uoiDEnjis ns apÁ MjpuBqBjsa ua O)ujp3)uoDB sajBdpuyjd sojap ^apí
Bun *S'^ ^ p ojjansaj aq oidpuudajsa jo^ — *opBjsa |b n')sunDjp sbj uBÍixa
a*b opom pp sauopBpj^ uoiaBaiuniuoa bju jBqaaj^sa ap sajajuí a BpaaiuaAuoa
Baojdiaaj bj jaaouoa ap ^jq^q *Buiaisis oiqBS ns uoa Bjp ap saJopBUJB soj sopo)
b JBjitopB A 'pBjjaqqns JBjBpap opiqBS Bq 3"b uod zajnpBín A os|nd pp -basuoo
san jod 3*b oajD o^ 'BpuiAOjd Bsa uod BjBjd bj ap oi^jjap jBjuauo BpusqBf
b ubSij sojaadsaj sopo) ua *b sb^ SBpBJB^aap ubi opuais A :sauopBjaj sns ap^
sapBpaioos SBpp sajiuiij soy saauoiua B'd op^jBuas Bq 3*b aaajBd BzajBjnjBU Biqss
By oja&lt;j -opBziuBJiiBq ojjaipp oj^aa un u*b b auuojsip odiana un sop^jsa sajou
-aui ua asjipiAip ojsiABqas 3,*ujunuioD jsy *sosajSojd sns uod pBppn^as ns J^ijid
-uod A 'sosap soqDajap sns jbajdsuod pBjjnDipp souaui uod Bpand 3*b oiBipauíui
oujaiqo^ un ua uozbj bjX Bzjanj bj jbjju3duod b 3,-uijBjaua3 uBjjdsB 'biubjijbj
oxBq OAanu ap Buins saj bSijjui buSijbui bj 3*b ap souEpepnp soj sosojauíaj
ouio^ -pBjjaqijBj ap Bpuas BsouuaqBj ap uoiDBpBj^ojjaj Bun jbiia3 B-d opBiSBUiap
aaajBd BpBU 3b 'Bjuiudo saj saiuB 3*b uoiDBjjiuinq^ a^BABjDsa ja oipo^ jojjoq
ojubj uod op^jiui Bqas 'jojja jap ojaA ja vA opijjoa 'oiJBjjiqjB japod ja j'd sop
snjujdsa soj z^a Bun opsuiiuBaj UBq SBDnijod sauoianjoAaj sbj^

TI8I
SVOIXHV 3SOÍ

[O3f$t]o¿¡ otuspaiP^] -pBpTjadsojd ns BJBd aporaoDB aj joíam anb
oujaiqo^ ap buijoj bj asjBp BJBd o 'Xaj OAanu un jinmsui o jBjquiou BJBd
pEpijojnB auai) anb oaiun ja sa ojqand ja A 'puBuia apuop ap BAijiuiud
A Bjnd ajuanj bj b aAjanA 'pjjBS apuop ap ojqand jb aAjanA pBpijojnB v\
¿OAanu ap 3jjbziub9jo apand uainb A 'pBpiJoinB bj aAjanA uainb b 'bijtoib^
ns Bpoi ap A Aaj jap ouaAijnBD o a^januí bj jod oujaiqoS ja oijansip ^

[i] IT8I

�Jq ap pp vaiqtuvsy vi ap vjay] 'oujaiqo^) JopajuB jap ujanpuoa
bj jod JBSnj op^p Bq as anb b uopBSnAqns bj sBjja ap BjainbjBna
opuBiaunuaj 'sBpiuf^ sbiduiaoj^ sbj ap o^saj ja uoa Bpu^g Bjsa ap
BAisuapp Á. BAisua^o uoiaBjapa^uo^ bj bpjiubjbS Á. Bppouoaaj
[/7/X ouv pp
sauoto^nji,isu\\ b-aoj^ BpBa ap oujaiAO^) jb JBijnaad sa ojsaj j^j *opBjs^
jap sajBjauaS soiao^au soj ua 3,ujbjos Bjapuajua ouiajdn ou'ao^) jg • • • • ¡_

ilIIX ^V Í9
'osajSuoa na SBjunf SBpiun SBiauíAOj^ sbj b uopEjapajuoa
bj jod 3)uiBsajdxa opB^ajap sa ou anb oqaajap A. uoiaaipsijní japod
opoj 'Bpuapuadapui a pBjjaqij 'BiuBaaqos ns auanaj sAoj^ Ejsa an^)-** jj jjb

[/7/X ouv
pp sauoponjfsuj] *Bas 3b BjainbjBna ojsajajd ojio nnSjB o 'o^ijbjj
'BiaBJaqos 'uoiSija^ap oaijouj jod SBjja ap buii^jb ajqos o ^Bjja aaqos
soqaaq sanbBjB o 'BpuajoiA Bpoj bjjuod sbjjo sBjap BimBpBa b/jijsisb
b asopaBStjqo 'pBppxja^ jBjauaS A Bnjnuí ns BJBd A pBjjaqij nsap p^p
^ 'unuioa Bsuapp ns BJBd sbjjo SBjap Bun BpBa uoa pBjsiraB ap
auijjj Bun ua 3,ujBpBJBdas Bjjua ajuasajd bj jod b'aoj^ Bjsa an¿ - * * qj jjb

^181
SVXSIÍ1OIX^V SOXX3X

�/
I
j
'

' l '&lt;^^ 'sztaS sap .9 aunjpu vj ap ito^p ^7]
'juauíaiuijiSay jaqaaduia ua,y juaiojnBS au sajjnB
say anb ajjos ap íuniuiuoa ua saaajaxa ajja juBAap auiuioa 'uoijBjapa/uo^ ap
ajiBJX ay suBp uoijuaui jibj juiod jsa(u yi juop 'ajauíBjaAnog By ap saijJBd say
sajnoj 'sodojd b aSní ay yi amuioa 'jaajaxa^ ajjaqiy ajaijua aun b zajapajuo^
sap unaBqa anb 'jmsua^s yi 'jip suoab snou anb aa aQ -sauíJB say ajpuajd b auuaiA

_ ua(u uo(nb jaqaadtua zg 'sjnajBipaj^ auiuioa JiuaAjajuí pjoqBp juaAiop 'zassaj
-ajuisap juos inb 'sajjnB say 'asocftuo^ fPf3,] ap sajquiaj^ suiBjjaa ajjua juajaj
í -jip anbyanb issnB juaiAjns yi( 'uij jaiu A inb 'xibj By zg íaAisuajjo.nb ';
•; jubj (f) 'ajjan^ By jnoj jns jsa ayyax 'ayBjauaS aayqtuassy aun suBp japiaap
say ap jasuadsip as jiojnss au uo 'sdJO3 ay jnoj ap unuiuioa jnyBS ay zg uaiq ay
juapjs^aj inb sayyaa jnod sibj^ () -zajapajuo^ sajjnB say jajynsuoa ap suiaj ay
SBd juauuop au inb no sajiBuipjo S3jibjjb sap pj^Sa^ b 'naiy jioab jiop asoqa
auiaui B7 -uoiunj jayqnojj ap ayqBd^a jios inb ajiBj uau au ap apjB^ auuajd
anb jnBj yi juBjjnod sayyanbsap pjBSaj b tsayqByquias sasoqa sajjnB jg
ap ajaijBui ua JioAnod ay 'suaiojp) say jns jjoja^ ap ^g ai A ap (^) Jiojp
ay 'xio^ say 'sjbjjsi8bj\[ sap uoijBaja By 'sjaiynaijjBd suiosaq sas jnod sajiBssaaau
sjoduiy sap juaiuassiyqBjaj 'aajauruio^ ap zajiBJX say 'ayduiaxa JBd 'aunnoa íaSBsn
assBj ua yi,nb ajaiuBiu anbyanb ap 'juauíajaajip suioui np 'jajajuip juiod no
nad anb juo(u siun sjbj^ sajjnB say anb 'ajnjBu ayyaj ap juos inb ajauíBjaAnog
By ap saijJBd xnB ajjoddBJ as inb a^ jnoj 'sodojd b BjaSní ay yi auiuioa 'aJiBj
ap JioAnod uiayd un aAjasaj as zajapajuo^ sjBjg sap unaBqa anb auop jnBj yy
*uoiJBjapajuo3 aydoiis aun jsd zaiy ajja,p anb 'jBjg ynas un ua Jiunaj as ap xna
jnod xnaiui jiojpnBA yi 'isuib jiOAnojj as Byaa is jg 'juauíajuasuoa unuiuioa unp
anb ajauiBJ3Ano By ap aijjBd aunanB jaajaxa(u ap 'jaiynaijjBd ua una^qa b ^g
y^jauaS ua zajapajuo^ say snoj b xnaSBjuBAB jios yi.nb 'ayquiasua zayaui jjoj
is juaAnojj as sjBjg sjaAip ap sjajajuí say anb 'j3aijjb sajanS Jnad au yi JB3
•aíautpuaanog p^ ap satfzptf sautpfjaa anb unuiuioa ua jaajaxa b jiossijja(nssB(s
au uo 'zasotftuo^ sjpf3,p suoijBjapajuo3 sao suBp 'anb 'ajsaj nB jip iB.f snoj ap
tuautafuasuoa untutuoo ai sups 'xipj tu 'auuan^ tu puaf au snou ap unany :ajjnB
jaa zg ¡ttuauu3li 9^luo ^v ^no^ 'suoupuaMf A snou snou juop ajiatuPtu pi uns
snott oaap Jtajtaqflap p ^&gt; 'auuanf) aflat aun supp sjtnooas np xauuop snoct v aSpS
-uapu al :ajiBJX aa ajjua aauajajjip By ap uaiq b A y; 'jajja ug *ajauiBjaAno By
ap saijJBd sauíBjjaa juamajuasuoa unuiwoa unp anb jaojaxau b jajja jaa jnod
juBa^B9ua,s 'ayyanjnm asuajap jnay ap zg uoijBAjasuoa jnay ap anA ua sjnofnoj
jnod juassiun(s 'sjauíjsip sjBjg(p juBjnB ajja.p Jassaa subs 'saydnag sjnaisnyd anb aa
ua ajsisuoa 'ji8b(s yi juop 'uoijBjapajuo3 By anb naiy ny *suiaj uiBjjaa un
jnod anb juos au ^ aiyyy anbBqa ap ajaiynaijjBd aiiyyjn anbyanb anb jnoq jnod
juauíajiBuipjo juou saauBiyyy sayduiis say 'sjnajyiBQ *jBjg uos jaujaAno^ ap b
yi^nb nyosqs zg uiayd Jiojp np JaqaByaj uaij iu 'uoddBj np juo suauía^BSua saa
ayyanbBy b 'uiBJ3Ano jioAnog np aijjBd By ap aaiajaxaj sajjnB sap juauíajuas
-uoa np ajpuadap 3Jibj ajsaj np ajpuajajd subs 'juauíanbojdpaj zaSBSua juos as
syi sayyanbxnB 'sasoqa sauíBjjaa b juauíaS'ní ajdojd uos JBd auiiujajap as zaiyyy
sap unaBqa 'sajaiujap say su^p 'anb jsa(a ^ayquiasua sjnoí say snoj juoj sjBjg say
anb saauBiyyy say zg 'sdJO3 ynas un ua saydnag sjnaisnyd jiunaj inb 'ayyanjadjad
uoijBjapajuo3 ajjaa ajjua b A yi.nb aauajajjip ayBdiauíjd By JB3 ajauiBjaAno
By ap aijjBd anbyanb pjoaaB unmuioa unp anb jaajaxa(u b sajjnB say sjaAua
sun say jua^BSua^ 'siun isuib sjBjg sag 'sununuoa siuiauug sjnay ynas iny jassnod
-aj jnod aajoj ap zassB SBd jiojuas as au 'xiog sajdojd sas JBd jaujaAnoS as ap
ajj^qyy y suBp jiuajuiBiu as juBynoA sjBjg saa ap unaBqa anb aa ap auiSiJO jnay
J^auíajiBuipjo juajij 'sjBjg sjnaisnyd ap aflama&gt;4uat^ (y) uotjp^apafuo^ By JBd juaui
"JOi 3S ínb xnaa 'ajip-B-jsa(a 'zaso^tuoj s)Pi3tp ajjos a H X íl V,7 7IIAX '

•9]jant3(fu9(f uott
-t&gt;¿?p9fuoj aun
as" 1nbU^íod
•tuo'^ sfPts saa

6ÍZ.I

�[uptun pni9tfJ3&lt;f &amp; uptov^apa^uoo
ap sojn^tuy] 'OsajSucr) na sojuní sopiufj sopBisg; soj b uppBjapajuo3
Bisa jod ajuauíBsajdxa op^Sapp s^ ou anb 'o^^ajap A 'uop^ipsuní 'jap
-od opoj A 'Bpuapuadapui a p^jjaqij 'BjuBJaqo^ ns auaijaj opEjs^ BpB^ *u

[uptun vnia^ji9(} iC uptov^apa^uoo ap
"B3S ^n^ Bjainb|Bna ojxajajd ojjo unS^ o o^ijbjj 'BiuBjaqo^
ap OAijoui jod sopa ap ounSjB ajqos o 'sojp ajqos soqaaq
sanbB^B o 'eidu^joia Epoj bjjuod sano soj ap oun Bpsa b jtjsisb b asop
-UB^ijqo 'pEppip^ jBjaua9 A Bnjnuí ns BJBd A 'psjaaqij ns ap p^pijnSas
bj 'unujoa Bsuapp ns BJBd sojjo soy ap oun Epso uoa pEjsiuiE ap bSij
auui^ Bun ua aiuauíBpsjBdas uejjud aiuasajd bj jod sopsis^ soqaip soq

*uy

•uoiun smadjad A uoxaBjapajuoa ap sojnaijjy

Síll
soaiMn soavxsa

�jos3.jo.kJ ja jod opBjrjpBj anj son rajijojanu ns ^
'sajiy souang 'uptap^^ vi ap puaua^ o^tqauy ja na jbuiSuo BjjBq as jj ^jsj oj
-uaiunaop jg 'ninp^ ap oatqauy opinp ja ua ajuajsixa Bidoa Bun uod 'uBqBijB^ anb
sojaaoiSsjj soj ua 'pjajdrooD as uoisjaA bAiid 'j^6j 'sajiy souang 'ffá b $z *^^
*II "IOA- '0^61 9V 'vutfuaSjy Pt¿otsff¡ ap oupnuy ua 'oapto-afuo^^^ ap Pfun[
P1 ap vsua\a(j otish ¿a SOMIHVOVK 'f oaxvj\[ ^p mdoa as 01 óM ojuaranaop
jg -ojxaj ja ua paipui as oraoa 'oMa¿ua¡¡ a^^fia^ Jtotoop iap osuna pp safun(fy soj
ap apaaojd 6 aM ojuaran^op jg *¿06l 'oapiAajuoj^ *o¿^ B 89^ '^^ 'i *&gt; 'vatupjstn
^ 'Pt¡pj,Soiq ns pup4 safun^y 'oupipisp^ zaua¿ pnupw aso[ uofaop /g
vpavo laiNva 3P opBuioj anj g j^^ ojuauínoop jg 'spaiuptstu sauota
ap otnfttsu¡ pp stujt^ouaiui ap oatqauy ja ua Bidoaojoj ua Bjjuanaua
as 9 ó^^ o^uauínaop jg "bjsia bj b sajBujSjjo soj uoa Jeuij upiaaajjoa Á. oíajoo
ja jaasq ajqísod anj ou 'Bidoa bj oziq as opuBna Buytua^jy bj ua ajuBjadun uop
-Btvjis bj jod 'anb jbjbjdb somaqap aa^q as jnbB anb upiadjjasuBJj bj ap ojaadsag
•BuijuaSjy BDijqndag 'ouiuiBSjag ap 'zapuauaw ^q paafotjqtq bj ua BpjBnS as
anb njnvs oatqauy jap uapaaojd (¿ A. ^ ly ^ 'z 'i so|q sojuauínaop sog ^

? IVXNHNflDOCI 3DIQN3dV

�ajUaiUEJEipaUIUI J3UOd ap BSTJd UOJdip 3S SdJBnb SOJ 'UOJBOJOJ 3S SOJJ3 anb SOJJO
X 'oiqtua saj sanbJEj^ p anb sajBpnB3 soy uoa osoÍEiuaA ajduiais 'opBjuosap
anbuns uij jb opijBS opuaiABq ^ 'sajquroq ap opBund un uod bzbjj bj ajuauuzíjaj
opBrooj J3ABq ap pip aj anb ajj^d pp ptvjJiA ua 'sajSuj ojjsiuij^ p sajpuoq ap
aiquia aj JBjnSaj sa anb 'ozjanpj p uoa 9 'oae^ jb sajSuj jBjaua) p oipid 3abs
as anb ojjodos p uoa uoisEquii BAanu Bun ap BpBZBuauíB pBpni^ bj asopuBjjBq
sej^ 'soujajxa sodituaua soj ap ajjBd ap jauíaj anb BiABq ou osed ajsa ua anbjod
'jBjaua) uEjidE3 A JopEUjaAO^) ap oSjed ja jaojaxa b asaiAjoA anb asjBjajoj Bip
-od sajXy souang b pJiiu ajuotuajqo anb uoa ouopuBq^ A opinasap jap oSjBqraa
uis anb 'oSuaquioa íj^ajoa ap sbub^ asBpanb saj anb JEjaaaJ asaipnd as ou ajuaui
-ajqBqojd anb sopEjuauíJEDsa uej opijBS uasaiAnq sasaj^uj soj o 'op^qBaB BJaiA
-nq BjjanS bj is 'jiaap sa :soSiuiaua soj ap uoisBqun BAanu Bun Bjaiuiaj as pu o
'ojjo jod pBpni^ bj Bjsinbuoaa^ opis jaABq ap JBsadB i 'uoiaBuixujajap Bjsa
jbuio) b saj^y souang b ozjoj anb bj an^ 'pEpisaaau bj anb ajqspnp sa o^j
•Bsajojd anb
uotSijag bj ap beusbjubj ja Bqyjjsa anb ajqos asBq :sauoiSEd sns aaaBjsijBs A SBjuaj
-uoa 'opunro ja ua ajqBjaadsa asjaa^q BjBd asan^ anb soipain soj jod Bas SBzanbtj
ap asjaaBq A ^asjaaapuBjSua e anb 'seui BJídsB ou anb 'BjqBjBd Bun ua :oisauoq
A ojpij oj uoa oujiuiui sbui oj ua Bjuanb jauaj uis 'jijn oj ap bj anb Bj^aj bjjo
anSis ou sajuasajd soj ua jBpadsa ua A 'soduiaij sopo) ua anb uoidejsj Bun ap pEpiu
-Buinuí a BuidBJ bj ap 'sajuBjiAEq soj ap SEpuapBq X 'sEpiA sbj ojjaiqna b jauod X
'jBiauasa ajuauíBums sa aj anb owang X 'p^pni^ Bun Xag jb JBjn^asB 'Baijqndag bj
jbajbs ap ja anb oiaSqo ojio ajjou jod BjBAajj ou Bjja X 'Edjnasip bj pBpisaaau bj
is 'ojsa xaj Buiajdns aBaijqndiag snjB ropEjsg jap Xa^ Buiajdn^ bj sa BDijqndag
bj ap ojuauíEAjBS ja anb ap #Ojp jap bujixbuj bj b auuojuoa anb 'sa opiABS uaig
•jBSa^ oj ua soXodB uaijBj aj
•b ju BpBuiuiEDsap ubi BjBjjBq bj ou 'odujaij ua sbjjb)ia3 Bjnaojd X 'SBpuanaasuoo
sbj aAajd anb ajuapnjd ajquioq un X 'bjoijje^ ajuauísjapEpjaA njuídsa un 'os
-opiní X 'ouij ojuaiuiiujaasip un ajuEjsqo ou '.uaAanuí X 'uBJiuanaua as Bjja ua anb
sauosaj sos ja ai p soj jod 'sauoiaBjqog sapuBJ^ sbj ua sajqmoq X^q opo) BJBd anb
-jod 'jESají a 'BsojBpuBasa 'Bjsníui 'BiJBjauíaj 'bpbíojjb ap uanpsjS bj anb snjiJídsa
ubjbijbj ou '"j^ • ap BjjnsaJ bj BjsBq sjaiui^ o8ei)ub *uq b ajuauíjBuoisiAOJd
^ ns ua Jimpsqns X 'ajuouiajqo^ ap sanbjEj^ jb JopBUJ3AO&gt; jod JpiuipB b
pu ap sajXy souang ap ojqang ja puioj anb upiOBuiuuajap bj anbuny
[9081 ®P *soBo 9P 9^]
['OUDJsqo^ p A Xa^ dj o opadsaj |a ua opoJídsu! opuo^sa 'pBa|¡
ju Dto|DpuD3ta sa ou O|qanj pp u^pouiujjatap to| 'o^ud( jod 'anb X pD^un|OA nt j¡|duin^ ap
zodo^ Das uamb d apuDui o auijjjuo^ o| D^JDuoyy p anb ojsDq apf 0J40 d asjciquiou aqap
'jDsa^ |D 'anb DAjasqo as ouiujj^^ ouii^p ug 'oBjd^ p ua josa^ aqap Xau|y\ p sauopipuos sosa
ud)|dj opuDna anb asopupjapisuoa 'oiqDg p osuo^y ap souiuuai un Bas 'pjauaQ upijdD^ opo^
d sappuasa sapDpijDn^ so| uaaajqD^sa as sjsaj o^a ap joadj ua uppoiuaujnBjD ns JD||OjjDsap
|D -'|DJauao up^dD^ X JopDUjaqoQ Jod sjaiuij 06D1^UD9 d jDuiDpojd ap opan^ pp uppDuiui
-ja^ap D| d pnip¡¡ jdBjoio d duj^duo^ anb ouupop D| DfundD as .'opanj pp o^ajuiipasoad
p D3|^¡isnl anb 'a^uouiajqo^ ap sanbjDui pp pn|¡|dau¡ D| opunuap as .'oB¡uiaua pp Dpuas
-ajd D| a|UD osuapp ap opo^a ua ozD|d D| asajsnd anb ap anj 'opupjjp pp apDBjDDua \o
'puDdsa DSJDuoui pp uppua^uj d| anb jdiou asoq 9t X ajuotuajqo^ o dzdi^ d| ap Dsuajap D|
jd¡juo3 d J8A|oa opo^jaaDsap opas anbjod sauozDj sd| uauodxa 39 *d|jduio^ d qzjoj so| anb
D| popisaaau D| anj Dpnp DiqDq ou 'opojsg pp Xa| Duiajdns D| D3||qnda^ d| ap o^uauíoAps
p opuais 'anb o^sand p6a| o| ua oXodo ap oipj ¡u 'Dpouiuiossap iu opis Diqoq ou uppn^
-osaj pi anb aua¡i$os 39 's^aiuij o6d¡jud9 jod 'a^uotuajqo^ ap sanbjoui 'Xbjjia p j¡n;^sqns
ap sajiy souang ap opan^ p owoi anb uqjsDuiuuaiap D| ajqos souijuquo sopajuio^undy] - j

�en salvo, conociendo la felicidad del Marques, que se los havia proporcionado,
no seria prudencia, ni acertado en estas circunstancias volver á confiar la de
fensa de la Plaza á un Xefe que la miró con tanta indiferencia la vez pasada.
Se save que los oficios no se han creado en España para acomodar las personas,
sino para que las personas sirvan y desempeñen los oficios (1). No es de presu
mir que el Rey haya nombrado á Sobremonte para unos cargos tan graves, y
delicados, como los de Virrey, Governador, y Capitán General, solo por honrar
su persona, ó por facilitarle volsillo para el acomodamiento de su familia. Quando el mérito y servicios del Marques fueran distintos del que ha labrado con la
entrega de Buenos Ayres, no le faltaba modo al Soberano de corresponderle y
premiarle sin desengastar de su Rl. Diadema una de las mas preciosas joyas que
la recomiendan, y hacen brillar, ni exponer á sus Vasallos á los insultos, trope
lías, y extorsiones de una Nación según se acava de descrivir, como la Inglesa.
La intención y mente de S. M. en la confianza que hizo del Marques fue, si hera
posible para que sobrepasase á Cevallos; es decir, para que luego que tuvo noti
cia de que el enemigo se acercava, pues la tuvo cierta á fines del año próximo
pasado, pusiese la Plaza en estado de defensa, alistase y adiestrase la gente sin
excepción de clases, puesto que por sus abultados informes se hallava sin tropa
arreglada, y presentando al enemigo saliese á rebatirlo á la frente de su gente,
como su Caudillo y Capitán General. El Marques de Sobre Monte nada de esto
ha echo, y antes en lugar de hacerlo, hizo cosas contrarias que haora no es me
nester traer á colación para justificar el procedimiento del Pueblo. Basta este
riesgo, y este abandono para ponerle á cubierto no solo de los tiros de los que
se muestran rigidos censores, mas por utilidad que por regularidad, sino tam
bién de la cavilaciones que puede imbentar el amor propio para vender por
compasión, prudencia y celo, lo que no es efecto sino de una declarada y pu
nible, inneptitud. Pues un Pueblo fiel, venemerito, y honrado, asi como debe
coadyubar á las disposiciones del Soberano expedidas en su veneficio, del mis
mo modo esta lexitimamente autorizado, por razón de consequencia, para resis
tir y oponerse á todo lo que sea contrario á la voluntad del Principe, y correla
tivamente para remover por tiempo aunque sea por violencia, al que en lugar
de ser su protector se combierta en destructor, quando de pronto no puede fixar
por una via su seguridad, si atender á su conserbación é indemnidad, que es el
blanco de todo Govierno vien organizado, y por el que están establecidos todos
los que se encuentran en el mundo.
Ni la necesidad, ni lo laudable, ó la justicia del fin, es lo único que favo
rece la determinación del Publico de Buenos Ayres en no censentir por mas
tiempo de Governador de su Ciudad al Marques de Sobremonte. El Derecho
también la auxilia, y nadie pudiera graduar de temeridad si alguno digera que
también la disponía. Nos extenderemos á / dar sobre esto alguna pincelada, en
gracia de los que todo lo quieren reglar por las Leyes Civiles: de suerte que
aunque sea caso de mera política, ó que solo se roce con la materia del Estado,
dan, y teman en que su resolución se ha de sacar precisamente de aquel Gozofilacio, y que lo que no derive de aquella fuente es agua turvia y cenagosa.
Recurramos, pues, á los volúmenes de la Jurisprudencia. Pero no por esto espere
ninguno que le cite texto que hable, de quando Buenos Ayres se ha visto innominiosamente entregada por la mala disposición de su Gefe nato, y gloriosa
mente Reconquistada por la de otro electivo. ¿Que es lo que se deve hacer en
este caso? Bastara que solo las reglas generales nos den la mano, pues Ariadne
solo por el hilo topó la puerta del Laverinto. No dejaremos por esto de servirnos
de aquellas disposiciones, ó doctrinas, que ó vien por su razón transcendental, o
por la afinidad de la materia que resuelven, concurren apersuadir lo mismo, que
nos proponemos provar.
Nos hallamos en el caso de no poder recurrir prontamente al Soberano,
para que provea de remedio. Este es un lance muy fuerte, porque si no quere
mos movernos á nada, el mal nos consume y devora. Dejar las cosas en el mis
mo ser y estado que antes tenian, es para perecer sin remedio. Buscarlo á distan
cia de mas de dos mil leguas, por caminos cortados, y peligrosos, es exponerse á
no conseguirlo, ó a que llegue tan tarde, que se haga ilusorio, amenazando de
próximo el peligro, y no pudiendo esperarse su llegada, sino de aqui á ocho, ó
seis meses, quando mas vreve. En este conflicto se hace indispensable tomar algún
partido. ¿Y qual otro mas oportuno, fácil, y acertado se puede tomar, que el
— 132 —

�ua iu 'oun ua iu anbjod 'ojjantu asanj is ouiod 'ByyBq as anb b 'BpuBjsip By b
ajsa ouBjaqo^ ya anb Bjjodun ojubj 'Bip yap oy sa anb oy jog -pBpjaA By b anbjaaB
as sbui anb oy Bas yiunsojaA oy anb ap oSjBquia uis 'jb8ojj3jui apand ay as ou
ouanuí yB anbjod ou is 'uozbj bjjo jcd pu ojsa A ÍBpuapnjdsunf By ua BuiSop jod
BSBd sapBjunyoA SBunjyn e ojuBnb uq 'anbjaoB as sbui anb oy Bas yyuíisojaA aDBq as
anb oy 'buijijuod p 'BAajdB 'BpuBui anb yB Bjynsuo^ By ypBj sa ou anb ua BijajBui
Bpoj uq *Bsajdxa jod ap as anb BJBd 'Buinsajd as adpuug yap pBjunyoA By anb
BjsBq sBiDuBjsunajiD sajuasajd SBy ua anbjod 'ajJEd Bjsa ua uopBDOAinba ns apuBjS
sa ojag 'oyjBjndsip b uaAajjB as ou oajD ojsa anb 'Bioijsní ua JBSny BABq Byya b
anbuns 'uoiDOtuaj ns *Bd *j^ • ap pBjunyoA By ap bjsuod pu anbiod ouis 'bsod bjjo
jod ou 'oyqang yap uopBuiuuajap By uamsuaa A 'ojubj uajou 'uopisodaj ns ua
sopBsajajuí o ísanbJBj^ yB sopBSayyB soy anb ajuauíBjapBpjaA jbubjjx3 ap sq
•adyoS oyos un ap uBpjaid as uoiSiyaj
A BpuaiDBq 'sBpiA 'sBjuoq anb p 'oduiaij un b Bozajad opoj anb b JBSny opu^p
ou 'soyjapuajap ap zBdED Bas anb 'ojjo ap BipjBnSBAyBS By ap oÍBq asjauod A 'Bp
-ubui soy anb yB 'JBÍap ap pBjjaqiy By b soyqang soy b aaayqBjsaj anb 'Jijjn^aj ua
pBjynoijip By A 'ojSiyad yap ajuauíuiui oy anj jbjjes 'isb oysouiBSip 'oziq By anb oy
opoj ajqos :asBUBjojd as oijbiuub ya A 'asaiAijasojd as uoiSiyag By anb b uoisbdo
By ojsa uod opu^p 'pBpni^ By ajuauíBpiAapui japjad opBÍap asjaABq ap ouijoj anb
ojuaiuiyjuas ya 'uoidb^ By ap BijoyS By jod ouiSBisnjua ya 'ouBjaqo ya BiDBq jouib
yB ojusnb 'oyqang yap uoiDBUiuuajap By 'uoisBd Bjsa b osynduii ns ojubj oíAap
ou SBj^ -ojjaiDB A 'zajnpsui uod JBjaqiyap japod ap opBjsa ua uozbj By b opuBÍap
ou 'sBiauajod SBy BDsnjo uaiquiBj anb ouis 'pBjunyoA By BSiBquia oyos ou 'ajuBj
-suod sbui uojB^^ IB JBaqnjij jao^q ap zBd^a '3abj^ opaiui ya sang 'oyjBDSBm BJBd
SByanuí opuaiuaj ou 'ynbB BjsBq anb 'oÍBqBJj ap sbui oood un uod 'usd ya jauíoa
b uoiDBUitujajap Bjsa BSiyqo soy anb 'sounSyB Jpap uajainb BjoqB ouiod 'oapiAaj
-uoj^ ap ouiisijuajoyj ya 'ojiua^ouiijd ns ap opBiyixnB 'pBjjaqiy ns JBjqoaaj BJBd
'oyqang ojijauíauaA ajsa opinSuijsip Bq as ojubj anb ua 'yBiDJBj^ joiub ya BJídsui
anb soyyanbB ap njaduii un opis Bq ou souaui oy y -ajuEjapE ua asaipuajap A 'asBp
-jBnS oy A 'uoisajdo ^abjS ubj ap asjBjaqiy oy anb BJBd 'sjaiuiq o3bijub *u&lt;j ua
soío soy osnd 'saySuy yap Bsajd oqaa oyopBÍap A 'ajuouiajqo ap sanbjEj^ ya opBJ
-BduiBsap oyjdABq jod ojuBnb 'opBuiuiBDsap ubj OAnpuB ou sajAy souang ap ODiyq
-ng ya anb 'jaA uaoEq ajuasajd osbd yB SBpBDiydB sBuijjDsop SBjsq *oqDajap yap SByS
-aj SBy ap uozbj uod souiBjjBdB sou saDuojua ojusnb jod 'auaij ay ou anb yB uoid
-Dipsyjní A 'japod 'opuBui ajaiyuoa 'uoiDByip ajiuipB ou 'BjaijdB anb pEpisaDau By
A 'ajuauíujuí ojSiyad ya anb j^ -sayBjnjBu soy A 'souiAip soy uaiqujBj ouis souBUinq
sojdaaajd soy oyos ou 'zaA Bun ap sbui 'Bjajyy #ouiijixay ua ajjaiAuoa oy ajuajad
-ujodui zanf yB A isa oy ou anb oy 'ojiDiy aaB^j *Bp By sajuB A 'ajiuipB By ou 'Aaq ap
aaaJBD anb 'sopBjiD uba anb soy ap oun aaip 'sajojDOQ A 'sojxaj soqanm ap Jijuas
ua anb 'uoiDBjapisuoD bjubj ap sa 'BZUBpjBj By ap ojSyyad ya A 'pBpisaaau Bq
•saAaq SBy ap BiJBuipjo uopisodsip A 'jo^ij ya BJBd ojpiy sa jopadng yB jBjynsuoa
ap pBpiyiAisoduii p 'pBjynDiyip By jod anbjod íoyjaDBq ap JBÍap 'Aag yB jBjynsuoD
b opBSiyqo Bjsa anb ya ^ -BsnBD Bidojd ns ua zanf asjaDBq jBynDijjBd ya unBq
A ^soyya ajqos euiiSjb uoiDDipsyjní sSuaj ou uainb ap 'ojBduiB ya oí^q asjauod A
'BZiyijsoq A eSijso soy anb pBqy ns b japuajd saSuop^ soy uapand 'joijadn^ yB osjno
-aj ya yiDiyip p 'opBjByip jasap uozbj buisiui By jod anbjog qBjnjBu #Ojp jod ojsa A
íajBduiB A 'Bpuaiyap By anb BJBd jouag o ouanQ ojjo b asjBSajjua o 'Bsuayap ns BJBd
BJjan^ ap ajuaS jBjuBqay A 'sauoiDBjapajuoD A 'sBSiy jaDBq pBpni^) By apand 'BZUBp
-jbj By ua A^q anb ojSiyad ya jod A 'uoisajdo By ajinb anb BJBd 'joijadng yB jyjjnDO
japod ap pBpiyiAisoduiy p 'BiDUBjsip 'uoiDByip By jod anb (z) uapuaijua oy joíauj
A 'opBipnjsa UBq oy anb soy uaaip anbjog "ajuajaduiODUi ajuauíBjnyosqB Bas anbunB
'oAns Bas ou anb 'zanf ojjo b jijjnaaj ajuauíBjiDiy apand 'oipauíaj ounjjodo jej
-adsa apand as ou 'Aag yBjijjn^aj ap pBjynDiyip Á 'BiDUBjsip BJBy By jod apuopB
'saSBjBd sojjo A 'sBipuy ua bdb ouiod 'sojouiaj Anuí sajBSny A 'sajJBd ua 'joijadns
ns ap opiuiyjdo A opBjsayoui ajuauiaABj3 asaijuis as oungyB is anb 'ajuauíajuap
-njd A 'biabs opBpjoDB UBq 'soyjBjayoj sojipqns soy b sa anb osojSiyad A ojsandxa
oy A 'soyjBjquiou ua sajuaAnjijsuoD soy jaaap^d uayans anb souB^ua soy opiDOu
-od UEq anb 'toi(J SO1 '^VUi^AO^ BJBd opinjijsuoD yap BiDuaipaqo By ap 'BjauBiu
BjjaiD ua 'asopuaABjjsqns Bas anbunB ya b / auuojuoa Anuí sajuB ouis '^ip Jod
opBAOjdaj 'ou 'ojsa sa o^^ 'oSiuiauq yap soubui SByap JBjqiy odns By anb yB pBp
-n;^ By ap uopBAjasuo^ A Biyjojsn^ By JBiyuoD 'j3aesb sq ¿oyqang ya piSiya anb

�otro caso se le puede consultar, para que responda á tiempo. En las materias de
esta clase, la voluntad, y mente que se deduce por congeturas, ó que se hace vero
símil, se tiene por voluntad ebidente y expresa. De suerte que el que alega la ve
rosimilitud, se dice que alega Texto de Ley, porque la Ley manda observar lo
que es verosímil. En tal conformidad que el que arguye con lo verosímil, arguye
con razón natural, porque la verosimilitud se tiene por parienta de la naturale
za (3). Esto és expreso en el dro.; y siéndolo, lo és igualmente, que el Publico no
procedió sin voluntad del Principe, á proclamar á Dn. Santiago Liniers, por su
Governador, y Capitán á Guerra, porque és verosímil que el Rey le nombrase
mientras, a lo menos, no pudiese embiar otro, si estuviese informado del esfuerzo,
celo é inteligencia que mostró, que és lo que en el dia mas se necesita, para de
fender y conservar la Tierra, que se halla amenazada de enemigos, y se ha echo
el obgeto de su embidia, por las proporciones que la acompañan, é informes que
les han dado de su vondad, los que para su destrucción se han recivido en su
seno; de cuyo particular no puede tampoco prescindir el Publico, mirando por
su seguridad, y que le pone igualmente en la necesidad de tomar sobre ello sus
medidas a tiempo, antes de que estos Cuervos le saquen los ojos, después de haverle comido el corazón. En esto no se hace mas, que poner patente la voluntad
del Principe, por la berosimilitud que resulta de la aptitud de D. Santiago Li
niers, y riesgo en que se halla la Plaza. Después la evidenciaremos con la inhavil idad del Marques, proviniente de su incapacidad, para los cargos que le han
confiado al primero interinamente, que és lo que mas le hace resaltar, y lo
que en diseño hamos á demostrar.
En todos los oficios se requieren qüalidades esenciales, y qüalidades acci
dentales. El que no posé las primeras, no puede respectivamente exercer ningu
no; mas el que no está adornado de las segundas vien puede huscar el que le
den, aunque lo hará mal, y caramente. Siendo de tanta gravedad, y recomenda
ción, el de Capitán Gral., no puede estar destituido de los constitutivos esen
ciales, porque nada menos se aventura en ello, que la subsistencia de un Imperio.
La dificultad esta en averiguar, y saber, quales son estos constitutivos. Aunque
las Leyes no describieran, los que forman al Gefe de un Exercito, la razón na
tural sola bastava para detallarlos. Es innumerable lo que se interesa en el buen
o mal desempeño de ese cargo, para que la racionalidad no pudiese dar con sus
dotes. Dejemos que el común de los hombres pudiese descubrirlas, o dejase de
poder. Al Legislador no podían ocultársele. El que formó las Siete partidas era
todo un Savio; y como que posehia conocimientos, y le asistía autoridad, deli
neó las de Capitán General, ó de Caudillo, que es el titulo con que lo distingue,
en estos tres precisos términos: esfuerzos, maestría, y seso (4). Estas qüalidades
de tal manera son esenciales á todo Caudillo, que el mismo Legislador advierte,
que si el Emperador, ó Rey, sale á la guerra, y no las posé, devé nombrar al que
las tenga, para que Caudille diestramente á la gente. La obligación en el Prin
cipe de buscar Caudillo á proposito, arguye la necesidad de este en serlo, qual
combiene. En especial emanando, como se explica el Texto, la obligación del
Principe de la calidad de los echos de la guerra. Pues dicen, que todos ellos
están llenos de peligros, é de aventuras: é demás el yerro que ay aviniere, non
se puede después vien emendar. E por ende non se deve traer (la guerra) si non
por seso, ó por grande acabdellamiento. De modo, que si por esta razón no pue
de el Soberano usar en esta materia de su plena potestad, y libre alvedrio me
nos podra el subdito dejarse llevar de él para aceptar el cargo, y exercerlo.
Entra haora aqui la qüestion, de si el inhavil, qe. és el que nó posé las
qüalidades, ó constituvos esenciales, pierde por el mismo echo el oficio, probán
dosele la tacha. Sea la que fuere la resolución, en orden á quanto se procede por
via de acción, ó de acusación. Lo cierto es, que quando la inhavilidad consta de
notoriedad, no se deve esperar á sentencia, sino que luego que se descubre el
defecto, deve cesar en el oficio, el que lo detenta, en atención, aqe en lo no
torio el orden de dr. es, no observar orden. Por lo que respecta á los Jueces,
asi se colige, de lo que apuntan los A. A.; y de lo mas arriesgado y peligroso
del oficio se infiere, que lo mismo deve ser en quanto al Caudillo, ó General
de un Exercito (3). Juzgo no ser necesario descender a enumerar los casos que
pruevan, no darse en el Marques esfuerzo, ni maestría. El por su desgracia, y
para nuestro daño y perjuicio, los practicó á vista de todo este gran Pueblo. Si
^ 134 —

�' M f "dD pe-d D! *ao3 (8)
D H í qI € &gt; ^1 1 €1 M I ^l ¿ J i VI '**&gt;V (L)
9
•Z S I ed BÍA3 19 ^ 09 N "8 dio € qjT PBqog i g S qn ^! 6 q! (9)
•Dipnf ap 9s; ubuij ^^x *&gt;I ! q-u'g Ul ^ PS ^A '{PO (5)
B^ MBd -Z JP í 1 (f)
•Z N 85
6l otaox #dB3 -ya -y aiaAqin^ mu^\ -u\ -z\ H '6l #snoD ó I *niox •IiaJEu8íd ()
*W)I PB "bsa '001 'o^11
•pujad 61 -dio I -wed 'aajojj ap -8|bs 'oil ^ 601 '801 N 'L\ ds^ qij npBqog (^)
d ^ *€ qn "5 jp 2 i (i)

9081
3P ^Z oiso^y
•ajuoui3jqo5 ap sanbj^j^ jap opnem X oopaajyp
B] oí^q 'jBjidB^ B^sa uojBiBqaJXB ouioo isb 'uaj^qajjB oj SEjuajotA. soubui sbuti anb
b ojsandxa nja^ yap ouXa^ o^uayndo ya iu 'oyyipnB^ uis jBisa apand ou 'oyqan^
ajsa 'jiaap sa 'oiiajax^ ajsa -biod 'sauíj sns uoa jiydmna Bdas uainbB BpuBui 9
BtujiyuoD oy -jv ' SBJjuaioi ojjo b amo) as anb ap sa Byya ^ -souBm SBy uoa Bao) A
'Bdy^d as 'b)sia By b B)sa somaua) a)uain8isuoa ap X íojuaiuiEjquiou ns b O)UBnb
na 'adiauyj^ yap p^unjOA By uaiquiB) Bsaa 'uij asa opu^saa X íouBjaqog ya Xa
*TA 3P pXtunsuoa oy a)uamyBdiau;jd anb noa uij ya sa anb 'so)iajaxa uoa asjix^q
iu 'jBpuBm iu 'sapEpni^ japuayap BjBd sa ou anb ap 'a)uouiajqo ap sanbJB^^
ya SBAanjd op^p jaABq jod 'yBiaadsa ua opunSas oy b opiAoui Bq a 'uoiaB^q By
ap BiJoy^ By b X 'Xa^ yap oíaiAjas joíam ys ouioa axuauíjEdpuud Bsoa bdo b p)im
ou 'on^i)UB yap yiAi^) awaniu jod JopBUJ3AO) OAanu yap uoiaaaya By ua o)UBnb
'pBpni^ ns ap B)sinbuoaa^ By ua o)ub) 'sajXy souang -(g)aaaJBd ay jofam anb \e
a8iya oyqan^ ya 'EUOJO3 By aoauauad *Ojp ap uainb b 'bise^ ns ap soy ap oun^uiu
opu^panb ou anb 'Xa^ yap ByaxuajBd By babob as opuBnb 'BSBd omsym o^ '(¿) aSiya
oy oyqan^ ya is 'uoppiqojd By Bsaa 'pjquiou ay anb yap JBSny ua jBj)ua aAap ou
a)sa X 'aiuaiua) ns ap uoiaaipsxjní By BJídsa (JopBujaAOf) yap asjpap aAap ouisim
oy) Jopi8ajjo^ ya ouanm EUBdsq ua *3b ap 'uaiqum a)UB)sqo o^^ (9) uoiaB)OA ara
-yuBun jod opBmByaB asany is UBSuadsip BanaBjd By X '*Ojp ya 'sop sopBSBd ou B)SBq
'jas b BAyanq oy 'apy^ayy oub un anj -3b ya anb 'Xaq By JiAiqojd ap oSJBqura ui
•opBjnSij Bq say as soyya b omoa 'BauBpad ub) sa ou 'ouXa-yj un ap BzaABa oyqan^
un ap pBpjjo)ny X uopB)uasajda^ By anb 'soyXo^ soy sopipua)ua
*uiy yB X oipam ya ua 'oidpuud soy b
odns uainb jod 'ouBjaqog yB X 'saXa^ SBy b oyos oadsaj jod 'sajouadn sns
ap so)BpuBm soy b Biauaipaqo BSaia sbui ns ap op^p s^yjaABq ap sandsap oubj
-aqog ys uoisaqpB ns ap snqanjd saiuBAayaj sbui SBy JBp ap bab^b anb 'oyqan^ un
ap jByq^q ya ua son^a sbui oSjb 'soaod soy b jaasq Bjsd 'ojadsa oy omoa 'souam
oy b uBjiAjas 'oyqan^ yap oiuaiuiipaaojd ya jbziuoubo BJBd uasaijBA ou is 'usas
soyya saysnb says) anb 'soiuaiuiB^undB souoa sojsa b opiuaa aq am 'Biauaiaijnsur
iui ap oppuaqmoa oja^ 'ossasa sbui jas apand ou yspnsa iui anb ap o^jBquia uis
'ssra oSys BJa^ip o 'oqmnj ap asspnra zaA ys) 'os^ayy o 'oijosuapQ jiAijasa ap
BjaiAnq 15 *bijbj)uo3 aja as anb b 'saXa^ sbuisiui ssy ua unsq 'oXods unSys B^uai
ou anb 'ysSayí ub) oaoduiB) iu 'BsoyspuBasa iu 'bpbíojjb sa ou 'jojnx uanq un
ap aAOJd ay ajps^ omoa *j^ 'S 3nb ssjjuaim 'sjaiuiq o^bi)ub 'nQ ap BijuayBA sy
b asjaSoaE b o)usnb ua 'oaiyqn^ yap uoiaBuimjajap By anb ap 'sapi BiaSiy sun^ys
jsp ap O)Bj) 'soqaa soy opuaiuodns *3b ouis 'yBasij ap oíaiyo oSsq ou inbB oX
anb 'yBjniBu oy b sajoyoa soy JBjyBsaj BJBq say 'soubui sns ua sbui asjauod ou BJBd
ppuny as soyya ua anb oyqan^ omsim ya 'soyjijoyoa 9 'soyjBjnSi^sap asaipua)ajd

�2 - [Escrito anónimo en el que se expone la doctrina que, según el autor, da derecho al Pueblo
de Buenos Aires para deponer al Gobernador nombrado por el Rey y para elegirse un
nuevo Jefe o Caudillo militar; se apuntan ideas sobre el origen de la autoridad Real y
se establecen los casos en que el Pueblo reasume su Soberanía, para concluir manifestándose
que la ciudad de Buenos Aires, puesto que se encuentra en el caso de estar amenazada
por el enemigo y necesita de un Caudillo militar, en quien concurran las cualidades que
se requieren para el desempeño de su cargo y en virtud de los principios y argumentos
expuestos, puede tomar con legítimo derecho aquella providencia. A modo de conclusión
agregan algunas reflexiones que corroboran esta tesis. En una advertencia final se hacen
consideraciones en torno al Congreso General que se celebró el 14 de agosto, y se presta
aprobación a lo allí resuelto de solicitar del mismo Virrey el que comisionase el mando
militar de la Plaza a Liniers; se hace notar que el Virrey accedió a la solicitud, por lo que
no fue menester que el Pueblo hiciese valer sus derechos para deponerlo. Se sostiene que
el Congreso, dadas las circunstancias, fue necesario y que el Cabildo habría sido res
ponsable de gravísimos cargos si no lo hubiese convocado; se afirma, por último, que nadie
puede dudar de la autoridad del Ayuntamiento para nombrar esas Juntas y que la mejor
defensa de este punto es el apoyo que mereció el acto de parte del Obispo, Prelados
Regulares, Ministros del Supremo Consejo de Indias, residentes en Buenos Aires, y de la
Real Audiencia que concurrieron a ella.]
[2 de setiembre de 1806]
Breve significación en obsequio de la Ciudad de / Buenos Ayres, sobre el
arreglo de sus pretensiones; / en orden a su defensa y seguridad. /
" C". natural cosa es, é muy guisada que todo home haya poder de amparar
"su persona de muerte
Ley 2 Tit. I9
Partida 7*.
Es el primero de los derechos del hombre, la defensa y conservación de la
vida. Para asegurarla de los insultos del mas fuerte, combinieron en unirse en
Sociedad formando Ciudades, y Poblaciones; (1) al paso que para mejor con
sultar este fin, tomaron el partido de elegir uno de ellos por Caveza para su
Govierno (2). Siendo este el origen de los Principes y Soberanos, (3) cuyo poder
nace, y se deriva de la causa del dr0. natural; y asi la mas estrecha obligación de
los Reyes es la defensa de los Pueblos (4).
Aunque por estos principios el hombre en sociedad abdicó de si aquel
dro. de su propia defensa, é incumbe al Rey aquien privativamente corresponde
el dr0. de la Guerra (5) con todo hay casos en que puede, y deve ocurrir á las
Armas sin esperar el mandato del Rey. Estos son aquellos en que corre un ries
go inminente su conservación, y que no dan espera al recurso de su Soberanía;
porque ademas de que en tales casos se procede conformemente con la voluntad
del Monarca explicada en sus Leyes (6) el Pueblo reasume su natural dr0. de
defenderse, y sin ofensa de su suprema Regalía obra en favor de su causa propria, y de la del Rey, que es una misma; pues que el vien é la Requeza de sus
Vasallos es como suya (7) y el Rey es el Alma, y la Caveza, y ellos los miem
bros (8).
Esta facultad, y poderío del Pueblo autorizado por el dro. natural, y las Le
yes indicadas, se extiende por necesaria Consecuencia para tomar todas las Pro
videncias conducentes á su defensa removiendo los obstáculos, que impedirla, o
comprometerla, puedan, por que se compondria mal, que el fin le fuese permi
tido, y prohivido los medios. I é aqui como llegamos insensiblemente al caso en
que se halla nra. Ciudad, ó Pueblo de Buenos Aires.
El se vé amenazado inminentemente del Orgulloso, y fiero enemigo de
Nuestra Nación. Aunque hemos dominado su altives derrotando la Tropa que
se apoderó de nuestra Plaza matándole é hiriéndole muchos, y haciendo prisio
neros á todos, incluso el mismo General; existen haun cerca de nosotros sus
Buques, y sabemos que tienen pedidos auxilios, los que prudentemente devemos
recelar lleguen sinque se pase mucho tiempo.
El insulto que pueden hacernos, deve ser más temible en las actuales cir
cunstancias; probablemente será con mayores fuerzas que las que antes trage— 136 —

�— LSl —
•buiiSjb BpuBjsip ajjaiA
-p ou o^ituaua jap sbj b SBjja ap anbjod 'soubcu sns na asjanod jpsisaj BJBd
uij na ^ 'ojJBjsajap BJBd ojjBjaaaj b BsnEa BpBjqos UBp aj (opipuajajd Bq Baunu
anb oj) sojjbSziií na asjBjazaui ap pBpisaaau uis ísojaaja sojsaunj sns opBjuatu
-jjadxa Bq X 'soío sns uoa ojsiABq soj anb ojqang jb soijojou sojja opuais ojad
''Vi *S 3P Píní ojaAas ja BJBd BuanqBjoua asaAjasag 'sojjapBsap sns jESzní
spand anb b^jbuojv PP J anb pBppojnB bjjo XBq ou is ajqos JBUojjsanb ap
oaoduiBj sojubjbjj o^q -Bpipjad ns ap apo jap BzuBijuoasap X uoisjaAB bj ojq
-ang ja na op^snBa uEq anb soqaa soj ap uauíBxa ja na jBjJua souiaAap o^q
•oiJjiAjy ouBjaq
-o ns 3P B3S '^^ I uiiujajap oppjnao oj ojx)j ap Xag ja opBiujojuí ojubj sbjj
-uaiui 'jBiaipnÍjad X ojdaui jod Biuaj anb jb opn^qaasap 'Bsuajap ns na SBuuy sbj
ap opoBui ja BJBd ap) un asjixaja *jXy ^g ap p^pni^ bj opipod Bq osbd ja na
anbuoa "ojp ouiijixaj jap sajBSjnq ou sojuauíspunj uaaajjo as BjundB as *ab oaod
oj na anb jaaouoa ap UBJBÍap ou / soidpuud soj UBuiqoíoa X 'jBsnad naqBS
anb soiab soj oSjBqnia uig -uoiDEjip uis oipaniaj ns ap asjaaAOJd BJBd onBjaqog
jap soj noa opiun ajuauíBiuijuí ojqang jap *8Oip soj X 'soaijqnd sajouiBj^ soj ap
Bpijsní bj ap asjBuuoj Bijpod anb ojp^nb ja Bjambis jBÍanbsoq b B3ajj ou anb
BpBjaauíd jBiaijjadns Bun ap ojdaanoa ja aaajauj s^uadB jad^d ajuasajd jg
•sopEiaunua sojund
soj na ojqang jap sanoisuajajd sbj ap joabj na uaaBq anb 'sbijjb^ saXag sBJjsanu
ap sajE^nj sajuajaaxa soj X 'soaijijog soiae soj ap SBSoiaajd sbuiixbui sbj íou
-taiq X 'jBjnjBU 'Ojp ap soidpnijd sauíijqns soj ojnsa ajnanboja na jbzjue^jo X
'jaSoaaj ap ouadmasap ja asBij as ajnBjjijq Binnjd Bun b anb X *8jXy *8g ap p^p
-ni^ bj ap jouoq na uauínjoA un Biaajam sBjunSajd SBjsa b uoiddbjsubs vj
¿Vi 'S aP sbijbS
-ag sbj Bjjuoa X 'SBpinjiJsnoa sapBpijojnB sbj bjjuod 'saXaj sbj Bjjuoa opBjuajB un
jod ojuajni ns asjBjnsuaa BjaAap o ^ojjaaBq BJBd pBjsajod ap oidpuud unSjB
ajasjinqiJjB Bjpod 9 'ojqang ja Bjpuax ¿sajouiBja sojsa sojsnf UBjag? "AI sojjb^
'nQ b^jbuoj,^ opBuiB ns ap a^BjjBSBA aajnp jap oíba pBpijadsojd ns jBnjadJad
X 'BpinSasuoa bijoj^ia bj ap sojnjj soj JB-mSas BJBd soasap X 'sajouiBja sns ojq
-ang ja opiSuip b anb e sojund sop soj uos sojsg 'Ojisodojd ja ua souiujsg
•Bpipjad BAanu ns
ap ojjap oiSBsajd un ouioa Bjapjsuoa oj sand íBsuajap ns ap SBpuau sbj jeuioj
b BAjanq anb jijuasuoa anb sajuB souiajjxa somijjn soj b 3sjb(ojjb b opuaiu
-odsip X 'opuBuiBja íuozej uoD Bjsajap uainbB X ajuauíBjsní Bijuoasap uainb ap
'91 p jad oj anb 9}3^y ja anb ojnaBjsqo ojjo auaij ijq *jouag ns b bj jap jad anb
'Ejjaij bj ajSuBS ns uoa jBSaj uajainb ojauíud anb 'sonppipui sns ap ouisbis
-njua osojauaS X 'Bijuajba 'jopjB ja 'ajSaj X 'sauoia^jado sns bí 1 jjp (oJ) ojqang
jap BzaqB3 bj b ojsand anb X 'o^jbd ns ap ouaduiasap ja BJBd (Q uajainbaj as anb
sajop X 'sapBpijBn^) sbj uBjjnauoa uainb ua 'jbjijiui ojjipnB^ un asJi^aja ap bj
anb 'oipaui sbui ap BJisaaau ou BJOBq jog ¿Bjja BJBd ajisaaau anb soipaui soj saj
-Bnb X 'pBpijnSas ns jajauíojdujoa 9 'jBjjnaijip uBjpod sojnaBjsqo anb? sej^
•sojnaBjsqo soj jaqoiuaj BJBd X 'BjjjnS
-asuoa \d soipaiu soj sopijirajad uos aj ajuauíajuainSisuoa anb X íuoiDEqjasuoa
X 'Bsuajap ns ua SBuuy sbj b jajjoa BJBd sos^a sajBj ua UBziJOjnB oj sajBuoia
-B^q saXa^ sbj X 'uozBg bj ap -Oip ouiajdns ja anb ojsia somaq bX ojag -ajjiuaq
-ajqos UBpand sapBpiuiBjBa sBjuBnbanb 'ajqisuas sbui Bjas aj 'jBjnj^^q Jouag ns
ap uoxaBuiuiop BpiaajadB X 'aqEns bj ap opiBJjsqns X 'Xag ns ap oSiuiaua opijjad
ja jod opB8nXqns ajuauíBAanu jas ap BZEuauíB aj anb adjoS jg -sajXy souang
ap ojqang ja BjjBq as anb ua ojSijad ja ajuapiAa Jjaap b souiaAjoA sand sg
•jouib jaij ojjsanu ap soja^qo souSip sajj
sojjanbB jod SBpiA SBJjsanu ajuauíBsoiJOjg jBaijijaBS ap bj soujBjinb Bjpod sbui
-b( anbunB 'ojunij^ jap ^jjoj^) bj soujipaduii apand 'sBiujy sbj jbuioj souiajjiod
anb soj ap jbjijiui Buijdpsip ap bjjbj bj (pij,fp¿ p^anu p A X^^ o¿tsanu p 'uotS
-i^jf PÁ^sdnu p uowy ja souiiub sojjsanu b Bp anb 'BiSjaua bj ap JBsadB) uajuaj
-ui anb sapBpijijso sBAanu sbj BJBd sbíeju^a UBuoiajodojd saj saAB^q sbj ap uojba
-jbs as anb soj Bjjaig, bj ap opEiuoj UBq anb sojuaiuipouoa soj anb 'JBjapisuoa
souiaAap X ^sojjBZBqaaj b sozjanjsa sojjsanu jbzubdjb ou ap opBpBjSsap oseo
ja ua ojsaunj Bjas son (sBsamojd SBjaSuosij sns b JBjsajd soujajanb uis opBjim
souiaq soj anb uoa uopBuiuioqB bj jod) bzub^u3a bj uoa opBjazaui jojnj ns íuoj

�El dro. que para esto tenga el Pueblo ya dejamos bastantemente indicado,
y el que quiera radicarse mejor en el concepto, podrá tomarse el trabajo de me
ditar en las leyes aplicadas, aplicando sus decisiones al caso de que se trata.
Entretanto se añadirán aqui por conclusión algunas reflexiones que corroboran
las ideas, y salvan al fidelísimo Pueblo de Buenos Ayres de qualquiera nota
conque algún Zoylo parcial intente deslucir su mérito.
(11) Sabemos que la salud de la República es la Ley Suprema: Que á ella
ceden todas las Leyes, y que estas tienen siempre por obgeto el vien de la causa
publica. Sabemos que entre el Rey y la República, hay una intima unidad, que
aqui es la caveza, y esta los miembros inseparables de ella; y que el Soberano
vela de continuo por la Salud del Pueblo guardando generosamente mas la (12)
procomunal que la suya misma. Sabemos en fin por estos mismos principios que
la piadosa voluntad de nuestro amable Monarca esta siempre dispuesta en favor
de sus Vasallos, y que nada le és mas interesante que la defensa de un Pueblo.
Vajo de estos conocimientos ¿Sera licito dudar, que tratando de defender
la Patria del odioso enemigo de nuestro Rey, y de nuestra Nación, que aspiran
do, no solo á conservar vajo de su augusta dominación, porque abominamos toda
otra que no sea la de nuestro amado Principe; y que considerando los dros.
sagrados de nuestro Soberano por unos mismos con los nuestros, y biendo qe.
la perdida de este punto interesante de sus Americas Meridionales, pone en
igual riesgo a todos estos sus dominios, por salvarlos, y amparar de muerte
nuestras personas, nuestras familias, y nuestras haciendas nos disponemos al sa
crificio de la ultima gota de nuestra sangre? ¿No seria de aprovacion del Rey
el qe. su Pueblo fiel para conseguir estos fines se elija un Gefe de su satisfac
ción, y deseche al que faltó tan escandalosamente á su R1. confianza en la mas
sagrada de sus regias obligaciones?
¿Quien se atreverá á decir que obrando el Pueblo, con el seguro apoyo de
la presunta voluntad del Monarca, atenta contra sus Leyes, y autoridades cons
tituidas; ni dejará de confesar que la Suprema Ley de la salud de la República
hace callar á todas? Ademas las Leyes que se pueden citar hablan de los casos
comunes, y no en este, que es excepción de ellas. La Ley Municipal de Indias,
que obliga á respetar la alta autoridad de los Virreyes, hasta el extremo de
obedecerles, y cumplir sus mandatos, aunque sean excesivos y contra dro.; exclu
ye sin embargo el caso de que la materia sea de calidad, que pueda sugerirle
mobimiento, ó inquietud de la Tierra.
Si en este instante pudiesen resonar en los amorosos oidos de S. M. los
clamores de este su fiel Pueblo, que acava de darle la mas luminosa prueva de
su amor y fidelidad ¿Quien dudará de que condescendería piadoso con sus votos,
quitándole al Gefe que detesta, y dándole al que aclama, ú otro de su R1. sa
tisfacción capaz de llenar los obgetos de sus fieles intenciones, de asegurarle en
su suave, y dulce dominación? Parece que apesar de la mayor distancia se deja
percivir el eco de la voz Soberana, que nos grita. — Que nada desea sino que se
salve el Pueblo, y que combiene que muera uno Civilmente pero, no perezcan
todos.
ADVERTENCIAS.
Aunque los principios y fundamentos qe. se han indicado en el papel ante
cedente combencen el lexitimo dro. y legalidad conque ha podido la Ciudad de
Buenos Ayres en las circunstancias, resistir el mando del Sr. Virrey, y nombrar
al Gral. Liniers por Gral. ó Gefe de Armas para su defensa y conservación; con
todo fue muy prudente, equitativa, y laudable su resolución en el Congreso Ge
neral que se celebró el 14 de Agosto de solicitar del mismo Sr. Virrey, que co
misionase el mando / Militar de la Plaza al Sr. Liniers.
Esto, y no otra cosa fue lo acordado en el Congreso, sin embargo, que al
guno de la pleve, y de los que no ocurrieron en todo el tiempo del acta lo en
tendieron de distinto modo. Así es, que haviendose accedido por el Sr. Virrey a
la solicitud (vien sea por considerarla justa, ó vien porque teniendo en conside
ración los R. encargos de S. M. de que en tales casos el que mas perdiese de su
dro. en materias que importan á su R1. servicio, lo hará mayor y mas agradable)
podemos decir, que no tenemos caso; porque solo en el de haverse denegado la
pretensión, habría sido menester, que el Pueblo hiciese valer sus dros.
^ 138 —

�'L 'D T 'WI ^.PUÍO 3P OJ3D!D ^j
auiuanqaBjd sosoiao as anbsaJoaBaaads 'anruatuasap uaos'aia^ sauuio aaóadaj'auiío^q (fjj
•^Z cpuJBd | opaia 6 Xa-j (z\)
'í "I '^UU 3P OJ3:)ÍD "oasa x7 Btuaadns ijndo^ sn^Bg (ll)
'Z 'Ed '01 '' 'BI '7 'sajonato X souBipam 'sajoXBtn soj ap
•ajnqBuncooa samo soj sopoi ap oauaitDBaunXB ja ojqanj • • • • ise sa ou ¿as^ -sajopBjqB{ X sa;
-Bjjsauain oiiioa isb 'Bpnuaui aauaS bj opBajBjj sa ojqan^ anb sounSjB uBpin^ (01)
T BPF"Bd ^^ P '8 "¿ "9 5 ^ ^7 (6)
•b^ BPd 6X J!X 'BS ^7 (8)
•B3 BPd 6i jjx '6 ^7 (¿)
•BJ^ B] S3 ^&gt;
bsojS X 8 bsojS zad97 oijo8aj) -jg |a X ímapiq; -tj, Xa^ í^ "spd 61 "X ' "I '^TH. I3P opBp-dbuj opnaipuajB non 'ajsanq \ei f jiuaA sopo) iiaAap sauozEj SEjsa SBpo) jo^ ' ' - ' (9)
•souBjaqog soj ap Bsnauoaui Bi]B3a^ (5)
B^ d TI X € 7 OB^
jaaBq E[ja na n^pand on anb BjauBin ap so^ituaua so] ap jBpjsnS uaAap b¡ is ojjo ' ' ' '6
•dB3 -3a-)i x raiuoni) sqij nuEui ap uinaui' uirqndod jadns uaanQ nina saSo^ (y)
•iqi 'L "i sajón
-ag 'Jd samoq so] nasBmo) soj a saXa^ nasanj ab ouiqiaoa uozbj Bisa jod a (f)
•b^ -bi 6X 'X
'i "i -sopa ap BzaqB^) asanj anb onn asaiqo anb Bzjanj sqaajap jod jaisauaui anj apua jod
3 *soj)O so{ anb ja]BA sbui najainb soun soj 'SBpuJBd ap uos sauíoq soj ap sapEjurqoA sb¡
a)naui(BJn)Eu anbjo^ ••••'•• ^j -dB^ -Ajaqoj^ -snirido^ )aaiJO^ )ndB^ )sa non ¡qo (z)
7 "S Z *dBD *I '7 "spBd aa HIa&lt;I ajní aP
snuojf) •anopBjídsnoa db 'ado ranonnoa ns ninAjES uins an 'aipuaa oa SBaaiaog (X)

\votjiqnj, pun
'9081 aP Z 'o^^^s sa^V soaang
•ujja b uojaiJjnanoa anb 'Bpo^apny ",-g
^xjsanu ap X (ojqang ajsa ap Bonjjoj jod mbe uBijsixa anb) SBipuj ap oíasuo^
omajdn^ ^ap sojjsiuipf ^sajg soj X 'saJBjnSag sopBjajg 'odsiqo "jS 'omall jap
jBjaua) Bjunf o 'ojob ja oíaajaui anb pBpijojne ajqBjadsaj bj sa ojund ajsa ap
Bsuapp joíaui bj anb 'jBsajuoa apusq sosopmí soj oSjBquia ui 'sbsod SBjsa ajqos
sauopou SBun^jB BqBasap anb 'osoijna o^iuib un -Bd Bqjasaj ap X 'jBpuapijuoa
jadBd ajsa biujoj anb BuajBiu bj aaajaui anb bj ap zBdBa sa iu 'Bsuapp Bun Bjuaj
-ui as ij^j "JBsaa jajsauaua sa 'o^q • • • sojk uaq^s o^q? ¿pBpijijn BDijqnd ap soid
-oSau ua OJndB joajajuí ap sojjo ua ouis 'BjqBq as anb ap osbo ja ua bX ou 'sbi
-unf SBjsa BJBd ojuaiuiBjunXy jap pBpjjojnB bj ap op^pnp Bq uaan^)? sbj^
•jijbs ap souiBqB^B anb ap 'oSiuiaua jap uoisajdo bj ap oduian ua
opBsnsa oujoisbj) ja jod soujBABjjBq sou anb ua BjnbjBUB ap o^auaS X 'uoisn^uoa
bj BqBZBuauíB anb sajBui soj b oipauíaj oauojd jap soíasuoa sosoiainí X soiabs
sns uoa JBpjoa^ X 'Barjqnd pBpisaaau bj ajqos JBjjnsuoa BJBd sopin^upsip
X sojjsiui^^ 'sopBjajg sajBdpuiJd soj b biubjj ouis (uozbj bj ua Eijsisqns
-uauípadxa pBpiuiBjBa bj ap oipaui ua anb opBJjsiSBp^ oaiun) opjiAB3 ja
soujisiabj8 ap ajqBsuodsaj opas BtjqBq 'Baijqn^ pBpijnSas X pnjamb bj ap ojuatu
-ora japjad uxs asjBjEjj ap bj opuai^ixa anb X 'pBpisaaau ap anj SBiauBjsunajia
sbj ua osaj8uo3 ja anb UBjBsajuoa 'sajuappaB soj 9 'ojixa ja jod sbso^ sbj ap
ojijaui jap asj^Sznl aAap ou anb 'uaABS anb soj (oAnq oj ou p^pjaA bj b anb) uap
-josap un8jB opBsnB^ asaiAnq ajuaS bj ap Bpuanjjuoa jBjuapiaaB bj opuBn)
"(€l) *uojaai3 oauíjod ubj8 jb Bdajaut aauauíajuanb
-ojja sauamb b sojjanbB b sajuBÍauías 'sajopBjaadsa sosoiao ap jadBd 'ajqasuaajdax ja
jaasq uojaisinb ou anb soj ap opBpina ja opoj JBdnao BiAap anb 'uopBqjasuoa X
'pBpijn3a ns ap ojaíqo ajuBjjoduii jap jbjbjj BJBd oaoquio^ as anb 'pBpaiao^ bj
ap BpBJjsnji a 'ajqou sbbu ajjBd bj ap jBjauaS Bjunjf bj bi^ijbui BjasojS uoa uaiq
-bubj BpBaijija sajXy souang ap p^pnx^ jBa^ X 'jjj "Bj^q ap Bjanpuoo bj jBjnsuaa
'sEJjsaBui ap uaaBq *3b ua sojjijjod sojjanbB ua 'uapuaaajd sajuBJOuSa so^iau^ soa
-od ou anb uoa sBjquros sbj uaiaajdsap sop^dnaoajd soj anb BJBd BijajBui bj ua
saanj SBunSjB opBp JaABq ja sbbu ap BjBjsa Baunu ojad íopBjSajE u^q as sotuaABS
souanq soj sopoj anb oj ap p^pisaaau Bjsa ua sand opEDOj Bq as o^q

�3 - [Escrito anónimo sobre las consecuencias que traería el establecimiento del gobierno inglés
en Buenos Aires. El autor se extiende en consideraciones sobre el derecho de conservación;
se refiere a los males que, a su juicio, arrancaron de la posesión de la plaza por los
ingleses: en el orden comercial, al implantar el comercio libre, en el judicial, en el admi
nistrativo y en el religioso, sosteniendo que el Imperio inglés sólo aspira a enriquecerse
y que no respeta derecho alguno natural y de gentes. Insta al Pueblo de Buenos Aires a
defenderse haciendo uso del derecho de conservación; observa que, aunque Sobremonte no
hubiese tenido culpa en la pérdida de la ciudad, siempre existía causa para desear otro Jefe
militar más afortunado y pedir a Santiago Liniers, quien acababa de conseguir una amplia
victoria; considera prudente y laudable la resolución del Congreso, celebrado el 14 de agosto,
de solicitar del Virrey que comisionase el mando militar de la plaza a aquel jefe; alude a
ios descontentos y a las críticas que esta conducta había motivado y, con el objeto de
desautorizarlas, hace notar que el Virrey había accedido a la solicitud del Cabildo; señala,
además, que este cuerpo fue el único órgano gubernativo que subsistió y que nadie podía
dudar de su autoridad para convocar Juntas, a fin de tratar negocios de pública utilidad.
Concluye manifestando que la Junta fue autorizada por el Obispo, Prelados Regulares, Mi
nistros del Supremo Consejo de Indias, residentes en Buenos Aires, y de la Real Audiencia.]
[setiembre de 1806]
Si solo el temor de perderse, aun antes de llegar el caso, justifica á el
I. C. en su conducta ¿Quanto mas le justificará, después de haverse perdido, el
prudente temor de volverse a perder?
Ya se ha visto quanto es, y quan bien fundado el dro. de su propia conserbacion, antes que llegue el caso de perderse, solo porque puede suceder: Ahora
veremos, quanto mayor y mas fuerte es este mismo dr0. quando después de ha
verse perdido una vez, llega á verse libre, y trata de no ponerse en riesgo de
volverse á perder.
1 vien no es conocido hasta que se pierde, ni los males, hasta que se expe
rimentan. El hombre posee friamente los mayores vienes, pareciendole que nada
tiene, y aun llega á tanto su insensatez, que algunas veces se considera desdicha
do en medio de una felicidad la mas solida y verdadera: Goza de la salud; goza
de la libertad; goza del buen clima; goza de las comodidades de la sociedad, y
ventajas del comercio; goza de los buenos y abundantes frutos de la tierra, y del
mar; goza del buen nombre y fama; goza de un suabe benigno justificado Govierno; su vida, su honra y su acienda es defendida de todo género de enemigos:
En una palabra nadie le quita lo que Dios le ha dado, y todos aspiran a conser
várselo y aumentárselo. En medio de tan rica posesión pasa los días el hombre,,
sin pensar lo que tiene, ni de donde le viene, hasta que un golpe repentino de
la adversidad le hace perder alguna de estas cosas, como la salud, la libertad, ó
todas ellas juntas: Entonces empieza á conocer el vien que poseía, despierta de
su letargo, y procura por todos medios volver á su antiguo estado: Toda dili
gencia le parece poco, y no se considera bastante seguro por mas que haga, y
pr. mas cuidado qe. ponga para no volver á perderlo.
Del mismo modo, y con igual frialdad, ó indolencia oie los males, por mu
chos y terribles que sean: ni los queridos de los enfermos, ni las miserias de los
encarcelados, ni las necesidades de los pobres, ni la ignominia, ni el desprecio,
ni otros innumerables males, que aflixen á la humanidad, le mueven á compa
sión, ni lo atemorizan ni espantan, mientras no los padece, ó experimenta, aun
que lo amenacen si los considera algo lejos. Pero caigan de una vez todos estos
males sobre sus cabezas (como al presente) ó padezcan algún dolor vehemente,,
una hambre, una peste, una ofensa, una ignominia: Entonces despierta y clama
á gritos por el remedio: los momentos se le hacen siglos por bolver á su anti
guo estado. Y si por fortuna se ve libre, ¿Quien podra calcular el ímpetu y la
vehemencia de sus deseos, conque intentará alejar de si todo riesgo de volver
á perder tantos vienes, ó padecer tantos males? Pues tan impetuosa y ardiente
diligencia, no es otra cosa, que el mismo dro. de su propia conserbacion. Esta
misma propensión, que antes era fria, ó tivia, porque no le tocava sensiblemente,,
después que le hirió la propia experiencia, después que vio lo que hera perder
vienes, y lo que era padecer males, se exalta, se electriza, y enardece, y no deja:
— 140 —

�jaasod ua 'sajSuj "^ejo jap Bapi Bjsa ap sojaap soj ajqos oaod un somasuag

p

opuajo ubj ap bjsta bj somajjBdy ¿jBjjy pp sojjsiuij^ soj anb ug? ¿osoiS
^In3 I9P BiauaaijxugBui bj jBJBd b opiuaA BJaiqnq anb ug? ¿uoisasod ns
ap sandsap sojjosou ap opis BJaiqnq an)? •ajuauíajjanj sbui soujbuots
X 'Bjnzjnp ajuajBdB sns uoa / soujBUBSua #Bd Bzajaij ns JimijdaJ ua BqBÍ
Baijijod BpBipnjsa X zbjbj ns opuBnb X 'sajSuj oiuiraop ja oppajqBjsa uaiq
BqBjsa ou opuBnb 'SBip sojatuijd soj ua anj ojsa :BqBJadsa as anb oj ap BJjsanuí
bj Á oA^sua ja anb sbui anj ou ojsa opox 'oiquiBa ua opBp u^q sou anb oj sa ojsg
•SBurjy SBjjsanu jod sopBjqtunjsoaB X 'soiq e sopiAap sajouoq soj jaaBq BjBd sbj
-sando sapBjjnaijip sbj ap siajBpjoaB so bX :bijbs sajuB anbuoa 'ojadsaj A uopBjopB
'Bdraod A ojuairapnj ja uoa pBppnasqo Bjsa pBÍajo3 'pBpaqBjg ap souuajua soj b
BqBjjsimtu as odjjbta jod anb 'BijsiJBqanjj BpBJ¿B bj ua BuiAip pBjsaS^j^ bj bijbs
ouioa jaA jb sojaaauíajua ap souaui sxajpod ou A íosoiSijaj oqaipajjua ap aiaadsa
bj sbui opsjnp Bq ou :oipaui A saui ap opBdsa ojjoo ja ua ojsia siaABq oj bj^
¿uBjjBp sou anb oj 'jpap b oqjanq sa anb? soiq ap Bjuoq jo^bui b A 'Bujaia pBpia
-ijaj BJjsanu jod oqaa UBq anb oj ap A sbSiibj sns ap oiquiBa ua jBJoduiaj oj jod
opBiiui sa ojsa is A ípBpiaijaj BJjsanu b opiSuip ojxix '(J'I) Jíra S^ 9 ^qe3 sbu
-ads anb oj 'oqaa unq soub sojuaiasajj ua anb sodij9JB3 sa^ajj sojjsanu ap sojaA
-sap A sbSijbj sbjubj ap oiquiBa ua fBjjajx bj ap sojnjj A sauopanpojd sajofatu
sbj ap sajijjaj A sanSuid ubj soijojijjax ^p 'sapBpni^ sauSisui ubj ap oiquiBD ug[
¿jBp uBppod sou anb? Bpuaaoui bj ap oi^npj A 'pEpijuBs ap sajajuBjd 'sbsoiSij
-a-^ ap souajsBuoj^ sajqBJauínuui ap A 'sajBjnSa'^ ap sbiduiaoj^ sbjubj ap 'sopBd
-siqozjy A sopBdsiqo sapuBjS A soqanuí ap 'sojduiax ap sajBjjixu ap Bjsanduioa
'BjouBds^ BDuauíy bj ap bj sa jBnb 'Bisaj^j ajjsnjj ubj ap oiquiBD ug[ ¡sBjoijjBd
-U103 sopBuiB ibjj! ¿oiquiBa ua UBiJBp sou anb? 'anbjo^ "osojuBdsa sa jBJOduiaj oj
ua opBJiui unB anb 'apuBjS ubj sa jbiu ajs^ *sbjub saÁaq sns ap ja A 'oujaiAO)
ns souJBipjad 'ze^ bj ua ^a^j ojjsanu opipja^ ¿sojaiu sojjsanu uasanj oj ou anb
jEjuSas b Bjpod uain^)? sopipiad soj uaiqiuBj soíiq sojjsanu iu 'sojjosou somas
-anj ou is A 'b^ijoje^ uoiSija-^ bj inbB Bipjad as BUBdsjj b p^pni^ Bjsa Bpinjijsaj
ZBd bj ua opuspanb ojq *osojuBdsa A ajqiuaj ja 'sajBui soj ap jBm ja sa ajs^ *os
-ozjoj ajuaingisuoa Jod A 'Bujaja ouis jBjodmaj ojos ou 'Buinj jbjoj BJjsanu BJa
'BJjajBjSuj bj BJBd omisxsoÍBjuaA Bja 'ab os^d jb 'ojaa^ojd ajsa A Bapi Bjs^
•pEjjaqij bj opBp uasaiqnq bj pBpni^ Bjsa ap soíiq sajqou soj anb sajuB opnSajj
BjaiAnq 'BABjadsa A 'cnpid anb ozjanjsa ja is 'opnaijijaA BjaiAnq as omoa A ípjoj
-sajag jBjaua^) ja BqBZBJj A BqBsuad oj omoa 'ze^ bj ap ja ua X 'BjjanS ajuasajd
bj ap ja ua 'sodmaij soj sopoj ua Aa^ ns b opuaipjad 'soiq b ajdmais BJBd Jap
-jaj ¿JBm ajsa sa jBnb ^? 'Bmsim ts ap ouis 'asjBij pu BJBd ojuamBpunj omisip
-Bjqos sajXy souang ap pBpni^ bj auaij ja / uoa X 'asjBjapisuoa apBq sajBra soj
ap jBm ja ojog 'SBijasim ap ojnuma ajsa opoj Bjuana ua ajjua anb 'ojainb oaod
-uibj sbj^ ¡oim soiq qy! ¿seseo sns ap BzuBJadsa X 'oSijqB ja 'ojansuoa p ubj^
anb 'bijiuibj ap sajpBg soqanra sojja ajjua X 'bjjbj anb 'souBpBpni^ ap ojamnu ja
ojad ÍBjsinbuoaag bj BJBd opBraBJjap Bq as anb ajSuBg bj ojad ísajqBj^dajJi nos
ou anb jod X 'uoiaBjnp bjjoo ap X soijojisubjj jod asjBjnmisrp uapand 'sapuBjS
anbunB 'jiaap b OAjanq 'sajBra sojsa sop&gt;ox "souiu X sajaSnm sbj BjsBq 'sozjBasap
X ojjEq opuBsid 'BmBa X Bjidoj ns SBjsana b opuBAag X 'aid b sajqod 6Oj 'oujaiA
-iq jap jo^ij ja ua 'sapBpipomoaui a soÍBqEjj jim opuBSBd 'sopoj isbo uojBZBjqB
joijajuj oj ap sojqang X 'odraB^ jb anb 'uoiaBjSima bj iu ísopBjjsiSBj^ soj sopoj
uojaXBa anb ua oíaajdsap X BiuimouSí bj oaodmBx ""a SBtnaijo X 'sajBunqiJx ua
sajp^g soj ap soajdma sosjaAip soj ap uBijsisqns anb seijiuibj sbj ap ojBdmBsap
p ajBjuoa oaodraBx 'sasajSuj soj ap oiajarao^ oauBjj ja uoa BZBjd bj ua Bqsj
-uamijadxa as anb BiauBpunqB bj b X 'ojqang jap nzajqod bj b ajuainSrsuoa 'soj
-aap sns ap BÍBq bj uoa jBSjaAiun Bjqainb X 'BiauapBaap bj pjuamijadxa ojund
jb anb 'oiajamoa ns ua pBpni^ bj Bpoj ap oujojsbjj jBjauaS ja ajBjuoa oaodmBx
•opBjsg jb bjjbj Bums aaBq ojauíp ajsa anb oSjBqma uis 'oqaa UBq sou anb sosad
ap oipam X uojjim ap oqoj ja (apuBjS uaiq sa anbunB) jBm Jod ajBjuoa o^^
*sajBj^ sapuBjS sns ua
X 'pBpiraBjBa BpnsBd bj ua zaA BpunSas ja^a ou jod 'Bpand ojuBnb jaa^q ap sou
-imjaj ua sajXy souang b auod anb ja X '-Ojp JoXBm ja ajsisuoa ojsa ua X 'uoioba
-jasuoa / Bidojd bj ap soasap soj ojund ap Jiqns aaBq Biauaijadxa v\ 'sapra sajBj
soíaj inm jBjuaXnqB X 'sauaiA sojubj amjyj ap jBjnSasB BJBd jaAom Jod Bjpaid

�esta Ciudad aun después de echa la Paz, por lo respectivo á nuestra subsisten
cia y sus consequencias. Aqui era necesario llamar á los vecinos de Buenos Ayres,
que oi componen lo mas lucido de esta Ciudad, y preguntarles, si la decencia y
comodidad actual la conserbarian, ó se destruiría del todo bajo un govierno y
dominación de un Tirano, que solo aspira á enriquecerse á costa de todo el
mundo, y que por lograrlo no respeta derecho alguno natural ó de gentes.
Si los hombres de vien no quieren responder por su moderación, y si los
malos (que son mui pocos) no se atreven, respondan los echos de todos los tiem
pos; y si tampoco quieren tomarse el trabajo de recorrer las Historias, respondan
los recientes echos, que han dado causa á la presente guerra; respondan los Con
sulados Españoles de acá y de alia; y con solo esto se verá, que la Inglaterra á
nadie quiere dejar vivir; que solo ella quiera vender, y que todo el mundo com
pre; que solo ella quiere tener la industria, y que todo el mundo este ocioso; que
ella quiere ser independiente, y que todo el mando dependa de ella; Señora de
los Mares á costa de todos, y á fuerzas de Robos y Piraterías, quiere también serlo
de todo el mundo.
Hijos nobles de Buenos Ayres, Españoles buenos, no lo seáis tanto con los
malos y con buestro enemigo. Vuestra Ruina es la que están / fraguando dia y
noche, y por todos los medios. En ablar mal de Dios y del Rey, ocupan todo el
tiempo. Asi, despertad: alarma, alarma: poneos en defensa, y procuradla en uso
de aquel primitivo é innegable dr0. de vuestra propia conservación.
Aunque el primer Gefe no tenga culpa alguna en la perdida de la Ciudad,
este tiene causa justa y bastante en su desgracia para desear mas afortunado Gefe
Militar, como lo há hecho y deseado.
Un particular tiene derecho para llamar al medico mas famoso, y acreditado
por sus frequentes curaciones, y tiene también justa causa y mucha razón para
huir de aquel que se sabe, y tiene el Publico por desgraciado, porque en ello le
vá la vida: otro que se quiere embarcar tiene dro. á buscar el Navio mejor, y el
Piloto mas feliz en sus viages, y tiene razón para huir del Navio y Piloto desgra
ciados, porque en ello le va la vida: En fin, un litigante tiene dr0. á valerse del
Abogado de mejor crédito, y tiene razón para no fiarse de aquel que pierde los
pleytos, aunque sea igualmente, ó mas sabio que el otro que los gana, porque en
ello le va la vida, la honra, ó la hacienda. Todos estos desgraciados se lamentarían
de su estrella, pero ninguno quexaria de agravio. Sin culpa nuestra, dirían todos,
pero no sin justa causa se valen otros mas afortunados. Sine culpa, sed non sine
causa patimur. Y quanto mayor sea la importancia de las cosas, que se abenturan,
tanto mayor será el dro. de valerse del afortunado, y la razón de huir del desgra
ciado. Compárese, pues, el valor de esas cosas juntas, ó separadas de un / parti
cular, con el valor de esas mismas de todo un Reyno, de una Ciudad, y de
qualquier comunidad ó Pueblo; y entonces se verá quanto es el dro. de Buenos
Ayres, y quanto la razón y justa causa que tiene para pedir y desear en D. San
tiago Liniers un General afortunado, que acava de conseguir la victoria mas glo
riosa y completa, que á Dios aseguró su verdadero culto, al Rey estos sus dominios,
y á Buenos Ayres toda su felicidad.
Aunque los principios, que se han indicado, combencen el lexitimo dro., con
que ha pedido la Ciudad de Buenos Ayres, en las circunstancias, nombrar al Sor.
Liniers por General, ó Gefe de Armas para su defensa y conservación; con todo
fue muy prudente, equitativa, y laudable su resolución en el Congreso que cele
bró el 14 de Agosto, de solicitar del mismo Sor. Virrey, que comisionase el man
do Militar de la Plaza á dho. Sor. Liniers; pues, á si concilio admirablemente el
respeto á las Leyes con su único remedio.
Esto, y no otra cosa, fue lo acordado en el Congreso, sin embargo de que
algunos desafectos, ó descontentos lo quieran interpretar malignamente. El mismo
Sor. Virrey ha conocido la pureza de intención del Ilustre Cavildo, accediendo á
su solicitud, de que todos los buenos Vasallos del Rey se han alegrado: Asi aun
que no havia necesidad de ilustrar esta materia por su notoriedad, nunca estará
de más haber dado algunas luces, para que los no preocupados desprecien las
sombras con que algunos pseudo-criticos pretenden en aquellos corrillos, en que
hacen de Maestros, censurar la conducta de nuestra Ilustre, y leal Ciudad de
Buenos Ayres, criticando también con grosera malicia la Junta General de la par
te mas / noble, é ilustrada de la Sociedad, que se combocó para tratar del impor— 142 —

�— tn —
¡qn mam^ snjes -f\ 'A 'i\ ^ -qjaAOJj (6j)
\v ojDBnb na nopEJEp^p ap ac^isaaan 'ajnf osdi najjnaui 9 'najainbpe as sbsod sbj anb
••ojp ia na ouojou sa anbjod bx' íXajjj^v PP osiab OAana Ejs^q 'SBDJBqo ap Bpuaipny bj
ojijjsip aisa opoi na U9p3ipuní bj Biuajqo anb jod bX 'npisasod EnSpuB ns 9 Bpuaipny
bj janodaj in tsaaopXQ oí 9 ZBjijiABq opnd on bjos is jod Bjsmbuoaaj a-j (81)
•ojos onn 9 'sajopXo sonn^jB p^pnr) v\ ap Bjanj sanre opijBS opnaiABq '
'V\ SI **P 081 ^3I EI 9 anuojuoa opBqjasuoa ^aqBq Bjaipnd as Bpuaipny b-j (Ll)
*s8nj ]bj^ ja osinb oj tsb *bjod 'saXaj SBJisann ap oppjaxa ja X osn
ja ajqij ¿ 'sapjBajy soj na ajdwais 9qjasnoa as BUBnipjo uopaipsuní bj ojos (91)
'L 'D 'Z &lt;cin '3JíJO 9O. 'J33!D ¿sijBjinrBjBD aBaujana^ jntu
•anqaBJd sosono as anbsajoiBiaads 'jnnjanjasap liaos sis} saumo amadaj annojq (SI)
'ojo 9P BIIT)SED 9raBn as oidpnpd ja apsap anb 'sajXy sonang ap ouojiwaj ajsa
oozbj joXboi Bqanm noa ojad 'bjjiisbo ap Euojcr) bj ap auBd sa Bjja Bpoj anbjod 'bjjiisbo
jbiubjj uBAap X Bpand as jBooipijajq X jBuoiJjuajdas Bauaniy bj Epoj anbuny 'bj
'nopisinbpB bdij
Bnn oqaa aq 'aj^oj anb ojsa noa ¿esij^ Bnn jjaap apand as? ¿asjBzijdnBq nBjainb anb sboijb
Xbj^? oxip 'Bisy ap bjsi Bnn ap onopuBqB jap jBjqB opnaXo anb u adija^ ojb8iq ¡saXag
sojjsann nanaij jnsnad ap sopoui sosjaAip anb íaiuajajipu; sa saj SBinap oj opoj :ojauip ja sa
nij oainn n^ 'SBUBaijanry ojSny SBiauíAOJ^ sias X zaip sbj ap aiuaipnadapni a 'oausjapaj
odjana asa na iu 'sBUMBaranjn sBsajáuj sbiuojoo sbj na BjjBq as ojsa ap Bpsf^ *inbB Xb om
-sini ja 'oaijsBisajag X jBjnaas 'ajuBjjijq X opijojj opnjsa nn X9 ijjb is :inbB Xb buisiid sbj
'sapBpiu^iQ sapuBj^ X9 ijjb js ¿bIIPsbD sqanu Bisa na ajjBq as 00 anb oíaajds ap onSip
anaij anb OJa¿? papa asa anaij joXbid anBauaq BJisann 'BUBdsg ap bjjijsbo ti (91)

•v\\9 b noj3MJTU&gt;ao3 ^nb Bpuaipny 'j'H
ap A (ofqan^ ajsa ap buiujoj jod ojansuoa ojjsanu bjbc! inbB uaisixa anb) sBipuj
ap oíasucr) ouiaxdng jap sojjsiuijv -saxs soj A 'saj^jn^a^j sopBjaj^ 'odsxqo "joS
ouiisijjsnjj ¡ap '¡Bxaua) Bjunf 9 'ow ¡a oíaajaui anb uppBzuojnB a¡qBjadsaJ b¡
sa ojund a^sa ap Bsuapp jofam bj anb 'jBsajuoa apu^q sosoiainí soj 'oSjEquia ui
"¡adBd ajsa buijoj anb ¡a BijajBui bj aaajaui anb bj ap zBd^a sa iu 'Bsua^ap Bun bj
-uajuí as o^ ¿pBpijijn Baijqnd ap soiao^au ua 'ojndB jouajuí ap sojjo ua ouis 'Bip
janbB ua BqBjsa ouioa 'Bpuaipny uts '¿a^jA oís 'BjqBq as anb ap 'osbd ja ua vA ou
'SBjunf sBjsa BjBd ojuaiuiBjunAy jap pBpijojnB bj ap op^pnp Bq uainb?
'jijbs ap souiBqBDB anb ap 'o^iiuaua jap uoisajdo bj ap odiuaij ua
oujojsbjj ja jod souiBqBjjBq sou anb ua 'BinbJBuy ap ojaua^ A 'uoisn^uoa bj Bq
-BZBuauíB anb sajsui soj b oipauíaj ojuojd jap soíasuoa sosopiní A (5¡)soiqBS sns
uoa BpBpjoDB A Batjqnd pBpisaaau bj ajqos jBjjnsuoa BJBd sopin^uijsip souiaa^
A sojjsiuijv 'sopBjaj^ sajBdpujjd soj b buibjj ouis í(8I) Bjsinbuoaaj ap osbd ja
ua uopBjijiAB Bqanu ns ap as^siAB anb BjsBq 'AajjjA 'joS pp opusq ja ua ojBjaap
as isb A '(¿j) pBpiDBdBD ns jod ajuauíjiAiD uojaijnuí sopoj anbjod 'uozbs bj ua
Bijsisqns pBpiuiBjBD bj ap oipaui ua anb (91) opBjjsxSBj^ oaiun opjiAB^ ja oSjbd
oujisiabjS jap ajqBSuodsaj opis BuqBq ÍBDijqnd pspijn^as A 'pnjainb bj ap ojuaui
-om japjad uis 'asJBjBJj ap bj opuaiSixa anb A 'pBpisaaau ap an^ SBiDUBjsunDJ^
sbj ua osaj^uo^ ja anb 'ubjbs3juod 'sojsiAa^dmi sajuappDB soj jod sbsod SBjap
ojijam jap asj^Szní axap ou anb uaABS anb soj í(o^nq oj ou p^pjaA bj b anb)
uapjosap un^jB opBsnBD Bjapnq ajuaS bj ap BiauanjjuoD ¡BjuapiDDB bj opuBn)
(^j)'uojaDQ ODijijod ubjS ja Bdajaui ajuauíajuanboja sauainb b 'sojjanbB b saiuBÍ
-amas 'sajopBjaadsa sosoido ap jadBd ajqisuaqajdaj ja jaosq uasaisinb ou anb soj ap
ja opoj jBdnoo Bixap anb 'uoidbaj3suod A pBpijnSas ns ap oja^qo ajuBj

�4 - [Escrito en el que se relatan los sucesos que dieron lugar a la formación de la Junta de
Montevideo. Se enumeran los hechos producidos desde que se conoció la proclama circular
expedida por la infanta del Brasil Carlota Joaquina de Borbón; el envió de un diputado
montevideano a la ciudad de Buenos Aires; la orden del virrey Liniers para que se poster
gase la Jura de Fernando 7^; la llegada del comisionado francés, marqués de Sassenay,
luego de su visita a Buenos Aires, y a su prisión en la Ciudadela; el arribo del brigadier del
ejército español Manuel de Goyeneche con pliegos, que de inmediato fueron remitidos a
Buenos Aires. Se refiere a las versiones que circularon de que el Cabildo de Montevideo
había solicitado se depusiese del mando al Virrey y que se formase una Junta de Gobier
no, según lo ordenado por la Junta de Sevilla; a la Proclama que promulgó Liniers y a la
contestación que le dio Elfo al Virrey; al nombramiento que Liniers hizo en la persona de
Juan Ángel Michelena para desempeñar el gobierno de Montevideo y a su llegada a
esta ciudad el 20 de setiembre; a la conmoción popular a que dio lugar la remoción de
Eli o; a la exigencia de que el Gobernador resistiese la orden de Liniers y se convocase a
Cabildo abierto, el que se realizó el día 21; a la creación de una Junta de Gobierno; a la
resolución de la Junta de enviar a José Guerra como diputado ante la Junta de Sevilla,
vista la decisión de las autoridades radicadas en Buenos Aires de suprimir la Junta estable
cida en Montevideo; al arribo el 2 de octubre de un diputado, con pliegos del Virrey y de
la Audiencia, intimando nuevamente la disolución de la Junta; a la llegada, el 23 del mismo
mes, del corsario Belén, con el fin de conducir preso al gobernador Elío y los miembros del
Cabildo, el que se hizo a la vela poco después sin haber podido cumplir su objeto. Noticia
sobre el arribo del oficial de patricios Rocha conduciendo pliegos de la Audiencia y acerca
de la agitación del Pueblo ante los rumores de que la finalidad de su misión era disolver la
Junta; detalla, de manera pormenorizada, la forma en que este emisario fue recibido en
Montevideo. Concluye manifestando que el vecindario montevideano ha procedido movido por
un sentimiento de lealtad hacia su Soberano y se ha manejado con cautela; que es necesario
que las ciudades del Río de la Plata den aviso de su lealtad a las autoridades españolas
de la Península y que a este efecto se despachó un bergantín desde Montevideo, el cual
pretendieron detener las autoridades de Buenos Aires, a cuyo fin decidieron bloquear el
puerto de Montevideo.]
[5 de octubre de 1808]
RELACIÓN DE LOS SUCESOS QUE DIERON / LUGAR A LA CREACIÓN
DÉLA JUNTA EN / MONTEVIDEO.
Con motivo de una Proclama circular expedida por la Infanta del Brasil Da.
Carlota de Borbon, para todos los Goviernos del Continente, tuvo a vien este
Cavildo, hunido con su Presidente mandar a la Capital un Diputado con un
pliego; y que este se abriese con presencia de todos los Tribunales. Del contenido
de el se habló con mucha variedad, porque por lo general se ha dicho que este
Cavildo haviendo echo una continuada reflexión de varios papeles públicos del
Govierno, &amp;a expedidos en la Capital, resultaron no solo faltos de verdad en lo
pral. de sus contenidos, sino también perjudiciales a la misma Soberanía Espa
ñola; como efectivamente se deja ver en la de 15 de Agosto y en la postergación
de la Jura de Fernando 7^ en la Capital; la orden pasada por el Virrey a este
Governador de Montevideo para que no lo difiriese hasta otra disposición &amp;a.,
de cuyas combinaciones, y la de haber dado el Virrey al Público, de que el Co
misario Francés sele havia fugado, y que para su aprensión havia dado las mas
eficaces providencias; sucediendo al contrario por quanto tiene el Governador de
Montevideo ordenes del Virrey para que se le franquen quantos auxilios necesite
pa. qe. sin demora se restituya a Francia. Como este Comisario llegó a Montevideo
el mismo dia qe. havia llegado también de Cadis el Brigadier Goyeneche con
todos los sucesos de Napoleón, el Governador puso al momento preso con el ma
yor celo al Comisario Francés el que permanece en la Ciudadela; y con los
Pliegos que trajo Goyeneche, que por extraordinario se remitieron a la Capital,
le da parte al Virrey el Gobernador, del citado arresto, y viéndose el Virrey en
este descubierto, fue quando dio al Publico de que el lo havia echo prender, sien
do todo lo contrario. Como llevo dicho, generalmente ha corrido de que este
Cavildo de Montevideo, solicitaba se depusiese a Liniers del mando, y qe. consi
guientemente se () enla Capital una Junta de Govierno, respecto a que el
— 144 —

�pijora aj sbjojsi^ sbuisiui sns uoa ijjb X bjos p bjjuo^ cijij oj anb BpBjuBtiS Bun
oSad aj ozuBqB oj anb ojdb orasira p na A ¿ajjanra bj b opaira zaA buiiSjb oqm
óijq anb • • -bd os 'j^A b oiPíP bH 9I O9Fn^? ^jopuapip BZUBqB oj asjBjjoa ap
soíaj oijq ^ojsajJB buiijut aj 'oqaad jb sbjojsij ap jBd un ajopuaiuod A opuBm p
an3ajjua aj ojuamora ouisiui pnbB ua anb a^ixa a] BpinSas ua A sjaiuiq ap opijo
p oijg b BSajjua aj íajjanq je anj as A oppAB^ pp pBpijpB^ uoa 91JBS 'opBZBJjsip
BiuaA ojuajuí ap bX Buajaqaij\[ oraoa A ojpasa Biuaj anb oj opoj ojuaraora p oíd
-raoj 'ojjnranj A opadojdrai ojubj jioq jb 'sajopBJjoq soj opuapBq BABjjEq as anb
opjiAB^ ap ajuaiApasa jq -ounSjB ou^p jBsn^a uis 'jisnj ap sojij sounSjB uojbjij
oijntum pj ap oipaui ua A 'aApaj oj is opjiAB3 ja uatquiBj Bjanuí *oapiAajuoj\[ ap
BjpjBS ou 01J^
i ap 'upppjjL íBuajaqaij\[ Bjanuí sojtjS uoa 'ajuaS ap bzbj^
bj puajj as 'uij oujstui ja BjBd oij^ BjBd oíaijo A 'Buajaqaij\[ b jopBujaAo^ jbj ua
ojuaiuipouoaaj jap bjdb ja opuaipua^xa BqEjsa as anb oduian je A 'oSatjd ja pip
saj (Jaq b opx ojjaqBq souam iu 'oSaij^ ja oijg b ajjBSajjua uis 'oip sos^d sojsa
ap otpaui ua ua) sajBjnjidB^ soj uojBjunf as Bpin^asua A uojanj 'opjiAB^ jb asBU
-BduioaB oj anb aDBq 'BiajE^ ap bsb^ b aqjanq — uaiA 'uaiA 'aaip aj ajsa íoSaijd
ns ajjsp ap sandsap 'ouisiuioj ajopuaipid opuoin^jnj^ b bsb^ 'sbuije sbj ajqos
uB^sa ou SBjaijij^ sbj anb aaip aj ajsa 'oijxxnB apid aj A oSaijd ns Bp aj (^idijij\[
ap ajuBpuBUKT)) BiDJB^) ap bsb3 b bsb^ 'ojEpuBui joijadng jb Bijaaajjaqo saauoj
-ua 'jaaouoaaj b asaip oj as 01 jq opuenb anb A ajuajadiuo^ ojDnpuoo ja Jod au
-aiA ou uapjo BjjanbB b aoip aj A pijqB oj a^sa 'oSaijd ns oSajjua aj 'uiqjBg
b anq 'ajaipid aj anb soijixnB soj sopoj ajsa b opuBjsajd 'Buajaqaip^ ap sbj
anb sauapjo sbjjo uasaiaapaqo iu uasaiaouoaaj ou 'uasaiAiaaj soj anb ojuatu
-ora ja apsap anb bjb¿ uapjo bj sojja ua A 'sodjana sojap saja^) soj sopoj
BJBd opBJBdas jod ^aJJiA PP soSaijd opuaianpuoa (ubspj un BiaajBd anb 'BinjjB
ubjS ap ojaranjd A oqaBS ojajquio 'uaknjjs un uoa BiuaA sand) Jbjijij^ ap asBja
ua anb 'opBZBj^sip uaiA seto 'sauoia^jo ap sandsap ajqraaijda ap qz P 3:&gt;s9 Sajj
íoapiAajuoj^; BJBd jopBujaAO^) ap Buajiqoíj^ BSuaq auodsip 'orasira ojsa opuaxuiA
-ajd sjaiuiq ojad íapidrai oj as opjiAB^ ja ísaj^y souang b asBd oijq anb BpuBra
'opBjndiQ un ap oipara jod jBjidB3 bj ap sopBJjsiEj\[ SBraap soj b 'opora ojjapua
'ojsai^iuBra ap uauod sbj anb ouxs 'sBapi sns b uEippuioa BpBU ua ojqang ajsa ap
sopBjjsiSBj\j soj ua A oijgj ap ajjBd jod anb opBUB^fuasap Aajj;^ j^ asopuai^
•BpBqjasaj bj jauaj
-uoa Bipod anb ouauaA ja sonara o SBra oaod UBianpap sopxuajuoa soXna tíwuig BpBq
-jasaj jBjnajia nsoiadE^ bjjb^ bj b Bjsandsaj Bjap ido^,, ojuairaBzaqBaua ja uoa
'sjaiuiq b oijq pip aj anb uoiDBjsajuo^ Bjap Bido^) Bun Bjsa ua opijjoo Bq sandsap
oaog -p^jnraojd anb BuiBjaojj bj ap soAijsadraajuí sopjanoaj A sapBpanSiqraB ap
pBpiuj^u; bj opEjjnsaj Bq sojja ua A oqoíp opora jap soSaijd soj uajqB as 'aqaou
BPP Z\ sbj b Esa BJBd BjaA bj b ajuauíEAijDap oziq a -sajBunqiJx so jap Biauasajd
b so^aijg soj asarjqB ajpBj ns anb B^eq ajopuBÍasuoaB 'opoj ap auodrai aj 'oijq
opBurejj ajopuaiABq A 'sjaiuiq ap oíiq ja Bjsa ua uozbs bj b BqBjjBq a -ojqang ns
A ja sbujbí Bijaaouoaaj ojaSuBjjxa ounSuiu ojjo b ou A ajsa b anb A íopuEujaq
b BijBjní ojaB orasira janbB ua Bjaipnd is anb oíip aj A 'osjo^ auiBjuí ja td * • #b3
un oqaa aj opBpjog uanq A jouBdsq uanq oraoa oijq 'Xajji^ ja BJBd Bianpuoa anb
so^aijd soj UBiSjjip as uij oXna b 'JBjní soraBiAap anb ja Bja ajjBdBuong Bppiraoq
jap ouBtujaq ox asof anbB ojaadsaj uoiaun^ BjjanbB Bpuadsns #b aaip aj X ajjBd b
bihejj oj íouBjaqo ojjsanu b Bjní as z\ P 9n^&gt; apuodsaj aj ajsq :sojjanbs ubj3
soAijBJBdajd anb anb oijq b Bjun^ajd aj 'ajjanq ja ua opBadB asopuaiABq X '0¿ op
-UBUjaq Xa^ 0JB3 inra •Oj^j ap uopBuojoa X Bjnf bj ejbcí soAijBJBdajd sajoíara soj
uoa o(po^aj ap ouajj babjjb as ojqang ja opoj anb ap uoisb^o ua 'saauBjq oijbs
-irao3 ja oapiAajuoj\[ b pSajj apjBj bj ap ^ sbj b ojsoSy ap jj ja o oí 13 ¿pEjia
bX Bjunf bj b oppapaqo X oppouoaaj uBq sopBjjsiSBj\[ soj sopoj X ja anb aaip
aj jisBjg jap Bsaauíjg bj b anb ap SBiDUBjsunajja ua 'auodsip BjjanbB anb oj ap oj
-uairaijdrana jb bjjbj ajuaraBpBjBjaap ubj anbjod? sa oj is ^ ¿BjjiAa^ ap ajjo^ bj sa
oj oraoa jouBdsq oiuiraop un ajsa sa o^^? ¿sapBpaiaog sbj uauodraoa ab souibj
soj sopoj ap Bisa asopuaiuodraoa 'BAijBujaAn^) Bjunf Bun Bazajq^jsa as souiaa^
jira ap uasBd anb sojqand soj ua X BUBdsg ap soiuiraop soj sopoj ua anb BjjanbB
aaip o^^? ¿Bpusra BjjanbB anb ojap "ojraijdrana jb auodo as oraoa 'BjjiAag ap
Bjunf bj b BjaSns as is? 'sand 'uaiA Bjoqy -sajBsnBD sopiABSuoa soj jod 6¿ opuBU
-jaq Xa^j 'O^M ^í^aJ japod ap bjjbj jod BjouBdsq upiDB^^ Brasira bj jod
^BjjiAa ap Braajdng bj b BjaSns as X aaouoaaj anb oaijqnd jb BjsaijiuBra

�las costillas y lo echo a enoramala. Pasage fue este para el cuitao Michelena que
el miedo de la Brabeza de Elio lo hizo temblar, y aun otra cosita peor que se
meó en los calzones; aun otro trabajo mui grande le sucedió también, que en
medio de aquel gran aprieto en que se veya, no tubo abilidad para apretar el culo
y se dejó salir por el la sustancia del corage délos Marinos.
Como el Tumulto creciese y al mismo tiempo pensase de que todavía estubiese en el Cavildo Michelena, luego que se desengañaron de que ya no estaba
alli, se agolpó el Tropel al Fuerte, le hicieron salir a Elio al Patio y allí le pre
cisaron aque prestase su palabra de no separarse del Pueblo, que el Pueblo lo
aseguraba para siempre de sus resultas. Estubo remiso, pero viendo el empeño
de querer buscar a Michelena para matarlo, no tuvo mas recursos que decirles a
mi me es forzoso obedecer; lo que si les suplico, si es que me estiman, es que se
aquieten y no hagan daño alguno a ese hombre por quanto es mandado y no tiene
la culpa. Señor no queremos tal hombre aquí, gritaban y asi mañana a las 10
queremos Cavildo pleno: Vien, eso trátenlo Vms. con el Cavildo: finalmente tanto
le interrogaron a Elio, que no tubo mas recurso que decirles que estaba bien, que
no saldría de Montevideo, hasta que Fernando 79 o la Junta Suprema de Sevilla
lo relevase. Con esto se dirigen de nuevo al Cavildo y alli piden lo mismo que
en el Fuerte: el Cavildo les concede el Cavildo abierto para la hora que señalaron;
pero no satisfechos con esto descubren q Michelena se havia refugiado en casa
del Administrador de la Aduana Oliver; alli se agolpó el Tropel, y con cajas y
todos instrumentos tocan a degüello; entran a la fuerza 12 disfrazados; le dicen
que de todos modos tiene que salir de alli y obedecer a la fuerza, pero que si
quiere salbar su vida que se entregue en un todo a ellos, que salían garantes.
Mas muerto que vivo, accedió aquanto le propusieron haviendo sucedido todo
esto a las 3V^ de la mañana del día 21, a cuyas horas lo embarcaron los disfrazados
como pudieron por el Muelle, y lo desembarcaron en la Playa de la Aguada;
pero el luego que se vio embarcado instaba a que lo llevasen a la Corbeta de
Malvinas, y 3 délos que lo acompañaban con los que bogaban, no se lo permi
tieron; y asi, tubo que hir desde la aguada hasta el paso del Molino adonde estaba
el coche, a pie por el arenal, hasta cuyo punto lo acompañaron los 3 que lo em
barcaron. El mismo dia 21 a la hora citada, hubo el Cavildo pleno y por con
siguiente desde temprano la plaza llena de gentes, y todas — aclamando unánimes
al Governador en cuyo tiempo se creó una Junta de Govierno por el mismo
orden que la Junta Suprema de Sevilla lo manda haviendose nombrado 12 indi
viduos de Cada Ramo para organizaría con la precisa condición de que esta havia
de permanecer hasta que Fernando 7^ la derogase, o la de Sevilla y a no obede
cer otra autoridad que aquella, mientras no forme otra Junta de Govierno la
Capital; en cuyo caso, y dirigiendo aquella en ^onor y defensa de Fernando 7*
seriaesta (aunque mas antigua) subdita y sugeta a la de la Capital. Esto es todo lo
que Montevideo sostiene, y todo los atentados que hizo, sinque en ellos haya pereci
do nadie, ni menos se haya lastimado ni siquiera uno, por que todos hiban a
un mismo fin. Combocado el Pueblo como ya queda dicho se le hizo salir a las
bentanas Capitulares de Cavildo a Elio y en grito dijo al Pueblo de que ya
quedaba con ellos, y asi que se retirasen. Todo fue en baño porque todos que
rían cargarlo en hombros hasta el Fuerte; de modo qe. por tres veces quiso salir
y otras tantas lo agarraron y lo traían de mano en mano como una pelota sin
dejarle pisar un palmo de tierra, viéndose precisado a meterse de nuevo en el
Cavildo, y en seguida le quitaron las muías al Coche suyo, que a la sazón se
hallava en la puerta de la Matriz (en donde estaba la Governador a oyendo Mi
sa) lo trajo la misma gente a la puerta de Cavildo, y a Elio, Balbin y al Dr.
Pérez que salieron acompañándolo a todos Tres los llevaron en el hasta el
Fuerte y de alli vinieron con el mismo coche y llebaron después que oyó Misa
la Governadora en el, tirándolo siempre las gentes, con golpes de Música, que era
una gloria.
De todo se le dio parte a Liniers y Audiencia, y Liniers dice que concede en
calidad de por aora en que todo se quede como antes estaba; pero suprimiendo
la Junta, respecto a que no hay necesidad; pero eso no lo verá por que primero
dejará de existir Montevideo antes qe. deje de permanecer esta Junta enlas cir
cunstancias presentes.
Con este motivo dispuso la Junta fletar el Bergantín Fiel Amigo y despa— 146 —

�— ¿n —
ou 'jbuijij osinb oaoduiBj Bjna yg 'BAanu ByyidB3 By b asjiq piSip X 'osinb on
boaag -Bjunf Byap uopaaya bj SBiuap soy 'sopoj ouiod uasBiuji^ 3b oras A 'oyqang
yap uasaiyBS Bjna yB A boaag b uojbuiijui ay sopBJBasBiuua ap ByyipuBd Bun anb
pipaans inbB aQ 'boaa^ opjBujag *UQ orasira oy oqaa opuaiABq 'bububuj By jod
bstui oqaip jaABqap sandsap \z ya pjynao as oijbdi^ 9-ip^ Ia an^ ^p^^ns 'SBaijsBis
-ayaxa oiuoa j^ynaas ojubj 'sBpBjoaapuoa SBuosjad s^y s^poj uasapsisB anb oipid
oyqang ya 'oAnq anb ouayd opyíAB^ ya ua 00103 'Bip ajuairüíis yB aqaou euisiui
ByyanbB ua is asou 'jbj\[ By b oziq as ajuain^isuoa jod A ojjsny as SBinap oy opoj
'Buayaqaij^ ap oujaiAOf) ya ojaa^a oaiu ou ouioa ojad fopyíAB^ ya opoj b A oiyg
JopBUJdAO^ y^ osajd jpnpuoa Bjsd biuoa ysnb ya 'apjEj By ap sop ssy ap osa b
uayag 01JBSJ03 ya oSayy oub8u3 aui ouis 3 yty 'opBapuoj yyyB SBip f o oqruuBtu
as 'BZByg By ap asEjsajuoa ay as ou ooioa A 'uouBa ap ojij un bjij odtuaij oaod
yB A 'Bapuoj 'pijiuio oy 'jBjjua BjBd Bdod na A omp ojuaiA un jauai ap JBsadB
A 'uoued ap ojij ap seui ap BiauBjsip ua ojjang yap bdoa By ap sauopsipauíui s^y
b 'nzBzuBjy ya Bsa ap oijbsjo^ ya oajaaB as 'yos ya asjauod ap sajus y z ya
•B3 oyqang yap sajp^g A oyyipnB^ ojjsanu b jbj
-OAap EqEsuad 'ByidBj ap bujtodbu aq^ omoa anbjod anj ps^d ay anb oy pssd ay is
(Buayaqaiy\[ e ojad tayjapuodsajjoa anb seui oziq as ou ojuajB A opio^u uaiA ajq
-uioq yBjB otuoa A tojadsaj A Baijiyod uoa 'op^ija uaiA ajquioq oy^j jBSayy aAap
ouioa p^ayy opBjndiQ ajsg -Binjjsui By Xajjy^ y^ ^nb oy ap 'opoj Bja ajuajayip
UEnb jaA opuapBq EpsuESuasap BqBjsajojd anb ojad íoapiAajuoj^ ap sojuaiuiiA
-ora soy sopoj ap jBynao oSijsaj un jas BJBd 'ByB By jod opBiqraa 'oubot jod
opBiqraa BiuaA ya anb Ejunf By Bpoj -3b jiaap anb souara apand ou EDisny\[ ap
adyoS un Bp ay Biparaoa By ap sandsap oyqang ya anb A pSayy anb Bip orasira
yap aqaou By ua Biparao^ ap JBynjidB^ oayBg ya ua oyopuBaoyoa 'oxaajdB JoÁEra
ya uoa aAiaaj oy Bjunf By anb 'ajdraais ap pBpiuajas By oyqang yap sajua^ ssy SEp
-oj ua Bqjasqo anb oSany ojad ÍEiuaA anb ojsandrai y^ra oy Jod adayní ajuBjsEq
uoa oajEqraasap as opBjndiQ ajsg *Bjunf By ap uopiyoqB By OAanu ap opusra
-ijuí 'opyíAB^) ya A oujaiAO) ya BJBd 'Biauaypny A AajjjA. PP so^ayyg uoa Bsa ap
sodjan3 soy ap oun ap uBjidB^ un oapiAajuop\[ b o3a\\ ajuaijjoa yap z 1^
•EunjJoy ns ap yiAora jaraijd ya anj ajsa anb sandsap 'oapiAajuop\[ b a^nqujaj
ay Biauapuodsajjoa Buang *ozyq ojsa ap BpBU sand ¿JiAijasa Bijanb ounSyB is
jod 'Biaijo^^ By oyqang ajsa b asaijjBdrai ou 'soSaiyd () ÍBsg BJBd ajqraon
ns ap oijbsjo^ ya sjaiupj opuBqaBdsap anb BJBd J3AEq Bipod uozbj an^)
•BUBdsg BJBd OUJ3IAO3
ap Bjunf Bjsa Jod pqa^dsap as anb uijusS'jag ya uajdaajajuí anb Ejsd yBjid
-E3 Bsa ap S01JBSJ03 soy usjJodB as 'sopuEqEjjuoa jauajuoa ap ojxajajduoa anb
B3A opusnb 'seui oqanra A 'ayqBuiraoqB SBra sa Eip ya ua anb oy opoj auirajaj
anb Ejsq A auodraoa as anb ap ouEdsiyq oqBjq yap saaoA sBy b sop^oq soy A sofo
soy uaiquiBj EJijqB opyiAB3 asa A íyajsBd yB Bjaydraoa Bjyanq BjBp as A Braajsis ap
uojBpnra anb uaiA inra oaja 'opoj ap pBpiy^aj By aynajp anb oSany ojad ^sajqiy
sojBynj^ A sojSa^^ soy uaiqraBj oraoa íopBjuBqay oyqang ajsa Jipuaj b jiuaA #Bd
uojBiujByB as 'opipaans oy opoj ap pBpiyBaj Byap 'sjjaiupj jod sopBraJOju; yBra
'sauByBjB3 A 'saany^puy 'souaqijjy 'sopujBg soy anb ap ojjaia inra ap oíip as
inby #o¿ opuBUjaj ^ag oraijixay ns b yaij oyqang ajsa ap Buinj By opuBZBuaraB
'uoyauo3 ya ua 91A as vA anb apsap opyiAB3 yB Buayaqayj^ ysx y^ 9SBd anb oíaiyo
yap ajaiyur as oraoa íJopBjoqap un ap soubui sej b soujB^ajjua sjaiuiq *jo ya
Bijanb sosojauíaBj b oraoa anb opBjJaqiy Eq sou anb ap oqanra oy jod SBipjoa
-;jasij\[ SBy ap "soiq ubj^ yB SBiaBjS sajuBsaaui ayopuBp 'ojuajuoa A ajSayB baia
youBdsg oyyBSBA uanq opoj anb EJEd ajuBjsBq ya sa OAijora oyos ajsa A ^BjaaaqBa
ns b 'saqaj uis A ojau youBdsg JEjiytJv uanq un sojxij b auaij anb ap opEjnS
-asB X opiauaqraoa Bjsa oapiAajuoj^ :BjaSuBjjxg[ upiaB^^ Bun^uyu b asjsSnXqns
ajuara^joraaj opBSuad Eq seuieí oapiAajuop\[ *sayEra sojnjny soy ap asjipEqa Ejsd
uajjaídsip as uaiA inra oaja sojuairaijuas soyyaA soXna :sBiauBjsunajia sBpoj Jod
osoqaadsos oujaiAO) un ap sauoiaisodsip SBysra ssy BJByaap oyos oyos X 'yBjidB3
BpBraB By b opBjira Eq X BJira ajdraais *9b orasijoijjBg ya X pBpizioja By Edysd
as opuEnb asjBporaoaui ap zBdBa Bas p^pnia Esa anb ap asjaaja ap uaiqraBj Bisa
oy SBra oqanra X íjijaSns uajainb ay 'oubjij yap soiJBpijjBd SBjsioSa X 'sosopiA
unB X soiJBuoianyoqaj snjiJídsa soy *9b sauaraija soy ua ja^o ap ajuEjsip inra
Bjsa oyqang ajsg 'apjvj^ y b ajqnjao aP óI p T3A BT 9ÍP an^ Ia 'BÍÍÍA3S aP
Bjunf By BJBd opBjndiQ ap BJjan^ asof *uq b X 'soSaiyd uoa BUBdsg bjeíí oyjBqa

�porque no conozca la razón sino porque el quiso bengarse del Governador y del
Cavildo por este medio, porque ellos fueron los que le hicieron la vez pasada
desocupar la Iglesia Vieja, porque era esta Almacén del Rey, que se cedió pro
visionalmente para Iglesia mientras la nueva no se acavaba. Lecoq también esta
ba picado con Elio porque no quiso este que aquel dirijiese la renovación del
cubo del Sur, ni la reforma délas Murallas, sino que el mismo era el Ingeniero,
el Sobrestante, el Peón &amp;a Dn. Juan Francisco García de Zuñiga, también estubo
mui remiso en firmar para la creación déla Junta en la Actaplena del 21, pero
viendo que era solo tuvo a vien combenirse, ysu fortuna ha sido que la multitud
délos que estaban enla Plaza nada supieron de su repugnancia. 1 cura ya se
hiba a embarcar para esa; pero el Governador lo contuvo, asegurándole su pa
cifica permanencia &amp;a.
Montevideo, Octubre 5 de 1808. — [Firma ilegible y rúbrica]

Montevideo, 5 de Octubre de 1808. —
El 2 de este a las 11 del dia llegó a esta el oficial de Patricios Escribano
Rocha, conduciendo un Pliego déla Rl. Audiencia, y segura^ís. devia venir con
gran recelo, pues dio fondo la Lancha enque venia frente a el Baño de los
Padres, endonde se desembarcó con el Padre de las Minas. Luego que llegó a
esta se propagó venia con pliegos a efecto de que se disolviese la Junta esta
blecida, concuya noticia se removió el Pueblo y se dejó percivir en el un susu
rro agitado de mal contento, que no pasó mas adelante: alas 7 de la noche ora
enque se preparaban todos para hir a la Comedia se citó a los Sres. de la Junta
la asistencia para abrir el Pliego y en este momento se experimentó mayor fer
mentación en los mal contentos, que para aplacarlos fue necesario hacerles en
tender que la Junta nose disolvería ínterin no lo dispusiese el mismo Soberano
Fernando 7o pues de otro modo a los Vocales de la Junta yal embiado Rocha se
les preparaba una suerte desgraciada. A las 9, todo el Populacho tranquilo y
conforme con lo que se les aseguró ser dispuesto, fueron los Sres. Vocales a la
Comedia a el Palco del Cavildo, para manifestar la tranquilidad que en ellos
reynaba y de consiguiente devia permanecer en el Pueblo: para mayor comprovarse de esto se dispuso una diputación para () a el embiado Rocha, que
se hallaba en el palco de Magariño, que les hiciese el honor de acompañarlos
en aquella rehunion y de facto accedió a ello, con lo que se tranquilizó mas y
mas el Pueblo y tubo que celebrar esta acción. Concluida la Comedia acompa
ñaron a Rocha hasta la casa de avitacion en donde lo dejaron asegurándole de
ningún cuidado que devia tener pues que su persona se respetaría sagradamente.
A la una de la mañana le dieron un golpe de Música agradable, y a las cinco
sonaron las que le tocaron salió al balcón a dar gracias y el Puevlo recibió con
mucho regocijo esta urbana demostración con lo que se retiraron mui contentos.
Desde el 21 del pasado a las 12 del día en que nombró el pueblo esta Junta,
descansa con la mayor seguridad en sus disposiciones y sobre su suerte, sin que
haya havido la menor conmoción, ni crehemos la haya Ínterin permanezca sin
innobación esta constitución de govierno. Mas si se trata de abolido o disolberlo
por otra autori- que no sea la de Fernando 7o o la Suprema de Sevilla, es de
creerse en los mayores atentados y que no parecerán esto hasta el extremo de
una catástrofe.
El día 3 handuvo Rocha acompañado de uno de los de la Junta, todo el
recinto de la ciudad, viendo mui despacio, las murallas, pistoleras, Ciudadela,
&amp;a. sin que nadie le huviese faltado al respeto y atenciones conque por medio
de su buen modo se hizo lugar antes al contrario. Todos le correspondieron
dignamente llenándolo de mil satisfacciones, como el mismo selo dirá a Vms.
quando regrese. Estamos firmisimamente persuadido (y de ello jamas hemos
dudado) que el modo de pensar de ese Vecindario y Cavildo, es conforme y sin
discrepar nada de el nuestro y que todos respiramos unos mismos sentimientos
de fortaleza para nuestra conserbación en lealtad a nuestro mui amado y Cató
lico Soberano Dn. Fernando 7o y Dios quiera que jamás nos separemos de tan
justos sentimientos.
En este correo se remiten a esa muchos papeles curiosos y útiles; y apesar
— 148 —

�jDjndod uqjspap D| DOD^sap í/#oXoj \o e|UD¡auies sa opon^|nuin| Ojqand,, un anb X ,,soj|nsu¡
tOAanu ep o^jajqna o asjauod,, DJDd ajuar d| jduijo^ 9¡A|osaj o|qan^ |a anb dujji^d .'ajuar
D| ap uqpDiujo^ D| X seuopjsodsip sosa Jod oposnDS jcjndod uqpowuo^ jo^a^a dj ¿
D| ap jopoujaqoQ DJDd Duajdipjyy ap |a6uy ap ojuaiuiDjquiou X oi|g ap Ja^o
ap uqpnjijsap dj .'Xajji^ \a jod SDpouapjo SDAijojjjsaj sopipaiu sd| -'osoipadsot Jod
djjuo^ op|¡qD3 \a jod opapip DJasue^ d| ap zidj d 'oapiAajuoyy ua sopuja^o sojuajiupajuo^D
so| Duojsj^ 'sauopDUMijo sas ap soiJojDqojd sojuaiua^op Djunlpo X ssdudjj opadui| |a uo^
Di^uaAluuoo ns X popijopjDd ns opuDJjsouiap 'Aai¡\\ oipip ap sauopDnpo sd| auiasa^ "opuap
-i^uí ap osoipadsos 'sjamp o6d¡juds X^jjia |d joqpjap DJDd u^ijsaS ns ua ojuajuiDjuaXy |ap
oXodD |e ep;d anb \a ua 'sajiy souang ap oppqD^ p 'oapiAajuoyy ap Djua(* d| ap opi^ol -ff

ou X ^bjbjj bj ap oy^ yap sajuBjiABq sosojanaS X saj
-Bay 'sajqou soy ap 'buj3jejj uoiun X pBptyinbnBjjL yjoj By uoa 'ojaiDpsní X ojaaj
'opBjjsnyy oajaiAO^) on aiypuoa soa 'sopoj jipad soAap ajnaaiBjaanis oainbB 'soiq
jod opoj Ba -jBj X 'yBj nos oapiAajnop^ ap soy Baayy Baoq b B^ip as opoEtib
Bjas saauojua 'yiSBjq oaEq^x JEjid b B^iyqo son pBpisaaan By is X íjiSijjb X jeijis
ajainb son as oí para ajsa jod anb naiquiEj aaa JBd íopE^au Bq son as 'XeiiSeje^
yap oaBqBj •) Bsa b opiwnao opnaiABq X 'jBtunj anb jauaj nis souiByyBq so^^;
•jBSny JBp naAap ou bsod bjjo b anb b X apnodsajjoa anb oía
-ajdsap ya uoa SBzaÍBq sajuEÍauías uejiuj as oapiAajuojv na anb jaq^s aAap ojad
ínpuB^ ap ojjx ^p EiDUBjsip sbih b SBpEapuoj u^ypq as sop SBy anb SBip f BJBd
Bq bX X buiijueui uopBaiunnioa Bpoj soujejjod BJBd Bzjany ap SBqauBq sop uoa
ojjanj ya soniBanboyq ap ouijEsap ouiisiaejS ya na opijjnoni Bq anb 'onjaiqo^)
asa oipo ojubj noa BpiyBS ns opBjitn Bq anb ^nijnBSjag nn opBqa^dsap Bq as
oíaaya ajsay -sayjauod opipnajajd UBXBq anb SBjmsoduir SBjSau SBy jBjn^iysap
BJBd anaij By uaiquiBj anb X 'opoBOjaj opEuiB ojisann ap uopEuiuiop By na Bzam
-jiy ap opBjsa ns ap X pnjy^ay ns ap 'sosiab sojaajip X soinojd JBp BJBd 'sBj^jaua
X japod 'soiJjiqjB uanaij 'oapiAajuo^^ ap soy anb sojsa uEdas ojad 'janodns opij
-anb nBq soijejjuod sojjsann ap BpiyBcn By ojuEnb ouaia sa anb objiq ¿oapiAaj
-noj\[ ap ouj3iao&gt; X sajuBjiAEq soy ap Bjjap bidijoo in BnnSyB bjjbd uis 'BjEy^ By
ap oyg ya ap opiy^s oajsq on jyodojjay^ By b an^ayy opuBnb 'oojaiAO^) ya onB
X sojjo X sonn uBJip anb ^? 'soijbjbuSisoo3 X sayBsnodsajjoa 'soStuiB sojjsano
B 'oE^iy son ajuauíBqaajjsa ubj anb 'sayijuBajam sanoiDEjaj SBy ap X 'souBoijaq
X sajp^d soAijaadsaj sojjsann b Bnosjad Bjjsano ap Ejoana JBp somasaipnd Byya
jod anb BJBd BOBdsg BJBd sjaioiq Bjayo^) By aqasdsap as op^siAB Bq son o^q
^soSiuiana sopBjsyaap b ouioa ejejj sou onjaiAOf) asa :oSimy Baoq By na opuBztua
BJjanS na soiabu soy usyyBq as ajuauíjEiuaB :oij yap oanboyq ya ooJEjinb son
oo soisa anb ya un^as oaja X sasaySuy soy noa oqaa opijsiuuy yap osajdnn on
•m\ b ojiuiaj ojonípy •sasaausjj ap sajqiy OBjsa naaip son EuoyaajEg X Banan^
?BAopjo^ 'BianBjj By b sapEpiytjso oqaa ob ajBd Bijjsny X Bisng Bg -BoinbBof
BjoyjB3 yysBjg yap Bsaanijg By ap sopox "odsiqo X opyíAB^ 'Bianaipny *yg By 'Bsa
ap ya BJBd onjaiAOf) ajsa ñd oSaiyd ^bjx •noiaBSaqBn ap ssip z\ uo:) ojiaoBf yap
ajnapaaojd Esay^uy eje^bj^ Bnn Bjsa na cujna bueueui By ap oí ^1 B f JaXy
•oapiAajoop^ ap soy b sopiABaajd X sosoyajnBa ap JBdyna naAap
opoin nnSoin na 'soqaaq sojsa ap pnjJiA b anbuo3 'VT^ uoiaBqayqns 'p^jyBaysap
'ajoaniBsomynainj opnBJayiaoA 'oapiAajooj^ ap soy BJjooa ooiaBsnaB BpEjnsnaui
-sap ua ojijS ya pjuEqay as 'opiuajuoa ya 91A jas Bsa na anb oSany ojad 'Eqjaaaj
Epoj ooa oínpojjuias oSaiyd ajsg "3po 'IBJ€) T3P SBzuBTynoasap X soyaaaj sop^p
-ony soy jod uoisuajajd EJjsanu ap pnjiaiyos na Bpuapipny By BJBd Bjsa ap bij
-iniaj as anb opBqjasaj ya jianpojjni EJEd oyyiJBZBy ap asaiAjis souiBjipain 'sanSnj
-jog opBiquig ya Eijiuiaj anb 'oujaiqof) *dn ya bjb¿ oSaiyg nn ap pBpinnjJodo
By 003 'oyiSis ya BJBd uopnBaajd ap sepipaui X BpuawaqpB Bpoj noa opEÍauEiu
souiaq sou sojjosoo sand fsojjaiq sauuoua sajBj opijamoa n^q as apnop sa Bsa
na anb ayjpap OAap 'ByajnBD Bood X Bzaja^iy noa opBÍaoBin sonjaqBq ap aaip
ara "va\ anb oy b ojobiid og -sojond soy uopBjipauíX npiaBjapisnoa By opoaiood
oiDBdsap OB3A soy onanq sa 'opoj ap sojsanduii JEjsa oaaip son 'suia ^nb oyap

�de mantener la Junta contra la orden dada por el Virrey de que se disolviese y señala los
graves perjuicios que se derivarían de esta última resolución de Liniers. Concluye haciendo
un llamado al patriotismo del Cabildo bonaerense, para que apoye la obra en que están
empeñadas las autoridades y Pueblo de Montevideo de defender a Fernando Vil y en la
que están decididos de continuar hasta el fin.]
[5 de octubre de 1808]
OFICIO DE LA JUNTA DE GOVIERNO / DE MONTEVIDEO AL
M.Y.C. y R. / DE LA CAPITAL DE BUENOS AYRES.
El Pueblo de Montevideo, que dio poco tiempo ha tantos asuntos a la His
toria de la America, vuelve a ser hoy toda la expectación de este gran continente.
Es el quien ha levantado el grito contra la corrupción del Gobierno... el, quien
pide la separación de un Virrey extrangero por sospechoso de infidencia... el
Mundo lo save, y nosotros estamos en el caso de combencerlo. Pero por desgra
cia Montevideo no es mas que un Pueblo pequeño y su ribal es el arvitro del
poder y la fuerza. Tenemos Justicia; pero que importa si nos falta el Vali
miento? Nosotros necesitamos de un apoyo, de un protector poderoso que nos
sostenga, y este no pude ser otro que V. E. Si, V. E. posee un valor heroico, le
sobra constancia, y ha provado vien que no le falta entereza para arrostrarlo
todo quando se trata de salbar la Patria y servir al Soberano. Suya es la causa
que defendemos, no de Montevideo. Suyo es el Pueblo que representamos y suya
la Provincia por cuya felicidad entablo este Cavildo sus primeros empeños. No
son estos títulos mas que poderosos para interesar a V. E. en nuestra defensa?
Seguramente después de los grandes sucesos de Nra. imbasion no se ha presen
tado otro lance mas digno de la protección y cuidados de ese Ilustre Ayunta
miento. A él toca cortar los abusos, remediar los males, y promover por todos
medios la felicidad Publica. Montevideo ha dicho y sobstiene que esta peligra
mientras el Govierno permanezca en manos de un Gefe nacido en el Centro de
ese Imperio Sacrilego, cuyas deprabaciones nos han cubierto de un lunar eterno.
Por eso pidió su remoción, y si V. E. gusta, entraremos ahora en algunas medi
taciones sobre la justicia de este proyecto.
Apenas el Pueblo inmortal de Buenos Ayres deseoso de labar los ultrages
de una sorpresa puso en la silla de sus Gefes a el actual Virrey, quando este em
pezó a dar las pruebas mas decididas de su afición al pérfido exterminador de
nuestra Rl. estirpe. Sabe V. E. que sin noticia de nuestra Corte y con ultrage de
la nación entera, le dio un parte exacto délos sucesos Militares, ocurridos desde
el 24 de Junio hasta el 12 de Agosto de 1806; que posteriormente bajo los mis
mos principios, le comunicó la derrota del Exercito Ingles en Buenos Ayres; el
sitio de esta Plaza y su restauración por los tratados del 7 de Julio del año
proso.pasado.
En estas pzas. (N 1 y 2 del adjunto testimonio) que no serán desconocidas
a V. E. es muy notable aquella prolija narración de que se hace estudio, como
para someter cada echo a la censura del extrangero, como asi mismo la protec
ción de haber conserbado en medio déla distancia, y el tiempo los sentimientos
de un verdadero Francés, con que concluye el Io. Y es lo solo sobre toda refe
rencia, conque termina el 2o Ayudante de Campo Mr. Perison Vandevil para los
detalles que puede apetecer el Emperador sobre estas interesantes Provincias.
Nosotros omitimos glosar estos pasages por no acreditarnos de cavilosos y
molestos, o mas vien porque es escusado buscar el crimen en las circunstancias,
quando se tiene a la vista un echo que por si mismo es el mas delinquente.
V. E. nos permitirá fundar un tanto esta producción, que parece hija del aca
loramiento. No es permitido al vasallo de una Potencia libre participarlos su
cesos de la guerra a las Cortes extrangeras sin noticia del Soberano a quien
sirbe y obedece; porque un acto de esta naturaleza indica cierta dependencia
que ultraja el decoro de la Nación y rebaja la dignidad del Trono. Si alguna
vez por lo importante y extraordinario délos acontecimientos suelen practicarlos
algunos Generales mas Politicos que Guerreros, siempre se acostumbra ceñir el
parte a un mero aviso del resultado feliz o adverso de la Vatalla, por el interés
que en ello hayan tomado las fuerzas del Principe amigo o porque las circuns— 150 —

�— isi —
•oraxg ja A 'u^ajode^ ap ouBuuaq on BUBdsg ap ouojj^ p JBdnao e BAiq Bpuaj
•oía BjipnBui sbui bj jod o¿ opuBUjag opBuoJjsap anb uBqBpunuB oínpuoa anb
soSaijd sog "saauBjg opaduij jap opBsiuig 'ABuasBg ap *jg^ jBjidB^ bj b oqijjB
sojuauíoui sojsa ug •uppBurejao.ig bj ap Bip ja ¿BjnsajdB sBZBuauíB A so^anj uoa
pjnaojd 'jouBdsg sbui sa ojuBnb opBuiui souaui anb sajAy souang ap ojqang
ja ojb^iq ¿saauBjg ap^ un ap Bp^dBjos A 'jiAap ajduiais Bjanpuoa Bsa 'uop
-uajB Esa 'ojuaiuiBjiui asa 'ajuaaoui sa 'ajq^pnBj sa ojad ÍBjjap Bas Bpuajajipui
bj anb souiajanb ojsa jod ojsj •JiAiaaj BABjadsa SJaiuig oSbijub *uq *jos -ouixg
ja anb osajduij jb sbaijbj3J 'sauapjo sbuisiui sbsb (z\ oM opuajaj jap bj ap
aaajBd un^as 'BajBg bj jod oiAuasa anb sbjjb3 sbj ua) opijauínjd oSanj apsap
asaiAnq aj jiAapuB^ u^aapg ns anb jinSasuoa oiJBjauíaj Bjas ou ¿Bjní bj apuad
-sns anbjod 'Buiuixaj o/taja bj ouis A ¿bjjiuo bj anb sa (bjod 'opijo ns BiaunuB
oj ouiod 'jBsnBD Bjsa Bumixaj p^aja ^ajJiA P ís 'souiBjunSajd sand bjobj^
•uoiauajap bj psnBD anb oaijoui ojapEpjaA
jap ajqBqaBjuí ojuauínaop un Bja ^z sbíoj 'oí N opBqjasaj otdijo ja anb asjBp
-joaB uis aiuauíBjn^as 'jisbjq jap soj ua o^jnqip as isy ^uoiaunj auuiajos BjjanbB
ap ojBjBdB A pEpisoiuduins bj oSoBsap sbui uoa jauodsip b ojos ubj opiStJip
A 'aiuaaoui Bja anb jaaja osinb as ajuujsqo ou ojsa ojad 'uopuaiui ns Bpoj ajqis
-ja jaa^q souiBjnaojd A 'os^d ajsa bjjuod souiEuiBjaap sojjoso^^ ^osaiduij oiusiui
jb saiuain^isuoo sauapjo JiAiaaj BiSBq o¿ opuBUjaj *uq joua jap Bjnf bj Japad
-sns b BzuBqB as o^puBui osajdxa joualuB jap BpBDija bj opu^piAjo anb SBapi
sns ojubj piqui^a sojsp sbui uis A 'znj b pip oj anb Bjuajdui^ bj ap ja anb
jajDBjEa ojio iu uoiaaajip ap bjjbd uis zipu^ ap opniuiaj osajduii un oiuasajd
aj as oduiai) ouisiui jb o jad 'ouiijjn ojso^y ap n ja asBjnaaxa as anb oSanj
apsap ouapjo sjaiui^ ^jo^ jg 'BajBuoj^ jBnwB jap upiaBUJBjaojd bj BJBd ajuainS
-isuod uapjo 'J^ P oujaiAO^ asa pppaj 'of sojjb^ -uq -jo ja Jod buojoo bj
BpBjqo "ajuBjapB souiasBj 'soidiauíjd sns uoa Biauanbasuoa opuBpjBn^ asBjjBj bj A
'BsnBD Bjsa ap zanf ja asanj soiuijadaj 'uoajodB^[ oiusiui ja anb í^opof) ap sojaa^
-OJd soj jBjjaauoasap BJBd osjnaaj ojjo jauaj ou ap SBpuBjsunajp ua SBpuBiuap
sajBn^í oqaa jaABq jod o¿ opuBUJag uq jbjiub^ Joua A ^ag opBury 'oj^j ap
Bjanpuoa bj jBuiujBxa A japuajdaj BJBd BipBso oaiu anb auiBjuí asa 'uoajodB^j
ouisiui ja anb souiBjaisinb ojos p^pjaA ns Bjsandns A 'z o} jap z\ N ^J-^O ^j
bjjsiuiui sou auSisui Bqanjd B/ína 'oqaa un sa ajsg ^BiauíAOjg Bjap Bsuapp bj Bd
(ouBjaqog ja ojjnsuoaui) BiauBjg bj b soijixnB Jipad ojijap un sa anb jaaja ua soui
-ajBUB^ua sou uaiquiBj ojad ÍJas apand opox ¿bij^b ubj Bjnsuaa Bun BJBd ojij
-aui ^Bq ou ¿oapiAajuoj\[ ap opjiAB^ ja BJijap ¿ojdaauoa ja opBuopuBqB sg
•jouudsg ajquiou jap oSiuiaua ajqsjaaxa jap upiai^ ns ap ojuauín^jB osojapod
un jas ajqos 'ojijap ojap^pjaq un sa sjaiuig *jos jap pBpisopijo bj 'auo^ BJjsanu
b SBijojai^v sns ap sboijou SBJaiu iu JBp sasaauBjg sajujaua^ soj opBjquinjsoaB
sbuibí opuaiABq ou A (soja^uBjjxg sanbng A SBzajBjjog sbj b asjaaBq uaAap anb
sopnjB soj ap opuBjqBq 'jBqB^^ BzuBuapjo Bjap ojnjidB^ un Baipui ouioa) saÁag
sojjsanu b UBpuu as uajiuuad sojja anb soj anb Bjjaij, Bjap sadiauug soj b
sojuaiuiBjB3B sojjo jaaBq opiAiqojd A oppajqBjsa opuEjsa anb 'soureSzní souaui
opuEnb o tajamos as opoin ajsa ap uainb aSBjjBSBA jBjnquj ap oaod Anuí Bjsip
opiní ojjsanu bjb^ ¿jopaauaA ojiajaxg un ap ajuajj bj b A 'oubui bj ua BpBdsa .
bj uoa opuBjqBq ojaSuBJjxa opBjuajod ojjo b asBjjiuinq as BUEdsg ap jBjaua^
un anb opijiuuad souiBjaiAnq ouioa im^ sojjb^ ap Baoda bj ua ouioa asBuAaj
ja ís 'bjbuibjjui sou ja 'i -jouBdsg jap ojjnSjo osojauaS ja soduiaij sojjsanu ua
opiBaap Bq ojuEnb BiSjaua uoa u^qanjd 'uoijsanb ua sajjBd soj sopBJiui opis UBq
anbuoa pBpjBijj Bg ¿sojadsaj sns JBqjasuoa souiajpod ouioa uopBf^ bj ap jouoq
jap sojaAas sajopsjaa soun somos ouis 'a^Bjjjn ja souiBjajoj i apjaid sou anb
bj ajuauíBspajd sa pBpijiaop Bjsa A 'ajqBdjnasip opoj 'ojiaij aaajBd sou opoj 'oj
-jaaouoa somajanb ou sojjosou ojad íseijojS sns ap ojuamnjjsui ja somos opuBnb
unB uBiaajdsap sou sojjg "Epi^ bj pip aj anb uoiobj^j bj b jaaauajjad ap omoa
'ouBjaqo^ ns e jaaB apand anb soiaiAjas soj ap ojubj apn^jdB as ou A 'sa oj anb
BpjanaB as ajdmais '-g -g 'oja^uBjjxa jg ^ojEja uaiA sa oaijoui ja 'pBpisaaau Bg
¿ajuaiuaqmoa jod asBjjBq oj ís 'opsijy ns b asBaiunmoa soj SBjja anb jbjiubu snm
Bja A pijpEjq ap oijo^ bj oipaiu jod BqBjsa opuBnb 'BuijBmBjjjn BjjanS Bun ap
sojuaimpaJuoaB sojap upajodB^j b ajuamBjaajip Jinjjsui ap ^jq^q pBpisaaau anb
ojad 'aSixa oj pBpisaaau bj opuBnb ojjaaB ojpij sa BjqBjBd un ug 'BUBduiBa bj
ap sBqísjaqns sauopBjado sbj JBjSajJB BJBd osBd ja ajuaiuaqmoa UBSsq sbidubj

�Sor. Virrey, lejos de indignarse, lejos de tomar medidas para armar los Pueblos
contra el usurpador, procura adormecerlos en la ignorancia de su peligro, pu
blicando una proclama tan llena de veneno como el que lo produjo. Su lectura
exaltó a este Cavildo y no pudo menos que censurar y aun se tomó la libertad
de explicarse con V. E. a fin deque procurase sufocar un papel tan escandaloso
como injuriante a la América del Sur. Pero todavía se le disculpa afirmando
que se ignoraban las ideas del Tirano, que combenia alucinar los Pueblos y que
el Virrey no hizo mas que firmarla después de concluida por sus autores vien
conocidos. Montevideo contesta a estos efugios, que el primero es una falsedad,
provada por la Carta N 13 f 33 bto. en que el Señor Liniers confiesa que tuvo
un completo detalle de los iniquos proyectos de Napoleón. El segundo que no
havia necesidad de ocultar al Pueblo una infamia que jamas hallaría partidarios.
Que Buenos Ayres y toda la Provincia ha dado muchas pruevas de su fidelidad
para que se dudase su opinión. Al tercero que si la política hacia precisa aquella
ocultación con respecto a los Pueblos, con referencia a los Goviernos, era per
judicial, pues embueltos en el herror no podían hir tomando sus medidas
para participar al Vasallo la Suerte déla Península, y sin embargo de ello la
circular reservada f 30 acredita que la Superioridad les fijó por modelo de su
conducta la misma Proclama en question.
Precindamos de todo, por un instante, combengamos q' solo se procuraba
atemperarse a las circunstancias, y precaver conmociones en lo interior, estando
el Sor. Liniers resuelto a sostener la causa del Soberano. Bien, y entonces porque
deja regresar libremente a Europa a Mr. de Sasenay? Y porque dice S. E. que
no se le detenga? Porq' manda que sele embarque con preferencia a la restante
oficialidad en el Bergantín Amigo fiel? Porque previene que se le desembarque
en el primer Puerto de su recalada? Porque se recomienda a Dn. Manuel Ortega
para q' le avilite con dineros, y libre a la vista contra S. E.? Porq' le ofrece
recomendar al Ministro de Francia su buena comportacion? (fos. 28 bto.) Será
por las circunstancias? Será por no conmover los Pueblos? Será porque faltan
medios para hacerle prisionero sin mayor extrepito? No, nada de esto; el Exmo.
Señor Dn. Santiago Liniers dice, porque no estamos autorizados para ostilizar al
Imperio Francés, fs. 12. O blasfemia sin igual! O pundonor délos Españoles!
O infelices y amado Monarca! Fernando 7o! Hay hombre que tal pronuncia entre
nosotros para proteger a tus barbaros opresores? Y en tanto que V. M. gime
entre cadenas, el vive adorado de otros Pueblos. El representa vuestra sagrada
persona; el llama Traidores a los fieles vasallos que se abochornan de respetar en
su individuo la imagen de vuestro poder y grandeza.. . Disculpe V. E. estos
transportes de nuestro justo dolor, y permita que volvamos al proposito detenien
do la consideración en el resultado délos documentos que obran de fs. 1 a llbta.
En ellos verá el Exmo. Ayuntamiento que por solo el echo de haber pro
puesto un Ministro de S. M. F. que la Provincia se pusiese bajo la protección de
Portugal, resolvió el Virrey romper la guerra, e imbadir los estados limítrofes de
aquella Potencia y volviendo de aqui la vista a lo reflexionado no podrá menos
que adivinar el contraste de esta animosidad por un leve motivo (seve en razón
de ser un mero partido déla intriga propuesto sin las armas en la mano y por
un Ministro que acaso abusaba de su carácter) y de aquella tivieza aun después de
saver que Napoleón havia subertido el Trono de España, Ala verdad que esta
implicante conducta no podrá conciliarse sin conceder que son diversas las reglas
que autorizan para ostilizar la Francia, y las que permiten desbastar el Portugal.
Mas la Metrópoli no esperó ni devió esperar otra cosa para hacer la guerra
al usurpador, que ven atentada la magestad de su Soberano. Esto mismo vehia
el Sor. Liniers en los Pliegos de Sasenay, luego es iniquo, malicioso, y despre
ciable, el efugio conque ha querido salbar, este Emisario, y proporcionarle un
pronto regreso a la Corte de su Emperador. Calculemos ahora los males que de
aqui vendrían a seguirse.
Sasenay puesto en Francia a espensas de Nro. Virrey, dará una noticia com
pleta del estado de la Provincia, de su fuerza, de las disposiciones del Gefe &amp;a.
Bonaparte que con este solo objeto le enbio al Rio de la Plata (véase la Ins
trucción fs. 14). Tendria cuanto deseaba para arreglar el plan de ostilidades con
tra Nosotros, y cuando llegase a efectuarlo, sería, precisamente bajo unos datos
los más seguros. No creamos que contase con la voluntad de un Gefe a quien
— 152 —

�— t^l —
apid soy yg ¿oíauBUJ ns ap sajopByaa soun ayjBjinb n^ XaJJjA P uaduia ^s sand
antuod 'yB8njJO¿ uoa ouaiauoa ap SEjqo anb aaip as oy^ ¿opBjidiaajd ap bijb3
-pija ay as ou A 'oujaiAO&gt; ouisiui ye ouajj ap UBUiAjas oduiaij opoj ua anb saj
-uaipnd A souanq sajquioq ap uoiaBiaosB Esa jEjayoj Bijas ojsní sbui oiuBn^
•Eapi ns na auuiyuoa ay anb ojuauíníJjB un Bjas
uoiuido Ey A ÍBiauBjg sy ap oijBpijJBd BijBuiByy ay ajuauíBujajg :bjbjiui ay anb
uoa BzuBijuoasap Ey jBjjoq ayqísodun sa bj^ -SBiauapiAOJd SBy asBAijaB anb Bp
-ipaur b oujaiAO^) ns sbui BJBipo oapiAajuoj^ 'oaijiyog odjana yap sauoisynquoa SBy
DBjna as sojuayoiA soipamaj uoa anb opiaja Bq is A^jJJA *jo -ouixg BSznf
•aAay^ By ap sajojjaj sojatuud soy ussaa anb
souam yB ojuej ua 'jojjaj yap Buiaisi^ ya auopuEqs as anb BjBd 'sojaadsaj sns
A pEpiJOjnB ns Bpoi osaans uanq uoa jEuaduia apand anb oaiun ya sa 'sosjaApB
sbui soduiap ua sapnjainbui sajoXBtu jBuiyBa opiABS Bq ouisijoiJjBd oXna ^g; -g
'•"&amp; '9 BuopuBqB sou is solo soy jaAyoA uainbB souiauaj ou sojjosoy^ *soujapjad
ap ajuEjsui ya uBpjBn^B Byya ap sandsap osb^b A 'Bapsaiuop uoisuasip Bisa ojsnS
oraoa uBqjasqo souiaaA sojjsan^^ -odjan3 ayqou ajsa ap yijnuí joyop ya A uoia
-Bujaisuoa By aaajaB zaA Bun ap oyjiaap jod opoj :BjuauinE as joroaj ya :sosaj9ojd
sopidBJ aaBq Bipjoasip vj -ajuBSi^ un sa Xoq 'ouiu un Bja 'ja^ÍB ísojuaraoui jod
aaaja o^saiJ y^ 'SBSoj^iyad ubj BiauBjsunajya ua jeiuoj anb opijJEd un souiEyyEq
sojjosou iu 'soyya iu opoui ajsa aQ -cujaiAO^) joijadng yap oíoua ya opoj bjbo
-OAOJd anb 'ojiyap un Bjas ajsa A íubijba ou SBiauBjsunajia SBy SBjjuaitu 'souiaaq
-uoa sns ap uaiA ya jod opu^yaA UEjpuajuEui as 'ajjany sbui yap Aa^ By b sand
sayiaoQ #ayqBjTqnpui o^saiJ un ajjoa yBnpiAipui pBpun^as ns ojad 'oiJBJjuoa oy
ua ouaduia uauaij ou anbjod oyjaaBq UBjaisinb soyyg 'UBazapaqo anb ua ojuaui
-oui ya ua soyjBai^jaBS aaaj^o A opipuajua Bq oy oyqanj yg *SBuad s^abjS oÍBq
ByjaAyosip ap sopBiuijuí uos oujaiAO^) ap Bjunf By ap saysaoA sopBjuoq so-j
•opBziyijsoq ajuauíBjaaj
•jad 3A as ya ^Byjaaja Bjpod aipB^^ 'oijBpuiaaA omisiyapp ajsa b soiJBqsap soAanu
ua Buadura A 'ouoaua ya Bjuauío^ isy *ojjang yB u^iSiJip as anb soy (bjsia BJjsanu
b opBjnaaxa UBq oy vA ouioa) uESisjad A UB^uajap anb Ezjany ap soauBq opBDBj
-sap Bq ÍBsa ua uBjEjjEq as anb 'BZByg By ua uopBjop By ap sopBpyos X sayBiaijo
soy opiuajap b ÍBjunf By jaAyosip ojuauíoxu yB opuBui Bidojd pBpiJojnB ^q -soy
-japjad ap ouadiua un oqaa b anb aaajBd Xajji^\ -jo -ouixg ya o^JEquia ui
¿o^aisos ya A pBpiyinbuBjj By jaaayqBjsaj aAajq ua Bijam
-OJd anb opijJBd un b japaaaB anb 'yijnuí uoiaisodo Bun jaasq joad opis BjaiAnq
N) ' * 'üoid^b ns Bsojapod sbui sa jyyB 'Biauajsisaj joXbui ByyBq apuop 'oX^g yB
ajuBÍauías sa opBnjynuinj oyqand upj ¿Byjapaauoa opis BiABq oipauíaj an^) • • *ou
-jaiAO) ap Bjunf Bun asai^ija as anb oipid sojynsui soAanu ap ojjaiqna b asjauod
Bjsd A 'youBdsg opBuisBisnjua sbui yap Buinj Ey asEuiyoa ojaSuEjjxa apf) un
anb Jijiuuad ou ojnf -upiaBjapoui SBy ua sanbip soy oiduioj A 'opBijnfui oXaja
as ÍBpuayoiA By oioouoa ísBpBDOAinba SBapi ouuoj ouisiui osa jod oyqang yg
'osojidajjsa sbui aauBy ajsa jaaBq Bjaip
-nd oju^na ap oiqurea uij ua BpBU jopBujaAO^) oAanu ya aauBJj opoj b uasaiA
-njsos anb BJBd uoiDiujEn^ ^y ap sajBjiyij^ 'sajuBpuBuio^ soy b SBpBdiaijuB sau
-apjo ojqiy SojaSBSBd opoj b ojisubjjl ya oíAiqojd as íoaiyqng yap BiauapuodsajJ
-od By ajuauíBsoyBpuBDsa oqnjaQ íyBjidB^ By uoa ojjang ajsa ap sauopBDiunuioa
SBy ojdaajajuj ÍBuayaqaij^ ya8uy UBnf yBjaua^) oiabjsj ap UBjidB[) ys oiJiyuoa ay
A opuEtu ya ooubjjb ay 'ajuauíBuijajuí BujaiAo^ uainbjod 'bdjbuoj^ yap pBjunyoA
By JBjadsaj uis ojsa BJBd :uoiDEsnaB By ap ajua^B osojapod A oaiun ya ouroa
BSzní uainb b BZByd By ap ouijajuí jopBUJ3AO) ya souopuBauBjjB ByjBsuadmoa os
-inb 'Bjuauíjoj By BpBjBdajd 91A anb #g- ns ojag 'sojuaiuiEjundE saJOiJajuB soy ap
Bjynsaj A 'ojaaja ua sa oy ouioa osoqaadsos ouis soun^yB uaaja oxuoa 'jopiBjj ou
'ayopuBuiEyy 'Xajji^ yap Bjanpuoa By ajuaiuyBiaipní jsjnsuaa ap BipBSO BSOjauaS By
opyíAB^ ajsa oqnj 'yB^njJog ap ajjo^ By b uBqEjiSB soidiauíJd souisiuj soy jod
anb 'sapx SOI 9P ^jn^a bidijou uoa A 'sauoiaBuiquioa SBjsa ap Bzjanj ug
•uoiaypjad
BJjsanu ap BsnBa By uBja sjaiuig 'jo yap sojaajypui soiyixnB soy anb 'ojsaunj sbui
ya opoui un ap opBaiyijaA BijqBq as saauojua anb buijoj ap ruoisEqui ap ossa
un ua 'Bsuayap BJjsanu yyaiyip sbui o 'Bjsmbuoa BJjsanu Bjjaia sbui Bijas anb
ajuain3isuoa jod A tuopisodns BjainbyBna ap A saiuapaaajuB soy soíij sbui UBja
opuBna 'BiauayBj By b sojsandxa souaui ubi jas soynayBa soy anb ua souaui yB souje^
-uaquoa ojad 'jopBjoydxa ns ap Bjanpuoa By oíaajdB ojubj oíaajdB ojubj oíaajam

�y quiere estén a su lado para vindicarse de la calumnia mas negra; muy al con
trario de aquellos que aun ni las Juntas mas respetadas y legítimas, las llama
ilegales, e impotentes.
Si la mediación poderosa de V. E. llega a interesarsetal vez estas desazones
no pasarían de termino. Con gusto veremos renacer la fraternidad que siempre
unió estos dos Pueblos; cesaran las iniquidades, y sera sofocado en sus principios
un fuego, cuyo progreso nadie podra calcular exactamente.
Esta es la obra grande del Pueblo de Montevideo, confia al patriotismo de
V. E. Este es el servicio importante en que se empeña con las mas sinceras pro
testas de reconocimiento. Nada deseamos que no sea justo: si en algo erramos,
puede creer V. E. que todo vendrá a ser por un esceso de lealtad y buen deseo.
Errara el entendimiento, pero la voluntad, eso no, que es muy Española para no
ser recta. Hemos jurado morir por Fernando 7o y lo cumpliremos. Donde diése
mos uno que asi no piense lo perseguiremos aun cuando sea forzoso arrostrar
mayores peligros de los que ya nos cercan. Hágalo entender el N. A. a ese fi
delísimo Pueblo, y a las Autoridades que lo goviernan, vien seguro no quedara
desairada la garantía de V. E.; y cuando nada parece doblar nos daremos por
muy satisfechos si olvidando resentimientos nos favorece con su concepto. De
corazón les pedimos pues deseamos el acierto, y en medio de la energía conque
nos disponemos a defender el Pueblo de todo ultrage, o violencia, no dudamos
acreditaran que nos sobra nobleza para conocer y enmendar los yerros.
Dios gue. a V. E. M. as. Sala Capitular de Montevideo, 5 de octubre de
1808: Exmo. C.J.I.R. de las Capitales. Buenos Ayres.

6- [Dictamen del asesor de gobierno, José Eugenio de Elias, en el que evacúa la consulta del
Gobernador de Montevideo, sobre si debía obedecer la Real Provisión que ordenaba la diso
lución de la Junta gubernativa de Montevideo. El Asesor manifiesta su opinión de que la
Real Provisión debe cumplirse siempre que no peligre la salud del Pueblo; cita la ley 36, L,
2^ A*? 15 de las municipales, por la que se establece se deje obrar a los Virreyes y Presiden
tes libremente, aun excediéndose y transgrediendo los ordenamientos, siempre que la resolu
ción tomada no provoque "movimiento o inquietud en la tierra" y que se de aviso a las
autoridades sobre el particular para que se mande remediar como convenga. Siendo el caso
de Montevideo y teniendo en cuenta la excitación que existe en el Pueblo y la decisión de
sostener la Junta por todos los medios, de los que puede, con fundamento, temerse un
movimiento, el Asesor entiende que aquélla no debe disolverse y que su constitución debe ser
tolerada, cuando menos, por la Real Audiencia, hasta que el Rey Fernando Vil o la Junta
Suprema de la Nación resuelvan al respecto definitivamente. Recomienda moderación.]
[23 de octubre de 1808]
/ Señor Gobernador.
El Asesor de Gobierno á quien V. S. pide dictamen sobre el cumplimiento
déla Real Provisión para la disolución déla Junta Gubernativa erijida en esta
Ciudad imitando el ejemplo de toda la Península, dice: que el empeño en q.e
sele pone es arduo por su objeto y peligroso por la actual constitución délas
cosas
Arduo porque debe ajustarse, ó desindarse por unas leyes, q.e no
han previsto un caso sin ejemplo en los fastos de España
La obediencia
délos Reales Prescriptos, Cédulas y Provisiones aun en los tiempos pacíficos
suele padecer sus falencias, q.e no ignoran los Tirones déla ciencia legal
El cumplimiento y ejecución se lleva hasta cierto punto, y no mas, y la Majestad
misma tiene esto encargado y ha dado á sus Ministros muchas veces las gracias.
El Asesor omite aglomerar resoluciones, porq.e deben ser yson familiares á
los sabios
Recuerda sin embargo una decretal de Alejandro tercero con
cordante con nuestro Derecho Real liberter sustintetnus, dice, si mandatum non
duxeris exeqüendumSi esto sucede porque porque [sic] solo ocurre una cir
cunstancia, q.e hace variar los casos accidentalmente, ¿que será cuando la ocurren
cia á q.e quieren aplicarse las leyes, es nueva, peregrina, y no prevista por el
Legislador?
¿Como ha de aplicarse la Ley dictada para los casos comunes
pá uno q.e ha alterado el sistema universal del Mundo?
¿Y como podrá el
— 154 —

�-1UJJ3J 'ODTUn OSBDB OJS3J \9 UOD JOS3Sy P ^yqBq "BpBS^ BJUnf Byap pBpiyiABJSa Bf
UBpBnsjad ou sayqBpuanjSuoD souacu oy b sBAispap ouis sauozBJ SBjsa opuBn&gt;
Bjanf Byap sayBDOA nos sojjsiuiui
sns ap sop 3*b ouis ojaa^ojd ya opBqojdB Bq oyos ou 'uopttmsucr) ajuasajd bj
sayqBDiydB uBja ou soyyanbB 3'b opuais A 'sosbd ap Bpuaja^ip ej piujaasip yBiJojaj^
9'b sa^aq SByap ojuaiunyduino yap Bsoyaz souara ou Bpuaipny Byyanby
uopnyosaj BDiojaq ns ap sajuaÍB sayBdpuud
soy opis uBq opBjsqyap sasajajuí soy 'BDiyojB^ aj bjub Bjjsanuap pBpiun Bq
•asjaAyosaj BJBd Bynsuiuaq Byap opBjynsaj ya jbpjbiiSb UBiqap ou 3'b 'sajuBjiqBq
soyyanbB uojBÍízní A 'jyodojjajv y uod sojuaiumuas A SBap; SBy JBiujojiun BJBd
yBisuaasa ossd un o^aJD as oujaiqo^^ap Ejunj" Eun ap uop^ajo bj 3-b 'uBjjsanuiap
Bpuaipny yBa-q By b opuiuiaj u^qas vÁ anb sojuauínaop soq
uoisiAOjq yBa^y
Byap joSij ya JBSiABns aqap anb ojuauíBpuny ojjo sa seijeue^ ap oyduiaíq yq
0j¿^p^3tts apand anb oy
aqBS aipBU A 'Eunjjoj By Euioiop opoj ua anbjod 'Bijasiui nsuoa ojjsoj ua aip^u
b sap ou roaiuouiaQ e uoiaiu auipEjo 'uoidbjo Bjauíijd By ua sajBjaog oíaiA
yap BuiSaiodB yap BpjanaB a
pBpiyiAap BUBranq By b Bzauuijns A joyBA
-ns u^Suodo 3*b sauojB^ ap opEapoJ asjaA ajainb 3*b A ajquioq sa anb :sojijaxu
A sapnjjrA sns auaij yu 'SByya 3*b auanj SBtu sa ou 3-b A 'ouBqiq yap sopBjq
-mnaua sboj sojpaa soy BUBdsq ua jaBD ojsia Bq 3*b aayp • 'A sauoiDBjado ap uEyd
un uoa jaaBq Bipod anb oy aj^uES ap soAojje uoa oqaaq Bjaiqnq ou 'sojSiyad
sojsa opiuaAajd Bjaiqnq Bynsuiua^ BJjsanu i 'BsnBa By BpBjauynA ap sandsap
soipamaj soy / jBasnq Bjnpjoa sa ou 3-b A 'oyduiaía ouBjaqo ya jbjiuh ap uoisr^
-ajd By ua JBjsa ap souiBÍap Baunu 3*b auodaj as o jad íosb^ ya ua Bjsa as ou anb
oqaip Bq a
ou^a^j yap sapBpuojjadns s^yap oipo ya asjaaajam aqap ou
uopnyosaj ns 'tunj^ui^xd -pv amjpuoo ó/^ uin^uiax pv stS^^ Bjunf Bun pBpny^&gt;
Bjsa opiíija opuaiq^q anb 'an8is as anb 3Q
ojoapad ojsanduioa un aaBq
anb 'ojjapuoa ya A biuoujjb By Bjynsaj SBapi sauuojiun ap uopBuiSBdcuoa Bjsa
aQ
ajqspuauíoaaj sbui sa 'ojasxa sbuj sa ojuBna A 'Bjanpuoa ns BOOAinba
ou ouBjaqo^ yap oydmaía yB Bjqo 3*b yq
ayq^pnBy opis Bq ajduiais bjbuui
uoisuadojd Bjsa A 'sauíiyqns sbuj sopBqaap soy auodojd as ayqBjoadsa A ayqxsiA
asjaoEq BJBd ajqtuoq yq
stqxo snftuotfiuo^ sttfot stS^j, tun^ui^xa pv :aoip
'opunuí ya oiuoa onSijuB ubj oaipjBXwq uqjaauaAuoa BjBj^oy as ou opuBna
jaAoui oyunijj ouanbad Bijas o^^
¿Biouapnjd By Bjaip anb 'oyopuais ou una
A 'sa^ay SBy b A uozbj b auuoyuoo Bjas uauíBjaip ajsa is jBn^ijaAB b Bssd josas^r
ya ojsa ap sandsaQ
ojnjj uis oyjBSBA n b jaaajad jaa^q 3*b 'ojjo Bijas
ou ojisaa ya anb 'ojjaioui ojad íosozjoy A y^jnjBu ojnqijj un sojuauíoui soun jod
jBdiatjUB anb 'esoo bjjo sbuj opuBna opipaans BijqBq ou A ajuaujBsoiJoyS1 SEip
sns opsqBDB Bijqsq josasy ya 'ouBJaqo^ ns ap soqoajap soyap oíainfjad uis sbso&gt;
SBy UBjapayqBjsaJ as BpiA ns ap bjsod b is A jas Bjaipnd isb t
oyqanq ajsa
ap BZJany By jynjjsap b asjauodo ap ZBdsa Bijas josasy yap Buinyd Byap uoubd
ya 3*b Buido as oSjBqma uis ojad 'oiJjiqjB ajsa osndojd b¿ * *a a'b \ots\ opjanaaj /
"3J 9A
sojnra soyap SBjjand SBy UBjijqs as 3"b sopBjndip soun^yB ks\ By
jauod b ub9u3a 3-b 'Baiyoqjadxq uoxaBja(Bsaa Bun BSzní as Bjsa i
BSuodo
ay as ojusno oSany A 3jSues b BjBAayy sojij^ b Bjní 3*b A 'jaiy sbui yap bjobí as
anb oyqanq un y
bdjbuoj^ ns b joujb ya jBnjanyj jaa^q UBpand 3*b 'soijj
-iqjB BjdopB ou 3-b oyqanq un y
ajSuBS ap ojuaiuiBuiBjjap ya A Bjunf Byap
BiauauBuuad By ajjua oipaui Bjjuanaua ou anb oyqanq un y
oppajnyua Bjsa
opusno uozbj Byap ojaajBip ya apuaijua ou anb 'oyqanq un b bijbjtjji osbde oj
-uauíBjaduiaj ajsa 3*b aaja josasy ya anbjod :opBjsoa Bqay 'i '-oynSa^y un ap
BzajBjjoy A BpuBjsuoa By Bpoj ap A uojb^ un ap zapiSiJ By Bpoj ap asJijsaAaj
opBjsoa Bq ay A 'opoj oqaip Bqoy uoisajdsa Bjsa uo^
o^q^nj ^ap pnjps pj
auStjatf ou anb au^fuiats asMj4uina Ptxaqap uotstaojj /^^Jf pj anb 'aaip josasy ya
'ojsa opoj ajuBjsqo O^q
ojaíqo yap uozbj jod 'josasy yB auod ay as anb ua
ouaduia ya onpjs ap 3bjj 3*b oy sa ojsa opoj ÍJopBujaqo^) jo
¿sa^aq SBy
jBaiydB BJBd uozbj ap pBpijuapi Bsa Bjsa apuop yu '^ay Byap sojjo uoa ajuasajd
osbd yap eiSojeub By sa y^na ojaq
otttso4stp snatl ttp uiappa 3-b BJBd uozbj
buisiui By ajipui 3*b JBjsBq ayans unB A 'EjsEq pnjiyiuiis 9 'eiSojeue Bjjaia SBjsa uq
yap sajuanaaj^ SBiauajayip ua apaans ouiod soidpuud ap uoxaBnuijuoa
y^ypppp
Bun jod JiSiJip
S
Bjjaqap as osBay?
¿osbd ajsa ubdoj anb SBy uBjsa apuoQ?
¿sa^aq SBy e opBjsnís uauíEjoip un jBp ojuaAa osojquiosB ubj / ua josasy

�nante y categórico para la precente duda
Tal es la Ley 36— L^ 22 A. 15
délas municipales por la q.e se ordena se deje obrar á los Virreyes y Presidentes
libremente aun exediendose y transgrediendo los ordenamt0. sin otro arbitrio en
los Srei Oidores, q.e el de hacer las diligencias, prevenciones, sitaciones y reque
rimientos q.e según la calidad del caso, ó negocio pareciere necesario: y si hechas
las diligencias, é instrucciones sobre q.e no pase adelante el Virrey perseverase
enlo hacer y mandar ejecutar, no siendo la materia de calidad, en q.e notoriamen
te se haya de seguir en ella movimiento ó inquietud déla tierra, se cumpla y
guarde lo q.e el Virrey proviene con solo la calidad de que se de aviso particular
para que / se mande remediar como convenga
Si sin embargo déla plenitud de potestad délos primeros Gefes de Indias se
ponen estas estas [sic] trabas para queno procedan cuando se teme el movimiento
déla tierra, y temiéndose en esta población q.e ocurra el caso prevenido por la Ley
si se disuelve la Junta, de q.e son documentos el publico furor contra algunos ve
cinos de q.e ya se instruyó á S. A. enlasuplica, opino, que siguiendo el espíritu
déla ley no solo no debe disolverse la Junta sino q.e en constitución debe ser
tolerada cuando menos por la Real Audiencia Pretorial, ínterin nuestro Católico
Monarca elSof D.n Fernando Séptimo, ó la Suprema delaNación resuélvalo q.e
convenga
1 Asesor cree q.e ha dicho cuanto puede enla materia, sin embargo las
angustias del tiempo; solo resta para concluir ver que dicta la prudencia, aun
cuando nohubiera ley decisiva yterminante
ElSor D.n Juan de Solorzano L. 3^ Cap2 62 dice lo siguiente: "en provin
cias tan remotas donde tan fácilmente se truecan las cosas, muchas dispensaciones
y disimulaciones pide la ocurrencia y la diferencia de los tiempos ylas personas,
yla prudencia consiste enla connivencia q.e es no lo querer apurar todo ni llevarlo
por el sumo rigor del derecho haciéndonos desentendidos de suspuntos y tole
rando semejantes transgresiones algunas veces
Si asi hablaba ese Político del
Reyno aun enlos casos / que suponía Leyes dispositivas, ¿que seria si fuera con
sultado enlas circunstancias extraordinarias del dia?La misma máxima vuel
ve á recomendar en el Lib 4. Capt. 7 encargando q.e se eviten las ocasiones de
escandalizar la República habriendo puerta á sediciones y tumultos populares lo
cual (añade), si en todas partes puede y suele ser peligroso, mucho mas enlas
Indias donde están mas expuestos á tales movimientos los ánimos délos hombres,
y se verifica mejor q.e en otras lo q.e dijo Tácito á otro proposito, q.e son mas
tardos los remedios, q.e los males y daños que los demandan
Montevideo 23 de Octubre del808
Don. José Eugenio de Elias.

7- [Proclama anónima, en respuesta a un artículo aparecido en Buenos Aires, bajo la firma de
Español Americano. Exhorta al rompimiento con la capital y ataca las actuaciones del virrey
Santiago Liniers, a quien acusa de traidor, comentando los documentos emanados de las
autoridades de Buenos Aires. Confronta las actitudes del Virrey y las de Francisco Xavier Eiío
y asume la defensa de lo actuado por el gobernador de Montevideo. Compara la gestión de
Santiago Liniers y de Elío durante las invasiones inglesas, poniendo de relieve la impericia y
cobardía de aquél y la capacidad de éste enjuiciando, además, la obra del gobierno de
Liniers. Justifica jurídicamente la creación de la Junta de Montevideo, alegando que, destro
nada la casa reinante, los derechos de la soberanía han retrovertido al Pueblo español y que
éste puede crear nuevas autoridades, nuevas leyes y nuevas Constituciones, como se ha hecho
en España; reivindica para los americanos los mismos derechos de las provincias españolas.]
[10 de noviembre de 1808]
PROCLAMA INTRODUCCIÓN A LAS / CONTESTACIONES DE MONTEVI
DEO SOBRE / EL PAPEL IMPRESO EN BUENOS AIRES / BAJO EL
TITULO OBSERVACIONES
No hay remedio compatriotas; llegó el dia desgraciado de un rompimiento
con la amada Capital: Está decretada la ruina del Pueblo reconquistador. Deve
perecer, se ha dicho; Su nombre quedará proscripto, y su gloria sepultada en las
— 156 —

�— ¿Él —
oisoSy ap ¿j jap jBjnajp bj anb uaaouoa sojja :souBtujaq sousanu ap sapnjJiA ^
uopBjjsnji bj b Bpijsní soaiBSBq 'sBjopjBdiuoa o^q ¿Bppouoa sbui ajsa apuop 'Bp
-Bdjnasip Bijas Bpuapijuí n ¿SBjsuiSauBj sop opBjjBq Bjaiqnq sa^^y souang ap
ouas ja ua saaiuiq uauíua je sojuauínuoui JiSlxa Bjan^ ou uopBdnao ns is íoi
-juijuí oj ua bjbdoj ou ojBasap ns is qBjidB;^ bj ua znj b opBp Bq as anb soj^tu^f)
soj ap ojjBd ajuapaj ja Ejouap oj oxuoa 'sosjnoaj ua Bpunaaj ubi Bjanj ou eíuosij
bj is (uopEuiEjaap ajuasaid bj ap oiaíqo ja sa ajsa) 'ouBJjuoa ja jod mj^
•ouisijoijjbj ja A pBpijapij bj 'Bpijsnf bj ajuauíBaiun
opiAocu Bq anb uoijsanb Bun ua ajjEd jouaui bj bjbuioj ou ja :ajqBjsajap oub^ubz
ajsa sojjosou ap soía^ *Bip jap sajBqap soj ap oidpupd ja ajjinqpjB BzajaSij Bun
sa ojad 'Baijqnd pBpijinbuBjj bj ap oSiuiaua unSjB 'sjaiuyq ap sbijoj^ sbj ap oj
-nuia un^jB 'auiBjut jojDEjjap un^jB sojnuí sns ap ojjuap Bpnp uis BJBSijqB oapjA
-ajuop^ "opoui unSuiu aQ ¿ojjBjisaaau aj&gt;and Bsuapp BJjsanu 'Bjn^uaA jo&lt;j ^soidia
sojjanbB ap SEjsaunj SBiauanaasuoa sbj ajjua ojajBj^d unjBjyj BjBd oqaip Bq as ou
ojsq 'sojijap sns b soiSoja jauoduioa A 'onbiut apx Dn 3P sosaoxa soj oiauajis ns
uoa jBziJojn^ b opBZJOj Btjas ou 'ouisiui sajÁy souang ^sojisiuip^ sopBAjBtu sns ap
EuipoiA Bjan^ ou Busdsg íeiuíujouSi Eidojd ns ap sojjaiqna ojajndas je UBiJBÍEq
ou sadiauíjg soj ÍBppsní bj ap znj bj uod souojx soI uBtjaaapuBjdsaj ísajauíABf)
soj ap jajDEjED ja Bijas ou uopBuiuioqB bj íuauíu^ ja soiobje^ soj ap EiJinp^
¡BJjaijL bj ap zapuopaj bj Bpoj jod opipuajxa
Bjaiqnq as ou ojjaiq ap ojjaa ns is osjaqiun jap ojaadsB ja Bijas ajuajajip an^) -el
-uosij jbuibjj ua opiuaquoa souiaq anb opunqijnj A oatjjaj onjjsuoui asa opBuim
-jajsa souiasaiA souaui ojb opuBnb 'is 'ojansuoa un Bija ¡sajBui sojjo ap joSij jb
BjaSns asaiqnjsa ou pBpiuBuinq buisiui bj anb Bpío 'oíag -sojjbjojj b uajSBq
anb sbuiij^bj ^Bq ou soSBJisa so^na janja BSBjd Bun sa Bisa 'pBpjaA U0^ 'ou^p
-Bpnia sns ap uaiA jap soSiiuaua A 'bu^íe pBpijadsojd bj ap sosoipiquia 'zaA Bun
ap ojsouiajip ísosiaAjad 'sojoasip sajquioq íeijiej ns b SBpunpjd SBpijaq uaa^q
oubui bj ua sbujjb sbj jBiuoi uis anb sajquioq :opunjq ja ua ^Bq opoi 3Q

NOIDVIXHINOD
ua sourajiug
•soiabj soj Bjjas saj
ja anbjod soaod uaaip oj ojad íuaqBS sopoi anb oj 'iui ap sojja uBJiqo
oj pBpisaaau bj anb ajduiai^ :soubju soj ap ouaa ja ouiai o^q -buie^ bj
ap A ^os ojisanA ÍSEUBq uos ou SBuajo sipq ^upiaBaijiisní ns opBijuoa b ^
sauainbB 'sopimiisod sajquioq s sauoiaanjxjjd sajqBjasiui sbj zapijos uoa a
-aj A 'pEpjaA Bjap Buioipi ja ajBjqy 'u^apoj sou anb sojqang sojap aiuBjap
BJisanA jejo ap opBpina ja ajBuioi 'oasap uanq ira anb o^odB ojio uis o^ 'opoj
ojjimiisojd ap u3aeob ou uopanpas bj A jojja ja anb ap uij b 'ojubi ajjug
'opiaajam uauaii anb
oSijsbd ja 'saaEnbas sns A ja ajqos b8ibd 'sojijap sns ap oisand Bq ojaia ja anb
Bpipaiu bj BpBjniBS osbdb A Bsuapp BJjsanu ap Bpiiznf bj uaujjoo soiqBjjxa soui
-siui sns anb BJBd 'josajdo ojjsanu ap sosaaxa soj ojubj un jjjjns A 'pBpijnSas ap
SBpipam jbujoj auaiqiuoa ojos BJoqB jod anb piuaqpB ojad ÍBjsníui uoisajSB bjj
-anbB jajadaj 'Bd soiJiíqjB BjBuopjad aso^q 'BziJajaBJBa oj anb pEpiAijDB bj uoa ap
-uaijB opoi b oujaiAo^ jBnjaB ja :opiuaAajd Bjsa opoj 'siaíoSuoDB so o^q -jos jap
Biauasajd bj b aqnu bj ouioa 'oqaasap Bjas jojjaq ns sojnuí sojjsanu ap aid jb anb
íjapuajdiua sojpBÍaQ íuoajodB^q ap oSiuiy jb bjjis bj ua jauajsos jod 'ouBtujaq
ojqang un b BJjanS bj jaoEq BJBd 'sausjd opuBuiqtuoa BiqBj ns anSojsap ouisioSa
ja anb JBÍaQ 'siajapuapp so 'ubdbjb so is íjauíaj anb ^Bq BpBU ÍBjqBjBd Bun ua
'opuBuja^ ap sojjbsba sios 'oiusBismua Bjqos so 'Edojj spuai 'jouBdsq un BpuBiu
so íosoÍBjuaA ouang un 'bzbj^ Bun Bunuoj jod 'siasog *jBdja&lt;f BJB^ijqo aj ou
ouBapiAajuo^^ jap oíojjb ja is Bjapajacu Bounu anb 'ojajjan^ ap sojipajo soj uoa
'pBpunasqo Bjap ouas jap pass ozjanjsa ojjsanu uainbB ouisiui ja ojESip fsajuaijBA
sios sojjosoy^ 'ou osa SBjoiJjBduio^) ¿.rejJi^ ¿sojjnsui ap jadojj asa JjJjn ¿sou
-jajauio ¿Bpanb sou osjnaaj anb \ * * * sajqBiaajdsap A 'sajaijuí 'sajiA 'soiJBjaiuaj
'soaijBUBj 'sajuaSjnsur euibjj sou ísojjosou bjjuoo bjijS uoiaBjnps bj anb ouisiui od
-uiaij jb sauoiaiBJj Bjuauíoj 'sapx sojjsanu Buiuiuoa 'bpbuijb Bzjanj BJjsanu bjijia
-ap 'oiajauíoa ojjsanu aAnjjsap janby •pBpjBiu Bisa JBUinsuoa BJBd sojnauíA sotis
-ijub sns opBqaajjsa uBq bíuosij bj A japod jg *BiumnjBa bsouibj Bun ap SBjquios

�ultimo y la proclama del 15, son indisculpables, apesar de quanto vocean en
contrario sus autores vien conocidos.
En ellos se ofreció a toda la Provincia el veneno de la seducción mezclado
con el accibar déla incertidumbre; se le fijó un plan de indiferencia que no
puede ser honroso a sus fieles havitantes: esperemos, seles dijo a que las armas
fijen la suerte de la Península; veamos que términos tienen los proyectos de
Napoleón para decidirnos; No tomemos parte en la disputa, como hicieron nues
tros antecesores en la Guerra de Sucesión; Juremos de voca a Fernando y de
corazón al que salga triunfante de la lucha sangrienta enque se ha empeñado
la España, si ella vence, seremos suyos; si es subyugada, entonces tomaremos
nuestro partido. De este modo se empezaba a disponer la traición mas infame:
Napoleón hiba a ser impuesto sin perdida de tiempo del estado de la Provincia,
de sus opiniones, y de las resultas déla misión de Mr. Sansni; para ello era
recomendado este Satélite al Govierno y particulares de Montevideo. De oficio
se les mandava disponerle el Bergantín Amigo Fiel y se le davan recomendacio
nes para sus Ministros. Por ultimo, el gran Xefe déla Provincia, informaba a
su Emperador que reciviria gustoso todos los auxilios que consistiesen en Tropas
y armamento Español. Buenos Ayres deveria recibirlos, y el Virrey se pondría a
su caveza olvidando que esas Tropas, aunque Españolas, quando llegasen a pisar
nuestro continente no serian mas que Exercito de Traidores, ganados por el oro
del usurpador. Liniers no era sabedor de sus maquinaciones? No le constaba la
prisión de nuestros Reyes? No savia que el Trono de los Borbones iba a ser ocu
pado por un hermano de Napoleón? Si lo savia, pues que Mr. Sansney devio im
ponerle de todo, quando se quería negar que los pliegos conducidos por el,
formaban un completo detalle de aquella singular catástrofe. Liniers pues, y sus
faccionarios nada menos se proponían que someterse en contado a José 12 Rey
de Ñapóles, y para hacer inevitable la perdición de la America, meter bajo el
nombre de Españoles, unas fuerzas cuyo objeto seria operar contra los Pueblos
que no quisieran doblar la Cerviz a un yugo tan infame. Si, compatriotas: si,
queridos hermanos, se procuraba adormecer en la ignorancia del peligro; se os
ocultaron nuestras desdichas. Se dejo en silencio el estado bacilante de la Mo
narquía: se os pintó a Napoleón como un aliado, como un admirador de vuestro
esfuerzo paraque aletargados en la confianza, fueseis esclavizados por un golpe
de sorpresa; o fueseis victimas del Tirano. Es preciso decirlo, se pidieron Tropas
Españolas para hermanar vuestra suerte con la de Madrid y Barcelona.
Suponed por un instante, que arriba a vuestros Puertos un comboy, condu
ciendo los auxilios pedidos por Liniers. Este golpe no haría impresión en vues
tros ánimos porque estaríais dispuesto a recivirlo: Los malvados pisarían vues
tras Playas entre los aplausos del Candor. Y seria este el momento de indagar
si eran Tropaz Españolas o Francesas? Y concediendo lo primero: si fieles a su
Rey, o vendidos a Napoleón? De todos modos, el Xefe no se huviera detenido
en abrirles vuestrosquarteles, puesto que sabedor délos sucesos de la Metrópoli,
nada devia esperar que no fuese consiguiente a las noticias del Embajador. Nota:
a mas de los Pliegos de oficio sabemos le trajo carta particular del mismo Na
poleón.
Si esto no es una Traición consumada; si esto no concita todo el furor, todo
el encono, todo el enojo de los havitantes de la America del Sur, desde ahora
declaramos que Montevideo no halla en ellos las relaciones de hermandad con
que los ha mirado mientras que fieles a su Rey veneradores de su Religión y
amantes de su Patria, desembainaron la espada por mantener ilesos el honor, y
la gloria de estos Tres objetos sacrosantos.
Pero creéis compatriotas que esto pasa de una ipotesis, de una suposición,
de un echo figurado? No, nosotros conocemos vuestras virtudes tenemos pruebas
nada equibocas de vuestra acendrado vasallaje; sois fieles, nadie puede dudarlo.
Abéis sufrido el mayor agravio quando se ha dicho que la circular del 17 y la
Proclama del 15 no han herido vuestro pundonor. Verdad es que callareis por
efecto de moderación, no por una torpe apatía, no por un consentimiento tácito,
no por una aprovacion verdadera de unas masimas tan detestables.
Los Gemelos os han dicho que sin embargo del estado complicado y vacilan
te de las cosas se devia desde luego proceder a la proclamación de Fernando 79
Anunciada ya en Bando de 31 de Julio; pero preguntadles, qual era este estado
— 158 —

�— 6^I —
ojBSuas ojqang jap siBjjnq so sojjosoa 'SBjijaodj ¿ojBpuBiu ajsa b Biauaijiaqosap
bj uod JBSuad ap opoui ajqisn^d ns ojJaiqnasap oijg A Bjnf bj japuadsns opusp
-ubui bjjeo bj op^^ajjua BiABq sjaiuiq bA Bq Bjsa b anb ^abs o^^ ¿61 ja BiqBH bjj
-sanu b oqujB aqaauaAof) *jo ja anb A ojsoSy ap z\ BJP Ia oapiAajuoj^ ua opEtu
-Bjaojd anj b¡_ opuBUjag -uq ^ouag A Aag ojjsanu anb uaqES ouBjajua BiauíAOjg
bj A sajAy souang ¡sajBjnaijjBd souaduia sns b UBaijija^s oj opoj 'ubujojsbjj
oj opox ¡SBÍBq ubi sbujjb an) ^osoijojai^ opijJBd ja jod 'oapiAajuoj^ ap jop
-BUjaAO^) jb uojaippap 'ijodojjaj^ bj ap opBjsa jap sajuain^isuoa sauopon A aqa
-auaAo^^ Jouag ajp oqiJJB ja anb ubuijijb opuBnb sojauia) soj opijjnaui uBq anb
na ajqBajsuiaj pspasjBj bj ap sajojaaj sojjsanu b Jinjjsui soiuajanb bjobjj
•SBpBjaauíd sbeu ojund ajsa ajqos souiaJBp ajuBjapB sbj^ -pBpnia BjjanbB ap saj^q
-bjjb soujsiui soj ua vA opEduiBa 'o^ituaua jb JiApaj BJBd asjiuaAajd ua uojBÍBqEjjL
Z jap aqaou bj apsap anb sBdojj A sajuaí 'opjiAB^ Jouag -ouix^ jap pBpijBpjBduii
bj b ojsa ajqos souiBjady "saiÁy souang ap Bsuapp bj ua opiqBJjuoa ojijaui
ns b anb ojjo b jaipBSug ap opBjS ja BAap oijg (b asjipBnsjad ojasojS jojj
-aq un sa ojsa ap Bjanj -opuBujaj ap BsnBa bj BiSjaua uoa opBZBjqB asaiAnq ou
'souBuuaq sns uoa op^iojduioa saauBJj un b sauopBjapisuoa jEpjBn^ jod is opuj
-naur BjaiAnq oSanj apsap -fbua 'ojbjSui ap uopBsnaB bj b soujpap oujsiui o^
•osbd -ojjsj jx
•'ajqBjaaxa ubj uamija ja ua jouoq ap ajquioq un b jBaijdiuoa ap oasap ja o sap
-BpuojnB sbj ap jBsuad ojsaunj ja Biuaj as anb ojubj BjndB oxaoSau ja is Biauaui
-aqaA uoa asjBdjnasip ospajd sa uns A ajqBdjnasip Anuí sa oiuaiiuEjEOE un 'pBpij
-apij bj b ajuauíEjaajip uBaoi anb sojunsB ua anbjod sajsjijij^j A sajiAia saAaj sbj b
SBjsando ouioa 'ojjbsba ojapBpjaA un ap sauoisnp sbj SBpBUJBjjap uaA as anb ua
'sauoisajdxa SBjsa ap Baijija bj bsij ap BuSip 'pBpijuand Bun uaiq sbui o 'BzaÍBq
Bun sa A uaaajBd ojuusip Anuí ap Bja ja 'BUBds^ ap sosaans soj ap ojisa ja jbj
-adsa BiAap opiu^d ns jbujoj EjEd anb Biaja oSeuub uop is anb :oapiAa^uoj^ ap
jopBujaAO^ oijg ap jaiABX 'na '^os ja ajuauíBuiAip oíip ojx&gt;j ap uozbj ug
•sajAy *sg b AausuBg
'3Vi 3P q?JJB jap sandsap JBsaa uojaiAap 'upisnjuoa bj 's^pnp sbj 'ajqranpijjaaui
bj anb oqaip souiaq bA SEuiap oj jog 'souBuuaq sojjsanA ap ajqou jajaEJEa ja A
íopBUBS ^p^i un ap BiaBpns bj íopidmojjoa j^unqijx un ap ji)bsj3a Baijijod bj
ouis sajadBd soquiB ua Bsoa bjjo jBJirapB uojaipnd soiabs soj oaoduiBx 'sajissap
sajqBjaiunuui b asjauodxa uis uoiaisodo ns b asJBjmuaqB Bipod ou 'ajqBjsBJiuoaui
Biauajadiuoaui Bun jod opiuiijdo anb A 'p^pijnpaja ns ap EuiijaiA anj anb oa
-ijisod ap souiaABS opjiAB^ *ouixg ja 1908! 3P yB I^ apsap 'ajdiuais Bjas A 'opis
nq anb oj ap 'sa anb oj ap SBqanjd s^uanq op^p Bq Biauaipny -j^ V1 :B^aJ
-bui bj ua ojoa un sa ou sjaiuig ¿Bjnsuaa BJjsanu ap ojuaui ja ojubj un JBÍEqaj
ojsa Bjpod ¿Bjjoduii anb ojad 'opjiAB3 *ouixg ja A 'Biauaipny q^g bj 'sjaiuiq •
•ug jod sopBjipaui uojanj ojsaijiuBui ja A 'jBjnajia bj anb souiaiB^au ofsj
•(BuajBui Bjsa ajqos
znj sbui Bp anb oíaijo ja uij jb opBSajS^í ba) ojBjBdB sbut uoa uoiaunj BjjanbB
jauodsip ap siajsiAnj Baunu anb oasap ja opuBjsajd ojuauíBjní auuiajos ja jap
-uadsns siajsBpuBui 'pnjiABjasa Bjjsanu uoa ojuaiuiijBA ap sopBjS soAanu jasjjuoa
ap BzuBJadsa bj uoa sopBjqmnjsap sojjosoa ojag *3jubjjsui un jBpidaJj uis 'JBp
-idajj uis asjaa^q BiAap anb oj Bja ojsa íezue^u^a janja Bun ap sojuaiuiijuas soj
SOpOJ B JIJIIUSBJJ 'OUBJTJ 3S3 BJJUO3 OipO jap SBIJIIUBJ OS B JBJldSUI A 'SBZUBqadSB
sns Bjjuoa asjiuaAajd 'uoajodB^q ap sbiuibjui sbj jBaijqnd 'opuBujag b jBiuBjaojd
?BJjan^ bj jBJBjaap 'jijoui 'jBajad ÍBqaa BqBjsa uoianjosaj bj sojsa BJBd 'ajuBj
-I3BA BJaqou sojsa BJBd 'sojjb^ b A soiq ns b opuBaoqui ojuaijB ouiijjn ja uBq^p
BpBdsg bj ap A ouiojd jap jojjoq ja ajjua oijnf ap c, ja anb sajBjjoúiui saojaq
soj bjb^ gsajAy souang ap sajjBa sbj ojso^y ap z\ Ia ^j^ubs ns uoa uoj^Saj anb
soj BJBd 'ojuaijSuBS ojjbsb un uojaijjns anb soj BJBd 'bdjbuoj^ ns b soiuiuiop
sojsa JBqjasuoa jod ojos uojaisndxa opoj anb sojqang soj BJBd 'jouBdsg uanq
ja bjbj •ajuBjiaBA A opBaijduioa opBjsa janbB b ojaaja uoa Bja 'Bunuoj BjjsanA
anb soiq ojjo siaaouoa ou anb sojjosoa BJBd 'sajq^iaajdsap sajquioq sojjosoa
BJBd Bnbiui bzbj sojjosoa y ¿oubjjx jap sojaaAojd soj aauBjj opoj b jauajsos
anb oja^qo ano uis 'Bjnsuiuag bj UBqBpunuí sajquioq g 081 opunnb ajuBjiauA
A opBaijdiuo3 ¿BUBdsg ua JBuiaj ap opBABaB BiABq uoqjog ap bsbo bj anb biabs
as opuBna ajuBjiaBA A opBaijduJO^ ¿BajBuoj^ uaAof A ajqou jap uoisijd bj ajqBp
-npui Bja opuBnb ajuBjiaBA A opBaijdiuo^ ¿SBsoa sbj ap opBaijdiuoa A ajuBjiaBA

�que os escucha: Como tenéis osadía para poner en cotejo vuestra conducta devil
y reprensible, con los pasos firmes, nobles y entusiasmantes de un Español aquien
haveis querido exterminar porque no fuese un testigo importuno de vuestros estravios? Aun tenéis frente para ridiculizar como una insoportable pedantería, los
iperboles vien usados de una alma que quiere espresar todo el fondo de sus
sentim.tos. para ser mas vivo el contraste entre su virtud y nuestra iniquidad?
Solo vosotros podéis llamar ridicula arrogancia a una frase donde el hombre im
parcial ve retratado el noble orgullo de los Sires, de los Duques de Alba, y otros
héroes de la Nación, cuya entereza en casos semejantes serbirán de eterno oprovio a los que viendo cargado de cadenas al infelize Fernando, se atrebieron a
decir, coperemos la suerte de España. De vosotros temblará ella, como de la Ser
piente que se enrosca en el regazo para derramar su veneno Enbuelto en los
alagos. Vosotros seréis los Pigmeos de esta época grande; nosotros los Gigantes
que os perseguiremos de muerte, mientras que mudéis de opiniones confesando
que sois viles y despreciables. Pero no es esto solo, sois también ignorantes en
sumo grado pues haveis dicho que es lomismo declarar la guerra a España, que
a su Soberano; y que el Rey, y España en la constitución figuran una misma
cosa, sin otra diversidad., q' las palabras. Si España se rebelara contra Fernando,
y Fernando quisiera sojuzgarla, harían la guerra al Soberano, haciéndosela a
España? Si vosotros huvieseis logrado coronar a José la, y Montevideo a Ley de
Pueblo fiel imbadiera la Capital por restablecer los derechos de Fernando, haría
también la guerra a este, inbadiendo sus Estados? Vosotros deveis decir que si,
y para lo mismo haveis pronunciado un disparate. Estos conceptos ponen fuera
de toda duda; pero la contestación del Governador de Montevideo, a la ciudad
del [... ] es una obra dignamte. suya, un argumento inbencible de su providad,
y un testimonio autentico de la energía conque detesto vuestras maldades. Quanto el mismo, de acuerdo con el M. Y. C. a dicho en sus representaciones contra
esas dignidades, aquien vuestros inciensos han acavado de atolondrar, no se fun
da en congeturas y probabilidades: Fúndase en cetros y combinaciones exactas.
NOTA, nos remitimos al oficio na 2 que ba agregado: y, puesto que se los pone
en la necesidad de contraernos a odiosas personalidades por quanto vuestras obserbaciones se detienen menudam.te en hacer la apología del Xefe que detesta
mos, nuestros compatriotas serán servidos disimularnos si husando de nuestra
natural defensa peleando con armas iguales nos atrevemos a presentarles un
quadro de Dn. Santiago Liniers, retratado con los pinceles de la verdad. No
sabemos a punto fijo la historia de su vida antes de ser conocido en Buenos
Ayres; pero desde esta época los datos son seguros, y los conocimientos exactos.
Un Capitán de navio desconceptuado en su Cuerpo, separado del servicio
activo por informes poco favorables a su idoneydad: un segundo director de
cierta fábrica de pastillas; un contrabandista consumado; un jugador de profe
sión; un Francés aturdido; un atolondrado sin igual; un hombre oscuro; un
Militar sin crédito, esto era Liniers antes del 23 de Julio de 1806. Aqui empie
zan los dias de su engrandecimiento; esto es empiezan aqui a descubrirse los
prodigios del acaso, o los milagros de una fortuna embriagada. Destinado a
defender el Puerto de la Ensenada del Rio, despés de perdido la Capital, pasó
a esta banda, como por instinto, donde alió enteramente dispuesta la expedicisón que debía reconquistar a Buenos Ayres: marchó de aqui con mil y más
hombres: NOTA (Comprendemos en esta expresión el Ejército y Armada) arribó
a la colonia dejando vien acreditado en el paso, su impericia hasta para dirijir
las marchas: allí instado délas tropas resolvió dar la vela para Buenos Ayres
aprovechando la oscuridad de una noche tempestuosa, pero como no se fijó la
derrota, como no se vio un frente de rehunión, ni se aguardaron aquellas forma
lidades que aconsejan la pruedencia, y el arte, a la mañana siguiente se vio solo
a bordo de su Buque sin saber mas de la esquadrilla que aquel que nunca la
hubiera pisado. Para no detenernos en prolijos detalles, bastará decir, que una
división de Cañoneras que amaneció fondeada frente de buena vista, la tuvo por
enemiga, y que incierto y bacilante, por mucho tiempo, abenturándolo todo, se
dirigió al Puerto de las Conchas, no por previsión y en fuerza de un plan
acordado, sino porque el tiempo no lo de java operar de otro modo. Una tropa
resuelta, un paisanage amigo y entusiasmado, en breve todo lo hacen: a este prin
cipio se deve el desembarco.
— 160 —

�— 191 —
Bqeaíuosij as 'opipjad jo&lt;J opoj ojopuBp anbua 'opjiAB;^ Jona^ -001x^ jb bjjb;^
ns epinq BSozuoSjaA ns 'bzbj¿j bj píap anb na ouopuBqB ja 'ojaaja U03
•ajqBjasiui uopipuoa ns ap saSEjj soj uoa 'sajuBjiABq jiur ejuasa^ ap
soío soj b jaA píap as A 'epijuatusap Biuaj anb oj opoj opqnasap Baoda Bjsa oa
peppp ns anbjod 'oijnf ap c, jap sosaans so^ oauejq oa jbsbcJ Bpuapnjd opis b^
•^opBSajj souiBiABq ,b b pBpijnu A Bpuajodun ap opBj^ jap souopuBass uopeu
-jmop bj uojbuijijb epuBjsuoa A opanuap ns A ísjaiuig jEjaua^) ja anj 'uopBjq
bj ap bijoj^ bj A pBppijaj bj ap 3jubjb^ ja anb,, 'oqaip JaqBq ap UBjBUJoqaoqB
as 'BjBipauíui uopuaqjajuí Bun ja ua opiuaj uBq anb sojjanbB anb pspaidojd bj
ood ojunsB ajsa ua jBjqeq uBjaipnd sojauíaf) soj i -bjjbjba bj oub^ as A ojjbab^
b uojedbs oj ojjanuí ap sandsap opuBnb jopBaduie;} pr) ja ouioa ajjed bjubj
oqnj 'jbjtjij^ osoidbjS un ap saaoA sbj inbB opuBuiox -opBDijijBa sbui []
jap bíou bj BjBSBd ojsnS uoa 'opBpjos jap ouisBismua ja b anb sajXy souang ap
Buioiaj bj oidiauíJd ojjo b aAap as jbjuibu oj ua anb ísanbBjB uojaisndsip as anb
sauapjo uojatjBS anb asaíip sojja ap ounSjB ts A ^oqaa aisa jBqojduioa BJEd p^pij
-bidijo bj b Á saiuBpn^y sns b pjady -SBUBZBq sns ap ogijsaj un anj seoi oPb ja A
BiAap anb oj ap seui oziq ajqoíoq Bp^a sojubj ap oun oiuod pBpma bj ua on
-u^ -ajBAuíOD ja ua oqnj anb auBd bj Bpoj inbB as^aq A :oSisuod opsAajj BjajAnq
aj a^uaoiBiJBsaaau oSbijub *uq ap ojjbab^) je aouij ap opBABja jBisa ou e anb
osomadiui ubj Bja a^uajjox 13 'sajjBD sbj SBpoj jod uapjosap ua asopuaypunjip
opipuaJdoia eiABq bj anb Bjaipaauoa aj as anb sajuB A 'bjjbjba bj saaoA b piprd
'ojuaijB ns ap bj anb zoa bjjo JBqanasa iu sauapjo jejadsa uis ojija^ ja ua oped
-UIB3B oji^jaxa ja (b 'buijbjb jBjnSuis ubj oínpojd 'osojquiosB adjoS ajs^ -jBjpaje^)
bj ap ajjB3 bj b opBjijua uoub3 ja uaiqwBj 3sbub3 aj 'ajqBjapisuoa BipjBnS Bun
opuaijBq anb BjjiJjan^ Bun ua SBjaAap uej aseuadoia as sauoui^j ap ozojj un anb
pipaans 'BjjijpBnas^ bj BjBd ajqBjoABj ojuaiA un BqBjadsa as anb sand ojubj u^
•Bqednao anb sojund soj sopoj ap o^imaua jb asBÍojBsap BijajuBjuj BJjsanu 's^jjb^
sbj UBABÍadsap A BzajBjjo^ bj uBUEq sojsa ojubj ajjua anb opuaiuodsip 'jbja^
jap sezjanj sbj uoa opeuiqtuoa ojuaituiAouj un jaaeq piAjosaj 'Biaouoa bj anb
oSeijuBg 'uq A pEpni^ bj jbdbjb ajqesuadsipuT eá Bja uopisod ejsa u^
•ajuBjJoduii Anuí Buanbad anbuns 'bijojdia Bun op^ueS jaq^q ap sandsap aqaou
EUISIUJ BS3 SOOIBÍOJB SOU apUOp 'OJIJ3J JB JBDBJB BJBd BJBJSUI OU dJUOUIBig 3JUBp
-nAy oiusiui ja is 'o^iuiaua jap ajuajj jb osozuo^jaA osed ajsa opep souiejajAnq
anb A uopoajoaag Bjap ojuaquio^ ja openjis Bjsa apuop a^ejBd ja BiaBq jap
-aaojjaj ap uapjo bj oip anb ajuejsuoa sa 'sauopeíaoSau ua BzuBJadsa Bjaajjo ou
osBd ajsa anb opuaiA ojad 'epEiuijuí anj Bsaj^uj uoiaiujBn^ bj ijjb apsaQ "sajAy
souang ap jBqejjB 'ajajasij^ ap sajBjjo^) soj ajqos asjauod BjsBq 'sojnaBjsqo saj
-oAbuj osBd BpBa b opuaiauaA BqajBoi ns JBnuijuoa A 'ojubj jejajoj opnd sedo
SEJjsanu ap ouisBisnjoa ja ojo rajquieq ap uot^bj Bun asJBjijiDBjf BJBd ojauíp ns
jBaijijaBS o 'oijepuiaaA ja ua eipjoauasitu bj jBjojdxui b opesiaajd oía as ajquioq
Bpea 'sodurea soj sajqejisuejjuí oziq BiAnjj bj anb oaod e 'sajaAiA ap Bidoae un
jauaj BJBd seiauapiAOjd opeuioj uBiABq as ou oraoa A 'ojpisj *u oa soraeduiBa
Bip ojjo jy -ojaijjuoa ajsa ap sojajjan^ -soj^q b jbajbs Bipjoaijasioi ns jod os
•inb soiuSisap sojje sns b auuojuoa sbui opoui jap sesoa sbj A sosaanq soj auodsip
ajqijsisajji pejunjoA eAna 'osojapog opoj ja uij jy -Bp^dsa bj o BjauoAeg bj
b ojos ojiajaxg *oj^q b opeaejE uBJaiAnq sajquioq uap is sopejjndas JEpanb jiaej
opis BjaiAnq jenb ja ua 'sobd un opoj 'uoisnjuoa Bun Bja uij ua opoj íasjBDjeq
-uiasap BJBd oiJjiqjB BqBjjBq ou anbjod 'BqauEq bj ap opjoq b sqBjsa anb ojjo
'ouBjUBd un BqBsqejjB soÍBqBjj jiur uoa anb ojjo 'ajeui un jeuioj b Bzoq^ bj b
bjjb Bqiq anb ojjo 'buijb ja BqBjBdsip anb bjjb ojjo 'Bdoj bj opusaas opepjog un
BiqaA as inby :BqBÍojuB aj as anb oj oun Bp^a jaaeq anb BjSaj bjjo BABpjBnS as
ou ojuamom janbB ua anb oqaa un sa ojad 'opiaja ajas is as ou o^ •eijBsaaau
epipaui Bun opBmoj ouisiui is jod asaiAnq ou 'uapjosap janbe ap opBzijepuBasa
ajuouieig asof u^nf 'q ajuBpnAy ja is 'ojjan^ jap BpuBjsip jBnb jbj ua opsjjodB
BJaiAnq as BipjBnS euanbad Bun iu sand oipamaj BiABq ou sojaaja uo3
•BqajBui Bjatuud bj japuajdiua ap sajuB sojjb^bjb Bjjansaj BjaiAnq BpBjSsap jod
oSiuiaua ja is asjapuajap ua JBSuad A 'ojuauíijB unSjB asjBuoiajodojd 'ajejad ja
JBajBqraasap Bjed sozBjq sns anb sosjnaaj sbui uis A 'ouisiur is b opBuopueqB eiqaA
as 'oijj jap A biiSb jap opejjauad zijajuí ja anb ojubj ua 'so^iuib sns uoa saj
-uajajipui sbsod ap jejqeq A 'oauBjq ojjo^ ns asjauodmoa ua eiuajajjua as oSbij
-ue uq anb uoa zapiABdmi bj opejiuipe uojaiAnq sajBjijiui soj oSjequia ui

�de estar destinado en los decretos déla Providencia para ser el Reconquistador
eterno de Buenos Aires. Su pavor en toda la noche del 2; el gran cuidado de
asegurarse su persona; finalmente, su impaciencia provada con tantos echos,
quantos fueron las Ordenes para recivir al enemigo en el Campo de Barracas;
estos puntos no pueden retocarse sin que el orgullo del abenturoso se humille
demasiado. Pero con todo obserbamos que sus panegiristas no dejan de darle la
mayor parte en una victoria tan señalada: Una sola vez no le hacen ablar al Pue
blo de Buenos Ayres que no se le diga vuestro libertador, el Xefe que tantas
veces os condujo a las Vatallas, el que ciño de laureles vuestros hijos &amp;a.
como si huviera uno solo de 60 mil havitantes, a quien se oculte que Liniers no
ha sido, ni puede ser otra cosa que un automato afortunado. Compatriotas, yo lo
he mirado de cerca, y he procurado obserbarle. Inútilmente me cansé en descu
brir sus virtudes: nunca pude encontrar otra cosa que un hombre sin carácter;
un hombre entregado a los encantos de su Dama; un hombre tan dispuesto para
hacer el vien, como para autorizar una maldad; un prodigio de lo ageno; un
injusto; un orgulloso y un hipócrita malvado. Mas de una vez, abismado de la
audacia conque pisaba las L.L. y echaba por tierra las primeras vases de la cons
titución, pronostique que su comedia terminaría por una Jornada Trágica. Has
ta aquí, vuestro sufrimiento me ha desmentido, pero una secreta inspiración me
anuncia que aun no es tarde.
Todo desorden tiene su termino; todo delinquente, solo puede serlo por un
tiempo aplazado:, llegará el momento de la venganza, y entonces desde el mas
pequeño hasta el mas grande desde Montevideo hasta el Pueblo mas distante del
Virreynato, dirán todos a una voz, el Govierno de Liniers solo fue bueno para
los malvados. Con efecto, hemos visto progresar otros en la duración de Tres
años?... Está vien calculado que el merecimiento, las providad, y la justicia,
jamas tuvieron su entrada en su Palacio. Apenas tomó la rienda del mando, pudo
conocer la Capital que estas virtudes hiban a ser desterradas. Un Peña y un
Padilla, Secretarios; Perison Ayudante; una Corte Compuesta délos jóvenes mas
despreciables; una oficialidad donde el Ladrón, el Presidaio, el Cocinero
las heces de la República
en una palabra, eran admitidos sin escrúpulo
ni repugnancia: la disipación del Erario; la protección del Extrangero; la tole
rancia del contrabando; los absurdos multiplicados con unarapidez increhible,
dieron vien a entender que nos esperaba una época muy desgraciada; el suceso
ya lo tiene acredido premios de dos victorias se han repartido entre aquellos
que menos lo merecieron: No hablemos del Exercito de Montevideo, ni de su
Govierno y Cavildo, en favor de los quales nada hizo el héroe de la America
para significarles su gratitud, siendo aquel quien en el 14 de Agosto le dio la
Comandancia de armas, y estos los que dóciles a sus instancias le confiaron la
expedición que havia de Reconquistar a Buenos Ayres. Hablemos si, de aquellos
veteranos que conserbo siempre. A su lado sacando deello todo el partido posi
ble, pero sin acordarse de sus nombres para recomendarlos. Hable un Biamont,
un Gómez, un Larraya, los Pinedos, un Espina, y otros que fueron Xefes subalter
nos y soldados para batir al enemigo el 12 de Agosto; y hasta ahora están espe
rando el premio de sus afanes. Pero aque nos cansamos, cada hombre délos que
han servido en la imbasion no es un agraviado? Si exceptuamos los Marinos y
algún otro ahijado de la Fudó de Buenos Aires, hay alguno que lograse de Dn.
Santiago otro premio que indecentes certificados? Los Várelas, los Pampillos,
que han merecido de se hombre ingrato? El Cavildo de Buenos Ayres no es el
asunto de sus escarnios, después que por labrarle su fortuna se ha sacrificado?
Compatriotas, vosotros lo sabéis, y apesar de vuestro disimuloestais combencidos
que jamás la Providencia tubo un Xefe más inmoral, ni mas indigno del bastón
y de la banda. Benid aqui y veréis los hijos délos inmortales defensores de Mon
tevideo, entregados a un llanto eterno porque la sangre de sus padres no vale
tanto a los ojos del Xefe, como el dicho de una extrangera, o el empeño de un
tercero infame. Venid, y veréis las reliquias de los regimientos veteranos redu
cidas a mendigar la subsistencia entre este vecindario; veréis mutilados a un
Martínez, Capitán de Dragones, un Saabedra, Capitán del Fijo, ambos condena
dos a morir en la oscuridad porque tubieron la desgracia de haver servido al
Rey con honor por muchos años. Volved después el rostro a los cobardes adu
ladores que a todas horas infestan las Salas del Palacio: Veréis los unos enrique— 162 —

�jb jipBnsjad ua ojijap joXbui jap soaj siaaBq so X 'sBnSuaj SBjjsanA
•opuEUj^j ap sojjesba sojjosoa Xos is Bjippap 'sajuaSjnsui
bujbjj sou anb ¡a anb ojsn^ sbui jBunqijj, an X 'ja ood ojjsoj ua ajBp so oX :bzb^
bj b bjpjbs so Bip un^jB zaA jbj 'BUBdsg ap soj X 'sojaSuBjjxa sajBjauaf) soj ajjua
opBuuoj uo^uBjEd ja anb 'sauíBjuí pBjquiax ¿BUBjjxa Bpuajod Bun ap soABjasa
jas X 'ouanp ap jBpnur jod opuBuiBja 'oj^is un ap sbuj usjsa sojjosoa ouioa anb
soj ouis 'BpB^nXqns jas ap ojSijad ua bijjb^ bj j3a jb ojaja jb sozBjq soj opBjUBA
-aj UEq anb soj sauain^) ¿opuBJ jouBdsa un anb 'opBiunjjad OJaSuBJjxa un sbui
UBiaajdBsojauía^) soj ouioa anb sojjanbB ouis 'BiauBJj bj ap opijjBd ja opBZBjqB
uBq anb siBsuad sauain^) -Episa ns jBjnsajdB bjbcJ 'Eip ja ua oaod ap opiAjas
Bq ou X asjBzjjBjauaS b pzadura BiauapBaap ns ap ojSig ja ua ÍBUBdsg ua BAanu sa
ou uoiuido Bjjsan^ 'BqBjuaunjB soj anb jouBdsg zjj^juí jb anb 'bijjbj ns b X soui
-sita is b asjaaapuBjgua BjBd sbui sojpjaxgj sojjsanu ua opiAjas UBq anb sauopB^q;
sbjjo ap soj b sojopuB^iajsod 'sajBjaua^") soJisanu sopo) ap oidaauoa ja JBÍBqaj ua
opBpidaJi siaABq ou 'BpuBui so anb oja^uBjjxg jb JBzjBsua BjBd anb sojjosoa ouioa
isy -opEjS ojjb ua Bpaqajadns bj X ouisijaqBinbBiu ja jaasod ap apjsjB uaaBq anb
djqiuoq soj ua ajuanaaj^ ubj Bisajaodt BjjanbB ap osnq ou 'ojBuXajjjA í^ opuBia
-unuaj uaiA o 'sajiAy b 'ojjbzi^ b opuaijauíos sjaiuiq anb 'JBAOjd bjjbj so ojad
'ajqBjsajuoaui pBpjaA sun sas '*B^*sBajBq3 ap ajuapisaj^ jb uapjo ua oqaip siaq^q
ojusnb anb sowaaJa sojjosou X 'sjaiuiq ap uoiaBjapom bj siBjapuod sojjosoa
*aijBq aj anb ojafqo un SBjnjBpa
sns ua JBjqo ajsa apand ou 'ojiuijui ajuq un jbzoS Bjsd opBiJD ajquioq ja (b bij
-ip so 'osBa ajsa ua siajBjjBq so buiujoj jod is ojad ísajBJOUi sojdaauoa soun ap bz
•jan^ bj jBjapuod ap saa^dEaui oaja so anbjod 'sojduiaxa soj uoa ojqBq so o^
'BpBjnsauísap uopiquiB ns ap sbuiijoia opis UBq X uoj
-BDjjBAajd sojja 'opoj uoa san^ • • • ¿sajXy souang ap XajjjA on ap ja anb 'ajuBjj
-ijq sbui ajuauíajqBjBduioaui jadBd un uBiaBq ojnj ¿sajinby ojjsanu anb opBAaja
sbui ojuauíBaipajd un ua UBqsjjBq as ou sajquioq sojsa 'S013W3D PPaG
•bjubSjbS bj b ojjrqana ja 3A opuBna ejb&lt;Juib aj anb oubui bj Bjadsaj
ojos ojbjSui ajquioq ja anbjod 'bjjbziabjds3 BjsBq BjjinSasjad ua uojBuadiua as
'BUEdsg ajpBj^ bj ap sopraajoABj uoian^ anb uoiajodojd b anb sojjo X sajE^i^^^^
soj *soubjo soj 'sBjajads^ soj 'sXopo^ soj 'sasjoj soj UBdjogB as is ojad ;-B3^sap
-ijsijy soj 'sauoisoo^ soj 'sojiuib^ soj Bjnjuid Bjsa ap aid jb usjuasajd as oj^j
•osjBpBa
ua
BzaqBD bj japjad oíAap 'opBuruiBaua uaiA oqaa ojos ajsa jod 'biduiaoj^
bj apun
apx
ja anb 'sojjosou uod BJip 'Bas oj ou anb janby ¿ojubj ojjo jaaja Bjpod Bjod
-sap un ojos 'sajXy souang ap sajopBjsinbuo^ soj b uoisajasip b opuaipuij 'sbui
-jb sns UBinSasuoa anb sbijojS sbj ap jouBdsg jb jBpnBjpp ja Bipod isy ¿SBpBa
-ijap ubj SEuajEui ua Biauapuaasapuoa Bjsa ap JBsn BJBd OJjiqjB osede ja Bja ojsa
ap Bjanj ¿bzzubijuod Bun ap sojajaas oj ua sopEjjndas UBiJBpanb soiuaquoa sns
anb jijjnao Bjaipnd 'o^eijues *uq ^jog 'ouixg jb ouis 'sand uainby ¿opBjndiisa
oj B auuojuoa 'SBdojj sns ap oajBquiaaj ja jipad uis sajXy souang ap asjBjijaj
B opBSajj EjaiAnq is 'oiauajis ns uoa pjojsajjag b ojjsoj ua UBUBp ou j¿ jap
pBpijBiaijo bj sbpí -BiaBaija joíaui bj uod sandsap oqaa Bq oj ouioa 'ojuaiuiijduina
ns jBuiBjaaj uoiaB^^ bj X íuopB^^ bj b jaaBjsijBS BJBd BjjBDijqnd bia ap oíaa
-uoa ua íBJjanS ap oíasuoa ua BjJBjuasajd BiAap pjojsajjag -opEqijd X jEjnaijjBd
ojdb ap jBSBd asaipnd o^iuiaua jap sauoiaBjado sbj jijqna ap ojaíqo ja uoa op^p
uoiaBjnjrdB^ Bun anb ajjnao aj aip^u b sand 'sBjaaurs uos 'is 'BuinbBUi Bun :sop
-Buiquioa jbui sajsnquia ap oSojbjbd un 'pjojsajjag ofip ouioa uos sauoiDBdjnasa
sns ';s 'opBAjEUJ ufj 'opBAjBtu un sa o 'BumbEUi Bun sa anb íj^absb 'saaaA sbjubj
opijadaj souiaq anb oj ap au^isui sbuj BAanjd bj sa 'ajjBaijijsní ap soíaj oSiraaua
jBJaua^) jb uoiaBjsajuoa ns anbjod 'asip 'opBjaauís Bq as o^^ *BjBa ua BjaaJBqaa
BJBd sopBZiJOjnB somos sojjosou *BSBq oj ou SBjjuaiui X 'Ejja apopBjaauís Bq as
seuibí sjaiuiq rsBpBpiAjo BJBd SBpunjojd Xnuí uos bSijjui Bjsa ap sauoisajduii SBq
¿sojaB sajUBÍamas ap ojuaiuiijduina joíaui ja ua sajajuí un auaij anb 'Bjajua
upiaB^^ bj ap Jouoq ja b X 'BiouiAOJd bj b oínpojd Bjja anb sopBjjnsaj sajsijj soj
X 'pjojsajag jBjauaf) jap uopBjnjidBa BsojBpuBasa bj anb opBpiAjo souiaq 'ajuaui
-jbuij 'opBiABjííB UBq ajuauíaunduii bijjb^ BXna 'jouBdsg opjjjns jap sopBjadsaj
siajaA soj -V3&amp; ^8 uii^ 'jauo 'zajBzuo^) 'uB^^ ^XBn^) oujod sajopiBjj soj BjsBq
X 'sopiqajSua sopoj 'soiqjaqos sopoj ísosnBjdB ap souajj sojjo soj ísajouoq ap
souajj sojjo soj siajaA XajjjA PP ojnuiisip ajqiund X opBpjos jap sbjsod b sopia

�Mundo que nosotros censuramos la humanidad con el enemigo. Savemos distin
guir entre lo que es dar camisa a un desgraciado prisionero, y facilitar el viage
de un espía, cuya detención devia desconcertar, las ideas del usurpador... Pero
vosotros sin duda haveis crehido que habláis con los Pueblos mas ignorantes del
universo o tenéis desenfado para escrivir puerilidades y esponeros a la censura de
los sensatos. No hay medio, haveis tocado uno de estos extremos raros; vien que
a nuestro juicio no estáis sino en el segundo, del qual solo os veremos apartados
quando un golpe de Justicia haya echo desaparecer el idolo que estáis adorando.
A sus aras ofrecéis este, y otros sacrificios aun mas bergonzoso, confiados en
que el sabrá remunerarlos; pero temed que no os haga sentir su ingratitud, como
a los defensores de Buenos Ayres: Temed que un dia no se desconozca como lo ha
echo con la respetable corporación, aquien antes rendía sus omenages: temed que
no os pague vuestros servicios como los del Montevideo: temed que no premie
vuestra mala empleada animosidad, como los del venemeritos veterano: temedlo
todo, pues son los agentes de un hermano de los grandes aliados de la infelice
España.
Estábamos en animo de no pasar adelante, pero no podemos prescindir de
informar a nuestros convecinos en la causa que justifica la creación de la Junta,
aquien se-da el epiteto de rebolucionaria.
Este proposito en gran parte resulta combencidode los precedentes detalles;
porque si el Xefe es sospechoso; si nosotros como tal lo hemos delatado; si lejos
de escucharse nuestras quejas, las desairan los Tribunales; si en vez de suspender
al Xefe, hasta que se justifique le hacen juez de la misma causa; si abusando del
poder se nos amenaza por la fuerza, y se nos pone a punto de entrar en una guerra
con nuestros propios hermanos; si el Pueblo irritado pide que se cree y perma
nezca la Junta, que recurso nos queda sino obedecer su voz respetable? Los
apologistas de la tiranía quisieran que huviesemos empleado la fuerza armada,
para contener al vecindario, porque acostumbrados a mirar los Pueblos como un
conjunto de irracionales juzgan que todas sus conmociones deven calmarse a
valazos. Pero nosotros pensamos de otro modo; veneramos en el Pueblo de Mon
tevideo la imagen de aquellos que acavan de salvar la España: el es un objeto
sacrosanto, desgraciado de aquel q'. a nuestra vista se atreva a ultrajarle! Antes
sufriremos todos los males que nos amenaza, que con sentir tamaño atentado.
Basta que la cuchilla del Francés haya acavado con una gran porción de esta
noble parte de la Monarquía: nosotros nos conserbaremos, ya que el cielo nos
ha confiado para ser un plantel de heroicos defensores de la Patria; y asi,
quando el poder, y la astucia del Tirano avise a nuestro Govierno que esta el
plan proporcionado, que es tiempo que caiga la segur sobre el Imperio
[], tenemos quien haga justicia a nuestros Reyes; quien extermine los
traidores, y sostenga las glorias de la Nación, como lo están haciendo hoy los
Pueblos de la Andalucía, los de Asturias, los de Castilla, los de Aragón, Catalu
ña, Galicia, y Viscaya. A tan justo miramiento responden los Gemelos, q' nos
otros culpamos al vecindario de un delito que no tenido la menor parte. Pero
si es asi, porque el valeroso Liniers no enbiaba sus legiones para castigar el
corto número de individuos que en vuestro juicio manejan esta gran maquina?
Porquela Rl. Audiciencia no manda Diputados que conozcan de esta causa sin
conmociones populares? Quantas veces ha dicho la Junta, garantidnos nuestra se
guridad, poned el Pueblo a salvo de una catástrofe y todo sera acavado? El nue
vo Govierno no ambicionado por el mando. Dejara de existir en el mando
quando la superioridadproceda conforme a nuestras reyteradas demandas. Si,
lo hará; apesar de que su autoridad sea la mas lexitima y vien fundada.
Nosotros concebimos que destronada la Casa reynante retrobertieron al Pue
blo Español, todos los derechos de la Soberanía, y que usando de ellos como
en el primer instante de su ser político, pudo crear nuevas autoridades, nuevas
Leyes, nuevas constituciones, no subersiba de la que veneramos, sino interina y
duradera hasta tanto que las armas reztablezcan el carácter de la Monarquía que
por esto la Península sin guardar la menor consideración a las leyes antiguas,
lebanto sobre las ruinas del gran consejo de Castilla, una Junta Suprema y esta
consintió en la elección de otras subalternas, sinqueen ello haya interbenido mas
autoridad que la del Pueblo.
Y aunque alguno a dicho que tan extraña rebolucion solo puede legitimarse
— 164 —

�— 691 ~
tnuM¿\ — ouBauaray iouBdsq y '8081 P 01 •^Aojtq 'oapiAajuoj^
is soy u o jai a anb Bpuajjoq sbuj uooibjj bj ap ojsaunj oínjjuí ja jpuas b
uojBzuamoa Bauaray bj ua anb sojarapd soj opis jaABq anb Bpuajajip bjjo uis
'opBjsa orasicu ja ua aaauBrajad opoj sojjosou BjBd A 'uaraua ajsa ua ajjBd siuaj
ou sojjosoa íanSisjad oj saauBjq uq -opipuajo Bjapisuoa as tu 'apuajo so tu anb
ouBuuaq un ap joujb ja Bjní so '¡a opoj ap oipara uq ^opinasap ojjsanA ajojj
sbjoj b anbunB 'Bpuapuoa ns ap pnjnaaj bj ajqos ojinbuBjj ajduiais BJBsodaj
'Bjjpag A 'Bjjojaj^ 'P^P^^ 3P soIfPnd soraisijapij soj b sajosajdo sojjsanq uojaip
anb sojnjp soj oppajaiu jaqBq ap osojjnSjo oappaJuoj^ -spjEjsnS anb oj pao
-Bq íBjanpuoa *Bj^q spjirai soutajanb ojsa jod ojq -saaijaj sbui sbj uppB^q bj BjBd
ÍSBjsaunj opis UBq sojja bjb^ -opidraojjoa oujatAO&gt; ja A 'ÁojJOf) un jautaj BiAap
anb sbj A 'soubjjx soj uaujaj anb SBjjanbB ouis 'sauoiDOuiuoo sbjjo opesnBD usq
ou SBjunf sbj BUBds^ uq 'BinbJBuoj^ ubjS Bjjsanu ap ojuatuipajqB^saj ja BjBd
Bstaajd sbui bj Buuopj Bun ap :Bioijsnf ap uopBJjsiuiuipB Buanq bj soduian soqa
-nui jod BjnSasB aj anb Biujopj Bun aQ :ojjbsba uanq ojx)J b bjejS jas aAap anb
Buuopj sun ap bjbjj as Aq 'Ojupsip Anva sa odoiaij ja (b jaaouoa siaAap A 'sBsn^a
sbj spABs sojjosoa 'opiAoujuoa UBq as zaA BunSjB is sojqan^ sojjanby 'opBSBd
ojap ojdwaxa ja ajjajB so iu 'jopajuí oj ap sauoianjoqaj sbj siBuiaj o^q
•Bjunf ns auaij Bjja ojad íopBjsinbuoa siBd sa :BjjsanA bj ouioa biu
-ojo^ Bun sa sbijbub^) 'soíiq sojjsanA b A 'sojjosoa b 'opBisBuiap Bsajajuí anb uoij
-sanb Bun ajqos pBjipara (A 'opiAjo ja pijqB san^ ¿souBaijaray 'siapuajua oq
*sorainjijsuoa anb p^papos bj ap *sajBj8 sauoia^uirajajap
sbj ua ajjBd jbujoj soraapod ou anb ojsand 'Bjsmbuo^ ap ^aq ajqijjaj bj sojjosou
ajqos saauojua Bsad 'opunSas oj i :apand 'ojaraijd oj ; 'ojunsip sa o 'Baijijuapi
as ajuarajiAia q ¿Bjnsuiuad bj ua unsn oraoa 'sBjja ap jBsn uaiqraBj Bjpod ojq
¿ouojx j^p soqaajap soj Bjja b opijjaqojjaj UBq ou uaiqra^x ¿BinbJBuoj^ bj
ap jBiauasa ajjBd Bun buijoj ojq pjqjj sa ou bijjb^ n ^ou^aijaray ja orasira bj
jiaap Bjpod ou anbjod ^. '^8 o^pJB3 ja 'sauoSBjy ja 'znjBpuy ja Bjqsq isy
opipjad'ujo opBjnBjsaj
UB^Bq 'opBuiB ja opuBUjaq ap pBjjaqij bj o 'SBpuapiAOjd sira anb ojuej BjsBq
Brajopj bj ua ojund un aj^saa ou A 'opoj opsujojsBjj aq oj osa jod 'sBpijajuoa
Biuaj saj anb sapBjjnoB^ sbj soubui sira b ojjanq UBq íopoj ojjauodsip opand ^oq
ÍBijiraBj ubj^ ira ap ajpB^ jap jiaid ajjanra bj jod opBdiauBraa Aojsa íBDijijod
pEpuEjJo Bun ua oaA ara ísajqísod sauaiA soj sopoj arajBuoiajodojd ap ajuajajajd
uij ja uoa ajaSns ara jBnb bj b 'pBpapos Bun orajoj 'ajqij ajqraoq un Xos o^
qouBdsa ja apuodsaj ojsa y 'SBppouoasap uos sou anb SBjunf sBun oi^BJjns ojara
ojjsanA uoa siajuBqaj ou ojad ísoupBS'zní 'soaj jod siauaj sou is 'sojjosou ap sibij
-uoasap i
oqisBd ajuaraBjara sa oaijijod oj ua jas o^na 'oqDBjndod un sios
sojjoso^ ¿BjjBqoj BjBd siauaj pBjjnasj anb 'oqoajap an^) *opipjad bdjbuojv jap
ua^Brai bj sojjosou ua jbjiui sibia3q :onSijuy o^ipo^) ja na ojijasa Bjsa anb oj
uoa ajqísod oj ua sojeujjojuod siBiAap sojjoso^' :oSiraaua ja UBJBZBqaaj A 'ajsa b
jBjjaqij BJBd 'Braajdng Bjunf BJjsanA b souopuaijaraos 'ouBjaqo^ ja ^od sopija^
-uoa soajdraa soj ua jaaauBrajad soraBipod sojjosou :Bjisaaau ou pBparajajua "Bj^q
jBnb jap 'oiparaaj un opBaijdB siaABq sojjosoa ísBra ubjiq -oainbjBuo^^ ajuara
-bsojoSij oujaiAO^) un ap sbj uoa UBaoqa sauoiasjaqijap sns anb A
sajuaS
-jnsui 'soiJBUoianjoqaj 'sojsníui uos anb sojqan^ soj b Jiaap UBjjanb Bjoqy
•opiJsiSB UBjaiAnq SBraBÍ is oraoa uojaiaaJBdBS
-ap sojjq ¿pjjnsaj ,b ^
sorasira sojjosou ajjua ap sop^a^s u^as 'sojqraaira
so^na 'sajBjnaijJBd soíasuoa soun sajuB^ojijsqos A 'ubuj3iaoS sou anb sap^ soj
bjjjs ns ap uaÍBq :oziq as A 'Bjunf Bun as^SBq íBjjiAa na oíip 'BXns bj anb zoa
bjjo JBjadsaj uis 'uopBjq Bq :ojsia siaABq oj sojjosoa ojad 'uapjo ja Bja jbx
•o8ijsb3 ajsa ap ouSip BqBjapisuoa soj is 'sojjaAoraaj
ua aisiuiA 'BsnBa ap ojuairapouoa uoa 'ouBjaqos j^ o ojnjijsos orasira ja SBJjuaira
souara jb '*B3^'sajBjaua) 'sauBjidB^ 'sajopBUjaAO&gt; soj oraoa 'sapBpiJOjnB SBraap
sbj SBsají opuBÍap 'o^iraaua ja uoa oí un as soujapjad BJBd '(a^ip as unSas) anb
janbB ap JBSnj ua 'oíasuoa un ap uopnjijsqos ajqísirajad BijBq ojos pBpisaaau
jo^bui bj ajsa unSag *OAijBjsi9aj Braajsis ojjsanu ap ojuairaiaouoa oaod Anuí aAnS
-jb Bpijss Bjsa anb soraaaja sojjosou 'ojSijad jap BiauaSjn A pBpiraixojd bj jod

�8 - [Carta del presbítero José Manuel Pérez Castellano, al Obispo de Buenos Aires, en la que
defiende la posición de la Junta de Montevideo. Sostiene que los españoles americanos son
hermanos de los españoles europeos, porque son hijos de una misma familia, están sujetos
a un mismo monarca, gobernados por idénticas leyes y usufructúan idénticos derechos; que si
los Pueblos de la Península privados del Monarca han tenido facultades para proveer
sobre su seguridad común y defensa, los mismos derechos caben a los españoles americanos;
hace notar, asimismo, que si Montevideo fue la primera ciudad de América que manifestó
el deseo de igualarse con las de la Madre Patria, ha sido por su tradición de fidelidad y
porque se vio obligada a ello por razones de imperiosa necesidad, dada su posición geográ
fica. Concluye afirmando que acata la orden del Prelado suspendiéndole en sus facultades
como sacerdote.]
[30 de noviembre de 1808]
limo. S0^.
Los Españoles Americanos somos Hermanos de los Españoles de Europa
porque somos Hijos de una misma Familia, estamos sujetos a un mismo Monarca,
nos Gobernamos por las mismas Leyes y nuestros dhos son unos mismos.
Los de allá viéndose privados de nro. muy amado Rey el Sor. Dn. Fernando
7^ han tenido facultades para proveher a su seguridad común y defender los im
prescriptibles dh, de la Corona creando Juntas de Gov, que han sido la salva
ción de la Patria y creándolas casi a un mismo tiempo y como inspiración Divina.
Lo mismo sin duda podemos hacer nosotros, pues somos igualmente libres y nos
hallamos envueltos en unos mismos peligros por que aunqe estamos muy distantes
esta rica Colonia fue ciertamente el sevo que arrastró al Infame Corso al detesta
ble Plan de sus pérfidas y violentas usurpaciones, según él mismo lo manifestó
a los Fabricantes de Burdeos poco antes de entrar a su oscura guardia de Marzac.
Debemos pues estar vigilantes quando es manifiesta su tenacidad en llevar adelante
sus proyectos y volver a la Preza como el voraz Tiburón q vuelve al segundo
anzuelo aun que el I^ le haya roto las entrañas.
Si se tiene a mal qe Montev0 haya sido la 1.a ciudad de América qe mani
festase el noble y enérgico sentina10 de igualarse con las Ciudades de su Madre
Patria, fuera de lo dho, y de hallarse por su localidad más expuesta qe ninguna
de las otras, la obligaron a eso circunstancias qc son notorias y no es un delito
ceder a la necesidad. También fue la primera Ciudad que despertó el valor dor
mido de los Americanos.
La brillante Reconquista de la Capital, la obstinada defensa de esta plaza
tomada por asalto, no se le ha premiado ni en común ni en sus individuos y aun
se le ha tirado a obscurecer aquella Acción gloriosa con mil artificios groseros e
indecentes que han sido el escándalo de la razón y de la Justicia. Sobre uno y
otro asunto ha llevado esta ciudad sus representantes a los pies del Trono, para
que S. M. se digne resolver lo que fuere de su agrado, sufriendo con paciencia y
resignación a más de los males que ha sufrido, los muchos insultos que se le hacen
de toda especie, mientras llega la Soberana resolución que espera favorable con
fiada en la Justicia de la causa.
Entre tanto yo, que respeto a V. S. I. por su alta dignidad, y como a mi
Prelado, me doy por suspenso de la facultad de celebrar, predicar y confesar a
consecuencia del oficio de V. S. I. de 26 del Corrte que se sirvió dirigirme por el
Presbístero Dn. Ángel Saúco, pues teniendo el honor de haber sido elegido por
Vocal de esta Junta, ni puedo dejar de cumplir con la sagrada obligación que
me ha impuesto la Patria y cuya salud es la suprema Ley, ni puedo por ahora
comparecer personalmente a dar cuenta de mi conducta al Tribunal de V. S. I.
Dios Gu. a V. S. I. m8a.
Montev0 Nov 30 de 1808.

— 166 —

�— ¿91 —
•oduiayj ya Bpyaap anb BjsBq
sa joíaro oy anb uoa ajdraays soraajBjsa isb ^ ouBÍfua ara anb Bjyp *pQ
•Baijaray T ^ syyodcujara By ajjua
Bsoypo sbui y 'upiDuyjsyp eon jaaayqBjsa sa opoui ojjo ap jBsuad anb 'Binajdns jod
somBazouoaaj anb Bjuní By b ojoa ojjsanu jBAayy BJBd uaiqum ouys 'oqaaq soraauaj
anb oy jaasq BJBd sopBjynaBj souiBjsa oyos on anb ajBuydo ajdraays oj^ 'oyaduia
ya jynjjsap BJBd uozbj By ap osn jaa^q yyinuy sa anb as anb jod 'ByjajBra B^sa ua
jBjqBq oa ap ojdaaajd ya opByoiA ajj #sBujajyBqns SBjuní sns jaa^q BJBd JBynayjjBd
na soyqand soy A sopyjJBd o sojayjjsip soy sopo) oraoa 'isb oyjaaBq BJBd oqaajap
un uauayj anb jod Bpnp uys 'sBiuajdns UBymi) ^s uaiquiB) BTDiyB) Á SBijnjsy ap
SBy anb 'sBiauíAOJd SBiuap SBy ap ojoa un opBSipuaiu Bq Buiajdn Bjunf By anb sa
oaA anb oy ojad tsb Bjas oyya ajuacuBjn^ag '¿ouanq Bjsa anb *pQ b aaajBd ay o^j?
•¿ajqtuou ajsa ap pnjiydniB By Buayy anb ya oyos ByyiAa fJas? ¿oyqand yap oyy
-anbB jBjBd b ba apuop b saauojua ^? ¿sbiusiui SBiuoyoa SBy BjsBq A. SBpuiAOJd s^y
SBpoj ua ouis 'ojijjsip ns ua apu^ui anb BJBd oyos ou 'sapBjynaBy ayjyjayuoa A Bjunf
Bun jbuijo^ BJBd oyos ou oqaajap un auaij ByyiAa ap oyqand ya anb souBsi^d
siui uaaja A -p^ opiaja Bq anb uo3? #ouajB8B yap jByouiB asjBÍap 'opunSas oy
is 'soiuapod anb j^ssayuoa 'ojauíud oy ys 'somos ou o somos o 'oim o^imy
*ayjBmByy BJainb *pfy omoa o ouiaj 'upp^u 'oujaiqoS asa ap ajuBjSajuí ajjsd omoa
Bayjamy By Bjas oy uayquiBj 'oujaiqoS ya ua sap^paAOu jyanpojjuí ap BjjiqjB upzBj
Bjsa jod A ouBjaqos yB SBpBsopua sapBjynaBy s^y pimnsaj ByouBdsa BjnbjBuom By
ojEja SBm o youBdsa oyqand ya ys 'oSanq '¿jns yap Bayjamy By uaiqmBj apua^dmoa
as ou ByouBdsa BjnbjBuom By aaip opusna A? ¿ByouBdsa BjnbjBuom By ap sa ou?
¿Píl ^I(tIeH uainb ap 'oyqand yB Bjqmou opu^na A? 'uopnjusuoa By ua SBppnp
-ojjui sapspaAou SBy BqBmijySay ojsa anb A bijiuje^ y^aj ns Bpoj A yy^ opuBuja^ ap
uoiaBuojjsap By jod oyqand yB sapEjynasy ap upisaaojjaj By ua BiuaAuoa anb soajjoa
sop BjEq oíip 9iu -p[\ 'soyya opBmjo^ usq as ByyB anb oujaiqoS ap SBjuní SBy
ji^aya BJBd p^jynaB^ somauaj ou anb aaip as opuBna japuajua b Bp as ojsa anb
souam Bp^u sand 'Bynsujuad By ua opp^u you^dsa yap tunftitjstp ptnb un omoa
A sopBjsinbuoa omoa Bjapisuoa sou anb 'sojjosou b opoj ua joijadns aaja as anb
ou9m&gt;2p yap oyynSjo ya opuBjuamoy UBjsa *spQ 'BUBds^y ap soyqand sojjo oqaaq
UBq anb oy ys jod jaaBq BJBd soqaaJap uauaij ou uanSzní anb Baijamy By b jouoq
oaod ubj uBSBq sojuayBj sajoíam ap souBsiBd sojjo A *p^y anb jaA yB ojyBxa A
ou^ipui ara oyjBjjuoa ya jod Anm sauoiaaB^sijBs ap ouayy am sasajajuy sim A BpiA
ym ojSyyad un uajjoa BiauíAojd By sopoj ap ya A BijjBd ym Esa ap jod oyqand ajsa
ap uaiq ya Jod 'ouBjaqos ym ap oqaajap ya jod anb osuayd opu^na A oqaaq oyjaqBq
ou ap BqBÍOJuos am 'opoj oyjauodxa Biqap aauBy ajsa ua anb yaja 'uoideu ym
BJBd BJSBisnjua joABm ya Aos soasap sym ap pnjyjaaj By ap ojnSas oaia upyanyosaj
A Bzarajij By ap ya anb ouyraBa ojjo Aoq jbuioj ap pnjyja^ ua oA Aojsa BjnjuaA
jod ojad Bsajojd ara anb ojaajB uanq ya -p[\ ap soíasuoa soy ua ojqnasap uayg
:ojauBdmoa opyjanb yj^

[¿8081]
[•Diuajdnt jod UDSzouosaj anb ojunf D| d 8juD|uasauda.i
un JDiAua DJod A oipaij Dty o| ouioa JDnpo oJDd opoqn^Dy Djsa oapiAa^uoy^ ap Ojqan^ |a anb
ap U9¡u|do o| JD^uas jod aAnpuoa A SDUjajpqns SDjunf jDuuo^ oqsajap Jod uapand sojqand
so| A sop^jDd o toju^jp so| sopoj anb D3D;sap .'oujaiqoB |a ua sapDpaAou jpnpojfuj d oq^aj
-ap aua¡j Dsu^uiy 'DpD^ndo sa|UD Duupop D| ap Dpuansasuo^ ouíos A DjouDdsa DjnbjDuoyy
D| ap a^od Dun jn^ |ap Dsuauiy jas ap pn^iA ua anb 'o6an| 'jojou a^o^ -u
D| ua soppnpoj^uí seuopDAouui sd| DqDui|q6a| anb o| 'sapoqnsD^ sns o|qanj
UDiqoq ||/\ opuoujaj ap u9pD3¡pqo D| jod anb ua opjuaAuos DiqDq 'jou^tuo d^jd^ Dun ua
'anb Dpjansaj aq 'SDpouuo^ j||o so| d sajD|iui¡s oujaiqoB ep so^unf jiBap DJDd poqnsoy
ap U333JD3 anb opuDBznl 'Duodsg ap so^an^ sojjo oqsaq uoq anb o| js jod jaaoq DJDd
oqsajap euaq ou osuaujy o| anb uauaqsos sauainb A ajse ap u^pisod D| dsdjd A souoap
-lAajuoiu so| jod DpjuinsD pnqpo o| apua^ap anb d| ua 'DjjjaAaipg o 'saqo SDsnq ap

�10-[Escrito de Mateo Magariños y Ballinas, en defensa de los sucesos que tuvieron lugar en
Montevideo, cuando se rechazó la destitución de Eli o de su cargo de Gobernador y se resis
tió su reemplazo por Juan Ángel Michelena. Se expone la doctrina que justifica el proceder
de la ciudad de Montevideo y las arbitrariedades legales cometidas al deponer al gobernador
Eli o; se señala que Elío y el Cabildo de Montevideo acusaron de infidente al virrey Liniers
ante las autoridades competentes y demandaron su remoción y éstas, sin emplazar y juzgar
al Gobernador determinaron relevarlo, nombrando, el acusado, al capitán de navio Juan
Ángel Michelena para desempeñar el gobierno de Montevideo; se destaca que no era equi
tativo se castigase sólo a algunos de los culpados por firmar y acusar de sospechosa la
persona del Virrey, haciéndose notar los peligros que arrancaban de tal procedimiento, y
que, asimismo, era indispensable, dadas las circunstancias juzgar a Liniers. Hace mención de
las causas que dieron origen a las sospechas; sostiene que el Gobernador de Montevideo
tiene en su poder los documentos que probaban la deslealtad de Liniers para con el Soberano
español. Destaca que en Montevideo se vio con sentimiento que se despidiese al enviado de
Portugal, mariscal de campo Joaquín Curado; alude a la misión del brigadier del ejército
español Manuel de Goyeneche, a la forma en que fue recibido por las autoridades monte
videanos y a su reacción ante los ultrajes de que fue objeto. Señala que el enviado de
Portugal no intentó perturbar el sosiego de los Pueblos sino sólo indagar los sentimientos de
éstos. Se refiere a los sucesos desarrollados en Montevideo el 20 y el 21 de setiembre; se
extiende en reflexiones sobre ellos y aduce los fundamentos jurídicos que justifican la Junta
creada. Al desarrollar su argumentación expresa que el primero de los derechos del hombre
es su conservación; subraya que el pacto social es la fuente originaria del poder real, deri
vándose, por tanto, su poder del derecho natural; establece los casos en que el hombre,
a pesar de haber abdicado del derecho de su propia defensa, puede ocurrir a las armas sin
mandato superior para concluir sosteniendo la tesis, a fin de defender la actitud asumida
por el Pueblo de Montevideo, que un Pueblo está legítimamente autorizado por derecho a
oponerse a todo lo que sea contrario a su voluntad y a remover a las autoridades cuando no
puede fijar por otra vía su seguridad, ni atender a su conservación; expone la jurisprudencia
admitida que otorga licitud a la determinación del Pueblo de Montevideo en el conflicto de
competencia entre la autoridad del Virrey y del Gobernador de Montevideo; destaca la acti
vidad y celo del gobernador Elío y concluye manifestando que los Tribunales imparciales de
Buenos Aires oirán las quejas y repondrán las cosas al estado que tenían antes de la llegada
de Michelena a Montevideo.]
DEFENSA DE LOS SUCESOS QUE TUVIERON LUGAR, NO ACEPTANDO
LA SEPARACIÓN DE ELÍO, Y ADMISIÓN DE D. JN. ANG. MICHELENA
Noble e Ilustre (S) vecindario Montevideo oid la voz de la razón, un
Español os habla y affé deveis prestar atencn. [testado].
Los días 20 y 21 de Sepbr. qe. creieron algunos críticos eran los de vuestra
desolación, y ([asombro]) son los simientos políticos de vra. livertad, y amor á
vro. Amavilissimo Soberano El Gn. Sor. Dn. Ferdo. el 7 y en, su calificac0". os lo
quiere demostrar.
Según el orden délas (naciones cultas) ([naturales a cada cosa qe. pide pr. si...
guardar la proporción^). . . dejar impunes los delitos es una máxima detestable
pues midiendo los principios elementales de la sociedad y comparando los medios
proporcionados alos fines del Govn0. conocen, qela correcion de ellos es el peservativo délos desordenes de un Estado. Las leyes penales son las columnas de la
monarquía, y ellas fueron spre. las qe. ocuparon toda la atención de los savios
Legisladores, pr. qe. ala verdad son el dique, qe. se opone al torrente de los vicios;
estos alteran el buen orden, y ofuscado este, viene a tierra todo el edificio políti
co / ([y por consequencia es]) (De suerte qe.) la impunición de los delitos es
un fanatismo tirano contra la savia politica del Govno. y por iguales sentimientos
lo sera arrancar del seno de sus formulas [?] las devidas á calificar y organisar
el proseso pr. el q. según la frase del jurista deve recaer el fallo, o absolución de
la pena: Principios tan savidos de todos como encargados desde el primer delito
de nr0. P*. Adán, pues quebrantado el precepto dice la Sagrada Historia, qe. se
interrogo pr. el señor Ubi es Adán, y no pudiendo pensarse qe. lo ignorase con
vienen los Sagrados Espositores en qe. fue citación p*. ser juzgado de su culpa;
¿luego si nro.... digno Xefe y Capitulares han acusado de infidente y sospechoso
al Exmo. S. Dn. Santiago Liniers pr. qe. no se les emplasa, citan y oien p. qe.
— 168 —

�— 691 —
— 'BJJayx BI B
-ux o oauaxtuxAOtu asjxnSas Bpand anb 'pBpxyBa ysa ap Bas BijaaBui By anb ap osb^
ya a^nyaxa / sBiJBUxpjo SBasaaojd s^yap sandsap 'oip bjjuod A soAisaoxa Bas *abunB
soiBpuBiu sns jiydxiina A jaaapaqo b sopBSxyqo souiEqBjsa -ab opuBuapjo ojuBnb ua
bujsiui Byya ap sauopajdsa saauBuxxujaa sbj ap aanpap as issb sand 'opBnadaaxa Bisa
japód ns ap saaiuixy soy aquasaid -ab sBipuy ap p4fotunux ^a-y buisxui By ap sauop
-daaxa sBy 'id is o 'ajsa ouioa yBuopipspní oaydtua ap as^ya Bun umaiAiy *pB J3aoui
-aj • • 'AajJiA un ap p^asaaod By ua ou o Bjsa • • •]) is ap ([axatfuoo 'ab 'pppafoj
ppowiuuio•'• • sppp]) bjob opuxsaj^ :sBpBjnduii ••• SBqaadsos SByap ajqxy BpBU
A opBDsnjo • • "ojuajBj un ap jaaBU opnd oyos *ab A 'oasiA Bq as #ab oaxaoxa sbui
ya 'ojtuipaaojd 'oyjBAayaj -j\[ • b BiuaAuoa / ya 'id Bp^p otuoa 'ab A 'uopimoa 'id
BXAjas oxy^ jaiABX 'up *joAO) #j0S Ia '^ soyya ua opuaiS'ui^ 'BDzouoaaj ay as *ab
*'d ([^/ v^xvoua a-¡ '&amp;]) pzpjj ppa ap SBupxjo aP ^ sajBjiyxui sapx SOIB 'opSiSptu
osocjoa^sos pp soiax^o opuBdpuuB aqaouvi ap ojuptu oso^qauat pp asopuatpn
BuidBJ ap 3ab ya ouxoa 'otoaja oqanu a^a Bjjua 'Vdd Biauapuodsajjoa By BiaxyBuj
uoa opuaxuaxaj A 'Buayiqoxj^[ 'i^^y u^nf *up oiab^j ap "udB^) yB *ao) *nd opBsnaB
ya 'id Bjquxou as o}uaxuiiujaasxp osoxsxní ajsa *ab 'BiDBtunjuoD sbxu uis A 'sBqaad
-sos sns b uBqBsyndxux ay *ab soaijoui * * -soy jauodxa A [¿] jvsatua^ &lt;e ojuojd Bjsa
'ib A (pppaxo Pfun[ pp ppajuoa) ([afttasaM^ aopq ai as]) ouBjaqo ya 'id -0jUiBjq
-uxou ns opBuijjjuoa A BpBjní bzb^j Bun ap oyaz yB BiauajsxsB ns ap pBpxsaaau By
A -ojxuxpaao^d y^Sayí ajsap opipuaqajdjos ojad 'uoxaBnpBjS sbui ap yBpxjo yB op
-ubxu ya anSaiiua ayopuBuapjo -joqo^) *jos yB uBZBydma A -^ "j *' • ya uauoduioa *ab
soy ap / uapuauuasap as 'uBqtynioj By yB) *jd xs BiuuxnyBD By bpbzubijb BqBjsa SB3
-uij A soayduxa • • • sns uoa sand 'sopBjapody "^od o xs -a0d sopuajBduioa A sa)UBA
-ojduiOD sns ap uoiaxxuaj By sayjBuapjo A '' -sayouBds^ '^uibijoou saM&gt;imt4P0 A
^px un ap SBiaunuap ssy jpxiupB ya p^paABiS biue) ap exi^ibui ua -ojUiEpunuojd
jauípd ns jas opuaxAap A aqaaua^O^ ap yanuEj^ 'up jaipB^xjg ya pjun[ Piuau&lt;fns
ppp opBiqmg A ooa ó\ yap -ayy 'odsxqo "••oS &lt;OUIIII Ia ooa 'Bpny -^ Byap -JOdns
ys ([ptajpíftuf a pup^sa otalns ua opuviu pp uotootua^ A '"'A spqoa^sos sns ap
uaaouoa 'B&lt;t]) yBunqyjx ap opuaxSxya -^d^) ByB uoiaxjjnao sbuiixbxu sayqBpuauxoaaj
ub) ap asjBjsdas uis sand 'sajuBJOuSx o sojBSuas sounSyB ap uopBdnaoajd / By
japaa aAap upxanjusuoa *BjU ap SEuiajaop sbiabs SBjsa ap Epuaasiuiuiaj By y
'SOUIAXp
A souBcunq soidaaaid soy sauoxsBao SBqanxn ua Bjajys A 'ouipiSay zanf ua auaiA
-uod oy ajuajaduioaux yB A sa oy ou *ab oy o)pxy aoBq :^p By sajuB A 'ajxrapB By ou
'"I xs aaajED -ab p^paABjS B)ub) ap ([sa ppptsaoau pi A]) BSUBpjB) By ap oj^xyad
ya Á pBpxsaaau By uauax) -q -q soy *ab 'Boj) sayB) ua (y) "y "j SBy ap sauopxsodsxp
A joSij ya jBSBd oaxaxy sa oxpauxaj oauojd yap pBpiyiqxsoduix By -jd 'ab 'jd oyjaaBq
ap jBÍap Aayj yB jB)ynsuoa b opBSxyqo Basa -ab ya A 'esn^a Bidojd ns ua zaní asjaa
-Bq JBynapiEd y^ unE A 'soyya ajqos Bun^yB uoxaaxpsxjní BSuaa ou 'ub ap ojBduiB
/ ya oxBq ayaauod A 'p^qy ns b japuaqajd saáuoy\[ soy uapand -jdns ya b osjna
-aj ya ypxjxp o opE)Byxp (opuats 'ab ouiajfxa pt ua ([¿as ap uozpj puisíuí pi ¿o&lt;f
pxntpu -ojp jod oasa A 'ajBduiB A Bpuapap By anb BjBd ouanQ ojao b asjBSaj)
-ua A BJjanS ap aauaS JBauBAay 'sauoiDBjapa^uoa A SB^xy jaABq pBpni^ By une])
apan^ 'io(fns ouitftSai p M^^noo ap ppptitqtso^^tut a pzuppxvt pi ua Apq 'ab 0x8
-tp4 p 'j4 'ab 'i4]) ^A 'aauaaadxuoaui 'a,uiBanyosqB Bas #abunB 'zanf ojao B jijjiid
-aj •a)uiEaiaxy aAap oxpaxuaj ounuodo A oauojd JBjadsa apand ou ^a^ yB jyjjnaaj
ap pBaynapip A BiauBasip BSjBy By *jd *ab A 'sBipuy ua xnbs ouioa soaouiaj Anua
sajB^ny A saaJBd ua -jodns ns ap opxmxjdo ([opbiabj^b]) asaxauxs as ounSyB xs -ab
•^ujbiabs opBpjODE uEq soyjBjayo) soaaxpqns soyB sa -ab oasandxa oy A souBSua soy
oppouoa uBq *ab ojp so-y / 'opBsnaB • • • yap Japaaojd A Baanpuoa By BjBsxauaaBd
as ouioa opBSodaj A oauayoxA ubi 'oiuixpaaojd un sa 'sBapuaan^ seui SByjaaBq *Bd
jopxSa^y un opuaxSxjxp 'sbuijij SBijdojd sns ap oxBq oaxaasa 'jd uoxppupuiap SBy
"3 "I ? orasxtn ya sandsap opaa(iox4 oxa4 íopuajBduxoa ap opBaxa jas -Bd ou xs apx
•01U uinaiqiy pB opiAoraaj jas BJBd ou Aaxxt^ ns ap o '^dB^ Byap 'ojxuxpaaojd ya
asxtxopa zaA yBj Bjpod SBaajaas 'sbu^bSbpux 'o4 sojuatuitoouoo sns [¿] asopuatxtnbax
?sorasiiu soyya ap soy uasanj ou -ab soaanpuoa sojao 'id 'jdB^ By ap sayBunqpx soyap
sopxo b opBSayy A opBiouayia uajaiAna SBy so4xan^ sopa sPiopup8v4ox4 SBqaadsos
SBy x ¿ayasjBuapuoa Biqap ouxxayn ^d 'ab b • • "o//p/ p BaxydB ayas oxaxní osojnS
-tj ns uxs A BZBy^ Basa ap Buosjad BiJBsaaau ns ap uopouxaj By UBpuBiuap'ubB bui
-siui ya *jd Buapjo as otuoa / ¿'sBiuumyBa sns ap pBpxaojaB • * • ByB SBpBuopjodoJd
([p uppxo4ox4 ua]) • • SBuad ssy uanbxydB say as sopxauaA 'Ojp A ojanj 'id opuaxs

�¿Y donde está la igualdad de los Dros. y la reciproca combinación de ellos:
^Como puede suceder, que siendo muchos los culpados se los exonere a unos y se
castigue a otros? Si en la precisión de las LL. perpetradores, actores, consentido
res &amp;a. merecen la misma pena siendo de paralela suerte su delito ¿como se arran
ca el honor de uno, quedando impugnes los demás? El eruditísimo Dn. Pablo
Matías Doria de la ilustre familia de este nombre, combence con la mayor evi
dencia que la luz natural de la Razón inspiró al hombre la vida social para ocu
rrir a sus necesidades de un modo el más cómodo, que solo podía tener lugar
en la de este estado de la naturaleza perfeccionada: Si en algún caso pudieran
delinquir mancomunados, y uno ser castigados y otros libres, apesar de que to
dos ofendiesen la reputación, fama y honor, vajo un salvo conducto de su ex
cepción y libertad de toda corrección, quedaría privado el ofendido de toda se
guridad, cuyo deseo le hizo sacrificar parte de su natural libertad; y el ofensor
satisfecho en la indiferencia y tolerancia del Govierno repitiria sin medida la
especie de sus delitos impugnes. Nuestra legislación en el concepto de los mejo
res politicos es la mas arreglada de todas las Naciones: por ella se deducen las
penas de los mismos extraños de los delitos y estos con toda la análisis de que es
capaz la insondable malicia de los hombres, se precaven y castigan como males
opuestos a la Sociedad: En la deducción particular délas pena, se halla diferencia
por la varia naturaleza de los crímenez; pero — ninguna absolutamente en la
Razón general de castigarlos siendo unos mismos ycon las mismas circunstan
cias perpetrados. Si los capitulares estuvieran autorizados para difamar, y ex
ceptuados para ser corregidos, claudicaría la parte mas noble de nuestra Juris
prudencia, se introduciría el despotismo, y admitido un Rasgo déla independen
cia incurriríamos en el delirio de que censuramos a otras Naciones; luego no
pudo tomarse por el Sor. Jn. Santiago Liniers providencia alguna contra el Sor.
Jn. Xavier Elio, sin ser igual para los Sres. Capitulares que firmaron, y acusaron
de sospechosa su persona.
¿Pero es acaso este el solo error legal cometido por su procedimiento?
¿Quien duda que estando recusado y calumniado por el mismo Sor. Governador é
Y. C. no pudo ni devió tomar otro partido que el de su defensa, y satisfacción a
los motivos que movían a los acusados? O el Tribunal que conoce es legitimo,
y como tal ordenó; o si provee por si el acusado es atentarlo y no respetar su
autoridad, que como necesaria deve juzgarlo en unas circunstancias enque la
menor sospecha deve ser descubierta, y evitada pa., no incurrir en el labyrinto, qe. con dolor observamos en nros. Herm". ¿Y serán... de poco vulto
las qe. notoriedad, y sin entrar en lo interior se han deseado translucir?
A la verdad qe. no han sido tan. . . patéticas las de los Xefes de algunos
Pueblos de España,... y sin embargo han sufrido su deposición, y muchos de
ellos la correcion de sus excesos, cosa qe. ni se ha apetecido ni solicitado, pues
una la severidad... y animo de estos respetables Magistrados qe. se guian pr. la
verdadera senda del honor, amor y lealtad. . . al próximo, y nr0. amabilísimo. . .
Soberano el 7' Ferdo. y de ello se le han dado al Sr. Dn. Santiago pruebas nada
equivocas de esta verdad, pues llegado a este Puerto el Infame Comisario francés
qe. dirigió el monstruo Napoleón tubo el Sr. Dn^ Xavier de Elio la / bondad y
política (qe. jamas recompensada) de ilustrar a su Hijo, el Comte. déla Zumaca
Belén pa. qe. partiendo sin demora impusiere a su Pte. de el estado de cosas po
lítico de Europa, y qe. previéndose de toda sos.. . sospecha observase la conduc
ta de su indiferencia; consejo qe. al tP. qe. le precavió [entre lín.] de todo in
sulto, le reconcilio el... concepto qe. este manejo le ha acarreado, y qe. frustrado
([en un genio propriamente francés.. . y en proyectos]) sin este aviso, en un ge
nio como el qe. es notorio le caracterisa, y de ello deducirá todo sensato el tierno
amor del próximo; restando solo provar el del amabilísimo Soberano el 79 Ferndo.
qe. se deduce de haversele jurado y proclamado no solo sin ordenes del Supor.
Govno. sino / executado primero qe. atropellando óbices y obstáculos qe. se obje
taban pr. el mismo, y suplica infernal pa. suspenderlo del... Comisario Franses
con pliegos de nros. mismos. .. Ministros, y abdicación. .". de nros. Inocente
([ST. natural Fernd. 79 y digno]) y legitimo Soberano pr. qe. el inflamado
amor de nro. Xefe solo lucía apeteciendo lucha pa. desagraviarlo déla opreción
délos Tiranos, y en su alma puramte. Española conocía qe. el homenaje de su
verda. lealtad... era rendirle quanto antes este dulse vasallaje.
Pero no deviendo el ppco. espectador dexar de tener algunas nosiones de
— 170 —

�— Ul —
-UPO^J UOtOPU PJP J999U9ÍUP&lt;f 9p PÍJHS90 9J '3b 'jtPptUPU PJ OtUOO 'PJOUP^s-g UOtOPU
pjp oqooq pq 'b 'sototaogs soj ojupf potpnpjtjp gj spuipí onQ ' • • opot 1*9 S9S9S
-UPJ^ OpU9tíl '9SMtt8ÚttStp A SPUUP SPJ UPUtOt P SOO91UtMf SOJ OptS UPq • • 'PtP^J
VJ9p Of^¡ J9 U9 UPqPJJPq 9S '3b S9S9SUPOJ SOJ'tb OPtOUOJtO 9&lt;l9p OU 9ttb ' ' ' OO9%U9
opunyi jgp soj uotq svtu o 'pefoon^j Pj9p sout%sgp soj m&gt;j89jup U9 jptog^uij pp$
-S9fpy\¡ ns ppp^noo #ab 'aaip aj 'awBdBuog ap ajuaidjas Ep^asojua eje / Bjuanb op-uÉp -sb ua ojsapiuEin ouipjn ja ua sBsopipaa sauoisajdxa (sns gp sg%upuosgj soog
SOJ UPÍ9%OO) ([UOSPOOO US 9p SPqOo^soS S91U9pt(l9 SPOiO A S0fS9 9ff49j]) 'BISBjSsap
ns -jd 'ojad 'saoda zxjaj sbui • • • BjSBq opuajp jb ububp soj sauopBd sns opuaiia
-pdaj BijSajB BjuEnb noa A \\\Q ¿souBapiAajuoj^ sajopBjsinbuoaa^ A sajEaj • • -saj
-aij • • -sojap sosojouib sopixanb soj so jos sojsa uos BjnjuaA 'jd • * "oja^? 'btjojS
ns ap ojixa ja osiuiojduioa na jauod uapand -ab 'sojnaBjsqo soj opunuí jap zb^,
eje Ejsai^iuBui ou 'eijjb^ ej *jd asjEDijiJ3BS ap ojuaujoui osiaajd ja ESajj opuBnb
js ajjsnji ajSuES jauaj ap BJExap 'jas apand oj^ ¿uopBAaja nsap osojaz A 'orjEpij
-jEd ap ojdaauoa ja uoa asJBUBÍ? A joptEjj un ap euojo^ ej jBjjBuisa -8d a^jjsqns
soj sosnEjdE A 'sbijojdia sns ap uajsos ja jas opuaiAap -ab 'sasuEj^ un BsaqBO / ns.
e JEjsa *jd 'uooeu ns ap ajjans ajsijj ej ajuauíEj ou *ab ojEsuas BjqBj^ ¿'n^Ejnd
-aj ns ap gfsg otuoo sojjo A ojuajoiA oíodsap un uoa ajiJJj as ou 'ab jouBds^
EjqEq A'í :'EpEuopaajjad EzajEjnjEu Ejap soj *jd ouis 'ouisijodsap jap tu 'oijbjj
-iqjB japod jap sosjnaaj soj *jd ou jouoq A oupaja jap Bsuajap Ejua uBpuEtuap
a'b 'pmpDBxa ej Bptjduina opuaiA oaijijod *oip jap soidpuud SEuiap soj sopoj uoo
A \^2 uapjo A sosn 'sojiqBq 'jetdos ojBjjuoa jap sauoiaipuoa sej uoa 'ssidojd
uos aj-b 'uoiaajjad ap opBjS A Epipaui ej ejeoo} BsajEjnjBu bj A 'jjAia EpiA Ejap
sojnjj soj joíaui asopuaiApjad 'oadd uaiq je asjiSuip sauoisEd sej uEjpod isse
sand '*ajU uanq A uppBjndaj Ejanpuoa ns UEpuaipp sajEjnaijjEd souisiui soj ouis
ajsa ojos ou '-ab ua opBjsq jap Eiauaasajajuí a pEpijijn ej bijojou opsisEtuap s^
•jouoq A ojipaja ja sajinb o 'sajjníui aj-ab 'd ou A 'ojpuEÍajv ^n / uoa saajad
•ob #Bd ojuajsns A 'oSibjj aj oA 'adjo^ jap JBd b ajopuapip 'EjaapjEui ajab 'op^p
-jos un ap oqaad ja ua ezubj ns osaAEJjE 'ojpuBÍajy EJjuoa oijbq ap *iwq uoa
-uaj^ :ajjanui bj uEqEasap aj*ab 'soSiuiau^ souisiui sojap unE Eijníui ej BpEipo
A 'pEpanSijuE joAeui ns apsap sopBjsq sojua Eppouoa sa -aJu uanq jap uoiaEmijs
bj uaiq is ifupjnquip nssp&lt;J í¿p4 puip^ t9 Pita 'sBAijBÍtojjajd sns ap sojanj soj uap
-uaipp as jE^aj euioixe un -jd *ab 'uoiaEu Ejap souiuui ubi sojnqiJjB uos Bjjuoq
Ejap jouie ja A 'uoiaBjndaj Euanq bj ap oíaajdE j^ ¿opiJinbpB UEq as •auiB^
-sní -ab 'upiaBjndaj A oiipaja jap UBpnusap A • • • 'eijojS1 ns Bjquinjsap saj sosox
-aua^ A sajaij sojqan^ soun ap osnBjdE ja opuaiaajam *ab 'ojjipn^a un ap Ejanp
-uoa ej jEisaiap A Eijníui 'bjU BpBspuajBd aaA 'Bd / sbui asjiaap apand? 'sasuBjj
oxapEpjaA un ap soiuaiuipuas soj EqEAxasuoa Buiorpí jap oiJEip osn ns *abunn
*ab asJEsajdxa ap saiuEjiA ej opuaiua) uBin^as aj*ab soje aj^sajxax 'esjan^ ns A
jjapjojv ojijodjH "na B euijeui ns opuainqijjB soins sgsg^upjf soj ap oiuaur jaEpuaiuioaaj *ab A jouBds^ ojos un Ejquiou ou *ab siajEJiuoaua A ojsapiuEui oqp
xaaj :sasaauEJ^ soj *Bd bujbj ns ap sauusja soj jejuba^j sojsa ap SEsiuaa sbj ajqos
ajqEp asan^ aj is opuaijanb A optajo jg ug o'puptjn^gs A 'sajquiou sns jBSiuiaia
uojaisajaui sajEpn^a A SEpiA sns opuaiuodxa *ab 'sajouEds^ sojap^pjaA A sotu
-iliSaj soj uoa bsbui ua uojajjjnauoa *b uoidbu ns ap ^ eeijojS ns ap ajjBd 'pud
bj • • opuainqijjB opiaajam Bq SEaoda SBpoj ua #ab #Oadd ojdaauoa ja SBUBjjua
sns ua EqE^uqB A opu^ui ja ua Bin^uijsip aj*ab 'uoiasu eje odubjjb sajBjpiui
sauoiaisodsip sns b EpiAap BiJOjaiA ej opuaiuodns A 'uoajodE^q ojjoz opijja^ je
ouBjaqog ouiiiiSaj ns Ejanj is ouioa ajjBd JEp sxaiui^ oSeiiue "uq / #jS "ouixj ja
B SBuaA sns jod ajjoa *ab EsaauEJj aiSuES bj oijySns aj 908T 3P *3Jqda u^
•pBjunjOA joáeui bj uoa sapBpuojnB SEuiiiiSaj sns b A 'uaaapaqo A uaaouoaaj
ojos -ab A ó¿ -opuxag jbjiubu 'optug^ ¿¿ outfttkgj jg 'uq -j^ A Aa^j ns b uoiaaqpB í
• • 'jgqos outtttSgj ns gp BiuEjaqoq eje ajoBjsuoa A 'jap ojqan^ un ap oiABjSBsap
ua ouaiaB sbui unSjE uoa sauopEjipaui sns jEAaja ([pj jt^oouo^ uotsgqpp A pvpu
-gomo pj ¿Ptfjn^stp]) sootttjo¿ {\Monpgp sojfttj^]) soj UBpand pBpjaA pj gp ota
'9ftag jg sojja ap asopuaianpap -ab 'Bd soqaaq sounSjE ap pEpaijojou bj ^jd (soja
-po ap 'soiunaouoa ua Epunjojd EpEU A) jeSjiia • • • *abunB ([o ppvu sptougnbgs
-uoo ugonpgp pqog^fsos pj p ottagtu pp ojos ossg ts m3b 'ptougptag uoo pagsugauoo
gs ostogx^ ofuguinSap jg spssttuaatf gs ojos ojjg gp ts sptsg ug opugtonpgp sgntf
'sgsgfpg A spt^gcfjn^ s9S9^po 'sptjmjtgt '¿j gjuoo ('jtf '3b) A 'gaps gs "3,tuptaoiou
' • • • 3b ojgp outs '• • • 'S9iuppupui9(j soj 00119% uppgn^ '3b o 1000os 'A 'ototfo gp ojgp
ou]) EpEjaauíd Eun BjBp as s^qaados sbj e opmjjuí UBq -ab / SEsnEa SEjsní SEf

�cesa... Que su primer Edecán Mr. Perichon criollo déla Isla de Francia sera el
qe.le entregue los despachos y el qe.le referirá los detalles qe. S. M. I. puede decear sobre estas interesantes comarcas... ¿Españoles montevideanos, para distin
guiros délos qe. no lo son, pues según la frase del político se distingue el hombre
del mismo hombre podéis dudar de la lealtad de este Xefe? Creeriais / vosotros
pr. un momento, qe. un hombre distinguido pr. la piedad de nr0. Soberano, se jac
tase en un lengua [je] tan impropio de un alma fiel y leal á su confiansa? Pues
ya lo veis; no dudéis de su verdad, pues es fingida son sacadas sus expresiones de
los partes, qe. tubo la facilidad de enseñar haciendo mérito déla locución. ¿Y qe.
detalles os parece qe. le habrá dado ael subcesor de Atila su primer Edecán Mr.
Perichon de Vandevil criollo de la Isla de Francia de una Familia distingui
da; . . . ? Como lo ha acreditado su Me. en la ilustre Capital? ya lo resuenan los
clarines de su noble entuciasmo sepultado en un Castillo pr. los guerreros y no
bles. .. Cuerpos Españoles, qe. pudieron contener su.. . y debiéndose suponer
qe. un valer (?) militar habrá sido el distinguido premio de sus primeros ensailos, y dado su Espíritu al Tutelar de nra. suerte, qe. habrá recompensado... se
gún el moral arrepentim10. de sus diabólicas intención, [es] / Muchas refleciones
analisaria sobre el terminante contexto. . . délas palabras subvrayadas, pero seria
difuso, y hacer fastidioso este papel, y pr.lo mismo desciendo á deciros qe. apesar
délas prevenciones juiciosas qe.le hiso nro. digno Govr. á el Hijo de su [?] Dn.
Santiago Liniers pa. q. se precaviese de las astucias de Mr. de Sassenais emisario
franses, no pudo su espiritu suprimir la tendencia acia su persona y dando al
ppco. leal celador déla Cap1, en 19 de Agosto una proclama (cuios vicios y nuli
dades deslindo este I. C. haciendo conocer al déla Ca en oficio qe. paso a el
Exmo Ayuntamto.) lo dexo lleno de mas confusión, cuio echo criminal pr. todos
aspectos {[criminal como los más, como lo conocen aun sus más allegados y acé
rrimos partidarios, con lo qe.]) y decir enla del 26 de Agto. qe. se resolvió a
arrestar inmediatam.te. al dho Emisario con toda la Tripulación del Bergantín,
quando sus providencias lo desmienten es dar pavulo pa. detextar y no dar cré
dito ni a lo ppco. ni secreto de sus deliberaciones, y. . . qc. cuando recordemos
sintamos el caos de sus presuntivas y sospechosas intenciones. Aun no havia lle
gado a esta novilissima Ciudad el Emisario Franses quando ya su amado paysano
impartió sus mas estrictas ord. al Sr. Govor. pa. qe. con preferencia a toda otra
atención del servicio le comprase embarcación ylo dirigiese á Europa, y encargando
al mismo tP. aun joven Herm. nro. qe.le facilitase el din[ero] numerario, qe. pidie
se; pero estas dos.. . almas dignas de estar sus nombres esculpidos en marmoles
óbronses, no cumplen el uno desentendiéndose y el otro detextando una amistad,
qe. es parricida de su misma defensa natural. Esta es la rígida precion y el mandamto. de Captura qe. con tanta desverguensa se imprime lo contrario de su or
den y pa. alucinar unos Pueblos leales constantes y generosos como / este y la
Madre Capital: No lo dudéis, constan en poder de nr0. digno Xefe documentos
auténticos de estos asertos, y qe. la posteridad no podra jamas olvidar pr. mas
q.la maledicencia. . . aporte sus tiros contra la ignocencia, y desahogue sus gol
pes contra el oprimido; {{pero al fin no ha de poder oprimir^) pues el triunfo
ha de ser déla sinceridad y fée y... lealtad ala Soberanía déla... ilustre y R1.
Casa délos Borbones.
Dispierta Me. Capital, oir los Clamores de un Hijo qe. os ha dado tantas
pruebas de Amor filial, no incurras pr. tu ciega confianza en el destino, qe. esperimenta la parte más noble de nroa. Pea. amigos y Herm08. Acordaos de aquellos
preciosos momentos en qe. cond. nro. rostro con el polvo, humo y sangre de
vro. enemigos... visteis renacer y enarbolar en vras. fortalesas y corazones los
Leones de Castilla, abatido el orguio y desterrada la tiranía. Este primogénito;
(á qn. pr. tal haveis caracterisado en vuestros... manifiestos) no es una vez sola
la qe. ha sufrido {infinitos ultrajes el vilipendio é... indignación de vros. arre
batos) pero. . . esta. . . ni esto ni quanta clase de ultrajes. .. invente la perfidia
de algunos envidiosos seductores le harán desmerecer el elevado concepto de
Hijo fiel, amoroso y obediente alos preceptos justos, y qe. en nada desdigan a
los rudimentos qe. en su infancia adquirió de su savia Me. La integridad de ^u
alma posee una tranquilidad inaudita y como tiene su aciento en I*. •• en el
piadoso discernimto. de sus... asertos se consuela de qualesqer. cautiverio a qe.
quiera condenársele con... la segura esperanza de qe. sufrirá... contento toda
— 172 —

�pjsnSnP pjap 0Pjuasaj4aJ ua 'jouBdsa opBjuoq opoj ziAjaa bj opBXBq Bq jbj oiuoa
([sotutpuaj sajuauiaqan so fon sns 'id]) 'nob 8 X 'pBpiaijaj X ajjans Bujaia 'ud
ap oXod^ auuij X 'jBjnSue Bjpaid) BjjiAag ap Bjunf Biuajdng bj opuBn^) , ,
•pBpni^) BjopBjsmbuoaag X jat^ buiissijiaou Bjsa ap 'ojunpaaojd
ojsní ja pqtxjiP spui axtp ouioo 'saupSjnn sauotoou sanaj spj uoo A ajqísod ojua
jasuaquoa *Bd '' • 'pqtjjp spui axtp otuoa 'sajpSjna sauotoou saaaj spj uoo eabjj
-snji soa • * • ^ojaijaqBj jap Bwang bj uoa oip ja 'id ojosab aupBi jy 3P ^wans bj
ou opuBnb
'uousanb Bjap ojijj
ja opuainSis
'ab X 'souBpBpniauoa siuj
pjp
jjj j
pp
ap Bjnsuaa bj jouaui Bas ojadsa ([upjpuopja4 atu\) soinqujB soma 'id
([upj
d 'ab
b ([
-psuatfstp pjja -j4 X]) 'ouBjaqog jb opBaijiJaBS aq ([jtnap ja psíj^jopupo]) \&gt;b '(¿)
jj)q
(aSvjjvspn)
SX'p
X jouoq jap opBAajj 'opsiSBinap opBjqaJJB
opBjBqaJJB aq ara oja^
•saspnbas sns sopof A upajo^fp^^ pjantu '0^a^ *^&lt;* ojoj oj,fo p oun ap
soaa safuvuosaj, X saajnp • • • sojap ajXb ja b opaBiajBdsa '' • bzub8u3A Bjap ojijS ja
uojBjuBAaj ojjuaa ns ap Bjanj ouioa ([sofotpqns snsap pppanp¿8 pj Mfvqp opn^
ojos'ab 'sopBijB sns ap joXbui jap ouBta Bnbiui bj ja ojaSns ojab b SBuapsa spj,np
sbj opuapouoa ojja ja ua oJtfuao ns uvjtatn ouioo \3ub sojjpspí^ ['^p^a/i snsap ofpuut
jtotup jap / uoiopjtauntuajt ua otsa]) ajq'os (¿) Bqatud Bun3jB ouiiub -^ ns asaip
SBipuj a sBUBds^ SBjap otjos j^ 'opja^ ouiisjjiqBuiB 'Oiu opinjusaj is sojiajaxa sojap
soiq jap ajuajodiumo oubuj bj souiBppapuaA ojiAní ojuBnb uoa jqy 'soobjij^
sojap japod jap Bsají bj JBAJasuoa mid ojans 'OiU ap sajpuotonu sajiMB^j soj A 'auSuns
ap • • -ap auipjuap ofupf uoo uojaipuapp uoiSijaj Bina ojaia ja ojpodap sojja
ua 'ab '33j bj uoa BJjap ua jBp X ojjBJOAap b BJídsE ojos *ub #uoa '• • 'OJjaa ns
BWBdaj X • • • sauap sns aaBjua sauoqjog sojap bijsbujq ajjsnjt bj '8b SBjiuuad
¡u 'ojaSuBJjsq jap bjoaia Bjopaoj bj ajjuaiA opunaaj nj ua saija ou ojad A u^s
-ua4stp 'af3b sototiuas soj ppptpun^oj,4 ns pjuatoua A ojans jiuaj nj BpunqB '8b ua
sojn^j sojap 'SBAipBp uoa aaapBjSB 'ojíjaui ja Biiuaid 'sap pBprjBjaAjj X pBpuoq nj
ap sojbjSui soj sopo b ([snt p sofsa ouioo •••sofp¿8ut soun]) 'sBUBjjua sbiusiui
snj ap jap ajadsa 'soíij^ smap jouara '•'jap sojuaujBj soj ajo! '¡bij}b^ / ajpBj^
'¡Busdsg! 'pnjimSui a 'ojxjauíap nj JopaajaB X Bsn^a sa 'ab ap X 'so^daauoa sajsijj
snj ap uojjoq ja Bjpnjaj p¿aoa¿p4 spuaosppif sosaans soj ap a^ans bj Bpipjad X
•sojnjnj sojSis soj uBjBSaj^ ¿ojuajBj jfAap nj ap sojJBd sojnaipij soj uoa ejjBjSru
-ap ap SBq Biauapuodsajjoaui put^a^ionj X ajqBjsajap sbui Bjap opussn *ab 'id sand
¿auaijsos aj *3b bjb SBSuadsip *ab soiaiAjas ojap'ab sbui Jas sejdbí a) *8b ap X SBuiBja
•ub'id uoiaBU Bssa sajueíauías snjB jBJOAap. Op]) BqBjBjj -ab uoa ^ojjaj X 'Bipipad
Bjap ojjaAij a) o^^ ¿Bijadsa so eijjb^ *9j^ tu *opb soinj sojbX sajouBds^ soj ajjua
oíSoaaj a^ o^^ ¿ojjaaajaui uis sauodojd sajab sojb JBiurajd ap jouoq opinSuijsip ja
aaBq a) ou ¿Biauajsisqns nj saAap aj O^sj? ¿saJOABj ap Buajj a) ou purifs^ ap Xaj^
ja í#ioS ^^^ja? '^3ííjod ap bjjbj X Biaijaduii (asjauaj aqap jbj 'id'ab) 'pBpinaBj ns
BjaSuEjjxa Epuaio^ Bun b / • • 'buijij ns uoa JBsijoinB ajqBuimoqB pnjiJBjSur Bun
sg •sptuojtqpg xafuao uivnb 'tunjSatut tunjtq^oz tupun tuajjpy^ sojuiÚjjl sns ap
oipaui ua uoiaajdxa BjjanbB oijbq ap oqaad jap oauBjjB ptuiJEj^ Bjap japod jg
•pBpuajsod Bjap uoiaBuSipui bj Biauapuodsajjoaui ns 'id oijiauoa as ouojx IB opBj
-nEjsaj EiABq "odJ ojjo 'ob b oiuoa oasnq aj 'BijBsaqjL ^í D9 JBsa^) 'id opEjojjap op
-UBnb ^oXaduiog b auanuí opuBp ojdi^g ap Xa^ oauíojojg X 'Bsouajaip 'a,uiBUJaja
Bijouiaui Bun b oinjijsojd es JopBwaqij ns ó ouijajjin^) ap awañui bj osn^a anb
ojjBqsa jap pnjBS bj -jd opuBpuijq sajpuog ap oqaEjndog jg -uoiajnqijx OAoaBf
UBnf jbosubj^ jb ojejj vb uoa pnjimSui bj 'id '8jU ns opoj ouoq BiauBjg ap Xa-g
ól 'oaUBjg 'uojaiaajjoqB sjab soj sopEjsajap usjas X uojanj ^sapBpa SBpoj ua '8b
'sajquioq sojap BpBuiijsa ubj pnwiA sa Biauapuodsajjoa Buanq X pmijBj^ vj
•' 'psaoupjj pjp jaoauafjad ap Pfjnsaj aj3b 'ppptupn
pj ouioo 'Pjoup4s^ uoiopu pjp oqoaq pq3b 'sototmas soj OfUPf PJtpnpj4p aj spui
-pf anQ • • • pBpijiqisuas • • 'nn ap soiuaiumuas soj ubuibjj atu ojbu • "jouBdsg
ouioa sand opBXBjqns ojnjidBa janbB oíaúajp ua jBxap jBjnSaj sa ou oja¿
•oupaptnatuoui ojqan^ ja OfsnS uoo ajanut
ja -i4 san4 op'ja^ Pato, opuatotp pBpipunaaj ns ap sojjTjnAjBd soj UBjinb aj -nb b
Bjaij ap ouioa jojba un uoa • • X BJBjídsaj ojos bjSubs' ajqou ns ap sbjoS SBtuujn
• • •spuitfjn sbj uoa opBSaj Bsid '8b ojans ja BSuaj bX opuBnb X opupnb A sauti sns
ap SBpBanboA sptjauitjfso4 sputtfjn SBjua o^ad 'orasijodsap ja X Japod ja opjatu ja
ajjjaoaunosqo ap pípjj aj 'ub p ofjH aiuaaou^í un ap iidoíd Bjnujaj bj beubjj aj^
• * 'SBzuBjadsa sns snpoj ap ui^ X ojjuaa -opiag
6¿ ja ouBjaq / os opBjBjajjB ns ap awans ajsijj bj jin^as 'id sojjnsuj ap ojaua

�y R!. Persona de n. Sober. Per1". 79 tiene pr. objeto el agrado... y unión de
todas las naciones (hasta q. abatido y reducido a la nada el... reprobo de Dios
y de los Hombres sensatos... Napoleón, pueda pensar en las verdaderas bases
de su sistema político y nra organización) ha visto esta ciudad con no poco
sentimto. qe. el Embiado de Portug1. Mariscal de Campo Dn. Juaqn. Curado ha
sido despedido, y vilipendiado nada menos qe. conla investidura de un Prínci
pe Soberano, casado conla R1. Persona déla Sra. ([Infanta Princesa //.]) herma
na mayor de W. Rey y Sr. Natural Da. Carlota Juaquina de Borbon; y qe. no
contento con su notoriedad, se imprimen manifiestos atribuyendo su despedida
al pa. satisfacción del ppc. ocultando / [En un ángulo y entre paréntesis, dice:
"Goyeneche"] qe. los recelos de otro Embiado no proceden de otra causa, qe.la
de ser Franses el Xefe de esta Provincia, y qe. como tal ha sido su manejo y le
sera ([según el mismo se expresa digno de sospecharse]) spre. sospechoso á S. A.
el Principe Regente, espresando pa. mas calificación, qe. haviendose presentado
en esta el 19 de Agt0. el Brigadier ... Dn. Manuel de Goyeneche, y oidas sus
razones adm... adhirió en todas sus partes alas pretensiones de Com. qe. deceaba el Mariscal Curado, y aún á qe. seria removido del mando el exmo. S.r dn.
Santiago Liniers creándose una Junta Superior pa. la Provincia, con lo qe. dando
aviso á su Corte se tranquiliso en tales troa., qe. trataba de / partir solamte. la...
autorisacion pr. escrito de esta estipulación, qe. quedo dho Brigadier en ... re
mesarle en el primer correo, pero aunqe. sele aseguro lo mismo pT. oficio ni sele
contesto alas credenciales qe. havia dirigido ultimamte. ni menos se efectuó la
creación de dha Junta, sino antes se afianso afianso en el exercicio de su auto
ridad en tales términos qe. repetidos los ultrajes sufrió nuevos ultrajes, hasta qe.
desengañado ([de la ninguna confianza y]) pr. el cilencio qe.se le guardaba sin
contestar/e ala alta representacon. cosa alguna apesar de su elevada representacn.
se salió de este Pueblo, y desde Pando le intimo la entrega déla Banda Oriental
del / Rio déla Plata pr. sospechar de otro modo sin estos reenes, délas convinaciones, y manifiestos qe. le havia hecho, y quando la reforma de estos abusos
una novedad de tanto vulto exigiría mas qe. nunca las conferencias de estado su
reforma, lo repulsa con la negativa de pasar ala Cap1.... y qe. se negaba á no
querer prevenirle la continuación desu viague, y no quererse entender con el
sino con S. A. R. directamte. ocon otros desús subdictos menos preocupados de
ideas falsas, e injuriosas a un xefe, cuio acrisolado honor y providad no necesi
tan mas apoloxia q'sus proprios echos. ¿Y podria el mas estupido persuadirse,
qe. este lenguaje es el hábil usual y corrte. de estas pa. de un xefe qe. ama sus
Pueblos y aprecia su transqui / lidad y sosiego? Se creerá alguno q. el Soberano
Principe Regente de mas crédito alos rasiosinios del Exmo Sr. Dn. Santiago Li
niers q. á su mismo confidente y Embiado? Se persuadirá el mayor Zoylo, qe.
podran colorirse los informes, qe.... suministre el Sr. Mariscal Curado con quantos exóticos argumentos inventen la perspicacia del Supor. Govno. y qe. deve de
ser bastante dexe de hacerle tomar pavulo los Mro. desu Corte, pa.. .. ensender
la llama devoradora déla cedicion, y discordia? No creo qe. la dif. .. se trepide,
y se edifiquen edificando Torres de qe. quando no sea otra cosa no precenten
ala vista con el epicteto de sospechosos en nros. manejos sobre el baile continen
tal de Europa. Los monumentos de nro. políticos / y toda la ilustración de n.
siglo abren suficiente campo p". medir la exactitud con exactitud las contesta
ciones, qe. demandan el empleo y el carácter. Los Tropos déla retorica, y los
énfasis de la política abren prestan abundamte. nociones pa. revatir con elegancia
la pretencion mas inaudita, y el santuario de nuestras L. L. y sus savios expocitores nos instruien déla alta representac. de un Embiado, y los fueros y prerro
gativas que demandan. El estado de y cituacion de n^. suelo y el verdadero ar
gumento pa. rebatir... toda extraña pretencion, las veraces reflexiones juiciosas
que exigue el empleo, y carácter de cada qual no pueden influir en nra. turba
ción, y qdo. el poder el o el Despotismo ultrajen los fueros / déla Soberanía, y
quisiesen q. el qe. debe obedecer se subrog^re [-ue] el-n Legislador (estableciendo
pactos) adoptando pactos ([qe solo qe. no estaban]) diametralmte. opuestos alos
recividos (y adoptados) y sancionados pr. nro. vasallaje, los invencibles Guerre
ros déla America del S. cu ios nombres y ya relucen eníos 4 ángulos del Emisferio
sabrán disputar con su vida su su devoradora diestra, qe. jamas se insulto una
colonia fiel sin arrepentirse, y qe. (qn....) después de tentar todos los arbitrios
— 174 —

�ajsa ap sajuEjiqBj^ sojap jaj&gt;aaojd ojsní ja jbajbs oís o//a *.,d X 'sauoisaj9sip se)
-sa oa o^^'/ opvtsvtuap opts aq sivqvutSvutt '3b oí ap ojt&gt;i svtu opts aq ojag
•uope epeapeyed Bjsa ap
eAisjndun • • 'Bsn^a X uaSyjo ja jepoyjsap *Bd * * '\a vjhuoo ('3b afax un 9V oÍílv^&lt;i
•vsap ^ v) sepipatu • •-p^pzuoi ojos ojayaijsní '''adiauíjg ja A 'sajouBdsg sojap
pepijiqedjnaui ej jyjqna ap eq uoiaim ns • • *r^/ sns ap exanb euuo^ 'opejtr)
jeasjjej^ 'jS I3 ís soueapiAajooj^ i íuoqjog ^p I ap ojiatií jap ejap ojuauínjj
-soy zyjaj seui ja Bja / BZUBSpjg ap eijiiuej 'fjj ej "3b ua sojuauíoui sosopajci sojj
-anbe ueqjanA soqaa sns *jd ojxajap ojxatap A uoyaeu ej3b 'oSajyjaes 'wK auie^uj
on ap sajapaaojd soj *jd opeiABjSBsap \b *sd 'sauoyauajuy sajeaj sns JEuopuES
A Jipaui aAap (svtuap svi a^qos ¿tptaap atiap ' '"3b vi sa) edojng ap auans ej
uoo ab 'pnjiuSEtu Euanbad oo ap oíoaiue un uoo ejiui eiaeaydsjad ns sand 'aseja
Ejsa ap Ei pipad eun ajSues ap sojnauíA sojubj uoa opeqaaj^sa A 'ze^ ej ap ai
-ueuib ouBijsija adiauyj^ un ap uosbjod oujiueuSeui ja anSuqB ajqysod sa ojs^ svi
svpot svppufsn¿f uptua^ ¿uoqiog ap esbo ^^ ^jap otuomiJied ojsní X opiAap ja
' * 't^fvef p soujepjoaaj *Bd opiSyjip eq sou *3b 'sojsai^iuBui soodd soj uasaijuiui
-sap sojuaiuiEsuad soij^ sns '3b asjEjnajea apand oujod j? *eiuejaqo ns ap ojaajip
oiuiuiop ja jena epea e jexap ap uejbjj o^iuiaua ouisitu un ejjuo^ unuioa esnea
opuaiaeq A sojpjaxa sns *bojU soj uoa uesEjua as eX 'Xojx&gt;) opEAij^ jap jopeq
-jnjjad / oujaiAoS ja opBjuauío^ eiAeq *3b 'ojaaa^ janbe * • opuaiuodap ojja *jd X
'soíeqEjj soj ua sajEnS; *suijajj -so^U uo '' * ocff pa 'o^aisog 'ojA JEqjnjj^d *Bd *3b
sojqan^ • • • / sojsa ap sojuaiiuijuas soj • • • JE^Epu; #Bd anj seui opeiquig ja X 'sjsau
•ouie X Ejpui so sojja ua ajjed opuBuioi X 'ejaue *3b ja sa oijojujaj *OjA ap uoya
-EAjasuoa bj vjp 'sojXo^; soun^je opsuido u^q *3)uijiqap ouioa 'jejidiaajd aiaynb so
ou 'soiunwo^uí • • • #sojU ap ajanpuoa as *3b ja ejas X 'opys eq ouEiaqo oyna '*o&lt;D
•OjU ap eayjyjod X ejjna uoyaBU • • • je^njso¿ ^osají ojjauaieui • • • Bd a^jed auioj eypo)
-sna ns sojfosoa v opuvSuvoua ([opuvSajtua atuot]) ejjyjse^) ap oijog ja ua ojia
-odap oj -3b 'sezuB^uaA sejap soiq jap ejue oueuj ej '3b oís ajejynb ojos un asje)
-se^sap / ejpod ou *3b X 'sojanqy X •6uijajj (¿) sopnqy A -aa¿ ojU ap sojaAsap X
sauopns 'seuiij^ej sbj 'jd (• • •) saiuaypuaase siui uojayjinbpe sb^ijej sejuej uoa *3b
'BuiapeiQ 'i"^ yur ap eXoí essa soueaijacuy sap&gt;ai sopvtuv jauajsos aayp so 'satv^ipn
svsuajo sns ap -3b seui sojjosoa ap asopuayjopuoa ajpe^ ouaaij ouioa X 'uosejoa
ap ejqeq so ja "opjaj e JBjjndas uaaaynb ajjedBuog ap svpto^j^ci A soutsasv sol
*3b ua pj,nj4vo ejSau seui bj apsaQ 'jB^idyaajd usjuajuí *3b 'souisiui sojap Bipiquia
ej si^as '3b 'uoyaenjia ua sojauod ua BjEpjB) ou Bjoany bj -3b (vimpiuvh staj
•anb p&gt;t ts) BiauaSipu; 'vits uoyun uoa JBAajjajqos vi uvjuvnSv 'sojnjj "bojA (asanf
otjtvssaoau ts) jBjjndas • jap Baijaury Bjap sosojauaS X sajqou sajouBdsg 'o^^
¿•op-iag •spouSj -ojU sb3jbuoj^ sojap jofatu jap aiuajj
•• ^bj ua v^p ajuajEds X aojop un ap uois^ao bj opusqaaAOJdB 'Biauapuadapuj ap
oSsbj o 'uopuad un soiueqB^uBAaj -3b A opuaXaaa Aoq '3b A ¿Bdo^ng ap sajauíAEf)
/ sojap • • -v^p ajanStií X oijqipnj ja souiBijas sojjosou ouioa ja ojubj *3b 'BAia
-jad X pBpaABj^ ns asad aj ou3b 'ojja uoa EJEjaíqo ajas ojssuas *3b b? ísBpEj *BBjU
ua sojuauíoui \id UBJadsa as • • -as auaijsos sou -3b 3abu ajuBjojj Bjap vxu ap oj
-nSas uouiif ja jas ap usq *3b sbj is ojad 'asBjua ns 'o/u *jd UBjauB ojubj "3b sv^aS
-uvujxa svpuajoj sbj uoa Baojdiaaj 'ajjans -BJu ap seyjdojd sauoianjosaj sbj sajnn
•• • uBijas sou sBiauBjsunajya sejjo ug ¿pBpanSas Bjap soyjdojd sojjEd X 'saivjinb
soi M'tu9iv ^ p&gt;3ai uapjto iap soqysjnAa soqtsp^a uassan^ • • • ou -3b ojjadsa sbui ja
jBuiAuoa • • *Bipod Bijpod sauoiaBuiuiJajap sauotatso(fstp *3b i^j ¿Bjja ap apx ^
jojdaaajg ja opu^piAjo Bjanasg Bjap soaiuiouoaa sopoqjaui soj ojidng un uoa
/ •••JBuiAuoa b jEjjua soidiauyjd \id opBinS Bja ¿sojdaaajd sns ouisijoSij uoa
•* 'jauajsos ap Bjua -3b uoyayaap bjjo vpua aqanj as ou sajquinjsoa X sosn sojanj
sns 'opjag \id jijoui opuBaaap *3b 'jaaja •••&lt;^ oyjyjap un sa ou? 'japod ouBjaqog
X ojnjosqB jap ajuBjuasajdaj ouioa 'Bjja uoa soaojdiaaj sop^jBjj X 'sauoyaEjndijsa
sns pBpijBtvjaB bj ua ubSij sopEjuajog sBuiap soj '3b snsap sauoiovpi^tt^a svi '^)
A 'ajuauíjuo^) opiaajadB ajsa b jijuEajaiu X 'oayayj osotaajtf a^sa v 'Oiu v ojuaiuiiA
-oui Bp 3'b bj sa ([vfsa • • -vzaqvo vi sa]) Bjjyqa^) ap Bjunf euiajdns Bj3b 'vfsuoa ai
A 3abs ojajua opunj^ ja y 'Buiuiop *3b ojans otxa^ftut ojssq ja ua jBJado *Bd ajqij
X ajuaipuadapuy BinbjBuoj^[ ns ap oíaijipa • • • ja auaijsos -3b 'Buapea aajnp bjb
sbui uoqBjsa ajsa ^SasS^ A (vun sa A '3b A) 'osodaj ns ap sajopBiainbuy soj sbz
-iuaa sns uoa JBjjndas 'td [¿] BajBd bj oniav ojuai 'ojuayuíiujaasip opypaui ns ap

�Pub... Pueblo en las aciones del 20 y 21 del del corrte. qe. es el pral. obje
to de... mi question, y por lo mismo haré algunas reflexiones délas qe. se
apoyan acercan mas a n™. legislación y. .. principios del dro. natural, pa. qe. los
juiciosos y amantes de n™. suelo conoscan, qe.... qe. no son tan descabelladas
como critico la maledicen-[cid\. de algunos, y determinava la preocupación de
otros, persuadidos que era la época de nuestra desolación, sin hacer reminiscen
cia de aquel legal axioma de que pendiente el juicio entre dos competidores
nada se debe alterar; y que en consecuencia a tentaba los respetos déla Junta
creada para conocer, el Exmo. Sor. D. Santiago Liniers, quando sin aguardar el
fallo, o absolución déla acusación, provehe a esta Plaza de Governador, des
pojando violentamente al que guiado de su celo por el vien de la Nación, com
pareció como actor.
El primero de los derechos del hombre, es su conserbación y por ello es
licito en propia defensa matar al agresor; y para evitar esto, y la Ley del mas
fuerte, combinieron unirse en Sociedad, formando partidos y Ciudades, ydirigiendo al fin caudillos, que los Governasen, de donde procede el origen délos
Reyes y Potentados, deribandose todo su poder por estas causas del Dro. natu
ral; y por lo mismo es estrecha obligación de los Soberanos la defensa de los
Pueblos, y aunque por estas máximas abdico de si el hombre aquel Dro. de su
propia defensa, remitiéndolo a su Rey y Señor, natural, hay casos en que puede
y deve ocurrir a las armas sin esperar mandato Superior; como son: Quando
corre riesgo su conserbación; Se teme traición a la Patria; o se presume emoción
Popular, porque en tales circunstancias se procede conforme a la voluntad del
Monarca, deslindada en sus Leyes, resumiendo el Pueblo su natural defensa, sin
agravio de la Suprema regalía, por obrar en favor de su causa, propia remo
viendo los obstáculos que puedan comprometer su soberanía; y por cuyos mo
tivos aprovó S. M. a la Capital de Buenos Ayres la deposición del Exmo. Mar
ques de Sobremonte, Virrey en propiedad de esta Provincia.
En toda materia enque es difícil la consulta el Soberano aprueva y confir
ma la que se acerca mas a su voluntad, y lo que es mas verosimil, se tiene por
expreso. Desuerte que, el que alega verosimilitud se dice, que usa del texto de
la Ley, porque esta manda guardar lo que es mas verosimil; ental conformidad,
que el que arguye con ella lo executa con razón natural, porque se tiene por
consanguinia de la naturaleza. Y siendo esto expreso en el Dro. lo es igualmente,
que el Pueblo procedió conforme con la presunta voluntad de S. M. mirando por
su seguridad conserbación, quietud y tranquilidad.
Se save por la Ley Rl. de Castilla, que los oficios no los dá el Rey para
acomodar las personas, sino para que estas lo sirban y desempeñen con con
cepto a los cargos que ellos tienen; y el inhavil que no posé las cualidades, o
constitutivo esenciales, debe perderlo por el mismo echo, y quando la inhavilidad consta de notoriedad, no se deve esperar a sentencia, máxime en casos ur
gentes y de difícil haver riesgo enla tardansa, pr. qe. el orden de dro. es no
observarlo quebrantando con notoriedad sus fueros y preceptos.
Un Pueblo fiel, benemérito y honrrado, assi como debe coadyuvar alas R1.
intenciones del Soberano expedidas en su beneficio, por iguales principios esta
legitimamte. autorisado pa. oponerse a todo lo qe. sea opuesto a su voluntad y
correlativamte. pa. remover pr. tP. aunque. sea con violencia al qe. en lugar de
ser su Protector, puede ser su destructor quando de pronto no puede fixar pr.
otra via su seguridad ni atender a su conservación e indemnidad, q.e es el objeto
de todo govierno bien organizado. En todo apuro y conflicto se hace indispensa
ble tomar algún partido. Y ¿qual otro mas oportuno, ni pudo excogitar / y
elegir el Pueblo de Montevideo, qe. conservar, y no fiar en custodia y defensa a
otro que al mismo qe. ya tenia conocido y experimentado? (Que paralelo puede
formarse entre los. ..) No es esto, no, reprovado pr. dr0., sino antes muy conforme
a el, aunqe. sea substrayéndose en cierta manera déla obediencia al constituido
pa. governar. Sin estar pocecionado del oficio, ya imperiosamte. ultrajaba y quan
do el seso, es el uno de los tres presiosos términos qe. distingue saviamte. la ley.. .
5 de Partida pa. todo caudillo es el qe. le.. . faltaba ([pa. empezar á claudicar])
y pr. consiguinte empezaba a claudicar. El qe. formo las 7 partidas era todo un
savio, y como qe. poseía conocimientos nada vulgares, y le asistía poder y autori
dad delineo estos tres atributos asaver esfuerzo, maestría y sesso; qualidades.. . /
— 176 —

�— LL\ —
OU3ÍÍB 8 OpBSdJJua Z3A BJJO J3S *b S3JU8 JIJOUI ap Oyqanq nS UOD SBip SOJS3 U3
^ ojsajd p3b ojuauíBjní yanbu sanq ¿"opjaq *udp ajjanq A oqn^) yap Bjqo BpBAaya
By pBd sojuatuBj^ sojauíiJd soy uojaisnd ^/^^ ouStp 'OiU p uod Bun b o^tpnput
otfpnvut otusptsnjua A otustjotajp4 tin uoa A 'jbjiubu osodaj ns Á J3)Dbjbd ns 'jas ns
jp^nfpu ns ap ap sopot oso4a¿ p opuBpiAyo otM&gt;niUP$ pp sajop^aap^ sotusttu soj A
otajtosuoo ns ua 'sopBJjsiSBj^ sa¿Pitft^i sotusttu • • 'sttu soy a fax í9 ^ 'sayiAap soy
'soubidub soy uotapanpa a^qou ap sauaaoí soy p3b na • * pBip osojnjuaA yanbB bij
•ouiaui By b 9bjj opuBnb PuappSPi^ pj otuoa sptupSpj ua pSaup A asauíajua as ou
'uab A? SBUiap so|B oyduiaxa opusp jBuosjad oÍEqBjj ns opBsaduia Bq 'pspisaD / -au
ajuSm A BSpajd sbui By ap SBjqo opinjjsuo^ Bq Ptaupjsuoo A onadma ayqBSUBDUi
a A 'jBjiyiui njijídsa ns ouis) soujiqjB uis sbui sa 'ab oy A 'sojjo^os uis 'soiyixnB
uis 'opBjsa osojiujbjbd SBUi ya ua SBsayBUoy snsA pBpni^ Bisa opuaiApaj opuBui
yap uoisa^od otuof 'Op4'o4 oup pp ajtq4^$ ap ^ u^ puBJB3iyiyB3 oy sou sauoiDDB
íí A soototf soqoan A pBpiyBpjBdun sy íyBuiSiJO oijdojd un ap ouiod uasainy^
ou sosonjsaSBui sajBuiumy sojsa ap sounSyB is A 'Bjnsuas • • • Bpoj ap ouaiqno b
uauod sou oiyjj jaiABX "na -&gt;"S T3P saj^iuisap A oyaz 'pBpiAijDB vj -Píjota^ A soj
psuaqax4tua ppof ap Ptjiototn, A ouapB yap oxij o^ijsouojd saaaA sbui SBy jas ayans A
'soj^ipqns sns b joyBA Bp 'BpuBui -9b apx í9 U9 9V 'ab 3?^ Bl 'S^i^uBisun^jiD sb^ij
-U3 ubi sBun ua yBnjDB yap asjapuaqajdsap A Buayiq^ipj ya^uy UBnf *up b JijiuipB
uoa japjad b sqi *ab oy opuapouo^ oiy^ A 'uoi^b^j / Byap bijojS • • -A 'Aa^y yap op
-lAjas joíaui yB *3b bsod bjjo b ojiui ou *jOao) ns ap *u3BAjasuo3 Byua oappajuopj
ap oyqan^ yq 'a^ajBd ay3b ya an^iya oyqan^ ya sand Buiíji^ay uoisa^ns opuaiuaj ou
Aa^f p oiJtantu *Opb apa^ns ouisiui oy x '3^W3. I oyqand ya is uopoipspní Buayd
uoa uainiTjsuoo as A 'uopiqiqojd By Esao oíSiya soy *3b yap JB^ny ua JBJjua tu
'pBpiJojnB sbui ja^jaxa uaAap ou A aisa ap saJojnfpBoo soy ap uoi^^ipsijní By Bjídsa
•joAO) o JopiSauo^ ya ouanuí BUBdsq • • • ua *3b aiusisqo o^^ -u3bjoa auiiuBun
•jd opBuiByoB asan^ is uBsuadsip oy BDij^BJd By A -ojp ya 'sop sopBSBd BjSBq jas b
BqyanA oy ou "3yv ^B un 3nj( '^ ^ '^&gt; "I By Jiqiqojd ap JBsadB sand 'opBjnSij uBq
as sounSyB oujod ayqBpaídsap ubi sa ou ojqanj un / ap uoiDBjuasajdaj Bq
•pBpn;3 Bisa ap sijjbj\[ Bisay^y Byua *aiJJO3 ap
3 ya JopaoBpy ouiajdn^ yB aÍBuauíoq opiAap ya uoa uojBjnquj oyqan^ yB opuEj
-sauouiB -3b uod seisejS s^y JBSiuoSajd uapand oy 'opsiquiq yap Buosja^ sy BpBjnS
-asB A BpBjadsaj A 'sojoa sns sopiunaj uojBAjasqo *Opb p^pijoiny ua sopmjijsuoD
sodjan^ soy sopo) uojapuis so4-ta^^ sojsa uoupjuo4^-* b oíiso^aj A ozoS yq
'sopBiaadsaj jas
•Fd BuasBjjuoD ns oiyq J3iabx 'a 3PX PP BiDuauBUijad By A (¿o)ub) (¿) ojajoa^
ya uBja sauoiDBuiByDB sbiiid 'opjaq ouiniíay ns ap BiuBjaqo By (¿) ap p soptPUfsns
A 'patftjo4 Ptauapu^4^put • • mns ap ui^ ouiod vqpjttiu oj ts ap pxanf A oanauajj *3b
oyqanj un ap jomj yap ^sbajbs ay as BuayiqDiy^ 'jSuy UBnf "UQ ap Buosjad By /
EpBjnSasE -3b EjsBq soujaijBqns soqBD SBUiap soy uod jspuoj ap BpuBuiap * * "JBiiy
-ira apx ns A "^ #y ya opuBuioj (ODiyijaA as ouiod) ou ^b A ojynsui jouaui ya jaA
-BDajd *Bd soijjiqjB opuaiunasip • ' * uDBjDadsa A bijiSia BnupuoD ua uojaisnd soj
•ab 'pBpjaA By b soqaa ó¿ "opjaq bata ap SByuoD 'b • • -^jab ota4sa¿ A ¿apoif pp pA
sop^saaajt '3b oj uoa A) 'BiDuauBuuad ns -Bd saaoA sns UBiDJBdsa UBqBuiB *3b ^^x
yap • • #'uoiDBjnui By opuBipo *3b A 'Fadd BiauapuodsajJOD ns ap sopBAijd í*OaAO)
odn yap opBiquiq un b ubi púa j *3b 'Biauaipaqo By opuBAjasqo 'sauoisnjuoD ap jbui
un ua uBqEnjDny^ • * * SBapi sBuanq sns UBiaajD *3b osBd yB *3b sayouBdsq soun ap
sajapaDOJd soy *' * jBSiABns A jauajuoD ua *3b 'sopBJisiSsj^ sayqBiaadsaj soisa bsod
bjjo ua asJBdnao uis 'bdjbuoj^ ns ap ajuBuiB A 'osojaua^ yaiy oyqand un ap buiij
-día • • *opis asaiqnq uoisajdxa jouaui ByB *3b '3b A 'opBuijB ajquioq un b / uoid
-asod opusp uojaiyduinD A uojaiDapaqo *8Ojp sns ap oiDinfjad uis *3b ua 'aÍBjjBSEA
A pBjyBay ns ap ODijuajnB sbui oiuouiijsaj ya uBjas A 'sopjanDB sns • • 'sns oyu^S
-iq ¿jBjiyim apx ^ PIÍAED ouiisijuaipaqo ya buiixbui biabs Bisa ap 010 osbdb oj
-aq? BqEqjnjjad oyas #3b ¿oppq^nua4 p b Bi^iaua uod (v*atp spiopupjup^qanb 'ab
p p) asyndaj uoiDnjijsuoD ns ap sbuiixbui SBjap opinjjsui a o^aisos ns ap aju^uiB
oyqanq un *3b ap axanb as ou 'Bjnoaxa oy is A A 'oyjaajaxa Á 'oyjBidaaB pBd oyynSJO ns
ap jBAayy asjBxap ojipqns ya aqap souaui 'oyjjiqjB ajqty A 'pBjsajod Buayd ns ap
sosBD sayB) ua jBsn ouBjaqo^ un apand ou uozbj Bjsa pjd is3b opoui 9(j íajua^
ByB p3jUiBJjsaip Bxijip A ayyipnBDB *3b *Bd BSuaj SBy3b JE^ny ns ua ojio jBSojq
-ns dAap aasod SBy ouA 'EJjanS ByB ayBS Aay[ o 'JopBjaduiq ya is *3b 'ajjaiAp^ jop
-BysiSaq ouiajdn^ obusiuj ya *3b 'oyyipnB^ o apx opo) b sayBiauasa Bjausui yBj ua

�Dominio, debe disolverse y relaxarse pr. el solo poder arbitrario de un xefe
cuias sospechas inducen su nulidad ¿No, Montev.. . No lo creáis penséis, Isleños
y si hubiese qn. pues hasta qe. magnánimo Ferdo. disipe / la tenebrosa nube, qe.
nos cubre sin ver y veamos sobre el Solio de España los rayos de su luminosa
Antorcha no se no podra (desenc.. . desenrroscarse las desatar las pesadas cadenas
con qe. un numeroso y honrrado vecindario [vecindario (?)] lo proclama y) nin
gún Potentado juicioso exponer (ala pca.) a el oprobio y venganza de un co
dicioso a un Pueblo benemérito y honrado pr. todas circunstancias. Si Mon
tevideanos, assi lo jusga jusgan los Tribunales imparciales, y llenos de providad
déla Ilustre Capital, y ellos oirán vraa. quexas con el pleno de autoridad, qe. la
savia providencia pa. estos conflictos depocito en tan ellos, y qe. haveis ya (senti
dos) complacido tranquilisado participado en el mad con la resolución de su ma
duro acuerdo del 24 de Sepbre pr. el qe. reponiendo las cosas al / ser y carácter
qe. tenían antes os difrutais déla tranquilidad, qe. pr. momentos solamte. perturbo
el embiado Dn. Juan Ang1. Michilena: Pero no fuera del caso analizar aunqe.
en compendio los victoriosos Triunfos del Exmo. Sr. dn. Santiago Liniers yprlos
quales ha premiado su mérito la piedad de un Rey qe. con su mal ministro bri
llaba la iniquidad, y se encontraba la España en el .. .estado qe. saviamte. dibuxa
la oda nunca bien aplaudida de un español y qe.. . . exigue pa. su eterna duración
y memoria... de nro. llanto qe. la incertemos aqui.
(sigue la oda)
Que cuadro tan tierno pa. annonadar a el espíritu I la meditación de un
Español! ¿Pero puede creerse qe. esa pinselal... pinsela de su innato entusiasmo
retratando á la invencible Madre Patria en el año de 1804, podría tener su temer
mayor catástrofe?, y decaer, la demencia de un Traidor en tan superlativo grado,
qe. gustase verla desaparecer del Mapa? Si comp^triotas] Compatriotas amados
hasta este iniquo extremo la precipito el qe. premio a Dn. Sant[iago] a él Exmo.
Sor. Dn. Santiago Liniers, el Pérfido Privado Godoy, Mro. infame, y cu ios delitos
no hay castigo proporcionado pa. ellos.
En la última pág. qe. correspondería al folio 30 vta., tiene un título qe.
dice:
20 á 24 Set. 1808
Defenza de los sucesos que tubieron lugar, no aceptando la separación de
Elio, y admicion de D. Jn. Ang1. Michelena.
(1) Bobadilla libro'2^ Cap.^ 17 nos. 108, 109, 110 Salya. . . de Regia protectione pan.
1* Cap.^ 1 preludio 3.

11 - [Proyecto de Constitución Nacional Provisoria seguida de advertencias aclaratorias.]
[1811?]

/ Constitución Provisoria, y advertencias álos Comisarios Diputados y Su
plentes, p.a el Congreso.
El estado es una persona moral compuesta de muchos pueblos cuia vida
consiste en la unión de sus miembros. Su mas importante cuidado es el de su
propia conservac," y p.a ella necesita de una fuerza compulsiva q.e disponga
cada parte del mejor modo q.e convenga al todo. Y asi como la naturalesa da
acada homb.e un poder absoluto sobre todos sus miembros, asi el Cuerpo moral
y político deve tenerlo, sobre todos los suíos. Este poder délos Pueblos dirigido
p.r la Voluntad gral es la q.e sellama propiam.16 soberanía.
Si es propio de la Soberanía el dictar Leyes, y estareside en los Pueblos.
Si álos Pueblos pertenece p.r naturalesa él Cuidado de su conservac." ordenando
cada parte al todo, y esto no puede verificarse sino p.r medio de las Leyes. Si las
leyes propiam.te son las Condición.8 de la ([sociedad]) asociación civil, y solo
— 178 —

�— 6¿I —
UBjBjsa uainbB Ou'ao8 joijadn j^ j'd 3j'uijBSaj sopiAOtuaj jas UBjpod Baijqnd
BZUBI^U03 bj ap uasBsnqB 3'b sajBiauíAOJj SBjunf sej ap sajEao^ sog "Bj&gt;
•soj^Bj^ns sojBipaui ui j'd uoiaaaja bj ua jiuaAjajuí ajang 3"b
Biaipoa X uoiaiqiuB eje ouajj u-8jb Bjpuod as A 'sojo^ ^p Bjdtuóa bj ajjÉd ubj8 ua
EJEjiAa as sajjang sbj ap ojjjiqjB oiqBg ajsa U0^ '(auo^^tuoa as 3'bap sapvpm-^ spj
o otaaefsau uoa) -sajEao^ sns ap uoiaaaja ej ua BiauíAOjg Bpsa BjBAjasqo Bjañpmr)
Buisiuj Bg -ojqang ja opojap bjsj^ ej e Baijqnd uoiaaaja bj / EJBq as sajjans jd
A 'OJBJUB^ ua uBjBqaaq as on*qo&gt; ja asjEpnuí ap ajaiqnq opuEnb o 'soub sajx
soj ap ujj je sojsg -opoui ouisjuí jap ojjEnb o sop EJEjquiou s'/iy 8*g A 0u#ao)
joijadn jap Jao^\ B'd uajarnbaj as a-b 8*pEpijEnb sauíijqns sbj SEpoj u^^uaj 3-b soj
-a^ns sop 9 oun Ejj^ija sojo^ ap pBpijBjnjdB EiauíAoj^j EpB3 ojsa asjEiuaaja EJEd
•sajBtaujAOJ^ SBjunf sej ap sajBDo^v soj uoa BjEq as otusiuioj X 'soub sajj ua sajjap
UEjEpnuí as soiJEjajaa A 'OAijnaax^ jojjadn^ ou^ao^ jap sajEao^ so^ "B^
•SEtauíAOJ^ sej sspoj ap ajquiouE 3,-uijEnSi ejjajd
-aj oj u'b ojqan^ OAijaadsaj ns ajuE sodjan^ SEuiap X saaanf 'sajEiauíAOJj SEjunf
sej j-d oj'tu^-inf ouisxui ja ^Jq ^s BpuiAOJ^ Bpsa ug -SBiaujAOJtj sej sspoj ap
ajquiouB X is j#d oruiBjní ajsa EjjAiaaj 8-Xy 8-g ap ojqangja X í8jeiijiui sodjan^ X
'saaanf soj sau'aEJodJO^) soj sBpoj ^'uiEAi^aadsaj uEjEqouisiur -07 'soqaajap sopjjajaj
soje ojJEjjuoa opuais '3Sejejj as 3*b oj ua oiajaas JEpjEnS tu ap X 'uaa^axa saaaA
SEina 6¿ opuBUjag U'Q Xag jap soAijnaaxa soj X 'soqaajap sns sosají jEAjasuoa ap
'sBpujAOjg sbj SEpoj ap ojsand ojqang ouEjaqoq je sajaij sns ap ot'uiBjnf auuiajos
un 8'Xy 8g ap ojqang ja ajuB uEjEjsajd OApnaaxa Oa*AO) jap sajouag S07 "B^
•BjEjg bj ap oig jap SBiauíAOjg sbj
ap EAijBujaAnf^ joijadn^ Ejunf eje oxjaAjjnE^ ns aju^jnp X 'o¿ opuBUjag n*a ^oS
ja EaJEuoui je aaauauad (jej3 pEjunjo^ j'd opiaajqEjsa uajatAnq sojqang soj 3*b
saXaj sej ap n'anaaxa sej 'sa ojsa 'oAijnaaxa Japog jg *aipEu ¿*d op^djnsA iu 'opjpa^)
jas apand ou a*b oj j*d 'ajqudijasajduii a 'ajqEuaijEui opoui ouisjiu jap sg :sojq
-ang souisim soj j'd ouis ojio j-d opEjuasajdaJ jas apand ou ise X 'ajqEaiunuioaui
(sa) EzajEJtuEu j-d ajsg :sojqang soj ua apisaj OAiiEjsi^aj ouBjaqo Jaj&gt;og jg "Bj
gBuopB^q u*anjijsuo3 EiJosiAOjg ap EZJan^ bj Epoj uEjpuaj SEiauíAOjg
sej ap 7BJ^ pEjunjo^ ej j'd SEpijiuipB X 'SEpsjoq opuais #b sej sa^Sjs 8"uojanjjj
-sui sbj sjUiBijosiAOJd jaaajqEjsa 'oiJEjjiqjB oa'Aog unB 3,-8isuo^ sa 3*b bj X sojsa
ap eiuejjx ^ ouisi^odsap ja ojuojd oj j-d Jipadun Bd 'jaAap ns ap ojdojd aaJ3
'sopEjndiQ sojap n"anjusuoa EaiuBjjx Baijodsap ej o'aiBjj ejjb bj 'uoiadnjjoa ubj8
ej ejob opuEAjasqo 'opBaxjijaaj Bq oj 'opiduiojjoa ojopuaiA X 'OAijnaaxa ^aoj)
ja opsaja Bq sEiauíAOjg SEUiap soj ap ajquiou e 3*b 8*Xy 8-g ap ojqang jg/
'Ouojx J3 U^ UEaojoa as 'sojqang soj opuaij
-amos EjqEjEd Bun ua X 'Bzajjy uajnqijjB as 'sojqang souisiui soj j-d unE X ou'AO^)
jojjadn^ ja jd sopE8zn( jas ap sasEdEaui UEjEjaap as 'sojja e 8*joijadns uaasq as
'sojqang soj ap OAjjBjsiSaj japod ouEjaqo J^ arureSajiJaE^ (["opDuBdjnsA 'sajapod
sns 3j#uiEpBjBasap X EjjaiqE uapaaxa 'Baijqnd BzuEijuoa bj ap opussnqB X 'ouij
-sap ns opuEpiqjo 3*b ua EjJosiAOjg u'anjijauo^ Bun sBiauíAOjg sEjap sopBjndiQ
soj osaj^uo^ jap sajuE opsuijoj uBq pBpisaaau ajua^jn Ejap sopE^ijqo X 'pspjaq
Bjsa ap sopiasog 'saiuaiaaj Xnuí sojduiaxa souiauaj sojja ap X 'sodj sopoj ua Eiauaij
-adxa bj J3A oqaaq Eq oj otuoa 'oubjij X oaijodsap Bjas aqajq 'oiJBjjiqjE opuais
8*b i'd 'OAijnaaxg d'ao8 ja JEjSaj sa 'jjai^ n'amijsuo^ Eun ap u-auajE B-uiiJd Eg
'sojqang "sojjo X soun optpaauo^) uEq aj
(atuatuaiutupun) ([3,-uiBaiui]) 3-b OAijnaaxg ou'ao^) je opuEujaj Xag jap soqaajap
soj sosají soqiuB opuExap 'Eins ej uetujoj uaiquiEj 'oqaajap osnauoaui jen^í uoa
uaaja as 3^b 'Baxjauíy ap soj íu'anjijsuoa ns opuEuuo^ UEjsa OAijBjsi^aj oqaajap
ouEJaqos ajsa ap opuBsn EUEdsa ap sojqang soj sand \ 'opuEUJag Xag jap uoisud
bj j'd *Baijauiyap ouioa BUEdsg ap sojqang sojb ojubj ojjanqap Eq ajsa :ajqn
-dijasajduii a 'ajqBuaijBui ajqEaiunuioaui EsajBjnjBU j'd OAijBjsiSaj ousjaqos oqaaj
-ap ja uojEdjnsn as uoiaBU bj opip^aauo^ BiAEq saj 3*b OAijnaaxa oujaiAo^ ja uoa
•-juajuoa ou EUEdsa ap saXag sog 'BajBuoui ja ua ([BiAEq saj 3#b]) OAijnaaxa ja ojos
X 'sojqang soj uos 3'b 'uoiaB^ Ejua api saj oqijEjsi^aj ouBjaqo Japog ja EpEuapjo
U3ÍA ^inbjBuoro bjxjj ua 3'b id íoubjjx X 'oaijodsap opuais ou 'oainbJBuoj\[ Eas
a'b uab' ou'AOf) ap aiaadsa Bpoj ua p^pjaq Eujaja ap s'uoiaisodojd uos SEjsg
•soja8n uajsa 'b b saXag sej ap JojnB jas uaqap sojqang soj ojos 3'b 'ojsa^iuEui
X ojEja sa 'pEpaiao^ Ejap 8-uoiaipuo3 sej JBjn8aj aaauajjad ubisosb as 3*b sojb

�Sugetos p. conservar la unidad; y siendo hechuras de las Provincias, como deben
serlo, podrán ser removidos p.r ella misma, no en aclamac." p.a evitar desordenes
sino apluralidad de Votos.
5a,, Previendo el Pueblo de B. Ay^9 enla instalac. déla ([prím.9]) Junta
Provisoria q.e los Vocales del Superior gov.no pudieran corromperse y qs las
Provincias p.r la gran distancia no podrían poner el urgente opurtuno remedio,
se reservó la facultad de poder removerlos con justa Causap,r si y a nombre de
las demás Provincias antequienes justificaría su hecho. Esto fue recívído y aprovado p las Provincias todas, y quiere q en lo sucesivo tenga su devido, y muy
importante efecto; ps lo q implora, y pide nuebam.te el Poder de las Provincias,
6a,, Para conservar ilesos los sagrados derechos, y libertad de los Pueblos
contra las usurpaciones délos Gobiernos establecieron el Tribunado las Repúbli
cas bien ordenadas. ([Nosotros lo instituimos ahora con el mismo fin. Y p.r lo
mucho q.e interesa su pronta instituc." queremos a nombre de todas las Provin
cias q.e lo compong." provísoríam.te las beneméritas personas del Coronel Lic.d&lt;&gt;
d.n Man.1 Belgrano, Dsi Da José Julián Pérez, Diputado de Tarija d.n Juan
Hipólito Vieytes, D.n Juan Larrea y Da Gervacio ant. Posadas]) en lo sucesíbo
se tendrá especial Cuidado q.e no excedan de Cinco los Tribunos pa q.e no se
enerbe su actividad. Los Tribunos no tendrán alg.n poder executívo ni mucho
menos legislativo. Su obligac." será unicam.** proteger la libertad, seguridad, y
Sagrados derechos de los Pueblos contra la usurpac." del Gov.no de alg.a Corporac," ó individuo Particular, perodando, y haciéndoselas Ver en sus Comicios y
Juntas; p.a cuío efecto conla previa licencia del Gov.n0 podrán convocar el Pue
blo. Pero como el Gov.no puede negar esta licencia, p.r q.e ninguno quiere q.e
sus usurpación.9 sean conocidas, y contradhas p.r los Pueblos, se establece; q.e de
tres en / tres meses se junte el Pueblo en la Plaza el Primer dia del mes q.e le
Corresponda p.a deliberar p.r sufragios lo q. aél pertenesca seg.nla consituc," y
entonces podrán exponer los Tribunos lo q.e jusgaren necesario y conveniente en
razonde su oficio, ano ser q.e la Cosa sea tan urgente q.e precise antes de dho
tpo la convocación del Pueblo, q.e entonces pedida la licencia, y no Conseguida
podrán hacerlo. Y p.r quanto el Continuado exercícío del Tribunado está expues
to alos inconvenientes q.e descrive el Celebre Rosseau, queremos q.e regular y
comunm.te se exercite el Tribunado p.r unas mismas personas un mes si, y otro
no, p.r el espacio de tres años, concluidos los quales, deverán elegirse nuebos
tribunos La elección se hará del mismo modo q.e lade los Vocales del Superior
Gov.no Cada Provincia nombrará p.r sufragios un Sugeto el mas incorrupto, el
mas patriota, el mas impuesto en los derechos délos Pueblos, y B.9 Ay.9 dos; se
pondrán en rifa, y aquienes le caiesela suerte esos serán los Tribunos, á Cuío
Cargo esté la protección de la libertad, seguridad y sagrados derechos de los
Pueblos, ([y comoq.e
q.e se diera
de B.9 Ay9
el Tribunado, debe
su oficio y se]) (Vn) Tribunado Provincial se esta
blecerá en cada Provincia p.a protejer su libertad, Seguridad y derechos contra
qualquiera usurpación,; y de tres en tres meses se celebrarán igualm.te en Cada
Provincia Comisión, ó Juntas de todo elPueblo p.a deliberar p.r Votac.n loque
fuere otorgado p.r la Constítuc.n
7o,, El Sup.r Gov.no proveherá todos los Empleos así maiores, como menores
de su Provincia á excecpcion délos Conjueces q. serán elegid.9 en numero com
petente p.r el Pueblo á pluralidad de Votos, y después de Elegidos, se darán
ala Suerte, al modo q se ha dho debe hacerse la elección de los Vocales; y
durará su ministerio solotres años.
8a,, Cada Junta Provincial eligirá todos los Empleos maiores, y menores de
su Provincia exeptuando el Tribuna([do])(7) de Justicia compuesto de dos, ó
tres letrados elegidos p.r su Pueblo del modo q.e hemos dho hablando el Tribunal
de Justicia de B.9 Ay.9 y durarán solo tres años. En Cada Provincia se terminarán
las Causas ante el dho Tribunal de Justicia p.a evitar los graves inconvenientes
q.e traen Consigo los recursos fuera de la Provincia.
9a,, El Superior gov.no no podrá conceder p.r ahora mas grados en lo Mili
tar.9 q.e hta el Coronelato, cuidará el Superior Gov.no Elejir Gefes y Coroneles
délos cuerpos á satisfacción, y gusto de l([os]) Pueblo([s]) Lo mismo harán las
— 180 —

�— 181 —
ja I ounjjn i'^ ajain) -ajuaiuaAuoD sbui anSsní oduiaij ja ood anb sbj JJPub
ap pEjjnasj bj asopuBAjasaj íosajíhio^) ja BJBd 'sajuajdng A sopBjndjQ soijbsiuio3
sojb sajapod A 'uopnjjsui ap bajis pBjunjo^. ns sa A ajamb 'ojDaja opBasap ja
asaiqnj ou 'sojqang soj ap BiDBj3sap j'd Bisa opuBnb un^ sBj^ 'BjjjjiuipB jBjaua^)
pBjunjo^v -&gt;'d uau^ipas pBppijaj unuur) bj ap sajuBure sbiduiaoj,^ sbjb BSanj ^
o'i opuBujaj n*p Aa^ ja bdjbuoj^ opBJopB ojju ap soAijnaaxaA 'sojqang sopp
sojp sopsjSBg sojap Bsuajap A uojDDaiojd ua 'souBpBpni^) sojap pBpijnSas A 'pBj
-jaqij Botjqnd bj ap ([**]) ojdina 8*Ay 8g ^p ojqang ja ouiujodo 99j^ pBpisaaau
ajuaSjn unuiOD ajuasajd bjb jiuaAqns s'd a'b bijosiaoj^ U-Dnjijsuo;) bj sa Bjsg
•BsoiSijag; bj sbui soqanuí A 'sojjtr) ap JJajd BiDUBjajoj bj BpinjD
•xa sand Bpan) sotuBsajojd anb bdijojb^ bj sa B}sa A BJapBpja^ ^j sa bjos buii
ABq 3*b SBqantu sej ajjua a'Sija^Ej uoa aDBjua ouiijuj un auaij opEjsa j^ "v¿\
^ ou*ao) j'dng je souBpEpnp sBiuap
soj oraoa sojaSns uajsa A 'sojqan^ ([soj]) (sus) ap ps^unjo^ bj ap 3,*uiBja)ua
A bsosjoj uBpuadap -b soijbsíuio^ ubjbujbjj as ojos A 'sopBjndjQ soj ^-uibuba
uBjooapuoa as sbjiui SBsojaiqujE j-d a"b ja uod 'sojqan^ soj ap sajuBjuasajda^j
ap ajqujou oidojdun a oujapoui ja opinSuiixa sand Bpan) *oipaui ABq ou inb
b :sojqan^ soj ap bj sa ou bA ojopuais A 'EuaSB o 'Bidojd sa o 3#b j*d 'bujsiui
is j-d ouis BpBjuasajdaj jas apand ou 3*b bj 'sojqan^ soj ap jbj3 pBjunjo^ Bjua aj
-sisuoa J3 u'OBjuasajdaj ap 3)*uijEjnjBu aaajBa A ajqBaiunuioaui sa (9fs9) oAijEjsi^aj
japod jap iu oAijnaaxa ouadun jap BdiaijJBd Bp^u 3-b Baijqnda^j bj ap oiJBuip
-JOBjjxa oajduia un sa a'anjnsuo^) Jaasq A saAaq jBuuojap oijajsiuij^ j^ "B9J
•Aa^ ap Bsjanj A jo^ia opoui ojjo ap ou A saauojua Bjpuaj 'sojqan^ soj ap jbi9
pEjunjo^v bj j-d opuiuipB A opBjo^ 'oSjfKJ3 ja opinjauo^ ([-souEpBpni^ soj ap
pEpjjnSas A 'pBjjaqxj bjb auuojuo^ sbuibj jaaajBd j-d 'BsajSuj u'aBjsi8aj bj sopEJj
-91 soqp aiuasajd UBjpuaj jeuiuiij^ oj ug]) "o^jpo^ ojjpuas A 'aqajq un uauuoj
A 'saAag sbj uajaBpaj as 3*b sajua^ ap A 'jBjnjBu oqaajaQ ja ua sojsanduii sbuj
soj sopEjja-j ojjEnb q sajj UBjEjquiou as 'oAijEjsiSaj odjan^) aqajq un oijBsaaau
sa ojuBnb j-d oja^ 'soubuio^ ap oqaaiap A 'Bjnjpsuj bj ap souiiaap 3-b opoui jb
'sajua^ SBjap A 'jBjnjBu oqaajap jb sauuojuoa usas oju^nbua jBSnj uEjpuaj ojos
A 'SBpijoqB opoj jap uBpanb 'OAijBjsi^aj japod ouBjaqo^ j^ OAijBAjjd sa uamb
ap 'uopBj^ bj b saAa^ soj uojaiziq 3b 'uoiaBdjnsn bj ap SEpEUBuia otuoa bjjijsb^)
ap sbj A / 'sBjsg •souBaijaray sojqan^ soj uoiaipuoa ap opBpnuí jaABq j-d 'ojaaja uis
UBpanb 'uBja oj 3'b odj ua sbiuojo^ sbjb SBpBp ([•]) SBipuj ap saAa^ sBg "B^j
'BiauíAoj^ BpB3 ua BjBDjjaBJd as u'quiBj 3*b oj 'sojoa
ap BiJOiBui bj ap n'DEUjEdxa ns opusjjnsaj A ojqan^ ja (ojja D'(f) opuEDOAuoo oub
un j'd opBijjBdxa Bas 'eijje^ bj jB^zníos A 'opjuBd ubjS jeujjoj Bpand 3*b uod
8-uopBjaj SBqanuí ua 9 '8dap uojjiui un ap sbui ua bj3a ouiod sajBpnB3 sajuaSur
ua asaijEsajqos 3*b ouEpBpni^) opoj 3*bB Bpianpaj 'ouisi^bjjso jap Aag ajqaja^ bj
aDajqsisa as soubjji A 'sejodsaQ bjjuod jBjnuí aiuB A ^oAiiBAjasajd 0U103 "B^j
n'^BjadB ap oseo ua jiAjas ap uEisq 3-b
soj Bd ojajDaQ j^dng ja auaiAajd 3*b ojwui ouisjui jap auans j*d uanbBS as 3*b
ouis 'ojaiaap ja apid 3b sajosuaa aqanu soj uBÍija sojja ap 3*b saaanf sounSUiu
UBJBq ou 3*b A 'ojqan^ jap u^e^sijbs b u^as opjiAB^ ja jBjquiou ap EiBq 3*b sojaSns
soj 3*b souiajanb ojaduig íouao) j'dng ja aaajqBisa bj EuajEtu bj ajqos ojajaap
ouijijn ns ua 3'b souiuuaj ([souisiui]) soj ua ^^qig Ejuajduij bj EjBp ag "B^j
•ajqudijasajduii a ajqBuaijBui 'ajqBDiunuioaui (^jejismt'put) oing ap sa 3*b 'BjuBJaqog
bj jBuaSBua A 'jEDiunuioa 'jipjAip Bijas osg 'BjaSusjjxa buti^jb Bpuajod b 'opng
ojju ap ajJBd o ojjand Japa3 Bjpod iu o'^jb ojjo iu Ou'ao) ^'dng jg "Bi
-sBja^uBjjxa sBpuajog sbj uoa ou'AO^) i'dng ja 3,-uiejos Bjapuajua as
SEUiap ojug 'sbiduiaoj^ sbj sbjxjj ap uoisiuio^) bj Bjpuaj aausj opEjajdB ajsa B*d
3*b 8'Ay 8g ap BiauanuBBj uod Ou*ao{~) j'dng ja BJEjajDap ej Bpua^m ajaiAnq is
ojag "BjBq as pBpijBjnjj bj ap ajEjjnsaj 3*b oj A 'sojqang soj j*d bjbjoa as JBSnj
ajaip osbd ja ig 'SEpuiAOjg sbj ap n'uiijuasuoD ja uis Bja^uBJjxa Biauajog uod zb^
bj JazBq A 'BJjan&gt; bj JBJBjDap ojos is jod oa'AoS jouadns ja Ejpod o^^ "bjj
•sojqang souisiui soj ap opmf b ([pBpisa^au bj]) p^pisaDau bj ajnp ojuEnb
ojuej o^duii ja BJBjnp A 'sojqang soj ap jbj^ pBjunjoA j*d opijiuips A 'opsjoA
'opBuiuiExa Bas 3#b uis 'sojqang sojb ojnqpx u'3jb asjauodmi Bjpod o^^ "B()I
'sojjob soun ap oub ua oub ap asop
-uBpnuí (JPJ&amp;U92 mouvputnuoo A) uoiDDadsuj bj bjbjoj oujnx ns j'd sajauojo^ A
sojsa ajjug 'Sbiduiaoj^ sns ap uoidiujbii^ bjb OAijDadsaj sajBiDuiAOjg SBjunf

�Pueblo de B.9 Ay.9, que esta ínstrucíon y advertencia seden ala Prensa para que
sabiéndolas todos, conozcan los exesos que hagan de sus Poderes en los Comisa
rios, y Suplentes y amas del gravísimo castigo que merecieren p.r ello, sean
argüidos y reprehendidos por la opinión publica.
Nota 1
_
Aunque esta Constitución es reglada p.r el dro. natural y el de los Pueblos;
empero p.a q.esu observancia no les sea nosiva sino saludable, es preciso escardar
los Pueblos, y apartar la Zizaña, y maleza q.ehay en ellos. Todos los adictos ala
R^g,a Y Cortes Españolas, los Carlotinos, y Sectarios délos Tiranos Goyoneche, y
Saavedra deben ser excluidos de voto activo, y pasivo en los Comisios, y Juntas
Populares. Ellos no han entrado en el nuevo pacto social deñra. causa, ó si han
entrado voluntariamente sehan separado, y son en el sentir contra ella: deben
por tanto ser tratados al menos como extrangeros hasta q.e den p.Tlargo tiempo
pruebas reales ypositivas desutotal firme adhesión alsistema de ñra. causa, ó si
han entrado voluntariamente sehan separado, yson en el sentir contra ella: deben
por tanto ser tratados al menos como extrangeros hasta q.e den p.dargo tiempo
pruebas reales ypositivas desutotal firme adhesión alsistema de ñra entera libertad.
Nota 2
Seha dho. q.ela constitución sevote porlos Pueblos p.r q.c sisólo sepublica
p.r Carteles ó Vandos a vsansa de Tiranos, es dar á entender practicam.te q.eya
tiene su fuerza antes déla aceptación popular, y qs no le resta otra cosa p.a q.
obligue q.e llegar anoticia detodos: siendo asi q.e no recive lasancion sino déla
voluntad gral. délos Pueblos; la q.e no puede ser conocida sin equivoco sino me
diante la votación.
Nota 3
Se establece la amobilidad délos Vocales detrienio en tirenio, y no por mu
cho menos tpo. por no hacer la forzosa alas Prov. deser regidas unicam.te p.r
los deB.a Ay.9; pues aningun electo délas Prov.9 interiores les hace cuenta el
costearse devenida y buelta entan largas distancias p.a governar tan poco tiempo.
Nota 4
Seprefiere la votación p.rlos Pueblos aldeliberam.to de una Asamblea estable
cida por ellos, p.r q.e si es p.alo legislativo, en este poder consiste formalm.10
lasoverania délos Pueblos, y siendo esta p.r naturaleza incomunicable, no puede
transferirse aninguna Asambl.a; Si p.alo executivo, las Prov.9 q.e p.r su pobreza
apenas pueden costear sus Diputados; ^como podrian mantener enla Asamb.a
deB. Ay.9 los Indiv.09 q.epor dro les pertenece? Severian precisadas a nomb.
sugetos deB.9 Ay9 quedando asi p.r esto como los anteced.9 perjudicada la Igual
dad délos Pueblos.
Nota 5
Esta constitución provisoria fue formada p.r un Patriota desterrado p.r el
Tirano Saavedra y entregada álos diez q.e hacían las veces del Pueblo deB.9 Ay.9
enlasaron q.e sobre la constitución se hallaban en competencia los Diputados con
el Sup.or Gov.no cinco la aprovaron; tres se mostraron indiferentes, ysolo dos
aquienes p.rser Abogados no hacia cuenta q.e no hubiesen recursos a esta aud."
dixeron q.e tenían q.e decir sobre ella, aunque requeridos, nada dixeron, yse
reservaron p.a desp.9 conocida la intención de estos q.e era entrampar la cosa
setomo el arbitrio de darla ala prensa mudando lapersoneria p.a q.e conociendo
al golpe los Pueblos el bien q.e de ella le resultaba la aclamasen, y pidiesen.
Aunnoseha impreso, ni savemos si se imprimera
Nota 6*
Para q.e los Pueblos se hallen en aptitud de regirse por esta ü otra semejante
constitución, convendrá mucho se baian ilustrando en sus derechos y obligaciones
por medio de una Academia Patriótica q. podrán eregir los Pueblos en cada
Ciudad tomando a su cargo los sabios la enseñanza délos indoctos bien inten
cionados, ya explicándoles lo sustancial del contrato social de Rosseau para q.
sepan por principios, ya formando memorias q.e los instruían en la Soberanía
délos Pueblos, libertad, seguridad, igualdad, y de mas derechos, y obligaciones de
— 182 —

�Í8I

•Xaj ap ezjanj ^ joSia uopnjijsuo3 bj
BJiApaj uopBqojdB bXio ap X 'opmí oumjn ja apisaj uamb ua oueJaqoq ja
ajuauíjBuuoj uos 'ouojj jap opBad b ut^q ou 'sajapod sns sopBp sojqan^ soj anbjod
ÍBjJBZBqaaj o BjJijiiupB Bjed sojqan^ soj pBjjaqij ua uBpanb un^ 'osaj^uoa ja j*d
uopnjijsuo;^^ bj BpBuuo^ 3*b 'sa mbB 3Q 'BpiA ns Bpoj ajuaraajqBjasira jbjisbjjb
apuBq anb SBuapBa Á sojjijS sop^sad soj Ji^aja jod 'sojqan^ soj uednao anb ouojx
ja jeuopueqB 'sa seui 3*boj A. 'soqanuí ua jejjua BJBd ouiy un ap jijes Bijas os^
•sojqanj sojap ajjans bj ap oiJjiqjB ns b UBpiaap a*b SBjodsap A sojnjosqB ubj
japeq sojjajanb souaui oqanuí iu 'oAijnaaxa o 'OAijEjsiSaj japod unSuiu osajSuo^
jb jijajsuBJj sa ou ojsa 9-b 'sa ojbjd uaxq X 'auojsj jap sopiufji 'sopejs^ soj ap^j
a*b joíauj o euanq uej uasBuuoj bj X 'ojaapp janbe asaijdns as saanj sejsa sepoj
SBpiunaj a"b Bd 'opejjaj un uasBjquiou sbjji^^ ^ sap^pni^ sbj sepoj 3-bap oujiApB
ja puioj as 'souBapauíy sasajSuj sojap uoianjijsuo^ bj ojos ja osiq 3-b uijdubj^ J0*p
ja oujod oiqes uej ajquioq un sojjou ajjua JBjjeq jioej ubj asan^ ou 01^03
epunSas Bjsa b eeuejj 3*b Bjjajjsa BjauíiJd ^ bj b aaauajjad anSis anb ojs^
•uaSiJO
ns ap pBpijnaso X ojuajoiijBqe ja ua jijoui X JEja^aA Ejed opi^eu ueq ou sou
-BDijauíy soj 3b ueasouoa sopoj X 'saanj X sojuaiunaouoa sns sojjo b soun eipod b
uanbiunuroa as X 'sojja ua uoiaBjnuia bj ajjua 'uopnjjsui a p^jjaqij ns ua ojqan^
BpBD Euiojab sajajuj ja B3SOUO3 as 3*b BJBd 'sBqaaq uos apuop JBSnj o pBpni^
bj opuBaijiaadsa 'sejazEf) ap jojipa ja e asjijiuiaj uBjpod oqaaAOJd unSjB ap uaj
-aijBS 3b SBijouiam sb^ ^uoiSija-^ bj ap sojdaaajd sojb opiqap ojadsaj ja X 'bijojS
bj b oÍBqejj jb 'pBptjaoijpaui bj Eajqiaapuj jouib un X 'sopBjs^ soj ap SBJopBjosap
sajsad Biaipoa X uojaiquiB bj b oijm) ajqeuBjjua un sajopuaipunjuí 'BinbJBuy
bj uod pBpjBn^í a Biauapuadapuj bj 'pnjiABjasa bj uoa uoiaBuipjoqns bj 'Biauaajj
bj uoa p^jjaqij bj Jip(un)([- -])juod([-]) ou b sajopuBuasua 'souBpBpnia soj

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3465">
                <text>Las ideas políticas en el Río de la Plata a comienzos del siglo XIX : contribución al conocimiento de su filiación y desarrollo iniciales</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3466">
                <text>NARANCIO, Edmundo M. </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3467">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR ,Diciembre 1955, Nº 14 : p. 97-183</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3468">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3469">
                <text>1955</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3470">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3471">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3472">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="57">
        <name>Historia</name>
      </tag>
      <tag tagId="374">
        <name>RIO DE LA PLATA</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="355" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="590">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/96395c5977b7d75f053e7a35c8bd073e.PDF</src>
        <authentication>1d7a9f61dff751660f32659bbe8faec7</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3884">
                    <text>961^-

*^

SVON3D A S3(JVaiNVIAinH^3&lt;] OVimDVdA d J •
VDIiand3ÍJ VI 3Q

psu^snpui uoion^OA9i
"ü NHOf

soianisa

vannnD vi aa viaoism

�ap

•6811¿0/3DHJ4

j

A^J d3N ZL0ZV6

TOYHÍICEIS^OQSH

^^IH^SÜCEHI

^OIOÜIOA^H

TI

*íl

A

�Tiraje reducido para uso exclusivo de los alum

nos de la FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS.-

�S9U0X0U9AUX 9p 9XH9S BUli BXlb S^tU S9 OH
BS9 JOd 9Q.U9Unip.UI0O 9pU9XQLU9 9S B'Clb 0^1 * IIIAX Op
-ts pop sopBxpstu bxobií B.i.i9Q.Bp^ui U9 pzusraoo snb
,,pBX.iQ.snpux upTonxoA9U,j Bim 9p opBQ.pns9,i X9 9ríJ
9Tl"b S9U0X0B.I9U93 SOp 'B 0p^II9GU9 Bit 9S -BOT.JCpUIY U9

R Bdoung ua ¿ouistx'BT^^^^P11! I9 pT9^^'11 onpo?
pux npTo
-11X0A9JC '3X 9P ^39PT ^X 9P U^^THO K

^ 9p
op 'so^pupit sop R soupi^ sop uod *opurLd opuoxo
" BQ-SBit iR sas^uodep sop 'sóUBoxjcaiira sop 'sosnx
SOp UOd Op.TQ.^BdlÜOO Bjp U9 ¿0I[ * pBXvI^SUpUX UpTOBS
-xppAxo Bp sp usiux^pj: ps íBXUopsxit Bp U9 ooxup. oo
Tuipuoos usuix^px un b ao^u^puéd opunin s^sa •xipxsxA
9"p9^ R 9UX0 9p SBU90S9 9p9pXpS9p 9Q.UBpxd9.IQ. p9 R
SOXUBXp SOp 9p S9.IBpnQ.XQ- SOp UOd 0pB9pUBqUI0q &gt;S9Q.^
• sop sp opxd^4j:Q.S9 p9 us opx^usums ^.soo-

S9U0XAB R S^pXUUBOOUUG J ' SSpXApiUOpnB
sp opunuí un ^soxoxjxp^. soQ-p^ sp sopusuiBpUBdB sop
us SBpjnpo^o: 'usumsuoo os o UBUsns sno sepus^ sp
'SSpBSOpOO SSpBpnXO 9p S9PPB0 SBp US UBPPsdoUpB
ss: sn"b ssq.us^ uod 'buohb Bpsn^ Bounu ouioo 'opjnup
-sqo opunuí- un ^upxsuBdxs Bosnuq sp R so^usxuixAoui .
sopxd^o: sp opunuí un us SQ.U9inpBnQ.0B soui:Xax^

ITIHI-SÜCOII

MOIOíldOAa^

VI

uqop

�técnicas que se sucedieron rápidamente en Gran Br
taña sustituyendo, una industria tras otra, el tra
"bajo manual por el trabajo mecánico5 concentrando
las empresas en grandes explotaciones y provocando
un crecimiento, de una rapidez sin precedentes, de

la producción industrial y de la población a la
vez. En 1832 la mayor parte de los cambios funda
mentales que habían asegurado el triunfo de la ci
vilización industrial estaban realizados.
La manera como se formó esta concepción de la

"revolución industrial" debiera llamar al historia
dor a la prudencia antes de considerarla como el
"Sésamo ábrete" de la historia moderna y de todo
estudio constructivo de la sociedad moderna. Como
generalización de apariencia científica, se remon
ta a comienzos de la década de 1880, cuando Arnold
Toynbee dio en Oxford una serie de brillantes con
ferencias sobre el tema. El iba a morir, prematur^
mente, a los 30 años de edad. Como había hablado
sin notas, se decidió utilizar las que habían toma
do los estudiantes que lo habían escuchado, y se

publicó, en 1884, un pequeño volumen postumo bajo
el título de Lectures on the Industrial Revolution
of the Eighteenth Century in England (Conferencias
sobre la revolución industrial del siglo XVIII en
Inglaterra). La-obra impresionó rápidamente. En
sus rasgos principales, la tesis de Toynbee fue ad
mitida y desarrollada no solamente en Gran Bretaña,

sino también en Francia (donde el profesor Paul
Mantoux intentó escribir el libro que él pensaba
que Toynbee hubiera escrito de haber vivido más

tiempo), en los Estados Unidos, en los Dominios bri
tánicos así como en la mayor parte del mundo.
Teniendo en cuenta el cuadro cronológico de •
las conferencias de Toynbee, la revolución indus-

�ond sá^ira oppoouada a-iepqnq ou ^papupsnpup upponp
-0A9J,, uppseudxo ap ond opqpsodíin; apau so oq
-aTuoupu auendod aun a opaAJOssu soouopuo

apsaip opoA op ouoouop po-^auapoug; uauq uo 'pppuep
-xo ond aaoioTou u;:.i^ ap ep po so ^^p oí^ pg; *pau

oponppxsuoo apuopspu op soAppoai uod app^ooso opu^m
pan^T onp auoop a^p^-pri apso o.iop "(ifcT^?!-09Lt)~~^~^

rEX^^^ ssajqo souqopoo
•tis. uo uooau op piTOTn^iarr c oTip^ ^ ^tj cuco :z9T n9 ^^z
-ppaiTpj ap.iooauL auad A 09¿I Ií9 Tap.xq.snt.iri: uülo^itoa
^í ap ¿cazuouoo jooaq auad oopnpuooo 'oíopuo er) souoz

di uoqau op ajqop onL uap.xpp 'ocod un auoap entuna
ua.xauopxopjou souaopuoua souoaol sop ps ^cuspares"""
• ¡¡apuoq.spu ap opsoq.op oA A 'ap.iO^.piT f.vTi ou auuon

ups onn.icpu saTpuodsoj: * on^ J:od roapun^o^d op os
opuanQ • jjDiiorJ ap opsoqo^;,, cpappuioTir ~3¿.z^n

apT^n^

e"g ap uo soppq.oT:.TOcTdT;Too ur-.ir-Tq.uoouo os soppipq sopap.

-sg; sop ono op coqua oduop^ oood 'uapsoppuain op aq
apiop^auaA os a: s uuopoapspa oupsd oAno ouaopuoua op.

-onT^od ponda op ap aruonocí epasad pop so^uopaTOop
-uooa sop opua pnpppoa ajq.scnpj *uopuouda ond soucu

souapuo^ xsa onduod uppupdo apso uapdeoa a sopsond
-spp opapsauop souaqppo^ #apdp,Tosoj[d psao A asoC
oíig ap^opaai aun dio ^ot^jx0^- apjopspu ap ond A opas
a"d pa uaToouopuod saauon.^ sopuau^ sap ond uopuoauo
a aqap sou os 'apoua.jup auosonu uo 'cuop 'III o^

^)f Aou pop opuopupuoApa pop ap auo on^uod appdoose
opps axqaTp auoop apso ond costa sonaTuqau 'pau^u^

aoppjpod apuepsau ap op sapouapsunoupo sap supes
uaucpxoppou uo oduotp opauop soiTauppqniT sou souap
-ooso souoApC op soppopp snppuadso soupsanu a apap
uosojed onj uppoou apso opu-no fpp (p)#09¿I ll 9S0P
uapopup ouoo apapuosoud opuouipauouo^ opps au papup

�las conferencias de Toynbee hubieran precisado su sen
tido. Ella se remonta, en realidad, a comienzos del
siglo' XIX y parece haber sido formulada, en primer

lugar, en Francia. Durante las décadas de 1820 y 1830
aparecía más frecuentemente en los textos y, sin du
das, se le escuchaba más a menudo en Francia que en
Inglaterra, sobre todo entre los ingenieros y los
miembros de las cámaras de comercio.(2) Cuando esos
franceses hablaban de revolución industrial, pensa
ban habitualmente en los cambios impresionantes que
se estaban produciendo en su época, sobre todo en
Inglaterra y que sorprendía; más aún a los extranje
ros que a los propios británicos. la expresión tra
ducía bien el carácter pasmoso de las innovaciones
técnicas y de la rapidez extraordinaria de su expan
sión de una industria a otra.

Pero, de ahí a la tesis según la cual los pro
gresos realizados en Inglaterra durante los setenta

y dos años que van de 1760 a 1832 revolucionaron la
vida económica del mundo entero, es otra cosa. El
germen de esta tesis se encuentra en una de las. o-

bras históricas más famosas y más leídas del siglo
XIX. Aparece, en muy buena parte, en el tercer ca

pítulo, tan justamente célebre, de la Historia de
Inglaterra de Macaulay, publicada por primera vez

en 1848:
"Se puede probar fácilmente -dice Macaulayque, en nuestro país, la riqueza nacional ha aumen

tado sin interrupción durante seis siglos por lo
menos; que fue más grande bajo los Tudor que bajo
los Plantagenet; más ^grande bajo los Estuario que
bajo los Tudor; que a pesar de las' batallas, do
los sitios y de las confiscaciones, era más grande

el día que tuvo lugar la Restauración que el día en
que el Parlamento Largo se reunió; que a pesar de

�anb sbp 9Jcq.cs sauoxoBSxpsaAUX sbp eP 'exoire^.iodnn: Bp
bgs BjaxnbpBno 'oxa^ *j:xAtAaiqos ussaxpnd anb sp bz
-HBJadsa rp^as bp xroo SBpxjosa SBUx^cL .rop 8P ^opoo
papA oppxjq I^P oqonin JBUXinxpa b ^sBpsxpBXoadsa sox
Sp SBTOtls^xXS SBX ^ 0piI9TpiI0CÍS9 J SOJ^X^OT^Jed SBHE
-a^ ap o^.xi^Tnrs^'BJ^. X^ s^x^xonpsj: b 's.^oxjp^sxq

o" 3BX Qp prt^xxdTHB ^x JxnLixmsxp b BqB.zxiaxioQ
xis^ jsosxqcj^ss b BqBZiisuico Buxapoxi Boxjj^usxo
-sx^ bx ^^sqxi-^GX BqBuasua on"b uo Bood^ bx -^lK
sripnx ^pxoiixoAa^' bx sp BOpx bx sp axp'ed- x

^

na i3A na optixosqB na Bsuaxd as oxc ^epcui ap sopss^d
. 'sopBSXAOJ.dinx saxBnxcBín sop A

j-sbx Jod-SBpBUCjqsap opxs xiBq XIX
pop .sBox^pqsxq SB.xqo SBpxpps s^p an^ xia -'^éCoh- '

B^'Í sp Bp orno o SBxqo ap sooxxpqsxq soquaxiaxoouoa sns"
aqna^XBxaiia^' BjBxqxa opBxqsnxx ooxpq^id pa ana Bp xcar"
Booclp Biin na b^axa ana oqsand '"(aqnauíBqoaxxpux op
-is Bxaxqnq op oxi anb pxojjxp. bjjss) oCBSBd asa xod
opjttpjux aqnanBqoaxxp opxs jcaqsq: opnd aaqn^o^
''X^VlT^2 zaxp tía oxoxjxpa un xu uaxo a^qos aCBSXBd
un soxiBjJsoouooaj oxc 'ooxSpm oqxcaxinxpaooxd up^pB' Jód
soCo soxqsanii aquB BpB.ooAa jas BJaxpnd 891 3P BJJaq
Bp^^i ^^X IS VopdiaaCa aoa^jo ou on^xqUB opxciroi pa anb
BX sp sxsoxjoiirepaiii Bim opxjjns sq sj^d o^qsanu anb
sa o^sa opo^ ap SBXoxcanoasuoo ssp •apqxqsxsajjx spui
zaA bpbo. pBpxsonqadnix Biin xcooxiX opSxs pa uq opBqo
-JBin. Bq K opxdpj aquacirBpBJnsauísap ^IIAX op^xs pap
sopBxpaní b *tixj pB 'pXApoA as 'sop^xs. soxjba aqiiBJnp
'aqiiGniXBnoxoJodojd .'^sb opBnnxquoo jaqBq ap sandsap
. . *•• osaj2oid aqsa • oqnaxxixuaApB ns ap Bjp. pa anb

n

sopiBQ ap. aqjanni Bp ap Bjp pa apUBj^ s^ia bjo 'oxpuao
-tix xcbj^ pap ÍL aqsad Bp ap 4SBpBXOBisap A sB'sopsoo
SBJjan^ sop ap ,'opBqsa; pap -BqojJBOUBq Bp ap saq.j:oo
Bp ap SBXonB^BABjqxa SBp ap ^pxoBjqsxuxtapB BpBín Bim

�reposaba la enseñanza de Toynbee, el método que em

plea en la historia de la industria y el sentido que
le otorga, concuerdan con ese pasaje de Macaulay. Y,
cualesquiera que sean los méritos de la Historia de
Macaulay, el cuadro del cambio que allí pinta no prn
cede de un amplio examen de documentos y de estadís
ticas económicas como lo haría un concienzudo econo
mista moderno antes de tomar en serio generalizacio
nes como las suyas y, como más tarde, las de Toynbee.
las ideas obran sobre la conducta de los hom
bres y sobre el curso de la historia. Muchas de las
ideas principales han nacido del conocimiento del pa,
sado. Esas ideas históricas no pueden ser jamás la
fo^ografía de escenas o de experiencias reales• Cuan
co hablamos de la exactitud de una idea histórica,
queremos decir que la impresión que ella aporta co
rresponde a los hechos referidos tal como se presen
tan en los documentos accesibles. Para procurar una
impresión semejante no es suficiente estar abundan
temente documentado sobre un hecho histórico parti
cular en un período determinado, es necesario com
prender las relaciones de ese hecho con la historia
de ese período en su conjunto y con la de las épocas
precedentes. El mérito literario de Macaulay, con su
estilo oratorio, no alcanza. Pero, para las generali
zaciones, lá precisión de un concienzudo erudito del
siglo XX como el profesor Emile Coornaért,del Colegio
de Francia, tampoco alcanza. Es necesaria una combi
nación de las dos. Una especialización exacta puede
muy bien producir una historia tan inexacta como las
generalizaciones que han precedido a la era de los
especialistas. Huérfano de una concepción de conjunto

de la historia industrial, da una falsa impresión de
bida a Toynbee y a sus sucesores, que ha hecho preva-

�ua o pop euqos- 8q.u^UTq.Tioo I3P sosxnd sop ap axouap

üaq op
ü

asaoa es saonopuq (b) * (S3UOTO.iodo.id sap ap op

•epTno pa uod saqsand^x saAnasao: sap X 'opxpsa pop X
^opuapdsa pop %aíiLi8qoH pep oqpno pa uoo) írexou^i¿
^od sopxonpuoo souxqep sasjad sop ap upxoazxpxAxo ^p
noo ^^^q-o uod 'A 6 (a-Ttipi^Ji^q ep ap Á •eTOLrspunoLe ep ap
'p^pTpo'iico ap ap 8q.uauTtH88.id apancsnq ap uoo) a^uad

aun joq Éoqjop pap saspad sou^o uoo auapaug; uau-j ap
ap upTo^sppTATo EAsnu b[ ap uopoeupauaduapup a op
aoTia onpnuí ~an aonpoud ao 'qzLZ ^ Ot9I 9P 9^
üa^:ap"3t:ipxoj:aa '&amp; sapuapaoaud soua apuaiToo sop

•ooTui^uooa oppouuasap pap zapxdau ap A uapopuao pa
ua sopq^íao uoiaiunoo saspad sop sopop na ^ o^uaqiaa
irig #^doj:na: ap apuad no^aut ap ua ouistüi pa apAa^op op
-U8T3 9pn^Ts ooTtupuooa osauáoud pap osuno pa ano ap
opTpuas pa uo 'sauopoauaua^ sop apuaunp upa Ap^Uop
-oj:d os á (LzLl ^ ^l¿l ^a ' apuauaATpoadsau ^soppoapp
-aj) uopAvaj^ ap A AIX ^T^t ap aooda ap opazpuapoeuao
apqaq anb ^aopmpuooa papxuuuioo sj axoaq oxuexTnxAoui
pg; • suxouaua.Txp sap ano sapuapuauduos s^ix oijonuí w^jl
-a sasuapamas sap ano apaAau sou pppA'A" opá-xs pao aq

y.^á axix^pn ap apua.mp adoun^ ap sasxad sapadxouxud
sop ap aoxupuooa ^3xuoqsxi{ sp ap upxoauadnioo euq
xcp
-auxxcxda É^q¿p a ^P¿p op üop^pi^

^

¿ua^np ns uo uouod apand as onb? ^ouap •pauoTio^ A3

papxuaxinu ap op uaxsauoxq pa uoo A auuand ap xoo
ousxpaxxqsnpux pop souoxoapox sap oo upxsuaudoioo ap
opapxsxox au A asp-ap opuoupnxouaGo so XX opdxs pap
sosuaxxioo a ¡¡paxupsnpux upxonpoAou,, ap auqos opaCuop
aq as aiuouunuoo anb aapx ap #pauauoi} ua axuoqsxq
^x U9 A apxuipuooa axxoqsi;x[ ap na ^C^p a 09^I*rjP "^
* anb opoxuod po opa^nL aq onb parlad pap axioq pa uaoap

L

�8
Francia-, de seguir en todos los dominios -de la agricultura a la política- el ejemplo y los métodos

de Gran Bretaña, el único país de Europa que había
ya pasado, después de la Reforma, por algo así como
una ^revolución industrial". En el transcurso del

siglo XVIII el desarrollo económico del que partiqi
paba la mayor parte de Europa, deja de presentar una

síntesis equilibrada de los métodos de trabajo bri
tánicos y continentales, en la que cada una de las
des partes podía reivindicar una apartación equiva
lente. El ejemplo inglés' comenzó a cundir; la reduc
ción de los precios del costo de la producción se

convirtió en el principal objetivo de las invencio
nes y de los métodos industriales. Sin embargo, los
antiguos modos de vida y de producción cambian len
tamente, aun cuando un nuevo espíritu se extiende
en todos los ámbitos. Pasarán décadas antes de que
ese nuevo espíritu llegue a transformar las relaoio
nes de trabajo en cualquier país. Se puede agregar
todavía que, durante largo tiempo, particularmente

de 1720 a 1750, Gran Bretaña fue menos contagiada
por su ejemplo que los países europeos vecinos. Eue
solamente hacia el final del siglo que comenzó a he
ficiarse de las ventajas del encabezamiento que, en
el camino del industrialismo, había alcanzado.

En 1697 un ardiente campeón inglés del progre
so, James Puckle, escribía que "los artesanos ingle
ses eran universalmente reconocidos como los más há

biles del mundo en los perfeccionamientos".(5) Esta
afirmación se refiere, probablemente, a un estado
de cosas que databa desde Carlos I. Mas, ¿cuál era

la situación de la industria en Francia en el siglo
XVIII? Franceses cerno Montesquieu y Voltaire (que
acababan de nacer justamente en el momento en que

Puckle publicaba su diálogo) irían a estar de acuei;

�ap ap sonauínpoA so¿cauip¿cd sa¿cp goT ap nppoaoppqnd
vj Jiod ^f¿T na apapanas OAnpsa panioapaqna.aAppoad
-s¿cod nAcnn apsa ev oppo¿c¿casap pa na adapa ann
sap R ayiuoncoo ap 'opo¿catuoo pa 'apapsnpnp ap a¿cqos
sascona^a oa^qo ^ap na npinoo aa^np un na opapnaAnoo
^aqan a a ur¿c¿capT?p?ni ap noToapTiup ^,, nppaa^dxa ap
^caenpf^ip coottj^tj^^o aop ap t?icj.o v~[_ xod apsapsnpna

nppoaapnpa an^ naqaaajo,id sa^opna scxpo R
opnaao 4ot¿T P

O^iX eV sapaoap aap a

-apnairp aopcppru eop neo a^opa^ooa a^fnaaTapqpsnas saín
aaq
pop sosiiaTtaoo a 'ojs^ •appqToaj para Rrvi opps ajqan
^soxAan sop op npToa^ooap ap R opnapiu'^dpa'ba pa 'uoto

"oV^Zí-snoo ap na sasap^np sopopaiu sop j^pdopa ap sasao
ñaaip sapsppjca sep a R. so^:aj:c;c so.ipsaaui sop a pnaqpoQ
ap nppoappAnp ap 'o¿91 ^paan •as^apsappnaiu a ^R op
-aznanoo ajqaq R. ap.pspxa gcaqui^o op oasap 19 and op
^^nd'opoajo jic^j.c^. ^p cCap en oaapsnp p^ •soTiopoTpuoo
sasa ^re t cura o a sapop^paduico sns a a^o^apnoo and oz

^asnj po naperaap jrs naaaend cappp •opai^aion p^p s^n
"opoapnoo ^ap TaaCapjaa o.iaappoA ap saaqapad sap

(¿)'sesap^na sop
a aqaoapnCpa ond usonapnosain se^opaA,, sop aqanapp
and op ap aipaj ap aasnadujoo e^^apod on asaonaaa annp
Y
ap ap azanap ap R oxnzprLp ap &lt;Tjpasaoajd ap '^ao
ap fpa a^ap (3) • ,,acToanp ap apapaq aaio.10 ap sainos
scjposon ~^^¿I u^ sopasnodsojacoo sns ap oam a aaqa^o
-so- pap.iaA n^u

'nopA^an op sopnaaura.iqnosap sop noo

npaoapao: na ^lapn.oapaad na 6R pa^ana^ no aaon^ao op
ap.¿ca^ara no sasaonaap sop op aaonaaonS'a ap asopapnao
-so oinoo aqa^apasnoo and a^psamn aaouapnodsa¿cj:oo ng
•a¿cnpara papo ap a aqa!?opp aaaappoA o^d no opnoraoa
pa no ^¿caoap sa 'o^¿I 8P ^opapa¿cpa noaoon pa uoo op

�10
Historia natural del conde de Buffon (1707-1788), u
na obra de la que el cuadragésimocuarto volumen re
cién va a aparecer en 1804 Durante la segunda mitad

del siglo XVIII, la influencia de Buffon en Francia
puede compararse a la de un hombre que, en la época
precedente en Inglaterra,' tanto Buffon como Voltaire
admiraban por su incomparable genio: Isaac Newton.
Los franceses se consagraron al progreso de las cien
cias en todas las ramas con un ardor no menor al de
sus contemporáneos ingleses Hasta entonces los fran
ceses no se habían destacado más que en las matemá
ticas puras Pero, en la época de Buffcn, Francia co
menzé a compartir el primer lugar con Inglaterra en
todas las ciencias y parecía, incluso, que estaba en

tren de ocupar el primer lugar para sí(8)
La civilización francesa se orientaba hacia míe
vos rumbos y el cambio afectaba la política misma
del poder real. En el curso de las décadas de 1720
y 1730 se hizo un neto esfuerzo por copiar la polí
tica económica inglesa que era, segán se creía, con
alguna razón, producto de la preeminencia conquista

da por la industria pesada al otro lado de la Man
cha (9) No hay que exagerar las consecuencias prác
ticas de ese movimiento en Francia No fue lo sufi
cientemente fuerte antes de 1789 como para llegar a

la supresión total de las tasas y de los peajes que
gravaban el transporte de las materias primas y de

las mercancías en el interior del país (10), ni si
quiera para suprimir las corporaciones de maestros

(11). Pero tuvo lugar la tendencia, por parte délos
funcionarios reales, en París y en las provincias,
a no aplicar rigurosamente más, los antiguos regla
mentos corporativos o reales cuando ello podía gen
rar la adopción de métodos más económicos en la fa-

�un: oood pGpxoA no^GXxpsnpnx Gp op onizoxp po
sed SGpGXAxpG 'spndsop oood 'noxonj opGApxd oxoxoiuoo
pop gGq.no je SGp. oxqos GnoxoQ bp 9p GJtoxónGnxj Goxqxp
ó"d Gp xod sGq-sondtux sg9'jcgo sgp 'odiuoxq. otustui py
•Gxjcq.snpnx Gp no JC3.i^.no Gxod sop^pppTo

^j s^ui zoa típ'30 js^ iio^njcq.noono sojcoTon^nxj sosjctioojc
sns onb sopnq.jq. spui n^jno^ on on^ soT^^q-OTdojcd sop
sopi^^xoo^on sop (^p) *oxjceñooon p^q-xd^o po jcoosod
n'3JCi?oxjxq.snC enl) s^nosxod s^p 13

op"^nxuui:oq.op jcx;^?np

un 'eje^cí 8Tibspui S^p^^j[oq.o n-cjjcos on sonoxsoonoo s^p
^OAxsoons op n^. •s'BxonxAno^id st3Xjtt3A 'soooa "s *xrsqi20

3bq^ eiib npxo^^opdxo op soxpodonoui so^s^A sonpxAxpnx
sojc^o •q o sopqon sop ^ Bq^^Jto^o "biiojcoo "3P oq-noiujcoxjco^.

-ny *ffLT I^a onxojt po opoq. no s^p^xqCTao oqnoTnp-^oxp^jc
nojcon^ s^-xoiíxiu sonoxsoonoo S^3p op oq.ti3TurG9.ioq.o po gjc

g^ sonoxoxpnoo s^p #s3XonxAno.id s^p s^poq no •^oxq.jpcd
GAoun G^so op sopd^Co jcooojcjo nopond og (i7p) •GXJtqsnp
-nx ^qso-G osjc^oxpop &lt;^JCoxsxn'b op noxn'^ g pxqxiujcod
'jcoxppodqnopí op sojcop^ojEom op SGjnGduioo sop o, oqnoniGA
. xbaons op^p^ooG so^n^'nxonxAOJcd Gp no jcnonzn pop cq
-noxuionxjojc pop óAxsnpoxo oqooxop po pooqojí: t^¿I 9P

-^xonoqnos Gnn (^p)'¿^¿p no aix sxnp op'^q xi^ig
119 *¿tT v^' s.G.pGULiTjtcoo *9^fp op soqtio'qGd
s^p o.p iraqGq-Gp orib sox^opxAXJcd sop JCGJtopxsnoo nxs
'sGppoqoq op npxoGoxjcqGj: ^p GJtnd GJCpoxd op npq-reo op
. sonjcoq upo sgjxoxjcüxa sopnGJc9 op npxoGOXJtq^j Gp pp

Hínxqso ©g (21) •oqnGAop po Gxo^q npxoGq^odxo ^p GJred
otiGd op' p^pxqnGO Gp oqnotuoxqxp xxpxoop g
onj soxopGpxoui op odnx^ o xopGOxout gpgo
sopxCoq op sGxnqoGjnnGUi sopGdxonxxd snp op npxo
"onpoxd Gp g pnxoxqoE po*xod sGqsondmx sonoxooxxqsox
sgp noxGqnGAop os xppy •oopon^nG'p po no Goxqjpod
GAonn nqsa op npxoGOxpdn Gp XGXooxdG opond os
•npxoonpoxd gP 9p oqnanmG po o xipxoGOpxq

II

�12
portante ya, fue reducido casi a la nada y el impuejs
to del diezmo no pesó más que sobre las rentas inmo
biliarias, las rentas en general y los oficios,(16)
En 1725 tuvieron fin las devaluaciones periódicas
que habían reducid progresivamente el valor intrin
seco de la libra tornesa. En 1715 la libra no cont^e
nía más un cuarto de su peso en plata de 1478^ Du

rante 60 años, de 1725 a 1785, ese peso quedó fijo,
(17) y los riesgos de los acreedores se encontraron
disminuidos.
Eo hubo más que un solo aspecto de la vida in
dustrial en el que se vio a los funcionarios reales
intervenir más que en él pasado. La experiencia -la
de Inglaterra -en particular- parecía demostrar que,
en este caso, la acción del gobierno era necesaria
para promover la prosperidad. Ministros, intenden
tes', subdelegados e inspectores de las manufactu
ras, ayudaron a todos los industriales a introdu
cir en las minas y • en la manufacturas nuevas máqui
ñas, nuevas clases de hornos y nuevos procedimien
tos químicos•(18) El poder real adelantó más libe.raímente los capitales para la creación de nuevas
empresas a los industriales a los que podían con
vencer sus agentes de la eficacia de las innovacio
nes que querían introducir para abatir el costo de
la produ^ción. La inmigración de técnicos y de ca
pitalistas extranjeros fue mejor acogida que nunca.
El sistema de patentes para estimular y proteger a
los inventores, análogo al que había sido estable
cido en Inglaterra bajo el reinado de Isabel, no
fue instituido sino poco después del comienzo de la
Revolución, en 1791. Pero, durante las ultimas de
ca^das del antiguo régimen, el gobierno hizo mucho
.para estimular a los científicos y a los inventores.

�'ooxp os up.^os ' enb jnb&amp; oq ono^ •onxqspnoj
-jbps op Birra Bim n^ opn^p spra op.^ps im ^p^p^psup
.. nodBA op Buxn?)püi BnotTEnd Bp op S8q.nop8o3q.u13 so^

-a^ircud sop op oxm 'o^eni pop oppoui nod Bn^B nnAopo
BUBd BUpnToptii Bim op uppodpnosop ^p ^ejo^-q nnT) p^ no
•pop^jrp Tm opooppqnd ^Tq^u 'sn^Q 9P ^^P9P ^ía
•subo

sp upnop^s ^oopjjpnspo nn noo ssnoponpsj: sns n e^
"arpón os ^u^ 'oupon psp s^p^nouqui sosnnoon sop 8p
-nom^snopuT n^popdxo op xu 'Boxno^p ^p op sopuopra
-onoxoooTnod sop 13 psouoin sop^xnpsnpup soponpond
sop op soxoaud sop u^^^q no osopBpxno Rnm 13.10 on
eriT) noono" uaooq ^oxpsqox^ b ntnop onoo uonopp
snpopoou^ sioxnBA (I^) •opLiopiii^iToxooojnod ns
s"8 uod ^pon ozpq ou R s^C^puoA s^so 73 opqpsuos oup
on'opnoAux ns opxoonpo njqnq onlo p^ noxpoqox^ onop
•Báñel^ np Bupnoo Buxssor^ op ouoonps^ po n^soAPnp^
pxpxinnocl on"b ^^p^pocl op s^p^nn op oxaou wa pdxn"bo
Bppni'i ap nopnunoqo^'xppouop opnoxo ^Cppp n^ ^IIIAX
. op^xs pop sopnuxj ^To^ii nooopBAond ^^ uopnq-eq on"b
sop op UBjnojxp pBxnpsnpnx p^pTAppan ^p nopn^ppso
opn^ssoon bus onlo sop nod soupnino sop onqos s^opp
.... sns ouo¿[ (Og) •'noppoqop^ p^nopuno Pe on"b ^nouoo
Bp op souspouBupp sosnnosn sop op oaxpob sb.tii op^p
-pno nn 111 *sonr.noxinpoouoo sopppps na Bp^pnnj: no Co^

Bopnpuooo Boppjpod ^nn oAnp HAZ^ op^ps pop opnnd
BnoTnpnd bt op spououj op^psa; op onqnoTp up^upiq
^(Sl)'o-gojxoa op

so op Bpnopspii Bp uo opusppAo so IIAX op^ps po no
BjoapBAond onT) np R pnpppo^ BAonu Bp onpuo ops^np
-noo pg; •Bopu^ooin bxobopts Bp R nppoonpoud Bp nnp
ñoinnB b sop"3uxq.s8p sooxnoop sopnoxraBnoxooojnod sop
noo npxoBpon ns sopuBUoxounj sop sp a opBisg; op
son.qnoq sop p pnpxpoB Bp no oxqniBO nn oCnpond sg

�14
gado por las insistencias de de Caus para obtenerla
ayuda del rey, Richelieu lo hizo encerrar como loco

en Bicétre.(22)
Poco antes de la muerte de Richelieu, cierta

Martina de Bertereau, originaria del Valle del Loi
ra, le dedicó un libro en el que describía las in
vestigaciones que había hecho con su marido, un ex
tranjero, para descubrir nuevas minas en diversas

regiones de Francia.(23) La pareja, poco después,
fue "condenada a prisión perpetuas la mujer en el to
rreón de Vincennes y el marido en la Bastilla, acu
sados de practicar la magia. Parece ser que Riche
lieu no fue el responsable de esta condena, pero, de
cualquier manera, nada atestigua que haya intervenJL

do en favor de Martina de Bertereau.(24)
Que esas historias sean auténticas o no., en lo
que concierne a Richelieu, indican, por lo menos,
que a comienzos del siglo XVIII, se conservaba aún
en Francia la idea de que había algo de sacrilego en
servirse de una inteligencia de origen divino para
los inventos cuyo solo mérito era aumentar la efioa

cia de las máquinas, y que había algo de indecente
en despojar al mundo subterráneo de sus tesoros pa
ra aplicarlos a usos vulgares. Los individuos que se
dedicaban con demasiado ardor a la investigación pu
ramente utilitaria eran tratados a menudo como de
mentes.

En el transcurso del siglo XVIII la nueva pa

sión por la investigación científica y sus aplica
ciones prácticas comenzó a influir en la actitud de
las au^oridades of^ciales en relación con los per
feccionamientos técnicos. Algunos años antes de la
Revolución francesa, una correspondencia conservada
en los archivos públicos nos revela las aventuras de

�opoAdosqó sox '09¿T ll

ojc^^ •sap^ux jopuojoni pop op

o jroxjropux ouoo opouapxsuoo un^ oqoq.sa HIAX op.9xs
pop sozuaxuoo y (^2)'AIX sxnq op opouxaj pa sq.uox
ñp p.nb sy.m ouonri pjoC^m jopoojoni pop popóos oinoo ^o
-xqjpod upxoonq_xs op oquoq. 'uainp^pjc on.^xq.uo pop oofi
i" soinpppp sop apm?o:np so-ATpoods.iod op ^ r?opq.ppcd ap
opqxroo po uoq •^apoo^on op ooT-iaiio^^ onpinjrpp po itco
's^zu^iitj sop o opojiatiToo po ^opjcps^pLTp op no. ojou
x"p ns u^atpjTAnp an^ onos,iocl ^poi ^ Jroii^psop op oiq
ñhpsco op rynoq. os HI7dv op^ps po tro opouojc^ tj^t
•opooop o^po o^oa^oo po troJCOTAiop * opnonrr?ATq^oapo
^ir^no up^ s30^^p sns tro LirjqGq.uopr: cop o^nposco jop
o"d ocisttji pop soDriTa^o sop &lt;upponpcAop -op op so^adsjA
no ^op^oc^ sy^ sorra TopiiTo^^ opnopo *sooop aq.iianpo^o^
ou.-opirono i so^opn^uxs soxas ouoo sopxxxn uoxo ^sop

~oxoiix:ti op pxpxpuuo xo^oxi op oopdmo pop R ^?soiopod
spra •cxii:tixirLv.7iu xun op oxpon xod rcpxoonpoxd op ^oo.

uainno op R opsoo op cxooxd po ^xo^pox xodanl) op oxu
-orí op Tioxuop onT) GonpxAxpux sop *noxpaqox^ ap oood
f ^p ug" •opiioxuoAuooux iGxnfopono op o^xxqpo po opxoo
-opoo op R oxaxuo^irx oso ap soq.uopoq. sop ^oqooAo^d
-o *soa op t? ^oxoxprid os orJ&gt; o^anoíii op oxuqoopnuon
tp op oqoxon op U0ciopnauop^ox O^Cq.uoo pop sop &lt;sooTio^
-na x *npxsosqo oso ap oquaxxxoo po uoqoqso &lt;oxq.uoo
pa tío opo^qinon xraxqorT op onL *opj.o^ pop soxxoTioxormT
sop onb so upxqsa^.o tío oxouapuodsau^oo op op oq.xod
rax onb op •xopnuxopso ap o ^osop ap oqoqooo íouxoxa
ux no opuono pp op uoqopxnq os soxoxqo sop onb oq
^xn^xj .as &lt;oq.rcoxinxAOüi no uoqoq.so so^oposuop sop onb
pa ua ^oppop un uo oqoxquo onb zoa opoo ^xo^ *oj:i
-uoq pop oxüuxAOdd oun ua oujraxqo^ pa ¿cod opxuaps^&gt;s
*oun opoxjuoo oyqoq op as R sopxCoq. op ooxpq^id oxnp
"aojnuom oun op upxooouxp op ouod sapn^ípáo sopqoqou
ojuo^ #ooop opuop un opouapxsuoo oua onb ooxuo^p un

�16
res, entre los cuales se encuentra un autor de obras

y de bosquejos históricos, John Andrews, estimaban
que el mercader no era menos influyente ni mencs que
rido en Francia' que en Gran Bretaña.
Esos nuevos desarrollos en las perspectivas in
telectuales, la política económica y el estado so

cial de Francia fueron acompañados, después de 1735
aproximadamente,

por un notable aumento del volumen

de la producción industrial y del número de obreros
empleados en las minas y en las manufacturas. ^esde
el siglo XIII no^se había visto en Francia un perío

do de cincuenta años comparable al de 1735 a 1785,
por su rapidez en el desarrollo industrial. Después

del medio siglo que había seguido a la finalización
de la Guerra de los Cien Años, ningún otro había p
dido aproximársele.

La producción de hierro y de carbón aumentó en
tonees más rápidamente en Francia que en Inglaterra
siendo necesario recordar que Inglaterra, al contra
rio de Francia, era ya un país hullero a comienzos
del siglo XVIII. Comparadas las montañas de ca,rbón
apilada,s al lado de las minas de los condados de
Durham y de Northumberland, las pilas de carbón de
las minas francesas más importantes no eran más que
montoncitos. La ignorancia de ciertos franceses ins
truídos sobre el tema de los combustibles minerales
parecería cómica a un espíritu industrializado del

siglo XX. En 1709 el supervisor general de las fi
nanzas solicitó a los intendentes informes sobre el
estado de las minas de hulla. El intendente de Lyon,
Trudaine, envió, sobre las minas de Saint-Etienne
-entonces las más importantes de Francia, junto con
las de Rive-de-Gier- un informe pesimista, atenuado,
sin embargo, con consideraciones de un divertido O

timismo. La producción había disminuido a la mitad,

�treno 'opuap O"[ nod 'upxoonpoud apsg; (2) ^
ap upppxTa t11^ 'spzxnb '. 000*00¿ aquoinopqaqond psad
airqos appnTq op quuua asaouanj upxoonpond ap 'upxonp
-0A8^ -31 ^ pxpaoand anb apaoap ^1 apuunng •sasoCap
uoa sauoxoxpuoo tío sauoxsaouoo op upxouapqo 'ap s^q.
^tx"aq-xdao sop ^ ppxpxoxj tt¿I 9P npxoapsxSap -ap an"b
spndsop Tip.13 opxdp^ spni uo^tan^ •sopxdpx uojconj axopp
-nq; npxooaxpxa up ap sosax^oxd sop *-a^paq xxapuoxj
^P ep 'aoxao ^aqxoj^i I9P soxappnq soqttaxiaxoai^ sooxx
sop noxaxxqnosap os optreno ^^p¿p ap
(Lz) *sapL?p3nop op' sotcoppxia saj^ sop
os'p^^xm t:p ap xouara oqonnz upxoapqod aun axad auap
0J3 tre^f) ug; •sapapauoq pxm uaxo ap aqasad oti ouxa^
pa opoq ap punirá upxoonpo^d ap on"b o^xns ^6O^T UD
sapuopuopux sop ap sanuojux sop ap *IIIAX op^xs
pap sosxioxiíioo a axouax^ ua axappnuL axxqsnpux ap ap
axotn^pxodi^x asaosa ap ua ypsa auxapnup ap uouua
opnojppu pop apuapxAa upsau ^iiq *a^:apau^ ua ano
s^m opxoouoo ajAapoq aua ou upquao pa opuano paxo:
-adrax aoodp ap ap sotreniojc sauoqna soquaxo ap axo
uauouSx ap apuanoau app^ •saqua op^xs un una ^sol
-ag sasjap sop ua o auuaqap^up ua ooxpqpd aCanos
^ad uoxnopano a opnojpxu ap oquaxqno axuqaq soox^
p"poo^ souoinpuop sop ap axouu^ou^x aquaCamag
(92)'^xauasna ns ua uaqouqau a
^oppanA aq; upquao pa anb uoo uauquonoua as 'spnd
sap sosoiu soun^pa sopauopuaqa so Cap sop a uapuao
-sopa. uaAponA souauxin sop opuano 'ajoap 'opnuam
Y #uUpxoonpoudau ap sa anb 'sauxm sasa ua zxpaj
axouaqsunouxo punu 'oqoaja ua *^oh *sonisxiii soppa
^quoud uajuxnqxqsuooa.u as sauopxj sop •pain pa apu
axAxpa azapaunqau ap •asuaqaxnbux anbuod apqaq ou
ouap #saqaA sap ap oquaxtarjqo:^a pa ajnqxuqa anb op

¿I

�18
to menos, se había duplicado en 80 años^ Durante el

mismo tiempo la producción británica había igualmen
te aumentado, aunque más lentamente, alcanzando,en
tre 1731 y 1790, un poco menos de diez millones de ,

toneladas al año^ Se había, pues, más que triplica
do desde comienzos del siglo,(29)
A pesar de este progreso notablemente rápido
^rancia no superó su atraso. En vísperas de la Revo
lución la producción de carbón por cabeza era siem
pre mucho más considerable que en Inglaterra, Pero,
en la producción de hierro por cabeza, Francia sobre
pa^-'ba entonces a Inglaterra,

Hacia 1720, Inglaterra y el País de Gales pro
ducían anualmente 25000 toneladas de hierro colado
y 18,000 toneladas de hierro en barras, del que la
mayor parte provenía del hierro colado de poca cali

dad,(30) La producción de hierro en la misma ópoca
no se conoce exactamente, pero es dudoso que alcanza
ra a la producción anglo-galesa, Dieciocho años más
tarde la producción francesa había aumentado, mien- •
tras que la producción inglesa había quedado es tácito

naria.(3l) Mientras tanto, en 1733, la primera no
sobrepasaba más que ligeramente a la segunda, según
la estimación de los maestros de forja suecos en um
memoria dirigida a la Dieta sueca. Sus cifras, que
están, probablemente, por debajo de la verdadera p^a
ra los dos países, atribuyen a Francia una produc
ción anual de 40,800 toneladas, dé las cuales, la mi

tad, de hierro colado0(32) A partir de 1738 el aumen
to de la producción francesa fue mucho más impresiq
nante según una estimación más reciente, mucho mejor

fundada, hecha por (Jeorges y Hubert Bourgin, la de
hierro colado se elevaba en 1789 a 136,000 apr^xima

�sop "ojod ohistih p^ no s::0T?nnpt}p3Ti s^TJcq.snpT.iT snxpo
s-sp oxqos pxq^o ^9PT ^^n 'lonon-ots "oim^n-cn op ^^p son

oti o^jcottx op nppoonpoAd .^3x 9P oppoxAxsop I9 ' op^p
oipo Aop 'IIIAX op^ps IP sopA-orio sonoxiTAd sonp sox
OO-ITJJCnp OAAOTTJ OD HpTOOTl.pO.Xd T'X

P

T- IVTIOTO'JXS O Op

no TJopTin op staxogoj: s"jx ^P ^opxu^ spn ^
-^po^^ x^ •"c-jnoq.^x^ni on^'xuor op npcpiioo A Txop^iíi

spin xzpqoo nocí opn-cnan^) pnnxxnoo TTonox^ ^oxnnCnoo
no 'ojcq,! *sonbsoq sop 9P ox^oTínnxo^io x9P "^sn^o io

-Xoq^sx oCxq sosox^nx sop ox;ooir nvxqvq op ooioo- npq
—JTOO X^ pTApOA OS STTOTTTAOX'd S:"XJCOTO 110 Xll^Ji Op^'LS
pop osxno po ng; •^JcepAT.T op ATonopioi^^ ns op ^ox^lcí
na ^^sn'^o "Q npqjTüo pop oe-pdioo ic no Tp^pn^x9^- opxp
-onb. T.Tqx;n ATonAoi^

Asoon.;.xp npTonpcAo^¿ np x¡ pppao

ó^xd onb op?ps oppon po G-xuxjcnp Axnex^p^np no li ^to
-nxjip no poTxxsTpHT nppoonpo^d op op popop nouinpcA
pop opnrT¿:rLA x9 oxqos STpojensondo sonoxsnponoo nop
-po op sonmq^ox. onb sojjto sxp op ^^oas so^oqop, on
*o.j":q^io nxg •opxo^T pop TOTJcpuiy op R Tdonri^ op xipxo
. -AzppTTnpsnpnx ^p oxod pxTpxcotx'I TTonsp^oüinp xun

op ^no OAAopq pop. R' npq ^i: o pop lonopiínqo op
(^^) •AqAoppdnpuTniJ os atoHcA^ tío osxxocpdnp
onb sp^ ATOA^ oh ^-nopon^ haa^ no oaaoti{ op nppoonp
~Ad -¿x ^rüj soApnop-i *68¿I ^ Oú¿I ^^q-^ü #d¿¿! 9
^"36- ^ *A0?TA SpiX HCO. 'A ¿^¿X 9P ATpAAi '3 CpAZ
opxs ^jq'jq THApon^ hta^ no opno^ínT opso opop
oq no oAAopq po AA^d 000#ü 3P ^ op^poo onnoxq po
3^3(1 sop^ponop 000*89 9P "n^Aq^ tsoohtaj
T3p Op SAAOdsjA TÍO STAJTO SAp ^ * ATO OOS^ ApT
^Ansponq n^no ^pop aaax •Aoodp nnsTuí ^p op
-opSPro nppoonpOAd ^p op opqop pop spin oqonuí so onb
I (^i)*OOO*Í76 ^ SAAAnq no oaaot'p op ^p R ©pnoxiop

GI

�20
de Escandinavia y desde América, siempre abundante
mente provistas de madera, Inglaterra importaba el
hierro necesario para la fabricación de mercaderías
ya acabadas, y esas importaciones no hicieron más
que aumentar entre 1720 y 1775. En la misma Inglat_e
rra la producción de 'estaño, de plomo y de cobre au
mentaba igualmente, precisamente por que sus minera,
les puros eran tratados directamente con carbón ve
getal mucho tiempo antes que el mineral de hierro.
Si consideramos otras industrias no encontrares
mos ninguna en que la tasa de crecimiento de la pro
ducción, de 1735 a 1785^ parezca haber sido mucho
más rápida en Francia que en Inglaterra. La produc
ción de tejidos de lana, y de algodón aumentaba pro
bablemente con más lentitud en Francia, Sin embargo,
una aportación de capitales, de obreros y, sobre to
do, de técnicos ingleses vino en ayuda del desarro
llo de la industria textil francesa, así como délas
industrias minera y metalúrgica, de la papelería y
de la vidriería. En esas industrias, como en la ma
yor parte de las industrias loca-Íes, se acusó un no
table aumento de la producción. Provocó, igualmente,
una creciente separación entre el capital y el tra
bajo y un aumento en la dimensión de las empresas
privadas.
En vísperas de la Revolución se contaba con va
rios grandes establecimientos en actividad en Fran
cia. Cada uno empleaba un millar o más de obreros y
representaban un capital de varios millones de li
bras (la libra valía antonces lo que el franco oro
de Germinal). Entre estas empresas se contaban las
minas de Anzin en el Norte, las usinas metalúrgicas
de Creusot en el Centro y la fábrica de vidrio de
Saint Gobain en Picardía, Anzin inspiró la célebre

�ojqGq ' 13.1.10 q:;q3ui ug GTpupSG Gduup "~un ^P
s^ndsop ^usTp^uqoGpuojd ' IIAX op^xs pop soul sojo"!
Tj¿ sop u^ *s5Aej:oL /luui scpojuod s ouTucpu TpUGunp op
cTgoxo ^upT^Tpaj: op sgaugiig sop Gpsop ^opuscd pe ua
opxpo.ons upquq ouco ^^pgsgcI gtupstlput xp a'p upps
u^dxo xp U9 u^uap^p^up uo^ Gpui jcuzujG[^ p-C'^p cg ole

IIIAX opSx^ pr-p pupxn: xpuu^as up apu^un^ •sxpxApuc^
GoG0JCCTT:3 GdpGU^^ SUp 3p OppOUUUSep p3 Uj Jí

*GOL[JEíJL[

Gp ^! 30UU0L[ GGpU^U^ Gp ' 3'3U.~C~Ob^jl Cp OCpiUG p3 TU,
UuXpULA 11S Gp OpOGGGGU CUST^I Op JXUÁJCXJ3 OpCU.:. aQ
•CGndGGp JOTlU UpUGAOUTO GT1G ^S3 0UXJCJ LEpXOnpCAG ¿

Gp

Op OGUGdsTA UO 3p UGUCXGOJCd"^X SOUSA GU3 ^GLJCapO^J
AUGG: GGp Cp

3GUTIC S'CP Gp UpXC OTVpO IG. Gp 3p GGGCtGO

UOÁ UCGripCA po GUOpXOUCO OS T3 '¿lOIÍUJá GUpO3 ou.+
UOA n3 ÜJ3¿ -OpGZUGAG 3piG 3TG(I p3 OGIOO ^pO^CÍ^G Gp

33 U8 ^GqGp3rL"b GUUÜpGp^up 3 ^ pGX^pS^pUX 0pp0.IIGG3p
apqupou opso uod o jpjnpjux opxs ui-xqcq ou ^no ú~lo
-UGUS ÜO SG^IGpUG 39U0ICÜJ i OpUGTO J0Í*UGTp31XS
*3 GOTO O Op Uüd GG.'Cp

uoo sop os ^s¿I LÍ2 •ugiutcoj: on^xpuc pop soug ^pucao
UTO SCIGXppn SOp GpUGUGLp 3pUG uiupid ^ JE O p U O HIT i J GU31GGU
U3 GTOUGU^ US *SXGd Up^UTU UO GUll^pU pGT 3AOLE SGO
UOpU-3 UoUO OU 0pU3T,3T03pq3pS3 G^STA UGL U3 SGU3U0.O

001 ^P sp^ ucquopcluo o no s^puAT^d s^jnpoujcruGA scp|
SGUTA SOp *08¿I P SGpUO GUUGpOpAUp UG SGpUGll
-Jodup UG-p 3ojio opppspxa uouoTqnq Gnb osopnpss
•sopoAGU sGUoxoonupsuoo sjp U3 oApos *hiax opois
pop pupXUT OpUnS38 Op UG OTA'GpOp P'opOAOU T3UÍI UGUO

^SOpGATUCl SGp^pTGGGO Gp UOpGUpUOO p3 oCoq UOUinpOA
opso op sopuoTAToapqopoS #s3UopTpanj op sopppuop
sosouop sp^ sop.sup Gp S^jquiOLE sop jso osopuopo
-OSO^ JGpTGLTqO^ SOp Gp SQUGUI UG OPTn^GS UG OpUG^GO
'

Gp sop ap ougatjecI pG uoo somoupuoouG sou
9P ug^tuo p^ us • "^mfifüiGE: ^ -o 'opoz Qp opoAou

xz

�22
do la esperanza de que los franceses aprovecharían
la experiencia económica de los ingleses y de los ho
landeses y los sobrepasarían de nuevo en el dominio
de la calidad, lo mismo que en el de.la cantidad.
Se encuentra una, confirmación de todo lo que ye
nimos diciendo sobre los progresos comparados de
Francia e Inglaterra durante la mayor parte del si
glo XVIII, en los documentos relativos al comercio
y a la población, Naturalmente, es necesario descon
fiar un poco de las cifras oficiales, sobre todo si
se tiene en cuenta la manera típica de relacionarlas
para responder a las exigencias de Napoleón, Su mi

nistro del Interior, Jean Antoine Chaptal (17561832), un químico de mérito, en una época en que los
franceses disputaban el primer lugar a los ingleses
en el dominio científico9 ha prevenido a la posteri
dad sobre las estadísticas establecidas en la época
napoleónica. Napoleón., dijo, "pedía a veces lo imp
sible y quería ser servido de inmediato","Pedía es
tadísticas que, para que fueran exactas, hubieran jb
xigido el trabajo de varias semanas, y las exigía de
inmediato porque no sabía aplazar sus deseos^ Si se
le presentaban cálculos apresurados se excitaba su
descontente, Valía más mentirle con audacia que de
morarse para poder ofrecerle la verdad , Le vi mani

festar una gran predilección por Saint Jean LrAngéli
porque le respondía con audacia a todas las pregun
tas, y no se hubiera sentido cohibido en contestar

si Napoleón le hubiera preguntado cuántos millones
de moscas había en Europa en el mes de agosto, Ess
bre estas bases tan azarosas que se establecieron
varias veces las estadísticas sobre las fábricas, la
agricultura^ etc.... y es desde entonces que se atrL
huyeron a Francia algunos millares de comercios y de

�-uq sopug op st^^ pop A uTToqT^^^up op uppoupaod up
'OSITOO UpI^TTU UO SUpuptinj UypSO OH OnTOTOCÍ TUOSOp OTib
oiíonn nuCop o^Tuqno ups onl 'sutu^os suri sutjto sop
un^og #oppdpT Ann. 'oqooio uo 'uto ou uppo /^
copq ns ep ^Jt^io^^T'SiTj ^p uo opnor.m/^ o^so, op
up jcod cp-r.npr.iosu ^qupso 011 pg; • nsoq.u-oq.Tq&lt;!Tq sns cp 01

Ftittui pop opnormu po so sjud im op pupi^odsojcd up op
OATspoop spn ott.^ts po„ srib uq^^u^qns qppiu^ nupY
(6^)#^^^ 'BJCqilOO BuGOÜtTOa SUaqpp Op SOITOpp
-I1^ ^^¿ 'i?os o iozL~í '^^^^ souopppr.1 ^p p^puoo ' oprn orí

-pqpn ops.o ujrud .suircp^iopso sojqpp 000*002* 6c^ ^P nppo
-unpuAu t-irn. so'-'ouop cpoj.Tod opso ng; *t¿/JI ^ OZtT 0J-'+

uo opnop spn ooocl im. oso^^ojd nn n^p^ijos sopo^JE^duroo
s^oTq.sjpT3q.so sup oji^opup^up ng; (^p^) ' su.rqpp op sonopp
V %JVZL

P '.1cT.10q.Tir? po tío '^ . suTqpp op 000* 000* tío

op uto punuu "gtjto up opoTTod oupppn opso ng; "02¿I
• ~9P¿p opojjcod po oanuTnp opTtis^ ujqui]; on"b po ojrqos
uppou K. soooa sojrp tsio u opuAopo ujq/:T"[ os TopuA oq.

^o' 9LLT~V9LX opoT.iod po opnuTup ' onl iiutoaoj: uponujj
.op .iGTTopxo oTOjrorioo pop JopuA pe o^qos PIPAX op:'

p"s pop suoTpsTpupso sup ' opuA ovib op no cupunop

•IIIA^
op.Ops pop nppjcjdso po 1100 onl uquOopp orib uoodo up
TOO TOCOU Uq."TII0II00 TOpUTOdriO pop pupTpUUOSTOd UOTTII

-pnpp uq (¿C)^ jjO^.miTiii un spnuC p^op^od ou onod 'uto
-op 'uppuq.ua. uun soooa u .i'-p^od opon^,, 'upopodu^ ou
ó"o 0q.n0T0udr.rt uuq. onu un op souopup sup oCuq soouoq

uo uuquCuquuq ou sopunuopounj soq 'UTcnj jsu onb un
u"d onoo uopqjno uuq uto ou .^oodp uq •suTnqoCnoo soq

-uuConio.s u suqupqspp ^Cnni sosuq OTqos 'oquo^iopquqoTd
'supupunj uoTOTAnqso^uonip^pT on^pquu pop scuu'uquoq
os sonxqpn sop u soquoTUTOouoo suopqsjpuqso suq
oqTUiupuo suu soduiopq sop uo oquomuspooTd suTTqsnpup

�24
bría sobrepasado ligeramente, en 1720 , los seis mi
llones de habitantes para alcanzar, en 1790, cator
ce años después de la publicación de La riqueza de
las naciones, una cifra entre 8.200.000 y 8.600.00C

(41).
Para Prancia las avaluaciones son'aún "menos sj3

guras. Sobre el territorio del conjunto de los deper
tamentos que comprenden la Prancia de 1950 habría,
probablemente, en 1720, unos 20 millones de habitan
tes. Esta población no se habría, casi con seguri
dad, acrecenta^do desde comienzos del siglo XIV. Du

rante la última parte del reinado de Luis XIV se su
pone que las continuas guerras sostenidas por el rey
contra una serie de coaliciones europeas habían cau
sado una reducción de la.población, menos por las
continuas pérdida,s en los campoo de batalla que por
la miseria provocada por el mantenimiento de grandes
ejércitos en campaña. Pero, al finalizar estas gue
rras, las condiciones cambiaron. En 1789 la cifra más razonable que se puede intentar para el territo

rio referido sería de 26.000.000 de habitantes.(42)
En-él lapso de los setenta años transcurridos entre

1720 y 1789, un poco más de cinco millones de fran
ceses, contra diez millones de ingleses y de galeses,
se agregaron a la población del globo.. Este período
(que fue un período de crecimiento relativamente len

to) es el único en el curso de los dos siglos que
han precedido a la Segunda Guerra Mundial en el cual

la población de Prancia creció tan rápidamente como
en los otros grandes países de Europa. En seguida,
en el siglo XVIII, comenzó en Europa un vigoroso au
mentó de la especie humana que elevó, al fin de cuen

tas, la población europea occidental y de América,
de un poco más de cien millones de habitantes, amas

�-ITLT ap SXUXIi: 3Xq (¿t) •XXGOpxg ^^-T^ ^I n9
sc^.^r-Tq.nosep uoxonx oxxoxu op px-jauxin ap sopuaxm

-xox^ soAanu (9f) • (¿6¿T-99¿T) II oinjappxnq ooxxapap
joseons ns ap

(9g¿I~0f¿l) II oopuapap xxanx.p ap

Á3¿. pop ^cpxnxax sop oCxq apuanpxndx 9x000:0 xxuxnop^
ap pxpxxadacid r?i (Cf)T.TOiro-i^ no an"b opq;?Q^oii solían
o-nj on ^^¿p op xppx^l ^ xxjpsnpTix xp o^ oppoxxrsap
pa xpp^^s^; ii[r *o17¿I ^ O^ ¿I ^P ^xpxoap oxp ap o^jno p^
utj 9q.^oxrrq.uoQ pa opop ua ^^xano^ajxp xsxosa noo '^1^
x*pou enj ooTinpaTco^ oasx.^ox:T pop upTo^.x^poo^ ^rp

oLix s

* x- o x 119 q x x oL o r a a p ^nx o q. 11 a xtx •? pno x p jr? a ouo o x p o j.

-epTSu.oc jo^ ocop ou inAI cx^ps pop xp ^xood"o xpoa
eP lil^I^I^^-P^T UyPonpcAax,. xxaup.ir xp 9^ xxoiiaxaxxp

Y •sopx'enps^; so^anxjd! acp cp

pap-;sp ap xoola xp

ap saoxxpoüi sxuxnTr^^^ sxp ap
u^xoxpxmj xp ep &lt;xroq
I:o pcp o op^mo T^ II0 opxsuxopx xxqxq oxl couxax px
xpxsecT x-x^psnpxTX xs ap Gpuauxxieaxcl 1x9x0x11^x3 xp xxq
-op Xípsp xp xuxoxxanx xxotiapiíecTaptip xp ap xuxan^ xp
^xxxpxuxT py op^ps apaa op sczuaxmoo x casxxá aoxpo
9n"b xpx^xpxxxpGiipLix sxm xqrpca anloxci cuxa ^pilAX
op^rs pop capxxd jco^xc xp aprr^xnp aopxc.px cq.uonp^uoTo
^ooxo gosox^oxu ap xsnxo x enj op ou 'xdoun^; op opxx
Tpxxxqcnpux spm sxxd pa OS¿I ^^o1-"-7! axdxisxa opxc xxq
~^ XTixpa¿[ ux^^ xg •xxouxj^ 11 o orib xaooxxcl px ^opuex:
xxpxxp axi^ (t?)*O^¿I 9P soqtre osxxxapaox x cpxzusnoo
x^qxq cu 6sopx.quapxooo aaaxxcl oop ^opoq. ap ooxpcxx
o"poxuxo ^pxxxpsnpux ogo^^oxI pop ospndiax po uyix^ojrg;
uxjpj Tx^; •pxxaua^ pxpx^adooxd ap
00x1^9^000 oaoj^
o"j:cT ap xxa xira op spiíx xpuonouxo op spra xxoxx^ apaop
xqxzo^? 'oqunCtioo uo 'xu'oxriq; '^ssouxjj iTpxonpoAa^r xp
9ppxqao opuxnQ (^t)*xuxd3^ 110
-sxix op ^xjuopxp^iip ua

xxuxxiopy ua o n^ om

xxouxxp ua odmaxq. omaxin px

souam o spu 00od 931101100 oquo^mx pu *OOC#OOO*OC¿ 9P

�26
lia de Silesia y del Ruhr comenzaron a tomar impor
tancia. Se afirma que la producción del Ruhr se ele

vó de 52.343 toneladas en 1764 a 231.788 en 1791.
(48) En 1788 la Enciclopedia metódica avaluaba el nú
mero de obreros de la industria textil prusiana en

123.000, sobre una población total de algunos millo
nes de habitantes solamente. Según la misma fuente,

la mitad de la producción pañera estaba destinada a
la exportación, y el autor insiste sobre la protec
ción y los alicientes de toda clase que Federico II
había otorgado a los manufactureros, sobre todo de_s

pues de la guerra de los Siete Años (1756-1763).(49)
• Cuando apareció La riqueza de las naciones en
1776, los europeos aumentaban en todas partes su pr
ducción y su comercio. En América del Norte, donde
la población era tan escasa, los progresos habían sj_
do todavía más rápidos que en Europa, la célebre, obra de Adam Smith refleja las condiciones de esta
prosperidad general, "Es necesario subrayar -diceque en el estado progresivo de la sociedad, cuando
ella -está en tren de adquirir sucesivamente más opu
lencia y no cuando ha alcanzado la medida completa
de la riqueza de que es capaz, que verdaderamente la
condición del obrero pobre, la de gran masa del pue
blo, es más feliz y más dulcee Es dura la etapa es
tacionaria y es miserable en la etapa de la declina
-•ción. El estado progresivo es para todos los diferen
tes órdenes de la sociedad el estado del vigor y de
la salud perfecta, el estado estacionario es el es
tado de la pesantez y de la inercia; el estado retro

gado es el de la languidez y la enfermedad"•(50)
Desde el pu^to de vista material, que no debe
ser el único a considerar como piensan ciertos eco
nomistas, ¿los hombres no están acaso menos propen-

�sopoxoqopo '^oqpxp) TiqoqoBTp;i • 0.1(1 op ep sooxpsxpopsasop opop cipo jcücX (Tí) 'sopun^os sop orio apneixopxd
pn-spri noxoAape os soxctlta^ o-ox 'onods^; tío d oxonon^;
no o lió ti o j. p s o nui o p o s s t:l o x qo i • 3; • o io^ o j o x.d p o p R n o p

IT^^H T^og; joso^ctia pop so^oqoxp sopiicTooj: so^ •sou's
o

soso a::.i.rsrn.y zza ^p o Tio^ojAopo os sotj:

GOTDG.I^ ¿S^pTTl^T^pSXp UO^OTTJ OUpO O^O^?
SOSCO SyOI ^'jq'STÍ

ÉSOlld

S0p"3p SOpop TS'O O ll-p

ncp. IP sos^o-I sojipo sop op op^oc ^oaou op lio ^l 'üot^

p^p tío *'óij^jcTs[t no pppoons crispía 01 #nypoT3pqo^ up otld
opnainc^papj: spu ^^1^0111110 popjtpsripnp nppüünpo^^ op op
uoTonpoA p: ^g^p.^ p^pp op ^^nop^p^ui no a otoi:i3j:^
no ono op sr?pup oq o^i ?oqopnooü^oo os soppo' op ot^
oaoc op op- oopnpnooo nopsonopq pe os neq^e ep op se
o^-^n^pd os ono opmoüoj:'^- op íoseonoAT upponpoAe^; op

T3 pTpOOOAA Ollb OpoTS OTpGTl po OpnOAlljj S09¿0IUÜ Süp
op" poTAc-por: nopsenoxq po ne osncpd os opnoriQ
•oqoppop ep enb noqcmdpp
os soonpAoduioqnoo soApsenn .alo oppenoo opop epnoq
-poj ep nppoosn^s. op nonep oxnpod on ^soxopopeu sop

cp :L ponqneo Tipxooojepoo op ep c cuoq ep sopnoiio sop
op &amp; seisop ^nnojí ep oduepq po no oppAXA opnexqoq on
•nppoonodiiioo epuoCeiaes acooit opppod ojepqiiq HIAX
cp-^c pop onoopAOUTO' nnSnxn end aopaoooa opnojseoon se

o^e^ • sopoAqiTLipsoon nppse Aoq ep sonoopneurc sop enD
sop "3 sepopppoiaoo sop sopoq ep oxonesno op epno op
-xpned opnp nxs oxnxpnes es '-setirop ^^Ane^^ ep opoAon
op- pS^cE ^iH^- jo esneir~Y ne penpned qdpoH ouioo &lt;IHAX
op^xs po opopopso^p ^ozonnod R edpo^ ep &lt;onen^ .sopoz
xrpipsupnx sopxnip sepo^sg; sop op onopopnxo nn ps
-o es sozenbxj: sopse en"b ep oipeq pe nod 01x00 nees
"od T3^^ enb_ sozen"bxA ep oinns op nod esnoCxoo^on "o sos

U

�28
más tarde, dan lugar a pensar que este hecho tuvo ex
cion^^s. En el Norte de Inglaterra (Iancashire, Nord
y Yvrest Riding de Yorkshire), donde el desarrollo in
dustrial estaba más acentaado, los salarios se ele
varon más rápidamente que los precios. (52) Sj_? como
parece probable, los precios tendieron generalmente
en Europa a elevarse más rápidamente que los sala

j

rios, ¿los obreros encontraron una compensación en

^^

la regularidad del empleo o en las fuentes complementarlas que podían procurarse sus familiares? No
es probable, ya que, con el crecimiento de la impar
tancia relativa de la industria en la economía eu
ropea los asalariados y sus familias, sobre todo en
las regiones industriales, se vieron cada vez más ex
elusivamente reducidas a su salario como único medio
de existencia. El apogeo de las ciudades industria
les reduciendo las superficies disponibles para el
cultivo hizo más difícil combinar el trabajo indus
trial y la granja, combinación antes frecuente. Hamilton ha demostrado fehacientemente que las ganan
cias reales de los asalariados europeos habían dis

minuido

durante la segunda mitad del XVIII.(55)

Sea como fuere, los asalariados integraban to

davía en 1785, una proporción mucho más débil de la
población que hoy, y la proporción de aque'llos que
no vivían más que de su sala^io era, igualmente mucho
me^or. No es absolutamente imposible que la condi
ción material de la mayoría de los europeos haya me
jorado durante las décadas que p^ecedieron inmedia
tamente a la Revolución de 1789, como Tocqueville
pensó que fue el caso de Francia.(54) Aún cuando una
%opinión más antigua que la suya, que afirmaba que la
masa dé la población se había empobrecido, estuvie
ra fundada, es evidente que la renta de la mayor par

�-oxnad apsa nxnSuTpsTp ajnpod as 0x190? ^pipAX op^xs
pe na sopazxpaan sosauSond sop nauSxsap anad upax.xp
-snpnp- TipTonpoA9Ju upxsondxa np nAuasnoo as pg
•pax.xpsnpux upxoazxpTATo ap op Diimq.ip pq ~

I

•naxooqpn.'^nouo as

HIAX op^xs pop sonqrion sapirax^ sop ap csoqontrr an"b op
ap é sopozppp^po s^ni zoa ^jjj^jo sauopo-?pa.i ^^'p ap

ua^ppapnp ap ^^&gt; o^papno pa nao s^pjctrnpqinoo er&gt;

"ozo

'XI1C

op^ 13 pa na asjasppaoví aiiiamoAppoaTo iroxqap an"b sap
C^ioo sopap ^ aapnapaoa.i:! tips sapap^apsiTi soJcaCa^i jcszpp

~a^ ap soado^na sop a^ad pappppqpsod ap na asnoppnoo
^Aann snn sa.ioppnosa scp X so.pospppp sop sa^-ua je o

j^.Jsa a "jjnqEjpuoo pa^ana^ pappoppa^ ap o^.noTToppnas
PS^soiíaiu tii s^T-T pn saoppTpo:T ap X aopaTpod apnonoaa
xii ajqos aponanpTnp asc-.iapocl z:'^n "ToxoCa apn^Tioasnad
pa X opj-j pa anL 'd3 ^ooda aTr.i no 'op.ia pop X aq.no^

-ppapnr opnapaasnod pop soponpo^d sop naqa^oqapo as
apnop sopnonpo sop no '^qpuig napY X a^op ^pnanc^anq
&lt;Tq?nonoqsup"^q ^püaK 'uoqqp^) 6 o^.iu^ o rio o sopa^ so.iq
mc'i n--qaqnonoa.ij crd) sopnojjo sop na aqanpaj aqnapo

"ano p^pToppaj ap pa^ona^ opnapaiTpn^s nq #si;T^aC aonnn
ano apimjond sya: ano opna pop X nqpn^dsa pop sanq
o" sap jod nppono^B ap ano U3 aoodo ann no sopanqoop
a"qnp sonooapd scp ap X a^na pop OApqapnoodso o puspa
-asnod pop opqanadasnp ano UPAX oi^T3 1^P onsppapj
-aqaai pq 'sanqop op sonqnon sop X saqspqna sop .'soo
-pjppnoTO sop 'sojospppj sop a naxnoqsos X naqaCaq
noo oníj sancsnod sap naqann^pj: apnoupai aqso nq
•uaponopndo s^n apnoirsATsocas npjpn"bpa ap
nanq no • • •oApsoj^ojd opapsa,, un na saonopno aqaqsa

pap otóos a p s s o n a a o p n o d 5 a p n o uz n a p na q. n o dnp a un a u
a"q •opuouiopqapou ppusan*3 ^'opaxnapasa naqaopduia on"b

sop sopop xsao op X sonapuop ^sanapaonoa sop ap ap

6Z

�30
do de aquel más reciente, en el transcurso del cual
los progresos industriales se aceleraron mucho más
rápidamente aún, tomaron un carácter más mecánico y
se desarrollaron en escala mundial? Sir William Ash
ley, uno de los dos estudiantes cuyas notas sirvie
ron para reconstituir las conferenciáis de Toynbee,
dijo que entendía la palabra "revolución" en el sen
tido de "fase rápida y radical" de la "evolución".

(55) Si semejante cambio en el ritmo del desarrollo
industrial es el síntoma a tener en cuenta, el adye
nimiento de Jorge III en 1760 nos es la fecha a ele
gir para el comienzo de la revolución industrial.
¿En que ópoca el ritmo del progreso industrial se
volvió revolucionario en Gran Bretaña? ¿Y en Europa
en general? ¿Y en quá momento en el mundo entero?

"¡Qué cambio entre 1785 y 18241, ha dicho Sten
dhal. "Durante dos mil años de conocimiento de la
historia del mundo, una revolución tan brusca en las
costumbres, las ideas, las creencias, no pudo jamás
haber llegado" . (56) En vida de Stendhal, la más le^í
da de sus obras no fue ninguna de las dos por las
que es hoy generalmente conocido: La cartuja de Pur
ria y "Rojo y Negro". Eue Hacine y Shakespeare-, unen
sayo publicado en 1825, en el que estudia las tranjs
formaciones sociales que, en las artos, motivaron el
paso del clasicismo al romanticismo. Una aceleración
sin precedentes del progreso industrial comenzó, no

en 1750 a 1760, sino después de 1780.(57) E^e enton
ees cuando, del mismo modo, el pase del trabajo in
dustrial doméstico al trabajo en la fábrica se pre
cipitó. A diferencia de un economista moderno, Sten
dhal pensaba en un trastrocamiento de la historia eu
ropea. Sin embargo, aún considerando puramente el
ritmo del progreso cuantitativo y la extensión del

�op oopu^oora uO^^ppTq.no „ osonapod xa onb &lt;^g¿p eP
AUd 13 ©q_ITOUUpOS Sg; (6^ ) •UOTnpOOU TZpTOOTipOJ:d ^A3T1U- "I
op opponmosop po na 9q.nouoAqpp AioCToquAq. soq.noTOTj;ns
sape.q.Tdoo ^p oppimm OTA^sonduo opoq. u ppq-TUAod sopón

ñqpjcp sop ^od ^.v[^tjliajíy P ^ %%I^^ 8P sDpu^q^d s^p ap
^9¿T T^^ uppo^jpniTB ^p í on"b ^ps^iJ p^pojoinoo A p-sT.ipsnp
UE 0S9.l^0Jd pop LipTO^J^OpOO^ ^A9niI ^im UOJOTAOTCO,ld OH

piT^T^IA^Y PJ03ITOT^-T Op JE^PTLT Op S^3HTnbpHI S^AOnU S^p A
T3npn"bpTTT -^^^o &lt;^'o^ *p upMpg; ^os o jo Jd opo.i^op'^ni po p^
-osito Lin^os 'ojop "Jod^A op i3UTn"bpiH ojqoppo A

ns ^j^d ^puopiod oun oppnopqo 'sjq^ip ppo^ soni'sp
j^g; *pj:co ^.jltot-i .jod sonopoo.iodo op otaos oopLip A oa
OT1II "3UT. ^O SOpiOTIOpTOOO A SOpSITTqHIOO TIOJOTIJ OpOlTTTrrr?p

op A. oCo?poprid op sopoip^i soAonu sop ordo f9¿I n^ cu
TS Or.J O^ ' S^ITTTJ SOP TÍO ^tt^^ pO JOOGITOq OTod OlITOITOp

"es olt A soT^opiiopTiT sop no opnoiiLiopnoTpTod ^sojnpooj
-nuoiii sop tío Joopd^io opr.d os OApsoons op no on^ ,iod
^a op "onTri^p^r iop op opnopn'OTTOTooojjod po A É-sojioq

no o.uopp pop iipTooop-Topop op no oppnTq op op oppdTT'o
spoi oopdioo im ppq.pu.iod on"b- oCopopnd op opTTOTuppoo
"ord po juoTXTppTJcq puT.TpsnpiiT nppoonpo.id op o^p ponou
"oiioj opiioTuopiiooojou mi uomoocAOTd A puppjouT.id oto

IlOpJOdUT umi IIO^OTAUp S^OTUOOp SOnOTOUOAIIT SO(P
(gC) •uuop.ippsTii pup
joa op mosmoopí: 4s^T0i0wTp sop ap A s^sniq sop op ^o^riA.
X3 ^p uoo ^scpii^o sus no ^ cprniom :j * A utitatp opoodso

©piros sopood soqn :so^op si?p no iippnop¿[ asuoTnopí: po
oopp and op souopnooo^; #soponoTsopoj:d sojcop
ep otaos t9a"3p mm op sonoTooAAOsqo s^p onl^
spu soooa u aos opans oq.sTq.nr? pop iTppopnq.iiT

ouoo ^g¿p op oto po ^"onoodse^rAis A oñpo^^; no aomp
op p^i^piiopg ouoo ^ao^ooso i3Ar?d soiiozoa sopnopeoxo r?n
oroAodond son uoTpsTpopso r?p ^^TApsnpiiT ouspp-ep^dT?o

�32
vapor y los nuevos métodos de fabricación del hierro
comenzaron a extender ampliamente. 1785 fue la fecha
crítica que destacó a Gran Bretaña entre los países
del Continente en la historia del progreso en la pro

ducción de tejidos de algodón, hierro, carbón y oti^s
mercaderías industriales. Por ejemplo, la Isla que,
en 1780 producía tres veces menos hierro que Francia
iba, sesenta años m^s tarde a producir tres veces más,

habiendo doblado su propia producción entre 1785 y
1797, lográndolo por segunda vez entre 1797 y 1805,
(60) para llegar a alcanzar una producción de 1.500.000
toneladas en 1840.(61)
Las cifras relativas a Gran Bretaña muestran que
la producción de hierro es un buen barómetro para los
camibios acaecidos a partir de la decada de 1780 en la
marcha del acrecentamiento de la producción industrial.
Para las cuatro decada.s precedentes, el índice medio
de ese crecimiento por década había sido de 14,88. B^
ra los primeros sesenta años del siglo XIX este índi
ce se elevó al promedio de 35,6 por década. Posterior

mente, desde 1860 a 1919, cayó a un 21,5.(62) El pe
ríodo durante el cual Gran Bretaña estuvo al frente
©^ Europa y en que se abrió cauce a la realización del

gran estado industrial, duró, pues, de 1785 a 1860
aproximadamente.
Las cifras del comercio exterior muestran que la
gran aceleración de los cambios comerciales se produ
jo al mismo tiempo. Las importaciones británicas déla
década de 1770-80 aumentaron en un AOfo apenas, en re
lación con la década precedente. Durante la década de
1780-90, las mismas se acrecentaron en un 300 io y se

triplicaron de nuevo durante la década siguiente.(63)
Yeinte años después de La riqueza de las nacio

nes de Adam Smith, Malthus publicó en 1798 su célebre

�spra: aquaurBq-XUxjerp,, BqBqsa x^.inx BxnboxxBd 511

ñ *o¿91 9P Bxxan^ ^i ap Bood^ 51 ug; *B0xxqpdaH Bxao
xa^ bx tioo ouxa 'upxoBxa^Bxa uxs ou BqBaxB 'Buxap
^o^ pBpg; Bq *^T6X 9P Bxxan^ bi ap s^xadsjA na
pxqxxosa 'HBUxapoM P^pq ^x eqsxx^ •^ii'sx^sxxo
qina ,b poj\i b
Xa ^Bpxooox b noJBSaxx PTn^JI X^^01^ 9P
ootixoq so^x"9 SOI 9P opiiBOXJoqo (^9)*saoaA s^^naxo
^x^Bno sorcan ox ^od ua p^iiaxmB 'B^^an^ bx ap sasoxp
sox noqoq on"b bx ^a 'o^oob xP "DI •

o^^oxq x9P'^I

•poxxdn^xiao os onb spn npqxBO xP I^TP111^^ xcpxoonpoJcd
^1 *^8¿I opsap 'soijb B^nanonxoo^xcoxo ii^
pspxo.ox?A Bim. b BqB^uaimo sax'e^an box •^
Soo sox 9P tipxoonpo^d bx 'x^T^^^^^P11! npxoBZXXTAT
ap Bxa bx ^^a UBqBx^uo sanoxoBU sbx an^ Bpxpam Y

•XIX
xs x9P sauxj b oxcxs x'9TP1[;cnn ouanpxiaj un xas b
Y'B o^i •o^'SI ap BpBOpp bx ap sa^uB pzuainoo oxc
^^p oqsax x9P aqxBd xo^Bm bx ^a A BXUBxraxY ng; #bxo
xrcx¿[ ap a^xoxc x9 ^ ^ox^x^S 'bxobsxy na axnaxixBxnox^

XBd'^x8I no iipoxodB ap Bpj^o bx ap spndsap oadoxne
oiiauípiíoj un oircAap ^niAX ox^xs x9P nxj b BUB^axg;
ubx-^ ua opBzua^oo BjqBq Qxib x^xx^snpux upxonxoAax bx
'nUpxonxoAa bx ap x^oxpax A Bpxdpx asBjtl ouoq

(t9)•BqBquenmB Boxupqxxq upxoBpqod-bx
T9&lt;08¿I BXOBq soxxas saxo^nB sox ubjobtí ox oxioo 'as
-XB^un^axd 'Bjqxxosa x^ 9n^ UQ o^.uainoTii x9 ^Q 'ax^is
od spra Bxa o^ •Bxoua^.sxsqns ap soxpam sox "Bxaxpao^a
upxoBxqod bx anb uxs odmax^ oqonni BjxBSBd ou anb ap
snq^x^M nod opBsaxdxa xouia^ x9 pixdsux an"b osoxqmosB
oxqraBO un BUBqaxg; ubx^) ap upxoBxqod bx ap o^uaxtaxo
-axo ap BSBq. bx na auaxAaxqos an^ oxoAxa^ux aqsa a^
UBxnp s^ *upxoBxqod bx ap oxdxouxxd x9 a^qos

�34
de una parroquia del siglo XV, o del IV, o, pongamos,

del V o del VIII, que una parroquia actual"(66)
El "estado progresivo" del siglo XVIII, en el qtie;
Adam Smith había vivido, fue remplazado en el siglo
XIX y a comienzos del XX por el estado industrial,p^i
mero en Gran Bretaña y luego de un país en otro^ Ja
más hasta entonces se había visto en la historia acr
centarse la producción industrial del mundo con uñara

pidez semejante a la alcanzada entre 1815 y 1914. El
industrialismo inundó el mundo entero. Si nuestros dejS
cendientes ven en la revolución industrial una fase de
la aceleración radical de la evolución industrial, la

asociaron con los siglos XVIII y XIX y el extraordina
rio período de paz que Europa conoció, salvo raras y
cortas interrupciones, desde la caída de Napoleón ala
primera guerra mundial.

En los siglos XII y XIII, nuevamente a fines del
XV y comienzos del XVI, y aún en el Norte de Europa,
durante el período 1570-1640, se encuentran preceden
tes de un progreso económico de un empuje comparable

al del siglo XVIII. Al igual que la expansión indus
trial de fines del siglo XVI y comienzos del XVII,que
estuvo confinado a un pequeño número de países del Nqr

te, el del siglo XVIII, que fue común a toda Europa,
resultó esencial en la preparación de la revolución in
dustrial. Pero, un crecimiento de la producción tan rá
pido como el que comenzó en Gran Bretaña en 1785, no
había tenido precedentes. Estas son las transformacio
nes realizadas en los siglos XIX y XX que han engen
drado una civilización económica de una especie aún
desconocida para la humanidad. La expresión "revolu"ción industrial" debe reservarse para esta expansión
"sin precedentes y sus repercusiones- en todos los domi
nios de las industrias mineras, manufactureras y de

�-np o^ps on R IIIAX o^T3 x9P os.inosnB.iq. X9
-nnjcnp 9q.uaxiTq.noQ x9P I9 ^ BUBq.a.ig; hbx-q ap
hc oxxo.i.r3sap I3 9x^t^a aq.SBHq.HOO oq.9H nn ap Bxonaa.io

BJ-O^Ca II3 ^0^ OpjOO Bq 9S 'OX^TS OtUSTIH
BTJoq-Sxq ^x hoo BT.ioq.STq ^eq-s^ ep S9hoxo/bx9i

na IHAX ox^T9 I9P ^s
•ex 9P ozHaxuioo omoo 09¿I 9P ^"J ^I 9P
on"b Hapnodsaj: apand ag ¿odnax^. x9P OHB^oo oq.SBA x9
H9 SOHB Bq.HHTllinXO Up.B R OOHXOX^HXaA H09 pn'Ó? ¿BXÜUBq.
-^odnx hbj^ osbob anax^ SBtjoaj ap oxqniBO aq.ss;?
aq.HaniBOxn

-^oara sopx^xinsHBHq. R sopB.i^sx3aj: sos^nosxp R Boxspm
^soxin.o^q.oadsa ap oxoxjanaq na -i^3TV~im'UI ^^pxoGxqod Bp^^
Haoa^oB bx 9P soxoo scx 9P Hpxoxodoxd aq^anj BHn op
x"qj:osqB bh 'BOxnipqB Bj^^ana bx 'sB^nano ap X'^1ITJ T^
'a^nainaxqBqoHd 6R BOXHqoax^O^pxq BX^^ana bx 'oaxp^^f
a"d x3 'HpqjBO x9 ^od opBHoxojcodoxd x'^!9!.^!^^1'^ ojxap
"ód x^ ^r9 opHntu x9 ^-3 oCBqBH^ x9P 9^^^d hbh bhh opxin
ñ^^q x'eT'Iíí-snpnx HpxonxoAan bx •oqnaxinBZBxdiiiaaa: opxd
px un b soq.sxA uoo onxs 'hbhiip bjcb^ on 'spiíi zoa Bpoo
opjnjqsnoo bií as ' sax^Ti9^3ni sox 9P npxoBOXxdx^xnui
hoq opon-iB o^namao R oxnpxA ¿oiaoB 'onnaxq ap
sapBpnxo 'spmapB 'R sanoxAB 'soabh
ap npxooixjcq..snoo bx .opxq.xm.iad Bq BXX

npxoonpnoo bx i^3 BHBinnq npxsxoap a^qxx 'ex
opnai^nqxqsns Bnxn^pm bx iod x's^^^^111 oCBqBn^ x9
sopoq na opBZBxdmoan Bq BXX^ *sopbxxbx^sb ap saxxm
ap SBnaoap np.B R sanBXXT^ xreaf luía Qxib sBsandma
sba sbx opBoxxdx^x^ul ^^q ^Iia; "Bna^nxaA Bim 'sonam
nod 'HBdnoo an"b soqnaxpixoaxq^^sa na 'so
ap BJcauj 'oxhbx'ss xm nod HBCBqBn^ b SBxn^snpnx sbs
o" ap sonanq.o sox 9P Bjno^Bm bx "b opbCohhb Bq R 'san
otobh sbx 9P Boxmpnooa bpxa bx e^qos sa^nodsTiHJc^ sox

�36
rante, justamente, sus últimos años.
Hay una diferencia considerable entre la expan

sión económica del siglo XVIII y la revolución indus
trial, una diferencia que no se advierte, tan confun

didas están las dos. En el siglo XVIII, a despecho
de los grandes viajes a todos los extremos del mun

do, la civilización industrial estaba confinada a u
na pequeña parte del globo: en Europa y sobre la eos
ta atlántica de América del Norte. En esas regiones
el progreso económico fue general y se desarrolló en
todos lados más o menos al mismo ritmo. Los antiguos
valores de belleza, de esplendor y de urbanidad se
unieron en igual proporción a los valores más recien
tes de producción en ascenso y de eficacia mecánica.
Todos los países avanzaron por el camino del progre
so marchando al unísono como no se había visto des

de el siglo XIII cuando el campo del progreso econó
mico era muy estrecho, no conprendiendo más que la

Europa occidental hasta las orillas del Oder y las
"estribaciones de los Alpes orientales. Las experien
cias económicas comunes que caracterizaban el esta

do progresivo del siglo XVIII formaban parte de una
comunidad general de la cultura, matizada por dife
rencias nacionales y regionales, que los europeos ha
bían llevado a buen término por primera vez desde
que la Reforma había roto su antigua unidad religio
sa.

Esta comunidad de desarrollo económico y cultu
ral fue interrumpida por la revolución industrial.
Y no lo fue solamente porque la revolución.indus
trial cambió de ritmo y porque los nuevos valores 1^
dustriales destronaron a los valores culturales más
antiguos. Lías- el ritmo del progreso económico no cam
bió en toda Europa al mismo tiempo ni en el mismo

�ap upxouzTpuTjq.snpux ap no

•spin pxq.sxsqns ou otj

"oq.TJ^iaq. ouanload uaq. ap ouas pa ua 13 j ti o in^r^ T3p XX op

-xs pa u^ -apsao p^p adoun^; ap aqaq.uasajdaj and oq
-op.^ pap axoxpjadns ap ap upxojod auanbad ap ub aju
ap ainxpo aquiapopins un aqnuxaj anlbjod pappppq
ap op^.T.^ oq.pi? un orezunopi? opnd p^q.uappooo uppo

up PIPAX op.^ps pa ug; 'p-sunipno R •eopuipuoo
^a" "npauapnaciapuopUT ap ap aja ap ouaq.u^ ontiúin pa j^a

app ajad onoo uppoapqod ap ep a uopoonpojd ap b^) pau
oltouo.t o púa nma pa uoo pUTcpioo os ^ sopa jan R soppdpj
^upTonoTunnoo b^ soppari sop an uopsuaq_xa ap • sajurr^a

sajpo sauonm ap pajnppno R, papjpsnpup oppojjasap pap
P'oppunuoo ap ppppToLap papjq.snpup upponpoAaj ap
0 ousppauopoau pop oq.uoTtTiazjoTaj pa uoja^nqpjp
-uoo R. appjoospp ap asnao tibio Jasao ttts sapaAaja
sarouajajTp sapsp 'soiiotobu sap ajq.ua onoo psa sapaj
-nppno R. sapapjpsnpup sapouopjadxa sap ajo.ua apiiapo
-ojo opuanoasap un uaqaCappaj upTO':'ZTpapjisnpup ap
ap uapopjao pa R onq.pj pa saooda ap tío soq.uuCaq. uaq.
saTpuojappp *oadojna sj.ad ojto jopuT^pano ap ap ano

onb asuaiUT san ana apuanap^ ap papupsupup uppsuadxa
^1 4XIX op3ps pap sopappam apsap ^spasToapp ajpuo
oTm .Rv~j[ sanada R.011 •jauajorpn ua o adojnp ua a jota
ta aÁ' 'saouajj aja ooupo ajqos oadojna un apuauapam

-pa:cjda /asaouauj upponpoAap ap ap sozuapinoo ^ *XX
op^ps pap sozuapinoo a Ja^np oiiiTppn pa opp.puas a^sa
ua opjao ajqaq *^9¿p ua papjpsnpup upxonpoAaj ap pz
-uauoo opuano ésaxouapod sapuauS sap ap apapqod spin
ap 4axouajp •sooxpsxpja sauopaA son^xqua sopj¿üóoT
pxpuajap ouad éadojn^ ap saspad sojpo sop ap apjad
p R aJjapap^up on"b opxdpj souaio paxjpsnpux
un pxoouoo axouajp 'sapajnppi^o R saoxnpuoo
a" saxouapjadxa ap axoadsa anrsxui ap jppjadinoo ap no.i
-asao sasxad sapuajpp sop foxjajpuoo pa jo&lt;j #opaj^

�38
los países extraeuropeos, lo que era un problema eu
ropeo se convirt^ó en un problema mundial^ Un^ comji

nidad limitada ha dejado de ser suficiente, la úni
ca base posible de unidad y de comprensi^n está hoy
en una comunidad universal.
Mientras tanto, a medida que nuevos países en^

traban en la órbita de la civilización industrial,
las diferencias de experiencia cultural entre las re^
giones interdependientes se multiplicaban. Desde el

comienzo del siglo XX la población de Rusia y del Ja
pon aumentó más rápidamente que nunca, mientras que
este crecimiento sufría un marcado enlentecimiento
en los pueblos de origen europeo. Los nuevos elemen
tos humanos introducidos por la extensión del drama
del industrialismo sobre el escenario del mundo (chi
nos, musulmanes, hindúes, pueblos africanos y oceá
nicos), poseían muy poco de las tradiciones de la vi
da religiosa, moral y cultivada que formaron las cla
ses dirigentes europeas.
^ Por otras razones, todo ello era igualmente ver^
dadero para los nuevos elementos de la sociedad in
dustrial en Europa, lo mismo que para las otras re
giones del mundo dominadas por pueblos de origen eu
ropeo, particularmente en América del Norte. La prcs_

peridad sin parangón aportada por la civilización In
dustrial proporcionó una gran abundancia de comodi
dades materiales al alcance de toda la población, y
el deseo de enriquecerse se convirtió casi en univer
sal. Las clases sociales excluidas en los siglos XVTE
y XVIII, como escoria o desecho, de una participa

ción directa en la vida intelectual, social y polí
tica de Europa, no estaban, desde el punto de vista
de las tradiciones religiosas, morales y culturales,
en la misma situación que los japoneses, los chinos,

�A sanqraoiq ap opnnCuoo pa lI

^apnoo ^apnad nnpn ^od

^opnasaoau s^ •aqann^asa appa anb sop^appAxnd sop
sopop ap A apspnaoanoa az^nbpn ap ap apnad ns naraop
nonaxAposan sapnad ap sasapo sasa 'sapsppapoos sonp
-o A sapspxnara 'sapapoos sanoparanopan 'sap^npoapap
TitsajaL soAonti sas jocT ^o^apuapy 'sapajrui sopp^pspp
sop ap ujonj ^aadoAiia u^Toapqod ^p.-ap apjc^d jcoagui
^31^XX op^ps pap .sozuapuioo a 'jc^ulzoj ^ps^q o^aurrin na

apTiaic^pTdpj: nojcapnamna sapdT^osojcd sas^po sas^[
= a^:po ^rod 'sotu^ ans uoo 'apjc^d aim jcod ^sopap

Yoa sor a so^aAao sop ajcpua oz^p un* san napoapqapsa
oxi f eGTTioiüOjeo sns A sosop^?ppaa sopp^io sop ^aponona
"a"sLTco ufp

papapoos ap ap sasapo sap sapop a^qos opa

-adinp ns na 5^1*1.1 ora opp^jns •:ig;:ii "cxiGppspjio npp^r-po^

31 III.^íX' op5?ps pop jcpp^^d y •^op^.sj.pjc^ A punpospapaip
^ppA ^p ap o^pTiao pa ^as ap op^ Cap ^jqm: ^T^op^I ^1
IAX op.^ps pop sosTiapiaOo apsap ^sclo^ng; lio aqappo.u:as
^ as anb-^JEn^pno a-p op sop"cp.iada opuonrsApsajc^oJid op
p"s^.xrcjau"sx^ ' 001.19oni: na s^pjcpsnpiip sap ap GOJtojcqo cop

ÍL sopappos scp fiTllX IP saupx apsap apppaui ap^apo'
tía una A fAX op^ps pap saxipj apsap {oj8¿ epaAapp
-ara adojr,[T ap ap araappspno pappunraoo ap a oppoanoq
~j.^d TiajqaT" 'soraa sns ap sopasadapna scp oraoo ^sopas

a?dapun sns a p na rapa^ a na p soraa sns oraoo uaqa^apxsnoo
soppa onb sojoCnra sap ep sap A sajcqraoq sop ap sap ano
saraspra sap nana sauoxoppacip sasa ' sanopopp"raip sap

jcod sopp^ajr iiaqapsa ^asnad ap a^anara ns A soppqpq
sns ando na apppara ap u^ "soado^na soppqpn A sa^qranp
"soo sap a as^aSpp anací oraoo saAxpprapnd sanqranpsoo A
sopp^ppq sanapnsiip sosa A son^an sosa oraoo 'najnap o^
•papnappooo adonrig; ap sap a an^^pp sop e~a~h apazxpxA
To annppno aun ap sanoxoppanp sap 'sanpuxn sop A son
pipo sop oraoo 'uajasocl on soppg; •oopjpoap pap sanapns
ur sop A aopnppr ap son^an sop oraoo xsa ^sanpnpq sop

�40
mujeres si se quiere mantener el desarrollo de una
comunidad de cultura.
Por todas estas razones, la revolución indus
trial se convirtió en el siglo.XX en una creciente

fuerza de segregación en la religión y en la polí
tica, lo mismo que en el pensamiento y las artes,
minadas por la nu^va pasión por el progreso mecáni
co y el aumento de la producción.

Mientras que a fines del siglo XVII y durante
el XVIII, el progreso económico había sido un fac
tor activo de comunidad cultural, el progreso mucho

más rápido y muy distinto de los siglos XIX y XX
fueron un factor de desunión y de confusión intele
tual •
La violencia inferida a la verdad por una faL
sa idea de la revolución industrial no es un simp^le
asunto de fechas. Esta falsa idea ha dejado a los
pueblos occidentales con "una falsa noción sobre el
proceso histórico que le ha procurado el "confort11
y las comodidades que, en tiempos de paz, algunos
de ellos han gozado en abundancia. Tendemos general
mente a considerar las costumbres, las tradiciones
y las creencias de nuestros antepasados, antes de

finalizar el siglo XVIII, como primitivos y pericli
tados, lo cual está desprovisto de un sólido funda,
•mentó histórico.
4.-1 Los fundamentos intelectuales y culturales de

la civilización industrial.
En las escuelas superiores y en las universi
dades se nos enseñaba, a comienzos del siglo XX, a
considerar nuestro globo como un lugar bárbaro an
tes de que los grandes cambios que acompañaron ala
revolución industrial hubieran producido un mundo

�"Vaun ap uopuA pa 'opuap op noq •sooxmpuooo souxraupp
a ^upx^xpou ap ora o o xsa 4apua pa axonporr •aau^uod
tüapuoo aoxpxpod axnouooa ap tío ap ap as anb ooxjxood
s"o opxpuos po ua l(nopaA,, auqapad ap aqaopdrao 9 ni) aq
a"oxpdxo so^ (99)#¡,auad ap auoxpaA onL upx^xpaxu aun
ios ajqop apso ^upx^xpou aun ap papxsooou sotnajuop
xs anL axoop son -puuAuaq ap apsxtnouooa onoraaj- usa

l^o fi\i vx uosoxoud pq •saCapuoA. saupsonu ap uaqazo^
ou on^ic^opaaaupa sojos op souoxoxpsuodns a ni) san uau
"a" ou

sasouopod uap sopua ^sauaxpsxuo saxouoauo sap

anu opuaxo uod ajuop og #sopanuain soupsoxLU ua apxuo
s*ap paxupsupux upxonpoAou ap uod sopxonpoud soxqnao
sop ^ souaxoosa op oppo opo.p •aoxupoapooupxup axuauo

ap o uoaaA pa uod oppAou ooxxcpoara ,,a^appxpno,, po A
sapapauuojuo sap aupuoo soxponou sop ^opuoxnaouas ap
sauc[o sap (papxoxupoapo ap 4uatTippnd satpoo sop ssap
TT Tñ1i ^"I ^^ O TV"1 "O T^n TOO.O &lt;^"'T ^T^TO p'nTA ""' T TTO S^TT^H TndTTTT
sasoo saoxun sap on"b ap upxsoudux ap upxoauaxio^ uoa

o"C ap a opuaa ox^xpsoud opuaxo uouazuaopa souaoxuon
a" sapuaxpnpso A. souosojoud sotpnn paxpuna auuan-o au

a"tnxup ap in uouaupuo sopxuq" sopapsg; sop opuang
(L9)'liP^^px:iTOuraxx ap ap panpoop
-apux uapsouoxq pa 'axouanoosuoo xta *

paxuopau uap

-sauoxq po uazauona í-saup •^_ *g • ^ uosapoucl pa oqo
xp aq- saAxponpoud sattoxoauodo sap • • •uaqaup onL sao

-xpxpod o sapaxoos sazuonj sap supo^,, "sapapxpxpsoq
sap ap uxx pa uoo opxoauadasap aq ou A paxpunip auu
a"np) apun^ag ap apsaq pxpsTsuad upxuxdo apsq *opapas
ap ajqaq apuoxoauo upxoazxpaxupsnpux ap a ni) paxuapau
osou^oud po uoo axuquua ua azappaq ap op A pauon ap
ap 'aoxjpsopxj papuaA ap ap uxuaAuod pa ua uaxjuoo
uajpod sauaCnn sap A sauqnoq sop 9ni) op uod ^souauruq
sauas sop sapua opxoouoo uajqaq ou onoo pop osauSoud
un soxuxnop sapúapuodnx syra sop ua *ajnpxpsux anb

�42
obra de arte, en último término, se medía por el v
lumen de la producción que promovía. Ella podía alen
tar al rico hombre de negocios que la contemplaba a
ganar más dinero que el que ganaría si no la hubie
ra visto nunca. Visitando el Museo de Eresde, enton
ees intacto, se podía, al contemplar la Madonna de
la Capilla Sixtina (hoy en Moscú), experimentar lo
que en días más felices los vieneses llamaban una
"stimmung". Esto era lo que afirmaba el profesor Car
ver sin apoyar su opinión en razones científicas.
¡Podía poner al hombre de negocios en humor de tra
bajar más en su escritorio y conducir, indirectamen
te, a la apertura de un nuevo yacimiento de minera

les cerca de Yilachl (69)^
La conce^ción convencional de la revolución in
dustrial es una de las numerosas nociones que han
contribuido a engendrar una creencia que prevalecía
a comienzos del siglo XX, y de la que Carver daba u
na idea^ un tanto forzada. Cuando en el curso de la
decada relativamente pacífica con que se habría el
siglo XX se arrojaba una mirada hacia atrás sobre la
historia de Europa occidental, de América y de Rusia,
parecía que los resultados obtenidos desde mediados
del siglo XVIII en música y en literatura,, en filo
sofía y en historia, lo mismo que en las ciencias y
en la mecánica (que proporcionaban los medios técni
cos para producir mayores cantidades de mercaderías
y de prolongar la vida), eran muy superiores a los
obtenidos durante no importa qué período anterior de
la misma duración. Se consideraba la revolución in
dustrial como un fenómeno del siglo XVIII y se atri
buía, en consecuencia, a los progresos del industria,
lismo la elevación del nivel intelectual entre los
hombres y las mujeres. Se deducía, al parecer, que si

�o^od ^C^UOW&amp;^^jJpf^^^t soAxq.aCqo sox e sonxaponi sodina-xq.^
SOp U8 eJOq.O 81 8S 8TIÍ) eXOUeq. JOdlüX ep IIAX OpXS
pap p^^xin ^jaraxjd "81 8 Jeq.noinaj jaoeq apand ag
•exoua^xpaqxix
ep e nanodrax as an"b soAxq.aCqo sooxup. sox nos soppa
an"b ^oq somaajo anb ox -xod 'Boxjj^.uaxo npxo'e^xq.gaA

-nx 'ex 8P soAx^aCqo sox 'Bxouepimqe ex op -^ exoeoxj
-a ex op ^aoeq e^ed xaouaA an"b uoxaxAnq. sajopeAomix
snq.xxjdsa sox 9n"^ sepnp sex &amp; sooxjpsoxxj K sosox^
Txa^ sox^dnxosa sox o^noinx^xana^ nepxAxo ag •ho^aoj\t
ap sodmax^ sox na anb opeAaxo s^^^ X8n^.oaxo^rnx x9A
-xii im q^ oxno^ix^sa^ x3 nos a^Ti8mx8nq.oe neoxjqej as
anb senixe sesoxapod sex ^ senxnlb^in seso.iapod sex 8ri'b
ap opxpensxod ^^so ag #sax8n^.oe semoxqoxd soxq.sann
exed enn^x^ exoue^xoduix axiaxq. HIAX op^TS x3P sa^.ne
opesnad o oxpaq eq as an^b op ©P "epeu an"b ap npxnxdo
e^.sa e e^app as pexxq.snpux iipxonpoAax ep ap npxodao
-noo espej eim ap sepxex^.xa sauoxoonpap sep a^
•aj^saxxa^ osjexed pa.np aj eAann ep ap as
eq ep s^4sxnnnioo sop ax^ua opxnaAap eq 'se^.sxpeq.xdeo
. soxaxqo sop ax^na e^napoxA A peq.e^ exro.np eim ap ep
'eas o 'omsxx^em pap a^naxnaAo^d eapx exqo noo epenxq
.raoo'eapx e^sa ¿p6l op bstijc upxonpoAa^ ep apsaq •imin.
-oo .xe^np xcn oq.pariA exqeq as 'osox^xpax up.e A pexoni
^xerqoapa^ux oq.naxmexoCain un a^.uameox^.'^Tnoq.ne xxonpoxd

exqap xexua^.ein osax^oxd pa an"b qv
ua uooeq ^od epesaxdxa eapx eq •enemnq pepxAxq.oe
ep ap sexajsa sep sepoq. na oxua.^ pa A o^napeq. pa xao
-axo uejxoA as *(0¿) p^paxoos ua usaxa ano sonenrnq
saxas sop ap jopejq.noo pe ^otnxq-pp. xod 'A oxpn^sa pe
nejpnaq.xa as sexouaxo sep ap sopo^am sop A soAxq.o(?
"qo sop xs anL íexona^sxxa ep ap npxoexnp ep neqe^nop
-oxd A sejjapeojaní sep neqeoxpdxq.pnni an"5 soxdxonxxd
sonispin sop e nejoapaqo oq.uaxuiesuad opoq. A epxA epoq.

�44
ticos. Pero, en esa época, los lados crueles y pér
fidos de la naturaleza humana eran tan manifiestos

como lo ha^ían sido al final de la Edad Media. Las
guerras de religión, en las que se puso en eviden
cia esta crueldad y esta perfidia, se habían vuel
to más espantosas con las nuevas armas que acababan
de descubrir los pueblos occidentales. El entusias
mo por la persecusión exclusiva de la eficacia fue

enfriado por el espectáculo de la eficacia crecien
te desplegada en el arte de matar y destruir, ^ue
contenido también por el Renacimiento, sobre todo en
el Continente, con objetivos industriales diferentes,
y, sobre todo, por el gusto por las artes, particu
larmente del nuevo arte de vivir con urbanidad y con
elegancia.
Después de los tratados de Festfalia, como las
.guerras y sus estragos disminuían en intensidad, cq
mo la creencia en la vida eterna por Cristo y el do^
ma del pecado original comenzaban a perder su aseen
diente sobre los pueblos de Europa, los escrúpulos
de los espíritus cultivados en relación con la efi
cacia y la abundancia, disminuyeron. Durante el req.

nado de Luis XV (1715-1774)^ bajo la influencia del
cambio de actitud de los franceses en relación con
las ciencias de la naturaleza y de la mecánica, y de
.la difusión en el Continente de los conocimientos
científicos y técnicos de los ingleses, la nueva idea de la importancia del progreso material como con

dición de la felicidad, se extendió entre todos los
pueblos europeos ,y a todas las clases sociales.

Una suficiente estabilidad política, costu^bres
refinadas, una producción amplia, confianza en el pq
der de la razón humana, sentimientos humanitarios,
alta moral y amor a la belleza, eran indispensables

�HOLTOTp C" SAOTTTpTIOOO SATCHT ^3lIPL0JI O OAp CR.T) OppO" ^Od
OTO ^oq G"J ^ O.TO^ *AT.I0p3Tq ^T Op A AT10 ^^^ ¿0(1 13S
P^J ^U":! AA 'tlOIOc.^ITTAIO '.:"[ OA OTTCJ^SO^) pop 0AI3
tota .zopOAj po no3 OAOTtopuooo ^enoTO"rpT.ioo snp pono
Ap 'mj3r ~T,ioop v?p * oopr:pT.roo^ o^^p*ip"T.icp9p pp

ep o^
op jcxoop apo^e! iz ^XIX op^p^ pop oopoppo::- op oop'i^
p•.?..!.&gt;;io o '^dc^oi^ -^p t.t^ o^ps tío.i-o^tio;:ioo ou op^ponpnp

•op op sos^^c^o^^ sopp^p.1 sop otuoq "p^p^psnpup hoto
-npoAOjcjcOcio. g:t op ooit'.vt po no oopop hototat.o 5oopp

ñp.ippp op^ppq p^p opiiopnpooooTd po A opn^poy^ ;^.iopoo
H'SP G^p TlOcT^p^OAUI OVlI) pip?T.I/A^[TY A a"J^ HR 1 A. 5^0'l0T0A
^-•ep ^ Hoppnp ^po.xopp^ A n-jossno^ 5ojp;ppoA 'o^^cioq
sirrrp: ^^ u:.jc.3?oh í.?iipppopp a o^i^ips ^uooHpof 'XX op^TJ
pop OOTHOTOIOO A Cnopp.áTApOllp'IT pop OJ'IllT^p po ,I0d Op
—TIOTT^pOTCÍ^OO TCJAO ^ppAH^q ^ilj OaAT^TIO .ÍTO { ÜUT) 0.10 I

'nppoiipoAOT ^:poo opqpooJ o::pq o ni) aocIotiio uppoATTppA
to op uo onooq op LTs^rorpAAd IHAX opopo pop sop-.^zp
-OA A Ü0HT0U3A00 OAOO OJipp^IOO Ap 30 00110010 ' p'JTJtq
SlipUT 'TpTO'ipOAOA Ap Op 3 00U^.I0^"üI9qiI00 OUIOO 1I003AACLA
OR.I) SGJCOqOTOAUp O SOOTpTpOTOTO 911b OTIOTA Op áSAT0T^JA
A SA.i^op op coAqnoiT

6 oo^opAoiiod oopuo,x:o so^onj^

'XIX OP^T'3 POP lOTAqonpHT 00
^i^ood pAHOAOoioj pop oopoAiiqpno A oopo^ou éoopA0ipoop
-OpUT SOS'iq OAT TOA OOTOpiIAaOTOAüdOAJ OOOdóAVlO OOpq

-OllíI OOp A S0HOT0TPH00 SASG ApOOJ^O UIAX OpATO p^
•OOTIJpiIOpo ÜLA^AAq pO AOCSd 30T JA030GU ATipAO Ap A

SOTO O OOp ^AA11A00A AAAd OOpqASHOdOTpUT OpHOuipAUT
IIA^O OOUCTOTpHOO OOpA^ ' apTOORpOTO. Ap Op OAp A ORb

0TI3TUI Op OipTOORjpOO^ Ap Op OASAOR^ OAp A JCTAJCG3 00
-OTpRA .IJQAO pAp OrTd Op O^OOTA po ^ApTApO OJCAÍ OuIÜO
OOTUOpp A OOTJ'JPHOTO JCOpAO pop AOpAA p-0 UO AT-IASOO

OH ASHAipUOO Ap UOOOTHTROpA OOOTJJpiIOTO 30p ORO AHAd

�4-6

influencia sobre la cultura. Se comprende mejor la
labor de todos estos grandes hombres del siglo XVIII
y comienzos del XIX cuando advertimos que ninguno de
ellos creó sus obras en una atmósfera de progreso ma
ferial extraordinariamente rópido, de mecanización
extraordinariamente rápida de la industria o de la
aceleración extraordinariamente rápida de la veloc^
dad en los transportes y en los medios de comunica
ción, ninguno de ellos creó sus obras maestras cuan
do se encontraba natural que los modos de pensar y
aún de creer cambiaran tan rápidamente como los mé
todos de trabajo durante la revolución industrial.
Sin la vida civilizada y armónica de fines del

siglo XVII y de todo el XVIII, sin la tradición que
sometía a los reyes a la ley divina, después a la
ley natural, sin la idea de que el desarrollo del co
mercio estaba asociado al progreso de las costumbres,
de los hábitos y de la ley; sin el m^joramiento de
la situación social y política de los mercaderes y
de los financistas que favorecía la filosofía del
"laissez-faire" y alentaba el espíritu de empresa,
la industrialización del mundo en el siglo XIX no se
hubiera producido tan rápidamente ni tan tranquila
mente. Debemos en larga medida nuestra comodidad ma
terial a las condiciones intelectuales, políticas y
sociales a una época que se enseñaba a los escola
res como atrasada. Son justamente los obstáculos al
progreso industrial, legados por la Europa medieval
y desarrollados bajo nuevas formas a comienzos de
los tiempos modernos, que han permitido crear las
condiciones de civilización, e imponer a la guerra
los límites sin los cuales el triunfo de la civili
zación industrial hubiera

sido imposible.

La revolución científica, que se reveló como de

�zxxxaxo

9P

•Bado^na upxo

oquaiaaxB tm opxs UBjqBq anb
pxoBXXLoadsa ^T P ^ aquB

_X9P ^9J "^I op sos^noau sox 9P soxq^^d sosa b UBAx.id

b uaxqtaoq p^nqx^quoo OXXS •X'^T^qsnpux upxonxoAao: bx
axqxsod opxs BJCGxqnq ou sgxbtio sox uTs sgxb^oui R sax
-Bnqooxs+i^T ssosotSt.xo^ sgjcox^a sox iBUopireqB b sax

^quopTooo soxo.Gnd sox ^ pq^sx'^' ^pTOTJCBdBsap Bqsa oj:
bx botjtuts anb BpTA bx
bx R ootsjj opiinni x9P 9X^'^0
npxoBqoxdxa o^n ^ saquapaoa^d uts zapxdBi Bim
op ooxinpuooo osox^oxd un pxqxinuad soxnoBqsqo sosa ap
upxoxuBdBssp Bq #bxoubub^ bx ^nb cqTcpdCc.:d cxn.o u.:s

^sojciepnoxq^Bd soxuBsaudíaa sox ^o^ Boxnipuooa pBpxAxqo^
. bx Bp opBqxurxxi oxx^^^saP I^3 ouioo xsb 'scoxuopn. R
scoxjxquGXO soquGxuixoouoo sox 9P Boxqopud upxoBOXx^-b bx x? UBXUouo 0^ onh soxxLopqsqo sox xbuxu b uoubz

uomob Bxoueauo ^qso R bzubxjuoo Bqsa HXAX ox^xs xsP
s'guxj bxobh 'O3GUoud x9P sxcl^n^o^ I^Xix pBpxsooau bx
xco Bxouaauo bx UBunuqsux b uoua^nqxuquoo R ^xuaAuod
ns R upxoBzxxTAxo Bxdoud ns ua bzubxjuoo BjxduiB buu
x8P soadouna sox ^ no^axp anb sox ^sbojj

IIIAX

-xjugxo soTioxoBX^oadsa sus a soquaxinxuqnosap sns oía

^o ojubj inaoo^o usa ap sooxjxquaxo sox ^od unuadns b
sosa uouonj rUlAX ox^xs x^P ^X^^qs9 9^
Bodouna upxoBzxxBau bx BUBd sooxjxquaxo
soquaxuixoouoo soAanu sox otnoo saquBpiodiax UBq uouanj

soxiaopqsqo sosx opxpun"q UBuajqnq as Bzaxi^q bx b
joieb x9 • X'^^T^T^9 opBoad x^^ ^onioq x9 ^0(í ouuapoin os
^u^ojcd i^3 soqsando soxixopqsqo sox ^r^b saquu SBpBqoa
4sand^ouanj x^T^^^^P^T upxonxoAau bx bp SBOXjjquaxo
sa.SBq suq (X¿) *09¿I~0"t'ZJI opoxuad x9P s^qUB unn R
^8¿I 9P saquB opoq auqos Bdoung; ug oCnpoud as *onisxx
Bxuqsnpux x9P osau^oud x9 ^.red BAxsxoap BxouBquodinx

�48
Durante esos cincuenta últimos años, y particu
larmente durante los ochenta últimos, el desarrollo
de la revolución industrial no transformó la natura,
leza humana. Simplemente puso más crudamente a la
luz las aspiraciones que siempre había tenido, tales
como el deseo de comodidad, de bienestar material,
de una mejor salud física, mientras que otras aspi
raciones antiguamente más notorias, tales como el de
seo adorar a Dios o de expresar en una obra el íntjL
mo deseo del hombre de humanizar y de ordenar con su
arte los materiales que le proporciona la naturale
za, fueron relegados a un último plano.
La idea convencional de la revolución industrial
se interpuso como una espesa niebla entre nosotros y
nuestra historia. Ello contribuyó a forjar la orgu-

llosa ilusión de que los pueblos industrializados se
liberaron a sí mismos de los aspectos irracionales
y primitivos de su naturaleza, en lugar de haber da,
do simplemente a sus aspiraciones un lugar diferente,
aunque fuera tambión un poco menos racional que el
de sus antepasados. La niebla que envuelve nuestro
pasado nos impide ver hasta quó punto somos tan poco
dueños de nuestra razón. Ello nos estorba para orien
tar y armonizar nuestra marcha. Un conocimiento más
comprensivo del pasado y de las obras de sus grandes
pensadores podría ayudarnos a revelar la unidad y la
esencial simplicidad de todos los grandes problemas
morales e intelectuales. Podría ayudarnos a mostrar
que la •unidad y la simplicidad de vistas, esenciales
para el pensamiento, el arte y la fe, son el produc

to de la diversidad y de la independencia entre los
pueblos, las naciones y las regiones que cultivan jL
deales comunes. Ello podría ayudar a restaurar entre
los hombres la conciencia de la integración de su na

�• ¿cxn.iq.s8p T3 opxnqxupuoo oq up

ozxpxAxo p^pxnnuoo T3i onb oxouonpjux i3i ^ ozopounpou
T3i oraos T^X3 poxupsnpux upx o ^p o ag-jc v.t op sopooio sep

^jcopTsuooGJc o oxpqo 3ou XX op^xs pop sisijo oq
•CTUOpxpOS A 00
xun opuntii un uo jiaia 13 opouopuoo uq qox^psnpux uoio

-npoAOj; oq onb sopoxoos.sosupo sopuo^o^xp sop K sopq
-ond soauo.iojpp cop vjj ,d •ot.x'oíjoüou uounu on"b op^i so
q.;"o
op
j.ov. Éuppo..LodoJ!:d
j_ o ¡_qop '••H-^ ono
-"ll'' uo
'i&lt;j 6oox-ou
'•- ^-¡•-'•'-•''"• ^
¡ ^'-'w/'^.
^^y u
op uo ' oiromnq osuoaxuu pop. oqunCuoo op nqxuxdso 'po'

uoo uopdxioquoo op oquo po 'A oqunCuoo un oinoo opxA op
jiata op c^.uo' po opxpuod uoq 'uoinouqpn op sotuxud sns
u m &lt;^ é soodouiio sousTia 3oq •uopq uopuojtduoo s,;p
ppno 3':.uosuod o^p S. O'^'psTiuu sop :udoun^ upop uo

souninoo sopdoouoo K souoxoTsodoud uoo uouutotjou
-oq os niAX op^xs pop opuopui^sued po ^ ^pta ^q
• s^uquppd SUU73A on"b s^ui uos ou upi^pp
"ai up A 0^ J^3 po 'T3T.T0S0IT.J Up T^IlO TO TITS J.0W3 PO UOO

K ^upp^Tpoj: up K opjip po ^T.posoppj up uoo suisp jjpvl
-pquoo ot.tusooou oq #3i:-ATpTSod supouopo s^p ^p oxponi

j:od opps es^oo^q opond oq •sqpqoqo^ A 3qppTj: cupiru
u"pj uoo upuzTpuoj: uos .opond ou ^qsp ^opq uuoq^ *sps
-oqujs uim op piípqoooou up oxq uquonipuodxo os sop^nq.
obpoqup Goipo^r nouonoi uq •npTuxdcü pop opxA up op sis
-oqujs 'üim uo ^unpou qp^zxp^xoodso uxoiíoxo up uuoxo
u"odoid ono sxjT^boq s^Acnu sup ugo uopuA op oep'^xuoqu'Ui

soqup cop uoxoogu o souurj^n^u onixqpn uod suxupod oq
-uoxinxGGUoo puq 'soxpnqso sop sopouoxooxuq upqso ^oq
uo suuxpdxooxp sopq^uournuux cup c^quo uoqsxxo ou^
A SOtlOXO'jpGJ: 3^p UOpUOUdl^OO U UUpil^T3..'GXUpOd

so^^i3Axqoopoo A punpxAxpux ^xuoupozxn'bso up op^upuo^
uo .^q on^ oquoxinuuoxoo'suT po jsu uuuudoj: u A uzopuunq

�50
NOTAS
1.- El cuadro cronológico de las conferencias de Toyn

bee iba de 1760 a 1840 (Arnold Toynbee, Lectures
on the Industrial Revclution, Londres, 1927, p..
vi; pero, según ^7. Ashley, que siguió esas confe
rencias, Toynbee "no pasó más allá de 1852 en su
estudio detallado" de los hechos (Henry Hamilton,
The Envlish Brass and Copper Industries to 1800,
Londres, 1926, p. xiii)....

2.- Ver Arma Bcsanson, The Eárly Ese of the Term In
dustrial Revo_lutlon (Quaterly Journal of Economics, XXXYI, 1922, 543-46). En varias publicaci
nes francesas de la primera mitad del siglo XIX
he encontrado además numerosas referencias a una
"revolución industrial" ^aparte de las que hace re
ferencia la señorita Bezanson.
3.- Xacaulay, The History of Sngland, Eiladelfia, 1872,
I, 291-92. Trad. Sm. líontegut, París, 1854, I,
306-307.
4.- Ver cap. VIII.

5.- James Puckle, A New Dialogue between a Eurgermaster and an English G-entleman, Londres, 1697, p.20.
6.- Carta del 30 de noviembre de 1735 ^l abate d'Qli
vet (Oeuvres comulbtes de Vplj^irc, París, 1880,

I, 556).
7.- Carta del 11 de noviembre de 1738 al abate Le
Blanc (Ibid., III,'41).
8.- P. A. Hayen, The Countcr-Rcvolution of Science
(Económica, febrero 1941, pp. 9-10.

�p-i^g; iosa.jo.id pap^oxoajcd sox ©P BTXoq-Sxq; ^p ^P
oq.xiaxnn:oou:oo apq^.n3diiio.ouT. pa 8¿1-^2¿T opojuad
'spxax

'0091 ^ 0061

-S.TT[iX XIO.S S i II oxmoop

G p oouauq
q o soqo^o

•^11 R

axxpq-

XUU3H -¿T

q #pe ^p) sxa

'I!^-O66

ui^p^ sxnoo 'uxainsq -'91

^TOUp np ai
•aqxad

'IA '^a

•^^X '2261 '

aqo ap s

R pa^ua
Q pj -D g opuaumoop soq.

-uxaq ap •^VI QV '
axdoo

a"
C ^qoq •(xoxpp Gdquo-'¿

^

^xapq.aqa g

-jex ap ap
—x oinap([ Á (^^qqs
-ux sap

axxoni

na ap

4 910113 Op OX XOUXJ
xuoxs op xn oci ox

ap apaAo x axxaux

9H) 8693

sox^q

q qpriax

•tioxy -'71

•t9^ '
?dap #i[o xy

'qpnax^il P

III 0

sop a uxannnos axxaq uaAup -•61

*( ft¿I 'oopanyu aq ap
9P x^^p^p^ oo^auíuioo ap itls -aJCT
61^62 O 'qiT^^jpHiT ^P sax^qciocreq^'Gd^p soAxqoxY

*^26l 'sjjce^ 'emx

9p ap

snos

-pax^qsnpiix
'^01-901 '¿9-G9 'I
'.-'-jcax[0-s3[O9-H 'd ITS -'01

'sa^pnoq
'(19 '^ '
•pa ^poj^apxsuooo.H

�52
18.- Ver A. P. Wadsworth y J. de L. Mann, The Cotton
Trade and Industrial hancashire,. Manchester,
1831, pp.. 197-99^

-••

• :"

19- J.' U. hef, en The Constitution Reconsidered, p.
96, y J. U. hef, • Industry and G-overriment in

Prance and England, 134Q-164Q, Piladelfia, 1940,
p. 118..^

• ' • •

20.- Henri Hauser, La- Pensóe et l'action ácOhomiques
du cardinal de Richelieu, París, 1944, passim.
21.- Prederick Leslie Robertson, The Evolution of
hayal Armament, • Londres, 1921, p. 212.
22.- Existen, sin lugar a dudas, varias versiones de
esta historia que es sumamente.sospechosa. Una
habla de de Caus como si todavía estuviera encarcelado en 1641, aunque la fecha supuesta de
••• "

su muerte es muy anterior (J. B. J. Champagnac,

• •

Travail et industriej _le_^p_o_uvoir de la volontá,

•

París, 1841, p.' 68; James Patrick Muirhead, The

Life of James Watt, hueva York, 1859, p. 98-100).
Aunque esta historia fuera enteramente apócrifa,
no hay dudas de que nos da una justa impresión
de la actitud de los espíritus en Prancia en
^

tiempos, de Richelieu ante las invenciones prájc
ticas.

23.- Martine. .de..Bertereau,-baronesa-de Beauspleil,

' P^ Restitution de Pluton b. Honseigneur l'eminentissime cardinal duc de Richelieu des mines et
minieres en "Prance, París, 1640.
• \.
24.- Cf. E. Hauser, Richelieu, p. 150.*
25.- Ver cap. XII.

�^0^61 'j
na anbx.xn.ippx^ ax&lt;ixsnpux,rl 'nxSjcnog; •{) A #h -•
^

'^-9 anoxinonoop

xHiP sapBirny) 'sxoppns apodonotn ex

'Amonóos pjOTq-Tio^ jo

^0^91 ^ O^^l
UT Hq./AO^f) ^BTJ^SnpiII JO UOGIJÍ^CÍUIOO \f *

TT UT 10.3^-S piI^ UO,II *

cmoo

a^px^qniBO'nxB^X ^g[ nnapo]^ jo A jco^sxh o xuio.no o a ny
. 'iHBi{dBX0 *h * p) sopBsxnojnB spni sa nopBxno^sxq
anb Bp sa sup Bpanoq. 9ü ^QTIOXT*CHI
s.op nanaxq.sos

a^axs b sxas
O O OoL ^ ir

^-f--^-C?VX

op b^ *saj:oxj:a jnx nos w ^ \JL \J L ^ tí UU. L ^L.
jcoAbu-bi onea •(03 ' I '^ixsnpni

XBO0 qsxq.xo:g ) #sonB soxm^p b bA ao Bq oqoaq aq
an"b npxoBnpBAB Bp sa SBp^pano q. ap sa noppxui zaxx

abxa nos npxonxoAa^ bx op SBJadsjA na bxotibxx
npqnBO x9P npxoonpond bx BJCBd SBp^p
-Bnxpjco sbjcjxo sbx on"b nBo:q.s9Tini9P JJ^OH *K 9P
dd ^ncqjCBqo ap sanxpj

'03-61 'I '3^
-snpnx X"eo0 ^sxq.xna aq^ jo as^a aq^ jaj^i

n -p

*88I 'III '¿681 'SJ.IBJ 'ej^TISTog: 9P 'H
•y ^po ^onxAond a.p s^m3.pneq.nx sap o^ab saonBn

-xj sap xnBJpnp^ s^nax^.i^.no0 sap aouBpnodsa^jcoo -

�54
34.- Ashton, op. cit., 60, 97-98, 236.
35.- M. Rouff, Les Mines de charbon, pp. 247-49; H.
J. G. Bourgin, op. cit. pp. 411-15
36.- Conde Chaptal, Mes souvenirs sur Napoleón, Pa
rís, 1893, pp. 354-55. Tuve conocimiento de e_s
te pasaje a raíz de una conversación con el pro
fesor E. P. Gay que lo citaba a menudo para di
vertir a sus amigos.
37.- Lord Acton, Lectures on ttie Erench Revolution,
Londres, 1932, p. 326.
38.- Emile Levasseur, Histoire du commerce de la
Erance, París, 1911, I, 511 n.
39.- E. Llpson,' The Economic History of England,Lon

dres, 1931, II, 189.
4-0.- Adam Smith, The Y^ealth of ^atior^F Libro I, cap.

VIII (ed. J. E. Thorold Rogers, Y, 74).
41.- G Talbot Griffith, Populatlon Problems of the
Age of Malthus, Cambridge, 1926, pp. 13, 18,. 20.
42.- E. Levaseeur, La Population fran^áise_, París,

1892, III, 503-507.
43.- Earl J. Hamilton, War and Erices in Spain, 16.51¿800, Cambridge, Mass^, 19'r7,p. 220. Leopold
von Ranke, Mgmoirs oí the House of Erandenburg
and History of Prussia, traducción inglesa de

Luff Gordon, Londres, 1849, III, 385, 387
44.- Walther Hcffmann, Ein Index der Industriellen
Prodiürtion^für Grossbritannien seit dem.^¿8
Jahrhundert. • (Weltwirtschaftlich.es Árchiv, XL,

ii, 1934, 383-98). Las indicaciones de mi tex-

�- * i^0Tq.rr[CA9^ ^j jo anj^a^; u^xoiiVil ' g n i A&amp;n o o o j ^- • 19

•(¿^993.
'3^6T ^ IAT' ••^oojvrcuoop; jo T^n.mof ^-jjiojrn^) *008I
—T C I T

lT C ;. + V. 7 O A ? ¿i TU -.Ji '"I A "0 U T 01[ ^ 'ü HA üOTiu'i 1U T

'i 'UT^^xJt

o. ^Cio^cTH ojT.;:o^ooa;) 0t8I ^ Có¿I P P^ogcíuig ou
j^nj ap sGj^TJCjsnpux sguot^g^ s^j lig ^soj:
sor oo_ liotoiduoo v.\ anT)
*H -*-f IGGpJOJCT T9D SOC^OTj.Tf]

^

•dd i^ jja 'd^o ' 17^61' *ss^^ '
ut

ni snnsAOJC 3.ap ^Ti xijci ^^p jTi^rTaAnoi:i np
i "^-i-0 ¿oT.-tI3 *dd &lt;#jto '^a-•
^l *-a:'jTT.í,i"^fj

^gtj^^ 'ut•^?:'.:J-^f) opnoo

9 'I ^suct^.:;: jo ti^x^g^ eqj ^ qjj^

_^____^^___
'I 'OTüI ^^^^jjnjg jcojTaqa:
i^a^; gij ' ^H cjjo -*8t

'TA
o 9T^I -'
•ss Í7QC

•cid 'ni í#jto #do 's^iroH ~'

pT-rT-0^ OpIlOOGG "3T 9p OpJtT
^^ T^CO f 8p "Sjqo GJTli3^,J0dlJ[T TCJ

'opoq e^qos 'Á 33-J^3 •^^ i 'Jjo #do
TIH T3JCT3HOTOJCOdOJid GUI
an"b s^^jto s^j ua s^p^eBq "n^q.sa o^.

�III, cap. IV.

.

.

55.- Henry Hamilton, The English Brass and Copper
Industries to 1800, Londres,.1926, p. ix.
56.- Stendhal,. Raeine et Shakespeare, ed. Champion,

París, 1925, I, 91.
57.- Gracias a la vasta y deslumbrante erudición del
profesor E. F. Gay obtuve la confirmación .de e_s
ta opinión, y me siento muy feliz en reconocer
todo lo que le debo en el estudio de los comien
zos de la revolución industrial y de su crono

logía.
58.- Platón, Les Lois, 682 A.. '
59.- Ver- T. S. Ashton, Iron and Steel in the Indus
trial Revolution, Manchester, 1924, p. 93? T.E.

Marehall, James Watt, Edimburgo, 1925, p. 139?
Paul Mantoux, La Rávolution Industri^lle au
' XVIIIe sibele, edición inglesa, Londres, 1928,
pp. 233-39.

."

60.- Philipp A. Hemnich, Heueste Reise durch England,
• Schottland und Ireland, hauptsachlich in Bezug
auf Produkte. Fabriken und Handlung, Tubinga,
1807, p. 46. .
61.- J^ H. Clapham, An Economic History of Modera
Britain, Cambridge, 1926,-X,425-.-- jd2..- Yfalther. Hoffmann, 'Ein Index-der industriellep.
'-- . Produktion für. Grossbritannien seit dem. ^ 8
. Jahrhundert (Weltwirtschaftliches Archiv, XL,
11, 1934, pp. 383-98).

.

%

63.- Pa^.s- las cifras, ver.L-... C;....Gray, History óf

�IV
LA

|

0

9

O tí 0 P
tí O
tí
tí H

•

0 tí
9k
0 0 0
tí 0 tí
O
tí
tí
O
tí
O
CQ
CQ
0
Cu
P P 9
0
tí O9k tí
•
•H 00
P
IV tí
VD

P
9
k

O

P tí
P
tí

9.
9

•H
O

tí

•k 9 VO
(A &lt;í p
LA
o
en tí dO
H O H
0 tí
•k 0
tí tí 0
o O P
í tí
P 0 9
0 00
tí
•H
H
tí LA
tí tí O C\J
•H
0
tí tí ü 9
•H tí P
O tí

í •k
tí M
0 H

tí
tí
tí

O
CQ
0

tí

tí

tí

0

•H

tí

tí

tí

H

tí

O
•k tí tí
•H O 0 O
tí
tí P
00 0
H tí •H

9
^A
LA
9

P
9k
9
tí
•H
O
9

P

O
9k

a
í
í
p
í

H
O

tí

9

O
•k

tí

O
tí

•k
0

P 0
dO O
tí P
o

H

O

P

9 O

tí
O

__tí

P tí
9
CQ
©

P

}&gt;,
0 tí"
tí O
P tí
tí 0
a •H
o p
í
o
IV •H
CA a
en o
9
o VO

H í

H

tí ü VO
tí pj IV
tí
P •k
0 p

0

tí
tí

0
0
•H
tí
•H
0

p

O
•H

0

k

0
O

P
tí
P

9

0 en

P H

•k
9

EH

0

P p
0 tí
tí

tí tí

•H
O

tí tí
0 P

tí

0 0
H P

tí

O
P
O tí
P
0 •H
0
&gt;

tí 0
H tí
0

tí

P •H

tí

9
0
O

P

tí

tí

tí

0 tí

0

p

tí

o
C|—|
tí
o 0
o

tí

o
•H
tí

tí

H

H

tí

0
•H
^+H

tí

0
tí
tí

p
©

í

í

tí
P
tí

H

df

91
O

ca
o
•H

tí P

•H 0
tí o
tí tí
0 0
•H
O
CQ

tí 9 tí o|
tí P O
•H
©
P tí tí tí
o VD tí •H
•H N
tí •H 0
H
H
o tí •H tí
0
tí
0
•H 0 9
tí f&gt;3 O
•H
tA
f^0 9k H
LA
•H en tí
k en
0

0
0

tí

H

tí "d"
O en
o

tí
EH

O
•H

a
o
tí

o
o
pr*|

í
í

©

&gt;

©

¡^

P tí

0

9 tí o
p tí tí

í •H

O
CQ

p tí

O ^H tí O
p O 0
P m
9k 0 Ó P
O •H ¡&gt;- tí
©
o 0
00
0
H
P
H tí O
1
0
0
o c0 tí tí
tí 0
o
tA © tí !&gt;
H P •H tí
EH P O
o
•k
0
k 0
O ^^l
^^
0 tí o

•k P H
P tí

0

tí

a

tí

o
r*S
O
&gt;
0

P
1
tí

0
tí

tí tí

9k

tí rQ
O 0
O H

P

0

•k

p tí

0

EH

0
0
P
tí tí
P 0 tí

VO
•H tí
0 H

•H VI 0
tí

P
•k

tí
0
0
O

tí

tí

tí

H

0 •H
0 0
0

tí
tí 0

•H 0
H
0 S*k
pr\ &lt;N

P

tí tí

tí tí
tí 0
O •H
{&gt;
0

tí

4

1 0
H
tí 0
O

dC

tí
•k
•H
t&gt;

•k

0
&gt;

P

tí

tí

0
•H
H

0
0
0

tí

P

O

P
tí

tí
•H

a

O
•H
0

tí
P
*k

H

en 9
H 00
C"*~

tí 9k
tí VO
0 [—

9

P

•H
9
0 •H
•H

tí

P
•k
0

tí

P a* tí
^^
tí

tí

¡&gt; tí
tí jg;
tí
O

0

9
&lt;^
9k
0
9 O 9
pL| tí /S.
0 H
tí •H
ü cn
CQ H

i

0

1

IV

tí

V-

ü

1

O

H
en
VO

P

tí tí

ü

tí H

tí

•k
0
t0 •

©
{&gt;
9

0

P

k

tí •k
en
tA
9 en
P H

•k

tí
o

^ PO

tí O
tí tí
9
EH

P tí

•H ^dtí O^

0

O

tí

^^

9

9
CQ

p

H

cn

k

dC
tí 9
tí p
p
-

P
' 9k

tí
VI)

p
0
0
H

tí
tí

(^
0

p

1

tí

1

O

•H
O

1

VO

H

0
í&gt;

1

IV
VQ

O
9k
O H
^d"
9 O^

1

VO
VO

oó
LA
VO
VkO'

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3885">
                <text>La revolución industrial reconsiderada</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3886">
                <text>NEF, John U. </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3887">
                <text> Nef, John U:&#13;
La revolución industrial reconsiderada /John U.Nef..&#13;
   Montevideo : FHC.DHC, 1963..&#13;
  57 p..</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3888">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3889">
                <text>1963</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3890">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3891">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3892">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="57">
        <name>Historia</name>
      </tag>
      <tag tagId="404">
        <name>INGLATERRA</name>
      </tag>
      <tag tagId="381">
        <name>SIGLO XIX</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="261" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="557">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/b903c211939e7b459160ff2491c14430.pdf</src>
        <authentication>6cb362c90e9fcd385ec62f93fc16509d</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3583">
                    <text>•

••

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES HISTORICAS
ENSAYOS, ESTUDIOS Y l.fONOGRAFlAS

NUMERO VI

•
--•

•

'

•

-•
•

.
DEL
EL PRINCIPISMO
..
SETENTA

•

UNA EXPERIENCIA LIBERAL EN EL URUGUAY

'

POR

JUAN ANTO 110 ODDONE

AOVERTENC.1A DE
ED~iUNOO ~f.

NARANCIO

OI RECTOR DBL
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES HISTOlUCAS

•

-

f

1.

UNIVERSIDAD DE LA RBPUBLICA ORlllNTAl DEL URUGUAY
FhCULTAD OB HUMANIDADES Y OENCJAS

•

MONTEVIDEO

1956

1
•

�•

•

-.
e

'
•

•

•

'

�EL PRINCIPISMO DEL SETENTA

�•

Eiemplar N'!

-

�/

IN ST ITUTO DE

INVESTIGA CIONES

EN~A YOS,

ESTUDIOS Y

HISTORICAS

MO~OGRA FI A S

..

NUMERO VI

o

EL PRINCIPISMO DEL
SETENTA
UNA EXPERIENCIA LIBERAL EN EL URUGUAY
I NT ROD UCCION
P OR

JUAN ANTONIO ODDONE

ADVE&amp;TliNC.IA OH

FDML1 1

)

M. NARAN CIO

DlitECTOR DEL
INSTITUTO OH INVESTIGACIONES HISTORICAS

UNIVERSIDAD DE LA REPUBLICA ORIENTAL DEL URUGUAl;
FACULTAD 011 HUMAt..'lDAOES T CliNC.l .AS
M ONTBVJ DIO

1956

989 505 000 pr1 eJ 4
FHCE/168679

16 8 5 7

o

�•

�FACULTAD DE HUMANIDADES Y CiliNCIAS

EDICIO ES
DEL

INSTITUTO DE INVESTIGACIO ES IIISTORICAS
PUB1.JCADO:

I: Inauguración

r

plan d e
trabajos del ln.stituto de Investigaciones El istóricas, Montevicleo, 19·18.
ENSAYOS,

E.sTUDIOS

y

ltfO!l{OCRAPÍAS.

Tomo 1: Gazeta de
\Jontei,zdeo, volumen I, 1810* octubre-clícíembre, Advertencia de
EMILIO RAVICNANI, Introdu cción de JtJAN CANTER y Estudio Preliminar de M. BLANCA PARÍS y Q. CABRERA P1ÑÓN, ~Iontevideo, 1948.
BIBLIOTECA

DE

DocuinENTOs

li\-tPRESOS

PARA

LA

RAROS

A1'ttERICANOS.

B1sTORIA

DE

LA

REP ÚBLI CA

ORIENTAL

oE.L

l RUCUA,.. Tomo I: Cultura. Fuentes para la liistoria de la Univer·
sidad. Actas d el Consejo Universitario, 1849-1870, Introducción de
I'ELlPE G1L, con XXI láminas, ~1onte\ideo, 1949.
Tomo II: Descripción
de las fiestas cívicas celebra.das en A-lontevideo, mayo de 1816. Ora·
ción inaugural, pronunciada por Larrañaga en la apertura de la
lliblioteca Pública de i't'Jontevideo, 1816, Introducción de EDMUNDO
?-.1. ~ARANcro, Recon5trocción bibliográfica por AnBELIO RAl\tÍREZ,
con apéndice do cumental, Montevideo, 1951.
BIBLIOTECA DE

IMPRESOS

RAROS

Al'l-IERJCANos.

Esruo1os Y Mo~ocRAFÍAs,
FEDERJCO PAl, l\IA. El Congreso de

ENSAYOS,

V:

CUADERNOS

AnT1cu1sTAS.
BEATRIZ BoscH, Un

Abalos.
hijo de Artigas en Entre Ríos, Montevideo, 1951.
L

ENSAYOS, ESTUDIOS y

MONOGRAFÍAS,

11:

ALA.l\flR-0 DE AvtLA MABTEL,

José Toribio A-f edina, historiógrafo de América, l\.1ontevideo, 1952 .
Torno Ill: Ga~eta de
r.tontet•ideo, volumen 11. 1811, enero-junio, Advertencia de El\tlLIO
... , ro1F.r \

OE

l

'\.trREsos

RAROS

AJ\.tEnICANOS.

y EDJ\tUNDO M. NARANCJO, Introducción de JUAN CANTEB
y Estudio Preliminar de M. BLAN CA PARis y Q. CABRER.'\. P1ÑÓN,
RA\IGNANJ

~tontevideo,
l)OCUMENTOS

1951.
PARA

(A 1-USTORIA DE LA REPL8LJC\ ÜRIE"'llTAL DEL
RELATOS DE VIAJES, J\IEMORIAS y AUTOBIOGRAFÍAS,

Tomo 11:
J' iaje de William Toller a la Banda Oriental y Río de la Plata
&lt;'n 1715, Ad,•ertencia de En,tu:-100 l\I. ' ARANCIO y Esta dio Preliminar
&lt;le RAÚL \ 7AZ FERR&amp;JRA, Montevideo, 1955.
l'RuCUAY,

J\fA1'UALES AUXrLIARES PAR&gt;\ L.\. J"iYt:STJCACJÓN HISTÓRICA, J: }U\N
ANTONIO ÜDDONE, Poder Ejecutivo-Poder Legislativo, 1830-1951. Ta-

blas cronológicas,

~Iontev icl co,

-

1955.

V-

�ENSAYOS, ESTUDIOS Y ~10NOCRAFÍAS,
l, EucENIO PETIT MuÑoz. Artigas y su

111:

EN~AYOS, ESTUDIOS y l\IONOCR.AFÍAS.

J UAN Al"T0:'\10 ÜDDO'NE. El
de EDl\IUNDO ~!. 1\All,\NCIO,

CUADERNOS

ideario a través
documentales, Primera parte, l\Iontevideo, 1956.
princip1~mo

VI:

d,.l setenta, AdverLencia
l\f ODLC\lideo, 1956.

EN

ARTICUI STA S,
de seis ~erie..;

PRENSA:
DoctJ;\tE'\'TOS PARA LA 111STORIA DE LA REPLBLIC\. ÜRIE'\ r \L DEI.
l RUCUA '\'. Tomo III: Dorninación luso bra!&gt;tleña, La reve&gt;lución orien-

tal de 18::2-23.

VII: h1ARTH \ e \7\tPOS DC: G \R \·
BELLJ. Antecedentes de la gestión retolucionaria prom&lt;n:idrz por la
Diputación &lt;lel Cabildo J{epre en tante de t.-lontei1deo en la ciudad
de Santa Fe en el año de 18:!3.
EN A '\OS. ESTUDIOS y Mo~OCRAFÍ &lt;\S.

EN

PREPARACIÓN:
E!\~AYOs. F.sTuo1os Y l\.Io"ocR \FÍAS.

•

1\7 : Ct.. \ DER'\'OS .AnT1c:u1sT.\ . '.!.°
EUGENIO PETIT rrlü1'oz. lrtigas )' su ideario G través de seis 5cries
documcntale~. Segunda p.:rte.

•

-

\ '(

-

�}) \ E Tl T l!I

1

¡;;¡ In titulo de in\e .. tigacio11e hi tórica incorr&gt;or&lt;1
corL El 1&gt;ri1u·j pi rno de] elenta, lle j ur1ri Jlrz.tonio Ü&lt;ldone,
1111. 1111 coo ntÍTIZ&lt;'IO a la, serie J~n ayo , I~ tud io y
lonografías.
/!,"'/ r&gt;res&lt;'Tlle es ztn Lr flÚajo lle ¡1asaje de curso e.laboratlo
en el cm innrio de 1Ji torin acjonaJ &lt;JUC tui e b&lt;1jo rrzi lli1 Cl CÍÚfl CTL lo años J952 y 1953. J;l tribu1u1[ ericargacfo de
¡uzgar lo lo ct1lific:ú cun l&lt;1 nota rnás r1lta y recomentló Sll
¡J11 blicacirín. /) · g1acirr1.la1n •nt ", la l ucult,1d, ¡Jor razones
Jinanci 1&lt;1s no ¡1utlu ellitarlo, cuT11D &lt;l bía )'es fJOr llo que
,.z autor hrr 1cs11 ~!to co r1 ,, co1l los gasto t!e la irn¡&gt;resión.
Lutt /1&lt;'chos r&lt;·cié1L ·x¡1ue los ,¡ 'rnue:ltrari los tropiezos que
t;cn ' fl &lt;'11 csl&lt;: ¡1aís ¡&gt;a1r1 c111n¡&gt;lir su labor los e nlros tle
ino&lt;'stigaci&lt;Í11 r.i ·ntíf/ca tlesinter "Satln. [&gt; :.;e a todo p rs:~iir 111os t'TL nu stro p1o¡Jósito tle s guir publicanclo co1no
1
pu&lt;l,1111os, a 1uir11eóg1n/o si es ¡&gt;r •r.isn.
i nu&lt;· t1r1s fu-tura e&lt;liciones carecen del alto nivel
técnico 1l • la'i ¡1ri1ncras 110 erá ifldudable11i 11te rLuestra
!tI res¡Jonsabilil[a,/..
1

1

1

/~ l ·st11tlio t!e (Jcf&lt;lonc coristitu y · el ¡&gt;ri111er intento &lt;l
ur cynfoquc global 'Tt r¡u "l autor sigue lrabojariclo. 11ás
~

• hu pro lido \:O con l'I n{un ro l el tos 11fanuales
a11,1'l1ar c~ ¡1ara lt1 In ·e t1gacio11 llistó1ica. ) U \ N )\ NTONIO 00001 E
'/'ab/tt.; ( 1u11olcig1 ·c1\, f&gt;odcr l~jccutir o - l'o&lt;ler Lcgislalivo 18301' l1 ~lont , ¡leo. 10 .
L J

i

-

\JI -

�que una época, aquí se estudia un cierto estilo de vüla que
privó en el país durante la segunda mitad del siglo pasado:

el principismo.
La fuerza vital de ese movimiento llegó a tener tal
vigor que sus ideas, en cierta medida, perduran hasta nues~
tros días y, en un proceso de impregnación, se infundieron
en los mimos núcleos que fueron sus opositores. La gran
misión histórica del princi pismo fue qztebrar al militarismo
- uno de los últimos estremecimientos de la lierencia co·
lonial - antes mismo de que hiciera su eclosión, por la
destrucción de los supuestos ideológicos en que se basó.
Esa herida de muerte que tenía en el flanco la tiranía desde que nació le imposibilitó la supervivencia, impidió su
continuidad y su transformación en sistema y la condujo
1886. Así el principismo
a diluirse en la Conciliación
hizo posible nuestra democracia.
Es este el primer estudio, de vastos alcances, sobre el
principismo que se emprende en el país. Había una laguna,
de las tantas que liar en nuestra historiograffa, sobre este
tema que, casi siempre, sólo ha servido para telón de fondo
a biografías de los dictadores combaiidos por los prin-

oe

• •
c1p1stas.

Afortunadamente las nuevas generaciones, formadas
en la escuela del rigor científico, piensan, con justicia, que
wles estudios integran un género decadente en cuanto
historia. Oddone. que no lz.a seguido ese gastado camino,
nos o/rece aqití los primeros resulta&lt;los de sus investigaciones encarallas sin preconceptos y con seriedad.

E.

~1. ~AR.\ 'CIO

Director

-

\ ilJI -

�El r&gt;re ente ens~1yo concurre " (lelimitar la órl&gt;ita l1istórica y las frontera ideológicas de aquellas agrupaciones
polític&lt;'"' de cstir¡1c liberal y civilista que, en Ja el ~cada del
setenta &lt;lel pasado siglo, (1 icron en 11 nmarsc pa rti&lt;los de
prjnc•i pi os. Con rn iras a un plnul&lt;'arn icnlo general, se l1a
centrado c1 anúlisi~ entre la ]'az de abril y el fi1otín del 75,
clc11t ro ele cu yo In p o 1)11cdcn ja lonnrsc la n1a&lt;l 11 rcz política
y ]n floración doctrinnria de In gencrt1cióri (lcl 72.
I"'os J&gt;rop(&gt; iros del trabajo son tn11 pr ·ci o con10 limitado ,: ¡&gt;rett·ncl • explanar In - lí11en, "ardinales de una
fecunda conrnociún Pspiritual - OJJcru&lt;la en lo l1ál1ilos
J&gt;olíticos, en Jos ¡&gt;rincipios institucio11ul ·s y c11 las ideas
filo úfi(·o-roligiosns
cuya cxperien "Ía breve cr1 el ticn1po
~;j se ntiendc n u &lt;'ÍÍrru·ro el ~curso, l1und '}, no ob ~ tante sus
rní · s en Ja n1i n1n cutrniín ele nu estra vida hi tórica. \ 7a
co11 llu - aunque obvio sen decirlo &lt;JllC en rnodo alguno se nvnnza una eluridaci()n exhau tivn sol&gt;re el ten1a,
sino una ntcrn introducci(ín a tui e tudio n1onográ fico ne rcn d" Jn cscncln Jlrinci 1&gt;ista en el ruguay·.
Se obscrvnr:í, sin dutln, )' &lt;¡uizli co11 razón In frecue11tc citn d l texto J&gt;Cl'iodísti o o su repetida colación, uunc1nc
el nutor picn n que su cor1 urso insi tente se vuelve vía inc cusa ble pn rn una caba 1 &lt;'ua nto vi vi ntc con figt1ración &lt;lel
¡1ro --eso. 1,al e la gravitnci611 del diario r11ensajc doctri11nrio tJUC ya en 1873 uno de" los 111ti c:::clnrc"ido"' órgn110

-

JX -

�de la prensa liberal podía avizorar, más allá de su tiempo,
el alcance de su prédica.
"La prensa, - rezaba uno de los editoriales de El Siglo con el carácter que tiene en las Repúblicas Sudamericanas,
donde se estiende su influencia á todas las esferas de la
actividad humana, es el gran archivo donde el historiador
ha de venir á buscar un día no sólo la estructura física
de los sucesos, sino la filiación de las ideas que le dieron
. ,,
origen .

Así, pues, - y valga la cita en descargo de citas la prensa periódica inviste el a poi te medular de la inve::,tigación, ello, naturalmente, sin eludir el obligado concurso
de otras fuentes.
Por lo demás, crecidos y numerosos son los tributos
que reconoce la obra como para discriminar cierto mérito
propio en i e tanta labor ajena. En única instancia, sólo
quisiera mover a reflexión sobre las abiertas posibilidades
que propone a la inquietud l1istórica el iimero ideológico
inserto en nuestro pasado independiente. A~~ndido a í su
cometido inicial, recién entonces se habría. justificado el
propó5ilo de este ensayo.
JL \~ ..~NT0:\10 ÜODONE

11ontevideo, marzo 9 de l 93tJ

-X-

�... " la libert ad e 1t todas /a.e; esferas, la lib ertad para todos, La libertad conio punto de
partida, la libertad corn o n1 edio la libertad
como fin."

Jo t

P EDRO

RA 'IÍREZ

(Cue~tiones Oriental~s. Polémica con el
Dr. Juan (.a1/os Go111ez. El Siglo, 28 de
~cticrnhrc

- XI -

de 1872)

��TEMARIO
•

CAPÍTULO

•

•

1

HACIA EL PRINCIPISMO
1851 - 1872
-1851-1868

-El clima político luego de la Paz del 51
-Tendencias y partidos políticos
-Los primeros intentos fusionistas

-Los antecedentes políticos del principismo
-Partido conservador: Juan Carlos Gómez, I osé
María Muñoz
-Partido blanco: Bernardo P. Berro y los vicentino'
-Gestación del principismo

-Cenáculo de El Siglo
-Club Universitario
-1868-1872
-La crisis económico-financiera durante la administración
Batlle
-Las concesiones del régimen a los elementos personaJistas y la oposición liberal
-Proyecciones pQllticas de la Revolución Oriental del 70
-Aglutinamicnto de las fracciones coloradas

-1-

�-Las ideas radicales de Carlos María Ramírez
-La guerra civil y los partidos
-Curso de Derecho Constitucional
-La Bandera Radical

CAPÍTULO

II

LA óRBITA POLfTICA DE LOS PARTIDOS
DE PRINCIPIOS
1872 -1875
-La administración Gomensoro y la situación financiera
- Realidades y ficciones de la Paz de Abril
- El banquete de l.a juventud
-Reestructuración de los partidos políticos
- Partido colorado: Club Libertad&gt; Club Colorado.
- Partido blanco : Club Nacionali3ta, NetoJ.
- Partido radical: Club Radical.
-Definición ideológica del principismo : los Programas de prin• •
c1p1os.
- El clima pre-electoral (1872)
- Los incidentes políticos
- La abstención nacionali ta
- El cisma del Club Libertad
- Las elecciones de noviembre
- La renuncia de J osé Pedro Ramírez
- La expectativa pre idencinl
- Elección de José E. Ellauri
- Divorcio definiti\lo entre principistas y neto .
- Las elecciones de Senadores ( 1873) y la evidencia de una
trasformación político-social

- La crisis económica y su proyección política
- La caída del principi1mo

-2-

�III

CAPÍTULO

EL PRINCIPIS1\i10

DOCTRINARIO

-Concepción filosófi ca
- filiación: espiritualismo ecléct ico
formación: Alej o Villegas
Luis J osé de la Peña
Plácido Ellauri
-concepción del mundo y Ja vida:
omnipotencia del inclividno
librepcnsamit nto racionalic; ta
moral cívica

-Filosofía política
- filiación: la ideología liberal de Constant, T ocque·
"·ille, Laboulaye
las influencias del constitucionalismo anglo-sajón:
rlamilton, Blackstone, Price, Story
- teoría del individuo :
derechos y g arantías individuales
-concepción del Estado
t eoría de go bierno

CAPÍTULO

IV

LAS SOLllCIONES PRINCIPI TAS ANTE LA
REALIDAD NACIONAL
- Políticas
- reorganización institucional
reforma constitucional
ley electoral y registro cívico
descentra! izari ón administrativa
reforma judicial y legislación penal
Guardia Nacional y ejército permanente

-3-

�e:.-·- -

-Sociales

'
~educación

cívica
el cometido de la prensa
-alfabetización

-Económicas
~el principismo frente a la crisis económico-finan·
ciera (1868-1875)
empréstitos extranjeros
reducción del presupuesto
•
impuestos
emisión menor
.: :
••

•

-4-

1

�CAPÍTULO

..
'

I

HACIA EL PRINCIPISMO

•

1

��Stn.tARIO:

El clima político luego de la paz del 51. - Tendencias y par·
tidos políticos tradicionales. - Los primeros intentos fu.,ionis·
tac;. Los antecedentes políticos del princípismo: Partido
Conc;ervador, Juan Carlos Cómcl, José ~f aría ~1 uñoz; Partido
I)lanco, Bernardo P. Berro. - Ce,tación del Principismo: El
Cenáculo de El Siglo; El Club ('nivcrsllano. La cri"-IS
económico·íinanciera durante la Administración Batlle. - Las
concc.,1ones del régimen a los clemenlos personaltstas y Ja
oposición liberal. Proyecciones políticas de la Revolución.
Oriental del 70: aglutinam1cnto de las fracciones coloradas;
ideas radicales de Carlos ivlaría Ramírez: La Guerra Ciuil r
Los Partidos, Curso de Derecho Constitucional, La Bandera
Radical.

Al amparo de la pacificación de octubre del 51, los partidos
orientales posponen sus diferencias. Depuestas las armas, los
tradicionales adversai ios parecen procurar -a la sombra del
paclo que pro1nete zanjar su dilatado pleito- nuevas formas de
convivencia que posibiliten su pacífica gestión.
Las íracciones doctrinarias del Cerrito y la Defensa anle la
tri5te experiencia de nuestros partidos, incompatibles bajo la
férula de los eaudilloc;, vuelven a plantear las ac;piraciones que
desde el campo sitiador y la ciudad sitiada habían perseguido, por
encima de la contienda, un anhelo común de reconstrucción
orgán ira de esos partid oc;, dec;poj ándolos de las viejas divisas que,
a su modo de ver, encarnaban las tendencias anárquicas de un
pcrsonalisrno que oh taba sistemáticamente a nuestra definitiva
consagración institucional 1 • Los principios de gobierno que desde
nuestras élites ilustradas sostenían Manuel Herrera y Obes y
1 Durante la D&lt;'fen.-.a clr \Ioule\ ideo Lamas. Suárcz y Tlerrera y O bes
cl&lt;•Cinían ac;Í la tcsJtura doctnnnr1a frente al caudillismo: "Creemos que las
antiguaq foccioncq nC're,.1tnn al nit•nos nuevas formoc; para aspirar en aclelanle á la particjpación del poder; en su antigua forma las j u1gamos del
todo y por .,¡empre inca p1ccc;. df' gobernar. . " (Cfr.· La nue11a era ( Organo
de la ocicclad ·ecrrta Nacional), 11 de frbrero de 1816, n9 J, cit. en Lt ts
~fr11\'IJ l \FI1't n, Etégcsts de bandería-;, ~Ionlc:vuleo, 1893, en Biblioteca Na·
cional, f\fonlcv1deo, Colección. llelián. La/inur, t. 35.)

-7-

�Andrés Lamas, Eduardo Acevedo y Jaime Estrázulas, Bernardo
P . Berro y J osé María Muñoz, vienen a consignar su escisión c on
los caudillos que, desde Rivera a Flores y desde Lavalleja a Oribe,
definen la línea personalista que ha presidido el tortuoso sendero
de nuestras enconadas luchas civiles. En la fusión de un calificado
núcleo de aquellos elementos civilistas se concretan las primeras
aspiraciones encaminadas a ree!tructurar los módulos de nuntra
c onvivencia política.
Con esos gratos auspici os inició Giró su gestión de Gobierno,
aquejada desde sus orígenes p or el estado calamitoso de nuestra
hacienda y p or las divergentes opiniones que : uestionaban de
h echo el acuerd o entre s us colaborad ores.
L os primeros fracasos de la p olítica fusionista, tang ibles e n
la equívoca unión que promoviera la Sociedad de AmigoJ de!
PaíJ en 1852, volvían a revelar la cruda vigencia de las p asiones
d e partido, !upuestamente superadas en el r osado optimism o de
los firmantes del pacto de Octu bre. E n la prensa, en el p arl am ento, en la opinión, las diferen cias latentes volvían a concitar
animosidades en el clima p olítico de 1852. Ante las trib ulaciones
de Gi ró y la reconstrucción m ás o menos expresa de las viej as
divisas, com enzaba a resquebra jarse la efímera p olítica de fusión.
Los cambios en el ministerio, con el ingreso de Berro y Brito del
Pino, aceleraron el proceso estimulando los recelos del pa rtido
colorado, que v olvía a aglutinarse en actitud h ostil fren te a la
amenaza de una restauración blanca. 1
La erección de las di visas er a ya un h echo y a s u evidencia
palmaria responden los sucesos consumados entre el n1otín del
18 de jul io y la constitución del Triunvirato ejecutivo de setiem bre. Con la caída del bam bolea nte gobierno f usion ista volvió a componerse - con alguna variante - el cuad ro de fuer1as
q ue presidiera las contiendas no lejanas.
Flores, for tuitamente ~l evado a l p oder omnímodo y caudillo
indi~ut ido en su parti do, impone el rigor colo rado desde el gobier no provisorio co n el tcn1iclo regreso de Pacheco y P alleja ,
hom bres fu erte~ del régimen.
No ob!tante, la ' oluntad person al y la política del caudillo
e:ran rC3istidas con audacia por una fracció n colorada antipe rso1 (.fr.; rarta de f ranclJCO l lordeñnna a Andrél LtJmn1. 'lonlf"VI lt'o, 31
de julio de 1853, t"n Archrto General de la f\acwn , ~lontcvadeo, Fondo E%
Arch11·0 y 1\f uJt o ! fittÓrlco Nac ional, C8J8 97, carp. 3, cit. en ]UA "&lt; F . PrVF.T
l)l\OTO, l l istoria de los partidos políticos en el Urus11a), t. l . pp. 21 ~,. 215,
11f ontcvi&lt;leo, 1942.

-8-

�•

' nalista que evocaba insistentemente la tradición de la Defe nsa,
bajo cuya advocación comenzaba a adoptar la den ominación de
partido conservador. 1
Surgido en el clima febril de 1853, a la vuelta del m otín del
18 de julio, fueron sus tempranos padrinos de pluma y espada,
el doctor Juan Carlos Gómez, apóstol doctrinario, y el doctor J o1é María Muñoz, vehemente militante. S u altisonante prédica doct rinaria, ya desde Ja Cámara o bien en la prensa con El Orden y
luego con La Libertad, condena el provisoriato de Flores y anatematiza el caudilli5mo. Define así el divorcio paulatino que,
gestado en los días del itio Grande, escindirá a las fracciones
principistas y netas dentro del partido colorado. La elección de
Flores por la Asamblea de marzo del 54, implicando una nueva
imposición del caudillism o, excitó las celosas pasiones del partido conservador, que recibió su bautism o revolucionario en lc1s
j ornadas de agosto y n oviembre del 55.
El ideario principista de la nueva agrupación, que e n cierto
m odo recogía las pragmáticas de la Socieda&lt;l de Amigos d el
País, define en El Orden s u programa doctrinario : " El imperio de
la ley; La realidad de la Constitución; El mantenimiento de la
paz ; l ,a consolidación del orden; La obediencia á la autor idad ;
El sostén &lt;lel Gobiern o Constitucional de la República; La su·
resión constitu r ional &lt;le los Presidentes; La m oralidad en t l
Gobif&gt;rno ; La pureza en la Adtnini tración; El afianzamiento
del crédito público ; La pronta acción de la justicia ; E l prog rec;o de la República por todos los m edios que condu zcan á
ma) or ci"ililación y prosperidad ... n os proponem os tolerancia
y respeto por las opinion es disidentes de las nuestras, y sincerid ad y moderación en el so tén de las propias. Entre los m edios
con c1 ur cntes á la consecución de los fines que dejamos enumerad os. fijamos éc;tos á nuestra línea de conducta: P or lo que hace
al f'xterior - el respeto de lo tratados con las potencias extr8njc rac; .. . ; la concec;ión á su comercio de todas las franquicias
con1patibles con las exigencias del Estado. P or lo que hace al
interior. - la contracción al desenvolvimiento de los intereses
n acionale&lt;; y absoluta prescindencia de cuesti ones de va na teoría
y ele personalidad estéril. En este sentido promoveremos incansablemente: La introducrión y desarrollo de toda industria que
EL Orden, 25 de j uli o de 1853, cit. en J U A~ CARLOS G ÓHEZ, S u octuc.ciún tn la prtnsa J e ¡J/ on tet:td.eo, t. I, p. 19, ~1ont ~ v1d eg,
1

-

9 -

�promete al país riqueza ó bienestar .á los. ciudadano~. ~a inmigración extranjera por todos los medios dir~ctos o 1nd1rectos cr,ie
están al alcance del Estado y de los particulares ; La educac1on
moral, intelectual y material del pueblo; La imporlación de capitales extranjeros; La plantación de seguras instituciones Je
crédito; El crecimiento del comercio, de la agricultura ó del
pastoreo; El ensanche de la navegación á vapor en nuestras costas y ríos; La multiplicación de las vías y medios de comunicación á través del territorio ... " 1
El doctor Gómez, alejado del país en 1843 por su desintcligencia con los hombres de 1a Defensa, se había reincorporado a
nuestra política en 1852, cuando los comicios le llevaron a la
Cámara de Diputados que abandonó para desempeñar la cartera
de Gobierno y Relaciones Exteriores. Ahondadas sus diferencias
con el caudillo colorado, emigra de nuevo - esta vez a Europa - para no regresar hasta 1857, en la víspera de las aciagas
jornadas de Quinteros. A su muerte, en 1884, el doctor Bustamante, evocando su avasallante figura, escribía: "El había tomado de la moral estoica el culto austero del deber, es decir,
d el deber que no transige con nada ni con nadie; del cristi:inismo doctrinal y primitivo, el espirituali:;mo exaltado, la abnegación y el dogma de la fraternidad universal y de la filosofía
política de los fundadores de la Unión Americana, aquel espíritu
de libertad civil que jamás tuvieron ni griegos ni r omanos, formando así, con esos diversos elementos - él esencialmente refractario á todo eclecticismo político un Yasto colectivismo
sociológico'' 2
El doctor l\i1uñoz, soldado de la Defensa y más tarde rep1 eeentante en las Cámaras doctrinarias del 52, condenó la política
florista con la violencia &lt;le su ten1pcramenlo y con el "igor de
sus convicciones. Su arresto ec;:pectacular, su furi osa ca1npaña
contra el caudillo desde La libertad y su participación acti' a en
los conatos revolucionarios contra el Fuerte, le alejaron de ~.Yon­
tevideo, consumada su ruptura con la fracción mayoritaria colorada, en un voluntario ostracismo que c::e prolonga hasta 1870.
Ambas figuras - Gómez y l\iiuñoz definen una típica
pauta liberal de corte doctrinario dentro del partido colorado.
El Orden, ~l on tevid eo, 27 de julio de 1853. ci t. en J u ,~ CAJ\LOS
CÓ•tE7., Su octuacion en la prensa de 11/ontetidco, cit., t. I, p. 20.
2 Pcono Bt. 5i Ar.t \NTE, Juan Carlos Góme:, en Revista Nacional. año
v. 51, pp. 443 } 61.
1

ºº

-

10 -

�Rcprc~cn l an, en la rigid z de sus principios

y en la alti' r:&gt;z ele su

mo r nl cívica. las il!Cas de la generación rornnnl ica de In Guerra
Grande: culto 1 gcndnrio de los héroes &lt;le la l)Pfl'n·a. cxulta&lt;lo
con épjco ... acentos ~ sagrada devoción de los principios liberales ;
inclinarión a la oratorin grandilocuente y nl pcriodi~n10 de con1 hntc&gt;. confor1nan el tono c!e su prédicn, no sien1prc acorde con !os
npr ·1n ios de la crudn realidad políli"a, pero en todo rno1nen to
inflexible en su linea civilista. I\lovidos por su rornántico lirismo
Ycncralian el dogn1a del siglo - que Crocc ele igna religión de
la libc1 tad - oficiando anle ~us ídolos heroico . los I. . n1nnrline,
l o~ 1lnzzini. los J.,incoln y ]o- Wac:hington. Su individualic;;mo intransigente ) un cxtre'"n10 liberaJic;;n10 ele hnrricada. de estirpe
francesa. conducirú a In pritnera pron1oción de ~a Gironda confcrvadora al t rágico epílogo &lt;lel JJaso el~ Quinteros. Año m:ís
t arde. a la luz de unn r"'rcnn perc;pcctiva. In generación principi ~ a
del 72 - scgundn pi on1nC'ÍÓn clootrinnrin - venía a cnj uiciar,
de cnrn a la expe1 icncia, In porfiadn utopía clr ~us maestros: "Es
prc"Í~o no flagelnr y pz osr,1 ibir ñ los pnr:idos y á los círculos
- P.SCI ihía José })edro Ran1írcz - sjno hacer que los partirlos
y Jor:; círculoc;. que son el país mismo, concur!an á In ohra. corrig iendo "llS hábitos de~arrcglados. 1noclificando sns ideas extraYiaclas. Pí'ro r.so e precisa1ncntc lo conirnrio de lo r¡uc \'ll. hace,
porque
se colocn en el Olin1po de una idcaliclarl ji 1posiLle
}' no ve ciur1ndanos. en la noble acepción e.le csla J&gt;nl3hri. ~ino
•11 l0s
lnzzini y en los tipos C"ccpr:ionalcs de In hurnanidnrl enter a. \ 7c.1. c111picza á vivir en un inundo de abstracciones , de idealidad -:. · :í f n1nili~ r iznrse clcn1asiado con las épocas heroicas de
la hi~ torin que no son, por cierto. las época3 ordinarias de !os
puchlos''. 1
I~ n el accrnclo juicio ele Ra1nírez se proyecta el pr r.ec;o del
r ornantici'.'\1no con~crvaclor clescle el principismo conscr,•ador que
le ha 1 r.hasaclo. pero que aú n le reconoce como guía y origen y
r.01110 el n1ñc; señalado anlcceclcnlc h islórico de sus ideas y su comuni dad po lítica .
I..n gcnr rarión ]ihcrnl clel partido colorado t U\'O n El '&gt;i{!.la
- desde l 8ó3 - su 1nás ca raclcrizada exprc~ión . z All í recibió

''el.

Cnrtn de ! osr Pct!ro Ram ;re: a J uan Car/n ~ G ón1 ~ z. ' fonlrvideo,
19 de •H·t il'111brc de 1072, en El Si!{lo, Cuestiones Oricn talel, 19 de setiembre
d(~ 1872.
z Julio J fcr rcra y Ohc-.;, en el ocaso de su 'irla, c;1lvuba clC'l olvido en
r &lt;'tro!:ipcc th a diagno.i.:, lo..; prolegórnenos &lt;le 1.l 5zt;lo. '' .. on p:&gt;lo conoci&lt;lo1t
1

-

11 -

�•

11u temprano bautismo p olítico J osé P edro Ramírez, luego de i11cursionar en el periodismo literario desde el diario El Plata.
Ramírez fué uno de sus primeros redactores políticos, junto con el
doctor Carlos de Castro. el doctor G regorio Pérez Goma r, A dolfo
V aillant y Derm idio De María. Al "cenáculo., de El S iglo ingresa - ya en la presidencia de Batlle aq uella "juventud
r omántica y batalladora" - al decir de Julio H errera - llamada
a inscribir en nuestra historia p olítica las aspiracion es del princi·
p ismo doctrinario : es la hora de la incorporación de Carlos ~1:J ­
ría Ramírez, precoz y t alentosa pluma, J ulio H errera y Obes. el
cáustico periodista que regresaba de la campaña militar paraguaya, José Pedro Varela, flamante corresponsal europeo y, en fin,
Pedr o Bustamante, Bonifacio ~lartínez, los Ferreira y Artigas,
J osé Ellauri, Carlos ni uñoz. 1
Alrededor de El iglo, la j U\ entud del Club Universitario,
devota de Constan t y Tocque\ ille, iniciada en el librepensamiento
loa orígenes de El Siglo, y en verdad, que no carecen de interés hi&lt;.tórico .. .
El Dr. Nicolaco tJerrera. en unión con Don Ad olfo \ aillant Iorrnul6 el proyecto de fundar un diario qne sería el órgano de esa política evolu tiva.
Aceptada la idea por un grupo de intelectuales del partido c:e procedio a
compra r una 1n1prenta con dinero que subrninii.t.ro el Dr. ~Ianucl ll errcra y
OIJe., y el 19 de febrero de 1863 aparecía el pnmer número de El Siglo ...
1 a filia ción política del diario era vbible, pero para facilitar su acc1. n !e
rec.olvió no ponerle di vi e.a part iclaria y hacer ealn dP moderantismo ... "
CCfr.: JtLro JIERRERA Y ÜBE..,, El ··cenáculo" de El Siglo, en Ret·isca ;vacional, año \, nº 53, pp. 262 y ... s.)

CAru.os Gór.tEZ llAEDO, José Pedro Ramírez, en Revista 1\acional, año I, nO 6, p. ~62. 1\cc:rca de. Jo.; periocJi~ta;, que alternan en la redacc1on de El :,r¡¡lo, \'éase pp. 145 y s&lt;:.
"El pre!'t1gio de El Siglo era inronmencourable -recuer da Julio Herrera y Ober-. Lo quo hacia emocionante y dramática c. 1 propaganda contribu)' endo a aumentar s u popularidad era el hecho de qu:: todo el país
1aLia qttt" cletras de cada artículo de polé1nica e~i tía un hombre, que
detrás ele] diario había un grupo de homLre" dispue... tos a asumir Ja respon!-abilidad de eus opinione~ y de "lli&gt; actos en todo.;. los terrenos : y
remo loa redactores de loo:. diarios gnherni-.tas y .. u., dcícnsore~ se hallaban en el ntismo caso, todos los díac: había un duelo o un:i hecatombe
en per,pecth o. Las manifestaciones populares con rib1•1c-. de mazorcadas.
n&lt;... c•nc·ontr .h.1n en la 1·allc a .. u pn.;o para dc1no::trarlc:, r¡ue no las
tc míamo!. 51 desde el diario oficial nos an1cna:rahan cnn cn1pa,telar la
imprenta, los invitábamo .. a pasn r por ca,a v o c--pcrcíhan10 d1sti uec:tos
a Tt"cihirles a balazo . . . Loe; artículos de El 1~ o conmo\'Ían la CJ p1n1ón
pública y enloqucc1an al gobierno. que tan pronto e;~ enfurecía y recurr1a a
Ja violencia Je la C"1rr~l y del de,t1erro . como qc "-Ometia y pedía capitulación,
o{reciéncio)c a Joc;r Pedro Ramírez la or:;r.nizaci ·n rle un ~lini .. tt'.rio de) quo
8Crín j1·f~ ..." (Cfr.; J 1.10 l 11.nn1 HA Y Oe1 '• El ''Cenáculo" de El 'iglo,
&lt;.Ít., n Ret ilta 1Vacional, nño V, nO 53, p. 276 )
l ]UA'I

-

12-

�racionalista por la" enseñan1as de don Plácido Ellauri y las lecturas ele Francisco Bilbao, y ebria de fe romántica hacia la demoC'racia norteamericana que enaltecía por entonces Laboulaye, conformará su doctrina ci\ilista y liberal, pronto elevada a la catego·
rÍ3 de dogma en función del culto fervi ente de los principios absolutos que regían so conducta cívica y moral. Desde El Si:.!;lo
cumplió su rudo aprendizaje político - en las turbulentas a g uas
del partido colorado - toda aquella élite juvenil cuyas tempranas
inquietudes, aún fluctuantes entre el -verso y el drama, el ens a} o
o la n ovela, eran incipientemente vertidas en las columnas de
i I Plala, el Iris o la Revista Literari.a. El Siglo asistió así al
t r án~ito de sus meditaciones especulati\ as hacia la órbita material ele la problemática que definía nue tra existencia política.
J~n e~e diario trasiego de la prensa perfila el principi mo con~&lt;'r\•aclor su temple doctrinario, forjado en los rígidos moldes
&lt;~el constitucionalismo liberal y en el ejemplo de la democracia
ri o rleamericana, bajo cuya advocación enfrenta a la~ llamadd1
tc11de11cias personalistas que - a su modo de ver - confi guraban
la réinora ele nues tra evolución institucional.
Asin1is1no en las filas del partido blanco alentaba una reacc·ión de sano principismo tempranamente gestada en la resistencia
del núrleo doctoral a las tendencias on1nímodas de loe; caudillo~.
11:sr grupo, que penetraba en sus orígenes hasta el Cerrito, pued-:
t~ pificarse en la figura de don Bernardo P. Berro. Sus ideas principistas, latentes } a en 1838 en el Catecismo de la doctrina puritnna con serva&lt;/ora, emanan de su filosofía política ba"ada en el sistcrna r&lt;'publir.ano representativo. y condicionada a una elevada
rroral cÍ\ ic a y un prístino pro~ra1na doctrinario en el que se exch.".&gt; e la acción de los partidos tradicionales. En ese entendido
adhiere a la política &lt;le fusión desde la Sociedad del 18 de f ulio
y la Socieda(l de Amigos del País y transa luego con sus correJi.
E( onar io~. en oposición al florismo avasallan le del 5 1., para cerrar
&lt;'~ pac;o al empuje caudillista. Aun entonces, convencido de la
g1avitación funesta de las divisas. clama por su dec;aparición
e·orno único cxpedientf' \ iable hacia la formarión de nuevos par.
tidos de principios. "Berro no creía en la posibilidad de una evoluc·ión clr los partidos personalic;tas en partidos de te is o &lt;le principios''. afirn1a Pi\'el DeY oto ~ "!ostenía que la fuc;i ón sí, podía contribl!ir al acl\"enin1iento de los partidos de ideas''. 1
l JUAN

E. Pnr.L

ílt\'OTO,

!.as ideas politica.s de Bernardo P. Berro,

p. 17, 1'i&lt;nle\i&lt;lco, 1951.

-13 -

�Según el inventario ideológico que traza Pivel, Berro encuadra su concepción política en el modelo norteamericano que proponía Tocqueville, reaccionando no obstante contra las corrientes
r omántico-liberales francesas a cuya influencia adjudica todos
los desbordes con que el despotismo ha jalonado la revoluc:ón
sudamericana. 1 Sobre esos supuestos llega a estructurar una
cierta filosofía de la historia nacional: cuyo programa entraña
la desaparición del caudillismo y la guerra ci,·il. así como la concreción del ideario republicano. Puede decirse: en fin. a la luz
de su credo político. que la figura de Berro representa el más
decantado exponente del ciYilic;mo doctrinario surgido en el seno
del partido blanco .
En la línea principista de Berro, si no en su ideario ini~mo,
Agustín de Vedia, al frente de un grupo de exilados blancos, leYanta desde Buenos r\ires la bandera puritana desde las páginas
del diario La América (1865) , tenaz opositor del general _litre
y la política de la Triple Alianza que secundaba el general Flores.
Gravitanle y decisiva influencia ejerció sobre la j uYentud
ilustrada del partido blanco, la \'Ígorosa personalidad de Agustín
de \ 7edia, en cuyo pensamiento se anticipa la renovación del principismo nacionalista del 72.
En la atmósfera de canden e violencia y enconadas pasiones
que sucedió al asesinato del general Flores se elegía nuevo presidente de la República, por una equí,·oca ma\ oría, al general
Lorenzo Batlle, que \'enía a representar dentro de su partido. por
su carácter y sus antecedentes. la mediación ecléctica entre el
caudillismo y el principismo. "Hombre de principios. !oldado de
la Defensa de I\1onteYideo -proclamaba entonces Batlle- no me
apartaré del cc::tricto cumplimiento de la le). Propenderé á la
unión del partido colorado gobernando con los hombree;; 1nás
dignos de ese partido, sin esclusión de n1aticec;; y c;;in exigir otra
cosa para los cargos públicos que el patriotisn10. la capacidad,
la honra&lt;lcz ... "2
Su temperamento contemporizador, como era natural dada
l

Jbid., pp. 4 y

~e::.

llan ifie(to del Gral. Lorenzo Batlle, }Q de marzo de 1868, en Archir.o
r Biblioteca Pablo Blanro Acet cáo, i\lontc\ ideo, ,lfanuscrltOJ del 1lfu$eO
llistonco /\acional, t. CCCL\ I, Archii 10 del (oronel Dr. José G. Ptl/omequt:,
2

La Rttolucio11 Oriental de 1870, t. 11, f. 33.

-

14. -

�la efervescencia de los ánimos, le concitó la oposición de los
grupos colorados que, desde el principismo o el caudillismo, con·
denaban su política conciliadora invariahlemcnte alribuída por
unoc; y ot1 os a dchilidad per~onal del gobernante. Durísima
prucha fue para el general Ilatllc la tarea }&gt;residencial: El clima
político perlurhaclo hasta el incontrol pasional por la ola de Yio·
lcncia- c¡ue el 1nismo día del asesina lo de Flores se in iriara con
el inútil sacri fi cio ele Berro : el ensoberbecido caudillismo coloraclJ
que an1enaznba sistemáticnn1cnte "con levantar el J&gt;Oncho" nnte
el gobierno; los 1 ccla1no clcl principic;mo que no podía tolerar sus
concesiones al elemento pc1 sonal; todo el país atemorizado - en
los prolegóincnos de una grave crisis econó1nica - por el {an.
tas1na de la incon\'crsión y el curso forzoso que crecía de5&lt;le
l 86t1 a la som hra de las especulaciones financiera- del Barón de
~Iauá. Corn¡&gt;l '1ncntariamente. el partido blanco. excluído del po·
dcr en 1865, vcnín a !'"r. desde su no dis1ninuída pujanza, otro
de lo" serios n1otivos de h1quictud. y no el de menor entidad.
En los hechos, los ten1ores concebidos no defraudaron 1~s
augurios pesimistas. En rápida ) demoledora sucesión los inmedia·
tos aconteci1nicnlo'"' 'inieron a cuestionar todo el programa cons·
tructi\ o que se propu"iera el gobernante de 1868. 1\1 al1amiento
prepotente de las "mil lanzas" de l\Iáxi1no P érez y su pronto
son1cl in1iento a Carahnllo siguieron nuevas vcntaj as para los netos
que provocaron la c~cisión definitiva del liberalismo conser,·a&lt;lor,
desde entonce~ declarado enen1igo del t égimcn de natlle. '·gobier·
no de tripotajc y ele cando1nbe·' según el punzante estigma de
Juan Carlos Cón1c1.
Ante los pritneros iunagos ele los descalabros bancarios 'JUC
prolo ngaban In &lt;'ri is. la cfínH~ra sublevación cursistn de Carahallo
vnl\·ió a c\'iclcnciar el peligroso ai }amiento en que se iba rele.
gando al Presidente, ahora abandonado por con5ervndorec; } por
ncto5, y por a1nhos hostilincnte a1ncnazndo de tal modo, que
r.on1enzaha a &lt;¡ucbrarsc su hasta entonces enhiesto principio de
autoridad.
I..n crisis económico·financiera. pc&gt;5C a la incon,•ersión y a
la deprimente \ igencia del cur'o forzo~o sobre el comercio~ era
incontenible en toda su 1nagnitud. JJa forzada r enuncia de Bustamnnlc, contra lo que c~peraba el general Ilatllc, no parecía
conjurar la bancarrota. 1 I~l ruinoso expediente de la garantía
1

El doctor Pedro Bustamante proce&lt;:anclo al gobierno del General
Dntll&lt;.·, cxprc&lt;:a ha al elevar su renuncia: " ll abiéndome significado V. E. en
1

-

15 -

,

�&amp;ubsidiaria del Estado al caduco papel moneda, vino a complicar
con creces la situación prolongando la agonía monetaria de los
Bancos libres, exhaustos luego de sus incautas emisiones. Fer·
nando Torres, reconstruyendo el caótico cuadro de nuestra eco·
nornía, escribía en 1871: "Estos tres años [1868, 1869, 1870]
íueron infaustos; todo en ellos fué contrario á la prosperidad
pública, causas políticas y causas naturales: el cólera (en
el 68 ) interrumpiendo la faena de los saladeros y reduciendo casi á la mitad la esportación de la República; conmociones políticas agitando todos los ánimos, infiltrando en ellos la descon·
fianza del porvenir; baja en los grandes mercados de uno de los
productos más pingües del país : la lana; epidemias rurales "X·
terminando grandísimo número de ganado vacuno y sobre todo
lanar ... las terribles lluvias del principio de 1869 que destru yt!n
casi por completo los cereales ... hacen igualmente fatal ese año.
30.000.000 de pesos de producción perdidos en dos años! Tales
pérdidas producían perturbación en todas las fortunas . . . La
inevitable exportación del oro en reemplazo de los productos
que fueron deficientes. La suspensión repentina de gran nú mero
tl rminos amistosos el deseo de que renunc iara al cargo de J\Iinistro de Hacienda, bignificándome además qu e mi separación del gobier no era cond1c1ón
indi--pt:n~aule, para poder dar sol ución á Ja cra-.as econumica y polí tica qu~
iitra' ie~ a la República en estos momento~ ; y no queriendo por mi J&gt;&amp;rte
torturar inútilmente el ánimo de \. E . o ejercer Ja menor presil' n obre
1- u e~pí ritu , ni servir tam poco de pretexto ú los d escontentos para seguir
a ~itan do y convulsionando al paíc., he resuelto d ejar sati_fechos los dei,eo•
dt \ . E. hacie ndo forn1al renuncia de la ca rtl'ra que e.e e.in ió con fiarme y
que jamá ... habría renunciado en pre~encia dt: una rebelió n armada ... ll osti·
JiJ..aJo d e-=de un pnncipio en mi march a por la impura liJ?a de todos los
in tcrci-ea inmorales y de todai; las aspi raciones hac:;tardas, que na tu ralmente
no p odía n conformar t-e con el e~ t aultci rn ienlo de una admini~trac 1 L n regular
y honesta, y ~ encido al fin, rn á~ que por la ener gía de "ti!&gt; de~ec.pe r adoa
t.·~f ucn..os por la s in-.inuacione~ de ' rE., por el t.°"'pectáculo &lt;le ~us an~icJ10t'S
y temores } por el con~cncimiento de que no puedo contar con !!u apoyo
para llevar adelante la obra a QlHl } o le of rcci concu rrir, y c1n la cual no
hallo ~a lvación posible para la República, ~oto siento al deja r el puc'!&gt;to qu~
ecc·pté á in--toncia-, ele \. E. que VE. no haya creído poder cumpli r Ja
tole mne promc~a en \'irtud de lo cual me presté ñ acun1pañar lo, y que un os
c:uantos descontentos y alguno e4'peculadores de-.graciado.;, capitaneado, por
un h ombre, [alude al Baruo de ~l auá) no ...oti ... fe cho aún con haber e~ tafado
al pueblo, esplotado nuestras de,gracias, medrado con todo~ nue5tros an ter &lt;l rt.... gobiernos, y burlúndoo;e de nues tra-. Jeye· chiles y penales, hayan teli ido
bntotante poder para torcer Ja ,·oluntad y Ja march3 Je ' 'E. . - para da r el
'llt'lro á una c;ituación que ali:o bueno prometía al paí-. ... ''·(Cfr.: ()
o
(, I ilin1stro de llarienda Pedro Bustamante al Presidente. de fa Repú' /ica,
1 oren::o Bntlle, tn Ct u 1,r:11,t o '-.1 í\\'AR T \ARCAS, Pedro flu stamante, en Re·
'' .1 l\1ar.1011al. a'lo V, 119 56. pr. ~l'l 216)
0

16 -

�ele operaciones con1erciales y provectos industriales. La rápida
liquidación de negocios importantísimos en muchos pueblos de
la República y la extinción de la casi totalidad del crédito ...
produjeron la terrible crisis financiera que todos hemos presenciado ... " 1
Luego de la retirada de Pedro Bustamante del Ministerio
de l lacienda. a la que sin duda no era ajeno el Barón de lVlauá,
Ja tirantez fue agudizándose rápidamente. Por entonces Carlos
María Ramírez reaccionaba briosamente contra la p olítica de
Batlle calificando a sus colaboradores de "adulones y mojigatos",
mientras que el impulsivo ministro de Gobierno, 1osé Cándido
Bustamante, amenazaba al periodismo combativo con el jurado,
Ja cárcel y el destierro. El principis1no conservador, en el desborde
dr su fibra partidaria. sella el despre'-tigio del gobierno. No era
difícil presentar ante la opinión pública descontenta y dec:concertada una causa única de todos los males. De~de El it!,lo c;o
íulminó la presidencia de Batlle como "la más Iunesta de las
administraciones que nuestro país soportara". El ministro Bustamanle, hoinbre íuerte del régimen, decidido a quebrantar la oposición demoledora de nuestros doctrinarios, sanciona el destierro
y Ja prisión de algunos periodistas de nota. El hecho, unido al
triunfo ele lac; Jic;tas oficiales en las elecciones de noviembre rle
1869, llevó la oposición al paroxismo. Su violencia excedió la
rncdida que el tambaleante gobierno podía soporlar. Fue la hora
ingrata del 1&gt;rincipismo. En aras de la pureza inmaculada de los
principios y en el desenfreno de su adolescente pasión política, la
c-rítica de los Ramírez en El iglo ) de Varela en La Paz ultrapasó
los límites extremoc; de la cordura. llegando a sostener la licitud
de la rebelión contra el gobernante. a diario apoc;trofado como
"concusionario y malversador de fondos". 1\ e a altura la campaña depresiva emprendida por el principi n10 ronser' ador desde
la prensa. ro1nenzaba -quizá sin quererlo- a cuestionar todos los
actoc; de gobierno cumplidos desd~ el clía en que el general
I.. oren10 Batlle ac;umiera la prec;idcncia de la República. u ideaJi'-1110
'\ehen1ente y ciego por entonces - hizo trastabillar ha ta
f us e i 1n irnlos el régimen institucional. coc;tosamente soc:;tenido. La
oposición despiadada lino a ser\ ir así de pretexto inmediato 3
J.'1 rtNANOO TORRES, !llemoria sobre la llacienda P ública pr,sentad«
a &lt;;[..'. t•I /'rc.~11/cn te de In República pur el ll1 111st10 de llac1c11da intertno,
~lonlt\idcn, 1871, en 81bhoteca flac1011al, ~Iontcvidco, Colecc1on. 1lf elián La·
l

/111ur, t. ó 1.

-

17 -

�la reacción blinca que alentaba en In sombra d la proscripción
desde la mue1te de ¿on Bernardo P . Berro. El malestar 'f el
recelo sistemático que el gobierno inspiraba en la opini ón "f'Or
obra de la prédica opositora, fueron esgrimidos como últin10
argumento por quienes desde Montevideo, Buenos Aires o Entre
R íos, insistían en negar la legitimidad de la situación p olítica
que sucediera al 20 de febrero de 1865.
La invasión de 1870, pronto encarada por el partido de Ja
Rec;;tauración como Revolución Or-iental, venía a r epresentar en
nuestro tortuoso avatar histórico el habitual expediente con que
se reaccionaba - dada la vigente vic::ión de la cosa política ante la exclusión del partido blanco, los desastres económicos y
la pregonada inoperancia de Lorenzo Batlle.
L:i rápida propagación del tno' imiento de Timoteo Apurir·io
y Anacleto 1\-Iedina. con la consiguiente alarma nacional. cnmbió
bru camente el rumbo de la prédica principista. La in' asión de
los caudillos blancos, que comprometía con su posible triunfo
l as posiciones del principismo, llevó a El Siglo a dec:cribir un Yiraje en redondo para proteger - ahora junto a Batlle y una vez
más invocando la tradición ele la Defen5a - la lega1iJad de las
instituciones y el principio de autoridad que la r e\ olución amena.·aba. José Pedro Ra1nírez y Julio H errera y O bes claman ac;Í
p or la unión de todos los coloradoc:; sin cH"tinción de matices,
mientras Aparicio acecha desde el Cerro y la -nión a la capital
en j aque. Carlos 1\-Iaría Ramírez, posponiendo su repugnancia
por el régimen, acompaña al general Cregorio uárez en calidad
de secretario de campaña. Testigo de las atrocidades cometidas en
la sangrienta batalla de aucc abjura de la guerra ci\ il. abandona
el ejército y retorna al periodisn10 despojado de su divisa partidaria. Convencido de que "la guerra ciYil por la guerra ci\·il
no tiene término·' y decepcionado de los viejo p.1rtidos. propone
ahora. dec;.&lt;lc La Banclera Raclzcal - a partir del 30 de enero
de 1871 - la formación de una nueva a!!rupación, concretando
las aspiraciones de su flaman te folleto Ln gue rra ciiil y los ¡.artidos. P or lo pronto, sus trabajos cristalizan en la erección del
Club Radical. "La asociación - decía su prin1er programa adopta la denominación de Radical. c1eyendo significar de t'Sa
m anera todo el alcance y toda la verdad de sus propósitos al
ele\ arc;.e con magcstad sobre los interese lran"itorios que engendran las divi iones accidentales ele los b3ndos para buscar la
solución fundamen tal de las cue:,lioncs permanentes, CU) a a pre0

-

18 -

�ciación puede delinear en el futuro verdader os partidos de principios que luchen siempre en el terreno pacífico y legal ... " Y
agregaba: "La asociación Club Radi cal relega al juicio tranquilo
de la historia, todas las tradiciones del pasado y sólo fía s u poder
y su prestigio á la h onrada ap1ic:ición de su programa en el
presente y en el porvenir de la República". 1
La incipiente ejecutoria de la n o' el fracción principista que
se definía en rígida ortodoxia apa1 Lán&lt;lose de Jos partidos tradicionales, tuvo por entonces. ante la incierta rnarcha de la r evolución que desangraba al paí , una acogida feliz por su oportu11idad y su alcance gcneroc;o. José Pedro Varela, Miguel Ilerr'ra
y Obes, I:duardo fl ores, 1osé Ma1 ía Castellanos. Eduardo Brito
del Pino, Emilio R omero, Gonzalo Ramírcz, Aurcliano Rodrí~ueL
Larreta. J acobo A. V arela, Cristóbal alvañach (h. ), Carlos \{dría de P ena, se s uman a las aspiraciones de nan1írez conformando
una decidida opinión favorable a la conclusión de la guerra civil.
Al promediar el año 1871 los esfuerzos encaminados a la
pacificación nacional son un r eclamo día a día insi tente. El solo
hecho de la revolución itnpidc c ircunstancialmente el acercamiento doctrinario que asoma por encima de las divisas y que
sucederá a la Paz ele Abril del 72.
Entre las voce5 de aliento que llegan hasta La Bandera l?.adical se escucha la de Agustín de \ ' edia, procedente del campo
r evolucionario: donde preside un núcleo principista del partido blanco. La coincidencia de principios que obser\·an los ilustrados publicistas es un hecho significativo de la reesl1 ur luración
partidaria que se ª' ecina. Según Rnrnírez, en tnuchos de los párrafos de s u folleto sobre /.,a Guerra Civil y los partidos, Agustín
de Vedia "ha \'islo reproducirse c;us mic;mas ideas y t1 aducirse
sus nlistnns in1p1 esiones al recorrer el vasto desierto librado al
cncarni7arniento de la g uerra". a
El .)igl-0, por su parlr, desde el principic;mo colorado comienza a bregar por la h onrosa conclusión de las hostilid ades.
El revés dr l\ilanantialec; sella por fin la suerte de la revolución. J,as gestion e~ pacifistas. indccisamenle iniciadas, c;e &lt;lemnran o f rae asan ante la mutua intransigencia de Jos handoi;;, frente
a u11 creciente consenso nac ional que viene reclamando, con la
1

la Bandera Raclical, i\fonle,·idco, 29 de enero de 1871,

n9

l.

La idea Radical y la idea ret•olucionaria, en
La !Jandera Rud1cal, f\.Iontcv1Jco, 5 &lt;le febrero de 1871, nº 2.
2 CARI oc; '\JAnÍ\ RA;\tÍRt-z,

-

19

�tolerancia recíproca, la definitiva regeneración de los partido!t
orientales. Entre tanto, en uno y otro partido, el fecundo acercamiento ideológico de los hombres de principios venía reagrupando a las fuerzas políticas que frente a las divisas tradicionales 1e pronunciarían a la vuelta de la Paz de Abril.

•

-20-

�CAPÍTULO

L

ORBIT

II

POLITIC1\ DE l.10
DE PRINCIJ&gt;JO.
(1872·1875)

PARTIDO.

��•

5U~!AR1 0:

La adminic;tración Gomen&lt;=oro y la situación finan ciera. - Realiclndes y ficciones de la Paz de Abril: el B~'!:'Juete de. La
f uLentud. - Reestructuración de los partidos pobllcos: Partido
Colorado: Club Libertad, Club Colorado; Partido Blanco: C~u?
Nacionalista, Netos; Partido Radical: Club Radical. - . D~f~n1·
ción ideológica del principismo: los pr~~amas de ~r!nc1p1oc..
El clima pre-electoral (1872): los Jnc1dentes polit1cos; la
abstención nacionalic;ta · el cisma del Club Libertad; las elecciones de noviembre; Ía renuncia de J osé, Pedro R~mír~z; ~a
expectativa presidencial - Elección de J ose E. Ellaur1 ;_ d1vorc10
definitivo entre principistas y netos. Las elecciones de
senadores (1873), y la evidencia de una transformación político·
social. - La cri"is econlmica y su proyección política. - La
caída del principismo.

El l 9 de marzo de 1872, al término de su período legal. el
general Lorenzo Batlle -aún no concluída la paz definitivaresigna en el presidente del Senado la primera magistratura que
asumiera en 1868.
Por entonces, el anhelo pacifista era unánime clamor en el
seno de los partidos y en las voces de la opinión. Las zozobras
económico-financieras del 68 y su penosa proyección sobre la
adn1inistración Batlle habían doblegado el erario, luego de dos
años de devastaciones y apremios bélicos, al último límite de su
estabilidad. Arruinadas las cosechas, diezmadas las haciendas,
vigente la inconversión, retraído el comercio, una inminente bancarrota general amenazaba con el desquicio total de nuestra economía 1 •
Comentaba El Siglo en los días inmediatos a Ja Paz de Abril: " ... no
es uno de los menores obstáculos con que tropieza el gobierno el que nace
del lar.llmoc,o cc,tado en que al subir al poder ha encontrado á la Hacienda .. . " ( Cír.: Reui.sta de la Quincena, en El Siglo, l\(ontevideo 14 de
abril de 1872, n 9 2223.)
'
Por otra parte, era alarmante el abatimiento de nuestro crédito en
Europa. "Pocos me«1es después de mi llegada a este país ~sc ribía desde
Londres Alejandro l\lackínnon a Ernesto Velazco en carta confidencialencontré mi posición sumamente difícil á causa del mal crédito que go·
l

-23-

�En los bandos en pu3fla el agotamiento mutuo y la inde·
cisión de las acciones militares vol\ ía nece3ario e impostergable
el ce.se de las hostilidades al cabo de una camp3ña que languidecía
en guerril1as y escaramuzas.
Las gestiones pacifistas, que sufrían un impasse desde el malo·
grado acuerdo gestado por Lamas y H errera y Obes, logran
cuajar en definjtivo entendimiento bajo la presidencia provisoria
de Tomás Gomensoro.
Las fórmulas de pacificación aceptadas por los contendiente3
j alon&amp;n un nuevo capítulo en la evolución de nuestros partido:l
políticos. Las estipulaciones de abril sancionan de modo tácito una
nonna de coparticipación de ambas fracciones en el gobierno ce!
país. La transacción en sí, y el otorgamiento de las cuatro j ~ f3.
turas departamentales a los r eYolucionarios, permitían vis1umbr~r
un cambio de frente en la política de juPgo unilateral que el partid o colorado había observado invetcradamPnte hacia su advcrs::irio. Í\.sÍ lo percibía por entonces el doctor José l\.1aria Castellano3
r eflexionando sobre las consecuencias de la Paz de Abril. "Indu ·
dablemen te -decía Castellanos- la solución que han tenido ~0$
sucesos no es la n1ás ajustada á los principios ni satisface l:i3
a3piraciones de los que creen que los derechos acordados por
las leyes pueden ser materia de pacto esencial para poder e j ercer los el ciudadano, pues esos derechos nacen desde el rnoment1&gt;
de la promulgación de la le}, no necesitan declaraciones ó pacto.;
po~t eri ores para poder ejercerlos~ pero es preciso conYenir. no
ob"tante, en que después de tantos aiio- en que el desconocimiento
de todos los derechos políticos del partido caído era el principio
sostenido por el partido que c_taba en el poder, el reconocimien¡o
de esos derechos, aun cuando pactadoc;. ) sólo puestos en práctica
en parle. importa una gran conqui~ta ". 1
En el clima optin1i~ta que auguraba la pacificación, la ju1A1ba r.ucs:ro pnis, ... cr~ inút11 rlirigirnlc 11 cn~a financier~ .... todJs me
daban. inci11ycndo t&gt;l Banco &lt;le I.on&lt;lrr• ... v Hío dr Ja Plata, la mi-.n1a contestación: que dif ícilmcntc ~e negociaría .t 1.000.000 al tipo de 60 y
forn1ándosc un sindicato con 5 a 10 p: ele descuento' porque el director
&lt;lcl llaneo Dr. llolt no tenín nin'l'una ~nrantia en un país que decía &lt;1e
contrabn. en con:-tante '~uc rra ch1l y en b:.ncarrota' ". (Cfr.: Carta de
Alr111ndro llarl.-1nnon a l r·.cs:o I cla:co, Lonclrc:;, 19 de junio de 1872, en
/lrrhit·o ' B blote(a Pa blo ntrznr.o .Acct·edo, l/nnt · 1 ii/1•0, ~crción .llanu.scritos

dt•I .llusco,

l.

CCCX.\ \, 1lrchi1·0 de /). Tomás J' illr.lba, f. 67.)

1 Cfr. : JtJ\:'i
~lont evideo , 9 J~

E. Pt\"tL Dr.YOTO, la hora del µrincipi.smo, en ilfarcl1a,
::eticmbre de 1953.

-

24

�ventucl montevideana ilustrada define una señalada reacción frente
a las prácticas ele los partidos tradicionales y, por encima de las
di\'i~a . . , se aviene a procurar nuevas fórmulas de coexistencia.
"Creo que lo que nos separa no son los principios opuestos de
nuestra profesión política -observaba Eduardo Brito del Pinosino los intereses y sobre todo las pasiones nacidas á la sombra
ele las primeras luchas cle nuestros grandes caudillos, acrecida,
enconada, y perpetuada hasta nuestros días por los excesos de la
guerra civil prrdurable en que vivimos envuellos" 1 •
1~·1 • iglo, viviendo "la re' olución interior que se ha operado
en lo espÍI itus", barajaba las conclusiones que el balance de la
situación arrojnha: ''\os hemos dejado llevar en estos días por
la 1nucheclu1nbrc, en,·ucltos en la oleadas del pueblo, he1nos podido sentir sus latidos, escuchar su voz, penetrarnos de sus aspir aciont"c: y se ha fortalecido nue!"tra fe } se ha robustecido nuestra
esperd111a en la pi óxima regeneración de esta República. Entiénda .. e l,i~n, al hablar de próxin1a rrgcneración no entendemos, no
queren1os significar que en un abrir y cerrar de ojos, como por
enc:alino:; se ''ªYª á transfonnar Ja faz del país, á desaparecer los
odio . ú mo1alizar los partidos, á crearse una administración
regular y ordenada, á educarse el pueblo, á garantirse completan1cnlc la propicclod y á desarrollarse la agricultura. Por mucha
que ,ea nuestra fé en la virtud de los principios democráticos leal
) rectan1cnte aplicados, no pcrtenccc1nos á la escuela de lo" dulcan1ara polílicoc;, no conorc1nos el fa111oso e~pecífico qu&lt;" de la
noche á la mnnana puede vc1 ificar el milagro de regenerar á un
pueblo. sabc1nos que el pueblo es uno de los indispensables elernentot; para tocln elaboración social y que no e"tá en n1anos del
homb1e precipitar la madurez de los pueblos al calor artificial
de ~d¡;¡ l cn1as que no tienen consonancia con las costumbres. Pero
sí crccn1os que las circunstancias permiten ya marchar con paso
inás seguro á la rcali:tación &lt;le ese' ideal que consiste en asegurar
al 1nn; or nún1cro posible ele los indivjduos que co1nponen una
sociedad la n1ayor íeliciclad posihle en la tierra, á garantirle á
todo rl libre ejercicio ele su libertad y de sus derP.choc: indivi&lt;lualcc:. ('rec1nos que la República toca á un período de su historia en que, n1uerlo el caudillaje y encendido en el corazón del
1 /Ji.~curso

de Eduardo Brito del Pino, 13 de obril de 1872, en El banquete dr. In ju1 cntud, Colcccic}n de los discursos pronuncíados en el Banquete q1 e 1111 o lugar en la 11ochc del J:J de abril de 1872, '\lontc:\ 1Jeo, 1872,
p. •17, en Dibliotectt Nacio11al, l\fonlcviclco, Colección fJ!elián La/inur, t. St
1

-

25 -

�pueblo el anhelo por conservar la paz, cabe dar amplio desarrollo
á los abundantes gérmenes de riqueza que atesora este suelo que
ha11 de ser poderosísimos elementos para ambientar el reposo
pu, blico. . . ,, 1 .
Aquel consenso doctrinario que proclamaba bajo nueva luz
la coexistencia de los partidos vino a formularse como primera
manifestación teórica en la profusa oratoria del Banquete de la
Juventud, que sucedió a la Paz de Abril 2 •
Las ideas y los principios que en aquella circunstancia se
proclaman invisten la reacción de un calificado núcleo de opinión frente a la eslructura que mantienen los viejos parlidos.
La concreción de la Paz de Abril es así la coyuntura feliz de
sus aspiraciones, el decurso inicial de la r econstrucción política.
ahora ,·iable gracias a las garantías que otorgan la paz, la libertad
y la concordia. Fe en el porvenir, que anticipa nuevas formas
de convivencia partidaria bajo la égida de los principios y la
más amplia tolerancia para todas las opiniones; abjuración de
la guerra civil y la promesa de una regeneración cí,·ica que relegue a la historia los juicios sobr e el pasado, compendian los
ideales de los comensales del 13 de abril.
Carlos María Ramírez, en el exordio de la oratoria, volvía
a condenar el extravío de los bandos tradicionales, insistiendo
en las ideas de c;u folleto La guerra cit,,il )' lo'i partidos. a! mis1no
tiempo que trazaba el deslinde doctrinario del inn1inente programa
de principios del Club Radical. "No más nue~tras discordia ci\'i-

nº

1Vo hay que alarmarse, en El Siglo, ?\Ionte' ideo, 11 de abril de 1872,
2220.
1

2 El Banquete de la Juventud se llevó a cabo en la noche del 13 de
abril de 1872 en el gran salón de la Confitt·ría Onental.
cgún el te~ti·

mooio de La Paz. "concurrieron do ..cienta&amp; pcr-.ona!) jó\'enes y algunas que
no lo eran y fueron in\.itadas igual". La comida ~e sirvió luego de las
seis de la tarde y a las siete Carlos f\laría Ran1íre1. pronunció el primero de
los di-.cur!'os que !'e prolongaron durante cuatro hora ... llicieron u ...o de Ja
palabra: Carlos ~laría Ram irez., Carlos Ambrosio Lerena, .\ lcjandro . de
Zumarán, Daniel f\-1uñoz, el coronrl Emilio \ ' idal. Emilio Ron1ero, J ulio
Herrera y Ohc~, Pablo De \fa ría, Gonzalo Ramírez, Juan ,\ . Ranurez., l lo·
rencio Escardó. Franciqco Estrázula~. Eduardo Rrito del Pino, ~li~uel ll e·
rrera y Obe-., Eduardo De ~lacchino [sic], ~Ianuel Bcrdicr, A. Carc1a Lago.;,
Jaime E trá1.ulas, J o'ié i\laria Castellanoq, .\lf rcdo Ca .. tellanoq, Ildefon ..o
García Lagos, J osé Pedro \'arela, Jacobo 1\. Varcln, Jo.-.é \laría \I uñoz..
Ernesto \ 'elazco, Aurehano Rodríguez., Lconcio Correa, .\nton10 C:ir·
valho. Jorge Jbarra, José Pedro R nmírez. Poblo Coycna y egundo Flores.
(Cfr. El banquete de la jutentud, etc .• cil.; La Pas. ~lontc\ideo. 16 de
abril de 1872, n9 355.)

-26 -

�les -decía el joven catedrático de Derecho Constitucionalllegarán á punto de ca\ar entre los orientales sangrientas fosas
y odios irrcconci] iablcs ... No más Jos supue tos pat ti dos orientales en el ciego é incesante furor de la contienda . . .
o más el
viejo cal abolo de Estado ... I\o más entre los orientales un solo
desterrado ... ,, t.
Compartiendo ideas afines, J osé Pec11 o Varela -o rganizador
clcl Banquete- ratifica su confianza en la 1nisión de la ju\'entud
que con su in1pul-o obrará la reestru cturación de los partidos 2 •
"I .a juventud de Montevideo, el cerebro de la República. . . nacida entre el lurnulto el&lt;" las pasiones enronadas, crcrida entre
los motines, &lt;"nlrc la!' asonadas, entre las revu eltas . . . ¿De dónde
venirnos. á dónde varnos los hombres jó\'encs de la Rcpúh1ica? .. .
J)éhiles acaso por el número somos f ucrtcc:; por la conciencia de
nuc"tras convicciones, por el culto que profesarnos á los principios
democráticoc:;, por In aspiración á radicar la libertad y el bien .. .
Cuarenta año~ hace qur nuc~tros partidos se agitan inconscientes
&lt;'n el torbellino ele lns pasionM políticas . . . Esa es la hi~toria. el
d unlismo de los partidos políticoc:., la conmi,tión de los elementos
nu\s cncont1 ados para la rr.ali1nción de pequeñas aspir&amp;riones.
l ~os caudillos rntregando ií los hombres ilustres é inte1igcntes la
rrrlarrión de )oc;; clocu1nenlos públicos, ln mentira dr }ac; palabras
ofirin)cc;, la f ni c&lt;l:td &lt;l&lt;&gt; los doctrinas que jamás ~e ponen en
prárl ira ... De e e camino &lt;]U&lt;:&gt; han r ecorrid o s iempre arrastrados
por el estuario de ]ne; pac:;ionrs necesitarnos ~epararnos ... entrando
en la c:.cnda c¡ur conduce al establecimiento de la lihcrlad. á la
raclirarión de Ja j usticia y del derecho. 1'odo nos une: sólo el
r.stravío ele In pasión política nos separa 3 • Por cc:;o yo me siento
!Jitcurw ,¡,. Carlos ~!aríu Romírez, 13 de ahri] de 1872. en El banquete de la j111 entud. etc.• cit .. PabJo De ?\1oría i:;e pronun cia en e] mismo
scnl irlo cxprr."anclo: "La íiesto que en e5te in.,tnnle celcbnnnn" in1porta un
upl 111&lt;10 á la paz ele la ílepúblira, y aún signífi C'n 1nnc;, sie:nifira una pro·
tc,.tn trr.mencla y &lt;'J oc11en1e no qoJo contra la guPrra civil del prcc;rnte "ino
cnntra 1oclns J a~ guerras civilc!'\ de los tiempos futuros" (! bid., p. 27.)
1

prnp ·,.ito dt! )oq trabajos de J os~ P edro \ 'a rela en favor de la Paz
clt• A hril, el doc•tor ,\ leJandro \lagariños Cervantc~ con.;ignaha en el Banquete
el&lt;· lo J1n cn111&lt;l: "I u .. anta cau"a dt• Ja pn,1, cuen ta entre sus primeros atletas
ul jovc·n escritor ... quien Jrqdc las colurnna'i del perióclicn que fund ó C't·
prc• .. :1mrnte para hu har pllr In paz hace un año, viene de ..plt•gundo á todos
)oc; viento~ 11 hundt•ra si n flaquear •.. " (Ibid .• p. 31.)
:? , \

lgualmr.nt c -.e pronuncia Eduardo Brito del Pino concurriendo a delirnitar los principios del partido rad1c11l; "J uzgan1os que nos divide una
3

-

27-

�f elíz y orgulloso de haber contribuido en algo á la r ealización de
la paz, que nos permite contemplar esta primera manifestación
colectiva de la más grande, de la más fecunda de las revoluciones
mur alla, y yo creo que es u na sombra ; l a sombra del pasado. Creo que
lo que n os separa no son los principios opuestos de nuestra profesién polí6ca,
sino los intereses y sobre todo las pasiones nacidas á la sombra de las
p rimeras l uchas de nuestros gran des caudi11os, acrecida, enconada y perpe·
tuada hasta nuestros días, por los excesos de la guerra ci-.·il perdurable en
que vivimos envueltos. Creo que con distintos colores sobre un t rapo enar·
b olado por cada uno en Ja punta de la lanza, hace cuarenta años que nos
venimos devorando los orientales, en sen icio de los caudillos y en provecho
de los esplo tadores y en pura pérdida de Jos principios y de q ue los hom·
bre de bien sean verdaderos correligionarios p olíti cos ... Tal v ez con raras
escepcionec;. todo&amp; los presentes Jo c-.omos .. . ¿Qué nos dhide en la re!?ión
de l as ideas? ... En el terreno d e los h echos no me Jo d igá ic;, harto lo sé
yo, y harto lo saben todos. . . P ero ¿ c-.on contrarias nuestras doctrinas?
Jamá..-. sobre Ja banda blan ca ó sobre la banda colorada o::ó e::-cribir partido
alguno, ni aún en esos momentos de " értigo y estravío, otros orincipios p olí·
t icos que Jos que están escritos ... p or todos nue,lros con::tituye ntes en la
tabla de la ley íundamental. . . Hay alguno entre los ciudadanos de ambos
colores políti cos aquí presentes á quien sus afinidades con lo' bandos que
nos dividen, á quien la divisa que ostenta, or!!ullo ..o en los días de com ·
bate, le obliga á renegar de las grandec: verdades y prin cipios republicanos
y d emócrata-, ... que e ... tán consagrados en la Con'-Litucr ' n de la R epública?
Todos creemos permanecer fieles á la Con~lituci ó n del Estado --in separarnos
en nada de la doctrina de nue::-tro partido. '-e bien q ue todos hemos sido
alternathamente au tóc ratas y libcraie::i, gubern i~ ta s y rerolucionario5 ... To·
dos hemos sabido sostener nue ~ tros nu1los gobiernos con tra la re\'oluC11 n
cl ~l partido contrario : y hemos sabido plegarno-. a la re\'olución de nuestros
amigos aun contra los buenos gobiernoi. de nuest ros an t agonh~ta::i . Dc""de la
altura olímpica del gobierno hen10:. lanzado los iracundos rayos del poder
público contra la revolnc ion } cuando no:. ha llcr!ado el n1on1ento de !ormar
en -,us fila s hemos aclamado la insurrecci~ n como el primt•ro d e los derechos del pueblo y hemos lanzado el anatema de las lc,·es ... 1ure la cabeza
del déspota que las profa nó. . . pt~ro en la re\'ohl( ion como en el eobierno,
¿cuál ha ~ido la bandera de los partido .. ? Gobierno, para combati r las re·
voluciones hemos in, ocado ~iempre las facuhade consti tucionales del po·
der público. Y R e\o)uc ion, para d er11bar á lo ~obiernos hemos apelado
á la libertad constitucional del p ueblo. . . arriba ó abajo siempre la Cons·
t itución por bandera, aunque no ien1pre la honradez y sincer idad. . . E~ta
t·~ la vtr&lt;laJ. Dt.&lt;luu:o ele ac¡ uí que la Con-.titución ~~ nue .. tr.i comú n lian·
dt.·ra... los hombre... han obedecido 1nác; á '-\IS pasione'I q ut' á ..u ... ideas
y en vez de hacer política con for me á sui:. c ree ncia .., han e je rcido 'eni:tanzas
y oometido ('rÍmenes con arreglo a su_ odio" &lt;.In que por e50 pueda tomar c;e
esas pasiones y esos crímenes con10 programa p ern1anente d e nin~uno de
los partido... (on esta ide a pt·rtenezco al número de los que c r"e n q ue
no t·stá lejano el día en qu e tend rá ténnino feliz nuestra lucha in,en .. ata ...
pt.r~ para lJcgar á la ~tnión d~ los orientales no e mcnc--tcr que ninguno
ahd1que de "llS (' reenc1a-, polat1ra .. , &lt;.Ínn que ha .. tn que cada uno a ·n ... te c:u
conducta a s uc: ('reencia' . . . Salga del "-UÍrag io libre un gobierno hone~to y
\trdarlt&gt;ramente liheral ..." C /b u/., pp. 47 y !:".)
Ll Dr. J osé ~laria C:t .. tt•llanoc; .. ubraya :!~imb1110 k• caducidad de las

-

23-

�&lt;JUC ha habido has~a ahora en la R epí1b;ica : de la rc\·olución ele

las ideas." 1
Desde su galana elocuencia. Julio licrrera y Obe~, !Jrincipista
y r ecalcitrante colorado, reitera con \•ehemente entu~iasmo la fe
común en la coexistencia que permite otear un nuevo y fecundo porYrnir para las aspiraciones ci,·ilistas. ,; Esta fiesta espansiva y cordial entre francos y declarados adversarios políticos. . . es In subli1ne manifestación csterna de la re' olución
interior que se ha operado en los espíritus; aquí está marcado
&lt;'On signos inequívocos el largo camino que en medio del choque
tu1nultuoso ele las pasiones han hecho en la conciencia las ideas
elevadas y los sentimientos generosos. . . Este banquete en que
lon1an asiento confundidos los hombres de todos los partidos ...
y ~in que ninguno haya tenido que abdicar las ideas y las creen&lt;'in:, que defendía ayer y que soctendrá mañana, es el s!mholo
de r~e otro grnncle, espléndido banquete nacional en qt:e tendrán
tan1hién su asiento y su cnbicrlo toda~ las ideas, todas las ac;pirar·iones, todos los intereses que se agitan y Lrabaj an der.tro del
lcr1,.no inviolable de Ja ley. I:n este momento nosotros ce:ramo3
el pa~ndo ec;téril de las luchas armadas de partido y abrin1os el
p~ríodo f er unclo de los luchas incruenta&lt;; de la de1nocracia, que
en ''cz ele tener por árbitro ]a suerte 'ariahle de Jos a1 rnas, tienen
por j ucz supren10 la opinión del país, manifeslada libremente en
l ... s urnas electorales. 1.a República. en \ e1 de caudillos jgnorantes
y viciosos nos pide ciudadanos auc;teros é ilustrados, en \·ez de
fnngrit·ntas ,·ic;tcn iac;, nos pide in~t ituci ones sabia ; en vez del
cj '• reílo agurr rielo nos pide cá1naras populares. . . levantemos un
altar á Ja nueva deidad que va á pre~iclir en adelante los destinos
poHt icos del país ... : la tolerancia ... l .. a causa de nuestros maJes
ha estado en haber llevado Ja intransigencia y el fanntisrno político
que c«grin1cn los partjclos tradicional&lt;'c;: "f.n historia no~ c- nscña que
todns nnc ~ tras dic;enciones, toda"' n111·stras g1u.•rra s chHcc:, no han l"nido por
c:nu a ti triunfo de una iclta, la c:alvaei{n dt: un principio ••• no l:an sido
1n6s 9ur. el rt• ultudo ele una honda dh·ic:ión que naci ', con razón el 42
que ds·l1111 conclui r el 51 y que c:in ral'.l··n nl~una ha continuado hacta aho·
r n. . . ;. "'onic'~ nea .:o partido~ político-. en la 'crdadera acepci&lt;)n de Ja
palabra? l\o, 501110"&gt; blancos ó colo rad o!' hoy, porqnP nue&lt;:tro; padrl s ts·
tu\i~ ron en ~InntP\ideo ó &lt;"'111\'it·ron en el Cerrito, y loe; odios nacid os en
r.q111·Jla época c:e han ido pcr¡u·tunndo ... Los p:inidoci político, concluyen
&lt;'n r&lt;:tn ticira con la paz t.l1•l fJl, de cn!onccs acá no l:a h::.l&gt;ido sino
1n11 i&lt;1n!! pcr onnlcs." ( / /;id., p. 65.)

&lt;fj,jo;3"

) ¡·Úll·¡•• p.

-1

i•1r.

29 -

�hasta convertir en crimen lo que es un derecho sagrado de cada
uno . . . Tolerancia recíproca de uno para otro, respeto escrupuloso
del Gobierno á las opiniones de todos. Tal es el remedio que
nuestros males necesitan y el objeto á que deben ocurrir todos
nuestros esfuerzos y aspiraciones. El período que se abre es de
labor y de lucha. . . Que el nuevo grito de á las urnas! que va á
reemplazar el viejo grito de á las armas! sea un grito de paz en
vez de ser un grito de guerra." 1
La invocación de Julio Herrera y Obes se resuelve en rígido
programa doctrinario con el discurso del doctor J airne E.strázulas.
El pensamiento maduro del antiguo ministro de Berro condiciona
el futuro político a la estricta observancia de los derechos individuales en cuyo sentido se avanza a proponer la r eforma del
texto constitucional. "A pesar de que la solución no ha sido de
grandes principios no por eso la paz tal cual es deja de ser
grande. . . Con tal que al salir de las urnas electorales tengan
la sensatez y el acierto de llevar al gobierno á un ciudadano
ilustrado r recto que sepa respetar r hacer respetar el ejercicio
de los derechos individuales, estoy seguro que hemos de poder
alcanzar la Reforma Constilucional sin la demora en el tiempo
y l os defectos que para esa obra cuenta la Constitución existente ... Vengan... comicios extraordinarios para la elección de
Cámaras constituyentes. pero puramente constituyentes. . . si consultados sólo los intereses y necesidades de la república "amos
abiertamente á trabajar la reforma conC&lt;titucional por el camino
indicado, seguro estoy que por ese medio llegaremos necesariamente á la tranc;formación de los partidos tradicionales, despo·
jándalos de los harapos del pasado para convertirlos en ' 'erdaderos partidos de principios como deben exiqtir, y que allí en
esa lucha, sean cuales fueren nuestros años y nuestras situaciones
del pasado nos hemos de di\ id ir en progresistas liberales de un
lado, en matcnedores a/errados al pasado del otro~ pero produciendo el bien y mejorando la vida de la República para el porvenir." 2
Concluyendo, todas ]as manifeqtaciones j uhilosas del Ban·
qucte vienen a confirmar el impu}qo generoqo de aquel núcleo
en
juvenil montevideano, que a la \'Uclta de la paz reacciona
nombre de ideas y principios- contra los desvíos que adjudica
l

l bid.• p. 18.

2 Jbid., p.

60.

-

30 -

�a los partidos personalistas. Etiológicamente se define como la
juvenlud de ropaj es r ománticos e inspiración espiritu alista, que
egresa de la Universjdad, y encuentra incompatible su concepción
del mundo con el estado an árquico que vive la República. Aflor an
en el curso de los r epetidos brindis y los ampulosos discursos,
los insistentes r eclamos y ]as cálidas protestas de confraternjdad

y lolrrancia n ún cuando las voces par tidarias no se han extinguido.
M ás a11á de las inspiradas inten ciones del Ban quete, las fu erzas tradicionales ag rupadas en torno a los caudillos reclaman un a
legítima part e en la dirección del gobierno, &lt;lesde s u gr ávi tanle
influencia como fu erzas vivas de nuestra realidad política e histórica. Bien puede decirse que, en cierto modo, h a expirado la
h ora feliz del caudil1ismo, al men os baj o la férula prhnitiva que
intermitentem ente imponía desde 1830, pero la sombra de su
puj anza y su brío combativo volverá n a c uestion ar los más caros
anhelos de los j óvenes del Banquete pacifista. Al amparo del
n oble ideal ism o juvenil que presidía aquellas liberales re ílcxiones,
las esperanzas con cehid as se r esentían ante la inestable situación.
De todos modos, con10 saldo incuestionable, de1'e subr ayarse - nota
ej emplar en nuestros anales políticos- Ja reunión de un nu mer oso
grupo de ciu d ad an os que podían, al men os teóricamente, deponer
sus pasion es de partido par a convenir , desde un nuevo crj terio,
en la apreciación de nuestro pasado histórico y en la programación de nuestro futuro institucional. El h ech o, de capital
importancia , era ad\'ertido por un o de los orad ores como signo inequívoco de cierto r eajuste inminente de la vida política.
"Veo aquí reunida la juventud m ás distinguida de la P atria
-con~ign a ha en su discurso el doctor J osé María Castellanoscelebrando la terminación de la guerra civil. y esa juventud n o
pertenece á un círculo ó partido, pertenece á los partidos t odos.
Consider o este h ech o corno un o ele los acontecimientos más n otables desde nuestra constitución política . .. " 1
No obstante, much os de los juicios y apreciaciones que
accrr a del pasa.do y el presente del país en1itían los co111ensales
&lt;le Abril se resentían de fi cción. Al decretar la abolición de las
divisas, aquellas buenas voluntades trasponían los límites de la
reolidad. Precisamente. temiendo por la estabilidad d el precario
equiljhrio se preguntaba el diario de J osé P edro V arela: " ¿ Esa
unión de la juventud dura rá solo el tiempo que n os encontremos
1

l bid., p. 65.

-

31-

�juntos en torno á la mesa de un banquete?., 1 • Fundados \ harto
j ustificados luego los temores de La Fa=, ia pacificación de abril
de 1872 -como la de octubre del 51- establecía el jalón inicial
de un arduo proceso de adaptación a nuevas formas de convivencia cívica. Al día siguiente del Banquete nadie ha ol,·idado
que, como lo establecen las propias estipulaciones de pa1. toda,•ía
está pendiente el pleito ciudadano ahora diferido a las urna~.
No se habían extinguido en el clima político monte' ideano
los ecos de los discursos fratern os del 13 de abril. cuando 'uelve
a promoverse desde la prensa y la opinión el debate que. abierto
un año antes con la escisión de Carlos l\1aría Ran1írcz del pa1i.ido
colorado y la fundación de La Bandera Radical, \'enía a rPrlantear el discutido ensayo de la fusión de nuestros partido~. predicado por Lamas y execrado por Gómez. Sus primeros antecedenlec; se referían a la épora de Giró con el infeliz y efímero
intento de aboli r los bando:s tradicionalec:. Andrés Lan1as había
sido su p1 ofeta ortodoxo y el gobierno de Pereira la más
palmaria demostración de su di, orcio con nuestros hábit f'ls po!Í·
ticos. Ante el emblema r adical que ahora enarbola el nue\ o gu ·a
de una nueva fusión -no de partidos sino de hombres- se
levantan las voces airada.5 de los que, desde filas colo r2d as condenan en nombre de los muertos de Quinteros y de l:i libre
coexistencia de los partidos. todo intento que rememore !a tradición fuc:ionista de Giró. l .a1nas } Pereira.
El S:glo, ya en guardia frente a loe: trabaj oc: ra dicales pre\·cnía, en la víspera del Banquete, acerca de las intenciones que
~o~layaba en su co l e~a de principio.; La Pa=: " ... Entre noEotros
la cauc:a de la fu sión está vcncicln quizá para no volver á ]e•:an·
tarse; la razón en la historia asocia su anatema p::ira hundirla,
imposible es refundir en uno solo todos los c:ic:teinas ... I.1~ fu sión
no sólo es inmoral sino que es irnposible. porque no pueden
rcsun1ir~c en uno todos los pensan1icnto'5, todas las espir3cione~.
todas las pasiones y todns las arnbicione-., que siendo legítimas
son c:cntimicntos respetable.., del corazón hun1ano" 2 •
Los hombres del partido conc:er,•ador no podían to!erar el
dcs,·ío que a sus ojos habían sufrido quienes se proclan1aban
mento res de un nuevo progrn!nn po1ítico que condenaba a los
1

[.a Pa:. ~(onte\ideo, 13 Je abril de 18i2, n9 313.

:?

El Srplo, :\!ontt\ ideo, 12 de :ihril &lt;le l8i2, nt' 2221.
-1~

-

�partidos lradicicna!es: "La fu;,ión iniciada en 1851 y terminada
en la revolución de ju lio del 52; la f uc;ión practicada en 1855
y terminada en la revolución de Quinteros &lt;le 1857, la fu sión
&lt;lesprcslif?iada, la fu sión antipática: la fusión maldecida, la fusión inn1oral co1no la llamaba el Dr. Juan Carlos Góme1. es la.
solución que con nuevo r opaje se n os ofrece en 1871 para nues·
tras cncslioncs políticac;. El mayor defecto que p uede Lener toda
iclea política que ac;pira á los hon ores de una solución I ráctica
e~ no ~c r practicable y el menor de los defectos que Liene la idea
ele f11sión es n o ser practicable . .. Todo partido con :irrnos más
ó mnnoc:: aparentes y visibles. r~p ond e á una necesidad sCJcié~1 , á
ana tendencia rnás ó menos instintiva , á una ac;piración más
ó menog inconsciente. P or eso mueren, lo tnismo que nacen
espontá neamente por su propia virtud aj enos á la voluntad v á
los cálculos de los hombres. 1\ingú n partido n3Cl" Íu&lt;' ra de
t irmpo. ni mucre sino cu anclo debe morir, ni vive c:.ino cuando
t it-ne r azón de ser ; son la obra del tiempo y de l o~ acontecí·
1nientos y es necer.;ario dejar que el tiempo y loe; acontecin1ientos
rcalicPn su obra providencial de transf orrnación incesante:' 1

r:n

realidad no era la fu sión de los partidos rn sentido e'tricto el norte político de loe; rednr tores ele La Pa=. "Se propende
ú la regeneración de los partidos -dice el órgano r adicall"vnntanclo sobre ellos Ja propaganda independ iente de las ideas
y no encerrándoles en el circulo abrumador ele la tradición que
r ófo ~i rv,.. para mantener una agrupación dic;ciplinada v personalí.. ima'' 2 • Se proponía así "la uni ón ele los c iudad ano~ nue pr of r.rian igunles principio.:;, aunque en la lucha de los handos ha,·an
n1i:itnc!í&gt; rlloc; ó sus padre en filas opuestas" 3. Los redactores
f,(l f ronJr.cuencias de las fricas, en El Siglo, ~Ion te\ ideo, 15 de
mayo cl t 1872, nO 221 t
Fn lo.. mcc:cs inrnrrliatoc; a la Paz de Abril. mit:ntrac; en las página" de
l.rr !'ni se h•trnsifi cahn la propaganda contra lo" partidos tradiciona}cc;,
podía }P.erc:e en Fl Si~/o cl el 7 de mayo· "Las tcndcnc·ia' fuc;ioni,tas empieza n
á 1nanifr. c:ta r~t:. la idea de la r.on1nic;;ti ín de los particlos pronto ec:tará t:n
• a1npañu: pero no "º"' ton1ani ele c:orprt:c;a; In esperábamos. tr&lt;"emo" que
.,¡ ln f11&lt;:i ón es malo. rn teoría c·ci n1'Í" nuila atín en la práctica. Creemos que
tal c;j&lt;:Lf~ntn cien vt&gt;ce r.n-.nyaclo y cien \ eccc; dec:echadl) y mal !tto no ce; lo
n111• n1•cc• ita la Rcpú hl ir.n y por e"o ,., Qll&lt;' no no" canearemos de combatirlo .•. Li bertad. es lo tíni co q11r ncr.csita la Hrpúhlira." ((fr.: Actualidad,
tn Ti.'l Sigln. \l ontc"Yi&lt;lco, 7 de mayo de 1872. n9 2236.)
1

2

Ln Pr:z,

~l 11n t 1•\ idc•o, 9

clr ma)O de 1872. n'&gt; 331.

,\f r.nifiesto del &lt;:lub f~rulic al, \f onlc \ itlt o, 30 de rnsyo de 1872, en
í' .. ;:, l\lonlc\ idlO, 2 de junio de 1872, nV 319.
3

J 11

-

~3

-

�de La Paz ante la ofensiva que emprendía José Pedr o Ramírez
desde El Siglo aclaraban el alcance de sus opiniones : "No se
pretende. . . lo que sería utópico y contrario al espíritu &lt;le las
sociedades modernas, destruir la diversidad de opiniones; lo que
!e busca y se quiere es reunir en un esfuerzo común á todos los
que piensan de un mismo modo, á todos los que buscan el triunfo
de unos mismos principios" 1 . Los elementos de la novel institución partidaria que surge a la vida como fruto temprano de la
convivencia principista sienten la necesidad imperiosa de abandonar "los partidos tradicionales en su camino de errores y de
estravíos" 2 en el entendido de que esos partidos son ya "incapaces de responder á las exigencias del presente y á las necesidades del porvenir ... Tal vez el presente les pertenezca todavía,
pero el porvenir se les escapa y viene á manos de los que abandonan los errores y las preocupaciones del pa'-ado" 3 .
Ensayo prematuro parece ser la empresa del Club Radical;
arraigados en la entraña histórica de la sociedad oriental los
partidos tradicionales condenaban, con la fuerza decisiva que
ejercían en la opinión, aquella asociación política que a pretexto
de principios liberales pretendía abjurar de las divisas.
En otra actitud -en cuanto ajuste de ideales y realidadeslos conservadores y los futuros nacionalistas propendían a la
transformación de los partidos -mediante la propaganda principista- sin abandonar su bandera ni condenar su pasado.
De ese modo, se definían en dos planos divergentes sendas
actitudes del principismo: por un lado, quienes sin r enegar de
su divi"a adoptan la prédica doctrinaria como programa de su
partido ·t; por otro, quienes renunciando a las Yiejas banderas
procuran, fuera de las agrupaciones blancas y coloradas, la
erección de una nueva fracción política dectinada a obrar la
transformación civilista que anhela la República.
A la luz de la polémica que con ese motivo mantienen
1

Ln Paz, f\fontevideo, 9 de ma}o de 1872, n9 331.

:2

1bid.

Jbid.
i Decía Julio Herrera y O bes en su di!&gt;curso del Banquete de Ja
Juventud: "Nosotros estamos probando practica mente que no es necesario
recurrir ó las utopías generosas de las f uc;ioncs; que no es ne ce~ario que
un pendón de ignomini~ c~bra los colore! q1~e ,,simbolizan. qus tradicion ~s
en el pasado y sus asp1rac1ones en el porvenir. (Cfr.: Discurso de l ulio
Herrera y O bes, en El banquete de la juventud, etc., cit .• pp. 18 y ss.)
3

•

�El Siglo y La Paz, el órgano conservador, como en el fragor de
la lucha contra Aparicio, vuelve a abrazar los viejos principios
del partido colorado. "El Siglo formará en las filas del partido
político que desde 1843 viene manifestando en medio de las
luchas más bastardas, de los errores más lamen tables y de los
extravíos más dolor osos, una tendencia constanle hacia el establecimiento de gobiernos legítimos que hagan una verdad las
instituciones liberales que nos rigen, ó en otr os terminos, EL Siglo,
servirá la causa de la comunidad política que ha sido llamada
por razón de s u distintivo de guerra el P artido Colorado" 1 .
En verdad , la actitud conservadora responde al temor de una
victoria electoral del partido blanco, para cuyo conjuro no escatimará concesiones dentro de filas coloradas 2 . Veladas insinuaciones primero. directas negociaciones luego, moverán a los elementos de El Siglo a estrechar posiciones junto a los hombres
de La Tribuna y Los Debates para enfrentar al adversario tradicional.
Con miras, pues, a presentar un frente único en las elecciones, se agrupan los contingentes del florismo y de Ja fracción
conservadora en una r eunión p opular encaminada a aunar posiciones. 3 JJa r eunión cristaliza en la fundación de un club color ado
que, contemporizando las miras ele José Cándido Bustamante y
de José P edro Ramírez, se deno1ninará Club L ibertad. 4
1

El Siglo en el período de lucha, en El Siglo, 'ttiontevideo, 5 de

may o de 1872, nº 2237.
2 En el flf ani/iesto del Club Libertad se consigna: "Entrará á la lucha
electoral con s u organización de partido político, sostend rá candida turas de
6U co1n11nidad, si n aceptar en ningú n caso y por ninguna consideracit n pactos ó fusiones con el partido blanco cuyos resultados han sido siempre
contraproducentes y funestos . •. " (Cfr. : El Siglo, 1\-lontevídeo, 1 Q de junio
de 1872. n9 2257.)

nº

3

Reunión. popular, en El Siglo, Montevideo, 19 de mayo de 1872,

224.8.
" La reunión se efectuó el 20 de mayo en el Teatro Nacional, asist iendo, &amp;egún cálculos de El Siglo, unos quinientos ciudadanos. José Cándido
Bu ~ tnnu1nte propu~o como nombre Club de la Unión del Partido, pero J osé
Pedro Ramírcz y Julio llerrern y Obes, en sendos discursos que reivindican
los d erech os del partid o colorado, recuerdan su ejecutoria, exaltan l os prin·
cipios liberales que identHican al partido de la De-fensa y proponen el nombre
do Club Libertad. Se decidió que llevase tal denominación y el acta de
adhesión quedó a disposirión de los interc c:.ados en las imprentas de La Tribuna y El Siglo. (C fr. : La reunión popular, en El Siglo, ~fontevideo, 21 de
mayo d e 1872, nº 22119.)
Al día sig uien te, el { rgano colorado principista dando cuenta de los
resultados que surgían de la re unión popular, presen taba, a modo de sim-

-

35 -

�En verdad, la pregonada unión del parlido color ado no llega
a concretarse sino parcialmente. No todos los conservadores
seguirá n las aguas de J osé P edro R amírez y Julio H errera y Obes
tendiendo la m an o en el seno del Club L ibertad a quienes apuntalaban el gobierno de Batlle. El doctor J osé María M uñoz - su
intransigen te adversario- en una declaración enviada a El Siglo
niega su adhesión al Club Libertad. 1 P or otra parte, tampoco es
unánime el con senso de los color ados netos par a un buen avenimiento con el grup o doctoral; Fran cisco Bauzá, que representa
desde Los Debates la fracción personalista más recalcitrante del
p artido colorado, aglutina a sus part idarios en otro círculo, en
principio llamado Club Liberal y defin itivamente proclamado com o Club Colorado . 2
No obstante transitorias connivencias, y pese a la vaguedad
bólico espaldarazo, las credenciales con que sur gía Ja nueva agrupaci ' n
poliuca: "El Club Libertad no es un grupo aislado de ciudadanos ni e!
una asociación de determinadas individuali&lt;ladc.., es el partido colorado que
se reúne en un propósito común, es el partido colorado que se organiza y
que &amp;e hiergue Lsic] adoptando por lema la mágica palabra Libertad que
ha siclo la deidad de sus ofrenda&amp; y el ideal de su&amp; aspiraciones y levantando
en alto la bandera que legaron á sus hijos los héroes de nuestra epope".ta
legendaria... La batalla decisiva que va á librar... e debe encoutrarnos
unidos en una única idea y en un propébito palriótico y común y si las
lanzas de nuestros adversarios se han quebrado ante los cuadros de nuestra
infantería, hoy igualmente las maquinacione::o reaccionarias han de estrellarse contra el cuadro con1pacto de nuestras voluntades. En los momentos
solemne~ que atravesa mos, cuando -vrunos á jugar en el palenque del libre
&amp;ufrar;io nuestra legítima preponderancia en la dirección de los de::tino:&gt;
nacionale.-, sería antipatriótico y funesto preparar la di soluci ~ n de nues1ro3
elemento&amp; y la pérdida de nuestras íuerzas con csac; r ivalidades ~iem pre
mezquin as y siempre condenables que han comprometido tantas vec s el
triunfo necesario de las buena&amp; causas ... Creyentes de un dogma político,
aoldadoc; de un partido, usaremos de un derecho irrenunciable quemando un
cartucho centra las dos agregaciones políticas que se prcc:.enten en el campo
disputándonos la corona de los triunfadores: el partirlo 'iejo de los blanco"
y el partido nuevo de Jos f usioni-.tac; ... " (Cfr.: El Club Libertad, en E l
Siclo, ~Ion le\ ideo, 23 de mayo de 1872, nQ 2251.)
l

Cfr.: El SiJlo,

~lo nte\ ideo,

23 de mayo de 1812,

nO

2'.:51.

Cfr.: La unión hace la /uer:a, en El Siglo, :\Tonte' ideo, 19 de junio
de 1872, nQ 2257.
La agrupaci n que encabezaba Franci!:co Bauui -c-onsigna Pi\•cl De·
voto de filiación católica, rechazaba la uni ' n con el grupo principi-,ta que
obedecía a las direcl1vas liberales. En ese c:.entido condenara, Junto al
ObLpo Jacinto \ 'era, la Pro/t.sión de Fe Racionalista ele julio del 7~. con }3
que nue ~ tro libre pensamiento proclama su rupt ra forma l con la Iglesia.
(Cfr.: J UAN E. Pf\'EL J)I,\'OTO, !listoria de los purlidos políticos en el
ll rugun)', cit., l. II. p. 119.)
2

-36-

�expresa e.e su programa. el Club l.. iberlad tipiíica en verdad la
línea del principi rno conscr\•ador. a cu¡ a prédica pnrece obedecer
au programa: ... '"se propone nntc todo consolidar una situación
de instilt:cioncs, de garantías } &lt;le libertad ... en esta como en
todas Ins cri5is políticas de plegará á todos los \ ienlo3 la bandera
de los grandes prinr.ip!os que consliluyeron la gran epopeya que
inmortnlizó la defensa de ft.1ontevidco." 1
Una sen1ana despué~ que la reunión popular del T atro Na.
ciona] Eancionara la Iun&lt;lación del Club Libertad, el Club Radicnl
hacía Jo propio al definirse como entidad política mediente su
progrn:nn de principios.
Los antcccclcnles ideológicos ele la nueva agrupación proce·
den del 1nismo cuño liberal que nutrió a los redactores prinri·
pistas ele El .Siglo. u:; fi guras rectoras, Carlos 1VIa1 ía Ra1nírez
y J osé Pedro \ 7arela, procedían del partido colorado conservador
y a sus diarios colegas de El Sialo les unía -si no un idéntico
credo- una común tradición ideológica . Como oportunamente
se consignara, su prédica efectiva comien7a en el apogeo de la
reyo]ución con el alejamiento de Carlos l\.Iaría Ra1nírez de la
redacción &lt;lr El .)iglo y la íundarión ele lrz Bandera Radical.
J osé Pedro V arela, hasta entonces fer\ iente rol orado, abandona
el perión1co conservador para emprender. en la tesitura de Carlos
fvlnría lta1níre1, y desdr el diario La Pa:, ~u campaña por la
pacificación ele la República ) la conn1i tión de los partidos.
1\ la vuelta de la I&gt;az de Abril, los elementos principistas
que ce agrupan en torno a la redacción de La Pa= confían en la
\ olunlad popular del sufragio 1&gt;ara iniciar una era de rccupc·
l ut.ión. 2 Reflexionando c;ohrc la cnlraiía y el destino de nucslro"
partidos tradicionales, que aún se encuentran en trance de con1·
pro1nctcr }ac; conquistas institucionales con el empuje de sus pa·
!:ionc~, el Club Radical define su posición principi:&gt;ta: "Dos
carnino~ ~e prc~cntnn &lt;lrsdc luego á nuest ra elección - puntua·
lizn ha el \Ionifiesto del (1ub Radical- . Fusi onar con todos lo·
0

1

.Jani/i,..sto del C/11[t l.ibcrtad, en El 5iglo,

d e ] 8i2,

11º

~fontcvidco.

1? de junio

2257.

En los últi1nos clíu~ clr• rna yo ele 1872 se con tiluyó la Co1ni~ión Di·
f &lt;'ClÍ\ u del Club Haclical integrarla por: Cario~ l\[11rÍ•1 Il an1 rrz. presidente,
l:dunrdo Drito del Pino, \·icepr1&gt;c:icl ent1', A urclio Berro. lesorero, Cri tóbal
'n)\nñ nc h th.) y Jncoho . \arela. c:t·cretario-.: J!dcfo:iso García 1 ,., ;;,
Al r(linuo Hodrí~1H'.7'., Jo~ é .i\Iuría Castellano~, i\li~H c l llerre1a y Obcs, Gon·
ro!o llarnírc7. y Jo sé Pedro \a rclJ, VO( ale.,.
:.!

.., ,..,.
-

,')¡

-

�elementos gastados, corrompidos y retrógrados de los partidos en
que respectivamente hemos miliLado, formar con ellos cuerpos
políticos rivales y estimular su antagonismo ya demasiado amenazador y violento, halagando á cada uno con la idea de su
respectiva superioridad fundada en sus pasadas glorias y en los
crímenes del contrario y llevarlos y acompañarlos así á una
competencia perjudicial y un triunfo de resultados mezquinos,
en que los elementos progresistas del partido vencido quedarán
esterilizados para el bien público, mientras l os estacionarios y
retrógrados del partido que triunfe se levantarán como una rémora al progreso del país. O bien, unirse por las ideas, prescindiendo de la tradición, los hombres que profesen el culto de
unos mismos principios constituirse en asociación política al
gervicio esclusivo de los intereses progresistas y liberales del país,
procurar por todos los medios legítimos la exaltación á las más
altas magistraturas nacionales de los hombres de ambos parlidos
más capaces de servir aquellos intereses y aquellos principios
y esforzarse así por conseguir uno de esos triunfos verdaderamente fecundos, duraderos y gloriosos, los únicos capaces de
regocijar al país entero en que la victoria no perlenezca n i á los
colorados ni á los blancos, sino á los más ilustres hijos de la
República. Nuestra elección está hecha. El primer camino ha
sido trillado por todos los partidos desde que nos constituímos
en nación. Los triunfos por ese medio adquiridos han sid&lt;' fatales.
Ellos han conducido á la República al lastimoso estad,, en que
se encuentra. Nosotros creemos que es acto de patriotismo ensa) ar
el segundo, convencidos de que él conduce á la paz rrparadora
y fecunda, a Ja libertad benéfica asegurada por todos. Al imperio
de Ja justicia imparcial, al reinado de las leves soberanas y al
empleo de todas las fuerzas vivas del país en la obra de su civilización y de su engrandecimiento." 1
Cuando ve la luz el programa del Club Radical, su desvinculación con los partidos tradicionales es ) a un hecho consumado. "El Club Radical e una asociación nueYa é independiente
que no reconoce solidaridad con ninguno de los partidos del
pasado." 2 Dicho programa, lábaro del principismo puritano,
Afani/iesto del Club Radical. 1'fontevideo. 30 de mayo de 1872, ca
La Paz, f\fontevideo, 2 de junio de 1872, n9 3-19.
l

Programa del Club Radical, f\Iontevideo, 30 de mayo de 1872, arl. 19,
en La Pa:, \fontevideo. 2 de Jun10 de 1872, n9 3-19.
"El Club Radical aspira a disolYer a los antiguos partidos mostrándoles
:?

-

38-

�traza la ejecutoria que preside su conducta política. "El Club Radical - reza el programacondena y rechara la fusión ó
amalgama con partidos ó elementos personales de ideas y aspiraciones distintas de las suyas propias, fundando su fuerza moral
en el presente y sus esperanzas de fuerza material para el futuro
en la estrecha uniformidad de los principios y propósitos que
forman el vínculo inquebrantable de la asociación". 1 La n ovel
agrupación preconiza, bajo su bandera, la más amplia tolerancia
como base primaria de la convivencia cívica, abj urandCJ de los
gobiernos unilaterales y de su fórmula "gobernaré con mi partido
y para mi partido". 2
En el aspecto doctrinario, el programa de prineipios del
Club R(l(lical supera sin duda, por su concisión y rigo r, al del
Club I.. ibertad 3 ; establece la teoría de los derechos individuales
bajo la forma de libertad de prensa, libertad de reuniór. y aso·
ciación, libertad de sufragio y seguridad individual como pre·
misas ineludibles para el ejercicio pleno de la vida política 4 ;
proclama el principio de la igualdad ante la ley, ya del individuo
c·1 antagonic:mo interior en que c;e agitan y Ja verdadera solidaridad que envuelvr á mncho11 de Jos que aparece n como intrans1gente~ adversar101 .•.
El Club Radical c;eñala á cada partido s u~ errores y t1uc; crímenes; reconoc&lt;&gt; á cada partido sus c;ervic.ios y sus méritos, y combinanclo ... la más
rígitla F-everidad de convicciones con la más humana fraternidad de scnti·
miento11, quiere ciellar la alian1.a moral de todos los hombres de princi pio•
rontra todos los elementos de violencia y de de c;ord en ... " Así rezaba la
r ircular que t;Uc;&lt;'rita por el pre'lidente del Club Radical, Carlo!l ~faría Ra mírez., l!C remitió a ''los compatriota~ de los Departamentos" adjuntando el
Programa y el Afani/iesto del Club. (Cfr.: La Paz, 1.1ontevideo, 17 de
junio de 1872, n9 386.)

Pro{lrama del Club Radical, ~lontevideo, 30 de mayo de 1872, artículo 20, en La Paz, ~1ontevideo, 2 de junio de 1872, nº 349.
l

2 1bid., "articulo
to~ ~an o&amp;, liherales y

5º: El Club Radica] anhela ver a todos los elemen·
progrrs1slas sin distinc1ón de colorct1, convocados al
tr ahaJO reparad or de la adm1ni«1trac1ó n pública. y condena co mo la más
nbom1nable cfr- la' fórmulas política aquel1a que por boca de los maJÍs·
11 ado111 e&amp;e drcir al put-hlo : gobernaré con mi partido y para mi panido ...
Art. 10...l:.J Club Radi cal, viendo en la fraternidad el lazo que da vida y
f 11t•ru á In~ nacion&lt;"s combatirá las aberraciones del fanati .. mo político, Ja
perpc-tuación de odi o!', la .-clorificación de las venganzas y demostrará prac·
tirnn1t·nte que Ja divero;idad de ideas y aspiracione1 no debe nun ca dividir
en ej~r~· ito8 ent'm1go~ y fcroceq á los hiJO&lt;. &lt;le una nu ~ ma lterra."
3

/bid., articulo 8.

.e

/bid., nr1 íc111o 11.

-

39-

�o bien del ciudadano, en sus respectivas vinculaciones con el
Estado. 1
Para el logro práctico de estos propósitos prevé la reforma
constitucional que permitirá "restablecer el imperio abscluto de
la igualdad y de asegurar el más amplio goce de las libertades
sociales á todos los habitantes del Estado" . 2 Consigna arimismo,
en el orden de las realizaciones materiales, una serie de aspiraciones que vienen a concretar las necesidades más urgentes por
'ºEl Club Radical quiere el r einado de la libertad política en sus
más amplias manjfestaciones. Libertad de prensa , bajo la esclusiva é inviolable jurisdicción del jurado. Libertad de reunión y asociaci n sin más
límite que el r espeto á la tranq uilidad pública. Liber tad de sufragio eficazmente garantida por la imparcialidad y la abstenci ' n de las autoridades civiles y militares en el acto de los comicios públicos. Libertad ó seguridad
ind ividual á cubierto de las interpretaciones fraudulentas que se han dado
al a rt. 81 de la Constitución.
Art. 9, El Club Radical quiere el reinado imparcial de la igualdad ya
t'n las relaciones del ciudadano con el Estado ya en las de los ciudadanos
entre sí, y pugnará por el más estricto cumplimiento de las ley es que re·
guJan aqu 1 ..agrado principio!'
(Cfr.: Programa del Club Radical, ?\Iontevideo, 30 de mayo de 1872 en
La Pa:, .\lontevidco, 2 d e Junio d e 1872, n° 349).
l

~ (Cfr.: 1\lani/iesto del

Club Radical, l\1onte\'ideo, 30 de mayo de
1872, en La l'a:, ~lontcl1deo, 2 de Junio de 1872, n9 349) .
Pro nrama del Club Radical, l\lontevideo, 30 de mayo de 1872, cit. art.
15 ''El Club Radie.al propt ndcra á que el paí-, inicie la reforma de la
Constituci ón y con ese objeto dcfcndcra } propagará los siguientes princ1p10~ constiturionale5: Con ...agración cxpre~a de todos lo-. d erechos individuides dcclaníndo!&gt;e nula toda ley que suprima ó re~ trin ja pre\entivan1ente
su ejercicio. Apropiaciín á nuestro estado ~ocia l y á nue ... tra organización
política J e }as piQrantÍa&lt;l de) habeas corpus inglés y establecimiento preceptivo del juicio por jurados en materia criminal. Imposición de la rcsponea.bili dad á todos los funcionarios públicos por l os actos ilegales en q ue
dañen derechos ó interc~c s d e cualquier habitante del país. Prohihic1 n
abcoluta haJO -.everas rcsponSJbiliJadt:s, de que los tribunale• apliquen
]PyC'l dcrogatonas de Ja Con:;tituci1ín dt:l Estado. E'tensi n del plazo d1•
residencia fi jado á Jos miemhros del P oder Ejecutivo. Elección d el Pre·
sidcnte por intermedio del colegio de electores nombrados al efec to y con
e~ oxclu h·o manda to. Extenc:i n del derecho de sufragio á t od o ~ la~ c)a:;es
de la sociedad con un o:.io;.tcma electoral capaz de a egur3r la re prc .. entac!ón
ele la" minoría~. Dt·rogoción de alguna de las incompauhilidades par .1·
mentaría&amp; c&lt;.tahlPctdar;, por ~l art. 81 de la Con "&gt;tituc1 n. Plantcación d el
n111nicipio administrativo, judicial r militar sobre la ba"e de una de.:;centralización prudentemente combinada con la injt•rcncia política ele] poder rcn·
tral. Orga nización de la Guardia Nacional ó las mili c ia~ !'obre la bac:e de
la elección popular con arreglo á los prin ci pios uniformemente a dopt:ido111
Pn toda lo Unión americana y en otro .. puchlos libre . ,\ .:i~naci ó n de nn
fondo y r enta~ cbica · e!prccin é inviolablemente afectac. á Ja ohra de l t
r.ducación pue5ta al alcance de t odos los habitante" del E tado y en general

-40-

•

�que atraviesa el país luego de la devastadora guerra civil y el
consiguiente quebranto de la hacienda. 1
En filas del partido del Cerrito iba a operarse asimismo,
luego de la Paz de Abril, un saludable movimiento de opinión
tendiente a encauzar al partido blanco en la senda de los prin·
cipios. No ob~tan te, antes de la pacificación menudearon, una
y otra vez, 1as tentati vas de trocar Ja divisa tradicional por una
ban dera doctrinaria. z
todas la~ reformas que tiendan á garantir la libertad y á consolidar el gobierno del pueblo por el p ueblo''.
Y en el ~l a n 1ficsto &lt;.lt· l lluú Radical se apuntaba:
" Prcdt:::tinacla por el más fehL concur~o &lt;le circun:.lanc1as favorables á
elc\'arsc en poco tiempo á las más altas cun1bres del progreso en todo
sentido, n uestra infortunada patria ha siclo convertida, por el choque i nfecundo y perpet uo de SU:&gt; partidos personales en un pueblo estacionario
&amp;i no ret rógrado. En cuarenta años de \Ída independiente ¡cuan pocos
c:,fucrLos hechos ('n el sentido ele la reforma y el mejoramiento de las 1ns·
titucjonc9 ! :\J icntras otro~ pueblos cultos, en cuyo seno se agitan verdaderos
par tidos dt! principios, van conc;ignanclo en sus leyes fu ndamentales todas la!J
grande \Crdadcs morales y políticas puestas en evidencia por la civ1hzación &lt;lcl c:iglo en que vivimos nuestros partidos de guerra nos mantienen estacionados en el año 1830 con una Constitución que fué adelantada en
Fu tic1npo, pero qui· reclama en nt1C!&gt;lra época seria~ reformas para ser
pue:.-ta rn arrnonía con los progrc ..os á que, en lac; ideas como en las costun1brcs pliblicac; ha llegado felizmente nueqra patria por el simple transcurso d l tiempo y por la sola fuerza de las cosas á pesar ele la letra de
~uc; Jeye y de In inacción de lo&lt;; p .. n1dos •• . Convencidos de que los dog·
n1a" funda1nf!ntalcs de la igualdad y Ja libertad concagra&lt;los en principio en
111 Constitución del [-,taclo, han c:iclo sin embargo clrsconocidos y atacados
c•n clic:posiC'ione!il ('~periales ele In n1is1na Con stitución, contrariac; á la igual·
dad y ú Ja.., leyes v1grntes re tricti\·as del cje1cicio el" la libertad en algun a9
de suc; 1nás útiles, más necc .. nrias y más grandio,as manifestaciones, darcinos nue¡;tro sufragio paru legi,.luclores en lo ... próximos comicios á aq11e·
Jloc; de nuo9~ros ciudadanos que, "cau cuales fncrcn sns opiniones sobre la
tradici6n de Jos partidos, t•stén cli .. pueo:.to!' ú en1pre11der Ja reforma &lt;le la
Con,tilución en r.l c:cntido de rc-.tnhlccer el imperio abc:oluto de la igualdad
y de ª""t;11ra r el nuís an1plio goce de las libertades so c ialc~ ú todos lo:&gt; hahitantt·s del E.;tnclo.''
Cluh Radical en el orclen de lo" interc,es materiale"
p1ovovt ni incansah!P.n1ente el dec:arrollo de la indu tria, la agricultura y del
('on1"rcjo, de la inrnigraci •n c-.trangc·ra, ele las vías ele romunicación y de
In&lt;: in tituciones ele crédito; trabajando también por la forn1acit}n de la ec:·
tudísticu genera l, por el a1 reglo de la Deuda Publica y la reforma de nu r c:.
tro Fi t nut renti ticu.'' (Cfr.: Progrnmn dt&gt;l Club Radical. ~lon1ev1dco, 30
rll' 1nnyo de 1872, en La /'n:, ~I onlc\id eo, 2 de junio de 1872, n9 3-19.)
t Arl. 131 ''El

''El partido nacional elche reivindicar la gloria ele haber desplegado
ante ... que ninguna otra colecth idad política la ancha bandera cl1.1l principi.,mo
ju~pirúnclose en l a~ fecundas lecciones de la hi--toria y en la cor riente &lt;le las
idea" n1oderna-.. El partido nacional ha :;ido la prirnero. colectividad pol ítica
!l

41 -

�Durante la contienda del 70, desde la imprenta volante del
ejército rebelde, el periódico La Revolución anticipa el surgir del
nacionalismo. Con el cese de las hostilidades esa expresión prin·
cipista transfirió a La Democracia donde, a partir del 19 de junio
de 1872, se cumpliría una nutricia y fecunda prédica doctrinaria.
En el primer número del órgano nacionalista se inscribe la pro·
fesión de fe política que, identificando a la nueva fracción blanca,
adoptará como distintivo el lema Club Naci-0nalista. Bajo su
proposición "paz y libertad electoral" esboza los principios de
la futura organización institucional; en tal entendido condena a
los partidos exclusivistas, reclama la reforma de la Constitución
y de la ley electoral y preconiza la descentralización ódminis·
•
trat1va.
"En la lucha electoral en que vamos á entrar -advertía
La Democracia- los partidos deben buscar su bandera fu era de
las terribles peripecias revolucionarias que dejamos muy atrás,
para ofrecer á la Nación, otras perspectivas que sus agitaciones
y su continua inseguridad, que es la única que repr esentaría
en el presente una tradición más ó menos gloriosa pero ligada
eiempre á los hombres y á antiguas divisiones. El pasado debe
5er relegado al juicio tranquilo de la historia ... El ptirtido na·
cional, congregándose bajo la invocación del espíritu democ rá·
tico, fiel á su lema, ha aceptado la paz como una cond ición de
vida para la nacionalidad y !e propone aunar y combinar los
esfuerzos para salir de la crisis que atravesamos. . . El par tido
nacional ha reconocido y reconoce que el hecho accidental de la
paz sería solo una tregua si se hiciese esperar la solución radical
de los problemas que ec;terilizan y conmueven nuestra e:"tistencia.
Iluminado por esa verdad se propone pugnar p or todos los medios legítimos, por las conquistas liberales que han de dignificar
á los hombres y á los partidos abriéndose otro campo de acque ha gobe rnado el paí~ en nombre del paÍq, la primera que ha !abido
prec:cindir de )a, tradicione~ hi qtó n co~. El partido nacional ha nacido de
los pandes exigencias sociales y políticas del pueblo... u progTama era y
e~ el pograma del porvenir . .. E.l partido contrario, unido y compacto al
porecer se agrupó bajo un lema tradicional y cscl11 ~i~ista, dt&gt;c;cchó tod a
idta dt' fratC:'rnidad y tic lanzó á la lucha electoral. .. como un ejército entra
en ba.tal1a á la \ 'OZ de sua genera le9. Comprendimos dc~e el primer momento
que ece part ido estaba condenado á uf rir una d~rrotn moral... Lo" re·
e11ltodot1 no dco;, minticron nuc"tras prcvi&lt;.ionc•." Tal el editorial de La Demo·
crncia en que •e ragtrean los or í~cnc" del principi .. mo hin neo. (Cfr.: Lo$
tri.un/o.~ de la buena cau.sn, en La Democracia. ~f on tc\' idco, 20 de ºº' icmbrc
de 1872, nQ 154.)

-

'12 -

�ción. . . '.\ ue:: , lros estravíos y desórdenes no son esclusivamente
la obra de los hombres. Emanan en mucha parle de los profundos
vicios de la organización social y política. Trabajar por supri·
mirla, por levantar á la República de su postración en t.•l interior
y exterior es el programa de La Democracia.,, 1
La plataforma doctrinaria de la fracción nac ionalista se sis·
tcmatiza en forma orgánica en el Manifiesto del Club Nacional
del 7 de julio del 72.
I ndudablcmenle, la exposición de principios del !vlanifiesto
señala una etapa de superación en la línea evolutiva del partido
blanco. "El Club Nacional de ivlontevideo levanta como bandera
electoral para los próximos comicios y como nimbo de unión
entr e sus correlig ionarios políticos ]a siguiente declaración de
principioc; y propósitos á cuyo triunfo consagrará sus esfuerzos.
I~l Club
acional admite como un principio fundamental de
libertad y de justicia la coexistencia de ]os partidos. . . no con·
&lt;lena ni glo rifica los partidos del pasado. . . y condena todo
e~f ue rzo que tienda á la organización ó perpetuación de partidos
ó bandos personales, de partidos esclusivistas y tiránicos que
renovar ían las cfllamidades de otras épocas poniendo en peligro
las ronq uicitaCj á caro precio alcanzadas, en favor de Ja libertad
y del orden." 2
Tal el espíritu contemporizador con que el nacionalismo en·
írenta a los demás partidos " sin odios ni esclusiones" al punto
d e proclamar la prescindencia de todo color p olítico en la elección
d e los candidntos a los cargos de gobierno, inclusive la primera
mag istratura del país.
"El Club Nacional, consecuente con su! declaraciones y con
el espíritu elevado que lo anima, propenderá á la Representación
·acional y á la Presidencia de la República á los ciudadanos
más capaces de realizarlo, p or sus virtudes y por su t alento y no
vacilaría en escogerlos fuera del seno de su comunidad política,
siempre que estén de acuerdo con las ideas y propósitos fundamentales que ella profesa ... S iendo loCJ Representantes del pueblo
legisladores y á la vez electores de Presidente de la República,
Nuestro propósito, en La Democracia,

l

1872,

nQ

~1ontevideo,

lº ele junio de

l.

1llani/H!5to del Club ''acionnl, ~lontevideo, 7 de julio de 1872, en
Riblioteca .\ac1011a/, ~lontev1dco, (oler.cion. llelián La/1.nu.r, t. 108, y en La
lJernocrac1a, \lontt:v1deo, 9 de Julio de 1872, n\&gt; 36.
2

-

i13 -

�vicio de que adolece la Constitución actual, el Club Nacional no
hará depender la elección de sus candidatos de la adhesión á
determinada candidatura presidencial sino que se fijará principalmente en las aptitudes y condiciones que reuna para desempeñar
dignamente el cargo de Legislador ... " 1
El centro de gravedad del Manifiesto descansa en le delimi.
tación práctica de los principios, cuya fórmula sintetiza declarando que.. . " sostendrá para sí y para Jos demás, á la par
de las garantías individuales que ]a Constitución consagra, la
libertad de prensa, la libertad de asociación y de reunión, la libertad de sufragio". 2 En lo que r especta a las realizaciones
concretas propugna, como necesidades vitales de su hora: " el
mantenimiento de la paz. . . El r establecim iento del orden y
la m oral administrativa ... El afianzamiento del crédito público ...
La reíorma de la ley de elecciones con arreglo . . . al sistema que
mej or consulte la representación de las minor ías . . . La creación
de la Alta Corte. . . mej oramiento de cárceles. . . abolició n de la
pena de muerte por delitos políticos . . . El fomento y la mayor
difusión de la educación é in~trucci ón del pueblo ... La difusión
de la enseñanza agrícola é industrial. . . en que se cifra gran
parte de la riqueza y el porvenir del país. . . y la conveniencia
de que la Constitución de la República sea reformada, adaptánd ola á las exigencias de la época ... " 3
A m itad de cnmino entre la P az de Ab ril y las elecciones
d e noviembre del 73, Jos partid os orientales, librados al impulso
vivificante del combate cívico se empeñan a fanosamente en una
fecunda obra de recuper ación, conscientes de q ue el país trasponía los umb rales d e un nue\'o período de efecti vo acondicionamiento de todos los valores democráticos q ue conformaban nuestra estructura política. Recom posición, reajuste. transformación,
caracterizan la fisonomía y e encía de los pa rtidos que por ent onceq - a mediad os del 72agita n .su bandera y difunden
sus idea~ . El fenómeno no responde, en última instanci:i, sino al
proceso de emancipación espiritual con que n uec;tras fo rmas men·
t ales enfrentan los usos y p nlrone intelectu al e~ de cuño colonial.
" Se ha arrancado el cetro a España, per o no hemos q uedado con
1

1bici.

!l

1bid.

3

1bid.

•

•

�su e~píritu ", consigna Leopoldo Zca. 1 Al cabo de cuarenta años
de cruentas luchas parece cerrarse el convulsionado paréntesis
temporal con que nuestro ciclo histórico rinde obligado tributo
a la secesión política de la metrópoli. A lo largo y a lo h ondo
&lt;le esos cuarenta años nuestro país se debate en procura de un
pasado legítimo. El pasado hispano ya no le pertenece; niega
su auténtico pasado y, al insistir en la anarquía y en la guerra
civil, sig ue marchando de espaldas a la historia. Una ulterior
etapa orgánica y constructiva. a inaugurarse luego del interregno
militarista ( 1890) , consumará la asimilación dialéctic=i de ese
pasado que aparecía de~pojaclo de su entraña esencial.
El Siglo, pulsando el latido de su tiempo, revelaba una singular sagacidad histórica cuando - actor de los sucesos- le
avi1oraba en tajante perspectiva: " ... ec;te país se encuentra á
nuestro juicio al principio de la evolución histórica verificada
ya en Chile y en la República Argentina. e ha iniciado la transición del período de las guerras civiles, con su séquito obligado
de caudillos. partidos personales, y divisas, al período de reconstrucción política y administrativa. En tal iluación nos explicamos perfectamente el trabaj o de descomposición y transformación que se está elaborando en las entrañas &lt;le los parlido~ .
Estos han estado hasta ahora organizados para la lucha armada,
porque la guerra civil constituía la trama de la vida política. J. .a
intransigencia, no en los principios, que esa intran"igenc..ia no es
más que probidad política, la intransigencia con las personas que
militaban en opuestas filas era la primera virtud del partida ri u
porque l o~ partidos eran legiones armadas, porq ue los correligionarios eran can1aradac; de campamento ; porque los adversari os
eran los en eniigos ; porque el lazo de la unión entre los partidarios no era el programa de sus ideas sino r l color de su &lt;li' i~a ." 2
I naclccuada5 ante el planteo principi"la, las estructuras de
los p a1ti dos tradicionales 5C resienten por su anacroni"mo y procuran, dentro de nuevos cuadros, enfrentar la lucha -no menos
dura- que se ayecina en los albores del r égimen civilista.
este respecto observa El Siglo : "Al iniciarse la evolución
J r.o po r no Zr\, Do-; etnpa"&gt; del pensanziento hispano-americano, Del
ro11u111tirisn10 al positn isn10, pp. 22 y 23, 'lé, ico, 1919.
t

~

. 1t11ar.ión de los partidos, en El Siglo, l'\lontc\:idco, i de diciembre
do 1872, n( 2108.
1

-

45 -

16 8 6 7

�que señalamos los partidos se encuentran constituídos en una
forma inadecuada para la nueva era; de aquí proviene la perturbación que les agita, sin darse ciertamente cuenta de ella. Los
que han combatido como hermanos, cuando de combatir se trataba, no pueden comprender por qué no se entienden al emprender
la reconstrucción. . . No nos desalientan ni nos descorazonan las
divisiones de los partidos. El movimiento de opinión que la
impulsa es á nuestro juicio saludable . . . Es que las it!eas fermentan, que las convicciones se elaboran; y que si flaquea la fe
en los antiguos Dioses, es porque empieza á vislumbrarse la
augusta divinidad que rige las soluciones de los pueblos modernos,
la libertad democrática,,. 1
La pregonada renovación ideológica se cumplió desde los
clubes principistas eludiendo expresamente el lema filiatürio que
los confundiese con las antiguas divisas. Ante el análisis, y como
fuera anotado en su oportunidad, el contenido de los tres programas no presenta diferencias capitales. No obstante, y más allá
de los programas teóricos, la fuerza de los hechos vino a modular, para cada agrupación, un contorno específico que iesultaba
de las fórmulas efectivas que las fracciones principistas adoptaban
para lle\'ar a la práctica s us supuestos d octrinarios.
in duda, el partido radical se resentirá en mayor grado en
su encaje con la realidad. Su prístino programa princip~sta, concebido con arreglo a un cuadr o cabal y certero de nuestros
partidos, es incompatible sin embargo con nuestra deficiente
estructura política. Al margen de las élites ilustradas, las masas
pueblerinas l la ingente campaña no conocen otra alternativa que
el car a o cruz de las divisas, cediendo así a sus convicciones
tradicionales o a la coacción del más fuerte. A falta de un nivel
cívico mínimo, que aún no acusa el país, es condición ineludible
para la viabilidad de los principios, que ellos se avengan a la lid
dentro de las fronteras de los partidos de divises para cumplir
una acción vivificante que por entonces no puede conciliarse con
solucione::, extrínsecas. Los juicios - a menudo ligeros- que
han relegado el principismo al n1ero terreno especulativo, acusando una postura predominantemente teórica, incompatible con
nuc-tro convulsionado proceso histórico. sólo podrían imputarse
-en rigo r- a lag 1niras que pron1ueve en su acción práctica el
partido radical. El Club Ra1.lical condena su propia ge~ t ión a
.!

/bid.

-

46-

�una imposible utopía al querer rea]i¿ar por si mi mo, con propósitos inmaculados pero con menguadas fuerzas, la transformación
política fu era de los partidos existentes y frenle a la orfandad
cívica de Ja República.
Julio IIerrera y O bes, enfrentando a José Pedro V arela, correligionario en principios, adversario en los hechos, le ieprocha
su despego de la realidad denunciando -ya en la hora crepuscular del partido radical- la esterilidad de sus esfuerzos:
"Y ese es j uslamente el cargo que yo hago á los radicales, que
profesando unos mismos principios y persiguiendo unos mismos
fines, hayan raleado sus filas por la deserción, debilitando nuestras fuerzas sin aprovechar las suyas, robusteciendo así indirectamente el partido personal y retardando la obra patriótica de
reconstrucción política y social que elaborábamos juntos y que
juntos habríamos apresurado y tal vez si no consumado estaba
ya á punto &lt;le consumarse. Si es necesario transformar y disolver
los partidos, es necesario que esa tranc;formación se opere dentro
de los partidos mismos por el r oce silencioso del tiempo y de las
idcac:.. Empezar por segregarse &lt;le Jos partidos para dirigirlos;
empezar por declararse sus enemigos para exigir después obediencia y respeto es una pretensión insensata. Esta es la gran
el ifcrencia que hay entre los radicales y los conservadores. Los
unos e tán en las nubes, mientras que los otros están en el camino
práctico .'' 1
F: I propio órgano radical testimonia su flagrante quimera
ruando pretende prescindir del concurso de los hombr~ de partid o~ e!udiendo el inexcusable punto de partida que debe presidir
todo intento de reforma. ''Ni el Club Radical ni sus sostenedores
-decía- pretenden tener en sus manos la llave ele oro que abre
]ac;, puertas del porvenir; lo que creen y lo que sostienen es que
~&lt;;a l!a,•e no puede estar en manos de los que ayer non1ás empuña1 on la lan1a ó la espada fratri cida, de los que hoy no la han
roto. sino que la han recostado á Ja pared ... " 2 Ol"'ida el radi"1rando como el mosquito, en El Siglo,
do 1873, u 9 213 l.
1

I on tevideo, 19 de enero

Nuestra táctica, en La Paz, ~1ont ev idc o, 13 de junio de 1872, n9 360.
Pl'"C a "u dogmá tica actitud el raclicalillmo avalúa los escollos que
cl1·bC'riÍ orteor para disolver los partid os tradi cionales "1nostrándoles el
nn1u gon i.. 1no interio r en que s e agitan y cnl-uclvc á muchos de los qu e
upurcr • n como inlran'&lt;igenles adver~ anos...
o n os alucina sin embaq~o.
ni In \ t&gt;rdacl ni la santiJad de nuestra cauc:.a. Grande es en el temperamento
!?

-

47 -

�calismo que fuera de esos hombres que ayer empuñaron la lanza
y la espada, las fuerzas doctrinarias cavarían en un peligroso
vacío. Olvida, en fin, que sólo mediante la prédica principista
dentro de filas tradicionales y la educación cívica del pueblo
-que es blanco y es colorado- arraigarán los hábitos demo0ráticos que enmohecerán la lanza y la espada.
Anotando el mismo vicio de inadecuación !que señalara
Julio Herrera, Agustín de Vedia salía al paso del idealismo radical
con prudente advertencia: "La bandera que nosotros hemos enarbolado en la prensa es precisamente la condenación del tradicionalismo histórico que se ha pretendido imponer á los partidos;
á su sombra han podido y pueden agruparse, con absoluta prescindencia del pasado, todos los elementos liberales y progresistas. . . no les exigimos ni tenemos derecho á exigir á los
ciudadanos una retractación de sus antiguas opiniones. ó una
condenación del pasado en que han militado tal vez con un
propósito sano y patriótico. Deseamos simplemente que se asocien
á nosotros en la obra del bien presente y en el trabajo fecundo
del porvenir y es aquí solamente donde diferimos con el Club
Radical. . . No podemos aceptar ese juicio severo y fulminante
de los partidos orientales que se desata en el manifiesto del
Club Radical .... , 1
Por tales razones, y mejor aYenido con la realidad del país,
el Club Nacilonal no condenaba los partidos tradicionales sino
"que relegaba el pasado al juicio sereno de la historia". Dentro
de las filas de su propio partido el nacionalismo se propone lle\ar
a cabo su obra constructiva, ton1ando &lt;lcl pa~ado el caudal de
experiencia necesario para la obra del porvenir. :!
nervioso de nuestra ra1.a, la influencia de los recuerdog y del número, del
ruido y de la fal~a gloria. El odio anda ligero su camino y Ja idea hace
á pa ~o lento ~u jornada. Las pasione-. brotan en un ..cgundo como el rayo
y como él tambi~n de~lruycn; las con\' ice iones "º elaboran con el andar del
tiempo como las corrientes subtcrránc&gt;as de agua y como ellas forman una
fuente inagotable de ,·ida •.. Ardua cmpre.:a c ... formar un partido de prin·
cipio.::. pero de la realización de ese traba jo todo lo c'pcra nuei;tra patria . .. º
(Ln Paz. 1'1ontc\'ideo, 17 de julio de 1872, nO 386). La utopía radical no
r c.. ide en sus propó.. itos "ino en 11 creencia ele que desde fuera de los
partidos tradicionales &amp;e l ogrará la tron ~ fonnación política del paí'.

El programa del Club Radical, en La Democracia. J\lon tc' ide&lt;', 2 de
junio de 1872, nº 2.
l

'.?

"Lo' prcocupacione" de) pa .. ado no han ciatlo t it&gt;mpo hac;ta nhora para

,·cntilar y rcsohc r Jo-; cuestiones que afectan &lt;le una tnnncra directa el pro·

-48-

�La fracción conservadora, dirigida por J o~é Pedro Ramírez,
se avino a integrar el Club !Jibertad aceptando, en principio, una
alian1a de hecho con el elemento personalista. El principismo
colorado entiende con ello propender a la evolución del partido,
y, ante todo, cerrar el paso a los blancos en las elecciones de
noviembre de 1872. Definiendo sus puntos de vista, decía El Siglo: "Nuestra tarea no es sólo de propaganda, sino de acción.
Mientras predicamos lo que entendemos por la verdad y el bien,
luchamos en los clubs y en las urnas para triunfar de los blancos
y para someter los elementos reaccionarios y disolventes de nuestro partido al culto sincero de nuestros grandes principios políticos''. 1
Cabe consignar que el núcleo conservador del Club Libertad
mantiene, sin proclamar un lema tradicionalista, un marcado
apego a las tradiciones de su partido, pues en ellas encarna el
origen y la esencia de los principios liberales que susteota. "Nos
llamamos liberales -manifestaba El Siglo- sin tener inconveniente en declarar que somos los antiguos colorados''.2 En la
línea del partido de la Defensa y confiando en su auspiciosa
gestión futura promueven los conservadores una política exclusivista, }Jroponiéndose elegir a sus candidatos dentro del coloragrcso y c·I engrandecimiento de la República. La generación pasada nos ha
legado una tarea inmensa cuya rea}jzación no poclf•mos ni debemos trans·
n1 itir 11 la generación futura co1no la recibimos... El pa.;ado debe servirnos
para Ja ohru del porvenir; la expericncja justamente debe ser la fuente
de n11 ec;trac; incpiraciones; pero al tocar el pasado poclcmoc; proceder con la
altnro nt•ccsarin deduciendo ~oto las con"ecuencias que pueden aprovecharse
para la obra futura." (Cfr.: Cuatro palabras á la prensa, en La Democracia,
l\lontcvi&lt;lco, 19 de junio de 1872, n9 l.)
1

Carta de / osé Pedro Ramíre: a Juan Carlos Gómez, \[ontevideo, 20
de octubre de 1872, Cuestiones Onentales, en El Siglo, ~Iontevideo, 20 de
octubre de 1872, n° 2370.

z e advierte

a~imi sn10

cierta condescendencia -de circunstancia9-har.ia el 11er.tor personali .. ta que acon1paña al grupo con"ervador en el Club
Libertad: ''El Siglo -dice el órgano principista colorado- formará en las
fila~ &lt;f,.¡ partido político que dc .. dc l8c1J viene n1anife.,,tando en medio de
)a!\ lur.hn8 miís bastardas y ele los errores más lamentables y de los estravíoa
mtÍ!\ doloroso11, una tendencia constante hacia el establecimiento de gobiernos
lcgítirno~ qu e hagan una v&lt;'rrlacl de las instituciones libcrole~ que no~ ri·
gen, ó t•n otro!&gt; término ... Fl . i!rlo ~er' irá la ca11c:n de la comunidad política
quo hn "ido llnn1ada por ra.1.t)n clr !'ll &lt;Ji,tintho ele J!llerra el partido colorado".
( fr.: 1~·1 ~ i¡!/o, \l on te\ ideo, 15 dt~ junio de 1872, nO 2274 y 5 de mayo de
1872, nQ 2237.)

-- '19 -

�dismo, en marcado contraste con los restantes grupos principistas
que, a esos fines, postulan prescindencia de banderas.
Por encima de las divergencias que dieron caracteres propios
a las fracciones principistas, debe señalarse como último número
del balance que al tiempo de la proclama comicial de Gomensoro
(julio de 1872), la incipiente transformación de los partidos es
ya un hecho saludable en nuestro medio político: la cbra de
regeneración que se ha propuesto el principismo está encaminada
y, sea cual fuere su destino inmediato, el saldo que la compro·
bación arroja permite augurar una feliz evolución en la línea del
civilismo democrático que postula nuestro liberalismo doctrinario.
Más allá de los desvíos radicales o de las circunstanciales concesiones conservadoras al personalismo colorado ha germinado
una nueva simiente en el árido suelo político que hasta la víspera
no conocía otro matiz que el de las viejas divisas. La reacción
contra el fatalismo histórico ha comenzado. La escuela de
Echeverría y Sarmiento, Lastarria y Bilbao, abre un cauce fe.
cundo a nuestra evolución institucional. Frente a la barbarie
anárquica y desquician te ya no se podía optar sino por la ci uifi.
zaci-On, gestada a través de "una unión r esponsable" - al decir
de Echeverría- desde aquella "escuela de la religión de la ley",
que postulaba Bilbao y hacían suya nuestros partidos doctrinarios.
El manifiesto de Gomensoro del 19 de julio de 1872 11rologa
la intensa campaña electoral que culminará en noviembre, ocasión
en que los flamantes partidos de principios someterán a la vo·
luntad popular sus pregonadas aspiraciones. El gobierno pro\ isorio prometía ser garantía de orden y legalidad y parecía encaminado a observar una estricta neutralidad en los comicios:
" ... mi gobierno -declaraba Gomensoro-- garantirá á todos
la libre c1nisión del pensamiento, la libertad de reunión y todos
los trabaj os lícitos que tiendan al convencin1iento y no a la Yiolencia y al fraude. Cuanto más difícil es una situación. tanto más
eficaces son lo principio para sal,· arla . . . tengamos fe en la
eficacia ele la verdad de las institucione.9. en los principi os liberales con que se han salvado otros pueblos y en la tolerancia
por las opiniones de todos ... H 1
1\o obstante. luego del cierre del Regi~lro Cívico en el curso
de cuya confección la Democracia había denunciado algunas
irregularidades, comienzan a sucederse~ junto con las tachas. las
1 To~t

\s Co.\n::'\ ono, l l•·cciónc.s de 1872, p. 5, ~lont e"·!.lco. 18';'2.

-

SO-

�prot~tas ele la prensa nacionalista sobre la inscripción fraudu-

lenta qu e se cumplía profusamente ante la indiferencia o el
amparo oficial.
f"rente a las primeras denuncias, el principismo colorad o,
sopesando los reclamos de La República y La Democracia, admitía Ja irreg ularidad de la marcha electoral. "Demasiado sabemos
- confesaba El Siglo - que ho y es absoluta1nenle in1po~ible la
rei¡Jización de un ideal perfecto de verdad y legalidad á que aspiramos . . . por qué milagr o h abría de convertirse r epentinamente la lucha armada de que apenas h emos salido rn escuela
de vida democrática? I\o pidamos á los hombres y á las cosas
más de lo posible ... Trabajemos sin dcc;canso para aproximarnos
cuanto sea posible ... P e ro si descubrimos en la obra 'lue h emos
emprendido defectos que de antemano nos decía la san?. razón
que no podían dejar de aparecer en el cr ítico período que atravesamo~, n o cometamos la insensatez de retroceder y empezar
dr nuevo la obra ... en el pueril empeño de llevar á cabo una
obra perfecta ... no sembremos de nuevo la ola de la guerra
civil, arrancando de cuaj o la semilla de la paz que á costa de
1antas fati gas estamos sembrando ... " 1
Pero el malestar acr ece con la proliferación de denuncias
eohre ilegalidades cometidas en el interior del país 2 sin que a ello
obste el celo empeñoso desplegado por el diligente ministro de
RC'laciones Exteriores docto r Julio IIcrr era y O bes. 3 A fin es de
setiembre hace crisis el enrarecido c lima preelectoral en que conviven nuestros partidos. Desoídas las prote5tas de los dirigentes
radicales y nacionalistas, la Comisión Directiva del Club J\'acional

r

1 El Registro Cf t•ico
~f o ntc• ,· idco, 5 de c:etiembre

la

propa~andrz de
1872, n 9 2335.

La República, en El Siglo,

de
2 " • •• con el acuerdo de ustecl
ec;cribía 1. P. \ arela al Presidente
Comt•nc:or&lt;&gt;- araba de pa,.arse una ci rcular á todos los gefeg políticos, una
c·i rcular donde "e hace gala de la s 1náa avanladas idea~ liberale... Esa cir&lt;·tilur y su manifiesto serían una {arc;a indip;nn i só lo c;irviesen para cubri r
e on el rnanto simpático de lo!t n1ús austeros principios democráticos, una
n ·ulidad en la que campean á n1en11do triu nfante, la explotación de las
pu ~ i o n cA oficiales, la violencia y el fraud e"; co ncluía dei.tacand o las 1ncorrc·crioncq del J efe Políliro &lt;le Ourazoo. L11iq Eduardo Pérer., del de Pay•anchí. Eduardo ~1a r Eachen, y c•I cJ,. ~l o n tc•vidro, coronel Pagola. (Cfr.:
I n s1t11ación, Carta al S r. D. Toniás Comen soro, de /. P. 1'arela, en La Paz,
f\Jonlcvidco, 23 de octubre de 1872, n9 456.)
Cfr.: La Democracia, dc~de el 18 de agocito hac;ta fin es de nov iembre
clr• 1A72, donde diariamente ~e co nsignau denun cia~ sob re irregulandades en
hu; la &lt;'hat! dt•l Rt'gi!:!tro.
3

-

51 -

�de Montevideo convoca a una r eunión en la Barraca de I rigaray
para encarar la actitud a asumir frente a los abusos en tachas
e inscripciones del Registro Cívico.
En elevada actitud principista definía así la situación el
Manifiesto del Club Nacional del 6 de octubre : " ... e! partido
nacional ve defraudadas en estos momentos sus esperanzas, y
retardada la realización de los grandes propósitos con que em·
prendió la lucha elector al. En momentos tan supremos &lt;.orno los
presentes, cúmplenos conservar inalter able el depósito de nues·
tras creencias y estrecharnos en torno á la bandera d e los principios que hemos pr oclamado y sostenido ... Cúmplen:&gt;5 dar un
alto ejemplo de abnegación y de civismo conservand•), la templanza y moder ación que son el más fuerte escudo de los partidos
de principios . . . Es esa la más noble ofrenda que podemos deponer en los altares de la patria" 1
De ese modo se anticipaba la abstención del partido en el
próximo acto eleccionario, decretada oficialmente por la Comi.
sión directi\•a del Club l\'acional el 9 de n oviembre. La propaganda
&lt;le l a Democracia en los días subsiguientes se centra en torno a
este epígrafe: ''La abstención es un deber porque es un deber
dejar sol os a los que cometen un acto oprobioso, cuando no se
tienen los medios para impedir su r ealización''. 2
Como resultado de este accidente político, el equilibrio - en
cierto inodo precario - que mantenía unidas en aparente cohesión a las dispares figura· del Club l ibertad cedió ante tl empuje
de las fuerzas hac;ta entonces contenida'-. La eli111inación 'irtual
de un sector del tradicional ad\ersar io ' enía a abreviar una eta·
pa en cuya función se habían gestado los acuerdos coloradoc;.
La fracción colorada neta decide entonces desprenderse del lastre
principista para copar las urnas con sus propios elementos.
Jo é P edro \ 7arcla - ex colorado Y,
en r azón de la abstención
•
tan1hién decretada por su partido. :nero observador de los he·
ch os - colun1braba la inminente anarquía del Club l .. ibertad:
Jllani/icsto y Protesta &lt;lcl Clu b /\'acional. ~[ontc\ idcn. 6 de octubre
de 1872, en La Deniocracia, i\lontcvideo, 8 de octubre de 18i2. n9 105.
t

~

La Dcniocracia, ~lont c\'idco, 16 de no\:icn1bre de 1872, nº 138.
El :o de novicmhrc "C separan de lo redacci ón de La /)emocracia Alfredo
\ 'úsqncz J\ cc\'cclo y Román Cnrcía. o&gt;ntcndicndo que hahía finalizado ~u
n1i si1~n c•n la prcn~o. J\ gu tín de \ 'r.tilia continúo nl frt•ntc del periód ico
nnci&lt;1nnlistn. ( CI r.: la Democracia. ~JonlcYidco, 20 de no\ icmbre de 1872,
nO 112. )

-

52 -

�':Rcsul•lta Ja co1nplcta ahsl&lt;'nción del partido blanco, alejados temporal y definil iva1nente del campo elector al todos los elementos
neutrales ... clueiio absoluto el partido colorado del terreno de
la acción, estamos baj o el imperi o ele la más violenta anarquía.
Fraccione. s ant agónicas e inconciliables son las que constitu} en
c~e parl ido, pero como resultad o natural de la situación insostenible en que se encuentra desde que empezó la lucha electoral,
hoy c~as mismas f raccioncs se divi&lt;len y subdividen hasla lo infinito. l~o hay dos opiniones conformes : no hay un solo centro
político que tenga alguna constancia y que sea capaz de domina r
el ele borde de la anarr¡uía. Desde los más austeros principistas
hasta los más reaccionarios y 1nás personales, todos los elementos
const i t uli vos ele lo que se Barna el partido colorado levantaron
por úuica JJnndcra al iniciarse la lucha electoral la de 'guerra
al partido Llonco'. 1'odos sus csf urrzos, todas sus aspiraciones,
~e reducen ñ vencer al tradicional acl\er,:)ario. Vencido éste, alejado del can1po electoral. el vínculo de unión del partido colorado
dcsapu1 ecc . . . Vuelven á formar entonces en campos opuestos
las facciones antngónicns que realizaron la fusión inrnorul ... Pe1 o no en balde en la prenoa, en los clubes, en los cafés, en las
reuniones pri\•ndns, en todas partes, se ha sostenido á capa y espada que no hahía La}c5 disidencia" . .. no en bal&lt;le se ha tenido co1no bandera el Progran1a e.le] Club Libertad que vago e indcr-i o dejaba ú cnda uno Ja facultad de inlcrpreta1lo á su anlo·
jo. . . .. e unieron para vencer á los blancos. sin preocuparse de
In ... n1c&lt;lios . . . l Obtenido el triunfo con la abstención del parliclo
nnciona li ta] ... IJega ahora el rnomento ele curnplir !a parte
secundaria del programa del Club l..ihertad. llevar á la Repre::cnlación Nacional :1 los ho1nhres m¡'is inteligentes y más honorab~cc ... Pero ahí 1nuere In decantncln unión y empieza la anarquía ... ¿ CuúlPs son Jos ho1nbrcs más inteligentes } 1nú honorables del ]Jílt ticlo colorado? No se cnticnclcn siquiera el Dr. José
I)cdro llnrnírez y Pedro ílusta1nnntc y eso solo 1nuestra á la evidcucin ha~ta dónde es profunda la anarquía ... :' 1
1872.

1 (Cfr.:
119 488).

La anarquía, en La Paz, ~Ionlcvjdco, 2 i de novicn1bre de

Yn un 1nc~ antes -el 23 ele or.tuhrc- el 1ni~n10 Joc:ú Pt·dro \ 'arela
h.. hín Vi!dn1nbrucln In nnarr¡nin que c:e ~ec:tahn en el cocno del Club l.ibcrtad:
t•n rnrtn nhicrtn ni Prc"id cn l1• de la Hcptiblica. e cribe: "Corno lo suponían todos 01¡ncllo que npr1•cinn impa rcialmente lu situaci • n de la Rcpúhlicu, el nún11•ro 11q11í. allí f'l f rat1Uf' ,, la \ iolcncia han dacio el triunfo de
luQ I:cg1s1ru-. ó l.1 darán scg11ru1nen1 e en l:i ... urnus al partido colorado en

-

53 -

�El cisma era ya inevitable cuando nuevos hechos fundamentaron los temores de Varela. El Coronel Pagola, jefe político
de la Capital, procedía a incautarse - en oscura maniobra - de
unas mil balotas de sus subordinados, cuyo indisimulado propósito ponía en tela de juicio las garantías ofrecidas por el Presidente
de la República. Las renovadas promesas de Gomensoro, deslucidas ante su indecisa actitud frente a Pagola, motivan la enérgica
renuncia del doctor Julio Herrera y O bes quien, al abandonar la
cartera de Relaciones Exteriores, denunciaba - en los prolegómenos del cisma pre-electoral - la alianza entre principismc• y personalismo, agrupados en el Club Libertad. 1
Pese al malestar que anunciaba la inminente ruptura, ambas
fracciones prosiguen discutiendo en torno a la confección de las
listas, en cuya instancia sobrevendrá la escisión definitiva. En
aquellas febriles jornadas de noviembre, la baraja de nombres y
candidatos fue dispuesta en toda la gama de sus posibles combinaciones.
Algunos elementos colorados, condenando el desconocimiento
de ]os principios del programa del Club Libertad que, el su modo
de ver, involucraban esos malabarismos de última hora, se apartaron de la agrupación colorada ante la evidencia del desacuerdo.
Uno de ellos, el doctor Pedro Bustamante, principista de uota, decía en su carta renuncia a la Comisión Directiva del Club Libertad:
"La unión del partido real y positivamente no existe ni c~i stirá
jamás ... al separarme del Club Libertad no es mi propósito
abstenerme sino antes que nada llevar mi pobre concurso indivitodos aquellos departamento" que no 11e hallan dirijidoc: por ~efe s políticos
del partido con trario. Son pue-; las dos f raccioneci antag1)n1ras. que existen
en el c:eno del partido colorado las qu e van ú di putar-.c el predominio de
Jo República, á decidir cuol será el ciudadano 011e ocupe la futura pre·
~idencio de Ja República ... " (La Paz, ?\fontc\'ideo, 23 de octubre de
1872, n9 465.)

"El Gobierno de \ '. E. -decía Julio llerrera y Obe' en 9U renuncia
al cargo de ?\1inistro de Relaciones Exteriores- marcha á pa4'os ag1gan·
tod oci por el camino de los gobit'rnos clectorale .., de aqut·lh1~ golnernos tlec·
toral es que c:egú n lo decía la circular .;obre cleccione' á lo;; Jefes Políllcos
de los DepartamenlOC&lt;, C&lt;On usurpadores íorlo ..o ... por el fraude ó la violencia
de la c;obcranía popular. Por que e"' '-er gohierno electoral e.. timula r con
la impunidad )' la gratitud los moynrec ecr:án&lt;laloc; --iempre que tcng:in por
objeto y JU!ilifirath o trabajar por una candidatura c;.impática al gobierno, al
mismo tiempo que aplica el cac;.t1go de la dc.. titución y dt• la onimo~idad
ñ 1odot1 }ne; que no ~inen ciegamente c:u~ trahaio con c:n influencia v ~u
poder." &lt;Cfr. : Eot,ARDO ACE\'f:DO, Analts Históricos dtl l ruguar. t. 111, p.
1

656, ~fonte,• ideo, 1933.)

-

54-

�dual á otro centro electoral si es que todavía quedan entre
nosotros una docena de ciudadanos dispuestos á luchar por el
bien y á no dejarse imponer o dominar por los que en realidad
no son los más sino los más audaces y griton es". 1 Bonifacio
Martínez, asimismo desafecto a la lista que aceptara Ramírez,
adopta idéntica actitud que el doctor Pedro Bustamante.
La carta contestación del doctor Ramírcz al doctor Martínez
es un valioso clocu1nento cÍ\'Íco que sienta - frente al pr oblema
electoral - ]a verdadera tesitura del grupo más pujante de las
filas principistas conser"adoras CU}a rectoría inviste, precisamente,
el veterano director de El iglo. En rigor, el doctor Ramírez entiende que el único m odo de cerrar el paso a los elementos personalislas es concurrir a las urnas, for1oc;amente con listas mixtas,
dadas las concesiones que la necesidad in1porir. "Creo tener
- declara Ramírez - tan to ó más culto á los principios que Vd.
Cnrta d~ Pedro Hustamante a l osé Pedro Ramíre:, I\fontevideo.
17 &lt;le ncl\Jcmhre de 1872, Incidentes electorales, en El Siglo, ~1ontevideo,
19 ele no .. icmbrc de 1872, n9 2397.
En el tex to ele la respuesta de José Pedro Ram írez a Pedro Bustan1nn tc. se trnsunta el agitado clima del Club Libertad ante las decisivas
jornadas ele novicn1brc, en n1omentos de confc·cciona r las listas de cand iunto~ a la Asamblea. Dice el director de l:.'l Siglo :. "Estoy cansado de ser
ac'tt!'ado y de reci bir desengaños y ha de pcrmi tirn1e vd. que hable la verdad y que ponga en su lu gar á cada uno de los que c:algan á la prenc:a
t•n estilo más ó menos suave y ron palabra~ má s e} n1cn os almibarada! á
ncihnra1n1c tnns la lucha en qne ec;toy empeñado. \ 1d., mi amigo ha querido
hnc1•r hoy lo que ahora seis mcc:es hac1a J). J o.. é l\ laría l\luñoz, pero D.
Jo1: ~ ~\Ja. l\Iuñoz e" D. Joo:é l\ la. l\Iuño1. y \d. ce; \rd.
E!'a es simplemente
In difc·r1""'ncin pero la diferencia es tan capital que O J oc:é la. l\Juñoz era
conscc111•ntc consigo mic;mo procP.di11nclo con10 procPd10 y \ 7&lt;l. comete una
dcscon111nul incon&lt;:ccucncia queriendo ahora imitarlo.
l&gt;on J oc:é ~la. l\Iuñoz. desde hace añoc:, vive encerrado en una resis·
ten ·ia invencible ú toda lran Gacción con principio&lt;;, con propCGitos y con
hoinbrt•s que no c:can sus homhrcc:, c;us rirop&lt;Í"Ítos y su5 principioc:, y \ 1d.
pnr &lt;'l contuuio. ha vh·ido sometido ú la cruel impoc:icií n de lo::. acon·
tccin1i1•ntoq que se proclucían en épocas en que Jo.:; mi--mos á quienec; Vd.
nc11c:11 hoy c:c aislaban y se abstenían ..• '\o nos hable \id. ahora en medio
di' Ju 111chu y cuando cc;tamos contpromct tclos en ella con el propio ao:en·
timicnlo cl&lt;• Vd. con la austeridad de un Ca l1;n, ni nos acuse porque Lransu n1os. no y¡( con l o~ dictadores prepotentes ú qu ienes yo no dejé de comhnt ir 1111 qolo din mientra e; Vd. sellaba lo~ labio..... Procediendo como he
¡¡ror&lt;·dido en la confección de la lista que ha rer.omcnclado la Comisión
D1rl'&lt; t ivn no he qiclo si no consecuente con la actitud que de acuerdo con
Vd., con J11 1io JI Prrc•ra y otros amigos, as11n1imos al constittúrse y organiinr~c f'l Club Libertad.
En1 onct 9 convinimos en la necec:idod de rcconc;truir el partido liberal
c:on to&lt;los s11q elemenloq, buP.no~ y maloc:, prometiéndonos modificarlo y
&lt;lcp11 rarlo por la acciún per"-e\erante de la propaganda y el ejen1plo y si
1

-

55-

�y que el doctor Bustamanle, y no he creído prevaricar aceptando

... [las listas mixtas] en todas partes los ciudadanos más austeros y más intransigentes llegado el momento de la acción, sea
ella militar ó pacífica, pero acción al fin, han aceptado elementos
que no representaban la más completa austeridad y la más alta
ilustración á condición de asegurar el éxito de la lucha y de no
desnaturalizar en su esencia los propósitos del centro político
á que pertenecen. Con más razón estaban obligados á proceder
así los que habían definido nuestra actitud por el hech o de organizar el Club Libertad en las condiciones que arrancaron una seria protesta del Dr. J osé María Muñoz y que V d. y Bu$tamante
no aprobaron sin duda cuando continuaron perteneciendo al Club
y formaron parte de su Comisión Directiva . . . Cuando aceptábamos formar parte de una Comisión Directiva en la que V d.
y yo y los hombres de nuestras afinidades y prop ósitos están en
una insignificante minoría, podría aspirar á otra cosa que á constituir en la Cámara una ma) or ía ilustrada inteligente y honorable? ... Los partidos que luchan con su organización de partido
y aspiran á presentarse unidos en la lucha, tienen necesariamente
que hacer concesiones, á las exigencias de círculo y á la veleidad
de opiniones. En los movimientos popular es y en l a acción política no se puede proceder con el perfecto criterio con q ue una
academia de sabios juzga las aptitu des y los méritos de los diversos candida tos que se le proponen par a ingresar en su seno" .. .1
En \'Íspera de la reunión del Club Libertad en el Teatro an
Felipe. J osé P edro Ramírez insistía en su prédica principista traoc;Í no hubiera pensado, y c;j a . . í no hubiera proce&lt;lido habría seguido á
D. Jo. . é ~la. ~l uñoz ó habría i&lt;lo á engro ar Ja .. fiJn.;. del Club Radical.
Por el contrario, entonces llcvan1os tan lejo.. nuestros propó.,,itos de
conciliaciC:n que aceptamos tener c.ó]o una reprc.. entación en Ja propor·
ción ele uno á cinco en el seno de la Comi-.ión Directh·a y nos sometimos
ú soportar todos los cargoc:, todos los rl•prochc.; de los que, en mi concepto,
e:-&lt;agcran el culto do lo principios y le crean con .. u intransigencia, cuyos
altos n1l \·iJes reconozco! resi . . tcncia y antipatías populares.
l loy, procediendo como he proccclitlo y co1no han procedido otros que
t icnen tan ta estimación co1no \ d. por su dignidad y por .. u lealtad política,
nn he hecho sino ser consecuen te con la act it utl que entonces me impuse
rt•ali1..anclo los \Cntajo&lt;&gt; que ºº" proponinnlo~ oht •ncr .. . \ li pa rtido e. . tá
tomado ... " &lt;Cfr.: Carta de Jo5é /&gt;edro Ramin.·z n Pedro Bustamnnte,
\ lontc.niclt•o, 19 de no\icmhrc ele 1872, l nr:itle.ntcs electorales, en El Siglo.
1\lontc\'idco, 19 de novit•n1bre de 1872, n9 2397.)

Carta de José Pt.•dro R'lnl 're:. n !1011i/ncio lfartínc:, ~fon tevirlco,
20 (1 • "º' icmbrc de 1872, en f l 1,;lo, ~Iontevidco, ~O de no' ien1bre de 1872.
n Q 2398.
1

-

56-

�tando de acallar recelos y evitar nuevas deserciones. "Hemos
sostenido siempre - puntualiza - que el partido colorado y el
partid o liberal eran sinónimos . . . La calificación de liberal significaba la bandera política, el programa y los principios del
partido ... el color de la divisa no constituye doctrina. no puede
ser el único lazo de una asociación política ... " El diario con·
servador exhortaba a la calma en medio de aquella confusión
de opiniones e intereses y ahora, a su turno, también se aferraba
a un precario equilibrio &lt;le fuerzas que se deshacía nnte el reclamo de las ambiciones personales.
En la reunión del Teatro San Felipe, José P edro Ramírez
juega, aún a triunfo, su última carta electoral. Tienl' la convicción
ele que e) único medio de obtener la consagración del principismo
sobre los lemcntos netos del partido colorado reside en la confecci ón &lt;le una lista mixta; esa fue por otra parte. la línea de
conducta que se trazó desde el primer momento, como única so·
lución ,•jable: "En política - clecía - los hechos se toman como
eon. no como deberían ser; se busca el bien posible, n o el bien
absoluto ... con una lista ele candidatos todos intachables, todos
ilustrados, era una utopía el triunfo decisivo sobre los elementos
p ersona1es, obtenido en un día, desde que ese triunfo tan completo sólo puedo ser fruto &lt;le algunos años de lucha, de la marcha
progresiva ele las ideas, del trabajo pausado de la propaganda". 1
Consecuentemente. la asamblea del Club Libertacl, compuesta por
! etccirntos ciudadanos. sancionó una lic;ta integrada por una mayoría principista, aunque presidida por José Cándido Busta·
ruante. 2
Por cierto que la lista - pese a su encabezamiento personaJic;ta - - traducía el tTiunfo clocl rinario, por cuya razón los cand orn bcro:;, que contaban con superioridad numérica en le masa
colorada, no podían aceptarlo. J osé Cándido Bustamante es el
primero en renunciar. Le siguen Paullier y Alejandro l\1agariños
1 la.~

r./aurlicnciones de principios. en El Siglo, l\lonlc\ ideo, 22 de no·

'icmhrc clo 1872, nº 2100.
~

Jbid.
1 n li ta aprobada por el Club TJibertatl el 20 de novicntbre se inte·
,,-nba ron los nombre" de Jo ...1~ C1intlido Buc;tamantr, .Joqé Pedro Ramírez.
Julio llcrrcru y Obeq, José ~[aríu '1\I11ñoz, Francic;co A. \ idnl, Ilonifacio r..Iar·
tínt•z, i\lcjunclro !\l ngariño~ Cen.antec;, Juan Cnr]og Blanco, J oi:.é E. Ellauri,
Tc:u:ic rlc 'l\:1..inos, J 11an A. Vñ1q11c1.. (Cfr.: Candidaturas cle/initiias en El
...,iglo, (\fonlt'\ ideo, 22 dr no\·icmhre de 1872, nQ 2100.)
'

-

57-

�Cervantes mientras que en las reuniones de los cafés y en las ter·
tulias partidarias se comentaba que la pretendida lista mixta
respondía a una combinación de signo conservador. 1 El viernes
22 de noviembre el cisma del Club Libertad estaba, de hecho,
consumado; los elementos netos disidentes habían resuelto la
estructuración de una nueva lista, con arreglo a sus privativos
intereses. "La división de los círculos se dibuja más que nunca
pronunciada ... El cisma provocado tiende á acentuar más y más
la división del partido colorado'' ... escribe José Pedro Ramírez
en El Siglo del día 23, 2 reiterando en última instancia su llamado
a la unión colorada: "Es tiempo ya que de una vez por todas
se declare pública y solemnemente si el partido colorado es una
colectividad política con principios, tradiciones y propósitos co·
munes, ó si el programa por todos aceptado es una bandera bajo
la cual se abrigan adversarios irreconciliables ... El tiempo apre·
mía y cada hora que pasa agrava la situación". 3 Pero era ya
demasiado tarde. El periódico conservador hace pública la renuncia de José Cándido Bustamante al Club Libertad, fundamentada en que "Ja lista de diputados aprobada en el San Felipe era
el resultado de la combinación de un círculo"; con la renuncia
circula una proclama dirigida por los netos disidentes del Club
Libertad: Bustamante, Pedro J. Varela, Juan J . Costa, Federico
Paullier, Francisco Laviña y otros, en la que después de exaltar
las glorias militares del partido colorado y recordar suc;, tradiciones más esclarecidas, jnvitaban para una reunión en la Cancha
de Valentín a efectuarse el propio día 23 a las 3 de la tarde. El
resultado íué la confección de una nueva lista de candidatos en·
cabezada por José Cándido Bustamante y Pedro ' 'arela, que en
su gran mayoría respondía a los reclamos de la fracción neta.
La Comisión Directiva del Club Libertad, parcialmente des·
integrada por ]as sucesivas renuncias de principistas - Pedro
Bustamante, Bonifacio Martínez - y candomberos luego - José
C. Bustamante y sus amigos - comprendió que. a escasas. horas
del acto eleccionario, era imposible reestructurar la lista aprobada
el 20, lo cual venía a significar que los elementos principistas,
solos ante las urnas, sufrirían una aplastante derrota electoral.
No nos entendemos, en El Siglo. ~fontcvideo, 23 de noviembre de
1872, nº 2401.
1

2

!bid.

3

1bid.

-

58-

�Frente a la adversa eventualidad di cha Comisión publi~ó un l\Ianifiesto aparecido en la mañana del domin..,.o 24 de noviembre
o
'
en el que aconsejaba la abstención. "La coalición que á última
hora se realizó entre fracciones diversas del partido colorado no
puede resistirse con trabajos improvisados en 24 horas ... y la
Comisión Directiva inspirándose en los sentimientos más eleva·
dos ... ha r esuelto suspender los trabajos emprendidos y aconse·
ja á sus correligionarios que se abstengan de concurrir á las ur·
nas con la lista que el Club Libertad había proclamado ... " 1
Con acentuada frialdad se cumplió el acto electoral en la ca·
pital de la República. El Siglo anotaba que habían sido muy con·
sidcrables ]as abstenciones y corto el número de ciudadanos quo
a cudieron a emitir su voto: "Se abstuvier on de votar en 1\tlonte·
\•ideo los principis tas, los blancos y los radi cales, sólo votaron
pues, los colorados netos y los partidarios del Gobierno". 2 Cen·
1urn ba, po r otra parte, "la influencia directriz del gobierno, quo
Ee ha hecho ~entir en la formación de la lista que ha obtenido
ln ma yo ría. confeccionada en virtud de una tran"acción de última
hora en tre los elementos ofi ciales y los colorad os n etos". 3 Algunos clcn1entos principistas de la Co1nisión Directiva del Club
Libertad se prrstaron a la tr ansacción con los netos y, en consecuen~ in , fu eron incluí&lt;los a última hora en Ja lista triunfante,
entre olroQ, los no n1bres de Julio Ilcrrera y Obes, Pedro Busta1nantc y 1uan Carlos Blanco .
Al cnho de los tres días que mediaban entre la r eunión del
T cntro San Felipe y la de la Cancha de V nlentín. los términ os
ele la ecuación electoral se había n invertido: e] núcleo principista
- rnnyo ría en la lista del día 20 - pasaba a ser minoría en la
del 23; en verdad, pese a Jos denodados esfuerzos de J osé P edro
R a111í rcz, la r ealidad numérica de ambas fracciones venía a im·
pon(•r, p or la fuerza incontro\'crtible de los hechos, esa solución
de último 1no111ento. Los g uarisn1os electorales, a despecho de los
uc:r.rih~ n

t•I l\Tanificsto ele·) Club Libertad : Juan P. Ramírez, Lorenzo
L.atorr1', J o t: P. Rnrnírcz. EJuarclo Vú1qucz, Angel Abalos, Carlos Gurmen·
&lt;l •1., l{ on111uldo Castillo, Lconrio Co rr1•a, Julio JJ errPra y Obe", Juan C.
Blnnco, J 1111n T1' . Santo", Enrique Pr.rerln, Torib10 Vida l. (Cfr.: La Comisión
/Jirrr:ti1 ·a del Club Libertad, en E.l Siglo, l\lonlcvi&lt;leo, 2•1 de noviembre
d1· 1872, n~, 2102)
l

Nft ista de la qu 1 ncena, en El Siglo, '\lon te.,·i&lt;leo, 27 de nov iembre de
lll72, n Q 2 105.
:.?

3

Jbid.

-

59 -

�trabajos del doctor Ramírez, denunciaban la derrota - al menos
en la capital - del último baluarte del principismo. Consecuente·
mente, el doctor Ramírez, amargamente aleccionado, decide retirarse de la vida política y renuncia a la dirección de El Siglo,
admitiendo expresamente los cargos que se le habían venido
imputando : "El resultado de la lucha electoral con sus episodios
que son del dominio público, me imponen el deber de r etirarme
de la escena política, empezando por separarme de la prensa
periódica. Reconozco que son justas la mayor parte de los cargos
que se me hacen y renuncio á levantar aún los que no lo sean.
Mis amigos políticos y sobre todo la noble juventud de :\1ontevideo, necesita de otro publicista en la prensa y de otro ciudadano
en los trabajos de la política militante para realizar 5us altos y
patrióticos propósitos. Yo me he gastado y me he quebrado en la
lucha y no puedo ya responder á sus generosos esfuerzos en bien
de la patria. Por fin, en medio de la derrota vergonzosa que
hemos sufrido, y en la cual me asigno la peor parte, sólo aspiro
a que se reconozca la sinceridad de mis intenciones, única cosa
que estoy dispuesto á defender" . 1
Al aceptar la renuncia del doctor Ramírez, El Siglo refirmaba su tesitura principista: "El Dr. Ramírez reconoce lisa y
llanamente, sin ambajes ni subterfugios, que se ha equivocado.
En consecuencia se siente quebrado y gastado para continuar la
lucha en que ha perseverado por diez años. . . En cuanto á El
Siglo, seguirá siendo lo que ha sido ; seguirá defendiendo los
principios que ha defendido. Afirmará la bandera que las últimás oscilaciones de estos días empezaban á hacer vacilar y será
siempre un instrumento de propaganda puesto al servicio de la
libertad y de las instituciones". 2 La dirección del ór~ano conservador {ue entonces asumida por Julio Herrera y Obes y Jacinto Albistur, incorporándose a la redacción política el joven
Pablo De l\1aría. flamante egresado de la" aulas uni\•ersitarias. 3
En '\·erdad, el fracaso que pregonaba Ramírez - magnifican·
do sin duda su propia derrota personal - no privó al principismo
de su esclarecido aporte a las Cámaras del 73. Si bien no resul1

El Siglo. l\fonte,·ideo, 26 de no\'icmbrc de 1872. nO 2401.

El Dr. Ran1íre:, en El Siglo, :\lontevidt!o, 26 d e no,·iembrc de 1872,
n'&gt; 2·10 t
2

s El Siglo, ~Ionle\'idco, 26 de no\'icmbrc de 1872, nQ 2·10~.

-

60-

�taban vencedores en los comicios los partidos de principios la
lista colorada mixta de l\lontevideo, los nutridos \:Otos del nacio·
nalismo que, desoyendo la abstención, gana ventajas en San José,
Canelones, Florida y Cerro I..argo, y los triunfos parciales del
partido conservador en otros departamentos, permitieron el acceso de la élite doctrinaria a la Legislatura del 73.
Paralelamente a la campaña electoral de novien1bre, ya se
hara j aLan en el año 1872 nornbres y posibilidades para la futura
presidencia de marzo ele ] 873.
El doctor José l\.Iaría l\:I uiíoz era en rigor - por su filiación
política, sus condiciones personales y su limpia ejecutoria cívica el obligado y unániinc candidato de los partidos de principios.
Ausente quince años del país, su fi gura, saludada con veneración
luego ele la I&gt;az de Ahril, encarna un elevado sín1bolo ci\ ilista.
Al prorncdiar el aiío 72, el doctor 11uñoz de"collaba en la nómina
ele posibles candidatos presidenciales. La sonada renuncia a la
Co1nisión Directiva del Club Radical y su r ígida intransigencia
con el personalismo ni1nbaron su figura con un halo prestigioso. 1
I~n el curso de Ja polémica que sostenía el doctor Juan Carlos Cómr.l con José Pedro Ran1írez a fines ele 18í2, el viejo teÓ·
rico del partido conservador rinde culto a la person:ilidad del
doctor l\1uño1 y lanza a publicidad su nombre desde Buenos Aires pnra la próxima elección presidencial. 2
J)on rr o1nás Go1ncnc;oro, por su parte, según la opinión pública a~piraha a la pi i1nera n1ngistratura. in embargo, su actitud
!rente a los grupos colorados y su plataforma electoral, eran aun
''El Dr. \f uñoz -&lt;lice La Pa:.- que con el proceder intachable de
sn larga y truh111nda -vida pública, hu sabido levantar'e á ~í mismo el más
nito ele }05 pcdr·stalcs rn que puc&lt;le mostrnrc:c á sus compatriotas el ciucladono ele un ¡111chlo libre: que sr ha conqui--tado entre propioq y extraños
una n•p11tuci1~11 inrnaculnoa ante la que se inclinan re pctuosos hac:.ta los
mismos qu•· co1nhatcn lo nctitud pn•scindentc que hn a 11mi&lt;lo en los últimos
oiio«1, el IJr. \luiíoi radica nui'\ y nuis ec::c pedestal ... 'freinta años de \ 1&lt;la
¡l\ihlica intorhnblc" trcan &lt;Í un ho1nhrc una Jlersonalidud política de In que
no p111•dc dnclarsc !'in ju licia. El IJr. l\Iuñoz ha cnnc¡ui .. 1aclo ante" cic al.ora
y uliorn el clcn·clio incli~r.utible de que naclie pueda &lt;ludar de él." (Cfr.:
La /1&lt;1:, lont1)viclt•o, 2 i de mayo ele 1872, n9 317.)
1

''El l)r. 1\f uñoz es para n1í -c::oc;tcnía Juan Carlos Gómez en octuhro riel 72- la cncarnnción pcrf1•r.ta de la lucha contra todas las prepotcn·
c•ias pt rsnnalc", cnntra tocias las des' iacioncc; de los principioc;, contra todas
la indil!nirlndt•s dr!l ef(oí.-.mo y contra todo" )oc; arcnturlos ele la f ucrza al
cltrccho.'' (Cfr.: El iglo, \lnntc,idco. 9 de octubre &lt;le 1872, nQ 2359.)
:.!

-

61 -

�indefinidas al promediar el mes de octubre. No se sabía a ciencia
cierta si sería candidato de los colorados netos o de los principistas conservadores, pero aunque Gomensoro carecía en el consenso general del arraigo del doctor 1\Iuñoz, su candidatura, en
razón de la jerarquía oficial - y dados los tiempos que corrían disponía de no menguadas posibilidades para alcanzar el triunfo. 1
Como posibles presidentes en el coloradismo neto se insinuaban P edro Varela, Fernando Torres y José Cándido Bustamante,
que sin duda aguardaban la decisión de Gomensoro para concretar o deponer sus preten iones.
El partido blanco no ~e presentaba al evento con candidato
propio. Obviamente sus posibilidades eran menores y en la hora
de las definiciones sus representantes elegirían entre los nombres en juego.
El principismo consen 1ador. si bien no oculta dec;dt! El Siglo
su preferencia por el doctor .l\1uñoz. demora ostensiblemente la
proclamación de su candidato pre. . idencial. E~ factible suponer
que su deliberada dilación obedecía a una hií bil e~trategia: al no
pronunciarse en forma expresa por el doctor i\luñoz. o bien. no
excluyendo a Gomensoro. e demoraba el ejercicio de la poderosa
influencia oficial en fa,·o r del coloradi5mo tradicional. 2
A comienzos de noviembre Gomensoro, cerrando expeclativas, t oma partido por la fracción neta y con él se \'uelca la deciCarta abitrtn áe lo~é Pedro 1'artla al &lt;\r D. Tomás Gomensoro,
La Situación, en La Po:., ~lonlc\ ideo, 23 de o t 11 ~;: &lt;le 1872, nO 465.
l

"El nombre del Dr. Jo~é Ja. ~Juñoz ~e ha prnnunciado ya al
hablar de la pró'&lt;ima pre idc ncia. Lo ha lan1.ndo á puhlicidad el Dr. D.
Juan Carlos Gómcl como t( rn1ino de la poli nli•' U q11e ha , (!nido !'o .. teni ·ndo
desde Bu(·no ... i\ ircs con el Director de El . 11: 'o. i"\acJa hay que repr ochar á
la pcr.. onn lidnd del Dr. !\Juñoz ... pero ere.. tun que al lan:.nr su candidatura
el Dr. Gomr.: en los rnnnttfllOf nctuale'i lt hn quitad" grande&lt; probabilidad~'
de ¡.xito_ El tiempo dirtÍ .si nos equitocamos.'' &lt;Cfr.: Rerista de la quinctnn, en l:..'I Siglo, l\lonte\ id eo, J 6 d • octubre de 1872, n9 2379.)
Por C"OS mi ..n10 &lt;lía Jo.:é J&gt;c.Jro \ farelo d1•nun ciubo Jo actitud caute·
lo'a d • loe: conserYaclore , ••n In c11c .. 1ión pre idc•nciol: "No cé .. ¡ C" Vcf.
dcfin.i tivamen t1• ahora ~Jc•(•Ía n Tomá Con1cn oro •n !'agaz ob::-Cr\'ación- ~l
cand1Jato de lo con~ervador1• , como creo que c•llo rni ... mo' no lo . . ahen,
pero c;é que no es \ ' d. u r:anflúl11 0 declararlo, ' Jo prueha á la c,·i&lt;lcncia la
actitud \'uga ~ indeci"a ele !:/ ."&gt;i~lo ... líor todaviu, rni ·nt ra no ~~ rl!ali·
cen _Jos &lt;·lccc~ones de repri• t ntanlc , (¡c rá \ ' d. por
mi ma razón un
cand1cla10 obhga&lt;lo, r •al o npnn•n tc, de la' 1lo fro ccion • del portido colo·
ra1lo. J\mba.q ner.c .. itan de• \ 11. pnru tr iunfar: unn para que• le t:on P-f"\'C el
poder que llene hoy en su mono ..... la ot ro pnro q111• Ja lle' e á él .;epa·
randn :í us B&lt;hrrsarin .. . '' &lt;Cfr.: La situación, en La Paz. ¡\fontc,ideo, 23
de octubre de 1872, nQ 165.)
:?

- 62 -

�6i,·a gravitación del oficialismo. "Candidatura de fr aude, de coac·
ción y &lt;le violencia'', como la calificará el órgano radical, ella
despierta y enciende los encontrados intereses que se agrupan en
torn o al debatido problema presidencial.
Desde el diario La Paz, el radicalismo levanta frente a la
candidatura candombera la bandera principista que simboliza el
doctor José María Muñoz. 1
"l.,a candidatura nacional del Dr. Muñoz" - tal la había proclnmado el diario de varela - venía a sancionar la tácita elección de las otras fracciones doctrinarias. 2 El pronunciamiento
de Gomcnc;oro aumentó los recelos que inspiraba a los nacionali5tas e hizo, de hecho, innecesaria la cautelosa expectati"' a que
Ji a e;; ta &lt;'n~onces obser\ ara el p1 inci pismo colorado. Así, pues, des·
de IA JJcrrzocracza se clamaba por un candidato nacional que gobcrna e f ue1 a de los partidos, en m omentos en que sólo el doctor
l\l uñoz podía ofrecer e-as garantías. 3 En el in es de febrero el
Club /Vacion al consagraba oficialn1cnte a Muñoz. 1 El partido con~
En el sr.no ele 1 Club Rruléral c:c resuelve presentar oficialmente la
r.andidut11ra de Jo--é i\ Iaría ~111001 rl clía 7 de no\.icn1hn•. "Los elementos
del J•nrtido colorado -decía t•l rcl1toriul dl'l diado La Paz del 9 de no·
' it rnhrc- con trurioc; á a la candidatura ele Gomcnc:oro scran in1potcnles para
' cnc1 r Ja coalición de la inmoraliclad y ele la fuerza. El partido blanco
&lt;lchilitado por una luclia sin éxito, nulificaclo por los regic:tros, sin fe y sin
cc;p ·rantn, no pod1 ía de ningún n1odo torcf•r el rec;.11Jtado de unas elecciones
c¡1H' su u ulin1.,cn bajo la presión rlc la f11cr1n público. 1~ 1 partido radical,
pcq1u ño 'n 11ú1ncro, pero cura influcncin c:ohrc la opinión imparcial de la
Hcp{1hHca no pued e &lt;lesconocerqe, no tendría mic:.i{111... c;j los elementos
honrodo"' que e:xic:ten e.n los 'icjos particlos cont 1nua,.en en el trabajo impocilil1~ de· triunfar ai.,.Jados. ;, Qué hacf'r cntoncr..,? Oponer á la candidatura dr. f1nudc. de coacci ·n y de ~i olcncia ele f). Tomiís Gornensoro, la
candidatura nacional ele D. Jo.. é I. i\J11ño1, ciar :í tocJoc; loe; elementos que
se ngitan 11ic:p1•r«O". un propóc:i to y un Iin conuín: hacer que concurran
todo y c.ada unn con &lt;IH handcra. con c:u oqi:uni1...1ción y con sus homhres
ñ Ju r.onquic;ta de nn n1ic;n10 rc,.11ltndo ... '' (Cfr.: La situación, en La Paz,
~t onl! ,¡cJ1 o, 9 de no\ien1bre de 1872, nQ •178).
t

: "I lega Ja elección de pre iclentc, ¿ QuP ranclidatos sirven para la
Ju rlin? ¿Acnc:o un Llaneo y un eolornclo? No. l\l uñoz y Gomensoro. Un
principistn y uno que ha dcn10..,trado no ~crlo. "aho pre ·iclente otro candi·
dnto. ¿Quién tralHlJÓ por "" clt&gt;cción? lo.; netn~ rlc an1bas ili1 isas unidos
á nlg11n11.; an1igos pcr--onal1 s del Dr. Fllauri" (Cfr.: E pur si mnove, en
h'l Siglo, ~lonlc\i&lt;lco, 5 de abril ele 187•1, n9 2796.)
3 l\'11c~trn sit11acü)n

política y cco11ómicn, en La Democracia, f\.lonte·
'icl co, 10 de dicicn1b1c el e 1872, n 9 158, y it de ft.•hrLro de 1873, n 9 203.
" Ca11didaturn a la Presidencia de la República del ciuclaclano Dr. D
)osé lfr.rfa 11/uño:. A nue .. tro con1 patriotas y corrcligiona n os políticos:

-

63 -

�ser vador, por su parte, reclama "un h ombre de principios honorable y enérgico,, para ocupar la primera magistratura y pulveriza
la candidatura de Gomensoro y las eventuales de Pedro Varela,
José Cándido Bustamante y Francisco A. Vidal. 1
La interrogante que margina el problema presidencial durante el período que antecede a la elección de marzo permite sin
embargo barajar posibilidades. Por encima de todos los candidatos el doctor Muñoz es quien se sindica con mayores posibilidades
de triunfo. 2 Fuera de su influencia oficial, la candidatur a GoNuestra línea de conducta en la crisis actual está por el programa político que nos ha servido de bandera en la lucha electoral; ese programa que
consagra n ue~tras aspiraciones y responde á las grandes exif',encias de Ja
época á un candidato digno y capaz por sus \'Írtudes y sus talentos, de
hacer efectivas aquellas patrióticas aspiraciones... nos hemo::) acercado al
ciudadano D. J osé l\Ia. l\Iuñoz á fin de obtener, como hemos obtenido de
su parte, la franca manifestación de los prop ·sitos fundamentales que Jlevaría
al gobierno de Ja R epública... Según sus propias declaraciones el ciudadano D. J osé f\.1. l\1uñoz sólo subiría al poder para hacer un gobierno nacional sob re Ja base del estricto cumplimiento de la Con ..titucit.n de la
República ; para in icia r y desarrollar una política de rt paraciún, de paz
y de concordia y para co n~erti r en una verdad práctica el régimen de
igualdad y de justicia, dentro del cual todos los elementos nacionales están
llamados á fraternizar en la labo11 común de la civilización y del progreso.
Por los anteceden tes de su vida pública de quince años á esta parte, por
las condiciones de su carácter perc:onal y por las seguridades que ha dado
antes de ahora, creemos que el ciudadano D. José ~la . .1\luñoz, responderá
en la Presidencia de Ja República tanto como puede exigirse en la situac1 n
presen te, ó les legítimas a ... piraciones naciona les.. . Declaramos que nne ..tro
candidato á la P residencia de la República es el ciudaclano D. Jo ...é ~ [ a.
~ [ uñoz. Juan P. Carai·za, Octavio Lapido, Bernabé Carat1in, Josf. 1·á:aue:
Sagastume. Juan José de flerrera, loanuín Requenn. Ricardo Alt•arez, Carlos
Lerena, Agustín de T' edia. {Cfr.: La Democracia, ~Iontc\·idco. 20 de febrero
de 1873, n9 217.)
Cfr.: Las épocas nue11a~ y los hombres tie¡o~. en F.I Sudo, ~[onte·
video, 20 de diciembre de 1872, n° 2~28 y El Siglo, J\/ontetideo, 16 de
febrero de 1873, nº 2·170.
1

"El puebl o estaba sediento de verdad y de ju&lt;:.ticia. guspiraha por
un gobierno que supiera romper defin1t1\'an1entc Ja cadena de la~ tradiciones
de partido; que hiciera efectiva" las garantiac:. primordiales del hombre y
del ciudadano, que admini strara la hacienda pública con ~abia econon1ia y
encerrúndo"e en su propia }' legítima esfera de acción an1parase el ejercicio de todos los derechoc. y libcrtader;, dejando cumplido d~arrollo a la
inicia ti' a )' á la actividad del individuo. Ese gran mo\'imi cnto de opinión
nacional c¡ue re,istiú tan incqu1\'oca-:. n1onifc tacione .. , había señalado como
candidato gc.nuino del pueblo a un ciudadano que pron1ctia llevar al poder
y que hubiera Jle"a&lt;lo sin duda el contingente ele Ja 1nú:. leal y decidida
, 0 }11ntad en fa\'or de Ja rrorC!aniz.ación económ ica y política tan impcrio~a­
mente rerlnmndn por el poi... Los elt·mcnto" ad\er"º' ú e ...a candidatu ra,
Ji\'ididos entre sí por intcrc;c.; y combinaciones p11ran1cntc per.. onales, sen·
2

-

6J, -

�mcnsoro parece, por la heterogeneidad de sus Repre:;entantes adeptos, justificar el carácter circunstancial de su nombre, esgrimido
por los elementos netos de ambos partidos para cerrar el paso al
candidato principista. 1
La popularidad de !\Iuñoz es sometida a prueba en una man ifcstación de fuerzas programada en su homenaje y como adhesión a su "candidatura nacional" para el 27 d~ febrero en la
Plaza Constitución. 2 El caluroso apoyo que en la ocasión se le
tributó vino a consolidar en la opinión la esperanza en las crecida posibilidades que se ofrccínn para su triunfo inmediato. 3
tínnse de antemano vencidos c;,j no "C unificaban en torno de un candidato
cupoz dt· conciliar sus encon trada" prctcni;ionc : hallúronlo al fin. El Dr. D.
José I:llauri fné designado por la cntidaJ rn:is aparente para &lt;lar cohe,ión
ii aquellos elementos, y levantarlo c:ohrc ei;c pedc tal, alcanzó la victoria
obre el candidato del puchlo' '. 'falcs palahras escribía con profunda
nn1n1g11ra. clcc;de Buenos 1\ ir c-., don Agu tín ele Vcdin al rcgre"o ele 'U deportnl'it)n 11 Ln Jlahana. (Cfr.: :\r.us-rÍN DE Vt:DIA, La deportación a La Habana
c11 la !larca l'uig, Buenos Aires, 1875.J
"Esta tierra -escribía J uan D. J ackson a Félix Frías el 7 de fclircro de 1873- se puede con1parar al Vl'suhjo, risueña en apariencia mjentras
no du señale..; de vida. pero te1nible cuando lac; da, y de&lt;:.graciaclamente se
sicnt(· n e lr&lt;·1neci1nirntos sordos y e1nitc vapores, pronósticos des~raciado' que
niucho ten1cmos veremos en este mes . . . Go1nen1:1oro •.. hace lo que está a su
u lrance pnra ganarse la prrsidcncia, hay c¡ uc ec:;coger entre él, Varela y
Ella11ri y aún B11stan1antr, aunque la opinión general de todo lo re~ular de
Jos partidos c:;!'r.i Dn. J o&lt;:é ~Iaría 1 Inñoi: l)ios sube lo que sucederá ... •
(Carta de l uan D. Jackson a Félix f 'rfas, \.[onte\iidco, 7 de frbrero de 1873,
en /Jibliotc ·a .\acronal, E•ucno ,\ ircc:, 1llan11scritos IJ, nº 12.282.)
t

z Cfr.:

!.a Paz, l\Iontcvideo. 27 ele fchrcro ele 1873, nO 566 ; El .Siglo,
~f onlc\ i&lt;lco, 27 de febrero ele 18i3, n9 2178; la Democracia, ~lonte't1deo , 27
J · febrero de 1873, n9 221.

a La prcn.;a principi!-la invitahn al pueblo para la manifestación en
11.pnyn o la candida turn. \luiio1, con c.,tas cxprc ione-.: e "convoca á todos
lo-. habitante de la capital c;jn dic;tinci 'n de naciona lidad ni de extremos
ni de opinionc-. políticas que c;ÍJnpatict!n con 111 candidatura del Dr. José
,l\luríu ~l11ñoz para prcc:iclcnte de la Reptíhlica. Los n1anifestaciones popul ar &lt;'~ ele! Ja clac;e y con el objeto de la que hoy debe efectuarse, son una con1H•c11t•ncia neccc;aria del principio dcn1ocrático de gohcrnar con la opinión
¡nihlieo... Nacílc puede !'cr indiferente ñ la c ric;.jc; política por que atraviesa
&lt;·l poíc: y CJlll' va á resoh·er'&lt;c con 111 clccciíin de pre ~i dente de la República
1•l 1 1 r~"&lt;i1no 19 de marzo... El objeto prin cipal ele 111 manifestación fué
poner d1• manifiesto, hacer r ·i~iblr. y tangible In popularidad de la ca ndi~
duturn clcl Dr. Jo«é l\laría .l\l11ño1. q ue sus necio-. ach·er&lt;iarios ron c;u impo1enci11 pn1 a c•ornbntirlo hlljo r.I punto ele vi-.tn ele c;1111 talentos y virtucle&lt;1, ha n
dacio 1•11 ll111nar candidatura ele fon1ilin... El \Ínico objeto real y poc;itivo
de 111 nt 1nifc•c:tación '1" hny. e" r\ idc•nciar que ~1 voto de la .i\ c:arnblea rec:pondc y re: fie l intérprete de 111 'ol11nt1ul nacional... ,\1 n1i&lt;&gt;rno tiempo

-

65-

�Entre la nómina de los candidatos accesorios - Andrés Lamas, Manuel Herrera y O bes - también figuraba el doctor José
E. Ellauri, quien por su moderación representaba - dentro del
partido colorado - un temperamento equidistante entre Gomensoro y Muñoz. A cierta altura había sido bandera de los candomberos, antes que se pronunciasen por Gomensoro; ahora, sus fluctuantes posibilidades contaban con un corto número de electores
la manifestación de hoy es el mejor desmentido que podemoc; dar á los que
nos atribuyen la ridícula pretensión de querer imponer al paÍ5 nuestras ideas
individuales y nuestras simpatías de familia y de amistad". (Cfr. : El Siglo,
hlontevideo. 27 de febrero de 1873, nQ 2478.}
Comen taba La Democracia al día siguiente de la manifestación: "El
gran meeting de ayer hará época si n duda en la República. Jamás se ha
visto reunión púl&gt;Hca má:, numerosa y e cogida. y en pocas ha resultado
ciertamente mayor espontaneidad y entusiasmo. El comercio tenía en ella
sus mús dignos representantes. los partidos se encontraban allí conf undidos .. . " (Cfr.: La Democracia. I\fontc\'ideo, 28 de febrero de 1873, nQ 222.}
El Siglo apuntaba: ··~Jontevideo entero puede dar de ello fe: jamás
ee ha \Jslo en e ta ciudad, ni en el ca _o de acontecimientos patrióticos una
manife«tación más espontánea, más numero a y en la cual hayan estado
reunidos como ec:ta ' ez lo~ di\'er~o" t•lementos &lt;le esa colectividad que se
llama pueblo. :;\lás de 3000 per--onas e con!!rcgaron en ln plaza pública á
Ja ~ola in\'ilaci6n anónima puhlicacln ta mañana en La Pa:, La Democracia
y este diario •.. '' (Cfr.: El . iglo. l\lont '\'ideo, 28 de febrero de 18i3, n9 2 i79.)
La Po: recogía en s 11 editorial las palabra pronunciadas por ~f uñoz
dc!cl • los balconc de :::u re idencin: "Gobernaré, dijo contestando á uno de
los jÓ\'enes orad ore qu,. le había dirigido la palabra, gobernaré si fuese
~lc\aclo a Ja primera rnagi~ tratura del paí , gobernaré con ti pueblo r por
e/ pueblo" &lt;Cfr.: La /'a:, ~lontevidco, 28 de febrero de 1873, n° 567.)
Oec;pu(.s el~ la derrota, }oi'é !\laría ~luñ oz, en un documento que enaltece
la aust~ridacl ch·ica de su canicter. munife-.taba a c:.u" conciudadanos: "Veri·
Ciencia la elección &lt;le pre iclcnte de 1 Repú hlica dcho á mi conciudadanos
r ol país en g&lt;.•ncrnl 111 manifc-.1oción de mi má alta gratitud por el alto
honor con que ha sido f ª' orcci•lo mi nombr~ por todo. los órgano&gt; de
opinión pública que hon daJo á n1i candidatura la ~ignificaci i" n de la" más
nohlt·s y patriótica&lt;1 a pirncione.3. El poi" no c:c engañaba: yo habría llc\'ado
al J&gt;oJc r l'úhlico el con tingen te de In mó leal y tlecidida voluntad de entrar
de lleno en la era do rcorgnni1..ncivn política y cociaJ que me imponía la
opinión púhlicn. .1\ lo adrer ario d · mi candidatura debo manifc5tarlc3
qn~. rcconocicn•lo ju ticio en Yario" de sus npreciaciont.'" rl' pecto á mis
aptituJe, de hombre púhlico, han c:iclo muy inju to en oponerme una ambi·
ci6n \'U}gar y en negarme lo cualiclod • Je buen ciudadano dispu' to siem·
pre ñ prcstor ñ lo Patrio loe; c:cn icio que ~tón en 11.1 e fera de mis
facuhn1lcc.. l)e las cal11n1nins é in uho5 que e me han dirigido durante la
di!cusión ele mi ca ndidattnn, no h • tomndo nota. Lomentuncin, en mi rol
de ciuda&lt;lnno, que hayan iclo d •fraucloda la" • pcranza"' cfcl paí )' haciendo
por u ícliciclnd, e pero que el Sr. Dir •ctor de La Pa: e ..irva dar
puhlicidnd ú e to lineo en 1•1 pcri6dico que ho ido uno de lo'" primeros
y el mú genuino l rgnno el• lu proclamación &lt;le mi C3ndidotur.:i. Jo~é 1lfa.ria
!il uñnz, ;\f ontc"iilt•o, 5 ele tnor1..o de 1873". (Cfr.: !.a Pa:. ~Jontevirleo, 6 de
n1arzo de 18i3, nO 572.)

'º'º

-

66-

�adictos y con la propaganda de El Siglo, que prohijaba alternativamente su nombre junto al de J osé María Muñoz en una hábil
e~pecu1arión que sin duda le favorecía. "Muñoz ó Ellauri. Ellauri
ó Muñoz·' era la proclama de El Siglo con lo que, sin abandonar
a su candidato favorito - Muñoz - se atraía al grupo de Ellauri
y a los representantes indecisos a quienes se ofrecía así una doble posibilidad de votar contra los netos.
La víspera de la elección presidencial la ~ituación parecía ser
la siguiente: la candidatura Gomensoro, auspiciada por las fracciones netas coloradas y blancaq, también. por imperio de circuns·
tancias, representaba la oposición al princir i~mo y a su ostensible
y temido candidato; el doctor l\1uñoz, unánimemente apoyado
por los conservadores - mera estrategia es la proclamación da
Ellauri por El Siglo - y naciona1istas es. en apariencia, inminente triunfn&lt;lor de la jornada. El doctor Ellauri, que resistía su proclamnción y no aspiraba gobernar. era sostenido por siete electores
adictos y subsidiariamente - como último recurso frente a Gomensoro - por los elementos del principismo colorado.
i o ob~tante, en el mo1nento de proceder a la primera votación rn la Asamblea, Gomcnsoro contó con veintitrés electores,
diez y nue\·e Muñoz y siete Eliauri. Los candorriberos, seguros de
n o conseguir el triunfo de Goinensoro, deciden consumar la derrota &lt;le Muñoz trocando su candidato por Ellauri; así alcanza
éste la mayoría necesaria y resulta electo, inopinadamente, por
treinta votos contra cliez y nueve. 1
1

"{Jno efe )oc; candidatos ele El Siglo, el Dr. Jo&lt;:é E. Ellauri
ha siclo ~·lccto pre~idente constitucional ele la República por una mayoría
de 30 votos contra 19. Los 30 votos han siclo los 23 gomen&lt;:oristas unidos á
Jo~ 7 clt1.111ric;tns que e ic;tcn en Ja A&lt;:an1hlc•a c;cncral. Los 19 votos en
contra hon siclo los 9 reprc&lt;=cntantcc: nacionaJic;tas que sostenían ]a candi·
dntura ~ t uñoz y loe; 10 conscrvadorec; que soc;.tcnían la!'! candidatu ras alter·
nntivas dt• \1uñoz y Ellauri. Este resultado contradictorio, de aparecer el
doctor Ellauri sostenido por suc; ach·erc:arios naturales y de corazón, contra
~U!'I amigo" y correligionarios vcrclodcroc; c:e elche á las evoluciones é intrigas
de últin1a hora. La candidatura Ellauri había -.ido ele hecho eliminada ayer
duronto el día por no ser posible forrnarlc mayoría en el Cuerpo LegisJntivo. En vi&lt;.tas de esto y de Ja rc,.is tcncia públicamente manifestada
del l)r. Ellauri para ser lJevado á Ja prc••dcJcncia de la República, sus
an1igos hicieron converger todos sus trabajos para in1pedir el triunfo do
la candidatura calamitosa de D. Tornás Gomcn&lt;ioro, concurriendo á fortalecer
In dol Dr. I'vluñoz que el país entero aclamaba y que contaba en la Asamblea con un fuerte núcleo de 9 nacionnlic:ta"-. En conc:ecuencia se contrajeron co1npron1isos que una vez contraídos no era po•dble ron1pcr honorable·

-

67 -

•

�El primer sorprendido parece haber sido el propio Ellauri
que no deseaba ni esperaba semejante derivación. En consecuencia, convencido de que su elección no provenía de una voluntad
mayoritaria expresa sino de la imposibilidad de elegir a otro candidato, previendo falta de apoyo en la Asamblea y en la opinión,
presenta su renuncia espontánea el 19 de marzo. 1 Luego, ante el
asedio insistente de una comisión delegada por la Asamblea, acep·
ta el retiro de la renuncia a cambio de su confianza.
Pero el panorama seguía siendo confuso. Los conservadore~ aceptaban a Ellauri a regañadientes y veían, con decepción
mal disimulada, la derrota de Muñoz consumada por los candomber os. 2 Los nacionalistas, fieles a su candidato, desde La Demomente. Cuando los gomensoristas, que habían cantado su triunfo jactan·
ciosamente se convencieron de que estaban perdid os; cuando '\ieron que los
sostenedores de la candidatura J'\f uñoz resistían el cohecho con que se
les quería arrastrar á la candidatura Gomensoro, arm1 nica hasta el último
momento en sus fines y propósitos, cuando '\;eron al fin que las 'ehementes
aspiraciones del país iban á ser colmadas con la presidencia del Dr. ~ [uñoz
echaron á un rincón al Sr. Gomensoro y levantaron la candidatura del
Dr. Ellauri, como una estratagema para obligar á los ellauristas á despr enderqe de los muñozi ~ ta s y llevar á los nacionalistas, por odio á Ellauri,
á la candidatura arruinada de Gomensoro. En momentos de entrar á la
Cámara el Sr. Camino aseguraba á los nacionali .. tas sostenedores de ~Iuño z
que no tenían compromiso alguno por Ellauri y los instaba con la amenaza
del triunfo de éste á que se unieran á los Gomensori~tas garantiéndoles el
tri unfo de la eleccicn. Si los muñozistas hubieran aceptado, el pastel
estaba hecho; los gomensoristas volvían á su candidato de corazón y de
intereses y los ellauristas quedaban burlados y el país ec.taba perdido.
Pero por fortuna los nueve re pre.,.entantes nacionalistas r echazaron la pro·
posición declarando que serían fieles al compromi&lt;10 contraído con los
conservadores para so .. tener la candidatura del Dr. :\Iuñoz y esto desconcertó
los planes siniec.tros y fala ces de los candombero!!. . . .:\ sí es como ha sido
electo el Dr. D. J osé E. Ellauri Presidente de la República, con sincera
alegría de ~u' ad\'er,ario5, por necesidad y de circunc..tancias y con ver·
dadera rabia y dec,perho de sus electores por fuerza ... ,, (Cfr.: La elección
presidencial, en El Siglo, ?\1ontevideo, 4 de marzo de 1873, nO 2.J81.)
1

El Dr. Ellauri dirige un manifiesto al pueblo explicando la situa·

ción : .. Creía yo y creí sinceramente cuando lJcgó á mi noticia que había
1ido electo presidente de la República, que la impotencia de las do' fracciones en que estaba di\idida Ja 1\ c;amblca había impuesto aquella transac·
ci6n de última hora, pero comprendiendo que en esas condiciones mi can·
diclatura no podía representar la voluntad de la mayoría de la .Asamblea
ni contar acaso con el concurqo de la op1n1 n pública, t•lt•vé en el acto
mi renuncia de tan elevado cargo,'. (Cfr.: /1 mi"i conciudadanos &gt;" al paíJ.
en El Si,./o, 1\lontc\iJeo, 4 de marzo de 1873, nO 2481.)
Cfr.: la situación, en El Silllo, \fontevideo, •t de n1arzo de 1873,
n" 2181 y Po 1ciones definidas, en El Siglo, ~lonle\'ideo, 5 de marzo de
'.?

18i3,

nQ 2~8~.

-

68-

�cracia repudian en Ellauri a su tradición d e partido y al elemento
co]orado neto que lo consagraba; por s u parte, los radicales, con
idénticos 1notivos, lanzaban desde La Paz su fogoso anatema contra cJ nu evo gobernantc. 1
1\nte la situación insistentemente adver sa, eleva Ellauri por
segunda vez su renuncia al sentir que a su alrededor se fo rmaba
-según su propia expresión- "un peligroso vacío". Suceden
entonces el desconcierto y el malestar, y ante el g rave ri esgo que
vuelve a plantear dicha renuncia se reiteran desde di\'ersos sectores
las exhortaciones para que el presidente se reci ba en su car go. En
estas ci rcu nstancias se pro duce en la Plaza Constitución un despliegue de fuerzas armadas con la evidente pretensión de in1pedir la
rcnu nc in pre~entada por el doctor Ellauri. U n nuevo r echazo r ecibe
la ncgnti\'a de Ellauri por parte de la Asamblea y el indeciso
el nndor, compelido
a gobern ar, emite un Manifiesto r efiriendo
Jas co ndi cio nes en que aceptó - en esta segunda instancia- la
pi esiclencin.
"Elevé pues, por segunda yez tni r enu ncia -declara Ellauriy ella ha producido una nu eva crisis p olítica que ha alarmado á
todos los ciudadanos bien intencion ados por los p eligros que
dej a cntre\'er y así como antes pude co rnprcnder que me faltaba
conc urso &lt;le opinión ahora tengo la franqueza de confesar que
siento reaccionar la opinión en e] sentido de mi permanencia en
el puesto para el que f uí elegiclo y que \'Uclvo á verme r odeado de
Ja mayoría d e los ciudadanos ruyo ronscjo y apoyo necesito. La
gran mayo ría de tod os los ciudadanos, de todos los cír culos p olíticos 1ne rodea y me exige que retire Ja ren un cia que había elevado
y con10 nlC aperc ibo que en efecto pod rían producirse sucesos graYCS á insistir en ella, he r es uel to retirarla p orqu e no me siento con
bastante coraje para afrontar la respo nsabilidad de los males que
pueden sob r evenir al país.'' 2
I~J dc~plicgue militar en la Plaza Co nstitución revestía, p or s u
inns ita&lt;lo tono coactivo, la g rnv c&lt;la&lt;l de un hcrho sin precedentes.
"Desgraciadamente -observaba El .')iglo en un balance de los
acoutccirn icntos - la intervención de la fuerza armada vino á
ag ravar la situación . Los batallones, que deben estar sumisos
1

Cír.: I a Den1ncracia,

~fontcvitlco,

marzo de 1873; y La Paz,

~Ion­

t r\ iclro. nllll lo de J 073.

z 11 rnis conciudadano~ )' al pflÍs, Jo É E.
lc\ irico, •1 &lt;ll· n1nr:1.o de l8i3, nQ 281 1.

-

69

ELI••\

u1u, en El Siglo, U.1on-

�siempre a la autoridad legal, exigieron que el Presidente retirase
su renuncia." Y agregaba: "Exigir con las armas en la mano un
acto político del presidente de la República, es sublevarse contra
la autoridad del mismo, es infringir la Constitución del Estado,
que es ley suprema, y la ordenanza militar que es ley de ejército" .1
La Asamblea, lesionada en sus fueros, condena desde la bancada
principista la asonada militar y pide Ja jnterpelación del ~Iinistro
de Gobierno. 2 Por primera vez, el Ejército de Línea como expresión de la fuerza armada, surgía en actitud amenazadora en el
escenario de la vida cívica.
Las censuras vertidas en Ja prensa y en la Cámara r evel:iban
los alcances del insólito suceso. El militarismo, que alcanzaría
primacía a la vuelta del motín del 75, había asomado por primera
vez el 2 de marzo de 1873. "El fin no justifica los medios -manifestaba El Siglo-- y lo que hoy se hace con propósitos sanos,
mañana puede emplearc;e con planes atentatorios y crimina!es.
Aceptar el hecho producido el domingo, sería dejar sentado un
precedente funestísimo". 3 Y el órgano principista. columbranrto
las posibles proyecciones del hecho, envol\ ía en su observación
una profética advertencia: "Ayer iban los batallones para obligar
al presidente de la República á que continúe en su puesto. l\Iañana
podrían ir á exigirle que renunciase á él. Emplear Ja fuerza armada
en determinar soluciones políticas que comprenden á los poderes
públicos es siempre peligroso.,, -t
El flamante presidente de la República '·enía a resultar de tal
modo el híbrido saldo de la puja entre lac; fracciones d octrinariag
y n etas. i se miden las consecuenciaq de la elección. el panoratna
no podía c;pr más desalentador para el nuevo jefe del Ejecuti\'o.
Ante los elementos netos el triunfo de Ellauri sólo venía a si!?nificar. en verdad. la derrota de l\luñoz : para los hombree; de principios, Ellnuri constituía el elevado precio pagado por la derrota
l

La situación. en El Siglo,

~lo ntcvideo,

4 de marzo de 1873. n9 2:181.

z Dirigiéndoc;c

a la Cámara decía el Dr. J osé Pedro Ramírez: ºEl
hecho era :,urnamcn te gra\•e; importaba un acto verdaderamente cen~urable,
,·erdadcrornente digno de r cpresi ' n y de co~ ti j!o . .. '' (Cfr.: Diario de Sesione i de la Camnra tic Repretcntnntf'~ de la República Oriental del l 'ru·
guay, t. X\ 111, p. 136 1 l\lontc\'ideo, 1879.)

l.a in:erpclación , en El Siglo, ~Jont e\ ideo, 6 de marzo de 1873,
2183.
3

n9

'4 /

liid.

- -o -

�de Gomensoro. Su tortuosa elección resulta, por ende, de la imposibilidacl material de dirimir por sí - principistas y candomberosel problema presidencial. En este vicio de origen reside su forzosa
inoperancia fu tura. P oco podía prometer el nuevo Presidente
-investido bajo semejantes circunstancias-- en una época en
que aún primaba en la cruda realidad política, un cerrado exclu·
sivismo de partido. Ellauri, al fin de cuentas, no r epresentaba
genuinamente ni al sector candombero, defraudado por la derrota
de Gomensoro, ni al principismo en pleno, pese a la adhesión
que le tributará la fracción conservadora colorada.
P or fuerza de los hechos, los netos de ambas divisas saluda·
han desde su prensa el advenimiento de Ellauri como un triunfo
de su causa, aunque en rigor festejaban la derrota de Muñoz.
En fil as principistas di vergen las opiniones sobre el nuevo magis·
trado. El g rupo consrnador de El Siglo, pese a su reticente
frialdad inicial, salu&lt;la bien pronto en Ellauri el triunfo de los
principios liberales sobre el personalismo y propone el apoyo
incondicional al Ejecutivo corno única garantía de las instilu·
ciones. 1
1 Escribía Pablo De l\[aría en El Siglo el 5 de ma17,o : "Dos opiniones

antagónicas campean entre los hombreCJ de princ1 pi os. Los unos quieren
a han donar al nuevo golnc1 nn y echar -.obre él la rcsponc;abilidad de todas
Jaq calamidndes. Los otros &lt;·st1ín dispuestos á rodearlo y compartir con él la
dirt·c c i ~ n de lo!ó negocios públicos mientras se conc;en e fiel á c;u magn1 f1co
¡1rogrJn1a ele principios. I•1 partido conservador forma resueltamen te en las
fi)nq de estos últirnos .•. Dcr1 r al Dr. Ellauri en el vacío es decretar la
ruina de Ja patria... C1cc1nos que el Dr. Ellauri no ha sido fran co
en •u~ proceden• ; crccn1os que es j11~ tís 1ma Ja censura que guardan n11estr11CJ alrnas par,'\ lo conclucta del correligionario y del an1igo... El Dr.
Ellau1i como homhre. corno nrnigo, corno candidato, podrá merecer quizá
)ui; nHÍ'l ach.:c•rqaq y la" nuís j11Qtaq acuc;acioncs; pero el Dr. Ellauri como
f nn cionario. como aut oruln'I pública tní'rcce nuestro acetnmienlo y nuest ro
conr.urso micntr.1q c11mpln fielmente 511 programa y cjerLa el poder que el
puehlo le ha r.nnfiaclo, dentro ele loe; lí1nitc~ de In juc:tir.ia y In ley ... Ahanclonnndn al Dr. Ellaur i, con1hntiéndolo sisten1útir.an1cnte, har.iendo imposiblo
eu gohir.rno regular y trnnqu1lo c;Ólo una perc;pcctiva se clivi&lt;:a lúgubre y
vergonzosa: 1') r.1 gobierno clt&gt; Don Tom ~\c; Gomcnsoro ó el gobierno de don
P edro Varcla. E.; deci r cuatr o año., d1· dP-"Orden, ele corrupción y de anarq11 Í.i... (Cfr.: l'o~icinne'i rle/initlas. P. D. ~L. en EL Siglo, l\fontcvidco,
5 d1· n1nr:r.o cl1• 187.'l. n9 2 IR2.)
Y en el 111ic:mo ntin1cro, el artículo editorial consigna ha: "Políticamente In qur. no~ rontrnrinha era que &lt;•l Dr. Ellé111ri, que hnstn el l Q rle
rnor:ro fig11rahn al frente flp este diario con10 r.anclidnto á 111 Presidencia
de In RPp1íhJic11, hubiera e: ido ele' ado al pou er por el elemento m1íc; ciec;.
pre ti ~iado dr•l pní•. 'inicnclo pnrn vencer la candidatura clcl Dr. i\fuñoz v
&lt;:on l'llo el ~lc1ncnto sano que la ~oslcn ín. El triunfo del p.1rti&lt;lo per:-onal
ó cando1nbero crn pues negativo; se reducía á ha her in1peclido que triun·

-

71-

�El nacionalismo, sin embargo, defraudado en su candidato
el doctor Muñoz, condena al presidente Ellauri por la fracción
que representa y por el elemento que lo elevara a su cargo. Traduciendo la opinión nacionalista, Agustín de Vedia, años después
y luego del destierro a La Habana, evocaría con estas palabras
la elección de Ellauri: "Hay triunfos que abochornan como hay
derrotas que dignifican". 1
lguahnente la menguada pero combativa fracción radical
expresaba su desafección al Presidente, en quien encamaba la
tradición de las divisas: "Hemos perdido una gran ocasión -decía el editorial de La Paz del 2 de marzo- ha sufrido el país
una inmensa derrota". 2
fa&lt;:e la candidatura del Dr. J\-Iuñoz. . .. Toda&lt;: las dudas que aún pudiesen
abrigarse á este respecto, están desvanecidas en el manifie,.to que el nuevo
Presiden te de la República acaba de dar al pueblo... El Dr. Ellauri se
apresura a declarar al país que no tiene vínculos de ningún género con el
elemento que en fuerza de la necesidad ha concurrido á elevarlo á la
Preqidencia de la República, así como declara también que era la creencia
de que no contaba con el apoyo del elemento inteligente y sano de su
partido, lo que lo inducía á presentar Ja renuncia de su caq:to . . . '' (Cfr.:
La nuei•a situación, en El Siglo, ~Ionte\ideo. 5 de mar?o de 1873, nº 2483.)
Y el diario consenador abría enérgica campaña en suc; páginas, ]a de
apoyo decidido a las nuevas autoridadec;: "El elemento personal está ven·
ciclo. Es Ja gente decente y honorable. ilustrada é intelieente la que
ac:ume la direcci '·n de los destinos públicos ... Por odio al Dr. ~I uñoz "e
han plegado al Dr. Ellauri á quien han combatido ardientemente.. . Accp·
tamos al Dr. Ellauri cualesquiera que hayan sido las circunstancias de
i;u elección; lo aceptamos y rodeamos la autoridad que invic:te no ~ólo por
haber sido uno de nueo:;Lroq candidatoc, c;ino porque llama á su lado á un
ministerio digno y honorable y porque reprecenta de~cie ahora su i:obierno
&lt;"1 impP-rio de las inc:titucione" v c:obre todo, el prprfominio d,.! elemento ~nl)
del paíq ...... " (Cfr.: los sucesos de hoy, en El Siglo. ~lontevideo, 4 de
marzo de 1873, nO 2481.)
1 "E~e

J!T&amp;n movimiento nacional de opini '•n que revict ió tan inequÍ·
vocas manifestacione", había -.eñalado como candidato genuino del puehlo,
á un ciudadano [~fuñoz] que prometía llt&gt;\'ar al poder )' que hubiera lle·
vado sin duda, el contingente de la mác; leal y decidida voluntad en favor
de la reor~aniz.ación económica y política tan imperio&lt;:amente reclamada
por el país. Los elementos adverc;os á ec;a candidatura di\'ididos entre sí
por interesec; y combinaciones puramente per-.onn}e ... ~intiéndo"'e de antemano
Tencidos si no c;e unifican en torno de un candioeto capa7. de conciliar su•
enrontratla"l prctcnc;ioncll: halláronlo al fin. El Dr. D. J o!=é E11n11ri f 11é de·
8 ignado como la entidad máq aparente pnra dar cohec;i¿n á aqut-lloc; elemen·
tos y levnntado i:ohre ece pcdec;tal, alcanzó la victoria ..obre el can?id.a~o d~!
pu P-blo. llay triunfo" que abochornan r.nmo hay dPrrotas que rlu?"Juf1r.a~.
(Cfr.: ,\ca ~TÍ~ DE ' 'EDtA, La deportación a La Habana en la Barca Puig.
cit .• pp. 10 y 11.)
~ ''liemos perdido ... una gran ocasi ' n -&lt;lccía el editorial de

-72-

La Pa.%

�No obstantP, eran dispares las apreciaciones sobre la situación y sobre la per.,.onali&lt;lad ele I~llauri dentro de la comunidad
radical, en CU}O seno las divergencias personales venían cnturhinnclo nquella su hora crepuscular. 1 I...as discrepancias habían
co1ncn1ndo en el fragor de Ja campaña electoral del í2, con las
disidencias entre Carlos l\1nría Ramírez y J osé Pedro \ ·arela.
Ahora, di\•iclido el partido y anulado en ]as urnas de novien1bre
drl 72 a las que no había concurrido, recibe- su golpe de gracia
con In clf'rrota del candidato principista. I ..os agresivos editoriales
clP !.a l'az arreciaron en sus últimos días de existencia. contra el
gobierno ele T•:llauri. "Puedo asegurarle desde ya -decía el director del periódico a José Ma. Castellanos- que La Paz, cuvo
título me pertenece csclusivamentr y cuya dirección no estoy
dispuesto á ahandonar, no sostendrá el gobierno del Dr. Ellauri
pasando bajo las horcas cauclinas ele las far as indignac; que
venin1os presenciando hace tres días.. . trataré de demo~lrarle
que las conveniencias verdaderas del país aconsejan combatir
drl 2 ele n1ar10 - ha 'lt1frido e) paíc; una inrncni;a derrota.'' (Cfr.: Nuestra
derrota, 'n La Pnz, 1\Iontt•vicleo, 2 de n1nrzo ele 1873. n9 S69.)
Jo~I· Pedrn \arela n1anifc taha nclrmás en carta abierta a Joc:é ~[ería
Cnstclluno : ''El gobierno riel Dr. Ellauri c:crá en renlidacl un ~obiemo del
particlo colorado, una adminic:trnción colorada.. . in1potcnte pnra hacer Ja
fclic•irlucl del pníq ••• El gobierno del Dr. Ellauri reanuda ptu•c: la cadena
de l&lt;Jc: gohiemos &lt;l • partido que hubiéramoc; tronchado, tnl ve1. para c;iempre,
r.on PI advenimiento al poder clcl Dr. J\.111ñoz ... [). José i\luría I\luñoz estaba
en f'oncli&lt;'innes ele c:~r 1•l único que hubiera podido inaugurar un ~obirrno
\'.erd11dcra1nente nnr.ional, no só)o por la~ cuolidadcq morales del hombre,
sino i1or c•l conc11r&lt;io q11r. le huhil'ra pre&amp;1tado el pnehlo c·ntero, sin dic::tinción
de C'olorí'C1 ni do partido político". (Cfr.: La l'czz, 1\.lonte\ ideo, 6 de marzo
di' 1873, n9 572.)
Joc:¡é ~faría CaC1tcllanoc; y José Pedro \arela dic:crepahan s11c.tancial·
nu•nte n·spcclo a la actitud a 0&amp;1111nir frente al gobierno ele Ell~uri. "1'o creo
-le clccín Cac::tl'llnno~- que nna prop:iganrla corno Ja que \'el. ha 1n1~iado
fC/\ la que convengn ií lo" intcrc~cs bien entendidoc: el(•] país ni á loe; de la
n@ociacicín ele q111• fonnnmoc. parte ... no creo con Vd. que el Dr. Ellauri
c1t el r •prc-.cntanlc tic In n1ás absurda intrnnc::igcncia de partido, clel más
rcfin11clo t•goÍ"-mo político y de Ja'\ mÚ!\ cc;trecho!\ ulr'lc;, 1 n1e fundo para
no pensar corno Vd. que nueqtro conHÍn arnigo Carlo&lt;J ~laria Rarnírez ó
C nnznln su hr.n11uno ( q111· no tengo prt•scnte t&gt;n t''-te n1omento cual de los dos
hn irln) n1c d1•1·í,1 hncc poco ti •n1po: que cstnhan tan modificadac; las ideas
d1 Elluuri que le hahín oíclo dPcir: estaba convencido que no se podía
lin1•er hucn gohi1•rno ~ino prescindiendo de los nntig110~ particloc; ... Fl Dr.
Fllu11ri no ern 1 cantlidalo del canclombc. el cnnclomhe lo ha ~levado
po1011c \t•Ía pt•nlido c:u cnndidaturn". Concluía Cac;tellanos afirmando que
n J;lla1n i no le unía ningún comprom i"O con }oq elemento~ perc;ono lista5.
(Cfr.: F/ Dr. ]o,é '1/a. Castellanos, en La Paz, Ionte\:Hleo, 3 y 4 de marzo
&lt;lo 1813, n9 570.)
1

-

73 -

�á los gobiernos que se elevan por medios ilícitos ; que no es una
cuestión de personas sino de principios fundamentales la que
entraña la elección del l 9 de Marzo; que el Dr. Ellauri simboliza
la más absurda intransigencia, el más refinado egoísmo político
y las ideas más estrechas". 1
El 15 de marzo, La Paz se despedía de la prensa montevideana, epilogando su segunda y p ostrera época. Paladín del
radicalismo que con un depurado programa doctrinario pretendió
extinguir los partidos tradicionales que eran exacto reflejo de
nuestra realidad, purgó en las urnas de noviembre y en la Asamblea de marzo su inadecuación con las formas prácticas que había
sancionado nuestro avatar político.

La escisión de los grupos principistas del viejo tronco de
los p a rtidos tradicionales h abía recorrido 'a un la rgo camino
entre la P az de Abril y la elección de Ellauri. La prédica doctrin aria, fustigando sin descanso la acción de las fracciones personales, y la reestructuración de los partidos en 1872, puntualizaban
ya las diferencias, de índole y objeto, que separaban a los nuevos
antagonistas. Las ocasionales concesiones del principismo conser·
vador dentro de filas coloradas no pac;ar on de combinaciones
electorales de circunstancias. A comien1os de 1873, de regreso
de su experiencia del Club Libertad, el dia rio doctrinario confesaba: " El s;glo, que en setiembre se e forzaba por mantener al
partido colorado unido bajo Ja bandera de la libertad. convencido
hoy p or la experiencia de la impo _ibilidad de la empresa. rompe
t odo vínculo con las fracciones personales y tremola su bandera
con profun da fe en que a la lar0 a ha de vencer todas las resi~­
tcncias y triunfar de todos lo~ oh táculos··.:?
Ahondadas las diferencias luego de la elección de Ellauri.
que en cierto modo consignaba la mutua derrota de principi, ta•
y netos en cuanto al f raca"o de sus rcspccti\•os candidato,, ~e
opera una definitiva ruptura entre an1ha- fracciones. La escuela
política civili!:tta. duramente aleccionada. ya no \•ol,·erá a confundirse con la~ bandera' de l o~ viejo" partidos. La prensa princi·
pista, que había contribuido clcci ivarncnt e a operar esa mutación,
,s aludaba el hecho como índice auspicioso de nuestra eYolución
Cnrta át Josr. Pedro J'nrt!fn n Jo sé ~In. Ca .. tcl/11no ... El Dr. José 1lfa.
Castellano&lt;r, en La Paz, l\f on le' iclco, 3 r ~ de n1nn:o Je 1873. n9 570.
1

:3

Candidato, en El Sis/o,

~ l ontc\'idco,

-

íl -

l i de enero de 18;3, nº 2138.

�política : "no es cierto que en e(;,ta República la división de partidos sea entre Llancos y colorados. Hoy se dividen los partidos
en principi tas y can&lt;lon1hcros ó en principistas y netos. . . La
transformación ele los partidos está consu1nada. Inútil es negarlo." 1
I~l principismo, en efecto, había inculcado un reno,·ado aliento
&lt;le civismo en nuestra azaro~a convivencia partidaria. Su filosofía política, re.1urnada del liberalismo constitucional y dinamizada por el cj cmplo nortca1nericano, ha trazado un arnplio
prograrna de rC'gencrnción institucional, CU} os frutos tcm prano-::
recoge, a la h11. de su prédica, en ]os albores de unn época de
rccuprrarión ini~iada, bajo su auspicio, desde un régimen de
amplia coexistencia pnrticlnria. "Han cesado las estériles luchas
ele bando~ y los cornbalcs que en notnhre ele intereses raquíticoc;
\ieníamos prescnr.iando desde hace cuarenta años -anota El Siglo- con mengua de la cligniclnd nacional y perjuicio de los
intcrc.scs ele la pntrin. I~s otra luchn más civilizadora, es otro
cornl1alc inñs noble y generoso el que se inicia: In lucha de Ja
dcn1 or.racin -el cornhate en la tribuna pnrlamentnrin . . IJ cmos
1legndo f clizn1cnte á un resultado que hace alóunos año- nos
hubiera pnrcciclo un sueño : á la constitución de una Asamblea
vcrda&lt;lcrarncnlc nacional. porque es aceptada por el paí:; entero,
porque en c1la todos los partido están reprc~entndns.'· 2
En lu Cárnara de Representantes el principismo promoverá
con el ejemplo la pregonada revolución espiritual. 1\l!í se coní uncliriín e onscrvndorcs y nacionnlistns en propósitos y nc;piracion&lt;'s cornunc~, así corno 1nás de unn 'ez e&lt;;trechnrán fil as blancos
y colorados n l'los pnrn cnf renlnr la conlición principistn. 3 "La
1

To~ pnrtidos orienta/e,~. en Ff Siglo, !\lontc,idco, 18 &lt;le octubre de

1873, nn 2662.

2 Prn) celos i111portuntcs. en L'l Siglo, l\[ontevideo, 11. de marzo de
1873, n 9 2190.

n "'1'oclos pocl •mos 1ccortlar lo que aconteció a r.1íz de la Paz de
Abril y nntcs de las clcccio111 "'· En los do ant1ruos p1rt1 lo.,, el blanco y
f•l l'olorndo, se agitnha la a .. pi1aci ·n ñ la nueva vida. ñ la vida de la libertad
y &lt;I~ In cl1•1nocrac.:ia. l º' hon1l11cs qttf' en uno y ot ro p.1r1iclo trahajahnn par a
rt•nli1ur r.sln aspirnci1'1n, trotaron ele inoculada al part1.lo entero ñ que pert nt' tan
,\hí e ttin lac, c::cc::iont•s cclchrncl.1s en &lt;1 Club Libertad y en el
Club Varionul. En 11nn y otro "C redactaron y nprohoron programas liberolcc . J :t' h11cnn&lt;1 idea" cund~n y 1•c::taban .í pu,to Ct" p1c;ar ñ la ptáctica.
Fntonc: ' fné cuando lo" hombre net0&lt;1. recalcitran tes al progrec;o, rebeldes
á la!\ id&lt;'U", prot Hitaron conttn c::io" p1ogresos y ~e separaron viole ntamente

75-

�fuerza de las ideas, la realización de sus aspiraciones llevadas á
la práctica tenían necesariamente que operar esa descomposición
química que hoy se verifica en el cuerpo legislativo separando en
nuevas y distintas capas los elementos homogéneos de uno y otro
p art 1.d o,..l
La experiencia legislativa deslumbró sin duda a los princi·
pistas del 73, empeñados en transformar las bases de nuestro
comportamiento político. En el debate parlamentario se cifraba
el alcance de las incipientes conquistas alcanzadas: "Constatamos
pues, con lo que sucede en el cuerpo legislativo, la era de transform ación y de progre o en que han entrado los partidos políticos
de nuestro país. J\ las luchas armadas suceden las luchas de
principios. á la razón brutal de la fuerza, la fu erza irresistible de
la razón, á la prepotencia del sable, la omnipotencia de la palah ra . . . " ..Al promediar el año 73 ' 'ucl, en a mo\'ilizarse las f ucrzas
políticas que ahora concu rrirán a la elecciones de senadore de
noviembre. La lucha que se anuncia promete asumir, desde la
prensa doctrinaria, •l carácter de una ejemplar contienda cívica.
En su lranscur_o, •l principismo vucl,·e a ~aludar con optimi mo
renovado Jos síntomas del adyenin1icnto de una nue' a época.
"Derrame la opinión por todas parles su 1nanifestaciones. sean
1

de los con cn·odorc y &lt;le los nacionnlLtn•. Entonce de,enterraron su' divi~ ~ de guerra y dij •ron: ¡Nado Je principio ! No otros 'h irnos de
trad1riontJ y de intcrc.scf. Fuero los ut opi tas y lo ide ' logo ! Nosotros
&amp;Orno~ y cremo c:icmµrc blanco . y colorados netos ni más ni mcnoc;. .. Los
con ·nnclor y nncionnJi to pcrmonccicrc)n fi el • ó c;u prograrnac;, Coro·
pararon lo programo y 'i •ron que en t&gt;llo no habín diferencia! u tonciales.
Fueron ñ In Cómurn y in ncucrclo pre\ io c:e •ncontraron \'Otant.lo juntoc:.
Se lrn1 ó de lcgir ca ndiclo10 para In Pr • idencia de lo República y nacio·
nnh to y con cn·aclorca coinciclicron que el mejor cnndidalo era el que
mús fielmente irnboliz:'l ·l rompimiento con Ja trtulir.i6n del tripotoge. Pero
&lt;'orno no "º" pnrtidn pt.".T$Ona/e3; corno :int •ponen lo principio' á ln'I pcrono!'t acolaron la clecci6n de lB ,\ 1nblca v continuaron trabajando con
ahinco pnrn mejorar lo •iluación de la Rr.pública. Entretanto Jo.-. neto~ de
amhn 11i\' i n de t.' 11 radn rlc ,·er que i hicn lograron impedir lo elección
del l)r. ~luñoz no con iguir.ron cictcner el progre&lt;o de la opini ' n ) la mejora
do lo tulmini lraci.Sn rníblicn. mnnr.ontunan u~ e fu .. n:n para a e~11r:1r &lt;iU
mayorí11 ~n el : nndo por medio de 111 pr6:cima clccci · n." (Cfr.: El rglo,
~1onte\• iJco, 23 do octulirc de 1873. nº 2666.)
1

TranJ/ormnci6n ) progreso de /aJ idl'as politicnt, en El
te,idco, 10 de julio de 1873, nO 2581.
2 I bid.

-

76-

r~lo, !\1on-

�la prensa, Ja tribuna, los comicios, las grandes válvulas que sir·
van á expandir el espíritu público y entonces las aspiraciones
encontradas de Jos centros públicos, no estando comprimidas, no
estallarán como antes con estrépito. La lucha en el terreno tran·
quilo de la c.Jcmocracia, marca evidentemente para nue:;tro país
el advenimiento de una nueva época. Son los viejos errores que
se derrumban. on las prácticas, que han hecho, su tiempo, ce·
dicndo su lugar á ideas más patrióticas, y á principios más
nobles. . . Y ya nos parece oir á nuestros hombres práctico3
llamarnos ilusos y tachando de paradojales nuestros Juicios. Pero
cuidado! Los hechos han de demostrar, tarde ó temprano quienes
&amp;on los que sostienen la verdad y quienes los que pagan tributo
á vanas ilusiones". 1
I~ l acerco1nic-nto entre las fracciones principista~ que r ealizan
obra c:onj unta en la Cámara se estrechó acentuadan1cnte durante
el períoclo electoral; en verdad, luego que- el partido conservador
hubo acallado sus entusiasmos por la causa colorada y ante Ja
identidad de miras con que junto a los nacionalistas apreciaban
los problemas del país desde la pren a y la Cámara, "rnía a consurnarsc -de hecho- un entendimiento tácito que n1ancomunaba
a an1hns tendencias doctrinarias bajo una amplia bandera principisto. 2
I ndudablcmcnte, el ejemplo que propone el principic:n10
en 1873 resulta Ja hermo~u concreción de aquel bagaje ideológico
que había presidido su derrotero de 1872. l'uestos a prueba oo
la práctica &lt;le la vida política los principios democráticos de su
dogma, deben consignarse la fecunda lección dictada y la señera
huella que su diaria y sostenida prédica liberal está trazando en
nuest rn nvatnr institucional.
"l'.. ntre dos años"; éste es el título del editorial con que
1

Fl • iglo, f\lontevidco, 17 de ago to de 1873, n9 2612.

2

Cfr.: l os l'artidos, en El Siglo, \lont cvidco. 23 de octubre de 1873,
2666; l'artido~. non1bre~ y á1iisas, C'n El iglo, \1onteviclco, 6 de no\ Ít.Jmhrc ele 1873, n!J 2677: &lt;:a,,didaturas en .'&gt;oriano, en El Sif{lo, l\Iontevideo,
13 ele novicn1lirc de 1873, n9 2683; Cerramos las filas, en El Siglo, ~fonle·
,¡cJc~o. l:l df' no,·icruhre de 1873, n9 2685; 1f ~pcctos de la lucha electoral en
El Sis/o, l\lontcvitlco, 21 ele noviembre ele 1873, n9 2690 · Las eleccione; de
Soriano, en ¡;·¡ Siglo. i\Iontc\ ulco, 27 de novien1brc de iB73, n O 2695 · L~
f'lccr:iones del /Jurazno, en J:ºl Siglo, 'fonlrvideo, 27 de novien1hre de '1873,
n9 269:&gt;: Saluda"io.'i al port•rnrr, en El Siglo, ~[ontc\ ideo, 17 de dicien1hre
de 1873, n9 2711; la Democracia, l\lontc\ ideo, novie1nbre de 1873 todo~ los
.
'
nu111cros.

n9

-

í7 -

�El Sigl() saluda al año 1874 el l 9 de enero. "El año que expira
deja en los límites de la tumba como patrióticas ofrendas todos
los abusos corregidos, todas las conquistas del progreso r ealizadas
ó consumadas en su transcurso. La arbitrariedad substituida por
el imperio de las instituciones, los gobiernos personales, producto
de Ja violencia y de la fu erza, cediendo el puesto á los gobiernos
de principios emanados de la voluntad nacional manifestada en
el ejercicio del derecho de sufragio; el caudillaje prepotente
abatido y derrotado en ambas orillas d el Plata; las ideas de
esclusivismo y de persecución que han sido la semilla de t odas
nuestras r evoluciones y guerras civiles, d ominadas por las ideas
de t olerancia á todas las opiniones y de respeto á todos los derechos, y bajo su influencia los partidos enemigos coexistiendo al
amparo de las instituciones y desarrollando armónicamente su
actividad dentro de la esfera de su derecho sin choques violentos
ni cataclismos políticos. El orden sustituyendo á la anarquía; la
libertad al despotismo; la paz á la guerra civil. La libertad de
la prensa, la libertad de reunión, la libertad de sufragio proscriptas y perseguidas largo tiempo por los gobiernos despóticos,
coronando el edificio de nuestras instituciones políticas y sociales." 1
Una incipiente conciencia ci\ iHsta se ha e:estado al amparo
e influjo de esa bandera cuya acción fecunda. más a11á de la
capital, ha prendido en el interior de la República donde hasta
er no existían más que blancos y colorado". "La idea ha forn1ado una escuela: la escuela ha engendrado el partido. La idea
que le dió 'ida continúa animándole y atrayendo á él nuevos
prose·1·1tos,, . ,,Así se operaba, paulatinamente, sin los renunciamient os utópicos que proponía el radicali'-mo la tran'-Íormación n atural de
Jos partidos tradicionales por aquel "roce silencioso del t iempo
y las ideas'' que anticipara Julio Herrera y O bes. "Los h ombre3

ª'

Entre dos años, en El Siglo, ?\Ion te\ iJeo, 10 de enero de 187 i.
2723.
l

n11

El Si1:/o y el partido principista, en El Siglo, ~l on te,·idco, 21 de
febrero de 187 i, n O 2i62.
2

"1.o hcnnosa r ealidad qne palpomos ahora, era hace al::runo~ años una
utopía, un sueño, una quin1cra. . . Cuán grande" son }o.. rc..ultarlos obte·
nidos! Un mo' imiento \'igoro o de opinión .. e produce en l'l 'cno de lo campaña; Ju prepotencia del caudillage, antes dueño ab,oluto de lo~ dc-.tinos del
paL, se halla. quebrado . .. " (Cfr.: La t·ictoria, en El . glo, ~lonterideo,
16 de diciembre de 1873, n9 2il0.)

78 -

�escépticos y r ecalcitrantes al progreco de las ideas, ... nos decían
cuando empezábamos á predicar estas ideas: 'Vds. se hacen ilu·
siones, no ven las cosas como son en sí; los hechos han de
desvanecer ese rastillo de naipes que están Vds. levantando. La
transformación ele los partidos tradicionales no existe sino en la
fantasía de algunos visionarjos de la Capital. Vayan Vds. á la
campaña y verán que allí no hay principistac;, n ncionali"tas, ni
con ~ervadorcs; hay blancos y colorados con10 los ha habido t oda
la vida, nacla más'. Callamos entonces y esperamos. . . Lo único
que dijimos fué: 'f.stamos persuadidos de que las elecciones no
se van á reñir como ustedes creen entre blancos y colorados;
sino entre princi pistas y 1lan1cn Vds. como rnej or las cuadre á los
aclvcrsnrios ele principios'. . . Jian venido las elecciones y los he·
ch os han confir1nndo plenamente ... nuestras previsiones. No han
sido la:- divisas de la guer ra la bandera de la lucha. Esta se ha
empeñado en un nuevo terreno ... Hoy han sido las luchas entre
l as traclirioncs y los hábitos del pasado y la necesidad y aspira·
cionc-; del presente. &gt;lo se han presentado aún los candidatos
--&lt;:orno se presentarán un &lt;lía- llevando en la mano su programa
po1ítico, claro y definido. Acabamos de ~alir de la guerra civil.
Il nn npnreciclo ya los elementos del nllü\ o período que se inicia
pero aún la !'Íluación eslit en embrión. . . el resultado de las
elccci ones ha dcn1oslrndo que no e;, sólo en la comunidad de
principios y &lt;le doctrinas. E"c es el verdadero la10, el único
'\"Ínculo, lo que f 01 ma y rnantiene hon1ogéneos y compactos los
partidos. Fuera de ahí no hay más que interese~ p~rsonales ... " 1
El ejemplo ele los co1nicios ele noviembre del 73 era evidente,
y el triunfo iclcnlógico que el principismo se atribuía re~ultaba
incuc tionable.
e estaba en el camino más recto hacia los go·
hicrnos emanado" ele la voluntad nacional inediante el ejercicio
del derecho de suf regio.
f,a cxc~pr:ión con/irn1a la regla, en l~'l Siglo, 'lontevidco, 13 de enero
de 107•1, n9 2731.
t•p;tín lu prcnc:a principist.1, lo" netos c:e negaban a reconocer la trans·
fl}rn1ación &lt;111e S&lt;: venía operando en los partidos políticos orientales. Anota
L'/ Siglo: "E-. c:ing11lur lo que acontece en ln e fcrn política. l.oc:; Ór1?anos
clr. los colorntlos y blancos nr.tos como si obedccicc:cn á una n11c,ma con"ip:na
ui1•gun reflucltnnu·ntc la radical trnnsfonnnciún fl\IC ha sufrido Ja divi5ión
y &lt;·la.,ificaci&lt;ín &lt;lo loe:; partidos en la República. Para ello.¡ aquí no hay má4'
&lt;111 • hlanco-; y color111loc:, ·y entre tanto, ello" mismoc:, á despecho de &amp;us
nfirinncionec:;, don ~on "'" conducta t c:timonio de lo contrario. La Tnbunn y
l jn Putrt&lt;J c;r dun la 111ano y comhaten á La f)emocracin l a El Siglo •
(Cfr.: f'l Siglo, l\lont••vi&lt;lco, 6 de OO\Íc:mbre ele 1873, n9 2677.)
1

-79-

�Si bien la pregonada evolución no había jalonado todo el
camino que le asignaba el vehemente entusiasmo del órgano
principista, el año 73 marcaba una etapa de fecundo aprendizaje
civilista : "Las elecciones que eran no hace mucho la acción de
guerra ó un simple movimiento militar dirigido por la voluntad
omnipotente de tal ó cual caudillo, son hoy un acto pacífico de
la vida democrática en que todos los ciudadanos y todos los
partidos se disponen á ejercer un derecho con arreglo á su con·
ciencia libre. . . Prensa libre que ilustra la opinión discutiendo
todos los candidatos; coexistencia pacífica de todos los partidos
y participación de todos ellos en los trabajos electorales ... todo
ello es un triunfo, un gran triunfo de nuestras ideas . . . Son las
doctrinas liberales las que triunfan ... " 1
Fue un período de dura prueba para aquellas doctrinas que
debieron enfrentar a las divisas, pero en su saldo debe anotarse
la saludable experiencia con que los partidos principistas superaron las anacrónicas formas de convivencia política que daban
difuso contorno a nuestro mundo histórico. Fue un año de programas, de discursos, de verbosa dialéctica, de esgrima parlamentaria, mas no por ello el principismo descuidó su presente y
su realidad. Ante su hora, el principismo del 73, que en teoría
proclamara el imperio de la razón y la apoteosis del individuo,
había consagrado en el orden institucional el punto de partida
para la organización definitiva de nuestra estructura democrática.
Su reacondicionamiento del pasado, en función de un presente
vivo que se proyecta hacia el porvenir en una acerada visión de
la realidad nacional, consigna, con cifras definitivas, su fecunda
empresa civilista y su tenaz vocación constructiva.
En la feliz interacción del programa y la obra principista
pudiera definirse el epígrafe que pre ide su derrotero político
de 1873: "Que el pasado es el caudillaje y la guerra civil entre
los partidos tradicionales. El presente es la reconstrucción de los
partidos políticos. Y el porvenir es la vida democrática en toda
su pureza." 2
A specto3 de la lucha electoral, en El Siglo, ~1ontcYideo, 21 de no'fiembre de 1873. n 9 2690.
t

En polémica con El Uruguay el redacotr político de El Siglo escribe : .. Lo que constituye el presen te, Jo que da fisonomía propia á la
época actual. . . lo que explica muchaci aparentes contradicciones é inco nsecuencia.. es el hecho de eqtar~e actualmente elabo rando e:sa profunda
trans(ormach,n. En el&gt;te período chocan las tradiciones con las aspiraciones;
:?

-80-

�Por lo que toca al año 1874 el cuadro político de fuerzas
continúa, en sus grandes líneas, el desarrollo enunciado para el
año antecedente. En el á1nhito de los partidos de principios, con·
servadores y nacionalistas, desde sus respectivos frentes, continúan
mancomunados en su ideal de unificación liberal 1 mientras prolas divisas con las cloc trinas; los antiguos vínculos formados bajo la tienda
de campana, en la p&lt;:rsecución y en el dei;;tierro, con los lazos que espon·
tanean1cntc se forman por la comunidad de aspiraciones, de tendencias y
de prop6.,ito&lt;;. /:,'l Uruguay se obstina en no dar un paso adelante. Quiere
que la&amp; tradi r.ionc~. la identidad de divisa, predominen sobre la identidad
de las doctrinas. Reanima la visión del pasado; quiere apretar los ]azos
que In inconsecuencia política de los que se dicen liberales, sólo por haber
llevado cliviqo. colornda, ha aflojado y relegar á un porvenir remoto lo que
cabalmcnlf' debe c;cr la obra del tiempo presente, combatir las preocupacio·
neq, &lt;lifundir la 'crdnd, aplicar el escalpelo de Ja sana crítica de los partidos y clc•moslrar que no la igualdad de la divisa, sino la 1dentidad do
div1qas hace homogénea y da cohcsi ' n y fuerza á los partidos. El Uruguay.
en su nfán de demostrar que los JiLerales que llevaron divisa blanca y 109
liheralc" de divisa colorada están separados por abi.,mos insalvables. agrupa
habilrncntc tocla'i In~ disidencias c¡ue han surgido hace dos años entre nacionalistnq y conservadores: disiclencias que no prueban más que una cosa
que nosotros hemos rcronocíclo y reconocemos: que aún no ec:.t1í completa
y con~11n1ada la fu sión entre todos los elementos que han de formar el gran
11arti&lt;lo lihr.1 al; que aún cada una de las fracciones no se ha desprendido
rompl&lt;'tnmcnle ele su~ antiguos lnzog, que hay liberales conc;crvadores y Ji.
hcralcs nu&lt;·ionalistos ; en una palabra, que estamos con ..agrado!IJ á la labo·
rioqa tnr&lt;'u ele la reconstrucción de Jos partidos, que es la obra de hoy.
que vhintoc:. en el presente y no en el por11enir. Pero hemos so!ltenido y
11ostcncn10~ que el pnsndo no p11Pde resncitnr. ¿Dónde están hoy, hemos pregun tado, loe; caudiJloq prc•stigio oc. ·;io ¿Quién es el Jefe d el Partido Colorado?
llan dr!ilnpnn·cirlo. Flores y Oribe no han tenido sucesores. Lo'\ anti~uos
pnrtidot1 han queclarlo acéfalo" y tienen que hu!!car s u lazo de uni ón en la
común doc·trina. Y como no hay una doctrina blanca y una doctrina colo·
rada, sino unn doctrina 1ibertul y una tedenc1a á la arbitrariedad, ec;ta
doctrina y cc:;ta tendencia son hoy las que con.,,t1tuyen la verdadera divic;iÓn
de Joq partidos .. .t• (Cfr.: l'asaclo. Presente, Porvenir, en El Siglo, ~fonte•
video, 16 de abril de 187•1, nQ 2895.)
l

,.f.05 hombres ele La Den1ocracia, nacionalistaq, aunque unidos con

los conc;rrvarlorec:; por el círculo de las ideas y de la comunidad de los pro·
p ósitos no forman ~i n embargo, con los hornures de El Siglo una sola y
única ogrupncióJ1. Con«crvadorcc, y nacionalic;tas están destinados, en una
época no remota ú fundir e en un c;Ólo purt1do: el partido liberal; p ero hoy
p or hoy, en el momento que cscribin10~. «1on dos fracciones homo~éneas que
con ..piron á un fin común. ~on "umandoq de,tinados á una 'luma que aún
no está terminada ... º (El Siglo, ~lontevidco, 8 de rnar10 de 1874, n9 2775.)
., Pero, ¿porqué c;e pregunta };/ Uruguay. . . si conservadores y nar ionalic;ta5
profe!'lnn lo" misnios principios no c;e íunJcn en un c;o}o partido '&gt; . . Las
descompo,.irione«1 y agrupaciones de las fra cciones políticas no c;e vcnhcan
con ec.a rapirle1 inc;tantúnea que el colega cree poc;ible, porque ]o-!. partidos
ee componen de dortrinas y de hombre y éstos tienen hábitos y pasione1
que rclurdun el eÍcl to de la ~olución de las ideas. Por eso los fenómenos

-

81-

�siguen ahondándo~e las inconciliables divergencias que les separaban de las fracciones netas. 1
Bajo la vigencia plena de aquella profesión d e fe p olítica
enunciada en los días de su definición doctrinarja, los partidos
de principios, fieles a los programas del 72, proseguían empe·
ñados, en 1874, en la misión emprendida con el auspicio de la
Paz de Abril. "Amurallémonos en los principios, n os decía hace
d os años nuestro tribuno el Dr. Gómez. Amurallémonos en los
principios r epite mi voz débil pero sincera, que este es el medio
más fecundo de servir á la patria. . . Las transacciones sólo pro·
ducen r esultados transitorios. Los triunfos duraderos -sentenciaba el joven r edactor de El Siglo Pablo De-María- sólo se
alcanzan con las armas de la verdad y de la justicia. El que
antes de ahora hubiese hablado así habría sido tachado de utopista. Hoy se reconoce que las paradojas de un día son las
verdades del día siguiente". 2
No obc:;tante el paulatino afincamiento de la prédica princip;sta en nuestras f ormas instituciona1es, el gobierno de Ellauri
e"taba amenazado en el orden material por la estrechez de recursos
que heredara de las administraciones precedentes.
La balanza económica venía acusando -a consecuencia de
Jos movimientos susultorios de la crisis del 68, de los descalabros
de la guerra civil y de la crisis monetaria- un alarmante desequili brio. "Si el crédito del E stado se hall -i ho y debilitado -declar aba
el Ministro de Hacienda a comicn1os de 187·1 débese en primer
lugar ú la Deuda Pública que ab~orbe la mitad ó más de las
r entas gracias á administraciones despilfarradoras y derrochadoras.
á las locuras de muchos, y á lns luchas frecuentes en que hemos
\'Í\'ido. Un país de 4.00.000 habitantes que deduce la mitad de
sus rentas. ó sea, cinco millones de pe5os para el sen ·icio da
d eudas \'iejas. no puede menos de sufri r }3c; consecuencias deplo·
rablcs que estamos sufriendo hoy: agréguec;e el atraso de la
riqueza y de la producción nacional, la fal ta de u11a confianza
políticos requieren siempre ti mpo pnrn producirce y C'co explica Ja aparC"ntc
anomalía que El (} rugua) cnc.uentr 1 '' (Cfr.: .4) cr )' hoy, eu El iglo, l\lon·
tcvidc.•o, 8 de octubre de 1874, n O 2915.)

nº

Cfr.: Entre dos aguas, en El Siglo, ~fontcvideo, 4 de julio de 187 f,
2867.
1

El partido conservador )' la elección pre~itlt!n c iol P. DE ~IARÍA, en
El Siglo, f\lontevideo, 4 de diciembre ele 187 l, n O 299 t
:?

-32-

�perfecta en la ec;tabilidad de ]a paz, la crisis comercial y mone.
taria, la misma oposición que se hace al gobierno y se completará
el cuadro de abatimiento". 1
Las dificultades financieras, acentúan la depresión a que
aludía el ~1inislro en su mensaje de enero de 1874.
El Poder Ejecutivo, ahogado por el déficit y apremiado poT
]as erogaciones del presupuesto, e imposibilitado de lograr nuevos
empréstitos honrosos, propone soluciones de emergencia (venta
del Mercado Viejo y de los cuarteles, economías en el presupuesto,
venta de la deuda pública afecta a la conversión de los billetes
bancarios) bajo forma de proyectos que las cámaras remisas no
sancionan con la premura que la situación reclama. Un hálito
de desconfianza entorpecía las gestiones del gobierno de Ellauri,
cuvns graves peripecias económicas anunciaban un desenlace in·
cierto, pero nnda halagüeño.
El mensa je del Poder Ejecutivo del 15 de febrero consig.
naba: "f..,a situación creada por el progreso sucesivo del déficit ...
cuya influencia sobre la 1narcha general de los negocios de la
industria y el co1ncrcio, no es hoy dudosa para nadie, se hace ya
insoportable; y si ella pudiera prolongarse hasta fin de año, difícil
será prever toda la g ravedad de los peligros con que amenazaría
al país y los conflictos que produciría". 2
Culminaha así la fun esta incidencia del año anterior en las
rcntns nac-ionales. En ] 873 se debió hacer frente a las conse·
cucncias de Ja guerra civil. soportar una calamitosa crisis monetnrin y padecrr una epidemia que complementó el descalabro con
In con iguienl&lt;.' restricción corncrcinl. 3
La ficticia prosperidad que había inmediatamente sucedido
a la Paz de Abril con confiadas in\ ersiones de valores y auge
general ele los negocios, al amparo ele una confianza ilimitada
en la paz y In coparticipación de los partidos, se detiene brusca·
niente en 187i1.. J..a aguda crisis comercial de ese año acusó, con
creces. las ruino~n~ con~ecucncias de aquella inflación que en el
graficis1no de l~cl unrdo Accvc&lt;lo se traducía como "fiebre de los
l

Ernr nno ,\ c;F.\'J.DO, Notns y Apuntes. Contribur1ón. al Estudio de la

l/1&lt;:toria

Ec.011tí111ir.o y

Finan riera de la Rcptíblica Oriental del Uruguay.

t. J, p. 252, !\loutcvidco, 1903.
2

1lfcnsajt del /'odcr Ejecutil'o, Iontevicleo, 15 de febrero de 1874, en
EouAnoo ' Cl.\l L&gt;O, 1\'otas y Apunte&lt;:, etc., cit., t. J, p. 272.
3

l úid.

-

83 -

�•

•

n~goc1os en u~ org~n1s~o profundamente debilitado". 1 Los pre-

cio~ ah~ra ba1an, d1sm1nuyen las importaciones y se extrema la

reticencia del mercado. 2 El pánico sucede al optimismo, la re·
tracción a la expansión, y desde allí -lo que es más grave
el
malestar se proyecta hacia el gobierno, blanco eterno de t odos
los descontentos. "Languidece el comercio -decía El Siglo al
e sbozar las líneas generales de la situación- escasea el metálico ;
los bancos no prestan; decaen los negocios y se siente paraliza·
ción y malestar. Y como consecuencia de este estado de cosas
se alza un. clamor de queja y descontento y en vez de buscar las
causas de la p en osa situación que atravesamos se acusa á los
Poderes Públicos y con especialidad al Ejecutivo porque no p one
r emedio con unos cuantos decretos que hagan afluir el numerario,
renacer Ja confianza y el crédito.'' 3 Las calamidades agropecuaria , en fin. con mortandad de haciendas y pérdida de cosechas, complementan el cuadro sombrí o que antecede y, en cierto
modo pre figura, el cisma político con que se inicia el año terrible

&lt;le l 8i5. "'
Fracasado el empréstito que se había intentado negociar en
L ondres, por s us des\·entajosas condiciones (~1isión P érez Goma r·
Bustamante), malogrados los proyectos discutidos en la Cámara
durnnle el período an terior y menguadas las r entas nacionales por
lo .. recto de In cri::i comercial, el Ejecutivo se ' e abocado a una
inminente bancarrota.
1~11nu ri encom ienda el Iini_terio ele llacienda al doctor Pe~r.o
Bu tamnntc, antiguo ministro &lt;le Batlle en los albores ~e la cr1~1s
del 68. El flamante ministro recibía la cartera en s~t1en1hre s1.n
f ondo en ln T esorería ni recursos para arbitrarlos, ~ fin de. cu.br1r
lo ga.,tos del pr c:u puec:to de los dos meses antenores ( 1ul10 Y
to ) . \ Tcnci ndo dificultades de toda índole pudo abonarse
0 0
el remanente. Pero continuaba en pie el problen1a de los mcc;es
l

/ bid.,

l.

JI.

p. 210.

: /bid.
a f.'/ Sigl&lt;&gt;, l\font~' ideo. 30 &lt;le oso lo de 1871, n9 2913 .
., " "'cgtín una comieilln e pecinl 'le In que forman parte
~cñore!
Domingo (] rdoñnnn Lu cn llcrrcro y Oh. ' . Enrique .Artaga,·ey~1n. d~lll87;
1 87.1~ Jo riquC7Jl• ogropccnnrin uf ri6 uno mortandad de se1:;. ~· on~
ª
.
el
l
illon y medio de 'nea · temeros ) caen m 1
,d:. ~:e'º. :o~~f1oe:°. .' '1~ ::'ce snrio ogrcgor que en 1874 E~ pcr~it&gt;rod.
tor- lnt n&amp;,r. la! 0 cho J mnh: · trigo o,;olundn n un '!ullón me ~o1 i)
( r - En noo \ CE\ll&gt;O J\'otas y Apunles, etc., crt., t. 11. P· - •

!º'

cds!

JlC O!.

r ·: '

J

'

-

S.1 -

�subsiguientes. Improbos esfuerzos cumplió el mi?istro Bustaman~e
con miras a Ja salvación económica del gobierno de Ella un;
empero, todas sus gestiones, más o menos viables en principio,
epilogaron en el fracaso.
El Ejecutivo convoca a la Asamblea General para un período
extraordinario haciendo presente en el l\1ensaje la imposter gable
necesidad de- procurar recursos para cubrir el déficit y establecer
un cierto equilibrio entre los egrec:.os e ingresos en los últimos
meses del año en curso. No obstante se cierra el año 1874 con
un déficit de S 3.632.000.
!'ara los enemigos del principismo y los Dulcamaras p olíticos
la a1arosa coyuntura sr·ñalaba oportunidad, por demás propicia,
ele procesar al gobierno doctrinario. A la sombra de la crisis,
especulando con la opinión dec.concertada y la iner cia de Ellauri,
ec armaba entre tanto el bra10 de la reacción que una vez más
volvciía a cuestionar la vigencia de las instituciones liberales.
I~n la pertinaz oposición de las fracciones netas - m ás quo
oposición obstrucción- con la que cerraban el paso a las providen cias del Ejecutivo, hiPn pudiera caber el designio de perder
al gobierno del doctor Ellauri. A principios de 1875 rl asesinato
de l{omunldo Castillo configuraba, en un gran sector de la opi·
nión pública, un concluyente an ticipo de Ja anunciada conspiración
que se cernía sobre el pnís. J,a prensa opositora, desde La Tribuna, El c·ruguay, lJ&lt;L Patria y tarnhién - aunque con otras miru - ele ele !Ja /)ernocracia y [Ja le/ea, vapuleaba sistemá ticamente
ni régi rncn snhrayanclo su iner cia, su inadecuación a la r ealidad,
y su ineptitud frent e a la cri~is econón1ica. A la campaña perioclísLicn se sumaba In cerrada oposición &lt;¡ue cu rn plía en la Cámara
In han rn clu neta , condenando de plano las soluciones que frente al
nng ustioc;o problen1a er.onón1ico arbitraba el Poder Ejecutivo.
l~llnu1 i, en &lt;'fccto. p1 c.;enta al T'arlarn&lt;'nto dos proyrrtos de ernic;ión
111enor po r Joq Bancos en un plnzo de once añ os, n1ediante el adelnnlo ni J~stnclo de clos millones de pesoq en or o c;cllado a cambio
ele l ít u los ele dcudn pl'1blicn. l ,a mayoría ca1ulombera desecha ec;te
crilc1 io y vuelve a insi"tir en la emisión p or la Junta de Crédito
J&gt;úhlico que con cl cn~1ha el principismo y que, por otra parte, no
r •stilt nha como solución inmPcl inta.
En el clin1n c1c violencia que margina aquellos últimos &lt;lías
del régin1rn el doctor P edro Bustamante as ume, en nombre del
priucipismo doctrinario y desde s u investidura mini,terial, la
defensa del proyecto del Poder Ejecutivo frente a la indiferencia

-

85-

�hostil o la intransigencia agresiva de la bancada de la izquierda. 1
En su incisivo discurso denuncia las maniobras de la mayoría
personalista de la Cámara contra el P oder Ej ecutivo, y el ímpetu
avasallante de esa facción, que a esa altura, ya no trepida en
"imponer los ministros al P oder Ej ecutivo". Escéptico en cuanto
al principio de la emisión menor - al que se opone en teoríaBustamante le sostiene ahora a todo trance cual obligada tran·
sacción con la realidad. Luego de demostrar la necesidad del
proyecto como imposición de circunstancias mide, con alcance de
profecía, el destino que aguarda al tambaleante go bierno : ' 'Quiero
suponer, señor Presidente, que esta hipótesis va á realizarse ; que
el proyecto del P oder Ejecut ivo va á ser desechado, y que el
proyecto de la minoría de la comisión va á ser sancion ado. ¿ Qué
suerte le queda á este proyecto? Y me intereso, señor Pres idente,
doblemente por ello porq ue podría también preguntar: ¿Qué
suerte le queda al P oder E jecutivo? .. . ¿Cuál va á ser la sit uación del Gobierno? Desechado el proyecto del P oder Ejecutivo
(sancionado por el Senado) por la Cámara de Representantes
-desechado el proyecto de la Cámara de Representantes por el
honorable Senado, ¿ qué queda? . .. Nada. Y si queda nada, qué
viene ? . .. Creo que vale la pena pensar en eso un poco. Est a si·
tuación es ya sin n ombre ; será una situación sin remedio cons·
titucional . .. "2
La severa diagnosis del estado político y financiero de la
República que traza P edro Bustamante, envuelve el último alegato
del principismo, aferrado al gobierno de Ellauri . No se defiende
al doctor Ellauri en su persona: se pretende impedir la caída de
un gobiern o nacional que, pese a liinitaciones y defectos
esen·
constitu ye una garantía del régimen
cia de su misma índole
ci\i i1ista.
El rechazo del proyecto de emisión menor vino a confirmar
así l a bancarrota del gobierno. En la Cámar a, baluarte de las
jornadas doctrinarias del 73, se decide sin duda el destino de
nuestra Gironda. Exhausto el P oder Ejecul i'&gt;'o, la negativa a su
últi mo rccun,o venía . pues. a itn plicar su virtual cesantía.
El Siglo, avizorando la crucial alternativa abría un interro·
1

Así denominada en razón de su ubicaci ón en la Sala de Se;;iones.

La últtma batalla polí tica y finan ciera del go·
bi1:rno del Dr. Ellauri. Páginas Olt·idadas, en Retiista JVacional n9 146.
p. 296.
2

Pr.ono Bu

TArtt A:'iTE,

-86-

�gante por demás elocuente: "Rechazando en general la Cámara
de Representantes el proyecto del cnado, ha declarado que no
quiere ocuparse del asunto, es decir, ha declarado que no qt;iere
dar r ecursos al Poder Ejecutivo. ¿Que vendrá de esta situación?" 1
La agonía econórnica del régimen, se proyecta sobre la armazón
vital de las instituciones. Ante la indigencia total de recursos, se
desquiciaban los resortes de la Adn1inistración, cuestionándose de
nuevo ]as conquistas que el civilismo había empeñosamente con·
sagrado.
Con los sucesos que marginan la primera quincena de enero
de 1875 se abrevia, en rápido trán1ite, la sentencia del proceso
principi ta. Los incidentes electorales del 1° de enero y la san·
gricnta j ornada del 10, no hacen sino precipitar -como concurrentes violentos- el oscuro desenlace que había pre\ isto el
doctor Bustamante. 2
l~n los prolegómenos clel l\.lotín, el principis1no, por encima
de e~cisiones pasajeras, vuelve a presentar un frente único de
lu rha a los grupos netos que se disponen a avasallarlo. El Siglo,
[.,a /)e111ocracia y La. Idea aglutinan una vez más a conservadores,
nacionalistas y radicales. J
!.a cuestión
3020.
1

n9

recurso .~.

en El Siglo, \tontcvideo, 8 de enero de 18i5,

Cfr.: rontocatoria, en El Siglo, fontcvideo, 3 de enero de 1875,
nQ 3017; La elecciorl- de Alcahle Ordinario y /Je/en .~ or de Alenores, en El
Siglo, \lontrv1deo, 3 de enero de&gt; 1875, n9 3017; llabltos democráticos, en
/:,[ ."}1glo, ~1011tevideo, 3 de enero de 1875, nQ 3017 ~ Logica de los sucesos,
en Fl .'ligio, \lontcvideo, 5 de enr.ro de 1875, n9 3018~ A las urnas, en
L'l • iglo, ~lnntcv1deo, 5 de enero de 1875, n9 3018: L11 prueba de hoy, en
f·,'l Siglo, l\1ontevidco, 6 de enero dr: 1875. nQ 3019; Al Pueblo, en El Siglo,
.1\1ontcvideo, 6 de enero de 1875, n O 3019; E'l gran 1niting del ntiércoles. en
L'f Siglo, lontevidco, 8 de enero de 1875, n'&gt; 3020; t ll pueblo, en El Siglo,
lonrcvidt·o, 9 de enero de 1875, n9 302 J : Al pueblo, en El iglo, Jonte\ ideo,
10 tic ~ncro rlc 1875. n9 3022: Al nueb/o, en E.·1 .~1glo, ~lontcvideo, 12 de
f'ncro ,Je 1875, nQ 3023; La Democracia, ~1onte\ulco, 11 de enero de 1875 ;
JuA:-. E. Pl\1J,t. DF:vo10, llistoria de los partidos politicos, etc., cit., t. II.
2

a EJ 6 de enero tic·ne lugar la reunión de la Barrara Eolo, a la que
concurril'rnn - st&gt;gÚn El Siglo- más d1• 500 pcr,onas " lilitares y simpleci ciudnclunos; hornbreci &lt;le todo" los partido-. sin abdicar de sus respec·
llvaci conviccioneq tH' encontraban allí trlt•ntifirados con la grandio.,a idea
de dc•Ícndt•r la libertad electoral... o se trataba de pactos ni de liga.:, ni
ele f 11,.ionc~ ni de bastardos acomodanucntu-. personal e"... No se cxijía á
ningún (' iuclnclano que abdicase de sus conv1rc1one"... ¡ o! Eran homhrrs
y no m1iq11inaci 10&lt;:1 que e.e reunían. Eran c11ulodonos 1ihre~ é independiente~
y no in"lrumcntc1" t:iegos qjn volunracl lo" que .. e asociaban para llevar á
C'abo Ju nui~ grnnJioi;a obra de civi ... mo de 111 época actual. l\brió la reunión

-

87 -

�Vive Montevideo en un clima de zozobra cuya caldeada atmósfera tiñe de subida violencia la simple elección de Alcalde
Ordinario y Defensor de Menores. En ocasión del acto va a librarse el encuentro entre las fracci ones personalistas mancomunadas y los partidos de principios unidos ante la emergencia. Está
en cuestión por entonces la vigencia del sistema que ha postulado
nuestro liberalismo doctrinario, así como el ensayo de convivencia
política, de garantías individuales, y de libertad e]ectoral planteado a partir de la Paz de Abril. "No es cuestión de blancos y
colorados, subraya El Siglo, no es cuestión de partidos lo que va
a debatirse, los que proclaman lo contrario falsean a sabiendas
la verdad ... Se trata de una cuestión puramente social." 1
Los actos del 15 de enero vuelven a introducir una nueva
fisura en nuestro proceso histórico. El civilismo sufre una de sus
más sonadas derrotas. aunque su consagración es ya previsible.
Pese a las persecuciones, a la r eclusión y al destierro, "el vuelo
de la idea" no se ha detenido. El fecundo rimero ideológico que
ha legado el principi&lt;;mo a nuestra gesta política animará el espíritu cívico desde la Revolución Tricolor, el bregar del Con"titucionalismo, la r ebelión del Quebracho y volYerá tras su destino
--een 1890- con el gobierno civilista del doctor Julio rlerrera
y Obcs.
Entre tanto, los partidos personales habían definido. por el
momento a su fav or, la cric; is del 75. pero en pago de su cuestionable victoria surgía, encaramada con la activa colaboración del
Ejército &lt;le Línea. una nueva fu erza que imprimirá su deprimente
sello a nueslra e' olución institucional.
el Dr. Oupont, redactor de La Idea... El Dr. ~luño1.. como Pr~ ..identc
abrió el acto interpretando en su aplaurlido di:,cur.. o lac. ideas y lo~ le•·
timientos que animuhan á todo Jos ciudaclanoco congregado-.. ll icieron o-snceshamt•ntc de Ja palabra los 5eñorcc.. \ gu,tín de \'celia, Dr. D. Pablo De
~[aría, 1). Anc.elmo ))upont, Dr. Jo.. t• \ .1zquez ..,aga ... lun1c, 1). Eduardo Floree:,
y el Dr. Julio Ilerrcra y Ohc ... LI r Alfredo Ca .. tt•llono" le. ·ó una carta
del Cdtc. Pc•rccla. . . Loi; concurrcntt:c. nombraron por aclamación en medio
de una c:al \ 11 de entn instas apl::iuc;os la comi .. ión encargada de prc .. idir }r s
lruhajos t'n la qur f'Alnban ronfunclido elemento .. de ta .. trc~ fraccioncc: prin·
cipistus: Dr. J.,:i&lt;' ~fa. \tuñoz, Dr. ,\ gn,tín cJe \ Tt.&gt;clio, D. Eduardo FJorec,
TtC'. Coronel E. Pt•reda, l)r Juan JO'-é ele 1lcrrcra, Dr. A urcliano Rodríguez,
'i. 1\nt onio \ 11lalbn, I&gt;. Rufino G11rn1éncle1, Dr. 11 éctor García " ' ick .•. ••
CCfr.: F:l ¡.;rnn miting del miércoles, en El S r;:lo. ~lontc\· idco, 8 de enero
de 1875, nº 3020.)
0

l

¡ .11 las urn as! , en El Siglo.

-

~f on tc'

88 -

ideo, 5 &lt;le cnt·ro de 1875, nº 3018.

�CAPÍTULO

I~ fJ PRi i~CII&gt;ISi\10

III

DOCTRINARIO

��SUMARIO:

Concepción filo~ófica. Filiación:

eqpiritualismo ecléctico;

for-

1

n1ación: AleJO \ i1Jegas. J.. uis J osé de la P eña, P lácido Ellauri.
- Concepción del mundo y Ja vida: on1nipotencia del individuo;
Jibrcpcnqam1ento racionaJic;ta; moral e ívica
- Filosofía política:
filiaci ón: Ja ideología liberal de Con!'tant, Tocqueville, Lahoulaye; influencias del constitucionahcmo an~Joc;aj&lt;ln: Hamilton,
Jlla ckstone, Price, tory. Teoría del individuo: derechos y
garantías indhidualcci. - Concepción del Estado.

I..a gcn~rarión principista del 72 - tribuno , parlamentarios,
I1ornhres públicos, periodistas- procedía de un común cuño
r.c:prrulativo. "Esencialmente liheralcs y r evolucionarios" -al decir de Julio llerrera y Ohcs- el temple &lt;le su vida pública y de
su moral cívica responde invariablemente al rulto de ciertos principios que, en su ulterior instancia, drqcmhocan en un cerrado
rrrclo de fundamento espiritualista. Sr hace pues materia previa
el clelinC'amiento de las f r ontcras y perfiles de ese espiritualismo
en cuya enl raña se modulan y definen los postulados principistas.
Bojo rl mic:mo d eno tninoclor filosófico se sustentan su acenclrndo rulto de la libertad y la razón. su fe dogtnática en aquellos
inílcxibles principios y los ríg idos márgenes de un in&lt;lividualismo,
en cuyas coordenadas se inscriben una teoría política y econó1nirn -y su conexa pro} ección gocial-, un deísmo racionalista
en religión, y, una concepción &lt;lcl nlunclo y ele la vida, en última
in~tnncin rornántica.

El e&lt;:piritualisrno ecléctico con~lituye la filiaci ón primera del
principisn10 ren1itida incucstionabJemrnte al pensamiento francés
&lt;le la tc1nprnna n1ita&lt;l del siglo X1X. Su insistente gravitació 1
y su frcunclo germen obligan, si no a un anñlisis pormenorizado
1

1

-nquí ocioso- a un somero trazado de su índole y su proyecC'ion, nl rnrnos para ubicar su dingrnma ideológ ico con miras a un
posterior cotejo 'nlorativo que permita estiinar la correlación y
&lt;'01 rcsponclcnciu de los vínculos.

-

91

�•

El eclecticismo francés, fundado sobre una metafísica espi·
ritualista, intenta desde el obj eto individual
espíritutras·
c::ender hacia los objetos universales - Dios, Alma, Natura lezamediante procedimientos inductivos. Ligado estrechamente a las
vicisitudes histórica s en que desenvolvió su desti no, el espiritua·
lismo ecléctico encarna la reacción frente al desborde r evolucio·
nario que, desde la Ilustración a la I deología, amenazaba al
pensamiento fran cés al prologar se la Restauración bor bónica.
Divorciado de los extravíos de la apología absolutista que preconiza ba la escuela monárqu ico-tradicional, y equidistante entre
D estutt de Tracy y de Maistre, el eclecticismo p rocuraba, ha jo
el influjo del idealismo alemán y la escuela ec;cocesa, armonizar
las dispersas di recciones en cuyos enmarañados senderos t ransit aba el pensamiento filosófico francés desde comienzo del siglo XIX.
E l derrotero filosótfico del espiritualismo ecléctico puede
j alonarse desde el método analítico de Laromiguiere hasta la
ontología r acional de Cousin. Su consagración oficial en tiempos
de Luis Felipe --como distintivo filosófico y también político del
r égimen -le per mitió aglutinar y, en cierto modo. monopolizar
de h echo, los cánones intelectuales del período orleani ta.
F ilosofía oficial, su vigencia no trascendió la casa de Orléans.
Sus giros panteístas y sus expresas indefiniciones comienzan a
p rivarle, de modo visible luego del 48. de la adhesión ciega con
q ue contaba, para ser paulatinamente desplazado en casi todos
los órdenes por la S\'asallante corriente de las posiciones natur alistas.
Fué entonces, por aquella su hora feliz, cuando la escuela de
Cousin hizo pie en el Río de la Plata. Por esa época en los albo·
r es de nuestra 'ida in titucional. aún gravitaba en nuestro incipiente mundo intelectual la cosmo\'isión escolástica. legado del
pasado hispánico que \'i,·ía en nuestras for111as mentales sin re.-..ignar ~e a ser a imilado hi tóri camente como tal. o bien, con las
palabras favoritas de llcgel, sin decidir:,e a consumar su rcali·
zación dialéctica .
Bajo los au picio de su apóstole:, liberales. c1nergía el cspi·
riluaJis1110 en el Río de la Plata en circunstancias históricas por
demás oportunas.
Buenos 1\ircs vivía al influjo e{erYescente de las idea~ poli-

- 92 -

�ticas y filo óficas del viejo mundo a cuyo ampa ro la juventud
ilustrada procuraba cohonestar el poder creciente del g rupo r osista. Su espíritu, que alentaba en el efímero y granado Salón
Literario, r ecluído en las asociaciones secretas, fu e empujado
luego al exilio, ante los fundados recelos federales. Montevideo,
obligado refu g io, recibió la pléyade de la emigración porteña.
Nutrido y rlic;par era su bagaje ideológico: Saint imon, Lamen·
neis, F ouricr, Co usin, resabios de la Enciclopedia y la Ideología,
liberalismo doctrinario de Constant; todo vertido en el ag ua·
f uertc de un r oinanticismo de acento avasa1lante que aún pregonaba los últin1 os ecos ele la épica batalla del 11ernani.
I,Ja emigración del 37, fecunda generación r ománti ca, "que
se escondía cu s us libros europeos a estudiar en secreto" --como
evoc-a . a rrnicnt o- introdu cía con los Cané, los Alberdi y los
~Titr e un estírnul o liberal, r enovado r cuanto vivificante, en aqu el
Montevideo qu e aún n1iraba a la Colonia. l Jn en1igrado argentino, Alejo Villega~, en los días de Ja proc:cripción, había incorporado la orientación ecléctica n Ja cátedra de filosofía de la
Casa ele Es/tulios Ge11e1alcs. 1 El auge, efímero por cierto, con
que tl'-'omaba el ansimonismo, detiene y retarda - sensiblemente
.a pnrtir de El l niciarlor ( 1838) - la asimilación del eclecticismo
a nuestro nicdio, consngi-nclo de 1nodo &lt;lcfiniti"o en la Cátedra
de Don Plácido Ellauri.
El obligado parén tesis que ah1 e la Guerra Grande a aquellas
incipicutes inr1uieludes nrrastra al conflicto a los hon1b r es de la
Defensa y del Cerrito que deben hacer la guerra desde el campo
de b ntn ll n con las arrnns. o con la hoja periodística. in embargo,
no ~e cclip a ha ta el oraso el pcnsa1nienlo doctrinario. Los ecos
del t irncro ideológico &lt;lcl 37 estin1 ul an nuc\•as inquietudes. P or
oh1n ele los hechos, las e trechas \'incu lacion de la plaza sitiada
con lns potcncins curopras pern1iticron acrisolar. tras los muros
d e In Nueva Troyrr. un polifacéticlo pris111a de opiniones y cor1 icntcs del rnÚ!'\ ' a1indo cuíio. i\:lonteviclco, amparo de la prosc 1 ipción ro ii;;ta. íue U'-Ín1is1no. en función ele las alianzas políticas
d e In h ora. e •11tro pcrrncnhle y receptivo frente a las corriente~ ,
preÍ&lt;' l'Cnlc111cnlc íranccsn&lt;1, de in"pirnción libcrnl. 'lo faltaba quizá
razón nl r esentido gaceti llero federal cuando. a su modo, satirizaba
1 An1uno ,\no.\ O, E~piritualismo y Posituismo en el Uruguay, Filosofí~
u11it•crsitarias cu la scguflcla 111itad del siglo 1Y.. IX. p. 26, i\féxico 1950.

-93 -

�a la capital oriental convertida por entonces "en un extraño
museo". 1
Al promediar el conflicto, el clima espiritual montevideano
acusa nuevas incidencias. En 1847, el Gimnasio instituído por
el argentino Luis J osé de la Peña es oficializado como Gimnasio
Nacional. 2 Desde sus aulas, como luego desde la cátedra de filo·
sofía de la Universidad a partir de 1849, de la Peña comenza~
a difundir el espiritualismo ecléctico, estimulado con la adopción
del manual de Géruzez como texto oficial. 3 Su discípulo Plácido
Ellauri le sustituye en la cátedra universitaria desde la cual, du.
rante casi cuatro décadas (1852-1888) . se erige en maestro. apóstol ejemplar y figura venerable de nuestro espiritualismo ecléc·
tico. La docencia de Don Plácido Ellauri - numen filosófi co de
la generación del í3- significó un singular estímulo ideológico.
La orientación escolástica, que como herencia colonial aun
acusaba vigencia, 4 es obj eto de severa revisión crítica bajo la luz
del espiritualismo racionalista. al comienzo de la segunda mitad
del siglo . IX. 6 En fin . en el magisterio de Plácido Ellauri c;e
define fil osóficamente nuestro principismo. Los fundamentos de
su moral cívica. su devoc ión por las libertades individuales. su
culto de la razón t odopoder oc;a r econocen un último poc;tulado
que descansa en el individualic:.mo de la ontología espiritualista.
Ya no sólo la prédica ex-cát edra sino también el vivo ejemplo de
Don Plácido Ellauri arraigaron en la j U\'entud que pac:aba por
su aula. "Formó una escuela li beral. no imponiendo autoritarial

• •• • • • •• • • • • •• • ••• •

• • • • • • • • • • • •

••

Quien quiera hablar en francés
En Catalán. Vaccongado
Todo idioma arrcvec;ado
•
Y que no ~epa quien e~
) hal1ar..e en un cntrcn1éO en un e::&lt; traño muc;eo
J ª&gt;ª hoy a ilfon tetrfrleo
T,t.trilla Federal, en Cancionero del tiempo de R osas, p. 29, Buenos
Aire", 1911 .
2 i\RTIJRO

.AnD ..\O, Espiritualismo )' Positit ismo en el Uruguay,

etc~ cit~

pp. 21, 29 )' 30.
3

/bid.

" I bit!.

Cabe con11ignaT que en nuf'Qtro poí el coloniaje -como coordenada
c11ltur.1l- no hul&gt;ia arraigado profundamente; por ello, no llc~ando a eri·
gir e romo canon e piri tual. su .. rc ~ ouio"&gt; f ucron .. uperado y º"imiloJo:» !in
pena a partir de la Unhcr iJad.
6

94. -

�mente una doctrina -escribía Sansón Carra.seo- sino inculcándola con la prédica y el cjrn1plo, haciendo del aula que regenteaba
una cátedra libre en la que la controversia no tenía vallas". 1
Juan Carlos Blanco, principic;ta de nota, diría e\ocando al maestro
en la hora póstuma: ""fo no he visto, señore~, ni en Bain, ni
Spenccr, ni Stuart Mili, ni en ninguno de Jos grandes pensadores
que siguieron al eclecticisrno, yo no he visto infundir e~c concepto
de la pcrc;onalidad humana, de la fuerza de las ideas, de la propia
autonomía, como lo infundía con su palabra y con su ejemplo
el dorlor Plácido Ellauri. l\ilás que eruditos y enciclopédicos
elaboraba espíritus el doctor Ellauri, formaba ciudadanos, formaba cararterc templánclolos con el fuego de los grandes ideales.
He ahí nuestra deuda dc- gratitud, la deuda de tres generaciones
ele estudiantes. I~a filosofía ha podido cambiar, como cambia
el pensamiento huinano, pero la fe en la libertad, en las convic·
ciones austeros, en el poder de la voluntad, pero ese fermento
de estoicismo puesto rn nuestras nlrnas por el doctor Ellauri,
queda nhí, íinne y perdurable como base de granito". 2

El principismo propone un reajuste de la vida institucional
de acuerdo a Jaq directivas de su escuela polític-a, y consagra el
primer ec:;fu erzo orgánico y viable {In fusión no lo fu e) ele rearon·
dicionar nue.-:,tra anárquica existencia política con arreglo a las
pragrnñlicas del civilismo democrático. Su \•ocación cc;piritualista,
se a justó en su prédica doctrinaria y en su gestión fecunda al
curnpli1nif'nlo clc un len1a erigido en verdad absoluta: el intlivir!uo
es to&lt;lo. el Esta&lt;lo es 11nda. Tal fue en ''erda&lt;l el tajante po"tulado
del 1ihrralisn10 principistn que e"gritnía la on1nipotencia del indi·
vid no romo suprcrno principio .• Tnl el leit rnotiu de su filosofía
pnlít icn y econó1nicn pregonada en la cútcora con el c;ello de
Constnnt y J,ahou1aye por Carlos faría Ramíre1, o bajo la advocnciún de Ilastiat y Rauc11 illart por Carlos de Castro y Pedro
Bustn1nnnte.
I~n torno o] dogma incliv idualistn pues, se estereotipa la teoría
de los rlr.rr.r.hos individuales y de las libertades públicas: garan.
t ínc;, n1ás ga1nntíns y sil'mpre gnranlías se rrclaman al Estado
para crue el h1dividuo pueda obrar libremente, según su propia
1 ARTURO Ann\O,

Espiritualismo

y

I'os1'tiuismo

en

el Uruguay, etc., cit..

J&gt;. 4 t
2

.

l bid., p. jl5.

•

¡,

-

95-

�conciencia. De cara a la realidad histórica de nuestros gobiernos,
que habían desconocido muchas veces esas garantías, su prédica
venía a llenar un vacío en nuestra deficitaria convivencia civil.
El culto del hombre como individuo procede de un supuesto
férreo. La interpretación de la realidad propia del Principismo se
define en la línea del racionalismo moderno ( Descartes, Male·
branche, Spinoza, Leibniz, Wolff) . Su concepción del mundo, ba.
sada en una ciega fe racionalista, inscribe sus notas p eculiares en
la "unidad e invariabilidad de la razón" como diría Cassirer. La
razón, de tal modo, viene a ser un instrumento m ediante el cual el
h ombre -omnipotente a su conjuro- podrá alcanzar la verdad
absoluta. Directamente de Dios procede esa razón, fuente de t odo
conocimiento y, a su vez, único camin o hacia Dios.
El supuesto ontológico del dogma. filosóficamente maduro
en 1872, se revela en la Profesión de Fe Racionalista del princi·
pismo universitario. "Profesamos que todo hombre ha recibido
de Dios, ser supremo y creador del Universo, la razón, /u: que
alumbra a todo hombre que viene á este mundo; única facultad
que poseemos para alcanzar la realidad. único órgano para cono·
cer la verdad, para distinguir el bien del mal; único revelador
de los gérmenes eternos de luz y de \ erdad que Dios ha depositado
en el alma de todo ser humano, soberano juez en todo conocimiento, en todo lo que afecta al alma, en todo lo que afecta al
corazón ; suprema autoridad en nuestros juicios y apreciaciones
sobre todo lo existente, único medio de comunicación con Dios ;
única luz que n os sirve de guía en la vida. con cu\ a sola a\ uda
se conoce todo hombre en el santuario de su conciencia, dec::cubre
su mic;ión. descubre á Dios y re,•cla la armonía que exi,te en la
naturaleza humana v en todos lo órdene- de la existencia". 1
Tal caracterización del indi"iduo. que hunde sus orígenes en
la metafí~ica iluminista. 1nodula el tono ma\'or de la teoría poli·
tica del principi-..mo en torno a Ja libertad abc;oluta. en el atnplio
alcance que le asignaba 1osé Pedro Ramírez cuando proclamaba:
" .. . la libertad en todas las c~fcros, la libertad para todos, la
libertad como punto de partida, la libertad como medio, la libertad
. " . ..como f 1n
Profe.sión de Fe Racionalista, en El Siglo, -'l ontcvideo, 28 de julio
de 1872. anexo al n9 2303.
1

Carta ele José Pedro Ran1ire: a Juan Carlos Góme:, ~fonte\'idco,
28 &lt;le Sl'tit·rnhrc de 1872, en Cue.:i.tiones Orientales, en El Siglo, ~Ion te' ideo,
!!

28 de !!elicn1Lrc de 1872, nO 2335.

96-

�DC' igual modo el individualismo racionalista regula las relaciones entre Estado e individuo, motiva sus ideas económicas,
radicales en cuanto a libre iniciativa y, en fin, conforma sus
miras sobre Ja en cñanza con10 medio de erradicar los vicios que
aquejan nuestras institucionrs, proponiendo la ele' ación de Ja
prensa a una suprema función educativa de carácter social. Alienta
en su cosmovisión un idealismo que identifica lo existente con lo
inmancnt~ y concibe toda la realidad como racional. al modo de
Ilcgel ruando encara a la razón absoluta como té1 n1ino final del
dc~envol\. ímiento dialéctico.
Sc1ncjante visión c!el universo y de la vicia se oponía Iorzosarnente a la concepción escolástica que nos legara nuestro pasado
hi pánico; a~í un cauto alejarniento de los dogmas teológicos fue
operándose desde las primeras generaciones que transitaron la
lJniversidad, al influjo del e pirituali~mo metafísico que apuntaba
h acia un dcísn10 racionalista. Los discípulos de Plácido Ellauri
hocen suc; prirneras esraramuzac; contra las creencias tradicionales
cle-;de El Iris (18(&gt;4.) y la Revista Literaria ( 1865) impugnando
ni cal olicis1no en nombre del racionali,1no que por entonces pregonaba J?ranc i ,co Bilbao. Con la inslalnción del Club ( niversitrrrio. •n 1868. se señala una etapa dcci iva en la clef inición de
ur¡uelln juventud. l•.n el C'lub Universitario, étnulo de los salones
litera rios de la época 01 lcanista y ele la egunda República. aquella inquieta juventud, rnuy al día con las corrientes europeas en
hogn, discutía con pa ión las propo~icioncs pre entada en for1na
de· ensayos, \ crsando gcnernhncntc sobre asun tos fil osóficos, rcligiosog n soc·inlc ·. La ardiente n1ilitancin ideológica de aquellos
prccocc::; t1ihuno ... pre taha n los polén1icas el agitado furor de
)ns cont ic11dns poi Íl icns. '\'a se prcc;ientcn. hacia 1868, los arrchnt o~ grunclilocucnlcs y Jos nrre!;to~ ron1Únlicos de los ora&lt;lorc,,
per iodistns y parln1nentarios riel 73. 1 }Juedc decirse, pue , que
en el (;/ub Uuiucr ~itnrlo se tcrnpln el dogma filosófico cuya sin1icutc JH ovPnía dc•l inngislerio ele Don Plácido EHauri.
I .. n CXfH t' ión adulta, aunque precoz dentro de nuestro proces o
tncntnl ele nc¡uC'lln postura filosó fican1cnte ccnlracla en torno al
rnr·il)11111is1no surge corno expre,.ión ele definitiva ruptura entre
11uco.:t1 o librcpcn~n111icnlo uni\ ersitario y el dog1nalisn10 católico
t 1 adicional con lu llan1ada l'rofcsión ele /?e Raciona/isla suscrita
1 1/r.tat del Club
1ft cueo de \To11tctidco.

Unir cr.~it,1rio,

l.

-97-

I.

afio 1868. en Biblioteca del

�•

por los miembros del Club Racionalista, flamante derivación del
Club Universitario. Y no casualmente coinciden en el tiempo, en
ese año de 1872, la formulación teórica de una actitud mental
en cuanto concepción orgánica del mundo y la vida, y la concreción definitiva de los programas políticos y sociales de los
partidos doctrinarios. 1 Oc urre que ambos - Profesión y programas-- responden a una misma exigencia esencial tendiendo
ambas afirmaciones, convergentes y unívocas, a satisfacer las
exigencias de su credo espiritualista. En la Profesión de Fe se
r econoce sin esfuerzo la línea especulat iva del r acionalismo moderno. Allí alienta la separación que traza Spinoza entre la
enseñanza de la verdad y las reglas de conducta que deben se·
guirse, su concepción de Dios, las relaciones con el mundo y
el h ombre, y la crítica spinoziana de un Dios sujeto a las pasiones:
"Profesamos la existencia de un sólo Dios, er Supremo, creador
y legislador del Universo, única fuen te de razón de todo lo que
existe; esencia del bien, de justicia, de amo r, de r azón y de
belleza; ser inmutable; soberana y perfectísima inteligencia; luz
de todas las luces ; suma unidad, suprema armonía. Y juzgamos
como n egatoria de la conciencia humana, como con traria á las
r evelaciones de la razón, como sacrílega, como blasfematoria,
como impía; como desquiciatori a de todo orden en el mundo;
toda d octrina que niegue la existencia de la Di' inidad como
causa única del Universo; T oda doctrina que predique más de
un Dios, que confunda á Dios con el mundo; toda doctrina que
predique la negación de la unidad di,•ina; t al con10 el dogma
cristiano de la Trinidad que es la negación de Dios mismo. Que
predique la mutabilidad, la materialidad, la humani1ación, la
encarnación de Dios; que predique el tniJagro, abrogación de las
leyes de Dios por Dios n1ismo ; toda doctrina que haga de Dios,
soberano bien y soberana perfección, un ser mudable. \'Oluble,
sujeto á error y á arrepcntin1iento, capaz de odio. de ira y de
vengania." 2 La idea de la perfección de Dios que surge de la
Cfr.: Programa del Club Radical~ \lonle\ idcn, 30 de mayo de 1872,
en
Paz, ~ l on te\iJ eo, 2 de junio de 1872, n9 319; Programa del Club
/\'aciona/, l\Jonte\'idco, 7 de julio Je 1872, en La Democracia, ~lont~\'ideo,
9 de julio de 1872, n9 36.
1
l~&lt;J

z Profesión de

ft!

Racionalista, en El Sis/o,

de 1872, n 9 2303, a nexo.

-98-

~lontc\ideo,

28 de julio

�Profesión recuerda el modo de demostración axiomática que
empleaba Descartes. 1
El principio de la autodeterminación humana, y el del origen
divino de la librrtad qui1..á no sean ajenos al aforismo de Spinoza:
"I~l fin del Ec;tado es la libertad". Dicen los adherentes del
Club Racionali.sta : "Profesamos que todo hombre ha recibido de
Dios la libertad, don sagrado, prerrogativa de dirigirse en la
vida, en la investigación de la verdad, en el conocimiento de lo
bello, en la reaJi¿ación del bien; derecho á examinar todo lo
existente, derecho ilimitahle á analizar sobre el hombre, sobre
Dios; sobre la aturaleza; facultad irrcstringible de buscarse los
medios más nobles, más puros, más lej ítimos para el desarrollo
del espíritu, el cultivo del sentin1icnto, la purificación del alma
y la salud del cuerpo;
carácter inviolable de nuestra dignidad
personal- . ) r juzgamos como opuesta al testimonio irrecusable
de la ronc:icncia, como desdorosa, &lt;l&lt;'nigrante y aniquiladora de
Ja nohlc1a y la dignidad humana; juzgamos como falsa, como
sacrílega, como in1pía toda doctrina qu~ restrinja ó niegue al
hombre la lihcrtaJ, el derecho pcrsonalísimo de creer, ele pen&lt;&gt;ar,
de j u1gor sobre todo lo que atañe al problerr1a de nuestra exis·
tencia, al destin o del hombre, á su relación con los demás seres,
á su relación con Dios." 2
No cscapnn asimismo al ligero análisis ciertas influencias
inmediatas entre CU) as voces prima la &lt;le Francisco Bilbao, que
postula una ruptura definitiva con el catolicismo, opuesto
en
su modo ele ver- a su progran1a emancipación mental. 3
En síntesis, Ja Profesión de Fe Rncio1uzlista del 72 puede
csquematiTnrse en el planteo de los siguientes supuestos: noción
de Dios omnipotente (Desearles); autonomía ele la razón (Rous·
scau); principio del libre albedrío (. pinoza ) ; bondad innata de
la condirión hun1ana y tendencia hacia la pe1 fección (Rousseau) ;
teoría clrJ deber; inmortalidad del alma (espiritualismo) .
El .)iglo. rector de la prensa principista, permanece
en la
tesitura clcl Club Racionalist(J;- fi el a sus postulados del 72: iU
1

E. Bní.un:n, llistoria de la Füoso/ia, t. JI, pp. 81 y ss., Buenos Aires,

1953.
l'rn/rs1ón ele Fe Racionalista, en El Siglo,
de 1872, n9 2301, ant"\O.
2

~font

video, 28 de julio

8 Cfr.: L1 oro Loo 7EA, Dos etapas del pensamiento hispano-americano,

etc., cit.

-99-

�propaganda -expresa o tácita- no p odrá disimular su adhesión
al credo racionalista, y p or ende, su cerra da oposición al catoli·
cismo anti-racionalista, ya en el orden d octrinario de las convicciones, bien en el aspecto práctico de las r el aciones de la Iglesia
con el Esta do.
Concluyendo, la actitud filosófico-religiosa del pr incipismo
liberal se define en la interacción histórica de dos procesos espirituales -europeo el uno, nacional el otro- que se conjugan
por 'ez p ri mera en nuestro derrotero ideológico.
L a p ostura de las élites principistas r evela. una vez más, el
dil a tado eco del liberalismo europeo en el Río de la Plata a cuyo
llamado obedece nuestro liberalismo ver náculo. L iberalismo y
catolicismo tipificaban p or entonces dos acti tudes antagónicas
frente a la \ ida : a la exaltació n de las potenciac; individuales. de
los '-upuestos terrenales de la existencia y al culto de la libre
iniciativa que pr om ueve el liberalic;mo. opone la coc;movi'-ión
católica su sentido ul tramundano de la vida y un rie:ido acatamien to dogmático. q ue excluye la di~cu.;ión racional. El problema.
que había cobrado particular virulencia en Francia con moti,·o
de la e cisión de Lan1ennais de la ortodoxia católica. culminó en
la época de Luis F eli pe con la controverc;ia que protago nizara
1\1ontalembert fren te a l ataque de Quinet } ~Iichclet en la cátedra
y alvandy en el gabinete. Ju]e.c; ~ imón y Amadeo J acque-.. sin
proceder del mismo cuño liberal. definían en la década del 40
la tónica del librepensamiento anticatólico fran cés. La po,tura
racionalista-liberal qut?' adoptaban dr,pué.::. de promediar el ,jglo
I.. abou layc, (estelar ) Bilbao. núrnrne inspiradore-. de la ju' entud
ilustrada del Club c.:niversilario, dió u color definiti\'O a nuestro
principisrno doctrinario.
El otro proceso - de orden nacional- que concurre a p o'ibilitnr ~tas ideas que involucran todo un 'it aje religioso y filosófico. se refiere a la tradic ión hispánica. ~ i hien la religión
católir.n arraigó en nuestra soci ·dad colonial. 'U dogma no logró
ejercer una influencia niayúscula en la conforn1ación mental de
su pohlación. Fcnó1neno singular en J\ n1érica -con10 hicn lo
oh"rrva J\rdao-, n uc-tro país eludió. por obra de las circuns·
tancias h i-,tóricas que jalonan su tránsito colonial. aquel lc,,.ado
aún hoy gra\ ita ntc en mucho~ pa1s{;s americano'. Por nue5tra
condición de mera plaza fuerte, el clero no a~entó en In Banda
Oriental una Iglc ... ia poderosa como en la principa}c.. ciudades
del \ 1 irrcina to. Carente de l lni\!er -idad colonial. la ("•colá tica
1

-

100 -

�-sin tradición uni\'ersitaria- penetró trabajosamente lle.:;c1e crntros y hacia grupos restringidos. I..a relativa amplitud de miras
que se advierte en las personalidades eclesiá--tira-; de nue,tra
Colonia y primeros años independientes - P érez Castellano,
J_,arrnñagn- atestiguan el aserto. Nuc tra niversidad, de neta
inspiración espirituali ta, contribuiril, a partir ele su fundación
en 18'19, n consumar nuestra autonomía rrlig io~a y filosófica.
IJibcralismo rncionnlista. puc-~, procedente de Europa, y débil
t radición cscolásticn en nuestro medio, se conjugan para provocnr,
ni rncnos en ]os círculos univcr itarios, cuando no en la población,
un dchilitnmicnto progrcc;ivo de la fe católica. mús tarde favorec ido incuc!"t ionablcmentc con la penetración de 'la fil osofía posi• •
l lVl ta.

J,ormncln en los cánones del cspirituali~mo ecléctico y el
cleí 1no rn&lt;'ionalisln. la generación principisla proyecta su \'Ísión
clcl mundo y la vicln - u sensibilidad vital. diría Ortega- sobre
c:u rcnliclncl hi~tó1 ica . J~n esta proyección su.-.tancial c:e define,
con tono 1 onu:íntico y acento liberal, su acendrada vocación política.
Con nlirns a unn cleli111itnción ele términos no ~críu ocio a
cuestión - pre\ in n la filiocic'&gt;n y definición ele la íil o~o fía polítiea del pi incipisr110- prcci ar el alcance y significado que
aquí se ndj11dic·n al concepto nbst rncto de generación. i cada
generación -corn o piensa Ortega- "representa una cierta altit ucl \•itn1 de de In cnnl c:e siente la cxic:tcncia de una manera
cletc1 rninncln" se hncc lícito hnhlar ele ge neración principista en
cuanto nlinoría rf•ctorn que. desde su ciicun lancia tc1npornl.
proyecta unn peculiar actitud frent e a la realidad nacional.
on
con1en1poráncos. proceclcn del 1nis1no cuño fil osó fico y adoptan
la" nli c:n1ns corrientes litcra1 ins y romúnLicac;. J osé J&gt;cdro Rnmí rcl,
J ulio IT~1rcra y Obcc;, 1\gustí11 de V&lt;!dia. Cnrlos l\.Iarín Ramírcz,
J nsí· P c&lt;ho Vnrcln, Gonzalo Ramírcz. Frnnci.::co I.. a\'andeira. P'nhlo
I&gt;e- ln1 ía, Juan Car Jo, l1lnnco. para no non1hrar c;i no a In fi gurn3
ptornincntc~ ele In ju,rnt11cl ele la d[.radn del 70, que llega nl
npogco ele c;u n1nclu1 cz l ~n1prann en 1872. 1
La línea filintoria del principis1no reconoce la gravitanle
4

l Junto~

han cnnvh·ido e n In" aulas unh er~i t nri a•, ~n el clu b político,
cn In rcd rH'f' itÍn d1•l pcdc)clico, en los salonPs clcl Club Unir ersitario. en la
prisiú11, !'n &lt;'l d ccitiorro, •n la religj ' n de los prin cipios: n1últiplc y fecu ndo,
pues, fue eu conlncto \ital.

-

101 -

�primacía del pensamiento doctrinario francés, que circuló profusamente en nuestros cauces mentales desde el espiritualismo, el
romanticismo y el liberalismo, coordenadas filosóficas. literarias
y p olíticas que respectivamente blasonan la rígida estructura del
credo principista.
Generación fogueada en el avatar de la vida pública, su
profesión de fe política se inspira en las teorías del liberalismo
constitucional que postulara en tiempos de la Re~auración
Benj amín Constant, el apóstol de "la soberanía de la ra;ón de la
nación". Prudentemente apartado de los excesos revolucionarios,
Constant rechaza la autoridad ilimitada del pueblo, aunque cree
que la jurisd icción del gobierno termina prccisarnente donde
empieza la libertad de los individu os. 1 '"Los ciudadanos -reflexiona Constant- poseen derechos indi,·iduales independientes de
toda autoridad social, y eso derechos ~on. la libertad individual,
la libertad religiosa, la libertad de pensan1icnto. la garantías
contra la arbitrariedad y el derecho de propiedad .. , ~ Su filosofía
política desea n a en el principio de la libertad, al que condiciona
el pleno de-.envolvimicnto del espíritu humano. y en la idea de
justicia que en su teoría viene a configur3 r la verdadera sobe-r anía. Así, la acción estatal debe centrar~e n torno a la custodia
de la seguridad general y las gnrantín- indi\'idual .. , para hacer
efectivas paz y justicio. Celo o guardián el-. la Jihcrtacl religiosa,
llega a proclamar la separación de In I gtc~ia ~ el J~.. tado. Su
ideario político aloja pues. potcncialn1ent
el nódulo liberal de
los principio que nut•-.tra generación doctrinaria Jc,·antará como
bandera de combate cívico: lini iJaci.ón de los pocler ,¡,.¡ Ejtado,
libertcul de prensn )' de opinión, lib r/.&lt;ul religio~a. libertad de

en.scñan;a, int·iolabilidad de la propi'cclad )' áeJccnLrali=ación ad• •
•
ministrat11r
a.
J~l patrón lib ral de Conc:tant e; impone en In cJac;es ilu5tr!·
das del l{ío de In l)l ntn, nnturalm nt re&lt;: pti,·:i~ fr,nnt al liberalismo europeo gracia o aqu •1 l"mpcram nto indi"iduali--ta con
que hahin arraigado ·I ron1nntic i rno n e tn latitud •. al ejemplo
de un Eche,· ·rrin, de un Flor ncio \ 7arcla o un ] uon Carlo1

Có1nez.
Proboblementc los influencia

de Con lant ~e dilatan luego

R ~ \ ~to~o G. GttTr:1.L, lli:storic de la.s ideaJ política •, t. lf, p. 19l,
BGrcclonn, 1930.
1

• ::? B~~JAi\tÍ:-J Co!'i~TANT, CourJ de politiqu conJtitutionntlle, t. J, p. Jl~.
Pan , 18, ~.

-

-

102 -

�del fecundo viaje de Echeverría a París, de donde trasladó al
ámbito rioplatense todo el bagaje intelectual del a\'asallante ro·
manticisn10 francés floreciente por 1830. Oficialmente nuestra
Universidad, con el sensible atraso que impone su tardía inaugu·
ración, difunde las ideas de Constanl entre la juventud estudiosa
de Montevideo desde la cátedra de Derecho Constitucional del
doctor Carlos &lt;le Castro, desde el curso de Derecho de Gentes
del doctor Gregario Pérez Gomar, y en su madura elaboración
doctrinaria dese.le la cátedra de Carlos María Ramírez, a partir
de 1871.
El pensamiento de Constant acentúa su grav itación en nuestro
medio culto a través de los escritos de uno de sus discípulos,
Eduardo Laboulaye, versado constitucionalista cuya opinión -ge·
neralmcntc la más recibida en la materia- era acatada con respe·
to por &lt;'l principismo uni\•er itario. 1 Laboulaye heredaba aquella
lrarlición liberal que desde Ja ideología revolucionaria y a la luz
del inclividuaJis1no racionalista insistía - particular1nente en la
primera mitad del siglo XIX- en la exaltación de las libertades
individuale en nombre de los derechos naturales, a cuyo reclamo
se n1cno"cababa el omnín1odo poder tradicional del Estado. 2
I~cluardo I..nboulaye, máci. bien divulgador inteligente que pen·
snclor original, n1nnifiesta desde ]a cátedra y en sus escritos una
celoso devoción por la doctrina de los derechos natura}ec¡, a cuya
últin1a juf&gt;tifirnción obedece su análisis &lt;le la Constitución n orte·
an1cricana. \uestro principisrno, desde la pren a o la cátedra, la
trihuna o el jurado. hito ele sus obc;;.er\•acionc' y sentencias capÍ·
lulo ele fe. l)cslumh rado por las ideas liberales que pregonaba,
uanclo no por sus acentos e inflexionc::, ron1ánticas, los jóvenes
ilu ... trndo~ del 70 le elevaron con fórmula _ grandilocuentes al
nltnr inconrnovible de sus elegidos.
na opo1 luna cita de Labou·
lnyc l'n ·l jury, o en el Pa1larucnto sentaba opinión rara \.eZ
c.011tro\'c 1ticln. En verdad tuvo en sí I..ahoula) e el n1érito circuns·
tnncin l ele nglutinur y condensar lac:. ideas del fc&lt;leralic;,mo estatal,
itnplícitn en la teoría política de la revolución americana, y la
típicn concepción ele la libertadc:- ingle~as. \ ..:.t ingr ·-;aron orgá·
uicn111c&gt;11tc nl ideario principista. sistcmnti.7.adas por Laboulaye,
}oq cl ocl 1 i une:. nalurnlistas y conlraclualcs que arrancando de
1\Iilton r J..ocke, C11ocio y Pufcndorf cuhninnn con los escritos
E. L ,\DOlTJ. \ Yr, l/l~·tar et ses limit&lt;:s, prof11 11 nmcntn catado en El Siglo.
r l.'strulio~ sobre la C1111stit11ción de los 1;s1ado.~ ll nidos, Sc~illu, 1869.
2 Cfr.: H. G1.111.LL, llistoria ele la~ ideas polític a~, cit., t. II, pp. 21 L
y 215.
J

-

103 -

�de Adams, Paine y J efferson en la Declaración de la I ndependencia Americana.
En cuanto a las libertades inglesas, Laboulaye contribuyó a
divulgar el análisis apologético que desde el ángulo de la filosofía
jurídica realizara Sir William Blackstone en los Commentaries
on. the Laws o/ England, cuya obra, en cuanto a la amplitud de
los derechos individuales, ejerció poderoso influjo en la revolución americana . Siguen a Blackstone en la linea liberal anglo·
sajona Priestley, Price y el jurista suizo de Lolme, panegi·
rista del gobierno civil, de la institución del jurado y de lai
garantías del Habeas Corpus. En suma, a través de Laboulaye
nuestro pensamiento doctrinario asimila definitivamente la tradición británica de la Magna Carta, del Bill de Derechos. de la
Petición de Derechos, del Habeas Corpus Act, cuyos postulados
amalgama la Constitución escrita de los Estados Unidos. 1
El más e cueto análisis de la teoría política del principismo
no puede eludir la consideración de la figura de Alexis de Tocqueville. CU}'a originalidad de pensam iento se proyecta con decisiva influencia en la definición de su filosofía política. La
exégesis de sus ideas. centradas en torno a su libro La Democracia
en América, permite situar claramente la filiación de nuestro
liberalismo en cuanto fundamentación de la estructura democrático-republicana.
Tocque\ ille venía a salir al pac;.o del liberalismo ortodo'\{o
de la Restauración que, a título de contener lo excesos de Ja
ideología revolucionaria del 93. comenzaba a adoptar las poc;turas
y giros conservadores que tipificarían la conciencia de la hurgue~ía liberal que se impone luego ele la revolución de 1330. -~
esa concepción, un tanto inclinada hacia las derechas. opone
T ocqucville su teoría de la libertad. que descansa en el concepto
ele igualdad: traza un in' entario prolijo y exhau~ti,·o de los
basamen to~ qu~ sustentan el orden democrático. CU) a concreción
práctica descubre en los E'tados Lnidos bajo la forma de sus
in t itucioncs republicanos. 2 Cree que los gobierno_ populares
educando al pueblo en e.;;,as doctrinac;. den1ocráticas y particular!bid.. p. 96: Jo11N E. RANOAl. t, f~fl formación del pensamiento modt•rno, pp ..13, y ss., Buenos Aires, 1953: ll1:Nnt l\hc1u·:L, L'idée de l'Etat,
P oric., 1898.
1

''fl·

Lr.s grandes oeu1 re~ poi ·rques de
cliia1•el a nol jours, p. 223, Pari&lt;a, 1950; Guron DE Ruccn.no, toria del ¡;.
bt•raN.,n10 europeo, pp. 203 a 207, Bori, 1925; fn:."EnLllO CROC.E llistoria de
Europa en el $iglo XI.Y, pp. 159 y 160, Buenos .A ire , 1950.
!:? Jr.AN JACQUES CHT.\',\t,11r.n,

-

104. -

�n1cnte en el principio del sel/ govcrnment lograrán un equ ilibrio
cxcluyc·nte &lt;le toda tiranía. IJcjo de los planteamiento5 dialécticos
al modo efe Ilegel, •'dio el prin1cr libro vcrdadcran1entc filosófico
sobre Ja hi toria política -anota Fuetcr-, enseñó a di_cernir
hnjo los {enón1enos exte1iores la esencia íntima ele ]as cosa , a
vor un cncadcnan1icnto allí donde Ja mirada ,·ciada del pragrna·
t i la o del &lt;loctrina1io político creía encontrar oposicione - incon·
cilinblc ''. 1
Según el testimonio de Snr1nicnto. los escritos de Tocque,·ille
eran ) a familiares a la generación rornántica que militaba en los
snl one~ porteños. 2 • in duda dc.. dc esa procedencia se afincó en
iviontc' ideo con el bagaje ele la emigración d el 37. En arnbas
tnúrgcncs ele} l'lata u acción -ya directa o bien indirecta por
la prédica de sus epígonos- f uc ele influencia decisiva en la conf 01 mación ideológica ele ac¡ucJla csl irpc liberal.
I~n ivlontcvicleo, la obra de 1'ocqucvil1e alienta en las teoría'
filosófico-polítir.as que Pérez Gomar expone en la~ páginas de
E'L Iris y en sus confcrencins soh1c Derecho \ntural de 1861, así
con10 gravita en In cátedrn de I~conomín Política de Carlos de
Cnst1 o. l.atcntcs en las J&gt;l irncras exprec;iones dar.trinaría del
¡u incipic;n10, las ideas de 'focqucville r.on forrnan c;u títpica con·
c·cpción política y su fe dogmfítica en las institucioncc; clemocráticnc;. 1 n cátrclra ele Cnrlo~ i\Iaría Rnmírez. y ]ac; páginac; de
/ ,a flan&lt;lera l~nrlicnl. El Siglo. I..n Paz } La Dcrnocrar.ia. cuando
no lo· c·itas en la Cárnara, están revelando a diario la poderosa
sug ·stión que cjercic1a en nue,tro medio intelectual ele entoncec;,
In figura -genial ~in duda- de Alexis de Tocquevillc.
Concluyendo. si fuera precic;.o anotar en trazo sintético los
111ln ns írnncc~cs que definen In fili~ción política de nuestro princ•ipisn10, las cifras del halnnce inclirnrían: Benjamín Con'-lnnt en
lu si~ten1nli1ación clá ica del liheralic;.1110 doctrinario: 1\lcxis de
'l'occp1c\'ille c11 el e qucn1a instilucionnl ele la dcrnocracia y
J•:dua rdo J.,nbo11h1) e en In di fusión ele las teorías políticas, maduras al calor de la xpcricncin nortenn1ericana.
t rn\'és de lns cxpo"icioncs de 1'ocqucvillc v ele los csr.rilos
de T..ahonln\ e dccoc1nboca en la ci1tedra de J)erccho Conc;titucional
del 7 l el alu, ión tcór ico del con lilucionalii;;n10 n o1 tearncricano.
~

l

Fn. F1 c:rFn, llistoria de la historiografía n1oáerna, t. TI, p. 238,

íl llCllO~ J\ l"CS, l C)!)J.

Cír.: Jn É Lt I:,
llixico, 1916.
!!

no~1~·no, Las ideas políticaJ en Argentina, p.

-

105 -

l •l·J,

�Taylor, Saint George-Tucker, Story, Curtis, son profusamente
citados por nuestros principistas --especialmente en el debate
parlamentario- como los más típicos representantes de la filosofía social del Norte.
Taylor y Tucker, teóricos de la llamada "dinastía de Virginia" 1 propendían a hacer efectivas. en el orden práctico, las
garantías democráticas, en cierto modo cuestionadas por la gobernante aristocracia mercantil del Norte. Por ende, combatían la
centralización administrati,·a, se oponían a los grandes ejércitos
permanentes y a la creación de un Banco Nacional. Sus teorías
de gobierno ofrecen no pocos fundamentos a la cosmovisión
política de nuestro principismo. 2
Curtis, representante del idealismo puritano de la Nueva
Inglaterra -repetidamente citado por ) osé Pedro Ramírezjunto a Bryant, Greeley, Beecher, Halleck. y Willis 3 , representa
la reacción social más típica frente a los desmesurados avances
del progreso material que propugnaba la ma} oritaria cl:ise com~r­
cial y financiera. 4 Con sus mismos argumentos el principismo
espiritualista enfrentará los primeros síntomas del advenimiento
positivista.
Particular arraigo tienen en un dilatado sector universitario
las ideas del constitucionalista Joseph Story. Inspirado en las
teorías inglesas e influído por Blackstone s, sus idea~ expre~an las
limitaciones opuestas en nuestro medio a los desbordes de l:ts
teorías políticas fran cesas. tory previene contra la amenaza potencial de un poder legislatiyo avasallante y sienta la doctrina
del equilibrio y restricción mutua de los podere-, que hará suya
el principismo. ·~ La filosofía práctica del sentido con1ún, que
preside sus Commentaries on tlz e Constitution. se advierte f'n
aquellas reticencias con que nuestros dottrinario" pretenden n1iLigar -volviendo los ojos a Inglaterra- los excesos ron1ánticos
de la teoría política liberal fran cesa.
l

R.

CETTEU.,

Historia de las ideas políticas, cit., t. 11, p. 199.

Cfr.: \ 1 • L. PARRt~r.roN, El de.~nrrnllo t!e las ideas en los Estados
U nülos, t. l 1, pp. 19 ) ~ lO. Fi ladclf ia, l 9·11.
2

3

/bici., t. 11. p. 350.

·1

Jbit!.

n / bid., t. If, pp. 4 tl a ·117.
fl

I bid.

•

-- 106 -

�oJri

la teoría de los
'- • mad'* el contorno y la
OIO 4e Jaa ~9ativas indi·
a lnlplraci6n de Ja Constitución
[I .qgrteamerlcana, habla procurado
éto IU alcance en forma expresa
clo q11e 1entaba el criterio liberal
oatenaible de 101 constituyentes,
concretaba el primer intento de
herencia colonial enclavada en
no. 18 decidía a ser pasado- una
u eoluc1onea absolutas al remedo
MQella vieja fórmula que posponía la
timo de la fuerzL El jefe político, el
ouando no el propio Poder Ejecutivo,
bajo dispares pretextos, las garantías
.U. neceaario por au flagrante eviel tJt.Jlplo para demostrar la vigencia de
ppao en nuestro proceso histórico
do aislo la pervivencia de hábitos
g oluntadee arbitraria que cues111 l• aeguridad individual, el dere·
e
resión e incluso, el primero
la propia vida. La prolija conlot aoutltuyentes del 30, se
contorno de nuestra realidad

�cátedra Carlos :\1aría Ramírcz- son el atributo pri1norclial de Ja
p ersonalidad humana, el más sagrado pa'rimonio de los individuos r deducimos ele aquí que el l1ombre no puede irresistiblemente buscar la sociedad para abdicar ese atributo. para dilapidar
ese palrin1onio- que la sociedad no puede ser ~ino un estado en
que el hombre obtenga ]a rnás amplia consagración en sus atributos. la más segura poc.esión &lt;le su patrimonio. La cuestión de
los derechos indi\idua:cs es la cuestión fundamental de la ciencia
constitucional y política' 1 1 ~ afirmaba el j o~e11 caledrático de
Derecho Constitucional en 18íl. revelando en su preci::io concepto
la actitud mental de aquella generación espiritualista que. in1huída en Jos doctrinarioc; francec::es. replanteaba frente a distinta
realidad histórica las aspiraciones liberales oue inquietaban a los
conservadores de la monarquía parlamentaria.
No fue c;;Ín embargo en el piélago de la especulación abstracta
donde encalló la devoción cívica de la generación del 72. La
inveterada 'i olación de las g3rantías in&lt;li,·iduales. le hare ad,•crtir
que sin ~u práctica vigc&gt;ncia s imposibilita todo anhelo r~cons­
tructivo. En este sentido antepuso a las conquic;tas materiales la
fundamentación efecti' a de los derecho:; y garantías indiYiduales.
Ello le Yalió, en su hora y po~teriormente&gt; el juicio ad,·erso de
quienes, en la - aguas de l posili,·ismo. enfrentaban la recuperación
nacional desde el ángulo exclusiYo de la proc:pcridad 1naterial. 2
Los partidos de principios, al día con su legíLin1a realidad
histórica, reputaban incuestionable ) preYio a todo progran1a
p olítico el goce tranquilo de esos derechos. 1\~í lo entendía Carlos
María Ran1írez cuando en el curc;o de una polémica respondía
a los reproches de 1\ngcl Floro Co,ta: "¿ Con10 quiere que no
levantc1nos sobre todo la bandera de los derechos indiYilluales
cuando hace pocos años que la mazorca ª"on1aha su cabeza en
nuestras calles y todaYÍa ayer el 1ná- débil } deleznable de nue tros gobiernos de partido no cncontraha barrerac; de ningún
género en el camino de la inás estúpida arbitrariedad? ¿ Cón10
quieren en fin que no j u1guemos digna cle hombres serio~, de
verdaderos patriotas, la difusión continua, infatigable. de los
sanos principios liberale~. del respeto de los derechos del ciudadano, del culto a la" libertades públicas v a las for1na - conc:titu.
cionales, cuando todaYÍa pululan en todos los puntos del horizonte
0

1 CAnr oc; :\1 nÍ.\ R,, ·Mínr.z, Conferencias de Derecho Constitucional,
p. 171, Biblioteca .\'acional, .\Jontciideo, Colección Jllclián Lafinur, t. 190.
!? A Nct:L

FLono Co!&gt;rA, El Banco 1.\'acional, BuenC1, .Aire~. 1874.

-

108 -

�político. ante la conciencia nacional aun indcci::a. los mismos
elementos del pasado que podrían, en unas h oras ele manco1nunamicnto ponernos otra 'ez á dos dedos del abi:::n10 con la dictadura o la anarquía?" t
Atenié nclo ·e al enunciado teórico ele l os derechos individuales, el princi pisn10 reconoce. co1no prcr rognti' as f undan1cnlales :
las garan tías indi, irluales, la libertad de opinión y de prensa, la

libertad de profesión y de defensa. la igualdad ante la ley y el
derecho c11} propiedad. "En 1ni opinión -decía a la Cámara de
Rcpre entnntcs J o é Pedro Ran1írez · baj o la palabra derechos
in&lt;livi&lt;lunlcc:, se cornprenclc no sólo la seguridad pcr onal. el derecho de no ser privado de la libertad si no con arreglo á las
lcyr.s, sino el derecho de no ser rnenoscabado en ninguno de esos
derechos que son inherentes á la nacionalidad del hon1bre y clcl
ciu&lt;la&lt;lnno coino es el derecho de no ser so1netido á pt i'-ÍÓn sino
ú n11; rito de orden de juez con1pctcntc. de no ser coa1 lado en s u
lihcrtad, el dt&gt;recho de \ iajar ... el derecho de ernitir su penc::a.
rnicnto r.o n ar r eglo á las leye'- vigente", el derecho de ª"ociarse, etc.
Y nlás diré en el caso de Yiolarsc en un ciudadano la libertad de
pcnsa111icnlo, se cometería un atentado no solo contra la seguridad
inclividuol. s ino contra la propiedad n1isma ... " 2
l~a di stin ción d e los derechos individuales elche ser p1esidicln.
con arreglo n su jerarquía, por las garantías individuales. El
principismo procede a deli1nitar su án1hito entendiendo que p"r1
hacer efectivo el ec;píritu constitucional en la n1ateria es preciso
dictar normas co1nplementa rias que puntualicen su alcance y protejan al individuo contra los ele inanes del poder.
1\ ese fin obedece la carnpaiia que desde lu prensa y la
Cúrnarn se llc,•n a cabo para lcrrninnr con las innu1ncrables arbitrnricdadcs c;orncticlas al a111pa r o clcl a1 L. 81 de In Constitución,
en fnr1nu ele ntt·ntados que se perpetúan contra la scgu1iclnrl de
los hahitnntcs del país. ''IJa cguri&lt;lad indiYidual. puntualiza
El • iglo. es pue,, la hase de locln 'º~icrlad ci\•ilizada·'. 3 IJas mediJa.... prontus ele seguridad que autorizn el artículo 8 1 de la
&lt;:on titució11 , suspen'ÍYas de las gnrantías individualc~, vuelven
p1 ccnrio el goce ele las libertades fís icas, suj eto a la contingente
Carta &lt;!t• (arios fil. Rarnírez. a 1'111gcl Floro Costa, Río &lt;le Janeiro,
9 ele J11ltu de 1871, l'O f.l 1glo, :'\lontcvi&lt;lco, 28 de Julio dl' 1871, nº 2886.
1

.Jo f. P1 ono R \:\fÍREZ. Diario de Sesiones de la Cáu1ara de R epre·
1e.fl ta11tcs, cit., l. XVIII, p. 3-19.
!!

3

¡;t :iiglo,

~Ion le' ideo,

18 de rnanr.n de 1873, nO 2193.

-

109 -

�voluntad de las autoridades. El escrupuloso Código de 1830 preveía y constreñía esos posibles excesos desde su artículo 143,
pero en la práctica se eludía caprichosamente el precepto.
José Pedro Ramírez, Pedro Bustamante y Ambrosio Lerena
llevan a la Cámara la voz del principismo con sus proyectos de
ley encaminados a delimitar los derechos cuestionados. El proyecto de Ramírez representa, a través de la tradición liberal
inglesa del Habeas Corpus, la reacción típica del parlamentarismo
civilista frente a los desmanes del Poder Ejecutivo, hasta entonces
árbitro indiscutido, de hecho, en cuanto a interpretación del texto
constitucional. Su articulado ,.iene a definir, en apretada síntesis,
los principios capitales de la teoría clásica de los derechos individuales. 1 El primero de los artículos establece las limitaciones
efectivas que el propio texto constitucional ha formulado a su
artículo 81; sigue pues el principio del acatamiento constitucional.
El segundo, al refirmar la constitucionalidad de sus miras, sienta
como garantía de seguridad individual el principio del Habeas
Corpus; el cuarto artículo, en fin. define expresamente su pregonado principio de la responsabilidad civil de los funcionarios
públicos. El informe de la Comisión Legislativa que integraban
Octavio Lapido. , .icente Garzón, I saac de Tezanos. Laudelino
Vázquez, Juan José de Herrera y Julio Herrera r Ohes, al expedirse sobre el proyecto de Ramírez. tejía así su elogio : "comparando la doctrina que él encierra con las disposiciones del Código
fundamental del E~tado y con los principios que constituyen la
base de toda sociedad bien organizada encuentra que es digno
de figurar como derecho positivo de un pueblo libre... 2 Análogos
puntos de vista sustentan Pedro Bustamante y Ambrosio Lerena
en sus respectivos proyectos sobre la materia.
Ante la preocupación legislativa por las garantías indi\'iduales. decía El Siglo el 3 de mayo del 73: "La reacción al bien
no podía ser más completa. Las ideas á que El iglo ha consagrado su propaganda. su inteligencia, su acción, han obtenido
el triunfo más fecundo y más honroso. el triunfo ante la opinión
pública ... se declara que el más encumbrado mandatario público
puede ser arrastrado al banco de los acusados. puede ser demandado ante un juez de paz por el último de los habitantes del
\ réase: Pro)'ecto de José Pedro Ramírez, en Diario de Sesiones de la
Cámara ele Representantes, cit., t. X\ 111, p. 157.
1

Informe de la Comisión de Legislación, en Diario de Sesiones de la
Cámara de Representantes, cit., t. X\-111, p. 309.
2

-110 -

�Estado, puede ser condenado á multa, á pri ión, á trabaj os pÚ·
blicos ... Sin embargo. ni una cen ura, ni una refutación. ni una
protesta se levanta para cerrar el paso á ec;;as nuevas ideas que
avanzan y que triunfan no por la ralÓn de la fuerza sino por la
fuerza ele Ja razón ... Para nosotros todos los trabajos legislativos
tendientes á asegurar el goce de la libertad ele los habitantes del
Estado no son más que manifestaciones de una fórmula suprema,
no son más que líneas que vienen á converger en un mismo punto:
Ja paz como resultado de una armonía entre el 01 &lt;len y la libertad".

1

Brillante fue. en el curso de los debates parlamentario'. la
gestión cumplida por los h oinb res de principios en cu .. todia clt.J
&lt;]Uc consideran el mandamiento má' sagrano de su credo político:
Ja clcf&lt;"nsa de los de rechos individuales. ''I~ legiclo diputado dec;pués
de la Paz de Abril -evocaría José P ero Ra1nírez ele ele el exilio1ni primer cuidado. casi mi preocupación. fué aprovecha r aquella
1cncr·ió11 genero a para hacer oír en el recin to de la leji,Jatu ra
los ncrntos más airados contra esos atentados á la c;;pguridad
incli\'idunl, contra esa absorción de la individualidad humana,
verdadero soherano de las drmocrnciac;. por In personalidad pre·
J&gt;otentc clC'l Estado, resabio inveterado ele nurstra cducarión colonial, que menguados políticos han perpetrado á despecho de In
propnganda 111ás inspirada y de Jac;; rcsi.,tcncias más enérgicas". 2
Precioso p~rrafo que desentraña las rnoti,·ueioncs e enciales de la
filosofía política del principismo: clá~ica oposición -antap;ónicacntrc indi,•i&lt;luo y Ec;;tado, que recuerda las lin1itncionec;; que los
derechos naturales in1ponían al E'tado en la teoría d e Benjamín
\.on tnnl: a&lt;&gt;piración n1anifiec;;ta hacia la libertad política. último
fin ele la suciedad. en que se definen todos los derech os natu·
rnlcs.ª
'{ ngrr.gaha JO!'é Pedro Rnmírcz: " ... c:.i Jos ci udadanos de
un ptH•blo lihre no se preocupan ele garantir la lihertnc1 intli,·idual,
d.- r.olor.arla bajo la égida exclu-.i\•a ele la ley, y á cubierto de la
prPpotcncin guhernativa. su rol se cstinguc. para dar lugar al
siervo ele In antigua organización social. rc~ortP. pnsÍ\'O y abyecto
de cornbinacioncs bastardas, 'ej aloria~ del destino del hombre
J /~/

~f ontcvidco,

Siglo,

!! Jno.;~: PFono RA!'llÍílEZ,

3 ele mayo de J873. nQ 2526.

la deportaciJn a La llabanu en la Bllrca Puig,

r.i't., pp. 27 n 29.

a

Ré/lction~
JIENRI l\licHEL, L'idée de

n1.NJA'.\IÍN

e it., 1. 1,

p. 171:

Co

·sT.\NT,

-

111 -

sur les (onstitutions, Oeuvres,
/'L.tat, cit., p. 3111.

•

�y de los planes visibles del creador". 1 En la línea del liberalismo
de Constant atiende Ramírez las sugestiones de Laboulaye, su
discípulo, cuando demuestra la hostilidad del hoinbre moderno
hacia la intervención del E.stado, en cuanto autoridad, en el privativo dominio de su conciencia, "santuario in, iolable" como lo
define Carlos María Ramíre:z, donde no puede admitirse la ingerencia estatal: "La conciencia es liberada
escribe Laboula' cel individuo existe·'. 2
Bien pudiera resumirse la concepción naturalista de los derechos individuales que postulaba el principismo en las palabras
que pronunciara el director de El iglo - a modo de profesión
de fe liberal- en una de las reuniones electorales del 72: .. El
Ciudadano! El hombre! He ahí la 'erdadera magcslad en la
tierra: he ahí el 'erdadero soberano en la democracia. Los
derechos in di, iduales ! He ahí la palabra fundamental en la moderna organización de los sociedades ~ no consintamos que á
ningún título se menoscabe y conculque uno solo de esos derechos,
no necesitamos que se atente á la personalidad del hon1bre. n1il
veces más sagrada todavía que la del ciudadano. porque al fin
el ciudadano es un tipo augusto, creado por las sociedades modernas para subplantar al \asalJo y al súbdito. pero el hombre ea
una creación de Dios arrojaJa sobre la tierra para llenar su
destino que no está en la potestad de los ho1nb1es contrariar ó
anular. Maldito sea quien ose n1enoscabar los derechos inalienable¡ é in1presrriplihles de la personalidad humana! . . . defendamos todas las libertades que concurran á hacer una verdad de
la soberanía del pueblo. . . r.1aldito 5ea quien ose de hor más
cometer la insensatez de poner obstáculos á la libre e1nisión del
pensamiento. Por fin. señores. en el ejercicio del derecho do
asociación que presupone la inviolabilidad de los derechos indi' idualcs } la inviolabilidad de la libertau de prensa, sea1nos tan
enérgico5 como circunspectos ... '' 3

1 Jo~i PEDRO RAMÍRU,

. pag. _?8 .
ctt.,

E.

La deportación a La Habana en la Barca Puig.

La liberté ant1que et la liberté moderne, en
l\hcHtt, /.'idée Je L't.tat, cit., p. 314.
:?

LABOULAYE,

HENRl

Palahras del Dr. J osé Pedro Ramírcz, en una de la" primeras reuniones electorales de todas las fracciones del Partido Colorado, publicadas
por El Siglo, ~lontc\·ideo, 28 de :-eliembre de 1872, n9 2335.
3

-

112 -

�Nuestros partidos lihernlcs. cuyo brazo cler(.'('ho de~can"-a en
el periódico, serán los n1ñs celosos y porfiados &lt;lefen~ores de la
libertad de pren-a. i bien ele acuerdo con el enunciado general
de ese derecho. nacionalistas y conscr\·aclores presentaban ciertas
diferencias en cuanto a su lin1itación legal.
Eu ocasión Je discutirc:;c en Cá1nara el proyecto sobre ley
de irnprentn, 1\gu t ín de Vedia expone sus ideas al respecto.
Establece el principio &lt;le la lihertad ele expresión co1no garantía
constitu&lt;·ional, co11cibiéndoln con arreglo a una n1uy an1plia latitud, únicn111~ntc li1nitada por la rcsponsahilidad ante los abusos
extre1nos. Ningunu autoridad puede li1nitar la franca crnisión
del pcn~an1 i cnto y de la;:, opiniones, ya verbales o escritas. puesto
que en Pilas re;:,idc por su condición, un derecho inalienable, inherente al hornbre e n cuanto indi,·iduo. 1 Y persiguiendo una absoluta libertad de conciencia propone la libertad de discutir, } aún
de atacar el dogrna religioso.
El g1upo conservador acorde con la tesitura del legi~la&lt;lor
nacionnli la, apoya su proyecto, aunque propende -difiriendo
con los po Lulados de La !Je111ocracia- a una limitación más
J&gt;rccisa y cercana de e e c.le1echo. que proteja contra el desenfreno
de la lihcrtad de palabra. . e opone a una peligrosa irresponsabilidad de la prensa, que volvería a cuestionar dc~de otro extremo
-no 111cnos peligroso- la cfccliYiclnd de esa garantía. Cree
El Siglo que e necesaria Ja acción clcfen si va ele la legislación
penal frente a los cielitos que, como calu1nnia o injuria, tipifican
los extravíos de In jJrensa. l~n la línea doctrinaria de de Lolme,
Story y I~lackstonc. los r.on.;;,cr\·adore~, apegados a la concepción
ju1 ídica de Jos c·on ...titucionalistas anglo!:iajoncs, propenden a las
li1nitnciorH'S de la legislación penal. I~n cuanto a garantías, nuestros pnrtidos ele principios n1ucstron unánirnc acatamiento a la
institución del ju rndo. .N ncionalista , radicales y conser\•aclores
rcconocc11 en el vPreclicto popular ele) jurado -como en E-ta·
dos Unidos entonces- la supre1na dcfcnsa frente a los desbordes
de la libre expresión. 2

\'rorA,
XV11J, p. 236.

1 Prn)ecto de Lr...,· 'iobre /tbertad de. expresión, dt• .\c usIÍN nr

t:n f)iario de Sesiones tic la Cú"i.ara de Rcpre!&gt;e11tan tes, cit. , l.

Cfr.: La Ccn.~urrz, en !.a r•a:. I\lontc,irleo. 22 ele ap;octo c1,. 1872,
n9 444; La Democracia, ~[onti•virl~o, 16, 20 &lt;le mayo de 1873; El Siglo.
~foolc\'i&lt;lt.·o, 18, 22 &lt;ll· mayo &lt;le 1873, ns.. 2538 y 2512.
:J

-

113 -

�Consagrado a estimular Ja propaganda de los principios de
la libertad individual, nuestro liberalismo predicó con reiterada
insistencia la libertad de profesiones. En ese sentido su acucioso
interés promovió, en aras de una ilimitada libre iniciativa indi.
vidual, ciertas exageraciones. Aunque concretamente se proponía
bregar por el franco ejercicio de la abogacía fue llevado. en la
extensión &lt;lel principio, hasta el extremo paradoja! de reclamar
la exención de título académico para ejercer la medicina. 1
A una extrema concepción del liberalismo responde el pro·
yecto de ley que suscribe Julio Herrera y O bes sobre libertad
profesional_ 2 persiguiendo su vieja consigna de emancipar al
individuo de la tutela del Estado. "Déjese al interés individual
el cuidado de atender á sus propios asuntos; déjese en libertad
al individuo de gestionarlos por sí mismo ó de confiarlos á las
personas que le inspire confianza, y no se empeñe el Estado en
ser tutor eterno de todo, y en impedir que actúen ante los Tribu.
nales todos los que no están revestidos de un diploma de capa·
ciclad oficial, que no siempre garante capacidad real y efec.
tiva ... " 3
Julio Herrera veía en la exigencia del título universitario
una traba y una imposición que venía a menoscabar el ejercicio
de uno de los primeros derechos indi,·iduales. Posponiendo. en
gracia a sus principios, los pri\.ilegios que entonces usufructuaba
su propia profesión. pregonaba el conocimiento popular de leyes
y trámites que nulificac;e el mo:iopolio de la toga. 4
El liberalismo, tradicionalmente vinculado desde sus orígenes
a la afirmación del derecho de propiedad. 'ino a consagrar su
defensa como uno de los primeros postulados del dogn1a de lo5
derechos individuales.
Así lo entendió nuestro principismo, empeñado en hacer efecti\'as las garantías legales con que se rodeaba al derecho de
propiedad. Exprec;amente consignac.lo en la Constitución. los sistemáticos abusos que obstaban a ~u libre ejercicio venían reclaT.a libertad de pro/e.~ión. en El Siglo, f\ionte' idt'o, 8 de abril de
1873; El Siglo, ~Ionte\'ideo, 28 de febrero de 187'1, nQ 2768.
1

2

Diario de Sesiones de la Cámara de Representantes, cit., t. X\ 111,

p . 240.
3

Cfr.: El Siglo, l\lontevideo, 28 de febrero de 1874,

.i

El Síslo, ~lonte\'ideo, 8 de abril de 1873, n~ 2:&gt;10.

-

114 -

n9

2768 .

�mando la sanción de leyes complementarias que le amparasen
eferti\lamente. Manifiesta el doctor José María Muñoz al exigir
esas garantías en el Senado: "La propiedad está mandada respetar
por dos artículos de la Constitución muy terminantes. Es sagrada
é inviolable para ante toda autoridad y para los particulares ...
¿Qué es pues lo que ha podido hacer infeliz esta disposición tan
terminante de la ley fundamental? Es precisamente el abandono
de eso que se llama teorías de eso que se llama utopías: es que
no hay autoridad pública con derecho á obediencia sino dentro
de la esfera de sus atribuciones ... ,, 1
Con el despertar de la filosofía individualista el individuo
se yergue frente al Estado, hasta entonces absoluto, para postular
sus reclamos tendientes a una delimitación precisa de sus dominios. Individuo y E~tado, cada vez más antagónicos en su acción
y sus prerrogativas. se en frentan durante el siglo XIX desde
distintas doctrinas políticas y filosóficas. El individualismo, que
madura en el siglo XVII 1 al calor del racionalismo filoc;;ófico y
Be concreta en el :X J'( en su plena vigencia político-social preside
el derrotero de todas aque1las teorías que desde la Revolución
procuran c1nancipar al ho1nbre --como áto1no socialde la
tutela agobiante del Estado. Sobre ec;e supuesto descansa la
cosmovisión política del liberalismo tradicional que propone la
libertad como condición para el pleno desenvolvimiento del espÍ·
ritu humano. Según Benjamín Constant el Estado debe limitarse
a mantener la seguridad general y a garantir el pleno goce de
l n~ libertades dentro de la paz pública. El Estado representa la
justicia }' la paz. I~a es su &lt;''-fera legítima. 2
En tal tesitura. t:l principic;.mo aferrado a la teoría del Fstaáo
gunrtlirín hace el clásico distingo liberal entre autoridad e indi\ ¡.
dualidad. José Pedro Rarní rcz define posiciones al respecto: "hay
dos escuelas respecto al Estado. Una. . . la e:;;cuela que quiere
ver al l~stado inlcrYiniendo en todos los ramos de la activiclad ...
Otra. In que no quiere ·ver al Estaclo intervini endo sino con la
intcr\'Cní!iÓn inclirccta. dirernos así. concurriendo á garantir la
seguridad exterior y el reinado de la paz, de la justicia y del

1

Diario ele

:.: llt.:'\J,\.,tí:-o

Sc~iones

de la (amara áe Scnadore'i, t. ;,IIT, p. 135.

Co~~• \ ~T,

CourJ de politiq11e constit11tionnel/e, cit. ln tro-

duction.

-

115 -

�orden en el jnterior ... " 1 "Al Estado proteger, al indi, iduo obrar"
es el lema de nuestro liberalismo receloso de toda inter\'ención
estatal que pueda gravitar sobre el dominio pri\ ativo del individuo. "Que limite (el Estado] su misión á proteger la libertad
i ndividual. el verdadero, el supremo, el sólo interés público.,
propone Julio Herrera y O bes. 2 Es Ja expre~ión \'igilante del
liberalismo frente a las intromisiones estatales tal corno surge ele
los escritos de Constant y de las observaciones de su discípulo
Laboulaye quien, ante la experiencia democrática que ha presenciado, concluye que en los Estados Unidos "el Estado es pequeño
porque el individuo es grande". Su concepción del Estado corno
organismo regulador, proviene lógicamente de la cerrada estructuración del indi"iduo, ser omnipotente al que deben prestarse
todas las garantías para que pueda desenvolver libremente su
destino. No podía admitir otro contexto la teoría de los derechos
individuales que termina de enunciarse, y en cuya función se
desarrollan Jos postulados esenciales de la filosofía política del
principismo. 3
Las sucesivas conmociones políticas que siguieron al comienzo de nuestra vida independiente hicier on reflexionar más
de una vez sobre las bases que sustentaban el ordenamiento institucional del país. Andrés Lamas, Manuel Herrera y Obes. Bernardo
P. Berro, Juan Carlos Gómez -entre otras iluc;tres personalidades- h abían sopesado desde distintos ángulos el problema de los
principios ele gobierno. La generación del 72. en1peñacla precisamente en la reestrucluración de nuestra convi' cncia político.qocial,
se abocó a su planteo con ac ucioso interés y sólido bagaje doctri1

Diario de Sesiones de la Cámara de Representantes. cit.,

t.

XVIII,

p. 537.

z Las 11iejas y las nuevas ideas, en El Siglo, 1'Iontc\ideo, 19 de abril

de 1873,

n9

2501.

a Sobn· e.1 individuo y t•l Estado véa--e: Con/erenria ele Derecho Cons·
titucional. 1\"ociones generales sobre el indir•iduo y el Estado. en La Bandera
Radical, ~lonte' ideo, julio 9 de 1871. n&lt;I 21; CARl.OS ni: C .\STRO, Curso de
Fconomía Política, f. 207; Diario de ~es1onc~ de la (amara de Represen·
tan tes, cit., t. X\ 111. pp. 537 y ~s .. 180 y ..,.... 339 r ""· '. Fl pro)'ecto del Se·
11ador Camino, en El Siglo, l\Ionte\ i?eo. 19 de abril. de 1873. n9 ~50 i;
¡;¡ Estado y los ferrocarriles, en El 1g/o, ~Ion te\ ideo, 2 de abril de
1873. n9 2505; Un buen precedente, en Fl 5,g/o, \I ontcvidco, 28 de mayo
ele 1873, n9 25·16; La prenr;a ~in doctrinas, t'n El Sislo. i\lontevideo, 13 de
noviembre de 1874, n9 29i6.

-

116 -

�nario 1 meditando la1 gamentc en torno al planteo teórico de los
cánones políticos de nuestra organizarión republicana.
Nuestro principis1no - &lt;'01no se puntualizara - hizo cuestión
capital del respeto de las libertades individuales como ba"e de las
libertades pública y &lt;le la eficiencia dernocrática. De ello c;u concepción del Estado, mero sostén ele las in~tituciones, y su fe en la
soberanía popular. J~l gobü~rno - como lo proclarnara Don Carlos de Ca--tro desde la Cátedra de Economía Política - es limitado
en su n1andato. no es dueño ahsoluto y despótico ele todo. u presidente elche ofrer.cr garantíns para el ejercicio de todos los derechos
y moralidad en la ar11ninistración de los intereses públicos. 1
El fundarnento rnotor ele la teoría ele gobierno principista
clr.Qcan.:;n Pn la vigencia de la libertad política. plf'na y sin retaceas,
pese a los peligros que involucran sus excesos. Pedro Busta1nante,
irn ocabn nsí la libertad desde la Cámara: "yo digo que todo país
que renuncia á los hcneficioc; ele la libertad y á sus inmensa ven..
,
.
.
,
t aJn" por 1r. rnor a sus 1nconven1enles es un pa1s n1no, v es un pa1s
r.ondennclo ñ etPrna tutela, ii ser pcrpetuan1ente esrlo,·o civil ó
políticamente". )'" agregaba definiendo en torno a la libertad el
con1etido del gobierno democrático: " . .. la n1isión actual ele los
podcr&lt;&gt;s públicos. la 1nisión nrcrsnrin~ no es dirigir la actun1idad,
no es prcYcn ir todos los males y los inconvenientes que la libertad
puede tener: es garantir el libre ejercicio de todo" loe: derechos
y clej ar que los pueblos por c:í, ello~ por c:í hagan uc:o de su activirlad cómo y de )a 1nanera que }es parezca 1nejor )' llHlC: con\'C11Íente ... " 2
En el mi.-.mo sent ido se pronunciaba J oc:é Pf'rlro Ra1nírrz con
I' inquchrantahlc en los hencficio" de la lihe1 tacl: "Crecn1os que
In C'scnc·in del principio de la libertad aplicacln á todas las insti·
tucioncc:. hun1anas. hn de traer Ja íe] icidad dr- los puehlo". con
J&gt;rcfert&gt;ncin ú las comhinacionr.c:. Rrhitrarias de lo hombre~; y estarnos dispuestos ;;Í c:u frir las conc:.ecucncia" de In veleidad ele los
pueblos nuí · bien que persuodirlos &lt;le la falscdud de un sistema
que est ií hosndo ~n ln naturaleza y que ha sido promulgado por
e) Cr&lt;&gt;ador Suprcrno ... Yo creo qne es preferible hundirse con
e os principios en la hora ele la adversidad ..... 3
~

1 CAttl.OS DE

e \STllO,

Cur~n

·-

de Fronon1ía Politico, cir.

Pi onn Bl 'T\M.\:'\lE, /,a libertocl de t•nlisión, en Retista Nacional,
76, p. 90.
:.!

nQ

a /)iario ele Sesiones de la Cán1ara de
p. 232.

-

117 -

l~epresencan;es,

cit., t. XVIII,

�Procura en realidad nuestro liberalismo doctrinario un acuer·
do entre la democracia y la libertad política, al modo de Tocqueville, coincidiendo con él en señalar los riesgos del extremo individualismo. Se pretende fundamentar un gobierno libre sobre bases
racionales: de allí la necesidad de educar al pueblo en la escuela
del civilismo democrático, para evitar su opresión por unos pocos,
o por uno en nombre de la soberanía, al ejemplo que presentaba
Rousseau en el Contrato Social.
Lo esencial de la libertad política consiste - como sostenía
Constant - en una distribución tal de los poderes que cada uno
se mantenga en los límites de sus atribuciones respectivas. "Se
trata de deslindar las atribuciones de los poderes públicos - observa coinciden temen te 1ulio Herrera y O bes - demarcándoles con
toda precisión la esfera en que pueden desarrollar legítimamente
su acción, sin choques, sin trastornos, encuadrándose en el movimiento armónico de nuestro mecanismo constitucional. Recuérdese que en la división de poderes está la bac;e indispensable de
toda libertad política y social y se comprenderá cuánta es la importancia que tiene, cuánta la calma y madurez con que debe ser
tratado y resuelto". 1 Se reacciona así frente a las prácticas abusivas del Cuerpo Legislativo. que frecuenten1ente interfería la órbita privativa del Ejecutivo, desde la doctrina constitucional de
la independencia de los Poderes.
En cuanto a los principios rectores de su teoría política, el
principismo - fuerza es consignarlo una ' ez más - ha seguido
con fidelidad las huellas y el ejemplo de las ideas rectoras de la
lla1nada Hdinastía de Virginia,, particularmente encarnadas en
Thon1as Jefferson, en quien culmina la línea del constitucionalismo
angloc;aj ón trazada dec;de Locke a Paine .
... obre la base de la libertad se postula la igualdad ante la
ley. la sumisión a lo~ derechos naturales. la fe en la soberanía
popular como origen del gobierno y el derecho extre1no de
revolución frente a la autoridad tiránica. Predominio del poder
civil. educación democrática y autonomía local. complen1entan el
cuadro que sustenta a las instituciones republicanas con que el
principis1no se dispone a enfrentar los problen1as de la realidad
nacional. 2
Diario &lt;le Sesiones de la Cámara de Rcpre .~entnntt&gt;s, cit.
:? Cfr.: 'Sobre teoría dt! gobierno: Diario de Scsío11e5 de la Cámara de
Reprt· ."~11tn11tes, t. X\ 111, pp. 451 y 535; t. XXI, p. 660; La buena doctrrnn. en /:'/ Siglo, ~lonle\'idco, .i; de no\.icmLrc de 18i·t, n9 2968; Las re·
clr11nnr.ioncs contra el I::srado, en 1:.1 Siglo, ~lonte\'id e o, 6 de marzo de 187•1,
1

n9

2773.

-

118 -

�•

CAPÍTULO

IV

LAS SOLUCIONES PRINCIPISTAS ANTE
LA REALIDAD NACIONAL

��•

SUl'tlARIO:

•

Programa político: rcort?anización institucional: reí orma con~
ti tucional; ley electoral y regist ro cívico; descenlralizaci-: n
ndrnini-trnth u; reforma judicial y legislación penal; guardia
na&lt;·ionnl y ~jército permanente. Arbitrios sociales: la educaci:o
'¡, ica y el co1nctido &lt;le la prensa; alfabetización. Las solucio·
ncc. cconóruicns · t.•l pdncipisn10 írenle n In crisi.. cconómicohnancicr..i ( 1868-1875)
: empn~stitos
extranjcro5; r educción de
.
.
.
,
presupuesto; iu1puc~tos; em1s1on menor.

Ahocado a su tarea de reorganización el principismo contempla en su programa la n ecesaria revisión de nu eslro código constitucional. Pretende así aj uslar la Constitución del 30 con la realidad his tórica a cuya luz nueslra Carta. en má::i de un aspecto, parece ir quedando rezagada luego de cuatro décadas de vigencia.
Df'sde la cátedra de Derecho Constitucional, el doctor Carlos
~fa ría l{arnírez ju tificaba la urgencia de ese reclamo: "La reforma de la constitución , reforma periódica, oportu na. pero reforma al fin, es principio indispensable de todo buen pro~rama
de política ... 1\ cuarenta años que lleYamos &lt;le vida soi-disant
con.¡titucional, abs urdo sería suponer que no hubiesen can1biado
nue.'i/ras costumbres. nuestra.s circunstancias y nuestra .~;tuación,
&lt;le manera que no se hace más que interpreta·r la voluntad de los
constituyentes al pretender que ese carnbio si rva de bnse a la
lransfor1nar.ión de nuestras instituciones. El estudio ha demostrado a la &lt;'\ idcncia, cuan plnga&lt;la de irnperfeccioneq, de di&gt;ficiencias
y de c1 rores está la Constitución de 1830, que a ~c;ar de no haber
imperado un solo clía con verdad y con provecho, los partirlos
políticos se en1pcñan en n1antcner como un símbolo inviolable,
nca~o porque les parece buena con10 hanc!ern de combate, sin serles incón1oda como norn1n práctica de acción ... " 1
1:11 la hora de ln definición principista l os programas de los
Clubes conc;ignan, expresa o tácitan1ente, la irnpostergable nece1

e \íll º"

l\t \ ílÍ .\ RA~tínr7., ron/err.n rú1.~ de Derecho Constitru:ional, cit..
J&gt;p. 61 y 62, fliblio11•c C1 1\ ncional, ~Iont ev icle o, &lt;.olecr:ión rllelian Lafinu r, l. 190.
1

-

121 -

�,

sidad de ajustar, mediante la reforma de su texto, la Constitución
de la República a las exigencias de su tien1po. 1
A partir del año 72, la prensa doctrinaria insiste en la re·
forma 2 : "Obra de la inteligencia humana, Código dictado en los
albores de nuestra vida revolucionaria. la Constitución de 1830
no es ni puede ser la úlLima palabra de la perfección, y la fórmula
más acabada del progreso ... Critiquemos los errores de la Constitución, hagamos palpables sus defectos, parangonémosla con los
grandes modelos que nos ofrecen las sociedades libres para que
el fruto de tan patrióticos esfuerzos sea la reforma de la Constitución, que abrirá á no dudarlo nuevos destinos á la patria y
nuevos horizontes á la democracia, á la libertad y á la República.,, 3
Y denunciando el sentimiento reformista de la opinión pública
declaraba El Siglo : "La idea de la reforma constitucional no ha
nacido de tal ó cual cerebro, es una aspiración unánime del pueblo, es un verdadero sentimiento nacional. En el debate de la
prensa oriental no se ha alzado una sola voz para atacar esa
fecunda idea, ni se ha hecho senti r una n1anifestación contraria
á ella en ninguna inteligencia, en ningún partido, en ninguna fracción del pueblo. Convicción que se ha venido elaborando virtualmente desde hace muchos años en el curso de nuestra turbulenta
exjstencia nacional el pensamiento de la reforma de la Constitución surge hoy prestigiado por el movimiento de opinión más
vigoroso y más enérgico que se ha manifeslado entre nosotros ...
El Artículo 15 del Pro1ITama del Club Radical e:)tablccía: "El Club
Rad ical propenderá á que el país inicie 111 reforma de la Constitución".
(Cfr.: Progranuz del Club Radical, \font evideo, 30 de mayo de 1872, en
La Paz, lfontevideo, 2 de junio de 1872, n Q 349.)
"El Club Nacional - reza el l\lanifiesto de principios de dicho partidnreconoce la conveniencia de que la Constitución de Ja República sea re·
formada, adaptándola a ]as exigencias de lo época y á la marcha progresha
de la i;ociedad." (Programa del Club Narionol, \font t'\ i&lt;leo, 7 de julio de
1872, en Biblioteca Nacional, ~fontevideo, Colección ilfelián La/inur, t. 7 y La
Democracía, ~l on te,ideo, 9 de julio de 1872, nQ 36.)
1

Cfr.: Cámara.~ Legi.~lati1 as y Cámaras electora/ef, en La Democracia,
1'1onte\'ideo, 7 de julio rlc 1872, nO 34; La Den1ocracia, l\lonte\'ideo, 25 de
julio de 1872, n&lt;&gt; 41; La Paz, 1\-fontcvideo, 11 de julio de 1872, nO 394;
La Reforma de la Constitución, en El Siglo, l\fonte,ideo, 16 de mar'º de
1873, nO 2492; La reforma con stituc1onal, en El Siglo, :\lonte"ideo, 18 de
marzo de 1873, nO 2-l93; El Siglo, ~lonte\'iclco, 3 ele ma) o de 1873, n° 2532;
El Siglo, ~Jontevideo, 10 ele Junio de 18i3, n9 2557 ~ El Siglo, ~[onte\'ideo,
21 de julio de 1873, nº 2565; El Siglo, ~lonte,ideo, 21 de octubre do
1874, n&lt;&gt; 2953.
2

3

El Siglo, l\Ionte' id eo, 10 de n1ayo de 1873,

-

122 -

nO ~53~.

�La reforma constitucional es una prenda de paz y de concordia,
de adelanto y de engrandecimiento. en ella han de luchar dos
únicos elementos antagónicos, el pasado y el porvenir, el estacionamiento y el progreso, las aspiraciones liLerlicidas y las aspiraciones liberales." 1
En el mismo sentido se pronunciaba el órgano del partido
radical: "creen unos que nuestra actual constitución crea una
organización demasiado centrali ta á la República, creen otros
que no consagra lo bastante las garantías y los derechos indivi·
duales. y que. con algunos de sus artículos, dejan ancha puerta
para lns arbitrariedades del P oder Ejecutivo; piensan éstos que
estahlece más de un principio reaccionario que está en abierta
oposición con el espíritu liberal que preside y debe presidir á sus
disposiciones; y piensan aquellos que es defectuosa en su origen
y que el pueblo oriental necesita revalidarla y hacerla realmente
suya ... " 2
El primer supuesto de la reforma constitucional reside en una
ratificación de la soberanía, que aparecía menoscabada a través
del acta de aprobación firmad a por dos poderes extranjeros de
acuerdo con las estipulaciones de la Convención Preliminar &lt;le
Paz de 1828. "Es preciso - decía El Siglo - arr:incar de una
vez por todas esa página depresiva de nuestra a11tonon1ía nacional;
es preciso demostrarnos como un pueblo independiente y soberano". 3
Propicia asimismo la mentada reforma la incorporación definitiva de los principios y garantías que consagren. en un plano
de estricta igualdad, la plenitud de las libertades políticas y civiles, o bien. en los términos con que lo consigna el rlub Radical
en su l\1anifiesto del 30 de mayo del 72, "emprender la reforma
de In Constitución en el sent ido de restablecer el imperio ab~o­
luto de la igualdad y de a~egurar al país el amplio goce ele las
libcrtnclcs sociales á todos los hubitanlcs del I~stado ''. ·l
Se condena la cenlralización administrativa que ampara la
Constitución del 30 y se propugna. a la luz ele la experiencia de
1

E.'/ Siglo, i\tontevideo, 21 de junio de 1873,

n9

2565.

2 T~a

Reforma Constitucional, en La l'a:, ~lontcvi¿cn, 11 de julio de
}872, n'I 39·t
:i f,a rr./ormn de la Constitución, en El Siglo, ~lonlt::,· i&lt;lco. 16 de mnr·
zo de 1873, n9 2492.

La

'4 Jlfardfic\lo del
Paz, ~Iontc\ideo, 2

Clnb Rrulirnl, Jontc,id&lt;•o. 30 de n1nyo de 1872, en
de junio de 1872, nCJ 319.

-123 -

�Tocqueville, la autonomía local mediante la organización de los
municipios que la reforma pretende introducir expresamente en
el texto constitucional. "No hay pueblo libre que no haya hecho
de la comuna la escuela primaria de la libertad" rezaba la cita de
Laboulaye que La Deniocracia lucía como epígrafe. 1 Mediante el
gobierno comunal se postulaba la descentralización administrativa
como garantía frente a la absorción que en nuestra vida política y
social venía ejerciendo la capital. "Es necesario que la vida po.
lítica penetre y se extienda en todos los ámbitos del país,,. prego·
naba El Sig!o concretando las ideas acerca del sel/ g01Jemmen!,
acabada expresión del gobierno del pueblo y por el pueblo. "Cree·
mos que una de las más importantes reformas es la organización
municipal. En ese punto es más necesario crear que refor1nar.
El único vestigio que en la actual organización se encuentra de lo
que algunos autores de Administración han llegado á llamar el
poder municipal es la 1unta Económico Ad1ninistrati\a que existe
en cada departamen lo. Trece Juntas. He ahí todo lo que hay de
municipal en la República. Falta el pequeño municipio que en
cada pequeña localidad administre y fomente los intereses de ~a
misma ... la 01 ganización municipal es la base de la descentra·
lización administrativa ... este sistema aleja el peligro de que ln
"El Club I\acional ha comprendido t·ntre las necc"'idades mñs ''iables de la actualidad el establecimiento del Gobierno ~Iunicipal, confiando
á los pueblos y di~tritos rurales el manejo de sus propios intereses, abandonados hasta h oy, cuando no abolidos por una ce ntrali zac i ~ n admini-.trativa.. La centraLzacion da al Estado las fuerzas que arrebata al indi"i duo.
La debilidad de éste constituye e l poder de aquél . .. La vida municipal es
una prolongación de lo ~ intere&lt;-es indi\'idualcs... La~ in ...tituciones mu!licipales son para la librrted lo que la escuela de prin1eras lel ras para la
ciencia (Tocque\'ille). :'\o ha)' un pueblo libre que no haya hecho ele; la
comuna Ju t'~cucla pr1n1aria de la libert1d (l.aboulaycl. 1\llí prin&lt;"ipia la
existencia del ciudaJano. El municipi-0 &lt;''- la e cuela en In que los indi"iduos
se ensa)an en el 1nancjo de lo~ intereses." (La Institución municipal, en La
Democracia, \lontevidco. 6 de ago~to de 1872.)
••1.a soc.1cdatl americana -escribía Laboulay~- podía con ... tituir::e en
p ode r ejcc ull~o con10 lo hizo, porque aquella ,ocicdad ec:taba organi1.ada tfe
tal 1nodo que el gobierno Íl'ncral jira dentro de u•1.i e .. f('ra tle las 1n:is limitadas. Adminislruf1on provin cial y 11111nicipal, ju,ticia, cd11caci: n. rclioió:-t
todo qe encuentra f1n.:ra Jt• In ac:ci~n gubernamental. ¿Quién se encar~a de
ello? El n1i,mo país... ~e encuentran la.:. e~cuclas con1unales, a las que
t odo el mundo t•n,·ía a su&lt;: hijos p nrn recibi r una cducocic)n st'lida y pa·
t ri ótica. ll e aquí un pu eh lo que todo l.'nlcro snhl· leer y a quien cn sefin
desde la prinll•ra l'da&lt;l a ann1r a la patria y a r.onoccr la con&lt;:tituci 'n. Aquel
pul.'blo l.' ui aco&lt;:t11n1brado ni ~el/ covernn11~nt. e&lt;: decir. a ~oh 0 rn11rct~ e sí
n1ic;mo, 1•n la rnunicipaliclad y t'n el E':ltndo." 1 E. LADO ULA Yr., E'tudios sobre
la Co11..stit11ción de los 1:.·srados Unidos, cit., t. 11, pp. 191 a 193.)
l

-

124 -

�vida del país refluya á la capital, dejando abatidas y sin vigor
las extremidades de la República". t
Como eficiente salvaguarda de los derechos individuales, cuyo
pleno ejercicio hasta entonces dependía del arbitrio, y a menudo
del capricho del Jefe Político departamental, el Municipio prome·
tía el goce, desde su esfera autónoma, de las garantías que en la
práctica - por su dependencia absoluta del poder central - no
prestaban las Juntas Económico Administrativas. 2
Ante la opinión reformista resulta una aberración el meca·
nismo electivo que consagra al Presidente de la República. Ana·
tematizan el vigente sistema mediante el cual los propios legisladores eligen en el seno de la Asamblea al primer magistrado. Se
pretende mediante la reforma constitucional, instituir un cuerpo
electoral ad lzoc cuyo cometido expirará con la elección del Presidente, según el uso consagrado en la Constitución norteamericana. 3
Se apunta asimismo, en aras del liberali~mo racionalista, la
definiti\'a separación de la Iglesia del E5taclo. '"Libera chiesa
libero stato" es el lema de nuestro libre pensa1niento, que deplora
el compromiso consagrado en el artículo 59 de nuestro código
fundamental. 4
Organización 1lfunicipal, en El Siglo,
marzo de 1873, n 9 2.500.
1

~1ontcvide o ,

27 de marzo de

Cfr.: Reforma Jlfunir.ipal, t•n La Democracia, :L\Jontevi&lt;lco, 6 &lt;le ngoc:.to
dt• 1872, n9 51; El presente )' el pon enir, en La Den101 racia, 1\lon·
tevideo, 19 d1• i;eticmhre de 1872, n9 75; Una atribución importante
de las municipalidades, en E'l Siglo, ~lontc\ ideo, 3 &lt;le dicicmhre de 1872,
n9 2109; f.'l J\funicipio, en ¡,·1 Siglo, ~lonrc' ideo, J'' ele abril de 1873,
n9 250 i: l'rorcr:ro de Organización. "'unicipal, en El Siglo, 1\lontevideo,
10 de junio ele 1874, n9 2810; Organización. J1/unic.;ipal, en E'l Siglo, 1\lon·
tcvidco, 27 de junio &lt;le 187•l, n 9 2872.
2

3 flcqpt&gt;r. lo n Ja t•lt•cción dt'l pri111r.r n1anclutario se coinr.idía por en·

tonccs con LoLoulaye: "La Con..,tituci6n ordena q1u• la clccr.ión del Pre·
eidcntc se hago por clcr•torcs nonthrados expresan1entc al efecto, y que por
carla Estado huLr&lt;i tantos cJectnrt'c. prcc:idcr1t·i11lrs co1nn rcpn~c:entantcs y se·
nndorc hoya •' n PI ConKre..n Ft•deral." (E. L\HO UL.\ Yf , Estudios sobre la
lºo11 t11ucit)11 tic lo~ Estados fl nirlo~. cit., t. JI, p. 168.)
El ór~ano radical aducía con el ejemplo en favor del régimen do clec·
torcs pre idcncinlc"': "~tús felircs que no&lt;ootroc: f':n cuanto ñ oq~nnizaci o n in11tit11cional ..• los Ec:tnrlos Unido11 y la República Argcntinn hacen &lt;le la
r,)ccci1ín de sus legislador&lt;'" y del Presidente &lt;l~ In Rcptíltlica dos artos
~··poru&lt;los clo In sohuru nía popu]ur .. .'' (la J&gt;a;:, ~IontP'ticleo, 10 de octubre
do 1872, n9 45 l.)
4

Cfr.: A La Ra;,611 Católica, en El Siglo, l\lonle\ itlco, 6 &lt;le junio de

-

125 -

�En los primeros meses del año 73 el doctor Bustamante se
hacía portavoz de ese consenso reformista elevando a la Cámara
de Representantes un proyecto revisor de la Constitución, favo.
rablemente acogido por una casi unanimidad. Días siguientes
el diario conservador, unificando la vocación reformista que alien·
ta en la opinión, justificaba esos anhelos: "Nuestras aspiraciones
están en el porvenir. Sin embargo nuestras instituciones permanecen encadenadas al pasado. Un esfuerzo y habremos conseguido
amalgamar el espíritu de las instituciones con el espíritu del
pueblo. La Religión de Estado, negatoria de la libertad de con·
ciencia, de culto y de propaganda; la centralización administrati·
va, que mata la iniciativa de las localidades, haciendo imposible
la organización municipal, el sel/ government de los americanos,
la función de elegir Presidente de la República confiada á la
Asamblea, que hace que tengamos todo menos legisladores verdaderos, son principios constitucionales incompatibles ya con la
fecundidad de las libertades individuales, con el desarrollo de las
fuerzas activas el país, con los intereses bien entendidos de la
República que r eclaman horizontes más vastos y campo más garantido para el desenvolvimiento portentoso". 1
El empuje reformista. trascendiendo la esfera de la pro·
paganda periodística y Ja discusión parlamentaria. se concretó en
la aprobación de una ley que declaraba que el interés nacional
exigía Ja revisión constitucional. dándose con ello el primer
paso en el camino de la reforma, que según el precepto e-stablecido
en la Carta, debía continuar la próxima Legislatura. Perentoriamente, los legi~Iadores principi~tas se empeñaron en esclarecer la
interpretación del texto, fijando con precisión la latitud de algunos artículos. a cuyo amparo se venían perpetrando la! má9 flagrantes arbitrariedades. A ese fin responden. como va se consig·
nara, los proyectos de J osé Pedro Ramírez, Pedro Bu~tamante y
Ambrosio Lerena - entre otros - que llevaron al Parlamento no
sólo la voz de la doctrina, sino también, y con mucho, un freno
efectivo a los desmanes de la autoridad.
Arduo esfuerzo implicaba sin duda la defensa de las garen1873. nO 215 l; El Arzobispo de WestminJler, en El Siglo, !\Ionte,·ideo,
19 de diciembre de 1873, n9 2713; Creación del Obispado en la Cámara de Representantes, en El Siglo, ~fonte\ideo. 7 de julio de 1871. nº
2869; los márt;res del siglo X/ ,,Y, en El Siglo . l\lonte,ideo, 10 de julio de
julio de 187 i, nO 2872.
l

La reforma de la Constitución, en El "zglo, \Ion te\ ideo, 16 de marzo

de 1873,

nO

2492.

-126 -

�tías que el sector principista cumplía en el seno de la Asamblea
frente a quienes acataban, resignada o indiferentemente un estado
de cosas que entendían inherente a nuestro turbulento proceso
histórico.
Ante uno de los tantos problemas que planteaba p or entonces
la interpretación de nuestra Constitución, El Siglo efectuaba, con
ecuánime juicio, un crudo balance ele nuestro pasado, al tiempo
de señalar consignas inmediatas e ineludibles a que los partidos
liberales debían ajustar su programada obra de reconstrucción
nacional. Precioso documento que ilustra sobre la discutida ade·
cuación del principismo con los problemas de su hora, "iene a
consignar en verdad la legitimidad de aquellos d esvelos y ]a vigencia última de los principios que definían su profesió n de homL1 es prácticos, ante la diaria y terrena realidad de su presente. El
inexc usable testimonio de esta página, absuelve, sin duda, de la
extensa cita. ''~o se puede dar un solo paso en el terreno legislativo sin tropezar con alguna cuestión constitucional que su rge
inopinadamente de las dudas que sugieren las disposiciones del
Código fund amental, unas veces expresas, pero en abierta oposi·
ción con las prácticas establecidas y con las ideas que esos pre·
ccdcntcs abusivos han generali zado y elevado á la categoría de
axio1nas. Otras veces, vagas, deficientes, oscuras, al punto de que
sea necesario interpretar y aún adivinar su espíritu y s u alcance,
y algunas también, como sucede con la Reli gió n del Estado, en
pugna con 1a R azón, con las idea~ del ~ig1o y hasta con los principios constitutivos de nuestra organi1nción política y c;ocial. Todas
cstns dudas y co1nplicaciones de grn' edad y trascendencia primorclinl para el porvenir y Ja felicidad de nuestro país han dor·
rniclo hasta ahora en el olvido y la ignorancia en que nuestra vida
turhul&lt;'n ta y anormal ha tenido condenada á todo lo que no se
relncionnha intirnamc nte con las ncces iclade~ del tnon1ento, con la
satisfacción de las tnás desenf renadag pasiones ó el remedio á las
nmcnnzas más tr~n1endas de prcponderanria y absorción que ponían en peligro la libertad y la independencia nacional. Nuestra
vicln política ha sido hasta ahora tenaz } de~esperacla lucha entre
el cnuclillaje y la civilización , entre la libertad y el d espotismo, á
punto ele que la nctiYidad nacional no ha t rnido otra manifestación
sr.nsihlc que la vorágine de revoluriones y guerras civiles que nos
l1a nhsorhiclo y a1 rehatado en vértigo infernal. En lo administrnti vn co1no en In p olítico y f:n lo político con10 en l o legislativo,
t nclo hn siclo pre,·ario, irregulnr. arbitrario. como la situación en
que ' 'ivíun1os. 1'odos e5tos actos no son sino r emedios, expe-

-

127 -

�dientes más ó menos eficaces practicados bajo la ley tiránica de
la necesidad y sin más regla ni medida que la autenticidad del
mal con que luchábamos. No tenemos pues vida constitucional
--confesaba El Siglo- ni hemos tenido por consiguiente ocasión
de contraernos á las cuestiones constitucionales, ni tiempo para
r esolverlas autorizadamente con entera calma y libertad de espÍ·
ritu fijando las bases de nuestro derecho práctico-administrativo.
Esa es la tarea, no la menos ardua y patriótica por cierto, de las
que pesan sobre los hombros de la presente Legislatura. Todat
esas dudas y cuestiones, nos han asaltado en tropel desde que
hemos dado el primer paso en el terreno práctico de las institu·
ciones. De ahí esas discusiones frecuentes e interminables sobre
el sentido verdadero de una frase de la Constitución ó de la
verdadera interpretación de sus preceptos con que la Cámara de
Representantes ha absorbido casi todo su tiempo en el presente
período. Bien n ecios los que por ello le hagan reproches! Pobres
é ignorantes políticos los que desconozcan la utilidad, la necesidad,
la urgencia de aclarar las disposiciones de la ley en que están
consagrados y garantidos todos nuestros derechos y toda nuestra
libertad! No es tiempo malgastado, no, el que se gasta en dar
leyes reglamentarias de la Constitución que protejan la libertad
individual contra los abusos y desmanes in\'eterados de la autoridad ! Ese adelanto y progreso moral está más arriba y mucho
antes que todos los adelantos y progresos materiales imaginables.
~1ás bien di cho, el verdadero progreso material no es posible sin
el progrec:o moral. La libertad y ]a justicia es la bac;e de la prosperidad } grandeza de las naciones,,. 1

La legi-.Iación electoral de abril de 18~0 no garantía fehacientemente el sano ejercicio de los derechos electorsle3. La práctica viciosa de nuestra existencia política había unas \'eces burlado
mediante el fraude. otras &lt;lec:conocido mediante loe:; abusos, las
garantías primordiales del sufragio. A la sombra de los "go·
biernos electorales" la Yiolencia y Ja coacción habían inYeterada·
n1cnte dcs,'irtuado quizá el n1ás esencial de los principios de
nuestra organización republicana. 2
Otrn ru~stión constitucional, en El Siglo. ~[ontevideo, 10 de junio
de 1873, 11° 2557.
1

::?

(fr.: Lrr r~pre~~ntacian de la.~ minorías. en La Democrar.ia, f\[onte-

vitleo, 18 de julio de 1872, n9 39; Cuestiones eltctora/e(, en El Sigfo, l\f on·
tcvideo, 5 de dicíembrc do 1872. n° 2-109; Ley electoral, en El Siglo, l\fon·

-128-

�Denunciando los males que aquejaban al régimen de elecciones
el doctor José Pedro Ramírez expresaba en la Cámara: " Más que
un defecto de nuestras leyes (que no son malas ) por falta de la
costumbre, y sobre todo, por probidad política, hemos hecho con
frecuencia una farsa y una burla del acto solemne y más digno
de respeto : el acto del sufragio popular. En este sentido nada
hay más legítimo, nada más plausible que el propó::1ito de ga·
rantir en cuanto sea posible, la verdad del sufragio". 1
Entendían los partidos de principios, abocados a la reorganización institucional del país, que era artículo de capital importancia el reaj usle de la ley de elecciones. 2 En ese sentido, y con
tcvi&lt;leo, 21 de noviembre de 1873, nº 2690; los /raudes electorales, en El
Siglo, ~[ont evicleo, 18 de mano de 1871, nO 2783; Ley de elecciones, en
El Siglo, l\Iontevicleo, 16 de al&gt;ril de 187jl, n 9 2805; Derechos r debere J
electorales, en La Democracia, l\1onte\ ideo, 2 de junio de 1872, nO 2.
A través del eQcepticis1no de El Siglo, se tiene una cruda idea de
oqueJln primaria etapa electoral: "D1gámo-.lo francamente y sin an1bages.
No existen en la práctica ninguna de las garantías que a.;.cguran el libre
cj1·rcit·io del derecho electoral. No hay urnas electorales. La \Otación ~e
verifica en m11chaq n1esas al aire libre. 1'oclos llevan generalmente su re·
vóhcr en el bol .. illo. Las listas que sincn para \ Otar anclan i111 prcc.as en
papeles ele di~tintos coloree., de suerte qu e todos saben la lista que vota
coda ciudadano. La formació n ele los listas drmo trativas del resul tado de
la \'otar.if n e"tú confiada escluc:i\'amcnte ¡j la buena fe rlt&gt; la mPsn. Con
tales elemen tos ; pu ede haber verdad en la &lt;"lccci·· n? ¿Pu cele razonable·
mente afirm arse que esta sea e~presión de la voluntad populur 7 Y no ha·
lilen101; rl" lns infl11e11l'iac; que intervienen cuando en la elección e hac · --cntir
1 influenria oficial. No l1ablemoc: del hatalJl&gt;n Je U1 banoo::, de los fuerzas
de línea.. . No nos hagamos iJu .. ioncq, mientra e; no c:e modifiquen las con·
dicione matenall•s del acto de la \'otar.i 'n, no puede haber nadn que c:e
OF&lt;'mcje ri In Yr.r&lt;latlcrn elección . •. " ( Cue.\tiones electorales, en El Siglo,
?iJontc.. idco, 5 de di ch'mbre cle 1872, nº 2109.)

Disr.urso de f 0~1~ Perlro Rnmírez en lrr rñrnarn de Reorcsen'antr.'i.
/Jinnºo de Sesiones de la Cámara de Repre~cnta ntes, etc., cit., l. X\ III.
p. 315.
2 Coinciclentcmente, consP.rvnclorc" y nacionalistas elevaban sn reclamo
rcforn1ist11 en cuanto a la ley de t'leccioncc;. t:l iglo ex pre aha: "El poder
el•· toral. la fucnt~ ele los demás poncrcs, ec:1&gt;era todavía el día de su orsaniwcicín. 1h mos dicho que Ja r,.formn de 111 ley c!e elecciones ·~ la brse
prirnordinl de la pnz pública.. . El f ruu&lt;le. la eorrupci 'n de l sufragio, el
fnl can1icnto de la ley electoral; he ahí la cauc;a más común de lns re,·n·
lucionl s cuyo recuerdo registra nuest ra historia... En el anulan1iento de
Jn lihcrtarl Plr.cto1 nl y no en otra pnrte. han ido á buscar gcnernln1ente nuc •
troR n' volucionnrios el pretcQto que debía !'len irles ele prop•1ganda y han·
llera &lt;fp lucha . .. Quitemos á la guPrra ch·il &lt;'1 único prctc!;to que pueda
Jlroducirla ... " (ley ele Rcgi.stro Cívico, en El Siglo, }ifontcvidco, 11 de
agosto de 1874, n° 2898.)
La Democracia, por c:u parte, consignaba parecidas aspiraciones: '' ... mi·
t

-

120 -

�miras a la reivindicación del principio de la soberanía popular,
los doctrinarios reclamaban en sus programas del 72 la pronta
reforma electoral. 1 Atacando el sistema de representación mayoritaria, nuestras fracciones políticas conservadoras, radicales y
nacionalistas, bregaban por el principio de la representación
proporcional, a cuyo amparo se atendería la opinión de las minorías en el Parlamento. 2 Haciéndose eco de las ideas de Stuart
Mili, La Democracia proclamaba así ese derecho: "La legislación
que más pugna tal vez con el espíritu adelantado de la época e!
la que corresponde al sufragio electoral. . . &amp;a legislación, á
nuestro juicio contraria al Código fundamental, da el triunfo á las
mayorías absolutas de los partidos en acción y deja sin repre·
sentación á una porción considerable del país. La ley autoriza
así una enorme injusticia ... La minoría de la oposición es en el
poder una bandera contra los desmanes de la mayoría. . . y una
promesa de orden y de iniciativas liberales. La misma mayoría
debe interesarse debidamente en que una minoría de la oposición
esté representada en la vida política. Esa oposición es necesaria
para evitar la desunión y la subdivisión que acabaría por perder
á una mayoría confiada, negligentemente en su dominación absoluta. . . El interés legítimo del país, que es en definitiva el interés
bien entendido de todos los partidos, aconseja la reforma de la
ramos la cuestión electoral como el punto de partida para llegar á elegir un
Gobierno cuya legalidad sea incontrastable para todos y cierre para siempre
]a era de las guerras chiles. .. Para ello e! necesario hacer una verdad del
derecho de sufragio ... " &lt;Derecltoj ) deberes electora{ej, en La Democracia,
]\fon te video, 2 de Junio de 18i2, n9 2.)
"Si hay una ]ey urgentemente reclamada t.s sin duda Ja que ~eng~ á
r eformar nuec;tro sistema electoral, cuya imperfección y deficiencia hemos
hecho rec;altar infinitas veces. f\Iá~ que una ley electoral que garanta .••
]o que tenemol; ahora es una máquina de fraude. . . Las urna~ electorales
han :&gt;ido verdaderas urnas cinerarios de la libertad y del derecho. . . Era
necesario el advenimiento de una época de tolerancia, de justicia en que
todos los partidos político'!! tuvieran participaci n en la C'osa pública para
qne la nece-.idad de la reforma electoral por todos reconC1rida, fuese también
por todo~ reclamada." (Ley de Registro Cit·ico, en El Siglo, ::\lonte\ideo, 26
&lt;le junio de 1874, n9 2861.)

Programa del Club Rndical, \Iont evideo, 30 de mayo de 1872,
en La /'a:, l\fonte\ideo, 2 de junio de 1872, n9 3.19; .llani/ie.sto del Club
l\',,cional, f\.lontevideo, 7 de julio de 1872, en Biblioteca l\'acional, Colección
Afeitan La/inur, t. 108.
1 Cfr.:

2

l bid.

-

130 -

�ley electoral de acuerdo con e1 espíritu de la legislación moderna". 1
No obstante el reclamo de las minorías, que por primera vez
planteaban sus exigencias ante nuestra legislación eleetoral 2 , el
derecho a su representación proporcional en el Parlamento fue
desatendido.
A fin de encauzar las garantías inmediatas que autoricen la
libre emisión del sufragio, los partidos liberales hacen hincapié
en el reordena1nien to del Registro Cívico, cuya defectuosa estruc·
tura amparaba manifiestas irregularidades en la práctica electoral.
Según El Siglo la reforma del Registro Cívico estaba encaminada
a uimpedir el fraude, conservar la pureza del sufragio, dar ga·
rantías á todo ciudadano en el ejercicio de su derecho electoral,
corregir los vicios y defectos que encierra la actual legislación
y obstar así á que se r eproduzcan los vergonzoios atentados de
otras épocas ... " 3
La De"iocracia, encarando el problema en forma concreta,
apoya el proyecto de Alfredo de llerrera CU) as oportunas innovaciones prometen saludables resultados en cuanto al logro legítimo
de las eleccione~. 1
Aún latente la amarga experiencia que para el partido nacio.
nalista evocaban los comicios de noviembre del 72, las fracciones
nacionalista y blanca llevan al Parlamento las ª'piraciones de los
electores y de los partidos que reclaman garantías para la emisión
del sufragio. Subrayando las viciosas prácticas que aquej aban
a nuestro sistema electoral Agustín de Vedia, al elevar su pro·
} ecto reformista a la Cámara, insistía en las ideas que desde
La Dcrnocracia venía pregonando a partir &lt;le 1872. "La falta de
un censo general de la población de la República, indispensable
Cfr.: Las instituciones, en La Democracia, !\fontevi&lt;leo, l 9 de j unio
de 1872, n9 1.
Así puntualiza el naci onali,.mo ci11&lt;1 re clamo~ tn cua nto a los derechos
de Jns minorÍaCJ: "Si la democracia es el gobierno de sí mismo, es indispen·
eahle reconocer á las minoría c; lns dPrcchos que c;c le nie~an y abrirle~ el
rc;ccnario de la vida política." (El presente y el porvenir, en La Democracia,
,\Jonl&lt;·video, } Q de setiembre de 1872, n9 75.)
1

Cfr.: ]UAN E. PI\:EL D tVO TO, llistoria de
Urusuay, etc., cit., t. 11, p. 207.
2

de

8 Escurhemo.~
187·i, n 9 2968.

[03

partidos politico1 en el

al Senado, en El Siglo, ~t ontevid eo, 4 de noviembre

' Cfr.: La le)' de eleccion~s. en El Siglo, f\lontevideo, 19 de abril

do 187•t

-

131 -

�para dar base al sistema de la representación proporcional; re.
forma fundamental á que debemos tender, si queremos incorpo·
rarnos al movimiento progresista de las nuevas sociedades; si
queremos que sea una verdad entre nosotros, el Gobierno del
pueblo por el pueblo, y no una conjunción á favor de la cual
es casi siempre una minoría la que rige los destinos del país
sofocando muchas veces las aspiraciones y voluntad de In verda·
dera mayoría ... " Y luego de plantear esta precisa aspiración
agregaba: " . .. me refiero á la ley sobre formación de Registro
Cívico. Esta es la base de toda legislación electoral. Dictando
una buena ley de Registro Cívico habríamos dado un paso avan.
za do en el camino de conseguir el verdadero sufragio; de garantir
la libre emisión del voto popular." 1
En el curso de la discusión parlamentaria en torno al pro·
yecto de Agustín de Vedia, el elemento conservador, al prestarle
su apoyo, formulaba algunas criteriosas observaciones de orden
práctico que nuestra experiencia electoral confinnaba. "l\'1ientras
que éste [el sufragio] no venga á ser el resultado de un respeto
sincero y sin límites á acto tan au~sto -decía J osé Pedro
Ramírez- no creo que sobre esta materia. . . pueda adelantarse
n1ucho sobre lo que ) a tenemos. Repito que no es de las leyes
de quien dependerá el que lleguemos á la situación que desearnos
para el país. Pero pueden tomarse algunas precauciones. . . para
garantir hasta donde sea posible la verdad del sufragio y esas
garantías se toman en ese proyecto presentado. . . Garantiéndose
contra loe; abusos de la inc:;cripción se adelanta 1nuchísimo ... '' 2
Parecidos puntos de vista sustentaba la comisión legislativa
a quit-n se encomendó el estudio de los proyecto~ presentados por
\ 'edia y Bernabé Rivera. Los graves obstáculos opuestos a su
aplicación, fundamentalmente por la pésin1a organización electoral
del interior del país, aconsejaban que no se legislase de inmediato
sobre una reforma completa de la ley de elecciones; la Comisión
se limitará pues a "dar el primer paso'' dictando una ley sobre
formación de Registro Cívico, uque tienda á depurar las fuentes
del sufragio y garantir eficazn1ente su libérrima expresión.'' 3
Pro)ecto de ley presentado a la CánJara por Agustín de iredia, Diario
de Sc~iones de la Cámara de Representantes. etc. cit., t. XX\'!.
l

de José Pedro Rnm.ire: en la Cámara de Repre&lt;ientantcs,
Diario de Sesiones de la CámlZra de Representantes. etc., cit., t. XX\ I. p. 315.
:? nisC'UT,&lt;;0

"L:i pnmern en re ronoc&lt;'r la nece~idad de proreder á una r..:!fonna
radical Je ln ley electoral \'igent&amp; es esta Comisión: necesidad urgeutemeote
:l

-132 -

�El 11 de diciembre de 1874 quedó definitivamente sancionada
en el S6mado la ley de Registr o Cívico. Las innovaciones introducidas por la misma eran de gran trascendencia para la marcha
fu tura de las prácticas electorales. Como lo consigna Pivel Devoto
se consagran en ella cuatro principios fu ndamentales: la obligatoriedad de la inscripción; la cr eación de una con1isión inscriptora
integrada por el Juez de Paz y cuatro ciudadanos; ]a constitución
del jurado de tachas de integración popular -tarea hasta entonces
r e.servada cxclusivan1ente a funcionarios judiciales con lo que se
lintitaban las funciones de los Alcaldes Ordinarios- y, por últiino,
re.clamnda por )ne: notorios adelantos de la filoc:ofía política y por el moví·
miento progrec:ista de las sociedades modcrnac:, a que debemos incorporarnos
i;i qucrcn1oc: que lac; in"-tÍtuciones que nos rigt•n c:ean una verdad práctica;
cree tamhién que ec; necr.sa rio ante todo hacer que clc .. aparezcan las dificul·
tn&lt;les serias que nacen, ora de los vicios graves cl el c:i stc-ma c-entralizador que
tlcsgracin&lt;lan1f'nte impera en casi tocloc: los ramo s ele Ja '\dministración Púhlic:n, orn de la pésima organi1.ación ele )as instituciones loca)e,., con que no
podrían jnm1ís rocxistir o armoni1.arse aquellas TC'Íormas aconsejadas por el
espíritu de la época, vinjendo doloroc:amcnte 1í C"-leril1zarc;e r'1 á escollar en la
p11ictica 1-1i no !'C rcmue\'en primero los inronvenil'nte~ y peligros que obstan
ci !\11 inmediata plantcaci 'n. Otra clificultacl no 1nenos gr::ive con que tenrlría
'1"º l11chnrge al emprcndC'r tan importnntí~imo con10 n1 ido trahajo gería la
fnlt n nl11;ol11ta clr un censo gene ral de la Rcp1íhlira, oprr1c:ió11 que &lt;leLe practicar o previamen te como hac:p necesaria a fin d(• que In ley electoral que
5&lt;' clictr., p11f'da dar al pueblo la rcpresP-ntac:ión proporcional y le~ítima aue
ticnf' derecho á r.xijir y no "-e rc"-Íf'nla .. n c&gt;lla ,¡,, 'ic:ios capitnlr.s que pro ... tituvan r.n su mi .. ma e"-encia, n11e"-tro c;jc¡tr·ma rlc gnliicrnn snh,irtien&lt;lo la simpliiclnrl de lo~ prinr.ipio11 f unclamcntnlt•'I de c:11 or~ani1aci 'n... Pero si á
juicio el~ c11tn comisión y en \Írtud cll• lnc; ra1oncc; e p11cc;tac:. no es Jlegado
el r11on1cn to de prncr.dcr a aquellas raclir.nlcs reforrna-., crt'e c:in Pmbarf!'O que
,J,.hr. clnrsc el primer pnc:o en r.Qe anhelado r.arninn dir.tnncJo una ley sohre
forinaci{1n de Rc&gt;gis1ro Cívi&lt;"o - bac:r. incli .. pcn snhle rlc toiln 1 cµi11laci én Electorol que ti uncla á depurar las fuent es clt•l sufragio y ~urantir eficazmente c:u
Jihérrima t•xprcsión ... " ( ln formt' de. la Comis;ón t't1Car1?nda del estudio ele
los Pro) reto~ ti e le.y .~ obre Re/orn1a El f'rtoral. S11c:('rih1•n: V Garzón. J
I'. Rnn1írr.:, r. 4. T. erenn, J. R,._qur.nrz y Carcín, Junn J. de /l~rrera Diario
de Sr.s;onc'i rle la Cámara de Repre.~en tante~. cte., c:it.. t. XX\'l, p. 145.)
1~·1 Sif(lo rl"calcaha la urgencia de la ll'Ío1 ma: ... no dche &lt;1er sancionndu prcr.ipitaclnmc-nle -d~cía ,.¡ óriz;ono cnn&lt;:t•r\'tHlnr·- pero tnmhién &lt;"9
i11ilispen 11nhln que E'"ta ley qncrle c:ancionacln para que p11rcla entrar á regir
el próximo nño en que cleben efectuar~r las eleccioneq de Represen tantea y
St•norfnrcs." (E/ Siglo, l\1ontcvidco, 26 de junio de 1871, nº 2861.)
Cfr.: rlau~urrt y ronvocnfórirr e-rtranrdinnrin del cuerpo legi5fativo, en
El Siglo, ~1ontcvi&lt;lco, 16 de julio de 1874, nº 2877.
El intr•ré' 'C acrecen taba, como lo clt·~ ta r.a 1an1hién la pren«a, porque.
5nnnionada In nccec: irlad de la reforma ele Ja Constitucic)n, la nueva legislatura
tcn&lt;l.ríu el carácter de Con&lt;1tituyente.

-

133

�el establecimiento de severas sanciones para funcionarios o ciudadanos fraudulentos. 1
Considerando los legisladores, que "sólo con una inscripción
lej ítima. . . resultado de la verdad y no del fraude y el engaño .•.
pueden tener el derecho los que se sientan en las banca.&gt; de la
Asamblea Legislativa, de considerarse los verdaderos mandatarios
del pueblo" 2 trataron con esas medidas de abolir, o por lo menos
dificultar en lo sucesivo los abusos y los fraudes que hasta enton·
ces imperaban como normal expediente. 3
La magna tarea reconstructiva era sin duda superior a las
menguadas fuerzas principistas. Todo estaba aún en cuestión~
luego de cuarenta años de vida independiente. El principismo
enfrentaba un pasado inorgánico que, en verdad, hacía temer por
el futuro destino de la democracia. Pasado que ahogaba al presente e inspiraba a un periódico de la época esta amarga reflexión,
trasunto de la triste reaHdad del país: "Entre nosotros, como en
la mayor parte de las Repúblicas Sudamericanas. . . no existe la
verdadera democracia, tal cual la concibe y establece el derecho
moderno. Hay una oligarquía y nada más". 4
El estado en que al presente se hallaba nuestra administración
de justicia estimulaba el escepticismo que sobre la eficiencia de
nuestras instituciones abrigaban los partidos de principios. Ante
su crítica constructiva, resultan anacrónicas la centralización del
poder judicial --que requiere asimismo la Alta Corte de 1usticiael sistema de cárceles imperante, la exclusión del jurado en ma·
teria civil y la caduca legislación penal vigente.
Las aspiraciones hacia una reforma integral de nuestra defi·
Cfr.: J UAN E. PrvEL Dr:voro, Historia de los partidos politico1 eri el
Uruguay, etc., cit., t. II, p. 218·19.
l

Informe de la Comisión encargada del estudio de los proyectos de ley
sobre Reforma Electoral, ~1ontevideo, 26 de mayo de 1871, en Diario de Se·
3iones de la Cámara de R epresen tantes, etc., cit., t. XX\ l, p. 145.
2

Comentaba El Siglo lurgo de la aprobación de la ley por el Se·
nado: "No pretendemos que la ley recientemente sancionada no deje cabida
á la perpetuación de los abusos y fraudes, porque eso c1:1 imposible, dificilí•imo sobre todo tratándose de una ley que es s. lo una parle del sistema
elect~ral · pero sí aseguramos que ha de ser más difícil en adelante cometer
esos abu~o"' y fraude~." (Por fin! , en El Siglo, ~lonte\ ideo, 12 de diciembre
de 1874, n 9 3000.)
3

El 1 oto público y el toto secreto, en El Siglo. ~[ontc:video, 9 de
•costo de 1873, n9 2606.
·1

-

13..t -

�citaria administración de justicia -&lt;londe prevalecía en todo su
vigor la jurisprudencia hispánica- ya habían sido consignadas
en los programas del 72. 1 La prensa liberal insistió reiterada.
mente en la necesidad de reorganizar y actualizar un sistema de
justicia, sometido a los vicios que su origen y su práctica habían
configurado, y a la lentitud con que se cumplían los procedimientos
j udicinles. 2
Atendiendo tales reclamos y compenetrado de la necesidad de
la reforma, el Ejecutivo nombraba a mediados de 1873 una comi·
sión revisora de nuestra administración judicial. 3 El extenso
informe c1nanaclo de la Comisión, complementado por el proyecto
adicional del doctor J osé Pedro Ramírez, constituyó la base del
plnn definitivo que aprobó la Cámara de Representantes y que
preveía: creación de cuatro juzgados de lo ci\il, hacienda e intes·
taJos, dos juzgados de comercio y tres juzgados de crimen para
toda la República; establecimiento de cuatro ficcalías competentes
en lo administrativo, en lo administrativo-contencioso-judicial, en
lo civil y en lo criminal; erección de tres tribunales para atender
en los asuntos civiles y comerciales. de hacienda, intestados y
criminales; además proponía a la Cámara - siguiendo las legis·
luciones más avanzadas- la supresión de los Alcaldes Ordinarios,
"El Club Radical se c.. forzará por con ... cguir que c:e haga in1ned iata·
mcnt~ práctica la organización clel poder judicial por la Con~litución del
E~tado, crcándogc la Alta Corte de J 11slic ia y estublt•ciéndose ju~ces Letrados
en lo'&gt; Departamentos para lo cual t•l paí~. en "llS diversas conH1nidade&lt;J
política ..., cuenta con el nccc• ...ario y competente p1 r.;onul'" (!llani/ieslo del
Club Ratlic"I· \lnntcvideo, 30 de mayo du 13i2, en La Paz, !\1onlev1cleo, 2
de j11nio ele 18i2 nQ 319.1
l!.l purt ido nucionul propugna ni por : "la creación de la Alta Corte do
Ju ticia, c•l mejoramiento de Cúrct&gt;lt·~ y f11 nda&lt;'i&lt;ín ele In Penitenciaria, la
al1olit'Í' n de Ja pl'na ele muerte por dt•lito... político ...•·. ( l'rogra111a del CIMb
l\'flr.Íonnl, ~Jonle\'ideo, 7 de julio d1• 1872, llibliotc&lt;'a 1Vacional, ¡\fonlc' ideo,
c;olccción 11/elián l.afinur, t. 108.)
l

La Democracia, 'fon tevi·
/ns cárceles, en La De1110·
Fl presente y el porr..cntr,
en La fJc 111orracia, ,\lo11lt'\ ideo, 19 &lt;le c:eticrnhre Je 1872. nQ 75; 1~·1 jurado, en
El "'iglo. \Ion Le\ ideo, 25 do n1urzo do 1873, n? 2500; }"[ ju rudo en rnateria
titll, 111 l l Siglo, ~fontr.vidf'o, 29 de· rnarzn de 1873, nQ 2502: Las obras de
lujo r las obras ele ncce~idad, en EL ::nglo, .1\lonlcvi&lt;leo, 2 Je abril de 1873,

2 Cfr.: La 1ldn1inistraci&lt;ín de /nstir:ia, en
d"º• 1V d1• ugo ... to ele 1872. nV 50 : f,,fl rc/01111a ele
era in. ~lont&lt;•vidco. 18 de ago1&lt;to de 1872, nQ i2;

n" 2305 •

Ta con1i ión cc:taha integrada por los doctor&lt;'" Joaquín Rcquena, ~fa·
n111•l H"1 n•ru y Ol ...c, lltlcfonc;o García I ago!', Alejandro ~lagariños Cervantcc;,
l intloro For tcza )' Conrado R ückcr. (ce r.: EoUAf\00 .1\CL:.\'LVO, ,111ales I / islÓ·
ricos, etc., cit., t. III, p. 751.J
•i

-

135 -

�suplantándolos por Juzgados Letrados departamentales, y elevaba
a cuatro el número de los Juzgados en lo civil; sus disposiciones
tendía°' en fin, a abreviar los trámites judiciales y a anular los
fallos basados en leyes inconstitucionales.
El proyecto, que venía a sancionar las aspiraciones de los
legisladores principistas, recibió cálidos elogios con motivo de su
aprobación en Cámara. "Aunque esta Lejislatura no dictase más
ley que la de Administración de Justicia -comentaba El Siglo-habría adquirido títulos a la consideración pública, porque esta
ley, por la importancia de los beneficios que va á producir, es
suficiente por sí sola para señalar un puesto distinguido á la
Asamblea que la dictó . .. " 1
No obstante, la pertinaz obstrucción de los partidos netos,
esta vez por medio de su representación en el Senado, detuvo
el impulso principista. La mayoría candombera se pronuncia
a fines del 73, en la Cámara alta, por el aplazamiento del
proyecto, 2 y los mismos elementos, al promediar el año 74, imponen su negativa en la Asamblea General, posponiendo la reforma
de la administración judicial. De ese modo se malograba una
fecunda conquista institucional en función de intereses electorales.
El quid del rechazo, en efecto, radicaba en la supresión de loi
Alcaldes Ordinarios, cu ya influencia era manifiesta, y no pocas
veces decisiva, en el resultado de las elecciones departamentales. 3
Ley sobre administración. de justicia, en El Siglo, l\lontevideo, 28
de noviembre de 1873, nQ 2696.
1

Cfr.: Aplazamiento del pro·yecto sobre Administración. de Justicia, en
El Siglo, ~[ontevideo, 3 de diciembre de 1873, nQ 2700; El Pro} ecto de Reforma judicial, en EL Siglo, ~fontevideo, 12 de abril de 1874, nQ 2802; Trabajo de zapa, en El Siglo, ~[ontevideo, 27 de junio de 1874, n 9 2862.
l\fec;es más tarde la Comisión Permanente del Senado proponía eD
razón de apremios económicos, respecto a los Jueces Letrados y ante la imp o~ibiltdad de su nombramiento, la simple extensién de la jurisdicción do
los Alcaldes Ordinarios, cuya supresion entiende impostergabl~. "Como
jueces legos loti Alcaldes Ordinarios no conocen la ley ... son irrec:¡ponsablcc;.
ll e ahí pues drc;conocidas y falsificadas las condiciones ec;encialcs de toda
in ..titución judicial." (La Jurisdicción de Jos Alcaldes Ordinarios, en El
Siglo, Montevideo, 29 de marzo de 1874, nQ 2792.)
Cfr. además: Reforma de la Administración. Ju dicial, en El Siglo,
1'lontcvideo, 28 de marzo de 1874, nO 2791.
2

Cfr.: Reforma de la Administración Je Justicio, en El Siglo, ~Ion­
te\'ideo, 19 de julio de 1874, n9 2864.
El Uruguay condenaba con estas palabras la maniobra política perpe·
trada frente la reforma judicial: "Contra nuestra legítima esperania y contra
)oc:¡ votos unánimes puede decirse de todos los hombres honrados que anhelan
el bienestar del paí~. la re forma de la Administración de Justicia... ha
3

-136-

�En materia penal nuestra legislación seguía apegada al espÍ·
ritu colonial hispánico en cuanto a principios, formas y procedí.
mientos. La inadecuación del rígido derecho español era, a esa
altura, manifiestamente denunciada por el modo de vida y 101
hábitos sociales del país. 1 Así lo entendía la joven generación
que condenaba la dependencia retrógrada que en ese aspecto aún
ee observaba. La iniciativa de la reforma procede del Poder Eje·
cutivo, 2 que designa una comisión codificadora integrada por la
élite del foro principista: Gonzalo Ramírez, ] osé Maria Muñoz,
Juan Carlos Blanco, Francisco Lavandeira y Alfredo Vasquez
Acevedo. Un año más tarde, en agosto de 1874, la comisión daba
cuenta de sus trabajos con el proyecto definitivo del doctor Gon·
zalo Ramírez. En él se consagraba la institución del jurado y se
suprimía la pena de muerte, propendiendo asimismo a "demo·
cratizar la ciencia del derecho hasta el extremo de justificar el
principio -hasta el presente tan infundado- de que nadie !e
r epule ignorante de la ley, despojando a ésta del tecnicismo fo·
rense que la mantiene eternamente vedada al conocimiento del
pueblo." 3
La pertinencia del jurado en lo civil, venía a sancionar aquella
vieja aspiración principista que cifraba en el jury la más demo·
eido rechazada por la Asamblea Nacional. Sensible es qu~ el espíritu de
círculo y puras consideraciones de partido hayan sido suf 1c1enles á impedir
que so sanl:ionara una reforma urgentísimamente reclamada por todas las
claEes sociales." (Cfr.; Entre dos aguas, en El Siglo, ~Iontevideo, 4 de julio

de 18i4,

nO

2867.)

En oportunidad dt! dictar el decreto puntualiiaba el Poder Ejecutivo:
"I n legislaciC:n criminal actualn1ente vigente, dictada para épocas de com
plcto oscurantismo y para puebloc; subyugados por el más ab!-oluto dec;potismo
político y religioso, no tiene razón alguna de existencia en la República que
cuenta corno una &lt;le sus más prt&gt;ciosaq conquistas Ja instalación del jurado
r,riminnl y cuya Carta fundamental consagra el culto de las garantías indi·
'id un les hac;ta en los presuntos reos." (Cfr.: EDUARDO AcE\'l'E.DO, Anales His·
lricof, etc., cit., t. 111, p. 755.)
1

"Una de las más alta" necesidades del paÍc; es indudablemente la
rcíorn1a completa de la legislación en materia penal. El Poder Ejecutivo,
r:on1prendiéndolo así, encargó á una comisi&lt;&gt;n reC\petable de abogados la
rcdnccic}n nt- un proyecto de Código para ser sometido oportunamente á
In nnción legi-.Jativa. La comisión ha trabajado patriótica y desinteresada·
m~nte... La reforma de la legislación penal es un grand1 0110 paso dado en
~l s~ntido dc·l perfeccionamiento ... " (El Siglo, 1\tontevideo, 4 de setiembre
Je 1871. nº 2971.)
2

1 EDUARDO AcEYEDO,

AnaleJ HistóricoJ, etc., cit., t. III, p. 755.

-

137 -

�crática expresión de la justicia popular, 1 cuyos beneficios proponía aplicar ahora al esclarecimiento de las causas civiles.
La abolición de la pena de muerte significaba la conquista
efectiva de uno de los postulados primer os de la teoría de los
derechos individuales. Dentro de su planteo era garantía pri·
mordial la inviolabilidad física del hombre cuyo principio, amén
de otras consideraciones. llevaba a rechazar la última pena. 2
El proyecto presentado por los codificadores implicaba un
señalado adelan to y una realización efecti,·a que se anotaba el
principismo en el orden práctico de su h aber. La Democracia,
j uzgando el Proyecto de Código Penal preEentado por Gonzalo
Ramírez, expresaba : "fórn1ulas claras y sencillas . . . un conj un to
breve de preceptos basados en los axiomas de la conciencia y del
sentido común, que sirva de guía al jur ado sin ligar su conciencia
y so criterio natural á la conciencia legal al criterio del legislador,
verdadero en general_ pero que falla en cada caso práctico sometido al examen y apreciación del jurado." 3
1 Cfr.: El ¡urado, en El Siglo, ~l o nrevideo, 25 de marzo de 1873, nO

2·199; El l urado, en El Siglo, 1'1ontevideo, 26 de marzo de 1873, nO 2500; El
¡urado en materia civil, en El Siglo, .1\ fonte.,,ideo, 29 de marzo de 1873,
nQ 2502; El jurado, en El Siglo, ?\lontevideo, 27 de mayo de 1874, nQ 2837.
Por su parte, obse rvaba La Democracia: "Entre las innovaciones que
aconseja la ciencia del derecho, se comprende el establecimiento del juicio
por juxado en materia civil que acaba de ser adoptado por la Con\'ención
de Buenos Aires, y que importa la nu]ación de las prácticas ordinarias del
antiguo régimen que llegan á hacer de los juicios un acto ciego y maq1 inal." &lt;La Administración de justicia, en La Democracia, l\lontevideo.
1° de agosto de 1872, nO 50.)
2 Cfr.: Art. 79 cll"l Proerama del Club Radical, ,\fonte"ideo, 30 de
m'lyo de 1872, en La Paz, 2 de junio de 18i2, nº 349; El derecho de cal·
tigar y la pena de muerte, en El Siglo, :\Iontevideo, '1· de abril de 1873,
nt• 2507; La teoría de las penas, en EL Sit:lo, \fontevidco, 6 de abril de
1873, nO 2508; El ob¡eto de la pena, en El Siglo, \1onte\'ideo, 9 de abril
de 1873, nO 2511; [ n condenado a muerte, en El ::,1i;lo, \Iontevideo, 2:&gt; de
j ulio de 187•1, n9 ~88-t..
3 La /)enrncrnczu, ¡\.[ nnte\·iclr.o. ~eticn1hn· de 18i t.
El Siglo. no obstante la aprobacijn y el apoyo que prestaba a las idea"
ir~piradoras del proyecto, cuest ionuba ernpcro .... odecuaci · n a la realidad
:s11&lt;"ial de nuestro medio: "El proyt•cto prc,entacfo por la Comisión - 1nonifi1•sta EL ::,iglo- nos parece un bello trah,1jo filo .. ófico. pero tal \ez ado·
Jc.-ce del incon\enil'nle de no haber tenido ha&lt;-tar te en cuenta las circunstancias del paí-. para el que ~e ha formulado. "'ltn cn1bargo, e&lt;.la circnns1nncia eq, en nue tro concepto muy Ílnportnnte. dentro de los principioc; ele
Ja jusi icia y del derecho Cll hen gradaciones que deben c;er apropiada-. á la
11ecc5idad de Ja sociedad para la cual "C legisla.'' ~El Proyecto de Códi~o
Pen'1l, en E.'/ Siglo, f\fonlcvideo. 2 de ..eti1.•ml re de 187 l, n9 29'&gt;3: C•r.
además: El proJ ecto de Código Penal, en Ei ig/o, 1.lonte,·idec 13 de se·
tiemLre de 1874, n° 292-l..)

-

138 -

�El alarmante crccir.1 iento de la clase militar. gravo~a carga
en el erario nacional, vol\: ía a plantear durante la presidencia de
Ellauri el proble1na d~ ~u adecuaJa compatibilidad con nuestro
régimen democrático. Guardia \acional y Ejército Permanente
eran las soluciones, a \'Cces antagónicas, con que se encaraba por
entonces el dilern a de la fu erza armada.
El liherali~n10 principic;t1 dcpo:&gt;itaha ilirnitada con fi anza en
la institución de la Guardia \ ncinnal. cuya experiencia democrática y republicana provenía ele una prestigio a tradición, gestada
en las jornada.. clel civilismn francés v nortearnericano. Su efi cicnC"ia r.in1en tnha la 111ás efect iva garantía de la soberanía nacional
y el' los dc1echo indi,·idunle;;;. En su carácter ciudadan o se define
su t•i::encia típicarnente repuhlicnna: " ... creo que la institución
de In Gu~r&lt;lia lacional -a firrnaha José Pedro fiamírcz- es una
de lu" que más íntirnarncntr. r.aractf'rizan el sistema de gobierno
que nos hemos cl nclo: el gobierno del pueblo por el puehlo ''. 1
f~'l Siglo recog ía la yoz clel principisn10 rindiendo culto a la
inst il 11riún popular: " I..a Guardia !\acional es el \•erdadero ejército de un país republicano - r~rribía J ulio IIcrrera y Obes-.
Allí &lt;londe el pu rb lo es soberano, es el misn10 pueblo armado el
que elche encargar ... e &lt;le la conc;crvación del orden públir.o. Podrá
conv&lt;'nir el tener una pequeña fnerza pcrmnnenle que evite el
inconveniente de distraer &lt;le su~ tareas dinrins á los ciudadanos
para ir á pasar P-1 día en un r.ucrpo ele guardia. P ero cuando
¡&gt;eligra la paz pí1blica ó cuando un poder extranjero amague la
inclcpr.ndt&gt;nria ó la honra del paí"', es el pueblo, el pueblo en
mn ·a 1 quien debe acudir ú defenderse. Ay del pueblo que en
c·n os sc&gt;mcj antes confía su guat da y su defensa á un ejército
nit•rcr·nario ! No de otra suerte brotan en las naciones la-. dictaduras ; no de otra suerte se crean lo" poderes irresponsables; no
de' ol ra ~nrr le ílorr.ccn el n1ilitaric:;mo y ~) caudillaje." 2
El 1n ilitaris1110, latente an1enaia del orden df'1nocrático, amagabn erigirse -por obra forzosa ele las guer ras civ iles- como
clase pujante eu ros r eclamos involucraban marcado riesgo para
n111• tra eslabilidacl institucional. como para n uc tro n1cnguado
t•ru r iu. IJas luchas intestinas aparecían co1no causa dctern1inante
1 /Ji~c

urso de José Peclro Rf1r11írez en la Ctímnra de Representantes,
] 7 Ut' junio de 18i3. /Jiario de Sesione..s de la la111ara de R epresentantes,
etc., 'it., r. XIX, p. 328.
2 f.o~

ej1:rcitos permanen:cs, en El Siglo,

l8i3.

-

139 -

~Iontc-. ideo,

9 de enero de

�del auge del ejército de línea, en razón de la viciosa práctica con
que los gobiernos estimulaban el celo de sus defensores, mediante
la copiosa prodigalidad de grados militares. Así se había llegado
a cimentar un incongruente presupuesto que destinaba, en tiempo
de paz, casi la mitad del tesoro para gastos de guerra. "Nuestro
ejército es una baraja compuesta de puros ases" 1 consignaba
El Siglo con agudo gracejo, denunciando la hipertrofia de la
plana mayor militar.
Abocado el Poder Ejecutivo al pago del prespuesto para 1873,
propone al Parlamento la adopción del sistema de enganche y la
emisión de una deuda de cinco millones de pesos para atender
al pago de las erogaciones militares. El clamor principista contra
los proyectos del Ejecutivo fue unánime. En la Asamblea, sendos
proyectos -de Vedia en Representantes y de Muñoz en el Senadotraducían la protesta contra la voracidad castrense, planeando la
necesidad de reducir la oficialidad, aminorar sus rentas y regla·
mentar la dispendiosa concesión de grados y ascensos. Sancionado
el aplazamiento del proyecto de Agustín de Vedia, su autor insistía
sobre el mismo en el período siguiente, advirtiendo los peligros
latentes que aparejaba la institución del ejército de línea. En sus
palabras de esa ocasión se refleja el recelo &lt;le las fracciones doc·
trinarias ante el progreso de la clase militar: "No creo que la
fuerza de infantería de línea preste servicios positivos al país;
más, creo que su sostenimiento afecta y menoscaba seriamente los
verdaderos y permanentes intereses de la República ... No puedo
convenir ... en que bajo un orden de cosas estrictamente consti·
tucional pueda ser necesario el mantenimiento de una fuerza de
línea que garanta el orden público ... Esa fuerza disciplinada se
convierte fácilmente en instrumento de opresión ; careciendo de
disciplina es una amenaza de anarquía y relajación. Y en todo
caso constituye una masa costosísima al país, estéril para la producción . . . La organización de esos elementos militares acusa en
una sociedad un estado propiamente anormal y enfermizo. Y
frecuentemente en nuestras repúblicas, como se ha observado más
de una vez, se ha juzgado exagerado el peligro, como pretexto
para conservar un ejército, cuyo objeto verdadero es apuntalar
una situación política que no hallaba apoyo suficiente en la voluntad nacional. . . A pretexto de mantener el orden hemos \'isto
á la fuerza de línea interviniendo en las funciones electorales de
El proyecto del Dr. Aluño: sobre empleos m ilitares, en El Siglo.
~fontevidco, 8 de julio de 1873, n9 2579.
1

-

140 -

�los pueblos, y viciando en su base el acto cardinal de la vida
democrática. . . Se ha visto á los batallones de línea ejerciendo
presiones sobre gobernantes y asambleas . . . La tropa de línea
-eoncluía el representante nacionalista- es una amenaza per·
manente contra el orden y la libertad pública!" 1
El debatido problema del presupuesto militar despertó una
abierta resistencia hacia el ej ército de línea, manifestada en la
prensa desde La Democraci.a, El Siglo, La Idea y La Tribuna.
Ante la nueva época de reconstrucción pacífica que \a a iniciar
la República, el mantenimiento de un poderoso contingente mi·
litar se considera innecesario, gravoso y. por añadidura. amena.
zante para las instituciones civiles. La Demol'racia y La l clca.
representando la extrema oposición al militarismo exprcc;an la
aversión que nacionalistas y radicales experimentaban hacia el
ejército de línea, por cuya supresión abogaban con calor. "El
ejército de línea permanente, fuera del plantel que requiere el
servicio ordinario del que puede y debe prescindirse también, es
para nosotros y será en todo tiempo, una escuela de corrupción
y de amenaza constante contra la libertad individual y la autonomía del pueblo." 2 El Siglo, oponiéndose en otro t ono, le con·
siderabn un mal necesario, y propugnaba, n o por la supresión,
l Acus1ÍN DE \ 71.DJA, Los ejércitos de línea y el derecho de tomar
y llevar arn1as, ~f onte\ ideo, 1875, B1BLIO J tCA o ARC Hl\ o PABLO .&amp;1.A :'-i co
AcEVEDO, l\lontevid eo, h, 6, 7.

El ejército Je Línea, en La Deniocracia, l\lonlcvirleo, 28 de junio
de 1872, n 9 28.
Fundamen tando Ja rauín de "ll voto de aplazamiento a la r eforma
militar, puntualizaba José Pedro Ramírez en Car ta abierta al diario El
Ferrocarril: "Si veo en el monstruo del esto do mayor que pega hoy eohre
111 ernrio un obstáculo á toda or~anización regular, !'Ca de Hacienda, f ea
del Ejército, no opino que se corte e"-e nudo Gordiano á Jo Alejandro sino
re petando los derechos adquiricJoc;, conc;ultan&lt;lo á Ja justicia y teniendo
eohrc todo prec;ent e que si muchos deben sus gradoc; y sus honores al fa·
\oritismo y ó Ja relajación de los gohicrnoc;, no faltnn quienes los drhen
1í mu y )P.alcs y muy e"clnrc:- ci d o~ servicioc; de ciQ n fITP ••• " (l a reforma militar
)' su. aplazamiento para el periodo ordinario, en El Siglo, ~fontevideo, 13 de
enero de 187·1. nº 2726.)
En la polémica con La Tri buna argumentaba El Siglo: "No hcmoc; de
contribuir no"-otros á fomentar in ~enc; at os antagonismoq cyue no tien en raz-ín
de eer. Doctores buenos hay, y doctorec; malos, militares buenos y miJilnrec; ma)o&lt;1. ;, Es ra1.ó n ésta para que se condene en mac;a á ]a clac:e mi·
litar y &lt;Í la C')ac;e doctoril ?'' (El militarismo y la clase militar, en El Siglo,
] ~ de f 1•brc•ro rlfl 187 l, nº 2758.)
Cfr. n1lcmás: E'/ ltfilitari smo. en Fl Si~lo. 10 &lt;lf· febrero de 187·l.
nº 2i5 i: El niiHtarismo r las rlases militares, en El Siglo, 18 y 19 &lt;1c Íe·
hrcro ele 1874, nci. 2759 y 2760.
2

-

�sino por su reducción al mínimo posible. Combatía con ahinco
al militarismo como espíritu de fuerza y le condenaba en cuanto
régimen conculcador de libertades, a la luz de la experiencia que
denunciaban algunos países sudamericanos y europeos. 1 Coincide
su actitud con la tradición norteamericana que, desde las teorías
de Taylor a las ideas de J efferson, abjuraba de los ejércitos
permanentes, por asociar su influencia a la entronización de la
opresión y la tiranía. 2
Pedro Bustamante, que había enfrentado en la Cámara ciertos
excesos principistas frente al Ejército, caracterizaba empero, en
uno de sus opúsculos políticos, a militarismo y caudillismo como
rémoras institucionales. Su madura reflexión le inducía a trazar
un paralelo entre ambos poderes puntualizando sus respectivos
peligros "No hay que decir que no gustamos más del caudillaje
que del militarismo, lo que decimos es, que, mal por mal, preí~
rimos aquél á éste. Desde luego, contra el caudillaje siempre hay
r ecursos de esas reivindicaciones armadas del derecho que llamainos r evoluciones populares, en tanto que contra el militarismo
no hay otro que el muy precario y casi siempre funesto de los
pronunciamientos o motines de cuartel. Apeado el caudillaje del
poder la vuelta al régimen legal no es imposible ; derribado ó
caído el j efe de los pretorianos, sólo es posible, en el mejor de
los casos. la dictadura civil. ¿Por qué? me preguntáis. P orque el
pretorianismo mucho más toda\·ía que el caudillaje inhabilita al
pueblo para el sel/ government, extingue todo espíritu político y
1
nO

El ilfilitarismo, en El Siglo, i\-Ionte,·ideo, 10 de febrero de 1874,

2754.
:! RAntOND

G.

GETTELL,

Historia de las ideas políticaJ, cit., t . II,

pp. 199 a 201.
R evelaba a«imismo una vez mó s la influencia de los C"'Crito~ de L~­
houloye, expresando Ja re~i ... tt•ncia doctrinaria a lo".&gt; e:tcesos del militnri&lt;omo.
"Estaba muy arraigada en \n1 éricn -esc ribe Laboulaye-- la opinión que
los colonos habían in1porlaclo de Inglaterra, que no hay nada más peligroso
que los ejérci tos permanente~. y que no debía fomentarse en manera alguna
el espíritu militar. El ..eñalar retiros equh alía, se decía, á crear un cuerpo
militar con s us recuerdos, sus tendencias y sus intere«es particulares; era
e.,:,tablccer un privilegio en una tierra libre y fundar una aristocracia. Así
que, de una parte el horror á los ejércitos permanentes, y de otra el odio á
lo~ privilegio&lt;;, dieron lugar a que en algunos estado&lt;;, hombres que estaba n
al f rcnlt! &lt;.!el ntovimiento, como . amucl Adame;, se opusieran tenazmente á
que se concediera retiro á }oc:, oficia}e.... Estt&gt; proceder era una irritante inju~t icia. La ~aran tía de Ja libertad no t"lribn en la auo:encia de l os ejér·
citos permanentes, sino en Ja presencia y en el cc;.pf ritu de los ciudadano~.
de lo C'lHU In gla terra
~uministra buen e jemplo." (E. LABOUL.AYE, Estudios sobre la Constitución de los Estados [nidos. cit., t. 1, p. 108 y 109.)

"º'

-142 -

�aniquila todo el elemento de vida regular. A la inversa del jefe
de pretorianos, que sólo se apoya en las bayonetas y en la cohorte
de empleados que sig uen su fortuna, el ca udill o domina y se
sostiene con sus partidarios y parciales~ con su pueblo, no divide
a los ciudadanos en gr emios ni hace del elemento militar una
casta privilegiada y s istem áticamente hostil á la clase civil, y esa
fracción ele la comunidad política á la que muchas "Veces tiene
que hacer forzosamente concesionPS para conservársela p r opicia,
juega entonces en Ja gesti ón de los negocios públicos, un cierto
rol que obsta á la total exti nci ón del espíritu y de los hábitos
políticos.,. 1
El g rupo conservad or inviste, por encima de l as voces que
dentro y fu era del principismo (/..a Idea, !A Democracia. !.. a Trihuna) f U"tigan el espíritu cn'-trcnsc, Ja opinión más ecuánime en
c uanto a los riesgos potenciales de una pujante fuerza de línea.
A un año del motín militar del 75, El Siulo. entre advertencia y
vaticinio. vislumbra el ori gen y la ubicación del militarismo en
nuestra vida histórica. ''El militarismo es un absurdo, e~ un con·
tra 11 cntido en las r epúblicas hispano-americanas. Infiltrado en
estos pueblos por el sistema colonial. cuando se realizó la emancipación ele la metrópoli drgeneró el militarismo en caudillaje.
Pero á raíz de la independ en cia. nació en la América española
un principio que andando el tiempo había de acabar con el cauoillaje. Ese principio era la demor.racia . .. nos h a tocado asistir
á la agonía del m onst ru o del caudillaje. y á l os priineros albor es
de la Yida \:erdadcra mente demoerática. . . no hay que hacerse
ilu~ iones -a~regaba encarnando los temor es del civilismo- . Una
nnción que en t ietnpos dC" paz o r ~anice y mantrnga un ejército
poderoso, no conse rvará por mucho tiempo su libertad. El ejérc·ito podcro-;o no se con forn1ará con esta r perpetuamente sometido
ni poder ci"i] en quien está delcga&lt;ln la soberanía popular". 2
"La prensa, cuya nli ión es grande y provechosa en todo~
los t icmpos, tiene h oy m ás que nunca un r ol im portante que
d esempeñar en los momentos azarosos y solemnes que los partidos
\ on n atravesar,,. a Tal el epígrafe con que el periodismo doctrina1 Pt:ono B u~TAMANTE, En,ovos, cit, en Gt·rLLF.R\IO ~TEWART YARCAS,
/'edro Ru.~tan1nnte, en R et·ista 1Vacional, año \, n9 56, p. 226.

Fl poder ndlitar en estas repúblicas, en El Siglo, \lontevideo, 28 de
enero de 187•1.. n O 2474.
:.!

:l

1.a J)eniocracia. f\Iontr\ ideo, 1Q de junio de 18i2, n9 l.

�rio soslaya, al socaire de la Paz de Abril, los nuevos horizontes
políticos que se columbran ante el viraje de los partidos tradicionales. Y es asimismo en la misión que se propone cumplir esa
prensa desde La Democracia o El Siglo, La Paz o La Idea, donde
reside el signo más típico de esa mutación política, si no la defi.
nición medular del principismo liberal Más allá de su propaganda
partidaria, el diarismo principista se propone cumplir el elevado
programa de educación cívica que el país reclama con insistencia.
Es necesario erradicar los hábitos impuros que empañan nuestra
democracia y volver efectiva la verdad de las instituciones que
luego de cuarenta años la República insiste en negarse.
"No vacilamos en afirmar -sostiene El Siglo-- que si la
prensa no tiene la facultad de hacer las leyes, de ejecutarlas ni
administrar justicia, hace algo que á la larga es más importante
que todo eso: contribuye poderosamente á formar y dirigir la
opinión pública: esa opinión que espresada por medio del sufragio
es el origen de todos los poderes ... " 1
La prensa principista, erigida en máxima cátedra de civismo,
cumplió una fecunda docencia política, cuya inspiración evoca
el derrotero del periodismo liberal francés. El aluvión doctri·
nario promovido por esa prensa entre la Paz de Abril y el Motín
de Enero no fue sin duda "geometría en el vacío", pese al escepticismo crepuscular de Julio Herrera y Obes. Su propaganda, si
bien procedía de una reducida minoría ilustrada, tradujo cardi·
nales reclamos del país a través de un diario mensaje de fe
democrática, dirigido a un pueblo al que se quería encauzar definitivamente en la hasta entonces intransitable senda del civilismo.
"La prensa debe hablar á la inteligencia del pueblo para ilumi·
narla y mostrarle la verdad -pregonaba El Siglo. La misión de
la prensa es convencer. Su propaganda no puede ser más que
un instrumento para inculcar doctrinas en todas las conciencias
y conseguir en el terreno positivo de los hechos, el tri unío do
los principios y de las ideas que constituyen su programa, su
aspiración y su bandera." 2
La prensa liberal dinamiza pues, los rígidos compromisos
estáticos de los programas de principios. Su doble propósito es
educar a los partidos para evitar la repetición de las penosas
1

n9

La prenJa política, en El Siglo, !\tontevidco, 29 de noviembre de 1873,

2697.
::?

1873,

Ln mejor derrota, en El Siglo, l\Iont cvideo, 19 de setiembre de

nº 2637.

-144-

�escenas del pasado, y a los ciudadanos para afincar los hábitos
democráticos que destierren el fantasma de la guerra civil. Fiel
expresión de las corrientes políticas de su tiempo, nuestro periodismo doctrinario prestó celosa atención a las corrientes de opinión y a los sucesos políticos europeos y americanos, siguiendo
de cerca, y con preferencia, las luchas del liberalismo en el viejo
•
continente.
Su influencia en el decurso histórico nacional ha gravitado
a la vez sobre la ciudadanía, en cuanto prédica sostenida de ideales constructivos y negación de la anarquía, y sobre el propio
gobierno al enfrentarle con un sistema de frenos y balanzas, denunciando las arbitrariedades, los fraudes electorales y todos los
atentados del poder. Desde este punto de vista la prensa independiente ha sido el monitor más efectivo de la gestión guberna·
mental. Mal puede concluirse que los periódicos principistas,
desde una oposición sistemática, provocar on la caída del régimen
civil en las jornadas de enero del 75. Por encima de sus arrebatos
y excesos circunstanciales, la prensa libre no fue intransigentemente hostil a Ellauri, como lo había sido frente a Batlle, y su
portavoz oficial -El Siglo- fue la mayoría de las veces, el má.!
decidido defensor del gobierno legal del doctor Ellauri frente a la
pertinaz obstrucción de los partidos netos.
La prensa principista, como se ha señalado, jalona inequívocamente una etapa de definitiva superación en los anales de
nuestro periodismo político; emprendió la suprema tarea de re·
construir nuestra convivencia cívica, rudamente quebrantada por
la acción corrosiva de las luchas partidarias, cubriendo un importante tramo en el derrotero de nuestra emancipación mental. No
ya implícita, sino expresamente, se plantea la prensa de entonces
en la tesitura americanista de Alberdi, Sarmiento, Lastarria y
Bilbao, la urgencia de consignas constructivas que encaucen nues·
tro unívoco destino nacional. De ese modo hereda la esclarecida
tradición del periodismo ideológico en cuya línea militaran El l niciador. El Comercio del Plata, El Orden, El Nacional y La América.
El Sigl.o, "diario político liberal" por autodetinición, ha gra·
vitado señaladamente en el decurso de siete décadas de la vida
nacional (1863-1920). Entre los publicistas de su temprana promoción, iniciados en el periodismo bajo la advocación de Juan
Carlos Gómez, figura el doctor José Pedro Ramírez que, desde el
editorial político o la dirección alternativamente, habría de imprimir al diario, durante los dos primeros lustros de su existencia, el
sello de su vigorosa personalidad. Integrante de la primera redac-

-

145 -

�ción, colaborador personal de Flores en la Cruzada de Abril, retorna a Montevideo luego de las jornadas victoriosas del 20 de febrero
para suceder en la dirección al doctor Carlos de Castro. AJ frente
de El Siglo y ya en franca divergencia con el caudillo triunfante,
forjará el temple de sus convicciones y su austera moral política,
puestas a prueba más tarde durante la oposición intransigente al
gobierno de Ballle. Doctorado en abogacía en 1857, egresaba de
las aulas bajo la inspiración filosófica de Don Plácido EJlauri
y el magisterio jurídico de Tristán Narvaja y Gregorio Pérez
Gomar. Espiritualista, suscribe junto a la juventud del 72 la
Profesión de Fe que consuma su ruptura con el catolicismo. En
política, sin renunciar a la tradición colorada, propugna -dentro
del partido conservador- el culto de los principios liberales.
Figura descollante de nuestro civilismo. ha sido el más hábil conciliador del ideal doctrinario con los apremios de la realidad polítjca. 1
Con Julio Herrera y Obes se identifica el tono cáustico e
incisivo de El Siglo durante el ciclo principista. Colorado por
tradición y conservador por convicción, elocuente orador y brillante parlamentario, universitario de nota, siguió en el campo
especulativo las consignas del racionalismo. invariablemente fiel
a la escuela espiritualista de su mae ~ Lro Plácido Ellauri. 2 "ivlatizó sus estudios de humanidades y jurisprudencia con audaces
aventuras políticas iniciadas en los disturbios de 1857 que hicieron
crisis en 1863. Echó su cuarto a espadas en la ;:&gt;rensa revolucionaria y en la campaña florista, y triunfante ésta, marchó a la
guerra del Paraguay con el cargo de Secretario del general oriental. La organización institucional de 1868 lo halló en la redacción
de El Siglo en cuyas páginas modeló su personalidad periodística.
"Los artículos de José P edro -diría muchos años después Julio
Herrera y Obes- escritos en párrafos oratorios y torrentosos eran como
aquellas e~padas de dos manos de los guet'eros medievales, que destrozaban
y ap)a5taban cuanto caía bajo el golpe de su tajo ... como periodista .•.
sufría los jnconvenientes de Ja excelencia del arma que es~rimía. Las es·
padas de dos manos por efecto de su peso, ofrecían el peligro de que si
el guerrero erraba el golpe se desarzonaba y quedaba expuesto a recibir
en la cabeza el golpe de maza del enemigo. Pero pocas veces José Pedro
erraba el golpe; y lu ego, ~ra de tal violencia el tajo que con el viento de
la espada solía derribar al contendiente sin herirlo ... " ( J ULIO HERJU:RA Y
OeEs, El "Cenáculon de El Siglo, cit., en Revista Nacional, año V, nQ 53,
p. 270.)
1

"El Janet urusn1ayoº llamaba a Julio Herrera y Obe-. el publicista
Angel Floro Costa, aludiendo a su espiritualismo ortodoxo. ANGEL FLORO
CO!&gt;TA, La metafísica r la ciencia, ~fontevideo, 1879.
:.?

-

146

�La brava campaña lo llevó al destierro y 1a marea revolucionaria
lo trajo nuevamente a los lares. El presidente Gomensoro, después de la paz de abril de 1872, lo llamó al Ministerio de Gobierno
y Relaciones Exteriores, cartera que re~ignó meses después para
ingresar a la Cámara de Diputados. Del Parlamento salió para
el destierro en la triste jornada de la Barca Puig." 1
Las convulsiones filosóficas y políticos que conmovieron las
últimas décadas del pasado siglo no log raron apearle de Jos rígidoa
dogmas de su primera juventud. Individualista por definición,
celoso opositor del Estado, representa al granado civilismo bajo
cuya consigna vuelve al gobierno, decantado en 1890, el principismo de 1873.
Cuando a fines del 72 José Pedro Ramírez abandona la r edacción política de El Siglo le sustituye Pablo De María, flama nte
universitario de intachable rectitud cívica. Don J osé María l\1uñoz,
el austero patriarca del principismo fue -al decir del doctor Petit
l\1uiioz- su "maestro de ideales como de h onradez cívica". Julio
llcrrera y Obes evocando la personalidad de Pahlo De l\1aría
anotaba: "Colorado exaltado entonre~, trajo a la redacción del
cliorio sus entusiasmos, sus energías, sus efervescencias juveniles
que hacían explosión en sus brilJantes artículos de propaganda y
de polémica, escritos con pluma acerada que tenía botes de lanza
y tajos de espada''. 2
Entre las jóvenes inteligencias que se reunían en el "Cenáculo"
de El Siglo, Carlos Maria Ramírez cobró rápi&lt;lo ascendiente
merced a ~u precoz talento. Carrera n1cteórica, egresa a los 19
niio~ de la l Jniversidacl ya redactor del perió&lt;lico e inn1inente
cntcdr títico de DGrecho Constitucional. Censor implacable ele la
ge tión del gene1nl IJatlle, 1r.vi\ e ante el jurado popular la elocuencia de llugo y la Yehe1nencia de Lnrnart ine. u creclo político
inflcxihlc no admite las transacciones que p1actica su herman o
Jo é I'cd ro y abjura de la divisa colorada para fundir en el n1ác;
p1 í tino rnctal su n1onecla cloclrinaria. Abandona El .5iglo }' el
partido conservador para iniririr una nueva prédica de inrnaculaclo
principi,.n10 desde La Banda Ra,/lcal. órgano efín1cro del radicalis1110 intr:tnsigcnte. Fiscal de Gobierno y ll acicncla ele Go111cnso ro.
1

1 H\ÚI. ~lo:--;11no

nota 1, n Ju1.10 IT ERnERA Y 0:.n:~ .
L'l .Arte de Gobernar, en Rei isla 1Yarional, n9 5. pp. 297 y 298.

J1

R u«TA:\tA:.\rr..

Jh 11111:11.\ 'i OnE&gt;•. El ''(;cnáculu'" de E'l Siglo, cit., en Rev:".sta
1
. l uno
- \ , nQ 5'.,,
' ,ac1011a,
p . ....,t- -r .
'
2

1 ro

-

I ·-(

-

�se aleja del país en 1873 en la hora del ocaso radical- desig·
nado ministro ante la Corte del Brasil. 1
Fiel a las sugestiones de La guerra civil y los partidos,
José Pedro Varela, asimismo emigra del partido colorado para
seguir las aguas de Carlos María Ramírez. Dentro del grupo
radical y constreñido por un idealismo incompatible con el juego
de la política práctica, ve consumarse, luego de la derrota de
Muñoz, la declinación de su partido y la agonía de su periódico
La Paz "muerto impotente -según su propia confesión- en el
abandono de la indiferencia pública". Eclipsado en la prensa
y la política se dará por entero a los problemas educacionales
que le acuciaban desde su decisivo viaje de 1868, para consagrar
-a la sombra de Latorre sus planes de reforma escolar.
Nacido al amparo de la coexistencia de Abril, el diario
La Democracia representa la tendencia nacionalista dentro de la9
fracciones antitradicionales. Su estilo conciso, su tono polémico
y su tajante intención, se asocian con la pluma de Agustín de
Vedia -director y redactor político- que lleva al Parlamento
la más depurada expresión teórica del credo liberal. Periodista
en ambas orillas del Plata, había levantado la bandera de los
principios en Buenos Aires, luego de la Cruzada, en las páginas
del diario La América, secundando luego la invasión de Timoteo
Aparicio desde la hoja La Revolu.ción. Alfredo Vázquez Acevedo,
Francisco Lavandeira, Román García y Domingo Aramburú,
complementaban por entonces la plana mayor de redacción de
La Democracia.
Los periódicos doctrinarios. baluarte del principismo del seten·
ta, por encima de matices y circun"tanciales diferencias, definen,
pues, una tónica ideológica dirigida a la renovación mental y social
de la Repúb1ica. Generosa y altamente íecunda ha sido. en este
"Lo'3 artículos de Carlos l\1aría, formados de párrafos lapidario!'!,
eran como las espadas modernas de combate, ligeras, flexibles, elegantes y
mortíf cra~. porque sus golpes son siempre de punta y van dirigidos al co·
razón. . . después que el exaltado colorado de 1869 se hizo radical y constitucionalista en el 70, su "juego'' tuvo otro defecto mayor. Del punto de
vi sta académico sus golpes eran irreprochables; pero como combatía fuera
de distancia, la punta de su espada no alcanzaba a herir en el pecho a sus
adversarios. Diríase que al sacarse la divisa de partido había perdido con
la nocion de las distancias y los colores políticos, la certidumbre de los
enemigos a quien debía combatir, y así se le veía un día aliado a los
mi!mos hombres ciue el día antes furio!amente atacaba .. !' ( JULIO HE·
RRERA y OnES, EL 'Cenaculo" de El Siglo, cit. en Revista iVacional, año V,
o 9 53, p. 270.)
1

•

-148-

�•

sentido, la experiencia periodística cumplida entre la Paz de Abril
y el ~1otín de Enero, al amparo de la coexistencia de los partidos
po]íticos. 1

El problema de la educación nacional aparece a los ojos del
principismo con la trascendencia de postulado primario del cuadro
institucional en que inscribe su programa.
La ímproba obra de la prensa, la prédica de los sanos principios, la legislación más avanzada, la legítima verdad de las
institut iones, serán palabra vana mientras no se eduque al pueblo,
y mientras la ciudadanía no tenga cabal conciencia de los derechos
y obligaciones que rigen la convivencia cívica. En e~te sentido
la ge~tión del principismo vuelve a poner el acento sobre nuestra
r.nndcnte realidad social y define en el orden práctico su más
rcle\•ante consigna.
La instrucción pública era uno, si no el primero, de los ruhros deficitarios de la incipiente sociedad oriental que aún oscilaba entre los hábitos del coloniaje y las prácticas republicanas.
Sometida al incesante aj etreo de la guerra civil y acuciada por
las diarias necesidades de un penoso subsistir, los problemas de
1 So bre el periodismo principista véase: Ar.usTÍN DE \ ' F.lHA, La reacción

civica ele 1880, en Revista Nacional, nº 14, p. 161; SANTIAGO l\IACIEL, Ora·
toria l'arlanienraria, Cadencias y Decadencias, en Revista Nacional, nº 38,
p. 295; Gt JLLt:Rl\10 STEWART ' ' ARCAS, Francisco Lal'andeira, en Revista Na·
r.io11al, ni? 13, p. 8 l; Jt.;LtO HERRERA Y Oors , El "Cenáculo" de El Siglo, ctt., en
/it!t i~ta 1Vacional, nº 53, p. 295; J UAN CAIU.oc; GÓJ\1EZ llA F.DO, l osé Pedro
Ran1írez, en Revista f'rºacional, n º 6, p. 258 ; RA ÚL l\t o"'TERO Bt'STA?&gt;tANTE,
La Tradir.ión Oriental, en Revista \neion al; At.ar.nTo PALO~lf.Qt; F, Escritos
tic Car/o, 1\farfa Ramírez, e n Revista del lnHituto Histórico r Geográfico,
lomo 111, nQ 2: [,\cusTÍN DE \ 't:DIA v J osi: P•1&gt;no RAMÍRF.ZI. I.a deportación
a l.a l/&lt;1bana en la Barca Puig, Historia ele un atentado célebre; J E t ALDO
o~A. } o.~é Pedro l'arela, en Revista Nacional, nº 86, p. 286: ANCEL FLORO
Cos l'A, 1~·cos del Partido Colorado, en Biblioteca f\1acional, l\Iontevideo,
Colección ¡\/elirin La/inur, t . 22; [ WA HINCTON Br.n 1( DEZ1. Los Oradores
de la Cámnra. R etrato~. Bocetos r Caricaturas de alguno~ dipu tados de 1873.
/'or un a/uionado, l\.1ontevideo, 1876, en Biblioteca Nacional, l\1ontevideo,
Colección 1lfelián La/inur, t. 11; JACK, Siluetas, en Sonetos, l\lontevideo,
189.1, en Biblioteca Nacional, l\Iontevideo, Colección. !t-1clián. La/inu r, t 66;
HA t'Jt,
lo NTf:RO Bus TAMANTE, Ensayos, Carlos Ataría Ramfrez, l\fontevideo,
1922: B'IZANTll'fUs, Bosqu.ejos políticos, l\lontevideo, 1886, Josl l\[ARÍA ]• ER·
N ÁNDI z SALDAÑA, Diccionario Uruguayo de Biogra/ias, l\1ontc\·ideo, 1919;
Et rc1.N 10 J&gt;r.. TIT l\.IuÑoz, Trazos para una silueta espiritual de Don Pablo
Dr. 11oría, en Revista Nacional, l\1ontevideo, t. L \ ' J, n'&gt; 168, p. 367; HAROLD,
/'criúdicos y pcriod1sta 5, en Anales del Ateneo, t. I\', p. 81, ~lontcvideo, 1883.

-

149 -

�eu educación aguardaban, tras forzosas posposiciones, la urgente
iOlución que su gravedad venía reclamando. 1
De hecho, las instituciones implícitas en la Constitución no
existían sino en la letra del Código. El analfabetismo y su secuela
de indiferencia y despreocupación inhabilitaban a buena parte de
la población para el ejercicio efectivo de la ciudadanía. En 1873,
Agustín de Vedia, el paladín del principismo nacionalista, con·
signaba esa amarga realidad. "Es una verdad dolorosa. . . que
la verdadera democracia no existe entre nosotros. La democracia
es el gobierno de todos; y nuestros gobiernos son siempre y
tienen que ser --dada nuestra condición social- la espresión de
la más afortunada, de la más audaz, de la más fuerte de las minorías, con relación á la masa común de los habitantes. La gran
mayoría del país arrastra -con corta indiferencia- la vida
miserable del coloniage; pesan sobre ella las cargas abrumadoras
y no disfruta de ninguno de los beneficios de la civilización ...
esa gran masa de preocupaciones y de tinieblas se levanta como
nn obstáculo invencible contra tod~ idea de reforma y de progreso". Y se preguntaba Vedia: "¿Pretenderemos afirmar la
República sin modificar su fundamento \ivo?. . . Eso sería pre·
tender edificar sobre lodo o sobre arena. La República no se
constituye sin ciudadanos. Estos no se forman sin educación, sin
aptitudes, sin inteligencia. ¿De qué sirven las declaraciones pomposas de derecho que consignan nuestras leyes, si no hay en los
ciudadanos aptitud para conocer y ejercitar su derecho?. . . No
tener conciencia del derecho y carecer de él, son dos cosas idénticas. La ignorancia que es el envilecimiento del espíritu no es
sino el pedestal de la tiranía. La democracia es el gobierno del
pueblo por el pueblo. Pero ¿qué ha de salir del seno de un
pueblo que carece de las aptitudes y de la idoneidad para el
gobierno propio? ... " Y hurgando el fondo del problema eleYaba
su proposición central: '"La cuestión de la educación del pueblo
es la gran cuestión de la democracia - la escuela es el fundamento
de la República . . . esa cuestión se ha dicho, refunde en ~í todas
las de1n~s cuestiones: no hay in~tilución. no hay reforn1a que no
necesite hallarla resuelta. . . En tanto que la política nacional no
se proponga el fin determinado de con1batir la ignorancia, podrán
e;, f'Ú n con~ii!na Ace,·edo, las ec::tadisticag re\'elnn la penoc::a po ~ tra­
citín de nul'st ra en~~ñanza. En 1872 la in!&gt;truccicin primaria de la República
l

romprendía 11 n total de 245 e-.cueJas para una población de 16.786
nltnnnos l'n todo tl país. (EDt..ARDO ACE\'EDO, 1Yotas ) .4p'.lntes, etc., cit.,
t. III, p. 71i7.)

-

150-

�aplacarse las dificultades opuestas á la organización definitiva de
la sociedad; podrán alcanzarse soluciones lran_itorias ó aparentes,
pero ahí es.tará como amrnaza terrible con tra la paz y contra la
propiedad, el triple problema ele la n1iseria, de la libertad y del
progrr~o". 1 Cotno sostenía Vedia, todo el edificio de nuestra
organización republicana reí'lan1aba en su base los sólidos cimientos de In educación. inexcusablr YÍa ele cn1ancipación.
El problema edu cati\ o trnía h ondas raíces en A1nérica latina.
En In hora crucial de las instituciones liberales. se preguntaba
Esteban Ech 'vcrría: ''Los que di cen que han lrabaja&lt;lo y trabajan
por In patria. los que se afli jen y desesperan, no viendo término
u sus rnalcs, ¿córuo es que no hayan pensado en echar n1ano del
único rccur~o que podía re1ncdiarlos. la educación de la niñez
ncan1inacln n la democracia?., 2 Bilbao. mae!!lro de nuestro principi mo liberal, haciéndose eco del palpitante problema educativo
an1ericnnu insistía, en su devoción práctica por la libertad, señalando el único camino posible: "~o sepa reino de nosotros ni
pueblo más de lo separado que se encuentra. Eduquémoslo en la
teoría de la individualidad, del derecho ele igualdad y de honor." 3
J&gt;ara la juventud del 73, al día con Sarn1iento y con Bilbao,
con Echcvcrria y con Lastarria, la educación popular se erige en
consigna cardinal del diario combate en la prensa, en la tribu na
y en la Cámara. Fueron sus apóstoles en la acción Agustín de
Vedia y Jo"'é Pedro Varcla. y s i a uno corresponde la concepción
del programa al otro pertenece su definitiva consagración . Agustín
de Vcdia clC'sde su mocedad hab ía co1nprcndido la gra\'itación del
problema. )·a en lü61. en El Ir:~~. el jo\•en periodista planteaba
con rigor axio111ático sus reflexiones sobre nuestro futuro. "Tene1nos la convicción íntin1a de que la rnayor parle de las desgracias
inclivicluales y sociales desaparccct án cuando In ilustración c:e haya
difundido lo bastante en las 1nasas, parn apartarlas del camino de
lo errores: que en la difusión de las lel ras c~lá la gran palanca
del progreso y de la ci\'ilización ..." 4
Disc11rso de Agustín de Veclia en la Cámara de Repre~enta11tes, en
JJia1io de Sesiones ele la Cá1nara de Representantes, cte., cit., t. X\ 111,
1

p. 367.

illanual de Eriseñanza, etc., en L1; 0POLDO
Dos t•tapas dt•l pensaniiento hispano-americano, cte., cit., p. 101.
2 E sTr:uAN Ecu1::vFRRÍA,

a FnANCisco BILBAO,

ZLA,

Sociabtlidad chilena, en I bici., p. 105.

1 .Act e-. rÍN or \ rotA, ,y ucstras ideas, en /;,'[ Jris, :\Ion te\ i&lt;lco, 15 de
abril Je lf61, n9 l.

-

151 -

�Vedia, estrechamente vinculado a Buenos Aires, traía a
nuestro medio asimismo la voz del principismo porteño, por entonces empeñado en análogos problemas educacionales. "Lo urgente,
lo vital, porque tenemos que educar a los ignorantes bajo pena
de la vida -clamaba Mitre en el Senado-- es robustecer la acción
que ha de obrar sobre la ignorancia que nos invade, velando de
día y de noche sin perder un momento ..." l
El principismo asoma por entonces en la plenitud de su vigor
constructivo, señalando las urgentes tareas a emprender. A la
fundación de la Sociedad de Amigos de la Educación Popular
se suman los reclamos de los programas doctrinarios. 2 "El
Club Nacional ha comprendido --dice La Democracia- que la
educación pública es una cuestión de vida ó muerte para la repú·
blica que debe acordar el derecho de sufragio á todos los ciudadanos. La existencia de una clase numerosa de no votantes ...
es incompatible con la teoría del republicanismo y es un elemento
peligroso para las instituciones republicanas. . . Combatir la ignorancia es pues el medio más eficaz de resolver los grandes problemas que amenazan nuestra existencia social y política ..." 8
Idénticas preocupaciones denuncia La Paz donde alientan las
voces de Carlos María Ramírez y Emilio Romero, y la prédica
educacionista de José Pedro Varela, bregando por la instrucción
escolar y cívica : "para nosotros la capacidad política es necesaria
para el ejercicio de los derechos políticos y como es casi imposible constatar aquélla, debe ser condición indispensable para
poder usar de esos derechos el saber leer y escribir, es decir el
tener la posibilidad de conocerlos. . . Cuando menos esa base
rudimentaria de la educación es necesaria para entrar al mundo
de la civilización único en que se agitan los pueblos democrá.
,, 4
t1cos ...
1

JosÉ Luis

RoritERO, Las ideas políticas en Argentina, cit._ p. 163.

ftlnni/iesto del Club Nacional, l\fontevideo, 7 de julio de 187~ en
Biblioteca JVacional, l\Iontevideo, Coleccién !lfelián. La/inur, t. 108.
2

La educación popular, en La Democracia, l\lonte\'Jdeo. 20 de julio
4-0.
de 1872,
·1 Los principios políticos, en La Paz, Montevideo, 27 de diciembre de
1872, nº 517.
Cfr. además: Los gobiernos r la educación, en La Paz, l\1ontevideo,
28 de diciembre de 1872, nº 518; La institucion municipal, en La De~­
cracia ~Iontevideo, 6 de agosto de 1872, n O 54; El presente y el porvenir,
en La' Democracia, l\lonle\ ideo, 1O de setiembre de 1872, n° 75; La instruc·
ción Publica, en El Siglo, ~1ontevideo, 18 de marzo de 1873, n° 2493.
3

n°

-

152 -

�'

Electo representante nacionalista en los comicios de noviembre
del 72, Agustín de Vedia llevará a la práctica desde el seno de
la Asamblea sus miras definitivas sobre la instrucción y la ense·
ñanza, encauzando todas las .aspiraciones que desde diversos
aectores se pronuncian en ese sentido. Son sometidos por enton·
ces a Ja consideración legislativa el proyecto &lt;le libertad de
estudios del propio Vedia; 1 dotación de S 20,000 para la ense·
ñanza de VilJalba; 2 el de creación de la cartera de Instrucción
Pública, de Pedro Carve ;3 el de establecimiento de escuelas por
las Juntas Económico Administrativas, de Garzón, 4 coronados por
el plan ele reorganización total que eleva Agustín de Vedia el 9 de
mayo de 1873.
El extenso articulado del plan V edia partiendo del principio
de la enseñanza gratuita e igualitaria, postula la creación del
Instituto de Instrucción Pública y del Departamento general de
escuelas, prevé las rentas escolares propias en base a la contribución directa, propone la fundación de institutos normales, de
1ns pece iones y Juntas Vecinales, de colegios de enseñanza superior y cursos complementarios de enseñanza agrícola e industrial.
Fiel a las pragmáticas del programa del Partido Nacional, reglan1cnta el funcionamiento de los colegios de enseñanza superior,
las sesiones generales del magisterio y las bibliotecas escolares. 6
A raíz del proyecto de Vedia se hizo nutrida propaganda de
principios. Su plan legislativo coronaba muchos de los proyectos
que venía sosteniendo con ahinco desde 1868, venciendo dificultades y superando estrecheces, la Sociedad de Amigos de la Educación Popular.
I.. a juventud principista, entregada con ardor al problema de
la educación del pueblo, debió enf rcntar a la Iglesia, una vez más
-como ya lo hiciera en cuanto al dogma en Ja Profesión de Fe
Raciorurlista- en punto a la enseñanza religiosa. Como lo consigna Ar&lt;lao. la crisis de la fe, que comenzaba a gestarse por
entonces. debía oponer forzosamente dos criterios antagónicos
-laicismo y catolicismo- en cuanto a instrucción. Los j óvene3
Proyecto de ley áe Agustín de 1'edia, en Diario de Sesiones de la
Cárnnra de Representantes, etc., cit., t. X\.IIJ, p. 189.
1

:?

I bid., p. 161.

a / bid.,

p. 198.

.. /bid .• p. 315.
li

Ibid.• p. 370 a 378.

-

153 -

�adictos al Club L' niversilario y los principistas de la prensa liberal,
condenan con furor -al tono que en su tiempo habían impuesto
los escritos de Bilbao- toda intervención de la Iglesia en el
mecanismo institucional.
El artículo 75 del proyecto de Vedia, referente a la proh ihición de la enseñanza religiosa en las escuelas. reanudó el pleito
latente entre nuestro racionalismo espiritualista y el catolici~n10
escolástico. Mo11señor Jacinto Vera, portaYoz oficial del clericalismo. se dirige a la Cámara pidiendo la desaprobación del
Cuerpo Legislativo al Proyecto de Enseñanza. 1 X ue,•amente El
Siglo, estandarte del liberalismo racionalista, objeta los reclamos del catolicismo: "La enseñanza religiosa en las escuelas
públicas -sostiene frente a El A-Jensajero del Pueb!o- es un
ataque á Ja libertad de aprender y á la libertad de enseñar ...
El E~tado enseñando en sus escuelas una religión deter:ninada se
convierte en propagandic;ta &lt;le una creencia religiosa y al hacerlo
extralimita sus facultades. . . la misión del Estado no es la de
imponer tal ó cual religión ... tal ó cual dog1na. sino la de garantir
la libertad de todos para re~petar la libertad que tiene todo hombre de adorar á Dios según su conciencia ... " 2
El principisn10 rei tera entonces viejas posiciones. insistiendo
sobre el pro} eclo de ,, edia: "no persigue la cn~eñanza atea" -afirma El Siglo- sino la en"eñanza laica. con plena liberl3d de
pcn~amiento y de dogma. como lo establecen ~us má3 estrictos
principios filosóficos y políticos. "Escuela atea sería, si en ella se
enseña" e la no existcncin de Dios. . . pero es un absurdo y nada
más que un absurdo empeñar::ie en sostener que hay ateísn10 en
el simple hecho de no intervenir el Estado autoritariamente en la
propagación de determinadas creencias y en fiar la enseñanza
religiosa al seno del hogar doméstico. No"otros pugnamos por
la libertad y la libertad no es atea. Es al contrario la en1anación
más sublime de Dios .. , 3
1

nO

Primeras escaramuzas, en El Siglo, l\Ionte\'ideo, 16 de mayo de 1873,

2537.
~ lnstn•rcion

F1iblira, t•n FI Siglo, \fon'&lt;'' 1Jeo, 15 d&lt;' moyo de 1873,
nO 2536. Cfr. además: El fanatismo en campaña, en El Siglo, l\Jontevideo,
1 ~ de mayo de 1873, nº 2535; La enseñanza religio~a. en El Sislo, l\lonte·
video, 16 de mayo de 1873, nº 2537; Instrucción Pública en El Siglo, l\1ontevideo, 20 de mayo de 1873. n9 2510; Templo' y escuelas, en El Siglo,
1.fontevidco, 12 de ma} o de 1874, n 9 2826.
a l.n ~Jeñan;a religiosa, en El Siglo, ~Jonte,· ideo, 16 de mayo de
1873, n9 2537.

-

154-

�Con el proyecto de Vedia y su sonado debate parlamentario
y periodístico se aj U!-.tan criterios definitÍ\'OS en materia ele enseñanza rcligio~a. El laicismo en la in~truccié1n oficial. que será
sello distintivo de nue-tra educación popular. tiene en el pro} ecto
ele Agustín de Veclia su más temprana expresión legislativn.
José Pedro \ 'arela, de regreso d e su viaje a Europa y
Estados Unidos. trae en 11168. con la ami~t&lt;Hl y el consejo de
~nr1nicnto, 1 la" ideac; nutricias de su progran1a de educación común. 1'cmperam&lt;&gt;nto n1aduro en las lides periodíc;ticac; y políticas.
avnhía todo cuanto significa el atraso ele nuC' tra enseñanza y
dcc·i&lt;lc ernprender desde el llano, con sus i&lt;lens y su experiencia,
aqtH•lla lucha contra la barbarie. que -según , armiento- la
ciuilización venía reclan1ando con urgencia irnpoc;terrrable. a rie~go
ele pcrch•rse todo lo conquic;tado. Denunc-ianclo la filiación de sus
idea" r.ducacionales ~crihí a el propio V arela en 18í 1: "Pueden
sin duda encontrarse fecundas fu entes rn 1os e~critorrc; ruropeos,
pero por mi parte. he tomado por guía á los grandes escritores
norteamericanos porque n1e ha parecido qui! n1its pro\ cchosas y
n1ás ndnptables á nuestro país serían las iclea.; encargadas de ejercer influencia sobre poblaciones dcmocrátir.as y republicnnac:, que
las que tienden á obrar sobre los pueblo" ari-.tocrátir.o ele Europa.,, 2 Su concepción social de la escuela como f unclamento
inc:titucinnal del ordenamiento democrático. s · revela con singular
....
lucidez en el libro /.,a Fduración &lt;lel Pu eblo. "I..a escuela -ob5erva
\'nrc•la- es In hase de la Rrpúhlica. Sin ella porlrún vivir y
~ostcnc•rse los gobiernos des póticos: pero las cle111ocrncia sólo
r.ncnntrarán el d&lt;''quicio. el caos. mientra no eduquen el cao" ...
I&gt;c·hido ú la falta ele cclucaeión de nuestras ma'-a" é... ta.; per1nnneren
rcncra1n1ente aj&lt;&gt;na:) á todos los movimientos de opinión que se
OJH.'rnn entre nosotros. Sólo las pequeóas facciones del país que
!IP llnrnnn clases ele' adas. se agitan y pienc;an. T~l resto pcrrnanece
e trnño á todo; sordo lo mi ·mo al rug ido de Ja ... tormenta' revo1 Al regre"ar tic &lt;:u viaje, d&lt;'cÍa Sarmiento r.n B ueno~ Aires : '• ... yo

'""~º dt• un paí

f E..1ado" Unidos l donde la cdur.acirín

e~ todo, donde la

cclucnrión ha con~e~uido establecer lo. verdadera dcinocracia, igun1ando las
rnr.ns y las clac:irc;. l\o~otroc; n l'Ce~i tamot' escue)u., porque ella-. c:on la base
cln todo gohil·rno 11·public11no ••• ". ( EouAlWO Acr.\ F:Do, 11na/es 11 istóricos, etc.,
r.it., l. 111, p. 616.)
2 Jo

í:

Pi:uno

\'.\tU.LA,

!.a J:ducaciún del Pueblo, :\Ion tevi dco, 1874.

-

155 -

�lucionarias que á la dulce armonía de las grandes doctrinas quo
suelen llegar hasta nosotros ..• " 1
La acción de V arela desde la Sociedad de Amigos de la
Educación Popular, junto a Elhio Fernández y Carlos María
Ramírez, se concretó prácticamente en la fundación de establecimientos escolares. A la escuela Elbio Femández y su feliz experiencia, comenzaron a sumarse en la capital y en el interior
nuevas escuelas y bibliotecas públicas. A poco, la influencia de
V arela trasciende a la enseñanza oficial al incorporarse -junto
con el eminente educacionista Emilio Romero- a la Comisión
de Instrucción Primaria de la Junta Económico Administrativa
de Montevideo.
Condensa V arela su credo reformista en La Educación del
Pueblo, asimilando en punto a enseñanza las doctrinas más reci·
bidas por entonces en Prusia y Estados Unidos, que complemen·
tará con el aporte de su propia experiencia: la democracia efectiva
y práctica requiere el concurso de toda la sociedad y no el aporte
de una élite ilustrada que se yergue frente a una mayoría empe·
queñecida por la ignorancia. Para lograr ese fin, afirma Varela,
la escuela debe ser laica, independiente de toda tutela religiosa
o filosófica.
En la misma tesitura racionalista de Vedia, Varela define
posiciones frente a la Iglesia en su respuesta a la Pastoral de
Monseñor Jacinto Vera, que condenaba a ]as sociedades libres de
educación: "La Sociedad de Amigos de la Educacióri Popular
tiene por propósito fundamental el propender al desarrollo del
pueblo por el pueblo. . . Su objeto es puramente educacionista.
Como no viene a detentar ideas políticas, no sirve a determinadas
ideas religiosas. Las comunidades religiosas y las escuelas filosÓ·
ficas que se han organizado para combatir el catolicismo aspiran
!egún la palabra de SS. a descatolizar al pueblo, nosotros aspiramos á educarlo no formando católicos, ó protestante;;. ó racionalistas, ó ateos, sino hombres educados que seguirán el dogma que
, verda d encierre
.
"• 2
mas
"¿Queréis una prueba palpable -decía Varela- de que el pueblo,
el verdadero pueblo permanece completamente ajeno á todo movimiento?
Ved, Jo, que aquí nos encontramos reunidos. ~1ús ó menos todos tenemos
alguna inbtrucci&lt; n, r esultado de ahí que las ideas que he yertido tienen poco
interé" para vol-otros, porque al menos en el fondo las conocéis ya. l\fi trabajo eq pueq, hasta cierto punto estéril. ' ' engo á predicar á convertidos:•
(J OSE PEDRO \ .ARELA, La Educación dtl Pueblo, cit.)
2 CoNTRAPASTORA'1 en El Siglo, ~1ontevideo, }Q dt marzo de 1874,
nº 2i69.
1

•

-

156 -

�La obra educacional que amagaba revolucionar nuestra enseñanza, gestada al amparo del principismo doctrinario, no pudo
concretarse definitivamente hasta 1876, con la discutida adhesión
que Varela prestó al gobierno de Latorre desde la dirección del
Instituto de Instrucción Pública.
Educar y poblar. Tal era la consigna del principismo en el
orden social. A la ignorancia de la campaña y a su despoblación
ha achacado sistemáticamente las causas fundamentales de las
guerras civiles. Y al interior del país se vincula el problema del
progreso material, en cuyo desamparo -carreteras, ferrocarriles,
puentes-- se explican la menguada población y los mínimos ín&lt;lices inmigratorios.
Con intermitente celo se ha dedicado la prensa principista
durante la presidencia de Ellauri a la propaganda colonizadora,
que sin duda implicaba vastos y complejos supuestos; pero la
iniciativa periodística no llegó a cu aj ar en proyectos de ley o en
efectivas realizaciones.
Nuestro liberalismo se mostró dúctil y permeable a los avan·
ces del progreso material, siempre que no comprometie~en o
pospusiesen las conquistas institucionales primarias. Predicó una
política inmigratoria racional, preferentemente agrícola, adj udicando la iniciativa equitativamente al individuo y al Estado. La
propaganda inmigratoria no prosperó todo lo deseado en razón
de nuestra inestable economía, del clima de guerra civil que se
vivía y del atraso de nuestra campaña, cuyos factores negativos
empujaban hacia Argentina, la ola inmigratoria europea que por
entonces comenzaba a irrumpir en el Río de la Plata. 1
Como ee consignara al plantear la crisis económica y su
proyección política, el panorama económico y financiero del país
durante la presidencia de Ellauri era singularmente grave. 2 "Sé
Sobre colonizaricín e inmigración, cfr.: Esperanzas fundadas. en El
Siglo, ~fontevideo. abril 21 de 1873, nº 2528; Libertad de e3luáios, en
E•l Siglo, Montevideo, 2 de diciembre de 1873, nº 2716; Adelanto3 materiales,
en El Siglo, ~fontevideo, 20 de junio de 1873, nO 2565; La colonización por
cuenta del Estado, en El Siglo, J\;fontevideo, 24 de febrero de 1871, n° 2i64;
Trabajo notable, en El Siglo, Montevideo, 14 de julio de 1874 nº 2875;
E., timulos a la inmigración, en El Si8lo, Montevideo, 18 de julio de 1874,
DQ 2879; FnA"NCrsco BAUZÁ, Colonización industrial, ensayo sobre un sistema
pnra la Rcpúblira Oriental clel Uruguay, ~lonlevideo, 1876, p. 9, BibliotectJ
Nacional. ~fontevideo, Colecci6n !.felián La/inur, t. 23.
l

:!

\ ' éace pp. 82 y ss.

-

157 -

�que la situación es aterrante -decía en los últimos meses de 1373
José Pedro Ramírez en la Cámara-. . . Para mí no es una
novedad ni debía serlo para ningún Representante que íbamos á
llegar al fin del Presupuesto con un déficit. Ese déficit está
calculado en el presupuesto del Poder Ejecutivo en dos millones
y medio de pesos; y esto lo hemos visto desde el pruner momento ... sabíamos todos cuál era la situación; lo sabía la Cámara,
lo sabía el país entero. A quién podía ocurrir que después de
las situaciones que hemos pasado, de estar absorbiendo por años
consecutivos el futuro de las rentas de la Nación con empréstitoc;,
podíamos, el día siguiente de la tempestad arreglar todos los destrozos, realizar el arreglo y colocamos en un punto proporcional
entre los gastos y las entradas, entre los ingre~os y los egresos?" 1
Difícil era arbitrar soluciones al problema del presupuesto. Las
dos tendencias antagónicas que se enfrentaban en la Cámara ~ran
radicalmente intransigentes en cuanto a ideas económicas. El empréstito extranjero y la sanción de nuevos impuestos no llegaban
a cubrir las apremiantes necesidades; era necesario procurar
otras vías. El principismo se negaba a admitir la proposición
candombera de la emisión por la Junta de Crédito Público. porque
consideraba que accediendo desconocía su pregonado principio de
libertad absoluta en materia económica. Al promediar el año 73,
en ocasión de discutirse el proyecto de Ramírez que establecía la
Jibertad de emisión para los Bancos, se llegó a postular por la
Comisión de Diputados una enmienda en el sentido de extender
esa libertad de crédito a todos los habitantes de la República. que
podrían emitir billetes menores de diez pesos con la única condición de que se garantieran con títulos de Deuda Pública. I.. os
~erentec;. de los bancos levantaron su protesta ante la iniciatiYa
de la Comisión de IIacienda de la Cán1ara. Ninguno de lo~ proyectos llegó a concretarse, quedando en pie la antigua legislación
bancaria y. a la vez. el problema de la obtención de ruhros. 2
J_og elementos consen·adorec;. de esa Cámara apoyaron Jos
nuevos proyectos del Ejecutivo. no como la mejor solución sino
como la única practicable en el difícil momento. "Si el proyecto
del Poder Ejecutivo tuviese por objeto dar solución á la cuestión
ele principios que en el campo de la teoría y de la propaganda
se sostiene entre los partidarios de la libertad y los partidarios
Discurso de ]osé Pedro Ramírez en la Cámara de Representantes, en
Diario de Sesiones de la Ca.mara de Representantes, t. X...'\II. p. 376.
1

2 EouARDO AcEVEOO,

Anales JJ;stóricos, t•tc., cit., t. III, pp. 733 y

-

158-

ss.

�'

del monopolio -decía El Sigla- si viniec:e á alterar en sentido
restrictivo nuestra legislación bancaria vigente. entonces los rudos
ataques de que se hace objeto á ese pro}ecto estarían plena1nente
justificados y el Poder Ejecutivo nos encontraría en primera fila
para combatirlo. Pero nada de eso es cierto. El P. E. no prec:cnta
su proyecto como una solución de principios, sino como recurso
financiero del rnornento para atender á las más apren1iantes é
ineludibles obligaciones del Estado.
ro rnodifica en nada la
legi~lación vigente. no altera en lo más mínimo el estado de la
contienda cnt re libernles •v restriccionistas." 1
Se inicia rá entonces en Ja Legislatura una enconada porfía
-preludio y concurrente del colapso del principis1no- que enfrentará en sus posiciones irreconciliables a las dos fracciones
nntngónicns. "l. a cuestión financi era qu e nos agita ha te nido la
virtud de exacerbar las pasiones -consignaba Francic;co Ilauzáhasta el punto en que el debate ricntíf ico, absolutamente necesario
para alcanzar una solución radical, se ha transformado en pugilato
de handerías Iataln1ente ad\erso á los interese3 legítin1os del
paí~"· 2

El l\1ini!:;tro

con .. crvador. ante ]a inn1inencia

dl!l dcco.aco.tre, de-

cide, de cara a la realidad y como suprema concec:ión a sus
principios cconómiros, jugar su última carta, y con ella la suerte

del gobierno ele I·:llnuri, en el pro}c&gt;cto de concesión de la emisión
menor a los flanc o$ privados. ""\a no podrá tacharse con razón
al Sr. Ministro ele llacienda de que por terquedad en sostener
los principios ele la escuela cconón1ica á que pertenece. dec:.atien&lt;le
las necesidadr.c:. inás urgentes clcl E~ tado y arrastrn al país á la
ruina -decía El Siglo-. El Sr. Bustamante ha creído, con razón
ó sin ella, quA nntc la ahsoluta ca1 cncia de recursos podía y debía
aplazar lus soluciones radicales clel problema de la e111h;ión n1enor
y iuloptar un cspcdiente transitorio que rec:.ponrliese á lac:; angustiosas nccesiclnclcs &lt;lcl momen o. 1 a cuestión de principios e;,tá
pues nplazada }' es en el tcrr~no ele ln conveniencia en el que
dcbcn1os cxa1ninnr así el pro C?clo del Gobierno ..." 3
El proyecto de fluc;tamanle. cnc11ac.1raclo y concebido dentro
ele la C!:ilricta y apremiante realidad financiera del mon1ento.
Curstión dr t•icfa o muerte, en El Siglo, ulontevi&lt;leo, 20 de diciem·
brc de 1874, n9 3007.
1

2

El Siglo, ,\lont1•\'idco, 10 de novjemure de 1874.

n~

2973.

a /'ror&lt; druno~ con niétodo, en El Siglo, ~Iontc\.i&lt;leo, 22 de Jiciembre
de 1874, n9 3009.

-

159 -

�eJgnifica un nuevo esfuerzo del principismo dispuesto a mantener
el gobierno institucional de Ellauri aún enfrentando los hasta
ayer inconmovibles dogmas de su teoría económica. Ante la situación desesperante, no se trata -tal es el criterio del Ejecutivode encontrar una solución concorde con los principios o una
fórmula definitiva, sino un paliativo que permita salvar el crédito
y evitar la inminente bancarrota. La bancada candombera, encastillada en su oposición al Ejecutivo, y particularmente en su
aversión personal al Ministro de Hacienda, condena desde la
Cámara el proyecto, ahora con los mismos argumentos con que
impugnara inveteradamente al liberalismo económico. En efecto,
ante los apuros del Poder Ejecutivo, la fracción neta de la izquierda desecha la obligada transacción que propugna el doctor
Bustamante en base a la emisión menor, saliendo a su paso con
el proyecto de emisión por Ja Junta de Crédito Público que había
sostenido en el período anterior, cuyo expediente carecía, en
aquellos graves momentos, de inmediata viabilidad.
"Cuestión de vida ó muerte" -bajo cuyo lema defendía la
prensa conservadora el proyecto del Ejecutivo- era, en verdad,
la del arbitrio de recursos. La solución candombera de ningún
modo prometía conjurar la crisis en el término perentorio que
su gravedad le asignaba.
La defensa del doctor Bustamante frente a los cargos de la
representación parlamentaria de la izquierda es todo un alegato
probatorio, no de la inepcia, sino de la impotencia del principismo
para conjurar por sí el cataclismo económico-político. En su
brillante discurso el Ministro revista el proceso causal del caos
que amenaza al país ante la negación de recursos al Ejecutivo.
Precioso documento que revela ]a intransigencia neta y la angustiosa pendiente que precipitará la caída del gobierno de Ellauri.
"No sé en qué consiste la culpa del actual Ministro -decía Busta·
mante . ¿Es porque no ha podido hacer uso del crédito? Tampoco ha podido usarlo el señor Peñalva. Será porque no han
podido realizarse los cuarteles? Es imputable eso al Ministro de
Hacienda? Será porque la renta de Aduana ha disminuido en
cerca de un millón de pesos? Es imputable eso al Ministro de
Hacienda actual? Será porque no ha sido posible tomar dinero
en hipoteca sobre el Mercado? También será imputable eso al
actual Ministro de Hacienda? . . . Será imputable al actual Ministro de Hacienda la situación presente y los apuros que rodean
al gobierno . . . porque no ha dado valor á lo que no tenía, porque
no ha podido colocar ni valorizar lo que el Sr. Representante
-

160 -

�acepta como un valor realizable por la cantidad de 700.000 pesos,
las acciones de Ferrocarriles? Estas son Sr. Presidente las verdaderas causas inmediatas, á parte de las causas lejanas y más ó
menos mediatas que han traído al país á la situación en que &amp;e
encuentra: La disminución de nuestra principal renta que es la
Aduana y que deja un déficit de muy cerca de un millón de pesos
respecto al año 73; la imposibilidad de realizar las acciones del
Ferrocarril, la imposibilidad de obtener dinero sobre el Mercado.
l\1e parece. . . que nada de esto se le puede imputar á la persona
del Ministro de Hacienda actual. A menos que se le quiera juzgar
y condenar porque no ha encontrado el medio de convertir el
polvo en oro ... " 1
Así pues, librado a su propia suerte, el Ejecutivo impotente
veía levantarse ante sí una sombría reacción. El descalabro eco·
nón1ico, al conjuro de concurrentes políticos, ahoga al gobierno
doctrinario que arrastrará en su estrepitosa caída, a los hombres,
a) régimen y a los principios que cimentaban la feliz recuperación
&lt;.'Í\'Íca del 72.

La última batalla financiera y politica del Gobierno del Dr. .é'llauri, en Revista /\'acional, n9 116, p. 291.
1 PEDRO B usTA?ttANTE,

-161 -

��•

CONCLUSION

��Tal, la suscinta historia del Principismo. A esta altura, pa·
rece ineludible volver a asomarse al tema desde cierta postrera
pcrspcct i\'a, para tentar una valoración, siquiera provisoria, de la
gesta princi pista a la luz del proceso históri co nacional. Las cifras
del balance, a fuer de valederas, exigen un par de aclaraciones
previas. Ante todo, bajo la denominación genérica del Princi·
pisrno, cabe entender una actitud m ental -de corle doctrinario e
inqpiración liberal- manifiesta ante la r ealidad social del país
antes y luego de su auge selentista. Esa actitud, o escuela. como
también ~e le ha llamado, recorta su p erfil en la r eacción de
ciertas minorías cultas o ilustradas frente a la anarquía o la
autarquía que definían, a m odo de secuela del dominio hispano,
las nhcrnntivas de cosmovisión política vigente desde los albores
de In judC'pcndcncia. Asonadas, r evueltas, violencias, motines y
dictaduras dieron, desde su hora inicial, la oscura pauta &lt;le nuestra
azarosa vida constitucional. El Principismo, así encarad!&gt;, y con
distintas denominaciones, viene a ser una constante del pensa·
miento político latinoamericano, en cuanto d efinitiva secesión
espiritual con la Colonia. A los c uatro \Íentos del continente,
Sarmiento en Argentina: Lastarria en Chile, J osé María Luis Mora
en l\1éxico y José Antonio Saco en Cuba proclaman la urgente
tarea ele proceder a la autonomía intelectual de la joven América.
J.Jínea vertebral en la evolución histórica rioplatense, esa con·
ciencia doctrinaria surge, ya maduramenle dibujada, con la genera·
ción sansimoniana del 37. Con esa proceden cia se afinca en Mon·
tcvidco, arraiga con la generación romántica de la Guerra Grande,
inscribe su acento más típico con la generación espiritualista del
72. e i11cide, en proyección mediata, hasta muy dentro de nuestro
siglo. Sarmiento o Echeverría, Lamas o Gómcz, Mitre o los Ramírcz, conforman desde Buenos Aires o ya desde Montevideo, un
credo civilista y constructivo que clama contra el caudillo, el despot isr110 y la ignorancia, tremolando la bandera de la emancipación
nlentol.
Una sola de esas direcciones ha per!eguido el ensayo que aquí

-

165 -

�concluye, la del Principismo del í2, ubicándose en el ápice del proceso doctrinario, punto, quizá el más singular y sugestivo, de
los que hilvanan la trama de las ideas políticas en el Uruguay.
Precisada la latitud del dominio principista, ésta será, en consecuencia, una valoracjón en cierto modo parcial, dado el sesgo
del tema, sin la totalidad de los elementos de juicio que una estimación cabal exige.
Las minorías liberales del setenta. pues, empeñadas en un
profundo reajuste de los modos de con\ ivencia política y social,
tal como lo venía reclamando la infausta experiencia de los mal
avenidos bandos tradicionales. se proponen la superación de ese
pasado incoherente que comprometía el de~tino de la democracia
institucional.
La discutida adecuación del Principismo con la realidad de
su hora. bien merecería un capítulo de descargo ante la eicritud
sistemática de sus detractores. Pero aunque este libro no es de
todo apologético. ni tampoco encubre intención polémica, no puede
omitir un brevísimo juicio, que el autor ª' anza como mera reflexión sobre el tema, a modo de corolario de su exposición anterior.
El Principismo, más allá de sus utópicos desvíos o de su intolerancia doctrinaria, ha apurado, en breve trámite, una rendición
de cuentas con el pasado que se vol' ía incuestionable reclamo
luego de cuarenta años de equívoca vida independiente. Los hombres de su generación. acuciados por un generoso idealismo, dieron mucho de sí fascinados por el radianle fanal de la libertad
ci\'il. Supieron penetrar, en el fragor de la lucha en que estaban
empeñados. hasta el n1eollo de la realidad de su tiempo. donde
alentaba. como exigencia primaria de todo programa de superación, la plena libertad de opinión. de creencias. de enseñanza y
el goce tranquilo de las prerrogativas individuales. Por ese camino, erigieron en dogma todas las rei\'indicaciones de la libertad civil y política y de la personalidad humana. Empero, no encalló en el piélago de la especulación teórica la devoción de los
doctrinarios. Mo, idos por aquel ideal de libertad e individuo
-hombres del siglo XJX, al fin- supieron afrontar, a ejemplo e
inspiración de sus apóstoles liberales del orleanismo, la prisión,
el destierro y aún la muerte, en aras de su intransigente credo.
u siembra constructiva, supera, pues, en mucho, sus exageraciones e intransigencias. En el subsuelo de todo nuestro andamiaje
institucional republicano se descubre. a poco de rastrear. la huelJa
de una idea o de un principio nutricio inculcado por los liberales

-166 -

�del setenta. Lograron, y no fué menuda tarea, afincar en la inde·
cisa conciencia nacional la sólida fe en un fundamento de prin·
cipios como sustento primordial de la democracia uruguaya que,
aun en pos de su ideario, se abre camino en el presente siglo.
Su prédica, desde el Club Universitario, las cátedras de econo·
mía política y derecho constitucional, la prensa, los clubes o la
brega parlamentaria, compendia el tramo inicial en el devenir
del civilismo nacional. l·n largo itinerario, cumplido desde la
Sociedad de Amigos del País, la Unión Liberal, el Partido Ra·
dical, el nacionalismo del 72, el Consti.tucionali.smo del 86 y el
Civilisnzo del 90 jalonan la gestión del libe1alismo prinripista.
Bien es cierto que, no contando con la opinión mayoritaria,
el Principismo del Setenta no logró llevar a cabo muchas de sus
fecundas iniciativas, condenadas - unas veces p or la obstrucción
de las fracriones tradicionales, otras por la indigencia de recursos- a naufragar sin remedio en la instancia del proyecto y la
discusión Jegislath:a. No obstante, el autor cree que la misión his·
tórica &lt;lcl Principi~mo, de cara a sus aspiraciones y a la realidad,
está cumplirlo. con creces. Su revolución espiritual señaló rumbos preri~os. en los hábitos y las ideas políticas, y, en rnás de un
aspecto, posibilitó el régimen institucional que h oy rige a la
República.
Don Pedro BustamantP., vjejo maestro y porfiado militante de
la generación principista, nos ha dejado, al bajar al ocaso de su
Yida pública, un ceñido y sereno párrafo con CU) as palabras, precioso compendio de los ideas del 72, quiere cerrarse este libro :
" ... La generación que os ha precedido en el esccna1 io político
-evocaba IJon Pedro Bustamantc desde el Ateneo en 1 884~ se
retira de él cstenuada tras una lahor larga y penosa, y más acaso
que otra alguna acongojada, pero no &lt;le~cspcranzada . ¿Snhéi~ porqué? J&gt;orquc en medio de todo, y á despecho de todo, ella deja
más de un cjen1plo de valor cívico, de abnegación patriótica y
de consecuencia política que imitar, y ha sembrado en su ca1nino
unn sen1illa que confía será fructificada por los cuidados y co~r­
chn&lt;la por la mano de las generaciones que le han de suceder. Así
acontece sie1nprc. señores: sembrar y 1 ccoger son demasiadas operaciones para una sola generación. La que recoge no es nunca la
que sc1nhró, y gracias todavía cuando la siembra no exige el concurso de varias &lt;le ellas!"

-

167 -

��BIBLIOGRAFIA Y FUENTES

��l . DIELIOCR1\FIA
a)

•

General

ATAJ.A, F nANCi sco, El problema del liberalismo, ~léxico, 1941.
Jli,\n:'iES, 11. E. Y B1:;cK1 R, tf., J/istoria del pensan•iento social, l\1éxico, 1945.
HA TIA r, Fnin1;;1uc, Ocui·res conipletes de ... , Paríe;, 1873.

les institutrons politiques de la Jt,,Jonarclae parlémentaire /rt:Jn,'aisc, JBl·l -18·18, París, 195·l.
TlA uo1u1.1, \1tT, H.. Publicistes rn odernes, París, s. d.
llAsr10, PA UL,

Aoor,rur:, J/istoire de l'économie politir¡ue en Europe dipuis lu
nncien s jusqu'a nos jours, Paric, 1837.
íl11í.11n11, E .. /l i:!&gt;toria ele la Filosofía, Duenos Aire-. 1953.
CAss1111·n, l~.• Filoso/ia de la l lustrar.ión, l\léxiro 1912.
( ONSTAN I', BENJA:\JÍ ·• Cours de politique constitutio11nclle, trad. de J. C.
fh.ANQ UJ,

l'agc , Paris, 1825.
CollblN, Vrr:ron, Cours cl'hisloire de la philosophic modernc, París, 1815
n JR30.
ou 1 , Vieron, Frag111ents philosopliiques, P arís. c. d.
CnocE', BENEDt:rTo, fl istoria de Europa en el siglo XIX, Bueno' Aires, 1950.
Cnt"\'Al 1 ll:;R, J1:;A;'i J .• Les grandes OC/ltfCS poliliqucs de ftlachiavel a no•
i&lt;&gt;urs, Paric: , 1950.
Dr. R { CGU RO, G., Storia del u¿eralismo europeo, Bari, 1925.
&lt;; 1,1 rF:Lf. R \YMO ND G., llistoria de las ideas pol1 ticas, Barcelona, 1930.
G11&gt;E, C HAlll.E"-, (urso ele Economía P olítica, E•uenos Aires, 19·14.
Gror, Cu. ET RtsT, Cn., llistoire des dortrines économiques dépuis les ph¡,.
siocrates i11squ'a noj jours, Pnris, l 909.
Jlr. NRÍQIJf.Z Unt:ÑA, P., Las corrientes literarias en la América hispánicu.,
,\Jt&gt;xico, l9J9.
111.Nníotn:.z U1n:ÑA, P., llistoria de la cultura en la América llispánica. l\fé·
:xico, 1919.
llonuo usr, L. T., Liberalismo, Barcelona, 1927.
JN GE:"ill ltO!;, Jo.,i:, Lrz etolución de las ide~ argen tinas, Buenno; Aires, 1916.
] ANET, PA UL, lli.~toire de la science politique dans ses rapports avec la
niorale, Peri s, 1913.
JouFFROY, Cours de droit naturel, París, 1834-35.
LAUOl ll.J\ r•.. E.. Estudios sobre la lo11 stitución de los Estados Uuidos, Sevilla, 1869.

l

llAnor o J., La libertad en el eJtado moderno, Buenos Aires, 1945.
LAs 1.-1, llAROI o. J., f.'l l iberalismo europeo, 11rx ico, 1953.
LAVISSE, E., llistoirc de la Franre Contempornine, París, 1921.
1 • 110Y, ~l., llistoire eles idées sociales en Fra11ce, t. 11, De Babeu/ ci Tocquevillc, Paris, 1950.
AS KJ,

-

171 -

�L r:.VEI'fE, RICARD~

Historia de

úz~

ideas sociales argentinas, Buenos Aires,

1947.
.MlCHf.L, lL, L'idée de f état, Essai critique JUr r1t:sioire des théories sociale3
députs la Réi·olui on , l ar1 --, 1895.
MoNDOLFO, RoooLFO, La /lloso/ta polttica de Italia en el siglo Xl .t, Buenos Aires, 1942.
MuRRAY, C,1LBERT, El espíritu de libertad r la civilización., Buenos Aires,
19.J 1.
PARRti\ClON, V. L .• El desarrollo de las ideas en los Estados Unidos, Lan·
castcr, Philadelphia, 19Gl.
RAND AL•, JoHN 11., La formación del pensamiento moderno, Buenos Aires,
1952.
RAvA, J\., La filosofía europea en. el siglo XIX, Buenos Airee:, 19·13.
ROMERO, JosÉ Lu1s, Las ideas politicas en Ái [jentina. _,[éxico, 1916.
TAl 'lC, rl., L es philosophes f ran&lt;;ais classiques d u XI X Jiecle, Paris, 1857.
T OCQLI.\1LLE, ALEXIS DE, La democracia en América, Paris, 18JO.
UNl\ERS lDAD DE CA'J\IBRIDCE, Historia del TPundo en la Edad ~íodema tt.
XXl y XXII. La Edad contemporánea, Barcc lona. s. d.
•
W1NDELBA ND, w..HEr~t SOETH, Historia de la filosofía . La filosofía en 101
siglos ,\! \. y XX, .i\léxico, 19-13.
Zu, LEOPOLDO, Dos etapas del pensamiento hispano-americano. Del roman·
ricismo al positivismo, l\Iéxico, 1949.
b) Particular
1) Obra.s

Anales Históricos del ll ruguay, t. III, ~Iontevideo, 1933.
Economía Politica y finan:.as, Extracto del curso dictado
eri la l n1iersidad, J\;íontcvid co, 1903.
A CE\U&gt;O, EDUARDO, fi," otas y A puntes. &lt;:ontribucir n al estutfio de la historia
económica &gt; f in.anciera de la República Onen tal del ú ruguay, ~lon·
te" ideo, 1903.
A RAUJO, Ortrs TES, Historia de la Escuela U1u ~r.:n) a, ?\fonte.,·icleo, 1911.
A RDAO, 1\nT URO, Filosofía Preun it·ersiurria en el U1uguay , ~1ontcvideo, 1945.
Ano \O, ARTURO, Espiritualismo y Positivisrno en r l Un 1 ~11aj\ l'\1éxico, 1950.
ARD\O, 1\RTlTRO, La Unir1r.rsid'1d de Jlf onte ideo, ~Jon le' ideo. 19-19.
A11n \O, J\RTllRO, La sección jilosófica del A ll'neo ( 1879-81 ), ~ lontc., ideo, 1950.
AnÓZTECtH, A ., La retolución oriental, Buenos Ai ree, 1889.
Aunc:cut ~ F.. \'ÍCTOR, El positlf 1smo ) el J)r. Julio h'errera. La cuestió11
presidencial. Problema Sot ial, r.I onlevidco. IC97.
AzAROI A G n .. l L ts C., La en traría histórica de loJ partiáoJ tradicionale!,
~ton l e\ ideo. "'· d.
BEnn.-.. f'i: \ NC tsco J\ ., l\'otici11 de José Pr.dro 11art!a r dr "' participación
e11 fu re.forn1a escofflr del llrugua:l. Burno" .1\iies. 1P'a8.
CALLOROA, P Fo n o E., Juan C. Gomt•: , !Jisr.urso pro 1rinri&lt;' ·ll el día 8 le octr1bre de J&lt;JOS, al ser depositndoJ los restos del Dr. luan Carlos Gome~
en el Panteo11 /\1acional, l\lonte:vid co, JQQ;,
Cos to I 1.ono, / ulio TI crrera &gt; Ob1•s, f\ton lc\ td l'O, 1897.
DE ~1~nÍA, 1 ~100Ro, llon1bres notabl"s de la R epública Oriental. del Uruguay,
\1 ontc\'idco, 1939.
Dr.rrúA!SIS 1Jo s f
JE ~RA CARRANZA], Cuestiones Orit'ntales. La Rei·olución y
la paz, l\1ontevideo, 1897.
El Con.stitucional y loJ Partidc• tradicionales, ~fontcvideo, 1898.

AcEVEDO, EouAnoo,
AcLVEDO, Eot ARDO,

-172 -

�FERNÁNDEZ SAU&gt;AÑA,

video, 1940.

F~.iNOEZ Y 1\IEDI:-IA,

JosÉ 1\1., Diccionario Uruguayo de Biografías, Monte·

B., La imprenta r la prensa en el Uruguay ( 1807-1900).

1\1onte..,ideo, 1900.
GOWLAND, CARLO~, Carlos Gou:land r el Ex-Banco Nacional, l\1ontevideo,
1892.
JA.ex, Siluetas, en el folleto Sonetos, inclu)cndo retratos de Julio Ilerrera
y Obes, Ranúrez, etc.• etc. Alontevideo 1893.
LERE!'i \, ANDRf:s, !'oh l1ca nacionalista (Carta abierta al Dr. D. luan ] osé
de lfcrrcra por el Dr ... ), \lontetideo, 1891.
i\f At o, CARLO', Glorias uruguayas, l\Iontevideo, "· d.
Af.EUÁN Ufl'N UR, Lurs, E')..égesis de banderías, i\Jontevidco, 1893.
~ MELIÁN LAFINUR, Luis, Charlas menudas, l\1ontcv1deo, 1897.
l.10N1E.RO B usTA:\IANTE, RA ÚI., Ensayos, illon.tevideo, 1928.
PJ.LOP.IEQUE, ALe~.nTO, Juicio crítico del libro de Jo é Pedro Vare/a, Buenoa
Airee;, 1885.
PALOMEQUE, J\l.DERTO, El llamado destierro de latorre, 1\lontcvideo, 1899.
PENJ., CARLOS :\lARÍA DE, Consideraciones acerca de la ganadería, agricultura
e indu.strias fabriles, ~Iontevideo, 1882.
P~nf'DA, SE1 i:;r.1nR1No, Los partidos históricos urugua} os, 1\IonteYideo, 1918.
P1v&amp;L D.EVOTO, JuAN E., Historia de los partidos políticos en el Urucuar•
.1\lontevideo, 1912.
J&gt;1VEL IJt\010 Jt AN E. · R \NIEnt DI·: Pn'F.L DF,\OTO, J\., Historia de la Re·
pública Oritntal del Uruguay ( 1830-1930), 1\lontevideo, 19·15.
P1vr:.1.. Ül:.\ o 1 ''• Jt AN E., las idea~ paUticas de /Jerrtardo P. Berro, !\Ionre,¡d~o. 1951.
HAt1tÍR1:.Z, JUAN .\., Sinopsis de la cvolttctón institucional, ~Iontcvideo, 1949.
Rxvui:;1.1 A, Luis, Bioprafia del Brigadier General Don losé Gregoria Suárez •• . , ~Ionlevideo, 1880.
Ro to, CARLO~. llistoria crítica de la literatura uruguaya, f\Iontcvidco, 1912.
AI.11 n \JN ll EHtU·.R \, EDUARDO O•. I a torre. La unidad nacional, l\lontc\ ideo,
1952.
Sn:Nu \ Y CARRANZA, J.. Olro folleto sobre cucstio11es de política oriental,
Buenoq Aires, 1887.
r 11 N ll/\ Y. CAIHtANZ \, JosÉ], Ja e1 olucrón r el ndlitan smo. Carta política del
J)r ... sobre la actualidad de la República, l111rn us i\1res, 1876.
Zm.t FF:LDE, ALBErtTO, Proceso histórico del Urugua)', l\lonlc\ideo. 1919.
Zui\I FELDE, .A1ui:n10, Procesa intelect ual del Uruguay, 1\lonte\iclco, 19-l2.
2)

Artículos en Ret1ista1

SALTERArN,

J. or, Don Plácido, en Reuista Nacional, l\lontevi&lt;leo,

t. J, n9 l,

p. 322.

R., El ocaso de Julio llerrera, en Revista Nacional,
f\.lontevideo, t. 1, n9 3, p. 488.
PAtOT&gt;1EQ UE, A1.oi-:1uo, José G. Palomeque, en Revista Nacional, l\fontevideo,
t. 11, n9 5, p. 177.
Gól\H.:Z 11 ..\LDO, J. C.• José Pedro Raniirez, en Revista !Vacional, i\lontevideo,
J.foNTERO BusTAJ.1ANTE,

t. 11, n9 6, p. 359.
1IORATÓ, O., llistoria de

las crisis. La economía en. el Uruguay, en Revista
JVacional, ~lontevidco, t. 111, n 9 7, p . 90.
~10:-.-T1.no BusT \ '1\x1 •, R., Jua11 C. Blanco, en Ret isla 1\ racio11al, 1\Iontc\ ideo,
t. IV, nO 12, p. 419.

-

173 -

�PALOltfEQUE, ALBERTO, Gregario Pérez Gomar, en Revista Nacional f\Ionte·
video, t. VI, n9 16, p. 111.
'
STEWART VARCAS, GU1LLERMO, Gonzalo Ramírez, en Revista Nacional f\lon,
tevideo, t. VI, n9 17, p. 225.
IIERRERO Y E SPINOSA, l\f., Plácido Ellauri, e n Revista JVacional, l\Iontevideo.
t. VI, n9 48, p. 438.
STEWART VARCAS, Gu1LLERri10, Pedro Bustamante, en Revista Nacional 1'1 on·

tevideo, t. XIX, nº 56, p. 212.
'
mWART VARCAS, GuILLERl'tlO, losé Pedro Ramírez, en Revista Nacional,
1'1ontevideo, t . XX\'II, n9 81, p. 364.
STEWART VARCAS, Gu1LLER~10, José Ala. 1)fuñoz, en Re11ista '/\'acional, :\[ontevideo, t. XXVIII, nº 83, p. 242.
PmoTTO, AR1\1ANDO D., El Dr. Tristán '/\'arvaja. en R e11i~ ta Nacional, J\1ontevideo, t. XXIX, n9 87, p. 408.
SAR'\.flENTO, Do:\u"co F., El consejo del maestro, en Revista iVacional, ~lon­
tevideo, t. )LX.IX, n° 89, p . 166.
RAr.tín-rz. CARLOS ~IAnÍ \, J areln en acción, Si trit•iese J' arela, en Revista
Nacional, ~fontevideo, t. XXIX, n9 89.
Bu.Neo, JUAN C., El holocausto, en Ret:i.sta Nacional, ~fontevideo, t . X,1{JX,
nº 89, p . 170.
Pr.NA, CARLOS ?\1ARÍA DE, El maestro de 1' arela, en R evista Nacional, f\Iontevidco, t. XXIX, nO 88, p . 172.
llEnnEno Y ESPINOSA, 1\1., La apoteosi.s, en Rei-ista Nacional, l\Iontevideo,
t. XXIX, nº 88, p. 172.
Plnu, A. J., José Pedro 1 arela, en Re11ista Nacional, 1\Iontevídeo, t. XXIX.
n° 89, p. 175.
l\IAnTf, J .1 luan Carlo.s Góme;, en Revista Nacional, ~fontevideo, t. X."'{X.
n O 92, p. 171.
CóMCZ HAEDO, ] U\'N C., Julio !Terrera r Obcs, en Rei;ista 1\'aciona'. ~Ion·
tevideo, t. XXX, nO 92, p. 225.
SOLER, '.\J., Capítulos de un. libro, en Rerista Nacional, ~1onte,·ideo, t. X.XXII.
n° 9l, p. 113.
1'f O'\TLRO Bt1sTA1.tA:-\TE, RA Lt, llde/on.so García Lagos, en Rel'ista i\'aciona/,
l\lontcvidco, l. XXXII, nO 95, p . 126.
IlfR\ll Df.Z, W. P .• Los oradores de 18i3. El Dr. D. Pedro Bustamante, en
Reuista 1\'acional, ~lontevideo, t. :\\.X\f1 n9 104, p. 288.
llErutt:RA \" 01u:s, Jct10, .Adzó.~ a los ami 6 os. Ante la llunba del Dr. D. Pedro
Bustamantc. Ante la tumba de D. José A. Taro/ara, en Ret•ista iYa·
cional, ~lontcvidco, t. XXX\' 111 1 nº 114, p. ·165.
PAPl~I. G.. Julio Herrera) Obes, en R c11ista Nacional, 11onte\'ideo, t. XUI,
n9 12·l, p. 33.
Gor.u:.sono, JA\'lt.R, Fran r: 1~co Bauzá r el problema de la colonización~ en
Rct'ista J\'aczonal, T\lo nle\ ideo, t . :&gt;..L 111, n9 128, p. 217.
1
CouTURE, EoU.\RDO, J.• Julio Herrera ) Obcs, en R1.t·ista f\ acior..al, ~Ion·
tcvicl eo. t. XLVI. n" 137, p. 215.
G \rtCÍ \, ~- J., Dermidio De 1llaría. Evocación de un periodista ejemplar,
en Rtvista /\'r1ciona/, ?\lon1t•,·idco. t. L, n9 1·19. p. 283.
l\l1:n1NA, 11. J .. Julio llcrrera .&gt; Obes, en Rer•ista .\acional. l\Iontevideo,
t. I l\ • n9 160. p. 25.
l\L\ltTÍ, J .. luan Carlos Cón1e:, en Revista 1\acional, ~lontc, ideo. t. L\111,
nº 170, p. 161.
RAl'\tÍnu, JUAN A.. Carlos }.Jarin Ramire:, en Ret·ista 1\'acional, ?\Ion·
lc\'ideo, l. LVllI, nO 172, p. 58.

-

174.

�,

DE

~IARÍA,

P.;

.l\[ARTÍNEZ, 11ARTÍN C.; RoonícuEz LARRETA, A.; BLANCO,
J. C.; ARA~tBURÚ D.: PENA, C. l\l. de; .l\lENDILAHARZU, D.; PALOMEQUE, A.; Pi:rtr.z A. J.; COSTA, A. F.; Ls gran generación r Carlos

Jl.laria Ramirez, en Re1.1ista Nacional, l\Iontevideo, t. LVIII, n9 172,
p. 137.
P ALOMI-.Qt;E. Al.Dl:RTO, El Dr. José G. Palomeque y la Universidad de
Jl.fonteviclco, en Revista Nacional, .l\1ontevideo, t . LlX, n9 178, p. 74.
PETIT l\ilt;ÑOZ, E.. Trazos para una silueta espiritual de Don Pablo De
Jl/aría, en Revista Nacional, l\Iontevidco, t. L\I, nO 168, p. 367.
PALOl\t EQUE, ALDf.ltTO, Escritos del Dr. Carlos Ataría Ramirez, en Revista del l n~tituto Histórico r Geosráfico, t . 111.
CARVE. L t11~. Apuntar.iones hi~tórtcns, (arios liaría Ramíre: y Tristán
Narvaja, en Retiista l/istórica, l\tontevideo, t. I, p. 651.
~IONTERO DusTAl\tANTC, RAÚi., El partido conser11ador, en Retiista llistó·
rica, 1\lontcvicl~o, tt. Iv y \ T.
P1.nr.0A, SETEl\tBRINO, El Gral. Lorenzo Batlle, en Revista Histórica, ?vton·
tevideo, t. \JI 1, p. 668.
3)

Artículos perioclísticos.

fERNÁNnEZ SA1 º"ÑA, JosÉ ~L'onÍA,

La noche del 14 al 15 de en~ro. !'.lemorius inéditas en La J!añana, ~lontcvideo. 16 de agosto 1951, (He111erntccn del In stituto de l ni;estigaciones llistóricas).
FEnNÁNDlr.l SAl.OAÑA, Jos:É ~1ARÍA, U/timos horas del gobierno de Ellauri.
en La ¡tJ añanri, ~lonte\'idco, 13 de setiembre de 1951. ( 11emeroteca
del Instituto ele l nt'estigaciones flistóricas).
F1:nN.ÁNDEZ SAI DAÑA, J osÉ !\!\RÍA, El secreto de los deportados de La
Jlabann. en Lrr 1llaña12a . .l\lontcvideo, 5 de noviembre de 1951. (Hemeroteca del lnstit11to de Investigaciones llistóricas).
FEnNÁNDfZ S\IJ&gt;\~A. JosÉ J\f.\ru,\, El regreso de los deportados de la
Pui¡;, en la 1llañana, !'tl ontcvid,·o, 11 &lt;le agocoto de 1952. (Hcmero·
ter.a del Instituto de Investigaciones llistóricas).
PtYEI. DEVOTO, J UAN E., Ta /(evol11ción de 18i5, en Jllarclia, l\fontevideo,
6 y 27 &lt;le mayo, l y 8 de julio, 12 y 19 ele agocoto y 2 de coetiembre
liP 1919. (llt'n1crntcca del In stituto tic lnrestif{rtr.iones llistórir:as).
P1vr.1. Ot\'OTO, JUAN E.. l11 hora del principisrno 1872 - 187.'&gt;, f•n 1llarclta,
.l\lontcvideo, 9, 16, 30 ele setir.rnhro de 1919. (!Jerneroteca e/el lnsti-

luto de

l n11r..~tisariones

Históricas).
Pn'tL J) 1~\'0TO, J UAN E., Los pro f{rarnas de {03 partido., pri11cipista3 ele
JR72, r.n Jllarcha, 'r\.Tonlcvicleo, 27 de junio dt~ 1952. (llemeroteca
del l nstituto Je l 1tt·estigacioncs lli'itóricas).

11 FUEJVTES
1) Prcn3a periódica.

Iris, l\1onlevi&lt;lco, 186 t
Retista Literaria. 1865.
Bandera Rcrd;cnl. l\ lontevicleo, 1871.
Siglo, l\Jont cvid('o, 1871 -1875.
Paz, !\lontcvidco, 1872 - 73.
Demor.racra, ~fontcvidco, 1872 · 1875.
l.n Tribuna. !\lonlt:~icl1 1 0, 18i2-1875.
Fl l r11g11n1, \Ion le\ ideo, 1874-1875.
La /&gt;atrio, l\lontc\•idco, 1871-1875.

El
La
/.a
El
l.a
/ .a

-

175 -

�2) Folletos. (•)

AcosTA Y l..AR.A, Los partidos políticos, l\1ontevideo, 1884.
Algunos servicios del Gral. Eugenio Garzón, l\Iontevideo, 1876.
A.íl.AMeunú, DoMINCO, Defensa del Tte. Coronel Don Francisco González.
f\.Iontevideo, 1873.
BAnLE, LORENZO, Exposición que dirige et Gral. ... a sus conciudadanos
r habitantes de la Repz¡blica, 1\1.:&gt;ntevideo, 1872.
IlAUZÁ, F RAI'\Cl:sco, Colonización industrial, l\Ionte\-i&lt;leo, 1876.
[BERMÚD.EZ, W. P.], Los oradores de la Cámara, Retratos, Bocetos y
Caricaturas de algu,[1-0S diputados de 1873. Por un ajisionado. ?\lontevideo, 1876.
B ERRA, FRANCISCO A., Los partidos r el Porvenir, l\Iontevideo, 1871.
CASTRO, CARLOS O.E, Curso de Economía Políti.ca, l\Iontevideo (.\rchivo de
fotocopias del In stituto de Investigaciones Históricas) .
COSTA, ANCEL FLORO, In medio veritas. Apéndice a la R éplica a El Si.;lo
sobre Banco Nacional, Buenos Aires, 1874.
COSTA, ANCEL FLORO, El Banco hac1onal, Buenos Aires, 1874.
COSTA, ANGEL FLORO, La caída de la Gironda y el tnunfo de la mon·
taña o el moti n müitar del 15 de enero, Buenos Aireq, 1875.
COSTA, ANCEL FLORO, Defensa de las Instituciones de Crédito de la Pre·
vincia, Buenos Aires, 1875.
COSTA, ANCEL J.' Lono, Panfletos contra puñales o el Coronel Latorre y
su época y sus crímenes, Buenos Aires, 1879.
COSTA, ANCEL FLono, La metafísica y la ciencia, ~1o ntevideo, 1879.
COSTA, ANCEL FLORO, Ecos de .\ irtana. ~Iontevideo, 1883.
COSTA, ANCEL FLORO, Ecos del Partido Colorado, ?\1ontevideo, 1885.
COSTA, ANCEL FLORO, Estudios políticos sobre la cuestión presidencial,
~1ontevideo, 1889.
COSTA, ANCEL FLORO, La cuestión. económica en las Repúblicas del Plata,
1'fontcvideo, 1902.
CowNcr.s, J., Conjerencia en la sociedad rural el 19 de abril, ~lontevideo, 1872.
Corona Fúnebre a Octat•io Ramírez, ~lontevideo, 1886.
COURCELLE SENECJIL, J. G., Los Bancos de Emisión, ~Iontevideo, s. d.
Crisis de 1866 y esposición del est(lc/o de lor; flancos de Em isión exis·
tentes en la República O. del Uruguay, ~Iontevideo, 1886.
Discusion. en el H. Cuerpo Legislatito de la República sobre la ley lla·
mada de defensa libre, l\lontc\ ideo, 1873.
El Banquete de la Ju ventud, Colección de discursos pronunciados en el
Banquete que tut•o lugar en la noche del 13 de abril de 1872, ~íon­
tcvideo, 1872.
Escánda/11s del Foro. El abogado don Jaime Estrá:ulas espoliodor de
una familia, ~Ion te\ ideo, 1873.
ESCARDÓ, F., Un rr/lcio da A1011te1 idco, reseña estadística y descriptiva
con alf(unos dr111//e.~ de la R. O. del L'rug11ay, l\lontevidco, 1873.
FLORES, EotARDO, O¡rada ~obre el pasado ) el presente. Esperanzas del
porvenir de la República, 1\-fontevideo, 1872.
Gól'ttEZ, J UAN CARLoc;, Filosofía del Derecho, Conferencias dadas en la
Facultad de Derecho de Buenos Aires, Buenos J\ires, 1884.
1

En Biblioteca Nacional, l\fontevideo, Colecci6n 1'11elián. Lafinur; .-,..fuseo
AJitre, Butnos Aires; Archivo y B1blioteca Pablo Blanco .Acei.edo.
~lontevidco, e Instituto de Investigaciones Históricas, l\fontevideo.

-176-

'

�Retratos al natural de laJ notabilidades en política, en arrnas, en l.teratura, etc., l\Iontevideo, 1873.
Hom~naje fúnebre a la memoria del Inspector 1\actonal de Instrucción
Priman a [J. José Pedro J'arela, celebrado el 23 de noviembre de

[ CoRDON, EDUARDO C.],

1879, ~Iontcvideo, 1879.
LAM.\s, ANonf:..,, Escritos. f\lontcvi&lt;lco, 1943.
L AM AS, PEDRO S., Estudio de las cuc.c;tiones económicas y finan cieras de
la actualiclad (11ov. 1876). Buses para la fundación inmediata de
un Banco iVacional de la R. O. del úrutuay.
[LA1on1u;, L.l, Jl/cn'iaje sobre la situación del país y la hacienda pública
que S. E'. el Se1ior Goúcr11ador provisorio de la República, Coronel
JJ. Lore11:0 Latorrc puso en "u111o'i de . E. el Señor J uepresidente
al resignar "" él el ejercicio del poder discresional, etc., etc., 1\-lontcvideo, 1879.
J,..\V,\N01.1nA, FHANc1c:co, La ley de la población r la sociabilidad argen·
ti11a, Bu no .Aires, 1870.
,,[ani/estución de I 1rin c1pios del Club f'{acional del Departamento &lt;k hfcmtet·ideo, sa11cionadu en la Gran. reunión popular del día 7 de julio

de 1872.
~fF:1.11\N

Luts, Fl lustro horrible, ~IC'ntevid o, s.d.
i\l0Hn1s, JouN, 1~·¡ cur~o forzoso r los contratos a oro. Londres, 1886,
\CIS. ca,I., lluenos \ues, 1886.
PA LOl\11.Q ur:, J\ Llll HTO, Actualidad política, Buenos Aires, 1876.
J&gt;i.n1:z GoM.AR, Gn.Ec;on10, Conferencias sobre Derecho Natural.
l'ro)ecto Je l'ucrto de la Bahía ele Jl/onteiiidco, presentado a las llll. Cá.
maras legislatir;as de la R ep. O. del Uruguay por Buril, Backer &amp;
C'ía., 1\lontcvi&lt;lco, 187 l.
RA•1ínr:z, CARLOS !\1 \RÍ.\, La sucrra cunl r los partidos en la R . O. del
Urusuay, I\lontc\idco, 1871.
RAt.1Í.RF.l, ·Anr.os ~IArtÍA , Conferencias de derecho con titucional, dictadaJ
por el Catedrático. . . para el curso inaugural en la Ullit·e1 sidad de
Alontevideo en el c:ño 187 1. ~lontevid eo, 1897.
r RAl\IÍRI Z, J. P. y \ EOI \, .A. l)¡.;J, Lu deportación a La !/abana en la
Br11 ca l'uig. /l istoriu tic uu aten tac/o célebre. Euenos Aire~, 1875.
Roonict11 z, Luc 10, Co111i,ion Central lJireclÍLa de lnrni¡;ración, Jnforme
a1111al d~ JH 75, 1\Iontcvidco, 1875.
Ros1.rr, J. ,\T., l'acifir.ación de la I&lt;cpúblicrz. El coronel D. Lorenzo Latorrt·. Su rol c11 los iílti1110~ sucesos, l\lonlcvitleo, 1875.
oc1i:oA1&gt; 1&gt;1-: A uco::i u1: L \ EuucAc1&lt;):-. J&gt;OI'Ul.AR, I nstalacwn. Estatutos
y organizacion ª' IL• · · '. !\lnntevi&lt;lco, 1868.
[ 'l'AVOLARA, Jo i: ,\.], (na ción ele una nueua Biblioteca Nacional, l\lontc't'idco, 1873.
TonnF c;, I i;u 'ANDO, il1cn1oria •obre la llacicnda ¡&gt;1íblica, prcseritndcz a
S. f;. el J&gt;resirlcntc tic la República por el ,./inistro de llacicnda
l 11ter:'110, 1'1onle\irlco, 1871.
\'ARELA, JosÉ Prono, E'dur.ar:ió11 del l'ueblo, 11ontevidco, 187·f.
VAHELA, Jo f. J&gt;~:ono, De la lrgislaci(ín Escolar, ~lonttvicl&lt;'o, 1876.
\'1 IH.\, J\ GtJSTÍN DF, Soberanía y ¡usticia, Buenos Aires, 1903.
\'1 l&gt;JA, AcusTÍN Dl', Los prit ife¡pos del Banco de la Prot.111cia ante la
hipoteca co11 t cncioual, D11enos Aire._, 1876.
W ORNF:n, E., J)c la3 industrtat y dc.,f'lrrollo industrial en la República
Oriental del Urugua), especialmente en !tl ofltevideo, l\.lontevideo, 1888.
1AI'INI1t,

1

-

177 -

�3) Documentación

Diario de

Sesiones

de la H. Cámara de Representantes. ~Iontevideo,

1872-1875.
Diario áe Sesiones de la 11. Cámara áe Senadores, l\IonteYideo, 1872-1875.
Actas del Consejo Universitario, 1849-1870, en l N.:&gt;TITt.;TO DE IN,"t:STICACtO·
NES lhsTÓRICAS, Documentos para la Histona de la República O. del
ruguay, t. 1, ultura, l\iiontrvideo, 19-19.

u

e

Actas del Consejo Universitario, 1870-1875. Archivo de la Unitcrsidad,
~1ontevideo.

Documentación. del Archivo y Biblioteca Pablo Blar..co Acetedo, :\1onte·

,·ideo.
- -

Documentos de Julio lierrera y Obes.
Correspondencia de :i\Ianuel Herrera y Obes.
Archivo de D. Tomás \ 1illalba.
Documentación de J acinto .r\1bistur.
Archivo del Dr. l\fanuel Ilerrera y Obcs. Documento~ Ofic!ales.
1\rchivo del Dr. 1Ianuel Herrera y Obe~. E!1crito:&gt;.
Archivo del Gral. \ entura Torrens.
Archivo del Dr. J osé G. Palomeque.
Colección de documentos para la Historia de ln RcpúbHca O. del
Uruguay.
Compilacién de documentos para la Ilistoria de la República Orien·
tal del Uruguay.
Archivo del Dr. l\lnnuel Herrera y Obes, correc:pondencia pl.Tticular.

-

Documentación. del Archiro General ele la iV ación, :\Tonte\'ideo.

-

Fondo Berro.
Coleccié n Oliveres.
Adquisición Fregeiro.
J\dquisición Acevedo.
Fondo E x Archivo General Administrati\'o.

Documentación de la Biblioteca ,\ 'acionnl, Buenos i\ires ( ección Groussac).

-

Correspondencia
Correspondencia
Correspondencia
Correspondencia
y Obcs.

de Juan Jackson con Féli'.'C Fríaq.
de A. de Andrada con Félix Fríaq.
del cónsul argentino A. \ illega con Féli't Fría.:.
de Cayetano .\lvarci. con el Gral. Juaa E. Gclly

Frag~ ntos
-

-

-

t-

i:arios en Revistas
GÓMEZ, JUAN C., Filoso/ta política, en Vida ,}[ odtrna, !\fonte\'ideo,
t. X. abril 1903.
Hr:nnt:RA y Oor.s, ] l' l IO, El arle cl! gobernar, en Reuista 1\'acional,
~1ontevidco, t. 11, nO 5, p. 296
RAr.tÍRE.7., Josi PEDRO, La tradición orit:ntal, en Revista 1Vacional,
l\lontevidco, t. 11, nO 6, p. 353.
Go,11:.z, Ju.\N C,\nt.05, }.' / proarnma de Lamas de 1855, en Ret1ista
Nar.ional, l\1onlf"\ideo, t. 111, n° 9. p. 433.
BusTAf\.fANTE, Prono. l uan Carlos Góme:., Confidencias políticas, en
Revista iVaciona/, ~lonte\·idco, t. 1\, n° 12, p. 321.

-

lí8 -

�Lavandeira, en Revista l\'acional, ~tonll&gt;
Yideo, t. IV, nº 12, p. 321.
VLDIA, AcusTÍN ot:, la reacción. cívica del 80, en Revista Nacional,
?.1ontevideo, t. \ ' , n9 l ~. p. 161.
f;:-- RAt.1í1u2, CAn1 os ~IAR.ÍA, Jlfernorias y apuntes, en Rei,ista haczonal,
f.loutevic.Jeo, t. VI, n 9 16, p. 111.
Dus1AlttANTf:, PEDRO, Del derecho de insurrtcción, en Revista Nocio11al, l\1ontcvideo, t. \l, nº 17, p. 271.
- RAlt1ÍllLl, CARLOS ~fAIÚA, Carlos Ataría Ramíre: ''extran¡ero'', en
Revista Nacional, l\lontevideo, t. \ 11, p. 19.
GóMEZ, JUAN CARLOS, El desconsuelo del proscripto, en Revista Nacional, ~1ontcvideo, t. \ 11.
- Bus1 AMANTE, PEDRO, La Guardia Nacional, en Revista Nacional, l\1on·
-

PENA,

CARLOS

l\1ARÍA DE,

-

l«'' ideo, t. IX, nO 29, p. 295.
RAMÍRU, C. ~t.. Julio llerrera

r

Obcs, una renuncia memorable, en

Rei·ista /\racional, ~lontevidco, l . XI, nº 31, p. 126.
- lh.:nntRA y Onr.s, JULIO, La pena de muerte, en Retrista Na cional,
1'1ontevidco, t. CI, n° 36, p. 450.
- ltAMÍREZ, GONZALO, Clase inaugural del curso de Derecho Natural y
l'tna/, en Rctiista 1\ acional, ~lontcvid co , t. XI , n 9 '11, p. 295.
lh.1tllEI\.\ y OuEs, Ju110, La crisis de la jiluso/ía, en I&lt;euista 1Vacion.al,
l\lontc\idco, t. XV, nO 42.
íl u.;;TA MA'lfll-:, Pt.0Ro,
Políti ca, Filosofía, llistoria, en Revista l\'~
cio11al, ~lontevidc o , t. XI\, n'-&gt; 47, p. 269.
111.Rltl ltA y Ooi:s, J ULIO, El "Cenáculo" de LL St¡;lo, en Revista Nacio11al, 1\lontcvitleo, t. Xv 111, nº 53.
VÁZQ U1:.Z SACAs1 lJME, J., La revisión de 18i.1, en Rcvistt1. Nacional,
l\lontcvideo, t. XXII, n V 68, p. 297.
llu.srAMAN11:, P~utto, las lan1aras del i3, en Revista l\'acional. l\lon·
ttvidco, t. XXIII, nQ 69, p. 465.
DusTAl\1Al'i1E, Pwno, El cu rso forzoso, en Revista Nacional, 1\1ontevidco, t. XX\ , nQ 73, p. 28.
Dus rA~1A~lr, Pr.ono, La libertar! tic crrtisinn, en Rciista Nacional,
l\lont cvidco, t. XXVI, n9 76, p. 70.
ltAMÍRI z, GONZALO, Eduardo Ace1.. cdo cocli/icaclor, en Ret istn Nacio.11al, ~lontcvideo, t. XX\TJ, nO 77.
RAMÍlll'.l, J u~É P1ORO, Libertad dr. eniisión r bancos libres, en Rci1ist.a
1\ac1011al, !\lonte\•idco, t. XX\ 111, nQ 81.
ílus 1A tANll', PEORO, El 1:alor cíiico, en Rcirista 1\'acionul, l onte, ideo,
t.
-

XXX. nº 92,

-

-

~lAIÚA, La r.risis de ln
~lontevidco, t. X\.XI l. n O 96.

RAMÍIH:.7., CA1tl.O

Nacion11l,
-

p. 171.

J.. eUTI Ctplos

econoniia política, en Rer ista

¡;nbiP-rnn y arlnii11 istración, en
lle.t•i$lll Nacionnl, ~lontcvid ·o, t. X ' X\'111, 110 1'11.
Bu TA!\fANTr, Pi nno, fA 1 últirna batalla /inancir.rrz y pnlítica di I Go
bicrno del f)r. Ellauri. en Rt~t'ista 1\'ncio11al, l\[ontevidco, t. XLIX,
nº 1 16, p. 2i0.
lh:nnrnA y Onr:;s, J utto, De la /e¡;itiTnidrul y la t\tcnsiún de te'ftar,
en Rct•ista Nnciorinl, l\lontevidco, t. L. n9 150.
n usTAJ\IANl l~. Prono, La dnctri1111 ele Bc11tluu11, en Revista Na cional,
~lontcvidco, t. LIX, nQ 179, p. 303.
VÁ:ZQUl¡z SAC: STIJMf.,

-

"'

179 -

�'

�INDICE ONOMASTICO

•

��Bilbao r ra nri C:.C'O : 13, 50, 97' 99,
1
145, 151, 154.
Blackstone ( véa5c; Blackstone, Gui·
llcrn10).
Dlackcstonc, Guillermo: 3, 91, 104,
106.
BJackstone, William (véase: Black.stone, Guillermo) .
Blanco, Juan Carlos: 57, 59, 95,
101, 137, 149.
Blanco Acevcclo, Pablo: 14, 24.
Bréhicr, E. ( véa~e: Brebier, Emi·
lio).
Bréhier, Emil io: 99.
fírito d&lt;'l Pino Cvéase: Brito del
Pino, E&lt;l11n1do).
Ilrito 111'1 Pino, Eduardo: 8, 19, 25·
27, 37.
Bryant (véase: Bryant, Guillermo

A balo!', Angel: 59.
AceveJo (véase: Acevedo, Eduar·
do).
Ace\'cdo, Eduardo: 54, 83, 81, 135,
137. 150, 155. 158.
Adams {véase: Adams, Samue]).
j\dams, Samuel: 104, 142.
Alberdi (véase: Alberdi, .T uan Bau·
ti-ta).
Alherdi, Juan Bautista: 93, 145.
Albistur, Jacinto: 60.
Alvarcz. Ri cardo: 64.
Aparicio (véase: Aparicio, Timo·

ºº·

tco).

Aparicio. Timoteo: 18. 35, 148.
Aramhurú. J)ornin ~o: 118, 1·19.
•l\rdao {véa~e: Ardao, Arturo).
Arclao, Arturo: 93·95, 100, 153.
Artngavcytía, Enrique: 84.
&amp;.iin (véase: Bain, Alejandro).
Bain, Alejandro: 95.
Bastiat (véase: Dast iat, Federico).
Bac:tiat, Federico: 95.
ílatlle (véac;c: Batllc, Loren10) .
Dar lle, general {véase: Batlle, Lo·
rcnzo).
Batlle, I~orcnio: 1, 7, 12, 14-18, 23,
36, s~. 11s.11i1.
Dnudrillnrt ("'~ase: B:iudrillert, En·
riq 11c Tosé León) .
Baudrillart, Enrique José León:
95.
nau1.á, Franci"CO: 36, 157, 159.
B&lt;"cch&lt;&gt;r (véase : Dcechcr, Enrique
\i·.).
B&lt;•echcr, Enrique W.: 106.
B(•rcJicr, 1\Innul'l: 26.
B(&gt;rrnúde1, Wa.;hington: 149.
flerro ( véa'"'': Berro, Bernardo P.).
Rcrro, Aurl'lio: 38.
Dcrro, R1•rnarclo P.: 1, 7, 8, 13·15,
18 30, 116.
Bilbao (véase: Bilbao, Franci,co).

e &gt;.

Bryant, C11illcrn10 C.: 106.
B11~tamant!'
(véusc: Bustaman te,
Pedro}.
Bustarnantc. doctor (véase: Busta·
mante, Pedro).
Bu tamant e, José C. (véase: Bus·
tamanle, José Cándido).
Bustuniantc, Joc;é Cándido: 17, 35,
57, 58. 62. 6·1. 6:&gt;.
Buslamante. Pc&lt;l rn: 10, 12. 15·17,
53-56. 53, 59, 82·8í, 95, 110,
117. 126, l J2, 113, 159-161. 167.
Camino ( vén~c: Cnn1ino, Estanis·
Jao).
Can1ino, E-.1ani&lt;"lno: 68. 116.
( anc ( 'l a5c: Cané, !\-1 iguel).
!\l 1~t11'l: 93.
Caraballo ( véa"e: Caraballo, Fran-

( ª"'"

( J&lt;ico).

Carahallo, FranciQro: 15.
~
uto. \ nton10.
. . _?6•
Cnrava
Caraviu, Dcrnahé: 6t
Caraviu, .T uan P.: 61.
Curios ~1nrí11 (,éac:c: Ran1írez, Car·
los .1\ laría).

133 -

�Cane, Pedro: 153.
Cassirer (véase: Cassirer, Ernesto).
Cassirer, Ernesto: 96.
Castelar (véase: Castelar, Emilio) .
Castelar, Emilio: 100.
Castellanos {véase: Castellano", José l\l aría) .
Castellanos, Alfredo: 26, 88.
Castellanos, José Ma. {véase: Castellanos, J osé María).
Castellanos, J osé ~la ría: 19, 24,
26, 28, 31, 37, 73. 74.
Castillo, Romualdo: 59, 85.
Castro, Carlos de: 12, 95, 103,
105, 116, 117, 146.
Catedrático de Derecho Constitu·
cional (véase: Ramírez., Carlos
~faría) .

Catón: 55.
Constant (véase : Constant, Benjamín).
Constant, Benjamín: 3, 12. 91, 93,
95, 102, 103. 105, 111, 112,
115, 116, 118.
Correa, Leoncio: 26, 59.
Costa, Angel Floro: 108, 109, 146,
149.
Costa, Juan J.: 58.
Cousin (véase: Cousin, \ Tíctor).
Cousin, Víctor: 92, 93.
Croce (véase: Croce, Benedetto) .
Croce, Benedetto: 11, 104.
Curtis (véase Curtis, Jorge Guillenno).
Curtís, J orgo Guillermo: 106.
Chevallier, J ean Jacque" ( véa!!C:
Chcvallier, Juan Jacobo).
Chevallier, J uau J acobo: 10 l.
Dl'·~laria, Dennidio: 12.

De-)laría, P. ( véa!)e: O e: -1\I a ría,
Pablo).
De-l\1aría, Pablo: 26, 27, 60, 71,
82, 88, 101, 147, 14-9.
Dc~cartcs (véase: Descartes, Renato).
Dcqcartcl&gt;, Renatl.): 96, 99.
Destuu de Tracv: 92.
Director dt• La Pa: ( véac.e: \ arela,
José Pedro).
Dupont (véa"e: Dupont, Anselmo).
Dupont, Anselmo: 88.

Echeverría (véase: E cheverría, Esteban).
Echeverría, Esteban: 50, 102, 103,
151, 165.
Ellauri {véase: Ellawi, José E.).
Ellauri, doctor (,éase: Ellauri, Jo·

sé E.) .

Ellauri, d octor ( ~éase : E 11a u r i ,
Plácido) .
Ellauri, José (véase: Ellauri. Jo-

sé E.).
Ellauri, Tosé E.: 2, 12, 23. 57, 63,
65-74, 82, 84-86, 139, 145, 157,
159-161.
Ellauri, Plácido: 3, 13, 91, 93, 94,
97. 14-0.
Escardó, Florencio: 26.
Estrázulas, Fran;:isco: 26.
E .. trázulas, Jaime: 8, 26, 30.

F ernándcz, Elbio: 156.
Fcmández Saldaña, José 1\Iaría:
149.
Fcrreira y Artiga~ (véase: Ferreira
y .Artigas, Fermín) .
Ferreira y Arti_gas {véa5e : Ferre ira
y Artigas, 1\{ariano).
Ferreira y 1\rtigas, Fcnnín: 12.
Ferre ira y A rti~as. 1\lariano: l~.
Flore" ( v•éase: Flores, \ enancio).
Flores, Eduardo: 19. 88.
Flore!', (!eneral (véase: :Flores, \ 'e·
nancio).
Flore!', ~ eitundo: 26.
Flore-.. \ enancio: 8, 9, 14, 15, 81,
146.
Forteza, Li ndoro: 135.
F ourier ( véac;e: Fourier, Carlos).
Fourier, Carlos: 93.
Fría e:, Féli~: 65.
Fu e ter ( véac:e, Fueter. Eduardo) .
Fueter, Ed. (véase: Fueter, Eduardo).
Fueter, Eduardo: 105.
García, Román: 52, 148.
C..arcfa Lagos, A. (véase: García
Lafto... Alberto).
Carc-ía Lago~. \lberto: 26.
García Lagos, Ildefonso: 26, 37, 185.
&lt;.,a1c1a \\ 1ck, Iléctor: 88.
Car.ron ' . (' éao;;e: Garzón, \'icente).
(; arlOO, \ icen te: 110, 133. 153.
C~ruzez (' é115e: Géruzez. Eugenio).

184 -

�Géru zcz. Eugen io: 9 t
G("u ell ( v{·aqe: Gcttell. Raim11ndo).
GettelJ. Raimundo : 102, 103. 106,
142.
Gettell. Raymond G. (véa se : Gette 11. Rairnundo).
Giró (v(~ese: Gi ró. Francisco) .
Giró, Francisco: B. 32.
Gomencoro ( véa .. c: Gomensoro. To·
mác:.) .
Go1ncnsoro, Tomác:.: 2. 23, 24. 50,
51, !13, 54. tl l·68, 71, 1:17.
Gómez. doc tor (véase: Gómez, J uan
Cario-.).
Gómc1., lua n C:arlo.. : XT. l. 7. 9,
JO, 11. l:l. J2, 33, 19. 61, 62,
82, 96. 102. 116. 145. 165.
Gómcz ll &amp;t•clo, J uan Carlos: 12,
119.
Goy1•na, Pahlo: 26.
C rcr. lcy (.,.c~a.. c: Grcclcy, l lor ncio).
Grcclcy. IIorac io: 106.
(; rocío ( \ éuec: Grocio. l l 11go) .
G rol' in. 11 u ~o: 103.
G11rm ,;nrl1•1, Ca rloc:: 59.
G11rn1éndc1, Rufino: 88.
~lalJ cc k

(\'~nc;c:

Ilcrrera y Ohe5, l\1anuel : 7. 12. 2.t,
66, 116, 135.
Jlcrrct a y Obeq, ~li g ue ! : 19, 26,
37.
l 1ordcñana , F rnnci""º: 8.
II11go (véa e : llugo, Víctor) .
l~ugo,

Iharra. J orge: 26.
.Jack: 1'19.
.T ack ... un, J uan D. : 65.
.lacq11es, Arnaclco: 100.
Jant:t ( véa-.e: Ja:iet, Pablo).
.f :inct, Pablo: 116.
Jcffr•rc:on (véase: Jeff P.rson, T o111ác;).

Jcffcr,nn, Thomas (véa!:e: J cffer~on, Tomác;) .
J,,ffer,on, Tomá ~ : 101. 118.
Jo é Pedro (\éa!le: Ramírez. J osé
Pedro).
1 ahnulnyc &lt;véa~c:
Ecluarclo).

fl allcck , Fit1-

fnn so de).

fl ,.gcl.

Guillermo

F.).
lfc¡:rcl. Guillt•rnto F.: 92, 97, 105.
lf crn•ra. Alfn·do df•: 131.
llcrrera, Jua n J. de (véase : IIerrcra , J uan J osé &lt;le).
llt r rr.ra. J un n J•Jc.é de: 6&lt;J., 88, 110,
133.
l lf•rrcra, J 11 lio (véase: l l errcra y
lJIJt•s. Julio) .
lfcr n·ra, l'\icolú-.: 12.
l Jl'rrcrn y O L e·~ (véase : I lerrera y
&lt;&gt; h 1 ·~. 1\l anuel ).
llr.rr1•ru y () he-., Ju lio: 11. 12, 18,
26, 29. Jo. 3 1-36, 111. &lt;ta. s1.

5 l. 55, 57. 59, 60. 78. 88, 91.
10 1. 110. 111, 116, 118. 139,
144, 146-149.
llcrrera y O bes, Lucas: 8 1.

-

•

1 nrnartine, .1\ Jfonco de: 11, 147.
la111n l\éace: L ·uua~, J\ n&lt;lré.. ).
J a rn 1q' .1\ ncl rés: 7, 8, 2•l, 32, 66,
116, l 65.
1 :in11•nnui~ ~ \c~a ...c: Lan1enr.ais, Felicité rlP).
J un1cnnnis, F1•licité rlr: 9.3, 100.
l apido, Ocravio: 61. 110.
Larornig11ii•rc (~éa!:!c: Laron1iguiere,
P1•cl ro) .
l orrunig11icrt'. Ptdro: 92.
l u1r.1ñ.1gu ( \'éasc: Larrañoga. Dárnnso A.).
1 arrnña~a . Dámuso ¡.\ . : 101.
l.usta rria (\. éa.;c: La-.ta rna . \"ictoriano J o~é) .
Las lurria, Vic toriano José: 50, 145,
151. 16S.
Latorro (véase: Latorre, Lorenzo).
l.utorr&lt;.', Lorenzo: 59, 118, 157.

)os) .

(véa.,c:

Labo ul aye,

I .u!Jouluyr, E. ( véas~: Labou layc,
Eduardo).
Laboulnye, Eduardo: 3. 13. 91, 95,
100. 103, 101, 105, 112, 116,
12 1, 125, 142.
l am;ir1inc (véase: I amartine, AJ-

Grcf'OI').
Hallr.ck. Fi tz·Crecnc: 106.
ll an1i lt on (véa;:,c: Ilu1nilton , Alcinnd ro).
lfen1ilton. Alejand ro: 3. 91.
ff arnlil ( véac:.c: Blanco. J uan Car·
ll e~r l

Víctor: l iJ7.

l ü.3

-

�•

~lich elc t ( véa~e:
~Iichel e t, Julio:

La' alleja (véase · Lavalleja, Juan

l\lichelet, J ulio) .
100.
1'1ilton (\·éas.?: \lilton, J uan) .
?vlilton, J uan: 103.
I\1inL,tro con-:,ervador (véase: Bustan1antc, Pt:Jro).
1\.linistro de IlatHe (véase: 5ustamantc, Pedrt' ) .
1\1inistro de Berro ( véa"e : Estrázulas, Jaime).
1'1inistro de Hac"en&lt;la (véase : BusLamantc, PcJro).
~fitre (véa e: .l\fitre. Bartolomé).
l\fi tre, Bartolomé: 1-1, 93. 152, 165.
~litre, general ( ,·éasc: !\litre, Bartolomé).
1\.fontalembert ( vPae;.e: ~f ontalembcrt, Carlos Forbes, Conde de) .
1'fontalembert, Carlos Forbes, Conde de: 100.
~font .-ro Dustamante, Raúl: 147,
149.
?.-f uñoz (",;ase: ~luñoz, J osé ~fa.
ría).
l\1uñoz, Car1o~: 12.
1\.iuñoz, Daniel: 26, 95.
l\fuñoz, doctor (\éa~e : ~1uñ oz, José ~faría).
1\1 uñoz. Jo~é I\f. ( \'éase: l\f uñoz,
J o~é 1\laría).
1\1 uñoz. J o-,,é 1\[a. ( \"é:ise: .'.\luñoz,
T o~ 'faría ).
1'Iuñoz, J osé 1\faría: 1, 7-10, 26,
36, 55.57, 61-68, 70-73, 76, 88,
115, 137, l~O. 147, 148.

Antonio).
Lavalle ja, Juan Antonio: 8.
Lavandcira, Francisco: 101, 137,
148, 149.
La viña, Francisco : 58.
Leibni.i (véase: Leibniz, Godof redo
Guillermo) .
Leibniz, Godofredo Guillermo: 96,
Lerena, Ambrosic (véase: Lercna,
Carlos Ambrosio).
Lerena, C. A. (véase : Lerena, Carlos Ambrosio ).
Lerena, Carlos (véase: Lerena, Carlos ,\mbrosio) .
Lerena, C:irlo&amp; Ambrosio: 26, 64,
110, 126, 133.
Lincoln (\éas2: Líncoln, Abraham}.
Lin coln, Abraharn: 11.
Locke 1véa::e: Lc;cke, Juan) .
Locke, Juan : 103, 118.
Lolme, de (véase: Lolme, Juan de).
LolmP, Juan de. 104.
Luis Felipe: 92, 100.

1\fac EochPn. E,luarclo: 51.
1'facchino, Eduérdo De : 26.
~f aciel, Santia ~o: 1·19.
Mackinnon, l\lejandro: 23, 2 i.
l\faAariñoq Ccr,::ntes, Alejandro:
27, 57, 135.
J\.taistrc, de (\'éase: 1\taistre, José
de).

1'fai.;t re, J osé de: 92.
l\f all·brancltc ( \'éa~e: 1\1 alebranche,
Nicolá:.).
l\falebranchc, 'lit.:olás: 96.
f\fartínez, Bonifacio: 12, 55-58.
l\lartíne~ doctor ( véa~c: ~1artínez,
Bonifacio).
l\fauá, Barón ele: 15-17.
l\'fau.ini Cvéa ... c: ~laa.ini, José} .
l\fazzini, J o!'.lé: 11.
Afccli na, Auocleto: 18.
ltfclián Lufinur (\éase: ~lclián
Laíinur, Luis).
?\fcli ón l alinur, Luis : 7, 17, 25,
43, 108, 121, 122, 135, 1J9, 152,
157.
1'-fichel, Enrique: 104. 111.
1tlicbel, 11. ( vén~e: 1\lichc], Enri-

Narancio, E. l\I. (véase: Na rancio,
EdmunJo ~l. ).
Naran cio, Edmun&lt;lo ll. : \ '111.
Nar\'aja, Tri tán: 1·16.
OdJone ('«!ase: Oddone, Juan Antonio) .
Oddonc, Juan Antonio: ' ' JI, VIII,

X.

Ordoñana, Dom iniz;o: 81..
Oribe (, éal'c: 01ibe. ~Ianuel}
Oribe, J\f anuel: 3, 81.
Ortc~a ( \'éase: Orte~a y Gasset.
J oEé).
Ortega y Ga~::ct, J o~é· 101.

que).

'fif ichel, I Icnri C' éasc: 1\fichel, Enr ique) .

-

186

�P. D. I\L (véase: De-~ Iaría, PJblo).
Poc:heco 'vP.a,e: Pachcco y O bes,

Pricc ( véa&lt;:c: Pnce. Ricardo).
J1 ri1 e, Ricunlo: 3, 91. JO~.
Prit.:~lley (véase: Priestley, José).
Pricatley, José: 10-l.
l'u!cnclo rf (véase: Pufendorf, Ba·
n)n de).

~lcl chor).

Pacl!eco y Obc", \Jt&gt;lchor: 8 .
Pngolo, coronel ( 'réasc: Pagola,
Juan ~l.).
Pago la, Juan ~l.. 51, 54.
Po ane ( véa ...&lt;': Painc:, 'fomás) .
Painr&gt;, 1'on1ós: 104, 118.
Polorneque, Albcl'lo: 119.
Palon1eq uc, J osé G.: 14.
Palleja ( \'éase: Pallcja, León de).

Puf~n&lt;l o rf,

Q11in ct (véa1H" Quinet, Edp;ardo).
Quiuct, EdKurdo; 100.

l'allcJa, l t:un de: 8.
Parrington \!. ( véa::c: Parrington,
Vernon l.).

Rnmírez

( véa"e: Ramírez., Carloa

\Ja1 íuJ.
R nn1:re1. ( \éa&lt;:e: Ramírez, José Pe·
dro).
R nn1írc1,, Carlos Iaría: 2, 7, 12.
17·19, 26, 2í. 32, 37. 39. 73.
9,), 101. 103, 105, 109. 112,
121. 117-1 19, 152, 156. 165.
Ramít c1. doctor (véase: Rainírez.
Jo"é Pedro).
R n n1ÍH!l, (;on1a lu: 19 26, 37, 73,
1oJ, 137. 138, 165.
Ron1írc1, J. P. (véase: Ramírez.

Parringlon, Vernon L.: 106.
Paullicr (véase: PaulHer, Federi&lt;'O).

PnulhC'r, Federico: 57, 58.
Pena, Cario' ,\ta ría de: 19.
Peña. dl' la ( véaEe: Peña, Luis
J o!.é de la).
Peña, L11i J U6~ ele la : 3, 91, 91.
Pcñuh:n (véase: PP-ña1va, Juan).
Pciiulva, Juan : 160.
Pcrt·da, con1andt1nte (véase: Pere·
clu, Enrique F.).
Pereda, Enrique F.: 59, 88.
Pereda, teniente coronel (véase:
Pereda, Enrique F.).
}lt'rcira Cvéosc: Pereira, Gabriel
Antonio).
Pr:rcira, Cahriel Antonio: 32.
P1~n·1, luis Eduardo: 51.
Pl~rcz, ~1úxi1nu: 15.
I1 ~rcz Cu"tellano (véase: Pérez Castellano, f\lunucl).
P1~ rel Cnstclluno, i\lnnuel: 101.
1'1~ re1, Gomar ( v~ase; Pérez Gomar,
(,n•gorio).
Pércz Gomar, Cre~orio: 12, 8'1,
103. 105, 1116.
Pctit ~l11ñn1. ( véusc : Petit ?tfuñoz,
Eue"n io) .
Petil ~Iuñoz, Eugenio: l •i7, 149,
l'ivel l\éasc: Pive) Devoto, Juan

José Pt&gt;dto).
Rarnírr.1.• Jo é Pedro: XI, 2, 11"
] 2, 17. 18. 23, 26, 3-1·36. 49.
53, 55·61, 70. 96, 101, 106, 108112, 11 5, 117. 126, 129, 132..
13:i. 13S. 139, l jil, 1·15·1•17"
149, 158, 165.
R amírc1., Juan A.: 26.
Ramírc1, Junn P.: 59
Randall, Juhn E. (\éa~c: Randall.
Junn 1:.).
Rnn&lt;lall, Juan E.: 101.
H1·&lt;111en11, .T oaqu in: 135.
Ilr1111cnn, J naqu í n ( 'éase: Requ&amp;nn y r.arcíu. Joaquín).
R equcna y García, Joaquín: 6.J.,
133.
ll ive ra (véase: Rivt'ra, Fructuoso) ..
Hivcra, B1•rnnbé: 132.
Hhera, F1 u c t1111~0: 8.
Roclrígut•1, \urcliano ( véa"e: Rodríg11e1. Larrcte, Aureliano).
Rodrigue z La rn.:ta, \u reliano: 19.,

E.).
PiYel l)C'voto ( \'ea"c: Ph el Devoto,
Juan E.).
Pivcl l&gt;t•voto, Juan E.: 8, 13, 14,
24, 36, 87, ] .~ ]. 133, 131-.
Pre.:iclt•ntc dt&gt; la Rc¡1ública (véase:
Ello u ri, .T osi! E.) .
Pn·~irl en t c de la fl c¡.itíblica (véase:
Gomcn ..oro, Ton1:i1:1).

-

Barón de: 103.

26, 37, 88.
Rorn&lt;•ro, Einilio: 19, 26, 152, 156.
Rornero, J o..,é Lnis: 105, 152.
J{u5os ( véa~c: R11sas, Juan ~Ianuel
ele).

Ros::i .:, Juan nlJnucl de: 9 t

187

-

�Rousscau &lt;véase : Rousseau , Juan
J acobo) .
R ousscau, J uan Jacobo : 99, 118.
Rück.er, Conrado: 135.
R uggiero, Guido de: 104.

Tocqueville, Alexis de (\éase: Tooque,ille, Alejo de) .
TorreQ, Fernando: 16, 17, 62.
Tucker (véase: Saint George-Tuc·
ker) .
\

Saco, Jo~é Aneonio: 165.
Sácnz de Zumarán, Alejandro: 26.
Saint George-Tucker ( véaQe: aint
George -Tucker, Enrique).
Saint Georse·Tucker, Enrique: 106.
Saint Simon Cvéase: Saint- imon,
Enrique de).
Saint Simon, Enrique de: 93.
Salvandy (véase: alvandy, Conde
de).
Salvandy, Conde de: 100.
Salvañach (h.), Cristóbal: 19, 38.
Sansón Carrasco (véase: rituñoz,
Daniel).
Santos, Juan F.: 59.
Sarmiento ( véasf': Sarmiento. Domin~o F.).
Sarn1iento, Domingo F.: 50. 93,
105. 145, 151, 155. 165.
S imon, J ules (véase: Simón, Julio) .
S imon, J ulio: 100.
·
Sosa, J esualdo: J49.
Spenccr (véac;e: Spencer, Herbert).
Spencer, H erbert: 95.
Spinoza ( véac;e: pinoza, Benito) .
Spinoza, Benito: 96. 99.
Stewart \ argac;, Guillermo: 16, 1·13.
144.
Story (véase: Story, José) •
Story, Jo!lé: 3, 91, 106.
Story, J oscph (,éose: Story, José).
Stuart f\fill (véai.e: Stunrl l\lill,
Juan).
Stuart Mill, Juan: 95.
Suárez (véase: Suátez, .T oaquín).
Suórez, Cregorio: 18.
Suiírez, J oaquín: 7.

\' aillant, Adolfo: 12.
Varela (véase: VArela, José Pedro).
Varela, Florencio: 102.
Varela, J. P. (\'Case. \rarela, José
Pedro).
Varela, J acobo A.: 19, 26, 37.
\ "arela, Jo~é Petlro: 12, 17, 19, 26,
27, 31, 37, 47, 51·54, 62, 63.
66, 73, 74, 101, 148, 149, 151,
152, 155-157.
Varela, Pedro (' éase: Varela, Pe·
dro J.).
Varela, Pedro J.: 58, 62, 64, 65.
\ á~quez Acevcd.J, AJfr&gt;!do: 52, 137,
148.
\"ázquez., Eduardo: 59.
\ ázquez, Juan A.: 57.
,. ázquez, Laude!) ino: 110.
\ ' ázqucz . a~a-,tume. José: 64, 88.
''edia ( véa~e: \ edia. Agustín de).
Vedia, A l?u~tín Je: 14, 19, 48, 52,
61, 65. 72, 88, 101. 113, 131,
132, 140. 1-ll, 148-156.
\.edia de (véase: \ ' ed ia, Agustín
de) .
\ ' elazco. Erne~to: 23. 24, 26.
\ era. Jacinto: 36. 154, 156.
\ idal. Emilio: 26.
'idal, Francisco .\ .: 57, 64.
\ idal. Toribio: 59
1
\ il1alba (l éase : ViJJalba, Tomás).
\ illalhn, \ntonio: 88.
\illalba, Tomsi"· 21. 153.
\ illegas, Alejo: 3, 91, 93.

Taylor (véac;c: Tay)or, Juan).
Taylor, J11nn : 106.
Te7.ano~, Isaac de: 57, 110.
Tocqnevillc ( vé&amp;!e: Tocqueville,
Alejo dto}.
Tocqueville, ,\tejo de: 3, 12, l•t,
91, 101, 105, 12·1.

-

Washin!.!lon
J or;:~ 1.

(,·éu,c:

" 7ashi ngton,

"a&lt;&gt;hingl&lt;•n. Jor~r: 11.
"11l i-. l\'éa.;c•: \Villi-., i\athnnicl P.)
" 'illi". Nnthan1l"l P. : 106.
" ' olf f &lt;véa .;;e'. \\ olff. Christian&gt; .
'°'"oJff, Christian: &lt;:'6 .

7 ca. I 1 OJ "ltio: •15. 99, 151.
Zumar-'n. \leiantlro . de (\'éase:
acni clt Zumarán, Alejandro).

188 -

�INDICE GENERAL

��Pi g1 oa

ADVERTE CIA. por Edmundo .l\f. Narancio .. .. . .. . . . .. . . .. . . .. . . VII
NOTA PRELII\llNAR ............................................ . IX
TE~IARIO .... .................................................. .
l
Capítulo J. Jlacia el principi ..mo ..•..............................
5
Capítulo TI. La órbita política de los partidos de principios (18721875) .......... ............ . ....... ' ..... ..... ....... ....... .

21

Capítulo 111. El principismo doctrinario ••.........................
Capítulo I\'. Las soluciones principistas ante la realidad nacional •..

89
119

CONCLU. ION .................................... .............. . . 163
DIBLIOGRAFIA Y FUE TE • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • 169
INI&gt;ICE O~O~tA TICO . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 181
INDICE GE~ERAL . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . • • 189

-

191 -

��Nl\.ER IDAD DE LA I\EPl. BLI C A
MO'\TE\IDEO

1A'\IDADE
i3

CERRITO

CO ~SEJO

Y CIENCIAS

CEI\TRAL U ' I\1 ERSITA RIO

Rector

c.

LEOPOl.DO

ACORIO

\ocales
IltiGO

r.

Al\10RÍN ,

BEnl"ttl1Dl-.7,

J ORGE

CARl.OS

l\.1ARÍA CAIVO, J UAN CARLOS DEL ( Al\TPO, J U\N

J.

COUTURE, C ARl.OS

Or1.no, Aca c;1 íN

A.

FYNN. A1.P'Ol\ SO

At RE1.ro

LAXALDE,

ALVAREZ. El\tn.10

ORIBE,

II.

A.

E.

BF-RTA,

)03~

CAPRA, EDUARDO

GACC,Y.RO, J ULIO GARCÍA

Lucc n1:'-íI, RoooLFO l\lEZZERA

ARI EL Onosco.

BERNARDO

RosENc.u.an,

l\IAuno C. Ro-.rn .t , CARLOS \ 1 AZ Fr:rutEJRA.

CONSEJO DE LA F;\C LT,\D

Decano
CARLOS \ \Z FEnn1:1n \

, .ocn1es

J lJ,\ N J osÉ C.\nr.AJ AL V 1cTorucA,

\

í cTon CA YOTA, PEono FEnnEmA

B•RrtllTII. CONSTA:'\C IO L\ZARO, ALFON SO LIA\IBÍ\c; DE A ZE\ EDO,

E~t u .10 OrueE.

J uc. 10

-

l\l.\nÍ,\

193 -

osA,

I ~.\AC

\.1 '-tE:'iE7.

�/

•

ERRATAS
PAG

DONDE

LINEA

DEBE DECIR

DICE

prologaban

15

29

prolongaban

15

36

v1genc1a

incidencia

61

17

Club Radical

Club Libertad

95

28-29

filosofía politica y económica

filosofía política

•

101

30

literarias

liberales

105

38

Fuster

Fueter

165

6

del

de

165

11

cultas o Ilustradas

Ilustradas

165

12

autarqu 1a

autocracia

165

13

de cosmovisión

de la cosmovisión

167

11

jalonan

jalona

167

26

Idea s

Ideales

�1 rsTITUrfO DE I":\' E.

TJC;ACIO~FS

IIJ1 TORICAS

DE LA

FAClJLT1\D DE I-I l\IA "\IDADE. 'r
JUA~

LI~DOLFO

Cil~l\CIAS

CUESTAS 1525

Director ( honorari o)
]efe de Jnvcstiga c ione.~
tl1\IL:'\DO ~f. !\ARA~CJO

Per5onal de auxiliare"
~f.

Rt' !'\ .\

Br.AN CA

S1ERnA

P.u.is

GIL DE

CAsTno SuÁiu:z

r.-tARTllA CAr.IPOS Dr. GARABELl.1

/~i\tELIA M&amp;LiNDEZ

Delegación en BlJENOS AIRES ( uipacha í56, 3Q B )

Personal
A1'1 \l.I\ FANELI I

Delegados en Europa

ESPAÑ _i\
SE\ ILLA,
1

El\111.IANO

Jos

I!'fGLATERRA
LO~DRE..~. l\1ARCARET FRANKLIN

-

195 -

��El número VI, de la serie de ENSAYOS, FSTUDIOS y
MONOGRAFIAS, in titulado F I Principismo del
Setenta por Juan Antonio Oddone, con Advtrtencia de Edmundo M. Narancio, terminó de
imprimirse en Max\vcll y Cía. Buenos
Aires, el 31 de julio de 1956. El
t1raje es de 500 ejemplares
numerados del 1 al 500 y
300 ejemplares del
1 al 300, total
800 ejemplares

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2927">
                <text>El Principismo del Setenta</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2928">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2929">
                <text>ODDONE, Juan Antonio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2930">
                <text>Oddone, Juan Antonio&#13;
El principismo del setenta : una experiencia liberal en el Uruguay / Juan Antonio Oddone ; advertencia de Edmundo M. Narancio-- Montevideo : UdelaR. FHC, 1956; p. 191</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2931">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2932">
                <text>1956</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2933">
                <text>Bach. Gonzalo Marín</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2934">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2935">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2936">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="57">
        <name>Historia</name>
      </tag>
      <tag tagId="369">
        <name>PRINCIPISMO</name>
      </tag>
      <tag tagId="33">
        <name>URUGUAY</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="268" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="488">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/2bcf007fe745526c320ba58e25532472.PDF</src>
        <authentication>a695eab79b3f74ede5bac68f352cbf61</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="2999">
                    <text>JUAN ANTONIO ODPONE

LA HISTORIOGRAFÍA URUGUAYA
EN EL SIGLO XIX, APUNTES
PARA SU ESTUDIO

Apartado de la
?

Revista.Histórica de la Universidad
(Segunda época)

�JUAN ANTONIO ODDONE

LA HISTORIOGRAFÍA URUGUAYA EN EL SIGLO XIX.
APUNTES PARA SU ESTUDIO.*

Se ha dicho con razón que la historiografía en América Latina ha
participado de modo muy activo en la consolidación histórica de las na
cionalidades del Continente a lo largo del pasado siglo. Manifestación de
militancia intelectual más que sereno ejercicio científico, la reflexión his
tórica sobre el pasado y las creaciones historiográficas constituyen, por lo
común, la expresión de un compromiso ante la realidad, ya bajo su inme
diata faz política o bien como empresa constructiva de una conciencia na
cional en vías de sustentación.
Es cierto que semejante formulación incluiría muchos aportes, quizá
objetables desde una estricta delimitación del dominio historiográfico, pero
no cabe olvidar —y ello hace ineludible su consignación—, que la historia
fue, en buena parte del XIX, un arsenal ideológico donde las épocas, las
creencias y las doctrinas fueron movilizadas bajo los ideales del siglo. Im
pregnada por la cosmovisión romántica, que incluso propone una imagen
de continuidad para la vida histórica, la actitud del historiador se define
en un empeño actuante que aflora en el discurso parlamentario o la arenga
patriótica, asi como en la crónica, el ensayo o la biografía. Ejemplifican
esa actitud José Manuel Restrepo en Colombia; Mariano Paz Soldán en
Perú; Juan Vicente González y Felipe Larrazábal en Venezuela; Lucas
Alamán y Lorenzo de Zavala en Méjico; Barros Arana y Vicuña Mackenna
en Chile; Mitre y Lamas en el Rio de la Plata.
En el caso concreto de nuestro país, la vigencia de esa actitud mental
engendró una conciencia alertada que buceó en los orígenes de la naciona
lidad, y también señaló variadas respuestas a los problemas políticos, re
ligiosos o filosóficos que accedieron a la historiografía por la vía activa del
liberalismo. Si cabe hablar de desarrollo del pensamiento hisioriográfico
en este apretado y modesto dominio de nuestra historia intelectual, puede

Este artículo reúne algunas notas de un trabajo en preparación, sobre Historia y
pensamiento historiográfico en el Uruguay en el siglo XIX. El autor desea expresar
su reconocimiento a los profesores Jesús Bentancourt Díaz y Edmundo M. Narancio,
así como al señor Antonio T. Praderio por su asesoramiento bibliográfico.

BIBLIOTECA CE1L^ q

FONDO ODDONE1^b¿Z8

�—z—
'0681 pj^j
^p vunoy 'o^j sp so%a\é^vuo&lt;^ sviqo 'II 'A 'vuvauatuy vaa^otjqig ua &gt;i-gi-^i8I souv
soj ua O9pxo.3%uoyi p otjts PP oaupjstf] oixviq 'vo^anoij aa VNinay oasiONv^j

oaiipjsij-f ouviq p ua oiposida pnbB ap saaouaui k sajqBiouiaui SBpuappur
sv\ 'aqBS as ouiod '9AIB11 t' (^98I"I6¿l) ^OjanSi^ ap Bunay oaspuBijj
Bijsanu ua batjbjjbu
B^ ap JBUira^ upianqiaiuoa ouioa uaiquiBi Binpjad 'puopBu Bjsaod b^ ap
uoisaadxa BUBjduiai Bun aAnjijsuoa is 'souBipiioa sosaans soqanbB ap jBfnao
oSpsaj 'BoianSij ap Bunay ap upjaBpi B"^ *oapiAajuop\[ ap opSBjj oijbuij
-ni soub sop tsBa aiuBinp uojanj SBiuiapida k a^quiBq 'oipasB pp upiaBzj^
-BUIIOJ B^ uo^ -BTisnSuB Bpiaaia ap SBip ptATA —^081 3P sa[Sui oap^^quioq
pnbB ap oaiuBd p aiuasaid une k 'H8I 3P sasaui souipjn so^ ap opjtana
-ai p Bijouiaui B| ua oasajj— bzbj^ b^ ap uppBjqod b^ 'oapiAaiuo^\[ ap op
-ts opunSas p BaoAOjd sBTiBuopnpAaj sbuijb sb^ ap ajjans v.\ 'pjuaijo BUBd
-uiBa v\ ap uopaaxinsuT Bsoijo^aiA B[ sbji '^T8I 3P ^^qniao ua

'S9¡qtso4 sduopjdxiip yny ap svunSjv ap oajuv¡4 oíamos un ivxnj
-uaav uapua}di4 ojos uanSis anb sa^un4o so^ •itj4mna io4 vpanb unv 'svj
-ou sojsa ap uppuajui v¡ ua aqva ou 'o'Sanj apsap 'anb vaxvj ajuvlama^
•vjsiuopnjoaa omstntjtso4 j^p
vnijvmiifv vpuanjlui vpvjvjip vj ¡C 'ouisptjuvwoi jap a^uvjijim uopo^iaviS
vj ap 'uif ua 'jvpnva opuapvq foaupjsiq opvsv4 oijsanu uoo uppvuSai4mt
ns ua uoxvxqoa anb loSin ja k svpv)io4mt svapi ap sajuauioa svj uoxvj
-uamua4xa anb uppvmiofsuvi} &lt;C uppv%4vpv vj vjuana ua opuatuaj 'upp
-vau k ojuaimvsuai^ aijua upixauoo vuvsaoau vj ap ojpnjsa ja 'wzajvinjvu
vsa ap olvqvxi un viv4 'ivpivnSv aqwj 'vatSpjouoia vjxajoS ajqviauan vj
ua o ojipnia oSojv^va oat^snvijxa ja ua anSvi¡nvu ou anb vtfviSouojsiij vj
ap uuojstq vun ivxa4sa ajqvp sy -jopos otpam oijsanu ap uppvmxofuoa vj
'aiuaxqmv vxn^jna vj ap vpuaja4o vj 'svuvia^j saiuauxoa svj ap ojjonvsap
ja 'soajSpjoapi a souvpijiv4 sopijjuoa soijsanu vaxao ap opuainSxs 'vuojstq
vijsanu ap vuojstq vun jvpnva uanq xaavq viaqap fivza4ma viv4 'ojja opoj
a(j -asuajvj4ou oaupjsiq xaavqanb ja ua pjtjiqiso4 ^nb ojqmvaiafut opuna
-aj. ja k vai^pjopojam uppnjoaa ns ap saav^ v viipnxa ajuauioa vj ap oí
-ajonap ja amxofuoa anb í()8 jap vjspi^ijuap ouismj}iso4 Jd vjnjso4 anb jvs
-nva uppvjuamvpunf vj k vaiSpjoiaos upixajfai vj ua apxvj svm aknjfuoa sai
-uvmaj souuvSv^^^ io4 vppnpoxiui anb aiuv¡osojif vjanasa vj ap saiuvuva
svj svpoj vSisia4 anb Ívaiipuiv4 vaiupia vj k vaijsvmouo vaiupia vj ouioa
isv 'soawiay soqspv sns ap k soajiviivu soaanqjvq sns ap oiuatmvaajai ja
aivaua vifviSouoisiq viisanu ap vuojsiq vun anb saauoiua somaia4sy
'vajfviSouojsjq uppanij
-suoa vj ap svjjnpv svmio¡ svj v¡svq vaiiavj vaiupia vj apsap 'oiapuas opvijs
-uvij un uanoaai sajvn;4aauoa k svaiiauaS sauopvisa¡iuvm sns anb asipap
3NoaaQ oiMOXMy Mvaf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
del Sitio de Montevideo. 2 Si bien carece de plan, la obra no está escrita
al acaso; refleja la observación prolija de quien sigue a diario las inciden
cias del sitio, llevando cuentas de los movimientos militares (aunque las
cifras incurran a veces en exageración), los muertos en la acción y las ba
jas por las epidemias que diezmaron a los montevideanos; las salidas de
ios defensores y el bloqueo fluvial; consignando, de paso, las negociaciones
de los bandos en lucha, ya las noticias de Buenos Aires o bien los sucesos
políticos del campo sitiador.
La intención de hacer historia —que no fue ajena al autor— se revela
en el carácter narrativo de la obra y en el propósito deliberado de escribir
la crónica de los sucesos. En 1846, el propio Acuña de Figueroa valoraba
su Diario con estas palabras: "...producción acreedora a la indulgencia
pública, por ser la única crónica escrita de aquella época memorable y por
la imparcialidad y verdad de sus relatos". 8 Sucesivas veces anotado con
datos complementarios, de aclaración, rectificación o adición de testimo
nios, aparece evidente la intención de añadir cierto rigor documental al
trabajo. Las notas ilustran y jerarquizan el relato rimado, agregando apre
ciaciones personales, citas de fuentes, datos de la Gazeta, proclamas mili
tares, y aún las enmiendas críticas que atemperan los juicios del cronista
ocular.
Tipifica pues, Acuña de Figueroa, una expresión temprana de la cró
nica en nuestros anales históricos. Si —como lo advertía Bauza— su tempe
ramento y su educación le situaban más cerca de los cuadros de la socie
dad colonial que de la estructura de la joven República,4 el apego a la
comarca donde nació, el respeto a sus tradiciones y a su historia, permitie
ron una transacción con las nuevas formas institucionales que el país asi
milaba, cediendo sus convicciones monárquicas e hispánicas mediante un
acatamiento apacible. El artífice del epigrama no desdijo entonces su for
mación literaria: clásico recalcitrante, su pluma amable, burlona y a ratos
punzante, lo identifica con la clásica literatura virreinal. Bauza le concede
una significación ejemplar en la función integradora que cumple la litera
tura como concurrente espiritual de la nacionalidad. En su opinión, es
Acuña de Figueroa quien incorpora definitivamente el tono heroico de las
luchas emancipadoras a la conciencia colectiva de lo nacional, mediante su

2.Su propio autor en la portada del Diario, explica la naturaleza de la obra: "Escrito
en versos de varios metros en la época misma, en el teatro y presencia de los
sucesos. Y posteriormente corregido y aumentado con notas curiosas y documentos
relativos a los mismos sucesos. Copiado y corregido en el año 1841 por el autor."
Cfr.: Francisco Acuña de Ficueroa, Diario Histórico del Sitio de Montevideo, cit.
La crónica rimada referida a temas históricos, tiene ya algunos antecedentes
en el Rio de la Plata. Amén de Barco Centenera, pueden considerarse precedentes
inmediatos entre otros— los Romances de Pantaleón Rivarola, cantando las hazañas
de los defensores de Buenos Aires durante las invasiones inglesas, y el poema ende
casílabo de Juan Ventura de Portegueda, liuenos-Ayres Reconquistada, Méxi
co, 1808.
3.Cfr.: Francisco Acuña de Figueroa, Diario Histórico del Sitio de Montevideo, cit.,
Prólogo y Advertencia en Obras Completas, v. I, t. I, Montevideo, 1890, pp. 7 y 8.
4.Francisco Bauza, Estudios Literarios, en Biblioteca Artigas, Colección de Clásicos
Uruguayos, v. 9, Montevideo, 1953, pp. 5-11.

3

�—f—
LQfjl 3P 0I3U3 3p I] '03piA3JU0JV
u;) '9S8I U^ sfocl PP UP}S!A 'oi.OA3(i ^3AI^ "3 Nvnf ^g^ 'IS8I B saaouajsod soub soi
bjecí '.-%io 'souvuaijj soipn;s7[ ua 'upianjoaax vj ap sviaocf so-j 'yznvg oosiDNva^ "Jj3 -9
^ 'S

Q OX
-opisj ap Euin[d E[ ua pqEa EaijE.ioi.io}siq upisaidxa ns onuoaua anb op
^9 BpBq EapEduus upisinduii Bun sa^uojua jod uojb^tjiu^is '
9[qq9STp ns ua unB 'saiouara sa^uapa^a^uB so^sa 'soijo 91JU3
•ivn2nxfi ¡9p svudxy ODiJif ouio^ ns
-nd 'zaino^ so^jb3 UBnf 9p Bpuanpui b^ ofBq 'op^BÍB^ oipBJ9H sbjju9tui
'biibj^-9q sappiv ^ ^q^y 3P ueuio^ ap sosiaA soi ^^jjdsui 9S8I U3
pp so}S9j soi 3P uppBuinqui B^; 'fc^\ ua aaa^^dB anb sbSiuv 3P
'¡vjuaixQ ^ k 'BuojapjnB bzbj bi Bpaipua apuop 'vnxxvyj /gr 's
SBUiBip sop sns b soub soaod ua japaans b biu9a anb ao^aaiojj pp
afBuauíoq 'sd\v%udixo so¡ dp p/3/ ¡y 'oí^oi^ ns 998I ua jaaouoa BpBq (o98I
-9181) zapnuua^ o^bj ojpa^ rsoiduiafa sounSp ops uajSB^ -ouBiajii oiu
-xuiop oa^sanu ap sojauaS so^sa saauo^ua uBzuBap anb pnjpB¡ B^sapoui b¡ uoa
'BApBii Bpua^ai B{ o oappujBd osjaA p 'qaupjsiq EuiEip p ua opuBuiosB sa^
-Biuaiio sauopipBjj sb^ p^uanaajj BjnjBjaui ajuapnqpq Bun '—SBUBppiBd
sauoisBd sbi jbiibdb pipuajajd anb puop^u ojuaiuiBajaaB— 198I ^p 3-iqnj
00 ^p Z^d ^1 3P ojbcIuib ¡y 9 'Bpuapuadapuj bi jod SBqaní sbi UBiqyjasur
as apuop opBSBd pp uppBuxiiqns ei opueinrapsa 'odtjji BuiBip p k osaaA
p ua pmpa^ Bsa uoiafnpBJí 'caupisiq Bpuap bi ap bi b jopajuB ajuaui
-papi Baajsa Bun ua —93013 ^JJÍP ouioa— sopBaiqn anbunB 'opjBd ojuaiui
-púas pp SBjaod so^ -BapBx^opioisiq xoqBi bi aiuauíESiaAip Biiunasip oS
-ani anb p axqos o^uayuípuas un ap saiuB^pxa soaiuiBuip ouioa uaiq sbui
ouis 'uppuajuí Esa Bu^punaas o BuafB anj sai 3n^ P^p 'inbB uBuopuaui as
anb oaijEiSopo^siq xoiba ns ap oinjp b sa o^^ -puopEu uppBiauaSaj bi ap
ajjBpuBjsa ua soiaiSpa ap pEpipup bi uoa 'oppjBd ap sauoisBd sbi JOfí
opEUTuiE^uoaui oappujBd ojuaunpuas pp sopBrapd sojuauíap soi
-sax uBjxanb as anb pp opBSBd pp uppBxauaA Bun opuatAOuioxd 'sopBp
-TAio saoxaq sns ua k SBip^^^^d sbui sauopipBXj sns ua Bixo^siq bi pipx^i -sai
-BuoiaBu soaijo^siq sauaSuo soi 3P ^iiBia^ii uppBjuauíBpunj Bun 'BApanij
-suoa B^sandsax ap opoui b 'oJBaua BjnjBjajii ajuapBu bi 'puoianipsui upp
-bziubSjo bi uoxBjqumiB anb sapAp SBqaní SBpBUoaua sbi J^ pBpapos bi
BpipiAip '8^81 3P ^3n;iod upisaaas bi BpBuinsuo3 -Bappp^Bd
B^sanu Bpuaiiuixajui uoa ondsut sapuoiaBU sauaSuo soi 9P

2 -^saxquioq soi 3P opiAp p bjjuoo oppuBJBS k ouisioiaq pp
xopuaídsa pp opBapox pBpixajsod bi b oíopuBSaxiua o^aB p uB^uauíaiduioa
*SBJ?ai sbi u9 9^s? ^ sbuixb sbi u9 soipnby "oqaaq asa ap SBpuapasa sbi
ap BxopBBdoxd piora Bzxanj bi sa BoxanSi^ k '.— BznBg aqpasa— Bpuaj
-sixa Bxjsanu ap BxopBxauaS BsnBa bi 'piaiu! Bzianj bi uos soÁns soi ^ Bf9ll
-BAB^ 'soxauBduioa sns k sbSiijy' ' ' „ ^SB^En^nin SBjjai SBI U9 uppBnjadxad

Mvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
En época posterior, el tema nacional que el romanticismo vistió de
tono épico cobró su auge definitivo con Juan Zorrilla de San Martín (18551931) -T Su poema épico por excelencia, Tabaré, es la expresión más feliz
del romanticismo que remite los orígenes nacionales a una legendaria tra
dición indígena.
Zorrilla, como poeta, ha llegado incluso a definir una actitud reflexiva
ante la historia. Desde su punto de vista literario ha formulado ideas muy
precisas sobre el alcance de la historia, que traducen influencias ilustrati
vas de una época. La historia, para Zorrilla de San Martín, se convierte
en un elemento comunicativo y sensible que concurre a la apreciación es
tética de la obra o del personaje. 8 La intención moralizante y el enalteci
miento del pasado, poblado de héroes y gestas, prefigura ya en 1879, cuan
do La Leyenda Patria, sus ideas maduras explicitadas a comienzos de este
siglo. Concibe ahora la historia como una ciencia de observación y razo
namiento, pero, esencialmente, como una obra de arte donde priman ima
ginación y sentimiento. El sujeto de la historia es, para Zorrilla, el héroe
o el hombre superior que imprime una dirección al destino de los pueblos,
idea medular en la tradición historiográfica romántica del Río de la Plata.
Con una concepción lírico-subjetiva de la realidad histórica, Zorrilla
de San Martín rotula y culmina el ciclo poético de nuestra historiografía,
si se permite el giro, —poesía histórica unas veces, historia en verso otras—
donde el epos patriótico exalta valores del pasado impulsando una toma de
conciencia nacional.
La crónica y sus modalidades
Primo anuales fuere, post Historiae factae sunt, decía la sentencia que
Croce cuestionaba sosteniendo que la historia, dado su intrínseco carácter
de "contemporaneidad", antecede en el orden genético a la crónica, des
carnado residuo de lo ya no viviente. Fuera de esa distinción formal, ca
bría iniciar, sin embargo, en este caso, una visión panorámica del queha
cer histórico considerando las aportaciones de la crónica dado que cons
tituyeron —en general— sus más tempranas y modestas manifestaciones,
desde la narración cronológica de Larrañaga y Guerra hasta los anales de
Isidoro De-María.
Sin conceder a la distinción otro alcance que el de un criterio posible
de sistematización, la crónica, como género historiografía), puede agru
parse según ciertas modalidades características: crónica memorialista, na
rrativa, erudita.

Juan Zorrilla de San Martín, La leyenda Patria, Montevideo, 1879; Tabaré, Mon
tevideo, 1888; Descubrimiento y Conquista del Rio de la Plata (conferencia), Ma
drid, 1892; La Epopeya de Artigas, Montevideo, 1910; Detalles de la Historia rioplatense, Montevideo, 1917.
Cfr.: Juan Zorrilla de San Martín, La realidad de Artigas, prólogo a Héctor Mi
randa, Las instrucciones del Año XIII, Montevideo, 1935, p. XVIII y ss.

5

�•ss k ^gs k -ss k 18 dd 'ha 1 'H61 'ospiASiuopv !n9 'd 'IA J 'SI61 p
-UO]^ 'VaiXOptfJ VISM9H U9 • • • ¿0^ uap 'VJUOJOJ 'opVUOp¡VJ\[ 'OdpiaajUO^ dp Sap
-vpnp sv) k vjvjj V] ap o/y pp ¡vjuaixo vpuvq v¡ ap uppvjqo4 k o¡uaiuxixqnasap
p axqos soatxppiy sajun4y 'vaaano oaNnwAv^ - vovnvhhvi oinoxnv osvivyo
'2261 'ospiASiuop\[
'vSvuvxxvj oiuojuy osvuivq uop ap so^xasq 'ooiayaooaQ a ooni^xsiH oui.li.isni '01
'uvxuq k vxa/^ ojupvf' (j xouas 'ouinq k 'outqjj ¡ap vifvxSoiq ^\ 3p 'ssjousui
SO]M3SS SOJ1O 3J1U3 'k 'B3qqnds^ B[ 3p SOSIlS^iSSpS-OSOlSipi S31BUB SOJ 3p JOJllE
S3 suoj 'oiqjj ^3 'BDiisytsspa sis339iq ^\ sp ojBx9iJOjsiq 681 U3 i^io^ oubu
-B^^ ^d OpBuSl33p 'SUOJ "V O2U3IOT BJllSlJ BDIlS^iS3p3 B3IU9J3 Bl 3p OJJU3Q
"^981 'subj 'vutjvj vauauiy v¡ ap sopvjvxx
so¡ ap vaupisiH upiaaajo^ í¿9-^&gt;981 'stjbj 'tmpxrj vauauiy v¡ ap uppnpaa^ vj ap
sooupjsifj sapuy *a íod|9iouojd otj^ju^ uo^ s^iBiustunDop sojunfuoo opuBjnpnaj
-S3 'U9pBJU3UinDOp BSnjOad UO3 OpBlEqBJl Bq 'SB3Od3 3p k SOS3DUS 3p B1SIU0J3 OUIOD
B¡qiB3 usinb b 'ospjA^juoj^ u^ oppBu ' (9061"2281) 'oaib^ soijb3
' (SZ.81 'ospiASiuoj^ 'oapmajuo^^^ ap ola¡¡ax
píONírao^j s^uí^pB *a) '9^8T 'ODpiA^iuo^v '9¿8l UV P v¡svq v¡v\¿ v\
ap oiq pp ojuaituixqnasap ¡a apsap 'kvnÉnxfl pp ¡vjuatxo k vuijuaSxy sx&gt;oi\qn43U
sv¡ ap sapxo sauoptpvxj uoa vai¡4}xasap k vaipipv¡$a 'vaixpjsifi viiasa^ sp jo^ub
OI0N3BO1J B 3SIBip 3p3tld BJSl[BUOI3ipBU EDIUpJS 3p Oldui^fs OUIO3
^BDlUpa^ 3p SOJ3U3S SOUO
•313 "313 ^6881 'S3UV sou^ng 'OLSl aP ¡vjuaixo uppnpna^ vj 'aíiohx
9 9 ÍO3piA3iuojA 'uppv^^ v¡ ap ¡vxaua^ oaiqaxy us [8281 3P ZEd bj BisBq oí
-U3iraijqn3S3Q p 3ps3p uE3JBqB 3nb 'sBiip^ui] svixoiua^^^ 'zvja oinoxnv '1681 'ospiA^i
-uoj^ 'o4utaii tux ap sopxanaa^ 'vmanaj oinoxnv í88I 'ospiA^iuoj^ 'svatxpisiy sau
-opvxvpy '[vaiaaaj oinoxnv] avxNaiao nq : (opB^qqnd Bq ss ou snb ouioi opunS
-3s un oiipsui 9Ísp iqSpM 'BpEiis^ opjEa unS^s) i *i 'g^8l 'o3piA3iuoj^ 'vaijq
-n4a^ d¡ ap vsuafaQ v¡ ap soaixppty sa¡un4y 'XHora^V^ Njxsnoy odsidnvhj ^ot7^ "d
'II #u 'AI '^ 'vatxpjstfj vjsmaq u^ '(,Z81 aP sosaans soj ap svuouxayi 'aaaox va aa
siíii ÍI68I 'O3piA3iuojv '$ax^ k vfitiaxj^ so¡ ap vuaautnb vxavxp4 v^ 'NNvwaanidS
Nvnf :oi^-56g 'dd '8 *u '2 oub 'g ^ '0161 'o3piA3iuoj\[ 'vaixppxu visiaaq us 'oaix
-pisiy naiunsaquop ap sütxoiua^ 'saaa3y3 aa N9iwj :-ss k 962 'dd '09-82 "uu
't-261 'O3piA3iuopv 'voixppiji vjstaa^ us jssi ap ouy p ua oapma¡uo^¡ ap ojuatu
-v)xv4aa P ^a svjixas^ 'svai^joj k svatxojsifi s-uppv;un4yxoj 'pns pp vatx
-auxy 'vjvjj v¡ ap oiy pp vpxatnbz uaSxviu v¡ ua vpvnjis 'kvnSnx/i pp ¡vjuaixo
vpuvq v¡ ap uppnpaaq 'vavnv soihv^ isEppouos syui se^ sp SBunSp 3uu3 "ssjei
-p uspsnd 'U9pipBU k sopjsn^sj siqos Bpinaisuo^ baiibjjeu B^iupa^ bi sp ojiusq

ns ^x^d ^íU3iux^[nDpxBd[ 'sopBi^idraoD Á sop^pdui^— -Djd evtuo¡o^
&lt;o9pin.diuois[ dp sdpvpnp sv¡ íC vjvjj vj dp oiy pp \v%udUQ vp
-uvq ü¡ dp uppv\qo4 ^ ojiidiiuuqndSdp ¡d diqos sodupjsifj sd¡un4y so^;
'8181 y^ P
^^sBij sepis^piox ^p op^iBjq p ^ps^p ^ib^^ ^\ ap ot^ pp ^ixoisiq ^\ ap sai
-uaips seiu soipaq so^ ap upiDEUEu Eun auoduioa eSeuejje^ 'xoaa^ pjauaS
pp oSiEaua jod X. 'SEjp sopanbE 11^ "^181 ap EsanSnuod uppEuiuiop E[ uoa
xEsuEJi oidaaE 'SESp^y ap opEpuEjsiQ -oduiap ns ap Eaptjod e^ e ouafE anj
ou 'souEuopnpAax soue so{ X pruojoa osedo pp sapxnqna sauopEjsajiuEui
SEpEUEA ap xoiouioxd 'EapsiuEuinq uppEuixoj Epqps Eun ap op^iOQ
•|EiuaiJO EpuE^ e][ ap oappisiq
opESEd p oDTSojouoja oxpEiia un ua XEipuaduioa ap oiuaiui ouExduiai un
ox (8^8l-lí,¿l) ^Seuejxb^ oiuoiuy oseuieq uoa EJisiSax eatiejxeu Eaiupxa
E^ -saiundE sojsa ap saiiuij[ so¡ e Ed^asa sisijeue oXna sauopEisajtuEui
sajdpiniu uEixasut as c 'BisiiETJoiuaiu apput ap Eaiupxa e¡ ap oxiuaQ
aNoaao oiMOXMy Mvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
período, por el Capitán José Raimundo Guerra (1784-1867) — describen su
cesos militares, fundaciones de pueblos, y dan noticias políticas de la re
volución; con objetivo criterio se hacen apreciaciones sobre las ideas fede
rales de Artigas de quien surge un afable retrato. Dada su ecuánime
apreciación de los hechos posteriores a la insurrección de 1811, constituye
uno de los primeros testimonios —como lo señala Pivel Devoto— que des
mienten la "leyenda negra" artiguista.

Con Juan Manuel de la Sota ( f 1858) 1X se amplían las posibilida
des de la crónica narrativa enriquecida con el aporte documental. Si bien
carece de un depurado método crítico, dado que se maneja con el simple
procedimiento de acopiar datos y documentación, señala una marcada su
peración en el género, en cuanto incorpora nuevos elementos para la cons
trucción histórica del pasado. Argentino de origen, se estableció en nues
tro país hacia 1830, donde despliega múltiples actividades, vinculado por
su carrera pública a la enseñanza y la administración. Su obra, por lo ge
neral, está al servicio de la organización nacional, en un período en que
las disensiones internas, la guerra contra la Confederación argentina y la
penetrante diplomacia brasileña amenazaban la estabilidad institucional
del Estado Oriental. Esa intención pragmática está en el ánimo del autor
cuando publica, en 1841, la Historia del territorio oriental del Uruguay;
dice en la introducción: ".. .mis deseos y mis esperanzas serán bien satisfe
chos si el esfuerzo de mis trabajos correspondiese a la necesidad con que
el país reclama ventilar sus deudas con los limítrofes, e hiciese ver el modo
como gradualmente se preparaba su Nación libre e independiente".12 Se
propone exponer con imparcialidad los hechos históricos de la Banda
Oriental entre su descubrimiento y el año 1817, aunque su criterio de ob
jetividad se resiente marcadamente en la apreciación de los años finales
del trabajo. Sus fuentes —dentro de las que no establece jerarquización
crítica— comprenden la Historia del Padre Lozano, las Décadas de He
rrera, el Ensayo del deán Funes, los viajes de Navarrete, la colección de
De Angelis, las Cartas Anuas y documentación de archivos de Montevideo.
Sin trascender la mera noticia, abunda en referencias geográficas, etnográ
ficas, datos sobre fauna y flora, hechos políticos, movimientos económicos
y administrativos, tratados y batallas. Ese mismo año de 1841 escribe una
ligera reseña titulada Noticias Históricas; narración onomástica con aspec
to de cronicón medieval, en la que subraya los hechos del descubri
miento, la conquista y la población de estas regiones hasta la gober
nación de Vértiz.
11.Juan Manuel de la Sota, Historia del territorio oriental del Uruguay, Montevideo,
1S41; Noticias Históricas [1841], en Revista Histórica, Montevideo, 1913, t. IV, pp.
145-60; Cuadros Históricos, [1848-49], [inéditos]; Catecismo Geogrdfico-Político e
Histórico de la República Oriental del Uruguay, Montevideo, 1850; Errores que
contiene la Memoria sobre la decadencia de las Misiones Jesuíticas que ha pu
blicado en la ciudad de Paraná el Dr. D. Martín de Moussy, etc., Montevideo, 1857.
12.Juan Manuel de la Sota, Historia del Territorio Oriental del Uruguay, etc., cit.,
Introducción.
—7—

�'LL\ 'd 'II "J ''1P
-nxfi pp jvju9txQ v^i¡qn4^M vl 3P vixoptj^ v¡ vxv4 S9jun4y ''ivnasv^ aa
'6881 ^jsHq 0181 ^ps^p
anb soianmd sop soi ua^ouoD as ojps "soaioj ojiena ppunue fg^i 3P U9PÍP3 EI U3 "SI
'f-981 'sjJBJ tm^p 'ZS8T 3V P v^svq 0181 ouv p aps^p KvnS
-nu/2 pp \v%uaixQ V9iiqn4a}l vj ap vuopin v\ vxv4 sajun4y 'ivnasvj aa oaoaoaa "H
'ip '-ap 'so^txppifj soxpvnj 'vios va aa aanNvj^ Nvnf "gi
Eun uod ^manj ^p o[9ueui osopEpin^ un ap uop^suas
ns ap uopEui^^uit EpEuifUE ej ap ojpaui ua 'soiuauíoui aod
-uia uis Ep 'Eauo^siq uppEuiaoj Epqps ap 'Bio^ E[ ap ouioa 'ajuajE^
•oiaEuopnjoAai opESEd o^isanu aaqos sauoiaEíaajídE sns ap SEqanuí uoi
-Eiaip SE^siuEdsiq a SEamb^^uoui sauopaiAuoa sns ' (ijeieuieij ap OAiqaiE
pp opoj a^qos) sojuamnaop ap BSopoqEi Esjnduioa e^ e asa^ '^vipunovf
luvnb 'id-pil }S9 snj4 tifini iuiu9}9 :EUEiuojaap estaip B^ jod sopEzaqEaua
es9)un4y sojsa ap Euiaixa eiuiouostj ej ap soSsej sounS[E uaÁmpsuoa ^aiSpi
-oaisd Einjuid e^ k ^EiuauínDOp Ejp e[ uoa opBzpEui 'oapEaSoiq o^Enaj
p EOEq 'ESoqaaA Xniu 'Epuapuaj Eim k Ejyapp as anb ua sauopduasap
sEsoianuiui se¡ ' (oue un e apuodsaaioa oyn^tdEa Ep^a) EajSpjouoja uppis
-odxa E| 'jEpijiadns k oat^ejjeu ouoí ja :EULiquoa oj Ejqo bj ap Binianijsa
^j k 9t 'E^syuoaa oinsrtu ts e EuiEjao^d a '6^8I ^is^q uEa^EqE anb sauaui
-njoA sop uoaapaaEcÍE ojqs í^98i k 0181 3-ilua opjpua^duioa opouad
je soj)uapj souioi ojjEna oÍEqEjj jap ozuaiuioa je Epunuy 'Eaunu
asiijduina e uoje3jj ou ao^ns jap sajEiaiui sojisodoad soqj SI -ajqEJOuiaui
upianq^nuoa Eaiun ns uEjEuas 'j&gt;98J ua sub^ ua sopEaijqnd 'kvnS
-nx[\ pp jvfu^uQ voi\qn4dil vj pp vuojsi^ vj vxv4 spjun4y sn -souEapauíE
soAiqaiE ua ssapspEp sauopEEpui ouioa tse 'e^ejj ej ap or^j ja k jisBig
ua SEiJE.iapj SE.miuaAE k SEsaidiua SEpEUEA pipuaiduia anb sopunuiEjoj^ k
E^sTDijqnd ap EjnSp EUEj^xa fl' (fl^VZZSl) I^nasE^ ap oíopoaQ jouEdsa
jap a^quiou ja asjjnjaui apand SEiipnia sauopEuodE uoa Eaiupia ej u^

M ?sof 3P
vjxvj ej oraoa sofEqEjj UEjaouoa as eX opusna une 'Eaoda ns EiEd sajqEaijd
-xa 'upiaEuuojuT ap SEiauaiapap k sauoisiuio Eiuasaid ^künSnx/j pp \v%upixq
vpfiqn4PU vl 9P- opixppxii p opijiioj-opilpx^opf) oiusidpívj ja oraoa QS81
U9 opEaxjqnj -oaiSpjouoja ouaiua jEnjiqEq ns uoa opjqaauoa 'oajiaEpip
o^xaj un ap aoinB uaiquiEj sa ^SEaj^pSEpad sapmaxnbui sns ap ojnjjj
•4(jEjuauo umanjoAai ej ap Ea
-juoja Ejauíiad ejm EijEjSouoisiq Ej^sanu e opE^odioaui jaqEq ap oju^ui ja
—jaAi^ EjBuas oj ouioa— E^o^ ej ap e apuodsauoa sopoui sopoj aQ
•EiJEuoianjOAaj Eaoda ej ap oati
-cpsiq aauEjsq ns X jojea ap soiainf sns 'sauopEAjasqo sns ap SEqanuí asiEj
-sntE uajans anb je oua^od ouxsipi^jEd un EnjaE apuop OApafqns opuojsEJí
un aaqos 'jEuosaad opianaai ja o uppipEJU ej ap Biaua^ajaj ej uoa jEjuaui
-naop aoSxa ja UEuaajjE Ejja ua '^^%i X 8^81 9-^ua Ejqo bj E^uas^ gI -oXej^
ap umanjoAa^j ej jod SEjjEJEdas saiaud sop ua sopiptAip '8^81 H 26^I 3P
-sap UEaiBqE anb 'sopixppiu soxpnryj soj ua EjnSij —sauojsnjauoa SBqanuí
X Oíiaipa ns sajqpnasip anbunE— ajqEjnpaad seui ^zinb a^iodE n

Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
dad que le otorga cierto aire de empaque y erudición; ello, sin disimular
sus tesis a priori: es, en nuestra historiografía política, el abanderado de
la causa imperial de Brasil. En su análisis de la revolución y las luchas
civiles, así como en su visión de otros problemas de la realidad —esclavitud,
monarquía y república, anexionismo— se revela como el defensor conse
cuente de su majestad imperial, lo que, para la época en que investiga y
escribe, no implica contradecir su hispanismo.
Su visión de Artigas, sumada a la discutida calidad general del traba
jo, vinieron a sellar su desprestigio en la época de revisión de las tesis porteñas. Bauza, Melián Lafinur, Acevedo y Estrada le reservan un juicio la
pidario.
No podría omitirse —entre las manifestaciones de la crónica erudita—
el nombre de Antonio Díaz (1831-1911), 17 gracias a la relevante contri
bución que señala su Historia política y militar de las Repúblicas del Plata
desde el año de 1828 hasta el de 1866. En la reflexión de Antonio Díaz
prevalecen, al menos como propósitos, algunos principios teóricos sobre los
fines de la historia y los medios que utiliza. Es su intención, afirma, man
tenerse ajeno a las luchas políticas. Siguiendo el modelo clásico que para
la época encarnaba, una vez más, Cicerón —grato también a de la Sota—,
desea no formular juicios sobre los hombres sino limitarse a trazar el cua
dro de los acontecimientos. "El historiador ante todo —dice Díaz— no es
juez".18 "No debe crear, trastornar ni producir acontecimientos ni opinio
nes apasionadas... su verdadero elemento es la vida de los pueblos".19
Fuera de estas prevenciones liminares, la Historia del coronel Díaz ins
cribe, bajo el lincamiento formal de una crónica descriptiva, un cuadro
irregular, por momentos desvaído, de los sucesos nacionales comprendidos
entre la guerra del Brasil y la Triple Alianza. El relato aparece revestido
con un profuso aporte documental que se diversifica en declaratorias, tra
tados, alianzas militares, testimonios familiares y manuscritos de época,
aducidos, por lo común, con dudosa fidelidad. Pese a su notable extensión
—sus doce volúmenes constituyen un alarde para su época— esta singular
enciclopedia analística se resiente ya por una presentación desordenada, y
a veces incoherente, de los hechos, tanto como por el cuestionable criterio
con que utiliza las fuentes (procedentes, en su mayor parte, del archivo
paterno) a lo que se agrega frecuentes contradicciones o inexactitudes en
muchos de los juicios sobre acontecimientos y personajes notorios.
Si bien careció de una visión objetiva y comprensiva del período en
carado, y si tampoco su método y su orientación acertaron a resolver cues
tiones elementales de criterio historiográfico, la crónica de Díaz, conju
gando diversas circunstancias, alcanzó a gozar de cierto crédito, que Carbia,
por ejemplo, todavía le concede en 1940; prestigio de relumbrón ganado

17.Antonio Díaz, Historia política y militar de las Repúblicas del Plata desde el año
de 1828 hasta el de 1866. Montevideo, 1877-78.
18.lbid., t. I, p. 37.
19.Antonio Díaz, lbid., pp. 37-39.

g

�— oí —
•g-^ *dd '1681 'n
^ ~ip '0981 3P II-tq ^p II 'oapiAajuopv 'voiiqncja^ vj :mjo • i
01-8 dd 'I -J
'66I 'o^piAajuoj^ 'ívn'ñnxfi pp jüjuauo V3i¡qncj3} vj sp S3¡qv^ou ssxquwq ap
soSsvh 'vjav^ aa oaoaisi u^ 'Dt}vxSoi¡qiQ 'oxoa^q ^3ai&lt;i "3 Nivnf :"JJ3 "0^

joqBS p rouand-pBpnp bj ap EpiA ap ouoj ojiBip p Eaiaai anb aÍEnSuaj
un EiiBj^-aQ uoa EzuEajE Baiuoxa ej Ejsuqumjsoa pEpijBpoui ns u^
¡vuoijn^iisuo^ ¡^ ^P uqpaBpax bj Exa ajBquioa ap ojsand ns opu^na
'apuBXQ otjijj pp soaid^ SBip so[ ap uoiaBDOAa 'odpiadiuoj^ dp vsud¡dQ vj dp
sdjvuy so^ b ajBuiax x^p íoipud4uioj ¡b aiuauíBppjBd 'ppiuixad as Bsuaxd
B{ ap osxnauoa p uo^ 'uppBu b¡ ap iBnjuidsa k Bapqod uppBpqosuoa
bj ap oíaiAias p sopEztpAoui 'ofBqEjj ap sojuauíap sns uoxanj 'puosxad
opxanaax p ua o pío uopipBjj b¡ ua sopBniadxad soqaaq so^ 'spaSuy aQ ap
uppddjoj Bf o saun^ ap oxqq ja 'oxafBiA jap oiuouiijsai ja 'soAiqaxB ap Bsjnd
-moa e-[ -ojDESBd jap aquBjnmijsa BmBjouBd un ap upiaEpomoaB bj ua sbj
-saS k safBuosxad oj^UBZoxqsap ba Baiuoxa bj apuop sajBuopnjpsui sauaSixo
soj ap uopBjai Bsopnuim '&amp;vn2nifi pp ¡v^udUQ Vdi¡qn4d}j v¡ dp vuoisifj
vj dp oipud4uwj jap souioj soj '3061 ^jsBq k j^98J ap jp.iEd b 'opuapaxBdB
uoxanj 'o^8I ^5SEq orxBUopnjOAai k jbtuojod opESBd jap ojajdmoa euiexou
-Bd un BXBjuasaxd as apuop oiunfuoa ap Bxqo Bun uoa sajqBjou saxqmoq
soj ap sajpxad soj 'jBiaiui uppuaiui ns anj omoa 'opuBju3inajdmo3
TZ ^/ojuaijBsap jap uppBijsod bj
ua uBazajjBjsap ou ^&gt;nb BJEd uBAaja as anb sauopBxauaS sbj ap Bpuaxauoa
bj ua oj)BapiAiA xas Bjjsaaau 'sajuBijjiqap ubj sadjoS opjqjaaj Bq SBppuj
-bjj SBjjanS SBJjsanu ua anb — SEpjy ap BpiA bj ajuauíEsoinjBa JBiu^moa
jb Baoda bj aj^ ouBjp un Biaap— jbuooeu muídsa j^,, 'pBpijBuopBU bj ap
souEuiud soju^maja soj ap ouojisodaj ja 'SBjqo sns ap opuoj ap upjaj ja sa
uppipBJi Bq[ 'BfaiA BjJiBd bj ap sEjnSij sbj opiAjo jap JEjBasai ap b3jbj bj ap
-uaidma 'sdjqvjoj^ sdxquioj-i soj ap BaijBjSoiq Bpaduad bj ap xojBjaj ouk^
•ajuBAajai SBm upisaxdxa ns EjjEj,\[-aQ ua pxiuoaua '\q jap zb^ bj ap oS
-anj EaijBjSoiJojsiq a BjjEjaiij 'Baiisjpouad pnjainbui pjajoa as anb sajBuoia
-bu sauaSixo soj ap BAijBmjijB Bpanbsnq bi[ -jEjuauo opBSBd jap ajuBziJBjd
-uiafa upiDBjojBA Bun xod opBUBAjtq ojja opoj '. (568^¿88T eon2tfuy odpia
-djuoj\f) jBaoj joqBS ap Bisijqmn^soa bubjSijij bj k (¿88l"^88I (vsud¡dQ vj
dp sdjvuy) sBaoda k sosaans ap BisaS bj jocI opuBSBd '(306I"^98í eotpud4
-iuoj) jbuoobu opiA bj ap Bsopnuim 'zaA bj b 'k jBqojS uppdaaiad bj B^sBq
(0981 9P -ip-i^d ^ esdjqvjo¡\[ sdxqiuoj^) oaijBjSoiq ojapiafa omoa Baiupja
bj aj^sap ba '306T ^ 0981 9-^^^ uapuapxa as sajuBjjodmi s^ra sojnip so^na
'BjjEjSotjqiq Bpunaaj n^ -piuanaaxj anb sapBpjjBpom SEjuyisip sbj ap BiopB
-nfuoa upisaxdxa bj ua omoa oiubj Bjqo ns ap pEpaiSBA bj ua tsb 'SBAjjBaja
sapEjnjiqjsod sns ua oxauaS ja Bujmjna ja u^[ -Bjauajaaxa jod Bjsiuoja ja
oaijBjSouoisxq osaaoxd oxisanu ua sa oz (906I"Sl8l) ^I^IA[-3(I ojopjsj

•zbtq oiuojuy jBjau
-a ja 'axpBd ns ap svuoiudj^ sbj b Baod^ ns ua EptnqujE uqiaBjapuod k
pBpiqoxd ap euiej bj ap ojBdmB jb —ojoa3q jaAi^ jBjBuas ap Euimjai oj—

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
de sus calles, la pintura de sus personajes populares y el cuadro ameno
de aquella sociedad colonial que le vio nacer.
En cuanto a pensamiento historiográfico, su obra toda —pese a las
distintas expresiones que abarcó y a las corrientes de palpitante y su
cesiva boga que marginaron su dilatado período de creación— no trascien
de los alcances de la crónica, ni supera sus limitaciones conceptuales. Ob
servador penetrante de la realidad, atento testigo de las querellas políticas
y de las fluctuaciones sociales, sublimó en la prensa, como periodista mili
tante y hombre de partido, su frustrada vocación de historiador. Las cir
cunstancias de su vida y las peripecias de la época de organización en que
actuó, consumieron en la acción diaria de la hoja editorial o el suelto
intencionado, sus mejores energías intelectuales. Su formación, en fin, tam
bién concurrió para privarle de una conceptuación histórica que es en
vano procurar en su bibliografía. Pero si careció de método y si la propia
modalidad narrativa resulta historiográficamente anacrónica, cuando en
tonces se agitaban verdaderas pasiones en torno a los criterios, los fines, las
posibilidades y la concepción de la ciencia histórica; si fue indiferente o
impermeable a los avances de la erudición, a las pragmáticas de la corrien
te filosofante, a las revoluciones ideológicas de Michelet o a las innovacio
nes naturalistas de Taine, cabe no obstante señalar la identificación de su
obra con un pasado que aún carecía de conciencia de sí mismo y no se
decidía a integrarse al espíritu colectivo de la nación. Fue un cronista del
Montevideo colonial, de la patria vieja y de la joven república, aplicado
con laborioso amor a perpetuar el recuerdo de sus gestas, sus hombres y
sus hechos mayúsculos y menudos. Del balance de su obra queda algo más
que el apego impasible al relato analístico y la versión edificante del pa
sado; tuvo otras proyecciones rigurosamente historiográficas en cuan
to alumbró posibilidades monográficas para la pesquisa erudita, o facilitó
una labor de revisión de los pródromos revolucionarios a la que se aplicó
con fructífero resultado científico la investigación histórica rioplatense.
Su replanteo simpático de la figura de Artigas, y su discrepancia con algu
nas tesis tenidas por verdades tradicionales, son antecedentes tempranos
de una reparación esclarecedora, realizada sobre bases críticas y objetivas.

DOS LÍNEAS VERTEBRALES DEL PROCESO HISTORIOGRÁFICO
Más allá de la crónica, con respecto a las orientaciones que
prevalecieron en nuestra historiografía del siglo XIX, podría enca
rarse su desarrollo histórico —con alguna salvedad— en torno a dos
grandes vertientes: la tendencia filosofante, propicia al ensayo inter
pretativo y a la fundamentación causal; y la corriente erudita, que ten
dió a la construcción historiográfica integrada con el aporte documen
tal y la depuración crítica. Las vinculaciones y contactos entre dichas
corrientes, que desmentirían un estricto deslinde, se ejemplifican en Mi
tre y López, Lamas y Bauza, cuyos trabajos obedecen a solicitaciones tan
to eruditas como filosóficas. Mitre es quizá un arquetipo de historiador
que se maneja sobre bases documentales objetivas, lo que no quiere
— 11 —

�— zi —
Ey BiBOug ^ozínf) 'uos^aqo^y o ngynbsg:uo^\[ '9iyEqoy\ gp upygBzyyiAyg By gp
sojpEng soy seix qi^pos ojugyuíEjjoduiog un opEiusEyd UBq gnb SEgpy 9 soj
-u9iuip9^uo9B 'sgiquioq 9p SByguonyjuí sbj ouioo ise 'sgjuBjsuog souoygBiJBA
sns B9ijojsiq BpiA By gp osing ygp iBUBiiugsgp iod BpiAB 'SEgySpyoygos sgu
-OpBdn909ld k SBDIjqSOpj SESIUigid Jod EpBUIIUB B9TJBJOUOJSTq B|9n9S9 By
gp oyyoxiEsgp ye ug sosojgpod soApug^ut 'Bpnp uys 'uo^gn^ opBSBd ns k gjq
-uioq pp BjsqBimBU uppBjgjdjgjuí v\ o so^Tpqugd souaojgj soj gp BUBinbiA
u9buit wj -sxno^siQ pp soidpuud sof 'ojSis ns gp souiuijgj ug 'jpnpBij b
UOI9TUIA opiuyjgpui os9Joj[d ¡g o exv\n^o^ njut^^sd p 'BUBipSgq Bgijggpxp
b^ gpuop sgjBqB soj^o uojgiSjjg (auiBX '^H^ng 'jgui^\[ 'sjgiqx '^ozínf))
sgjugnggsuog sgjoqng sns 'XIX o^Sts pp SBgijqsopj SBpugpugj uog Buojsiq
b^ gp oppoui o^Bipgui p gnj ^gnssog gp BjsqBpugpiAo^d uppou b^ t
'9fUüf0S0]tf VlfvxSoiXO}Sll{ V¡ dp SdUOISdXcf'Xd SV¡

(B

•sisgj sns opugpgjsnqoi uojgnj o^s gnb
SBgijosoyxj sguoisnpuog uog Boojsiq jBioqBp b uoxvzd4w9 sonó gnb sbjj
-ugiui SBDijosopj sguoysnpuog ug uoxvuiiux^i soun[B gnb sg Bpugjgjip b^
ÍBi^ojsiq b^ gp Bijosojq uojgygiq sopo^ '^\k\x^^ gp k jozyn^) gp 'XB^nB3Bp\[
gp sguopgnnsuog SB^ u^qBpugs gnb pgpi p jod sopBuoisgsqo 'Bpijj^d gp
ojund p oAbsu9 pp uojgpiq ixoix^^ v btjosojtj Bun jod sopBAgj^ sgugynb k
ísBqpnjg sgsBq igjqos opBSBd pp oiugiuiTgouog osojnSu un iod SBpipggg^uB
ubj9 ou ts sguoisnpuog sbs9 gp pmpq b^ uojBuoiísgng sguginb oqnj^
•o^nqin 9Bd 'sopopui gp Buipug jod 'BijBoSoTiojsiq v\ Bpoi gnb b Buojsiq
B^ gp Bijosopj Bun q^xpoíd gs Bguo^siq BpiA bj gp oppugs p ug o souguiqu
-gj soy gp SBsn^g sb^ ug 'sgjquioq soy gp sopmf soy ug tsy -BAijggyog Bigugyg
-uog Bun .tBungB Bpgnb gs gnb uog soAi^Biouiguiuog sgygnbon 'sogyd
-pgnb^B sogijBjSoyq sojBngj ug BSypqid 'SBSoqggAOíd uojgypugjug gs
gnb sguoygggy ug Bgyi 'opBSBd ygp batíbuijtjb ugSBUii Bun b g^uguigyq
-biibaut o^undB 'BgijBjSoiJOísyq buuoj Bun auyjgp gnb yBuoygBU upygBpiyos
-uog gp ojugyuíTAOUi 9sg opox *soTpgui soy ug ouxs sguyj soy ug UBgjpBi ou
'sgyqBiouxgui SBgyxugyod ug uojb^tSb gs Bjoq ns ug gnb 'SBigugjgjip sb^
•ogppg opopui ygp oygiAjgs yE B^sgnd
Biypnjg Bsinbsgd Bsoygnuyui Bun gfoggj gnb upTgB^uguxnSiB Bun uog Bgijp
-ugyg EjioSgjBg Biqog gnb ouis 'g^nygxg ou —SBSoySyygj sguoyggiAuog sns
b 'SBuigp oy jod 'y^yj— ogyjo^syq oyyoiiBsgp ye ug yBygugpyAOjd Bzjgnj
Bun gp upysyuípB ns k BjsyyBsnBg uoygB^gjdjgjuy By b oSgd^ ns 'opBS
-Bd ygp g^uEynuiyjsg uotsia n -gíuouiBgojdpgj SBpynnu 'SBpBZBjgnug 9^
-uguiBuiy^ui sgpmyígB sop sbs9 gp Bygugnyjuog By BsngB 'sojjosou gnug
'TjznB^ 'gfBuosjgd ygp k Bgodg By gp yBJOui o^ugyuíBygynfug yg ug k
yBio uoygypBn By b o^ypgjg yg ug BgySpyopojgui uqysgjdxg ns posnq gnbunB
B^ypnjg upygnqynuog By pugpsgp ou '—so^uguingop soy gp OABygsg jgs gnyj\y
b pqgojdgj Z9A BunSyB ugyq ys— Z9A ns b 'zgdp^; 'sgyB^uguingop SBqgn^d
SBy gp opySins 'soqggq soy gp ojugyiuygouog opyyos un sguoygysynbsyp SBsg b
gjduigys Bjpuodg^uB gnbunB 'sbzubu9su9 k Bijosoyyj gp ByqBq gpuop oubjS
-ygg gp BijBj^oyq By gp ozugyuíog yg ug gjuguiBsg.idxg ggyp cq 'Bgyjpsoyyj
SBy gy^ sojugyuíyjgnbgj soy b ouoíb bu9jubui gs gnb jyggp
3Noacio oiNoxfsty Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
historia como lucha de principios opuestos y como reflexión sobre los
cambios en el Estado y la sociedad en su relación siempre actualizada con
el presente. Esta modalidad pragmática, asociada diversamente al libefalismo en política y al romanticismo en literatura, penetró en el pensamien
to sudamericano, y tuvo sonora repercusión historiográfica.
Las intemperadas luchas que sucedieron a la independencia política
invitaron a la reflexión constructiva y a la búsqueda de las causas pertur
badoras en el pasado, así como propiciaron los planteos sociológicos, las
profecías fatalistas y los juicios moralizantes. En el sur del ^ontinente,
desde el Pacífico al Plata, Bilbao, Lastarria y Amunátegui en Chile; Alberdi, Echeverría y Sarmiento, en Argentina; Lamas, Várela y Carlos Ma.
Ramírez en el Uruguay se proponen una fundamentación de la realidad
nacional a partir del análisis social encarado sobre bases históricas.
Dentro de nuestro proceso historiográfico, puede decirse que su curva
ideológica fue sensible a las mutaciones conceptuales y metodológicas que
ilustraron el pensamiento del XIX. Ceñida al patrón volteriano de Gutzot
con Alejandro Magariños Cervantes y sus seguidores, reflejó un temprano
intento de "razonar" los orígenes coloniales y extraer de su historia los prin
cipios de una regeneración social y política. Sometida, en una segunda eta
pa, al embate positivista recurrió, marcadamente con Francisco Berra, al
enjuiciamiento crítico de hombres y sucesos convirtiéndose en explicación
causal de la vida histórica con propensión monitoria. Infiltrada en nuestros
centros superiores de enseñanza, (en la Universidad, en el Ateneo y la So
ciedad Universitaria), la concepción filosófica de la historia se vistió con el
rigor determinista de las ciencias naturales, puesto entonces de moda por
Taine y Bagehot a partir de la verbosa filosofía de Buckle y Macaulay,
Flint y Laurent. En la docencia fueron sus portavoces Luis Desteffanis, y,
en plano menor, Isidro Revert, Marcelino Izcúa Barbat y Ramón López
Lomba; en el ensayo sociológico dieron la nota de su menguada expresión,
Ángel Floro Costa —en quien culmina el énfasis cientificista—, y Enrique
Kubly, con sus profecías ampulosas. Alojó contenidos contradictorios si se
piensa que el positivismo le incorporó a su ortodoxia; desde que positivis
mo —en teoría— implicaba una negación de toda filosofía (metafísica) de
la historia. Mas en realidad, el positivismo, obsedido por el concepto de
causalidad científica, propicia, a su vez, otras filosofías (o sociologías)
cuando encara los desarrollos, los fines o la problemática general de la
historia.
Como se señalara, sus delimitaciones de escuela no fueron muy rígi
das desde que, pese a sus disidencias teóricas y metodológicas con la orien
tación erudita, las vinculaciones y confluencias de ambas corrientes, fruc
tificaron ese contacto en obras perdurables.
Variadas tareas intelectuales cumplió Magariños Cervantes (18251893) 22 en sus años de peregrinaje por Europa, cuando pasea por París y
22- Alejandro Magariños Cervantes, Estudios históricos, políticos y sociales sobre el
Rio de la Plata, París, 1854.
— 13 —

�—n—
•¿i •&amp; 'vni -9Z
'92-61 'dd ''%P ''^p 'soouofsiii soippjs^ 'shxnvahh^ soNravovp^ OHaNvf^^v 'f-2
'921 "d '0^61 'S3JIV souang ' {^AX o]Sts p U9
-po sns ^ps^p) 'vutju^Sxv vtfDxSouojsti{ v¡ op vo^uo vuojstf^ 'viav3 -a
'S9puj sdp dMOisijq) [buAe^i ap BSPApE sisa^ E[ EfauBiu :BUEds;j ap [biu
-o[oa oiuaiuiEíainfua j^ oujoj ua Baiiuajod A. aiu^punqB sa BijBiSoqqiq n
•ajuauíEaniaa EzmbiEía^ A ezt[eue anb sajuanj ísoiafBiA ap sojBjaa 's^tjoui
-aui 'sa^aiiTA ap sauíiojuí pjSoaaj sa|ou^dsa soAiqajB soj jod sauop^psaA
-ut sns U^ #es ((a3uaui^Apaadsai jBpa^dB sopapod k 'jiuaAiod p s^qui^ ap
jianpap Bjed opBs^d pp in\ ^^ ^ ^auauív ^p ^iuasaid p jreinui^xa souibjis
-aaau,, :s^iqB[^d sns ua ^^aaauoa as sokvsu^ so¡ ap ^ap^ui^^jd sisa^ ^^[
•^aiSppapi upisajdxa bijojou s^ui ns ojuaiui^^s uoa ^zu^ap anb 'aj
^aiScqopos ^jn^Bja^q ^\ Bpo^ ^ unraoa s^uiap O[ jod opinfaid 'upp
^j ap ojABj^xa k ao^qjBq ap oipB^sa a^duiis un ap upp^apiuSis
^ns k sbso^ e jeuSise pj zadp^ pptj[ ajuaaiy^ anb sosaaxa souistui
so¡ ua a.unaui íasuauqdou píaos oíuaiuiEpmbsap pp seuioiuis soj edijiuos
-lad uainb ua seso^[ e EiauE^oduii EAisasqo apaauo3 -EjouEdsa Ejsinbuoa e^
ap SEuiaisis soj jEaipuiApi e sejiui uoa 'mozua^ k sese^ se*-[ ap Epua^a^ Eais
-Ep e^ Biiuoa EuopaEaj 'v^u^uiy lo íjloisiu ns ua uos^aqo^ otuo^ *opES
-Ed [ap EapEuiSsad upiaESoijaiui ínitjídsa [ap auiiojiun osaaSoíd ap upp
-ou íEapqod k [ejoui pEpi[EsnEa íezei 'Euiip 'aiuaiquiE ap pEpipuopipuoa
rsEiojanpuoa SEapi sns ap SEun[E japaaoíd uaaaiEd uainb ap 'uosuaqo^
aosaaa^uE ns e aiuauíEsaadxa asiiiiuiai Ejaip^d saiuEAJta^ soutieep\[ anb
-unE 'Eaijpisiq EpiA E[ ap osma [ap psnsa u9iaEai[dxa e[ ua k Eai9[oiaos
U9iaaasip E[ ua euoiou sa lozínQ ap Biauanjjux E^ -ajuasaid p EJEd sajuEm
-3E SEailEUlEjd SE[ k OpBSEd [3p SOJAEJJX3 SO[ 3p U9iaE3I[dxa E[ 'ETJOSO[TJ
E[ ap k Eijoisiq E[ ap zn[ e[ e ^iuiaasip ouspdojtd ns s^ fZ ^/Eaoda Epsa ap
Eaupisiq zej E[ a[qisod sa sou is jBÍanbsoq Pas ap opoui onsanu ua aiuaui
-Esoiapod opxn^ui uEq anb sa[qEjou seui sosaans so[ ap uppBpq E[ opuEa
-snq ouis sasjEd sojsa ap EpB[[Eiap Euojsiq Eun iiqijasa —aaip— ojafqo ou
-sanu sa of^,, :sEuiEd SEaauíud sej ua eá EisaijiuEiu as ajuBjosoqj uppuaj
-ui E[ '^81 yB P ^íS^Ií ^ísinbuoa E[ apsap uEaiEqE anb 'sotpnjsTi so[ u^
•u9pEzi[iAia E[ ap oqoxiBsap [a ua ueiiabjS anb sappos saiuEuopipuoa so[
ua jEJuauad ap oiuaiui un ÁBq '—EapuBuioi ajuauíEaidp— sauaSuo so[ iod
pmainbui Esa e ojunf "[EuopEu japEjEa [a uBjSa^uí anb souopp^nB soj
-uauíap so[ iEEpui ap p^pisaaau e[ 'Ejqo ns ap oísai [a ua ouioa 'uauíExa ns
ua souijbSe\[ e 3Aanp\[ 8S'asuajEidou oipara onsanu ua vpvuorox vuo^sty
^[ ap [^i3iui ozejj [a uos '81 U3 síJ^d u3 Z3A ^jauíiid jod sopEai[qnd
vjdjj v¡ ^p oi}[ ¡9 dxqos sd\moos í sooimod^ 'sooupjsifj soipnis^ so^
•oanpisiq
ofEqEJí ns ua sisai ouioa aaaiEdE anb EaiuEdsiq uppipEij E[ jod ojadsai op
-EipuaaE un — ¿ [ap soSo^pos soaiiUEUioi so[ ap Eiauaiajip e— opuEpjEnS
'uieuezq k uaquiE[Eiuo\[ ap Ejnqaaq 'opEjapoui ouisi[Eiaqi[ un uoa Baq
-9IE3 aj ns jEi[iauoa opnd 'Eay^ e[ ap Ejniua^ k aaiy ap zaunjfq ap oStuie
*0 [ap E[ouBdsa Epoui E[ e oaiiucuio^ *soua[ijpBui soAtqajE ua sauopEij
-S3AUI se[ k sa[BiJojipa sapEpiAjiaE se[ 'Eisipoijad ap oíaijo [a uoa EpEu^aj
-[E 'Eipauíoa E[ k EiuEjp [a 'osjaA [a 'e[3aou B[ ua pEpipunaa^ ns piipE\[
oinoxnv Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
1770) y son frecuentes las citas del abate de Pradt, de Azara, de Funes, o
del reciente libro de Prescott sobre la conquista del Perú (1847).
Sin embargo, Magariños Cervantes, bien que precursor de la historio
grafía filosofante en el Río de la Plata —como lo destaca Carbia—, no
alcanzó a formar por sí mismo una escuela o una tendencia historiográfica.
Su afición o su interés —nunca su vocación— le llevaron a la historia, una
más entre las diversas actividades —periodista, editor, literato, abogado,
juez, catedrático, rector— que su vida le marcó. Del periodismo de comba
te y la acción política derivó incidentalmente a la historia con las preven
ciones y deformaciones características por lo demás de la generación de
proscriptos que —imagen de la historiografía liberal de su tiempo— aloja
ron en la historia sus querellas de partido para extraer luego de ella las
probanzas de sus principios e ideas. La exigüidad de su obra y de su in
fluencia contrastan en cambio con la dilatada proyección que —den
tro de la orientación filosófica— correspondió a Vicente Fidel López,
emigrado de la primera hora, que ejemplificó en su extensa y desigual
producción las mayores posibilidades de la corriente fatalista, como
gustaba llamarla, y las cambiantes modalidades que fue asumiendo, su
jeta a la variante del pensamiento europeo, desde los cuadros de Robertson y Guizot hasta sus postreras concomitancias metodológicas con las cien
cias naturales, en la línea de Buckle y Taine.

Vicente Fidel López, más perdurable que Estrada, es el modelo que
en el Uruguay inspiró a Francisco Berra (1844-1906), 26 cuyo discutido
Bosquejo Histórico de la República Oriental del Uruguay, aparte de su
gravitación pedagógica durante casi tres décadas, presencia en ese lapso
una etapa historiográfica de definición conceptual, al señalar el enfrentamiento de dos corrientes antagónicas.
Las cuatro ediciones del Bosquejo compendian toda una época de
nuestra docencia histórica. Las modificaciones sucesivas —sensiblemente las
introducidas en la última edición— impuestas más por preceptos pedagógi
cos que por orientaciones conceptuales, dejan en pie su dogma esencial:
la historia, disciplina normativa, debe ser encarada con criterio filosófico
y finalidad moral. "El fin práctico de la historia —decía Berra en 1895—
no es satisfacer la curiosidad ni aun exaltar el sentimiento patriótico, como
muchos creen incurriendo en gravísimo error; es servir de guía a la con
ducta futura de los hombres, mostrando cuáles son los efectos que fatal-

26. Francisco A. Berra, Bosquejo Histórico de la República Oriental del Uruguay,
Montevideo, 1866 (primera edición); Montevideo, 1874 (2a. edición); Montevideo,
1881 (3a. edición); Montevideo, 1895 (4a. edición); Estudios Históricos acerca de
la República Oriental del Uruguay. Defensa documentada del Bosquejo Histórico
contra el juicio que le ha dedicado el Dr. Carlos Ma. Ramírez, Montevideo, 1882;
Noticia Histórica. — Aspecto físico. — Instrucción, en Álbum de la República Orien
tal del Uruguay, compuesto para la Exposición Continental de Buenos Aires, bajo
la dirección de los Sres. Francisco A. Berra, Agustín de Vedia y Carlos Ma. de
Pena, Montevideo, 1882.
— 15 —

HBUOTECACEIL
=ONDOODDONE

�— 91 —
'51-81 'dd '')P ''^ 'ivju^ixo ^U^^II vl 9P ojupjsiH ohnbso^ 'v^aag *v oosidnvh^ '62
'ZL 'd 'III -J 'S68I 'S3JIV sou
-ang '^xtftV px^u^^y pp oanpxy ua 'vixvx^^'j vpu3puo4s3xxoj 'auiii^ ^woaoiavg '82
'SI '&lt;* 'S681 'oaptAaiuoiv
pp ¡VJU3UO voiiqn^u vj ^p o^ixppijj ohnbsoQ 'v^raag "y oosiaNva^ -¿2

'soisandns sns ua apuapsBij BXiag ap Eiqo bj ap Bappa A sisijeue ap osaaojd
13 'seuoiBuapuoa sauoundo ap ^BABpuaA un puapBauasap BsiaApB uppaB
-ai Bun 'sauopniTisux a saaquimsoa ap scupBna soi b Bipuado^d Biia^ soap
-\\oá soipaq so^ ap uoobí-ibu b^ opuB^adns apuop opBSBd pp BuiBiouBd pp
uppBqduiB ns 'Baqdun anb aiqBJOABj uppuaui b¡ uoa 'opBi ap opu^faQ
•Bpnasa ns u sajuaiaqui soiaajap so^ ap uojatraixa a[ ou 'ojxaj
ouioa 'SBapBuiaisis sap^ppBna sns A aiuaiBdB pBpuaisnB ns 'oSjBquia ui
•opBSBd pp BApafqns uoiaBjaajdB v\ 'Biaoaj ua souaui o| jod 'Binpxa as anb
apsap opojaui ns ua BpBapiuoq 'Bajiua uppBpaidB B{ BqBZBJBquia anb pp
-uaaaAaa onuauupuas pp BpBandap 'BUBp\[-aQ jod BpBuosBjq opuais BiuaA
anb uoa BappujBd upyaBjauaA bj ap BpBÍodsap 'puopBu Bpoisiq b^ aiqos
BApafqo uoixapai Bun 'opBinjai anbunB '9^nuiTjs3 'BaioBpad upiaBAOu
-a.i Bun oduiap ns ua papiuSis 'sapmaB soiuauíap sns saiuasaad unB '0^81
piuojoa Baoda bj apsap BaiBqB ^581 ^p uppipa ns ua anb 'oiqq 13
ap oaijoisxq ouauípuaj pp pBpqBsaaAiun v\ ap oidpuud p Bzpiqís
-uajso as apuop 'Eadoana uppBZípAp bj^ ap ojpBna p ua 'o^sba sbui ojpBna
un ua uopB^apjB ns Á (BUBds3 aiuauíjBpadsa) soapuBpBSUBJi sof k bjbj^
pp so^qand soj a^iua 'piauaiajip k BaiSopuB upiaBiBduioa bj 'BapaBpip
uopuaiui uoa 'Exiag ap Bjqo b^ ua Biisnp cvmiua^xy vuofsi^j ns ua zad
-93 ppi3 ajuaajA ^od oanj k sajuBAia^ souubbj^\[ jod fq$\ ua opBjuana
-ajj bá —aj?ip\[ b ojBa Bjas anb— oaiJ95Siq orasippiBd pp os^naaj J3
•Bjanpuoa ap SB|ai ouioa bu
-Buinq pBpapos b^ b sajqBaqdE 'sauopBpi SBsa ub^u anb saAa^ ap uppB^nuí
-joj b^ —oduiap ns ap opoui p— opuaijiuipB Baupjsiq BpiA ^\ ap EjsipjBj
k ouBsaaau upisaans ap ojdpuud un b BadB as Exiag 'oSoSBpad k jop^a
-npa ouioa a^qisuas anj anb sb^ b 'SBisiApisod SBiauan[jui sb^ b pj3 -o^pBx k
opsnps 'sapipianx b ajxuiai as 'zaA ns b 'anb zadp^ ap saABjj b (vxxajv¡Suj
ap vixo^ijj) ÁB|nBaBj^[ ap SBpuBuosai sb^ ohnbsofj p ua uBpBuaiqo^
•Baoda ns uoa uppEpi ua safBuosiad ap k soaiSpjoapi sojuaiui
-lAOui ap upysuajduioaui b^ k souismoiaBUB 'sauopBaaSBxa 'oAiiafqo joSp
ap bí[bj :saiuapiAa sbui sauopEiiraq sb^ uaaaiBdB 'SBSiuiaid SBpiSu SBsa ap
upisaaduioa b^ b opBSBd p oppauío^ ñz "sajua^iA sapioui saiojBA ap Braaisis
p unSas upiaBqoídaa v\ k osnB^dB p opuBaipnfpB SBaod^ sb^ k saiquioq
so^ b iBzn[ jopBTiojspj pp upisiui apuapua 8S 'Bipijdxa sa 'SBiuap oj jod
'uppBjnautA EAna 'zadp^ ppj3 aiuaaiy^ ^ opuainSi^ -Baoda bj ap Bappuap
BzuBsn bj b opBuao BiaaiEdB anb osopppjB ouismiuiiaiap un jod
-BiniBusap 'oaiiaEpip opoput jap SBpuaSixa sbj b BpBuipioqns bA '
bj ap upiaBuiaojap Bun BqBipuaSua upiaBnjjiAsap
iz \,SBpuBisuna
-.na sBpBuuuaajap ua sop^appaA soqaaq sopBuiutiajap ap uanis as aauaui
oinoxmv Mvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
así como en sus derivaciones, el objeto de la discusión. Las diversas ins
tancias de lo que cabalmente fue revisión del pasado y definición de una
conciencia historiográfica, tuvo antecedentes, resonancias y protagonistas
en las dos orillas del Plata. Sus episodios más notorios, los artículos de Juan
Carlos Gómez, las réplicas montevideanas en la prensa, el Ateneo, la
tercera edición del Bosquejo y el Juicio Crítico de Ramírez del 82, la con
trarréplica de Berra y los debates del 84 en torno a Artigas implican la
reconsideración de una imagen histórica tradicional. El vuelo doctrinario
que cobran las réplicas a la edición del Bosquejo de 1881, acusa, con la
superación de los juicios que entonces encarnaba López, una objetivación
crítica del pasado que está anunciando la aptitud madura para encarar la
conceptuación histórica del curso de la vida nacional. El Bosquejo —por
contraste negativo— fue el espaldarazo de una nueva conciencia histórica
que por vez primera sugiere una visión orgánica del pasado, sobre bases
eruditas y críticas, con los trabajos de Fregeiro y Bauza. Es cierto que la
gestación de esa conciencia adulta responde a un proceso de larga data,
cuyos actores desde Montevideo o Buenos Aires protagonizaron en la cá
tedra, en la pesquisa del archivo o en las polémicas histórico-políticas. Pero
no es menos cierto que la definición de dicha conciencia vino a manifes
tarse a propósito del libro de Berra para luego sellarse definitivamente, en
1884, con la crítica de López por Fregeiro (no por simple coincidencia coe
tánea de la polémica Mitre - López), en el conocido debate periodístico a
propósito de Artigas. Desde entonces, las ideas históricas de Berra y su cri
terio histórico parecen ser cosa juzgada y como letra muerta se confinan
en el desván de la historiografía. Apagados los ecos de las retóricas leccio
nes del Bosquejo, silenciadas las voces críticas que se alzaron en su contra,
el saldo de su obra, la "lección", perdurable de su libro es negativa. Si
algo enseñó desde el punto de vista historiográfico, lo hizo con la ejemplificación de una forma errónea de concebir la historia. Y su paradójica
lección, arrojó resultados saludables en cuanto superación de las excentri
cidades de una escuela y de un modo de pensar que Croce sin miramien
tos desterraba al limbo de la "pseudo-historia".

Si fue prolongado el magisterio del manual de Berra en la enseñanza
media, la tendencia fatalista también se hizo sentir variadamente en
la docencia universitaria. Si en historia nacional pervivió durante tantos
años el influjo de Berra, durante esas mismas décadas, Desteffanis alentó
la tradición filosofante desde la cátedra de historia universal de la Uni
versidad.
En el Río de la Plata, 1866 es un año significativo para la historia de
orientación trascendente: en Buenos Aires señala el advenimiento a la cáte
dra de José Manuel Estrada, el portavoz de Guizot; en Montevideo, la
edición inicial del manual de Berra, como se vio, y el nombramiento, por
el gobierno de Flores, de Luis Desteffanis como catedrático de historia
en la Universidad Mayor, señalan hechos ilustrativos del auge de una
modalidad que se explayó en la creación historiográfica y en la docencia.
— 17 —

�— 81 —
'if&amp;l 'PBa 'ououowpap opaas pu üuvipjt vt¡vx3ouo}s v¡pp vuotg '300^13 oxx^craN^g'gg
•q d 'piqi-^g
'Z^ • 'S88I 3P ojoiqaj ^p q
'oapiA^juo^ 'oauajy pp sapuy u^ 'soauptsyq souajua soj ^q 'sinv333.is3(i G sm^*ig
'5881-^881 'o^piAajuoj^ 'oauajy pp sapuy u^ 'soaippua^^
(C soj.qt'j 3J.JU3 -6881 'oaptA^juoj\[ 'soaupjsiq souajiia so¡ a(j 'sinv3331S3Q "Q suri06
SBJ SEpEZTJTAT9 S9UOT9EU SBJ U9 U91jd9.I 9S SOUB (J^J 3P SOÍ^ÍS,, U^ííJ 9S TS
OpU9lU9JSOS 'J9E.I.I9JJ 9cId9SnT^ 9UOdOJ[d 9nb SO^Up^Siq SOpp SO[
-liaE 9JU9UIRnU9UT UOpRZipOU9d U\ U9 RUIUqnD SE '099011^ OZU99UTyV UO9 O\2
-is p J^junds9p ^ RqRraosR 9nb '9íu9ijjo9 BIS3 -¡BuopRU ouisqBjgqq pp
B9pi B[ U9 OpBZJBSu9 SO^q9tld SO^ 9p O91UBJO OpOJJBS9p pp Ojd99UO9 p
^ O19BJJSqBTJUB 01U9TUlBSU9d p JB9]pUTAT9J B OUTA 'BUBinblAO9U 9JU9UJO9
B^ 9p OpU9ip99Old 91lb SBpU9n|JUI 9p B9UJ^ BSOnUTS BUtl jod S1UBJPJS9Q
B BTJO9J BS9 9p999y •U9T9BUIJO^SUBJ1 k OpOJiBS9p 9p SOpOJjgd SO^ U^JB9
-JBIU 'BZ9JBJT11BU B{ U9 OUIO9 '9nb S91UB1SUO9 S9U0pBUBA B O19ftlS B1S9 9tqip
-UpS9UT 9 91U9pU99SB OJ9JOJJ9p O^ín9 'E9UO}Siq BpiA B{ 9p OpOJJBS9p pp 9Í9
B9pi oiiio9 9jquicq pp osgjSojd p B^msod Bziuo99id 9tib BjSop^pi B^ #Bp
-U99Op B[ B BpB9q US 9pS9p pBpippiJ ppaBtlS 9nb B 'B9TJpSOpj BTIOJSiq Bí
9p SB4SlO|odE SOJ 9p B9UIJ BJ U9 BpiIS 9J UppBJSgjIUBUI 91UBf9UI9S '^g &lt;fOS
-9.i3o.id p UO9 Á p^pgpos bj uo9 sopBUopBjgj souBiunq soq99q soj 9p Bp
-BUOZBI UppBJJBU B[ S9 —SIUBJpJS9Q Bjmsod— BUOJSIj^ B^,, :Z9pi|BA JoXBUI
9p SOJllip LIO9 B^U9S9jd 9tlb J9 '0091199 Oldojd nS OU TS '99np9p 9S S9JBpiUI
S9UOpiU[pp SnS 9p BU11 9Q "B9TJOlStq BpU919 BJ 9p B9J99B 9J 9p UpTSgjOjd
Bldo^d tlS BZUBAB JOltlB p — (6881) ln?P ns S9 SO^UO^ilf S0lX3%U3 S0\ 3Q—
OpBpUllU9 [9p pBpTA]19fqO k OUISpil99p9 JB 9S9d 9pUOp OAIlTUTJ9p Ojn9Sndo
US 91U9UO lK)qBUE9 9iaBf9UI9 'BOOlSiq B[ 9p U9TSTUI B9p^uiSBjd BJ OpUB9
-ip9jd BTU9A 91UBUOSOJB OUO1 U9 91lb O9TJ9SOJTJ OUISTApiSOd J9p U9TS9ldx9—
ISOuSbUIO"^J OSUIUIOQ UBnf k 0BO9J[ 9S0f 'BSO^ J9TjqBQ :S9JB1JB SOJ1O
B EA9JJ 9J (|B9U9pilUB 91U9UIBpB9JBUl) BpUBlIJTUI nS —JBUOS99d Bp
-U9puods9jjo9 9U9puBiu U9inb uo9— thub^ b sotSo[9 9p 9jqn9 gnbuny
•SBUI91STS 9p O9piJBUB O9T1JJ9
pp pBprjBuosjgd bj 9nb sbui ojppqqiq jgp 9jqB9UO9d ouiiub p 9uiuiop9jd
so9U9isiq sos99Ojd soj k oiu9tuiesu9cI j^p U91STA ns U9 U9iq ts 'lu^jnB^ b
S9pipj9njL 9pS9p UB1UOUI9J 9nb SB3ni99J SB1U91B SBUJ9pB UBSn9y Tg-BTJOlSiq
bj 9p btjosojtj BJBd oix9i 9p ojqjj un Bjp un J99Bq 9p oqspdoíd osgadxg
J9 UO9 S91U9I009 k S9JOinB 9p B9TUIBJOUBd UpTSTA BUn U9pU9JlduiO9 f0dU3}y
¡3p Sapuy SOJ UBJ9T3O99J S9}UndB 9p BUOOJ U9 9Tlb '9SBJ9 9p S9UOpjSOd
-X9 Sn #S9JBdSTp SBUI SO99 SOJ k S99OA SBJ 'B9T19Bpjp U9TSTUI nS 9p 91U90SU09
'9980999 odns 9nb O9T199J99 k EiSTUBiunq niT9ids9 un paisoui 9S 'sogdoin^ s^j
-OpBTJOlSTq SOJ UO9 JBUOSJ9d pBISIUIB U9 Opilin S999A B ÍB9O91Sjq U9JSn9STp
9p SOJ1U99 S9pUBjS SOJ UO9 B199IJP U9J9Bjn9UTA BUn 9J9A9I 'SO9pBjSoTjqjq
S0TJB1U9UIO9 k SO9TlSipOTJ9d SOjn9pjB 'S9UOT9TSOdx9 'S9UOT99npBJl k S9U0099J
sns ug; "XIX PP P^itui BpunS^s bj 9p sb9tS9jojx)19ui s9uot9buoojsubji
S9pUBi3 SnS U9 B9T991Sjq BT9U9T9 BJ 9p SBjniSOd S91UBTqUIB9 SBJ SBpO} 'OTJB}
-TSJ9ATUn OJP91U OJlS9nU TI9 9[9JJ9J 9nb Oljpnj9 OX9U Un 9nj 'jBUOT9d99X9
ojTjpqqjq 'S9{BJ9qyj SB9pt sns jtod oidj.i9so.id '^oiu^uijSjosTJ,, j9p BjSojo^pj
bj U9 opBuooj 'u9Stio 9p ouBjjBij 'og ()
3NoaaQ oiNoxNy Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
mismas revoluciones políticas". 34 Su apego a la escuela le lleva a aceptar
con calor tan delirante determinismo que, al fin de cuentas, no era más
que un ejemplo de la confusión que reinaba en la época acerca de las
fronteras de las ciencias del conocimiento. Por su libro circulan todos
los sistematizadores, mentores y profetas del progreso humano. De cualquier
modo, más por las ideas que supo transmitir que por su obra original de
que careció, merece un sitio en nuestra historiografía. Su producción es
meramente accidental y extrínseca a su vocación de docente, polígrafo y
bibliófilo, traductor y coleccionista erudito.
Paralelamente al magisterio universitario de Desteffanis, otros cen
tros de enseñanza montevideanos fueron sensibles a la influencia filosófica
del positivismo en su proyección sobre las ciencias históricas. Mencione
mos, al pasar, algunos núcleos de difusión de los estudios históricos. El
Club Universitario, fundado en 1868, donde Eduardo Acevedo Díaz, con
Guizot por modelo, traza una imagen del pasado del Continente en una
serie de disertaciones titulada: La civilización americana;S5 la Sociedad
Filo-Histórica donde se pronuncian conferencias sobre La mitología griega
bajo el prisma de la moral por Prudencio Vázquez y Vega,36 donde Gre
gorio Pérez lee su tesis acerca de El origen de la civilización americana 37 y
José G. del Busto habla de una división científico-filosófica de la historia
de la humanidad. 38 El Ateneo después, con sus veladas literarias, en las que,
en 1881, Palomeque diserta sobre la enseñanza de la historia como ejemplo
de generaciones presentes; 39 la Sección y la cátedra de historia del Ateneo
donde sus lectores José G. del Busto, Isidro Revert y Marcelino Izcúa Barbat
rezuman el tono cientificista que impone la furiosa boga de Taine; Isidro
Revert —también profesor de historia universal de la Sociedad Universita
ria— escribe en los Anales del Ateneo sobre La química y la física históricas^
La mecánica en la historia, Morfología y fuerzas de la historia; 40 Marcelino
Izcúa Barbat, por su parte, hace profesión de fe filosófica en un discurso
inaugural del aula de historia antigua del Ateneo en 1882, refiriéndose a

34.Luis D. Desteffanis, De los criterios históricos, etc., cit., p. 10.
35.Eduardo Acevedo Díaz, La civilización americana, en El Club Universitario, año III,
nn. 101, 102, 103, 104, Montevideo, mayo 25, junio 5, junio 12, junio 22 de 1873.
36.Prudencio Vázquez y Vega, La mitología griega considerada bajo el prisma de la
moral, en Actas de la Sociedad Filo Histórica, Montevideo ,22 de julio de 1874, en
Archivo del Ateneo de Montevideo.
37.Gregorio Pérez, El origen de la civilización americana, en Actas de la Sociedad FiloHistórica, Montevideo, 19 de agosto de 1874, en Archivo del Ateneo de Montevideo.
38.José G. del Busto, Disertación sobre la división más científica de la historia de ia
humanidad, en Actas de la Sección Historia del Ateneo del Uruguay, Montevideo,
15 de setiembre de 1879, en Archivo del Ateneo de Montevideo.
39.Alberto Palomeque, Discurso de apertura al inaugurar las veladas literarias en el
Ateneo del Uruguay, en Anales del Ateneo, año I, t. I, n. 2, Montevideo, 5 de
octubre de 1881^ p. 159.
40.Isidro Revert, La química y la física histórica, en Anales del Ateneo, año I, t. I,
n. 5, Montevideo, 5 de enero de 1882, p. 374 y ss.; La mecánica en la historia, en
Anales del Ateneo, año I, t. I, n. 6, Montevideo, 5 de febrero de 18S2, p. 468;
Morfología y fuerzas de la historia, en Anales del Ateneo, año I, t. I, n. 10, Mon
tevideo, 5 de junio de 1882.
— 19 —

�— os —
"0881 's3i]V souang 'KvnSnx/2 jsp jviusixq voijqn4
•su vj sxqos sositupuoss (C so3ijtjo4 'ssjvpos soipnp^ 'vuvaxi^^ 'visc&gt;3 o^cnj ^aoMy 'Qt
"IA^A 'dd 'opvjsxj '-^p 'ívniSnxfi pp vixoptfj ^aNinoan^y ^oid|/\ 'V^^
"SI6T 'ssxiy sousnq 'sxxojvj ÍS06I
'X)Ul%V\4siO VJ 3p VXX3TIQ VJ (C SO3lOX3l[ So4ui3XJj •SOJlXOJSllj SOipnjs^ ^9681 '
'ppuvxj xopvpiQ p 'vstxsiuy sp souox} ^2681 'oapiA^juo^v '^vnSnxfj pp vuojsifj
•'06SI 'oapiAajuoj^ 'vx3aij¡ 'svSpxy 's^puopD^^ ssuopvxxv^^ 'aNinoa^ay moi^ja
•g^ -d 'W8I
ap ojunf ap 5 'oapiAa^uop^ '\^ *u '\\ -j 'm ouc 'osus^y pp sspuy ua 'osu^jy
pp ssvp vj a vxn%xs4v sp osxn^stQ 'jvuopvj^ vuopiyi 'zaNjiavfv zaaag oi^adn"^
"2881 3P I!JQB 3P S ^ 'ozjeui ap 5 'oíaiqaj ap 5 'oapiAajuojv '8 ^ L '9
'5 -uu '1 -j '1 oub 'osusjy jsp S3jvuy ua 'jusxnvj íC ^jysng 'xva^vg v^iazi ONnaoavj\[
^^ k ^^9dujU33 BZJ911J ^^ 'OJU3IUI
-lAoui U9 sodaanD so[ ap uppBsuapüoD ^\ k oijqypnba p u^iado anb s^zaanj
sapu^aS sop si^ ap BaiSpioiaos uopnpAa jotjaí|n e^m ouioa uaaaa^dB a^ as
anb '^jbi^ pp sasiBd so¡ uapiAip as anb ua soppjBd so[ ^Aiasqo ^jr^p ^sa
apsap k 4íBjsipBjsa ojosojij,, oujstui is b uiBpoad a 'SHDTjstpBjsa sbjjp uoa
ps^j^ \e uppBJodioaui ^jaBsaaau Bjrjsanu ap pBpiy^jBj v\ ^jjsanuiap 'sa^uBA
-ja^ souiiBBp\[ oipuBfayy 'oppoui ns b op^aipap Qf 'vuv&lt;uip^ p u;j -sajuBjq
-ap sauotaaodojd eiso^ uoa BzuBayB ouispppuap 13 'Bijojsiq B^jsanu jejos
-ojij apua^aad Buia^sis oÁna uoa 'SB^siApisod SBuiSop soy ap JopBSynAip
ouBjduia^ *(906I-8g8l) ^SOD o^\^ I3V B ojqnj a^sa ua aXnyauy a
•sajuasaid sauoianyos ap Basnq ua y^uoyaBu opBSBd
ya jbuozbj apuaiaid anb oaiSpyoiaos ouo^ ap o^^sua ya 'a^uayjjoa E^sa ap sa
S'ajainb as is 'k EiJEpunaas uppBAuap ouioa '

ff '^soptaouoa
seui sauíj sns ap sounyE iqE aq ísoayjpjsiq souauípuaj soy ap etjoáeui Ey
uanbrydsa anb SEsnEa SEy JEUEJ^uasap ísajquimsoa SEy ap ZEjaA ojpEna ya
jEjuasa^d ^saXay SEjjaia unSas asopuaianpojdaj k asopuapnpojd 'soqaaq soy
ap yEjnjEU ojuatuiEuapEaua ya ísajquioq soy ap saAEjj e sauoianií^sui SEy
ap BApnyoAa EqajEui ej jEipn^s^ "sauoyanji^sui SEy ap saAEjj e sajquioq soy
ap osEd ya JEtpn^sa utj OAisnyasa jod jaua^ oaoduiEj aqap ou ísapyjauíaja
ap jopEaipui un ouioa 'soqaaq soy uaiq souaui o seui jEiuasaad aiuauíEiaui
aqap ou Eijo^siq Eqy,, :auinSajjy ap SEapi s^y 'SEjqEyEd sns uoa 'inbE aj^
•ojyajydxa seui unE sa EisiuopnyoAa ouisiAiiysod ns Eijojsiq Ey ap sauíj soy e
oiuBna U3 -^uajanuí 'uEyyojjEsap as 'uaaaia sauoiaEu ssy 'EaiuESjo EpiA Ey
ua ouioa ise,, :aaip opuEna oiaEjaid ya ua EpEsajdxa aaaiEd^ 'ajuEjosoyij
Eijoisiq Ey Epoi e EjEa 'yEijA oyap yap Eapi E^ -saioiaE sns ap sayEaj sapnjjiA
k soiaiA soy uoa 'opBSEd yap Epnja EzuEuasua Ey ua saiEyoasa soy e jEiaiui
Ejnaoad EJjagy ap Eauíy Ey ua k 'saauoiua Epap as ouioa '^pEpiyiqEíaos,,
Ey e EiauEuoduii uejS apaauo^ ^Eijoisiq Ey ap uoiaEzipoiiad Euaia euiose
apuoya 'KvnSnxfl pp vuojstfj ns jod ^f (^661"^981) ^uinSajjy joiaiy^ b bj
-siAiiisod upiaBiuayjo BpBajBui Bun ap oijuap jBpioaaj aqBa ouisiuiisy
Zf 'aiuasajd ya BJBd SEzuBuasua ap aiuanj sa 'yEiuayjo
opBSBd yap Bijoisiq By anb J-88I 9P osjna ns ua BJByaap 'oauajy yap yBuoia
-bu Bjjoisiq ap oaiiEjpajEa k BjsiApisod '—uij ua— zaupjBj\[ zaja^ ouad
-n-^y ís9¡vuy soy ua oSany BpBaiyqnd yBjo upiaisodxa x^(^udxnvj i
Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
ción, unitarismo y federalismo". Es una verdadera pesadilla científica que
da sin embargo idea de la desenfrenada vigencia que alcanzó el positivismo.
Sostiene que la "catóptrica social está tan avanzada hoy como la catóptrica
lumínica. Las razas que se mezclan y confunden, proyectan y combinan sus
enerjías físicas y sus cualidades morales, como las superficies tersas los
rayos de luz o de calor radiante. Los teoremas son los mismos. Siempre el
ángulo de incidencia es igual al ángulo de reflexión. De lo que se sigue
que las temperaturas sociales tienden a equilibrarse como las físicas...".46
Mención accidental corresponde a Enrique Kubly y Arteaga (18551904) por sus dos ensayos más significativos: Las grandes revoluciones
(1887) un grueso volumen que con aire de viejo alegato liberal reedita
las protestas de Bilbao ante la acción clerical, con mucho de Spencer y
Carlyle; un tanto anacrónico, conservador para 1887 y para el prólogo de
Pi y Margall que le precede.
Libertad, ciudadanía, soberanía popular, leyes políticas, analizadas
históricamente, en su faz sociológica, desde la antigüedad hasta los
últimos conflictos con la Iglesia, pasando por la Revolución Francesa,
seguidas por conclusiones de filósofo de la historia, al tono grandilocuen
te de estilo. En El espíritu de rebelión (1896), con énfasis erudito radica
las bases de la democracia en su evolución histórica, para concluir en el
dogma del progreso como idea central y condición de perfeccionamiento.
Tiene un acentuado tono profético, al plantearse la cuestión social del
momento con la macrocefalia industrial y su incidencia sobre la clase
obrera. Su diagnóstico desahucia al socialismo de Estado y a las "extrañas
utopías" de Marx y Lassalle, así como al anarquismo, que desprecia como
buen liberal de fin de siglo. Cree que el mundo está asentado —dadas las
inclinaciones natas del hombre por su interés individual— sobre la no
ción de propiedad. Proclama la libre iniciativa como panacea de los
males sociales y tiende, dentro de fuertes marcos reaccionarios, a una re
pública federal de acento conservador y jerárquico. El espíritu de rebe
lión, para Kubly, es la palanca del progreso constante e irresistible, a
cuyo conjuro se operarán las transformaciones sociales. 4r
b)

algunas manifestaciones de la corriente erudita.

En tiempos de Rivadavia, cuando a comienzos de 1827 llegaba a Bue
nos Aires, proscripto de Italia, el publicista Pedro De Angelis (1784-1859),
los primeros frutos del método filológico crítico y el auge de la corriente
neoviquiana auguraban una fecunda revolución en los dominios del saber
histórico europeo. No tanto por haber sido un temprano portavoz de aque
llas ideas históricas, sino por la influencia que irradió con su obra de acopio
y creación, se le debe preferencia en todos los estudios sobre los orígenes
de la erudición en el Río de la Plata. En su patria natal, procedía De An
gelis de aquella escuela de publicistas y estudiosos napolitanos que tras
las huellas de Vincenzo Cuocco postulaba una reivindicación del pensa
miento de Vico apuntando hacia una conceptuación científica del saber
46.Ibid., p. 375.
47.Enrique Kubly y Arteaga, El espíritu de rebelión, Madrid, 1896.
— 21 —

�•ss k ¿\\ dd '2i6i 'o3piA3iuoiv '^981
•0181 'o^pta^juo^ ua vjuaucftut v\ ap vtfvjSojjqig k vuojsifj 'vavaisa ocrava "JJD
'BUISjy
of^q sopB3qqnd so^gqoj k so^n9sndo 'so^eta 9p s^uiiojui 9 sou
-Bip 'SBIIOUI9UI 9p S9U9Uín^OA 99UO UO9 {V}VJJ ¡9p OIDXdíUOJ ¡^ 9p B39^Oqqiq
ei U9 soupi^SjE so:jdu3so.id sof uoi9io39i ouB9piA93uoui O99 okno souioj
sps 9p sndao9 opqos '(^g-9g8l) sipSuy ^(I oipg^ 9p soiu9um9op k s^jqo
\ 9p OT^ |9 ^JíSl2"9J 9nb S9UOpnqiJ[JUO9 SEf
SOUn.2{E UOS 'EJ99|EqZE9I TepiE^ 9p SO^U9UI
9p U9p99{O9 V\ O 'OAJE^ 9p SOpEJEJ^ 9p U9J999{O9 EJ
k O9UE^^ 9p 'JEAjjo^ gjqos
s^I í (g98I ^ 8^8l) lozoiipo ^ oi9nSv-^í^[ uo^ nj9j U9
Á O9ZOJO pnuBH UOC) O9ix9j/\[ U9 íEutp9^\[ otquox ?sof UO9
U9 :SOSOipnjS9 SOpEDIJÍ|E9 jod SEpiAOUIOld S9[E^U9Uin9Op S9UOp99[O9 SE^
uo.iEJ9jqojd opuEnD 'XIX PP p^iitu BpunSgs e^ U9 opijdumD se9tjeui9^
-sis SEp9nbsnq 9p oju9iuiiaoui un 9p s9abh e ps^idxg 9S edij^iubouijet;
B UnUIO9 pnjI59E BS^ -[BUOpEU EpU9SlX9 9p SEDIUpj U9 ETJOJSiq E^ 9p
E¡ EjndE 9^ÁpE[3 k J9pq9ip\[ 9p oidui9f9 ^3 qEuopEU soi{}v4 pp
Eun e iB^undE EJEd oqpnj9 J9qES oand p ESEq9i 'soiJEp^sid^
'SELIOUI9UI 'SOSjn^Sip 'S9fESU9UI 'SO^X9J 9p UppE^nUin^E B1"! #U9pEdl9UEUI9
9p S9{E9pi SO^ 9p OOIAJ9S \B 9SJEZI|TAOUI E UEZU9IUIO9 SOpBAIjd k SO9I^q
-nd soju9uinDop 'SE99^oi^qiq k soAiq^^E iB^psjjngq joqB{ E{ 9nj oue9U9uie
9^U9UI1UOD p U9 U9PBJU9IJO EJS9 9p 9jqiSU9}SO SEUI U9pB^S9JTUEUI E^
•IBnid99UO9 SIS9JUIS E^ k E9piJD V\ E J9J9UIOS
Bíjpiuia9d EdE59 JtoiJ9jsod Eun 9nb soiu9uin9op 9p Epgnbsnq e^ e pipu^d
-Oad 'E3ptpd k B3p9JS9 EI3UEUIIUI U9 EpiUTJ9p 'E3pUEUIOJ EJJE.lSoiJO^Siq E|
'jsy 'S9|EuopEu s9U92jao soi -i^ju9jsns aod pm^mbux unimx) e^ U9 'op^s
-^d pp sois^j so[ 3P ^p^nbsnq ei psinduii —obp 9S ouioo— orasppuBiuoi
El 9p OI^I pp SEIIUO SEOUIE U9 9nb E^ 'OjpS^jjJ 9p O EZnE^^ 9p
9p sofEqEJi soanpEiu soi e^jeui 9nb JEin39Siup B-ioq ei EjSEq sipS
-Uy 9Q Ojp9(J 9p E3Od9 E^ 9pS9p 'ETjpU9SjB E3IJ9JSiq JOqBI El E Ein3UIA
9S ^EnSnj^ p U9 O3IJEjSoiJO^Siq OUEJ9lipi nS 9p U9pEZU933EJE3 E^
•o^ijpjsiq j^qES pp omiuiop un 9Ámpsuo3 'seu
-J9IX9 S9UOI3E^JodB k SofEqpiE 'pEpiJE^ 9p S9UOpEpEjS UO3 9nb E9Uq Eun
opuEuiíojuo^ uoj^nj 'E3ijEjSoiiqiq ESinduiO3 ej o E3i9ioip uppESEpux
ei 'iEju9iun3op Esmbsgd ei 9p apjBd e '9nb opESEd pp EApismbui
pmp3E Eun UOJEJEU9S sgjopEijojsiq 9 Buoisiq 'ojSis p opoi gp oSjei
oí y -9JUEJOSOIIJ 9^u9iajO3 ei opp^jOAEj ^jqBq 9nb s9uopEin39ds9 sbi
9p 9SJEu^dE e eiu9a 'S9utj sns k sopopiu sns jod '9nb O3ijejSouoj
-siq opoui un 9p onojJEsgp p 'sgju^nj sei 9p pqEo ojugiuipouoo pp s^aej^
e 'opuEjqiqísod 9nj ^nb o^pspn^q o^u^tuiiaoui uq -8030918^ soipnjs9
SOI B OpE^qdE O3pEUI9JSIS J9qES pp S9IEpiUI SEpU9niJUI SEI UEpOSB 9S
'Ejspqqnd 9^u9n39sqo ouiO3 k ojEj^puoisiq oqpnj^ ouioo Einpjgd 9nb
ei U9 Eupu9JE Euoisxq ei 9p EjnSp 9juojjiq 'sipSuy 9Q ojp^^ y
•oqixg ie pfndui^ soi 's^pnqspiA SESi9ApB sns e k
oxusqEj^qii pp 9jJi9ns ei e opEq 'sipSuy 9Q ouio^ 'SEjspqqnd sojs^ 9p
SOq3nui 9p OUpS9p 13 'EOlSpIOIp UpOESEpUI El 9p 9SEq El 9JqOS

Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
En el plano de las expresiones individuales, la labor heurística ha
perpetuado el nombre de Andrés Lamas (1817-1891), 49 que con su va
riado aporte historiografía), señala una vocación ceñida por una activa
militancia intelectual y política. Mentor de nuestra emancipación lite
raria en el 38, perdura por su aporte ensayístico, monográfico y docu
mental como un símil característico de la erudición en el Uruguay. Más
allá del tradicional esquema político de los hechos, su visión del pasado
se enriqueció con aportes de la geografía y la economía, la estadística y
la filología, la literatura y la reflexión sociológica. Su obra puede desglo
sarse en dos aspectos: metodológico y monográfico.
La fundación del Instituto Histórico y Geográfico en 1843, empresa
a la que estuvo estrechamente vinculado Lamas, recoge sus ideas juveni
les de 1838 al abogar en El Iniciador por la independencia científica y li
teraria de la Nación.
Poco después de publicar en forma de libro sus Apuntes históricos
sobre las agresiones del dictador argentino Juan Manuel de Rosas
(1848), mientras cooperaba con la empresa heurística de los emigra
dos unitarios en El Comercio del Plata^ Lamas encara la idea de pu
blicar las fuentes necesarias para la ulterior elaboración historiográfica.
En 1849 inicia la Colección de documentos para la historia y geografía
de los pueblos del Plata. En 1872, junto a Juan Ma. Gutiérrez im
pulsa la fundación de la Revista del Río de la Plata (1872-1877);
asimismo por esos años emprende la edición de la Biblioteca del Río
de la Plata donde aparecen bajo su cuidado las crónicas de Lozano
(1874) y Guevara (1882). En 1873, concreta su ambicioso plan de inves
tigación en repositorios europeos con las Instrucciones para la adquisición
en los archivos europeos de documentos inéditos que pueden ilustrar la
historia colonial del Rio de la Plata. Su aporte en el aspecto heurístico
señala una sostenida pasión de trabajo, sustentada desde sus realizaciones
del 40 hasta los últimos días de su vida, en cuyo lapso se mantuvo estre
chamente vinculado a los problemas de la realidad del país que lo vio
nacer.
Pensamiento y acción, erudición y militancia, se conjugaron en su
espíritu si no siempre con equilibrio, al menos con la definida vocación
del historiador preocupado y alerta. Como los historiadores de la escuela
romántica —Michelet, Thierry, Carlyle— Lamas ejemplifica la disquisición
sobre el pasado como pretexto para una actitud política; así surgen sus
Apuntes históricos sobre las agresiones del dictador argentino Juan Ma
nuel de Rosas, respuesta que la realidad inmediata propone a un espíritu
necesitado de explicarse, en términos históricos, la situación presente. El
ensayo aparece, en sus virtudes y sus flaquezas, como un analítico cuadro
político que va desde la guerra contra el Brasil hasta la renuncia de Oribe
de 1838, donde enjuicia la facción y la dictadura de Rosas en un bosquejo
cargado de pasión partidaria.
Pero su actitud posterior, a partir del resurgimiento de los estudios
49. Cfr.: Guillermo Furlong Cardiff, Bibliografía de Andrés Lamas, Buenos Aires, 1944.
— 23 —

�'sajEiuauínaop saiuozuoq soj ap uqpBijduiB aiuEiíaauoasap ej oraoa tsb
^suoisiq bj ap etjosojij ej Biqoa ouisiApisod p uoa anb osjndun opEAOuai
p ^sajEpos sojjoxiEsap scq ap BisijEsnEa uqpEuiuiou bj b BiundB anb jej
-njBu Biauap ej ap EpiAaaiE seui zaA Bp^a EpuaaaSui ej 'soiauaS soAanu ap
uopEzpBuiaisis B^ "XIX ojis pp pEiiui BpunSas ej ua Badoina Eappisiq
Epuap ej ap SBai^cqopojaui X sajBnidaauoa SEApaadsaad sej uojBzipnjaB
X uojBapipoui —aqBS as omoa— EuSnd Eidoíd ns k 'ouisiApisod je ouispp
-ubuioi pp oaijE^Soiioisiq ojisubjj p UOJB3JBUI anb sauopBjiodB

•oappjsiq ojuaiuiBSuad pp Bauq Bsa ap
sa^uanaasuoa sauoiaBapiuiBj sb¡ ap suqanuí uoiaijuisaj as anb b^ ap bdu
-cnsiqpuB uqpBuiJtojap Bun —Biiojsiq b¡ ap bijosojtj b^ b uppTSodo iod—
paauaS anb BapsjjBp BdBja b¡ puopBU Bapsunaq b¡ ap onuap Biadns as
sbuib^ uoa anb asapap apand sopBfanbsoq qfap anb sauB^d so¡ k SBApaa^ip
sns 'sauoiaB^uapo sns SBpBp oiad íJBzypai opnd anb o¡ anb pauBfd anb oj
anj sb^\[ #odiiiap ns ap ajquioq ouioa pmpaB ns odijiíjoj outs ppipAUt ou
osoipn^sa ap uqiaipuoa ns oju^na ua 'pBpipai B^ b upiaua^B ajuBpSiA Bun
uaiquiB} ouis Bjnqna Bpips Bun ops ou UBpAai 'uppBJ^siuiuipB k sbzubu
-ij 'BjjBjouiap X. BapsjpB^sa ap SBuiaj ua uqpBsaaA ns b ojunf 'BjpaSouja
k btjbjSo3 ua 'sBaysBp sBnSua^ ua 'BTo¡opj ua Biauajadmoa ns 'BjsiuBau
-auiB ap soiuaiuiiaouoa sns 'p^uaumaop sisaSaxa ^^ k oaipiSououi oa^uB^d
pp upisuaiutp b^ 91puaasB.il Baunu *ajii^\[ ap oijBJiuoa p jod 'anb ouap
sa i 'jtsvxq pp w\si\vix3^wli vjijijoc} ^7 a^qos BpBsan() ap sauoispaid
sbj b anb aiií^^ ap ouvx^pq p sbuib^ Bp^anaai sbui 'jouaui ouoi ns ua
uny -uoiaBU ap Bapi B| ap oaia oqo^Bsap ouioa Bpiqaauoa 'Bi^oisiq b^ ap
BaiuBao Bapi B^ b apuodsaa anb uppBaoA Bun Biuaip 'uppnjoa^^ vj dp
sisdud^j p ua aSins anb Bai^qisiq pBpipuoiaipuoa b^ ua ouioa isb biabp
-bai^[ ap bijbj^b ks\ bj ap sisipus p ua uaiq o 'ouBzo^ o BJBAanQ ap Ba
-tupia b^ uBopid anb SBaiSoppoiaui sauoiaBzipniund SB^ ua bX 'B^qo ns
Bpoi U3 -aaiij\[ auiopuBg oSiuib X Bajoa ns ap Bjqo b\ uoa ofaioa ¡a aiiui
-pB loqB^ ns 'oiipn^a oaidp un anj sbuib^ uaiq i^ -oAisajdxa sbui oubSjo
ns Bzinb anj vjvjj v¡ dp oiq pp vpmd^ bj X .sapmainbui SBsa uo^afnpBJi
zaxiannQ X sbuib^ 'aJtiip\[ 'BpBsan^ 'Buisjy 'saypjjL -BaiisjiBp upisasqo bj
ap sauoiaBjaBxa SBuiauxa sb¡ b jBd^asa uis 'OAiiBiaduii saauoiua anj papi
asa 'dviu^wnuo^i soj ap BiuBuiajy bj o ^ozínQ ap BiauBj^ bj ua 00103
•BaijBjSouoisiq sisaiuis bj BjBd
saiuanj sbj uBuiSms apuop ap BajisiyadBd bubibui bj ^Buapio X JBiBasa^ ap
Bqoadiui Ba.iBi bj b uo^aip as sasuaiBjdou soapsijnaq soj 'oqnf ap BinhiBu
•Ví ^I 9P so^udwnoop dp sdxopvzvd soj ap uaBiui y -oí^is oipara jap
opj jb uapio ap BjqBjBd bj anj saiuanj ap oidoaB p anb aq^s as uaig
•BaijB^Sououi uopdiaasuna^ía
bj ua o jBiuauínaop Bpanbsnq bj ua bX 'BuSisuoa Bsa b pisnÍB as Baijpi
-siq upiadaauoa n qBuopBU Bpuaiauoa bj ap jBniyjxdsa uqzBiuiB ja ibi
-uaoiBpunj 'jpap sa '8g8l U9 ^p^p ouioa '^uppBu bj ap aiuaijaiui Bpuap
-uadapui bj,, ap soAiiamisuoa soiuauíaja soj J9 ap jaBiixa Bi^d opBSBd ja
ua iBBpui ap oiisqdo^d un BjaAaj 'sbso^ ap BpiBa bj ap o^anj soaijqisiq

Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
fueron todas circunstancias que requirieron el extremo rigor de la crítica
aplicado a los elementos de primera mano.
En Buenos Aires, la corriente erudita de Domínguez, ya jerarquizada
por Mitre en cuanto al método, emite su profesión de fe científica, como
escuela histórica, en ocasión de la polémica de 1881 entre Mitre y López.
Es justamente a partir de entonces, en el lapso que cubren las dos
últimas décadas del siglo, donde se sitúan algunas expresiones singulares,
características de aquella tendencia que, a partir de la compulsa docu
mental y la erudición, postula una rigurosa exégesis de fuentes, por el mé
todo de depuración hermenéutica. El ochenta y el noventa recogen una bi
bliografía histórica que compendia, a los fines sistemáticos de este pano
rama, los frutos de la corriente erudita en el Uruguay del XIX.
Tras los festejos de inauguración del monumento de la Florida
(1879), la polémica desatada desde Buenos Aires por Juan Carlos Gó
mez, al negar significación independentista a la efemérides de 1825,
promovió una conmoción que trascendió del plano inicial. Y, al cabo de la
consideración de los antecedentes históricos del acontecimiento, vino a im
pulsar una disquisición sobre los orígenes de la propia nacionalidad orien
tal, ventilada en la tribuna del Ateneo y en sus Anales, en polémicas deriva
das de la prensa al folleto, en los periódicos de ambas orillas del Plata.
Todo este proceso espiritual que cubre los años 1879 a 1885; arroja un
saldo edificante para la conciencia histórica. Este período sin duda mere
cería, por su resonancia intelectual, por su repercusión historiográfica y
por su contenido afirmativo de la conciencia nacional, una consideración
muy atenta, que desborda por fuerza estos apuntes. Pedro Bustamante,
Juan Carlos Gómez, Berra, Lucio V. López, Fregeiro, Mitre, Carlos Ma
ría y José Pedro Ramírez, Alejandro Magariños Cervantes, Carlos Ma. de
Pena, Bauza, Melián Lafinur, Ángel Floro Costa fueron sus protagonistas
con ostensible o indirecta actuación. El clima que crea la creciente discu
sión propicia eco y respuestas, algunas de cuyas voces han recogido los
Anales del Ateneo.
En una segunda instancia, centrado el debate en torno a Artigas, Car
los María Ramírez (1848-1898) 50 impugna a Berra con su Juicio Crítico.
Periodista, hombre público, universitario, Ramírez estaba vinculado a
Berra por amistad y comunes aspiraciones. Sin embargo, no pudiendo
sustraerse al movimiento de reafirmación de la nacionalidad que se ven
tilaba con urgencia polémica, plantea algunas discrepancias con el libro
del educador que entonces (1881) aparecía en su tercera edición. El Juicio
Crítico revela la necesidad de objetivar en la historia la figura del caudi
llo y de la revolución oriental. Su vinculación con Fregeiro, sin duda in
cidió en la gestación de este opúsculo. Ramírez avanza una crítica de las

50. Carlos Ma. Ramírez, La guerra civil y los partidos en la República Oriental del
Uruguay, Montevideo, 1871; Juicio critico del Bosquejo Histórico de la República
Oriental del Uruguay por el Dr. D. Francisco Berra, Buenos Aires, 1882; Artigas,
Debate entre El Sud América de Buenos Aires y La Razón de Montevideo, Monte
video, 1884.
— 25 —

�— 9Z —
¿-961 'dd '1881 ^p ^iqnpo ap g 'oapiA3juoj\[ 'g u 'i -j 'i oub 'osu3%y pp s^jvuy :uj3 -gg
'I¿81 'oapiAajuoj^ '\voip
-ojf Dxspuvg wj ua '¡vuopnjtjsuo^ oqosxsq sp svpusxsfuo^) 'zírajwva 'PV soi&gt;wo "gg
'II "1 'opviisx3n.iu.fi qn]^ p^ ua 'so¡q3n&lt;} soj sp vpuspvosp vj 'za^jjvva -ej^ scrrav^'^g
'XI '^ 'upponpoxjuj ''jp ''3%3 'svSt^xy 'zaajwvg *ej^ scmiv3*gg
"82 d 'I ' 'A 'l '9^61 'oapiAa^uop^ '^vn'Bnxfi
pp O3ifvx3oo K ooppjstfj oinipsuj pp vpins^ 'svouojsih ssuoipsnQ ua '9161 ^P
ojiní ap gg 'sajiy souang 'vpsxsj oupqiusps v oxpSsxj -j 3ju3iu3]Q sp vjxv^%gg
•^p ''o%3 'süSipy 'za^jwva 'bj^ soa^vo• ¡g

'1181 ud ptudixQ vpuiaoAfj v¡ pp vxopv4
uppodxxnsux vj os9^p\[ o^snf ap ofBqBij p Bjuiaad anb osjnDuo^
99 ^^juaiio uppnjoAaj B^ :p^p^BniDB a^uapuBD ap ^iuaj p aaqos osanauoa
e KuiEji 'aiuauíEumjodo Anuí 'oauajy p '^881 9P SEaupjsiq sauopEjaad
-jtaiui saiuaS^aAjp se^ opEipsns UEiqEq anb oaiuia[od Eiuip pnbE u^
•Eaupisiq EuaiEiu ua oija^ua ns ap saiuEuiuiopaid sauoiaaaixp
sb^ uejoue csv^i}xy [B uppanpojiui e^ ua uaarq anb oaijpsopj A OAisjna
-sip ouoj ap sauopEJEpap SEidoad se^ ouioa tse 'EjsinSpjEpuE sisai ns uoa
adaiasip anbunE 'zado^ iod uppBjnuipB ns A ss SBiauan^ui SEsa —sejio
anua— Eaijqduiafa ivuopnppuoj oipdXdQ pp osxnj n ^9 -pEpiuBui
-nq E^ ap ojuaiuiiAOui pp Aa^ sa osajoid p anb — opEiisiaAiuf^ qn^3 p
ua auapsos ^A8I U3 'pnjuaAnf ns ua chueji a^ as 'SETiEjaiq sauoppE sns
jod 'jozmQ ¡EsnEa a^oa ap sauoyaE^ajdjajut se| njujdsa ns ua ppxd
-oad anb Eiioisiq e^ ap upiDESojjaiui Eun e uojEAaq a^ sauopniíjsux sej ap
uyianpAa A sauaSiio soy ap sisijeue sn ^Eaijosoiij Epnasa Ey ap sopEymsod
soy e ayqysuas aaduiais yijsoui as zaiiuiE^y 'oayjyisiq oxuiuiop ya ua upisma
-ui ns '—osEa aisa ua ouioa— Eayuíayod A 'yEiuapiaa^ anj oyps uaiq i

Eiisanu jEnsnysap e sa^uaipuaj sauoisjaA se^ sEpoj ap EjaAas
Ey,, e se Jim uoa sayEjuamnaop sauoyaEqojdmoa SEsoianuim ua op^punj
ojapEpiaA un uaAnjijsuoa 'oapiAajuoj\[ ap upzv^ v^ ua sopiaai
ap soynapjB soqy z^ -zadyq aju^ajA opn^; -jq ya uoa JEaijp
-uapi ua opEp Eq as JojnE omiuouE oAna 'soynapjE sojuayoiA uoa VDixawy
PnS Y3. JO(^ s^JíV souang apsap opiAomojd aiEqap ya ua —ojyaSajjy oSiuib
ns ap Ey ajuaiuEjaaatpui a— uopuaAjajuí ns Epoj Eyidoaai (^88l) svSijxy
y3 "jaayjd yap EpiA Ey ap soqaaq soy pBpipunjoíd joAEm uoa jEBput e
u9 ^sapuoa omoa 'chaoui ay anb ouis zajimE^j ej\[ soyjE3 ap sojuam
soy 9[yE3B ou 's^ndsap sasam EpEaiyqnd 'Ejjagy ap Ejsandsai B"^
xs •ííeuiju3Sj^ pEpiyxqEíaos Ey ap pEpxsaaau Ep
-unjojd seui Ey e pipuodsaj anb A SEUBjjua sns ua EqEAayy oAEp\y ap uyiany
-OAai Ey anb oidiauud un ap aju^uasaadaj ya any opsp ojuamom un ua
SESiuy anb J3A ou EjEd oaia Anuí jas — zaiiuiB^ Epap— ojaaja ua aajsau
•3ui S3,, 'ohnbsoq ya aSoaai anb aiuEjSiuap ojuaiuiEiamfua ya OAisaaxa bui
-psa 'jejupijo ^puEg Ey ap yEíoj Eiauapuadapui Ey pajuEyd ou SEpjy anb
u^ Biiag uoa apiauíoa anbunE A sajiy souang uoa sEpjy ap sauoiaEyai
SEy EziyEuy -oiuouipsaj ns opuEuoijsana 'Ejiag opEziypn Eq anb sajuanj

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
La monografía de Maeso (1830-1886), 67 no obstante su premiosa
elaboración, sirvió de base a un posterior estudio documental y crítico con
fines alegatorios. La documentación es exhibida con intención reivindica
toría, acudiendo a testimonios hasta entonces desconocidos.
Es, con sus limitaciones, una síntesis comprensiva que se propone
aportar las probanzas documentales para demostrar la espontaneidad de
la revolución de 1811. Encarado bajo la forma de un alegato, se remi
te al testimonio de los actores del proceso "como la única e ineludi
ble ley". Al asignar al movimiento emancipador una señalada proyección
nacional, avanza una interpretación moralizante de ese pasado donde aso
man "las virtudes o los crímenes de los hombres notables y de las gene
raciones pasadas presentándolas de relieve ante la admiración de los con
temporáneos". 58 Aun en su significación menor, Maeso representa una
valiosa contribución al acervo monográfico, así en la compulsa de testi
monios poco conocidos como en la erudición general que revela su tra
bajo, un exponente más del revisionismo histórico que asoma con pujan
za en la década del ochenta, impulsado por los debates acerca de la na
cionalidad, pero sustentado además por una bonificación de método e ins
trumental erudito.

La consideración de la figura de Clemente Fregeiro (1853-1923),59
implica reconocer, para los estudios históricos, una notoria ampliación de

57.Justo Maeso, La insurrección emancipadora de la Provincia Oriental en 1811, Sus
antecedentes y su espontaneidad, en Anales del Ateneo, año IV, t. IX, n. 50, Mon
tevideo, 15 de octubre de 1885, p. 310; El general Artigas y su época, apuntes do
cumentados para la historia oriental, Montevideo, 1885; Los primeros patriotas
orientales de 1811. Expontaneidad de la insurrección oriental contra la España en
la guerra de la independencia americana, Montevideo, 1888.
58.La insurrección emancipadora de la Provincia Oriental en 1811. Sus antecedentes y
. su espontaneidad, en Anales del Ateneo, año IV, t. IX, n. 50, Montevideo, 15 de
octubre de 1885.
59.Clemente L. Fregeiro, Compendio de la Historia Argentina, desde el descubri
miento del Nuevo Mundo hasta el presente, Buenos Aires, 1876, 3a. ed., 1881; Los
colores de la bandera argentina, Buenos Aires, 1878; Juan Díaz de Solís y el des
cubrimiento del Río de la Plata, Buenos Aires, 1879; Don Bernardo Monteagudo,
Buenos Aires, 1880; San Martín, Guido y la expedición libertadora del Perú, Bue
nos Aires, 1884; Vida de argentinos ilustres, Buenos Aires, 1885; Artigas, El Éxodo
del Pueblo Oriental, 1811, en Anales del Ateneo, Montevideo, 18S5; Artigas, Estu
dio Histórico, Documentos Justificativos, Montevideo, 1886; Lecciones de Historia
Argentina, Buenos Aires, 1886; Don Vicente Fidel López y un texto de historia ar
gentina, Buenos Aires, 1889; Un informe y un decreto. Fundación de pueblos en la
Banda Oriental, Buenos Aires, 1891; Noticias sobre la vida de don Hipólito Vieytes,
Buenos Aires, 1893; La Historia documental y critica, Buenos Aires, 1893; Síntesis
histórica del desarrollo histórico de la República Argentina, en El Censo Nacional,
Buenos Aires, 1895; Antecedentes de las invasiones inglesas en el Rio de la Plata,
en Revista de Derecho, Historia y Letras, Buenos Aires, 1897; La Defensa de Mon
tevideo y el Gral. Urquiza, en Revista de la Universidad de Buenos Aires, Buenos
Aires, 1917; La vida de un revolucionario, en La Nación, Buenos Aires, febrero de
1918; La Batalla de Ituzaingó, Buenos Aires, 1919; Estudios Históricos sobre la Re
volución de Mayo, en Biblioteca de Historia Argentina y Americana, tt. VI-VII,
Buenos Aires, [1930] s. d.
— 27 —

�— 82 —
•)io 'vutju^Sxv vuojsttj sp ojx^j un í. za^^p7 ppij 9ju3^t/i uoq 'o^iaoa^j "j 3XN3W333 • \g
'fp 'stjos ^p zviq uvnf ^o^iaoaaj "j axNiawaio #09

unSgs 'pDijqduigfg ojgpEp\[ gnb buijoj— psugioj O}E9fB 9p Bp
-U9pU9J UO9 A OUOIBXO OUOJ U9 Eq99q 'SO^U9IUIT99^UO9^ SO| 9p BpiAIA Upp
-EI.IBU,, OUIO9 BlIOJSiq EJ 9p UOIDcl99UO9 EJ OpU9ipU99SBJX '1^9151.19 nS EJEd OJ
-U9JSnS 9p 9AJUS 9tlb ODUp^Siq OpO19UI A UOT9d99UO9 9p 9pUT^S9p OSOpBpmD Utl
BZB-H 'OJ9pB^\[ 9p ofBqBJJ |9p S9^qEJ9U^nA SOíimd SOUn|B 9p jpjBd V
'1881 U3 3^JTP^ jopBJoqB^^ A oStuib ns 'zgdo^ ppij 9^U99ia ouistui
p UOD 'BX9IA1HSOS 9nb BiS.I9AO.qUO9 V\ 9p OIJBUU^DOp OlU9UI9{duiO9 p J9S
u ouia 'Z9A ns b Pnb I9 '6881 3P z^do^ uod B9iui9¡od ns opuBnD 9^ubjos
-Opj BUOJSiq ^\ 9p B9X99B S9UOIUldo SnS SBpBS9J(Jx9 OptS UBjqBq BA S99UOJ
-U9 BJBJ • (g68l) ^JtfU9 i ¡V)U3lun^0p VUOJSIH VJ U9 999¡qBJS9 9nb S9U
-OIS199jd SB[ 9p S^ABXJ B B9IJO?Siq 9J 9p UC)TS9JO.ld nS 9O99I 9S OpUBn9 '—OJ
-9pBJ\[ 9p Oiqp p JBjnpi 9p ^BUOTSB9O OlX9^9jd B— 9piBJ SBUI SOUB
S9 OX9^ 'SOSOipn^S^ SO{ 9p JOqBI B^ IBUJpBJ B OpBUTJS9p O9TI9U9f
un b s9}U9Tpu9j 'sBpjy 9jqos soai)VDi¡tjsnf soju^uin^oQ sns
9p 9pjB|B U9 *UBJTp9 9S 9881 U^ '4(^pU9TJ9dx9 B^ jod OpBqOJJBS9p 'O9p
-TJ9 OppU9S OIUITX9 A J9qBS OSOldo9 9J9inb9J 9S :pBpi9A BJ B 9^U9ipj[B JOUIB
P BJSBq O^s^,, *Bp9p— ^¡BDUO^Siq pBpj9A B| U9T9B^U9Uin9Op ^\ 9p S9ABIJ B
BXBd J99U9A OTJBS999U 99Bq 9S S9pBl{n9IJTp SBqUBn9(&gt; pB5U9Uin9Op
9p s^pBppiqysod sb[ b oju^nD U9 'Boq U9 ois^nd ^jqBq Bpn9S9
9nb OpOpUI \e S9UOI9BJIUIp SB^ OIT99J^; B OU9p JOd UOJBdB9S9 O^^
09
-lduiO9 J0IJ9JS0d BUn BJBd 'BUOJBU9pXO U9PU9JUI UOD
A S9JU9nj 9p 0ld09B p UBUnB 9S 9pUOp SofEqBJl 9p Odlj 9^S9 9p ^BqB9 BU
-sgnui Bun sg ojí99j^ 9p (6A8T) s^^os ^p roiQ uvnf ¡^ -SBpBzuB9p SEjsmb
-UO9 SB¡ 9p BinBd B{ 'O9TJBJOUOUI OUB^d p U9 'UOJ9Tp SOIUOUipS9^ 9p BS
-OpnUTUI U9J9BJUOJJUO9 B[ A SBUI9^ SO^ 9p U9T9BZipT9JBd B^ B^BJJ B^ 9p OT^[
p U3 'VDnxiD A pquguiroop 9SBq gp B^iipisiq uppESpsgAui b^ 9p gSnB p
UEJEU9S ' (^¿81) ^UIO^ 9p BS99UBJ^ BpnDS^ TS\ ' (9^81) SBU9^V 9P ^P^9
-s^ b^ '(898l) ^^xnQ gp 'sotpms^ soqy gp Bpn9S3[ b^ orno^ uppBzippgd
-sg gp sguopn^psui gp oiugiuiBJofguj A uppEgjra 'sB^Tjp^sTq sguopBDpqnd
SBpB9IjqB9 9p UppiIBdE 'Z^lB^A. ^ Z^3^ '9uSip\[ 9p SB| OUIO9 S9UOT9BpdO99J
'soAiq^jB gp Bjn^gdB UO9 O|is pp soiug^gp soigrajid so\ gpsgp EjjoiiBsgp
gs gnb ofBqBJ^ gp soiuguinusui so¡ gp O^ugTuiBxofgui p A BuojBXBdgxd
xoqB[ B^ :sopiuijgp Anuí soAqgfqo b BqBjundB so^ppjsrq soipmsg so^ gp
u^pBnjis B[ 'oj;s pp Bimp ¡bj y '0881 p^q jpnpoxd b bzu9iuio^
•ODupjsiq os99oxd pp pnid99uo9 upisiA Bun gp upisgsod b¡ 9^UBip
-9iu 'g^gug^xgd gnb b Bigugpugj v\ gp g^snfBgj oíj9T9 un gsjxuipp
gpuop 'B9i9{opo^9ui uppdg^uoD ns B^iodun o^uBn^ oiigSgi^ ug
'TS 'BS9191UJ 'B9lJBjSOTJOJSTq Upi^BlpJ nS UBXBTAqO Z9nSuilUOQ A 9HTJ\[ UO9
's9uopB|n9uiA SBipgjjsg sns A Bjipnxg Bpugpug^ tz\ ug uppB^iqn n
•sbjjbjSououi SBSoi^nuiui
A SB9i9[opojgiu sguopBzqEnjund 'sgpjugranDop SEs^nduiOD 'sogq^Bpip
SOipU9dlUO9 U9 9SU91B^dOTJ BTJO^Siq B¡ B S9UniUO9 SBUI9^ OpB9JBqB Bq BTJBJ
-oqqxq ns 'upy^dopB jod oui^ugSiB 'ojugxuipBU gp oABnSnxfq "BuiBiouBd

Nvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
ro—, concibe la historia a imagen de Taine, en su doble calidad de cien
cia y arte. Una fuerte impregnación filológica trasunta su formación eru
dita donde alientan, junto a la vieja savia de Tillemont, las recientes in
fluencias de Mommsen y de Droysen, los giros de Sainte Beuve y de Fustel.
"El trabajo del historiador —dirá Fregeiro— consiste, ante todo, en revi
vir por el espíritu estados que fueron de la sociedad (la fórmula —repe
tida más tarde por Groussac— no está muy lejos del pensamiento de Tai
ne) , coordinando al efecto inmenso y complejo material, fragmentario casi
siempre, por intermedio de la erudición que acopia y de la crítica que
depura y ordena". Y la raíz típicamente germánica y filológica surge de
su inmediata aclaración sobre la misión de la crítica: "...no basta
estraer un papel de un archivo oficial o privado, es indispensable estu
diarlo en sí, en su procedencia, en su concordancia ó contradicción, con
otros documentos igualmente auténticos é igualmente autorizados". Y con
cluye: ".. .el material científico es indispensable, pero la crítica lo es tan
to como éste". 62 Su refutación a Madero abunda en disquisiciones de mé
todo, muy ilustrativas, por lo demás, acerca de la diferenciación de enton
ces entre ciencias "racionales" y ciencias históricas. Para él, los textos y do
cumentos son para la historia lo que son para las ciencias naturales los
experimentos y las observaciones. Sus discrepancias con Madero tienden
a dejar establecido: que no es posible hacer historia con documentos iné
ditos si éstos no se depuran con reservas críticas; que más alia de todo aco
pio de material inédito, la verdadera erudición se maneja con la crítica
paciente y sagaz que reúne y ordena, clasifica y juzga. 63 Tal como ya lo
había dejado establecido en su contribución inicial sobre la batalla de
Ituzaingó (1888), ensayo de crítica histórica y militar; o en su perfil de
Monteagudo (1880), cuyas convicciones se ven robustecidas en sus postu
mos Estudios históricos sobre la Revolución de Mayo. 64

62.Clemente L. Fregeiro, La historia documental y critica cit., pp. 4 y 5 .
63.Ibid.
64.Clemente L. Fregeiro, Estudios históricos sobre la Revolución de Mayo, etc., cit.,
Prefacio.
En Anales del Ateneo Fregeiro publicó El Éxodo del Pueblo Oriental, capítulo
de una obra mayor que no llegó a aparecer y que vino a quedar reducida al an
ticipo documental aparecido en 1886, con el título de Artigas, Estudio Histórico,
Documentos Justificativos, Cfr., Anales del Ateneo, año IV, t. VIII, nn. 41, 42, 43,
Montevideo, 5 de enero de 1885, 5 de febrero de 1885, 5 de marzo de 1885; pp. 64
y ss., pp. 81 y ss., pp. 169 y ss.; Cfr.: Carlos Ma. de Pena, Introducción, en Anales
del Ateneo, año IV, t. VIII, n. 41, p. 64.
Su correspondencia con Setembrino Pereda y con Luis Melián Lafinur con
tiene referencias sobre sus proyectos de encarar una Historia Nacional como con
junto integral, abarcando no sólo historia política, sino institucional, literaria,
económica y cultural, tarea que programaba llevar a cabo con un equipo de in
vestigadores uruguayos. Pensó en escribir —lo dice en carta a Melián Lafinur— un
Bosquejo Histórico de la República Oriental del Uruguay, al ejemplo de Oncken,
con la colaboración de Francisco J. Ros, José Henriques Figueira, José Salgado,
Setembrino Pereda, Carlos Oneto y Viana, Luis Melián Lafinur, Carlos Vaz Ferreira, Carlos Roxlo, Benjamín Fernández y Medina. La carta, que, como se sabe, no
llegó a su destinatario ni se publicó en su tiempo (1917), figura en la Revista del
Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay, t. V, n. 1, p. 292.
— 29 —

�— oe —
•vipaux asvp vun ap uptavuixof v\ axqos
oi(ígr í-jp es9]vuopn;ijsuoj soipnp^ f-jp 'sotxvxajt^ soipnjsg 'yznvg odsionv^j "99
-9¿8T 'oapiA^iuoj^ 'vipaiu asvp vun ap uppvuuol v¡ axqos otlvsu^ .'¿881 'oappiajuoj^
'sapuoianjpsuoa soipn^s^ í^&gt;881 'oapiAajuoj^ 'soixvxaitj soipnis^ '. (u9ptpa -Bg) 6^61
f (u9pipa -B^) S681 : (U9P!P3 'El) 28-0881 'oapiAajuojM 'ivn^nxfi p ua v¡ouv4s^ upp
-vutuioQ v\ ap vuojsifj :*ss Á. 6^^¿ "d '21 'u 'Al "l 'II 'oapiAa^uopv 'vauppifj vtsiaan
u3 '[0^8l] '0181 aP uppnjoaaj, v¡ ua sajv^uauo so¡ ap vpuanj^uj 'yzavg o^sidnv^^ "99
9A3nui 3^ anb ^BniíJTdsa BpusSxx^ buit jod opiSin 'jbuoi^bu bo
-U9I3UO3 B[ 9p 91UB9TJTATA C&gt;in3iq9A OUIO9 B^IJBjSoUOlSiq U9J9B9I9 B^ BJBD
-U9 BznBg; 'opijJBd 9p ^jquioq Á. Bjsipou^d '^opB{si9i i lopBuoisipi
•U9pBI9jdj9IIII ^\ k U9T9BpS9AUI BJ 9p OUB|d |9 U9 'B9
-IJJJU9P U9pBtlld99UOD BUn B J9p999B 9p pBpipqiSOd B^ 'O^TiqiSiq OÍBqBXl
p BJBd 9iqB 9S *SOIA9jd S9^JodB SO| JBU9pS9p UIS UnB 'BZtlBg 9p JTIJBd V
•B^IJBjSOTJOISiq U9I9d99UO9 BpiUTJ9p BUt^ 9p UqpUBdB B^ UB[BU9S 'O|TIS9 IIS 9p
pBpqBD B^ OUIO9 TSB 'O^TJBjSoqqiq OIU9IUipOUOD OpqqS |3 'S9JU9ÜJ 9p ODU
-TJ9 STST[BUB T1S 'XVUltUl¡dx4 VU9S9H nS 9p SB9T9JOpOI9UI S9UOpBI99J(ÍB SB^
'Bjqo b^ 9p BiTrpruis^ b^ -uopvuiiuoQ vj gp vixojsifj bj 9p souioi S9ii soj
U9 B9I1BIU9ISIS BUIJOJ U3 OpBJB9U9 S9 99 'pBpqBUOOBU B| 9p SO9ipjJnf k SOTI
-Bi9iq 'sojuq^siq soiu9ui9p so^ 3p oipms^ p 'BijBiSoqqTq ns U9 9iubutui
-Op BUI9JL "|BJU9TJO UppBU B[ 9p BDUplSiq BT9U91STX9 B| 'SB9I1U9 k S9^BIU9UI
-n9op S9SBq 9jqos 'Bpp^jqBis^ 9iu9iiqBqBD BÍ9p 9nb bdtsbp Biqo Bun —oxp
-ip Bq 3S orao9— bá S9 kvnSnx/} p ud vjouv4s¿I uppvutwoQ v¡ gp vtxopifj
TS\ *9IU9ípU9d9pUI U9TS999S B^ UOaBlipqTSOd 9nb SB9TJBJOU19 SBDHSTJ9IDB.IB9
SBI k SB9TJBJO9 SB^UBlSlItlDip SBJ 9p UpT^B^T^dx^ tlS JOd 'JBTUOJO9 Upp
-TSOduiO9S9p 9p OS99Oid p U9 UBS^tlf 9Tlb S9JBpOS k SB9TUI9UO99 SBZI9T1J SBJ
gp sisqBUB ns jod 'BUBDqqnd^i uppBziuBSio bj 9p Jois^S ouio^ sbStuv 9P
U9I9B9ipiITApj ns JOd 'SBU9JTSBjq Á SBUIIU9^B SB9TJBJOUO5Siq S9UOpBPld
-J91UI SB[ 3p B9pjJ9 U9TSTA9I nS IO^ 'JBUOT9BU BTDU9T9UO9 BJ 9p 9}UB9TJTp9
OJpBn^ Un U9 BjdlJIDSUI 'BTJBUOT9njOA9J U9pOp9 nS BISBq S9JBTUOJO9 SOIU9UI
-Bpunj SnS 9pS9p 'S9JBUOpBU S9U9TJO SOJlS9nU 9p B^TUbSjO k JBJ331UT U9TS
-ia Bj^uipd bj S9 (6681"6^81) ^znB^ o9spuBjj[ b 9D9U9U9d Bpnp ui
•SOJU9T99AOU
pp jpiBd B Op9A99V O^UBJ^J OjqB^ ^JTUTJ9p 3nb BJ k OJtp9Jj[ O9UBI9OD
nS 9p BJ :O9p91Siq J99Bq9nb O.US9nU 9p S9IU9TJJ9A SOp 9J^U9 BJJ9U0duiT 99
-9JBd B9TJBx3otJOlSiq BJ91UOJJ 9D J9I9BIB9 nS U9íq SBUI OUIS 'S91UndB SOIS9
9p jbutj jb B9iqn 9S ^znBg ^p Biqo bj o^iSpjouoi^ ibzb iod ojps o^q

VT 3a V0I3VB0OniOXSIH NOIDX3DNO^ VMU IVZflVg; ODSIONVHJ
•SB9piJ9 k S9JBlU9UinDOp S9SBq 9JqOS 3SU9I
-Bjdoii opBSBd pp B9ppu9p uppBApgfqo Bun — 9uip\[ opiup^p BiqBq 9nb
uppBjuguo bj gp oaju^p— 9ZU9^9BJB9 'bdtjbjSououi BSinbs^d Bsopnuiui
bj b k so^tubS^o sos^^ojd soj 9p upitsu^jduiOD bj b 99ijdB 9nb 'BDupisiq
BpiA BJ 9p JBn^d99UO9 lipiSIA n 'BTJBjSoTJOISiq BJlS9nU U9 BTJOITUp9p BdBJ9
BUn B 3p999B 9S OJI99J^ UO9 91lb 'O9TJTJ9 JBlU9UinJISUI J9p U9IST99ld BJ U9
OUIO9 OJipn.19 OIUIUIOp J9p Upi^BIjduiB BJ U9 JSB 'JBDipUI 399JBd
3Noaao oimoxnv Nvnf

�-La Historiografía uruguaya en el siglo xix
en el pasado para explicarse por vía retrospectiva la existencia indepen
diente de su país, en el momento culminante de la controversia sobre la
autenticidad histórica de la República. El preconcepto de la existencia
nacional —como se sabe— dinamizó variadamente la historiografía ameri
cana. La hipótesis del trabajo de Mitre, al "perseguir los orígenes del sen
timiento nacional como conciencia de la comunidad",67 es el supuesto
que dinamiza en Bauza la búsqueda atenta de los elementos físicos, geo
gráficos, políticos y sociales que dan cuerpo al ser nacional uruguayo. Por
eso es la suya la primera historia de los orientales.
Su interpretación de la Revolución de Mayo y la revisión de la figu
ra histórica de Artigas que emprende en dos de sus trabajos de 1870, 68
prefiguran ya su definitiva visión del proceso revolucionario rioplatense,
como lo ha señalado Pivel Devoto. Según Bauza, el movimiento de 1810
surge como un brote comunero amparado en planes monárquicos, contra
los cuales Artigas simboliza la idea republicana federal. Cree que 1810 es
una proyección del movimiento juntista de Montevideo de 1808 y que el
principio de la soberanía de los pueblos y la difusión popular del ideario
republicano deben remitirse al espíritu artiguista. Entonces, anticipándo
se a los grandes debates sobre Artigas, Bauza definió en estos escritos ju
veniles y en sus artículos de Los Debates las bases de una juiciosa apolo
gía, que más tarde emprendería a la luz de la crítica documental.
En la Historia de la Dominación Española en el Uruguay, ratifica
estas tesis con nuevos argumentos. Como Mitre, cree en la preexistencia
de la nación en la colonia, dada la vida independiente que en una comar
ca muy delimitada por las fronteras naturales habían establecido los cha
rrúas. "La colonia —afirma— entendió ser, y era, en efecto, la continua
ción de la antigua nacionalidad bárbara e independiente que le había
dado origen". Desde tiempos muy antiguos sus rentas propias derivadas
de su producción agrícola ganadera y su estratégica situación portuaria,
demostraron que el país en cierto modo se bastaba a sí mismo. Por ello,
la revolución no surge como un exabrupto histórico, sino como una na
tural consecuencia de un tradicional sentimiento independentista para
el que el pueblo estaba preparado por un instinto fraternal y democráti
co que alentaba en una sociedad donde se confundían las clases y donde
la conciencia igualitaria desembocó forzosamente en la forma de gobierno
republicano. Una explicación causal, a veces forzada por un rigor silogís
tico, encubre toda su diagnosis de la vida colonial. Su análisis de la do
minación hispánica se resuelve en un balance favorable de la gestión del
conquistador, aunque tras su juicio de valor yace una hipótesis de corte

67.José Luis Romero, Mitre, un historiador frente al destino nacional, en Argentina,
Imágenes y perspectivas, Buenos Aires, 1956, p. 140.
68.Francisco Bauza, La influencia de la República Oriental del Uruguay en América
del Sur; cfr.: Memoria presentada al Club Universitario, Montevideo, 9 de abril de
1870, en Archivo del Ateneo de Montevideo, Club Universitario, 1868-71, paquete 1;
además Juan E. Pivel Devoto, De la leyenda negra al culto artiguista, en Marcha,
Montevideo, 27 de octubre de 1950.
— 31 —

�II md '-ptqi U
•II d '-jp
'•op 's^jviwpnjtfsuoj soipnjs^ 'yznv^i o^sioNVE^ '^.E^Eipnisa ap Esaiduia v\ ua
souiBJjua aiuauíBuas is 'aiuauíEijas souiEii-UBDua e EpEnaapE sa 'SBsoimuaA sapEpqp
-bj sb^ aod Bipiq ou anb 'Brjsanu bi á ísohq sns BJEd sEpuauadxa ua b^u s^tu
oiubi Enpii? L EpEDqduioa s^ui oiUEiia —EznEg euiiije— soiqand so[ ap Euoisiq ex, -o¿
•9^ -d 'ii -i '6261 'oapiAajuojv '^vnSnjLfi p U3 v¡ouv4s3 uppvuimoQ v\ dp vuoptfj
'yznvg o^siomvbj '..bubiistjd uppBziitAp bj ap sBjajsa sbi b omsuBqaBq pp sapEp
-unaso sbi 3P ^^puaasE B^Bd sjEd p BqBjisaaau anb soiuaxnap so[ sopoi 9ip sou oí
ua '^BnSn^fi \e Bsopijauaq ^nj —^znEg a^npuoa— EiouEdsa uppBuiuiop B^,, '69
-3AOU pp OJTJ J^ U^Oldoíd 9nb BDIJD^pip UppBAOUai 9p OJU9IUITAOUI {9p
i '^ZnBg 9p SO9U^J9O9 SO^ 9JJU9 '^pU^A9pj ^U9O 9p SBjnSlJ SBJJO 9p OJ
-u9iuipouo9S9p p B^pduii O^oduiBi op^; 'XIX 1ÍS Ia ^iu^-inp Bui^dpsip
BIS9 U9 BpBZUBD|B Bjnjp B^ BAIID9dsJ9d U9 Jip9UI BJBd OpBn99pB U9Í0UI UH
'OiqUIBD U9 *999JBd ÍO{[S ¡9p BDIJBjSoiIOJSiq BJUIOUOSTJ B^ 9insnBp 9IJOdB
ns gnb BznBg U9 sbjou sbjs9 ^p uoi9U939p bj jbdijiujs gpgnd ou 'oSgnj 9p
-S9Q •pvpiSX^aiUfl V¡ dp V3UpiSlfJ VJSmd}{ BJ 9p U9J9B9J9 BJ UO9 SOIU9p9A
-ou jgp sozu9iuioD b puiuijiiD gnb JopBAOU9J OIU9IUIIAOUI osojoSta un jod
S9DUOJU9 9p JI'HBd B SOpESjnduiI 'SO^IJOJSiq SOipniS9 SOJ BJBd BpuriD9J BJOq
EUn OlATA 9S 'S9UOpBIU9UO X. S9UOIUT(Ío 9p BI3U9Jjn9UO9 BJ Jod U9iqUIBJ
OUIS 'BUI9I J9p JBniJJldS9 BpU9TA BJ Jod OJpS OU 9llb U9 OIU9UIOUI *S9JBUOp
-BU S9U9IJO SOJ 9jqOS UpiStlDSip BJ 93BS9p 9nb B9TUI9J0d BJ 'BJJBjSoiJOISiq
Bj^sgnu BJEd soAiiiuijgp sounuj9j U9 'jbjj9s b 9U9ía BznBg 9p Bjqo B^
Ti \.OUlSTIOTJIEd ja
buijoj gs opoui ojio gp ojq -Bi^upuo^ gp buijou Bun X oijijd un ugiq jgp
u9DBq gnb sbj ug gsjij^nu X jbui jb jBugpuog BJBd u9ajis gnb SBZUBugsug
SBJ 'pEpiJEpjBduiI BpOJ UOD SOJJ9 9p OpUB^BS S9jpBd SnS 9p SOI3E SOJ U9 S93
-gnf jgs b sohq soj b ba9jj gnb ogpijod jojba jgp gsjjunuí Bjjsggg^q1 * •^ :og
O1U9ÍUIT^U9S jg gjinu gnb bdiibuj^bjcI upjsnjguog bj BpinSgsug ^
jg jgg^q gqgp gnb oj Jippgp BJBd s9joXbui sns oqggq uBq gnb oj
jgqBS 'sgtid Biisggg^q • • • gjuBjui ojqgnd un sg ou bX —BznB^ gugpsos— oX
-BnSnjn ojqgnd J^ *SBSog sbj gp oiu9iuibjbjdb jg bjidijos 'pBppoXBtu gp sg
gnb 'BJjsgnu bj X SBpugfixg sns gugq Bgodg BpE3 ' „ "uppgB bj gp jojgnp
-uog ojiq 'oAjigfqo oiugiuipouogo^nB gsg gp spugSjn bj BjBugs ^Bpugpuog
oiuog 'giugsgjd X opBSBd ugXnjjuog Bijojsiq bj ug gnb gp oppu9AUO3
Oi 'zgdp^ X gjqj\[ —SBjgngsg gp SBpugjgjip gp Buijgug jod— sgguo^ug
UBjpugjug oj ouiog jbi 'opBSBd jgp 93ubztjbjouj uppisxnbsip Bun ug 9Ajgns
-gj gs 'AüiiiutipjLj vudsdii bj ug giuguiBgxppigui Bugpjo gnb 'sgjBjuguina
-op soiunfuog soj X BijBjoijqiq bj gp ojugjmpouog n -BugjiSBjq X BuiíugS
-jb BijBjOTJOisjq bj gp sguoisnjguoD sej BjsBq ojgfBiA OAjjiuiud jgp btjbi
-uguirpnj Bgjupjg bj gpsgp 'jetj9jbui oisba ns gp SBzgid sbj Bgijijggj X Bfgjog
'Bindgp 'bzijbub gnb uog odiiud oppugs opsznSE jg X 'oqpnjg oiBjBdB ns
gp sBzuBqojd sbj uog EpeisEJiuog 9A gs Bgjjpisiq BpjA bj gp OApBjgjdjgjuj
Buignbsg giuBfguigs gp zgjqgpug g^ugjBdB B'q 'giugipugdgput pBpxjBuopBu
bj gp oigxnb jg 'sguopgpj iu sggoj uis bju9tsb gs gnb jg gjqos jBsnBg guzoS
glujoug un BjnSquog jbiuojoj ODupisiq osggojd jgp upiDBDijdxg n
69 'S9IUBAJ93 souiJBep\[ b Bpjgnggj —BgijpiBg gj ns uog gpjogB—
gnb sbtj^uj ug BUBds^ gp [Enqjídsg upisyui bj b oiiiBng ug BjsijBpugpjAOjd
3MoaaQ oinoinv Mvnf

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
cientos Araújo, el Hermano Damasceno, Eolio, hasta la nueva promoción
de historiadores de este siglo que definirán Pereda y Salgado, Acevedo y
Pablo Blanco.
Su consideración, empero, está fuera de los límites asignados a este
esquema.

BIBLIOGRAFÍA*
I)GENERAL
Collingwood, R. G., Idea de la Historia, México, 1952.
Croce, B., Storia della storiografia italiana nel secólo decimonono, Barí, 1947.
Croce, B., Teoría e historia de la historiografía, Buenos Aires, 1953.
Donoso, R., Discurso del delegado de Chile, en // Congreso de Historia de América, t. I,
Buenos Aires, 1938, p. 50.
Echagüe, J. P., Los métodos históricos en Francia en el siglo XIX, en Boletín de la Jun
ta de Historia y Numismática Americana, t. VII, pp. 95 y ss.
Estrada, D., Historia y bibliografía de la imprenta en Montevideo, 1810-1865, Monte
video, 1912.
Falcao Espalter, M., Disertación del Delegado del Uruguay. Un concepto interpretativo
sobre la Historia de América, en II Congreso Internacional de Historia de América,
t. I, Buenos Aires, 1938, p. 340.
Fernández Saldaña, J. M., Diccionario uruguayo de biografías, Montevideo, 1945.
Fueter, E., Historia de la Historiografía moderna, Buenos Aires, 1953.
Gooch, G. P., Historia e historiadores en el siglo XIX, México, 1942.
Halphen, L., L'histoire en France depuis cent ans, Paris, 1914.
Henríquez Ureña, P., Las corrientes literarias en la América Hispánica, México, 1949.
Jullian, C., Extraits des historiens frangais du XIX siécle, Paris, 1910.
Levene, R., Discurso del presidente del Congreso y de la Junta, en // Congreso Interna
cional de Historia de América, Buenos Aires, 1938, t. I, p. 32.
Orgaz, R., Disertación del delegado del Gobierno y Universidad de Córdoba, Las pri
meras ideas historiográficas de Vicente López, en // Congreso Internacional de His
toria de América, t. I, Buenos Aires, 1938, pp. 235 y ss.
Picard, R., El romanticismo social, México, 1947.
Piccirilli, R. - Romay, F. - Gianello, L., Diccionario Histórico Argentino, Buenos Aires,
1953-54.
Romero, J. L., La Historia y la vida, La Plata, 1945.
Roxlo, C., Historia critica de la literatura uruguaya, Montevideo, 1912-1916.
Thompson, J. W., A History of Historical Writing, New York, 1942.
Yaben, J. R., Biografías argentinas y sudamericanas, Buenos Aires, 1939.
Zea, L., Dos etapas del pensamiento en Hispanoamérica, México, 1949.
Zum Felde, A., Proceso intelectual del Uruguay, Montevideo, 1941.
II)PARTICULAR
Acosta y Lara, F., Signos de la Historia, en Anales de la Universidad, Montevideo, t. V,
1893, p. 1007.
Esta nómina sólo menciona algunos de los aportes tenidos en cuenta para la elabo
ración del presente artículo, no constituyendo, por lo tanto, una bibliografía comple
ta sobre el tema. Las fuentes se han intercalado en las notas al pie de página, donde
cada autor remite a sus obras más importantes.
— 33 —

�— ts —
ap 5i 'axqmaiias ap g 'oipif ap 82 'onnt ap \^ 'oqnf ap ¿ 'omnf ap og 'oiunf ap
g2 'oapiAajuoj^ 'vyaxvy^ ua {v¡stn3tjxD oj¡na ¡v vxSau vpuaka¡ v¡ ag '-g -f 'oxoa3(I ^3AIJ
'6861 'oapiAajuoj^ 'kvnSnxQ ¡ap ¡o¡uatxo vatjqn43U v¡ ap sa¡qvjou saxquxoq ap
soat^vxSoiq soSsv^ 'g 'vjavj^-aQ ua 'svat^pxSoijqiq svjou k vi^^xSoiq &lt;-g -f 'oxoahq i3Ai,j
•ss ^ 6¿I 'dd
'^^g-f^I 'oapuajuop^ 'IX "i 'kvnSnx/j pp oatfpxSoaQ k oaupjsifj o¡n¡t¡suj ¡ap o¡sp
-a} ua ' (5^81^81) ¡vuoiavfri oaifpxSoao k ooixppifí o¡n¡i¡sui ¡3 'g -f 'oxoAaa 33aij
'611 '^ 'S26I 'S3JIV souang 'n -j 'vuvatxaiuy vaiipuisiiun^^ ^ vuo¡s¡h ap
v¡un[ v¡ ap utpjog ua 'ü¡v¡j v¡ ap oix ¡a ua soaup¡siq soi^aauoa so^ '-y 'anba^oivj
'8261 'oapiAaiuoj^ 'so&amp;vsu^ '-jj raiNvwvxsng oaaxNojv
'0¿0l "&lt;I 'f^261 'oapiAaiuopv 'IIX '1 'vaixppin npioan ua 'auinUaxxy xopt/i "x 'vcraoovNviM
*ss k g8 "dd '^6i 'sajiy souang
'IIAX "i 'vtxojstfj v¡ ap ¡vuopvsi vttuapvay v¡ ap utja¡og ua 'svtuv^ spxpuy xopvpunf
ns ap pvpi¡vuosxa4 v¡ &lt;C ^vn8nx/j ¡ap oatjpxSoaQ &amp; oatxpjstfj ojn¡^su¡ ¡3 '-g '3N3Aag
'[0g6l] S3J!V souang g -j 'okvj^
ap uppn¡oaa}[ v¡ axqos soaixpjsiij soipnis^ "j -^ 'oaiaoaag b vpuajxanpy -g 'aNaAag
" "2¿I "d '2881 ^p ^jquiapas ap 5
'oapua^uop^ 'gi -u 'm *^ 'n oye 'oauajy ¡ap sa¡vuy ua 'vupua^xy vanqn^U v¡ ap
oaijpxSoi¡qtq oixvnuy ua oppaxv^^v vxxaq ap vai¡qn4au t&gt;¡ ap vixojsiu v¡ axqos opm[
'S26I 'S3J]V souang 'n -j 'vuvatxaiuy vat¡puisiiun^ &lt;C dijoj
-s¡h ap vjunf v¡ ap uip¡oq ua 'oxpSaxj a¡uama¡^ uop ap o¡So¡3 "q -g 'sviay oavxanH
•955I 'saiiy souang 'm -u g oye 'Baod^ ^ 'saxiy souanq ap pvptsxantu/j
v¡ ap vpman bi ap opBiiBdB 'xopvixop^j 'za4q3 ppi^ a¡uaatj¡ '-x 'ihonoci
•ss k 561 "dd 'og6I 'oapiAaiuoj^ 'n\ *^ 'kvnSnx/^ ¡ap oatfpxSoaQ &lt;C oatxpjstH o¡n¡ij
-su¡ ¡ap vjsma^ ua 'vkonSnxn vxn¡vxa¡¡¡ v¡ ua oívsua ¡a k vaptxa 07 '"Q #f 'oaavH
*S^6l &lt;O3P
-TAa^uoj^ '¡vuopvu vjao4 xauiix4 p voxanStj ap vunay oaspuoxj '"^ 'oxvaaas vpavo
'^Ql 'saity souang (svuwj saxpuy ap v¡Jvx3ot¡qiq "o 'aaioravo oNoaang
'ILf "d '¿261 'oapjAaiuoj^ gi 'a "i 'kvnSnx/j ¡ap oatjvxSoaQ k oaupptfj o¡nii¡suj
¡ap v¡sm3} ua '¡vnasvj ap oxopoaQ oiuojuy xopvixojsiq ¡3 '"jv 'f 'VNvaavs zaaNyNaag
•0561 'oapiAa^uojv 'vao4? ns k vpia ns 'vSvuvxxvj -y osvwvq '-g 'oavAvg
•ss k 108 'dd '2161 'oaptAa^uoj^ 'IA "i 'vatxppifj vpma^ k '2981 'saxiy souang
'vjv¡¿ ¡ap sapvpaixo¡o/\[ ua 'sa^uvaxaj souixvSvjy oxpuvlajy ap vi¡vx3oiq '-h 'oaavfvg
"0261 'oapiAaiuop^ 'vixojsiq ap svutSvj '-g 'vavaxsg
'6S6I 'oapiAajuoj^ 'sa¡qv¡ou saxqiuoq ap soaifvxSoiq soSsv^ "j 'vjavjv-aa
•ss k g82 -dd '9261
•oap^Aajuoj^ 'I *u 'a "i 'kvnSnx/} ¡ap oatfvxSoaQ k oatxpjsifj ojn¡tjsui ¡ap v^stna^ ua
'xnuijvj uvipi^ sinj k oxp3axj -7 a¡uaiua¡j saxouas soj ap svjxvq 'svoixppin sauopsanj
'OHiI 'saxiv souang 'vut¡ua3xv vtfox3oixo)siq v¡ ap oaijua vixo¡si]3 '-q -g
'8261
-jv souang •vatitxa uppvaifisvja n^ 'saxouaux soui¡uaSxv saxopvtxojsty S03 &lt;-g -g 'v
'SS6I 3P a^quiatAou ap \\ 'oapiAaiuoj\[ 'vipxviy ua 'xopvixo¡siq v¡¡uxo2 ''O 'vaxHosnag
'AIIX-IIA dd '2261 'oapiAaj
-uojv 'I 'í''^(1 pp sopaps so;ixas3 b o3o¡pxj 'sviuv3 saxpuy '-¿ 'oa3A30V ooisivag
'8S6I 'oapiAajuoj^ 'soixvxajt^ soipn¡s3 '*g 'yznvg
'6261 'oapiAajuoj\[
'kvnSnx/j ¡a ua v¡ouv4s3 uppvuttuoQ v¡ ap vtxojstfj ua 'xvunmjaxj vtjasa^ '-g 'yznvg
'¿881 'oapiAaiuop^ 'sa¡Duopn¡i¡suoa soipnis^ "g 'yznvg
"ggí- "d '6261 'oapiAajuoiv '2 gu 'ia "1 'kvnSnxfi pp
ojtjvxSoao k oatxpfsifj ofnjpsuj pp vjspa^ ua cvkvn3nxf} v?fvxSoi¡qiq í-h 'oaNoaaaay
•52 -d '8261 'oapiAajuoj^ g *u 7a 'I 'kvnSnx/j ¡ap oaifvx3oao k oaixpjsifj o¡n¡%¡
-su¡ pp vpma^ ua 'sviuvj saxpuy -xa pp tsoai¡sipv¡s3 sa¡un4y,, soj '-h 'oaNoaaaay
'8¿2-892 'dd 'gg6T 'oaptAa^uoj/ií '09-85
'vaupjstH vpma^
ua '¡vjuatxo uppnjonax v¡ axqos svatxpjsiq sauopv¡un4y v xvunuipx4 vjo/y '•[ -j\[ 'ovaay
'gS6I 'oapiAajuoj^ 'svSpxy ap vtfDx3oi¡qtq "y 'soNvrraxsv^ 3a svnwvo -'f 'yí 'ovaay
'62-¿29 'dd '8^61 'oaptAa^uojv '8^9f' '"u 'voxxppiu vpma^ ua '(1S8I-II8I) vkvuy so¡
-xo^ xo4 ,,opi¡xv¿ ap n¡ixi4s3,, ¡a axqos vixotuatu vu/j b xvuiuxipx4 ojoa^ "f 'Vi 'ovaay
'098 'd '¿061
g 7 'oapiAajuop^ 'vaixpjstH vjsiaa^ ua 'soatfpxSoiq sa¡un4y '[*g 'voaanoig aa]
oinoxnv

f

�La Historiografía uruguaya en el siglo xix
setiembre, 23 de setiembre, 6 de octubre, 13 de octubre, 27 de octubre, 17 de no
viembre, 1 de diciembre, 8 de diciembre y 29 de diciembre de 1950, y 2 de febre
ro de 1951.
Pivel Devoto, J. E., Prólogo a De-María, I, Montevideo Antiguo, Montevideo, 1957.
Pivel Devoto, J. E., Visión del país en 1856, en Marcha, Montevideo, 11 de enero de 1957.
Pivel Devoto, J. E., De los catecismos históricos al Ensayo de H. D., en Marcha, Mon
tevideo, 24 de mayo de 1957.
Pivel Devoto, J. E., José Ma. Reyes y la Geografía del Uruguay, en Marcha, Montevideo,
diciembre de 1957.
Pivel Devoto, J. E., El destino de los escritos históricos del Gral. Antonio Díaz, en
Marcha, Montevideo, 26 de diciembre de 1958.
Rodríguez Monegal, E., Francisco Bauza, crítico de la literatura uruguaya, en Marcha,
Montevideo, 11 de junio de 1954.
Romero, J. L., Mitre: un historiador frente al destino nacional, en Argentina, Imágenes
y Perspectivas, Buenos Aires, 1956.

— 35 —

�NOOHOO

r •• •-.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3000">
                <text>La historiografía uruguaya en el siglo XIX, apuntes para su estudio </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3001">
                <text>Apartado de la Revista Histórica de la Universidad  (Segunda época)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3002">
                <text>ODDONE, Juan Antonio </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3003">
                <text> Oddone, Juan Antonio: La historiografía uruguaya en el siglo XIX :apuntes para su estudio /Juan Antonio Oddone..    Montevideo : s.n, 1959..</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3004">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3005">
                <text>1959</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3006">
                <text>Facultad de HUmanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3007">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3008">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="380">
        <name>HISTORIOGRAFIA</name>
      </tag>
      <tag tagId="381">
        <name>SIGLO XIX</name>
      </tag>
      <tag tagId="33">
        <name>URUGUAY</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="345" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="578">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/cef9078affbb5a5f2f05ef54c8c02769.PDF</src>
        <authentication>f116cee765258337cc07132385ad0fa8</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3790">
                    <text>8861
SVIDN3D A siavaiNvwnH jo avnnDVjg-U

vi 3a avaiS^AiNn^-

no

109

'VI0N3I0 N3 S31Vflld30N00

sooy viai son 3a onoyyvssa 13 a
NOIOVlN3IAIiy3dX3 \H
^O0IJI1N3I0 OI/\ISIlV3y ^3

pAHO uga-¡

�¿861

VI3N3ID N3 S3^Vnid3DNOD SOD^VW SOT 30 0TI0}í}IVS3a 33
A N0IDVlN3Wm33X3 VI '03I3UN3D 0WSI3V3H 33

BIJOSO|TJ 9

SVDN3D a ssavaiNvwnH 3a avionov^
V3 30 aV0IS^3AINn

7/C

�. ' . I

J

NOTA
León Olivé es Director del Instituto de Investigaciones Filo
sóficas de la UNAM e indudablemente un filósofo distinguido.
En el Congreso Internacional de Filosofía de Córdoba (setiembre/
87) presentó el texto que publicamos, del mayor interés dentro
de la problemática filosófica actual. Esta versión preliminar se
distribuye aún con las correcciones a mano de Olivé, para acelerar
su conocimiento.
M.H.O.

Material de circulación interna
y exclusivo uso docente.

�I
ap a^uanp ^p an© opawaj^ua un a^xsa^au a-^s^ ap asua^ap auanq aun
Z^A

x * •r*&gt; ^

'a^sxxaaj u^T^a^ajdja^ut un ap

I ap UQxsuajdoiop apanoapa aun anfo
oeuodoJd

aq

"sa^sixaaj^t^ua A

'oxjaj^uo^ t -40"^
sa^sxtauoxDuaAuo^

seJn^sod

^ saqsa a jat:x&gt;s a optpua^ aq 9S(/^sfYi3*
1
ua as^apua^u^ uaqap svpo^)

sna ^

at^uat^ a{

anb

anb sauoiDi3od sa{ A sa^i^x^uat^ s^jjq9% sa{ ap
sapapi^ua ap at^ua^stxa ai uapuatjap anb 3a^3xxa^

sauoiPtsod

aq ic
asa ua
ap

aaufi

aiqisod aun sofi^a^ sapua^a a

jaDtput ^o

aw ofaqaj-^ a-^sa U3^^ 'at^apua^ap a^ad uqt^a^uawneja ap aauxx.'
oüiod isa •UQt^aMut^a a-ysa jajax^a osi^ajd sa 'ob^aquia
soDjaw sox ^p a-^uatpuadapur paptxaaj aun ap aapi
X a^jazaq^aj aqap anb ¡*r&gt;Bt% as ou joi-ia^ua ox *P ^nt sa auat^sos
^^sqs*i uqt^xaod aun anb o~\ 'xen^da^uo^ oojaw CttTS^i apsap
apazt inqdapuo3 jas aqap ajdwats papt iaaj ax nb A *xiBn^i:1^:)t^o:^
o^jew ij^fexa apsap asjaqaq uapand oxqs so^arqo ^p sauotpdtjpsap
a

sauoT^ept^t^uapT

st anb

^p aapt ai xaxAtj^

aA

sa

anb ^Jj©ptsuoD oqt^f^uatD oui3ttaj xa uop upi^ax*-* u
sauoxsn^sxp ^p so-^^adsa &amp;oun6xe ja^uawo^ ap uxj.

t^ uo0

w^nn
sauox^a&amp;x^saAui ap

WI0N310 N3 S31Wi&lt;i30N03 S03M^M SOT 3^ 0TT0^^S3^ 13
A N0I3^lN3MIM3dX3 VI '03IJIÍN3I3 0WSI1V3^ 13

��anb sap^pt^ua 391 9P sun^x9

*39

9p 9T^U9^STX9 X
op9^S9 u9A9t| ^^unru^^ ni m sp*.i^pi^uos 'tpuata *? r ap
X 9P O^^^T I

x P

'S3tiX^U3t3 S9fJO9^ SX

&lt;:pui jod

PO"&gt; ^b OS3 X

*A BDt^x^u^t^ ¡jo^-^ írx^nb" o

X !*P ^pU9d9p OU
X3

iOXXdUi^ 39W 39 9^'.^Xd 93

'

X 9P Ui9iqOJd X*
39399p 9DJ*D

St^J99J3^
un 9p
un S9

9
9

^nb 9nb w^xqoJd X3 *
Z
X U9 3OUi6ip

'^f d0^30.0TU&gt;

OUJ3TUI

'UOX39^U9UIX J9dX9 *I U9

X^P Uqt^9A^9SqO 9X

9P P^PI t tqt3Od 9

'

o '9^qo 9 9f^oa^ aun a

7

&gt;

A otqujBD x^p p^pxx^P^^od ap s^uot^ipuoD 39t 'oiduiar jod
i6J9
ap ouxs
OXQ3 ou

'a^uauíaiAqo

9Un 9p

*JX39p

ís9^t^i^ut3 39|joa^

39
39ido^d sax

ap

'^tuAO^d uaqap sa^apapjaA uos
9J9d sauozaj 393 axn^sod st 9nb 9

^p sa^uaxpuadapux uos sapapt^ua sax9^

opx^ua asa u

Jsn9

�científicas deben existir, aunque lo mas probable es que ninguna
de las entidades que realmente existen sean

completamente

descritas por la correspondiente teoría (o teorías).
El

realismo

acerca

de las teorías

afirme

algunas

características de las teorías científicas y de sus componentes:
muchos de los términos de dichas teorías refie^en a entidades
reales

muchos de los modelos que forman parte de la teoría

describen adecuadamente a dichas entidades, lo cual es compatible
con la idea de que muchos otros modelos son solo idealizaciones
adecuadas para salvar las a^ar^encias; muchas de las leyes de la
teoría, entendidas en el sentido más laxo como enunciados
generales, se aplican exitosamente a campos delimitados de la
realidad, y muchas de ellas incluso expresan relaciones que
realmente existen entre procesos y entidades reales
como consecuencia de todo lo anterior,

finalmente,

la aseveración empírica

de u
explicaremos enseguida- ^m^ verdadera.
^e

propongo insistir en una linea de defensa de la

perspectiva realista, tanto para las entidades como para las
teorías, por medio de un argumento que enfatiza el carácter de la
experimentación científica y tecnológica como una intervención
efectiva en la realidad, a través de la cual se manipulan no sólo
fenómenos,

sino también entidades. La idea es que en la

experimentación se hace sigo, por ejemplo se influye sobre alguna
entidad &lt;o entidades) o sobre algón proceso (o procesos) por
medio de otras entidades, es decir, y^^^ndo g man¿f&gt;u¿ang otras
entidades

cuya identificación y manipulación es

posible, entre

�SO349UI
3oqu9xuixp9304d A

SOt

*x

4Od

9p i^pU^O^SU*^^

^n^onj^s* 91

©p

S9X949U9&amp;

jqos &gt;OT49qu9uic3 un

93 upX39qu9Uin649 9
9P n\ 9P

949U36 U9 A*
A
493

4n 9 U939O9^49d 9nb 4139P 9 9{9ATItb9
9p9^eotOV4O 9tX9nt&gt;9 O

9^3fUO39S493I ^ X V49PÍ

50^S9t9^U9149dX9SO^U9tUI tp^O4dSOP^Utttl J9^¡PA
O&gt; 9f4O9^ 9P93 9p Otp9W 4Od S*P9 ^riíj tUl A 39p9Pt^ T^U9pt
39X 3nb 9n6tS 93 0^39 9#1

*93tJf39dS9 9^4O9^ 9p93 9P

UO3 '39^U949^tp 39|4O9^ 9p OtpUI 4Od 9S49PT^^^u9pt
O49d
93

9fb

*s|4O9^ S9f

39p9pt^U9 39 X

p orpaw

9^U9tn6tSUOP

4Od A

O 9^39 9P U9p&lt;49d9P OU- 39ppt^U9 S9X 9nb f 494^3OUI 93 O^39 UOP
SOTdfPUT4d 39^U9J9Jtp 9UOd^394d 39|9n3 SOf 9p OCIfl
9P Otp9ttl 4Od
9013XDI 9Un 9p UOtP9Pt^.X ^J9pX 9X P P9ptXXqT3Od 9X 9
OPU9T39M 9J9P9X9^4O^ 93 O^u9jn649 X3 •39P9indXU9
3X 9P 1994 9T^U9+SXX3 9P OAI^39J. 0149^143 4TI O9O3 9349A
OU O S9X':^'!^-l¡5l3qO

S9pptqU9 394^0 49^39^9 949d

UOS 39UOX393O 39M^^W U9 39X9KO 39X

39p9piqU9 9p UOt39XndtU9U ^X

9tXb 39 OqU9UJn649 9p Odt^ 9^39 9P OXIOSUI X9 O49d *39^SX X9.I4X^U9
5OX 4Od 3OU9JpU9^ 9P Up 139 Hd XU9tt 9X 949d S93X4P9^ 39pnA9
A SO3X^.3X4ri9M 3OAX^iXS0dSXp 3O49W O\HO3 9qU9WI949U9b 39p949pXS^4O3
A S93XJ.qU9X3 S94O9q 4Od 39PXn^3Od 391 •^•* UI^n3 *S9p9Sn UO3
9ftb 39X *39p9pxqU9 39X9J. *39X4Oq 39X ^ 39X3946

S94Oq39J 304^0

�inteligibilidad

d

dichas transformaciones,

manteniendo 1*

identidad de una disciplina y preservando con un buen sentido la
noción de historia de la ciencia, re^uiere la idea de que hay
al^unas entidades y procesos que son invariantes on re|ect© f&gt;
Ifc

iüfcQsf^c^^^sei^ü

consiguiente

les esüees fie^sée^^aieg y

que,

por

dichas entidades y procesos deben verse como

independientes de los marcos conceptuales que presuponen los
sistemas de acción involucrados en tales cambios. {(Pero esta idea
no dabe confundirse con una que afirme que ese plano ontológico,
a saber, el de la realidad independiente de las teorías y de los
marcos- es inmutable). En efecto, este tipo de argumentación es
necesario para volver a la historia una tarea inteligible. M^s
aón, puede alegarse que una perspectiva realista de ese estilo se
requiere para hacer inteligible a la historia, y que en ese

O

sentido la propia perspectiva realista adquiere plausibilidad.

Él *^3utJ}nto dgl éx¿tS de la c¿tncj.g
Por

lo

pronto quisiera descartar un

argumento

que

frecuentemente se- usa en defensa del realismo, á saber, el del
éxito de la explotación de la naturaleza, y particularmente el
éxito de la'ciencia, entendido como éxito en la predicción y el
control. Esta idea incluye f. la de que los marcos conceptuales
involucrados en la explotación de la naturaleza contribuyen a la
preservación y reproducción de las sociedades precisamente porque
sirven para la acción instrumental al permitir la predicción y
manipulación exitosa de fenómenos! pero entonces, asi dice
argumento,

el

la mejor explicación de que esto sea posible es que

�qsp 93 9nbunv 9nb 9Ptp 9nb uss*^j uva vp

x

v

3|39^ VUT OWOP 49pu9^U9 3O&lt;tf9pOd
3*1
- ..••••-.-y
9T*&gt; 9p U933VVJ^ UA SUOdO^d X O^OP 9Pt *|

UH ^t*9^U|d *^1WUd SOU
|J*^t&gt;TU6XS X*r&gt;3 Of '
*| nb tU 4OPUTM3 lp V^^Vd Urt 3
^n vdvj^o f^o^ x
=p n6xs t fu

*nt&gt;

'upzv^ vuvn^ un6utu
f ^&lt;l UVA^13 Ttb

X

un 39
X

NS9UO4^P*T9 Av^

ouiop uqipvwjii^.* un *nb

p opt-^u*3

U9 U9S3VV4^ UCA 9p *9P^ X 9349pU9^U9 9pnd 9Tb O9J^

04003
X

X4*^9^^49^Ut

O3t394d 39

*

9U9t^U93 VfJO9^ Un opunp

sopetpunu

sn3

uvuMt^

nb

U9UIX*J9^TX 4^9UdJ^U| nb AStJ 9nb SU^ I ^ SOS
U3 *SW3tUI 3X P &gt;?tPS^dD
9p UpTP*^*4d4*^Uf X P

X Sp A 3S|JOS^

P49OV USSSSSJ^ USA

Sp / UOTPtSOd^^X SOWVPAO394 13
'3OXT* P 3^U9tpU9d9pUX 9^U9U1SAt^OSJ9 UO3
93 9f* SOX • SO^SfqO 3OX 9

�interpr^tar literalmente a les afirmaciones de las teorías, no es
necesario SÜSSÜ en lo que afirmar, ^^si, lo tue diria la tesis
realista serla ^ue debemos

^^r que dlenas afirmaciones son

verdaderas. Por consi^uiente lo que se requiere para ^ostener al
realismo científico es ofrecer buenas razones para ^^ftr lo que
afirman

las teorías,

particularmente en relación cor sus

enunciados existenciales, (para el caso del realismo acerca de las
entidades.
Con esto deberia ser suficiente para apreciar por qué la
idea del éxito de la intervención en la naturaleza, por lo menos
sin mrigCm matiz, es una idea claramente insuficiente para
defender al realismo. En efecto, dicha idea es compatible con la
interpretación

instrumental ista

de las

teorías

Tal

es

precisamente la idea de van Fraassen: ^Stetemos las teorías en la
medida en que permitan una intervención exitosa en la naturaleza.
La manipulación de fenómenos ofrece buenas razones para ÉeRtar a
las teorías que sor Otiles, pero no ofrece razón alguna para
&lt;

sue

Necesitamos,

sus afirmaciones existenciales
pues

busca^razones

son

verdaderas.

inde^endiente

deLa-

-iwtfti pul ación ü^ ^us TanóaHa njg. ,—o por jo menos elaborar más sobre
esa manipulación, para

$

que lo que afirmar, las teorías es

verdadero.
qo—e-J—-f^n-d% lograr ese objetivo,

debérsós y^te*" recordar

/con un poco más de detalle cuál es/la idea de teoría científica
que presupon^ros en esta discusión, /especialmente para entender
una posición como la de van Fraassen, es decir, cómo es posible
que sirvan para la manipulación de fenómenos y que pueda pensarse
que no hay por qué creer que lo que dicen

las teorías es

�o\ n ü"v"j93^a^ 9r*b *9^;&gt;Aqq9 o
39

foSTGpSt

s^^^po* 9p opj^ua \* 09

Ck&gt;T33?íST$íI f&gt;

o^unruo^ j^p a^j-d u9Art|3ui s^u ^^b ptn&amp;asu^ soui*j*a
ap o-^untuop 93 ofps uos ou 9^b a^uauí^^wxpa^ut^ Jtpw^
39/
9

f~_
_^^„_,—&gt;
/ SO19pO(B SO| A SPtiT^U9TP 39|-IO9^ 39"J j

9fkb U9 949U9W 9X 9qU9tn6t34OP
A 39^31|994 3X39^ 39
49 A
99PX 9X 499^.U9XdJ ^4X^XU49d anbJOí
9p UpX3949T^9 9^59 949SXA9y

*S9SX9^ O S949P9P49A OWO3

39 *9-V49UIX949^tX 93499JP Uq9P "•&gt;.
U9 39DX6&lt;?X'^"V-O 39^39T\dO4d O
tns anb ap uptsxwpa 9X ^ 9AajX I *^
'Sa^X18-^
4n A9M

ob^aqtaa uxs

3949p9p49A OUIOP 9349A 49q9P 9JJO9^ 39 X 9Tkb 49
|3 anb 9^0*40^94 40*4^

'opx^uas asa u^ 4pxppa44OP 9*4n A
OM3X* 4933994J U9A 9Tkb 3OW949A
9p

*O49d

*O3X9^ O

�en por lo menos alg^r^ aspecto.

F

Es importante aclarar que una misma estructura puede jugar

el papel de modelo lógico o el de modelo icónico. Es decir, una
misma estructura puede satisfacer un conjunto de condiciones de
definición, jugando entonces el papel de modelo lógico. Pero
también puede ttectsentar * algón otro objeto, empírico o
abstracto, desempeñando entonces el papel de modelo icónico. La
diferencia no radica en la identidad de la estructura, sino en la
función sobre la cual se pone el énfasis.
Esta función de las estructuras, como partes constitutivas
de las teorías científicas, que juegan un doble papel como
modelos de tipo diferente, ha sido puesta claramente de relieve
por van Fraassen al

aclarar

algunas

ideas de

la

llamada

En una discusión reciente van Fraassen, siguiendo a RoñaId
Qiere, habla por un lado de una "definición teór^ca &lt;de una clase
de sistemas)", es decir, aquello que sirve para describir a la
clase de modelos que constituyen, en parte, a la teoría; y por
otra parte habla de la "t'JLE?JA ^eórjca (la proposición de que
ciertas entidades reales en el mundo pertenecen a esta clase de
sistemas,

o la proposición mes débil de que son aproximadamente
4
los mismos que ciertos miembros de esta clase)".
Lo que mes me interesa destacar de esta concepción que

propone van Fraassen es que "una teoría debe ser de tal Índole
^^-** &amp;y% ser verdadera o falsa,

es decir,

debe tener sentido

5/

preguntar si es verdadera o es falsa",j treE-rasrias, pues, no son
¿1&amp; &lt;=!*^ S** *9d¿Í

sino que

10

incluyen algo m&amp;st

"una

�3wap A

soxapo* ap o^unruo^ un jod spwjo^
assjj ua ap upxodarHJOD x

*ums U3

f a^ 3j$53 owf?fea3 un ap
uaxq xs

"5"p5^ 3^X 3f5

opi^ataojdwo^

parto

531S3^

u*s-s**^-j * u*A

^as ap^n^ ^t^f^uat^ f-io*-^ un anb ( u opx^u^*
as in^ t a^uaxpaw

I^

*p| e-^sa uop a^ua^ast^aj^
•opuna ^P a^Jd un

uo^ oparoapa o^tup^t otapow un ap tadad \9 eanr 9r^&gt; i^
9sb[d x ^ a^aua-^jad |n^ x

'^ un^^ru^sa un a^stxa anb sa

uo^ a^tp as ant&gt; ox

'uptutdo tui U3

C'C3 odt^ ap) s^r)^3Tu^s ssa ap un s^ opunw
X^ anb a^uamaxdints jas |jpod ^tjpa^ upT^J9Aase 1
jou
••• ij^' ••' 'X^ xdwo as arto sax^ uos so'^ua^iaxa
oxps A ts 3 asx^&gt; T V apaua^jad jn^pnj^sa un

sns

13

ua
arto Jd 'BsJn^3ru^s9 ssa ap un sa opunw xH ^*^&gt; asjt^ap pand
soxapoia ap asx^ t pp anb Jtpap sa 'pu^a^ u^x^tsodojd x *
uxiflja^ap 3oxapo 9f&gt; sx^ I ^b asjtpap 9p9t&gt;^ ou sa^uo^ua
pand soxapout 9p asX^ X arto ox
as ou ts oja-j

uox^^xj^saj

jas

unbuxu auodwx

sauotPtpuo^ 3"XJat3 ap^st^s anb jn^pnj^sa

un

sa opuntu xa 'Jtpap sa opt&amp;px opt-^uas \9 um sn as o^apoui
X apuop- x-'^a'^ T ap soxapot sox 9p ojtx jxpap sa *
un sa opunut xa,,
un jaua^ x^TS^d sa
9p soxapoui sox u^uasajd as xs anb auat^sos uassecj^ ua /
*P
9
X

uoo

soxapoui ap asx3 w^sa

uox:oxJ anb

�teórica, la cual J seg'.in-ecabam^s de ver/, bien planteada
afirma que el. mundo es uno de los modelos que satisface a la
definición teórica (la cual determina a la clase de modelos), o
mejor dicho,

que una parte del mundo queda

r^presentada

adecuadamente por un modelo que satisface dicha definición
pertenece a la clase determinada por la definición) (/^^pero van
Fraassen no va más allá del compromiso de que el mundo del que
habla es el observa^e. \ M-—intención a's^ adoptar esta concepción
de teoría, pero extender este realismo acerca de las teorías a un
realismo acerca de las entidad*^^ aprovechando la misma noción de
teoría.^ ir ¿
L &lt;*^^u^^ ^/^ ^-^^^^
¿t^
p L, o^ (TA-^t^ i^'

•&gt;

s. con r.esecto a ¿as teoría
F'ara lograr

el

fin recién expresado me basaré en ,JUr-

argumeritaciOn desarrollada por Hacking 19S3. Este autor analiz^ a'
i)la experimentación y—e-1—papel—de—^a—teorías y sus consecuencias
en relación con la Aontologia de cada teoría?/ su argumento
enfatiza

cómo es que se justifican

ciertas

afirmaciones

ontológicas a partir de la aceptación de determinadas tecrlas,
las cuales se admiten, a la vez, sobre la base de ciertos
experimentos, es decir, de intervenciones en la naturaleza. {
Lo más importante de e^t^T linea de argumentación en relaci^^
n con le\ prp"riJf-^rP&gt;"" ^^- ^s^fi rab^-ie consiste en la insistencia en
que el problema del realismo está mal planteado y es insoluble si
se limita a lo que bewey llamó una teoría (del conocimiento) del
espectador. Es decir, si el problema se plantea Cínicamente en
términos

de

las teorías y de su capacidad o de su
12

función de

�sox p oun qxo9j^o 9^ anb

,,s{oq,,

p

^UaMCO 6ut^D!H ¿&amp;J:j

X

x

u sjqi^ ^^ upí&gt;i Aq anb 33

^^39 ^p3Dn3 ts ^an^ 'a r/\~i • &lt;^ OJ33 • aj^n^o A^qaeaiu o
^fe^e^ ^p otqui^D x^ ^^ j^utu^a-^ap j*d

'max^|tr-;pi'wxt tt^u^^sns

r
^p wo^i^^u4tjadxa
ns t^t^ u^^tfiTuj '^sn a^b 3qx3^ ap
uoo uqi35jqiao^ u

..xo1^ 3UIJOU3,, sun sa a^buru)^7%x^o6 ^n

ap

CT*P

j^^t^ t^uapt
uxs

'a^ubtpuadapui

iDu^qstx

un u|uaq

s^

X
ap papiun

x

ouiop opejapisuo^ a^uauj^ ;aj&lt;1

jd X ^P ot^jaq un jtsap 39) a e/t

'
x^n61

un opuatuaq oujop aq^x'^'^30'^^ sax'^í^^sd ap jjoaq x ^r\h *,,3
s^?pw'9XI v'3appt^ua &gt;p odiq un j^t^t^uapt
X

qa^snq

as

aq.u^ tpam/p jo ^ui^^ ua opazi x*J ¿quaun jadxa un aqtjosap
/_J
ua
&lt;^&lt;^

ssqjata

ap

o

'39uoi39tp9J

ap

jod 'sfjoa^ s^^jaTP JOd s^p^x^^^od sapapiqua s^^^nw uod
opt^ ^ aqsa 'o^pa^ ap 'anb ap uqtp^japx^uo^ x

ouio^ js

o sap^ptqua sa^qo jtnxj.uT o jqpaji
opu^n^
39

x1^^^ 3a p^pt^u^ ^un anb ap otjaqtJ^ X^

sapapiqua sx * &lt;^^padsaj uod ouistx^-' un
ua 9p osa^ x* sa anb soujta

7

sx

o^^adsaj uod qsxxsaj uptatsod un

3a asjeeaxx apand anb ox

sm ox

sapuoqu

'

�(la bola)

con positron^s para incrementar

electrones para disminuirla'".

la car^^,

o con

"A partir de ese dia -dice

Hacking- he sido un realista científico. Por lo gu a aii. toca^, si
10
ytd^ ceci.arl.os,. *ntones on C^l5" •
•
Con respecto a este último argumento podría plantearse la
objeción de que a final de cuentas el realista sólo está llevando
la discusión a un nivel anterior,

pues ciertamente puede

replicársele que el resultado es la manipulación d*/fenómenos, y
que su explicación de que tal manipulación ha sido exitosa porque
se "están usando" entidades inobservables postuladas por algunas
teorías -digamos positrones o electrones— eii el—-ejemplo—jcí^l.
Hackirrg^ es bienvenida por el antirrealista, en la medida en que
sirve para gal,var ^.as agsr¿enc^as? pero con esto se regresa la
idea de van Fraassen de que no hay por qué

er que ese relato

del realista jur verdadero.
Ante esto, queda la vía para el realista de alegar que hay
entidades, identificadas a través de procesos experimentales, las
cuales, si bien requieren de algunas teorías como condición
necesaria para su identificación experimental, no de^enden de
ésta o aquella teoría. be establecerse lo anterior, se lograrla
mostrar, por lo menos, que la ontologia de una teoría no debe
identificarse con éede aquello que es identificado y manipulado,
por medio de esa misma teoría, en las actividades experimentales
de los científicos. Hacking también ha ofrecido un detallado
análisis de algo que ejemplifica lo anterior, a través del caso
de la microscopía.
No es posible entrar en los detalles-de- su argumento, pero
por

medie de un detallado examen de diferentes
14

técnicas

de

�p

U86^I
09 sepp{3U9 sf s3una p tut¿ 9 *s 0333 odJ3 owstw

{p uo , o{ sou#w A
••^utpMj9dpuf

*o3unfuoa ns uo

uos ou

UOS
soi

P ^P

-o^ sp*a?^i^u^p^ 3^p^p^^-

I

*

p

•PST&amp;9^Ot&lt;ÍUírJOd
^qo^d Anut A
sosjAtp ¡0 Antaut nb \*% s
so jnd

p upiaatoa

un s ou {na {9

J9w

fs o^^d
sun

tu

ot^ta^p fs* jod

'f ?ñ^3*5üoa

un ^^sxx-9 nb^
un outoa sjaaouoaaj pond nb p oua*u 1
OOISIOt

'^u^-^sqo ou

un • 9S^93T
so{

&lt;
p9nd

'0^39^9 U9

I* 'upxasn^ts ^39 9^u^
*PPX^U9 &lt;53XW
II
39 9^u^viwi9{a 9nt&gt; o{
3OU9W O{ JOd O
9 39{na SO{
^od

'3T^O9^ 39^U9J9^tp U9UOdnS9Jd Z9A

{

*39{^U9X^9dX9 SO^U9XttiXp9aO^d 39^U9J9^tp p Otp90l

nt&gt; 9a9{q^s9 6u{^aH ^^u^tiiivxax^x-^jt^ ^op^u9wt^9dX9 {9

jod opxanpojd opxs i| 9nb o^^Fqó oüsTñ Gñ opuAj9sqo 9339 9S 9nfc
93tui^9d sou nb {3 o^^stp un opuvzxfi^n 'ydoasojatiB

��ua

nb opt^uas un ub

¿t
*

svtustw sfx
bnb

usqsp
so^ubiuitya^^suop so^
^1
ttnb&lt; p o{ps b^buna
x¡p

ubJb xr&gt;b

touato j ua ns*uoxPtsodns?^&lt;fH p

'%o\j9^xj^ sns u A u^t^d^^uo^ n u

^uapuadbp o^Dq

un ^t6ix*

p sor^

*p 3&gt;pt eun

opoto

X
P

J

p Odt^

p&lt;spt^u
nb a^u^tn^tsuoD

jod A

j3q ^p auad 03

X

3O3J9W sox ^P

ovos |s

mp oun

*o^T^x^u|p

*

sox

ap

q

euibxqo^d

ap

X

?^ I P
o^sa^

oreqaj^

tb u

uos

�•lucida con cuidado y ^ue básicamente significa ^ue las creencias
en cuestión deben ser exitosas, estar libres de dudas especificas
y ser pertinentes para la materia en cuestión.^J
í,f.i. ff. &gt; "Yi'a^wtri^^^ fu^ y-r^-i-•* g&lt;-- ••^rf.rri^.K. cuáles son algunos de
los principales elementos que forman parte y que se presuponen en
las actividades científicas.

En el campo que puede llamarse

puramente conceptual, conviene distinguir los siguientes niveles
a)visiones del mundo,

o ideologías totales (en el sentido

de Mannheim)
b)matrices disciplinarias (en un sentido semejante al
ha

usado

Kuhn)

metodológicas,

incluyen

sobre

todo

ejemplos paradigmáticos,

valores,

que

reglas

y en general creencias

que definen un área como científica y la legitiman
c)sistemas conceptuales presupuestos por

las teorías,

especialmente de tipo epistemológico y ontológico en gran medida
estos presupuestos constituyen y caracterizan una parte de

la

realidad como objeto de estudio de una disciplina;
d)teorías
e)sistemas conceptuales distinguidos dentro de las teorías
por ejemplo modelos (que pueden ser explicativos), o bien leyes
f)conceptos
g)aplicaciones meramente conceptuales de una(s) teoria(s) a
otra(s)

por ejemplo,

una económica,
para

la aplicación de una teoría matemática a

con independencia de la aplicación de la última

predicciones,

o para

la discusión

sobre

políticas

económicas.
^Las relaciones entre los elementos se^alados de b) a f) son
•t'

�[9 ua

' so i qui^o ^^u^W^^qtso^

o

61
'3o^D^^ 9 Jionpuoo apand

í|,*O9q ^qo

9qan^d 9 J9uod p

s l^^o i aqu^tpaui x ^quaui t ^adx oyastp un 9^9d 9Pftd9 93
9un opuanp 'oxdtuara jod íosao jod 3oui6uod 4s|^o^^ op
i
'O^t^i^u9t^ H9^u9tti^ndo s^f o^x^^uo^ un
p o^ispdojd 19 uo3

O^^u^p oq^o 9 9S^?a9H u^p^nd s^s3
ou snb 39uot^^Ttd sex

p

• S91 Bn^d^^uop 9^u9W^9ui uos

93^uot^U9&lt;M ^p^nd u6nf o^^np U3
•39uotan^t^sut

S9X9'VJ9UI^Ai^^9^9U^S91^ tU9W 9S 39X9n3SO|9p
e

' &lt;39toj)

sns u3ixd
A

S9iadd sof ^i=&gt;^s9p nb Au ouistuiis
93 39x*np sx ^P o t pata

^^T^x^u9T3i

ap S9A^^

sppxAt^^

sauox^n^t^sut sx

s|

jod

A

uxiAJ&lt;iS9p 93

jx^^i*s aq3 J6n

f~ *soui3tw sox a upi^nxos ap so^ua^ux sox
ap p^pxx^.x6ax "X A apuapx^ I^ ^e^twt xap a^d A sawaxqo^d ap
un 9p uptDtut^ap ax 9J9d U9sn as anb 99^tu^^^ A so^u9T&lt;Htp9POAd
sa

'uptD96t^.S9Aui

9p sapt^f^adsa

J-

anb A^ sapt^x^uat^ saot^p^Jd 39X ap oj^uap
•sa^a^ui ap sapt^fpadsa saa^a uauij.ap anb sat^uaa^p ap
A soAt^euiJou s^uia^sts uauodnsa^d s^pt^p^jd saxai '^^a 'upipanxaAa
ap &lt;sop9^.xr&gt;'sa-1

P uptatwsuavi^ A uptsn^sxp ap 'upt^a^uauuitjadxa

ap 'upt^eAjasqo ap sapt^^^Jd

*oxdiara jod

'o^sa jod

uapand
^uauatjesapau ou *opun
iap uptstA aun 9 paptx^aj U9 ua^aua^jad anb sajoxaA A satpuaajip
A

so^uauíaxa sosa sopo^ aj^ua uap as anb sauot^axa^

sax

anb

*|3

�entorno natural o soci^l.
Quisiera

distinguir

claramente entre

los

diferentes

conjuntos y tipos d cr*encis arriba sefíalados, por *uri lado^ y
los

divarsos niveles ^^fintrg d^ los sistemas da creencias

científicos, por el otro, lo cual no significa verlos como
extracientificos. Dentro de esos sistemas, se pueden distinguir
los niveles y alegar, por ejemplo, que unos presuponen a otros
lógicamente, o que su velocidad promedio de cambio es diferente,
y que las causas de los cambios también pueden diferenciarse. " /&gt;&lt;
1

Trataré ahora de mostrar la importancia de distinguir entre
diferentes niveles,

,

lo que Shapere ha

asi como de subrayar que la distinción entre
llamado

onoc¿m,iento ECS^ÍS ("background

knowledge"), y lo que llamo ecyEfiAlC!
Pero para lograr lo anterior deseo subrayar lo que llamaré
el problema del consenso! ^)cOo son posibles el consenso y la
disensión? ICOmo es posible que surjan las controversias y que a
veces se llegue a un acuerdo a partir de ellas? Ciertamente éste
no es un problema novedoso en la filosofía de la ciencia y se le
ha
los

intentado resolver de modos diversos.
empiristas

Por ejemplo, Popper y

lógicos adoptaron lo que Laudan ha

llamado el
13
Modelo Jerárquico de la Formación del Consenso Racional.
Segdn
este modelo, las disputas a nivel sustantivo pueden resolverse
recurriendo

al nivel metodológico,

donde entonces deberla

encontrarse el acuerdo, ,y las controversias a este nivel se
resolverían recurriendo a otro previo, el axiológico (el de los
valores y objetivos de la ciencia), sobre el cual ya no habría
ninguno otro superior que pudiera servir de base para resolver

�xz
t 9p 9X.49S939U UpXOXpUOO ttff&gt; 39 ^ 13 OXOS A XS 0 ^Od O^39ndnsbJd
*• d '$ * d S9UOt3X3OdOJd P OS9P 19 9J9d S9qU9tn6t3 t* 3* OC9U9W
p 9px x *P
39UQZ9J

3OX 9^^U9 9SJ9ZU93X* X^pod 9nb O3U93UOP Ud * OUX3
9^U^6UX^UOP 0P-49TO9 Un 9 9^9T^9^ 9q9p OU U&lt;?X^39nD U9 Ó3Ü5IÜ53
X9 9Tkb 9P X 9^U9W9^XPX XdX9 ^9&amp;9.469 9U9XAUO3 9J9d^9 9p 99pX 9X
U939JdX9 UpX^S9nP U9 S9|PU99^3 39X
o^9 M9Xdwnp 93 opur&gt;3 *9^9j^ 9S 9nt&gt;
91

9J9d S9^U9UT^J9d A S9PXA?^9dS9 39pnp 9p S9^qx\

opxs U9q anb S9XPU99JP p üoTP^zTfiüjS^üT éfS os5533I3 un 9p
U96^ns S9UOZ9J S9X 9nb ^X^9p 9J9xn
9 9q9p 93 O3U9SUOP 9p U^X^9UIJO^ 9X
*SOAX^U9^snS SC^U9XUIX3OUO3 3OX U9 SOXqtU93 9P JXqjWd 9 '9XPU9XP 9X

X

9P 9X^Oq3Xtf 1 9p OSjnD 19 U9 Op9Xql9P U9A9M 393X6QXOpoq9IU
S9X 9^ib OXdlU9C9 -iOd fU9UOdrtS9Jd SOX 9nb S91AXU SOf
X9pJXq^9d 9 U9tql3 39&lt;.4OXDX30dn39Jd S9XITX6X9
ou X9TI3 o| sojqo 9 u^ü53ñs513 39X9n^ sox 9p soun *3op9qxns9j
9P A 93X^fqU9X3 p9ptAiqD9 9X 9p SOqU9W9I9 SOX 9P OJ^U9p 39UOXPUH^
A sopxu^quo^ ^ixneuxqsxp 9U9xauo^
3OU9J9nb OU

t3 OJ9J

4o3xrbj&gt;fj9f ox9pow x^ j^9S9^69j

*9X3U9X3 X 9P 39UIJ 3OX

* OqD9d394 UOD

A 'OqU9XIU9UOZ9^ 9P 39169.4 9 39OXeoX^P0^^*" 39X69^ 9
q^9d9^ uop S9xs-9A
'39T9AXU
Un 9^9Xnb9^ 93 OUIQ3 ^9A 9Xqt3Od 39 UOX3U9SXP 9X ^P A
O3U93UO3 X9P UOX399UOA X ^P 9ÜI9iqOJd X*P JXqJ9d 9 9TlbJOd OX9pOW
9^39

^nb9 ^9UOX3U9W 9U9tAUO^

'OU13XUH X9 9P 93^939

39XS.J9AOj^UO^

�verdad o falsedad de Q, o en ^eneral, si P es condición necesaria
de aplicabilidad de un criterio, o familia de criterios C
141
CniQ.

...

Para completar la idea que deseo subrayar en relación con la
estructura y desarrollo de los marcos conceptuales en ciencia,
recordemos algunas ideas de Larry Laudan en en su libro Sc¿enc
&amp;nd Valúes (1984), aunque deberán ser suplamentadas, con la noción
de presupuesto en el sentido que he sehalado, pues me parece que
en ese libro en general Laudan concede poco peso al papel de los
presupuestos que he destacado arriba. Laudan tiene interés en
subrayar

la posición de Kuhn -para luego oponerse a ella- que

sostiene que no es posible que haya un cambio diferencial dentro
de un paradigma en sus diversos niveles, sino que debe cambiar
radicalmente el paradigma en todos ellos. Laudan sostiene que por
ejemplo, dados ciertos fines^ una cierta metodología hasta un
momento dado presente dentro del paradigma puede obstaculizar su
logro, e igualmente la metodología podría no apoyar una cierta
ontologia, introducida a partir de ciertas teorías sustantivas.Pero no debe perderse la perspectiva de que ciertas teorías
sustantivas
presupuestos

ciertamente pueden introducir cambios
ontológicos,

y

si estos

son

en

los

completamente

incompatibles con los previos supuestos metodológicos, lo que
significa es que reclaman nuevos presupuestos metodológicos, los
cuales tendrán que elaborarse precisamente a partir de los
planteamientos que introduce la nueva teoría. Cierto que una vez
que haya cambios en la metodología, es posible que se generen, se
eval^ar, y se acepten teorías que hasta entonces no hubieran

�tI
d * W
I
OPJ9U1 O^.i©tO UH ©p
U© , ©nb U9U1UI ©p .'^T^|^U9t3 p©pXAi^D© {

JOd O^39ndTi39Jd

un 9P U&lt;^T3tSUJ^ A UQt3©tUAOJ3U^ J^

X

39 nb j©AJ©sqo sow©po&lt;í pO3t^x^ui3 ouisxt?j x©p
X*
/ *^u9itUT^d^ 9S^^^^9AOJd^ u^jpod ssuo^ms soqtuw ©p
* U9UOdn39^d 3Ojn ©nb ©p 3OU1 U^ U9
©s &gt;^epri9~^ ©^n^stp ©nb s©x©aiu s©^uj©^tp sox tt A
3©X^3
©p

'J

UQT3OU

^3 -*(^©p 39)
x

9J©d&lt;?&lt;^3 ©p

,,OtA9. d

©p ©•^©&lt; j©xd ©n6uti^3tp ©x

©s

A

©nb o^3©ndns©^d ©p nx^iiajo^H opt-^u^3 i© ^^uai^ u©
©s ts ©nb ojsptsuoo 'dt^T^u^t^ p©ptAt^.D© ©x ua
©nb 3íidu99j^ ©p s©x©axu 3©^u©j©^tp ©j^u©
©X 9^u9i^^3^JO3 u*A^qns 3©x©na sox ^seot^í^u^tD set^u©©.o ©p
A uptDD© ©p s©tn©^.si3 sox 9P so^o©ds© sounSx© op©zt^©^u© u©^ sop
so-j

o6s©tj

©s© jts^tA© ©nb A©^ A

'pjoq ©x JOííl op©ts©ui©p j©.p©

©P O639T.Í \9 U9JJO3 Op©3©^dX© U©q X OIUOO \9^ OJ9d

'9^9JJO3

3©

*sipui©p sox sopo^ u© sotqui©D ©onpojd ©^u©ui©i^©s©3©u
u©

otqvmo

x© ©nb opotn ©p

©^u©ui©pi&amp;x^ u©qs© ©nb
u©tq o
u

;s

©.*^u

s©x©Atu u©xq o

'Aeq \nno ©x ^^6©3 ©tpu©xo ©x ^P uqtstA un ©p

op©^^u©puoD ©q ©s u©pn©~i ©p t A J©d©qs p oz^an^s©

X3

*3©x©atu
sotqoj©3 ^©qu©ojxx^&gt;A u^jpod z©a ©x © ^nb *©idu©x3 ©x
sox IJ!^ 3©uoxp©X^©A

JtonpuoD ©pend 3OPX6qxPo^^&lt;H sox.&lt;©qxjo u© A

sooxe^x^-V-iO sosxuioddijJOD u© oxq\u©o x© ©^u©4i©^©XP A *30Di6pxopo^©i
so^sandns

soiA©^d

sox

u© ©sq

uoo

©sj©^©pt3uoo

opxpod

�PM ,

te.,

y que de una nnr&gt; gradual,/por ejemplo mediante 1

proceso descrito por Shapere como el de internalización^ puede
llegarse n ur tiempo t ? • ter&gt;er VW , PT y PH , radicalmente
22
2
2
diferentes a los lúe habla n T •t ,
1
Esto parecería en principio ir a contrapelo de la tesis
realista

pues podría alegarse mué,

establecido

que

aunque haya

quedado

las entidades identificadas mediante

los

procedimientos experimentales son independientes de cada teoría
especifica

no . se ha demostrado que lo sean con respecto a los

marcos conceptuales

y más aún un tipo de análisis como los que

proponen Shapere o Laudan, podría verse como mostrando m^s bien
que es posible identificar a una disciplina por medio da la
"trayectoria" continua y racional del desarrollo de sus marcos
conceptuales ya que, come ea rtir viste las diferencias radicales
aparecen sólo cuando se hacen cortes distantes en el tiempo, pero
un cuidadoso análisis de su historia siempre puede revelar la
manera en que paulatinamente fueron cambiando, con relativa
independencia.

los

principios

teóricos

metodológicos, y los principios metafisleos

los

supuestos

todo lo cual, en

suma, permita entender la noción de historia de la ciencia, y
tener una concepción de las diversas disciplinas, sin asumir un
fuerte compromiso realista con respecto a entidades, seg^n el
cual habría entidades independientes de los marcos conceptuales,
1 Puede superar todavía esta, objeción el realista? Esto es lo que
me propongo examinar en la última sección de este trabajo.

�aqujnp uqrv&gt;|

pqa.id.i*^ut s aquawaqu^n^ajj. chuco 'jatqtojpa as
o^3 i^nqdapuo^ coje^ oqjatp un p

st 9p -afoa- aseq
opo^

i

jqos( axqv^tfdxa jas a^ajed ou oqsa

uttdt^srp uistih t

s A ^^^o^^ un&amp;i

^stsqns

^od s^pxrv^so* sep^ptqu* oquf- aoo oqjo un u

3t^|D#dS Spnp ©p 39jqt t

A

u^tqs^n^ u *utqo ^ t^ oq^dji uop

^

4JTD9p S

OUO3

oquetaoui
stsaq
A

spt^f^©^sa spnp ap

as ^nt ^od 'satpuaqsun^^tp saq^at^ ua
^ad

00103 a^ut3t^ns ^zjanj,

^ip^^ b

un u^atnbp

4a3j*auoeuat

3^uozj saq^aip

opep oquawo^ un ua ?nb uod jotxdxa a^ainba^ cxio^jsap ns ap
X

*upt33i^.i:quapt *jw ns ap x^ua^a^ip y
*fuo3^ A onuiquop

ns jtnj%%uoo9J ax^l^sod ^•s •nb ZWA
uajquan^ua as odusatq

x

ua

p^^

*

saquaqsip

uan^ osnr^ut o^*jqi "X^ as^a^t j.&lt;^uapx ^ apand
x

ua sowxa anb ox uo^ op^an^a a&lt;f)
apand

q

-tpuau^a^ad

A

p^ptnutquo^

*oxxo^^sap

ns

ap pp?x'TqtSTxa^uf i A utxdt^stp un ap upT55Ti7^u5pf i
auaiAUOD ^stxa^^i^u uot^afqo x jquaj^ua
fap

xa üo5 u5T5xij ñi X iT5üi?5 Y ip iTJ5qíxj| íp üpY55ü q

�los primeros ahos posteriores e la publicación de La
Sífi I^ 6feySÍyÍ9QS5 ^ientíficas,

que cada marco conceptual este

formado por un conjunto de principios meteflsicos,

metodológicos .f

y teóricos rígidamente relacionados entre si, /\pues entonces cada v
marco, según sus características, delimitarla un rango dentro del
cual

se admitirían ideas compatibles con sus principios y se

desecharían otras

incompatibles.

Pero si este fuera el

caso,

además de que resultarla un modelo de desarrollo enOíí plausible
[jgue el propuesto por Shapere o el de Laudan^ surge la dificultad
de que la desaparición de un marco conceptual llevarla consigo la
desaparición de un mundo,

a.saber su ontologia, y el surgimiento

de otro marco diferente acarrearla el surgimiento de otro mundo
diferente. En este caso la continuidad de una disciplina, como la
ÜJlSSJá ^ÍSSÍeIÍD^ '^%. ininteligible.j^.
Pero de acuerdo con la jy^opaeita que hemos visto arji-irba,
hecho

el

que en t pueda haber principios metafisicos,
1
metodológicos y teóricos radicalmente diferentes de los que pueda

de

haber

en t , y el desechar ciertas ideas y aceptar otras como
2
razones legitimas, puede explicarse como un proceso racional, si

suponemos que las razones que se vuelven razones especificas para
la transformación interna de un marco conceptual adquieren su
fuerza no solo porque son cotia rentes/con creencias previas s^no
además

porque satisfacen constreñimientos impuestos por la

realidad objeto de estudio. Esto es, si en un momento dado deben
cambiarse principios y valores metodológicos, por ejemplo, es
porque el desarrollo de cierta actividad experimental -v él éxito
mismo de %m experimento o de una observación controlada- asi lo
exige,

y lo exige de cierta manera porque el procedimiento debe
26

\

�LZ

jd saucza-i sauanq souiauaq anb jaqs • *op^uaumSj9 aq
joa^ • oqsandns |a orq anb JX^9p ajaxnb oqs^j 'XnqdapJOP
axqxso&lt;^ opoq a o^padsa^ uoo a^uapua^s^^^ 39 o^aCqo upftuxu anb
jd asjapuaqxa

9nb t *ux{dx3sxp ^sT3 f 9

un 9p
X9 oidtuara -od japua^ua axqxsoduix |ja sapuoqua
sox

ap saquaxpuadapux

so^arqo

^axqnq ou

xs

sand

uxn^x^suo^
ap axjo^stq *t P P*PTt?^?o&lt;* I

*

9p oxqui3 ap papxxtqxsod x *'

X

a^np.403 ox&lt;*&lt;Har9 jod sapapx^ua ap u^xr^xr^tu^w

X ^nb ^od ouafP x^v^sa ou -3axnqdaouo^ sooj
sofxOJj^sap sot a uqt^^ajip un auoduix at^b
ppxt9A

sa

t

Jod- soqsanduix so^uataxqa^qsuo^ sox uos

anb

ap oqsandns xa uts. jauava ^qo ap sand *oojoi xap saquaxpuadapux
uos -xatAt^^ stsa^.
uos u^tq

xs

o^^ai

'sap^px^ua A sou9wpu9^. soqpxp anb sp oqaandns

X

p A 3OU9&lt;MQU9^ P Odtq OqU9X3 9p 9dnPO 93
uxx&lt;X3Sxp i^n ap xoua^sxsqns t ap p^pxxxqxPxxaqux x

Jod o^x^ aqsa ou
ap oqsandns xa ofeq

*m

'so^Ju sox ap üapuá^ü^ sapapxqua

4otqui3 uj

x

anb

•as^*xndtuui 9p uq anb

A sap*pxqua sf jod soqsanduix lo^uatwt^uaj^s'^oD sox *

�creer ^ue lo que afirman les teorles científicas es en alguna
medida cierto^ y que en particular son verdaderas algunas
aseveraciones existencia les,

y mas aCtn, que vista en su conjunto

la historia de una disciplina científica que haya progresado,
&lt;i
tenemos buenas razones metateóricas para creer que por Ib menos
algunas de las entidades postuladas por las teorías deben exist^r
independientemente de las teorías, y más aUn, que vista en su
conjunto la evolucibn de un marco conceptual, tenemos razones
para creer que algunas entidades son invariantes con respecto a
los cambios del marco, entonces, bajo estos supuestos, podría
sostenerse que todo objeto real serla un objeto que puede estar
en relación con algUn marco conceptual, por ejemplo, una relación
en

la cual el marco conceptual contenga algUn concepto que se

refiera al
ofrecer

objeto,

y que un posible marco conceptual

une descripción del objeto la cual

podría_]_

i

calificarla comoi

genu i no conoc i m i ento.^
Las ideas discutidas hasta aquí no pretenden

ofrecer

argumentos concluyentes a favor del realismo científico. Sin
embargo todas ellas pueden servir como una base adecuada para una
interpretación de la ciencia, la cual supera problemas que otras
posiciones ^nfrentan con mayores dificultades, como es el caso de
la

explicación

del surgimiento de nuevas teorías

y

la

inteligibilidad de la permanencia, es decir de la identidad de
una misma disciplina a pesar de que haya transformaciones
radicales de su marco conceptual, y de que surjan dentro de ella
nuevas teorías, asi como principios metodológicos, teóricos V,
metafisicoy nuevos y radicalmente diferentes a los anteriores. Lo
mismo se plantea en relación con la transformación de marcos
28

��NOTAS

1.Para asta distinción si^o Hacking (1983, pp^ 27 ss.&gt;,
sin embargo no coincido por completo con su caracteriza^ión de
las teorías, desde la perspectiva realista, como verdaderas o
fa^sas, sino que favorezco un surrogado de verdad, a saber,
"adecuación a la realidad". Las razones para esto se han dado en
el capitulo 7, "Objetividad y verdad", y en el 9 en la sección
sobre Laudan y las criticas al realismo convergente. No obstante,
debe tomarse con cuidado esta afirmación, toda vez que, según la
idea de la ^severación emeíx¿c&amp; que debe formar parte de una
teoria empírica -idea que torno de van Fraassen y que se explica
adelante- es posible aceptar la idea de las teorías como
constituidas por modelos y seguir afirmando, en un cierto
sentido, que pueden ser verdaderas o falsas.
2.Véase Hacking 1983, cap. 11.
3.Véase Marré 1970, cap. 2.
4.van Fraassen 1985, p. 27.
5.Ibid, p, 2^.
^" Ui^, P. 27.
7. Ibid, P. 28.
3. Aún asi, permanece la disputa, como sin duda se le repli
carla a van Fraassen, de que es innecesario el supuesto de que
las teorías contienen como parte de su estructura una aseveración
empírica (véase Pérez Ransanz 1985 y 1988) pero entonces, por
ejemplo, la teoria de la ciencia pierde la importante distinción
entre lo que es un mero modelo y lo que es una teoria científica.
9. Hacking 1983, cap. 1.
10.Ibidem., p. 23.
11.Véase ANEXO 1.
12.SHAPERE I98ób.
13.Véase Laudan 1984, cap* 2.
14.Véase ANEXO 2.

30

�M *4 'II 'TOA '
s pu A^ttuot^y a&lt;^x At^oarqo,, '9861

un s

ncifM '9861

*

'&lt;3

'

*^ '

-8 -44 'Q8^T ^P Jqw^t^tp *tS "nu '5T^T^3 •,,&lt;-sse^i^ ua
ap o^dapuop I3 'S86I 'M *^ *ZNVSN^d Z3d3d

Jó %9T^t5Q\7*4

mJ

'0¿6l

•a6pt^&gt;qMi3
pCi SürvJÍ5^3asg '€861

dd ^
Aa
¿o
'0861

'8

��s *jn^3©^nui ©p osa^OJd x anb g '©j©u©

s ©p o-^snf ^\\xC9J

X 5offiT5T^ soj^osou ©nbjod o^tpf j*a 39 otdo^so^:^? x*P saj-^
O9A ©nb ot nb ©s oa #3op^V&gt;nbt^9 ^s© 3Oip©nD soAro ©xx?C- un
©p mjknj%or\A%%m *i ^u^J*At^&gt;©^ au^í^ ^

s2utd uos

©nb p
*opo
UO3 OJpWnD SOf
©p O^^^ ^©tnbxn^ Ts©^ ap
©SJ^A {^ 't*^^* P j^it^ 33
'A

S*3?d^33O.i3t

o^u©T©ip&gt;9^&lt;l un

3©UOl3U©Tp
^o^

©

^T&gt;p©J

33

-sojpero so| ap oun p©r-

t •.. 'T^© ©P tt^r^ un ©An^^suo^ ©s

'ss^í ^^.3© ©A uo^ ©jp

ua aom ©rb s^iu^©^ ^u9ip©i ©nb ©^tT&lt;^x ejiii^í-:

*o-^3i U3

uo©
u© sepa^^nlOAut sa^tsfj s|jo©^ s©| 'o-^u©^ of ^^d sa^^n^ %&lt;o\ uop
u^Ol©^ U© A 39^T3I^ SOldlOUtJd 3OSJ©Atp U© 3OP3q
9p otpmm
©s

1 no

jod op©A^93qo ^a^ apand o^afqo cmos| t© anb
1© uo^ otdmara un

xt^P uoa

pt{d^©

•&lt;I^I '&lt;* *C86t Sut;f
as ©nb saj^xtj^ 3ot o sxn{3 st
s© fq Am ©nb o^ A

©P

©3X3^^ ©tjoa^. ©p

2©a ©i©j s©uot^tndxu©^ A
©P Op|^US X© ©Jd
3© ^X3X^ *t

(ost3 opcr% uj

'feotoxq uaq*3 ou ©nb

©p 3O3tu^^ aj^uo^j© ©xqtsod 3 ©nbun© 'xeoxotq 9
©pand pptxtq©M ©^

upto^TAUOP jpua6u

�confiable por^ue podemos checar los resultados por medio del
microscopio. Mas a^n, podemos checar los resultados por medio de
cualquier tipo de microscopio, usando cualquiera de entre un
docena de Procesos físicos para producir una imagen, 1qs( cuales
son idependíentes entre si" ^Hacking 193^. p. 203&gt;. Mas adelante
agregas "el ar^umento de la rejilla requiere un saludable
reconocimiento de la falta de unidad de la ciencia, por lo menos
al nivel fenómenolOgico. Trivialmente, los microscopios Ópticos
usan todos luz,

pero los de interferencia,

polarización,

contraste de fase, transmisión directa, fluorescencia, etc.,
explotan

aspectos

fenómeno ló^icos

de

la

luz

que

son

independientes. Si puede discernirse la misma estructura usando
muchos de estos diferentes aspectos de las ondas luminosas, no
podemos suponer seriamente que la estructura sea un producto
artifical de todos los diferentes sistemas físicos". (Hacking
1933, pp. 203-2041
La importancia del ejemplo de la rejilla en la microscopía
para el problema del realismo científico consiste en que ofrece
buenas razones para rechazar la idea de que los objetos que se
observan a través de instrumentos, como los diversos tipos de
microscopios, Ste^snc^^D de los procesos físicos y de las teorías
que explicar, a estos, y con base en los cuales se construyen y
funcionan los microscopios en cuestión. Si este es el caso
ciar amerite demostrado paca un producto de manufactura humaría,
puede suponerse que los diferentes tipos de microscopios, basados
en principios físicos diferentes, permiten la identificación de
los mismos tipos de objetos,

be hecho Hacking elabora sobre este

34

�.i*a

enb

?wpxtu^xboxq m\

uod

jod
un
sou srib so^u^^nj^sut soj jtru^suo^
i ap
omsxu \^ u
uapnpuop sou saquaja^xp
soxdtpux^d u^sn ^;r-.b
'uqxpDaAuxo^Di'Ji

t

soqu^wnjqux • ©nb-od

aqu^xpaoi

*oxduiar^

jod

Anta 39^^U^U! ap ^^xi^ IJO^&gt; j\j^^j9%ux soutapod ^nbjod

x ^ ? ^uasa

jxnqxqsuop ap sotax

"'es-px

^^sa

'o^u^^ -iod

a^uatnexs

'

'jsa

sou anb s^jn^pn^^sa ^n\ ap 9DJ^o sopxpuaAuop soui^qsa,,
d ^un ^^^d

un apJ^o ojad 'ouisti^a^í xP
un

ap ^^^^^ ^s anb

i

x^
jad

oAoda

^

jotjaqja ox

'asjxnxrujo^ apand A a

^uisxui t uauaxq oquai^nxpa^ojd oj^o A cjn jod
sopeotix^uapt sosuap sodjan^ sox anb asjajneasa apand anb

jauui

^P 'sq^jpsap ^x ouiop exix^a^ 9Un ^P pnA^
ap

sodtq sa^uaja^ip ^p OTpaui jod ^sj^uta^x apand j^san^ ^
oaisxta x^P •-o^ 9^fc&gt; sjjn6s

apand anb

sodtq sa^uaja^tp ap
uapand anb aj6ua3 x ^P sosuap

�crear fenómenos en 1 ^icro^copio" (Hacking 1^63, p. 209).
En suma, pú^s, Hacking ofrece buenas razones para cr*er que
por medio de la experimentación, por lo menos en el caso
analizado de la microscopía, se interfiere con los fenómenos
naturales,

y

intervenciones,

b^SIÉDf^^
se

1

necesario para realizar

identifican estructuras por

tales

medio

de

diferentes procedimientos, habiendo importantes coincidencias
entre los mas diversos* lo cual permite concluir que las
estructuras son independientes de las teorías que permiten su
observación e incluso su identificación. Con esto se logra dar un
paso en firme hacia un realismo acerca de las entidades.

��un autuiopajd apuop

un ua *T*tf

*

wt-^f6T owo^
a^ua1n©1SUOP JOé A
Un

'Ot^|^USID U&lt;&gt;T3*Pt tdxa

O\

s
939
anb A s&lt;ti3uaawi3 ap od^aro oj^o p
ap

un

(S86I 3AI10)

ap
X

a^s

opt^n^stp a^ oCqj^ oj^o U3

apand
un *

p

ap anb sope^^unua sox .uutua^ap ou

saxi

un 9p
sox&gt;

sauoisnx^uo^ sx uAtjap as sax*ns

uoxpj^sow*p sex

*5o^uawn©j 301

o 3o^^aj-O3 oiio^ ^6znt ap pp^x^c^so&lt;sl ^lA
ua 3ODT60X

sotdtDUtjd sox

X* ua^aua^^ad ou
ou

sat19^^

^Ol

^^d

*ostw

oMDa-j ap sos^ 3o^^n ua A

'sopxspi

sotdt^utud uauodfisa^d sawa^oa^

tna^sts xa 'oxd^ara jod 'x^^^P^ uia^sts .m U3

ap

•aaxw-o^ sos^ ua

N0I0IS0dnS3Hd 3&lt;3 N0I30N

�concepci^n determinista de explicación, habría por lo menos,
resistencia

a

indeterminista
formularla

con

admitir corno adecuada
y

a

una

explicación

muchas veces ni siquiera serla posible

los

recursos de

un

sistema , conceptual

determinista. Pero la idea de explicación en ning^n momento
I5!EÍÍ^&amp; expl i cae i ones sustantivas, solo condiciona cuales son
admisibles; por esto es que se trata de un nivel diferente.
Incluso cuando surqe una controversia acerca de la le^itimidad de
una explicación se recurre al nivel ere^u^uesto, a la concepción
general de lo que debe ser explicar

para dirimir la disputa.

Pero al mismo tiempo esto no compromete a ver a la noción de
explicación

corno

inmutable

e independiente

del

proceso

científico. Por el contrario el hecho de que de una época a otra
se cambie la noción de explicación obedece a la imposición de
conocimientos científicos sustantivos

los cuales ya no se

ajustan más a los conceptos de marcos conceptuales anteriores.
Pero el caso es que un nuevo conocimiento sustantivo tiene

él

mismo, sus propios presupuestos, por ejemplo, el presupuesto de
una explicación indeterminista. Esto puede llevar a un choque de
concepciones en el nivel de lo que es explicar, controversia que
a la vez tendría que dirimirse tomando en cuenta, entre otras
cosas, conocimientos sustantivos. De aqui que no deba hablarse de
independencia de los niveles con respecto al

conocimiento

científico sustantivo, aunque si pueda hablarse de que son
claramente distintos, y de que a cada cuerpo sustantivo de
creencias

corresponden

niveles presupuestos de

metodológicos, lógicos y de objetivos de la ciencia.

38

principios

�un ap uptDoajJOD x J1pT^ap u^tuija^ at5ua.ia.^uT ap
•S11&amp;9J ap o^unfuoD un anb ua opt^uas x ua ox^uir -*odi

'otjs^:^3

un ap upt^eDtxd^ x Jtpt^ap ua^tui.ia&lt;i ant p^ptxtqtso^ ap
ap upt^pa^st^as t 9P a-^a-í^ a

*saAt^ua^sns sat:&gt;u@a^^&gt;

ptP^ipau^uo3 ou x A oz^o^ci\z&gt;mj o a oda
a u&lt;jt^s*no ua atDua^aqco ai oja^

x^p ^ lia

átSüajaMÓS ap odx^ un ap

as os^ jauíTJd fa ua
ap

.4tneut^.3xp auad ax axaA ant&gt; opx^uas un ua
jod
sauanq

apap

a^sa

o^uaxwxoouoo

J9O^ ap papxxxqxsod

ax

'

ap
&lt;sand

�(679) 1816-1838/87

Se terminó de imprimir en
el Dep. de Publicaciones de
• la Fac. de Humanidades

en diciembre de 1987

�,-• &gt;•

*•&lt;

SERVICIO PUBLICACIONES
onrvj servicio
publicacio

OJTU1 DOCENTES INTERNAS

DEPARTAMENTO
DE PUBLICACIONES

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS
•

'

y

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3791">
                <text>El realismo científico, la experimentación y el desarrollo de los marcos conceptuales en ciencia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3792">
                <text>OLIVÉ, León </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3793">
                <text> Olivé, León.:&#13;
El realismo científico, la experimentación y el desarrollo de los marcos conceptuales en ciencia /León Olivé.&#13;
   Montevideo : FHC, 1988.   39 p.&#13;
 </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3794">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3795">
                <text>1988</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3796">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="410">
        <name>CIENCIA</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="97" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="154">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/aefa979037d64dcc7a0be202eca266c0.PDF</src>
        <authentication>0171d5fa21d8af5aa6c338d7306e7dc0</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="871">
                    <text>— 18 —

— 08 —

A ojiui ap BjajsonrtB na 'opBssd ja na otnoa isy •BaisiiB^aui A
ainaurejnd 'a^napuaasBXi 'Btnonouie jas anb auap j^na bj 'Bopgjs^ b[ b
aaaua^jad ou 'ouiisjboijba anbunB 'sopBJOjdxa j sopejBisuoa soq^aq ap
osjaAinn asa opo; ojqj -asjmSasojd naqap 'sajje sbj ap jeiom A píaos
uoisnojadaj ap sauopsana sej A 'ojjaq oj ap uopeaja bj ap A soapspjB
souamouaj so[ ap JopBgpsaAui neje ja anb ajqepnpur s^j -Bzajpq B[ ap
soraimop soj na ojanA ouistra ja japnajdma anb oipamai sem .¿Bq ou
'natq eanj •ouiAip o[ ap bjSojojuo bj b jbujoj^}j ¿soaoiáipj souamon
-aj so^ ap sajopeS^saAní soj ope^dope neq pnjijoB bjjo an^)? -ooiiopf
-ojuo oijajsim ¡e uannxoide son anb sauoprn^ni SBpBjnjuaAB seAanu
anopjodojd son 'Bzo[[og b¡ ap pepjaA bj Bjqaiui} ns na apno^sa anb
odmaij^ pp oj3bjiui p anb b jepjen^e anb ^eq A jpsixa pp saimirí
-oa S3Á3{ 8B^ b uedeasa anb seuiAip o sa^Buopdooxa sejn^eu^ ornen
sbjsijjb so^ b jBiapisuoa anb ^eq anb 'eza^p^ bj ap epnasa bj ap o[b
japnajdmoa ejed se^isije^am se^paisa sb^ epeq sofo so[ j^A[oa anb íbij
anb Bnasna son o^j^ -soub nap soinijjn soisa na opese^ejj neq
jí sonamonaj ap BAiiduasap ainameand 'eauídma o BAijofqns
Bun JminsnoD Bjed SBAijBjuaj sb^ sepoj^ 'sopponoa sbuiojsis
so^ noa oujnao omoa ap sonara in sem tu 'o[áis ua o[áis ap B
as anb uozbj b^ ap ^ema^ nopin^ui BunSjB ua asopue^ode 'o
napjo ap 'ajqix nopeSijsaAUi Bnn omoo Baijajsg b^ ej^spc^ 'ooijijuap
oiuaimponoa jod napnapua jojqo-^ b ajrao^ apsap SBjsiApisod so^ anb
opijuas p na o[pq o\ ap epnap eun ap pBpiyiqísod ^eq o^
^ ap 1 B3ijg b¡ ap emixpjd Aava e^[Bq as Boijajs^ b^ naiquisi
-osjaAiun pp sej uoa asopnaipunjuoa najsixa sejpq sesoa sbj anb
na BJBOsBtu b[ jod BiáojojuQ bj sa Biuixpjd sem pepupaA ng -semef
ou o bjiosoji^; bj ap bihbi Bun opuais Bain^as B^pajg^ eq

•9*61 • .."''ld,,
'aqtjQ otjitu^^ —^^ * • • os^ndmi onb eq33|| e^ ^p oatisap ¡9 X o^iraitniAom ja
fjouSi oojb (a ouioo 'odiuaix ^p oood Ánra aq^s ^iussa^d uro [ti {3 osa joj
•8j(l¡^aji a oan^so Bajoi ^s 'jspnsosBj^ ap deje ns u spuaüii^iut bj ap
O)a3imiAoni 318^ *sbso3 sb¡ 3p oaj^i^ o| Bpeq ^SJBUiauaiap í Binsim is 3p
aejBpjoqssp ap urjb n as BpusSiiajuí B[ bzijesj anb Bi.iuapuajssJ) b[
3p oiusimiAom Jamijd ja oraoj Biounuap 38 zsa ns b odraai^ {3 :|bijoiu
•ai odraaij^ pp oiuaiiuiAom ja aoo pBpiun 38J3jbi| BJsnq Bis^od vj,,

aix ^sa vDi
MOIDIÜXMI VI
38Í8O OlllWl

"(IE6I)
199 "d '^9 ''O 'maH0 "O 'H3H 'hoszxkvh '(i6I) 8¿^^ "d 't 'C"S) '!V3 OS '7ína '(na^uaas^
i. SVDdTXHVwva d '(96I) S¿ -d ' '(• s) •U?V3 '3S 'Wa 'svDn^-xavwva -^ '(s6l)
E8EI "d '2 '(• s) -uiiy3 -oog •lla 'aavndra 'a ^ sv^a^-XHvwva -J '(61) 1 "d '^s-s '("8^)
•u/;V^ -^og nng '(tul) OZI "d '961 '"PS 'PD:&gt;^ 'H "3 '^ho^ -y ^ svDni-xavwva -¿ (¿)
"8¿'II8 í06'Z69
tvsaautuj tatúa^j ¡6SS'SS
tftVtSt
'nzing sam^j (9)
"S89 -d '¿6I
'01 O"N 'a • 'IS "PD^ V^?-^/
o'N 'IX
og soai^ajy 'zsaiH -3 (S)
91 "d 'oí
'H -M9 'IS -pD3^ V^/ 1^}I
pnjs3 -Mw^ -¡18^; vrf 'Iois -d
'8S 'V O '(^6I) 181 d '^- ? o'N 'IX 'oapiaaiuo^^ -joig -oog soary^jy 'zsai^ -g (^)
•16^ "d '
S^
'V
'0 '(06I) 081 'd '^i 't¡3sjol¡uauij3j zsaig -g ^ uaaTVH
"3 '(8Z6I) 12 "d '01 't¡osjofiu^tujaj 'zximhds i ^aoia^ia 'NaaivHHsaav ^3 '(8Z6I)
'9LI '00Z -d •fl
¿0^
7?I-(V|/ 7 "•'V^Z 'aanaoj^ -^ i aaivHaaaav '3 (s)
'SZ "K O '(06I) 2^2 '061 *sd '^t '•V-IO/U'-&lt;1Í 'zsaia -3 ^ saaiYHiraaav -g (^)
••89 "d '¿f6I '•
wiHD -oog ;?nff '(¿t6l) Oil d 'ot oN -g 038 'ls
v^oy -oojj '{((¿5 -d ¡
-3 '(^61) 9¿I "d ^• 0M 'Ix 'osp^sjaoj^ '7?H S
•l^ojy '6IS "d '8g ^^ -j;
9i -d '091 o'N 'IS '"*JK !d '^"K "V 'zsaia 3 (I)

�de belleza, crearon la Estética Platón, Aristóteles y Plotino, y entre
los modernos la han ampliado Kant, Hegel y Schopenhauer, es de
esperar que del seno de la gran poesía del futuro o de las intuiciones
metafísicas del porvenir, continúen apareciendo explicaciones sobre
la naturaleza de lo bello. La Belleza seguirá viviendo en la comunión
infinita de las cosas reales, confundida con su tiempo; seguirá también
intacta desnudándose en las obras de los artistas geniales, pero siempre
será voluble e inasible para los mortales y sólo rendirá algunos de
sus secretos a los razonamientos o intuiciones de los metafísicos.

La oscuridad de Heráclito ha originado incontables interpreta
ciones y admiraciones. Las he conocido casi todas y por haber se
guido por mucho tiempo a su rival Parménides, puedo arrojar ahora
como descargo una oscuridad de admiración también en el cortejo de
sombras que sigue a la sombra de Heráclito... Y es que pude darme
cuenta de que la obra de éste es sólo un poema y que su autor es
uno de los poetas mayores de la antigüedad, de la línea de Hesiodo
y de Lucrecio, pero más aristocrático, enigmático y genial que ellos.
El fondo permanente de la obra de Heráclito es de categoría cosmo
gónica y estética a la vez. Alude al universo y a la belleza al mismo
tiempo. Heráclito es el poeta que integró en un sólo organismo cós
mico todo lo relacionado con el universo, con el conocimiento y con
la belleza. Y su universo móvil es el tiempo y su fuego resplandeciente
y destructor y creador es también la belleza.
¿Qué signo sensible más extraordinario, para caracterizar la in
tuición estética que el de la llama, o lo que es lo mismo, el fuego?
Lo subyugante y lo magnífico del fuego coinciden con lo que el poeta
sabe de la inspiración creadora, y las arquitecturas de las llamas di
bujan el contorno de las aspiraciones espirituales y de las formas bus
cadas por todos los creadores. Desde la tragedia a la danza y desde
las torres a los bastiones y hasta las melodías, siempre el fuego heraclitano libre, solidificado o circulante, se manifiesta con esplendor
terrible. La estética infinita que llueve de las hogueras estelares hasta
el brasero de púrpura del alba, siempre proclama la comunión del
fuego y de la belleza. Heráclito es el creador de la Estética por ese
sólo detalle, y Platón tendrá que reconocerle primacía. A cada instante
en la lectura de los fragmentos, se asiste a este prodigioso resucitar
del fuego estético. Lo fragmentario en él coincide con la más densa
poesía y las metáforas que usa siempre Heráclito, son dignas de los
mejores poetas. Cuando se menciona el transcurrir de las cosas, la
antitética coincidencia del fluir de las llamas y de las olas del río,
cuando colocamos esas imágenes sobre nuestra conciencia y sobre el
tiempo, obedecemos al imperativo de intuiciones puramente estéticas.
No entramos en comunión con el logos razonante ni con la ontología,
sino con el enigma de lo poético más profundo. Lo mismo ocurre
cuando Heráclito sostiene que al universo, en su naturaleza próxima
como en la más superior, le está proporcionada la forma de existencia
— 82 —

más culminada, más perfecta, más sublime. Le impone una norma
de ser puramente estética. El cosmos es bello porque su logos sensible
y movible es fuego ontológico y porque siempre está naciendo inédito
en su llama y siempre se irá purificando en su hoguera. Ni más ni
menos que como ocurre con la forma estética en la naturaleza espi
ritual, secreta, del artista creador. Alcanzado el aspecto de lo ígneo,
el universo sumergido en la continuidad de la llama y en la perio
dicidad de los ciclos, se perfecciona y se embellece sin cesar como un
poema viviente.

La Estética goza del privilegio especial de atraer y desencantar al
mismo tiempo. Su destino en cierto modo parece propenso a engen
drar las antinomias, como decía Poincaré en ciertos instantes en que
hablaba de ciencia y filosofía. El problema en sí de la naturaleza de
lo bello, oscila entre la metafísica y la empirie, entre el ser y el valor,
entre el sujeto y el universo, entre la formalidad y la materialidad,
entre la razón y la intuición. El árbol de la Estética, se levanta en
el jardín paradisial de las artes, lo mismo que aquel que hizo caer al
primer hombre. El fruto que ofrece es igualmente amargo y fatal.

La postulación del Ser por medio del valor llama poderosamente
la atención de los filósofos, después que han establecido las distin
ciones entre lo que existe y lo que es valioso. Diferenciados entre sí
los reinos de los seres y los valores, admitido que existen entes, y que
los valores se proclaman en su valer y nada más, independientes de
aquellas existencias, nos hallamos con la coincidencia implícita del
Ser y de lo valioso en los juicios de carácter estético. Lo valioso allí
se refiere siempre a un algo concreto, aunque después lo valioso puede
abstraerse y pensarse en sí en el acto autónomo del trabajo del juicio
de gusto. Sin embargo, si admitíamos distinción de esencia entre el
Ser y el valor, tenemos rué reconocer que esa dualidad, cuyos ele
mentos tanto se distanciaban, puede borrarse en la identidad. Ello
ocurre en el enigma de los valores de lo estético. La belleza, como
valente, restablece la coincidencia absoluta del Ser y del va|or, de tal
suerte que el valor estético se aprehende en tanto que dura, transcurre,
se convierte en tiempo abstracto. Existe entonces, una instancia única
denominada tiempo, huidiza y arisca a la razón, pero accesible al
hombre por medio de intuiciones exhaustivas, en donde la Belleza
objetiva resplandece como valor y a la vez como presencia ontológica.

*

•

¿Qué es el algo existente, la res, el objeto, en donde radica el va
lor estético? Aparentemente sería una materia particular: mármol,
— 83 —

�'jouubui :JBjnoijJBd BiJaiBiu Bim bjjss ajuatnajuajEdy ¿ooijajsa joj
-ba ja BoxpBj apuop ua 'ojafqo ja 'saj bj 'ajuaisix^ oSjv p s^ an)?

•Boio[ojno Bpuosajd ouioo z^a bj b a1 jojba outoo aoapu^jdsaj BAijafqo
Bzajjag bj apuop uo 'SBAtjsnBqxa eauopmjuí ap oipain aod ajquioq
je ajqtsaooB o jad 'uozbj bj b bosijb jÍ Bzipmq 'odtaaxi BpBuitnouap
eoiun BIOUBJ9UI Bnn 'saouojua ajsixg; "ojOBijsqB odraaij ua ajjaiAuoo as
'axnwsuBjj 'Bjnp anb ojobj ua apuaqajdB as ooijajsa jojba p anb ajjans
jb^ ap 'j^j^a pp A Jag pp BjnjosqB Bpuapputoo bj aoajq^isaj 'ajuajBA
omoo 'Bzajjaq e^ -oopaisa oj ap s^jojba soj ap Bui^raa p na ajjnoo
TI3 *pBpijnapi bj ua asjrejjoq apand 'HBqBpnBisip as o^ubj soiuaui
-gp soaíio 'pBpijBnp BSa anb jaoouoaaj anb sourauaj 'jojba p A jag
p aj^ua Btauasa ap uoiouijsip somBijiinpB ts 'oJBqnia uig "oj^nS ap
oíoinf pp ofBqBJi pp oraon^jnB ojdb p ua xs na asjBsnad A asjaEJisqe
apand osoi^ba o\ sands^p anbunB 'ojaa^noa oSp3 un b a^duraie ajaija^ as
ijp3 osoip^A ckj 'oopaísa j^iobjbo ap sopmf eo\ ua osotjba o\ ap ^ jag
[ap Bipifdnn Bpnappuioa b^ uoa 8ouiB[pq gou 'sBpuajsixa 8B|;[anbB
ap saiuaxpnadapui 'sbut Bp^u A ja[BA ns ua UBniBpojd as s^jojBA soj
anb A 'sajua uajsixa anb opijirapB 'sajopA boj; A sajas so[ ap soupa so^
is ojjug sopBpuajajiQ ^osoipA sa anb o^ A ajspca anb oj ajjua sauop
-mjsip SB^ oppa^qBisa usq anb sandsap 'sojoso^ij so^ ap uoiouajB b[
aiuauíBsojapod buib[|; jo^ba pp oipaur jod aag pp uopBpnjsod B'j
*

*
*

A oSaBui^ aíuaui[Bni sa aaajjo anb ojnjj j^
^B ja^^ oziq anb pnbB anb ouisini o\ 'sajjB sb|; ap ¡Bisip^aBd ujpjBÍ p
ua bjuba8^ as 'Boxjajs^ v\ ap ^oqjB ^g •uoprajuí B[ A uozbj b^
'pBpip^iaajBUi B^ A pBpi[Buuoj b^ ajjua 'osjaAjun p A ojafns p
'jo[ba p A x^s p ojjua 'aijidura B^ A BaisijE^aui v\ aj^ua Bjpso 'o^[aq o[
ap Bzap^jnjBn bj ap is ua Biuo^qojd j^ -bijoso[ij A Bpuap ap BqBjqBij
anb ua sajuBjsui sojaap ua ajB^nio^ Bjoap o mo^ 'sviiuouptm soj jnjp
b osuadojd aoajred opora ojjap ua outjsap ng 'oduiaij oinsira
jB^uBauasap A j3bjjb ap ^padsa oí^a^iAud pp bzoS Bopajs^ b^j

ap buijoj b¡ BpBuopJodojd Bjsa a¡ 'joijadns sbut b^ ua ouioo
Bmixojd Bzap^jniBu ns ua 'osjaAtun ^ anb aua^sos ojipB.xajj opuBna
ajjnao otusiui o^j -openipad sbot oanaod O[ ap Biu^iua p nos ouis
'Biáo^ojuo B{ uoa iu ajuBuozBj soáo^ p uoo uoiunmoo ua sorasajuo o^
•SBoijajsa ajuaraBjnd sauoiain^uí ap OAijBjadnn \v souraoapaqo 'odtnaj^
p ajqos A BiouatauoD Bjjsanu ajqos saua^eun SBsa souiBao^a opuBno
'otj pp BBfo sBf ap A 8buib^[ sb^ ap Jiti{j pp Biauapioutoa Bai^ajpuB
B^ 'SBSoa sb^ ap jujnasuBj^ p Buoiauain as opu^n^) -sBiaod sajofaui
eo[ ap SBu^ip uos 'oiipB-rajj ajdmais Bsn anb SBjojBjara sbj A Bjsaod
Bsuap sbui b^ uoa appmoa [a ua oiJBjuatu^Bjj cj 'oaijaisa oSanj pp
JBjpnsaj osoiSipojd ajsa b ^jstsb as 'sojuatuSBjj so]; ap Bjniaa^ bj ua
ajuBjsai npBo y •BpBunjd a^a^ouo^ai anb Bjpuaj uoib[,j A 'a^^jap o^os
asa jod Boi^ajs^ B[ ap jop^aj^ p sa ojipBJajj ^Bzajjaq bj ap A oSanj
jap uprantnoa bj Burej^ojd ajdmais 'BqjB jap Bjndjnd ap OJasBjq ja
BjSBq sajBjajsa SBjanSou sbj ap aAanjj anb bjiuijui BDijaisa B^ -ajqijjaj
jopuajdsa uoo Bisaijtuein as 'ajuBjnaip o opBDiiipijos 'ajqxj oubjijo
-Bjaq oSanj ja ajdoiais 'SBjpojam sbj BjSBq A sauoijSBq soj b sajjoj sbj
apsap A BzuBp bj b Bipa^Bjj bj apsaQ 'sajop^ajo eoj sopoj jod sspBa
-snq sbuijoj sbj ap A sapuijijídsa sauopBJídsB sbj ap oujojuod ja nBfnq
-ip sbuibjj sbj ap 8Bjn^aajinbjB sbj A 'sjopeajo uopBJídsui bj ap aq^s
Bjaod ja anb oj uo uappuio^ oáanj jap oaijiuBin oj A ajuBSnjíqns o^j
¿oSanj ja 'ouisiui oj sa anb oj o 'butbjj bj ap ja anb Boijajsa uopinj
-ui bj jBzijajoBJBD BJBd 'oijButpjoBJixa sbui ajqisuas ouáis an^)?
•Bzajjaq bj uaiquie; sa jop^aja A JOjoiujsap A'
aiuapapuejdsaj oSanj ns A odinaij ja sa jiaout osjaAiun ns j^ -Bzajjaq bj
uoo A ojuaiiuioouo^ ja uoo 'os^aAiun ja uoo op^uopejaj oj opoj ooiur
-890 ouisiubSjo 0J9S un ua ^jSajur anb Bjaod ja sa ojijoBjajj *odniai^
oumuí jb Bzajjaq bj b A osjaAiun jb ^pnjy -zaA bj b Bopa^sa A botuo^
-omsoa BjjoSajBo ap sa o^ijaBjajj op Bjqo bj ap ajuauBuuad opuoj j^
•sojja anb jBiua^ A ooijBinSina 'odi^bjoojsijb SBtn ojad 'opajan'^ ap jÍ
opoisajj ap Bauíj bj ap 'pBpanSi^uB bj ap sajoÁBiu SB^aod soj ap onn
sa jojnB ns anb A Buiaod un 0J9S sa ajsa ap Bjqo bj anb ap Bjuano
auijBp apnd anb sa j^ •• • ojijobjajj ap Bjquios bj b anSis anb SBjqnios
ap ofai^oo ja ua uaiqniBj uoioBjiuipB ap pspijnoso buti oSjBasap oraoo
BJoqB jbCojjb opand 'sapraanuB^ jbaii ns b odiuaij otjonra jod opinS
•as jaqeq jod A SBpoj isbo opioonoo aq sbi^ 'sauopBJinipB A sauoio
dm sajqBjuooui opBmSiJO Bq ojxjoBjajj ap pBpunoso b't
•

enrood
un ouiod jBs^a uis 3oa^pqra^ as A Buopoajjad as 'sopp so^ ap pBppip
-ouad bj. ua A buib^[ bj ap pBpmnijuoo bj ua opiSjatnns osjaAiun p
'oauSj o[ ap o^^adsB p opBzuBO[y "^opsajo bjsjjjb pp 'Bjajaas 'p^nju
-idsa Bza^BanjBu B[ ua Boija^sa bumoj b^ uo^ aamoo ouioa anb sonata
m SBui i^ 'BJranSou; ns ua opuBDijiJnd bji as ajdmais A BraB[[ ns ua
o^ipaui opuaioBu Bisa aadmois anbaod A o^i9^oiuo o^anj sa ajqiAoin A
a[qisuas so^o¡ ns anbjod o[pq sa soiusoo [^{ -s^paisa ajuauíBjnd jas ap
biujou Bun auoduii a'j •anii];qns sbut 'B^aapad sbui 'BpBuitujna sbui

?

•sooisijBjaui soj ap sauoiainjuí o sojuoiiiieuozej soj b soiajaos sns
ap sounSjB BJipuaj 0J98 A sajBiJoiu soj BJBd ajqisBur a ajqnjoA B
ajdniais ojtad 'sajBiaa^ sb^sijjb boj ap SBjqo sbj na asopuBpnusap
uaiqmBj BJinSas í odrnaxj ns uoo Bpipunjuoo 'sajBaj sbsoo sbj ap bítutjui
U9tunuroo bj na opuaiAiA BJinSas Bzajjag b^ "ojjaq oj ap BzajBjnjBU bj
ajqos sauopBoijdxa opuapajBdB uanupuoo 'jiuaAJod jap SBoisijBjaui
sauopiniui sbj ap o ojnjnj jap Bjsaod ubj^ bj ap ouas jap anb jBJadsa
ap Sa 'janBquadoqog A jaSajj 'jub^j opBijdure u^q bj soujapoui soj
A 'ouijojj A sajajojsxjy 'U9JBJ^ sopaje^ bj uojb3J0 'Bzajjaq ap

�bronce, colores, formas, palabras, ritmos... Según las artes. En el
orden natural sería el crepúsculo, al mar, el río, la montaña. Pero no
es así del todo. En las artes, el valor estético se expresa en muchos
algos, que son valores y seres y cosas: el nombre de un autor, por lo
pronto. Este dibujo es de Leonardo, o Rembrandt, o Picasso. El saberlo
influye, quiérase o no, sobre el valor. Hay un hombre detrás del valor
y el objeto valioso. Un hombre que es un nombre en sí y que puede
ser admirable, odioso, muerto o viviente. Hay la belleza de lo anó
nimo, que supone un algo perdido que subsiste. El valor estético, en
un tiempo que es suyo en absoluto, se dispone a prescindir de aquellos
hechos. También coexisten con el valor estético las escuelas, estilos,
razas, épocas, del autor, y el prestigio de la materia usada en la me
dida que ésta posea en mayor grado posible la nobleza de resistir al
tiempo. Y la única manera de resistir al tiempo que posee la belleza
es sencillamente identificarse con él, convertirse ella misma en tiempo.
El valor estético, pues, exige un algo en donde manifestarse, pero éste
es complicadísimo y hasta muchas veces inexpresable. Cuando así ocu
rre, es que se ha hecho patente dentro de lo estético la inmanencia
del tiempo.

La cuestión sería nuevamente ésta: ¿Qué es la Belleza? ¿Qué
es el Tiempo? Siempre la mente humana ha querido responder a esas
preguntas y no lo ha logrado a través de sus esfuerzos geniales o na
turales. ¿Por qué entonces no reunir los dos enigmas? Apenas se pre
senta este atrevimiento notamos, si se le acepta, que tanto en los con
tenidos racionales como en las intuiciones estéticas y en el repasar
del análisis de las obras bellas y de los órdenes temporales, hay un
cortejo inmenso de rasgos comunes. Por lo pronto, en toda intuición
estética valorante, en todo juicio de gusto, se halla presente el fan
tasma del Tiempo. Analizando en lo que es posible éste último, tanto
en los límites de su irracionabilidad, como en sus relaciones con los
números y en sus categorías empíricas, pasado, presente y futuro, se
revela misteriosamente el delicado goce estético, fluyendo con el
Tiempo, modelándose en él, embriagándolo sin cesar, ya sea en las
creaciones inmortales como en la misma conciencia valorante. Para
este agudo modo de ver, el Tiempo participa de la misma naturaleza
ontológicti, de lo bello. El Tiempo es Belleza; esta última se halla
implícita en aquél, ya sea que lo consideramos en nuestras vivencias
como en el escenario del Universo. ¿Qué mayor belleza que exista

que se confunde con el Ser, se expresa igualmente como una fórmula
estética de la duración.
Los matemáticos modernos han hecho resaltar la fecundidad de
lo estético en esas ciencias. La única información de valor sobre al
gunos descubrimientos entrevistos es su sentido de belleza. Se insiste
en terminar el albur de la aventura creadora sin prever sus resul
tados ni sus aplicaciones dentro de la ciencia. Es como una estrata
gema fría de la invención que se orienta en ciertas direcciones, sean
aplicables o no, posean término conveniente o no, tengan o no tengan
valor para lo científico. A esto le llaman sentimiento de belleza y
lo hacen coincidir con el pensamiento de los griegos, cuando estu
diaban las propiedades de la elipse por que sí, sin móvil preestable
cido, pues dentro del saber de ellos tales propiedades carecían de
aplicación y sólo pudieron aprovechar más tarde de ellas Képler y
Newton. La belleza de los primates problemas matemáticos, es idén
tica a la belleza de las formas y los ritmos pensantes y verbales, o
plásticos y musicales, que experimentan los artistas. De tal suerte la
voluntad estética de crear impone su ley en esos dos ámbitos divinos
de la criatura humana.

En la apercepción común entran las valoraciones estéticas en
mayor o menor grado, pero siempre están como en sobreaviso. Según
la intensidad del grado utilitario, las cosas van alejándose de lo bello
como valor, hasta degradarse en la consideración de la conciencia
objetiva. Llegan hasta borrarse o convertirse en necesidades vitales
del sujeto. El agua de un río es estética si no tengo sed, pero si llego
muerto de sed a la orilla se convierte en una necesidad de mi cuerpo
como el aire que respiro. En tanto eso ocurre ha dejado de ser ele
mento estético. Pero en la efimeridad del conocimiento de los seres,
fuerzas y realidades del universo, se fijan las apercepciones estéticas,
se emancipan de las comunes, se organizan, se impregnan de conte
nidos vivenciales y eróticos y se subliman alrededor de criaturas
humanas que inspiran temor, amor y deseo. Entonces aquellas aper
cepciones se convierten en apercepciones míticas y en permanentes
ídolos que construyen una sobreestructura mágica en la variedad de
lo existente.

Si las matemáticas de los pitagóricos demostraron la inmanencia
del número en la naturaleza del Ser, esa reducción feliz se cumplió
bajo la ley dinámica del ritmo, que es la esencia misma de la música
y de lo estético. Culminando aquella síntesis suprema, la razón des
cubre al fin que el Tiempo, tan poco pensado por los griegos, es el

La reducción del acto estético al imperio de la subjetividad pura,
constituye un retorno rumboso a una actitud primitiva que estuvo en
vigencia entre los griegos antes de Platón. También es un tributo
bastardo que se rinde a la observación del hombre común, el cual
experimenta lo bello a través de una reacción emocional de su yo,
y encierra la plenitud de la experiencia estética en la fortaleza de su
personalidad. Porque si se analiza bien un factor poderoso en la
afirmación de la persona es el constituido por los sentimientos esté
ticos. El yo impera en la enunciación del juicio y en la creación

— 84 —

— 85 —

el Tiempo?

�— S8 —
UOI0B3JD bj ua ^ oiomf jap uopepunua bj na BJadrai oX j^
-ajsa so^uoiratjuas soj jod opmjijsuoa ja sa Buosjad bj ap uoiobiujije
bj na osojapod jojdbj un naiq bzijbub as is anbjoj -pBpijBuosjad
ns ap bzo^bjjoj bj ua Baijajsa Bpnatjadxa bj ap pniíuajd bj Bjjapua ^
'o. na ap jBuopoma uopasaj Bun ap soabji b ojjaq oj Bjuaraijadxa
^na p 'nninoa ajqmoq ^p uopBAJasqo bj b apuij as anb opjBjssq
ojnq^j un sa uaiquiBj^ •uojbjj ap sajuB boSoijS soj ajiu
ua OAnisa anb BAijiuiud pnjijaB Bun b osoqumi oiuojaj un
d pcpiAiiafqns bj ap otjaduii [b ooijajsa ojaB pp uopanpaj

•aiuajsixa o[
ap pBpauBA bj ua bdiSbui Bjnjanjisaajqos Bun uainjjsuo^ anb sojopj
sajiiouBuiaad ua A sboi^jiu sauopdaajads ua ua^jaiAuoa as sauopda^
SBjjanbs soauom^ -oasap A jouib 'joraaj uBJídsui anb SBUBumq
ap jopapajjB UBimjqns as A soapoja A sajspuaAiA sopiu
-aiuoa ap UBuSaadiui as 'uBziueáJO as 'saunmoa sb[ ap UBdpuBiua as
'SBDijajsa sauopdaaaadB sb[ uBfij as 'osjaAiun pp sapBpi^aj A SBzaanj
'sajas so[ ap ojuauupouoo pp pBpuatnija b[ na oja^ *ooijajsa ojuarn
-ap jas ap opBfap Bq ajjnao osa ojubj ug 'ojídsaj anb ^jib p ovaoo
odjana ira: ap pBpisaoau buti ua aj^aiAuoa as b^ijo b^ b pas ap ojjaruu
oSaj;^ 18 o jad 'pas o^uaj ou is Boi^a^sa sa oij un ap BnSB j^ -ojaíns pp
sap3jiA sopepieaoan ua asjpjaAuoa o asjBjjoq Bissq u^Sa^ -BAijaCqo
Bpuapnoa b[ ap uopBjapisuo^ v\ na a8JBpBjap BjsBq 'jo^ba ouioj
o^aq o[ ap asopuBfa[B uba SBSoa sb^ 'oiJBjt[ijn opBjS pp pBpisua^ui B[
un^ag 'osiABajqos ua oraoo upjsa ajduiais ojad 'opBjS jouaui o
u^ SBDija;sa sauoioBJopjA sbj uBJiua utiinoo u^pdaojadB bj u

•BUBinnq BJnjBija B[ ap
souiAip soiiqme sop sosa ua Aa\ ns auodun jBaja ap Bonaiso pB^un[OA
B[ a^jans |bj ^q "sbisiije boj uB^uarauadxa anb 'sa^aisnuí jí sooijsBjd
o 'sa^qjaA A sa^uBSuad soiujtj so[ A SBrajoj sbj; ap Bzaj[aq B^ b boij
-uapi sa 'BoonBuiaiBin SBUia^qojd sajBinijd bo^ ap Bzo^joq b^j •uo^Avaj^;
A jajda^ SB^^a ap apjB} sbui jBq^aAOJdB uojaipnd o^s A uppBDi^dB
ap UBiaajBa sapspaidojd sapjj sojp ap jaq^s pp ojjuap sand 'opp
-a^qsisaajd XiAora uis 'ib anb jod asdija v\ ap sapBpaidojd sv\ UBqBip
-njsa opusna 'soSaijS so^ ap o^uauuBsuad p noa jippuioa uaa^q o¡
A Bza^pq ap oiuaiiui^uas ubuibj^ aj ojsa y "oaijijuap o[ BJBd
usSua} on o uB^uaj 'ou o ajuamoAuo^ ouiuuai usasod 'ou o
UBas 'sauopaajip SB^jap ua B^uaijo as anb uopuaAur ^\ ap bijj
-BjBjjsa Bun otnoa s^ *Bpnap B[ ap oJiuap sauop^ai^dB sns in sopBj
-pisaj sns jaAajd uis Bjopsaja BJnjuaAB b^ ap jnqjB p jBunnjaj ua
aísisui ag -Bzaj[aq ap oppuas ns sa sojsiAajjua soiuaiuiijqnosap souná
-p3 ajqos jo[ba ap uopeuuojuí BDiun B'^ *SBpuap SBsa ua o^ijajsa o[
ap pBpipunoaj ^\ jBifBsaj oqaaq UBq soujcapoui sooijBUiajBui
•U9pBJnp Bj ap
Ejnin.ioj Bun ouioa ajuaiupnSí Bsajdxa as 'jag p uoa apunjuoD as anb

p sa 'soSaijS eo[ jod opssnad o^od ubi 'odraaij^ p anb uij p ajqna
-sap uozbj B{ 'Binajdns sisajuis B^anbB opuBuiui^n^ 'oopaisa o¡ ap A
Boisnuí b[ ap Buisiin Bpuasa bj sa anb 'otu^ij pp BoitnBuip A^[ b^ oÍBq
9f[duino as zi[aj uopanpaa Bsa 'jag pp BzajBjni^u bj ua ojaranu jap
spuauBinuí bj uoJBJisomap so^iJoáBiid soj ap SBoi^BUiaiBta sbj ig

ja
anb vzajjaq uoÁvw an^y? •osuaaiufl jap oijmiaosa \a ua owoo
cim soutsanu us sotuvjapisuoo oj anb vas vÁ, 'janbn tía vji^jdiui
iji as nwijjn jsa inzajjag sa odwaij^ j^ 'ojjaq oj sp
vzajvunityu musiw oj ap vdfoijjvd odtuai^ p '-iaa ap opoiu opnSn
vjv^ •aiuvjojva viouaiouoo viusitu oj ua ouioo sajvt^otuut sauenovajo
st&gt;i ua ñas vX 'jvsao i/is ojopuvStnuquia 'ja ua asopuvjapoiu 'odiua^j^
J3 uoo opuaÁnjf 'ooifatsa aooii opnoijap ja a^uawosotiajsiiu vjaoau
as 'ounjn^ Á, ajuasa^d ^opvsod 'svotuidtua svtuoSaioo sns ua A soiaumu
soj uoo sauoiovja^ sns ua otuoo 'pvpjjtqvuoionjji: ns ap sajtutij soj ua
otuoj 'oiunjn ajsa ajqisod sa anb oj ua opuozijmiy •odniaijj jap buisbi
-ubj ja aiuasajd BjjBq as 'oisnS ap opraf opoj ua '^juejojea Bapajsa
uopmjuí Bpo^ ua 'oiuojd oj jo^ -saunuioa soSsbj ap osuaniui ofajjoo
un -¿Bq 'sajBJodniaj sauapjp soj ap A SBjjaq ssjqo sbj ap sisijbub jap
jBssdaj p. ua A SEoijajsa sauopinjm sbj ua ouiod sajBuopBj sopiuaj
-uod soj ua oiubí anb 'BjdaaB aj as is 'souibiou oiuairaiAajjB ^\%^ B^uas
-ajd as sBuady ¿SBtnSiua sop soj jiunaj ou saouojua anb jo¿j? ^sajBJn}
-bu o sajBinaS sozjanjsa sns ap saABjj b opBjáoj eq oj ou A SBiunSajd
SBsa b japuodsaj opuanb Bq BUBinnq aiuora bj ajdraaig ¿oduiaij^ ja sa
an^j? ¿Bzajjag bj sa an^)? :Bjsa aiuauíBAanu Bjjas noijsana b^j

•odmaii jap
BpuauBuiui bj o^ijajsa oj ap ojjuop ajua^^d oq^aq Bq as anb sa 'axi
-noo isb opuBn^ -ajqBsajdxaui saaaA BBqonuí BjsBq A oraisipBoijduioD sa
aisa ojad 'asjB^sajiuBui apuop ua oSjb un aixa 'sand 'oapaisa jojba j^
•odinai^ ua buisiui Bjja asjiiJaAUoa 'ja uoa asjBoijijuapi a^uauíBjjpuas sa
Bzajjaq bj aasod anb oduian jb Ji^sisaj ap BJauBta Boiun bj j^ -odraaij
jb jxiscsaj ap Bzajqon bj ajqísod opsjS joábth na Basod Bisa anb Bpip
-ora bj na Bp^sn Biia^Biu bj ap oí^^sajd ja A 'jo^iib jap 'sBaoda 'sbzbj
'Bojpsa 'sBjanasa sbj ooija^sa jojba ja noa ua^sixaoa uarquiBj^ *soqaaq
sojpnbs ap Jipupsajd b anodsip os 'oinjosqB na oÁns sa anb odraap nn
ua 'oa^aisa jojba j^j 'ajsisqns anb opipjad oSjb un auodns anb 'orara
-oub oj ap Bzajjaq b^ -abjj "ajuaiAiA o oiJtannt 'osoipo 'ajqBJirapB jas
apand anb A is ua ajqmon nn sa anb ajqraoq U^ -osoijba ojafqo ja A
jojba jap SBj^ap ajqraoq nn ^Cb^^ 'jojba ja ajqos 'ou o assjamb 'a^nj^uí
ojjaqBS j^ -ossBaij o 'jpuBjqraajj o 'opjBUoa'j ap sa ofnqip a^sg 'Oinojd
oj jod 'jojnB nn ap ajqmon ja :sssoa A sajas A sa jojba nos anb 'soSjb
soqonra ua Bsajdxa as oonajsa jojba ja 'sajjB sbj ug *opoj jap isb sa
ou oja,j •BUB^noui bj 'oij ja 'jbui jb 'ojnasndaja ja Bijas [BjnjBU napjo
ja u^ -sa^aB sb^ unSag • • • sora^ij 'sBjqBjBd 'sbuijoj 'sajojoa 'aauojq

�preliminar, cuando el objeto ha hecho ascender la impresión en lo
íntimo. Parecería que los objetos estéticos constituyeran un mundo
imposible de subsistir sin la paternidad de nuestros oídos o nuestros
ojos. Romper esta prisión mágica ha sido el titánico impulso del rea
lismo platónico-aristotélico. Quedarse en esto, es un esfuerzo de la
razón humana que sólo pueden realizar las naturalezas dotadas de
fina inteligencia y de capacidad de abstracción estética. ¿Qué es la
abstracción estética? Una categoría especial de conocimiento que
acompaña al proceso natural de la razón, pero que siempre está
sometido al terrible ataque de la subjetividad, la cual procura em
pañar su lucidez de diamante, oscurecer su claridad, obnubilar sus
admirables juicios.

La fuente de la Belleza está sólo en donde el pensamiento existe.
O dicho en otro lenguaje: el hombre es el Ser por el cual la Belleza
es real. ¿Inmanente o trascendente del ser humano? La inmanencia
significa la reducción de la Belleza al espejo del alma substancial o
al acontecer de los fenómenos de la conciencia. La trascendencia sig
nifica otorgar al Ser, que afonda más allá de lo impuro de nuestro
conocer, la clave de la Belleza. El Ser de las estéticas metafísicas. De
toda suerte, hay siempre que arrodillarse, o dedicar aunque sean
precarias ofrendas al Dios del laberinto oscuro. O está indescubierto
detrás de la trampa de nuestros sentidos, o existe en sí, determinando
en nuestro universo y en nosotros las armonías durables o baladíes
a través de las cuales las callejas del laberinto nos alegran con el
rostro de las cosas bellas y nos espantan con el enigma de las mismas.

Los hombres han adorado muchísimo a la razón estética. Pero
también han encendido múltiples antorchas en el altar de sus antítesis.
Lo antitético a lo racional atrae a los artistas como una incitación
que puede compararse con la de la serpiente bíblica. ¿Por qué el
hombre busca con frecuencia su felicidad esencial en esa sombra?
Con orgullo adánico proclama que seremos como dioses el día que
arrojemos de nosotros el dogma de la razón y hagamos su relevo, por
otro cualquiera. El arte, durante siglos, ha sido excluido en lo posible
de lo racional. Los irracionales poseen un poder maravillosamente
sutil, que termina por encantar al hombre y a la misma razón pen
sante. La intuición, la locura, la poesía, el sentimiento, la libertad,
el tiempo, la angustia, la Nada. ¿Serán ídolos que los hombres levan
tan sobre el pedestal racional desierto, o serán simplemente máscaras
que han colocado sobre el rostro tan divino como inmóvil de esa
razón y de esa verdad? A pesar de que, con la inteligencia muchos
filósofos y poetas, desde Parménides y Lucrecio hasta Dante, Goethe
y Poe, han construido la única fabulación que vale la pena de admi
rarse sin oprobio en el universo de lo bello.

— 86 —

El espinosismo señala una culminación del pensamiento europeo
y occidental, y es como un cerrojo que clausura herméticamente un
tesoro que empezó a mostrarse con Parménides de Elea. En ese em
porio del espíritu se conservaría lo que va desde Platón a Leibnitz,
pasando por Aristóteles y Descartes. La inteligencia humana, inicián
dose en un monismo racionalista identificador, se despliega como un
abanico en mil escuelas y doctrinas, y al fin se clausura en otra uni
ficación absoluta, en la Etica. La esfera se completa en la aventura
• más ilustre de la inteligencia del hombre. ¿Y la Belleza? Marcha
perdida en la unidad de los atributos y modos finales. La hazaña
perfecta hubiera consistido en estructurar entonces, con materiales
de Platón, Plotino y Leonardo, y sintetizando el gran arte clásico y
el medieval, una Estética en el estilo geométrico de la Etica de
Espinosa.

Mientras que las representaciones señoriales aumentan en pro
gresión aritmética hasta agotarse, las duraciones estéticas crecen en
otra progresión creciente imprevisible y no se agotan nunca. En las
expresiones artísticas superiores, a medida que se aumentan los estí
mulos sensibles, emocionales o intelectuales, las duraciones estéticas
se acrecientan sin contornos y tienden a la infinitud, a no satisfacerse
nunca, a convertirse en inefables por la felicidad inagotable que
proporcionan.

La imagen, movible de la eternidad. Circula en el saber filosófico
esa expresión aristotélica. La imagen estética de la eternidad. Como
significado de la Belleza, tal como la concibieron los platónicos, me
parece también aceptable. La imagen estética de la duración... Ahí
está el sentido del Tiempo, tal como debe concebirlo la conciencia
de los modernos.

Se desesperan los nuevos filósofos existencialistas por la ausencia
de fundamento lógico que tiene el existir del hombre. Toda exis
tencia es alógica, no tiene razón válida, ni principios, ni fines esta
blecidos. Pero lo extraño es que no perciban que desde hace siglos
el fundamento lógico de la existencia es la poesía del hombre. La
poesía que se halla en la intimidad de todas las artes y de la misma
Belleza creada, restablece lógicamente la razón del existir, porque
le da sentido eterno al engendrar en él el deseo de inmortalidad por
medio de la creación y de la creencia.

El movimiento del Tiempo no se presenta aisladamente, sino
'como la mutación de un algo que transcurre. Pero ese algo que
— 87 —

�¿8 —
anb oSjb asa oja^ •ajunosuvut anb oSjt un ap uopBjnuí bj oraoa
ouis 'ajuauíBpBjgiB Bjuasajd as ou odmai^ jap ojuaiuiiAoui j^

bj ap ^ uopBajD bj ap oipatn
jod pepi^ijomai ap oasap p p ua JBjpuaSua jb ouiaia opijuas ep aj
anbjod 'jijsixa pp uozbj b^ aiuauíBaiáoj aaajqBisaj 'Bpeaja Bzajjag
Brasiui bj ap A sajjB sbj SBpo^ ap pBpiuipui b^ na BjjBq as anb Btsaod
b^j -ajqinoq pp Bisaod bj sa spuaisixa b^ ap oaiSoj oiuauí^puní p
soj^ts aasq apsap anb usqpjad on anb sa ouBJixa oj oja^ -soppajq
-sisa sauíj tu 'soidpuud tu 'BpijBA uozbj auaij ou 'boiSojb sa Bpuaj
-sixa epoj^ •ajqmoq jap Jiisixa ja auarj anb odiSoj ojuauíEpunj ap
Bpnasns bj jod SBjsijBpuaistxa sojobojij soAann soj nsjadsasap ag

— 98 —

•ojjaq oj ap osjaAiun ja ua oiqoado uis
B ap Buad bj ^jba anb uopBjnqBj Baiun bj opmjjsuoo UBq 'aoj A
q^) uBQ Biseq opajan^ A sapmatnJBj apsap 'ssiaod A sojos^jij
soqonuí Bpua^ijaiui bj no 'anb ap jBsad y ¿p^pjaA ^sa ap A uozbj
Bsa ap jiApuiui ouioa ouiAip ubj ojisoj ja ajqos op^aojoa u^q anb
aiuamajdinis ueaas o 'oiaaisap jBuopBj [e^sapad ja ajqos ubi
sa^qraoq soj anb sojopi UBiag? *BpB^^ bj 'bijsii^ub bj 'oduiaij ja
pbj 'ojuouuiiuas ja 'sisaod bj 'Bjnooj bj 'uopmjut e^ *aiuBS
-uad uozbj Btnsiui bj b A ajqiuoq jb iB^uB^ua jcod Buinuai anb '[uns
ajuauíBsojjiABJBni japod un uaasod sajsuopBjji so^ -jBuopBj: oj ap
ajqísod oj na oprnjoxa opis Bq 'sojSts ajuBjnp 'ajjB j^ •BJtambjBna ojjo
jod 'oAajai ns soiuBáBq A uozbj bj ap Btugop ja soj^osou ap eoinafo^iB
anb Bip ja sasoip ouioo sotuauas anb BuiBpoad oaiuspB ojjnSjo uo^
¿Bjqraos Bsa ua jBpuasa pBppijaj ns Bpuanaajj uoa Basnq ajqnioq
ja anb 10¿? -B^ijqiq a^uaidias bj ap bj uoa osjejBdtnoa apand anb

'soujapoui soj ap
epuapnoa bj ojJiqaauoa aqap oraos jbj 'odmaij^ jap opuuas ja Bjsa
jqy —típiov^np oj ap vopatsa uaSniui vq 'ajqBídaoB uaiqiuej aaajsd
ara 'soatuoiBjd soj nojaiqpnoa bj otno^ jb^ 'Bzajjag bj ap opBDijiuSis
0010^ -pvptuuata vj ap voijatsa uaSmui vq 'BDijajoisiJCB npisajdxa Bsa
O3IJOSOJIJ jaqes ja na Bjna^í^ 'pvpiujata ^ ap ajqiaoui uaSwuti vj

UOpBipnl BUn OUIOa SBISpjB SOJ B aBJJB JBUOpBJ OJ B ODIjajIJUB CJ
•sisaji^uB sns ap jbijb ja na SBqDaojuB sajdijjntn opipuaona UBq naiqmBj
-BDijajsa U9ZBJ bj b onnsiqantn opsjopB UBq saiqmoq

•sbuisiiu sbj ap Biu^iua ja uoa u^juBdsa sou A SBjjaq sssoa sbj ap ojjsoj

•uBuopjodojd
anb ajqBjoBut psppijaj bj jod sajqBjam na asj^jaAnoa b 'Boonn
asaaoBjsijBg on b 'pnjraijnt bj b uapuau -^ soujojnoa nis uejuapaaoB as
seoijaisa sauopBinp sbj 'sajBn^aajaim o sajBuoponia 'sajqisnas sojnm
-ijsa soj uBjnamnB as anb Bpipatu b 'sajouadns sboijsijjb sauoisajdxa
sbj u^ *Bounu ubjoSb as ou A ajqístAajduii aiuapaaa noisaaSoad bjjo
ua uaoaJD Boijajea sauopBjnp sbj '3SjbjoSb BjSBq BDijarajijB uoisai3
-ojd ua uBjuaninB sajsijouas sauopBjuasaadaj sbj anb

ja uod UBj^ap3 sou ojuwaqBj jap SBÍajjBa sbj sajBna sbj ap 83abjj b
sajpBjBq o sajqBJtnp sbjuoumb sbj sojíosou ua A osjaAiun ojjsanu ua
opuBuiouaiap 'js ua ajsixa o 'soptjuas sojjsanu ap BduiBjj bj ap SBjjap
o^jaiqnasapuj B^sa q -ounoso otmuaqn^ \ap soiq jb SBpuajjo SBiJCBaaad
usas anbunB ^BOipap o 'asjBjjipoMB anb aidmats jÍBq 'a^ians Bpoj
aQ •SBaisjjB^aui SBaijajsa sbj ap J9g jg "Bzajjag bj ap aABja bj 'jaaouoa
ojjsonu ap ojndmi oj ap bjjb sbui BpnojB anb 'Jag jb jbSjojo boijiu
-^is BpnapuaasBj^ b^ -Bpuopuoa bj ap souamouaj soj ap laaaiuo^B jb
o [BionBjsqns BmjB jap ol'adsa jb Bzajjag bj ap uopanpaj bj Baijm^is
BpuauBuiui s^; ¿ouBuinq Jas jap a^uapuaasBj; o a^uauBinuj? -jBaj sa
Bza¡[ag bíj jsna ja jod ^ag ja sa ajcqmoq ja raf^nSuaf ojjo na oqaip q
•ajsixa oiuaiuiBsnad ja apuop ua 0J9S B^sa Bzajjajj bj ap ajuanj b-^j

•Bsouíds^
ap oi^^r bj ap oaij^araoaS ojijsa ja ua voija$s^^ Bun 'jBAaipara ja
A oaxsBja ^jjb ubj ja opuBzi^ajuis A 'opjBuoa'^ A ouijoj^ 'uojbj^ ap
uoo 'saouo^ua jBjnjonjjsa ua opijsisuoa Biaiqnq Bjoajjad
b&gt;^ 'sajEnij sopotn A sojnqijjB soj ap pBpiun bj na Bpipaad
¿Bzajjag bj _j_? -a^quioq jap BpuaSipjuí bj ap ajjsnji sbui .
bj na Biajdmoa as Bjajsa vj -Doii^ bj na 'BjnjosqB uopBaij
-xun bjio ua BjnsnBja as uij jb A 'SBUixpop A ssjan^sa jiui ua ojTueqc
un oraos B^atjdsap as 'jopeoijiiuopí BjsijBuopBj otnsiuoin un ua asop
-uBpiui 'BuBtanq Bpua^ija^m b^j •sajjBDsaQ A sajajojsijy jod optresBd
'zjxuqp^ b n^iBj^ apsap ba anb oj BjjBAjasuoa as njoídsa jap ouod
-nía asa u^ "Baj^ ap sapraanuBj uoa asjBiisoiu b ozadina anb ojosai
un ajuaiueanaiujaq BjnsnBja anb ofojjaa un oraoo sa A 'jsjuappao A
oadoana oiuauuBsuad jap uopBuirajno Bun BjBuas omsrsouídsa jg[

•sopmf
sns jBjiqnuqo 'pnpijBp ns ^aaajnaso 'a^nBtuBip ap zappnj ns
-ma Bjnoo.id jBna bj 'pBptAi^afqns bj ap anbejB ajqijjai jb opijaraos
isa ajduiais anb ojad 'upzBj bj ap pjnj^u osaaojd jb Bti^dmooB
anb o^uairaponoa ap jspadsa BjjoSaiBa bu^ ¿BDijajsa nopaBj^sqB
bj sa an)? -Bai^aisa n^paBi^sqB ap peppBdBa ap A BpuaSijajuí buij
ap S^pejop sBzajBJtniBu sbj jbzijb3j uapand 0J9S anb Bueiunq uozbj
bj ap ozjanjsa un sa 'ojsa na asjBpan^) *oaTja}O}SiJB-oamo)Bjd omsij
-Baj jap osjndmi ooiubiij ja opis Bq Batííein n^isiad Bjsa jaduiojj •gofo
sojisanu o sopjo sojisanu ap pBpiuja^Bd ej nis Jiisisqns ap ajqísodnn
opunm un UBjaiCn^psuoa sooijajsa so^afqo soj anb BtjaoajBj -orapui
oj na uoisajduii bj aapuaasB oqoaq Bq ojafqo ja opusna 'j

�transcurre levanta de sí mismo una valoración referida a nuestro
existir, a un placer anterior al goce vital del ser, a un dato inmediato
de carácter estético. Es lo dado estético del Tiempo, en tanto empieza
a actuar sobre nuestra conciencia. Después se nota que en ese movi
miento y ese dato estético participan las realidades del mundo exte
rior. El Tiempo las sostiene, las embellece o las marchita, según su
propio desenvolverse.

que es una plenitud y una densidad cósmica. En él coinciden y con
viven en un sólo proceso activo, las apariencias y las realidades, las
mutaciones sin mengua de los sentidos y la inmovilidad del pensa
miento puro.- No se determina por ésto o aquello, no significa una
sola cuestión o un solo momento del espíritu; su determinación abarca
tanto lo uno como lo otro y no es el goce particular de tal hombre
o de tal época, sino de todos y a la vez distintos.

La muerte se encuentra en los límites de la existencia del poema
creado, rodeándolo por todos los ámbitos. La maravilla del acto esen
cial del artista, aparece como indefensa ante el cúmulo de máscaras
y obstáculos que se le hacen presentes: el tiempo, la tradición, la
indiferencia y la propia indigencia de los medios del lenguaje, se
arrojan sobre la brasa viva del canto. Este debe ser defendido por
su propio valor y por la vida del poeta creador, quien debe tenaz
mente velar sin tregua sobre la obra poética, resguardándola de las
bestias infinitas que intentan devorarlos a ambos.

Toda gran poesía trasunta sus preferencias ontológicas. Como
una densificación del fluir temporal, el canto hipostasiado en el len
guaje, circula por los labios, se hace remanso en la memoria, se
enriquece en el olvido y de allí asciende a través de la historia hasta
derramarse en las cosas inanimadas. ¿No hay acaso exámetros de
Hornero en las piedras que uno pisa en los montes de Grecia? ¿No
están escritos los tercetos de Dante en las olas paralelas que vienen
todos los días a culminar y a morir en las playas de Italia?

*
*

•

No se podrá saber nada sobre la esencia del acto poético mientras
no se profundice en las fuentes alógicas de la creación. Los azares, los
seres perfectos, las incorrecciones, las audacias felices, las inmorali
dades fecundas, los sufrimientos... Hay una red infinitamente trans
parente y frágil, que el poeta arroja en todos los instantes de su vida
y que igual recoge aquella estrella como esta sonrisa, aquel tono de
voz como aquella tempestad. Y así. De esa red suelen rodar como
añicos cosas y seres muy queridas y valiosas, para ser sustituidas por
fantasmas y recursos secretos, dioses arbitrarios, que son fundamenta
les fuentes de creación.

La síntesis de los contrarios se manifiesta en aquella particula
ridad estética del poema, según la cual lo que ha sido creado para
la eternidad se agota sin conflicto en el afán de arbitrar y contener
al mismo tiempo el resplandor de todo lo fugitivo: color, sensaciones,
formas, goces cambiantes, halagos de lo pasajero. La riqueza de las
fugacidades y la lucidez de las apariencias, se conjugan íntimamente
sin contradicción ni repudio con la propensión hacia la trascendencia
y la eternidad, que constituyen la trama sustantiva del poema creado.

Recordando a Kant, puede decirse que las condiciones de la po
sibilidad de lo poético en general son a la vez las condiciones de la
posibilidad de los objetos poéticos. Cuando las formas de la poesía,
revestidas de universalidad y circulando en las tradiciones literarias
de un idioma se revelan en las creaciones perfectas, se nota con asom
bro que patentizan también las condiciones formales de los objetos
poéticos —mujer, océano, flor, estrella—, que dieron lugar al naci
miento de éste o cualquier otro poema. Los objetos poéticos particu
lares al revelarse en los cantos, denuncian en su naturaleza las con
diciones espléndidas de lo poético universal.

El poema que ha logrado expresar la perfección de la idea que
lo impulsó, una vez que se halla terminado y dispuesto a vencer la in
mensidad movible del Tiempo, se asemeja al Ser de Parménides, en

¿Quién no ha caído con toda su espiritualidad en la red meta
física de las teologías estéticas de Plotino y San Agustín? ¿Quién no
ha envidiado la miel ontológica que fluye de los panales ideales de
Platón? ¿Quién 'no ha contemplado en los conceptos socráticos un
vuelo y un trabajar estéticos, parecidos al de las abejas más hermosas?
¿Quién con aire de pastor no se ha consagrado a amansarlas en los
prados de la inteligencia? ¿Quién que se enorgullezca de su condición
humana, no ha hecho esas faenas parcial o en totalidad? Cuando el
poeta, sintiendo en todas las cosas el latido de la poesía como un pen
samiento que se organiza en formas gráciles y bellas, y hallando en
esos signos, senderos claros dentro del enigma del existir en el Tiempo,
quiere explicar a alguien o a sí mismo la particularidad de su minis
terio, forzosamente levanta la mirada hacia las explicaciones teoló-

— 88 —

— 89 —

�na 'sapiuauíjB^ ap jag je efamase as 'odtnaij^ jap ajqiAom pepisuam
-ui ej jaauaA e ojsandsip A opeuiuua^ ejjeq as anb zba eun 'osjndmi oj
anb eapi ej ap uopaojaad ej jBsa^dxa opBj^oj eq anb Binaod ¡^

-ojoaj sauopeaijdxa sej epBq epejim bj bjuba^j aiuamesozjoj 'oiJ
-siuuu ns ap pepijejn^pjed bj ouisiin is e o uainájB e jeaijdxa ajamb
'oduiaij^ ja ua jpsixa jap euroiua jap oj}uap sojbjo sojapuas 'souSis sosa
ua opuBjjeq A 'sBjjaq A eajpej sbuijoj na bziubSjo ^s anb ojuaiuiBS
-nad un oiuoa ejsaod bj ap oppej p sesoa sbj SBpoj ua opuaijuts 'ejaod
p opa^n^ ¿peptjejoi ua o jepjBd seuaej sesa oipaq eq ou 'eueumq
uopipuoa ns ap eazajjnjoua as anb uain¿? ¿epuaSijajuí bj ap sopejd

— 88 —

— 68 —

8OJ Ua SBJJESUEUIB B OpEJ^BSUOO Bq 98 OU JOJSBd ap 3JIB UOO Uatll^)?
¿sesouuaq sera sefaqe sbj ap je soppajed 'soapajsa jefBqejj un A ojanA
un soaijejaos so^daauoa so[ ua opejdura^uoa eq ou uam)? ¿uo^bj^
ap sajBapi ssjBUBd soj ap aAnjj anb boiSojoiuo jaira b^ opeipiAua Bq
ou uam^? ¿mjsnSy uBg j ouijo^^ ap SBoijajsa SBiopDaj sb[ ap
-Bjara. paj bj ua pBpijBnjuxdsa ns Bpoj uod opjBo eq ou uara^)?

Biuaod jap BApuBjBns buibjj ej ua^njijsuoa anb 'pfpiuaaja bj A
BpuapuaosBij ej epBq u^isuadojd ej uod oipndaj iu u^poipBj^uoa uis
ajuauíiuunui ue^nfuoa ^s 'SBpuaiJBde sbj ap zappnj ej A sapBppeSnj
sej ap ezanbiJ B'^ 'ojafesed oj ap so^ejeq 'saineiqmea saooá 'sbuijoj
'sauopesuas '^ojoa :oAijiSnj oj opoi ap lopuejdsaj ja odtuan ouisiui je
jana^uoo A iej)iqje ap ubjb ja ua oiaijjuoa uis e^o^e as pspiujaja ej
opsaja opis eq anb oj jen^ ej un^as 'emaod jap Borjajsa pepu
d ejjanbe ua eisaijmem as soiJBJinoa soj ap sisajuis b^j

oopaod oj ap SBpipuajdsa sauopip
-uoa sbj BzajBjnjBu ns ua ueioimuap 'so^ub^ soj ua asjsjaAai je
-naxjjBd soaijaod sojafqo so^j "Buiaod ojjo ^ambjBna o ajsa ap
-idbu jb jeSnj uojaxp anb '—Bjjajjsa 'jojj 'oueaao 'jafnuí—• soopaod
sojafqo soj ap sajBuuoj sauopipuoa sbj uaiqiuB^ UBzijuai^d anb ojq
-uiosb uoa biou as 'sejaajjad sauopeaj^ sbj ua uBjaAaj as Biuoipi un ap
seu^iajij sauopipBjj sbj ua opuBjnojp Á. pspijBSjaATun ap ssppsaAaj
'Bjsaod bj ap sbumoj sbj opuBn[) -soaijaod sojafqo soj ap pBpijiqísod
ej ap sauopipuoa sbj zba bj b uos jejaua^ ua oaijaod oj ap p^pijiqrs
-od bj ap sauopipuoo sbj anb asjpap apand 'jub^; b opuBpao^ajj

ap SBÁB[d sbj ua jijoui b á jeuiuijna b SBip soj sopo^
uauaiA anb SBjajBjsd sbjo sej ua ajuBQ ap sojaaja^ soj sojijasa uBjsa
M^ ¿BPM^ 3P ^a^uom soj ua Estd oun anb SBjpaid sbj ua ojauíojj
ap soj}3iuBxa osb^b ^^q o^¿? 'SBpBmiuBui SBSoa sbj ua asJBniBJjap
B^sBq Bi.iO}siq ej áp s^abj} b apuapse jjjb ap Á opiAjo ja ua ooanbijua
as 'Bijoinaní bj ua osiieuiaa aasq as 'soiqBj soj jod Bjn^jp 'afsnS
-uaj ja na opBisBjsodtq o^ubo ja 'jBJodmaj ^xnjj jap uopBDtjisuap Bun
ouio[) "sboiSojo^uo sepuajajajd sns bjuiisbjj ejsaod ubjS bPX

•sojuusip zaA bj b Á sopo^ ap ouis 'BDoda jbj ap o
aaquioq pj ap JEjnop.iBd aaoS ja sa ou A ojjo oj ouioa oun oj ojubj
BOJBqB uopBuiuz^aiap ns ínjijjdsa jap o^uainoin ojos un o uoijsana bjos
Bun BaijiuSis ou 'ojjanbB o o^sa aod Buiuua^ap as os¿ 'ojnd oiuaiui
-Bsuad jap pBpijiAOuiui bj A sopiiuas soj ap en^uam uis sauopBjnni
sbj 'sapepijBai sej A SBpuapedB sbj 'oaijob osaaojd ojos un na u^ata
-uoa A uappuioa ja u^j •b^uusoo pspisuap eun A pn^iuajd Bun sa anb

ap sajuanj saj
-eiuauiBpunj uos anb 'soiJBJuqjB sasoip 'so^ajoas sosanaaj A sbuisbjubj
jod SBprn^ijsns jas ejed 'sbsoijba A seppanb Anm sajas A sbso^ soaiye
ouioo jepoj uajans paj esa 3q -isb j^ 'peisadmai ejjanbe ouiod zoa
ap ouoj janbe 'bsijuos ejsa omoo ejjajisa ejjanbe aSoaai jenSr anb A
epiA ns ap saiumsui soj sopo) ua efojje Bjaod ja anb 'ji^ejj A aiuajed
-suej) aiuaiuB^iuijuí pai eun Áejj • • -sojuaiiuijjns soj 'BBpunaaj sap^p
-ijejomuí sbj 'sa^ijaj sepepne sej 'sauopaajjoaui sej 'so^aajjad sajas
soj 'sajeze so'j -uopeaja bj ap sBaiSojB sa^uanj sbj na aoipnnjoíd as ou
SEjjuauu oaijaod oías jap epuasa ej ajqos epeu jaqes ejpod as o^

•soqniB e sojjejOAap uBjuaini anb seimijuí sepsaq
sej ap ejopuepjen^saj 'eapaod Bjqo ej ajqos BnSajj uis jsjaA ajuara
-zBua^ aqap uamb 'jopeaja e^aod jap eptA ej jod A jojba oidojd ns
jod opipuapp jas aqap a^s^ *o^UBa jap baja esejq ej ajqos uefojje
as 'afen^uaj jap soipaui soj ap epua^ipni eidojd ej A epuajajipui
bj 'uoptpBj) ej 'oduiaij ja :sa)uasajd uaaeq aj as anb so^naBjsqo A
sBjBasBui ap ojnmtia ja a^us esuajapui ouioa aaajede 'BjspjB jap jep
-uasa o^ae jap bjjiabjbuí e^ -soíiquie soj sopo^ jod ojopueapoj 'o
euiaod jap epua^sixa ej ap sajiiuq soj ua Bjjuanaua as ajaanin

'asjaAjoAnasap oidojd
ns unSas 'ejiijojeoi sej o aaajjaquia sej 'auapsos sej odtaaij^ j^j 'joij
-ajxa opunm jap sapepijeaj sej uBdppjed oaijajsa ojBp asa A ojuatuí
-lAora asa na anb bjou as sandsaQ 'epnapnoa Bjjsanu ajqos jemae e
Bzaiduia ojubi na 'oduiaij^ jap oojifjsa opvp oj s^ •oapaisa jajaBjBa ^p
o^Bipauíni ojep un b 'jas jap jb^ia aaoS je joij3jub jaaejd un e 'jij
ojjsanu e Bpjjajaj nopeJojeA eun omsim ts ap bjuba^j

�gicas y estéticas, que lo conmueven con su ininterrumpido desasosiego
y su contenido ejemplar.
*
Las perfecciones artísticas son el resultado de síntesis prodigio
sas, en donde entran infinitos elementos, los cuales pueden muchas
veces expresarse por medio de paralelismos o dualismos: así, en la
danza, algunos geniales individuos logran la armonía del desenvolvi
miento plástico o corpóreo en concordancia con la armonía del des
envolvimiento musical u orquestal. Son instantes únicos o jornadas
excepcionales, que marchan con la leyenda de los mejores danzarines.
De igual modo, en el poema, suele lograrse que la armonía del desen
volvimiento de las palabras y sus ritmos, concuerde con el desenvol
vimiento de la armonía de las supremas ideas. Esta concordancia es
un acto de lucidez infinita, de proyecciones muy amplias, como en
Dante y Lucrecio, y de concentrados poemas modernos, como en
Mallarmé, en Thompson o en Poe.

•

*

Las fórmulas conciliatorias de sistemas metafísicos muy alejados
entre sí, pueden presentarse a veces descubriendo entre ellas afini
dades que denuncian fundamentos artísticos. Lo artístico inmanente
en los sistemas resplandece de súbito y la disparidad primaria se
borra. Poéticamente, por ejemplo, podrían conciliarse el panteísmo
estoico y el panteísmo de Espinosa, a través del abismo de los funda
mentos de ambos y de los siglos. El pneuma o hálito de los estoicos
coincide con la movilidad de los océanos y la actividad de las masas
ígneas que vomitan los volcanes, y en esas y otras realizaciones la
poesía se complace en insistir por medio de los cantos. La sustancia
espinosiana, como una coagulación de todas las ideas platónicas en
una sola realidad espiritual, parece transparentarse en la mineral se
renidad del cielo nocturno colmado de estrellas, y en el recinto ar
diente de cada astro al fijarse en nuestra razón. ¿Cómo no unir ambas
expresiones de las realidades últimas por medio de una gran idea
poética, de suerte, que se pueda concebir todo lo existente como un
gran pensamiento divino que, en el instante en que se piensa a sí mis
mo, lucha sin cesar para realizarse a sí mismo?

Sin los acontecimientos que se suceden, sin la máscara de la eter
nidad, sin la identificación estética inmanente, el Tiempo se desliza
como el deshenebrarse del ovillo del Ser, como un desasimiento del

Se convierte en una peripecia del pensamiento el determinar la
naturaleza de la poesía en sí, desarraigándola de las contingencias
que la rodean. Entonces las abstracciones gravitan sobre el objeto
poético lo mismo que las estrellas sobre una rustiquez fugaz. Esta
última concluye por deshojarse en términos cada vez más frágiles,
mientras que las estrellas permacen inmutables. ¿Debe el hombre
desesperar de alcanzar alguna vez lo que es la poesía? No. Existen las
situaciones reales, oscuras, impuras, pero cognoscibles: la poesía en
el poema, la poesía en la persona, la poesía en las cosas. Siempre
su signo perenne denunciase en esos reinos. La poesía, como dirían
los existencialistas, está fatalmente arrojada en algo del universo:
en aquel paisaje, en aquella mujer, en aquellas ideas. El poema es
el espejo que hace de todo eso algo eterno.

La suprema actitud de la conciencia poética creadora sería
aquella capaz de recibir en el instante presente y como originalidad,
las formidables intuiciones de la experiencia con las llamas de los sen
tidos y los racimos del amor y odio de los hombres actuales, referidos
a seres y personas de carne y hueso, que se atraviesan en los caminos
del mundo, al mismo tiempo que la inteligencia fuese afinándose y
diafanizándose en la tradición, bajo el hechizo de las categorías idea
lizadas en la Belleza de los pensamientos de Platón, Aristóteles y
Plotino.

La Fenomenología se comporta como un acopio de intuiciones en
una realidad neutra, en donde lo captado no es aprehendido en su tipo
de realidad sino en el de su esencia. Aquí el conocimiento se emancipa
totalmente de la intuición artística, la cual se jacta siempre de al
ternar con realidades postuladas como diferenciándose o completa
mente definidas: seres, cosas, ideas, valores. Todos estos objetos son
aprehendidos en su particularidad esencial: el motivo del canto, la
estatua, el cuadro, la arquitectura, en tanto que se ofrecen como va
lores artísticos, son entes reales, particulares, macizos, de cualidades
y encantos, siempre fugándose de los tipos, siempre agotándose en la
riqueza de sí mismos.

pensar, como una progresiva ausencia de la realidad, o como una ex
clusión o un escamoteo lento del universo.

Una cuestión que de tiempo en tiempo la problemática del siglo
XX se plantea es ésta: ¿El amor a la naturaleza como algo estético
es un hecho trascendente y legítimo? ¿No se tratará de una inferio
ridad de la criatura humana? ¿No será un residuo del pensamiento
mágico, alógico, primitivo? ¿Por qué se suele identificar a la Belleza
con la naturaleza? ¿Por qué el Universo debe ser hermoso? Lo real
es que el Universo parece ser o es. Ahí está. Lo feo, lo monstruoso, lo

— 90 —

— 91 —

�— 16 —
oj 'osonjjsnom oj 'oaj o^ 'is^ iqy -sa o jas aaajBd osjaAin^^ ja anb sa
JB3J o^ ¿osouuaq jas aqap osjaAinQ ja anb Joj? ¿BzajBjnjBU bj uod
Bzajjag bj b jBaijpuapi ajans as anb joj? ¿OAijuuijd 'oaiSojB 'ooi3boi
oiuaiuiBsnad jap onpisaj un bj^s o^j? ¿BUBiunq BjnjBua b[ ap popij
-oijafw Bun ap bjbibji as oj^? ¿ompiSaj X atuapuaasBj} oqaaq nn sa
oapajsa oSjb omoa BzajBJnjBU bj b jome ^^? :B^sa sa BaiUBjd as ^X
ojShs jap BaijBuiajqojd bj odmap ua odmaii ap anb uopsana buq

•souisiui is ap Bzanbu
bj ua asopufjoSB ajdmais 'sodij soj ap asopuirSnj aadraais 'soinsaua A
sapBpijBna ap 'sozpBiu 'sajBjnai^jBd 'sajsaj sajua uos 'soansijJB sajoj
-ba oinoo uaaajjo as anb ojubí ua 'Bjniaa^inbJB bj 'ojpsna ja 'BnjEjsa
bj 'ojubo jap oATiom ja :jBpuasa pBpiJBjnapjBd ns ua sopipuaqajdB
uos sojafqo sojsa sopoj^ -sajojBA 'SBapi 'SBSoa 'sajas :sBpmijap
-Biajdmoa o asopuBianajajip oraoa sBpBjnisod sapspijBaj uoa
-je ap ajdmais BjaBf ae je na bj 'BapsjiJB nopin^uí bj ap
BdpuBtn^ as ojuaimpouoa ja jnby -spuasa ns ap ja ua ouis pspijBaj ap
odrj ns ua opipuaqajdB sa ou opB^dsa oj apuop ua 'BJHiau pspijsaj Bun
ua sauopinjuí ap oidoa^ un otnoa Biaoduioa as BjSojonamouajj vj

*
A sapjojsijy 'uojb^^ ap so^uaiuiBsuad eo\ ap ^za^pg v^ ua 8BpBzi[
-Bapi sejJoSajBa sb¡ ap oziqoaq p ofBq 'aoprpBjj bj ua asopuBziuBjBip
A asopuBuijB asanj Biaua^ija^uí b( anb odmaij oiusitn ^b 'opunur pp
souinxBa soj ua ubsbiabjjb as anb 'osanq A aujBa ap ssuosjad.A sajas b
sopuajaj 'sajBnjaB sajqmoq soj ap oipo A joiub pp souhobj soj A sopp
-uas so{ ap SBtnBjj sb[ uoa Bpuaijadxa B[ ap sauopinjui so^qepuu^oj se[
'pBpipui^iJo omoa A a^uasajd a^uB^sui p na Jiqiaaj ap zsdea BjpnbB
Bijas BJopBaja Baitaod spuapuoa b[ ap pn}i}OB Bmajdns b^j

oS^b osa opoi ap aacq anb ofadsa p
sa Buiaod j^ -sBapi sBjpnbB na 'jafnm BjpnbB ua 'afBsiBd pnbe ua
:osjaAiun pp oS[B ua BpBfojJB ajuauqBjBj Bjsa 'sBjstp3puajsixa so[
UBuip onioo ^Bjsaod v~[ "soupj sosa na asBpunnap auuajad ouSis ns
ajdmaig -sbsod sb[ ua Bisaod bj 'b uos jad bj ua Bisaod bj 'Bniaod ja
aa Bisaod bj :sajqpsonooa ojad 'SBjnduit 'SBjnaso 'saj^aj sauopBnjis
sbj uajsix^ -o^j ¿Bisaod bj sa anb oj zaA enn^jB jbzubdjb ap jejadsasap
ajqmoq ja aqaQ? •sajqBjnmuí uaaBnuad SBjjajjsa sbj anb SBJiuaiui
'sajiBJj sbut zaA BpBa souinuaj na asjBÍoqsap Jod a^njauoa Bmpjn
B^s^j 'ze^nj zanfaijsnj eun ajqos sejjajisa sbj anb ouisiui oj o^^aod
ojatqo ja ajqos ubiiabj^ sauopaBJisqB sbj sa^uoiug -u^apoj bj anb
SBpua^uiiuoa sbj ap BjopuB^iBjjBsap 'is ua Bisaod bj ap
bj jBuiuuaiap ja oiuainiBsaad jap Bpaduad Bun ua a^jaiAnoa ag

— 06 —

jap ojuaj oajoraBosa un o uoisnja
-xa Bun oraoo o 'p^pijBaj bj ap BpuasiiB BAisajÜojd cun omoa 'jBsuad
jap o^uaimisBsap un ouioa 'jag jap ojjiao jap asjBj^auaqsap ja omoa
Bzijeap as odnxaij^ ja 'a^uauBmuí Bopaisa uopBaijpnapr bj uis p
bj ap bjbosbui bj uis 'uapaans as anb soju^impajuooB soj uig

¿owsiui is v asjvzijoa^ vsvd uvsao uis mj^nj 'oui
-sttu js d vstiaid as anb ua atuvjsui /a ua 'anb ouiAip ojuaiuiBsuad ubj^
un omoa a^uajsixa oj opoj jiqaauoa Bpand as anb ajjans ap 'Bopaod
Bapi objS buti ap oipain jod SBmijjn sapepijBaj sbj ap sauoisajdxa
sBquiB jran ou OU19^? "uozbj Bjjsanu na asa^fij jb ojjsb BpBa ap a^uaip
-jb ojupaj ja ua A 'SBjjajjsa ap opemjoa oujiijoou opp jap pBpiuoa
-as jBjauím bj ua asJBjuajBdsuBjj aaaj^d '[BnjtJídsa pepijBaj bjos Bnn
ua SBaiu^iBjd SBapi sbj SBpoj ap uopBjnSBoa Bun omoa 'BuBisonídsa
BiauBjsns b^j -sojuBa soj ap oipam jod jpsisur ua aaBjdmoa as Bjsaod
bj sauopszijBaj sbjjo A sssa ua A 'sauBajoA soj ubjuuoa anb SBan^;
SBSBUI SBJ ap pBpiAIjaB BJ A 8OUB33O SOJ 3p pBpiJIAOUI BJ UO3 appUIOO
soaioisa soj ap oiíjBq o sninaud j^ 'sojSis soj ap A soqmB ap sojuatn
-Bpunj soj ap ouiskjb jap s^abjj b 'Bsouídsg ap omsiajuBd ja A oaioisa
oiusjajuBd ja asjBtjpnoa nBjjpod 'ojdtuafa jod 'ajuamBaijao^ *BJjoq
as BijBiuijd pepuBdsip bj A ojiqns ap aaapusjdsaj SBniajsis soj na
aiuauBuiuT oaijsijjB cj •sootjsijjb sojuaniBpunj uspunuap anb sap^p
sBjja ajjua opuaijqnasap saaaA b asiBjuasaad uapand 'js ajjua
^nm sooisijEjaui SBmajsrs ap SBiJOiBijpuoa SBjnuuoj

•ao^ ua o uosdraoqj^ ua 'a
ua onioa 'soujapom SBUiaod sopBj^naauoa ap jf 'opajan^ AQ
ua omoa 'BBijdmB ^nni sauopaaXojd ap 'Bjinijm zappnj ap ojaB un
sa Bpnspjoauo^ Bjs^ 'SBapi sBmajdns sbj ap biuooijb bj ap ojuainiiA
-jOAuasap ja uoa apjanouoa 'sorajij sns A SBjqBjBd sbj ap o^uairaiAjoA
-uasap jap BinoniJB bj anb asjBjSoj ajans 'Bniaod ja ua 'oponi jBnSí a(j
•saniJBzuBp sajofam soj ap Bpua^aj bj uoa UBqajBiu anb 'sajBnopdaoxa
BBpBujof o sootun sajuBjeui uog #jBisanbJO n jBaisnm oiuaimiAjoAua
-B3p jap BiuoouB bj noa spuBpjoauoa ua oajodjoa o oaijSBjd ojuaitn
-lAjoAuasap jap bjuouijb bj ubj^oj sonpiAipni sajBiua^ sounSjB 'bzubp
bj ua 'isb :somsijBnp o somsijajBJBd ap oipam jod asjBsajdxa saaaA
SBqanm napand sajBna soj 'sojuauiap so^tuijui ubj)U3 apuop ua 'sbs
^d sisainis ap opBjjnsaj ja uos SBapsjiJB sauopaajjad

'JBjdmafa opiuaiuoa ns A
o^aisosBsap opidnmjjaiuiui ns uoo uaAannnioa oj anb 'SBaijajsa A

�amoral, están en él. .. Pero en conjunto, al madurar o culminar una
existencia, la hermosura y la perfección del mundo externo se im
ponen. De ahí se pasa a la adoración. No menciono las negaciones
religiosas, las degradaciones teológicas, las valoraciones despectivas de
los creyentes y místicos, ni el tránsito infame y condenable de la ma
teria. Me coloco en actitud de artista y de hombre que se atiene al
conocimiento puro: aquí la actitud primordial es de admiración y
asombro por la naturaleza. Sin embargo, tanto para poetas como para
los filósofos, la naturaleza debería ser un hecho, un elemento apro
vechable, una oportunidad, un dato indiferente, un cuadro en el que
ocurren acontecimientos. El mundo de la conciencia para aquéllos es
infinitamente superior. Es lo antinatural, lo que no es esclavo de
las cosas. Vale más el yo creador, admirador y valorador. Pero no
ocurre así. Siempre capitulamos. La naturaleza es lo importante, o
más aún, es lo sacro. Divina esencia la habita e impulsa. ¿Por qué^
No hay más remedio que admitir un postulado brutal: Por que sí. No
se puede demostrar la importancia estética, ni la sublimidad de la
naturaleza.

Ciertas circunstancias extremas del pensamiento conducen a si
tuaciones de una intensidad trágica para el conocimiento y la com
prensión de las cosas. Los límites del conocer se han agotado, las
realidades se resisten a arrancarse las armaduras y el pensamiento ex
perimenta la angustia de lo incomprensible y de la nada. En estos
instantes y límites, los conceptos, en su afán de subsistir, se aferran
como náufragos a las realidades ontológicas y así ocurren las hipóstasis, tan frecuentes en la filosofía. La substancialización de los con
ceptos lógicos se aplica dentro de lo más abstracto del pensar, como
también se cumple con natural frecuencia en los conocimientos sen
sibles y comunes. Existen también obras de arte que resplandecen
como hipóstasis sensoriales de ideas platónicas. Hay fragmentos de
humanos rostros, seres espléndidos que hemos conocido, que se de
tienen en alguna perfección momentánea, iluminándose de belleza
cognoscible. Lo bello posee un poder infinito para provocar las hi
póstasis más comunes y admirables. El concepto de lo temporal, el
esquema lógico que logramos construir para comprender la sucesión
del Tiempo, acude a hipostasiarse en la formulación estética. La Be
lleza es la hipóstasis primaria del indefinible Tiempo; la emanación
de su fluencia en el vaso de la experiencia sensible, se confunde con
la coagulación de su fugacidad incontenible en las creaciones artísticas.

tencia de la idea del bien, y al faltarles este apoyo se degradan ra
dicalmente, convirtiéndose en torpes canes guardianes de las obras
bellas, ofenden la vida y las creaciones de los poetas y manchan los
umbrales de los templos que pretenden vigilar.
*
#

•

El pensamiento en estado de tensión obedece a leyes diferentes
de las del mismo pensamiento en períodos discursivos o socializables.
La tensión creadora es una excepción dentro del conjunto de los seres
conscientes: se comporta igualmente en el ministerio de lo poético
como de lo científico. La tensión del pensar unifica en sí misma todos
los poderes del hombre, desde las intuiciones y los recuerdos hasta
los signos expresables. Se solidifica una unidad substancial que borra
las distinciones habituales; así el pensamiento interior se apoya en
la palabra, la cual es oomo fundida de nuevo por el fuego del primero.
También las vivencias poéticas, los ornatos remotos de la especie y
del individuo, las caricias heladas de las ideas y los paraísos del sen
timiento, pasan a formar unidad esencial con los símbolos y las imá
genes y los ritmos del lenguaje. De ahí resultan los paralelismos sub
jetivos y objetivos de la Belleza creada, la que se constituye en un
anónimo tumulto de la intimidad y asoma en los poemas, para quedar
inmutable como objeto ideal existente en sí, lejos del creador y de
su Tiempo.

Desde Platón, la Etica monta guardia en los portales de la be
lleza, como una censura permanente. En el plano inferior de las ciu
dades, los moralistas montan guardia en torno a la obra de los artistas
creadores. Actúan sin la postulación platónica de la primaria exis-

La existencia humana, en tanto se orienta hacia aspiraciones de
inmortalidad, se comporta como un conocimiento trascendente que
ilumina el destino de los seres pensantes. Tenemos un conocimiento
de lo inmortal que se opone a la ceguera de vivir. Para vivir y morir
no necesitamos razón de conocer. Vivimos simplemente. Apenas que
remos salir de la ceguera y nos arrojamos a pretender conocer lo que
es nuestra vida y nuestro espíritu, denunciamos que ha nacido en lo
hondo del Ser la instancia apetente de inmortalidad. Todo conoci
miento es un preludio de inmortalidad. Si ese conocimiento enfoca los
problemas fundamentales, es porque ya la propensión de ser inmor
tales nos impulsa. ¿Qué otra cosa haríamos en la inmortalidad sino ser
fuentes incesantes de conocimientos? El simple vivir, lo que cons
tituye la mayor parte de nuestra existencia, se halla ausente de teoría.
Es entetativa práctica y actividad biológica. Es una prodigiosa ce
guera. Somos ciegos cuando vivimos y actuamos. El conocer ilumina
sin cesar todo eso, se mezcla, se empaña allí; llegará un instante en
que se independice, se haga creación y especulación lógica, y entonces
ya enderezamos hacia lo inmortal. El Yo pienso, luego existo, de Des
cartes, podría expresarse así: Yo pienso, luego soy inmortal. La ani
malidad corpórea ignora esta maniobra que el conocimiento realiza
como un escándalo para escapársele. Miro los hombres en una plaza
o en un estadium, miro las hormigas en un bosque, miro las estrellas

— 92 —

— 93 —

�en el cielo. ¿Son idénticas formas de existencia? Lo son en tanto los
hombres no se percaten de que piensan, de que conocen lo que los
rodea, de que pueden crear comedias o sistemas políticos y filosóficos.
Pero apenas ocurre ésto, aunque sea en tímidos esbozos, ya la idea de
inmortalidad aparece y se impone por medio de sus normas de vida.

La meditación sucesiva de la Belleza y el Tiempo, llevóme a la
conclusión que ambos dominios constituyen los problemas especula
tivos más importantes para el hombre actual. La razón siente la iman
tación de lo temporal y de lo bello con igual fuerza. Los artistas crea
dores concentran en ambas realidades todo el existir y el crear: la
vida, la muerte, el destino, el azar, todo lo que gravita sobre el arte,
se halla encerrado en esos dos extremos: Tiempo y Belleza. La fuga
cidad y la contingencia del existir, le otorgan dramaticidad perma
nente a la cuestión. La Belleza de la obra, amenazada siempre por
nuestra muerte, nos hace sufrir la tortura del Tiempo que debemos
emplear para crearla o admirarla. ¿Por qué no intentar explicar el
Tiempo a través de la Belleza? La naturaleza estética del Tiempo
parece imponerse al entendimiento como una forma satisfactoria para
comprender el gran misterio que atrajo igualmente a San Agustín y
Heiddegger. ¿Qué es el Tiempo? La forma dinámica de la Belleza.
La realidad del universo se anuncia en una sucesión que tiene un
signo común constante de naturaleza estética. La música de Bach es
una metafísica estética de lo temporal. Se confirma en ella la iden
tificación de lo temporal y de lo estético. Schopenhauer vio la tras
cendencia de la música en la inmersión del espíritu en la Voluntad
cósmica, pero también puede ser la música la patentización cósmica
del Tiempo hecha sensible. Las formas artísticas superiores se hallan
impregnadas de temporalidad y aquellas que se enorgullecen de rei
nar en el espacio, están en éste como en un tiempo coagulado. La na
turaleza estética del Tiempo no ha sido observada por ningún filósofo,
pero ha constituido siempre un oscuro saber de los artistas creadores.
¿Qué es, en efecto, el Tiempo para los grandes inventores de formas
artísticas? Un despliegue posible de creaciones estéticas: algo estético
que oscuramente transcurre. Es también una Belleza siempre en acto
de fluencia, a través de imágenes y estructuras, que borran los límites
y los dualismos de espíritu y materia, de forma y contenido, de fuego
creador y de heladas palabras.

la música, la poesía y la danza, denunciando su procedencia cósmica,
independientemente de la intromisión de lo subjetivo.

Cuando se introdujo la metáfora del río en la noción del Tiempo
de nuestras vidas, ya se empezó a aclarar el dinamismo estético que
en sí evidencia lo temporal. Las olas del tiempo no son isócronas, la
sucesión en ellas las divide en magnitudes diferentes, según la den
sidad de belleza que arrojen en las playas del vivir. El tiempo histó
rico de los griegos y el del Renacimiento está representado en la me
moria de la humanidad como una poderosa muchedumbre de obras
de arte inmortales. Son como islas formadas por el transcurrir del río;
desde lejos continúan embelleciendo a las generaciones, lo mismo que
las estrellas que son islotes de fuego flotante en el tiempo de la eter
nidad. Los astros, primordialmente, son bellos. Después serán otras
cosas: los físicos y astrónomos descubrirán otras naturalezas en ellos,
pero antes que nada son productos puros de la Belleza inmanente
en el Tiempo.

El inconstante espejismo del Tiempo atrae con su poder miste
rioso, lo mismo en lo profundo del pozo de nuestro existir como en
la intimidad de la obra de arte. Cuando entro en el Louvre o en un
museo de Florencia, concurro a una exhibición de un Tiempo estético
petrificado: exteriormente, en la superficie de la percepción, veo lo
histórico, lo racial, la naturaleza y las formas humanas. Las atraigo
hacia mi existir, y el pasado viene al presente según mis planes y
después retorna a sí mismo como obedeciendo a un resorte elástico.
Esto ocurre en un tiempo colmado de imágenes e ideas superficiales
pero de contenido estético profundo. Más allá, yo sé que el Tiempo,
con su devenir, su evolución, su continuidad, impregna toda aquella
belleza admirada por miles de seres pensantes, productos también del
mismo Tiempo inmortal. ¿Qué es éste? Una Belleza no definible que
se cumple en una Belleza definible, a través de nuestras vidas y de
nuestras obras. En los mismos museos me detengo a contemplar los
bellos ojos o las líneas admirables de alguna viajera. La hermosura
vital de ese ser humano que cruza, resaltada por la Belleza que la
circunda, está sometida a la modulación del Tiempo. El presente, el
hoy, el fugaz instante, la definen como una culminación instantánea
de miles de olas oscuras de Tiempo estético que han venido a resplan
decer ante mis ojos en este momento, y a traerme la clave del misterio
metafísico de la temporalidad.

La duración temporal enriquecida por las alternancias, denuncia
su procedencia estética por medio del ritmo. El ritmo está presente
en las artes y en la naturaleza como una revelación solícita de la na
turaleza estética del Tiempo. Las formas rítmicas van constituyéndose
como enhebradas por el hilo del Tiempo y la Belleza, que construyen

Las olas oscuras del Tiempo se hacen conciencia en un presente
continuo que las ilumina y les da existir. Suprimido este instante en

— 94 —

— 95 —

�— S6 —
ua aiuBisui ajsa opiímjdng -jpsixa Bp saj A Buitnnji sbj anb onmnroa
araasajd nn ua Bpuapuoa uaaBq as odmaijL jap SBjnoso sbjo

•pBpijBJodniaj bj ap ootsijBjara
jap aABp bj anuaBji b A 'otuauioui ajsa ua soto situ a%wo uaoap
-uvjdsaj o optuaa uvu anb ooijajsa odtuajj^ ap snunoso svjo ap sajiw ap
oaupjwDjswi uotomntujno vun ouioo uautf^p vj 'atimjsm zvSnf ja 'Aov
ja 'atuasaud j^ "odraaij^ jap uopBjnpoui bj b Bptjainos Bisa 'Bpunojp
bj anb Bzajjag bj jod BpB^jBsaj 'Bznja anb ouBumq jas asa ap Jbiia
Bjnsonuaq wj *Bj;afBtA BunSjB ap sajqBJirapB ssauíj sbj o sofo sojjaq
soj jBjdmaiuoa b oSua^ap ata soasnm soinsim soj ug "SBjqo ssjisanu
ap A sepiA SBJjsanu ap ssjabjj b 'ajqimjap Bzajjag Btm ua ajduma as
anb ajqiurpp ou Bzajjag vn¡\ ¿ajsa sa an^? 'lBjj[orain odniaij^ orasim
pp naiqraBj sojanpojd 'sajaBsuad sajas ap 83[itn jod BpBJirapB Bza^aq
Bpoi BoSajdini 'pBpmaijuoa ns 'umon^OAa ns 'jraaAap ns uo^
p anb as o^ 'bjjb sbj^[ •opunjojd oaija^sa opiuajuo^ ap ojad
SBapi a sauaSBim ap opein^oa odmaii un ua ajjn^o ojsg
p aijosaj un b opnapapaqo oraoo onistuí is b Bujojaj sandsap
A sauBjd siui unSas ajuasaad \v auatA opBSBti p A 'Jijsixa ira BiOBq
oStbjib SB^ 'SBaBranq sbuijoj sb^ A BzapjnjBU B^ '^ioBj o\ 'ODTJOjsiq
o^ oaA 'uoioda^jad B[ ap apijjadns v\ ua 'ajuarajoijajxa :opBotjtJiad
ooijajsa oduiaij^ un ap uoiaiqiqxa Bun b ojjnauoo 'Biauajo^ ap oasnui
nn na o ajAno^ p na oj^ua opuBn[) *ajJB ap Bjqo ^\ ap p^piunjuí Bi
na onioo jpsixa ojjsann ap ozod pp opunjojd oj ua ouisini o\ 'osoij
-ajstm japod ns uoo aBJiB odraaij^ pp omsifadsa a^uBjsuooui ^^

p ua
i Bzajpg bj ap sojnd eojonpojd uos Bp^u anb sajuB ojad
^p ua SBzajBjnjBu sbjjo UBJijqnosap souiou9JisB A sooisjj eo\ :sbsod
sbjjo uBjas sandsaQ "soipq uos 'ajuarap^ipjouiijd 'sojjsb so^ 'pEpiu
-jaia bj ap odnraii p ua ajuBjo^j o^anj ap sajo^si uos anb SBjpjjsa sb^
anb orasiui o\ 'sauopBjauaS sb^ b opuapa^pqma uBnmjuoa eofaj apsap
íojj pp jjjjnosuBjj p jod sbpbumoj sBpi otnoD uog •sapíjoraui ajJB ap
sBjqo ap ajqmnpauamn Bsojapod uun onioa pBpiuBmnq bj ap bijout
-ara bj u^ opBiuasajdaj Bjsa ojnaimioBnajj jap ja A so^au^ soj ap oau
-o^siq odinaij 13 'Jtata jap SB^Bjd sbj ua uafojJB anb szajjaq ap p^pis
-uap bj un^as 'saiuaiajip sapniíu^BUi ua ^piAjp sbj SBjja ua uoisaans
bj 'sBuoio^st uos ou oduiau jap sbjo s^^ 'jBJodmai oj BpuapiAa rs ua
anb ODTj^jsa orasirasnip ja jbjbj^b b ozaduia as bX 's^piA SBjjsanu ap
jap uppou bj ua oij jap BJojBiam bj ofnpojjuí as
•

?

'OApafqns oj ap uoistuioj^ui bj ap ajuauía^naipuadapni
'BDiuisoa Biauapaaojd ns opuBpunuap 'Bzusp bj A Bisaod bj 'Baisnuí bj

uaXnjjsuoa anb 'szajjag bj A odmaij^ jap ojiq ja jod SBpBjqaqua oraoo
asopuaÁnjtisuoa uba SB^ttnju sbuijoj 8B^ 'odmaij^ jap B3i;a^sa BzajBjn^
-bu bj ap B^pjjos uopBjaAaj Bun omoa BzajBjniBu bj ua A sa)JB sbj na
aiuasajd Bisa oui^ij j^ -omiu jap oipara jod Bouajsa Bpuapaaojd ns
Bpunnap 'sBpuBUJa^jB sbj jod sppanbijua [Bjodmaj uppBjnp Bq

q
SBpBjaq ap A
o^an^ ap 'opmaiuoa A buuoj ap 'BtJajBra A njijjdsa ap somsijBnp soj A
satiinjj soj UBjjoq anb 'SBjn^anjisa A sau^Seini ap saABjj b 'Bpuanj^ ap
ojob aa ajduiais Bzajjag Bun uaiqraBj sg -ajjnasuBj} gju^uiBjnaso anb
ootjajsa oSjb :sBOT}ajea sanopsaja ap ajqisod anSaxjdsap u^^ ¿sbqijsijjb
sbuijoj ap sajoiuaAui sapuBj^ soj BJBd odmaij^ ja 'o^aaja n^ 'sa an)?
•sajopvauo snjsniv soj ap uaqvs ounoso un aj. dw.ats opmtpsuo^ vt( ouad
'ofospjif unüxnu uod vpnajasqo opts vy ou oduiaij^ jap oopajsa vzajvunt
-vu vq -opBjn^Boa odiuaij un na oraoa ajsa ua UB^sa 'opBdsa ja ua jbu
•pj ap uaaajjn^jona as anb SBjjanbB A pBpijBJodmai ap SEp^uSaadrar
as sajoijadns SBOtjsijjB sbuijoj sb^j 'ajqisuas Bipaq odiuoij^ jap
uopBzijuajBd bj boisiuh bj jas apand uaiqnie) ojad ^B^imsoa
bj na njujdsa jap noisaauíui bj ua Boisnin bj ap Bpuapuaa
bj oía jansquadoqag -oaijaisa oj ap X jBJodmai oj ap uopBaij^
-uapi bj Bjja ua buijijuoo ag -jejoduiaj oj ap Boijajsa BDisijBjaui enn
sa ijDBg ap Boisnin B'j •BDijajsa BzajBjnjBu ap ajuB^suoo nniuoD ougis
un aua^ anb uoisaons Bmi ua BpunuB as osjaAinn jap pBpijBaj b^j
•Bzajjag bj ap BoiuiBnip buijoj vj ¿odraaij^ ja sa an^)? -jaíiáappiajj
A ujisnáy uBg b aiuarajBnSx oíbjjb anb oija^sira ubj^ ja japuajdnio^
BJBd buoj^bjsijbs buxjoj Bun onioa ojuaiintpuajua jb asjauodmi aaajBd
odniaij^ jap Bapa^sa BzajBjnjBU wj ¿Bzajjag bj ap saABj} b odraaij^
ja JBaijdxa jbjuojui ou anb Jo^? "BjJBJiinpB o BjjBaja BJBd JBajdraa
soraaqap anb oduiaij^ jap BJnjjoj bj JtJjns aasq son 'a^januí Bj^sanu
jod ajdmais BpBZBuainB 'Bjqo bj ap Bzajjag b^j 'uoijsana bj b ajuan
-Buuad pBppijBtUBjp ubSjojo aj 'jxjsixa jap Bpua^uiiuoa bj A pBpp
-BSnj b^j -Bzajjag A odraaij^ :somaj^xa sop sosa na opBjjaaua Bjjeq as
'ajjB ja ajqos bjiabjS anb oj opoj 'jbzb ja 'ouijsap ja 'a^anor bj 'BpiA
bj :jb3J3 ja A jpsixa ja opoj sapspijsaj seqniB ua uBJiuaauoa sajop
-Baja sb)si)jb scj -Bzjanj jBnSí uoa ojjaq oj ap A jBJodniaj oj ap noiov%
-uBuii bj a^uais uozbj b^j -jBnjaB ajqmoq ja BJBd sajuBiJodrai sbui soatj
-Bjnaadsa SBinajqojd soj uaÁn^psuoa soiuimop soquiB anb uoisnjauoa
bj b araoAajj 'oduiai^ ja A Bzajjag bj ap BAisaans uptaBjipara B^

•^piA ap sbuijou sns ap oipara jod auodnri as A aaajBds ppj
ap Bapi bj bX 'sozoqsa sopiuiji na Bas anbun^ 'ojsa ajjnao SBuads
•soaij9sojij A soouijod 8Braajsi8 o sBipamoa j^aja uap and anb ap 'sp
soj anb oj uaoouoo anb ap 'uBsuaid anb ap najeojad as ou sajqinoq
soj ojub^ ua uos íkj ¿Bpuajsixa ap sbuijoj BBaijuapi uog? *ojap ja ua

�que escribo, todo mi Tiempo pasado y futuro se derrumba. No puedo
saber lo que ocurrirá luego; sólo sé que en alguna forma lo encon
traré como preestablecido después en lo que me ocurre ahora. ¿No es
hermoso que esto sea así? ¿No existe un orgullo estético en el pensa
miento cuando medita sobre estas verdades de experiencias tan sim
ples? ¿Las obras artísticas no obedecen igualmente a tal proceso? Al
crearlas el hombre no capitula ante ninguna forma a priori: el poema
y el drama toman direcciones imprevistas y libres. Nadie puede pre
ver una Divina Comedia ni unos dramas de Shakespeare, anticipables, desarrollables según un propósito determinado. El secreto de
las artes coincide con el secreto del Tiempo: una misma esfinge
sonríe en el fondo del instante y en el ritmo de los cantos. La memoria
en lo temporal es lo histórico en las artes. El pasado está muerto para
el artista en el instante de crear: las obras clásicas y renacentistas
dejan de vivir y resplandecer y sólo un imprevisible presente inicia
sus desarrollos hacia un futuro de tinieblas. Lo que sostiene todo ese
trabajo de la intimidad humana es la vida suspendida en la magia
del Tiempo presente.

¿Cómo se expresa la dinámica estética del Tiempo? En la con
ciencia del individuo, sobre la superficie oscura del devenir vital, en
su borrosa fugacidad primaria, se percibe algo así como un resplandor.
¿Es el conocer, el vivir, el dejar de no ser... ? La duración se va
haciendo estética entonces y sólo por eso ya el existir es soportable
y adorable. Pero tanto como ese dato primitivo estético, el Tiempo
expresa el fluir que todo lo borra. Lo bello se constituye para dete
nerlo y como es la primera manifestación colmada o perfecta, irradia
su poder y se erige en el monarca de todo principio.

lo rodea. Por ello el Ser tiende a permanecer en el Ser, y no le con
cede realidad a la negación del ente, ni a la presencia de la muerte.
La idea de la eternidad acude a la inteligencia humana por virtud
de este afán estético de vivir constituyéndose en la promesa del goce
infinito de la Belleza espiritual.

•

*

Lo que resulta evidente entonces es que el sentimiento de la
Belleza, no es extranjero a la naturaleza íntima del Tiempo. ¿Qué
sentido tiene el Tiempo sin esa noción agradable de Ser, sin ese dato
estético de vivir, de conciencia oscura que tiende a la claridad? Todo
eso, en estado natural y normal es estético, y algo de ello vieron
Guyau y los vitalistas y los partidarios de la einfühlung, pero se atur
dieron con las proyecciones objetivas y sensibles de lo bello y olvi
daron que ya en el Tiempo venía anteriormente dándose la prioridad
pura de lo estético.

El Tiempo es para el hombre pensante, más que la dimensión
de su existencia y más que la advertencia inevitable de su muerte.
El yo consciente intuye al Tiempo por encima de las contingencias
del vivir individual. El Tiempo denuncia más que el pasar sin tér
mino ni sentido, el arrollarse y desintegrarse de su vellón sutilísimo
en los telares de la conciencia. El huir tan fugitivo de los días se pre
senta doloroso para el hombre cuando éste, sumergido en intereses
y cosas, riquezas y goces, olvida el primario carácter del Tiempo, su
vital tono hedónico y la Belleza inmanente que lo engendra.

*
*

*

La actualización del Tiempo en el presente siempre variable de
la conciencia, junto a su inefable noción de vivir, de ser, proporciona
un dato primitivo de carácter estético. El vivir es algo hermoso en
ese instante fugaz y mínimo. Lo agradable de tal información ele
mental constituye el signo de nuestra espiritualidad, por el conoci
miento implícito en él. Por encima de tal información estética, el ser
pensante sostiene la arquitectura de su personalidad, su cultura, su
historia, su expansión en el universo. El Tiempo, desde su fluencia
continuada nos ofrece la flor de la luz y del existir, y proyecta esa
belleza inmanente en el universo circundante.

Las experiencias fundamentales del Tiempo son estéticas. Tien
den a valorizar estéticamente el existir del hombre y el mundo que

En el transcurrir de mis meditaciones sobre el Tiempo llegué
fatalmente a un instante en que comprendí su unidad con la Belleza.
Me di cuenta de que la génesis de la idea de bello coincidía con el
conocimiento de lo temporal y que ambas naciones son absolutamente
inseparables en su origen y desarrollo. La Belleza dejó de ser pro
piedad de los objetos y las obras, para coincidir en la dimensión
temporal de las mismas, constituyéndose en una realidad ontológica.
Las ideas platónicas en su afán de emanciparse del Tiempo, no hi
cieron más que patentizarlo bajo las categorías de eternidad y per
fección. Pero descendiendo de ellas al sujeto ^que experimenta las
imágenes sensibles de los objetos denominados bellos, se descubre
en éstos y en la conciencia del artista que los creó, la comunión de la
fluencia del Tiempo con la percepción desnuda de la Belleza. ¿Por
qué la Belleza física de los seres depende para nosotros de las mu
danzas del Tiempo? Sencillamente, porque ambas son una misma rea
lidad. ¿Por qué el artista quiere vencer al Tiempo? Porque ha in-

— 96 —

^ 97 —

�anb opunuí p A ajquioq ¡ap jpsixa p a^uauíBapaisa jbzijo^ba b uap

-ui Bq anb-io^ ¿odraaij^ jb J^auaA aaamb bibijjb ja anb joj? *pBpij
-B^J sumar Bun nos SBqun? anbjod 'ajuatuBjjpuag ¿odraaij^ Jp

— 96 —

— ¿6 —

"na!X 'SBDpajsa uos odraaij^ pp sapjuauíBpunj SBiauaijadxa

-nra sbj ap bojjobou BJBd apuadap sajas so[ ap Baisjj Bza[jag BI ^
joj? -Bzajjag bj ap Bpnusap uopdaajad bj uoo odmaijL jap Bpuanjj
bj ap uoiunuioa bj 'oaja bo^ anb b^sijjb pp Bpnapnoo bj na A sojsa na
ajqnasap as 'sojjaq sopBuiurouap soiafqo so[ ap sajqisuas saua^erat
sbj Bjuaunjadxa anb oiafns jb sejja ap opuaipuaasap OJtaj 'uopaaj
-jad A pBpinjaja ap BBjjoSajBO sbj ofeq ojJBziiuajBd anb bbui uojaia
-iq ou 'oduiaij^ pp asjBdpnBina ap ubjb ns na SBDiupiBjd SBapt sb'j
•boiSojojuo pcpi[Baj Bun ua asopuaAnjijsuoo 'sBinsim sb[ ap [Bjodinaj
uoisuaunp b[ ua jippuioa BJBd 'BBjqo 8B[ A sojafqo so[ ap p^paid
-ojd jas ap ^fap Bzajpg B^ -o^ojjssap A uaSxjo ns ua sajqBJBdasui
ajuatuBjn^osqB nos sauop^u BBquiB anb A pjodraa^ o[ ap ojuaimpouoa
p uo^ Bippuio^ ojpq ap Bapi b^ ap sisaua^ v\ anb ap B^uano ip aj^
•Bzaipg b^ uod p^piun ns jpuajdraoa anb ua ajuBjsui un b
anaj[ odinai^ p ajqos sauopBiipaui siui ap Jijjn^susj^ p ug

•Bjpua^na o\ anb aiuauBtnuí Bza^pg bj A o^iuppaq ouo^
ns 'odraaij^ pp jajoBj^a oiJBniíjd p epiAjo 'saooS A BBzanbiJ 'sbsod A
sasajaiui ua opiSjauíns 'ajea opueno ajquioq p Bjsd osojo[op Biuas
-ajd as BBtp 8o^ ap OApiSnj ubj Jinq ^g -BionaiDuoo B^ ap sajBp^ soy ua
oniisijuns u^ipA ns ap asjBj^aiuisap jÍ asjB(|;ojJB p 'opi^uas m ouira
-jai uis JBSBd p anb sbui Biaunuap oduiaij^ ^3 -[^npiAiput jiaia pp
BBpuaSuiiuo^ sb[ ap Buipua jod odtuaij^ ye ajínjuí ajuapsuoa oA jg
•aijanuí ns ap a^qBjiAaut BpuajjaApB b^ anb bbui A Bpuaisixa ns ap
uoisuauíip bj anb sbui 'ajuBsuad ajqmoq p BJBd sa odraaij^ ^g

o{ ap Bjnd
ppv\ asopuBp ajuauíJOijajUB BjuaA odraaij^ p ua vA anb uoJBp
-iajo A ojpq o\ ap sa^qisuas A SBAijafqo sanoiooaÁoad ^v\ uoa uojaip
-jn^B as ojad 'Sunmnfuia v\ ap soiJBpijJBd so^ A sbibi^biia so^ A nB^n^
uojaiA ojp ap o^[B A 'o^ija^sa sa [buijou A ^jnjBu opBjsa ua 'osa
PX ¿PBP!JBP BI B 3PU3íl aní) Bjnaso Bpuapuoa ap 'jiata ap o^ijajsa
o^sp asa uis 'jag ap a^qBpBjSB uopou Bsa uis oduiai^ [a auaij opijuas
an^)? -odraaij^ [ap Binijuí Bza^jn^Bu b^ b oaafuBjjxa sa ou 'Bza^pg
B^ ap ojuaitnijuas p anb sa saauoiua ajuapiAa Bjjnsaj anb o'j

•^Bn^iJídsa Bza^^ag B^ ap ojiuijui •
aaoS pp Bsauíojd b[ na asopua^njiísnoa jiaia ap oaijajsa ubjb ajsa ap
pnjaiA jod BUBuinq Bpua8ipiui B[ b apnoB p^pinjaja B^ ap Bapi -B^
•ajjanuí v\ ap Bpuasajd b^ b iu 'a^na pp uopBÍ^au B^ b pBpipaj apao
-uoa a\ ou A 'ja p ua jaaauBUMad b apuai^ jag p o[¡a joj 'Bapoj oj

pp osjaAiun p ua a^uauBuiui
Bsa Bj^aÁoad A 'jijsixa pp A zn^ B| ap jo[j ^\ aaajjo bou p
Bpuanjj ns ap^ap 'odraaij^ ^g -osjaAiun p ua uoisusdxa ns 'Bijojsiq
ns 'Bjnipna ns 'pBpi[Buosjad ns ap BjnjaajmbjB bj auapsos aiussuad
jas p 'Baijajsa uppBuuojuí jbj ap Binpna jo^ -p ua o^pi^dun oiuaim
-pouoo p jod 'pBpi^miJtdsa Bjjsanu ap ou^is p aXnipsuo^ jejuaui
-ap uopBuuojuí [bj ap a^qspBj^B o^ -ouiiuiui A z^Snj ajuBjsui asa
ua osonuaq o^[b sa jiaia [g -oa^aisa j31^bjbd ap oApiuijjd ojBp un
Buopjodojd 'jas ap 'jiaia ap uopou ajqBjaui ns b ojnnf 'Bpuapuoa b[
ap a^qBWBA ajdmais a^uasajd [a na odmai^ [ap uopBzipnjaB B^

•oidpuwd opoi ap bojbuoui p ua aija as A japod ns
ji 'Bjoajjad o Bpciujoa uoioBjsajtuBiu Bjauíijd B[ sa omoa jÍ o[jau
-a^ap BJBd ajCnjijsuoa as O[[aq 0^ -Bjjoq o[ opoj anb Jin[j [a Bsajdxa
odiugij^ [a 'oopajsa OAi^iiuod oiep asa ovaoo ojubj ojaj -a[qBJopB A
3[qB)Jodos sa Ji^sixa [a vA osa jod ojos A saauojua B^uajsa opuapeq
ba as uppBjnp vj ¿•••jas ou ap aBfap [a 'jiaia p 'jaoouoa p sg?
•JopuB[dsaj un oiuoo isb o^[B aqpjad as 'BijBuiijd psppBánj Bsojjoq ns
ua '[b^ia jiuaAap [ap Bjn^so api^adns b[ ajqos 'onpiAipui [ap spuap
-uoa B[ ug ¿odraaijL [ap BDpajsa B^uuBuip b[ Bsajdxa as

'a^uasajd odinaij^ [ap
biÜbui B[ ua Bpipuadsns BpiA B[ sa Bneuinq pepiuiijuí: b^ ap oÍBqBj)
asa opoj auapsos anb O'j 'sojqajuj? ap ouninf un wiowtf sojjojuosap sns
morui ajnassjd ajqisicia^diui un ojos A jaaapus^dsaj A jiaia ap usfap
sBjsijuoaBuaj i 8B3iSB[a SBjqo sb[ :jBaja ap ajuBjsut [a ua b^sijjb [a
bjb¿ ouanm B^sa opssBd [g -sa^jB bb[ ua oaijoisiq o[ sa ¡Bjodtna; o[ na
vj "sojuBa so[ ap oiujij [a ua A aiUBjsui [ap opuoj p ua ajjuos
Biusuu Bun lodmai^ [ap ojaaoas [a uod apiauíoa sa^jB sb[
ap ojajoas [g -opBuiuijajap o^is^dojd un unSas sa[qB[[ojJBsap 'sa[qBd
-pijuB 'ajBadsa?jBqg ap seuiBjp soun iu BipauíO^ buiaiq Bun j^a
-ajd apand aipe^^ Ésajqi[ A SB^siAajdun sauoioaajip ubuioi Bra^ap [a A
Buiaod p :ijoijd b buzjoj Bunáuiu 3)ub BjnjtdBD ou ajqmoq [a sb[jb3jd
[y ¿osaaojd [bj b ajuaui[Bní^i uaoapaqo ou 8Bai}sj;jB SBjqo sB^? ¿sa[d
-mis ubi BBpuaijadxa ap sapspjaA SBisa ajqos B^ipatn opusna ojuaiui
-Bsuad p ua oaija^sa o[[nSjo un ajsixa o\[? ¿isb bbb ojsa anb osouuaq
sa o^j? -BJoqB ajjnao ara anb o[ ua sandsap oppajqBjsaajd omoa ^jbjj
-uoaua o[ buijoj BunS[B ua anb as ojos íoSanj Bjijjnao anb oj jaq^s
opand o^[ -Bqmnjjap as ojnjnj A opBsed odutai^ ira opo^ 'oqijasa anb

�tuído sin saberlo su carácter estético, sin el cual la obra de arte muere
al instante.

Llegué al convencimiento de que toda aprehensión estética es co
nocimiento simbólico del Tiempo. En la imposibilidad de poseer
representación mental concreta de éste, con anterioridad a sus formas
de pasar, de dividirse en estados, de presentarnos irreversibilidad,
confundimos nuestra vitalidad con un goce estético de la misma. Ahí
se halla el nacimiento de la noción de lo bello que descubre más
tarde la realidad de la Belleza ideal, constituida como una marea
por las olas innumerables de los instantes.

Heidegger culminó la estimación ontológica del Tiempo al colo
carlo en el centro de toda indagación sobre el ser. La cuestión se halla
hoy en pleno desarrollo, desde las obras de Bergson y Husserl, hasta
los últimos trabajos de Lavelle (Du temps et de Veternité) en el do
minio de la filosofía. Las ciencias, por su parte, enfocan el problema
de la naturaleza del Tiempo en infinidad de investigaciones mate
máticas y físicas. En ningún lado se establece sin embargo la vincu
lación del Tiempo con la Belleza, o de los fenómenos estéticos con
los datos temporales. La primordial afirmación que se debe hacer es
que el Tiempo se hace presente en la conciencia como algo estético. Y

Tiempo en todos los laberintos de la Belleza. La esencia del existir
consiste en este detalle mínimo: poder ser. Las posibilidades infinitas
de ser se concretan en una sola finalmente. En mi existir. Las demás
son imposibles. Sólo puedo realizar una posibilidad de ser. Y bien.
Esto es soportable porque es algo bello en sí. Es bello ontológicamente que el Ser sea y que la Nada no sea. Más que la lógica nos
dice algo al respecto la estética. Igual ocurre con el crear y con la
contemplación de lo bello. La esencia del crear consiste en poder
crear con belleza. En todo: nadie quiere engendrar monstruos o pro
hijar fealdades. Y bien, la creación estética presenta posibilidades
infinitas, pero sólo es realizable de una manera: este cuadro, esta
sinfonía, este templo. Las creaciones se limitan a una sola especie
de obras, o a una obra en conjunto, con un sello propio de indivi
dualidad. Después se acumula todo ese proceso trágico y bello en
un nombre: Hornero, Beethoven, Goethe. ¿En qué categoría final
permanecerán esos nombres? En la del Tiempo. ¿Cómo quedarán?
Como entes de Belleza. Por todas estas evidencias confirmo el hecho
de que, tanto en lo que se refiere con las intuiciones primordiales,
como en lo que revelan las experiencias sensibles complejas, como en
lo que confirman las valoraciones históricas y culturales, como en lo
que trasciende de la problemática metafísica, existe una identifica
ción secreta, indisoluble, esencial, entre lo estético y lo temporal y
que es posible que sólo se pueda conocer algo del Tiempo a través
de la Belleza implícita en él.

que jamás pierde ese carácter. Están allí implícitos los datos siguien
tes: el tono hedónico, la irracionalidad, la sorpresa, el misterio, la
vinculación solidaria e indisoluble con el vivir... El ser se siente
durar y vivir estéticamente. Por eso vive y no renuncia jamás a ello,
hasta que su naturaleza se oscurece o perturba. El Tiempo es algo
bello en sí: por lo que encierra como hecho, por su pasado, por las
promesas de su porvenir. Los millares de fuerzas y de mundos que
resplandecen en la grandeza del firmamento estelar giran confundi
dos en una duración colmada de Belleza. También Tiempo y Belleza
constituyen el patrimonio irrenunciable de la inteligencia humana.
No se concibe un ser inteligente sin la gravitación del Tiempo en sí
mismo y sin la noción de la Belleza que lo subyuga. El atrevimiento
de vincular lo estético y lo temporal, y de tratar de comprender algo
sobre la naturaleza del devenir del Tiempo confundiéndolo con la
problematicidad de la Belleza, se me presenta con nitidez desde hace
años, como fruto de la experiencia del mundo y de la locura de
crear algo. Lo bello es durable, lo bello es eterno; tiene que ser así.
La fugacidad misma es estética. El instante que se vive más es el que
proporciona el éxtasis estético de ser. Ambos extremos se presentan
enjoyados de una irracionalidad subyugante para el artista creador.
El Fausto de Goethe lo proclamó al constituirlo en clave de sus pro
blemas mundanos. Y la poesía y la música modernas tanto como la
filosofía, han acentuado firmemente la presencia ontológica del

Todas esas estrellas que contemplo esta noche desde un campo
de Cerro Largo, se hallan flotando en un Tiempo errante que se me
aparece inmóvil como una tiniebla coagulada. Mis ojos no logran
detener el proceso de mi pensamiento con sus engaños sensibles. No.
Allí está el Tiempo dándome la imagen de la eternidad y del instante
en el mismo acto. Pero si analizo bien lo que coexiste allí y en mí
mientras observo ese cielo, me doy cuenta de que es la conciencia
de su sublimidad y su belleza. De igual suerte que los astros, nuestro
existir personal se halla suspendido en un Tiempo que lo impregna
y lo rodea por todas partes. En ese sentido me parezco a los témpa
nos del océano; el agua los constituye en lo íntimo y los arrastra en
sus corrientes. Así, no hay duda: estoy en un Tiempo infinito del
cual gozo una mínima parte. He dicho gozo porque es así. Podría
decir vivo, tomo conciencia, poseo. Pero si analizo bien, si consigo
determinar un estado simple, de conciencia rápida, lo identifico con
un placer diferente de todos y que es la más mínima presencia de
lo bello que se me revela. Tiempo y Belleza son una misma reali
dad; no pueden explicarse, ni siquiera comprenderse el uno sin la
otra. La mayor o menor intensidad del Tiempo se marca en el es
píritu por un cambio que se traduce como una noción de placer o
desplacer estético. No se trata además de que anote un simple dato
subjetivo, personal, discutible, al destacar en mi interior la intuición

98

— 99 -^

�-^ 66 ^^
— 86 —
uoioinjuí bj joija^uí tai na jBaBjsap [6 'ajqt^nosip 'j^uosjad 'oApaf
ojep ajdmis un aiouB anb ap SBUiapB bjbj} 99 o^[ 'oaiiaisa jaaBjdsap
o ^a^Bjd ap uoiaou Bun omoa aonpBj^ as anb oiquisa un aod njiaid
-89 ja ua bdjbui as odtuaij^ jap pepisu^iui aouaiu o joábui b^ *jjo
^ tns ow ^a asjapuajduioo vjambts vu 'asjvotjdxa uapand ou ipvp
-ijvaj. viusnu vun uos vzajjag A odiuatj^ •vjaaaj aiu as anb ojjaq oj
ap vtouasajd vummu sviu vj sa anb A sopoj ap ajuajafip jaovjd un
uoo oot^^uapi oj 'upidvj viouaiouoo ap 'ajduijs opotsa un uvuituuojop
oi^tsuoo is 'uatq ozipnm is oxa¿ "oasod 'Biouapuoa orao} 'oaia jiaap
Bjjpoj -isb 8a anbjod ozoS oijaip ajj ^aj^Ed Btniuita Bun ozoS jBna
jap ojiuijui odmaij^ un ua ^ojsa :Bpnp A^\^ on 'tsy 's^inaujoo sns
ua bj^sbjjb soj Á ouiijur o[ na aÁnjijsuoo so| BiiuB ja íouBa^o \ap sou
-Bdraaj so^ b oozajBd ^ra opijuas asa ug -sajjBd sBpoj jod Bapoj o^ Á
Biiáo.iduii o^ anb odniai^ un ua opipuadsns b^bi{ as puosjad ai;sixa
o.ijsanu 'sojjsb so[ anb ajjans j^BnSí aQ "Bza^jaq ns Á pBpiuii^qns ns ap
Biouorouo^ bj sa anb ap Bjuan^ iop am 'opio asa OA-iasqo sBj^uaiiu
jui ua Á j[{B a^sixaoa anb o[ uaiq ozijbub is oja^ -ojob ouisiui ja na
ajuB^sui pp Á peptuja^a b^ ap uaBiui b^ ouiopucp oduiaij^ p Bjsa juy
•oji^r •sa^qisuas souB^ua sns uo^ ojuaiinBSuad ^ur ap osaoojd p jauajap
ubjSo^ ou sofo sij^f "BpBfnSBoa B^qaiuii Bun ouioa ^iaouiui aaajsde
ara as anb aiuBjja odraaij^ un ua opuBjojj uB^p^q as 'oS^b^j ojja^ ap
oduiBa un apeap oqoou Bjsa ojduiajuoa anb SB^pjjsa SBsa

•ja ua niioijduLi vzajjag vj ap
saciojj n oduiaij^ jap oSjn jaooitoo npand as ojos anb ajqjsod sa anb
X jDuodutaj oj Á ooiiajsa oj aiiua 'jviouasa 'ajqnjostpwi 'vjauoas uoto
-voifjtuapi vun ajsixa 'BaisjjBjaui BoijBuiajqojd bj ap apuaiasexi anb
o[ ua ouioa 'sa^Bjn^[np A SBaiao^STq souoiobjo^ba sb[ ubuutjuoo anb o[
na ouioo 'SBÍa^duioD sayqisuas sBiauaijadxa sbj uBpAaa anb o^ ua oraoa
'sajBip-iomijd sauoionijuí sb[ uoo aaoijaj as anb o[ ua o^ue} 'anb ap
oqoaq ja ouui^uoa SBiouapiAa SBjsa sspoi joj -Bza^pg ap sajua
¿UB^Bpanb OU19^? 'oduiai^ pp bj ug; ¿sajqraou sosa
[butj BiJoSajB anb u^? 'aqjao^) 'uaAoqjaag 'oaamojj :ajqmou un
ua o[pq Á ooiobjj osaaojd asa opoj BjtuunoB as sandsaQ 'pspip^np
-lAipui ap oidojd ofps un uoa 'oiunfuo^ ua Bjqo Bun b o 'SBjqo ap
aioadsa bjos Bun b ub^ioii^ as sauoia^aja sb^j -ojduia; atsa 'biuojuis
B}sa 'ojpBno aisa iejoubui Bun ap a|qBzi^B3j sa o^os o^ad 'sb^iuijui
sapBpijiqísod Biuasajd BOTjajsa upiaBaaa bj 'uaiq j^ 'sapEpiBaj
-ojd o sonjisnom jBjpuaáua ajainb aipeu :opoj ug -Bzajpq uoa
japod ua aisisuoa JBaJD pp spuasa vj 'ojpq o[ ap uopB[draajuoa
B[ uod Á JB3J3 p uoa ajjnao ^nSj 'Borjaísa b^ ojoadsaj jb op^ aoip
sou bdiSoj E[ anb ss^¡[ 'Bas ou BpBj(^ b^ anb Á ^as jag p anb a^nain
-BOtSo^ojuo o^pq sg -is ua o^pq oSjb sa anbjod a^qBj^odos sa o^sg
•uaiq j^ uas ap pEpi^iqisod Bun jbzi^B3j opand o^^g 'sa^qísodint uos
sBuiap sb^ -jiHsixa tui ug 'aiuanqBuij bjos Bun ua uBjaaauoa as jas ap
SE^iuijuí sapspijiqísod sb^j -jas japod :omiuiin ajje^ap ajsa ua ajeisuoo
pp Biauasa ^J -Bza^jag bj ap 8o^uuaqB[ so[ sopo} ua d

pp B3iSo[ojuo Biauasajd bj aiuamanuij opBnjuaoB nBq 'bijosojij
bj ouio^ ojubj seujcapooi Baisnra bj A Bisaod bj j^ -souspunm' SBtuajq
-ojd sns ap aABja ua ojJinjijsuoD jb oniEjoo-id oj aqiao-Q ap ojsnnj jg
•jop^ajo bisijjb p Bjed a^u^Sn^qns pBpi[FuoioBjji can ap sop^Aofua
uBjuasajd as souiajjxa soqray miae ap oaijajsa sisbjx^ p Buopjodojd
anb ¡a sa sbui ^aia as anb ajuejsai jg •vottaisa sa viusyw popioognf vq
•tsv xas anb auap iouxa%a sa ojjaq oj 'ajqvunp sa ojjaq o'j -oSjv maio
ap vunooj vj ap X opunui jap viouauadxa vj ap ojnuf ouioo 'soyv
aovi{ apsap zaptyiu uoo vjuasajd aui as 'vzajjag vj ap popiotfouiajqoud
vj uoo ojojnimpunfuoo odtuatj^ jap jiuaciap jap vzajvuntvu vj auqos
oSjo uaptia^duioo ap jv^vj$ ap A 'jvuoduiat oj A oot%a^sa oj jmjnoum ap
otuatuimautn j^ •B¿n¿íqns oj anb Bzajj^g bj ap uopou bj uis A otnsitn
ts ua odtnaij^ jap uoiobjiabjS bj uis ajuaJíijajut jas un aqiono^ as o^¿
•BUBiunq Btaua^ija^ui bj ap ajqeiounuaxii oiuoiuiJjBd p ua^njpsuoa
Bzajjag A odurai^^ uaiquiBj^ 'vzajjag ap vpouijoo uptovunp Bun ua sop
-ipunjnoa ubjiS jBjajsa ojuauíBuurj jap Bzapusj^ bj na uaaapuBjdsaj
anb sopunta ap A SBzjanj ap sajBjjtm sorj -jiuacuod ns ap svsauioud
svj uod 'opvsvd ns uod 'ouoau ouioo vuuapua anb oj uod :is ua ojjaq
oSjo sa oduiai^ j^ •vqj.ntuad o aoaunoso as vzajvjntvu ns anb msnu
'ojja v svuinf viounuaj. ou A anta osa joj •ajuatuvotjajsa umia A uvunp
ajuats as uas j^ • • 'Jtain ja uoo ajqnjosiput a mjnptjos itpiovpioum
vj 'oiuajsiui ja 'nsaj. da. os vj 'popijnuotovjji vj 'ootuopay ouo% ja isat
-tiamSts sojvp soj sotiorjduit tjjv uvjs^ 'uatopjvo asa apuatd svuivf anb
^[ -oonatsa oSjo oiuoo mouaiouoo vj ua atuasaud aovu as oduiatj^ ja anb
sa jaovv aqap as anb upiovuutfo jvvpjouiijd vj 'sajvjoduiat sojvp soj
uoo soopatsa souauipuaf soj ap o 'ozajjag vj uoo oduiai^ jap uptooj
-noum vj oSjoquia uts aoajqvjsa as opvj unSuiu u^ -sBaisjj A sBapBtn
-gjBui sauopBáijsaAut ap pBptaijuí ua odmaij^ pp BzapjnjEU bj ap
Buiajqojd ja ueoojua 'ajjB¿ ns jod 'SBtouaw SB^ -b^josojij bj ap oiuiiu
-op ja ua (^nujataj ap ja sdutaj n(jj ajjaAB1^ ap sofBqBJj somijjn soj
bjsbij 'jjassnjj A nosSaag ap sejqo sbj apsap 'ojjojjesap ouajd ua ^oij
bjjbij as uoijsana wj -jas ja ajqos uoioBSBpui Bpoj ap ojju^d ja na ojjbj
-ojoa jb odniaij^ jap boi^ojojiio uoraBinpsa bj ouiu^na jS^

•sajuBjsui soj ap sajqBjamnuut sbjo sbj jod
Bun oraoo Bpjnjtjsuoa 'jBapi Bzajjag bj ap pBptjBaj bj apjBj
sbui ajqn^sap anb ojjaq oj ap uoioon bj ap ojuairaiaBu ja bjjbij as
iqy -Buistai bj ap oapaisa aooS un uoo pBpijBjiA Bjjsanu somipunjuoo
'pBpijtqtsjaAajjt soujB^uasajd ap 'sopBjsa ua asjjpiAip ap 'jBSBd ap
SBoiJoj sns b pBpiaoiJ3}UB uoa 'ajsa ap BjajouoD jB^uaní uoiDB^uasajdaj
jaasod ap pcpijiqísodrai bj ug 'oduiaij^ jap oaijoquiis ojuaiuiiaou
-oa sa Barja^sa uoisuaijajdB Bpoj anb ap o^uaiini^uoAUOo jb aní&gt;a[rj

ajanuí ajjB ap Bjqo bj jBno ja ais 'oaijajsa

i jb
ns ojjaqBS uis oprnj

�de una duración estética, y que de ahí ascienda a explicarla por pro
cedimientos psicológicos. Se trata de reconocer en el dato inmediato
del existir consciente la presencia de un Tiempo universal, objetivo,
ontológico, idéntico en naturaleza y existencia a una Belleza universal,
objetiva, ontológica.

La dialéctica del Tiempo, como la dialéctica de la Belleza, son
imposibles de concretar. Carecen de expresión lógica y se envane
cen de pertenecer a los procesos plotinianos de la intuición, desple
gándose más allá del imposible discurso. Pero puédese recurrir al
símil. Es frecuente admirar las montañas según dos vertientes muy
distintas. De un lado existe un jardín interminable, con climas y tie
rras ardientes o templadas, con lluvias y granjas. Del otro lado de
la montaña se extienden zonas inaccesibles, peñascos y nieves, abis
mos, tesoros de materiales para monumentos o edificios, incitaciones
al heroísmo y a la muerte. Sin embargo, esas dos vertientes forman
una sola magnitud o un solo sistema. La unidad se halla en un vér
tice inaccesible por las tempestades y las nieves y en las estructuras
invisibles de la entraña de la tierra. Tal es el caso, me parece, de
la Belleza y del Tiempo. Lo problemático de ambos, a pesar de sus
diferencias en lo superficial, los une. La imposible dialéctica de su
ontología, la cerrada tiniebla de su conocimiento, la variedad de sus
riquezas objetivas y la raíz de sus vivencias, la simplicidad de sus
actos sublimes y la complejidad de sus desarrollos en la persona y
en la historia, todo coincide en unificar las dos vertientes en que
se presenta una misma realidad. La reflexión no brota de la entraña
del Tiempo, ni del mirar lúcido de la Belleza; ambos nos hacen caer
en las epistemologías negativas que desembocan en las evidencias del
no pensar, pero en cambio el factum estético es connatural con el
factum del Tiempo.

Yo he visto cadenas de montañas en el atardecer, opuestas al
occidente, recoger los rayos solares y persistir algún tiempo ilumi
nando con sus reflejos a modo de lámparas, los umbrales de la noche
que crece en los valles. Es un espectáculo de sublimidad y delicadeza.
Las montañas entonces son gigantescos lampadarios rosados, azules o
amarillentos, que están como suspendidos del cielo. Sin embargo, se
afirman y reposan en la tierra y se ensanchan en basamentos de
crecientes sombras. Esta es la parábola de la afinidad del Tiempo y
la Belleza. El primero hace como que desaparece en las manifesta
ciones estéticas que se superponen a él; sin embargo, es la razón de
su existencia. La Belleza a su vez es la lámpara del Tiempo: jamás
se proclamará a sí misma como expresión de lo temporal; su orgullo
consiste en el olvido que hace del misterio de su coexistir con el
Tiempo. Ambos conviven una misma identidad ontológica, como las
— 100 —

montañas reales, que son en verdad, lámparas gigantes suspendidas
del cielo.

Un hecho que poderosamente llama la atención en las investiga
ciones estéticas, es la degradación y el empobrecimiento progresivo
que se van realizando en el pensamiento a medida que se ahonda en
los problemas de la Belleza y el Tiempo. La opulencia inicial de
formas, fantasías y colores, los paraísos hedonísticos que se vislum
bran de lejos, las riquezas y las manzanas de oro que rozaron nues
tras manos, se van ocultando y empalideciendo poco a poco para /
dejarnos solamente el residuo de los más áridos arenales. A medida /
que se avanza, más pobre se siente uno en señoríos, opulencias y/
dominios. Todo termina muchas veces en un orgulloso y altivo viy
rreinato de esquemas y cenizas y el filósofo ha cumplido con "&lt;r
voto de pobreza en materia de conocimiento" de que habla Husse/
cuando se hunde con la frente ardiente y esquiva en la dignidad/
un saber de muy pocas cuestiones.

De acuerdo con las afirmaciones categóricas enunciadas/
cipio de esta Intuición Estética del Tiempo, la investigacióY
da de la naturaleza de lo helio tendrá que seguir en pe
„. ..aiuiairaa ae 10 JjeJJo tendrá que seguir ei_ r_.
temperamentos metafísicos,
los cuales
mptafíoi^^ i—
—-• indistintamente la tí
^^,,Oii,us,
ios
la naturaleza v
y pn
en
el *í&gt;^——
^l
tiempo,
—
encuaies
las
' - obras
* indistintamente
de
'el/
arte y en el.
artistas creadores. La programación de una investigac/
J
no excluye la posibilidad de enunciar algún plan eiaf
de carácter previo. En consecuencia, señalaré una ii
fecundidad. El cosmos estético, identificado con el Ti
de cuatro amplios dominios dentro de su grandior
Son los siguientes, aplicándole los esquemas de la fe/

a)

el dominio de los objetos naturales dot/
cielo nocturno, la montaña, la rosa, el /

h)

El dominio de los objetos ideales qw
junto de las obras de arte. La arqu/
poesía. Las artes mayores y menores.^

c)

El dominio de los valores estéticos,
trágico, lo grácil, lo cómico. El
la melodía, la simetría, la propo.

d)

El dominio de lo Divino, trasc
Theos creador, la Idea platónic^

Puede el entendimiento estudiar/
dominio y al mismo tiempo señalar ''
substancial que enlaza la infinitud
estas dos formas de existencia der

t

�svj oiuo3 'votSpjotuo popijuapt musiiu vun uacitauoo soqwy 'o
ja tioo upstxaoo ns ap otuatsiiu jap aowi/ anb opmjo ja ua ajstsuoo
ojjnSuo ns ijoj. o dtua} oj ap uptsaudxa oiuoo viusitu is o vuvwvpojd as
svuiof :odiuaijj jap nuvdtuvj oj sa zaa ns v tKajjag vj "mouajstxa ns
ap noznj. oj sa 'oS^vqwa wis i ja v ii&amp;iioduadns as anb soottatsa sauoio
ojsafiuoiu snj ua aoamdmap anb ouioo aomu ojaiuiud j^ 'vzajjag vj
X oduiaij^ jap pvptuifv vj ap njoqvuvd vj sa nts^ 'SBJqnios saju^ioajo
ap soiuauíeseq ua usqauBsua as A Bajan ^j ua uBsodaj A ubuijijb
as 'oSjBquia uig #ojap jap sopipuadsns omoa UFjsa anb 'soi
o sajnzB 'sopssoj soiJBpBdmej soasaius^iS uos saouojua sbub;uoiu
•BzapBaijap A pBpiuiijqns ap ojnoBiaadsa un s^ "sajjBA soj ua aoaa^ anb
axjoou bj ap sajBjquin soj 'SBJBduiBj ap opom b sofajjaa sns uod opuBu
-luinji odmou ut^^jB jtisisjad A sajBjos so^bj soj aaáoaoj 'aiuappoo
jb SBisando 'jaoapjBiB ja ua sbubíuoui ap SBuap^o oisia aq oj^

OIJBS933U 89 '0311319^ O[ 9p OJ}U8p BI0U3ÍSIX9 3p 8BUIJOJ SOp 8BJS3
japusjdmoa bjb¿j -sajJBcI sbj ap pnjiuijuí bj BZBjua anb jBiouBjsqns

— 001 —

— TOI —

ojnaujA p 'BDirasoD biuouijb bj jbjbu^s oduiau oinsiin jb j omiuiop
ap sapBpuBjnaiiJBd sbj ¿Bipn^sa oiuaiunpua^ua ja apan^
ja 'ouBtjaSsq jBspj ja 'BoiupiBjd api bj 'JopBSJO
8OJJO SO[ B 31uapU33SBJJ 'OUIATQ OJ 3p OIUUUOp j^ (p
•uopjodoad bj 'Bjjiamis bj 'Bjpojsui bj
'opiuos j^ 'jojoa ja 'oraiij j^ •ooiinpo oj 'jiobjS oj 'ooiSbji
oj 'aratjqns oj 'ojjaq o^j -soaiiaisa ssjojba soj ap oiuimop j^ (o
•sajouam A sajoA'eui sajje sb'j 'ejsaod
bj 'Boisnuí bj 'BjniaaimbjB vj 'aiJB ap SBjqo bbj ap ojunf
-uo3 ja uairnijsuoo anb sajsapi soiafqo soj ap oiuimop jg (q
•ojn^sndaja ja 'bsoj bj 'bubíuoui bj 'oujniaou ojap
jjj 'Bzajjag ap sopBjop sajBjniBn soiafqo soj ap oratinop ja

(b

'mSojouauiouaf / ap smuanbs^ soj ajopuvotjdv 's^tu^tnSts soj uog
•s^tfwij uis popisoipuvuS ns ap oujuap soimtuop soijdwv outvno ap
-uaudtuoo 'odtuai^ ja uoo opooiftjuapi 'ooija^sa sotusoo j^ "pBpipnnaaj
ajqísod ap Binj Bun aJBjBuas 'Bionanoasuoo ug "oíAajd aa^DBjBo ^p
jbuoiobj ooijiduia uBjd unSjB jspanna ap p^pijiqisod bj a^njoxa ou
BOTJ98OJIJ uoiaBihisaAui Bun ap uopBuiBjáojd B^j -saiop^aia bbjsijjb
soj ap BmjB ja ua Á aiJB ap SBjqo sbj ua 'odraari ja ua Á BzajBjnjBii bj
ua UBJB^snq bj aiuornBjuijsipui sajBna soj 'sooisijBiam soinamBiadin^)
soj ap aapod ua jin^as anb Bjpuai ojjaq oj ap BzajBjniBii bj ap sp
-Buapjo nppBSiisaAui bj 'odraai^ jap BDijajs^ uoiomiuj Bisa ap oidp
•uud jb SBpBiounua BBaiJo^ajBa sauopBiniíjB sbj uoo op^anoB 3q
*

•
*

•sauoj^sano SBOod Ánva ap .iocjbs un
ap p^piuSip bj na BAinbsa Á ajuaipaB aiuajj bj noa apunq as opu^nj
'jjassnjj BjqBq anb ap ítoiuaiinponoa ap BijajBui ua Bzajqod ap oioa
jaM uoo opijdum^ sq ojosojij ja A SBziua^ A SBmanbsa ap oisupjj
-ia oaiijb A osojjn^jo un ua eaoaA sBipnin Buiuuai opo^ -soiuimop
A SBpuajndo 'sououas ua oun ajuais as ajqod sbiu 'bzubab as anb
spipaui y 'sajBuaae sopiJB sbut soj ap onpisoj ja aiuauíBjos soujBfap
BJBd oood b oood opuapapijBdma A opuBjjnoo uba as 'soubui sbji
-sanu uojbzoj anb ojo ap sbubzubui sbj A SBzanbu sbj 'sofaj ap UBjq
-mnjsiA as anb soaiisjuopaq sosiBJBd soj 'sajojoa A sbisbjubj 'sboijoj
ap jBpiui Bpuajndo ^j 'oduiai^ ja A Bzajjag bj ap SBinajqojd soj
ua BpuoijB as anb Bpipaiu b oiuaimBsuad ja ua opuBzijeaj uba as anb
oiuaiuipajqoduia ja A uoioBpBjSap bj sa 'SB^uaisa sanop
t sej ua uoioua^B bj buibjj aiuauíBSOJapod anb oij^a^ u[^

'ojato jap
svpjpuadsm sajunSiS souvdiuvj 'pvpuaa ué uos anb 'sajoau sounjuoiu

•odtuajx 19P
ja uoo pjdnjnuuoo sa ooi%a%sa uinjovf. ja otqtuoo ua o^ad 'uvsuad ou
jap svpuapiaa svj ua uvooqtu^sap anb svapoSau svi^ojouiajsida soj ua
ja uaonij sou soqiun ivz^jjag nj ap oppnj uvuiui jap m 'odiuaij^ jap
nuvjfua vj ap vtouq ou uoixajfau vj 'pBpijBaj biusiui Bun Bjuasaad as
anb ua saiuapjaA sop sbj jEaijmn ua appuio^ opoj 'Bijo^siq bj ua
A Buosjad ej ua sojjoJJBsap sns ap pBpifajdmo^ bj A sauiíjqns soj^b
sns ap pBppijdraxs bj 'sBpuaAiA sns ap zibj bj A SBAijafqo SBzanbw
sns ap pBpaoBA bj 'oiuaiinpouoa ns ap Bjqaiuu BpBXia^ bj 'bjSojoiuo
ns ap BoiiaajBip ajqísodmi w~i •aun soj 'jBioijjadns oj na s^puajajip
sns ap jBsad b 'soquiB ap ODUBuiajqojd O'j "oduiai^ jap A Bzajjag bj
ap 'aoa^Bd aui 'osbd ja sa jb^ "BJjaii bj ap Busjiua bj ap sajqístAui
SBJtijanj^sa sbj ua A saAaiu sbj A sapBisadmai bbj jod ajqísaa^Bui aan
-aaA un ua Bjjsq as p^piun wj "60^31818 ojos un o pniíuSBUi bjos Bun
ubujoj saiuaiiJaA sop SBsa 'o^a^quia uig 'o^Jamu bj b A omsiojaq jb
sauopBiioui 'sopijipa o soiuaranuoui Ba^d sajBijajBiu ap soaosaj 'sora
-siqB 'saAain A soosBuad 'sajqtssaoBui sbuoz uapuaijxa as bubiuoui bj
ap OpBJ OJIO J3Q 'SBfuBjS A SBtAnjJ UOO 'SBpBjdlUai O 831U3ipJB SBJJ
-ail A sboiijd uod 'ajqBuiuuaim uipjBÍ un aisixa opBj un aQ "SBiutisip
^nuí saiuaxiJSA sop unSas sbubíuoui sbj JBJiuipB a^uanoajj s^ "Jirais
jb jijjnoaj asapand oja^ "osjnosip ajqísodrai jap bjjb sbut asopu^^
-ajdsap 'uopraiuT bj ap souBtniiojd eosa^ojd soj b ja^auaiJad ap na^
-auBAua as A boiSoj uoisajdxa ap uaoajB^) UBiajauoo ap sajqísodun
nos 'Bzajjag bj ap BDiioajBtp bj ouioa 'odmatj^ jap BDtiaajBip b^

•boiSojoiuo 'Bq
ezajjag enn b Bpusisixs ^ bzsjbxqibu ua oaijuapi 'odiSojoiuo
'oAtiafqo 'jBSJSAiun oduisij^ un ap Biouasaad bj siuapsuoa Jiisixa jap
ojKipaiuui ojBp ja ua aaoouooaj ap bjbj^ ag •sooi^o[ooisd sojuaimipa^
-ojd jod BjjBoijdxa b BpuapsB iqB ap anb A 'Bapaisa uopBjnp Bun ap

�apoyarse en la razón suprema y pasar después a una intuición meta
física y estética que abarque la totalidad. Es posible que en ese ins
tante el espíritu humano necesite escudarse en un acto de tanto es
plendor como el que experimentaron- Plotino, Espinosa y Hegel. Pero
en lugar de una determinación monista de tipo místico, de tipo es
tético o de tipo ético como las anteriores, sea necesaria una intuición1
estética que unifique en un sólo proceso, el Ser y las apariencias,
el devenir y la quietud, la unidad y la multiplicidad, dentro de una
presentación de las cosas existentes e ideales coincidiendo siempre
en la Belleza que las ilumina o engendra. Queda también recono
cida la necesidad de vincular el Tiempo a esta organización del cos
mos estético. Esto conduciría a la novedad de integrar todo lo estétic'o
dentro de la dimensión temporal metaempírica y a considerar que
la naturaleza ontológica del Tiempo constituye una dimensión fun
damental de la Estética.
Con un propósito aclaratorio y analítico, para satisfacer curiosi
dades, no sería difícil enumerar algunos detalles de estos dominios.
1. Consideremos el de los objetos naturales dotados de belleza. Son
las cosas bellas que constituyen el orgullo de nuestra existencia pa
sajera en tanto que nos consideramos artistas u hombres. ¿Quién
niega la hermosura del cielo estrellado, que subyugó al caldeo, a Fray
Luis de León y a Kant? ¿Quién niega la belleza de los cisnes, los
torrentes, las nubes del alba con la púrpura del horizonte? Lo eterno
del Aconcagua es el asiento de su majestad y de la nieve, el viento,
la sublimidad, el misterio. Están también los seres bellos: los jóve
nes, las danzarinas, las sonrisas, los movimientos, los artificios, las
ficciones. Está el amor, con un polo en el platonismo y otro en la
carne. Son realidades temporales, corporales, espaciales y contienen
su causalidad. En este dominio hay planos: el del hombre vulgar, el
del artista, el del sabio, el del conquistador, el del soñador, el del
joven, el del anciano. También está la conciencia del hombre que
reproduce y modifica esos panoramas a través del sentimiento, la
memoria, la imaginación. 2o. Consideremos ahora el dominio de los
objetos ideales que constituyen el conjunto de las artes. Nuestros ojos
se detienen ante las esculturas de Miguel Ángel o Rodin o rememo
ramos las obras de Bach o Debussy. Después nos entregamos al des
file mitológico de las artes: la danza por un lado y la arquitectura
por otro. Y los sistemas y las teorías, desde Aristóteles a Hegel y
Taine. Morirán los pintores pero subsistirá la pintura. Podrá no haber
poetas, pero siempre habrá poesía. ¿Qué notamos en este dominio?
La idealidad, la intemporalidad, el ser y la formalidad en vez de la
corporalidad. Innumerables problemas se estructuran a su alrededor:
la historia, la creación, los estilos, los orígenes, la filosofía del arte,
las escuelas, los movimientos de vanguardia, el clásico y el futurista.
Este dominio de los entes ideales es el más amplio de la Estética.
3o. Consideremos ahora el dominio de los valores estéticos. ¿Habrá
que insistir en que este dominio simula hallarse estructurado sobre
los otros dos ya descriptos y se ufana de ello en la rosa que vemos y en
e,l verso, que oímos? ¿Cómo separarlo de él? Aquí se entrará de lleno
^. 102 -^.

en la axiología estética y en sus caracteres originales. El acto estético
puro, la intuición valorativa estética, la einfühlung, la inspiración, la
catarsis, todos estos temas de las viejas filosofías y de las especulacio
nes últimas de la fenomenología, se agruparán en el portal de este mo
numento reluciente de los valores estéticos. Pero, por ahora, sólo ha
bría que indicar que las vivencias estéticas son conocimientos. La filo
sofía, a través de una gnoseología especial, quiso determinarlas. El
creador de la Estética, Baumgarten, y el filósofo de la Crítica del
juicio, los psicologistas de la percepción, los místicos de la einfühlung,
los intuicionistas emocionales. ¿Los valores estéticos son ideales o
reales? Hay que entrar en la gran polémica que va de Meinong
hasta Max Scheler. Es indudable también que el estudio de una Axio
logía Estética conduce al fin a la Metafísica de lo Bello, a través de
las corrientes idealistas de Hegel, Schopenhauer, San Agustín, Plo
tino y Platón. La Estética de los Valores es un capítulo reciente de
las viejas y venerables estéticas objetivas llamadas también metafí
sicas. Para terminar, diríamos que la esfera de los valores estéticos
presenta el estudio de los caracteres de autenticidad, irracionalidad,
polaridad, cualidad, rango y materia, que convienen a todos por igual
y por naturaleza. 4. Consideremos ahora el dominio de lo Divino.
Podría ser el dominio también del supraser o de lo inexperimentable
por principio. Aquí habría que entrar en las doctrinas y en el Theos
de Platón y Aristóteles, de Plotino, de los místicos, de San Agustín,
de los panteístas como Novalis y de los metafísicos y estetas como
Schopenhauer y Nietzsche. Existe lo divino artístico: para acercár
sele hace falta una mística y una dialéctica; el artista creador posee
esas dos claves. Me doy cuenta ahora de que he señalado las direc
ciones más esenciales de los dominios del cosmos de la duración
estétida. y que esto es sólo un preludio incitador de un programa de
vastísimas proporciones. También debo aclarar que creo que esta ma
nera de presentar el estudio de los enigmas de la Belleza unidos a
los del Tiempo, es un punto de vista bastante original en el que habrá
que insistir.

103 —

�— 01 —
ouajj ap BJBJiua as mby ¿ja ap ojjBJBdas OU19^? ¿sorajo anb osa &gt;
ua jÍ soiuaA anb bsoj bj ua ojja ap BUBjn as A sojdjJásap vA sop sojj\
ajqos opejnj^njjsa asjBjj^q Bjnmis oiuiuiop ajsa anb ua jijsisui \
Bjq^jj? sooifatsa sauojva soj ap oiutuiop ja vjouv souiajapisuo^)\
•Baijajsg bj ap oijduiB sbui ja sa sajBapi sajua soj ap oiutinop
•Bjsunjnj ja A ooisbjd ja 'BipjBnSuBA ap sojuatniíAoui soj 'SBjan^sa sbj
'ajjB jap Btjosojij bj 'sauaSjjo soj 'sojijsa soj 'uop^aj^ bj 'BiJojsiq bj
;jopapajjB ns b u^jnj^njjsa as SBmajqojd sajqBJamnnuj 'pBpijBJodjoa
bj ap zaA ua pBpijBniJO| bj A jas ja 'pBpijBJodurajuí bj 'pBpijBapi B^
¿omiraop 9)sa U3 soihbjou ?P^)^ 'eisaod BjqBq ajdmais ojad 'ssjaod
jaqsq ou Bjpoj 'Bjnjuid bj BJijsisqns ojad sajojuid soj ubjijoj\[ "auiBj^
A jaSajj b sajajojsuy apsap 'sBuoaj sbj A SBma^sis soj j^ -oj^o Jod
BjnjoajinbjB bj A opBj un jod szusp bj :sa^jB sbj ap oai^ojo^im ojij
-sap jb sonre^aJiua sou sandsaQ '^ssnqaQ o qa^g ap SBjqo sbj soiubj
-oraaraaj o uipojj o ja^uy janSij^ ap SBjn^jnasa sbj aiuB uauaijap as
sofo sojjsan^f 'satuv svj ap otuníuoo ja uaXmttsuoo anb sajvapt sojafqo
•jijsisut anb
qq anb ja ua jbuiSijo ajuBjsBq bjsia ap ojund un sa 'odmaij^ jap soj
b sopian Bzajjag bj ap SBnühna soj ap oipn^sa ja jBjuosaad ap Bjau
-bui Bisa anb oaja anb jbjbjob oqop uaiquiBj^ -sauopjodojd SBinmjsBA
ap BtaBjSojd un ap jopeijoui oipnpjd un ojos sa ojsa anb j opijajsa
uotovunp vj ap sowsoo pp soiuimop soj ap sajspuasa sbut sauop
-aajip sbj opBjeuas aq anb ap Bjoqs Banana ^op aj\[ 'saABp sop s^sa
aasod jopBajo bjshjb p íBorpajEip Bun A bdi^siui Bun bjjbj ao^q aps
-JB0J9DB BJBd roajisrjjB ouiAip oj ajsix^ •aqDszjat^f A janEquadoqag
oraoo SB^aisa A soatsijBiara soj ap A sijbaoj^ ouioa SBjspjuBd soj ap
'uj^snSy UBg ap 'soatisjuí soj ap 'ouijojj ap 'saja^ojswy A no\v\¿ ap
8O3U. X Ia na ^ S^uiJiaop 8BI u9 JBJjua anb BjjqBq mby •oidpui.id jo¿
a^qBiuauíTjadxauT oj ap o jas^jdns pp uaiqniBj oiuitnop ja jas Bjjtpo^
•oumiQ oj ap oiuyuiop \^ vjoifv sowajaptsiio^ o'f 'Bza^BjnjBu jod Á
[BnSt jod sopoj b uauaiAuoa anb 'Bija^Biu A oSubj 'p^pi^na 'pBpijBpd
'pBpi[BuopBjxi 'pBpptjuajnB ap saja^OBJBa eo\ ap oipnjsa p B^uasajd
soaijaisa saaopA soj ap Bjajea b^ anb souiBiJip 'jBniuuaj bjb^ -SBais
-TjBjaui uaiqinBj 8BpBuiB[^ BBAijafqo SBopajsa ea^qBjauaA A SB^aiA sb^
ap a^uapaj o^njtdBo un ea sajop^^ eo\ ap B^ijajs^ ^J •uojb^^ A onij
-o^^ 'uijsnSy UBg 'aansquadoq^g 'pSajj ap SBisi^api eaiuaiJJo^ sb[
ap saABj^ b 'o]^ag o\ ap BDisxjBjap^ b^ b uij p aonpuoa Baijajs^ btSo^
-oixy Bun ap oipnisa p anb uaiquiBj a^qBpnput g^ ^apqDg xbj^[ BjsBq
Suouiaj^f ap ba anb Bainiajod ubjS b[ na jBjjua anb jÍbjj ¿gapaj
o sa^api uos sooijajsa sajo^A eo^? •eapuoporaa sbibiuoioiiijui so^
'Sunjiififuia bj ap sooijsim soj 'uopdaojad bj ap 8Bjsio^ooisd soj 'opmf
pp boijjj[) bj ap ojoso^i^ p A 'uaiJBSuinBg 'Bai^a^s^ v\ ap jopBajo
^^ *SB[jBuiuuaiap osmb 'ppadsa BiSopDaeouS Bun ap 83abjj b 'bijos
-o[ij B^j •sojuaiuíioouoa uos 8B0IJ9JS3 SBJ0U3AIA sb[ anb jBoipni anb Buq
-^q o^os 'Bjoqs jod 'oja^ '^ooi^a^sa s^jojba soj ap ajuapnjaj ojuaninu
•ovo. aj83 ap jBjjod ja na uBJBdnjSB as 'Bi^ojonamonaj bj ap SBmpjn sau
-opBjn^adsa sej ap A sbjjosojij SBfaiA sbj ap SBiaai sojsg sopo) ^sisaBiBa
bj 'u9pBJidsui bj 'Simjqnf-uia bj 'Ba^ajsa baijbjojba uopm^ui bj 'ojnd
o^db jg 'BajEniSiJO saja^^BJBa sns na A B^ijajsa biSojoixb bj na

soj ap otutuiop ja Vdóyv sowajaptsuo^ 'o^ •uopBmioEmT bj 'BiJOinaiu
bj 'ojuauui^nas jap eaABjj b SBmBJOuBd sosa Boijipom A a^npojdaj
anb ajqraoq jap Bpuapuoa bj Bjsa uatqtaBj^ 'ouspuB jap ja 'uaAof
jap ja 'jopBuos jap ja 'jopBjsmbuoa jap ja 'oiqBS jap ja 'bjsijjb jap
ja 'j^SjnA ajqmoq jap ja rsouejd jÍBq omiinop ajsa ug -pBpijBsnBD ns
uauaijuo^ A saj^psdsa 'sajBJodjo^ 'sajBJodmaj sapspijBaj uog *aujB3
bj ua ojjo A orasiuojBjd ja ua ojod un üoa 'joutb ja Bjsg -sauopoij
sbj 'sopijijjB soj 'sojuaimiAora: soj 'sbsijuos sbj 'sBuiJBzuBp sbj 'sau
-aAof soj :sojjaq sajas soj uaiqtuB} UBjsg •ojjajsiui'ja 'pBpiuiíjqns bj
'ojuaiA ja 'aAaiu bj ap jÍ pBjsaÍBui ns ap ojuaisB ja sa BnSBouoay jap
oujaja o^ ¿ajuozíjoq jap Bjndjnd bj uoo BqjB jap saqnu sbj 'sajuajJO]
soj 'sausp soj ap Bzajjaq bj Batu uam^)? ¿jnB^[ b A noa^j ap sn
jÍBj^ b 'oapjBa jb oSn^tjns anb 'opBjjajjsa ojap jap BJnsouuaq bj
uain^)? •sajqtnoq n sbjsijjb somejapisuoo sou anb ojubj ua
-Bd spuajsixa BJjsanu ap ojjn^jo ja ua^njusuoa anb ssjjaq sbso3 sbj
uog -vzajjaq ap sopvtop sajtumvu so^afqo soj ap ja soiuauaptsuo^ o-j
•sotuiuiop sojsa ap sajjBjap soungjs' jBjauínua jpjjip Búas ou 'sapsp
-isojjna jaoBjsijBS bjb¿ 'ooijjjbhb A oijojbjbjob ojispdojd un U0^
'DQtjafS^^ vj ap jvtuauivp
runf uptsuauitp vun aXnmsuoo oduiat^ jap votSpjotuo vzajvunjvu vj
anb uvuaptsuoo X votMdwavtatu jv^odmat uptsuauitp vj ap oj.%uap
o.otfajsa oj opoj jvuSatut ap pvpaaou vj v mutonpuoo ojs^^ -ootiaisa soui
^ -soo jap uptovztuoS^o vjsa v odutatj^ ja jvjnoum ap pvptsaoau vj vpto
-ouooaj. uatqtuvt vpan^) 'VdpuaSua o vuttunjt svj anb vzajjag vj ua
axduiats opuatpiouioo sajvapt a sajuajstxa svsoo svj ap uppmuasa^d
vun ap OAiuap 'pvpyjtjdnjnw vj X pvpvun vj 'pnjamb vj X jnuacvap ja
'snt^uatjvdn svj X -ta^ ja 'osaooud ojos un ua anbtftun anb vot$atsa
(uppmiut vun vtuvsaoau vas 'sauot^ajuv svj ouioo oatta odn ap o oonai
-sa odtt ap 'oonsiiu odjt ap vjstuoiu uptovutuiiatap vun ap uvSnj ua
oiaj "ja^ajj A Bsomdsg 'ouijojj ^oJBjuauíijadxa anb ja oraoo Jopuajd
-sa ojubj ap ojob un ua asjBpnasa•• ajisaaau ouBtnnq njujdsa ja ajuej
-sui asa ua anb ajqísod sg 'pspijBjoj bj anbJBqB anb Baijajsa A
-Bjoui uppinjuí Bun b sandsap jBSBd A Buiajdns uozbj bj u^

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="872">
                <text>La intuición estética del tiempo.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="873">
                <text>La estética seguirá siendo una rama de la filosofía o no existirá jamás.  Su vecindad más próxima es la ontología por la máscara en que las cosas bellas existen confundiéndose con las del universo.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="874">
                <text>ORIBE, Emilio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="875">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1948, Año II, Nº 3 : p. 81-103</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="876">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="877">
                <text>1948</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="878">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="879">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="880">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="97">
        <name>ESTETICA</name>
      </tag>
      <tag tagId="27">
        <name>Facultad de Humanidades y Ciencias</name>
      </tag>
      <tag tagId="7">
        <name>Filosofía</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="146" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="247">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/350fd01c50d2d3f9273ad6bc0fd28fe0.PDF</src>
        <authentication>a1537a1b6907b7f26f72e955df89776d</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="1535">
                    <text>'0 '3 — "otpam ojisanu ua jopeaj^ (B S3jquioi( soj X sapnpi^aaau sbj uanoduu
anb ajqnjasim uoiaaijajap e[ epiduiy oj oa anb ajduiais ajijdinna o[ X 'XaMag njteq
oisiuoiq opnas^ ja apsap *sojmtl BimaJJ soun jnajaqe a BJB^ajj njajdnioa auas B[
^seuiaj X sajoinB ap pepiinBJ nsuaixa Bun Buimop opBZBjj aq am anb uejd j^ 'nB^ajj
•na am sanoiainjm sbj anb oj X |Buosjad uoiaisod im osajdxa *sos;aajd soiuaimpou
-oa souaia ap jopapajjy 'aaaBq opand ou bX anb osa oipo 'soaippjam sisijbub uoa
osojnSij aopBBi^aAu; omoa auijiqiqxa opuaiaad oj^j -oiaBdsa |a X odmati ^a uoa sosim
•oadmoa (Biauaaop bj ap oaiuap se^n^ b|en^LiVTpui uoiaBaaa bj ap ua^aam jb 'saiauau
•adxa anb sauoixa^aa sam 'saaniaa) sapa^uo[oad ap opaqnsaa [a uos sofaqaai soisg •[
pjoaouoo^j ua BUBisajjea bjjoso[ij b[ ap sbji^bio
-adsa eo\ ajjua Biauapiauioa a^six^ 'ja^Bg 'pp^ 'nBwnog 'ipssg
ap 8B[ sbuiisisoijba nog -SBJafaBJixa SBDijajsa SBiioai ajqos 's
sanoiaisodxa sb^ 'sisaj ap sBamoqjcos SB.iqo sbj^ 'odraaij omsiui jb 'u^p
-unqy 'Bjcqo ns ap ojsaj ja uoa opBJBduioa sJty ^'j boijtu^is uos^xag
ua anb oj na asasuaig •sBuiisjpianpaj uos 'oapajsa uapjo ja ua 'sboisij
-Bjara sauoiadaauoa sbj anb 'sand ajqBpnpui sg -SBiuaja A SBamamnaa
sauoioBJidsB uoa A SBaio^aq 'sBpBzpBuiajsis SBapa^sa sbj 'sooijosojij
souBjd sapiiBJij soj ubijbj :osojquiosB ojamnu ua sajusziioai uaaaijo
naj^JBd sajjB s^g -soub souiiqn soj ua opBii^uaaB Bq as ojsg
•SBip sojjsanu ua 'sog n^ A japnBqiq^ 'Bpuag b o 'puouiajg
jb nBajtog apsap 'uoioipnja A Bzanbij 'BzapnSB sbui aaaajo
anb sj^d ja sa BiauBjg 'sajjB a^qos iBjnapjBd Baijjja ap 'oiquiBa ug
•pBpijBSjaAiun ap BjjaaajBg -BpijBA sa ou o ajqi^nasip sa bX 'sojqand
soj jo BJBd tsaauBjj oiua^ jap pBpijBpom bj ap oajuap ajqjsuajduioa sa
'XjajB^Y ap • sajjBasag ap omsijBnjoajaiuj jap asjapuaadsap Bpand anb
BuiJjaop bj Bpoi 'SBUiapy •uoiaBjng bj o njoidsg ja X Bpiy^ bj ap opBj
jb 'jBjuauiBjjunj Eiiiaj ouioa aaajBds ou Bzajjag bj 'uos^aag ug
•XaajB^ 'auwBjjBj^ 'axiBjapnBg
'SBjsijoquiis soj X jjaMrapjg jap O^Ojojd ja 'sooijubuioj soj 'oSnjj 'sb^
-sxpadojaiaug soj 'auia^g 'n^ajiog b jBpjoaai BjsBg 'B^njosqE Bzajjag
bj ap SBinajqojd soj ap ou^jd jap bjoijj ajduiais o.iad 'sajuBjjoduii
Xnui soidBjajij sojuaiuiiAoui b asBq ap aiAJas b sopo^ sopBuijsap 'saj
-BuipjBa soisaijiuBui 'sBapt-ia 'sBAijdaaajd 'ojjaia sa 'uajsixg gsojjo X
iiBXnf) 'auiBj^ b 'xiX t^is I3 U3 ajuBjsqo on asjBuoiauaui uapang -sou
-japoui soj ua 'janBquadoqag o ja^ajj 'jub^ ap Bjqo bj b oaoduiBj iu
'sohSijub soj ajjua 'ujjsnSy uBg 'ouijojj 'sajajojsixy 'upjBjj b ajqsj
-Bduioa BpBU Boijajsg ua XBq o^ •sBraajqojd sojjo b ajuBfaiuas js^nj
un pdnao ou 'ojjaq oj ap BzajBjnjBU bj ajqos uoiaBSijsaAui bj 'sbo
-oda sajuaxajip sbj ap sojosojij soj ug •Baijajsg bj ajqos sajsuiSuo sau
-oiodaauoa sapuBj^ 'BsaouBjj bjjosojij bj ap osaao^d ja ua XBq o^

ap mfosopf vj ua voijajsa vj

I
(I) SBDij^is^ s^^pi s^^ ajqos
aaixo om^a

�que ocupan dentro de ese sistema, los problemas de la belleza y
de las artes. No obstante, sabido es que la predisposicion hacia lo
musical se manifiesta en la vida del filosofo desde muy joven, acornpanada de conocimientos teoricos practicos muy completos, como asi
mismo se mencionan sus meditaciones sobre estetica musical y algunas
creaciones en ese orden. Asi, hace pocos arios se pudo leer en "Com
mune", un ballet de Descartes, prosa y verso, destinado a celebrar los
dones de la paz. Fuera de eso, las artes no ocuparon mucbo a Descar
tes, ni atin mismo las literarias en la edad de la adolescencia. Es de
imaginarse que de las bellas letras de la antigiiedad clasica poseyera
conocimientos detenidos, no solo por la maestria a que llego en la
tnadurez en lo que ataiie al estilo, sino porque seguramente la educacion jesuita de "La Fleche", le ofrecio oportunidades para frecuentar
y mismo profundizar dentro del arte de los antiguos. En toda formacion educativa del siglo XVII estaban los ingredientes humanistas
con sus frutos eternos.
Lo evidente es que el espiritu matematico predomino sobre toda
otra determinacion en el orden de los conocimientos profundizados
y la misma filosofia con su formalidad racionalista contribuyo a circunscribir la personalidad del filosofo dentro de la fnsula distante
de los temas de la belleza. No ocurrio lo mismo con la expresion filosofica y en lo relativo al estilo; cualquier texto de lo fundamental
de Descartes revela una belleza constructiva de orden superior. La
prosa de Descartes puede resistir sin desmedro la vecindad de los mejores prosistas de su siglo. Para ello es suficiente recordar el Discurso
del Metodo y las Meditaciones Metafisicas; sobre todo la III y la V.
Su lenguaje encuentra una expresion en largos periodos, que es la
prueba de fuego de todo estilo. Un pensamiento manifiesta su poderio.
no solamente en las metaforas y en el encadenamiento de las inducciones o deducciones, sino en la elegancia y firmeza al sostener sin
desfallecimientos un desarrollo verbal en periodos de largo aliento, que
se mantienen tensos de ideas y armoniosos de riquezas lingiiisticas,
determinando un doble deleite para el razonamiento y el gusto artistico del lector. Un pensamiento bien expresado lo hace con una arquitectura verbal de muchisimas variaciones dentro de una continuidad
unitaria y definida.
Fragmentos prolongados y arquitectonicos pueden percibirse a
cada momento y las obras fundamenta^s como el Discurso del Metodo,
y cada una de las Meditaciones Metafisicas en particular, se presentan
en el tiempo con un resplandor de esteticas unidades platonicas.

Consideraciones por el estilo se hacen en lo que se refiere a la
Estetica y la Moral en Descartes. La ausencia de una sistematizacion
en am bos dominios es evidente. El sistema carece para muchos de
una Moral y una Estetica. No puede considerarse que ello se deba a
un descuido del filosofo, tan meticuloso en el sagrado orden y sus
leyes. Mas bien me parece percibir una forma de reaccionar contra
— 54 —

�— ss —
fp vptpatu nunSjo unSua}^) ajqBpBi^B oj A ojjaq oj anb ibuuijb
apand as ou 'sojuijsip hbj uos saiquioq soj ap soiainf so[ anb oisand
A tojafqo [a uoa oiainf ojjsanu ap uoiaBjai Bun anb sbui uBaijiuSis
ou 'ajqBpBj^B o[ A ojjaq oj 'ajuauijsiaua^ '09I 3P ozjbj^ ap gl I3
b sajjsasoQ :sbj.ib3 ua apjBj sbiu aanpoidaj as Bapi B^sg
•BAiiBjaidiajui ziq esa ofeq
ap uoiaisod bj jofaui BJoqB asopuaipuaidiuoa 'pBpijiqisuas
bj ap A Biaua3ija;ui bj ap a^uBjsaj oj ap opuoj jap oapajsa ouatuouaj
ja BjuBAaj 'uoidbuiSbuii bj ap oipaui iod 'ojjaq oj ap oiaSij anbojua
ajs^ 'pBpijiqisuas bj b A jBn^aajajui oiainf jb auodaadns as anb 'otjbs
-aaau o^uauiaja ouioa npiaBuiSBuii bj ap o^anf jb A 'pBpiaijdijjnni bj ap
ojiuap ojjaq oj ap pBpiun bj b asaaAjOA anb auaij 'Bjjnao ojsa anb
bjbj "sopBjaBasap jas uaqap Jiobj A Jiajjip souibuibjj anb oj apuop ua
'bjsijb Bsa ua 'iqs BaipBj 'SBai^sjjjB sbuijoj SB^jaia ap ajqiutjapui o^
•Bzauxjij ajqBpnpui Bun aaambpB 'ajqisuas buijoj bj b uoioejoub bj Bpjj
-apj oaad Ssajajojsuy ap bjjosojij bj ap jbijiiubj oipaui ouiraia} ja
sa 'ajuainajuajBdy • ^j^npipovf vpnismuap uts A pDjjnoifip mpmtun uis
ajuaiuBjBipoumi sp as biujoj ns opusna sssoa sbj ua BjaAai as ojjaq
oj ap ajqBpBj^B aa^oBJBa ajsa 'ajuatuBjajauoa sbj^[ "sajBnpiAipui soia
-inf ap apuadap 'sand ojjaq o^ -^opio jb A bisia bj b aiuamjBdiauiad
tsopijuas soj b BpBJ^B anb oj sa ojs^^ "ojjaq oj ap ajqBpBiSB jaj
-aBjBa jb ajaijaj ag 'ojjaq oj ajqos sBjaiuos sauoia^aipui SBunSjB 'ajunj
-apB sbj^[ -sojSis sosa ap oausijJB ojsnS ja ua ajuaniBiuiupuB BqBnjas
uijsnSy UBg A ouiioj^ A uojbj^ ap Bouajsa pspiun bj ap Bapi B^
•saauojua bjsbij jyjjnao anb Bjuaj otuoa 'p^panSiiUB bj ap
Bson^adsaj uoiasanpa buii biobij sajjBasajj ap aja^d ap p^pijapij buii
BjaAaj 'uinipuadiuo[) ja ua BpsjundB 'upiadaauoa Bjsg ^porun opo% un
otuoa utpojaui nun o ojuva un unuotstudn sow apod ouioa is s^n *PBP
-jun bj ap Bapi bj ^mnipuadmo^ ajsa ua asjBjsuas ba apand oapaisa
ajjBjap un^jy •odiuai^ ns ap uoiasonpa BjaAas bj ap uBiuaAOJd anb
sopBzuBjnaijJBd soiuaiiuiaouoa ap apjsjB un opiiBsajdx^ -sopojoui
'saXaj 'jBaisnui Baiuaaj bj b Bjqo Bjsa aiaija.i ag "(gJ9J Bpajg) aoa
uintpuadtuo'j Bjqo buii otqijasa sajjcBasajj jmjuoAnf ns u^
•BpBAwap Baiiajsa Bun Bas o oiiBisajjBa njoidsa jap Biauanjjuj o'g
•jBuosjad Baijajsa Bun asjBj
-nuuoj apand saj^na soj ap JOiiajsod Bjqo ns ap sojuauTnBi^ 0*^
•pniuaAnC bj ua SBpBsajdxa saj.iBasaQ ap SBoijaisa s^apj o-j

IIAX I^TS I3 u3 S31-!B A sBJ^aj sbj ua BAijaaja
Biauanjjui ns A 'sajjBasajj ap ojiiaiiiiBsuad jap spipuajdsap
Bai^ajsa eun jb^^j^b anb BuqBij SBinapy -sajajasiBa soiusiui soj uoa
-ajsa Bun asjBjapisuoa Bijpod 'sajjBasaQ ua jBjuaurepunj jbjoiu Bun A
BiJosiAOJd jbjoui sun opBfnqip Bq as ouioa isb 'oiaj "bijosojij bj ap
soiiaduii soijo soj ap sandsap 'uBiaaiaui anb uoiauajap bj uoa 'Biuaiixa
zampBin bj ua sojja ap asi^dnao BiBd zaA jbj 'sausjd sns ap oiiBdB
soj A pBpan/jijuB bj ua oaiia^sa ja A jbjoiu Buiajqoid ja ubibjj sauois
-njuoa SB^uBna piqiaiad 'ja ua BjqBij anb jopBAOuui jg •son^ijuB soj

�nada". "Y yo no puedo explicar mejor, de que lo he hecho antes
en mi obra sobre Mdsica".
Mas adelante, continua: "Yo explicaba como los compartimientos de un cantero, que consistfan en una o dos figuras, alineados sieinpre de la misma manera, se comprenderian mas facilmente que si
fueran diez o doce, distribuidos distintamente, pero esto no significa
que se pueda designar en absoluto a un cantero como mas hermoso
que otro, sino que segiin la fantasia de unos, aquel de tres especies
de figuras sera el mas befo; y segtin opinion de otros, el de cuatro
o de dnco, seria el hermoso".
Pero aquel que agradara al mayor numero, podra ser designado
simplemente como el mas bello, con lo cual no se lo habria atin determinado. Descartes aplica al ejemplo de los danzarines un razonamiento analogo. Estas opiniones van colocando a lo bello demasiado
cerca de lo agradable y subordinando la naturaleza del fenomeno estetico a los juicios del contemplador. Veremos despues el significado
de esta ubicacion.
Hamelin, solo breves pa gin as dedica en su Sistema de Descartes
a la Estetica. Se declara alii que la teoria del arte literario provoco
algunas meditaciones: estan en la Correspondencia, en los juicios so
bre las cartas a Balzac (el antiguo) y en el Discurso del Metodo. Se
reduce, ahora, en estos ejemplos, lo bello a la verdad, y se restringe
la parte del arte en la poesia y la elocuencia, en favor de la logica.
De ahi en adelante, Hamelin se desentendera del tema en Descartes;
siguiendo el vasto y clasico libro de Krantz, mencionara la huella de
la filosofia de Descartes en la obra de los escritores de su siglo, en
Francia, hasta el umbral del romanticismo. Principalmente en Boileau,
que condenso asi: "Nada es bello fuera de lo verdadero", confirmado
en su obra, El Arte Poetico, con mayores precisiones y desarrollos.
Si bien la dedicacion particular de Descartes no fue muy atenta,
como vemos, al problema de lo bello, en lo que se desprende de la
influencia de su obra en la filosofia moderna, la revolucion esbozada por el en lo estetico fue tan importante como en todo lo demas.
Antes de el, predominaba el criterio de la objetividad ontologica de
lo Bello. Sin abandonar la investigacion psicologica, habria concordancia en la aceptacion de una belleza externa y superior, que aparecia como un supuesto derivado de los principales racionales de las
doctrinas y del analisis formal de las condiciones de la obra de arte
en si o de lo bello natural. Asi se invocaban la unidad, la proporcion,
la simetria, la medida. Lo bello aparecia en el alma del contemplador
cuando coincidian en determinada obra artistica, esas condiciones absolutas que tenian validez objetiva. El papel de los sentidos y del intelecto, se interpretaba como el de mediadores, o, mas bien, como conductores de esas realidades al alma del hombre.
Lo bello gozaba de un dominio particular en medio de los principios naturales de las cosas que se daban en el conocimiento. Era
visible, en los tiempos que precedieron a Descartes, el seiiorio de
las doctrinas de los platonicos de Italia y Francia y de los aristotelicos y tomistas de los claustros. La idea de la belleza tenia valor ab— 56 —

�— AS —
-aj ssjjaq sbj ua opionpojjui ubij sojjg^^ :isb saoda bj ap SBaituajod
sbj Bjqiiosap uainb 'ijuo^ oiuojuy oueijbji jap ojuaumaop un BpA
-ai aaoig 'orasiuBisajjBa pp SBiauanaasuoa sbj b asopuaoijag -BiauaS
-ipjui bj ap osoiaBi^ A opiuaiuoa opiiA un ouiod 89 anb 'BjjoSajy bj
9p OIJBpi;jBd BJBpA9J 98 9J89 'BOIjaOg BJ Ug -8BAIjd9D9jd BBJ 9p O9
-ijuajnB ouBis9iiB9 p 'nsajiog ap SBjnuuoj sbj un^as 'saaopsnuj^uoo
sns jod uozbj bj b opijaraos ^as ba oaua^sa oj 'sa^tuijj so^jap ap ojj
-uap uoi9BuiSBtui^[ jBJopi spand 'Biuana ns ^od 'saj.iBosaQ anbuny
•BDipje^ Bpnop bj BJB3.I9 uaiJBl^uinBg SBUiajqo^d sosa jbjbjj bjbj
•ojuaiuipouoa jap A pBpijjqtsuas bj ap sosnjuoa sopB^sa soj ap BJBjqBq
as 'a^uBjapB sbui soub 'sandsag "sajBuiiuB snjpidsa soj uoa asBqtqjBq
BpBjnauiA ^nni 'pBpijiqtsuas bj ouioa 'Bjsg •uppBuiSBUii ubjS bj ap oS
-anf ja Buapsap ojospjij ja :souiBuip 'ojBipatuui ap BouiBjBzoajaBJBa
oj ig 'opBui^iJO Bq Baijjja A uopisodxo ap sBiqo sbui anb ajjsd bj sg
•oaisijB^am jopuajdsa ns ap sana^JBm sbj ua zjiuqia^ ouishu jb bzub3
-jb A nsajiog 'ajpuy 'zBsnoj^ b Bssd sajjBasag ap anb orasijBnjaajaj
-ui un opiuijap uaiq souiouaj tnby 'oaiisijaB ojjaq oj ap sajBnptAipui
sauopipuoa sbj ap uopBuiuwa^ap bj ua A SBopsBjd A SBWBjajij
sbj ap oiuiiuop ja ua sauopBAuap sbjjo jBjapisuoa jod

•aA as onioa 'sajqsjnajBa
-ui uos SBiauanaasuoa sbj A 'ouijii orasiui jb Eip.iBiu ajjB jb A Bzajj
-aq bj b ajaijai as anb oj 'sapBpijBio^ ap Biuajsis un o;uairaiAoui ua
ojsang -SBjaaiip SBaipjsa sauopBdnooaid ap on A ^ojiSoj ja uoa opBi
-n^nBui Biuaisis jap BAtiap oraoa soma^ 'ojjag oj ap BaisijBjaj^ sora
-bjibuibjj a]uauiBiau)sa anb oj ua oiquiBa un ap bjbi^ ag -saauBjj ojos
-ojij jap SBopi sbj ap SBpuanaasuoa sbj ap Bun sa Bsg •sajiBosag iod
opBiado oiquiBa jap uoiDBUiiujna bj ua 'wBing upzBg bj ap Ba^jig,,
bj uoa 'ajaapuoa as Kopinf jap Bai^ji^,, B^na 'iub^j ap omniBa ja
UBisdaid anb 'ua^JBSmnBg A aipuy aapsd ja leA iiB}idi.&gt;a.id as sqa
-aaq bj jog "jBiuaiHiiadxa A BjsijBnsuas apjBj sbui A 'boiijjbub 'BAi^af
•qns 'Buiajjoni Boija^sg bj ap ajuanj bj sa jB^ •oaiSpjoaisd soiubuibjj
^oq anb oj oziq as iiaap sa 'jas ap opoin oijo b os^d 'saauoiua bjsbij
ooi^ojojno Bja anb oj 'jBapi oziq as jb^i oj 'BAijafqns buiioj las b aj
-uamBjuaj osBd Bzajjaq Bg "SBOijaisa sapBpijBai sbj ap oijuoa ua oaod
b oaod ojiiiAuoa as o;uaiuupuaiua jg 'sajioiiaisod soub ua 'oaijajsa
oj ua A ojuaiuiiaouoa ja ua oiado as anb 'BUBaiuiadoa umanjoAaj bj
anj 'oiusiuBisa]jBD jap Biauanaasuog 'SBaiiBuiSop A SB^anasa SBjnmjoj
ap oipaui jod 'uoiadaauoa B^sa BianpBij as 'sBAijdaoaid sbj ua anb
asjEjou isb Bjipog "osjaAiun jap oijuap pBpijBjuapiaaB Boiod.ioa bj
ap Bipuadap ajsa iu 'ojjaq oj ap uozbi o BsnBa Bia ou BUBuinq uoia
-njijsuoa bj anb Bjaajqsisa ^aj bj o^ag •UBiBiuixojtdB aj as anb sbuuoj
iBa^a A ojiaaouoa 'ojaiqaauoa 'ojibiojba Bipod ojos uainb 'oiainiid
oj b ajqjianpaj ou aijsixa un ap BqszoS ajsg *ojjaq oj b aiuaij ajq
-isaaoB Bjua;uBui as ouBuinq ojuairaipua^ua jg •soubiisiid soj ap jop
ja Bas o 'oaisijBjaui ja Bas 'iag jap oraijui oj BqB.i^ajui o 'sBjja ap
'SBiauaiiBdB sbj ai^ua opipiad omaja oSjb ouioa Bi^sixa 'ouia
-ip oj ap aopuajdsa o Biauaasiuiuiai oraoa sssoa sbj ua BqBjsg -ojnjos

�tras el esplritu y el metodo de Descartes y juzgan a la poesia y a la
elocuencia independientemente de las cualidades sensibles". "De ahi
proviene que confundan el progreso de la filosofia con el de las artes".
"Los modernos, dice el abate Terrason, son mas grandes geometras
que los antiguos: luego son mas grandes oradores y poetas".
Este espiritu racionalista y matematico provoco luchas liasta en
tiempos de la Enciclopedia, mas de un siglo despues. Comenta Croce:
"Se desvitalizo a fines del siglo XVIII y los romanticos lo arrojaron al
olvido. El romanticismo es el triunfo del libre espiritu poetico y del
sentimiento, precisamente contra las ultimas consecuencias de un cartesianismo; complice infeliz de un clasicismo retorico y agotador".
Tal es la fisonomia llamariamos corriente del pensar de Descar
tes; la fisonomia diurna y su influencia y sus ideas sobre lo bello.
Pero este hombre tan enigmatico y abismal, tiene tambien en estos
temas una fisonomia nocturna; esconde otra personalidad, que es toda contradiccion con la anterior. El Descartes hombre difiere del
mismo creador del Sistema y del Metodo, y del otro ser semidivino
que es a su vez sobrecreador de sus pensamientos. El pensamiento filosofico origina un Descartes historico, que se superpone a las otras
fisonomias secretas y las oscurece.
No obstante, se puede dar con ellas. Resulta de estos sesgados
enfoques, que Descartes amo profundamente las artes. Sobre todo la
poesia y la elocuencia. En las paginas del Discurso del Metodo, confeso: "que ambas eran dones del espiritu y no fruto del estudio".
Despues, es sabida la influencia que en la creacion de su obra
tiene la inspiracion subita, la intuicion, la revelacion extraordinaria
e instantanea. Recuerdese la memorable velada de Neubourg, con los
pensamientos nocturnos cerca de la estufa, -y las maravillas que alii
ocurrieron para la filosofia universal. Nada menos que el arranque
de toda la filosofia moderna. . . Y es que, en ciertos momentos, otro
Descartes nace, borrando el descripto bace unos instantes. Lo hace
bajo forma de caballero, y audazmente proclama la superioridad de
la poesia sobre la filosofia. Si le creyeramos, lo mejor de su filosofia
nacio bajo la accion del sueiio y del entusiasmo. En el Tomo X de
sus obras completas, de la edicion de Tannery y Adam, se encuentra
esto: esta en el texto de las "Olimpicas", analisis valiosisimos de suenos y visiones personales. Se trata del tercer sueiio de la noche del
10 de Noviembre de 1619, en el que se le aparecio el "Corpus Poetarum", entre reminiscencias de la niiiez. Este "Corpus Poetarum"
se expresa en el mismo tono que el Socrates del Yon platonico, cuando desarrolla el proceso de la inspiracion: "No creia, el Corpus Poe
tarum,que uno se pudiese sorprender mucho al notar que los poe
tas, mismo aquellos que no hacen mas que necedades, estuviesen
llenos de sentencias graves, mas sensatas y mejor expresadas que las
que se encuentran en los escritos de los filosofos..." Es claro que
hay que convenir que todo este discurso ahora se desarrolla bajo la
dinamica del sueiio, y no en el piano ni en el sentido por donde ascienden los pensamientos del Discurso del Metodo, y que Descartes
aqui juega como Rabelais y Cervantes, y babla en tono ironico.
— 58 —

�— 6S —
op A Bisood B[ op Biuojqojd jb osjbj^bsuoo [b onb 'SBip ojuoiooj bbiu
soj uo A sbjjoiio sop sb[ ojjuo 'ojuoiUBiuijjn jopszijood ^eq o^^ '^^og
op soXbsuo so[ op Biouojoq spsoijop A ojuoubiuui bj 'boiuijuj sojjbj
•op sns uo A biujoj eun^e uo Bjjsonuiop 'Bodojno Bisood bj op uoio
-njOAO op ojxhs an isb^) \/jojB^ Bjssq sosooubjj SBjsijoqnns sojoiuijd
soj op SBjqo sbj opsop 'BoijBiuojqojd uoiobojo 'bjjooj A uoiobojo op
uoiobziuouijb B[ uoo uojBuiuqno onb A 'Band Bisood 'Bodojno Biuopoin
Bisood 'ouisijoqiuis-jsod 'otusijoquns op ojqtuou jo uoo uopoons os
onb sooijood sojuoiuiiaoiu so[ ojuouijsnjijidso opisojd ooj onb opioou
-oo oqooq un so 'soouojuo opsoQ 'sopuosaod SBuqdiosip uo uojotijia
-uoo so^ 'SBinood A soiijoso jouodxo p A ouboijouib Bjood jbiuo^
pp soJopsjiuipB so^oAop A souuij uo uoJo^iijijsuoo os ouijbjjbj^ oiuoo
oaiBjopnsg oiub^ -oiuouiojqBpnpui sop^ip so^bsuo soj Bjuono uo op
-uoiuoj 'SBiuood soj ofnpBjj ouubjjbj^[ 'sondsoQ 'oo^ op SB.iqo sbjjo uoo
ojuouiBjunfuoo 'iumofsoduio'j nj ap vifosojij^ bj BpinSos uo ofnpBa;
'BlOUBJjJ UO 'OJIBJopilBg '^OJ Op BIOUO)SIXO BJ Op SBIJOlUIIJSod SBJ UO
^ '^ W^I SOLIB SOI 3P aopopojjB sbjtjoso uojonj SBjqo ssjsgj -tioa
J3T,, Bisood bj op uoiobojo bj op osooo^d jo bjjbu os jo no onbaod
un ap sjsaua^t^ op ojnjji jo ofBq ooouoo oj os uoiquiBj A sop
-oj op opB^jnAip sbiu jo so oiuiqn ojsgj • ^upiaisodiuo^ vj ap vifosopj
W7 ^ ttSJaA 19P Dpw3s.^ W7,, 'O;J?J?7O(/ adiaufjj j^n sopBuiuiouop
sojiaoso sojj uo SBpBSoadxo ubjjbij os oog op SBoipiso ssopi
aoj ap svaijajsa svapi soj a-iqo

II

jbuozbj un bos o 'oo jojjb un o^uoiujbii^! jos op bij ou w7iM)iaoj
snduoj jo onb joj? -sb;so b Jiuijop Ba^d jojba ubiuoj ojps A SBjnjBiJo
sns op soiijbj uo o^sond BiqBq soj jo 'pspijBOJ ug "oijioo^ b uoiquiB}
sopinqiJ^B uos 'so^so op so^uoiuiBsuod sog -so^uBpod A so^UBipnjso b o
'jou^b^ b o 'sojoj9jsijoj^[ b jBjqBq ooBq ojsnBg jo uo opuBno 'oq;oo^
uo opBjBuos Bq os onb jojjo jonbB joioiuoo b BjjpjBAinbo 'bjo onb
ojuouiBpunjoj JBiujijy •••sojjbosoq bjo ou A Bjgj -soiuoa onb opoui
jop BcpjqBq ttiunJBjoog sndjo^55 jg "SBjqo sbjjo uo sojjbosoq oiqijoso
onb oj b ojusfouios jojba un 'souons soj jod SBpsjoip souoioBJopisuoo
SBJSO B 'lUldBJ IUUBAOI^ OpUOJOjd OIUOO 'jinqiJJB OjqijnOSip BIJOg
'jopBOJO oiuo^ jop jo A Bzojjog bj op jo :biouojooxo jod sojibjbosbui
-uo SBiuojqojd soj uo ojuouijBioodso Ainu A 'Bjuono uo ojdmois jouoj onb
onb jb 'bjbosbui uoo sojjbosoq un uoo soujbjuojjuo b 'jioop so
op ojcjij jop Biuoj jb uoonpuoo ojosojij jop souoioBJopisuoo sbq
ojso ojqos uoiqiuBj jooBq onb A^q sojuopnjd sopspoAjBg
•ttsojosojTj soj op uozbj bj joobij opond onb oj onb
'ojjijq sbui A pspijioBj JOABiu uoo 'ojJBfin^ jo uo oSonj op sBdsiqo sbj
ouioo ubjso sojqmoq soj sopoj uo onb 'BjjnpiqBS bj op sbjjiuios sbj
joobu uoobij onb 'uoiobutSbuii bj op Bzjonj bj b A oiusBisnjuo jop pBp
-lUJAip BJ B BJJIABJBUl BJSO BJliqiJjy,, : SOUIOJBJIO OJBJJfd OJJQ

�las artes, no aluda en alguna forma al poeta de Baltimore. Conviene
sehalar otro hecho paralelo importantisimo: la valoracion de la restante obra de Poe en la epoca moderna: sus poemas en si, •—independientes de las teorias y de los mecanisinos magicos o mecanicos
de la creacion—, sus cuentos fantasticos, sus narraciones, su ensayo
Eureka. Ademas, la misma personalidad de Poe, su leyenda antes y
despues de la muerte, la irradiacion de los episodios de sus amores y
sufrimientos y odios. Todo eso se organiza, se enlaza con las meditaciones poeticas, con los epistolarios intimos y refluye sobre sus ideas
esteticas, revistiendolas de una aureola de sugestion e importancia
irresistibles. Es seguro que los ensayos aludidos no ofrecerian por si
mismos tanta importancia, desde el piano de las teorias esteticas, si no
fuera por el poder misterioso que la obra total de Poe les infunde. Pareceria que esa obra perfecta de un hombre, cuya vida carecio del orden y de la armonia externa, se confirmara mejor en todos
sus detalles, con las ideas expuestas por el poeta. Ademas, se plantea por parte de las distintas generaciones sucesivas en Europa, problemas de aspecto estetico, moral, filosofico y metafisico.
Uno de los mas serios problemas es el de la sinceridad de lo
afirmado en tales detalles: la mistificacion implicita en toda teoria
artistica de artista creador y la mistificacion agregada inconscientemente o conscientemente por el autor, mas tarde, al reconstruir a pos
teriori el proceso de la creacion de algunas obras. En tal sentido, las
eonsideraciones de criticos y poetas en los liltimos aiios, parecen no
terminar, son inabarcables. Yo creo que las resonancias subterraneas
mas importantes de las ideas esteticas de Poe, hay que hallarlas ocultas en las eonsideraciones esteticas de Baudelaire y en sus poemas,
en las "Divagaciones" de Mallarme, y en las diversas poesias de Valery. No son ajenas tampoco a las sugerencias misteriosas de Poe, las
corrientes y escuelas que reaccionaron audazmente contra la hegemonia simbolista, como el super realismo, la mas importante y aim
vigente, por ejemplo, que insiste en exaltar a Lautreamont y Rimbaud.
Si nos atenemos exclusivamente a los frutos poeticos, sin aludir
al arbol doctrinario, me parece que seria una experiencia fecunda
en la critica, la que siguiera un curso analitico de la poesia en
los liltimos cien aiios, a traves de ciertos poemas extensos publicados:
simbolicos o alegoricos, con planes inteligentes, desarrollos, medidas
y proporciones, simetrias e ideas filosoficas. Podria verse asi que al
principio de ellos podria estar "El Cuervo" de Poe. Despues, "El
Lebrel Celeste" de Thompson. Despues, "La siesta (o la fiesta) del
Fauno" de Mallarme. Y "El Albatros" de Baudelaire, a pesar de su
brevedad. Mas adelante: "La joven Parca" de Valery. "La Tierra
Vacia o Desolada", de Eliot, continuaria este mismo orden. Por fin la
lirica narracion "Anabasis", de Saint John Perse. Es posible que
existan mas poemas por el estilo en norte o sud-america y Europa.
Si se comparasen todos esos ejemplares de la moderna lirica universal,
se veria que constituyen algo asi como una serie de ciispides, sosteniendo un renacimiento de las formas poeticas mistico-teologicas— 60 —

�— 19 —
un ajqos SBjqcjBd SBunSjB ^BOipap auipiiinuad 'ozuaiuioa ja apsap
'inbB j^ "ucqsuaixa aAa.iq ap SBHiaod ajuani^BJtijBn opua^ua 'sa^onaui
svuiaod jog 'SBpijin sbiu sauoisajdrai sbj uoidbuiSbuii Tin ua op^fap
uBq anb o jBuosjad ojsnS itu ouiixBtn jb uaaBjsijBS anb 'souBauauiB o
sasaj^ui 'saaouatu ssuiaod soun^js ap uaxuBxa jb soibjiaui oSaodojd
am 'Bisaog souibuibjj anb osa a^uamjBiauasa apisaj apuop ua 'oaip
-ojatn UBjd unSuiu uis 'opuBOsnq a^uauiBjog •opunjojd o oja^draoa Jas
ap oasap p o^uaj on oanaog oidiaui^g pp •"qqBqqy,, :oo,j Bzaidm^
•oon^oj ojdi^uijj ja
osj.3^ lap mauas^^ vj :soiBsua sojjo so^ ua
ao^ B^ojaBsap Bp^pA buijoj ua anb ssapi sb^ uos 'sbsoi[ba A SBaijaod
ajuauiBpunjo^d sbj^ "sa^iiaaop sauopBzi.TB3&gt;pA ap .lajaBJBa p uajainb
-pB bX SBps sbj ua X sb;sja8I ap sof^qEJi sosojauinu ua uauodxa as
iso[draafa X sajppp sns ua Xoq SBpiaouoa ajuauiBuins uos '^
-U103 B[ ap bijosoji^ B^,, ua 'ao,j ap sauoiDB.iaprsuoa sbjjo
•opunSas o\ ap ojSb[iui p suopipuoo ojaiuod O[ ap ofBqBj^ p
•[buiSijo uopuaAui BunSp ap ^ab p aaduiais B^BjuBAa^ as 'BSaiu as
anb o[ jaoauBAsap BJBd opszqBaj ozjanjsa pp laABp^a p ajqog •uoio
-uaAui v\ ap Juqj p jBJBda^d BJBd 'sBois^p o SBppouoa sbuwoj ap uop
-BSau nun ua uij p BjjBJjuaauoa as ouiu[n ojs^ -UB[d p X ojauinu p
ajuB pn^iABpsa v^ ap opajd p pBpipui^po B'q -sajuapaaajuB souiis
-tsoi.io{3 uoo jB[naasuinui Bjnjpia Bun ap oj^uap '[Bpuasa pBpipuiS
-po b^ ap uij jb Bpanbsnq bj ua bjsisuoo osaaojd asa opoj ap aABp bj
zaA pj^ 'sbjsiijb soj ap ojjnSjo p jod a^draais ajqBooAui 'jBjnjBuaiqos
oj 'ouiAip oj 'uoioBaidsui bj ap oiSpsajd jb a^ua^j ajq^iaaidsap
ajuapaoajuB un Bja o opiqpjadssap BqBSBd aiuauijBjauaS anb X 'Bjop
-B3Ja pBpiAi^aB bj ap odiuaij jap oiuisipidBJ osaao^d ja auapap anb
ajuaiasuoa oz^anjsa janbs ua znj Bun ap uoiaaaXo^d bj sa '^oauan^f j^^
Bui3od jap sisijbub ja ua BpBJJBu ajuaiuBsoianuiiu ubj Bpadpad vp
•osnjauoaui o auuojap oj ap oaonqjBq ja ua o BzajB-m^BU bj ap ^as ou
ja ua BjjBpidBjip as anb oiosaj un ap B.iopBi}siuiiupB 'osaoojd un ap
BJopBuira^aj 'jB^uappui uoioBJado Bun ap opoui b ojcad 'ajuaiujBjauaS
aaja as anb oj ap BiouBjjoduii sbui .ica.ia ap ojob ja ua B^ainbp^
oiamiad oj anb ajqisod sg 'ouansua ja X pBpijB^iA bj 'Bjop^aja uoisBd
bj uoa a^duiais aasjua odijsiui un ao^q oj oaad 'soiJBjuatuSBjj 'sop
-idnmjjaiui 'soauBiUBjsui 'souiisipidBj sojob ua 's^pipaiu sns Buiuuaj
-ap 'sojaaja X sapBpijiqxsod sns ajnosip 'sausjd sns BJBdajd 'sopBsnBd
souisxuBaaui sns BjjojJBsap ao^ ap Baijaod BiauaSijaiui Bg •uotoBJaS
-Bxa Bun 'aiuaraajuappa 'sg •BOiuaaj 'B^sijBuoiaBj 'BjsijBn^aajajui ap
BjopuBaijijBO aog ap uoioxsod bj jBzjja^aBJBa ap opBjBJj Bq ag
"soduiaij soj sopoj ap Bisaod bj ap ubj
-Bdas X UBjnauiA soj anb sajB^uapuaasuBjj sniBiq soj X soxau soj aofaui
nBJBOB^sap as anb oduiatj ouisiiu jb 'saoda Bjsa BJBd oraisijuBjJoduii
opj^araoa un bjbuSisb saj ag -aog ap ojdiuafa ja X Baijajsa bj jod 'optj
-uas unSjB ua 'aiduiais sopBuSaiduii 'sBiuaod sopxiajaj soj aiuajjjoa
bjos Bun ua ubjiiui as 'jBn^aB njijjdsa jap sbiiuouiiub X sBipaBij sbj
ap X BiouaSijajui bj ap X 'soj8is so^sa ap pBpijiqisuas bj ap sofajdtnoa
X soxuisijuBjJodiui sajBjdmafa ap opoui b 'ojnjnj ja ua zaA jbj^
•ajuBjj ap Bipauiog buiaiq bj ap lopapaijB uoiaXnqpjsip as anb
'oAaoipaui jap Jbuij jap SBapojaxd SBjqo sbj b sajuBfamas 'SBOisjjBjaiu

�principio bastante particular que, por error o por acierto, ha influido
siempre en mis juicios criticos en materia de poesia".
"Considero que no existe lo que se llama un poema extenso. Insisto en que la expresion "poema extenso", no es sino una pura asociacion de terminos contradictories. Creo apenas necesario hacer notar
que un poema merece ese nombre en la medida que excita el alma
elevandola a lo sublime. El valor de un poema esta en razon directa
de esta excitacion a lo sublime. Pero todas estas excitaciones son,
por una necesidad psiquica, efimeras. El grado de excitacion que
autorizaria a un poema a Uamarse tal, no pue'de sostenerse en una
composicion de gran extension. Al cabo de media hora como maximo,
clla cede, cae; una reaccion se produce; entonces el poema cesa, para
su efecto como en su realidad, de ser un poema".
Esta iniciacion del Principio Poetico revela la cerrada caracteristica analitica de Poe. Raras veces en una breve exposicion se ha
acumulado estrechamente mas cantidad de sabiduria, precision, distinciones, claridades, problemas. Anotar lo siguiente: el deseo de no
ser completo o profundo •—El pudor de las almas exigentes frente a
los dificiles temas— Aunque al final se resulte completo y profundo.
La seleccion de los poemas menores, de breve extension, le permite
entrar en el tema de lo intenso y lo extenso, de la calidad y lo cuantitativo, de la forma (espiritu) y materia de los escolasticos y aristotelicos. La invocacion del limite como necesidad de la belleza poetica
es una de las condiciones inteligentes que trata tambien con gran cuidado en la exegesis de El Cuervo. Ademas, los antiguos ya hablaban
de la limitacion, la proporcion, la unidad del tiempo, en los tratados
y canones. Por otra parte, el interes, el ritmo, la imaginacion, el encanto, predominan de tal suerte en los poemas que lo extensivo pierde
a su vez todo valor, para permitir que reinen las categorias poeticas.
Por este camino Poe pretende arrancar a la poesia de la encrucijada
de lenguaje y de la misma percepcion visual, para conducirla al
universo de la musica y de las ideas. Es la puerta que conduce al
movimiento simbolista. Tambien es de notar que el proposito del
tratamiento de la cuestion, utilizando "poemas menores" de no muy
grandes poetas, se anticipa a la reciente actitud de Heidegger, al considerar el problema de la poesia absoluta en funcion de algunos
poemas breves de la epoca de la locura de Holderlin.
Despues de anotar que El Paraiso Perdido de Milton, es una alternancia de islas de poesia y aguas opacas de prosaismos, y que la
Iliada puede ser considerada por muchas razones como una secuencia de poemas liricos (anotad la paradoja: la epopeya arquetipica
vista como una sum a de poemas liricos) encontramos esta otra adverteneia sobre los poemas breves en exceso: "Es claro que un poema
puede chocar por su brevedad. La brevedad exagerada se transforma
en mania de epigramatica". "Un poema demasiado breve, si produce
de tiempo en tiempo un efecto brillante e intenso, no produce jamas
un efecto que sea profundo y durable". "Falta la presion prolongada
del troquel sobre la cera". En la esfera de algunos poetas de los ultimos aiios, estas agudas anotaciones tienen que suscitar una verdadera
— 62 —

�— €9 —
ou anb souaiu y "sapjajEpa sauop^pj auaij ops 'Bpuapuo^ b[ A
ojaapjuj p uo^ -o^sn^ p sa ojjiqjB oaiun ng5^ 'tit&gt;^ajjag nj ap vaiiu
-iix uptanaua [^ ouioa Bjsaoj B[ b Bimijag -o^uaiiuiiuas p 'pspipa
-isniu B[ 'oiu;ij p 'ojuaiiuBiuBou^ p uoa BJipunjuoa oj aog 'op^pp
-np uaiq BJBpanb ou ooipod oidpaud p 'opo; ap .iBsad b
ap ajuanj BpunSas Bun BjnSijuoa 'Eaja A BaoAoid p anb sojuaiiuij
-uas sosa ap 'sa^op sosa ap 'sopiuos sosa ap 'sbuuoj SBsa ap epiasa
o jbjo uop^adai ajduiais B[ isb 'ofadsa ns ua •sqpBuiy ap sofo so[
o bit^b p ua Bfajpj as si^ p omoa y,, :aaip soiaap sns A o[pq o[
ap opijuas [ap jB[qBq [y -Baijaod pBpqiqisuas BmouojnB ap sopsa^
ua Bsaidxa as ao^ 'sa[BJOjaop sauoiaBuuijB SBsa ap Bpin^as u^
^[BnjaB o[Sis [ap sbaijoui^ sauoiain^ui sb[ b 'joiaajsod 3nnjt(nfiija
B[ b 'sasaaoasa so[ ap Btjoaj a[qisod b[ ap sBiauaasiuiuiaj b uoisiqauoa
Bjsa apuaiasBjj o^j;? '^o[[aq o[ ap opuuas [a 'saauojua 'sa [bj :ouBuinq
njijjdsa p ua opb^ibjjb '[bjjouiui o^uijsui ujq?? :aaip ao^ 'joiiajuB
O[ opuBjajauoa oiuoa 'Bpin^as n^ -sa[qisuas A SBAijouia sauoiaou sbj
-naso sb[ A [buoiobj oiuaxuipouoa p aj^ua 'oaiun 'a[qBpBjB 'ojBipauiui
^oAijinjui 'osnjuoa 'ojsn^ ap o^uaiiuiaouoa un ji^iaa ap 'jubaj ap A
uajJE^iiiniEg ap Bpadoad B[ opuBAOuaJ 'sopinf soi^o so[ ap ojsuj) ap
opmf p jBJBdas ap ubjb p souiaaouoaaj ao^ ap ojBjjBd ajsa u^
•ltBza[[ag B[ b BjqB[Bd Bun ua 'bjuouijb b[ b 'Bpipaui B[ b 'oijqqmba
[B [ijsoq 'auuojap 'oaj sa anbjod ajuauiB[OS 'oiaiy p SBgBjBq opuBjqq
'sojuBaua sns jB^a[dsap uoa Ejuajuoa as ojsn^ p ojad ^pBpqijn B[
uozsg B[ A uoiaBi[qo B[ suasua Biauapuoa B[ 'jaqag [ag "jaqag p
aaqos uopuajB B[ buib[[ sou [bjoj^[ opijuag p anb SBJt;uaiui 'o[[ag o[
ajqos Buasua sou ojsn^ [a 'pspaay B[ ap Bdnao as ojaajajut [a oinoa
isy "SBjuiisip A SBpB[Buas ^nui uos sapBjpasj sajj sb[ ap sauotounf.
sb[ anb souibjoub soj^osou 'ajuB;sqo o^ -sauopBaado sns ap SBjn^as
sapn^.iiA sb[ a.ijuo oyaenjis ua opnp ou sa[ap)siiy anb spuaaajip
ajqod ub; jod opBJBdas Bjsa [bjoj^[ opiiuag [a jod ojad :souiajjxa sop
so[ uoa SBUipui sauoiaB[aj auaijuBj^ -njiJidsa p ua Bdnao anb oiqs
p sa anbjod oipaui p ua ojsn^ [a oao[O^)^ :^od an^TS 'BJCIO aP A
BpiA ap pspuBuijaq ua 'sopiuijap sbiu souiiu.iaj ua Bjaod un sa B[qsq
anb p 'oSjBqraa uig -sajuBipnjsa ap soujap^na A SB[nB ua ajuB[najia
Bui8op b 'opiquisBj; UB[d b 'BAijdaaaad b apuaiasBJtj 'sasaaoasa so[
ap o souBijuB^q so[ ap sauop^japisuoa SB[ Bp^anaaj jipiAip oaipiu
-anbsa ajs^ '^p-^ojyy opijuag [a A ojsn^ [a 'ojng ojaapjuj p souiau
-ajqo 'sa^uajsixa aiuauiajuappa sbui sauopuijsip sajj sns un^as njrjtidsa
pp opunui p souiipiAip igM :asBay 'ooipod o[ ap ajuBgijq A Bzipinq
p^pqiAoui B[ ua SBiajauoa sauoiaBuiuuaiap jauaiap A jBj.ioaaj ap
opBjisnui ubjb un 'upiaszipnidaauoa Btjqos sun 'BaijBuiSop pBjsafBiu
Bjjaia ajainbps jojnB [a saouojua anb jBau apand as o^ •SBaijsB[oasa
sauopaBJisqB A sauopszipjiAsap uoa 'BiuBuia[y o bioubj^ ap sbjsij
-BUopB^ SBapa^sa sb[ ap sopBauBjjB uaoa^^d anb sozojj o^bsu3 ajsa
ua ua^six^ "uppspaadsa bijj ap soSoSspad o sojoscqij
so[ ap BjaiiBui b[ b s^api sns Bsa^dxa aog 'ojuauioui ojjaia
•rs ua oaipod 0[ ap 'ajusuiuiop A osognSjo zaA Bun ap sbui '^
un 'jB[nsui 'osuajui 'zbSiij 'aAajq o[ ap oqaaq Bq as anb b^ 'buijb[B

�sea por azar, la Belleza no se preocupa absolutamente del Deber o
de la Verdad".
Un facil placer, un agrado, una felicidad, acompailan al Gusto
siempre. He ahi el universo circunscrito de la belleza, el reino propio e intocable que Poe erige, y que servira de imperio a sus poemas
y que se proyectara en numerosos poetas y artistas del sirnbolismo
y de las escuelas del arte por el arte y de la poesia enigma y la poesia pura. Pasa Poe, para enriquecer y completar sus afirmaciones,
a descubrir el principio en varios poemas pequenos de Longfellow,
Bryant, Punkney, Byron, Tennyson. Existe una -tendencia muy generalizada entre los critieos, al considerar las ideas esteticas de Poe,
que los impulsa a insistir en la Filosofia de la Composition solamente
y en magnificar la influencia de la maestria tecnica, del calculo,
de la inteligencia, en los procesos poeticos. El escandalo de este
analisis enmascaro las otras consideraciones de Poe: de toda suerte,
es necesario completar todo estudio con las dos obras citadas y con
las cartas de Poe y la lectura de sus poemas, algunos de los cuales
encierran una Belleza enigmatica que refleja mejor que todos los
ensayos, el sortilegio, el alejamiento inasible pero al mismo tiempo
la presencia absoluta de lo poetico. La claridad, dentro de las doctrinas de un poeta sobre el arte que la naturaleza le otorgo, es imposible
de lograr. Por lo menos, la claridad exigible a los filosofos y teoricos
de lo bello. Ni el mismo Platon nos revela el secreto de su pensamiento en estas cimas. Es posible que los poetas se asombrarian y
basta se indignarfan frente a este afan de los hombres por saber lo
que ellos pensaban de lo que hacian con tanta grandeza. Poe —como
Baudelaire y Mallarme, nos dirian, cada uno, seguramente: Teorias?— Estan todas en nuestros poemas; y no en nuestros escritos:
desentraiiad su sentido oculto en ellos mismos, entregaos al iman de
su secreto, y tratad de hallar la Have de fuego que hemos arrojado
en las aguas del abismo con que circundamos nuestras obras".

Ill
Las ideas esteticas de Baudelaire
Lo Bello estd hecho de un elemento eterno inva
riable, cuya cantidad es extremadamente dificil de determinar, y de un elemento circunstancial, relativo, que
sera, si se quiere a la vez y al mismo tiempo, la epoca,
la moral, la pasion. — Baudelaire.
La Danza puede revelar lo que de misterioso oculla
la Musica, y tiene, ademds, el merito de ser humana
y palpable. La Danza es poesia con brazos y piernas,
es la materia graciosa y terrible, mimada y embellecida
por el movimiento. — Baudelaire.
Es evidente que la posteridad ha escogido a Baudelaire como
una de sus preferencias mas firmes, crecientes y preciosas. El contraste
de lo que fue el dandy que en 1857 reunio sus poemas en un volumen
— 64 —

�— 9—
ap sbui aaeij 'jaSanog ap oABSua ja 'sandsag •ojantod 'j
ap o^ojcud jg -B^aod ajsa ap s^api sbj A bjjo bj ap ojuoiiubjbjob
OAisoji&gt;ojd ja ua sajBjuauiBpunj sauoiaBjojBA sbjubj sbjjo u^qBjBuas
anb sajojijasa sapuBj^ ap soABsua ap auas Bim opsaoAoid Bq 'jBjnaii
-JBd opoui ap 'BiouBag ug •BUBiiajapnBq [Buosjad BpuaiJadxa ns jau
-odxa b opB^ijqo omoa ajuais as oujapoui aojiiasa o Bjaod opoj^
•sapnpiAipui sauopBjopB sbj na
BpBtajijB 'jbjia 'Bja^auoa A Bjjna p^pijEsiaAiun bj ap B^mjsip 'psjaA
-mn sa :JBpidod sa ou ajiBjajniBg -xx I^!S I3P VA- ^n^ l na BiauBjg
ap opjaj sbui B^aod [a zaA pj las ap BpajnB bjjo b^ uoa BpAiu as
anb 'o;ubj opBuuijB Bi[ as ^jjb ap oapua omoa pBpijojnB ng -a^ppp
-n^g ap auaiAcid anb 'soaissp sojuaiuiBauq ap 'oAisiani 'ojDBxa op
ajduiais Bjia as 'anb^jg A ossBaig ap A uintfne^ ap A aunBza^ ap A
xiojaBpg ap asjBjBJ} p 'ajJB ap eojqg A SBjsTAai sbj na 'soub Bjua.i
-Bna aa^q apsap 'soaijdaasa soj A sooijbubj so^ a.ijua 'ajjtB ap sanoia
-isodxa sbj ua 'sboijjjd sb[ ap ogoja^sap oaipiuajsis pp cuiuag
•oppi pp a^qBipndai o^ A ajqBJinipB o^ opuBAOuaj 'BUBiJapp
-n^q uopBJiiupB B[ ap BjanSoq b^ ua opuaipjB 'aj;jBg ap A aqajog ap
'aajuBQag ap 'jadaa^) soj ap sauopB^i^saAuj ap sojqq so^ UB^sa iqy
•UBUiuiop ajpppnBg ap SBiopaaus sbj 'sBapi sbj 'soji^ soj 'sauaSBiui sbj
'SBiuaod soj 'ofnj ap SBin^p sbj ap sopBpnuijui sbj ua A sspajqij sbj
ua 'SBjajaas sauopBiaosB sbj ua A sojnjijsui sojaop soj ua 'BUBUua^
uoiaBdnao bj ua oiuoa ix^A^ ap jbjijiiu A sanSjnq oaSods ja ua Bas bjC
'sofaj UBpanb jiaia jap sojiiiu A s^aaij sbj A soub soj ubzubab SBjjuauu
'ojubj ua ^ 'sajBAaipaui soj anb sosonjjo^ sbui sopBjaq A saiuaipjB
sojnaiio soj uoa 'o^ jap souaaijui sog "souaaijui soijo sojsa ap saABJi
b jBup^aaad ns aod oiubq jb BtuixoidB aj as 'auiBa bj ap jojop ja
jod BpBaijpnd BjnjBpa Bun b BiBduioa aj ag •oiauajis ua biou^a aj as
ouioa jBiauasa^d apng -jojj Bun^jB ajduiais UBqBfojiB saiafniu 'opBj
nn y • • •oatjoqBip A oSjbuib snjap ja uoa 'boijbidos anb sbiu jbjuoij
BpaApq ns uoa 'opjBjssq jaSuB ap o^jb uod 'jBaj 'saiBAajnq soj ap
Bpj^dsa b 'uipiBJ" jap uoaup un ua 'aaisjapn^g Bjsa jjjy "Bjaod jap
ojsnq jb a^uaij sa^uBjsui soun jod auuBuoiaB^sa b ji ap ojispdoid ja
BqBAajj Jpjj^ I^p sauojj sg ap opijBS uBq anb sajiui A sajiiu sbj ap
uppipa Bun uoa A soubui sbj ua aiiBjapnBg ajqos ajjjBg ap ojqij ja
uoa 'o^jnquiaxng jap uipJBf ja jjjoaaa sasaiu sounSjB aasjj "lassiij^
A uo.x^g 'o^iiijq oiuoa 'sojopi uojanj anb sojjo anb sbui 'jBiops isbd
'ibiub asaaaBq A sauoiaBJiiupB jsjpsns 'jaaaja A asjBuuijB ap oaiun
oi^ajiAiad ja oppiui^ad Bq as jena ja 'ajriBjapnBg ap oijsoi jb A Biqo
bj b ajqiAOiu A oso;uauuoj opuoj ap jiaj^s anb sbiu oqaaq ubij on
'6 I3P -^ VI I3P SBaajianS sajoijsB^Ba sbj' 'sBai^jjod sauoiaouiuoa sbj
'sajjB sbj SEpoj ua ouioa Bisaod ua 'ssuiaABa A sojnasuaa A SBjanasa ap
.loijajsod upisaans bj 'oiusijoqiuis jap sojjouBsap soj A sojuaiunaaui
-ajjsa soJauii^d soj 'xiX iJs I3P seiauapBoap sbj anb BjaiaaiBg
•SBip sojjsanu ap Bjaod jap ouioa oaijiia
jap o;ubj uoixajjaj bj b ajuauiBsoiauajis bjioui anb oj sa 'Bdo^ng Bpoj
ua sodiuai^ sojsa ua BpBiSoj boijiu^bui pn^iuajd bj jC 'boiSbjj A ajus^
-BABi;xa BpiA Bun ap ojnasndaja ja ua 'p/^ ]^p s^joj^ svq opBjnjij

�aiios, en el que ya se intentaba nna explicacion y reivindicacion de
la poesia de Baudelaire, a la luz de los gustos psicologicos de entonces. Bourget tenia su dilatado piiblico y su renombre fugaz pero fulgurante, contribuyo en aquellos afios a la estabilizacion oficial de
la discutida poesia. El ensayo ha envejecido, y basta se le olvida y
menosprecia hoy, pero entonces tuvo su oportuno valor. Gide, en
1910, publico un artfculo ironico y vehemente, un magnifico ejemplar gidiano, para defender a Baudelaire de las impertinencias oficiales de Faguet y de Brunetiere. El trahajo de Gide esta en el lihro
Trozos Escogidos, y es de una actualidad asombrosa, delicada y fecunda, hoy mismo. Se adelanto como cuarenta aiios a la sensibilidad
europea y proyecto luces sobre el nacimiento de otro Baudelaire que
iba constituyendose para las niievas tendencias y gustos.
En 1924, Valery dio una conferencia en Madrid, sobre este tenia:
La importancia de Baudelaire. Destacaba Valery la importancia de
los poemas de Baudelaire, con respecto al nuevo siglo. Se dedico a
explicar como se torna imnortal poco a poco el conjunto breve de
aquellos poemas, que fueron escritos en momentos de predominancia
de otros grandes poetas de abundante obra. Lamartine, Musset, Leconte de Lisle, y mas que todos, Hugo, rodeaban como cumbres inmensas el nacimiento de este milagroso jardin del mal y del artificio. Despues se vio que las cumbres palidecieron o retrocedieron con
sus tormentas y nieves, mientras que el ramillete de Baudelaire permanecia intacto y se identificaria con algo comparable a la estabilidad y fragilidad de las estrellas. Este raro episodio trasciende del
ensayo de Valery, que contribuyo muchisimo a los esclarecimientos
en torno al poeta. Y prosiguieron los libros, las ediciones comentadas y anotadas, las tiradas de lujo y de calle, hasta que Sartre arrojo
en plena polemica de existencialismo y psicoanalisis, su discutido
lihro: Baudelaire.
Este interminable enjambre de publicaciones no daha, ni perturba, ni lesiona en lo mas minimo el lento fluir musical y subyugante de los poemas, de los fragmentos, de las imagenes. El libro,
casi en la totalidad, se mantiene inocente y ajeno a todos los movimientos que suscita, y se transfigura y crece en medio de tanta fortuna postuma y de tanta sabiduria, que no lo perjudican ni exaltan;
conservando intactos su artificio y su verdad, su candor y su pecado,
su frivolidad y su fundamental pulsacion infinita, su estremecimiento
de fondo y su indiferencia formal, su colmado abismo y su intrascendencia. Sencillamente: su poesia. Ella va modelandose sobre los
gustos modernos, sobre las piedras y los pecados, sin sufrir menoscabo ni agotamiento; como una rosa que pasara de mano en mano
sin marchitarse jamas, entre una multitud afiebrada en marcha. Paralelamente a este singular destino, las ideas esteticas de Baudelaire
fueron consideradas y expuestas en los ambientes aridos de la Sorbona
y sus adyacencias. Baudelaire entonces viene bajo otra luminosidad:
detras de el descuella Poe, y mas aca, cerca de los ultimos problemas,
Mallarme, Rimbaud, Valery: los movimientos recientes.
— 66 —

�— L9 —
•muaia A npniu uaiqiuB) sa 'b)iuijui upiaBAiid ns ua
anb BjiajBin bj b epjonoa.i ojja ua A 'vpnw A nuuata sa Bzagag vj
•opntu A ouia%a down jap oidoid oj auaiAuoa SBquiB b anb ap ajjsiap
ojajaae ^a jod 'sapaisa pspiuiAip b[ uoa umoBiBdmoa Ban ua vidajnui
ej b abooaui ap 'a)SBi)uoa aj^a ap OT7&gt;ai;)JOS [a asiB3B)sap aqaQ
'nuaivui i)\ oiuoa opntu A ouuaja -toiuo u,q
'nj^od jv uvdtdsut vuvd mpaq Aog
'vxpatd ap ouans un ouioo 'sajvjjotii tp&gt; 'vjpq Aog
:isb B^qsq Bzagag B'q
•so)uauiSBjj sounS^B bijoiuoui ap Bp
-uaad^ ou anb aojaa[ ^^q on '^oq B)SBq saauo)ua apsap A 'uoiaisoduioa
3[qBaaduii B)sa ap 'eAoi BsoqaiadBa B)sa ap opuaid as )jaqnB[j[
soqojjBsap A SBiouBuosaa '8opiua)uoa sns ap 'is ap ajiajap {a B.iBfl
opina)suoa [BiuapuaosBJiui o^anf o oai)Sj)jB o)uaiuiB)UBaua un '[Bnp
-TAipui a BaiJi^ upiDBJidsB Bun ouioa opiBjapisuoa somaqap o Biuaod
asa ap Bai)a)s^ Bun asjapuajdsap apan^? qBaodiuaiui; 'B)aapad '[Bapi
Bzagaq ap odi) un Bjqa[aa 'sBUBisBujBd sauoi)saSns olBq une opiuaiap
o)auos un 'H.A.X '^ Bm9O(i 13,, :Bsuauiui Bansouwaq Bun ap ssuiaod
sop na a)uauiB)ajauoa pjidsui as ajnqapnBg 'Bza^ag b^ a^qog
•aujBa B[ ap a^qi)dn^joa oduiai)
jap pBpiujaia bj uoa sauoiaBjaj sns ua 'BpiA ns ap o^jbj oj b ubii)is
as anb sajafnin sbwba o buii ap 'BUBiunq pBpijBuosjiad JB) ap a).iBd
opuBiujoj oiuoa '^as oidoid ns ap auj^a bj b A n^jjdsa jb sspiun ajd
-niais sBjopuatpua^ua o^ad 'Bjsaod bj ap o Bzajjaq bj ap SBUiajqojd soj
oaiioiu ouioa ouio) SBUiaod soun^jB ua A sajsuosjad SBiauajajaid sns
saaaA s^qanui osndx^ -opi)uas un^^jB ua jBuij)OopB oipuajaad iu 'sop
-tpnjB SBiuo) soj so^jasa sns ua puap-xo iu 'pzi)BUia)sis ou ajiBjapnBg
anb b^ 'opiuaiqo oj o)ajdiuoaui .xod opuBaipnfjad 'Bsoad na o Boi)aod
Bjqo ns ap asjBUBj)uasap aqap 'a)uapaaajid bj ouioa jBia;ji)jB oj^jb
uopBuapio Bun ap sandsap auajiqo as anb oj 'anb o^anj apsajj
•is ua Bisaod bj aiqos s^api sn—
•a)JB ap Baiijia bj ap sapn)isiaiA A saou^ajB soj aiqos
A 'oiunfuoa ua SBajistqd sa)iy sbj A Bin;uid bj a^qos snapi sng—
•jBiauai^ ua Bzajjag bj aiqos ssapi sng—
isauoiaaaiip sapusi^ sai; ua aiiBjapiiBg ap SBai)a;sa souoiu
-ido sbj .xipiAip uBiipod as 'soAi)isodxa saijuitj A SBai)jia sauoiaBii)is
jbCij Bi^d oiiBsaaau oiad 'jiiand o^jb a)UBzi)Bina)si8 ubjb un u^
•8B)sipB)Bi) soj ua SBjja b
apnjB as 'opoui o ajjBiap un^jB ug •B)sisojid o B)aod ouioa Bipn)sa aj
as anb aidiuais SBpBzijBUB uos A 'uaiquiB) ua^njjui a 'ua)sixa aiiBj
-apnBg ap sBaiiaisa s^api sbj o.iag ^Buiaja bjiuouosij ns b bjibu isbo
ou 'ouiopB o osaaxa ouiiqn aisa anb vA 'oai)a)sa A oiiButi)aop
jap iB.mp.iad BiBd Bijsaaau ou anb A 'BiauBig ap SB)aod
soj ap oun aji ja oiuoa ojos is .iod bjba 'aiuaiBdsuBi) oruoa
ofajdmoa ub) ouisiiij o_\na 'BiniBiia Bi.iBuipiOBi)xa Bisa ap
SBapi sbj uos sajBiia? SB)aiauoa SBjaua^ixa ap ouBjd un apsag

�Otros versos que se comentan por si solos:
Yo sehoreo en el azul como una esfinge incomprendida.
Uno un corazon de nieve a la blancura de los cisnes.
Odio el movimiento que desplaza las lineas.
Jamas lloro, jamas rio.
Y termina invocando sus espejos que fascinan a los dociles amantes suyos. Sus espejos tan infieles, lucidos, ambiguos como impuros,
que hacen que las cosas sean mas bellas. Este liacer, este magico
poder de alterar, o crear reproduciendo formas y lineas, se ha relacionado con lo artificial, que es uno de los originales elementos traidos
a primer piano por Baudelaire. Mas adelante, esta el Himno a la
Belleza, que rivaliza con el poema anterior en celebridad. Aqui, ya
la belleza se ha relativizado, concretandose en algunos caracteres que
se asignaran para siempre a la estetica particular baudeleriana. La estrofa siguiente es ejemplo:
—"Que vengas del cielo o del infierno Ique importa, oh Belleza,
"Monstruo enorme, espantable, ingenuo, si tu ojo, tu pie y tu
[sonrisa
"abren la puerta de un Infinito que yo amo y que jamas he co-

[nocido?
Es inspirandose en este himno y en otras obras de Baudelaire,
que Lydya Krestovski, en su libro reciente, "El problema espiritual
de la Belleza y de la Fealdad", le asigna al poeta el merito de haber
revolucionado las tradicionales valoraciones esteticas, al otorgarle a
lo feo una realidad axiologica equivalente a lo bello dentro de las
obras de arte. Dice Lydya Krestovski: "Baudelaire fue el primero que
planted en toda su amplitud el problema de la Belleza y de la Feal
dad. El lo agudizd, intervertiendo las nociones del Arte, dotando a la
Fealdad con las cualidades de la Belleza, y viceversa."
De algunos de sus poemas arranca una revolucidn estetica que
analiza ahora el caracter sibilino de lo feo, lo monstruoso, lo deforme, lo grotesco, lo infame. Esta dificilisima peripecia de la estetica
iniciada en lo teatral por los romanticos, ha sido el tema dominante
de Krestovski, en dos grandes obras de la seccidn filosdfica que se
constituye en torno al Colegio de Francia. Emilio Brehier, con su
autoridad superior, auspicia estas investigaciones, en un prologo en
donde el magnifico anciano enumera sus admiraciones artisticas cumpliendose en el secreto mismo de su sabiduria filosofica. Las otras
contribuciones de Baudelaire son mas conocidas: la valoracion de la
pintura romantica y moderna, la jerarquizacion de la critica de los
salones, la teoria de las correspondeneias en su poema tan divulgado,
la invocacion de lo artificial en el arte, la incorporacion de lo desccnocido, de lo abismal, como caracteristicas de lo esencial poetico. En
tal sentido, dicele a la muerte, que se entregara al viajar a traves de
Ella. "Hundirse en el abismo, Infierno o Cielo, que importa? Ir al
fondo de lo Desconocido para encontrar lo nuevo." Y ademas, lo sa— 68 —

�— 69 —
"BJJBqBJB A BJJBZO
BJfid SBpiOBU SBJIUBIJO SBJ SCpO} B 3}UajJ B^JBUIB A ajqBJJiaSapUI S3 A
sojjo so[ jod jbj^oj ap ajqisoduii sa anb 'is ua aaip Bjja anb o[ Baunu
sdas as ou anbmiB 'bsubui A ajuatpaqo sa saj anb a^uijsa bj : buijoj bj sa
anb ajqmJhiiixaui p^puBtAij Bsa Jod ojps uaAiAajqos anb sbjsi^jb ^bjj
•Baunu uaiq BJBaijdxa as ou 'opiqBS sa ouioa 'o^sa ojag -uotaBiauajajip
ns A BiauauBiuui ns uoa 'jop^aja Bp^a ap Baijaod buijoj bj ap ajqiJ
-ajsuBJjui ojajaas [a Sojjaq oj ap Biauasa ouioa buijoj b[ ap ja :oujaja
Btuajqojd un BAanuaj anb A ajiBjapiiBg ap pBpqBuosjad B[ ap b^uba
-aj as anb Baija;sa Bapi Biuisj^uBjJoduii a Biuiqn bj inbB aq ^
•4t(^BSoa bj^o b 'b^sijjb ja 'osbob 'aqap E^? jaAiAajqos
-apnBg anb oj jod sa buijoj ns ap uoiaaajjad bj b sbi3bjS :^oq
BjquiosB aj anb oiJajsiiu jap ajqisiiBjd uoiaBaijdxa Baiun bj
jouas jb jauodojd 'sauoiaBJBjaap sssa sbj; souiBjjaAajjB sou OU19^!
jbuijoj Bg!?? UBUiBjaxa b 'api^) B ?AaH an^ I 'eiuaod Bp^a ua Bp^u
-ijdiasip A BiqBS uoioanj^suoa Bun Buiag 'SBAgdaaajd A SBajjo^aj sbj
b opoj ua BjsnfB as 'buijoj bj b ojuBna ua 'j/j^ pp sajo/^ s&lt;j anb ap
ojipiiBui oqaaq ja auodiui sou 'ssuiapy •xioJOBjag ajqos oipnjsa ja ua
Bjsa 'BiJBu^ipui sou sojio jod oqaip anb 'ojsg •4lpBpijBuiiJO bj ap
jBiJadsap ja uBJBpn^B anb 'jiaap sa 'oijbjjuod oj ojapBpjaA sbui Bjjag
•ajuauiBjuiisip Bjafnpojd as pBpijBui^iJO bj anb uojaipidiui sBrasf
SBajjojaj sbj jC ssiposojd sbj 'sBiuap oj jog -jEn^jidsa jas jap buisiui
uoiobziubSjo bj BuiBjaaj anb sbj^bj ap uoiaaajoa Bun ouis 'ajuauiuLJBjj
-iqjB uBjuaAui as anb sbiubjij uos on ssiposojd sbj A SBaiJojaj sbj anb
ajuappva sg55 :aipBu ua soiuBiJBJajoj ou anb 'Bjsa oiuoa sauoiaBinjijs
sajuezijoaj 'ja ua souiBjjBq 'saaaA y "zapin^uBj A BiaBJaojsiJB 'p^pisonj
-dnjoA ap af^qajq oinsim ja ajiBjapnsg ua jaqaq b UBfsq sopoj 'onu
-a^ui ja 'oiaoaq ja 'ojipnja ja 'qous ja 'opBuijaj ja 'ojisinbxa jg
•BpBSBJJB p^pnia Bun
ap seuinj sbj ajjua jBjpa;sa Bun ap Bqoajj Bun oiuoa 'oiobjui a Jiachu
-ui 'osa opoi ap apuaijap as B^aod ja 'oSjBquia uis iA 'SBajjjBinbisd A
SBaijjjBUBoaisd sauoiDBaijdxa sajBjnjq sbj opmSas aq 'ajjBjapnBg ap
spiA bj ap SBzafBq A ssijasiui sajjBjap souiiujiu ua jaaaj^ds uajans
apuop ua 'ajjjBg ap 'aqajog ap 'jiBjanBj^[ ap 'jadaj^ ap 'aqaag osuojjy
ap soj oiuoa 'sosoijba A s^jeSjiia sojqij 'opjaj aq o^ uoAjaj ojapsp
-J3A uoa 'a^uaiuajduiis 'isb 'buib aj as ajiBjapiiBg b anb jog ^buib aj
as anb Jog? ^SBjanosa sbj s^poj jod opijanb A ops^adsaj sa A bijo^
-siq bj ap sajqijjai sbiu sajojjsB;Ba sbj b aisisaj anb Jog? ^Ao\^ ojubj
aaj aj as anb Jog? 'aJiBjapiiBg ap BpiA biusiiu bj ap A Bjqo bj ap
upiaBDijijnd bj uoa BpsuoiaBjaj bj sa bsoijba sbui ajuB^ojjaiui Bg
•bzijb^jiia iu 'B^iqajBiu as ou A sopoj ap
sa ^A ^oq iBdojng ap A BiauBjg ap opiaj sbiu Bjaod ja sa ajiBjapnBg
•saauojua anb jo^bui oiuisiqanui sa 'sauoiasjaua^ sbj ap buijb ja ua o^
-ibjjb A uoisasod ap pnqjduiB Bjjanbs '0S6I u3 '-lopuajdsa ajq^qjnjjad
-ini ns jod 'soagaod sajuaiqius soj ua oiuiraopajd ns jod 'BiauB^jod
-uii a uoiaBipsjji ns jod ^jajBy b ^^61 ua BqBjqmosB ajiBjapnsg
• • -jCoq ap ajqiuoq jap 'p^piujapom bj
ap biujb ja buibjj as anb oj ap ajqB^oSBUi osjaAiun ja 'uij ua 'ong
oiusim ja BJBjia vA anb 'ocianu oiuaiwioaiuaAisB ja 'osoqjoui oj 'oaiusi

�La estetica de Baudelaire subsiste mas bien como una presencia
artistica actuante, como una doetrina disuelta en una atmosfera poetica, no simplificable o comparal)le a las ideas esteticas de los pensadores. Baudelaire era tributario de una epoca de Francia, pobre en
filosofia, y en su formacion y plenitud no lo frecuentaron las ideas
eternas sino los fugaces arrebatos de lo natural. Es una presencia
equilibrada del sentido critico en el fuego mismo de la inspiracion,
hermanando las antitesis que siempre se levantan como otros tantos
obstaculos en toda obra a crearse. Su estetica carece de formulas,
principios, determinaciones dogmaticas a seguir o recbazar; es una
presencia viviente de procedimientos profundos y superficiales, pero
eficaces y subsistentes, que se desarrollan en las distintas modalidades de la lirica moderna. Esta se abre como los rayos de una rueda
imprecisa y que se dispersa, por su periferia; si seguimos hacia su
centro, econtraremos alii las insinuaciones de Baudelaire. Asi como
existe una mistica actuante, penetrante, que tiende a lo inexpresable,
hay una estetica similar en donde Baudelaire oficia siempre, apareciendo en la encrucijada de los romanticos y los realistas y los simbolistas, pero sin la unidad mental intransigente de Poe, ni la diseiplina rigida, agotadora, terrible de Mallarme.

IV
Las ideas esteticas de Mallarme
La poesia es la expresion, por el lenguaje humano
conducido de nuevo a su ritmo esencial, del sentido
misterioso de los aspeetos de la existencia; ella dota
asi de uutenticidad nuestra permanencia y constitu^e la
unica tarea espiritual.
Mallarme.
27 junio 1884.
Carta a Leo D'Orfer.
Una de las conclusiones mas desalentadoras que alcance liltimamente relacionadas con la cuestion mallarmeana, es la que se me ocurrio en Paris, durante un festival de recitacion y danzas de poemas de
este poeta. Se trataba de un espectaculo de Danza Expresionista en
el Teatro Coraedia de los Campos Eliseos. Genoveva Mallarme, danzaba poemas de su antepasado, recitados por un artista compaiiero.
Danzaba El Cisne, por ejemplo. Despues danzaba a Bach y a De
bussy y a Lautreamont. Lo que pense podria concretarse asi: es inulil
intentar comprender el signifieado riguroso de Mallarme si no se le
considera tinicamente desde el punto de vista de la poesia y del idioma de Francia". Y se ampliaba mas aun: "Es la poesia inexpugnable
para los que no son franceses". En su obra, en su doetrina, en su
actitud personal, en su influeneia, Mallarme sobrevive en nosotros en
tanto que lo incomprendemos. Es muy seguro que lo mas secreto y
valioso de la lirica francesa del movimiento simbolista, se encuentren,
— 70 —

�—u—
'sBiuapy -aoiaajxa uouinxa jb saiuaaBdsuBaj Hos 'opoui ojaaia ua 'soj
-sg 'aaiBjapiiBg A aog ap aaaijip anb aojno an b ajuaaj soiUBisg
ap soaafuBjjxa sajaadaajui a saaopBaiiupB so[ aajua bbujj Baaiuiad ua
oprthaa UBq as SBjaod A soaijiaa sosoaatanu 'saXag b uaqng apsap 'oiu
-siuaapotu jap sauoiaBjnjiuo ssjupsip sb[ ua 'Biisdsg ua anb Baiaaury
ua sbui 'oufijjajsBa ug 'jo[ba ajuaiaija Xnui ap soijoasa A sauoiaBAaasqo
uoa sojuajui sns opiaajjEua ubij oppnp;.ij uBq o[ anb sojjanbB anb
A SBiuoipi so[ sopoj ua sa^aadaa^ui opiuai Bq auilB[[Bj^[ ap pBpijsuos
-jad B[ anb .iB^au apand as ou 'Biaua^jaApB Bjsa ap j^sad b 'oja^
'SBUJ3A
-bd sns ap jBjquin p ua UBao[oa soso[[njo sbjsiijb so[ anb 'ouafuvuj
•X3 atooifijnj p 'Bai^Bjj pspipaj ajambp^ 'is jnby -^auaj ajjsamu
-ap anb sszapn^B A so^uaimpouoa sbiu aod 'oaafueajxa p ep^poA issa
Bpanb 'anuBj[Bj^[ otumwio^uovo jap Bjaajip uoisjaA Bun ap uppuajqo
bj anb ap BiauajjaApe bj BpiaajqBjsa Bpanb 'ajjans Bpoj aQ •uin^nBf)
ap A jauB[\[ ap sojB.ijaj soj ap o XssnqaQ ap saisnui bj ap sbsou
-imnj sbjjijo sbj ap opuaiuiA Bjaod jb opBuiuinji UBq anb sbj)bjI)BS sau
-oioaaXoad ssjjanbB ofap JBuopuaui ing -soaijua sojofaui soj ua opiu
-aBjjaj Bjaod jap sauoiaBJtioijsuBJj sbjjo BjqBq uaiqiuBj^ "ajqisodiui sa
upiaoAap A 'Biajsanui joXbj^j 'soiaaiqnasap sajsui^ijo soAanu ap sisij
-bub jb A sauopBiJBA A ssdBja sns ua ouBauuBjjBtu Buiaod jb opsj^Bs
-uoa 'ounBg un ap bijojsijj opBjnijj uauinjoA un sa Bjqo Btuijjn ng
•aiuaojjv^^^ ap visaod vj auqos sotispdouj soun 'atiinpa^ A aiuju//^[^
un 'oinljin sviu dtujvji^^^ un 'sBiuapy 'SBuiJ^Bd jiui ap saaaa ap 'aiu
-jD]fv^ ap optyi Bun oaijqn^ •ainiBjjBj^ ua BjstjBioadsa sg "BsaouBjg
Biiuap^ay bj b aaauajaad aopuoj\[ J-majj -sajBiuamnuoin uos 'ojJBsaj
-uoa aiuaijiq o^^[B Bas anbnnB 'anb soJBqBJj ap aiaas Bun ajopu^aipap
'saJopB^uauioa A sojEa^oiq soj sopo; b opBjadns Bq aiuauieuiiijn anb
'jopuojy J-iuaH 3P uijbjjbj\[ un B.iqsq Sopianj ouioa osuap ub^ ojuaim
-Bsuad ns ap sauoiaeiaBA sbj BJBd o^xajaad oiuoa A Bin ouioa saao^
SBiuisjqanui opsiuo) Bq oj anb 'A.iajBy ap o.ijo 'jaiu^ag ap ijuojj ap
oj;o 'ojduiafa aod 'japn^qiq^ ap 8uijbjjbj^[ un ajsixg -oji^is a^uasaad
jap saaopBzijBUB sns ap o 'soausaodiua^uoa sns ap sauoioBiaadaajui sbj
ua ojhjjoa auijBjjBj^^ un onins oj b Baaasod ag 'Oiaaaipui aaduiais Baas
oaad 'aaqes asa osoijba ^nra sg -saaopBaiuipB 'sojndjasip 'sBjsiaBjuaiu
-oa sns ap sisa^axa sbj opiiBzqijn 'aiuaBjjBj^j ap aopapaajB SBiauaaaa
ap sBiuaisis ainaisuoa o saua^Btu; aBinaoj u^apod as 'ssuiapy
•saausaj oxua^ jap SBiuiiui SBzaji^ns sbj A sop^a
-ad soj Biaua;&gt;ija)ui bj ua A aa^iiiBS bj ua sopBaodaoaui uaasod 'soui^bj
aas ap SBiuaps 'anb sojjanbs ap opBi^ajiAiad aao^ ja sa anb 'ajqijanp
-aaai oisandaa^ui ol&gt;[B aaduiais saBpaub isb uiib oaad 'BAiidaaaad ap o
afBn^^uaj ap SBiuajqoad soj ap sajuB^joa sajuand soj aod o 'BaijBiu^iua
BuaiujB Bjsa ua aoj ap o Bao^up-g ap sajBjsiaa soj aod opuBajauad 'oaaf
-iiBajxa ja ua ajuauiB^aaastp aiaanasip Bapod ag 'ousauiaBjjBui n^iajdsa
jap 'BaijuaiiiB 'Bjaaaip uoisaadxa Bun aBzuBojB SBtuBJ" UBasa^oj ou soa
-afiiBjjxa saaojnB soj 'usasod as anb sauoiasiuanaaaj 'SBzauij 'sap^piu
-ijB 'soiuaiuiiaouoa sbiu aog 'BiauBisunaaia biusiui bj ua 'Bdjna ns aod

�disfrntan de una circulacion elastica, merced a otras obras que publicaron: los cuentos fantasticos de Poe, los poemas en prosa, las
curiosidades esteticas y los paraisos artificiales de Baudelaire. Pero
Mallarme no, mantienese como esos acantilados de lisos, de brillantes
e inaccesibles declives, que no permiten a nadie ascender. No ofrecen
facilidades donde afirmarse. No se dejan visitar nada mas que por la
Uuvia, el viento o las aves.
La impenetrabilidad de Mallarme se torna mas grave porque su
doctrina trasciende de su obra poetica. Trasciende sobre ella; esta
es su punto de apoyo. Lo dicbo por el poeta en su obra "Divagaciones" es facilmente trasmisible. Las palabras recogidas por sus discipulos de la calle Roma, aunque entrecortadas por pausas sibilinas,
o pausas sibilantes como las de las serpientes, son breves, puras, sentenciosas y fecundas como semillas abstractas que engendraran obras
eternas. Quiere decir pues, que es necesario comprobar su doctrina
por medio del ejercicio, goce o desciframiento de su obra poetica.
Y esto es lo verdaderamente dificil: sin la obra escrita, la doctrina
estetica de Mallarme se perderia entre otras tantas afirmaciones curiosas que pueblan las preceptivas o los tratados.
Pero con la obra escrita las ideas forman un cuerpo tinico, cerrado y oscuro. La oscuridad poetica es la condicion para que los
pensamientos de Mallarme sobre poesia adquieran brillo y vitalidad
y esenciabilidad. Y aqui, necesariamente, la noche oscura de la poe
sia se remonta a un grado de abstraccion expresante comparable a
la noche oscura del alma del cantico espaiiol. Muy diferente de Bau
delaire y de Poe se configura Mallarme, en cuanto al ser de carne
y hueso que condiciono su pasaje por el universe Nada extraordinario, ni irregular, hubo en esta penumbra carnal. Le basto con la
recatadisima rigurosidad profesoral y el argumento sugestivo de la
disciplina, del retiro, de la voz, de las insinuaciones. Supo hacerse
admirar y adorar por los mejores escritores sin recurrir nada mas que
a la desnudez espiritual de las actitudes. Las cartas a sus intimos lo revelan tierno y accesible, las peregrinaciones secundarias por los liceos
lo dibujan modesto y limpido, pero el mas impenetrable acontecimiento
de su vida fue el cenaculo que al final de su parabola constituyo en
la calle Roma, en Paris. Y es seguro que lo mas afortunado de su
existir fue que, entre sus discipulos estaban los que despues constituirian lo mas valioso de la poesia y la prosa de Francia: Cito, entre
ellos, a Gide y Valery.
Mas aiin, el prestigio de que sigue gozando Mallarme hoy, se
debe en gran parte a que de el surgio la figura poetica y doctrinaria
de Valery, y de que al mismo tiempo ocurriera en otros ambientes
proximos y colaterales ese acontecimiento tinico en el pensamiento
filosofico que se llama Bergson. Y que se produjera el desarrollo
de esas figuras, tan diferentes entre si, pero tan proximas a el, que
se llaman Debussy, Proust y Gide.
Parecenos a esta altura del siglo, frente a las multiples consecuencias que provienen de las insinuaciones de Mallarme, que estas
— 72 —

�— L—
soy ap BpiABjS A BpEuqoa uppaajjad By 'sBjqB^d sBy ap oinyosqB joyBA
ya :sopczuBO[B soucuuai ^ soj.oO[ scq jsjapisuoa yB uaiquiBi Biuamayd
-raoa as ois^y -BaiuojB^d BpuapuaasBj; By b aiuauiayqisuasui ji apand
as auuBj[Bj^[ ap Bajjaod By ap oiuoa jBqo.idmoa oipjixa sa o^[
•ssapi s^y BiaBq Bjifruia A SBjqByBd sb[ na B^odB as 'omip
yap BippuBS By Bzpa as 'sBuapBa sb[ adiuoj uamiiyB 'saauBAB say^a
-isnui uoa o 'oaiuijjj O8Bd no^ • • •BiuaABa By ap Biao^ap b^ na opip
-rqB o^uaioiiaouoa p sptaajBd oja^aas ua BjnjuaAB Bim opuais buiui
-jaj oai^od ojdb p ^Bapj bj b uaonpuoa anb 'sappijpjB soj.iosaj so[
'sBjqiaaABU sbubiai[ sbj uos 'BjojBjani bj 'uoisnp b^ 'Biaua^aSns B&gt;q
•SBapr sb[ ua ajuaui^pBa
-ipp BJBSod as sandsap A 'sdB^a Bjauipd Bun jod Baisnui b^ uoa BJip
-unjuoa as Bisaod B[ 'SBpua^txa SB^sa ap upiaBuiqqns Bun jo^ o'^
Sso^o^ p A o.ioumu p
BpBuapBaua BJoqB bji ouans pp aqnu b^ anbunB 'opiduiq A ajua^sts
-jad ouansua ap opsjsa un b paajam auaijqo as osa opoj an^) o-f
io[oquiis p A Bjopjaui bj ap SBSuamni
sapspqiqisod sbj uajqB as s^puaaja SBquiB JBfiqojd p an^) o'g
'sauoisaidxa SBAanu apaaajjo anb ^^q nqi.i} B[ b anb jaaj|[) o*^
isojipout sopp
-uas soqanni iaua% uaqap nqu^ ^\ ap SBjqBpd sb[ anb jaaj^) o'\
:sbui boijiuSis o[[a oja^ -auijB^pj^ b aupE}j apsap 'BpuBj^ ua sp
-BaijaBJtd Anw Boijaod pmuapd ap uppBJidsB Bun uoa appuioa O[p
'ajuaiupnjxaj^ \Jtqiuj^ vj ap svuqvjud snj o^anu oppuas itn J(7,,
•ajduns A Buia.i)xa uopsuuijE e^jap ua bjbjob as ouiuibo p ajuBj
-sui un jlo^ -aiuauiajiqBiapisuoa Bat^duioa as 'SBpuapuodsajjoa SBpsz
-joj 'saoB^ua 'sauoixauoa 'sap^pmijE ap pas B^ vA j^ 'SBuiaod o sosjaA
so^jap ap opiuajuoa p A Bjood yap sauoiaBuiJijB 9bjjo b ufiinns as
SBiauanaasuoa sns ojad :Bayiaod By ap yBjjuaa Bynqau By sa Bjs^
• itsofuaituvjfiasap ap aiuas mm
uod viujv ap opojsa un ivtm^iuasap A ojafqo un xiiapa 'ajuawnsuaaui o
'mujn ap opvjsa un jnufsoui vuvd o^afqo un oaod oood uvoona .'oyoqtuis
\a aAnipsuoa anb oj oiuajsiui ajsa ap osn otoafuad ja s^ 'ouans ja iqo
aq 'ojuiiaSns :oaod oaod ojunuiaipv ap pnpjopaf vj vund oqaaq opis
vq anb nuiaod \ap aao^ jap saixod svjuvna saut $vj atuii^dns sa 'otatqo
un jvj.qiuo\[^ :auiJByyBj^[ b jaaouoa b jszadiua bjbcI Buoiauam as ajuam
-yBipjouiijd anb oy sa anb 'jaanyj saynf b bjou Bpianpojdaj ubj ns
ua opanb isy ' " 'uqisnjv By A uopsaSns By Bja oidtauijd un u^
'SBzapuBjS sns SBpoj uoa '[Bin
-y^idsa oy Bia^q uba anb 'bjiutjui pBptfayduioa Bun ap SBJopsaja sau
-oisoydxa ua o oaiusqB ua B^aiydsap as sandsap A baijob uoiaBnuisui
aydiuis Bun ua Bzaidraa anb 'uosxijag ap jotm uoja yap sapnjisiap ssy
ua jBsuad anb BjjqBq inby 'SBpBzoquia 'jofaui o 'sBp^zoqsa omoa
'ajuaiuBpEdpi^uB oood un uBa^u^yd as omsiyoquns yap saysiqiun soy ua
anb sauoi^sana UBUBUia 'auiJByyBj^ ap p^piyBUOs^ad By ap anb Buuijuoa
as 'Baijpsoyij A Baijajsa 'BiJBja;xy npiaB^ijsaAut ap uapjo opoj u^
•sojBipauiui soyndpstp sns ap A join^ oidoad
yap sauoiauaini SBy ap Bpjoqsap anb pBpipunaaj Bun UBiasod SBiuyiyn

�poemas, la avidez y la esterilidad de lo extremadamcnte perfecto,
tiene su simbolo preciso en Herodfas, como nna virtnd ahismal de la
belleza poetica. Estos son los derroteros, con las elipses y las culminaciones de la aventura insinuada en la poetica de los fragmentos
en prosa, los escolios y los dialogos.
Se nota qne el espiritn experimenta algo asi como la gravitacion
bacia los arquetipos. La tirania de lo perfecto que rebasa el limite
de las posibilidades del crear. Mallarme descorre los velos y los cristales de la aventura, que atrae como un espepsmo sobre el desierto de
las perfecciones liricas, con promesas ideales que pueden aparecer
en los inaccesibles; el dominio del simbolo, de la metafora, insinuandose sobre el pudor de la pagina en bianco, coincidiendo con la tentacion de las palabras claves o laberintos, de las ideas y las sintaxis
de la perfeccion casi lograda.
Sin duda que la posteridad del teorizante se vio favorecida por
la obra, la devocion y la inteligencia de Paul Valery —fue su San
Pablo entre los mas escepticos gentiles— y encontro recien en Mondor, en este siglo XX, el exegeta, historiador y erudito digno de
el, y que hara de la figura de Mallarme una institucion clasiea en
las letras francesas, comparable a la de Racine en ese sentido, acrecentandose su importancia en el piano de la tradicion literaria y
universitaria de Europa.
El profesor de ingles Mallarme, poseia indudablcmente ese encanto irresistible de que gozan sin saberlo a veces, cultivandolo en
otras circunstancias, ciertas figuras solo posibles en civilizacioncs muy
fatigadas de crear y saber, y que, no obstante, prosiguen creando y
sabiendo. El demonio socratico mallarmeano no era solo el que inTiibia o negaba: era el que hacia de ese acto un hecbizo, un encanto,
una sonrisa creadora. Ese sutil iman de atraer, conquistar, hecbizar
con el mfnimo de materia y de ornamentos, se revela mas tarde en
numerosos pasajes y triunfos de Valeryr y de los asistentes al cenaculo:
"La obra de Mallarme, por exigir de crda uno una inter pretacion
personal, solo llamaba, solo atraia, a inteligencins separadas, conquistadas una por una, y de aquellas que huyen vivamente de la unanimidad". "Recuerdo como a los diez y nueve aiios me separe del todo
de Hugo y Baudelaire, cuando la suerte me puso bajo los ojos algunos fragmentos de Herodias, y Las Flores y el Cisjve. Conocia al fin
. la belleza sin pretextos, la que esperaba sin saberlo. Todo, en sus
versos, reposaba en la virtud de encantamiento del lenguaje". De todos
los comentarios que Valery ha escrito, se desprende que, para el. el
maestro de la calle Roma se constituyo en el arquetipo esencial del
poeta. Para una serie restringida de espiritus, asi es en lo que va del
presente siglo. En la atmosfera envanecida de ciertas bellezas limitsdas, en donde la sugestion, la metafora, el simbolo, la idea y la palabra son como etapas o circulos, se oculta, no se muestra ni se levanta, se vela, el poeta en si, tal como lo conciben sus admiradores
y creyentes. Las ideas esteticas son pocas: breves, discretas, esencia— 74 —

�— si —
-sip ^p safBuosaad X saaojpasa soso^auinu ap saABj^ b Bfnqip as anb
{ijns X Binisj[Bui"po boijsjjjb pnjijaB Bun BjJajB[iJuj ua aisixq
ui[o[ ap soaijajsa saapi saq

•ajuBjsui [a ua oiJjBjjiibu zojjb ns ap asjBAps ap u^j [a uoa '[Bjuaiuap X
oi.iBiui.id 'onSJijuB o\ b ;Xb! asjB^aajB ap oaisjjBjaui ubjb ns ua Bu^ap
-oiu BuqB [ap sootjcui X soan^BduiBpj so[ 'SBpBfianaaua sb[ 'safBSiBcI
so[ a.i)ua o 'XssnqaQ ap sauoiaBzqBatsnui sb[ uoo 'sopiAiAaa 'sopjngp
'sopspzaui 'sasaauBjj souiipunf.qB sajofam so[ aiduiais BJBd uBi^panb
'ounvj jap wjsai^ vq ap BiauBiiosaj B[ a.iqog -upioiqosaa ap pspqiqis
-od Bpoi ap b[[b sbui asa^pnuBaa Bq^^uatui anb Biuajjxa BjnjuaAB Bun
bzi[iaouiui 'jzw ja puijoqv ou sopup ap ojuaitumotu ufj ap ojijasnuBui
[a 'jijsixa ns ap jBuiuqna [a u^ -SBUijjaop sns uapuaijap Jofaiu anb
sojdiuafa scq uojBpanb 'oum^^ jap ^sa?g oq X swyaoxafl SBiuaod sap
-ub.i^ sns u^ 'naitpufoxi vj ap soj ua vjsvij 'sojiquiB scq sopoj ua ubj^j
-i[OJd sauoiDBSiisaAUi SE-q -so^is sojjo ap sasapiui soaisijB^atu SBjaod
so[ X Bjja;B[3^uj ap suiqdojj uoa X Bueds^ ua BaoSup^ uoa sapnj
-qimis sb[ *.iaiqi[^[ ap so}bc[b^j scq ua opinSas souiaij anb SB[ :sauou
-sana [iui ap uoioBoqdiqiuu B[ Buap^auasap aiujB[[Bj^[ 'BjqB[Bd B[ ap
jojba [a asqBxa [B o^aj -opin^axa [Baj o[ ap uopaBjjsqB Bun oraoa aad
-uiais ouans ja 'onans [a 'sapi B[ Bjsa ojaaaas ns ua iBjqs^d B[
-ua[ [a spas [Baj o[ ap a[C[Bja[o^ oaiun oq •jjo. anb aaand jaaj. aq
•Xaj B[ sa '[Baa o[ ap a[C[isod sbiu o[ ain[ax^
-Bjatu ouB[d [a ua 'oaija^sa ous[d [a ua 'BiauaAiA B[ ap ous[d [a ua
pBpi[B3J B[ ap uoisnjax^ "Bjsaod B[ ap onl^ip O)uaiua[a ouioa pspqBa.T
b[ ap uoisnjaxa B[ ua opi;sisuoa sq aiuaB[[Bj^ ua ajuBjsuoa sbui oq
•X.ia[B^Y sa 3li^) SBiauapuaj X ssaoda sb[ SBpoj ap Bisaod B[ ap owqq
-inba [Biuao asa ua ojn^nj [a ua aiaaXoid as upiaBuiBauaa^ Biuiqn ns X
'opBjnsnB[a Xoq a[[Bq as auiJB[[Bj^[ ap o[na^ja [a anb a[qisod sq
•oiauajis [ap 'uopBjuuq B[ ap 'Bapi
B[ ap 'Bp^ojBUB b[ ap 'sos.iaA soun^s aj&gt; oinjia [a ua ochuaij [ap
'odiuaij jap oi^qa a)uauiB[os '[buijou ajqiuoq [ap 'BpBSBds 'ajuBnu
-isui BJnioij B[ uoa apiauioa 'opiaouoasap o[ ap X aqiuq [ap 'pspq^a
-isniu B[ ap X upiaaBjjsqB B[ ap ouia^! [q -pnBC[iuiq o auiBpa^ 'ajiB[
-apnBg ap sa[ipad so[ ua Buiuqna anb ajuapBaap [ap iu 'pBjjaqq ns
'pBpqicpsuas ns 'oX ns Bj[Bxa anb oaijiiBiuoj [ap iu 'osaaAiun [a ua
bjbjsui as anb BisijuaaBuaj [ap iu 'pBpiupip B[ uoa X B^paid B[ uoa
BJjauaduioa as anb [BAaipaiu [ap iu 'SBSoa sb[ X saias so[ ap aaoS [ap X
.iouin.1 [ap ojuBa ns aiiooa.i anb 'soaiSB[a so[ ap Bjaod [a sa o|^[ •sodcuaij
so[ sopoj ap sapapi so[ ap B^upsip X ajuBisip ojtad 'BaijuajnB ajuam
-aj([Bpnpui 'Bjaod [ap p^pqEuosaad Bun b oujoj ua 'sozocjuia omoa
o soiuopB omoa ub[[oj.ib as sa[Biuatu sauoiaBaijpnd SB[[anby
•uij aod '[a^ajq ua 'sapjojspy ua 'upj
-B[j ua BqB^sa anb o[B :sBaijoso[ij sbuiiu sa[qBjauaA o SBfaiA ap sbjj
S3[ ap SBpB[siB sajBiuaiii SBinunb[B ap sojanpo.id uBjiaaaa^d 'sa[

�tintas epocas. Desde los poetas metafisicos y los cortesanos y favoritos
de la reina Isabel, hasta Eliot, Spender y Moore, de hoy, en cierto
grado de matices distintos, y coexistiendo con las mas opuestas virtudes de la raza, ya sean religiosas, guerreras o politicas, los artistas
de todos los tiempos se caracterizan por una modalidad que trasciende de su vida y de su obra, y que se denomina esteticismo. No
puede en verdad buscarse un significado preciso de esta denominacion, ya oscurecida o clarificada, ya dignificada por el herofsmo conio
en Byron, o sumergida en los refinamientos mas discutibles como en
Wilde. Basta senalar varias figuras legendarias 6 reales de las letras
y las artes, para que el termino de esteticista, resplandezca como
algo inherente al escritor ingles, al critico y al poeta. Existen epocas,
como la de Shelley y Keats, o la de los prerrafaelistas finiseculares,
en que el esteticismo se acentiia y brillan figuras extraordinarias que
van de los grandes politicos imperialistas hasta Oscar Wilde, en donde
el esteticismo se corporiza y trasciende con todas sus penumbras y
culminaciones.
En arte, y en filosoffa, en cierto modo, conformandose con la
profundidad secular de universidades como la de Oxford y Cambrid
ge, y al mismo tiempo con liviandades adorables como el tratamiento
de los detalles de las esculturas griegas y medievales, Ruskin realiza
tambien una corporizacion del esteticismo ingles, enlazandose con
cierto puritanismo, la economia politica, la pintura, la poesia y la
filosofia tradicional de los ingleses.
Conviene destacar e insistir que esta designacion de esteticismo
ofrece un valor linico, particular y excelente, tal como se me ocurre
al referirlo a una constante propension del espiritu ingles en tanto
que es artista. No se si podria reforzar mi tesis al rogar a las personas que lo confirmen en algo, recorriendo nada mas que una serie
de retratos de poetas ingleses, o unas laminas de figuras historicas
de la epoca victoriana, en cualquier libro de Arte o en las galerias
clasicas de Londres. La misma experiencia puede cumplirse al tratar
particularmente a algiin poeta ingles. Asi quedaron las imagenes de
los isabelinos y los romanticos, con su poder fascinador inagotable
en los centros europeos, y los mismos recientes poetas de las dos
grandes guerras del siglo XX, muertos en Africa o en Asia. Todos
oscilan entre el angelismo y el diabolismo esteticista, con lo cual se
rodean de una aureola irresistible de simpatia.
En lo que concierne a Ruskin, en realidad se trataria de un es
teticismo de la sabiduria, o, si se quiere, de un esteticismo humanista.
^Cual seria la ley secreta del esteticismo ingles, qvie une en la nocbe
de su desarrollo al profesor y al libertino, al poeta y al ministro, al
joven de Cambridge con el deportista de Henley, al emigrado pastor
de merinos de Patagonia con el aristocrata de Regent Street, a Oscar
Wilde con sus antipodas Chesterton y Shaw? Podria singularizarse
como un afan de erigir en la ley del existir la necesidad de una estilizacion de la belleza, perfecta, extravagante o exquisita, aun en los
minimos detalles de una existencia consagrada a las creaciones mas
— 76 —

�— II —
A 8BDIUI8OD SBj^jaua sbj JBaijisuajui a jBUBdino^B ][B 'oapajsa uapjo jap
ojuaiiuiaajqBisaj ^a :oiJBiuijd A oju^lian o[ Bja O}sg 'ooiiaisa oj ojjo^
9)U9IIIB)9J998 BSjndlUI 9nb 'jBJIA OldlOUIjd Un 9p 8BT9U9^IX9 SBJ UO9
ouioo 'pBpgid 9p osjnduii nn nog ojubj Bjjdiuna 'o^ipuaui jb
JB 'OJUB^9JJH9 'OJ9^ 'XX I^JS I3P BUiajqOjd 9ABjS SBUI [9 89
^sandsap ^?
•ouia ja A usd [op Jiajjip bidubjijiiu bj [9 no9 jpjBdraoa A ojjB^uaunjB
BJBd jUBjnB^saj un B opianpuoa BjjqBij o\ 'ajuauiBjjiauag MopBaipajd
BJSIJBUIJOJ [9 OUIO9 BIS3J3)! BJ B IU 'B^9JS9 9jqUIOq qiJU9S J9 OUIO9 9J^SB3
jb opBA9jj BiaqBq 9j iu 'oduigi; oq^nui iod ouj {9p ojjcbajbs
d
'BpBJOp BlJOlSiq B[ 9p OlUBg J9 OIUO9 '9JUB9tpU9UI [B 'BdB
BJ9iqnq 9[ ou :o[jiou98 Xnui o8jb aod 9pi99p 9g 'osB^ J9 U9 ujjjsn^j
uqof oqogq BJ9iqnq 9nb Bjun^^jd 9s 'bijojsiij bj 9jhiisbjj 9iu 9iib
BJSIJBJU9UIO9 jg -SOjgi^ SOJ 9p OJ B BI9BUIIjd 9JOpUBaJO}O 'BJJ9Ii BJ U9
JJJjnS 9p BpBU^ISB 9U9I} SOU 98 9nb UpiSIUI BJ A JBIlJIJldS9 OJ 3I|UJ
BIJBS999U BIUOUIJB BJ 909jqB}S9J :B1S13IJ31S3 9p odlj OJJO iqB 9JJ
•OJJ OSOUIJ91J J9p SBnSB SBJ 9.iqOS
ojs^nd ns b oSipu^tu jb aionpuoo b pjajoa 'opij^iuo^ ns puiuw^j ^nb
Z9A BUj^ •9JJ9niH BJ 9p 89ndS9p S9pBpiDIJ9J SBUJ919 SBJ JBJSinbuOO BJBd
SBUIJOU SBJ OU3SU3 9J 98 OpiIOJ) U9 'BIS9J^I BUn B o^ipU9IU JB 9SJBA9JJ
Oipi99p A 'BIUJB J9p S9UOI999JJ9d SBJ 9p OJU9UIIJJ9p U9 'SBUJ9^X9 S9p
-BpijBtuJOj sbj ojub} opBping uBjgiqnq 98 9nb 9p puSipui as 'osbo jap
9SJBJ3JU3 jb A 'uoisitn ns ap osojjnjo souaui ou 'jopsoipajd un jjjb
Jod jBS^d b pSajj uaiquiB^ •ajqipuiosajdiui ooijsi^jb uapjo un 'Bzajjaq
bj ap A pspnia bj ap jouoq BJBd 'opiaajqBjsaj BjqBq anb opoui asa
ap oAai^y -ajqEaaduii ojsa^^ -sajpuog ap aiuand ja ajqos o^ipuam jb
OAanu ap pfap A sojsbS eoj sopoj pS^^ "jBuoiaBj^ BjjajB^) bj ap sbjii^
-uid sbj ap sojapoui soj uoa opjanaB ap 'oajiuajnB o^ipuatu ap afBjj
un JBUOiaaajuoa oziq aj A 'ajjsBs osouibj un ajuB ofnpuoa oj 'opsp
-ina ns of^q puioj oj 'ojqsip ajqod jap uotsajojd bj A BiJBjuauinpui bj
ajjua aiSBjjuoa jap pBpjBaj bj jod o^uauioasap 'Bjajsa ja 'jsb ojj^a jy
'sojadoiaja^ sopiBj A sbobsbo ap sojsaj ^s^iuouiajaa A sBiauB^aja sciiu
-ijub ap ojajquios A sodBJBq uoa soijsnui so^uauiBUJO 'ja ua asuBqsja
"Z3W 'I^11^08 npioBn^is ns A ua^uo ns uBqB^nfuoa as apuop ua 'Bjnaip
-ij biujoj ua opBafBjj busouiij Bjpad anb 'oaijBJaojsxjB uaSrJO on^puB
ap oSipuaui un b 'sxsauiBj^ jap aiuand un ajqos oijqnasap B^sioi^ajsa
opBuijaJ uj^ :bjuoji ap Buajj Bijo^siq Buanbad Bjsa BJoqB opjanaaj
'saj^^ui oiusioSa opiu A ajqajaa jap B^sBq A 'orasijijuBOjaui jap A oiu
-siuBjjjnd jap oaBjsiuoip osadcijuoa ja omoa sa anb 'Bjsiai^ajsa Bzap
-Baijap Bjsa ap sbiujoj s^unSjB anb sbiu Bp^u jBzija^aBJBa bjb^
'sope^uasajdaj sosaans soj ajqos auodmi as oaiupjBjd sjuaiuBaiuo^^B
ouisiauajsa un 'jouib ojnd ns ap Biundsa bj ap bjjb stun anb souiaA
'—Biuauia jap SBjaiauBuij sapaj sbj ua une A BjnjBJajij 'ojjsaj— 'BijajQ
ap oiunjjojui jap 'Bjqo biusiiu bj ua 'sajjBjap soj b soiuijsisb opusn^
•sojob A soqaip sns ap Bzajjaq bj ^aunu Bpinasap ou sand 'sa;uBjsui
sajofaui sns ua B^siaiia^sa ooisjjBjaiu un sa jajiuBjj adiaujjd ouisiut
ja 'ajBadsa^jBqg ap SBtpaBJi sbj ap jBuoiauajut sbiu bj ug "souisij
soaijjjojd sbiu soj b o 'ajqij bbiu Bjanpuoa bj b 'sBpBaijduioa

�vitales del cuerpo humano. Posteriormente, vendrfan las consideraciones sociologicas, que Ruskin desarrollo en la segunda etapa de su
vida, preocupado por el bienestar social, la economia politica, l^ juslieia y el bien en el seno de la epoca industrial y maquinista, en cuya
atmosfera desarrollo sus liltimas teorias rebosantes de humanidad
trascendente. En ncmbre asi de un neo-humanismo estetico, que se
funda en la conservacion sacra de lo vital, como expresion de la bondad y de la belleza dentro del plan de lo natural, el mendigo permaneeia en su puesto, integrando en alguna forma el orden artistico
y moral de lo creado, eon las posibilidades de contribuir mas t^rde
a instaurar la justicia futura entre los componentes de lo social. Pero
tambien el Ruskin de la juventud podria invocar la necesidad estetica
del mendigo, quien contribuiria al imperecedero destino de la gran
eiudad del Tamesis, entrando en su plan misterioso de belleza constitutiva, como lo hace una gargola o un diablejo en una catedral gotica, un aguila petrificada sobre un penasco, el bubo en el casco que
corona la testa de Minerva, o la negra crin del centauro emergiendo
de una metopa del Parthenon. I Quien conoce el secreto de la ley que
rige todos esos compromisos esteticos que participan a la vez de la
vida y de la muerte, de la fugacidad y de lo eterno?
Ruskin murio en el 1900, despues de una prolongada existeneia.
En los aledanos de Conniston Lacke, su fisonomia fisica imponia el
respeto mas grande a los jovenes universitarios que le habian seguido
en las catedras de Oxford. Su rostro niveo y patriarcal aparecia en
la vejez, culminando mas de un centenar de obras, ensayos y poemas,
con un prestigio y un simbolismo esclarecedor, semejante a la cabeza
de Walt Whitman, de Tolstoy o de Rodin. No se que misteriosa mano
de la naturaleza modelo con furia, arcilla, nieve y espiritu, esas
cuatro fisonomias que cierran el tiimulo gigante del siglo XIX, proyectandolas sobre los actuales tumultuosos dias.
^Su vida? Estudio, poesia, viajes, conferencias, consagracion total
al idealismo artistieo, propidsando movimientos pictoricos revolucionarios, revelando para siempre a pintores como Turner, restableciendo
el culto por el arte antiguo y medieval, describiendo las catedrales
y monumentos tanto de Italia y de Florencia, como de Inglaterra.
Eso es un perfodo. Despues, consagrandose a los estudios sociales y
poh'ticos en gran estilo. Pocas vidas mas poderosas, ricas, multiples,
ecumenicas, fluctuantes, despojadas de normas cerradas y fanatismos.
Su influencia fue enorme en Europa hasta el siglo actual. Principalmente su obra Los Pinlores Modernos, en donde Turner encuentra
su defensor y exaltador, y que abre el laberinto de las renovaciones
pictoricas en Francia y Europa, que van a desembocar en el impresionismo y escuelas posteriores. Pero habiendo sido el exaltador y
posteriormente el profeta de los artistas mas puros, gozo al mismo
tiempo de la popularidad entre estudiantes, gremios y obreros, por
su humanitarismo ideologico y por la rehabilitacion que hizo de los
oficios manuales, de los artificios de los alfareros humildes, de los
detalles y maestrias propios de los tallistas de la piedra y forjadores
— 78 ^

�— 61 —
•saaqmoq so[ ap o;sn3 [a na JB.inp.iad Baud
i ap zaqaajjsa A Baiuia[od ap n^iatdsa A Biuajsis .io./(bui 'souisp
-bubj A sauoiaBiuaijB ap Bums jo^bui BiJBsaaau Bas zaA [bj^ aPl!^ 3P
m uiqsnq ap pBpijBuosaad b[ b uapnp iu usuoisa[ ou anb 'ajaB [a
ua A pBpaiaos B[ ua sa[BjuaiuBpunj soiqiusa b aoapaqo anbunB 'a
aeosQ uoo aaanao ajui'fouias ouauiouaj uq 'Bpiaaaaui uo
B[ ap jC ojuniaj [ap oouoaj. otusiui [ap ajuauipaauaS aoBu Biunjspd
Biapsnfui B[ igaijip A Bsouad aaaaBd upiaBaqdxa B[ i a[qBqoaduioa
ouioa b3jbuib ubj upiaB^Bjsuoo Bun sq -sB[jB}ia ojsn3 osopnp ap aaiput
aaaa^d BjsBq BaaajB[3u[ ua 'uns sbj^; -sb[[3 ap B[qBq as sojuara^Baj
•o sauamnsaa aod o[ps is^piaouoasap issa uos -o[j -soub Bjupaj soun
^A aaBq uBqB^uauioa A uBja[ sosoipnjsa A SB^spaB so[ anb s^aqo u^aa
'sbui sbjub^ A nuntoBjinbuy vj ap su^ndtuvij ajaig so^j 'nunjuij A
-oannbdy ap sauoiaoa'j sqr 'souuapoffl sauofmj scj 'aj^sa
jap ouojo^j vj '•viauaxoj^ ap svuvuvj^ svj tvtaaua/j ap snjpat^ swj
•uiqsn^ ap soaqt[ so[ ua 'soai^isa so[[oaaBsap so[ b aaaijaa as anb o[
ua 'ajuauiBqduiB uoaaiajnu as 0061 aP sauoiaBaaua3 SBaauxiad s^q
•opiA[o [a A Btauaaa^ipui B[ uoa ojdb asa p3Bd pBpijajsod b[ o.iad
'ajuauiBpidsj oi[duina as ojsa3 ns ap ouisijajoad [a iouisBisnjua ap A
ooajs^Bui ap soub Bjuiajj ap sbui ap sandsap 'sjBd ns ap soapsjiJB
sojsn3 so[ jbuuojsubjj b opjnqo^uoa BjqBq uiqsn^j ap pBp:[Buosaad B[
'o[3is [ap oidiauwd [y -^Bjn^aajinbjy b[ ap SBJBduiBq ajajs SBqM ap
BjsipBjBj; [ap onua^ui a OAijiuiud OAijin;ui oqsijB [ap b[[b sbui uba
'uos3jag ap A aaoj^) ap SBaiisijjB sauotonjijsui SB-q -uiqsng ap so^uaiui
-ijqnasap so[ ap Bzauij B[ UBia[diuoa anb sa[Biua3 sauoiaBjaadjaiuj ap
pnjjiA jod auodrai as 'a[[Bjap ns A pspisoipuBj^ ns ua '[BAaipaiu o[
'aiuapiAa sa [aBjsg b sajouajuB sajo;uid so[ ap uoiaBjqiqBqaa Bq
•SBjqo A SBtua^sis A 8B[anasa ua ajuauiBpqos uBipBjji 'uos3aag
ap A UB^Cn^ ap saAB.ii b 'oiusiuBiunq [a A oiusi[bjia [a 'uojbzubijb
as SBjajsa so[ ap Bjop^aja pB;aaqi[ B[ A oaijspjB oiusqBapi [a
ojois [ap sapuBJo sbui so.hs3bui so[ ap oun sa A osndiui as
•uojBjuniii 'bijo^bui ns ua 'oqan[ sa[Bna so[ aod sBiua[qoad so[ ap
soqanj^ ^opi^nao sq an^)? -j[Bi[Bxa iu jaAouiuoa uis o.iad 'B.iBduiB[
ns tins aaapuB[dsaj paojxQ ua ajuauiB[og "siJBg A sajpuoq ua anwij
-uoa oq "pBpjaA Bjnp Bun sa ojsq 'SBpianpEaj o sa[3ui ua sB.iqo sns
JBjipa b uaA[atiA as iu 'bjio a[ as iu '•aa^ as ou isbo vA i^iquiouaa ns ua
oiuisiqonui opBjjauad Bq opiA[o [q •oiJBjuauiaBJj A Bqnsuoa ap jo^ub
ouioa O[os a;sisqns uiqsng '[biijob o[3is [ap sojuaiiuipnaBS s^abj^ so[
jod SBjnqna sb[ sbpbiujojsubjj A [Buosjad Biauan[jui ns BpiaajBdBsap
'uaiq sb[^[ 'Baijajsq B[ ap SBiuajsis so[ ai}ua ojobjui jBanpaad bjbc!
ouioa 'boij9SO[ij pspipunjoad A Buqdiasip 'u9iaBzijBiuajsis ap pia
ojuaiuiBSuad ns A 'bjs.ba opBiSBiuap sa uiqsng jod Bp^fap B.iqo Bq
"SB^SIJ.IB
so[ ap upiaBuiSBiui B[ ap ouioa oiubj sauniuoa sajqiuoq so[ ap soj3b[
-iui souanbad so[ ap Bqsjisaaau 'Bdo.mq ap A BjjajB[.oU[ ap [Bi.ijsnpui
a BaijsijjB BzapuBj3 b[ anb opuBJisoiuap 'oausauiop A jB[ndod ^jjb
[ap ojijaiu [a A o^ubj [a jBJiiBjsaj b pssd ii[B aQ •sa[BAaipaui sap^p
-iiinuioa sb[ ua Bi.wnao anb o[ ap o[duiafa b 'aj.iB [ap a[i[ou sbiu o[
ap ouB[d [a ua souBsaj^B so[ b opiiBao[oa isa[Biaui soajo A o.i.iaiq [ap

�En lo que se relaciona con el problema central de la estetica,
la posicion de Ruskin es muy diflcil de concretar. Como critico, historiador de arte, viajero y admirador de monumentos y ciudades,
tanto imaginativo como analitico y constructivo, su obra es de una
variedad y vastedad tan dilatadas que conspira contra toda sintesis
esencial. Pareceria que en la polemica de metafisicos y empiristas, de
objetivistas y subjetivistas, Ruskin adoptara una tercera posicion: la
de un mistico de la simpatia por lo natural, proximo por ello a
Novalis, pero nutrido de empirismo, sabiduria e inquietudes enciclopedicas.
En las bistorias de la Estetica no puede ubicarse entre las corrientes tradicionales. Es un artista, un sentimental, un experimentador directo de todo lo que concierne a la belleza natural o creada.
Adopta, lo que llamariamos la posicion naturalista ingenua, sin velos.
Afirma que la belleza no tiene sus fuentes en el alma humana, sino
en el reino de la naturaleza. Ahi esta el receptaculo de las obras
bellas, flotando en la mirada indiferente de la divinidad, que se prodiga en formas, seres, leyes, colores, lineas, montaiias, sonrisas, aro
mas. La realizacion de la belleza es inseparable, por parte del ar
tista, de la biisqueda de la verdad. La belleza objetiva, viviente, innu
merable, esparcida por la divinidad en la naturaleza, no es percibida
por la sensibilidad ni por las especulaciones de la razon, sino por
una facultad semi racional, un modo de instinto, algo semi sensible,
que Ruskin llama la Theoria. Para el, la obra bella exige que sea
verdadera; es como un reflejo de la verdad, pero sin confundirse
con esta.
Afirma de la belleza dos modos de ser: uno universal y otro in
dividual que se dan simultaneos en la obra de arte. En primer lugar,
afirma en "Los Pintores Modernos", esa cualidad exterior de las cosas,
que, tratese de una piedra, un animal, una flor o de un hombre, es
siempre inmutable, y en alguna manera el resumen tipico de los atributos divinos. Sera esa la belleza tipica. En segundo lugar la realiza
cion dichosa de las funciones en las cosas vivientes; mas especialmente,
el justo y feliz ejercicio de la vida en el hombre. A esta belleza, la
llamara belleza vital.
Lo bello sera amado por si mismo, por intuicion sutilisima, muy
vecina de un instinto, no siendo necesario para ello el lazo o puente
entre lo racional y lo sensible. Esa intuicion percibira en lo bello,
instantaneamente, la belleza tipica, que es la manifestacion de los
atributos permanentes de la divinidad en las cosas y las obras, junto
con la belleza vital, que es el despliegue de los caracteres del tipo
perfecto que se realiza mas o menos en cada muestra de la individualidad: piedras, seres, hombres, obras de arte.
Mas adelante, Ruskin ira hacia los detalles de reconocer grados
de belleza vital, atribuyendolos a lo generico y lo particular. Por
momentos, su doctrina se enlaza con un neoplatonismo, naturalista
y divino, aparente y trascendente a la vez, desarrollado a traves de
ejemplos de la historia de las artes, de las obras, de los creadores,
de los pueblos y las ciudades. Nadie como el ha convertido a ciertas
— 80 —

�— 18 —
ap uoiamiui b[ aiqos oazouoa anb ajuBjiodun a Buiapoiu sbui
bj 'ajjjB[3Q ap Bjqo bj sg -piojxo ap BaiBiijBd jap Buiijaop bj ap
uoiaaa^oid BpBjadsaui Bun iijb ajj 'uosSiag ap BaisijBjaui ucnanuui
bj ap ucuaunj ua '^6j ua piojxQ ua BpBaijqnd Biauaiajuoa buii na
'aiUBjaQ siiojg jod BpBipnjsa opis Bq uiqsng ap Bapaisa uoiamjui
bj ajuauiajuaiaag -Baijajsa upioBanpa bj ap A ajiB jap bijosojij bj ap
ouiinBa ja jod sapBpijiaBj ajopuBp 'uiqsng ap pBjnjiqisod bj ajqBa.i
ouBiunq njiiidsa ja iiqaauoa apond anb oj opoj b loiiadns a^uaniajqBj
-nsuatnuooui oSjb sa BzajBjnjBu bj anb ap jsaoj • ojuaioiBSuad j^
•ojouia^ A ajqiajaoaui bujoi
oj A aopuBjdsaj ns BUBdina anb oj sa '^oq ap ajqmoq jap ojjn^jo ja
aXnjijsuoa anb osa 'BzajBanjBU bj ap ouiAip japod jap upiaBzipaBjsBq
bj A SBzaanj sbj ap uoiaBoijsauiop bj 'uoxaBaijiuaaj bj 'omsiuinbBin ja
'oijBqinoa ja anb o^ 'soiqES A sojBqjBq 'sajanja SBjp so;sa ap sisajijus
sbj A sisijBUB jb uajsisaj 'oai^ajsa bj ap ouBjd jatnbjBna ua 'sojuaiu
-jjBjj sng -jBnjaB Baoda bj ua uiqsnjj b bu^isb aj as anb oiuaiuiBfajB
ja JBaijdxa BJBd BjsBq ou 'p^paaA ap oSjb B^Bq ojja ua anbuny
•soduiaij soj b
BpBui^sap boijsjijb Buiajaop Bpoj 'ajqtsiAui uozbuijb buii ouroa 'auaijsos
anb oai}BUBj ja A opjasod jap Bqnao Bi^jaua Bsa ap BJaiaajsa ja ua
Bjq^q anb joj^asa jBiua^ ja is ouioa 'ssapr ap upiaBzijBinaisis ap A
jBnjdaauoa pBpiun ap BiauasnB bj uaiquiBj^ •BaisjjBjaiu p^pipumojc ap
'.lofaiu o 'pspipunjoad ap BiauasnB bj 'ojja uo[) -o^uaiuiBSuad ns ap
ajUBasodiJBUi A ajuBnjanjj ja^aBJBa ja uiqsng b opBijaojdaa Bq ag
•souBijsiia soAijiiui^d soj ap aoiiadns
pBpinuaui bj ap A oaiuo;Bjd uauinu jap z^a bj b Bdia^iBd anb oj b
a^uaaj Baoda cijsanu ap ajqisiuiaj.ii uoiaBaojsip Bun ua jaaja b sop^^
-ijqo 8OUIB3A sou anb jas ou b 'asjianpojd ua BJBpiBi ou 'Bzajjaq bj A
pBpJ^A BJ 'UOIOBJIUII BJ 3p B3pi BJ 3jqO8 SauOiaBjapiSUOO sns A SBJBd
-uibj ajais sns uoa 'uiqsng ap oujojoj jg "SBiJasiui A sajojjsBjBa sbjub;
ap ofBqap asopuBzijBaj BiauajBdsuBjj A pBpiua^as 'biuoiujb sa anb
o;ub^ ua oujaja n^jjdsa jap BiauajBj Bun ouioa op^aapisuoa jas Bjaqap
'sBooda SBjsa ua jaaBiC aaajBd anb ua opiAjo ja anb soiuaajg -opunui jb
opBjop ouia anb uoa jBnjiJidsa Bza^nd jBiaiui bj Jiaaq uis 'SBjpajBa
sbj ap BuaBj bj ua A uoiaipnja bj ua Bq^sodaj as anb 'Bisiunjdo A
Bpidiuij Biauaiauoa Bun ap saaopuBjdsaj soj uoa ouw^aiad ajuBuijd
-psip ap sapnjijaB ss^sa oujaqy *sajuapuajdjos A SB^ipaui sbiiuouosij
ojaAaj A SBaiojaq A SBSonjsEj ssaoda o^iansaj 8ajBna sbj ap 'Bdojng ap
SBjjaq sbui sapspnia sbj jod safBuij^ajad sns ap sandsap 'piqijasa anb
sojqij sosoidoa A soAisaans soj ap s^deja sbj uoiBziuiBuip 'BzajBjnjB
bj jod A ajjB ja jod uaiisjm uoiaoAap BpsAouaj Bun A pBjjaqij Bug
•SBAijnoasuoa sauoioBuiiunji jod sopBinS o^uaiiuijuas un A upiaBuiSBUii
Bun ap osjndnn ja of^q 'sBjqo sns ap ajjas bj opuBaia anj 'uiqsng
•SBjja ap oipam jod ajuaiujBjnjBU osajdxa as anb 'buiiuoub
vA 'Bja^auoa ^A p^piuiAip Bun ap sBfajdiuoa sauoiaBaaa ouioa 'sajuaji
-iaaB soj ap bjjb sbui SBjopusaijiun 'zaA bj b soaijpjsiq a sooi^ajsa sora
-siubSjo 'sa^uaiAiA sodiianbis ua 'Biauaaojg A Biaaua^ ouioa sapspnia

�A] hermanarla con la intuicion metafisica bergsoniana se le abre
nuevamente al esteta ingles las puertas de la actualidad filosofica y
las posibilidades de lo futuro.

VI
Sobre la Estetica de Teodoro Lipps
La Estetica de Lipps, aparece como la culminacion parcializada
de una de las consecuencias de los cambios filosoficos que se realizaron en Alemania en la segunda mitad del Siglo XIX, al producirse
la reaccion contra el gran idealismo germanico, especialmente condensado en la personalidad avasallante de Hegel. La majestad de las
esteticas metafisicas del idealismo aleman, todas ellas provenientes
en alguna forma de Kant, se expreso por medio de tres insignes sistemas principales: el del poeta Schiller y los de Scbelling y Hegel.
Desde el momento en que se reacciona contra Hegel, la estetica sigue
las oscilaciones y pendientes de toda la filosoffa europea de entonces.
Se puede senalar asi, me parece, la nitida divergencia de las ideas
esteticas, en dos grandes trayectorias, que son tambien dos grandes
destinos.
En primer termino, se organiza una estetica que se ufana en
mantener estrecha relacion con las artes, los artistas y los movimientos
creadores y revolucionarios, segiin la tradicidn de Herder y Goethe.
Se asiste a un afinamiento sublimado de lo mejor que traia en sus
entraiias el idealismo, y origina la doctrina de Schopenhauer y, mas
adelante, la de Nietzsche. Coronando las especulaciones ardientes, originales, impregnadas de divinidad y de pasion de estos pensadores
y artistas, se halla resplandeciente la doctrina y la obra de Wagner.
Creo que es dificil lograr una mayor gloria para los pensamientos
impulsadores de las artes, en modo particular dentro de la miisica,
el teatro y la danza, que la que resplandece uniendo en un solo tiempo
historico la ohra de esas tres geniales criaturas del siglo XIX, que
sohreviven hasta nuestros dias en todos los panoramas del arte. Pero
frente a este esplendor con resonancias en los ambitos de la sociedad,
los talleres, los teatros y los conciertos, se constituye en Alemania
una organizada investigacion de los fenomenos esteticos, bajo el prestigio de notables maestros tambien, pero de otro estilo, mas bien palido y disciplinado, que se declaran partidarios de la psicologia, de
la investigacion de los hechos, del estudio de los detalles y los procesos humanos dentro de las artes. Es lo que constituiria una reaccion,
muy amplia es cierto, pero rigurosa, del psicologismo y el empirismo,
en las proximidades de la investigacion cientifica. Grandes especialistas emprenden el dificil, lento y minucioso trabajo de edificar una
Estetica que va a denominarse experimental y cientifica, reaccionando
contra las abstracciones de los metafisicos y no dejandose atraer por
las sirenas de los inseguros y maravillosos artistas. Se constituyo la
— 82 —

�— €8 —
-ojtj ap ouisiAijejaj j^ -sojja ua BAijaajB BpiA bj ap sauoiaaaXo.id sbj b
paajatu 'uBjusaua oj anb sajua sajqBiopB soj uoa ojafns jap aiaiauoo
jap 'BAijafqo-BAijafqns uoiunmoa bj ap 'BaijBdmis uoiaBjdtna^uoa bj ap
UBiisaaaa 'oaj ap X ajqBpBJJ^B ap 'Biajauiis A oiuji^ ap 'pBpijBJodraaj
A pspijBiaBdsa ap sauopou ss-q •BzajBinjsu bj ua A ojjaq oj ua :soj
-uaiuuaouoa soj ap baijbjojba Bpipaui bj aaajqBjsa anb oj sa ajquioq
jap oainiiuB A JB^ia opiuajuoa ja anb opipuajuaa.iqos auai} ag
•sojjsanu soiuaiuiiaouoa soj ap aj^i'd ajqBjapisuoa Bim ap
oaijajsa jajae.iBa ja uBjaAai anb '^unji/n/uia ap .sosaaoid sojubj sojjo
nos 'soj^osou uoa aiaiauoo b .iBscd jb anb 'jBiaadsa ja^aBJBa ap sbuijoj
SBj.iap BiaBq oX jap sauotsBAa A sauoiain^ui ^p as^q b 'SBAi^aajB sauoia
-Baiuniuoa sbj ap uoiaou bj ajBU iq^ a(j "SBUjaiui sapBpjjBjnaijjBd
8bj uoa pBpiJBpijos ns jauaiuBin ap Bpina as A 'ajqBjuaiuijadxa oj
ojub jopBjuauiwadxa ja ouioa Bn^as 'a^.iB ap SBjqo sbj b B^uajjua as
anb ojafns ja apuop 'Batjaisgj ns jijjBd b ba BjsijBnp ojuaiiutaouoaaj
3}sa ap 'ajuauiBSiaaj^ 'oujajxa opunw un uoa pBjnjBnp bj jB)daaB
ap A 'BatsjjBjaui ap ajqi;anpaj.u bjusuj Bun Biauaiauoa bj ua jaaouoa
-aj ap SBUiapB 'ja^ajj X iub^j aj) Biauajaq oiuoa 'Bai^oj bj uoa uoiaBj
-nauiA Bun auaxjuBui ajdmais anb ouis 'ojnd omsi^ojoajsd jap ojdapB
BJBjaap as ou sddrq oja^ "bijosojij bj X uopoijai bj '3}jb jap sauoi}
-sana sbj jaAjosaj ap zBdsa oaiun ja sa 'SBUjajui SBiauaAiA X SBtauaoad
-xa sbj ap aj.iBd anb OAijafqo-OAijafqns jacj^s ja anb ojsand 'opuaia
-ouoaa^ X uotauajB joXbiu bj Bjja Basd ojiuBuiBjaaj 'boijosojij upiaB^
-ijsaAui Bpoj ap Bi^Buiijd Bijiujo ouiod 'Bt^Ojoais^ bj b sojdapB soj
ap sa 'sddrq 'jBjaua^ ua Bjqo ns b ajaijaj as anb oj u^ -ojafaAQ op
-jBiip^j jod 'DDi^ajs^ / ^p sojuaiuvpunj so'j ap ojnjij ja of^q 'g^6I ua
jouBdsa jb BpianpBj; 'sauauinjoA sosana^ sop ua Baija^s^ Bun 'bijos
-ojij ap sojqij sosoaaiunu ap SBUiapB 'paijqn^ 'oai^an^ij jBiuomajaa
o Baijo^ jB.ipa;Ba ap on X oiao;BJoqBj o Bjpa^Ba ap opianpaj ouisia
-ijsitu un ap 'sBAi^oiua 'SBAijiniui SBiauapua^ SBjjaia ap ojuaiuiiaBuai
ja X 'uoiobuuoj ns ua oaipojaui ajiiaiuBso.inij 'Bjsi^ojoaisd
-lAoui jap aaijjaA ja X Biauanjjuoa bj ua BjjBq as sddi'q
•ja8ajj BjsBq oui^oj^ apsap uojaij)uaasB anb sasoipiuias soj
ap Bjjoraaui bj b sauBjstJOBS ap ajqaunj oaiju^a un opuBUOiua 'sboij
-siui o SBjaBjjsqB SBiouapua^ sbjjo sbj a.iqos opBjunijj sX^q ojuauiom
uni^jB ua anb ajqBqoadiui sa ou X 'ouBiunq jaqBS ja Bjaip as apuop
saioiaas soj sopoj ua ajuauiBSoaapod aXnjjut sosoipnjsa ap Bjnjanjjsa
Bsuauiux b^s^j "sopiujq sopBjs^ X Bdojnjj Bpoj ua sauoioBjnautA uoa
SBjanasa X SBi^oaj 'sojuaiuiiaouoa ap BiuB-iousd opB^Bjip un opuaiaqs
'sajBnjas sodiuaij soj B^SBq sapBpiAijaB sns u^^uojoad anb X 'BaisBja
Bai^a^sa bj a^qos ajJB jap Biojoa;sd ej b 'SBUi^joop sbj ajqos sBia
-uauadxa sbj b BjauBuiiuopajd Bp anb 'Bado^na Bausjodraaiuoa Bai^a;
-sa bj ap saaopBpunj soj uos otiojBJoqBj X BjnB ap sauejidBO sojs^ aja
^az^o^j 'ija^jOj^ '-lauqaa^ 'jpun^ '^aqosiy^ uos anb 'ajjB ua ouanbad oj
ap stsijbub jap sauBip sosoaapod soj b JBjja OMBsaaau sa ja ap saju^
o^ad 'sddi'q b jBjjuoaua b souiba ouiuiBa a^sa jo^ ^j^ojotaos bj X ouisia
-ijisod ja 'otusiuoianjoAa ja 'oaiS^ojoaisd otusiiidiua jap ojjojjssap ja
uoa 'B.uaiBjJ&gt;uj a BiauBJi^ u^ sojdapB sojajBJBd sns oAnj anb Bjanasa

�tagoras revive con muy sutiles herramientas y ornamentos y decreta
la existencia de lo estetico dandose por medio de esa medida inefable
que es la Einfiihlung.
La Estetica de Lipps desarrolla con una amplitud inmensa el estudio de los fenomenos de origen individual que ocurren frente a las
obras denominadas bellas. En realidad, esta obra de tipo enciclopedico es la culminacion y el recuento a la vez de todos los descubrimientos de orden psicologico que durante cerca de cien anos se realizan con el advenimiento del empirismo en filosofia. Lipps recogio
la herencia de los investigadores del detalle fehomenico, en Inglaterra como en Alemania, los unio a las aportaciones logicas del germanismo, a las comunicaciones espiritualistas que exaltaban la vida
sentimental, mfstica e imaginativa en los romanticos, en los vitalistas
y en los inmanentistas, y estructuro merced a una capacidad potente
de organizacion y sintesis, un sistema que es como una enciclopedia
de conocimientos con base empirica pero con fundamentos y coronamientos espiritualistas.
La Estetica crecio asi con la confluencia de numerosas adquisiciones, todas ellas destinadas a fundamentar el conocimiento del diminuto milagro estetico en los hechos debidamente ordenados e
interpretados. Por eso, su obra en algiin modo presenta cierta monumentalidad arquitectonica, en donde lo espiritual y lo tecnico, lo
abstracto y lo infimo, se ajustan merced a la capacidad especial del
autor. Se estila contraponer generalmente esta Estetica, en sus proyecciones y magnitudes, a la Estetica igualmente enciclopedica de
Hegel. Es uso en las polemicas de este siglo, confrontar ambas obras.
La obra de Lipps serviria en su tiempo, pues, para recoger todo lo
que durante un siglo elaboro el conocimiento humano en los dominios de la Estetica, partiendo de los hechos, tan variados en categoria
y cantidad del cosmos estetico, abstraidos de la comunidad con los
artistas creadores, y en ella asistiriamos a algo asi como al cumplimiento del proposito de las esteticas llamadas subjetivas en su afan
de desalojar a las objetivas o metafisicas.
Es sabido que desde los sofistas el gran obstaculo de todo empi
rismo es la determinacion exacta de los hechos validos para funda
mentar algo, entre la muchedumbre caotica de las experiencias sensibles. Ya se comparo a los sofistas y empiristas de todos los tiempos,
con los ninos que se arrojan sobre una bandada de palomas posadas
en un jardin con el afan de aprisionar varias a la vez: el resultado
es no coger ninguna o satisfacerse eon algunas ligeras plumas. En la
Estetica de Lipps se prevee este ingenuo inconveniente y por ello se
trata de fijar, aislar, determinar, caracterizar el hecho sui generis,
linico, puro, del fenomeno estetico. Este afan de precision, que es
una cautela sabia pero que es un empobrecimiento a la vez, se contornea alrededor de un estado que se denomino Einfiihlung, de orden
sentimental y vago, que tanto es una intuicion como una emocion
delicadisima y una actitud a la vez. De ahi que en lo centrico de la
arquitectura de Lipps, arda esa Uamita errante que el trajo a la
plena polemica de orden positivista y doctrinario, para ofrecer el se— 84 —

�— 8—
sjjus oppouos osod jojne un us jijsisui bssjs^ui ^m oasd ^sBsdoj
-113 SajOJJSBJBS 8B[ SJJUS OpBtUiajXS O OppSUBASSp SSJSqBq UBJipod
31lb TlA 'OJOSOJIJ SJSS 3p OIU^IJ JS SjqOS SBSpi SBJ 3p OJUSIUIIjqnsSSp
Un 3JU3JUI 38 OJIS JSp BJ11J[B BJS3 B 3llb 3p BJO1[B BJBJJ 38 O^[
•sddig sp Bjqo bj us bjSoj 38 ouiod 'Bsisntu bj A Bjssod
bj us ajuainpdpuiad 'ssjjb sbj us ouijij pp Bmsjqojd p opBipnisa
eq 38 8333A SBOod anb jpsp ssBjd stu 'sspBpiJBjnsjviBd sbj b o;ubii3
U3 '^BsmbiBuoui uopBuipjoqns bj sp oidpupd jgM sp A K
B[ us pspiug 3p ^Csq,, ^\ sp sopjjdBD so[ 'j ouioj p u^
UOI0B[dlU3JUO3 B[ B OpBSipOp 'jj OUIO} pp O[n}ldB3 UBJxj ^^ "BUISjaiS J3p
ojuauiajuaipnadaput 'saaopBa.io so[ dp ajuaiAiA biuouijb bj us Biau3AL\
-jsdns sp soui^ip ooioa 'sop^jdB3 soun^p UB^^iaq 'sddi'q us 'isy
•sojusuiSbjj
sojjosou b op^Sa^ UBjC^q ops ssppisjjy sp bdij^oj b^ sp anb
OUIlUJajOp 3llb BJ BAJOUi^ BlllilJUB BJ Sp BJOA3U3q B6IJUO8 BUll OplS
B^Bq anb ajqisod sg -sddig ap bj A jaSajj ap bj :ojSts jap SBjsando
seiu SBaijajso SBjqo sbj us ojbjs usiq sjjnso ojsg 'ssfBituBpuB sosoubjb
soj sp buiisus jod uBjjAiASjqos 'Bips^BJj bj o Bissod bj 'Boxsnui bj sp
BIJOS^ BJ Sp OJUSIUIB^BJJ JS US '8BJJS Sp JBISJBd Bjn^SSJ Bg •SBJSIjdlUIS
soiusuiBpunj sns sp bjjuoo us ssssa b A ua^^-iBia jb 'sajojtiB sns usssq
ssjjb sbj sjqos snb ssuoioBJspisuos sbj ^od SBpunssj A sbsoijba sbui
uos 'sBjsiJidma o SBaisijEiaui ubss 'SBOijBiuaisis eBsipiss 8B}ss snb iiu
BJsd o^usj^ 'ubjb ojub} uos opsqsnj Bq ou saj^ns soj Jod sojusiuiijqns
-ssp 'ssuoisBuiuinji 'ssuoisisinbpB bjjs sp usinpjcsd snb ss 'sddig sp
jbjsus^ us Bjqo bj uos jijjiiso spsnd snb ojuouupajuosB oajp
•BSJJSJSS
Bsojnqsu bj b oujoj us ubjsjsuos ss sbjss opu^ns 'BUBpois uoismj
-u; bj sp o uosSasg sp bsisjjbjsui uopinjui bj sp Bsuoisiq Bpusjsixs
-os bj b sjusjj 'osojib jtjBS A ssjBjiuiijsp Bj^d oiuisoisBj sp sozjsnj
-ss A soAi;injui soap uos ssabjS sjissssu ojusiuiijqnsssp ouiisjpBsijsp
ns 'jBnjsB ojts js us 'snb q -sijbao^[ b jjBjjog spssp ubuisjb ouisp
-iluBiuoj jsp ouoj jsp o 'jBASipsm 'onSi;uB 'osi^sjui aajaBJBo sp o^jb
BpuspiAS us ojssnd Bq 'oijBquios jBns bj jod bsjbj bjss us snb oasd
'so^nsso A ssjptjtp sbiu sotuiiuop sns us bsijsjss Bisusp BpBuimousp
bj jbzubab oqssq Bq '^unji/7j^tii^ bj b BpuBjiodtui jb^joio A JtqiJS
-ssp sp ojisodojd ns us snb :s}uoinis oj souibjjuosus sddig ug
•SBAtjBsijdxs ssp^pijiqisod sbj jbjoSb
B^SBq 'sBISUSpiISJ A SBIUSJSIS SOJ US 'SJJB Sp SBjqo SBJ US BJJSSOUOSSJ B
UBS^d '^ub^j sp Bsijs^sg bj sjqos oipu^sa ns us ojubj ojjo oziq qs^g
A tisoot}ajs^ sojuaiutpuag sorJ,, Bjqo bj us uoisdssuos ns pjj
A oijSossj ojBg spuop 'BpuBjg us A siBd ns us Bjsnsss opBui
-joj Bq sddig ssnd 'ssjojub soj 'jo^itb js 'jb^usuiijuss uoisaaAo.id bj
sp oand A sjdiuis ojsb jsp uopsuiuijcsisp bj BpszuBsjB zsa Bug
•ojssndojd ouiuijsj jsp B^stjBuop
-bj BtdBsojd bj A pBpsnBA bj BpBp 'ssuoisnjuos jbsjs b Bjnqpjuos
ojjs ojsd 'upiovzijanjiJids^ BqBuiBjj oj Jjs^jo^ "s^s 'upisss^ojjui 'BjjBd
-opus 'jbiusuiijuss uopss^ojd sp sjqiuou js uos jBjnsjts oqssq usq
oj 'ssjouBdss ssjojsnpBjj soj A BpuBjg us ojBg A qs^g jojsj^ :sjqp
-npBJjui ouiuijaj un ss Sunjunfut^ •sbsijsjss sspBpiAijsB sbj sp o^sjs

�nosotros, confinado en la esfera de las leyendas de lo dificil, de lo
esteril, de lo miniisculo, cuando en realidad posee cualidades altisimas de escritor, artista y critico. Considero tambien que es una
aventura poco feliz la de estrechar la figura de Lipps dentro del
estudio de la Einfiihlung, como ocnrre con frecuencia. El caso es que
Lipps ha escrito inmensamente sobre esta proyeccion sentimental.
jComo concretarla? Sus discipulos y comentaristas han traducido
a lenguaje conceptual sus nehulosidades y riquezas. En estos fragmentos de Lipps logramos ciertas precisiones convenientes.
"La proyeccion sentimental es la condicion .mediante la cual un
estado de alma y los sentimientos expresivos de tal estado, percibidos
por mi, pueden infundirme un cierto deleite". Mas atin: "Aquella intima colaboracion, sin coaccion ni esfuerzo, aquel convivir y simpatizar con el sentimiento ajeno, es, no solo la condicion, sino, a la vez,
fundamento necesario del placer que ha de proporcionarnos el movimiento de expresion. Toda libre convalidacion de mi propia esencia
es para mi un motivo de placer. Por lo tanto, la proyeccion sentimenttd, a saber, la proyeccion sentimental positiva de la que hablamos
aqui y que consiste precisamente en este convivir y simpatizar, es la
razon de aquel placer". Y de aqui se pasa a las eonfirmaciones de las
experiencias mas heterogeneas del hombre, que comprenden las percepciones groseras, las reacciones emotivas, los juicios sobre los valores humanos, lo etico, lo estetico.
La irradiacion de la proyeccion sentimental de Lipps ba sido valiosa. En efeeto, recoge uno de los mas prestigiosos fasciculos del
llamado egotismo germanico por parte de Santayana. No se puede
negar que satisface a la modalidad romantica de interpretacion del
universo, y no se puede negar que los estudios de Hanslick sobre el
dinamismo musical, muchas concepciones de Spenglar sobre las artes
y las culturas, las conocidisimas y agudas reflexiones de Woefflin y
de Worringer sobre el gotico, tan bien acogidas por los criticos y
artistas de nuestro tiempo, mantienen conexiones con los descubrimientos de Lipps. Asimismo, la concepcion de un yo desvinculado
en gran parte de la conciencia dinamica, irradiado fuera de su fluir,
hacia el mundo externo, concuerda bien con la vida psiquica descripta por James y Bergson, mas adelante.
Pero el proposito de esta doctrina es el de establecer el caracter
autonomo de lo estetico, el quid del acto contemplativo o creador,
la nota cualitativa diferencial entre las numerosas excepciones afectivas e intelectuales. Desde el momento en que se simpatiza se tiende
a convivir, a identificarse con el objeto, a adoptar sus formas y actitudes, a transmitirle en cambio las mutaciones y alternaciones del
yo. Esta la simpatfa grosera e impura, habitual, esta la simpatia cstetica, desinteresada, atrayente, magica, que convive con las columnas
de un templo antiguo, los vitrales de una catedral, los movimientos
de una sinfonia, el andar de una danzarina, por diversos procesos
y grados de autoproyeccion sentimental.
Las metaforas que vivifiean y dinamizan las vastas creacioncs del
cosmos, atribuyendoles a las esferas, por ejemplo, como bizo Dante.
— 86 —

�•aiBadsasjBqg ap seipj^eij sb[ X uouaqjiB^ pp sa[ouiJBiu so[ sogaq uos
anb.iod .iBoqdxa bjbcI bsoo bjjo oziq ou 'soaujdiua sojep sa^qap sns
uoa 'sddiq SsosiaAiun so[ pXn^jsuoa s^pssuad SBpBupiu sbuiijui sns uoa
'ziuqiaq ^[qsjaui uaiquiB; p^piaqdmis Bun ap js- ua sapspipaj 'sojn[
-osqB 'sBiauasa B[njsod pna [a 'omsipuojaBj [a uoa oubui B[ ap Bp as
oai^ppaisd orasiiiduia [a [Bna o[ uoa 'Baijajsg B[ Bpoj asisaqdxa aqap
[Buoiaouia sp^u Bsa U03 -BjuBaua o[ A ^bjib o[ anb o^[B jod opBjBq
-ajjB 'o^ [ap Bnj Bun 'BauBjuauioui uoisnja Bun 'a[diuis ojBp un sa
sddi^q ap [Bjuauipuas uoiaaaXojd B[ anb ira BJBd Oniia^ "SBaigp^oaisd
SBiaoaj sB^sa ap sandsap 'jtoiftp Anui opxt^is mi^is A 'ji^ifjp sa 'joXbui
[a SBiddijj [a ua ofip as ouioa 'oj[aq o[ 'opoj ap JBsad b 'anb sotUBiujij
•uo'j -oaijajsa o[ ap soiajaas so[ sopo^ jBJjaaua japuaiaad ap o;ue;se[de
pBpi[iqBsuodsaa B[ aasod pspiaqduiis BXna oisipauiui ojep asa aaqos
sa[qBjnsuauiuoaui so[[oajBsap uos sBuiap o^; "so[ndjasip sns X sddpj ap
Bai^aisa [B}uami)uas uoiaaaXojd B[ ap 3[qBsaadxa souaui o sen ouao^
-uoa [a souiaua; 's^dBja X sauoraBp^aS sa^ua^ajip SBjsa sspiuna^
•tvoou 'ojuaia 'aqnu 'sopmos 'souijij 'svawj ua sopviu^ofsuvut pupiao,
ua souiaaj. o sou A das odisanu ap uiauaiauoa optp^ad souiajjn :qasBg
lojaj^ Bjaaauoa anb o[ s^ qBjo; souaui o sbiu uoiunuioa ua souiBZB[ua
sou [Bna [a uoa X 'soijosou uoa opBaiji;uap; Bq as anb 'ojafqo [ap
BaijBdiuis uopB[duio}uoa b[ uoa bzi[buij as ouauipuaj [a 'oxuiqn log
•ouisijq opo^ ap sopB^ijBj X sajuanaaij sosinaag 'sauoiSBd siiu aas b
ubsbiI 8B[o SBSoiuamio) sb[ X bui[b iui sa o)uauiBuiiij [ap [iizB [g •saio[
-oa so[ ua 'souijii so[ ua 'sBaiijauioaS sbuiioj sb[ ua B[naiia oX ij^[ -oX
onioa Buans X BJidsai X buiiub as ouia^xa og -uoiaoma iui X n^iidsa
im ap oidoid o[ so^afqo so[ b iBiquiBa b opsuijaui ojuais am o^ :sbui
opBi^ un b souiBSBd aiuama[qisuasu[ *a[qisuaqaidBui buio^ as [Bjuani
-Bpunj [i^bij o[ saauoiua X sa^iB sb[ ap sosiaAiun so[ opimjsuoa uBq
as 'sauoisaadmi ap ajuand asa ap Biuiaua ^od "anb sa souiBiqiaiad o[
ou ig -osa anb sbiu Bas ou [Bjuauii^uas uoiaaaXoid B[ 'Bzaind ns ua
'zaA [s^ 'BJiiupB X B[duia;uoa anb o[[anbB las b jBSBd BJBd 'Biunjsa as
'Biioq as uoiaB[duia^uoa B[ ua iojuaiuoiu un aod 'Bja anb [a las ap
BfaQ -Baisnui B[ aasod anb p^piuaias b[ iB^dopB b B^qqo o[ oiSvpo un
'ojuaiuiiAoui ns ua BA3[[ o[ O[3iia ua upiAB un ap Bqaa[j B[ 'aid ap asaau
-od b Bspidiui o[ Buiun[oa Bun :[a b ssuia^xa sapBpi[Bai sb[ b apuii as
'Eooijua as BisijiB [a anb ajinao saauoiug 'opsiadsaui o[B omoa laaai
-Bds apand q -zaA Biaaiaj o Bpun^as lod axAiiog [a bjisia uainb oiuoa
'BqBiadsa B[ o '[a ua a^uajB[ iBisa Biipod uoiaoiua B^sg -[BinjBU biujoj
Bun o a;iB ap ojofqo un e ajuoxf aiqiuoq [ap ojuoid ap BiapodB as
uoisuaj Bun o upiaoma Bujq :sajuainSis sfidBja sb[ asuaqiiasap 'isy
'[Biuaiuiiuas uoiaoaXo.id B[ ap osaaoid [a ua uoiautjsip B[ ap X p^pii
-B[a B[ ap ouBisaiJBa opojara [a op^aqd^ Bq J[n^ ap oiaiinBj^ '^aiiq
-bub SBiu Biuioj ua oia,j ^sddig lod opBOBjsap ouauipuaj [ap sajuapaa
-ajuB uos bX 'sbui[b sb[ b aAanui anb b[ b Bai^uapi ioiub ap Xa[ Bun

�VII
Sobre las ideas esteticas de Bergson
Existe algo asi como una preocupacion dominante en el pensamiento filosofico frances en lo que se relaciona con Bergson y es la
mision de otorgarle al sistema de este autor una filosofia del Arte,
una teoria sobre los fenomenos esteticos, una penetracion en las intuiciones creadoras de la belleza. Aunque el gran filosofo no incluyo
dentro del plan de sus obras un estudio particularizado sobre las
Artes, siempre se estudian sus observaciones principalmente desde el
momento en que siendo aun muy joven, Bergson publico su ensayo
sobre la risa, lo comico, lo automatico, lo espontaneo.
Mas tarde, se encontraron en todas sus obras, siempre en las vecindades del planteamiento y desarrollo de la intuicion bergsoniana,
extensas alusiones, pensamientos, similitudes y analogias con los prolegomenos que desembocan en la indispensable tiniebla y en los procesos ulteriores de la creacion artistica. En modo especial, en el es
tudio sobre la percepcion ordinaria, en la intervencion de la imagen
intermedia dentro del proceso creador, en la duracion pura, en lo
inefable de ciertas instancias espirituales. Ya al final de la venerable
carrera profesoral y creadora del filosofo, las obras tituladas: Las
dos Fuentes de la Moral y de la Religion y El Pensamiento y lo Movil,
acentuaron las aportaciones de Bergson en la esfera de lo estetico.
Aunque concretamente este no tratd el problema de lo bello,
oportunas y atrayentes avenidas se abren en los jardines de su obra,
que conducen al errante hacia los estudios de la estetica contemporanea. No se puede negar ademas que a ello contribuye el mismo
estilo del escritor, el fondo de su doctrina intuicionista con sus prolongaciones originales en el pasado, frecuentando las obras de Platon,
de Plotino y los misticos.
Aunque no escribio un tratado como Kant o como Hegel, su presencia en todos los movimientos modernos del Arte es perfectamente
visible y creciente. Ningtin filosofo de los tiempos modernos tuvo afinidades mayores con los artistas que Bergson, y ninguna persistencia
de autoridad filosofica sirvio mas para prestigiar, explicar, enaltecer
mayor cantidad de tendencias y obras. Bergson es imprescindible
cuando se estudia la poesia simbolista y la pintura impresionista o
cubista, cuando se hacen analisis de los poemas de Valery, cuando
se profundiza en la memoria perdida. y recuperada de Proust, cuando
se analiza la variedad ondulante de Gide, la exaltacion mistica de
Peguy y Claudel y hasta el humanitarismo espiritual de Roinain
Holland. Siempre Bergson o el bergsonismo en los diversos criticos
literarios o musicales y filosofos, desde Thibaudet a Charles Du Bos
o Marcel o Wahl.
Mayor irradiacion, mas duradero magisterio inmanente, mas fecundidad y seleccion y fineza que no defrauden, imposible concebir.
^Se puede decir acaso algo semejante de Hegel en el romanticisino
aleman? ^Se puede afirmar que Croce haya dirigido en alguna forma
— 88 —

�— 68 —
BJ dp UOISdjdxd BJ U3 BldUdUIIUddjd BJ.JO1O S3J J3 SdJBnd SBJ 6 'SBdlSIJ
-BJ3UI SBOJ1I SBg 'IS 113 BZdJJdq UBJ Ban dp SO UOS/jJOg dp dl'Bll^llOJ
[d ^BZUBlJddSB BJJO BJSO 3)SIX3 'SBUIOpy 'SBOIJOJSO SBdpi SB[ dp OIUIUI
-op jd ud BidUB^aoduii ns jeiddjde opond os oa 'uos^^aog Bjapisuod
B[ oinod jbj upiomjui bj dp •—uaiqiunt soj^mjui anb Avq—- SBdpsud}
-3BJB3 sajBjuauiBpunj sbj dp 'oun uaiq opBJidUddinod Bq ds ou ig
'seujdpom SBjanosa A sojqojoo soipsna dp
SOIJBJISJdAIUn SE^SIJBJUOUIOO nd O d)JCB dp SBJSIA3J dp SOJlldlJJB Ud SdddA
SBqanui BjBisaod ds dnb o[ sg 'Bso^Sijad uc)idBzi.iB^jnA Bun ud djjdiAuoo
dS SOlld OAIJlllJUI OdpUOS J3p ofdUBUI Jd OplJUOS OUOIJ OU OI1EJ)UOO
I 3Q 'Bnidjsis ns op OAijuBjsns A ooiSBq oj dp ojudiuiidouoo p d^qos
jBsoddj oqop uos^jdg dp sboiiojso SBopi sb[ djqos uoioBJopisuoo Bpoj
dnb opoiu dQ 'Buid[qoad d^sd ud diuduiBpBiiodpB Bzipunjo^d ds 'naifps
-ojf^ uptointuj vj A vcnsifvja^^^ vj n itmoanpoui'ui bj dSJBJdpisuoa [y
•[Bidddsd opoiu dp 'uosS^dg dp upiomjui B^ j^ -uoiomjui bj sd dnb 'oomn
'ouBSdddu 'jbioiui o;ob dsd b dqdp ds 'boi^siui dp o BjJdiqB dp dUdij
Bjjd dnb oj ud uoi^ijdj bj b udiquiB^ aBiioalii; dnb Aui[ A 'd;jB jd A
bijosojij bj ojjuo uos^jdg jod BpsjouB pnjijiuiis bj dnb opiqBS sg
•Bioudid bj dp BanpBjdip BUdjd ud 'x^ oj^is jap jBjqiun jd ud ojiaosd
'oiddjong dp jd ouiod BUidod un b ouins oj b djqBJBdiuoo Jds Biapod
'ojduidfd aod 'jopndjr) -uoiow^oag vj dnb dp ojjdnby 'pBpdnSpuB bj
dp SBdi^dod sbj A SBjqo sns ojjuo aoqiidSdp uoJdAdJd ds dnb sdjBioijadd
-ns SduoidBjnouiA sbj Bjjuod 'uos^jdg p^sdjiuBin djdiudis dnb SBAJds
-dJ SBJ SBpidOUOd UOS UdiqUIB^ 'gdJBanjBU OOISJJ SBIdUdtd SBJ B SBOIJ
-BUIdJBUI SBJ dpSdp IBUBIUOsSjdq BIJOSOJIJ BJ B BZiadJOB^Bd dnb BDIJ
-ijudid uoidBjudiuBpunj BSOJdpod bj opiqBS sg 'Bioudid bj bjiuoo op^j
-dopB siud jfjvd un dp ududiAoad ou sojjd dnb aijJdApB dUdiAuog
•ojosojij jdp SBaqo sbj SBpoj I8B3 dp sojopud^Bjjxd opiqiqxd
uBq ds 'sooiJO^diBd ub; ou dnbun^ 'djsd oiuod sojudui^Bjg -^sapadsa
uos sajjo sajuaua^ip soj apuop ua ojauaS un sa mfosojtf nj anb sa
A :unn stnu viuip oj^ 'uniuoa sa saj anb upiamjui v\ ua iouvi%uoa po
'uaun as vtfosojff / A a^y jg -sajniatfinn ajuauiosozjof so^oquiis ap
oipaiu uod ojps aovq oj A 'ojjDfuaiuzlvjf uaiq sviu o oja]dtuooui oupnna
un anb svui vpvu ^oaj. oj ap aaaufo ou viauata vj 'vtauaio vj v anb
anv po spui muixoudo as 'oqiauoa / oA outoo jvj oi/osojig ^g^^ idjuainS
-is oj ozijsdp uos^jdg 'BdijsipoiJdd bjsiaojiuj buii ud '0161 U3
•dj.iB jap A ojjaq
oj dp BUidjqojd jb 'BpBiauoJdjip udiq 'Bjqo ns dp oj.iBd djqBJdpisuoo
buii uojbj^Bsuoo sojjd ojdd iuos^jag uoo sduijB Sduoidisodsip sbsoj
-diunu Udddjjo diib sdJOjnB 'jaiiBijuadoijog A Suijjaijdg dp sbj UBiJdS
SBOIJd^Sd SBdpi SBJ dp BI^OJSIIJ BJ dddJJO dnb Jd UO3 SdUOIdBUllXO^dB
sojoAbui sop sbj anb .iBjnjudAB bjoijb ajjnoo am ag -oduiai} oajsonu
ap SB^SIJ.IB sapuBji^ soj sopoj isb3 ua auaiAJdjui 'BnjdB 'aXnjjui 'Bzajj
-aq bj ap o a;jB jap ojuiisb ajuBuiuiop jb sBoijpsojij SBUijdiosip sns
ap oijojiaaa^ un puiuuojap ou anb 'uos^aag 'o^jBtjuia uis '^ 'oni}Bj
jap opBj ja aod 'sBdija^sg 8ajj ap soAisaans sou^pjad soj ua
-ouaj BAijin^ui upioBjaqij bj A 'ouBuua^ opBj ja jod ojqij A
'BapaiBd ua uoioBzijBiuaisis ns 'jBjiidi^jBd Boijajsg ns uouotj sojospj
-ij so^sa oSjBqiua uig ^Bdo^ng ua o siBd ns ua oiuaiiuiAoiu

�realidad profunda, poseen la exactitud y el encanto junto a la sugestion mas peligrosa. Por otra parte, los fragmentos de Bergson extrafdos de sus obras, poseen una posibilidad infinita de interpretaciones... Pueden satisfacer al misnio tiempo a los espiritus mas
antagonicos.
En la celebre carta a Hoffding, Bergson trata de dibujar ya, una
diferencia entre las dos intuiciones citadas: "La intuicion filosofica,
despues de haberse dirigido en la misma direccion que la intuicion
artistica, va mucbo mas lejos; ella aprebende lo vital antes de su dis
persion en imagenes, mientras que el arte incide sobre las imagenee".
Esta posesion de las imagenes por el artista reviste un caracter
doble: se refiere a las realidades del universo, aleanzables merced a
una percepcion desinteresada, distinta de la normal, y abide tambien
a la captacion del fluir ininterrumpido del pasado en la coneiencia, merced al sondear en la duracion pura y a las ascensiones
auxiliares a que Bergson recurre y describe, para poder expresar algo
despues: el esquema motor, la imagen intermediaria, el simbolo, al
fin. En la obra ultima, El Pensamiento y lo Movil, tenemos este
fragmento que especifica algo mas concreto: "La intuicion es aquello
que alcanza al espiritu, la duracion, el canibio puro. Su dominio
propio siendo el espiritu, ella vendria a aprisionar en las cosas, aun
materiales, su participacion de la espiritualidad''. Tambien debe agregarse, para aclarar esa intuicion, el rcpudio que ella significa del
pensamiento conceptual, sobre todo por la fijaeion, recorte, detencion
que este realiza al operar, y por la sustitucion que hace de la cosa
por su simbolo para poder comprenderla.
Al exponer el conocimiento bergsoniano se puede caer fatalmente
en dos extremos: acentuar las diferencias entre los terminos que expresan las realidades que es menester distinguir, acentuar las separaciones para lograr comprender... El extremo opuesto es el que
realizan casi todos los criticos y artistas, aiin los mas agudos, salvo
Thibaudet tal vez, al ofrecer la nebulosa del elemento intuicion:
acentuar las afinidades. Las afinidades que ofrece con otros ejemplos
de intuicion: Bruno, Schelling, Schopenhauer, y mas alia, San
Agustin y Plotino... Y acentuar las afinidades con las otras clases
de intuiciones circulantes: etica, emotiva, historica, artistica, en erabriagador claroscuro. Para salvarse en algo de estos extremos hay
que iniciarse en ciertas seguridades elementales: la fidelidad expositiva sin servilismo, y la posesion simultanea, no sucesiva, de los registros del inmenso y delicado organo que se levanta ante nosotros.
Como esto seria una posesion tan valiosa que exigiria una mentalidad
solo comparable a la de Bergson, llegariamos a la consecuencia melancolica de que, del pensamiento filosofico y estetico de este autor,
solo podria salvarse y comunicarse algo parecido a aquello que se
salva en el naufragio de un hermoso navio: lo que se puede llevar
a tierra en los botes, es decir, en las palabras, en las frases. ..
Es un grado de peligrosa obsequiosidad con la estetica psicologista, pero obedeciendo principalmente a un proposito de precision,
se debe seguir despues del tratamiento de la intuicion, tema central,
— 90 —

�^ 16 —
-ai^y -ajiy {9p SBiuajqoid soj ua ojosojij ajsa ap upiaBcliaijjBd ioXbui
bj bi^oj as X Biaiui as 'bjsijib jb omoa oaisipjam jb ojubj bu^isb uos
-Siag anb 'BaiBi Bjsa ap A uopui^sip Bjsa ap ojuaiuiBpuoqB ja ug
•sourjii soj ap 'safBuosiad soj ap
'sBaoda sb[ ap ajqBinsuauiuoaui oj Ba.iBqB 'otiBupBiui souisoa ja BiaBq
Bjsnua 'Bsaiajujsap ag ^bjsijib ^a aaBq anb? 'o}ub; aj)ua oiaj -ouans
ja ua BpBuiiunj; juias 'ua^Biui bj ap oipnjaid 'oaijoquiis Binanbsa
[a A ajqBinp pBpijBnuiidsa bj ap SBiadnu sbj ubzijb3i as Jjjy "iBaia
ap o^db [a ua opoj ajqos 'B[[a ua sopi^jauins 'uaAiy^ '{Bapi upiadaa
-jad B[ ap SBzanUjj sb[ SBj^ajui jba(bs ap uop oppiq [a uaasod anb
soaiun so[ uos sbjsij^b so^ • • -uotaBui^Buii Bajsonu 'Bijouiaui b.ijsjuu
'jBnjiiidsa jaaa^uoaB ojjsanu souiBjijnui oiJBjijijn ajaoaa^ ajsa ug[
•sa[qjauaAUi sBjuauuBjjaq sb^ uoa buisiiu uoiaas bj
'b(^b sbui 'X 'oaaranu jap op^^aq oziqaaq p X afBn^ua[ [a uoa Biaua
-ipjui B[ 'opjquiis ^a uoa 'Biauaia b^ iqs uejsa :ja b sbi3bjS Jijsixa
\a a^qisod s^ -opunui p jaaouoa 'asuiiuop 'jBnjaB b Bspdrat a Bp
-iiXb sou :{ijn Oojb sa oiuaiuiiaaaqoduia ajs^ -ojjBip Jiqiajad oajsonu
aXnjijsuoa soiuimop soquiB ap Bsoia^sauaui upiaspBa^ap jouaui o joX
-bui BU^ 'PaPI upiadaaiad Bsa ap ojuaiuiiaaiqoduia un sa 'Biisanu
B^ '[B3.i uppdaaiad wj uotiaixa ojafqo ops un ua apisuas aqio p
oduiou ouisiui [B X opianaai ops un ua opss^d pp soiosai so[ sopoj
OAtidaaiad ojob p ua BiBaiBqB anb B[[anbB Bjias Biaiuud B^ 'p&gt;au
uoiadaaiod B[ X juopr uopdaaiad B[ Buiuiouap as anb o[ Jin^^uijsip
b B^a[[ ojosojij p souiaiixa sojsa ap uoiasjapisuoa B( 3q • • -ibs
-aa uis bjiba anb a^qisuas ajuBisui pp oiuiuiopaad iod 'ias ou pp
zan^Buquia E[ 'oauB^uaiuoui 'onui^uoa ajuasaad p :opipqs aaaaed
opBSBd opoj jBna B( ua 'oaipraiiuB oma.ijxo ns ua uopdaaiad B[ b
:jBiiosuas O[ ap pBpqBiiajBiu Bjsando B[ b 'sapisuasut sauopnuiuisip
lod souiBjii 'jsb ias ou 3Q -sauopBuiixoidB o sodtjanbiB UBipuaj
as X jsnoij ua 'pasBj ua 'opso[ij p ouiio^^ ua asasuaij •njpjdsa
pp iBinp p ua souiBjiBiiuoaua sou o 'Bpszipuosiadsap p^pipnipidsa
b^ ua sopBx&gt;oi|E uaiqiuB; iijsixa ap soiuBiiBfap zaA p^ -uopsinp bj ua
'Biiouiaui B[ ua 'oX p ua soiubiibjsib sou 'aiuajpuad bijo b[ iod sou.ibz
-ipap b souiBiaiAaijB sou is 'saAai ^y "oaisij opunui pp ojbiuiuoub
p ua souiBiiaaaiBdBsap '11 soiuBiBfap sou is 'uopBSuas b^ ap opBj
p jo^ •Bind p^pipnipidsa bj ua o Bind pEpipiiajBiu b[ ua soiubii
-ana 'sBisiuo^Bjoid saioiaBj sojsa ap oun^[B b ajuatuppijiiiB iBiuauins
soiuasBi^O^ ig -zaA pj ouans pp osoiioq o[ 'SBpBAiasuoa sauaS^uii sb[
'Biioiuam B[ Bp^q opuBuipui 'pnjiiidsa o^uauiap p uoa a^uauiBjunf
-uoa Baijipqos as 'Biqqinba as 'Binduii souaui o sbui uopssuas bj ua
opsXodB 'piiajBiu o;uauiap ^g 'sapnjiiidsa uos soijo so^ 'saptiajBiu
uos souiajxa sajuaipai^^ui soisa uos^^iag bibj •soAijnjijsuoa sojuam
-aia so[ aXnpxa a\ iiqpiad ap uopunj Bg 'ajuasaid pp X opBBBd pp
'oX pp apuiasaid 'pspijEnp b^ ap BpiAjo as ajuauiapliuis aqpiad anb
jg -bjos Bun ua uapunj as SBiajsa ssquiB uoiadaaiad bj ug "ouiaixa
opunui ja 'soiafqo soj ap BmBiouBd ja 'oi^o oj X ajuaasouJioa oX ja
:oaiiidiua ouisijBnp jap 'Baoda ns ap soj sopoi oinoa 'ajiBd uos^iag
•vjopuauj iiopnjoa^ A otjoiuaj^ A vijaivj\[ ua aaBij as unSas uoiadaa
-lad bj ap ouaiupuaj jap sisijbub ja uoa 'ajqBjiAaui 'opunjoid 'jbooj

�guense las continuas, insistentes como melodias superpuestas, referencias al acto intuitivo qvie se distribuyen en sus obras y que culminan
en sus conferencias de Bolonia o de Oxford, los temas dominantes de
la percepcion del cambio, de memoria pura, de instinto e inteligencia e imagenes, y se podra ir contorneando la estetica de Bergson
paralelamente a su nietaflsica.
Se afirma que Bergson manifesto su prescindencia en el tratamiento concreto, recortado, minucioso, de una Estetica, debido a la
circunstancia de no poseer plenamente una tecnica particular: de no
cultivar en algun grado, un arte: pintura, escultura y sobre todo nuisica. De ser posible, su estetica se hubiera modelado como la de
Schopenbauer, sobre la consideracion del fenomeno musical. Este
pudor exquisito y motivado, lo detuvo en sus propositos, al que debe
agregarse con seguridad la limitacion del tiempo y un excesivo tributo a su formacion empirista. Ademas, despues de la consideracion
de la moralidad y de la religion, asi como la sistematizacion del
contraste de lo fijado contra la accion etica abierta, despues de la religiosidad dinamica, y, mas adelante, despues del libro "El Pensamiento y lo movil", las ideas esteticas de Bergson, fueron aclarandose por si solas, organizandose entre la multiplicidad de los temas,
sin la urgencia de requerir un tratamiento especial.
Es sabido que en lo estetico, dentro de la filosofia europea, la
contribucion del genio frances no ha sido de las mas importantes.
De Descartes hasta Bergson no se perciben especulaciones comparables
a las de Platon, Kant o Hegel. En cambio, se consideran muy valiosas las actuaciones de ciertas filosofias directivas, inmanentes en epocas y revoluciones literarias, como ocurrio con Descartes y los cartesianos en el siglo XVII, con Rousseau en el romanticismo, con Taine
en la literatura final del siglo XIX y con Bergson en los ultimos cincuenta anos. Parece, a esta altura del siglo, que la mas profunda y
permanente influencia de un filosofo en el arte de su tiempo en lo
que se refiere a Francia, sea la de Bergson. De ahi que sea necesario
el tratamiento de todo lo escrito por el y que abarca la creacion, la
expresion y la misma naturaleza de las artes.
Dentro del circulo de las cuestiones puramente artisticas se halla
el libro La Risa, un ensayo sobre el significado de lo comico. Es un
opiisculo dichoso, que trata temas forzosamente triviales y ligeros, al
mismo tiempo que penetra en las cuestiones centrales de la especulacion. Es de 1899, y en lo que va del siglo no ha perdido nada de
levedad y de su interes. Se halla incorporado a los tratados clasicos: en letras, en filosofia, en psicologia, en artes, siempre se recurre a sus fundamentos o a algunos detalles significativos. Es de
preguntarse por que sohreviven, al lado de las obras centrales de
Bergson, y asistiendo al menoscabo de numerosas grandezas, estas
paginas leves y felices. Se las cita en sus fragmentos, se las menciona
siempre en las teorias sobre lo comico. iQue es este fenomeno? Puede
ya arriesgarse algo al formularse esa pregunta. ^Tiene algun valor lo
comico; merece ser estudiado? El hecho es que Bergson nos conduce
completamente seducidos por el desarrollo del tema. Lo comico apa— 92 —

�— 6—
J3 113 'S3JJB SBJ 3p O}3J338 [3 U3 :SOJDB SOJJO 3p aSIin^dS 3q3p 'OSJ3A
-Iim jap 3T3IJJ3dnS BJ U3 S3JC[BJS3 SOU3UI O SBUI SOJOqiUJS SOJ 3p UpiDBO
-ojsip BUBuiijd bj oia^ 'oiuaJ^ jap A jbuiSiio aiquioq jap Bpipaui B[
UBnpBJ 3SJBJnjU3AB 3S3 U3 BinpUOlJ BJ A pBpi[BUOI3Cl3DX3 BJ lOJiqBlJ [3
JOd 8BpB[3ATU SaUOiaBIOJBA SBJ JB}niUSBJJ 3p J3pod jap UBjnJJSip SBJSIJ
-IB SOJ OJOg -JB3J OJ 3p zapiiqj BpBS3J3JUIS3p A B}ip3UI BJ lapUaidlOS
uapiduii son snb 'soiiBjijqn sojdb so[ A sojoqiuis 3p pai bj ap sbjiu
-dm s^\ uBzaiduia i[[B jo^ "oaistjBjatn o[ ua oiuoa oatjajsa oj us 'sa^qip
-uiasaaduii 'sa[Bjarat sos^d so[ ap oun sa [Bnjaaia.jui BjjBduits Bq^
•SISl[BUB
A ojjsi^aj 'uoiadaajad b[ ap sapBpiAi;aB sb[ ap noiaanjjsuoa ap A
uoiosa^a ap sauoiaunj 8B[ jBJBdas A 'souia.i sop so^ uaiq jBiauaaajip
anb X^q anb sa osa jo^ -sosjBaBd A soijadim soj;o oa bou 'a^uaXBjjB
'ajqBpBj^B 'BJopB3J3 SBiu sa anb BaijsijjB upioin;ui b^ jod o 'Bpunjcud
sbui sa anb BaisijBjaui uoiainjui bj aod bSbjj as anb jb 'jb^j osjaAiun
ja Bjsa 'ojo ap sbubzubui ap uaasq soiainf soj X sojdaauoa soj apuop
ua Biaua^ijajui bj ap sapuadsaq sbj ap uipjef ja S3 anb X jBijajsui
X jiin upiadaaaad bj ap op^jjnsaj ja sa anb 'pEpinui^uoasip bj 'Bpip
-am bj 'oiaBdsa ja 'sojoqiujs soj 'sbuuoj sbj ap osjaAiun jap sbjj3q
'^vzajvdtifvu vj uod uotun ua afuatuunupuoo saauopia rtid
-Djqm vwjd nujsanu anbuod 'sojsijjb soiumuas sopoj anb dofaiu o 'ji^n
-mi oiuas a^uv ja anb uaiq Amu oaua 'soiuspu soujosou A snsoa svj uoa
vjvipauiuj umovoiumuoo ua dv^ixia souiniaipnd is 'viauaiouoa vj^sanu
A soppuas sou^sanu ua ajuaiuotoauip jvadjo^^ v asaium pvpijnau vj
?S :tJ^API\[ I ^ ojuaiiUBsua^ jgj55 ua SBpiuuaj sauoiDBjaasip sbj ua o
'uosibabjj ajqos oqmjsa ns ua o uoiSijaj ns ua o jbjoui ns ua tussajd
-xa anb oj ap pnjiuajd bj ap bzoS anb o2jb sodmai; sojauiiad sns ua
aaip 'jsy -SBiauajajuoa o ssaqo sajqajaa sbui sbj ap o^ibj oj b ubui
-osb anb sajuBjsuoa SBAijaaiip sbj uauai;uoa 'ajuainSts ja oiuoa 'pnj
-uaAnf bj ap Biqo 'dsij^ vj ua sopssaidxa sojuaiuiBsuad sojiai^
•jBnjiaidsa uoiaBinp bj ap sajBiauasa saiuBJJBA o iijsixa jap sopoui so^uij
-sip 'ajianui bj 'iouib ja 'pBpijBnpiAipui bj 'ou^sap ja oSanf ua bjjbij
as apuop ua so^aijjuoa soj ua usjapoui as anb o 'ias jap Bpunjoid
s^ra pBpiAijaB bj UB^uasaidai anb SBaijsijiB sbiuioj uos anb 'BipaloBij
bj X BuiBip ja uoa BjSBijuoa X aidiuais BzapuBi^ ap aaaiBa osa lod
^jBai; oj ap oiuaiiuiaaiqodiua un sa oaiuioa oq -is oiaiA ja 'opunjoid sa
anbiod oaiuipa sa ou opBaad jq "sodij soj ap oipaiu lod ajJB jap uoia
•BziuBaaui bj b opuaipuaj 'ojaaja ua X uoiauajui ua 'ajuauijBiaipadus
Bjuno^ oaiuioa oq -SBaiuipa aiuarajBaipsi uos 'BiauBjnjad bj 'pBpiuBA bj
'bioiibab bj isy •sauoiadnuaiui SBjjanbB ubui^iio anb soioia soj 'saj
-Olia SOJ 'SBJJBJ SBJ 'SBJJBJ SBJ pBpiAIJOB U3 BipUod 'SajBIOOS Sodllj^ B
asopuaiSiJip 'Bipauioa Bq -jjai ja B;ioxa Soaitupa oSjb ua BiuiojsuBaj
as 'jbjia ouisiuiBuip ja 'p^paABi^ uis 'ajuaraaAaj BzijnaBjsqo 'aaipBij
-uoa 'BqBjj anb oq -Biparaoa bj ap 'Bjjnq bj ap 'bso bj ap oipaiu lod
'oX jap Bsuajap bj Buapsauasap 'jBinjBu ojb ouioa BianjB o soijosou
ua Bjunao anb osaaoid un ap Basniq upiadnuajui bj 'uoiaBziuBaaui
Bq "uoiaBziuBaara Bpsiadsaui Bun lod 'zapinjj 'Bzaiaij 'pBjaaqij 'psp
-jauBjuodsa 'upiaBaia sa anb p^pij^ai bj ap uoionjijsqns bj b a^uaij
'p^paiaos bj ap o onpiAipui jap BAisuajap uoiaaeai son outoa aaai

�de cada arte, en cada escuela, monumento o detalle. Es una operacion intuitiva que pasa de la naturaleza a las creaciones y escuelas
y estilos, y de creacion en creacion, hasta lo mas oculto y diflcil. El
muro que contemplo, y las rocas de la playa, constituyen para un
artista, en tanto que convencimientos conceptuales, realidades cornparables a los poeinas de Mallarme o Eluard, que me trae el libro,
o las miisicas de Debussy y Honneger: la solidez y frialdad las usan,
maltratan y confunden una vez existentes. La intuicion debera operar
misteriosamente en ellas, como el labrador que al ahondar en su tierra
conmueve y separa de ella, con la misma indifereneia, la piedra erizada de siglos y la flor que nacio ayer.
En sintesis, las ideas esteticas de Bergson se concretan alrededor
de su metafisica intuicionista y vitalista. El problema del arte hallase
en el extremo del impulso vital, y es como su mas puro, atrayente,
supremo coronamiento. Sin el, la intuicion metafisica seria un acontecer grisaceo y esteril, que se confundiria con el arrastre anonimo
de un rio en un oceano desconocido. Pero gracias al acto intuitivo
estetico, la moral, la religion, la ciencia y el existir del hombre, entre
esas selvas de sfmbolos y tecnicas que lo circundan, adquieren un
significado espiritual y divino: se comprende asi que el universo se
valoriza y se colma de sentido, pasando al fin a actuar, como la unica
maquina de fabricar dioses.

VIII
Las ideas esteticas de Croce
Las ideas esteticas de Benedetto Croce gozan de una respetable
difusion en la filosofia contemporanea, en las zonas limitrofes de la
teoria de las artes, en la filosofia del lenguaje, en el problema de
la expresion en sus variadas formas, y en la misma critica de las
actividades gnoseologicas. Dentro de la vasta obra crociana, la Estetica y sus variaciones e influencias, ocupa un lugar primordial en
triple sentido: en el del tiempo inicial, en el de importancia basica
y en el de extension y amplitud. Si nos atenemos a la prioridad, diremos que fue en 1900 el aiio seiialado para la publicacion de la
Estetica primera, bajo el titulo de Tesis fundamentales de una Estetica como ciencia de la expresion y lingiiistica general. Esta obra ya
coloco en pie la doctrina a la que el autor se ha mantenido bastante
fiel, durante el largo periodo del desarrollo de su filosofar sobre el
arte. La obra, que comprende una parte doctrinaria y una critica
historica de doctrinas esteticas, en un sentido muy personal, analitico
y excluyente, ha sido reeditada varias' veces por su autor, hasta el
ano 1939, y en cada una de las nuevas puhlicaciones ha sido objeto
de revisiones, precisiones y enriquecimientos. Se tradujo al castellano
en seguida de conocida, y todos nos beneficiamos consultandola con
provecho en nuestra formacion literaria.
Miguel de Unamuno prestigio dicha ohra con un intencionado
prologo. Mas tarde, en 1912, aparecio el Breviario de Estetica, que
es la ohra que mas se conoce y que tiene sus origenes en una confe— 94 —

�— 6—
•opuaiJiiAip o opua^njjui 'opBAjauad bi[ ou aaoA[) •oi.iBjisjaAiun aj.ioa
ap soapiAO soj ap A SBApajBa sbj ap sbjsjpbjba} soj ap 'sojosojij soj ap
ojiioaio {a ua uaiq sbui auaijuBiu as 'BiauaiuaqaA A umssd ueaS uoa
oqansaA 'soauEAoduiajuoa sajo^nB ap ojuaiuiBjBJj [a uoa a soj.ib sb[
SBpoj ap opiuaiuoa ja uoa zaA ns b BjuaunjB as jena bj 'eaijiAa B.iqo
ns uoa Bjuauiajduioa as anb 'aao^^ ap SBapajsa SBapi sbj ap oiuuuop j^
•pBpuB[nai}jBd Bjsa asABjBuas aqap uaiquiBj^ 'sajajoisiAy bjsbij aapuaa
-sb apuaja^d 'bijbjj ua oai^ A sijauBg ap ap s^abaj b 'anb uoiaipsij
Bun an^xs osa u^ "Bauojs^ b^ b op^suadsip Bq a^ BiauapuaasBjj A pnj
-qduiB sbui anb ouiapoin ojosojij [a sa anb ap Bpnp ^^q o^[ "a^qBaap
-isuoa BiauBjiodrai Bun uaaaajo anb souiajBjou '^aqBS asa ap soatssp
SBUiajqoid so^ b a^piip as anb bijoso[ij Bun ap ajaBd opuBuuoj 'aaoj^
ua sBapajsa SBuqdiasip sb[ soiuBJBaapisuoa is 'anb opoui ^q
•sBai^ajs^ sbj ua Bjsandxa a^uatu
-BAijiuii^d Buojaop B[ ap sa^BuiSiBui o sa^jjuaa SBiuaj uBAiABaa anb
sauoiaBAijoui odiuau ua odiuaii ap ubuiosb 'jojiib Bpsa ap .nqnaijiBd
iuaiuiBjBjj pp pepaiias tb\ A pniiqdure v\ ^p^pxpunjo^d bj^ aj^ua 'sof^q
•;jj sopiuajap soisa u^ "sopBABdas soipn^sa ouioa ouBjpissa ua oaod
aa^q apsap sajuB[najta A soiqq sns ap sopBaBsajjua 'sofajdmoa A sosop
-aAOu us} 'a[[iauJO3 ns 'aq^ao^) ns 'ajuBQ ns 'oisoiiy ns 'auiaB^j ns
•'a.iBadsaspjqg ns SBtuapB soiuBzi.iopA sopoj^ 'Bai^cq e[ei Baijsjnui[ bj
b uaaaijai as anb sojjanbB A 'so^qq ua opjuna^ bij jojiib ja anb 'Bai^
-ija ap sojnajjAB A soipnjsa 'so^BSua sosoaauinu soj AB^aa^s auaiAuoa
o.iad 'a^jB jap bijosojij bj aAqos ouBiaoAa Buiajsis jap jBAjuaa oziaBiu ja
asBjABiuBjj anb oj Ainjijsuoa b SBpBuijsap UBjsa SBAqo saA^ SBjs^
•sojiaoabj A sajBAjuaa SBiua^ sns ap soAijisodxa sojispd
-OAd soj A sajBupoiAO SBapi sns ojubj un uaoaAiiasqo uaiquiBj anb OAad
'ajuauiBpsdnaoaAdsap uaaj as opuBna au^iB^uoj^ ap soAssua soj ap
sojuam^BAj ua ABSuad Aaasq B^ssq ubziaojba soj opoui oiAaia ua anb
'sBUAapoui A sBaisBja SBiauaAajaA A sauoiasjaA sajdiqniu uoa 'sajuB^ijBj
'so^ipiiAa 'sopB^ABoaA oaod un u^qnsaA soipnjsa sns sopoj anb iqs ajj
•sojiAasa sns ABiaspaA b szaiduia AojiAasa ja opu^na BtuBAAap as anb A
'aiuauiBSOAauaS BsaAdxa as anb uoa BaiSojojij 'BaiSoj 'BajisjjAB 'BaiAojsiq
'Baijosojij BiAnpiqBS ap BiauanjjB Bnui^uoa bj ap asopuaipuajap ouioa
A SBapi sns. ap uoisiauoa A uoisiaa^d ap ubjb un ua 'sopBAAaa sbiu
zaA Bpsa sanbojua ap sojnaija ap saiaadsa ojjubzbaj ba aaoA^j 'Baxia^s^
BJ B SBpBA^BSUOa SBAqO S3A; SB1S3 U3 8llb ABAapiSUOO SOIUBJApO^
•sojn^idBa sosuap A souanbad aaop
ua ojopuaipiAip 'aonu xn voi%9is^^ rofBqBAj asa b puiiuouap A '^aiu
-BjiAg Bipadojaiau^ bj b ajuaiaauajAad it^^i^isg,, ouiiuAa^ jap opsaij
-iu^is ja aAqos ojjoAABsap un oja^paA aaoA|^) '8^61 na 'ouijijn ao^
•ajuauBiu
-Aad Biuaj un aAqos OAanu isbd OAqij un oiqoasa opuoj ja ua anb
aojba A pBpi^uBO jbj ua sauoiaBAapisuoa opuB^aA^B anj OAad 'saAoiAa^us
SBapi sns ABSuapuoa osinb Ao;nB ja anb ajqBpnpui s^j "saaipuadB soaj
A sauoiaaaj SBSuaixa oajbiio apuojduioa OAqij j^ 'AiAAiiauoa opnd ou
anb A opB;iAui anj apuop b 'ssxaj^ ap pspiSABAiujq Bun b oiau^ anb
sauoiaaaj sbj ap o^xaj ja ssiuapB apuaAduioa OAqij ja anb b^oa^b aaoA^
jsp ooijij j^jovuno J9 A vund upiotnjut vj :^Aaqjapiajj ap BiauaA

�el desarrollo de las obras personales o escuelas y tendencias como
Bergson. Su presencia en tales reinos o repiiblicas, no es tan vigorosa, ni delicada.. . La trayectoria del pensamiento crociano se complace mas bien en la penumbra de la critica de las aulas, y no goza
del prestigio ligero y eficaz, resultante de los cenaculos o del medio
inseguro de las artes en tanto que vivas, en donde los poetas, novelistas y pintores se entregan al deleite y a la tragedia de crear. Berg
son, en ese sentido, goza de una fecundidad y simpatia mayores, principalmente en las letras francesas.
Si se observa la numerosisima bibliograffa' de Croce, verdaderamente heraklea, se Uega al convencimiento de que no podria contornearse su Estetica teniendo en cuenta solo las obras especializadas.
Habria que penetrar en la nebulosa de sus interpretaciones criticas,
antiguas y modernas, reunidas en libros como Poesia y no Poesia, Literatura de la Nueva Italia, La literatura del Seiscientos y Los Nuevos
Ensayos criticos.
En este oceano fatigante de autores y temas, la abrumadora erudicion de Croce empaiia muchas veces la claridad, delicadeza y penetracion de la critica. Ademas, su dominio mas estable y valioso, se
circunscribe dentro de una esfera reducida de las Artes. Aunque habitante de una tierra en donde la arquitectura, la pintura, la miisica
y la danza ofrecerian temas constantes para incitaciones y deleites,
Croce se particulariza con las artes literarias, en todos sus ordenes,
como si su eminente saber girara en torno al problema de la expresion por medio del lenguaje. Este es, en ultimo termino, en tanto que
se relaciona con la actividad tecnica del hombre, el foco de atraccion
de los tratados de Croce. Por que la exclusion, en su sistema, de un
estudio centrado de la arquitectura, de la pintura, de la miisica? No
se comprende bien. De todos modos, el hecho conspira contra la universalidad de la intuicion crociana aplicada a las artes en general.
Las sistematizaciones filosoficas de la Estetica se parecen a ciertas formaciones celulares, o se desarrollan como la caparazon de bellos
moluscos primitivos y gigantescos. En oleajes concentricos. Todas
parten de principios simples, con enunciados breves, como focos de
crecimiento y de estructuras, de aspecto metafisico o empirico, que
actiian como particulas generadoras de los vastos sistemas. Estos crecen en circulos estructurados, ampliandose y tendiendo a abarcar lo
mas posible de realidades y conocimientos. Pero lo central es generalmente un principio racional muy simple, o una sobreedificada in
tuicion que brilla lo mas claramente posible como una perla.
Asi, Platon dice: "Lo bello es una idea", Hegel afirma: "Lo bello
es la manifestacion sensible de la idea". Schelling sostiene: "Lo bello
es lo infinito en lo finito, o la ideniidad de los contrarios". Kant:
"Lo bello es una finalidad sin fin". Despues, los sistemas se constituyen en torno a tales pensamientos. Puede afirmarse tambien que los
sistemas, como los trompos que giran, se conservan en equilibrio merced al movimiento espiritual que llevan en si, sosteniendose sobre la
tierra, en los hechos, en lo real, en las artes, para no caer, en un
— 96 —

�— L6 —
ua 3nb 'uvjnouta ojuattumotu ns sa uas ouapvpuaa ns apua uod A sap
•vpiuvjnoifund sns ap vunSuiu ua smuvf v%sa ou oiuvutuoo oj uod 'vjja
na vaunu auajtap as ou ntfjids^ pa ouad luvpnoi%uvd sa 'aaojg bjbjjb
'unjnaijuvd muuoj vptwj^ 'BiauaiJBdB ua SBpBarjipijos sauoiauijsip ap
'sopBjS ap 'sbuijoj ap osaaoad un ap b^bj^ ag -njiJidsa \a Bjado X
bjbjob A auijap as anb uoa ojuairaiAora ^ap JBSad b 'sapiuauiJBj ap
BATjuuijd zaiioBijquia B[ b tsbo aAjaiiA as 'pspmn b[ ua uBmnjsa as
souBJjuoa soj 'oqaaq ja uoa Boijpuapi as Bapi bj 'ojjapuaasBj^ apand
BpBu Sjsaj o^ opoj BDJBqB njijjdsg a^sa ap 'pBpijBSJtaAiun B^j
•itvwsiui vaiioapotp jvnnuidsa vj ap otaadso un anb snui sa ou vzajnunj
mVM vl 1on0 I9 ua 'niJ^ds^ pa poai ajuauinaiun oiuoa opuaiuod 'njiuid
•s^ A; vunft)^[ 'soSo'j ap vpvut / vSaiu ivuisiui noiSoj vj ap svjjanbo
ouis 'Vfuojsfn vj ap A wzapoin%vu o^ ap vifosojij vj ap svaifaajvip sau
-oiaonjjsuoa soj ojps ou vSaiu ivoi^p'j A vi^^ojouawouaji ap nioua^afip
vj v^atu vppa 'ajuawvajtaafa 'anhuoj 'ouisiuvijaSaq jap upisjaav po%o%
vj oms uptanaasoud vj sa ou vui uod vjrvuasip njiuidsa jap vpuap
otuoo vifosoji^ vqtt :a)uain^is oj sotuBjjBq uoisajuoa Bun ug -sauoia
-BJado sns JBuuuaajap b A O[jbztjoi3Bjb3 b Baipap as aaoj^ 'BiJBUiud
pspijBaj ouioa njoidsg ja opijiuipy qBjuapiaao bijosojij bj ap sousjd
sojampd soj na saojoa A BJiuipB uainb b 'oai^ ap aiu^suad Bauq
bj ua uptDBDiqn ns aaouoaaj 'orquiBa ug •SBOi^jaua sauoisajdxa uoa
aa^q oj A a^nqtJiB aj as anb ouisiuBija^aq ja jBjipaiaBsap o jb^ou
ua ajuBjssq opBdnaoa^d Bq as aaojg "I3^3H noa aJuaulJB&lt;IiauiJd 'ubiu
-ajB oaiSojojuB otusijBapi ja uoa opBjnauiA Bq aj as ajdiuais is^a anb
iqB aQ "njij^dsg jap BUBUipid pBpijBai bj a^mpB :B]Si[BnjiJtdsa ouioa
buijijb as aaojg -SBaisBja SBuojaop sajqou sbj uoa aj-inao ouioa jbj
'oaijosojij Biuaisis un b uaiquiBj aaaua^jad aaojg ap Bai^ajsa Bg
• • -^opuajdsa
uis 'soujojuoa uis 'ajqB^aiauoaut Bzapu^jS ap ouajj aaaJBds sou as
'Biusuiajy ua aajssOj^ o 'BUBdsg ua o^^jag A zapuauaj^ ouiog
ns jod 'ouisijBn^aajajui ns jod 'Bzapnj ns jod 'soiuaiiusuoz
-bj sajiaijip sns jod sopBiqo/^B soiuijuas sou sojuaiuoiu jod 'ojosojij
ajsa sa anb jopBjjaqij A oaiojaq ajquioq ja jod X jopBsuad ja Jod
souiaua) anb EiiBdiuis ubjS bj ap JBsad y -oujapoiu B^aod ubjS un b
japuajduioa BJBd 'sboisbjo sa^uanj sns ua 'sajjBjap sns ua 'afsnSuaj aj)
SBpiJB sbjo ajuatuBpiuajap jBipn^sa ap o 'ojdmafa jod 'oai^ b
BJBd sajjBasajj b jBiaajdsouara ap otaiajafa osouad ja auoduii
•sajBiaBj A
SBaijpisiq SBiauajajaad sbj ua 'sa^uauiaqaA sauoissd sns ua 'uoiaijuua
ns ua 'ojijsa ns ua ojjin^as BJBd ooiubjij isbo oz^anjsa un 'SBjqo sns
ap oSjbj X osoianmiu oipnjsa un aSixa sou SoAijisodxa oj ap bjbjo
umaBjiunj bj apnja ojosqjij jg -ojjBuiuuajap Jiajjip sg ^aaojg ap
ajqisuajdiuoa uoiaisodxa eun ua JBJjauad BJBd jiSaja SBjqo an^)?
• • • p^piaiJij sa uoisajdxa bj 'upisajdxa sa
uoiainjui bj 'uoiain^ui sa ajjB ja :ajdtuis uoiaBuuijB Bjsa ajqos UBSod
-aj 'boijijd ap soXssua sajqB;uoaui sns ap asfiq bj anb oiusira oj 'a^JB
jap BzajBjnjBu bj ap Buiajqojd jb aaojg jod sop^j^Bsuoa sauaiunjoA
soj ap Bzanbij Bg • • giBjj 'opionpaj 'oiuijui 'oXods ap ojund ojO9

�su perpetuo girar produce el perpetuo acrecentarse de si sobre si
mismo; siempre mueve historia".
Asfstese, pues, al desarrollo propio de los espiritualismos en
grado maximo; anda por ahi la miisica del logos, el rumor del molino de las ideas, la historia en movimiento, arrastrando al arte, la
ciencia, la religion, la logica. El Espfritu siempre mueve historia, es
una sentencia de tipo heraclitano, que puede sohrevivir mas alia de
la selva frondosa de muchos fragmentos de Croce. Reconocida esa
fisonomia del logos crociano, es necesario especificar bien los grados
o momentos del espiritu dinamico en tanto que es historia. Croce
emprende su tarea sustituyendo los opuestos hegelianos que se resuelven en las sintesis superiores, por la nocion de los distintos que
no se resuelven en la identidad y que pueden subsistir asi, dinainizando la espiritualidad circular del universe Bien y mal, verdad y
error, ser y nada, son opuestos. En Hegel se resuelven en la sintesis
del devenir. Croce entrecruza los opuestos, y bajo el nombre de dis
tintos, enfrenta al error y el mal, la verdad y el bien, el ser y la
verdad, la nada y el mal, por ejemplo, y los deja inmoviles frente a
frente, como las mascaras de la comedia y de la tragedia que los
antiguos arquitectos hacfan esculpir a la entrada de los teatros.
No se si alguien ha senalado en esta supervivencia de los dis
tintos irresolubles un rebrote remoto del maniqueismo zoroastrico,
iusinuandose en una rama del espiritualismo moderno.
Del coexistir irreductible, Croce deriva su teoria de los grados
del Espiritu del hombre. Este posee dos instancias: la instancia teoretica, que en el fondo es conocimiento puro y la instancia practica,
que es voluntad. Las dos se ofrecen desarrolladas en la particularidad
y la universalidad. Asi el conocimiento en lo particular se llama es
tetica; en lo universal se denomina logica. La voluntad particular es
economia y la universal se refiere a la etica. La historia es el desenvolvimiento de los cuatro grados del espiritu, y senala un proceso ciclico
que se renueva siempre, a traves de las implicaciones internas de lo
particular en lo universal, como una serpiente que se arrollara y creciera y se renovara al mismo tiempo indefinidamente en sus anillos;
al cerrar en ciertos periodos ciclicos su circunferencia, seria otra siem
pre. Tenemos, pues, asi el centro del sistema que ha ido desarrollando
Croce desde la Estetica de su periodo inicial, como conocimiento teorico de lo particular o como ciencia de lo individual concreto.
El arte viene a ser sencillamente esto: la comprension de lo in
dividual en su grado puro por medio de la intuicion lirica, que no
es nada mas que la creacion estetica al confundirse lo intuido en su
expresion exacta correspondiente. Las ideas esteticas de Croce se erapobrecen considerablemente al ser sintetizadas: lo mejor es recogerse
y entregarse al ejercicio y al goce que proporcionan tanto el Breviario como la sintesis para la Enciclopedia Britdnica. Puede concretarse que la creacion artistica funde en un solo acto intuicion y ex
presion, y que el sentimiento resalta de esta unidad, ligandola a la
vivencia misma del espiritu. Pero el sentimiento debe ser contem— 98 —

�— 66 —
\p^%o / wa sauouja so/ ^ pnpjaa / wos w
/ u^ pvp-ian / jC sajojja so/ anb 'wa/jajsa / ap souisiui so/ wos ap
-sin^^uij vj ap soaifijuaia svuiajqojd so/ sopoj awb uvqoud vuvd sajuap
-aaaud sauoiamuasqo s/ unjsvqfT :oaiJo3ajBa uaiq sa oppuas asa u^
•Bapajsa B/ ^ Bapsm3ui/ B/ aajua Bpiaa/qBjsa sfap aaoj[) anb Bqaaaj
-sa uoioB/nau/A B[ sa 'Bjqo Biauiud b/ ap a/qpnasip sbui ajjBd vj
•a/qBaiunuioa o/ A OAisajdxa o\ ua A 'uotsaidxa
B[ A noiomjut b^ ua jnjuiuqna EJBd 'o^Bsna /ap o^sa^ /a na SBOBsaa
-au sauoiaBUHijB sb[ uoa uBja/dinoa as 'SBpsoi/dxa A sbjb/d ajnaniaj
-uapijns o/ 'sauotDBSau SBjs^ "uoiaaB ap biiijoj buii^uih uoa apunjuoa
as ou a^JB /a 'bijcoibjo n BopaBpip sa ou ajjB /a 'BjBiparaui upiaBj
-sajiuBUi ns ua ojuaiuipuas /a sa ou a^jB /a 'uoiobuiSbuii ap oanf sa
ou ajjB /a '[BJcnjBU Biauaia sa ou aj-iB \a 'Boojsiq sa ou ojjb /a 'bijos
-o/ij sa ou ajJB /a :sBiauaaajip a^ais jod B/nuuoj; as A 'B/njp as 'anSuit
•sip as aijn ja pmo oj ap o^anby 'aamt ui voivajs^ bj ap 0*jj o/njjdBa
/a jod oprajpsuoa /a sa o/aapuo.idmoa Bj^d sa^uaiuaAuoa sbui so/ ap
oujq 'opB/Biias aq uA BaiisiiajaBJBa Bjaraiid b/ ap so/diuaf^ Bua/d ua so//oj^Bsap sojsa ua B//Bq as aaoi^ ap jofaui o/ anb
•opunSas o/ ap sojosaj A ssuiBiouBd so/ ap oipaiu aod so^auipd so/
ap saaaptJB A SBza^adsB sb/ BiBsuaduioa is ouioa 'pBpaiJBijiqjB ns ua
sounspuBsajajui 'sa/qBiJBA 'soaiibui^buii 'sajqi/ sbui so//ouBsap so/ ap
jaaB/d /b Baipap as sandsaQ -sauoiaBji^oasa sns ua a/qixa/jui a ooi^o/
sa 'SBopBuiiiBjd aoa/qB^sa 'soidiau/jd B/nuijoj 'ooiiBiua;sts 'osuap sa
sojuauioui jod 'ajusujai/B uB/d ua so//ojjBsap sns ua apaaojd JojnB
•aaoj|^ ap sisaj sb/ jBsuapuoa SB//a ap oipain jod Bjnoojd as A
sosuaixa so/ ap opBjoe.ijxa usq as o/ijsa /a jod sauoioBiuiijB
•i(visaod vj 'vsoa / 'saj / vunjsa oaoduim 'uajsixa
ou sauotsaudxa siq 'svuqv]od s/ 'soq^aa so/ /•^ -jquviuid uaqm ou
O-iad vunjuid uuj^ nun opnapi uaqvq ap 'so^vsaudxa uaqvs ou oiad sot
•uaiiuvsuad dauaj uaatp anb sojpnbv ap an as anb opijuas uanq uniu
-oo \a ua uaiquini vdiuanaua as 'aaoj^) bib/ob 'upiatniut / ap pnpp
-uapi wjn 'souisoa /ap ojujia /a ua jiaia b ojsandxa 'opinjui njiiidsa
/ap buib/z ajuB/iDBA b/ saiuauBiuiad sbiuioj sns ua jBJiaaua ap uoisiiu
Biuisi/Bdioupid b/ ajainbpB anb 'afBnSua/ /ap upioBJo/BAajqos Bun ua
asjBsuapuoo b ba ouisi/Bapi /ap Bopa^sa bjs^/ "oaijajsa ojob /ap upia
-Bupu/na b/ ua /BjuauiBpunj BapsuajaBjBD Bun /Bnsn Biuoipi /b A Biq
-B/Bd b[ b a/opuB^iojo 'OAisajdxa afBnSua/ /a uoa apunjuoa as pni/up
-ui b/ apuop ua 'Batjajsa /Bnjuidsa sisajuis b/ 'pBpiaiJi/ b/ 'omsiuopaq
/a opuBui^^iio 'opB/diua^uoa ojuaiuiijuas /a ua bisb;ubj b/ ap oiuiui
-opaad /b jB^n/ Bp o//g[ "oduiai^ oiusxiu /b uoisaadxa ua asjpiaAuoo
/b 'so/^is so/ a;uBinp Baiuia/od pBpipmp ns uoa 'buijoj A Bi^ajBui ap
/BuoiaipBij upraisodo b/ aaA/osaj BJBd ^ajis uaiquiBj upxain^ui B"q
• (sajajpisuy
ap 'sisuuivo ap upiaunf) Jopvuadas ouioa A soiaafn soj ap Jopvdaqij
ouioa ajjv pi aAnquju a\ as anb pnjum / nqijjsa 'opiufns o opmiian
Ofuaruiiiuas jv ojoadsau uoa 'msaod o opujdtuaiuoa o$uaiuiiiuas jap
mauaiafip njsa n^/,, \panij upiomiui o ojuaituijuas jap upiavjdiuai
•uoa outs 'soquin ap muns iu 'ua^^uun 111 ojuaiuijiuas iu ajasiyiunjj
apand ou oisaod nj n 'aaip 'osa -toj^ :opuBnjaB o oppuas ou 'opB/d

�Ya al final de sus tratados se hacen concesiones a la moral dentro
de lo artistico y el sentido de la expresion y la comunicacion; aunque
fieles al problema del lenguaje, permiten que se reconozca a todas las
expresiones artisticas, ya sean plasticas o musicales. "Lo hello es ex
presion lograda", dice Croce. Expresion interna primaria, espiritual,
como forma ardiente, qne asciende y pasa a ser perfeccion circulante
en la obra de A o de B. La belleza natural queda excluida de esta
nocion, o por lo menos, es solo un material impuro a disposicion
del artista. El contemplador no interesara a la estetica; el creador, el
poeta, ocupa todos los dominios. &lt;^C6mo se logra. la expresion? Por
que se logra a veces, pero no se entiende bien? Existe un proceso
en Croce que intenta responder a esas preguntas, pero con lo cual
se cae en un psicologismo trascendente: intervienen en el proceso
impresiones, expresiones o sintesis espirituales esteticas, placeres de
lo bello y traducciones de los hechos esteticos en fenomenos naturales.. . Los artistas asisten o provocan esas cuatro etapas, de cuya diferente intensidad o desigualdad o afinamiento, resultaran las obras
tan distintas entre si.
En una carta a Unamuno, publicada en 1911, Croce le confiesa
que la Estetica es un libro juvenil, que es su primer ensayo de filosofia, y que anteriormente mas bien se habia ocupado solo de historia. Agrega que en posteriores libros maduro aquel pensamiento inicial de la Estetica, refiriendose asi a la conferencia de Heidelberg y
al Breviario.
El prologo de Unamuno es poco divulgado. Lo tengo por una incitante consideracion sobre la filosofia y critica de las artes, tema que
secretamente intereso al pensador espaiiol que tambien tradujo, como
se sabe, al castellano, la Estetica de Lemcke. Unamuno afirma, a pesar
de las reservas ironicas y crueles que le dedica a los filosofos cuando
hablan de Arte, que la Estetica de Croce, "precisamente, por ser una
obra de robusta y segura filosofia, es una obra fuertemente liberadora y sugestiva para un artista, una obra revolucionaria, y son los
artistas y poetas los que ante todo deben leerla y comentarla". Posteriormente, hemos visto que Croce expuso en forma mas precisa y
armoniosa su Estetica, en el capitulo de la Enciclopedia Britdnica, y
trato numerosisimos temas de critica sobre autores universales, en
donde asoman repetidas veces sus preocupaciones filosoficas y las variantes de la experiencia y del saber. Tendriamos, pues, tres grados
de Estudios esteticos en Croce, y alrededor de ellos los trabajos severos, profusos, doctrinarios sobre Dante y Goethe, Shakespeare, Ra
cine, y otros, ademas de sus considerables analisis sobre la poesia, la
novela y la critica literaria en especial. Croce exalta el poder del ar
tista y enaltece su preeminencia divina contra todos los pesimismos
de la epoca actual.
Aunque no se sienta atraido el artista por la armadura dialectica
de las obras Esteticas y criticas de este autor, es seguro que la lectura incidental o parcial de sus obras mayores, lo mismo que de cualquier articulo marginal, sera motivo siempre de placer superior de
cnsehanza y de orgullo.
— 100 —

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1536">
                <text>Estudios sobre las ideas estéticas </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1537">
                <text>Estos trabajos son el resultado de prolongadas lecturas, más reflexiones que experiencias, al margen de la creación individual, fugas dentro de la docencia, compromisos con el tiempo y el espacio.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1538">
                <text>ORIBE, Emilio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1539">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , Abril 1951, Nº 6 : p. 53-100</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1540">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1541">
                <text>1951</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1542">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1543">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1544">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="177">
        <name>ALLAN POE</name>
      </tag>
      <tag tagId="183">
        <name>BENEDETTO CROCE</name>
      </tag>
      <tag tagId="178">
        <name>CHARLES BAUDELAIRE</name>
      </tag>
      <tag tagId="176">
        <name>DESCARTES</name>
      </tag>
      <tag tagId="80">
        <name>Emilio Oribe</name>
      </tag>
      <tag tagId="97">
        <name>ESTETICA</name>
      </tag>
      <tag tagId="7">
        <name>Filosofía</name>
      </tag>
      <tag tagId="179">
        <name>GENOVEVA MALLARME</name>
      </tag>
      <tag tagId="182">
        <name>HENRI BERGSON</name>
      </tag>
      <tag tagId="180">
        <name>JOHN RUSKIN</name>
      </tag>
      <tag tagId="181">
        <name>TEODORO LIPPS</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
