["item",{"itemId":"81","public":"1","featured":"1","xmlns:xsi":"http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance","xsi:schemaLocation":"http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd","uri":"http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/items/show/81?output=omeka-json","accessDate":"2026-05-15T00:53:23+00:00"},["fileContainer",["file",{"fileId":"135"},["src","http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/6fcaaed64940c99fa47b276c4509c31a.pdf"],["authentication","40305394d3084a264ce657690d7b95ed"],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"5"},["name","PDF Text"],["description"],["elementContainer",["element",{"elementId":"52"},["name","Text"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"710"},["text","CARLOS E. PRELAT\n\nJEAN REY MEDICO DEL PERIGORD\nEn un día del año 1630 \"Sieur Brun\", maestro boticario de\nBergerac, dirigió a Jean Rey, médico de Périgord (Dordogne), una\ncarta en la que le comunicaba que \"habiendo querido estos días\npasados calcinar estaño pesé dos libras y seis onzas del más fino de\n1nglaterra, lo coloqué en un vaso de · hierro adaptado a un horno\nabierto y con gran fuego agitándolo contínuamense sin agregado de\ncosa alguna lo convertí en seis horas en una oal muy blanca. La pesé\npara conocer la pérdida y encontré como resultado dos libras y trece\nonzas. Esto me produ_;o un asombro increíble no pudiendo ima¡;{inar\nde dónde había~ venido las siete onzas de exceso\".\nRepite la experiencia con el plomo y encuentra una pérdida de\npeso. Pregunta acerca de la causa de ello a varios hombres doctos y\nnadie le puede explicar los resultados de sus experiencias. Pide en·\nton ces a J ean Rey que lo ilumine a fin de que él, Brun, conozca la\ncausa de \"esta maravilla\".\nJean Rey, teniendo en cuenta que se trata de \"un hermoso tema\nde una investigación penosa, cuyos frutos hasta ahora han sido ma·\ngros\" y además que el \"Sieur Brun\" \"es un hombre de vida íntegra\ny conocedor de su oficio\", se decide a meditar sobre el tema para\ninvestigar la causa que \"Sieur Brun\" le pide le haga conocer. Emplea\nalgunas horas en esa meditación. Llega a un resultado que contradice\nlas máximas que los filósofos habían tenido por ciertas durante siglos\ny a riesgo de parecer temerario se decide a publicar estos ensayos\npara no aparecer como pusilánime en la exposición de la verdad y\nen su defensa.\nEn efecto, el tema del aumento del peso del estaño y de otros\nmetales durante la calcinación había sido estudiado por alquimistas\ny químicos. Boyle lo atribuyó a la fijación sobre el metal de cor·\npúsculos de fuego. Los partidarios del flogisto debieron admitir para\néste un peso negativo o simplemente ignoraron o dejaron de lado la\ncuestión. Entre los partidarios de la teoría de Boyle se hallan des·\ntacados químicos, entre otros: Homberg, Lemery y Lefevbre. Lemery\nexplica el aumento de peso así: \"Les pores de plomb sont disposés e1i\nsorte que les corpuscules du feu s')'' sont insinués ils demeurent liés et\nagglutinés dans les parties pliantes et embarrassantes du métal sans\nen pouvoir sortir, et ils en augmentént de poids\". El padre Querubin\n\n-\n\n39 -\n\n�de Orléans rechaza la explicación de Boyle diciendo que ·el vidrio no\nes permeable y Boerhaave y Boylduc niegan que haya aumento de\npeso. El tema apasiona y muchas personas publican disertaciones\nsobre el mismo. Hierne en 1753 admite la fijación de un ácido graso\ny sulfuroso que proviene de la llama. Las especulaciones terminan\ncon Lavoisier. Jean Rey resuelve el problema de un modo bastante\nrazonable. Veamos cómo.\nAdelantemos que J ean Rey no realizó ninguna experiencia para\nresolver la cuestión. Todo es producto de la meditación de algunas\n\"horas\", meditaciones no totalm,ente. ap:i;iorísticas .pues- se basan en\nhechos reales o hipotéticos.\n' '\nEn primer lugar afirma y demuestra a su modo que \"todo lo que\nes material bajo el firma.mento tiene peso\". Dado que Dios al crear\nel Universo quiso hacerlo uno de algún modo confirió \"la · pesanteur\ndivinement empreinte a toutes les parties <I'iceluy\". Claro que con\nesto todos los cuerpos deberían caer por acción de •su propio peso\nhacia el centro del mundo. Ahora bien, esto no acaece y Jean Rey\nse apresura a levantar esta objeción diciendo que la tierra que es\nmás pesada ocupa rápidamente su lugar, desalojando al agua que\nocupa el segundo, ésta al aire y éste al fuego. Cita en apoyo de su\ntesis una experiencia \"agradable\" que realizan los químicos quienes\n\"toman esmalte negro pulverizado, licor de tártaro, aguardiente azur\nleado con tornasol y espíritu de trementina enrojecido por \"orcanette\"\n(alheña.). Colocan todo en un frasco, lo agitan hasta que se forme\nuna niezcla confusa la que dejada en reposo permite al ojo ver «avec\nplaisir le desbroüillement se /aire»\". Como todos los cuerpos que se\nhan colocado en este extravagante sistema heteFogéneo tienen peso y\ncomo cada uno ocupa un lugar tenemos la representación de lo que\nsucede con los auatro elementos. El esmalte negTo representa la tierra,\nel licor de tártaro el agua, el aguardiente ·el aire y el espíritu de\ntrementina el fuego. Con esto elimina la \"ligereza\" como característica\ndel aire y d~l fuego, ligereza que le habían atribuído algunos filósofos\npara explicar el movimiento hacia arriba. La razón más importante\npara ello es que la ligereza es innecesaria para explicar el mundo\ne introduce una complicación inútil · y hay que tener ·en cuenta que\n\"Dieu et la Nature ne font rien 'en vain\". Hay, pues, sólo peso en\ndistintos grados. Con esto queda eliminado el movimiento hacia arriba\ncomo natural, es decir como movimiento cuya causa reside en los\ncuerpos mismos. El movimiento hacia arriba es \"violento\" en el sentido de la Física aTistotélica. Que el movimiento natural del aire es\nhacia ahajo lo demuestran entre otros hechos el siguiente: cuando\nse cava un poco el aire desciende a ocupar el lugar que ocupaba la\ntierra. Rey no tiene ninguna duda de que si se pudiese disponer de\nun tubo cilíndrico que fuese desde el centro de la tierra hasta \"la\nregión del fuego\" se podría repetir dentro de ese tubo la experiencia\ndel \"deshrouillement\" de los químicos. Hecho ésto si se sacase la\ntierra de la parte inferior, el agua ocuparía su lugar y así sucesivamente. El movimiento hacia arriba es siempre violento.\nPero, como a Rey le interesa particularmente demostrar que el\n\n-40-\n\n�aire tiene ·peso se preocupa especialmente de demostrarlo de un modo\nindependiente. Aporta una prueba que es realmente deliciosa por su\ningenio y su ingenuidad. Parte del hecho de que en la caída los cuerpos\ntienen una mayor velocidad al fin que al principio. Fiel a la idea de\nque una fuerza constante produce un •movimiento uniforme, concluye\nque un cuerpo al final ·de· la caída está \"empujado\" hacia abajo por\nuna fuerza mayor que la que lo empuja cuando comienza a caer. ¿Cuál\nes la' causa? El dibujo que se ve aquí explica el asunto.\n\nAJ\n\nt71\n\nC\n\nB\n\nD, E, F y G son distintas pos1c10nes sucesivas de una esfera que\nva cayendo hacia el centro de la Tierra C. AA es la bóveda celeste.\nCuando el cuerpo se halla en D tiene sobre él el peso del aire contenido en el espacio limitado por las generatrices del cono HCH y la\ncircunferencia de tangencia de este cono con D. Al ir descendiendo,\nel aire que \"pesa\" sobre la esfera es de cantidad creciente. De aquí el\nmayor peso y la mayor fuerza que produce el aumento de velocidad.\nTodo este razonamiento no podría hacerse si el aire no tuviese peso.\nDebe luego demostrar, para su finalidad, que \"la pensanteur est\nsi estroitement joincte a la premiere 1natiere des elements que se\nchangeans de l'un en l'autre, ils gardent tousiours le mesme poids\".\nHagamos notar de paso que Rey es partidario de los cuatro elementos\naristotélicos. La demostración es procedente por cuanto algunos filó-\n\n41 -\n\n�sofos sostienen que cuando, por ejemplo la tierra se transforma en agua\npierde algo de su peso. Imposibilitado de hacer un \"experimentum\ncrucis\" ya que esa transformación es \"difícil\" de realizar, Rey dice que\n\"l'exame du poids de quelque chose se fait en deu:xJ. far;ons; sr;auoir, ou\nla raison ou la balance\". Prefiere en este caso la razón con cuyas\narmas \"entra atrevidamente en la liza para combatir este error\". Va\na demostrar que \"la pesanteur est tellement joincte a la premiere\nmatiere des elemens qu' elle n' en peut estre deprinse. Le poids de\nchaque portian d'icelle print au berceau, elle le portera iusques a\nson cerceuiI''. Veamos como lucha Rey con las armas de la razón.\nConsidera una porción de tierra que posea el menor peso que pueda\nexistir (¿átomo? ) y por debajo del cual no haya materia. La convertimos en agua \"par les moyens congneur et practiquez para la\nnature\" (?). ( ? ) Ahora bien el agua así obtenida puede, tener un\npeso mayor, menor o igual que la tierra de la que proviene. La primera posibilidad no puede admitirse pues ningún filósofo lo ha hecho\ny Rey tampoco. La segunda no puede ser por cuanto ha tomado la\nmenor cantidad de materia que puede existir. Queda pues la última:\nla igualdad entre las masas de tierra y de agua que se pueden transformar una en otra. Y lo que se demostró para una partícula mínima,\nse puede demostrar para dos, etc., y en general para cualquier cantidad de tierra. Como se ve la demostración es impecable desde el\npunto de vista formal. Admite que el volumen pueda cambiar. Sugiere así una experiencia para medir el volumen de aire que se\nobtiene por transformación en este \"elemento\" de una dada cantidad de agua.\n\na\n\na\n\ne\n\n[\n\nEl agua colocada en AB se \"transmuta\" por el calor en aire y\npasa al cilindro C en donde puede medirse el volumen. (AB se llama\npomposamente \"Eolopyle\" ) . Jean Rey se cuida muy bien de hacer\nla medición; pero obsequia la sugerencia a quien quiera, rogándole\nque, como retribución de haberle sugerido esta hermosa experiencia,\nle comunique el resultado.\n\n-\n\n42-\n\n�.Ningún elemento \"pesa por sí mismo\", es la tesis aiguiente. Vea·\nmos lo que quiere significar J ean Rey con ésto. Según él, el examen\nde los pesos con la balanza difiere mucho del que se hace con la\nrazón. Este sólo lo practica el hombre prudente y de talento, el otro\ncualquier rústico es capaz de llevarlo a la práctica. Es así como\nalgunas personas de poca comprensión, al pesar con la balanza el\naire en el seno del aire y al no encontrar, así, peso deducen que el\naire no tiene peso. Pero el examen de los pesos con la razón conduce\na una conclusión distinta. En primer lugar: el agua tiene peso, nadie\nlo niega y sin embargo pesando agua en el seno del agua seguramente\nse encontrará que no tiene peso. Esto sucede porque ningún agente\nactúa en su semejante, toda acción supone una contrariedad. ¿Quién\nva a buscar lo caliente en el seno de lo caliente? Si existen \"dos\ncalientes\" juntos se abrazan, unen sus acciones y resulta un solo\ncaliente. De modo que el peso resulta de un contraste entre el cuerpo\ny lo que lo rodea. \"Tout ce qui pese dans l'air, tout ce qui pese\ndans l' eau, doibt soubs es gal volume contenir plus de poids ( pour\nle plus de matiere) que o.u l'air ou l'eau dans les quels le balanceme'nt\nse pratique\".\nParecería que Rey dejándose llevar por su dialéctica se aleja\ndel tema. Nada de eso. Esta cuestión de que el aire no pesa en el\nseno del aire es una dificultad seria para su tesis final y sale al\nencuentro de ella. En efecto, va a afirmar que el aumento de peso\ndel estaño durante la calcinación se debe a que con él se ha mezclado\naire; pero como al pesar la cal de estaño se la pesa en el seno del\naire, el aire incorporado a ella no puede tener peso revelable con\nla balanza. Es necesario pues demostrar que el aire puede aumentar\nde peso. Según el médico de Périgord esto puede suceder de tres\nmaneras distintas: 1) por mezcla de materias extrañas más graves\nque él; 2) por compresión de sus partes y 3) por separación de sus\nporciones menos pesadas (¿contradicción con la naturaleza elemental\ndel aire?).\nLa primera es evidente considerando \"come en temps nebuleux,\nla premiere couverture de vos fenestres hautes l' air chargé de\nbrouillards entre dás vostre chábre\". Por motivos análogos el agua\nde mar pesa más que la de río. Las sustancias extrañas que se incorporan al aire son, en particular, los vapores y las exhalaciones que\nparten del agua y de la tierra. Es claro que si se toman dos porciones\niguales de un mismo aire cada una de las cuales tiene diez pulgadas\nde volumen y a una se le añaden dos pulgadas de agua y a otra dos\nde aire la primera adquirirá un peso mayor que la segunda. Se ve\nclaramente que lo que quiere decir Rey es que el aire aumenta de\ndensidad en estas condiciones lo cual es falso para el caso del vapor\nde agua. Pero, no insiste mayormente sobre esta manera de aumentar\nde peso el aire pues no es la que le interesa para su tesis y así pasa\na las otras dos.\nCree que la compresión existe porque \"la nature a voulu, pour\nles raisons a elle cogneues, que les elemens peussent s' estedre et\nresserreriusqu' a certaines bornes qu'elle- leur a prescriptes\". Cita\n\na\n\n- -43 -\n\n�ejemplos de dilatación térmica del agua y la compres1on del aire\nen una jeringa y argumenta \"L'air ainsi comprimé doubtez 'vous qu'il\nne pese dans ,l' air libre puis qu'en 'pareil espace il contient plzis de\nmatiere?\" Termina la consideración de esta manera de aumentar el\npeso (evidentemente se trata de la densidad ) con una especie· de\npedido de reivindicación de ciertos inventos de él hechos antes de\nque un · señor Marin, \"bourgeois de Lisieux\", patentase un árcabuz\nneumático. Según Rey su propio arcabuz, que figura entre los\ninventos mencionados es mejor que el de sieur Marin. Esto último,\nevidentemente, no tiene nada que ver con la calcinación del estaño.\nPasemos a la consideración de la tercera causa de aumento de\npeso del aire. Es evidente que si de un tddo se sacan partes más\nlivianas lo que queda será más pesado (denso) que el todo. \"Separad\nel oro que ese ver.gonzante o·r febre mezcló a la corona del rey Hieron:\nel oro que queda pesará más que una porción igual de toda la corona\".\nLa Naturaleza hace lo mismo en otros casos y con ayuda del calor.\nLos rayos solares sutilizando el agua de las salmueras (p. ej., del agua\nde mar) colocadas en recipientes apropiados deja un residuo más\npesado. \"L' Alchymiste, vray singe de la nature\" realiza operaciones\nanálogas por medio de la destilación. Así, al separar del vino el\naguardiente (más liviano) deja un residuo más pesado. Pero con el\naire la demostración no es tan clara. Pregunta si alguien cree que el aire\ncaliente en contacto con el · suelo en un día caluroso de verano\nes más · liviano que el resto y apuesta a que todos creen eso; pero\nno es así. ¿Por qué está más caliente? No puede ser porque el Sol\nlo caliente directamente más pues este astro calienta uniformemente\ntodo el aire. Pero al calentarse se separan .las partes densas (abajo)\nde las más sutiles (arriba) y entonces al ser más densas dan una\nsensación de mayor calor. En apoyo de esta afirmación dice que el\nhierro al rojo quema más que la llama empleada en calentarlo y no\npuede admitirse que esté más caliente. Luego el hecho de que el\naire se manifieste como más caliente en contacto con el suelo demuestra que es más denso. El más sutil se ha ido hacia arriba. Como\nuna nueva prueba de esto está el fenómeno que se observa mirando\nel aire en contacto con una superficie calentada por el Sol que consiste\nen una visión confusa de lo que se vé a través de él. Esto que, como\nse sabe es debido a una variación del índice de refracción del aire\ncon la temperatura, según sieur Jean Rey \"c'est qu'il est esp-essi et\na acquis plus de corpulence, qui vous le rend aiicunement visible\".\nY si este espesamiento puede ser producido por un calentamiento\ncomo el debido al Sol ¿qué no podrá ·esperarse de un horno ardiente,\ncon un fuego infernal? El agua, el aguardiente y otros líquidos se\nsutilizarán por completo pues el aire puede ocupar su lugar; pero\ncon el aire no sucede lo mismo y entonces se producirá por eliminación de las porciones livianas de una gran cantidad de este elemento,\nun aire espeso y pesado \"un air qu'il m'eschappe de dire, non\nplus air, ains un air desnaturé ayant changé sa subtile f luidité en une\ngrossiereté visquese\".\nParece ser que alguien objetó a sieur Rey que si bien el calor\n\n-44-\n\n�(o el fuego) podían separar partes de distinta gravedad de cuerpos\nheterogéneos no ucedía lo mismo con cuerpos homogéneos ya que\npor la naturaleza de éstos el calor actuaría igualmente sobre todas\nsus partes dilatándolas del mismo modo. Pero según Rey, además de\nese hecho que es cierto, su razón y sus sentidos le dicen que también\nse separan parte de distinta gravedad, para probar lo cual puede\ndisponer de una \"nube\" de ejemplos. Así el vitriolo (sulfato ferroso)\nes un cuerpo homogéneo y colocándolo dentro de una retorta y calentando se obtiene la separación de \"su flegma, su aceite y su colcotar\". La \"trementina\" e un cuerpo homogéneo y de él el calor\npermite separar su aceite, su espíritu y su colofonia. El vino es otro\nejemplo y así sucesivamente. Pero sus adversarios pueden argumentar\nque se trata de cuerpos compue tos y que en lo elemento no sucede\nlo mi mo. Por ese motivo demuestra J ean Rey que el agua se espesa\npor destilación. El que no lo crea que recurra a los químicos que\npreparan agua destilada. E ta o el rocío que sólo es agua \"passée par\nle grand alambic de la nature\" es usada porque \"penetre mieuz la\nsubstance des simples et en tire plus aisément la vertu et les teintures\".\nPues bien, el agua destilada es menos densa que el agua común y\npor lo tanto el agua que queda como residuo debe ser más densa.\nComo esa diferencia se observa si destila todo un vaso se puede concebir que si e compara la primer gota destilada con la última gota\ndel residuo la diferencia sería aún mayor.\nPero seguramente los adver arios creen que está rehuyendo lo\nque realmente interesa: el aumento de peso del aire por acción del\nfuego. Nada de eso. A pesar de que ya ha dado razones en apoyo\nde esta afirmación, dada la importancia del asunto va a dar otras\npruebas que no dejan de ser asombrosas por lo rebuscadas y sutiles.\nLas pruebas son tres: imaginemos un laboratorio, no como los habituale en el seno del aire sino en el del \"fuego elemental\". En ese\nca o el aire tendría respecto del fuego un comportamiento análogo\nal del agua respecto del aire. Así podríamos llenar con aire un recipiente vacío, que entonces estaría lleno de fuego como están llenos\nde aire los que en nuestro medio habitual llamamos vacíos. ºSi en\nesas condiciones destilamos aire tendríamos diferencias de densidad\nentre destilado y residuo como tenemos en el caso de la destilación\ndel agua. Sabe Rey que tal laboratorio no puede construir e; pero\ntampoco se podía dar a Arquímedes el punto de apoyo que pedía\npara su palanca que movería al mundo. E una manera de demostrar algo.\nLa otra prueba se tiene si se considera un cañón colocado verticalmente con la boca hacia arriba y se imagina que se deja caer una\nbola al rojo en el interior del mi mo. En este caso el aire sale primero\nmenos caliente que luego, lo cual se puede comprobar colocando la\nmano inmediatamente por encima de la boca del cañón. Esto no s\ndebe a que el aire haya sido calentado en forma irregular mo a que\ns&le primero el aire más sutil que tiene un menor calor. sensible que\nel más denso que sale después. Además mirando a trav' de la región\nque se encuentra arriba de la boca del cañón se ve 'tremouer\" los\n\n-\n\n45-\n\n�objetos que se observan a través y no es el movimiento del aire lo\nque produce esto pues Rey puede ver con toda nitidez las bellezas\nde una dama a través del aire agitado por su abanico. Además un\ncopo de lana colocado arriba de la boca es elevado, lo cual demuestra\nque ahí el aire es más denso. Y si eso sucede en la boca ¿cuál no\nserá el espesamiento en la parte inferior del alma del cañón?\nPara aportar un tercera prueba recurre a los asmáticos. Dice que\ncuando uno de estos enfermos se ahoga en su lecho se ordena abrir\nlas ventanas. Interpreta el hecho diciendo que al ser más espeso el\naire de la habitación por ser más caliente el paso del mismo por\nlos canales de los pulmones ofrece dificultades. Al entrar aire frío,\nel que respira el asmático se hace más tenue y tiene así una sensación\nde alivio.\nAsí como existen tres maneras de aumentar el peso del aire,\nexisten, por la ley de los contrarios, tres maneras, según las\ncuales puede disminuir de peso. En esta demostración aparecen\ndos aspectos interesantes de las concepciones de Rey. En primer\nlugar hace notar que cuando habla de aumento o disminución de\npeso se refiere a pesos de volúmenes iguales pues si examinamos los\npesos con la razón \"ie dis qu'il n'y a rien qui .accroise de pesanteur\nque par adition de matiere; ny qui en decroisse que par substractio\nd'icelle: tant inseparablement sont cOiointes la matiere et la pesanteur\". Es un enunciado bastante preciso de la ley de conservación\nde la masa. Por otra parte dice, en base a experiencias ideales, cuyos\nresultados imagina, que \"la balance est si fallacieuese qu'elle ne nous\nindique iamais le iuste poids des choses, f ors que quand en icelle\nsont comparés deux pesanteurs de mesme matiere et figure, come\ndeux boulets de plomb\". No se sabe, frente a esta afirmación, si criticar la cuestión del \"justo peso\" planteada fuera del terreno experimental o ver en esto una manifestación del principios de Arquímedes\naplicado a los cuerpos sumergidos en el aire.\nFinalmente se encuentra sieur Rey en condiciones de responder\nformalmente a la cuestión que le planteara sieur Brun.\n\nENSAYO XVI\nRespuesta formal a la pregunta de por qué el estaño y el plomo\naumentan de peso cuando se los calcina\n\"Ahora he hecl}to los preparativos, esto es, he echado los fundamentos de mi respuesta a la pregunta de \"sieur\" Brun que no es otra\nque la siguiente: Habiendo puesto dos libras y seis onzas de estaño\nfino de Inglaterra en un vaso de hierro y a su vez colocado a éste\nsobre un horno a gr.un fuego abierto, por espacio de seis horas, agitándolo contínuamente, sin agregar cosa alguna más, ha recogido del\nvaso dos libras y trece onzas de cal blanca; lo cual lo ha llevado, en\nprimer lugar, a un estado de admiración y luego al deseo de saber\n-46-\n\n�de dónde le han venido las siete onzas de más. Y para aumentar la\ndificultad digo que no sólo hay que pregzintarse de dónde han venido\nestas siete onzas, sino que también, además de esas, de dónde han\nvenido aquéllas que han reemplazado la pérdida de peso que se ha\nproducido necesariamente por la ampliación del volumen del estaño,\nal convertirse en cal y por fo pérdida de vapores y exhalaciones que\nse han desprendido. A esta pregunta, pues, apoyado sobre los fundamentos ya expuestos, respondo y sostengo gloriosamente (sic!), Que\neste aumento de peso viene del aire, que en el vaso se ha espesado,\nhecho más pesado y tan adherente en virtud del calor tan vehemente\ny prolongadamente continuado del horno, el cual aire se mezcla con\nla cal, (a lo que ayuda la frecuente agitación) y se adhiere a las\npartes más menudas: no de otro modo como el agua hace más pesada\nla arena que se arroja y agita en ella, para humedecerla y adherirse\nal más pequeño de sus granos. Estimo que hay muchas personas que\nse hubiesen espantado al solo enunciado de estci respuestw si la hubiese\ndado al principio y que ahora la aceptarán sin sorpresa, hcibiéndose\ncomo amansado (sic!) y hechas tratables por la evidente verdad de\nlos ensayos precedentes. Porque, sin duda, aquéllos cuyos espíritus\nestuviesen imbuídos en la creencia de que el aire es liviano hubiesen\nsaltado al encuentro de mi respuesta. ¿Cómo (hubiesen dicho los\ntales) si no se saca calor del frío, blanco de lo negro, claridad de las\ntinieblas, del aire, cosa liviana, se saca tanto peso? Y aun ·a quéllos\nque se hubiesen encontrado dispuestos a creer en la pesantez del aire,\nno hubiesen podido persuadirse de que jamás podría aumentar el peso\nde algo estando pesado, como lo está, en el seno de sí mismo. Por\neste motivo, me ha sido necesario hacer ver que el aire tenÍ<i peso:\nque ello se reconocía por un examen distinto que el de la balanza:\ny que en ella misma una porción previamente alterada y espesada,\npodía manifestar su peso. Todo ello lo he hecho de la manera más'\nbreve que me ha sido posible y sin haber adelantado nada que no\nestuviese estrechamente vinculado con esta materia: para aclarar la\ncual en todos sus puntos, sólo queda por hacer una refutación sucinta\nde las opiniones que han sostenido otros o podrían sostener; y a\nresolver las objeciones que se podrían hacer contra mi respuesta\".\nAnaliza, de acuerdo con lo prometido, las distintas explicaciones\nque habían dado o que podrían darse del aumento de peso observado.\nEllas son: 1) La desaparición del calor celeste que da vida al plomo\no bien la muerte de éste que produce el aumento de peso durante la\ncalcinación (Cardan); 2) La consunción de partes aéreas del plomo\n(Escalígero); 3) El hollín del fuego (Cesalpino, citado por Livabius);\n4) De la materia del vaso donde se hace la calcinación; 5) Los vapores\nde carbón; 6) La sal volátil del carbón; 7) La sal volátil mercurial,\ny 8) La humedad atraída por la cal. Algunas de estas explicaciones\nno se han dado; pero Rey las imagina y las refuta. Como no es posible\nexaminar todas, me referiré a las que juzgo más interesante .\nLa primera, a saber la de Cardan, es la siguiente. Como se sabe\nlos alquimistas decían que un metal era algo vivo; cuando se calcinaba\nse moría y cuando la cal se reducía el metal revivía. Ahora bien como\n-\n\n47-\n\n�la vida sólo era posible si en el cuerpo vivo existía fuego celeste,\nal morir (calcinarse) el estaño o el plomo dicho fuego lo abandonaba,\ncon lo cual había un aumento de peso debido a que el fuego era\nligero. Rey refuta fácilmente esta explicación mediante la siguiente\nargunientación: l. 0 ) El estaño no es vivo y por lo tanto del hecho\nde que un cadáver pese más que el ser vivo al que pertenece (hecho\n\"comprobado\" entonces) no se puede deducir que lo mismo acaece\ncon el estaño. 2. 0 ) El fuego celeste no puede hacerlo más liviano ya\nque el fuego tiene peso y 3. 0 ) No puede haber una misma razón para\nel aumento de peso de los animales al morir y del estaño al ser calcinado. \"Car, touchant sa vie, comment en auroit le plomb, puis qu'il\n\nest un corps homogenée sans distinctio de parties, sans organes et\nsans aucun effect ou action vitale? S'il se meut en bas si fait bien\nla céruse qui n'en est que son cadavre\". Además se puede tener al\nabrigo del aire el plomo fundido durante días, meses, años con un\ngran fuego sin que disminuya su peso. \"Il f audroit une ame bien tenace\n\npour tánt souffir sans desloger\".\nAsí como la explicación anterior y su refutación son fantásticas,\nla otra que voy a considerar es perfectamente coherente y lógica.\nDice Rey que ya que el estaño y el plomo están durante la calcinación\nen contacto con aire y con el hierro de la vasija se podría admitir\nque no siendo el aumento de peso debido al aire se puede atribuir\nal hierro de la vasija que se mezclaría con la cal. Esto no es posible\nsegún Rey, por las siguientes razones: 1) : El hierro pulverizado es\nde color castaño y teñiría la cal de estaño que es blanca, cosa que no\nsucede. 2) : Si el vaso entregase hierro a la cal, en las cantidades encontradas por sieur Brun se destruiría en unas cuantas calcinaciones,\nhecho que no sucede por cuando un mismo vaso sirve durante años\nde trabajo continuo y prolongado, y 3) : Se podría obtener a partir\nde una pequeña cantidad de estaño una gran cantidad de cal, pulverizando la vasija por completo y añadiéndola a la cal, hecho que no\nha sido observado.\nDespués de haber sido examinado una a una todas las otras posible explicaciones las destruye de un solo golpe, como Hércules las\ncabezas de Hidra (la metáfora es del propio Rey ) ya que su situación\nes semejante a la del héroe griego.\n\nENSAYO XXV\nMediante una única prueba se destruyen por completo todas las\nopiniones contrarias a la mía\n\"Se dice de Hércules que ni bien cortaba una de las cabezas de\nesa Hidra que devastaba el Palu Lerneano ( *), le renacían dos cabezas. Mi condición es similar. El error que combato 'es fecundo en\n(*)\n\nNombre que da Rey a la laguna ele Lerne, situoda en Grecia, en cuyos orillos hobitaha la \"Hidra de Lernu\" (N. del T.).\n\n-\n\n48\n\n�opiriiones que son otras tantas cabezas: si corto una se ven nacer dos.\nMi labor crece continuamente y tengo la seguridad de que no será\nalgo completo nunca si me limito a destruir una por una todas las\nopiniones contrarias. Para ma,tarlas del todo es menester que reúna\nmis fuerzas y enderece mi brazo de modo que de un solo golpe las\n~bata todas. Quien quiera que se ponga en guardia: pues he aquí\nque voy a dar ese funesto golpe que acabará con todas. Acabo de leer\nen Hamerus Poppius, en el terc<er capítulo de su libro intitulado\nBasilica Antimonij, la nueva manera que practica para calcinar el antimonio. Toma una cierta cantidad, la pesa, y habiéndola luego pulverizado la coloca en forma de cono sobre un mármol y teniendo un\nespejo ardiente {espejo cóncavo. - N. del T. ) lo opone al Sol dirigiendo la punta piramidal de los rayos reflejados sobre la punta del\ncono de antimonio que entonces emite abundantes humos, y en poco\ntiempo se convierte, en la parte que todan los rayos, en una cal muy\nblanca, la que es separada con un cuchillo; y dirige entonces los rayos\nsobre lo que resta del antimonio hasta que todo haya blanqueado, con\nlo cual está hecha la calcinación. Es una cosa admirable (agrega a\ncontinuación} que aun cuando en esta <Jalcinación el antimonio pierda\nmucho de su sustancia por los vapores y humos que exhala copiosamente su peso aumenta en lugar de disminuir. Ahora bien, si se pregunta sobre la causa de este aumento: ¿dirá Cardan que se trata deí\ndesvanecimiento del fuego del calor celeste? Por el contrario: dicho\nfuego está agregado en mayor medida por medio de los rayos solares.\n¿Dirá Escalígero que se trata de la consunción de las partes aéreas?\ncuando al desmenuzarse en cal, aumenta de volumen y se incorpora\nmayor cantidad de dichas partes aéreas. ¿Traerá Cesalpino a colación\nsu hollín? Acá no hay ningún fuego que lo produzca. ¿Daría el vaso\nempleado alguna cosa de sí? Es claro que no, pues los rayos se dirigen con tal precisión que no tocan el mármol en absoluto. ¿Se propondrán los vapores de carbón? Acá ;no hay nada de carbón. En\ncuanto a las sales volátiles que can tanto ingenio se han producido\npierden aquí toda su gracia y favor. Por ventura, ¿se querrá recurrir\na la humedad como alguien pretende hacerlo nuevamente? Pero, ¿de\ndónde vendría? ¿del mármol? En absoluto; ello no es ni imaginable.\n¿Del aire? Menos aún: porque esta operación debe practicarse pa:rd\nque resulte mejor en los días más cálidos del Verano, durante los\nardores más violentos de la Canicula. Cuando todo está, aquí abajo,\ntan caliente que aun en la sombra, hasta durante la noche, el aire seca\nlas telas húmedas y también las tierras mojadas. Y el día en el que\nel Sol pega fuerte, tuesta nuestras pieles, marchita las hierbas,\nreseca los frutos, la madera y los lagos, hace bajar el curso de todos\nlos ríos, inflama todas las cosas combust~bles como por ejemplo el\nestiércol de las palomas (sic!). Buscar humedad en el aire para\nabrevar nuestra cal y hacerla más pesada de esa manera, no de noche\nsino de día; no a la sombra sino al Sol. No donde simplemente hay\nluz, sino donde los rayos reunidos por un espejo cóncavo son reflejados con tanta violencia que funden y calcinan los metales: buscar\nahí digo, la humedad, es como buscar fuego en el hielo y un nudo en\n4\n\n49 -\n\n�un junco, por así decir, cosa que jamás se podría encontrar. Que ahora\nse fundan en un único espíritu los mejores espíritus del mundo: que\neste hermoso espíritu ponga en tensión sus nervios hasta el límite de\nsus fuerzas; que busque con atención en los cielos y en la Tierra: que\nhurgue en todos los repliegues de la naturaleza: no encontrará la causa\nde este aumento sino en el aire que los rayos del Sol calientan, espesan y hacen mJás pesado, el cual aire se mezcla entre la cal a medida que el antimonio al calcinarse se desmenuza y se hace adherente\na sus partes más tenues. Lo que confirma enteramente la verdad de\nmi creencia en el aumento del plomo y del estaño: que no pueden\ntener otra causa que la mezcla del aire espesado. No habiendo otra\ndiferencia entre el aumento de peso de estos dos metales y el del antimonio, fuera de la que reside en el hecho de ·que aquí el aire se\nespesa por acción de los rayos solares: y allá por el calor del fuego\n, '' .\ncomun\n,'\nSe plantea a continuación el problema de averiguar la causa po~\nla cual no aumenta de peso hasta el infinito, hecho que \"a priori\"\npodría predecirse con su explicación. Pero la experiencia enseña que\n.hay un límite. Explica esto Rey diciendo que en los casos de mezclas\nde sólidos con sólidos o de líquidos con líquidos no hay límite superior pero que en casos de líquidos con sólidos sí. En el caso de la\ncal de estaño ella se mezcla con aire despojado de su sutileza lo cual\nlo hace comportarse como líquido.\nSale luego al encuentro de otra cuestión: la mayor parte de las\nsustancias que queman y dejan cenizas no aumentan de peso. Dice\nRey que esto se debe a que esas otras sustancias contienen una gran\nproporción de principios exhalables o bien \"parlant spagyriquement\nbeaucoup de soulfre et mercure que le feu va choffat insq' au bout\".\nEstos espíritus tienen un peso mayor que el aire que se incorpora a\nlas cenizas.\nDesde el comienzo de la explicación Rey habla del estaño y del\nplomo a pesar de que sieur Brun encontró una disminución de peso\nen el caso del plomo; pero al final casi Rey .aclara que se ha referido\na i¡.mbos metales porque a pesar del resultado de sieur Brun otras\npersonas (Cardan, Escalígero y Cesalpino) han obtenido aumento de\n•peso y Rey se inclina a aceptar estos resultados aun cuando entre los\nque lo han obtenido figuran adversarios- teóricos suyos.\nTermina el libro con una conclusión en la que se jacta de haber\nexpuesto \"cette verité dot l'esclat frappe vos yeux; que ie viens de\ntirer de plus profonds cachots de obscurité\" y finaliza con estas palabras: \"Le travail a esté mien, le profit en soit au lecteur et a Dieu\nseul la gloire\".\nComo datos ilustrativo·s cabe agregar que el libro está precedido\nde una dedicatoria al Príncipe de .Sedán a quien están dedicados los\nensayos y de dos poesías donde se alaba sobremanera a Jean Rey,\nuna oda firmada por Béreau y unas cuartetas debidas a la vena de\nDe!?champs. Como todas las poesías laudatorias, son ·malas.\n\nr\n\n50\n\n�De Jean Rey se ignora la fecha del nacimiento y la de su muerte,\nasí como la edad que tenía cuando publicó estos ensayos. El lugar\ndonde vió la luz fué la localidad de Bugue cerca de Bergerac en\nPérigord. En Bugue escribió los ensayos y se sabe que vivía aún en\n1643. Se ocupaba de investigaciones científicas y quizás practicaba la\nmedicina. Se ocupó de termometría, inventó un arcabuz neumático\npero se vió obligado a abandonar los estudios e investigaciones\npor cuestiones domésticas.\nQuien se interese por más detalles puede leer el prólogo de\nEdouard Grimaux a la reedición de los Essays publicada en 1896. La\nobra fué desconocida hasta que después de los trabajos de Lavoisier\nsobre el tema (1774) Rayen se dirigió al director del Journal de\nPhysique ( 1775) llamando la atención sobre la obra de J ean Rey a\nquien asigna el carácter de precursor de Lavoisier.\nA pesar de no conocer datos sobre su vida, podemos con los\nEssays penetrar profundamente en la mentalidad de Jean Rey que, en\nmi opinión, es un representante típico de los hombres de ciencia de\nsu época y de todas las épocas: mezcla de razonamientos sutiles, observaciones acertadas, · teorías aceptables o absurdas, prejuicios y\ncreencias. Lo que varía de una época a otra es la dosis de\ncada uno de estos elementos y las características con que se presentan.\nHay en él, como en sus cofrades de todos los tiempos un afán desinteresado, aun cuando no desapasionado, por llegar a la verdad. Este\nes su mérito. No soy de opinión de considerarlo como un precursor\nde Lavoisier. Para convencerse de ello hasta leer los Essays y el Traité\nde Chimie y comparar el lenguaje y las ideas.\n\n-\n\n51-\n\n�"]]]]]]]]],["collection",{"collectionId":"7"},["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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