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�I

30RGE MEDINA VIDAL

ASPECTOS DE LA POESÍA LÍRICA
DE

CERVANTES

UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS
MONTEVIDEO
1959

a

�En Montevideo a los veintiséis días del mes de mayo de mil novecientos
cincuenta y tres, y en el salón de Actos Públicos de la Facultad de Humanidades
y Ciencias, de acuerdo a lo resuelto, se procedió por el alumno Jorge Medina
Vidal, a la defensa de su tesis: "Algunos aspectos de la Poesía Lírica de Miguel
de Cervantes", frente al Tribunal constituido por los firmantes, con asistencia de
público.
Terminada la defensa de la tesis, el Tribunal declara que la exposición del
señor Jorge Medina Vidal confirmó las calidades de su trabajo escrito, cuyos
firmes valores se complace muy especialmente en señalar.
Roberto Ibáñez
Sarah Bollo
Carlos Sabat Ercasty
En Montevideo, a diez y ocho de noviembre de mil novecientos cincuenta
y tres, reunidos los miembros del Tribunal de tesis abajo firmantes, en mérito
a la resolución tomada oportunamente por el Consejo de la Facultad, por unani
midad declaran que la tesis presentada por el estudiante Jorge Medina Vidal para
optar al grado de licenciado, merece ser publicada, y deciden autorizarlo si el
referido licenciado lo juzga preciso, a revisar el texto.
Roberto Ibáñez
Sarah Bollo
Carlos Sabat Ercasty

Esta tesis fue hecha bajo la dirección de la Prof. Sarah Bollo

��GÉNESIS DE UNA LABOR
Durante el mes de mayo del año 1951, releyendo las Novelas
Ejemplares de Cervantes, al llegar al soneto de La Gitanilla que el
paje escribe para Preciosa, surgió en los laberintos de mi subconciencia, (empleo este término por comodidad) una cierta relación
entre este soneto y el tan conocido de Dante que empieza así:
"Tanto gentile e tanto onesta pare".
Dos o tres palabras pudieron gestar el misterioso encuentro; en
primerísimo lugar el "cuando" del verso inicial de Cervantes y el
"quand" del segundo verso de Dante, y luego los "actos sobrehuma
nos" de Preciosa, paralelos menores de la "dolcezza" que desciende
sobre el corazón del que contempla a la soñada muchacha floren
tina. No le di mayor importancia a este incidente y avancé en mi
lectura, sin sospechar que sería la causa no tan remota de mi estudio
sobre la lírica cervantina. Apoyándome en esta base un poco for
zada, casual y gratuita (como más adelante veremos, pues no existe
una contaminación directa entre Dante y el Cervantes de este poe
ma) comencé a recoger mis observaciones, a perseguir sus fuentes por
los caminos de España, Italia y Provenza, para dar un límite, y en
último término a construir una visión de los principales aspectos de
la lírica de Cervantes.
Llevado por la eterna presencia del motivo, y sin ningún afán
inmediato, comenzaron a redactarse muchas de las páginas que aquí
desarrollo. Juzgado desde el punto de vista de cierta crítica que
podríamos llamar "académica", la génesis azarosa de mi labor per
judicaría la imprescindible claridad que exige la presentación, el
análisis y el estudio de un tema literario. Sin embargo sigo convencido
que el mayor título que puedo lucir en mi trabajo es su origen im
previsto, ese chispazo inicial y misterioso que hizo posible la inme
diata simpatía que he sentido por la hasta nuestros días tan olvidada
poesía lírica de Cervantes.
Y es natural y necesario que exista una profunda corriente afec
tiva entre el estudioso que contempla y el creador que ofrece la
creatura contemplada. ¿Acaso vimos alguna vez en la estimación de
cualquier Arte que elijamos, una obra crítica de verdadero poder
trasmisor de sus esencias, que no se caracterice por una actitud ini
cial de simpatía? No quiero decir con esto que sea necesario endio-

Q

�sar ^ desde los comienzos la obra de Arte para comprenderla, para
"gozarla"; nada más lejos de mi pensamiento. Sencillamente realizo
la constatación de un hecho universal y lógico.
Todas estas frases obedecen al deseo de reconocer y justificar
que mi trabajo nace de "un dejarme ir" por la atracción del tema,
y de protestar desde ya que todo el orden imprescindible que le di,
está apoyado sobre el amplísimo horizonte de la libertad no cono
cida, desde el cual surgen a veces delfines que, con la voz cambiada
dicen como en sueños: —Dic mihi Musa.

1 Recordar el prólogo de Julien Benda a su libro "La France Bizantine".
- 10 -

�LA ALEGORÍA POÉTICA DE MIGUEL DE CERVANTES
Un hombre de obra universal como Cervantes, de una visión
poética sublime, que nadie ha discutido, debe tener un concepto
particular de la poesía.
Debe haberse alojado muchas veces bajo su mismo techo y ob
servado cada uno de sus movimientos, no sólo cuando lo regalaba con
lo que comúnmente llamamos "inspiración", sino también en las ho
ras de reposo, cuando el poeta se hace un poco extraño a su propia
poesía. De esta contemplación de la musa, infiere Cervantes lo
siguiente: 2
"La Poesía es una bellísima doncella, casta, honesta, dis
creta, aguda, retirada, y que se contiene en los límites
de la discreción más alta. 3 Es amiga de la soledad; las
fuentes la entretienen; los prados la consuelan; los
árboles la deshojan; las flores la alegran, y, finalmente,
deleita y enseña a cuantos con ella comunijcan". 4

Hoy, esta prosopopeya de la Poesía nos resulta un tanto artifi
cial. Debemos confesarlo pues la mayoría de los poemas de Cer
vantes y de tantos otros poetas del Siglo de Oro tienen o pueden
aparecer teniendo estas características. Pero la falla está en nosotros
exclusivamente, en la frecuente limitación de nuestro criterio, for-

2(Cervantes) "gusta de representar a la Poesía como una doncella purísima
y esquiva, amiga de soledad y que huye de ser tocada por manos viles" Paolo
Savj-López: "Cervantes", Ed. Calleja, s./f. trad. de Solalinde-Madrid, pág. 33.
3¿No parece que estuviéramos delante de un retrato de Preciosa?
4He tenido el placer de consultar una de las primeras ediciones de las
Novelas Ejemplares, gracias al cervantista Esc. O. Firpo. "Novelas/Exempla-/res de Miguel/de Ceruantes Saauedra/Dirigido a Don Pedro Fe-/nandez de
Castro, Conde de Lemos, etc./Año 1614. Con licencia/En Pamplona, por Nicolás
de As/siayn, Impressor del Reyno de/Nauarra./-pág. 19. Ed. Aguilar, Madrid
1947, pág. 63. Recordamos el concepto platónico y alejandrino conocido a través
de Horacio, cfr. Ars. poet. 333-344.
- 11 -

�mado a cuatro siglos de distancia y acostumbrado a leer a Charles
Baudelaire como un clásico remoto.
Es sabido que del post-romanticismo a nuestros días se ha for
mado un orden lírico nuevo, con orientaciones a menudo divergentes
de las que presidieron los movimientos clásicos de las literaturas neo
latinas. Pero no es posible juzgar esas tendencias anteriores a través
del gusto renovado. Así como "la literatura es lo mismo que la Cien
cia, una forma de conocimiento de la cultura que la engendra",5 la
cultura de la época, en un juego de vasos comunicantes, nos debe
ayudar en el conocimiento de esa poesía. La poesía se da dentro de
una cultura, y pide ser ubicada en sus particulares cooordenadas
de espacio y tiempo.
Con estas consideraciones vamos más seguros al encuentro de esta
definición de la Poesía de Cervantes, y a la lectura de su obra lírica.
Lo primero que podemos decir de las frases de Cervantes que
transcribimos, es el tono barroco del concepto y de la imagen. Nos
va a hablar de la Poesía, y nos coloca delante una mujer de carne
y hueso: "una bellísima doncella" (primer carácter). No quiere que
nos perdamos en ideales ensoñaciones escolásticas (anti-Edad Me
dia) ; ni quiere que la veamos a nuestro lado en la luminosidad de
sus formas eternas (anti-Renacimiento) sino que armado de la sensorialidad Barroca, la dibuja de improviso como una mujer en la
plenitud de su equilibrio físico y espiritual. Podía haberse detenido
en su aspecto exterior (el tema no se resentiría) pero el alma es
considerada en este período como elemento imprescindible, como el
necesario claroscuro que delata la turgencia sensual y la turgencia
divina. Entonces agrega: "es casta, honesta, discreta, aguda, retirada"
(segundo carácter).
Pero dijimos que esta definición era barroca en su concepto y
en su imagen, y hasta aquí vimos que los dos elementos principales:
"doncella" y "virtudes" ocupan cada uno su puesto independiente
en el desarrollo de la frase. Desde este momento el pensamiento se
dinamiza culminando en un magnífico entretejido de imágenes obje
tivas, que al mismo tiempo nos descubren nuevos caracteres anímicos
de esta "bellísima doncella". — "Es amiga de la soledad": gusta (ele
mento sicológico) de los sitios solitarios, (elemento objetivo). — "Las
fuentes (elemento objetivo) la entretienen", (elemento sicológico).
"Los prados, (elemento objetivo) la consuelan", (elemento sicoló
gico). — "Las flores, (elementos objetivo) la alegran", (elemento
sicológico). — Los dos mundos, el de la realidad interna y el de la
realidad externa, se ensamblan como en una columna salomónica,
para agotar en la representación humana de la poesía, todos los po
sibles significados de la abstracción que se quiere figurar.

5 Cfr. Huizinga, El concepto de la Historia y otros ensayos, ed. F. de C.
Económica, Méx. 1946, pág. 41.
- 12 -

�Esta es una musa racionalizada, puesta al servicio de fines su
periores a ella misma. Primeramente sabemos que es una muchacha,
al parecer robusta, que muy poco o nada pide al mundo superior.
Tiene un cometido: "enseñar" y tiene un camino: "deleitar", apro
vechándose de la sensorialidad, que es carne y vida del hombre.
Busca atraerlo como una sirena, a las playas divinas donde la senso
rialidad naufraga, y donde vienen categorías superiores a suplantarla,
en este movimiento universal de los seres y de las cosas que persiguen
la salvación del hombre.
Vemos en esta actitud docente de la poesía y aún en su mismo
deleite, un reflejo de lo que podríamos llamar actitud barroca. Ha
dejado de ser la medieval mujer contemplada para transformarse en
la mujer dinámica. Ella tiene una función capital en la vida del
hombre y la sociedad y es necesario que dirija el enorme intento de
reordenar el mundo. En efecto, el orden anterior fue violado, e in
sensiblemente, en una nueva tabla pitagórica de los valores, la mujer
fue pasando a la columna del Bien, y el hombre a la columna del
Mal.6r
El pecado fue pasando de las manos de Eva a las manos de Adán.
¿Por qué?:
a)Porque la sensualidad desde fines del Renacimiento fue
acusada como una enorme herida que no se puede esconder
(ascetismo) y no se puede superar (misticismo) por el co
mún de los mortales, si no es con un penosísimo y diario
esfuerzo.
b)Porque el hombre es el más intensamente herido de la pa
reja humana, y es necesario curarlo aquí, en la tierra, sin
apelar a una catharsis post-terrenal; luchando con las po
derosas moles de la carne para establecer en la tierra un
orden nuevo, barroco, dinámico, total.7
Nuestra perspectiva se aclara, hay que luchar en la tierra (por
lina de las "dos banderas") hasta formar una sociedad estructurada
(recuerdo el Vicediós de que habla J. Casalduero8) y los más sanos
(la mujer) deben ser los primeros en ese combate, atrayendo a los
más débiles (el hombre), con las mismas armas que los precipita
en su miseria, (la belleza - el deleite) que son las que ellas disponen
naturalmente, para llevarlo a través de una ruta ascendente a la

6Cfr. A. Castro, España en su historia, Cristianos, moros y judíos, ed. Losada
Bs. As. 1948 pág. 324.
7Hablo del Barroco católico que es el que aquí interesa.
8Joaquín Casalduero, "Sentido y forma del Quijote" (1605-1615) Ed. ínsula,
Madrid 1949.
_ 13 _

�contemplación de sus virtudes y de las Virtudes, y luego a la con
templación de la neo platónica Belleza Ideal.9
Volviendo a la Poesía, ésta cumple en la tierra la misma función
docente que la belleza natural y las virtudes adquiridas que la mu
jer debía esgrimir para defender y ayudar al bombre en su lucha
terrenal. La poesía deleita y enseña, es puesta al servicio del hombre
y gracias a estas condiciones es admitida en la nueva sociedad barroca.
De la definición de Cervantes, lo que nos resta por hacer es
confirmarla en su obra lírica, ver si ha sido en sus manos una bellí
sima maestra de virtudes, amiga de la soledad y que al mismo tiempo
que "deleita", "ensena".10

9Este movimiento está en la definición de Cervantes; comienza con un
adjetivo: "bellísima" y termina con un verbo: "enseña". La Poesía, para Cer
vantes, atrae al hombre como si fuera un niño, con la magia de su belleza física,
carnal, pero luego son atrapados por el "enseña", que les hace dar el "salto"
del "estadio estético" al "estadio ético", usando con libertad el vocabulario
kierke gaardiano.
10Dentro de los límites más o menos amplios de esta definición cervantina,
ubicaremos nuestro estudio, para evitar, como dijimos anteriormente, juicios
injustos.
- 14 -

�II
HISTORIA DEL TEMA
¿Qué podemos decir del tono menor con que siempre se estudió
la poesía lírica de Cervantes? Como no somos idólatras, sino que
ensayamos una labor crítica, es muy probable que tengamos la su
ficiente independencia como para no citar la tan corrida estrofa del
Viaje del Parnaso X1, y al mismo tiempo quedarnos tranquilos si la
llegáramos a citar.
¿Qué pueden agregar los juicios al poema? Con la poesía de
Cervantes directamente nos veremos.
Sin olvidar la enorme importancia que puede tener para el estu
dio metódico de la poesía el análisis de su creación y el conocimiento
sicológico del autor, no por ello debemos restarle al poema un
ápice de su vivir independiente.12
11"Yo que siempre me afano y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo".
("Viaje del Parnaso", estrof. 9* Ed. de la Universidad de La Plata, de
las Poesías de Cervantes, compiladas y prologadas por Ricardo Rojas. Bs. As.
1916, pág. 8).
12Desde la tan conocida carta de Lope de Vega: "De poetas no digo: buen
siglo es éste. Muchos en ciernes para el año que viene, pero ninguno hay tan malo
como Cervantes, ni tan necio que alabe a don Quixote". (Epistolario de Lope de
Vega, Ed. A. de Amezúa, III. Pág. 4.) hasta nuestros días se han tomado posi
ciones extremas, negándole a Cervantes en mayor o menor grado, lo que llaman
"don poético", y algunos llegan a negarle toda capacidad para la poesía lírica.
El que parece haber apelado por primera vez a la estrofa 9* del Viaje del
Parnaso, que ya mencionamos, es Martín Fernández de Navarrete, en su notable
biografía de Cervantes, publicada por la Real Academia Española en 1819. En
esta estrofa han hecho su agosto los críticos de la lírica cervantina. Los que
idolatran a Don Quijote, se eximen de definirse frente a lo que entienden una
confesión absoluta de Cervantes, y los otros pasan con desdén sobre la obra
después de pisar cuidadosamente sobre esa loza fría. Navarrete apoya su juicio
en opiniones oscuras de contemporáneos de Cervantes, reproduciendo críticas
como las de Suárez de Figueroa, que encontraba poco digno escribir versos en
la vejez como lo hacía Cervantes, y presentarse en justas literarias como lo hizo
en ocasión de proclamarse la Beatificación de Sta. Teresa de Jesús, (cfr. "Vida
de Miguel de Cervantes Saavedra" por M. Fernández de Navarrete. T. I de las
obras completas de Cervantes. París, 1867, pág. XCVJ.) Esta corriente que lla
maríamos "ocultista" porque gusta poco de hablar sobre el tema poética cervan
tino, la encontramos hasta en América, en la América que recién se emancipaba,
a principios del siglo pasado. J. Fernández de Lizardi (1776-1827) en "El
periquillo Sarmiento", Ed. Stylo, México. 1942, dice: 'El célebre Cervantes fue
- 15 _

�Con la poesía lírica de Cervantes es imprescindible mover un
poco la armadura de juicios ya enunciados por la sencilla razón de
que el poeta de la Galatea, del Viaje y de las Novelas Ejemplares,
es el creador de Don Quijote. Todo poema exige dos críticas para
sentirse tratado con justicia, una, centralizada en la Historia de la
Literatura, con todas sus consecuencias de datos, ubicaciones, etc. y
un grande ingenio, pero desgraciado poeta; sus escritos en prosa le granjearon
una fama inmortal" (pág. 147, I parte.)
Don Adolfo de Castro en el Prólogo del tomo XLII de la Biblioteca de
Autores Españoles (Rivadeneira), Poetas líricos de los siglos XVI y XVII, Ma
drid 1951, comienza con la famosa estrofa 9* del Viaje (pág. IX) para luego ir
juiciosamente anotando virtudes poéticas: "Cervantes en todas sus comedias nos
ofrece modelos de excelente versificación, así en lo bien construido de los metros,
como en lo correcta del lenguaje y en lo poético del estilo" (pág. XII) y más
adelante agrega: "Por lo demás es indudable que en las Comedias y otros tra
bajos poéticos de Cervantes hay multitud de versos malamente construidos y de
todo punto desapacibles. Pero entre ellos se encuentran largos pasajes llenos
de otros de buena construcción, mejor estilo y sumamente gratos al oído de los
lectores." (pág. XIII) y termina: "Quede pues sentado que Miguel de Cervantes
Saavedra, aunque incorrecto casi siempre, ni fue mal poeta, ni peor versista, como
aseguran algunos..." (pág. XIII).
Quintana en su libro: "Vida de Cervantes" (Madrid 1805) toca la lírica de
Cervantes y se limita a repetir conceptos anteriores.
Es ya sabido que el insigne polígrafo español, Don Marcelino Menéndez
Pelayo, en 1874, siendo aún estudiante de la Facultad de Letras, inaugura su
carrera publicando un breve ensayo que intitula: "Miguel de Cervantes Saavedra,
poeta" (cfr. Obras Completas de Menéndez Pelayo. Estudios de Crítica Histórica
y Literaria. Ed. Espasa Calpe • Bs. As. 1944. Tomo I, págs. 257-268). Pone al
frente de su trabajo la famosa estrofa 9* del viaje, y enseguida destaca la injusticia
de sus contemporáneos citando unos versos de Esteban Manuel de Villegas,
incluidos en sus "Eróticas":
"Irás del Helicón a la conquista
Mejor que el mal poeta de Cervantes,
Donde no le valdrá ser quijotista."
Menéndez Pelayo escribe un mesurado elogio de la poesía lírica cervantina:
"la posteridad, justa e imparcial, debe asignar a Cervantes un puesto entre los
buenos poetas líricos y dramáticos de su siglo. Es verdad que sus versos son
muy inferiores a su prosa, y ¿cómo no han de serlo, si su prosa es incomparable?
Pero de que sea el primero de nuestros prosistas, ¿debe inferirse que sea
el último de nuestros poetas?" (op. cit. pág. 259) y más adelante: "Si pudiéramos
dar mayor extensión a estos ligeros apuntes, analizaríamos las demás obras
poéticas de Cervantes, su Viaje del Parnaso, ingenioso, discreto y elegante poema
crítico, en el cual se encuentran tercetos dignos de Rioja y de los hermanos
Argensola; las varias composiciones pastoriles insertas en La Galatea, sin olvidar
la égloga compuesta a la memoria de Don Diego Hurtado de Mendoza y el
Canto de Calíope, panegírico laudatorio de varios ingenios contemporáneos.
Recordaríamos la canción de Crisóstomo y los demás versos esparcidos en el
Quijote y en las Novelas Ejemplares, así como las octavas a la Virgen de Guada
lupe, insertas en El Persiles", (op. cit. pág. 267).
Ricardo Rojas en el Prólogo de su edición de las poesías de Cervantes, que
tantas veces hemos tenido oportunidad de citar en este trabajo (Bs. As. 1916)
comienza quejándose de algo natural dentro de la crítica clásica: "La luminosa
gloria del Quijote ha obscurecido hasta ahora, con su vivo fulgor, todas las
otras criaturas de Cervantes" (pág. VII) y luego tomando una actitud decidida,
aunque no muy fundada, defiende la creación lírica de Cervantes. Esto lo notamos
sobre todo, en su trabajo, a momentos refundición del Prólogo a las Poesías,
"El poeta lírico", que inaugura su libro: "Cervantes" (Obras Completas de Ri- 16 -

�otra dentro de la Estilística, escrutadora de sus individualidades mas
íntimas que lo señalan no ya en la sucesión de un movimiento lírico,
sino en lo que tiene de absolutamente único, especie de "robinsoncrusoe" metafórico, vivo, en un mundo ajeno a la metáfora. "El aná
lisis estilístico actúa sobre los valores de una estructura sincrónica:
nada más sincrónicamente orgánico que el poema, la más perfecta
realización del lenguaje, última posibilidad, última condensación sig
nificativa del lenguaje. El fin del estudio estilístico de un poema no
es sino su comprensión como perfecto e individual sistema de valo
res. Hallarle al poema la "unicidad" de su sistema de valores, he
ahí el fin (no conseguido) de la estilística." 13
No creo, confieso desde ya, que este sistema tan sencillo de en
frentar al poema estilísticamente, en su propio ser, asediándolo desde
los ángulos más diversos como si de su captación dependiera el cono
cimiento renovado de un período, o de un autor, nos vaya a dar
dividendos fabulosos. De ninguna manera. En Cervantes no se da esa
tónica de casi perfección que caracteriza la obra de un San Juan de
cardo Rojas - Ed. Losada Bs. As. 1948, Cuarta serie, Vol. 26). Después de citar
la estrofa 9* del Viaje, arremete contra la falsa interpretación que le han dado •
los mejores cervantistas desde Navarrete, Quintana, Adolfo de Castro, FitzmauriceKelly (en su libro: "Life of Cervantes" Ed. Champman, Londres 1892, donde dice
su ingeniosa y errónea frase: "Cervantes as a poet is Samson with his hair cut",
cfr. además su libro sobre la literatura española en la edición castellana de
1925, donde repite conceptos similares.) para terminar Ricardo Rojas diciendo:
"En todo caso el famoso terceto del Viaje nada prueba sobre las aptitudes nativas
de Cervantes considerado como poeta lírico. La cita en favor o en contra es
impertinente o trivial;" (op. cit. pág. 36.)
Paolo Savj-López en su obra ya citada (ver nota 2.) llama a Cervantes:
"mediocre versificador" (pág. 193.) Recientemente, Gerardo Diego, en la R. F. E.
Tomo XXXII 1948 Cuadernos I9 y 49 Madrid, hace un estudio que titula: "Cer
vantes y la poesía". Sin agregar nada al tema dice: "Diríase leyendo a Cervantes,
que estamos leyendo la traducción de un gran poeta por un mediano versifica
dor" (pág. 220) y agrega esta frase ingeniosa: "Cervantes es un poeta luminoso,
pero sin brillo." (pág. 221).) Más adelante dice: "Cervantes fue un gran poeta
de lo exterior, un paisajista, un manierista... un enamorado del pleno aire, de
la Ijbertad y de la alegría de la luz mediterránea; un maravilloso retratista, un
humorista genial." (?) (pág. 236.)
Luis Santullano en su librito: "Las mejores páginas del "Quijote". (Ed. Aguilar, México, 1948.) repite todavía con el mismo espíritu con que la expuso
Navarrete, la célebre estrofa del Viaje, y agrega: "se advierte aquí cierta desilusión
por no haber alcanzado el alto vuelo de los poetas que él admiraba, Garcilaso — "el jamás alabado como se debe" — sobre todos ellos. Con todo no es des
preciable la expresión poética de Cervantes, que... ofrece ejemplos de clara
belleza." (pág. 18.)
A mediados del siglo pasado, Téophile Gautier, dijo una frase que siempre
ha estado más o menos concientemente en el alma de los cervantinos que detu
vieron una mirada en la poesía lírica del autor del Quijote: "Jamáis un prosateur-ne, fü-ce M. de Chateaubriand, ne fera de beaux vers." (Víctor Hugo, pág. 101).
Si el bueno de Gautier se hubiese fijado en Cervantes, les hubiera ofrecido
una sentencia absoluta a los fervientes cervantistas, que apoyados en ese "mis
terio de la naturaleza", que no quiere ver en un solo hombre un gran prosista
y versificador, no tendrían que seguir dando vueltas al problema de unos versos
que no les gusta al lado de una prosa que adoran.
13 cfr. Dámaso Alonso, op. cit. pág. 201.
- 17 -

�la Cruz o un Fray Luis de León, por ejemplo. Poeta de altibajos, don
de el Romancillo de Belilla e Inés 14 surge con su alada magnificen
cia, de la misma pluma que el Canto de Calíope.15 Sólo en contados
momentos el verso de Cervantes tiene la armonía y la gracia que
perseguía el gusto tradicional.

14Ver el juicio que le merece a Ricardo Rojas, op. cit. pág. 46.
15A pesar de varios juicios laudatorios entre otros el de Menéndez Pelayo.
- 18 -

�III
"VENUS HONESTA"16
Decíamos hace un instante,17 cuando tomamos la definición que
da Cervantes de la Poesía en "La Gitanilla", que nuestra labor se
concretaría en el estudio de varios poemas, teniendo a la vista esas
frases, para ver si podemos contar en Cervantes con un concepto de
la Poesía y su realización. Más tarde, cuando hicimos la Historia
sinóptica de nuestro tema18 agregamos que primeramente nos pre
ocupará el aspecto estilístico (tomada esta palabra en el particular
sentido que le dimos) dejando en segundo plano (en el de las notas)
todo lo que se relacione con la historia y la crítica tradicionales.
Un soneto (que ya conocemos por haberlo mencionado en nues
tro trabajo) nos va a servir para la primera confirmación de las
palabras de Cervantes y al mismo tiempo extraer conclusiones para
un mejor planteo de la lírica cervantina. Aparece en la página 23 de
la edición de Pamplona (1614) que mencionamos, conocido común
mente como el soneto de Preciosa:
"Cuando Preciosa el panderete toca
y hiere el dulce son los aires vanos,
perlas son que derrama con las manos,
flores son que despide de la boca.
Suspensa el alma, y la cordura loca,
queda a los dulces actos sobrehumanos,
que, de limpios, de honestos y de sanos,
,su fama al Cielo levantado toca.
Colgadas del menor de sus cabellos
mil almas lleva, y a sus plantas tiene
amor rendidas una y otra flecha.
Ciega y alumbra con sus soles bellos,

16 "Las musas su Parnaso en ella han hecho,
Venus honesta en ella aumenta y cría
La santa multitud de los amores." (Soneto a Lope de Vega en su Dragontea,
ap/irecida en 1598, cfr. R. Rojas, op. cit. pág. 448.)
" Págs. 9 y 10.
is Págs. 15, 16 y 17.
- 19 -

�su imperio amor por ellos le mantiene,
y aún más grandezas de su ser sospecha.
(Ver apéndices: A y B de este trabajo.)

PRIMER ASEDIO: LAS FUENTES ITALIANAS
En la primer página de nuestro trabajo, destacamos anecdóti
camente una cierta semejanza entre el soneto de "La Gitanilla" que
analizamos y el famoso soneto de Dante:
"Tanto gentile e tanto onesta pare
la donna mia, quand'ella altrui saluta,
ch'ogni lingua divien tremando muta,
e gli occhi non l'ardiscon de guardare.
Ella sen va, sentendosi laudare,
benignamente e d'umiltá vestuta;
e par che sia una cosa venuta
dal cielo in térra a miracol mostrare.
Mostrasi si piacente a chi la mira,
che da per gli occhi una dolcezza al core,
ch'intender non la puó chi non la prova.
E par che de la sua labbra si mova
uno spirito soave pien d'amore,
che va dicendo a l'anima: "Sospira!"
No vamos a negar, como ya dijimos, que muchas cosas los se
paran pero también muchas cosas los unen. Es innegable que una
misma corriente los alimenta en muchos de sus elementos; existe
como un "contacto" de imágenes, un desarrollo posterior de carac
teres, que en el soneto de Dante se insinuaban y en Cervantes ad
quieren realidad. Para poder aprisionar ese clima que a momentos
los acerca, es oportuno perseguir la línea italiana de influencia cer
vantina. Primeramente, no es ninguna novedad que Cervantes reside
en Italia desde 1569 a 1575, donde tuvo oportunidad (como creen
todos sus biógrafos apoyados en la tradicional capacidad de lector
que tenía Cervantes),19 de conocer a los mejores poetas italianos de
la época, y acaso a los anteriores.20 Si bien Dante fue un tanto olvi
dado en el siglo XVI, su presencia se nota en Tasso, en el Magnífico,
presencia de ambiente y de idioma, que a momentos llega como una
mancha en el horizonte, hasta ciertas semejanzas "stilnovistas" en
la poesía lírica española de los Siglos de Oro.
19Confesada por el mismo Cervantes en Don Quijote, I cap. IX Nueva Edi
ción crítica por Francisco Rodríguez Marin, Madrid, MCMXLVII, Ed. Atlas, To
mo I, pág. 281.
20Sobre el conocimiento que tenía Cervantes de los poetas italianos, re
cordaremos lo que dice Paul Hazard en su excelente libro: "Don Quichotte de
Cervanté": "...nous revele la connaissance directe de l'italien; la lecture des
poetes du second ordre, comme Luigi Tansillo ou Serafino Aquillano; et du
_ 20 _

�La mayoría de los autores se quedan en Boccaccio, y Petrarca,
aventurándose sólo en contadas ocasiones a llegar a Dante, cuando
hablan de la influencia italiana sobre la literatura española. Así
lo hace Francisco A. de Icaza21, lo mismo Savj-López, Américo
Castro22 y Arturo Farinelli, que anota: "Leggendo le visione e le
allegorie che pullulano in Ispagna in tuto il'400, non sai sovente se
l'ispirazione prima giunga de Dante, o se risalga al Boccaccio o al
Petrarca; se la guida celeste o terrestre trascelta nell'immaginato
cammino di redenzione abbia tratti particolari a Beatrice, o rassomigli
all "bella donna" che guida e sorrege e illumina il Boccaccio, finché
si parte il sonno da lui, che "stava lagrimando".23 Detrás de los
ejemplos que nos presenta Farinelli, notamos su afirmación de la
influencia italiana sobre los mejores poetas del 400, que podríamos
extender al 500.
Pero esa influencia italiana la podemos perseguir en un hilado
más fino, no solamente en el terreno de las generalidades, sino en la
particularidad del soneto que venimos cercando. Tiene ciertos ca
racteres que es oportuno señalar, la sensorialidad barroca con que
el poeta describe a Preciosa, sus gestos (el sonido de la pandereta
cae de sus manos como "perlas", y su canto se derrama como "flo
res".) Es una mujer única, dinámica, exaltada. Este clima que se
impone al lector con una irrupción sonora, y conduce desde la visión
física y sensorial de la mujer, hasta su alma plena de virtudes, ("lim
pios, honestos, sanos", "y aún más grandezas de su ser sospecha") ¿i
es opuesto al clima del soneto de Dante. Aquí la mujer no apela a
los sentidos, ni Dante necesitó de un solo adjetivo que insinuase su
premier, comme Sannazar et son Arcadia, le Tasse et son Aminta, Guardini et son
Pastor Fido; le souvenir de Bembo, Politien, et á un degré plus profond, la
practique du Cortegiano de Castiglione." (Ed. Mellottée - París 1949, pág. 165.)
El mismo Cervantes en el Quijote menciona estos autores: Conoce VAminta de
Tasso, traducción de Jáureguy, y El Pastor Fido de Guarini, traducido por Suarez
de Figueroa. (II, cap. LXII, Ed. Rodríguez Marin cit. Tomo VIII, pág. 89.)
Menciona a Sanazaro, (Don quijote II, cap. LXXIV, Ed. Rodríguez Marin cit.
Tomo VIII pág. 250.) Conoce a León Hebreo y recuerda versos de Pietro Bembo
(Don Quijote II, cap. LXVIII, Ed. cit. tomo VIII, pág. 173. Ver la nota de
Rodríguez Marin sobre la equivocación de Unamuno con estos versos.) Sobre el
mismo tema ver B. Croce: "Saggi sulla letteratura italiana del seicento" págs.
121 al 159. La de Italia quizá sea la primera influencia nacional sobre la literatura
española. (Ver en Enrique Segura Covarsi: "La canción petrarquista en la lírica
española", Madrid 1949. Ed. C. S. de I. C, en la pág. 10 se da un límite al "italianismo", el principio de la imitación italiana en la Península, estaría en el
Decir de las siete Virtudes, de Francisco Imperial.) Embarcados en este recuerdo
de la influencia de la poesía italiana en España, las citas se acumulan, cristali
zando el trabajo, pero no podemos olvidar las palabras de Menéndez Pelayo:
"Las obras de Petrarca y Boccaccio ...empiezan á correr de mano en mano en
tre príncipes, obispos, maestros y proceres, ya en copias del texto original, her
mosas muestras de la caligrafía e iluminación del primer Renacimiento" (Prólogo
a la "Antología de Poetas Líricos Castellanos", Vol. IV pág. VI.)
21Obras Completas. Ed. Voluntad, Madrid 1928. T. I, lib. II, pág. 131.
22"El pensamiento de Cervantes", Anejo VI a la RFE, Madrid 1925, pág. 28.
23"Italia e Spagna", Ed. Fratelli Bocca-Torino 1929, T. I, pág. 259.
24Cumple Cervantes con lo que adelantamos en su definición de la Poesía,
"deleita" y "enseña".
_ 21 -

�belleza física, para hacerla descender sobre el alma del lector como
un rocío de serenidad. Toda ella se resuelve en gestos anímicos, en
actitud de descendimiento hacia la tierra, ("dal cielo in térra a
miracol mostrare") Preciosa parece ascender por el fatigoso camino
de la carne a su plenitud espiritual. Beatriz parece descender gra
tuitamente, sin conocer la opulencia de la materia. Entre estas dos
actitudes opuestas (la medioeval y la barroca), el arco de inversión
se va deslizando, entre Dante y Cervantes, con mayor o menor nú
mero de grados.
(Teniendo delante de mí el soneto de Preciosa, al consultar
los líricos italianos de los siglos XIII, XIV, XV, me he que
dado pensando en la vastedad y complejidad de las fuentes
italianas, que traspasa los límites del "dolce stil nuovo" para
llegar, como ya dije a los poetas provenzales. Toda una he
rencia más que una contaminación cubre este soneto de "La
Gitanilla" y toda la lírica cervantina, y lo que nos parece
un contacto se resuelve en un laberinto, porque surgen poetas
de todas las categorías, que muestran imágenes iguales, cli
mas semejantes, y, ¡vaya uno a descubrir paternidades!
Citaré brevemente ejemplos de este período que en la lejanía
esbozan la misma gracia de la Gitanilla:
a)Guido Guinizelli (1240-1276) en el soneto que empieza:
"Voglio del ver la mia dona laudare"
dice:
"Ancor ve dico ch'á maggior vertute:
null'om puó mal pensar fin che la vede" 25
b)Diño Frescobaldi (1271-1316), en su soneto:
"Quest'é la giovanetta ch'Amor guida".
c)El mismo Dante en su "Rime" dice:
"Tu Violetta in forma piü che umana".
d)Boccaccio (1313-1375), especialmente en las composiciones: IX,
X y XI de "Le Rime" (Ed. V. Branco,"Bari 1938).
e)Lorenzo el Magnífico (1448-1492), en "La Nencia da Rarberinó"
describe a una muchacha bailarina y cantora:
"Non vidi mai fanciulla tanto onesta" (v. 17)
y sus labios:
"Le labbra rosse paion de corallo." (v. 25.)

25 "II classici Italiani" Ed. Luigi Russo, pág. 85.
_ 22 _

�Repito que doy a estos ejemplos un valor relativo, me sirven
para exponer el clima de la lírica italiana en España (también la
España de Boscán y Garcilaso) y para damos una idea del aire que
respiró Cervantes en su viaje a Italia.
Petrarca junto con Boccaccio inauguran una corriente más "li
teraria ^, más cuidadosa de lo estrictamente formal, que el dantismo
precedente.26 Esta actitud está más cerca de Cervantes que de Dante,
y lo notamos inmediatamente en el soneto que transcribimos: 27
"Quando fra l'altre donne ad ora ad ora
Amor vien nel bel viso de costei,
quanto ciascuna é men bella di lei,
tanto cresce'l desio che m'innamora.
I'benedico il loco e'l tempo e l'ora
che si alto miraron gli occhi miei,
e dico: Anima, assai ringraziar dei,
che fosti a tanto onor degnata allora.
Da lei ti ven l'amoroso pensero,
che, mentre'l segui, al sommo ben t'invia,
poco prezando quel ch'ogni uom desia:
da lei vien l'animosa leggiadria
ch'al ciel ti scorge per destro sentiero;
si ch'i'vo giá de la speranza altero".

En el soneto de Dante la mujer aparece y desaparece sin que nos
demos cuenta; el poeta pasa de un movimiento a otro con la sere
nidad de un literato genial o con las armas sicológicas que tras
cienden la propia literatura. Pero en Petrarca la trama escolástica
y el oficio formal (quizá sin quitarle méritos, transformándolos)
surge en una débil correlación, en una cierta actitud conceptual. In
mediatamente notamos que este soneto no sólo ha cambiado en lo
formal, sino en la posición del poeta frente a la Amada. Dante la
contemplaba confundido entre muchas personas, que sienten como
él, "uno spirito soave pien d'amore", que no se dirige a un solo
amador, elegido, como en Petrarca:

i"I'benedico il loco e'l tempo e l'ora
che si alto miraron gli occhi miei"
y luego:
"ch'al cielo ti scorge per destro sentiero".

26cfr. Francesco de Sanctis: "Historia de la Literatura Italiana", Ed. Americalee, Bs. As. 1944, cap. VIII, pág. 209.
27Soneto XIII - "Le Rime", Introd. e note di Egidio Bellorini, Torino, U.
Editrice Torinense.
- 23 _

�En Cervantes volvemos a la misma actitud de Dante; el poeta
enamorado la contempla confundido entre infinitos seres arreba
tados por su belleza:
"Colgadas del menor de sus cabellos,
mil almas lleva...".
Esta amada que Dante y Cervantes contemplan "colectivamente"
y Petrarca "particularmente", va cobrando realidad sensorial en otras
composiciones de Petrarca, especialmente del Canzoniere:
"Da'be'rami scendea,
dolce ne la memoria,
una pioggia di fior sovra'l suo grembo:
ed ella si sedea
umile in tanta gloria,
coverta giá de l'amoroso nembo.
Qual fior cadea sul lembo,
qual su le treccie bionde,
ch'oro forbito e perle
eran quel di a vederle;
qual con vago errore
girando parea dir: Quia regna Amore".28.
Y en este otro ejemplo:
"la testa or fino e calda nevé il volto
ebeno i cigli e gli occhi eran due stelle,
ond'Amor Parco non tendeva in fallo;
perle e rose vermiglie, ove Paccolto
dolor formava ardenti voci e belle:
fiamma i sospir, le lagrime cristallo." 29
La mujer de que nos habla Petrarca está más cerca de Preciosa
que de Beatriz; en un marco de adjetivaciones sensoriales se deja
contemplar, admirar, y las comparaciones que surgen ya no pertene
cen a lo espiritual, sino que son flores, oro, perlas.
Torcuato Tasso (1544-1595), ahonda en la sensorialidad de las
imágenes, en la técnica barroca. Podríamos recordar su fábula pas
toril "Aminta", pero Pietro Bembo (1470-1547) nos dará un soneto
que nos pone casi en el otro extremo de Dante, el que limita con el
soneto de Preciosa en la Gitanilla:
"Crin d'oro crespo, e d'ambra tersa e pura,
ch'a Paura in su la nevé ondeggi e volé;
occhi soavi, e piü chiari ch'l solé,
da far giorno seren la notte oscura;
r
28 Canzone CXXVI, ed. cit.
2 Soneto CLVII.
30 "I classici Italiani" di L. Russo, pág. 193.
- 24 _

�Riso, che acqueta ogni aspra pena e dura;
rubini e perle, ond'escono parole
si dolci, ch'altro ben l'alma non vuole,
man d'avorio, che i cor distingue e fura.
Cantar, che sembra d'armonia divina,
senno maturo a la piü verde etade,
leggiadria non veduta unqua fra noi;
giunta somma beltá somma onestade;
fur l'esca del mió foco, e sonó in voi
"grazie, che a poche il ciel largo destina".30
Las imágenes son hermanas de las de Cervantes, los adjetivos
apelan a los sentidos con la magnificencia del recuerdo, ("perles",
"parole si dolci" - "cantar che sembra d'armonia divina") y muchos
de ellos nos recuerdan los adjetivos de Preciosa. Aquí también la
mujer actúa, ríe, sonríe, canta, habla, y sobre todo "giunta somma
beltá somma onestade", "onestade" que podría estar dependiendo de
su origen: "honor", pero que en Pietro Bembo y sobre todo en la
época tridentina adquiere definitivamente la acepción de "virtud".
(Creo que en otro autor y en un período anterior, sí, nos podría
confundir, pero aquí como en Cervantes, ya tiene el sentido mo
derno).31
Comparando el soneto de Dante, el de Bembo y el de Cervan
tes 32 obtenemos interesantes conclusiones. Dante y Cervantes toman
una ocasión para presentarnos el objeto del poema, el cardenal Bem
bo habla de él directamente. Dante no nos dice nada concreto (¡cuan
innecesario sería!) de los dones físicos de Beatriz, Bembo agota el
arsenal de que disponía: "Crin d'oro crespo, e d'ambra tersa e pura"occhi soavi, e piü chiari ch'l solé" etc. Cervantes con suma prudencia
habla de sus cabellos y sus ojos.
Dante mantiene un clima de espiritualidad y de expectativa
frente a los movimientos de Beatriz. Cervantes es más terreno, su
gesto no es "saludar", sino tocar el "panderete", y su acción produce
arrebatos expresados sensorialmente ("perlas - flores") Bembo acu
mula hipérbatones. Las tres atraen los corazones (¡de qué manera
tan distinta!) y las tres son recipientes de la gracia.
De Beatriz sabemos que es humilde: "benignamente e d'umiltá
vestuta"; Bembo nos dice que su amada es de "somma onestade",
y Preciosa realiza actos "sobrehumanos", "limpios, honestos" y "sa
nos". En el soneto de Dante no se plantea ni indirectamente, el
problema ético, Beatriz atrae como una visión y el poeta ni se digna
pensar en la realidad carnal de su figura; en cambio el problema
moral está contenido y fermenta en Bembo y en Cervantes. Es la
mujer honesta, deleitosa, deseada por la paz que trae sobre el alma
del amante, pero detrás del canto sensorial (en el sentido de des
cripción) y especialmente en Bembo, notamos el susurro del deseo.
31Al lado de la perfección del soneto de Dante, los otros dos desmerecen,
especialmente el de Pietro Bembo, frío, insincero, casi sin ninguna calidad.
32Ver apéndice "B'\
- 25 -

�SEGUNDO ASEDIO: EL AMOR
Tenemos delante de nosotros un segundo camino para llegar al
soneto de."La Gitanilla" en particular y a la lírica de Cervantes en
general. Pertenece esencialmente al terreno de su concepción sobre
la vida, pero como ha sido expresada en términos estéticos, necesi
tamos investigar el sistema ético al que Cervantes adhirió su pensa
miento, para luego detenernos en su aspecto estrictamente formal.
Cada época posee ideas particulares respecto al tema del amor.
Unas hacen resaltar el objeto de la turgencia erótica, y otras, hacen
resaltar esa misma turgencia.33 Durante la Edad Media, la Iglesia
y la cultura aristocratizante,34 lucharon por inclinar el tema del amor
de su centro focal primitivo, (el objeto) a su centro superior (el
deseo—p&gt;el amor). Este movimiento sin lugar a dudas, responde a
una mayor afirmación de la persona humana. En el primer tipo, el
deseo se satisface sin trabas, resultando el amor una simple demora
entre el apetito que se manifiesta y la ocasión con la amada.35 En
cambio el segundo tipo implica libertad (metafísica) en el amante
y en el ser amado; libertad en la elección que siempre es racionalizar
el deseo, aplicar fórmulas de conveniencia y de interés, que colocan
al amor en un plano secundario respecto a otros fines superiores que
lo utilizan como un medio: sea la sociedad, Dios, el estado, etc. Este
fue el dilema (¡qué palabra y qué concepto tan barrocos!) que se
planteó la Europa que concurrió a Trento cuando hubo llegado el
momento (en la sesión 24) de tocar el tema del matrimonio cris
tiano. La Edad Barroca da una solución, y según más adelante ve
remos, Cervantes la hizo suya, especialmente en sus novelas (Don
Quijote y las Ejemplares).
Mucho se habían suavizado las costumbres desde la Edad Me
dia (paganizante en este terreno) y el siglo XVII. El individualismo
permitió con su avance una atmósfera de secreto, oportuna en el
cristianismo que siempre pospuso el matrimonio a la virginidad,36
atmósfera que desterraba las manifestaciones eróticas colectivas.

33Freud reducía esta división a dos grandes mundos, el pagano y el
, cristiano.
34Ver el excelente capítulo VIII, de "El otoño de la Edad .^^ledia" de J.
i Huizinga, Ed. Rev. de Occidente, Bs. As. Losada 1947, pág. 151.
35La poesía erótica de este período, contra el único enemigo con que tiene
que luchar, es contra la muerte, contingencia que los amantes esperan como
incitante para el placer:
Quanquam sidere pulchior
ille est, tu levior cortice, et improbo
iracundior Hadria,
tecum vivere amen, tecum obeam libens.
36"La relación entre el celibato y el matrimonio, en particular, fue estable
cida definitivamente por el Concilio de Trento como una cuestión en que obli
gadamente hay que tomar partido: si quis dixerit, statum conjugalem anteponendum esse statui virginitatis, vel coelibatius et non esse melius ac batius manere
in virginitate aut coelihatu, quam jungi matrimonio, anathema sit. (Sessio 24,
can. 10.) ...El matrimonio mismo es, por otra parte, también en Cervantes negó- 26 -

�El primer tipo erótico que consideramos (aquel que se fija en
el objeto del deseo) fue completamente desechado por la Iglesia y
por la mayoría de los artistas del Barroco.37 Quedaba el segundo
grupo, (el que se fija en el deseo—pamor)'. Las grandes instituciones
con intereses sociales (Estados, Iglesias) se entregaron a una labor
de "legalizar'* el matrimonio, que hasta esos momentos lindaba cou
la anarquía. De aquí surgen los registros, disposiciones, etc. 3S El
fuerte impulso didáctico que tuvo la contrareforma, se encargó de
propagar un nuevo tipo erótico, que se expresa y se perfecciona en
el matrimonio tridentino.
La cerebralización del amor llega hasta el centro mismo del
problema. El Barroco no desespera frente a la Necesidad, la supe
ra. 39 Acepta la vida de lo carnal para integrarla en la vida del es
píritu, jerarquizando los movimientos naturales de la sensualidad
hasta hacerlos "plataforma" de la unión mística.40 Lleva de la mano
a la pareja humana, del altar al lecho, (teme vuelvan a escucharse
los gritos de Hymeneo) y ni allí la abandona, introdúcese en sus
conciencias con el ejercicio diario de la voluntad, domadora de la
carne; recordándoles que el acto sexual se realiza en la economía
total de la vida, no gratuitamente, sino ideológicamente.
Este es el ideal de la "Venus casta" a la que nos referimos an
teriormente, el ideal cercano al de La perfecta casada de Fray Luis
de León. Este es el ideal del hombre, de la mujer y del matrimonio
honesto41 que vivió en todo tiempo y en todo caso en que lo ali
mentaba una intensa vida espiritual. Muy pronto en la gran mayoría
se va a transformar en máscara de sí mismo, (revancha de la sen
sualidad) engendrando el famoso tipo del "ciudadano" honesto, de
la época revolucionaria, y luego el "burgués" del siglo XIX. En
cuanto al matrimonio, después de pasar por el Código Napoleón, va
ció santo, como lo fue para el Concilio, una de cuyas intenciones fue evitar entre
otros abusos los matrimonios clandestinos" Helmut Haízfeld: "El Quijote como
obra de arte del lenguaje," Trad. esp. Madrid, 1949, P. del IV Centenario de
Cervantes, págs. 184-185.
37Tanto en la Europa católica como en la Europa protestante.
38El teniente cura que va a casar a Preciosa con Andrés, ya convertido en
Don Juan de Cárcamo, pide: "¿Dónde se han hecho las amonestaciones? ¿Adon
de está la licencia de mi superior para que con ella se haga el desposorio?" Ed.
de Pamplona, 1614, pág. 51.
39"El barroco... lo que se propone es sublimar la realidad, elevarla hasta
un plano de sustancias y esencias; no va en busca de seres idealizados sino de
ideales, ejemplos vivos de virtud." J. Casalduero: Sentido y forma de las Novelas
Ejemplares, Bs. As. 1943, Ed. de la Fac. de Fil. y Letras, pág. 19.
40La más clara representación escultórica del barroco, de esta unidad: —es
píritu-carne—, está dada por el grupo de Bernini llamado: la transverberación
de Santa Teresa.
41En Cervantes, la Sagrada Familia se convierte en un perfecto matrimonio
tridentino; en el romance de Sta. Ana de La Gitanilla (Ed. Pamplona, 1614,
pág. 2-3) se dice: "Qué hija, y qué nieto,/y qué yerno!".
- 27 -

�a sufrir todas las críticas y rectificaciones modernas, por ejemplo en
los dramaturgos de lucha social, Ibsen, Shaw, etc.42
Vimos de una manera esquemática la formulación del ideal amo
roso de la época de Cervantes. Conocimos ya, cuando estudiamos su
definición de la poesía, la posición de la mujer en la sociedad cris
tiana y su movimiento: (sensorialidad—^ docencia de las virtudes
—^ salvación del hombre).43 Ahora intentaremos el asedio a la lírica
de Cervantes a través de este segundo camino, cuyas principales
características adelantamos.
Dice Bataillon en su libro: "Erasmo y España": "De la Galatea
al Persiles, Cervantes acarició la idea de un amor lo bastante eleva
do para ser inaccesible a los celos".44 Aceptamos enteramente esta
"elevación" del concepto amoroso que tenía Cervantes, desde el punto
de partida de La Galatea 45 hasta llegar al Persiles, aunque necesita
mos precisarlo.
En La Galatea46 el deseo amoroso insatisfecho, se prolonga in
terminablemente, insistiendo, a veces con morbosidad, en la repe
tición de gemidos y cantos desesperados, que el tono lúdico que
aflora en cada situación logra mantener dentro de límites estéticos.
Si recordamos el proceso del erotismo que formulamos: primera eta-

42Recordar especialmente la escena de "Espectros" en que la Sra. Alving,
el pastor Manders y Osvaldo discuten sobre el "amor libre" de los bohemios
de París.
43"lo que le interesa a Cervantes es el estudio de la lujuria en el hombre,
y cómo la mujer lo canaliza, conduce y transforma en materia social" J. Casalduero: "Sentido y forma del Quijote", Ed. cit. pág. 38.
44Ed. Fondo de C. Económica, Méx. 1950, T. II, cap. XIV, IV, pág. 406.
45"La Galatea" fue publicada en 1585 (Alcalá), dedicada a Ascanio Colonna, hijo de Antonio Colonna, elegido en 1570 general de la Liga Cristiana,
en la que se enroló Cervantes como soldado, interviniendo en la acción de
Lepanto que va a trasladar al libro V de la misma Galatea. Escrita bajo la in
fluencia de Gil Polo, Sanazaro y los arcádicos italianos, La Galatea es un pro
ducto de importación y refinamiento, que pronto va a caer en el olvido de los
lectores, aunque no en el olvido de Cervantes, que hasta en su lecho de muerte
la recuerda. (Ver: "El pensamiento de Cervantes" de A. Castro, ed. cit. nota
de la pág. 37) En general los personajes de La Galatea se han individualizado así:
Elicio: Cervantes.
Galatea: Da. Magdalena Pacheco de Sotomayor.
.'Tyrsi: Francisco de Figueroa, "el Divino."
Lauso: Luis Barahona de Soto.
Meliso: Diego Hurtado de Mendoza.
Artidoro: el capitán Rey de Artieda.
46N. Diaz de Benjumea en la Crónica de los Cervantistas, dice: "La Galatea parece escrita por la musa misma de la castidad y de la pasión amoroso
alojada en cuerpos de ángeles, en corazones de vírgenes y entendimiento de
sabios; ...Si lo que yo pienso de La Galatea puede tener una expresión material,
se me representa en forma de un querubín vestido de blanco y oro, lanzando
fuego de sus ojos ardientes."
Podemos agregar lo que dice Bataillon en su libro cit. pág. 407: "Él (Cer
vantes) veló púdicamente ciertos triunfos del amor sensual, como lo muestran
los retoques que hizo en El celoso extremeño, para hacer sus novelas más "ejem
plares". Cfr. A. Castro, op. cit. págs. 242 - 244.
- 28 -

�pa, acentuación del objeto, y segunda etapa, acentuación del deseo
—^&gt; amor, cercaremos con mejores armas esta novela pastoril. En La
Galatea se vive en un mundo erótico sin sensualidad.47 Toda la pri
mera etapa del amor se desconoce, y la segunda se le da una inter
pretación renacentista, idealizada.48
Cuando el mundo meridional fue sacudido por la Reforma del
Norte, sale como de un sueño (el del optimismo renacentista) y
toma conciencia de los grandes problemas de la vida terrestre, y de
la vida supra-terrenal. En este mundo, el erotismo fue solucionado
provisoriamente con las armas que se tenía a mano, el misticismo
neo platónico,49 heredado de las corrientes italianas renacentistas.
Esta es la solución provisoria de La Galatea, idealismo falso en las
relaciones humanas que menos "idealismo" pueden tener desde un
cierto enfoque; por eso el amor neo-platónico del Siglo XVI español
fue un brevísimo instante arcádico, que diez años más tarde ningún
predicador, filósofo o moralista tomaba en cuenta. Junto con el
desprestigio de la "sustancia" vino el desprestigio de la "forma", y
los elementos bucólicos, ideales para círculos muy estrechos, caen
bajo la acción (no del realismo, el Quijote no derrota a la Galatea
por su realismo, sino por su visión nueva y total de lo ideal) del
nuevo idealismo barroco, que la Contrareforma engendrará.

LA LIBERTAD DE LOS AMANTES
En La Galatea, el pastor que ama se escandaliza porque en el
mundo que le toca vivir, su deseo—^antor choca con el cerco del li
bre albedrío de la amada,50 y reacciona ingenuamente protestando
contra el orden natural que permite tales brotes de independencia.
(En cierto modo parece un intento del primer tipo de erotismo, pro
testa por la no-satisfacción de su deseo).
En Don Quijote las cosas se plantean de otro modo; las amadas
vuelven por los fueros de su libertad a pregonar: "Yo conozco con
el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso
es amable; mas no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obli
gado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama".51
47"si bien todas estas novelas están fundadas en el amor, precisamente la
representación de ese amor es pálida, apagada, convencional.^ Paolo Savj-López,
op. cit. pág. 155.
48Más adelante, en las Novelas, cuando Cervantes escriba en otro período de
su pensamiento, "integrará" las dos etapas y no las "dividirá" como en La
Galatea.
49"Más de una vez hemos citado y comentado la referencia que hace Cer
vantes a los Diálogos de León Hebreo en el prólogo del Quijote, y la doctrina
del amor que figura en el libro IV de La Galatea, tan apegada al texto de los
Diálogos;" y en la nota 2 agrega conceptos de Menéndez Pelayo sobre estas
corrientes neoplatónicas del siglo XVI. A. Castro, op. cit. págs. 148 • 149.
50"Sólo la mujer libre puede ser honesta, pero con libertad muy distinta
a la de los campos; la mujer (y el hombre) necesitan la libertad para elegir
entre el bien y el mal, para ejercitar la voluntad". J. Casalduero, "Sentido y
forma del Quijote", ed. cit. pág. 79.
- 29 _

�Podemos afirmar la presencia de Dante, del Dante que en el
canto V del Infierno dice:
"Amor, ch'a nullo amato amar perdona".
(Inf. V.-103.).
En un verso escolástico, bi-conceptual, expresa por boca de Francesca, que ninguna amada puede dejar de amar al que la ama, y
Cervantes por boca de Dorotea se pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué el
que es amado debe amar a quien le ama? Dos posiciones distintas
frente a un mismo núcleo afectivo. En el primero la solución mágica,
el que es objeto de amor sufre una especie de "contaminación" que
lo lleva insensiblemente a amar aunque no quiera. En el segundo
la solución libre-arbitrista que exige la intervención de potencias ra
cionales (Marcela es una dialéctica excelente) para que llegue a
cristalizar en la unión. 52
La primera etapa del amor que ya mencionáramos, se centraliza
estéticamente alrededor del hombre, en cambio, la segunda etapa se
centraliza en la mujer. Es ella la distribuidora del equilibrio erótico:
Cuerpo-Alma. "Preciosa, encarnando el ideal moral de lo femenino
en la Contrarreforma" 53 surge en el soneto de La Gitanilla con todos
los atributos de la pasión amorosa que despierta a su paso 54 los no
bles deseos del hombre. Lo mismo pasa con la Constanza del soneto
de La Ilustre Fregona: (Ed. Pamplona cit. 1614, pág. 234).
"Raro, humilde sujeto, que levantas
a tan excelsa cumbre la belleza,
que en ella se excedió Naturaleza
a sí misma, y al cielo la adelantas;
si hablas, o si ríes, o si cantas,
si muestras mansedumbre o aspereza
(efecto sólo de tu gentileza),
las potencias del alma nos encantas.
51Don Quijote, I, cap. XIV, Ed. cit. de Rodríguez Marín, T. I pág. 389.
Helmut Hatzfeld dice en su libro cit.: "Marcela, la esquiva pastora, expone a
sus acusadores, en un discurso repleto de ideas neo-platónicas..." Ed. cit. 1949,
pág. 171.
• Múltiples pasajes en Don Quijote afirman esta libertad; ver I, cap. XIV
y la historia de Marcela, I. XIL: "Mas él, que a las derechas es buen cristiano,
aunque quisiera casarla luego, así como la via de edad, no quiso hacerlo sin
su consentimiento, .. .Y a fe que se dijo esto en más de un corrillo en el pueblo,
en alabanza del buen sacerdote."
52Preciosa en el discurso que le dice a don Juan ya convertido en Andrés,
defiende la libertad en la elección amorosa: "Estos señores bien pueden entre
garte mi cuerpo, pero no mi alma que es libre y nació libre, y ha de ser libre
en tanto que yo quisiere". Ed. Pamplona, 1614, pág. 28.
63 Casalduero: "Sentido y forma de las Novelas Ejemplares", ed. cit. pág. 51.
54 "El amor és el punto de arranque de la novela, y entonces ésta no es
otra cosa que el constante anhelo de un alma para hacerse merecedora de la
unión: La Gitanilla, El amante Liberal, etc." J. Casalduero, "Sentido y forma de
las Novelas Ejemplares, Ed. cit. pág. 11.
- 30 -

�Para que pueda ser más conocida
la sin par hermosura que contienes
y la alta honestidad de que blasonas,
deja el servir, pues debes ser servida
de cuantos ven tus manos y tus sienes
resplandecer por cetros y coronas".
El poeta nos coloca de improviso frente a un ser no común:
"Raro". El barroco reconoce que el amor que quiere llegar a la
unión debe pasar por dos pruebas, una, ese choque afectivo, redu
cido a su menor expresión en la figura de una mujer que deslumhra,
y otra, en un proceso racional de mutuo estudio (los dos años de
"noviciado" que le impone Preciosa a Don Juan). En todas las
Novelas de Cervantes se da este itinerario, en todas la aparición
de la mujer que va a ser amada deslumhra como la Constanza del
soneto que analizamos, y en todas las unión (cuando se realiza)
está separada de este primer impacto por un período de tiempo
más o menos prolongado. Podríamos agregar que las poesías ama
torias intercaladas en las novelas sirven para dar testimonio lírico
de la perseverancia en el amor producido por la primera visión; en
todas ellas el amante rendido revive bruscamente la brusca aparición
de la mujer. Esta no viene, "surge". Rompe el aire con sus ojos con
movidos, mensajera de un orden celestial: "me parecía que tenía
delante de mí una deidad del cielo venida a la tierra para mi
gusto y para mi remedio" 55 dice el Cautivo hablando de Zoraida.56
Pero fijémonos en los adjetivos con que Cervantes ubica el te
ma de la mujer hermosa: "Raro" y "humilde". La rareza, en un
plano natural, hace a los objetos valiosos. El agua no es rara y por
lo tanto no es valiosa (en cierto sentido), en cambio el oro es raro,
y también es valioso. A esta calidad única (individualización del
valor en escala personalísima) se agrega la virtud cristiana de la
"humildad". (Cada mujer barroca tiene en lontananza la tradicional
figura humilde de la Virgen María, que en el Magníficat aparece
como un ser "raro" y "humilde". Es a ella a la que en último tér
mino se le aplican los elogios ideales, que por brevísimos instantes
lucen sobre sus hombros las amadas terrenales).
En la segunda estrofa Cervantes nos describe las gracias de la
"Venus honesta" y nos dice: "Habla, ríe, canta", pero el extremo
conceptual de estos versos, es aquel en que se afirma el "encanta
miento" de las "potencias del alma". Uno de los términos de este
55Don Quijote, Ed. cit. de RM, Tomo III, pág. 213. (I, cap. XLI.) cfr.
A. Castro, op. cit. pág. 147, y J. Casalduero, "Sentido y forma del Quijote", ed.
cit. págs. 42-43.
56Notemos otra vez el mismo esquema de la definición de la Poesía de
Cervantes que tuvimos oportunidad de comentar. Allí se decía que la poesía:
deleita y enseña, aquí Zoraida viene para gusto y remedio.
Notamos un doble movimiento de lo sensorial deleita y gusto, y por otro
lado la docencia que conduce a la salvación: enseña y remedio.
_ 31 _

�proceso lógico ha sido escamoteado, el primer término desarrollado
debería llevarnos a otro punto que el que Cervantes nos da:
a)"Habla-ríe-canta" (gestos que inician la sensualidad del
amante que observa)
b)"las potencias del alma" son encantadas. (Ahora tenemos
que el movimiento natural (deseo—^amor) desaparece y es
sustituido por una actividad espiritual asexuada, des-sensorializada. (Un cuadro, una buena noticia, el espectáculo que
ofrecen una madre y un niño, también encantan las "po
tencias del alma").
Volvemos otra vez a un concepto que ya varias veces hemos
repetido, el Cervantes barroco, el Cervantes hombre de la Contra
reforma (¡qué inexacto es este término!) 57 esgrime la sensorialidad
(y agregaríamos "el realismo") tanto cuanto le sirva para presentar,
dibujar, una visión idealizada, llena de ejemplo vivos y edificantes,
que superen el alma del hombre. Y por eso, este soneto amoroso de
La ilustre fregona tiene la particularidad de hablar de todo menos
del amor. Como Preciosa en el soneto de La Gitanilla atrae durante
brevísimos instantes por su belleza física (que no es tan física como
pudiéramos pensar) y luego verdadera imagen terrestre de la belleza
Divina58 que la contingencia maliciosa de la vida arrastra a través
de mil aventuras, llega a conquistar la tan ansiada unión del ma
trimonio (nuevo ejercicio de virtud) con los pensamientos de una
anciana 59 y el cuerpo de una niña.

57Bataillon (op. cit. pág. 409.) defiende la inclusión de Cervantes en la
Contrarreforma, sin hipocresías como afirmaba A. Castro, y sin desmentir su
filiación erasmista. Ver además A. Vilanova: Erasmo y Cervantes, Barcelona,
1949, pág. 13 ss.•
58Preciosa era bendecida por ser bella, (formulación netamente neo-plató
nica: La mujer es reflejo de la Suma Belleza,) cfr. ed. cit. Pamplona, 1614, pág. 45.
59Preciosa dice: "soy ya vieja en los pensamientos" Ed. cit. de 1614, pág. 45.
- 32 -

�IV
ESTRUCTURISMO FORMAL, CONCEPTUAL Y EMOTIVO EN LA
POESÍA LÍRICA DE MIGUEL DE CERVANTES
"Un poema es un misterio cuya clave
debe buscar el lector". Mallarmé a
Edmundo de Goncourt.

La poesía como un arte;
Los viejos críticos alemanes del Romanticismo clasificaron la
Poesía en: Volkspoesie o poesía popular, y Kunspoesie, o poesía de
arte. ¡Qué lejos estaban de pensar que cien años más tarde, aquella
división que parecía definitiva iba a ser desechada completamente!
Soñaron con un mundo poético donde lo estrictamente emotivo y
formal se entrega en forma directa, sin cerebralismos deformantes;
pero lo cierto es que hemos llegado a la confirmación ruidosa de
estructuraciones hasta en los poemas que tradicionalmente podríamos
llamar populares. Será desilusionante para alguno, pero es verda
dero, toda poesía es obra de un artista, con todo lo que esta palabra
incluye o significa: desde hombre aparte (anormal, porque reac
ciona metafóricamente frente al universo) hasta artífice y engañador.
Actualmente, la esfera lírica se nos representa como un arte, y
por lo tanto como un orden. Desde la palabra que sostiene todo su
edificio, hasta las últimas ramificaciones y arteriolas del misterioso
choque estético, todo, sin una zona de libertad desmedida, está pre
sidido por órdenes a momentos inconscientes.
Sin embargo no es éste ningún privilegio de la poesía, todas las
ciencias modernas parecieron llegar a su madurez definitiva, cuando
detrás de los fenómenos, estudiaron una geografía amplísima que
las sostiene y las justifica; ofreciéndonos un nuevo cuadro del "ser",
en las coordenadas de un orden universal. Todo tiene su medida y
todo se correlaciona íntimamente, hasta que soñamos en algún mo
mento que vivimos en un mundo poético, vale decir, donde se re
laciona misteriosamente una rosa y el movimiento de los astros,
como siempre ha ocurrido en el mundo de la poesía.
Los poetas han sido hasta ahora los únicos que no solamente
conocían esa estructura, sino que la practicaban (distintos en esto

- 33 -

�a los filósofos y a los contemplativos, que la destacaban únicamente).
Tan enamorados inconscientes (si es que podemos unir estos dos
términos) se han presentado en todas las edades, de ese orden uni
versal, que a momentos, muy a menudo, no se conformaron con el
orden natural y tejieron sobre él o crearon otro distinto.
El poeta encuentra ciertos paralelismos y uniones donde el co
mún de los hombres no ve nada, o descubre cuando alguien se lo
descubre.
Todo gran poeta se distingue por una innata capacidad de con
templar el orden cosmológico, y su poesía, siempre ha sido un intento
de estructurar el mundo (interior y exterior), de acuerdo a sus
personalísimos y al mismo tiempo universales modos de contem
plación. De aquí surge una concepción general de estudiar la poesía
como un sistema platónico, en tanto que presupone un orden ideal
superpuesto al complicadísimo y distinto orden natural. No creo que
dentro de estos límites que le hemos dado, pueda ser rechazada esta
presencia de Platón en un teoría moderna del estilo literario. Siem
pre la poesía, en su más extremo laberinto resultará una expresión
idealista, que supera el mundo en que vivimos, y sin deformarlo, lo
transforma.
De todas estas brevísimas consideraciones sacamos una conse
cuencia inmediata para los fines de nuestro trabajo. Si todo poema
o mejor dicho, todo sistema poético, está trascendido por innume
rables líneas de estructuras, intentaremos, dentro de la lírica de Cer
vantes el estudio de algún tipo de ordenación estructurada. La es
tilística tradicional y la estilística contemporánea nos ofrecerán los
instrumentos, que a menudo (es oportuno confesar) deberán ser
creados, podríamos decir, sobre el tapete, porque éstos son estudios
(no me atreví a emplear la palabra "ciencia") y zonas casi vírgenes
a la investigación, que exige tomar decisiones rápidas e inventar
métodos al instante, o salir a territorios transitados desde hace tiem
po, a repetir, quizá, hallazgos seculares.

LOS "CONJUNTOS SEMEJANTES"
J Antes de abocarnos a una labor sistemática, tomando como ob
jeto de investigación algo tan afiligranado y volátil como es la poe
sía, debemos para soslayar un monstruoso confusionismo, declararnos
enemigos de una posible crítica insensible a la magicidad del poema,
que no admite en sus últimos reductos ninguna clase de sistematiza
ciones. La verdadera crítica científica debe buscar al Hombre a
través de sus creaciones verbales, reservando toda esa zona del último
misterio poético, para ser apropiada por otro camino distinto al de
la clasificación o la estadística, que emplearemos.
Ya desde la Edad Media se ha hablado de una de las numerosas
formas que puede afectar la estructura de un poema, es la "correla-

- 34 -

�ción poética".60 Dentro de un amplísimo territorio que no tocare
mos,C1 se encuentra la "correlación poética"; antes de realizar su estu
dio indicaremos las fuentes que hemos consultado para la redacción de
este capítulo, y el particular significado que les agrego a sus desarro
llos para adaptarlos al tema. En general sigo la bibliografía en
español de la indicada por Dámaso Alonso en su libro ya citado, y
adapto o transformo alguno de los términos allí empleados. En sus
textos (muchas veces abreviados para alejarme un poco de lo es
trictamente lingüístico y saussüriano) encuentro un doble avance
sobre la crítica anterior. Primeramente, retornan o descubren la im
portancia capital de la "palabra" en el mundo poético, persiguen su
misteriosa resonancia qiie la ordena a pesar de presentársenos a pri
mera vista como un agregado, como una alineación de voces de dis
tinto significado. Se cerebraliza el orden afectivo del verso y en
parte se abandonan todos los agregados no poéticos, que naturalmente
el verso arrastra en su cauce. En segundo término permite emparen
tar fenómenos literarios, formas constantes de la literatura europea,
hasta conducirnos a la más remota antigüedad. A los efectos de
nuestro tema, nos ofrece otro punto de contacto entre la lírica de
Cervantes y el petrarquismo. Y en tercer término (para abreviar, ya
que más adelante volveremos sobre el tema cuando realicemos el
arqueo de nuestra labor) este mismo estudio nos permitirá avanzar
un paso más en la respuesta de la eterna pregunta: "¿por qué es
bello un poema?", señalando que es constante una estructura en el
poema, ya sea de correlación de ritmo, de acentuación, de conceptos,
de emociones, etc.

"SISTEMAS CORRELATIVOS"
La correlación es un fenómeno tan amplio que no sólo se da
en el lenguaje escrito, sino que a veces surge más o menos disfrazado
en el habla corriente.
60cfr. Dámaso Alonso: "Seis calas en la expresión literaria española" (ProsaPoesía-Teatro) escrito en colaboración con Carlos Bousoño, Madrid, 1951, Biblio
teca Románica Hispánica, Ed. Credos, III, pág. 48.
61Con algo de ingenuo atrevimiento podríamos aventurar una clasificación
personal de lo que entiendo y he llamado: "estructurismo poético": a) De la
palabra en cuanto sonido:
1*) ordenación de vocales y consonantes.
2") ordenación de acentos.
39) ordenación de ritmos.
4') ordenación de rimas,
b) De la palabra en cuanto concepto:
1*) Los conjuntos semejantes:
(conceptual)
correlación.
paralelismo.
formas menores e
híbridas.
29) Relaciones afectivas entre el poema y el verso.
- 35 -

�Decimos que un poema presenta este fenómeno de "correlación",
cuando dos o más versos están formados por sintagmas (en su de
finición seguimos a Saussüre sin la complicación de D. Alonso) con
un concepto genérico que admite distintas significaciones.
Su fórmula general sería:
A-xA.2A3
Pero esta pluralidad puede ser repetida a través del poema:
AiA2A3
AiA2A3
Puede ser sustituida por otra:
AiA2A3
BiB2B3
Puede ser repetida en una sola pluralidad final:
aia2a3
a4a5a6
Ai A2

A3

A4

A5

Ae

Pero no solamente podemos relacionar directamente una plura
lidad sino que también podemos unir las distintas especificaciones de
un concepto genérico, a través de una serie de sintagmas diversos. Va
le decir, podemos relacionar (a veces intrincadamente) los distintos
elementos de las pluralidades. La fórmula sería:
AiA2A3
BiB2B3
y el fenómeno de paralelismo, sería dado por la unión entre:
AiyBi
A2yB2
A3yB3
•!Otras formas menores o híbridas las iremos destacando según
aparezcan en nuestro análisis.

EJEMPLOS DE CORRELACIÓN
En mi estudio de la poesía lírica de Cervantes encontré más de
treinta poemas que presentan este fenómeno de "correlación", en for
ma clara y a momentos perfecta. Además un número que no deter
miné de poemas, aparecería contaminado con mayor o menor inten
sidad, y otros desconocen este fenómeno, por lo menos en lo que pude
investigar.
_ 36 _

�Tomemos un primer ejemplo: 62

CANCIÓN DE CARDENIO: Don Quijote, I, XXVII, Ed. R.M.
cit. pág. 310 ss.
¿Quién menoscaba mis bienes? (ai)
Desdenes. (bx)
Y¿quién aumenta mis duelos? (a2)
Los celos. (b2)
Y¿quién prueba mi paciencia? (a3)
Ausencia. (b3)
De este modo, en mi dolencia (cx)
Ningún remedio (c2) se alcanza.
Pues me matan la esperanza,
Desdenes (Bi) celos, (B2) y ausencia. (B3)
¿Quién me causa este dolor? (a4)
Amor. (b4)
Y¿quién mi gloria repuna? (a5)
Fortuna. (b5)
Y¿quién consiente en mi duelo? (aG)

El cielo. (b6)
De este modo, yo recelo
Morir deste mal (c3) extraño.
Pues se aunan en mi daño (c4)
Amor, (B4) fortuna (B5) y el cielo. (B6)
¿Quién mejorará mi suerte? (7)
La muerte. (b7)
Yel bien de amor, ¿quién le alcanza? (a8)
Mudanza. (b8)
Ysus males, ¿quién los cura? (a9)
De ese modo, no es cordura
Querer curar la pasión, (c5)
Cuando los remedios (c6) son
Muerte, (B7) mudanza (B8) y locura. (B9)

La fórmula sería:

ai
a2
a3

bi
b2
b3

Bi B2 B3

a4
a5
a6

b4
b5
b6

B4 B5 B6

a7
a8
a9

b7
b8
b9

Ci
c3
c6

c2
c4
Ce

B7 B8 B9

62 Clemencín en su edición crítica del Quijote, llama a esta composición:
"juguete poético", y da antecedentes en Juan del Encina: "Aunque yo triste me
seco, eco", etc. y continuaciones, por ejemplo en F. de Ubeda, autor de la "Pícara
Justina", y^ en Lope. Agrega Clemencín que ni Cervantes ni Lope hacen verda
deras composiciones de "eco". Tomo III, Madrid 1894. Biblioteca Cías. pág. 7,
nota 18.
_ 37 _

�El poema tiene dos planos de "conjuntos semejantes", el primero
está dado en la ordenación "hipotáctica", con reiteración al final de
cada estrofa, que a poco que nos detengamos vemos ser una verda
dera ordenación "paratáctica". El segundo plano lo integra la sencilla
correlación entre; "dolencia-mal o pasión" y "remedio", que en la
segunda estrofa, no es mencionado directamente, quedando en pie
su concepto.
La estructura de semejanza es clarísima en esta rebuscada can
ción de Cardenio, tan a la vista se descubre que empaña el encanto
particular de las palabras, ordenadas en asociaciones brillantes, pen
sadas, como si fueran un escaparate atestado de perlas de imitación.
Aquí la forma perjudica al poema.

SONETO DE ELICIO:63
"Ay, que al alto designio que se cría
en mi amoroso firme pensamiento^
contradizen el cielo, (ax) el fuego, (a2) el viento (a3)
la agua, (a4) la tierra (a5) y la enemiga mía! (a6)
Contrarios son de quien temer deuría
y abandonar la empresa, el sano intento;
más quién podrá estoruar lo qu'l violento
hado implacable quiere, amor porfía?
El alto cielo, (ai) amor (a7) el viento (a3) el fuego (a2)
la agua, (a4) la tierra (a5) y mi enemiga bella, (a6)
cada qual con su fuerza y con su hado,
mi bien estorue, (Ai) espar^a, (A3) abrase, (A2) y luego
deshaga mi esperan^a: que, aun sin ella,
imposible es dexar lo comen^ado." 64
Su fórmula sería:
ai
a4
ai
a4

a7

a2
a5
a3
a5

a3
a6
a2
a6

•

A3
A3
A2

Tenemos un conjunto que el poeta separa en dos pluralidades:
a)"el cielo, el fuego, el viento,"
b)la agua, la tierra, y la enemiga mía!"
63Hemos tenido la fortuna de consultar la edición de 1618 de La Galatea:
"Les seys/libros de la Galatea,/Compuesta por Miguel de Ceruantes./Dirigida
al Iluftrif feñor/Afcanio Golonia./abad de Sancta Sofía./Con Licencia./En Bar
celona Por Sebaftian de Cormellas, y/a fu cofta al Cali, Año-1618./Libro II,
pág. 58. Ed. RR. Bs. As. pág. 136.
64Ed. Pamplona cit. 1614 de las Novelas Ejemplares, pág. 250.
_ 38 -

�que remotamente se oponen por alguna característica, formando lo
que podríamos llamar un bloque masculino y otro femenino. (No
olvidemos la tradición clásica de "los cuatro elementos" que Cer
vantes utiliza como imágenes del todo, de las fuerzas naturales).
En la reiteración del conjunto se agrega un elemento nuevo:
"amor", que muy poco agrega a la comprensión de la pluralidad, y
se agregan dos adjetivos: "alto" cielo y enemiga "bella", los dos de
pobreza expresiva. Cervantes quiere hacer alardes de preciosismo,
y en la última estrofa establece la correlación con los tres elementos
de la primera pluralidad:
"el cielo, el fuego, el viento"
oponiéndoles:
"estorue, espar^a, abrase."
con el cambio de posición de (A2) por la de (A3)
El tema es petrarquista, y aún más, provenzal, del que se va e
servir el mismo Cervantes y otros poetas del Siglo de Oro, aunque
no agregue ningún elemento nuevo a la lírica, si no es el de la cons
tancia de su presencia. Expone la lucha amorosa en dos planos:
uno, el de la amada esquiva, con todos los adjetivos del caso, (be
lleza física, dureza de corazón, etc.) y el segundo plano, intuido como
una oscura rebeldía del hombre contra la Ley de la Necesidad (Ananké) representada por "el cielo, el fuego, el viento, la agua, la tie
rra", que ciñen a la creatura humana con un cerco encantado de
prohibiciones, de relativismos insobornables por un ser ávido de
trascendentalidad.
La forma y el metro empleado son también italianos, y en Cer.vantes pierde impulso y gracia, para transformarse en una atadura,
en un juego forzado y sin realidad.
Veremos unas coplas de La Ilustre Fregona, similares al Canto
de Cardenio del Quijote, que ya vimos.
¿Quién de amor venturas halla? (a4)
El que calla, (bi)
¿Quién triunfa de su aspereza? (a2)
La firmeza. (b2)
¿Quién da alcance á su alegría? (a3)

La porfiá. (b3)
Dése modo bien podría
Esperar dichosa palma,
Si en esta empresa mi alma
Calla, (Bx) está firme, (B2) y porfía. (B3)
¿Con qué se sustenta amor? (a4)
Con favor. (b4)
_ 39 -

�Ycon qué mengua su furia? (aD)
Con la injuria. (b5)
¿Antes sus desdenes crece? (a6)
Desfallece. (b6)
Claro que en esto se parece,
Que mi amor será inmortal;
Pues la causa de mi mal
Ni injuria (B5) ni favorece. (Be)
Quién desespera ¿qué espera? (a7)
Muerte entera. (b7)
Pues ¿qué muerte el mal remedia? (a8)
La que es media. (b8)
Luego ¿bien será morir? (a9)
Mejor sufrir: (b9)
Porque se suele decir,
(Y esta verdad se reciba):
Que tras la tormenta esquiva
Suele la calma venir.
¿Descubriré mi pasión? (a10)
En ocasión. (bx0)

Ysi jamás me la da? (au)
Si hará, (bu)
Llegará la muerte en tanto
Llegue á tanto
Tu limpia fe y esperanza,
Que en sabiéndolo Costanza
Convierta en risa tu llanto.
Tendríamos que repetir aquí casi todo lo que dijimos del Canto
de Cardenio, aunque el género de las pluralidades debe ser forzado
para hallar una semejanza "hipotáctica", que a momentos es im
posible clasificar. Cervantes como en el canto anterior, quiere imitar
el eco en las preguntas y respuestas, quiere exponer el clima sico
lógico de una pasión desmedida con todo ese dinamismo interior
que hace al que la padece preguntarse y responderse al mismo tiem
po sin encontrar la paz y el sosiego en ninguno de los rincones del
alma. El enamorado va solo, (semi-loco y semi cuerdo) preguntando
^ potencias ocultas el término de sus males, que le responden como
un eco de sus propias palabras, de una manera ambigua y solapada.
Claro está que un enorme porcentaje de emotividad se pierde bajo
la torpeza de la estructura, (como ya dijimos) demasiado visible y
por lo tanto poco sincera.
Diálogo entre Babieca y Rocinante:65
B. ¿Cómo estáis, Rocinante, (ax) tan delgado? (bx)
R. Porque nunca se come (cx) y se trabaja. (dx)
65 Ed. cit. RM. pág. 44.
_ 40 _

�B. Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?
R. No me deja mi amo (ex) ni un bocado.
B. Anda, Señor, que estáis muy mal criado, (b2)
Pues vuestra lengua de asno al amo (ex) ultraja. (d2)
R. Asno sé es de la cuna á la mortaja,
¿Queréislo ver? Miraldo enamorado.
B. ¿Es necedad amar? R. No es gran prudencia.
B. Metafísico estáis. R. Es que no como. (c2)
B. Quejaos del escudero. (fx) R. No es bastante.
¿Cómo me he de quejar en mi dolencia,
Si el amo (Ex) y escudero (Fx) ó mayordomo,
Son tan rocines como Rocinante? (Ax)
Con algún esfuerzo descubrimos en el poema la correlación de
tres elementos:
Rocinante (ai)
Mi amo (ex)
El escudero (fx)

que en la última estrofa se reúnen satíricamente. Rocinante, (que
es el objeto principal del poema) tiene dos características:
a)"tan delgado" (bi)
b)"muy mal criado" (b2)

Además sufre dos defectos, uno exterior y otro interior:

a)"se trabaja" (di)
b)"al amo ultraja" (d2)

La fórmula sería:

bx

b2

Cx
dx

c2
d2

ex
fx

Ex
Fx

Está integrada por seis estructuras. En su ordenación "hipotáctica" tres elementos se repetirían en la última estrofa del soneto. La
confusión con que están colocados los elementos, si bien le restan
valor como ejemplo de estructurismo, permiten que el poema no
pierda ninguna de las gracias e ironías de este "pensado desorden".

- 41 -

�SONETO DE BLANCA: 66
Qual si estuviera en la arenosa Libia (Ax)
o en la apartada Citia (A2) siempre elada,
tal (vez) del frío (B2) temor me vi assaltada,
y tal del fuego (Bi) que jamás se entiuia.
Mas la esperanza, que el dolor aliuia,
en vno y otro estremo, disfrazada
tuuo la vida en su poder guardada,
quando con fuerzas, quando flaca y tiuia.
Pasó la furia del inuierno elado (Cx)
y, aunque el fuego (C2) de amor quedó en su punto,
llegó la desseada primauera,
donde, en vn solo venturoso punto,
gozo del dulce fruto desseado,
con largas prueuas de vna fe sincera.
Su fórmula sería:
AiA2
BTJ
CxC2
Cervantes compara el frío y el calor (imagen del amor y el
desdén) en tres planos sucesivos:

a)Libia (Ax) y Citia (A2)
b)fuego (de la pasión) (B4) y frío (del temor) (B2)
El dato geográfico le sirve como imagen de un sentimiento.
El tercer plano lo ofrecen las estaciones, el "invierno" y la "pri
mavera", también caracterizadas por el "frío" y el "calor", hijos
directos, por lo demás, del más puro petrarquismo.

CANCIÓN DE ARTIDORO:67
"En áspera cerrada, escura noche, (Ai)
sin ver jamas el esperado día, (2)
y en continuo crecido amargo llanto, (A3)
ageno de plazer, contento y risa, (A4)
meresce estar, y en vna viua muerte, (A5)
aquel que sin amor passa la vida. (AG)
Que puede ser la mas alegre vida (A6)
sino vna sombra de vna breue noche, (A4)
o natural retrato de la muerte, (A5)

66Ed. cit. de 1618, libro V, pág. 206.
67Ed. cit. de 1618, pág. 34.
- 42 -

�si en todas quantas horas tiene el dia, (A2)
puesto silencio al congoxoso llanto, (A3)
no admite del amor la dulce risa? (A4)
Do viue el blando amor, viue la risa, (A4)
y adonde muere, muere nuestra vida, (A6)
y el sabrozo plazer se buelue en llanto, (A3)
y en tenebrosa sempiterna noche (Ax)
la clara luz del sossegado dia, (A2)
y es el viuir sin el amarga muerte. (A5)
Los rigurosos trances de la muerte (A5)
no huye el amador; antes con risa (A4)
dessea la occasión y espera el dia (A2)
donde pueda offrescer la cara vida (A6)
hasta ver la tranquila vltima noche, (Ai)
al amoroso fuego, al dulce llanto, (A3)
No se llama de amor el llanto, llanto, (A3)
ni su muerte llamarse deue muerte, (A5)
ni a su noche dar título de noche; (Ai)
(que) su risa llamarse deue risa, (A4)
y su vida tener por cierta vida, (A6)
y sólo festejar su alegre dia. (A2)
O venturoso para mi este dia, (A2)
do pudo poner freno al triste llanto, (A3)
y alegrarme de auer dado mi vida (A6)
a quien dármela puede, o darme muerte! (A5)
Mas, que puede esperarse si no es risa, (A4)
de un rostro que al sol vence y buelve en noche? (A4)
Buelto a mi escura noche (Ax) en claro dia (A2)
amor y en risa (A4) mi crescido llanto, (A3)
y mi cercana muerte (A5) en larga vida. (AG)
En este extenso poema de "correlación" reiterativa, Cervantes
hace alardes (para nosotros aburridores) de estructurismo en el lé
xico y en el concepto. Tan complicado quiso hacerlo, en la claridad
de su ordenamiento, que los elementos diseminados en el poema son
reunidos en los tres últimos versos en un nuevo alarde de virtuo
sismo verbal. La fórmula hipo paratáctica de este poema diseminativo, reiterativo, recolectivo, sería:
Ax
Ax
Ax
Ax
Ax
Ax

A2
A2
A2
A2
A2
A2

A3
A3
A3
A3
A3
A3

Ai
Ai
Ai
Ai
Ai
Ai

- 43 -

A5
A5
A5
A5
A5
A5

A6
A6
A6
•A6
A6
A6

�PRIMERA CANCIÓN DE ELICIO.68
"Mientras que al triste lamentable accento
del mar acorde son del canto mió,
en eco amarga de cansado aliento
responde el monte, (Ai) el prado, (A2) el llano, (A3) el rio, &lt;A4)
demos al sordo y pressuroso viento
las quexas que del pecho ardiente y frió
salen a mi pesar, pidiendo en vano
ayuda al rio, (A4) al monte, (A4) al prado, (A2) al llano. (A3)
Crece el humor de mis cansados ojos
las aguas deste rio, (A4) y deste prado (A2)
las variadas flores son abrojos
y espinas que en el alma s'an entrado;
no escucha el alto monte (Ai) mis enojos,
y el llano (A3) de escucharlos se ha cansado;
y assi vn pequeño aliuio al dolor mió
no hallo en monte (A^) en llano, (A3) en prado, (A2) en rio. (A4)
Crey que el fuego (B^) que en el alma enciende
el niño alado, el lazo (B2) con que aprieta,
la red (B3) sotil con que a los dioses prende,
y la furia y rigor de su saeta, (B4)
que assi offendiera como a mi me offende
al subgeto sin par que me subgeta;
mas contra vn alma que es de marmol hecha,
la red (B3) no puede, el fuego, (Bx) el lazo (B2) y flecha. (B4)
Yo si que al fuego (Bi) me consumo y quemo,
y al lazo (B2) pongo humilde la garganta,
y a la red (B3) inuisible poco temo,
y el rigor de la flecha (B4) no me espanta:
por esto soy llegado a tal estremo,
a tanto daño, a desuentura tanta,
que tengo por mi gloria y mi sossiego
la saeta, (B4) la red, (B3) el lazo, (B2) el fuego". (Bi)
Su fórmula paratáctica es:
Ai
A4
A4
Ai

A2
Ai
A2
A3

A3
A^
Ai
A2

Ai
A^
A3
Ai

Bi
B3
Bi
B4

B2
Bi
B2
B3

B3
B2
B3
B2

B4
B4
B4
Bi

No he querido ordenar la posición de los elementos en las ocho
pluralidades para insinuar las casi infinitas posibilidades que ofrece
la "correlación poética", y al mismo tiempo indicar el camino lúdico
que puede tomar esta tendencia lírica, fruto del refinamiento y el
gusto de salón. Es digna de notar la minuciosidad técnica, la tenta68 Ed. cit de 1618, pág. 1.
- 44 -

�tiva de agotar hasta en sus más remotos cauces el movimiento de
las ocho pluralidades puestas en juego; quizá uno de los ordena
mientos poéticos de Cervantes más logrados.

SONETO DE LOTARIO A CLORI.69
"En el silencio de la noche, (Ai) cuando
Ocupa el dulce sueño á los mortales
La pobre cuenta de mis ricos males
Estoy al cielo (Bi) y á mi Clori (Ci) dando.
Yal tiempo cuando el sol (Dx) se va mostrando
Por las rosadas puertas orientales,
Con suspiros y acentos desiguales
Voy la antigua querella renovando.
Ycuando el sol, (Dx) de su estrellado asiento
Derechos rayos á la tierra envía,
el llanto crece y doblo los gemidos.
Vuelva la noche, (Ax) y vuelve el triste cuento,
y siempre hallo, en mi mortal porfía,
Al cielo (Bi) sordo, á Clori (Cx) sin oídos."
Su fórmula sería:
AxBxCxDx
AxBxCxDx
Tenemos en el soneto de Lotario dos núcleos que centralizan
nuestra atención, o mejor dicho la del enamorado. Primero; "el cie
lo" (Bx) y "Clori" (Cx) representantes de dos fuerzas esquivas; una
que libremente no quiere al amante, y otra, que no rompe ese libre
albedrío aceptando los ruegos del enamorado. Un muro natural y
sobrenatural se interpone entre el amante y el objeto de sus deseos.
Pero, por debajo de este plano, se desarrolla un ciclo solar, íntima
mente relacionado con el anterior en virtud de las quejas del aman
te, que a todas las horas del día las dirige plañidero contra "el cie
lo" (Bx) y contra "Clori" (Cx) ("La pobre cuenta de mis ricos
males"). Las cuatro estrofas corresponden a cuatro etapas de ese
ciclo solar:
69 Don Quijote, I cap. XXXIV, Ed. cit. del Patronato del IV C. de Cervantes,
RM, Tomo III pág. 70 (ver nota sobre versos similares de Cristóbal de Mosquero,
citado también en el Canto de Calíope, cfr. ed. cit. de 1618 págs. 229 - 246. Para
un libro suyo, publicado en 1596 intitulado: "Breve compendio de disciplina
militar" Cervantes hizo un soneto. El primer verso de este soneto lo trae tam
bién Caraisco en su libro "Templo militante". En La casa de los celos, jornada 3*,
aparece con ligera variante este mismo soneto. He podido consultar la 2^ edición
de las comedias de Cervantes que data de 1749: Comedias,/y /entremeses I de
Miguel de Cervantes/Saavedra,/El autor del Don Quijote,/Divididas en dos
tomos,/con una disertación, o prólogo/ jobre las Comedias de Efpaña/Tomo
I/Año 1749./con licencia./En Madrid, en la imprenta de Antonio Marín./ pág. 106.
_ 45 -

�a)"En el silencio de la noche" (Ai) con el agregado de
"sueño"
b)El momento de la aurora: "por las rosadas puertas orien
tales", aparece el sol. (Cx)
c)El mediodía, el sol: "Derechos rayos a la tierra envía". (Di)
d)Otra vez la noche: "Vuelve la noche..." (Ai)
El poeta cierra el soneto con la pluralidad del primer plano
natural - sobrenatural.
Cervantes vincula un episodio personal con toda la maquinaria
del universo, y complica al poder Absoluto (Bi) con una dama:
Clori (Ci), aliados en un juego rítmico y cortesano de sentimientos
exquisitos, de afectos depurados, (notemos el clima religioso, no pia
doso, de esta unión: mujer-cielo y la "confesión" que el amante hace
de sus ricos "males".) El Todo y todo han llegado a ser en manos
del poeta arcádico, una mentida flor de sentimientos.

SONETO DE LENIO CONTRA EL AMOR.70
"(E)n vano, descuidado pensamiento, (Ai)
vna loca altanera fantasía, (A2)
vn no se que, (A3) que la memoria cria,
sin ser, (B4) sin calidad, (B2) sin fundamento; (B3)
vna esperan^a (A4) que se lleua el viento, (Ci)
vn dolor (A5) con renombre de alegría, (C2)
vna noche (A6) confuso do no ay dia, (C3)
vn ciego error (A7) de nuestro entendimiento, (C4)
son las rayces proprias de do nasce
esta quimera (A2) antigua celebrada
que amor tiene por nombre en todo suelo.
Y el alma qu'en amor tal se complaze,
meresce ser del suelo (D4) desterrada,
y que no la recojan en el cielo". (D2)

Muy complicado en sus pluralidades, y sobre todo muy incom
pleto, se nos descubre este soneto de La Galatea. Una primera corre
lación de siete términos y una reiteración pretende cercar, ahondar
en la definición del amor, con la técnica de las oposiciones (C4 C2 C:J
C4) que en el siglo anterior el autor de la Tragicomedia había ini
ciado gloriosamente.

70 Ed. cit. de 1618, pág. 36.
- 46

�Su fórmula podría ser:
AiBxd
A2
A2
B2C2

Di
D2

A4C4
A5
A6
Ar

CANCIÓN DE LENIO EN CONTRA DEL AMOR.71
No la transcribimos por su extensión, que no sería importante
si la enumeración de los términos no fuese otra cosa que una sucesión
de bienes y de males opuestos, que lejos de acercarnos a lo que Cer
vantes entendía por clima "amoroso", nos deja perdidos en su in
menso palabrerío.
Su fórmula sería:
Ax
Ax
A13

A2
A2
Axx

A3

A22
A29
A40

A23
A30
Axx

A24
A31
A42

A15

Ax
Ax
Ai8
A25
A32
A43

A26
A33

A6
A18
A27
A34

A7
A19
A28
A35

A44

A45

A46

A5
Axr

A8
A20
A36

A través de cuarenta y seis miembros, Cervantes pretende, con
dos o tres momentos felices, darnos un conjunto armonioso de las
posibles comparaciones peyorativas del amor. No consigue ni lo uno
ni lo otro.
Idéntica complicación y acumulación de miembros, notamos en
la canción que transcribiremos porque nos va a permitir desarrollar
más el tema:

CANCIÓN DE CRISÓSTOMO.72
"Ya que quieres, cruel, que se publique "
De lengua en lengua y de una en otra gente
Del áspero rigor tuyo la fuerza,
Haré que el mesmo infierno comunique
Al triste pecho mió un son doliente,
Con que el uso común de mi voz tuerza
Y al par de mi deseo, que se esfuerza
A decir mi dolor y tus hazañas,
71Don Quijote, I. cap. IV.
72Gal. Ed. RR. pág. 195.
_ 47 _

�De la espantable voz irá el acento,
Y en él mezclados, por mayor tormento,
Pedazos de las míseras entrañas.
Escucha, pues, y presta atento oído,
No al concertado son, sino al ruido
Que de lo hondo de mi amargo pecho,
Llevado de un forzoso desvario,
Por gusto mió sale y tu despecho.
El rugir del león, (Ai) del lobo (A2) fiero
El temoroso aullido, el silbo horrendo
De escamosa serpiente ,(A3) el espantable
Baladro de algún monstruo, (A4) el agorero
Graznar de la corneja, (A5) y el estruendo
Del viento (A6) contrastando en mar instable;
Del ya vencido toro (A7) el implacable
Bramido, y de la viuda tortolilla (A8)
El sensible arrullar; el triste canto
Del invidiado buho, (A9) con el llanto
De toda la infernal negra cuadrilla,
Salgan con la doliente ánima fuera,
Mezclados en un son de tal manera,
que se confundan los sentidos todos,
Pues la pena cruel que en mi se halla,
Para contalla pide nuevos modos.
De tanto confusión, no las arenas (Bi)
Del padre Tajo oirán los tristes ecos
Ni del famoso Bétis las olivas; (B2)
Que allá se esparcirán mis duras penas
En altos riscos (B3) y en profundos huecos, (B4)
Con muerta lengua y con palabras vivas;
O ya en escuros valles (B5) ó en esquivas
Playas (BG) desiertas de contrato humano,
O adonde el sol jamas mostró su lumbre,
O entre la venenosa muchedumbre
De fieras que alimenta el libio llano; (B7)
Que puesto que en los páramos desiertos (B8)
Los ecos roncos de mi mal inciertos
Suenen con tu rigor tan sin segundo,
Por privilegio de mis cortos hados
Serán llevados por el ancho mundo.
Mata un desden; (Ci) atierra la paciencia,
O verdadera ó falsa, una sospecha; (C2)
Matan los celos (C3) con rigor más fuerte;
Desconcierta la vida larga ausencia; (C4)
Contra un temor de olvido (C5) no aprovecha
Firme esperanza de dichosa suerte.

- 48 -

�En todo hay cierta inevitable muerte;
Mas yo milagro nunca visto! vivo
Celoso, (C6) ausente, (C4) desdeñado, (Cx) y cierto
De las sospechas (C2) que me tienen muerto.
Yen el olvido (C5) en quien mi fuego avivo.
Yentre tales tormentos, nunca alcanza
Mi vista á ver en sombra á la esperanza.
Ni yo desesperado lo procuro;
Antes por extremarme en mi querella,
Estar sin ella eternamente juro.
Puédese por ventura en un instante
Esperar y temer (C4) ó es bienhacello,
Siendo las causas del temor mas ciertas?
Tengo, si el duro celo (C6) esta delante,
De cerrar estos ojos, si he de vello
Por mil heridas en el alma abiertas?
Quién no abrirá de par en par las puertas
A la desconfianza, cuando mira
Descubierto el desden, (Cx) y las sospechas, (C2) etc.
Su fórmula sería:
Ax

A2

A3

A4

A5

A6

A7

A

Bx

B2

B3

B4

B5

B6

B7

Bs

Cx

c2

Ce

C3

C4

c5

C4

Cx

c2

c5

C4

c6

Cx

c2

Notamos en la primera estrofa veladas estructuras que no hemos
incluido en la fórmula, por no encontrar el género de paralelismo a
que pertenecen. Aparecen un instante y se desvanecen dejándonos
la duda de estar frente a una casual semejanza, producto de un inconciente afán de sistematizaciones, que repudiamos, o frente a una
verdadera correlación. Por ejemplo: "de lengua en lengua, y de una
en otra gente". El verbo que vimos en el primer verso, nos permite
afirmar que el sentido asignado por Cervantes al término lengua, es
sinónimo de "nación", y así tendríamos esta fórmula menor:
"de lengua (aj) en lengua (a2) y de una (bx) en otra (b2) gente".
En ordenación paratáctica sería;
a2
b2
En la segunda estrofa (sintagmas de A) Cervantes recluta los
gritos o "ruidos" de los animales (naturales o utópicos) que expre
sarán con la imponencia o el toque desesperado que los caracteriza,

- 49 -

�todo el movimiento afectivo que siente Crisóstomo (que tanto desme
rece su nombre) y no es capaz de expresar.
En correlación imaginativa (hay cierta redundancia en la expre
sión) la tercera estrofa opone a cada uno de los gritos de los ani
males nombrados, un sitio geográfico, que hace eco a los gemidos
desesperados del amante.
Un triple movimiento barroco de separación del núcleo primi
tivo, de hacer exhaustivo el producto final, de partir de un alma que
quiere expresar sus sentimientos, y comienza por la semejanza con
el rugido de las bestias, luego nos conduce a una geografía sincopada
de "altos riscos" y de "escuros valles", para luego caer en el vocabu
lario más común de la vida afectiva, en un intento (barroco repe
timos) de hacer gráfico lo sutil, de envolver en ropajes carnales algo
que es un "forzoso desvarío".
Su táctica admitiría ser representada así:
a)Crisóstomo enamorado y dolorido,
b)llama al infierno para que sus gritos de amor desdeñado
vayan por todo el mundo como rugidos de animales,
c)éstos encuentran eco en las cavernas y en todos los sitios de
la tierra,
d)porque se siente morir, cansado de la vida.
A poco que estudiemos este poema, notamos que se reduce a dos
núcleos de enorme sencillez:
a)Crisóstomo enamorado y desdeñado.
b)Crisóstomo quiere expresar ese amor y ese desdén.
El grupo a) se mantiene idéntico a través del poema, y se re
suelve en las "obsequias tristes, doloridas" que el poeta reclama. Su
impulso mueve toda la maquinaria, algo torpe, de las imágenes, que
al querer agotarse en la expresión verbal del sentimiento amoroso, lo
hace pasar inmediatamente a un segundo término, y fija nuestra aten
ción en un elemento estrictamente literario: la "expresión". Expre
sión verbal de un sentimiento que desaparece frente a la Palabra.
¡ El sentimiento puro se transmite por intuiciones directas y no
por agotadoras aproximaciones verbales. Es un "entrar" y no un
"acercarse". Por eso es que nos interesa primordialmente la "expre
sión" de ese sentimiento. (Interesa a la labor crítica sin hacer nin
guna apreciación estimativa).
El grupo b) es la manifestación del grupo a) y se desliza a tra
vés del poema por intermedio de imágenes que ya conocemos. Sin
embargo en la primera estrofa notamos curiosamente tres versos:
"De la espantable voz irá el acento,
Y en el mezclado, por mayor tormento,
Pedazos de las míseras entrañas".

- 60 -

�que nos recuerdan con curiosa insistencia la primera Rima de G. A.
Bécquer, desesperado porque el idioma ciñe sus labios cuando el
poeta quiere hacerle expresar la totalidad de su deseo. En Bécquer
las palabras serán "suspiros", "lágrimas" etc. y en Cervantes serán
"pedazos de las míseras entrañas".

EPITAFIO DE CRISÓSTOMO."
"Yace (Ai) aquí de un amador (Bi)
El mísero cuerpo (Ci) helado
Que fue pastor de ganado
Perdido por desamor. (Dx)
Murió (A2) á manos del rigor
De una esquiva hermosa ingrata, (B2)
Con quien su imperio dilata
La tiranía de amor. (Di)
Si ordenamos los elementos en correlación tendremos:
—Yace (Ai) aquí el mísero cuerpo (C^) helado—
—Murió (A2) a manos del rigor—
—un amador (Bx) que fue pastor de ganado—
—de una esquiva hermosa ingrata (B2)
—perdido por desamor (Dt)
—con quien su imperio dilata
la tiranía de amor (D2)
Los dos verbos iniciales de las estrofas se corresponden, y del
mismo modo los otros elementos:
"amador" y "esquiva, hermosa ingrata"
"desamor" y "la tiranía de amor".
Demás está decir que esta estructura que postulamos es frágil y
justifica un solo ángulo del estudio crítico, que no pretendemos
generalizar.
Otro ejemplo de correlación menor es el siguiente poema:

PENITENCIA DE DON QUIJOTE.7*
Arboles, (A^) yerbas (A2) y plantas (A3)
que en aqueste sitio estáis,
tan altos, (Bi) verdes (B2) y tantas, (B3)
si de mi mal no os holgáis,
Escuchad mis quejas santas.

73Ed. crit. cit. de RM, T. 1 pág. 395. I cap. XIV.
74Don Quijote, I cap. XXVI
-

51 -

�Buscando las aventuras (Ci)
Por entre las duras peñas, (Dx)
maldiciendo entrañas duras,
que entre riscos (D2) y entre breñas (D3)
halla el triste desventuras". (C2)
Podríamos desarrollar la primera estrofa en ordenación hipotáctica:
Arboles (Ai) tan altos. (Bi)
yerbas (A2) verdes. (B2)
plantas (A3) tantas (B3) que en aqueste sitio estáis,
si de mi mal no os holgáis, escuchad mis quejas santas".
El paralelismo surge de la simple lectura ordenada. En la otra
estrofa en que aparecen conjuntos semejantes, la ordenación paratáctica desarrollada quedaría así:
Buscando las aventuras (Ci)
halla el triste desventuras, (C2)
por entre las duras peñas (Di)
(que) entre riscos (D2) y entre breñas (D3)
maldiciendo entrañas duras.
Su fórmula sería:
DiD2D3
CiC2
La correlación de cinco pluralidades:
dDiD2D3C2
Vemos en esta ordenación un equilibrio de términos conceptua
les que se sostienen o se rechazan;
peñas, (Di) riscos, (D2) breñas, (D3) se sostienen
aventuras (C^) desventuras (C2) se rechazan.

SONETO DE DAMON."
i
Este soneto de Cervantes nos ofrece un caso de "estructurismo
conceptual", término que empleamos porque la correlación tendida
entre las pluralidades surge de la totalidad de cada estrofa y no de
una palabra definida.
"Mas blando fuy que no la blanda cera (Ax)
cuando imprimí en mi alma la figura (Bj)
de la bella Amarilli, esquiua y dura

75 Ed. cit. de 1618 de La Galatea, pág. 58.
_ 52 _

�qiial duro marmol (Ci) o silvestre fiera. (C2)
Amor me puso entonces en la esphera (Dx)
mas alta de su bien y su ventura;
y agora temo que la sepultura (Ei)
ha de acabar mi presumpcion primera.
Arrimóse el amor a la esperan^a
cual vid al olmo, y fue subiendo apriessa;
mas faltóle el humor, y cessó el buelo:
no el de mis ojos, que, por larga vsan^a
fortuna sabe bien que jamás cessa,
de dar tributo al rostro (Bi) al pecho (Fi) al suelo. (Ci)
La ordenación del último verso: rostro (Bx) pecho (Fx) suelo
(Gx) está en relación de sentido directo con los tercetos. Se podría
expresar así:
Damón enamorado ("Arrimóse el amor") confió ser ama
do en un futuro no muy lejano ("a la esperanca") y compara
esta confianza al apoyo que busca la vid en el olmo.
Y, dentro del terrerno de la imagen Cervantes considera que:
Así como la vid sin savia ("mas faltóle el humor") de
tiene su crecimiento; el amor de Damón sin la natural co
rrespondencia, ya no confía ser amado en el futuro.
Pero, esta imagen sirve de punto de partida a otra imagen nueva,
basándose el poeta en la doble acepción de la palabra "humor".
Si bien le faltó a la vid su savia ("humor") (imagen
del desamor de la bella Amarili") no le faltó a sus ojos el
"humor" de las lágrimas, que Damón vierte incansablemen
te: ("tributa") — sobre su rostro (Bx) sobre su pecho (Fx)
llegando hasta el suelo. (Gx)
Esta primera justificación del paralelismo final podría ser acep
tada sin que quizá la interpretación del poema se resintiese dema
siado. Pero estamos aquí para intentar, dentro de nuestras posibili
dades, una visión completa del lirismo cervantino, y dos galerías se
nos ofrecen en este soneto, que nos piden con lejana insistencia que
avancemos.
La primera es la palabra "tributo", que en el vocabulario de la
poesía erótica del siglo de Oro, y aún en el petrarquismo y la litera
tura caballeresca, porta el sentido de deuda de honor y de justicia,
ofrecida a una dignidad superior; y el "rostro" (Bj) el "pecho" (Fx)
y aun el mismo "suelo" (G^) tienen que ser "rostro-pecho suelo"
amados, porque son de Amarili, o están en contacto con ella.
La segunda galería que descubrimos, y que nos permitirá en
contrar un estructurismo más amplio al que ya vimos en los tercetos,
es la correlación existente entre cada una de las tres estrofas primeras
y la ordenación de: rostro, pecho, suelo:

_ 53 _

�La primera estrofa puede ser dividida así:
a)"la figura" (Bx) (el "rostro") de la bella Amarili.
b)Dos imágenes de la bella Amarili:
^^"""el duro marmol" (Ci)
"esquiva y dura" como &lt;T .. .,e. „ ,^, ,
1^— silvestre fiera (C2)
c)Damón representado en la imagen: "blanda cera" (Ax)
(Notemos en los dos primeros versos que giran alrededor de Da
món, se repite dos veces el adjetivo: "blando" y en los dos últimos
versos que giran alrededor de Amarili, se repite dos veces el adjetivo
opuesto; "duro").
De la división que hicimos surge con claridad que el elemento
principal de la estrofa es el término (B3) del último verso del soneto.
La segunda estrofa puede también ser dividida así:
a)"amor".
b)"la esphera (Di) mas alta de su bien y su ventura".
c)"la sepultura". (Ex)
Los dos términos (Di) y (E3) se asemejan por oposición. Amor,
como en el "dolce stil nuovo" y en el petrarquismo, lleva al hombre
que lo padece de un extremo a otro, de una oposición a otra. Pero a
los efectos de mi interés noto en esta segunda estrofa un elemento ca
pital: "Amor" que se corresponde con el "pecho" (Fi) del verso, fi
nal, sin que necesitemos forzar el sentido. Amor-corazón-pecho, en la
lírica de todas las épocas son sinónimos, por razones tan claras que
no necesitamos repetirlas.
La tercera estrofa del soneto de Damón ya la estudiamos, con
tinúa la imagen del amor a través de la vid y el olmo. Pero aquí no
tamos dos partes:
a)la vid "fue subiendo apriessa".
b)"faltóle el humor y cessó el buelo".
La vid, Icaro vegetal, (imagen del pastor) sube, vuela gozosa,
pero el humor que le viene del "suelo" (¿ya podemos afirmar Gi?)
detiene su impulso ("cessó el buelo") y naturalmente, el poeta no lo
dice, pero en lo conceptual se transparenta la imagen que corresponde
agregar: el "suelo" meta de su desmayo. (G3)
Ahora sí, podemos correlacionar tres pluralidades recolectivas:
"el rostro", término fundamental de la primera estofa. El "pecho"
de la tercera, que se corresponden con el "rostro" (B3) el "pecho"
término fundamental de la segunda y el "suelo", término fundamental
(F3) y el "suelo" (G3) del último verso del soneto. Parecería, para
terminar con este soneto de Damón, que el primer núcleo o raicilla,
lo constituiría el siguiente movimiento:
Damón ve un rostro (B3) se enamora (F3) sus lágrimas caen al
suelo (G3) al verse desdeñado.
_ 54 _

�SONETO DE DON BELIANÍS DE GRECIA A DON QUIJOTE
DE LA MANCHA.76
"Rompí, (A^ corté, (A2) abollé, (A3) y dije, (A4) y hice (A5)
Mas que en el orbe caballero andante,
Fui diestro, (Bx) fui valiente, (B2) fui arrogante, (B3)
Mil agravios vengué, (B4) cien mil deshice. (B3)
Hazañas (Ci) di á la fama que eternice;
Fui comedido y regalado amante; (C2)
Fue enano para mi todo gigante, (C3)
Yal duelo en cualquier punto satisfice. (C4)
Tuve a mis pies postrada (G5) la fortuna;
Ytrajo del copete (CG) mi cordura
A la calva ocasión al estricote.
Mas aunque sobre el cuerno de la luna
Siempre se vio encumbrada mi ventura,
Tus proezas envidio, Oh gran Quijote!
Un intento de ordenación paralela sería:
Rompí (Ax) fui diestro (B^) hazañas (Cx) di a la fama.
Corté (A2) fui valiente (B2) fui amante (C2)
Abollé (A3) fui arrogante (B3) fue enano para mi todo gigante (C3)
Dije (A4) agravios vengué (B4) al duelo en cualquier punto

[satisfice (Cx)
Hice (A5) (agravios) deshice (B5) tuve a mis pies postrada (C5)
[la fortuna".
Don Belianís hace un inventario más o menos ordenado de todos
sus méritos y hazañas (que jocosamente pasan los límites humanos)
pero que un solo verbo reduce a polvo: te "envidio". ("Tus proezas
envidio Oh gran Quijote") Cervantes no especifica ninguna de las
hazañas de Don Quijote, solamente la envidia de Don Belianís, nos
indica que estamos delante de otro superior.
Hasta el último verso Cervantes de dedica a acumular hazañas
con empeño de coleccionista, levanta la figura de Don Belianís para
obtener un efecto épico: al final del soneto, el héroe que se mantiene
en la sombra durante trece versos, por reflejo es el que resulta exal
tado y recibe, con un solo verbo, toda la serie de términos: A4 A2
Bx B2 C4 C2.

GLOSA DE LA PASTORA THEOLINDA."

Dos cosas ay en amor
con que su gusto se alcan^a:
desseo de lo mejor, (Ax)
76Don Quijote, I. Elogios. Ed. Cías. Cast. RM. T. I, pág. 36.
77Gal. ler. libro Ed. 1618, pág. 26.
_ 55 _

�es la otra la esperanga, (Bi)
que pone esfuer^o al temor.
Las dos hizieron manida
en mi pecho, y no las veo;
antes en l'alma affligida, (Ci)
porque me acabe el desseo, (Ai)
ya la esperang (Bi) es perdida.
Si el desseo (Ai) desfallece
quando la esperan^a (B^) mengua,
al contrario en mi parece,
pues, quanto ella mas desmengua,
tanto mas el s'engrandece.
Yno ay vsar de cautela
con las llagas que me atizan:
que, en esta amorosa escuela,
mil males me martirizan (Ci)
y un solo bien me consuela.
Apenas huuo llegado
el bien a mi pensamiento,
quando el cielo, suerte y hado,
con ligero mouimiento
l'an del alma arrebatado;
y si alguno ay que se duela
de mi mal tan lastimero, (Ci)
al mal amayna la vela
y al bien passa mas ligero
qu'el tiempo que passa y buela.
¿Quien ay que no se consuma
con estas ansias (Ai) que tomo,
pues en ellas se ve en suma
ser los cuydados de plomo
y los placeres de pluma?
Yaunque va tan decayda
mi dichosa buena andanga,
en ella este bien se anida^
que, quien lleuó la esperanga, (B^)
lleuará presto la vida".
Su fórmula sería:
Cx
Cx
Cx

Estamos frente a un caso de correlación de cuatro pluralidades
reiterativas, que se desarrollan con ligeras variantes en su térmi
no. (Ci) En la primera estrofa es "alma afligida" (C^) en la segunda
es: "mil males me martirizan" (Ci) y en la tercera es: "mi mal tan
_ 56 -

�lastimero" (Ci) Afligida-martirizan lastimero, expresan de una ma
nera innegable el dolor de la pastora Theolinda.
No olvidemos la Glosa, que agrega también una nueva estructura
al poema, en una especie de correlación recolectiva al principio de
poema. Otros conjuntos semejantes podemos descubrir en esta com
posición, por ej.:
"ser los cuydados de plomo
y los plazeres de pluma"
Dos intenciones convergen y chocan en estos versos:
a)La intención de la pastora que por oposición deseariá
que sus "cuydados" fuesen leves como plumas, inexisten
tes, y sus "plazeres" reales como el plomo, grávidos como
la materia.
b)La intención del "cielo, suerte y hado", es decir, de la
realidad que se opone invirtiendo los términos de sus
deseos.
Ya notamos esta característica de los amantes de La Galatea,
(que podríamos extender hasta límites insospechados, más allá del
petrarquismo) y es su lucha contra la Necesidad, contra el orden que
preside todo el universo, desmentido solamente por el libre albedrío
de las amadas, que siempre resultan aliadas inconcientes pero firmes
del orden universal.

GLOSA DEL ELICIO SOBRE EL AMOR.78

Amor, que es virtud entera,
con otras muchas que alcanga,
de vna en otra semejanga
sube a la causa primera;
y meresce el que su celo
de tal amor le destierra,
que le desechen del cielo (Ai)
y no le acoja la tierra. (Bi)
Vn bello rostro y figura,
aunque caduca y mortal,
es vn traslado y señal
de la diuina hermosura;
y el que lo hermoso en el suelo
desama y echa por tierra,
desechado sea del cielo (Ax)
y no le suffra la tierra. (Bx)
Amor tomado en si solo,
78 Ed. cit. de 1618, Gal. pág. 37. RR. pág. 123.
- 57 -

�sin mezcla de otro accidente,
es al suelo conuiniente,
como los rayos de Apolo;
y el que tuuiere recelo
de amor que tal bien encierra,
meresce no ver el cielo (Ax)
y que le trague la tierra. (Bx)
Bien se conosce que amor
está de mil bienes lleno,
pues haze del malo bueno,
y del que es bueno, mejor;
y assi el que discrepa vn pelo
en limpia amorosa guerra,
ni meresce ver el cielo, (Ax)
ni sustentarse en la tierra. (Bx)
El amor es infinito,
sise funda en ser honesto,
y aquel que se acaba presto,
no es amor, sino apetito;
y al que sin al^ar el buelo,
con su voluntad se cierra,
mátele rayo del cielo, (At)
y no le cubra la tierra. (Bx)
Su fórmula sería:
Ax
Ax
Ax
Ax
Ax

."

Bx
Bx
Bx
Bx
Bx

A través de cinco pluralidades se reiteran dos términos: cielo
(Ax) y tierra (Bx), en un sencillo sistema de repeticiones. La glosa
no es repetida como en el ejemplo anterior de Theolinda, sino que
soporta variaciones que, sin estar muy sistematizadas, podemos dis
tinguir.

SONETO DE GELASIA.79
"¿Quien dexará del verde prado (Ax) umbroso
las frescas yeruas y (A2) las frescas fuentes? (A3)
Quien de seguir con passos diligentes
la suelta liebre (A4) o jabali (A5) cerdoso?
¿Quien, con el son amigo y sonoroso,
no detendrá las aues (A6) innocentes?
¿Quien, en las horas de la siesta ardientes,
no buscará en las sabias (A7) el reposo,
^ Lib. II, Gal. Ed. cit. 1618, pág. 263.
- 58 -

�por seguir los incendios, (Bi) los temores, (B2)
los celos, (B3) iras, (B4) rabias, (B5) muertes, (B6) penas (B7)
del falso amor, que tanto aflige al mundo?
Del campo son y han sido mis amores;
rosas (Ci) son y jazmines (C2) mis cadenas;
libre nasci, y en libertad me fundo.
Las dos primeras estrofas desarrollan siete términos de género
más o menos próximo:

Prado (Ax) yeruas (A2) fuentes (A3) liebre (A4) jabali (A5)
aues (A6) seluas (A7)
Y en el primer terceto:
—incendios, (B4) temores, (B2) celos, (B3) iras, (B4) rabias,
(B5) muerte, (B6) penas, (B7)
La repetición de tantos miembros (en anasíndeton) posiblemen
te se deba a una primera intención de Cervantes, luego malograda,
de darle al soneto de Gelasia mayores estructuras, que la simple di
visión en dos grupos de siete miembros. Lo que podemos afirmar
es que esa posible intención no coaguló, y el soneto se resiente con
tanta cargazón de términos que no llegan a correlacionarse.

SONETO DE NISIDA.80
"Bien puse yo valor a la defensa (A4)
(A2) del duro encuentro y amoroso assalto; (A3)
bien leuanté mi presumpcion en alto
contra el rigor de la notoria offensa.
Mas fue tan refor^ada y tan intensa
la batería, (A4) y mi poder (A5) tan falto,
que, sin cogerme amor de sobresalto,
me dio a entender su potestad inmensa. (AG)
Valor, (B4) honestidad, (B2) recogimiento, (B3)
recato, (B4) occupacion, (B5) esquiuo pecho, (B6)
amor con poco premio lo conquista.
Ansi que, para huyr el vencimiento,
1consejos jamas fueron de prouecho!
desta verdad testigo soy de vista.
Estamos frente a otro caso de estructuración frustrada, como en
el ejemplo anterior. Seis miembros de la tan conocida figura del
amor, como ataque y defensa de un castillo, se vinculan lejanamente
con las seis virtudes del primer terceto:
—Defensa, ("Ai) duro encuentro, (A2) amoroso assalto, (A3)
batería (A4) poder, (A5) potestad inmensa, (A6)
80 Libro VI. Gal. Ed. cit. 1618, pág. 255.
- 59 -

�— Valor, (Bi) honestidad, (B2) recogimiento, (B3) recato, (Bt)
occupación, (B5) esquiuo pecho, (B6)
Los términos (Ax) y ("A5) poseen idéntico género, lo mismo
pasa con (A2) y (A3), y a su vez (A4) y (A6) se vinculan conceptualmente con (A3)
De la otra serie lo único que podemos decir es que se aglutinan
los términos, y en conjunto se relacionan con los seis primeros.
Otros poemas de Cervantes presentan estos fenómenos en escala
tan reducida, que no considero oportuno estudiarlos como en los
ejemplos anteriores, por no extender inútilmente mi labor.
En el Viaje del Parnaso, estrofas 225 y 226, se intenta una breve
correlación. Lo mismo en la Égloga de La Galatea:
"fuystes por dulces, (A3) alegres, (Bx) sabrosas; (Ci)
agora por amargas, (A2) tristes, (B2) llorosas," (C2)

AxB^^
A2B2C2
En la 7^ estrofa de la misma Égloga se intenta otra correlación.
En la Égloga de Damón y Tyrsi, en el cuarto parlamento de Damón;
en la Glosa de Silerio, y en el soneto de Erastro, Cervantes amaga,
como en los ejemplos anteriores, iniciar la técnica de los conjuntos
semejantes, perdiéndose, sin fuerzas en la pobreza general.
Por haber ya sido estudiado por Dámaso Alonso en su libró:
Versos plurimembres y poemas correlativos, Capítulo para la Estilís
tica del Siglo de Oro, Madrid, 1944, el soneto de La Galatea que
empieza;
"Afuera el fuego, el lazo, el hielo, y flecha"
no lo he mencionado en mi estudio, así como las octavas que Cer
vantes escribió en 1579, en alabanza de la Celia del poeta siciliano,
Antonio Veneziano, que el mismo D. Alonso menciona en el libro
que escribió con Carlos Bousoño: Seis calas en la expresión literaria
española Ed. Gredos, Madrid 1951, donde aparece mencionado un
estudio de López Estrada (Francisco López Estrada: Estudio de ^La
\Galatea" de Miguel de Cervantes, La Laguna de Tenerife, 1948, cit.
por Bataillon, op. cit. pág. 401 del Tomo II.) sobre estas octavas que
no pude consultar.
Después del estudio que hicimos, estos dos ejemplos ofrecen un
interés muy relativo, excepto el de repetir el tema italianizante de
las armas del amor, que también aparece en Gutierre de Cetina,
Gregorio Silvestre, José Manuel Blecua, Herrera, etc. Restos de este
tema descubrimos en la Canción de Silerio y en Canción de Lenio
en contra del amor, de la misma Galatea.
Hemos estudiado un aspecto de la estructura de la poesía lírica
de Cervantes; en general, notamos que sus conjuntos semejantes son

- 60 -

�inferiores a los de otros poetas de los Siglos de Oro, que cultivaron
esta modalidad, pero también podemos decir que pocos poetas de la
misma época gustaron como Cervantes (si excluímos a Gongora)
de la dificultad métrica o estrófica vencida, de interponer vallas entre
el poema y la inspiración que surgía clara y abundante de lo más
íntimo de su ser.

- 61

�APÉNDICES
VERSOS BIMEMBRES
Con un particular significado del término, vamos a esbozar bre
vemente un estudio de algunos ejemplos de bimembración en la Poe
sía lírica de Cervantes. Como este fenómeno se presenta muchas
veces relacionado con la ordenación paratáctica o hipotáctica, lo
agregamos a este capítulo para tener un nuevo elemento a nuestro
lado, para poder captar mejor el estructurismo formal y psicológico
en su poesía.
Varios casos de bimembración podemos espigar en su obra; to
maremos ocho ejemplos:
En el Viaje, estrofa 1038 parece este verso:
"Me azoró (Ai) el alma, (Bx) y alegró (A2) el oído" (B2)
La cesura entre la 5^ y la 6^ sílaba sonante, divide el verso en
dos hemistiquios, que también corresponden a dos miembros concep
tuales simétricos:

El alma se "azoró" — El oído se "alegró".
Los dos miembros (unidos por la conjunción copulativa "y")
presentan además un fenómeno de correlación:

alma (Bx)
azoró (Ax)

oído (B2)
alegró (A2)

Idéntica estructura notamos en el siguiente verso del Canto de
Calíope:

- 62 -

�Otro ejemplo semejante aparece en el soneto a un Ermitaño, pu
blicado por Rivadeneira, según manuscritos del Sr. Arrieta:
"tuerto (Ai) de un ojo, (Bi) manco (A2) de una mano." (B2)
tuerto (Ax)manco (A2)

ojo (Bx)mano (B2)
En dos miembros (de 5 y 6 sílabas respectivamente) se men
cionan dos órganos y sus defectos, que a su vez se correlacionan entre
sí, en pluralidades del mismo género:

Con una ligera variante de colocación tenemos el siguiente verso
bimembre del Canto de Calíope:
"gratas (Ai) al cielo, (Bx) al suelo (B2) provechosas." (A2)
La rima interna agrega un elemento rítmico nuevo, que en lo
conceptual es perfecto por la armonía de la colocación de sus tér
minos. El cielo y la tierra se dividen la bimembración en dos partes,
en un período ascendente y otro descendente. ¿Basados en qué po
demos afirmar esto? En la simple posición de los acentos. En el
primer miembro, el acento cae en la 4^ sílaba, en el instante que
llegamos a la cesura, cuando el hablante se permite una brevísima
pausa, fatigado por el esfuerzo ascendente de llegar al acento y a
la pausa; pero en el segundo miembro, el acento cae en la 6^ inme
diatamente después del reposo de la cesura, cuando el verso se alarga
en cuatro sílabas sin acento, después de haber logrado su altura má
xima en el acento de la 6^ sílaba y desciende a la pausa final del
verso. Conceptualmente, este signo fonético corresponde al concepto
tradicional de ascención y de altura que acompaña al simple enun
ciado de la palabra: "cielo", y al concepto de descendimiento que
acompaña a la palabra: "tierra".
Una ordenación similar aparece en este verso del Soneto del
amor sin esperanza, de "El laberinto de amor" jorn. 2^.
"sin son (Ai) el cielo, (Bx) el aire, (B2) sin vacío" (A2)
- 63 -

�Se podrían representar sus relaciones así:

La cesura corresponde como en los ejemplos anteriores a la
división de los dos miembros conceptuales.
Otro verso bimembre notamos en el soneto al Romancero de
Pedro de Padilla:
"el bien (Ai) y el mal, (A2) la dulce fuerza (Bx) y arte" (B2)
La bimembración en cuatro y siete sílabas, admite a su vez una
nueva división secundaria. Los términos mayores (los dos miembros)
se corresponden, y dentro de ellos, el "bien" (Ai) y el "mal" (A2),
la fuerza (Bx) y el "arte" (B2) se corresponden en oposición. En
realidad constituye un verso plurimembre.
En el mismo soneto al Romancero de Padilla, tenemos este otro
verso:
"Las fieras (Ai) armas (B^) y el valor (B2) sobrado" (A2)
Su representación sería;

3

B

¡Los términos: "armas" y "valor", son elementos principales de
cada miembro, acompañados por un adjetivo, que a sü vez entre si
se correlacionan: "fieras" y "sobrado".
Otros ejemplos encontramos en el Sonedo de la Pastora Florisa
y en el Soneto de Tyrsi de La Galatea.

- 64 -

�APÉNDICE "A"

IDENTIDAD, DISPARIDAD Y CONSTANCIA DE ACEPCIONES
ENTRE EL LÉXICO LÍRICO DE CERVANTES Y EL SONETO DE
"LA GITANILLA"

Cuando Preciosa el panderete toca
a)

"cuando canta
la sirena que encanta", (Andrés en el coloquio de Andrés y
Clemente, de La Gitanilla, pág. 330 de la Ed. de Ricardo Ro
jas, ya citada, que por comodidad usaremos en todas las citas
de los Apéndices).

y hiere el dulce son los aires vanos,
a)"Al dulce son de mi templada lira" Gal. Canto de Galíope,
pág. 232.
b)"El ronco son de mas de una bocina" Viaje, estrf. 849, pág.
85.
c)"al dulce son de un instrumento mió" ídem, estrf. 960, pág.
96.
d)"El son de los clarines la ribera" ídem, estrf. 57, pág. 12.
e)"Quién, con el son amigo y sonoroso,
no detendrá las aues innocentes?" Gal. Son. de Gelasia, pág.
273.
f)"No al concertado son, sino al ruido" D. Quijote, Canción
de Crisóstomo, pág. 291.
g)"Cambio el son divina Arguello,
más bella que un hospital", El baile de la chacoma de La
ilustre fregona, pág. 336.
h) "Dirás a mi niña
en suave son:" Pedro de Urdemalas, Jorn. 1^ pág. 388.
i) "Cual sin al agua quedara la tierra,
sin son el cielo", Son. del amor sin esperanza, de El laberinto
de amor^, Jorn. 2^ pág. 405.
j) "al desapacible son
de las ardientes centellas" Romance de Elido, del Romancero
publicado por Eugenio de Ochoa, París 1838, pág. 467.

- 65 -

�k)

1)

"forma aquel son horrible
que el cóncauo metal despide y forma" de la Canción nacida
de las varias nuevas que an venido de la catholica armada
que fue sobre Inglaterra, publ. por Serrano y Sanz, pág. 475.
"Si el bajo son de la zampona mía", Ep. a Mateo Vázquez,

mi señor, pág. 485.
11) "El son confuso, el espantable estruendo",
"cuando en el son de la trompeta nuestra"
"rompiendo el aire claro, el son mostraba" ídem, pág. 489.
a)"Cuanto aliento y respira el aire vano". Soneto de Rutilio
del Persiles, pág¡ 342.
b)"Sube el humo al aire vano" Relato de Argel, de El trato
de Argel, Jorn. 1^ pág. 366.
perlas son que derrama con las manos / flores son que despide
de la boca.
a)"Y en esto descubrióse la mañana,
vertiendo perlas y esparciendo flores". Viaje, estrf. 797, pág.
80.
b)"muértatenos clara,
sea en tí el albor
tal, que perlas llueva
sobre cada flor" Serenata de Pedro de Urdemalas, Jorn. ^,
pág. 387.
c)"De rosas, de jazmines y amarantos
Flora le presentó cinco cestones
y la Aurora, de perlas otros tantos". Viaje, estrof. 980, pág. 97.
d)"Quedando alegre cada cual y ufano
con un puño de perlas y una rosa,
estimando este premio sobrehumano". ídem, estrof. 982, pág.
98.
suspensa el alma, y la cordura loca,
a)

"Dos ninfas a sus lados asistían,
de tan gentil donaire y apariencia
que miradas, las almas suspendían". Viaje, estrof. 754, pág. 76.

queda a los dulces actos sobrehumanos,
que de limpios, de honestos y de sanos,
a)

"qu'el limpio intento, el amoroso celo
que encierra el pecho enamorado mió,
algarme puede al mas subido cielo" Gal. Canción de Lauso
enamorado, pág. 189.

a)

"honestos" ver apéndice "B".

su fama al cielo levantado toca.
a)

"Luxan, que con la toga merescida
honras el propio y el ageno suelo,

- 66 -

�y con tu dulce musa conocida
subes tu fama hasta el mas alto cielo". Gal. Canto de Calíope,
pág. 236.
b)"La que es mas humilde planta,
si la subida endereza
por gracia ó naturaleza,
a los cielos se levanta". Cantar de la Gitanilla, ídem, pág. 330.
c)"De la ignorancia sacáis
la pluma, y en presto vuelo
de lo más bajo del suelo
al cielo la levantáis". A G. Pérez del Barrio Ángulo, pág. 448.
colgadas del menor de sus cabellos
mil almas lleva, y a sus plantas tiene
amor rendidas una y otra flecha.
a)"Al contrapuesto y desigual intento
de uno y otro escuadrón, que ardiendo en ira,
sus banderas descoge al vago viento" Viaje, estrof. 827, pág. 83.
b)"al ayre al^adas vna y otra mano", Ultimo soneto de Elido,
pág. 278.
ciega y alumbra con sus soles bellos,
a)"Con los ojos del alma aun no es possible
ver el rostro apacible
de la enemiga mia,
gloria y honor de quanto el cielo cria,
y los del cuerpo quedan, sólo en vella,
ciegos, por hauer visto el sol en ella". Gal. Tercera canción de
Elido, pág. 134.
b)"que un bisilisco se cría
en tí, que mata mirando" Elogio de La Gitanilla, ídem, pág.
324.
c)"Vea yo los ojos bellos
deste sol que estoy mirando" Gal. Canción de Erastro, pág.
147.
d)"Ante la luz de vnos serenos ojos
que al sol dan luz con que da luz al suelo", Gal. Soneto de
Erastro, pág. 135.
e)"y abrasa al alma que tocar se siente
del viuo rayo de sus ojos bellos" Égloga de Elido y Erastro,
Gal. pág. 201.
f)"Tomó del sol los cabellos:
del sesgo cielo, la frente;
la luz^ de los ojos bellos", Gal. Elogio de Nisida por Silerio,
pág. 142.
g)"haces ó niña que estén
los hechizos en tus ojos". Elogio de La Gitanilla, pág. 325.
h) cfr. la 1* estrofa de la Égloga de Elido y Erastro, de la Ca
latea, pág. 114, y varios versos de la composición en que
-

67 -

�Lauso alaba los ojos de Silena, Gal. pág. 214 ss.
su imperio amor por ellos le mantiene,
y aún más grandezas de su ser sospecha.
a)"Que un basilisco se cría
en tí, que mata mirando,
y un imperio que aunque blando,
nos parezca tiranía". Elogio de La Gitanilla, pág. 324.
b)"hermosa el alma como el cuerpo tiene,
y que su olvido de mi culpa nace,
y que en fe de los males que nos hace
Amor su imperio en justa paz mantiene": Gal. Canción de
Crisóstomo, pág. 293. cfr. Variante en el epitafio de Crisóstomo.

- 68 -

�ít B
T&gt; 11
APÉNDICE "

PARA UN CONCEPTO DE LA HONESTIDAD EN LA POESÍA
LÍRICA DE CERVANTES. CONSTANCIA DE ESTE TÉRMINO

"Venus honesta"
(Son. a Lope de Vega en su Dragontea).
"Venus casta"
(R. de la Reina en La Gitanilla).

LA HONESTIDAD COMO VIRTUD.
a)"Valor, honestidad, recogimiento,
recato, occupacion, esquiuo pecho,
amor con poco premio lo conquista". Gal. Son. de Nisida,
pág. 267.
b)"Venus honesta en ella aumenta y cria
la santa multitud de los amores" Son. a la Dragontea, pág. 448.
c)"Mas vos, godo Quijote, ilustre y claro,
por Dulcinea sois del mundo entero,
y ella por vos famoso, honesta y sabia", Soneto del Caba
llero del Febo a Don Quijote, pág. 287.
d)"Más honesto y más bendito
que el oro fino de Arabia!" Romance de Altisidora, pág. 312.
e)"lo provechoso, honesto y deleitable", Viaje estrof. 489, pág.
52.
f)"Aquel que has visto allí del cuello erguido
lozano, rozagante y de buen talle,
de honestidad y de valor vestido". ídem, estrof. 513, pág. 54.
g)"Donde asiste el extremo de hermosura,
honestidad hermosa
y adonde la preciosa honestidad
con todo extremo de bondad se apura" Coloquio de Andrés
y Clemente, La Gitanilla, pág. 329.
h)

"En esta empresa amorosa
donde el amor entretengo
por mayor ventura tengo
ser honesta que hermosa" Cantar de La Gitanilla, pág. 330.
_ 69 _

�i)

"En este mi bajo cobre
siendo honestidad su esmalte" ídem, pág. 331.
j) "Entrase por los resquicios
de las casas religiosas,
a inquietar la honestidad" El baile de la chacoma de La ilus
tre fregona, pág. 337.
k) "Torpeza y honestidad,
nunca las manos se toman,
ni quieren caminar juntas
por esta senda fragosa" Mascarada de los demonios de El ru
fián dichoso, Jorn. 2^ pág. 394.
I)"Y si la naturaleza
quitase a su calidad,
el fresco de honestidad,
que templa su ligereza" Redondillas de El laberinto de amor,
Jorn. 2&gt; pág. 404.
II)"Mas sólo el modo de vivir honesto,
la virtud escogida que se muestra
en vuestras obras y apacible gesto" Epístola a Mateo Vázquez,
mi señor, pág. 486.
m) "En Scilas ni en Garibdis no repara

n)

ni en peligro que el mar tenga en cubierto,
siguiendo su derrota al descubierto,
que limpia honestida su curso para" Barcarola, de Persiles v
Segismundo, pág. 342.
"Ya en las empíreas sacrosantas salas
el paraninfo alíjero se apresta,
o casi mueve las doradas alas,
para venir con la embajada honesta". Oración de Persiles y
Segismundo, pág. 346.

EL AMOR HONESTO.
a)"El amor es infinito,
si se funda en ser honesto" Gal. Glosa de Elicio sobre el amor,
pág. 124.
b)"Rebuelue... la memoria
por los honestos gustos que algún tiempo
amor". Gal. Égloga de Damón y Tyrsi, pág. 133.
c)"Mas allá entre los reproches
y honestísimos desvíos
tal vez la esperanza muestra
la orilla de su vestido" Don Quijote, Canción de Antonio
pág. 289.
d)"Y el pecho oppuesto a su amorosa llama,
armado de vna honesta resistencia" Gal. Nuevo soneto de Galatea, pág. 266.

_ 70 -

�e)"Para llegar al suaue
gusto de amor, si se acierta,
es el secreto la puerta,
y la honestidad la llave" Gal. Glosa del amor secreto, pág. 125.
f)"Baste dezir que en sossegada calma
paso el mar amoroso, confiado
de honesto triunfo y vencedora palma" Gal. Canción de Lauso enamorado, pág. 189.

EL MATRIMONIO HONESTO.
a)"Lan doncellas recogidas
que aspiran a ser casadas,
la honestidad es la dote
y voz de sus alabanzas.
Los andantes caballeros,
y los que en la Corte andan,
requiébranse con las libres;
con las honestas se casan" Don Quijote, Romance, pág. 314
b)"Por que tu(r)uó el reposo
de nuestros corazones?
Que, si no se acabaran,
en vno se juntaran
con honestas y sanctas condiciones" Canción de Lisandro, Gal.
pág. 118.
Idéntico concepto del matrimonio honesto está dado en la
Nueva Canción del desamorado Lenio, de La Galatea, espe
cialmente en la estrofa segunda, pág. 162.

ACTITUDES HONESTAS.
a)

"Dime, pastora cruel:
a quién no podrá engañar
tu sabio honesto mirar
y tus palabras de miel?" Gal. Endecha de Artidoro, pág. 127.

�APÉNDICE "C"

EL CONCEPTO DE HONESTIDAD EN "LA GITANILLA"
(Las citas de este apéndice, trasladadas a escritura moderna son
de acuerdo a la edición de Pamplona de 1614, que ya citamos).
a)^los requiebros amorosos que en algunas (de las Novelas Ejem
plares) hallará son tan honestos y tan meditados... que no
podrán mover a mal pensamiento al descuidado o cuidadoso
que les leyere" Prólogo, pág. 4.
b)"el sabroso y honesto fruto que se podría sacar, así de todas
juntas como de cada una por sí" ídem, pág. 4.
c)"los ejercicios honestos y agradables antes aprovechan que
dañan" ídem, pág. 5.
d)"no de modo que descubriese algún género de deshonesti
dad", pág. 1.
e)"todas apercibidas de romances y de cantarcillos alegres, pero
todos honestos", pág. 4.
f)"mire señor, que no me deje de dar los romances que dice,
con tal condición que sean honestos"; pág. 7.
g)"Pasaba Andrés con Preciosa honestos, discretos y enamora
dos coloquios", pág. 31.
h) "El ha de ser mi esposo, y justos y honestos impedimentos
han estorbado", pág. 46.
i) "amo tierna y honestamente" dice Preciosa a la Corregidora,
pág. 46.

_ 72 _

�APÉNDICE "D"

PARA UN EJERCICIO DE CONTAMINACIÓN DE VARIOS
AUTORES EN EL LÉXICO LÍRICO DE CERVANTES
(En esta zona tan peligrosa de los contactos lexicográficos entre
dos o más autores, he preferido exponer mi opinión sin comentarla,
abreviando los ejemplos para evitar en lo posible las hipótesis aventu
radas).

HORACIO:
Félix agrícola.
a)"ó vna, y tres, y cuatro,
cinco, y seis y mas vezes venturoso
el simple ganadero,
que, con vn pobre apero,
viue con mas contento y más reposo
qu'el rico Crasso o el auariento Mida" Gal. Canción de Lauso
recitada por Damón, pág. 191.
b)"y llamaré dichoso
al rústico aduertido ganadero
que vive cuydadoso
del pobre manso apero
y muestra el rostro al crudo amor severo". Gal. Canción del
desamorado Lenio, pág. 146.
c)Ver el Soneto de Gelasia, Gal., pág. 273.

F. DE ROJAS.
a)

cfr. la Canción de Lenio en contra del amor, Gal. pág. 195
y ss. especialmente:
"sabroso mal de todos los sentidos,
pongoña disfra^ada
qual pildora dorada,
rayo que donde toca abrasa y hiende,
ayrado bra^o que a traycion offende,
verdugo del captiuo pensamiento
y del que se defiende
del dulce halago de su falso intento":
- 73 -

�Toda esta canción nos recuerda con verdadera insistencia aquella
"definición" del amor del Aucto décimo de La Tragicomedia:
"Es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno,
una dulce amargura, una delectable dolencia, un alegre tormento, una
dulce y fiera herida, una blanda muerte",

PETRARCA.
a)"Yo ardo y no me abraso viuo y muero;
estoy lejos y cerca de mi mismo;
espero en solo un punto y desespero;
súbome al cielo, baxome al abysmo;
quiero lo que aborrezco, blando y fiero;
(y) me pone el amaros parasismo:
y, con estos contrarios, passo a passo,
cerca estoy ya del vltimo traspasso" Gal. Égloga de Elicio y
Erastro, pág. 116.
b)Ver la endecha de Don Quijote que empieza:
"Amor cuando yo pienso", pág. 317.
c)"Qué laberinto es este do se encierra
mi loca leuantada fantasia?
Quien ha buelto mi paz en ruda guerra,
y a tal tristeza toda mi alegria?" Gal. Nueva Canción de Silerio, pág. 143.
(Estos ejemplos a) b) ye) corresponden al famoso soneto de
Petrarca que comienza: "Pace non trovo").
d)De raíz petrarquesca (cfr. Dámaso Alonso: ^Poesía Española"
Ed. Gredos, Biblioteca Románica Hispánica, Madrid, 1950,
Adiciones, pág. 671) aunque empleado por nuestros clásicos,
especialmente en San Juan de la Cruz, es la expresión dubi
tativa: "un no sé qué". Petrarca en la Canz. 215 dice:
"e non so che negli occhi ch'n un punto
puó far chiara la notte, oscuro il giorno",
También en el tratado 79 del Lazarillo aparece el mismo jue
go de palabras.
Cervantes dice:
"(E)n vano, descuydado pensamiento,
vna loca altanera fantasía,
vn no sé qué, que la memoria cria,
sin ser, sin calidad, sin fundamento"; Soneto de Lenio contra
el amor, Gal., pág. 122.
e)"todavía veo en mí
un no sé qué, que me inclina" P. de Urdemalas, Jorn. 1% pág.
387.

�GARCILASO DE LA VEGA.
a)"Debajo del bajel se somurmujan
las sirenas que del no se apartaron,
y á sí mismas en fuerzas sobrepujan" Viaje estrof. 358, pág. 40.
b)"La blanca nieve y colorada rosa" Gal. Égloga de Elido y
Erastro, pág. 115.
c)"El vano imaginar de nuestra mente", Gal. Candan de Lauso
redtada por Damón, pág. 191.
d)"Duero gentil, que con torcidas vueltas
humedeces gran parte de mi seno,
ansí en tus aguas siempre veas envueltas
arenas de oro, cual el Tajo ameno,
y ansí las ninfas fugitivas sueltas,
de que está el verde prado y bosque lleno,
vengan humildes a tus aguas claras,
y en prestarle favor no sean avaras". Numanda, Jorn. 1^, pág.
353.
e)"Salid de lo hondo del pecho cuitado,
palabras sangrientas, con muerte mezcladas"; Gal. Égloga,
Orompo, pág. 163.
f)"Más sorda a mi lamento,
más implacable y fiera" Gal. Égloga, pág. 167.
g)"O mas dura que marmol a mis quexas!" Gal. Ultima Candan
de Lenio, pág. 274.

GONGORA.
a)"Juan de Solís, mancebo generoso,
de raro, ingenio, en verdes años cano". Viaje estrof. 702, pág.
72.
b)"Tu, don Luis de Vargas, en quien veo
maduro ingenio, en verdes pocos días", Gal. Canto de Calíope,
pág. 234.
c)"Muestra en vn ingenio la experiencia,
que en años verdes y en edad temprana" ídem, pág. 241.
(Estos ejemplos nos recuerdan el verso de Góngora, 345, Al
conde de Lemos, viniendo a ser virrey de Ñapóles:
"Florido en años, en prudencia cano",).
Otra particularidad del gongorismo (que no es lo mismo que in
vento) es el uso de versos "explicativos", que hasta en nuestros días
vimos usados por Rubén Darío (ver R. Rojas, op. cit. pág. 63). Cer
vantes trae varios ejemplos:
a)

"Yo soy Merlín, aquel que las historias
dicen que tuve por mi padre al diablo,

- 75 -

�(mentira autorizadas por los tiempos)" Don Quijote II, Candon de Merlín, pág. 310.
b)"No se os dé nada, no se os dé una burba
(moneda berberisca, vil y baja)
de aquesta gente, que la paz nos turba". Viaje estrof. 813,
pág. 82.
En grado menor podemos agregar estos ejemplos:
c)"Ahora pues que al cielo te retiras
menospreciando la mortal riqueza
en la inmortalidad que siempre dura,
y el visorey de Dios nos da certeza" Los éxtasis de la Beata
Madre Teresa de Jesús, pág. 462.
d)"Como las circunstancias convenibles,
que acreditan los éxtasis, que suelen
indicios ser de santidad notoria" ídem, pág. 461.
(El sistema paralelo que encontramos en Góngora lo podemos
representar con este conocido ejemplo:
"piedra, indigna tiara
—si traidición apócrita no miente—
de animal tenebroso cuya frente
carro es brillante de nocturno día" Soledad primera, versos
73-76, Ed. Aguilar, 1951.
Cervantes también utilizó un recurso poético muy usado en su
época, sobre todo por Góngora, intercalar versos escritos en otra lengua:
a)"Y desde lejos me quitó el sombrero
El famoso Acevedo, y dijo: A Dio;
Voi siate il ben venuto, cavaliero;
Se parlar zenoese, e tusco anch'io,
Y respondí: La vostra signoría
Sia la ben trovata, padrón mió". Viaje estrof. 1070 y 1071,

i

pág. 106.
b)"La sugecion se cambio en señorio,
en plazer el pesar, la gloria en viento,
che per tal variar natura é bella". Gal. Soneto de Damón,
pág. 212.
c) "Sois la paloma que, ab eterno fuistes
llamada desde el cielo..." Oradón de Persiles y Segismundo,
pág. 345.
El famoso soneto de Góngora escrito en castellano, latín, toscano

y portugués llevó este recurso al paroxismo:
"Las tablas del bajel despedazadas,
Signum naufragii pium et crudele,
Dal templo sacro con le rotte vele,
Ficaron ñas paredes penduradas",
De el tiempo las injurias perdonadas,

- 76 -

�Wet Orionis vi nimbosae stellae
racoglio le smarrite pecorale
ñas ribeiras do Betis espalhadas.
AVolveré a ser pastor, pues marinero
'quel Dio non vuol, che col suo strale sprona
do Austro os assopros e do Oceám as agoas;
haciendo al triste son, aunque grosero,
di questacanna, gia selvaggia donna,
saudade a as feras, e aos penedos magoas". Soneto 266, Ed.
Aguilar, a cargo de Juan e Isabel Millé y Giménez, pág. 466.
(Sobre este punto consultar: "Teorías Métricas del Siglo de Oró"
de Emiliano Diez Echarri, Anejo XLVII de la RFE. Madrid 1949,
pág. 261 y ss. y el trabajo de Erasmo Buceta en la RFE.: "De algunas
composiciones hispano-latinas en el siglo XVII", 1932, XIX, págs.
388-414).
Cervantes a momentos hace juegos de palabras, a los que se mos
tró tan amigo Góngora; R. Rojas en el Prólogo de su Recopilación
pág. LXIX, trae tres ejemplos a los que agrego el siguiente:
"vuestras riberas Pedro de Ribera" Canto de Calíope, Gal.,
pág. 239.
(Sobre la influencia que reciben los poetas cfr. P. Salinas: "Jorge
Manrique o Tradición y Originalidad" Ed. Sudamericana, Bs. As.).

_ 77

-

�ÍNDICE
Pág.

GÉNESIS DE UNA LABOR

9

I. LA ALEGORÍA POÉTICA DE MIGUEL DE CERVANTES
11
II. HISTORIA DEL TEMA
15
III."VENUS HONESTA"
19
Primer asedio: las fuentes italianas
-.20
Segundo asedio: el amor26
La libertad de los amantes
29
IV.ESTRUCTURISMO FORMAL, CONCEPTUAL Y EMOTIVO EN LA

POESÍA LÍRICA DE MIGUEL DE CERVANTES

33

Los "conjuntos semejantes"
34
"Sistemas correlativos"
35
Ejemplos de correlación
36
Canción de Cardenio37
Soneto de Elicio
38
Soneto de Blanca42
Canción de Artidoro
...42
Primera canción de Elicio44
Soneto de Lotario a Clori
45
Soneto de Lenio contra el amor
46
Canción de Lenio en contra del amor47
Canción de Crisóstomo
47
Epitafio de Crisóstomo
51
Penitencia de Don Quijote51
Soneto de Damon52
Soneto de Don Belianís de Grecia a Don Quijote de la Mancha55
•

Glosa de la pastora Theolinda
55
Glosa del Elicio sobre el amor57
Soneto de Gelasia
58
Soneto de Nisida
59

APÉNDICES
VERSOS BIMENBRES,.,62
APÉNDICE

"A"

IDENTIDAD, DISPARIDAD Y CONSTANCIA DE ACEPCIONES ENTRE
EL LÉXICO LÍRICO DE CERVANTES Y EL SONETO DE "LA GITANILLA"65

�Pág.
APÉNDICE

"B"

PARA UN CONCEPTO DE LA HONESTIDAD EN LA POESÍA LÍRICA
DE CERVANTES. CONSTANCIA DE ESTE TERMINO69
La honestidad como virtud
69
El amor honesto
70
El matrimonio honesto
71
Actitudes honestas
71
APÉNDICE

"C

EL CONCEPTO DE HONESTIDAD EN "LA GITANILLA"
APÉNDICE

72

"D
r"

PARA UN EJERCICIO DE CONTAMINACIÓN DE VARIOS AUTORES
EN EL LÉXICO LÍRICO DE CERVANTES73
Horacio73
F. de Rojas73
Petrarca
74
Garcilaso de la Vega
75
Góngora
75

I
u

�</text>
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Aspectos de la poesía lírica de Cervantes /Jorge Medina Vidal.    Montevideo : FHC, 1959.  77 p. </text>
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�DEPART.!JvlENTO
.
DE LITERATURA HISPM OAl''lERICANA

:WS POETAS MODERI\J"ISTAS EN EL l\1ERCADO

ECONOMICO

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Los poetas modernistas en el m

UNIVBRSIDAD D~ LA REPUBLICA
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS
Monte ideo, 1967.

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•

.•

�La repe tida condena del burgués mat e rialista
en que unánimement e coincid en los es critores del
•

modernismo, desde los esteticista que acaudilla
Darío -como se pu ede v er en su cuento 11 El rey bu,t
gués"- hasta sus obj e tores, poseídos de la preoc~
paci6n moral o social, tanto en la línea apostóli
c a de Martí como en la didáctica de Rod6, r esponde a l a más flagrante evidencia de l a nueva econo
rnía de J.a época finisecular : la instaurnci6n del
mercado.
Ese burgués vili.pend i '"lr1o 11a1'í" puesto en f ug
cionamiento una infraes tructura econ6mica a l a
que atendía con tenaz asiduidad, aunque pudiera
estar muy distante de sus tradicional es convicciQ
nes religiosas y morales , y merced a ella se disolvían las r elacione s personales , la actividad
del hombr e era puesta al servicio de los objetos
y estos entraban en un régimen competitivo, como
entidades aut6nomas y todopoderosas que modelaban
una masa nueva: el público . ,
"En este mundo - dice Fischer refiriéndos·e a
su aparici6n europea , en la primera mitad del XIXel arte también se convirti6 en alcancía ; y el

a~

�-2tista, en un productor de mercancías. El patrocjnio personal fue reemplazado por un mercado
libre cuyas operaciones eran difíciles o imposi
bles d e compr·ender, por un conglomerado de con.

sumidores desconocidos, e l llamado ''público".
La obra de arte se someti6 cada día más a las
leyes de la competencia" ·(1).
bl conocimi ento del mercado y sus l eyes lo
puede ha cer un escritor de distintas maneras y
en distintos planos de penetración. La forma rª
dical es la que tiene que v e r con su situación
•
como pr()rt11~t()r ~ 0 Yltr n de 61, y el valor que s e
conced e a los productos que ofre ce en venta , d~
L·ivar1uo aeL tipo ae ~ceptac16n o de r8chazo que
experiment e -y esta última habrá de ser la norma- un juicio sobre el comportamiento del mercg
do y los hombres que lo crearon respecto a la
obra d e arte. O, en un proceso de generalización
int erpretativa, un enjuiciamiento acerca d e los
valores espirituales que aporta o los que afecta,
dado que ese es el t erreno valorativo en que por
•

definición s e sitúa un creador. .
Producida la división del trabajo y la in~
tauraci6n del mercado, el poeta hispanoamerica•

�•

-3-

•

no se vio condenado a desaparecer . La alarma fue
general . Se acumularon centenares de te8timonios
denunciando esta situaci6n y señal ando el peligro
qtle J)ara la vida espirj_tual profunda de las soci§_
dades hi~panoamericanas comportaba la que se veía
como inminente desanarición del arte y la literatura . A los ojos de los poetas el mundo circunn')~
te habj·a· 's'ido dominado por un materialismo hostil
al espíritu , en lo que no se equivocaban mucho . y
si algunos confundi e ron la fatal quiebra de io·s
valore·. ret6r·icos Ut;:l pasado con la extinción mi~
ria a.e J.a. ·cultu1·a , .lub ·más comprend1e1"on ab ... dnmente lo oue es taba ocurriendo a E·1 'efecto , no

~P.

v1J

sie ron a defender las formaP deJ papado
, ni a piQ
.
J.ongar·las en una sociedad a la c1ue no podían· éide cua rse; considerando la nueva realidadc• trataron
de entender qué ocurrír y buscaron el modo de salir de la parálisisc No había· entonL:t. ,3 ~ nj . i '"iu· :
mndernizadas ciudades
r a en las m a populo as
•

•

hispanoamericanas - su ejempJo mayor fue Buenos l
res- un público que pudier a sostener la producción
literaria como en cambio ya lo había para los biQ
nes de consumo que se fabricaban en el pais arte-

-

•

sanalmente , o que afluía n a los puertos desde Eu- ·
•
ropa .
•

•

�-4-•

En una serie de artículos que inició con
"L? vida literaria" (2) Darío
ofrece
un
panora
.
ma lúcido de la situación en la plaza privile-

-

giada de América, o sea Buenos Aires en 1895:
"Todos los ir1telectuales con quienes tenemos
ocasión de comunicarnos se quejan del actual d~
caimiento. 'Tenemos que buscar otro oficio ••• '
&lt;lecíanos en días pasados el autor de '~iis montg
ñas 1 · " . Cita en su apoyo textos de Luis Berisso
que plantean el problema en términos concretos:
''Por desgracia, entre nosotros, el pensador, el
literato, al artista, no tienen escena propicia:
los mata la indiferencia pública y el ambiente
·burgués". Después de enumerar los escritores del
pasado que "han arrojado la pl1Jma lejos, cansados de escribir sin resultado" y los j6venes
"roncos de tanto gritar, sin ser oídos, y que
bien pronto, si no reaccionamos, dejarán también
la pluma y los entusiasmos artísticoo par~ ii· a
perderse en la sombra", Berisso acepta la estrug_
tura creada y conviene en que no hay otra solución que crear un "mercado" pero literario. Di•

ce: "I~o basta poseer un Ateneo y una academia:
es indispensable un público, por así decir, ar-

�-5tista, un pú9lico que ame la ciencia, la poesía,
el arte; las ~osas bellas dei espíritu,
un
públ~
•
•
••
co que lea las estrofas de nuestros -bardos inspi
'
I
.
rados, ·1as páginas de nuestros historiadores cog
'
.. .
cienzudos, los textos
. ci entíficos de . nuestros hom
bres de pensamiento'~ (3)
•
•

• 1

\

L~s palabras ·d~ Luis ~~rísso hacen eco,a

.,
diez a~os , y mejorando al es~~io, a las que el
•
propip Daría pr9nunc~ara apenas .transcurrido W1
mes de su llegada a Valparaíso . En un ar·ículo de
•

•

•

•

"El f\'.Iercurio" de 24/VII/1886, se pregunta d6nde
• •

están los ,poetas
chilenos:
"Casi todos permanecen.
1
•
sjJenciosos
-se contesta-; casi todos han olvida•
do el amable comerció \de las Gracias . Quién con
la cartera de dipJ.omático no cura si la Fama le
•
ha encumbrado
a la categoría
del primer poeta fi.
.
.
.
l6sofo de América; quién en prosaicas oficinas
cuenta,números en vez de 'hemistiquios; quién en
•

•

•

•

•

•

.
profesorado
•

/

las arduas. tareas. del
apenas en cort~
simas ocios escribe sublimes poemas que quedan s~
•

•

pultados •entre sus papeles de matemáticas; .quién,
•
por último, rompe cítara y plectro y se entrega
•

•

al mundo agitado de los negocios o a la brega terrible del parlamento'' . Buscando ·una explicaci6n
a esta deserción general, concluyendo con grandi-

'

�-6-- . lacuencia: ••Las musas se van! ¡Oh P~stumo f que
~

t~enes
f~ s.

a bien p6ner oídos a mis tristes apátro-

Las musas se van, porque iiinieron las máqui ·.

nas y apagan el eco ae las liras. Idos, adi&amp;s pQ
etas inspirados! Los que nos quedaban se están
muriendo; los que sobreviven han dejado la floresta primitiva de su Ar~atlia al ruido ensordecedor da la edad nueva; allá . qued6 el instrumento abandonado, el arpa de los cánticos primeros.
Idos a Dios, encendedoras de divinos entusiasmos, dulces Piérides~ · que en mejores tiempos hallasteis en el suelo de :A.rauco servidore s const antes y sumisos. Ya no hay vagar para

~uestro

culto" (4). ·
Hay aquí una comprobaci6n primera~ tan gen~
•
ral que fue un lugar común de las dos Últimas d~
•

cadas del siglo: ·1a deserción de ·1os poetas es
coneecuencia de la nueva época maquinista, más
exactamente del sistema de relaci6n económica que
imponía, · 1a que además transforma a los poetas en
•

servidores de sus necesidades imperativas. El po~
ta veía los efectos y no avizoraba las causas ecQ
n6micas pro:fl:tndas. Comprobaba que, fatigados, los
•

escritore s dejaban de l a do la literatura y se en-

�-7tregaban al
~ulpa

de

comerei~,

~llos .

sospechando quizás

qu~

era

No avizoraba, y Darío lo compren

derá durante sus año s chilenos, que esa era la
•

ley de la sociedad

y qu e se debía

cre~da,

s~r

.

muy

hábil para sortearla. Por lo menos comprueba, muy
rá~ido, que el estilo en que escribe no tiene posible sobrevivencia. Ese amasijo de lugare s comunes del

~epertorio

neoclásico y romántico, desapª

r e cerá en un pl az o cortísin10 : s6lo un año . Sobrevivir en esta sociedad exigirá una transforma ción
qtle Daría comienza a rumiar desde su incorpora-

ción a "La Epoca " . S6lo transformándose podrá influir sobre el medio .
Por el momento el "mercado " literario no

existía; los libros no t~nían compradores y por
lo n1ismo tampoco había editores . Permanecían vigentes las formas que p' roc edían. de la época del
"patrocinio", o sea el mecenazgo ocasional de algunos amigos rico s que pagaban una edición, y la
costwnbre de los conocidos de solicitar al poeta
que les regalara un ejemplar de sus poes í as, a v~
ces airadamente si había pasado mucho tiempo des•

de su

~ublicación.

En tal

dem~nda

iba implícita

la afirmaci6n de que el libro
no tenía valor en
•

�-8-

-. -·
el mercado comercial cotidiano.
• •

-.

.

•

Sobre estos temas se expresó muchas veces
D.. río. En un artículo referido a "ta producción

•

intelectual latinoamericana. Verdadera propagan
da americanista. Autores y edi.t ores", recoge las

del cubano Dr . Alcover acerca de l a in~
existencia de editores en el continente y i·as con

pala~ras

•

firma con un recuerdo de su vida per sonal : "En
Buenos Aires no sé c6mo andarán las cosas al1ora .
Cuando y9 vívía a llí, . publ.ica r un libro era obra
magna , posible sólo a .un Anchorena, a un Alvear ,
a un ~antamarina: algo como comprar un automóvil
ahora, o un caballo de carrera . J'flis "Raros " apar ecieron grac i as a que pagaron la edición Angel
de Estrada y otros amigos; y "Prosas Profanas"
gracias a que hizo lo mismo otro amigo, Carlos
Vega Belgrano" ( 5) •.
Esta y otras anotaciones de sus ~rtículos
parten de la convicci6n de que DO era posible COll
servarse . en la época del patrocinio, y que el e~
critor debía incorporarse al mercado: vivir dentro de él, como pudiera, aunque fuera muy mal,
pero dentro de sus coordenadas especificas. Los
riesgos son conocidos. Darío los refirió, pero

�-9en general defendiendo el principio del mercado,
más que desconfiando de sus efectos perniciosos
que recién al final de su vida se le harán ostensibles. Así, ataca la conducta del "amat eurº cuya
presencia es un disturbio en el· funcionamiento co
rr·ec to del merc ado li tex·ario dificultando l a consecuci6n de la secreta ambición de todos: la pro-

-

fes ionalización del escri·to1· . El "ama teur" era

por lo común un mediocre con dinero que, sabiendo
que las editoras parisinas imponían nombres y
obras ante la clientela hispanoamericana, no a s pi
rEtba a otra cosa que éi publj.car bajo e l sello 1Vii cl1aud, Garnier, OJlendorf, s i n fij a r mi ent es en
el pre cio que le extorsionaba el editor, haci endo
su propio negocio con el rastacuerismo sudamericª
no. En el citado art ículo dice: "Duro es el Sr.
Alcover al tratar este punto , pero está en la razón. No es tan sólo los malos y bisoños escritores recomendados y que cobran l a pequeñez vergonzosa que pagan estos editares, sino· c1tle hay también los que dan su mediano libro gratis y hasta
el que paga por ser publicado, esto es , el que se
hace su edición y la r egala, en todo o en parte ,
a la casa editora ,

,

~on

tal de · lucirse entre sus

�. .-10-

-

colegas de América" (6).

En la edad del patrocinio los escritores
se agrupan en academias porque de ahí extraen
el rango social y eventualmente algún recurso
-la "Academie Fran9aise" fue creada por Rich~
lieu con esos fines, como parte de la política
de la monarquía centralizada- pero tal sistema
no tiene sentido ni valor en la nueva sociedad.
Bn ella s6lo cabe el sindicato destinado a defender intereses económicos y a establecer una
estructura económica viable para la producci6n
intelectual . El "nefelibata contento" que di jo
ser Darío no aborreció estas formas arcaicas
de las academias , líbranos Señor "- por razones de militancia estética modernizadora, sino
porque eran organizaciones anacrónicas en la
nueva época , meras prolongaciones retóricas de
un mundo en liquidación .
-

11

Cuando bajo el incentivo de la ley de der echos de autor , se crea la Sociedad de Escritores en Buenos Aires, Daría escribe alborozado desde Palma de Mallorca , adhiriendo a la
iniciativa "porque "no se trata de un instituto
que tenga que limpiar, fijar o dar esplendor a
nada; ni de un club de mundanos aficionados a

�.

- 11•

l a s bella s l e tra s; ni de una capilla , clan o ce- .
•

náculo en que s e pr a ct ique un mental ritual para
pocos . Es o es par a todos ; para todos los trabaja•
dor es que zabul len su alma en el tintero , haci~n •

•

•

dol a bucear para que les traiga , si no una perla
•
de ensueño , dinero para vivir ". La oposición entre la j er?rc1uía de t·ipo ceremonial , represen·tada.
por academias y por ~os aficionados de las clases
altast donde la literatura es ornamento , y la democratización de q~ienes trabajan para vivir~ y
donde la literatu1·a es realidad , esfuerzo intenso
cotidj_ari.o , 'alma eIJ. el tintero' como dice B!·áfic§:
•

ció11 r·ec tora del artistc1
socj_al~

Y

e1'! u.i.vi

•

determinado
medj_o
.

con el mismo lenguaje llano, aut&lt;ntic·ª

me11te de practicó11 que conoce las miser·ias de la
vida intE?lectual 5 afirma ; "El trabajo int'"'Jectua l
necesita también , 9omo los otros trabajos , sindicarse, mantenerse . en orden 2tc·ti vo , repre9entarse .
La labor periodística está entre nosotros los periodistas de la prensa a r gentina mejor establecida y arreglada que en otros países ; mas no as í la
producci6n exclusivament e lite~a r ia , de libro o
de revista ".

�-12-

Está escribiendo en 1907. Ha comprobado que
sus libros se venden, aunque no sea en cantidades importantes; ha sido pirateado en distintas .
ciudades del continente; sus poemas se reproducen en decenas de diarios y revistas sin pedirle autorización. O set.. c~ ue está viendo c6mo en

su caso hay una entrada al mercado que él como
~scritor s6lo aprovecha en mínima parte . Es natural que exclame amargamente : nH~;i ;):- \ ue traba•

jar contra la desidia 'de los que no se preocupan de defender sus derechos y contra los usos
arr·a

i~gados

en la rapiña de los bandidos de l a

edición. Con sesos de pobres diablos de escritQ
res están hechos muchos capitales de España y
Amé.:·ica" (7).
Pero cuando Darío comienza su tarea, cuando los modernistas de la primera época se enfren
tan a la realidad de sus ciudades en auge , la a~
tividad específica del escritor, y especialmente
del poeta , no tenía un sitio previsto en la estructura econ6mica que estaba siendo trasplantª
da de Europa a tierras americanas. Bso reproducía en el continente lo que cuarenta años antes
se había registrado, al irrumpir el mismo tipo

�-13•

•

de organi zaci ón , · en Europa , cuando al disolverse
el sis t ema patr ocinante que la aristoc·racia y lu~
go la bur guesía en su período de ascenso habían
utilizado con los escritores , no se lo sustituyó
con nj.ngún otro especial y se r emi ti6 al escritor
a l as coyunturas del mercado . Wa l t er Benja1nin
a firrnét de Baudelaire que fue "el primero en darse

c1ient a , y de un rnodo pl eno de ricar:&gt; consecuencias ,

que la burguesía estaba a punto de i·etirar al po~
ta su encomienda~ ¿Qu6 enca1go soci~l podía susti
i· u i i, J a? l\J o se p od :í ri. re r. i h i l ' 1 o ri ,:.\ n; n zu na ('] as
CI :

s6lo podía inf er·ir'SG del u1e:i- c a u u y ele tiUS cr'isi s

~

1 nauaeJ.aire ~e interesaba , no la demanda claru ;
a co1 ~t u plazo·, sirlo la l~tl r te , a largo plazo
"Las Flor"eS del r1al pruebt::tn que s l')ía valOl'"'arl·
exactamente , Pe1"0 el tipo de mercado en el cual
1

1

ella se manifestaba , deteri.1i11ab&amp; un
duccicin ~

y

o~c

Ltt.:

JJro--

tau1bién ae vida , gue e1'"'a muy aiver·so

de los poetas anterio1·esº Battdelai1"e estaba obJ.i ·
gado a r eclama1 l a dignidad del poeta en una so~
ciedad qii.e no tenía ningu...via dignidad qtle o-cargar''
( ~) ~

Es evidente que la burguesía le retira al P9eta esa encomienda que le otorgara desde el perí2

�.

. ~14-

do renacentista hasta la conclusión revoluci ona
•

ria del XVIII.

~e

-

•

la retira en tanto poeta, al

ser incapaz de darle a su producci6n un valor
convenido en el mercado. En los hechos se de s in

-

teresa de l a produc ci6n estética cuyo uso ya no
par ee~

entender, como antes, dado que ha creado

un universo regido por l a eficiencia y la utili

-

eg

dad , destinado a la manipulaci6n de la natural e
za , en el cual. no sabe c6mo y para qué puede

un poeta . En cierto sentido es una conducta coherente : en ese mundo regido por la fabri cación y apetencia de las cosas , los principios
de competencia , la ganancia y la productj_vj&lt;i8d,
tra~

el poeta no parece ser una necesiaad . Por lo m~
nos éste así lo siente , y agudísimamente .
Es cierto que una segunda etapa , como ha OQ
servado Noé Jitrik , esa burguesía reivindic~ el
aristocratismo modernis~a , hace suyo su desd~n
~or la mesocracia ambiente , enaltece las grandes figuras sobrevivientes y les reclama la fun
ci6n de consolidadores de su "status" dominante.
Es Díaz f.1ir6n al servicio de Huerta , o Daría e.§.

cribiendo la "Oda a I.,1 i tre" y el "Canto a la Argent i11a ". Hay una explica ción de t al cambio ra-

�•

-15d i ca l de frente . ·Para ese entonces estamos ....oresen
-

ciando la.acci6n poderosa de las clases medias,
que comienzan a abrirse paso con el apoyo de los

sectores proletarios engrosados por la inmigración
masiva , en el sur, o con el apoyo del campesinado
analfabeto , en el norte mexicano, ~as que intentan desalojar a la btJrguesía ·de la conducci6n política del estado y de la administración

econó~i­

ca del p2í.; . La inseguridG:1d en que vuelve a encon

trarse la 1)urguesí,. , combatida por un enemigo rer i 0n

·p,

la lleva a requerir la ayuda del poeta , y ,

paradojalmente , son las críticas que a ella dirigiera ~s~e las que intenta utilizar a su servicio ,
es decir , como crítica a los sectores medios que
•

•

•
irrumpen
.

En las Últimas décadas del AIX y comjenzos
del Ye&lt;: , en ese período pro1)iamente modernista que
ce cierra en 1910, no sólo es evidente que no hay
sitio para el poeta en la sociedad utilitaria que
se ha instaurado , sino que l0ta, al regirse por.
el c1--i terio de econo1:.í·i y uso racional de todos
sus lementos para los f i11es productivos que se
trS:za , debe destruir la antigua dj.gnidad que le
otorgara el patriciado al poeta y vilipendiarlo

\ JvJ

�'
'

--16--

como una excrecencia social peligro?ª · $er poeta
pasó • a constituir una vergüenza . La imabe.n que

de él se construyó en el uso público fue la del
vagab11ndo, la del insocial , la del hombre e11tr-egado a borracheras y orgías , la d~l neurasténico
y desequilibrado, la del droguista , la del esteta delicado e incapa z, en una palabra - y es la
más fea del momento- la del ixnproductivo. Quienes más contribuyeron a crear esta imagen fueron, porque no puede ser de otro modo, intelectuales; en especial los críticos tradicionalistas, verdaderos i.de6~ogos de la lucha contra el
poeta que orienta la burguesía hispa11oamericana.
Er1 la é1)oca, ésta no distinguía mucho entre el
peligrp de un homb1--e dedicado a la poesía Y. el
de un anarquista con su bomba en la mano.
En la visión que del conflicto ofrecieron
los poetas modernistas siempre se encuentra al
público ignorante y hostil y al burgués utilitª
rio, asociados a los.críticos igualmente ignoran

tes, defensores de una retórica que, paradojalmente, había quebrado al instaurarse el nuevo sj~
tema econ61nico, de tal modo que en .una típica con
ducta suicida, esos críticos se ponían al servi-

'

�-17c io de quienes habían hecho cancelar su cosmov,i•

si6n y su axiologia . Es de sobra conocido el pasaje ele "El rey burg11é; · 11 en que este reciente m.Q
narca r1os es mostrado cuando se dedica a "ensanchar su espíritu, leyendo novelas de M. Ohnet , o
bellos ·libros sobre cuestiones gramaticales , o
críticas hermosillesacas~ Eso sí : defensor acérri
mo de la corrección académica en letras , y del mQ
do lamido en artes ; a lma sublime amante de la lija "j' la ortografía" (9) . Con la habitual precisión
de Darío , aquí se vj.nculan en la persona del "rey
bt11'"'gués " el utili t .... rioL.•o J e l e: caJ n1i..~l. ..;u o , s1e11do esta la situación original que él conoció: la
paradojal alianza - sólo temporaria- de ambos ele mentos discordantes 1 a los que se sumaría un te .. ·cero también en ciscordia: la ornamentación modtr
·nis ta . Pero la norma sería dirigir toda la metralla contra los críticos , ya que estos fue ron

qui~

nes sostuvieron la batalla contra los moder11istas .

Cua11do en De sobremesa Jo::_... ~ Fern{.1dez, el alter
eBO de José Asunción Silva tiene que explicar a su
i1 sis tente amigo por qué no ha vuelto a ~c ribir
tm poema , dice : "Porque no lo entenderían , tal ve~
.
como no entendieron los "Cantos del 11.·', allá" - di-

�-18-

jo el poeta con dejadez-. ¿Ya no te acuerdas el

art ícul o de Andrés Ran1írez en que me llam6 asqueroso porn6grafo y dijo que mis versos eran
una mezcla ae agua bendita y de cantárida? Pues

esa suerte correría el poema que escribiera . Es
que yo no quíero decir sino suge~ir y para que
i~ sugestión se produzca es preciso que el lect o l" se a tm a r t ) s ta " ( 1 O) .

Buena parte de loA poetas deriva hacia la
autonegaci6n , destruyendo dentro de sí al artista . Las profesiones liberales , especialment e
la abogacía ; la nueva clase autónoma de los po-

líticos a la que sí concedí·. si tia la sociedad
burguesa; las ocupaciones redituables econ6micª
mente, se nutren de muchos ex- poetas . Incapaces
de sostenerse en dura lucha, como marginados de
la sociedad, deciden acatar sus exigencias ded1
•

cándose a otras t a.reas . Otros persev eran pero
asumex1 una actitud dual : se esci11den en un poeta escondido vergonzosamente y en un hombre acog
dicionado a las profesiones intelectuales
que
la
.
sociedad reconoce como l egítimas o a" las comerciales :,r pr·oducti vas . J . A . bilva pr· ~ cticamente
no publica en vida para mantener l a fachada so-

�-19cial de su postiza na turalez a de comer ciante .

Sa-~

nín Cnno, que le conoció y entendió bien , nos di-

ce: "La educación de Silva, la seriedad.con que
mir6 siempr e la vida y la nece s idad en que estuvo
de entrar en los negocios a la mue rt e de su padre,
en circunstancias desfé1vorables , le obligaron en
su propio concep·to a ha cer de sus preocupaciones
literarias una especie de vic io nefando, que quiso siempre t ene r oci.ll to de los indifere11tes " (11) .
Vicio nefando tenía que ser para la sociedad bogQ
t'na que un comerciante, por exquisit o que fuera ,

t amb ién cultiva r a la poesías . ¿Qui(n lo respetar ía'( Y puede sospecharse que en su fracaso comercial pes6 la desconfianza de financistas y negocian t e$ por est e colega demasiado refinado .
Francisco Contreras cuenta en el prólogo de
Romances de hoy; , un episodio aleccionante : ~xis­
te en Chil e l a preocupación de atribuir a los po~
tas los cal ificativos de loco, perdidd, vagabW1do.
De manera que lo que en toda sociedad culta es un
señalado honor, en la nuestra se trueca en motivo
de escarnio o s ello de. ridículo. Un distinguido
poeta nacional nos contaba que en ci erta ocasi6n,
h abiendo sido presentado a una dama con las pala11

�•

•

- 209ras de : el poe t a s eñor
Tal, se v i o obligado a
.
protes t ar asegurando que er a ob j e t o de una mal a broma• .•• "

•

•

•

Quedan , por Último , los que afirman., como
si se suicidaran , su vocación de poetas y persisten en la tarea . i"itlchos a sumen. la mirada con

geladora que les dirige la sociedad, como único

modo de

~ e cupera r

una cierta j e r a rquía de signo

contrario, y son decadentes, l:&gt;orracho s , sucios,

aso ciales , improductivos, en el sentido que el
medio confiere a la palab -a . En los hecl1os se
opon en a la sociedad negando coh sus vidas los
nr'incipioR

mo

'j7 a

n11p

intt1Í~

la s11ste!1.t,,n .. ... ~:- o cu

a.c~i61.L,

co

-

Daría, e s en definí ti va va na; pasª

do un primer per íodo de r ebeldía triunfante, su
a·taque deja de ser eficaz : s6lo roza la superfi
cie, no afecta ninguna parte más robusta del

sqnismo, y concluye

desvane ci~ndose

en

La vida .y frustrada obr a de Alejandro
Daría conoció bie11 y

3.

quien

1~ar1uel

l~

o~

nada .

~awa ,

que

lJJachado de-

dicara un poema definidor , puede ilustrar este

rég imen de bohemia y frac@so .
Los más lúcidos intenta rán r e cuperar , o
simplemente aJ.canzar , una dignidad, en t a nto

•

•

�-21poetas, dentro del conglomerado social . Para eso

s61o. lee queda la interrogación a las posibilidª
des del mercado anónimo, como lo haría un comerc;l~\rl

t e o un indus trial para sus productos . También

l es queda ln p0sibilidad· de combinar este sistema
ton remanentes de la

Spoc~

del patrocinio . El desg

liento en a ltas dosis fue la norma de estos empec!
nadas. Debieron sentirse como Gutiérrez Nájera dic e en el poema modernista donde con mayor acuidad
se desarrolla la problérná ti ca de su tiempo:
•

¡Pobre espíritu débil ; perdido
ent1·e gente ego ísta y extraña!
¡ Pobr·c:

•

ci~go

que cruz(;¡,s tocando

tristes cosas de amor en tu arpa!
. Ya no sigas pidiendo limosna ,
ya no tiendas tus manos heladas ,
ya no cantes , que nadie te escucha ,
y en la tierra por siempre descansa.
( Las almas huérfanas) (12)

Rodeados de extr.años y egoístas se v iero11:

gentes que no escuchaban su canto y que ni siquie-

ra r e tribuían con limosna l as "tristes cosas de
amor " que entonaban. Si no se .c omienza por es t abl~

�-22.

cer esta

.,

•

~ituaci6n

•

de rechazo de la creación

a~ .

.

tística.por .la
estructura
socio-econ6mica
crea.
.
. .
da, .será .difícil entender . a los poetas del perf.
..

-

oda modernista.
Persistirá entonces esa . sote~ra
.
da convicción de que ellos, por libre y suicida
•

v~caci6n,

decidieron rehusarse a l servicio de

la comunidad y

en .bloqueadas torres .
de marfil. Según eso l a generaci6n de más encumbrad. os. poetas que di.o .Am8rica Ilispana y l a
que funda l a a utonomía poética del continente ,
habría estado int egr ada por locos que se nega ron a tener público, a ser cubiertos de honore~
a ser admirados y enaltecidos , a dispon er de ri
queza s, o a interpretar l a presunta vo z revolucionaria de las masas . 1ada de eso hubo . El a fo
•
rismo de ~ue_es la existencia la que de t ermina
la concienci~
sigue
en
pie
.
En
la
r
ealidad
,
la
.
.
soc i. edad n~ tenía honores y dignid a d que d ispeg
sar a na di e : apenas si podía conced er algunas
magras comodidades a cambio de un sometimiento
enc~rrarse

•

•

~

•

en que la poesía era aventada .
•

La doble alt ernativa que en este mezquino
nivel se ofrecía a los poetas fue bien vista
•

por Julián del Casal, como asimismo
la oscilan•
•

l

�. -23te condu~ta del verdadero artista respecto a l mercado con~umidor del mornento: necesitándolo por poderosas
razones
económicas
y
desconfiando
simultá•
neamente d él ya. que se trat~ba de un ambiente
desconocido, incógnito, cuyo comportamiento con la
•

obra de arte
•

resultaba siempre i1nprevisible

y

donde ella se ~umía en un proceso. muchas veces
desvirtuador de sus esencias. Las primeras experiencias fueron tanteos, movimientos de acomodación y d rechazo• , entendimiento confuso y a ve~
ces erróneo de sus orientacio11es, enorme descon-

fianza hacia· quienes se arrojaban en él y se re•

modelaban.
"Los artistas modernos están divididos en dos
grandes grupos -d ecía Julián del Casal en 1890-.
El prim ro está formado por los que cultivan
sus facultades, como los labradores sus campos,
para especular con sus productos, vendié~dolos
siempre el más alto postor. Estos son los falsos
artistas , cortesanos de las muchedumbres, especie
de mercaderes hipócritas , a quienes la Posteridad -nuevo Jesús- echará un día del templo del ~

te a latigazos.

El segundo se compone de los que

entregan sus producciones al

p~blico,

no para ob-

�-24tener 1&lt;?.~ . pla~_sos_, sl:z:io e~ d_~ne.i:~..

i

"

•

•

"

•

J

~~
..

de
. .guarece!se
.
...

f,in.

-·

:m~~e~~-~s d~:

las

rm.

...

•••

1e.:.~~~e;, .;~.

lA ! ~xi~~~ncia· ..

. ~..conºs erva:r
~a:q~? _l a: ~D:d.ep~nde~~-?- . s alv{;lj~-·~·.. _,
·............ ,.. .
.,
que . ne.'c..esi tan p,ara
viv.;.ir
y .. crear
. . Lcjo~
Qtj ~c\ª.12;. !
.
.
"'
.
.
.
.
.
'. .
..
tarse a t los gµstos• _de l.a.
mayoría
, t:ra_t_
an! .más :'t:~. :~
'
•
•
bi~n d~ que ésta s~ . adapte a los de ellos. Ter~ i
... .
.

.

ob.~a,

la
pone!f
en
v·enta
,
. ~o h?plan · ~
.
. ..
.. . .
•
nadie de ..ella. ' y ~mpiezan.
enseg~ida a hacer otra.
.
.
.
' .
.
.
mejo~ . Casi todos desdeñan la vopul~idad, con- ·~

minada una
•

•

...

'

•

•

1

•

• •

•

siderándola
como
fiesta,
donde
todo · ~
..
. . afrentosa
. .. ... .
.
..
asno tiene derecho a lanzar r ebuznos y todo r eQ ,
til a escupir su baba . Si buscan los éxitos tea ·
~

•

•

• •

•

•\

•

J

-

•

'

tralcs, p orque proporcionan mayores

rec 1 ~rsoR r

se sienten al punto ,arrepentidos Y, lle.nos de Pª•
vor" (13) .
. .
El zigzagueo de esta explicación; s~ juego
•

•

•

.. .

. .

a la vez . de alejamiento
del
,
11
público" ,. de la "muchedumbre"; su modq de re•

de aproximación y
•

•

clatmarlo y a la vez,... precavido.mente,
·de desprQ
.

ciarlo; su esfuerzo _por imponerle una norma prQ·
pia . que
tttviera sin e1nbargo
v al.idez. par.a los mu
.
.
~hos que habrían de, comprar .el producto, apun- ·
•
tan a una intensa cogi taci6n acerca de • l a fun .... -· .
. .
ci6ri d.1el
poeta
y su, destino . Esta problemntica
. "
.
.
.
. .
•

-

•

-.

.

�-25expliea que el poeta y la poes~ a ·hayan d evenido,
desd e el romanticismo, pero alcanzando su pice
en ~l modernismo, el tema central de l a creaci6n.
Más que . un subtema como piensa Salinas de Darío,
el tema por antonomasia. La rnujer, el runor,. la
muerte, el ero ti smo , son constante del arte poéti
co; las reencontramos en tod a s l· s épocas y poe•

tas. De todás ellas, espe cialme11te subrayadas en

el romanticismo. En el sJno de esa escuela , sin
emba rgo, comienza a ge rminar la medit ación sobre
1 poe t a y su a rt e , que los artepuristas de mediª
•

dos del XIX desarrollan intens amente , que remiten
a l P" rn:ico :ir al ,..)imbclismo , j
u""' in1u1da .Am~ J. ic ;.,4,

Hispana por un período de treinta años . Lu nueva
•

concepci6n subjetivizante; la quiebra de los valQ
r es artísticos en el nuevo mercado ; la hostilidad
de un rnedio que parecía a.ecreta1í' "la cancelación
d~l instrumento poético mi smo - el hombre que cag
t aba-, justifican sobrad' mente la ob-sesi6n tamáti
ca que los dominará . ¿Qué somos? ¿Para que existi
mos? ¿, ~ué hacemos? ¿A d6nde vamos ? .A esta si tuaci6n concreta, diríamos existencial , provocada
por una modificaci6n d e las estructuras q'l1e vincJ_¿
lan es critor y a~bient e , se puede contesta r de
•

•

�-26•

distintos
modos
. • ..Ya vimos las r e s puestas que
.
.

'

.

. .

.

...

enuncia
Julián
de
l
Casal
y l a os~ilaci6n qu e
'
-' .
l 'a s distingue . La r espue sta dominant
e
d
e
l
a
épQ
.
.r

•

-

•

•

..
ca. f ue una r etra cci6n ant e. l a hostilidad, que

•
•
i

llevó • a l po e t a. al · aislami ento; y ·una a ctitud
r e~pe cto

.

·

..

a=esa s oci edad de d0lorido enf r ent a -

.

mi ent o . Al despre cio se r es pondi6 e ón el despr Q
c i o; a la i gnorancia provoca t i v a con la burl a
des t emplada
;
a
l
desint
erés
masivo
con
la
ironí
a
•
y el apa r ta~i en to a ri stocrá t i co . Los poetas edi
ficaron parsimoniosamente sus

~erres

de marfil ,

a. conc iencia. siempre de que se trataba de medid~s defensivas d2stinadas a pr~servar valor es
.
'
supe r~oi-· es . q\le e11 ese momento ve1ar1 naufragé:ir .
~

•

El Ruben Darí a que. firma sus art í culos e11

la prensa argen t ina Des Esseintes contribuyendo al culto ger1eralizado de· la Última déc ada
del siglo a la nov ela de Huysmans , es el mismo
que muy p~onto explixit ará en qu~ condicion ~s ,
•

-.

con qu é·inseguridad i ntenta su . c onstrucci6n to

rremarfilista :

-

t or re de marfil tentó mi
•
..
anhelo ; / qui &amp;e ence rrarm~ den tro de mí mismo , /
y tuv e hambre de espaci o y sed- de c ielo/ desde
l a s sombr as de mi propi o abi smo". Es hambre de
' ~ La

•

�-27.
mundo real , es también necesidad de afirmar el prQ
pio ;o poniéndolo en contacto con la vida misma.
Tal necesidad ilsutra los

valor~s d~f ensivos
•

que

•

rigen el turrieburnismo hispanoamericano, y que se
•
ex licnn con sobrada lógica y amargura en una car•

supi~rn.

tu. de bilva : "Y si

usted qué horribJe prisión ~s la Torre de i arfil, cuando el encierru u
luntn.r 1·0 se conviertu· en pris.i6n ! • \. " .úl y_Q se af iK
u•~'.. rnos trándos~· . no sólo en los bár1 a'ros oue
aúll· n
....
p rt sentlrs~ vivir~ sino un los· apr~ndices del
" omb1"' li l)r e 11 o d U . . b~ "m\,;11scl1., Bncarrtmado un·o n
----- su

torr~,

con el pu

-·

~te

1 vadizo

--.--. -------

y oyeg

l~vantaaoí
P'

n r 1 o.!. .

·rudos , legant~s 1 má o ~ 0. ch·trolados ·y perfuma
dos ~~ de +.Q..1j;y_e11·, contarse s hqcer· su biogr.'.lfÍa:
.......

•

exhil i.L"' sus
ci
t od ·

yj!E..§.

dl) en.rg zén , co11 suprema irnp-udi·.

e ingenuidad infantil, ilustrar el r 1· to_ con
especie

d. e

d ·~tos f is i o 16 g i e o.._, s l l

~es

un mo-

rn n to en quia comiunza a p~nsarse si la hwn

no es más que
txist~1

lúu

m

~sq ,

y necesita acordarse

~stroo,

d~

i1idnd
que

de que hay tm universo inte-

lectuál artístico , ~n fin , blgo que no se&amp; lo que
•
ost1. po1"' dela.nte " ( 14) .
~1 esta distancia , en ese cot ejo con la sociQ
•

•

�-28dad, el poeta decanta su valor propio, reconoce
•

su naturaleza y se transforma en autotema de su
•

creaci6n. r-o es la SKperiencia del endiosamiento
•

romántico, s ino de la función espe cífica del po~
ta que se recobra. Lo que Cintio Vitier dice de
Julián del Casal podría aplicarse a los grandes
poetas del modernismo: "Vivi6, por primera v ez
entre npsotros, l a pasión excluye11te , absoluté:L,
de la· poes í a " (15). Bs una respuesta a l medio

S.Q

cial.
Hay sin embar go otros modos· de entrar en el
mercado y experimentar en carne propia sus l eyes
rigurosas . Pocos poetas modernistas tuvieron la
posibilidad - por cierto trágic a- de José Asunci6n ·
Silva : conocerlo en su corazón, a través de la aQ
tividad comercial a que se dedicó desde l a muerte
de su padre el lº de junio de 1 887 h as ta la declª
ración de quiebra comercial de 1 892 y sus prolongaciones judiciales has t a fines de 1893, períod o
que corresponde mayoritariamente al de su creación poética , tal como señala Camilo de Brigard
Silva : "La influencia que -sobre la obra literaria
.
de Silva tuvieron sus infortunios materia les, es
indiscutible. Las mejores poesí as de Silva fueron

�-29•

escritas a partir de 1887, especialmente entre
1890 y J.a fecha de su muerte 0 • ( 16) . . .-o fut:; el in-

greso al mercado ael poGta, sino del hombre, y
por lo mismo convien analizar qué significó para
el artista este pactismo que intentaba resolver
por acumulaci6n los dos ··" spectos contradictorios
de la rualidad: las ex·gencias e conómicas del medio y la creación artí: tica vocacional . Más aún
porque en Silva el pactismo fue cumplido a fondo.
1'1o se trata del período breve .en que lierrera y
Reissig se dedica a comerciante

d~

vinos, cuando

ya ten.í.a escrita una parte f'undamental ele su

sino de

U11a

obra,

dedicaci6n j.ntensa simtll tánea al peri.

odo creador.
Una de las típicas mistif'icaciones; nacidas

del afán de vilipendio del poeta, es la que se e~
b6 en 1 muerte de J. A. Silva, poni~ndola en el
rubro de la locura personal o asociándola a las

perversiones que ya·habían sido evocadas con moti
vo de su famoso "Noc tltrno". Baldomero Sanín Cano,
en las notas explicativas a la edición de Louis
f·lichaud, corrigió, con su habitual precisión: 11 La
vida le llamaba al comez·cio de las ideas, y ál ty
vo que decidirse por el comercio simple en un al-

�- - 30macén de novedades . El come r cio simple en un al

-

•

macén de n ovedades señal aba también el camino
de la t r aged i a ". (17 ) . Cuando se sigue , en- la co
rrespopdenc i a comer cial. de Silv a , los v aivenes
•

de un negocio

ines~able~ · 1as

estrecheces de su .

fal t a de capi tal , el endeudamiento vertiginoso
•

a cada caída de la moneda ; las dificultades pa- ·
ra obtener crédito , la·aplicaci6n de

uh

Código

'

de Oomercio · cufdadosamente urdido , las lentitudes de una plaza provinciana , los procesos de
facturación , interés , asientos , a los que dedica días' e11teros , se puede pensar que eran ta.

·4 .
Vl'-4a

..

.

Lo

erari , pero su íncidencia en la vida y obra
del poeta es mucho mayor que la habitualmente
consignada ~ Ese aparato comercial al que dedicó
casi exclusivamente cinco años de una vid a cor.
tísima , fue su zona·de contacto con la sociédad
.
bogotana , aparte de los diez amigos de que ha•

•

bla en su novela , y su familia . 2or él conoce
el manejo de la oferta y la demanda , la determi
nación del valor del -producto en la plaza , los
inté r eses écon6micos qué lo mueven y la ·urdim•

-

bre de Eelaeiones entre la ley y los comercian•

•

·'

.

.

• •

,•

..

.

•

'

�- 31tes , las tendencias ~~s fuertes del medio ; pero
.
'
conoce adem.;~ s·, y ese era· el plano en que debi~
•
afectarlo más , los valores morales y espirituales
•
que esa realidad conci t a y pone en funcionamiento ,
¡

~

•

•

y no es aventurado apuntar

•

la violenta reac ción ant e el cuadro que se ·le ofreció explica su
refluencia hacia el cogollo de la vida famili ar y
dentro de áste hncia los valeres espirituales ~ue
q~e

rigen el mundo de la infancia : sus poemas evocati
vos del pasado y de los juegos infantj.les ' su sen
sibilidad agud Í Pima pura recupera r una imagen de
la relación fraternal con su hermana
. , su pie~ad
filial , se pretext~n en s1J r.ont':':lr.t.n f'On P~t.~ -r f-)~ ­
lidad so·cio- econó:.iica que entiende bajo las especies morales·.
Para él ese contacto se tipific6 en el

~r . Uri

be , quien al tiempo de ejecutarlo 'juO.icialmente,
obli[~án dolo a la qtliet)ra , lo su1.. tía de co11s e jos
•

morales : "Usted , entonces , me aconsejaba la con-

hª

fianza en lo sobrenatural , en los milagros , me
c .í leer el libro de Fienri Las erre sobre ~-uestra.
'"l

Señora de Lourdes y la Vid a de San I~nacio de Loyola ". "Yo recuerdo esto : el 31 de diciembre me
prestó ust~d ~ 5. 917 . El dí a 1° de enero fue fie~
I

•

�•

-32ta. El día 6 cay6 mi hermana enferma gravemente,
no volví a salir de mi casa hasta el día 11 en

que la llevé al cementerio. En seguida , moribun_
do de dolor y de suf~imiento, caí a ca.me , no p~
•

de moverme en muchos días, vencido de d olor, no
podía coordina r dos ideas, no podís pensa r. Unn
mañan a entr6 usted a mi CUúrto a a conse j a r me cµe
tuvi er a fe , que l e r e z a r t:l a 1~\.t e stra 8eñor a del
Carme11, qu e l eyera ur1 libro mí s t i co que t r'1 Í a

e n l a me:1no y que
cio s .

~Yo

S ~4l ie ra

a ocupar 1ne de mi s r1egQ

p odí.a er1 r eéJ.l i dad ; los mú s culos

i10 i.1e

soste11ía n, t enía e l a l 1na d.es t r o za&lt;Ja ; yo c ornpI"eg
d í a que

uste ~

es t aba urg i do por su di11ero , pero

110 podía dev olvé r s elo e 11 e ste moment o . 1-0 pod í a

p ensar s ino en que·

~lvira

es t aba mue rta : ¿quá

quiere us t ed? •.. " (18 ) . .ósta his toria a tro z dev ien e una seca d enuncia ....nor obr a de l a ca ne entra ci6n estilíst~c a c on qu e vuelve .a r eit er a rla
más a delante, en tr e s líne as ob j e tivas : " l~e pre.§.

t6 Ud . esa s suma s el J!l de diciembr e; pe rdí. a
mi h e r mana en enero; no sa.lí en tod o e l mes, v o_i
ví u l a calle el 2 de f ebr ero; el oí a 17 l e ha bía clevuelto

2..

Ud. l a suma

que~

d ebía ... Son

pera tivos d e l a vida c omercial en ese período

im

�- 33r apa z de a curnulaci 6n: 1 di11ero pasa antes que los
sentimientos. Es también la duplicidad a que se
ven obligados los negociantes : el pago en fecha ,
con e j e c uci6n , y J.a pJ.egar ia sentenciosa . ro fue
una exc epción el 'r. Uribe , e incluso por algunos
dato s puede pensarse que era un alma piadoGa . Como deb í a serlo la propia abuela del poeta que le
embar gaba los bienes para recobrar una deuda .
La influencia de estas experiencias
ha sido
....
señal ada par a "Gotas amargas " , los poemas secretos del autor, su irónica v enganza de la sociedad
c11le no se atr·evía a comtmica 1" a los integrantes ce
ell:i ~1 0610 conocín.11 algunos · nigos . PL. ro c;uizás
cabría trazar un ....oaralelo entre la vida doble de
3ilva y las curiosas contradicciones aue se encuentr an en su poesí a .

~sa

existencia donde una

part e desmentía a la otra y donde l a me ·ar parte
debía ser íntima y sec1~e t · a r a re e ~ardarse de
l a cond ena zafia y sarcás tica de l a otra , se r eeg
ctlentr a e n Lln peculiar sistema estilí stico donde
l a ento na ci6n lírica del poema es bruscame11te bur
l ada por una inserci6n de realismo crítico que c2
lor ea la com1)osición de tm aire gro t esco ; la línea evoc ativa con su lenta impr eganaci6n emocio-

�- 34-

-

nal es distorsionada reoentinamente
nor una chi
...
•
r1~iante acotación que la invalida ( 11 Día· de di•

funtos") . El poe t a que en su ".4.:rs" predic6 que
" e l vers o es v aso sv.nto; 1)oned e n

el

to.n solo/

un pensarniento ·puro" dedicó btlena par t e de los
suyos a ese j uego contrastado

q~e

delata la in-

credulidad infiltrada en el seno de la creaciónº
•

-

Y aun ...noc ría e}~ t enderse el ámbito de esta in('l'e
dulidad hasta las fuentes Jel esfuerzo creador,

restando e_1e1·Lías y dedicación a una tarea que
en su vida diaria est~ba desmintjendo . El ,oet~
sólo resguardó &lt;:1lgw1as zonas hondas de la st b J.g
tivid·1d porci.l1e en ellas alentaba un sentimiento
'

aliment a do por ·aaos de aprend izaje soterrado:
"Una noche"

f

"Poeta di

,,so '' , " Infancia " e

La iricre,- liidad y l a desconfianza fue el
contrapeso de su actividad artística , debido a
st1 enfe1¡damie11to a lo.S actividades cornerciales
e
•
•

Si su fracaso se magni.f'icó

i10

fue porque careci§.

ra de facul te1.des o de tien1po , sino porque l a mª
y orí a de sus añ os juveniles fue devorada por la
hostilidad del mundo : ni consiguió dinero o glQ
rias mundanas a pesar de ocultar el poeta que
era, ni tampoco pudo const1"'uir una obra amplia

�--35•

•

que expresar a por entero sts virtuales potencias
(de a hí su r eingres o al.pasado) , y en plano de su
d u a l existenc ia

c oncr.~t~

tampoco pudo expresar la

•

di s t or s i6n pade c ida como una totalidad apresada
por la poes í a (de ahí el fracaso estático de sus
•

'' Gotas amargas " ) . El vacío que opera esta si tuaci6n dual no resuelta lo con~uce a una recorrida
por territor ios desolados .
•
•

Pero había un modo oblicuo por el cual los
poetas habrían de entrar al mercado, hasta devenir
parte ind i spensable d~ su funcionru1iento, sin tener que negarse a sí mismos por entero . Si no ingresan en cu~nto poetas , lo liarán en cuanto intelectuales . La ley de la oferta y la aemanda , que

es el ir1strumen·to. de mane jo de¡ me1"cado, se aplica
rá también a ellos haciendo que en su mayoría de•

vengan periodistas . En efecto , la generaci6n -mode~
•
nista fue también la brillante generación de los
periodistas , a veces llamados a la. f1"ancesa "cro11iqueurs ", e11cargad os de una gama intermedia entre la mer a i nf ormaci6n y el artículo doctrinario
o edit or ial , a saber : notas amenas , comentario de

�•

-36las actualidades, crónicas sociales, crítica de

..
even~ualrneu

espectáculos teatrales y cricenses,
te comentario de libros , perfiles de personajes
.

célebres o artistas, muchas descripciones de úg
•

J

je.de conformidad con la recién des9ubierta pasi6n por el vé1sto mundo. Cronistas específica·.

mente
fueron
G6mez
Carrillo
y Varg2.. s Vil2. , pero
.
tam·b ién lo fueron Gutiérrez i'Táj era y Julinn del
Cas al~

,
rio.

•

y sobre todo los dos mayores: Ivía rtí y Dª

Que la exigencia que los

ll e vab ~

al p erio-

dis no no era voca cional sino de ord en e conómico,
debido a oue·
- su soci edad no n e c esi t a ba d e u o e t a s perb sí de periodi s tas, lo reconocie ron to~

dos. Da ría dice de Francisco Contre1'"'as que "co.
mo todos los qu e no goza mos de r ent as produci•
da s por gra nd e s ca pitales y tenemos que saca r
de l cr:: r ebro para nuestros 1 uj os, c apric_h os , vi.ci os o simples y precisos elementos d e exist encia, se ha dedicado al periodism_o" (19). Por s u
parte Luis Berisso, en el texto
tes, anota: " • • • si los diarios
crecen y se multiplican -aunque
ci6n debida-, ¡el libro muere y

menciona do a n.
y l a s r ev i sta s
no en l a propo~
los a utores se
•

�-37clips
an! Y se explica ; l ' s flores se.marchitan y
.
•
.
.
•
secan, s i l es falta una go t a de agua o . un rayo de
•
sol bienhechor; nues t ras letras , desalojadas del
libro por l a a t~6 s f era gla c i~l que ahoga las ideas
y quiebra las a l as , se guareq a.n en los periódicos
•
y J.as r evis t as , para viv ir un día y desaparecBr
des1)ués e n e l olvido " ( 20) .
· Esa trasmutaci6n del escritor en periodista
r

•

~

~

•

•

•

no es nueva . Es parte de la empresa histórica de
l a bu r gues í a . Los diarios surgen coh esta clase y
t on ella adquieren Inagnificenn ±a . Más que el libro,
•

éso es su instrwnento de acción intelectua~ y a su
servicio pone en América Hispana a los escritores
.

en t anto va forjando por un avance de ln especiali

-

ªª

zaci 6n a los periodistas propiamente dichos. Es
bi d o c1ue los poetas no se aleg1~aron con esta trn.112
fo r ma ci 6n ; vieron en su trabajo unn imposición ecQ
nómi c o. ,

f1~e cuente1ne11 t e

un mero ga.napán , o. veces un

er ·a t z de gl oria bnjo la apariencia de la publici-

d:J.d v ol andeI'a oue su no1nbre o seudónimo les co11au
. is t a ba én el lec tor .
·
Rubén Darí a f ue t oda su vida -oeriodista . De la
~

•

pr ensa , ·muchO"

m~s

que d e los cargos
•

di~lomáticos ,

•

obtuvo sus r ecurs os e con ómic os per manentes y a la
ve z ella fue el porta voz de ·su obra c~{tica y de

�-38'

..

su fama poética. Periodista ~n todos los países

'

•

que visit6,
conociendo antes las redacciones que
.
las ~alles de lá ciiudad a que ll~gaba; periodi~
~

ta forzado
de gacetilla diaria o de cr6nica ae,

manal segúp. los p~rÍodos. El. vio la transforma.

.

ción de las tediosas hojas do~trinarias en los
primeros periódicos modernos; vio la aparición
•

•

de la inf.orma~i6n gráfica en desmedro •de la pa~
labra escrita; vio la irrupción todopoderosa
de
•
la ••noticia 0 con la labor de las a encias infor
. .
mativas; vio surgir el criterio de la "nov dad"

-

'

~r

del ºsensacionalismo" a cualquier precio; lle•

g6 a ver incluso el desplnzami nto del escritor
-quien dentro de las redacciones c .:&gt;noervaba una
•

ambigua dignidad, reflejo de su obra exterior a
ella~-, por el novísimo especialista que crecía
•

junto a él, el "notero", el "reporter", usando
el término ~ue lo distinguía en Estados Unidos,
país ae donde procedía la especialjzaci6n. "Bl
periodista actual -dice- se basa en el reportaje, en las i1ovedades. Ha.)' qu·e llnmar la atención,

hay que hacer grande la tirada de~ Diario, que
poner en vistosas letras.,. con llamativos títulos, noticias frescas, aunque ellas tengan por

�.

-39base el dolo y la mentira" (21)
. Con tal diagn·osis apunta a los rasgos dorni-

n?n tes del mercado en la parte cultural o meramen
te inf'ormt1tj.va que cu1)rÍa el pe1"iodismo, adaptándose miméticame~te a sus ámposiciones y-poniendo

a su servicio él un

e~11ipo

intelectual en el que

se integran.los escritores. La gran obsesión y el
gran afán del me1·cado f'ue .una c0neepción recién
descubierta q e arrasó con los antiguas valores
esta ble e idos: la ''novedad 11 • .éll problema en l4.;uropa
•
y asimismo en América fue h· ceFse de nuevas, que
e11 general lo eran por provenir de lugares distan
•

-

ci ones de datos 1nás ceI·canos y desco11ocidos .. Tan
impe1·ioso fue el i--eclamo de nuevos ''llama ti.vas"

que pnr·

rtlc~lnz.~rlr'..s

no se vaciló en pas·lr l)Or eg

cim"l de la verd , en utiliz n..r "dolo y mentira "
como dice D río . Porque estnb~ dejando de ser lo
i.mportante la il~ustrnci6n, el lento camino hncia
un conocimiento profundo y aw1 la. concep ció11 de

la

felicid~d

como un agotamiento

~e

la experien-

ci ~ tal como lo practicó el XVIII , sustituídos
. . . . . . or·:l
por
el
relampagueo
epidérmico
d'e
la
"sensa
.

ci6n 11 , ese sistema de erizamiento de los sentidos

�-40ante una incitaci6n violenta y repentina del m~
.
d~~ que
correctamente ha concluído llamándose,
.
al aplicar~e al periodismo, el . ºsensL1cionalismo n.
No se. engañaba Darío ·cuando reconocía que
ese cambio, que correspondió a los modos ·de ac ci6n intelectu[l de l a nueva sociedad,- tenía su
adalid en el periodismo norteamericano, en ese
entonces el más inventor, por haber nacido en
•

una sociedad burguesa joven sin demasiadas a tadura s con las tradiciones
ornamentales
.
. de l a s
sociedades europeas. "Los que han impulsado por
este camino el periodismo actual son los ya nquis.
Ellos, por su mercantilismo y por su a preci o d el

tiempo, h an hecho que el telegrama se anteponga
al editorial ; han establecido el reina do de l a

informn.ci6n sobre la doctrina'' ( :_: ;.i). El gran debate de la época se estableci6 entre dos concep-

ciones del periodismo que se estimaron antag6nica s: la de origen francés donde se daba amplio

espacio al editorial y n los comentarios doctrina les, la cual venía modelando la prensa desde
medi ados del siglo XIX, creando los instrurnen·tos
de comunicación de las clases altas, y l a de ori
gen norteamericano que acentuaba la parte pura-

•

�-41ment e i nforma t i va , más breve , réÍpida y vivaz,• en

!

de smedro de l conc i en.zudo examen te6rico de J..os.
problemas , y que tenía su expresi6n en los diario s populares de alcance más dernocrático que t.Q
c nba n a las clases bajas. En el examen de la preg
sn chilena que hace Darío en su prólogo al.libro
de Narciso Tondreau ,,~ sonantes, recon9ce la exis·t•

tencia de un solo diario "de modelo ynnkee", ."&amp;l
Fer·rocarrii", mientras los demás, dice , º son más
dndos ul ' mecanismo francés '~ Por su parte Aníbal
ÍJ'"'tino,. en 1)n rt rtíc tllo sobre ".l!il i)eriodismo modér
no", establee~ claramente la viRcÜl~tción del pe•

i.

..i..uJ~8cuu

GJ..})O

un públiGo

1

nor· l;eamericano con la existencia de

popular , poco educado, que está ingre-

sando a los bienes culturales : ".6n la República.

adonde no existen grandes masas de trª
bajadores que presten numeros o conti_ne;ente · la

Argentin~ ,

lectura de los periódicos, no han podido arraigar
los diarios de simples informaciones, basados en
los folletines horripilantes y en lu acumulación
'

de i1oticias de pocas líneas" ( 23) • Ese tipo de p~
ri6dico informativo y popular fue tipificado en
el Ur uguay por "El Día" que sirvió de base a la
campaña pol í tica de José Batlle y Ord6ñez y que

�---42.
se dist1ngai6
. - .

j~staro~n~e

por el.:uso de la. .noti,..; ·:

oie. breve, del folletín ..naturalista·, y de los ·
ser:v.icios de info1maci6n pli~lica reclamados pdr··

las clases bajas.

·

Desde
su
peculiar
a~ti~ud de clerc, Pedro
S~lina s ha enjuiciado dur~mente la actividad pe-

riodística de Darío, _ po~ ~Gperlo estimula do en
"la a~enci6n a lo más superficial, el cultivo de
•

sus cap nc.i da das literarias más comunes". Luego
de desmonetiza r su trabajo periodístico por obli
•

•

g~:.;:i

a 'bscribir a l a s 6rdcnes de 1 :. a ctualidad "

lo vincula con su poesía , que no es t a ría "inmune
de e se mAl" ....ir con su criteri o

tivo de lo que debe ser un libro de poemas. Concluye a firmando que su oficio "ledio con qué vivir y l e quitó con qué sobrevivir" "porque el p~
riodista que llev~b a Rubén a su l ad o , suena a e~
traño. Era su extraño,. ( 24) .. El juicio pece de
prevención profesoral sobre los procesos de emeL
gencia d e l a li~ e ra t urn dentro de l a vid~ concre
t a -psicológica y socia l- d e un hombre . Son los
mismos a rg11mentos con los que Salina s construyó
~u ensayo sobre ''Balza c o los poderes del escrit-orº o su ingenioso análisis del libro de Van

'

�•

•

•

-43-

..

•

•

•

Brooks . Los abundantes textos que Dnrío dedi
có ~ su profesi6n corrigen a Salinas y ponen el
~sunto en un punto más preciso .
En todos los problemas de la actividad públi
en de- un hombre , l ~s diversas- fuerzas antagónicas

v/yck

~ndnn

entreveradas , y cuando se trata de la imposi

ción soci 1 sobre un a rtista -¿ cuál no lns

en su
.... ~ . .

vi r1~;. ?- m·'s que una

cono~ió

lamentación sob1"'e lo que

hecho si no hubi era sido forz (,,"do por ella,

~wr··:1

inter esa srber cómo la manejó~ El artista no es un
ser ptsivo : es el otro t6rmino de 1: ecuacif1.~ que
r espond~ ~ fuerz s que sobre él se ejer s n 7 á las
que

8

vc ces trni;'1. ele
1

,r~ncer y~

OP.

no

l0c;r'"rl(")

1

;n-

t ent n utilizar en su beneficioL Como no es un ente
•
n.bst1"ncto , sj.no u: hombre en situación , estos elementas [purecer6.n siempr e en su vida que en defi11i
ti v a es té tejid . . . con ellos . Ni está prob·.do
cribir a l~ orden de l ~ ac tua lidad sea o ligadameQ
te per judic i t1l, lo quu no l1n.ría po rder l a 11ut:rida
veto. de l n poesía de circunstancias, ni que lr fr~
cuente superficialidad de Dnrío respond~ Pl periodismo .... tampoco que ello. sea sin6nimo de mala litera tura . M~s bien se podría pensar que Darí o encontró en el pe1"'i . .:.smo una bue11a escuela para. su

�-44•

i~co~poraci6n

a la corriente modernista, tal como

ocurriera en los demás maestros de la época, de
Martí ~.Guti~rrez Náj€ra.
La parte perniciosa del periodismo la vieron

lúcidamente estos poetas . En un artículo consagrª
d~ a· Bonifacio' Byrne , periodista provinciano , Julián del Casal levanta el acta de acusación : "Sí !
el ~eriodismo , tal como se entiende todavía entre
nosotros, es la institución más nefasta''. Los c a~
gos más graves van dirigidos al sometimiento de
s~s opiniones, lo que Del Casal llama en forma im
propia la "des1)ersonalizaci6!1 11 del c c0ri ~ o r) "j~ a
la vileza de algWlas tareas menores : "Lo primero
que se hace al periodista , al ocupar su pue sto en
la redacción, es despojarlo de la cua lidad indispensabie al escritor : de su propia p ersonalidad. t~
Así el

per i c·n - ~ ta,

desde el momento que comience

a desempeñar sus funciones, tendrá que sufrir ig
•

mensos avatarés , según las exigencias del diario ,
convirtténdose en republicano si es monárquico ,
en libre pensador si es católico, en ana rquista
si es conservador"; en cuanto al trabajo propiamente dicho , hay ''mil tareas pequeñas del periodismo, las únicas a que puede·n aspirar aquí los

�-45je1venes literatos", que "no sólo son a trofiantes,
•

sino· envilecedoras" (24).

•

Se trata, en dos niveles distintos, de la

d~

pendencia del patrón a la que entra el escritor
•

al ingresa r a l a redacción periodística y que Daría ha bía reconocido s i n v acilar: "Antes , esos
eran duefios, amos . Hoy, director, ministro o millonario , 1.es a r rit::nd a ." Pero esta sujeción está
vinculada a través de distintos ligámenes i1dire~
tos con una dependencia más importa nte, que es la
que impone el público l ec t or de peri6dicos, único
merca do r eal de una actividad más o menos intelec
tual

(!U8

cu11u~i~1·u11 lus

esc1'i tores de la época .

-

Daría se preguntaba: "La verdad: y ¿qué es la mayoría de los lectores? El administrador tiene,
.
,
por este punto -y nada mas gue por este extraordi
nario punto- derecho a no preferir la producción
de un pensador -no pronunciaremos palabras sospechosas: poeta, artista- delante de la mercancía
mental de fábrica al por mayor" (26). En forro~
coil1ciden t e decía Del Casal: "Cómo se aprende a
cortejar l a opinión pública, c6mo a aniquilar las

-

•

ideas propias, c6mo a descuidar el puJ.imento de
la frase; c6mo a eKpresar lo primero que se ocu-

•

�-46.\

-

rra y cpmo• a aceptar. el gusto de los .demás" .(27)
.
."
Ambos atacan la parte más basta de la demanda , y. .
•

•

si ellos se resisten, son sus jefes administrati
•

vos quienes, al plegarse gustosamente a ella prQ
.
ocupados por el .rendimiento económico, los . obligan a transar • .El escritor no es un creador
.

.

pendiruun~ .

.

ind~

3ino un asalariado periodístico; al
•

•

•

obedecer l as 6rdenes de su• administr8dor está
•

•

•

obe~eciendo

•

por caminos entreverados l as órden es

del público.
•
,Las dos .críticrs citadas se ~ e fi e r en a un
descenso en la calidad del pr~ducto periodísti
co, r espondiendo a l a presi6n del público . B1e
•

•

ciex·to sin .ernbargo que e11 algunos , pocos en.sos ,
.
como el de "La l~aci6n " de Buer1os AiI·es que pertenecía al tipo d e periodismo doctrina rio, esa
presi6n era reemplazada por otra de lo alto que
impartía normas ideológica s, CT~s que estilísticas. Gin embergo en uno y otro caso, el escri•

tor

tr~nsformado

en periodista se enfrentaba a

•

problema s específicos

~e

escritur a· que deriva-

•

ban del nuevo medio- de • comunicación. Aquí se
inscribe otro c apítulo de cargos que admiten no
•

obs~ante

una consideración más equilibrada , por
•

�-47cuanto ln par.te viciosa del ejerciei u literar!o

qua en ellos se ataca tuvo PU contrapartida en el
desarrollo 'de nu ev as formas de expresión a rtística . Esos cargos registran : la inusitada pluralidad de temas a que debe hacer frente el periodista obviame11te. con mengua de su cabal conocimiento;

velocidad con que debe atender el encargo de
sus jefes redactando crónicas. sobre asuntos del

l~

momento , lo que afecta su dedicación a la escr~t~
ra artística ; la obligac1 ,)n de comuniaarse con un
público poco ilustrado lo que impone sustituir la
seriedad del tratamiento por la amenidad~ buscando ~ ~:' ·°l:r ql lecto1"' con ju.cgoa ettrn.cti"\. . OS y fácil,
mente comp1--ensibles. DeJ. libro de I"luhfeld Le monde ou 1 ' on imprime, Dar·ío traduc.ía esta frase :
"Se asegura que se ha tomado demasiado al léctoT
por un tonto frívolo, que tuviese repugnancia por
todo al.imento sólido : "Hacedme un Claude Bernc'lrd
' ligero ' decía un "editor" a su cronista, el dia
en que se levantó la estatua de este extraordinario pensado1·" . Por su parte Aníbal Latino, en el
artículo citado (que Darío conoció ya que se public6 en el diario chileno en que colaboraba , "La
Epoca " ) apunt aba las relaciones entre las condi-

�•

- •48··~

cib'nes propias del:. tra ba jo periodí s tic o y una

fo1·ma nuev a . de lite r a tura que por · el moment o era
obj·e to d e· r echazo p or lo s escrit ores "serios 0 lo

que quizás pued a

in t e rpre t arse ~

por aque l los

fo~

mados en l a es cuela español a que habíase prolon-

. gf!.do en el nat uralismo . Di ce Latino : "Nada que
exi j a reflexi6n, que revele estudio y erudición:
.
'
nada de comentarlos , de antecedentes , de cálcu_los , que induzcan a pensar si son o no '"' e ort ad os,
si pueden o no pueden confirma rs e : se uic1""e11 he
-·
chos , opiniones en breves líneast acció11 , ~1vi ­
m1ento y todo revuelto , seg{m ocurre, como un r~
flejo de l a vidú. diaria. :- como 1lrtP. L'Af'TºS =&gt;!1t~ciÓi
•
yiy_a .Q..e lo que es l a vida misma de los lec to res ("
En =esto podr'Ía hallarse t ambi én .el secr lJt0 del
éxito~

de l a popularidad de ciertos libran y de
cierta clase de lit eratura que los buenos~ l os
.

·v ordaderos litera tos desdeñan y fustigan"
.
..
Est ~. t a rea periodística fue l a que sir·vió
·a muchos poetas modernistas - sin duda a D&amp;ríopa ra conocer el mercado y para desentrafiar en
..

•

él tanto el funcionamiento del público que exi~
tía .como las orientacione s ·de· su s ensibilid ado
.
Aunque rechazando l a s miserias y mediocr idades

�-49•

en q11e podía caer, a él se adaptaron en un modo
•

•

sutil que gustaron no reconocer y aun negnr . Camo peri odistas que eran , vivieron entre l a s rde
nes d e sus patrones y l ns exigenci a s del públic o ,
intentando tra.za r entre ambas un ca mino más propi o que lej os de c :;nducirlos a l a "desper sonalizaci6n" de qu e hablaba Del Casa l l os llevé1ba oblié;,~
damente a xtr ma r l a not a per s vnal , l a órbi t a de
una subjetividad que l os distingui er a d~ l empar e-

-

jamiunt o de

l~ fabric~c ión y

llamar a

la

a t ención

sobre s us p r odu cci ~ n e s. Per o e s e estilo que el
mercad o condicion a , ~ sí c omo l os t ema s a que l os
c ons t riñe , l os o bli g~ ~ un~ canot~ntc t ~nc . '~ rJnovadorn . Fue Darío un brillante periodista , c omo
l o fueron s us c ongéneres li t er'1rios, l os má s gr an.
des pr osis t as del período , 1~ rtí y Unamuno , h echos en la escuela del artículo dia ri o pa r a l os

nuevos periódicos de Eota dos Unid os , Am~ric a La t~
na y España , cono c edores de l a prensa mcd erna , gui
ados por su demanda de novedod y originalidad,
a tent os a su elabo r a ci6n de sensaciones.

Dignificaron el género . Sinti~ndose atacad os
po r l a aparici6n del "repo rt er " que invadía las
r edacci ones , supieron luchar en su misma línea

�-50-

-

•

apelando a un don propio 1 insustituible: la escritura ("el re:porter no· puede tener eso que se
11.ama· sencillamf::nte estilo" decía Daría) , pero
a la vez fueron penetrados por el afán de info~

maci6n, de actualidad, que distinguía a aquel.
Su propio estilo codici6 la paradoja, la s orpr~.
sa, la nerviosa enumeración, el esguinc e r ápido
y llamativo .

~~

tensión que l e s significa ba une
lucha dia ria , enfrentados a l públic o , fue bien
compar ada por De l Casa l con l ~ d el domador fr e~
t e a las b es tia s s alva jes :

'~La

pluma de l ct·on i ..§

t a t i tJ11c qu e es ca rba r dia riament e el carnp0 &lt;lo
l a a ctua lidad, pa r a hé.1lla r un a sunto i mport·111t.~.&gt;7
.

•

r ev estirlo qe gal a s y ofr ece rlo a l a v o rac id~ d
de sus l ect or cs v La t a r ea es dif ícilº As eméj a se
al go a l a del dom[...dor que se ve obligado aE..' _ar
t odos l os días ; en l a j aula d ~ sus l eon ~ s, l os
•

peda zos má s fr escos d~ carne , pa r a t en erlos s a tisfechos e i mp edir que lo d0v or enº (2 9 )c
Es difícil que · esta a ctivida d de toda l a
vida no s e r eflej e 1la obra creativa . Y n o s Glo en el sentido perjudicial que censuraba
Sali
.
nas, sino en la adu pci6n de las que llamaremos,
para obviar el término virtudes, tendencias es•

�-51••

tilís t icas de la nueva época . Poesía y periodismo
•
s e entremezolnban en el trabajo diario , pasándóse
•
de una a otro sin cesar, en el ·mismo día, sobre
la misma mesa de tr.abajo : "Pasaba, pues , mi vida
bonaerenae escribiendo artículos par a La Nac±6n y
versos que fueron ,,13 tarde mis 'Pr osas profanas "
dice Daría en su Autobiograf:Ua . Y del misn10 modo

que Julián del Casal , a r egañadient es, admitía
que "escri bie11do c on free .:ncia , co:rho lo hace el

la pluma adquiere cierta soltura" sin
que esto lo convenciera del c onscj b d~ ~wlle Zvlh,
según el cual er a mejor esc ribir art í culos en un

p~riodista ,

periódico que v~rsos en m1a uhardilla, y del mi~
mo modo que Manuel Gutiérrcz Nájera trataba de
asumir l as que él es timaba condicio11es del report er y no del croni s ta - "ágil, diestro, ubicuo, ir!

visibl e , instantán eo , qu e guisa l a liebre antes
•

de que la atrapen , el reporter que ej€rce en todas las noticias ttel derecho del Señor 11 , el i--epo!:
ter qtle obliga a los sucesos a e11ca11ecer en una
sola noche " (30) - para acometer su me j or serie de
artículos , de 1893 a su muerte , del mismo modo RB
bén Daría afirmaba categ6rricamente que " el peTiodismo constituye una gimnasia del estilo " (31) .

�-52Esas tendencias estilísticas epocales son:

nov~

dad, atracci6n, velocidad, shock, rareea, inten
sidad, sensaci6n1 Las mismas que r eencontraremos en el arte modernista. . La búsqueda de lo in
sólito, los acercamientos bruscos de el emen.t os
.
disímiles~ ·-1&amp; renova ción perma n e nt e , l a s auda •

cia s temáticas; el reg istro de los ma tic e s, l a
"
me zcla de l a s sensacione s, la interpen etra ci6n
•
de distint a s disciplina s, el constant e , d e s e sper a do a fán de l o origina l, s on a su ve z r a s gos
que pert en ecen al nuev o me rca do , y, simulta n eament e , f orma s ·. d e pen e tra rlo y domina rlo.
Esa s fo1·ma s es t uvi er on prj mer r) en el periQ
dismo qu e e rl l a poe ~ia , y allí estuvier on prim~
r o l os t eme s que alla cultivó. La poesía a prendi~ en aquél su sistema o~ ~ racional. Tenía otra
fuente amplísima donde. a prende1 1 : en l a s crea•
cion es poé tica s de l os escrit or es europeos de l
•
art epurismo en adel ant e , (¡ue ha bí~n h echo , decenios ant e s que l os hispanoa merica nos, es a ~ x
periencia, r odand o a través de las r edaccion e s
•

•

-

d e l os periódicos fra nces es. Pe ro e ste origen
liter a rio sólo hubiera dado l a imita ción desla
vada, externa , y no e l brío creativo y origina l

-

•

�••

-53-

.

del movimiento, si· no ' concurríernn el ement os de
una experiencia
concreta; la situación s e r eiter a
.
ba ahora en América Latina prov ocando mayores con
trastes y violéncias de las que ha bi ~ gen er ado en

-

•

Europa ; el escritor s e hacía· a s í mismo en
cicio de es~s circunstancias nueva s.

~l

e j eL

j

Las lamentacione s · de l os pe r sonajes de Bal zac
en "La s.. ilusione s pe rdida s" s on el punto de ar ranque de la gran d ec e pción de los 7 esc rit ores , cuando
•

•

ven organiza rs e a s u a lrededor el mundo moder no a
cuyo pa rto ha bían c ontribuído . Su inc or por ac i ón
mal paga y poco edificant e a l os peri6di cos , l es
permite inicia r e l apr endiz'l. j e 0trrri el e 1 ~ n11,~v~
rea lida d en el plano de una activida d int electua l.
Los que vi e nen d e tr1s consuman l a experie ncia . En
sus apunt e s sobre· Baudelaire , lo s eña l a par a és t e
Benjamín , c omo para Ba lzac lo ha s eñalado Luk'1cs:
"Baudelaire estaba habilitadQ o constreñido -d ebido a su profunda exp eriencia de la na tura leza de

el merc ado como una in~
tanciu objetiva. A través de las · r elaciones con
. ,. .
las redacciones estaba en continuo~ á-Ontact ó "con el
mercado. Su método -la difamaci6n (Muss e t), la c on
tre f a 9on (Hugo )",32).
la me r cadería - a

reco~ o cer

•

�.

-54•

La escuela ...:d'Ura ·:a

·ve e es-,

el taller de

e~

perimentaci6n ~· fueron para Darío el . periodismo.

Por el puente .que
son :sus cuadros del natural,
.
~us

"

estampas coloristas, sus artículos imagina•

tivos~ y

sus cuentos, pasamos de l a mera crónica periodística a l reino de la poesía. A imagen
de lo que ocurre en Gutiérrez Nájera, donde los

Cuentos frágiles y los Cuentos color de humo
.
son un deslizami~&amp;to de sus crónica s semanales
mediante el despojamiento del tra je llamado a~
..

tualidad, .en Darío sus distintas tareas lit era.
rías quedan ensambladas, preferentemente en su
despuntar m0dernista, por el empleo de recurs os
.
literarios
:semejantes. Raimundo Lida ha c ompr o. r,
•
.
bado con el estudi o acucioso de l as ~ormas -esti
.
lísticas este parentesco: ".l!is natural -diceque a menudo 1leguen a borrarse los límites del
.
.
.
rela to con l a crónica, el rápido apunte descriJ2.
tivo o el ensayo . Sólo la presencia de cierto
mínimo de acción es l o que nos lleva ·.a inclui~,
entre sus cuentos, páginas como Esta era una
reina~ •• o ¡A p~plál ..• mientras quedan desechª
das tantas otras que no se distinguen de ~llas

-

•

sino por la falta de ese e1e·ment·o dinámico. En

�-. -

-55-

el extremo opuesto, :una ·frontera igualmente difusa separa el rela to de la prosa lírica, a veceB

de tono muy afínº (33). En l a colecc.i6n estableci
da por Erne~to Mejía Sánchez se incorporan como

-

cuentos varios textos que Darío ~ublic6 como si
fueran artículos periodísticos (ejemplo ºBouquetº
o "El año que viene siempre es azul") de las típ_i
C8.S crónicas semunales que sobre el modelo de Gutiérrez Nájera escribía. Es evidente que se las
recopiló utilizando como criterio para su inclusión que no estuvieran marcadas por. sucesos de ac
tualidad. De este modo adquieren un aire de cuen-

-

tos autónomos las que en realidad son páginas de
a ctualidadsobre momentos de la vida de una sociedad. Así "El año que viene siempre es azul" está
directamente "vinculado a la anterior crónica de
"El Heraldo" de Valparaíso en que cuenta la parti
da de los inmigrant e s veraniegos al concluir la
estación estival: los recursos .literarios en una
y otra página LJOn los mismos y es idéntico el
•
principio -que ya estaba en Del Casal y en Gutié•

rrez l'Tájera- de crear un p,eriodismo exp1.. esivo de
l as circunstancias espirituales Y. vitales por las
que pasa el grupo social, preferentemente femeni-

�-56-

•

•

.

•
••

1

•

•
•

.

•

•

••

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1

•

•

•

..

•

\ '-

•

•

•

no, de un · dete1·m1nado país. Del mismo modo · "Bo§
- . .. .
quet" no es muy diferente
de
"Una
exposici6n·'t
.
. ,...
\

que escribe dos semanas 4~~puás -so.lvo qu:e! está .
:- .
..
- . . . .
mejor escrito- pero donde ~ hay_ alusíones precx·. '
s as a hechos del m0mento: la
. . exposlci6n dé' · bOr- · .
•

•

•

•

.

•

dados, muebles, de las niñas del moriasterfo de
.
.
Sagradqs Corazon·e·s. En la ~er·i~ - de ~ 0.cho cr6ni-·

••

~

•

de

que escribe pura "El Hera.ld·o"

c~s

•

Valparaí-

•

•

so se encuentran las mejores p&amp;ginas·
en prosa .
..
.
..
.
. .
de Daría en su per~odo chileno." La púbÍica dn
.•

...

"&gt;

el io· de marzo d·e.
. . 1888..... sobre la niüerté del emperador de Alemania sólo admite. compa ración
. . ....
•
con texto·s ·tan famosos
como
"El
v
eJ.o
de
.1 A. r ei
..
•

••

-

.#

-

•

•

• 11

na l1ab", "Ei rey b~gués" o "La. cé.nc·i
.Ón del
.
:
I
.- ,
•
•
oro".
•

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•

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•

't

-.

•

•

'

•

•

Uno de los principios de la ' estética modernista que comienza a desarrollarse en Darío
.

es una escrittira donde se mezclan los sistemas
•

de distimtas artes, en particular la música y
la pintura. Del mismo modo también los límites
entre los géneros tienden a disolverse : si la
poesía surge soberana e i .n dependiente, a pesnr
de los intentos de versolibrismo, la prosa,

•

�-57q.u e es el gran campo experimental del movimiento
renovador (34), admite· diversas lecciones y ten-

dencias en un esfuerzo coherente de integración :
el perjodismo fue el t erreno donde se di~cid6
primero y donde se puso a prueba y'ponde triunfó
el sincretismo a rtístico.

�NOTAS
1

Ernst Fischer: The Necessity of Art. Lond on ,
.
•
Penguin Books, 1 964·, p. 49 .
•

•

2 .Escritos inéditos de Ru bén Darí o (recogi dos
d e per iódi cos de Buenos Aires y anotá:dos por
·E . K. Mapes . New Yor k , I ns t i t uto de las Esp!) ñas , 1 938 , p . 68 c
·
3 ~scritos inéditos , p . 69 .
4 Cite por Diego Manuel Sequeira , Rubén DarÍQ
criollo o raí z y rnédula ~ su creación poética~ Buenos Aires , Guillermo Kraft , 1945 ,
PIJ, 302-3c
5 En "La l a ción 11 , Año XLIII , r º 15 .140, Buenos

·-

6

7

En ''La
Aires,
En "La
• •
Aires
,

•

G:.ci6n" , Año XLIII, .No 15 . 150 , Buenos
11 de agosto de 1913"
Nación " Afio .XLIII , Nº 11 . 947 , Buenos
.'
23 de febr ero de 1907·

I

8

\~al t

9

Trad . italiana de Henato bolmi , j\ngelus Novus
Einaudi , 1962 , Pe 129 .
Rubé·n Daría , Cuentos com )le t o~ , 1~1éxico , Fondo

e r Ben j a1nin :- Schr.if t en , "Parque Central" ..

de Cultura Eco116mica , 1950 , p º 56 e

10

José A, Silva , Obras comple t as , Bogo tá, Banco

�I

t

de l a República, 1965 , p . 136.
11

Josá A. Silva , ob . cit . p·. li3.

12

Manuel Gutiérrez llájera, Poesías completa s ,
México , Editorial PorrÚ8 , 1953 . Tomo II , pp .

154-5.
1.3

16

Julián del Casal, Crónica s habanér a s . Las Villas , Universidad Central de La s Villas , 1 963 ,
p . 148 .
José A. Silva , ob . cit . p . 377.
Cintio Vitier, Lo cuba no en l a no esía , Las Vi
llas , Universid ad Centra l de Las Villas , 1958,
p . 268 .
"FJl jnfo:rt11nio en PT 0. i~]_ ae Sil\T'"J "
José A.,

22

Art. cit.

14

•

15

en

p~

122.

•

�23

"El periodismo moderno" en ºLa Epoca", Año

V, NQ 1641, Santiago.de Chile, 3 de . octu bre de 1886; p. 3. Debe ser transcripción
de un artículo de ºLa l~aci6n" de Buenos
. Aires.
24 Pedro Salinas, La poesía de Rubén Daría,
Buenos· Aires, Losada, pp. 20-23.
•

•

25

Julián del üosal, Cr6nic us habanera s,. Las
Villas, Universidad Central de Las Villas,
.
1963 (c ompil a ci6n ·e introducci6n por Angel
Augier, pr6logo por s~mue l Feijoo), pp.
287-8.
•

26
27

"La enfermedad del diario" en Escritos inéditos, p . 151.
;
..
Julian del Casal, Cr6nicns habaneras, pp.
288-9.

•

..

•

Aníbal Latino, art. cit., p . 3.
29 Julián del Casal, ob. cit., p. 105.
30 .Manuel Gutiérrez rTá jera, Obra s inédita s'
28

New Yor~, Hispanic Institute in the United
States, 1943, p . J . ·
o ompl~e"ta§.,

31

En tt LetrEls chilena s", Obras

32

t. II, p. 635.
.
Walter Benjamin, ob. cit., p. 129c

t

•

�33

"Los cuentos de Rubén Daría '', en Rubén Daría ,
Cuen tos comple toe, p . VIII.
l~

importanci a de la prosa , como

34

Véase sobre

1

crisol modernista , la serie de estudios reva
lorativos iniciada con el libro de Max Henrí
quez Ureña , Breve histo r ia del modernismo ,
Máxico, Fondo de Cult11ra ~conómic a , y partic~
larmente desa rrollada por los poJ.émicos escri
tos de Manuel Pedro Gonzdlez : Josá Martí en

•

-

el octogésimo ªniversario de la iniciaci 6n mo
dernista : 1882- 1962 , Cnracas, ~diciones del
Ministerio de Educaci6n , 1962s 132 pp . También los trnbnjos de Iv~n
do s en Génesis del modernismo , M~xico , El Col egio de M~xico/Washington University Press ,
•

1966 , 221 pp .

�</text>
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                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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Gonzalo Marín</text>
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                <text>Rama, Ángel&#13;
Los poetas modernistas en el mercado económico / Ángel Rama -- Montevideo : FHC.DL, 1967; p.57 ( Departamento de Literatura Hispanoamericana )</text>
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                    <text>��fv--1. I /
Or1 '

EMILIO ORIBE

TRES IDEALES ESTETICOS

70 1 7 ORI tre
T res ideales estéticos /
11111 11¡1111 111

~ ~ llll ll llll ll 11IJ111 1111

• FHCE/1044! 1 •

UNIVERSIDAD DE

LA

0001506
REPUBLICA

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENC IAS
M ON TEVIDEO
1958

��TRE

•

IDEALE

E TETICO

Se l1a oh . . ervado &lt;1ue la idea-. e- tética del l{enaci111icnto p ert enecen a lo!' arti ta::; y no a los filó~ofo con10 aC'onteció e11 la ~u1 t i­
güedad, ni a lo- e~critore y crít ico~ como oc11rr ~ con f rec11 11cia eu
lo~ tien1pos a ct11ales. Hay p11es un lllOillClll O en que la r&gt;alabra q11c
expresa e l }le11 .. a1niento e tético d el hombre~ '-e halla f orn1ulada por
la &lt;'Tiattu·a q11e 11a .;;ido elegida ¡&gt;ara cr ear la h e llc za . I~ .. o o•·urrió c 11
el Renaci111iento del ct1atrociento- al sei~ciento ... nada n1ás . ..\11t ..... l · l
1&gt;roblema d e Ja . . arte y de la~ categoría
- tética~ se cle .. Jizó a trav ;.,
de lo siste ma-. filosófico-., para adornarlo- en lo alto con10 la flor ... e
de;;}iza ¡&gt;or e l i11terior de la Jllanta para justificar 11 exi .. te11cia.
Platón, 1\ri ~tótele~. Plotino, San Agu~tín. anlo To111á-. .. inrlir an
la 11prema a-.piración d e la capacidad fi]o;;óficn ele vario ~i glo ¡)ara
expre ar el secreto de lo est ético. P ero en el Renacimiento la tarea
q11e c1a circun~crila dentro de i111 a r11¡&gt;0 el e nrtistas geniale!'. qui "11e~
en anotacione l1ecl1as al marge11 de C\ll 'i o1&gt;ra,.. ) "i t1 d esprenclerse jamás d e Ja proxirniclacl de la experiencia creadora~ form11laron ~u.
pri11cipio cxplicatiYo~~ al marge11 a parentc111ente de }o;; ~iste111a5 y
teniendo en c11enta nada más que las norn1n.; propias ele cada arte
cultivado. Se ¡&gt;ueden ofrecer ahí la r e fl e'\.i o11c.;; de c11atro !!ranci e~
artista de esa época: Bocaccio. Al1&gt;erti, Dn rPro ~~ Leonardo.
Exi"te11 otro", pero los que alca11zaron 111a~ 01· ¡llcnilu&lt;l de doctrina f tt,eron c . . to :
- L eo11arclo- e n modo e p ecialí iu10. ¡n1c10 cxpre-.ar a lo largo
de su vida .. 11 temas generale y . us obser' acione partic11 lare.... E
cierto que ella ~ sol&gt;repa a11 los límites de la artes y ,·an a la i1ni _versalidad co~noscitiva )" pensante, pero en s11 o1&gt;ra r e11nida h ay una
f'Íntesi ~ s11¡1crior a la de su s contemporáneos.
La pint11ra e filosofía, confiesa Leonardo. ¿Por qué? Porque
c11 fo1n1a oc11lta espec11la sobre el 111ovin1iento y for111a. Lla11ura ... ,
tnares, árbole_, ani1nale , hombre- _on su t nin~ y e 11 todos ello~ el
artic:ta debe encontrar Ja presencia ele lo ~ 11h~tan &lt;'ial y expresarlo no
olvidando las categorías ah tracta _ &lt;lel e"pacio. a través de la perspectiva y· del tien1po en f11nción del trán~ito d e Ja ... fornta" que \lo
&lt;lcl1e quedar tota]n1enlc in1novilizaclo n e l in ... ta11tc e n que fn e ~or-

-

5-

�¡&gt;rendido. Los objetos vivient~ i·epresentados, deben e.guir disfrutando (le su dicho a madurez temporal en que han culminado al ser
pintado::,, de ~t1erte qt1c siempre ~ue el. ho~L~·e. pueda observarl~s los
incorporai·á al tiempo de su ex1~tenc1a individual. Por eso vive a
tra' és de los siglos .. alg11iei1, una ]Oven l1e1·mosa, no ya en e tructura
re¡&gt;resentada de una figura hu~1Jana, ino el leve ~etalle de la "On·
risa, sin de conectarse con el tiempo en q11e se l11zo pre ente a }03
ojo- del arti ta.
E ta proft1nclización de los temas y e a ullicación egura )T al
mismo tiempo errante en s11 época, le permitió aconsejar como modalidad del arti ta, la uni,·ersalidad. En el orden del conocimiento
e to consagl'aha u conexión co11 el pasado a través .de la teología y
la filo ofía, con el presente a través de la matemática y con el f 11turo 111erced al dominio ele todas la ciencias natt1rale , nacientes
e11tonces.
G1·ave cue tión entonce , ¿ exi~te un método de Leonardo, que ea
Yálido en lo artístico en igual entido que el carte iano si1·ve al desarrollo de las ciencia ? Lo juicios discrepan. En una exigencia lógica e.stricta, puede negarse el valor clel método de Leonardo. Pero
en entido artístico, en la referencia a ttn dominio ya im¡&gt;lírita·
111ente separable de la ciencia, no puede 1nenos de aceptar~e con10
valioso el Tratado de la Pintura, como método, complementado con
el análisi progre ivo y analítico de las obras del mi mo Leonardo.
Si en el arte - dentro de st1 in1ponderable dominio, rebelcle ien1·
pre a la imposicione::, generales~ es po ible un método, é~te e enunció por parte de Leonardo, por la doble vía de t1 reflexione y
creaciones. Se l1a dicho que la e tética e impo illle como conoci1niento ' ·erdadero, pero que e~ 11na tentación invencil&gt;lc del espíritu.
Y bien, en Leonardo existe e ~ a concurrencia única de la creación genial v de la reflexión inteliaente
acon1pañándosc m\1t11amente
o
en t1n , t1eño paralelo, rectificá11do e y rindiéndose n1ut11a111cnte u
"ec reto ~ . No l1ay ejemplo má perfecto del aconteci1niento excepcional
ele c111e la inteli:i;encia ~e ha)' ª introrl11cido in le ionar la creación
en ~u decsarrollo. No l1ay q11e pensar ino en ímiles de la luz a tra,.é~ d ~l ~iamante~ no con ... tituído é~ te, sino con tit11yéndo~e con l1na
111ater1a inexpre~iva ~t con la n1i ~ ma nat11raleza ele la l11z en él. y
CJlle entonces se torna en creadora del mis1110 v de 11 forma.
I.. ~ genialidafl de Leonardo da Vinci al&gt;arcá partic11laridade que
la definen romo única y i11 relacioneQ, con otros ejen1¡)lare ]1un1ano,.
Ha)·
~enialidade · 1nucho iná, definiclao• dentro del arte o la
•
•
&lt;'.•encia. Si to1n.a111os ejemplo" de la antigüedad sal&gt;en1os de la genialidacl de E q111lo, de Ari tótele o de Fidiac;;. En época - 1noclerna3
comprende1no la genialiclacl de Beethoven o fle Shake pearc. A.pe·
na ent1n&lt;'iado-, todo., esto ... podero oq noml&gt;rec;; aparece a qn alrrde,}~r lln a111plio edific-io de carácter artí-;tico o científiC'o q11e circ11n'\·
cril&gt;c concrctn1nente una ollra q11c a&lt;'ompaña. con tran .;forn1acion&lt;'3
~

-

6 -

�y 1&gt;e11san1ienlo , la figura del genio c1·eaclor. En cierto 111ou1c11to se

''ª

rc\elan genialidacle de carácter enciclopéclico )
to, pero (leutro
de nn orden de dil)ci1)lina c1ue se reconocen a11tónoma en grado perfecta ni ente concreta ble. Puede pen ar~e en la genialiclacl ele •.\ri tóteJe .. , de Santo rI'o111á •y de Lei)&gt;inz. La conce11Lración d e la obra
1nonuu1ental. que personalmente o co11 colaboració11 definida o anó·
ni111a realizaron, e 11ace orgánica ) viva a travé de u111111&lt;is, re11nione colosales de ínte~ i creadora ) con trnccionc~ :. if:l terr1áti C'a~. qu~
a pe ar de toda la clifict1ltaclc que of1·ecen i11trín ica111ente. e
acent11an como elen1ento"I di$cernih le o definido en r l orclc11 (le Jo ·
•
•
conoc11n1entos.
Pero en el ejeu1plo de Leonardo e11co11trau10~ una t?-f" nialida cl i11-,talacla sobre lo conori1nientO;:, ~ Ja ... a1&gt;tilt1des naturale 111á variada , contradictoria"' e inron1pleta--. Con el agregado ele que e~a g.e·
niali&lt;la&lt;l se re ~ ientc de una fragilidad ace11t11ada, apena ... ~e la .. om te
a la crítica en el orden t·igt1ro o de l'nalquier conoci1nic11lo (lefi11ido:
:-ea científico, artí tico o filosófico. E11 el orde11 ele lo técnico . de lo
}lráctico, e11 el de la creación ah ... tracta v en el &lt;le lo .. d etalle co11creto . ¿Cómo e ~ JlO il&gt;le que tina ge11iáliclacl ... uh--i ... ttt e11 lo.;; "igl0t,
apoyánclo e en tanta ~ fragi]irlade ... '? 0\cle1ná~. coincicl e tod o &lt;'.;to ro11
la ro1n¡&gt;ro1&gt;ación. )~a notada ) critirada J&gt;Or Jo~ co n t t"n1poráneo" (le
Leonardo }' confirn1a&lt;la por la po ... tericlacl. de que Pl nrti~ta :irecía
del in1pn1so titánico genial que conrihe la realiza&lt;'ión clt" nna ollra,
ele de u iniciación coino iclea ha la u tér1nino, en 1111 arto &lt;le ,~o]u11lacl iínica ) certera. Prolongalla inclefinida111entc ~u .. cxpcrie11cia ,
era inconc:. tantc ~ n1eticulo o, no concluía ... 11c:. Ya ... to-. J&gt;lane .. con ~ tru c­
tivo--.... e detenía en lo i11co11clnc;o c·o1no en una nulle que lo ,~elalla y
e1nhe1Jecía a la Ycz. , i11 en1har~o. a Jle .. ar de e.;;a.., caractcrí .. tiea:- i1egativa-. de la genialidad. é--ta aparece arun111lánrlo-.e en la totaliclad ele
Sll obra y "e cun1ple ro1no 11n n1ila~ro en el 111ínimo detalle: '-ll fragmento pensante , e11c:; afori mo , "'ll"I ob .. erYacione ... , la f ra:-.e.;; q11c .;;e
le a.,ignan son tan proft1ndas. variadas ) genialc , co1no ~t1 pi11tt1ra ,
~u clil)ujo • uc:; ec:;]&gt;ozos. u planos para 1náql1inas. ll" anotacio11&lt;'" 9.0l&gt;re la plantas o ]&lt;&gt;e:, ani 1nale .
Colocad entre n1il )á1nina... d e rcprocluccione-. d e grnhaclo" célel&gt;re 11n pequeño &lt;lillujo de Leo11ardo. una anotació11 frap.111cntaria. u11
1·0,tro~ tina mano, 1111 ojo. v e te &lt;letalle re-.planclererá con el í11rlice
ele la categoría genial.
·
Igual oc11rre con ... u~ invento .... "ll"' re-flexione ...... ohr(' la .. arte.,~ el
gol&gt;ierno ele lo l1on1l&gt;re o ]a., ley('., que ri ge11 la ttnifor1nidad d e la
naturaleza.
;, Por q11é e .. ta re' elación ;;;úhita de lo ~enial en el dc&gt;Lalle pa1·cial,
en el clihujo apena ... 01nl&gt;rea&lt;1o~ en ln 1náxin1a no l&gt;ien funcla111entacla?
Na die podría explicarlo. S11 va teda el ele ro11oci 1n ien to... pla11ca c:;ol&gt;re
toda las ilisciplina~. e-. ron10 el bOl ... o])t·e Jo .. pórtiro-. ,]e Jo.., len1plo~

-7-

�0

•

Je la ttni' er icla&lt;les. ) - a e sa l&gt;e : pin tor, esct1ltor, arqu itect o, mate-

1nático, mecánico, ingeniero, natu ralista, an atomist a .
No se agotan los dominios de u s conocimien tos como si hubiera
queri do la naturaleza d ejar en t1n frági l vaso h umano e lampada la
l1uella del dedo divino, en tanto que se desp liega en leyes, n lí m eros
,, colores. Agréguese a esta mt1l tipl icidad armónica y feliz una cir~unstancia nlás original y rara. Todos los genio de la llellas arteti,
&lt;leapués de expresarse y concentrar e11 c:.í mi mo los te oro-; de la hu111anidad de u tiempo y de la eternidad enct1entran st1 contorno enclat1strado den lro de algiín ciclo de la l1i ~toria . Uno ec lo griego,
Ho1nero, otro es lo medioe,·al, Dante, otro es lo n1oder no, Sl1akespeare.
r•e ro aclen1á ... e:, lo propio de una é poca, )'" se confina en el futt1ro,
co11dt1riendo solamente lo qt1e de u tiempo y del pasado concentró
en , 1.•
Leonardo, en cambio i ])ien representa al Renacimiento en su fi'-Onomía primordial, más l&gt;ien se parece a t1n genio de todos los tiempos. a 11n hombre arque tipo., que i gt1al podría convenirle el ámbito de
la antigiie dad co1110 el de la mo clernidad~ la ¡&gt;lenitt1d formal de lo
clá-;ico con1 0 el a1la .. io n a111ie nto n o111inativo o la mu ~ icalidad si1nJ,olist n.
N o e ele i1ingí1n tie111¡&gt;o hi5tó rico el e te r111 i n a do conservando int acta ~11 i&lt;lenticlad.
~i ¡)er~i te 111á adherido a l a atln1i ración d e la~ gen er aciones, n o
~e &lt;le b e al valor inn1enso de lo qtte l1izo sino también al poder de
~ tthsi tir siempre r enová11dose en e1 f11t11ro .
. . Ti en e la geni alida d d e r evelar ... e en el fL1turo ~ien1pre, l1aciéndose
' '1s1ble stt 'onri'-a en tod o~ lo:-. in' cn to~ d el h oml&gt;re en los ítltimo eiglos e11 el orden
científi co o t écnico. I out1aln1enlc l ao ollras plástica-..
.
r;;us ensayos e id ea-.. afori ~ 1no e ini:d nua cion e ... , !!ttardarán en ~ t• intimi&lt;lacl el de arrollo de innt1111er a1lle ¡&gt;osicione c ... t é ticac..
Leonardo ap ar ece e nto n ce - com o ele vinculado de lo l1t1mano,
de conect ado ele lo hi ... tóri co. para circ11lar lil&gt;r e 111e n te co1110 el arqt1etipo iempre vari able de lo c1t1e d esea er ie111¡&gt;re - en caso de r ealizarse plenamente, el l1on1 l&gt;re eterno.
P ero e ta tran for111ació n 111í tica ,e ar1noniza 1)lena111enle con ~tt
contingencia corpóre a ) tt fi gura concr e ta, c o111 0 para lla 111 arno ~ la
atención sol&gt;r c él v· reco11ocerlo en -.c lt e en cía limitada '"" carnal a
·
.
p esa r de todo.

De tl Tratado ~e la Pint11 ra, ol&gt;ra f rag111e11taria y in ¡&gt;la11. e111an_an n11m eros a ~ corrie ntes 111oderna-. d e l a e ... té tic:i. Pa ada la inflt1e11c~a . del racionalisn10 carle~i ano 111 á~ al] á ,Je l a forn1alizac-ión apriori~t~ca d e l ant, la e t é ti ca va a en ca111i11ar~e p o r el m é todo ele las e.xJlCr1cn cias y al1í r econóce e Ja pre5e11cia el e I .eonardo.
I . a. crítica artís.tica ¡&gt;ar a]e la111e11 tc, ~e a ¡&gt; o~ a con f r ec11 en cia en
s~nt: 11.c1a~ &lt;]e..,pren cl1d as &lt;l e c-,te "-Ol'Jll'Cll Cle nte tratado ne ]a creac-ión
111cl o r1 C'a.

-

8 -

�De modo que el hálito ele la n1odernidad se Vltelve 5iobrc aquel
conjunto de sabiduría dentro de lo artístico, como en afanosa })ú- quecla de s11 centro propulsor.
Segonel - nota las sig11iente · contrihucio11cb de Leonarclo a la
f:stética:
I ..a ciencia, - si la estética aspira a organizarse como ciencia liene Slt nacimiento en la experiencia, el arte d ch~ c1npezar por el
estudio ele las parlicularida&lt;lea. En e to Leonardo co111prencle el arte
creador: y la n1is111a crítica estética, ya e refiera a t1s valoraciones
&lt;le las obras o ya al11cla a los proce os sulljetivo clel juicio estético.
Lo ¡&gt;articttlar~ lo concreto i e po i1&gt;lc lo -imple, recupera11
Et1 poderío y titt firmeza en el análi is ele los fcnó111c110 e téticos.
I .. a ¡&gt;i11l11ra es una cosa mental: E11cierra n1t1cl1 í ·irno · sig11ificaclo~ .
... e comprende qtte en primer plano parece indicar que en la pi11t11ra
es necesario t1n esfuerzo reflexivo, a pe ar &lt;le la 'iolencia de la intención ~e11sillle del dih11jo o de la {orina. Que "'e r equiere inteligencia!
raciocinio, col1erencia lógica, plenit11d ele razona111iento. 1&gt;ara co1nJlrenderla. 1 aí1n 1ná~ , ejercicios, teoría:,, nornl&lt;lt~ .
(. Scrá11 u ficiente e tos ru:til11gio de la 111e11te o¡&gt;crante? egura·
111ente qnc 110: ~on i1nprescinclib]es los 1&gt;od c1·e ~ oculto .. de la mis111:.i
inteligencia: la int11ición racio11al, la analogía .. el . . ondeo 111ctafísico . ..
¡ r at.. í, la i111ple anotación de que la pintura e - u11 algo 1nental~ i10 ...
l1a ido llevando in ensil&gt;leme11te al trata1nienlo ele todo aq11ello q11e
p11ecle encerrar la inteligencia en st1s .virt11alida&lt;les infinita::,. La 1&gt;inlura c:e il11n1inará con e as vestid11ras. Y ejc-1111&gt;10 ele ello c., cualqi1icr
pint1tra tlc I . connrdo, profana o ~acra, fig11ra o 1&gt;ai aje~ retrato o n1ito.
claroscuro o contorno nítido, soml&gt;ra o l11mino i&lt;lacl.
No hay 1&gt;i11tura má directa 11acia lo c11~i1&gt;1e, y al i11i~1110 tieu1¡&gt;0
1ná n1etafí"ica - ) r l&gt;ella }. níticla- 11nie11clo la i11finit11d co11 la finit11rl
en el sentido rle . c11elling, que la ¡&gt;intura &lt;le T...co11ardo. Ca11i:-a orpresa el encontrar en Leonardo, claran1cnte ex¡&gt;l'e~ ado principio:- &lt;le
técnica ¡&gt;ictórica q11c con ~ titu}·eron la aportación 111ás di,ru]gada ele]
impresionic;1110 f rancé'-. La contemplación de la 11atura]eza ya llevó
al florentino a notar q11e las sombra no eran negl'as, sino azules. E sa
circ11n tancia no fue apreciada entonces.
La traclició11 cla"icista y la infl11encia ele J\lherti ¡&gt;er1nitiero11 la
la persi.,tencia &lt;lel dogma de las on1l&gt;ras en función del n egro. e
rli&lt;'e &lt;1ue D"lacroix dcscnlJrió, si11 conocer el untcreclentc de Leo11urclo, el l1echo de las oml&gt;ras coloreada~, q11c fu e ron inlrod11riclas cl11rante el ~i~lo XIX )º que ~e incorporaron a la ¡&gt;intura de:.--de enlo11ces. En el Trotaclo d&lt;&gt; la Pintura se anota que el rojo y el a111arilll)
hrillan e11 ... u c~¡&gt;lenclor en la lu1. 111ientras r1ue el azul y el verde
'C Yalorizan en el 1&gt;11&lt;lor de la '01nhra. De al1í la .;orpre iva 110,•eclacl4
an t ici pándo ~c a Ja, teoría(' ele los colores y a lo~ cont nidos de la
11crc:epción se11,ihle. de la ~0 111hra ro1oreada. que "e cont rar&gt;o11e corno

-9-

�un conjunto de valores cromáticos .ª.la Ol'gía ?e la luz. Contr~p~si·
ción de elementos, grados y superf1c1es a la pintura y a la mus1ca.
El grado mismo de la lumi~osiclad de los colores, q~e los franceses
entienden como valor del color1do, el canon de los griegos, es descubierto por Leonardo.
, .
.
El camino qt1e gt1ía al creador plast1co se hace ]JaJO la luz de la
universalidad.
De ahí que todo autor debe ser familiar del arte y de Ja
ciencia, de las leyes de los ast.J:os y de los secretos de las pasiones
de las almas, que se hacen transparentes en los rostros humanos, vistos al atardecer a media luz~ que es cuando act1san mayor riqueza
de matices., de claro oscuro, )r de hermosura espiritual.
Muchas veces en las oscilaciones del arte moderno de Leonardo a
n11estros días, la tendencia dominante de las teorías consiste en llevar
a un grado extremo, a una agudización exhaustiva un principio denunciado en el arte clásico. Se esta]Jlece así que Leonardo se opone a
la tradición florentina, uspensa y extasiada de las formas clásicas.
Para Leonardo el conto1·no debe ser irreal e invisible, como si
tuviera una natt1raleza matemática interior. Esto conduce en la plá,;tica sensible a la di ipación corpórea en el ambiente y a la integra·
ción de las figt1ras representa&lt;las en 11n fondo común que las enlaza
- como la ai-monía de t1na ley oculta. E el tránsito hacia Rem·
hrandt, Goya, Manet y lo impresioni tas. Es solucionar el pleito
tradicional entre la superioridad de la pintura y la poe-ía creando los
univer os de la pinl11ra mt1sicalizada en el color }T en la dilt1ción dinámica de los tonos.
Pero, al mismo tie111po, retrocedie11clo l1acia }a ~ edade- antiguas,
es la fidelidad hacia la invocación del principio formal espiritual de
oxigen aristotélico o al &lt;linami ino ocltlto en la espiritualidad inmanente de Plotino.
Se ve de qt1é manera, e pa -a de doctrina· n1etafí ica ~ antiguas
a expresione plástica moderna n1erced preci amente a esta matemática formal y aho1·a irreal. que ensamllla ecretamente el contorno
del l1niverso representable. Figt1ra )' fondo no dellen contrastar, deben confundirse en su límite ~ el objeto adquiere a .. í ll prestancia
e. ~ética al mismo tiempo qt1e recupera 11 valor intrínseco y ll situ ac1~n en el o.rden de lo creado. Co11 toclo~ Leonardo, gracias al equilibrio ele su riqueza sen orial, firn1e1nente afirmaclo en el acto de la re.flexión., in anti ene fiel a 11n contorno preri o en f t1nción de salvagua~dar la fo1·ma plá tica . ..t\.ctualla entonce como ostenido por un
i·eal1smo natt1ra1. Un c11erpo no e disipará en reflejos in atentar
contra , u orde~ existente, ino que ofrecerá como algo compacto,
para as1 denunciar 11 realidad secreta al mismo tiem¡lo qt1e u máscara coloreada. l Tna inanzana plástica seguirá siendo l1na manzana
real, lln rostro representado no renunciará a "US e~tr11cturao físicas ni
stts ex¡lre ione" espirit11ale ~ por má.; útile qt1e ella$ sean. La pi11·
'I

ª

-10-

�t11ra n1oriría ~ino n1ar1tu\ iera u Yer&lt;.lacl natttral. ) a ciada e11 lo c¡11e
ofrece corno circun ~ ta11cia, o e11 lo c¡t1c re\ cla &lt;'OJ110 cter11idad.
Act1ía entonce el arte como tina rec-rcació11 c1ne ohcdece a la volunlacl ele sínte ¡..,: de al1í e a figura.., tlefinicla-.~ pl e11a... , nítidas, viviente que a¡&gt;arecen en Leonardo, y qu e ... crltu.·e11 r&gt;or c ... a antítf"si.s
implícita ... en ella , q11e ya son a¡lreciacla.., y go.tacla ... co1110 felices regalo de lo natural o al mis n10 tiempo idea-, platónicas in111ovilizada&lt;i
en la tela con10 e11 u11 tie1npo pctrif icaclo.
Lionello Venttari, ~eñala q11e «l . eo11ardo pr&lt;''-C11La el ca o tal vez
único de 11n gran ¡&gt;intor, } de 1111 gran ¡&gt;en~ aclor, que con }lre texto de
la ¡&gt;i11tura en general, coucenira ::,11 ¡&gt;en ~ au1iento en la pi11tura que él
n1i 1110 realiza o qt1e e prepara para el fu tu ro ». E-,to llevaría a una
sin1plificación extren1a qt1e no deja de ofrecer -,u tcntacione ". La
pint11ra ele Leonardo ería con10 llJl ~ i ... ten1a 1netafí-.ico &lt;le arrollado
en f or111a ) color&amp;. O l&gt;ien~ corno 1111 lihro en do11de pag.anismo y
cri-.tianis1no f undiclo en una ·ola rra)icla&lt;l -..e e. pre ... a'.'le11 ante lo :-.i·
glo-..~ en "ll sínte..,j~ total: lo qt1e corre:,¡&gt;onde al in11lerio ele lo artístico puro y lo que e«S c111nl&gt;re del J&gt;Cn"a111ie11to en tanto qnr ... e explaya
e11 cliscur o )" experiencia. Ec:i po il&gt;le que nunca ..,C" Ita} a cxpre ado
COll n1á ... inocencia O C'Oll n1á ... lran. . ¡&gt;are ncia la [&gt;rof undiclad ele e a
!ooiií11te i l1umana. IJa . . ol&gt;ra, concluida"'. la inconrlu ... at". ]o ... cnaclro"'I en
donde pasa la ·on1l&gt;ra ele ~ u e · tilo, los gral1aclo )' a¡&gt;u11tc ~ tra ·n1iten
la prof11ndidacl clel &lt;le tino de lao for1l1a~ rn ta11to &lt;(Ht&gt; agradan i11finitan1ente. Pa1·a ju tificar e de esta revelación nat 11 ra l ele ~11 capaciclnrl
creadora o repre entativa, dejó lo -,ip;uirntc~ q11c e ... clC' lo 1ná. ¡&gt;rofundo que ~e J1a escrito so1&gt;re 11i11tura: « f~ l ¡&gt;intor e-. a1110 ) ~ eño r de
toda~ la rosal'\ c1ue pueclen pa ·ar por la in1aginació11 d el 11on1hre,
porq11e ...,¡ él ~.ientc el de ~ eo ele conten11&gt;lar 1&gt;e1lcza.., que lo en canten
e~ dueño ele crearJac:.. )" ... ¡ &lt;Jnicre Ycr C'O'-a"' nlon qtrlto~ a~ q11e ca\1 en
11orror. o que ea11 g-roleoca-. ). ri;:,ihlc-.. o c¡ne en vertln&lt;l 1nne\·a11 a
compasión. pt1ede er a1110 ) r creaclor ele ella-.,., . ) '" añade. de ... ptté~ ele
en11merar }aq 110-.il1ilidade.;; ele crear 1le l pintor: «Todo lo qne c~tá en
el t1niver... o en &lt;" ... encia. e11 pre ... c11cia o c11 Ja in1aginación. lo tie11e
pri1nero en la inente. ) cle"pt1é" e11 }a ... n1ano-.. ). r-011 &lt;"lla-. tan exrf"l~a~.
que. al i~ual qne la~ co'."&gt;a ... crea11 al t i e 111 po 11na 1&gt;1·opo1·rio11:irl:t arn1l&gt;·
nía con una sola rnirada. »
E::,te fragme11to podría figurar e11 u11 tex to el e] e-.laAirita. por u
do1&gt;1e conte11iclo de fideliclacl con Jo.., elato ... el~ la oh ... crvación )' la
ex1&gt;eriencia y por 11 ~eneralización tra-.cenclcnte. J,o Yalio... o clcl
ejemplo et-. &lt;¡ne u for1nulación no c¡u ccla g ira11c10 1&gt;or s i .. o]a e n el
\.'arío ele la.., per~pecti"·a • "i110 1¡nc -=&lt;' clc ... arro1ló c11 la ~0111l&gt;reada
. . upcrfirie ele la tela": la Gioco11cla. la ' ir:.i,en el e ]a . . Rora .... c1 San
) ¡.1 ¡;l

J{;,ptic.l~·.

H ullo cr1 é 1 do.. poclero-.a., &lt;lircct ¡,·a.. : la de r .lucir -.u 1&gt;en.;an1ienlo a fór111u]ac:; int~tica5 )' prcr i:,,a~. &lt;lr. una ... in1pli &lt;'i clacl ¡&gt;rag·
111ática )' 'ital que a 0111l&gt;ra. ). la el e aer.11Luar la 11ec~--icla&lt;l ele la sín·

-- 11 -

�tesis exprebiva, al reducir todos los cle1nentos representados en la
solución del problema de la sombra.

*

*

Leonarclo constituye la 111a),.Or ele las incitaciones del hom]Jre
actual. El carácter fragmentario, limitado, especializado del ho1nbre
de hoy se iente atraído por el mi~ terio tiniver al de Leonardo. Es un
asombro que haJ' ª existido una criat11ra así, capaz de con-.titt1ir e en
el arq11etipo de todo lo huma110 ) r lo divino qt1e es po~ihle re1111ir
en este poco barro que son1ob.
Pero i asombrosa es la -in1¡&gt;l enumeración de su_ aC'tiviclad'!~
y creaciones, má grá\ida ele a on1bro e la circunstancia azaro~a y
... ¡n entido que Ja ~ impul;:;ó a ser creada ...
Sobre Leonardo.. flota tdem ¡&gt;re 11n azar. t1na levet.la&lt;l rlel de..;t i110~ 11na contin.rren cia per -i tent
~T con tatahle. En el fo11 {lo e el
azélr c1uc teje y· ele teje la urclin1l&gt;re de nue tro o curo de~tino, pero
11 lo-. clcn1á.., :5Cre- ¡Jermanece ºI'ª o )r callado o se con, ierte en le)~
)r cl etern1inació11 ]ócrica, n1ientra - qtte r.n I . . conarrlo ... e l1ac
eYidente •
•
VI\'az, act11ante.
1"0'10 lo que le oc11rrc ~ natt1ra1. p ero ¡1ar ce al i11i .. n10 1ien1po
111i1agro o e irr al. I~l 11a ·in1i ento la a111i..,tarle-.. lo ' 'iajes . Ja .. relaf'Íon
con los prín cipe y· Jo .. l&gt;t1r«l1C e-.. la nctitt1cl ant~ Jo;; f1ccho J1i tóricos. Ja inrlifercncia )' la ... onri-.a. Ja inllc¡&gt;endencia )'' la tnaje tacl, Ja fra rri}i,Jarl d e ~l.1 111edio · (le rcar. la in on lancia. la 111ctic ul o~ irlacl e.xtre111a .. el ~xta"i .. la cont 1111&gt;lación. todo c::o &lt;'Onfi!!;ura
un cjcn11llar l1un1ar10 q11 no tiene ¡&gt;ar. ni nine:una aproxin1ución
1

¡&gt;o.. il&gt;J~.

a J&gt;e .. ar ele r po ar .. ol•r 11 1·l1os co11ot'iclo:;: ~· l&gt;ie11
cloc11n1c11ta&lt;los. on toda di tinta~. ou10 \•nlor 11~citador y· eje111plar
para In jó'' ne arti ta
' \•alio í i1110 ))Or P.) inler' inn1ancnt c rle
t!ll ,, rsonali&lt;lncl. por r.l rJi .. p)ic:c11tc 11 roí 1110 rle
u \Tida. y· por el
carácter de s t.1 o1&gt;ra que no al,ru111a. t1i limita. ni in1no, iliza de acln1iraf'ión al qtie la p er ci1&gt; ])Or , e~ r&gt;rin1 rn. Par ce la expresión ¡&gt;ura
ele Jo natural )r a c~ .. i]1lc. Tr1vita a cr ar. a ; !!l1ir ln - \'ocncione;; nattrra]e .... ¡&gt;or ~ta:: \'irl1tale inri ta ion .... ¡1ar ~e al an.lal&gt;le. ] fin. Jlara
el ho!11hr,• n1aduro. r c i ' n e tornn eni"'n1iitica )' terril&gt;le.
. F_,, n1gn con10 el 11\iraje &lt;l l rlc-.i rto: l ele. ierto P.n nuc tra ¡&gt;rO·
J&gt;•ra alina. 1\l go
tá en 1n in111i11 nc-in rl -.er alcunzal&gt;l por nt1e~tro
es,~icrzo. l ro nos en"aÍÍa. E-. el 111irnjc rle la in ~dita naturaleza. 1 11ec·l1izo ele In ''erclad: co11 P.] caráct r n1i-.t rio .. o
i11alcanzal,J -an n·
'ftte ~':idc11tc )' real- el Jn 11rn J-,e) a en .. j. &lt;¡11e irtcita .. jf!1111&gt;rC a ]a
c·reat·1on dP. la Jll ·ntP..

· ll" hiograf ía

1

�II

CHELLI1TG ) EL ROi'VI1\ 1'I CI \IO

1 con111emorar .. e en t o d o - l os paí-..e' ct1l to - el cente11ario ele la
muerte de Federico G uille r1110 cl1 el li11g, acle111á5 ele la ex¡&gt;o-i ción d e
s u filo ofía y de u s d octri11a "' e tética ... , q ue .::e rea liza en la Fac ultad
de H11manidadecs ). Cien cia-, n o l1a p areci do oporl11no a~o ciarno - al
homenaje t1niver al q11e · e l e con sagra a e te e::,¡lírit11, con la com 11nicación ele cuatro l eccio11e ~ol &gt;re -..11 Fi lo · ofía d l
r t e y s11 posic i ón en la E téti ca.
D e t o d o Jo filó -;ofo · de l i deali 1110 011tológico ale111án. el de
más difícil '-Ít1tesi e""&lt;po~itiv a s iempre l1a i cl o Scl1 el ling . u obra se
r e-- i ... te al e ... pírit1t d e 'ist ema }. de orden que ~e estal&gt;lece co1110 nor111a
en la con, ideración de l o - filó of os d entro de la p er ... ¡&gt;ectiva l1istórica.
T anto es a -í q11e su p er s onalida d se e-.t11d i a act11nl111cnte a travé- de
n11n1 ero~o~ trat a di t a ~, ~· lo r e ;;;n lta cl o d el e11 foca111icn to. e l al cn11ce
y· el v al or tle s11 id ea;; difier en 11111ch o d e lln a11tor a otro. i\iá$ cl ara
e p ercil&gt;e e a dife r enci a c11ando se le cotn parn a Ka11l, Ficl1te o Ilccrel~
para quie n e'- la p o teridad h a e n contrado co11 111á1:&gt; ~xi to la' ''Íª" f undamentalcs de a cce ~ o.
Schelling se r esi ente d e 1111a atn1 ó fer a el e i11co111¡&gt;rens il1il icl n&lt;I 11at11ral , a la c ual se a gregan fa c tore " el e í n dole rel i~io~ a artí. . tic n y
científica. Por momento p arece e l r11eno-: filósofo ele todos. el 111ápróximo a la marginal disipnción p or ri qt1cza de in1aginación e int en ción ar tí tic a sollre l as o tra~ f acultades clá ... ic as del fil o of ar. Por
otro lado, es el fi ló~ of o q11c 111 á ín tin1 a relación 1nant11' o con los
movimiento liter a r ios )r artís ti cos clel ron1 a r1ticis1110 alcn1án. .. qnc
1
m á ~ afinidades con servó con
o·valis. -. chiller~ Goctl1 e )" Ilold ..r]i11Z]
D e s u e rte qt1c a11tore · com o D i lt l1ey proyectan sol&gt;re la p er~ona­
lidacl de Scl1 elli11g l11 ce - inte rpre tat i,•a - q11e lo a lcja11 clel centro tle
la filo ~ofía )' lo adscril&gt;e n m á l&gt;ien d entro de la-: cu l tura ... artíqtica'.
Igual capacidarl de in1presión e p c r cil1e al ser 11 obra apreciada
por la críti ca e uro¡)ea : e.xi~ t e 11n Sch e llin !?; de lo a leman es- t1 n cl1elling de lo fran ce,ccS~ t1n Scl1ell i11g de Jo i n gl ese.... o ital ia110" ). c~­
pañole .
Si bien el núcl eo central ele ~u p cr ~ on ali cl a d p11cde ser r e11ovahl e
con ul)icarlo d entro d el id ea1i 1110 al e 111 á n ,.
e11 l a -;u ces ió 11 de Ficl1te
•
). en el antecedente d e H egel, la di · tinta i111port a n ci a q11e tie les o tor ga
a la parte' d e st1 obra, d esint e~ ra n c ... a coordi11ació 11 p revia par a propiciar el cle ... arrollo de va lora cio11es di ver gente;;.
A cien año ele 11 1nt1ertc e ª"i te a l esp ectáct1lo de recon ocer
la Yitalidad y· la noYerL'ld 1&gt;er111a n c nt c ele ..,ll :, idea !'.', d e r.on -t a tar la
\·i etrencia de ~11 ~ r e fl e xio11e.., e n la críti C'a fil o-..ó fi ca ele l a ~ art es .'". n

-

13 -

�los movimientos artísticos. La 1nú~ica y la ¡&gt;lá tica se sienten vigorosamente 6Ustentaclas por su · aclivinaciones )' la aureola de su figt1ra
alterna con la de los poeta · y artistas con lo cuales convivió en los
banquetes de la vida.
Las exposiciones que e liarán en ct1atro in ... tancia ·" ver.;arán cSOl&gt;re
t1s ideas estéticas, pero con la previa ad,•ertencia de que las mi mas
i·equieren un conocimiento ¡&gt;ropedéutivo de us doctrina y t1na anotación sol&gt;re su vida, qt1e acentúe la parliculariclade de ~tl carácter
y sus ra1nificacione histórica.; y artística .
Siempe nos impresionó la imagen qt1e de él tran mitió 11ace más
ele cincuenta años, Menéndez y Pelayo e11 ·t1 enciclo¡léclica o)&gt;ra obre
la idea e~téticas: «Schellin~, e píritt1 arlí"'tico J' poético. o¡&gt;t1lenlo y
brillantísimo e critor, lleno de lt1z y penetrado ele realidad arde en
6US más de enfrenados "\'1.1elo · idealistas, rico ele conoci1niento ~ po-.itivos, (arqueología, hi to ria, mitología co111 parada .. ciencia naturale,,
filología clá ica) pen ador má semejante a lo_, griego y a lo italianos que a lo alemanes.. heredero en parte. de Plotino y Giordano
Bruno n1ás bien que de Kant».
Este perfil, por i 1ni 1no, revela el ardiente entu ias1no del venerable erudito e pañol con1novido por la obra del alemán ) e;. un
fragmento hermosísimo que de-pierta el interé má5 ,.¡,.o por de ·entrañar el entido de la" doctrina' de Schellina.
e:'
La vida de Schelling se ct1n1ple entre lo años 1775 ~- 185.t.
Hizo e tu dio de Filosofía en Tttl)in~a ) r fue con di ·cípulo ne
Hegel. Cuando escribió ti ¡&gt;rimera o)&gt;ra ~ e encontró con la ~in1¡1a ­
tía y la apro1&gt;ación de Scl1iller, Goethe .. en lo · círct1los. ele la juventncl
del movimiento romántico. Fue profe or en Viena y· en \ft1nicl1.
. De toda parte · de Alemania )" Et1ropa ~("' le acercaron lo e tud1osos a oírle. Entre tanto .. dal&gt;a ct1r o a ]a pt1l&gt;licación de su ohr;l
en e te orden:
Idea e:; sobre la filo ofía de la N att1raleza ( 1797)
Idealismo transcendental ( 1800)
Bruno o el Principio Divino v natt1ral de la cosas ( 1801)
Lecciones sobre el n1étodo de. lo e ·tudio acadéinico-. ( 1801-1802 1
Disct1rso ~obre la~ arte · del Dibujo ( 1802-1803).
Jn,·e tigaciones sobre la ec;encia de la lil)ertad J1t11nana ( 1801 t.
lnve ti~aciones obre la Divinida de.., de S'amotracia ( 1815 ).
E"?- 1841 f lle.. lla~a~o para ocupar la cátedra que honrara He~r~l
- all1 clesarrollo la ultima etapa de tt filo of ía.
Se han intentado varia i~tematizacione.:; expo·itivac. de "ll ol&gt;ra.
És~a se re~iste siempre a lo . . esque1na , ct1adros.
W1ndel&gt;randt, no hace 1n11cho, form11ló. la 1nejor ordenación en
cinco etapas:
1. - Filo ofía de la Natt1i-aleza hnc:-ta 1799
2 · - Idealismo estético 1800
3 · - ldeali~1110 a1&gt;solt1to 1801-1803

-14-

�4. 5. -

Teoría de ]a I.1 iherlacl 1805-1812
Filo o fía ele la 1\fitoJog:ía )~ la R e )j gión.
~1uchas vece , en el c11rso ele lar; clases, lln e~CJllC tn atizacl or anóni1110 no-. ha1lía acon!:'ejado e ta cla ificació11 de c:. \1 C: &lt;·rito :
l Q Sobre Filo::,ofía de la ~ atura1cza
2&lt;.&gt; Sobre Filosofía clel E })Íritu
39 SolJre Filosofía del A1·te y d e la l .. il&gt;ertad.
En lo que o refiere a u idea " sol&gt; re lo hel]o y la.- arte .... 'Ienéndez )" Pelayo indica la - «Leccione - ele FiJo,ofía d e l Arte». ohra qt1e
e pul&gt;licó de6J&gt;t1é d e 11111erto ch elling ) cuyo~ capíl t1lo-.. é-;te n o
pudo revisar ante de la divt1lgación. 1'a1nhié n insi te 'I ené ndez ).
Pela)' O e11 el «Di c~1r.;;o ol&gt;re la r elación de la;;. arte ... figt1rati' ac; con
la naturaleza », leído en 1907 ant e la Academia de l\funirl1.
La ol&gt;ra 1111itaria q11e u1á - no i11teresará. la «Filo ... ofía ,}el
rtc1&gt;
ele- Scl1elling, e 11alla traducida al c~¡lañol. La Jll1blicó la Editorial
Tº' a de Bueno Aires, en 1948, e n tra&lt;ll1rción directa ele E 1 a T.1J&gt;erning. E ta magnífica labor es in1po rtante ¡&gt;o rque e-- l a prin1era
Vf'¿ qt1e dicha ollra alemana se publica e n lengua e-. tra11j era.
E11genio Pucciare lli le trazó un ¡lrólo ~o irre proch al&gt;le. La «E ... tétiea» ele Schelling ha "'ll citado los con1e ntario n1ás contradic torio )~
enttt-.iastac;;. Recién ahora estan10 , en rontliciones d e al&gt;ordarla directa o indirecta1nente. Po eemo tc~tos: a su a lre d c d or c recen las exé~ebis. La primera vía es un ronstantc incentivo a Ja c1nhria~tt&lt;'z intclec·tual 111ás que a Ja con1pren,ión ]tÍc ida.

l ,o prt1dente es estudiar a los

co111entari~tas J&gt;restip;io

º" - ) a

ea11
ohjeti"·o e imparciale , ya c;;ea11 doc trinario ... con10 Leveque o C1·o ct'.
Al1í e tán la n1onografía de Gibeli11, «La e-.. téti ra ele ch ellin g» ~
de 1934, el prodi~io o lil&gt;ro rle Ernile Brel1ier « cl1elling » 1912~
(.i\lran ), y lo~ capítulo" de la ol&gt;ra.;; ele '\Jcnénde¿ } Pe layo. de Bo&amp;anr111et, de Beroard~ d e EYeret-l Gilhe1·t }' IIel1n11t l ttl1n.
Co1npletando e as guíac:;. por fortuna no' "'ºn acce-.ihle ... ] a-.. ¡&gt;1·inci1&gt;ale ohra ele Schelling en e pañol.
l Tn plan para tratarlo podría -.e r: La filo ~ ofía gen eral df' c11 ~l­
]ing, La personalidad de Scl1e]Jing como incitante e té tico, La estética
de- Schelling en tanto se ronf un de ron n 1ne ta f í"'i ca, l .. a ec; t~ ti ca el&lt;'
Srhellin!! en tanto qt1e e confu11de co11 el ho111l &gt;rc ~ la" a rte' de "'ll

tiempo.
y sólida111ente dotado para la rrí tira B e n e d et t o Crore~
inicia Slt estudio d e Schelling, ya encantado Jlre ' ia111 e nl&lt;&gt; con él, co1110
pt1ede aclvertirse con esta fra se : «Al "i te 1na d el Tcleali.;;n10 Transcendental. al Br11no, a] Cur o "Ollre la Filoc:;ofía del
1·t e~ al ,JJ ~ 1:11 evos
famoso discltl' o oJ&gt;re la «Relacionf" de la Artes Fi
~ 11».fy,~ j¡r.
·
atnraleza» y a los otros e--crito.;; clel elocuente ' e n
~ 1iTó~'Of°"~
se debe, verdaclcra111enle~ la prim e ra ~ran afirn1ac·
1]0 ... '
de ~
S?,.. ::11"'

El cat1teloso

-

~ ~

15 -

1e4

L

~,

......,
I

�romanticismo y del renaciente )r con -ciente neoplatonism o en la E:&gt;tética» ( Croce), Pág. 318, «Estética».
La exposición detallada y crítica de la E tética de Scl1elling ha
sido hecl1a varias veces en m is cursos de la Uni Yersidad Cen tral y de
la Facultad de Humanidades y Ciencia--.
Siempre le l1e dedicado a Schelling de quince a ,-einte cla -e ·.
Siempre i11e parece nue,·o., atra)·ente, vivaz, clioni~íaco. penetrant'!,
fecundador.

II

La Estética de Schelling e- lo que más l1a contribuido, en lo q11e
atañe a la resonancia universal y a la s11pervivencia de su filosofía.
La Estética, doctrinariamente formulada en la5 obra - concretas qu~
trasmitió a la posteridad, y la irradiación artí'"' tica que trasciende de
su personalidad y de su e tilo, conflu)ren para constitt1ír la unidad
q11e sobrevive fuera de Alemania.
Se all1dió ya en la nota anterior, obre lo heterogénea ql1e e- la
interpretación de la idea de este filósofo ,r al mismo tie111po 1'C
alt1dió a la:5 vías por dond&lt;' c;u ol&gt;ra c::e hace a·ccesillle.
Lo" obstác11los má erizados para la co1n1lrenc;ión de 11;;; idea .. ,
una ' 'ez que han si do ab ~ traída en st1 contorno expresable del conjunto ele st1s tratados, provienen de la oscuridad i11mnnente de lo ·
al&gt;r;.olt1to'! en qt1e aquéllo se apo)·an.
La idea &lt;le Uniclad t1bstancial-. la idea de _i\.h. olt1to. la con1pren·
sión int11itiva del ldeali~mo Alen1án, la iclea &lt;le I11con-.ciente anterior
al siglo XX, la idea de objetividad del arte. 011 ·va s11ficiente6 como
para detener y desorientar a los e"' t11dio-o'-. 1\demá- e-tán la - ¡&gt;rolon·
gacione dentro de s11 obra de Ja- idea artí;;ticat-. crítica - ·r creadora· ,
de su tiempo. ya caducado o inactt1ale-.. e ¡&gt;ecialmente e~ Alemania.
Por momento esta vinculación e tan «rande q11e parece invitarnos
a interpretar la E stética de Scl1ellina a tra,é .. de 11na Filo;;ofía de la
IIisto1·ia, en donde se e&lt;;t11diarían la:' caracterí ticas rontrap11ec;ta-. del
H elenismo con 11 1nitología, ,, •lel Cri tiani 1110 co11 s11;; re,·elacion&lt;'·
~ '-lIS le,·enda;;.
·
•
Scl1elling co11sidera q11e, 1&gt;ara el arti5ta co1110 ¡&gt;ara el filó .. of o. la
~aturaleza no es inás que el co moe remoto e ideal, apareciendo e- n.....-la inconstancia de st1s límites sensillles, con10 la ii11agen i1nperfecta
~e lln mundo exi tente en el J11i n10 centro e piritlial del l\.01nbre. En
c. te radica el f11ndamento abc;o]uto del mundo del filó of o i del ar--tIBta, c11anclo amllos 1·ealizan la intuición creadora. pero al ct1mp'Grse
e .e ac.to desa parece instantánean1ente toda iilen ele dualidad contra~lict~ria,. ,Yª sea de lo ideal y lo real .. lo ol)jetivo ) r lo s11bjetivo, la
inc:;pirac1on Y la reflexión, la materia y la forrna. Una lúcida identidad
acoge en.. s~ tinie])la a toda ]a naturaleza, q11e se identifica en el pro·
ce!'o orga11ico ele la materialidad estremecida por el clinau1isn10 rle 1a

-

16 -

�ohra ele arl e c1ue r e"'1&gt;la11dece, en -.u granclC'l'tl últin1a. con10 u11a infinituc que be ve i1n¡lu1-..ada )' que al té rmino -..e eonclen a e n lo fi11ito.
La coincidencia en la o1lra del genio artís ti co d e esa ca¡&gt;ar.i&lt;la1l
ele unificación incon cie11tc }" co11 ·ciente ele Jo-, o ¡&gt;ue t o-... &lt;:011,·icrte r.l
¡&gt;rohle1na del arte en el centro clP la e 1&gt;eculaci&lt;)11 filo-.()fica. lo cuul
rr.i11' indira ¡&gt;ara ]o artí:-.t ico ltna categoría que coin c id e con e l iclea]i-.1110 ro111ántico de lo-. alc1nane-... con el p a 11t eÍt-&gt;IDO de Plotino y la
rní~ ti ca occiclcntal cle ... a rrolla da c 11 c·atcclralc-. ~· 1&gt;legaria-.. I ~o univeral~ que en e::, te n101n e nto ''ª corno un a ola a co11f undir-.e con ltt;;
1niracla ele la divinidad , ) lo p a rti ct1la r~ qu e e manifie-..la n las
cnracteristicas ele lo~ inclivic1110-.. artístico-.. l o-.. estilo"~ lo ... tipo ... creado!:. lo pocn1a-.. con cluido co11 J&gt;rof nndidacl ~· g randeza. e re,11elven
en una 111isrr1a r ealiclacl ohjetiva. valio"a y ex plícita, co1110 -..i ardi,&gt;ra1&amp;
&lt;&gt;ll u11a

llania

única .

Por toclo ello la inlltir.ió11 creadora d e l gen io. el eual aclqnicrc
c11 rl1elling el caráe te r ele t1n J&gt;ro tago11i-.ta inde-.lructih le. a J&gt; C~ar ,1
que el mi'-1110 ge11io Jo i gnore )- ~e d e-.ct1idc ele ello. e:; la 111i . . 111 a inten ción tran-.c-end ~11tal del 1ne tafífico ohjcti,•acla. ~· por tal circun~·
tanC'ia. qu&lt;' chelli11g a1&gt;ro' ecl1a )' cclellra con entn!'\ia-.1110, _ el arte
F\C con' ierte en el órgano de la fil o ofia . .t\ quí 11 0'&gt; }&gt;a rece que racli~a
la importancia e e . cl1 clling ~ '-'ll diferencia radical co11 IIegel. I .. u
a rtí-.. tico recupera -.u g randeza. p crclicla t111 ¡&gt;oco a trav(~ .. de l a inuo' 'ación ele otro-. ' alo r c .. &lt;'t--piritnale~ d el n1cdioevo ~~ e],~ Ja ... &lt;legra,Jacione-. e tfti ras c¡u~ ~ i guic-ro11 a l a~ etapa .. &lt;'rcaclora~ &lt;le lo-. grande~
~c nio-. del T~ena c in1i c 11to. El arte con ~ lt 11is toria , '-'ti desarrollo por
CllCi111a d e l hal)&gt;UC'CO d e }o nat11ra}. 1:111-.. do111inio ~ Cn }o lCtll}lOra} ) ' }o
c-. 1,a cial~ "ª" a 1&gt;a-..ar a la ca t c~oría clel docu1n c11to 1ná... ' .llio-.o para
a filo ofía. E-.ta c 11c u c ntra a ]]í la r cvelaci&lt;)11 el&lt;&gt; -..u ;;ccrc to. lo c1ue 11or
tanto-.. ig]os trató el e d e-,en tra11nr )' no 1&gt;nclo. lo &lt;[tlf' , o-;Jayó a11tc ...
por e'X ce--o de cle«sco11fian7a e11 ' ll C'-.piritualicl .ul i11111a11P11lc ~ -.e :,a}va
de Ja acC'ÍÓn cli -,o]y~11t c ele la razó11 forn1a l q11c -.e a!!.Ol.1 y -.e -.ati!'&gt;fat·n
con la.., caricia-.. livian a-. 'le ]a e nipiric. con10 ocurría en 1'.1nt. contra
el c tt a 1 reacciona vi~oro-.an1entc • cl1 ellin~ .

E,i .. tc un crtcrio tradicional . que e-. n1á . . valio~o por lo que de
1nc tódico tie11e. Jlara cx1&gt;011er )" ron11&gt;re11der l a - clort rina-. Cblética-. ,1c
un fi]ó~ofo. Y e&lt;; ¡&gt;ri111e ro ron11)rencler s 11 s is te n1a ge11ernl ele iclcu-.
funda111 e ntale )" &lt;le nllí pa.;;a1· al conocin1ic nt o c . . tético. IrreprocJ1al&gt;lc
no1·ma e11 la n1ayoría de ]o-. a11lore~. Pero e n ch e lli11g Jlttedc invcrt irse e ... c ... enticlo. evitar"'e el rodeo o J&gt;º"J&gt;oner ~u -. in ~ tn11c ia:,~ ,. entrar
en él u ... a11do s11s P~rritos so1&gt;re la artes. ) ra qu e el lo~ "011 los bt1ficic nt e111ente clc-.arrollado:, y a11tóno1no~. "'·e a1&gt;0) a 11 c11 ej~1n1llifi cacioncg
al&gt;unclante,. ) T 11a-. ta ¡&gt;odría e n .:;a) a1· e t1nn ' aloración ele Ja ... e. t é ti ca~

-17-

�filosóficas como la de Schelling, descendentes de lo que ella demuestran en si, hacia los osct1ros cimientos en que se apoyan.
Este es uno de los mayores méritos de Croce si se l1ubiere mantenido fiel a ello con más con tancia y por eso las síntesis realizada
por e.ste autor perduran como las más lu~~osas y exactas ci:ue se
han escrito últimamente a pesar de sus parc1al1dades y per onal1smo;z,
que deben ser interpretados y excluídos con toda cautela.
De hecho Schelling resuelve proponer~e lo iguiente: existe 11n
género de realidad que es el arte. Se preeenta como un polimorfismo
inagotable de creaciones. Está ahí. sobre la nat11raleza, 11 presencia
como una objetividad irren11nciahle. Si pa amo del pre ente al pa·
sado, notamos que lo hi tórico e nece~ario -er co11ocido ¡&gt;or qt1e parece encerrar el secreto del arte que vemos. Si. pa amo de lo artí-tico a la espacial que lo rodea lo vemo" fundamentalmente en el or·
den natural: se afirma en él, lo imita, lo con1¡)]eta. Jo altera, lo ador·
na, lo revela, lo interpreta. La idea con tante qt1e ali111enta tocia e~a
polimórfica vasteda&lt;l rle creaciones e lla111a la Belleza. En f orn1a clara
o conf11 a, directa o indirectamente la idea de lo hello unifica )- ,-alo·
riza todo lo recogido so1&gt;re la rodilla de la hi toria o de la natu1·aleza y que se conoce con el r1onz bre dP lo artístico. ;. Q11é etS e -o?
He ahí el problema de las estética . en ·u ele111ental i111¡&gt;licidad. ~o
hasta verlo para comprenclerlo; no l&gt;asta crearlo para po-eer -.11 clave;
no hasta pen arlo para J1acerlo inteligible. E ... ncce -ario intuírlo. in·
terpreta1·lo en t1 natural existencia, )r sólo Ja genialiclacl del arti ta
creador y la 111ente riel filósofo pt1eden g11iarno~ en e ~ a bú-queda.
Pero entonces ya el artista ha dejado de ser tal Jlara conYertirse en
filósofo, para develar lo oculto, exponer 11 realidacl. tran parentar u
misterio. Parece é~e ha ~ido el propó ito de la ol&gt;ra Filosofía del
Arte de Schelling. Pero influído por lo~ 1nora]i ta ... , , por lo~ arti ta ~
a l~ ~ez, quiso colaborar también en el e fuerzo ele *n1ejorar el gu~to
art1st1co y elevar la condición moral del indi,·id110. ,. va cond11cido
por tan formidables propósitos su o1&gt;ra al&gt;arcó t1na c~ntidad enor1ne
de problemas, perdiendo con ello la t1nidad nece~aria 1&gt;ara ~11llsi tir
en su pure~a. Tal vez esa sea Ja con'=ect1encia. el ca-.t i:ro diríaano'=. }lOr
haber querido superar el propó ito limitantl' ,. estricto de Bautn!!af·
ten y Kant.
·
La «Introducción a la Filo ofía del Arte» de chellina fue den o·
minad..a ~a ciencia ~el arte, q11eriendo clar a entender quee allí ponía
ei1 practica lo que el reprocl1aba a sus 1&gt;redece"ore" o ea la carencia
de un método científico. Pero aquí, método , científico e ~ inóniu10
de
· ' inte
· 1ectual tra cen&lt;lente, c11 concordancia
·
. espect1l acion
co11 el sentido &lt;pie al término dieron los platónico v lo racionalistas po.-t·
cartesianos.
·
No e trata de que la ciencia e-.pec11lati,-a clel arte e-e Jlroponga
el. desarrollo de t1n conce¡&gt;to empírico, lo in1portante e ])eo-ar al término de una noc1on
· ' 111te
·
l ectua], para lo c11a]. lo pri111ero e qt1e de l&gt;e

-18-

�proponerse, a pesar de lo difícil )" &lt;ludo'º ¡&gt;ara el poe ta ) el ar tista,
es una construcción filo ófica del arte.
El arte a q11e alude Schelling no es aquel que ~e complace en el
engañoso juego de loe entidos o e ahoga en las in1itaciones sen ible ,
sino que es el q11e proclama la preemin en cia de «un. acto sagrado»,
revelador de los 1nisterios divinos, órgano d e los dioses, manifestación
de las ideas, &lt;le la b elleza ingé11ita, cuyo ray o ilu111inado sólo fecunda
interior1nente las almas puras y Cll )'ª figllra p &lt;&gt;rman..ece ta1t oculta e
inaccesible a los ojos d el c1terpo co1no la f o rnia de la verrlad niis1na».
La formula ción &lt;le e tos r asgo p or parte de Scl1ellin ~, ya nos
arroja a lo q11e en nuer;tro" CUl"O'l he1nos llam ado la gravitación fat al
hacia la ideas platónica que el arte )' lo )&gt;ello realizan siempre. en
&lt;'ttanto aparer e 11na inteligen cia s11perior, q ue refl exion a sollre ell~.
Para u1ayor cla ridad Scl1elling a111plía: «Un filc).. ofo 110 p11cde intere ar~e en lo q11e e1 vulgo ll am a arte. P ara él t&gt; l ar te e.;; t111
fenómeno nece ario, q11e urge directa111ente de lo al&gt;"ol11to. )- qn,
e~ rc&gt;al c;. olo en la m edida en q11e p11ecle ~e r ex1&gt;ucc;.to ) cl e n10-.traclo».
La exposición de la idea lo lleva a Scl1elling a 1111 razona1niento q11e se cttmple en etapas previa e;. ele en1l&gt;riag11rrc ... &lt;l e infini lo' )" ahsolutos, 1nás que de h echo , for111a;;: y estilo . E l a rle prr ... upo11c un
conocimiento de formas J1istóri ra v. una com11niración '¡, cnr ial con
crcariones. o se p11ede concel&gt;ir l a compren ión del idea 1 ele cltcJling co.in haber pasado antes por l as aulac; y n1t1'-eO"- el\ donde reina11
los 111ármoles griegos, las cr eaciones ineclioe' a les~ lo 111 ila:rro~ l·c&gt;n acenti tas, ]ac;; corales de Bach. C11 ando e11 ec;.te au to r a¡larcrcn 1101nhre::~ ellos son loe: de aqt1 ellas individ11 alid a cle .. que re 11111t'n a tocia
11na especie : e trata de ellos y del inundo de] arte qu e rea ron :
así Homero, Dante y Shakespeare en ]a poe,ía.
Lo 111ismo r uando se trate de las a1·tes fi :r11rativas: allí aparecerá n
las cimas de lo plá tico ) el espa c io~ )" ª"'í t an1l&gt;ién ocurrirá en lo.;
~éneros literarios.
Apenas Schellin ~ ha formulado 11 ol&gt;jeto y c;. u 1n éto&lt;l o~ ap oyaclos
ambos en la filosofía de lo absol11to, . e percil&gt;e que se e11c\1ent ra
frente a frente con Jos verdaderos arquetipos de ]as fo rn1 as ex pr~,a­
bles confusamente po1· la natnraleza y por la~ arte . en ~ ihl~ ... ~- ttp ~r­
ficialee.
Hay pues que di ipar todo equívoco de pa1·cialización. per1etrnción empírica o individual, análi~is ele lo en oria] o ele la. vi ven ci n~ ~
sólo la aplicación del conocimiento absoluto propio del isten1a ele In
naturaleza ,. del idealismo transcendental pt1edc co11rehir e en e~t n
ciencia del ·arte ele que habla S&lt;'helling.
¿Cómo es posible entonce 11na filo ofía del art e? E 11 la filosofía
general nos 11allaremo con el rostro de la verdad e n . .,¡: en la íilo,_ofía del arte e alcanzará la conte111plación ele Ja 1&gt;e11eza eterna )'
lo n1odelos de todo Jo 1&gt;ello. Con la fil oco.of ía ... e logrará lo l'npre1r10;

-19-

•

•

�ella es fundamento de todo )T ::-e oct1pa de todo, pero la filosofía 0
teoría del arte formará un círculo má .. estrecho dentro de la filosofía
uni'\·ersal. Allí contemplaremos lo eterno en forma visible. Para
Schelling el arte es lo real, lo objeti,·o, la filosofía, inversamente es
lo ideal, lo sulJjeti''º· La misión de la filosofía del arte podría de,ter1ninarse así: representar &lt;'Tt lo idPal lo ideal dado en el arte. Esta
f órn1t1la encierra la clave de la ct1e. tión y en su esclarecimiento
cl1elling dedicará lo ' primeros capítulos de su obra. La filosofía no
re¡Jre enta los objetos reales, sino su'"' prototipos. El arte hace lo mis1110 o lo a pira. En el arte se muestran en u perfección los objeto ~
rea le ~ &lt;1t1e son copias fiele de los prototipos qt1e la filosofía revela
11 la naturaleza. Aquella
copia infiele on las cosae naturales, }ocres transitorios; el arte los toma en su pcrf ección; y los salva modeJ á n &lt;lolo en la llelleza que ]os inmortaliza.
Para Schelling laq forma que la plá tic a ofrece. de acuerdo con
la \' Cr ión del arte helénico, y toda la arte- figurativa lograda&gt;\.
~011 lo- modelo - repre entalJle ele la metafí ica unidad orgánica del
orden natural. La mtí ica es el modelo del ritmo primitivo de la creac.ió11 ince ante &lt;le Ja natt1raleza ~ ~e no .. revela en . t1 perfección eqte
ri t n10 anónimo, cuando oímo ~ la gran mú ~ ica ]Ja ada en lo-- nún1ero .
1\ ... í se 1e l1a a]Jierto el acceso al m11ndo de la inteligencia. que e el
i11t1nc10 de la ideas. I,,a misn1a epopeya de Homero. con n mitolo~í:i
como 1nuestrario: e para Schelling la identidad incon"'ciente qt1e exi-.tc en la )la e el lo al, . . ol11to, )" que l1alló c:iu acce~o al mundo ele la
1.~11eza JlOr o]&gt;ra del ge11io ele 1111 }10111llrc o clel p11ehlo griego.

111
1

•

'

J... a in111er-ión del entendin1iento cxpo itivo )T crítico en la " Filo'&lt;&gt;f í a '1 1 1\rle» de chell i ng: pro el ttce tina de-orientación in-:o~layable.
J·\ .ta ollra r&gt;ó- tt1ma qtte re-i1111e &lt;;\1 en -eñanza de cátedra. delle ser
¡1rcceclida en 11 estudio por el . Di~ct1r o sol1re las relaciones del arte
clel c1ibt1jo en la natt1ra1eza ~ ,T la parte final -VI- del &lt;&lt;.Si,tema del
I dca lit\mO Tran,cendenta l». ·
E11 lo-. tie111po
de Schelling. ~· po~teriormente a él. lo" autores
dec1ucínn las teorías estética~ del concepto dominante sobre ,I~ natt~­
raleza del alma. ~í procedieron prec1on1inantemente los estet1cos. ~i­
ló~ofo ~ i]t1mina&lt;lo 1&gt;or el racio11ali mo~ de acuerdo con Ja nocion
s ubs tancia]i~ta del aln1a qt1e se con agra desde Platón h~s~a Descartes
~,. T.. ei)&gt;nitz. l\:lá adelante, ya c11 ¡&gt;lcno imperio del emp1r1s~o. en Ja.,
ciencia filosóficas, las explicacione clel acontecimiento ectetico. p~­
1
;;aron con todos _us J1agaje5 }T re ponsal1ilidades al dominio de lo ~~ •
coló"ico. En ambos casos el punto de partida significaba la acept 3 cion
tácita, en el primer término ft1ndamentada en 11na concepción n.ieta·
f í,ica ~.. n el segt1ndo en t1na previa po-ición empírica. de t1n dt1alismo
~t1 l1si tente: el ~To ~T la rea li clncl externa.. el espíri tt1 )- ]a naturaleza,
-

~O -

�lo feno111enal ·ul&gt;jclivo y lo fenon1c11al de lo., l1erl10;, fí ico-. . . . cl1ellin,,
elimi11a e e dualismo, &lt;le act1erc10 con 'lt 111011i~1no e ¡&gt;iriluali:'\la. ;
con el 11omhre ele • Tatnraleza de ... ig.na a 1111 i)oder incon... ciente, c¡11;!
es el ¡lunto de ¡&gt;ar licla ¡&gt;ara tl e'-¡&gt;licación.
De tal mane ra e clehe e ntender 11 afir111ació11 de qt1e la filo ... of 1.t
q11e e aventura en la l&gt;ú qt1eda de la e encí a de lo )&gt;ello cl ehe --er
nat11rali ta. R e ... tahl éce~c p11c el térn1ino ele • Tatnraleza a ""'d tt11icla'l
de pole11cias infinitas e incollbcicnle~, orgánicas e ina gotable~ . que
f 01·ma11 el c11adro por do11de tran~c11rre el ordc11 clcl 11niver..,o.
El nat11rali:,1110 que "'" .,11 tenla aq11í e-. lo que J&gt;ue cle ... cr ca¡&gt;tahlc
e 11 todo ... inoni 1no n1etafí-.ico~. clrsde Plotino a Bruno ) ... pino.1a.
La~ 'ariante q11e introdu ce cl1elling P11 la co11ce¡lrión 1noni ... t.1
traclicio11al: ¡&gt;rovienen ele l as aportacione del iclcali n10 forn1a 1 ele
Kant y clcl ideali..,mo al&gt; ol11to de Ficl1te .. crne S·c11elling reftila. p ero
de lo., cna]e no puede dejar &lt;le recoger influencia~. \ grég ue ... e •1
otro a¡lorte per onal de s11 r1aturaleza ¡)rodigio a1nente artí~tir.a l~
imaginativa~ ~ ele u ma) or co11oci 1nie11to directo ele la-. r&lt;'' elarionc ...
artí~ticas a tra' é~ de la hi toria.
J,a ol&gt;ra de arte para • chel]inp; e~ el rc,11ltado ele una ltu·ha in1n :1nente: la acti' id ad inco11-. ciente c-on1l&gt; ale co11 la actividad con cic11l&lt;'
e11 1111a in tancia ele cont1·adicción infinita .. que po1· tíltimo -..e re ttelvc
&lt;'n la conciliaci&lt;in ele 1n1a arn1011ía no previ ... ta nn11ca .. en Ja unidad
idéntica in1ntttahlf'. La ohra de arte revela en lo profundo c- a 111 clta ~
e ren11eva e11 rada e tapa de la creación, e trans parenta en el J&gt;roce"o el e la ol&gt;ra creada por toda t1na ' rida y e co11 agra en la oln·a
ele arte rccogicla en el tie111po co1110 tan agregado a lo ) a e-xi -te11tr..
Er1 un sentitlo in, erc;o, cuanclo el contc1nplador o el críti co jt1zp,n1t
la ollra de arle e n u 11nidad o1ljetiva y -..e aventuran a recon ~ truir
•
•
•
•
• •
•
n pre~enr1a
o a interpretar
~u en1~111a, 1 n1c1an 11n proce"o 1nver ~o
al de la creación, pero en el c11al por último se re\ elan 1o dos principios auténtico que la st1 tentaron.
De rte Platón a los racionali tas e con tató la 1&gt;re-.encia de clo:;;
actividade : la involuntaria, irre~i~ti1&gt;le, n1á allá de lo contro' ertible, al margen de lo con ciente, (la in piración de lo ¡&gt;latónico~ l:
la otra consciente, fiel a ]a nor1na ~ )" a la for111a refle'i' ª'· 1..o
que es 111ás artíc;tico recupera su ~ra11deza a traYé~ ele la teoría intclectua]i"ta porque patentiza el 'a1or de un acto libre. Li1&gt;re denlr•)
ele ll 1&gt;erferció11 final, lil&gt;re co1no manifc~tació11 ínti1na, Jil&gt;re con10
expresión exterior perdurallle . J-'a li1Jertad ele cr ear e el sello de l.1
grandeza del acto e"tétiro. o hay ninguna coacción que -..e atre' 4l a
empañar e e re plandor qt1e en1ana e11 lo tie111po ele de la o1&gt;ra rlc
arte. De pué e6a condición e tran~ fiere al arti ta creador qur -..e
considera así mi sn10 co1110 e] ~er 1uá lil&gt;re del n1t1ndo.
Tarnbién esta libertad e e 1 t ri11nfo obre la'-; contradiccio11e-. de \
lo inconsciente y Jo con ciente. El paradi~1na in1nl1tahle &lt;le c-.ta fornt:l
1

¡

21

�del escritor ht1mano ae denomina el genio, que se coloca por encima
de la~ oposiciones, no siendo jatnág el autómata de lo inconsciente,
ni el vasallo manumitido de la consciente. La creación artística ed
contradicción infinita mientras no la resuelve la superioridad del
aenio, el cual redt1ce las antinomias en11nciadas, transforma lo escindido en 11nidad formal y acuerda en una armonía única las polarizaciones in1plícitas en el previo proce~ o natt1ral.
En este sentido Scl1elling considera que la Belleza e5 la resultante de la obra de arte y que sólo en ésta existe no oct1rriendo lo
mismo en la naturaleza, donde no pt1ede ct11nplir~e la expresión de
lo infinito por lo finito q11e es la mi ió11 asignacla solamente al
genio creador.

La natt1raleza no es nada 1nás que el depósito de una actividad
inconsciente, por eso no puede decirse de acuerdo co11 Schelling
qtte sea bella. Puede que accidentalmente la hallen10&lt;:\ dotada de
belleza en algunos momentos, pero ello ocurre por que proyectamos
so]Jre sus sombras la forma de lo consciente libre, que realiza un
acuerdo momentáneo con la necesidad y así, en ese instante, lo natural nos impresiona como bello. Entonces el artista no sufre la ley
de la natt1raleza sino que dicta, sin saberlo, o por un impulso lúcido,
el principio y la regla para juzgar la belleza del orden físico.
El arte en cambio postula por si mismo su independencia, no
obedece a fines externos como los espectáculos naturales, es puro y
no admite la utilidad, ni se condiciona con el bienestar común, ni
con la tutela de los estados. Taml&gt;ién se alejará de la ética y de la
ciencia. E ta última adolece de actividades conscientes que impiden
q11e la g:enialidacl incon "Ciente . e incorpore a s11c; desc111Jrimientos.
El genio por excelencia para Schelling. es el artista~ así se con·
cilia la t1nidad del panteísmo metafí ico con ]a exaltación rou1ántica
de la época.
Considerando en partic11lar el arle dramático, Scl1elling hace
el análisis y la reducción unitaria de la necesidad y la libertad. s~ólo
la naturaleza humana, sometida por un lado a la necesidad, es capaz,
por el otro, de la libertad; ambas tienen que aparecer si1nbolizadas
dentro o por medio de la naturaleza del l101n1Jre, que al 1nismo tiempo exige la presencia de individt1os. Los individuos a s11 t11rno originan los otros símbolos más específicos del teatro, en los cuales se
combinan la nece.sidad y la libertad, y así Scl1elling co11cibe a los
personajes. De modo que la persona, el acto que representa a un ser
at1sente, que lo enmascara y lo descubre a la vez, segtín la significación griega, ahora es el personaje del drama moderno, símbolo e11
-

22 -

�cuanto concilia y aniquila en si mismo las antítesis de necesi&lt;lad y
lillertad que se esconden en todos lo · humanos.

*
J..o~ ¡&gt;ersonajes a i concebidos e patentizan n1ás claramente en
el drama moderno que en el antiguo, por que en és te la n ecesidad
de la naturaleza fue su stituída por la necesidad del destino, d e la
caída de los l1ombres en brazos de la fatalidad que en último t érmin o
guial&gt;a los pasos de lo protagonistas y no les p er1nitía ser totalmente lihres.
En cambio, en el drama sl1akespeareano e dih11ja el contorno
del personaje inás h11111ano qt1e el anlil!uo q11e e11 Jo i nlin10 manifiesta las contradicciones de su naturaleza sean tanto metafísicas como ht1manas: neceAidad y libertad, la con cien cia y Ja inconciencia,
la infinitud y la finit11cl. Sólo en el secr eto de la naturaleza 11un1ana
se encuentran las condiciones d e u11 triunfo posillle de la libertad.
Que ce~e el transcurrir de la necesidad, o cp1e se in1ponga Ja nece,,idad y st1cumba la libertad.

En estos ejemplos se perril&gt;e e l s ignifica do co11creto fle la fórn111la de Schelling, es decir, de que la rreación arlí tira C;, la re olt1ción de lo contradictorio im¡1lícito e 11 lo hun1ano.
Esto lo realizan también , y en ejemplos 1nt1y claros~ la obracle arte literarias : la epopeya, la tragedia .. la novela, la poesía.
q11í
los elementos constit11tivos de la obra de arte iinpulsan s11s designios
dentro de aqt1ello que más interesa al l1ombre, y por ello, lo ~ análii;;í~
de Scl1elling se concentraron al fina] de s11 filosofía del arte, e11
aquellas manifestacione de la tragedia y f"l dra1na e11 donde el alma
moderna se ha expresado con tanta grandio~idad y lihertad. Es ltna
contril1nción de la metafísica ideali~ ta a la exaltación del arte ro·
1nántico de la é poca, en s11 teoría. e11 r- u~ creacio11c-. y er1 Ja eje1nplificación de e11s genios : Shakespeare, Calderón y Goetl1 e.
Los estudios de Víctor Basch sobre la esté tica de Scl1elling han
llamado la atención sobre el «Br111io o el Principio Na tural y Divino
&lt;lP- la.tt cosas», afirmando que lo esc:-ncial de la doctrina pttede halla1· e
en e-.a ol&gt;ra. Pero entonces se tiene que r e troceder otra vez a los ft1ndnmenlo metafísicos del sistema: J\.l]í e consagra que Ja B elleza e~
identidad con la Verdad, con t1na Verdad perfecta, infinita, eterna,
relativa a Dios : «Permitiéndonos ver las cosas tal como son. preformadas en el espíritu creador de arqt1eti]JOC1, del Cltal c::ol o percihimog
en n11estro espíritu ]as copias».
23 -

�Entre esos arq11e tipos, la Belleza, «ex1&gt;re-.ió11 exterior de la per·
lección organiza y· alcanza a la perfección al)sol11ta, !:-Íendo i11&lt;lepen·
diente de todo fin exterior )r válida e11 ella 111is1na f nera de toda
relación co11 los objeto-. exteriores».

*

*

De e~a suerte, lo::i ol&gt;jetos 110 }lt1ecle11 llega r a :!:\Cl' ])ellos 11ada
más qt1e por st1 concepto eterno, «... ienclo la 1&gt;elleza el co111ienzo, la
po!itividad la st1l&gt;sta11cia de lac; cosa::,».
Pe1·0 al mic:.mo tieru¡Jo t111a obra ele arte sólo e~ 1&gt;ella por ~u
verdad. «La J-,elleza st1prema de todas las cobas y la verdad de las
misma-., on contempladas en 11na sola ) 8'ie1npre idéntica iclea».
Dentro de 11na concepción así encontran1os aclarado el sentido
de aq11ellos ver~os del inglés Keat~, en el f i11al de s11 poeina, sobre
una 11rna griega: «La Belleza es verdad, la verdad es J-,elleza, y eso
es cuanto en la tierra sabéis y ya inás no precisa».
Cuando los seres limitados crean ollras, do1ninado por su finitucl
humana, sólo alcanzan esa Belleza en el momento e11 qt1e se trans·
cienden a sí mismos, elevándose a los conce1ltos eternos, permitiendo
la expensión de la divinidad en ellos en el acto último q11e permite
al hombre náufrago en el límite ,elevarse a 11n atis])o o a la visión
ele la Idea de la Belleza, en ]a l1nión de la intención y del Jlensa·
•
1n1ento.

Es qt1e en la dialéctica del ideali mo de Schelling, todo concepto
objeto del pensamiento, indicando 11na infinit11d, y toda cosa par·
tic11lar, objeto de intenciones, ~iendo finita, la linión de Jo concep·
tual y lo intuitivo, consagra consigo la íntesis de lo finito y· 1o in·
finito. Toda filosofía, por lo tanto. con10 toda obra ele arte. a~pira
a encarnar lo infinito en lo finito y ' riceversa.
Lo difícil en un i tema como el de Schelli11~, es desentrañar et1
la obra de arte que se conte n1pla, la presencia de e"'as 1nagnit11des
sofocantes ele la filosofía. En Stl encantamiento directo la o1lra de arte
aparece con tina claridad y t1na inocencia'\ aunque ea una obra ele
arte compleja y revolucionaria. que parece rec11azar esas tormentosas
interpretaciones de infinitos )' límites, en perpet11a lt1cha, como la
ola y la pla,·a. La infinit11cl del océano perceptible viene a inani·
festarse y ha-.ta parece cp1e se a~ota en la ~in11osidad c1ue en 11na línea
graciosa traza: la espuma en el extremo de la ola sobre la arena.
;.De dónde vino la ola? ¿Qué gravitación gigantesca la prod11jo?
I ,lega t111 in tante en que la 1lelleza reposa en el olvido del infinito
clel mar y del límite qt1e le opone la ola. Lo recoge el alma del con·
t~mplador y lo recoge el genio, pa1·a expresarlo en la tela, la n1tísica
o el tanto.
La síntesis se 11a realizado sin qt1e nos &lt;liéra111os c11enta, pero a
- - 24 -

�pe:-ar de ello Scl1 e lling tien e razó n c t1a11,Jo no-- 11111 c r gc ctt el análi .. i-.
anunc iador de ei:,a .;.í11lc::ti:,.
Para e l co11ten1¡&gt;lador d e la ¡&gt;laya la g r acia de la lí11ea q t1 t raza
1a ola C'" la sínte,is d e tin a inf ini&lt;la el que , •ie 11e a 11a ·er~e --en sil&gt;le c11
Ja finit11d d e una i&gt;e r cep ción vis t1al d e -inte r e .. ada .
Pero el arte ve rdade ro n o 'e .. a ti--face e n e .. e ac t o li 111itad o: 110
e ja1ná la in1pre~ ió11 n1on1e nt á n ea tle t a n preci o--o aco nt cin1ienlo.
roino q11e -e l e vanta c t1anc10 cr ea el ~ íinl&gt;ol o ele la r e ¡&gt;re-.e11 t ació11 d J.1
' l'iela infir1ita •v· tran for1na l a intuic ió n el e n1e nt a l e n un a real ida,l
ohjeti\ a, oi&gt;e ració11 ólo po... ihle ¡&gt;or la m e cli ació11 d e l l1 0 111hre d e o·er1i n
, •
}
e
art1st1eo, e cu a l arrrega a lo n a tu ra l ~ al "}&gt;Íritu l1un1a r10. 1111 Ór!!a110
ele la di,ri11idarl s i!!nificati v o ¡&gt;or '-tl h c llc~a )r u ve r &lt;l ad )~ ttn clocu111ento ¡&gt;ara la filo .. o fía q11e te ..ti111oni a la 1)re.. e r1c ia 1l e Dio-. e 11 e}
1níninio de talle d e Ja for n1 a rl e .. r1u cl a.

I \7

l no d e los e ... ¡&gt;íritt1... c¡tte

influ e11cia ej er ció ... o bre e l de ... arroJlo de Ja i&gt;er~ onaliclacl d e cl1e lli11g .. e n t o d o lo qu co11ciern e a l,t
naturaleza ele lab arte ... ft1e
inkel111ann. La ~ idea ... d e e ... te h i t oriador e i11t é rpre t e ,Je la antigü e d a d a riega, 'e t1nie r o n a las el e l o ..
arti ta como Go eth e~ Holderlin )'" Scl1ille r para co ro n ar e l co11j11nt ")
de la 1ne ntalidad m etafí~ica de Scl1 elli11 g co n nr1 i11c ita11te rcspl a n cl o:·.
Al d esarrollar st1 disct1rso sol&gt;r e ]a r e la ció 11 cl l a:- a rtes fi enrntiva~ co11 la N atttral cza, Scl1ellin g tuvo que e nfre 11t a r el Jlrol1l e1na que
,]e J e PJató n '... ~ri tó tel e ~ se mantie n e co1110 t1na r.on -.t a nte e11 toda ..
la~ é poca : e l qt1e .. e le vanta d el }lrincir&gt;io tle in1it aci&lt;i11 . E 11 e-.t e
n1ome nto e e n c u e ntra con la t e-.i:'.°' ele ~'inkeln1 a 11n. •v n el d e ... hordante 1&gt;en ~an1i ento de é ... t e halla un in ... t a nte d e coinr• i,Je n r·ia, e-. tlecir,
ct1anc1o se indica l a 11ece .. j el ad d e !-iUJ&gt;Crar e l prin ci¡l io i n1 it a tivo que
conduce al natl1rali13mo )' al r e alismo por otro pri11ci pio que no
arroje a) arti ~ ta y al c rítico a Jo, al&gt;i ... 1110"' abie rto ¡&gt;or l a i111itació 11
de ]a a1)ari en cias y· d e los ol&gt;je to e n11&gt;ol1r eridos JlOI' 1 u so d e l
conocin1ie 11to prár.tico cle l homl&gt;r e . f,a i111itació n llerra a la clegr aclación d el arte por meclio ,Je lo -.en .. illle )' a la 111i ~e ri a c1c l a~ re¡&gt;roduccione nat11ra1its tas. E sto } "ª lo p e r cihi ó 1\ri ... tótel e ... ) l o -.u p eró et1
u Poé tica. esp ecificando l&gt;ie n 11aci a qne gradaciones pro f u11cl a~ l1al&gt;fn
que e on&lt;l11 cirse en la in tancia i1nitativa. P e ro \Vinkel1na n11 r es u cit a
e~ta n ece i&lt;1ad &lt;le tra .. ce11dencia ~t111eradora de l a imit aci ó11
in~ ta ttr&lt;&gt;
la vige n cia d.el princ ipio d e fidelidad a lo qu e cle non1inó 1a e..l·¡1res ióll
ideal ,Je l os contenidos artí" ticos . E11 e't e in tantc. cl1 e lli11g ¡&gt;er cib'!
que i la imitación co1no norn1a al&gt; ~oluta había ~ido d e ..viada por P.}
n1ateria]i ... mo d el iglo XVIII ltacia el mecanici n10 proye c tado e n la
ollra del arte, ~e nega1&gt;a en el n11e, ·o principio invocado tanto a la
naturaleza como a lo l&gt;ello. La penetración del ..,enti1nie11to de la
vi,]a in111anente d e l univerqo, d e la a &lt;'tividad lil&gt;r~ y c rraclora rl e Ja :;
111á ...

-

25-

•

�cosas y &lt;le los ~ere~ ~ ta111l&gt;ién q11edaba11 excl11ída..;; e11 las ¡&gt;erfectas
formas ideales.
La imitación, en tal sentido, dej aba afuera el 1&gt;rinci¡&gt;io 11nificador y creador de la divinidad realizándose en todos in~ta11tes. La
imitación entonces transparenta1·ía un esquen1a de imáge11e' 111uda~,
o en expresión inás ruda, «u11 esq11eleto de f orina~ vacías». Cuando
Winkelmann repudió la primera imitación, lo hizo para erigir el
principio de la fidelidad a la e.-rpresión ideal. lnsi5tió en la imitación
de las formas ideales q11e trascienden &lt;le la~ figt1ras l1elénica ,. Los
grandes descubri1nientos ele la época en el rece¡&gt;tá r.1110 terrestre de
las artes griegas, l1al&gt;ían colocado en 1&gt;rimer plano el señorío de la s
obras escultóricas &lt;le los grie gos que i11an en1er giendo de la tierra
tras una s11cesión de \'arios años ele trahajos de arq11eólogos e11ropeotJ.
E stos desl11n1 l1ramiento~ ele n1odelos ideales rc~ u c i ta dos, concitaron a los artista~ y críticos a valorar e 11 prin1er Lérn1ino lo que trascendía de ellos como un ¡&gt;ermanente ·v alor: esto -.e deno1ninó la
expresión, Uleal, "·álicla para Jo figt1rativo y lo plásti co, tanto co1110
para lo literario en todo u s órden ee. Pero S'cl1e lli11g flel)ct11lrió que
los arquetipos ideales trasmitido" se trans1nitirían en otras tantas
formas igualmente 1n11ertas en la perfer.ción qt1e la~ csct1dal&gt;a. Y J&gt;Or
ello concibió la idea de st1plantar est a norn1a por un al1ondamicnto
mavor
de las artes .
..
Si el naturalismo imitati,·o conclt1cía hacia la n1iseria de las fig11 raciones plá ticas, este idealismo in1itativo, no,·edoso, iría a detenerse
en la rigidez de lo acadén1ico, aunqt1e ~e l e diera a e ste término un
significado muy amplio. De ahí q11e insistió en que el r e11dimiento
del espíritu ante lo ~ 1nodelos era el resultado también de la imitación ton1ada como principio .. }. qt1e ]1al&gt;ía que in taurar l1udiéndose
en el espírit11 animador c¡11e l1allía ori ginado aq11ellas forn1as, en la
fuerza libre qt1e era u clave, en el vínct1lo secreto~ vivificante, que
~ohrepasa los resultados po ibles )- rapta el imp11l~o qu e enlaza la
1dea con la fig11ra formalizacla, la vitalidad con lo corpóreo res11ltante.
Hay una fuerza que 11nifica por 11n "01neti1niento de las cos as~
a todo lo artístico en la idea por la c11al se l1ace expresal&gt;le y perdura. Schelling insistió en que s11perando el plano de la f orina expresa ble y penetrando en ese impulso unificador, se acer ca mejor el
filósofo al conocimiento de la Naturaleza y d el secr eto ontológico
de lo artístico al mismo tiempo. D e ahí la importancia de la intuición creadora y valoradora, cuando se cumple de ac11erdo con aquella
actitud. En la m e dida en que ttno se apropia de ese principio creador,
activo siempre y unificador, se posesiona del secre to del arte, que
e s el mismo que anima lo geométrico de los cristale5 y de las estrellas, como los términos exactos de la m é trica del verso o del número
del ritmo musical.
Esta disociación de lo estable e inmóvil de las formas para
desentrañar su impulso generador, en su aplicación a las artes, re1

-

26 -

�n1óntaee a Plotino por el pasado y ¡&gt;rO) écta e con10 un preludio
de la intuición metafísica de Bergson en nuestros días. En extensos
desarrollos, Schelling fundamenta su doctrina y la animación que
proyecta sobre su obra entonces, parece infundida por el mismo hálito qt1e él descubre en el arte y en el mundo. Existe en este instante
de su doctrina un pensamiento qtte se so"tiene obre e a concepción
dinámica del arte, pero qtte si llien ft1e formulado con entido meta{ísico, es ,,álido en el sentido e tético n1á directo }r puro. Este pensamiento dice qt1e en la obra de arte, «sólo por la perfección de la
forma se logra el aniq11ilamiento de la forma». E -ta sentencia genial
fue de cubierta por 1ní hace años en el t~~to que 111anejalla de Scl1e11ing. No sé si otro- a11tores la han de,tacado, pero 11e con ~id era do
.sie1npre q11e es 11no de los principio - má lúciclo~ )' profundos qt1e
l1n pronunciado la lengua del l1ombre. Repito: « ólo por la p erfección de la forma se logra el aniqt1ila1niento de la for111a ». La sul&gt;limidad de la belleza se yergt1e sobre este aniquilamiento de la forma
qtte trasciende de la perfección de e"' ta tíltima. Quiere decirse qt1c
Ja belleza horra .. extingue. anula, la presencia de la f onna en t1n
acto t1nificador postrero: Ct1ando en la ol&gt;ra de arte la forma se dem11estra en un plano perceptible. e ·o indica que no e . . tá lograda y
que arroja de si a la mente la presencia de una beligerancia con el
~ontenido, re,1 elánrlo~e a1nl&gt;o~ factore en t1 confliett1al anla !,!oni"1110.

Lu

di~cordancia

rlent1ncia el rac;go de ]a

i1111&gt; e rfccc ió11 ~

pt1e!' la

expre;;ión colmada clel arte exige el al1ogamiento de lorla la n111ltiplicidacl e11 la indiferencia tí1tima. en donde la l&gt;elleza eri:re '11 afirmación cnterarnente li1&gt;re y dicho-a. En el ca~o parti cn]ar ele esta
operación ele sínte~ib aniq11iladora fle los co1nponente,. de ln ollra clr.

arte, ]as manife~tacione - ele ]a l1elleza "e hacen pat c11 tc ~ . cl1elling
in,·oca ahora a la-. caracterí ticac; en el arte: no e lo inrlivirlnal .. e~
lo genérico en trance de ser idea viviente, que encierra ~n í tina multiplicidad como t1n género o como ti¡&gt;o ele Jo temporal. TJo caracterí.;;tico es Jo q11e se aplica en ]a ~ arte - ¡1ara deter1ninar u pocler el~
expresar la perennidad de ]a.;. iclca"' ge11erales ~n P-1 lín1ite rle ]o,.
estilo , lo personajes, ]oc: héroes. ]o, 111 i tos.
De esta concepción de Scl1elling ro-e llega al fundan1 cnto de la
belleza caracterí tica, qt1e distribuye en creaciones pcrmane11te- la
inf1nitud de las posibilidades de inanife ~ tarse la idea activa o el in1·
p11 lso creador de la naturaleza. Lo característico es el tér111ino circulante en el léxico de la crítica, para aludir a la infinitt1d 1nanifestá11dose en la finitud dentro de u11 ejemplo concreto de arte. Lo característico reúne en sí, también, la oposiciones de la experiencia htt·
mana e histórica, la pasión y la inteligencia, la irresolución y la energía, lo cómico y lo trágico, lo disct1rsivo y lo lírico. I.1a egtética del
.drama n1oderno desde el romantici.-,1110 a nuestros días, acentúa el

-27 -

�reinado de lo caracterí~tico qt1c ~e in1pu::,,o co1110 una necesidacl para
con1prender lo artístico y· CJlle tiufrió di,,ersn s i11terpretaciones a tra·
·vés de los críticos y.. filó~of os.
l
Otra de las realidades e~téticas q11e se ¡&gt;asó a considerar en ¡&gt;ri·
~ mer plano, ft1e la gracia. ¿Qué es esta gracia . co1no valor esté~i co?
Para comprender 111ejor el sentido de la cl1ar1s. lo que los griegos
denuncian como gracia, conviene desct11&gt;rirla e11 lo fig11rativo de lo
l1umano. En la forn1a ht1111ana está Ja re,•elación de la gracia. S11
aplicación a la naturaleza es t1na ¡&gt;royección generalizadora de ese
proceso. C11ando el arte se ¡)osesiona de lo l1t1ma110, se inicia ttn
movimiento conducente al dominio de la fi g11ra esencial. El espíritt1
aenerador ele lo artístico transcurre 1&gt;or etapas cada vez inás perfec~il)les : la aspereza, la tosquedad, la r11deza. La defor1nidad p11ede
an11nciarse como revelación del detalle ,, la des1&gt;1·oporció11 y el l1ieratismo son s11s acompañantes. En la expresión del er-¡&gt;írittt de la 11aturaleza, se ''ª elevando como llll ave ele altura la flerfección de la
forn1a )- la · erenida&lt;l actl a Slt presen cia clelicadíbima. Antes de llegar
Jª la perfección culminada. q11e coincide con la indiferente 1&gt;elleza,
hay ltna revelación tran itoria, pero atractiva y poderosa, ql1e se del nomina la gracia. Término de conciliación entre la rudeza inicial y
la perfección Cltmplida, la gracia ofrece una gradación de insinuaciones ) r encantos al&gt;arcando en slt cliná1nica expresión la 1na}ror cantidad posible de materiales pro¡&gt;ios del c11erpo ). del al111a, al n1ismo
•
tiempo.

De ahí es que la gracia en su li gereza )- en st1 atracción, constit11ya un intermedio entre dos extremos y cuando se cumple exigiendo
nuestro rendimiento en el j11icio.. se la considerará como ltna síntesis
~11¡&gt;erior de lo f11gitiYo y de lo eterno. Si llien su íns11la es el c11erpo
1111mano, los mieml&gt;ros, los movimientos, la int11ición estética la transfiere y la desborda en la s otras fig11ras c1e la naturaleza restante. A
pesar de todo, la gracia, preci¡¡;amente por el caudal de rendimientos
cor¡Jóreos de q11e di~frt1ta, no es ltn signo puro de la belleza del alma.
Scl1elling particulariza s11s o1&gt;ser' aciones dentro de la escult11ra 1&gt;ara
n1ayor esclarecimiento. A la gracia transitoria de lo efel&gt;os Sltcede
jerárq11icamente la ~erenidad indiferente de lo dio~es representa&lt;los
por la esc11lt11ra.

l\
I

La estét~ca de. ~cl1elli~g ~1~scu1&gt;re e 11 SlI in1nersión c11 la nat11raleza, la man1festac1on del 1nd1,·1&lt;luo. El alu111l&gt;ran1iento de lo humano
entre la pluralidad indefinida de los elementos· a]ao así como la
aparición de Adán sobre el 11l1mo y los vapore~ en° el génesis del
C~smos. En el a1:t~ descubre ltn proceso idéntico porqt1e el arte si
h1en es la expres1on colmada de la Naturaleza , también e111erge del
eno tenebroso de la materia primordial.
La individ11alidad estética es a-.í la eíntesis esencial, ·v·
las artes
•

-

28 -

�-GODcurren al cumplin1iento de e e desarrollo en su ¡&gt;roceso h i:'.!tórico,
el cual el conflicto, la eparación, la delin1itació11 son n11eYos a11teeedentes o episodio st1ce~ iv06.
La revelación culn1ina en Ja ~ artes figurativa c·o11 111ás claridad., tomándose perceptible en el de lu111l&gt;ra111iento &lt;le lo e .. c11ltórico
en la antigüedad y de lo pictórico, qtte tl}JCra a lo anterior, c11 el
ámbito de lo moderno.
A modo de eje1nplo, cuando trata de la 11intura, ctryo elogio lo
entretiene en largas con ideraciones, traza el ¡1rocc~o ele alurubramiento del individuo para manife tar~e e11 la l&gt;elleza de ~11 al111a.
en ese mon1ento el filó ofo no .. ó]o a11aliza. de~crihc ,. razona ~i110
que ilustra su concepción con ejemplo aclaratorios. P~r ello cli ~tin­
gne en la pintura st1s célebres tres mo1nento del Renaci1nie11to ita)iano: el de la rudeza terminada, vecina de lo ~ttl&gt;lirne v &lt;le lo e .. cu)túrico, de lo corpóreo y de lo dinámico del cosn1os fí .. i~o, ~P e Jlre~a
a tra ée de Migi1el Angel; el momento de la gracia e11 grarlo &lt;le
inefabilidad por gravitación de la espiritt1aliclad arn1011iza&lt;la con lo
material, a través de Leonardo y de Corregio: por fin, el n101nc11to
de la belleza en culminación, que patentiza la perfeeción dPl e ...¡&gt;íritu
aeguro de si mismo, y la ínte.csi:'.'I ele Ja infinidacl de lo d\vi110 ~r la
finitud de lo humano, en Rafael.
o e difícil confirmar, con a}~t1da clel conce¡&gt;to )r «le la .. in1ágenes que con ervamo de estos varone~ geniale' Ja tc11taclora atracción que ofrece la interpretación de cl1elling.
Cuando Schelling, iguiendo el tran c11rso de ~u siste111a Jilo .. ófico pasó de la filosofía de la naturaleza a Ja del e .. JlÍrit11 ah .. oluto
y de ésta a la filosofía del arte, parece qt1e hubiera cun11Jli,lo en él
mismo el proceso que descubiera en el uoiver o.
En el tránsito último, al enfrentar el fenómeno de lo },ello dentro de la indüerencia de lo cósmico, Jo vivió, por así clccirlo, J&gt;Uerl
se consagró a modelar el contorno de una Mitología ante- q11e concretar e a las p11ras creaciones artística . Con el harro nat11ral, ¡&gt;arece que e sintió tentado a 111odelar dioses, con10 11n ¡&gt;rcludio a la
formulación de loe conceptos artí tico .
Todos lo críticos le a ignan 1111 ignificaclo 111uy i111¡lorta11te cJe11tro de su estética, y él má que nadie, a tt tratan1iento ele la ~litología
Griega. En la obra «Filosofía del arte» ella ocupa 110 lugar ¡&gt;rcvio
y principalí imo. o l1ay historiador de la Estética que no comparta
con Schelling el valor que para la doctrina ofrece11 Jos e ~ t11cli~ sol1re
la Mitología, encuadránclola clentro de los griego!') ca~i excl11~iva­
mente, en función de las idea~ estéticas de la época. l\'lás adelante,
aparecieron las veinticinco leccione qt1e con1poncn :-u a1nr1lia y 1110·
numental «Introducción a la Filo;:;ofía de la ~litología » . 1 final de
su vida, la obra «Las Edades del ~f.t1n&lt;lo )" la Divinitla&lt;le~ tle San10tracia&gt; traducidas recientc1nentc por \Vla&lt;lirnir Jankc lcvi&lt;'lt. co111 ple-

..

- 29 -

�mentan )' dilu}·en en un panteísn10 teosó fico, gran Jlarte de s11~ ::tt1dio~
•
anteriores.
En lo que concierne a la 1nitología e11 si .. ¡&gt;or tina insi11uación tle
las ideas de Winkelmann y por una resultancia de st1s conocimientoe
de las artes antiguas mediterráneas, puede legítimamente f orn1ar parte de la estética de Schelling. En efecto, éste utiliza lo n1itológico
como testimonio y al hacerlo lo ,;.vifica, la interpreta desde un p11nto
de vista inédito y ft1ndamenla s11~ n1anifestaciones, l1aciendo entrar
los cortejos olímpicos de las deidades como piezas constitt1ti,•as de
sus sistematizacionecS geniales. Lo n1itológico resucita en la esfera de
los raciocinios y· se desprende de la penun1l&gt;ra de la historia )' del
hielo de las estatuas. La mitología es una eta1&gt;a l1istórica de la n1etafísica del universo con10 fundam entación &lt;le la E~tética.
Schelling acrecentó el tema y por ello no es clesatendil&gt;le la 01&gt;inión personal que expongo, en el sentido de qtte con,·iene retener
para la Estética dentro de e~a riguro a )" prof11sa e.opecialización mitológica del filósofo, ólo alg1111as direccione"' generales )" circt1nscritas en la esfera de lo artístico.
La forma en qt1e Schellin~ cnf rentó el problema de la 'litología
ha favorecido al pensamiento estético .. por SllS revelaciones.. ~llS pro·
yecciones en el futt1ro y por lo qt1e ele ellais se pro1·ectó en el Se~undo
Fausto de Goethe, }. en la prc,e11tación ele lo apolíneo 1· lo dionisíaco
en Nietzscl1e.
La mitología es el contraft1erte que la l1il)toria levanta ¡&gt;ara re·
sistir el proceso del i111pulso consciente &lt;le lo natural y así logró expresarse la belleza allsoluta de lo ecspiritual en las obras de arte
/ antiguas. Las formas senso1·iales de los dio es y la salliduría del c -píritu reaparecen unificadas en la síntesis de Schelling. Pero esta sección de la obra total del filósofo, desborda de lo estético; pertenece,
y así debiera reconocerlo la posteridad, a la filosofía de las culturas,
a la filosofía de la religión, al ahonda1niento en lo n1ás secreto de la
antropología filosófica y a la confluencia de Jo l1istórico co11 la5
creencias ). los dogmas.
¿Puede ella separarse en esta investigación del centro de la ¡&gt;rohlemática estética? Schelling no lo creyó así, pero es indudable que
para mejor poseer el contorno de sus ideas originales dentro de la
teoría y filosofía de lo artístico, es conveniente tratar a la Mitología
con suma selección y ca11tela, nada más, dado el adelanto q11e l1an
adquirido otros estudios sob1·e la reli~ión, la 11istoria y laco. culturas
en los últimos años.
La Estética de S·chelliog es dentro de su filosofía Iunda111ental
Jo que más vivo y actuante pet"lilanece. ~~ ~ lo que 111ás contribuye a
que el poderoso es¡)íritu del filó ofo 1&gt;ern1a11ezca intacto y dotado de
vida~ más allá de los cien años de la n1ncrtc &lt;lel l1on1hre.

-

30-

�1
En 111ucl1as o¡&gt;orlt1niflades he tenido la preoct1¡1aciór1 ele or&lt;lenar
]as f t1n&lt;la111entaciones de la e tética. con el fin ele alcan¿ar la po-ible
iste111atizac-iór1 pe1-sonal c1ue sir,•iera de l&gt;a"'e para algún e -tt1dio orgánico. El ejercicio J&gt;i·ofe ~ oral 1ne ha o)&gt; ligado tanto a 1&gt;roft1ndizacione co1110 a di ... 11er ~ ione~ de conoci111iento .. ~ pero en ·ierto 111omento
11na nece... aria ordenación l1a esbozado ~11 1&gt;re-encia. a pe ... ar &lt;le l1al&gt;er
ato;it;tido al apogeo )'. al crept1sculo de algunos e f11er¿o-. }&gt;Or el estilo ..
inicintlo ¡&gt;or e~píritt1 má~ docun1e11tados ). muy ttt&gt;eriores al 111ío.
Pare ·ióme en cierto n1omer1to. c1t1e la in,•e::-tigacio11e... e té tica~
están co11dena&lt;la.s a oscilar ie111prc en las zona;;; 111argina le::i del cono(·i111iento rigt1roso )' si?::te1nático )'. que, a lo má::- que pue&lt;le11 alcanzar,
a colocar .. e de11tro ele la ac11111ulación e11cir.lopéclica. ~os te11ida
por gencralizacione!! ¡&gt;rovisoria". con cierto riguro ... o orden. nad~t
má , de Jos dato~ ele la experiencia )p la creación. Con tocio. este pe11ean1icnto ¡1as&lt;) a tser j11guete de pt1é~ de 11na de-eada for111alización
lúcida ) 110 o ·ulto que la atracción del sistema ord 11ado. con l&gt;a~e
en 11na intt1ición funclamental o de t1n J&gt;rincipio ontológico. co1110
ocurre en Schelling o en Hegel. n1e )1a ~ed11cido co1110 el n1otlo 111á ...
perfecto &lt;le acercar -e al problema de lo l&gt;ello )p del arte. E"tai; reflexione previa-- acuden a n1í, su citada8 por Ja circ1111~tancia ele tener
qtie tratar la obra de André ·Malraux titulada &lt;~La - \ 7oce-. del Silencio'&gt; y J&gt;Or el conocimiento progresivo c1e la mi 111a con 111otivo de
una serie de clase q11e había enpezado a dictar ~o l&gt;re ella er1 Ja
Faf·11ltacl de Humanidades ,. Ciencia, .
"
Me tomo la libertad entre tanto el e proporcionar alg1111a~ noticiM previa~. Las obra de Malraux sobre lo artí~tico en1pf"zaro11 a
publicarse hace pocos años bajo la &lt;lenominación de Psicología del
Arte. Esto inquietó y alarn1ó i111 poco a los freet1entadore" de la~
disciplinas estéticas. André '1al1·a11x, el noveli ta &lt;le «La Condición
Humana~, ~El Tie1npo del De~precio », «La Esperanza», «Lo"
oga]ee ite A1temhurgo&gt;, el creador de «La Vía Real», «Lo. Con&lt;Jl1Ístadore(:». cLa Tentación de Occidente», e] ho1nbre que c~tt1vo en la~ guerra de China e Indochina. en E"paña. en A1e1nania ~ el aYia&lt;lor, el
capitán «Je 11n equipo ele tanques. el pole1nista. el &lt;lirigente político,
,Jotado de t111a energía entre J&gt;rometeica y doni ~ jaca potente y de
una c-apacidad creadora ,u)&gt;)~H:?ant~. André MaJratix, den~o )~ vital

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31 -

�(le :,itnpaLÍa:l 11umanas, aparecía arrojado e11 111edio de la J1u111a11idad
actual para erigirse desde el torn1ento (le la~ trágica~ rcalidatlc~ J•Or
c1t1e ha ~t1frido Francia ). }lOr la qtte l1a ,·ivi(lo Et1ropa. ]tara co11~ti­
tuír ... e en t1n te tin1onio l111n1ano o en t1n paradign1a ele 11ne-..tra é¡locn.
De Jlronto se no:, revelaba co1110 a1 creaclor de lltla Psicología del A rtc,.
}: l t íl11lo era molesto. Trascendía a las in\ estigacio11e!&gt; ele la S·orl&gt;or1a,
a Ja~ te:,i~ cerradas )' cientifici~ta.;;, con reso11ancia15 de los p'-icólogos
en1piri:,La~ de Ril)ol en adelante, a los cuales re~pet11osan1ente intentá11a1110:, coloca1· e11 planos con,•enientes de cátedra, de mo11ografí:.i~
exl1at1stivas ,. l1eladas o de ensa,· o~ con decli,res l1acia el lal&gt;oratorio.
El títt1lo de la nt1eva cledi~ación de l\'1alrat1x no ~ hizo recordar
y , ·cnerar 1m orden de conocimiento::, y· ¡&gt;la11os qt1e no tenía11 nada
q11e ,·er con los t1niversos ha))itado l1asta ento11ces por el gran 11ove·
lista )' ensa)·ista. En ese sentido ya e l1al&gt;ía logrado t1na cul1ni11ación
de salliduría ). delicadeza con el lil&gt;ro de IIenri Delacroix. qt.1e ]]c,·a
el inismo títt1lo: «Psicolop:ía del arte».
Má~ lejos, con todo .;;11 preótigio, c~tal&gt;an la~ reflexione.;; 1&gt;oético111etafísica~ (le Valéry, tan variadas, n111nerosas ~· proft1ndas, como
para constrt1ir ttn inaccesible conjunto 110 ex1&gt;lorado aún, i1111y difícil
ele st1perar )' ante ct1ya presencia toda tentati,•a ele 1&gt;lanteo ele cues·
tione-. e -téticas. de~de el plano ele los artistas creadores, parecería
imp1·t1dente intentar. No .. e p11ede ne~ar 1&gt;ues que la actitud de
1
::\lalraux desconcertó y ason1l&gt;rÓ a los escritort&gt;~. a ]oc; artista~, y al
a111hiente filosófico 11niversi tario. IJa 1neta111orfoeis opera el a en s11
Jlersonalidad constit11ía 11n cli,c11tihle }" clif ícil prolllerna del 111on1ento. Y bien, esa «P icología ele] Arte» siguió creciendo. Se rlividió en
t1n « Mt1seo Imaginario», en una &lt;(Creació11 Artística» }' e11 ltna «Moneda de lo Absoluto». tít11lo" de tres tratados lt1josamente impreso~,
en edicione" limitadas. diamante~ )' trofeos de in1prentas francesa$.
presentad0t; con il11~traciones intencional1nentc elegidas ~· cxactan1ente coloreada-.. como argt1mento~ ~· prt1el&gt;as.
Por fin. en el afio de 1951. 1\falra11x nos ~ orprencle modificando
!')u plan pri111iti,ro. P11lllicó 1111 nttevo ca J&gt;Ít11 lo, al que deno1ninó «T. . as
f c ta111orf º"¡... ele A polo» ~· re11ni&lt;) e ] ronj1111to de sus a11teriorcs tr!ltados 1&gt;ajo el título «La~ Voces cl cl Silencio», c s tal&gt;leciendo e-..t 11ucvo
orrlen:
19 El M11 f'o Imaginario.
29 I . a ... 1\fetamorfosis de A1&gt;olo.
3&lt;.&gt; T..a Creación Artística.
49 I ..a Moneda de lo Al&gt;so]uto.
Do-. fecl1a s l1av al fin al de la ollra 11935-1951 ) co1110 ind ica11do
t1n proce ... o ele in,·e ... ti~acio11es d 11ra11Lc clieci -ci ~ añoE-.
Las consideraciones estéticac;, ele ~J a1ra11x han ido acn1111ilándo .. c
alrededor de ciertas o]Jservacio11e~ ¡&gt;ropias de ttn artista: 111ejor, de
ttn noveli~ta, que de e5e recinto rle la creación l1an Jlasado ca' i total1nente al dominio ele la plástica. E11 i11oclo e'Jlecial a la i1int11ra ·y
1

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32 -

�Ja e-ct1ltt1ra. De -uerte que.. t1n at1tor aha11dona la prol&gt;lemática de
un arte que cultiva )' se extie11c1e en ltn orcle11 de co11ocimiento no
frecuentado~ J&gt;or él di1·ectamentc: lo pictórico, lo plástico. con tod:i ~
sus ramificacione-. &amp;to ya constitU}'C 11n l1ecl10 extraordi11ario:
lallarmé .. Poe. Valér,... Eliot, teorizaro11 sohre lo J1cllo. to111 a11rto
ejemplos del arte q11e: c11ltivaron. co11 . . tit11,·en&lt;lo con -.11 cÍ0111i11io el
cc-11tro ~encraclor ele ]ac; idea'\.
·
) r a dentro

d 1 t1ni,·er;;o ele J a~ for111a~ plá . . tica;;. i\falra11x proce-

•lió ·on10 .. ¡ con-.tit11}·era tina novela; n1odificó los de ~ arrollo t:-C!.!lÍ11
]a ci rcun•tancia ... )" exr&gt;11so . 11 ... conclt1siones in . . on1eter.:r. a 1 parec:cr..
a u11 1&gt;ln11 direr.t iYo o a 11na idea do111ina11le.
í a-i,.ti1no ... a la tran - forn1nción de conjunto n1á~ ... ,11iente.
Su «Psi"olo;ría del rte». se tra n o:.fol'1na en «Las Voce ... del Silencio . título indeci,o, d e ¡&gt;rocedencia 111á' llie11 ~i111l&gt;oli ta, ~ntre cxqni-ito )" eqt1ívor.o.
rlemá'l, i tercaló. conlo con5titl1yc11do t1nn .. c g1111dn parte 1lc -.u oh1·n. 1111 enc;a)~o e'rrito 11111cl10 tie111po de.-..pl1é- ,
«IJa Jet a1norfo-.i rS rle \ 110lo». T,a ltni da&lt;l de «La '\7o ces del Silct1cio »
q11eda nsí aseg:u t·ada. ¡1ero para r. llo 'C l1a rec\1rrido a ¡1rocedi n1 ic nto_ propios máe rl e la novela o el &lt;lra111n. e11 do11de e 1; lcpítin10 ry u e Ja
i11c:piración ~' Jo, aconteci1niento~. ~e reco 1~tru)~a11 en la 11nidncl fj.
11al, :r11o&lt;lificanr10 el orden cro110Ió!!ico.
Si «La ... '\Toce clcl Sile u ·io»
..
alcanza a .. er 11nn tnetafí ica del arte o ir1lentn 11re-entar;;:e co n1n ltna
e;;;téticn orgá11ica. el pror.eilimiPnlo s cgnido e::; (;111na111c11te raro y

r)j i;:c11til&gt;le.

II
Sie111 pre cx i ~le la conYenienr.ia de ~ ¡ t11ar prcvian1cnte 11na oLr.l
,Je i11111e11~as Jlro¡&gt;orcione- con10 «La~ oreg clel Sile ncio» d~11t ro de
lo }1i tórico y en fl1nción de cierto' a11tore' ~·a re c·o11oc ido-. c¡11 l1an
1Je~a l•J"O lla&lt;lO JlrOlJ lern 3
afine'\, }4~-. llfla flCCC~j da rJ ele }&gt;CJ":\fl e Cl j \ ' [1 ~r
ele u1edic1 n.. q11e se pr~'c nl a co r110 11na exiue11cia 11re,~ia, 1náxi n1c :- i

'T

~e

trat R de 11na ol&gt;ra in 11y· reciente ). quo arle111á.-; tran~fnr1na radical111ente Ja fl e rsonalirla&lt;l ,Je ttn escritor. P ~recería 'llle i\lalra11x h11lli~ra
1·en1111eiado ya a e_crillir novela' .. para con cen trnr e en 1111a fiJo,of í.:i
J e ] arlP.. E&lt;:ta renuncia 6e opera a rníz de la tíltima gnerra. en lu
cual el nt1tor interviene en fnrn1a rlec¡,¡,.a y h eroica. y Pn 111on1~11to s
en &lt;JllC Fe afilia a lln partido político francés .. con .. tit11yénclo~e en 11110
c]e (;u dii·i~en tec:i e~pirit11ale:;; 111ás con1l&gt;ativos )r act11ante".
Toda~ e~ta~ circun .. tanr.ia qe 1nen cion an con el fin de élce11 fu:.Jr
la rareza del acontecimiento. Lo c11nl ale tigua &lt;r11e a;;istin1os a ltno
&lt;le esos milagros qu e transforma11 pers onnlirlnrlP.;:. º!'~rri11 ro11ve 1· io-

-

33 -

�nes en el genio creaclor, )T que en l:t }ll'O)'Ccció11 hi_tórica uclc11 1nc11cionarse con detención y· 11a ... ta pt1cde11 ~er con1¡lrenclido~, 1&gt;ero &lt;fHC
c11ando se i·ealizan 11ajo nt1estros ojos los acoge111os con incrcrlulidac1
o no percibimos 1&gt;ien $11 secreto y su 111agnit11d.
Es bien sal&gt;ido c111e las grandes cloclrinas estéticas. ele carácter
filosófico o con proporciones ec11ménica ~ - tipo Hegel o Ka11t~ o
San Agt1stín-. no se han n1anifestarlo en Francia. En los últin10~
años del c:;iglo 1&gt;a5aclo la Filo~ofía del rte ele lli¡&gt;ólito Taine, re1lrP8enta llna sínte.,is doctrinaria qt1e llc11a toda tina época. Las reflc. iones de Diderot~ en el Siglo XVIII.. también. Pero la crítica literaria )'" artística. e11 Francia~ ha sido la 111á rica y variada ele EurOJl,1,
afirn1ándose en figttras de cátedra o en e-.critores )" artistas, desde
Sainte BenYe a Fag11et y a Br11netiere. Dehpués se pasa a Ba11delairc.
Mallarmé~ '1 alér)~.. p;rande poeta . Y en torno de esto:, 11on1bres 11113
mt1ltitt1d de refinadísi1nas inteligc-ncias, qt1e 1&gt;ern1iten }ac:; lÍ lti111a ~
revelaciones de 11n Thibat1det, lln D11 Boc:;: t1n Gi&lt;le.
Pero la organización 1non11mental de 11na ollra .. ¡lartiendo ele llll
e critor en pleno florecimiento, como la ele Malra11x. a11n no la l1&lt;tl&gt;ía intentado. Existe el antecedente ele Elie Faure~ n1ás lejo~ la~
interpretaciones de Ravai on, las teorías de Rihot, Lalo }' De.lacroix ..
el contorno delicado )' }lrofundo de las obras de Bergson, con su3
penetraciones en la int11irión vital con contenidos e~tético-.. y las resonancia fragmentarias de la ol)ra de Proust.
De todas las mác:; reciente · e tr11ct11raciones tan a1nplias: con ref erenciac:; a las artes plá tic a , la earan obra l1i tórica . crítica ele
Elie Faure, a través rle sus ahonda111iento" ori:rinale... e-. el eje1nplo
c111e 1&gt;11ede servir de antecede11tc para medir Ja 1nagnitnd de la creación ct1mplida en «Las VoceE\ del Sile11cio».
Do~ referencia" para fijar contorno'"': l'C'eiente111ent~ Gallriel
O'A11harédc 111antiene 1111a entrevista con vi alra11x. en clonclc e ·te
expli&lt;'a al{!uno~ detallec:; del -,enticlo de t1 tra11sfiguración per~ona l.
Antes ele recoger lac:; declaraciones del escritor. fle5tar.a:
«Dec:;cle ~Lo~ Nogales de Alte1nll11r~o» .. fra~nento "ªl'"ado 11e la
ele trt1cción llOr parle de la gcsta}lO ele la no,•e]a La lucha colltra &lt;11
angel, l\Jalra11x no 11a e ... cri to otra... ollra-. narratiYa .... :»
«E s con la monumental ol&gt;ra fle arle « L,a~ Voce:-- rlel Silcneio»
q11e 1\1alra11x v11e],re al mundo literario et11ergiendo ele la acción política. La s11n1a rle conocin1iento~ qt1~ "-ltpone este in1nen~o est11clio
&lt;la vértigo. Agréga ... c la selección de 111á-. el e ocl1ocienta-. reproclt1C·
ciones ad1nirall les».
«¿Se aleja ele la creación a11terior? ;. El gran ayenlurcro lle110
ele salliduría en lo::- placeres sedentario ele la erudición se alejaría
,]e la.;; agitaciones ele la j11,·entud ) ele ~u an1or por la acción?•!
Pierre de Boisdeffre .. por cs11 l'arte, en }lrecs11cia ele lo$ tre:; Jll'Í·
meroc:; tratado-. ele l\iialra11x'\ inicia así ~11 análisi-. .. titulándolo: «U11n
Filo,oíía del Arte» : «Mitología de la l1i ... toria .. Jl3baje ele la aventura

'r

-

34-

~

�indi'i(lual al .Ic~ti110 ele la hun1a11ida1l .. ¡&gt;e ro ta1nhién rr· .. urr c·&lt;·ión
tle Ja cnlt111·a».
«La gtierra ha i·cvelado .t 1\lalrn11~ c¡u' -.itio f u11dan1ental oeu¡&gt;aha Ja c11ltura e11 el i&gt;atrin1011io ele la l1u1uanirlacl. Para de .. crihir la
inmen a J1erc11cia a la q11e ha co11-ag.rado ~ u t'aJti1110 lihro., dC'l r11al
dos parte ~ 11a11 aparecido -«El :\I tt!"leo 1n1agi11ario») , « l .1a Crear i1)n
Artística»-. e ha dicho que e .. e liJ&gt;ro tendría ¡1a1&lt;1 nur ... tra ~en1•­
ración la in1 portancia de « El &lt; lriac11 ele la rrragedia» ele "\ i~t z... ,·he
o '1e «El Porvenir ele la Ciencia» de }{ cna11» .
«E"' ttna ton1a ele po .. e ... ión ele la 11i ... toria a travé ... de : - u.. 1nanife"tacio11e-. artí~tica-.. l~ u11a o11ra d e filo~ofía 111á.. que t1na obra
de crítica. ~. en c-.e .. cnticlo, ella co111porta Ja ... an1higii &lt;Jade .. ~ Jo ..
peli~ro dP- . . ¡ · tcn1at1J'.at·ión que in1¡&gt;lica tocla la filo _ofía ele la hi--toria. Jalrau. ~e c uida ... in en1hargo d e e ... tahlecer el &lt;'uadro racional ) 11reci o &lt;le 11na J&gt;rodu&lt;'ci&lt;;11 qtte ... P. ex tie ncle ... obrc- n1ilenio ... ~·
continer1tP~: ... e confor111a con arrojar re plandore~. E ... ta 111itología
grandio n está n1al ordenada. Pero e11 11 confu..,ión~ ct1á11tu ... iluminantes in1ágene,., qt1e renovarán la crítica del arte ~~ la críl ica en ... ínte ... i ! »
Creo q11e la c ita de Boi ... deffre. al iniciar n ~ e_ tnclio~ sol&gt;re J,a
Filosofía ,fe] 1\rte. contiene ex1&gt;re .. ionc ... exacta~ e i1n1&gt;re cindil&gt;le-.
1&gt;ara colocarno ... en un ¡&gt;rimer grado de r.0111¡1re11t.--ión ele lo 1&gt;rol&gt;l("que s11~cita de ... cle ya tan 'ºl"J&gt;rentlcnte aconteci111iento.
Debe agregar;e qtte reC'i ;n en 1951 apareció la ohra c·o111plcta
ert lo qne &lt;·recn10 ... ~c rá la con~tit11ción definiti,•a. I~~ por lo lanlo
una obra que C'arece de crítica i]u~ lrati va )r -.i11letizaclora aú11. Con1pren'1c 'o]urni no ... ~ cle-.arro11o~. ati ..J&gt;o genia ]P..... f&gt;xprc ... io11e... a l'l&gt;itraria y· a1n1&gt;iguas, nuc,·os plantean1iento ... de cue~tione ... -.ol&gt;re ' 'ªloración artí .. ti&lt;'a. en una "t1re ión ele a11otacione-. total111enle cxp11&lt;'--ta~ n] 111ar2e n de nn~tro~ háhito .. inenta]e ...
La"' confrontacionc ... ,. &lt;·orre ... ¡lonclf'ncia~ 1ná-. di.:ctttihJe ... ~e pre ~er1ta11 a cacla n1omento. pero una Yez c·o11Yerticla ... en con1p1·en ... ihJe ...
y )r.11tnn1entf" juzga&lt;la-.. "e puede ir arltnitiendo .:u lc:ri tin1idacl . \ rl1•má ¡n·e ... enta nn e ... tilo afir111ativo y e nérgico, poclero ... arnente líri&lt;'o
y atra)1 c nte n la 111anc1·a &lt;le Ja ... r.aractcrí... ti ca ... rlcl no,•c ]i ... ta que r.xi .. 1Ía antr fiel c·rjtico. En cierto rnodo carece de e ... e orden qnc .. e
encuer1tran en lac;; tentativa~ conoeicla ... ele "fainc • de Elic Faurc. T~ 11
e tas ollras. Jo ... 1&gt;rincir&gt;io... directivo ... )' lo .. f11nda1ncnto ... t~cni co-. en
el r&gt;rinu~ro ~· la continuiclad clf'l procc-.o hi ~ tÓJ'i co ' artí... tir.o cl el .. f'n1a

'p

gundo. hir,•en de eje r&gt;ern1anentf' a ]o .. dc~arrollo~ e int crprr. la&lt;·ione ..
¡&gt;cr onnle .. ~ ~a fa1110 ... a ... &lt;le a1nho .. autore~.
J..Ja ohra '1e 1\Talra11x altera p,a forn111laeión arn1011io ... a con el
tif"mflO )• con la~ t&gt;sc11ela ). autore~. ¡&gt;ara jttz~ar el va ... tí... in10 panoran1a .Je la" art&lt;'-. r.01110 una c·on-.trt1cción orgánir.a., a ]a cua] .5'C pucclc
entrra r f)OJ" r.ua l&lt;111ier t ie111 po. o esc11ela o e .. t ilo. en &lt;'tral qt1icr henti,Jo. ~ ~~tal&gt;lecer enlace ... e11trP. forn1a ... artf.. tica ... e i11&lt;livic1ua]e ... 111á~
•
1lisír11i)c .. P.ll a1&gt;arienria entre í.

-

35

�La otra circunstancia digna de notarse es la siguiente: la obra
utiliza la ilustración artística, seleccionándola co1no f unda111ento del
texto, a manera de argumento. como prueba y como adorno e5tético.
E5to llega a t1na perfección qt1e no había sido alcanzada i1i pre,·ista. El a11tor considera que la colocació11 ele l1na reprod11ccidn en
la obra, constituye t1n acto destinado a convencer tanto co1110 11n
desarrollo crítico. Por eso, la presencia ele te-xt~ y de ilu5tracione.,
adquiere 11na 11nidacl precisa, en la c11al no interviene ni11gtín azar
ni capricl10. Así se publicaron los primeros tratados en enct1adramientos lujosísimos y hermosos, co1110 unidades totale - de excepcional significado. Recorriendo las ilustraciones del libro, se podría
retener la ima~en (le lo crne wlalra11x consideraría ll «1nt1~eo itn:l·
gina1·io».
Todas estas advertencia~ me parecen pertinentes. l\'[alra11x organiza esos detallismos, los valoriza y convierte en resortes fundamentale~. Y a11n faltarían otras actividades, co1no la extrañeza de
que la personalidad de 1\tlalraux. a1·rojada e11 lln tiempo }1istórico
hacia destinos qne parecían definidos, gira brt1scamente ~ohre 5Í
misma. ~- se con.::agra a 11n don1inio en donde la f ilooofía, el arte. la
historia, la crítica, la cultura, la lógica y la psicolo~ía se ensamblan
entre í y se apoyan sollre rec11rsos y conquistas técnicas no 1lien
' •alorizadas a11n, como las ilustracione' artísticas, los gra1lado~ .. la'3
reprodt1ccione en rolo1-., aproverl1ando de los adelantos n1ás modP.rnot&gt; de las técnicac: ele imprimir. Esto procedimientos q11e antes parecieron sec-11ndario' v delez11ahlec: .. rec11peraron de pronto 11na i1nportancin inei;;perarla, "- .:e ronc:tit11ven Pn elementoc; imprec:cinrli1&gt;1es
i1ara &lt;'Ontrih11ir a e'&gt; lructurar l1na filosofía del arte.
No sé i e~to -.e l1a1lrá logrado .. o si puede expresar bien el alcance q11e de~cubre en la~ reproduccione~ ~ráficas, en la , lál11ina~ intencionada ~ de la obras, integrando loe; procesos del pensamiento, quitánrl0t~ele s11 interés informativo o su carácte1· de alusión a 11n texto
dado, para entrar a constit11ir 11na proyección de verdadero ]eng11aje
escrito. Un al&gt; ecedario a11tónomo~ no pedagógico sino de orden estético, pPro que se or:zaniza con todo~ los resortes de lln lengt13je
-.11perior, sohreaf!rep.ado al clel clisc11r;;;o y conteniendo por ~í JllÍsmo
otro si;rnificado q11~ el qtte l1asta a11ora se le había atri1&gt;t1irlo.
Como he señalado, la ollra comprende cttatro tratados. En realidad, 1Malraux ha reconstruído la 11nidad de «Las Voces del Silencio»,
colocando «Las Metamorfosis de Apolo», ol&gt;ra más reciente, en segt1ndo término. Eso indica q11e en la construcción de la obra en su
conjunto, han aparecido circunstancias que constituyeron su istematización al 111argen de 11n plan preconcebido. Se diría q11e Malrau.'&lt;
se apodera del acontecimiento del arte llni,rersal, se entrega a él a
través de la erudición, la emoción de la experiencia peraonal, la
reflexión filosófica ~, la in1aginació11 plástica, r lo enfor.a co1no 11n
-- 36 -

�tenia J&gt;rOJ&gt;io de la creación art1 ... t1ca tf lle co11 ... t ituye ... ll pre f e r e n cia:
un poe111a, una novela, tina tragedia. 'f odo a la ' ez. D e al1í a ce11derá a Jos lle ... arrollos, teniendo y&gt;re~ent e lo q11e en él ti cit a11 lo~
aconteciu1ie11t0c:; l1istórico~ . Ja ~ g u e rras e urope a ~ eJ ¡&gt;eli gro d e la de" aparició11 de la culttu·a, la cri~ i del e~píritt1 clel 11ombre bl1111ergido en poderos a::- conmocione~ e~¡)iril11al e- y eco11ó 1nic a::, al n1i 111u
tie1npo qt1e el de eo n1etafísic o el e qt1e e l 1101111&gt;r e y· la c11lt11ra c1uc
11a sido ca¡&gt;nz d e cre ar los l1nive rs os plá~ ti cos~ ten gan q11e salvarse.
1\ntes, sin e111l&gt;argo. e necesari o r e uni r todo ese t e timonio de
la genialidad &lt;lel 11om1&gt;re ) prci;;cnlar lo a travé de iné di tos ]uzo ;;
c1ue lo unifican y valoran como digno d e e t e r11ida &lt;l. E n cierto n1oclo.
((La
oce~ rlel Silen cio» r ec11e rd a e n ... t1 11rocc cli111iento ex¡&gt;ositi,·o
el n1 é todo d e lah cr eacion e-. lite r a ria' e n ciclos : el ciclo de la trag.ellia griega, el c iclo d e la fe n1edioeva] ele D ante. con s11s eta11 as flc
cielo. poraí ... o e infie rno .. e l ciclo d e las e¡&gt;o pe)'ª' in e clioevales europea ... e ] ci('lo ele los drama' l1istóTi c o~ ,}e S l1 a k e ... p ea r e. el ciclo de
Jo._ cl oe li1 a11-.to ... , e] ciclo d e las n ovel a~ d e BaJzac. ele Prot1:,t.. )' otro.111á dic:cutihle::. n1á' próximos. má ~ cl él&gt;il e~, ¡)ero Í!!.1.la1111ente ,·álido,..
parn c on1pre 11,le r el proceso cine ~i g11ió 1\f a lra11x .
EJ cic lo ele las cr eacione plásticas d e la l111n1an ida &lt;l exi ... te. D e
é l no .. l1a},}an la 11istorias, las ohra. e n ciclo¡&gt;écl ica. . . ]o, t r ata di~t a .: .
los erurtito!'I . los 11111 eo~ . P e ro l1a] &gt;í a qu e tra tarlo co1no ar li:-t n. co1no
ere ado1· d fic c ion es y ~ it11a c i one~. t·o 11 in1a g ina c ió n filo,óficn ~r en10.
,
,
c 1on t rug1ca.

.

To.J o c•l art .. parecería h al&gt;er

ido l1 ech o 1&gt;ara ir a te ru1i11ar c11
u11a i11tcr1l r e t ació11 grandiosa con1 0 é ta, ele igual ~ t1 crt e q 11e el 111i la:.:rro de lo ~xi stent e~ e n el aforisn1 0 de l\lalla rn1é, l1a hría d e tern1i nn1·
e n un lihro. R e pito q11 e nos h alla111os c-011 una o l1ra difi c il í~jn1a rlc
con ·1·e tnr, J&gt;Or ~11.;; Jlroporciones, y la (len"idacl y originali(l ad &lt;le ::'.'u;
contenido-. y n1omentos. Con, titt1·y e ttn a orpre .. a : aparece. con10 ~~,1
&lt;lije. e n u11 a11tor cu~·a juventt1c1 a un se n1antien e a t r a'\·é, d e n n ~1
erie ,Je no,•elab qt1c llastan para ..,1 1&gt;er111a n e n c i a e 11tre l os 111á" e n1inente"' dP. e~to tiempos.
Su 1en1a ~ en la obra escrita . 'f11e ro11 c1 ]1 0 111 h re concreto 1le
n11e "tro~ tlía
con lt má~ca1·a d e s11frimie11to 'r s 11 co11 t an te caer
"'
)1a&lt;·ia Ja 111ucrte ¡&gt;or 1nil pendiente~ n11c va-.. 1\d e 1ná~ . la acción cl ,,1
]1on1hre, las l11chas ~o c iales .. las ~rnerra~, la ~ &lt;"at á ~ trofc, . TJo que co11.-tituye la at 1nósfera irresistih le1nente trágir.a qttc e nv11C' lve al i11&lt;l i' ridt10 ,]e• 110,r. t\.rlemác:. el autor ie1npre &lt;&gt; "' lll\' O en la melti&lt;&gt;. e 11 lo
central ~ en 1~ con1plejo ). decidido de ella : el l1a11clo., el partido .. Ja
nación. la hrig;ada de ª'iones ). de tanq11es.
Mát- tarde. con10 director espiritt1al d e un partido d e lo.:: i11.t ~
ardienten1ente combatidos de Francia. ¿Cóino ha ido posil&gt;le d e .. dc
ese infierno levantar las e!=tr11ct11ras de e ta «\ 7o ce =- del Silencio» ?
¿Cómo co11traponer esta lahor propia cl P- "olitario ~, de crítico. ,] e
-

37 -

�refinado ,. ele erlt&lt;lito: ele un,·eroitario eltropeo o fra11cé~: ~ ¡ ~e qt1iet·c,
para rlarie lln senticlo ~ olem11e? E ::- to C$ preci ame nte lo paradoja],
lo inexplical&gt;le en la ¡&gt;re~e ntación ele la ol&gt;ra ele l\lalra11x.

111
El viento clel espírit11 so¡&gt;la en cualql1ier ::ientido, :;e sente11ció
11ace siglos. Para comprencler algo ~írvenos e::,e Jlen~a111iento al1ora.
Pero aceptemo;:, la po,il&gt;ilidacl del intento e n ltn gra11 11ovelista y·
en t1n l101nl&gt;re de a cción,. de en fre11tarse con el pro)&gt; Ic111a ~~ el enign1a
tle la artes.
Q11ecla a11n sin explicación posi1lle la co111prol&gt;ació11 del 11ecl10
c111nplido: s11 posi1&gt;ilidad de frustració11 inmanente. ¿Hao la tlónile ?
¿La n11eva personalidad de Malra11x hará desaparecer a la otra '?
¿Su obra en adelante será recibida con10 la insistencia en una estética inesperada, ltn ca1nino n11e,,o, producto rle circunstancias nt1eYa5, no previstas antes, al lado de 1a Estética &lt;le Scho¡)e11hauer, de
Scl1elling o de Croce? Sobre esto 110 podría afirmarse nada at1n~ y
tal ,-ez no fuese e-.e el tleseo el e inn1ortalirlad el e l\1alrat1x. ade111ás de
q11e eslamo" mu)· próxin10 a1'i11 a la obra ) exp e rin1enlamos muy·
&lt;lirecta1nente }. con tocia fuerza st1 efectos, ¡&gt;ara asignarle Sll sitio
al lado de las otra filosofía ~ q11e &lt;len11ncian ln scg11ridacl íle la percl11ra]Jilid ad. Es po ible toda' ía s 11 aceptación con10 11na for111a &lt;l e
ol1ra ele arte, con s11s efectos en la p er sonalidad circ11nscritos al pla110
de las e111ociones :r jt1icios qi1e provoca n las for111a ~ conociflas: le)·e11clas. dran1as~ tra gedias.
A raíz de la aparición ele la ol&gt;ra &lt;le Malra11x, se le ]1an forn111]aclo 1nl1cl1a6 preguntas so1&gt;re ella. La... ;!E"11eracione-; actuales. por
111eclio de revistas, diarios, le picle11 explicacion~~, }JOr el ca1nbio
operado en él. La explicaciones no }Joclr1an ~ i110 -.11r~ir clel e~t11dio
ele la misn1a obra, pero el hecl10 ~e torna difíril. Yo h e trataclo de
ex¡lonerla en más d e qltince cla8es ele la Facultad ele TI11111a11itladet'
~., no l1e podido 11asar clel pri111e r trataclo . .\ lH\-,e de citas )r lectura ~
d e textos, 11e sl1frido i11i ¡&gt;rO¡)ia iµ:norancia, 1ni falta ele frP.~tt cn­
lación prolonga da en las c11lt11ras antig11as, y acle111ás l1e rlel&gt;i&lt;lo detenerme ante ln ori~ina lida rl ~la 1le lleza y e1 sort ile~io &lt;le cierto;
fra :rn1enlos ' la oscl1ridad &lt;le otros. d esa rrollalll c~ sólo a l&gt;ase ele
paráfra~i~ o -csco]iog disct1tih l e~. Qne rlaría la hipótesis d e 1111 1\la lra11x
f utt1ro, fra !{1ne11tario, rr11e rerogiera las forma~ inesp eradas de st1
J&gt;Oder creador d entro clcl arte plá~ tico. en ta11to se tor11n filoo;ofía
~ crítica aforí~tica.

IV
Con el fin d e ordenar conoci111iento-.. vo
. l1ahía encontrado que
Ja .. fl1nrlan1entacion es ele 1a estética podrían rec111cir:-.c a éstas:
-

38 -

�O·

roce,

~·en

o de loe e •
con l0s apunte.
9t
erti, Dure~~~
Goethe, loe
doctrinario
Baudelaire,

co en
desa

�o Cézanne. Esta visión de los i11tegrar1let;;, del &lt;rra11 1&gt;anora1•1a artístico como elementos constitutivos de una gra11 ollra escrita JlOr la
humanidad, t1n símbolo de los sueños de ella, ltn dcsplieg11e &lt;1e ~us
imaginaciones, a modo de los personajes del poema del Dante, ele
las tragedias de Sófocles o de los dramas de Shakespeare, o de las
epopeyas pop11lare o no,·elas geniales del iglo XIX, Tol to~T, Balzac,
Dostoie'v~ki, constittl) e la más destacada re,•elación que pueda clcsentrañarse de la obra de Malraux. Se trata entonces de algo 111á que las reflexiones de 11n escritor. Partici¡la de la características de
11na tran'JJO ... ició11 de los 111étodoB pro1&gt;ioc; de 11n creador ele ficcionc5,
que en l11gar ele diri~irse a lo J1oml&gt;res y a su intereses )? co11flictos,
~e enfrenta con las creaciones Jllásticas q11e han dejado los l1on1l1rcs
genia les y las ton1a como pretexto 1&gt;ara e ~ cril&gt;ir t?11a gran síntesis
literaria, e tét ica v. filosófica a la yez .
Falta al&gt;er l1a ... ta c¡t1é grado es clefe11dil&gt;le ) ? lcgítin10 el ¡lroce&lt;li111iento y en q11é n1eJida ha sido lograclo. Pero" de tocio; 111odos,
la tentativa e tá al1í: •l\1alral1x sal)e qttc las reflexiones e tética~ ele
los arti .. fa..,, sin el a¡&gt;oyo &lt;le la ... f11nda111entacione5 filo ófica - ¡a)· !,
6on 1nortale~ . Sólo y¡, en al n1nparo de la perennidad de la obra de
lo i11i~ n10 arti ~ ta ... : }a ... reflexione:- tan próxima~ de Poe, Baudelaire,
y \Iallar1né ,.¡,·en porque están re~¡&gt;aldadas por la poesía de e5ct ~
t riat11ra~ . Pero con la })roce.:ión de lo temporal, son 111ortales irre111c dialile111eute., a })lazo más o 111eno... largo. Las teorías estéticas &lt;le
Sc11iller &amp;11J&gt;si,ten aun como 11n re~plandor &lt;le la filosofía de Ka11t,
la' &lt;le Goethe como t111a re,,.onancia de ~ll ol&gt;ra )' ele los griego )' &lt;le
Spinoza. Al1, el 111ismo «Tratado de la Pint11ra» &lt;le Leonardo, s11hsiste porqtle cletrá ... de él e~tá la obra de Leonarclo ~ para no 111orir~
tiene qlte integrarse en una metafísica, como lo decía NoYalis, que
int11ía muy hondo: toda ontolo~ía tiene ~u ~ princi1&gt;i01S en la estética
•
r v1ce-,rersa.
Muy· próxi111n a no!'otro~, la monumental ol&gt;ra de ~1alrat1x, con
su 111ultiplicidad te1nática, ~11 preten ión enciclo¡léclica )' ~u amplit11d
bíblica, t11,·o que 11alJer provocado reservas, sospecha , recelo~, d · de
1nn)T divel'sos planos. Hal&gt;ían de desconfiar los escritore-., los críticos &lt;le arte, los e~ pecialistas, 10;3 teorizantes del aula .. los aclmirauore ~ clel creador de caracteres, co11flicto v ambientes. Parecería ltna
empre~a i111¡&gt;ropia ele] ''falraux que ad1nirábamos. l -na ª''entt1ra co11
cierta 111egalomanía implícita, a]Jsurda, co1110 1111 re1lrote inesperado
de alg-iana de~J&gt;ordante información artística ele la juventud.
~

Desde la apa1·ición de los l11josos texto~ del «~ltaseo l1naginario».,
&lt;le la &lt;~ Creación Artí tica» y de «La \ilonecla de lo Absol11to»: de esta
reco¡lilación reciente, reconstrt1ctiva v englobada llajo el título &lt;le
«La~ voce del silencio», 11n gran
a}ista ha iclo surgiendo~ i111pregnado de ht1n1anis1no, ]Jases filo ófica~. capacidad crítica, pasión
,]ran1ática ~r ¡&gt;otencia sorprendente dC' 11arraclor. Por 1110111ento-. re-

en

-

40 -

�111e111oria a Di&lt;lerol: el de lo~ alone::. o a Delacroix. o al tni mo Taine,
cuando oJ,~idaha :&gt;U~ doctrina~ po~itiyi ... ta .... Aclemá.., trasciende Je la
obra cierta ar111onizació11 ele fondo 1·0111ántir.o, apa~ionante, ¡&gt;er~onal ,
con remi11iscencia del 11rillo de 1 ietz che ). de
11openl1at1er.
Esa proxi111idad con la ol)ra anterior ele l\la lraux e¡ ue 11e :,eña]a,lo, la l&gt;rt1~qt1edad inmediata lle ~u re\ clació11: la amplitud ele
Ctiluario de la n1i~u1a, la mnltiplici(lad de conoein1iento~ qt1e exige~
unido::s al vigor de lt juicio~, a la novedad el&lt;.' blls corre ...¡&gt;onde11cia ...
y al contagio qt1e ¡&gt;ro,'oca st1 ebtilo, c1t1e ¡1osee i1oderío~ ele atracciones y aglt1ti11acionc~, im¡lone tina actitud ¡&gt;rovi oria y cuidado .a para
formular jt1icio~. En Francia e"' tra&lt;licio11al la re"erva ,,. la d e~ co11fianza ant~ e ta... irru¡&gt;cione de las reflcxio11c:; f nera· de ¡1la11 )
diQci1&gt;Ji11a. De De ... carte a Berg~ on, ele Boileau , Di&lt;lerot a ' ' alé r) , la
refle ión france a ::e aju ta de11tro de la~ exigencia ..... t1¡&gt;rc111a~ ele Ja
1&gt;11reze la Jaridacl ) la profun,li&lt;lad. llor e .. o"' la --ahiduría exqui ... ilu
del crear 1ninervi110 .. e ... iente con10 ... or¡&gt;renclida c:11ando a¡&gt;arecen
gc11iaJe ) clesordenacla reflexio11e::. ) 7 a ocurrió co11 el ¡&gt;rólogo de
Cron\\ 11, de Hugo .. y· ~e repite 110) e11 fi]o .. olía con el tle ~ concie rto
¡&gt;ro' ocudo J&gt;Or « El Ser ) T la l Tada» rle ~artre v l'ea¡&gt;arece ele pronto a11t e
e ta « oce:_, &lt;lel ilencio» ,Je .\lalraux. ·tlc111á~, e" po-.ilJle q11 c e l
de arrollo &lt;le la reflexiones artí tica ... y filosófica ~in plan: s i11 a11tc·
c~dc11le
'jqj)l)e · de formación e--¡&gt;eciali/.a,Ja ex¡&gt;eritnent e ca111hio ..
atín o e acreciente con nue' os a porte-. .. &lt;lada la edad de IalrallX }"
]ae; riq11eza 'JLIC {&gt;ll de ofrecer la 111adurez 111ental, e n la c11al ¡&gt;enelra
,
conio un egu1·0 nav10.
e l1a )1 cl10 notar c1ue í\lalraux .. e siente liga&lt;lo a la 11i toria tlc
"'' l ie111 JlO, que su obras flota11 "'oh re aconleci111ie11to~ h Íbtórico5 qt1r.
11os J1an con111ovido en e te siglo )' :,u ... 11éroe- ;;011 con10 11áufrago. . de
Ja fataJidade=- l1i tórica qt1e 110-. dirigen. In~tinti,·a111c11te , co1110
l101n hre ,Je acción .. e~ un europeo qu cun1¡&gt;l r.on ll clestino l1i ... tórico, p ro q11e al 1ni~n10 tiempo levanta de ese tormento qt1e ... e de~ ­
Jlre11de •Je .. 11 experiencia ,•ital )' de 11 creació11, la e ::iperanza de la
alvación po ... il&gt;le elogiando las energía del 111i... 1110 l101nlJl'e en la ... r e velacio11e-., artíc;:tica ~ que l1a ido dejan&lt;lo a lo largo ,J e "ll n1i ... eria pa ... calia11a. ahora 111ás cr11e] clehido a la ... i11tro111i~·done:, ele otra.;.; ft1erzu"
eicga ni á podero ª" qt1e ]a cond i&lt;·iones 111e l a fí icas deri,-ada~ el~
~u fir1itu•l e e11cial.
Con10 intermedio entre 11 t1ltima~ ohra~ &lt;le in1aginación~ es
,Jccir, ]n no\'e}a¡;;, )' esta ~erie de tratados so1&gt;rc la arte:-, ebtahan
ya su.=; a1·tíc11Io ~ ... ol&gt;re política., us reflexione.;; .... n ... 111anifiestos, )" do &lt;1ocu1ncnto-. ,]e valor extraordinario: se trata &lt;le ll texto oJ&gt;re «La
Civilizació11 Atlántica » y la confere11ria ::.ol,re «El fI01nl&gt;re y la Cult11ra» en ]a
nesco. e11. do11de expo11e su l1u111ani . . 1110 trágico.
"11:11 la ol&gt;ra «f.o .. :\o~ale .. &lt;le lte1nl&gt;11rgo». fragn1e11to de "ll no,,c]a «La I..1uc·l1a con el
ngel». ttn intelectual for1nt1la este J&gt;etl:,ll·
111 ier1 to que e .. c·o1110 el índice de la t ran~ición operada e11 el e ... cri l or:

-

41-

�«El más gran rnisterio 110 co1zsiste e11 q11c seanzos arrojados ¡1or a:.ar
e1itre la profusió11 de la 1nateria y aqztella ele los astros; el 111ás grande mi.sterio es el liecho de que desde esa prisió11 arra1zq11e111os de
nosotros inzágenes lo bastante ¡&gt;oderosas co1no ¡&gt;ara olvi&lt;l111· 1111estra
izada».
A través de ~u filosofía estetica de la hi~toria ,.
. del arte.. el
autor arrojará al infinito esats in1ágenes q11e con~tit11}·en la tentativa
de salvación y la grandeza del l1ombre. Una vez entregallo a la inter1)retación del sentido ) del destino de esa creación 11niversal, el
tema se irá a1lorlerando del art i::,La, le irá apa -io11a11do en for1na
tenaz, y de ahí res11ltará e-;ta podero ~ a filosofía del arte q11e i11oti''ª
el desconcierto )' el a ~ o1nl&gt;ro de los co11tc111¡&gt;orá11eo!-.

VI
Anotemos lo que de11uncia e11 las ¡&gt;ri111era~ ¡&gt;ágina~ del «l\luseo ln1aginario», el tratado más co11ocido, el pri1nero en pnl&gt;licar . . c
:Y en suscitar la espectativa, y que co1nprcnde cinco ¡&gt;arte"'. Contiene el
conjunto de ol&gt;bervaciones inesperadas frente a hecl1os arlí tico-, tle
nt1estro tiempo, separables de los de la antigüedad. Hubo 11n tien1 po
enorme en que ::ie crearon las artes )' no existían Jos 1n11-eos. Las
o1&gt;ras fueron creadas con otros fines : religio as., dinásticos, político~,
íntimos., artístico~, en función de cultura y ¡&gt;11el&gt;los que han desaparecido o que se 11an transformado total1nente. Se ignora el fin «le
inmensa cantidad de obra • el ignificado, el simbolismo. Ei1 i111c ... tra época, casi todo ese conjunto que testimonia la granlleza del
hombre ha ido a parar a los Museos, como ltn aglta inn1oviliza&lt;la.
S11fren 111ucha~ vece nítidos caml&gt;ios f11ndan1entales entonces. co11cretados en la ]&gt;ella exprei;ión del a11tor: &lt;(las e5Lat11as griegas 'le' ienen blancas».
C11ando fue1·011 cread a no oc11 rrió así: tenían ¡&gt;int11ras, adorno~
ele colores ·viYo~, metale preciosos, ¡&gt;iedra finas, i11cru~taciones y
e tahan destinadac::. a lo~ te1nplos o grandes mon11mento..;;. ' 7 ivían al
~ol en plenitltcl ) a la 1111,'ia o ante las ce1·emo11ias sacras . .t\l1ora
son acloracla · en lo.; n1u eos por n111ltit11cle"i indiferenteb }' alejadaR
de los móviles que crearon entonre aquellas arle~. Se han &lt;lesnudatl~
de importante detalles qtte la hacían llellas a11te Jos ojos de lo'
antigt1os. Ahora ~igt1en iendo ),ellas de otra ma11era y a~í re1&gt;osa11,
como petrificadas en ... t1~ pe1·fecciones, e~tilo~ ) 111utilaciones. en lo!)
l\f11seos. NJa}ratlX llama }a atenrÍÓn Robre e} acontecimiento fle }o;
1111tseos, JT las transformacione'\ operadas en nt1e ~ tros gn~tos )- co11ceptos artísticos, clellido a esas institucione ~ c1ue ~on modernas, no
¡&gt;re,"ristas por los antigi1os )' decisivas para las artes. El ho1nbre así le
a la destr11cción de las ci11dadcs, pero to111a ¡&gt;recauriones inmensa-.,
co-.to5ísin1as, pa1·n con~ervar esos n1ont1mento~ artístiros que e11cierra11

-42 -

�vientre 111illonc~ de forn1a ~ de una h lleza co1n¡&gt;lcta111e11tc 111ctan1orfo Pacla. rJ'oda la crítica y la .. té tica. r po,a n junlo a la mi-.111a
·rea ió11 el .. lo artista ... e11 1n1a c-.¡&gt;e~ie de l'or1nu laci&lt;)n p o1l ero:.a: ir
a ct1l111i11ar a lo::- n1useo~. La arquitcc: 11ra-.. lo .. n10-.aico ... ltl' de ·oracionc .. ¡•!aneada... 1&gt;ara la ('atedrale-. co n &lt;'u lto rcligio-.o \ ' l\ ie11te. lo:'!
'itrale .. no Ya11 a lo .. 111u . . eoei alÍn. }lCro .. u r "pro du C'ejonc .. ) lo~ l'ragnac1110 .. &lt;JU
ha11 -.ol1l'C\ i\ iclo él }o-. ho111h arflco-. \a ÍOl'Jlléltl el I11~llljar

c11 ::;u

d~

}o.. lll ll,CO •

.

.

]fa~

un arle fu e ra el e lo .. 1u11-..co .. : p ~ro e l p1·i111 ro par "ec i11tc1· ar 111á-. a] 11on1hre. Parece c1uc e ... allí dond • ha rec11perado ¡&gt;ur za. rl 'i ne 111áe.&lt; autentici (lacl. aun&lt;¡uc 1&gt;ue da c . . ta r o parecer es tar,
111uerlo. lJo, ·11 día. }a.t; ohra:, ele lo-. arti ... tn-. d e la .. c .. cttela ... rcforn1.1"
do1" 1n:l re\ ol ul'ionaria::-i . entran a }o... 111 u ... co .. a lo::- 1&gt;oco .. a 11 o~ ele la
1nuf'rl el J hun1brc l'l' ~a d or. ~lalraux -.e cxticnd 1· .. ol1re c-.tc ucoul '·
ei111i ·nto ) ¡u·n~ f'&lt;·ta un re;¡1la11dor filo ... ófi&lt;'o en el a-.nnlo. ¡&gt;rc .. c11la11dolo en f orn1a &lt;Jll.. 110-. ... or1&gt;r e11cl c : d e;, la ·a la 111cta111orfo ... j~ ,fe
Ja a1 t e"' debido a .. e nu ''º á111hito cr aclo p or el dinero )' la cultura del lio111br~ ) el e ... tado. P e ro d e ahí ::-iguc eo11 o tro .. tenia~.
J 1 arle 11a ori g inado una for111a rl c re¡1rodtu·cionc ... propi a~: la., tée111rn .... e ha11 J&gt;ltt~ to al ~P.r"\· icio d e la-. arte~. la ... l1 an t111i,·c r::-ali7ado.
1 o ... n1t1 e n .. tlerrr.n1a11 ::tt-. te:,o r o .. en l&lt;ln1ina cl r co lor o e11 negro,
(iue 111uJti1,Ji&lt;·a n ... u .. cont e nido ... E. . tc h echo ha .. ido e:xp u e:,to y anali zado td111hié11 por l\lalraux, hu .. la 1n ag nifi carlo. 11~ 1 lo t1tiliza c11
t- ll J,1·u ) la re¡Jro duccion e ca da 'cz n1á ficle-.. e tán actua11tlo
ollre e l IP tor 1ni 1110: . e pu e cl cn a .... í for1nar 11111s &lt;&gt;os irnagi1tarios,
... e puPdt' cr ar bajo ... u i11llu c n e ia. \nti g u a1 n e nt c. }o .. grandes arti . . '" ig11orahan podía11 crear ignorando la cxi l &lt;' n cia d e territorio:'!
i11111en o ... tlt'&gt; art~ tlr ... u ~ ante11ri ... ado .... I~J proJ.lcn1a &lt;lel 'alor de lo
origi 11al ) lo rc1&gt;rod11 c i&lt;lo por las t :t• ni 1·a .... r· lia ee 'ita l. I Ja .. colcrcio11P.. _ c1 1 el e .. 11íritu ele ca da g u ... tador. con la :'! ll}'e rpo ... i&lt;'iór1 del 1·ecue1 do de Jo, origina le .. y la:-- i1uáge?1c ... rcprodurida-. e11 la::- n1nno ,
actúan u todo arti .. ta d e 11n e ~lro tie1n po. e ( ' l'Pa en ttna atn1ó .. f~ra
ind finida ele &lt; 011oci1niento. «La r produ cción ~o ndu ce. 11or la priu11 1 ,1 \ cz, Ja Ín1a ge n c)P} llllltlrlo » CX j&gt;l'C..,H ~lalrat1X. J)c .. pur~. afir1 n a.
,
c1nnr- •"O tilo , ..... ta ~ :
«Durante s i gl~ la pinlttra fu.e e l n1e dio d " cx1&gt;re~ ió11 ¡1ri vil egi&lt;1do d e la ¡1or&gt;sÍa». «L eo11ardo (le \ 7in&lt;'i c.. n1á-. grande poe ta que
Jlo11 al'd». «IJa pi11tura c ... u11a poe,,.ía qu e -.e \ 'C» : afori ..1110 el e l ,eonar&lt;lo c1ue con1partc M alrau y rle::al'rol Ja con agudeza.
Pero ta1nl&gt;ién de lo otro tratarlo. . ¡&gt;ueclen extractar .. e frag1ucntoe tanto o 111á valio~o.... La «CreaC'ió11 1\ rtí tica» e el conjunto d e
idea n1á orgánico y ct1idado o. fl~ lá11 ¡1rc~cnte-.. lo mae ~ tro s or] 1ónico a lo Je jo;;;, y· ]a . egt1riclac1 que of rer.e un te nia ) a s ttfici en tc111en te ejercitarlo en lotla for111ación ctaltural fra11cesa.
•
•
En can11Jio.• «I~a lone ita lle Jo 1\ l&gt;~o luto» e el tratado 111a.. p rop10
ele una e&gt; tl&gt;lica filo-.ófica. E;;tá arn1oniz,ulo en enlirlo a-.rPndPnlc,
0

-

43 -

1C4~

i J

�unificador, l1acia ciertoo:. temas e~tético~ }' u1etaÍÍ:··icos, a¡)oclerán&lt;lo~ e
del hombre en cuanto reflexiona con la i11tcligencia en l&gt;tisc1ueda de
11n sistema conve1·gente
en u11 vértice infinito .
....
El l1orul)re ~ie1npre se destaca, co1110 t111 l1alo trágico por e11ci1na
del arte que ha c1·eado. Eso se revela en estos tenias, que van cles¡&gt;lcgándose como los adorno~ externos de una meditación arquitectónica:
«El canto de la l1i,toria»., «El arte ,.
e1 destino», «La eterna re,·an•
cha del l1ombre», «Ree11c·o11trar a 1 110111llre por toda ¡lartes donrlc
hemos hallado aqt1ello que lo aplasta».

\ iJI
La belleza creada, segtín }f alrau.x, es la moneda de lo ab~olttlo:
lo que puede allquirirse con ella es la eternidad del ser hun1a110.
Es n1oneda por s11 01·igen, su uso, ::,u mezcla de arte ). utilidad,
su materia valio .. a e indigna, s11s posil)ili&lt;lades infinitas, :,ll tran~ ito­
riedad, pero es el tali .. mán que ofrece la aventura de lo absoluto.
En la escultura, en el ])ronce ele los bu::.tos estatt1arios, en el al1na,
en las mano que con ~ truyen las obras, circula esa moneda con la
cual se conquista lo absolt1to. Constituye 11na definición ele lo )&gt;ello,
indirecta y metafísica, pero tan significativa co1110 la fi11alidad si21
fin de Kant, la infinit11cl en la finitud o la antítesi~ ele los co11trario-.,
de Schelling.
Por último «Las ~Ietan1orfosis de Apolo» e;; lln alarde )' tina con1pt1lsa de conocimientos artísticos e histórico!', tina estrt1clt1ración
abrumadora de detalles, co1no ¡&gt;ieza;;: menudas ele 11n mosaico, pal'a
seguir las huellas de Apolo en la~ más &lt;liver as ct1lt111·as y for111as artísticas: a iática ~ egipcias, 11elénicas. me&lt;lievales, 111odernas. En toda partes la .;,eña] apolínea, 1netamorfoseá11dose en n1ateriar; qtte se desgranan como las lluvias, y el tie1npo, y la moneda de lo al&gt;sol11to.
Repito la resistencia, imposil&gt;le de vencer, que ofrece Malraux
a toda síntesis. Ec; posible que co11 los años se destaquen las desig11aldades de su extensa obra, y q11e resten de ella sólo fragmentos, e11
donde la genialidad de las intuiciones canten ~11 poema inigt1aladn
a la grandeza de la «Moneda de lo absolt1to», sie1npre al alcance de
nuesti·as manos, iempre fugándose con todos los despojos ~· 111ilagro~
de nuestra vida. La caracterí tica psicológica de• e ta obra e-. la excitación contínua q11e provoca. Está ]1ecl1a para reaccionar, deslun1hrar, incitar. No e puede leer sin sentirse obreexcitado, orprendido, repelido. Actúan en ella planos di~c11r~ivos. Un plano de atracción primaria derivado del goce intelectual provocado ¡lor el e~cri­
tor. Es en sí una o1&gt;ra ele arte, de expresión, ele estilo ~· de ht1111anida l
concreta que, al 1&gt;orde de la angustia de una E11ro¡&gt;a o una Francia
en ,-ías de d~strt1cción inminente, prol'oca estas res11rrecciones de ~ll
podero::io e píritu y de s11 voluntad de no n1orir. Existe otro plano en
donde la prosa q11e se t1sa es '•ital~ concenL1·ada )r orgánica~ 111á13 1&gt;iCil
1

- 44 -

�e-

�Lo c11al aumenta el interés radical &lt;le la ohra~ la autenticidad del

e pírittt creaclor qt1e se ha atrevido a e111¡&gt;re11clerla ~' la segura e ... pcranza de :--11 }&gt;l'O)'ecciones el~ f tll uro.

,

No tus. -

1)

1958 - .
E~te ensayo

tendría qt1e co111pletar::ie con el análisi de otra5
ol&gt;ra - de l\lalrat1x que se 11an editado en lo años qt1e ' ' ªn de 1933
al 1958. Particularmente merece t111a consideración especial el lihro
«La iltletan1orfosis de los Dioses», qtte acal&gt;a de a ¡&gt;arecer }r q11e el at1to1·
considera con10 la c11lminación de 11s idea ~ . Se~ún , ·ersiones recogicla 1&gt;or 1ní en París, Malraux ..,e dedicaría de n11e,-o en ac1ela11te ·1
la creación en el género de la 11ovela, interr11111¡liendo a~í su s r-orprenclentes tratados sobre las ol1ra-. artí~tica c; .

2 l Del&gt;en anotarse otra ol&gt;ra de •MaJrau-x: «Saturno» . que e5 u11
e tu dio de Ja ol&gt;ra de Goya ( 1941-51 ) - .. «E bozo de tina p~ico logí.L
de Ja e. c11ltura m11nclial», «EJ
clel Cine».. «El M11 ~ eo l1naQ;i11ario
...
Ml1ndo Cri::-tiano» ) «La 'fetan1orf 06i:- de lo~ Dio~e5» }·a cita el a (] 957 1.
3 ) Por tíltimo, delle ser con t1ltada la ohra ele ~lauricio l\Ierleau
Po11t}., titulada: «El Lenguaje Inclirecto ) J_,a ... ' 7 oces del ilencio» .

- 46 -

�INDfCE

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J1.
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L1•011arrln ria T in ci y r•I R t&gt;11ar i111ir•nto ... . .... .

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Ro111011ti&lt; 1.srno

llalra11.\· }' la E¡&gt;&lt;&gt;ca

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................ .

JJ

C o11tc' 11111or&lt;Ínc•o ....... . .. .

31

47 -

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                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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Tres ideales estéticos / Emilio Oribe -- Montevideo : FHC.IF, 1958; p. 46 </text>
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                    <text>JORGE MEDINA VIDAL

•

DOS EPITALAMIOS BIZANTINOS
'

1

UNIVERSIDAD

DE

LA

REPUBLICA

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS

889.1

MONTEVIDEO
1959

Med
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•

889 1 MEO dos
Dos epitalamio b1zant1nos I

11111111.(LJ.!JlJ!l/ 111111111

--

DOS EPIT ALA1\1IOS BIZAN1"'INOS
Al Dr. Da11iel Castellanos

Presento a&lt;¡uí el texto griego y su traducción castellana de doo
poema~ anacreónticos bizantino , de los ~ i glo VI } IX d.C. No pre·
tendo c.on ello dar la vi ión de una poética clá ica, hija directa de
la lírica griega y tampoco estudiar con ejemplos a la vista, la evolución del epitalamio en la reciente antigüedad. Mi fin es n1ás modesto. Ante~ que nada me dirijo a lOb estudiante de lengua y literatura griegaq, presentándoles do texto e11 Y.otv~ anotados, para fa·
cilitarles s11 trabajo de traducción per onal, y luego, a los e tudioso-.
en genera 1, al darles además una cierta uhicación histórica de ]as
obras'\ los poetas y las épocas que Jos ofrcccn a nuestra admiración.
No se trata de obras de una Eda&lt;l de Oro; todo parece indicar
&lt;JUf" la poesía lírica con Pablo el Silenciario (flontit 563 d.C. ) y
toda la literatura griega, por esta época llega al ocaso &lt;le ttna estl1¡&gt;encla carrera creadora. Pero Jor~e Gra1nático y I. . eón Filósofo, están todavía muy cerca de un gran n1omento l1iatóri co~ al q11e admiran
)~ ton1an r.on10 modelo, acrecentaclo especialn1ent e en el segundo por
un auténti co arte, que lo distingue de n1ucho ~ versificaclores, por n
e ti]o conc.i~o y po1· la riqueza d e s us de5;cripciones.
A veces, el arte bizantino y ... u cultura. pnede11 parecer exóti co;,
J&gt;ara cierto-. espíritus~ pero creo que este fenó111eno fu e casi univeral. rlesaparr.&lt;·ien do por.o a poco. ( 1 ). Con P.sto, no pretendo justifi&lt;'a r f•icrtas carcnciat.i, ·ino dar cnen ta de la elección de estos texto~ .
Sobre una antigua colonia tnega rense ( 650 a.C.), Constantino ~l
&lt;; r;incle (283-337 l f11ndó a orillas de l Bó foro la N neva R oma, qu e
1) llac·e n1ás rl e trei nta ailo-. lli elh rerordaba loo preju icio:; que todrivin
den1orahnn el \"erdadero co norimiento de Biznnr io; ahora e; probable que tod o
e lo hnya sido superado, ounque per&lt;lure en lontannnin una cierta muralla creado por lu Filosofía de la b Luces. entre el homhre moderno y Bi za n cio. Crf. Ch.
Oie) b: cByznn,·e&gt; Grandeu r el décadr.nre. E&lt;l F'lnwmarion, P a1 is 1924.
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en una aurora del mes de mayo de 1453 iba a caer en manos de
Mahomed 11, cerrando definitivamente los mil años del Imperio Bizantino. Dentro de estos límites políticos y geográficos, que tantas
variaciones sufrieron a través de su historia, se desarrolló una cultura personal con10 pocas, marcada hasta en las menores esferas que
tocó por un sello inconfundib]e; a pesar de rendir tributo, a veces
exagerado, a las formas de vida de un pasado glorioso. Esta contradicción entre la servidumbre y ]a personalidad, parecería un enigma
insoluble, si no pensáramos en las razones históricas que lo hicieron posible y el precedente de la misma Roma, contaminada por la
Hélade.
Bizancio fue griega desde el punto de vista étnico y cultural ( 1 ) ,
amen de expandirse en un mundo helenizado desde Alejandro y los
diádojos ( 2 ). Esta influencia determina lo positivo y lo negativo que
traduce su arte e8pecia1mente. Entre las culturas medievales es envidiable la situación de sus artistas, que encontraron una vigorosa
tradición para expresarse, a la inversa de los occidentales, que se
acercaron con esfuerzo de siglos a los modelos de la Antigüedad. Pero,
detrás de estas facilidades con que trabajó el poeta bizantino, se esconde un peligro ]atente que a la larga esterilizó toda personalidad,
todo afán -de renovación individual. Peligro que estampó en la mayoría de sus producciones un sello de convencionalismo, en perjuicio de la espontaneidad y adolescencia, característico de la literatura
J&gt;ropiamente clásica.
Bizancio en Sll actitud frente a la cultura fue wscípula de Alejandría ( 3 ). Conoció a sus antepasados a través de una herencia que
en cierto modo repitió, agigantando a menudo los errores y las virtudes. También en e te aspecto se nos presenta con un cierto sentido
de contradicción: es innegable su visión restringida del universo por
un interés apasionado, característico de las culturas n1edievales; pero
dentro de ese mundo cerrado entre el cristianismo y Jo~ clásicog,

La presencia latinn t.e nota en dos momentos de su historia, al print·ipio, cuando la par~ orientali.~ de un Imperio todavía unido en teoría o en el
espíritu de muchos, obligaba a conservar el latín en ciertos actos oficiales, hasta
eJ reino do de Justioinno ( 483-565 ) y el segundo, en el período de los Crn:7.ada4;
~ del Imperio latino de Constantinopla ( 1204-1261 ) .
( 2) Los otros pilare-. de su cultura fueron: el cristianismo y oriente. Cfr.
Dielh, op. cit~ p. 270.
(3) Cfr. «lJn civilisation byzantine&gt; par Louis Bréhier. L'evolurion de l'Hun1onité. Ed. .\ . Mi&lt;'ht-1. París 1950, p. 340 y ~ .
( 1)

1

-4-

�demoBtró gra11 preocupación por acercarse a otros ¡Jueblos y conocer·
los, acepta sus formas de vida y l1asta su arte. En una palabra. demostró por debajo de una grnn estrnctt1ra incli~ct1tible, una cierta
movilidad que todavía hoy no a1:1on1bra.
lgt1al que los alejandrinos, los escritorc · de Bizancio tienden
f&gt;Or naturaleza a un arte cerra&lt;lo, fijo por el respeto a 11n idion1a
muerto y a ciertas técnicas expresivas, sobre las que actuaba única1nente la originalidad de nuevas combinaciones. La forma adquiere
una importancia rnayor en desiuedro del contenido~ con el predominio del plagio y el pastiche, con una retórica ensual de palindro111os y aliteraciones. Esta literatura gu ta en general &lt;le aparecer erudita, dada a la dialéctica y oscuridad. Está clo1ninada por ::&gt;ti predilección por la n1itología, que invadió hasta la obra de SllB predica•lores cristiano~, en un grado final de afectación. También se preocupó por ser elocuente y abundante~ elocuente en la acumulación
de giroe y ah11ndante en la repetición de 11n 1nocle)o clásico, pretendiendo agotarlo en sus detalles. Pa ó con facilidad del gran tema al
1nen11tlo epigrama, y al lado de &amp;ns obras heroico-religiosas ct1ltivó
la sátira. Puede ser comparada con la Edad Barroca pue tiene ruu.·
cl1ae actitudes comunes, algl1nas ya n1arcadas, 1&gt;ero quizá la 1ná 110tal&gt;le seu t1t• e8pecialización. su destino de literatura para literato'I, o
•·on10 decía Quevedo: «Est1tdienlos algo /Jara el qu.e estudia~ P cribamos ¡Jara el que escribe».

Es 111uy fácil señalar esta" forma~ enu1nera&lt;la co1no vicios de la
literatura bizantina, subestimándolas frente a las forma clásicas. in
emhargo, no creo que el pro1&gt;lema sea tan . . encillo. porque ei hay algo
''icioso en ellas, dehe ser juzgado de acuerdo a los ideales que !le
proputio y a las condicione - en qtte ee de arrolló. Deben er vi~ta3
detule aderltro de Bizancio ). no de~de afuera. E innegable que todo-.
los juicios que hasta aq11í expusimoq. corre poncJen en general a una
extendida visión crítica, que deja un saldo bastante visible de repetición y ~&lt;'quedad. Pero no nos olvide1no" que 111t1chí~in1os de eso,..
elen1entos viciosos o .'\eudo-viciosos, acon1pañarán co1110 una soinhra
a Ja literat11ra europea du1·ante ~i~los, constilta) endo un aporte }lersonal Je Bizancio, a 1ncnudo conft1nclido en occicle11te con la mál..
pura )1erencia ática. Y el arte et1ropeo va a ... acar de esa fuente l&gt;iza11ti11a, niuchas de las obras n1ás i111portante~ de la literat11ra ttniversal.
Entre los .,iglos IV y ' ' , la literatura griega pasa por 110 período

-5-

�•

de transición entre los últi111os representa11tea del paganisn10 ( 1 ) y
la ol,ra capital de Gregorio Nazianceno y los Padres de la Iglesia (:?).
Luego, los siglos VI y XI marcan lo q11e se podría ]Jamar la Edad
de Oro de Bizancio (ª) y de su literatura ( 4 ) \ que má" tarcle. en un
tono menor de poesía pop11lar ( 5 ) y religiosa, llega hasta el siglo
XV (6 ). Estas serían rapidísimamente -..eñaladas., la grandes é¡&gt;ocas
por las qttc pasó el arte de Bizancio hasta su total estanca1niento.
Su expresión, a pesar de las evoluciones fonéticas, morfológica3
y sintácticas, sustancialmente fue una, sobre todo desde el punto de
vista literario, como una inmensa y 1nilagrosa cadena, que iría desde
Homero hasta el renacimiento clásico bizantino del siglo XV de
nuestra Era. con Pletón. Be~-.arión. Juan Argirópolio, etc.
El idio1na utilizado ( ·~ i&lt;.Otv~ otá),Ei&lt;.'tO~) en cierta n1anera es una
de las grandes herencias que Alejandro entregó a Grecia y al tnuodo
n1editerráneo ( 7 ), lengua de Aristóteles y Pl11tarco. de la versión de
los setenta ( 8 l, del Nuevo Testamento y los escritores cristianos. que
todavía en el siglo II (d. C.) conservaba tal prestigio internacional,
que el emperador Marco Aurelio la usaba para n~ Pe11saniientos en
1)

La renuncia a la originalidad y el hábito de la repetición, raracterístico de Bizancio, se encuentra ya en este período proto-bizantino, en autores
pagano5 como: Temistio (317-388), Libanio (314- ca. 393) maestro del Emperador Jnliano (331-363), autor de un célebre dístico sobre su muerte, y en poetas
como: Proclo ( 410 ?-485) autor de siete Himnos neo-plat6nicos y Nono ( fl. ca.
450} autor de la cDionysíaca&gt; o «Bassárica&gt;, etc.
(2) Dentro de la literatura cristiana podríaruoq señalar: Gregorio Nazianceno (329?-389?} llamado el Teólogo, orador y poeta, incluido en la Antología.
Basilio dP Capadocia (330?-379?) y su hermano Gregorio Niseno (331-394), Juan
Crisóstomo (344407), etc. En todos los autores de esto-s siglos la forma es pagana, pero el contenido a menudo es cristiano.
(3) Cfr. «llistoire géMrale&gt;, f. par C. Glotz. H. du Moyen Age, To1ne IX
lcr. partie. L'Europe Oriéntale, París, 1945.
(•) Los poetas epigramático" del período de Justiniano están todavía en lo
n1oldes clásico&amp; y paganos; con un neto predominio en estos siglo¡, del metro
anacreóntico, aunque ya en los siglos VI y VII aparecen metros nuevos. como
el dodecasílabo. La poesía religiosa va ganando terreno, hasta que Basilio el
Macedonio pone fin a la ~onocl.asia (711-843) y revive en cierta manera Ja
poesía profana. Cfr. ltf. Schoell «Ri.~toire de la Littérature grecque profane&gt; !!
París 1824, t. 6, p. 36 y s.
(IS) Los cantos sobre Belisario (W. Wagner: cCarniina graeca medii aevi&gt;.
Lipsiae 1873), poemas épicos sobre el ciclo troyano, el cDigenis Akritt1'i&gt; (Ed.
Legrand. París 1892), etc.
(6) Cfr. cR~toire de la Littérature grecque nioderne&gt;, D. C. Hesseling,
París «Les Bell~ Lettre~ 1924, p. 40 y s.
(7) Como dice Raffaele Contarella: linguisticaniente, dunqlle, Bi:ancio e un
Jenomeno di ellenismo. cPoeti Bizantini-.. Sociela Editrire cVit,a e pen~iero&gt;.
v. 11 Milano 194-8. p. 15.
(8) Empezada bajo Pto1omeo 11 Filadelfo (280-347).

-6-

�la capital del mt1ndo (' }. Sobre la

ha~e del griego ático lo

escrito·
res estrt1ctt1raron una lengua casi artificial, qlte en el período bizantino va a ser ~abia } modelada sobre las obras 1nae tras de lo cl ás ico~. Lengua en qtte se expre~a la Cancillería, la I gle~ia y la aristo&lt;·racia cuando tienen que fijar tst• p en~amiento: con10 s i las cl ases
dirigentes del E !:itado ( 2 ) afectaran una fo1·ma privi legiad a fre11te al
habla común.
La 'l.o tv~ P nna len gua gran1atical1nente fijad a, per o debido en
gran parte u t;ll difw,ión internacional, a ser seg unda len gua de muchos extranjeros, se introd11cen en eJla algunas va1·i acio nes. E n tr e lot,;
siglos V )' XI evolttciona, acepta iotacismo3, r e d11cción &lt;le l as conjugaciones ve1·hales y ~u s11stitució n de forma
inté ticas por for n1a
perifrástica:;, aban clono &lt;le ciertos ti empos : optativo. futuro, infinito,
desut)o del dual, e tr . Ha&amp;ta qt1e en las obras de Constantino Porfirogénito (905-959) '-C le agr egan latinismos, arabism os, ele.
Como ttna constante a través de la historia de Bizan cio, se m a ntien e co1110 11n ideal el r etor110 a las formas áticas en su esfuerzo p or
exigirse mayor pureza en la expre&amp;ión literaria. D esde Luci an o e 11
la Antigüedad, l1asta Procopio en el siglo VI, Miguel P sellos ( 10181078), que recomendaba el 11so correcto y afectaba a ticism o, Anoa
Cou1neno, &lt;le va tísi1na cultura clásica, )' l os escritores del p eríodo
de Jos Paleólogo6 ~ pero el 11abla con1ún, i1IBensible 111ente \'ulgarizab a
la expresión l1asta en los autores n1ás correctos. F en óm en o comprenHihle cuando la expresión literaria ebtá tan sep a r ada &lt;lel habla f nn&gt;iliar.

l ,os poernas que traduje 011 do epital a111ioi:-, co1nposició11 q ue
cu tH&amp; origen lo~ jóvenes y &lt;lon cPllas cantab an del ante ele l a cám ar a
nupcial, participando, quizá, de los ritos n1 atrin1o ni ale~ . Tienen un
,~i erto parentezco con la poe~ía a1no r o a propiam ente clicl1a ( 3 ), aunque varía sustancialmente por el sujeto q11e lo exprec-a. En l os ej en1plos J&gt;resentados se podrían encontrar el em entos co1nunes con el
tópico d e alallanza ( 4 ) , porque Jo poemas se dedican a al abar , e~­
trictament e, la belleza de la jove n y h acen el p a ne~ íri co del e~ p o ... o.
( 1)

Cfr. Vittore Pisani . cBret e hi."tor"' de la lengua grieg&lt;u. trad. esp. E&lt;l.
l)c p. de Lingüístir a del In stitut o d e Filo logía de la Far. de l lu manidades y
Ciencia s, l\Ionte vidro, 1954.
( 2) Lo" grnnd es fi gura " el e la ari blorr ariJ } de la l glcsio n o de:,deñ a ron lo
lit~ralura; dos emp er odorel': Juan V. Ca ntacuzeno (r ein ó 1312-1355 ) y Manu el
JI Paleólogo &lt;r einó 1391-1425) fueron grandes escritor es, y la mej or p oetii;a biznntina, Ann i Comneno ( 1083-? ) era hija de Alejuncl ro Co1nnen o ) l a ernpe·
r utri z Irene.
(!S)
Et; oportuno r erordar, com o señala RoberL Bra .. illach , el pudor de l o~
grir.gos para expre~ar -.entimientos am orosos p er sonal eb. Cfr. cA nthologie de l!J
Po~JiP. grecque~. Ed. Stock, París 1950, p. 12.
( 4 ) Cfr. cTópica-, e n E. R . Curtius: cLiteraturn europeu y Edad ,\.J edia La·
tina&gt;. Ed. F. de Culturu Econón1ic~. Méxi co 1955.

-

7-

�Aparecen epitalamios en varios autores como Safo, ( 1 ), Dioni·
sio de Halicarnaso ( 2 ), Teócrito ( 8 ), etc.
Debemos distinguir estas composiciones del yaµ.~Ato~ ('' ) y de)
úµ.ivaco~ ( 5 ) que también se cantaban en las bodas, pero el primero,
en cualquier conmemoración, y el segundo, en la procesión que
acompañaba a los esposos a su nuevo hogar. De más está decir que
el epitalamio, en las ceremonias matrimoniales bizantinas, dejó de
cumplir las funciones que tuvo en la antigüedad. Si bien siguió modelos clásicos, el espíritu es otro. A veces, se le cantaba en la iglesia
por coros de jóvenes de ambos sexos, en el día de los votos matrimoniales ; aunque la tradición popular admitía composiciones más
sencillas, cantadas por amigos en la casa de los novios, durante el
día de lo~ esponsales. Es muy probable que los dos epitalamios presenta dos no respondan a ninguno de estos casos, y sean composicion es que testimonien la devoción del poeta al Emperador.
El pri1nero de ellos fue escrito por Jorge Gramático, at1tor del
que posee1nos escasos datos, confundiéndosele a veces con el famoso
gramático Jorge Choirobosco que vivió en la segunda mitad del mismo si~lo VI. Teneraos que ubicarlo en los reinados de Justino
I y Justiniano 1, entre el 518 y el 565. Poseemos sólo ocho
odas anacreónticas, con cierto valor para la historia de estas composiciones. En general, sigue las reglas del género~ desarrollando el
tema propuesto con buscada fluidez . El poeta quiere darle un carácter de improvisación y de entusiasmo, con dos toques delicado3
y repetidos : el primero, el súbito imp11lso que Jo lleva a descolgar
la lira ( abandonada desde liace tiempo ) para r esaltar la ocasión
presente. El segundo, con el testimonio de su sinceridad (can.taré a
estns nupcias / como el corazón nze lo ordena}. En seguida podría
p ensar se por qué el poeta cristiano hace m ención al ansia helicó11ic a: la inspiración de la rMttsa ; así como en el e pitalamio de Le ón
Filósofo c;e m en ciona a las Gracias ( 6 ) , como si las aceptase o se las
conside1·asc iinprescindibles en la expresión poética. Por esta é poca
los at1tores cristianos, desde los S. Padres (San Clem ente : Protréptico II 31 y S. Agustín: De Doctrina Christiana 11 18) ya hahían
dado tina explicación evem erista de los diosc::i paganos, haciendo
inofenQiva bU 1nención. En lo últimos versos, Jorge Gramático presenta una hipotética potencial: 'tE't~AEaµ.é·1a&lt;; o'i~ é:&gt;pa, etc. En su imaginación, la apódosis precede a la prótasis, anticipando el efecto por
el rl eseo cortesano de que In princesa dé un h eredero al re ino. Cree
Cfr. Safo. Bergk 109 Dielh 131. Bergk 95 Dielh 120, Dielh 55 a b, etr .
Dion. Hal. Ret. p . 247.
&lt;3 &gt; Cfr. Teoc. Id. XVIII.
( .f )
Cfr. Eust. 1541, 49.
(3) Cfr. Hom. ~ 491 s. H es. Se. 273-80.
(6) ' Me viene a la memoria el rechazo de la tradición pagana de lns arte~.
en Jor ge Manrique.
( 1)
(2 )

-

8 -

•

�cierto el supuesto, y a í cierra el epita1amio en un c lin1a d e confían·
za y seguridad.
El autor del begundo poe111a es León Filó ~ ofo. que vivió e n tie n1po~ de Pse]oi;~ del patriarca Ji'o cio } del En1pe rador L eón VI
aoqa~'ta'to~ ( 886-911 ) con el que a n1e nuclo ~ e l e confunde. Se le atribuyen diversidad de obras, a] guna" c u pro a todavía iné ditas ; t a n1hién una obra astrológica, c arta~ y un g rup o ele cpi ~ra n1a') ( 1), p oc, .
mas anacreont1cos, etc.
El presente epitalamio fu e c ... crito para la~ bod a.., d e León \ ! I
con Zoe «xap~ovÓ;;a!•1a» mujer inte li gente ) amhicio~a, l1ija d e u f a·
' 'orito Stylien Zaontzes. E te n1a trin1oni o produjo un cie rto c i ma
en la Iglesia l&gt;izantina, J trajo &lt;live r a c:. co111plicacion e poJí tic-oreJigiosas. León VI casado tre -. vece"' había en vit1cla d o -.i11 ten er d e..,.
cenclencia. Cuando Zoe, u concuhiuu, tuvo e n e l 905 a l futl1ro Constanti110 VII Porfirogé nito (911 -959 ), d ec idió lega liza r la situació11
1·cconociendo a la 1nadre y al l1ijo. Si bie n la Iglesia el e R o11u1 ace plú
e te cuarto rnatrimonio del En1perador. la I glc.,ia hi zantina t enía
co1no norn1a opon er e a lt r e alización.
icolás el Mí tico ( 895-906),
su 1)alriarca. fue stI "tituido en el 906 ¡&gt;or E uthy n1ios. m á " dócil a
lo('.; deseo' d e León VI. Como ve rnos, e l poe n1a te nía que ...e r una
obra de circ uns tancias, 111ante nido e n un p1ano r.or te..,a n o e i n1p ert;Ona1, 1ejanísimo de la ocasión n1atrin1oni al .
El metro y las imágenes ~ ron1 p1e n1enta n dándole un cierto cli1na de alegría y sall1d. La pasión erótica, i&gt;or 1t1on1f" nto:,, se insinl1a con
i1npul~o pagano, con el d e ten er qe a d e crihir l a n1orhic1ez y la frescura de la n1uchacl1a. El án1l&gt;ito ele danzas ) ca nto~ prol on ga lo.,
pi ace re que Le ón Filósofo centra lif.a e n e l tá] a ino coronarlo d &lt;' lnur~les y rosas.

( 1&gt;

Cfr. ,\. l'. IX-200-203·211-361, III-255, IV 77, etc.

-9-

�'Avcx~rí.AAO~L xope:Ú$LV

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1· a d ei:d e el prio1er ver :io pueden plantea rse proJ,lemas en la traduc·
ción, por el lenguaje sintéti co y al 1nismo tiempo ll eno de a ¡,o ciaci on e~ eruditas
}Q )

que emplea Jorge Gramático. No e' ningún atrevimiento afirmar la actitud ba·
rroca del poeta, lo que difi r ulta una tradu&lt;'c ión clara, p oética y fi el. En gen eral
he preferido qu e la versión castellana de este epitalumio, tuviera claridad y r efle·
jara en p arte su clima poético. reservand o para lac; notas el ceñirm e estricta mente
al texto.
}Q)

2Q)
texto.
29)

ava~á).),w:

comenzar, preludiar. 'f an1b ién, n1e lanzo .
La prep o.,ir ión en t·a ...tell nno con er,·aría en Ju traducción el dativo dt!l

),t ..'UOOtC: :
1

\

a repta

mu clJ1u,

-

acepcionei:.;

onoro.

dulce.

agradable. n1e·

)odioso.
2Q) µ.l-roc;. con ser \'a n1 0... Ja imagen del griego p or parecerno-. su ger ente en
rastellano. Cfr. B oi ~ac q .
29) Y..pOÚ(t). el p oeta e-rpr e'la "u t·anto arrancnncl o In nnísit'a de la lira, y
e) vnlor de x op;.ÚE ~\I estú en el in..,lrumento.
39) µ.É),taµ.o: a~p.vÓ•1. ya era un Ju gar com ún en In liter atura h h~antin 1,
( ~a cer ca n tus) .
4º) xápta¡J.O'. ( r h ar it.n1a ), b endi ción, alegría. etr .
S&lt;&gt;) Me pareció n1 ás ch1ro en castellano sostituir durante este período, el
juego que el p oeta h ace entre et'itÉ µot y l&gt;~6 r,c; p or el pronombre en 1~ per·
iion:i que ri ~e toda la c.·01npo'-ici ón. So "ersión Jiteral ...ería : Pues, por qué.
dime, cón10 apnrecist e,

-

10 -

�En1piezo a canta1·
¡n1lsando en los hilos sonorotun sagrado canto nupcial,
primera bendición de la vida.
¿Por qt1é dejé de cantar,
y sabiendo el arte de la cítara
abandoné sin honor } por tanto tiein¡&gt;o
el agudo plectro?
( ¡ Q11c mi canto ) elija celebrar
el an1or de ella!
( y tan1hién ) elija a aquel que se dirige
al queriilo lecho nupcial
con la casta esposa.
J\l oirlo, rápidamente
descolgué la lira.

69)

el

a't&lt;Y.p7tÓV: .;endero, ver e d a : utiliza ndo art e. se tras n1ite m ejor l o que

pot•1.1 cp1i so expresar.

U n a in1u ge n inte resa nte y r.cre hr.tl t.e logr a e n ei;tos , ·er,;;os. El
p o1•1a, pura P.xultur la oca~ ión pre -ent e qu e l o d evuel ve al e jer cicio d el •·ant o,
e re pro cha e~e lar go
-róao•1) pe r ío d o de :,ilenci o qu e privó a la!! itlv'tpe1. de
lo jn to honore.;; que hoLi er a l ogra do . L a t radurci ón sería: nbartdon ai;te :sin
1&gt;r e111ios (l lns punta.'l d e los ¡JlectrO.'i.
i9 )

89}

co n 'í.J,~Y.'t'Otc; en el pensa nlien to
del poeta . Tu, e qu e a p ela r a una exc la 111u~ i ó n pnr a incli rar '-U d e'leo y s u alegr ía
el e t•antar aJ an1or ele l oh e ... posos. E l signifiru do d e iJ,é.--:&lt;•l en su forrna n1e&lt;lin
.
.,
.,
eB 1u '''o ; 11u pr1n1era ucepc1on : t o rnar, n o n1e p are,·10 cor rer.ta .
99)

ÉAi't&lt;•&gt;

~&lt;~ sohreentiende rel ac ion ado

.

JJ Q1

).éx o~. r fr .

r:cxa'tái; y Oá),o:!J.oc; d el poe1na d e León F iló :,o f o.

va1·ian1oi; le\cn1ent ~ t•on un r efl exivo.
] 29) a~&gt;&lt;ppo·10~: sabio. rnod er ado ; ~ n c• l rlin10 ri el p oem a se resueh e en
u n elogio a lu t•astidnd d e Ja espo ~n.
12&lt;? 1 aúv~U'JO&lt;; : qu e comparte el Jerbo : e..,p oi,o.
IJ9) á7to 'l.&lt;Xc; ~CÍ).ou : cfr. v . lo. del poento de León F il ói;ofo ) la n o ta co·
rre pondi ente.
JSQ) i Oé),w: yu e n la é poca bizantina tenía .. ignifi cad o d e fut ur o.
159) 't~G-: i: lo lruducimot&gt; p o r e'lta c; nupr.i a5.
l] Q)

1.é&lt;1&gt; : &lt;ire).

Lo

-

11

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~ TE.X 6V't"c&gt;:&lt;;
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''O.&amp;e:v, (~ µ&lt;Xxar.pa, z~lpvr.~
ye:papo'ic; ~'J'(E:Lcre&lt; AÉxTpo&gt;.~·
TE:Te:i\e:&lt;JµÉvc&gt;:c; O, Éc; wpac;
40 7tcXtv &amp;yx&lt;f).ar.crr. cp~p~Of.!; .
Épa't"ou

Georgii cnr1nen 8. Extat apud Matrangan1 571.
Bergk P. L. G. IIJ-t p. 374, n. 8.
189)
189)
20Q)
divinidad

ea

'Ej, tY.WV~ cfr. Hes. Op. 639, el&lt;'.

µep f¡i.'rl)&lt;;, su traducción seria: preocupación lielicónica.

En el \'erso perdido se completaría el pensamiento preguntando o qué
dedicaría este canto nupcial.
219) &amp;ye : imperativo de ay(J) empleado como adv.
22°) 'texoüao:v: part. aor. 29. activo de 'ttX't(J)· Ya desde la época clásica
inónimo de madre. Cfr. Sóf. Elec. 613.

-12 -

�Cantaré a estas nupcias
como el corazón me lo ordena.
¿Dónde surgirá el principio
del ansia helicónica?
A quién, invocando con10 e_... ley.

. .... . . . .. . . . . . .. . . . . .. . . . . . . . . .

¡Vamos! l canta) no meno~ qu~ tu~ progenitore3,
t11 padre y t11 inaclre,
a aquella que porta la ofrenda d~ los cantos,
adornada ele nobles co~tun1 hre"
Y a es hora de decir esta co;;;a:--:
no desdeiío más el tiern po.
porque una hora de e . . te flía
es larga para los amantes.
Despuéb de cele1lrar b1·eve1nenle
a Ja doncella tnotivo de 1ni~ canto~,
cet-aré de cantar la n1elodía
del pleno banq1.1ete.
La esJ,OF4a e~ adorable
y hahiénclo~e unido a un prccia&lt;lo e .. po.;o
que an1a la castidad,
tendrá un digno marido.
Alégrate, pues, bienaventurada,
&lt;fllf&gt; estás t1nida en nohle"1i C:)pon alf"..6 :
y (pluga q11e ) pasado el tie1npo,
puedas ali1nenlar un niño entre lo~ hra.1.&lt;~.

2f&gt;9)
269)
289)

zpÓ'IO~:

evitun1os la repetición de til'Tll/U) . Cfr. Catulo LXTI-30.
~.Ópo~:
u trodu&lt;•&lt;'ión dire cta 'e río : l&amp;uyo c/pf de'idén del tienlpo.
1
,
d .
l ar#(".
\
'l.POVO~ tO''t't: tru ur1mO b; e!i

~SJ9¡

7ttXO''tl&lt;;, quiiá., aquí expre'le In naognifi ce nriu de l hunquete nupcial.
3H'i&gt; l ~u¡Ów dt! ~u¡óv: yugo. (:fr. Boi,ar.q y Du Fresne y Du Con ge.
3HQ1 ).i1.'tpo•J: Jerho, e~poqo. Cfr. nota a ).ixoc;, ( lectu s) cfr. Dic. Etyn10logique dP- Ja Langue Latine, de Ernout y Meillet, Ed. Klincksieck, Pari8''l 1951, l.
409) &lt;pÉp~ot~ : optativo t·on 11ignifi•·ado de po~ihilidad ~ cfr. Catulo LXI-157

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-

13 -

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e:noc; µe:/\'fV'.1't,
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BJ..lne: 't'oÜ 7tÓ3 ou "t'o xtv-rpov,
~).z7tz -rou n ó.&amp;ou To TCJ..Yjx":'po'Jº
.S-éJ..e: TY)v cpJ..óyt1. 8poa(~e:tv,
10
8poae:pov TCÓ-3-ov cpJ..oy(~~Lv.
ilcxcpv'Y)cpÓpotc; .&amp;cxAckµotc; xocl. po8oTCJ..ó¡:µot&lt;;
J
t'
E ,){E:O'L7tE:7t/\OV, OCVOCc.,, oe;XVUO'O vuµ&lt;pY,V.
~ÓTe; µot pó8ov cpop~oct,
8óTt µot v&amp;.~J..ocv 8ovY}at1.t •
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a~e;c; wc; cptAW xpo't'~aw,
l!
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Q.1'\
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~cpe:c; wc; '\TS:l\W x.ope:oow.
(lµe:pócpwve; xópr¡, xpúcre;ov €pvoc;,
xu µ~A Ó cpc,)VOC µÉAl) 8txvuao TOCÜTCX.
fvl&lt;f t}e; nwt; nÓ-9-oc; 7t'0-9-e:tTOCt ,.

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µ&amp;.!~ E: ~W&lt;; ep&lt;.v&lt;; epOC'TOU••

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Xocp t't'Ct&gt;V x&amp;.ptv Aoc~ oücroc
xocpL'J &lt;X.'J't'toO&lt;; µeyt&lt;J"r)')V.
ti I-TJ..te:,
cpwTocpópov crú~uyov e:Úpe:c;·
xpoucr(J..upov 7t&lt;Xpéx.w vüv oS-e:v ~aµct.
' E BfJ..w, -&amp;éJ..w 1.ope;Ú~tv,
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I

NO T AS
19) 'í.CXaaá),oc; cfr. B o i.,acq , cl a' o, piqu e. B er gk P. 1 g, III p . 37 i, n . S
v. l . Lo suprhnitnos.
29)
EUa'tÓ;&lt;wc; ).a).oüa:xv : s u tituímo" la tra d ucc ión direct a d el ad \'er bio
c1ue acom pañ a a ACXAÉW co n un a d jetivo.
39) opoaepáv : su acepció n eb m á ... am plia q u e e n nuc~lra tra ducción: de
ipóaoc; : r ocí o. (cfr. Lidell-Scott J. ). opoae.pav Y.Óp't)v ería Ja joven cubie rta de
r o&lt;' ÍO, húme da, fresca. en la frescura d e Jo j u" entud.
49 ) ita&lt;;'tCÍoa : clá s. : vest íbulo, pórtieo, galer ía f or1n ad a con &lt;'olumna,, e tc.
q u e ya en e l pe río d o nl ejandrin no tien e Ju acep ción d e e"-te poema: l er.h o n up&lt;' in J. cfr . Du F resn e ) Du Ca n ge.
79) xi·1c;po•1: en sentido fi gura d o p o dría ser : t orturas.
8Q) r.) 'Í)Y.'tpov : plectro , in strumento par a tañir la lira, por ext ensión, ins·
trumento agudo; pre ferimo s d ardo.
9º) opoat~tt•1-opoat~w. tu v imo s la~ misn1 as difi&lt;'ulta d eb que en la n ota 4~.

-

..

•

14 -

�))et1colgué la lira armonio!la
vie11do n la fresca joven
en el du1ce lecho nupcial.
' rorlo!:! al rui!;Jno tiempo entrelazad la coroi1a:;.
J cjvenes, cantad al son de lo-. instrurnento .
l\1ira la flecl1a del a1nor,
111irn e ) dardo del amor.
V n1no.... i·ocía la llama,
inllan1a al amor cubierto ele rocío.
En el tálan10 coronado de laurele:s y rosas,
recibe, Oh Dueño, a la jove11 de largo peplo.
Dad1ne una rosa para llevar.

dadme el salterio para tañir.
Déjame hacer música,
déjame. qt1iero danzar.
Joven de voz encantadora, retoño dorado,
recibe estos canto~ acompañados por el cí1nbalo.
Aprenrle cómo el deseo es ::,u spirado,
aprende có1no el amor es amaclo.

I... a gracia que has recibido de

la~ Gracia:_,

devuélvela ron ttna gracia mayor.
Helios, descubriste una lun1inosa con1pañe ra
por la que ahora ofrezco un c ántico al ~on de la lira.
Quiero~ quiero danzar,
quiero st1sci lar aplauso!\~
o~~·rt¡cpÓpot~:

119)

c fu are-. Jaureati •

( oc.x.¡»rt;-&lt;?ipw )

coronado

de laureles,

cuhierlo ele haceb de lnurel.
119) pó3o7t),ÓY.f.J·Otc;: término r.01nput!~to. aposi&lt;·ión de O:x),CÍ¡J.O t~ entrelazado
tle ro."11!'.
139) ~op-t)'l' lt. :-e refiere a las prc&gt;&lt;•e:-ione,; nupria}e,,
1~Q ) 16º) J,a traducción literal se ría: deja, tocaré conlo r11110. I de1a. bailaré
co1110

.

&lt;1111ero.

199) Loe; ncl, el'bi ot- interroga ti\ o&amp; i.wc; c~truc tui ~• u el verso.
219) záptv: GrarinG. rfr . Ilíadu E 267-269, 275-216: ~ 382, Odisea ~ 18,
O 36 l ; a 191; &gt; en Clímaco, afo. Tr-ót."rito. Catulo, ctt·. Ver tambiénAnacreonte
44·1 Borgk: Píndn.-o 01.14·6; Ant. Pul. 7·60: IJeq. 'l'eog. 15.
2aQ 1 ·~J,te-~),to~, el dios Sol, ~e~ú n la nn1igua usin1 ilación del Re) con el
,,J. Cfr. 1'J1e Ox. Cloq. Dict.
239) q&gt;O'tOcpÓpov: llevur o t raer la lu7., l o tradu&lt;'in1ob con un adjetivo para
110 rec•argar c•l verbo.

i49
llnno.
219)

259)

'l.pou'J't'Aupov-'J(.pOÜa1.c; ).Úp't)~· pnlahrn r.ompuesta sin traducción ra&lt;;te-

-

&amp;aµ.cx: ranto. especialn1ente oda lírica e bimno. Cfr. úidell-Scott,
Notun10 lob términos Hnafóriros: i0é),w-6é ~

,..

-15-

s:...
.-..
-

-

•

= ..

�&gt;fil"\
EvC:/\W
xpo-rouc; ~e:lpe:lv,
'~
yo:µlXOV µe:')\oc; 7tpOO'~oe:lv,
LVO: 7t~c; ~AÉ7tWV cruv40.n .
E1.&gt;xpooc; &amp;.yA.o:t'Y}, x.pwµcx-roc; &amp;v.&amp;oc;,
&amp;v&amp;e:t µ~pyo:pÉ&lt;p o-wµa:roc; o:f:y"'A1).
AoyLxot:c; µÉ-rpolO'l µÉ"'A~w
o-oq&gt;(1)&lt;; &amp;ycx"'Aµo: .&amp;zt:ov·
/..o¡'lw v o-oq&gt;wv y&lt;Xp &amp;p-rt
Xápt-re:c; 7tcXAf.V ye:AWO'lV.
'Pooóe:r.c;, lµe:pÓe:Lc;, "'Ae:uxoxpr.vóxpouc;,
.Scx/..É&amp;wv, .&amp;áµ~oc; exwv vuµq&gt;loc; EO'T[v.
Ktq;icx"'A~v póoor.c; &amp;.váyo:c;
'\/\Upcxv
,
'O pq&gt;e:wc; 't'f.VCXO'O'W
O''t'E&lt;fJO:VO l&lt;; O:VCXXTO: (.ltJCX/\/\WV,
OTt XO:/\ ov e:crTl vfi o:uµcx.
J\lf:tAtzo3 ufJ.0V eo:p, xá/..Aoc; iwov,
r
Q
~uvo-rEp7te:t; Tl 9cxoc; 7t'XO'l qxxcxv·v1)c;.
TiaA.cíµatc; p6oov /..o:~ouo-o:
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7tO't'l\ o-cxc;
xoµt ~e xot-ro:c;,
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l&lt;; 7t o'fivO te; ocxµcxcro-1).
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30

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T~V x_o:pL't'O~AEq&gt;CÍpwv
Ú7te:p~p.&amp;'Y)c;.
I'J\uxe:p~v
'Y)V xope:t1)V

o/..

&lt;pt/..óµo"'A7tov e:upov &amp;p-rr. ·

299) tüxpoo~: otro de los mochos epítetos estéticoco qu e aparecen en eE&gt;t e
e pitalamio. El p oeta desea crear un clima agradable, a ve&lt;'es qu ed a en un r lima
seudo erótico .
369) vuµ.cpfo~: esposo, amad o. Cfr. Du Fr esne y Du Cange.
419) µ.EtAtX t0~-0uµ6~, quizá fuese mós correcta, pero más r estr ingida l a
traducción: duke primavera. insistiend o sobre g~P término de su elogio.
419) iwo~, n1atina1, por extensión, oriental. Nombre de uno de los caballos de HeJi os, Eoos. Cfr. The Ox. Cln~. Dict.

-16 -

�y ('antar 'er@os nupciale

para que canten junto a mí todos lo~ que obser an.
Belleza saludable, coronada flor,
esplendor del cuerpo en flor de margarita.
Can1aré intelectualmente a la divina estatua de la sabiduría.
Las Gracias se ríen todavía
de los sabios elocuentes.
Rosado, deseable, blanco con10 el lirio,
floreciente, el esposo es maravilla.
Re\'~tida la cabeza de rosas,
muevo la lira de Orfeo,
ofrendando coronas al Señor,
porque es bello con10 un milagro.
Prima,•era amable al corazón, belleza matinal,
Juz que apareciste para común alegría de todos.
Toma la rosa en la palma de la mano
y llévala hacia tu nido,
para que estando contigo
el amor venza con legítimo ardor.
Con ]os cabellos rubios, niña de cutis rosado apareciste,
y cómo te elevaste a la mirada de las Gracias.
lnvc11té ahora mismo
una dulce danza armoniosa:
y teniendo una rama florida
sacudo la cabellera.

·'69)

a&lt;l!J.llaan :

poét.

3a11 áaaw. r.fr. Odisea

:¡_

61. e tc. C.1tull&lt;&gt;

T..X1 32-33.

•1i9) ~avOÓY.OtJ.O&lt;;: ct1pillus rubeus.
ii79) poooxpou e;, póoov-xpóa. rolor de rosJ. ) p or exten . . ión,

~n erpo ro .,ado.

Cfr. T(•órrito Idil. XVIII 31.
189)

xápt&lt;;·~Aé9 apO'J. notaIDO'-

Ja in:.istenrio de e Ir&gt;" término 4' COmpU ebl O.. ,

r~ferido "

a elt•mentof' estético.;. o ••orno ,.f preqente, nu1 y uo;:ulo ., e n la edad hi7.nnlinn en 1nn1eria cnlinnria.
509 1 qit).óc;-¡i.o).~·r,.

-17 -

�01.0 xal xA&lt;foouc; ye:/..w\IT&lt;X&lt;;
I

I

I

xcx:re:xw\I, 't'ptX&lt;X&lt;; Ttvcxcrcrw.
'EpaT-1) TI l)\IE:AÓ7t'YJ, owµcx't'O&lt;; cXcr~pov,
'
,,t.otc; 7tCX(J't'&lt;XOCX
'~
' '
\IE:X.'t'&lt;Xpe:otc;
p&lt;Xt\IW.
(O €pwc; ~É"'Al) Tt-rcx(vwv,
'Q.
'
'
o( 7tOvoc;
cpooe:tc;
&lt;JUVCX7t"t'
WV,
"\I
I
l t:
XCX/\UXWV
X&lt;Xp
LV 7'C'&lt;Xpe:~e:t,
poooocxx"t'Ú/..ou "'Aox_e:l&lt;Xc;.
Etcrt.fft, ~cxí:ve:, xpÓTe:t, xcxí:pe: xope:~,
:x_pucropócpotc; &amp;o:"'A&lt;fµotc; ckµcpt7to"'Aoooo: .
&lt;l&gt;"'Aoye:p&lt;Xv éxe:tc; cpcxpÉ"t'pl)v,
cp ,o"re:otc; TU7tl) v t xe:vTpotc;,
LV&lt;X crac; &lt;ppÉvcxc; At7'C'&lt;XtVOt&lt;;,
LV&lt;X 7téiv µÉ"'Aoc; y),uxcxlvotc;.
'Ene:wv
'
(~
,,~
~
l)O lJ~&lt;X't'WV
t.oµove:c; &lt;XVope:c;,
-r&lt;X 7tocrlxpoucr-re&lt; µÉ"'A 'Y) pu&amp;µ ovo µe: í:-re:·
µcxxcxp-c.vv cxvo:crcrcx -re:xvov,
Xe&lt;pt't"WV e:xe:t&lt;; "t'O XCX/\1\0 &lt;;.
e:t 't't&lt;; oúx €xe:t a e: S-o:üµcx,
At.&amp;lve&lt;c; cpplvcxc; xoµl~e:t .

,
55
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60
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&lt; .

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.

)

Leontit&gt; ca rmen 2 Extat. ap. Matrangam 561.
Bergk P. L. G. 1114 p. 365, n. 2.

539) Desde Homero nos e., conocido su nombre íteptq&gt;p&lt;a&gt;v II11·1~ AÓr.l),
repetido después como sinónimo d e mujer fiel. R ecordemos entre otroo elogio-.
el discureo de Agamemnón, Odisea (i) 192ss., puestn en oposición a CJitemnestra ,
que por sus crímenes ha de ser objeto de odiosos cantos, owµ.a-ro&lt;; cia-r po•1 no
estó referido a Penélope. sino a la esposa, que es xóp11v en el verso 30, 7.'&lt;Xt~
en el \Creo 47, &amp;va&lt;;&lt;;a en el ver&amp;o 67, etc.
549) r.aa-ra&lt;; pórtico, apartamiento interior. lecho.
579) ~&lt;XAÚ~·UY.o&lt;; botón de ro~a. Cfr. Ho111. Him. Afrod. 284: q&gt;cc~(v .-o!
,

vuµ911;
589)

"\

,

~

XCX/\UY.(i) 'it! ~ O c;

.,

f

ex"(0'1 0 1J e ! 'l~ t .

f&gt;000'J·3áY.'tU).o~. metagoge.

18 -

�1

011 an1ahle Penélope, estrella de la casa,
' 'icrto néctar de violetas en el lecho nupcial.

El an1or

arroja stis flecl1ac-.
el deseo que une a la naturaleza,
ofrecerá la gracia de lo - pi1npollos,
el alumhrau1ienlo de los d e &lt;lo ro~ado .
Entra, avanza, 11aztc aplaudir ¡ saJve da11zarina !
yendo y viniendo por la cá1nara tlc áureo techo.
Tienes arclic11te carcaj:
sea (el esposo) herido 11or flamígero dardo
para c¡ue fecundes tu alma
v todo cante tt1 dulzura .
•
Hombres l1áhiletJ de cantos armonio · o~.
cnntad moviendo lo pies con el rit1no d e la clanza.
PrincP. a, l1ija de hienaventnrado-.,
tienes la belleza de las Gracias.
Si alguno no te cree un milagro,
ubrign t1n corazón de piedra.
qi.1e

599) xpo't'éW cfr. verso 26.
609) aµq&gt;tito),éw: ir y venir, parecido a &lt;pO,'t'cX(i) ( co mmeare) Cfr. Boisacq.
62Q) xév-rpot~. Cfr. v. 7, su sinónirno ~é),'rJ, v. 55 y itA·~x't'pOV v. 8, vincu·
lados con el mito de Cupido.
669) pÚO¡J.OVO(J.EC't'e: mover el pie aignienrlo un ritn10. Cfr. Teóc. ldiJ.

XVIII 7.8.
709)

xoµl~w: conducir. llevar. Cfr. Boisa~q.

-

19 -

�OBRA ANTERIOR:

VERSO: "CINCO SITIOS DE POESiA".
EDICION DE LA
DE AUTORES.
MONTEVIDEO.

BIBLIOTECA

URUGUAYA

1951.

•
"PARA

EL TIEMPO QUE

EDICIONES

"EME .

vivo".

MONTEVIDEO,

1965 .

•
PROSA:

"LA POESÍA YÁMBICA GRIEGA.
ARQUÍLOCO E

HIPONAX".

EDIT.4UX&gt; POR EL DEPARTAMENTO DE
LINGUISTICA DE LA FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS
MONTEVIDEO, 1956.

•
"EL TÓPICO DE " LA CAUTIVA" EN LA LITERATURA

RIOPLATENSE

,.

SEPARATA DE LA REVISTA I ES
ll. JULIO-DIC 1957

N. 3.

A~O

•
"ASPECTOS DE LA POESÍA DE ~fIGUEL DE CERVANTES".
EDITADO POR L A UNIVERSIDAD DE LA REPUBLICA . FACULTAD DE HUMANIDADES Y
CIENCIAS.
MONTEVIDEO, 1959

�•

Este trabajo se publica ~imultáneamente en la Revista Nacional
Segundo Ciclo. Año JJI. Julio-Setiembre 1958. NC? 197. Tomo 111.

�</text>
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                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
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                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
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                <text>Medina Vidal, Jorge&#13;
Dos epitalamios bizantinos -- Montevideo : FHC.DL, 1959; p. 19</text>
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Griego</text>
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                    <text>I

PUBLICACIONES DEL DEPARTAMENTO DE LITERATURA IBEROAMERICANA
DE

LA FACULTAD

DE

HUMANIDADES

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CIENCIAS

DE

MONTEVIDEO

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GRUPOS SIMETRICOS
EN POESIA

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UNIVERSIDAD DE LA
MONTEVIDEO
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REPUBLICA

��PUBLICACIONES DEL DEPARTA MEN TO DE L ITERATURA IBEROAMERICANA
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GRUPOS SIMETRICOS
EN POESIA

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Ciencia~

Jl/ontP.vidco

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La versificación, niateria cont·en cional. Causal\ de la larga
t igencia de la i ersif icación clru ica española. Dcslntercs de los
poeta &lt;; por los &lt;;ecreto&lt;; de u técnica. l~l nnálr,rs literario : Dánia o
Alonso y u intento de encarar cientí/ican1 cnte el e'tudio de la
1iteratura.

La , -er .. ificación, materia con,· n io11al por xc lencia .. ~
apoya en t1n conjt111to de r egla - qt1e 1 é:\.ito 1 11ábit o la
opinión (le los a11tig11os in,ri- tieron el at1tori(lad. on 11or111a~
pretenclidan1ent obligatoria ct1)ro co11oci1ni 11to r10 signifi a
para el cr a(lor al1ondar en el (le s11 arte* Cll)Tª r e,·elació11 110
contrib11ye a explicar el atracti, 0 d &lt;l t r111i11a clo , . r -o. el
tilo d e tal a11tor. ro oh tant , 11a11 i111¡lera&lt;lo por siglo 01110 si
fueran e-.: n ciale a !a poesía )T 11asta cier to 1&gt;t111to co11s r\ra11
aún -t1 "' f11 ero .. ele tal 111odo qt1
l ' rer-o lil&gt;r apare
0111
un l1ijo ele ·rarria (lo qu e ti e11
11 lla- stt l1ogar ). s11 ost11111hre ele lo .. c¡11e ~e aparta on la r '011fortant -e!!l.tricla&lt;l
ele pocle r ' ro},· r e11 c11alcp.iier i110111 11to.
Co11 otra p er -p ecti,Ta a¡)are 11.. ~ g\111 -e 'T r&lt;Í 111á- acl lante. co1110 fc)r111t1las qu
11cajona11 l fl11ir líri o., c111e oartan el '"'ltceder 11atltral d l ri t111 0. ,. ., i 11 i11bargo l po ta 'r rdad e ro p11e&lt;l
011 llél5.. llega n s 11:s 111ejore 111&lt;&gt;111 11 tos a r ar
en ellas., se enric111ec i11 clt1~0 t1111¡&gt;l i 11(10 co11 las ol ligacio11c-;
CJlle 1 i111¡&gt;onen. Tingt111a uj ic)11 fc&gt;r111al p11 el in11&gt; clir a llil
poeta el arre o a la l&gt;elleza o a la ~'-1Jrc:siií11 c¡11 ll11 . . ca ~ e-.. i11á - :
i e-a forrna coi11cicl co11 ...11 e-..tilo ¡)r&lt;&gt;Íttn&lt;lo e) si lo n ·t1 11tra
en ella .. p11 el s r] 11n í1til i11\ &lt;1lo ral&gt;l . J&gt; r&lt;&gt; 11(&gt; a toclo- 11i
para tocio co n,ri 11 11 lo ... ca-ill er&lt;)S cli-.1&gt;011il)lc- )
l1ac clifí il
expli ar 1&lt;1 1111ú11i111 ) f cli1atacla ac ¡&gt;ta ·i&lt;'lll el c¡11 l1a11 o-oza&lt;lo
con,Te11cion e . . ta11 artificio ... a" )• ' '11111 ral&gt;l s .
Co1110 11111es tra ele e -e cará&lt;~t e r ac 'Í&lt;l ~11tal ¡&gt;tt el traer'•)
l pro
11 1&lt;t literatura españc&gt;la. &lt;l la ri111a s irr cl11 ' ti hl tira11&lt;&gt;:
1

L

1

7

7

ó

'

�La sim.ilicadencia, que co1nenzó por ser una f igu1·a, una
gala retórica, y que luego pros¡Jeró 1nerced a la relajación de
los preceptos de la rnétrica cuarititativa, llegó a extre1nos licenciosos no pre'rJistos al propagarse si1i m edida así eri el verso
corno en la prosa. En la época de la conqitista 1n11sul111a1za dice
Amador de los Ríos, los mozárabes Sa1i Eulogio y Alvaro Cordobés, Samsón y Leovigildo, emplearo1i en s11s aco1npasados
períodos terminaciones rimadas. Poco a poco, 1&lt;1 ri1na fue abandonando la prosa y no tardó rnztcho en ser patri1no1z.io exclusivo de las obras en verso 1•
Más aun, aquella gala retórica, 11oy vicio int0Je1·ahle en la
prosa, pasó a ser condición sine qua non del ' 'erso español.

Se pueden enumerar algt1nas de las posibles razones de
la larga vigencia ele la versificación clásica y de -u f or1nidable
aparato:
1) La versificación es fácil. La pintura, la inúsica, la
arquitectura 110 pueden acometerse serian1ente sin sólidos estudios previos. La poesía, sí. En el plano de la creación popular todas las artes se las arreglan con poca cosa. Pero la poesía
puede seguir mo"·iéndose en planos más clifíciles sin inás recursos que los intuitivos. Al n1úsico no le basta oir música ni
al arquitecto ver casas para l1acerla . El que ' rersifica, en cambio, trabaja de oído: lee un soneto o tina lira, oye tina décima
o una seguidilla y puede repetir esas f orinas al in-tante. Los
preceptos que debe cumplir para qt1e tt prod11cto no sea tacl1ado de incorrecto no pasan de la inedia docena. Lo demás
lo 11acen su oído y su talento nat11ral. A ' reces alcanza el primero 2 •
. , La poe ía es fácil y accesible a cualquiera. Esa es la opin1on general y la de mucl10 críticos ª, y l1asta los poetas la
comparten.
2) Sirvió. E incluclahl~ c¡t1e la poe ~ía e pañoJa,
~ ~· Vrcu~A &lt;: rruENTE , l~s!uclio ... de n1étrica española.
c1 Por l? rn cngua de la sc1r.n~1a todo se alrcucn a hn zcr ditnclo.;, solamente
1 la igualdad de In syllu lu1s } co 1u· orclun~ia de los hordonr: según 1•l
guar ?'a
c~mpa~ lomado, cuyclanc1o que otra c·o a no ca r.umplidt•ra a la Ri;mica dor.~ 1 ~ª· ' por esto no es fct·hn &lt;lifercn~ia entre los r.laros ingenios e lo oscuros..,.
•NR~QUE OF. ~U.LENA, Arte de Tro 11ar. i\Tadrid, 1923, uárt·z E&lt;l.
JEAN I .\ Llf \ N, De la paille et c/11 grain. l'ari-.. 1918.
.I~.I~.

6

�de m11cl1os ta11tcos }1' fracasos Jlrcfirió ci rtas f t&gt;r11111la - 111 ~tri­
cas n1ás felices o c¡t1e con,'e11ía11 1ná a t1s -tr11ctl1rélS 111 11tale o li11g11ísticas. Esos felices l1allazgo - el alg11nos ¡&gt;o taª n1enu&lt;lo forá11 o .. i1l1itaclo ~ o i11corpura&lt;los por c111i 11es 'l11i...,ieron ser,·ir~e de e]]os.. f 11ero11 1u·f•11 to con,rert i&lt;.lo;: , por 1&lt;)~ tec')rico e11 regla~ i11flexillle- clecl11 il1a~ tl la ollra d los 111cj()l't~ ...
o 111ás exitosos practicante . Y . -i e11 la prú 'lica lc.1 po sía pañola no co11oció Jo - rigor - Cfll obligaro11 a la fra11c
e11
la teoría no se ({ttedó 11111}~ atrá-.
q11elJa f &lt;)r11111la - ge11ial s. 11ric111 ciclas J&gt;Or las \'aria 11te ...
q11e p r111iticro11 ¡lor la.., 111\1lti¡ll .. co111l&gt;i11a 'i&lt;)Il s estri)fi a""'
JlO ihles }" por la reno\ ació11 &lt;le ~11 fa ct11ra ' rbal~ e.-;;pirit11al &lt;•
literaria, sir,riero11 d11rante siglos sin c¡ue s ~i11ti ra11 t)lra
necesid&lt;tdes, . . i11 c¡11e 11adic - rell lar a co11 tra : 11 &lt;lrti f i i&lt;&gt; &lt;.l
est11&lt;liase st1 raz,)11 d ..,er o -11s co11sect1e11 ia ....
De esos &lt;lo .. l1ecl10- se el ri' ó t111t1 a-i l&lt;&gt;la l i11(lif rc11 ·ia
de los poetas 1&gt;or s11 t ~cnica .. lo c111e ex¡lli a l1asla i rto 1&gt;1111 to
q11e ea tan po '&lt;l
-obre t&lt;l&lt;.lo si se C(lfl.., itl ~rét la Jll"Ollat;a ' Í(&gt;11
clel g '11ero
}~ ta11 errado lo c111c lia)T el te&lt;&gt;ría 110P. ti 'ª·
lgt1no fl&lt;Jeta - llegaron a t1n &lt;lc.l111i11io ¡Jort "11toso &lt;1 ') l ,·ero. Darío 1&gt;&lt;)r je111plo. E t • &lt;:1&lt;lc111ás
x¡1cri111 11t&lt;) 11 lo,1&lt;&gt;
s 11tido au11ql1 ca-i sie111pr &lt;lt~11tro el l&lt;&gt; co11' t'"D ~io11a1. r "º'ando o re-t1cita11&lt;l&lt;&gt; 'i ja f&lt;,r111a _. ¡lroba11&lt;l&lt;&gt; 1111 ' ra;:;. DarÍf&gt;
l111IJiera Jlodiclo
cril&gt;ir el i111c' &lt;&gt; la teoría ,1 la 111c~trira e ... ¡&gt;año]a f&gt;ll - to CJll l1abía 11cc&gt;11traclo Sll ~ec r l. 1'n111bic~11 J1t1hiera11 podiclo J1accr]o lo
nt 11clicl&lt;&gt;S &lt;.l • "' f)ll&lt;~ " el la 1&gt;11} ]icació11 d la !11arclzr1 1 ri1111/r1l. Jlc&gt;r cje1111&gt;lo.
&lt;&gt; ar1t s. c11a11 ll&lt;&gt; la
aparici(5n del ·'l~l&gt;re J' ' oct1¿r11v ele ~ÍO!:!; 1\ ... 1111ci/11 il\a.
...j
no l1t1hieran e~ta&lt;.lo tan &lt;.&gt;h!lecatlc&gt; a1l1i a11&lt;.ltl tl ~ r «la ~ r 11 i11útiles &lt;111á]isi ~ o rcpa -ar1&lt;l&lt;l ~ 11 i11\1til
trata&lt;] o-. el 'cr... ificación 4 •
7

1

&gt;..,

____,_
HnLo una P-Xct•pc·ión: la el f{I C \HDO J \li\JEs I•'nF~YHE. I•: t parti ó d, l ..
experiencia de Jo-. poe ta.. r.lorl 111i tu .. 1•ntrc lo cualc ac•tuó ,¡ d c' I prin11•r
n1on1ento; pre .. umiblr.n1cntc• dc'l 'l\1o c111r110 rl1• ilvu )U citndo ti"' nlgunn .. pií'ZU
de l)orío. J. F. \•io ron rara claridud 111111•hu ... ••o .. a : 41u' lo v&lt;?r~o no crnn uni·
da des rítrnit·as inu f órrnula ... comptH'.., lU y artificialc• ; 'lllr c•I rilrno •"rtt ,..¡ , 11 •
tc•nto de Ja poesía y qtu· lo" vcr-.os c•ono r. ido 110 t• run tnó quc• nlgunns de Ju .. f«'i1 ·
mula en que aqn ~I hahín rri tul izndu. 1&gt; ro, a p1·sar d1• run bue no punto d pnr·
4

tida, J. ¡.~. e cquivot'Ó rnlu·hn. na \ CZ c1ue forr11uló s u le orín. no upo oir "011 oulo
dcsprcj ui ciad o ,. in º''l'll lt'. ,. ornet i ó •I P rror .¡,, d "º rtu r el íi ni l i \ "111t• n t In íl a h.1
déhil final. E'to lo oltligó a rJi .. tin guir cn lrt' lo período pro íHlico lo qu" ll 1111ó
puro y rompuc lo:,. 1li tin&lt;'ión qu' luvo quc' !tac c•r c•xtc•n Í\O a lo .. \ 'C r'n.
])e esta man ra fue ron1plicando cll•n1u inllo ln:i ro us ) opurlúndo • ti" lo "'ll·

7

�Ese fracaso se hace más evidente al enfrentar las formas
libres del verso moderno. Y no es de extrañar que hasta algu•
•
nos de los mejores poetas, tan ignorantes como siempre
como
casi siempre - ~e los secretos resortes de lo lírico, creyeran,
cuando empezaron a cultivar el versolibrismo, que estaban libres de toda medida.
La crítica, el análisis, también se 11an resentido de esa
indiferencia o ese desconocimiento que en las demás artes la
crítica seria no se permite.

Los mejores análisis de poesía
seguimos limitándonos a
la de lengua española - difícilmente dejan el terreno literario.
Casi nunca son examinados el aspecto físico, musical del verso,
la estructura que sostiene todo, las delicadas correspondencias
que lo ligan, los pi,rotes que dan juego a la expresión, la razón
de que una sílaba - una letra
cobre ' "alor en determinado
lugar, golpée o evoque un matiz de la luz o de la alegría.
Dámaso Alonso y sus colaborallores l1an p11blicado en estos
últimos años una serie de trabajos con el 1&gt;ropósito confesado
de fundar una ciencia de la literatura:
Quiero mostrar en estas líneas cómo z1n gran sector de la
materia literaria puede organizarse científicamente, con absoluta coherencia, con la precisión de u1i sistema matemático.
Para ello no sólo es necesario prescindir de la organización de
la Retórica, sino también de los prejuicios historicistas. V amos
a someter a una fórmula general y zí1iica una serie de f enómenos estéticos que siempre lian sido considerados como independientes. Esta vinculación unitaria, este so1netimiento de
lo aparente11zente disperso a una rigzlrosa le)' general, no im¡Jlica - digá1noslo desde a/tora - vincz1lació1i algz1na histórica
entre los eleme1itos así rez11iidos 5 •
La notación adoptacla, los prolijos ct1aclros rest1ltantes y
su aspecto 1nate1nático preparan tina clecepci&lt;'in al curioso que

cilla solu ció.n qtu•. h ahí.a cn trt:vis to. Cnyó así en algunos ele los erroree que conc.Jenaha e hi zo af1rmnc1011P~ di t·utih lc:, o f áciln1c-n te rcf utuhlcs o C(Ue la propin
poesía se &lt;&gt;n&lt;'argaba de desmf!ntir a cada pn o.
5

[)Á~1Aso 1\toNso

Y CA1u.os IlousoÑo, SP.is calas en la expre.sión literaria

española, i\la&lt;lrid, 1951, Credos.

8

�espera 'er resueltos prohle111as f 11nela111e11tale . E11 co11creto no
hay m11cl10 más qtte la re¡&gt;resentación ese¡11e111&lt;ítica,
í1til )~
aclaradora, sin duda,
ele fenó111eno- de correlació11, para] li mo, etc. que, en h11ena parte de lo:s ca-os, percibi111os 11 la
simple lectura, si11 necesidad de aq11élla.
Hi11ojo,

serpiente, j11nco.

Aroma~ rastro ). pe11r1111bra.

Aire, tierra )' soledad.
(La escala szibe a la lzina.)
Fórmula:

Hinojo, está su aronza erz el aire: serpie11te~ está
en la tierra; junco está pe11u111broso e11 la sole&lt;l&lt;1&lt;l.

Sll

rastro

Este es u110 ele los ca -os 111ás -e11cill&lt;&gt;- exa111i11a(lO"' por
Alonso pero sir\:·e para 111oslrar ·ó1110 ll a11úli~i - s li111ita al
de ciertas f or111as literaria -. Lo- 111á- co111plicac.lus 110 ' 'a11 111t1cl10 más lejos. l1ora bie11: eg11ra111e11t - º Jltted 11ablar (1
una ciencia ele la literat11ra en el se11ti&lt;lo c11 Cf tt lo J1a • - t ~
autor, pero lo" proble1na q11 "'e ele ja af 11 ra ¡&gt; rte11 ·it~11t - al
campo de las estrt1ct11ra- -onora 011 JlOr lo 111 e110 ta11 i1111&gt; rtantes co1110 los c1ue examina.

Y no se pt1ecle hablar ele u11a ci 11cia &lt;I Ja J&gt;&lt;lf' ía
ti i"amos de lo lírico poe-ía }" prc&gt;sa cc&gt;Jll)lr 11cli&lt;J¡1... i11 t111 f'&lt;lrlt&gt;cimiento Científico (le }o- }lrobl llla- el ( riltllO. ) T UCJllÍ n}
adjetivo está u -ado con toda 1&gt;rOJJÍPclacl. El rit1110 &lt;1 1 p&lt;&gt; ~ 111a
es, en su faz 111usical, 11n fcn&lt;)111c110 físic&lt;&gt; co111&lt;) \rt~re111&lt;&gt; - t~11 el
capítulo sigttiente, y dclle .., r c~t•1clia&lt;lo co1110 tal i tlt&gt;
quiere correr el peligro ele 1110,r rse e11 ~1 err&lt;&gt;r () e11 el &lt;l ¡,_
parate. Hay quiene "'e 11a11 oc•11&gt;a&lt;l&lt;&gt; &lt;l la ¡&gt;o ~ía ex tt~r1 ~ a111 11 tc.
como Croce 11 , mencio11a11clo ap 11a el 1&gt;1111to ~ c)tr&lt;l.
Li1&gt;1&gt; .
6

BENEDETI'O CROCE,

La pocsia, IJari, 19 l6, Latcrza &amp; l;-igli.

9

�por ejemplo, se equivoca11 con respecto al rit1no dura11te
capítulos enteros 7 • Leyendo a unos y otros, \ ien&lt;lo di' erso~
•
tipos de análisis de poesía, se saca e11 consect1enc1a c1ue casi
nadie tiene ideas claras sobre el ritmo. Se l1abla de u11a
guedad cuya aplicación no co11seguiría J1unca el esclareci111i nto integral de la forma de un poeta, ni ele la ele u11 }Joe111a,
que lle'' ª sin excepciones a trabajosos res11lta&lt;los parciales, el S·
ajustados, prescindibles. He aquí un eje1nplo de lo qt1e pa..,a
cuando los críticos se ponen a l1ahlar del rit111&lt;J si11 iq11iera
elegir previamente una definición e11tre las 11111cl1 as for111t1ladas
desde los griegos. 11a8ta nuestros días 8 • Es el co111ie11zo del
capít11lo que An1ado Alonso &lt;leclica a El rit11zo e11 su Poesía
1

''ª-

y estilo de Pablo Neruda:

Alguna vez Pablo Neruda en1plea e1i R esicle11cia e11 la
tierra la estro/a sáfica, sin rima. Otras veces, series de e1idecasílabos. El endecasílabo )' el decc1síl&lt;1bo so11. e1r1 ¡Jleados tanibién, generaln1ente sin rigor. 11aJ·, c1de111ás, &lt;1bz11idl111cia ele alejandrinos con he1nistiquio y si1i ri1na, rr1ezclados co11 versos
libres o, si se prefiere: el resto consta &lt;le versos libres co1i
fuerte tendencia al alejandrirzo. Por últi1110, &lt;~1t &lt;1lgl111os ¡Joemas, el verso es libre pura y lisarn ente. 1.,¿os versos libr("S, especialmente cuando actzía la tencler~cia rit111ica (ll czleja11dri110,
suelen aparecer agrupados en ¡&gt;eríodos estróficos desiguales.
El esquema acentual, dentro del verso, u11as veces es rít111ico )r
otras no; )' esto, desde luego, voluntariamente, co1110 u1i 1nodo

7

TEooono L1PPS, l.Jos

f undamcntos de la

8

E:it&lt;~tica, ~Jadrid,

J 923. (). Jorro.

"Demos ahora algunas definicion es del ritmo, r.01ncnzundo por lo &lt;: lii icn
del neo-pitagórico Aristóxe neb de Taren to:
'El Ritmo es en el tie n1po lo que la simetría C" en el cspario'.
E. d'Eichtal:
,
'El Ritrno, tomado en general, es la divis ión del tic1npo por íenón1l·no.., e n·
sibles a los órganos luunanos, en periodos ''nyas &lt;luruci&lt;n1cs totnlcs son igual'
entre ellas o que se repiten siguiendo unu lt·y ~irnplc ... '
1'ambién:
El Ritmo es en el ti e mpo lo que la simetría es en c·l espacio.
El profesor Sonncsnsc hcin:
'El Ritrno es esa propiedad de una serie de ar.onlccimicntos en el ti cn1110
que produrc so hrc el espíritu del observador la irnprcbión fil' unn proporri6u
entre las duraciones de lott di,·cr~os al·ontccimicnlos o grupo~ &lt;le ncontecirnicnto
de que la be ric está compuesta . .. '
f'rancis Warrain:
'Una se rie de fenómenos que se prodnr.cn a intervalos de duración, vuri.a·
bles o no, pero regulados según una ley, constituye un l{ittno'. ( l~s unu purafiu ¡ 8
de la dcfinic·ión d e Ari ~tóxcn es 1." De f:~sai sur le I&lt;y1h1ne de 1 111 IIJ\ 1 1 \ 1~ •

-

10 -

�de esq11itar lo 111ecá11ico, "egzí11 las ideas es t&lt;~ t.icas ci1 z1l&lt;111 tc "'
entre los poetas 111oder11os de estas te11de11cias.
Si11 di1da.. el estudio de los 11z etros reg z1lare.. it .. ados ¡1or
Neruda, j111ito co11 el de las progra111ática i11f raccio11es de lo
cáno11es, sería provechoso; ¡Jero lo qzte a&lt;
111í 110 atrae es l&lt;1
constiti1ció1i rít111ica de s11 verso . libres . pztes . a11rzqz1 libre ·.
no son, por lo ge11eral, prosa di vidida capricl1 osa1n e11te e1z líneas cortas )' largas. Los 11oetas 111is111os los lla111a11 ' rsí l1los ..
señalando co11 eso qzle . si bie11 110 tie1ze11 e._ tr11 ctz1ra de&gt; ·er o.
valen co1110 se11das 11nidades rítrnicas.
Este comienzo inuestra bien el cao"'"' q11 ~e ptte(l
rear
partiendo de aq11ella indefini ción. I o e ~ exag racl o decir
s 11cillamente, sin la 111enor i11tención el pecti,ra . - q11e 1 at1t or
no sabe de qué e tá hablando.
1

-

11 -

�11
Los ritmos como introducción física a la estéticu. Una cucs·
tión d e m étodo. Las di/cren!es rítmicas. [ 1na ciencia de la poesía.
Las ideas d e Pius Sert&gt;ien con10 punto d e partida.

Los 1itmos como introducción fí sica a la estética es el tí9
tulo de uno de los libros Íl1ndamcntales de Pius Se1·,rien • En
un intento ambicioso, justificado sin duda por la i111portancia
de sus descubrimientos, este autor ha c1uerido fundar tina nueva estética si se puede, dice, to1nar ese viejo no1,1bre a a11tiguos
estudios - como en tiempos del R e1iaci1nie11to se tonzó el nombre de física - para consagrarlo a uria ciencia nr1etJa. En este capítulo se tratará de resumir su s ideas ce11trales y todo
aquello que interese a este trabajo.

Con ser vieja de siglos, la estética es una disciJllina relativamente joven, que apareció tarde y que.. aclen1ás, en lo que
lleva de vida, ha contado con un número sig11ificativamente
corto de seguidores. No porque no l1ubiera i11teresado en sus
problemas sino porqt1e éstos resultaban un terreno ta11 ajeno
para los artistas con10 para los filósofos .. porq11c la i11tl1ición ,
las convicciones, la especulación eran en este cas(&gt; suscc1&gt;tibles
de ser verificadas y exigían una u11 Í\"ersalitlacl apare11te111ente

9

P1u5 SERVIEN Cocur.Esco, ~licn1bro de In 1\cndcmia ele Cicnrias de Ruma-

nia y Doctor en Letras de lcJ Sorbo na. '-,us pt in r.i pale:s obras ~on l as sig ui entes:
Essai sur les rythni es to11iques du /ran~ai s, PCF, 1925; l11trocluction ci une connais·
sanee scienti/ iquc des /aits musicau x, &lt;:ol. Drillouin. 1929; Lyrisn1c et structures
.sonores, Boivin, 1930; [,es r )LhmPS co1nn1e introcluction physique a l'esth étiquc.
Iloivin, 1930; [,,,e langage des SClC11Ces, Ilcrmann. 1931; lntroduction a une m aniere d'ctre, Boivin, 1932; Príncipes d'esth étique. Roi' in, l 932 ~ l. e choix au hasard.
H ermann, 1911; ~1athén1atique s et hi11nanis11il?, 19 l2; Ba~e physique et base nUJthé·
niatique de la th éorie d es probabilit és, IIermann, 19 i2; Probabilités et ph)siquP,
H crmann, 1915; Scien ce et poésre, Fla1nmarion, 19:1-5; Hasard et probabilités,

PUF, 1919.

-

12 -

�imposible de alcanzar. Las arte espaciales o te111poralcs . 111enores o mayores y st1s ,·aria11tes geográfica.. y ra cial .. tlcl1ía11
ser abarcada en pasado, e11 pre ente ). e11 i111¡lr ,.¡ ~ il&gt;l e ft1t11ro.
El hecho fue que la estética que(ló relegada c.l 1111a 111a11 ra
casi absoluta al can1po filosófico dt1rante siglo -- a tra,,. ' s &lt;l locuales el incontenible ª'~ anee del espírit11 y des¡)t1é- los r11 ~ l o&lt;l o
científicos iban ga11ando para las cie11cia.. 1111a tras otr~l di -ciplina.
Fueron, p11es, los filc')-ofo -- q11ie11e se oct1¡laro11 &lt;l . ., tl "'
problemas, la f11nda111entaron en t1s propio .. si-te111as )" clicro11
sus particulare "ol11ciones. F11e casi sie111prc 1111 }ltil&gt;lico filosófico el que se intere -ó por ellas. Lo" artista;;; en s11 «l'ran
mayoría no tu, ieron el l1ábito de la -pect1laci&lt;)11 )"'I 11at1(lo la
curiosidad o los proble111a . . clel pro¡lio arte lo- r 111iti r o11 a Ja
obra de lo filósofo '.. é ta le.., re-11ltaba inallorclal&gt;le o.. 11 el
mejor de los caso~ , difícil o co11fu ~ a.. },. , lo c¡11e es n1á - c ra,re ..
no les ser\ Ía.
llubo artistas c¡11e trataron de f or11111lar (&gt;&lt;&gt;r sí r11is111 os 1 &lt;)~
principios de su arte. En ge11eral, (lic ,... r,~i 11 . f or111 11lc1rc&gt;11 ¡Jr c1/esiones de fe líricas o f ilosc)f ica c¡t1 el ~sa rrc) l l&lt;1l&gt;a11 tlllél ,a}1iduría instinti,ra, tracl icional o e111 ¡&gt;í ri él ~ Ír1 v·a) illcz i 11 Lí f i a.
En algu110 casos absol11ta111ente exce¡&gt;cionales ( tal ' rez 111111ce:1
en poesía) el genio artí~ tico coinciclit'&gt; co11 el c-¡líritu ·i 11tí fico :
Rameau co1npo11e ) r &lt;lesc1Lbre le)'e~ físicczs rle los acord ,s 111z1sicales, su t eorÍ&lt;z ele la b&lt;ise f z111rla111 e1zt&lt;il: l ,,r?.01zrzr&lt;l&lt;&gt; ,,;,, , ,, )'
escribe Sll tr&lt;ztallo &lt;le la per$fJectii·a. cst11rlic1 la 111 r1 r l1a &lt;I los
rayos lu11zi11osos, &lt;lesc1Lbre l&lt;z le)' &lt;le:&gt; s11 rc&gt;//e.ri1)11 . • ir1 111l1argo..
a pesar de los e fu erzo- ir1tli' iclt1¿1]c &lt;I P ar t i ~ ta s y fi)() &lt;JÍ o ~ ~
puede afirmar c¡ue toda,TÍét r10 l1al&gt;Íél f1111&lt;la111 rita ió11 &lt;I '" ' alidez uni,rersal para tina e t ~li C'a: fJll ac111 ~ ll l s
C{t1 ct1al)a11 )ra
en el terreno filos,)fico o lírico, )' ª 11 el cie11tífico. . . ¡,1 tr&lt;i-cenderlos, sin co1nt1nicarlos 11tre í, i11 l1acer ¡10-ibl ~ . fl o r lo
tanto, u11a ciencia ele lo bello.
Para er,rien, ],1 ex¡&gt;lica ·ión ele' este fr ac[t () s . 11 i11a.
El error estu''º e11 l1ah r c&lt;,11 ~ i&lt;l era&lt;l&lt;) ... ¡ 1111lrt (()&lt;Ir&gt; ;&gt; l lt 111rt1aje co1no una ola co &lt;• )T c11 l1ab r . ,, .. , iclc) ti,~ él &lt;le 111a11 ·ra
confusa, mezclanclo las clos Íí&gt;r111a cr1 qt1 c 11 alt1ra]111 r1t ..., t&gt;
separa. Y ese error i1n¡&gt;licaha u11 ' rror ele 111f. to,Jo o. 111 ~j&lt; ,r.
impedía el acceso al 111c~tf&gt;&lt;lo f 1111cla111e11t,1I '1'1 '. 1111 a ' ez 11contrado, liaría posil&gt;lc t111a cicnci,1. La 11tt&lt;'\ ¿1 cli,1 i~ i(S11 &lt;¡11 , e.., tahlece, más natural e ir111&gt;orta11te que 1&lt;t a11tic·t1a,Jé1 }T }Ta i11 cr1

7

1

1

-

13 -

�vible de verso y prosa, opo11e nítida111ente, por sus cual!da~es,
aquellas dos formas: le1iguaje lírico y leng1taje ~e l~. cierz.cias.
El lenguaje lírico: a) alcanza Sll máxi1110 en la me1or l1r1ca ( comprendidos verso y prosa) ; b) es incalculablemente rico y capaz de enriquecimiento; c) una frase - o 11na palabra
no
es sustituíble absolutamente por otra; d) es un le11guaje-rit.1110.
El lenguaje de las ciencias: a) llega a su colmo en las 111ate111áticas; b) es un lenguaje limitado, en1pohrecido ele gru¡Jos enteros de palabras, que conser\l'a otras restringiénclolas a 11no
de sus sentidos posibles, pri,rado de muchos tipos ele frases;
c) una frase puede ser sustituída por otra estricta111e11te equivalente; d) es un lenguaje incliferen te a los rit1nos. Debido a
estas dos últimas condiciones el lenguaje de las cie11cias no
sufre, como el lírico, en la traducción de un idio1na a otro;
incluso, expresado por medio de signos, es la li11ica f or111a 11niversalmente comprensible de expresión 10•
Va resultando claro que no se puede pretencler f1111clamentar una ciencia moviéndose en lenguaje lírico ( a¡)arte &lt;le
que cada uno de ambos lenguajes corresponde a u11 111odo cliferente de pensamiento). Sólo resultados expuestos e11 le11gr1aje de las ciencias podrán ser uni\'er8almente valecleros, sie111pre
que para alcanzarlos no nos desvinculemos tle la natr1raleza
profunda de nuestro objeto. Para eso fue necesario crear un 111étodo nuevo que tuviera constantemente sus raíces e11 le11gu&lt;1je
lírico, sus resultados en lenguaje de las ciencias. Gracias a él
liemos visto desaparecer en estética los discursos )' a¡Jar cer los
resultados, las precisiones. Gracias a él se obtiene ta111bié11 la
primera ley general que se conozca en estética.
Esa primera ley general de Ja estética, con10 &lt;lice u descubridor, formulada después de veinticinco siglos de tant os
r
el
cual
se
reconozca
u11
rit
se. enuncia así: Todo objeto, en
1
1
.
tiene 11na estructura nurnerica, u11a estruct11ra qi1e ¡Jziede
transcribirse en números, cuyos números obedece1t sie11t ¡Jre &lt;l
una ley simple.

¿

Pero ¿qué es el ritmo? Es la p11erta secreta de la ¡1oesía.
Es un problema que impera en todo lo que es de orderz esté-

en El deslinde asegura que Servien se
respecto, pero no lo prueba suficientemente.
10

ALFONSO REYES

-

14 -

•
C(Ul\'Ol'O

U

Sl ,

�tico; )' a111z e11 todo lo q11e i iz c. Se /za lzablc1tl&lt;1 de él d cs&lt;le
hace dos 1nile11ios. e lzabi&lt;i llegado: de.'\¡1r1é , ele tndo es tr&lt;1bajo, sea a co11sideraciones total111e11le ¡Joéticas )' r.ier11 ¡&gt;re &lt;lifere11t.es., sea a algz11z&lt;&gt;s trata&lt;los de ·crsi/icació11 tn11 estr clzos.
tan frágiles, qz1e z11z Edgar Poe, desp11 ~s de lzal1er lzojcaflo. sz1pongo, alg1í11 tratado de z ersificació11 /ra11ce a. sacaba e11 C&lt;&gt;1z7
sec11e11cia qzLe 110 podía e.\·istir ¡Joesía f ra11cesa. ) .. 111á
()Jl ·r tamente: Rit1110 es periodici&lt;lacl percibi&lt;la.

La 11oción de rit1110 c111c se cles¡)r 11tle el ncr11 lla l )' s
funda1nental en la teoría tle }&gt;it1s ~ er,' Í n. Si11 11 gar n ill 11tificar total111e11te rit1110 ). b 11 za .. s11 s t ~ti a ¡larlc el l s t11clio
del rit1110, es decir, to111a lo ~ rit111os co1110 i11 lrc&gt;cl11 ic)11 fí i c~1
a la e . . t ~tica, co1110 reza el tít11lo )'ª 111c11cior1a(lo. La x¡llicación de la bellez~1 de tocio c11te rít111ico e· &lt;l &gt;l &lt;&gt;r&lt;l 11 &lt;le la ·
estrztctziras. ele los 1z1i1rieros. ll&lt;1_y· (jLLC a¡1re11&lt;ler n lrl1&lt;l11cir tv&lt;l&lt;&gt;S
esos e&lt;lif icios en p&lt;1rtici¡Jacio11es 11 z11r1 éricas · &lt;L C&lt;J11 tir1 L1a&lt;·i Órz
ha)r q1ie b11scc1r la le)· de esos 11 zí111&lt;1ro. . ,4 esllI 111(111 r&lt;1 d ,
pla1ztear el probl&lt;J11za rzada esc&lt;zpa: 11i la clc111=&lt;1. 11i lo~ ril111&lt;l'
de una /&lt;1cl1adc1 ar&lt;111itectó1zica, ni lc&gt;s del corazó11 o !et rr.,. .,
¡Jzraciori.

E -a parte tracl11cil&gt;le 11 i1{1111 ro e".. Jlll s. flOr t111 lacl o .. lo
que 11ace ¡Josihle &gt;} e:,tt1ditl i "t1tífi • 1&gt; '" ro p&lt;)r cltro. a1&gt;&lt;lrc e·
como algo 111á ir1111at ri&lt;.11 c1t1
1 111i s 1110 ol&gt;jc t&lt;&gt; ~ s t ' ti «). J&gt;&lt;&gt;rq11e la fór111111a rít1nica &lt;111 la tl&lt;lta i&lt;)11 11t1111éri ·a l1 &lt;.1cc n¡&gt;a r f' r
e i1ule¡&gt;e11die11te &lt;lel 111&lt;1tl)rial e11z¡Jlc&lt;t&lt;l&lt;&gt; e11 s11 r e.&lt;1li=&lt;1 i ó11. }~­
decir, qt1e t111 111is 1110 rit1no S&lt;' &lt;l ~ s 1iJJr c - tr11cl11ra11&lt;l&lt;&gt; tir1a ¡1n rtitura (1e Beetl10,Te11, una p&lt;ígi11a ,} . . Rc)tl e&lt;1t1 el 1111 ¡ o 111a &lt;l e
Poe. E- inrlepen&lt;lic11t &lt;1 la "' l e 11gt1a~ tic la- 111&lt; tia~ el l l1ecl1 0
estético 1ni"' 1110. Y. ~in e111llargo. co1110 se rlijo ant -=. c .. l &lt;1
zona ele 1&lt;&gt; e- t~tico &lt;fllC a Ja ' rez está co11tenic]a ~11 el dt1111i11i()
de Jos J1ec;l10 fí icos, q11 e e tricta111c11t a11alizal&gt;lc. (rt1 .. }lC•sihiJita tina ciencia.

Sicn&lt;lo el leng11aj .- 011icl&lt;&gt; y sig11&lt;l ]1a)' 11 s 11 a:'.) 1&gt; cl&lt;l J&gt;l1rame11te sonoro t111a posil1ilitla&lt;I &lt;l a1&gt;licaci&lt;'•11 &lt;1 la 1 )re· - físicas qt1e se de c11i&lt;I&lt;'&gt; l1asta al1ora. C11ar1clo ~e ¡&gt;e11... al&gt;a c11 t)l
l1ecl10 -onoro, e p r egt1ía 1&lt;1 111ú- ica J&gt;Or a111i110"' 110 ... ¡t.. 1111lrc
acertados o se rec11rría a la ac{t- tica cor1 r t1lta&lt;l&lt;)S co11 f11~0 o
11ulos. La razón ele que e ta í1lti1na frac&lt;1snra.. &lt;lic
r\ Íc11
e ttt\'O en c1ue el ti1&gt;0 e.le c-tt1clio qu
' realizaba ai:)la el J&gt;ro1

15

�blema en lenguaje de las ciencias dejando de co1nprender t1n
fenómeno que necesita de un auditor sensible que 110 es t1n
aparato. El problema está en ver qz1é invariables f or11i11lables
en lenguaje de las ciencias corresponden a las clasificacio11es
operadas por un selector e1i el dom.inio del lenguaje lírico.
Los aparatos no registran, o casi, las sílabas, JJOr eje111¡1lo,
y la sílaba es, para nuestro oído y para el de los poetas, Ja célula rítmica y, por lo tanto, la unicla(l en la notaci&lt;)n 11u111 ~rica;
registran en cambio sonidos diversos en que no se reco11ocen
las divisiones naturales ni se descifran los ritmos que el oído
advierte. Es decir que, usándolos, se destruye el 11ecl10 1nis1no
que se indaga. Qt1ien ''ª a registrar esos rit111os es el l10111bre.
El grado de precisión no l1a de buscarse, p11es, en la igt1alcla(l
matemática (absoluta) o fí::iica (en el grado ele precisió1i de
los instrumeritos) sino en las relaciones o en la igualdad percibidas por el hombre desprovisto de instrumen.tos.

El sonido percibido es susceptible de un a11álisis cliferente
que se ubica en una etapa de la acústica 111ás ge11eral y más
profunda, análisis que en este caso &lt;lebe ser 1)1· ' 1'i o a c11alqt1ier otro: la descon1posición del sonido en s11s ele111e11tos.
Ellos son : 1) duración; 2) intensidad; 3) alt11ra; 4) ti111llre.
Y la notación numérica ap1ica(la a cada uno &lt;le esos le111entos
en una pieza lírica re,·ela que cada uno puede estructt1rarse
rítmica111ente, ordenarse en 11n rit1no propio que 1111 d o 110
coincidir con los otros, que puede tener prepondera11cia e11 t1n
trozo lírico o no pesar 1nucl10, pero q11e existe ~ ie111¡1r nlezcla(lo en el complejo rítmico.
¿Puede 11aber un rit1110 ele duraciones e11 Jlocsía? Las })Oesías griega y latina da11 t111a respuesta af ir111ati'r'1. JLn e }&gt;étñol
la existencia ele sílabas largas y 111t1cl10 1l1ás largas q11 otra
no se l1ace 'aler tanto, Jlasa i11&lt;1c},rertida para los oítlo corri ntes y en poesía no se trabaja co11 e~os ' ralores. 1'a111¡10 o e ti ne
en. cuenta las alturas. No se pt1ecle decir que e11 es¡&gt;añc)l no
existan pero en general res11ltan inclifere11tes }" la literat11ra
las pasó casi siempre por alto. Para el escritor 110 cue11ta11 en
la práctica estas . d~s rít1n~cas aunc1ue tal \ ez se podría demostrar su mane]o inconsciente .
1

•

-

16

�En can1bio so11 ¡&gt;erccptibJ~ las i11t 11-icla&lt;le" 11 . La rítrnica rest1lta11te, 110 ie111pre elaborada , -olt111taria1ncnt ) r c11
general lil&gt;r&lt;t&lt;l&lt;1 por lo 111e11os e11 h11e11~\ parte.. al oíclo.. - la
q11e pro'r e Ja podero a estr11 t11ra rít111ic:.1 (lel ,. rso
¡)añt)l.
Co11 1nt1cl1a frcc11e11cia arra-tra tra~ el ... í a lo- el 111áM rit111os
que se Je s11peditan o se conf1111den co11 ella. 111 111so 1 tl
ti111hres q11e la sig11e o la igt1ala e11 i111portancia.
Los rit1110- de ti111bre están ligaclo- a t1110 d lo"' ac id ntes n1ás lla111ati,ros )' artificioso_ clel \Ter ~ o: la ri111a. Esta i111¡&gt;lica, cuando e perfecta y obligatla . 1111 e~tricto rit111&lt;1 el ti111hres. Sin e1nbargo, a pe-ar del pri111 r pa¡&gt;el tftle j11 gan 11
esa p11nt11al ' r11elta de los soniclos .. los ti111brc ~ ti 11 11 .. ta11to 11
,-erso co1110 e11 pro-a, llil&lt;l acció11 &lt;111
xc tl ) r trasci 11 &lt;.l la
del atracti,To retorr10 final :
En los li111ites e:rtrerrzos de lo analizable se i·eriarz 11111ltiplicar si1i /in los 11zedios to11zacl&lt;1s [JOr el p(J&lt;'fa a lcz rí 1111 i '&lt;1 el el
timbre. . . PorqiLe se ¡1z1edc 11 buscar 111it_)' l&lt;&gt;.ios l&lt;&gt;s pt1r 11l SCl&gt;S

e11tre los tin1bres. Estaría11 , erz ¡1ri11zer lLt''ª" los f J&lt;1r " TZl.C "COS f,&gt;1téticos. Pero los lta)f 11zás /i1zos establer.i&lt;los f JOr l&lt;1 i11/ rr)()\irir&gt;1i
de conce¡Jlos. in dlld&lt;1, erz efecto. la asociacic)11 de i&lt;l 'as 110 ri"
solw1ze1ite las ¡Ja/abras co1zsillerad&lt;1" e¡1 co1zj111zto.. si110 r¡11 e las
rodea de i111 palicli:.;i11zo lialo &lt;l&lt;&gt;11cle lz&lt;1bri&lt;1 bzt c 11a &lt;111ti&lt;l&lt;1cl &lt;le
cosas que di.scer11ir. 11&lt;l)' asociacio11es parci&lt;1l es r¡ ll&lt;&gt; ... &lt;&gt; li rrc111 ] Jtlr
los niúlti¡1les ti11zbres &lt;le q11e está11 co1z,'itrz1i&lt;lt1 .. : tal o l&lt;tr 'ª 11&lt;1
servido )'ª eri ltna cla. e de ¡1alr1bras de las r¡11e "ttar&lt;l&lt;1 el i11defi1iible 11z&lt;1liz. &lt;1lg&lt;&gt; i11/i1zita11ze11te 111erzos [Jreciso '1'''&gt;l '$ color ..
netos atrib11i(los [JOr Ri111b&lt;zt1rl n l&lt;zs l)OC&lt;1lcs: ¡&gt;el'(&gt; alg&lt;J. &lt;l l&lt;1 l ez.
más corz11101 idr&gt; )' ¡Jersiste11te.
Toda\"Ía "'eña)a Ser,·ien 11na c1t1in t¿t rí t 111 ica. 1a llll ' ] la111a
de rit1110 aritm 'tico 12• proclucto &lt;le la or&lt;le11a i&lt;&gt;11 (]el flt1ir
lírico en par111etes de clcter111i11aclo 11í1n1cro c.I "íJaba . 1&gt;a&lt;(ttc tc.::
que lla111a111os \ rer os ( alcja11&lt;lri11os, c11&lt;lcca ílal&gt;o
te.) J&gt; ro &lt;Jtlc
no con titu)ren un rit1110 ] 111e11ta]: el 'er "'&lt;) no c . . 1111 lt&gt;111~11tf&gt;
de a11álisi.'f rít11z ico si110 1111 r.er co111 ¡Jlej&lt;&gt;.
ualq11ier:1 de e to ... rit1110 parcia] ... 1&gt;cr111it , &lt;'(&gt;ll1&lt;l )'n

11

J.. os froncc s

8,

durante . iglos. hnn dcqrono ciclo lo

ritrno-. tóni co-. c11•

11

lengua, c~uros dt&gt; &lt;1u•• é ta no tenía a&lt;'&lt;'ntuaC'ión tf,-. intc•n irlnd y aíc•rr:u1os .1 Juq
pnrticularidadc•s ele las )pngua r.lá~ir.a 'IUP. n torla r.o ... tu qtH•ríun arlj1uli•·urlt".
12 "Pur
fJoética.

es c\'idcntc que lo:&gt; n1P.lro"

-

on una •. prcic· dt• ritn10 , ''. \rtt 1ÓT1.1.r:~.

17 -

�,..

dijo, la traducción numérica. Siempre que l1a)ra ' er&lt;l.a,deramente un ritmo, esa traducción consistirá en u11a suces101i de
números e1iteros que obedecen a z1.na ley sirrzple. Cuando se
l1abla del ritmo de una pieza lírica, ¿a Cttál de e os ritmos
se hace referencia? En casos especiales a t1no de ellos, generalmente el tónico o de intensidades, pero el rit1no total es
una resultante., es la tra1na rítmica proclt1cicla por el 11trecr11zamiento de todos los ritmos; es un complejo analizable en sus
componentes pero que actúa y se percibe co1110 u11 todo.
1

A partir del estudio de estos elementos Ser, ie11 1&gt;11sca alcanzar una ciencia ele lo lírico. Su esftterzo no ¡)arece x,c epcional. Uno de los textos inás conocidos de ' 'ersificació11 española, el de Méndez Bejarano, se titt1la l"'a cie11cia del verso.
Pero ¿es eso ciencia? La ciencia implica inétodos )r 1 yes generales, resultados, pre,·isiones. Los libros ele inétrica 110 llenan
ni siquiera groseramente las condiciones inllispe11salllcs llara
constituir una ciencia, por lo inenos en el sentido 111od r110 del
término. Si ecl1amos una mirada al lillro recién 111enci&lt;lnado,
por ejemplo, nos topamos con la def inició11 si11 rigor )' a ,·e ces
disparatada de puntos esenciales a partir ele Jos ct1ales se
propaga el error. Son sie1npre libros confeccionaclos, desgraciadamente, por quienes no poclían aplicarse a 1111a cie11eia &lt;le
la poesía porque o bien no tenían espíritu cie11tífico o 110 era11
poetas. Estos últimos, en algunos casos, ret1niero11 tts H(lqui~iciones intuitivas o empíricas en s11s Arte ¡1oéticc1s ) &lt;l jaron
librada a su instinto una de su s tareas esenciales: la i11dagaci&lt;)1i
de las propiedades / Llndame11tales del le11gz1c1je; a tl i11 ti11to,
a los profesores de gramática y a los tratados (le ]{,gica.
C11ando los poetas b11scaban al1011clar e11 tl arte 111á allá
de lo qt1e por sí mi:,111os alca11zaha11, 11ojearía11 sin 111t1cl1a speranzas esos libros de ' ersificación q11e, 11att1ral111e11te, nu 11 •
ca l~s si~·, ieron pa~a ~ad~. ¿Por c111é 110 les sir,•iero11 '? l)orqtte
la ciencia usa el i1illtcativo )' 1io el irrz¡Jerati10,, (]j ..
er'i n
citanclo a J&gt;oincaré, porqtte daban r egla, y tlt) l1ay reglas qL'e
el verso deba seguir sino obser1)c1ció1z cien tí/ ica de las 1·eglas qiie
el verso sigue 13•
1

1

1

i:.

13

" ... A:,unlo que es también cien tífico y que un hon1br,. d

-

18 -

cicncin podría

�La prosa, al no cu111plir con las 1 )·e"' i11stit11i&lt;la llara l
ver o, pasaba a ser t1n do111inio aparte Cll) 0 senti(lo o c11~·a ­
figuras se consideraban a ,·ece co1110 po ~tico.:: realizá11llt1s a-í
una especie de 1n11tilación. Ser,·ien in ist en ca111bio 11 la ¡lrioridad del e ttt(lio de lo- rit111os en la ¡Jrosc1. J&gt;ar41 ~l la clif rencia entre a111ho 1110&lt;10 .. ele expre,ió11 es ~~ta: e11 lit ¡lro'a l
movimiento de los rit111os es libre: en el ver ... o .. coartado.
Sólo una ciencia ele los rit111os p11e&lt;l abrir &lt;ltra Jlll rta a
la comprensión total &lt;le la belleza lírica y
e to - (1 o-ra11
importancia - aclarar las relacio11es e11tre la poesía ). /cz 111emoria 14•
Puede también ª)''ltdar al poeta. F~ l f cto &lt;.le la i11troducción del endecasílabo e11 España ¡&gt;11 &lt;l clar 1111a i&lt;lea el la
importancia que 11na n11e,Ta fór11111la lírica &lt;lttn co11\:r i1cio11al ..
llega a tener para la poesía. De allí se })ttetl el &lt;111 ir el ca111bio de dimensi&lt;)n ele 11n poeta e111e al ~anzara a clo111i11ar la
ciencia de los ritn1os.
El gran rec11rso &lt;le lo- poeta l1a '"'i&lt;lo sie111¡&gt;re Ja orrección a posteriori, pero ésta p11ecle clañar algo Jlr cios&lt;) el"
la obra. er' ien cree en la correcci&lt;)n a pri&lt;lri.. 11&lt;&gt; &lt;le l&lt;1 obr&lt;1
sino del prOJJio ¡1oeta. Es 111ás c¡11e 1é1111 11tal&gt;lt 111a]"'a ... tar el 1110mento crea(lor q11e 110 se &lt;la tocios ]()' clías. c111c Jln~n. Jl Or
incompetencia t ;cnica. Est() 1() JJe,r¡1 a {lla11tea r la 11cc ~it lacl &lt;le
una filosofía lle 1&lt;1 exi t.e11ci&lt;1 lírit·c1. t111a fil&lt;&gt;S&lt;&gt;ÍÍa '1'' cc&gt;11&lt;l11 e
toda la vida )~ crea 1111 estil&lt;&gt; 1111111&lt;1110 s11¡Jerior.
Cree ta111hi ~11 ((lle esa cie11cia .. élllrif'll&lt;lcJ l&lt;l&lt;la' Ja, 1&gt;cl~il1i­
lidades del ca111po ...,&lt;&gt;11oro.. li111i11a la tral&gt;a~ artifi ia1es &lt;¡t1•~
encerraban al J&gt;Oeta, lo coloca .. élr111aclo &lt;le t••&lt;lo ti 11o&lt;ler. 11
la libertad.
7

tratar sin presunción ni conj~turas por e tur n1ó rapacitacJo qnc n111~ho ho111·
brcs de letras. El artificio de la \ r&lt;•r.. ifi cariii n ( ... ) tit•nc por hu ... .-· unn
ri 111•
hechos que son d cs&lt;·o nocic..lo a la n1ayor parh• d .. quic'n1· lo . . prcu·tiran; y .....
triunfos, cuando estas personas triunfan. tic d cbr n rn á" l1i,•11 a un la r.to instin·
tivo y a una hondarl natural del oíclo. 1&lt;: -1.• principio lutcn tc·. que t•o111prt•ndc
ciertas leyes naturales por las que toda vc·r~ifir.ación ::,e ondic·ionu y que• al1urr .1
los veneros ocultos del plar.cr qu e proporciona una li111•1u1 'c• r .. i ficac·ión, e l&lt;Í
muy poro explorado por los críth·os ... '' .1\. E. Jlo u:;:\t ¡\N. 1Von1hr1• y nuturnlc:.fl
de la poejía, Letras &lt;le l\léxi«·o, l 915.
"Allí donde la organización exista, la fijación r.s fác·il; allí c1onclc· falle•.
es difícil. ( ... ) Una melodía es más fár.il de rr:trncr c¡uc una sur.e• ión c•ualquit•ra
de sonidos, una figura re gular n1ás que un arnontonarnit•nto &lt;11• lín ea ...••. J&gt;AlJI.
GUILLAUl\fE, J.,a psicología de la /ornia, J3uc·nos J\ ir••
19i1, J\rgo .
14

-

19 -

�Tal vez parezca en exceso prolija esta exposició11 &lt;le las
ideas de Servien pero 11os excusaremos con una cita del J)rólogo
del Essai sur le rythme de Matila Gl1yka:
Se notará en el curso de las páginas qz¿e sigue1i q1ie cito
a menudo a 1'1. Pius Servien; sus obras, en e/ecto, 111e parecen
constituir lo más notable que se ha escrito sobre el 1·itmo e1i
1núsica y en prosodia desde la época lejana e11 c¡11e el Padre
de la Estética mediterrá11ea establecía en el Ti1neo los intervalos de la Gran Escala, de lo c1ue lla1naba el R)rt111r&gt; o el Nzímero del Al1na del Jl1undo.
Aquella exposición fue imprescin&lt;lible, por ()t1·a parte,
porque en m11chos casos esas ideas ,~an a ser para 11osotro- un
punto de partida. No mucl10 111ás. Ser,·ien bt1sca a11t,e todo f11ndar una estética y su interés se divide entre todas Jas artes co11
parecidos fervor y con1petencia. Más bien señala t111a eri &gt; de
caminos que en buena parte deja intactos. Las BJllicaciones que
realiza de su método tienen por único objeto cjen1pli ficar sus
tesis.
Y, sobre todo, no l1a l}e,rado tales a¡)licacionc 11asta s11s
últimas consecuencias. Eso es lo que tratare1nos ele 11acer a
partir del capítulo siguiente.

-

20 -

�111
Deliniitación de este trabajo. 1ináli.~i.s dt lcl trar111i sonora. La
notación. Series y sin1etrías. La sinietria. El principio de cli imctrin
de Pierre Curie.
1

No se })Odría afirmar Cftle 1 rit1110 s lt&gt;ll't la ¡)o ía .. Jl ~ro
í que no hay poesía ..,in rit1110. 1..1&lt;1 111a11 ca1zza e l&lt;z debolez::a
del rit1no 1na11ca11za di poesia, afir111¡1 .ro é llll(Jll si11 1&gt;rofundizar 1ná ~ en el a ... t1nto. N ganclo ~ to pu el n exl1illirse
kiló1netros (le verso libre. Pero algú11 &lt;.lía l1allrá c¡11 ac (&gt;lar
que mucl10 de e"e ,·erso libre f ll 111ala po sí,1 .. o 110 f11 ta11
libre, o 110 f t1e nacla~ co1no pa ~ ó 1&gt;or &lt;&gt;tra parte co11 11111 ·}1,)
''er o reg11lar. Ifahrá c1ue ac ptar &lt;Jll 11111 c l1c&gt; lla111aclc&gt;"' 1&gt;0 ·
tas no fuero11 tales aun 11 1 ca-e) cJP jr1cli\ icl110 ... clelicaclo ....
prof11nclos, i11te) ige11 tes.. original e..,.
Lo a11álisi que má ~ ad lant
' i11tc11lará11 ,·an a Jir11itar e al exa111 n de la parte ... &lt;l11or&lt;t e] l ' r~o d janclo &lt;le
lado casi flOr co1npleto todo lo &lt;fll
r &gt;ficr a Jas; co111plf'ja
relacione- del -oniclo con la cx¡lrc~ió11. a 111 í1 j ·a d 1 , . r -t).
integrada en la expre-ión co1no lo e tú c11 la 111 j&lt;lr 1&gt;oesía.
tiene i11 e111bargo t1n ' Talor pro¡lio «'ll el terr 110 or1oro )'
sigue ll "" propia ] e)Te . El a11ál i!S i- r c \ C la rii e a- le)re~ }.. t"'sf'
valor, y su. resultaclo ... t nclrá11 .. e n 1111 sc11ti&lt;lo 11 otro .. 1111a 1111portancia f11nda1nen tal e11 la e~ ·1)1 icaci (,11 &lt;l 'l pc&gt;e111a.

e

1

1

El objeto &lt;le e te trabajo

llega r le&gt; 111á- acl 'lant J&gt;O il))C
en tal scnticlo posterga11c]o Jo a1&gt;n ¡,&gt;na11tc,- J&gt;r&lt;&gt; ·eso- tot&lt;1 lc-..
del poe111a cuyo e-t11 el io c1 ebe "t1ccclcr a ' te fJr ' i &lt;J }.. Jl re·para torio.

La 11otació11 e- en ca i toclc, 11 t(~r111ir1c :) 1111 a ~ 1111t&lt;&gt; C(&gt;Jl·
' 11cional. l~l ú11 ico 1&gt;roble111a &lt;111c [&gt;tt&lt;.!cl &lt;l f r cer a 1&gt;ri111 ra
, j ta
Ja lecci,)11 [&gt;l*C\ Ía (le l&lt;J . igno .. a (~111(&gt;1'-'ar c. f&gt; ()J" je1111

-

21

�plo, es indiferente que una relación determinada se exprese
de una de estas maneras: 123 123 o ABC ABC, si antes se l1a
establecido el valor de dicl1os signos.
Pero puede haber elecciones i11ás clelicaclas. S r,,¡ 11, l1uscando las divisiones tónicas naturales, separa el })Oetna n fo nemas o grupos de sílabas &lt;lominadas por cada ace11to, cada
uno de cuyos fonemas comprendería la serie de sílal1a d 'hiles
rematacla por una acenl11acla. Es decir .. c111e el esf¡11e111a de esta
sextina de Manrique sería, segí1n Ser,Tien, el cp1e sigue:

Los placeres )' dulzores
de esta vida trabajada
que tene111os
no son sino corredore.~
y la muerte la celada
en que caemos.

los
res

da

no
te

y

des
tra
que
no
co
y
la
que

-

ce
zo
vi•

pla
dul
ta
ha
te
son
rre
la
ce
ca

-

{res)

-

•

{da)
(n1os)

lª
1ie

si•
do
1n1ier
la
e

-

{res)
( claen)
(mos)

1

1

-

-

1
1

1

1
1
1

1

-

1

3
4
3
4
3
3
4.
3
4.
3

La cantidad del ' 'erso francés se ct1enta de dif "1·c11t 111a.
nera que la del español. La sílaba q11c sig11e a la últi1na a 11 _
tuada de cada 'erso 110 se cuenta. 1 a1npoco se cu nta 11 lo
versos de arte mayor la clébil qt1e cierra el Jlri111 e r }1 111¡ tj.
q11io. Es así que el alejandrino fra11cés pasa JlOr doll ra ~lallo.
Con esas cuentas están de act1er&lt;lo las cli,Tisio11es d··. . ., ~ r, 1· 11.
Y el propio verso español organiza 111t1cl1as 'ere tl rit 1110
1

-

-

-==

22 -

�respondie11tlo a tal esquema o tlicl10 ele otro 1110&lt;.lo .. su 1)la11t o e qt1e111ático sólo cobra enticlo ord 11aclo así.
Pero el e-c111en1a re -ultante e11 ste caso a pe . . ar d
tl
clara for111a -i111étrica, no e- S&lt;lti-factorio porc¡11e a tt~a t111
rit1110 a hase de grt1po ~ difere11te- el t1· - ) &lt;le c11atro ~ilaba:,.
y el q11e eleja oir la -extina es 1111 rit1110 tle fl'ac io11 ~s ig11al ~s y·
si algo se &lt;.lehe exigir de estos e c¡11e111a_ s q11 r efl j 11 C&lt;)rrecta1nente lo q11e el oído ¡lercibe.
B11scando e a reg11laridael
Jlt1ccle
tl11ta11&lt;lo -¡ 1111Jrc '1
la fra11ce a.. &lt;.li,ridir la sexti11a Il di z t trasílabos )r eles 011 lar
la sílaba d ~bil al final de catla t1110. ·01110 al fi11,1l d ' rcrso (a).
Pero, trata11clo de e'ritar la l i111i11aci&lt;'•11 el . . í1allas c111 ¡Jara e l
oído e ·i'"'te11 . se p11ede intentar otra f&lt;)r111a c.l r ct1 rito: a11otar
toda las sílaba .. 11a ta cada ace11to (b) .. ~i11 0111itir 11i11«1111a.
7

-

(a)

1

-

( ll)

-

1

-

-

1

-

-

1

-

-

1

-

1

-

1

-

1

-

1

-

1

-

1

-

E te últiino esquema (l)) · 111uclt&lt;&gt; 111ú -- r ·gttlar c¡11c el
a11otad&lt;) eg(t11 • e1..\' Íe11 pero pre... 11 ta el i 11c&lt;&gt;Il \ e11 i .. 11t el e .. a~
1

dos irregt1lariclades qtte el oítlo 110 ac11sa.. 11 {Jri111cr )' í1lt i111f&gt;
t{ r1nino. E11 (a)
-ta111os 111&lt;í- ccrc&lt;t &lt;l ]a rcg11lariclacl el l ri lino de la -extina pero l1e111os ¡.&gt;erdielc&gt; 1111a ~ ri &lt;le ::&gt;íl&lt;tl)a e111c
en e 1&gt;~1ñol uenan y valen.
l1ora bien: co1110 e clij&lt;&gt; 111á nrril&gt;a, t"l ,, rso .. pnfi&lt;&gt;l
se orga11iza 111ucl1a ' "e ce e11 e 1 ti ¡&gt;o ele f onc111a - e111c· 111¡&gt; lf•a
er\ ien, ]tero e11 otros ca o la &lt;)i, isi&lt;'i11 e . i 11t l1ccl1a &lt;.Ir·
1

1

23 -

�diferente manera y sólo anotándola en la forma correspondiente revela el secreto de su estructura. La fórmula que sigue tiene en cuenta un principio del verso es1&gt;añol que,
aunque es descartado por algunos rit1nos, se verifica en la
gran mayoría de los casos y que se puede ent1nciar así: al final de verso o antes de cesura la sílaba acentriada es pen ltlti ..
ma. Cuando cualquiera de ambos finales (de ' rerso o parte)
es agudo, es decir, cuando la sílaba acentuada aparece como
última, se prolonga su sonido - o queda ltn sile11cio - por
valor de una sílaba. Y prolongación o silencio tienen 11na
función, se oyen, se cuentan. Si ese principio se 11i1ce cxtensi,ro
a los fonemas, el acento de éstos caerá ta1nhién e11 Jle11(1]tima,
es decir: que, en vez de una fórmula de este tipo:
1 ,
tendríamos una de este otro: - - 1 .
Ordenando aquella sextina ele ac11erdo co11 el }lri11cipio
enunciado, se obtendrá un dibujo completa1ne11te regt1lar, como lo captara el oído y que no sacrifica ni11guna sílaba :

los

pla
dul
ta
ha
te
son
rre
la
ce
ca

y

des
tra
que
no
co
y
la
que

ce
zo
•
vi
•

1ª

ne
si•
do
muer
la
e

-

res
res
da
da

-

1

-

1

lllOS

no
res
te
da en
mos

1

-

1

1

-

1

-

4

1

-

1

-

4
4
4

1
1

-

En cuanto a los esque1nas tímhricos, c1ue
bajo se ' 'erán limitados a las ' 'ocal e~

15

,

ofrecen

e11

4
4
4
4
4
4

este tra-

111e110

}lro-

representan aproximadamente el 50 % del rnntt·riul f ••·.
L as consonantes, aunque f ormun una St'r1'c
oneuo
dl
e 1
1110' 11 urncro .. n
que la de l as voca 1es, no en tran en mayor proporción que éstas en la con
· ·~
"
T
N
T
.
.
p
.
.
.
lJlOSll'IO?l
de )as pa1a b ras . . AVARRO Ol\IA'.:&gt;, ron uriciacion española, l\1udrid, 1950, lllt'E.
''Las vocales
·a·1oma
--1 .
cspano

15

-

24 -

�hlemas. Se tratar¿\ de establecer el tejido ' Tocálico con pre -cindencia de las conso11antes y sacrif ica11do, llegado el caso, - sinalefas, etc.
, aqt1ellas ' 'ocal ~ CJlie e oyen n1e11os.
Las vocales &lt;JUe nzás pierde11: clice r ª'"arro 1.,0111ás. .'\OTl lc1s

de 1nenor perceptibilidad. ETl ig1l&lt;1l&lt;la&lt;l &lt;le circii1zsta11cias re.._ pecto al ace11to, la vocal 11zás abierta o ¡1erc ¡1tible es la q11t
mejor co11serva si1 cantidad 3· sii t.i111bre . corz titi1)·e11&lt;lo 11 el
gr11po silábico el elemento ¡1reclo111 i11a11te.
Pode111os anotar todas las ' ocal - ele t111 po 111a o el t111
' "erso:
1

llenábanse de liíg11brcs cortejcJs

e a a e

e u u e

o e o

Mejores re ultados se ohtie11 n x¡)o11 i rielo sola111 11 t ~ Ja,
'ocales t&lt;}nica en su- relacio11c- 'r rti cal s )r l1oriz 11tal '· 1~ 11
el ejem¡Jlo c111e igue &lt;le taca111c) - ola111 11t ac1t1 lla \ r&lt; ca l&lt;.~~ 11
que recaen los acentos in1porta11te::, cli tril&gt;uí&lt;.lo!:! ac111í 11 6Q}' 13Q
lugar de cada \Terso:

CLARO C R&lt;) 1 º
En el di11tel del cielo lla111ó ¡1or f i1z l&lt;1 esr¡i1ila.
Tu1nbc11i ll1s c&lt;1rrasr1ueñas voces d , l&lt;&gt;S &lt;1rrier&lt;1s
que el eco 1111iltiplicc1 ¡Jor cie11 risc&lt;Js ' &lt;&gt;t er&lt;Js
donde late1z b&lt;111dadas &lt;le ¡1r1ñ11el&lt;1s e1l fila . ..
El hurrio de las clzoz&lt;1s sube e11 el &lt;1ire lilr1
las v&lt;1cas 11i&lt;1ter11&lt;1les ga11&lt;1r1 ¡Jor los sc11rleros

)', al lzorrzbro s11s alforj&lt;1s, leila&lt;l&lt;&gt;res &lt;111sl&lt; r&lt;&gt;s
tornari stt gesto opaco a l&lt;z tar&lt;le tra11&lt;¡11il&lt;1 . ..
Cerca del Cerrze1i.terio - 1nás &lt;1llá de las grr111j&lt;1s - ,
el cre¡JtÍsculo Iza puesto largos l&lt;&gt;&lt;111es 11&lt;1r&lt;111jas.
Amizcla1i u1ia ab11ela paz de l&lt;1s l iscrit.11r&lt;1s
los valzos &lt;JlLe tr&lt;1sciende11 a v&lt;1cz¡11os )' cerclos . ..
Y palo111as violetas sale1i co1r10 recuerdos
de las viejas paredes arrug&lt;!d&lt;1s :Y· oscur&lt;1s.
1

16

•

e
e

1

e

•

1
•

e

a

l

o
a
o
a

•

•

J

e
•

l

ªI

e

a

ll

e

e

/Jos (.xta .t;is de la n1011taña. Obras cornp/P.tac;, ~ladrid, 19:&gt; 1, Aguilar.

-

26 -

e
ll

�Podemos también disponer las ' rocales l1orizontal1nente,
en el orden en que golpean el oí&lt;lo; aparece11 entonces otras
relaciones:

(cuartetos)

e i e e i e a i o i a e o e a i

e a e a e u e e e e e u

(tercetos)

Estos esquemas sólo tratan de dar una idea d có1no se
procederá más adelante y de ejemplificar algt1nas for1nas de
.,
notac1on.

Una vez for1nulados esquemáticamente los ele1ne11tos de
un poema elegido como rítmico, se hará ' 'isible sie1n¡lre t111a
estructura dominada, como se dijo en el capítulo a11terior, por
una ley simple. Dicl1a estructura pttede orde11arse de dos r11aneras : a) en series; b) en grupos simétricos. E n gc11 1·al, e n
una primera instancia percibimos las series. DeSJlU 's apa ·ece
siempre algi1na combinación si1nétrica en la c111c dicl1~1 series
se ordenan. Por ejemplo, en el caso ele los ct1arteto d Giierra
de amor de Antonio Machado, que se exa1ninará e11 el ca¡lítulo
siguiente, la exposición de las ,·ocales tó11ica ...

a e o e

•

1

e o e

•

1

e o e

•

1

e a e

revela la serie siguiente, que se conti11t1ará en l

a-

e o e

•

1

e o e

•

1

-

e o e

•

1

-

t

re to :

e a e

En este terreno es difícil la perfección ; a nle11uclo ~e 11 •
Cltentran f alias. Aquí parecerían serlo las &lt;los aes. Si11 e 111bargo,
-

26 -

�•

la

�acentos, de timbres, de grupos de fo nemas, debe ¡1r oducirse,
para que se cierre, para qt1e tern1ine, una v u elta al punto
de partida en una sucesión inversa originando esqu e111as en
espejo. En un mismo poema y dentro de t111 inismo ritJ110, el
tónico, por ejemplo, se p11eden encontr ar dife1·e11tes grt1pos
simétricos, según se tomen los fonemas por separado o ¡Jot· grupos, según se consideren los acentos tónicos de fi11al de \ erso,
o los dos principales, o todos. Por ejemplo: en la pr i111era de
las Canciones a Guiomar qt1e exa1ninamos en el ca¡lítulo siguiente, la primera estrofa, esque1natizada egún las ' rocales
que reciben los dos acentos importantes, re\ e1a u11 ,c on junto
. , .
sunetr1co:
1

1

No sabía
si era u1i limón amarillo
lo que tu mano tenía
o el hilo de un claro día~
Guiomar, e1i dorado ovillo.
Tit boca me sonreía.

•

l

o
a
-

•

•

1
•

1
•

1

1-

a

1
•
1

o

•

Si en lugar de 11acer el esquema por pares ) l"
tah lecer
su relación vertical, ordena1nos esas ,·ocales t111a por u11a, según su enunciación, l1orizontal1nente, en 1111a lect111·a que p odríamos llamar melódica.

i

o i a i i i a i o i

se produce otra. simetría perfecta, con la ' rentaja de que ¡ 11 _
,·olucra aquella z. que en el cuadro anterior q t1edalla afu ra.
En este verso de Julio Herrera la simetr ía tí111l&gt;i·ica co · _
, .
lll
c1'd e lota1mente con 1a ton1ca:

y ríe la mañana de mirada amatista
-

28 -

I

��•

La verdadera simetría, que pasó ina&lt;l,·ertída, está, e11 ca1nhío,
en el esquema tónico:
I

- -1-

3

4

- -1

También habla1·on otros de imprecisas sí1netrías, e11tre ellos
Vicuña Cifuentes. Este que, sin alcanzarlo, se acercó bastante
al asunto central de la métrica española, supo11e &lt;111e lc&gt;s pies
cuantitativos de la métrica latina conipuestos de sílabas largas
y breves pasaron a la métrica española corno cláusul&lt;1s acentuales formadas por sílabas tónicas y átorias. ( . . . ) Por la
agregación de cláusulas rítmicas de uria mi'"~11za especie, se forman los versos simétricos. Y cita éste cuya si111etría es [la1·a él
producto de su sucesión de anapestos:
molinito que mueles amores
En el capítulo siguiente se encontrarán ah11nlla11tes eje1nplos de las sorprendentes e insospecl1adas si1netrías c11 ,ciue se
organizan los ritmos buscando en lo posible su pro¡1ia le)T e11tre
las rejas poco flexibles de los versos.
En capítulo aparte se exa111inarán las posibilidades d uno
de esos elementos de coacción: la ri1na, y el }la¡1el que juega
en el campo de los timbres.

-

30 -

�IV
Antonio 1l!achado. Ejenrplo del rigor rít111ico de una poc ía
de apariencia dcscuiclada. Serie.s y sinictrías en los ritnro' tónico
y tímbricos.

Tal ' rez sea

ntonio lacl1aclo t1110 &lt;1 los ¡Jo tas el :. l 11g11a
española ctt)ra obra parezca 111á.. . cs¡Jo11tá11 a. 'll)ro , · r'O pa·
rezca má fácil, i111prcmeclitaclo .. i11á - i110 11t el ~ f or1 1al i 1110.
No quiso l1acer ' rer o libre, ¡&gt;ero --e 111a11tt1,ro c11 1 octo~íl~1l&gt;o
casi sien1¡lre aso11a11ta&lt;lo: en l e11cl ca~ílabo 0111l1i11,1dc) irrc•g11larmente con l1e¡&gt;tasílabos, en ]as 'trufa ... 111 Ilf)l'C o 11 larg s
períodos irrcgt.1larcs ele ri111a o a~o11a11cia fácil . 1 t&gt;r el resulta i11e 11erado (1e- c11brir 11 11'l ¡loe111a 'irtt1&lt;I ~ ti" "' lr11 '·
tura q11e son e- 11cial - a la 111 jor po íit }l ro c1ue. t1n11cl
:.
manifiestan con 11111cl1a pr ·i~ic}11 11ar 11 rc~ J&gt;011d r a t111a
,·olu11tacl (le for111a c111e cleb ría a11t111ciar~ ") i1 1 a .. ¡&gt; :.ctu
rior de l&lt;&gt; poe111a--. Y ' ,., tos el
la l1a&lt;lo _ 011 e11 ea1111&gt;io. (1)
a¡Jariencia de c11idada y
11cil la.
E
1·dad q11 e11 11i11 g{111 Illf)lll&lt;"&gt;llltJ ost &gt;11&lt;lr 1110 c111 lastructt1ra )r co111l&gt;i11acio11c c111e c .. · 1&gt;011c1110 c11 g 11 itln
a11
1&gt;roducto lle t111a lalloraci&lt;)n co11s ic11t clnl1cJra j(,11 CJtlf~ ó},J
l e ludio de lo 111&lt;.tnu-crito 1&gt;er111itiría a t' rar. I or al1ora 11c•
1&gt;11ede }J 11 ar .. e ir10 e11 t111 ir11¡&gt;t1] ... ,J Ji rico 111ara\ ilJo a111c11tc
e acto. e11 t111 certcr&lt;&gt; se11ticlo 111u ical ) r rít111ico &lt;r11c orga11iza11
u rica tra111as. i11 s c) Jlecl1alll s Jla rn c111 i 11 co11 occ11 la j el n ..,
de Mac11ado: por eje111plo, s 11 &lt;lefe11~&lt;t ) 11 prúct ica (l Ja ' ri111a
pobre', la 'a-ona11cia i11definicla'. L&lt;&gt; &lt;Jtlc e 1&gt;11cc] .. í, () tc)11er
es que Jlreci amente e-a falta ele irnJlO. icio11 .. Í&lt;&gt;rn1a 1 . . c11 1111
Jloeta de tal se11ticlo rít1l1ico fa,rorece Ja libr orcl naci &gt;11 ele
Jo rit1110 , los coarta lo 1nc110"' 1&gt;0 . . ihl .
E~ an1ine1no el ca o ele l.. 1 a ¡Jlczza tie11e 1111&lt;1 torre. . . 20
0

T

7

De un cancionero apócri/o, Con~P.jos, r.o[Jln ,
lcxico, 1940, Sénc&lt;·a.
20

-

31

apulltf! ,

9, Obra

co111 ¡J/,1 tas,

�separando los dos acentos principales.
I

La plaza tierie una torre
la torre tiene un balcón
el balcón tiene una dama
la dama una blanca flor.
Ha pasado u1i caballero
j quiéri sabe por qzté pasó!
y se ha llevado la plaza
con su torre y su balcón
con su balcón y su da1na
su dama y su blanca flor.

a
o
o

o
o
a

a

o
e

a
a
a
o
o

o
a

a

o

o
a

La asonancia pareada en o deja libres los finales &lt;le los
versos impares, de tal modo q11e no debería esperarse 11n rigor inuy grande en el ritmo de los timbres. Sjn e111llargo, la
simple exposición de las vocales en que recaen los acentos
revela una asonancia vertical 21 mucho más se\ era e11 el primer l1en1istiquio que en el segundo. Más aun, las tó11icas de
esa línea vertical de la izquierda forman un ciclo si111 ~trico
perfecto:
1

a o o a

a a

a o o a

que está integrado por otros &lt;los grupos sitnétricc•s a o o a,
ligados, a su "-ez, por la pequeña si1netría a a c11yo je coincide con el del poema. Esa asonancia interna es, Jlll ~ , 11111cl10
más estricta que la de los acentos en sépti1na 111ás i1111&gt;orta11tes
convencionalmente y que aquí parecen estar aban(lo11aclo.. , a
las facilidad de su eco impar y agudo. Pero no lia)~ tal: stos
últimos, sin llegar a constituir una línea tan perfecta, f o1•111 an
los tres grupos simétricos que se inclican:

Lo llamaremos asonancia por comodidad, porque el fenón1cno se rcclurc
a la coincidencia de la Yocal acentuada.
21

-

32

�ooaoeoaoao
o los más a1nplios y eslabonado :

ooaoeo aoao
y un exa1nen ele co11jt1nto cle111ue-- tra tocla,Tía c¡11 Je s ac 11lo e11
sépti1na, con1binándo ~ e con los pri111 ro int gra11 1111a ... i111 trí a
ma}·or: la total irnetría del poe111a.
Si or&lt;lena1110 ~uce ~ i\1 a111 11 te la ' ocal tó11 i a - e 11 •l spacio segí111 st1 orde11 en el ti 1111&gt;0.. obt 11 1110- 1111a lí11 a 111 tt."or
centracla en la e, e a e que e taha ..,olitaria )" 01110 c111i\ a a
entre la .. aes ),. oe elel borde:
1

aooooaaoaP.aoaaoooaao
Las \ ocales q11e parecen ]1olgar a a111bo lallc&gt; 11 t) ollra11 :
l1acen su si111ctía encadenacla a la cc11tral C&lt;&gt;1110
11111 ... tra c11
el esque1na C{llC sigt1e :
1

aooooaaoaeaoaaoooaao

Tiene tanta i1nportancia Ja i111 tr.Íét , , rtical q11 • ., 1111
fenóme110 del tipo ele la rirna, cornc&gt; la l1orizt)ntal &lt;111 ~ &lt;la 1
f]uir c1e1 JlOc111a y e tá tn&lt;í- 11at11ral111c11t ... it11acla c11 lo"' cl&lt;•111inios clel rit1no. Lo funcla111ental s la ·oexi "' tcn ia d a111l,a
forma en i1n &lt;tr1nazón rítn1ica~ n 1111a e -trucl11ra &lt;'&lt;&gt;111¡&gt;] ja
prÍ\'ati,ra de esta pieza y ca11 a, e11 ]Juena }Jarlc, ele 11 cnca11 l&lt;l.

Otro poen1a má eje1nplar a{111 , } Ta &lt;Jll carf•cc el las rcp ticio11es &lt;111e podría11 ir1 fluir c11 la ~i111ctria (1 1 an lcrior, -

-

33 -

�22

la primera de las Canciones a Guiomar • Sus octosílabos
narran, dudan o preguntan coloquial, capricl1osan1ente, y el
único rigor parece ser el de la rima, por otra parte ta1nhién
caprichosa en sus combinaciones.
Sin embargo, de nuevo, con sólo destacar las \'Ocales que
llevan los dos acentos importantes, apa1·ecen lim11ios grupos
verticales que en sólo un caso (segun el a estrofa) se cleslucen
por un cambio de u por o. l,a situación ca11jeable e11 español
de estas dos vocales resta importancia a dicl10 ca1nbio. Las restantes simetrías son perfectas:

No sabía
si era un limón amarillo
lo que tu mano te1iía
o el hilo de un elaro día,
Guio1nar, en dorado ovillo.
Tu boca me sonreía.
Yo pregunté. ¿Qué me ofreces?
¿Tiempo en fruto que tu mano
eligió entre madureces
de tu huerta?
¿Tiempo vano
de una bella tarde yerta?
¿Dorada ausencia enca11tada?
¿Copia en el agua dormida?
¿De 1nonte en rrzonte encendida,
la alborada
verdadera?
•
¿Rompe en sus titrbios espe1os
amor la devanadera
de sus crepúscztlos viejos?
Verticalmente suenan los grupos

22

De un cancionero apócrifo, oh. cit.

-

34 -

•

1
•

o

l

a

1

•

•
•

l

l

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•

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1

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e o o e

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a o a

a e a

i

u o u
e e e e

i

{Izq.)

(D r. )

grupos de tan ju ta si111etría c111 no }lll d n c¡11 dar cl11cla ...
acerca de si tienen un e11tido y 11na funció11 11 l po 111a.
La expo ición l1cesi,ra ele las ,·ocales ac 11t11~1&lt;.la s cla otrogrupos, diferentes, es nat11ral, pero igt1al111 nt i111 ~trico -, q11
separa11 en el ¡Joe111a el Jlri111 r pla11 teo. el la- ¡)rcgt111 La-.. ) las
,
preguntas entre s1.
1

•

1

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•

1

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•

•

1

1

•

a

1

u

e e o a o e e a e e e a a

•

1

o

•

o

1

•

1

•

1

a e u e o e u e

Así cobra sentido la s paració11 ele a1g1111os () to ílallo e11
dos tetrasílal&gt;o . . sin otra razó11 a par n te c111 t111a C'(l11 - 011a11 t ~ ¡1}
fin de la pri111era 111itad del \ er . . o. En r aliclacl. sta- '&lt;&gt;11 -0nancias intcr11as, qt1e e11 otros ca o pa ~ a11 i11acl, rti(la ¡&gt;ara
Macl1ado y 110 lo induce11 ~1 ca111l&gt;iar &lt;.lt! r 11gló11, ti ")11t")n a&lt;111í
una íunció11 funda111ental; -on tan i111¡&gt;&lt;1rtant
co111,. las finales y no poclrían eli1ninar- - i11 111 11&lt;&gt; cal10 &lt;l Ja arr11011ía. Y
los corte que oca ionan re .. 11lta11 110 --óJ,) e p[)lical)1f•_ si110 11ecesarios y en t1n toclo de acuer&lt;.lo co11 Ja lt'&gt;gica e t ~ tica clel
1

1

poeina.

Una estructura tí111brica muy diferc11tc p ro igt1aln1 i1te
ex1)resable por una form11lación ~ im 'trica 1&gt;11ccl e tt1cliar-e e11
el J1ermoso soneto titulado Guerra &lt;Íe &lt;1111c&gt;r.. co111pre11cli&lt;.l&lt;) 11
la obra de 1\bel l\lartí11 23 •

23

De un cancionero apócri/o. ob. cit.

-

36 -

�e
e
e
e
e
e
e

a

El tiempo que la barba me platea
cavó mis ojos y agrandó mi frente,
va siendo en mí recuerdo tra1is par ente
y mientras más al fondo, más clarea.
A1iedo in/antil, amor adolescerite,
¡cuánto esta luz de otoño os h ermosea !
¡agrios caminos de la vida fea
que tambiéri os doráis al sol poriie1ite!
¡Cómo en In /riente donde el agua mora
resalta en piedra una leye1ida escrita:
al ábaco del tiempo falta zt1i hora!
•
i Y córno aqziella ausericia eri ztna czta
bajo los ol1nos que noviembre dora,
del fondo de mi liistoria resztcita!

o
•

1

o
•

1

o
•

1

e

a
e
e
e
e
o
o

o
•

l

o
•

1

o
•

1

Por tratarse de un soneto, el fluir lírico está 111oldea&lt;lo y
sometido a ritn1os y agrupan1ientos especiales, a u11 trata1niento convencional pero orgánico, a una tensión si1i ali, io; clehe
guardar sobre todo y a pesar de la acostumhracla sepa ració11
en períodos lógicos y estróficos, una unidad q11e clejlcnclc ciertamente del t ema pero también, y en muy amplia 111c&lt;li(]a, de
la trama de acentos y timbres d e rit1nos y ele rin1a . De esa'""xigencias combinadas sttrge la serie ele ' rocales tórii ·as ele
Guerra de a1nor cuya for111a es la siguiente:
1

a e oe i e oe i e oe i e a e e o e i e oe i o o o i
•

en la qt1e se separan los grupos

-a

eoe i eoe i eoe i eae eoe -i eoe i ooo -i
._

serie e11 la que senti1nos co1110 fallas la a
central e a e y las oes laterales d el .Q. o o
a p esar de todo, aparece u11a constante
une todo el poema, que incluso señala
-

36

primera, la d ] grttpo
fi11al, pero 11 Ja &lt;JUC
rít1nica e\ ide11t qtte
por la 'aria11t~ eritre
1

�las letras 16 y 17 el pa-o de c11artetos a ter ce tos. ),. q11
"t 'í
l1echa a hase de grt1pos i1nétrico..,. erie Ctl)' ª riqt1ezn s tal
que se p11ede ai-lar en ella si111etrítt... &lt;li, er sa &lt;111e p ar &lt;~ '.\11
proponer explicacione diferentes ¡lara el f 11ó111cn o ¡)o ~ t ico.
que es uno. Pode1nos comprobar .. "in er11lJarg Cftl todas l l a~
sir,'en, que en los 11e cl10 - 11ing11na e- úr1i a ~r t o d a ~ s&lt;&gt;I l , r rdaderas. Los eleme11tos q11e inl1ihen o d .:act1 r&lt;.la11 una orcl denación .. encajan ) r son necesario ~ 11 otra .. )' ' ric ,·er a.
Por ejemplo .. Jlara e111pezar h u -c,11110 1,1 s i 111 tr ía t ot al. 1~11
este caso no existe en tér111i11os ab -ol11to- p ar a Ja, ' rocal . . xp11estas sucesi,ra111e11te : s()lo enco11tra1r1 &lt;,s la - ~ i 111 trías r t nceada y cruzada-- que ' ren1os a co11ti1111a ión:
1

•

•

•

•

•

•

a eoe1eoe ieoei.eae eoei.e oe1 000 1
aeoeieoeieoeie a e e oe i eoeiooo i
T en e111&lt;&gt;s u11a larga si111 trí a n "" fl ftl 11tr ,., f)~ &lt;) r r 111&gt;0
que se orde11an a a111ho - Jaclo_ el ]e) dl) , , r"'() • 11tralt&gt;
( i e - a e ) que por e l 1110111cnto a l1~ trac111 0 . ( q11í -ó]o .,
p11cde indicar qt1e a 111 DU(lo ]o ~ ' rer s&lt;)- ce11 lral
ll lo- (lJl C l(&gt;
escapa11 a la ar111011ía gen eral, tal \ e z 1&gt;orq t1 ~11 ~l l os s l1 ace
la tran ic ii)n a lo terceto'"' . J&gt;or otr&lt;t 1&gt;a!·t • ' ' ' '.\ r á al tra ta r
la si1netría &lt;le Jo - f,111 in a- (fU e ta111lli ~ 11 11 e-.i tP 1&gt;1111t&lt;&gt; a&lt;1•1cl
1nismo verso a e ro111pe },1 lí11ea total. 1_,a - ct1a tro 1 tra cc~ 1 1trales a¡1arecen, si11 c111l&gt;argo, a] l1ac r otra f'fl111l&gt; i11 a j t) 11 í JCt1 pando t1n lugar propio.. co1110 ' ri1110 e r1 l 1)Ja 11 t r&gt; o cr11c~ '&lt;.&gt;rre"'pon&lt;le a lo clo - cuarteto :
1

a e

•

o e 1 e

o e

•

i

e

•

o e 1 e

a e

E sto significa c1uc, ademá - d e la \ Í&lt;len l ri111a xlc rnu.
hay otra combi11aci()11 tí111l&gt;rica 111e11os C \ id n te J&gt; ro ~ ~ 11&lt;! Ía l
que el grupo a e co1nienza y re 111ata ~ 1&gt;&lt;1- a11ll&lt;&gt; 1&gt;or l&lt;,- i11 t r1ne&lt;li&lt;&gt;S o e i e c&lt;&gt;rresponclientcs a lo &lt;)tro - is ' 'erscl-.
En cuanto a los tercetos. 1&gt;o&lt;le1no agregar &lt;¡11 e, i el grt11&gt;0
final o o o i no l1ubiese erra&lt;lo lo el n1 e11to - i111par
cJc 1a
1

1

•

37

�fórmula e o e i, las estrofas finales in, ertirían cxac~a1nente
el juego de los versos inter1nedios de los .cuarteto ; dicho ele
otro modo: separando esos dos versos, primero y octav·o con
acentos en a e , aparecen dos series idénticas in, crtidas, tina
formada por los versos segunclo a séptimo de los cua1·tetos, Y
la otra, por los versos de los tercetos, identiclacl retaceada p~r
esas dos oes que ya perturbaron la regularidad {le la serie
l1orizontal:
1

1

a
o

e
e
e
e
e
e
e
e
o

•

1

o
•

1

o
•

1

a
e
e
e
e
e
e

•

l

o
•

l

(o )
(o )

o
•

1

Hay otras simetrías tan im¡lortantes como éstas e11 J mismo soneto, tan ricas y tan encasilladas también, q11 110 corresponden ya a los ritmos tímhricos sino a los tó11ic;ois.
Es Las simetrías se corrc)horan en dos escalas: Jo f 011e1nas
forman entre sí grupos simétricos perfectos y, a la , ,cz., los
grt1pos de fo nemas que son los versos se estahlece11 e11 i 111etrías tan justas y significativas como las otras.
Desde los primeros intentos ele análisis para ,,,e ri ficar 11 nas
y otras, se hace e\ idente que en e te caso las sílalla 110 e
agrupan en los fonemas acentt1ados en penúltin1a (jtle ' 'i1 110 er1
Manrique. Si se trata de aplicarlos, los resultaclos llll &lt;le-alentadores, indecisos, no surge ningítn esquen1a orde11a(lo 11 ordenable con una clave siinple; la ~eparación de gr11¡'0 q 11 ~ e
cierran en cada sílaba acent11ada cla e11 ca111hio, de i 11111 etliato
-

38 -

�· lidad lo ritmo que
.rw•eta re ela forma

-

---

-------

---

--(

---

---

_,

-

------------

--

-----

-------

---

( rceto )

••

2

s

--

---

3

�Aquí está de nuevo el último verso de los cuartetos perturbando el cuadro. Con una leve modificación ese 'rerso podría responder a la serie tímhrica que interrumpe y al esquema
, .
ton1co que rompe.
Esta es la representación numérica de los catorce versos
del poema:

2

4
4
4
4
4
4
3
4
4
2
2

4
2

4
4

4

2
2
2
2

4
4

4
3
4
4
4
4
4
4

2

2

4,

4
4
2
2

4
4
2

4

Al estudiar los timbres, vimos que un n1ismo grttpo a e
abría y cerraba los cuartetos; en este caso es el soneto el q11e
se abre y se cierra por versos de igual acentuació11. lla}· coincidencias más notables con los resultados clel análisi tí1nhrico: la serie autónoma de los ,·ersos que están entre el prin1ero
y el octa\·o; el desamparo del primer \'erso que qtte&lt;la ai "lado
pero que después va a entrar en otro juego sim ;tri ·o, con10
se ve al desarrollar la serie de fonemas. Tamhi ~11 esa irregularidad que representa el octa' o verso 334 solo en 1111 poenia
hecho todo ele fo nemas de sílabas pares.
Si en vez de ese 334 algo molesto 1111biera 11al&gt;iclo 244,
la simetría de los versos sería completa y el poe111a . aldría
ganando. . . o no. Pero es ingenuo creer que en mat ria tan
librada a la intuición y al acaso como la forma poética 110 liaya
errores de estructura., "·ersos perfectibles. Sin e111l&gt;argo, el soneto está al1í y no se acostu1nbra a meter nla110 e11 l&lt;1 ollra lle
-

40 -

�los poetas con10 en la de los i11(1 ~ ico . Sólo d e de t 1n pu11to d
vista matemático pode111os per111itir11os e11tir n o- talgi a p or
ese 244.

2
4

4
4

4
4
4
4
4

2
2
2

2

4

4

4
4

2

2

4
4
4

2
4
2

4
4
4

4
2
it

4
4
2

4
4

2
( 334 )

2

4
4

2
4

El 334 co1no \ i1no ya, p crtt1rllaba el act1 rcl c&gt; g ~11 e r a l al
¡&gt;lantear l1orizontal111ente la seri e el ,. fo11 111as . t1 s li ttl }' '~ 11 Jolo
tambié n por el 244, obte n 111&lt;&gt;8 u11 e ~ &lt;¡t1 e111a icleal f' Jl c111e ]:,
ar111onía, la l1crmosa proporció11 e11tr la Jlartes 110 ~" v· "Jl r ...
1

taceadas y cuyo equilibrio es notabl e .

Cuartetos
244442

Tercetos

424424424424

4 4 2 4 4 2 2 4 4 2 4 4

442244
3 3 4

4 4 2 2 4 4

244442 424424424424 442244 442442244244 442244
-

41 -

�Dentro de esta misma serie se pueden señalar aú·n otras
simetrías que eslabonan los diferentes grupos entre sí: por
ejemplo 4 4 2 4 2 4 4, entre el primero y el segundo.
El esquema así completado es il11strati''º de cón10 se separan y cómo se encadenan los versos y las estrofas, de las
relaciones métricas que ordenan el ritmo tónico y - sumado a
la serie tímbrica - de la elaboración de esa unidad qt1e requiere
cada poema, por más libre, poi· 111enos libre qt1e sea.

-

42 -

�V
La rinia. Su papel conrtaclor de'l ritn10 ele tin1bre . ,..,lP• t irtudes. Sus po ·ibilidacle -. l.,a a111pli1ucl irz o pechada ,¡,., • u c.an1po.
l~inias siniétricas. /{inias interna-.. l~jcniplos &lt;'11 /u poe,in &lt;le Julio
licrrcra y l~eis ig.

(le la ri111a .. sol&gt;r loclc&gt; el la 011:,011~111t ~ .
Iia ido 111ás ' 7apt1leacla en lo &lt;fll 'T
ª tl ~l 'iglcl &lt;Jll ct1altjllit•r
otro acci(l 11t &lt;lel 'Trso pero ,¡n &lt;Jll&lt;'- 11 gc·11Pral. - l1a)·&lt;1 :o t11cliado l Jlt111to 11111y 11 'Crio. t1alc1t1icr el '"' fll"OJ•c'•~j ll a"' rea
de )la e )JJCJ}' e11ido )T )JUI" 'C jtl tifieacl() siJl 111H)T&lt;)r ("XH lll t" ll.
~.,s 'erclad &lt;Jlte Ja ri111a, t~r1 alg1111a 111a111( , l1a 11 •'a&lt;l&lt;&gt; a
er llJl j11gt1 te 't11gar; qu Jlt1ecl ~c r,ir ta11to &lt;' 111&lt;1 ] l r.o
libre par&lt;:t la i1n111a ió11 ele la Jl&lt;l Í&lt;t. &lt;¡t1 ... .. Ja 11 ~1 t1·a11 ... Í••r111a&lt;l&lt;t
a 111 11t1do de 111ecli&lt;) n fin.
E 'erdall q11e Ja ri1na Jl rfccta
li ·at]a cu~i ic:•1111lre a
C&lt;.&gt;arta &lt;~11 la 111a} &lt;) 1' JJarlc el
Ja for111a ,~~triífica - r gttlarc
lo. a o... lo rit111os f•11 CJUC e J&gt;'&gt;11tft11P.a111 •11te "' (trga11 iza lo
lírico, co111c, e &lt;lij&lt;&gt; e11 ·a¡lít11l&lt;&gt; a11L ri(&gt;J"f"'S. J)ifíeil111 11tc e
Jl 011tra1·á11 Cll 1111 1-'tli - (1
(;c',11g&lt;&gt;ra, JlOl" "jCIJ1Jllfl. l &lt;lt! J•f"O(ligio ·a
trt1ct11ras c111e rt~,1 ·)l; ·1 a11á)i :s i~ &lt;le algt111u ¡&gt;icza~ el .
11to11io facl1ac]o Cll)Tª J&gt;Of' Íél r&gt;ar "'CC el&lt;"' la::- 1 iá~ (~ f)()ll l&lt;ÍI1 ª""
y d pro' i ta- &lt;le artifici&lt;&gt;.

E fácil

renegar

0

1

110

de e

os

ri t111o s C(&gt;arta&lt;l&lt;&gt;

e e 1 ele l i111I &gt;re , al &lt;j tl~
&lt;le las
·e 11&lt;l ~st:'i lli ·11

perte11ec .. 1&lt;1 rima ~ a11nc1t1e Ja~ 111á
'r
i11t gra(l&lt;t e11 ";.j y COllSCr\ a a Sll re J&gt;CClíl llllH
&lt;ft1Í\ 1 ()Ca&lt;1~1 i11d pe11cl ncia.
pes&lt;tr &lt;le tocl&lt;J .. c11 lo- gra11clc crca&lt;l&lt;&gt;rc- - la ri111a a¡&gt;acc,11 Lril&gt;11)T 11 a la
J1e1·mo"ura (lel poe111a. I o . ól&lt;&gt; c11 e) 111cr&lt;l ¡laJlt·l &lt;le rc111at ~
S&lt;&gt;noro, no sólo c11 lo q11e e l1&lt;l realiza&lt;]&lt;&gt; a i11c1111clc&gt; l&gt;aj&lt;&gt; el
rece co1110 u110

&lt;le los

1 111c11 to -

&lt;JllC 111á

rótulo ele ri111a inter11a
y cru ca i ie111prc t! J1a lirr1itatlo
a ]a asona11cia de lo- fi11a] - &lt;le 1f&gt;S 1&gt;ri111 ros 11 111i "' lÍ&lt;ftti&lt;)o.o -

-

43 -

�sino en combinaciones mucho 1nás trabajadas y sutiles, lo que
no qt1iere decir ' yoluntarias o consciente:,.
La poesía de Julio Herrera 11ace e'Tidentc para ct1alquier
lector su gran riqueza tímbrica. N u estro poeta se 111ue,·e con
completa soltura entre las rimas más difíciles d el idioma,
maneja las aliteraciones con sin igual inaestría. El análisis
de sus mejores poemas los re,·ela como casi inagotables en
cuanto a combinaciones sonoras, sea a lo largo de cada \Terso,
sea atravesando ,·erticaln1ente las estrofas o los poe1nas enteros.
El poema, como hecho sonoro, tiene sola111ente u11a línea
melódica; la única lectura posible es la 11orizontal. Sin embargo, el examen vertical del poema escrito - que finge posibilidades armónicas - puede poner en claro f enó111e11os del
tipo de la rima y revelar así secretos de verdadero interés . .i\.lgo
de eso se verá en los someros análisis realizados a continuación.
En la cuarta parte de La torre de las es/in ges los cuatro
versos que comienzan la primera estrofa riman exacta1nente sus
vocales acentuadas, pero sólo éstas. No se trat,1 ele con~o nancia
completa, ni siquiera de asonancia; todo se redt1ce a Ja coi11cidencia vertical de tales vocales identificadas con la estructura tónica de la estrofa.

Canta la noche salvaje
en un gangoso diptongo
sus ventriloquias de Congo
de guturación salvaje.

o
o
o
o

a
o
o

a

Tal coincidencia no es producto ele un fácil azar a}·ttllado
por la b1·evedacl de los ' rersos. Con la 1nisn1a 11aturalidad aparecen combinaciones análogas en endecasílal1os o al jandrinos. Por ejemplo, en éstos d e La fu ga 2 •1•

Temblábamos al par . . . Eri el aLt.stero
desorden que realzaba tu lierrrzosura
acentuó tu peinado su 1zegrura
inquietante de pájaro agorero.

:?&lt;t

Los parques abandonados, oh. ('it.

-

44

a

a

e

o

a

ll

o

a

ll

a

,.

e

�La cosa puede ser 1nás con1¡1licada )r lo es él 111e11t1clo. E11
la cuarta e trofa de Of fici1t11z tenebrar11111_ ta111lli ~ 11 &lt;.le l.1c1 torre de las esfinges, se pttecle oh er,Tar la 111a11ifestaci&lt;'•11 d e &lt;&gt;tro
fenómeno muy corriente e11 esta poesía: la ri111a fi11al 110 s
limita a partir de la última ' "ocal ace11tt1ada: C&lt;l111i 11za &lt;l prepara, desde una, dos o más , ,.ocales a11t es. To111a11&lt;.lo en 11e11ta la e trola entera, se puecle ..,eñalar la seri e de ri111¡\s el tr s
sílabas, es decir, de ri111a q11e co111ienzar1 1111a si1&lt;t1)tl a11te~ &lt;le
la última vocal ace11tuacla.. excepción l1 ecl1a clel "'~pti1110 ' r~t1
de la déci1na. Entre lo- ' "erso ¡1ri111ero )" c11art&lt;).. 11 ca1r1llio.
la coincidencia abarca cuatro sílabas : e11 &lt;le l&lt;z 11l&gt;clz ,T
. 111e&lt;li&lt;1noche. En la primera 1nitad ele e- o ~ \ er ¡;¡os s:. regi~ tra a&lt;.l 111ú'
.
.
,
.
una 1nvers1011 interesante:
1

eeooeaoe
• • • •
• • • •

•

•

•

•

•
•

•

•

ooeeeaoe
Vea111os al1ora la 111asa 'ocálica ele la (lt~ci111a:

En el coro de la noclze
cárde1ia del otro 1nu11do
retun1bl11i Slt De pro/z111clc&gt;
los mo1ijeD de 1ne&lt;lia11oclze.
En el p1íl1Jito z11z f antoclze
cruje u1i respo1zso 11zalsl1110
)' se adel&lt;111ta un lzernzano
•
que e1i cavernosas sec11e11czas
le rinde tres revere11cias
con la cabez&lt;i en f&lt;1 111 ano.

e
a
e
o
e
u

e
e
u
o
e
u
y a
e a
e 1
o a
•

o
a
a
e

o
e
u
e

u

•

1

e
e
e
e
a

o

a
o
e
e

e
o
e
e
u
o
u
a
e
a

a o e
o ll o
o u o
a o e
a o e
a a o
e a o(a a o)
e e a
e e a
a a o

trofa "' i11 e"'llComo si fuera ¡1oca la co1npleji(lad de esta
lar
fácil pero com¡&gt;licacla
fl rrera e da 1 l11jo &lt;le cu·
riquecerla aún, au111e11tanclo sus rima ~ .
La coincidencia puede ir to&lt;la\'Ía 111á lejo"' }' &lt;tbarcar 11
-

46 -

�25

total cinco o seis vocales. En Amor sádico
11ay ejemplos
de todas clases: de rimas corrientes, al final de ' rerso, y de las
ubicadas al comienzo (versos 1, 3, 5 y 7) ; &lt;le las que comienzan
en la última vocal acentt1ada ( ve1·sos 6 y 7) y de las c1t1e con1prenden tres ( ' '"ersos 12 y 14), cuatro ( ,-ersos 2 y 4), cinco sílabas (versos 9 y 13), y también de otras que no se n1encionaron l1asta ahora: las que abarcan el \ erso entero ('Tersos 1 y 3).
1

Y a no te amaba, sin dejar por eso
de arnar la sombra de tu arrzor distante.
Y a no te amaba, y sin embargo el beso
de la repulsa rios unió un instante.
Agrio placer y bárbaro embeleso
crispó mi faz, me dernudó el se1nblante.
Y a no te amaba, y me turbé, 1zo obstarzte~
como una virgen en un bosqzte es¡Jeso.
Y ya perdida para siernpre, al verte
anochecer en el eterno luto,
- mudo el amor, el corazón inerte - ,
huraño, atroz, inexorable, hirsuto,
¡Jamás viví como e1i aquella muerte.
nurica te amé como en aqziel mi11zlto!

a
a
a
e
a
•

l

o
a
o
a
o

a
a
a
e
a

o

•

l

a o a
o u a
l a e
a o e
u o a
u a a
a a l•
u a a
•

25

Lo.~

a a
o a
a a
u a
e l•
a e
a a
•
l e
l a
e e
o e
o l•
•
l o
e o
•

•

e
e a
•
l
e
o u
l

a
e
e
e
a
e
o
e
o
o

parques abandonados, ob. cit.

46

a o e o
o l a e
a o e o
o l• a e
a o e e o
u o e a e
u e o a e
u o e e o
a e a e e
e e o u o
a o l• e e
o a l• u o
a e a e e
a e l• u o
•

•

�Se podrá objetar q11e la consonancia el las ci11co 1&gt;ri111eras sílabas ele los ' rerso.. p1·i111 ro y tercero correspo11cl :.i
una repetici()11 ele ¡&gt;alabras. Eso 110 111oclific'1 los l1ccl1&lt;1 )r 111edan a&lt;len1ás ]as seis sílabas re- ta11te- coi11cidi 11&lt;10 total111e11t
en ' 'ocale- ) r acentos. flay i11á- : las ci11c&lt;&gt; llri111cra~ '&lt;leal c.1 1
ter ero
"'egu11do ' rer o son las 1ni ~ 1na &lt;¡11 la &lt;l l ¡&gt;ri111cro ,~
•
realiza11do ] i11is1110 tipo ti i11,· r~ió11 c111 se clio 11 el 'a -el

de

O/ficizl111

te1zebrc1ru11i.

a

o

a
a

a
o

a
a
a

a
o
a

a
a
a

l-1a lect11ra \ ertical. J&gt;Or otr:.1 flarl .. 11111cstr¡1 ó1110
pri111 r cuartc&gt;to la for1na &lt;le co111l&gt;i11aci{•11 tl ~ }¿1 - 'oca]

11 s
c.I la
ri111a fir1a) (,. re¡&gt;it en la 1&gt;ri111era ~ -- tr&lt;&gt;.Ía trP.S ' ecc~ 111á . e
decir, ci11 o 'ece--- e11 011cc ( ~í1al&gt;a 2 . 8 9. ] O )' ] ] ) :
1

a

o

e

o

a

o

•

l.

a

e

o

a

o

e

o

a

o

1

•

a

e

o

t 11

"'sto e podría11 :tgr, gar &lt;&gt;lros clo grtt]lc&gt; 'erti al ()
e a ¡&gt;ri111 ra e trof&lt;1: c.:i.J cttarto }T ,.l &lt;1l1ir1lcl. l~~ t . JJor&lt;¡tt ~ es t111a
seri el (;t1alr&lt;&gt; ae y &lt;t(Jll ~), flOl'C]ll C "g (t11 'll 'ÍÍa11 e le&gt; n11iíli i y Ja fc&gt;Jl ~tica-; la o ) l&lt;t 11 e11
1&gt;aíi,)I ·11 " 11eral }lttell ' 11
co11 id rar ' cc1t1i\ ale11tc.. .
)~) e q11e111a sería e11to11ces:
11

1

1

o

a

a

o

a
a

o

a

a

a

o

a

a

o

e

o

o
a
o

1

•

a
e
a

e

o
•

1

Si se ol&gt;servan allc111á en )()
- 47

lr

-

o

e

¡&gt;ri111cros ' ·r o:.,

le&gt;

trc.·.

�grupos verticales de aes en primero, tercero y qt1into térmi ..
no, es decir, en las sílabas que quedaron fu era de este último
esquema, resultará evidente que la estrofa está atra\Tesada, sílaba a sílaba, por líneas rimadas a ci1ya acción se debe mucho
del resultado final.
En general las circunstancias apuntadas no se repiten regularmente y, si bie11 se presentan con suma frec11encia, no
siempre son tan ajustadas ni se combinan con ta11 La sencillez;
el análisis, que puede ser mucho más prolijo y con1pleto, aclararía, en otras instancias, el juego total a que aquéllas están
sirviendo.

-

48 •

�VI

co

C L

1

E

o

n

Por la 1ne11gua de la sciencia todo" se atrezte1i a lza:zer
ditados ( . .. ) . E ¡1or esto 110 es f eclza di/ere1zci&lt;1 e11 tre lo l&lt;1ros i1ige11ios, e lo obscuro . La ¡&gt;alabra &lt;le l~ 11ric1t1e el \ 7i1Jena parecen e --crita en nt1e tro día-. i11 111bargo .. tal ,. z
n ct1alc1t1i r ~¡&gt;oca, S4tl,·o 11 los
J1ubiera11 ¡)ocli&lt;lo er dicl1a
111omento exce¡lcionales de la ¡&gt;oe... ía lt11i'T r -a].. ta11 cli fí ·il
en 011tra1· e) eqt1ilibrio de (jtle l1abla \ 7al ir)r 11tr
1 ~al&gt; c r el
querer y el ¡lo&lt;ler.
La 01&gt;i11i&lt;&gt;n } ra citacla &lt;l llott 1na11 011 fir111tt ~ a 111 i 11t&lt;1
ex11erie11ci4t f rc11 te a lo po ta- }r a Jos ¡&gt;rol&gt;l 111a fl º la ' er ificación. Esta su¡Jone ztrzcz s ric de lz &gt; lzns &lt;ll?.sco1z&lt;&gt;ci, /(1$ r1 /,,
ma)'Or ¡1arte de &lt;111ie11 es la ¡1r&lt;1clica11: slt · triz111Jo ~, Cll&lt;111&lt;l&lt;&gt; &lt;&gt;, tas ¡1ersc&gt;1i&lt;1s triz1.11/a11 , se &lt;lcbe11 1rzás bic1z a z111 t&lt;1 to i11~1i11til &lt;&gt;
)' a u11a bo11d&lt;1d 11&lt;1t11ral del &lt;Jído.
&lt;&gt;1110
j e111¡1l•J~ &lt;l" ;:,o l1e cl1os pr&lt;&gt;}Jone entre otro : la r&lt;1zó1z r/,, ¡Jor r111' 1111as lí11 ' &lt;ts &lt;I "
rlifere11l&lt;"! di11z c11sió11 [Jlt ede11 co11zbi11ars&lt; &lt;1r111011Í(&gt;S&lt;1111 e111 e 111i 11tras r¡ue otras sólo [Jltecle11 S&lt;'rlo ·011 sz1111&lt;1 &lt;l 'slreza o [J11&lt;&gt;11 &lt;1
1

0

1

el lír11ile 11ecesario &lt;le lr1 i1z versiñ11 &lt;le &lt;1C&lt;&gt;1ztos: &lt;"'l uf i ci&lt;J
de la aliieración e11 el verso: etc.

. uerte;

También Pa11] Valéry ""e pro111111cia co11tra ]a i111p(&gt;lc11cia
o el de Jlarejo domi11io el l inat ria) lírico. llallla11c1o el algt1nos prol,Jema &lt;1ue 1&gt;1anlea la crcaci&lt;)11 ¡lo&lt;'tic&lt;t clic : ¡1rc&gt;Úl1&gt;mas ( . .. ) que los p&lt;1etas res11elve11 &lt;1 ciegr1s .'~ {&lt; slo es lcJ &lt;'s c&gt;11cial) DE VEZ EN CUA ·no. . . De e:: e11 c11,11z&lt;lo. Cc&gt;11 &lt;&gt;sto
se lia dic/10 lo ir11porta1ite. 11e ar¡z1í la i11certi&lt;l11111l&gt;re, &lt;&gt;l &lt;lesnivel &lt;le los 1norr1e1ztos )" &lt;le l&lt;&gt;s irzdi vi&lt;lttf&gt;S. 11&lt;zlJrá &lt;JltP. i 1isisti r
largarne11te en ello, p11es tocl&lt;&gt; arte ¡1o&lt;~t.ico &lt;&gt; ll &lt;&gt;, co11sistc&gt; e11
defe11clerse co1itrc1 esa clesigzt&lt;1ldc1&lt;l &lt;lel 1r1&lt;J1r1 e11to.
Y J&gt;ius Ser\ ien l1ace en us ol&gt;ra~ 1111 co11 ti r1t1(&gt; al 'gato
1

1

-

49 -

�cont1·a el descuido de la técnica, contra la i1npro,risació11 ele la
,
.
, .
tecn1ca art1st1ca :
El nadador que gana la carrera olí1n pica no ig1iora 1iada
de lo que liace eficaz su acción. Ha esllt&lt;li&lt;1do l&lt;1rga1r1e11te sus
procedi1nientos. Durante años se ha &lt;ledicctclo a si1 esti1clio. El
día de la carrera, naturalmente, ni piensa en ellos. .51t nadar
está hecho de e1iti1siasmo, de sangre fría ). de 111ia JJOsesióri
perfecta - pero adquirida arites e iriconscien te e1i el 1n onz ento
de la carrera - de la técnica de su o/icio. Lo rt1is1no pasa con
el poeta (y, agregue111os nosotros., con el bailarín, el 1ní1sico, el
pintor). Es antes, y 1io ditranle lct creació11 ele la obr&lt;1, que él
se corrige. La inspiración, corno la gracia, llega (l su tiempo.
Puede tocar a ztn ignorante y sacar de él zi11a rriódica carició1i.
Puede tocar a un Vinci.

El desconcierto que puclo ap11ntar en otras épocas sobre
lo que era o no poesía fue agra,·ado i11oclernan1e11 te, corno ya
se dijo, por el at1ge del 'erso libre. Este aportó jt1nto con la
liberación de los ritn1os, f11ncla1nental para el \ er(lacler&lt;l poeta,
la posibilidad de acceder a este tít11lo para quienes i10 tenían
oído para fabricar siquiera t1na n1í11ima reclo11(lilla. ] lay qtte
clesconfiar sien1pre de los poetas qt1c no co11ocen s11 oficio ni
aun instinti\ia1nente, de ac¡uéllos que son incap¡1ccs ele escribir
un soneto, una lira, etc. No de los que no q11iere11 l1acerlo
sino de los que no pueclen o no saben.
1

Si la obra ele los grandes poetas no fu era t111 tabú tan
estricto, se 11abrían co1nprobaclo en ella los frec11e11tcs fracasos
a qt1e los expt1so 11n cor1oci1nie11to i11tt1iti,yc..&gt; , e111¡&gt;íric&lt;l, segura1nente parcial de su oficio. Qt1e,redo, Ba11clelaire, Garcilaso se
eqt1Í\"Ocan tanto co1no aciertan. O ináb. Ilabría &lt;JUC reconocerlo, que re\ i~ar stts obras y aceptar c¡ue si h11lliera11 cor1ocido
y clo111i11ado su técnica con10 Fidia.s o l\1ozart, Stra,vi11sky o
Picasso conociero11 las SU)~as, no l1t1hieran 111alograd&lt;) b11ena
parte de s11 obra y los fracasos estaría11 sie111pre en otro terreno
c1ue el formal y 110 dejarían por lo tanto ele te11 er u11 sentido
y una grandeza.
-

óO -

�De toclo esto se ind11ce la nece-icl¡l&lt;l ele l111a t ;cnica el l&lt;)
lírico
ec111i¡1arable a la téc11icas el la!:) tl 111á-- i1rtcY' ll 1
conoci111ie11to llrof1111do de s11s ¡lrolJle1na~ ¡&gt;&lt;)r Jlart el l scritor. Y ta111bié11 por parte de &lt;111i 11es se tl .. tli ·a11 al stt1dio &lt;l ~
lo lírico. E-e co11oci111iento clclle e111¡&gt; zar JlOr lo f1111(la111 t1l¡l]:
el rit1110, ¡111 ~to qt1e si é-tc fraca a lo cle111á~ 110 ti 11e '"' lrt1 t11ra, 110 1111edc o t 11erse, el ja &lt;.le e~lar e11 l terr .. 110 arlí:stict•.
No 11ay c111e e&lt;flti,·ocars . ¡J&lt;Jr otra ¡)arte.. co11 re-¡&gt; et&lt;&gt; •11
alca11ce ele tlicl1a t j,c11ica: ella 110 sir\rc..' }Jara &lt;.lar re . etas tl)
poc ía fór11111la'"' ele b11e110 ¡Jo 111a". 11i 111t1cJ10 111 'nos J&gt;ara ~a­
car po tas de la 11a&lt;la: per1nitirá 11 ca111l&gt;i&lt;l. al ¡Joeta t 11 ~r t 11
sus 111a11os u11 i11 tru1nento rincli rielo al 111áxi111cJ: al 'tt1clio-.o.
)Jegar Jo 1ná- l jo- llosihle e11 l a11álisi &lt;l lo 1íri -.&lt;&gt;, en la ~x ­
plicació11 tlcl ~ tilo .. en la aprel1cn-- · ó11 d 1~1 bc11 .. za.
:i.

-

ól -

��i\I ARIO
1. -

11. -

111.

5

Lo= ritmo, ron10 introducción fí ir.a a lu r. té ti ca .
nu '"' tH"' .. ti ó n d ('
método. La~ diferente .. rítrnit·a...
na t•ic nr.iu d e lu po íu. Ln ido.1
de l 1 ius '"' rvicn como punto dP partida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

]2

f)elimitución dr e te trabajo. ¡\11ñli!'.i &lt;l • In tranan ... onura. Ln u1&gt;tar ión.
cric" y sin t " lría~. l Ja in1 tría. l•:l pr in r ipio dt• di si n u.• ta ía d e Pi 1re

Cuii.-

......................

21

•
ntonio lar-hado. Ejemplo d -.} ri gor rítn1i co dt• un11 poc ia tl a pnru
11·
&lt;·ia de cuidada. cric:. } i1n c trin ,-. n Jos ritrno to ni l o ) tirnbri ro

31

u papel coartador tJ .. ¡ ritrno d e tirn h r e . .. u-. \ irlud c ... u
po iLilicladc ... La ::in1pli1ud in-..o ~ p er had 1t ele u ('Dn1po. }{in1a-. --in1 étri rn .
Rima s interna . 1': jcn1plo- en la Pº''"Ín de Julio l~ •rrc ra ) lle i.. ig . . . .

43

11

IV.
V. -

\ I. -

ª'

d e la lnr J!a \' Í"cn r in el&lt;'
la \'Cr ificnc·ión r.lásicJ es pañoln. l) csintcré~ d • lo poe ta:- por lo ... r ·
cretos de su t é~nica. El análi ¡ .. literario: l)Ún1n'o ,\lon o •v su int e nt o
de r.ncarur &lt;·ientífil·amcntc el r. ludio de la lit e ratura . . . . . . . . . . . . . . . .

J.. a ver-.ificnr.ión. materia r.onvcnrional. C:iu

...

.

............ .

... .

..... .

.

.

.... .

.

.... .

.

.

La rin1n.

Conclu ionc

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . ... . . . . .. . . . .. ..

��Se terminó de imprimir en la
Impresora Cordón, Dante 2156,
el 31 de Julio de 1958.

���</text>
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                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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Gonzalo Marín</text>
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Grupos simétricos en poesía / Idea Vilariño -- Montevideo : FHC.IF, 1958; p. 51 ( Departamento de Literatura Iberoamericana )</text>
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9561

SD40U X u^
U03 O69|J6

XVNOdlH 3 ODOlinO^lV

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IDP!A

aa oiNawvmvd^a-viooionid aa oiniusNi

SVDN3D a saavaiNVwnH aa avnnDVd
vi 3a avaisa3AiNn

�'UNIVERSIDAD DE LA REP^BLICA

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS
Instituto de Filología
Departamento de Lingüística

Jorge Medina Vidal

LA POESÍA YÁMBICA GRIEGA
ARQUÍLOCO E HIPONAX
Texto griego con traducción,

introducción y notas

Montevide o

195^

028369

fUA.

�Los siglos VII y VI a.C.,que vieron el
florecer y la repercusión de las obras de^
Arquíloco e Hiponax, son bien conocidos como ,órmino de una- gran revolución. No atina
mos a ponerle límite en ninguna manifesta- •
ción política, económica, religiosa, cultu
ral,, porque traspasó toda la concepción del ;
mundo y de la vida de los griegos; como ;. si-'
una nueva adolescencia sobreviniera a la tra
dicionalmente llamada adolescencia he rol^-^
ca (1). , :

;••;...,

:

(1) Cf. G. Glótz , Histoire Grec.que , t.- I,
Parí^ I9Í4.8, c^p^'V, p.- 15^ y ss.
.

�El antiguo orden tribal se desmembra fren
te a un juego de influencias, que llava el in
dividualismo, como germen y como resultado. La
colonización, las ligas político-económicas lie
nan el Mediterráneo con la presencia griega en
uno de los primeros intentos que conocemos de
vida internacionalizada. Y afluyendo en el pía
no escatológico. la revolución se establece con

la implantación de los Misterios, que inquieta
a la teología homérica, se compromete con ella
y termina en los cultos de los nuevos crcoTT]peS.
' Pero a nosotros nos interesa la compren sión histórico-literaria de esto período, pa
ra ceñirla especialmente en Arquíloco e Hiponax, que trasladan la revolución al lirismo •
Entre los jonios la creciente ilustración, de

la clase gobernante y la inestabilidad políti
ca produjo, como dice Wilamowitz (2)^un nue

(2) Cf. U. v. Wilamowitz, Pié griochischo •
und latcinischo Lit.und Sprache^^^rlin 19Q5P19
-VI-

�vo auge en la producción poética. Ya no se
interesarán los griegos con el entusiasmo de
sus abuelos por los temas épicos, y el hexá
metro, verdadero milagro rítmico, será un me
tro inapropiado para expresar los nuevos sen
timientos. Pero la Antigüedad nunca fue his
torie ista. No se preocupó por una cronología
exacta; el pasado sobrevivió según su capaci
dad de quedar en un mito y,podemos agregar ,
según su permeabilidad a la poesía. Por esta
época los mitos ya comenzaban a ser históri
cos y .los poetas sin mucha conciencia elabo
raron otros nuevos. A los mitos'anteriores que

permitían cierta adaptación se los siguió uti
lizando,y de much&gt;s ^tr*s, si no fuera por

la

minuciosidad alejandrina, ni" el nombre cono
ceríamos. (Creo que la tragedia, especialmen^
te.de Eurípides, es un claró ejemplo de esto
proceso). .Otras causas, políticas y económi
cas, actuando como realidad o como carene i a

-VII-

�determinaron la ap^^ición, primero do la,
gí a y luego del yambo (3)

;

^„. Los instrumentos de mdsica que. acompaña-—

ron el canto epico^ tambión fueron desaloja —
dos. Los líricos ya no utilizarán la cítara ^
sino la flauta (ip que los griegos tomaron do
lidios y frigios, s^parándose desde este mo mentó el oficio da poeta o cantor y el oficio
do^ músico (5 ). ..

.•-..- r: :...

Dos hechos fundaméntalos marcan la apari

ción de la lírica, yambográ^ica: primero sus
aportes mótricos, y^ ..luego, esa.Xotbopía fe
roz que distingue la^ o^ras ..do^Arquíloco, Hi-

; (3) Cf. C. 0, Mullor, Historia do la^
ratura griega^ Buenos Aires 1^.6, p#' ¿Ü2.

Arist., Probl, XIX9 l^9 considera quó
la flauta so asocia mejor quo la lira^al rit
mo r. do la voz humana .

1

(5) Cf. Wilamowitz, op. cit.,p. 20.

-VIII-

;

�ponax, Simónides do Amorgo y Ananio. Parece ría estallar un mundo nuevo, pronto a la ri_so
tada, a la sátira, al odio, que contó con an
tecedentes en los cantos de algunos banquetes
ospartanos y en las fiestas de Dome ter, pro_pi
cias a la alegría y el desenfreno. El mismo Ho
mero nos dice : "Entonces comenzó el dios a

cantar bellamente (intentándolo de improviso,
a la manera que los jóvenes mancebos so zahie
ron lanzándose pullas unos a otros en los ban

quetes)" (6)o
Afín a esta libertad do expresión,los. po.
otas yámbicos so caracterizan por sor populares.
En esto se diferencian una voz más do los po

etas ópicos y elegiacos. So dirigen al pue
blo y buscan en ól sus temas. Son represen -

(6) Hom. Hymn. Horm. 55-57 (utilizamos la
traducción do Luis Segalá y Estalella).

-IX-

�tantos dol "domos",quo so acerca1 a su oxprosión literaria por primera voz^ se hacen, oír
destruyendo la antigua camaradería de los. "me
...joros" entre los olímpicos y los hombres..
Como siempre ^ otras causas históricas con
tribuyeron a esto divorcio: vina muy notable os
.el "orfismo", que trajo la separación (dosd o
.. esto momento absoluta) entro lo sagrado y 1 o
profano. Ya no so verá la antigua comunicación

ópica. Cada uno quedará on su sitio contomplán
dose, como se contemplarían los aristócratas y
los plebeyos,.
Esta actitud nueva repercutirá o n

el

"éthos" de los yámbicos. Aprisionados . o;ntro
-dos períodos do moral colectivista, los yámbi^
eos exaltarán el individualismo. En la oda d
anterior, Hornero vinculaba á los hombres a tra
vas do la "arotó", y,siglos más tardo, Platón
los vinculará con el ideal dol cppovi^og ; .En ••

/ 4
-X-

�esto período yámbico, ol "ethos" será una pro
yección del "yo".

Es fácil imaginarse los peligros que ence
rraba esta actitud. Para ellos no contaba 1 a
frase deifica que ensoñaba la moderación • inte
graron una cofradía con cierta actitud románti
ca de burla y desprocio.

El éxito fue rápido y efímero; fue casi un
• período de transición. Literariamente ol liris
mo yámbico es el antecedente do la comedia ,
antigua y nueva. Debemos ubicarlo entro el dos

conocido"Margitos"(7) y las obras do Aristófa
nes. So desintegró con relativa rapidez : u n a

•". (7) Cf. Arist. Poot^ ij. ; Eust J, com. Et.Nic.
6, 7. y Wilamowitz, O^e. , p. 20. Debemos recoraar
que el Margitos estaría compuesto do noxámetros
y trímetros yámbicos, ritmo esto último ompa rentado antes do los yambógrafos, con una com
posición satírica donde un necio "sabía "todos
los oficios, aunque todos los sabía mal".

-XI-

�parto rostara bajo ciertas formas do epigramas
llegando hasta Horacio, y otra so integrará on
la comedia.. •;•..-

"

-

- • ..

^II

La poesía yámbica es esencialmente j^nica,
y sus orígenes son asiáticos. A posar d o
la oscuridad que la rodeaV so supone que esta^
ría emparentada con el culto a Demóter (8) 9so^
gún lo re cuerda-; el. himno homérico (9)'.

(8), Do Arquíloco sé cónso^va un fragmento
(Bcrgk" 120, Diohl 19), pp.66-67 dedicado a o s_
ta diosa,
(9) "Yambo, lader castos, pensamientos,bro
meando mucho, movió;con,-sus .chistos a la cas
ta, señora a sonreir, a roir y a tener alogrC
ánimo^ por lo cual, en adelante,'lo fue siem
pre grata por sus modales". Hyran. Derv y^202-

205. (Traducción do Segalá y Estalolla)0La ad ..
jotivación : "la do castos pensamientos", nos
indicaría que on su origen estos chistos y sá_ ,
tiras no tuvieron el"carácter licencioso que

más tardo adquirirán.

-XII-

�nos dol siglo VII a.C#, comúnmente aceptado
como focha de creación do esto poema, los
griegos no sabían explicarso el origen d o
osos cantos, y, como en otros casos,lo con

erotan en un mito (10), el do la joven Eleu
sina,quo hizo re ir a Dométor angustiada por

el rapto do su hija^
La etimología de ict|i.[3o (11) so discu^
te sin quo podamos llegar a una conclusión
final.Es probablemente un termino de ori gen extranjero. Algunos lo emparentan con

el verbo

i e^ti^o

(lanzar) (12) y el verbo

(10)Yambo os llamada Baubo; más tardo
so dirá quo os hija do Pan y do la ninfa
Eco.

(11)Cf# Boisacq, p. 363.
(12)Quizá entusiasmados por ^a analo
gía con "troqued} de otro verbo Tpe)(a&gt;

: C

rror.'

-XIII-

�eviTCTCD

í insultar; recordando las pullas e 3n

sultos que se permitía "arrojar" mutuamente a
los iniciado^ en el misterio de la diosa. Som
mer lo deriva de F i-ccpSoq de F tS

; fuerza,y

^áppo- * paso, es decir t "marcha enérgica",
recordando su ritmo vibrante. También se pen

só en la exclamación iceX y el sufijo^ccpPo^que
encontramos en biOupctppOG y *'6p íappoq

(lat.

triumphus) (13),formado con una raíz frigia.
Repetimos en nuestro trabajo los principales
intentos de explicar el origen de la palabra
iccppOG no por sus valores lingüísticos, que
en casi todas las formas propuestas pecan de
arbitrarios, sino porque ayudan a comprender

el significado que los griegos atribuían a la

(13) El. lat. triumphus parece relacionarse
¡con el gr*,. Qp{a\^oQ por intermedio del etrusco; cf. ÍZm .Ern'out y ^Meillót, Dict. étymolo-

gique de la langue latine^,París 1^5-L,

-XIV-

^2[¡3

�..poesía yámbica. Además, el mito de Yambe, q u e
vimos en Hornero, también señala su carácter ale
gre, mordaz, vibrante, amigo del vino y los
banquetes, como el mismo Arttuíloco lo recuerda
para una composición similar %
Qg Aicovucoi

ccvccHTog hccXov eapai

\g cppevaq*
"Cuando el espíritu está inspirado por el vi-

/no ,
se siento inclinado a cantar el ditirambo a

III
La métrica tuvo en la Antigüedad 'una ím —
portancia que nosotros inconscientemente le"
restamos, porque la palabra en las lenguas mo

i • Cl4) Athen. 14, 628 a.
Bergk 77s Diohl 77^

• •

-

-XV-

*

-

&gt; =^ s?&lt; ., -

028369

�ciernas se ha ido desprendiendo de la música Es
to nos obliga a hacer un esfuerzo para com
prender en toda su importancia estética

ese

complejísimo círculo, conceptual y rítmico ,
del verso griego. Por eso, para facilitar

el

estudio de los textos de Arquíloco e Hiponax
que anotamos en'este trabajo, expondremos al
gunos- conceptos fundamentales de métrica ^rie
ga, deteniéndonos especialmente en el yamb o
y en algunas de sus variaciones (15).
El concepto de pie ( ito^^ ) es fundamen
tal, tanto para conocer el verso clásico, co
mo para notar sus diferencias con el verso mo
derno. El pie es un grupo de sílabas, breves
Y largas. La sílaba breve vale por una unidad

' (15) Para la redacción de este capí tu lo
nos ayudamos con la lectura de W. J. W. Kos ter, Traite de métrique grecque suivi d !un

préciTde métrique latine, 2a. ed. Leidenl953.
M. Lenchantin De "Gubernatis, Problemi e orien^
tamenti di métrica greco-latina, en "Introduzione alia filologia classica" a cura di Et -

tore Bignone, Milano 1951, p. 789 ss.
-XVI- .-^
- % jt

�y sirve para medirlo ( ^po^og Tcpahroq) y la sí
laba larga vale por dos .unidades Casi siem -

pre la silaba larga tiene una duración doble
con respecto a la duración de la silaba breve
(mora),.

'.^./...

El término pie so omploa a vooos para re
ferirse al verso o al metro, que veremos más
adelante. El pie puede ser racional o irracio.
nal. Los pies racionales tienen la relació n

entre arsis ( apcrig^ tiempo débil) y tes i s
( Seoiq, tiempo fuerte) (l6j dada por la uni
dad, os docir quo la relación se puede expresar
con números enteros.

Los racionales se dividen en racionales pa
res y racionales impares. Los primeros son

aquellos pies que presentan relación de pari
dad entre arsis y tesis, por ej,, el dácti -

(16) Cf, Koster, op, cit,, 11^15, p.
a.

\-XVII-

�lo ;

2;2

,

.

y los-segundos son los pies en que la reía ción entre arsis y tesis es impar^ por ej •,
e.l troqueo %

•

2*1

Llamamos pies irracionales a aquellos en que
no se puede expresar la relación entre arsis
y"tesis*con números enteros. Se forman con
la sustitución de pies de menor duración;por
ej., el espondeo (—'-—) sustituido por un
' "yambo '(V&gt; —') •

^á"Íl]lJLco-

Ion ( &gt;c¿d^ov , membrum). Según él número d e
- pies que se uneri^ el colon so llcana:dipodíá,
tripodía, tetrapodía, pentapodfa.- Pero el cjo
•

-XVIII-

�Ion no resulta de una unión inorgánica, sino

que exige que una igualdad rítmica dirija to
to el-período; &lt;5 st a

está dada por un acen

to principal; por eso decimos que el dáctilo
por sí mismo constituye un colon ;

Déla unión de dos dáctilos resulta una di~^
podía dactilica¿ En cambio^ el yambo- -(^/—-)
el troqueo

(—-\y) y el anapesto

(k.J\^/— ^

éste ya es un pie de cuatro "unidades) tienen
como unidad para formar di colon a la dipo ~
día8

' v

• '

•

•••••

El esquema de un colon yámbico sería f

Pero a veces^ para formar un ^.c'p.lon se

,

unen pies distintos, que algunos ^ llaman
. cfu^^Y^a

(17) Cf^ De Gubernatis, op, cita^ Po
-XIX-

�. • El colon puede ser completo o truncado,sin
pausa o con pausa. Entonces lo llamamos acataléctico y.cataléctico (de - xccTa\T) i ).
. Como ejemplo del verso ácatálectifco dare
mos ol do la tripodía yámbica . : •

—/

^^

El colon truncado o cataléctico puede ser i n
syllabum o in disyllabum • :En el primer caso
queda en el colon una sílaba y en el según d o
caso quedan dos.

' :'

*

'

Esquema de ejs. 5

cataléctico in disyllabum ;

A
cataléctico in syllabum :

^,

(El signo A indica que falta la última' unidad

-XX-

�y el signo A que faltan dos unidades).
Si el colon termina con dos catalexis (dis
minu^do en dos sílabas) lo llamamos braquica-.
taléctico %

i I

i

•

De la unión de varios colon surge un verso ( cfTi^oq ). A veces pueden tener el c o Ion
y el verso la misma extensión, pero se dife rencian porque el verso forma una unidad inde
pendiente, que admite la anticipación de una
sílaba final y 3a posibilidad de unirse o n
hiato con la palabra inicial del verso siguien
te. En cambio el colon no admite nada de. eso.
"Cuando dos o. más versos se unen los lia
mamos sistema ( cruavniia ) y si ese sistema se
repite, lo llamamos estrofa (^

Ahora aplicaremos estas breves referen —
""•!••'•

-••••.-

cias métricas al yambo que nos interesa espe-

�cialuiente^ Los antiguos lo. definían
&amp;eiKTOcos 9 o so^nostrativo'^porque

como
parece una

proyección del lenguaje hablado. Lo encontra mos en otros pueblos y en otras literaturas,por
ej., la india.
El -yac^^o 8stá formado por un pie ascenden
te de tres, unidades : una silaba breve que vale
la unidad y una sílaba larga y acentuada que
vale dos unidades. Se opone directamente a 1
troqueo, de ritmo descendente y de mayor sere
nidad.
Si el yambo está formado por un solo colon
( \^/ —- y

— ) lo llamamos monómetro,si por

dos, dímetro, y por tres, trímetro. Al ccmbi narse estos elementos se producen múltiple s
formas conocidas desde la más remota antigüe dad. La más corriente es el trímetro, que pue
de ser dividido en opGoq

y en cxaCcov . , co -

múnmente conocido por coliambo

-XXII-

o escazonte, y

�cuya invención so atribuyo a Hiponaz.
La Antig^edad nos presenta infinidad de
ejemplos, ya sea en la comedia, en los dra mas de sátiros, en la tragedia y en los poe
tas yámbicos. Estos últimos fueron los pri
meros en usarlo, en poon. as d'b intención sa
tírica , y el trímetro llegó a considerar s o
como el no tro favorito do oso"tipo do poosía.
El trímetro opGoq está formado por tres
grupos de dos pies., con doce sílabas (la úl
tima llamada anceps^, a^iacpopoq , porque pue
de indiferentemente ser breve o larga). S u
versión en las lenguas modernas es el endeca
sílabo esdrújulo, con ejemplos notables e n
Dante.
Su esquema sería ;

^U
Ej 2 Arquil. fragm. Bergk 35, Diehl

-XXIII-

�El trímetro yámbico o^a^ov es de invención
más reciente, su penúltima sílaba,en vez de
breve cómo en el: opGog

so un ritmo

ser

, es larga ^1o qu.o da al ver

irregular. En el último pie se susti

tuyo un yambo por un espondeo o tro^ueo.
Su esquema sería 1••^

^
Ej. : Hiponax, Bergk 11. Diehl 13.
..De acuerdo a la cesura .( ^ofx.rj , pausa del ver

so al final de una palabra o mitad de un pie) lo^
trímetros yámbicos pueden ser divididos en pentemímeros o heptemímeros (^evG^jiijj.epTfG-ecpeii^.tiJLepTf^ )#
En el primer caso la cesura está después del 5o s^
mi-pie (ej. : Eurip. Iph. in T. 825) y en el según
do caso después del 7 semi-pie iej\ : Esq.. Pers.

359).
'^Te sabe que el hexámetro y el pentámetrcr pue-

•XXIV-

�.den ser usados xcctcc cttl)(ov

o pueden unirse

para formar estrofas. En cambio el yambo suolo pxigir su asociación y sé influye mutuamen
te con los elementos que lo rodean. ÉnArquíloco, el yámbico más antiguo que conocemos ^es
tan representadas muchísimas de esas combina
ciones. El tipo más corriente es ol do los ápodos
( ért^boi. ) formado por dos versos de distinta
medida y llamado dístico ( &amp; lctti^ov . ).:
Un primer ejemplo lo tenemos en la unión
de un trímetro yámbico y uñ dimetro.
Ej. : Arquíloco. Eergk 88. Diehl 94 (p. 42).
,:,..

:

.

Bergk 94. Diehl ¿8 {p. - 36).

Otra manera de formar un dístico es unir
un trímetro yámbico y una tripodía dactílic a
cataléctica. .

•i:

:•

Ej. : Arquíloco. Bergk 93. Diehl ^6. (p. 4.0)*
^? . El epodo más característico es el asinár-

teto, atribuido a Arquiloco (l^-^Se caracteri

{!&amp;) Cfr." Plut. .De ^^sica c 28.
-XXV-

�zapo^ aL hecho do admitir entre dos pies unhia—
to o anceps. Lo integran ; un tetrámetro dac—

tilico y un itifálico (dímetro trocaico b^
quica tal éctico; tres troqueos opOog ). • •
v Su esquema será :

punto indica la supresión de una sílaba o
catalexiS'). Su nombre viene de los cantos li

cenciosos entonados en las Falagogías dé Dioni
sos. Un ejemplo sería : Arquíloco, Bergk 10 3^
Diehl 112.

•:.

'

: ;.-,.

..?.:.-V^.^ '•

-;'^

Para cerrar esta sumaria ubicación métrica
diremos que en Arquíloco o en Hippnax encontra
mos ejemplos de :
Trímetros yámbicos y tripodía dactilica cata -

láctica (1- \J \J — ^ ^ Ü). _

.

^

Epodos formados por tríiaotros y dínot^^os yin-

Hexámetro y tetrámetro dactilico^ Etc.

-XXVI-

�Entre los ejemplos de asinártetos :
Tetrámetro dactilico con tripodía trocaica (iti
fálico) y trímetro
(—~_

yámbico cataléctico

— • —. —., , — .— v^)#

Dímetro cataléctico (paremíaco:
—

—

.

'^ .

— —A ) c o n

itifáÜCO.
Enoplio (r— ""w^^^jij"""1"!

evo%kiog

pv&gt;B\iog , de origen guerrero) e itifálico.
Trímetro yámbico (^—^j—kj—^ — ^J—kj —)
con estribillo.

IV

ARQUILOCO
Muy pocos datos ciertos y precisos pose
emos sobre el desarrollo de la vida de Arquí
loco, pero de su misma existencia y del es -

-XXVII-

�queleto de una biografía que trae Eliano(19)#
.r^sobre datos de Critias, no hay ningún motivo
-para; dudar. Por eso'decimos qué es el primer
... •t

escritor griego que podemos individualizar.
Los ^n^iguos. cubrieron de leyendas (20) el
recuerdo—de-Arquíloe-o; todas eran desarro —
líos más o menos ingeniosos de su*propia po
esía ,* da to ; q^e~3resul ta • i nteresante •• porque nos
indicaría. :que carecían de otras fuentes pa..ra conoc^r ^u vítiac Esteb^n pues ^en una si

tuación muy similar a la nuestra^9^

Su aK\L^

;&gt;

V

se sitúa a mediados del siglo

VII a. C, f cuando ya se conocían perfecta -

mente los poemas homéricos y se iniciaba el
ciclo de Hesíodo. También debemos ubicarlo

(19) Aellam. Varia Historiav X,13.
*--

-

(20) Calimaco inaugura la serie de escri-

itores que desfiguran con leyendas la vida de
Arquíloco^ ^e quien dijo que "tenía la rabia
feroz del perro y el duro aguijón de la abe
ja".

-XXVIII-

�después de Terpandro (21) y de Calino (22) .
Cicerón (23) dice que Arquíloco floreció cuan
do reinaba en ftoma su primer rey
Dos datos muy importantes han sido utili
zados para determinar una fecha de su vida.

El primero parte de la interpretación de un
fragmento

(24) en donde se menciona un eclip

se de sol (25) que sería el preámbulo aun
desorden general de la naturaleza. Por datos

modernos se llegó al eclipse total delÓL-de ahril
del año 64^ a. C., visible en Tasos y el al
to Egeo a las 9 hs. 52 m. 44 s.
El segundo dato importante que poseem o s

surge también de la propia obra de Arquíloco.

(21) Plut. de"Más.-'"c- 23.

(22)- El célebre poeta elegiaco, tan com
prometido todavía con el mundo homérico.
!
(23) Cic. Tuscul. quaest. 1,1,3.

(24)Arquil. bergk 74. Diehl 74, P 7^.
(25)Aristót. parece darle una interpre
tación distinta. Cf. Ret. III, 17.

-XXIX-

�En un fragmento (26) se menciona aln^yde Lidia
Giges {27) como si fuera el arquetipo del hom
bre rico (2^)#Pero fijémonos que esta mención
no implic^ el ser contemporáneos; con la figu
ra de Giges ya había comenzado a elaborars e
^una leyenda y es a esa leyenda a la que se re
fiere Arquíloco.
Se buscaron en su obra otros datos biográ

fieos y se halló en un. fragmento (29) cierta
referencia a las desgracias de los magnesios.

En seguida se pensó en el dato de Estr; (30)
referente a la destrucción" de ^^gnesia, por

(26)Arquíloco , Bergk 25. Diehl 22,p.22.
(27)Herod. 1, 12.
(2^) Cf. Hauvette, Archiloque, sa vie et
ses poésies, París 1905, p. 15 y ss., y F .
Lnssorro .Les apodes dTArchiloque, París, Les
Belles Lettres, 1950, p. 219 y ss. :•

(29) Arquíl.'Bergk 20. Diehl 19, p.
'•'- ' (30) Estr. XIV

-XXX-

. 647.

.-.^•".

�los cimerianos en la segunda mitad del reina
do de Ardis (31)• Pero este dato es tan end^
ble como los anteriores. Arquíloco lo único
que hace en ese fragmento es repetir un afo
rismo popular.

Nació en Paros (32), hijo de Telesicles
(33 )quion dirigió la expedición colonizadora
que los hombres de Paros, alrededor del año
70^ a. C, enviaron a la isla de Tasos. De su
abuelo Tellis nos habla Pausanias (34).En un
mural de Polignoto, hecho en Delfos, que re
presentaba el descenso de Odiseo a los in -

fiemos, aparecería Tellis junto a la sacer
dotisa Cleobea que llevó a Tasos el culto á

(31)Por el 650 a.^ C.'..

(32)Lüc.^Pseudolog. 1, 1. Aristót. ,Peth.
2-23 dice que Alcidamas en una obra se reie-

ría a la veneración qué los de Paros sentían
por Arquíloco. Un testimonio sería el cele bre MMo numen tum Archilochi" especie de
APXL^?Xei0V 9 descubierto a principios de
este siglo.

(33)En un oráculo se lo llama: ' ^^áfg / "
(34)Paus. X, 2$, 3.TeXecrtxXeiog.
-XXXI-

�Demeter (35). Se dice que su madre era una es
clava de nombre Enipo .(36), En dos fragmentos
Árquíloco se^ dirige a sus amigos Glauco (37) y
Pericles (3^) y se refiere con viri!L entereza
a un naufragio en que pereció su cuñado. Pose
emos un fragmento de esa composición que secan
taría en el ^^^p i^emvov•••: , como homenaje a lo s

muertos .(40). Quizá obligado por la pobreza^se
trasladó a la isla de Tasos que nunca le fue
propicia (41)-y a Ia que varias veces se re-

(35)Hauvette, pp.cit.p. 44^ trae una interpretación&gt;que rechaza^según^la cual Tellis se

ría un ser imaginario (^a TeXq : los Misterios)
que por causas desconocidas se emparentó con
Árquíloco.

(36)Aelian. Varia Historia, X, 13. "•
(37)Arquíl. Bergk 54,- Diehl 56, p. 46.
• (y^) Arquíl. Bergk 9. Diehl 7, p. 12.
(39)Plut. De Aud. Poet. 6, 23 b.
(40)Arquíl. Bergk 9. Diehl 7, p. 12. •
(41)Arquíl.^ Bergk 21. Diehl IB, p. 20.

-XXXII-

�firió como sitio de dolor :
•;••• cüG TcaveXX^voov .ó^^ué eG Gacrov
"Toda la miseria de Grecia se reunió en Ta-

sos. (42).
En esta isla, en una de las luchas^ocurrió

el famosísimo episodio del saio y la espa d a
abandonada, que tantas repercusiones tuvo

en

-la antigüedad (43). No vamos a discutir su va
lentía en este episodio,* recordaremos solamen
te que él-,mismo se llama Gepcfn^v

del dios de

la guerra (44).^•
Para referirse a la vida amorosa de Arquí
loco^siempre se menciona a Neóbule :
TCTcocrcroucrav'

^Huidiza como perdiz" (45).
(42)Estrab. VIII,
(43)Arquíl. Bergk
(44)Arquíl. Bergk
(45)Athen. 9, 38^

6,-6. Bergk 52.Diehl 54^
6. Diehl 5 a, p. $.
.
1. Diehl 1, p.2.
f. Bergk 106. Diehl 9^,

-XXXIII-

�De Neóbule sólo poseemos ol nombre (l.6) y
las ansias que engendró en el poeta yámbico {4.7U
Sin que podamos explicarlo, estos sentimien tos se transforman en odio contra todos^ los
A^^cajJ-B ibes

(I4-8). Sobre estos
• .•

sencillos ele

.-,

mentos los a^jandrinos (k-9) y Horacio elabo
raron una leyenda infamante llena'de oposicio
nes dramáticas , donde un ser perverso persi gue a Neóbule con su' lujuria y sí lengua enfu
recida (50)0 No sabemos si este episodio ocu

rrió en Paros (51) o en Tasos; Del padre

d e

{¡6) Arquiloco, Bergk 71. Diehl 71, p. 30.
(Í^.7) Arqull. Bergk 28. Diehl 2Í|.; Bergk 81{..
Diehl lOij..
(lí.8) Arquíl. Bergk &lt;^. Diehl 88^ Bergk 92.
Diehl 87^ Bergk- 99. Diehl 29 Etc.
(k9) Cfo The Greek Anth. de W, R...Patón....,
Londres 1925, yol. II.
•
(50) E u s t •, 0 omm i 1 p. 851^,: J3.; ••
(51) En Dioscor. Greek Anthol. 1# VII ",

3519 l^s hijas de Licambo hablan de Paros ,
reina de las islas sagradas^" como si fuer a
su patria;Ilapov v^acov aiTnyrocTqv tepcov.

-XXXIV-

�Neóbule, Licambo, no tenemos mayores datos. A

veces se le asignan dos o tres hijas (52).Pin
daro (55) afirma quo la ruptura ocurrid por
la bajeza del nacimiento de Arquíloco. La le
yenda se cierra con la muerte violenta de Li

cambo y sus hijas (54), a consecuencia de sus
yambos^como dice el seudo-Acron (C55)&gt; ahorcado

con sus- tres hijas (5^).
Crisias le reprochaba a Arquíloco dar mal

testimonio de si mismo (57)• ^ra irascible y
rencoroso (58) ^n otro fragmento que conser
vamos parecería estar la imagen de su canto%

(52) The Greek Anth. p. 42. Julianus, L.
VII, 69.
(5^) Pind. Pith. II, p. 54 y ss.
(54)Hor., EpT"VI, 15. Epist. I, 19-25.
(55)nln ^um maledicum carmen scripsit ,
quo Lycambes tanto est dolore compulsus, ut
cum filia vita laqueo finiret".
oibe Avna\i^r\Q9/\i.v)po\i.evoq Tpicracov
0imrcepcov • Greek Anth. L. VII, 71^
Gaetulicus..

(57)Aelian. op. cit.

(58)Arquíl. Bergk 65. Diehl 66, p. 38.
•-XXXV-

�6 e i\T|9ag
"tomaste a la cigarra por el ala " (59) #
y los antiguos se escandalizaban de esta " ci
garra" que seguía cantando o chillando Se cree que fue muerto por un tal Calon-

da en una batalla contra los pobladores d e
Naso, mereciendo después de su muerte lóselo

gios del oráculo deifico

•

(6o).

V

SU OBRA.

.

"Summainhoe vis elocutionis; cum valí
dae, tum breves sententiae; píurimum sangui
nis atque nervorum, adeo ut videatur quibusdam,, quod quoquam minor^ est, materiae e s s e

((59) Luc.Pseudologista, 1, 1. ^ergk 143 •
Diehl $8 a.
(6o) Cuando su'matádor fue a consultar a
la pitonisa, ésta le contestó : "Mataste al
ministro de las Musas-, sal del templo".

X
-XXXVI-

�y
Neobule, Licambo, no tenemos mayores datos.- A

veces se le asignan dos o tres hijas (52).Pin
daro (53) afirma quo la ruptura ocurrid por
la bajeza del nacimiento de Arquíloco. La le
yenda se cierra con la muerte violenta de Li

cambo y sus hijas (54), a consecuencia de sus
yambos^como dice el seudo-Acron (C55)&gt; ahorcado

con sus^ tres hijas (56).
Crisias le reprochaba a Arquíloco dar mal

testimonio de si mismo (57)• ^ra irascible y
rencoroso (58). En otro fragmento que conser
vamos parecería estar la imagen de su canto^

(52)The Greek Anth. p. lj.2. Julianus, L.
VII, 69.
(5^)Pind. Pith. II, p. 54 y ss.
(5^)Hor., EpTVl, 13. Epist. I, 19-23.
(55)"ln ^um maledicum carmen gcripsit ,
quo Lycambes tanto est dolore compulsus, ut
cum filia vita laqueo finiret".
^erra Guvcnrepcov

/

• Greek Anth. L. VII, 71,p.

• Gaetulicus..

(57)Aelian. op. cit.

(58)Arquíl. Bergk 65. Diehl 66, p. 38.
••••••

-xxxv-

�6 e
"tomaste a la cigarra por el ala " (59)^
y los antiguos se escandalizaban de esta " ci
garra" que seguía cantando o chillandoSe cree que fue muerto por un tal Calonda en una batalla contra los pobladores d e
Naso, mereciendo después de su muerte lóselo

gios del oráculo deifico

(60),

V
SU OBRA...

"Summainhoa vis elocutionis; cum valí
dae, tum breves sententiae; píurimum sangui
nis atque nervorum, adeo ut videatur quibusdam,, quod quoquam minor- est, materiae e s s e

^(59) Luc.Pseudologista, 1, 1. ergk 143 #
Diehl S^ a.
(60) Cuando sumatádor fue a consultar a
la pitonisa, ésta le contestó : "^taste al
ministro de las Musas, sal del templo",
.^

-XXXVI-

�non ingenii vitium" (6l). Con estos socorri
dos conceptos de Quintiliano parecería ^ue
la Antigüedad termina de elaborar su ubica

ción y su crítica de la poesía de Arquíloco
Partió de un primer.instante de deslumbra —

miento y llegó a compararlo con Hornero (¿2)
y luego,en manos de retóricos y gramáticos ,
fue disminuyendo su fama entre griegos y la
tinos, porque el individualismo de sus versos
no respondía ya al ideal de hombre y de c.iudadano que trabajosamente fue elaborando la

postrera Antigüedad (63) •
Fijémonos otra vez en la critica de Quin
tiliano. El elogio se polariza alrededor de
su destino, del vigor y la robustez de

sus

(61)Quintil., jh^UOr. X, Í-59.
(62)Cf. Dión Crisóstomo, XXXIII, 11.
Ver además, Manara Valgimigli, La critica lett. di Dione Crisostemo, Bolonia,P5^4-

"" (63) Testimonio son los poquísimos frag
mentos conservados, que no pasan de trescien
tos, y ninguno mayor de diez versos.
~"

-XXXVII-

�períodos, de su brevedad vibrante. En el ñau
fragio do gus varsog&gt; los restos conservados son
una confirmación que nos" obliga a pensar en
la totalidad de su obra como digna del pues
to en que se la colocó^ El último juicio 1 o
hizo. Quintiliano , prob a blomcnto, ponsan d o
en la comedia antigua, en la nueva y en las
infinitas leyendas alejandrinas casi todas
extraídas de los propios versos de Arquílo
co y luego desarrolladas en el helenismo
talizado. La primera impresión de una lectu
ra consciente de Arquíloeo parecería ser la
de un poeta vital, con todo lo que esto implica^pero a través de los cristales de la

nueva Antigüedad, queda ^ poeta del odio yde
la injuria. Idéntico destino (quizá más" "jus
tificad-o)al de Hiponáx,/que* junto a Simóni ides de Amorgo y Ananio/ integran'^ el grup o
de los yámbicos. No podemos aceptar ese jui-

^-XXXVII-I-

�ció dramático de los poetas de la Antología.
Era irascible y violento, es cierto; pero aun
cuando conozcamos los riesgos de hablar sobre
un hombre y su poesía apoyándonos en brevísi

mos fr^gnentos CÉi|.)débemos limitar ese juicio(que
-los alejandrinos basarían también en fragnen^tos) con la cita de un verso de Arquíloco, to
mado de Estobeo ;

ou YaP ecrGXa ^ccTOavoucrt jiepTojieiv en ccvbpao'iv,

"No se debe injuriar a un hombre muerto" (65)
Su violencia encuentra un límite. Pero ese
fondo de bondad no es una ingenua defensa

a

través de los siglos. Ya en otro fragmento(66)
Arquíloco se siente rodeado por enemigos y ca

(6I4.) Los fragnentos de Arquíloco que pose
emos no fueron conservados con" el criterio que
desearíamos. Parecen mutilados por un loco.Re
cuerdan lo que servía para fines escolares de
los gramáticos o ejemplo de los retóricos o
apoyo para los datos de los historiadores. De
Arquíloco como de la Antigüedad, conocemos un
reflejo."

(65)Stob. I4., 57. Bergk 6Ij.. Diehl 65.

(66)Arquíl. Bergk 66. Diehl 67, p. 50*

\

-XXXIX-

�lumniadores^ hace vina extensa invocación

a

su alma para que persevere en la rectitud y
resurja del coro de "malintencionados"•
El mismo Quintiliano, que hace poco re cordamos, en la última parte de su ju ic i o

("materiae esse non ingenii vitium") defien
de la pureza interior del poeta. Si algo fa
lla en su poesía es lo que el mundo le ofre
ce como ocasión anecdótica de odio y de re chá¿Oé lamenta los materiales puestos a su
disposición, lamenta las circunstancias de
su vida y en lo profundo clama por su ' obra
no escrita, si su vida de poeta y de guerre
ro hubiera sido serena como la de un general
victorioso.
Pero faltaríamos a nuestro trabajo si,al

lado de la visión de los clásicos?no intenta
eramos nuestra experiencia personal. Esa ubi
cación, casi por necesidad, debe ser más am^
plia. En primer termino^debemos aceptar a Ar

�"Yo soy compañero del príncipe Enialio
y además conozco el dulce favor de las Musas"

Se nota la influencia de este tema de Árquíló

có en el siguiente dístico de Calimaco (st

^apa of\^a (pépeiq %¿ba9'&lt;f usv aotóqv
ei6oToq, e^ 6 oiva&gt; naípia ctdyys a aa i. (*)
Conviene aclarar que en todas las versíone s

que figuran en este trabajo el traductor ha tra
tado de ceñirse lo más posible al texto griego^
aún a riesgo'de hacer perder, a veces, algo de
su efecto estético en castellano. Ello por las

.finalidades didácticas que el trabajo se propo-^
ne y que han sido señaladas en la introducción^

..(**•} "Pasa cerca de la tumba del Battíada, que
sabía el arte del versó y ló mezclaba a la ale

gría del vino". Anthol. VII, lp.5, p. 22li.

�Ev 6opL [lev jxoi u.ata u.eu,aYu-evrj,'ev 6ool 6* ofvoq

I eructo ixoq, itívco b'év bopl

Atheñ. I, 50 f. Bergk 3. Diehl 2. Sinesio.Epist.
129, b.
En este dístico,escrito en la madurez de su vi
da, el poeta nos presenta con gran vivacidad mu cho de la vida del soldado de su época. Ofrece ciar
ta oscuridad su total interpretación.; pareceríares
ponder a un núcleo mayor de ideas sarcásticas so
bre las "ambiciones" de esos griegos que se entro
gabán a"la aventura guerrera sin mucho patriotis
mo (cf. Bergk 6, Diehl 6 a, etc.).acusación que,

desdó la antigüedad, se le dirigió al mismo Arquí
loco. Hay también un tono festivo, una agradable'
entrega al placer inmediato de lá bebida, en es
te soldado independiente que busca su "apoyo e n
,lá lanza mientras bebe". El desenfado de que hace
gala al elogiar el vino ismárico no apareja esce
ticismo frente a la vida ni nos permite remitir nos al famoso "carpe diem". Recordemos"el fragmen
to 7^ de Arquí loco, conservado en Athen. 1, 7 ^*•
1- ^v 5ool •••• -"-v ~':ory\ . Notemos el paralelismo,

que al mismo tiempo que le da un sentido figprado
de locativo al verso, le da un algo de repetición
popular.
1 ^aí"",a • Es- el pan de hogaza, comido por escla

vos y soldados, galleta de cuartel; su predicado
verbal ^E'^yuev^ insiste en la pobreza de esteaxi
mentó amasado, que no era hecho con grano de tri-

-4-

�"La lanza es mi pan, la lanza es mi-vino
ismárico, y la lanza es mi apoyo mientras bé

A"

go ( apiog ) y se lo nacía en grandes cantidades*

Etimología discutida Quizás se trate

do ünápa

labra dé origen semítico (Boisacq fict. • Et.p.599]T
Cf. la palabra hebrea "matzáh" que indica unas ^a
lletas secas, sin levadura,que se corne en la Pas cua.

.

2. Ióuccpog ; ciudad de Tracia y monte. del "mismo
nombre," sobre la costa; célebre por'su vino. Cit.
en el pasaje de Polifémo ,0d. t 198. Cf. Rob er t,
Homére, París 195^, p* 1527^Sn otro fragmento^Bergk
151,Arquíloco elogia el vino de Naxos
Cf. Escolio de Hybrias, en Athen. 15, 695 f.

�Ou Tot itoXX

eiri to^g TccvucrtíeTai ou6e Gausiaí

(Jcpev6ovai,. eua:

av 6t}. uaJXov Aprjg cruvay^)

ev Tceo lo)# t, Lcpscav oe gioXdcttovov ecrcreTai epyov

eicrt urt
EoBoinq óo^o ihXutoí.

Plut.. vit. Thes. c 5. Bergk 3. Diehl 3.
A estos dísticos elegiacos queda reducido e. 1
mayor fragmento que poseemos do Arquíloco, so
bre el ardor"de las batallas, íntimamente cono
cidas por él. Junto a su amigo Glauco va de Pa
ros a Tasos y teniendo la misma edad que Odi seo y Agamemnóru inicia su vida guerrera, atravo
sada de anécdotas y sacrificios.. según testimo
nio de su obra,del"Monumentum'Archilochi^ y sus
comentadores de la antigüedad.. •

Nos presenta el primer choque de los ejérci tos como un instante de furor, de entusiasmo di_
vino que "incita a la contienda". Entonces, los
soldados, arrastrados por Marte, se olvidan de
los arcos y las hondas para luphar ^cuerpp a cuer
^o con "^equeñas espadas". ^ t-e^ecov be jioX^cttovoV-

ecresTai epyov que traen la desolación. El acen
to de sus ideas y la utilería formal nos hace
recordar^as ^elegías jónicas de Calino o las
llamadas YTto9r¡xríi de Tirteo aunque nos parezcat
mucho más vivo y preocupado por la acción pre -Y
senté el arte de Arquíloco.
El pequeño mundo de Eubea,arrebatado por un pe
queño dios a una pequeña batalla, aparece en crf~
sis y agigantado cuando el poeta nos presen t a

-6-

�I!No so tiondon muchos arcos, ni muchas hondas
cuando^en la llanura, Ares incite a la contienda.
Harán las pequeñas espadas su oficio de lágrimas^

pues son hábiles en la batalla
'los belicosos dueños de Eubea".

en los versos finales a esos "belicosos dueños de
Eubea" que nos sugieren con su valentía el patrio
tismo con que defienden su tierra,~~
I.VotG:/

av ; cuando.

3,rt"&gt;sov ; ^ espada pequeña; agrega un punto a
la yaleijtía natural de los hombres de'Eubea,
^"oX")o''i;ovov

9no insistimos con su preciso sig

nificado : llorar mucho, por no restarle agilidad
a lá traducción.
^{-?^-'"•'rcri^ • .x),é.^/a~

, cabría traducir ; " pues

en tal batalla',' "refiriéndose a la lucha directa con
pequeñas espadas,
^- 5^ i^ov^c ^eq^iv^le a

^^-n^ov^r;

^ "experto ^

hábil". Cf. Platón Cratilo ^98'. Boisacq Dict.Ét^ /
p. l60.~ •

• 5 La isla de Eubea fue conocida en la antiguodad por la valentía de sus habitantes en la lucha
cuerpo a cuerpo,según Plutarco (v. The seo 5)^stoy
desde los "fabulosos Abante ^(cf. G. 0. Müller Hist.
de la lit. gr,. Bs. As. 19^^, P 22)^ primeros íia-

bitantes de la isla según Hornera (c^ Tlíada B
536-5^)* Pero en Hornero los Abantes aparecen
como pueblo de larga cabellera, belicosos, dese^an
do "siempre romper con sus lanzas de fresno las 00

�Aomói u,ev Zccícov

-Rapa Gcüivcd

razas en los pechos de los enemigos" (5I4Í4-) ••
también F. Lasserre í "Les éppdes d'Archiloque",
Budé. París 195Q^ P ^96^ aunque su traducción
de deo-JtOTai E^Boitiq óouo ixXuto1
nos pare
ce olvidar que aquí no estamos frente a un elo gio de la lanza, sino ante un adjetivo homérico
5 boup ixXutoí ; ilustre o famoso en la gue
rra, ya en la época de Arquíloco era un tópico ^i
la adjetivación de los héroes.

Plut. Lacón, inst. ^Ip
Qlimpiod. in Plat. Gorg
6 a.

Aristof. Paz 1296 y sa.

p. 28lpf Bergk 6, Diehl

Famosísimo fragmento, que., por comodidad en la

presentación del texto, separamos en dos pági ñas, y motivo de burla contra Arquíloco.
En un combate contra los pueblos de la eos ta
de Tracia, el poeta confiesa que abandonó sus
armas para salvar la vida. Es notable este ejem
pío de espíritu anti-militarista, este instin to de conservación que fue capaz de saltar so
bre la moral heroica y ostentarlo sin pudor.Plu
tarco nos refiere que, al enterarse los espar -

taños que Arquíloco estaba entre ellos, lo arro
jaron de la ciudad por ser el autor de unos ver
sos que iban contra su concepción de la guerra
y del ciudadano.^Parece una enorme risotada des
cendiendo sobre la "arete" clásica, y sobre 1 a
vida épica, sobre tantos guerreros e lograd os'pc^
su valentía que los llevaba hasta la muerte •
Arquíloco prefiere la vida a la gloria. Desde
Aristófanes, que nos da la versión más antigua,
-8--

�"Alguno de los Saios alardea de poseer mi escudo,"

el tema pasa especialmente por Anacreonte, Alceoy
Horacio^
1. Saúov

; habitante de una ciudad tracia del

mismo nombre. Después de romper sus relaciones con
Cleóbule, hija de Lica^jbes, Argüí loe o se traslada
avla isla de Tasos %
Ube 6^ coctt^ ovod paYiq
ecTTT]xev , donde lucha con los naturales de la is"
la, a los que r^e^erda con desprecio % Ecclcov tTs
1, El verbo aYcc\\o^.a t encierra la idea ¿^ ale
gre ostentación y vanagloria, que en español e ."i
casi imposible traducir directamente sin afecta 3^
a la versión. Por lo demás, en todo el .fragmento •
campea esa ostentación y una velada ironía sobre
las frases y las acciones heroicas, Cf, Müller,op,
cit, p, 17o, y la ed, de Romagnoli, 1, Bologna
19Í2, p, Ij.7 ^sa ironía se ejercita tanto en lo
que hará, el Saio con su escudo, como en lo que ha
rá el poeta (¡comprarse otrot) cuando abandone sin;
dolor y"con prisa el escudo que no pudo defender,
l,7tapa: 9dcp.vcp ; con un toque el poeta crea un
paisaje, una brevísima pres^ncia de 1^ naturale za,.

-9-

�a^icDUT]TOV xccXXmov oéx

ccutos
6
uos 6

e^e'cpuyov
Gavatou Te'Xo^.acTTtiG exe ívq
^'

e poético0 e^auTiQ xttÍctou.cci ou xaxíco.

2. evtog ; singular.
2*,Parec^ría haber contradicción entre ap¿oy,T
y ou xaxuo, que aparece en el último verso." Ar
quíloco trata de justificar el abandono de su e"s
cudo (sorprendido quizá por el enemigo) con e T
pensamiento ingenuo de que comprará otro. Además,
el primer escudo, por más "perfecto" que fuera
no alcanzó a salvarlo en buena ley.
k- ^ope^e^ i imperativo de eooco • Lit. í va
yase. Por su sarcasmo lo traducimos por "vayase
en malahora".

Baraibar y Zumárraga traduce así los versos de
Arquíloco puestos por Aristófanes en la bopa d,el.
hijo de Cleómino en La Paz * "Un habitanteo d e
Sais/ostenta el brillante escudo,/ que abandoné
mal mi grado / cabe un florecido arbusto". P a z
1296 y ss.•"~

rCf. Alceo, Í4.9 Diehl, Añacreonte, 28/Bergk, y
Horacio, Carm. II, 7, vs. 9-12 :
"tecum Philippos et celerem fugam
sensi relicta non bene parmula,
cum fracta virtus et minaces
turpe solum tetigere mentó"

"contigo conocí Filipos y la rápida huida,
y el arrojar el broquel sin heroísmo,
cuando fue quebrada nuestra fortaleza y has-

/ta los soberbios
el torpe suelo tocaron con el mentón'
-10-

�"arma perfecta, que cerca de unas breñas
/abandoné sin querer.
Si la vida salvé, ¿qué me importa un escudó?
¡Vayase en malahorai Me compraré otro mejor i^

-11-

�uev cTTOvoevTCí,nep LnXeeq^uóe'
aeu.cpou.e voq 9rr.X írjq Te'p^eTcc t ou6e itoX iq .. •
TOtooq Y^P ^cr^cc K^ua 71:0X1)9X0 icrBoto GaXacrcyqq
v, oi&amp;aXe'ouq ¿ ap-9^ o^tívrjq e^ouev

. aXXa 9eol y^P avqxe'oTOLcTL
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Hpanrepriv TXquocuvqv eGecrav

ccXXote 6 aXXo^; e^e ^ To6e vv }i,ev
ETo^^iceG ' ,cri|ia^:(^ev 6^ eXxo^ avacfrs^vouev
6 eirepous eiiap^e i'^Tai* aXXa Ta

Stob"Plor. IV, 56-3O. Plut.^ De aud.

poet.^ 6.

Bergk 9 DTeEl 7.
Nos encontramos frente a un nuevo
Arqui loco , el elegiaco.
Conservamos más de ouaren
ta y cinco versos de este tipo, pero quizá sea
el presente fragmento
el que ^ respondiendo a
algo
que le tocó de cerca, la catástrofe ma

-12*

�"Lamentamos fúnebres preocupaciones oh Pericles,
¿quién de los ciudadanos o de la ciudad se de —

/leita en los festines?
^ hambres como aquellosj sumergían las ondas del
•

• •.

. /mar mugiente ,

por eso tenemos el pecho henchido de angustia
Oh amigo, los dioses nos dieron para el mal incu
. ./rabie

un remedio poderoso ; la paciencia
La desgracia toca a uno y toca a otro, ahora nos
/toca a nosotros
y gemimos por la sangrienta herida, a otros ya
r
:/les tocara.
Vamos, coraje, alejemos en seguida el femenil
/lamento#

riña donde murió su cuñado (según Plutarco, D -e
aud.. poet 6, 23 b)^tiene al mismo tiempo mayor
dolor y mayor resignación viril
El. soldado-poeta protesta contra los ciudada •nos ^de Paros que, a pesar do tantas muertes, s e
entregaban a los festines, y contra Poseidón,ima
gen del mar traicionero.

�Llora la muerte de Feríeles de Paros y sus com
pañeros náufragos en un episodio de la coloniza
ción y sabe ser irónico.y tierno, sabe alarga r
la mano y el corazón para meditar sobre la des gracia que"toca a uno y toca a otro" de los mor
tales

.

'Apela a los dioses para mitigar su dolor y el
de sus amigos, recordando que ellos les dieron a
los mortales un remedio poderoso í la paciencia.
-No. es pesimista- en los últimos versos afirma el
eterno valor .de la vida en una exclamación de co
raje..= .-..

~~

1 De este Pericles, por el texto solan^e^te sa
bemos que es querido por el poeta ; &lt;x&gt; cpiX (v .
"Utiliza la forma no contracta
pq
2. SccXicciq fiesta,convite.
'•
. 2. En la traducción del segundo verso segui mós la lección de La^sorrc , op cit#, p. 158,qu^^
rechaza implícitamente la traducción de HauVette, Archiloque,sa vie et ses poésies, Paris 19^5^

P. 17TT
3

'

TOtoeq

% tales hombres, tan brillantes can

dadanos.•'••: ••

•

•

'

ff

3 -Conservamos para ^^oXtKpXoi^Boio
0aX^^cT(7T]q '•
la tan conocida traducción ^mar mugiente" fami
liar a los lectores castellanos de Hornero.
9 aXXcc i tiene valor exhortativo, por eso
traducimos s vamos, coraje, etc.

�Alceo, Estesícoro y Horacio, entre otros autoreg
clásicos, expresan el mismo equilibrio entre el d
lor y el consuelo i

Alceo, F. 35 Befgl^¿ ^ x'o'xo^i eü^ov é
l!no es conveniente abandonar el
alma al dolor. "
Est.P.51,Bergk.

..,

-/;; %

;

^..^...^ ~..-•--Z - ^.., ' ""^

••* 'ATeX^^cTTa'ta yáp jtat a^ayava
Touq 6avovq:aq" ^Xe le iv ' ; '
•.'"Es muy vano llorar-a los muer v
*. ''"
tos".
:
• •
.•'••-.•"•.
Hor. Cárm*' I.2Í^.
..;
.
/
'
-.. . • - • , •
.

vs^ 19-2.0

: "^e(i lovius fit patientia -'•'
quicquid corrigere^est nefas"
" mas la paciencia hace más leve

. •

'••; :

aquello que no tiene enmienda^"

Hor&gt;Epod.16,^9"^0g-f vos,quibus est virtus,mLÜielr^ii
•• /tollite luctum,
Etrusca praeter et volate.
.

.

;-:, .

^ •.-.••'••

^

• - • . "/litora.

"vosotros, que poseéis la vir

tud, dejad el llanto mujeril
y volad más allá de la ribera
etrusca, "

�Ya|)T]\oí&gt; MeYaTiuov ApitfTocpocovTcc Te No^^ou

? c5 \ie^akr\

t

, tnte'vepGev

Ant Palatina VII,í(l|.l. Bergk 17. Diehl lé.4
Dos personajes oscuros de la ciudad de Naso',
Aristofonte y Hegatimo, le sirven para ejerci
ta r su ironía. Está lleno de vida anecdótica
este epigrama de dudosa autenticidad* pero hoy
día nos llega como un desconocido enisodio de

la colonización griega del siglo VII, como un
intencionado epitafio. ^Podremos afirmar qu e'
el tópico de la fugacidad de la fortuna humana,
anuncio del "ubi sunt", ya se personifica enes
tos dos seres, oscuros para nosotros, pero quf"
zas eficacísimos ejemolos para los contemporá^
neos de Arquíloco?
Cf. Boisacq, Dict. ótym., p.617.

-16-

��E tu.I 6

eyoc&gt; GepaTOov uev *vua\ioio

xai Moocrecov epa^ov 6cooov

Athen. XIV, 627 c. Bergk 1. Diehl 1.
Arquíloco, en este fragmento que comdnment e
inaugura sus ediciones, se nos presenta en su
doble aspecto de soldado y poeta. En los dos'
surge su espíritu individualista, y de esos dos
aspectos de su vida se siente igualmente orgu
lloso.

El Moucecov ,no nos presenta un caso de lite
ratura deifica.
1.Gepairtov-ovTÓq '. Como en Home ro , Ilíada.
B, 110;Him. Hom. . 32.20, aquí tiene el significado de "compañero de armas", el que sirve par
amistad a un guerrero más poderoso, por ej.,Pa
troció, compañero de Aquiles. Id. OcL , 19o •
Hes. Teog. 100.
l.^TvoaXíoio Scvaxto^ . El 3©^© Enialio, e n
sus orígenes fue un semi-dios que más tarde se
asimiló a Ares o Marte, dios de la guerra.
Do ^Evtxogrito de aliento en la guerra.
2.Ka i^ además.

,/, ^

2. El participio STCiCTauevoq , de e^tcmiixc^i ,
saber. El "dulce favor de las Musas" (MoucearvMouatov ) parecería consolarlo en la vida gue rrera. El mis m o verbo puede tener el sig
nificado de "presidir" o "ser jefe de una reu
nión", y,aunque inexacto,no carecería de senti
do.

-2-

�espondeo, se adapta perfectamente con su rit
mo entrecortado a lo que quiere expresar '• ot
mejor dicho, al sobresalta que quiere produ
cir en el alma de sus lectores La Antigüe dad se extrañó por su amargura y por el voca
bulario empleado, lleno de términos casero s
y de "germanía", desconocidos entre los es
critores cultos Hoy día nos resulta enigmá
tico en varios fragmentos
Muchos escritores de la Antigüedad, espe
cialmente alejandrina, lo admiraron y lo si
guieron Por el siglo III ^ C. lo imitan .;

Calimaco de C ir ene, Fénix de Colofón y Heron
das de Cos, en sus cuadros realistas Teócri

to de Siracusa le escribió un epitafio
Por conocer tan poco de su obra y del am
biente social, económico y cultural de .su^
^época (97)^.^^ estudio de su-poesía se re —

(97) De otros escritores satíricos ca's i
contemporáneos, el nombre a veces es lo úni
co que conservamos, por ej, Cércidas, E,s-

crión y Ananio
-XLDC-

�siente enormemente, porque intuímos que esta
ría demasiado comprometida con ella. A menudo
.es trivial! su risa es "clownesca", dolorosa
.hasta burlar^e de-los dioses (98), ^e sus
miliares (99) y-^e. sí mismo.

Cabe advertir que este trabajo presenta
las limitaciones propias de su fin, que es el
de acercar a los estudiantes de Lengua y Li teratura Griegas a varios textos de dos líri
cos de la Antigüedad, a menudo olvidados. Es
to justifica también algunas notas demasiado
explicativas y otras que recuerdan tiem pos

L. (98) Hiponax, Diehl 29, p. 8I4,. .

'

"(99) Greek Anthol. Leónidas de Tarento, VII,

-L- •

�verbales, declinaciones, et&lt;,destinadas a fa
cilitar la labor personal de quien utilice el
texto para su propio estudio Si este trabajo,
logra corresponder satisfactoria^ente a esa
función consideraré que mi esfuerzo ha sido pro
vechoso
Debo expresar mi reconocimiento a la Dra.
Lea Sestieri de Scazzocchio, Profesora d e
Griego en la Facultad de Humanidades y Cien cias, por haberme ofrecido generosamente

s u

ayuda para múltiples consultas que le hice ,
y al Dr Eugenio Coseriu, Jefe del Departamen
to de Lingüistica, por una serie de útiles su
gerencias e indicaciones, y por haber hechopo
sible que este trabajo se viera publicado

J.M.V.

�mos^como en Arquíloco, que estos datos 1 o s
exponemos para comprender la figura que s e

formó la Antigüedad de este poeta). Se dice
que era deforme, hábil y pedigüeño (89) ^ e
su muerte no tenemos noticias
Los poetas de la Antología lo ven como
una "maligna avispa que yace dormida", pero
"cuídate de el, pues sus versos rojos de fue
go tienen el poder de herir aun en el Hados"

(90) Su perversidad no descansa, hace daño
al que "pasa por su tumba" (91) y sus ceni zas gritan en "yámbico su odio contra Bupa -

lo" (92).
Su .sátira violenta es amarga e ingenio—

(89)Hip. Bergk 18. Plehl 2l|/a, p. 78.Bergk
'I?. Diehl 2k b, p. 80.* Bergk 19. Biehl 25, p.
82^ Etc.

(90)Anthol. op. bit. VII, lj.08. Leónidas ,
p. 221.r•••••'

(91)Greek Anthol. op. cit. Alceo VII,53é.
p. 289.
(92)Greek Anthol. op. cit. Pilipo VIIBJ4X&gt;5.
p. 219.......

-XLVI^-

�sa
crDvepyov outog ccvtí óecfn:o-tvr|

^e i-

suvouv, pe^atav e íq cctoxvtcc tov
nDos días de placer da la mujer % cuando se
casa y cuando se la lleva a enterrar!f (93)*
Pero en general se comprende que su gran
tema es la crítica social y la vida orientali
zada de los griegos de Asia^ Protesta coptr a
todo, sin olvidarse de la naturaleza que 1 e
hace pasar frío (9^J-) hasta cubrir sus pies

de sabañones (95)
A pesar de que presenta alguna variedadme
trica, tradicionalmente se loconsidera inven
tor del escazonte o coliambo (96)• Este me tro popular, cortado en su último pie por

un

(9^}Eetobo i|-, 22. Bergk 72, Diehl:-81V •
" (9^) ^ip. Bergk 17. Diehl. 2Í\, a, p.SO^ Cf^.Al
ceo', en Athen. X, Í4.3O a, b.

(95) Hip^ Bergk 19. Dieh^. 25., p.: 82,; .-M
^ (96) Ver p. XXIX. Heph. Man. c 5, lo. atribu
ye a Ananio, poeta con el que a menudo se) le
confunde.^

-XLVIII-

'"'..•,..'*

�cargar el verso con nuevos significados,y e n
*.

•

•

•

• *

el segundo, todo parece indicar una reunió n
casual o una imitación homérica.

^VI

HIPONAX
La poesía de Hiponax no puede independi—
zarse de la poesía yámbica, ni del mundo ar ^ quiloqueano. Es una faceta personal, pero uni
da a sus fuentes. Hay un raro fenómeno en su
vida c • nrepercuslones en su obra, común a los

poetas yámbicos. Así como Arquíloco odió a Li
cambo y a sus hijas^ Hiponax va a dirigir gran
parte de sus versos contra Bupalo (86^ un des
. {86)" Hipo .-Bergk 83. Diehl 70, p^ 96^ .Bergk
II• t&gt;iehl 13, p. 980 Bergk 12. Diehl 20,p.98,
etc.
-•'•

^XEV^

�conocido escultor que lo habría caricaturiza

do (87)• Da posteridad alejandrina, con este
material especialmente, construyo otra leyen
da, que termina con el suicidio de Bupalo.
De su vida conocemos poco^ Floreció a fi

nes del siglo VI a. C. (88) en la ciudad de
Efeso, a la que conocía íntimamente en su es
plendor y en su miseria. Sus padres eran d e
origen modesto^ Su padre se llamaría Pito y su

madre Prótide. Obligado por los tiranos Atena
^ -goras y Comas, protegidos por los persas, sa" le de Efeso y vaa la ciudad de Clazomene. Se
..cree que tuvo actividades políticas, y algu nos dicen que su vida azarosa lo obligó amen
&gt; digar y robar para vivir. (De nuevo insisti -

(87)En un estudio próximo veremos la mis
ma situación en Simónides de Amorgo, enemi g o
; mortal de Orodécides.

(88)Según el Mármol de Paro en la LIX 01.
Plin.,Hist.- Nat. XXXVI^ 5. Proel./ Chrestom,7.

-XLVI-

�quíloco como un poeta (67) que no se agota en
la sátira, y aun^diríamos, esa sátira es solo
una parte de su obra. Reacciona metafóricamen
te frente al mundo, va del elogio de los pla

ceres del simposio y el vino (68), de las he
tairas que alegraban con sus cantos y compa -

nía %
f TCETpaiv aioXXas Pocr^oucya wopcovas
uT]9rG e ivcov

"Benigna con los ext^anjeras es la afectuosa
sa Pasifile, como el higo de las rocas que nu

tre muchas cornejas" (69)
hasta la viril melancolía(70) ;
f

nal jjl

iV j

out

3 fv

Lappcov oute TspTiroXecDV

(67)Arquíloco, esencialmente^ es un poeta.
Su vida militar es una contingencia (me atre
vería a decir como la vida militar de Garcila
^o) pero su vida de poeta es sustancial con

él/

(68)Arquíl. Bergk S . Diehl 5 q,p, 6I4.0
(69)Athen. III, 59^ c. d* Arquíl. Bergkl9,
Diehl 15.
(70)./vrquil. Bergk 66. Diehl 67, p. 50.
-XLI-

�"No me divierten los yambos ni la alegría"

(7D*
Es un "hombre de pasiones ardientes, hen
chido de amor y de odio", como dice Nietzsche
en

"El origen de la tragedia", y no encubre

su fatiga por devolver los golpes que recib e
en su vida, que a veces parece la de un pira
ta o Es un soldado que no idealiza su oficio

(72) sino que lo transmite gráficamente e n
dos o tres rasgó^s . tomados de la realidad(73)*
Es un enamorado de la belleza, que tiembla por
su sensualidad (7^ o

'

Es tierno meditando sobre los sufrimien tos, siente el dolor de sus .-seres queridos (75)
y3 sobre todo^ sabe transcendentalizar ese do. -

.(71) TzetZo Anecdo I, 2l6 Arquilo Bergk 2o
Diehl 20o•"•'

(72)No es un "miles gloriosus"o .

(73)^rquílo
• (lk) Arquíl,
8i^.o Diehl lOi;,
(75) Arquílo
-XLI-I

,

• ,;

^;

Bergk 3^ Diehl 2, p9 ^ V[r.i
Bergk 29o Diehl 25, p 2^cBergk
po 52c.
Bergk ^o Diehl 7V Po 12^

�lor (76)• En un plano absoluto es pesimista
como muchos filósofos y escritores 4e esas
épocas (77)^ p^ro esto no lo inutiliza parala

acción (78)^ si debiera perecer totalmente lo
haría resistiendo-

..

Su estilo marca una ruptura con el mun

do homérico (79)* No se siente intermediario
entre los hombres y los dioses, aunque conoz
ca "el dulce favor de las Musas" (80) o
Más que el mundo exterior le gusta aven
turarse por su propia alma (8l) y no la tra_s
mite con abstracciones, sino que,todo lo con

creta en figuras plásticas (82)0 Cuando mira

^7) Arquílo Bergk 66 Diehl 67^ *po 50 o
(77) Cfo Hese opo I7I4., I78; Homo, riada T
85 ssoRecord0a Teognis I,i|.2lj. ss.y Ale e o

Bergk 35,
í (78) Arquílo Bergk 66 Diehl 67, po 50-^ ;
(79)^ pesar de deberle tanto en el lengua
je y temas'. Cfo De lo Sublime, XIII, 3

(80)Arquílo Bergk 1. Diehl lo

pe

(81)Cfo Wilamowitz, op,, cito po 19.

(82)Arquílo Bergk 660 Diehi 67, po 50eV^é
a su corazón como a un atleta (vo 2o-3)0
^XLIII-

�a los hombres, a menudo distingue una sola aris
ta, la que se presta a la burla y a la carica

tura (83)

Por eso algunos de sus fragmentos

nos traen el recuerdo vivo del mundo sarcásti
co de la novela picaresca.
Arquíloco es un poeta luminoso, y su obra
no tiene nada del otóte ivov itoiq^a,

que como

una marea inunda la Poesía de tiempo en tiem
po

No juega con el idioma, se sirve de

él

Si pudiera defenderse el enigma y el juego per
las resonancias misteriosas que deja en el al
ma, ni aun así los eneontramos en Arquíloco •
Cuando aparecen en sus versos nunca son

un

efecto buscado En un fragmento (8Lj.)" utiliza
un término polisémico para satirizar a un ti
rano^ en otro, (85) palabras de sonido seme jante; pero en el primer caso lo hace para

(83). Arquíl Bergk ^8. Diehl 60, p. i^8&gt;
(8íj.) Arquíl. Bergk '69. Diehl 70^ p. 5I]..
(85) Arquíl. Bergk 36. Diehl• lj.lf p. l^2.

�"Padre Zeus, no celebró el banquete de bodas"^

"Aqu^l no so librará de mí".

-35-

�'Opxov 6^ !voct&lt;pÚj9t)&lt;; pe

Te xai Tpaiteav •

Orígenes, Adv. Cois., II, ^k* Borgk 96, Diehl
95."~

Casi con seguridad este fragmento está diri
gido contra Licambo, recordándolo su promesa so
lomne do desposar a su hija ^eóbulo con el poe ^
tdm Emplea una locución relacionada con ciertos
ritos para jurar :

: (discossisti)^

^ ^ev ubcop eepope t
boXocppoveoucrcc xeLPl'5 TTjTepT) os

plut Vi^. Dem. 35 • Bergk 93, Diohl 86.
Plutarco cita tres voces este dímetro yámbi
co, como si fuera ya proverbial.
2. 6ÓXo9poveoucra •'.•• : ( bó\oc;-9povco ) que me

dita porfidias y astucias.
.56-

�"Ha violado un gran juramento,
por la sal y la mesa".

"La pérfida ofrecía con una mano
el agua
y con la otra, ol fuego".^^i

-57-

�Ev 6
tov xa^oeg fie 6pcovTa bsivoig ¿vtcc^e Í8ecr9ai
xaxoig
- ' Toofil. ad Autolyc. II, 53. Borgk 65,Diehl

66*
Esto fragmento nos presenta el antiquísim^

tema de lá ley del tallón, familiar al espíri
tu de Arquíloco que ya conocemos apasionado.
^• avTcqiE Í8ecr9ai - avuaiie lBougi ' punir,pa_
gar de retorno.
Para las correcciones y variaciones de es
te texto cf. en Lasserre^op. cit. nota a lap,

229.

A.710XX0V, %a\ ouTonq uev a
iuatve xcti crcpectg oXX^ cocr^ep oXXoetg.

Macrob. Sat. I, 17. Borgk 27, Diehl 30 ,
Tambión este yambo nos acerca al Arquíloco
furioso contra sus enemigos.
&gt;Vo

cf. Ox. Class..p. 68m Invoo a",

dios de la luz para destruir a sus enemigos.

-38-

�"So algo importante, al. que mo hace mal.
se lo devuelvo doblado".

"Rey Apolo, tú a los responsables descúbrelos,
y a ellos mismos destruyelos, así como tú des-".
./truyes".

2. oXXuco • destruir. Cf .'.Boisacq, p. 698;

Liddell-^Scott, vol. II, p. 1216.

^39-

�Ilcnrep Au^^áuBa, ^^oiov ecppaoto to6e;

tlq aag ^^ap^e ipe
as to itplv ^p^pe icrGa* vüv 6e 6rj

Esc- Hermóg. Ret. grec VII, 82O.Bergk 94,

Diehl ^^.
Arquíloco no solamente se enfurece contra
los quo le hicieron daño, sino que se ensaña,
se encrespa y los- ridiculiza hasta transfor marlos on "objeto de risa".
La antigüedad nos ha trasmitido la leyen
da del suicidio de LIcambo y sus hijas por la
acritud de las burlas do Arquíloco.
Parecería que el fragmento surgiera do una
anécdota que reconocemos relacionada con pala,
bras de Licambo on el t,lempo de la ruptura eh
tro Ne&lt;5bulo y el poeta ^l segundo verso tie
ne cierta ambigüedad,* no podemos ubicar lo que
trastornó el pensamiento de Licambo; ¿se re -.
fiere al rechazo de Arquíloco por yerno? ¿ o
s"e refiere a las burlhs actuales de Arquíloco,
que lo condujeron por su intensidad a un es
tado cercano al do la locura?'
:
"
Gaetúlico, VII, '^I, recuerda estos episo
dios y el dolor do Licambo :lf^sta tumba ala
orilla del mar es la do Arquíloco, el primero
que hizo llorar a la Musa lágrimas amargas.

�/I

"^Soñor Licnmbo^quo os lo quo dijiste?
¿Quién ha trastornado tu pensamiento. v•
que antes tenías firmo?'

r '

Ahora * par o co^a lose iudad ano s. ob j oTxT S'cT*t i s a"
* :'1 -ba^^

* '^""-

•:--'J-^

.

Tifié oT suave Helicén con sangro. ^jLicambo
bion Ib" sabe 1".

••'.."",.'•

También Horacio ^ocuerda la furia ^o
loop contra la familia do Ücambo :

"Parios ogo primus iambps
ostcndi^Latio, números animosquo
*
socutus Archilochi, non rqs ot agentia
verbév Lycambpn".
,^
• .. .\,.

(Hpist.^, 19, vs. ^3-25)

"Yo ful el primor o c^uo onso(ñé al La'tíio
los ya^bos parios,•

siguiondo la modida y el espíritu do" Arquíloco
poro no los pensamientos ni" las palabras
del quo acosé a Licambo"
. Cf., además,, Hor. Bpod. V^^ 11^JL^..^ ..

1* ,^taTsp

i padre, dicho con i^orifa.

U-eepaacrco :; coh a t

4

á^

t decir "o pensar.

' "•

: no contracto. Cfé Boisacq,p.

�AXX

gcXXog ccXXc^ Kapbír\v taíveTcu.

Ciem. Alej. VI, 7/ 3^ Sex. Empir. adv.math.
11-ll^. Bergk 3o, Diehl 41..—\
Es una imitación yámbica de un he^ámetro de
Hornero^. ..-

.^-.;

.

^.^^

•-•••'•

-:

1. naobir\v i corazón, también sede de. lo s
sentimientos, de la vida y de las pasiones.
•

..-_^. - - -*í"'
1#aívco
; enca^tar, alegrar.,,

.. Q :Zeus ,7caT&amp;'b---ZLU;"'"0'ov-tLeVoooavoí) mocitos,

cru 5 • epY

Xeicopya Ma
s te Mal'btxTi p^e'Xei..

,

Stob,.Blj^&gt;Piys. Ip 122. Bergk 88,
1

mocitos

i deminio, gobierno, acompañado

por un genitivo. Cf. Boisacq, p. 510. -

�"Uno al otro se alegran el corazón"^

: (0"d# .

,'228^ elt,s por "S,"."Clemente Alejan-

drinp.Strom*, Gf J y 3. .S, Bmp^Advy'• m^ t hXí,
llr^aAAocr ^a? :t -a^Ao l^-í-V ttv.r^p / éTCT^p.TieTaL
S que Segalá^ traduce ?\p. 6l5'.(cf.};
"Uno a ^otro se alegran de corazón"-

"Oh Zeus, Padre Zeus, tú que^gobie^nas el
s..

/ele lo

y observas las acciones de losfhombres sean
•^'••'••^'

.••

V'1 /buenas o malas,

la ferocidad y ^La. ^justicia d
..también te preocupan"^

l^

•

': ( epboo ) las acciones sean buenas
o malas, los actos* Cf • jLiddell, H^G.-S^ott^
Vol. I, p. 682.B-oisacq, p* -271*
2. e^^ -ooa'Q
3* ^.pcoovoq

-

Ecpopa^^

• tXeccq -eoy^^ ./ a^daz, criml

nal, traducimos con concepto^ generales

~

�\ auxa
~ é xe iva xai 9aXaacriov 8íov.
Ea Ilapov xai

Athen* III 76 B. Bergk 51, Diehl 53^
1.' Puxa

: higo, el negocio de-los higos.

Hauvette, Ob ci^ p 55* ctüxsu^^oooq

^f. Boi

sacq, p.. 92^'.""

1. GaXacrcriov

B íov

• la vida marinera^Ar-

quíloco exhorta a un amigo, o es exhortado por
' un amigo, a dejar Paros y su vida de comercian
te isleñorque giraba alrededor de la venta de
los higos,, el principal producto de Paros.
li.-X iva ^-exp Tva
aquellos "higos" ,pu ede
referirse a una venta^ especial o a la agitada
vida de comerciante ••...

^ 0r]pixov
í " 9^p "^Bestia, sobre todo fe
fc^^y salva je. Quizá este fragmento seaparte^
una fábula deArquíloco en la" que un z#orro pi
de, •jus'tioia. ai Zeiis. y. se .queja de un águila...
•

,
/^. •:../. ..^
14. usXe 1
j ueXo)

.-1*4-

.
•.:•• -;.;#. -.;• ^:,
, preocuparse •'

^ ^.y..
.:

�*Deja Paros y los higos y la vida marinera"

�PXabx , opa, |3a0ug yap ^^ xtí^aqiv TapacraeTai

^iovToq,ajicpi ó axpa Fupecov op0ov itfTaTai ve'cpog,

a^pa xe tjicavoq^ xtxavp.i o

ec, aeXirut^q cpopoq.

Heracl. Alleg. J^^i. c 5
Bergk 5I^, Diehl 56.

Teofr. III, 8

• SegúnLasserre , ob^ cit^ p
217, este Glauco (que también es un dios ma-

rino^ Oxo Classo p* 3^^) sería el jefe d e
una expedición preparada en el siglo VI• Re-,

chaza la interpretación alegórica del mito
grafo Heráclido, por la plasticidad y realis
mo do la escena Esta interpretación alegórT
ca también la utiliza Alceo, cf• Bergk lo /"

Diehl 30.
1 xú^ao'LV

, dativo plural de xú^a -

2 A pesar de que ap/cpt

significaría^

rectamente aquí ; "alrededor", la idea que
el poeta qujfere expresar a través de la tor
menta^o de la guerra que se avecina, es más
ajustada $ "sobre", para indicar lo fatal que
pronto va a caer sobre Tracia
j

2

Pupecov El cabo Gireo tendría dos cum

bres gemelas, estaría al norte de Tasso y s"o,

-lj.6-

�"Oh Glauco, mira, ya la profundidad del mar se
/agita en grandes olasj,
sobre el cabo Gireo se" acumulan las nubes,

señal de tormenta^ el temor nos llega de lo in
/esperado""

bre la ruta de Tracia* según Praccaroli t "I_JLiri

ci greci", Torino 1925 9 P ^l5 los giróos habita
rían en Eubea cerca del promontorio Cafareo,

*""

• 2e El adverbio op9o^ , habría qio traducir
lo por j "vert i cálmente", "en línea recta", por
razones idénticas a las anteriores^
2O LOTqjjLi ; preferí el verbo "acumular"
detrás de su acepción común relacionada con u h
fenómeno atmosférico, simboliza los malos que
se avecinan, •'

3 KiYavei

•

¡ sustituyo su sentido principal:

"alcanzar" por "llegar", Cf. Liddell — Scott ,
yol, I, p. 95^-O

5o aeXitTta

^ acontecimiento inesperado

3 El sujeto epopoq

al final de la frase

aumenta la' sorpresa de la expresión

�ouóe

^ Soa^pe^oicri ya^pov

aXXa

l o"[ii&gt;tpog

e tq
b

^
• I 718 p I

i6s lv

Tíoaa(9

Dión
Ch. 33í 17 e Galeno , in Hlpppcr Ted.
de artlc^ 3 , vol XVIII 1, 357, Bergk^^F^^ffieTTl
^ol
'
En este fragmento famosísimo en la- antigüedad,
Arquil^o o declara su entereza moral^ su deseo de
vivir en un mundo autentico, donde el buen capí tan sea el hombre consciente de su oficio y de sus
obligaciones. Se burla del falso guerrero afeita
dito y cubierto de rizos" que peligrosamente equi
vocó su vocación. Esta aspiración y este despre ció sirven para ubicar la interioridad de una ép_o
ca; ya los discípulos de la molicie y la ambición
empiezan a cerrar el camino a los valiente^ d e
"piernas torcidas" que en su pecho encerraban un

ánimo verdadero de lucha y sacrificio.
Más^ tarde ^urgi^ Un "tópico" de militar pos -..
puesto frente a militares fanfarrones ^ue implaca
blemente llevaban a la derrota a sus ejércitos .
Hay sátira y salud en estos versos.
1 ou cpiXecú

t vertimos textualmente^, su sig

�\?.•••.• t&lt;

MlNo quiero al g^an estratega de largas piernas,

que es' todo rizds. y.-..se ..afeita con esmero. . •••'.^.-.v..
Pero sí, undvpequeño^ de piernas torcidas •/.- •. v.:,

que esté f irmev • sobre sus pies, pieñó; de^valor".

nificado es más amplio ; "no me satisface"^ '; . •

1.De 6 iccrcX íaao\La i
pasos.

: ^ue camina a grandes

"•

2.Y^^poq : orgulloso, vanidoso, Cf.Lid*1-"
dell-Scott . voló I, p. 359 Como vimos.es fuer
teniente satírica la descripción del capitán que
cuida más su arreglo personal que su asconden gia sobre los soldados, frente a él está el pe
queño, bien parado sobre la tierr^, que--arras tra . con su simpatía", Detrás de .este ^cf^iHpog""

podría ' ocultarse-;la figura del PXat))( ' del frag
mentó Bergk-^Ij., Diehl 560 •-'/:- ,••&gt;•-.
• •

h&lt;&gt; poL^o^ • r

-i con las^pierna s.torcida s, ^a

tizambo o Cf. Boisacq,Vp.-' 8^4.3..:•
..,

, :

-• ^

^

:.-r-s

Encontramos- el^ mismo tema. enTirtpo ;. Licur

go., ín Leocr, 107., Bergl^ 10,; Dlehl \^^9 7 .

• i. ^

-Jj.9-

^

�evabe^ 36uqievGc&gt;v 6

ocXe'^eu TtpocpccXov evavTiov

cte'pvov^ ev boxoicuv ex^P^v ^^X^ciov xaTagua^e lq
adcpaXe'coG0 nal prpre vixcev auxpab^v a
^^Te v txri9e ig ev ot&gt;^) xaTaiteacov o6v)peo
aXXa xctpr^C)t^c&lt;v'^!^^ Xa^P

,f| \(r\v

^

xotcrLV acr^^
oG

Stob, Flor. III, 20-28^ Bergk 665Diehl 67.
En este fragmento tetrámetro trocaico cata
lectico,Arquíloco dialoga con su propio "cora"
z6nn, con su propia alma. Penetra, como dice
Croiset (Op,^cit^ t, íl, p, 198) en zonas más
graves y filosóficas, para descubrir su íntimo
abandono y la traición de los sereá.que lo ro
deaban. Aprende de Hornero a impostar la voz ccn
las palabras de Odiseo (Od, u , l8)fpero el
poeta-soldado no se encara directamente consi,go mismo, sino que imagina a su corazón c om o

un guerrero y lo exhorta al combate "cuerpo a
cuerpo", sin preocuparse por la gloria o la de
rrota, en un purísimo ologio de la acción
Se destaca la virilidad del que sabiéndose

-50-

�"Alma mía^ alma mía, agitada por males que te

/dejan perpleja.

jResurge^ opón el pecho a los malintencionados

y defiéndete atac^ndolos.
Levántate firme frente a los enemigos'y comba/te cuerpo a cuerpo,
no te enorgullezcas públicamente de las victo•/rias
y si te vencen no te escondas en casa para .lio
Mas, por las cosas dignas de alegrarse,no

/rar.
t e

/alegres demasiado
y sufre con medida la adversidad^
Recuerda que el fluctuar (de la suerte) t oca
/al hombre"•

limitado por la Necesidad, igual acepta caer&gt;
pero con la protesta en los labios. Conoce a
Zeus repartiendo con dos toneles la felicidad
y la desgracia , pero en ningún momento el pe
" simismo doblega esta valiente concepción d el
hombre. Ya nos dijo frente a lo implacable que
la paciencia es el remedio de los males incura

bles (cf. Bergk 9^ Diehl 7) 7 en ella se refu
gia ; "la energía de-I alma -en la desgracia,co
mo en la fortuna no ha de ser vencida por' los
males, ni exaltarse con los bienes; unos y otros
nroceden de los dioses, contra los que no hay
lucha posible'JJ. Girard, MEl...s&lt;^n^mient_9__reli gioso en Grecia", ed. La España Moderna, Ma —

drí'd, sTTT7'p~ 1Ó9
-51-

�. Esta misma concepción rítmica de la vida
deí hombre la encontramos también en .Anaximan-

dro de Mileto, Heráclito de Efeso, en los pita
góricos, Pumpodocles de Agrigento, Diógenes de
Apolonio, etc.

:
1. ArQuíloco dialoga con su corazón, dejan
do de lado toda pasión satírica, pero tomado
' 9 uu. a
como asiento del alma (anima) (cf.idén
tica traducción de J. Carriure ^ Theognis P .
Ele plaques Les Bolles Lettres., París í 9Ip3"7p ^4-

g

n. 1).

Detrás de la melancolía se nota al soldado
que se 'exhorta a vencer las debilidades pro —

pias con el ánimo esforzado.
1.Ku?tqu.eve

(

muxoco ) • El poeta plantea

en estos primeros versos una excelente

imagen

"tornadla del mar.
2.bocue:vnr;

: malintencionado, hos-til-,ene

2.;Con^ervamos el sentido estricto.
^

•' 2. El sentido sería j "atacando valerosa -

mente" ( •aoocrBcAXco ) (obiciens).
3* Utiliza una figura para expresar el va"lor. ( ctsovov ) (pectus).

Ip• — ^• M-^^s;

* ..

• Estas conjunciones introdu

cen dos frases correlativas de gran intensidad
por su oposición.
"•

1¡_: curo

;

. •

..,

•••

'

• . •.

a^aCab-qv * : (palam) públicamejn
i.•• r••
^52^ ..

�. .: Esta misma concepción rítmica de la vida
de i hombre la encontramos también en .Anaximandro de Mileto, Heráclito de Efeso, eh los pita
góricos, Empedocles de Agrigento, Diógones de
Apolonio, etc.'

'••

1. Arquíloco dialoga con su corazón, dejan

do do lado toda pasión satírica, pero tomado
Guue como asiento del alma (anima) (cf.idén
tica traducción de J. Carridre t Theognis. P.
Elogia que s Les Bolles Lettres, París 19ÍB,p¿^|.
.ñTi;.
Do tras de la melancolía se nota al soldado
quo se'exhorta a vencer las debilidades pro —

pias con el ánimo esforzado.
!•

xuaqueve

(

kukccco ) • El poeta plantea

en estos primeros versos una excelente

imagen

" t orna, d a d e 1 m a r .
2.

^eca^v-nq

: malintencionado^ host-il-,ene

migo......
"••••.*.' •.-•....
2.•Con^ervamos el sentido estricto.
„,'• •' 2. El sentido sería * "atacando valerosa -

mente" ( •koocBcXXco ) (obicions).
3 Uti^iza una figura para expresar el va'lor. ( ctsovov ) (pectus).

•

^ ..

• Estas conjunciones introdu
cen dos frases correlativasde gran intensidad
por su oposición.
•
™

• .

•

.•

1;..: ^u-ff)'

••

;

i.•••

'

•.••

a^aCad'qv % í(palam) públicamen
t:
^52- ..

. r

•

•

�te, delante de todos; se opone, k e v
casa).
Ij.. aydXXcD

:' (glorior).

9 titeo ..(en

X/•.

•"

.••&gt;

5. x^tinecrcov
: su verdadero significado
sería "abatir" (prostratus).
"6. '"Hemos conservado el sentido dex^p^oiai
s. pesar de restarle brevedad al verso^

"' ?? •; pu^^as

, jon. por peQuog , de.

;•"•••

peco^

E s"ta idea de. la., ley o.: r i triio . que pre si de e 1 des

tino de los hombres^ ese fluctuar de la Túx^^
es constante en el pensamiento de Arquílocoo'

(Cf. E'ergk 56, D'iehl 58). Su traducción lite
ral sería, ^ "recuerda qué ley gobierna, a
hombre 3^0 v "•';.;

los

. '•:.

Toognis utiliza el mismo tema ^

f

s iXróv tol.

^^p

v

e cru y ^Tcpt|HTO.L^iv etc epY^ocoi.v #ct
^0t.3 jj^rj.6 váx^^&gt; ^^^e cpíXo^x^ avia,
vOpouq e^^cppa tvs 8ec^v 6* e tp.^pjXE/vrí bcop^
av pr|L&amp;tcoq-9vri^O^^^

|pY

"X
pQ^ eg
g-Tiog^av^
g^

000 .otav )auTov ev'Q J^oTTÓoc ^^po tg.

Ó

"Ten coraje, alma iríia, en la intolerable pruo
ba del dolor A los cobardes únicamente so los
irrita el corazón; no te. entregues,por^ los
revesp^ sufridos,al odio y. a la peña, no ofli
jas a nuestros amigos y no ^ logros a los ene
migos. Un mortal no puedo fácilmente sustra^r
so a la suerte que. los diosos le envían, aun
cuando se oculte en el fondo del mar: rósplan

deciente o habite el lúgubre Tártaro (Teog.X.
I, 1029-1036). ":'•

••

. -53-

,-.

..•.:'."• ^/.

�Nov 6^ AeoxptXog uev rsp^ei, Aecocpi\o&lt;;^^.l eTUxocru^ i,

AecocpiXc^ 6e irívu^. xeiTríi, AeoxpíXoo ^* ^.xou

Herodiano alré- de los esqü¿ 57 2. Bergk69

Diehl 70.

'^~

•'"•'•'

^

En estos versos de intención política, Arquíloco se burla de un "tirano"-griego y nos en
trega ^con brevísimas notas,- las 'característi cas de esta clase de ambiciosos.;
' ", I vuv • Sin duda arrastraría un vigor del
que ahora carece porque desconocemos la parto
anterior. Quizá se opondría el presente al pas ado .

..'...

!• AecocptXo^ : Arjo^iXos • Este personaje
parecería s^r un d^magogo y su nombre un sar ~
casmo(de.Xaoq ^ 91X0^ : "amigo del pueblo").

1. Hay gradación devintensidad en el signi
ficado y traducción de ap^e t y
• 2. xeij^cci : es un verbo de múltiples sig
nificados : extendido, muerto, abandonado, da
do, establecido, inmóvil, en reposo, etc.^ e n
nuestra traducción insistimos en la caracterís
tica de los tiranos que creen que todo está a
su "disposición".;:•••••••

2. áxooe^to ' ( axoáco )• Creo, siguiendo a ^s

�"Ahora Leófilo gobierna, Leófilojr domina,
Leófilb tiene to^o ^a-sú -'"disposición y Leóf i
••:.••_•'.-:-:... ^.\'. //lo es^ llamado1'

lavotti, que en'la expre^ión XscocptXoq b ccwo^eTco \ ,,
hay un juego de palabras, que ya notamos e n
una nota anterior^ Su significado sería ^"Sea
llamado amigo del pueblo (Leófilo)"^ Cambia - - • V*H
mos el imperativo por un presente para^
carnos a la ironía do esa "invocación'^

' '• L • ""

' i'-. •

�i .

AXX
AXX . a^e'i .a^v xcdGc^vi Qof\^ bia
iTre xal xO iXcov ittóuaT

acoeXxe xábcov,

*i-^

L ^

ofvov sp^Gpov a^o tduy^s^o^^s Yap ^p.e tg ,
ev

Ateneo^ XI, 1^3. D. Bergk 5., Diehl 5

De nuevo estamos ante el Arquíloco riente
y.ebrio, según el recuerdo de Calímaco,el qu^
halla en el vino un"descanso para la dura vi
da del soldado. (Cf. Bergk 2, Diehl 2). Pare
ce incitar como un jefe á los que están degua
dia nocturna eñ el navio, esperando el pombate o la mañana.
. 1'. aXX^ crfe ; exhort^ción ^ probablemente di
rigida al esclavo escanciador*
1. xcdGcdvl
1#- v^e^

,

. (póculum),taza.o copa*. ;
. at. vaúg.... vecós# . •••.,. .

2:. 90l'ra : pOL.T.ato -co

^ ,

^: ; .-•

.Es más.complej o ,•

su significado en griego'que nuestra traduc -,
cióa y mucho más dinámico; indica : "ir y ve - '

-56- ..*

�pasa-con la copa entro los banc^s
do. la rápida nave,... •-^
^

,' .-•

r -•

abre las profundas ánforas y toma el rojo vi ,'

yjy

/no hasta las heces
Nosotros no podemos estar sin beber.
en-una ^uardia comq esta"^

"-

^-

nir", ^circular" (cf.-. Boisacq, po IO33) en
tro los soldados, ansiosos de vino,-; queabun • •':

da y parecería desbordar' las tapas ( rm¿\in.'^&lt;7T
de las ánforas ( xa5cov )o^
; ^ . ^ ^. ^

t
p rcyp^L 9 ^Q ^Ypeoo $ imporat. del áto
a toe t y . / a^o Tpoyo^ Él poeta "manda" tomar v ^
•, el rojo vino ( epoBpo^i, hasta el final , d e y
las ánforas

&lt;^'"•

;

•^

.

•.

.

;

^-

..: if.: vr|9.e iv :. .ser sobrio^ ..abstenerse de 'vino

;A-:---^^:"^^q)uXr!K^..^;.. (vigilia-) (Cf. Llddell- ^ '• .
-.- v^•. "Scptt, y,;o: 1.;; xi, p. 19^0. ^-...-^

�ashirtov ovbev
vbev ecuiv oib' ¿'
¿Wí'ilotov
oube
b 6ai){iacrtov,TC8 ibr\

en \LEGr\\-iSpir\G eQt\he vuxt
v

pov 6

X
K O

TOU XCl HtCTTCC Ti

av&amp;p&lt;-?(Ttvo ^ri^éis s6
p,T]5

^X9 ^ ¿ti

upu^v e taopcov'

otcív 5eXqutfi 0T]pe^ avu^fie LijJcovTai vo^ov

evccXtov ^a l crcpiv 9aXcxcro'r]^v
cdlXtsp

i^tl loou Y8^r!'i:a:l9 ^olctl b

T]5u\ i^v opog

Stob^
', Se ha querido encontrar-.on esto fragmen

to yámbico un dato astronómico,, que oermitiría ubfóar una fecha certera en la vida d e*
Arquíloco.. Se habló del 6 do abril del 6hr8 a.
C^, del -eclipse total do sol que fue visi
ble en Taso en las horas de la mañanaoTambién
siguiendo un breve dato do Aristóteles (Rót,
III, 17) que coloca^este fragmento en labios
de un padre^que se dirige a su hija, se :h a.
.querido relacionar inmediatamente a ese pa -.

dre' con Licombo ya esa hija con Neóbulc,ha_s
ta llegarse a la exageración de afirmar que
Licambp.declara'roto el orden universal por
que su hija rechazó a Arquíloco 1"

�"Nada es efecto inespe^ado, ni ^sombroso, ñ i
./se .puede-negar con*"jüranento^,;,^-:

^después que Zeus, Padre do• loa Olímpicos,
puso la noche al mediodía, oscureciendo labri
.

" .• •

v/liante luz dol sol^^

Vino "a los hombres un sudor pavoroso,
Ya dosde entonces--todo so justifica .
y ^todo puedeh e.sporar los hombres que llegue
'•'.••"•' '-;'••/a suceder.

-Ninguno de vosotros se ma^avillo por nada do •
'.^;.

/lo^ que vea,

si las floras pacen en oí sitio mo.rino de los
...

'

'

" ' •'/delfines

y a aqacHá s. las o las..^sonó ras . del mar sean más
'•
•/queridas

que el continente,.y si a é^toa sea agradable
•••.....

'•

. /la montan a ".

El tema desarrollado se extendió mucho _en
'• t^e^ los poetas de la antigüedad; Arquíloco so
l\cntrega por un instante al pcsimismo( en 5s
avbpaaiv ) poro en seguida so recupera, y cu ^brc de secreta .Ironía'los ilógicos ejemplos fi_
^

.
. asAiiriQ
is . i
q
"1,
: que
no sé
stí puedo esperar. Lid^
dell-Scott^ .vol'^'I, p/ 28.'
2. 9a^^a'

'

• ? maravilloso-, milagroso, Cf,

Boisacq, p, 335*'

:

tqGmitad del día,

-59^

�1^'
'• lf* t^^.9 : aoristo de ep^opeet';"
s-; .5 '..xaTtíeXítTc:

•' kcíI eití

5 "itLOTCD : creer, oersuadir* Cf* Boisacq ,

p. 787.
6. e'd : elisión de sti.
!.7# vopov evaXtov : perífrasis para indicar el
mar,

8#

%a\ crcpiv, es paralelo a toToi 6Ív# 9) \

se sobreentiende que el orimer término se refiere
a las "bestias que pacenTl, y el segundo a "1 o s
delfines"*. Respetamos el texto sin incluirlos en
nuestra traducción*^
9. vhr\e iv opoq

• boscosos montes*

En los últimos versos/especialmente, Arqüílo'co nos da un ejemplo inicial de literatura paradoxográfica (colección de acontecimientos raros y
maravillosos del mundo) que aparecerá luego e n
otros autores^como Calimaco de Cirene, Virgilio y
Horacio*
"Ante leues ergo pascentur in aethere corvi,

et freta destituent nudos in litore piscis,
ante peverratis aniborum finibus exsul

aut Ararim parthns bibet aut Germania Tigrim",
'"Antes será que ñor los raudos "vientos
los veloces venados apacienten,
confundiéndose así los elementos;

�"y que los mares de su seno ahuyente
los peces a los bosques africanos,
y de su aj?di,ente arena se •alimenten :. /
antes será que beban los lejanos
Partos del Rhin, trocadas las regiones, \
y-, del undoso Tigris los Germanos,"

(Virg# ^g^. 1-59. trad. de Félix M. Hidalgo
y Miguel Antonio Caro, Madrid 1909, p. 7).

"Terruit gentis, grave ne redirét
saeculum Peyrrhae nova monstra questae,
omne cum Proteus pecus egit altos
visere montis,

....-•-• •

piscium et summa genus haesit ulmo,
nota quae sedes fuerat columbis^'
et super iecto pavidae natarúnt. .
aequore dammae".

:"Puso espanto en las gentes, que no volyié
ra- el desastrado siglo de Pirra condolecida
de los portentos nuevos, cuando Proteo llev^
su rebaño de focas a la cu^bre de los montes;;
cuando el linaje de los peces se detuvo en-^
'tre las ranias de los'olmos, antes, asiento de
.las torcaces,-y •sobre el mar raso y tendidp.
nadaron los corz^s temerosos"
•í-.:
!?&gt;.,^# ^-;' .
'•• ';'.^ '

' '•: . . . /
'' \ - [ • / .

V-

(Hor. el, Carm.^^. 5-12.,Trad."Lorenzo Riber

-Aguilar, Madrid 1945, p. 585).

J : '&lt;:"

-él^

..•

�Toig Qeo ig TiGei tcc Tiavua* tcoXXc'x ig [lev e^
^^,,, xccxcov

avtpsg op9oucfLv j^eXatvíj xei^evoug s^t X^o
iio&gt;.Xrr&gt;i tg 6

avaToeiroocri xat uaX

es

*OTCTL'oog- xXivoucx ^ETteiT^ TioXXa yi'xvs'zn'i xax

xat 8 loo )(pnu'Q TiXavaTat xal voov Tmoríopog.

Stob. Flor, IV^ Ul-2.k* Bergk 56, Diehl 58.
Fn os te fragmento tetrámetro trocaico, Ar'quíloco nos da su 'conce^ción de la omnipoten •—

cia de los dioses. Este es un viejo tema, usa
do ya por Hornero y por Hesíodo que veía a Zeus
"doblegar a ".los, "soberbios y exaltar a los hu mi Idos (Op, -. 6 J,^. Luego fue tomado ^or otros au^

tores de la-antigüedad más.tardía; también es
tá representado en otras literaturas y en espj^
cial en la literatura bíblica.
En Arquíloco- no- es nijiguna novedad; ya vi
mos otros* ejemplos (cf. Bergk 9j- ^iehl' 7;Bergk

66, Diehl 67; Bergk 7Í1, Diehl 7I4-) que nos pre
sentaron su pensamiento sobre la vida como una
experiencia extraña y llena de hechos Impre —
vistos, presidida por un puGuog , superior y
misterioso. Pero^a pesar de concebir al hombre
como un ser desarmado en un plano absoluto, sü
viril melancolía le da nuevo vigor para la lu
cha ^n los planos-relativos, encrespándose con
-62-

�"Confía todo en los dioses, a menudo levantan'
a los hombres de sus males,.

'. .

(cuando están) postrados en la tierra sombría,
y a menudo arrojan al suelo a los bien afirma--

(dos

Entonces nacen muchos males, y por cosas de la
vida, va errante con la mente enloquecida".

tra la seguridad de su derrota.
El poeta siempre está presente, especial
mente en la belleza de su imagen del hombr e
arrojado al suelo por los dioses, para casti
gar su soberbia, "que hace concreta la abstrac^
ción de un dolor subjetivo, fuerte y reposa do.

'

•• "'•".
•- ' .

1. tl9t]íjlC

(

..'•/-.
' . • *!.

TiGefv

perativo. CfV; Boisacq, p.

•) infinitivo im

^

2. fxeXcctvT) ; es característico en la adje
tivación homérica hablar de la "negra tierra"^
que nosotros variamos levemente.

3*

pePrjwÓTdG ' (firmiter stantes),

El mismo motivo lo encont^^mos en Mimnorno do
Colofón : ' "-.••-..•• !

H^ ,oícc ^e cpuXXa ^¿S^ i TtoXoavGe^oq ^
^OT afijj aúY^C^b^e-ücci qeXtoo,
LxeXot Tcq^utov eicl XP^^o^ av6ecriv
-65-

�ixe9ccc9/ Ttpo^ GeviÓb
Geayv^is.iÓoTe^ b^nre xcchov

ov Krjpe^ 6e/ 7tapegtfí^w&lt;ji&gt;^jLe\o:i
fl M^t)^c7a TeA-o^ Yi
r¡ 6

ETept] -'Gavairo io*

... o ...... ^ .,..^. o .^. ..
.... O/.. b-. .•i...........^.......ouoe Tt^ e

G, .cb Zeuq ^,fj naxa TcoWa 5l6ol.

"Como larj hoj^^ que •gc.:-minani en la florida
primavera, K'.Je losvrayo^ fecundantes del sol^
así gor^ajiios por un noinen¿o fugitivo la flor
de la |uvent^d-¿ sin 'conocer ni '.el bien ni el
mal que proceden de ios dioses Las ; líe res nos
•

rodean, una :ir, co^duce -a la dura, vejes y. "la'
ó íjra,. a la muerte', c-, &lt;,.&gt; . e V•. • a ••. •• *&lt;&gt; • •. c • * • • o
o * • o. -o • ^- &lt;

.. r.d . r c o •. J i1, uo hay ñadí,© entre "los

hombres, al que Zeus no lo cubra de males".
• (Estob. Flor^ IV, 3Í^.-12 H. 'Bergk 2, Diehl
. 2).,-.. ; .•.^'•...•:

oalyo^covtov
YLYve'r^l' coaitep ovap
ov

"Breve es la vida como un sueño".

(Estob.^lV, 50-68 H. Bergk 5, Diehl

�También lo encontramos pn Teognis de Mega
ra; '•

;•

••• '" •

••; :- -;

••

•

•

Oo:sig3 Kupv sa.TT]^ xai ?^eobeop cut
7W-- Picol todtcúv ^coTop^q cqicpoTsccov

avac^oro i o^ i\^:T"'ta v ¡a i'''•-•*•^•!, V'*" &lt;^ l^&gt; tec í-i^
*Geol 5e xaTa ooeTeoov mav^cc t^^-ouctl voov

"Nadie^ olí Cirno,, es responsable- por su vic
toria Ó su error „ une. y otro-nos viene de los
dio'ses.. • • •. . . . .. . ... .. ...&lt;•.-. ............ ....
La ignorancia,- no,s inspira, a los hombres .. va

nos pensamientos, áón los•dioses los que cond^
con tp do según sus • voluntades.. " , •'• . '•

\-:'~

(Teognis,"Lib.. I, Í33-I3ÍÍ, .l[|J-lli2. Estob.
L^tXIX, 1. Bergk : Poetae Lyrici Graeci. Par s
1, p, lf-93 Pi^^^l • An the logia- Lyr i c a Gr ae c a %
Fase. .2, pp. .,10-11)..;. -..

Solón de Atenas;
•Foioé 6e -T'o't. 6'vTfuo ipi.kc^áov epepe 1 q6e
.... • ---: • :- ••' '
• '6fJ
ucop a b acp^xta Qecúv yLYve ^^ L ^• ^ a vatgjv o

"La Moira da a los hombres el bien y el mal
sin orden. Los dones "..de lo.s dioses inmorta .'. les son inevitables".

,

p

(Estob. :FÍor.- IX,' 25. Bergk. 13. Diehl I/6^-

�arfvf\$ xccl xoprj^ ^tjv rojVT^fop ivr orepayv.

Hefestión, c,15-l6^ Bergk 120. Diehl
Según el- escoliasta de las "Aves" de Aris

tófanes \Vj(A\. ), este verso pertenecería

a

un extenso Himno destinado a las fiestas de
Deméter,.adorada oon especíales-cultos en la
isla de Paros. El mismo escoliasta nos dice
que.esta.composición-le.valióla"victoria en
un concurso. Ese Himno : Iopa-x^oi , se 1 e

atribuyó-a Arquíloco desde la época de los
alejandrinos, pero carecemos de fragmentos y
noticias quo iluminen esta parte de su pro ducción. ^

.,-• :• .-^

•

.:.._.

• Es un verso asinartetq compuesto por. un

4ímetró yámbico y un dímetro trocaico cata^
Íctico. Junto al siguiente fragmento son qui^
zas "los únicos fragmentos hfmnicos conserva dos.

Íyp ig ' i fiesta o asamblea del ptie
blo. Cf. Liddell-Scott ^ v o 1^ II, p.129^.

.: 1. Deméter : la familia y la patria de
Arquíloco siempre estuvieron vinculadas a 1

culto de esta diosa. Pausanias(X, 28-5) díco
quo Tellis, su abuelo, llevó de Paros a Tasos el culto de esta diosa;

-66-

�"De la sagrada Demeter y de Core, celebrando
la fiesta".

G. Pascoli dice:"d"notevole che'Paro, la a
tria di Archiloco, sia,'dopo Eleusi, il paese
• :• prediletto di ^Ddmetor, si che l'isola si chia
md Demetrias. Archiloco foco anzi alie duó dee
un inno...". (Cit. por G. Lipparini : Ant. del

la lírica greca ant., Milán 1939* p. 63).
Cf. también Hom. himn. Cerc 203 y 1|92.
Cf. The Qx. Class. Dict.. p. 263 y LiddellScot^",... vol. I, p. 385.

-67-

�T^veXXa.
KaXX^vCHe1 xaip '''ava'^, 'HpanXeeQ,
aoToq ts Hat ^IoXaoq aiy^qTa 5uo.

KaXX iv iHs- XGc-Ip * ava^ ¡,? ^HpaxXees

i.-•

Esc.. Aristoí*-.- Av. 176'4'. Borg^^ 11^. • Diehl
120.

...— •.'

Este fragraonto do un canto coral yámbico^
conservado por el escoliasta do Píndaro en una
versión más breve, fue escrito en Olimpia en
honor de Hercules y su fiel Iolao.
En sí es un canto do victoria, que no de
termina ninguna singularidad dol semi-dios;

quizá por oso más táre^e se repitió en honor do
otros vencedores

(Cf. Pind. Olimp. X, 1), po

ro su origen soría la victoria que logró Hér
cules sobro Augias,'según el escoliasta

d o

Aristófanes (Ay. lf61|.).
Es notablo la musicalidad y el ritmo del
fragmento, acentuado probablemente por la"voz
do un corifeo que repetiría el estribillo.

l^^-3-5- TrfveXXa : voz
^^ •
'-68-

indeclinable

�"Tra la la.
Oh glorioso vencedor, Hercules rey, salud.'
Tra la la
glorioso vencedor,
tú y también Iolao, los dos terribles.
Tra la la.
Oh glorioso vencedor, Hércules rey,- salud."

que imita, según algunos, la modulaci^n do la
flauta y, según otros, el tañido do la cítara,
Puc usada en los cantos dé victoria como u n
estribi^lo o "Leitmotiv" © Correspondería al
moderno traía la (cf. 'Ld d del-Scott. vol.

II, p. 1788).
2. KoXkiv LHe-^aXXoq ,' v{%r\

• Es innoga -•••

ble que ol termino so fcronscondontaliza al sor.
casi un apelativo do Hercules .
I4..

I'oXaoq : auriga de Hercules y

compañero. Arquiloco utiliza el duallaxp^
para "referirse a ellos,"acercándolos en jorar
quía. Cf. The Ox. Class. Dict., p. J^57

-69-.

���Ou&amp;e BCCVCOV O ltp^$'OC; CD ETllTETpOcpE Tl)}JLB&lt;^

:..,- AAKAIOY.Anthjrri,536.

�Q Zeu TtaTepj Gecov

Ti
i p,
p

OXuu-Ttíoov 7taX.^u.

oux e^a^íaq
oux
e^a^íaq xpvaov^
xpvaov apy^pou

Tzotz. ~ad Lycoph. 69O. Borgk 30 A-30 B.Efohl

3^-35.
Esto fragmento y los siguientes (Borgk 1 6 ,

Dichl 24 a; Borgk 18, Diehl 24 a; Bergk 17,Dichl
24^?. Borgk" 19-, Dichl 25 y Diehl 29) los coloca ~
nos juntos por parecemos trozos do un mismo po_
ma o participar do un mismo clima poético.Nos in
troducen cñ el mundo y.ámbico do Efe so, la ciudad
de Hiponü^., en las miserias físicas y e^piritua
les do los hombres de las clases bajas, y 'sobro
todo, nos hablan do una "florida picardía", mu chos siglos antes quo Lazarillo gateara a ori —
lias dol Tormos.
El poeta so coloca en actitud burlona frente
a los dioses\ suplica, ^ero conoce la inutilidad
do su podido, y termina por insultarlos,"como un
sor resentido contra todo y contra todos.
Esa invocación a los diosos¿ propia de los p
otas ^picos o trágicos,es un dóbil recuerdo. Uti^
liza ol mismo Olimpo, pero la incredulidad y el
prosaismo nos dan su antítesis.
Su lenguaje ostá lleno do oscuridades (para
nosotros) ñor la abundancia de términos dialecto
los y do giros pro^ios do la "gormanía".
Hiponax increpa solo un mundo de injusticias,

-7k-

�"Oh padro Zeus, rey do los diosos olímpicos
no me diste el oro,;, rey de la plata".

y maldice^ hasta asustar a los poetas" mono —
ros do la Antología, quo so vengan fabricán
dolo otra leyenda tan cruel cpmo la-de Arquí
loco^:

.

.: ... -\,

,/.•

Leónidas nos da una muestra- í. "Basa ^u a -

vomento al lado de su tumba, para no.-dos por
tar a la maligna avispa que yaco dormida#••*•'.

o^ídate do el,, p.uós sus;versos rojos al fue
go,' tl^nonol pode ^• do herir aún ene 1 Ha —
dos". (AnJ-, Pal. VII, l].O8, p. ,2¿1). ,;;

1.. ^áXfius ^f, jónico por
2.
^i " : intorrog. ,* le suprimimos on nuqs
tra versión.
2. eboHccG : aor. primoro act. do
Cf. esto segundo verso con los fragmentos

Borgk 19, Diohl 25 y Dichl 29.

-75-

�, cpíX

Ep^q, Maiabeo,

toi, ^apTa y^P ^áxeos p

Tzotz. in anoc. ose. Lycoph. 855- Plut. do
absurd. stoic. o'pin. c 6. Borgk l6, Diohl 2Í\. a.
Trímetros yámbicos, oscazontos (coriambo).
1
Mata
! Madro do Hormes*"ontro los
dorios representaba á la gran Madro. Cf. The OxClass. Dicto^ p. 532.
"\-\
,1. "K^XXr|VLoq-a-óv

, adj. ^de Cilene,^ion-

to do Arcadia, quo,por ser adorado -aHíf" sirvo
do epíteto a Hciracs. Cf .Liddell-Sctb^t. v o 1.
i, P.:.ioq8. t_
2.

^2.

eTCso^o^altoi

piycia

^.^'

*

• t5.%^^ supplico.*•

: holado^Cf. Boisacq,. p. 8Í4.O.

^76^

�11 Hornos, amado fícrrnds cilonida^ hi jo do Mniá,
yo to imploro porquo do.sgraciadomc.nto ostpy
• &gt;

^•'

'inuy helado" ?

-77-

�Aog x^aivav

Iit^^ovaKTL xa I xt^rtacro'ía'xov

xai cappaXtaxpc xaaxepíaxa xai
cTffprt^ e^tfxovTa T.o.UTe'pó^

Harpoc. 117-8. Borgk 18. Diohl 2Íj. a.
1. El poota oxpono su nobroza omploan d o
ol vorbo en torcera persona singular, y agre
ga ol toque amargo do nombrarse a sí m 1 s m 'o
ITt^^ovaxTt como hacen los mendigos y los ció gos al pedir una limosna.
1.xuTcatfcncrxov (xuita^Gis)

: lo pono on di

minutivo (tambidn Y^a^vaV ^• Su traducción dT
recta sería : "capiiba" y "tuniquilla"; prefo"^
rimos insistir con nuestra traducción en 1 a
pobreza do su podido.
2.crapPaKov " : calzado para el invier n d
forrado"do piel. Cf. Liddell-Sopt,vol II ,

p. 1582.
3.Parecoría que ol poeta, para burlarso

do la inutilidad do su pedido, pide una suma
importante do dinero.

�^^
"Concedo lo^, a Hippnax uno. capa-y una mísera
".•--.

•-.••_•:••'••••.-•

/túnica^

y poquoñas sandalias do piol '-,&gt;.?.. [ ,..

y sosoñta dáricos de oro". .

' v : . - 'iv i.'.

•-. •&gt;'••* ¿ ;•
"i\*.\

*• •'•• *&gt;

\

^

�Aog ^XaTvav

Plut. do

I^^TCovaxTL, xapTa yap

absurd. stoic. opin. c 6. Borg 17.

Dichl 2k ^r^
1. Podríamos aplicar una nota anterior a ojs

to Verso (p. 78) o insistir en la gracia o iro
nía con que pido ayuda a los dioses.
2^ Sccp^;3axuco (8ftp.&amp;afvco)

:Mdcntibus crepito".

Es casi imposible trasladar esta voz onomatop^^
yica; quizá ostaría más cerca ól termino ': "cas^
tañó toar". Cf. Boisacq, p. lll^, y Liddell-Scott.
vol. I^ "p. ^05.•'

r

�\
lm^tl

"Conc^dele a Hiponax una capa, • •

;, .

porque desgraciadamente bate sus; dientes dé

A

'

V

/'b

! •^.•:.\^.^ ^* -.

? ./. ..'

. -i

-8Í-'

�hjxoi yap oux ebcoxaG

oute

xco x^

6acretav9 ev ^^ip-ocívi cpapp.axov
*

out

9/A//

acrxEprjcn toug ^^o6ccg 6acreLr)criv
cog p-rj jj^ol xt^ueTrXa pí]yvuTcci

Esc. Lycoph. 855. Bcrgk 19. Dichl 25.
A pesar de no mencionarlo, la identidad con
los podidos de los fragmentos anteriores hac o
pensar que el poeta reprocha a Hcrnios, la falt^ a ^.
do consideración para con su devoto (ot)&gt;c e6co^aG).
No hay odio, pero sí amargura y burla.

ca

2. En esto fragmento particulariza la tdnipedida : bn.aziav (baove;).
2.piyeuG ^piyousl Cf.

Liddell-Scott-vol.H.

P. 1570.
3.baaeL^atv # So sobroontlondo por la lec
tura de los fragmentos anteriores que las sandji
lias oran do piel; proferimos no traducirlo,por^
quo on castellano so perjudicaría con ol paralo_
lismo do
beccre tccv del verso 2.
ccg

: "abscondisti".

La conjunción toG parece- el testimonio der'
-82-í

�V
"Poro no me disto la túnica do piol
para remedio dol.invierno helado, -

ni abrigaste mis pies con sandalias
para que no me broten sabañones".

sus esporanzas perdidas. Los sufrimientos pro
vistos so van a cumplir por la .durc^za.-do

s u

suorto; vorá :brotar ( p^y^xo^ los sabañones
( ^{\LE'T;\a ) on sus piornas expuestas al frío .

a , ? *.

-85-

�J

6e
e g - ^cü i&gt;c i

. eX9&lt;dv "bu6ají

^^ frce v.v I titiídva^

6 i&amp;cüU- i
u jxvag;: dpY^po^' Tp
i ~to
~

xat

XX

. ' Escol^

Plut. "9. Diohl,;29.

• -Una ligera sonrisa volteriana cruza ostos'
versos quo plantean el tema do la Providencia,
pero al fin ostallan en "una frase amarga y, so
bro todo, despreciativa. Parecería que so íw' biora"resumido la parábola anterior do su mi*scria, en esto fragmento dirigido con ironía
al dios do la riqueza, "Plutón&gt;ffquo os ciego "
y "miserable do =- alma".
^2. TcpKta VTa oiKia
2.Ver nota p. 78.
3.Treinta minas do plata corresponderían
aproximadamente a cinco mil pesos uruguayos.

cppe'vccg : acus. do rolación.

/
f

�"Plutón, quo os muy cíogo,
on ningún momento llegó a casa a decir :
Hiponax, te doy treinta minas do plata y muchas otras cosas. jEs mise^able do alma1.11

-85-

�EpeVyap outo^ KuXXffvie Mcua&amp;o^ *E'pp.rf."

Rriscian. mótr. Tcr. gramm, III. i|26. Borgk

20. Diehl 27.
Justificamos la presencia do este frag mentó en nuestra traducción por las evidontes relaciones que tiene con el fragmento

Borgk l6, Diehl 2Í^ a. En esto

el poeta supli

ca humildemente; en cambio, en ol presento ',
duda do^ dios y9acostumbrado a su ánimo vio
lento, quizá en los versos perdidos, estalla^
ría su odio contra Hermos, como lo hace onel
fragmento Diehl 29, contra Plutón.
V

1. e tpco

9Kt
. jdn. por epco.

V c-/9^^9.

avopa^ to^to^^ oouv^

^ t

^ttaXe l p

Priscian. de metr. com. 2lj-7 Berg 21.Diohl

28.
!

1. p'LY^n " ": ( pi.Y"S". ),* "que hace tiritar

o temblar"^ Cf* Boisacq, p* 8IO

-86-

�"Por que diré así : Horraos. Cilonida,hijo dó
/kaia".

"Un dolor terrible descenderá sobro estos hom-

^87-

�^

A

•. BaXXs tv nal Xeúsiv

I^^n^

Choerobosc. syl. antic. I, 6, p. 195 c.Diehl

32.;
wl. xeXeucd
1.

: incitar, empujar. Cf. Boisacq,p&lt;

Xeuetv( Xeuco );lapidar.

\íanapiog oiic, B^oeue l ito^cra^.

Escol. heph. Bergk 22 A. Diehl 30.
Este fragmento, según Romagnoli, se." referiría
-a alguna costumbre de la gente del hampa de la^^o
ca de Hiponax.
• 1* - G^psuco : cazar. Cf. Liddoll- Scott ,

vol^ I, p. 799.

-88-

�"Los incitaba a que Hiponax fuera precipita
do y lapidado".

"Foliz el que ^caza quemando"..

-89-

�Arco 0"

oXecreiev ApTe^.i, ae be

" Tzetz. iñ Cram. An. Ox. III, 310, 17. Bergk

31. Diehl 3^^
Esta forma dialogada anunciaría ya ñor o 1
sVI el futuro género dramático^
1^ o\\uy,i

: destruir, fulminar, perder.Cf.

B^isacq tP ^98

9^ /&lt;•A

UXlYa CpOOVODQÍtV Ol Xa^-lV

Tzetz. ad.. Hosiod. Op. v. 336. IBergk 73 .

Diehl 66.
1*.
xaXtv ' ( x^^^co ):vino puro.
!• -Kemmo^ec;- til veo : cf. Boisacq, p. 785-

-90^

��Xpovo^ be q^euYeTca ote \LX\be elg a

Stob. Flor. 3. XXIX-i|2. Bergk 28. Diehl 62.

Esto fragmento, a posar do su brevodad, s o
contrapone a los fragmentos Bergk 21, Diohl 28;

Diohl 32 y Bergk 22 A, Diohl 30, por su clima
reposado, moralizante y ligeramente sensual. Es

tan lejos el Hiponax profetico do Bergk 21,Diohl
28, 7 ol que so presenta a sí mismo perseguido
a muerto por sus enemigos (Diohl 32).

püY0^
: on su ^cope ion "más corriente in",
sis te en el concepto dó "huida". Cf. L id d e 1T3
Soott,vol# II, p. I92I4..
1. ?i

: numeral...,-.-.•

1. apYo^ , jón.

-92-

��O |j,ev yap auTcíyv T]a^yr) Te xa! ptÍ86f}v
9ovvi6a Te xai ^idttcotov r\\Lepag
6aivu^e vo^, coctttep AapA|)axT]voe
xaTecpaye 6t^ tov xXrfpov cocfTe ^pT) axa-nre iv
opeta^j cJÍ^xa p-eTpia
xat xplGlvov xoX\Lxa5 ^o^Xlov yópTov

Athon. VII, 301}. B# Bcrgk 35. Diohl 39.
El ojo do Hiponax sicmpro descubro 1 a
faz burlesca del mando, poro su sátira easi
sicmpro se dirige al núcleo social, sin par_
ticularizars^, como deseando corregir las
fallas del mundo a "travos de la terriblo pi_
cota do sus versos. Contra un hombro anáni^"
mo, probablemente un griego do Asia Menor ,
va dirigido esto fragmento. Lo imagina m os
palaciego, fascinado por la vida do Orion te. Pero la suorto os mudablo y do un oxtro_
mo opulento ( GoyvLba/re xa! jj^ottooto^) pasa
a la miseria ( a^xa ^eTpia Tpooycov )•
1.Hemos conservado los dos advorb ios
en la"traducc^ón.
2.M.OTTG3TO.V
: "picadillo, jigote. Cf •

Liddel 1-Scott, v o 1# II, P. H57*
•-

•:

-9i|.-

�"Uno do estos,, silenciosa y abundantemente,
banqueteando todos los días menudos do atún
como un eunuco do Lampsaco, consumid su patri-

/monio ,
do manera.que ahora debe cavar la roca do las

/montañas ,
comer los higos contados, y pan do cobada,man*
jar de esclavos " •

%^Y j"^ xrrtecr0 ico • Cf.
Scott /.vol. I, p. 925.

Liddo 11—

^ cr^errte iv
: cavar, arar la tierra^
^* ^ie^rp toe
: medido, mediocre. Traducimos
con cierta libertad,
émuóWina : pan do Tesalia, cocido, sobro
las conizas,-..-.-.

-95-

�El ^jlol Yevoi'T;o TOipGevog, xaXif Te xat ^epe iva.

Hephaest. 30. Bergk 90. Diehl 79.

AaBeTe uod 0a luai ia 5 xoiko Bou^taXo^ tov

loc; y^P eip-i Kou^ ap-apTavc^ jíotltcdv

Suid. s. d.

Bo^-TtaXo^ . Bergk 83.Diehl 70.

.96.

�"Si me tocase una virgen hermosa y tierna"-

^-^_ . -fi-_-. ^Ifl

"Toma mi túnica, quiero herir los ojos de

/Bupalo,
soy muy hábil ,y no me equivoco cuando hió./ro".

^97-

�Qg oí jjlev ayet BomtaX¿p xcrcr)pcúVTO.

Tzetzes. Lycophr. ij-3^ Bergk 11. Diehl

1. JtaTapaop,a t

:

maldecir, imprecar.

Ti oxp ^ci^aV'oi Baojca"^ o'&lt;uvG;;HT}ü'a

Choerobosc# Epim. I, 280. Bergk 12. Diehl 20^

^98-

�"Parece que a ^úpalo todos ló maldecían".

"¿Cómo, viviste en la misma casa del mal

/vado Bupalo?".

-99-

�Mo^cra
^ eaGÍet ou xcrua xoqio^,
evvecp ,OTKog \(jr{cpt61 xaxoq xaxov o?tov
órj^ocrir) itapa 0iv

Athen. XV, 698. B. Bergk 85 . Diehl 77.
Este fragmento es una sátira lograda del
hexámetro y del estilo épico.
Según Ateneo (15p. 69^ b),que cita unafuen
te más antigua, ésta es la primera parodia de
la .literatura griega. El poeta invoca a la Mu
sa para que le inspire las "hazañas" de un fa

moso comilón, utilizando tópicos prestigios!
simos. Los últimos versos resultan más bien os
euros. Se refieren a las desgracias que sobre
vinieron a Eurimedón.

1) Eopu|ieóovTLaóea

: seguimos la lección

de Bergk que lo considera patronímico.
4) Traducimos "proceloso",muy conocido por
las versiones homéricas para insistir con s u
H:ono burlesco.
-100-

�"Cántame oh Musa, a Eurimedón, mar de Ca-

/ribdis ,
de vientre voraz, que devora todo el uni -"
/verso,
y cómo por una mala votación
la mala suerte lo destruyó^

Esa fue la decisión del pueblo en la orilla
../del proceloso mar"^

-101-:

�Ex be TT^g -meXXri^

, aXXoT* ^Api]

Athen II, I|_95 c.d.e. Bergk 39. Diehl 17,

"-¿102-

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�ÍNDICE DE LOS FRAGMENTOS.TRADUCIDOS.

ARQTJÍLOCÓ
Bergk 1 - Diehl 1 .••••••••^•••••••*•p.- 2
B.2- D.

; 2..........-

B .3 ~ D.3 ,,• ...... ... .... . . . .••
B.^

k
o

^ D. ^ . 5. A ...."56

B.6 - D.

^

B.^ 9 - Dv

6 a „, •" 8

7 f.. 12

b.17 - d. ..16^ f.....^...^16

b?19 - p.

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B.20 - D.

19 ?,,18

B.21 - D.

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B.22 - D. .20.,,,..^XLI
B.^ 25 ^T.D.t 22 ^.......^........,22
B.27.- D.

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B.2o — D..

2/4. ........ . ... :• .'• .V.-. .^0

B.29 - D.25 ...........;........

�Bergk 30 - Diehl 26
B.

-36 - D.

B.51 - D. •

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la..1*2
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B.52 - D.5I* ..XXXIII
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53 - D.

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B.

^^. 3^ ,- p.(^ . ,5,6. ..^...;.;.1*6

B.

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B.

. . 50. -. p... , . . ¿O. ^...l*fl

B.

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B.

. .^,6^ .-.. D.. . ^ .67. ........^....•..50

B.? . Pa .". v . t , • 7^- ?•• •*.•••%•••••••••"••jhb. . , 71. - p.....71...............;...^.30
B.

^ 7l|^ r. p. .... 7]..........

^ .58

B.

,.77.r.P. ....77^.....XV

B.

,,01*..-.D... .101*.. •...¿..^......^.32

B.. ,Q5.r.D.\. 118..'.................^.30
B.

.88.-.P... t9lj.......1^2

B.

. ,92 ^- P.'.'. . ,87 .•".3k

b.

. ;93.T,Pt ....86...,^5^

b.

,91*.- p..., „, .88*.1*0

-110-

�Berglc 96 '-'Diélii % •••.••••••••••••.•• p. 36

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b.

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B.

- 'll0 - ^D.^ *

^^ '^ "• ."• •• • • • • ."• • • XXXVI

HIPONAX
Bergk 11 - Diehl 13

98

B#

12 - D.

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B.

16 - D.

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88

B.

28.-P..,.62.........&lt;.

92

B. .

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B.

31 - D. 36 .'

90
-111-

�Bergk 35 - Diehl 39...... p.

j9I4.

B.

102

39 ~ D.

17:.

B^^ . , ^72 ^-'D. " "81 ........... XLVIII
,P^~. • ' 73* '- ^'.' '" '^6'...........i.

90

b.. .-83^-d;'*''"70......

96

^B/^^ ^.-85 --u; " '^77 ........^^......:....-.-. 100
. B^. . . ^ 90"-' D*.

.

' 79"...... ......^......;

96

Diohí ¿9 ....................

8^

Dichl 32.•-•88

OTROS AUTORES GRIEGOS

35, 1#p. 15
ANACREO^TE - Bergk 8, Diehl 8

24

CALIMACO -Anthol. VII, J4.I5

'3

ESTESÍGORÓT- Bergk 51 . ..^......'........

15

ESTOBEÓ " - Bergk 5, ^ Diehl 5 . . .. ."'. . . . . . . .

6*4

GAETULlCÓ - Anthol.' VI, . 71 .....;..'..". 40-4l
LEÓNIDAS'1'Anthol. VII,^4q8 ...-......."

75

MIMNERIvIO - Bergk 2, Diehl. 2 .....^.... 63-64

-112-

..^^-.'••

�SI^ESIO, El. calv., XI, B .......... p. 29

SOL^^N - Bergk 13, Diehl l,vs.63-6^.... # 65
TEOGNIS, I, vs. 133-134, llf 1-142 ......
I, vs. 1029-1036

"

53

�ÍNDICE GENERAL

INTRODUCCIÓN . . • . . J . . . ¡ .' p. V

r La poesía yámbica eñ la
literatura griega, p.XIE. ^
Principios métricos, XV.
Arquílocó, XXVII. Hipo ^
nax, XLV.
ARQUÍLOCÓ
HIPONAX

. . . . . . . . .....

1

...*..... . . ....

71

nota bibliográfica ^ ..... . . .-.105

índice de fragmentos traducidos^ . . 109 •
índice general .... . . . . . . . 115

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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Gonzalo Marín</text>
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                <text>La poesía yámbrica griega : Arquíloco e Hiponax</text>
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                <text> Medina Vidal, Jorge.: La poesía yámbica griega :Arquíloco e Hiponax /Jorge Medina Vidal..   Montevideo : Facultad de Humanidades y Ciencias, 1956; 112 p.&#13;
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�6 7.

P fleí

A^

EUGENIO PETIT MUÑOZ

LA VIVIENDA CHARRÚA
(Interpretaciones gráficas y dibujos en el texto de Conrado Petit Rucker)
A la memoria del Dr. Buenaventura Caviglia (hijo),
gran estudioso, intérprete sutil de hechos recónditos,
y bienhechor de estudiosos y de intérpretes, desapa
recido en momentos en que se hallaba en prensa este
trabajo, hasta el cual llegó el aporte de su erudición,
sus bondades y sus luces.

'V
La magnífica Exposición Panamericana de la Vivienda mínima
y media que se realizó en 1949 en el Ateneo de Montevideo, no
merece sino elogio como esfuerzo, como realización en general, y
por sus altas finalidades sociales,
Pero hubo en ella dos detalles que, aunque realizados con pa
ciencia y habilidad encomiables por su autor, el Sr. Rodolfo Maruca
Sosa, nos parece un indispensable deber señalar como erróneos para
que los millares de visitantes, los maestros y profesores, los niños de
las escuelas y los estudiantes puedan rectificarlos a tiempo. Se trata
de la tentativa de reconstrucción de la vivienda y la indumentaria
charrúas, que se han incluido en la exposición como homenaje a
nuestros primitivos habitantes, en lo que debe verse un nuevo mo
tivo de elogio.
El presente trabajo tiene por objeto solamente la primera.
Se ha dado como representativa de la vivienda charrúa la que
no fue su típica vivienda, su vivienda primitiva, la que correspon
día al período anterior al uso del cuero del ganado para el techo
introducido por la conquista, pero que fue no obstante la que pre
dominó aún después de la difusión de aquél en la zona de habitación
del charrúa. Y al intentarse la realización de una vivienda bastar
deada o "mestizada" por el uso del cuero de ganado europeo, se han
cometido dos nuevos errores:
a) El no haherle dado tampoco ninguna de las tres formas, a
saber: cuadrada, cupuliforme alargada con techo semi cilindrico, y
cupuliforme pura, o sea de base redonda, con tendencia conoide y ge
neralmente llamada choza en forma de colmena, que, sin contar una
cuarta dudosa (la mampara de tres paredes sin techo), aparecen des
criptas inequívocamente en fuentes de primera mano, sino una de
rivada de la segunda de las mencionadas o aproximada a ell
es sino una deformación de la misma, y que podría defini
cupuliforme alargada de techo semitroncocónico, pues su
— 37 —

989.502 PET viv
La vivienda charrúa /

0 ^ 4 i) 3 5
FHCE/034035

�— 8S —
bj b sbiu 'sBjqBjBd sns ap j^njxaj jouaj jb soiuauajB sou is
'japuodsajjoa BjaaaaaBd buijoj BXna X 'sBuaSipui sajBtuiuB ap sojana
uoa Bqaaq BpuaiAiA Bun 'saipuBjanb soj b jaaouoaaj soiuaqap anb
soj ua '44sopuBjXn^?í soj b asjinqiJjB ojsia souiaq opaiAQ ua ojog
•ofBqBjj a^sa ap o^afqo ojap^pjaA ja sa jbj X 'BtujBqa
BpuaiAiA bj ap oipmsa un 'ouisiui is ua 'souiBÍoBq 'jbuoisboo ojxaj
-ajd jbj bX opuBpiAjo 'anb BJBd oaijoui ajuajaaxa un 'opoj ajqos 'sa
souiipnjB anb b uoiaBaijiiaaj bj Bqaaq JBfap ap ojisodojd ja ojaj
•(Binsiui B^ ap Bjnjonjjsa 'Bpjambzj
JOTjadns ound bj u^) -oapiAa^uop^ ap oauaiy p ua BpBzipaj Bipaní A. buiiu
-jui BpuaiAi^ bj ap BUBaijaniBUBj uoiaisodxg bj ua Bpiqiqxa X Bsog BanJBj^[
oíIPH -aS Ia ao&lt;^ BpBiua^uí BiujBija spuaiAiA bj ap upiaanj^suooajj — -\ -oi^

•(•[ *^ijf) soqaajajqos souanbad sojubj
sojjo jas b iiBjjpuaA anb o\ ap sajuBj^ajui 'sa|qBai[dxaui HBiJB^psaj
a^jsd bj^o aod anb 'scuuamajdun ouioa opBuoiauaur Bq SBnjjsqa so^
ap oauBJodraa^uoa un^uiu anb 'souii}[n so^sa 'sojuamap 'oqaaj p aaqos
ajuauíBtJBJ^iqjB sopBaopa 'sBuaSipui sa[BraiuB sosjaAip ap 'sbui sojpns
soaana soun^p '(auodsip as anb ap SBaipj^ouoat sajuanj SBaiun sop
sb{ b apuodsajjoa xu 'BiAnjj b^ BJiuoa Bsuapp sa 'BipduiBa Bjjsanu
ap SB^ajjBa ua BjAspo^ asaaA apand ouioa 'jopajxa p ^p^q opd [a
anb opiqBS sa sand 'opBjsnfB oaoduiBj sa ou anb &lt;q 'opd uts oppana
'Bpipnp uopanj^suoaaj b^ ua 'sBuiapB 'aaajsdB anb oaana) sappaiBiu
sojsa jod SBpjnp^suoa sb^ BJBd sa^uanj sb^ jod sopBpuas soaiun sapiaaj
-Bui oiuoa o^pqBa ap o boba ap oj^na p opipBUB jaqBq 13 (q
X íounuiin p Bap anb ua 'opuoj p B^sBq 'ouiix
-bui p BzuBap anb ua 'BpBJjua b^ apsap ajuamjBnpBj^ opuapaaaap ba

�o "paravent" que al toldo o choza. Y, por un lado, sería muy arries
gado, en el estado actual de los conocimientos, asimilar sin grandes
reservas a los querandíes con los charrúas; y, por otro, la vivienda
constituida por la simple mampara o "paravent" quedará casi total
mente descartada para el charrúa, a través del presente ^studio, por
evidencias resultantes del análisis riguroso de las fuentes^. La aculturación parece, entonces, más bien pampa o patagónica. Dice así
Oviedo en el pasaje aludido: "Sus casas son un amparo, como de
medias cho^as de cueros de los venados é animales que matan, muy
pintados é adobados para defensa del ayre é del agua; é aquesto son
sus moradas" (1)."~~
No se ha conservado, in situ ni en la museografía, vivienda alguna
de los charrúas, lo que se explica dada la destructibilidad de las sus
tancias que la formaban, ni reproducciones materiales de la misma,
de época o debidamente autorizadas por la. crítica arqueológica o
etnográfica." r^~
Debemos recurrir, pues, a las fuentes escritas y a la iconografía
de época, abordando, por necesidad, las delicadísimas discusiones que
plantean. Al hacerlo así, debemos hacer dos aclaraciones previas:
&gt;•
1. Que aunque el P. Mastrillo Duran, en una de sus cartas
annuas, de 1628, dice que los charrúas "ni tienen casas ni sementeras
ni lugar determinado" (2), entendemos que sólo ha podido hacerlo
por ignorancia, o para justificar la resistencia de los charrúas a la
conversión evangélica, resistencia que quedaría explicada con la
exhibición de su estado de animalidad y de degradación.
También sin duda este mismo propósito denigratorio, cuyos al
cances en la deformación de la verdad histórica habría que revisar
de una vez mostrando las causas de que dimana, hizo decir al
P. Cataneo, en su relación del viaje de Buenos Aires a las Misiones,
que "viven como bestias, siempre en el campo o en los bosques, sin
casa ni techo" (3). Pero podemos ver cómo se contradice en seguida,
denunciando la falsedad de su anterior aserto, expresando que "las
mujeres son las que trabajan en las necesidades de la familia, y par
ticularmente en las continuas mudanzas de sus barracas" (4), con lo
que confiesa la existencia de viviendas.
Las pruebas de la existencia de la vivienda charrúa son indu
dables, como podrá verse en este estudio.
2.

Que las modernas investigaciones sucesivas de Outes (5),

(1)Gonzalo Fernández de Oviedo v Valdés. — Historia General y Natural de las
Indias. — Tomo II, pág. 173. — Madrid, 1855.
(2)Documentos para la Historia Argentina, publicados por la Facultad de Filosofía y
Letras de Buenos Aires, tomo XX, "Iglesia", pág. 537.
(3)Carta del P. Cayetano Cataneo, inserta en el "Cristianesimo felice" de L. A. Muratori y traducido del italiano por J. M. Estrada, en "Revista de Buenos Aires",
año IV, N. 43, tomo 11, pág. 332. Buenos Aires, 1866.
(4)Ibidem, pág. 333.
(5)Félix F. Outes. — Sobre las lenguas indígenas rioplatenses. Materiales para su
estudio, en "Revista de la Universidad de Buenos Aires", N. 99, año X, tomos XXIIXXIV, Noviembre de 1913, págs. 231-237.
— 39 —

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•(021-611
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�etnográficos, a los que habría que dar para ello una generalización
que no sería, en suma, sino una petición de principios. En efecto,
D'Orbigny funda previamente su hipótesis de la unidad entre cha
rrúas, yaros, bohanes, chañas, minuanes y guenoas, no en observa
ciones hechas directamente por él sobre todos esos grupos, sino sola
mente en lo que llama la "identidad perfecta de costumbres" que
entre ellos habría, de hecho, señalado Azara. Y partiendo de ese su
puesto, sobre el que no vuelve más, hace después su diagnosis antro
pológica sobre uno solo de esos grupos, diagnosis que, en tales con
diciones, se nos hace forzoso suponer, a nuestra vez, ya que no
estableció reservas ni distingos, quiso referirla a todo el conjunto.
Pero si bien D'Orbigny da, en grueso, cifras relativas a la esta
tura corporal (elemento de clasificación que debemos sin duda con
siderar como muy valioso) (13), tales cifras corresponden sólo a
mediciones hechas in vivo, pues no tomó medidas esqueléticas ni craniométricas. Y, por el contrario, debemos consignar en este punto
el absoluto desamparo en que todavía permanecen las cosas, pues
hasta hoy, que sepamos, sólo han sido medidos un único cráneo y
un único esqueleto charrúas (los de Vaimaca-Peru), y ningún otro
esqueleto y sólo un cráneo chana entre los de todos los demás grupos
aludidos, y ambos cráneos arrojan medidas tan desemejantes entre sí
como que el primero es "netamente braquicéfalo" —¿un amazónido?— y el segundo hipsidolicocéfalo (14). Falta, pues, aún, hacer
las diagnosis correspondientes sobre un número grande de restos de
individuos procedentes de diferentes enterratorios. Pero, en grueso,
el gran complejo charrúa es una unidad.
X_ bien, el primer documento que aparece en el tiempo descri
biendo una vivienda charrúa es de Pero Lopes de Souza, el lúcido y
minucioso navegante portugués que recorriera en 1531 y 1532 nuestras
costas detallando su paisaje, naturaleza y habitantes en su célebre
diario, que, como se sabe, quedó inédito hasta 1861. Dice así en la
parte que nos interesa: "Mandei la hum marineiro a nado... e veo
e disse-me.. .que aquillo, que pareciam tendas eram 4 esteiras, que
laziam hüa casa em quadra, e em riba eran descobertas: e fato lhe
(13)J. Imbellom, De la estatura humana como elemento morfológico y clasificatorio,
en "Runa", Archivo para lag ciencias del Hombre, publicación del Instituto de Antropolgía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires,
; 1948, Vol. I. Partes 1-2, págs. 196-243.
(14)Las medidas del cráneo y el esqueleto charrúa pueden verse, con la bibliografía per
tinente, en Paul Rivet, Les dernieres charrúas, en "Revista de la Sociedad de Ami
gos de la Arqueología", año IV, Montevideo, 1930, págs. 52-65.
En cuanto al cráneo chana, se trata de uno de los pertenecientes a los 19 esque
letos extraídos de un túmulo de ese grupo en Rincón de Haedo, departamento de
Río Negro, por nuestro distinguido colega Sr. Carlos A. de Freitas, quien los con
serva en su poder, con la tierra que los envolvía, a la espera de las mediciones y
los análisis, químicos y demás, de los técnicos. El Sr. Freitas tuvo la deferencia de
facilitarnos dos para que los transportásemos personalmente al Museo Etnográfico de
Buenos Aires, como lo hicimos, en 1948, con objeto de someterlos a la diagnosis
del sabio profesor Dr. José Imbelloni, quien nos había hecho el honor de prometér
nosla toda vez que le llevásemos las pie^as. Medido uno de ellos, pues el otro no
estaba en condiciones, por el operador Sr. Marcelo Bormida, con prolijidad cuyas
cifras, en medidas e índices, publicaremos oportunamente, el Dr. Imbelloni, en
carta que nos ha dirigido, lo diagnostica como pámpido.
_ 41 —

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un bjjb apuBj^[) "(^x) msbssou s^p OB5pj Bp sapiai uiBuas :bija uibu

�mentable es que carezcamos de detalles sobre estos "apartamientos"
como sobre la forma de las chozas. Pero, lo mismo que en Lopes de
Souza, el material vegetal aparece inequívocamente aludido.
Las primeras descripciones de la jviyienda charrúa que hayan
visto la luz son de Don Martín del Barco Centenera. Son también somerísimas, pero claras, y aparecen en los cantos X y XI de la
Argentina, es decir, que pertenecen al año 1574, y se refieren, la pri
mera a la zona de San Gabriel, actual Colonia, y la segunda al delta
del Paraná.
Dice la primera (19) :
En siéndoles la parte ya enfadosa
Do viven la desechan, que de estera
La casa solamente es fabricada, ,
Y asi presto do quiera es mudada.
Y la segunda (20) :
Llegamos con favor de la marea
A la primera casa, y al buhío
Que es dicho Tabobá de paja y nea:
. Los Indios luego salen con gran brío... etc.
Conocidas son la probidad y exactitud históricas del arcediano
poeta, que el P. Sallaberry demostró minuciosa y concluyentcmente
en "Los Charrúas y Santa Fe", como su concisión, que daba ruda
mente, no obstante, en el verso "ramplón", valga la sentencia de
Mitre, la prolijidad del detalle esencial, y de ahí el valor de estas
brevísimas diagnosis.
Dice, en primer lugar, que la casa es de estera, y dice asimismo
que tanto la casa, aisladamente, como el "buhío" todo, vistos por
Centenera como testigo presencial, es decir, tanto las chozas como la
toldería entera, esta toldería charrúa que llevaba el nombre del ca
cique Tabobá (sabido es que los españoles generalizaron frecuente
mente la voz indígena "bohío" que se daba en la zona antillana a las
viviendas colectivas, para aplicarla también a las aldeas o tolderías de
otras regiones de América), eran de paja y "nea", es decir, de paja y
juncos.
En efecto, según el Diccionario de la Academia, nea es aférisis
de anea, y anea: "Planta de la familia de las tifáceas, que crece en
sitios pantanosos hasta dos metros de altura, con tallos cilindricos y
sin nudos, hojas envainadoras por la base, ensiformes y flores for
mando una espiga maciza y vellosa, de la cual la mitad inferior es
femenina y masculina la superior. Se emplean las hojas de esta planta
para hacer asientos de sillas, ruedas, etc., 2. // Espadaña, la - acep.".
La anea es, pues, la paja de totora, la de aterciopelada flor tu
bulada marrón, o sea un junco. Pero a su vez puede ser la cortante
paja brava, la de blancos penachos, que es también un junco, pues la
primera acepción de espadaña, a que nos remite la propia Academia,
(19)Martín del Barco Centenera, Argentina, Lisboa, 1602, canto X.
(20)Ibidem, canto XI.
— 43 —

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O}U9uiap ppuasa a}sg -oqoa} pp sb[ b oiuoa sapajBd sb^ ap s^aaisa
sb[ b 9SJO9J9J BJBd o}ub} pjnjd p Ba[duia S9nd 'sBnS^ sop ap oqoa}
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�En su Histoire du Paraguay, publicada en París en 1756, dice
Charlevoix, refiriéndose a los guenoas: "Leurs Cabanes sont bientót
dressées, quatre piquets en font toute la charpente, des nattes grossierement travaillées, d'une espece de glaieul qu'ils tirent de leurs
Marais, en font les Mura^les; les toits son de méme fabrique; elles
sont si petites, que pour peu qu'une Famille soit nombreuse, chacun
a bien de la peine a y pouvoir étre couché. Une peau leur sert de
matelat [sic] &amp; une autre, de couverture" (24). (Sus cabanas son
pronto levantadas, cuatro piquetes forman toda su armazón, esteras
groseramente trabajadas de una especie de gladiolo (25) que sacan
de sus pantanos hacen sus paredes, los techos son de igual fábrica;
y son tan pequeñas, que por poco que sea numerosa una familia, cada
uno tiene bastante trabajo para poder estar acostado en ellas. Una
piel les sirve de colchón y otra de cobija).
Notemos que la precisión con que, por una parte, Lozano y
Charlevoix señalan el número de cuatro para indicar el de los postes
de sostén de las esteras, y por otra Lopes de Souza y Xarque, como
hemos visto, y el Dr. Saldanha y Dumoutier, según más adelante se
podrá apreciar, aluden a la existencia de varias paredes; y la no
menor precisión con que los mismos Xarque, Charlevoix, Saldanha
y Dumoutier certifican la existencia del techo, dan la certidumbre
de por lo menos un primer tipo de vivienda charrúa, de junco tren
zado, tres o cuatro paredes formando una planta cuadrada, y un techo
cuyas características trataremos de precisar más abajo luego de la
necesaria discusión, y obligan a descartar la hipótesis de que la vi
vienda charrúa fuera una simple mampara o "paravent" colocada
contra el viento, tipo primitivísimo de vivienda que otros pueblos,
especialmente australianos y americanos, usaron, y que Serrano, en
un trabajo reciente, supone, no sabemos con qué bases de verosi
militud, frente a tantos testimonios que la contradicen (incluso el de
Lopes de Souza, que si bien muestra una casa sin techo en verano,
le atribuye las cuatro paredes de una casa en cuadro, y no una sola,
como sería la mampara), haber sido la vivienda charrúa de verano, al
paso que la choza de juncos sería la de invierno (26).
Una excepción fundamental, con todo, debemos señalar: la de
los yaros. Recordemos que al comienzo de este estudio hemos dicho
que el grado de homogeneidad o heterogeneidad, en cuanto a lo et
nográfico, y no sólo en cuanto a lo lingüístico y a lo antropológico,
del gran complejo charrúa, está aún por determinarse. Nada extra
ño es, pues, que aparezca una excepción, vinculada, no al nombre
genérico de los charrúas, sino al de uno de sus grupos, que en este
caso es el de los yaros, en cuanto a tal o cual hecho etnográfico par
ticular, aún de los más fundamentales, y por consiguiente, a uno tan
(24)Charlevoix. — Histoire du Paraguay, tomo IV, págs. 93-94. París. 1756.
(25)Glaieul es, según el Grand Dictionnaire Larousse, una planta de la familia de las
irideas, de hojas largas, deprimidas y puntiagudas eomo las espadas, y glaieul des
marais, nombre vulgar del iris de los pantanos o falso ácoro.
(26)Antonio Serrano. — The Charrúa, en "Handbook of South American India
blicado por la Smithsonian Institution. Washington, 1946, pág. 192.
— 45 —
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X oaaaiqaaq jg jnzB ojuauíBuijp apuB¿^ ja B¿a ¿oj¿aqoa ns 'opnusap
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jod oqaaj ^iqBq ou X 'ojans ja aod sopBuiBxiBdsap UBqB^sg *ojj jap
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tnbB anb 'sazoaaj sajStj sop a 'jBjuoa ap siaAissodiui a sapuBj^ ojintu
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BtABq obu a 'oBqa ojad sopBtuBJJBdsa uiBABjsg *oij op BnSt? b uiBABa
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-nqiJjB 'X69J ap afBtA ns ua 'aquasap ddag '^ ja anb oj ttjuaABJBdí^
ja ajuauíBsiaajd sa j^ 'BpuatAiA bj ap biujoj bj sa oj outoa ajuBjJodiut

�recuerda haber visto en descripciones de viajes y en iconografías re
lativas a la Patagonia (31), pues supone que la fuerza de los viento
de estas regiones requería un amparo muy amplio, como el que estos
últimos prestan.
El tenor textual de las palabras del P. Sepp se presta tanto a
la una como a la otra de ambas interpretaciones. Señalemos a favor
de la propuesta por el Dr. Caviglia el empleo de la palabra "caba
nas" (32). Pero nos inclinamos a pensar, para esta vivienda de los
yaros, en un "paravent" o mampara de una sola pared (fig. 2), por
ser éste el tipo dominante en los pueblos de la cuenca platense que
lo usaron en sus zonas más septentrionales, y en poblaciones brasi
leñas de cultura también bastante tropical (33), a los que conside
ramos más vinculados con los charrúas, y con éstos a los yaros, que
a los patagónicos, y porque las expresiones "extendida al aire" y "entre
dos árboles", que se emplean para mostrar cómo se instalaba la ha
maca del cacique yaro, sugieren que el resguardo de pared de junco
era mínimo y no formaba un ambiente ni medianamente cerrado. Nosólo alejan la idea de estar la hamaca rodeada de paredes, en cuadro
y ni aún siquiera en disposición abierta, sino también que, aunque
se quisiera pensar que haya podido estarlo, cuesta imaginar que dentro
del breve recinto delimitado por ellas cupieran, todavía, dos árboles.
Por el contrario, el contexto del documento parece indicar que el ca
cique no estaba protegido de los animales sino por dormir alejado del
suelo. Y, a mayor abundamiento, un indio reclinado en una hamaca
colgada entre dos árboles y protegida del viento sólo por un "para
vent" simple es mostrado, cabalmente, en uno de los documentos ico
nográficos relativos a indios brasileños a que acabamos de remitirnos
en la nota 33 de esta misma página: el correspondiente a los purí.
Con todo^ si se tratara de una choza de tres paredes sin techo,
como cree el Dr. Caviglia, habría que decir que esta descripción de
Sepp relativa a los yaros confirmaría la de Lopes de Souza relativa
a los charrúas (lo que expresamos sin olvidar que Lopes de Souza noda el nombre de charrúas a los indios que describe sobre la margen
izquierda del Río de la Plata, si bien su identificación con éstos,
por razones tanto geográficas como etnográficas está impuesta ine
quívocamente). No estaríamos ya frente a una excepción yaro, con
su localización Uruguay medio, sino frente a un hecho charrúa gene
ralizado. Por ello, no descartamos totalmente la eventualidad de la
existencia de un segundo tipo de vivienda charrúa, consistente en
la ya aludida de tres paredes en cuadro sin techo y de junco tren
zado (fig. 3).
(31)Agregamos nosotros ahora que, sin salimos de un manual tan conocido y cómodo
como el Handbook of South American Indians, publicado por la Smithsonian Institution, Washington, 1946, véase, v. gr., el toldo ona de tres paredes en disposición
abierta, sin techo, y de cuero, t. I, pl. 37, inf., y el tehuelche con pared posterior
inclinad^ hacia adelante, que no deja, con todo, de oficiar en cierto modo de techo,
pl. 39, inf.
(32)En el original alemán "Hiitten", y en la traducción inglesa cit. "Huts".
(33)Véase, v. gr., siempre en el Handbook referido, el "paravent'" de los caingang pri
mitivos, t. I, fig. 56, y el de los purí, pl. 110, inf.
— 47 —

�•(buisiui b¡ ap Bjn;anJia 'Bpjainbzi joijadns ajjsd b¡ ug)
•BrujBqa BpuaiAiA ap 'opBzi¡Bjaua3 'stnn odu un —aiuajajip buoz ua X oijj ap
Baoda ua B¡¡anbB b jBiujijuoa Jod— aiuaui¡en)uaAa Bjjep sou 'BpuiuipB jas ap
'anb B[ 'ddag -j ¡ap uoiadijasap b¡ ap aSjns anb 'ojbá BpuaiAiA b¡ ap (bijÜiab^)
-jq ¡ap b¡) a¡qisod uoiaBjaadjaiui bjio b¡ jianpBj) zba b¡ b Bijpod X 'jo¡sa ap
SEip so¡ BJEd opsiinb oqaaj ¡a uoa EnjjBijj BpuaiAiA b¡ Bijinii)suoa X Bznog ap
sadoq ap ojauíjBui ¡a jod bisia b¡ Búas anb 'ojpena opuBiujoj 'Bjjand b b¡)bu
-iisap Bjajsa o ¡BnjJiA Bjjena eun X sapajBd sajj ap oqaaj uis szoq^ — • -aig

•(buisiui b¡ ap Bjnjanjisa 'Bpjainbzi joijadns au^d b¡ ug)
'ddag 'j ap uoiadijasap b¡ ap saABjj b oipaui XBiiánjQ ¡ap ojbX BpuaiAiA b¡ ap
sa¡qisod sauoiaB^ajdjaju; sb¡ ap Bun omoa a^jns anb X 'ouBaaA ap BpuaiAiA omoa
SBnjjBqa so¡ b aXnqiais ouBjjag anb '4i^uaABJBd,, o ajdmis BJBduiB]^ — -^ -^ig

�Volviendo ahora a la vivienda charrúa propiamente dicha, y a
la misma precisión, más arriba señalada, relativa al número de cua
tro postes, debemos decir ahora que tal precisión, admitida, además,
como hemos demostrado que debe admitirse, la existencia del techo,
descarta a la vez la idea de que la choza tuviera techo de dos aguas,
porque ignorando los charrúas, como seguramente tuvieron que igno
rarla, la técnica de la cercha o triángulo formado por dos lados oblicuos
o pares y un travesano que los une como base, llamado tirante (fig. 4),

Fi". 4. — Choza de dos aguas, que podría haberse construido utilizando el
sistema de la cercha o armadura, sistema que los charrúas ignoraron, como
todos los pueblos primitivos, por lo cual afirmamos que no pudo ser así la
vivienda charrúa. (En la parte superior izquierda, estructura de la misma).

técnica que supone un gran progreso en la construcción que ni si
quiera los griegos conocieron, la choza de dos aguas les habría exigido
por lo menos los seis postes de sostén que son inherentes al techo
de dos aguas sin cercha, a saber: dos para soporte del travesano cen
tral y más alto, que divide las dos vertientes del techo, y cuatro para
sostener los laterales, como puede verse en la fig. 5.
El techo era, pues, plano, y hay que suponerlo entonces inclinado
hacia atrás para evitar que la lluvia se empozase en él si fuese total
mente horizontal, o formase un charco que molestase la entrada si
fuese inclinado hacia adelante o aún hacia uno de los lados (fig. 6).
Damos en la pág. 53 un grabado de la obra de Famin a que nos
referimos más adelante, que ostenta este techo plano inclinado hacia
— 49 —

�•(buisiui bj ap BJnjanjisa 'Bpjainbzi joijadns ajjBd B[ ug)
•ojxaj p ua BBpsip sajuanj sbj ap saABj) b aiUBUituopajd b\ ouioj aájns anb
'sbjjb Biaeq opsuipni ouB[d oqaa) uoa 'soaunF ap BnuBqa BpuaiAi^ — '9 -oi^

•(Buisítu bj ap BJiu.in.u8a 'Bpjambzr joijadns ajjBd
bj ug) •BnjjBqa BpuaiAiA bj B^sa Bja oaodniB) anb soiubuijijb anb oj Jod
'jBundB soniapod son ou 'ajuainSisuoa jod 'anb jap A. 'BnjjBqa BpnaiATA bj
BJBd uBjBuas ojxaj ja ua SBpBjia saiuanj sbj anb ojatunu 'oJiBna uoa ojjaaBq
ajqísod Bjanj anb uis 'saisod sias oqaai ja jBuodos BJBd opijanbaj bijcjeij
o Bqajaa bj asopuszijun ou 'anb SBnSB sop ap Bzoq^ — -g *oig

�atrás en una choza doble de cuero, mostrada como vivienda pata
gónica del siglo XIX (lámina I). El arquitecto don Juan Giuria nos
dice haber visto el techo plano inclinado hacia atrás en chozas de
Santiago del Estero, y el profesor paraguayo don Guillermo T. Bertoni nos amplía esta misma observación llevándola desde el Chaco
santafecinq hasta Tucumán, siempre con materiales vegetales.
1 Azara, ^n sus viajes de 1784, describe a los charrúas bajo la
impresión fresca de haberlos visto y oído describir por primera vez,
y anota: "Habitan bajo toldos de esteras" (34). Pero estas páginas no
vieron la luz hasta que Mitre las publicó en 1873 con el nombre de
"Viajes inéditos", y este libro, con ser una fuente preciosísima, pa
rece ignorado por la mayoría de los autores que citan a Azara, y es
porque, entre tanto, habían alcanzado enorme difusión los "Viajes
por la América Meridional", del mismo gran aragonés, compuestos
muy posteriormente, viajes que Walckenaer publicó en 1809, y que
infinitos autores, incluso nuestro Figueira (35), han copiado y aún
siguen copiando. Ahora bien, la descripción de los charrúas que da
Azara en esta otra obra parece mucho más cerebral, más construida,
pero menos pintada sobre lo vivo que la otra, y es en ella que dice,
olvidando lo que había visto y escrito veinte años atrás: "Ignoro cua
les eran sus antiguas habitaciones, cuando no tenían pieles de vacas ni
de caballos. Las que tienen hoy no les cuesta mucho trabajo cons
truirlas. Cortan de cualquier árbol tres o cuatro ramas verdes y las
encorvan hasta clavar los dos extremos en tierra. Sobre los tres o
cuatro arcos formados por estas ramas, y un poco alejados los unos
de los otros, extienden una piel de vaca y he aquí una casa sufi
ciente para el marido, la mujer y algunos niños. Si es muy pequeña
se construye otra al lado. Cada familia hace otro tanto. Se compren
de bien que no pueden entrar más que como los conejos en su agu
jero. Se acuestan sobre una piel y duermen siempre sobre la espalda,
como todos los indios salvajes. Es inútil advertir que no tienen sillas,
bancos ni mesas y que sus muebles se reducen a casi nada" (36)
(fig- 7).
Azara decrihe aquí, pues, en cuanto a la forma, y para este se
gundo período de la vivienda charrúa, que parecería haber abando
nado los juncos para cubrirse de cueros con la introducción del ga(34)Viajes inéditos de Don Félix de Azara desde Santa Fe a la Asunción, al interior del
Paraguay y a los pueblos de Misiones, con una noticia preliminar de Bartolomé
Mitre, Buenos Aires, 1873, pág. 177.
(35)José H. Ficueira. — Los primitivos habitantes del Uruguay, en "El Uruguay en la
Exposición Histórico-Americana de Madrid", Montevideo, 1892, pág. 144. Ibidem,
en separata, pág. 30. Figueira añade allí a los datos de Azara estos otros: "Las
dimensiones de estos toldos eran de 180 centímetros de largo, 60 a 90 de ancho,
y otro tanto de altura", y da como fuente de estos últimos la siguiente: Eduardo
Acevedo Díaz. Etnología indígena, "La Época" de Montevideo, Junio de 1891. Ahora
bien, no obstante nuestras búsquedas prolijas, no hemos podido hallar en la colección
de "La Época" comprendida entre 1890 y 1891 otro trabajo de Eduardo Acevedo
Díaz sobre charrúas que el que citamos en la nota 97 de la pág. 70, en el cual
no se hace referencia alguna a estos datos ni a otros de naturaleza etnográfica que
Figueira atribuye al mismo en la pág. 146 de su op. cit.
(36)Azara. — Viajes por la América Meridional, ed. Calpe. Madrid, 1923, pág. 44.
— 51 —

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uppuaiB bj uoa sopBAjasqo X 'so^p uoa 'isbo 'jiatauoo piiiuuad a^ anb
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ouioa sa^B) 'adag anbiaBa oxdoad |a uoa ubtaia anb SBnjJBqa ap

�ni siquiera fueron los dominantes ni aún para la etapa de la historia
del charrúa posterior a la conquista.
En cuanto a la forma, porque aún mostrando el uso del cuero
como material para el techo (cuero que aparece con su pelo intacto
exhibiéndose por fuera), un grabado de comienzos del siglo XIX nos
pinta a los charrúas teniendo por vivienda una estructura total
mente cupuliforme, es decir, no alargada sino de base redonda y
sin techo semicilíndrico, sino hemisférico pero de tendencia conoide,
de mayor altura (superior a la de un hombre), y lograda por la in
serción en el suelo de varias gruesas ramas que se van curvando
hacia lo alto para juntarse en un solo ápice central, y cubierta de
cuero sólo en las partes media y superior, es decir, dejando un es
pacio vacío a partir del suelo hasta una altura desigual de medio
metro a un metro, aproximadamente, hacia arriba. Se trata de un
dibujo firmado Gallino, que desgraciadamente no es el pintor italia
no del mismo nombre que vivió en Montevideo a mediados del siglo
pasado, porque, de haberlo sido, podríamos tomarlo como a un po
sible testigo de vista, dibujo inserto en la obra de Giulio Ferrario,
"H costume antico e moderno de tutti i popoli", tomo II, publicado
en Milán en 1821, y que puede verse en colores, fuera de texto, entre
las páginas 234 y 235 de la misma. Ferrario atribuye en el texto,
mediante una referencia de la pág. 235, este grabado a la vivienda
charrúa, pero cuando habla de ésta, copia mecánicamente a Azara
en su segunda versión, recién citada, de la misma, pues describe la
cupuliforme alargada de techo semicilíndrico, que no corresponde al
dibujo, y ello conduciría de primer intento a rechazar la autentici
dad de este último. Sin embargo, como la choza cupuliforme pura
aparece claramente descripta como vivienda charrúa por Dumoutier
en documento que más adelante acabaremos por aceptar luego de la
necesaria discusión y nos llevará a admitir así en la choza en forma de
colmena el cuarto tipo de vivienda charrúa, el grabado en examen
la confirmaría, y es por ello que una prudente reserva nos obliga a
admitirlo, aunque con las necesarias dudas, como posiblemente toma
do de algún apunte de viajero que verosímilmente lo sacara del na
tural. Damos a nuestra vez una reproducción fuera de texto de este
grabado (lámina II).
Otro grabado, que figura bajo el N. 6, como charrúa, en la
obra "L'Univers. Historie et description de tous les peuples", etc.,
tomo caratulado "Chili, Paraguay, Uruguay, Buenos Aires, Patagonie, etc.", de M. César Famin, edición de 1856, grabado que damos
también fuera de texto y luce al pie los nombres de Danvin como
dibujante y Branche como grabador, que ninguna autoridad espe
cial confieren a la obra (lámina III), reproduce exactamente esta
choza de Gallino sin la menor modificación, aunque introduciendo
cambios en los personajes del cuadro (personajes de líneas griegas y
no indígenas, por otra parte) para lograr otra composición artística.
El propósito de respetar fielmente tanto la forma de la choza como
el material de cuero con que está cubierta, manteniendo intactos
hasta los detalles de la cabeza y la cola colgantes del vacuno, se hace
— 55 —

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-inb soiuBiJBjsa,, anb ap sisa^odiq B^ opBajuB^d Bq ouBjaag (o#^
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�����otras tantas del guenoa y 1 con otra charrúa, semejanza que en el
peor de los casos, es decir, si no se admitiese que el guayaná formara
parte del gran complejo charrúa, debería interpretarse como producto
de préstamos o aculturaciones, y otro tanto podríamos decir, enton
ces, de las analogías etnográficas.
Castellano
vosotros
si
padre
tu (posesivo)
nuestro
hoca
el (artículo)
ser
^
ser hecho de }•
tal cosa j
frío
en

Kaingang .
en
ha, ham
iong
en, am
ein, en
ientkü, etki

Guenoa
—
an
on
—
•—

Chan

—
eme
am

—

hek
ti

ten

—

ten

kujate
te, ke, gan

rahate

ti

—•

Charrúa

em
kan

—
gue

Debemos señalar, asimismo, que la voz ein, que en kaingang sig
nifica, como se vio, "nuestro", coincide con la terminación del nom
bre de dos caciques minuanes: Maulein y Saltein (46), y es casi idén
tica a la del toponímico Cuareim, de la zona minuana a la vez que
guayaná (47).
4.) Pueden señalarse además, como vimos, semejanzas etno
gráficas entre guayanás y charrúas, que el propio Ferrario recoge de
Azara, tales como las de practicarse heridas en brazos y piernas (48),
semejanzas que, dada la precisa localización de Azara, debemos re
ferir a los guayanás del oriente del Uruguay, que no son guaraníes,
como lo demuestra el idioma de sus actuales descendientes, los Kaingangs, que acabamos de citar, y no a los del alto Paraná, que son,
todavía hoy, un grupo guaraní.
5.) El nombre "guayaná" es muy semejante, por una parte, al
de "guana" (y no es imposible que los guanas de Azara sean los guenoas, pues de otro modo sería inexplicable la ausencia total de una
mención siquiera de pueblo tan numeroso e importante como éste en
la obra de aquél) ; y por otra al de "Guayaná", zona de habitación
fundamental de las culturas arawak, a que pertenece, por lo menos
(46)Manuscrito de la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, del que Aurelio Porto
transcribe preciosos fragmentos en su monografía Primtiivos habitantes do RíoGrande-do-Sul, publicada en "Instituto Histórico e Geográfico de Rio Grande do
Sul, Brasil", Annais do Primeiro Congresso de Historia e Geografía Sul Rio-grandense, Vol. I, pág. 297. Porto Alegre, 1936.
(47)La terminación ein, por otra parte, es arawak, pues figura, y cabalmente, también,
como pronominal, aunque no para posesivos sino para personales, y no para la pri
mera sino para la tercera persona, en las voces alléin (él, ella) y kaujéin (ellos,
ellas), en el idioma kóggoga de la familia "arhuaca" de la Sierra Nevada de Santa
Marta (Colombia), según Rafael Celedón, Gramática de la lengua kóggoga, Paris,
1886, págs. 13, 14, 15, 16, 17 y 18.
(48)Azara. — Viajes por la América Meridional, ed. cit., pág. 45.
— 57 —

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�liante, por consiguiente, sin olvidar el toldo guenoa cuadrado con
lecho y claramente familiar, de Xarque y Charlevoix, no como un
tipo más a agregar con seguridad a los que venimos precisando dentro
del gran complejo charrúa, sino como uno más a incluir sólo eventualmente en la tipología, sin duda múltiple, de la vivienda charrúa.
Véanse, ahora, las palabras de Azara describiendo esta vivienda:
"El plano topográfico de cada casa se reduce a dos líneas para
lelas, de ocho varas y media de largo, separadas una de otra por un
intervalo de cuatro varas y cuarto y terminados en cada uno de sus
extremos por un semicírculo. Clavan en tierra, en la dirección de
cada una de estas líneas paralelas, ramas de árboles, que encorvan,
y añadiéndoles otras, que amarran fuertemente por sus extremos,
constituye el conjunto una serie de arcos, a un pie de distancia unos
de otros; amarran en seguida otras ramas horizontalmente, cruzando
estos arcos a la misma distancia, es decir, a un pie, y recubren el
total con paja larga que reúnen en los campos y que amarran fuer
temente a las ramas; todo lo cual forma una bóveda cilindrica que
se extiende de una de las líneas paralelas a la otra. Cierran los ex
tremos con ramas de manera que formen una bóveda cónica en cada
uno, y que ellos reúnen a la otra, la cual, como acabamos de decir,
es cilindrica" (52). Damos dos intentos de interpretación gráfica de
esta vivienda: uno con el vértice del cono hacia arriba, en que el
medio cono terminal pasa a ser necesariamente un cuarto de esfera
(fig. 8) y otro con el vértice hacia abajo, en el que la planta semi
circular de los extremos a que alude Azara se transforma, también
por necesidad geométrica, en triangular (fig. 9).
Y, por su parte, Sánchez Labrador, sin describir su forma, dice
a su vez que los chañas le edificaron, a su pedido, una choza, de la
que expresa: "Las paredes y techo eran esteras tejidas de unos jun
cos que llaman Boqui y se levanta a la altura de unas tres varas" (53).
Esta choza chana, que desde luego no podía ser colectiva porque es
taba destinada sólo a habitación del jesuíta, estaba en el pueblo de
los Layanas, que, según el mismo autor, pertenecía a los chañas (54),
a quienes identifica, a su vez, con los guanas (55). Era, pues, para
nosotros, tanto una vivienda chana como una layana-guaná, y, por
consiguiente, dadas estas identificaciones que hemos venido haciendo,
y especialmente lo que expresamos en la nota 49 (pág. 58), una
vivienda guenoa, aunque sin duda de pequenez excepcional.
Manejada con la misma prudencia con que acabamos de hacerlo
en cuanto a sugerir la posibilidad de ensanchar nuestras actuales con
cepciones sobre los límites del gran complejo charrúa con la inclu
sión en él del guayaná, y por consiguiente de confirmar nuestras no
ciones sobre la vivienda charrúa con las que se conocen sobre la
vivienda guayaná, esbozaremos ahora, a cuenta de someterla en opor
tunidad a los rigores de la crítica propia y de la ajena, una hipótesis
(52)Azara. — Viajes por la América Meridional, ed. cit., pág. 51.
(53)J. Sánchez Labrador, El Paraguay Católico, ed. Buenos Aires, 1910, tomo II, pág. 269.
(54)Ibidem, pág. 266.
(55)Ibidem págs. 267 y 331.
— 59 —

�•(erastm bj ap Bjnjanjjsa 'Bpjainbzi Joiaadns ajjBd bj ug) -ofBqs epeq
ouod jap aaiijaA ja opneao^oa Bzoqa Bmsim b{ ap uoiaBiajdjaiuj — '5 'aig

'(boisioi v.\ ap Bjni.injjsa 'npjambzt joijadns a]JEd b[ ug)
•ojiuaa ^a ua o otuaJixa un ua asjBjjBq Bjqap uoiaBaiqn ns is asjejou^í jod
aaaJBdB ou Bijand Bg -Bjajsa ap ouena un buijoj anb 'BqiJJB Biasq ouoa
jap aaijjaA ja opuBaojoa 'oaiuoa ajjaia ajqop X oaiapuijiaiuias oqaai uoj bjjbS
-jbjb auijojijndna Bzoqa ubj^ souibiubjj anb bj b 'BJBzy Jod Bidiiasap 'BfEd
ap (¿BUBqa?) (¿Bouan8?) vuvnS spuaiAiA bj ap uoiaBjaadaajuj — *g -3ig

�más de ensanchamiento del gran complejo charrúa, atribuyéndole
también el grupo brasileño bororó. Nos tienta a hacerlo así, en pri
mer lugar, la semejanza entre este nombre y el del toponímico Po
roró, del Departamento de Lavalleja, el cual resultaría inexplicable
si no pensáramos en que fue impuesto a la región que todavía lo
lleva por alguno de los grupos indígenas que vivían en nuestro país
o de los que lo visitaron. Y dentro de estos grupos, no se le puede
encontrar ni una raíz guaranítica, como la que ostentan la mayoría
de nuestros toponímicos (a menos que pensásemos en la onomatopeya
guaraní "pororó", alusiva a la crepitación, y con ella a la comida de
maíz que por crepitar en el fuego es llamada así, onomatopeya que
carecería de sentido y de fuerza para explicar un toponímico de la
geografía local), ni una raíz pampa, como las que en uno que otro
ha podido señalarse. La imputación al charrúa parece, pues, indicada,
salvo que se admita una penetración esporádica y fugaz del bororó
como elemento intrusivo extraño al charrúa mismo. Pero es que, en
segundo lugar, nos tienta a incluir al bororó dentro del gran com
plejo charrúa, el parentesco que al bororó reconocen actualmente los
etnógrafos y etnólogos dentro del común denominador de los pueblos
gés del Brasil oriental, precisamente con el kaingang, descendiente
del guayaná a que acabamos de referirnos (56). Ahora bien, aunque
&lt;56) Puede leerse en S. Perea y Alonso, Inventario del acervo lingüístico conocido de
los indígenas de la Banda Oriental y de las tribus afines de las regiones adyacentes,
con notas sobre ciertas costumbres de dichos indígenas que señalan notables coinci
dencias culturales con otras tribus del grupo lingüístico arawak, ("Boletín de Filología",
Montevideo, t. II, N. 12, Setiembre de 1939, pág. 618, y Filología comparada de las
lenguas y dialectos arawak, t. I, Montevideo, 1942, pág. XCIV), el siguiente párrafo:
"Celedón (39X) nos dice además, que "EL ARHUACO (que tal es el nombre
genérico que damos a todos los indígenas de la Nevada [Sierra], [lleva], colgadas
de los hombros, cruzando espalda y pecho, cuando menos dos mochilas de variados
colores, tegidas por la esposa, en donde guarda el HAYO [coca], el AMBIRO
[tabaco] y el PORORÓ [recipiente de la cal], que le sirven para entretenerse en
la mayor parte del tiempo y para saludar cuando encuentra algún amigo". Y la
nota señalada (39X) corresponde a "Celedón (Pbro. Rafael). Gramática de la
. lengua kóggaba. Paris, 1886, ps. V, X y passim".
Sería tentador, entonces, añadir a lo que expresamos en el texto, que, en tercer
lugar, el hecho de que la voz pororó es arawak y significaba entre los antiguos
"arhuacos" de la Sierra Nevada de Santa Marta, que son los estudiados por Celedón,
el recipiente de la cal, y de que la masticación de cal (costumbre de origen polinésico, como es sabido) es señalada por Silva, según el Códice Vilardebó, como
costumbre charrúa, hace que la coincidencia lingiiístico-etnográfica, si bien no pre
cisamente dándose en el charrúa ni en el bororó aisladamente tomados, sino en su
correlación, es decir, entre el nombre de uno de esos grupos y una costumbre del
otro, tal como se la llamaba en el idioma de un tercero que puede ser tenido como
la raíz de ambos, aparezca estimulando más aún el ánimo a la admisión de la
hipótesis.
Pero el argumento es imposible porque hay error de copia en la transcripción
del Sr. Perea y Alonso. No es pororó sino poporo el nombre del recipiente aludido
(Celedón, op. cit., págs. X, XXII, XXIII y 71), recipiente que no es para cal des
tinada a la masticación, sino una "calabaza en que echan cal de conchas de mar,
para chuparla" (ibidem, nota 2 de la pág. XXII). Por otra parte, tanto poporo
como sus derivados popora, voz del verbo poporear, y el sustantivo poporeo, (ibi
dem, págs. XXII y XXIV), no son voces kóggabas sino españolas, aunque no se'
especifica allí su origen, pero sí el hecho, precisamente, de ser españolas: en efecto,
poporo figura como española y cabalmente con su traducción al kóggaba como "súggui", en el vocabulario español-kóggaba de Celedón (op. cit., pág. 71), y no aparece
en cambio entre las palabras kóggabas del vocabulario kóggaba-español que el autor
incluye en la misma obra.
— 61 —

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'IS^ '^Bd "9^6I 'uojüiuiqse^ 'uo;jnj;;suj iiBiuosqiiuig z\ jod opB.&gt;
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tap ajviaos uo¡tvstuvg^otj ap apnjaj n uoi¡nq;j¡uoj — -ssnvaxg-iAaq aaavi^ (¿g)
'tn^auop i^B íeoiput oduid ^je anb op sienx jepouioo^ tnapod as oeu
epp ojjuaQ "soanoo souanbad sun^^B a BJjaj Biadojd b obs soi^BossB
no sbji}bd^b SBns se a 'Bjjod ap Bpoi aAJas apaasd BjjBnb y 'BAnip Bp
Bn^B jtajjoasa jBxiap BJBd 'SBJiajsa SBppaj s^p niBsn otdo^d sibui opd
apuo 'opsi^aj ap aAjas anb jopadns a^asd b a 4bsbo Bp sopB^ sajri 'jBtn
anb BpuiB 'uiBdBi sasaj ap sojnoa sunS^ a 4BnqBi b a)UBq[amas 4Bqpd
ap sBjiaj sBJiajsa ssuanbad SBinn ojbui op ojunf sazaA sbjbj a buijod
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opuBzijijn 4ajuauiajuBuiniop9Jd ouis 'BjajBJBd ojps tbá ou UBqBJaAas
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soj 'Btusiui biujoj bj b unB Á 'jBijajBui jb o^uBno ua anb ap 'BqiJJB
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ap ojojoq soj ap sajBijiuiBj sbj oinoa sajqxuoq soj ap Bzoqa bj ojubj

�alí coman, alí cosinham, porérn mais limpias as tem do que ao seu
proprio corpo, que nunca vé agua, senáo quando lhe chove em cima:
a estos ranchos lhe chamam Toldo e ao seu ajuntamento Toldaría" (60).
(Acostumbran a armar sus mudables casas sobre alguna descubierta
colina y raras veces junto al monte. Unas pequeñas esteras hechas
de paja, semejante a tabúa, y algunos cueros de reses tapan, aun
que mal, tres lados de la casa, y la parte superior que sirve de teja
do, donde lo más generalmente usan esteras trenzadas, para dejar
correr el agua de la lluvia. La cuarta pared sirve toda de puerta y
sus alfombras o pisos son la propia tierra y algunos pequeños cueros.
Dentro de ellas no se pueden acomodar más que cinco indios; allí
duermen, allí comen, allí cocinan, pero más limpias las tienen que su
propio cuerpo, que nunca ve agua, sino cuando le llueve encima: a
estos ranchos les llaman toldo y a su conjunto Toldería).
Y tabúa es "nombre común a dos plantas de las cuales una per
teneciente a la familia de las tifáceas (typha minor) sirve para hacer
esteras" (61), o "paja de que se hacen esteras gruesas", etc. (62).
*''

—^) Vamos ahora a los documentos de 1825 y 1833.
El Capitán Silva, qu'e vivió en 1825 cinco meses entre los charrúas, escribió en 1841 en su preciosa memoria, que integra el hoy
llamado "Códice Vilardebó" y puede leerse en el Boletín de Filología,
húmero 6-7 (Marzo-Junio de 1938) : "Sus tolderías consisten en esteras
hechas con varillas de junco seco que van a buscar a los bañados y
que unen entre sí con cerdas de caballo. Estas esteras las sostienen
con horquillas de madera, puestas verticalmente, sobre cuya bifur
ión descansan palos transversales" (63).
Quedan los documentos de los que vieron a los charrúas en París
1833, y que Rivet publicó en su magistral monografía "Les derniers
Charrúas" en nuestra "Revista de la Sociedad de Amigos de la Ar
queología", volumen IV, de 1930.
Ante todo, debemos demostrar que eran efectivamente charrúas
para dar a sus datos la validez de fuentes, porque el historiador
Ángel H. Vidal ha negado que estos llamados "últimos charrúas"
(Ramón Mataojo, Vaimaca-Peru, Senaqué, Tacuabé y Guyunusa),
fuesen efectivamente charrúas (64). Se funda, substancialmente, para
(60)Manuscrito del Dr. Saldanha, cit. por Aurelio Porto en Primitivos habitantes do
• Río-Grande-do-Sul, en "Annais do Congresso", etc., cit., pág. 295.
(61)Simóes da Fonseca. — Diccionario Encyclopedico da Lingua Portugueza, huera
mente refundido por Joáo Ribeiro, Río de Janeiro-París, 1926.
(62)Diccionario da lingua portugueza, composto por Antonio Moraes Silva.
(63)S. Perea y Alonso. — Transcripción tipográfica y Exégesis filológica provisional
del "Códice Vilardebó", versando sobre la lengua y costumbres charrúas, en "Bo
letín de Filología", N. 6-7 (Marzo-Junio de 1938), Montevideo, pág. 10. Véase
además: Juan C. Gómez Haedo, Un vocabulario charrúa desconocido (Boletín ci
tado, N. 4-5, págs. 341-350), y S. Perea y Alonso, Filología comparada de las len
guas arawak. Montevideo, 1942, XLV-LVI.
(64)Al referirnos solamente al historiador Don Ancel H. Vidal como sostenedor de la
tesis de que los indios llevados a París por Mr. de Curel no eran charrúas, no ol
vidamos que Florentino Ameghino, en La Antigüedad del hombre en el Plata,
París-Buenos Aires, 1880, tomo I, págs. 465-471, había negado también que lo fue
ran, suponiéndolos cruzados con negro, y fundándose en razones somáticas para in
terpretarlos así. Pero como Rivet, con posterioridad a esta posición negativa del
— 63

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sopBiuoj 448BnjJBqa sounqu^, sopBiuBjj sonpiAipüi oaup sosa anb a^JBd
Bun^uiu ua B^suoa oj^[ o'j isoj^osou souiapuodsaj 'uaiq BJoqy
•(59) ^aq^naB^ JBdsB^) ap p BqBjn^ij so^sa aj^ua
X 'satuBJBnS UBja [sauoisij^ sbj ap] Bjsmbuoa bj ap sandsap BjaAijj
oCbj^ anb sojauoisiui ap sodjano soj ap sbisia3j ap sbjsij sbj ua uojbj
-nij anb sajquiou soj^ anb ua (o#^ X í^njJBqa nqoj bj b uojaiaaua)
-jad anb 'oqnq osbob X 'sounSjB jaqBq opnd sojja ajjua^, anb jauodns
jiiuisojaA sa anb aaouoaaj o jad 444juBJBnS bzbj ap UBja [sBnjjBqa
SOpBUIBJJ SOJ BJJUOa J^UIJ BUBdlUBD BJ JBnj OAn^ '^8I U3 BpiJJ
-nao 'joijajsod uoiaBAajqns BXna ap zibj b 'uoiuj^ Jjog 9P BÍUOID
bj ppunj 'sauoisij/y[ ap BUBdiuBO bj ap osajSaj ap '8^81 na opuBna
jaua^) jb] uoJBUBdiuoaB oj SBijiuiBj sns uoa anb soipui soj ap
bj isBa 4bsbui bj 'ojauínu ubjS ja?^ anb u^ (o'j :isb ojjaaBq

�(68). Ahora bien, con este mismo nombre de Laureano y con el
apellido Tacuavé hemos descubierto su partida de bautismo en Paysandú, precisamente, a f. 43 vta. del libro a que más abajo nos refe*
riremos, como nacido el 8 de Setiembre de 1809 e "hijo legítimo de
Eustaquio Tacuavé y de Francisca Martínez, Indios de esta juris
dicción", y aunque no se dice allí que estos indios eran "vecinos
de este Pueblo", lo dice textualmente así, a f. 19 vta., la inscripción
del bavitismo de Apolinaria Tacuavé, la hija segunda, al parecer, del
mismo matrimonio, nacida el 18 de Agosto de 1807, al paso que María
Manuela Tacuavé, nacida el 11 de Agosto de 1805, que sería probable
mente la mayor (si es que no existían otros hijos anteriores sin bau
tizar, cosa no imposible pues la iglesia de Paysandú sólo se inaugura
en 1805) aparece inscripta a f. 2 como hija también legítima de los
nombrados, a quienes llama "Indios de este Partido". Quiere decir
que los padres de Tacuabé eran indios, aunque la madre de apellido
español y por ello quizás mestiza, y que vivían casados y con el
hábito de bautizar a sus hijos en el partido o jurisdicción de Pay
sandú, habiéndose avecindado en él, o sea, que tenían el arraigo y
las costumbres que hacen suponer los rudimentos de vida social ci
vilizada propios de lo que era entonces aquel pequeño pueblo cris
tiano de indios guaraníes, o por los menos de sus aledaños. Notemos
además que ni una sola vez se dice de ninguno de los dos padres que
fueran indios charrúas, no obstante haberlos tenido que mencionar
por tres veces el "Libro de bautismos", y siendo así que, como volve
remos a decirlo más abajo y con mayor amplitud, las anotaciones in
dican que el indio era charrúa cada vez que lo eran efectivamente al
guno de los inscriptos o sus padres. 3. Podemos aducir en oposición
a la tesis del señor Vidal un documento de procedencia doblemente
insospechable, por provenir del propio General Rivera, y por figurar,
precisamente, como parte de la prueba, en el trabajo del Sr. Vidal.
Nos referimos a la carta que el General Rivera publicó en el "Iris"
de Río de Janeiro el 30 de Octubre de 1848, en contestación a "0
Americano", carta que certifica la nacionalidad charrúa de tres de los
indios llevados a París por M. de Curel (que son los cuatro últimos
de los cinco que hemos mencionado), pues dice: "Se e verdade que
se repartiram os Charrúas, porque d'elles nao quizemos dar cabo; e
que tres foram levados a Francia por mr. de Curel, a quem foram
dados. E essa a cousa única exacta que O Americano escreve relativa
mente aos Charrúas" (69) (Si es verdad que se repartieron los cha
rrúas porque no quisimos acabar con ellos y que tres fueron llevados
a Francia por Mr. de Curel, a quien fueron dados. Es esa la cosa única
exacta que "O Americano" escribe relativamente a ellos). Y cuando
Rivera habla de charrúas, debe entenderse que sabe lo que dice. No
era tanta la confusión que se sostiene existía entre indios charrúas e
(68)Ibidem, pág. 14.
(69)Ángel H. Vidal, La leyenda de la destrucción de los charrúas por el General Rivera.
en "Revista del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay", tomo IX, Montevideo.
1932, pág. 179, nota.
— 65 —

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U9 Jiui^op S9psj99Bq opnd SBtnBf (p Í89JB^ ap sajqtnn^soD UBqBjJBU X
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U^ ojnoso sbui 'opBaouojq oanoso jopa ubjuoj^ (b :sBnjjBqa sojap^p
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Bj^anu jod opBass souiaq 'bijbjSououi BpB^p ns ua oaipnd
anb ea^uanj 4t48BPJJBH9 8OUIíJIP^ sopBtuBj^ sojsa b uoJBipn^sa o uojbjbjj
'uojatA anb ssuosjad SBSjaAip sb[ jod sijb^ ua sopi^oaaj so^Bp so^ ap
Bspduioa b[ ap assq b[ aaqos 4anb jipBUB souiapod 4uns 'a^uauíBiajauoa
S?W o'^ • (0¿) 4t8OíPuí 9P sopand,, soj ap 'ajuauiBpBjsnfB 'buib^ sa[
as anb so[ b 'sojauoisiui so^ ap X t4sBnjJBqa soipux^, so^ ap sa^uaaaj
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ap ojuatUBdtuBa pp uoiaisodmoa b^ ajqos XBnBJB^ pp oujaiqoS
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uoa uppupsip biusiui b[ opuaiuaiuBui anSis as 'uoxanpAa^ b[ oup
opusna j^ 'saiuapiAa uaa^q as BnjJBqa zbjb^uoui p X ojauomiu op^uap
-jo p ajjua Bpp ap uami^aj ap ssiauajajip sb[ anb o\ uoa 'pjnjsu
Bfiq ouioa 'ptA as omoa 'BpunSas b^ b X soimjiSaj sofiq ouioa 'sBuiaps
'aiuatnapBtJBAui b^oub sa^ as sojauíijd so^ b anb ap oqaaq p uopuijstp
Buisim Bisa Bjoqojjo^ '^BriJJBq^ ^ipuj 4BSo^ BiJBj^ ap pjnjBu ^fiq,^
ouioa 4soui9JiJ9pj sou BpmSas ua anb b ops oun ua 4X í (44uoiaaipsijnf
Bjsa apM o 444optjJBd a^sa ap^ o 444opand a^sa ap soupaA,^ so^sa jas
ap Bsajdxa upiauaui B| aaajsdB saoaA b) ínXadB^ ap uoiaaipsijnf B[
ap OUB9J93 ojund ojio unp ap o npuBsXs^ ap 4ojubj o\ jod 'souxoaA
X sajuBJBn^ ouioa amauia[qBTJBAUt uBiaunuap so^ sosbo sojsa ua sopqj
-ad^ soXna 4BUBSuap\[ X ouBp^q soiput so^ ap ofiq sa o^nAJBd p anb aj
-uauía^duirs jbjsuoo opuap^q 'sosbo so[ sopoi tsbo ua 'sopBiouB uos soip
-ui souxu ap souisijnBq so\ 'ajuBppB ua S08T u9 uopBioiut ns ap ji^jBd
b opBuiuiBxa souiaq anb 4npuBsXB,j ap 'ojiuag UBg ap Bisa^^j bj ap sa[
-BinbojJBd sojisi^aj $o\ ug *uopu^sip u\ opuaiuajusui Binas as 'sojoiu
-tjd so\ ap 'opiiJaAuoa UBiqBq as anb soaod so^ aj^ua unB sand 'soubii
-sija sojjo so^ X sapijuí uBja soun so[ anbjod ops ou 4sojauoisiui soipur

�rían, según veremos, un "toldo o carpa de junco": y ni la vivienda
guaranítica primitiva, ni, menos aún, la misionera, eran así. Era así,
en cambio, como lo estamos viendo, la vivienda charrúa. Faltaba sólo
el barbote a nuestros personajes, pero ya no lo usaban en estos tiempos
los charrúas; k) Los dos elementos de que está compuesto el nombre
del cacique Vaimaca-Peru, son fonéticamente afines a un alto por
centaje de las todavía no muy numerosas palabras que hasta ahora
se conocen del vocabulario charrúa y sus parientes, (es decir, in
cluyendo las guenoas y las chañas aunque no las kaingang), pa
labras que, contando los nombres propios, pasan a penas de 200. No
debemos olvidar que ese nombre nos ha sido trasmitido por fuentes
francesas y debemos pronunciarlo, entonces, como la haría un francés,
es decir, como Vaimacá Perú. En cuanto a esta última mitad la se
guridad es total, pues en el escrito en que M. de Curel pide al
"Supr. Gob. del Estado", en 1833, se sirva recabar el consentimiento
de los cuatro indios para podérselos llevar a París de acuerdo con
las leyes francesas (76), escrito en el cual, como es sabido, sólo fi
guran los nombres de tres de ellos con los conocidos cambios de
Guyendita en lugar de Guyunusa, Sira en lugar de Senaqué y Perú por
Vaimaca Perú, este nombre Perú, que estaba originariamente escrito
sin acento, aparece claramente enmendado por el agregado de un
fuerte y grueso acento sobre la u final, trazado visiblemente por pluma
y por mano distintas (al parecer las del propio Mr. de Curel) de las
del fino calígrafo que había extendido el documento: la notación
ortográfica francesa Perú debía, pues, leerse Perú en castellano. La
reproducción fotográfica del documento, que damos en la pág. 68
y ve por primera vez la luz (77), lo prueba así (Lámina VI).
Y bien, Vaimacá recuerda varios nombres charrúas terminados
en á acentuada: el de los caciques Caytuá (78) y Abayubá (79), y
especialmente los trisílabos agudos Tabobá (80), también cacique y
toponímico hoy desaparecido, y los igualmente toponímicos Cayastá
(81) y Nogoyá, señalado este último por Serrano y Pérez Colman como
charrúa (82) ; los apellidos civiles Cuiacuá, Cuyucuá, Dinapá (83) y
(76)Archivo de la Escribanía de Gobierno y Hacienda, expediente N. 49 de 1833, cons
tituido por una sola foja, sin caratular, pero indizado bajo el rótulo Curel Don Fran
cisco, por dos indios.
(77)En el artículo del Sr. Vidal que citamos en la pág. 65 se transcribe este documento,
• pero sin acompañarse su reproducción facsimilar.
(78)Martín del Barco Centenera. — Argentina. Lisboa, 1602, canto XIII.
(79)Ibidem, canto XI.
(80)Ibidem, canto XI.
(81)F. J. Sallaberry, S. J. — Los charrúas y Santa Fe. Montevideo, 1926, págs. 266
y sígs.
(82)Antonio Serrano. — Origen del vocablo "Nogoyá", en "Boletín de la Academia
Argentina de Letras", III, Buenos Aires, 1935, pág. 360, y César B. Pérez Colman,
Entre Ríos. Historia. 1520-1810. Paraná, 1936, tomo I, págs. 51-59, y especialmente 53.
(83)Pablo Cabrera. — Datos acerca de los indios charrúas, en "Tribuna Social". Monte
video, Abril de 1934. pág. 35. Estos apellidos no aparecen en la nómina del Pbro.
Cabrera con el acento final indispensable toda vez que se trata de voces agudas
terminadas en vocal, pero ello es sin duda porque tales apellidos figuran escritos con
todas sus letras en mayúscula, y para ese caso no se usa el acento. Por ello revista sin
acento y con todas sus letras mayúsculas Cayastá, es decir, escrito como CAYASTA,
pero este nombre figura además en el texto con las letras siguientes a la inicial.
^ 67 —

�'(oiuauínaop pp ojsaj pp 'jop^ ns ap pnjiB opsjsa p jod
'eauBJodniaiuoa ^aaajBd je bjuii uoa soipasa uBjpq ^s 'ajquioa onisim aisa ap aopenniinoa b
oipeuB as uaiqniB) anb buioo b¡ ouio^ 'oiuoob |^) 'ruaj ap aaqoíou jb ojuaoB nn oipBUB anb
B[ oubiu bjio anj anb asjaA apand anb p ua 'SBnjjBqa soipui saji B BiauBJ^ b jba3jj
EaBd uoisBziaojnB opuB]pi[OS '¿9 -3Bd B{ ua somixap.i sou anb [B ^a-in^ ap -jj^ ap ojpjs^

^Ktt-it ._^^^^í^V

IA V^I^V1

�Obaicá (84) ; las voces inchalá, jalaná, mautiblá, belerá, berá, chaloná y bajiná del Códice Vilardebó (85), y también varios trisílabos
agudos terminados en at, que por variantes de pronunciación o defec
tuosa captación auditiva del que los recogió pueden asimilarse a los
anteriores, tanto más cuanto que tenemos, del toponímico Marmarajá,
terminado en á acentuada, con que se conoce actualmente el Baumarajate que nos trasmitió como tal en el siglo XVIII Don José María
Cabrer en su conocido informe (86), y que, según es sabido, es minuano (87), la variante Malmajat, que nos da un acta del Cabildo de
Montevideo (88). Vaimacá interpretado como Vaimacat, se aseme
jaría entonces a Cumandat (89), nombre de otro cacique, a Malma
jat, y a perakat y gomálat, voces, estas dos últimas, del vocabulario
contenido en el libro La Cosmographie Universelle, publicado en
1573 por el viajero francés Thévet, y que se basa, en esta parte, en
datos tomados en 1555 por marinos franceses que hallaron en estas
regiones a unos indios "gros et grands" de cuya boca las recogieron,
y que Lehmann-Niestzche identificó recientemente, por razones et
nográficas, no con los patagones, como antes se había hecho, sino
con los charrúas (90), como a nosotros nos lo hacen ahora verosímil,
a nuestra vez, además, estas semejanzas lingüísticas hasta hoy no
señaladas por nadie, y que se robustecen, sin que tampoco nadie lo
haya percibido, al parecer, hasta este momento, con el hecho de que
la invocación a la luna, como objeto indudable de culto que estos
indios hicieron en 1555, coincide con la hecha en 1574 por un chaminúsculas, y entonces el propio Pbro. Cabrera acentuó correctamente la á final.
Debemos, pues, generalizar la misma eufonía charrúa de Cayastá y demás nombres,
que nos son conocidos como agudos, para deducir sin ninguna violencia que los
demás apellidos que hemos citado eran también agudos. La duda se disiparía acu
diendo a los documentos originales. Se trata de indios que fueron bautizados en
Santa Fe pero nacidos en la reducción charrúa de Cayastá, e inventariados en un
empadronamiento del siglo XVIII que fue facilitado al Pbro. Cabrera, en facsímile,
por el Dr. Biedma cuando éste era Director del Archivo General de la Nación
Argentina, pero el Pbro. Cabrera expresa que lo perdió, habiéndose valido, para
la nómina que publicó en 1934 en el trabajo que citamos, de una copia que feliz
mente había tomado, sin duda por precaución, del facsímile aludido. No nos ha
sido posible todavía trasladarnos a Santa Fe para intentar una compulsa de las
inscripciones en su original. Celebraríamos que algún colega lo hiciera.
(84)Ibidem, pág. 36.
(85)S. Perea y Alonso, Transcripción tipográfica y Exégenis filológica, etc., cit., en
"Boletín de Filología", N. 6-7, (Marzo-Junio de 1938) Montevideo, págs. 12, 13 y 14.
(86); Informe de Don José María Cabrer, en Melitón González. — El límite oriental del
territorio de Misiones. Montevideo, 1882, págs. 261-264.
(87)".. .Baumarahatc, que ern idioma Minuan significa Serró frió", confr. ^Diario para
os comisarios, astrónomos e geógrafos da primeira tropa], en "Collec^áo das noticias
para a historia e geografía das na^óes ultramarinas que vivem nos dominios portuguezes ou lhes sao vizinhas", Lisboa, 1841, VIL pág. 56. (Cit. por Félix F. Outes.
Sobre las lenguas indígenas rioplatenses. Materiales para su estudio, en "Revista de
la Universidad de Buenos Aires", N. 99, Año X, tomos XXII-XXIV, Noviembre
de 1913, nota 2 de la pág. 237). Véase también Aurelio Porto, O Miriuano na
Toponimia Riograndense, en "Diario das Noticias". Porto Alegre, 23 de Julio y
1. de Agosto de 1931.
(88)Acuerdo del 11 de Abril de 1763. (Revista del Archivo General Administrativo,
tomo 3., pág. 397).
(89)Ibidem, págs. 289, 390, etc.
(90)R. Lehmann-Niesztche. — Una desconocida expedición del año 1548 a la costa de
Patagonia. (Suplemento de "La Prensa", Buenos Aires, 6 de Marzo de 1938).
— 69 —

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(001)
(66)
(86)
(¿6)
(96)
(S6)
(^6)

(6)
(Z6)
(16)

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•(96) ymi{ BaiqBgsouom zoa bx á (56)
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Xa BqBoipui anb }n^ BxnaijJBd bx Jod SBpBuiuua^ SBUBqa sbx SBpoj oiuoa
isb 'aBuoiauaui ap souiBqBaB anb soqBXJSij^ soy uoa ajuBuoisajduii
bzubfamas Bun uaaaajo anbaod mbB uoiaBxoa b aaBjj oun^iodo soiuaaaa
SBqBXJSiq anbunB anb '(6) i^10 ^- Wuív 'sBouanS saaoA sop Xbjj
qBpnBa jaasq ap sora
-BqBOB anb ap oíainf ap so^uauíaxa sox ap ojuairaiaouoa aauaj
-nas 'opBp opis axjaq^q ou aod (^6) sBpBa^uBxd pf^p osuoxy X
anb SBpnp sbx opuBjadns 'BnaaBqa oinoa aqazisai^-uuBiuqaq-jaAaqx oij
-BxnqBaoA aisa aiuauiBAijxuijap JBaipuiAiaa soraaqap x^no ox opoj jod
' (16) ^jauajua^ Biuaumaop anb 'xouBdsa un b JBijBsap BJBd

�tales en Santa Fe; al del indio Naybú, que el General Antonio Díaz
conoció entre los charrúas (105); a las voces tinú y caracú, que figu
ran en el vocabulario charrúa del Códice Vilardebó (106), aunque
esta última es también guaraní, sin que pueda afirmarse si la aculturación se produjo en un sentido o en el otro; y al nombre de algún
animal silvestre de nuestro país que hay que suponer charrúa por la
lógica de esta concatenación fonética que intentamos evidenciar: no
ya el tatú, ni el pacú, ni el yacú o pava de monte chica, que son
guaraníes, sino el pirú o pava de monte, sin contar el teru-teru, al
que razones onomatopéyicas han hecho sin duda que cargase sobre la
e de la sílaba inicial el acento que debía recaer normalmente sobre
la u de la final, transformando en graves los dos elementos repetidos
en el vocablo compuesto que de otro modo habrían sido agudos (107) ;
(todo ello lo decimos sin olvidar al Perú español guaranizado, que
significa Pedro, y en el cual no hay por qué pensar puesto que hemos
visto que hay también un nombre propio Perú entre los charrúas
de Cayastá, y un cacique charrúa Pirú, ni a las voces guaraníes pyrú
(pisar), pirú (flaco) y muchas otras más terminadas en ú acentuada,
porque lo importante es recordar que en el idioma charrúa se encon
traban también palabras de esa clase, y que, por consiguiente, su
presencia en determinado caso no tiene por qué obligar a pensar que
se trata de voces guaraníes, debiendo, por el contrario, tenérselas por
charrúas todas las veces que, como ocurre en este caso, circunstancias
de otro orden aconsejen con mayor grado de probabilidad que deban
atribuirse a los charrúas) ; 1) Haciendo la misma salvedad con respecto
a la existencia de palabras guaraníes terminadas en é acentuada, dire
mos que a su vez el nombre de Senaqué no parece fonéticamente
guaraní, y en algo se asemeja al de los caciques Sepe (108), Naigualvé,
Gleubiblé y Doimalnaejé (109), todos charrúas.
(105) Antonio Díaz. — Los indios charrúas, manuscrito inédito sin foliar, intercalado en
el tomo 4. de las Memorias del General Antonio Díaz, también manuscritas e
inéditas. (Archivo General de la Nación, Documentos pertenecientes a la adqui
sición Antonio Díaz). Se trata de un códice precioso para el conocimiento de las
fuentes documentales de primera mano para el estudio de los charrúas, que nos
proponemos publicar en breve.
^106) S. Perea y Alonso, Transcripción tipográfica y Exégesis filológica, etc., cit.,^ en
"Boletín de Filología", N. 6-7 (Marzo-Junio de 1938), Montevideo, págs. 12-13.
(107)La voz teru-teru, aunque onomatopéyica, difiere de la guaraní teteu, también ono&lt; matopéyica, con que se designa en esta última lengua la misma ave. Es sabido que
cada lengua crea sus onomatopeyas a través de sus propias tendencias fonéticas y
como, dado que teru-teru no es guaraní y debemos, por consiguiente, atendiendo
a la zona de dispersión de esta voz. que coincide con la del charrúa, suponer fun
dadamente, como lo hemos hecho, que ella pertenecía al idioma charrúa, ella nos
suministra un ejemplo más de lo que podemos considerar formas léxicas naturales
en este mismo idioma.
(108)Antonio Díaz. — Historia Política y Militar de las Repúblicas del Plata. Tomo 2.,
Montevideo, 1877, págs. 86-91; Eduardo Acevedo Díaz, La Boca del Tigre, etc., y
Modesto Polanco, Los indios charrúas, etc.
(109)F. J. Sallaberry. — Op. cit. pág. 266. No añadimos a estos nombres el de Daimanaejé, que Perea y Alonso anota como diferente de Doimalnaejé en su Inventario
citado, porque el último de los autores nombrados ha padecido error, sin duda
por no haber hecho una compulsa personal de las obras que cita como fuentes, y ha
berse guiado acaso por datos que le fueron suministrados verbalmente o en copias
mal tomadas por otros, lo que se explica dada la avanzada edad del filólogo nom— 71 —

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•BjajqB;3 jod zaA ns b 'opiSoaaj ajuauípij Xjjaq
•B[[Eg ap afaEujEinioQ ^ap BiduasuBJi \t.ui uppipdaj a^duiis Bun 'sand 'sa osuo[y
X Bajoj ap afaBUBuiiog ]g -bjou Bisa ajagaj as anb b XjjaqBgBg ap ojqg pp
opBuioi opaqBq ap uopuaní Bsajdxa b^ uoa 'ajsa ap ofBqBJi pp ojxai ¡a ua afanujciu
-log oiusiui ^a 'oiquiBO ua Bjn3i; js X 'Bjajqs^ ap buiuiou bj ua BjnSij ou ajqiuou
opun^as ajsa pEpijcaj ug •afanuEiuin^ ap p Bjcd aiuanj omoo tjBioos Bunqu^,, ua
opBogqnd ofBqBJi opBiía ns ua VH3Mav^ 'OJ^d \b X 'afaEU[Bui;og ap ajquiou \a BJBd
ajuanj: ouioa souiBip zaA BJisanu b anb BUiá^d b^ ua XjjaqBgcg b osuojy X eajaj
ojoap ua BJ13 •SBaajoijqiq sb[ Bpeq SBpi[BS sns Bqngnai^ip ajuoiua[qB(|Ojd anb opBjq
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Bnx.iBqa un UBxn^ij ojps A 'Bisa anb opBziinBq BruxBqa ouiu ojio
aaajBdB ou 'aiuasaxd [a Bis^q 'soxqq sns ubioiui as anb ua '^O8I ^ps^p
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ap 'aiuauq^niJiA 'Baiun B[ Bxa anb BinbojjBd 'npuBs^B^ ap osBa ^a
ua BpBuixijuoa aA as 'sBpBaqqnd aiuaui|BiajBd opis UBq A a^j BiuBg
b UBjpuodsajJoa sauoiodixasui SBXna 'b}sb^b^) ap uoiaanpax Bpiaouoa
Bf ua oa^bs 'oijoiou oqaaq sa anb 'BruxBqa pp ouisiin^q pp p^pij
-Buotadaaxa b^) sopBzii^Bq jas b uoJBa[^ anb SBnjjBqa soipux eouiis
-inbod so[ axiua 'anb ouiisijbj ^ixag *siBd oxisanu ua aiuanaajj oaod
sa A Bja axquiou aisa A '(OXl) sJJBd 9P sasaauBjj soSiuib sns uaatp o[
unSas 'Bsnun^n^) ap ouBiisija ajquiou ^9 Bja B[aB3T¡^ 'uaiq Bjoqy
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-b[ob opBfap a^qBsuadsipui souiBjapisuoa X— SBnjJBqa so^ b uoiaBpj
uoa asjBjBJj uspand anb SBuiap so^ sopoi BJBd ouis 'BpuaiAiA B[ ap ops
ojaadsB a^sa BJBd bX ou '(piauasa o\ sa o^sa X) ajj^d bj^o jo^
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-nq sopBzi^nBq jas b opsSaxx uBXsq anb ssnjJBqa souiu soraisinbod

�nio de 1833 (116), y denuncia, además, sus fuentes, citando, para otros
aspectos, a Azara y al P. Dobrizhoffer (117). La copia es somerísima,
pero visible.
El amigo anónimo de los charrúas que escribió en "Le National"
de París, dice en su artículo del 12 de julio de 1833, refiriéndose a
su vivienda: "...cortan del primer árbol tres o cuatro largas ramas
verdes, luego las curvan de manera de hundir sus dos extremos en
tierra. Sobre los tres o cuatro arcos formados por esas ramas, ex
tienden una piel de vaca que forma el techo. En menos de una hora
de tiempo un jefe de familia edifica así una casa suficiente para él
y su familia. Entran en ella, según la expresión de Azara, como un
conejo en su agujero" (118). La copia es evidente y, además, con
fesada.
En cambio, Dumoutier, el que mejor los conoció y estudió, dice:
"Sus habitaciones son hechas según las localidades, sea con grandes
cañas o ramas de árboles. Cerca de los arroyos se sirven de tres o
cuatro grandes bastones cuyo extremo más grueso hunden en la tie
rra, haciéndolos converger, y por el otro los atan, a veces en vez de
tener una forma cónica, su cabana es cuadrada, sus paredes son for
madas por juncos trenzados, o lo más frecuentemente por cueros que
forman también su techo. En estas chozas se encuentran a veces doce
individuos de los dos sexos y de toda edad" (119).
Pero luego dice: "Con las pieles desecadas de los bueyes o de
las vacas cubren sus toldos (carpas)". La copia de Curel, a quien aún
no hemos citado, podrá hacerse en seguida evidente, pues es la única
vez que emplea en castellano la palabra "toldos", palabra que no es
charrúa sino española, y que traduce por tentes, que hemos vertido
a nuestra vez como carpas, para referirse a su vivienda, en tanto
que cuando describe más arriba el otro tipo de habitación, no el de
cueros sino el de juncos, la llama, como se vio, cabana (cabane) o
choza (hutte). No es, pues, aquí, Dumoutier fuente primaria, sino
que lo es Azara, a través de Curel, pues veremos éste lo está copian
do. Siempre es Azara la fuente primaria única cada vez que se atri
buye al charrúa la choza de cuero. Como fuente primaria, Dumoutier
nos da, pues, los toldos de juncos, bien cupuliformes, con especial
diagnosis caracterizante de una choza en forma de colmena, pues
les atribuye forma cónica, (fig. 10) bien cuadrados, y lo hace además
de darnos también los toldos de cuero. (En cuanto a la choza en
forma de colmena, señalemos que Pérez Colman dice que el topo
nímico entrerriano Mazaruca "se hace derivar de la palabra española
Maza, apellido, y de "ruca", que significa casa en lengua cha
rrúa") (120). Desgraciadamente, el autor no da los fundamentos de
tal afirmación; pero hacemos notar que ruca es la voz araucana que
(116)Ibidem, pág. 81.
(117)Ibidem, pág. 79.
(118)Ibidem, pág. 91.
(119)Ibidem, pág. 106.
(120)César B. Pérez Colman. — Op. cit., tomo I, pág. 65.
— 75

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�carpa de junco), fabricado por ellos será levantado en el recinto en
que residen, para servirles de alojamiento" (122).
Por otra parte, la literatura etnográfica más moderna atribuye a
los charrúas, persistentemente, una choza de juncos como vivienda
originaria. Citemos por vía de ejemplo las siguientes obras:
Manual de Historia de la civilización argentina preparado con
materiales de la sección historia de la Facultad de Filosofía y Letras
de Buenos Aires^ por Luis María Torres, Rómulo D. Carbia, Emilio
Ravignani y Diego Luis Molinari, y ordenado por Rómulo D. Carbia
(págs. 120-121) ; César B. Pérez Colman, Entre Ríos, Historia, 15201810, Tomo I, pág. 157; W. Schmidt y W. Koppers, El método histó
rico cultural, Áreas culturales y su desarrollo en el viejo mundo y
Sud América (Traducción y anotaciones del Dr. Aureliano Oyarzún,
en "Revista del Museo Histórico Nacional de Chile", Año I, Número
2, pág. 165) ; Krickeberg, Etnología de América, trad. española, Mé
xico, 1946, págs. 168-169; Antonio Serrano, Etnografía de la antigua
Provincia del Uruguay, Paraná, 1936, pág. 102; The charrúas, en el
"Handbook of South American indians", publicado por la Smithsonian Institution, Washington, 1946, pág. 192; y Los aborígenes ar
gentinos, Buenos Aires, 1947, pág. 120.
Podemos afirmar, pues, como conclusiones a extraer de este es
tudio, las siguientes:
1.

En cuanto al material, deben distinguirse dos períodos:
a)El charrúa propiamente dicho, en que el junco fue ex
clusivo ;
b)El posterior a la conquista, y que llegó hasta la desapa
rición del charrúa en los comienzos de nuestra vida in
dependiente, período en que, si bien el junco dejó sitio
a la entrada del cuero, para que éste lo sustituyera mu
chas veces, no fue eliminado nunca por él;

2. En cuanto a la forma, sin olvidar el "paravent" o mampara
simple que parecería se dio entre los yaros, y que les sería exclusiva, y
sin que podamos precisar períodos, ni localizaciones o áreas de dis
tribución invariables, ni atribución alguna a grupo determinado, salvo
esa q^e hemos creído poder hacer con el "paravent" para los yaros,
en el Uruguay medio, y acaso con la variante grande de la cupuliforme
alargada para los guenoas y los chañas, coexistieron cuatro tipos de
vivienda:
a) tres con seguridad, a saber, la cuadrada de techo plano,
la cupuliforme alargada con techo semicilíndrico, quizás
con una variante de mayor tamaño y doble cierre cónico
para los guenoas y los chañas, y la cupuliforme pura y
de base redonda, de tendencia conoide, o sea la choza
en forma de colmena; y
&lt;122) Ibidem, pág. 16.
— 77 —

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�existencia. Pero hemos preferido eliminar esta choza de nuestra diag
nosis porque la consideración funcional de esta choza daría necesaria
mente entrada al planteamiento de otros problemas de orden etno
gráfico, a saber, el de determinar si ella estaba destinada solamente a
los ritos funerarios descriptos por Azara o si también servía para los
fines mágicos de las chozas de varones, llamadas "gar^onniéres" por
los autores franceses, conocidas en diferentes pueblos de los ciclos
culturales femeninos o de derecho materno, en las que tenían su sede
y su ceremonial, también espectacular y de finalidad deliberadamente
terrorífica para las mujeres, las asociaciones o sociedades secretas de
los varones descriptas reiteradamente por los etnógrafos.
Este interesantísimo asunto, sobre el cual la investigación, en
lo que respecta a los charrúas, no se ha detenido todavía ni siquiera
para señalarlo como una posibilidad a negar o por lo menos a dis
cutir, habría quedado totalmente fuera del objeto de este estudio,
y por ello nos hemos limitado a dejar constancia aquí de que es ésta
una interrogante más que queda abierta para la interpretación final
del gran complejo charrúa, y por consiguiente un objetivo más hacia
donde dirigir las búsquedas de los estudiosos (124).
5. El estudio de la vivienda charrúa como elemento diagnóstico
para una posible refundición del gran complejo charrúa en el cuadro
general de los ciclos culturales nos haría incluirlo provisionalmente,
tomando como criterio para la diagnosis, indistintamente, bien a la
mampara o "paravent", bien a la de techo conoide cupuliforme o en
forma de colmena, tipos que hemos llegado a precisar como dos de
los cuatro que en ella pueden señalarse, y según fuese el punto de
vista clasificatorio que adoptáramos, ya entre los correspondientes
a los del área que el método histórico-cultural, en las concepciones
de Graebner, llama de derecho paterno, o en alguno de los que en
los de Schmidt son llamados ciclo exogámico-monogámico, ciclo exogámico con totemismo de sexo o ciclo exogámico de derechos iguales;
ya, previas las necesarias discusiones, caso por caso, como asimismo
debería practicarse para decidir su ubicación en uno cualquiera de
los que acabamos de recordar, entre alguno de los que, sistematizan
do diversamente a ambos autores y a Ankermann, a Foy y a Koppers,
(124) Consideramos tanto más necesario el enfrentarse de una vez a este problema con
relación a las charrúas, aunque, como lo decimos en el texto, no con ocasión del
estudio exclusivo de su vivienda, que es lo único que nos habíamos propuesto
hacer aquí, sino en la oportunidad de abordar el examen de sus ritos religiosos y
el del grado posible de supervivencias o entremezclamiento recíproco de los ele
mentos femeninos y los masculinos en su organización social y jurídica, no sólo
por el panorama de sugestiones que en sí mismo abre el trozo transcripto de Azara,
sino también porque, como habrá podido inferirse a la lectura de nuestra refe
rencia a los bororó de Kejara en la pág. 62, los bororó, pueblo que intentamos,
con todas las reservas debidas, proponer como un posible integrante del gran com
plejo charrúa, tenían su choza para hombres, en la que funcionaban las corres
pondientes sociedades secretas y sus ritos. (Véase Claude Lévi-Strauss,
tion a l'étude de Vorganisation sociale des indiens bororó, en "Journal
ciété des Américanistes", Nouvelle serie, t. XVIII, (fase. 2), Paris,
270, 271, 272, 278, 283, 284, 285, 286 (nota), 287, 297 y nota, planchas
X (B), y fig. 15 de la pág. 273.

79

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                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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Gonzalo Marín</text>
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                <text>Apartado del N° 5 de la Revista de Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
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   Montevideo : FHC, 1950</text>
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••

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES HISTORICAS
ENSAYOS, ESTUDIOS Y l.fONOGRAFlAS

NUMERO VI

•
--•

•

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•

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•

.
DEL
EL PRINCIPISMO
..
SETENTA

•

UNA EXPERIENCIA LIBERAL EN EL URUGUAY

'

POR

JUAN ANTO 110 ODDONE

AOVERTENC.1A DE
ED~iUNOO ~f.

NARANCIO

OI RECTOR DBL
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES HISTOlUCAS

•

-

f

1.

UNIVERSIDAD DE LA RBPUBLICA ORlllNTAl DEL URUGUAY
FhCULTAD OB HUMANIDADES Y OENCJAS

•

MONTEVIDEO

1956

1
•

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'

�EL PRINCIPISMO DEL SETENTA

�•

Eiemplar N'!

-

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IN ST ITUTO DE

INVESTIGA CIONES

EN~A YOS,

ESTUDIOS Y

HISTORICAS

MO~OGRA FI A S

..

NUMERO VI

o

EL PRINCIPISMO DEL
SETENTA
UNA EXPERIENCIA LIBERAL EN EL URUGUAY
I NT ROD UCCION
P OR

JUAN ANTONIO ODDONE

ADVE&amp;TliNC.IA OH

FDML1 1

)

M. NARAN CIO

DlitECTOR DEL
INSTITUTO OH INVESTIGACIONES HISTORICAS

UNIVERSIDAD DE LA REPUBLICA ORIENTAL DEL URUGUAl;
FACULTAD 011 HUMAt..'lDAOES T CliNC.l .AS
M ONTBVJ DIO

1956

989 505 000 pr1 eJ 4
FHCE/168679

16 8 5 7

o

�•

�FACULTAD DE HUMANIDADES Y CiliNCIAS

EDICIO ES
DEL

INSTITUTO DE INVESTIGACIO ES IIISTORICAS
PUB1.JCADO:

I: Inauguración

r

plan d e
trabajos del ln.stituto de Investigaciones El istóricas, Montevicleo, 19·18.
ENSAYOS,

E.sTUDIOS

y

ltfO!l{OCRAPÍAS.

Tomo 1: Gazeta de
\Jontei,zdeo, volumen I, 1810* octubre-clícíembre, Advertencia de
EMILIO RAVICNANI, Introdu cción de JtJAN CANTER y Estudio Preliminar de M. BLANCA PARÍS y Q. CABRERA P1ÑÓN, ~Iontevideo, 1948.
BIBLIOTECA

DE

DocuinENTOs

li\-tPRESOS

PARA

LA

RAROS

A1'ttERICANOS.

B1sTORIA

DE

LA

REP ÚBLI CA

ORIENTAL

oE.L

l RUCUA,.. Tomo I: Cultura. Fuentes para la liistoria de la Univer·
sidad. Actas d el Consejo Universitario, 1849-1870, Introducción de
I'ELlPE G1L, con XXI láminas, ~1onte\ideo, 1949.
Tomo II: Descripción
de las fiestas cívicas celebra.das en A-lontevideo, mayo de 1816. Ora·
ción inaugural, pronunciada por Larrañaga en la apertura de la
lliblioteca Pública de i't'Jontevideo, 1816, Introducción de EDMUNDO
?-.1. ~ARANcro, Recon5trocción bibliográfica por AnBELIO RAl\tÍREZ,
con apéndice do cumental, Montevideo, 1951.
BIBLIOTECA DE

IMPRESOS

RAROS

Al'l-IERJCANos.

Esruo1os Y Mo~ocRAFÍAs,
FEDERJCO PAl, l\IA. El Congreso de

ENSAYOS,

V:

CUADERNOS

AnT1cu1sTAS.
BEATRIZ BoscH, Un

Abalos.
hijo de Artigas en Entre Ríos, Montevideo, 1951.
L

ENSAYOS, ESTUDIOS y

MONOGRAFÍAS,

11:

ALA.l\flR-0 DE AvtLA MABTEL,

José Toribio A-f edina, historiógrafo de América, l\.1ontevideo, 1952 .
Torno Ill: Ga~eta de
r.tontet•ideo, volumen 11. 1811, enero-junio, Advertencia de El\tlLIO
... , ro1F.r \

OE

l

'\.trREsos

RAROS

AJ\.tEnICANOS.

y EDJ\tUNDO M. NARANCJO, Introducción de JUAN CANTEB
y Estudio Preliminar de M. BLAN CA PARis y Q. CABRER.'\. P1ÑÓN,
RA\IGNANJ

~tontevideo,
l)OCUMENTOS

1951.
PARA

(A 1-USTORIA DE LA REPL8LJC\ ÜRIE"'llTAL DEL
RELATOS DE VIAJES, J\IEMORIAS y AUTOBIOGRAFÍAS,

Tomo 11:
J' iaje de William Toller a la Banda Oriental y Río de la Plata
&lt;'n 1715, Ad,•ertencia de En,tu:-100 l\I. ' ARANCIO y Esta dio Preliminar
&lt;le RAÚL \ 7AZ FERR&amp;JRA, Montevideo, 1955.
l'RuCUAY,

J\fA1'UALES AUXrLIARES PAR&gt;\ L.\. J"iYt:STJCACJÓN HISTÓRICA, J: }U\N
ANTONIO ÜDDONE, Poder Ejecutivo-Poder Legislativo, 1830-1951. Ta-

blas cronológicas,

~Iontev icl co,

-

1955.

V-

�ENSAYOS, ESTUDIOS Y ~10NOCRAFÍAS,
l, EucENIO PETIT MuÑoz. Artigas y su

111:

EN~AYOS, ESTUDIOS y l\IONOCR.AFÍAS.

J UAN Al"T0:'\10 ÜDDO'NE. El
de EDl\IUNDO ~!. 1\All,\NCIO,

CUADERNOS

ideario a través
documentales, Primera parte, l\Iontevideo, 1956.
princip1~mo

VI:

d,.l setenta, AdverLencia
l\f ODLC\lideo, 1956.

EN

ARTICUI STA S,
de seis ~erie..;

PRENSA:
DoctJ;\tE'\'TOS PARA LA 111STORIA DE LA REPLBLIC\. ÜRIE'\ r \L DEI.
l RUCUA '\'. Tomo III: Dorninación luso bra!&gt;tleña, La reve&gt;lución orien-

tal de 18::2-23.

VII: h1ARTH \ e \7\tPOS DC: G \R \·
BELLJ. Antecedentes de la gestión retolucionaria prom&lt;n:idrz por la
Diputación &lt;lel Cabildo J{epre en tante de t.-lontei1deo en la ciudad
de Santa Fe en el año de 18:!3.
EN A '\OS. ESTUDIOS y Mo~OCRAFÍ &lt;\S.

EN

PREPARACIÓN:
E!\~AYOs. F.sTuo1os Y l\.Io"ocR \FÍAS.

•

1\7 : Ct.. \ DER'\'OS .AnT1c:u1sT.\ . '.!.°
EUGENIO PETIT rrlü1'oz. lrtigas )' su ideario G través de seis 5cries
documcntale~. Segunda p.:rte.

•

-

\ '(

-

�}) \ E Tl T l!I

1

¡;;¡ In titulo de in\e .. tigacio11e hi tórica incorr&gt;or&lt;1
corL El 1&gt;ri1u·j pi rno de] elenta, lle j ur1ri Jlrz.tonio Ü&lt;ldone,
1111. 1111 coo ntÍTIZ&lt;'IO a la, serie J~n ayo , I~ tud io y
lonografías.
/!,"'/ r&gt;res&lt;'Tlle es ztn Lr flÚajo lle ¡1asaje de curso e.laboratlo
en el cm innrio de 1Ji torin acjonaJ &lt;JUC tui e b&lt;1jo rrzi lli1 Cl CÍÚfl CTL lo años J952 y 1953. J;l tribu1u1[ ericargacfo de
¡uzgar lo lo ct1lific:ú cun l&lt;1 nota rnás r1lta y recomentló Sll
¡J11 blicacirín. /) · g1acirr1.la1n •nt ", la l ucult,1d, ¡Jor razones
Jinanci 1&lt;1s no ¡1utlu ellitarlo, cuT11D &lt;l bía )'es fJOr llo que
,.z autor hrr 1cs11 ~!to co r1 ,, co1l los gasto t!e la irn¡&gt;resión.
Lutt /1&lt;'chos r&lt;·cié1L ·x¡1ue los ,¡ 'rnue:ltrari los tropiezos que
t;cn ' fl &lt;'11 csl&lt;: ¡1aís ¡&gt;a1r1 c111n¡&gt;lir su labor los e nlros tle
ino&lt;'stigaci&lt;Í11 r.i ·ntíf/ca tlesinter "Satln. [&gt; :.;e a todo p rs:~iir 111os t'TL nu stro p1o¡Jósito tle s guir publicanclo co1no
1
pu&lt;l,1111os, a 1uir11eóg1n/o si es ¡&gt;r •r.isn.
i nu&lt;· t1r1s fu-tura e&lt;liciones carecen del alto nivel
técnico 1l • la'i ¡1ri1ncras 110 erá ifldudable11i 11te rLuestra
!tI res¡Jonsabilil[a,/..
1

1

1

/~ l ·st11tlio t!e (Jcf&lt;lonc coristitu y · el ¡&gt;ri111er intento &lt;l
ur cynfoquc global 'Tt r¡u "l autor sigue lrabojariclo. 11ás
~

• hu pro lido \:O con l'I n{un ro l el tos 11fanuales
a11,1'l1ar c~ ¡1ara lt1 In ·e t1gacio11 llistó1ica. ) U \ N )\ NTONIO 00001 E
'/'ab/tt.; ( 1u11olcig1 ·c1\, f&gt;odcr l~jccutir o - l'o&lt;ler Lcgislalivo 18301' l1 ~lont , ¡leo. 10 .
L J

i

-

\JI -

�que una época, aquí se estudia un cierto estilo de vüla que
privó en el país durante la segunda mitad del siglo pasado:

el principismo.
La fuerza vital de ese movimiento llegó a tener tal
vigor que sus ideas, en cierta medida, perduran hasta nues~
tros días y, en un proceso de impregnación, se infundieron
en los mimos núcleos que fueron sus opositores. La gran
misión histórica del princi pismo fue qztebrar al militarismo
- uno de los últimos estremecimientos de la lierencia co·
lonial - antes mismo de que hiciera su eclosión, por la
destrucción de los supuestos ideológicos en que se basó.
Esa herida de muerte que tenía en el flanco la tiranía desde que nació le imposibilitó la supervivencia, impidió su
continuidad y su transformación en sistema y la condujo
1886. Así el principismo
a diluirse en la Conciliación
hizo posible nuestra democracia.
Es este el primer estudio, de vastos alcances, sobre el
principismo que se emprende en el país. Había una laguna,
de las tantas que liar en nuestra historiograffa, sobre este
tema que, casi siempre, sólo ha servido para telón de fondo
a biografías de los dictadores combaiidos por los prin-

oe

• •
c1p1stas.

Afortunadamente las nuevas generaciones, formadas
en la escuela del rigor científico, piensan, con justicia, que
wles estudios integran un género decadente en cuanto
historia. Oddone. que no lz.a seguido ese gastado camino,
nos o/rece aqití los primeros resulta&lt;los de sus investigaciones encarallas sin preconceptos y con seriedad.

E.

~1. ~AR.\ 'CIO

Director

-

\ ilJI -

�El r&gt;re ente ens~1yo concurre " (lelimitar la órl&gt;ita l1istórica y las frontera ideológicas de aquellas agrupaciones
polític&lt;'"' de cstir¡1c liberal y civilista que, en Ja el ~cada del
setenta &lt;lel pasado siglo, (1 icron en 11 nmarsc pa rti&lt;los de
prjnc•i pi os. Con rn iras a un plnul&lt;'arn icnlo general, se l1a
centrado c1 anúlisi~ entre la ]'az de abril y el fi1otín del 75,
clc11t ro ele cu yo In p o 1)11cdcn ja lonnrsc la n1a&lt;l 11 rcz política
y ]n floración doctrinnria de In gencrt1cióri (lcl 72.
I"'os J&gt;rop(&gt; iros del trabajo son tn11 pr ·ci o con10 limitado ,: ¡&gt;rett·ncl • explanar In - lí11en, "ardinales de una
fecunda conrnociún Pspiritual - OJJcru&lt;la en lo l1ál1ilos
J&gt;olíticos, en Jos ¡&gt;rincipios institucio11ul ·s y c11 las ideas
filo úfi(·o-roligiosns
cuya cxperien "Ía breve cr1 el ticn1po
~;j se ntiendc n u &lt;'ÍÍrru·ro el ~curso, l1und '}, no ob ~ tante sus
rní · s en Ja n1i n1n cutrniín ele nu estra vida hi tórica. \ 7a
co11 llu - aunque obvio sen decirlo &lt;JllC en rnodo alguno se nvnnza una eluridaci()n exhau tivn sol&gt;re el ten1a,
sino una ntcrn introducci(ín a tui e tudio n1onográ fico ne rcn d" Jn cscncln Jlrinci 1&gt;ista en el ruguay·.
Se obscrvnr:í, sin dutln, )' &lt;¡uizli co11 razón In frecue11tc citn d l texto J&gt;Cl'iodísti o o su repetida colación, uunc1nc
el nutor picn n que su cor1 urso insi tente se vuelve vía inc cusa ble pn rn una caba 1 &lt;'ua nto vi vi ntc con figt1ración &lt;lel
¡1ro --eso. 1,al e la gravitnci611 del diario r11ensajc doctri11nrio tJUC ya en 1873 uno de" los 111ti c:::clnrc"ido"' órgn110

-

JX -

�de la prensa liberal podía avizorar, más allá de su tiempo,
el alcance de su prédica.
"La prensa, - rezaba uno de los editoriales de El Siglo con el carácter que tiene en las Repúblicas Sudamericanas,
donde se estiende su influencia á todas las esferas de la
actividad humana, es el gran archivo donde el historiador
ha de venir á buscar un día no sólo la estructura física
de los sucesos, sino la filiación de las ideas que le dieron
. ,,
origen .

Así, pues, - y valga la cita en descargo de citas la prensa periódica inviste el a poi te medular de la inve::,tigación, ello, naturalmente, sin eludir el obligado concurso
de otras fuentes.
Por lo demás, crecidos y numerosos son los tributos
que reconoce la obra como para discriminar cierto mérito
propio en i e tanta labor ajena. En única instancia, sólo
quisiera mover a reflexión sobre las abiertas posibilidades
que propone a la inquietud l1istórica el iimero ideológico
inserto en nuestro pasado independiente. A~~ndido a í su
cometido inicial, recién entonces se habría. justificado el
propó5ilo de este ensayo.
JL \~ ..~NT0:\10 ÜODONE

11ontevideo, marzo 9 de l 93tJ

-X-

�... " la libert ad e 1t todas /a.e; esferas, la lib ertad para todos, La libertad conio punto de
partida, la libertad corn o n1 edio la libertad
como fin."

Jo t

P EDRO

RA 'IÍREZ

(Cue~tiones Oriental~s. Polémica con el
Dr. Juan (.a1/os Go111ez. El Siglo, 28 de
~cticrnhrc

- XI -

de 1872)

��TEMARIO
•

CAPÍTULO

•

•

1

HACIA EL PRINCIPISMO
1851 - 1872
-1851-1868

-El clima político luego de la Paz del 51
-Tendencias y partidos políticos
-Los primeros intentos fusionistas

-Los antecedentes políticos del principismo
-Partido conservador: Juan Carlos Gómez, I osé
María Muñoz
-Partido blanco: Bernardo P. Berro y los vicentino'
-Gestación del principismo

-Cenáculo de El Siglo
-Club Universitario
-1868-1872
-La crisis económico-financiera durante la administración
Batlle
-Las concesiones del régimen a los elementos personaJistas y la oposición liberal
-Proyecciones pQllticas de la Revolución Oriental del 70
-Aglutinamicnto de las fracciones coloradas

-1-

�-Las ideas radicales de Carlos María Ramírez
-La guerra civil y los partidos
-Curso de Derecho Constitucional
-La Bandera Radical

CAPÍTULO

II

LA óRBITA POLfTICA DE LOS PARTIDOS
DE PRINCIPIOS
1872 -1875
-La administración Gomensoro y la situación financiera
- Realidades y ficciones de la Paz de Abril
- El banquete de l.a juventud
-Reestructuración de los partidos políticos
- Partido colorado: Club Libertad&gt; Club Colorado.
- Partido blanco : Club Nacionali3ta, NetoJ.
- Partido radical: Club Radical.
-Definición ideológica del principismo : los Programas de prin• •
c1p1os.
- El clima pre-electoral (1872)
- Los incidentes políticos
- La abstención nacionali ta
- El cisma del Club Libertad
- Las elecciones de noviembre
- La renuncia de J osé Pedro Ramírez
- La expectativa pre idencinl
- Elección de José E. Ellauri
- Divorcio definiti\lo entre principistas y neto .
- Las elecciones de Senadores ( 1873) y la evidencia de una
trasformación político-social

- La crisis económica y su proyección política
- La caída del principi1mo

-2-

�III

CAPÍTULO

EL PRINCIPIS1\i10

DOCTRINARIO

-Concepción filosófi ca
- filiación: espiritualismo ecléct ico
formación: Alej o Villegas
Luis J osé de la Peña
Plácido Ellauri
-concepción del mundo y Ja vida:
omnipotencia del inclividno
librepcnsamit nto racionalic; ta
moral cívica

-Filosofía política
- filiación: la ideología liberal de Constant, T ocque·
"·ille, Laboulaye
las influencias del constitucionalismo anglo-sajón:
rlamilton, Blackstone, Price, Story
- teoría del individuo :
derechos y g arantías individuales
-concepción del Estado
t eoría de go bierno

CAPÍTULO

IV

LAS SOLllCIONES PRINCIPI TAS ANTE LA
REALIDAD NACIONAL
- Políticas
- reorganización institucional
reforma constitucional
ley electoral y registro cívico
descentra! izari ón administrativa
reforma judicial y legislación penal
Guardia Nacional y ejército permanente

-3-

�e:.-·- -

-Sociales

'
~educación

cívica
el cometido de la prensa
-alfabetización

-Económicas
~el principismo frente a la crisis económico-finan·
ciera (1868-1875)
empréstitos extranjeros
reducción del presupuesto
•
impuestos
emisión menor
.: :
••

•

-4-

1

�CAPÍTULO

..
'

I

HACIA EL PRINCIPISMO

•

1

��Stn.tARIO:

El clima político luego de la paz del 51. - Tendencias y par·
tidos políticos tradicionales. - Los primeros intentos fu.,ionis·
tac;. Los antecedentes políticos del princípismo: Partido
Conc;ervador, Juan Carlos Cómcl, José ~f aría ~1 uñoz; Partido
I)lanco, Bernardo P. Berro. - Ce,tación del Principismo: El
Cenáculo de El Siglo; El Club ('nivcrsllano. La cri"-IS
económico·íinanciera durante la Administración Batlle. - Las
concc.,1ones del régimen a los clemenlos personaltstas y Ja
oposición liberal. Proyecciones políticas de la Revolución.
Oriental del 70: aglutinam1cnto de las fracciones coloradas;
ideas radicales de Carlos ivlaría Ramírez: La Guerra Ciuil r
Los Partidos, Curso de Derecho Constitucional, La Bandera
Radical.

Al amparo de la pacificación de octubre del 51, los partidos
orientales posponen sus diferencias. Depuestas las armas, los
tradicionales adversai ios parecen procurar -a la sombra del
paclo que pro1nete zanjar su dilatado pleito- nuevas formas de
convivencia que posibiliten su pacífica gestión.
Las íracciones doctrinarias del Cerrito y la Defensa anle la
tri5te experiencia de nuestros partidos, incompatibles bajo la
férula de los eaudilloc;, vuelven a plantear las ac;piraciones que
desde el campo sitiador y la ciudad sitiada habían perseguido, por
encima de la contienda, un anhelo común de reconstrucción
orgán ira de esos partid oc;, dec;poj ándolos de las viejas divisas que,
a su modo de ver, encarnaban las tendencias anárquicas de un
pcrsonalisrno que oh taba sistemáticamente a nuestra definitiva
consagración institucional 1 • Los principios de gobierno que desde
nuestras élites ilustradas sostenían Manuel Herrera y Obes y
1 Durante la D&lt;'fen.-.a clr \Ioule\ ideo Lamas. Suárcz y Tlerrera y O bes
cl&lt;•Cinían ac;Í la tcsJtura doctnnnr1a frente al caudillismo: "Creemos que las
antiguaq foccioncq nC're,.1tnn al nit•nos nuevas formoc; para aspirar en aclelanle á la particjpación del poder; en su antigua forma las j u1gamos del
todo y por .,¡empre inca p1ccc;. df' gobernar. . " (Cfr.· La nue11a era ( Organo
de la ocicclad ·ecrrta Nacional), 11 de frbrero de 1816, n9 J, cit. en Lt ts
~fr11\'IJ l \FI1't n, Etégcsts de bandería-;, ~Ionlc:vuleo, 1893, en Biblioteca Na·
cional, f\fonlcv1deo, Colección. llelián. La/inur, t. 35.)

-7-

�Andrés Lamas, Eduardo Acevedo y Jaime Estrázulas, Bernardo
P . Berro y J osé María Muñoz, vienen a consignar su escisión c on
los caudillos que, desde Rivera a Flores y desde Lavalleja a Oribe,
definen la línea personalista que ha presidido el tortuoso sendero
de nuestras enconadas luchas civiles. En la fusión de un calificado
núcleo de aquellos elementos civilistas se concretan las primeras
aspiraciones encaminadas a ree!tructurar los módulos de nuntra
c onvivencia política.
Con esos gratos auspici os inició Giró su gestión de Gobierno,
aquejada desde sus orígenes p or el estado calamitoso de nuestra
hacienda y p or las divergentes opiniones que : uestionaban de
h echo el acuerd o entre s us colaborad ores.
L os primeros fracasos de la p olítica fusionista, tang ibles e n
la equívoca unión que promoviera la Sociedad de AmigoJ de!
PaíJ en 1852, volvían a revelar la cruda vigencia de las p asiones
d e partido, !upuestamente superadas en el r osado optimism o de
los firmantes del pacto de Octu bre. E n la prensa, en el p arl am ento, en la opinión, las diferen cias latentes volvían a concitar
animosidades en el clima p olítico de 1852. Ante las trib ulaciones
de Gi ró y la reconstrucción m ás o menos expresa de las viej as
divisas, com enzaba a resquebra jarse la efímera p olítica de fusión.
Los cambios en el ministerio, con el ingreso de Berro y Brito del
Pino, aceleraron el proceso estimulando los recelos del pa rtido
colorado, que v olvía a aglutinarse en actitud h ostil fren te a la
amenaza de una restauración blanca. 1
La erección de las di visas er a ya un h echo y a s u evidencia
palmaria responden los sucesos consumados entre el n1otín del
18 de jul io y la constitución del Triunvirato ejecutivo de setiem bre. Con la caída del bam bolea nte gobierno f usion ista volvió a componerse - con alguna variante - el cuad ro de fuer1as
q ue presidiera las contiendas no lejanas.
Flores, for tuitamente ~l evado a l p oder omnímodo y caudillo
indi~ut ido en su parti do, impone el rigor colo rado desde el gobier no provisorio co n el tcn1iclo regreso de Pacheco y P alleja ,
hom bres fu erte~ del régimen.
No ob!tante, la ' oluntad person al y la política del caudillo
e:ran rC3istidas con audacia por una fracció n colorada antipe rso1 (.fr.; rarta de f ranclJCO l lordeñnna a Andrél LtJmn1. 'lonlf"VI lt'o, 31
de julio de 1853, t"n Archrto General de la f\acwn , ~lontcvadeo, Fondo E%
Arch11·0 y 1\f uJt o ! fittÓrlco Nac ional, C8J8 97, carp. 3, cit. en ]UA "&lt; F . PrVF.T
l)l\OTO, l l istoria de los partidos políticos en el Urus11a), t. l . pp. 21 ~,. 215,
11f ontcvi&lt;leo, 1942.

-8-

�•

' nalista que evocaba insistentemente la tradición de la Defe nsa,
bajo cuya advocación comenzaba a adoptar la den ominación de
partido conservador. 1
Surgido en el clima febril de 1853, a la vuelta del m otín del
18 de julio, fueron sus tempranos padrinos de pluma y espada,
el doctor Juan Carlos Gómez, apóstol doctrinario, y el doctor J o1é María Muñoz, vehemente militante. S u altisonante prédica doct rinaria, ya desde Ja Cámara o bien en la prensa con El Orden y
luego con La Libertad, condena el provisoriato de Flores y anatematiza el caudilli5mo. Define así el divorcio paulatino que,
gestado en los días del itio Grande, escindirá a las fracciones
principistas y netas dentro del partido colorado. La elección de
Flores por la Asamblea de marzo del 54, implicando una nueva
imposición del caudillism o, excitó las celosas pasiones del partido conservador, que recibió su bautism o revolucionario en lc1s
j ornadas de agosto y n oviembre del 55.
El ideario principista de la nueva agrupación, que e n cierto
m odo recogía las pragmáticas de la Socieda&lt;l de Amigos d el
País, define en El Orden s u programa doctrinario : " El imperio de
la ley; La realidad de la Constitución; El mantenimiento de la
paz ; l ,a consolidación del orden; La obediencia á la autor idad ;
El sostén &lt;lel Gobiern o Constitucional de la República; La su·
resión constitu r ional &lt;le los Presidentes; La m oralidad en t l
Gobif&gt;rno ; La pureza en la Adtnini tración; El afianzamiento
del crédito público ; La pronta acción de la justicia ; E l prog rec;o de la República por todos los m edios que condu zcan á
ma) or ci"ililación y prosperidad ... n os proponem os tolerancia
y respeto por las opinion es disidentes de las nuestras, y sincerid ad y moderación en el so tén de las propias. Entre los m edios
con c1 ur cntes á la consecución de los fines que dejamos enumerad os. fijamos éc;tos á nuestra línea de conducta: P or lo que hace
al f'xterior - el respeto de lo tratados con las potencias extr8njc rac; .. . ; la concec;ión á su comercio de todas las franquicias
con1patibles con las exigencias del Estado. P or lo que hace al
interior. - la contracción al desenvolvimiento de los intereses
n acionale&lt;; y absoluta prescindencia de cuesti ones de va na teoría
y ele personalidad estéril. En este sentido promoveremos incansablemente: La introducrión y desarrollo de toda industria que
EL Orden, 25 de j uli o de 1853, cit. en J U A~ CARLOS G ÓHEZ, S u octuc.ciún tn la prtnsa J e ¡J/ on tet:td.eo, t. I, p. 19, ~1ont ~ v1d eg,
1

-

9 -

�promete al país riqueza ó bienestar .á los. ciudadano~. ~a inmigración extranjera por todos los medios dir~ctos o 1nd1rectos cr,ie
están al alcance del Estado y de los particulares ; La educac1on
moral, intelectual y material del pueblo; La imporlación de capitales extranjeros; La plantación de seguras instituciones Je
crédito; El crecimiento del comercio, de la agricultura ó del
pastoreo; El ensanche de la navegación á vapor en nuestras costas y ríos; La multiplicación de las vías y medios de comunicación á través del territorio ... " 1
El doctor Gómez, alejado del país en 1843 por su desintcligencia con los hombres de 1a Defensa, se había reincorporado a
nuestra política en 1852, cuando los comicios le llevaron a la
Cámara de Diputados que abandonó para desempeñar la cartera
de Gobierno y Relaciones Exteriores. Ahondadas sus diferencias
con el caudillo colorado, emigra de nuevo - esta vez a Europa - para no regresar hasta 1857, en la víspera de las aciagas
jornadas de Quinteros. A su muerte, en 1884, el doctor Bustamante, evocando su avasallante figura, escribía: "El había tomado de la moral estoica el culto austero del deber, es decir,
d el deber que no transige con nada ni con nadie; del cristi:inismo doctrinal y primitivo, el espirituali:;mo exaltado, la abnegación y el dogma de la fraternidad universal y de la filosofía
política de los fundadores de la Unión Americana, aquel espíritu
de libertad civil que jamás tuvieron ni griegos ni r omanos, formando así, con esos diversos elementos - él esencialmente refractario á todo eclecticismo político un Yasto colectivismo
sociológico'' 2
El doctor l\i1uñoz, soldado de la Defensa y más tarde rep1 eeentante en las Cámaras doctrinarias del 52, condenó la política
florista con la violencia &lt;le su ten1pcramenlo y con el "igor de
sus convicciones. Su arresto ec;:pectacular, su furi osa ca1npaña
contra el caudillo desde La libertad y su participación acti' a en
los conatos revolucionarios contra el Fuerte, le alejaron de ~.Yon­
tevideo, consumada su ruptura con la fracción mayoritaria colorada, en un voluntario ostracismo que c::e prolonga hasta 1870.
Ambas figuras - Gómez y l\iiuñoz definen una típica
pauta liberal de corte doctrinario dentro del partido colorado.
El Orden, ~l on tevid eo, 27 de julio de 1853. ci t. en J u ,~ CAJ\LOS
CÓ•tE7., Su octuacion en la prensa de 11/ontetidco, cit., t. I, p. 20.
2 Pcono Bt. 5i Ar.t \NTE, Juan Carlos Góme:, en Revista Nacional. año
v. 51, pp. 443 } 61.
1

ºº

-

10 -

�Rcprc~cn l an, en la rigid z de sus principios

y en la alti' r:&gt;z ele su

mo r nl cívica. las il!Cas de la generación rornnnl ica de In Guerra
Grande: culto 1 gcndnrio de los héroes &lt;le la l)Pfl'n·a. cxulta&lt;lo
con épjco ... acentos ~ sagrada devoción de los principios liberales ;
inclinarión a la oratorin grandilocuente y nl pcriodi~n10 de con1 hntc&gt;. confor1nan el tono c!e su prédicn, no sien1prc acorde con !os
npr ·1n ios de la crudn realidad políli"a, pero en todo rno1nen to
inflexible en su linea civilista. I\lovidos por su rornántico lirismo
Ycncralian el dogn1a del siglo - que Crocc ele igna religión de
la libc1 tad - oficiando anle ~us ídolos heroico . los I. . n1nnrline,
l o~ 1lnzzini. los J.,incoln y ]o- Wac:hington. Su individualic;;mo intransigente ) un cxtre'"n10 liberaJic;;n10 ele hnrricada. de estirpe
francesa. conducirú a In pritnera pron1oción de ~a Gironda confcrvadora al t rágico epílogo &lt;lel JJaso el~ Quinteros. Año m:ís
t arde. a la luz de unn r"'rcnn perc;pcctiva. In generación principi ~ a
del 72 - scgundn pi on1nC'ÍÓn clootrinnrin - venía a cnj uiciar,
de cnrn a la expe1 icncia, In porfiadn utopía clr ~us maestros: "Es
prc"Í~o no flagelnr y pz osr,1 ibir ñ los pnr:idos y á los círculos
- P.SCI ihía José })edro Ran1írcz - sjno hacer que los partirlos
y Jor:; círculoc;. que son el país mismo, concur!an á In ohra. corrig iendo "llS hábitos de~arrcglados. 1noclificando sns ideas extraYiaclas. Pí'ro r.so e precisa1ncntc lo conirnrio de lo r¡uc \'ll. hace,
porque
se colocn en el Olin1po de una idcaliclarl ji 1posiLle
}' no ve ciur1ndanos. en la noble acepción e.le csla J&gt;nl3hri. ~ino
•11 l0s
lnzzini y en los tipos C"ccpr:ionalcs de In hurnanidnrl enter a. \ 7c.1. c111picza á vivir en un inundo de abstracciones , de idealidad -:. · :í f n1nili~ r iznrse clcn1asiado con las épocas heroicas de
la hi~ torin que no son, por cierto. las época3 ordinarias de !os
puchlos''. 1
I~ n el accrnclo juicio ele Ra1nírez se proyecta el pr r.ec;o del
r ornantici'.'\1no con~crvaclor clescle el principismo conscr,•ador que
le ha 1 r.hasaclo. pero que aú n le reconoce como guía y origen y
r.01110 el n1ñc; señalado anlcceclcnlc h islórico de sus ideas y su comuni dad po lítica .
I..n gcnr rarión ]ihcrnl clel partido colorado t U\'O n El '&gt;i{!.la
- desde l 8ó3 - su 1nás ca raclcrizada exprc~ión . z All í recibió

''el.

Cnrtn de ! osr Pct!ro Ram ;re: a J uan Car/n ~ G ón1 ~ z. ' fonlrvideo,
19 de •H·t il'111brc de 1072, en El Si!{lo, Cuestiones Oricn talel, 19 de setiembre
d(~ 1872.
z Julio J fcr rcra y Ohc-.;, en el ocaso de su 'irla, c;1lvuba clC'l olvido en
r &lt;'tro!:ipcc th a diagno.i.:, lo..; prolegórnenos &lt;le 1.l 5zt;lo. '' .. on p:&gt;lo conoci&lt;lo1t
1

-

11 -

�•

11u temprano bautismo p olítico J osé P edro Ramírez, luego de i11cursionar en el periodismo literario desde el diario El Plata.
Ramírez fué uno de sus primeros redactores políticos, junto con el
doctor Carlos de Castro. el doctor G regorio Pérez Goma r, A dolfo
V aillant y Derm idio De María. Al "cenáculo., de El S iglo ingresa - ya en la presidencia de Batlle aq uella "juventud
r omántica y batalladora" - al decir de Julio H errera - llamada
a inscribir en nuestra historia p olítica las aspiracion es del princi·
p ismo doctrinario : es la hora de la incorporación de Carlos ~1:J ­
ría Ramírez, precoz y t alentosa pluma, J ulio H errera y Obes. el
cáustico periodista que regresaba de la campaña militar paraguaya, José Pedro Varela, flamante corresponsal europeo y, en fin,
Pedr o Bustamante, Bonifacio ~lartínez, los Ferreira y Artigas,
J osé Ellauri, Carlos ni uñoz. 1
Alrededor de El iglo, la j U\ entud del Club Universitario,
devota de Constan t y Tocque\ ille, iniciada en el librepensamiento
loa orígenes de El Siglo, y en verdad, que no carecen de interés hi&lt;.tórico .. .
El Dr. Nicolaco tJerrera. en unión con Don Ad olfo \ aillant Iorrnul6 el proyecto de fundar un diario qne sería el órgano de esa política evolu tiva.
Aceptada la idea por un grupo de intelectuales del partido c:e procedio a
compra r una 1n1prenta con dinero que subrninii.t.ro el Dr. ~Ianucl ll errcra y
OIJe., y el 19 de febrero de 1863 aparecía el pnmer número de El Siglo ...
1 a filia ción política del diario era vbible, pero para facilitar su acc1. n !e
rec.olvió no ponerle di vi e.a part iclaria y hacer ealn dP moderantismo ... "
CCfr.: JtLro JIERRERA Y ÜBE..,, El ··cenáculo" de El Siglo, en Ret·isca ;vacional, año \, nº 53, pp. 262 y ... s.)

CAru.os Gór.tEZ llAEDO, José Pedro Ramírez, en Revista 1\acional, año I, nO 6, p. ~62. 1\cc:rca de. Jo.; periocJi~ta;, que alternan en la redacc1on de El :,r¡¡lo, \'éase pp. 145 y s&lt;:.
"El pre!'t1gio de El Siglo era inronmencourable -recuer da Julio Herrera y Ober-. Lo quo hacia emocionante y dramática c. 1 propaganda contribu)' endo a aumentar s u popularidad era el hecho de qu:: todo el país
1aLia qttt" cletras de cada artículo de polé1nica e~i tía un hombre, que
detrás ele] diario había un grupo de homLre" dispue... tos a asumir Ja respon!-abilidad de eus opinione~ y de "lli&gt; actos en todo.;. los terrenos : y
remo loa redactores de loo:. diarios gnherni-.tas y .. u., dcícnsore~ se hallaban en el ntismo caso, todos los díac: había un duelo o un:i hecatombe
en per,pecth o. Las manifestaciones populares con rib1•1c-. de mazorcadas.
n&lt;... c•nc·ontr .h.1n en la 1·allc a .. u pn.;o para dc1no::trarlc:, r¡ue no las
tc míamo!. 51 desde el diario oficial nos an1cna:rahan cnn cn1pa,telar la
imprenta, los invitábamo .. a pasn r por ca,a v o c--pcrcíhan10 d1sti uec:tos
a Tt"cihirles a balazo . . . Loe; artículos de El 1~ o conmo\'Ían la CJ p1n1ón
pública y enloqucc1an al gobierno. que tan pronto e;~ enfurecía y recurr1a a
Ja violencia Je la C"1rr~l y del de,t1erro . como qc "-Ometia y pedía capitulación,
o{reciéncio)c a Joc;r Pedro Ramírez la or:;r.nizaci ·n rle un ~lini .. tt'.rio de) quo
8Crín j1·f~ ..." (Cfr.; J 1.10 l 11.nn1 HA Y Oe1 '• El ''Cenáculo" de El 'iglo,
&lt;.Ít., n Ret ilta 1Vacional, nño V, nO 53, p. 276 )
l ]UA'I

-

12-

�racionalista por la" enseñan1as de don Plácido Ellauri y las lecturas ele Francisco Bilbao, y ebria de fe romántica hacia la demoC'racia norteamericana que enaltecía por entonces Laboulaye, conformará su doctrina ci\ilista y liberal, pronto elevada a la catego·
rÍ3 de dogma en función del culto fervi ente de los principios absolutos que regían so conducta cívica y moral. Desde El Si:.!;lo
cumplió su rudo aprendizaje político - en las turbulentas a g uas
del partido colorado - toda aquella élite juvenil cuyas tempranas
inquietudes, aún fluctuantes entre el -verso y el drama, el ens a} o
o la n ovela, eran incipientemente vertidas en las columnas de
i I Plala, el Iris o la Revista Literari.a. El Siglo asistió así al
t r án~ito de sus meditaciones especulati\ as hacia la órbita material ele la problemática que definía nue tra existencia política.
J~n e~e diario trasiego de la prensa perfila el principi mo con~&lt;'r\•aclor su temple doctrinario, forjado en los rígidos moldes
&lt;~el constitucionalismo liberal y en el ejemplo de la democracia
ri o rleamericana, bajo cuya advocación enfrenta a la~ llamadd1
tc11de11cias personalistas que - a su modo de ver - confi guraban
la réinora ele nues tra evolución institucional.
Asin1is1no en las filas del partido blanco alentaba una reacc·ión de sano principismo tempranamente gestada en la resistencia
del núrleo doctoral a las tendencias on1nímodas de loe; caudillo~.
11:sr grupo, que penetraba en sus orígenes hasta el Cerrito, pued-:
t~ pificarse en la figura de don Bernardo P. Berro. Sus ideas principistas, latentes } a en 1838 en el Catecismo de la doctrina puritnna con serva&lt;/ora, emanan de su filosofía política ba"ada en el sistcrna r&lt;'publir.ano representativo. y condicionada a una elevada
rroral cÍ\ ic a y un prístino pro~ra1na doctrinario en el que se exch.".&gt; e la acción de los partidos tradicionales. En ese entendido
adhiere a la política &lt;le fusión desde la Sociedad del 18 de f ulio
y la Socieda(l de Amigos del País y transa luego con sus correJi.
E( onar io~. en oposición al florismo avasallan le del 5 1., para cerrar
&lt;'~ pac;o al empuje caudillista. Aun entonces, convencido de la
g1avitación funesta de las divisas. clama por su dec;aparición
e·orno único cxpedientf' \ iable hacia la formarión de nuevos par.
tidos de principios. "Berro no creía en la posibilidad de una evoluc·ión clr los partidos personalic;tas en partidos de te is o &lt;le principios''. afirn1a Pi\'el DeY oto ~ "!ostenía que la fuc;i ón sí, podía contribl!ir al acl\"enin1iento de los partidos de ideas''. 1
l JUAN

E. Pnr.L

ílt\'OTO,

!.as ideas politica.s de Bernardo P. Berro,

p. 17, 1'i&lt;nle\i&lt;lco, 1951.

-13 -

�Según el inventario ideológico que traza Pivel, Berro encuadra su concepción política en el modelo norteamericano que proponía Tocqueville, reaccionando no obstante contra las corrientes
r omántico-liberales francesas a cuya influencia adjudica todos
los desbordes con que el despotismo ha jalonado la revoluc:ón
sudamericana. 1 Sobre esos supuestos llega a estructurar una
cierta filosofía de la historia nacional: cuyo programa entraña
la desaparición del caudillismo y la guerra ci,·il. así como la concreción del ideario republicano. Puede decirse: en fin. a la luz
de su credo político. que la figura de Berro representa el más
decantado exponente del ciYilic;mo doctrinario surgido en el seno
del partido blanco .
En la línea principista de Berro, si no en su ideario ini~mo,
Agustín de Vedia, al frente de un grupo de exilados blancos, leYanta desde Buenos r\ires la bandera puritana desde las páginas
del diario La América (1865) , tenaz opositor del general _litre
y la política de la Triple Alianza que secundaba el general Flores.
Gravitanle y decisiva influencia ejerció sobre la j uYentud
ilustrada del partido blanco, la \'Ígorosa personalidad de Agustín
de \ 7edia, en cuyo pensamiento se anticipa la renovación del principismo nacionalista del 72.
En la atmósfera de canden e violencia y enconadas pasiones
que sucedió al asesinato del general Flores se elegía nuevo presidente de la República, por una equí,·oca ma\ oría, al general
Lorenzo Batlle, que \'enía a representar dentro de su partido. por
su carácter y sus antecedentes. la mediación ecléctica entre el
caudillismo y el principismo. "Hombre de principios. !oldado de
la Defensa de I\1onteYideo -proclamaba entonces Batlle- no me
apartaré del cc::tricto cumplimiento de la le). Propenderé á la
unión del partido colorado gobernando con los hombree;; 1nás
dignos de ese partido, sin esclusión de n1aticec;; y c;;in exigir otra
cosa para los cargos públicos que el patriotisn10. la capacidad,
la honra&lt;lcz ... "2
Su temperamento contemporizador, como era natural dada
l

Jbid., pp. 4 y

~e::.

llan ifie(to del Gral. Lorenzo Batlle, }Q de marzo de 1868, en Archir.o
r Biblioteca Pablo Blanro Acet cáo, i\lontc\ ideo, ,lfanuscrltOJ del 1lfu$eO
llistonco /\acional, t. CCCL\ I, Archii 10 del (oronel Dr. José G. Ptl/omequt:,
2

La Rttolucio11 Oriental de 1870, t. 11, f. 33.

-

14. -

�la efervescencia de los ánimos, le concitó la oposición de los
grupos colorados que, desde el principismo o el caudillismo, con·
denaban su política conciliadora invariahlemcnte alribuída por
unoc; y ot1 os a dchilidad per~onal del gobernante. Durísima
prucha fue para el general Ilatllc la tarea }&gt;residencial: El clima
político perlurhaclo hasta el incontrol pasional por la ola de Yio·
lcncia- c¡ue el 1nismo día del asesina lo de Flores se in iriara con
el inútil sacri fi cio ele Berro : el ensoberbecido caudillismo coloraclJ
que an1enaznba sistemáticnn1cnte "con levantar el J&gt;Oncho" nnte
el gobierno; los 1 ccla1no clcl principic;mo que no podía tolerar sus
concesiones al elemento pc1 sonal; todo el país atemorizado - en
los prolegóincnos de una grave crisis econó1nica - por el {an.
tas1na de la incon\'crsión y el curso forzoso que crecía de5&lt;le
l 86t1 a la som hra de las especulaciones financiera- del Barón de
~Iauá. Corn¡&gt;l '1ncntariamente. el partido blanco. excluído del po·
dcr en 1865, vcnín a !'"r. desde su no dis1ninuída pujanza, otro
de lo" serios n1otivos de h1quictud. y no el de menor entidad.
En los hechos, los ten1ores concebidos no defraudaron 1~s
augurios pesimistas. En rápida ) demoledora sucesión los inmedia·
tos aconteci1nicnlo'"' 'inieron a cuestionar todo el programa cons·
tructi\ o que se propu"iera el gobernante de 1868. 1\1 al1amiento
prepotente de las "mil lanzas" de l\Iáxi1no P érez y su pronto
son1cl in1iento a Carahnllo siguieron nuevas vcntaj as para los netos
que provocaron la c~cisión definitiva del liberalismo conser,·a&lt;lor,
desde entonce~ declarado enen1igo del t égimcn de natlle. '·gobier·
no de tripotajc y ele cando1nbe·' según el punzante estigma de
Juan Carlos Cón1c1.
Ante los pritneros iunagos ele los descalabros bancarios 'JUC
prolo ngaban In &lt;'ri is. la cfínH~ra sublevación cursistn de Carahallo
vnl\·ió a c\'iclcnciar el peligroso ai }amiento en que se iba rele.
gando al Presidente, ahora abandonado por con5ervndorec; } por
ncto5, y por a1nhos hostilincnte a1ncnazndo de tal modo, que
r.on1enzaha a &lt;¡ucbrarsc su hasta entonces enhiesto principio de
autoridad.
I..n crisis económico·financiera. pc&gt;5C a la incon,•ersión y a
la deprimente \ igencia del cur'o forzo~o sobre el comercio~ era
incontenible en toda su 1nagnitud. JJa forzada r enuncia de Bustamnnlc, contra lo que c~peraba el general Ilatllc, no parecía
conjurar la bancarrota. 1 I~l ruinoso expediente de la garantía
1

El doctor Pedro Bustamante proce&lt;:anclo al gobierno del General
Dntll&lt;.·, cxprc&lt;:a ha al elevar su renuncia: " ll abiéndome significado V. E. en
1

-

15 -

,

�&amp;ubsidiaria del Estado al caduco papel moneda, vino a complicar
con creces la situación prolongando la agonía monetaria de los
Bancos libres, exhaustos luego de sus incautas emisiones. Fer·
nando Torres, reconstruyendo el caótico cuadro de nuestra eco·
nornía, escribía en 1871: "Estos tres años [1868, 1869, 1870]
íueron infaustos; todo en ellos fué contrario á la prosperidad
pública, causas políticas y causas naturales: el cólera (en
el 68 ) interrumpiendo la faena de los saladeros y reduciendo casi á la mitad la esportación de la República; conmociones políticas agitando todos los ánimos, infiltrando en ellos la descon·
fianza del porvenir; baja en los grandes mercados de uno de los
productos más pingües del país : la lana; epidemias rurales "X·
terminando grandísimo número de ganado vacuno y sobre todo
lanar ... las terribles lluvias del principio de 1869 que destru yt!n
casi por completo los cereales ... hacen igualmente fatal ese año.
30.000.000 de pesos de producción perdidos en dos años! Tales
pérdidas producían perturbación en todas las fortunas . . . La
inevitable exportación del oro en reemplazo de los productos
que fueron deficientes. La suspensión repentina de gran nú mero
tl rminos amistosos el deseo de que renunc iara al cargo de J\Iinistro de Hacienda, bignificándome además qu e mi separación del gobier no era cond1c1ón
indi--pt:n~aule, para poder dar sol ución á Ja cra-.as econumica y polí tica qu~
iitra' ie~ a la República en estos momento~ ; y no queriendo por mi J&gt;&amp;rte
torturar inútilmente el ánimo de \. E . o ejercer Ja menor presil' n obre
1- u e~pí ritu , ni servir tam poco de pretexto ú los d escontentos para seguir
a ~itan do y convulsionando al paíc., he resuelto d ejar sati_fechos los dei,eo•
dt \ . E. hacie ndo forn1al renuncia de la ca rtl'ra que e.e e.in ió con fiarme y
que jamá ... habría renunciado en pre~encia dt: una rebelió n armada ... ll osti·
JiJ..aJo d e-=de un pnncipio en mi march a por la impura liJ?a de todos los
in tcrci-ea inmorales y de todai; las aspi raciones hac:;tardas, que na tu ralmente
no p odía n conformar t-e con el e~ t aultci rn ienlo de una admini~trac 1 L n regular
y honesta, y ~ encido al fin, rn á~ que por la ener gía de "ti!&gt; de~ec.pe r adoa
t.·~f ucn..os por la s in-.inuacione~ de ' rE., por el t.°"'pectáculo &lt;le ~us an~icJ10t'S
y temores } por el con~cncimiento de que no puedo contar con !!u apoyo
para llevar adelante la obra a QlHl } o le of rcci concu rrir, y c1n la cual no
hallo ~a lvación posible para la República, ~oto siento al deja r el puc'!&gt;to qu~
ecc·pté á in--toncia-, ele \. E. que VE. no haya creído poder cumpli r Ja
tole mne promc~a en \'irtud de lo cual me presté ñ acun1pañar lo, y que un os
c:uantos descontentos y alguno e4'peculadores de-.graciado.;, capitaneado, por
un h ombre, [alude al Baruo de ~l auá) no ...oti ... fe cho aún con haber e~ tafado
al pueblo, esplotado nuestras de,gracias, medrado con todo~ nue5tros an ter &lt;l rt.... gobiernos, y burlúndoo;e de nues tra-. Jeye· chiles y penales, hayan teli ido
bntotante poder para torcer Ja ,·oluntad y Ja march3 Je ' 'E. . - para da r el
'llt'lro á una c;ituación que ali:o bueno prometía al paí-. ... ''·(Cfr.: ()
o
(, I ilin1stro de llarienda Pedro Bustamante al Presidente. de fa Repú' /ica,
1 oren::o Bntlle, tn Ct u 1,r:11,t o '-.1 í\\'AR T \ARCAS, Pedro flu stamante, en Re·
'' .1 l\1ar.1011al. a'lo V, 119 56. pr. ~l'l 216)
0

16 -

�ele operaciones con1erciales y provectos industriales. La rápida
liquidación de negocios importantísimos en muchos pueblos de
la República y la extinción de la casi totalidad del crédito ...
produjeron la terrible crisis financiera que todos hemos presenciado ... " 1
Luego de la retirada de Pedro Bustamante del Ministerio
de l lacienda. a la que sin duda no era ajeno el Barón de lVlauá,
Ja tirantez fue agudizándose rápidamente. Por entonces Carlos
María Ramírez reaccionaba briosamente contra la p olítica de
Batlle calificando a sus colaboradores de "adulones y mojigatos",
mientras que el impulsivo ministro de Gobierno, 1osé Cándido
Bustamante, amenazaba al periodismo combativo con el jurado,
Ja cárcel y el destierro. El principis1no conservador, en el desborde
dr su fibra partidaria. sella el despre'-tigio del gobierno. No era
difícil presentar ante la opinión pública descontenta y dec:concertada una causa única de todos los males. De~de El it!,lo c;o
íulminó la presidencia de Batlle como "la más Iunesta de las
administraciones que nuestro país soportara". El ministro Bustamanle, hoinbre íuerte del régimen, decidido a quebrantar la oposición demoledora de nuestros doctrinarios, sanciona el destierro
y Ja prisión de algunos periodistas de nota. El hecho, unido al
triunfo ele lac; Jic;tas oficiales en las elecciones de noviembre rle
1869, llevó la oposición al paroxismo. Su violencia excedió la
rncdida que el tambaleante gobierno podía soporlar. Fue la hora
ingrata del 1&gt;rincipismo. En aras de la pureza inmaculada de los
principios y en el desenfreno de su adolescente pasión política, la
c-rítica de los Ramírez en El iglo ) de Varela en La Paz ultrapasó
los límites extremoc; de la cordura. llegando a sostener la licitud
de la rebelión contra el gobernante. a diario apoc;trofado como
"concusionario y malversador de fondos". 1\ e a altura la campaña depresiva emprendida por el principi n10 ronser' ador desde
la prensa. ro1nenzaba -quizá sin quererlo- a cuestionar todos los
actoc; de gobierno cumplidos desd~ el clía en que el general
I.. oren10 Batlle ac;umiera la prec;idcncia de la República. u ideaJi'-1110
'\ehen1ente y ciego por entonces - hizo trastabillar ha ta
f us e i 1n irnlos el régimen institucional. coc;tosamente soc:;tenido. La
oposición despiadada lino a ser\ ir así de pretexto inmediato 3
J.'1 rtNANOO TORRES, !llemoria sobre la llacienda P ública pr,sentad«
a &lt;;[..'. t•I /'rc.~11/cn te de In República pur el ll1 111st10 de llac1c11da intertno,
~lonlt\idcn, 1871, en 81bhoteca flac1011al, ~Iontcvidco, Colecc1on. 1lf elián La·
l

/111ur, t. ó 1.

-

17 -

�la reacción blinca que alentaba en In sombra d la proscripción
desde la mue1te de ¿on Bernardo P . Berro. El malestar 'f el
recelo sistemático que el gobierno inspiraba en la opini ón "f'Or
obra de la prédica opositora, fueron esgrimidos como últin10
argumento por quienes desde Montevideo, Buenos Aires o Entre
R íos, insistían en negar la legitimidad de la situación p olítica
que sucediera al 20 de febrero de 1865.
La invasión de 1870, pronto encarada por el partido de Ja
Rec;;tauración como Revolución Or-iental, venía a r epresentar en
nuestro tortuoso avatar histórico el habitual expediente con que
se reaccionaba - dada la vigente vic::ión de la cosa política ante la exclusión del partido blanco, los desastres económicos y
la pregonada inoperancia de Lorenzo Batlle.
L:i rápida propagación del tno' imiento de Timoteo Apurir·io
y Anacleto 1\-Iedina. con la consiguiente alarma nacional. cnmbió
bru camente el rumbo de la prédica principista. La in' asión de
los caudillos blancos, que comprometía con su posible triunfo
l as posiciones del principismo, llevó a El Siglo a dec:cribir un Yiraje en redondo para proteger - ahora junto a Batlle y una vez
más invocando la tradición ele la Defen5a - la lega1iJad de las
instituciones y el principio de autoridad que la r e\ olución amena.·aba. José Pedro Ra1nírez y Julio H errera y O bes claman ac;Í
p or la unión de todos los coloradoc:; sin cH"tinción de matices,
mientras Aparicio acecha desde el Cerro y la -nión a la capital
en j aque. Carlos 1\-Iaría Ramírez, posponiendo su repugnancia
por el régimen, acompaña al general Cregorio uárez en calidad
de secretario de campaña. Testigo de las atrocidades cometidas en
la sangrienta batalla de aucc abjura de la guerra ci\ il. abandona
el ejército y retorna al periodisn10 despojado de su divisa partidaria. Convencido de que "la guerra ciYil por la guerra ci\·il
no tiene término·' y decepcionado de los viejo p.1rtidos. propone
ahora. dec;.&lt;lc La Banclera Raclzcal - a partir del 30 de enero
de 1871 - la formación de una nueva a!!rupación, concretando
las aspiraciones de su flaman te folleto Ln gue rra ciiil y los ¡.artidos. P or lo pronto, sus trabajos cristalizan en la erección del
Club Radical. "La asociación - decía su prin1er programa adopta la denominación de Radical. c1eyendo significar de t'Sa
m anera todo el alcance y toda la verdad de sus propósitos al
ele\ arc;.e con magcstad sobre los interese lran"itorios que engendran las divi iones accidentales ele los b3ndos para buscar la
solución fundamen tal de las cue:,lioncs permanentes, CU) a a pre0

-

18 -

�ciación puede delinear en el futuro verdader os partidos de principios que luchen siempre en el terreno pacífico y legal ... " Y
agregaba: "La asociación Club Radi cal relega al juicio tranquilo
de la historia, todas las tradiciones del pasado y sólo fía s u poder
y su prestigio á la h onrada ap1ic:ición de su programa en el
presente y en el porvenir de la República". 1
La incipiente ejecutoria de la n o' el fracción principista que
se definía en rígida ortodoxia apa1 Lán&lt;lose de Jos partidos tradicionales, tuvo por entonces. ante la incierta rnarcha de la r evolución que desangraba al paí , una acogida feliz por su oportu11idad y su alcance gcneroc;o. José Pedro Varela, Miguel Ilerr'ra
y Obes, I:duardo fl ores, 1osé Ma1 ía Castellanos. Eduardo Brito
del Pino, Emilio R omero, Gonzalo Ramírcz, Aurcliano Rodrí~ueL
Larreta. J acobo A. V arela, Cristóbal alvañach (h. ), Carlos \{dría de P ena, se s uman a las aspiraciones de nan1írez conformando
una decidida opinión favorable a la conclusión de la guerra civil.
Al promediar el año 1871 los esfuerzos encaminados a la
pacificación nacional son un r eclamo día a día insi tente. El solo
hecho de la revolución itnpidc c ircunstancialmente el acercamiento doctrinario que asoma por encima de las divisas y que
sucederá a la Paz ele Abril del 72.
Entre las voce5 de aliento que llegan hasta La Bandera l?.adical se escucha la de Agustín de \ ' edia, procedente del campo
r evolucionario: donde preside un núcleo principista del partido blanco. La coincidencia de principios que obser\·an los ilustrados publicistas es un hecho significativo de la reesl1 ur luración
partidaria que se ª' ecina. Según Rnrnírez, en tnuchos de los párrafos de s u folleto sobre /.,a Guerra Civil y los partidos, Agustín
de Vedia "ha \'islo reproducirse c;us mic;mas ideas y t1 aducirse
sus nlistnns in1p1 esiones al recorrer el vasto desierto librado al
cncarni7arniento de la g uerra". a
El .)igl-0, por su parlr, desde el principic;mo colorado comienza a bregar por la h onrosa conclusión de las hostilid ades.
El revés dr l\ilanantialec; sella por fin la suerte de la revolución. J,as gestion e~ pacifistas. indccisamenle iniciadas, c;e &lt;lemnran o f rae asan ante la mutua intransigencia de Jos handoi;;, frente
a u11 creciente consenso nac ional que viene reclamando, con la
1

la Bandera Raclical, i\fonle,·idco, 29 de enero de 1871,

n9

l.

La idea Radical y la idea ret•olucionaria, en
La !Jandera Rud1cal, f\.Iontcv1Jco, 5 &lt;le febrero de 1871, nº 2.
2 CARI oc; '\JAnÍ\ RA;\tÍRt-z,

-

19

�tolerancia recíproca, la definitiva regeneración de los partido!t
orientales. Entre tanto, en uno y otro partido, el fecundo acercamiento ideológico de los hombres de principios venía reagrupando a las fuerzas políticas que frente a las divisas tradicionales 1e pronunciarían a la vuelta de la Paz de Abril.

•

-20-

�CAPÍTULO

L

ORBIT

II

POLITIC1\ DE l.10
DE PRINCIJ&gt;JO.
(1872·1875)

PARTIDO.

��•

5U~!AR1 0:

La adminic;tración Gomen&lt;=oro y la situación finan ciera. - Realiclndes y ficciones de la Paz de Abril: el B~'!:'Juete de. La
f uLentud. - Reestructuración de los partidos pobllcos: Partido
Colorado: Club Libertad, Club Colorado; Partido Blanco: C~u?
Nacionalista, Netos; Partido Radical: Club Radical. - . D~f~n1·
ción ideológica del principismo: los pr~~amas de ~r!nc1p1oc..
El clima pre-electoral (1872): los Jnc1dentes polit1cos; la
abstención nacionalic;ta · el cisma del Club Libertad; las elecciones de noviembre; Ía renuncia de J osé, Pedro R~mír~z; ~a
expectativa presidencial - Elección de J ose E. Ellaur1 ;_ d1vorc10
definitivo entre principistas y netos. Las elecciones de
senadores (1873), y la evidencia de una transformación político·
social. - La cri"is econlmica y su proyección política. - La
caída del principismo.

El l 9 de marzo de 1872, al término de su período legal. el
general Lorenzo Batlle -aún no concluída la paz definitivaresigna en el presidente del Senado la primera magistratura que
asumiera en 1868.
Por entonces, el anhelo pacifista era unánime clamor en el
seno de los partidos y en las voces de la opinión. Las zozobras
económico-financieras del 68 y su penosa proyección sobre la
adn1inistración Batlle habían doblegado el erario, luego de dos
años de devastaciones y apremios bélicos, al último límite de su
estabilidad. Arruinadas las cosechas, diezmadas las haciendas,
vigente la inconversión, retraído el comercio, una inminente bancarrota general amenazaba con el desquicio total de nuestra economía 1 •
Comentaba El Siglo en los días inmediatos a Ja Paz de Abril: " ... no
es uno de los menores obstáculos con que tropieza el gobierno el que nace
del lar.llmoc,o cc,tado en que al subir al poder ha encontrado á la Hacienda .. . " ( Cír.: Reui.sta de la Quincena, en El Siglo, l\(ontevideo 14 de
abril de 1872, n 9 2223.)
'
Por otra parte, era alarmante el abatimiento de nuestro crédito en
Europa. "Pocos me«1es después de mi llegada a este país ~sc ribía desde
Londres Alejandro l\lackínnon a Ernesto Velazco en carta confidencialencontré mi posición sumamente difícil á causa del mal crédito que go·
l

-23-

�En los bandos en pu3fla el agotamiento mutuo y la inde·
cisión de las acciones militares vol\ ía nece3ario e impostergable
el ce.se de las hostilidades al cabo de una camp3ña que languidecía
en guerril1as y escaramuzas.
Las gestiones pacifistas, que sufrían un impasse desde el malo·
grado acuerdo gestado por Lamas y H errera y Obes, logran
cuajar en definjtivo entendimiento bajo la presidencia provisoria
de Tomás Gomensoro.
Las fórmulas de pacificación aceptadas por los contendiente3
j alon&amp;n un nuevo capítulo en la evolución de nuestros partido:l
políticos. Las estipulaciones de abril sancionan de modo tácito una
nonna de coparticipación de ambas fracciones en el gobierno ce!
país. La transacción en sí, y el otorgamiento de las cuatro j ~ f3.
turas departamentales a los r eYolucionarios, permitían vis1umbr~r
un cambio de frente en la política de juPgo unilateral que el partid o colorado había observado invetcradamPnte hacia su advcrs::irio. Í\.sÍ lo percibía por entonces el doctor José l\.1aria Castellano3
r eflexionando sobre las consecuencias de la Paz de Abril. "Indu ·
dablemen te -decía Castellanos- la solución que han tenido ~0$
sucesos no es la n1ás ajustada á los principios ni satisface l:i3
a3piraciones de los que creen que los derechos acordados por
las leyes pueden ser materia de pacto esencial para poder e j ercer los el ciudadano, pues esos derechos nacen desde el rnoment1&gt;
de la promulgación de la le}, no necesitan declaraciones ó pacto.;
po~t eri ores para poder ejercerlos~ pero es preciso conYenir. no
ob"tante, en que después de tantos aiio- en que el desconocimiento
de todos los derechos políticos del partido caído era el principio
sostenido por el partido que c_taba en el poder, el reconocimien¡o
de esos derechos, aun cuando pactadoc;. ) sólo puestos en práctica
en parle. importa una gran conqui~ta ". 1
En el clima optin1i~ta que auguraba la pacificación, la ju1A1ba r.ucs:ro pnis, ... cr~ inút11 rlirigirnlc 11 cn~a financier~ .... todJs me
daban. inci11ycndo t&gt;l Banco &lt;le I.on&lt;lrr• ... v Hío dr Ja Plata, la mi-.n1a contestación: que dif ícilmcntc ~e negociaría .t 1.000.000 al tipo de 60 y
forn1ándosc un sindicato con 5 a 10 p: ele descuento' porque el director
&lt;lcl llaneo Dr. llolt no tenín nin'l'una ~nrantia en un país que decía &lt;1e
contrabn. en con:-tante '~uc rra ch1l y en b:.ncarrota' ". (Cfr.: Carta de
Alr111ndro llarl.-1nnon a l r·.cs:o I cla:co, Lonclrc:;, 19 de junio de 1872, en
/lrrhit·o ' B blote(a Pa blo ntrznr.o .Acct·edo, l/nnt · 1 ii/1•0, ~crción .llanu.scritos

dt•I .llusco,

l.

CCCX.\ \, 1lrchi1·0 de /). Tomás J' illr.lba, f. 67.)

1 Cfr. : JtJ\:'i
~lont evideo , 9 J~

E. Pt\"tL Dr.YOTO, la hora del µrincipi.smo, en ilfarcl1a,
::eticmbre de 1953.

-

24

�ventucl montevideana ilustrada define una señalada reacción frente
a las prácticas ele los partidos tradicionales y, por encima de las
di\'i~a . . , se aviene a procurar nuevas fórmulas de coexistencia.
"Creo que lo que nos separa no son los principios opuestos de
nuestra profesión política -observaba Eduardo Brito del Pinosino los intereses y sobre todo las pasiones nacidas á la sombra
ele las primeras luchas cle nuestros grandes caudillos, acrecida,
enconada, y perpetuada hasta nuestros días por los excesos de la
guerra civil prrdurable en que vivimos envuellos" 1 •
1~·1 • iglo, viviendo "la re' olución interior que se ha operado
en lo espÍI itus", barajaba las conclusiones que el balance de la
situación arrojnha: ''\os hemos dejado llevar en estos días por
la 1nucheclu1nbrc, en,·ucltos en la oleadas del pueblo, he1nos podido sentir sus latidos, escuchar su voz, penetrarnos de sus aspir aciont"c: y se ha fortalecido nue!"tra fe } se ha robustecido nuestra
esperd111a en la pi óxima regeneración de esta República. Entiénda .. e l,i~n, al hablar de próxin1a rrgcneración no entendemos, no
queren1os significar que en un abrir y cerrar de ojos, como por
enc:alino:; se ''ªYª á transfonnar Ja faz del país, á desaparecer los
odio . ú mo1alizar los partidos, á crearse una administración
regular y ordenada, á educarse el pueblo, á garantirse completan1cnlc la propicclod y á desarrollarse la agricultura. Por mucha
que ,ea nuestra fé en la virtud de los principios democráticos leal
) rectan1cnte aplicados, no pcrtenccc1nos á la escuela de lo" dulcan1ara polílicoc;, no conorc1nos el fa111oso e~pecífico qu&lt;" de la
noche á la mnnana puede vc1 ificar el milagro de regenerar á un
pueblo. sabc1nos que el pueblo es uno de los indispensables elernentot; para tocln elaboración social y que no e"tá en n1anos del
homb1e precipitar la madurez de los pueblos al calor artificial
de ~d¡;¡ l cn1as que no tienen consonancia con las costumbres. Pero
sí crccn1os que las circunstancias permiten ya marchar con paso
inás seguro á la rcali:tación &lt;le ese' ideal que consiste en asegurar
al 1nn; or nún1cro posible ele los indivjduos que co1nponen una
sociedad la n1ayor íeliciclad posihle en la tierra, á garantirle á
todo rl libre ejercicio ele su libertad y de sus derP.choc: indivi&lt;lualcc:. ('rec1nos que la República toca á un período de su historia en que, n1uerlo el caudillaje y encendido en el corazón del
1 /Ji.~curso

de Eduardo Brito del Pino, 13 de obril de 1872, en El banquete dr. In ju1 cntud, Colcccic}n de los discursos pronuncíados en el Banquete q1 e 1111 o lugar en la 11ochc del J:J de abril de 1872, '\lontc:\ 1Jeo, 1872,
p. •17, en Dibliotectt Nacio11al, l\fonlcviclco, Colección fJ!elián La/inur, t. St
1

-

25 -

�pueblo el anhelo por conservar la paz, cabe dar amplio desarrollo
á los abundantes gérmenes de riqueza que atesora este suelo que
ha11 de ser poderosísimos elementos para ambientar el reposo
pu, blico. . . ,, 1 .
Aquel consenso doctrinario que proclamaba bajo nueva luz
la coexistencia de los partidos vino a formularse como primera
manifestación teórica en la profusa oratoria del Banquete de la
Juventud, que sucedió a la Paz de Abril 2 •
Las ideas y los principios que en aquella circunstancia se
proclaman invisten la reacción de un calificado núcleo de opinión frente a la eslructura que mantienen los viejos parlidos.
La concreción de la Paz de Abril es así la coyuntura feliz de
sus aspiraciones, el decurso inicial de la r econstrucción política.
ahora ,·iable gracias a las garantías que otorgan la paz, la libertad
y la concordia. Fe en el porvenir, que anticipa nuevas formas
de convivencia partidaria bajo la égida de los principios y la
más amplia tolerancia para todas las opiniones; abjuración de
la guerra civil y la promesa de una regeneración cí,·ica que relegue a la historia los juicios sobr e el pasado, compendian los
ideales de los comensales del 13 de abril.
Carlos María Ramírez, en el exordio de la oratoria, volvía
a condenar el extravío de los bandos tradicionales, insistiendo
en las ideas de c;u folleto La guerra cit,,il )' lo'i partidos. a! mis1no
tiempo que trazaba el deslinde doctrinario del inn1inente programa
de principios del Club Radical. "No más nue~tras discordia ci\'i-

nº

1Vo hay que alarmarse, en El Siglo, ?\Ionte' ideo, 11 de abril de 1872,
2220.
1

2 El Banquete de la Juventud se llevó a cabo en la noche del 13 de
abril de 1872 en el gran salón de la Confitt·ría Onental.
cgún el te~ti·

mooio de La Paz. "concurrieron do ..cienta&amp; pcr-.ona!) jó\'enes y algunas que
no lo eran y fueron in\.itadas igual". La comida ~e sirvió luego de las
seis de la tarde y a las siete Carlos f\laría Ran1íre1. pronunció el primero de
los di-.cur!'os que !'e prolongaron durante cuatro hora ... llicieron u ...o de Ja
palabra: Carlos ~laría Ram irez., Carlos Ambrosio Lerena, .\ lcjandro . de
Zumarán, Daniel f\-1uñoz, el coronrl Emilio \ ' idal. Emilio Ron1ero, J ulio
Herrera y Ohc~, Pablo De \fa ría, Gonzalo Ramírez, Juan ,\ . Ranurez., l lo·
rencio Escardó. Franciqco Estrázula~. Eduardo Rrito del Pino, ~li~uel ll e·
rrera y Obe-., Eduardo De ~lacchino [sic], ~Ianuel Bcrdicr, A. Carc1a Lago.;,
Jaime E trá1.ulas, J o'ié i\laria Castellanoq, .\lf rcdo Ca .. tellanoq, Ildefon ..o
García Lagos, J osé Pedro \'arela, Jacobo 1\. Varcln, Jo.-.é \laría \I uñoz..
Ernesto \ 'elazco, Aurehano Rodríguez., Lconcio Correa, .\nton10 C:ir·
valho. Jorge Jbarra, José Pedro R nmírez. Poblo Coycna y egundo Flores.
(Cfr. El banquete de la jutentud, etc .• cil.; La Pas. ~lontc\ideo. 16 de
abril de 1872, n9 355.)

-26 -

�les -decía el joven catedrático de Derecho Constitucionalllegarán á punto de ca\ar entre los orientales sangrientas fosas
y odios irrcconci] iablcs ... No más Jos supue tos pat ti dos orientales en el ciego é incesante furor de la contienda . . .
o más el
viejo cal abolo de Estado ... I\o más entre los orientales un solo
desterrado ... ,, t.
Compartiendo ideas afines, J osé Pec11 o Varela -o rganizador
clcl Banquete- ratifica su confianza en la 1nisión de la ju\'entud
que con su in1pul-o obrará la reestru cturación de los partidos 2 •
"I .a juventud de Montevideo, el cerebro de la República. . . nacida entre el lurnulto el&lt;" las pasiones enronadas, crcrida entre
los motines, &lt;"nlrc la!' asonadas, entre las revu eltas . . . ¿De dónde
venirnos. á dónde varnos los hombres jó\'encs de la Rcpúh1ica? .. .
J)éhiles acaso por el número somos f ucrtcc:; por la conciencia de
nuc"tras convicciones, por el culto que profesarnos á los principios
democráticoc:;, por In aspiración á radicar la libertad y el bien .. .
Cuarenta año~ hace qur nuc~tros partidos se agitan inconscientes
&lt;'n el torbellino ele lns pasionM políticas . . . Esa es la hi~toria. el
d unlismo de los partidos políticoc:., la conmi,tión de los elementos
nu\s cncont1 ados para la rr.ali1nción de pequeñas aspir&amp;riones.
l ~os caudillos rntregando ií los hombres ilustres é inte1igcntes la
rrrlarrión de )oc;; clocu1nenlos públicos, ln mentira dr }ac; palabras
ofirin)cc;, la f ni c&lt;l:td &lt;l&lt;&gt; los doctrinas que jamás ~e ponen en
prárl ira ... De e e camino &lt;]U&lt;:&gt; han r ecorrid o s iempre arrastrados
por el estuario de ]ne; pac:;ionrs necesitarnos ~epararnos ... entrando
en la c:.cnda c¡ur conduce al establecimiento de la lihcrlad. á la
raclirarión de Ja j usticia y del derecho. 1'odo nos une: sólo el
r.stravío ele In pasión política nos separa 3 • Por cc:;o yo me siento
!Jitcurw ,¡,. Carlos ~!aríu Romírez, 13 de ahri] de 1872. en El banquete de la j111 entud. etc.• cit .. PabJo De ?\1oría i:;e pronun cia en e] mismo
scnl irlo cxprr."anclo: "La íiesto que en e5te in.,tnnle celcbnnnn" in1porta un
upl 111&lt;10 á la paz ele la ílepúblira, y aún signífi C'n 1nnc;, sie:nifira una pro·
tc,.tn trr.mencla y &lt;'J oc11en1e no qoJo contra la guPrra civil del prcc;rnte "ino
cnntra 1oclns J a~ guerras civilc!'\ de los tiempos futuros" (! bid., p. 27.)
1

prnp ·,.ito dt! )oq trabajos de J os~ P edro \ 'a rela en favor de la Paz
clt• A hril, el doc•tor ,\ leJandro \lagariños Cervantc~ con.;ignaha en el Banquete
el&lt;· lo J1n cn111&lt;l: "I u .. anta cau"a dt• Ja pn,1, cuen ta entre sus primeros atletas
ul jovc·n escritor ... quien Jrqdc las colurnna'i del perióclicn que fund ó C't·
prc• .. :1mrnte para hu har pllr In paz hace un año, viene de ..plt•gundo á todos
)oc; viento~ 11 hundt•ra si n flaquear •.. " (Ibid .• p. 31.)
:? , \

lgualmr.nt c -.e pronuncia Eduardo Brito del Pino concurriendo a delirnitar los principios del partido rad1c11l; "J uzgan1os que nos divide una
3

-

27-

�f elíz y orgulloso de haber contribuido en algo á la r ealización de
la paz, que nos permite contemplar esta primera manifestación
colectiva de la más grande, de la más fecunda de las revoluciones
mur alla, y yo creo que es u na sombra ; l a sombra del pasado. Creo que
lo que n os separa no son los principios opuestos de nuestra profesién polí6ca,
sino los intereses y sobre todo las pasiones nacidas á la sombra de las
p rimeras l uchas de nuestros gran des caudi11os, acrecida, enconada y perpe·
tuada hasta nuestros días, por los excesos de la guerra ci-.·il perdurable en
que vivimos envueltos. Creo que con distintos colores sobre un t rapo enar·
b olado por cada uno en Ja punta de la lanza, hace cuarenta años que nos
venimos devorando los orientales, en sen icio de los caudillos y en provecho
de los esplo tadores y en pura pérdida de Jos principios y de q ue los hom·
bre de bien sean verdaderos correligionarios p olíti cos ... Tal v ez con raras
escepcionec;. todo&amp; los presentes Jo c-.omos .. . ¿Qué nos dhide en la re!?ión
de l as ideas? ... En el terreno d e los h echos no me Jo d igá ic;, harto lo sé
yo, y harto lo saben todos. . . P ero ¿ c-.on contrarias nuestras doctrinas?
Jamá..-. sobre Ja banda blan ca ó sobre la banda colorada o::ó e::-cribir partido
alguno, ni aún en esos momentos de " értigo y estravío, otros orincipios p olí·
t icos que Jos que están escritos ... p or todos nue,lros con::tituye ntes en la
tabla de la ley íundamental. . . Hay alguno entre los ciudadanos de ambos
colores políti cos aquí presentes á quien sus afinidades con lo' bandos que
nos dividen, á quien la divisa que ostenta, or!!ullo ..o en los días de com ·
bate, le obliga á renegar de las grandec: verdades y prin cipios republicanos
y d emócrata-, ... que e ... tán consagrados en la Con'-Litucr ' n de la R epública?
Todos creemos permanecer fieles á la Con~lituci ó n del Estado --in separarnos
en nada de la doctrina de nue::-tro partido. '-e bien q ue todos hemos sido
alternathamente au tóc ratas y libcraie::i, gubern i~ ta s y rerolucionario5 ... To·
dos hemos sabido sostener nue ~ tros nu1los gobiernos con tra la re\'oluC11 n
cl ~l partido contrario : y hemos sabido plegarno-. a la re\'olución de nuestros
amigos aun contra los buenos gobiernoi. de nuest ros an t agonh~ta::i . Dc""de la
altura olímpica del gobierno hen10:. lanzado los iracundos rayos del poder
público contra la revolnc ion } cuando no:. ha llcr!ado el n1on1ento de !ormar
en -,us fila s hemos aclamado la insurrecci~ n como el primt•ro d e los derechos del pueblo y hemos lanzado el anatema de las lc,·es ... 1ure la cabeza
del déspota que las profa nó. . . pt~ro en la re\'ohl( ion como en el eobierno,
¿cuál ha ~ido la bandera de los partido .. ? Gobierno, para combati r las re·
voluciones hemos in, ocado ~iempre las facuhade consti tucionales del po·
der público. Y R e\o)uc ion, para d er11bar á lo ~obiernos hemos apelado
á la libertad constitucional del p ueblo. . . arriba ó abajo siempre la Cons·
t itución por bandera, aunque no ien1pre la honradez y sincer idad. . . E~ta
t·~ la vtr&lt;laJ. Dt.&lt;luu:o ele ac¡ uí que la Con-.titución ~~ nue .. tr.i comú n lian·
dt.·ra... los hombre... han obedecido 1nác; á '-\IS pasione'I q ut' á ..u ... ideas
y en vez de hacer política con for me á sui:. c ree ncia .., han e je rcido 'eni:tanzas
y oometido ('rÍmenes con arreglo a su_ odio" &lt;.In que por e50 pueda tomar c;e
esas pasiones y esos crímenes con10 programa p ern1anente d e nin~uno de
los partido... (on esta ide a pt·rtenezco al número de los que c r"e n q ue
no t·stá lejano el día en qu e tend rá ténnino feliz nuestra lucha in,en .. ata ...
pt.r~ para lJcgar á la ~tnión d~ los orientales no e mcnc--tcr que ninguno
ahd1que de "llS (' reenc1a-, polat1ra .. , &lt;.Ínn que ha .. tn que cada uno a ·n ... te c:u
conducta a s uc: ('reencia' . . . Salga del "-UÍrag io libre un gobierno hone~to y
\trdarlt&gt;ramente liheral ..." C /b u/., pp. 47 y !:".)
Ll Dr. J osé ~laria C:t .. tt•llanoc; .. ubraya :!~imb1110 k• caducidad de las

-

23-

�&lt;JUC ha habido has~a ahora en la R epí1b;ica : de la rc\·olución ele

las ideas." 1
Desde su galana elocuencia. Julio licrrera y Obe~, !Jrincipista
y r ecalcitrante colorado, reitera con \•ehemente entu~iasmo la fe
común en la coexistencia que permite otear un nuevo y fecundo porYrnir para las aspiraciones ci,·ilistas. ,; Esta fiesta espansiva y cordial entre francos y declarados adversarios políticos. . . es In subli1ne manifestación csterna de la re' olución
interior que se ha operado en los espíritus; aquí está marcado
&lt;'On signos inequívocos el largo camino que en medio del choque
tu1nultuoso ele las pasiones han hecho en la conciencia las ideas
elevadas y los sentimientos generosos. . . Este banquete en que
lon1an asiento confundidos los hombres de todos los partidos ...
y ~in que ninguno haya tenido que abdicar las ideas y las creen&lt;'in:, que defendía ayer y que soctendrá mañana, es el s!mholo
de r~e otro grnncle, espléndido banquete nacional en qt:e tendrán
tan1hién su asiento y su cnbicrlo toda~ las ideas, todas las ac;pirar·iones, todos los intereses que se agitan y Lrabaj an der.tro del
lcr1,.no inviolable de Ja ley. I:n este momento nosotros ce:ramo3
el pa~ndo ec;téril de las luchas armadas de partido y abrin1os el
p~ríodo f er unclo de los luchas incruenta&lt;; de la de1nocracia, que
en ''cz ele tener por árbitro ]a suerte 'ariahle de Jos a1 rnas, tienen
por j ucz supren10 la opinión del país, manifeslada libremente en
l ... s urnas electorales. 1.a República. en \ e1 de caudillos jgnorantes
y viciosos nos pide ciudadanos auc;teros é ilustrados, en \·ez de
fnngrit·ntas ,·ic;tcn iac;, nos pide in~t ituci ones sabia ; en vez del
cj '• reílo agurr rielo nos pide cá1naras populares. . . levantemos un
altar á Ja nueva deidad que va á pre~iclir en adelante los destinos
poHt icos del país ... : la tolerancia ... l .. a causa de nuestros maJes
ha estado en haber llevado Ja intransigencia y el fanntisrno político
que c«grin1cn los partjclos tradicional&lt;'c;: "f.n historia no~ c- nscña que
todns nnc ~ tras dic;enciones, toda"' n111·stras g1u.•rra s chHcc:, no han l"nido por
c:nu a ti triunfo de una iclta, la c:alvaei{n dt: un principio ••• no l:an sido
1n6s 9ur. el rt• ultudo ele una honda dh·ic:ión que naci ', con razón el 42
que ds·l1111 conclui r el 51 y que c:in ral'.l··n nl~una ha continuado hacta aho·
r n. . . ;. "'onic'~ nea .:o partido~ político-. en la 'crdadera acepci&lt;)n de Ja
palabra? l\o, 501110"&gt; blancos ó colo rad o!' hoy, porqnP nue&lt;:tro; padrl s ts·
tu\i~ ron en ~InntP\ideo ó &lt;"'111\'it·ron en el Cerrito, y loe; odios nacid os en
r.q111·Jla época c:e han ido pcr¡u·tunndo ... Los p:inidoci político, concluyen
&lt;'n r&lt;:tn ticira con la paz t.l1•l fJl, de cn!onccs acá no l:a h::.l&gt;ido sino
1n11 i&lt;1n!! pcr onnlcs." ( / /;id., p. 65.)

&lt;fj,jo;3"

) ¡·Úll·¡•• p.

-1

i•1r.

29 -

�hasta convertir en crimen lo que es un derecho sagrado de cada
uno . . . Tolerancia recíproca de uno para otro, respeto escrupuloso
del Gobierno á las opiniones de todos. Tal es el remedio que
nuestros males necesitan y el objeto á que deben ocurrir todos
nuestros esfuerzos y aspiraciones. El período que se abre es de
labor y de lucha. . . Que el nuevo grito de á las urnas! que va á
reemplazar el viejo grito de á las armas! sea un grito de paz en
vez de ser un grito de guerra." 1
La invocación de Julio Herrera y Obes se resuelve en rígido
programa doctrinario con el discurso del doctor J airne E.strázulas.
El pensamiento maduro del antiguo ministro de Berro condiciona
el futuro político a la estricta observancia de los derechos individuales en cuyo sentido se avanza a proponer la r eforma del
texto constitucional. "A pesar de que la solución no ha sido de
grandes principios no por eso la paz tal cual es deja de ser
grande. . . Con tal que al salir de las urnas electorales tengan
la sensatez y el acierto de llevar al gobierno á un ciudadano
ilustrado r recto que sepa respetar r hacer respetar el ejercicio
de los derechos individuales, estoy seguro que hemos de poder
alcanzar la Reforma Constilucional sin la demora en el tiempo
y l os defectos que para esa obra cuenta la Constitución existente ... Vengan... comicios extraordinarios para la elección de
Cámaras constituyentes. pero puramente constituyentes. . . si consultados sólo los intereses y necesidades de la república "amos
abiertamente á trabajar la reforma conC&lt;titucional por el camino
indicado, seguro estoy que por ese medio llegaremos necesariamente á la tranc;formación de los partidos tradicionales, despo·
jándalos de los harapos del pasado para convertirlos en ' 'erdaderos partidos de principios como deben exiqtir, y que allí en
esa lucha, sean cuales fueren nuestros años y nuestras situaciones
del pasado nos hemos de di\ id ir en progresistas liberales de un
lado, en matcnedores a/errados al pasado del otro~ pero produciendo el bien y mejorando la vida de la República para el porvenir." 2
Concluyendo, todas ]as manifeqtaciones j uhilosas del Ban·
qucte vienen a confirmar el impu}qo generoqo de aquel núcleo
en
juvenil montevideano, que a la \'Uclta de la paz reacciona
nombre de ideas y principios- contra los desvíos que adjudica
l

l bid.• p. 18.

2 Jbid., p.

60.

-

30 -

�a los partidos personalistas. Etiológicamente se define como la
juvenlud de ropaj es r ománticos e inspiración espiritu alista, que
egresa de la Universjdad, y encuentra incompatible su concepción
del mundo con el estado an árquico que vive la República. Aflor an
en el curso de los r epetidos brindis y los ampulosos discursos,
los insistentes r eclamos y ]as cálidas protestas de confraternjdad

y lolrrancia n ún cuando las voces par tidarias no se han extinguido.
M ás a11á de las inspiradas inten ciones del Ban quete, las fu erzas tradicionales ag rupadas en torno a los caudillos reclaman un a
legítima part e en la dirección del gobierno, &lt;lesde s u gr ávi tanle
influencia como fu erzas vivas de nuestra realidad política e histórica. Bien puede decirse que, en cierto modo, h a expirado la
h ora feliz del caudil1ismo, al men os baj o la férula prhnitiva que
intermitentem ente imponía desde 1830, pero la sombra de su
puj anza y su brío combativo volverá n a c uestion ar los más caros
anhelos de los j óvenes del Banquete pacifista. Al amparo del
n oble ideal ism o juvenil que presidía aquellas liberales re ílcxiones,
las esperanzas con cehid as se r esentían ante la inestable situación.
De todos modos, con10 saldo incuestionable, de1'e subr ayarse - nota
ej emplar en nuestros anales políticos- Ja reunión de un nu mer oso
grupo de ciu d ad an os que podían, al men os teóricamente, deponer
sus pasion es de partido par a convenir , desde un nuevo crj terio,
en la apreciación de nuestro pasado histórico y en la programación de nuestro futuro institucional. El h ech o, de capital
importancia , era ad\'ertido por un o de los orad ores como signo inequívoco de cierto r eajuste inminente de la vida política.
"Veo aquí reunida la juventud m ás distinguida de la P atria
-con~ign a ha en su discurso el doctor J osé María Castellanoscelebrando la terminación de la guerra civil. y esa juventud n o
pertenece á un círculo ó partido, pertenece á los partidos t odos.
Consider o este h ech o corno un o ele los acontecimientos más n otables desde nuestra constitución política . .. " 1
No obstante, much os de los juicios y apreciaciones que
accrr a del pasa.do y el presente del país en1itían los co111ensales
&lt;le Abril se resentían de fi cción. Al decretar la abolición de las
divisas, aquellas buenas voluntades trasponían los límites de la
reolidad. Precisamente. temiendo por la estabilidad d el precario
equiljhrio se preguntaba el diario de J osé P edro V arela: " ¿ Esa
unión de la juventud dura rá solo el tiempo que n os encontremos
1

l bid., p. 65.

-

31-

�juntos en torno á la mesa de un banquete?., 1 • Fundados \ harto
j ustificados luego los temores de La Fa=, ia pacificación de abril
de 1872 -como la de octubre del 51- establecía el jalón inicial
de un arduo proceso de adaptación a nuevas formas de convivencia cívica. Al día siguiente del Banquete nadie ha ol,·idado
que, como lo establecen las propias estipulaciones de pa1. toda,•ía
está pendiente el pleito ciudadano ahora diferido a las urna~.
No se habían extinguido en el clima político monte' ideano
los ecos de los discursos fratern os del 13 de abril. cuando 'uelve
a promoverse desde la prensa y la opinión el debate que. abierto
un año antes con la escisión de Carlos l\1aría Ran1írcz del pa1i.ido
colorado y la fundación de La Bandera Radical, \'enía a rPrlantear el discutido ensayo de la fusión de nuestros partido~. predicado por Lamas y execrado por Gómez. Sus primeros antecedenlec; se referían a la épora de Giró con el infeliz y efímero
intento de aboli r los bando:s tradicionalec:. Andrés Lan1as había
sido su p1 ofeta ortodoxo y el gobierno de Pereira la más
palmaria demostración de su di, orcio con nuestros hábit f'ls po!Í·
ticos. Ante el emblema r adical que ahora enarbola el nue\ o gu ·a
de una nueva fusión -no de partidos sino de hombres- se
levantan las voces airada.5 de los que, desde filas colo r2d as condenan en nombre de los muertos de Quinteros y de l:i libre
coexistencia de los partidos. todo intento que rememore !a tradición fuc:ionista de Giró. l .a1nas } Pereira.
El S:glo, ya en guardia frente a loe: trabaj oc: ra dicales pre\·cnía, en la víspera del Banquete, acerca de las intenciones que
~o~layaba en su co l e~a de principio.; La Pa=: " ... Entre noEotros
la cauc:a de la fu sión está vcncicln quizá para no volver á ]e•:an·
tarse; la razón en la historia asocia su anatema p::ira hundirla,
imposible es refundir en uno solo todos los c:ic:teinas ... I.1~ fu sión
no sólo es inmoral sino que es irnposible. porque no pueden
rcsun1ir~c en uno todos los pensan1icnto'5, todas las espir3cione~.
todas las pasiones y todns las arnbicione-., que siendo legítimas
son c:cntimicntos respetable.., del corazón hun1ano" 2 •
Los hombres del partido conc:er,•ador no podían to!erar el
dcs,·ío que a sus ojos habían sufrido quienes se proclan1aban
mento res de un nuevo progrn!nn po1ítico que condenaba a los
1

[.a Pa:. ~(onte\ideo, 13 Je abril de 18i2, n9 313.

:?

El Srplo, :\!ontt\ ideo, 12 de :ihril &lt;le l8i2, nt' 2221.
-1~

-

�partidos lradicicna!es: "La fu;,ión iniciada en 1851 y terminada
en la revolución de ju lio del 52; la f uc;ión practicada en 1855
y terminada en la revolución de Quinteros &lt;le 1857, la fu sión
&lt;lesprcslif?iada, la fu sión antipática: la fusión maldecida, la fusión inn1oral co1no la llamaba el Dr. Juan Carlos Góme1. es la.
solución que con nuevo r opaje se n os ofrece en 1871 para nues·
tras cncslioncs políticac;. El mayor defecto que p uede Lener toda
iclea política que ac;pira á los hon ores de una solución I ráctica
e~ no ~c r practicable y el menor de los defectos que Liene la idea
ele f11sión es n o ser practicable . .. Todo partido con :irrnos más
ó mnnoc:: aparentes y visibles. r~p ond e á una necesidad sCJcié~1 , á
ana tendencia rnás ó menos instintiva , á una ac;piración más
ó menog inconsciente. P or eso mueren, lo tnismo que nacen
espontá neamente por su propia virtud aj enos á la voluntad v á
los cálculos de los hombres. 1\ingú n partido n3Cl" Íu&lt;' ra de
t irmpo. ni mucre sino cu anclo debe morir, ni vive c:.ino cuando
t it-ne r azón de ser ; son la obra del tiempo y de l o~ acontecí·
1nientos y es necer.;ario dejar que el tiempo y loe; acontecin1ientos
rcalicPn su obra providencial de transf orrnación incesante:' 1

r:n

realidad no era la fu sión de los partidos rn sentido e'tricto el norte político de loe; rednr tores ele La Pa=. "Se propende
ú la regeneración de los partidos -dice el órgano r adicall"vnntanclo sobre ellos Ja propaganda independ iente de las ideas
y no encerrándoles en el circulo abrumador ele la tradición que
r ófo ~i rv,.. para mantener una agrupación dic;ciplinada v personalí.. ima'' 2 • Se proponía así "la uni ón ele los c iudad ano~ nue pr of r.rian igunles principio.:;, aunque en la lucha de los handos ha,·an
n1i:itnc!í&gt; rlloc; ó sus padre en filas opuestas" 3. Los redactores
f,(l f ronJr.cuencias de las fricas, en El Siglo, ~Ion te\ ideo, 15 de
mayo cl t 1872, nO 221 t
Fn lo.. mcc:cs inrnrrliatoc; a la Paz de Abril. mit:ntrac; en las página" de
l.rr !'ni se h•trnsifi cahn la propaganda contra lo" partidos tradiciona}cc;,
podía }P.erc:e en Fl Si~/o cl el 7 de mayo· "Las tcndcnc·ia' fuc;ioni,tas empieza n
á 1nanifr. c:ta r~t:. la idea de la r.on1nic;;ti ín de los particlos pronto ec:tará t:n
• a1npañu: pero no "º"' ton1ani ele c:orprt:c;a; In esperábamos. tr&lt;"emo" que
.,¡ ln f11&lt;:i ón es malo. rn teoría c·ci n1'Í" nuila atín en la práctica. Creemos que
tal c;j&lt;:Lf~ntn cien vt&gt;ce r.n-.nyaclo y cien \ eccc; dec:echadl) y mal !tto no ce; lo
n111• n1•cc• ita la Rcpú hl ir.n y por e"o ,., Qll&lt;' no no" canearemos de combatirlo .•. Li bertad. es lo tíni co q11r ncr.csita la Hrpúhlira." ((fr.: Actualidad,
tn Ti.'l Sigln. \l ontc"Yi&lt;lco, 7 de mayo de 1872. n9 2236.)
1

2

Ln Pr:z,

~l 11n t 1•\ idc•o, 9

clr ma)O de 1872. n'&gt; 331.

,\f r.nifiesto del &lt;:lub f~rulic al, \f onlc \ itlt o, 30 de rnsyo de 1872, en
í' .. ;:, l\lonlc\ idlO, 2 de junio de 1872, nV 319.
3

J 11

-

~3

-

�de La Paz ante la ofensiva que emprendía José Pedr o Ramírez
desde El Siglo aclaraban el alcance de sus opiniones : "No se
pretende. . . lo que sería utópico y contrario al espíritu &lt;le las
sociedades modernas, destruir la diversidad de opiniones; lo que
!e busca y se quiere es reunir en un esfuerzo común á todos los
que piensan de un mismo modo, á todos los que buscan el triunfo
de unos mismos principios" 1 . Los elementos de la novel institución partidaria que surge a la vida como fruto temprano de la
convivencia principista sienten la necesidad imperiosa de abandonar "los partidos tradicionales en su camino de errores y de
estravíos" 2 en el entendido de que esos partidos son ya "incapaces de responder á las exigencias del presente y á las necesidades del porvenir ... Tal vez el presente les pertenezca todavía,
pero el porvenir se les escapa y viene á manos de los que abandonan los errores y las preocupaciones del pa'-ado" 3 .
Ensayo prematuro parece ser la empresa del Club Radical;
arraigados en la entraña histórica de la sociedad oriental los
partidos tradicionales condenaban, con la fuerza decisiva que
ejercían en la opinión, aquella asociación política que a pretexto
de principios liberales pretendía abjurar de las divisas.
En otra actitud -en cuanto ajuste de ideales y realidadeslos conservadores y los futuros nacionalistas propendían a la
transformación de los partidos -mediante la propaganda principista- sin abandonar su bandera ni condenar su pasado.
De ese modo, se definían en dos planos divergentes sendas
actitudes del principismo: por un lado, quienes sin r enegar de
su divi"a adoptan la prédica doctrinaria como programa de su
partido ·t; por otro, quienes renunciando a las Yiejas banderas
procuran, fuera de las agrupaciones blancas y coloradas, la
erección de una nueva fracción política dectinada a obrar la
transformación civilista que anhela la República.
A la luz de la polémica que con ese motivo mantienen
1

Ln Paz, f\fontevideo, 9 de ma}o de 1872, n9 331.

:2

1bid.

Jbid.
i Decía Julio Herrera y O bes en su di!&gt;curso del Banquete de Ja
Juventud: "Nosotros estamos probando practica mente que no es necesario
recurrir ó las utopías generosas de las f uc;ioncs; que no es ne ce~ario que
un pendón de ignomini~ c~bra los colore! q1~e ,,simbolizan. qus tradicion ~s
en el pasado y sus asp1rac1ones en el porvenir. (Cfr.: Discurso de l ulio
Herrera y O bes, en El banquete de la juventud, etc., cit .• pp. 18 y ss.)
3

•

�El Siglo y La Paz, el órgano conservador, como en el fragor de
la lucha contra Aparicio, vuelve a abrazar los viejos principios
del partido colorado. "El Siglo formará en las filas del partido
político que desde 1843 viene manifestando en medio de las
luchas más bastardas, de los errores más lamen tables y de los
extravíos más dolor osos, una tendencia constanle hacia el establecimiento de gobiernos legítimos que hagan una verdad las
instituciones liberales que nos rigen, ó en otr os terminos, EL Siglo,
servirá la causa de la comunidad política que ha sido llamada
por razón de s u distintivo de guerra el P artido Colorado" 1 .
En verdad , la actitud conservadora responde al temor de una
victoria electoral del partido blanco, para cuyo conjuro no escatimará concesiones dentro de filas coloradas 2 . Veladas insinuaciones primero. directas negociaciones luego, moverán a los elementos de El Siglo a estrechar posiciones junto a los hombres
de La Tribuna y Los Debates para enfrentar al adversario tradicional.
Con miras, pues, a presentar un frente único en las elecciones, se agrupan los contingentes del florismo y de Ja fracción
conservadora en una r eunión p opular encaminada a aunar posiciones. 3 JJa r eunión cristaliza en la fundación de un club color ado
que, contemporizando las miras ele José Cándido Bustamante y
de José P edro Ramírez, se deno1ninará Club L ibertad. 4
1

El Siglo en el período de lucha, en El Siglo, 'ttiontevideo, 5 de

may o de 1872, nº 2237.
2 En el flf ani/iesto del Club Libertad se consigna: "Entrará á la lucha
electoral con s u organización de partido político, sostend rá candida turas de
6U co1n11nidad, si n aceptar en ningú n caso y por ninguna consideracit n pactos ó fusiones con el partido blanco cuyos resultados han sido siempre
contraproducentes y funestos . •. " (Cfr. : El Siglo, 1\-lontevídeo, 1 Q de junio
de 1872. n9 2257.)

nº

3

Reunión. popular, en El Siglo, Montevideo, 19 de mayo de 1872,

224.8.
" La reunión se efectuó el 20 de mayo en el Teatro Nacional, asist iendo, &amp;egún cálculos de El Siglo, unos quinientos ciudadanos. José Cándido
Bu ~ tnnu1nte propu~o como nombre Club de la Unión del Partido, pero J osé
Pedro Ramírcz y Julio llerrern y Obes, en sendos discursos que reivindican
los d erech os del partid o colorado, recuerdan su ejecutoria, exaltan l os prin·
cipios liberales que identHican al partido de la De-fensa y proponen el nombre
do Club Libertad. Se decidió que llevase tal denominación y el acta de
adhesión quedó a disposirión de los interc c:.ados en las imprentas de La Tribuna y El Siglo. (C fr. : La reunión popular, en El Siglo, ~fontevideo, 21 de
mayo d e 1872, nº 22119.)
Al día sig uien te, el { rgano colorado principista dando cuenta de los
resultados que surgían de la re unión popular, presen taba, a modo de sim-

-

35 -

�En verdad, la pregonada unión del parlido color ado no llega
a concretarse sino parcialmente. No todos los conservadores
seguirá n las aguas de J osé P edro R amírez y Julio H errera y Obes
tendiendo la m an o en el seno del Club L ibertad a quienes apuntalaban el gobierno de Batlle. El doctor J osé María M uñoz - su
intransigen te adversario- en una declaración enviada a El Siglo
niega su adhesión al Club Libertad. 1 P or otra parte, tampoco es
unánime el con senso de los color ados netos par a un buen avenimiento con el grup o doctoral; Fran cisco Bauzá, que representa
desde Los Debates la fracción personalista más recalcitrante del
p artido colorado, aglutina a sus part idarios en otro círculo, en
principio llamado Club Liberal y defin itivamente proclamado com o Club Colorado . 2
No obstante transitorias connivencias, y pese a la vaguedad
bólico espaldarazo, las credenciales con que sur gía Ja nueva agrupaci ' n
poliuca: "El Club Libertad no es un grupo aislado de ciudadanos ni e!
una asociación de determinadas individuali&lt;ladc.., es el partido colorado que
se reúne en un propósito común, es el partido colorado que se organiza y
que &amp;e hiergue Lsic] adoptando por lema la mágica palabra Libertad que
ha siclo la deidad de sus ofrenda&amp; y el ideal de su&amp; aspiraciones y levantando
en alto la bandera que legaron á sus hijos los héroes de nuestra epope".ta
legendaria... La batalla decisiva que va á librar... e debe encoutrarnos
unidos en una única idea y en un propébito palriótico y común y si las
lanzas de nuestros adversarios se han quebrado ante los cuadros de nuestra
infantería, hoy igualmente las maquinacione::o reaccionarias han de estrellarse contra el cuadro con1pacto de nuestras voluntades. En los momentos
solemne~ que atravesa mos, cuando -vrunos á jugar en el palenque del libre
&amp;ufrar;io nuestra legítima preponderancia en la dirección de los de::tino:&gt;
nacionale.-, sería antipatriótico y funesto preparar la di soluci ~ n de nues1ro3
elemento&amp; y la pérdida de nuestras íuerzas con csac; r ivalidades ~iem pre
mezquin as y siempre condenables que han comprometido tantas vec s el
triunfo necesario de las buena&amp; causas ... Creyentes de un dogma político,
aoldadoc; de un partido, usaremos de un derecho irrenunciable quemando un
cartucho centra las dos agregaciones políticas que se prcc:.enten en el campo
disputándonos la corona de los triunfadores: el partirlo 'iejo de los blanco"
y el partido nuevo de Jos f usioni-.tac; ... " (Cfr.: El Club Libertad, en E l
Siclo, ~Ion le\ ideo, 23 de mayo de 1872, nQ 2251.)
l

Cfr.: El SiJlo,

~lo nte\ ideo,

23 de mayo de 1812,

nO

2'.:51.

Cfr.: La unión hace la /uer:a, en El Siglo, :\Tonte' ideo, 19 de junio
de 1872, nQ 2257.
La agrupaci n que encabezaba Franci!:co Bauui -c-onsigna Pi\•cl De·
voto de filiación católica, rechazaba la uni ' n con el grupo principi-,ta que
obedecía a las direcl1vas liberales. En ese c:.entido condenara, Junto al
ObLpo Jacinto \ 'era, la Pro/t.sión de Fe Racionalista ele julio del 7~. con }3
que nue ~ tro libre pensamiento proclama su rupt ra forma l con la Iglesia.
(Cfr.: J UAN E. Pf\'EL J)I,\'OTO, !listoria de los purlidos políticos en el
ll rugun)', cit., l. II. p. 119.)
2

-36-

�expresa e.e su programa. el Club l.. iberlad tipiíica en verdad la
línea del principi rno conscr\•ador. a cu¡ a prédica pnrece obedecer
au programa: ... '"se propone nntc todo consolidar una situación
de instilt:cioncs, de garantías } &lt;le libertad ... en esta como en
todas Ins cri5is políticas de plegará á todos los \ ienlo3 la bandera
de los grandes prinr.ip!os que consliluyeron la gran epopeya que
inmortnlizó la defensa de ft.1ontevidco." 1
Una sen1ana despué~ que la reunión popular del T atro Na.
ciona] Eancionara la Iun&lt;lación del Club Libertad, el Club Radicnl
hacía Jo propio al definirse como entidad política mediente su
progrn:nn de principios.
Los antcccclcnles ideológicos ele la nueva agrupación proce·
den del 1nismo cuño liberal que nutrió a los redactores prinri·
pistas ele El .Siglo. u:; fi guras rectoras, Carlos 1VIa1 ía Ra1nírez
y J osé Pedro \ 7arela, procedían del partido colorado conservador
y a sus diarios colegas de El Sialo les unía -si no un idéntico
credo- una común tradición ideológica . Como oportunamente
se consignara, su prédica efectiva comien7a en el apogeo de la
reyo]ución con el alejamiento de Carlos l\.Iaría Ra1nírez de la
redacción &lt;lr El .)iglo y la íundarión ele lrz Bandera Radical.
J osé Pedro V arela, hasta entonces fer\ iente rol orado, abandona
el perión1co conservador para emprender. en la tesitura de Carlos
fvlnría lta1níre1, y desdr el diario La Pa:, ~u campaña por la
pacificación ele la República ) la conn1i tión de los partidos.
1\ la vuelta de la I&gt;az de Abril, los elementos principistas
que ce agrupan en torno a la redacción de La Pa= confían en la
\ olunlad popular del sufragio 1&gt;ara iniciar una era de rccupc·
l ut.ión. 2 Reflexionando c;ohrc la cnlraiía y el destino de nucslro"
partidos tradicionales, que aún se encuentran en trance de con1·
pro1nctcr }ac; conquistas institucionales con el empuje de sus pa·
!:ionc~, el Club Radical define su posición principi:&gt;ta: "Dos
carnino~ ~e prc~cntnn &lt;lrsdc luego á nuest ra elección - puntua·
lizn ha el \Ionifiesto del (1ub Radical- . Fusi onar con todos lo·
0

1

.Jani/i,..sto del C/11[t l.ibcrtad, en El 5iglo,

d e ] 8i2,

11º

~fontcvidco.

1? de junio

2257.

En los últi1nos clíu~ clr• rna yo ele 1872 se con tiluyó la Co1ni~ión Di·
f &lt;'ClÍ\ u del Club Haclical integrarla por: Cario~ l\[11rÍ•1 Il an1 rrz. presidente,
l:dunrdo Drito del Pino, \·icepr1&gt;c:icl ent1', A urclio Berro. lesorero, Cri tóbal
'n)\nñ nc h th.) y Jncoho . \arela. c:t·cretario-.: J!dcfo:iso García 1 ,., ;;,
Al r(linuo Hodrí~1H'.7'., Jo~ é .i\Iuría Castellano~, i\li~H c l llerre1a y Obcs, Gon·
ro!o llarnírc7. y Jo sé Pedro \a rclJ, VO( ale.,.
:.!

.., ,..,.
-

,')¡

-

�elementos gastados, corrompidos y retrógrados de los partidos en
que respectivamente hemos miliLado, formar con ellos cuerpos
políticos rivales y estimular su antagonismo ya demasiado amenazador y violento, halagando á cada uno con la idea de su
respectiva superioridad fundada en sus pasadas glorias y en los
crímenes del contrario y llevarlos y acompañarlos así á una
competencia perjudicial y un triunfo de resultados mezquinos,
en que los elementos progresistas del partido vencido quedarán
esterilizados para el bien público, mientras l os estacionarios y
retrógrados del partido que triunfe se levantarán como una rémora al progreso del país. O bien, unirse por las ideas, prescindiendo de la tradición, los hombres que profesen el culto de
unos mismos principios constituirse en asociación política al
gervicio esclusivo de los intereses progresistas y liberales del país,
procurar por todos los medios legítimos la exaltación á las más
altas magistraturas nacionales de los hombres de ambos parlidos
más capaces de servir aquellos intereses y aquellos principios
y esforzarse así por conseguir uno de esos triunfos verdaderamente fecundos, duraderos y gloriosos, los únicos capaces de
regocijar al país entero en que la victoria no perlenezca n i á los
colorados ni á los blancos, sino á los más ilustres hijos de la
República. Nuestra elección está hecha. El primer camino ha
sido trillado por todos los partidos desde que nos constituímos
en nación. Los triunfos por ese medio adquiridos han sid&lt;' fatales.
Ellos han conducido á la República al lastimoso estad,, en que
se encuentra. Nosotros creemos que es acto de patriotismo ensa) ar
el segundo, convencidos de que él conduce á la paz rrparadora
y fecunda, a Ja libertad benéfica asegurada por todos. Al imperio
de Ja justicia imparcial, al reinado de las leves soberanas y al
empleo de todas las fuerzas vivas del país en la obra de su civilización y de su engrandecimiento." 1
Cuando ve la luz el programa del Club Radical, su desvinculación con los partidos tradicionales es ) a un hecho consumado. "El Club Radical e una asociación nueYa é independiente
que no reconoce solidaridad con ninguno de los partidos del
pasado." 2 Dicho programa, lábaro del principismo puritano,
Afani/iesto del Club Radical. 1'fontevideo. 30 de mayo de 1872, ca
La Paz, f\fontevideo, 2 de junio de 1872, n9 3-19.
l

Programa del Club Radical, f\Iontevideo, 30 de mayo de 1872, arl. 19,
en La Pa:, \fontevideo. 2 de Jun10 de 1872, n9 3-19.
"El Club Radical aspira a disolYer a los antiguos partidos mostrándoles
:?

-

38-

�traza la ejecutoria que preside su conducta política. "El Club Radical - reza el programacondena y rechara la fusión ó
amalgama con partidos ó elementos personales de ideas y aspiraciones distintas de las suyas propias, fundando su fuerza moral
en el presente y sus esperanzas de fuerza material para el futuro
en la estrecha uniformidad de los principios y propósitos que
forman el vínculo inquebrantable de la asociación". 1 La n ovel
agrupación preconiza, bajo su bandera, la más amplia tolerancia
como base primaria de la convivencia cívica, abj urandCJ de los
gobiernos unilaterales y de su fórmula "gobernaré con mi partido
y para mi partido". 2
En el aspecto doctrinario, el programa de prineipios del
Club R(l(lical supera sin duda, por su concisión y rigo r, al del
Club I.. ibertad 3 ; establece la teoría de los derechos individuales
bajo la forma de libertad de prensa, libertad de reuniór. y aso·
ciación, libertad de sufragio y seguridad individual como pre·
misas ineludibles para el ejercicio pleno de la vida política 4 ;
proclama el principio de la igualdad ante la ley, ya del individuo
c·1 antagonic:mo interior en que c;e agitan y Ja verdadera solidaridad que envuelvr á mncho11 de Jos que aparece n como intrans1gente~ adversar101 .•.
El Club Radical c;eñala á cada partido s u~ errores y t1uc; crímenes; reconoc&lt;&gt; á cada partido sus c;ervic.ios y sus méritos, y combinanclo ... la más
rígitla F-everidad de convicciones con la más humana fraternidad de scnti·
miento11, quiere ciellar la alian1.a moral de todos los hombres de princi pio•
rontra todos los elementos de violencia y de de c;ord en ... " Así rezaba la
r ircular que t;Uc;&lt;'rita por el pre'lidente del Club Radical, Carlo!l ~faría Ra mírez., l!C remitió a ''los compatriota~ de los Departamentos" adjuntando el
Programa y el Afani/iesto del Club. (Cfr.: La Paz, 1.1ontevideo, 17 de
junio de 1872, n9 386.)

Pro{lrama del Club Radical, ~lontevideo, 30 de mayo de 1872, artículo 20, en La Paz, ~1ontevideo, 2 de junio de 1872, nº 349.
l

2 1bid., "articulo
to~ ~an o&amp;, liherales y

5º: El Club Radica] anhela ver a todos los elemen·
progrrs1slas sin distinc1ón de colorct1, convocados al
tr ahaJO reparad or de la adm1ni«1trac1ó n pública. y condena co mo la más
nbom1nable cfr- la' fórmulas política aquel1a que por boca de los maJÍs·
11 ado111 e&amp;e drcir al put-hlo : gobernaré con mi partido y para mi panido ...
Art. 10...l:.J Club Radi cal, viendo en la fraternidad el lazo que da vida y
f 11t•ru á In~ nacion&lt;"s combatirá las aberraciones del fanati .. mo político, Ja
perpc-tuación de odi o!', la .-clorificación de las venganzas y demostrará prac·
tirnn1t·nte que Ja divero;idad de ideas y aspiracione1 no debe nun ca dividir
en ej~r~· ito8 ent'm1go~ y fcroceq á los hiJO&lt;. &lt;le una nu ~ ma lterra."
3

/bid., articulo 8.

.e

/bid., nr1 íc111o 11.

-

39-

�o bien del ciudadano, en sus respectivas vinculaciones con el
Estado. 1
Para el logro práctico de estos propósitos prevé la reforma
constitucional que permitirá "restablecer el imperio abscluto de
la igualdad y de asegurar el más amplio goce de las libertades
sociales á todos los habitantes del Estado" . 2 Consigna arimismo,
en el orden de las realizaciones materiales, una serie de aspiraciones que vienen a concretar las necesidades más urgentes por
'ºEl Club Radical quiere el r einado de la libertad política en sus
más amplias manjfestaciones. Libertad de prensa , bajo la esclusiva é inviolable jurisdicción del jurado. Libertad de reunión y asociaci n sin más
límite que el r espeto á la tranq uilidad pública. Liber tad de sufragio eficazmente garantida por la imparcialidad y la abstenci ' n de las autoridades civiles y militares en el acto de los comicios públicos. Libertad ó seguridad
ind ividual á cubierto de las interpretaciones fraudulentas que se han dado
al a rt. 81 de la Constitución.
Art. 9, El Club Radical quiere el reinado imparcial de la igualdad ya
t'n las relaciones del ciudadano con el Estado ya en las de los ciudadanos
entre sí, y pugnará por el más estricto cumplimiento de las ley es que re·
guJan aqu 1 ..agrado principio!'
(Cfr.: Programa del Club Radical, ?\Iontevideo, 30 de mayo de 1872 en
La Pa:, .\lontevidco, 2 d e Junio d e 1872, n° 349).
l

~ (Cfr.: 1\lani/iesto del

Club Radical, l\1onte\'ideo, 30 de mayo de
1872, en La l'a:, ~lontcl1deo, 2 de Junio de 1872, n9 349) .
Pro nrama del Club Radical, l\lontevideo, 30 de mayo de 1872, cit. art.
15 ''El Club Radie.al propt ndcra á que el paí-, inicie la reforma de la
Constituci ón y con ese objeto dcfcndcra } propagará los siguientes princ1p10~ constiturionale5: Con ...agración cxpre~a de todos lo-. d erechos individuides dcclaníndo!&gt;e nula toda ley que suprima ó re~ trin ja pre\entivan1ente
su ejercicio. Apropiaciín á nuestro estado ~ocia l y á nue ... tra organización
política J e }as piQrantÍa&lt;l de) habeas corpus inglés y establecimiento preceptivo del juicio por jurados en materia criminal. Imposición de la rcsponea.bili dad á todos los funcionarios públicos por l os actos ilegales en q ue
dañen derechos ó interc~c s d e cualquier habitante del país. Prohihic1 n
abcoluta haJO -.everas rcsponSJbiliJadt:s, de que los tribunale• apliquen
]PyC'l dcrogatonas de Ja Con:;tituci1ín dt:l Estado. E'tensi n del plazo d1•
residencia fi jado á Jos miemhros del P oder Ejecutivo. Elección d el Pre·
sidcnte por intermedio del colegio de electores nombrados al efec to y con
e~ oxclu h·o manda to. Extenc:i n del derecho de sufragio á t od o ~ la~ c)a:;es
de la sociedad con un o:.io;.tcma electoral capaz de a egur3r la re prc .. entac!ón
ele la" minoría~. Dt·rogoción de alguna de las incompauhilidades par .1·
mentaría&amp; c&lt;.tahlPctdar;, por ~l art. 81 de la Con "&gt;tituc1 n. Plantcación d el
n111nicipio administrativo, judicial r militar sobre la ba"e de una de.:;centralización prudentemente combinada con la injt•rcncia política ele] poder rcn·
tral. Orga nización de la Guardia Nacional ó las mili c ia~ !'obre la bac:e de
la elección popular con arreglo á los prin ci pios uniformemente a dopt:ido111
Pn toda lo Unión americana y en otro .. puchlos libre . ,\ .:i~naci ó n de nn
fondo y r enta~ cbica · e!prccin é inviolablemente afectac. á Ja ohra de l t
r.ducación pue5ta al alcance de t odos los habitante" del E tado y en general

-40-

•

�que atraviesa el país luego de la devastadora guerra civil y el
consiguiente quebranto de la hacienda. 1
En filas del partido del Cerrito iba a operarse asimismo,
luego de la Paz de Abril, un saludable movimiento de opinión
tendiente a encauzar al partido blanco en la senda de los prin·
cipios. No ob~tan te, antes de la pacificación menudearon, una
y otra vez, 1as tentati vas de trocar Ja divisa tradicional por una
ban dera doctrinaria. z
todas la~ reformas que tiendan á garantir la libertad y á consolidar el gobierno del pueblo por el p ueblo''.
Y en el ~l a n 1ficsto &lt;.lt· l lluú Radical se apuntaba:
" Prcdt:::tinacla por el más fehL concur~o &lt;le circun:.lanc1as favorables á
elc\'arsc en poco tiempo á las más altas cun1bres del progreso en todo
sentido, n uestra infortunada patria ha siclo convertida, por el choque i nfecundo y perpet uo de SU:&gt; partidos personales en un pueblo estacionario
&amp;i no ret rógrado. En cuarenta años de \Ída independiente ¡cuan pocos
c:,fucrLos hechos ('n el sentido ele la reforma y el mejoramiento de las 1ns·
titucjonc9 ! :\J icntras otro~ pueblos cultos, en cuyo seno se agitan verdaderos
par tidos dt! principios, van conc;ignanclo en sus leyes fu ndamentales todas la!J
grande \Crdadcs morales y políticas puestas en evidencia por la civ1hzación &lt;lcl c:iglo en que vivimos nuestros partidos de guerra nos mantienen estacionados en el año 1830 con una Constitución que fué adelantada en
Fu tic1npo, pero qui· reclama en nt1C!&gt;lra época seria~ reformas para ser
pue:.-ta rn arrnonía con los progrc ..os á que, en lac; ideas como en las costun1brcs pliblicac; ha llegado felizmente nueqra patria por el simple transcurso d l tiempo y por la sola fuerza de las cosas á pesar ele la letra de
~uc; Jeye y de In inacción de lo&lt;; p .. n1dos •• . Convencidos de que los dog·
n1a" funda1nf!ntalcs de la igualdad y Ja libertad concagra&lt;los en principio en
111 Constitución del [-,taclo, han c:iclo sin embargo clrsconocidos y atacados
c•n clic:posiC'ione!il ('~periales ele In n1is1na Con stitución, contrariac; á la igual·
dad y ú Ja.., leyes v1grntes re tricti\·as del cje1cicio el" la libertad en algun a9
de suc; 1nás útiles, más necc .. nrias y más grandio,as manifestaciones, darcinos nue¡;tro sufragio paru legi,.luclores en lo ... próximos comicios á aq11e·
Jloc; de nuo9~ros ciudadanos que, "cau cuales fncrcn sns opiniones sobre la
tradici6n de Jos partidos, t•stén cli .. pueo:.to!' ú en1pre11der Ja reforma &lt;le la
Con,tilución en r.l c:cntido de rc-.tnhlccer el imperio abc:oluto de la igualdad
y de ª""t;11ra r el nuís an1plio goce de las libertades so c ialc~ ú todos lo:&gt; hahitantt·s del E.;tnclo.''
Cluh Radical en el orclen de lo" interc,es materiale"
p1ovovt ni incansah!P.n1ente el dec:arrollo de la indu tria, la agricultura y del
('on1"rcjo, de la inrnigraci •n c-.trangc·ra, ele las vías ele romunicación y de
In&lt;: in tituciones ele crédito; trabajando también por la forn1acit}n de la ec:·
tudísticu genera l, por el a1 reglo de la Deuda Publica y la reforma de nu r c:.
tro Fi t nut renti ticu.'' (Cfr.: Progrnmn dt&gt;l Club Radical. ~lon1ev1dco, 30
rll' 1nnyo de 1872, en La /'n:, ~I onlc\id eo, 2 de junio de 1872, n9 3-19.)
t Arl. 131 ''El

''El partido nacional elche reivindicar la gloria ele haber desplegado
ante ... que ninguna otra colecth idad política la ancha bandera cl1.1l principi.,mo
ju~pirúnclose en l a~ fecundas lecciones de la hi--toria y en la cor riente &lt;le las
idea" n1oderna-.. El partido nacional ha :;ido la prirnero. colectividad pol ítica
!l

41 -

�Durante la contienda del 70, desde la imprenta volante del
ejército rebelde, el periódico La Revolución anticipa el surgir del
nacionalismo. Con el cese de las hostilidades esa expresión prin·
cipista transfirió a La Democracia donde, a partir del 19 de junio
de 1872, se cumpliría una nutricia y fecunda prédica doctrinaria.
En el primer número del órgano nacionalista se inscribe la pro·
fesión de fe política que, identificando a la nueva fracción blanca,
adoptará como distintivo el lema Club Naci-0nalista. Bajo su
proposición "paz y libertad electoral" esboza los principios de
la futura organización institucional; en tal entendido condena a
los partidos exclusivistas, reclama la reforma de la Constitución
y de la ley electoral y preconiza la descentralización ódminis·
•
trat1va.
"En la lucha electoral en que vamos á entrar -advertía
La Democracia- los partidos deben buscar su bandera fu era de
las terribles peripecias revolucionarias que dejamos muy atrás,
para ofrecer á la Nación, otras perspectivas que sus agitaciones
y su continua inseguridad, que es la única que repr esentaría
en el presente una tradición más ó menos gloriosa pero ligada
eiempre á los hombres y á antiguas divisiones. El pasado debe
5er relegado al juicio tranquilo de la historia ... El ptirtido na·
cional, congregándose bajo la invocación del espíritu democ rá·
tico, fiel á su lema, ha aceptado la paz como una cond ición de
vida para la nacionalidad y !e propone aunar y combinar los
esfuerzos para salir de la crisis que atravesamos. . . El par tido
nacional ha reconocido y reconoce que el hecho accidental de la
paz sería solo una tregua si se hiciese esperar la solución radical
de los problemas que ec;terilizan y conmueven nuestra e:"tistencia.
Iluminado por esa verdad se propone pugnar p or todos los medios legítimos, por las conquistas liberales que han de dignificar
á los hombres y á los partidos abriéndose otro campo de acque ha gobe rnado el paí~ en nombre del paÍq, la primera que ha !abido
prec:cindir de )a, tradicione~ hi qtó n co~. El partido nacional ha nacido de
los pandes exigencias sociales y políticas del pueblo... u progTama era y
e~ el pograma del porvenir . .. E.l partido contrario, unido y compacto al
porecer se agrupó bajo un lema tradicional y cscl11 ~i~ista, dt&gt;c;cchó tod a
idta dt' fratC:'rnidad y tic lanzó á la lucha electoral. .. como un ejército entra
en ba.tal1a á la \ 'OZ de sua genera le9. Comprendimos dc~e el primer momento
que ece part ido estaba condenado á uf rir una d~rrotn moral... Lo" re·
e11ltodot1 no dco;, minticron nuc"tras prcvi&lt;.ionc•." Tal el editorial de La Demo·
crncia en que •e ragtrean los or í~cnc" del principi .. mo hin neo. (Cfr.: Lo$
tri.un/o.~ de la buena cau.sn, en La Democracia. ~f on tc\' idco, 20 de ºº' icmbrc
de 1872, nQ 154.)

-

'12 -

�ción. . . '.\ ue:: , lros estravíos y desórdenes no son esclusivamente
la obra de los hombres. Emanan en mucha parle de los profundos
vicios de la organización social y política. Trabajar por supri·
mirla, por levantar á la República de su postración en t.•l interior
y exterior es el programa de La Democracia.,, 1
La plataforma doctrinaria de la fracción nac ionalista se sis·
tcmatiza en forma orgánica en el Manifiesto del Club Nacional
del 7 de julio del 72.
I ndudablcmenle, la exposición de principios del !vlanifiesto
señala una etapa de superación en la línea evolutiva del partido
blanco. "El Club Nacional de ivlontevideo levanta como bandera
electoral para los próximos comicios y como nimbo de unión
entr e sus correlig ionarios políticos ]a siguiente declaración de
principioc; y propósitos á cuyo triunfo consagrará sus esfuerzos.
I~l Club
acional admite como un principio fundamental de
libertad y de justicia la coexistencia de ]os partidos. . . no con·
&lt;lena ni glo rifica los partidos del pasado. . . y condena todo
e~f ue rzo que tienda á la organización ó perpetuación de partidos
ó bandos personales, de partidos esclusivistas y tiránicos que
renovar ían las cfllamidades de otras épocas poniendo en peligro
las ronq uicitaCj á caro precio alcanzadas, en favor de Ja libertad
y del orden." 2
Tal el espíritu contemporizador con que el nacionalismo en·
írenta a los demás partidos " sin odios ni esclusiones" al punto
d e proclamar la prescindencia de todo color p olítico en la elección
d e los candidntos a los cargos de gobierno, inclusive la primera
mag istratura del país.
"El Club Nacional, consecuente con su! declaraciones y con
el espíritu elevado que lo anima, propenderá á la Representación
·acional y á la Presidencia de la República á los ciudadanos
más capaces de realizarlo, p or sus virtudes y por su t alento y no
vacilaría en escogerlos fuera del seno de su comunidad política,
siempre que estén de acuerdo con las ideas y propósitos fundamentales que ella profesa ... S iendo loCJ Representantes del pueblo
legisladores y á la vez electores de Presidente de la República,
Nuestro propósito, en La Democracia,

l

1872,

nQ

~1ontevideo,

lº ele junio de

l.

1llani/H!5to del Club ''acionnl, ~lontevideo, 7 de julio de 1872, en
Riblioteca .\ac1011a/, ~lontev1dco, (oler.cion. llelián La/1.nu.r, t. 108, y en La
lJernocrac1a, \lontt:v1deo, 9 de Julio de 1872, n\&gt; 36.
2

-

i13 -

�vicio de que adolece la Constitución actual, el Club Nacional no
hará depender la elección de sus candidatos de la adhesión á
determinada candidatura presidencial sino que se fijará principalmente en las aptitudes y condiciones que reuna para desempeñar
dignamente el cargo de Legislador ... " 1
El centro de gravedad del Manifiesto descansa en le delimi.
tación práctica de los principios, cuya fórmula sintetiza declarando que.. . " sostendrá para sí y para Jos demás, á la par
de las garantías individuales que ]a Constitución consagra, la
libertad de prensa, la libertad de asociación y de reunión, la libertad de sufragio". 2 En lo que r especta a las realizaciones
concretas propugna, como necesidades vitales de su hora: " el
mantenimiento de la paz. . . El r establecim iento del orden y
la m oral administrativa ... El afianzamiento del crédito público ...
La reíorma de la ley de elecciones con arreglo . . . al sistema que
mej or consulte la representación de las minor ías . . . La creación
de la Alta Corte. . . mej oramiento de cárceles. . . abolició n de la
pena de muerte por delitos políticos . . . El fomento y la mayor
difusión de la educación é in~trucci ón del pueblo ... La difusión
de la enseñanza agrícola é industrial. . . en que se cifra gran
parte de la riqueza y el porvenir del país. . . y la conveniencia
de que la Constitución de la República sea reformada, adaptánd ola á las exigencias de la época ... " 3
A m itad de cnmino entre la P az de Ab ril y las elecciones
d e noviembre del 73, Jos partid os orientales, librados al impulso
vivificante del combate cívico se empeñan a fanosamente en una
fecunda obra de recuper ación, conscientes de q ue el país trasponía los umb rales d e un nue\'o período de efecti vo acondicionamiento de todos los valores democráticos q ue conformaban nuestra estructura política. Recom posición, reajuste. transformación,
caracterizan la fisonomía y e encía de los pa rtidos que por ent onceq - a mediad os del 72agita n .su bandera y difunden
sus idea~ . El fenómeno no responde, en última instanci:i, sino al
proceso de emancipación espiritual con que n uec;tras fo rmas men·
t ales enfrentan los usos y p nlrone intelectu al e~ de cuño colonial.
" Se ha arrancado el cetro a España, per o no hemos q uedado con
1

1bici.

!l

1bid.

3

1bid.

•

•

�su e~píritu ", consigna Leopoldo Zca. 1 Al cabo de cuarenta años
de cruentas luchas parece cerrarse el convulsionado paréntesis
temporal con que nuestro ciclo histórico rinde obligado tributo
a la secesión política de la metrópoli. A lo largo y a lo h ondo
&lt;le esos cuarenta años nuestro país se debate en procura de un
pasado legítimo. El pasado hispano ya no le pertenece; niega
su auténtico pasado y, al insistir en la anarquía y en la guerra
civil, sig ue marchando de espaldas a la historia. Una ulterior
etapa orgánica y constructiva. a inaugurarse luego del interregno
militarista ( 1890) , consumará la asimilación dialéctic=i de ese
pasado que aparecía de~pojaclo de su entraña esencial.
El Siglo, pulsando el latido de su tiempo, revelaba una singular sagacidad histórica cuando - actor de los sucesos- le
avi1oraba en tajante perspectiva: " ... ec;te país se encuentra á
nuestro juicio al principio de la evolución histórica verificada
ya en Chile y en la República Argentina. e ha iniciado la transición del período de las guerras civiles, con su séquito obligado
de caudillos. partidos personales, y divisas, al período de reconstrucción política y administrativa. En tal iluación nos explicamos perfectamente el trabaj o de descomposición y transformación que se está elaborando en las entrañas &lt;le los parlido~ .
Estos han estado hasta ahora organizados para la lucha armada,
porque la guerra civil constituía la trama de la vida política. J. .a
intransigencia, no en los principios, que esa intran"igenc..ia no es
más que probidad política, la intransigencia con las personas que
militaban en opuestas filas era la primera virtud del partida ri u
porque l o~ partidos eran legiones armadas, porq ue los correligionarios eran can1aradac; de campamento ; porque los adversari os
eran los en eniigos ; porque el lazo de la unión entre los partidarios no era el programa de sus ideas sino r l color de su &lt;li' i~a ." 2
I naclccuada5 ante el planteo principi"la, las estructuras de
los p a1ti dos tradicionales 5C resienten por su anacroni"mo y procuran, dentro de nuevos cuadros, enfrentar la lucha -no menos
dura- que se ayecina en los albores del r égimen civilista.
este respecto observa El Siglo : "Al iniciarse la evolución
J r.o po r no Zr\, Do-; etnpa"&gt; del pensanziento hispano-americano, Del
ro11u111tirisn10 al positn isn10, pp. 22 y 23, 'lé, ico, 1919.
t

~

. 1t11ar.ión de los partidos, en El Siglo, l'\lontc\:idco, i de diciembre
do 1872, n( 2108.
1

-

45 -

16 8 6 7

�que señalamos los partidos se encuentran constituídos en una
forma inadecuada para la nueva era; de aquí proviene la perturbación que les agita, sin darse ciertamente cuenta de ella. Los
que han combatido como hermanos, cuando de combatir se trataba, no pueden comprender por qué no se entienden al emprender
la reconstrucción. . . No nos desalientan ni nos descorazonan las
divisiones de los partidos. El movimiento de opinión que la
impulsa es á nuestro juicio saludable . . . Es que las it!eas fermentan, que las convicciones se elaboran; y que si flaquea la fe
en los antiguos Dioses, es porque empieza á vislumbrarse la
augusta divinidad que rige las soluciones de los pueblos modernos,
la libertad democrática,,. 1
La pregonada renovación ideológica se cumplió desde los
clubes principistas eludiendo expresamente el lema filiatürio que
los confundiese con las antiguas divisas. Ante el análisis, y como
fuera anotado en su oportunidad, el contenido de los tres programas no presenta diferencias capitales. No obstante, y más allá
de los programas teóricos, la fuerza de los hechos vino a modular, para cada agrupación, un contorno específico que iesultaba
de las fórmulas efectivas que las fracciones principistas adoptaban
para lle\'ar a la práctica s us supuestos d octrinarios.
in duda, el partido radical se resentirá en mayor grado en
su encaje con la realidad. Su prístino programa princip~sta, concebido con arreglo a un cuadr o cabal y certero de nuestros
partidos, es incompatible sin embargo con nuestra deficiente
estructura política. Al margen de las élites ilustradas, las masas
pueblerinas l la ingente campaña no conocen otra alternativa que
el car a o cruz de las divisas, cediendo así a sus convicciones
tradicionales o a la coacción del más fuerte. A falta de un nivel
cívico mínimo, que aún no acusa el país, es condición ineludible
para la viabilidad de los principios, que ellos se avengan a la lid
dentro de las fronteras de los partidos de divises para cumplir
una acción vivificante que por entonces no puede conciliarse con
solucione::, extrínsecas. Los juicios - a menudo ligeros- que
han relegado el principismo al n1ero terreno especulativo, acusando una postura predominantemente teórica, incompatible con
nuc-tro convulsionado proceso histórico. sólo podrían imputarse
-en rigo r- a lag 1niras que pron1ueve en su acción práctica el
partido radical. El Club Ra1.lical condena su propia ge~ t ión a
.!

/bid.

-

46-

�una imposible utopía al querer rea]i¿ar por si mi mo, con propósitos inmaculados pero con menguadas fuerzas, la transformación
política fu era de los partidos existentes y frenle a la orfandad
cívica de Ja República.
Julio IIerrera y O bes, enfrentando a José Pedro V arela, correligionario en principios, adversario en los hechos, le ieprocha
su despego de la realidad denunciando -ya en la hora crepuscular del partido radical- la esterilidad de sus esfuerzos:
"Y ese es j uslamente el cargo que yo hago á los radicales, que
profesando unos mismos principios y persiguiendo unos mismos
fines, hayan raleado sus filas por la deserción, debilitando nuestras fuerzas sin aprovechar las suyas, robusteciendo así indirectamente el partido personal y retardando la obra patriótica de
reconstrucción política y social que elaborábamos juntos y que
juntos habríamos apresurado y tal vez si no consumado estaba
ya á punto &lt;le consumarse. Si es necesario transformar y disolver
los partidos, es necesario que esa tranc;formación se opere dentro
de los partidos mismos por el r oce silencioso del tiempo y de las
idcac:.. Empezar por segregarse &lt;le Jos partidos para dirigirlos;
empezar por declararse sus enemigos para exigir después obediencia y respeto es una pretensión insensata. Esta es la gran
el ifcrencia que hay entre los radicales y los conservadores. Los
unos e tán en las nubes, mientras que los otros están en el camino
práctico .'' 1
F: I propio órgano radical testimonia su flagrante quimera
ruando pretende prescindir del concurso de los hombr~ de partid o~ e!udiendo el inexcusable punto de partida que debe presidir
todo intento de reforma. ''Ni el Club Radical ni sus sostenedores
-decía- pretenden tener en sus manos la llave ele oro que abre
]ac;, puertas del porvenir; lo que creen y lo que sostienen es que
~&lt;;a l!a,•e no puede estar en manos de los que ayer non1ás empuña1 on la lan1a ó la espada fratri cida, de los que hoy no la han
roto. sino que la han recostado á Ja pared ... " 2 Ol"'ida el radi"1rando como el mosquito, en El Siglo,
do 1873, u 9 213 l.
1

I on tevideo, 19 de enero

Nuestra táctica, en La Paz, ~1ont ev idc o, 13 de junio de 1872, n9 360.
Pl'"C a "u dogmá tica actitud el raclicalillmo avalúa los escollos que
cl1·bC'riÍ orteor para disolver los partid os tradi cionales "1nostrándoles el
nn1u gon i.. 1no interio r en que s e agitan y cnl-uclvc á muchos de los qu e
upurcr • n como inlran'&lt;igenles adver~ anos...
o n os alucina sin embaq~o.
ni In \ t&gt;rdacl ni la santiJad de nuestra cauc:.a. Grande es en el temperamento
!?

-

47 -

�calismo que fuera de esos hombres que ayer empuñaron la lanza
y la espada, las fuerzas doctrinarias cavarían en un peligroso
vacío. Olvida, en fin, que sólo mediante la prédica principista
dentro de filas tradicionales y la educación cívica del pueblo
-que es blanco y es colorado- arraigarán los hábitos demo0ráticos que enmohecerán la lanza y la espada.
Anotando el mismo vicio de inadecuación !que señalara
Julio Herrera, Agustín de Vedia salía al paso del idealismo radical
con prudente advertencia: "La bandera que nosotros hemos enarbolado en la prensa es precisamente la condenación del tradicionalismo histórico que se ha pretendido imponer á los partidos;
á su sombra han podido y pueden agruparse, con absoluta prescindencia del pasado, todos los elementos liberales y progresistas. . . no les exigimos ni tenemos derecho á exigir á los
ciudadanos una retractación de sus antiguas opiniones. ó una
condenación del pasado en que han militado tal vez con un
propósito sano y patriótico. Deseamos simplemente que se asocien
á nosotros en la obra del bien presente y en el trabajo fecundo
del porvenir y es aquí solamente donde diferimos con el Club
Radical. . . No podemos aceptar ese juicio severo y fulminante
de los partidos orientales que se desata en el manifiesto del
Club Radical .... , 1
Por tales razones, y mejor aYenido con la realidad del país,
el Club Nacilonal no condenaba los partidos tradicionales sino
"que relegaba el pasado al juicio sereno de la historia". Dentro
de las filas de su propio partido el nacionalismo se propone lle\ar
a cabo su obra constructiva, ton1ando &lt;lcl pa~ado el caudal de
experiencia necesario para la obra del porvenir. :!
nervioso de nuestra ra1.a, la influencia de los recuerdog y del número, del
ruido y de la fal~a gloria. El odio anda ligero su camino y Ja idea hace
á pa ~o lento ~u jornada. Las pasione-. brotan en un ..cgundo como el rayo
y como él tambi~n de~lruycn; las con\' ice iones "º elaboran con el andar del
tiempo como las corrientes subtcrránc&gt;as de agua y como ellas forman una
fuente inagotable de ,·ida •.. Ardua cmpre.:a c ... formar un partido de prin·
cipio.::. pero de la realización de ese traba jo todo lo c'pcra nuei;tra patria . .. º
(Ln Paz. 1'1ontc\'ideo, 17 de julio de 1872, nO 386). La utopía radical no
r c.. ide en sus propó.. itos "ino en 11 creencia ele que desde fuera de los
partidos tradicionales &amp;e l ogrará la tron ~ fonnación política del paí'.

El programa del Club Radical, en La Democracia. J\lon tc' ide&lt;', 2 de
junio de 1872, nº 2.
l

'.?

"Lo' prcocupacione" de) pa .. ado no han ciatlo t it&gt;mpo hac;ta nhora para

,·cntilar y rcsohc r Jo-; cuestiones que afectan &lt;le una tnnncra directa el pro·

-48-

�La fracción conservadora, dirigida por J o~é Pedro Ramírez,
se avino a integrar el Club !Jibertad aceptando, en principio, una
alian1a de hecho con el elemento personalista. El principismo
colorado entiende con ello propender a la evolución del partido,
y, ante todo, cerrar el paso a los blancos en las elecciones de
noviembre de 1872. Definiendo sus puntos de vista, decía El Siglo: "Nuestra tarea no es sólo de propaganda, sino de acción.
Mientras predicamos lo que entendemos por la verdad y el bien,
luchamos en los clubs y en las urnas para triunfar de los blancos
y para someter los elementos reaccionarios y disolventes de nuestro partido al culto sincero de nuestros grandes principios políticos''. 1
Cabe consignar que el núcleo conservador del Club Libertad
mantiene, sin proclamar un lema tradicionalista, un marcado
apego a las tradiciones de su partido, pues en ellas encarna el
origen y la esencia de los principios liberales que susteota. "Nos
llamamos liberales -manifestaba El Siglo- sin tener inconveniente en declarar que somos los antiguos colorados''.2 En la
línea del partido de la Defensa y confiando en su auspiciosa
gestión futura promueven los conservadores una política exclusivista, }Jroponiéndose elegir a sus candidatos dentro del coloragrcso y c·I engrandecimiento de la República. La generación pasada nos ha
legado una tarea inmensa cuya rea}jzación no poclf•mos ni debemos trans·
n1 itir 11 la generación futura co1no la recibimos... El pa.;ado debe servirnos
para Ja ohru del porvenir; la expericncja justamente debe ser la fuente
de n11 ec;trac; incpiraciones; pero al tocar el pasado poclcmoc; proceder con la
altnro nt•ccsarin deduciendo ~oto las con"ecuencias que pueden aprovecharse
para la obra futura." (Cfr.: Cuatro palabras á la prensa, en La Democracia,
l\lontcvi&lt;lco, 19 de junio de 1872, n9 l.)
1

Carta de / osé Pedro Ramíre: a Juan Carlos Gómez, \[ontevideo, 20
de octubre de 1872, Cuestiones Onentales, en El Siglo, ~Iontevideo, 20 de
octubre de 1872, n° 2370.

z e advierte

a~imi sn10

cierta condescendencia -de circunstancia9-har.ia el 11er.tor personali .. ta que acon1paña al grupo con"ervador en el Club
Libertad: ''El Siglo -dice el órgano principista colorado- formará en las
fila~ &lt;f,.¡ partido político que dc .. dc l8c1J viene n1anife.,,tando en medio de
)a!\ lur.hn8 miís bastardas y ele los errores más lamentables y de los estravíoa
mtÍ!\ doloroso11, una tendencia constante hacia el establecimiento de gobiernos
lcgítirno~ qu e hagan una v&lt;'rrlacl de las instituciones libcrole~ que no~ ri·
gen, ó t•n otro!&gt; término ... Fl . i!rlo ~er' irá la ca11c:n de la comunidad política
quo hn "ido llnn1ada por ra.1.t)n clr !'ll &lt;Ji,tintho ele J!llerra el partido colorado".
( fr.: 1~·1 ~ i¡!/o, \l on te\ ideo, 15 dt~ junio de 1872, nO 2274 y 5 de mayo de
1872, nQ 2237.)

-- '19 -

�dismo, en marcado contraste con los restantes grupos principistas
que, a esos fines, postulan prescindencia de banderas.
Por encima de las divergencias que dieron caracteres propios
a las fracciones principistas, debe señalarse como último número
del balance que al tiempo de la proclama comicial de Gomensoro
(julio de 1872), la incipiente transformación de los partidos es
ya un hecho saludable en nuestro medio político: la cbra de
regeneración que se ha propuesto el principismo está encaminada
y, sea cual fuere su destino inmediato, el saldo que la compro·
bación arroja permite augurar una feliz evolución en la línea del
civilismo democrático que postula nuestro liberalismo doctrinario.
Más allá de los desvíos radicales o de las circunstanciales concesiones conservadoras al personalismo colorado ha germinado
una nueva simiente en el árido suelo político que hasta la víspera
no conocía otro matiz que el de las viejas divisas. La reacción
contra el fatalismo histórico ha comenzado. La escuela de
Echeverría y Sarmiento, Lastarria y Bilbao, abre un cauce fe.
cundo a nuestra evolución institucional. Frente a la barbarie
anárquica y desquician te ya no se podía optar sino por la ci uifi.
zaci-On, gestada a través de "una unión r esponsable" - al decir
de Echeverría- desde aquella "escuela de la religión de la ley",
que postulaba Bilbao y hacían suya nuestros partidos doctrinarios.
El manifiesto de Gomensoro del 19 de julio de 1872 11rologa
la intensa campaña electoral que culminará en noviembre, ocasión
en que los flamantes partidos de principios someterán a la vo·
luntad popular sus pregonadas aspiraciones. El gobierno pro\ isorio prometía ser garantía de orden y legalidad y parecía encaminado a observar una estricta neutralidad en los comicios:
" ... mi gobierno -declaraba Gomensoro-- garantirá á todos
la libre c1nisión del pensamiento, la libertad de reunión y todos
los trabaj os lícitos que tiendan al convencin1iento y no a la Yiolencia y al fraude. Cuanto más difícil es una situación. tanto más
eficaces son lo principio para sal,· arla . . . tengamos fe en la
eficacia ele la verdad de las institucione.9. en los principi os liberales con que se han salvado otros pueblos y en la tolerancia
por las opiniones de todos ... H 1
1\o obstante. luego del cierre del Regi~lro Cívico en el curso
de cuya confección la Democracia había denunciado algunas
irregularidades, comienzan a sucederse~ junto con las tachas. las
1 To~t

\s Co.\n::'\ ono, l l•·cciónc.s de 1872, p. 5, ~lont e"·!.lco. 18';'2.

-

SO-

�prot~tas ele la prensa nacionalista sobre la inscripción fraudu-

lenta qu e se cumplía profusamente ante la indiferencia o el
amparo oficial.
f"rente a las primeras denuncias, el principismo colorad o,
sopesando los reclamos de La República y La Democracia, admitía Ja irreg ularidad de la marcha electoral. "Demasiado sabemos
- confesaba El Siglo - que ho y es absoluta1nenle in1po~ible la
rei¡Jización de un ideal perfecto de verdad y legalidad á que aspiramos . . . por qué milagr o h abría de convertirse r epentinamente la lucha armada de que apenas h emos salido rn escuela
de vida democrática? I\o pidamos á los hombres y á las cosas
más de lo posible ... Trabajemos sin dcc;canso para aproximarnos
cuanto sea posible ... P e ro si descubrimos en la obra 'lue h emos
emprendido defectos que de antemano nos decía la san?. razón
que no podían dejar de aparecer en el cr ítico período que atravesamo~, n o cometamos la insensatez de retroceder y empezar
dr nuevo la obra ... en el pueril empeño de llevar á cabo una
obra perfecta ... no sembremos de nuevo la ola de la guerra
civil, arrancando de cuaj o la semilla de la paz que á costa de
1antas fati gas estamos sembrando ... " 1
Pero el malestar acr ece con la proliferación de denuncias
eohre ilegalidades cometidas en el interior del país 2 sin que a ello
obste el celo empeñoso desplegado por el diligente ministro de
RC'laciones Exteriores docto r Julio IIcrr era y O bes. 3 A fin es de
setiembre hace crisis el enrarecido c lima preelectoral en que conviven nuestros partidos. Desoídas las prote5tas de los dirigentes
radicales y nacionalistas, la Comisión Directiva del Club J\'acional

r

1 El Registro Cf t•ico
~f o ntc• ,· idco, 5 de c:etiembre

la

propa~andrz de
1872, n 9 2335.

La República, en El Siglo,

de
2 " • •• con el acuerdo de ustecl
ec;cribía 1. P. \ arela al Presidente
Comt•nc:or&lt;&gt;- araba de pa,.arse una ci rcular á todos los gefeg políticos, una
c·i rcular donde "e hace gala de la s 1náa avanladas idea~ liberale... Esa cir&lt;·tilur y su manifiesto serían una {arc;a indip;nn i só lo c;irviesen para cubri r
e on el rnanto simpático de lo!t n1ús austeros principios democráticos, una
n ·ulidad en la que campean á n1en11do triu nfante, la explotación de las
pu ~ i o n cA oficiales, la violencia y el fraud e"; co ncluía dei.tacand o las 1ncorrc·crioncq del J efe Políliro &lt;le Ourazoo. L11iq Eduardo Pérer., del de Pay•anchí. Eduardo ~1a r Eachen, y c•I cJ,. ~l o n tc•vidro, coronel Pagola. (Cfr.:
I n s1t11ación, Carta al S r. D. Toniás Comen soro, de /. P. 1'arela, en La Paz,
f\Jonlcvidco, 23 de octubre de 1872, n9 456.)
Cfr.: La Democracia, dc~de el 18 de agocito hac;ta fin es de nov iembre
clr• 1A72, donde diariamente ~e co nsignau denun cia~ sob re irregulandades en
hu; la &lt;'hat! dt•l Rt'gi!:!tro.
3

-

51 -

�de Montevideo convoca a una r eunión en la Barraca de I rigaray
para encarar la actitud a asumir frente a los abusos en tachas
e inscripciones del Registro Cívico.
En elevada actitud principista definía así la situación el
Manifiesto del Club Nacional del 6 de octubre : " ... e! partido
nacional ve defraudadas en estos momentos sus esperanzas, y
retardada la realización de los grandes propósitos con que em·
prendió la lucha elector al. En momentos tan supremos &lt;.orno los
presentes, cúmplenos conservar inalter able el depósito de nues·
tras creencias y estrecharnos en torno á la bandera d e los principios que hemos pr oclamado y sostenido ... Cúmplen:&gt;5 dar un
alto ejemplo de abnegación y de civismo conservand•), la templanza y moder ación que son el más fuerte escudo de los partidos
de principios . . . Es esa la más noble ofrenda que podemos deponer en los altares de la patria" 1
De ese modo se anticipaba la abstención del partido en el
próximo acto eleccionario, decretada oficialmente por la Comi.
sión directi\•a del Club l\'acional el 9 de n oviembre. La propaganda
&lt;le l a Democracia en los días subsiguientes se centra en torno a
este epígrafe: ''La abstención es un deber porque es un deber
dejar sol os a los que cometen un acto oprobioso, cuando no se
tienen los medios para impedir su r ealización''. 2
Como resultado de este accidente político, el equilibrio - en
cierto inodo precario - que mantenía unidas en aparente cohesión a las dispares figura· del Club l ibertad cedió ante tl empuje
de las fuerzas hac;ta entonces contenida'-. La eli111inación 'irtual
de un sector del tradicional ad\ersar io ' enía a abreviar una eta·
pa en cuya función se habían gestado los acuerdos coloradoc;.
La fracción colorada neta decide entonces desprenderse del lastre
principista para copar las urnas con sus propios elementos.
Jo é P edro \ 7arcla - ex colorado Y,
en r azón de la abstención
•
tan1hién decretada por su partido. :nero observador de los he·
ch os - colun1braba la inminente anarquía del Club l .. ibertad:
Jllani/icsto y Protesta &lt;lcl Clu b /\'acional. ~[ontc\ idcn. 6 de octubre
de 1872, en La Deniocracia, i\lontcvideo, 8 de octubre de 18i2. n9 105.
t

~

La Dcniocracia, ~lont c\'idco, 16 de no\:icn1bre de 1872, nº 138.
El :o de novicmhrc "C separan de lo redacci ón de La /)emocracia Alfredo
\ 'úsqncz J\ cc\'cclo y Román Cnrcía. o&gt;ntcndicndo que hahía finalizado ~u
n1i si1~n c•n la prcn~o. J\ gu tín de \ 'r.tilia continúo nl frt•ntc del periód ico
nnci&lt;1nnlistn. ( CI r.: la Democracia. ~JonlcYidco, 20 de no\ icmbre de 1872,
nO 112. )

-

52 -

�':Rcsul•lta Ja co1nplcta ahsl&lt;'nción del partido blanco, alejados temporal y definil iva1nente del campo elector al todos los elementos
neutrales ... clueiio absoluto el partido colorado del terreno de
la acción, estamos baj o el imperi o ele la más violenta anarquía.
Fraccione. s ant agónicas e inconciliables son las que constitu} en
c~e parl ido, pero como resultad o natural de la situación insostenible en que se encuentra desde que empezó la lucha electoral,
hoy c~as mismas f raccioncs se divi&lt;len y subdividen hasla lo infinito. l~o hay dos opiniones conformes : no hay un solo centro
político que tenga alguna constancia y que sea capaz de domina r
el ele borde de la anarr¡uía. Desde los más austeros principistas
hasta los más reaccionarios y 1nás personales, todos los elementos
const i t uli vos ele lo que se Barna el partido colorado levantaron
por úuica JJnndcra al iniciarse la lucha electoral la de 'guerra
al partido Llonco'. 1'odos sus csf urrzos, todas sus aspiraciones,
~e reducen ñ vencer al tradicional acl\er,:)ario. Vencido éste, alejado del can1po electoral. el vínculo de unión del partido colorado
dcsapu1 ecc . . . Vuelven á formar entonces en campos opuestos
las facciones antngónicns que realizaron la fusión inrnorul ... Pe1 o no en balde en la prenoa, en los clubes, en los cafés, en las
reuniones pri\•ndns, en todas partes, se ha sostenido á capa y espada que no hahía La}c5 disidencia" . .. no en bal&lt;le se ha tenido co1no bandera el Progran1a e.le] Club Libertad que vago e indcr-i o dejaba ú cnda uno Ja facultad de inlcrpreta1lo á su anlo·
jo. . . .. e unieron para vencer á los blancos. sin preocuparse de
In ... n1c&lt;lios . . . l Obtenido el triunfo con la abstención del parliclo
nnciona li ta] ... IJega ahora el rnomento ele curnplir !a parte
secundaria del programa del Club l..ihertad. llevar á la Repre::cnlación Nacional :1 los ho1nhres m¡'is inteligentes y más honorab~cc ... Pero ahí 1nuere In decantncln unión y empieza la anarquía ... ¿ CuúlPs son Jos ho1nbrcs más inteligentes } 1nú honorables del ]Jílt ticlo colorado? No se cnticnclcn siquiera el Dr. José
I)cdro llnrnírez y Pedro ílusta1nnntc y eso solo 1nuestra á la evidcucin ha~ta dónde es profunda la anarquía ... :' 1
1872.

1 (Cfr.:
119 488).

La anarquía, en La Paz, ~Ionlcvjdco, 2 i de novicn1bre de

Yn un 1nc~ antes -el 23 ele or.tuhrc- el 1ni~n10 Joc:ú Pt·dro \ 'arela
h.. hín Vi!dn1nbrucln In nnarr¡nin que c:e ~ec:tahn en el cocno del Club l.ibcrtad:
t•n rnrtn nhicrtn ni Prc"id cn l1• de la Hcptiblica. e cribe: "Corno lo suponían todos 01¡ncllo que npr1•cinn impa rcialmente lu situaci • n de la Rcpúhlicu, el nún11•ro 11q11í. allí f'l f rat1Uf' ,, la \ iolcncia han dacio el triunfo de
luQ I:cg1s1ru-. ó l.1 darán scg11ru1nen1 e en l:i ... urnus al partido colorado en

-

53 -

�El cisma era ya inevitable cuando nuevos hechos fundamentaron los temores de Varela. El Coronel Pagola, jefe político
de la Capital, procedía a incautarse - en oscura maniobra - de
unas mil balotas de sus subordinados, cuyo indisimulado propósito ponía en tela de juicio las garantías ofrecidas por el Presidente
de la República. Las renovadas promesas de Gomensoro, deslucidas ante su indecisa actitud frente a Pagola, motivan la enérgica
renuncia del doctor Julio Herrera y O bes quien, al abandonar la
cartera de Relaciones Exteriores, denunciaba - en los prolegómenos del cisma pre-electoral - la alianza entre principismc• y personalismo, agrupados en el Club Libertad. 1
Pese al malestar que anunciaba la inminente ruptura, ambas
fracciones prosiguen discutiendo en torno a la confección de las
listas, en cuya instancia sobrevendrá la escisión definitiva. En
aquellas febriles jornadas de noviembre, la baraja de nombres y
candidatos fue dispuesta en toda la gama de sus posibles combinaciones.
Algunos elementos colorados, condenando el desconocimiento
de ]os principios del programa del Club Libertad que, el su modo
de ver, involucraban esos malabarismos de última hora, se apartaron de la agrupación colorada ante la evidencia del desacuerdo.
Uno de ellos, el doctor Pedro Bustamante, principista de uota, decía en su carta renuncia a la Comisión Directiva del Club Libertad:
"La unión del partido real y positivamente no existe ni c~i stirá
jamás ... al separarme del Club Libertad no es mi propósito
abstenerme sino antes que nada llevar mi pobre concurso indivitodos aquellos departamento" que no 11e hallan dirijidoc: por ~efe s políticos
del partido con trario. Son pue-; las dos f raccioneci antag1)n1ras. que existen
en el c:eno del partido colorado las qu e van ú di putar-.c el predominio de
Jo República, á decidir cuol será el ciudadano 011e ocupe la futura pre·
~idencio de Ja República ... " (La Paz, ?\fontc\'ideo, 23 de octubre de
1872, n9 465.)

"El Gobierno de \ '. E. -decía Julio llerrera y Obe' en 9U renuncia
al cargo de ?\1inistro de Relaciones Exteriores- marcha á pa4'os ag1gan·
tod oci por el camino de los gobit'rnos clectorale .., de aqut·lh1~ golnernos tlec·
toral es que c:egú n lo decía la circular .;obre cleccione' á lo;; Jefes Políllcos
de los DepartamenlOC&lt;, C&lt;On usurpadores íorlo ..o ... por el fraude ó la violencia
de la c;obcranía popular. Por que e"' '-er gohierno electoral e.. timula r con
la impunidad )' la gratitud los moynrec ecr:án&lt;laloc; --iempre que tcng:in por
objeto y JU!ilifirath o trabajar por una candidatura c;.impática al gobierno, al
mismo tiempo que aplica el cac;.t1go de la dc.. titución y dt• la onimo~idad
ñ 1odot1 }ne; que no ~inen ciegamente c:u~ trahaio con c:n influencia v ~u
poder." &lt;Cfr. : Eot,ARDO ACE\'f:DO, Analts Históricos dtl l ruguar. t. 111, p.
1

656, ~fonte,• ideo, 1933.)

-

54-

�dual á otro centro electoral si es que todavía quedan entre
nosotros una docena de ciudadanos dispuestos á luchar por el
bien y á no dejarse imponer o dominar por los que en realidad
no son los más sino los más audaces y griton es". 1 Bonifacio
Martínez, asimismo desafecto a la lista que aceptara Ramírez,
adopta idéntica actitud que el doctor Pedro Bustamante.
La carta contestación del doctor Ramírcz al doctor Martínez
es un valioso clocu1nento cÍ\'Íco que sienta - frente al pr oblema
electoral - ]a verdadera tesitura del grupo más pujante de las
filas principistas conser"adoras CU}a rectoría inviste, precisamente,
el veterano director de El iglo. En rigor, el doctor Ramírez entiende que el único m odo de cerrar el paso a los elementos personalislas es concurrir a las urnas, for1oc;amente con listas mixtas,
dadas las concesiones que la necesidad in1porir. "Creo tener
- declara Ramírez - tan to ó más culto á los principios que Vd.
Cnrta d~ Pedro Hustamante a l osé Pedro Ramíre:, I\fontevideo.
17 &lt;le ncl\Jcmhre de 1872, Incidentes electorales, en El Siglo, ~1ontevideo,
19 ele no .. icmbrc de 1872, n9 2397.
En el tex to ele la respuesta de José Pedro Ram írez a Pedro Bustan1nn tc. se trnsunta el agitado clima del Club Libertad ante las decisivas
jornadas ele novicn1brc, en n1omentos de confc·cciona r las listas de cand iunto~ a la Asamblea. Dice el director de l:.'l Siglo :. "Estoy cansado de ser
ac'tt!'ado y de reci bir desengaños y ha de pcrmi tirn1e vd. que hable la verdad y que ponga en su lu gar á cada uno de los que c:algan á la prenc:a
t•n estilo más ó menos suave y ron palabra~ má s e} n1cn os almibarada! á
ncihnra1n1c tnns la lucha en qne ec;toy empeñado. \ 1d., mi amigo ha querido
hnc1•r hoy lo que ahora seis mcc:es hac1a J). J o.. é l\ laría l\luñoz, pero D.
Jo1: ~ ~\Ja. l\Iuñoz e" D. Joo:é l\ la. l\Iuño1. y \d. ce; \rd.
E!'a es simplemente
In difc·r1""'ncin pero la diferencia es tan capital que O J oc:é la. l\Juñoz era
conscc111•ntc consigo mic;mo procP.di11nclo con10 procPd10 y \ 7&lt;l. comete una
dcscon111nul incon&lt;:ccucncia queriendo ahora imitarlo.
l&gt;on J oc:é ~la. l\Iuñoz. desde hace añoc:, vive encerrado en una resis·
ten ·ia invencible ú toda lran Gacción con principio&lt;;, con propCGitos y con
hoinbrt•s que no c:can sus homhrcc:, c;us rirop&lt;Í"Ítos y su5 principioc:, y \ 1d.
pnr &lt;'l contuuio. ha vh·ido sometido ú la cruel impoc:icií n de lo::. acon·
tccin1i1•ntoq que se proclucían en épocas en que Jo.:; mi--mos á quienec; Vd.
nc11c:11 hoy c:c aislaban y se abstenían ..• '\o nos hable \id. ahora en medio
di' Ju 111chu y cuando cc;tamos contpromct tclos en ella con el propio ao:en·
timicnlo cl&lt;• Vd. con la austeridad de un Ca l1;n, ni nos acuse porque Lransu n1os. no y¡( con l o~ dictadores prepotentes ú qu ienes yo no dejé de comhnt ir 1111 qolo din mientra e; Vd. sellaba lo~ labio..... Procediendo como he
¡¡ror&lt;·dido en la confección de la lista que ha rer.omcnclado la Comisión
D1rl'&lt; t ivn no he qiclo si no consecuente con la actitud que de acuerdo con
Vd., con J11 1io JI Prrc•ra y otros amigos, as11n1imos al constittúrse y organiinr~c f'l Club Libertad.
En1 onct 9 convinimos en la necec:idod de rcconc;truir el partido liberal
c:on to&lt;los s11q elemenloq, buP.no~ y maloc:, prometiéndonos modificarlo y
&lt;lcp11 rarlo por la acciún per"-e\erante de la propaganda y el ejen1plo y si
1

-

55-

�y que el doctor Bustamanle, y no he creído prevaricar aceptando

... [las listas mixtas] en todas partes los ciudadanos más austeros y más intransigentes llegado el momento de la acción, sea
ella militar ó pacífica, pero acción al fin, han aceptado elementos
que no representaban la más completa austeridad y la más alta
ilustración á condición de asegurar el éxito de la lucha y de no
desnaturalizar en su esencia los propósitos del centro político
á que pertenecen. Con más razón estaban obligados á proceder
así los que habían definido nuestra actitud por el hech o de organizar el Club Libertad en las condiciones que arrancaron una seria protesta del Dr. J osé María Muñoz y que V d. y Bu$tamante
no aprobaron sin duda cuando continuaron perteneciendo al Club
y formaron parte de su Comisión Directiva . . . Cuando aceptábamos formar parte de una Comisión Directiva en la que V d.
y yo y los hombres de nuestras afinidades y prop ósitos están en
una insignificante minoría, podría aspirar á otra cosa que á constituir en la Cámara una ma) or ía ilustrada inteligente y honorable? ... Los partidos que luchan con su organización de partido
y aspiran á presentarse unidos en la lucha, tienen necesariamente
que hacer concesiones, á las exigencias de círculo y á la veleidad
de opiniones. En los movimientos popular es y en l a acción política no se puede proceder con el perfecto criterio con q ue una
academia de sabios juzga las aptitu des y los méritos de los diversos candida tos que se le proponen par a ingresar en su seno" .. .1
En \'Íspera de la reunión del Club Libertad en el Teatro an
Felipe. J osé P edro Ramírez insistía en su prédica principista traoc;Í no hubiera pensado, y c;j a . . í no hubiera proce&lt;lido habría seguido á
D. Jo. . é ~la. ~l uñoz ó habría i&lt;lo á engro ar Ja .. fiJn.;. del Club Radical.
Por el contrario, entonces llcvan1os tan lejo.. nuestros propó.,,itos de
conciliaciC:n que aceptamos tener c.ó]o una reprc.. entación en Ja propor·
ción ele uno á cinco en el seno de la Comi-.ión Directh·a y nos sometimos
ú soportar todos los cargoc:, todos los rl•prochc.; de los que, en mi concepto,
e:-&lt;agcran el culto do lo principios y le crean con .. u intransigencia, cuyos
altos n1l \·iJes reconozco! resi . . tcncia y antipatías populares.
l loy, procediendo como he proccclitlo y co1no han procedido otros que
t icnen tan ta estimación co1no \ d. por su dignidad y por .. u lealtad política,
nn he hecho sino ser consecuen te con la act it utl que entonces me impuse
rt•ali1..anclo los \Cntajo&lt;&gt; que ºº" proponinnlo~ oht •ncr .. . \ li pa rtido e. . tá
tomado ... " &lt;Cfr.: Carta de Jo5é /&gt;edro Ramin.·z n Pedro Bustamnnte,
\ lontc.niclt•o, 19 de no\icmhrc ele 1872, l nr:itle.ntcs electorales, en El Siglo.
1\lontc\'idco, 19 de novit•n1bre de 1872, n9 2397.)

Carta de José Pt.•dro R'lnl 're:. n !1011i/ncio lfartínc:, ~fon tevirlco,
20 (1 • "º' icmbrc de 1872, en f l 1,;lo, ~Iontevidco, ~O de no' ien1bre de 1872.
n Q 2398.
1

-

56-

�tando de acallar recelos y evitar nuevas deserciones. "Hemos
sostenido siempre - puntualiza - que el partido colorado y el
partid o liberal eran sinónimos . . . La calificación de liberal significaba la bandera política, el programa y los principios del
partido ... el color de la divisa no constituye doctrina. no puede
ser el único lazo de una asociación política ... " El diario con·
servador exhortaba a la calma en medio de aquella confusión
de opiniones e intereses y ahora, a su turno, también se aferraba
a un precario equilibrio &lt;le fuerzas que se deshacía nnte el reclamo de las ambiciones personales.
En la reunión del Teatro San Felipe, José P edro Ramírez
juega, aún a triunfo, su última carta electoral. Tienl' la convicción
ele que e) único medio de obtener la consagración del principismo
sobre los lemcntos netos del partido colorado reside en la confecci ón &lt;le una lista mixta; esa fue por otra parte. la línea de
conducta que se trazó desde el primer momento, como única so·
lución ,•jable: "En política - clecía - los hechos se toman como
eon. no como deberían ser; se busca el bien posible, n o el bien
absoluto ... con una lista ele candidatos todos intachables, todos
ilustrados, era una utopía el triunfo decisivo sobre los elementos
p ersona1es, obtenido en un día, desde que ese triunfo tan completo sólo puedo ser fruto &lt;le algunos años de lucha, de la marcha
progresiva ele las ideas, del trabajo pausado de la propaganda". 1
Consecuentemente. la asamblea del Club Libertacl, compuesta por
! etccirntos ciudadanos. sancionó una lic;ta integrada por una mayoría principista, aunque presidida por José Cándido Busta·
ruante. 2
Por cierto que la lista - pese a su encabezamiento personaJic;ta - - traducía el tTiunfo clocl rinario, por cuya razón los cand orn bcro:;, que contaban con superioridad numérica en le masa
colorada, no podían aceptarlo. J osé Cándido Bustamante es el
primero en renunciar. Le siguen Paullier y Alejandro l\1agariños
1 la.~

r./aurlicnciones de principios. en El Siglo, l\lonlc\ ideo, 22 de no·

'icmhrc clo 1872, nº 2100.
~

Jbid.
1 n li ta aprobada por el Club TJibertatl el 20 de novicntbre se inte·
,,-nba ron los nombre" de Jo ...1~ C1intlido Buc;tamantr, .Joqé Pedro Ramírez.
Julio llcrrcru y Obeq, José ~[aríu '1\I11ñoz, Francic;co A. \ idnl, Ilonifacio r..Iar·
tínt•z, i\lcjunclro !\l ngariño~ Cen.antec;, Juan Cnr]og Blanco, J oi:.é E. Ellauri,
Tc:u:ic rlc 'l\:1..inos, J 11an A. Vñ1q11c1.. (Cfr.: Candidaturas cle/initiias en El
...,iglo, (\fonlt'\ ideo, 22 dr no\·icmhre de 1872, nQ 2100.)
'

-

57-

�Cervantes mientras que en las reuniones de los cafés y en las ter·
tulias partidarias se comentaba que la pretendida lista mixta
respondía a una combinación de signo conservador. 1 El viernes
22 de noviembre el cisma del Club Libertad estaba, de hecho,
consumado; los elementos netos disidentes habían resuelto la
estructuración de una nueva lista, con arreglo a sus privativos
intereses. "La división de los círculos se dibuja más que nunca
pronunciada ... El cisma provocado tiende á acentuar más y más
la división del partido colorado'' ... escribe José Pedro Ramírez
en El Siglo del día 23, 2 reiterando en última instancia su llamado
a la unión colorada: "Es tiempo ya que de una vez por todas
se declare pública y solemnemente si el partido colorado es una
colectividad política con principios, tradiciones y propósitos co·
munes, ó si el programa por todos aceptado es una bandera bajo
la cual se abrigan adversarios irreconciliables ... El tiempo apre·
mía y cada hora que pasa agrava la situación". 3 Pero era ya
demasiado tarde. El periódico conservador hace pública la renuncia de José Cándido Bustamante al Club Libertad, fundamentada en que "Ja lista de diputados aprobada en el San Felipe era
el resultado de la combinación de un círculo"; con la renuncia
circula una proclama dirigida por los netos disidentes del Club
Libertad: Bustamante, Pedro J. Varela, Juan J . Costa, Federico
Paullier, Francisco Laviña y otros, en la que después de exaltar
las glorias militares del partido colorado y recordar suc;, tradiciones más esclarecidas, jnvitaban para una reunión en la Cancha
de Valentín a efectuarse el propio día 23 a las 3 de la tarde. El
resultado íué la confección de una nueva lista de candidatos en·
cabezada por José Cándido Bustamante y Pedro ' 'arela, que en
su gran mayoría respondía a los reclamos de la fracción neta.
La Comisión Directiva del Club Libertad, parcialmente des·
integrada por ]as sucesivas renuncias de principistas - Pedro
Bustamante, Bonifacio Martínez - y candomberos luego - José
C. Bustamante y sus amigos - comprendió que. a escasas. horas
del acto eleccionario, era imposible reestructurar la lista aprobada
el 20, lo cual venía a significar que los elementos principistas,
solos ante las urnas, sufrirían una aplastante derrota electoral.
No nos entendemos, en El Siglo. ~fontcvideo, 23 de noviembre de
1872, nº 2401.
1

2

!bid.

3

1bid.

-

58-

�Frente a la adversa eventualidad di cha Comisión publi~ó un l\Ianifiesto aparecido en la mañana del domin..,.o 24 de noviembre
o
'
en el que aconsejaba la abstención. "La coalición que á última
hora se realizó entre fracciones diversas del partido colorado no
puede resistirse con trabajos improvisados en 24 horas ... y la
Comisión Directiva inspirándose en los sentimientos más eleva·
dos ... ha r esuelto suspender los trabajos emprendidos y aconse·
ja á sus correligionarios que se abstengan de concurrir á las ur·
nas con la lista que el Club Libertad había proclamado ... " 1
Con acentuada frialdad se cumplió el acto electoral en la ca·
pital de la República. El Siglo anotaba que habían sido muy con·
sidcrables ]as abstenciones y corto el número de ciudadanos quo
a cudieron a emitir su voto: "Se abstuvier on de votar en 1\tlonte·
\•ideo los principis tas, los blancos y los radi cales, sólo votaron
pues, los colorados netos y los partidarios del Gobierno". 2 Cen·
1urn ba, po r otra parte, "la influencia directriz del gobierno, quo
Ee ha hecho ~entir en la formación de la lista que ha obtenido
ln ma yo ría. confeccionada en virtud de una tran"acción de última
hora en tre los elementos ofi ciales y los colorad os n etos". 3 Algunos clcn1entos principistas de la Co1nisión Directiva del Club
Libertad se prrstaron a la tr ansacción con los netos y, en consecuen~ in , fu eron incluí&lt;los a última hora en Ja lista triunfante,
entre olroQ, los no n1bres de Julio Ilcrrera y Obes, Pedro Busta1nantc y 1uan Carlos Blanco .
Al cnho de los tres días que mediaban entre la r eunión del
T cntro San Felipe y la de la Cancha de V nlentín. los términ os
ele la ecuación electoral se había n invertido: e] núcleo principista
- rnnyo ría en la lista del día 20 - pasaba a ser minoría en la
del 23; en verdad, pese a Jos denodados esfuerzos de J osé P edro
R a111í rcz, la r ealidad numérica de ambas fracciones venía a im·
pon(•r, p or la fuerza incontro\'crtible de los hechos, esa solución
de último 1no111ento. Los g uarisn1os electorales, a despecho de los
uc:r.rih~ n

t•I l\Tanificsto ele·) Club Libertad : Juan P. Ramírez, Lorenzo
L.atorr1', J o t: P. Rnrnírcz. EJuarclo Vú1qucz, Angel Abalos, Carlos Gurmen·
&lt;l •1., l{ on111uldo Castillo, Lconrio Co rr1•a, Julio JJ errPra y Obe", Juan C.
Blnnco, J 1111n T1' . Santo", Enrique Pr.rerln, Torib10 Vida l. (Cfr.: La Comisión
/Jirrr:ti1 ·a del Club Libertad, en E.l Siglo, l\lonlcvi&lt;leo, 2•1 de noviembre
d1· 1872, n~, 2102)
l

Nft ista de la qu 1 ncena, en El Siglo, '\lon te.,·i&lt;leo, 27 de nov iembre de
lll72, n Q 2 105.
:.?

3

Jbid.

-

59 -

�trabajos del doctor Ramírez, denunciaban la derrota - al menos
en la capital - del último baluarte del principismo. Consecuente·
mente, el doctor Ramírez, amargamente aleccionado, decide retirarse de la vida política y renuncia a la dirección de El Siglo,
admitiendo expresamente los cargos que se le habían venido
imputando : "El resultado de la lucha electoral con sus episodios
que son del dominio público, me imponen el deber de r etirarme
de la escena política, empezando por separarme de la prensa
periódica. Reconozco que son justas la mayor parte de los cargos
que se me hacen y renuncio á levantar aún los que no lo sean.
Mis amigos políticos y sobre todo la noble juventud de :\1ontevideo, necesita de otro publicista en la prensa y de otro ciudadano
en los trabajos de la política militante para realizar 5us altos y
patrióticos propósitos. Yo me he gastado y me he quebrado en la
lucha y no puedo ya responder á sus generosos esfuerzos en bien
de la patria. Por fin, en medio de la derrota vergonzosa que
hemos sufrido, y en la cual me asigno la peor parte, sólo aspiro
a que se reconozca la sinceridad de mis intenciones, única cosa
que estoy dispuesto á defender" . 1
Al aceptar la renuncia del doctor Ramírez, El Siglo refirmaba su tesitura principista: "El Dr. Ramírez reconoce lisa y
llanamente, sin ambajes ni subterfugios, que se ha equivocado.
En consecuencia se siente quebrado y gastado para continuar la
lucha en que ha perseverado por diez años. . . En cuanto á El
Siglo, seguirá siendo lo que ha sido ; seguirá defendiendo los
principios que ha defendido. Afirmará la bandera que las últimás oscilaciones de estos días empezaban á hacer vacilar y será
siempre un instrumento de propaganda puesto al servicio de la
libertad y de las instituciones". 2 La dirección del ór~ano conservador {ue entonces asumida por Julio Herrera y Obes y Jacinto Albistur, incorporándose a la redacción política el joven
Pablo De l\1aría. flamante egresado de la" aulas uni\•ersitarias. 3
En '\·erdad, el fracaso que pregonaba Ramírez - magnifican·
do sin duda su propia derrota personal - no privó al principismo
de su esclarecido aporte a las Cámaras del 73. Si bien no resul1

El Siglo. l\fonte,·ideo, 26 de no\'icmbrc de 1872. nO 2401.

El Dr. Ran1íre:, en El Siglo, :\lontevidt!o, 26 d e no,·iembrc de 1872,
n'&gt; 2·10 t
2

s El Siglo, ~Ionle\'idco, 26 de no\'icmbrc de 1872, nQ 2·10~.

-

60-

�taban vencedores en los comicios los partidos de principios la
lista colorada mixta de l\lontevideo, los nutridos \:Otos del nacio·
nalismo que, desoyendo la abstención, gana ventajas en San José,
Canelones, Florida y Cerro I..argo, y los triunfos parciales del
partido conservador en otros departamentos, permitieron el acceso de la élite doctrinaria a la Legislatura del 73.
Paralelamente a la campaña electoral de novien1bre, ya se
hara j aLan en el año 1872 nornbres y posibilidades para la futura
presidencia de marzo ele ] 873.
El doctor José l\.Iaría l\:I uiíoz era en rigor - por su filiación
política, sus condiciones personales y su limpia ejecutoria cívica el obligado y unániinc candidato de los partidos de principios.
Ausente quince años del país, su fi gura, saludada con veneración
luego ele la I&gt;az de Ahril, encarna un elevado sín1bolo ci\ ilista.
Al prorncdiar el aiío 72, el doctor 11uñoz de"collaba en la nómina
ele posibles candidatos presidenciales. La sonada renuncia a la
Co1nisión Directiva del Club Radical y su r ígida intransigencia
con el personalismo ni1nbaron su figura con un halo prestigioso. 1
I~n el curso de Ja polémica que sostenía el doctor Juan Carlos Cómr.l con José Pedro Ran1írez a fines ele 18í2, el viejo teÓ·
rico del partido conservador rinde culto a la person:ilidad del
doctor l\1uño1 y lanza a publicidad su nombre desde Buenos Aires pnra la próxima elección presidencial. 2
J)on rr o1nás Go1ncnc;oro, por su parte, según la opinión pública a~piraha a la pi i1nera n1ngistratura. in embargo, su actitud
!rente a los grupos colorados y su plataforma electoral, eran aun
''El Dr. \f uñoz -&lt;lice La Pa:.- que con el proceder intachable de
sn larga y truh111nda -vida pública, hu sabido levantar'e á ~í mismo el más
nito ele }05 pcdr·stalcs rn que puc&lt;le mostrnrc:c á sus compatriotas el ciucladono ele un ¡111chlo libre: que sr ha conqui--tado entre propioq y extraños
una n•p11tuci1~11 inrnaculnoa ante la que se inclinan re pctuosos hac:.ta los
mismos qu•· co1nhatcn lo nctitud pn•scindentc que hn a 11mi&lt;lo en los últimos
oiio«1, el IJr. \luiíoi radica nui'\ y nuis ec::c pedestal ... 'freinta años de \ 1&lt;la
¡l\ihlica intorhnblc" trcan &lt;Í un ho1nhrc una Jlersonalidud política de In que
no p111•dc dnclarsc !'in ju licia. El IJr. l\Iuñoz ha cnnc¡ui .. 1aclo ante" cic al.ora
y uliorn el clcn·clio incli~r.utible de que naclie pueda &lt;ludar de él." (Cfr.:
La /1&lt;1:, lont1)viclt•o, 2 i de mayo ele 1872, n9 317.)
1

''El l)r. 1\f uñoz es para n1í -c::oc;tcnía Juan Carlos Gómez en octuhro riel 72- la cncarnnción pcrf1•r.ta de la lucha contra todas las prepotcn·
c•ias pt rsnnalc", cnntra tocias las des' iacioncc; de los principioc;, contra todas
la indil!nirlndt•s dr!l ef(oí.-.mo y contra todo" )oc; arcnturlos ele la f ucrza al
cltrccho.'' (Cfr.: El iglo, \lnntc,idco. 9 de octubre &lt;le 1872, nQ 2359.)
:.!

-

61 -

�indefinidas al promediar el mes de octubre. No se sabía a ciencia
cierta si sería candidato de los colorados netos o de los principistas conservadores, pero aunque Gomensoro carecía en el consenso general del arraigo del doctor 1\Iuñoz, su candidatura, en
razón de la jerarquía oficial - y dados los tiempos que corrían disponía de no menguadas posibilidades para alcanzar el triunfo. 1
Como posibles presidentes en el coloradismo neto se insinuaban P edro Varela, Fernando Torres y José Cándido Bustamante,
que sin duda aguardaban la decisión de Gomensoro para concretar o deponer sus preten iones.
El partido blanco no ~e presentaba al evento con candidato
propio. Obviamente sus posibilidades eran menores y en la hora
de las definiciones sus representantes elegirían entre los nombres en juego.
El principismo consen 1ador. si bien no oculta dec;dt! El Siglo
su preferencia por el doctor .l\1uñoz. demora ostensiblemente la
proclamación de su candidato pre. . idencial. E~ factible suponer
que su deliberada dilación obedecía a una hií bil e~trategia: al no
pronunciarse en forma expresa por el doctor i\luñoz. o bien. no
excluyendo a Gomensoro. e demoraba el ejercicio de la poderosa
influencia oficial en fa,·o r del coloradi5mo tradicional. 2
A comienzos de noviembre Gomensoro, cerrando expeclativas, t oma partido por la fracción neta y con él se \'uelca la deciCarta abitrtn áe lo~é Pedro 1'artla al &lt;\r D. Tomás Gomensoro,
La Situación, en La Po:., ~lonlc\ ideo, 23 de o t 11 ~;: &lt;le 1872, nO 465.
l

"El nombre del Dr. Jo~é Ja. ~Juñoz ~e ha prnnunciado ya al
hablar de la pró'&lt;ima pre idc ncia. Lo ha lan1.ndo á puhlicidad el Dr. D.
Juan Carlos Gómcl como t( rn1ino de la poli nli•' U q11e ha , (!nido !'o .. teni ·ndo
desde Bu(·no ... i\ ircs con el Director de El . 11: 'o. i"\acJa hay que repr ochar á
la pcr.. onn lidnd del Dr. !\Juñoz ... pero ere.. tun que al lan:.nr su candidatura
el Dr. Gomr.: en los rnnnttfllOf nctuale'i lt hn quitad" grande&lt; probabilidad~'
de ¡.xito_ El tiempo dirtÍ .si nos equitocamos.'' &lt;Cfr.: Rerista de la quinctnn, en l:..'I Siglo, l\lonte\ id eo, J 6 d • octubre de 1872, n9 2379.)
Por C"OS mi ..n10 &lt;lía Jo.:é J&gt;c.Jro \ farelo d1•nun ciubo Jo actitud caute·
lo'a d • loe: conserYaclore , ••n In c11c .. 1ión pre idc•nciol: "No cé .. ¡ C" Vcf.
dcfin.i tivamen t1• ahora ~Jc•(•Ía n Tomá Con1cn oro •n !'agaz ob::-Cr\'ación- ~l
cand1Jato de lo con~ervador1• , como creo que c•llo rni ... mo' no lo . . ahen,
pero c;é que no es \ ' d. u r:anflúl11 0 declararlo, ' Jo prueha á la c,·i&lt;lcncia la
actitud \'uga ~ indeci"a ele !:/ ."&gt;i~lo ... líor todaviu, rni ·nt ra no ~~ rl!ali·
cen _Jos &lt;·lccc~ones de repri• t ntanlc , (¡c rá \ ' d. por
mi ma razón un
cand1cla10 obhga&lt;lo, r •al o npnn•n tc, de la' 1lo fro ccion • del portido colo·
ra1lo. J\mba.q ner.c .. itan de• \ 11. pnru tr iunfar: unn para que• le t:on P-f"\'C el
poder que llene hoy en su mono ..... la ot ro pnro q111• Ja lle' e á él .;epa·
randn :í us B&lt;hrrsarin .. . '' &lt;Cfr.: La situación, en La Paz. ¡\fontc,ideo, 23
de octubre de 1872, nQ 165.)
:?

- 62 -

�6i,·a gravitación del oficialismo. "Candidatura de fr aude, de coac·
ción y &lt;le violencia'', como la calificará el órgano radical, ella
despierta y enciende los encontrados intereses que se agrupan en
torn o al debatido problema presidencial.
Desde el diario La Paz, el radicalismo levanta frente a la
candidatura candombera la bandera principista que simboliza el
doctor José María Muñoz. 1
"l.,a candidatura nacional del Dr. Muñoz" - tal la había proclnmado el diario de varela - venía a sancionar la tácita elección de las otras fracciones doctrinarias. 2 El pronunciamiento
de Gomcnc;oro aumentó los recelos que inspiraba a los nacionali5tas e hizo, de hecho, innecesaria la cautelosa expectati"' a que
Ji a e;; ta &lt;'n~onces obser\ ara el p1 inci pismo colorado. Así, pues, des·
de IA JJcrrzocracza se clamaba por un candidato nacional que gobcrna e f ue1 a de los partidos, en m omentos en que sólo el doctor
l\l uñoz podía ofrecer e-as garantías. 3 En el in es de febrero el
Club /Vacion al consagraba oficialn1cnte a Muñoz. 1 El partido con~
En el sr.no ele 1 Club Rruléral c:c resuelve presentar oficialmente la
r.andidut11ra de Jo--é i\ Iaría ~111001 rl clía 7 de no\.icn1hn•. "Los elementos
del J•nrtido colorado -decía t•l rcl1toriul dl'l diado La Paz del 9 de no·
' it rnhrc- con trurioc; á a la candidatura ele Gomcnc:oro scran in1potcnles para
' cnc1 r Ja coalición de la inmoraliclad y ele la fuerza. El partido blanco
&lt;lchilitado por una luclia sin éxito, nulificaclo por los regic:tros, sin fe y sin
cc;p ·rantn, no pod1 ía de ningún n1odo torcf•r el rec;.11Jtado de unas elecciones
c¡1H' su u ulin1.,cn bajo la presión rlc la f11cr1n público. 1~ 1 partido radical,
pcq1u ño 'n 11ú1ncro, pero cura influcncin c:ohrc la opinión imparcial de la
Hcp{1hHca no pued e &lt;lesconocerqe, no tendría mic:.i{111... c;j los elementos
honrodo"' que e:xic:ten e.n los 'icjos particlos cont 1nua,.en en el trabajo impocilil1~ de· triunfar ai.,.Jados. ;, Qué hacf'r cntoncr..,? Oponer á la candidatura dr. f1nudc. de coacci ·n y de ~i olcncia ele f). Tomiís Gornensoro, la
candidatura nacional ele D. Jo.. é I. i\J11ño1, ciar :í tocJoc; loe; elementos que
se ngitan 11ic:p1•r«O". un propóc:i to y un Iin conuín: hacer que concurran
todo y c.ada unn con &lt;IH handcra. con c:u oqi:uni1...1ción y con sus homhres
ñ Ju r.onquic;ta de nn n1ic;n10 rc,.11ltndo ... '' (Cfr.: La situación, en La Paz,
~t onl! ,¡cJ1 o, 9 de no\ien1bre de 1872, nQ •178).
t

: "I lega Ja elección de pre iclentc, ¿ QuP ranclidatos sirven para la
Ju rlin? ¿Acnc:o un Llaneo y un eolornclo? No. l\l uñoz y Gomensoro. Un
principistn y uno que ha dcn10..,trado no ~crlo. "aho pre ·iclente otro candi·
dnto. ¿Quién tralHlJÓ por "" clt&gt;cción? lo.; netn~ rlc an1bas ili1 isas unidos
á nlg11n11.; an1igos pcr--onal1 s del Dr. Fllauri" (Cfr.: E pur si mnove, en
h'l Siglo, ~lonlc\i&lt;lco, 5 de abril ele 187•1, n9 2796.)
3 l\'11c~trn sit11acü)n

política y cco11ómicn, en La Democracia, f\.lonte·
'icl co, 10 de dicicn1b1c el e 1872, n 9 158, y it de ft.•hrLro de 1873, n 9 203.
" Ca11didaturn a la Presidencia de la República del ciuclaclano Dr. D
)osé lfr.rfa 11/uño:. A nue .. tro con1 patriotas y corrcligiona n os políticos:

-

63 -

�ser vador, por su parte, reclama "un h ombre de principios honorable y enérgico,, para ocupar la primera magistratura y pulveriza
la candidatura de Gomensoro y las eventuales de Pedro Varela,
José Cándido Bustamante y Francisco A. Vidal. 1
La interrogante que margina el problema presidencial durante el período que antecede a la elección de marzo permite sin
embargo barajar posibilidades. Por encima de todos los candidatos el doctor Muñoz es quien se sindica con mayores posibilidades
de triunfo. 2 Fuera de su influencia oficial, la candidatur a GoNuestra línea de conducta en la crisis actual está por el programa político que nos ha servido de bandera en la lucha electoral; ese programa que
consagra n ue~tras aspiraciones y responde á las grandes exif',encias de Ja
época á un candidato digno y capaz por sus \'Írtudes y sus talentos, de
hacer efectivas aquellas patrióticas aspiraciones... nos hemo::) acercado al
ciudadano D. J osé l\Ia. l\Iuñoz á fin de obtener, como hemos obtenido de
su parte, la franca manifestación de los prop ·sitos fundamentales que Jlevaría
al gobierno de Ja R epública... Según sus propias declaraciones el ciudadano D. J osé f\.1. l\1uñoz sólo subiría al poder para hacer un gobierno nacional sob re Ja base del estricto cumplimiento de la Con ..titucit.n de la
República ; para in icia r y desarrollar una política de rt paraciún, de paz
y de concordia y para co n~erti r en una verdad práctica el régimen de
igualdad y de justicia, dentro del cual todos los elementos nacionales están
llamados á fraternizar en la labo11 común de la civilización y del progreso.
Por los anteceden tes de su vida pública de quince años á esta parte, por
las condiciones de su carácter perc:onal y por las seguridades que ha dado
antes de ahora, creemos que el ciudadano D. José ~la . .1\luñoz, responderá
en la Presidencia de Ja República tanto como puede exigirse en la situac1 n
presen te, ó les legítimas a ... piraciones naciona les.. . Declaramos que nne ..tro
candidato á la P residencia de la República es el ciudaclano D. Jo ...é ~ [ a.
~ [ uñoz. Juan P. Carai·za, Octavio Lapido, Bernabé Carat1in, Josf. 1·á:aue:
Sagastume. Juan José de flerrera, loanuín Requenn. Ricardo Alt•arez, Carlos
Lerena, Agustín de T' edia. {Cfr.: La Democracia, ~Iontc\·idco. 20 de febrero
de 1873, n9 217.)
Cfr.: Las épocas nue11a~ y los hombres tie¡o~. en F.I Sudo, ~[onte·
video, 20 de diciembre de 1872, n° 2~28 y El Siglo, J\/ontetideo, 16 de
febrero de 1873, nº 2·170.
1

"El puebl o estaba sediento de verdad y de ju&lt;:.ticia. guspiraha por
un gobierno que supiera romper defin1t1\'an1entc Ja cadena de la~ tradiciones
de partido; que hiciera efectiva" las garantiac:. primordiales del hombre y
del ciudadano, que admini strara la hacienda pública con ~abia econon1ia y
encerrúndo"e en su propia }' legítima esfera de acción an1parase el ejercicio de todos los derechoc. y libcrtader;, dejando cumplido d~arrollo a la
inicia ti' a )' á la actividad del individuo. Ese gran mo\'imi cnto de opinión
nacional c¡ue re,istiú tan incqu1\'oca-:. n1onifc tacione .. , había señalado como
candidato gc.nuino del pueblo a un ciudadano que pron1ctia llevar al poder
y que hubiera Jle"a&lt;lo sin duda el contingente ele Ja 1nú:. leal y decidida
, 0 }11ntad en fa\'or de Ja rrorC!aniz.ación económ ica y política tan impcrio~a­
mente rerlnmndn por el poi... Los elt·mcnto" ad\er"º' ú e ...a candidatu ra,
Ji\'ididos entre sí por intcrc;c.; y combinaciones p11ran1cntc per.. onales, sen·
2

-

6J, -

�mcnsoro parece, por la heterogeneidad de sus Repre:;entantes adeptos, justificar el carácter circunstancial de su nombre, esgrimido
por los elementos netos de ambos partidos para cerrar el paso al
candidato principista. 1
La popularidad de !\Iuñoz es sometida a prueba en una man ifcstación de fuerzas programada en su homenaje y como adhesión a su "candidatura nacional" para el 27 d~ febrero en la
Plaza Constitución. 2 El caluroso apoyo que en la ocasión se le
tributó vino a consolidar en la opinión la esperanza en las crecida posibilidades que se ofrccínn para su triunfo inmediato. 3
tínnse de antemano vencidos c;,j no "C unificaban en torno de un candidato
cupoz dt· conciliar sus encon trada" prctcni;ionc : hallúronlo al fin. El Dr. D.
José I:llauri fné designado por la cntidaJ rn:is aparente para &lt;lar cohe,ión
ii aquellos elementos, y levantarlo c:ohrc ei;c pedc tal, alcanzó la victoria
obre el candidato del puchlo' '. 'falcs palahras escribía con profunda
nn1n1g11ra. clcc;de Buenos 1\ ir c-., don Agu tín ele Vcdin al rcgre"o ele 'U deportnl'it)n 11 Ln Jlahana. (Cfr.: :\r.us-rÍN DE Vt:DIA, La deportación a La Habana
c11 la !larca l'uig, Buenos Aires, 1875.J
"Esta tierra -escribía J uan D. J ackson a Félix Frías el 7 de fclircro de 1873- se puede con1parar al Vl'suhjo, risueña en apariencia mjentras
no du señale..; de vida. pero te1nible cuando lac; da, y de&lt;:.graciaclamente se
sicnt(· n e lr&lt;·1neci1nirntos sordos y e1nitc vapores, pronósticos des~raciado' que
niucho ten1cmos veremos en este mes . . . Go1nen1:1oro •.. hace lo que está a su
u lrance pnra ganarse la prrsidcncia, hay c¡ uc ec:;coger entre él, Varela y
Ella11ri y aún B11stan1antr, aunque la opinión general de todo lo re~ular de
Jos partidos c:;!'r.i Dn. J o&lt;:é ~Iaría 1 Inñoi: l)ios sube lo que sucederá ... •
(Carta de l uan D. Jackson a Félix f 'rfas, \.[onte\iidco, 7 de frbrero de 1873,
en /Jibliotc ·a .\acronal, E•ucno ,\ ircc:, 1llan11scritos IJ, nº 12.282.)
t

z Cfr.:

!.a Paz, l\Iontcvideo. 27 ele fchrcro ele 1873, nO 566 ; El .Siglo,
~f onlc\ i&lt;lco, 27 de febrero ele 18i3, n9 2178; la Democracia, ~lonte't1deo , 27
J · febrero de 1873, n9 221.

a La prcn.;a principi!-la invitahn al pueblo para la manifestación en
11.pnyn o la candida turn. \luiio1, con c.,tas cxprc ione-.: e "convoca á todos
lo-. habitante de la capital c;jn dic;tinci 'n de naciona lidad ni de extremos
ni de opinionc-. políticas que c;ÍJnpatict!n con 111 candidatura del Dr. José
,l\luríu ~l11ñoz para prcc:iclcnte de la Reptíhlica. Los n1anifestaciones popul ar &lt;'~ ele! Ja clac;e y con el objeto de la que hoy debe efectuarse, son una con1H•c11t•ncia neccc;aria del principio dcn1ocrático de gohcrnar con la opinión
¡nihlieo... Nacílc puede !'cr indiferente ñ la c ric;.jc; política por que atraviesa
&lt;·l poíc: y CJlll' va á resoh·er'&lt;c con 111 clccciíin de pre ~i dente de la República
1•l 1 1 r~"&lt;i1no 19 de marzo... El objeto prin cipal ele 111 manifestación fué
poner d1• manifiesto, hacer r ·i~iblr. y tangible In popularidad de la ca ndi~
duturn clcl Dr. Jo«é l\laría .l\l11ño1. q ue sus necio-. ach·er&lt;iarios ron c;u impo1enci11 pn1 a c•ornbntirlo hlljo r.I punto ele vi-.tn ele c;1111 talentos y virtucle&lt;1, ha n
dacio 1•11 ll111nar candidatura ele fon1ilin... El \Ínico objeto real y poc;itivo
de 111 nt 1nifc•c:tación '1" hny. e" r\ idc•nciar que ~1 voto de la .i\ c:arnblea rec:pondc y re: fie l intérprete de 111 'ol11nt1ul nacional... ,\1 n1i&lt;&gt;rno tiempo

-

65-

�Entre la nómina de los candidatos accesorios - Andrés Lamas, Manuel Herrera y O bes - también figuraba el doctor José
E. Ellauri, quien por su moderación representaba - dentro del
partido colorado - un temperamento equidistante entre Gomensoro y Muñoz. A cierta altura había sido bandera de los candomberos, antes que se pronunciasen por Gomensoro; ahora, sus fluctuantes posibilidades contaban con un corto número de electores
la manifestación de hoy es el mejor desmentido que podemoc; dar á los que
nos atribuyen la ridícula pretensión de querer imponer al paÍ5 nuestras ideas
individuales y nuestras simpatías de familia y de amistad". (Cfr. : El Siglo,
hlontevideo. 27 de febrero de 1873, nQ 2478.}
Comen taba La Democracia al día siguiente de la manifestación: "El
gran meeting de ayer hará época si n duda en la República. Jamás se ha
visto reunión púl&gt;Hca má:, numerosa y e cogida. y en pocas ha resultado
ciertamente mayor espontaneidad y entusiasmo. El comercio tenía en ella
sus mús dignos representantes. los partidos se encontraban allí conf undidos .. . " (Cfr.: La Democracia. I\fontc\'ideo, 28 de febrero de 1873, nQ 222.}
El Siglo apuntaba: ··~Jontevideo entero puede dar de ello fe: jamás
ee ha \Jslo en e ta ciudad, ni en el ca _o de acontecimientos patrióticos una
manife«tación más espontánea, más numero a y en la cual hayan estado
reunidos como ec:ta ' ez lo~ di\'er~o" t•lementos &lt;le esa colectividad que se
llama pueblo. :;\lás de 3000 per--onas e con!!rcgaron en ln plaza pública á
Ja ~ola in\'ilaci6n anónima puhlicacln ta mañana en La Pa:, La Democracia
y este diario •.. '' (Cfr.: El . iglo. l\lont '\'ideo, 28 de febrero de 18i3, n9 2 i79.)
La Po: recogía en s 11 editorial las palabra pronunciadas por ~f uñoz
dc!cl • los balconc de :::u re idencin: "Gobernaré, dijo contestando á uno de
los jÓ\'enes orad ore qu,. le había dirigido la palabra, gobernaré si fuese
~lc\aclo a Ja primera rnagi~ tratura del paí , gobernaré con ti pueblo r por
e/ pueblo" &lt;Cfr.: La /'a:, ~lontevidco, 28 de febrero de 1873, n° 567.)
Oec;pu(.s el~ la derrota, }oi'é !\laría ~luñ oz, en un documento que enaltece
la aust~ridacl ch·ica de su canicter. munife-.taba a c:.u" conciudadanos: "Veri·
Ciencia la elección &lt;le pre iclcnte de 1 Repú hlica dcho á mi conciudadanos
r ol país en g&lt;.•ncrnl 111 manifc-.1oción de mi má alta gratitud por el alto
honor con que ha sido f ª' orcci•lo mi nombr~ por todo. los órgano&gt; de
opinión pública que hon daJo á n1i candidatura la ~ignificaci i" n de la" más
nohlt·s y patriótica&lt;1 a pirncione.3. El poi" no c:c engañaba: yo habría llc\'ado
al J&gt;oJc r l'úhlico el con tingen te de In mó leal y tlecidida voluntad de entrar
de lleno en la era do rcorgnni1..ncivn política y cociaJ que me imponía la
opinión púhlicn. .1\ lo adrer ario d · mi candidatura debo manifc5tarlc3
qn~. rcconocicn•lo ju ticio en Yario" de sus npreciaciont.'" rl' pecto á mis
aptituJe, de hombre púhlico, han c:iclo muy inju to en oponerme una ambi·
ci6n \'U}gar y en negarme lo cualiclod • Je buen ciudadano dispu' to siem·
pre ñ prcstor ñ lo Patrio loe; c:cn icio que ~tón en 11.1 e fera de mis
facuhn1lcc.. l)e las cal11n1nins é in uho5 que e me han dirigido durante la
di!cusión ele mi ca ndidattnn, no h • tomndo nota. Lomentuncin, en mi rol
de ciuda&lt;lnno, que hayan iclo d •fraucloda la" • pcranza"' cfcl paí )' haciendo
por u ícliciclnd, e pero que el Sr. Dir •ctor de La Pa: e ..irva dar
puhlicidnd ú e to lineo en 1•1 pcri6dico que ho ido uno de lo'" primeros
y el mú genuino l rgnno el• lu proclamación &lt;le mi C3ndidotur.:i. Jo~é 1lfa.ria
!il uñnz, ;\f ontc"iilt•o, 5 ele tnor1..o de 1873". (Cfr.: !.a Pa:. ~Jontevirleo, 6 de
n1arzo de 18i3, nO 572.)

'º'º

-

66-

�adictos y con la propaganda de El Siglo, que prohijaba alternativamente su nombre junto al de J osé María Muñoz en una hábil
e~pecu1arión que sin duda le favorecía. "Muñoz ó Ellauri. Ellauri
ó Muñoz·' era la proclama de El Siglo con lo que, sin abandonar
a su candidato favorito - Muñoz - se atraía al grupo de Ellauri
y a los representantes indecisos a quienes se ofrecía así una doble posibilidad de votar contra los netos.
La víspera de la elección presidencial la ~ituación parecía ser
la siguiente: la candidatura Gomensoro, auspiciada por las fracciones netas coloradas y blancaq, también. por imperio de circuns·
tancias, representaba la oposición al princir i~mo y a su ostensible
y temido candidato; el doctor l\1uñoz, unánimemente apoyado
por los conservadores - mera estrategia es la proclamación da
Ellauri por El Siglo - y naciona1istas es. en apariencia, inminente triunfn&lt;lor de la jornada. El doctor Ellauri, que resistía su proclamnción y no aspiraba gobernar. era sostenido por siete electores
adictos y subsidiariamente - como último recurso frente a Gomensoro - por los elementos del principismo colorado.
i o ob~tante, en el mo1nento de proceder a la primera votación rn la Asamblea, Gomcnsoro contó con veintitrés electores,
diez y nue\·e Muñoz y siete Eliauri. Los candorriberos, seguros de
n o conseguir el triunfo de Goinensoro, deciden consumar la derrota &lt;le Muñoz trocando su candidato por Ellauri; así alcanza
éste la mayoría necesaria y resulta electo, inopinadamente, por
treinta votos contra cliez y nueve. 1
1

"{Jno efe )oc; candidatos ele El Siglo, el Dr. Jo&lt;:é E. Ellauri
ha siclo ~·lccto pre~idente constitucional ele la República por una mayoría
de 30 votos contra 19. Los 30 votos han siclo los 23 gomen&lt;:oristas unidos á
Jo~ 7 clt1.111ric;tns que e ic;tcn en Ja A&lt;:an1hlc•a c;cncral. Los 19 votos en
contra hon siclo los 9 reprc&lt;=cntantcc: nacionaJic;tas que sostenían ]a candi·
dntura ~ t uñoz y loe; 10 conscrvadorec; que soc;.tcnían la!'! candidatu ras alter·
nntivas dt• \1uñoz y Ellauri. Este resultado contradictorio, de aparecer el
doctor Ellauri sostenido por suc; ach·erc:arios naturales y de corazón, contra
~U!'I amigo" y correligionarios vcrclodcroc; c:e elche á las evoluciones é intrigas
de últin1a hora. La candidatura Ellauri había -.ido ele hecho eliminada ayer
duronto el día por no ser posible forrnarlc mayoría en el Cuerpo LegisJntivo. En vi&lt;.tas de esto y de Ja rc,.is tcncia públicamente manifestada
del l)r. Ellauri para ser lJevado á Ja prc••dcJcncia de la República, sus
an1igos hicieron converger todos sus trabajos para in1pedir el triunfo do
la candidatura calamitosa de D. Tornás Gomcn&lt;ioro, concurriendo á fortalecer
In dol Dr. I'vluñoz que el país entero aclamaba y que contaba en la Asamblea con un fuerte núcleo de 9 nacionnlic:ta"-. En conc:ecuencia se contrajeron co1npron1isos que una vez contraídos no era po•dble ron1pcr honorable·

-

67 -

•

�El primer sorprendido parece haber sido el propio Ellauri
que no deseaba ni esperaba semejante derivación. En consecuencia, convencido de que su elección no provenía de una voluntad
mayoritaria expresa sino de la imposibilidad de elegir a otro candidato, previendo falta de apoyo en la Asamblea y en la opinión,
presenta su renuncia espontánea el 19 de marzo. 1 Luego, ante el
asedio insistente de una comisión delegada por la Asamblea, acep·
ta el retiro de la renuncia a cambio de su confianza.
Pero el panorama seguía siendo confuso. Los conservadore~ aceptaban a Ellauri a regañadientes y veían, con decepción
mal disimulada, la derrota de Muñoz consumada por los candomber os. 2 Los nacionalistas, fieles a su candidato, desde La Demomente. Cuando los gomensoristas, que habían cantado su triunfo jactan·
ciosamente se convencieron de que estaban perdid os; cuando '\ieron que los
sostenedores de la candidatura J'\f uñoz resistían el cohecho con que se
les quería arrastrar á la candidatura Gomensoro, arm1 nica hasta el último
momento en sus fines y propósitos, cuando '\;eron al fin que las 'ehementes
aspiraciones del país iban á ser colmadas con la presidencia del Dr. ~ [uñoz
echaron á un rincón al Sr. Gomensoro y levantaron la candidatura del
Dr. Ellauri, como una estratagema para obligar á los ellauristas á despr enderqe de los muñozi ~ ta s y llevar á los nacionalistas, por odio á Ellauri,
á la candidatura arruinada de Gomensoro. En momentos de entrar á la
Cámara el Sr. Camino aseguraba á los nacionali .. tas sostenedores de ~Iuño z
que no tenían compromiso alguno por Ellauri y los instaba con la amenaza
del triunfo de éste á que se unieran á los Gomensori~tas garantiéndoles el
tri unfo de la eleccicn. Si los muñozistas hubieran aceptado, el pastel
estaba hecho; los gomensoristas volvían á su candidato de corazón y de
intereses y los ellauristas quedaban burlados y el país ec.taba perdido.
Pero por fortuna los nueve re pre.,.entantes nacionalistas r echazaron la pro·
posición declarando que serían fieles al compromi&lt;10 contraído con los
conservadores para so .. tener la candidatura del Dr. :\Iuñoz y esto desconcertó
los planes siniec.tros y fala ces de los candombero!!. . . .:\ sí es como ha sido
electo el Dr. D. J osé E. Ellauri Presidente de la República, con sincera
alegría de ~u' ad\'er,ario5, por necesidad y de circunc..tancias y con ver·
dadera rabia y dec,perho de sus electores por fuerza ... ,, (Cfr.: La elección
presidencial, en El Siglo, ?\1ontevideo, 4 de marzo de 1873, nO 2.J81.)
1

El Dr. Ellauri dirige un manifiesto al pueblo explicando la situa·

ción : .. Creía yo y creí sinceramente cuando lJcgó á mi noticia que había
1ido electo presidente de la República, que la impotencia de las do' fracciones en que estaba di\idida Ja 1\ c;amblca había impuesto aquella transac·
ci6n de última hora, pero comprendiendo que en esas condiciones mi can·
diclatura no podía representar la voluntad de la mayoría de la .Asamblea
ni contar acaso con el concurqo de la op1n1 n pública, t•lt•vé en el acto
mi renuncia de tan elevado cargo,'. (Cfr.: /1 mi"i conciudadanos &gt;" al paíJ.
en El Si,./o, 1\lontc\iJeo, 4 de marzo de 1873, nO 2481.)
Cfr.: la situación, en El Silllo, \fontevideo, •t de n1arzo de 1873,
n" 2181 y Po 1ciones definidas, en El Siglo, ~lonle\'ideo, 5 de marzo de
'.?

18i3,

nQ 2~8~.

-

68-

�cracia repudian en Ellauri a su tradición d e partido y al elemento
co]orado neto que lo consagraba; por s u parte, los radicales, con
idénticos 1notivos, lanzaban desde La Paz su fogoso anatema contra cJ nu evo gobernantc. 1
1\nte la situación insistentemente adver sa, eleva Ellauri por
segunda vez su renuncia al sentir que a su alrededor se fo rmaba
-según su propia expresión- "un peligroso vacío". Suceden
entonces el desconcierto y el malestar, y ante el g rave ri esgo que
vuelve a plantear dicha renuncia se reiteran desde di\'ersos sectores
las exhortaciones para que el presidente se reci ba en su car go. En
estas ci rcu nstancias se pro duce en la Plaza Constitución un despliegue de fuerzas armadas con la evidente pretensión de in1pedir la
rcnu nc in pre~entada por el doctor Ellauri. U n nuevo r echazo r ecibe
la ncgnti\'a de Ellauri por parte de la Asamblea y el indeciso
el nndor, compelido
a gobern ar, emite un Manifiesto r efiriendo
Jas co ndi cio nes en que aceptó - en esta segunda instancia- la
pi esiclencin.
"Elevé pues, por segunda yez tni r enu ncia -declara Ellauriy ella ha producido una nu eva crisis p olítica que ha alarmado á
todos los ciudadanos bien intencion ados por los p eligros que
dej a cntre\'er y así como antes pude co rnprcnder que me faltaba
conc urso &lt;le opinión ahora tengo la franqueza de confesar que
siento reaccionar la opinión en e] sentido de mi permanencia en
el puesto para el que f uí elegiclo y que \'Uclvo á verme r odeado de
Ja mayoría d e los ciudadanos ruyo ronscjo y apoyo necesito. La
gran mayo ría de tod os los ciudadanos, de todos los cír culos p olíticos 1ne rodea y me exige que retire Ja ren un cia que había elevado
y con10 nlC aperc ibo que en efecto pod rían producirse sucesos graYCS á insistir en ella, he r es uel to retirarla p orqu e no me siento con
bastante coraje para afrontar la respo nsabilidad de los males que
pueden sob r evenir al país.'' 2
I~J dc~plicgue militar en la Plaza Co nstitución revestía, p or s u
inns ita&lt;lo tono coactivo, la g rnv c&lt;la&lt;l de un hcrho sin precedentes.
"Desgraciadamente -observaba El .')iglo en un balance de los
acoutccirn icntos - la intervención de la fuerza armada vino á
ag ravar la situación . Los batallones, que deben estar sumisos
1

Cír.: I a Den1ncracia,

~fontcvitlco,

marzo de 1873; y La Paz,

~Ion­

t r\ iclro. nllll lo de J 073.

z 11 rnis conciudadano~ )' al pflÍs, Jo É E.
lc\ irico, •1 &lt;ll· n1nr:1.o de l8i3, nQ 281 1.

-

69

ELI••\

u1u, en El Siglo, U.1on-

�siempre a la autoridad legal, exigieron que el Presidente retirase
su renuncia." Y agregaba: "Exigir con las armas en la mano un
acto político del presidente de la República, es sublevarse contra
la autoridad del mismo, es infringir la Constitución del Estado,
que es ley suprema, y la ordenanza militar que es ley de ejército" .1
La Asamblea, lesionada en sus fueros, condena desde la bancada
principista la asonada militar y pide Ja jnterpelación del ~Iinistro
de Gobierno. 2 Por primera vez, el Ejército de Línea como expresión de la fuerza armada, surgía en actitud amenazadora en el
escenario de la vida cívica.
Las censuras vertidas en Ja prensa y en la Cámara r evel:iban
los alcances del insólito suceso. El militarismo, que alcanzaría
primacía a la vuelta del motín del 75, había asomado por primera
vez el 2 de marzo de 1873. "El fin no justifica los medios -manifestaba El Siglo-- y lo que hoy se hace con propósitos sanos,
mañana puede emplearc;e con planes atentatorios y crimina!es.
Aceptar el hecho producido el domingo, sería dejar sentado un
precedente funestísimo". 3 Y el órgano principista. columbranrto
las posibles proyecciones del hecho, envol\ ía en su observación
una profética advertencia: "Ayer iban los batallones para obligar
al presidente de la República á que continúe en su puesto. l\Iañana
podrían ir á exigirle que renunciase á él. Emplear Ja fuerza armada
en determinar soluciones políticas que comprenden á los poderes
públicos es siempre peligroso.,, -t
El flamante presidente de la República '·enía a resultar de tal
modo el híbrido saldo de la puja entre lac; fracciones d octrinariag
y n etas. i se miden las consecuenciaq de la elección. el panoratna
no podía c;pr más desalentador para el nuevo jefe del Ejecuti\'o.
Ante los elementos netos el triunfo de Ellauri sólo venía a si!?nificar. en verdad. la derrota de l\luñoz : para los hombree; de principios, Ellnuri constituía el elevado precio pagado por la derrota
l

La situación. en El Siglo,

~lo ntcvideo,

4 de marzo de 1873. n9 2:181.

z Dirigiéndoc;c

a la Cámara decía el Dr. J osé Pedro Ramírez: ºEl
hecho era :,urnamcn te gra\•e; importaba un acto verdaderamente cen~urable,
,·erdadcrornente digno de r cpresi ' n y de co~ ti j!o . .. '' (Cfr.: Diario de Sesione i de la Camnra tic Repretcntnntf'~ de la República Oriental del l 'ru·
guay, t. X\ 111, p. 136 1 l\lontc\'ideo, 1879.)

l.a in:erpclación , en El Siglo, ~Jont e\ ideo, 6 de marzo de 1873,
2183.
3

n9

'4 /

liid.

- -o -

�de Gomensoro. Su tortuosa elección resulta, por ende, de la imposibilidacl material de dirimir por sí - principistas y candomberosel problema presidencial. En este vicio de origen reside su forzosa
inoperancia fu tura. P oco podía prometer el nuevo Presidente
-investido bajo semejantes circunstancias-- en una época en
que aún primaba en la cruda realidad política, un cerrado exclu·
sivismo de partido. Ellauri, al fin de cuentas, no r epresentaba
genuinamente ni al sector candombero, defraudado por la derrota
de Gomensoro, ni al principismo en pleno, pese a la adhesión
que le tributará la fracción conservadora colorada.
P or fuerza de los hechos, los netos de ambas divisas saluda·
han desde su prensa el advenimiento de Ellauri como un triunfo
de su causa, aunque en rigor festejaban la derrota de Muñoz.
En fil as principistas di vergen las opiniones sobre el nuevo magis·
trado. El g rupo consrnador de El Siglo, pese a su reticente
frialdad inicial, salu&lt;la bien pronto en Ellauri el triunfo de los
principios liberales sobre el personalismo y propone el apoyo
incondicional al Ejecutivo corno única garantía de las instilu·
ciones. 1
1 Escribía Pablo De l\[aría en El Siglo el 5 de ma17,o : "Dos opiniones

antagónicas campean entre los hombreCJ de princ1 pi os. Los unos quieren
a han donar al nuevo golnc1 nn y echar -.obre él la rcsponc;abilidad de todas
Jaq calamidndes. Los otros &lt;·st1ín dispuestos á rodearlo y compartir con él la
dirt·c c i ~ n de lo!ó negocios públicos mientras se conc;en e fiel á c;u magn1 f1co
¡1rogrJn1a ele principios. I•1 partido conservador forma resueltamen te en las
fi)nq de estos últirnos .•. Dcr1 r al Dr. Ellauri en el vacío es decretar la
ruina de Ja patria... C1cc1nos que el Dr. Ellauri no ha sido fran co
en •u~ proceden• ; crccn1os que es j11~ tís 1ma Ja censura que guardan n11estr11CJ alrnas par,'\ lo conclucta del correligionario y del an1igo... El Dr.
Ellau1i como homhre. corno nrnigo, corno candidato, podrá merecer quizá
)ui; nHÍ'l ach.:c•rqaq y la" nuís j11Qtaq acuc;acioncs; pero el Dr. Ellauri como
f nn cionario. como aut oruln'I pública tní'rcce nuestro acetnmienlo y nuest ro
conr.urso micntr.1q c11mpln fielmente 511 programa y cjerLa el poder que el
puehlo le ha r.nnfiaclo, dentro ele loe; lí1nitc~ de In juc:tir.ia y In ley ... Ahanclonnndn al Dr. Ellaur i, con1hntiéndolo sisten1útir.an1cnte, har.iendo imposiblo
eu gohir.rno regular y trnnqu1lo c;Ólo una perc;pcctiva se clivi&lt;:a lúgubre y
vergonzosa: 1') r.1 gobierno clt&gt; Don Tom ~\c; Gomcnsoro ó el gobierno de don
P edro Varcla. E.; deci r cuatr o año., d1· dP-"Orden, ele corrupción y de anarq11 Í.i... (Cfr.: l'o~icinne'i rle/initlas. P. D. ~L. en EL Siglo, l\fontcvidco,
5 d1· n1nr:r.o cl1• 187.'l. n9 2 IR2.)
Y en el 111ic:mo ntin1cro, el artículo editorial consigna ha: "Políticamente In qur. no~ rontrnrinha era que &lt;•l Dr. Ellé111ri, que hnstn el l Q rle
rnor:ro fig11rahn al frente flp este diario con10 r.anclidnto á 111 Presidencia
de In RPp1íhJic11, hubiera e: ido ele' ado al pou er por el elemento m1íc; ciec;.
pre ti ~iado dr•l pní•. 'inicnclo pnrn vencer la candidatura clcl Dr. i\fuñoz v
&lt;:on l'llo el ~lc1ncnto sano que la ~oslcn ín. El triunfo del p.1rti&lt;lo per:-onal
ó cando1nbero crn pues negativo; se reducía á ha her in1peclido que triun·

-

71-

�El nacionalismo, sin embargo, defraudado en su candidato
el doctor Muñoz, condena al presidente Ellauri por la fracción
que representa y por el elemento que lo elevara a su cargo. Traduciendo la opinión nacionalista, Agustín de Vedia, años después
y luego del destierro a La Habana, evocaría con estas palabras
la elección de Ellauri: "Hay triunfos que abochornan como hay
derrotas que dignifican". 1
lguahnente la menguada pero combativa fracción radical
expresaba su desafección al Presidente, en quien encamaba la
tradición de las divisas: "Hemos perdido una gran ocasión -decía el editorial de La Paz del 2 de marzo- ha sufrido el país
una inmensa derrota". 2
fa&lt;:e la candidatura del Dr. J\-Iuñoz. . .. Toda&lt;: las dudas que aún pudiesen
abrigarse á este respecto, están desvanecidas en el manifie,.to que el nuevo
Presiden te de la República acaba de dar al pueblo... El Dr. Ellauri se
apresura a declarar al país que no tiene vínculos de ningún género con el
elemento que en fuerza de la necesidad ha concurrido á elevarlo á la
Preqidencia de la República, así como declara también que era la creencia
de que no contaba con el apoyo del elemento inteligente y sano de su
partido, lo que lo inducía á presentar Ja renuncia de su caq:to . . . '' (Cfr.:
La nuei•a situación, en El Siglo, ~Ionte\ideo. 5 de mar?o de 1873, nº 2483.)
Y el diario consenador abría enérgica campaña en suc; páginas, ]a de
apoyo decidido a las nuevas autoridadec;: "El elemento personal está ven·
ciclo. Es Ja gente decente y honorable. ilustrada é intelieente la que
ac:ume la direcci '·n de los destinos públicos ... Por odio al Dr. ~I uñoz "e
han plegado al Dr. Ellauri á quien han combatido ardientemente.. . Accp·
tamos al Dr. Ellauri cualesquiera que hayan sido las circunstancias de
i;u elección; lo aceptamos y rodeamos la autoridad que invic:te no ~ólo por
haber sido uno de nueo:;Lroq candidatoc, c;ino porque llama á su lado á un
ministerio digno y honorable y porque reprecenta de~cie ahora su i:obierno
&lt;"1 impP-rio de las inc:titucione" v c:obre todo, el prprfominio d,.! elemento ~nl)
del paíq ...... " (Cfr.: los sucesos de hoy, en El Siglo. ~lontevideo, 4 de
marzo de 1873, nO 2481.)
1 "E~e

J!T&amp;n movimiento nacional de opini '•n que revict ió tan inequÍ·
vocas manifestacione", había -.eñalado como candidato genuino del puehlo,
á un ciudadano [~fuñoz] que prometía llt&gt;\'ar al poder )' que hubiera lle·
vado sin duda, el contingente de la mác; leal y decidida voluntad en favor
de la reor~aniz.ación económica y política tan imperio&lt;:amente reclamada
por el país. Los elementos adverc;os á ec;a candidatura di\'ididos entre sí
por interesec; y combinaciones puramente per-.onn}e ... ~intiéndo"'e de antemano
Tencidos si no c;e unifican en torno de un candioeto capa7. de conciliar su•
enrontratla"l prctcnc;ioncll: halláronlo al fin. El Dr. D. J o!=é E11n11ri f 11é de·
8 ignado como la entidad máq aparente pnra dar cohec;i¿n á aqut-lloc; elemen·
tos y levnntado i:ohre ece pcdec;tal, alcanzó la victoria ..obre el can?id.a~o d~!
pu P-blo. llay triunfo" que abochornan r.nmo hay dPrrotas que rlu?"Juf1r.a~.
(Cfr.: ,\ca ~TÍ~ DE ' 'EDtA, La deportación a La Habana en la Barca Puig.
cit .• pp. 10 y 11.)
~ ''liemos perdido ... una gran ocasi ' n -&lt;lccía el editorial de

-72-

La Pa.%

�No obstantP, eran dispares las apreciaciones sobre la situación y sobre la per.,.onali&lt;lad ele I~llauri dentro de la comunidad
radical, en CU}O seno las divergencias personales venían cnturhinnclo nquella su hora crepuscular. 1 I...as discrepancias habían
co1ncn1ndo en el fragor de Ja campaña electoral del í2, con las
disidencias entre Carlos l\1nría Ramírez y J osé Pedro \ ·arela.
Ahora, di\•iclido el partido y anulado en ]as urnas de novien1bre
drl 72 a las que no había concurrido, recibe- su golpe de gracia
con In clf'rrota del candidato principista. I ..os agresivos editoriales
clP !.a l'az arreciaron en sus últimos días de existencia. contra el
gobierno ele T•:llauri. "Puedo asegurarle desde ya -decía el director del periódico a José Ma. Castellanos- que La Paz, cuvo
título me pertenece csclusivamentr y cuya dirección no estoy
dispuesto á ahandonar, no sostendrá el gobierno del Dr. Ellauri
pasando bajo las horcas cauclinas ele las far as indignac; que
venin1os presenciando hace tres días.. . trataré de demo~lrarle
que las conveniencias verdaderas del país aconsejan combatir
drl 2 ele n1ar10 - ha 'lt1frido e) paíc; una inrncni;a derrota.'' (Cfr.: Nuestra
derrota, 'n La Pnz, 1\Iontt•vicleo, 2 de n1nrzo ele 1873. n9 S69.)
Jo~I· Pedrn \arela n1anifc taha nclrmás en carta abierta a Joc:é ~[ería
Cnstclluno : ''El gobierno riel Dr. Ellauri c:crá en renlidacl un ~obiemo del
particlo colorado, una adminic:trnción colorada.. . in1potcnte pnra hacer Ja
fclic•irlucl del pníq ••• El gobierno del Dr. Ellauri reanuda ptu•c: la cadena
de l&lt;Jc: gohiemos &lt;l • partido que hubiéramoc; tronchado, tnl ve1. para c;iempre,
r.on PI advenimiento al poder clcl Dr. J\.111ñoz ... [). José i\luría I\luñoz estaba
en f'oncli&lt;'innes ele c:~r 1•l único que hubiera podido inaugurar un ~obirrno
\'.erd11dcra1nente nnr.ional, no só)o por la~ cuolidadcq morales del hombre,
sino i1or c•l conc11r&lt;io q11r. le huhil'ra pre&amp;1tado el pnehlo c·ntero, sin dic::tinción
de C'olorí'C1 ni do partido político". (Cfr.: La l'czz, 1\.lonte\ ideo, 6 de marzo
di' 1873, n9 572.)
Joc:¡é ~faría CaC1tcllanoc; y José Pedro \arela dic:crepahan s11c.tancial·
nu•nte n·spcclo a la actitud a 0&amp;1111nir frente al gobierno ele Ell~uri. "1'o creo
-le clccín Cac::tl'llnno~- que nna prop:iganrla corno Ja que \'el. ha 1n1~iado
fC/\ la que convengn ií lo" intcrc~cs bien entendidoc: el(•] país ni á loe; de la
n@ociacicín ele q111• fonnnmoc. parte ... no creo con Vd. que el Dr. Ellauri
c1t el r •prc-.cntanlc tic In n1ás absurda intrnnc::igcncia de partido, clel más
rcfin11clo t•goÍ"-mo político y de Ja'\ mÚ!\ cc;trecho!\ ulr'lc;, 1 n1e fundo para
no pensar corno Vd. que nueqtro conHÍn arnigo Carlo&lt;J ~laria Rarnírez ó
C nnznln su hr.n11uno ( q111· no tengo prt•scnte t&gt;n t''-te n1omento cual de los dos
hn irln) n1c d1•1·í,1 hncc poco ti •n1po: que cstnhan tan modificadac; las ideas
d1 Elluuri que le hahín oíclo dPcir: estaba convencido que no se podía
lin1•er hucn gohi1•rno ~ino prescindiendo de los nntig110~ particloc; ... Fl Dr.
Fllu11ri no ern 1 cantlidalo del canclombc. el cnnclomhe lo ha ~levado
po1011c \t•Ía pt•nlido c:u cnndidaturn". Concluía Cac;tellanos afirmando que
n J;lla1n i no le unía ningún comprom i"O con }oq elemento~ perc;ono lista5.
(Cfr.: F/ Dr. ]o,é '1/a. Castellanos, en La Paz, Ionte\:Hleo, 3 y 4 de marzo
&lt;lo 1813, n9 570.)
1

-

73 -

�á los gobiernos que se elevan por medios ilícitos ; que no es una
cuestión de personas sino de principios fundamentales la que
entraña la elección del l 9 de Marzo; que el Dr. Ellauri simboliza
la más absurda intransigencia, el más refinado egoísmo político
y las ideas más estrechas". 1
El 15 de marzo, La Paz se despedía de la prensa montevideana, epilogando su segunda y p ostrera época. Paladín del
radicalismo que con un depurado programa doctrinario pretendió
extinguir los partidos tradicionales que eran exacto reflejo de
nuestra realidad, purgó en las urnas de noviembre y en la Asamblea de marzo su inadecuación con las formas prácticas que había
sancionado nuestro avatar político.

La escisión de los grupos principistas del viejo tronco de
los p a rtidos tradicionales h abía recorrido 'a un la rgo camino
entre la P az de Abril y la elección de Ellauri. La prédica doctrin aria, fustigando sin descanso la acción de las fracciones personales, y la reestructuración de los partidos en 1872, puntualizaban
ya las diferencias, de índole y objeto, que separaban a los nuevos
antagonistas. Las ocasionales concesiones del principismo conser·
vador dentro de filas coloradas no pac;ar on de combinaciones
electorales de circunstancias. A comien1os de 1873, de regreso
de su experiencia del Club Libertad, el dia rio doctrinario confesaba: " El s;glo, que en setiembre se e forzaba por mantener al
partido colorado unido bajo Ja bandera de la libertad. convencido
hoy p or la experiencia de la impo _ibilidad de la empresa. rompe
t odo vínculo con las fracciones personales y tremola su bandera
con profun da fe en que a la lar0 a ha de vencer todas las resi~­
tcncias y triunfar de todos lo~ oh táculos··.:?
Ahondadas las diferencias luego de la elección de Ellauri.
que en cierto modo consignaba la mutua derrota de principi, ta•
y netos en cuanto al f raca"o de sus rcspccti\•os candidato,, ~e
opera una definitiva ruptura entre an1ha- fracciones. La escuela
política civili!:tta. duramente aleccionada. ya no \•ol,·erá a confundirse con la~ bandera' de l o~ viejo" partidos. La prensa princi·
pista, que había contribuido clcci ivarncnt e a operar esa mutación,
,s aludaba el hecho como índice auspicioso de nuestra eYolución
Cnrta át Josr. Pedro J'nrt!fn n Jo sé ~In. Ca .. tcl/11no ... El Dr. José 1lfa.
Castellano&lt;r, en La Paz, l\f on le' iclco, 3 r ~ de n1nn:o Je 1873. n9 570.
1

:3

Candidato, en El Sis/o,

~ l ontc\'idco,

-

íl -

l i de enero de 18;3, nº 2138.

�política : "no es cierto que en e(;,ta República la división de partidos sea entre Llancos y colorados. Hoy se dividen los partidos
en principi tas y can&lt;lon1hcros ó en principistas y netos. . . La
transformación ele los partidos está consu1nada. Inútil es negarlo." 1
I~l principismo, en efecto, había inculcado un reno,·ado aliento
&lt;le civismo en nuestra azaro~a convivencia partidaria. Su filosofía política, re.1urnada del liberalismo constitucional y dinamizada por el cj cmplo nortca1nericano, ha trazado un arnplio
prograrna de rC'gencrnción institucional, CU} os frutos tcm prano-::
recoge, a la h11. de su prédica, en ]os albores de unn época de
rccuprrarión ini~iada, bajo su auspicio, desde un régimen de
amplia coexistencia pnrticlnria. "Han cesado las estériles luchas
ele bando~ y los cornbalcs que en notnhre ele intereses raquíticoc;
\ieníamos prescnr.iando desde hace cuarenta años -anota El Siglo- con mengua de la cligniclnd nacional y perjuicio de los
intcrc.scs ele la pntrin. I~s otra luchn más civilizadora, es otro
cornl1alc inñs noble y generoso el que se inicia: In lucha de Ja
dcn1 or.racin -el cornhate en la tribuna pnrlamentnrin . . IJ cmos
1legndo f clizn1cnte á un resultado que hace alóunos año- nos
hubiera pnrcciclo un sueño : á la constitución de una Asamblea
vcrda&lt;lcrarncnlc nacional. porque es aceptada por el paí:; entero,
porque en c1la todos los partido están reprc~entndns.'· 2
En lu Cárnara de Representantes el principismo promoverá
con el ejemplo la pregonada revolución espiritual. 1\l!í se coní uncliriín e onscrvndorcs y nacionnlistns en propósitos y nc;piracion&lt;'s cornunc~, así corno 1nás de unn 'ez e&lt;;trechnrán fil as blancos
y colorados n l'los pnrn cnf renlnr la conlición principistn. 3 "La
1

To~ pnrtidos orienta/e,~. en Ff Siglo, !\lontc,idco, 18 &lt;le octubre de

1873, nn 2662.

2 Prn) celos i111portuntcs. en L'l Siglo, l\[ontevideo, 11. de marzo de
1873, n 9 2190.

n "'1'oclos pocl •mos 1ccortlar lo que aconteció a r.1íz de la Paz de
Abril y nntcs de las clcccio111 "'· En los do ant1ruos p1rt1 lo.,, el blanco y
f•l l'olorndo, se agitnha la a .. pi1aci ·n ñ la nueva vida. ñ la vida de la libertad
y &lt;I~ In cl1•1nocrac.:ia. l º' hon1l11cs qttf' en uno y ot ro p.1r1iclo trahajahnn par a
rt•nli1ur r.sln aspirnci1'1n, trotaron ele inoculada al part1.lo entero ñ que pert nt' tan
,\hí e ttin lac, c::cc::iont•s cclchrncl.1s en &lt;1 Club Libertad y en el
Club Varionul. En 11nn y otro "C redactaron y nprohoron programas liberolcc . J :t' h11cnn&lt;1 idea" cund~n y 1•c::taban .í pu,to Ct" p1c;ar ñ la ptáctica.
Fntonc: ' fné cuando lo" hombre net0&lt;1. recalcitran tes al progrec;o, rebeldes
á la!\ id&lt;'U", prot Hitaron conttn c::io" p1ogresos y ~e separaron viole ntamente

75-

�fuerza de las ideas, la realización de sus aspiraciones llevadas á
la práctica tenían necesariamente que operar esa descomposición
química que hoy se verifica en el cuerpo legislativo separando en
nuevas y distintas capas los elementos homogéneos de uno y otro
p art 1.d o,..l
La experiencia legislativa deslumbró sin duda a los princi·
pistas del 73, empeñados en transformar las bases de nuestro
comportamiento político. En el debate parlamentario se cifraba
el alcance de las incipientes conquistas alcanzadas: "Constatamos
pues, con lo que sucede en el cuerpo legislativo, la era de transform ación y de progre o en que han entrado los partidos políticos
de nuestro país. J\ las luchas armadas suceden las luchas de
principios. á la razón brutal de la fuerza, la fu erza irresistible de
la razón, á la prepotencia del sable, la omnipotencia de la palah ra . . . " ..Al promediar el año 73 ' 'ucl, en a mo\'ilizarse las f ucrzas
políticas que ahora concu rrirán a la elecciones de senadore de
noviembre. La lucha que se anuncia promete asumir, desde la
prensa doctrinaria, •l carácter de una ejemplar contienda cívica.
En su lranscur_o, •l principismo vucl,·e a ~aludar con optimi mo
renovado Jos síntomas del adyenin1icnto de una nue' a época.
"Derrame la opinión por todas parles su 1nanifestaciones. sean
1

de los con cn·odorc y &lt;le los nacionnlLtn•. Entonce de,enterraron su' divi~ ~ de guerra y dij •ron: ¡Nado Je principio ! No otros 'h irnos de
trad1riontJ y de intcrc.scf. Fuero los ut opi tas y lo ide ' logo ! Nosotros
&amp;Orno~ y cremo c:icmµrc blanco . y colorados netos ni más ni mcnoc;. .. Los
con ·nnclor y nncionnJi to pcrmonccicrc)n fi el • ó c;u prograrnac;, Coro·
pararon lo programo y 'i •ron que en t&gt;llo no habín diferencia! u tonciales.
Fueron ñ In Cómurn y in ncucrclo pre\ io c:e •ncontraron \'Otant.lo juntoc:.
Se lrn1 ó de lcgir ca ndiclo10 para In Pr • idencia de lo República y nacio·
nnh to y con cn·aclorca coinciclicron que el mejor cnndidalo era el que
mús fielmente irnboliz:'l ·l rompimiento con Ja trtulir.i6n del tripotoge. Pero
&lt;'orno no "º" pnrtidn pt.".T$Ona/e3; corno :int •ponen lo principio' á ln'I pcrono!'t acolaron la clecci6n de lB ,\ 1nblca v continuaron trabajando con
ahinco pnrn mejorar lo •iluación de la Rr.pública. Entretanto Jo.-. neto~ de
amhn 11i\' i n de t.' 11 radn rlc ,·er que i hicn lograron impedir lo elección
del l)r. ~luñoz no con iguir.ron cictcner el progre&lt;o de la opini ' n ) la mejora
do lo tulmini lraci.Sn rníblicn. mnnr.ontunan u~ e fu .. n:n para a e~11r:1r &lt;iU
mayorí11 ~n el : nndo por medio de 111 pr6:cima clccci · n." (Cfr.: El rglo,
~1onte\• iJco, 23 do octulirc de 1873. nº 2666.)
1

TranJ/ormnci6n ) progreso de /aJ idl'as politicnt, en El
te,idco, 10 de julio de 1873, nO 2581.
2 I bid.

-

76-

r~lo, !\1on-

�la prensa, Ja tribuna, los comicios, las grandes válvulas que sir·
van á expandir el espíritu público y entonces las aspiraciones
encontradas de Jos centros públicos, no estando comprimidas, no
estallarán como antes con estrépito. La lucha en el terreno tran·
quilo de la c.Jcmocracia, marca evidentemente para nue:;tro país
el advenimiento de una nueva época. Son los viejos errores que
se derrumban. on las prácticas, que han hecho, su tiempo, ce·
dicndo su lugar á ideas más patrióticas, y á principios más
nobles. . . Y ya nos parece oir á nuestros hombres práctico3
llamarnos ilusos y tachando de paradojales nuestros Juicios. Pero
cuidado! Los hechos han de demostrar, tarde ó temprano quienes
&amp;on los que sostienen la verdad y quienes los que pagan tributo
á vanas ilusiones". 1
I~ l acerco1nic-nto entre las fracciones principista~ que r ealizan
obra c:onj unta en la Cámara se estrechó acentuadan1cnte durante
el períoclo electoral; en verdad, luego que- el partido conservador
hubo acallado sus entusiasmos por la causa colorada y ante Ja
identidad de miras con que junto a los nacionalistas apreciaban
los problemas del país desde la pren a y la Cámara, "rnía a consurnarsc -de hecho- un entendimiento tácito que n1ancomunaba
a an1hns tendencias doctrinarias bajo una amplia bandera principisto. 2
I ndudablcmcnte, el ejemplo que propone el principic:n10
en 1873 resulta Ja hermo~u concreción de aquel bagaje ideológico
que había presidido su derrotero de 1872. l'uestos a prueba oo
la práctica &lt;le la vida política los principios democráticos de su
dogma, deben consignarse la fecunda lección dictada y la señera
huella que su diaria y sostenida prédica liberal está trazando en
nuest rn nvatnr institucional.
"l'.. ntre dos años"; éste es el título del editorial con que
1

Fl • iglo, f\lontevidco, 17 de ago to de 1873, n9 2612.

2

Cfr.: l os l'artidos, en El Siglo, \lont cvidco. 23 de octubre de 1873,
2666; l'artido~. non1bre~ y á1iisas, C'n El iglo, \1onteviclco, 6 de no\ Ít.Jmhrc ele 1873, n!J 2677: &lt;:a,,didaturas en .'&gt;oriano, en El Sif{lo, l\Iontevideo,
13 ele novicn1lirc de 1873, n9 2683; Cerramos las filas, en El Siglo, ~fonle·
,¡cJc~o. l:l df' no,·icruhre de 1873, n9 2685; 1f ~pcctos de la lucha electoral en
El Sis/o, l\lontcvitlco, 21 ele noviembre ele 1873, n9 2690 · Las eleccione; de
Soriano, en ¡;·¡ Siglo. i\Iontc\ ulco, 27 de novien1brc de iB73, n O 2695 · L~
f'lccr:iones del /Jurazno, en J:ºl Siglo, 'fonlrvideo, 27 de novien1hre de '1873,
n9 269:&gt;: Saluda"io.'i al port•rnrr, en El Siglo, ~[ontc\ ideo, 17 de dicien1hre
de 1873, n9 2711; la Democracia, l\lontc\ ideo, novie1nbre de 1873 todo~ los
.
'
nu111cros.

n9

-

í7 -

�El Sigl() saluda al año 1874 el l 9 de enero. "El año que expira
deja en los límites de la tumba como patrióticas ofrendas todos
los abusos corregidos, todas las conquistas del progreso r ealizadas
ó consumadas en su transcurso. La arbitrariedad substituida por
el imperio de las instituciones, los gobiernos personales, producto
de Ja violencia y de la fu erza, cediendo el puesto á los gobiernos
de principios emanados de la voluntad nacional manifestada en
el ejercicio del derecho de sufragio; el caudillaje prepotente
abatido y derrotado en ambas orillas d el Plata; las ideas de
esclusivismo y de persecución que han sido la semilla de t odas
nuestras r evoluciones y guerras civiles, d ominadas por las ideas
de t olerancia á todas las opiniones y de respeto á todos los derechos, y bajo su influencia los partidos enemigos coexistiendo al
amparo de las instituciones y desarrollando armónicamente su
actividad dentro de la esfera de su derecho sin choques violentos
ni cataclismos políticos. El orden sustituyendo á la anarquía; la
libertad al despotismo; la paz á la guerra civil. La libertad de
la prensa, la libertad de reunión, la libertad de sufragio proscriptas y perseguidas largo tiempo por los gobiernos despóticos,
coronando el edificio de nuestras instituciones políticas y sociales." 1
Una incipiente conciencia ci\ iHsta se ha e:estado al amparo
e influjo de esa bandera cuya acción fecunda. más a11á de la
capital, ha prendido en el interior de la República donde hasta
er no existían más que blancos y colorado". "La idea ha forn1ado una escuela: la escuela ha engendrado el partido. La idea
que le dió 'ida continúa animándole y atrayendo á él nuevos
prose·1·1tos,, . ,,Así se operaba, paulatinamente, sin los renunciamient os utópicos que proponía el radicali'-mo la tran'-Íormación n atural de
Jos partidos tradicionales por aquel "roce silencioso del t iempo
y las ideas'' que anticipara Julio Herrera y O bes. "Los h ombre3

ª'

Entre dos años, en El Siglo, ?\Ion te\ iJeo, 10 de enero de 187 i.
2723.
l

n11

El Si1:/o y el partido principista, en El Siglo, ~l on te,·idco, 21 de
febrero de 187 i, n O 2i62.
2

"1.o hcnnosa r ealidad qne palpomos ahora, era hace al::runo~ años una
utopía, un sueño, una quin1cra. . . Cuán grande" son }o.. rc..ultarlos obte·
nidos! Un mo' imiento \'igoro o de opinión .. e produce en l'l 'cno de lo campaña; Ju prepotencia del caudillage, antes dueño ab,oluto de lo~ dc-.tinos del
paL, se halla. quebrado . .. " (Cfr.: La t·ictoria, en El . glo, ~lonterideo,
16 de diciembre de 1873, n9 2il0.)

78 -

�escépticos y r ecalcitrantes al progreco de las ideas, ... nos decían
cuando empezábamos á predicar estas ideas: 'Vds. se hacen ilu·
siones, no ven las cosas como son en sí; los hechos han de
desvanecer ese rastillo de naipes que están Vds. levantando. La
transformación ele los partidos tradicionales no existe sino en la
fantasía de algunos visionarjos de la Capital. Vayan Vds. á la
campaña y verán que allí no hay principistac;, n ncionali"tas, ni
con ~ervadorcs; hay blancos y colorados con10 los ha habido t oda
la vida, nacla más'. Callamos entonces y esperamos. . . Lo único
que dijimos fué: 'f.stamos persuadidos de que las elecciones no
se van á reñir como ustedes creen entre blancos y colorados;
sino entre princi pistas y 1lan1cn Vds. como rnej or las cuadre á los
aclvcrsnrios ele principios'. . . Jian venido las elecciones y los he·
ch os han confir1nndo plenamente ... nuestras previsiones. No han
sido la:- divisas de la guer ra la bandera de la lucha. Esta se ha
empeñado en un nuevo terreno ... Hoy han sido las luchas entre
l as traclirioncs y los hábitos del pasado y la necesidad y aspira·
cionc-; del presente. &gt;lo se han presentado aún los candidatos
--&lt;:orno se presentarán un &lt;lía- llevando en la mano su programa
po1ítico, claro y definido. Acabamos de ~alir de la guerra civil.
Il nn npnreciclo ya los elementos del nllü\ o período que se inicia
pero aún la !'Íluación eslit en embrión. . . el resultado de las
elccci ones ha dcn1oslrndo que no e;, sólo en la comunidad de
principios y &lt;le doctrinas. E"c es el verdadero la10, el único
'\"Ínculo, lo que f 01 ma y rnantiene hon1ogéneos y compactos los
partidos. Fuera de ahí no hay más que interese~ p~rsonales ... " 1
El ejemplo ele los co1nicios ele noviembre del 73 era evidente,
y el triunfo iclcnlógico que el principismo se atribuía re~ultaba
incuc tionable.
e estaba en el camino más recto hacia los go·
hicrnos emanado" ele la voluntad nacional inediante el ejercicio
del derecho de suf regio.
f,a cxc~pr:ión con/irn1a la regla, en l~'l Siglo, 'lontevidco, 13 de enero
de 107•1, n9 2731.
t•p;tín lu prcnc:a principist.1, lo" netos c:e negaban a reconocer la trans·
fl}rn1ación &lt;111e S&lt;: venía operando en los partidos políticos orientales. Anota
L'/ Siglo: "E-. c:ing11lur lo que acontece en ln e fcrn política. l.oc:; Ór1?anos
clr. los colorntlos y blancos nr.tos como si obedccicc:cn á una n11c,ma con"ip:na
ui1•gun reflucltnnu·ntc la radical trnnsfonnnciún fl\IC ha sufrido Ja divi5ión
y &lt;·la.,ificaci&lt;ín &lt;lo loe:; partidos en la República. Para ello.¡ aquí no hay má4'
&lt;111 • hlanco-; y color111loc:, ·y entre tanto, ello" mismoc:, á despecho de &amp;us
nfirinncionec:;, don ~on "'" conducta t c:timonio de lo contrario. La Tnbunn y
l jn Putrt&lt;J c;r dun la 111ano y comhaten á La f)emocracin l a El Siglo •
(Cfr.: f'l Siglo, l\lont••vi&lt;lco, 6 de OO\Íc:mbre ele 1873, n9 2677.)
1

-79-

�Si bien la pregonada evolución no había jalonado todo el
camino que le asignaba el vehemente entusiasmo del órgano
principista, el año 73 marcaba una etapa de fecundo aprendizaje
civilista : "Las elecciones que eran no hace mucho la acción de
guerra ó un simple movimiento militar dirigido por la voluntad
omnipotente de tal ó cual caudillo, son hoy un acto pacífico de
la vida democrática en que todos los ciudadanos y todos los
partidos se disponen á ejercer un derecho con arreglo á su con·
ciencia libre. . . Prensa libre que ilustra la opinión discutiendo
todos los candidatos; coexistencia pacífica de todos los partidos
y participación de todos ellos en los trabajos electorales ... todo
ello es un triunfo, un gran triunfo de nuestras ideas . . . Son las
doctrinas liberales las que triunfan ... " 1
Fue un período de dura prueba para aquellas doctrinas que
debieron enfrentar a las divisas, pero en su saldo debe anotarse
la saludable experiencia con que los partidos principistas superaron las anacrónicas formas de convivencia política que daban
difuso contorno a nuestro mundo histórico. Fue un año de programas, de discursos, de verbosa dialéctica, de esgrima parlamentaria, mas no por ello el principismo descuidó su presente y
su realidad. Ante su hora, el principismo del 73, que en teoría
proclamara el imperio de la razón y la apoteosis del individuo,
había consagrado en el orden institucional el punto de partida
para la organización definitiva de nuestra estructura democrática.
Su reacondicionamiento del pasado, en función de un presente
vivo que se proyecta hacia el porvenir en una acerada visión de
la realidad nacional, consigna, con cifras definitivas, su fecunda
empresa civilista y su tenaz vocación constructiva.
En la feliz interacción del programa y la obra principista
pudiera definirse el epígrafe que pre ide su derrotero político
de 1873: "Que el pasado es el caudillaje y la guerra civil entre
los partidos tradicionales. El presente es la reconstrucción de los
partidos políticos. Y el porvenir es la vida democrática en toda
su pureza." 2
A specto3 de la lucha electoral, en El Siglo, ~1ontcYideo, 21 de no'fiembre de 1873. n 9 2690.
t

En polémica con El Uruguay el redacotr político de El Siglo escribe : .. Lo que constituye el presen te, Jo que da fisonomía propia á la
época actual. . . lo que explica muchaci aparentes contradicciones é inco nsecuencia.. es el hecho de eqtar~e actualmente elabo rando e:sa profunda
trans(ormach,n. En el&gt;te período chocan las tradiciones con las aspiraciones;
:?

-80-

�Por lo que toca al año 1874 el cuadro político de fuerzas
continúa, en sus grandes líneas, el desarrollo enunciado para el
año antecedente. En el á1nhito de los partidos de principios, con·
servadores y nacionalistas, desde sus respectivos frentes, continúan
mancomunados en su ideal de unificación liberal 1 mientras prolas divisas con las cloc trinas; los antiguos vínculos formados bajo la tienda
de campana, en la p&lt;:rsecución y en el dei;;tierro, con los lazos que espon·
tanean1cntc se forman por la comunidad de aspiraciones, de tendencias y
de prop6.,ito&lt;;. /:,'l Uruguay se obstina en no dar un paso adelante. Quiere
que la&amp; tradi r.ionc~. la identidad de divisa, predominen sobre la identidad
de las doctrinas. Reanima la visión del pasado; quiere apretar los ]azos
que In inconsecuencia política de los que se dicen liberales, sólo por haber
llevado cliviqo. colornda, ha aflojado y relegar á un porvenir remoto lo que
cabalmcnlf' debe c;cr la obra del tiempo presente, combatir las preocupacio·
neq, &lt;lifundir la 'crdnd, aplicar el escalpelo de Ja sana crítica de los partidos y clc•moslrar que no la igualdad de la divisa, sino la 1dentidad do
div1qas hace homogénea y da cohcsi ' n y fuerza á los partidos. El Uruguay.
en su nfán de demostrar que los JiLerales que llevaron divisa blanca y 109
liheralc" de divisa colorada están separados por abi.,mos insalvables. agrupa
habilrncntc tocla'i In~ disidencias c¡ue han surgido hace dos años entre nacionalistnq y conservadores: disiclencias que no prueban más que una cosa
que nosotros hemos rcronocíclo y reconocemos: que aún no ec:.t1í completa
y con~11n1ada la fu sión entre todos los elementos que han de formar el gran
11arti&lt;lo lihr.1 al; que aún cada una de las fracciones no se ha desprendido
rompl&lt;'tnmcnle ele su~ antiguos lnzog, que hay liberales conc;crvadores y Ji.
hcralcs nu&lt;·ionalistos ; en una palabra, que estamos con ..agrado!IJ á la labo·
rioqa tnr&lt;'u ele la reconstrucción de Jos partidos, que es la obra de hoy.
que vhintoc:. en el presente y no en el por11enir. Pero hemos so!ltenido y
11ostcncn10~ que el pnsndo no p11Pde resncitnr. ¿Dónde están hoy, hemos pregun tado, loe; caudiJloq prc•stigio oc. ·;io ¿Quién es el Jefe d el Partido Colorado?
llan dr!ilnpnn·cirlo. Flores y Oribe no han tenido sucesores. Lo'\ anti~uos
pnrtidot1 han queclarlo acéfalo" y tienen que hu!!car s u lazo de uni ón en la
común doc·trina. Y como no hay una doctrina blanca y una doctrina colo·
rada, sino unn doctrina 1ibertul y una tedenc1a á la arbitrariedad, ec;ta
doctrina y cc:;ta tendencia son hoy las que con.,,t1tuyen la verdadera divic;iÓn
de Joq partidos .. .t• (Cfr.: l'asaclo. Presente, Porvenir, en El Siglo, ~fonte•
video, 16 de abril de 187•1, nQ 2895.)
l

,.f.05 hombres ele La Den1ocracia, nacionalistaq, aunque unidos con

los conc;rrvarlorec:; por el círculo de las ideas y de la comunidad de los pro·
p ósitos no forman ~i n embargo, con los hornures de El Siglo una sola y
única ogrupncióJ1. Con«crvadorcc, y nacionalic;tas están destinados, en una
época no remota ú fundir e en un c;Ólo purt1do: el partido liberal; p ero hoy
p or hoy, en el momento que cscribin10~. «1on dos fracciones homo~éneas que
con ..piron á un fin común. ~on "umandoq de,tinados á una 'luma que aún
no está terminada ... º (El Siglo, ~lontevidco, 8 de rnar10 de 1874, n9 2775.)
., Pero, ¿porqué c;e pregunta };/ Uruguay. . . si conservadores y nar ionalic;ta5
profe!'lnn lo" misnios principios no c;e íunJcn en un c;o}o partido '&gt; . . Las
descompo,.irione«1 y agrupaciones de las fra cciones políticas no c;e vcnhcan
con ec.a rapirle1 inc;tantúnea que el colega cree poc;ible, porque ]o-!. partidos
ee componen de dortrinas y de hombre y éstos tienen hábitos y pasione1
que rclurdun el eÍcl to de la ~olución de las ideas. Por eso los fenómenos

-

81-

�siguen ahondándo~e las inconciliables divergencias que les separaban de las fracciones netas. 1
Bajo la vigencia plena de aquella profesión d e fe p olítica
enunciada en los días de su definición doctrinarja, los partidos
de principios, fieles a los programas del 72, proseguían empe·
ñados, en 1874, en la misión emprendida con el auspicio de la
Paz de Abril. "Amurallémonos en los principios, n os decía hace
d os años nuestro tribuno el Dr. Gómez. Amurallémonos en los
principios r epite mi voz débil pero sincera, que este es el medio
más fecundo de servir á la patria. . . Las transacciones sólo pro·
ducen r esultados transitorios. Los triunfos duraderos -sentenciaba el joven r edactor de El Siglo Pablo De-María- sólo se
alcanzan con las armas de la verdad y de la justicia. El que
antes de ahora hubiese hablado así habría sido tachado de utopista. Hoy se reconoce que las paradojas de un día son las
verdades del día siguiente". 2
No obc:;tante el paulatino afincamiento de la prédica princip;sta en nuestras f ormas instituciona1es, el gobierno de Ellauri
e"taba amenazado en el orden material por la estrechez de recursos
que heredara de las administraciones precedentes.
La balanza económica venía acusando -a consecuencia de
Jos movimientos susultorios de la crisis del 68, de los descalabros
de la guerra civil y de la crisis monetaria- un alarmante desequili brio. "Si el crédito del E stado se hall -i ho y debilitado -declar aba
el Ministro de Hacienda a comicn1os de 187·1 débese en primer
lugar ú la Deuda Pública que ab~orbe la mitad ó más de las
r entas gracias á administraciones despilfarradoras y derrochadoras.
á las locuras de muchos, y á lns luchas frecuentes en que hemos
\'Í\'ido. Un país de 4.00.000 habitantes que deduce la mitad de
sus rentas. ó sea, cinco millones de pe5os para el sen ·icio da
d eudas \'iejas. no puede menos de sufri r }3c; consecuencias deplo·
rablcs que estamos sufriendo hoy: agréguec;e el atraso de la
riqueza y de la producción nacional, la fal ta de u11a confianza
políticos requieren siempre ti mpo pnrn producirce y C'co explica Ja aparC"ntc
anomalía que El (} rugua) cnc.uentr 1 '' (Cfr.: .4) cr )' hoy, eu El iglo, l\lon·
tcvidc.•o, 8 de octubre de 1874, n O 2915.)

nº

Cfr.: Entre dos aguas, en El Siglo, ~fontcvideo, 4 de julio de 187 f,
2867.
1

El partido conservador )' la elección pre~itlt!n c iol P. DE ~IARÍA, en
El Siglo, f\lontevideo, 4 de diciembre ele 187 l, n O 299 t
:?

-32-

�perfecta en la ec;tabilidad de ]a paz, la crisis comercial y mone.
taria, la misma oposición que se hace al gobierno y se completará
el cuadro de abatimiento". 1
Las dificultades financieras, acentúan la depresión a que
aludía el ~1inislro en su mensaje de enero de 1874.
El Poder Ejecutivo, ahogado por el déficit y apremiado poT
]as erogaciones del presupuesto, e imposibilitado de lograr nuevos
empréstitos honrosos, propone soluciones de emergencia (venta
del Mercado Viejo y de los cuarteles, economías en el presupuesto,
venta de la deuda pública afecta a la conversión de los billetes
bancarios) bajo forma de proyectos que las cámaras remisas no
sancionan con la premura que la situación reclama. Un hálito
de desconfianza entorpecía las gestiones del gobierno de Ellauri,
cuvns graves peripecias económicas anunciaban un desenlace in·
cierto, pero nnda halagüeño.
El mensa je del Poder Ejecutivo del 15 de febrero consig.
naba: "f..,a situación creada por el progreso sucesivo del déficit ...
cuya influencia sobre la 1narcha general de los negocios de la
industria y el co1ncrcio, no es hoy dudosa para nadie, se hace ya
insoportable; y si ella pudiera prolongarse hasta fin de año, difícil
será prever toda la g ravedad de los peligros con que amenazaría
al país y los conflictos que produciría". 2
Culminaha así la fun esta incidencia del año anterior en las
rcntns nac-ionales. En ] 873 se debió hacer frente a las conse·
cucncias de Ja guerra civil. soportar una calamitosa crisis monetnrin y padecrr una epidemia que complementó el descalabro con
In con iguienl&lt;.' restricción corncrcinl. 3
La ficticia prosperidad que había inmediatamente sucedido
a la Paz de Abril con confiadas in\ ersiones de valores y auge
general ele los negocios, al amparo ele una confianza ilimitada
en la paz y In coparticipación de los partidos, se detiene brusca·
niente en 187i1.. J..a aguda crisis comercial de ese año acusó, con
creces. las ruino~n~ con~ecucncias de aquella inflación que en el
graficis1no de l~cl unrdo Accvc&lt;lo se traducía como "fiebre de los
l

Ernr nno ,\ c;F.\'J.DO, Notns y Apuntes. Contribur1ón. al Estudio de la

l/1&lt;:toria

Ec.011tí111ir.o y

Finan riera de la Rcptíblica Oriental del Uruguay.

t. J, p. 252, !\loutcvidco, 1903.
2

1lfcnsajt del /'odcr Ejecutil'o, Iontevicleo, 15 de febrero de 1874, en
EouAnoo ' Cl.\l L&gt;O, 1\'otas y Apunte&lt;:, etc., cit., t. J, p. 272.
3

l úid.

-

83 -

�•

•

n~goc1os en u~ org~n1s~o profundamente debilitado". 1 Los pre-

cio~ ah~ra ba1an, d1sm1nuyen las importaciones y se extrema la

reticencia del mercado. 2 El pánico sucede al optimismo, la re·
tracción a la expansión, y desde allí -lo que es más grave
el
malestar se proyecta hacia el gobierno, blanco eterno de t odos
los descontentos. "Languidece el comercio -decía El Siglo al
e sbozar las líneas generales de la situación- escasea el metálico ;
los bancos no prestan; decaen los negocios y se siente paraliza·
ción y malestar. Y como consecuencia de este estado de cosas
se alza un. clamor de queja y descontento y en vez de buscar las
causas de la p en osa situación que atravesamos se acusa á los
Poderes Públicos y con especialidad al Ejecutivo porque no p one
r emedio con unos cuantos decretos que hagan afluir el numerario,
renacer Ja confianza y el crédito.'' 3 Las calamidades agropecuaria , en fin. con mortandad de haciendas y pérdida de cosechas, complementan el cuadro sombrí o que antecede y, en cierto
modo pre figura, el cisma político con que se inicia el año terrible

&lt;le l 8i5. "'
Fracasado el empréstito que se había intentado negociar en
L ondres, por s us des\·entajosas condiciones (~1isión P érez Goma r·
Bustamante), malogrados los proyectos discutidos en la Cámara
durnnle el período an terior y menguadas las r entas nacionales por
lo .. recto de In cri::i comercial, el Ejecutivo se ' e abocado a una
inminente bancarrota.
1~11nu ri encom ienda el Iini_terio ele llacienda al doctor Pe~r.o
Bu tamnntc, antiguo ministro &lt;le Batlle en los albores ~e la cr1~1s
del 68. El flamante ministro recibía la cartera en s~t1en1hre s1.n
f ondo en ln T esorería ni recursos para arbitrarlos, ~ fin de. cu.br1r
lo ga.,tos del pr c:u puec:to de los dos meses antenores ( 1ul10 Y
to ) . \ Tcnci ndo dificultades de toda índole pudo abonarse
0 0
el remanente. Pero continuaba en pie el problen1a de los mcc;es
l

/ bid.,

l.

JI.

p. 210.

: /bid.
a f.'/ Sigl&lt;&gt;, l\font~' ideo. 30 &lt;le oso lo de 1871, n9 2913 .
., " "'cgtín una comieilln e pecinl 'le In que forman parte
~cñore!
Domingo (] rdoñnnn Lu cn llcrrcro y Oh. ' . Enrique .Artaga,·ey~1n. d~lll87;
1 87.1~ Jo riquC7Jl• ogropccnnrin uf ri6 uno mortandad de se1:;. ~· on~
ª
.
el
l
illon y medio de 'nea · temeros ) caen m 1
,d:. ~:e'º. :o~~f1oe:°. .' '1~ ::'ce snrio ogrcgor que en 1874 E~ pcr~it&gt;rod.
tor- lnt n&amp;,r. la! 0 cho J mnh: · trigo o,;olundn n un '!ullón me ~o1 i)
( r - En noo \ CE\ll&gt;O J\'otas y Apunles, etc., crt., t. 11. P· - •

!º'

cds!

JlC O!.

r ·: '

J

'

-

S.1 -

�subsiguientes. Improbos esfuerzos cumplió el mi?istro Bustaman~e
con miras a Ja salvación económica del gobierno de Ella un;
empero, todas sus gestiones, más o menos viables en principio,
epilogaron en el fracaso.
El Ejecutivo convoca a la Asamblea General para un período
extraordinario haciendo presente en el l\1ensaje la imposter gable
necesidad de- procurar recursos para cubrir el déficit y establecer
un cierto equilibrio entre los egrec:.os e ingresos en los últimos
meses del año en curso. No obstante se cierra el año 1874 con
un déficit de S 3.632.000.
!'ara los enemigos del principismo y los Dulcamaras p olíticos
la a1arosa coyuntura sr·ñalaba oportunidad, por demás propicia,
ele procesar al gobierno doctrinario. A la sombra de la crisis,
especulando con la opinión dec.concertada y la iner cia de Ellauri,
ec armaba entre tanto el bra10 de la reacción que una vez más
volvciía a cuestionar la vigencia de las instituciones liberales.
I~n la pertinaz oposición de las fracciones netas - m ás quo
oposición obstrucción- con la que cerraban el paso a las providen cias del Ejecutivo, hiPn pudiera caber el designio de perder
al gobierno del doctor Ellauri. A principios de 1875 rl asesinato
de l{omunldo Castillo configuraba, en un gran sector de la opi·
nión pública, un concluyente an ticipo de Ja anunciada conspiración
que se cernía sobre el pnís. J,a prensa opositora, desde La Tribuna, El c·ruguay, lJ&lt;L Patria y tarnhién - aunque con otras miru - ele ele !Ja /)ernocracia y [Ja le/ea, vapuleaba sistemá ticamente
ni régi rncn snhrayanclo su iner cia, su inadecuación a la r ealidad,
y su ineptitud frent e a la cri~is econón1ica. A la campaña perioclísLicn se sumaba In cerrada oposición &lt;¡ue cu rn plía en la Cámara
In han rn clu neta , condenando de plano las soluciones que frente al
nng ustioc;o problen1a er.onón1ico arbitraba el Poder Ejecutivo.
l~llnu1 i, en &lt;'fccto. p1 c.;enta al T'arlarn&lt;'nto dos proyrrtos de ernic;ión
111enor po r Joq Bancos en un plnzo de once añ os, n1ediante el adelnnlo ni J~stnclo de clos millones de pesoq en or o c;cllado a cambio
ele l ít u los ele dcudn pl'1blicn. l ,a mayoría ca1ulombera desecha ec;te
crilc1 io y vuelve a insi"tir en la emisión p or la Junta de Crédito
J&gt;úhlico que con cl cn~1ha el principismo y que, por otra parte, no
r •stilt nha como solución inmPcl inta.
En el clin1n c1c violencia que margina aquellos últimos &lt;lías
del régin1rn el doctor P edro Bustamante as ume, en nombre del
priucipismo doctrinario y desde s u investidura mini,terial, la
defensa del proyecto del Poder Ejecutivo frente a la indiferencia

-

85-

�hostil o la intransigencia agresiva de la bancada de la izquierda. 1
En su incisivo discurso denuncia las maniobras de la mayoría
personalista de la Cámara contra el P oder Ej ecutivo, y el ímpetu
avasallante de esa facción, que a esa altura, ya no trepida en
"imponer los ministros al P oder Ej ecutivo". Escéptico en cuanto
al principio de la emisión menor - al que se opone en teoríaBustamante le sostiene ahora a todo trance cual obligada tran·
sacción con la realidad. Luego de demostrar la necesidad del
proyecto como imposición de circunstancias mide, con alcance de
profecía, el destino que aguarda al tambaleante go bierno : ' 'Quiero
suponer, señor Presidente, que esta hipótesis va á realizarse ; que
el proyecto del P oder Ejecut ivo va á ser desechado, y que el
proyecto de la minoría de la comisión va á ser sancion ado. ¿ Qué
suerte le queda á este proyecto? Y me intereso, señor Pres idente,
doblemente por ello porq ue podría también preguntar: ¿Qué
suerte le queda al P oder E jecutivo? .. . ¿Cuál va á ser la sit uación del Gobierno? Desechado el proyecto del P oder Ejecutivo
(sancionado por el Senado) por la Cámara de Representantes
-desechado el proyecto de la Cámara de Representantes por el
honorable Senado, ¿ qué queda? . .. Nada. Y si queda nada, qué
viene ? . .. Creo que vale la pena pensar en eso un poco. Est a si·
tuación es ya sin n ombre ; será una situación sin remedio cons·
titucional . .. "2
La severa diagnosis del estado político y financiero de la
República que traza P edro Bustamante, envuelve el último alegato
del principismo, aferrado al gobierno de Ellauri . No se defiende
al doctor Ellauri en su persona: se pretende impedir la caída de
un gobiern o nacional que, pese a liinitaciones y defectos
esen·
constitu ye una garantía del régimen
cia de su misma índole
ci\i i1ista.
El rechazo del proyecto de emisión menor vino a confirmar
así l a bancarrota del gobierno. En la Cámar a, baluarte de las
jornadas doctrinarias del 73, se decide sin duda el destino de
nuestra Gironda. Exhausto el P oder Ejecul i'&gt;'o, la negativa a su
últi mo rccun,o venía . pues. a itn plicar su virtual cesantía.
El Siglo, avizorando la crucial alternativa abría un interro·
1

Así denominada en razón de su ubicaci ón en la Sala de Se;;iones.

La últtma batalla polí tica y finan ciera del go·
bi1:rno del Dr. Ellauri. Páginas Olt·idadas, en Retiista JVacional n9 146.
p. 296.
2

Pr.ono Bu

TArtt A:'iTE,

-86-

�gante por demás elocuente: "Rechazando en general la Cámara
de Representantes el proyecto del cnado, ha declarado que no
quiere ocuparse del asunto, es decir, ha declarado que no qt;iere
dar r ecursos al Poder Ejecutivo. ¿Que vendrá de esta situación?" 1
La agonía econórnica del régimen, se proyecta sobre la armazón
vital de las instituciones. Ante la indigencia total de recursos, se
desquiciaban los resortes de la Adn1inistración, cuestionándose de
nuevo ]as conquistas que el civilismo había empeñosamente con·
sagrado.
Con los sucesos que marginan la primera quincena de enero
de 1875 se abrevia, en rápido trán1ite, la sentencia del proceso
principi ta. Los incidentes electorales del 1° de enero y la san·
gricnta j ornada del 10, no hacen sino precipitar -como concurrentes violentos- el oscuro desenlace que había pre\ isto el
doctor Bustamante. 2
l~n los prolegómenos clel l\.lotín, el principis1no, por encima
de e~cisiones pasajeras, vuelve a presentar un frente único de
lu rha a los grupos netos que se disponen a avasallarlo. El Siglo,
[.,a /)e111ocracia y La. Idea aglutinan una vez más a conservadores,
nacionalistas y radicales. J
!.a cuestión
3020.
1

n9

recurso .~.

en El Siglo, \tontcvideo, 8 de enero de 18i5,

Cfr.: rontocatoria, en El Siglo, fontcvideo, 3 de enero de 1875,
nQ 3017; La elecciorl- de Alcahle Ordinario y /Je/en .~ or de Alenores, en El
Siglo, \lontrv1deo, 3 de enero de&gt; 1875, n9 3017; llabltos democráticos, en
/:,[ ."}1glo, ~1011tevideo, 3 de enero de 1875, nQ 3017 ~ Logica de los sucesos,
en Fl .'ligio, \lontcvideo, 5 de enr.ro de 1875, n9 3018~ A las urnas, en
L'l • iglo, ~lnntcv1deo, 5 de enero de 1875, n9 3018: L11 prueba de hoy, en
f·,'l Siglo, l\1ontevidco, 6 de enero dr: 1875. nQ 3019; Al Pueblo, en El Siglo,
.1\1ontcvideo, 6 de enero de 1875, n O 3019; E'l gran 1niting del ntiércoles. en
L'f Siglo, lontevidco, 8 de enero de 1875, n'&gt; 3020; t ll pueblo, en El Siglo,
lonrcvidt·o, 9 de enero de 1875, n9 302 J : Al pueblo, en El iglo, Jonte\ ideo,
10 tic ~ncro rlc 1875. n9 3022: Al nueb/o, en E.·1 .~1glo, ~lontcvideo, 12 de
f'ncro ,Je 1875, nQ 3023; La Democracia, ~1onte\ulco, 11 de enero de 1875 ;
JuA:-. E. Pl\1J,t. DF:vo10, llistoria de los partidos politicos, etc., cit., t. II.
2

a EJ 6 de enero tic·ne lugar la reunión de la Barrara Eolo, a la que
concurril'rnn - st&gt;gÚn El Siglo- más d1• 500 pcr,onas " lilitares y simpleci ciudnclunos; hornbreci &lt;le todo" los partido-. sin abdicar de sus respec·
llvaci conviccioneq tH' encontraban allí trlt•ntifirados con la grandio.,a idea
de dc•Ícndt•r la libertad electoral... o se trataba de pactos ni de liga.:, ni
ele f 11,.ionc~ ni de bastardos acomodanucntu-. personal e"... No se cxijía á
ningún (' iuclnclano que abdicase de sus conv1rc1one"... ¡ o! Eran homhrrs
y no m1iq11inaci 10&lt;:1 que e.e reunían. Eran c11ulodonos 1ihre~ é independiente~
y no in"lrumcntc1" t:iegos qjn volunracl lo" que .. e asociaban para llevar á
C'abo Ju nui~ grnnJioi;a obra de civi ... mo de 111 época actual. l\brió la reunión

-

87 -

�Vive Montevideo en un clima de zozobra cuya caldeada atmósfera tiñe de subida violencia la simple elección de Alcalde
Ordinario y Defensor de Menores. En ocasión del acto va a librarse el encuentro entre las fracci ones personalistas mancomunadas y los partidos de principios unidos ante la emergencia. Está
en cuestión por entonces la vigencia del sistema que ha postulado
nuestro liberalismo doctrinario, así como el ensayo de convivencia
política, de garantías individuales, y de libertad e]ectoral planteado a partir de la Paz de Abril. "No es cuestión de blancos y
colorados, subraya El Siglo, no es cuestión de partidos lo que va
a debatirse, los que proclaman lo contrario falsean a sabiendas
la verdad ... Se trata de una cuestión puramente social." 1
Los actos del 15 de enero vuelven a introducir una nueva
fisura en nuestro proceso histórico. El civilismo sufre una de sus
más sonadas derrotas. aunque su consagración es ya previsible.
Pese a las persecuciones, a la r eclusión y al destierro, "el vuelo
de la idea" no se ha detenido. El fecundo rimero ideológico que
ha legado el principi&lt;;mo a nuestra gesta política animará el espíritu cívico desde la Revolución Tricolor, el bregar del Con"titucionalismo, la r ebelión del Quebracho y volYerá tras su destino
--een 1890- con el gobierno civilista del doctor Julio rlerrera
y Obcs.
Entre tanto, los partidos personales habían definido. por el
momento a su fav or, la cric; is del 75. pero en pago de su cuestionable victoria surgía, encaramada con la activa colaboración del
Ejército &lt;le Línea. una nueva fu erza que imprimirá su deprimente
sello a nueslra e' olución institucional.
el Dr. Oupont, redactor de La Idea... El Dr. ~luño1.. como Pr~ ..identc
abrió el acto interpretando en su aplaurlido di:,cur.. o lac. ideas y lo~ le•·
timientos que animuhan á todo Jos ciudaclanoco congregado-.. ll icieron o-snceshamt•ntc de Ja palabra los 5eñorcc.. \ gu,tín de \'celia, Dr. D. Pablo De
~[aría, 1). Anc.elmo ))upont, Dr. Jo.. t• \ .1zquez ..,aga ... lun1c, 1). Eduardo Floree:,
y el Dr. Julio Ilerrcra y Ohc ... LI r Alfredo Ca .. tt•llono" le. ·ó una carta
del Cdtc. Pc•rccla. . . Loi; concurrcntt:c. nombraron por aclamación en medio
de una c:al \ 11 de entn instas apl::iuc;os la comi .. ión encargada de prc .. idir }r s
lruhajos t'n la qur f'Alnban ronfunclido elemento .. de ta .. trc~ fraccioncc: prin·
cipistus: Dr. J.,:i&lt;' ~fa. \tuñoz, Dr. ,\ gn,tín cJe \ Tt.&gt;clio, D. Eduardo FJorec,
TtC'. Coronel E. Pt•reda, l)r Juan JO'-é ele 1lcrrcra, Dr. A urcliano Rodríguez,
'i. 1\nt onio \ 11lalbn, I&gt;. Rufino G11rn1éncle1, Dr. 11 éctor García " ' ick .•. ••
CCfr.: F:l ¡.;rnn miting del miércoles, en El S r;:lo. ~lontc\· idco, 8 de enero
de 1875, nº 3020.)
0

l

¡ .11 las urn as! , en El Siglo.

-

~f on tc'

88 -

ideo, 5 &lt;le cnt·ro de 1875, nº 3018.

�CAPÍTULO

I~ fJ PRi i~CII&gt;ISi\10

III

DOCTRINARIO

��SUMARIO:

Concepción filo~ófica. Filiación:

eqpiritualismo ecléctico;

for-

1

n1ación: AleJO \ i1Jegas. J.. uis J osé de la P eña, P lácido Ellauri.
- Concepción del mundo y Ja vida: on1nipotencia del individuo;
Jibrcpcnqam1ento racionaJic;ta; moral e ívica
- Filosofía política:
filiaci ón: Ja ideología liberal de Con!'tant, Tocqueville, Lahoulaye; influencias del constitucionahcmo an~Joc;aj&lt;ln: Hamilton,
Jlla ckstone, Price, tory. Teoría del individuo: derechos y
garantías indhidualcci. - Concepción del Estado.

I..a gcn~rarión principista del 72 - tribuno , parlamentarios,
I1ornhres públicos, periodistas- procedía de un común cuño
r.c:prrulativo. "Esencialmente liheralcs y r evolucionarios" -al decir de Julio llerrera y Ohcs- el temple &lt;le su vida pública y de
su moral cívica responde invariablemente al rulto de ciertos principios que, en su ulterior instancia, drqcmhocan en un cerrado
rrrclo de fundamento espiritualista. Sr hace pues materia previa
el clelinC'amiento de las f r ontcras y perfiles de ese espiritualismo
en cuya enl raña se modulan y definen los postulados principistas.
Bojo rl mic:mo d eno tninoclor filosófico se sustentan su acenclrndo rulto de la libertad y la razón. su fe dogtnática en aquellos
inílcxibles principios y los ríg idos márgenes de un in&lt;lividualismo,
en cuyas coordenadas se inscriben una teoría política y econó1nirn -y su conexa pro} ección gocial-, un deísmo racionalista
en religión, y, una concepción &lt;lcl nlunclo y ele la vida, en última
in~tnncin rornántica.

El e&lt;:piritualisrno ecléctico con~lituye la filiaci ón primera del
principisn10 ren1itida incucstionabJemrnte al pensamiento francés
&lt;le la tc1nprnna n1ita&lt;l del siglo X1X. Su insistente gravitació 1
y su frcunclo germen obligan, si no a un anñlisis pormenorizado
1

1

-nquí ocioso- a un somero trazado de su índole y su proyecC'ion, nl rnrnos para ubicar su dingrnma ideológ ico con miras a un
posterior cotejo 'nlorativo que permita estiinar la correlación y
&lt;'01 rcsponclcnciu de los vínculos.

-

91

�•

El eclecticismo francés, fundado sobre una metafísica espi·
ritualista, intenta desde el obj eto individual
espíritutras·
c::ender hacia los objetos universales - Dios, Alma, Natura lezamediante procedimientos inductivos. Ligado estrechamente a las
vicisitudes histórica s en que desenvolvió su desti no, el espiritua·
lismo ecléctico encarna la reacción frente al desborde r evolucio·
nario que, desde la Ilustración a la I deología, amenazaba al
pensamiento fran cés al prologar se la Restauración bor bónica.
Divorciado de los extravíos de la apología absolutista que preconiza ba la escuela monárqu ico-tradicional, y equidistante entre
D estutt de Tracy y de Maistre, el eclecticismo p rocuraba, ha jo
el influjo del idealismo alemán y la escuela ec;cocesa, armonizar
las dispersas di recciones en cuyos enmarañados senderos t ransit aba el pensamiento filosófico francés desde comienzo del siglo XIX.
E l derrotero filosótfico del espiritualismo ecléctico puede
j alonarse desde el método analítico de Laromiguiere hasta la
ontología r acional de Cousin. Su consagración oficial en tiempos
de Luis Felipe --como distintivo filosófico y también político del
r égimen -le per mitió aglutinar y, en cierto modo. monopolizar
de h echo, los cánones intelectuales del período orleani ta.
F ilosofía oficial, su vigencia no trascendió la casa de Orléans.
Sus giros panteístas y sus expresas indefiniciones comienzan a
p rivarle, de modo visible luego del 48. de la adhesión ciega con
q ue contaba, para ser paulatinamente desplazado en casi todos
los órdenes por la S\'asallante corriente de las posiciones natur alistas.
Fué entonces, por aquella su hora feliz, cuando la escuela de
Cousin hizo pie en el Río de la Plata. Por esa época en los albo·
r es de nuestra 'ida in titucional. aún gravitaba en nuestro incipiente mundo intelectual la cosmo\'isión escolástica. legado del
pasado hispánico que \'i,·ía en nuestras for111as mentales sin re.-..ignar ~e a ser a imilado hi tóri camente como tal. o bien, con las
palabras favoritas de llcgel, sin decidir:,e a consumar su rcali·
zación dialéctica .
Bajo los au picio de su apóstole:, liberales. c1nergía el cspi·
riluaJis1110 en el Río de la Plata en circunstancias históricas por
demás oportunas.
Buenos 1\ircs vivía al influjo e{erYescente de las idea~ poli-

- 92 -

�ticas y filo óficas del viejo mundo a cuyo ampa ro la juventud
ilustrada procuraba cohonestar el poder creciente del g rupo r osista. Su espíritu, que alentaba en el efímero y granado Salón
Literario, r ecluído en las asociaciones secretas, fu e empujado
luego al exilio, ante los fundados recelos federales. Montevideo,
obligado refu g io, recibió la pléyade de la emigración porteña.
Nutrido y rlic;par era su bagaje ideológico: Saint imon, Lamen·
neis, F ouricr, Co usin, resabios de la Enciclopedia y la Ideología,
liberalismo doctrinario de Constant; todo vertido en el ag ua·
f uertc de un r oinanticismo de acento avasa1lante que aún pregonaba los últin1 os ecos ele la épica batalla del 11ernani.
I,Ja emigración del 37, fecunda generación r ománti ca, "que
se escondía cu s us libros europeos a estudiar en secreto" --como
evoc-a . a rrnicnt o- introdu cía con los Cané, los Alberdi y los
~Titr e un estírnul o liberal, r enovado r cuanto vivificante, en aqu el
Montevideo qu e aún n1iraba a la Colonia. l Jn en1igrado argentino, Alejo Villega~, en los días de Ja proc:cripción, había incorporado la orientación ecléctica n Ja cátedra de filosofía de la
Casa ele Es/tulios Ge11e1alcs. 1 El auge, efímero por cierto, con
que tl'-'omaba el ansimonismo, detiene y retarda - sensiblemente
.a pnrtir de El l niciarlor ( 1838) - la asimilación del eclecticismo
a nuestro nicdio, consngi-nclo de 1nodo &lt;lcfiniti"o en la Cátedra
de Don Plácido Ellauri.
El obligado parén tesis que ah1 e la Guerra Grande a aquellas
incipicutes inr1uieludes nrrastra al conflicto a los hon1b r es de la
Defensa y del Cerrito que deben hacer la guerra desde el campo
de b ntn ll n con las arrnns. o con la hoja periodística. in embargo,
no ~e cclip a ha ta el oraso el pcnsa1nienlo doctrinario. Los ecos
del t irncro ideológico &lt;lcl 37 estin1 ul an nuc\•as inquietudes. P or
oh1n ele los hechos, las e trechas \'incu lacion de la plaza sitiada
con lns potcncins curopras pern1iticron acrisolar. tras los muros
d e In Nueva Troyrr. un polifacéticlo pris111a de opiniones y cor1 icntcs del rnÚ!'\ ' a1indo cuíio. i\:lonteviclco, amparo de la prosc 1 ipción ro ii;;ta. íue U'-Ín1is1no. en función ele las alianzas políticas
d e In h ora. e •11tro pcrrncnhle y receptivo frente a las corriente~ ,
preÍ&lt;' l'Cnlc111cnlc íranccsn&lt;1, de in"pirnción libcrnl. 'lo faltaba quizá
razón nl r esentido gaceti llero federal cuando. a su modo, satirizaba
1 An1uno ,\no.\ O, E~piritualismo y Posituismo en el Uruguay, Filosofí~
u11it•crsitarias cu la scguflcla 111itad del siglo 1Y.. IX. p. 26, i\féxico 1950.

-93 -

�a la capital oriental convertida por entonces "en un extraño
museo". 1
Al promediar el conflicto, el clima espiritual montevideano
acusa nuevas incidencias. En 1847, el Gimnasio instituído por
el argentino Luis J osé de la Peña es oficializado como Gimnasio
Nacional. 2 Desde sus aulas, como luego desde la cátedra de filo·
sofía de la Universidad a partir de 1849, de la Peña comenza~
a difundir el espiritualismo ecléctico, estimulado con la adopción
del manual de Géruzez como texto oficial. 3 Su discípulo Plácido
Ellauri le sustituye en la cátedra universitaria desde la cual, du.
rante casi cuatro décadas (1852-1888) . se erige en maestro. apóstol ejemplar y figura venerable de nuestro espiritualismo ecléc·
tico. La docencia de Don Plácido Ellauri - numen filosófi co de
la generación del í3- significó un singular estímulo ideológico.
La orientación escolástica, que como herencia colonial aun
acusaba vigencia, 4 es obj eto de severa revisión crítica bajo la luz
del espiritualismo racionalista. al comienzo de la segunda mitad
del siglo . IX. 6 En fin . en el magisterio de Plácido Ellauri c;e
define fil osóficamente nuestro principismo. Los fundamentos de
su moral cívica. su devoc ión por las libertades individuales. su
culto de la razón t odopoder oc;a r econocen un último poc;tulado
que descansa en el individualic:.mo de la ontología espiritualista.
Ya no sólo la prédica ex-cát edra sino también el vivo ejemplo de
Don Plácido Ellauri arraigaron en la j U\'entud que pac:aba por
su aula. "Formó una escuela li beral. no imponiendo autoritarial

• •• • • • •• • • • • •• • ••• •

• • • • • • • • • • • •

••

Quien quiera hablar en francés
En Catalán. Vaccongado
Todo idioma arrcvec;ado
•
Y que no ~epa quien e~
) hal1ar..e en un cntrcn1éO en un e::&lt; traño muc;eo
J ª&gt;ª hoy a ilfon tetrfrleo
T,t.trilla Federal, en Cancionero del tiempo de R osas, p. 29, Buenos
Aire", 1911 .
2 i\RTIJRO

.AnD ..\O, Espiritualismo )' Positit ismo en el Uruguay,

etc~ cit~

pp. 21, 29 )' 30.
3

/bid.

" I bit!.

Cabe con11ignaT que en nuf'Qtro poí el coloniaje -como coordenada
c11ltur.1l- no hul&gt;ia arraigado profundamente; por ello, no llc~ando a eri·
gir e romo canon e piri tual. su .. rc ~ ouio"&gt; f ucron .. uperado y º"imiloJo:» !in
pena a partir de la Unhcr iJad.
6

94. -

�mente una doctrina -escribía Sansón Carra.seo- sino inculcándola con la prédica y el cjrn1plo, haciendo del aula que regenteaba
una cátedra libre en la que la controversia no tenía vallas". 1
Juan Carlos Blanco, principic;ta de nota, diría e\ocando al maestro
en la hora póstuma: ""fo no he visto, señore~, ni en Bain, ni
Spenccr, ni Stuart Mili, ni en ninguno de Jos grandes pensadores
que siguieron al eclecticisrno, yo no he visto infundir e~c concepto
de la pcrc;onalidad humana, de la fuerza de las ideas, de la propia
autonomía, como lo infundía con su palabra y con su ejemplo
el dorlor Plácido Ellauri. l\ilás que eruditos y enciclopédicos
elaboraba espíritus el doctor Ellauri, formaba ciudadanos, formaba cararterc templánclolos con el fuego de los grandes ideales.
He ahí nuestra deuda dc- gratitud, la deuda de tres generaciones
ele estudiantes. I~a filosofía ha podido cambiar, como cambia
el pensamiento huinano, pero la fe en la libertad, en las convic·
ciones austeros, en el poder de la voluntad, pero ese fermento
de estoicismo puesto rn nuestras nlrnas por el doctor Ellauri,
queda nhí, íinne y perdurable como base de granito". 2

El principismo propone un reajuste de la vida institucional
de acuerdo a Jaq directivas de su escuela polític-a, y consagra el
primer ec:;fu erzo orgánico y viable {In fusión no lo fu e) ele rearon·
dicionar nue.-:,tra anárquica existencia política con arreglo a las
pragrnñlicas del civilismo democrático. Su \•ocación cc;piritualista,
se a justó en su prédica doctrinaria y en su gestión fecunda al
curnpli1nif'nlo clc un len1a erigido en verdad absoluta: el intlivir!uo
es to&lt;lo. el Esta&lt;lo es 11nda. Tal fue en ''erda&lt;l el tajante po"tulado
del 1ihrralisn10 principistn que e"gritnía la on1nipotencia del indi·
vid no romo suprcrno principio .• Tnl el leit rnotiu de su filosofía
pnlít icn y econó1nicn pregonada en la cútcora con el c;ello de
Constnnt y J,ahou1aye por Carlos faría Ramíre1, o bajo la advocnciún de Ilastiat y Rauc11 illart por Carlos de Castro y Pedro
Bustn1nnnte.
I~n torno o] dogma incliv idualistn pues, se estereotipa la teoría
de los rlr.rr.r.hos individuales y de las libertades públicas: garan.
t ínc;, n1ás ga1nntíns y sil'mpre gnranlías se rrclaman al Estado
para crue el h1dividuo pueda obrar libremente, según su propia
1 ARTURO Ann\O,

Espiritualismo

y

I'os1'tiuismo

en

el Uruguay, etc., cit..

J&gt;. 4 t
2

.

l bid., p. jl5.

•

¡,

-

95-

�conciencia. De cara a la realidad histórica de nuestros gobiernos,
que habían desconocido muchas veces esas garantías, su prédica
venía a llenar un vacío en nuestra deficitaria convivencia civil.
El culto del hombre como individuo procede de un supuesto
férreo. La interpretación de la realidad propia del Principismo se
define en la línea del racionalismo moderno ( Descartes, Male·
branche, Spinoza, Leibniz, Wolff) . Su concepción del mundo, ba.
sada en una ciega fe racionalista, inscribe sus notas p eculiares en
la "unidad e invariabilidad de la razón" como diría Cassirer. La
razón, de tal modo, viene a ser un instrumento m ediante el cual el
h ombre -omnipotente a su conjuro- podrá alcanzar la verdad
absoluta. Directamente de Dios procede esa razón, fuente de t odo
conocimiento y, a su vez, único camin o hacia Dios.
El supuesto ontológico del dogma. filosóficamente maduro
en 1872, se revela en la Profesión de Fe Racionalista del princi·
pismo universitario. "Profesamos que todo hombre ha recibido
de Dios, ser supremo y creador del Universo, la razón, /u: que
alumbra a todo hombre que viene á este mundo; única facultad
que poseemos para alcanzar la realidad. único órgano para cono·
cer la verdad, para distinguir el bien del mal; único revelador
de los gérmenes eternos de luz y de \ erdad que Dios ha depositado
en el alma de todo ser humano, soberano juez en todo conocimiento, en todo lo que afecta al alma, en todo lo que afecta al
corazón ; suprema autoridad en nuestros juicios y apreciaciones
sobre todo lo existente, único medio de comunicación con Dios ;
única luz que n os sirve de guía en la vida. con cu\ a sola a\ uda
se conoce todo hombre en el santuario de su conciencia, dec::cubre
su mic;ión. descubre á Dios y re,•cla la armonía que exi,te en la
naturaleza humana v en todos lo órdene- de la existencia". 1
Tal caracterización del indi"iduo. que hunde sus orígenes en
la metafí~ica iluminista. 1nodula el tono ma\'or de la teoría poli·
tica del principi-..mo en torno a Ja libertad abc;oluta. en el atnplio
alcance que le asignaba 1osé Pedro Ramírez cuando proclamaba:
" .. . la libertad en todas las c~fcros, la libertad para todos, la
libertad como punto de partida, la libertad como medio, la libertad
. " . ..como f 1n
Profe.sión de Fe Racionalista, en El Siglo, -'l ontcvideo, 28 de julio
de 1872. anexo al n9 2303.
1

Carta ele José Pedro Ran1ire: a Juan Carlos Góme:, ~fonte\'idco,
28 &lt;le Sl'tit·rnhrc de 1872, en Cue.:i.tiones Orientales, en El Siglo, ~Ion te' ideo,
!!

28 de !!elicn1Lrc de 1872, nO 2335.

96-

�DC' igual modo el individualismo racionalista regula las relaciones entre Estado e individuo, motiva sus ideas económicas,
radicales en cuanto a libre iniciativa y, en fin, conforma sus
miras sobre Ja en cñanza con10 medio de erradicar los vicios que
aquejan nuestras institucionrs, proponiendo la ele' ación de Ja
prensa a una suprema función educativa de carácter social. Alienta
en su cosmovisión un idealismo que identifica lo existente con lo
inmancnt~ y concibe toda la realidad como racional. al modo de
Ilcgel ruando encara a la razón absoluta como té1 n1ino final del
dc~envol\. ímiento dialéctico.
Sc1ncjante visión c!el universo y de la vicia se oponía Iorzosarnente a la concepción escolástica que nos legara nuestro pasado
hi pánico; a~í un cauto alejarniento de los dogmas teológicos fue
operándose desde las primeras generaciones que transitaron la
lJniversidad, al influjo del e pirituali~mo metafísico que apuntaba
h acia un dcísn10 racionalista. Los discípulos de Plácido Ellauri
hocen suc; prirneras esraramuzac; contra las creencias tradicionales
cle-;de El Iris (18(&gt;4.) y la Revista Literaria ( 1865) impugnando
ni cal olicis1no en nombre del racionali,1no que por entonces pregonaba J?ranc i ,co Bilbao. Con la inslalnción del Club ( niversitrrrio. •n 1868. se señala una etapa dcci iva en la clef inición de
ur¡uelln juventud. l•.n el C'lub Universitario, étnulo de los salones
litera rios de la época 01 lcanista y ele la egunda República. aquella inquieta juventud, rnuy al día con las corrientes europeas en
hogn, discutía con pa ión las propo~icioncs pre entada en for1na
de· ensayos, \ crsando gcnernhncntc sobre asun tos fil osóficos, rcligiosog n soc·inlc ·. La ardiente n1ilitancin ideológica de aquellos
prccocc::; t1ihuno ... pre taha n los polén1icas el agitado furor de
)ns cont ic11dns poi Íl icns. '\'a se prcc;ientcn. hacia 1868, los arrchnt o~ grunclilocucnlcs y Jos nrre!;to~ ron1Únlicos de los ora&lt;lorc,,
per iodistns y parln1nentarios riel 73. 1 }Juedc decirse, pue , que
en el (;/ub Uuiucr ~itnrlo se tcrnpln el dogma filosófico cuya sin1icutc JH ovPnía dc•l inngislerio ele Don Plácido EHauri.
I .. n CXfH t' ión adulta, aunque precoz dentro de nuestro proces o
tncntnl ele nc¡uC'lln postura filosó fican1cnte ccnlracla en torno al
rnr·il)11111is1no surge corno expre,.ión ele definitiva ruptura entre
11uco.:t1 o librcpcn~n111icnlo uni\ ersitario y el dog1nalisn10 católico
t 1 adicional con lu llan1ada l'rofcsión ele /?e Raciona/isla suscrita
1 1/r.tat del Club
1ft cueo de \To11tctidco.

Unir cr.~it,1rio,

l.

-97-

I.

afio 1868. en Biblioteca del

�•

por los miembros del Club Racionalista, flamante derivación del
Club Universitario. Y no casualmente coinciden en el tiempo, en
ese año de 1872, la formulación teórica de una actitud mental
en cuanto concepción orgánica del mundo y la vida, y la concreción definitiva de los programas políticos y sociales de los
partidos doctrinarios. 1 Oc urre que ambos - Profesión y programas-- responden a una misma exigencia esencial tendiendo
ambas afirmaciones, convergentes y unívocas, a satisfacer las
exigencias de su credo espiritualista. En la Profesión de Fe se
r econoce sin esfuerzo la línea especulat iva del r acionalismo moderno. Allí alienta la separación que traza Spinoza entre la
enseñanza de la verdad y las reglas de conducta que deben se·
guirse, su concepción de Dios, las relaciones con el mundo y
el h ombre, y la crítica spinoziana de un Dios sujeto a las pasiones:
"Profesamos la existencia de un sólo Dios, er Supremo, creador
y legislador del Universo, única fuen te de razón de todo lo que
existe; esencia del bien, de justicia, de amo r, de r azón y de
belleza; ser inmutable; soberana y perfectísima inteligencia; luz
de todas las luces ; suma unidad, suprema armonía. Y juzgamos
como n egatoria de la conciencia humana, como con traria á las
r evelaciones de la razón, como sacrílega, como blasfematoria,
como impía; como desquiciatori a de todo orden en el mundo;
toda d octrina que niegue la existencia de la Di' inidad como
causa única del Universo; T oda doctrina que predique más de
un Dios, que confunda á Dios con el mundo; toda doctrina que
predique la negación de la unidad di,•ina; t al con10 el dogma
cristiano de la Trinidad que es la negación de Dios mismo. Que
predique la mutabilidad, la materialidad, la humani1ación, la
encarnación de Dios; que predique el tniJagro, abrogación de las
leyes de Dios por Dios n1ismo ; toda doctrina que haga de Dios,
soberano bien y soberana perfección, un ser mudable. \'Oluble,
sujeto á error y á arrepcntin1iento, capaz de odio. de ira y de
vengania." 2 La idea de la perfección de Dios que surge de la
Cfr.: Programa del Club Radical~ \lonle\ idcn, 30 de mayo de 1872,
en
Paz, ~ l on te\iJ eo, 2 de junio de 1872, n9 319; Programa del Club
/\'aciona/, l\Jonte\'idco, 7 de julio Je 1872, en La Democracia, ~lont~\'ideo,
9 de julio de 1872, n9 36.
1
l~&lt;J

z Profesión de

ft!

Racionalista, en El Sis/o,

de 1872, n 9 2303, a nexo.

-98-

~lontc\ideo,

28 de julio

�Profesión recuerda el modo de demostración axiomática que
empleaba Descartes. 1
El principio de la autodeterminación humana, y el del origen
divino de la librrtad qui1..á no sean ajenos al aforismo de Spinoza:
"I~l fin del Ec;tado es la libertad". Dicen los adherentes del
Club Racionali.sta : "Profesamos que todo hombre ha recibido de
Dios la libertad, don sagrado, prerrogativa de dirigirse en la
vida, en la investigación de la verdad, en el conocimiento de lo
bello, en la reaJi¿ación del bien; derecho á examinar todo lo
existente, derecho ilimitahle á analizar sobre el hombre, sobre
Dios; sobre la aturaleza; facultad irrcstringible de buscarse los
medios más nobles, más puros, más lej ítimos para el desarrollo
del espíritu, el cultivo del sentin1icnto, la purificación del alma
y la salud del cuerpo;
carácter inviolable de nuestra dignidad
personal- . ) r juzgamos como opuesta al testimonio irrecusable
de la ronc:icncia, como desdorosa, &lt;l&lt;'nigrante y aniquiladora de
Ja nohlc1a y la dignidad humana; juzgamos como falsa, como
sacrílega, como in1pía toda doctrina qu~ restrinja ó niegue al
hombre la lihcrtaJ, el derecho pcrsonalísimo de creer, ele pen&lt;&gt;ar,
de j u1gor sobre todo lo que atañe al problerr1a de nuestra exis·
tencia, al destin o del hombre, á su relación con los demás seres,
á su relación con Dios." 2
No cscapnn asimismo al ligero análisis ciertas influencias
inmediatas entre CU) as voces prima la &lt;le Francisco Bilbao, que
postula una ruptura definitiva con el catolicismo, opuesto
en
su modo ele ver- a su progran1a emancipación mental. 3
En síntesis, Ja Profesión de Fe Rncio1uzlista del 72 puede
csquematiTnrse en el planteo de los siguientes supuestos: noción
de Dios omnipotente (Desearles); autonomía ele la razón (Rous·
scau); principio del libre albedrío (. pinoza ) ; bondad innata de
la condirión hun1ana y tendencia hacia la pe1 fección (Rousseau) ;
teoría clrJ deber; inmortalidad del alma (espiritualismo) .
El .)iglo. rector de la prensa principista, permanece
en la
tesitura clcl Club Racionalist(J;- fi el a sus postulados del 72: iU
1

E. Bní.un:n, llistoria de la Füoso/ia, t. JI, pp. 81 y ss., Buenos Aires,

1953.
l'rn/rs1ón ele Fe Racionalista, en El Siglo,
de 1872, n9 2301, ant"\O.
2

~font

video, 28 de julio

8 Cfr.: L1 oro Loo 7EA, Dos etapas del pensamiento hispano-americano,

etc., cit.

-99-

�propaganda -expresa o tácita- no p odrá disimular su adhesión
al credo racionalista, y p or ende, su cerra da oposición al catoli·
cismo anti-racionalista, ya en el orden d octrinario de las convicciones, bien en el aspecto práctico de las r el aciones de la Iglesia
con el Esta do.
Concluyendo, la actitud filosófico-religiosa del pr incipismo
liberal se define en la interacción histórica de dos procesos espirituales -europeo el uno, nacional el otro- que se conjugan
por 'ez p ri mera en nuestro derrotero ideológico.
L a p ostura de las élites principistas r evela. una vez más, el
dil a tado eco del liberalismo europeo en el Río de la Plata a cuyo
llamado obedece nuestro liberalismo ver náculo. L iberalismo y
catolicismo tipificaban p or entonces dos acti tudes antagónicas
frente a la \ ida : a la exaltació n de las potenciac; individuales. de
los '-upuestos terrenales de la existencia y al culto de la libre
iniciativa que pr om ueve el liberalic;mo. opone la coc;movi'-ión
católica su sentido ul tramundano de la vida y un rie:ido acatamien to dogmático. q ue excluye la di~cu.;ión racional. El problema.
que había cobrado particular virulencia en Francia con moti,·o
de la e cisión de Lan1ennais de la ortodoxia católica. culminó en
la época de Luis F eli pe con la controverc;ia que protago nizara
1\1ontalembert fren te a l ataque de Quinet } ~Iichclet en la cátedra
y alvandy en el gabinete. Ju]e.c; ~ imón y Amadeo J acque-.. sin
proceder del mismo cuño liberal. definían en la década del 40
la tónica del librepensamiento anticatólico fran cés. La po,tura
racionalista-liberal qut?' adoptaban dr,pué.::. de promediar el ,jglo
I.. abou layc, (estelar ) Bilbao. núrnrne inspiradore-. de la ju' entud
ilustrada del Club c.:niversilario, dió u color definiti\'O a nuestro
principisrno doctrinario.
El otro proceso - de orden nacional- que concurre a p o'ibilitnr ~tas ideas que involucran todo un 'it aje religioso y filosófico. se refiere a la tradic ión hispánica. ~ i hien la religión
católir.n arraigó en nuestra soci ·dad colonial. 'U dogma no logró
ejercer una influencia niayúscula en la conforn1ación mental de
su pohlación. Fcnó1neno singular en J\ n1érica -con10 hicn lo
oh"rrva J\rdao-, n uc-tro país eludió. por obra de las circuns·
tancias h i-,tóricas que jalonan su tránsito colonial. aquel lc,,.ado
aún hoy gra\ ita ntc en mucho~ pa1s{;s americano'. Por nue5tra
condición de mera plaza fuerte, el clero no a~entó en In Banda
Oriental una Iglc ... ia poderosa como en la principa}c.. ciudades
del \ 1 irrcina to. Carente de l lni\!er -idad colonial. la ("•colá tica
1

-

100 -

�-sin tradición uni\'ersitaria- penetró trabajosamente lle.:;c1e crntros y hacia grupos restringidos. I..a relativa amplitud de miras
que se advierte en las personalidades eclesiá--tira-; de nue,tra
Colonia y primeros años independientes - P érez Castellano,
J_,arrnñagn- atestiguan el aserto. Nuc tra niversidad, de neta
inspiración espirituali ta, contribuiril, a partir ele su fundación
en 18'19, n consumar nuestra autonomía rrlig io~a y filosófica.
IJibcralismo rncionnlista. puc-~, procedente de Europa, y débil
t radición cscolásticn en nuestro medio, se conjugan para provocnr,
ni rncnos en ]os círculos univcr itarios, cuando no en la población,
un dchilitnmicnto progrcc;ivo de la fe católica. mús tarde favorec ido incuc!"t ionablcmentc con la penetración de 'la fil osofía posi• •
l lVl ta.

J,ormncln en los cánones del cspirituali~mo ecléctico y el
cleí 1no rn&lt;'ionalisln. la generación principisla proyecta su \'Ísión
clcl mundo y la vicln - u sensibilidad vital. diría Ortega- sobre
c:u rcnliclncl hi~tó1 ica . J~n esta proyección su.-.tancial c:e define,
con tono 1 onu:íntico y acento liberal, su acendrada vocación política.
Con nlirns a unn cleli111itnción ele términos no ~críu ocio a
cuestión - pre\ in n la filiocic'&gt;n y definición ele la íil o~o fía polítiea del pi incipisr110- prcci ar el alcance y significado que
aquí se ndj11dic·n al concepto nbst rncto de generación. i cada
generación -corn o piensa Ortega- "representa una cierta altit ucl \•itn1 de de In cnnl c:e siente la cxic:tcncia de una manera
cletc1 rninncln" se hncc lícito hnhlar ele ge neración principista en
cuanto nlinoría rf•ctorn que. desde su ciicun lancia tc1npornl.
proyecta unn peculiar actitud frent e a la realidad nacional.
on
con1en1poráncos. proceclcn del 1nis1no cuño fil osó fico y adoptan
la" nli c:n1ns corrientes litcra1 ins y romúnLicac;. J osé J&gt;cdro Rnmí rcl,
J ulio IT~1rcra y Obcc;, 1\gustí11 de V&lt;!dia. Cnrlos l\.Iarín Ramírcz,
J nsí· P c&lt;ho Vnrcln, Gonzalo Ramírcz. Frnnci.::co I.. a\'andeira. P'nhlo
I&gt;e- ln1 ía, Juan Car Jo, l1lnnco. para no non1hrar c;i no a In fi gurn3
ptornincntc~ ele In ju,rnt11cl ele la d[.radn del 70, que llega nl
npogco ele c;u n1nclu1 cz l ~n1prann en 1872. 1
La línea filintoria del principis1no reconoce la gravitanle
4

l Junto~

han cnnvh·ido e n In" aulas unh er~i t nri a•, ~n el clu b político,
cn In rcd rH'f' itÍn d1•l pcdc)clico, en los salonPs clcl Club Unir ersitario. en la
prisiú11, !'n &lt;'l d ccitiorro, •n la religj ' n de los prin cipios: n1últiplc y fecu ndo,
pues, fue eu conlncto \ital.

-

101 -

�primacía del pensamiento doctrinario francés, que circuló profusamente en nuestros cauces mentales desde el espiritualismo, el
romanticismo y el liberalismo, coordenadas filosóficas. literarias
y p olíticas que respectivamente blasonan la rígida estructura del
credo principista.
Generación fogueada en el avatar de la vida pública, su
profesión de fe política se inspira en las teorías del liberalismo
constitucional que postulara en tiempos de la Re~auración
Benj amín Constant, el apóstol de "la soberanía de la ra;ón de la
nación". Prudentemente apartado de los excesos revolucionarios,
Constant rechaza la autoridad ilimitada del pueblo, aunque cree
que la jurisd icción del gobierno termina prccisarnente donde
empieza la libertad de los individu os. 1 '"Los ciudadanos -reflexiona Constant- poseen derechos indi,·iduales independientes de
toda autoridad social, y eso derechos ~on. la libertad individual,
la libertad religiosa, la libertad de pensan1icnto. la garantías
contra la arbitrariedad y el derecho de propiedad .. , ~ Su filosofía
política desea n a en el principio de la libertad, al que condiciona
el pleno de-.envolvimicnto del espíritu humano. y en la idea de
justicia que en su teoría viene a configur3 r la verdadera sobe-r anía. Así, la acción estatal debe centrar~e n torno a la custodia
de la seguridad general y las gnrantín- indi\'idual .. , para hacer
efectivas paz y justicio. Celo o guardián el-. la Jihcrtacl religiosa,
llega a proclamar la separación de In I gtc~ia ~ el J~.. tado. Su
ideario político aloja pues. potcncialn1ent
el nódulo liberal de
los principio que nut•-.tra generación doctrinaria Jc,·antará como
bandera de combate cívico: lini iJaci.ón de los pocler ,¡,.¡ Ejtado,
libertcul de prensn )' de opinión, lib r/.&lt;ul religio~a. libertad de

en.scñan;a, int·iolabilidad de la propi'cclad )' áeJccnLrali=ación ad• •
•
ministrat11r
a.
J~l patrón lib ral de Conc:tant e; impone en In cJac;es ilu5tr!·
das del l{ío de In l)l ntn, nnturalm nt re&lt;: pti,·:i~ fr,nnt al liberalismo europeo gracia o aqu •1 l"mpcram nto indi"iduali--ta con
que hahin arraigado ·I ron1nntic i rno n e tn latitud •. al ejemplo
de un Eche,· ·rrin, de un Flor ncio \ 7arcla o un ] uon Carlo1

Có1nez.
Proboblementc los influencia

de Con lant ~e dilatan luego

R ~ \ ~to~o G. GttTr:1.L, lli:storic de la.s ideaJ política •, t. lf, p. 19l,
BGrcclonn, 1930.
1

• ::? B~~JAi\tÍ:-J Co!'i~TANT, CourJ de politiqu conJtitutionntlle, t. J, p. Jl~.
Pan , 18, ~.

-

-

102 -

�del fecundo viaje de Echeverría a París, de donde trasladó al
ámbito rioplatense todo el bagaje intelectual del a\'asallante ro·
manticisn10 francés floreciente por 1830. Oficialmente nuestra
Universidad, con el sensible atraso que impone su tardía inaugu·
ración, difunde las ideas de Constanl entre la juventud estudiosa
de Montevideo desde la cátedra de Derecho Constitucional del
doctor Carlos &lt;le Castro, desde el curso de Derecho de Gentes
del doctor Gregario Pérez Gomar, y en su madura elaboración
doctrinaria dese.le la cátedra de Carlos María Ramírez, a partir
de 1871.
El pensamiento de Constant acentúa su grav itación en nuestro
medio culto a través de los escritos de uno de sus discípulos,
Eduardo Laboulaye, versado constitucionalista cuya opinión -ge·
neralmcntc la más recibida en la materia- era acatada con respe·
to por &lt;'l principismo uni\•er itario. 1 Laboulaye heredaba aquella
lrarlición liberal que desde Ja ideología revolucionaria y a la luz
del inclividuaJis1no racionalista insistía - particular1nente en la
primera mitad del siglo XIX- en la exaltación de las libertades
individuale en nombre de los derechos naturales, a cuyo reclamo
se n1cno"cababa el omnín1odo poder tradicional del Estado. 2
I~cluardo I..nboulaye, máci. bien divulgador inteligente que pen·
snclor original, n1nnifiesta desde ]a cátedra y en sus escritos una
celoso devoción por la doctrina de los derechos natura}ec¡, a cuya
últin1a juf&gt;tifirnción obedece su análisis &lt;le la Constitución n orte·
an1cricana. \uestro principisrno, desde la pren a o la cátedra, la
trihuna o el jurado. hito ele sus obc;;.er\•acionc' y sentencias capÍ·
lulo ele fe. l)cslumh rado por las ideas liberales que pregonaba,
uanclo no por sus acentos e inflexionc::, ron1ánticas, los jóvenes
ilu ... trndo~ del 70 le elevaron con fórmula _ grandilocuentes al
nltnr inconrnovible de sus elegidos.
na opo1 luna cita de Labou·
lnyc l'n ·l jury, o en el Pa1larucnto sentaba opinión rara \.eZ
c.011tro\'c 1ticln. En verdad tuvo en sí I..ahoula) e el n1érito circuns·
tnncin l ele nglutinur y condensar lac:. ideas del fc&lt;leralic;,mo estatal,
itnplícitn en la teoría política de la revolución americana, y la
típicn concepción ele la libertadc:- ingle~as. \ ..:.t ingr ·-;aron orgá·
uicn111c&gt;11tc nl ideario principista. sistcmnti.7.adas por Laboulaye,
}oq cl ocl 1 i une:. nalurnlistas y conlraclualcs que arrancando de
1\Iilton r J..ocke, C11ocio y Pufcndorf cuhninnn con los escritos
E. L ,\DOlTJ. \ Yr, l/l~·tar et ses limit&lt;:s, prof11 11 nmcntn catado en El Siglo.
r l.'strulio~ sobre la C1111stit11ción de los 1;s1ado.~ ll nidos, Sc~illu, 1869.
2 Cfr.: H. G1.111.LL, llistoria ele la~ ideas polític a~, cit., t. II, pp. 21 L
y 215.
J

-

103 -

�de Adams, Paine y J efferson en la Declaración de la I ndependencia Americana.
En cuanto a las libertades inglesas, Laboulaye contribuyó a
divulgar el análisis apologético que desde el ángulo de la filosofía
jurídica realizara Sir William Blackstone en los Commentaries
on. the Laws o/ England, cuya obra, en cuanto a la amplitud de
los derechos individuales, ejerció poderoso influjo en la revolución americana . Siguen a Blackstone en la linea liberal anglo·
sajona Priestley, Price y el jurista suizo de Lolme, panegi·
rista del gobierno civil, de la institución del jurado y de lai
garantías del Habeas Corpus. En suma, a través de Laboulaye
nuestro pensamiento doctrinario asimila definitivamente la tradición británica de la Magna Carta, del Bill de Derechos. de la
Petición de Derechos, del Habeas Corpus Act, cuyos postulados
amalgama la Constitución escrita de los Estados Unidos. 1
El más e cueto análisis de la teoría política del principismo
no puede eludir la consideración de la figura de Alexis de Tocqueville. CU}'a originalidad de pensam iento se proyecta con decisiva influencia en la definición de su filosofía política. La
exégesis de sus ideas. centradas en torno a su libro La Democracia
en América, permite situar claramente la filiación de nuestro
liberalismo en cuanto fundamentación de la estructura democrático-republicana.
Tocque\ ille venía a salir al pac;.o del liberalismo ortodo'\{o
de la Restauración que, a título de contener lo excesos de Ja
ideología revolucionaria del 93. comenzaba a adoptar las poc;turas
y giros conservadores que tipificarían la conciencia de la hurgue~ía liberal que se impone luego ele la revolución de 1330. -~
esa concepción, un tanto inclinada hacia las derechas. opone
T ocqucville su teoría de la libertad. que descansa en el concepto
ele igualdad: traza un in' entario prolijo y exhau~ti,·o de los
basamen to~ qu~ sustentan el orden democrático. CU) a concreción
práctica descubre en los E'tados Lnidos bajo la forma de sus
in t itucioncs republicanos. 2 Cree que los gobierno_ populares
educando al pueblo en e.;;,as doctrinac;. den1ocráticas y particular!bid.. p. 96: Jo11N E. RANOAl. t, f~fl formación del pensamiento modt•rno, pp ..13, y ss., Buenos Aires, 1953: ll1:Nnt l\hc1u·:L, L'idée de l'Etat,
P oric., 1898.
1

''fl·

Lr.s grandes oeu1 re~ poi ·rques de
cliia1•el a nol jours, p. 223, Pari&lt;a, 1950; Guron DE Ruccn.no, toria del ¡;.
bt•raN.,n10 europeo, pp. 203 a 207, Bori, 1925; fn:."EnLllO CROC.E llistoria de
Europa en el $iglo XI.Y, pp. 159 y 160, Buenos .A ire , 1950.
!:? Jr.AN JACQUES CHT.\',\t,11r.n,

-

104. -

�n1cnte en el principio del sel/ govcrnment lograrán un equ ilibrio
cxcluyc·nte &lt;le toda tiranía. IJcjo de los planteamiento5 dialécticos
al modo efe Ilegel, •'dio el prin1cr libro vcrdadcran1entc filosófico
sobre Ja hi toria política -anota Fuetcr-, enseñó a di_cernir
hnjo los {enón1enos exte1iores la esencia íntima ele ]as cosa , a
vor un cncadcnan1icnto allí donde Ja mirada ,·ciada del pragrna·
t i la o del &lt;loctrina1io político creía encontrar oposicione - incon·
cilinblc ''. 1
Según el testimonio de Snr1nicnto. los escritos de Tocque,·ille
eran ) a familiares a la generación rornántica que militaba en los
snl one~ porteños. 2 • in duda dc.. dc esa procedencia se afincó en
iviontc' ideo con el bagaje ele la emigración d el 37. En arnbas
tnúrgcncs ele} l'lata u acción -ya directa o bien indirecta por
la prédica de sus epígonos- f uc ele influencia decisiva en la conf 01 mación ideológica ele ac¡ucJla csl irpc liberal.
I~n ivlontcvicleo, la obra de 1'ocqucvil1e alienta en las teoría'
filosófico-polítir.as que Pérez Gomar expone en la~ páginas de
E'L Iris y en sus confcrencins soh1c Derecho \ntural de 1861, así
con10 gravita en In cátedrn de I~conomín Política de Carlos de
Cnst1 o. l.atcntcs en las J&gt;l irncras exprec;iones dar.trinaría del
¡u incipic;n10, las ideas de 'focqucville r.on forrnan c;u títpica con·
c·cpción política y su fe dogmfítica en las institucioncc; clemocráticnc;. 1 n cátrclra ele Cnrlo~ i\Iaría Rnmírez. y ]ac; páginac; de
/ ,a flan&lt;lera l~nrlicnl. El Siglo. I..n Paz } La Dcrnocrar.ia. cuando
no lo· c·itas en la Cárnara, están revelando a diario la poderosa
sug ·stión que cjercic1a en nue,tro medio intelectual ele entoncec;,
In figura -genial ~in duda- de Alexis de Tocquevillc.
Concluyendo. si fuera precic;.o anotar en trazo sintético los
111ln ns írnncc~cs que definen In fili~ción política de nuestro princ•ipisn10, las cifras del halnnce inclirnrían: Benjamín Con'-lnnt en
lu si~ten1nli1ación clá ica del liheralic;.1110 doctrinario: 1\lcxis de
'l'occp1c\'ille c11 el e qucn1a instilucionnl ele la dcrnocracia y
J•:dua rdo J.,nbo11h1) e en In di fusión ele las teorías políticas, maduras al calor de la xpcricncin nortenn1ericana.
t rn\'és de lns cxpo"icioncs de 1'ocqucvillc v ele los csr.rilos
de T..ahonln\ e dccoc1nboca en la ci1tedra de J)erccho Conc;titucional
del 7 l el alu, ión tcór ico del con lilucionalii;;n10 n o1 tearncricano.
~

l

Fn. F1 c:rFn, llistoria de la historiografía n1oáerna, t. TI, p. 238,

íl llCllO~ J\ l"CS, l C)!)J.

Cír.: Jn É Lt I:,
llixico, 1916.
!!

no~1~·no, Las ideas políticaJ en Argentina, p.

-

105 -

l •l·J,

�Taylor, Saint George-Tucker, Story, Curtis, son profusamente
citados por nuestros principistas --especialmente en el debate
parlamentario- como los más típicos representantes de la filosofía social del Norte.
Taylor y Tucker, teóricos de la llamada "dinastía de Virginia" 1 propendían a hacer efectivas. en el orden práctico, las
garantías democráticas, en cierto modo cuestionadas por la gobernante aristocracia mercantil del Norte. Por ende, combatían la
centralización administrati,·a, se oponían a los grandes ejércitos
permanentes y a la creación de un Banco Nacional. Sus teorías
de gobierno ofrecen no pocos fundamentos a la cosmovisión
política de nuestro principismo. 2
Curtis, representante del idealismo puritano de la Nueva
Inglaterra -repetidamente citado por ) osé Pedro Ramírezjunto a Bryant, Greeley, Beecher, Halleck. y Willis 3 , representa
la reacción social más típica frente a los desmesurados avances
del progreso material que propugnaba la ma} oritaria cl:ise com~r­
cial y financiera. 4 Con sus mismos argumentos el principismo
espiritualista enfrentará los primeros síntomas del advenimiento
positivista.
Particular arraigo tienen en un dilatado sector universitario
las ideas del constitucionalista Joseph Story. Inspirado en las
teorías inglesas e influído por Blackstone s, sus idea~ expre~an las
limitaciones opuestas en nuestro medio a los desbordes de l:ts
teorías políticas fran cesas. tory previene contra la amenaza potencial de un poder legislatiyo avasallante y sienta la doctrina
del equilibrio y restricción mutua de los podere-, que hará suya
el principismo. ·~ La filosofía práctica del sentido con1ún, que
preside sus Commentaries on tlz e Constitution. se advierte f'n
aquellas reticencias con que nuestros dottrinario" pretenden n1iLigar -volviendo los ojos a Inglaterra- los excesos ron1ánticos
de la teoría política liberal fran cesa.
l

R.

CETTEU.,

Historia de las ideas políticas, cit., t. 11, p. 199.

Cfr.: \ 1 • L. PARRt~r.roN, El de.~nrrnllo t!e las ideas en los Estados
U nülos, t. l 1, pp. 19 ) ~ lO. Fi ladclf ia, l 9·11.
2

3

/bici., t. 11. p. 350.

·1

Jbit!.

n / bid., t. If, pp. 4 tl a ·117.
fl

I bid.

•

-- 106 -

�oJri

la teoría de los
'- • mad'* el contorno y la
OIO 4e Jaa ~9ativas indi·
a lnlplraci6n de Ja Constitución
[I .qgrteamerlcana, habla procurado
éto IU alcance en forma expresa
clo q11e 1entaba el criterio liberal
oatenaible de 101 constituyentes,
concretaba el primer intento de
herencia colonial enclavada en
no. 18 decidía a ser pasado- una
u eoluc1onea absolutas al remedo
MQella vieja fórmula que posponía la
timo de la fuerzL El jefe político, el
ouando no el propio Poder Ejecutivo,
bajo dispares pretextos, las garantías
.U. neceaario por au flagrante eviel tJt.Jlplo para demostrar la vigencia de
ppao en nuestro proceso histórico
do aislo la pervivencia de hábitos
g oluntadee arbitraria que cues111 l• aeguridad individual, el dere·
e
resión e incluso, el primero
la propia vida. La prolija conlot aoutltuyentes del 30, se
contorno de nuestra realidad

�cátedra Carlos :\1aría Ramírcz- son el atributo pri1norclial de Ja
p ersonalidad humana, el más sagrado pa'rimonio de los individuos r deducimos ele aquí que el l1ombre no puede irresistiblemente buscar la sociedad para abdicar ese atributo. para dilapidar
ese palrin1onio- que la sociedad no puede ser ~ino un estado en
que el hombre obtenga ]a rnás amplia consagración en sus atributos. la más segura poc.esión &lt;le su patrimonio. La cuestión de
los derechos indi\idua:cs es la cuestión fundamental de la ciencia
constitucional y política' 1 1 ~ afirmaba el j o~e11 caledrático de
Derecho Constitucional en 18íl. revelando en su preci::io concepto
la actitud mental de aquella generación espiritualista que. in1huída en Jos doctrinarioc; francec::es. replanteaba frente a distinta
realidad histórica las aspiraciones liberales oue inquietaban a los
conservadores de la monarquía parlamentaria.
No fue c;;Ín embargo en el piélago de la especulación abstracta
donde encalló la devoción cívica de la generación del 72. La
inveterada 'i olación de las g3rantías in&lt;li,·iduales. le hare ad,•crtir
que sin ~u práctica vigc&gt;ncia s imposibilita todo anhelo r~cons­
tructivo. En este sentido antepuso a las conquic;tas materiales la
fundamentación efecti' a de los derecho:; y garantías indiYiduales.
Ello le Yalió, en su hora y po~teriormente&gt; el juicio ad,·erso de
quienes, en la - aguas de l posili,·ismo. enfrentaban la recuperación
nacional desde el ángulo exclusiYo de la proc:pcridad 1naterial. 2
Los partidos de principios, al día con su legíLin1a realidad
histórica, reputaban incuestionable ) preYio a todo progran1a
p olítico el goce tranquilo de esos derechos. 1\~í lo entendía Carlos
María Ran1írez cuando en el curc;o de una polémica respondía
a los reproches de 1\ngcl Floro Co,ta: "¿ Con10 quiere que no
levantc1nos sobre todo la bandera de los derechos indiYilluales
cuando hace pocos años que la mazorca ª"on1aha su cabeza en
nuestras calles y todaYÍa ayer el 1ná- débil } deleznable de nue tros gobiernos de partido no cncontraha barrerac; de ningún
género en el camino de la inás estúpida arbitrariedad? ¿ Cón10
quieren en fin que no j u1guemos digna cle hombres serio~, de
verdaderos patriotas, la difusión continua, infatigable. de los
sanos principios liberale~. del respeto de los derechos del ciudadano, del culto a la" libertades públicas v a las for1na - conc:titu.
cionales, cuando todaYÍa pululan en todos los puntos del horizonte
0

1 CAnr oc; :\1 nÍ.\ R,, ·Mínr.z, Conferencias de Derecho Constitucional,
p. 171, Biblioteca .\'acional, .\Jontciideo, Colección Jllclián Lafinur, t. 190.
!? A Nct:L

FLono Co!&gt;rA, El Banco 1.\'acional, BuenC1, .Aire~. 1874.

-

108 -

�político. ante la conciencia nacional aun indcci::a. los mismos
elementos del pasado que podrían, en unas h oras ele manco1nunamicnto ponernos otra 'ez á dos dedos del abi:::n10 con la dictadura o la anarquía?" t
Atenié nclo ·e al enunciado teórico ele l os derechos individuales, el princi pisn10 reconoce. co1no prcr rognti' as f undan1cnlales :
las garan tías indi, irluales, la libertad de opinión y de prensa, la

libertad de profesión y de defensa. la igualdad ante la ley y el
derecho c11} propiedad. "En 1ni opinión -decía a la Cámara de
Rcpre entnntcs J o é Pedro Ran1írez · baj o la palabra derechos
in&lt;livi&lt;lunlcc:, se cornprenclc no sólo la seguridad pcr onal. el derecho de no ser privado de la libertad si no con arreglo á las
lcyr.s, sino el derecho de no ser rnenoscabado en ninguno de esos
derechos que son inherentes á la nacionalidad del hon1bre y clcl
ciu&lt;la&lt;lnno coino es el derecho de no ser so1netido á pt i'-ÍÓn sino
ú n11; rito de orden de juez con1pctcntc. de no ser coa1 lado en s u
lihcrtad, el dt&gt;recho de \ iajar ... el derecho de ernitir su penc::a.
rnicnto r.o n ar r eglo á las leye'- vigente", el derecho de ª"ociarse, etc.
Y nlás diré en el caso de Yiolarsc en un ciudadano la libertad de
pcnsa111icnlo, se cometería un atentado no solo contra la seguridad
inclividuol. s ino contra la propiedad n1isma ... " 2
l~a di stin ción d e los derechos individuales elche ser p1esidicln.
con arreglo n su jerarquía, por las garantías individuales. El
principismo procede a deli1nitar su án1hito entendiendo que p"r1
hacer efectivo el ec;píritu constitucional en la n1ateria es preciso
dictar normas co1nplementa rias que puntualicen su alcance y protejan al individuo contra los ele inanes del poder.
1\ ese fin obedece la carnpaiia que desde lu prensa y la
Cúrnarn se llc,•n a cabo para lcrrninnr con las innu1ncrables arbitrnricdadcs c;orncticlas al a111pa r o clcl a1 L. 81 de In Constitución,
en fnr1nu ele ntt·ntados que se perpetúan contra la scgu1iclnrl de
los hahitnntcs del país. ''IJa cguri&lt;lad indiYidual. puntualiza
El • iglo. es pue,, la hase de locln 'º~icrlad ci\•ilizada·'. 3 IJas mediJa.... prontus ele seguridad que autorizn el artículo 8 1 de la
&lt;:on titució11 , suspen'ÍYas de las gnrantías individualc~, vuelven
p1 ccnrio el goce ele las libertades fís icas, suj eto a la contingente
Carta &lt;!t• (arios fil. Rarnírez. a 1'111gcl Floro Costa, Río &lt;le Janeiro,
9 ele J11ltu de 1871, l'O f.l 1glo, :'\lontcvi&lt;lco, 28 de Julio dl' 1871, nº 2886.
1

.Jo f. P1 ono R \:\fÍREZ. Diario de Sesiones de la Cáu1ara de R epre·
1e.fl ta11tcs, cit., l. XVIII, p. 3-19.
!!

3

¡;t :iiglo,

~Ion le' ideo,

18 de rnanr.n de 1873, nO 2193.

-

109 -

�voluntad de las autoridades. El escrupuloso Código de 1830 preveía y constreñía esos posibles excesos desde su artículo 143,
pero en la práctica se eludía caprichosamente el precepto.
José Pedro Ramírez, Pedro Bustamante y Ambrosio Lerena
llevan a la Cámara la voz del principismo con sus proyectos de
ley encaminados a delimitar los derechos cuestionados. El proyecto de Ramírez representa, a través de la tradición liberal
inglesa del Habeas Corpus, la reacción típica del parlamentarismo
civilista frente a los desmanes del Poder Ejecutivo, hasta entonces
árbitro indiscutido, de hecho, en cuanto a interpretación del texto
constitucional. Su articulado ,.iene a definir, en apretada síntesis,
los principios capitales de la teoría clásica de los derechos individuales. 1 El primero de los artículos establece las limitaciones
efectivas que el propio texto constitucional ha formulado a su
artículo 81; sigue pues el principio del acatamiento constitucional.
El segundo, al refirmar la constitucionalidad de sus miras, sienta
como garantía de seguridad individual el principio del Habeas
Corpus; el cuarto artículo, en fin. define expresamente su pregonado principio de la responsabilidad civil de los funcionarios
públicos. El informe de la Comisión Legislativa que integraban
Octavio Lapido. , .icente Garzón, I saac de Tezanos. Laudelino
Vázquez, Juan José de Herrera y Julio Herrera r Ohes, al expedirse sobre el proyecto de Ramírez. tejía así su elogio : "comparando la doctrina que él encierra con las disposiciones del Código
fundamental del E~tado y con los principios que constituyen la
base de toda sociedad bien organizada encuentra que es digno
de figurar como derecho positivo de un pueblo libre... 2 Análogos
puntos de vista sustentan Pedro Bustamante y Ambrosio Lerena
en sus respectivos proyectos sobre la materia.
Ante la preocupación legislativa por las garantías indi\'iduales. decía El Siglo el 3 de mayo del 73: "La reacción al bien
no podía ser más completa. Las ideas á que El iglo ha consagrado su propaganda. su inteligencia, su acción, han obtenido
el triunfo más fecundo y más honroso. el triunfo ante la opinión
pública ... se declara que el más encumbrado mandatario público
puede ser arrastrado al banco de los acusados. puede ser demandado ante un juez de paz por el último de los habitantes del
\ réase: Pro)'ecto de José Pedro Ramírez, en Diario de Sesiones de la
Cámara ele Representantes, cit., t. X\ 111, p. 157.
1

Informe de la Comisión de Legislación, en Diario de Sesiones de la
Cámara de Representantes, cit., t. X\-111, p. 309.
2

-110 -

�Estado, puede ser condenado á multa, á pri ión, á trabaj os pÚ·
blicos ... Sin embargo. ni una cen ura, ni una refutación. ni una
protesta se levanta para cerrar el paso á ec;;as nuevas ideas que
avanzan y que triunfan no por la ralÓn de la fuerza sino por la
fuerza ele Ja razón ... Para nosotros todos los trabajos legislativos
tendientes á asegurar el goce de la libertad ele los habitantes del
Estado no son más que manifestaciones de una fórmula suprema,
no son más que líneas que vienen á converger en un mismo punto:
Ja paz como resultado de una armonía entre el 01 &lt;len y la libertad".

1

Brillante fue. en el curso de los debates parlamentario'. la
gestión cumplida por los h oinb res de principios en cu .. todia clt.J
&lt;]Uc consideran el mandamiento má' sagrano de su credo político:
Ja clcf&lt;"nsa de los de rechos individuales. ''I~ legiclo diputado dec;pués
de la Paz de Abril -evocaría José P ero Ra1nírez ele ele el exilio1ni primer cuidado. casi mi preocupación. fué aprovecha r aquella
1cncr·ió11 genero a para hacer oír en el recin to de la leji,Jatu ra
los ncrntos más airados contra esos atentados á la c;;pguridad
incli\'idunl, contra esa absorción de la individualidad humana,
verdadero soherano de las drmocrnciac;. por In personalidad pre·
J&gt;otentc clC'l Estado, resabio inveterado ele nurstra cducarión colonial, que menguados políticos han perpetrado á despecho de In
propnganda 111ás inspirada y de Jac;; rcsi.,tcncias más enérgicas". 2
Precioso p~rrafo que desentraña las rnoti,·ueioncs e enciales de la
filosofía política del principismo: clá~ica oposición -antap;ónicacntrc indi,•i&lt;luo y Ec;;tado, que recuerda las lin1itncionec;; que los
derechos naturales in1ponían al E'tado en la teoría d e Benjamín
\.on tnnl: a&lt;&gt;piración n1anifiec;;ta hacia la libertad política. último
fin ele la suciedad. en que se definen todos los derech os natu·
rnlcs.ª
'{ ngrr.gaha JO!'é Pedro Rnmírcz: " ... c:.i Jos ci udadanos de
un ptH•blo lihre no se preocupan ele garantir la lihertnc1 intli,·idual,
d.- r.olor.arla bajo la égida exclu-.i\•a ele la ley, y á cubierto de la
prPpotcncin guhernativa. su rol se cstinguc. para dar lugar al
siervo ele In antigua organización social. rc~ortP. pnsÍ\'O y abyecto
de cornbinacioncs bastardas, 'ej aloria~ del destino del hombre
J /~/

~f ontcvidco,

Siglo,

!! Jno.;~: PFono RA!'llÍílEZ,

3 ele mayo de J873. nQ 2526.

la deportaciJn a La llabanu en la Bllrca Puig,

r.i't., pp. 27 n 29.

a

Ré/lction~
JIENRI l\licHEL, L'idée de

n1.NJA'.\IÍN

e it., 1. 1,

p. 171:

Co

·sT.\NT,

-

111 -

sur les (onstitutions, Oeuvres,
/'L.tat, cit., p. 3111.

•

�y de los planes visibles del creador". 1 En la línea del liberalismo
de Constant atiende Ramírez las sugestiones de Laboulaye, su
discípulo, cuando demuestra la hostilidad del hoinbre moderno
hacia la intervención del E.stado, en cuanto autoridad, en el privativo dominio de su conciencia, "santuario in, iolable" como lo
define Carlos María Ramíre:z, donde no puede admitirse la ingerencia estatal: "La conciencia es liberada
escribe Laboula' cel individuo existe·'. 2
Bien pudiera resumirse la concepción naturalista de los derechos individuales que postulaba el principismo en las palabras
que pronunciara el director de El iglo - a modo de profesión
de fe liberal- en una de las reuniones electorales del 72: .. El
Ciudadano! El hombre! He ahí la 'erdadera magcslad en la
tierra: he ahí el 'erdadero soberano en la democracia. Los
derechos in di, iduales ! He ahí la palabra fundamental en la moderna organización de los sociedades ~ no consintamos que á
ningún título se menoscabe y conculque uno solo de esos derechos,
no necesitamos que se atente á la personalidad del hon1bre. n1il
veces más sagrada todavía que la del ciudadano. porque al fin
el ciudadano es un tipo augusto, creado por las sociedades modernas para subplantar al \asalJo y al súbdito. pero el hombre ea
una creación de Dios arrojaJa sobre la tierra para llenar su
destino que no está en la potestad de los ho1nb1es contrariar ó
anular. Maldito sea quien ose n1enoscabar los derechos inalienable¡ é in1presrriplihles de la personalidad humana! . . . defendamos todas las libertades que concurran á hacer una verdad de
la soberanía del pueblo. . . r.1aldito 5ea quien ose de hor más
cometer la insensatez de poner obstáculos á la libre e1nisión del
pensamiento. Por fin. señores. en el ejercicio del derecho do
asociación que presupone la inviolabilidad de los derechos indi' idualcs } la inviolabilidad de la libertau de prensa, sea1nos tan
enérgico5 como circunspectos ... '' 3

1 Jo~i PEDRO RAMÍRU,

. pag. _?8 .
ctt.,

E.

La deportación a La Habana en la Barca Puig.

La liberté ant1que et la liberté moderne, en
l\hcHtt, /.'idée Je L't.tat, cit., p. 314.
:?

LABOULAYE,

HENRl

Palahras del Dr. J osé Pedro Ramírcz, en una de la" primeras reuniones electorales de todas las fracciones del Partido Colorado, publicadas
por El Siglo, ~lontc\·ideo, 28 de :-eliembre de 1872, n9 2335.
3

-

112 -

�Nuestros partidos lihernlcs. cuyo brazo cler(.'('ho de~can"-a en
el periódico, serán los n1ñs celosos y porfiados &lt;lefen~ores de la
libertad de pren-a. i bien ele acuerdo con el enunciado general
de ese derecho. nacionalistas y conscr\·aclores presentaban ciertas
diferencias en cuanto a su lin1itación legal.
Eu ocasión Je discutirc:;c en Cá1nara el proyecto sobre ley
de irnprentn, 1\gu t ín de Vedia expone sus ideas al respecto.
Establece el principio &lt;le la lihertad ele expresión co1no garantía
constitu&lt;·ional, co11cibiéndoln con arreglo a una n1uy an1plia latitud, únicn111~ntc li1nitada por la rcsponsahilidad ante los abusos
extre1nos. Ningunu autoridad puede li1nitar la franca crnisión
del pcn~an1 i cnto y de la;:, opiniones, ya verbales o escritas. puesto
que en Pilas re;:,idc por su condición, un derecho inalienable, inherente al hornbre e n cuanto indi,·iduo. 1 Y persiguiendo una absoluta libertad de conciencia propone la libertad de discutir, } aún
de atacar el dogrna religioso.
El g1upo conservador acorde con la tesitura del legi~la&lt;lor
nacionnli la, apoya su proyecto, aunque propende -difiriendo
con los po Lulados de La !Je111ocracia- a una limitación más
J&gt;rccisa y cercana de e e c.le1echo. que proteja contra el desenfreno
de la lihcrtad de palabra. . e opone a una peligrosa irresponsabilidad de la prensa, que volvería a cuestionar dc~de otro extremo
-no 111cnos peligroso- la cfccliYiclnd de esa garantía. Cree
El Siglo que e necesaria Ja acción clcfen si va ele la legislación
penal frente a los cielitos que, como calu1nnia o injuria, tipifican
los extravíos de In jJrensa. l~n la línea doctrinaria de de Lolme,
Story y I~lackstonc. los r.on.;;,cr\·adore~, apegados a la concepción
ju1 ídica de Jos c·on ...titucionalistas anglo!:iajoncs, propenden a las
li1nitnciorH'S de la legislación penal. I~n cuanto a garantías, nuestros pnrtidos ele principios n1ucstron unánirnc acatamiento a la
institución del ju rndo. .N ncionalista , radicales y conser\•aclores
rcconocc11 en el vPreclicto popular ele) jurado -como en E-ta·
dos Unidos entonces- la supre1na dcfcnsa frente a los desbordes
de la libre expresión. 2

\'rorA,
XV11J, p. 236.

1 Prn)ecto de Lr...,· 'iobre /tbertad de. expresión, dt• .\c usIÍN nr

t:n f)iario de Sesiones tic la Cú"i.ara de Rcpre!&gt;e11tan tes, cit. , l.

Cfr.: La Ccn.~urrz, en !.a r•a:. I\lontc,irleo. 22 ele ap;octo c1,. 1872,
n9 444; La Democracia, ~[onti•virl~o, 16, 20 &lt;le mayo de 1873; El Siglo.
~foolc\'i&lt;lt.·o, 18, 22 &lt;ll· mayo &lt;le 1873, ns.. 2538 y 2512.
:J

-

113 -

�Consagrado a estimular Ja propaganda de los principios de
la libertad individual, nuestro liberalismo predicó con reiterada
insistencia la libertad de profesiones. En ese sentido su acucioso
interés promovió, en aras de una ilimitada libre iniciativa indi.
vidual, ciertas exageraciones. Aunque concretamente se proponía
bregar por el franco ejercicio de la abogacía fue llevado. en la
extensión &lt;lel principio, hasta el extremo paradoja! de reclamar
la exención de título académico para ejercer la medicina. 1
A una extrema concepción del liberalismo responde el pro·
yecto de ley que suscribe Julio Herrera y O bes sobre libertad
profesional_ 2 persiguiendo su vieja consigna de emancipar al
individuo de la tutela del Estado. "Déjese al interés individual
el cuidado de atender á sus propios asuntos; déjese en libertad
al individuo de gestionarlos por sí mismo ó de confiarlos á las
personas que le inspire confianza, y no se empeñe el Estado en
ser tutor eterno de todo, y en impedir que actúen ante los Tribu.
nales todos los que no están revestidos de un diploma de capa·
ciclad oficial, que no siempre garante capacidad real y efec.
tiva ... " 3
Julio Herrera veía en la exigencia del título universitario
una traba y una imposición que venía a menoscabar el ejercicio
de uno de los primeros derechos indi,·iduales. Posponiendo. en
gracia a sus principios, los pri\.ilegios que entonces usufructuaba
su propia profesión. pregonaba el conocimiento popular de leyes
y trámites que nulificac;e el mo:iopolio de la toga. 4
El liberalismo, tradicionalmente vinculado desde sus orígenes
a la afirmación del derecho de propiedad. 'ino a consagrar su
defensa como uno de los primeros postulados del dogn1a de lo5
derechos individuales.
Así lo entendió nuestro principismo, empeñado en hacer efecti\'as las garantías legales con que se rodeaba al derecho de
propiedad. Exprec;amente consignac.lo en la Constitución. los sistemáticos abusos que obstaban a ~u libre ejercicio venían reclaT.a libertad de pro/e.~ión. en El Siglo, f\ionte' idt'o, 8 de abril de
1873; El Siglo, ~Ionte\'ideo, 28 de febrero de 187'1, nQ 2768.
1

2

Diario de Sesiones de la Cámara de Representantes, cit., t. X\ 111,

p . 240.
3

Cfr.: El Siglo, l\lontevideo, 28 de febrero de 1874,

.i

El Síslo, ~lonte\'ideo, 8 de abril de 1873, n~ 2:&gt;10.

-

114 -

n9

2768 .

�mando la sanción de leyes complementarias que le amparasen
eferti\lamente. Manifiesta el doctor José María Muñoz al exigir
esas garantías en el Senado: "La propiedad está mandada respetar
por dos artículos de la Constitución muy terminantes. Es sagrada
é inviolable para ante toda autoridad y para los particulares ...
¿Qué es pues lo que ha podido hacer infeliz esta disposición tan
terminante de la ley fundamental? Es precisamente el abandono
de eso que se llama teorías de eso que se llama utopías: es que
no hay autoridad pública con derecho á obediencia sino dentro
de la esfera de sus atribuciones ... ,, 1
Con el despertar de la filosofía individualista el individuo
se yergue frente al Estado, hasta entonces absoluto, para postular
sus reclamos tendientes a una delimitación precisa de sus dominios. Individuo y E~tado, cada vez más antagónicos en su acción
y sus prerrogativas. se en frentan durante el siglo XIX desde
distintas doctrinas políticas y filosóficas. El individualismo, que
madura en el siglo XVII 1 al calor del racionalismo filoc;;ófico y
Be concreta en el :X J'( en su plena vigencia político-social preside
el derrotero de todas aque1las teorías que desde la Revolución
procuran c1nancipar al ho1nbre --como áto1no socialde la
tutela agobiante del Estado. Sobre ec;e supuesto descansa la
cosmovisión política del liberalismo tradicional que propone la
libertad como condición para el pleno desenvolvimiento del espÍ·
ritu humano. Según Benjamín Constant el Estado debe limitarse
a mantener la seguridad general y a garantir el pleno goce de
l n~ libertades dentro de la paz pública. El Estado representa la
justicia }' la paz. I~a es su &lt;''-fera legítima. 2
En tal tesitura. t:l principic;.mo aferrado a la teoría del Fstaáo
gunrtlirín hace el clásico distingo liberal entre autoridad e indi\ ¡.
dualidad. José Pedro Rarní rcz define posiciones al respecto: "hay
dos escuelas respecto al Estado. Una. . . la e:;;cuela que quiere
ver al l~stado inlcrYiniendo en todos los ramos de la activiclad ...
Otra. In que no quiere ·ver al Estaclo intervini endo sino con la
intcr\'Cní!iÓn inclirccta. dirernos así. concurriendo á garantir la
seguridad exterior y el reinado de la paz, de la justicia y del

1

Diario ele

:.: llt.:'\J,\.,tí:-o

Sc~iones

de la (amara áe Scnadore'i, t. ;,IIT, p. 135.

Co~~• \ ~T,

CourJ de politiq11e constit11tionnel/e, cit. ln tro-

duction.

-

115 -

�orden en el jnterior ... " 1 "Al Estado proteger, al indi, iduo obrar"
es el lema de nuestro liberalismo receloso de toda inter\'ención
estatal que pueda gravitar sobre el dominio pri\ ativo del individuo. "Que limite (el Estado] su misión á proteger la libertad
i ndividual. el verdadero, el supremo, el sólo interés público.,
propone Julio Herrera y O bes. 2 Es Ja expre~ión \'igilante del
liberalismo frente a las intromisiones estatales tal corno surge ele
los escritos de Constant y de las observaciones de su discípulo
Laboulaye quien, ante la experiencia democrática que ha presenciado, concluye que en los Estados Unidos "el Estado es pequeño
porque el individuo es grande". Su concepción del Estado corno
organismo regulador, proviene lógicamente de la cerrada estructuración del indi"iduo, ser omnipotente al que deben prestarse
todas las garantías para que pueda desenvolver libremente su
destino. No podía admitir otro contexto la teoría de los derechos
individuales que termina de enunciarse, y en cuya función se
desarrollan Jos postulados esenciales de la filosofía política del
principismo. 3
Las sucesivas conmociones políticas que siguieron al comienzo de nuestra vida independiente hicier on reflexionar más
de una vez sobre las bases que sustentaban el ordenamiento institucional del país. Andrés Lamas, Manuel Herrera y Obes. Bernardo
P. Berro, Juan Carlos Gómez -entre otras iluc;tres personalidades- h abían sopesado desde distintos ángulos el problema de los
principios ele gobierno. La generación del 72. en1peñacla precisamente en la reestrucluración de nuestra convi' cncia político.qocial,
se abocó a su planteo con ac ucioso interés y sólido bagaje doctri1

Diario de Sesiones de la Cámara de Representantes. cit.,

t.

XVIII,

p. 537.

z Las 11iejas y las nuevas ideas, en El Siglo, 1'Iontc\ideo, 19 de abril

de 1873,

n9

2501.

a Sobn· e.1 individuo y t•l Estado véa--e: Con/erenria ele Derecho Cons·
titucional. 1\"ociones generales sobre el indir•iduo y el Estado. en La Bandera
Radical, ~lonte' ideo, julio 9 de 1871. n&lt;I 21; CARl.OS ni: C .\STRO, Curso de
Fconomía Política, f. 207; Diario de ~es1onc~ de la (amara de Represen·
tan tes, cit., t. X\ 111. pp. 537 y ~s .. 180 y ..,.... 339 r ""· '. Fl pro)'ecto del Se·
11ador Camino, en El Siglo, l\Ionte\ i?eo. 19 de abril. de 1873. n9 ~50 i;
¡;¡ Estado y los ferrocarriles, en El 1g/o, ~Ion te\ ideo, 2 de abril de
1873. n9 2505; Un buen precedente, en Fl 5,g/o, \I ontcvidco, 28 de mayo
ele 1873, n9 25·16; La prenr;a ~in doctrinas, t'n El Sislo. i\lontevideo, 13 de
noviembre de 1874, n9 29i6.

-

116 -

�nario 1 meditando la1 gamentc en torno al planteo teórico de los
cánones políticos de nuestra organizarión republicana.
Nuestro principis1no - &lt;'01no se puntualizara - hizo cuestión
capital del respeto de las libertades individuales como ba"e de las
libertades pública y &lt;le la eficiencia dernocrática. De ello c;u concepción del Estado, mero sostén ele las in~tituciones, y su fe en la
soberanía popular. J~l gobü~rno - como lo proclarnara Don Carlos de Ca--tro desde la Cátedra de Economía Política - es limitado
en su n1andato. no es dueño ahsoluto y despótico ele todo. u presidente elche ofrer.cr garantíns para el ejercicio de todos los derechos
y moralidad en la ar11ninistración de los intereses públicos. 1
El fundarnento rnotor ele la teoría ele gobierno principista
clr.Qcan.:;n Pn la vigencia de la libertad política. plf'na y sin retaceas,
pese a los peligros que involucran sus excesos. Pedro Busta1nante,
irn ocabn nsí la libertad desde la Cámara: "yo digo que todo país
que renuncia á los hcneficioc; ele la libertad y á sus inmensa ven..
,
.
.
,
t aJn" por 1r. rnor a sus 1nconven1enles es un pa1s n1no, v es un pa1s
r.ondennclo ñ etPrna tutela, ii ser pcrpetuan1ente esrlo,·o civil ó
políticamente". )'" agregaba definiendo en torno a la libertad el
con1etido del gobierno democrático: " . .. la n1isión actual ele los
podcr&lt;&gt;s públicos. la 1nisión nrcrsnrin~ no es dirigir la actun1idad,
no es prcYcn ir todos los males y los inconvenientes que la libertad
puede tener: es garantir el libre ejercicio de todo" loe: derechos
y clej ar que los pueblos por c:í, ello~ por c:í hagan uc:o de su activirlad cómo y de )a 1nanera que }es parezca 1nejor )' llHlC: con\'C11Íente ... " 2
En el mi.-.mo sent ido se pronunciaba J oc:é Pf'rlro Ra1nírrz con
I' inquchrantahlc en los hencficio" de la lihe1 tacl: "Crecn1os que
In C'scnc·in del principio de la libertad aplicacln á todas las insti·
tucioncc:. hun1anas. hn de traer Ja íe] icidad dr- los puehlo". con
J&gt;rcfert&gt;ncin ú las comhinacionr.c:. Rrhitrarias de lo hombre~; y estarnos dispuestos ;;Í c:u frir las conc:.ecucncia" de In veleidad ele los
pueblos nuí · bien que persuodirlos &lt;le la falscdud de un sistema
que est ií hosndo ~n ln naturaleza y que ha sido promulgado por
e) Cr&lt;&gt;ador Suprcrno ... Yo creo qne es preferible hundirse con
e os principios en la hora ele la adversidad ..... 3
~

1 CAttl.OS DE

e \STllO,

Cur~n

·-

de Fronon1ía Politico, cir.

Pi onn Bl 'T\M.\:'\lE, /,a libertocl de t•nlisión, en Retista Nacional,
76, p. 90.
:.!

nQ

a /)iario ele Sesiones de la Cán1ara de
p. 232.

-

117 -

l~epresencan;es,

cit., t. XVIII,

�Procura en realidad nuestro liberalismo doctrinario un acuer·
do entre la democracia y la libertad política, al modo de Tocqueville, coincidiendo con él en señalar los riesgos del extremo individualismo. Se pretende fundamentar un gobierno libre sobre bases
racionales: de allí la necesidad de educar al pueblo en la escuela
del civilismo democrático, para evitar su opresión por unos pocos,
o por uno en nombre de la soberanía, al ejemplo que presentaba
Rousseau en el Contrato Social.
Lo esencial de la libertad política consiste - como sostenía
Constant - en una distribución tal de los poderes que cada uno
se mantenga en los límites de sus atribuciones respectivas. "Se
trata de deslindar las atribuciones de los poderes públicos - observa coinciden temen te 1ulio Herrera y O bes - demarcándoles con
toda precisión la esfera en que pueden desarrollar legítimamente
su acción, sin choques, sin trastornos, encuadrándose en el movimiento armónico de nuestro mecanismo constitucional. Recuérdese que en la división de poderes está la bac;e indispensable de
toda libertad política y social y se comprenderá cuánta es la importancia que tiene, cuánta la calma y madurez con que debe ser
tratado y resuelto". 1 Se reacciona así frente a las prácticas abusivas del Cuerpo Legislativo. que frecuenten1ente interfería la órbita privativa del Ejecutivo, desde la doctrina constitucional de
la independencia de los Poderes.
En cuanto a los principios rectores de su teoría política, el
principismo - fuerza es consignarlo una ' ez más - ha seguido
con fidelidad las huellas y el ejemplo de las ideas rectoras de la
lla1nada Hdinastía de Virginia,, particularmente encarnadas en
Thon1as Jefferson, en quien culmina la línea del constitucionalismo
angloc;aj ón trazada dec;de Locke a Paine .
... obre la base de la libertad se postula la igualdad ante la
ley. la sumisión a lo~ derechos naturales. la fe en la soberanía
popular como origen del gobierno y el derecho extre1no de
revolución frente a la autoridad tiránica. Predominio del poder
civil. educación democrática y autonomía local. complen1entan el
cuadro que sustenta a las instituciones republicanas con que el
principis1no se dispone a enfrentar los problen1as de la realidad
nacional. 2
Diario &lt;le Sesiones de la Cámara de Rcpre .~entnntt&gt;s, cit.
:? Cfr.: 'Sobre teoría dt! gobierno: Diario de Scsío11e5 de la Cámara de
Reprt· ."~11tn11tes, t. X\ 111, pp. 451 y 535; t. XXI, p. 660; La buena doctrrnn. en /:'/ Siglo, ~lonle\'idco, .i; de no\.icmLrc de 18i·t, n9 2968; Las re·
clr11nnr.ioncs contra el I::srado, en 1:.1 Siglo, ~lonte\'id e o, 6 de marzo de 187•1,
1

n9

2773.

-

118 -

�•

CAPÍTULO

IV

LAS SOLUCIONES PRINCIPISTAS ANTE
LA REALIDAD NACIONAL

��•

SUl'tlARIO:

•

Programa político: rcort?anización institucional: reí orma con~
ti tucional; ley electoral y regist ro cívico; descenlralizaci-: n
ndrnini-trnth u; reforma judicial y legislación penal; guardia
na&lt;·ionnl y ~jército permanente. Arbitrios sociales: la educaci:o
'¡, ica y el co1nctido &lt;le la prensa; alfabetización. Las solucio·
ncc. cconóruicns · t.•l pdncipisn10 írenle n In crisi.. cconómicohnancicr..i ( 1868-1875)
: empn~stitos
extranjcro5; r educción de
.
.
.
,
presupuesto; iu1puc~tos; em1s1on menor.

Ahocado a su tarea de reorganización el principismo contempla en su programa la n ecesaria revisión de nu eslro código constitucional. Pretende así aj uslar la Constitución del 30 con la realidad his tórica a cuya luz nueslra Carta. en má::i de un aspecto, parece ir quedando rezagada luego de cuatro décadas de vigencia.
Df'sde la cátedra de Derecho Constitucional, el doctor Carlos
~fa ría l{arnírez ju tificaba la urgencia de ese reclamo: "La reforma de la constitución , reforma periódica, oportu na. pero reforma al fin, es principio indispensable de todo buen pro~rama
de política ... 1\ cuarenta años que lleYamos &lt;le vida soi-disant
con.¡titucional, abs urdo sería suponer que no hubiesen can1biado
nue.'i/ras costumbres. nuestra.s circunstancias y nuestra .~;tuación,
&lt;le manera que no se hace más que interpreta·r la voluntad de los
constituyentes al pretender que ese carnbio si rva de bnse a la
lransfor1nar.ión de nuestras instituciones. El estudio ha demostrado a la &lt;'\ idcncia, cuan plnga&lt;la de irnperfeccioneq, de di&gt;ficiencias
y de c1 rores está la Constitución de 1830, que a ~c;ar de no haber
imperado un solo clía con verdad y con provecho, los partirlos
políticos se en1pcñan en n1antcner como un símbolo inviolable,
nca~o porque les parece buena con10 hanc!ern de combate, sin serles incón1oda como norn1n práctica de acción ... " 1
1:11 la hora de ln definición principista l os programas de los
Clubes conc;ignan, expresa o tácitan1ente, la irnpostergable nece1

e \íll º"

l\t \ ílÍ .\ RA~tínr7., ron/err.n rú1.~ de Derecho Constitru:ional, cit..
J&gt;p. 61 y 62, fliblio11•c C1 1\ ncional, ~Iont ev icle o, &lt;.olecr:ión rllelian Lafinu r, l. 190.
1

-

121 -

�,

sidad de ajustar, mediante la reforma de su texto, la Constitución
de la República a las exigencias de su tien1po. 1
A partir del año 72, la prensa doctrinaria insiste en la re·
forma 2 : "Obra de la inteligencia humana, Código dictado en los
albores de nuestra vida revolucionaria. la Constitución de 1830
no es ni puede ser la úlLima palabra de la perfección, y la fórmula
más acabada del progreso ... Critiquemos los errores de la Constitución, hagamos palpables sus defectos, parangonémosla con los
grandes modelos que nos ofrecen las sociedades libres para que
el fruto de tan patrióticos esfuerzos sea la reforma de la Constitución, que abrirá á no dudarlo nuevos destinos á la patria y
nuevos horizontes á la democracia, á la libertad y á la República.,, 3
Y denunciando el sentimiento reformista de la opinión pública
declaraba El Siglo : "La idea de la reforma constitucional no ha
nacido de tal ó cual cerebro, es una aspiración unánime del pueblo, es un verdadero sentimiento nacional. En el debate de la
prensa oriental no se ha alzado una sola voz para atacar esa
fecunda idea, ni se ha hecho senti r una n1anifestación contraria
á ella en ninguna inteligencia, en ningún partido, en ninguna fracción del pueblo. Convicción que se ha venido elaborando virtualmente desde hace muchos años en el curso de nuestra turbulenta
exjstencia nacional el pensamiento de la reforma de la Constitución surge hoy prestigiado por el movimiento de opinión más
vigoroso y más enérgico que se ha manifeslado entre nosotros ...
El Artículo 15 del Pro1ITama del Club Radical e:)tablccía: "El Club
Rad ical propenderá á que el país inicie 111 reforma de la Constitución".
(Cfr.: Progranuz del Club Radical, \font evideo, 30 de mayo de 1872, en
La Paz, lfontevideo, 2 de junio de 1872, n Q 349.)
"El Club Nacional - reza el l\lanifiesto de principios de dicho partidnreconoce la conveniencia de que la Constitución de Ja República sea re·
formada, adaptándola a ]as exigencias de lo época y á la marcha progresha
de la i;ociedad." (Programa del Club Narionol, \font t'\ i&lt;leo, 7 de julio de
1872, en Biblioteca Nacional, ~fontevideo, Colección ilfelián La/inur, t. 7 y La
Democracía, ~l on te,ideo, 9 de julio de 1872, nQ 36.)
1

Cfr.: Cámara.~ Legi.~lati1 as y Cámaras electora/ef, en La Democracia,
1'1onte\'ideo, 7 de julio rlc 1872, nO 34; La Den1ocracia, l\lonte\'ideo, 25 de
julio de 1872, n&lt;&gt; 41; La Paz, 1\-fontcvideo, 11 de julio de 1872, nO 394;
La Reforma de la Constitución, en El Siglo, l\fonte,ideo, 16 de mar'º de
1873, nO 2492; La reforma con stituc1onal, en El Siglo, :\lonte"ideo, 18 de
marzo de 1873, nO 2-l93; El Siglo, ~lonte\'iclco, 3 ele ma) o de 1873, n° 2532;
El Siglo, ~Jontevideo, 10 ele Junio de 18i3, n9 2557 ~ El Siglo, ~[onte\'ideo,
21 de julio de 1873, nº 2565; El Siglo, ~lonte,ideo, 21 de octubre do
1874, n&lt;&gt; 2953.
2

3

El Siglo, l\Ionte' id eo, 10 de n1ayo de 1873,

-

122 -

nO ~53~.

�La reforma constitucional es una prenda de paz y de concordia,
de adelanto y de engrandecimiento. en ella han de luchar dos
únicos elementos antagónicos, el pasado y el porvenir, el estacionamiento y el progreso, las aspiraciones liLerlicidas y las aspiraciones liberales." 1
En el mismo sentido se pronunciaba el órgano del partido
radical: "creen unos que nuestra actual constitución crea una
organización demasiado centrali ta á la República, creen otros
que no consagra lo bastante las garantías y los derechos indivi·
duales. y que. con algunos de sus artículos, dejan ancha puerta
para lns arbitrariedades del P oder Ejecutivo; piensan éstos que
estahlece más de un principio reaccionario que está en abierta
oposición con el espíritu liberal que preside y debe presidir á sus
disposiciones; y piensan aquellos que es defectuosa en su origen
y que el pueblo oriental necesita revalidarla y hacerla realmente
suya ... " 2
El primer supuesto de la reforma constitucional reside en una
ratificación de la soberanía, que aparecía menoscabada a través
del acta de aprobación firmad a por dos poderes extranjeros de
acuerdo con las estipulaciones de la Convención Preliminar &lt;le
Paz de 1828. "Es preciso - decía El Siglo - arr:incar de una
vez por todas esa página depresiva de nuestra a11tonon1ía nacional;
es preciso demostrarnos como un pueblo independiente y soberano". 3
Propicia asimismo la mentada reforma la incorporación definitiva de los principios y garantías que consagren. en un plano
de estricta igualdad, la plenitud de las libertades políticas y civiles, o bien. en los términos con que lo consigna el rlub Radical
en su l\1anifiesto del 30 de mayo del 72, "emprender la reforma
de In Constitución en el sent ido de restablecer el imperio ab~o­
luto de la igualdad y de a~egurar al país el amplio goce ele las
libcrtnclcs sociales á todos los hubitanlcs del I~stado ''. ·l
Se condena la cenlralización administrativa que ampara la
Constitución del 30 y se propugna. a la luz ele la experiencia de
1

E.'/ Siglo, i\tontevideo, 21 de junio de 1873,

n9

2565.

2 T~a

Reforma Constitucional, en La l'a:, ~lontcvi¿cn, 11 de julio de
}872, n'I 39·t
:i f,a rr./ormn de la Constitución, en El Siglo, ~lonlt::,· i&lt;lco. 16 de mnr·
zo de 1873, n9 2492.

La

'4 Jlfardfic\lo del
Paz, ~Iontc\ideo, 2

Clnb Rrulirnl, Jontc,id&lt;•o. 30 de n1nyo de 1872, en
de junio de 1872, nCJ 319.

-123 -

�Tocqueville, la autonomía local mediante la organización de los
municipios que la reforma pretende introducir expresamente en
el texto constitucional. "No hay pueblo libre que no haya hecho
de la comuna la escuela primaria de la libertad" rezaba la cita de
Laboulaye que La Deniocracia lucía como epígrafe. 1 Mediante el
gobierno comunal se postulaba la descentralización administrativa
como garantía frente a la absorción que en nuestra vida política y
social venía ejerciendo la capital. "Es necesario que la vida po.
lítica penetre y se extienda en todos los ámbitos del país,,. prego·
naba El Sig!o concretando las ideas acerca del sel/ g01Jemmen!,
acabada expresión del gobierno del pueblo y por el pueblo. "Cree·
mos que una de las más importantes reformas es la organización
municipal. En ese punto es más necesario crear que refor1nar.
El único vestigio que en la actual organización se encuentra de lo
que algunos autores de Administración han llegado á llamar el
poder municipal es la 1unta Económico Ad1ninistrati\a que existe
en cada departamen lo. Trece Juntas. He ahí todo lo que hay de
municipal en la República. Falta el pequeño municipio que en
cada pequeña localidad administre y fomente los intereses de ~a
misma ... la 01 ganización municipal es la base de la descentra·
lización administrativa ... este sistema aleja el peligro de que ln
"El Club I\acional ha comprendido t·ntre las necc"'idades mñs ''iables de la actualidad el establecimiento del Gobierno ~Iunicipal, confiando
á los pueblos y di~tritos rurales el manejo de sus propios intereses, abandonados hasta h oy, cuando no abolidos por una ce ntrali zac i ~ n admini-.trativa.. La centraLzacion da al Estado las fuerzas que arrebata al indi"i duo.
La debilidad de éste constituye e l poder de aquél . .. La vida municipal es
una prolongación de lo ~ intere&lt;-es indi\'idualcs... La~ in ...tituciones mu!licipales son para la librrted lo que la escuela de prin1eras lel ras para la
ciencia (Tocque\'ille). :'\o ha)' un pueblo libre que no haya hecho ele; la
comuna Ju t'~cucla pr1n1aria de la libert1d (l.aboulaycl. 1\llí prin&lt;"ipia la
existencia del ciudaJano. El municipi-0 &lt;''- la e cuela en In que los indi"iduos
se ensa)an en el 1nancjo de lo~ intereses." (La Institución municipal, en La
Democracia, \lontevidco. 6 de ago~to de 1872.)
••1.a soc.1cdatl americana -escribía Laboulay~- podía con ... tituir::e en
p ode r ejcc ull~o con10 lo hizo, porque aquella ,ocicdad ec:taba organi1.ada tfe
tal 1nodo que el gobierno Íl'ncral jira dentro de u•1.i e .. f('ra tle las 1n:is limitadas. Adminislruf1on provin cial y 11111nicipal, ju,ticia, cd11caci: n. rclioió:-t
todo qe encuentra f1n.:ra Jt• In ac:ci~n gubernamental. ¿Quién se encar~a de
ello? El n1i,mo país... ~e encuentran la.:. e~cuclas con1unales, a las que
t odo el mundo t•n,·ía a su&lt;: hijos p nrn recibi r una cducocic)n st'lida y pa·
t ri ótica. ll e aquí un pu eh lo que todo l.'nlcro snhl· leer y a quien cn sefin
desde la prinll•ra l'da&lt;l a ann1r a la patria y a r.onoccr la con&lt;:tituci 'n. Aquel
pul.'blo l.' ui aco&lt;:t11n1brado ni ~el/ covernn11~nt. e&lt;: decir. a ~oh 0 rn11rct~ e sí
n1ic;mo, 1•n la rnunicipaliclad y t'n el E':ltndo." 1 E. LADO ULA Yr., E'tudios sobre
la Co11..stit11ción de los 1:.·srados Unidos, cit., t. 11, pp. 191 a 193.)
l

-

124 -

�vida del país refluya á la capital, dejando abatidas y sin vigor
las extremidades de la República". t
Como eficiente salvaguarda de los derechos individuales, cuyo
pleno ejercicio hasta entonces dependía del arbitrio, y a menudo
del capricho del Jefe Político departamental, el Municipio prome·
tía el goce, desde su esfera autónoma, de las garantías que en la
práctica - por su dependencia absoluta del poder central - no
prestaban las Juntas Económico Administrativas. 2
Ante la opinión reformista resulta una aberración el meca·
nismo electivo que consagra al Presidente de la República. Ana·
tematizan el vigente sistema mediante el cual los propios legisladores eligen en el seno de la Asamblea al primer magistrado. Se
pretende mediante la reforma constitucional, instituir un cuerpo
electoral ad lzoc cuyo cometido expirará con la elección del Presidente, según el uso consagrado en la Constitución norteamericana. 3
Se apunta asimismo, en aras del liberali~mo racionalista, la
definiti\'a separación de la Iglesia del E5taclo. '"Libera chiesa
libero stato" es el lema de nuestro libre pensa1niento, que deplora
el compromiso consagrado en el artículo 59 de nuestro código
fundamental. 4
Organización 1lfunicipal, en El Siglo,
marzo de 1873, n 9 2.500.
1

~1ontcvide o ,

27 de marzo de

Cfr.: Reforma Jlfunir.ipal, t•n La Democracia, :L\Jontevi&lt;lco, 6 &lt;le ngoc:.to
dt• 1872, n9 51; El presente )' el pon enir, en La Den101 racia, 1\lon·
tevideo, 19 d1• i;eticmhre de 1872, n9 75; Una atribución importante
de las municipalidades, en E'l Siglo, ~lontc\ ideo, 3 &lt;le dicicmhre de 1872,
n9 2109; f.'l J\funicipio, en ¡,·1 Siglo, ~lonrc' ideo, J'' ele abril de 1873,
n9 250 i: l'rorcr:ro de Organización. "'unicipal, en El Siglo, 1\lontevideo,
10 de junio ele 1874, n9 2810; Organización. J1/unic.;ipal, en E'l Siglo, 1\lon·
tcvidco, 27 de junio &lt;le 187•l, n 9 2872.
2

3 flcqpt&gt;r. lo n Ja t•lt•cción dt'l pri111r.r n1anclutario se coinr.idía por en·

tonccs con LoLoulaye: "La Con..,tituci6n ordena q1u• la clccr.ión del Pre·
eidcntc se hago por clcr•torcs nonthrados expresan1entc al efecto, y que por
carla Estado huLr&lt;i tantos cJectnrt'c. prcc:idcr1t·i11lrs co1nn rcpn~c:entantcs y se·
nndorc hoya •' n PI ConKre..n Ft•deral." (E. L\HO UL.\ Yf , Estudios sobre la
lºo11 t11ucit)11 tic lo~ Estados fl nirlo~. cit., t. JI, p. 168.)
El ór~ano radical aducía con el ejemplo en favor del régimen do clec·
torcs pre idcncinlc"': "~tús felircs que no&lt;ootroc: f':n cuanto ñ oq~nnizaci o n in11tit11cional ..• los Ec:tnrlos Unido11 y la República Argcntinn hacen &lt;le la
r,)ccci1ín de sus legislador&lt;'" y del Presidente &lt;l~ In Rcptíltlica dos artos
~··poru&lt;los clo In sohuru nía popu]ur .. .'' (la J&gt;a;:, ~IontP'ticleo, 10 de octubre
do 1872, n9 45 l.)
4

Cfr.: A La Ra;,611 Católica, en El Siglo, l\lonle\ itlco, 6 &lt;le junio de

-

125 -

�En los primeros meses del año 73 el doctor Bustamante se
hacía portavoz de ese consenso reformista elevando a la Cámara
de Representantes un proyecto revisor de la Constitución, favo.
rablemente acogido por una casi unanimidad. Días siguientes
el diario conservador, unificando la vocación reformista que alien·
ta en la opinión, justificaba esos anhelos: "Nuestras aspiraciones
están en el porvenir. Sin embargo nuestras instituciones permanecen encadenadas al pasado. Un esfuerzo y habremos conseguido
amalgamar el espíritu de las instituciones con el espíritu del
pueblo. La Religión de Estado, negatoria de la libertad de con·
ciencia, de culto y de propaganda; la centralización administrati·
va, que mata la iniciativa de las localidades, haciendo imposible
la organización municipal, el sel/ government de los americanos,
la función de elegir Presidente de la República confiada á la
Asamblea, que hace que tengamos todo menos legisladores verdaderos, son principios constitucionales incompatibles ya con la
fecundidad de las libertades individuales, con el desarrollo de las
fuerzas activas el país, con los intereses bien entendidos de la
República que r eclaman horizontes más vastos y campo más garantido para el desenvolvimiento portentoso". 1
El empuje reformista. trascendiendo la esfera de la pro·
paganda periodística y Ja discusión parlamentaria. se concretó en
la aprobación de una ley que declaraba que el interés nacional
exigía Ja revisión constitucional. dándose con ello el primer
paso en el camino de la reforma, que según el precepto e-stablecido
en la Carta, debía continuar la próxima Legislatura. Perentoriamente, los legi~Iadores principi~tas se empeñaron en esclarecer la
interpretación del texto, fijando con precisión la latitud de algunos artículos. a cuyo amparo se venían perpetrando la! má9 flagrantes arbitrariedades. A ese fin responden. como va se consig·
nara, los proyectos de J osé Pedro Ramírez, Pedro Bu~tamante y
Ambrosio Lerena - entre otros - que llevaron al Parlamento no
sólo la voz de la doctrina, sino también, y con mucho, un freno
efectivo a los desmanes de la autoridad.
Arduo esfuerzo implicaba sin duda la defensa de las garen1873. nO 215 l; El Arzobispo de WestminJler, en El Siglo, !\Ionte,·ideo,
19 de diciembre de 1873, n9 2713; Creación del Obispado en la Cámara de Representantes, en El Siglo, ~fonte\ideo. 7 de julio de 1871. nº
2869; los márt;res del siglo X/ ,,Y, en El Siglo . l\lonte,ideo, 10 de julio de
julio de 187 i, nO 2872.
l

La reforma de la Constitución, en El "zglo, \Ion te\ ideo, 16 de marzo

de 1873,

nO

2492.

-126 -

�tías que el sector principista cumplía en el seno de la Asamblea
frente a quienes acataban, resignada o indiferentemente un estado
de cosas que entendían inherente a nuestro turbulento proceso
histórico.
Ante uno de los tantos problemas que planteaba p or entonces
la interpretación de nuestra Constitución, El Siglo efectuaba, con
ecuánime juicio, un crudo balance ele nuestro pasado, al tiempo
de señalar consignas inmediatas e ineludibles a que los partidos
liberales debían ajustar su programada obra de reconstrucción
nacional. Precioso documento que ilustra sobre la discutida ade·
cuación del principismo con los problemas de su hora, "iene a
consignar en verdad la legitimidad de aquellos d esvelos y ]a vigencia última de los principios que definían su profesió n de homL1 es prácticos, ante la diaria y terrena realidad de su presente. El
inexc usable testimonio de esta página, absuelve, sin duda, de la
extensa cita. ''~o se puede dar un solo paso en el terreno legislativo sin tropezar con alguna cuestión constitucional que su rge
inopinadamente de las dudas que sugieren las disposiciones del
Código fund amental, unas veces expresas, pero en abierta oposi·
ción con las prácticas establecidas y con las ideas que esos pre·
ccdcntcs abusivos han generali zado y elevado á la categoría de
axio1nas. Otras veces, vagas, deficientes, oscuras, al punto de que
sea necesario interpretar y aún adivinar su espíritu y s u alcance,
y algunas también, como sucede con la Reli gió n del Estado, en
pugna con 1a R azón, con las idea~ del ~ig1o y hasta con los principios constitutivos de nuestra organi1nción política y c;ocial. Todas
cstns dudas y co1nplicaciones de grn' edad y trascendencia primorclinl para el porvenir y Ja felicidad de nuestro país han dor·
rniclo hasta ahora en el olvido y la ignorancia en que nuestra vida
turhul&lt;'n ta y anormal ha tenido condenada á todo lo que no se
relncionnha intirnamc nte con las ncces iclade~ del tnon1ento, con la
satisfacción de las tnás desenf renadag pasiones ó el remedio á las
nmcnnzas más tr~n1endas de prcponderanria y absorción que ponían en peligro la libertad y la independencia nacional. Nuestra
vicln política ha sido hasta ahora tenaz } de~esperacla lucha entre
el cnuclillaje y la civilización , entre la libertad y el d espotismo, á
punto ele que la nctiYidad nacional no ha t rnido otra manifestación
sr.nsihlc que la vorágine de revoluriones y guerras civiles que nos
l1a nhsorhiclo y a1 rehatado en vértigo infernal. En lo administrnti vn co1no en In p olítico y f:n lo político con10 en l o legislativo,
t nclo hn siclo pre,·ario, irregulnr. arbitrario. como la situación en
que ' 'ivíun1os. 1'odos e5tos actos no son sino r emedios, expe-

-

127 -

�dientes más ó menos eficaces practicados bajo la ley tiránica de
la necesidad y sin más regla ni medida que la autenticidad del
mal con que luchábamos. No tenemos pues vida constitucional
--confesaba El Siglo- ni hemos tenido por consiguiente ocasión
de contraernos á las cuestiones constitucionales, ni tiempo para
r esolverlas autorizadamente con entera calma y libertad de espÍ·
ritu fijando las bases de nuestro derecho práctico-administrativo.
Esa es la tarea, no la menos ardua y patriótica por cierto, de las
que pesan sobre los hombros de la presente Legislatura. Todat
esas dudas y cuestiones, nos han asaltado en tropel desde que
hemos dado el primer paso en el terreno práctico de las institu·
ciones. De ahí esas discusiones frecuentes e interminables sobre
el sentido verdadero de una frase de la Constitución ó de la
verdadera interpretación de sus preceptos con que la Cámara de
Representantes ha absorbido casi todo su tiempo en el presente
período. Bien n ecios los que por ello le hagan reproches! Pobres
é ignorantes políticos los que desconozcan la utilidad, la necesidad,
la urgencia de aclarar las disposiciones de la ley en que están
consagrados y garantidos todos nuestros derechos y toda nuestra
libertad! No es tiempo malgastado, no, el que se gasta en dar
leyes reglamentarias de la Constitución que protejan la libertad
individual contra los abusos y desmanes in\'eterados de la autoridad ! Ese adelanto y progreso moral está más arriba y mucho
antes que todos los adelantos y progresos materiales imaginables.
~1ás bien di cho, el verdadero progreso material no es posible sin
el progrec:o moral. La libertad y ]a justicia es la bac;e de la prosperidad } grandeza de las naciones,,. 1

La legi-.Iación electoral de abril de 18~0 no garantía fehacientemente el sano ejercicio de los derechos electorsle3. La práctica viciosa de nuestra existencia política había unas \'eces burlado
mediante el fraude. otras &lt;lec:conocido mediante loe:; abusos, las
garantías primordiales del sufragio. A la sombra de los "go·
biernos electorales" la Yiolencia y Ja coacción habían inYeterada·
n1cnte dcs,'irtuado quizá el n1ás esencial de los principios de
nuestra organización republicana. 2
Otrn ru~stión constitucional, en El Siglo. ~[ontevideo, 10 de junio
de 1873, 11° 2557.
1

::?

(fr.: Lrr r~pre~~ntacian de la.~ minorías. en La Democrar.ia, f\[onte-

vitleo, 18 de julio de 1872, n9 39; Cuestiones eltctora/e(, en El Sigfo, l\f on·
tcvideo, 5 de dicíembrc do 1872. n° 2-109; Ley electoral, en El Siglo, l\fon·

-128-

�Denunciando los males que aquejaban al régimen de elecciones
el doctor José Pedro Ramírez expresaba en la Cámara: " Más que
un defecto de nuestras leyes (que no son malas ) por falta de la
costumbre, y sobre todo, por probidad política, hemos hecho con
frecuencia una farsa y una burla del acto solemne y más digno
de respeto : el acto del sufragio popular. En este sentido nada
hay más legítimo, nada más plausible que el propó::1ito de ga·
rantir en cuanto sea posible, la verdad del sufragio". 1
Entendían los partidos de principios, abocados a la reorganización institucional del país, que era artículo de capital importancia el reaj usle de la ley de elecciones. 2 En ese sentido, y con
tcvi&lt;leo, 21 de noviembre de 1873, nº 2690; los /raudes electorales, en El
Siglo, ~[ont evicleo, 18 de mano de 1871, nO 2783; Ley de elecciones, en
El Siglo, l\Iontevicleo, 16 de al&gt;ril de 187jl, n 9 2805; Derechos r debere J
electorales, en La Democracia, l\1onte\ ideo, 2 de junio de 1872, nO 2.
A través del eQcepticis1no de El Siglo, se tiene una cruda idea de
oqueJln primaria etapa electoral: "D1gámo-.lo francamente y sin an1bages.
No existen en la práctica ninguna de las garantías que a.;.cguran el libre
cj1·rcit·io del derecho electoral. No hay urnas electorales. La \Otación ~e
verifica en m11chaq n1esas al aire libre. 1'oclos llevan generalmente su re·
vóhcr en el bol .. illo. Las listas que sincn para \ Otar anclan i111 prcc.as en
papeles ele di~tintos coloree., de suerte qu e todos saben la lista que vota
coda ciudadano. La formació n ele los listas drmo trativas del resul tado de
la \'otar.if n e"tú confiada escluc:i\'amcnte ¡j la buena fe rlt&gt; la mPsn. Con
tales elemen tos ; pu ede haber verdad en la &lt;"lccci·· n? ¿Pu cele razonable·
mente afirm arse que esta sea e~presión de la voluntad populur 7 Y no ha·
lilen101; rl" lns infl11e11l'iac; que intervienen cuando en la elección e hac · --cntir
1 influenria oficial. No l1ablemoc: del hatalJl&gt;n Je U1 banoo::, de los fuerzas
de línea.. . No nos hagamos iJu .. ioncq, mientra e; no c:e modifiquen las con·
dicione matenall•s del acto de la \'otar.i 'n, no puede haber nadn que c:e
OF&lt;'mcje ri In Yr.r&lt;latlcrn elección . •. " ( Cue.\tiones electorales, en El Siglo,
?iJontc.. idco, 5 de di ch'mbre cle 1872, nº 2109.)

Disr.urso de f 0~1~ Perlro Rnmírez en lrr rñrnarn de Reorcsen'antr.'i.
/Jinnºo de Sesiones de la Cámara de Repre~cnta ntes, etc., cit., l. X\ III.
p. 315.
2 Coinciclentcmente, consP.rvnclorc" y nacionalistas elevaban sn reclamo
rcforn1ist11 en cuanto a la ley de t'leccioncc;. t:l iglo ex pre aha: "El poder
el•· toral. la fucnt~ ele los demás poncrcs, ec:1&gt;era todavía el día de su orsaniwcicín. 1h mos dicho que Ja r,.formn de 111 ley c!e elecciones ·~ la brse
prirnordinl de la pnz pública.. . El f ruu&lt;le. la eorrupci 'n de l sufragio, el
fnl can1icnto de la ley electoral; he ahí la cauc;a más común de lns re,·n·
lucionl s cuyo recuerdo registra nuest ra historia... En el anulan1iento de
Jn lihcrtarl Plr.cto1 nl y no en otra pnrte. han ido á buscar gcnernln1ente nuc •
troR n' volucionnrios el pretcQto que debía !'len irles ele prop•1ganda y han·
llera &lt;fp lucha . .. Quitemos á la guPrra ch·il &lt;'1 único prctc!;to que pueda
Jlroducirla ... " (ley ele Rcgi.stro Cívico, en El Siglo, }ifontcvidco, 11 de
agosto de 1874, n° 2898.)
La Democracia, por c:u parte, consignaba parecidas aspiraciones: '' ... mi·
t

-

120 -

�miras a la reivindicación del principio de la soberanía popular,
los doctrinarios reclamaban en sus programas del 72 la pronta
reforma electoral. 1 Atacando el sistema de representación mayoritaria, nuestras fracciones políticas conservadoras, radicales y
nacionalistas, bregaban por el principio de la representación
proporcional, a cuyo amparo se atendería la opinión de las minorías en el Parlamento. 2 Haciéndose eco de las ideas de Stuart
Mili, La Democracia proclamaba así ese derecho: "La legislación
que más pugna tal vez con el espíritu adelantado de la época e!
la que corresponde al sufragio electoral. . . &amp;a legislación, á
nuestro juicio contraria al Código fundamental, da el triunfo á las
mayorías absolutas de los partidos en acción y deja sin repre·
sentación á una porción considerable del país. La ley autoriza
así una enorme injusticia ... La minoría de la oposición es en el
poder una bandera contra los desmanes de la mayoría. . . y una
promesa de orden y de iniciativas liberales. La misma mayoría
debe interesarse debidamente en que una minoría de la oposición
esté representada en la vida política. Esa oposición es necesaria
para evitar la desunión y la subdivisión que acabaría por perder
á una mayoría confiada, negligentemente en su dominación absoluta. . . El interés legítimo del país, que es en definitiva el interés
bien entendido de todos los partidos, aconseja la reforma de la
ramos la cuestión electoral como el punto de partida para llegar á elegir un
Gobierno cuya legalidad sea incontrastable para todos y cierre para siempre
]a era de las guerras chiles. .. Para ello e! necesario hacer una verdad del
derecho de sufragio ... " &lt;Derecltoj ) deberes electora{ej, en La Democracia,
]\fon te video, 2 de Junio de 18i2, n9 2.)
"Si hay una ]ey urgentemente reclamada t.s sin duda Ja que ~eng~ á
r eformar nuec;tro sistema electoral, cuya imperfección y deficiencia hemos
hecho rec;altar infinitas veces. f\Iá~ que una ley electoral que garanta .••
]o que tenemol; ahora es una máquina de fraude. . . Las urna~ electorales
han :&gt;ido verdaderas urnas cinerarios de la libertad y del derecho. . . Era
necesario el advenimiento de una época de tolerancia, de justicia en que
todos los partidos político'!! tuvieran participaci n en la C'osa pública para
qne la nece-.idad de la reforma electoral por todos reconC1rida, fuese también
por todo~ reclamada." (Ley de Registro Cit·ico, en El Siglo, ::\lonte\ideo, 26
&lt;le junio de 1874, n9 2861.)

Programa del Club Rndical, \Iont evideo, 30 de mayo de 1872,
en La /'a:, l\fonte\ideo, 2 de junio de 1872, n9 3.19; .llani/ie.sto del Club
l\',,cional, f\.lontevideo, 7 de julio de 1872, en Biblioteca l\'acional, Colección
Afeitan La/inur, t. 108.
1 Cfr.:

2

l bid.

-

130 -

�ley electoral de acuerdo con e1 espíritu de la legislación moderna". 1
No obstante el reclamo de las minorías, que por primera vez
planteaban sus exigencias ante nuestra legislación eleetoral 2 , el
derecho a su representación proporcional en el Parlamento fue
desatendido.
A fin de encauzar las garantías inmediatas que autoricen la
libre emisión del sufragio, los partidos liberales hacen hincapié
en el reordena1nien to del Registro Cívico, cuya defectuosa estruc·
tura amparaba manifiestas irregularidades en la práctica electoral.
Según El Siglo la reforma del Registro Cívico estaba encaminada
a uimpedir el fraude, conservar la pureza del sufragio, dar ga·
rantías á todo ciudadano en el ejercicio de su derecho electoral,
corregir los vicios y defectos que encierra la actual legislación
y obstar así á que se r eproduzcan los vergonzoios atentados de
otras épocas ... " 3
La De"iocracia, encarando el problema en forma concreta,
apoya el proyecto de Alfredo de llerrera CU) as oportunas innovaciones prometen saludables resultados en cuanto al logro legítimo
de las eleccione~. 1
Aún latente la amarga experiencia que para el partido nacio.
nalista evocaban los comicios de noviembre del 72, las fracciones
nacionalista y blanca llevan al Parlamento las ª'piraciones de los
electores y de los partidos que reclaman garantías para la emisión
del sufragio. Subrayando las viciosas prácticas que aquej aban
a nuestro sistema electoral Agustín de Vedia, al elevar su pro·
} ecto reformista a la Cámara, insistía en las ideas que desde
La Dcrnocracia venía pregonando a partir &lt;le 1872. "La falta de
un censo general de la población de la República, indispensable
Cfr.: Las instituciones, en La Democracia, !\fontevi&lt;leo, l 9 de j unio
de 1872, n9 1.
Así puntualiza el naci onali,.mo ci11&lt;1 re clamo~ tn cua nto a los derechos
de Jns minorÍaCJ: "Si la democracia es el gobierno de sí mismo, es indispen·
eahle reconocer á las minoría c; lns dPrcchos que c;c le nie~an y abrirle~ el
rc;ccnario de la vida política." (El presente y el porvenir, en La Democracia,
,\Jonl&lt;·video, } Q de setiembre de 1872, n9 75.)
1

Cfr.: ]UAN E. PI\:EL D tVO TO, llistoria de
Urusuay, etc., cit., t. 11, p. 207.
2

de

8 Escurhemo.~
187·i, n 9 2968.

[03

partidos politico1 en el

al Senado, en El Siglo, ~t ontevid eo, 4 de noviembre

' Cfr.: La le)' de eleccion~s. en El Siglo, f\lontevideo, 19 de abril

do 187•t

-

131 -

�para dar base al sistema de la representación proporcional; re.
forma fundamental á que debemos tender, si queremos incorpo·
rarnos al movimiento progresista de las nuevas sociedades; si
queremos que sea una verdad entre nosotros, el Gobierno del
pueblo por el pueblo, y no una conjunción á favor de la cual
es casi siempre una minoría la que rige los destinos del país
sofocando muchas veces las aspiraciones y voluntad de In verda·
dera mayoría ... " Y luego de plantear esta precisa aspiración
agregaba: " . .. me refiero á la ley sobre formación de Registro
Cívico. Esta es la base de toda legislación electoral. Dictando
una buena ley de Registro Cívico habríamos dado un paso avan.
za do en el camino de conseguir el verdadero sufragio; de garantir
la libre emisión del voto popular." 1
En el curso de la discusión parlamentaria en torno al pro·
yecto de Agustín de Vedia, el elemento conservador, al prestarle
su apoyo, formulaba algunas criteriosas observaciones de orden
práctico que nuestra experiencia electoral confinnaba. "l\'1ientras
que éste [el sufragio] no venga á ser el resultado de un respeto
sincero y sin límites á acto tan au~sto -decía J osé Pedro
Ramírez- no creo que sobre esta materia. . . pueda adelantarse
n1ucho sobre lo que ) a tenemos. Repito que no es de las leyes
de quien dependerá el que lleguemos á la situación que desearnos
para el país. Pero pueden tomarse algunas precauciones. . . para
garantir hasta donde sea posible la verdad del sufragio y esas
garantías se toman en ese proyecto presentado. . . Garantiéndose
contra loe; abusos de la inc:;cripción se adelanta 1nuchísimo ... '' 2
Parecidos puntos de vista sustentaba la comisión legislativa
a quit-n se encomendó el estudio de los proyecto~ presentados por
\ 'edia y Bernabé Rivera. Los graves obstáculos opuestos a su
aplicación, fundamentalmente por la pésin1a organización electoral
del interior del país, aconsejaban que no se legislase de inmediato
sobre una reforma completa de la ley de elecciones; la Comisión
se limitará pues a "dar el primer paso'' dictando una ley sobre
formación de Registro Cívico, uque tienda á depurar las fuentes
del sufragio y garantir eficazn1ente su libérrima expresión.'' 3
Pro)ecto de ley presentado a la CánJara por Agustín de iredia, Diario
de Sc~iones de la Cámara de Representantes. etc. cit., t. XX\'!.
l

de José Pedro Rnm.ire: en la Cámara de Repre&lt;ientantcs,
Diario de Sesiones de la CámlZra de Representantes. etc., cit., t. XX\ I. p. 315.
:? nisC'UT,&lt;;0

"L:i pnmern en re ronoc&lt;'r la nece~idad de proreder á una r..:!fonna
radical Je ln ley electoral \'igent&amp; es esta Comisión: necesidad urgeutemeote
:l

-132 -

�El 11 de diciembre de 1874 quedó definitivamente sancionada
en el S6mado la ley de Registr o Cívico. Las innovaciones introducidas por la misma eran de gran trascendencia para la marcha
fu tura de las prácticas electorales. Como lo consigna Pivel Devoto
se consagran en ella cuatro principios fu ndamentales: la obligatoriedad de la inscripción; la cr eación de una con1isión inscriptora
integrada por el Juez de Paz y cuatro ciudadanos; ]a constitución
del jurado de tachas de integración popular -tarea hasta entonces
r e.servada cxclusivan1ente a funcionarios judiciales con lo que se
lintitaban las funciones de los Alcaldes Ordinarios- y, por últiino,
re.clamnda por )ne: notorios adelantos de la filoc:ofía política y por el moví·
miento progrec:ista de las sociedades modcrnac:, a que debemos incorporarnos
i;i qucrcn1oc: que lac; in"-tÍtuciones que nos rigt•n c:ean una verdad práctica;
cree tamhién que ec; necr.sa rio ante todo hacer que clc .. aparezcan las dificul·
tn&lt;les serias que nacen, ora de los vicios graves cl el c:i stc-ma c-entralizador que
tlcsgracin&lt;lan1f'nte impera en casi tocloc: los ramo s ele Ja '\dministración Púhlic:n, orn de la pésima organi1.ación ele )as instituciones loca)e,., con que no
podrían jnm1ís rocxistir o armoni1.arse aquellas TC'Íormas aconsejadas por el
espíritu de la época, vinjendo doloroc:amcnte 1í C"-leril1zarc;e r'1 á escollar en la
p11ictica 1-1i no !'C rcmue\'en primero los inronvenil'nte~ y peligros que obstan
ci !\11 inmediata plantcaci 'n. Otra clificultacl no 1nenos gr::ive con que tenrlría
'1"º l11chnrge al emprcndC'r tan importnntí~imo con10 n1 ido trahajo gería la
fnlt n nl11;ol11ta clr un censo gene ral de la Rcp1íhlira, oprr1c:ió11 que &lt;leLe practicar o previamen te como hac:p necesaria a fin d(• que In ley electoral que
5&lt;' clictr., p11f'da dar al pueblo la rcpresP-ntac:ión proporcional y le~ítima aue
ticnf' derecho á r.xijir y no "-e rc"-Íf'nla .. n c&gt;lla ,¡,, 'ic:ios capitnlr.s que pro ... tituvan r.n su mi .. ma e"-encia, n11e"-tro c;jc¡tr·ma rlc gnliicrnn snh,irtien&lt;lo la simpliiclnrl de lo~ prinr.ipio11 f unclamcntnlt•'I de c:11 or~ani1aci 'n... Pero si á
juicio el~ c11tn comisión y en \Írtud cll• lnc; ra1oncc; e p11cc;tac:. no es Jlegado
el r11on1cn to de prncr.dcr a aquellas raclir.nlcs reforrna-., crt'e c:in Pmbarf!'O que
,J,.hr. clnrsc el primer pnc:o en r.Qe anhelado r.arninn dir.tnncJo una ley sohre
forinaci{1n de Rc&gt;gis1ro Cívi&lt;"o - bac:r. incli .. pcn snhle rlc toiln 1 cµi11laci én Electorol que ti uncla á depurar las fuent es clt•l sufragio y ~urantir eficazmente c:u
Jihérrima t•xprcsión ... " ( ln formt' de. la Comis;ón t't1Car1?nda del estudio ele
los Pro) reto~ ti e le.y .~ obre Re/orn1a El f'rtoral. S11c:('rih1•n: V Garzón. J
I'. Rnn1írr.:, r. 4. T. erenn, J. R,._qur.nrz y Carcín, Junn J. de /l~rrera Diario
de Sr.s;onc'i rle la Cámara de Repre.~en tante~. cte., c:it.. t. XX\'l, p. 145.)
1~·1 Sif(lo rl"calcaha la urgencia de la ll'Ío1 ma: ... no dche &lt;1er sancionndu prcr.ipitaclnmc-nle -d~cía ,.¡ óriz;ono cnn&lt;:t•r\'tHlnr·- pero tnmhién &lt;"9
i11ilispen 11nhln que E'"ta ley qncrle c:ancionacln para que p11rcla entrar á regir
el próximo nño en que cleben efectuar~r las eleccioneq de Represen tantea y
St•norfnrcs." (E/ Siglo, l\1ontcvidco, 26 de junio de 1871, nº 2861.)
Cfr.: rlau~urrt y ronvocnfórirr e-rtranrdinnrin del cuerpo legi5fativo, en
El Siglo, ~1ontcvi&lt;lco, 16 de julio de 1874, nº 2877.
El intr•ré' 'C acrecen taba, como lo clt·~ ta r.a 1an1hién la pren«a, porque.
5nnnionada In nccec: irlad de la reforma ele Ja Constitucic)n, la nueva legislatura
tcn&lt;l.ríu el carácter de Con&lt;1tituyente.

-

133

�el establecimiento de severas sanciones para funcionarios o ciudadanos fraudulentos. 1
Considerando los legisladores, que "sólo con una inscripción
lej ítima. . . resultado de la verdad y no del fraude y el engaño .•.
pueden tener el derecho los que se sientan en las banca.&gt; de la
Asamblea Legislativa, de considerarse los verdaderos mandatarios
del pueblo" 2 trataron con esas medidas de abolir, o por lo menos
dificultar en lo sucesivo los abusos y los fraudes que hasta enton·
ces imperaban como normal expediente. 3
La magna tarea reconstructiva era sin duda superior a las
menguadas fuerzas principistas. Todo estaba aún en cuestión~
luego de cuarenta años de vida independiente. El principismo
enfrentaba un pasado inorgánico que, en verdad, hacía temer por
el futuro destino de la democracia. Pasado que ahogaba al presente e inspiraba a un periódico de la época esta amarga reflexión,
trasunto de la triste reaHdad del país: "Entre nosotros, como en
la mayor parte de las Repúblicas Sudamericanas. . . no existe la
verdadera democracia, tal cual la concibe y establece el derecho
moderno. Hay una oligarquía y nada más". 4
El estado en que al presente se hallaba nuestra administración
de justicia estimulaba el escepticismo que sobre la eficiencia de
nuestras instituciones abrigaban los partidos de principios. Ante
su crítica constructiva, resultan anacrónicas la centralización del
poder judicial --que requiere asimismo la Alta Corte de 1usticiael sistema de cárceles imperante, la exclusión del jurado en ma·
teria civil y la caduca legislación penal vigente.
Las aspiraciones hacia una reforma integral de nuestra defi·
Cfr.: J UAN E. PrvEL Dr:voro, Historia de los partidos politico1 eri el
Uruguay, etc., cit., t. II, p. 218·19.
l

Informe de la Comisión encargada del estudio de los proyectos de ley
sobre Reforma Electoral, ~1ontevideo, 26 de mayo de 1871, en Diario de Se·
3iones de la Cámara de R epresen tantes, etc., cit., t. XX\ l, p. 145.
2

Comentaba El Siglo lurgo de la aprobación de la ley por el Se·
nado: "No pretendemos que la ley recientemente sancionada no deje cabida
á la perpetuación de los abusos y fraudes, porque eso c1:1 imposible, dificilí•imo sobre todo tratándose de una ley que es s. lo una parle del sistema
elect~ral · pero sí aseguramos que ha de ser más difícil en adelante cometer
esos abu~o"' y fraude~." (Por fin! , en El Siglo, ~lonte\ ideo, 12 de diciembre
de 1874, n 9 3000.)
3

El 1 oto público y el toto secreto, en El Siglo. ~[ontc:video, 9 de
•costo de 1873, n9 2606.
·1

-

13..t -

�citaria administración de justicia -&lt;londe prevalecía en todo su
vigor la jurisprudencia hispánica- ya habían sido consignadas
en los programas del 72. 1 La prensa liberal insistió reiterada.
mente en la necesidad de reorganizar y actualizar un sistema de
justicia, sometido a los vicios que su origen y su práctica habían
configurado, y a la lentitud con que se cumplían los procedimientos
j udicinles. 2
Atendiendo tales reclamos y compenetrado de la necesidad de
la reforma, el Ejecutivo nombraba a mediados de 1873 una comi·
sión revisora de nuestra administración judicial. 3 El extenso
informe c1nanaclo de la Comisión, complementado por el proyecto
adicional del doctor J osé Pedro Ramírez, constituyó la base del
plnn definitivo que aprobó la Cámara de Representantes y que
preveía: creación de cuatro juzgados de lo ci\il, hacienda e intes·
taJos, dos juzgados de comercio y tres juzgados de crimen para
toda la República; establecimiento de cuatro ficcalías competentes
en lo administrativo, en lo administrativo-contencioso-judicial, en
lo civil y en lo criminal; erección de tres tribunales para atender
en los asuntos civiles y comerciales. de hacienda, intestados y
criminales; además proponía a la Cámara - siguiendo las legis·
luciones más avanzadas- la supresión de los Alcaldes Ordinarios,
"El Club Radical se c.. forzará por con ... cguir que c:e haga in1ned iata·
mcnt~ práctica la organización clel poder judicial por la Con~litución del
E~tado, crcándogc la Alta Corte de J 11slic ia y estublt•ciéndose ju~ces Letrados
en lo'&gt; Departamentos para lo cual t•l paí~. en "llS diversas conH1nidade&lt;J
política ..., cuenta con el nccc• ...ario y competente p1 r.;onul'" (!llani/ieslo del
Club Ratlic"I· \lnntcvideo, 30 de mayo du 13i2, en La Paz, !\1onlev1cleo, 2
de j11nio ele 18i2 nQ 319.1
l!.l purt ido nucionul propugna ni por : "la creación de la Alta Corte do
Ju ticia, c•l mejoramiento de Cúrct&gt;lt·~ y f11 nda&lt;'i&lt;ín ele In Penitenciaria, la
al1olit'Í' n de Ja pl'na ele muerte por dt•lito... político ...•·. ( l'rogra111a del CIMb
l\'flr.Íonnl, ~Jonle\'ideo, 7 de julio d1• 1872, llibliotc&lt;'a 1Vacional, ¡\fonlc' ideo,
c;olccción 11/elián l.afinur, t. 108.)
l

La Democracia, 'fon tevi·
/ns cárceles, en La De1110·
Fl presente y el porr..cntr,
en La fJc 111orracia, ,\lo11lt'\ ideo, 19 &lt;le c:eticrnhre Je 1872. nQ 75; 1~·1 jurado, en
El "'iglo. \Ion Le\ ideo, 25 do n1urzo do 1873, n? 2500; }"[ ju rudo en rnateria
titll, 111 l l Siglo, ~fontr.vidf'o, 29 de· rnarzn de 1873, nQ 2502: Las obras de
lujo r las obras ele ncce~idad, en EL ::nglo, .1\lonlcvi&lt;leo, 2 Je abril de 1873,

2 Cfr.: La 1ldn1inistraci&lt;ín de /nstir:ia, en
d"º• 1V d1• ugo ... to ele 1872. nV 50 : f,,fl rc/01111a ele
era in. ~lont&lt;•vidco. 18 de ago1&lt;to de 1872, nQ i2;

n" 2305 •

Ta con1i ión cc:taha integrada por los doctor&lt;'" Joaquín Rcquena, ~fa·
n111•l H"1 n•ru y Ol ...c, lltlcfonc;o García I ago!', Alejandro ~lagariños Cervantcc;,
l intloro For tcza )' Conrado R ückcr. (ce r.: EoUAf\00 .1\CL:.\'LVO, ,111ales I / islÓ·
ricos, etc., cit., t. III, p. 751.J
•i

-

135 -

�suplantándolos por Juzgados Letrados departamentales, y elevaba
a cuatro el número de los Juzgados en lo civil; sus disposiciones
tendía°' en fin, a abreviar los trámites judiciales y a anular los
fallos basados en leyes inconstitucionales.
El proyecto, que venía a sancionar las aspiraciones de los
legisladores principistas, recibió cálidos elogios con motivo de su
aprobación en Cámara. "Aunque esta Lejislatura no dictase más
ley que la de Administración de Justicia -comentaba El Siglo-habría adquirido títulos a la consideración pública, porque esta
ley, por la importancia de los beneficios que va á producir, es
suficiente por sí sola para señalar un puesto distinguido á la
Asamblea que la dictó . .. " 1
No obstante, la pertinaz obstrucción de los partidos netos,
esta vez por medio de su representación en el Senado, detuvo
el impulso principista. La mayoría candombera se pronuncia
a fines del 73, en la Cámara alta, por el aplazamiento del
proyecto, 2 y los mismos elementos, al promediar el año 74, imponen su negativa en la Asamblea General, posponiendo la reforma
de la administración judicial. De ese modo se malograba una
fecunda conquista institucional en función de intereses electorales.
El quid del rechazo, en efecto, radicaba en la supresión de loi
Alcaldes Ordinarios, cu ya influencia era manifiesta, y no pocas
veces decisiva, en el resultado de las elecciones departamentales. 3
Ley sobre administración. de justicia, en El Siglo, l\lontevideo, 28
de noviembre de 1873, nQ 2696.
1

Cfr.: Aplazamiento del pro·yecto sobre Administración. de Justicia, en
El Siglo, ~[ontevideo, 3 de diciembre de 1873, nQ 2700; El Pro} ecto de Reforma judicial, en EL Siglo, ~fontevideo, 12 de abril de 1874, nQ 2802; Trabajo de zapa, en El Siglo, ~[ontevideo, 27 de junio de 1874, n 9 2862.
l\fec;es más tarde la Comisión Permanente del Senado proponía eD
razón de apremios económicos, respecto a los Jueces Letrados y ante la imp o~ibiltdad de su nombramiento, la simple extensién de la jurisdicción do
los Alcaldes Ordinarios, cuya supresion entiende impostergabl~. "Como
jueces legos loti Alcaldes Ordinarios no conocen la ley ... son irrec:¡ponsablcc;.
ll e ahí pues drc;conocidas y falsificadas las condiciones ec;encialcs de toda
in ..titución judicial." (La Jurisdicción de Jos Alcaldes Ordinarios, en El
Siglo, Montevideo, 29 de marzo de 1874, nQ 2792.)
Cfr. además: Reforma de la Administración. Ju dicial, en El Siglo,
1'lontcvideo, 28 de marzo de 1874, nO 2791.
2

Cfr.: Reforma de la Administración Je Justicio, en El Siglo, ~Ion­
te\'ideo, 19 de julio de 1874, n9 2864.
El Uruguay condenaba con estas palabras la maniobra política perpe·
trada frente la reforma judicial: "Contra nuestra legítima esperania y contra
)oc:¡ votos unánimes puede decirse de todos los hombres honrados que anhelan
el bienestar del paí~. la re forma de la Administración de Justicia... ha
3

-136-

�En materia penal nuestra legislación seguía apegada al espÍ·
ritu colonial hispánico en cuanto a principios, formas y procedí.
mientos. La inadecuación del rígido derecho español era, a esa
altura, manifiestamente denunciada por el modo de vida y 101
hábitos sociales del país. 1 Así lo entendía la joven generación
que condenaba la dependencia retrógrada que en ese aspecto aún
ee observaba. La iniciativa de la reforma procede del Poder Eje·
cutivo, 2 que designa una comisión codificadora integrada por la
élite del foro principista: Gonzalo Ramírez, ] osé Maria Muñoz,
Juan Carlos Blanco, Francisco Lavandeira y Alfredo Vasquez
Acevedo. Un año más tarde, en agosto de 1874, la comisión daba
cuenta de sus trabajos con el proyecto definitivo del doctor Gon·
zalo Ramírez. En él se consagraba la institución del jurado y se
suprimía la pena de muerte, propendiendo asimismo a "demo·
cratizar la ciencia del derecho hasta el extremo de justificar el
principio -hasta el presente tan infundado- de que nadie !e
r epule ignorante de la ley, despojando a ésta del tecnicismo fo·
rense que la mantiene eternamente vedada al conocimiento del
pueblo." 3
La pertinencia del jurado en lo civil, venía a sancionar aquella
vieja aspiración principista que cifraba en el jury la más demo·
eido rechazada por la Asamblea Nacional. Sensible es qu~ el espíritu de
círculo y puras consideraciones de partido hayan sido suf 1c1enles á impedir
que so sanl:ionara una reforma urgentísimamente reclamada por todas las
claEes sociales." (Cfr.; Entre dos aguas, en El Siglo, ~Iontevideo, 4 de julio

de 18i4,

nO

2867.)

En oportunidad dt! dictar el decreto puntualiiaba el Poder Ejecutivo:
"I n legislaciC:n criminal actualn1ente vigente, dictada para épocas de com
plcto oscurantismo y para puebloc; subyugados por el más ab!-oluto dec;potismo
político y religioso, no tiene razón alguna de existencia en la República que
cuenta corno una &lt;le sus más prt&gt;ciosaq conquistas Ja instalación del jurado
r,riminnl y cuya Carta fundamental consagra el culto de las garantías indi·
'id un les hac;ta en los presuntos reos." (Cfr.: EDUARDO AcE\'l'E.DO, Anales His·
lricof, etc., cit., t. 111, p. 755.)
1

"Una de las más alta" necesidades del paÍc; es indudablemente la
rcíorn1a completa de la legislación en materia penal. El Poder Ejecutivo,
r:on1prendiéndolo así, encargó á una comisi&lt;&gt;n reC\petable de abogados la
rcdnccic}n nt- un proyecto de Código para ser sometido oportunamente á
In nnción legi-.Jativa. La comisión ha trabajado patriótica y desinteresada·
m~nte... La reforma de la legislación penal es un grand1 0110 paso dado en
~l s~ntido dc·l perfeccionamiento ... " (El Siglo, 1\tontevideo, 4 de setiembre
Je 1871. nº 2971.)
2

1 EDUARDO AcEYEDO,

AnaleJ HistóricoJ, etc., cit., t. III, p. 755.

-

137 -

�crática expresión de la justicia popular, 1 cuyos beneficios proponía aplicar ahora al esclarecimiento de las causas civiles.
La abolición de la pena de muerte significaba la conquista
efectiva de uno de los postulados primer os de la teoría de los
derechos individuales. Dentro de su planteo era garantía pri·
mordial la inviolabilidad física del hombre cuyo principio, amén
de otras consideraciones. llevaba a rechazar la última pena. 2
El proyecto presentado por los codificadores implicaba un
señalado adelan to y una realización efecti,·a que se anotaba el
principismo en el orden práctico de su h aber. La Democracia,
j uzgando el Proyecto de Código Penal preEentado por Gonzalo
Ramírez, expresaba : "fórn1ulas claras y sencillas . . . un conj un to
breve de preceptos basados en los axiomas de la conciencia y del
sentido común, que sirva de guía al jur ado sin ligar su conciencia
y so criterio natural á la conciencia legal al criterio del legislador,
verdadero en general_ pero que falla en cada caso práctico sometido al examen y apreciación del jurado." 3
1 Cfr.: El ¡urado, en El Siglo, ~l o nrevideo, 25 de marzo de 1873, nO

2·199; El l urado, en El Siglo, 1'1ontevideo, 26 de marzo de 1873, nO 2500; El
¡urado en materia civil, en El Siglo, .1\ fonte.,,ideo, 29 de marzo de 1873,
nQ 2502; El jurado, en El Siglo, ?\lontevideo, 27 de mayo de 1874, nQ 2837.
Por su parte, obse rvaba La Democracia: "Entre las innovaciones que
aconseja la ciencia del derecho, se comprende el establecimiento del juicio
por juxado en materia civil que acaba de ser adoptado por la Con\'ención
de Buenos Aires, y que importa la nu]ación de las prácticas ordinarias del
antiguo régimen que llegan á hacer de los juicios un acto ciego y maq1 inal." &lt;La Administración de justicia, en La Democracia, l\lontevideo.
1° de agosto de 1872, nO 50.)
2 Cfr.: Art. 79 cll"l Proerama del Club Radical, ,\fonte"ideo, 30 de
m'lyo de 1872, en La Paz, 2 de junio de 18i2, nº 349; El derecho de cal·
tigar y la pena de muerte, en El Siglo, :\Iontevideo, '1· de abril de 1873,
nt• 2507; La teoría de las penas, en EL Sit:lo, \fontevidco, 6 de abril de
1873, nO 2508; El ob¡eto de la pena, en El Siglo, \1onte\'ideo, 9 de abril
de 1873, nO 2511; [ n condenado a muerte, en El ::,1i;lo, \Iontevideo, 2:&gt; de
j ulio de 187•1, n9 ~88-t..
3 La /)enrncrnczu, ¡\.[ nnte\·iclr.o. ~eticn1hn· de 18i t.
El Siglo. no obstante la aprobacijn y el apoyo que prestaba a las idea"
ir~piradoras del proyecto, cuest ionuba ernpcro .... odecuaci · n a la realidad
:s11&lt;"ial de nuestro medio: "El proyt•cto prc,entacfo por la Comisión - 1nonifi1•sta EL ::,iglo- nos parece un bello trah,1jo filo .. ófico. pero tal \ez ado·
Jc.-ce del incon\enil'nle de no haber tenido ha&lt;-tar te en cuenta las circunstancias del paí-. para el que ~e ha formulado. "'ltn cn1bargo, e&lt;.la circnns1nncia eq, en nue tro concepto muy Ílnportnnte. dentro de los principioc; ele
Ja jusi icia y del derecho Cll hen gradaciones que deben c;er apropiada-. á la
11ecc5idad de Ja sociedad para la cual "C legisla.'' ~El Proyecto de Códi~o
Pen'1l, en E.'/ Siglo, f\fonlcvideo. 2 de ..eti1.•ml re de 187 l, n9 29'&gt;3: C•r.
además: El proJ ecto de Código Penal, en Ei ig/o, 1.lonte,·idec 13 de se·
tiemLre de 1874, n° 292-l..)

-

138 -

�El alarmante crccir.1 iento de la clase militar. gravo~a carga
en el erario nacional, vol\: ía a plantear durante la presidencia de
Ellauri el proble1na d~ ~u adecuaJa compatibilidad con nuestro
régimen democrático. Guardia \acional y Ejército Permanente
eran las soluciones, a \'Cces antagónicas, con que se encaraba por
entonces el dilern a de la fu erza armada.
El liherali~n10 principic;t1 dcpo:&gt;itaha ilirnitada con fi anza en
la institución de la Guardia \ ncinnal. cuya experiencia democrática y republicana provenía ele una prestigio a tradición, gestada
en las jornada.. clel civilismn francés v nortearnericano. Su efi cicnC"ia r.in1en tnha la 111ás efect iva garantía de la soberanía nacional
y el' los dc1echo indi,·idunle;;;. En su carácter ciudadan o se define
su t•i::encia típicarnente repuhlicnna: " ... creo que la institución
de In Gu~r&lt;lia lacional -a firrnaha José Pedro fiamírcz- es una
de lu" que más íntirnarncntr. r.aractf'rizan el sistema de gobierno
que nos hemos cl nclo: el gobierno del pueblo por el puehlo ''. 1
f~'l Siglo recog ía la yoz clel principisn10 rindiendo culto a la
inst il 11riún popular: " I..a Guardia !\acional es el \•erdadero ejército de un país republicano - r~rribía J ulio IIcrrera y Obes-.
Allí &lt;londe el pu rb lo es soberano, es el misn10 pueblo armado el
que elche encargar ... e &lt;le la conc;crvación del orden públir.o. Podrá
conv&lt;'nir el tener una pequeña fnerza pcrmnnenle que evite el
inconveniente de distraer &lt;le su~ tareas dinrins á los ciudadanos
para ir á pasar P-1 día en un r.ucrpo ele guardia. P ero cuando
¡&gt;eligra la paz pí1blica ó cuando un poder extranjero amague la
inclcpr.ndt&gt;nria ó la honra del paí"', es el pueblo, el pueblo en
mn ·a 1 quien debe acudir ú defenderse. Ay del pueblo que en
c·n os sc&gt;mcj antes confía su guat da y su defensa á un ejército
nit•rcr·nario ! No de otra suerte brotan en las naciones la-. dictaduras ; no de otra suerte se crean lo" poderes irresponsables; no
de' ol ra ~nrr le ílorr.ccn el n1ilitaric:;mo y ~) caudillaje." 2
El 1n ilitaris1110, latente an1enaia del orden df'1nocrático, amagabn erigirse -por obra forzosa ele las guer ras civ iles- como
clase pujante eu ros r eclamos involucraban marcado riesgo para
n111• tra eslabilidacl institucional. como para n uc tro n1cnguado
t•ru r iu. IJas luchas intestinas aparecían co1no causa dctern1inante
1 /Ji~c

urso de José Peclro Rf1r11írez en la Ctímnra de Representantes,
] 7 Ut' junio de 18i3. /Jiario de Sesione..s de la la111ara de R epresentantes,
etc., 'it., r. XIX, p. 328.
2 f.o~

ej1:rcitos permanen:cs, en El Siglo,

l8i3.

-

139 -

~Iontc-. ideo,

9 de enero de

�del auge del ejército de línea, en razón de la viciosa práctica con
que los gobiernos estimulaban el celo de sus defensores, mediante
la copiosa prodigalidad de grados militares. Así se había llegado
a cimentar un incongruente presupuesto que destinaba, en tiempo
de paz, casi la mitad del tesoro para gastos de guerra. "Nuestro
ejército es una baraja compuesta de puros ases" 1 consignaba
El Siglo con agudo gracejo, denunciando la hipertrofia de la
plana mayor militar.
Abocado el Poder Ejecutivo al pago del prespuesto para 1873,
propone al Parlamento la adopción del sistema de enganche y la
emisión de una deuda de cinco millones de pesos para atender
al pago de las erogaciones militares. El clamor principista contra
los proyectos del Ejecutivo fue unánime. En la Asamblea, sendos
proyectos -de Vedia en Representantes y de Muñoz en el Senadotraducían la protesta contra la voracidad castrense, planeando la
necesidad de reducir la oficialidad, aminorar sus rentas y regla·
mentar la dispendiosa concesión de grados y ascensos. Sancionado
el aplazamiento del proyecto de Agustín de Vedia, su autor insistía
sobre el mismo en el período siguiente, advirtiendo los peligros
latentes que aparejaba la institución del ejército de línea. En sus
palabras de esa ocasión se refleja el recelo &lt;le las fracciones doc·
trinarias ante el progreso de la clase militar: "No creo que la
fuerza de infantería de línea preste servicios positivos al país;
más, creo que su sostenimiento afecta y menoscaba seriamente los
verdaderos y permanentes intereses de la República ... No puedo
convenir ... en que bajo un orden de cosas estrictamente consti·
tucional pueda ser necesario el mantenimiento de una fuerza de
línea que garanta el orden público ... Esa fuerza disciplinada se
convierte fácilmente en instrumento de opresión ; careciendo de
disciplina es una amenaza de anarquía y relajación. Y en todo
caso constituye una masa costosísima al país, estéril para la producción . . . La organización de esos elementos militares acusa en
una sociedad un estado propiamente anormal y enfermizo. Y
frecuentemente en nuestras repúblicas, como se ha observado más
de una vez, se ha juzgado exagerado el peligro, como pretexto
para conservar un ejército, cuyo objeto verdadero es apuntalar
una situación política que no hallaba apoyo suficiente en la voluntad nacional. . . A pretexto de mantener el orden hemos \'isto
á la fuerza de línea interviniendo en las funciones electorales de
El proyecto del Dr. Aluño: sobre empleos m ilitares, en El Siglo.
~fontevidco, 8 de julio de 1873, n9 2579.
1

-

140 -

�los pueblos, y viciando en su base el acto cardinal de la vida
democrática. . . Se ha visto á los batallones de línea ejerciendo
presiones sobre gobernantes y asambleas . . . La tropa de línea
-eoncluía el representante nacionalista- es una amenaza per·
manente contra el orden y la libertad pública!" 1
El debatido problema del presupuesto militar despertó una
abierta resistencia hacia el ej ército de línea, manifestada en la
prensa desde La Democraci.a, El Siglo, La Idea y La Tribuna.
Ante la nueva época de reconstrucción pacífica que \a a iniciar
la República, el mantenimiento de un poderoso contingente mi·
litar se considera innecesario, gravoso y. por añadidura. amena.
zante para las instituciones civiles. La Demol'racia y La l clca.
representando la extrema oposición al militarismo exprcc;an la
aversión que nacionalistas y radicales experimentaban hacia el
ejército de línea, por cuya supresión abogaban con calor. "El
ejército de línea permanente, fuera del plantel que requiere el
servicio ordinario del que puede y debe prescindirse también, es
para nosotros y será en todo tiempo, una escuela de corrupción
y de amenaza constante contra la libertad individual y la autonomía del pueblo." 2 El Siglo, oponiéndose en otro t ono, le con·
siderabn un mal necesario, y propugnaba, n o por la supresión,
l Acus1ÍN DE \ 71.DJA, Los ejércitos de línea y el derecho de tomar
y llevar arn1as, ~f onte\ ideo, 1875, B1BLIO J tCA o ARC Hl\ o PABLO .&amp;1.A :'-i co
AcEVEDO, l\lontevid eo, h, 6, 7.

El ejército Je Línea, en La Deniocracia, l\lonlcvirleo, 28 de junio
de 1872, n 9 28.
Fundamen tando Ja rauín de "ll voto de aplazamiento a la r eforma
militar, puntualizaba José Pedro Ramírez en Car ta abierta al diario El
Ferrocarril: "Si veo en el monstruo del esto do mayor que pega hoy eohre
111 ernrio un obstáculo á toda or~anización regular, !'Ca de Hacienda, f ea
del Ejército, no opino que se corte e"-e nudo Gordiano á Jo Alejandro sino
re petando los derechos adquiricJoc;, conc;ultan&lt;lo á Ja justicia y teniendo
eohrc todo prec;ent e que si muchos deben sus gradoc; y sus honores al fa·
\oritismo y ó Ja relajación de los gohicrnoc;, no faltnn quienes los drhen
1í mu y )P.alcs y muy e"clnrc:- ci d o~ servicioc; de ciQ n fITP ••• " (l a reforma militar
)' su. aplazamiento para el periodo ordinario, en El Siglo, ~fontevideo, 13 de
enero de 187·1. nº 2726.)
En la polémica con La Tri buna argumentaba El Siglo: "No hcmoc; de
contribuir no"-otros á fomentar in ~enc; at os antagonismoq cyue no tien en raz-ín
de eer. Doctores buenos hay, y doctorec; malos, militares buenos y miJilnrec; ma)o&lt;1. ;, Es ra1.ó n ésta para que se condene en mac;a á ]a clac:e mi·
litar y &lt;Í la C')ac;e doctoril ?'' (El militarismo y la clase militar, en El Siglo,
] ~ de f 1•brc•ro rlfl 187 l, nº 2758.)
Cfr. n1lcmás: E'/ ltfilitari smo. en Fl Si~lo. 10 &lt;lf· febrero de 187·l.
nº 2i5 i: El niiHtarismo r las rlases militares, en El Siglo, 18 y 19 &lt;1c Íe·
hrcro ele 1874, nci. 2759 y 2760.
2

-

�sino por su reducción al mínimo posible. Combatía con ahinco
al militarismo como espíritu de fuerza y le condenaba en cuanto
régimen conculcador de libertades, a la luz de la experiencia que
denunciaban algunos países sudamericanos y europeos. 1 Coincide
su actitud con la tradición norteamericana que, desde las teorías
de Taylor a las ideas de J efferson, abjuraba de los ejércitos
permanentes, por asociar su influencia a la entronización de la
opresión y la tiranía. 2
Pedro Bustamante, que había enfrentado en la Cámara ciertos
excesos principistas frente al Ejército, caracterizaba empero, en
uno de sus opúsculos políticos, a militarismo y caudillismo como
rémoras institucionales. Su madura reflexión le inducía a trazar
un paralelo entre ambos poderes puntualizando sus respectivos
peligros "No hay que decir que no gustamos más del caudillaje
que del militarismo, lo que decimos es, que, mal por mal, preí~
rimos aquél á éste. Desde luego, contra el caudillaje siempre hay
r ecursos de esas reivindicaciones armadas del derecho que llamainos r evoluciones populares, en tanto que contra el militarismo
no hay otro que el muy precario y casi siempre funesto de los
pronunciamientos o motines de cuartel. Apeado el caudillaje del
poder la vuelta al régimen legal no es imposible ; derribado ó
caído el j efe de los pretorianos, sólo es posible, en el mejor de
los casos. la dictadura civil. ¿Por qué? me preguntáis. P orque el
pretorianismo mucho más toda\·ía que el caudillaje inhabilita al
pueblo para el sel/ government, extingue todo espíritu político y
1
nO

El ilfilitarismo, en El Siglo, i\-Ionte,·ideo, 10 de febrero de 1874,

2754.
:! RAntOND

G.

GETTELL,

Historia de las ideas políticaJ, cit., t . II,

pp. 199 a 201.
R evelaba a«imismo una vez mó s la influencia de los C"'Crito~ de L~­
houloye, expresando Ja re~i ... tt•ncia doctrinaria a lo".&gt; e:tcesos del militnri&lt;omo.
"Estaba muy arraigada en \n1 éricn -esc ribe Laboulaye-- la opinión que
los colonos habían in1porlaclo de Inglaterra, que no hay nada más peligroso
que los ejérci tos permanente~. y que no debía fomentarse en manera alguna
el espíritu militar. El ..eñalar retiros equh alía, se decía, á crear un cuerpo
militar con s us recuerdos, sus tendencias y sus intere«es particulares; era
e.,:,tablccer un privilegio en una tierra libre y fundar una aristocracia. Así
que, de una parte el horror á los ejércitos permanentes, y de otra el odio á
lo~ privilegio&lt;;, dieron lugar a que en algunos estado&lt;;, hombres que estaba n
al f rcnlt! &lt;.!el ntovimiento, como . amucl Adame;, se opusieran tenazmente á
que se concediera retiro á }oc:, oficia}e.... Estt&gt; proceder era una irritante inju~t icia. La ~aran tía de Ja libertad no t"lribn en la auo:encia de l os ejér·
citos permanentes, sino en Ja presencia y en el cc;.pf ritu de los ciudadano~.
de lo C'lHU In gla terra
~uministra buen e jemplo." (E. LABOUL.AYE, Estudios sobre la Constitución de los Estados [nidos. cit., t. 1, p. 108 y 109.)

"º'

-142 -

�aniquila todo el elemento de vida regular. A la inversa del jefe
de pretorianos, que sólo se apoya en las bayonetas y en la cohorte
de empleados que sig uen su fortuna, el ca udill o domina y se
sostiene con sus partidarios y parciales~ con su pueblo, no divide
a los ciudadanos en gr emios ni hace del elemento militar una
casta privilegiada y s istem áticamente hostil á la clase civil, y esa
fracción ele la comunidad política á la que muchas "Veces tiene
que hacer forzosamente concesionPS para conservársela p r opicia,
juega entonces en Ja gesti ón de los negocios públicos, un cierto
rol que obsta á la total exti nci ón del espíritu y de los hábitos
políticos.,. 1
El g rupo conservad or inviste, por encima de l as voces que
dentro y fu era del principismo (/..a Idea, !A Democracia. !.. a Trihuna) f U"tigan el espíritu cn'-trcnsc, Ja opinión más ecuánime en
c uanto a los riesgos potenciales de una pujante fuerza de línea.
A un año del motín militar del 75, El Siulo. entre advertencia y
vaticinio. vislumbra el ori gen y la ubicación del militarismo en
nuestra vida histórica. ''El militarismo es un absurdo, e~ un con·
tra 11 cntido en las r epúblicas hispano-americanas. Infiltrado en
estos pueblos por el sistema colonial. cuando se realizó la emancipación ele la metrópoli drgeneró el militarismo en caudillaje.
Pero á raíz de la independ en cia. nació en la América española
un principio que andando el tiempo había de acabar con el cauoillaje. Ese principio era la demor.racia . .. nos h a tocado asistir
á la agonía del m onst ru o del caudillaje. y á l os priineros albor es
de la Yida \:erdadcra mente demoerática. . . no hay que hacerse
ilu~ iones -a~regaba encarnando los temor es del civilismo- . Una
nnción que en t ietnpos dC" paz o r ~anice y mantrnga un ejército
poderoso, no conse rvará por mucho tiempo su libertad. El ejérc·ito podcro-;o no se con forn1ará con esta r perpetuamente sometido
ni poder ci"i] en quien está delcga&lt;ln la soberanía popular". 2
"La prensa, cuya nli ión es grande y provechosa en todo~
los t icmpos, tiene h oy m ás que nunca un r ol im portante que
d esempeñar en los momentos azarosos y solemnes que los partidos
\ on n atravesar,,. a Tal el epígrafe con que el periodismo doctrina1 Pt:ono B u~TAMANTE, En,ovos, cit, en Gt·rLLF.R\IO ~TEWART YARCAS,
/'edro Ru.~tan1nnte, en R et·ista 1Vacional, año \, n9 56, p. 226.

Fl poder ndlitar en estas repúblicas, en El Siglo, \lontevideo, 28 de
enero de 187•1.. n O 2474.
:.!

:l

1.a J)eniocracia. f\Iontr\ ideo, 1Q de junio de 18i2, n9 l.

�rio soslaya, al socaire de la Paz de Abril, los nuevos horizontes
políticos que se columbran ante el viraje de los partidos tradicionales. Y es asimismo en la misión que se propone cumplir esa
prensa desde La Democracia o El Siglo, La Paz o La Idea, donde
reside el signo más típico de esa mutación política, si no la defi.
nición medular del principismo liberal Más allá de su propaganda
partidaria, el diarismo principista se propone cumplir el elevado
programa de educación cívica que el país reclama con insistencia.
Es necesario erradicar los hábitos impuros que empañan nuestra
democracia y volver efectiva la verdad de las instituciones que
luego de cuarenta años la República insiste en negarse.
"No vacilamos en afirmar -sostiene El Siglo-- que si la
prensa no tiene la facultad de hacer las leyes, de ejecutarlas ni
administrar justicia, hace algo que á la larga es más importante
que todo eso: contribuye poderosamente á formar y dirigir la
opinión pública: esa opinión que espresada por medio del sufragio
es el origen de todos los poderes ... " 1
La prensa principista, erigida en máxima cátedra de civismo,
cumplió una fecunda docencia política, cuya inspiración evoca
el derrotero del periodismo liberal francés. El aluvión doctri·
nario promovido por esa prensa entre la Paz de Abril y el Motín
de Enero no fue sin duda "geometría en el vacío", pese al escepticismo crepuscular de Julio Herrera y Obes. Su propaganda, si
bien procedía de una reducida minoría ilustrada, tradujo cardi·
nales reclamos del país a través de un diario mensaje de fe
democrática, dirigido a un pueblo al que se quería encauzar definitivamente en la hasta entonces intransitable senda del civilismo.
"La prensa debe hablar á la inteligencia del pueblo para ilumi·
narla y mostrarle la verdad -pregonaba El Siglo. La misión de
la prensa es convencer. Su propaganda no puede ser más que
un instrumento para inculcar doctrinas en todas las conciencias
y conseguir en el terreno positivo de los hechos, el tri unío do
los principios y de las ideas que constituyen su programa, su
aspiración y su bandera." 2
La prensa liberal dinamiza pues, los rígidos compromisos
estáticos de los programas de principios. Su doble propósito es
educar a los partidos para evitar la repetición de las penosas
1

n9

La prenJa política, en El Siglo, !\tontevidco, 29 de noviembre de 1873,

2697.
::?

1873,

Ln mejor derrota, en El Siglo, l\Iont cvideo, 19 de setiembre de

nº 2637.

-144-

�escenas del pasado, y a los ciudadanos para afincar los hábitos
democráticos que destierren el fantasma de la guerra civil. Fiel
expresión de las corrientes políticas de su tiempo, nuestro periodismo doctrinario prestó celosa atención a las corrientes de opinión y a los sucesos políticos europeos y americanos, siguiendo
de cerca, y con preferencia, las luchas del liberalismo en el viejo
•
continente.
Su influencia en el decurso histórico nacional ha gravitado
a la vez sobre la ciudadanía, en cuanto prédica sostenida de ideales constructivos y negación de la anarquía, y sobre el propio
gobierno al enfrentarle con un sistema de frenos y balanzas, denunciando las arbitrariedades, los fraudes electorales y todos los
atentados del poder. Desde este punto de vista la prensa independiente ha sido el monitor más efectivo de la gestión guberna·
mental. Mal puede concluirse que los periódicos principistas,
desde una oposición sistemática, provocar on la caída del régimen
civil en las jornadas de enero del 75. Por encima de sus arrebatos
y excesos circunstanciales, la prensa libre no fue intransigentemente hostil a Ellauri, como lo había sido frente a Batlle, y su
portavoz oficial -El Siglo- fue la mayoría de las veces, el má.!
decidido defensor del gobierno legal del doctor Ellauri frente a la
pertinaz obstrucción de los partidos netos.
La prensa principista, como se ha señalado, jalona inequívocamente una etapa de definitiva superación en los anales de
nuestro periodismo político; emprendió la suprema tarea de re·
construir nuestra convivencia cívica, rudamente quebrantada por
la acción corrosiva de las luchas partidarias, cubriendo un importante tramo en el derrotero de nuestra emancipación mental. No
ya implícita, sino expresamente, se plantea la prensa de entonces
en la tesitura americanista de Alberdi, Sarmiento, Lastarria y
Bilbao, la urgencia de consignas constructivas que encaucen nues·
tro unívoco destino nacional. De ese modo hereda la esclarecida
tradición del periodismo ideológico en cuya línea militaran El l niciador. El Comercio del Plata, El Orden, El Nacional y La América.
El Sigl.o, "diario político liberal" por autodetinición, ha gra·
vitado señaladamente en el decurso de siete décadas de la vida
nacional (1863-1920). Entre los publicistas de su temprana promoción, iniciados en el periodismo bajo la advocación de Juan
Carlos Gómez, figura el doctor José Pedro Ramírez que, desde el
editorial político o la dirección alternativamente, habría de imprimir al diario, durante los dos primeros lustros de su existencia, el
sello de su vigorosa personalidad. Integrante de la primera redac-

-

145 -

�ción, colaborador personal de Flores en la Cruzada de Abril, retorna a Montevideo luego de las jornadas victoriosas del 20 de febrero
para suceder en la dirección al doctor Carlos de Castro. AJ frente
de El Siglo y ya en franca divergencia con el caudillo triunfante,
forjará el temple de sus convicciones y su austera moral política,
puestas a prueba más tarde durante la oposición intransigente al
gobierno de Ballle. Doctorado en abogacía en 1857, egresaba de
las aulas bajo la inspiración filosófica de Don Plácido EJlauri
y el magisterio jurídico de Tristán Narvaja y Gregorio Pérez
Gomar. Espiritualista, suscribe junto a la juventud del 72 la
Profesión de Fe que consuma su ruptura con el catolicismo. En
política, sin renunciar a la tradición colorada, propugna -dentro
del partido conservador- el culto de los principios liberales.
Figura descollante de nuestro civilismo. ha sido el más hábil conciliador del ideal doctrinario con los apremios de la realidad polítjca. 1
Con Julio Herrera y Obes se identifica el tono cáustico e
incisivo de El Siglo durante el ciclo principista. Colorado por
tradición y conservador por convicción, elocuente orador y brillante parlamentario, universitario de nota, siguió en el campo
especulativo las consignas del racionalismo. invariablemente fiel
a la escuela espiritualista de su mae ~ Lro Plácido Ellauri. 2 "ivlatizó sus estudios de humanidades y jurisprudencia con audaces
aventuras políticas iniciadas en los disturbios de 1857 que hicieron
crisis en 1863. Echó su cuarto a espadas en la ;:&gt;rensa revolucionaria y en la campaña florista, y triunfante ésta, marchó a la
guerra del Paraguay con el cargo de Secretario del general oriental. La organización institucional de 1868 lo halló en la redacción
de El Siglo en cuyas páginas modeló su personalidad periodística.
"Los artículos de José P edro -diría muchos años después Julio
Herrera y Obes- escritos en párrafos oratorios y torrentosos eran como
aquellas e~padas de dos manos de los guet'eros medievales, que destrozaban
y ap)a5taban cuanto caía bajo el golpe de su tajo ... como periodista .•.
sufría los jnconvenientes de Ja excelencia del arma que es~rimía. Las es·
padas de dos manos por efecto de su peso, ofrecían el peligro de que si
el guerrero erraba el golpe se desarzonaba y quedaba expuesto a recibir
en la cabeza el golpe de maza del enemigo. Pero pocas veces José Pedro
erraba el golpe; y lu ego, ~ra de tal violencia el tajo que con el viento de
la espada solía derribar al contendiente sin herirlo ... " ( J ULIO HERJU:RA Y
OeEs, El "Cenáculon de El Siglo, cit., en Revista Nacional, año V, nQ 53,
p. 270.)
1

"El Janet urusn1ayoº llamaba a Julio Herrera y Obe-. el publicista
Angel Floro Costa, aludiendo a su espiritualismo ortodoxo. ANGEL FLORO
CO!&gt;TA, La metafísica r la ciencia, ~fontevideo, 1879.
:.?

-

146

�La brava campaña lo llevó al destierro y 1a marea revolucionaria
lo trajo nuevamente a los lares. El presidente Gomensoro, después de la paz de abril de 1872, lo llamó al Ministerio de Gobierno
y Relaciones Exteriores, cartera que re~ignó meses después para
ingresar a la Cámara de Diputados. Del Parlamento salió para
el destierro en la triste jornada de la Barca Puig." 1
Las convulsiones filosóficas y políticos que conmovieron las
últimas décadas del pasado siglo no log raron apearle de Jos rígidoa
dogmas de su primera juventud. Individualista por definición,
celoso opositor del Estado, representa al granado civilismo bajo
cuya consigna vuelve al gobierno, decantado en 1890, el principismo de 1873.
Cuando a fines del 72 José Pedro Ramírez abandona la r edacción política de El Siglo le sustituye Pablo De María, flama nte
universitario de intachable rectitud cívica. Don J osé María l\1uñoz,
el austero patriarca del principismo fue -al decir del doctor Petit
l\1uiioz- su "maestro de ideales como de h onradez cívica". Julio
llcrrera y Obes evocando la personalidad de Pahlo De l\1aría
anotaba: "Colorado exaltado entonre~, trajo a la redacción del
cliorio sus entusiasmos, sus energías, sus efervescencias juveniles
que hacían explosión en sus brilJantes artículos de propaganda y
de polémica, escritos con pluma acerada que tenía botes de lanza
y tajos de espada''. 2
Entre las jóvenes inteligencias que se reunían en el "Cenáculo"
de El Siglo, Carlos Maria Ramírez cobró rápi&lt;lo ascendiente
merced a ~u precoz talento. Carrera n1cteórica, egresa a los 19
niio~ de la l Jniversidacl ya redactor del perió&lt;lico e inn1inente
cntcdr títico de DGrecho Constitucional. Censor implacable ele la
ge tión del gene1nl IJatlle, 1r.vi\ e ante el jurado popular la elocuencia de llugo y la Yehe1nencia de Lnrnart ine. u creclo político
inflcxihlc no admite las transacciones que p1actica su herman o
Jo é I'cd ro y abjura de la divisa colorada para fundir en el n1ác;
p1 í tino rnctal su n1onecla cloclrinaria. Abandona El .5iglo }' el
partido conservador para iniririr una nueva prédica de inrnaculaclo
principi,.n10 desde La Banda Ra,/lcal. órgano efín1cro del radicalis1110 intr:tnsigcnte. Fiscal de Gobierno y ll acicncla ele Go111cnso ro.
1

1 H\ÚI. ~lo:--;11no

nota 1, n Ju1.10 IT ERnERA Y 0:.n:~ .
L'l .Arte de Gobernar, en Rei isla 1Yarional, n9 5. pp. 297 y 298.

J1

R u«TA:\tA:.\rr..

Jh 11111:11.\ 'i OnE&gt;•. El ''(;cnáculu'" de E'l Siglo, cit., en Rev:".sta
1
. l uno
- \ , nQ 5'.,,
' ,ac1011a,
p . ....,t- -r .
'
2

1 ro

-

I ·-(

-

�se aleja del país en 1873 en la hora del ocaso radical- desig·
nado ministro ante la Corte del Brasil. 1
Fiel a las sugestiones de La guerra civil y los partidos,
José Pedro Varela, asimismo emigra del partido colorado para
seguir las aguas de Carlos María Ramírez. Dentro del grupo
radical y constreñido por un idealismo incompatible con el juego
de la política práctica, ve consumarse, luego de la derrota de
Muñoz, la declinación de su partido y la agonía de su periódico
La Paz "muerto impotente -según su propia confesión- en el
abandono de la indiferencia pública". Eclipsado en la prensa
y la política se dará por entero a los problemas educacionales
que le acuciaban desde su decisivo viaje de 1868, para consagrar
-a la sombra de Latorre sus planes de reforma escolar.
Nacido al amparo de la coexistencia de Abril, el diario
La Democracia representa la tendencia nacionalista dentro de la9
fracciones antitradicionales. Su estilo conciso, su tono polémico
y su tajante intención, se asocian con la pluma de Agustín de
Vedia -director y redactor político- que lleva al Parlamento
la más depurada expresión teórica del credo liberal. Periodista
en ambas orillas del Plata, había levantado la bandera de los
principios en Buenos Aires, luego de la Cruzada, en las páginas
del diario La América, secundando luego la invasión de Timoteo
Aparicio desde la hoja La Revolu.ción. Alfredo Vázquez Acevedo,
Francisco Lavandeira, Román García y Domingo Aramburú,
complementaban por entonces la plana mayor de redacción de
La Democracia.
Los periódicos doctrinarios. baluarte del principismo del seten·
ta, por encima de matices y circun"tanciales diferencias, definen,
pues, una tónica ideológica dirigida a la renovación mental y social
de la Repúb1ica. Generosa y altamente íecunda ha sido. en este
"Lo'3 artículos de Carlos l\1aría, formados de párrafos lapidario!'!,
eran como las espadas modernas de combate, ligeras, flexibles, elegantes y
mortíf cra~. porque sus golpes son siempre de punta y van dirigidos al co·
razón. . . después que el exaltado colorado de 1869 se hizo radical y constitucionalista en el 70, su "juego'' tuvo otro defecto mayor. Del punto de
vi sta académico sus golpes eran irreprochables; pero como combatía fuera
de distancia, la punta de su espada no alcanzaba a herir en el pecho a sus
adversarios. Diríase que al sacarse la divisa de partido había perdido con
la nocion de las distancias y los colores políticos, la certidumbre de los
enemigos a quien debía combatir, y así se le veía un día aliado a los
mi!mos hombres ciue el día antes furio!amente atacaba .. !' ( JULIO HE·
RRERA y OnES, EL 'Cenaculo" de El Siglo, cit. en Revista iVacional, año V,
o 9 53, p. 270.)
1

•

-148-

�•

sentido, la experiencia periodística cumplida entre la Paz de Abril
y el ~1otín de Enero, al amparo de la coexistencia de los partidos
po]íticos. 1

El problema de la educación nacional aparece a los ojos del
principismo con la trascendencia de postulado primario del cuadro
institucional en que inscribe su programa.
La ímproba obra de la prensa, la prédica de los sanos principios, la legislación más avanzada, la legítima verdad de las
institut iones, serán palabra vana mientras no se eduque al pueblo,
y mientras la ciudadanía no tenga cabal conciencia de los derechos
y obligaciones que rigen la convivencia cívica. En e~te sentido
la ge~tión del principismo vuelve a poner el acento sobre nuestra
r.nndcnte realidad social y define en el orden práctico su más
rcle\•ante consigna.
La instrucción pública era uno, si no el primero, de los ruhros deficitarios de la incipiente sociedad oriental que aún oscilaba entre los hábitos del coloniaje y las prácticas republicanas.
Sometida al incesante aj etreo de la guerra civil y acuciada por
las diarias necesidades de un penoso subsistir, los problemas de
1 So bre el periodismo principista véase: Ar.usTÍN DE \ ' F.lHA, La reacción

civica ele 1880, en Revista Nacional, nº 14, p. 161; SANTIAGO l\IACIEL, Ora·
toria l'arlanienraria, Cadencias y Decadencias, en Revista Nacional, nº 38,
p. 295; Gt JLLt:Rl\10 STEWART ' ' ARCAS, Francisco Lal'andeira, en Revista Na·
r.io11al, ni? 13, p. 8 l; Jt.;LtO HERRERA Y Oors , El "Cenáculo" de El Siglo, ctt., en
/it!t i~ta 1Vacional, nº 53, p. 295; J UAN CAIU.oc; GÓJ\1EZ llA F.DO, l osé Pedro
Ran1írez, en Revista f'rºacional, n º 6, p. 258 ; RA ÚL l\t o"'TERO Bt'STA?&gt;tANTE,
La Tradir.ión Oriental, en Revista \neion al; At.ar.nTo PALO~lf.Qt; F, Escritos
tic Car/o, 1\farfa Ramírez, e n Revista del lnHituto Histórico r Geográfico,
lomo 111, nQ 2: [,\cusTÍN DE \ 't:DIA v J osi: P•1&gt;no RAMÍRF.ZI. I.a deportación
a l.a l/&lt;1bana en la Barca Puig, Historia ele un atentado célebre; J E t ALDO
o~A. } o.~é Pedro l'arela, en Revista Nacional, nº 86, p. 286: ANCEL FLORO
Cos l'A, 1~·cos del Partido Colorado, en Biblioteca f\1acional, l\Iontevideo,
Colección ¡\/elirin La/inur, t . 22; [ WA HINCTON Br.n 1( DEZ1. Los Oradores
de la Cámnra. R etrato~. Bocetos r Caricaturas de alguno~ dipu tados de 1873.
/'or un a/uionado, l\.1ontevideo, 1876, en Biblioteca Nacional, l\1ontevideo,
Colección 1lfelián La/inur, t. 11; JACK, Siluetas, en Sonetos, l\lontevideo,
189.1, en Biblioteca Nacional, l\Iontevideo, Colección. !t-1clián. La/inu r, t 66;
HA t'Jt,
lo NTf:RO Bus TAMANTE, Ensayos, Carlos Ataría Ramfrez, l\fontevideo,
1922: B'IZANTll'fUs, Bosqu.ejos políticos, l\lontevideo, 1886, Josl l\[ARÍA ]• ER·
N ÁNDI z SALDAÑA, Diccionario Uruguayo de Biogra/ias, l\1ontc\·ideo, 1919;
Et rc1.N 10 J&gt;r.. TIT l\.IuÑoz, Trazos para una silueta espiritual de Don Pablo
Dr. 11oría, en Revista Nacional, l\1ontevideo, t. L \ ' J, n'&gt; 168, p. 367; HAROLD,
/'criúdicos y pcriod1sta 5, en Anales del Ateneo, t. I\', p. 81, ~lontcvideo, 1883.

-

149 -

�eu educación aguardaban, tras forzosas posposiciones, la urgente
iOlución que su gravedad venía reclamando. 1
De hecho, las instituciones implícitas en la Constitución no
existían sino en la letra del Código. El analfabetismo y su secuela
de indiferencia y despreocupación inhabilitaban a buena parte de
la población para el ejercicio efectivo de la ciudadanía. En 1873,
Agustín de Vedia, el paladín del principismo nacionalista, con·
signaba esa amarga realidad. "Es una verdad dolorosa. . . que
la verdadera democracia no existe entre nosotros. La democracia
es el gobierno de todos; y nuestros gobiernos son siempre y
tienen que ser --dada nuestra condición social- la espresión de
la más afortunada, de la más audaz, de la más fuerte de las minorías, con relación á la masa común de los habitantes. La gran
mayoría del país arrastra -con corta indiferencia- la vida
miserable del coloniage; pesan sobre ella las cargas abrumadoras
y no disfruta de ninguno de los beneficios de la civilización ...
esa gran masa de preocupaciones y de tinieblas se levanta como
nn obstáculo invencible contra tod~ idea de reforma y de progreso". Y se preguntaba Vedia: "¿Pretenderemos afirmar la
República sin modificar su fundamento \ivo?. . . Eso sería pre·
tender edificar sobre lodo o sobre arena. La República no se
constituye sin ciudadanos. Estos no se forman sin educación, sin
aptitudes, sin inteligencia. ¿De qué sirven las declaraciones pomposas de derecho que consignan nuestras leyes, si no hay en los
ciudadanos aptitud para conocer y ejercitar su derecho?. . . No
tener conciencia del derecho y carecer de él, son dos cosas idénticas. La ignorancia que es el envilecimiento del espíritu no es
sino el pedestal de la tiranía. La democracia es el gobierno del
pueblo por el pueblo. Pero ¿qué ha de salir del seno de un
pueblo que carece de las aptitudes y de la idoneidad para el
gobierno propio? ... " Y hurgando el fondo del problema eleYaba
su proposición central: '"La cuestión de la educación del pueblo
es la gran cuestión de la democracia - la escuela es el fundamento
de la República . . . esa cuestión se ha dicho, refunde en ~í todas
las de1n~s cuestiones: no hay in~tilución. no hay reforn1a que no
necesite hallarla resuelta. . . En tanto que la política nacional no
se proponga el fin determinado de con1batir la ignorancia, podrán
e;, f'Ú n con~ii!na Ace,·edo, las ec::tadisticag re\'elnn la penoc::a po ~ tra­
citín de nul'st ra en~~ñanza. En 1872 la in!&gt;truccicin primaria de la República
l

romprendía 11 n total de 245 e-.cueJas para una población de 16.786
nltnnnos l'n todo tl país. (EDt..ARDO ACE\'EDO, 1Yotas ) .4p'.lntes, etc., cit.,
t. III, p. 71i7.)

-

150-

�aplacarse las dificultades opuestas á la organización definitiva de
la sociedad; podrán alcanzarse soluciones lran_itorias ó aparentes,
pero ahí es.tará como amrnaza terrible con tra la paz y contra la
propiedad, el triple problema ele la n1iseria, de la libertad y del
progrr~o". 1 Cotno sostenía Vedia, todo el edificio de nuestra
organización republicana reí'lan1aba en su base los sólidos cimientos de In educación. inexcusablr YÍa ele cn1ancipación.
El problema edu cati\ o trnía h ondas raíces en A1nérica latina.
En In hora crucial de las instituciones liberales. se preguntaba
Esteban Ech 'vcrría: ''Los que di cen que han lrabaja&lt;lo y trabajan
por In patria. los que se afli jen y desesperan, no viendo término
u sus rnalcs, ¿córuo es que no hayan pensado en echar n1ano del
único rccur~o que podía re1ncdiarlos. la educación de la niñez
ncan1inacln n la democracia?., 2 Bilbao. mae!!lro de nuestro principi mo liberal, haciéndose eco del palpitante problema educativo
an1ericnnu insistía, en su devoción práctica por la libertad, señalando el único camino posible: "~o sepa reino de nosotros ni
pueblo más de lo separado que se encuentra. Eduquémoslo en la
teoría de la individualidad, del derecho ele igualdad y de honor." 3
J&gt;ara la juventud del 73, al día con Sarn1iento y con Bilbao,
con Echcvcrria y con Lastarria, la educación popular se erige en
consigna cardinal del diario combate en la prensa, en la tribu na
y en la Cámara. Fueron sus apóstoles en la acción Agustín de
Vedia y Jo"'é Pedro Varcla. y s i a uno corresponde la concepción
del programa al otro pertenece su definitiva consagración . Agustín
de Vcdia clC'sde su mocedad hab ía co1nprcndido la gra\'itación del
problema. )·a en lü61. en El Ir:~~. el jo\•en periodista planteaba
con rigor axio111ático sus reflexiones sobre nuestro futuro. "Tene1nos la convicción íntin1a de que la rnayor parle de las desgracias
inclivicluales y sociales desaparccct án cuando In ilustración c:e haya
difundido lo bastante en las 1nasas, parn apartarlas del camino de
lo errores: que en la difusión de las lel ras c~lá la gran palanca
del progreso y de la ci\'ilización ..." 4
Disc11rso de Agustín de Veclia en la Cámara de Repre~enta11tes, en
JJia1io de Sesiones ele la Cá1nara de Representantes, cte., cit., t. X\ 111,
1

p. 367.

illanual de Eriseñanza, etc., en L1; 0POLDO
Dos t•tapas dt•l pensaniiento hispano-americano, cte., cit., p. 101.
2 E sTr:uAN Ecu1::vFRRÍA,

a FnANCisco BILBAO,

ZLA,

Sociabtlidad chilena, en I bici., p. 105.

1 .Act e-. rÍN or \ rotA, ,y ucstras ideas, en /;,'[ Jris, :\Ion te\ i&lt;lco, 15 de
abril Je lf61, n9 l.

-

151 -

�Vedia, estrechamente vinculado a Buenos Aires, traía a
nuestro medio asimismo la voz del principismo porteño, por entonces empeñado en análogos problemas educacionales. "Lo urgente,
lo vital, porque tenemos que educar a los ignorantes bajo pena
de la vida -clamaba Mitre en el Senado-- es robustecer la acción
que ha de obrar sobre la ignorancia que nos invade, velando de
día y de noche sin perder un momento ..." l
El principismo asoma por entonces en la plenitud de su vigor
constructivo, señalando las urgentes tareas a emprender. A la
fundación de la Sociedad de Amigos de la Educación Popular
se suman los reclamos de los programas doctrinarios. 2 "El
Club Nacional ha comprendido --dice La Democracia- que la
educación pública es una cuestión de vida ó muerte para la repú·
blica que debe acordar el derecho de sufragio á todos los ciudadanos. La existencia de una clase numerosa de no votantes ...
es incompatible con la teoría del republicanismo y es un elemento
peligroso para las instituciones republicanas. . . Combatir la ignorancia es pues el medio más eficaz de resolver los grandes problemas que amenazan nuestra existencia social y política ..." 8
Idénticas preocupaciones denuncia La Paz donde alientan las
voces de Carlos María Ramírez y Emilio Romero, y la prédica
educacionista de José Pedro Varela, bregando por la instrucción
escolar y cívica : "para nosotros la capacidad política es necesaria
para el ejercicio de los derechos políticos y como es casi imposible constatar aquélla, debe ser condición indispensable para
poder usar de esos derechos el saber leer y escribir, es decir el
tener la posibilidad de conocerlos. . . Cuando menos esa base
rudimentaria de la educación es necesaria para entrar al mundo
de la civilización único en que se agitan los pueblos democrá.
,, 4
t1cos ...
1

JosÉ Luis

RoritERO, Las ideas políticas en Argentina, cit._ p. 163.

ftlnni/iesto del Club Nacional, l\fontevideo, 7 de julio de 187~ en
Biblioteca JVacional, l\Iontevideo, Coleccién !lfelián. La/inur, t. 108.
2

La educación popular, en La Democracia, l\lonte\'Jdeo. 20 de julio
4-0.
de 1872,
·1 Los principios políticos, en La Paz, Montevideo, 27 de diciembre de
1872, nº 517.
Cfr. además: Los gobiernos r la educación, en La Paz, l\1ontevideo,
28 de diciembre de 1872, nº 518; La institucion municipal, en La De~­
cracia ~Iontevideo, 6 de agosto de 1872, n O 54; El presente y el porvenir,
en La' Democracia, l\lonle\ ideo, 1O de setiembre de 1872, n° 75; La instruc·
ción Publica, en El Siglo, ~1ontevideo, 18 de marzo de 1873, n° 2493.
3

n°

-

152 -

�'

Electo representante nacionalista en los comicios de noviembre
del 72, Agustín de Vedia llevará a la práctica desde el seno de
la Asamblea sus miras definitivas sobre la instrucción y la ense·
ñanza, encauzando todas las .aspiraciones que desde diversos
aectores se pronuncian en ese sentido. Son sometidos por enton·
ces a Ja consideración legislativa el proyecto &lt;le libertad de
estudios del propio Vedia; 1 dotación de S 20,000 para la ense·
ñanza de VilJalba; 2 el de creación de la cartera de Instrucción
Pública, de Pedro Carve ;3 el de establecimiento de escuelas por
las Juntas Económico Administrativas, de Garzón, 4 coronados por
el plan ele reorganización total que eleva Agustín de Vedia el 9 de
mayo de 1873.
El extenso articulado del plan V edia partiendo del principio
de la enseñanza gratuita e igualitaria, postula la creación del
Instituto de Instrucción Pública y del Departamento general de
escuelas, prevé las rentas escolares propias en base a la contribución directa, propone la fundación de institutos normales, de
1ns pece iones y Juntas Vecinales, de colegios de enseñanza superior y cursos complementarios de enseñanza agrícola e industrial.
Fiel a las pragmáticas del programa del Partido Nacional, reglan1cnta el funcionamiento de los colegios de enseñanza superior,
las sesiones generales del magisterio y las bibliotecas escolares. 6
A raíz del proyecto de Vedia se hizo nutrida propaganda de
principios. Su plan legislativo coronaba muchos de los proyectos
que venía sosteniendo con ahinco desde 1868, venciendo dificultades y superando estrecheces, la Sociedad de Amigos de la Educación Popular.
I.. a juventud principista, entregada con ardor al problema de
la educación del pueblo, debió enf rcntar a la Iglesia, una vez más
-como ya lo hiciera en cuanto al dogma en Ja Profesión de Fe
Raciorurlista- en punto a la enseñanza religiosa. Como lo consigna Ar&lt;lao. la crisis de la fe, que comenzaba a gestarse por
entonces. debía oponer forzosamente dos criterios antagónicos
-laicismo y catolicismo- en cuanto a instrucción. Los j óvene3
Proyecto de ley áe Agustín de 1'edia, en Diario de Sesiones de la
Cárnnra de Representantes, etc., cit., t. X\.IIJ, p. 189.
1

:?

I bid., p. 161.

a / bid.,

p. 198.

.. /bid .• p. 315.
li

Ibid.• p. 370 a 378.

-

153 -

�adictos al Club L' niversilario y los principistas de la prensa liberal,
condenan con furor -al tono que en su tiempo habían impuesto
los escritos de Bilbao- toda intervención de la Iglesia en el
mecanismo institucional.
El artículo 75 del proyecto de Vedia, referente a la proh ihición de la enseñanza religiosa en las escuelas. reanudó el pleito
latente entre nuestro racionalismo espiritualista y el catolici~n10
escolástico. Mo11señor Jacinto Vera, portaYoz oficial del clericalismo. se dirige a la Cámara pidiendo la desaprobación del
Cuerpo Legislativo al Proyecto de Enseñanza. 1 X ue,•amente El
Siglo, estandarte del liberalismo racionalista, objeta los reclamos del catolicismo: "La enseñanza religiosa en las escuelas
públicas -sostiene frente a El A-Jensajero del Pueb!o- es un
ataque á Ja libertad de aprender y á la libertad de enseñar ...
El E~tado enseñando en sus escuelas una religión deter:ninada se
convierte en propagandic;ta &lt;le una creencia religiosa y al hacerlo
extralimita sus facultades. . . la misión del Estado no es la de
imponer tal ó cual religión ... tal ó cual dog1na. sino la de garantir
la libertad de todos para re~petar la libertad que tiene todo hombre de adorar á Dios según su conciencia ... " 2
El principisn10 rei tera entonces viejas posiciones. insistiendo
sobre el pro} eclo de ,, edia: "no persigue la cn~eñanza atea" -afirma El Siglo- sino la en"eñanza laica. con plena liberl3d de
pcn~amiento y de dogma. como lo establecen ~us má3 estrictos
principios filosóficos y políticos. "Escuela atea sería, si en ella se
enseña" e la no existcncin de Dios. . . pero es un absurdo y nada
más que un absurdo empeñar::ie en sostener que hay ateísn10 en
el simple hecho de no intervenir el Estado autoritariamente en la
propagación de determinadas creencias y en fiar la enseñanza
religiosa al seno del hogar doméstico. No"otros pugnamos por
la libertad y la libertad no es atea. Es al contrario la en1anación
más sublime de Dios .. , 3
1

nO

Primeras escaramuzas, en El Siglo, l\Ionte\'ideo, 16 de mayo de 1873,

2537.
~ lnstn•rcion

F1iblira, t•n FI Siglo, \fon'&lt;'' 1Jeo, 15 d&lt;' moyo de 1873,
nO 2536. Cfr. además: El fanatismo en campaña, en El Siglo, l\Jontevideo,
1 ~ de mayo de 1873, nº 2535; La enseñanza religio~a. en El Sislo, l\lonte·
video, 16 de mayo de 1873, nº 2537; Instrucción Pública en El Siglo, l\1ontevideo, 20 de mayo de 1873. n9 2510; Templo' y escuelas, en El Siglo,
1.fontevidco, 12 de ma} o de 1874, n 9 2826.
a l.n ~Jeñan;a religiosa, en El Siglo, ~Jonte,· ideo, 16 de mayo de
1873, n9 2537.

-

154-

�Con el proyecto de Vedia y su sonado debate parlamentario
y periodístico se aj U!-.tan criterios definitÍ\'OS en materia ele enseñanza rcligio~a. El laicismo en la in~truccié1n oficial. que será
sello distintivo de nue-tra educación popular. tiene en el pro} ecto
ele Agustín de Veclia su más temprana expresión legislativn.
José Pedro \ 'arela, de regreso d e su viaje a Europa y
Estados Unidos. trae en 11168. con la ami~t&lt;Hl y el consejo de
~nr1nicnto, 1 la" ideac; nutricias de su progran1a de educación común. 1'cmperam&lt;&gt;nto n1aduro en las lides periodíc;ticac; y políticas.
avnhía todo cuanto significa el atraso ele nuC' tra enseñanza y
dcc·i&lt;lc ernprender desde el llano, con sus i&lt;lens y su experiencia,
aqtH•lla lucha contra la barbarie. que -según , armiento- la
ciuilización venía reclan1ando con urgencia irnpoc;terrrable. a rie~go
ele pcrch•rse todo lo conquic;tado. Denunc-ianclo la filiación de sus
idea" r.ducacionales ~crihí a el propio V arela en 18í 1: "Pueden
sin duda encontrarse fecundas fu entes rn 1os e~critorrc; ruropeos,
pero por mi parte. he tomado por guía á los grandes escritores
norteamericanos porque n1e ha parecido qui! n1its pro\ cchosas y
n1ás ndnptables á nuestro país serían las iclea.; encargadas de ejercer influencia sobre poblaciones dcmocrátir.as y republicnnac:, que
las que tienden á obrar sobre los pueblo" ari-.tocrátir.o ele Europa.,, 2 Su concepción social de la escuela como f unclamento
inc:titucinnal del ordenamiento democrático. s · revela con singular
....
lucidez en el libro /.,a Fduración &lt;lel Pu eblo. "I..a escuela -ob5erva
\'nrc•la- es In hase de la Rrpúhlica. Sin ella porlrún vivir y
~ostcnc•rse los gobiernos des póticos: pero las cle111ocrncia sólo
r.ncnntrarán el d&lt;''quicio. el caos. mientra no eduquen el cao" ...
I&gt;c·hido ú la falta ele cclucaeión de nuestras ma'-a" é... ta.; per1nnneren
rcncra1n1ente aj&lt;&gt;na:) á todos los movimientos de opinión que se
OJH.'rnn entre nosotros. Sólo las pequeóas facciones del país que
!IP llnrnnn clases ele' adas. se agitan y pienc;an. T~l resto pcrrnanece
e trnño á todo; sordo lo mi ·mo al rug ido de Ja ... tormenta' revo1 Al regre"ar tic &lt;:u viaje, d&lt;'cÍa Sarmiento r.n B ueno~ Aires : '• ... yo

'""~º dt• un paí

f E..1ado" Unidos l donde la cdur.acirín

e~ todo, donde la

cclucnrión ha con~e~uido establecer lo. verdadera dcinocracia, igun1ando las
rnr.ns y las clac:irc;. l\o~otroc; n l'Ce~i tamot' escue)u., porque ella-. c:on la base
cln todo gohil·rno 11·public11no ••• ". ( EouAlWO Acr.\ F:Do, 11na/es 11 istóricos, etc.,
r.it., l. 111, p. 616.)
2 Jo

í:

Pi:uno

\'.\tU.LA,

!.a J:ducaciún del Pueblo, :\Ion tevi dco, 1874.

-

155 -

�lucionarias que á la dulce armonía de las grandes doctrinas quo
suelen llegar hasta nosotros ..• " 1
La acción de V arela desde la Sociedad de Amigos de la
Educación Popular, junto a Elhio Fernández y Carlos María
Ramírez, se concretó prácticamente en la fundación de establecimientos escolares. A la escuela Elbio Femández y su feliz experiencia, comenzaron a sumarse en la capital y en el interior
nuevas escuelas y bibliotecas públicas. A poco, la influencia de
V arela trasciende a la enseñanza oficial al incorporarse -junto
con el eminente educacionista Emilio Romero- a la Comisión
de Instrucción Primaria de la Junta Económico Administrativa
de Montevideo.
Condensa V arela su credo reformista en La Educación del
Pueblo, asimilando en punto a enseñanza las doctrinas más reci·
bidas por entonces en Prusia y Estados Unidos, que complemen·
tará con el aporte de su propia experiencia: la democracia efectiva
y práctica requiere el concurso de toda la sociedad y no el aporte
de una élite ilustrada que se yergue frente a una mayoría empe·
queñecida por la ignorancia. Para lograr ese fin, afirma Varela,
la escuela debe ser laica, independiente de toda tutela religiosa
o filosófica.
En la misma tesitura racionalista de Vedia, Varela define
posiciones frente a la Iglesia en su respuesta a la Pastoral de
Monseñor Jacinto Vera, que condenaba a ]as sociedades libres de
educación: "La Sociedad de Amigos de la Educacióri Popular
tiene por propósito fundamental el propender al desarrollo del
pueblo por el pueblo. . . Su objeto es puramente educacionista.
Como no viene a detentar ideas políticas, no sirve a determinadas
ideas religiosas. Las comunidades religiosas y las escuelas filosÓ·
ficas que se han organizado para combatir el catolicismo aspiran
!egún la palabra de SS. a descatolizar al pueblo, nosotros aspiramos á educarlo no formando católicos, ó protestante;;. ó racionalistas, ó ateos, sino hombres educados que seguirán el dogma que
, verda d encierre
.
"• 2
mas
"¿Queréis una prueba palpable -decía Varela- de que el pueblo,
el verdadero pueblo permanece completamente ajeno á todo movimiento?
Ved, Jo, que aquí nos encontramos reunidos. ~1ús ó menos todos tenemos
alguna inbtrucci&lt; n, r esultado de ahí que las ideas que he yertido tienen poco
interé" para vol-otros, porque al menos en el fondo las conocéis ya. l\fi trabajo eq pueq, hasta cierto punto estéril. ' ' engo á predicar á convertidos:•
(J OSE PEDRO \ .ARELA, La Educación dtl Pueblo, cit.)
2 CoNTRAPASTORA'1 en El Siglo, ~1ontevideo, }Q dt marzo de 1874,
nº 2i69.
1

•

-

156 -

�La obra educacional que amagaba revolucionar nuestra enseñanza, gestada al amparo del principismo doctrinario, no pudo
concretarse definitivamente hasta 1876, con la discutida adhesión
que Varela prestó al gobierno de Latorre desde la dirección del
Instituto de Instrucción Pública.
Educar y poblar. Tal era la consigna del principismo en el
orden social. A la ignorancia de la campaña y a su despoblación
ha achacado sistemáticamente las causas fundamentales de las
guerras civiles. Y al interior del país se vincula el problema del
progreso material, en cuyo desamparo -carreteras, ferrocarriles,
puentes-- se explican la menguada población y los mínimos ín&lt;lices inmigratorios.
Con intermitente celo se ha dedicado la prensa principista
durante la presidencia de Ellauri a la propaganda colonizadora,
que sin duda implicaba vastos y complejos supuestos; pero la
iniciativa periodística no llegó a cu aj ar en proyectos de ley o en
efectivas realizaciones.
Nuestro liberalismo se mostró dúctil y permeable a los avan·
ces del progreso material, siempre que no comprometie~en o
pospusiesen las conquistas institucionales primarias. Predicó una
política inmigratoria racional, preferentemente agrícola, adj udicando la iniciativa equitativamente al individuo y al Estado. La
propaganda inmigratoria no prosperó todo lo deseado en razón
de nuestra inestable economía, del clima de guerra civil que se
vivía y del atraso de nuestra campaña, cuyos factores negativos
empujaban hacia Argentina, la ola inmigratoria europea que por
entonces comenzaba a irrumpir en el Río de la Plata. 1
Como ee consignara al plantear la crisis económica y su
proyección política, el panorama económico y financiero del país
durante la presidencia de Ellauri era singularmente grave. 2 "Sé
Sobre colonizaricín e inmigración, cfr.: Esperanzas fundadas. en El
Siglo, ~fontevideo. abril 21 de 1873, nº 2528; Libertad de e3luáios, en
E•l Siglo, Montevideo, 2 de diciembre de 1873, nº 2716; Adelanto3 materiales,
en El Siglo, ~fontevideo, 20 de junio de 1873, nO 2565; La colonización por
cuenta del Estado, en El Siglo, J\;fontevideo, 24 de febrero de 1871, n° 2i64;
Trabajo notable, en El Siglo, Montevideo, 14 de julio de 1874 nº 2875;
E., timulos a la inmigración, en El Si8lo, Montevideo, 18 de julio de 1874,
DQ 2879; FnA"NCrsco BAUZÁ, Colonización industrial, ensayo sobre un sistema
pnra la Rcpúblira Oriental clel Uruguay, ~lonlevideo, 1876, p. 9, BibliotectJ
Nacional. ~fontevideo, Colecci6n !.felián La/inur, t. 23.
l

:!

\ ' éace pp. 82 y ss.

-

157 -

�que la situación es aterrante -decía en los últimos meses de 1373
José Pedro Ramírez en la Cámara-. . . Para mí no es una
novedad ni debía serlo para ningún Representante que íbamos á
llegar al fin del Presupuesto con un déficit. Ese déficit está
calculado en el presupuesto del Poder Ejecutivo en dos millones
y medio de pesos; y esto lo hemos visto desde el pruner momento ... sabíamos todos cuál era la situación; lo sabía la Cámara,
lo sabía el país entero. A quién podía ocurrir que después de
las situaciones que hemos pasado, de estar absorbiendo por años
consecutivos el futuro de las rentas de la Nación con empréstitoc;,
podíamos, el día siguiente de la tempestad arreglar todos los destrozos, realizar el arreglo y colocamos en un punto proporcional
entre los gastos y las entradas, entre los ingre~os y los egresos?" 1
Difícil era arbitrar soluciones al problema del presupuesto. Las
dos tendencias antagónicas que se enfrentaban en la Cámara ~ran
radicalmente intransigentes en cuanto a ideas económicas. El empréstito extranjero y la sanción de nuevos impuestos no llegaban
a cubrir las apremiantes necesidades; era necesario procurar
otras vías. El principismo se negaba a admitir la proposición
candombera de la emisión por la Junta de Crédito Público. porque
consideraba que accediendo desconocía su pregonado principio de
libertad absoluta en materia económica. Al promediar el año 73,
en ocasión de discutirse el proyecto de Ramírez que establecía la
Jibertad de emisión para los Bancos, se llegó a postular por la
Comisión de Diputados una enmienda en el sentido de extender
esa libertad de crédito a todos los habitantes de la República. que
podrían emitir billetes menores de diez pesos con la única condición de que se garantieran con títulos de Deuda Pública. I.. os
~erentec;. de los bancos levantaron su protesta ante la iniciatiYa
de la Comisión de IIacienda de la Cán1ara. Ninguno de lo~ proyectos llegó a concretarse, quedando en pie la antigua legislación
bancaria y. a la vez. el problema de la obtención de ruhros. 2
J_og elementos consen·adorec;. de esa Cámara apoyaron Jos
nuevos proyectos del Ejecutivo. no como la mejor solución sino
como la única practicable en el difícil momento. "Si el proyecto
del Poder Ejecutivo tuviese por objeto dar solución á la cuestión
ele principios que en el campo de la teoría y de la propaganda
se sostiene entre los partidarios de la libertad y los partidarios
Discurso de ]osé Pedro Ramírez en la Cámara de Representantes, en
Diario de Sesiones de la Ca.mara de Representantes, t. X...'\II. p. 376.
1

2 EouARDO AcEVEOO,

Anales JJ;stóricos, t•tc., cit., t. III, pp. 733 y

-

158-

ss.

�'

del monopolio -decía El Sigla- si viniec:e á alterar en sentido
restrictivo nuestra legislación bancaria vigente. entonces los rudos
ataques de que se hace objeto á ese pro}ecto estarían plena1nente
justificados y el Poder Ejecutivo nos encontraría en primera fila
para combatirlo. Pero nada de eso es cierto. El P. E. no prec:cnta
su proyecto como una solución de principios, sino como recurso
financiero del rnornento para atender á las más apren1iantes é
ineludibles obligaciones del Estado.
ro rnodifica en nada la
legi~lación vigente. no altera en lo más mínimo el estado de la
contienda cnt re libernles •v restriccionistas." 1
Se inicia rá entonces en Ja Legislatura una enconada porfía
-preludio y concurrente del colapso del principis1no- que enfrentará en sus posiciones irreconciliables a las dos fracciones
nntngónicns. "l. a cuestión financi era qu e nos agita ha te nido la
virtud de exacerbar las pasiones -consignaba Francic;co Ilauzáhasta el punto en que el debate ricntíf ico, absolutamente necesario
para alcanzar una solución radical, se ha transformado en pugilato
de handerías Iataln1ente ad\erso á los interese3 legítin1os del
paí~"· 2

El l\1ini!:;tro

con .. crvador. ante ]a inn1inencia

dl!l dcco.aco.tre, de-

cide, de cara a la realidad y como suprema concec:ión a sus
principios cconómiros, jugar su última carta, y con ella la suerte

del gobierno ele I·:llnuri, en el pro}c&gt;cto de concesión de la emisión
menor a los flanc o$ privados. ""\a no podrá tacharse con razón
al Sr. Ministro ele llacienda de que por terquedad en sostener
los principios ele la escuela cconón1ica á que pertenece. dec:.atien&lt;le
las necesidadr.c:. inás urgentes clcl E~ tado y arrastrn al país á la
ruina -decía El Siglo-. El Sr. Bustamante ha creído, con razón
ó sin ella, quA nntc la ahsoluta ca1 cncia de recursos podía y debía
aplazar lus soluciones radicales clel problema de la e111h;ión n1enor
y iuloptar un cspcdiente transitorio que rec:.ponrliese á lac:; angustiosas nccesiclnclcs &lt;lcl momen o. 1 a cuestión de principios e;,tá
pues nplazada }' es en el tcrr~no ele ln conveniencia en el que
dcbcn1os cxa1ninnr así el pro C?clo del Gobierno ..." 3
El proyecto de fluc;tamanle. cnc11ac.1raclo y concebido dentro
ele la C!:ilricta y apremiante realidad financiera del mon1ento.
Curstión dr t•icfa o muerte, en El Siglo, ulontevi&lt;leo, 20 de diciem·
brc de 1874, n9 3007.
1

2

El Siglo, ,\lont1•\'idco, 10 de novjemure de 1874.

n~

2973.

a /'ror&lt; druno~ con niétodo, en El Siglo, ~Iontc\.i&lt;leo, 22 de Jiciembre
de 1874, n9 3009.

-

159 -

�eJgnifica un nuevo esfuerzo del principismo dispuesto a mantener
el gobierno institucional de Ellauri aún enfrentando los hasta
ayer inconmovibles dogmas de su teoría económica. Ante la situación desesperante, no se trata -tal es el criterio del Ejecutivode encontrar una solución concorde con los principios o una
fórmula definitiva, sino un paliativo que permita salvar el crédito
y evitar la inminente bancarrota. La bancada candombera, encastillada en su oposición al Ejecutivo, y particularmente en su
aversión personal al Ministro de Hacienda, condena desde la
Cámara el proyecto, ahora con los mismos argumentos con que
impugnara inveteradamente al liberalismo económico. En efecto,
ante los apuros del Poder Ejecutivo, la fracción neta de la izquierda desecha la obligada transacción que propugna el doctor
Bustamante en base a la emisión menor, saliendo a su paso con
el proyecto de emisión por Ja Junta de Crédito Público que había
sostenido en el período anterior, cuyo expediente carecía, en
aquellos graves momentos, de inmediata viabilidad.
"Cuestión de vida ó muerte" -bajo cuyo lema defendía la
prensa conservadora el proyecto del Ejecutivo- era, en verdad,
la del arbitrio de recursos. La solución candombera de ningún
modo prometía conjurar la crisis en el término perentorio que
su gravedad le asignaba.
La defensa del doctor Bustamante frente a los cargos de la
representación parlamentaria de la izquierda es todo un alegato
probatorio, no de la inepcia, sino de la impotencia del principismo
para conjurar por sí el cataclismo económico-político. En su
brillante discurso el Ministro revista el proceso causal del caos
que amenaza al país ante la negación de recursos al Ejecutivo.
Precioso documento que revela ]a intransigencia neta y la angustiosa pendiente que precipitará la caída del gobierno de Ellauri.
"No sé en qué consiste la culpa del actual Ministro -decía Busta·
mante . ¿Es porque no ha podido hacer uso del crédito? Tampoco ha podido usarlo el señor Peñalva. Será porque no han
podido realizarse los cuarteles? Es imputable eso al Ministro de
Hacienda? Será porque la renta de Aduana ha disminuido en
cerca de un millón de pesos? Es imputable eso al Ministro de
Hacienda actual? Será porque no ha sido posible tomar dinero
en hipoteca sobre el Mercado? También será imputable eso al
actual Ministro de Hacienda? . . . Será imputable al actual Ministro de Hacienda la situación presente y los apuros que rodean
al gobierno . . . porque no ha dado valor á lo que no tenía, porque
no ha podido colocar ni valorizar lo que el Sr. Representante
-

160 -

�acepta como un valor realizable por la cantidad de 700.000 pesos,
las acciones de Ferrocarriles? Estas son Sr. Presidente las verdaderas causas inmediatas, á parte de las causas lejanas y más ó
menos mediatas que han traído al país á la situación en que &amp;e
encuentra: La disminución de nuestra principal renta que es la
Aduana y que deja un déficit de muy cerca de un millón de pesos
respecto al año 73; la imposibilidad de realizar las acciones del
Ferrocarril, la imposibilidad de obtener dinero sobre el Mercado.
l\1e parece. . . que nada de esto se le puede imputar á la persona
del Ministro de Hacienda actual. A menos que se le quiera juzgar
y condenar porque no ha encontrado el medio de convertir el
polvo en oro ... " 1
Así pues, librado a su propia suerte, el Ejecutivo impotente
veía levantarse ante sí una sombría reacción. El descalabro eco·
nón1ico, al conjuro de concurrentes políticos, ahoga al gobierno
doctrinario que arrastrará en su estrepitosa caída, a los hombres,
a) régimen y a los principios que cimentaban la feliz recuperación
&lt;.'Í\'Íca del 72.

La última batalla financiera y politica del Gobierno del Dr. .é'llauri, en Revista /\'acional, n9 116, p. 291.
1 PEDRO B usTA?ttANTE,

-161 -

��•

CONCLUSION

��Tal, la suscinta historia del Principismo. A esta altura, pa·
rece ineludible volver a asomarse al tema desde cierta postrera
pcrspcct i\'a, para tentar una valoración, siquiera provisoria, de la
gesta princi pista a la luz del proceso históri co nacional. Las cifras
del balance, a fuer de valederas, exigen un par de aclaraciones
previas. Ante todo, bajo la denominación genérica del Princi·
pisrno, cabe entender una actitud m ental -de corle doctrinario e
inqpiración liberal- manifiesta ante la r ealidad social del país
antes y luego de su auge selentista. Esa actitud, o escuela. como
también ~e le ha llamado, recorta su p erfil en la r eacción de
ciertas minorías cultas o ilustradas frente a la anarquía o la
autarquía que definían, a m odo de secuela del dominio hispano,
las nhcrnntivas de cosmovisión política vigente desde los albores
de In judC'pcndcncia. Asonadas, r evueltas, violencias, motines y
dictaduras dieron, desde su hora inicial, la oscura pauta &lt;le nuestra
azarosa vida constitucional. El Principismo, así encarad!&gt;, y con
distintas denominaciones, viene a ser una constante del pensa·
miento político latinoamericano, en cuanto d efinitiva secesión
espiritual con la Colonia. A los c uatro \Íentos del continente,
Sarmiento en Argentina: Lastarria en Chile, J osé María Luis Mora
en l\1éxico y José Antonio Saco en Cuba proclaman la urgente
tarea ele proceder a la autonomía intelectual de la joven América.
J.Jínea vertebral en la evolución histórica rioplatense, esa con·
ciencia doctrinaria surge, ya maduramenle dibujada, con la genera·
ción sansimoniana del 37. Con esa proceden cia se afinca en Mon·
tcvidco, arraiga con la generación romántica de la Guerra Grande,
inscribe su acento más típico con la generación espiritualista del
72. e i11cide, en proyección mediata, hasta muy dentro de nuestro
siglo. Sarmiento o Echeverría, Lamas o Gómcz, Mitre o los Ramírcz, conforman desde Buenos Aires o ya desde Montevideo, un
credo civilista y constructivo que clama contra el caudillo, el despot isr110 y la ignorancia, tremolando la bandera de la emancipación
nlentol.
Una sola de esas direcciones ha per!eguido el ensayo que aquí

-

165 -

�concluye, la del Principismo del í2, ubicándose en el ápice del proceso doctrinario, punto, quizá el más singular y sugestivo, de
los que hilvanan la trama de las ideas políticas en el Uruguay.
Precisada la latitud del dominio principista, ésta será, en consecuencia, una valoracjón en cierto modo parcial, dado el sesgo
del tema, sin la totalidad de los elementos de juicio que una estimación cabal exige.
Las minorías liberales del setenta. pues, empeñadas en un
profundo reajuste de los modos de con\ ivencia política y social,
tal como lo venía reclamando la infausta experiencia de los mal
avenidos bandos tradicionales. se proponen la superación de ese
pasado incoherente que comprometía el de~tino de la democracia
institucional.
La discutida adecuación del Principismo con la realidad de
su hora. bien merecería un capítulo de descargo ante la eicritud
sistemática de sus detractores. Pero aunque este libro no es de
todo apologético. ni tampoco encubre intención polémica, no puede
omitir un brevísimo juicio, que el autor ª' anza como mera reflexión sobre el tema, a modo de corolario de su exposición anterior.
El Principismo, más allá de sus utópicos desvíos o de su intolerancia doctrinaria, ha apurado, en breve trámite, una rendición
de cuentas con el pasado que se vol' ía incuestionable reclamo
luego de cuarenta años de equívoca vida independiente. Los hombres de su generación. acuciados por un generoso idealismo, dieron mucho de sí fascinados por el radianle fanal de la libertad
ci\'il. Supieron penetrar, en el fragor de la lucha en que estaban
empeñados. hasta el n1eollo de la realidad de su tiempo. donde
alentaba. como exigencia primaria de todo programa de superación, la plena libertad de opinión. de creencias. de enseñanza y
el goce tranquilo de las prerrogativas individuales. Por ese camino, erigieron en dogma todas las rei\'indicaciones de la libertad civil y política y de la personalidad humana. Empero, no encalló en el piélago de la especulación teórica la devoción de los
doctrinarios. Mo, idos por aquel ideal de libertad e individuo
-hombres del siglo XJX, al fin- supieron afrontar, a ejemplo e
inspiración de sus apóstoles liberales del orleanismo, la prisión,
el destierro y aún la muerte, en aras de su intransigente credo.
u siembra constructiva, supera, pues, en mucho, sus exageraciones e intransigencias. En el subsuelo de todo nuestro andamiaje
institucional republicano se descubre. a poco de rastrear. la huelJa
de una idea o de un principio nutricio inculcado por los liberales

-166 -

�del setenta. Lograron, y no fué menuda tarea, afincar en la inde·
cisa conciencia nacional la sólida fe en un fundamento de prin·
cipios como sustento primordial de la democracia uruguaya que,
aun en pos de su ideario, se abre camino en el presente siglo.
Su prédica, desde el Club Universitario, las cátedras de econo·
mía política y derecho constitucional, la prensa, los clubes o la
brega parlamentaria, compendia el tramo inicial en el devenir
del civilismo nacional. l·n largo itinerario, cumplido desde la
Sociedad de Amigos del País, la Unión Liberal, el Partido Ra·
dical, el nacionalismo del 72, el Consti.tucionali.smo del 86 y el
Civilisnzo del 90 jalonan la gestión del libe1alismo prinripista.
Bien es cierto que, no contando con la opinión mayoritaria,
el Principismo del Setenta no logró llevar a cabo muchas de sus
fecundas iniciativas, condenadas - unas veces p or la obstrucción
de las fracriones tradicionales, otras por la indigencia de recursos- a naufragar sin remedio en la instancia del proyecto y la
discusión Jegislath:a. No obstante, el autor cree que la misión his·
tórica &lt;lcl Principi~mo, de cara a sus aspiraciones y a la realidad,
está cumplirlo. con creces. Su revolución espiritual señaló rumbos preri~os. en los hábitos y las ideas políticas, y, en rnás de un
aspecto, posibilitó el régimen institucional que h oy rige a la
República.
Don Pedro BustamantP., vjejo maestro y porfiado militante de
la generación principista, nos ha dejado, al bajar al ocaso de su
Yida pública, un ceñido y sereno párrafo con CU) as palabras, precioso compendio de los ideas del 72, quiere cerrarse este libro :
" ... La generación que os ha precedido en el esccna1 io político
-evocaba IJon Pedro Bustamantc desde el Ateneo en 1 884~ se
retira de él cstenuada tras una lahor larga y penosa, y más acaso
que otra alguna acongojada, pero no &lt;le~cspcranzada . ¿Snhéi~ porqué? J&gt;orquc en medio de todo, y á despecho de todo, ella deja
más de un cjen1plo de valor cívico, de abnegación patriótica y
de consecuencia política que imitar, y ha sembrado en su ca1nino
unn sen1illa que confía será fructificada por los cuidados y co~r­
chn&lt;la por la mano de las generaciones que le han de suceder. Así
acontece sie1nprc. señores: sembrar y 1 ccoger son demasiadas operaciones para una sola generación. La que recoge no es nunca la
que sc1nhró, y gracias todavía cuando la siembra no exige el concurso de varias &lt;le ellas!"

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ter.a del Instituto de Investigaciones llistóricas).
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6 y 27 &lt;le mayo, l y 8 de julio, 12 y 19 ele agocoto y 2 de coetiembre
liP 1919. (llt'n1crntcca del In stituto tic lnrestif{rtr.iones llistórir:as).
P1vr.1. Ot\'OTO, JUAN E.. l11 hora del principisrno 1872 - 187.'&gt;, f•n 1llarclta,
.l\lontcvideo, 9, 16, 30 ele setir.rnhro de 1919. (!Jerneroteca e/el lnsti-

luto de

l n11r..~tisariones

Históricas).
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JR72, r.n Jllarcha, 'r\.Tonlcvicleo, 27 de junio dt~ 1952. (llemeroteca
del l nstituto Je l 1tt·estigacioncs lli'itóricas).

11 FUEJVTES
1) Prcn3a periódica.

Iris, l\1onlevi&lt;lco, 186 t
Retista Literaria. 1865.
Bandera Rcrd;cnl. l\ lontevicleo, 1871.
Siglo, l\Jont cvid('o, 1871 -1875.
Paz, !\lontcvidco, 1872 - 73.
Demor.racra, ~fontcvidco, 1872 · 1875.
l.n Tribuna. !\lonlt:~icl1 1 0, 18i2-1875.
Fl l r11g11n1, \Ion le\ ideo, 1874-1875.
La /&gt;atrio, l\lontc\•idco, 1871-1875.

El
La
/.a
El
l.a
/ .a

-

175 -

�2) Folletos. (•)

AcosTA Y l..AR.A, Los partidos políticos, l\1ontevideo, 1884.
Algunos servicios del Gral. Eugenio Garzón, l\Iontevideo, 1876.
A.íl.AMeunú, DoMINCO, Defensa del Tte. Coronel Don Francisco González.
f\.Iontevideo, 1873.
BAnLE, LORENZO, Exposición que dirige et Gral. ... a sus conciudadanos
r habitantes de la Repz¡blica, 1\1.:&gt;ntevideo, 1872.
IlAUZÁ, F RAI'\Cl:sco, Colonización industrial, l\Ionte\-i&lt;leo, 1876.
[BERMÚD.EZ, W. P.], Los oradores de la Cámara, Retratos, Bocetos y
Caricaturas de algu,[1-0S diputados de 1873. Por un ajisionado. ?\lontevideo, 1876.
B ERRA, FRANCISCO A., Los partidos r el Porvenir, l\Iontevideo, 1871.
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fotocopias del In stituto de Investigaciones Históricas) .
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COSTA, ANCEL FLORO, El Banco hac1onal, Buenos Aires, 1874.
COSTA, ANGEL FLORO, La caída de la Gironda y el tnunfo de la mon·
taña o el moti n müitar del 15 de enero, Buenos Aireq, 1875.
COSTA, ANCEL FLORO, Defensa de las Instituciones de Crédito de la Pre·
vincia, Buenos Aires, 1875.
COSTA, ANCEL J.' Lono, Panfletos contra puñales o el Coronel Latorre y
su época y sus crímenes, Buenos Aires, 1879.
COSTA, ANCEL FLono, La metafísica y la ciencia, ~1o ntevideo, 1879.
COSTA, ANCEL FLORO, Ecos de .\ irtana. ~Iontevideo, 1883.
COSTA, ANCEL FLORO, Ecos del Partido Colorado, ?\1ontevideo, 1885.
COSTA, ANCEL FLORO, Estudios políticos sobre la cuestión presidencial,
~1ontevideo, 1889.
COSTA, ANCEL FLORO, La cuestión. económica en las Repúblicas del Plata,
1'fontcvideo, 1902.
CowNcr.s, J., Conjerencia en la sociedad rural el 19 de abril, ~lontevideo, 1872.
Corona Fúnebre a Octat•io Ramírez, ~lontevideo, 1886.
COURCELLE SENECJIL, J. G., Los Bancos de Emisión, ~Iontevideo, s. d.
Crisis de 1866 y esposición del est(lc/o de lor; flancos de Em isión exis·
tentes en la República O. del Uruguay, ~Iontevideo, 1886.
Discusion. en el H. Cuerpo Legislatito de la República sobre la ley lla·
mada de defensa libre, l\lontc\ ideo, 1873.
El Banquete de la Ju ventud, Colección de discursos pronunciados en el
Banquete que tut•o lugar en la noche del 13 de abril de 1872, ~íon­
tcvideo, 1872.
Escánda/11s del Foro. El abogado don Jaime Estrá:ulas espoliodor de
una familia, ~Ion te\ ideo, 1873.
ESCARDÓ, F., Un rr/lcio da A1011te1 idco, reseña estadística y descriptiva
con alf(unos dr111//e.~ de la R. O. del L'rug11ay, l\lontevidco, 1873.
FLORES, EotARDO, O¡rada ~obre el pasado ) el presente. Esperanzas del
porvenir de la República, 1\-fontevideo, 1872.
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-176-

'

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Priman a [J. José Pedro J'arela, celebrado el 23 de noviembre de

[ CoRDON, EDUARDO C.],

1879, ~Iontcvideo, 1879.
LAM.\s, ANonf:..,, Escritos. f\lontcvi&lt;lco, 1943.
L AM AS, PEDRO S., Estudio de las cuc.c;tiones económicas y finan cieras de
la actualiclad (11ov. 1876). Buses para la fundación inmediata de
un Banco iVacional de la R. O. del úrutuay.
[LA1on1u;, L.l, Jl/cn'iaje sobre la situación del país y la hacienda pública
que S. E'. el Se1ior Goúcr11ador provisorio de la República, Coronel
JJ. Lore11:0 Latorrc puso en "u111o'i de . E. el Señor J uepresidente
al resignar "" él el ejercicio del poder discresional, etc., etc., 1\-lontcvideo, 1879.
J,..\V,\N01.1nA, FHANc1c:co, La ley de la población r la sociabilidad argen·
ti11a, Bu no .Aires, 1870.
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de 1872.
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i\l0Hn1s, JouN, 1~·¡ cur~o forzoso r los contratos a oro. Londres, 1886,
\CIS. ca,I., lluenos \ues, 1886.
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Roonict11 z, Luc 10, Co111i,ion Central lJireclÍLa de lnrni¡;ración, Jnforme
a1111al d~ JH 75, 1\Iontcvidco, 1875.
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\'1 IH.\, J\ GtJSTÍN DF, Soberanía y ¡usticia, Buenos Aires, 1903.
\'1 l&gt;JA, AcusTÍN Dl', Los prit ife¡pos del Banco de la Prot.111cia ante la
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W ORNF:n, E., J)c la3 industrtat y dc.,f'lrrollo industrial en la República
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1AI'INI1t,

1

-

177 -

�3) Documentación

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Sesiones

de la H. Cámara de Representantes. ~Iontevideo,

1872-1875.
Diario áe Sesiones de la 11. Cámara áe Senadores, l\IonteYideo, 1872-1875.
Actas del Consejo Universitario, 1849-1870, en l N.:&gt;TITt.;TO DE IN,"t:STICACtO·
NES lhsTÓRICAS, Documentos para la Histona de la República O. del
ruguay, t. 1, ultura, l\iiontrvideo, 19-19.

u

e

Actas del Consejo Universitario, 1870-1875. Archivo de la Unitcrsidad,
~1ontevideo.

Documentación. del Archivo y Biblioteca Pablo Blar..co Acetedo, :\1onte·

,·ideo.
- -

Documentos de Julio lierrera y Obes.
Correspondencia de :i\Ianuel Herrera y Obes.
Archivo de D. Tomás \ 1illalba.
Documentación de J acinto .r\1bistur.
Archivo del Dr. l\fanuel Ilerrera y Obcs. Documento~ Ofic!ales.
1\rchivo del Dr. 1Ianuel Herrera y Obe~. E!1crito:&gt;.
Archivo del Gral. \ entura Torrens.
Archivo del Dr. J osé G. Palomeque.
Colección de documentos para la Historia de ln RcpúbHca O. del
Uruguay.
Compilacién de documentos para la Ilistoria de la República Orien·
tal del Uruguay.
Archivo del Dr. l\lnnuel Herrera y Obes, correc:pondencia pl.Tticular.

-

Documentación. del Archiro General ele la iV ación, :\Tonte\'ideo.

-

Fondo Berro.
Coleccié n Oliveres.
Adquisición Fregeiro.
J\dquisición Acevedo.
Fondo E x Archivo General Administrati\'o.

Documentación de la Biblioteca ,\ 'acionnl, Buenos i\ires ( ección Groussac).

-

Correspondencia
Correspondencia
Correspondencia
Correspondencia
y Obcs.

de Juan Jackson con Féli'.'C Fríaq.
de A. de Andrada con Félix Fríaq.
del cónsul argentino A. \ illega con Féli't Fría.:.
de Cayetano .\lvarci. con el Gral. Juaa E. Gclly

Frag~ ntos
-

-

-

t-

i:arios en Revistas
GÓMEZ, JUAN C., Filoso/ta política, en Vida ,}[ odtrna, !\fonte\'ideo,
t. X. abril 1903.
Hr:nnt:RA y Oor.s, ] l' l IO, El arle cl! gobernar, en Reuista 1\'acional,
~1ontevidco, t. 11, nO 5, p. 296
RAr.tÍRE.7., Josi PEDRO, La tradición orit:ntal, en Revista 1Vacional,
l\lontevidco, t. 11, nO 6, p. 353.
Go,11:.z, Ju.\N C,\nt.05, }.' / proarnma de Lamas de 1855, en Ret1ista
Nar.ional, l\1onlf"\ideo, t. 111, n° 9. p. 433.
BusTAf\.fANTE, Prono. l uan Carlos Góme:., Confidencias políticas, en
Revista iVaciona/, ~lonte\·idco, t. 1\, n° 12, p. 321.

-

lí8 -

�Lavandeira, en Revista l\'acional, ~tonll&gt;
Yideo, t. IV, nº 12, p. 321.
VLDIA, AcusTÍN ot:, la reacción. cívica del 80, en Revista Nacional,
?.1ontevideo, t. \ ' , n9 l ~. p. 161.
f;:-- RAt.1í1u2, CAn1 os ~IAR.ÍA, Jlfernorias y apuntes, en Rei,ista haczonal,
f.loutevic.Jeo, t. VI, n 9 16, p. 111.
Dus1AlttANTf:, PEDRO, Del derecho de insurrtcción, en Revista Nocio11al, l\1ontcvideo, t. \l, nº 17, p. 271.
- RAlt1ÍllLl, CARLOS ~fAIÚA, Carlos Ataría Ramíre: ''extran¡ero'', en
Revista Nacional, l\lontevideo, t. \ 11, p. 19.
GóMEZ, JUAN CARLOS, El desconsuelo del proscripto, en Revista Nacional, ~1ontcvideo, t. \ 11.
- Bus1 AMANTE, PEDRO, La Guardia Nacional, en Revista Nacional, l\1on·
-

PENA,

CARLOS

l\1ARÍA DE,

-

l«'' ideo, t. IX, nO 29, p. 295.
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r

Obcs, una renuncia memorable, en

Rei·ista /\racional, ~lontevidco, l . XI, nº 31, p. 126.
- lh.:nntRA y Onr.s, JULIO, La pena de muerte, en Retrista Na cional,
1'1ontevidco, t. CI, n° 36, p. 450.
- ltAMÍREZ, GONZALO, Clase inaugural del curso de Derecho Natural y
l'tna/, en Rctiista 1\ acional, ~lontcvid co , t. XI , n 9 '11, p. 295.
lh.1tllEI\.\ y OuEs, Ju110, La crisis de la jiluso/ía, en I&lt;euista 1Vacion.al,
l\lontc\idco, t. XV, nO 42.
íl u.;;TA MA'lfll-:, Pt.0Ro,
Políti ca, Filosofía, llistoria, en Revista l\'~
cio11al, ~lontevidc o , t. XI\, n'-&gt; 47, p. 269.
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VÁZQ U1:.Z SACAs1 lJME, J., La revisión de 18i.1, en Rcvistt1. Nacional,
l\lontcvideo, t. XXII, n V 68, p. 297.
llu.srAMAN11:, P~utto, las lan1aras del i3, en Revista l\'acional. l\lon·
ttvidco, t. XXIII, nQ 69, p. 465.
DusTAl\1Al'i1E, Pwno, El cu rso forzoso, en Revista Nacional, 1\1ontevidco, t. XX\ , nQ 73, p. 28.
Dus rA~1A~lr, Pr.ono, La libertar! tic crrtisinn, en Rciista Nacional,
l\lont cvidco, t. XXVI, n9 76, p. 70.
ltAMÍRI z, GONZALO, Eduardo Ace1.. cdo cocli/icaclor, en Ret istn Nacio.11al, ~lontcvideo, t. XX\TJ, nO 77.
RAMÍlll'.l, J u~É P1ORO, Libertad dr. eniisión r bancos libres, en Rci1ist.a
1\ac1011al, !\lonte\•idco, t. XX\ 111, nQ 81.
ílus 1A tANll', PEORO, El 1:alor cíiico, en Rcirista 1\'acionul, l onte, ideo,
t.
-

XXX. nº 92,

-

-

~lAIÚA, La r.risis de ln
~lontevidco, t. X\.XI l. n O 96.

RAMÍIH:.7., CA1tl.O

Nacion11l,
-

p. 171.

J.. eUTI Ctplos

econoniia política, en Rer ista

¡;nbiP-rnn y arlnii11 istración, en
lle.t•i$lll Nacionnl, ~lontcvid ·o, t. X ' X\'111, 110 1'11.
Bu TA!\fANTr, Pi nno, fA 1 últirna batalla /inancir.rrz y pnlítica di I Go
bicrno del f)r. Ellauri. en Rt~t'ista 1\'ncio11al, l\[ontevidco, t. XLIX,
nº 1 16, p. 2i0.
lh:nnrnA y Onr:;s, J utto, De la /e¡;itiTnidrul y la t\tcnsiún de te'ftar,
en Rct•ista Nnciorinl, l\lontevidco, t. L. n9 150.
n usTAJ\IANl l~. Prono, La dnctri1111 ele Bc11tluu11, en Revista Na cional,
~lontcvidco, t. LIX, nQ 179, p. 303.
VÁ:ZQUl¡z SAC: STIJMf.,

-

"'

179 -

�'

�INDICE ONOMASTICO

•

��Bilbao r ra nri C:.C'O : 13, 50, 97' 99,
1
145, 151, 154.
Blackstone ( véa5c; Blackstone, Gui·
llcrn10).
Dlackcstonc, Guillermo: 3, 91, 104,
106.
BJackstone, William (véase: Black.stone, Guillermo) .
Blanco, Juan Carlos: 57, 59, 95,
101, 137, 149.
Blanco Acevcclo, Pablo: 14, 24.
Bréhicr, E. ( véa~e: Brebier, Emi·
lio).
Bréhier, Emil io: 99.
fírito d&lt;'l Pino Cvéase: Brito del
Pino, E&lt;l11n1do).
Ilrito 111'1 Pino, Eduardo: 8, 19, 25·
27, 37.
Bryant (véase: Bryant, Guillermo

A balo!', Angel: 59.
AceveJo (véase: Acevedo, Eduar·
do).
Ace\'cdo, Eduardo: 54, 83, 81, 135,
137. 150, 155. 158.
Adams {véase: Adams, Samue]).
j\dams, Samuel: 104, 142.
Alberdi (véase: Alberdi, .T uan Bau·
ti-ta).
Alherdi, Juan Bautista: 93, 145.
Albistur, Jacinto: 60.
Alvarcz. Ri cardo: 64.
Aparicio (véase: Aparicio, Timo·

ºº·

tco).

Aparicio. Timoteo: 18. 35, 148.
Aramhurú. J)ornin ~o: 118, 1·19.
•l\rdao {véa~e: Ardao, Arturo).
Arclao, Arturo: 93·95, 100, 153.
Artngavcytía, Enrique: 84.
&amp;.iin (véase: Bain, Alejandro).
Bain, Alejandro: 95.
Bastiat (véase: Dast iat, Federico).
Bac:tiat, Federico: 95.
ílatlle (véac;c: Batllc, Loren10) .
Dar lle, general {véase: Batlle, Lo·
rcnzo).
Batlle, I~orcnio: 1, 7, 12, 14-18, 23,
36, s~. 11s.11i1.
Dnudrillnrt ("'~ase: B:iudrillert, En·
riq 11c Tosé León) .
Baudrillart, Enrique José León:
95.
nau1.á, Franci"CO: 36, 157, 159.
B&lt;"cch&lt;&gt;r (véase : Dcechcr, Enrique
\i·.).
B&lt;•echcr, Enrique W.: 106.
B(•rcJicr, 1\Innul'l: 26.
B(&gt;rrnúde1, Wa.;hington: 149.
flerro ( véa'"'': Berro, Bernardo P.).
Rcrro, Aurl'lio: 38.
Dcrro, R1•rnarclo P.: 1, 7, 8, 13·15,
18 30, 116.
Bilbao (véase: Bilbao, Franci,co).

e &gt;.

Bryant, C11illcrn10 C.: 106.
B11~tamant!'
(véusc: Bustaman te,
Pedro}.
Bustarnantc. doctor (véase: Busta·
mante, Pedro).
Bu tamant e, José C. (véase: Bus·
tamanle, José Cándido).
Bustuniantc, Joc;é Cándido: 17, 35,
57, 58. 62. 6·1. 6:&gt;.
Buslamante. Pc&lt;l rn: 10, 12. 15·17,
53-56. 53, 59, 82·8í, 95, 110,
117. 126, l J2, 113, 159-161. 167.
Camino ( vén~c: Cnn1ino, Estanis·
Jao).
Can1ino, E-.1ani&lt;"lno: 68. 116.
( anc ( 'l a5c: Cané, !\-1 iguel).
!\l 1~t11'l: 93.
Caraballo ( véa"e: Caraballo, Fran-

( ª"'"

( J&lt;ico).

Carahallo, FranciQro: 15.
~
uto. \ nton10.
. . _?6•
Cnrava
Caraviu, Dcrnahé: 6t
Caraviu, .T uan P.: 61.
Curios ~1nrí11 (,éac:c: Ran1írez, Car·
los .1\ laría).

133 -

�Cane, Pedro: 153.
Cassirer (véase: Cassirer, Ernesto).
Cassirer, Ernesto: 96.
Castelar (véase: Castelar, Emilio) .
Castelar, Emilio: 100.
Castellanos {véase: Castellano", José l\l aría) .
Castellanos, Alfredo: 26, 88.
Castellanos, José Ma. {véase: Castellanos, J osé María).
Castellanos, J osé ~la ría: 19, 24,
26, 28, 31, 37, 73. 74.
Castillo, Romualdo: 59, 85.
Castro, Carlos de: 12, 95, 103,
105, 116, 117, 146.
Catedrático de Derecho Constitu·
cional (véase: Ramírez., Carlos
~faría) .

Catón: 55.
Constant (véase : Constant, Benjamín).
Constant, Benjamín: 3, 12. 91, 93,
95, 102, 103. 105, 111, 112,
115, 116, 118.
Correa, Leoncio: 26, 59.
Costa, Angel Floro: 108, 109, 146,
149.
Costa, Juan J.: 58.
Cousin (véase: Cousin, \ Tíctor).
Cousin, Víctor: 92, 93.
Croce (véase: Croce, Benedetto) .
Croce, Benedetto: 11, 104.
Curtis (véase Curtis, Jorge Guillenno).
Curtís, J orgo Guillermo: 106.
Chevallier, J ean Jacque" ( véa!!C:
Chcvallier, Juan Jacobo).
Chevallier, J uau J acobo: 10 l.
Dl'·~laria, Dennidio: 12.

De-)laría, P. ( véa!)e: O e: -1\I a ría,
Pablo).
De-l\1aría, Pablo: 26, 27, 60, 71,
82, 88, 101, 147, 14-9.
Dc~cartcs (véase: Descartes, Renato).
Dcqcartcl&gt;, Renatl.): 96, 99.
Destuu de Tracv: 92.
Director dt• La Pa: ( véac.e: \ arela,
José Pedro).
Dupont (véa"e: Dupont, Anselmo).
Dupont, Anselmo: 88.

Echeverría (véase: E cheverría, Esteban).
Echeverría, Esteban: 50, 102, 103,
151, 165.
Ellauri {véase: Ellawi, José E.).
Ellauri, doctor (,éase: Ellauri, Jo·

sé E.) .

Ellauri, d octor ( ~éase : E 11a u r i ,
Plácido) .
Ellauri, José (véase: Ellauri. Jo-

sé E.).
Ellauri, Tosé E.: 2, 12, 23. 57, 63,
65-74, 82, 84-86, 139, 145, 157,
159-161.
Ellauri, Plácido: 3, 13, 91, 93, 94,
97. 14-0.
Escardó, Florencio: 26.
Estrázulas, Fran;:isco: 26.
E .. trázulas, Jaime: 8, 26, 30.

F ernándcz, Elbio: 156.
Fcmández Saldaña, José 1\Iaría:
149.
Fcrreira y Artiga~ (véase: Ferreira
y .Artigas, Fermín) .
Ferreira y Arti_gas {véa5e : Ferre ira
y Artigas, 1\{ariano).
Ferreira y 1\rtigas, Fcnnín: 12.
Ferre ira y A rti~as. 1\lariano: l~.
Flore" ( v•éase: Flores, \ enancio).
Flores, Eduardo: 19. 88.
Flore!', (!eneral (véase: :Flores, \ 'e·
nancio).
Flore!', ~ eitundo: 26.
Flore-.. \ enancio: 8, 9, 14, 15, 81,
146.
Forteza, Li ndoro: 135.
F ourier ( véac;e: Fourier, Carlos).
Fourier, Carlos: 93.
Fría e:, Féli~: 65.
Fu e ter ( véac:e, Fueter. Eduardo) .
Fueter, Ed. (véase: Fueter, Eduardo).
Fueter, Eduardo: 105.
García, Román: 52, 148.
C..arcfa Lagos, A. (véase: García
Lafto... Alberto).
Carc-ía Lago~. \lberto: 26.
García Lagos, Ildefonso: 26, 37, 185.
&lt;.,a1c1a \\ 1ck, Iléctor: 88.
Car.ron ' . (' éao;;e: Garzón, \'icente).
(; arlOO, \ icen te: 110, 133. 153.
C~ruzez (' é115e: Géruzez. Eugenio).

184 -

�Géru zcz. Eugen io: 9 t
G("u ell ( v{·aqe: Gcttell. Raim11ndo).
GettelJ. Raimundo : 102, 103. 106,
142.
Gettell. Raymond G. (véa se : Gette 11. Rairnundo).
Giró (v(~ese: Gi ró. Francisco) .
Giró, Francisco: B. 32.
Gomencoro ( véa .. c: Gomensoro. To·
mác:.) .
Go1ncnsoro, Tomác:.: 2. 23, 24. 50,
51, !13, 54. tl l·68, 71, 1:17.
Gómez. doc tor (véase: Gómez, J uan
Cario-.).
Gómc1., lua n C:arlo.. : XT. l. 7. 9,
JO, 11. l:l. J2, 33, 19. 61, 62,
82, 96. 102. 116. 145. 165.
Gómcz ll &amp;t•clo, J uan Carlos: 12,
119.
Goy1•na, Pahlo: 26.
C rcr. lcy (.,.c~a.. c: Grcclcy, l lor ncio).
Grcclcy. IIorac io: 106.
(; rocío ( \ éuec: Grocio. l l 11go) .
G rol' in. 11 u ~o: 103.
G11rm ,;nrl1•1, Ca rloc:: 59.
G11rn1éndc1, Rufino: 88.
~lalJ cc k

(\'~nc;c:

Ilcrrera y Ohe5, l\1anuel : 7. 12. 2.t,
66, 116, 135.
Jlcrrct a y Obeq, ~li g ue ! : 19, 26,
37.
l 1ordcñana , F rnnci""º: 8.
II11go (véa e : llugo, Víctor) .
l~ugo,

Iharra. J orge: 26.
.Jack: 1'19.
.T ack ... un, J uan D. : 65.
.lacq11es, Arnaclco: 100.
Jant:t ( véa-.e: Ja:iet, Pablo).
.f :inct, Pablo: 116.
Jcffr•rc:on (véase: Jeff P.rson, T o111ác;).

Jcffcr,nn, Thomas (véa!:e: J cffer~on, Tomác;) .
J,,ffer,on, Tomá ~ : 101. 118.
Jo é Pedro (\éa!le: Ramírez. J osé
Pedro).
1 ahnulnyc &lt;véa~c:
Ecluarclo).

fl allcck , Fit1-

fnn so de).

fl ,.gcl.

Guillermo

F.).
lfc¡:rcl. Guillt•rnto F.: 92, 97, 105.
lf crn•ra. Alfn·do df•: 131.
llcrrera, Jua n J. de (véase : IIerrcra , J uan J osé &lt;le).
llt r rr.ra. J un n J•Jc.é de: 6&lt;J., 88, 110,
133.
l lf•rrcra, J 11 lio (véase: l l errcra y
lJIJt•s. Julio) .
lfcr n·ra, l'\icolú-.: 12.
l Jl'rrcrn y O L e·~ (véase : I lerrera y
&lt;&gt; h 1 ·~. 1\l anuel ).
llr.rr1•ru y () he-., Ju lio: 11. 12, 18,
26, 29. Jo. 3 1-36, 111. &lt;ta. s1.

5 l. 55, 57. 59, 60. 78. 88, 91.
10 1. 110. 111, 116, 118. 139,
144, 146-149.
llcrrera y O bes, Lucas: 8 1.

-

•

1 nrnartine, .1\ Jfonco de: 11, 147.
la111n l\éace: L ·uua~, J\ n&lt;lré.. ).
J a rn 1q' .1\ ncl rés: 7, 8, 2•l, 32, 66,
116, l 65.
1 :in11•nnui~ ~ \c~a ...c: Lan1enr.ais, Felicité rlP).
J un1cnnnis, F1•licité rlr: 9.3, 100.
l apido, Ocravio: 61. 110.
Larornig11ii•rc (~éa!:!c: Laron1iguiere,
P1•cl ro) .
l orrunig11icrt'. Ptdro: 92.
l u1r.1ñ.1gu ( \'éasc: Larrañoga. Dárnnso A.).
1 arrnña~a . Dámuso ¡.\ . : 101.
l.usta rria (\. éa.;c: La-.ta rna . \"ictoriano J o~é) .
Las lurria, Vic toriano José: 50, 145,
151. 16S.
Latorro (véase: Latorre, Lorenzo).
l.utorr&lt;.', Lorenzo: 59, 118, 157.

)os) .

(véa.,c:

Labo ul aye,

I .u!Jouluyr, E. ( véas~: Labou layc,
Eduardo).
Laboulnye, Eduardo: 3. 13. 91, 95,
100. 103, 101, 105, 112, 116,
12 1, 125, 142.
l am;ir1inc (véase: I amartine, AJ-

Grcf'OI').
Hallr.ck. Fi tz·Crecnc: 106.
ll an1i lt on (véa;:,c: Ilu1nilton , Alcinnd ro).
lfen1ilton. Alejand ro: 3. 91.
ff arnlil ( véac:.c: Blanco. J uan Car·
ll e~r l

Víctor: l iJ7.

l ü.3

-

�•

~lich elc t ( véa~e:
~Iichel e t, Julio:

La' alleja (véase · Lavalleja, Juan

l\lichelet, J ulio) .
100.
1'1ilton (\·éas.?: \lilton, J uan) .
?vlilton, J uan: 103.
I\1inL,tro con-:,ervador (véase: Bustan1antc, Pt:Jro).
1\.linistro de IlatHe (véase: 5ustamantc, Pedrt' ) .
1\1inistro de Berro ( véa"e : Estrázulas, Jaime).
1'1inistro de Hac"en&lt;la (véase : BusLamantc, PcJro).
~fitre (véa e: .l\fitre. Bartolomé).
l\fi tre, Bartolomé: 1-1, 93. 152, 165.
~litre, general ( ,·éasc: !\litre, Bartolomé).
1\.fontalembert ( vPae;.e: ~f ontalembcrt, Carlos Forbes, Conde de) .
1'fontalembert, Carlos Forbes, Conde de: 100.
~font .-ro Dustamante, Raúl: 147,
149.
?.-f uñoz (",;ase: ~luñoz, J osé ~fa.
ría).
l\1uñoz, Car1o~: 12.
1\.iuñoz, Daniel: 26, 95.
l\fuñoz, doctor (\éa~e : ~1uñ oz, José ~faría).
1\1 uñoz. Jo~é I\f. ( \'éase: l\f uñoz,
J o~é 1\laría).
1\1 uñoz. J o-,,é 1\[a. ( \"é:ise: .'.\luñoz,
T o~ 'faría ).
1'Iuñoz, J osé 1\faría: 1, 7-10, 26,
36, 55.57, 61-68, 70-73, 76, 88,
115, 137, l~O. 147, 148.

Antonio).
Lavalle ja, Juan Antonio: 8.
Lavandcira, Francisco: 101, 137,
148, 149.
La viña, Francisco : 58.
Leibni.i (véase: Leibniz, Godof redo
Guillermo) .
Leibniz, Godofredo Guillermo: 96,
Lerena, Ambrosic (véase: Lercna,
Carlos Ambrosio).
Lerena, C. A. (véase : Lerena, Carlos Ambrosio ).
Lerena, Carlos (véase: Lerena, Carlos ,\mbrosio) .
Lerena, C:irlo&amp; Ambrosio: 26, 64,
110, 126, 133.
Lincoln (\éas2: Líncoln, Abraham}.
Lin coln, Abraharn: 11.
Locke 1véa::e: Lc;cke, Juan) .
Locke, Juan : 103, 118.
Lolme, de (véase: Lolme, Juan de).
LolmP, Juan de. 104.
Luis Felipe: 92, 100.

1\fac EochPn. E,luarclo: 51.
1'facchino, Eduérdo De : 26.
~f aciel, Santia ~o: 1·19.
Mackinnon, l\lejandro: 23, 2 i.
l\faAariñoq Ccr,::ntes, Alejandro:
27, 57, 135.
J\.taistrc, de (\'éase: 1\taistre, José
de).

1'fai.;t re, J osé de: 92.
l\f all·brancltc ( \'éa~e: 1\1 alebranche,
Nicolá:.).
l\falebranchc, 'lit.:olás: 96.
f\fartínez, Bonifacio: 12, 55-58.
l\lartíne~ doctor ( véa~c: ~1artínez,
Bonifacio).
l\fauá, Barón ele: 15-17.
l\'fau.ini Cvéa ... c: ~laa.ini, José} .
l\fazzini, J o!'.lé: 11.
Afccli na, Auocleto: 18.
ltfclián Lufinur (\éase: ~lclián
Laíinur, Luis).
?\fcli ón l alinur, Luis : 7, 17, 25,
43, 108, 121, 122, 135, 1J9, 152,
157.
1'-fichel, Enrique: 104. 111.
1tlicbel, 11. ( vén~e: 1\lichc], Enri-

Narancio, E. l\I. (véase: Na rancio,
EdmunJo ~l. ).
Naran cio, Edmun&lt;lo ll. : \ '111.
Nar\'aja, Tri tán: 1·16.
OdJone ('«!ase: Oddone, Juan Antonio) .
Oddonc, Juan Antonio: ' ' JI, VIII,

X.

Ordoñana, Dom iniz;o: 81..
Oribe (, éal'c: 01ibe. ~Ianuel}
Oribe, J\f anuel: 3, 81.
Ortc~a ( \'éase: Orte~a y Gasset.
J oEé).
Ortega y Ga~::ct, J o~é· 101.

que).

'fif ichel, I Icnri C' éasc: 1\fichel, Enr ique) .

-

186

�P. D. I\L (véase: De-~ Iaría, PJblo).
Poc:heco 'vP.a,e: Pachcco y O bes,

Pricc ( véa&lt;:c: Pnce. Ricardo).
J1 ri1 e, Ricunlo: 3, 91. JO~.
Prit.:~lley (véase: Priestley, José).
Pricatley, José: 10-l.
l'u!cnclo rf (véase: Pufendorf, Ba·
n)n de).

~lcl chor).

Pacl!eco y Obc", \Jt&gt;lchor: 8 .
Pngolo, coronel ( 'réasc: Pagola,
Juan ~l.).
Pago la, Juan ~l.. 51, 54.
Po ane ( véa ...&lt;': Painc:, 'fomás) .
Painr&gt;, 1'on1ós: 104, 118.
Polorneque, Albcl'lo: 119.
Palon1eq uc, J osé G.: 14.
Palleja ( \'éase: Pallcja, León de).

Puf~n&lt;l o rf,

Q11in ct (véa1H" Quinet, Edp;ardo).
Quiuct, EdKurdo; 100.

l'allcJa, l t:un de: 8.
Parrington \!. ( véa::c: Parrington,
Vernon l.).

Rnmírez

( véa"e: Ramírez., Carloa

\Ja1 íuJ.
R nn1:re1. ( \éa&lt;:e: Ramírez, José Pe·
dro).
R nn1írc1,, Carlos Iaría: 2, 7, 12.
17·19, 26, 2í. 32, 37. 39. 73.
9,), 101. 103, 105, 109. 112,
121. 117-1 19, 152, 156. 165.
Ramít c1. doctor (véase: Rainírez.
Jo"é Pedro).
R n n1ÍH!l, (;on1a lu: 19 26, 37, 73,
1oJ, 137. 138, 165.
Ron1írc1, J. P. (véase: Ramírez.

Parringlon, Vernon L.: 106.
Paullicr (véase: PaulHer, Federi&lt;'O).

PnulhC'r, Federico: 57, 58.
Pena, Cario' ,\ta ría de: 19.
Peña. dl' la ( véaEe: Peña, Luis
J o!.é de la).
Peña, L11i J U6~ ele la : 3, 91, 91.
Pcñuh:n (véase: PP-ña1va, Juan).
Pciiulva, Juan : 160.
Pcrt·da, con1andt1nte (véase: Pere·
clu, Enrique F.).
Pereda, Enrique F.: 59, 88.
Pereda, teniente coronel (véase:
Pereda, Enrique F.).
}lt'rcira Cvéosc: Pereira, Gabriel
Antonio).
Pr:rcira, Cahriel Antonio: 32.
P1~n·1, luis Eduardo: 51.
Pl~rcz, ~1úxi1nu: 15.
I1 ~rcz Cu"tellano (véase: Pérez Castellano, f\lunucl).
P1~ rel Cnstclluno, i\lnnuel: 101.
1'1~ re1, Gomar ( v~ase; Pérez Gomar,
(,n•gorio).
Pércz Gomar, Cre~orio: 12, 8'1,
103. 105, 1116.
Pctit ~l11ñn1. ( véusc : Petit ?tfuñoz,
Eue"n io) .
Petil ~Iuñoz, Eugenio: l •i7, 149,
l'ivel l\éasc: Pive) Devoto, Juan

José Pt&gt;dto).
Rarnírr.1.• Jo é Pedro: XI, 2, 11"
] 2, 17. 18. 23, 26, 3-1·36. 49.
53, 55·61, 70. 96, 101, 106, 108112, 11 5, 117. 126, 129, 132..
13:i. 13S. 139, l jil, 1·15·1•17"
149, 158, 165.
R amírc1., Juan A.: 26.
Ramírc1, Junn P.: 59
Randall, Juhn E. (\éa~c: Randall.
Junn 1:.).
Rnn&lt;lall, Juan E.: 101.
H1·&lt;111en11, .T oaqu in: 135.
Ilr1111cnn, J naqu í n ( 'éase: Requ&amp;nn y r.arcíu. Joaquín).
R equcna y García, Joaquín: 6.J.,
133.
ll ive ra (véase: Rivt'ra, Fructuoso) ..
Hivcra, B1•rnnbé: 132.
Hhera, F1 u c t1111~0: 8.
Roclrígut•1, \urcliano ( véa"e: Rodríg11e1. Larrcte, Aureliano).
Rodrigue z La rn.:ta, \u reliano: 19.,

E.).
PiYel l)C'voto ( \'ea"c: Ph el Devoto,
Juan E.).
Pivcl l&gt;t•voto, Juan E.: 8, 13, 14,
24, 36, 87, ] .~ ]. 133, 131-.
Pre.:iclt•ntc dt&gt; la Rc¡1ública (véase:
Ello u ri, .T osi! E.) .
Pn·~irl en t c de la fl c¡.itíblica (véase:
Gomcn ..oro, Ton1:i1:1).

-

Barón de: 103.

26, 37, 88.
Rorn&lt;•ro, Einilio: 19, 26, 152, 156.
Rornero, J o..,é Lnis: 105, 152.
J{u5os ( véa~c: R11sas, Juan ~Ianuel
ele).

Ros::i .:, Juan nlJnucl de: 9 t

187

-

�Rousscau &lt;véase : Rousseau , Juan
J acobo) .
R ousscau, J uan Jacobo : 99, 118.
Rück.er, Conrado: 135.
R uggiero, Guido de: 104.

Tocqueville, Alexis de (\éase: Tooque,ille, Alejo de) .
TorreQ, Fernando: 16, 17, 62.
Tucker (véase: Saint George-Tuc·
ker) .
\

Saco, Jo~é Aneonio: 165.
Sácnz de Zumarán, Alejandro: 26.
Saint George-Tucker ( véaQe: aint
George -Tucker, Enrique).
Saint Georse·Tucker, Enrique: 106.
Saint Simon Cvéase: Saint- imon,
Enrique de).
Saint Simon, Enrique de: 93.
Salvandy (véase: alvandy, Conde
de).
Salvandy, Conde de: 100.
Salvañach (h.), Cristóbal: 19, 38.
Sansón Carrasco (véase: rituñoz,
Daniel).
Santos, Juan F.: 59.
Sarmiento ( véasf': Sarmiento. Domin~o F.).
Sarn1iento, Domingo F.: 50. 93,
105. 145, 151, 155. 165.
S imon, J ules (véase: Simón, Julio) .
S imon, J ulio: 100.
·
Sosa, J esualdo: J49.
Spenccr (véac;e: Spencer, Herbert).
Spencer, H erbert: 95.
Spinoza ( véac;e: pinoza, Benito) .
Spinoza, Benito: 96. 99.
Stewart \ argac;, Guillermo: 16, 1·13.
144.
Story (véase: Story, José) •
Story, Jo!lé: 3, 91, 106.
Story, J oscph (,éose: Story, José).
Stuart f\fill (véai.e: Stunrl l\lill,
Juan).
Stuart Mill, Juan: 95.
Suárez (véase: Suátez, .T oaquín).
Suórez, Cregorio: 18.
Suiírez, J oaquín: 7.

\' aillant, Adolfo: 12.
Varela (véase: VArela, José Pedro).
Varela, Florencio: 102.
Varela, J. P. (\'Case. \rarela, José
Pedro).
Varela, J acobo A.: 19, 26, 37.
\ "arela, Jo~é Petlro: 12, 17, 19, 26,
27, 31, 37, 47, 51·54, 62, 63.
66, 73, 74, 101, 148, 149, 151,
152, 155-157.
Varela, Pedro (' éase: Varela, Pe·
dro J.).
Varela, Pedro J.: 58, 62, 64, 65.
\ á~quez Acevcd.J, AJfr&gt;!do: 52, 137,
148.
\"ázquez., Eduardo: 59.
\ ázquez, Juan A.: 57.
,. ázquez, Laude!) ino: 110.
\ ' ázqucz . a~a-,tume. José: 64, 88.
''edia ( véa~e: \ edia. Agustín de).
Vedia, A l?u~tín Je: 14, 19, 48, 52,
61, 65. 72, 88, 101. 113, 131,
132, 140. 1-ll, 148-156.
\.edia de (véase: \ ' ed ia, Agustín
de) .
\ ' elazco. Erne~to: 23. 24, 26.
\ era. Jacinto: 36. 154, 156.
\ idal. Emilio: 26.
'idal, Francisco .\ .: 57, 64.
\ idal. Toribio: 59
1
\ il1alba (l éase : ViJJalba, Tomás).
\ illalhn, \ntonio: 88.
\illalba, Tomsi"· 21. 153.
\ illegas, Alejo: 3, 91, 93.

Taylor (véac;c: Tay)or, Juan).
Taylor, J11nn : 106.
Te7.ano~, Isaac de: 57, 110.
Tocqnevillc ( vé&amp;!e: Tocqueville,
Alejo dto}.
Tocqueville, ,\tejo de: 3, 12, l•t,
91, 101, 105, 12·1.

-

Washin!.!lon
J or;:~ 1.

(,·éu,c:

" 7ashi ngton,

"a&lt;&gt;hingl&lt;•n. Jor~r: 11.
"11l i-. l\'éa.;c•: \Villi-., i\athnnicl P.)
" 'illi". Nnthan1l"l P. : 106.
" ' olf f &lt;véa .;;e'. \\ olff. Christian&gt; .
'°'"oJff, Christian: &lt;:'6 .

7 ca. I 1 OJ "ltio: •15. 99, 151.
Zumar-'n. \leiantlro . de (\'éase:
acni clt Zumarán, Alejandro).

188 -

�INDICE GENERAL

��Pi g1 oa

ADVERTE CIA. por Edmundo .l\f. Narancio .. .. . .. . . . .. . . .. . . .. . . VII
NOTA PRELII\llNAR ............................................ . IX
TE~IARIO .... .................................................. .
l
Capítulo J. Jlacia el principi ..mo ..•..............................
5
Capítulo TI. La órbita política de los partidos de principios (18721875) .......... ............ . ....... ' ..... ..... ....... ....... .

21

Capítulo 111. El principismo doctrinario ••.........................
Capítulo I\'. Las soluciones principistas ante la realidad nacional •..

89
119

CONCLU. ION .................................... .............. . . 163
DIBLIOGRAFIA Y FUE TE • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • 169
INI&gt;ICE O~O~tA TICO . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 181
INDICE GE~ERAL . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . • • 189

-

191 -

��Nl\.ER IDAD DE LA I\EPl. BLI C A
MO'\TE\IDEO

1A'\IDADE
i3

CERRITO

CO ~SEJO

Y CIENCIAS

CEI\TRAL U ' I\1 ERSITA RIO

Rector

c.

LEOPOl.DO

ACORIO

\ocales
IltiGO

r.

Al\10RÍN ,

BEnl"ttl1Dl-.7,

J ORGE

CARl.OS

l\.1ARÍA CAIVO, J UAN CARLOS DEL ( Al\TPO, J U\N

J.

COUTURE, C ARl.OS

Or1.no, Aca c;1 íN

A.

FYNN. A1.P'Ol\ SO

At RE1.ro

LAXALDE,

ALVAREZ. El\tn.10

ORIBE,

II.

A.

E.

BF-RTA,

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CAPRA, EDUARDO

GACC,Y.RO, J ULIO GARCÍA

Lucc n1:'-íI, RoooLFO l\lEZZERA

ARI EL Onosco.

BERNARDO

RosENc.u.an,

l\IAuno C. Ro-.rn .t , CARLOS \ 1 AZ Fr:rutEJRA.

CONSEJO DE LA F;\C LT,\D

Decano
CARLOS \ \Z FEnn1:1n \

, .ocn1es

J lJ,\ N J osÉ C.\nr.AJ AL V 1cTorucA,

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í cTon CA YOTA, PEono FEnnEmA

B•RrtllTII. CONSTA:'\C IO L\ZARO, ALFON SO LIA\IBÍ\c; DE A ZE\ EDO,

E~t u .10 OrueE.

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prologaban

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15

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v1genc1a

incidencia

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17

Club Radical

Club Libertad

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28-29

filosofía politica y económica

filosofía política

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101

30

literarias

liberales

105

38

Fuster

Fueter

165

6

del

de

165

11

cultas o Ilustradas

Ilustradas

165

12

autarqu 1a

autocracia

165

13

de cosmovisión

de la cosmovisión

167

11

jalonan

jalona

167

26

Idea s

Ideales

�1 rsTITUrfO DE I":\' E.

TJC;ACIO~FS

IIJ1 TORICAS

DE LA

FAClJLT1\D DE I-I l\IA "\IDADE. 'r
JUA~

LI~DOLFO

Cil~l\CIAS

CUESTAS 1525

Director ( honorari o)
]efe de Jnvcstiga c ione.~
tl1\IL:'\DO ~f. !\ARA~CJO

Per5onal de auxiliare"
~f.

Rt' !'\ .\

Br.AN CA

S1ERnA

P.u.is

GIL DE

CAsTno SuÁiu:z

r.-tARTllA CAr.IPOS Dr. GARABELl.1

/~i\tELIA M&amp;LiNDEZ

Delegación en BlJENOS AIRES ( uipacha í56, 3Q B )

Personal
A1'1 \l.I\ FANELI I

Delegados en Europa

ESPAÑ _i\
SE\ ILLA,
1

El\111.IANO

Jos

I!'fGLATERRA
LO~DRE..~. l\1ARCARET FRANKLIN

-

195 -

��El número VI, de la serie de ENSAYOS, FSTUDIOS y
MONOGRAFIAS, in titulado F I Principismo del
Setenta por Juan Antonio Oddone, con Advtrtencia de Edmundo M. Narancio, terminó de
imprimirse en Max\vcll y Cía. Buenos
Aires, el 31 de julio de 1956. El
t1raje es de 500 ejemplares
numerados del 1 al 500 y
300 ejemplares del
1 al 300, total
800 ejemplares

�</text>
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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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                <text>Oddone, Juan Antonio&#13;
El principismo del setenta : una experiencia liberal en el Uruguay / Juan Antonio Oddone ; advertencia de Edmundo M. Narancio-- Montevideo : UdelaR. FHC, 1956; p. 191</text>
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                    <text>UNIVERSIDAD DE LA REPUBLICA
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS

Arturo Ardao

La voluntad de conciencia en Reyles

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nu&lt; tao I

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�a veces ¡lreficre decir. E s in rent1nciar a lo e1uc e la moral tenía
ele e encial, en ct1anto moral d e la vida, qt1e e prodt1ce su evolución.
Por algt1nas vertientes, la filoso/ ía de la vida d el 900 fue tal en
la pro1,ia metafí ica, ontologizado u principio inspirador, en con1J&gt;romiso a n1ent1do con la tradición es¡&gt;irill1ali ta. Por otras, mantuvo
respecto a la filosofía primera una caute la a gnóstica, here dada co11
mayor o menor fidelidad , del precedf'nte positivismo. Por otras, toelavía, se apoyó en la metafísic a d el n1aterialis1no. Fue el ca so d e
Reyles, cuyo e11é1·gico vitali mo de pri1ne r plano expresa sólo u11a
filosofía d e la acción. Era in n1enosca}Jo de t1 r eiterado materiali n10
1netafísico qt1e e da]) a su igt1almente r eiterado vitalismo é tico.
La constancia en R eyles d el vitali.c;mo con10 doctrina mora], e ~
110 ólo insepara]Jle ino taml&gt;ié n olicl ari a de la constancia d e su
materialismo como doctrin a m etafísica. E st e mate riali mo m etafísico
era u11 matcrialisn10 d e la f t1erza; el \ italis1no ético era un vitali m o
ele la voluntad. P ero esta noción d e volunta.&lt;l con titu}~e, prcci ame nte .
el inconmovible n exo c11tre u ontología y stt é tica , d esd e que por
ella e manifie ta el principio ttnive r al d e la ft1e rza e11 el flon1ini o
ele la acción l1un1ana. St1 n1ora l d e la vida e r a e ntonces, al mi mo
ti e1npo, u11a moral ele la ·volt111tad. E l , ·itali mo ct1lminaba e n u11
' 'olt1ntaris1110, en la línea d ecl a rada d e ' cl1o¡lc nl1aue r y ie tzscl1 e. si11
e¡ue e. ta a cenden cia, })OJ" mucl1 a. i1nplicaC" ione 111e tafí i ca que tt1, ·ie ra, afectara ]as ba e r e ali ta. y n1a t'"'ri a li ta d e t1 filosofía prin1 era.
Si la ine tafí ica 1natc riali ta d e R ey le e n1antien e c11 pie en u . .
e n . . a)·o d e 1910 a 1938, t a rul)ié11 stt 111 or a l \'itali ta y voluntari ta.
Pero e ta últin1a sólo en Jlrin ci1&gt;io , e 11 c t1 a11to apego a la noc ion c~
&lt;'apita les d e , .ida y voluntad. E n otro ... e11ti&lt;lo, 1111a varia ción se introel\1ce d esd e lo.. Diálogos Olím¡)icos, c11 la v e r ió11 el e la . . egu11cla el e
esa noc ion e~, la noció 11 d e v olunt a d. Por e a vari ación, co11 la ina)·or
economía con ceptual, i l&gt;i~ n co11 (I erro &lt;'l1e lite r a rio, dio c au ce exprc~i ·vo a l a e volución -a c a~o c ri ~i . - - co11 &lt;JtlC' re 1&gt;c r ct1ti ó e11 ... ti con&lt;'ie nC"ia la Gt1erra clel 14.
E11 La 11111 ert&lt;&gt; del cisn &lt;'. la a&lt;ll1c .. ió r1 el e R e )rlc al ¡&gt;rin ci pio d e la
v olt1nt&lt;1d de doniinació11, o de dominio ? o de pode r , el e N i et zscl1e, 110
&lt;"onocía r e erva ·. E ta ,-ol11nta(l lleval&gt;a en e l cam¡&gt;o el e lo l1 ecl10~
J1t11na11 0 ~ , al i1n1&gt;erio 11att1ral ele la ft1 erz a, al trit1nfo d e lo ft1 c rt e~
sol&gt; r e lo &lt;l é l)ilc . I""a ' 'moral ele l a V i&lt;la '' r e t11tall a .. e r la ''moral ele
la Fuerza"' . E ra
ietz cl1e, ''el ~ r a 11 re yo]t1 cio11a ri o de la filosofía, ...
'f ttie 11 la colocal&gt;a ol&gt;re s t1 .. "·c rcl a cl ero f t111cla111e nto ele lticha y egoí~ 1no 11nive r .. a lc . ~'li c ntra
] fru ~ tr aclo volt1ntari 1110 &lt;le st1 111aestro
Scl101&gt;e nl1 at1e r l1a cí a cae r a la '', rolt111tacl ele vi\rir"' c 11 el a]&gt;i 1no d el
11 irva11 a, e a plica l&gt;a ol&gt;erl&gt;i a111c 11tc a &lt;fttt&gt; l a ·~ e1nllra\·ec·cr c 11 1a criat tt ra l a ' ·olt1ntacl ele &lt;lo1ni n ación .. ,.
J~11 lo e11sa) o::; ¡&gt;o te riorc"', e ·a 11i c t z~e l1 ea 11 a " olt111tacl d e &lt;lo111i11 ac ió11 a¡&gt;arcce r c rtificada ¡&gt;o r lo qlte lla n1 a R ey le l a volu 11tad cl&lt;&gt;
co11 c i en c i&lt;1. No invoca a é t a e l i 1ta gar ele a q11é 1la. , e la acliciona.
J-&gt;cr o c 11 lo t é rmi11 0 c11 &lt;Jttc lo l1 ace, i1n1&gt;ort a ur1a r e, ·isió n tan profttn &lt;la (Je] c·o11tlicio11an1 ie11to 11or111 a ti,·o el e la e·o11dL1 c ta 11t11na11 a., q11c
1

�"'(llÍ\'aJ,~, ('11 ,,¡ f,,,.,f,&gt;, al ,·ntc·f.!.&lt;)ri••,J rt-&lt;·l1a/cJ ,1,~ Ja
Lra:--111t1la&lt;'ÍÓ11 '"'
va Jo r ,~ '' J&gt;re,. o 11 i z a 'l a f &gt;o r · 1 J&gt;r tJ fe~ o r ' 1&lt;• l l a ... i 1&lt;' a . ' f l l e ·o tt 1a n l &lt;J e 11 t u ia 111&lt;&gt; l1nl&gt;ía al11&lt;la&lt;I&lt;&gt;. 1~ 11 la fc)rr1111lu &lt;I&lt;· (!~l · a •011Ja111i ttl&lt;&gt; ,] ~ la
\•olt111ta'I ,)p "'&gt;11&lt;·i~11•·ia a la ' '&lt;&gt;lur1l:t•I •l &lt;' tl&lt;J111i11acjó11 , ~e er1 icrra to1J,,
1·1 11&lt;&gt;11&lt;),, gir&lt;&gt; &lt;' J&gt;"ri111c11ta&lt;I&lt;&gt; ,,,,,. la &lt;lt&gt;&lt;·trir1a nt&lt;&gt;ral &lt;J e l{ cy J ......
:-o í
&lt;'&lt;&gt;1110 ~ll 111ctafí"i"a 'i g t1ic) i ·r1&lt;l&lt;J 111ut• riali la ~ ~ lt 111oral !:! Í«rttió ÍC'n,ft&gt;
\1 itnli~ta }r \&lt;&gt;lt111tari . tn. CcJJllc&gt; ' ' '&gt;l1111l é:•l'Í:,la, to,Ja,'Íu
igt1ió afc rrn,la
f&lt;&gt;rr11nl111c11l&lt;~ n la \'&lt;,lt1111a&lt;1 ele •l&lt;&gt;111ina&lt;·i,)rl. J&gt;&lt;·ro ~ó l&lt;J for111al111 c 11t c.
l,a i11 ~r. rc·ic)11 c11 Piia &lt;I ~ Ja \' &lt;Jl1111tacl 1Jc"' &lt;'fJ11cic11C'ia, at111,¡t1 c en a¡&gt;a·
rif'11cia ft1,·ra t111 111ati¡;.) J&gt;&lt;&gt;r nt&lt;Jtll«ttl c&gt; .. s u,. tí111t1I&lt;&gt; ~ tlo era c 11 rca licla&lt;I otra e· ~a &lt;(tt&lt;' Hll 11e!!acic)11. ~ tl Pf ~c 11 tif J c&gt; y 1&gt;rc1y ~ccio 11 c cyt1 c le
0

hnl&gt;ía cla,f&lt;&gt;

1

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1~: 11 l'&lt;1111&gt;rt1111r1s &lt;lc

1932 la &lt;:átcclra &lt;l e

1

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&lt;:011f&lt;'rc11ria:; &lt;JllP.

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rCJ&gt;l'c)&lt;lt1ci&lt;I&lt;") c11 l~g&lt;J ~t1111 , el e 19:~8. ~ ¡&gt;&lt;&gt;r lc&gt; ta11to tt últi111a J&gt;ala),ra
&lt;•11 la 111atcria, &lt;]ic·c : ··Del cgoí.. 1110 a~tt/aclo J&gt;Or la~ l va&lt;lt1ras ,]&lt;~ lc.t
111á~ vi,Ja .. a la &lt;ftl
ti 11cl la ,¡,Ja fatal111 11tc. la ct1a] &lt;licl10
clt•
1&gt;a~o ., 11'&gt; acaln 11lra ~ ¡&gt;ntala &lt;JllC la c1ietacla-. J&gt;Or c·lla i11i 111a Jl ara &lt;Jilalnr ~u J&gt;l'OJ&gt;Í&lt;l i11111crio, l1rola , c·o1110 flor c 11 ra1 la C!'Jli11 osa .. c' l allrtaí~1110. f) c la \'olt111tacl ele &lt;lo1ni11a&lt;'ió11 .. e~1•c&gt;lca&lt;la lct111J)ié11 Jl Or la 1na ....
,.¡,Ja •I&lt;' la ~ ilu ~ ion es ·v ital ~, 11acc le) &lt;JllC 11&lt;l ' ' it&gt; "'Í&lt;'tzc..&lt;·11&lt;': la \&lt;)lt111lacl ele' co11cic11cia .. aci&lt;'alc., tl&lt;&gt; f rc110 ele· a&lt;¡tt•; lla...
ltrt1i s111cJ ~
\Olt111la&lt;l cJ,. &lt;·011&lt;'ie11c·ia :&lt;ltt elc1 ~ &lt;'&lt;&gt; :5 a ~ for111i,Jal&gt;lcb i11vc11ta&lt;la ~ Jl&lt;lr &lt; 1
a11i111al 111á. l)clico ~r) ) &lt;Jll • i~11ora e l re ... to ,¡ la crf'ació11."' (2)

"ª

10

e s a vr&gt;l111ztrt&lt;f ele c&lt;&gt;1zcie11cia. r¡11e 110 vio
i&lt;&gt;tzscli&lt;', l1aJ&gt;ÍH :--('
r&lt;·fc riclcl c11 ])iál&lt;&gt;g&lt;&gt;s ()fín1¡&gt;ir.r1s. ·0111&lt;l e · ¡&gt;re~ió 11 ,Jcl cc:píri ttl a1&gt;olí11 e&gt;.
•·11 co11tra~tr, co11 la \' Olt111tacl &lt;le la 11al11ralezn ( qt1ival e nt e a l é1 ' &lt;&gt;7
lt111tacl ele &lt;lo111i11nció11 ) ex¡&gt;rc:--ió11 clcl c ~ 1&gt;íritt1 clioni._íaco. ) a c 11 TJ&lt;1
11111&lt;'.rl&lt;' ,¡,.¡ cistl&lt;' co11for111 c a la 111íti ·a a11títc~i ~ niC'tz cl1cJ11a, l1al&gt;Íc.t
c11car11aclo c11 Dio11i ~os la }lrc111io~a ' 'olt111tacl &lt;l e clo1ni11ació11 ,fcl it1!"ti11ltl \Ílal. 1~ 11 ~'' 110111llrc , tracl11cic1o a lo t ~ r111ino ele },t ft1erza ~
f'I &lt;ll'C.l ~ c.x¡&gt;rc:-sa n1cntc r cfcriclo al 11alttrali\il1110 gC'rn1a110, r csttltal&gt;\l
allí c·o11tl~tta,fa "'la flor lati11a ~ ... C'l i&lt;l&lt;'ali~1t10 ele la ct1lttara fraJl&lt;'e~a.
1\llora , al &lt;lcsenlacc ele la gt1crra Cfll C o¡&gt;tl o a Francia y AJe111a11ia.,
e~, a la i11\ rsa., la 'ol1111ta&lt;l ele ro11ciencia rc¡lre rntaliva ele I . .t1le&lt;'in
~ c1lcar11a•la 11
¡)olo la qttc r&lt;'~t1Jta trit1nfa11tc.
1

Pla11tca Dio11iso_ el cliJe1111: ;'la clc-~¡&gt;iaclacla y a la 'e¿ f ·u11&lt;l a
volt111tacl &lt;le la 11att1raleza. &lt;JllC 111ata ~ 1&gt;cro &lt;fll 1nata11clo vigori~'1,
'¡,rjfica ) r rcn , o la artificjo:::a y· ~t1til vo/z¡11t.arl de co11cie1icia, &lt;Jll C
lt1 l1a ¡&gt;or li1&gt;crtar"C ele las tira11ía ~ el ac¡ttélla, rcfu~iándo.,t&gt; e11 Ju ~
fortal eza~ clcl c~r)íritt1 ~T l al111a.~' l-laJlla11clo J&gt;Or Gern1a11ia, e· 1&gt;ro11t111cia ~ i11 \' :l&lt;'Ílar 11or la }lri111cra. J{ t&gt;lica
polo J&gt;Or ],oca ele I .ulccia: " ... r co11ozco la \ olt111tacJ &lt;1 la i1att1raleza, l'ero c11 }a.., ro, a~
l1t1111a11n!' 110 la ace¡lto y· rijo fre11t&lt;' a ella In 1}&lt;&gt;lz111tr1cl d&lt;' r&lt;&gt;1zrie11ci":
1

('..?) l'a11 01 a111n\ del 1111t11clo ª' t 110/, p. 1 ~; J· !.!.º '""'· J&gt;. ~9. 1 º" Cll'd.\OS clcl 'olu1nl'n ele 1932 1capa1c-ccn en el dl 1938 rnn10 una p.1rte del n1i ·n10, con el nuc\'o
titulo el \" "~ r ar de fond&lt;J de la c11''" 111undi.tl". li ~cra111c n tc lctoc.acla su fcn1n a .

....

'

�el fin de la civilización no es el hombre superior sino la dicl1a comú11

}. la superioridad de todos los hombres ; más alta ~rtl1d ~ue la fuerza
es la uracia · más noble don que el pensar el sentir; mas fuertes lo"
o
el crecl1os
del' l1ombre que los derechos del más fuerte. ''
No soslaya Reyles Sll pronunciamiento. ''Lo importante es escuclriñar una a t1na las recónditas cau~as d el conflicto y ver lo que co11,·iene más para la salt1d del mundo: si la razón de Ge1·mania o la
razón de Lutecia. Después Zeus decidirá.'' Llegado el mome11to e J
cisne resucita. Zet1s d ecide : ''Yo quiero qt1e la razón de Lutecia, por
er la más favorable a la ambición humana~ impere y sea la i·azón
&lt;lel mundo; pero también qt1e esa i·azón no olvide su olímpico orige11
y lleve siempre, como Palas, lanza y escudo.'' (3) Era la afirmación
ele la voluntad de conciencia no vista por NietzBcl1e. a que "~elvc
e11 la década del treinta.
D e esos pa . . ajes se recoge la impresió11 d e qt1e la noción ele ,·o·
lt1ntad de conciencia tic11e su origen en el propio R eyles. Esa impre·
.. ió11 se refuerza a través de un docun1ento excepcional, por · tl carácter. en la l1istoria de Dltestras letras, como e La co1ivers&lt;1ción d e Carlos Reyles, por Gervasio Guillot 1\1uñoz, t e tin1onio d e t1na f r ecuentación personal comprendida entre fin es d e 1929 y principios d e 1933.
Dice Guillot: ''Acerca de la voluntc1d d e con ciencia ( d e qtie l1abla en
Diálogos Olímpicos ) R ey les 11are reflexiones sobre el valor d e lo
cleontológico, confrontándola con la volu1itad d e dominacióri." .«\ con·
tinuació11, estas palabras d el propio Reyles : ''Lo que N ietzsch e n o
'io ni vislumbró siquiera, e que d e la volzi.ntad d e domi1iación , imf)Ul ada por las ilusiones ''italc~, urge la ,·olt1ntad d e conciencia, qt1e
es st1 acicate de ])t1ena ley. La ' 'oluntacl de con cie11cia, tal como yo
Ja concil)o, nos impulsa a un mt1ndo li]Jertado de la inicua ley d el
c·osmos.'' Y más adelante : '' ie tzsch e, como me lo l1an oído d ecir
111á
d e una vez, no ,r¡o ni vi lr1mbró sic1t1iera que la volt1ntad d e
&lt;10111i11ació11 ( cimier1to ele u filo o fía) e11gen clra la "-olt1ntad el e
con cie11cia.'' (4) .
in en1lJargo, era ele Fot1illée &lt;Jtte ¡)roccclía. Con 111ención expre·
")a de e a proC"edencia la l1abía r egistraclo Re) le ele pasac]a e11 r111a
t&gt;ági11a ele La 1nuerte del cisne; }lero entonce.. para calificarla, con1u
a la &lt;&gt;x¡&gt;ar1sión d e la vida de Gt1y3u, de ''tina argucia'' más d el n eoidealismo fran cés d e ti época, vanamente afanado en proporcionar
fundamentos naturales a lo ,·alores clá icos d el altruí mo. (5) Sj11
\'Olver a aludir a Fouillée, la l1ace st,ya a partir d e los Diálogos Olinit&gt;icos, para contrastarla a la voluntad d e la naturaleza o a la volu11lad de dominación, como fórmula de una n1oral que si sigue iendo
(le la vida no es ya literalmente del principio agre ivo de la fuerza.
(3)
( ~)

J)1alogo:, (J/1111/11ro\, i:·d. 1919, T, p. 4~. i 3· 1 i, 67; II, p. 83.
Gct\asio (,uillot ~ lu iio1. / .a co11ve1·sació n de Car/os R e}1les. 1933, P'· 37

' )J. J· ..,tc puntuu.I testimonio de la univc1... alidacl ele intereses hun1anos v fi lo ólicO'&gt;

de lle' les, a•d co1110 e.le "ll 'cr...ación . ..,e 11alla C\pecia ltncntc ª'alado por la calidad
del tc..,tigo.
I ~ n· ur·, l1 rlt·I t ir 1r. •p s .... &lt;l-Ri .

s

�l.1u r1&lt;&gt;&lt;·ió11 clr- v&lt;,lt111tacl &lt;Je c&lt;&gt;,1c·ic11cia la J1aJ,ía a 'L1ñaclo F'o•1iJlt~ ...
c·11 btt 1lf ,1rr1l &lt;1&lt;~ ¡,,,-; irler1s-f11&lt;&gt;rzr1s ( 1907 ), }Jara 0 1&gt;011erla elelilJeracla111c11tc, c11 el n1i tno terreno '\iilaliHla y \'Olt1ntari ... ta ele l,. ie tz..,cl1 c a ia
' rolt111laeJ ele~ ¡&gt;e&gt;clrr. Ji: ra anterior a é la y 1r1á rl C'&lt;' i. iva: '" i ~ c·i rt&lt;1
e1t1c l&gt;t1 gca1110 y c¡t1crcn10. el }Jt1rl1 r, ;, ¡&gt;or &lt;fll&lt;~ &lt;'&lt;'gt1cra })tteele i\TiC'lz, 11
11cg ar &lt;111 c )&gt;&lt;,,. -.o 1ni 1110 l&lt;'t1c1no ., n1ás 1&gt;rof1111cla111c nt c &lt;jtlC' toclo 1 •
&lt;lc111á~, la \'&lt;•lt¡11tacl ele co11cic11cia ?~' ( 6 ) J{ c) le ~ ~e referirá ta111l&gt;i ~ 11
lt1&lt;'g&lt;&gt; a la 111is111a ccµt1cra. Pero Jo &lt;Jlte n tt jttiC'i o ''no vio 1 -iclz. c l1 &lt;'·~
c•s &lt;fllC ele la vc&gt;lt111tacl el e &lt;lo111i11acic)11 11acc Ja volt1ntacl de concic 11cia.
rtta11,Jo ¡&gt;ara ~,011illéc, a la in'' rsa, lo &lt;JUC 110 l1a1&gt;ía ' 'i to era &lt;jtlC' l:l
v·&lt;llt111tn&lt;I •le! lloclcr era 1ne11os ra,Ii ca l &lt;JLI C la ,.·olu11lacl ele co11r jcnria .
1\ lits aJJú ele &lt;! a e]i cor&lt;lancia, lét 11oció11 el volt111tacl ele con ci&lt;" tt cia
era c11 l{cylcs, co1110 c11 Fol1illc;c, c~ l f ttncla1n nto ele Jo ' 'alor s 1110ral s &lt;)tic el nltrt1i s1no in1pone a la 11al11ral gra,.ritació11 cgoí-;tn clC'l
i11c)i,,iclt1&lt;&gt; "Ol&gt;rc . í.
ta1nl&gt;ién c 11 R y les co1110 11 Fottilléc, c r' ta
~ ic111¡&gt;1·c Jlara trazar la línea c]i,•isor iét co11 l i&lt;"tzscl1c , ¡11 r c nt111 c iar clcl
1&lt;&gt;•le&gt; a 1 J&gt;arcn tc~co con él.
JTotailléc c11tc11clía aún l1al&gt;cr itlo 1 i11 ¡&gt;iraclor inicial clel ale111á1i.
1\I fi11al el&lt;" ~11 vicla, en 1912, escrilJía: ''Ya e11 el capítt1lo ele:- Lrt li/Jertr1cl y el &lt;l&lt;&gt;t&lt;&gt;r111i11isn1.o ( 1872 ), ti l11laclo c&gt;cesicl&lt;td d&lt;' ll1l&lt;t e.r.plic&lt;1&lt;'iÓ1z el&lt;' la i11tc&gt;lig&lt;&gt;1ici&lt;1 ]1al)ía1nos J)asaclo Ja }) icología c11 la 11orion c~
ele 1&gt;o•lcr y &lt;)(' voluntad ~ qtte ictzscl1c el l&gt;ía pro11to r el111ir l&gt;ajo C" l
11on1J&gt;rc ele J·ozu11tad de poder. llal&gt;íamo ]1('cl10 ver qu e el po&lt;lc r l&gt;
f11crza, cst á co111pre11dido en la iclcas 111i 111a , porque la ideas ::,0 11 .
c11 clcf in i ti,,n~ el irecciones y cleter1ni 11 ar io11c ~ ele la vol11ntacl r ac · i o11an&lt;lo frente a los ol)jetos exteriores. "E lo e, cse11cial, l1a &lt;lirl10
l ictzscl1 mi s1110 a ¡&gt;ropósilo de n11c tra teoría; e l1a de cuiclado cl c111asiaclo l1asta al1ora la fu erza creadora clcl })Cn. an1ie11to'.
clifcre11cia ele
ictzscl1e, e la "·olu11la&lt;l de concie11cia )- no el i1n1)lc
¡)oclcr lo qt1 a n11c tro juicio co11 tittt)'&lt;' la ex¡)licació11 raclical ele'
la C"\'Olt1ció11 }l&amp;icológica ... '' (7 )
E s mt1y ¡&gt;oco &lt;lespué c1t1e Rl'ylcs ton1a ¡&gt;o c .. ió11 cle fi11iti,·a &lt;Ir·
e ·a i1oció11 ele ,~ol1111lacl de conciencia ¡lara expresar co11 ella C'l e go
ele s11 filosofía 1noral. Las consec11cnci as ele e te se go f t1cron 1n11cl10
111ás in1¡&gt;ortn11te. de lo qt1c p11diera o Jlecl1ar e por la sola ro11f ro11lació11 ele las fór111ula , tan del gt1 s to cle ltna é ¡&gt;oc a qt1 c .. e co11111lacía e11 resolver e por ella . En la le tra, e tratalla apena d e t111a 'arianlc n el se110 del ,·olu11tarismo ético ' 'ilali:sta. IJa "·olt111ta(l ele co11ic11cia ¡larcce 110 ..,er 111á q11e ttna 111o&lt;laliclacl ele la 'olt1nta&lt;l &lt;l e &lt;1&lt;)1

1

•

1

(fi) .\ . Fouilléc. J'foralt• des i&lt;lc!l's-fn,·&lt;&lt; \, 2t.l ed , 1908, ¡&gt;. 39.
(i) 1\ . J..o uilléc. I .. a jJi,,vcholo.~ic des i&lt;lc_cs-fo,cc\, ¡&gt;rc facio a la edición de l&lt;ll ~
(la pri1ncra "" d e 1892). E11 el 111i'ln10 sentido. \ gu'&gt;tin Guvau l.n l a /&gt;Id/oso
/Jhit· &lt;'/ la .sociologic d'A /{red Fouillc'e, 191 3. p. 22•1: ''5c le &lt;lc berá haberse anticipado
a :\ict14'chc exponiendo en Ja pri1nera ed ición de la libertad )' el &lt;lcte1 niinz~1110 la
:coría de la ltni\ er..,al voluntad de poder} J&gt;Cro para upc1arla luego y con1 1&gt;le tarla
¡~o r . u teoría prop.ia de la univer. a l vo fu11la&lt;l de conciencia.'' (\ 'éa e ta1nbié n p. 5i) .
l•outlléc se cxtcnc.116 '&gt;Obre la n oció n ele vol u11tad d e co11cienr1n e n su obra pó't un1 .1
¡.~ qui ~t· &lt;i'u111· i11tcr/1r&lt;!ta tio11 du 111nndt'. J&gt; a1i-;, 1913

9

�1ninació11. ) : sin en11&gt;aro·o l&gt;Or e:,a , ·aria11te, i11\ ertía total1n ente la
solución del ¡&gt;rob lema r~o~·ai, sin alir e ele l J&gt;lan tea111iento l1istórico
que l1abía sido st1 punto de ¡&gt;artida.
Sin menn1a de st1 diversidad de pers¡&gt;ectivas, la antítesis nietzscl1eana de l~ a¡)olíneo )' lo dioni síaco fue para Reyle antes ética
que estética. Apolo personifical&gt;a la 1noral del ideali smo espiritt1alista, la de la razón armonizadora: Dioni o , la 1noral &lt;lel reali ... m o
vitali sta, la ele los instintos belicosos. El pronuncian1iento e11 Jo ~ Diálogos Olíni]Jicos a favor de ''la razón &lt;le L11tecia'' o t e11ida por Apo](J.
~ignificaba t1na inversión ética co1npleta resp ecto a L&lt;t muert&lt;&gt; d&lt;&gt;l
cis1ie, por más que aparezca velada l&gt;ajo la forn1a ele co1npro1niso &lt;le
lo apolí11eo con elementos clioni íacos. O ¡&gt;ara elecirlo en otros tér111i11os, &lt;le la volu11tad de conciencia con la voluntad de dominación.
Todo el compromi o e encierra en una noción que de al1ora e11 aclelante pasa a primer pla110 e11 la en ayí ti ca co1110 e11 la 110,·elística
rC)' leanas : la noción de ilLisióri vitctl. Eludiendo la r ecaída en el e-;1)iritualisn10 tra(licio11al, t1stituye la c] c fi11ición d e ideali 1110 ¡&gt;or la ele
i l11 e--. ionismo. No son valores de i1n¡)r·rio iclcal los Cflte crea la ,-oluntad
ele co11ciencia, $tno ilusiones má o m eno.. podcro a.. fJtle ayt1elan a
1

•

•

\ lVlr.

Aunqt1e e a nc ción (}(' ilt1sión vital tt1,·ier ~1 Laml&gt;i é11 ~ tl orige 11
c11 Nietz cl1e, la solidariza al1or3 Rey l es con la "·ol1111t a(l de concicnci a
para rectificar la 11uda volt1ntad ele clon1inación d e aqt1 él. E11gendrudas las ilt1sioncs por la ,,ida en la di11ámica ele lo i11 con sciente a
la conciencia, conc:titt1yen 11n tri11nf o ele ésta ol&gt;rc la l)elico ida el &lt;lc1os instintos. Se conclensa el [.!Íro en un pa aje co1110 é te : '' o]Jre el
punto, a f ucrza de considerarlo ele de todo los ángt1los, 11e tcni,]o
ciertas intuiciones y visluml)res no exenta~ ele ori ginalidacl ) r ~ra'\·i­
clcz ... Por ejemplo, Nietzscl1c i10 e p er ca tó &lt;p.tc la volt1ntacl d e (lominació11, l&gt;ase ele st1 filoc;;of ía, cr ea para dilatar su im llerio, Ja ' 'oluntad de conciencia, protectora de la a ¡)iracio11e tt¡)eriore del mortal, que aqt1élla parecía condenar, , .. qt1e 110 ólo forja il11 ~ io11e dttra]}les, sino que éc;tas 011 i1uestras realidacle ¡&gt;rofun das ¡&gt;orq11e alc11
clel i11con~cientc, ) r la exi tcncia 1&gt;a ada, })l'e ente y aca ... o f utt1ra ele
la J1un1 aniclad )1 ablan por lloca &lt;le ella .'' ( 8 )
l .1 a ilt18ió11 vital es forja&lt;la por la 'olur\ta&lt;l ele concie11cia. Pero
c-01110 no se trata del e J&gt;Íri ltt a ¡&gt;olí11eo C'11 "" tt ~en ti do rae ion al e lá i co.
la representa R eyles por otro ¡&gt;crsonaje 111íticc, si ])icn ])ajo el ])~­
,]rinaz~o de A polo, stt introdt1ctor en la a. amlllea ele los clio~e ~ ~ c-x¡&gt;rcsión, por lo tanto't de ltn 1netan1orfo ea lo apolíneo frente al J&gt;Uro
,}ionisíaco: Panclora. ''Aquí t1r~e declarar - ex plica el pro1&gt;io R eyle ~­
c1t1c en la mitología griC'ga, Pa11dora c. una cl ei da ~l 111.a)éfica: 1&gt;aj:i
a ]a Tierra para esparcir los 111ales y ca ti~a r a Pro1neteo'I "ªl~ dC'cir.
a la l1t1ma11idad, qt1e le l1a rollaclo a Ze11 el fuego ele la inteli gencia.
la chi spa cli\'ina. P ero "'ª re,,e_ti&lt;la co11 lo. e:11car1to-, .. l1ecl1izo~ , en1 (S)

[ &gt;a1101ru11 a \

dt l

11 11111rlo

tu/11 (1 / ,

p. 9:\ :

•

-

10

l~g,o

\1t 111.

p.

l~O .

�l11·ujc10 1l c la ilu s i,)11.
111j vc·r, c·l 111il&lt;&gt; &lt;JU cclc) Lrt111 ~&lt;&gt;: 11&lt;&gt; aJca11/.&lt;&gt; a
ciar la fl&lt;&gt;r c·11l111i11al. Ji:11 111i fi &lt;'cic)11 , J&gt;a11c1oré1 e:;. co 111&lt;&gt; la il u~ió11, Ja
c111c· (' 011\ ¡,..rt r. lo ~ 111al c~ 11 ~s 1&gt;cra 11z a'5: lare H &lt;JU C está c 11 ínti111a r&lt;• l ..1c·if;t1 e·o11 le&gt; ~ atril&gt;ut&lt;&gt;S )' ' ' irltt c1cs &lt;¡ta c le otorgaro11 lo~ clios l'.' s.~' (9 )
&lt;l e f ,,rt 11211 &lt;&gt;r/&lt;&gt; &lt;ÍP/ ris1ze :si 11 ~a lt a r c]e u. !!07 11 r..;. t'Íra
&lt;lia111 c lrnl111 c 11t' "ºl&gt;rc e ll o~. I..1 a c 11sayís1i c:1 ele llrylc ele la cl&lt;~cacl a ,J c J
:~() - lal&gt;&lt;•r •lcJ fi11 n l ,f e Btt v jela c 11 . . tt l1is LÓl' ica Cátcclra &lt;le (:0 11f~rp 1 1-

f ,a 11101·a l

c ias,. l1alla cc11trr1 cla &lt;'ll l111a r cf Jcx i()11 o l&gt;r el g r ~ 11 t e 111a co11t r 111lJ&lt;&gt;rá11cc• &lt;I&lt;• la &lt;·011,Ji ci e) n l1u111a11a ele el e e l ú11gttlo e) c la vo1t111la&lt;l &lt;I&lt;'
c·c&gt;11 c i c 11eia , la ilt1 ~ i,)11 vitnl , e l rc&lt;·o11fo\trt1iclo 111ito el e )Ja nelora . f. . a fjJ .,&gt;.:&lt;llia tlr l()'"i vale&gt;rPS ,,,,,, l1a1&gt;ía 8C~l 1iclo a In filo"'ofía &lt;lt"l oer ., C!"- GC'[! Ui c1a
a s u ' C/. J&gt;&lt;&gt;r u11 a fil osofí ~ cl e l l10111)&gt;rc. Fi ~ I a . t t clc ,·o ió11 e~l ~ ti ·a
J&gt;Or e l l c n rr l1aj ~ &lt;l e lo 111itos, glo a )r 1&gt;rofu11eli/.a al1ora, &lt;le ¡&gt;refcrc11cia
a 1() eli,·i11os clá i co"'~ lo~ 111oclc r110 l1l1111 a 110 &lt;le Do11 Qttijo te ),. D &lt;Jl l
.lt1a11. J)c la a l&gt;s lr vcci&lt;) n o lí1n¡&gt;i ca, ro11 la 1nc,•it a1lle &lt;li -t ancia &lt;l cl n1 ár111c&gt;l . ,fc"'c ic r1,J c a la c·~íli,Ju l111111 :i 11i1l uc) el e los &lt;1o. g-ra11 cle mito~ scÍl&lt;&gt;ri al cs - c 11 sc11ticlo l1iSJJ Ú11ico )~ 110 11i c tz c·l1 a110 .. Don y Don- c¡t1c &lt;li &lt;&gt;
1~~ 1&gt;aíia al cs¡&gt;íriltt t1r1i, er al . . .i Do 11 Jttan r r Jlre c11ta a tl 111oc1o iH
volt111tafl ele clo1ni11ació11: ¡ &gt;o~c~i ó 11 } crcac i&lt;)11 , Don Q11ijote al , U}O la
,o]u11ta&lt;I ele concic11cia, co 11 :-- ti &lt;'Ortc jo ele ilt1 sio11 cs Cjtti111 cra~ . 111c11t ir a~ y , t1 c1in~ &lt;¡ti c 110 &lt;la11 razor1cs el e exjslir~ o1&gt;rar, 1&gt;cnsa r, i11\rcnta1.
11cs&lt;lc e 1 i 11 lr a111 t1nc] o ele la ~o 1&lt;'&lt;1a&lt;l j 11so11cl al) le &lt;le ca el a t1110 , &lt;''
!"-Ólo f an l as111a go ría y loc11ra lo &lt;[ltC t10 ~ co111 t111i r a )' ~ostienr c 11 1a
rc lació11 co11 lo ele1nás. Pero ese '"111ar a,rillo-,o Ron a1nllttli mo &lt;lr l 110111l&gt;rc'' .. &lt;(ttc c 11ca rna conio 11aclic e l p ersonaj e ele Ccr' a11te , ava11zc.l
11 aci a t111a 111c t a qt1e no e
)'a f i ci ó 11 11 i cs¡&gt;c j i~111 0 : la uni ó11 del ~c'·11ero 11t1111a110, ol&gt;ra ele la volt1ntacl ele cor1c ic11 cia: ''El c. píriltt, &lt;&gt;rga110 1&gt;r c 11 ¡,o ele la vol1111tad, l1ará fataln1cnte la co111t111ión.. por c¡11 c
es tá 11 el rt11n llo fijo clcl el sti110.' ( l O) De 1 c~oí. ino a2;re i vo e1 e ln
f t1 c rza, a 1a ~oli el a ri clad 1111 ¡,·crsal J&gt;Or l C'~ ])Í ri t11. E~ ¡1a r aclo j a l1nc 11 l&lt;'
J&gt;Or e ·ta OJ&gt;li111i~ta forrn a &lt;l e elonqt1ijotis1110 qtt c c;,c ct1m1&gt;1c c11 el a11ti g110 11i lz cl1c a110 la ¡&gt;o terga&lt;'iÓ11, ) ra qtJ C 110 al&gt;oli i ón ~ é tiC' a ele ]e&gt;
(lio11is íaco: la r c8ttrrección clel ci 11c-.
1•:11 la i11si st e11tC' filo ofía ttrlt:,rtta) a &lt;le l icleal, cJ e Jlrin cipio. &lt;l C' l
:-.ig lo, f ,a 11111 c rt e d&lt;&gt;l ris11&lt;&gt; 11a1&gt;ía siclo e] a11ti A riel. El clo11quij otis1110
fi11al el&lt;' Rcvlcs
aC'orta cli$tanC'ias. Panc1ora s co11f u11de ca 1 con r l
•
p;cni ccillo ele Prós¡lcro, re¡lresentan &lt;lo &lt;'01110 él la esfer a de i cl&lt;&gt;alida&lt;l
qttc ori e nta a la acció11 11t11na11a, con la n1i ~111a f t1n&lt;lame ntaciór1 in111a11c nt c &lt;l
los ' "alorc" e n la ,,.icla. t\ ~í como Aric1 '' tien&lt;' Jl or i1n¡&gt;t1l~o
to&lt;lo l 1110,ri111i 11to agce11r]c11te ele la ·vi&lt;la''., • e . . ''clcsd e lo cl[.J&gt;i]&lt;' . .
t'S ÍllCl'ZO.., el e ra io11a}ida&lt;l de} J1on1l&gt;rC f&gt;re hi.;¡ lÓrÍ CO ... , e } )1é rOC' epÓ11i1110 c 11 la CJ&gt;OJleya ele la e p ccie'' ( 11 ) . el 011a111J)t1li mo de la vita 1
' 'oluntacl &lt;l e co11cie11cia que flc1Jcn10~ a Panclora ''nos l1a 11ccl10 salir
&lt;le la a11i111ali&lt;la&lt;l ~r forjar e n la tini c1l lns r.o n sttclor, lágrima. y an~rc
(9)
{10)
(l I)

nclual. p. &gt;I : J·~go

p 91.
Pa11 ora111ns del inundo actual , p
98; l:.. go \11111. p. J2'l.
. l ti&lt;:I, cd. l C)'lO. R:tt&lt;clona. pe; 11 0-111 .

Pn11orru11aJ

del

1111L11do

11

\11..111,

�nttestro propio y ¡&gt;rodigioso desti110. '' ( 12 ) lden ti dad en la raíz y e11
el f1,.1to. Pese a todo lo que la expresión su giere de vano e i11ef icaz,
las ilusiones de Pa11dora se incorporan a la realidad no menos qt1e
los ideales de Ariel, para Lransf ormarla mejorándola. Si no le es
clado al l1ombre ''considei-ar st1s grandes enst1eños: libertacl, justicia, amor, como verdades lógica -, cabe aceptarlos como ilusione~
,·oluntarias, qt1e sobre dar 1)ábt1lo a la acción fecunda se transf or111an en los dominios de la co11cie11cia en realidades morales y ver&lt;lades vivientes.'' ( 13 )
Las consecuencias éticas e l1an aproximado l1asta ser la misn1a!6.
"f eóricamente, la ilusión 'rital del mito de Pandora, engendro de la
,·oluntad al margen de la lógica, 110 es el ideal como valor del mito
de Ariel, de estirpe racional. Por eso aqt1el clonquijotismo, si se llama
gustosamente ilt1sio11ismo o sonambulismo, i·el1uye cuanto puede la
c!enominación ele idealismo. Doctrinaria aunque inútil reticencia e11
nom))re de la vida, en línea divergente del otro donquijotismo volunlarista de Unan1uno. La voluntad de conciencia importalla al fi11., t1na
i11clinación ante el orden normati,·o ele la razón .

•

( J 2)
( 13)

l'a11 01 t1111a ~ &lt;le/
l 'a1101 a111as dt J

actual. p. ()U ; f~g.o ~ 11111 , p. &lt;J8
111 t111do art ual.
1.,. '-~'&gt;-: ¡·!.~O ,\11111, p . )} .).

1111u1do

ti

-

12

�</text>
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                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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Gonzalo Marín</text>
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                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
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Montevideo : FHC, 1962; p. 12</text>
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                    <text>•

,
r·

Cuadernos de EPISTEMOLOGIA

•

Nº 8
•

Gustav BERGMANN - Kenneth W. SPENCE

OPERACIONALISMO Y CONSTRUCCION DE TEORIAS

Facultad de
Humanidad es y Ciencias

(Aula de Epist. emología)
1 9 6 3

50.194
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J.

4

•

��Ber
•

•

.

OPERACIONALISl\~O

Y CO!'fSTRUCCION DE TEORIAS

.

1

Gustav BERGMANN - Kenneth W. SPENCE

-

1 -

. Durante la dltima dácada los psicólogos han ad quirido una creciente conciencia de los problemas
me ..
' todol6gicos do su cienciaº Esta tendencia del pe~sa~ .
......s&gt;
.___.
mi ento ha sido una parte de un movimien~o más amplio ,
el empirismo científico , que gan6 impulsp a trav~s de
la int egración de las ideas desarrollad~s en Inglate rra (Russell) y en el continente (círculo de Viena)
~ con la tradici ón pragmatista norteamericanaº En psic~
logía, como en otrBs ciencias 9 estos análisis metodo lógicos han dado ~nfasis a dos aspectos diferentes de
la tarea científica . Cierto número de psicélogos, Tol
man (17), Skinner (13) y Stevens (14), estimulados
por los escritos de Bridgman (3, 4) 9 han cer.trado
sus esfuerzos en el componente empírico del método
científico . Bajo l a consigna del operacionalismo han
considerado cuidadosamente y han enumerado los requi sitos que deben cumplir los conceptos científicos pa•
ra ser comprobables y pos eer , de ese modo, significado emp í rico º El segundo aspecto, el compcneLte formal
~

�•

2

•

(te6rico) del esfuerzo c i ent í ficc ha sido llevado a
primera línea en psicología P.rincipalmente por los es
critos de Hull (6, 7, 9) y Lewin (11, 12) . Por sus ·
continuBdos esfuerzos para adaptar ciertas es tructuras teóricas articuladas a ci e rtos dominios de datos
acerca de la conducta,. el primero ha tratado de mos trar el rol esenc ial que desempeña la s ist ema tiz a ción
formal en la explic nc i6n científicaº ~l último ha SUE
rayado también el r ol de la teoría en sus escritos,
pero no ha i ntentado aún la construcción de teorías
rigurosas .
•

En el más amplio marco del empirismo cient í f i co ~
h a sido claramente reconocida la na turaleza complemen
t aria de estos dos componentes del rnátodo científico .
Se podrí a aún decir que uno de los principales ·logros
de este movimiento filosófico ha sido la evaluación y
la ubicación metodolóbicamente correcta de estas dos
modalidades del pensámiento científico . Infortunadamente, en psicologí a no siempre ha habido una adecua da apreciación de la insuficienbia de todo enfoque
que desdeñe uno de estos procesos cie~t í ficos complementarios entre síc El presente trabajo se ocupa de
algunos de los problemas que han surgido ~n la ps ic ología a través de los intentos de
desarrollar estos
...
aos aspectos del método científico .
-

2 -

Ningún cuerpo de conocimientos empíri,c os puede ·
ser estructurado sin definiciones operacionales de
los t~rminos usadosº Reconocemos con toda claridad e~
te requisito metodológico básico. SiTu embargo 1 querríamos llamar la atención aquí sobre una cierta tende11cia a usnr estos rr cri ter·ios operacionales " ilegít_i

�3
m m ntü , como un m dio d criticar ensayos t~6ricos
qu ~on , por lo m nos, metodológicamente correctos .
L b~rc r al d som jantcs críticas ha sido a menudo
un tludabl0 u~cupticismo ac rea del valor científico d las t orías 'Xaminadas. Por supuesto , no debe
h b r auaa~~ sobre: léi expresión e tal{)P opiniones
u L&lt; mpru c1ue las gLn ralizacion ~s de u11 cicntífi.co pa
ruzcan oxcasivaP o si L~us t orias no parecen premiso
rinu º P .. o üxprcsar dichas dudas c11 forma de argumen
to m todol6gico 1 conf'unde el problema . Aún 1.as t eo 1·ias ~8 t ril~d o procipi tadas deben ser eliminadas
orlos me ios corrlspondj_cnt s, dado quu de otra
forma oxiPtr ~1 peligro de qu tuoriaP promjsorias
'üan tambi n d scchaaas sin buenas razones . Por es to ,
un Ll ·stado actual e la~
iscusi6n ser ía útjl esta
blccer cuidadosamente los límit~s y la Jegítima csfe
ra e acci611 acl análisis operacionaJ_ 2 .
-

-

Aún antes d que un científico comience a estu liar algunos aspectos del fenómeno en que está inte r sudo por ejemplo el apr :.ndizaje de 11.n laberinto
por par·to de un an:LmaJ_ o la memorizac i.6n humana , debe
tenor , al menos a título de ensayo, alguna idea acer
ca de cuáles pod~rían ser los ''factores importantes" ,
es decir, accrc 2 de cüáles son los determinantes del
fcn 6mcno estudiado . Estas ideas son extraínas obviamente de sts conocimientos y de su marco teórico de
referencia . En una situación más avanzada, si algún
factor iinportante ha llegado ·ª ser cuantificado,
se
.
lo llama va1"iablc . Algunas v e ces la pala~bra '' condi ción" es usada tambén en este contexto, y hablamos
de las conaioioncs bajo las cuales se da e l fenómeno º
Un punto importapte que debe ser destacado aquí es
que no l1ay principios metodol6gicos o ''recetas opera
cional es '' que puedan garantir que no haya sido deja1

�..
•

•

4

do de lado ningún factor import&amp;ntc . Un enunc i ado
que_ diga ·''El operacional i smo requ i ere que todas las
eondicion os se an tomadas en cuenta '', puede serbastant e engaffoso . En efecto , una expl icación que exc l u
ya inconscient eme nte un factor importante (o candi -~
ci6n determinante) conduriirá a formulaciones diferen
t es de l&amp;s leyes empíricasº Por ejemplo , contándonos
qué manipulaciones hizo, qué indicadores leyó al medir peso y volumen), y qué cálculos r ealizó a partir
de los números .(división, P/V) , un físico primitivo
nos podría dar una definición metodológicamente co rrecta de su constrv.cción emnírica Yldensidad de un
líquido 11 • Y esto a pesar de que no prestó at en ción a
la temperatura de su laboratorio , que era una de las
condiciones de las cuales dependía? por lo que sabe mos, el r~sultado de sus manipulaciones y cálculos,
pero que no ~ad ía t e n~r en cuenta en esa etapa de su
investigaciónº Lo peculiar es tá en que podemos ir de
qUS palabras a. lo inmed iatamente observable . I!a esta
blecido todas las condiciones bajo las cuales dirá:
''La q.ensidad de este líquido es 1 9 3'' . Po r lo tavi to,
sabemos qué significa, y esto es todo lo que la meto
dología gene ral pv.ede ex i ,_J' ir a este nive l de las 11;
madas definiciones operacionales de las construcc io nes emp íricasc•

Histórica y psicológicamente, la crt~ación de
conceptos útiles es una part e esencial de . cada logro
científico . Sin embargo , desde el punto de vista
del análisis metodológico~ si el científico ha definido sus conceptos, solamente ha preparado sus herra
mientas. El ·trabLjo exp lica tivo comienza propiamente
allí, y puede rcali~ars e , sólo después de que hayan
sido es tabl e cidas las construcciones emníricas
.
Y
es
•
•

•

��6

·.e l "mismo. ." líquido proporciona jiferentes "va.lor es
de densidad'' a. tempera turas dist i ntas, comprendería
que eso no puede realizarse. Pero enton c e~ podría
tratar de identificar los líquidos registrando su
densidad a una· temperatura comúnº Estrictamente hablando, esta ''densidad normal" es una ·nueva construcción 4. Lo peculiar está en que , aún si la nueva~construcción resulta satisfactoria para los nro p6sitos actuales de nuestro f í sico , no se han dete~
minado aún todas l~ s condiciones, porque 9 simnlemente9 al menos teóricamente, hay siempre un número ig
finito de e llas. Sin embargo, podría haber tomado
todos los factores relevantes para sus propósitos ,
es decir, dentro del intervalo de especif icación y
variación determinado por sus expe rimentos y por la
general ización a que tienden : La nrueba de l budín
cqnsiste en c9merlo y no en un crit e rio operaciona l
que a l nivel de las leyes em
.-·particular º Vemos pues
.
p í ricas, los científicos no nueden obtener ayuda
del ope racionalismo º El· cien t í fico tendrá que confiar en su propio ingenio y · en lo que pueda extraer
de .algu11a teoría previamente articulada .
•

' Habiendo formulado con fuerza esta limitación
deloperacionalismo, es necesario estab l ecer los ·fun
damentos científicos real es y puros de la ex i genc ia
de una cuidadosa consideració11 de 1•todas las condiciones''. En el carnpo más comple.jo y maduro de las
ciencias i1aturales (física y química) e.stamos razonablemente seguros de que conocemos y controlamos
_prácticamente todas las variab~es necesarias para
la completa descripción funciona l in~entada . A la :in
versa 1 en las ciencias biológicas y social es no es
éste el casoo ~qui, la complejid a d de la situac ión

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bras y ovejas , es decir , 0n construcc i ones operac i onal0s y construccion ;s tLÓricas , 0s n~cLsariament~
arbitrarioº De h0cho , mucho de lo que es usualmente
llamado t~orizar Ln las.ci 2ncias empíricas cons i ste,
como lo expondr~mos más adelantG, on la cr~aci6n a~
estas construccion J s empíricas qu~ organizan la búsqueda de l· yes e:mpíricas . Y por esta razón, a Vt..;ces
nos rof0rimos a algunas de ~llas como cor,struccione;s
teóricas . Eso L.·S todo lo qu t.:. qi 1f1 r 1..: mos sifSnificar con
· esa distinción º
•

- 3 -

•

•

Yendo ahora a la discusión d e los aspectos t0ó ricos del m~todo científico en psicología, una de
las tar:uas má.::&gt; important e s par __ c ~.: ría S ·J l ... la clarificación de; los t~rminos ''m'todo 11 ir:&gt;ot~tico d e ductivo"
y ''t~cnica postula ti va'' . Ci e rto núm vro Q.0 confusio nes pu_cd é·n surgir, y ~ vid e nt 1 munt o han surgirio, de -u
na . ambigüedad en el significaao d e e stos t6rminos .
En 1Ó6ica y mat ~ máticas s e r e fi ~ r e n a un sist ema d~
l ~ nguaj c formal d e sarrollado como cons ~ cu uncia de un
conjunto b·!sico de r e lacion 2s (llamadas postt1lados o
d e fi.nicion c s implícitas) \;ntr u t(rminos indl-finidos
· d e otra man e ra . L~ axiomática d e Hilb c rt es un ejemp~o sobr c salic nt v d a lo qu e e s un sist ema formal. La
-int 6rpr c tación por medio d e dcfinicion 8 s coordinadas
...
que r e lacion en los t:rminos form~lLs con co~struccio
. n ~ s empíricas hac e factibl e e l uso d e ~ st G m(todo
por part e d ü los ci entíficos .
...

•

•

•

•

Es d ocir, que e l ci nntífico t ~ órico pue de nartir d ~ un conjunto d ~ t'rminos ind e finidos a, b 9 e,
u st abl 5 c ~ r los postulados (d e finicion e s imulicitas)
'
•

'

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i

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, y mo trar
p . ul doo,

ntonc s qu ,
lo~

~n

virt rminos a , b , e ,

rt

t ' r ino.
o pu to, x, y, z , d finidos por
m i
Llo , ·um 1 n x eta nt la fórmulas que
pr(
t
1
1 y
mp rica • Eot
istc.;ma formal
pu
. _, r 1'int rpr
rJo'' ntonc e coordinando una
el',· b~ ·e
conr truco ion
p rica~ (variablus
p im
1
) o i
e
lo t'rminos original~s
, b 9 e (t or
f nom nol6 ic ), o bi n con los t~r i1 o
C! o 1 pll
o r ( o r :í ,.
o f
o no 16 i e a ) • D ~ h 0110 9 11' y poco.·
j rnplo , . i
q u l1ay algu110, d un
IJ ' to lo
:r1
1 u
confí
x lu. ivam nt· para d\.;sa•

r ollar 1 P Cltncia. mpíric~ º En r alidad , aún ~n
o tr , 1 m' o o po tula ivo fu una conquista
r i
ur ida d la
e id~d du una organizacjón
. i~t(m tic y
una clarificación pi~t mológica .
En ia práctica ci n t:ífica y parti ularm nt\., ,.,nq;s
lon studios psicol6gico · r ci nt
(ltull), \.,1 térmi
no '' rnat n1átjco d uctivo'' ha ido u a o n un sun
do if ~ nt al el t'rmino formal 1 gico-g~om:trico
ya d finido, aunque la djstinci6n no haya sido siem-

i=

pre clara º

En la forma 'n qu~ el cien ífico nti nde usual
lD nt
1 t ' rrni110, ~.. 11nótodo mat\.;mático d ductivo con
sist
n hac r conjeturas o hip6t~sis _n cuanto a J_a
1 \cci6n d construccion s (variables) y de las rcla
cio11 s qu~ ~stas ti~ncn entre sí, y n la más avanza
da noción , no si mprc s guida n la práctica misma de
los psicólogos , de una completa y ~stricta ~labora ­
ci6n deductiva d~ las consccu~ncias implicadas ~n las
rclacion~s ~stabl~cidas . Obviam~nt , tal procedimien
to no s n~ccsariam~ntc hipot~ti~o deductivo en el
prim r s(]ntido .

�10

Esta distinción 1'38 c;s p c cialm.;nt o importante pa ra una corre cta comprGns ión d~ los sistomas
teóricos
,
.adelantados por Hul l , que usar ~ mos como ejemplif i cación de lo s p~incipio s genc ral8 s dados en los pará grafos pr e c ~ d cntes . Es posibl e en contrar la s afirMacioncs más div
. dfsas · r 8s nJcto a varios aspectos de
l as teorías d ~ Hull º Tanto ~s así, que un autor (Lcwin, 12) afirma qu ~ lo s t~rminos (conceptos) d e Full
..·ostán más o menos b i en definidos op~racionalment8,
p ~ r o es tán faltos d e propiod3dos conceptuales . En el
otro extremo 7 s t: oye d ec ir que sus construccion e s
son a l tn111en t c tr;Óric&amp;s y carcct,n por completo d G r ef ~ r cn c ias emp íric as . F,stos puntos d 1 vista conflic tualcs parec e n ha·b\.. r sur gid.o d 3 la t \. rminolo~ía de
Hul l, particularmente d e su uso d G términos ta l es co
11
rno ' 1 m8.ten8.tico - d e ductivo , itcor1c cp to s ind e finidos" y
" postulados" .
•

~

•

·
Podrían
habors
o
evitado
lo
s
m al ~ nt ~ nd i dos s i hu
.
·· bics u habido si cmpr,· una clara compre ns ión a_ e l hecho
d t) que e l t r; or·i zar de Hull e s h i potét ic o de_d1:tctivo
sólo en ~ l s~gundo sign ificado ant e riormen t e e sbozado . Hull no comienza con un conjunto de t~rminos nuram c nt ~ formal e s , que no t ~ ngan otro significado que
~ l que l es ha sido imputado por un conjunto de d e fi nicion ~s i mplícitas , y d e l cual sean d e rivados enton
-c es nu ~ vos términos y t e or emas d emostrables por me dio d e d c fi11ic ion ~s coordinada . .; .- En cambio , comi en za
un r ~a lidad con t 'rminos dir a ctament e d e fi~idos oneracionalmc:11t G. Iní'ortunadam ~n t \] , l os llamó '' conceutos ind¿,finidos", cr e ando así la e rr6n va Ímpr cs i611
d e qu ~ com en zó con t~rmino s nuram~nte formales en
l os cual us no ~s tán nunca dadas las conexion e s con
construccion ~ls ump íricas . Un e xame n cuidadoso de los

�11

do· '' conc pto . ind fi ido '', jn mbargo , mos í
¡u no. on otra co~a qu lo qu llamaríamos
un 1 n unj m no~ ~ofi1 ticaao variables xperimeg
t 1 ~ b~ icar,
s d cir, la ~ variables observadas y
m ni pul d . · n 1 labor torio 6 .
11
tr

.J

mbnrgo , 1 punto s ncial a aestacar es
qu
o~
i
m
d postulado s d Hull no contiwnen
i finjcion . implíci a
qu r lacion n Ptas variabl. ·r1jci 1 · (conc ptos). En rigor , sus pos·tpla do no .~on otra coi·a qu d finicion s qu; a su vez
d fi1 n nu v º conotruccion
stabluciéndolas como
fu11cion
t mática a la. va1~iabl o inicia]. s (con
e pto~) e Por j mplo, n una r ci~nt~ formulación
modific l' a su t aria d la conducta adap ativa
"mp , Hull da como posttlado lo que es rualmen·te
un' d finici6n e su· t6rmino hu lla d~l est ímulo
(stimt.tlu trae ) , (~) :
.
s
(
-ht
-kt'
• = a logS
1-~
) e
Sin

'

donde
us la int ensidad d l \ st ímulo físico; t el
ti mpo d · duración de S; t ' e l tiempo trans currido
dcsd
1 c~s8 de ~; ~ ' Q y ~ son constantes empíri cas . Aquí, el ~rmino huulla del estímulo ha sido
cr,ado nuuvamunte a partir de las variables indepen
di l1t s 8 1 t y t ' por medio d~ una t~cnica matemáti
Cl'.1 7 •
- -

-

Surgen ahora algunas prvguntas qu ~ s~ r ~fie ren
a la situación científica de tales ''postlllados" , cu
yaQ r spucstas revelarán un rasgo característico de
la tuoría du la psicología . ¿Son est as fórmulas con
J turas r(sp~cto a las l eyes ~mp íricas de la psico=
logia? Obviamente no ~n al mismo sentido que la ley
d los gases o que la fórmula de la atracci6n de

�12
~cwton ,

en f í s i ca puss no hay objetos emp í ric os r e f0ridos ind~p~ndi e nt~s , hasta ahora , nara la variabl8 r e cie nt 8mentc definida . ¿Cuál e s Gl pos i bl e uso
~·de~ tal.e s construccione s a prior i ?

..

Para dar una r e spu e sta satisfactoria a est e ú l
timo int e rrogant : d C? b'- 'mos examinar la tarea básica
d e l~ psicologíaº Como cualqui &lt;:; r otra ci e ncia , · i~::
psicología concib e sus probl emas como la tarea a¿·
e stabl e c ~ r int e rr e lacion e s entr e un conjunto de variab l ~s, más caract e rísticament 8 entr e variables de
r e spue sta p·o r un lado y una multiplicidad de var·iables ambi ental es por otro . O, en la d 8notaci6n mate
m.ática usual:

Y1

[2] .

=

f1 (x, , x2' x3, •• ••i

y 2 .=·· f 2 ( X 1 '
•

X

o o o o • • o o o o o o •

2'
•

X3'

o o •

o •

••••'
•

•

X )

n

X

n

)

o o o o e o o

.

ym = fm (x 1, x2 ' x3 , •••• , xn)
El probl ema e s aquí dobl e : 1) la obt e nción de
l :a s curvas empíricas y 2) la det L· rminac ión de su far
ma · mat em~tica , e s d ~ ci~ , la ·natural c za e sp e c í fica
d e las funcion e s f 1 , f 2 , •• , fm . Res olvi endo e ste pr Q
bl1;.:ma 9 la fí s ica pue d e comenzar con pr e suncj on e s a c a rea de la f or ma e sp ¿ cffica d e las funciones ~u e
d e scrib dn situacion 2s e l emental e s, e s d e cir, situa?ion ~ s d e es tructura s impl e , con un núme ro muy limi
tado d e variabl t s, pu ~ s e s po s ibl e gé n ~ ralizar o el~
borar hip6t e sis de es tas funcion e s a partir d e la ob
s e rva ción ex pe rimental. Situacione s más complejas
pued un su r man ~ jadas adt cuadame nt e me diant e combina•
•

•

�13

ci n
y d duccion
d
fórmulas básicas . En
l ur
d
tn 1 borrci6n , 1 f í sicq encuentra a
ve
conv ni nt
mpl ar nuevos t ' rminos auxiliar es
(por j mplo , fu rza , n m c~nica} d finidos a par tir d 1
v riabl
original s .
Por otro 1 co , ~n J. icoloria , 1 ndm~ro de var
bl
qu p r ticipan ún n la má. simpJ.c situaci ón
1
·o port mi i1to , u pu da
r producic1a c:xperime g
t 1
nt ,
· t n r' nd , y 1
s ructura d
suo in t rr J cion u t~n compl j , qu
ot~mos imposibilit~
do d
e r ún un·1 prim r conj tura n cuanto a
1 f rm 11't r ' ica
1
cu".:)cion
dirl;c am 11-e a
p rt.tr
lo..,,
to. l lnpíricos in u 8.r ~J.gún artificio t 6 ico 'UXiliar s . Lov t~rminos a finidos po r
l o· ostuludo~ d Hull constituy~n ~xactam~nte un artif i cio aui . Int~ntan 11 nar 1 vacío ntr~ los ~os
co11juntocl
variabl o , 1 qu manipt1J_a el o bscrva_dor y l qu mid la r pu stav obsGrvadas . Técnica
rnun t , p1.. t 11d n dnr lo m dios para d u t rminar un a
j u t rncional con l~ curva ~mpírica •
.J

r

l_;

E~t

Q

asp~cto.dc

.. •

nu

tro análists puede ser quizá m jOl"' ilitstrado 1nc.dian
una 1Jr_vb considerac ión
d la más ~ rcci~nt formulaci6n d~ la teDria del comp o r tami~n~o stmpl8 d Hull (8) . -La·figura intenta
d a r u11a i~up r cs_ t.;ntación gráfica del orae·n· jerár c1uico
de l os t Tminds involucrados . Las var1ablés básicas
( d finid~s opu racionalmcnt~ en form~ direct~) de las
cual~s partu la construcción , como se ve a la izquie r
da ,

-

0011°

T

1

= tiempo de duración de s 1

s, :::

i ntens i dad d~ un estímulo f í sico , p . e J • '
campanilla , palanca .
•

�•

14

•

s·

2

•

=

est í mulo r e f orzant e ( obje tivo), p . e J • ' co•
mi da .

=

pe r í odo de hambr e •
•

ti empo t r anscurrido ent r e l a r espues ta a S
1
y l a apari ci ón d e s •
2

N - ndmero d e pr esentaci on e s d e l a se ctien cia S 1
s2 , es de cir 9 en s ay os .

Hay además vari os asp e ctos
mostrados a la d e r ~ cha g
R1
•

R2

--

m e d i b l ~s

de l ·a r e s pues ta ,

•

'

amplitud d e la r espues taº
•

.

•

..

.

•

•

•

-

•

•

l a t Lncia d e la r e s pu8s ta , e tc .
\

•

......

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• • •

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�•

15

hora a la tar a d
specificar
mátiea d la l y
mpíricas que rel~
do el
d variabl s . IntJnta hacer
...~o nu vo térn1inos a partir de las vari.!
u rt qu
n la forn1ulaci6n fi gin l
d
mpírica apar zcan olamcnte los
l y
ta cadena d variables inter
tr moa d
r aliza d 1 modo ilu~trado ~sque
E to
n la figura. L s lín as punt adas indi
u
v ri bl
int r días, mostradas sobre
--nt
n d riv d
n far a
calonada de las
Entr r n algún d tall iría más allá de la
idn d
t trab jo. E
ufici nt indicar
u la
cu cion s r cional
fjnal ~ xpresavariabl
d r pu ta como una funci6n de
bl 1nt rm dia r e d nt , pot ncial xcita
(1) D b notar t mbiGn qu las variables de
u ta apar e n do~ v c ~ n 1 diagrama; una
obr
1 pu~nte como d 'rivadas con~trucciones in
m dia (r 1 , r 2 ), y una v z como variablts defini
op racionalm nte en forma ind p ndiunte (R 1 , R2 ) .
Estos dos conjuntos de t'rminos formalmtntc di
nt e (las ~ y las ~) son entone s identificados
l xito d la coAstrucci6n depende de si esa it ficaci6n es confirmada por los datos expe rimen
s Si eso ocurre , la abertura de la extrema deha Q 1 puente se cierra y se logra la formulación
s ada de la ley empírica . Finalme~te, para comple
la desoripci6n del diagrama, las líneas sinuo-dirigidas hacia la base simbolizan la consumadn de e.~ce ·operacional con lo ''inmediata
Para lograr completitud meto
~tee~
la atención, posiblemcnt ~ o
cotisiderable ·importancia (que
oc

-

0

-

•

-

-

li'....

~

í 194 35

�16

do un poco a oscuras en el pr e s ent e enfoque) c on
r e sp8cto a la ~d e t e rminación d e la forma r ac i onal
. compl e ta y fina l d e la l ey emp í r i ca º Po r 11 f i nal y
·compl e ta" se ent i end e la es pe c i ficac i ón pr e ci s a de
todas y cada una de las func i 6nE:s que conectan l os
qo s conjun tos d e var i abl 8s . Sin 2mbarg o , mu chas deduccion e s ac e r ca de l as forma s y t and enc i as de la s
~urvas. d e comport ami ento pue d en se r extr a í das s i al
g unas d e l as fun c ionc0 med iad ora s ( po s tulados) sones pcc ificada s , a c ond i c i ón de que l as f un ciones que
p(J r man ez can s in esp~ ci f ic a r sean válida s p ara el pa
trón gen e ral dado po r :Ju pues t o . De he c ho , muchas de
l as dGd ucci onGs compr obab l es hec has por Hu ll a partir de ese conjun t o pa r ticul a r son d e es ta c l a s e ,
pu es has t a aho r a ha i nd i cado s ol am8nte de un mod o
gGn c r a l ol ti po do func i ones que se hallan
más
allá
....
d0 l t(rmi nos H en el esquema ante rior .·

-

- 4 •

•

Pa r a con c luir este análi s i s puede se r de a l gún
in te r és i nd ic a r cómo esta ést r uctur a te 6rica de
Hull s~ r e l 2 ciona con l a con c eu... ci6n de l a naturaleza
de l a teo ría ps ic ológ i c a esbozada po r To l man en su
a l ocu c ión como pres i dente de la Ame rican Psyc hol ogica l Assoc i at i on y en t ra bajos.ante ri or es ( 16 , 17) .
Tol man comi enza con un s i ste~a de e cuac iones [2] y,
c omo Hull y cua l quie r otr o c ondu ct i s ta me todo l ógico ,
conc i be la tarea de l a ps i co l og í a co1no una de t e rmin~
ci ón de l a fo r ma de las fu~c i ones . En s u esqu ema ,
Xn ) están
l as variables i ndepend i ent.es (x 1, X2 ,
agr upadas en dos c l ases , varia b l es amb i en tal e s y de
d if erenc i as ind i vidua l es , y las va ria bles de uend i eg
t es son algunos aspec t os de l a c onduc t a . Res pecto a
0

0

•

,

�ex
b

moa

como d com
e mpon n

a

la variab e
_.• t rm diaria '' ld
u
a u v ! e
1 on la con

,)

n

n una lín a
ull tal como

r e d nt
y
uno d loe
qu ma m to
rizar, r1 lo he
un n v l muy g ne
al á
ug rir y
1nt 1•m diaria posi
la d finición y n el
noia
hip6t sis , te )

-

Tal conv rg ncia
n
6ricos qu a menudo
dos ntr sí, su i
p icología un acu rdo
a qu par ce imponerndi nt a formular
contacto con los da-

-

--D de Luis González

��19

NOTAS

(i)

El pr · · nt trabajo apareció en~ Psychological
R vi~w 9 1941, v . 48, p . 1- 14 , y es ·á incluido
en Marx, Mel ron, Psycholoeical Tl1eory, NeVi1 York ,
Mac Millan, 1951 .
·

(ii) Lou 11 m o. u:nc~r·r ados ·ntrc paréntesis en e l
u
xto, ro1nj.tc 11 a la bibliografía proporcionada
al final ª (Notas del traductor)
•

•

1 - E. te artículo ~stá basado un dos trabajos leídos
por los autor·Rc ~n un Peminario acerca de los as
pactos actuales d la t or·ía de la conducta en
un° ruuni6 de J_a Mj.dwesturn Branch de la Amerirealizada en 1940
can Psychological Asnocia tion
•
en Cl1icago .
•

2 - El rucie 1 t · tr. al)ajo clu Stcvcns ( 15) sobre este

tema so distinguv por una actj_tud muy cautelosa
y circun pecta al r~spucto~ El principal in e rés
d0 es te trabajo, sin embargo , es integrar la dis
cusi6n metodológica de la psicoloLÍ, , con la~ moder
na filosofía de J_a e io11c ia, problema que ha s ido
estudiado an·toriormente por uno de nosotros ( 1, 2)

3 - Para satisfacer las más rigurosas distinciones
del empirismo científico , se debería hablar aquí
de cadenas rcductivas (Carnap) mejor que de clases de operaciones º Sin embargo una investig2ci6n
más profunda de estos puntos conduce directamente a la investigación de las r eglas qu e determinan nuestro uso de los nombres de objeto y del
marco de ref erencia espa cio - t empo ral . Aún siendo

º

�20

este problema fascinante como lo es 9 no parece.
que la clarificación metodológica en psicología
necesite ir tan l ejos en epistemo lo gía y en _e l
~nálisis . lógico propiamente dicho; por lo menos
en· l·a _-·práctica, todos los psicológo~ e.firman que
sólo los fenómenos físicos son el mat0ri a l que
concierne a la psicología, como a cualauier otra ciencia natural.
•

4 - Vale ¡a pena mencionar, sin embargo, que estas
dos construcciones están en una r~lación jerárquica, es d~cir, qu e la clase de las operacio nes (cadena reductiva) que ll eva a una de e llas
es una subclas e de la que lleva a . la otra. Esto
_es también verdad8ro en psicolog ía para conceptos tales como crit8rio de apr en diza~e y crite· rio de rLt~nción . Hay , por supu es to, una múltiple int erdependencia de hec ~0 entr2 construccio
nes y l ey es . Creemos aún que la clara distinción analítica hecha en este ensayo entre: cons truccion e s empíricas y l~yes empíricas es justificabl e d entro de la metodolog ía científica,
y deb8. proporcionar esp~cia l utilidad para una
más clara apreciación del punto d e vista operacibnal en la psicología de hoy . Rin embargo al
nivel del análisis ló gico , la clarificación de
la cabal int ~ rdep e ndencia entre l oP términos y
el sistema total d ~ hipót es is constituye una de
las principales tar eas de la filo s ofía cient ífi
-.
1

•

5 •

Poi~

otra ·parte·, r~n e l l enguaje más r:s tricto del
~mpirismo científico, todas estas expresiones
son algo .. criticabl. es
- 9 y deberían ser r eemplaza-

'

•

��22
rrectamente a Hul¡ sustituyendo sus expresiones
conceptos indefinidos y definiciones por operacionalmen te definidos.
7 - Debería entenderse claramen te que a pesa r del
de ·térmi nos tales como huel l a del estímulo,
potencial excitato rio, etc ., no están implicadas referencias fisiológicas par~ estos t~rmi ­
nos arbitrariamentG
definidos . Debe llamarse
.
también la at ención sobre e l hecho de que por
e?te procedimiento , estos términos derivados se
transforman en constr ucciones emp íricas º' · s i
se prefiere, están definidos operacionalmente
de modo directo . Son metodo lógicamente compara
bles a conceptos físicos tales como momento,
energ ía, etc .
,
•

uso

8 - La obte11ción de dato·s empíricos bajo varia.cio-

. · nos concomitantes de algunas variables, está
en psicología reciér1 en sus comienzos .

9 - Esta dltima caractLrística del diagrama sigue
el método de representación .grá fica sugerido
por Fcigl y Koch en su clarificación de la relación existente entr e lenguaje emp írico y len
guaje formal en psicología (10) •
•

BIBLIOGRAFIA
(1) Bergmann, G. On sorne methodblogical prob l ems of
psychology . Philos. Sci. , 1940, v . 7, p. 205 - 219.

(2) Bergmann, G. Th~ subjtct matter of psychology .
Plhylos . Sci ., 1940, v. 7, p . 415- 433 .
-

�da cono rning b havior theo

Vniv rs1ty Library)
R T ; Hall
Mathematicq.

N w Haven ,
oaracter of th motivat"ion
tat Univ of Iowa 19'9

~ .~gress

in psycholo
1940 , p 16 ,

the reflex
Ps chal

��</text>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
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                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
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                <text>Operacionalismo y Construcción de Teorías</text>
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                <text>BERGMANN, Gustav - SPENCE, Kenneth W. Spence</text>
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                <text>	&#13;
Operacionalismo y construcción de teorías / Gustav Bergmann - Spence, Kenneth W.&#13;
Montevideo : FHC. Aula de Epistemología, 1963; p. 24</text>
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