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                  <text>(INSOMNIA N° 15)
IRRUPCIONES/ Mario

(103)

Levrero
(2/?)

~L·--~ - - -,L ct L·ctllUU

-, - - - -- -- -, , ---

U~¡::jctLLU.l..l.ctL

,

- ----ct.l.y
u n o- zs

________

~

J-. __

p~ll¡::j CUlU ~ll L-U¡::j

acerca
de
los
escritores
y
los
libros,
y
anotaba
las
diferencias
entre
aficionados
(amateuIs) y profesionales.
Si bien
creo que el aficionado
vi ve en un mundo y el
profesional
en otro,
ambos pueden coincidir
a veces,
aunque
sea ter~oralmente,
en una única persona.
Yo mismo, que soy un
ejen~lo
nítido
de aficionado,
desde el momento en que en~iezo
a escribir
regularmente
para esta
revista
me transformo
en un
profesional.
Si mañana me surge
la
imperiosa
necesidad
de
e s c r í.b í, r
una
novela,
pasaría
de
inmediato
a
ser
un
aficionado,
porque en nu caso es iIT~osible
la transforraación
en un novelista
profesional;
tal
vez por haraganería,
pero
sobre
todo por fal ta de interés.
El dinero
no es estímulo
suficiente,
y soy totalmente
incapaz
de ponerme a escribir
algo que me va a dar mucho trabajo,
y que no sé hacer sin la
inapreciable
colaboración
de eso que llaman "Inconsciente"
o
"musa".
En cambio,
en
la
producción
semanal
de
estas
Irrupciones,
a veces mi trabaj o es
nsp rado,
y a veces es
forzado
por la necesidad
de entregar
en fecha.
A veces estas
Irrupciones
están
escritas
por un aficionado,
a veces por un
profesional.
El profesional
no es mej or que el aficionado.
Tampoco es necesariamente
peor;
hay quienes
desprecian
a los
se ganan la vida con su li teratura,
del mí.amo modo que
quienes
Be
z i.e n de 10B tontos
que e a c r í.b en a í.n ganar
---.r..'**".L..I..t~ro.
Son, como decía
muncio s cia s t. n t oe , aunque a vec es uno
al mismo tie
c.
Si Kafka es el más claro
ejemplo de escritor
aficionado,
el más puro y el mej or, si un Stephen King o un centenar
de
e s c r t or e s como él pueden ser ej empLo s claros
de e s c r tores
profesionales,
tenemos
el
caso
de un García
Hárquez,
el
aficionado
que escribió
Cien Años de Soledad y el profesional
que escribió
casi
todo lo demás que lleva
su firrna;
y entre
todo lo demás hay una obra maestra
llamada
Crónica
de una
Huerte
Anunciada,
y una buena cantidad
de relatos
y novelas
muy valiosos.
No digwnos que una categoría
es buena y la otra
es mala sino
que el
aficionado
escribe
por
necesidad
de
escribir,
y el profesional
por necesidad
de ganar dinero.
Eso
.í

í,

í

í,

í,

�no

impide

que

a

ve oe e

el

aficiona

o

termine

haciendo

mucho

dinero,
ni
que
el
profesional
a
veces
escriba
cosas
inspiradas.
Demos
un
paso
más,
y
aceptemos
una
propuesta
estereotipada,
y por tanto
fa,lsa,
pero
tal
vez útil:
el
aficionado
no
puede
convert1rse
en
profesional,
y
el
profesional
no puede convertirse
en aficionado.
Si las cosas
fueran
tan
n tidas,
se haría
clarísimo
que la
li teratura
escrita
por
aficionados
debería
circular
libremente,
sin
generar
derechos
de autor.
De ese modo se
eliminaría
el
factor
distorsionante,
o sea
la
Editorial;
el
creador
se
comunicaría
directamente
~
el lector,
por lo general
a su
vez también
un creador,
\C) ediciones
baratas
de b aj s í.mo
tiraje.
O a través
de Internet,
o del correo
electr6nico.
Si
esto
parece
un
delirio,
sin
err~argo
es
lo
que
viene
sucediendo
con la poesía,
el
reducto
de los
aficionados,
am.ateurs por excelencia
que ni
erechos 3~I"\V¡~¡
autor.
Desde hace
décadas
a mayopoetas~~
f í.n an c í.er-, sus
libri tos,
y aho'r
. cula:t\lj ve
mente por la
í,

í

red, porque los edi tores
descubr?-eron
h~ce mucho tiempo
la poesía
"rio se vende".
~l4(Dij o un poeta argentino,
cuyo nombre ya recordaré:
poesía
no se vende porque la poesía no se vende")

ej&gt;~

Para
Internet,
hasta

que
''-la

quienes
tienen
la
posibilidad
de
navegar
por
aquí hay una dirección
donde hay buena literatura
y
libros
gratis:

&lt;http://www.chasque.apc.org/civiles/index.html&gt;.

�(INSOMNIA N° 16)
IRRUPCIONES/ Marío

Levrero

(104)

Cómo pasa
el
tiempo.
Parece
que
fue
ayer
cuando
festejamos
el
número 100 de Irrupciones,
y ahora
estamos
festejando
el segundo aniversario
(real,
no virtual,
ya que
son exactamente
104 semanas,
de modo que no importa
si las
fechas no coinciden
para nada, ni siquiera
el mes) .
¿Cómo podríamos
festejar
este
segundo aniversario?
Tengo
la
impreslon
de haber
agotado
mi capacidad
de
imaginar
festejos.
Por ejemplo,
alguien
llama a la puerta.
Tiene en la
cabeza
un gorrito
de papel,
arrLarillo
brillante,
con la
layenda "MUYFELIZ SEGUNDO
ANIVERSARIO",aunque del texto se
ve poca cosa porque las letras
son grandes y rodean el gorro,
que tiene
la clásica
forma cónica,
cómica,
cónica
cómica no
(no sé cómo resol ver esto;
es cónica,
y es corru ca , pero las
dos palabras
juntas
no deberían
ser usadas
en un texto
que
intenta
ser
prolijo)
(tarapoco la
palabra
"prolijo",
pues
originalmente
no tiene
el significado
que le atribuimos
entre
nosotros,
y si este texto
lo lee algún español,
o cualquiera
que
hable
un esp año I no
rioplatense,
como lo
haría
un
mexicano,
o un checo que haya estudiado
eSF~ñol en España, o
incluso
en Holanda,
o, no sé,
tantas
variantes
posibles
de
nacionalidades
y de idiomas
estudiados
y si
vamos a
fijarnos
en estas
cosas,
terminamos
por no decir
nada;
es
enorme
la
cantidad
de
expresiones
que
no
se
usan
con
propiedad,
aun entre nosotros
los periodistas
o mejor dicho:
especialmente
entre
nosotros
los periodistas).
Ent.onces, las
letras
que se ven en el gorri to, para quien lo mí. ra eví. tanda
caminar alrededor
de él, y siempre que quien lleva
el gorrito
tampoco gire
y enfrente
a su interlocutor,
si es que están
hablando,
pues
de
otro
modo
no
podría
llamarles
"interlocutores"
(se puede presumir
que estén
hablando,
pues
no es habitual
que alguien
abra la puerta
y se haga silencio,
por
más que hay sin
duda muchas si tuaciones
capaces
de
conduci r a ese resul tado.
Por ej emplo, que ambos personaj es
sean
mudos ,
o muy tímidos,
de
una
timidez
casi
diría
p a t ol óq c a , porque
el tímido
común, normal,
puede intentar
hablar
y tartanmdea,
pero no se queda necesariamente
mudo,
salvo que el otro personaje
sea demasiado imponente,
como un
qor í.La de dos metros de al to, o una mujer bellísima.
Si quien
í

�llamara a la puerta fuera un acic Le ecen t e y si la muj er que
atendiera la puerta estuviera desnuda, el enfrentar la s{illita
materialización
de una fantasía
recurrente
produciría
al
personaj e un shock considerable) (y cuando digo "el personaj
me doy cuenta de que estoy cayendo en una ambigüedad, y
alguien podría entender, en vez de lo que quiero declr, que
es el adolescente quien sufre el shock). Pero en este caso
cuando llffiuana la puerta soy yo el que atiende (cosa de lo
mas improbable, ya que jamá.5 concertaría una entrevista con
alguien
capaz
de venir
con un gorrito
cónico,
cómico,
amarillo,
aunque
tuviera
una leyenda
alusiva
al segundo
ani ve rsar o ) Y sin embargo no me doy cuenta de que la leyenda
dice "}fUY FELIZ SEGUNDO ANIVERSARIO" porque no alcanzo a ver
todas las letras; veo unas letras eue I t as que se pierden
hacia los costados y hacia la parte posterior del gorri to,
pero por otra parte no parece
razonable leer esas letras
antes de encarar
al que tocó timbre y ver si hay que
saludarlo o ponerse a la defensiva, porque casi siempre los
que tocan tir®re no lo hacen por un motivo altruista sino al
contrario, por motivos profundamente egoístas, como se verá.
el!

í

(contll~uará en el próximo

aniversario)

�(INSO:MNIA N° 17)
IRRUPCIONES/ Mario

Literatura,

Levrero

literatos,

libros

(105)
(3/?)

li t e r a t ur a y algunos
de
su origen
en una
sus aspectos
prácticos
y sociales
tuvieron
taller
de
p reocupaci ón:
¿qué
deci r
a
los
al UITtnOSdel
pub.l aca r
li teratura,
o a cualquier
autor
inédi to que quiere
un libro,
hoy, en el U'ruquay?
Estas

reflexiones

acerca

de

la

Hace unos cuantos
añc s
la
respuesta
era
sencilla;
se
trataba
de elegir
entre
un número no demasiado
grande
de
editoriales
locales,
y la respuesta
podía variar
de un año a
otro,
según los
cambios observados
en la polí tica
de cada
una.
Ahora la
respuesta
no es tan
sencilla,
y de ahí
la
preocupación,
y la necesidad
de reflexionar
sobre el tema.
La
narrativa
(novela,
cuento)
nunca
tuvo,
salvo
excepciones,
una repercusión
edi torial
.í.mpo
r t.an te en cuanto a
ventas:
pero
mal que bien
se publicaba
todo
aquello
que
alcanzara
cierto
nivel
de legibilidad
e interés
literario,
y
much as veces sin que alcanzara
ningún tipo de ni velo Si bien
en algunos
casos
los
estantes
de
la
editorial
quedaban
de ejemplares
sin
vender,
ningún
editor
murió de
hroUbre ~l antes,
ni ahora).
Después comenzaron a conjugarse
factores
v
(y
odio
invadir
el
terreno
de
los
sociólogos),
tales
como el auge de los med os audiovisuales
y
la pérdida
de interés
_ tura,
el empobrecimiento
y
adelgazamient.o
de
la
sociales
que
eran
las
principales
del
a
e
narrativo,
las
crisis
insti tucionales
y
polí t í.ce ~,
el
libro
como fuente
de
información
en un mundo cada
vez más desconcertante,
y
algunas
cosas más. En resumen: si habi tualmente
una primera
edición
de cualquier
novela
o libro
de cuentos
tenía
un
ti raj e de 3.000
a 5.000
ej emplares,
estos
números fueron
haciéndose
mas y más pequeños;
hasta
hace poco se imprimía
500 ejemplares,
y actualmente
se manejan números mas pequenos
aún,
ya
que
las
t.é cn í.ca s
computari zadas
de
edición
e
impresión
reducen los costos,
aún en pequeños tira]es.
í

�Pero aun todo eBO pertenece
a un ANTES.
EBO
era ANTES de
la
invaBión
del
mercado
uruguayo
por
multinacionales
de
origen español que se dedican,
entre
otras
cosas,
a fabricar
libros.
Actualmente,
las
edi toriales
uruguayas
directamente
NO PUBLICAN
NARRATIVA,
sal va contadísimas
excepciones.
Es
má s : a Lquna s de las
edi toriales
nacionales
más fuertes
se
agruparon
en un experimento
similar
al de Alianza
Edi torial
española,
para editar
libros
bajo un sello
común. Pero esta
alianza
tampoco publica
nuevos tí tulos
de narrati va. Y al
respecto
han comenzado a manejarse
ciertas
políticas
un tanto
irritantes,
como por ejemplo la de no avisar
directamente
que
no quieren
narrativa
y en canmio decir
al autor,
después de
:MESES de espera,
que su novela o sus cuentos "no tienen nivel
auf ac en t e ? • O "La a emana que viene te contesto",
promesa que
se repi t.e de semana en semana sin
que nunca aparezca
una
respuesta.
Eso es cruel,
y tiene
la finalidad
de desalentar
al autor,
para
que no vaya a alimentar
a La s editoriales
extranjeras,
o para que no se edite
por su cuenta creando un
nuevo competidor.
í

Qui zás
los
edi tores
no
saben
de
las
sutiles
y
maravillosas
operaciones
esp r t.ua Le s e intelectuales
que a
veces deserr~ocan en un texto.
Ellos pertenecen
al w~ndo del
dinero,
y su meta es el dinero
(desde luego,
el dinero
es la
meta de cualquier
empresa comer c a.l r es la definición
de una
empresa comercial.
Y en ese mundo, la manipulación
es cosa
corriente.
Hasta se fabrican
guerras
para
vender armas, de
modo que no debe extr aña r de la crueldad
de los que ven en el
libro
nada más que un producto
a colocar) .
Pero los autores
inéditos
pueden ir enterándose
de estas
y
otras
cosas
y, en principio,
no
aceptar
la
critica
li t.eraria
de los edi tores.
Luego veremos si
aparece
al quna
Bolución.
í

í

í

�(INSOMNIA N° 18)
IRRUPCIONES/ Marío Levrero

(106)

Tía X (1/2)
Si
camb

í

á

me a e e rdara
de su nombre,
r s e I.o +por que existió
fuera

t.e nd r i a de todos modos que
de ma .i maqí.n ac í.ón y estoy

obligado
a
decir
de
ella
cosas
que,
si
bien
no
son
extremadamente
ofensivas,
por lo menos no son bonitas,
y en
esos casos no me parece bien poner el nombr e verdadero
de las
personas;
como no me acuerdo,
o no me acordaba
en el momento
de empezar a es e ribi r es t.a s 1.i ne a s , 1a 11amo \'.tí a XI! con
doble razón.
En rigor
no era una tía,
o por lo menos no era una tía
mía; tal
vez fuera
tía
de mi madre o, mejor dicho,
la esposa
de un tío
o más probablemente
de un primo de mí, madre. Este
primo pertenecía
a una rama de la familia
que proviene
de mi
abuela
materna
y que estuvo
siempre
en franca
desventaja
numérica ante esa otr a rama, casi diría
tronco,
originada
en
mis otros
tres
abuelos,
t.odo s italianos,
que producía
una
.í.nrrume r ab Le cantidad
de parientes.
A este
primo lo llamaré
Franqois,
s610 para utilizar
esa q del teclado
que tiene
tan
pocas oportunidades
de lucirse.
No recuerdo
bien
las
facciones
de tía
X;
hoy se me
superponen
en la memoria con las de Eva Perón, y es posible
que la memoria no se equivoque por mucho ya que la mujer del
tío Franqols
era po r t e a y tenía
eequ r amen t e el estilo
de las
mujeres
porteñas
de esa época,
que transcurre
poco antes
del
auge de Per6n y Evi t.a . No puedo recordarla
muy bien porque la
vi pocas veces,
aunque desde cierto
punto de vista
tal
vez
demasiadas
para
mi qu s t.o , pero
demasiado
pocas
de sde otro
punto
de vista,
ya que debe ser
delicioso
poder
escribir
Lar qamen t e y con detalle
sobre un p e r soria j e así.
ñ

Toda es __
.a r ama de

la

familia

s empr e
í

estuvo

d s tant.e
í

de

nosotros,
o nosotros
de ellos,
no sólo por el hecho de que
ellos
eran una minoría
étnica
sino sobre todo porque eran los
parientes
ricos.
Al menos, eso creíamos,
y especialmente
eso
creía
mi madre, que nunca les perdonó
su riqueza;
en cierto

�momento de 3U vida
nc Lus o rompió con t.odos e Ll os de modo
abrupto,
para siempre,
y sin motivos que yo tenga muy claros.
Es probable
que ellos
hicieran
una ostentación
exagerada
de
esa
riqueza,
o
que
su
porte
fuera
excesivamente
aristocrát.ico;
es probable
que hayan qoLpe e.do a mi madre
duramente
en algún
complej o, sentimiento
de inferioridad
o
zona dolorida.
En ese
sentido,
ahora
se me hace bastante
claro
que tía
X cumpLí a una
función
de,
d qamos ,
sutil
hostigamlento.
Lo cierto
es
que
entre
esos
parientes
había
varios
profesionales
un ve r s tarios;
uno de ellos
me atendió
como
dentista
allá
por mi adolescencia.
Tenía
manos grandes
"Ti
fuertes
pe r o
suaves,
y
un
trato
sumamente
.senc Llo
y
agradable.
Se llamaba
Eduardo
y
yo
le
tenía
verdadero
aprecio.
Pero E'ranco í.a , que probablemente
fuera
hermano de
Eduardo,
no
era
profesional
universitario
sino
empleado
bancario.
Era gordo y pelado,
blando,
y con el paso de los
años se hacía más blando y más fofo.
También con el paso de
los afio s iba ascendiendo
j erárquicamente
en su empleo, y era
justamente
para
traernos
noticias
de sus ascensos
que nos
v s í.t.ab a tía
X. Llegaba,
y apenas cumpLí.do el mí.ni.mo ritual
de
formalidades
y
cháchara
insustancial,
informaba
puntualment.e del nuevo cargo y del nuevo sueldo de su esposo.
Después se iba.
.í

í

í,

í

í

í

(concluye la semana próxima)

2

�(INSOMN"IA N° 19)
IRRUPCIONES/ Mario Levrero

(107)

Tía X (2/2)
Una t-arde mí, madre me Ll.amó
desde el jardín;
el j a rd i n
.
.
1
'
,,d
......,.es t ao a en c r e
a casa o.ei r r enc e y .i a crei. r or» o . nao i.a 1'..LegaclO
tía
X y había
dicho
que me traía
un regalo.
Esta anécdota
Jamas fue olvidada
por mi madre, que la r e La tó siempre igual
prácticamente
hasta
el fin de sus días,
sin poner ni qui tar
nada. El regalo,
tía X lo traía
dentro
de uno de sus guantes
(era un día gris,
de otoño o de invlerno;
tía X tenía
puestos
unos guantes
negros,
de cuero blando,
con una piel
grisácea
alrededor,!.
(Recién ahora me pregunto
qué est-arían
haciendo
ahí,
en ese inhóspito
jardín
entre
dos casas,
mi abuela y rru
madre con la recién
llegada.
Había viento).
Tía X s acó el
regalo
del interior
de un guante
y rete lo alcanzó;
yo quedé
unos instantes
sin saber qué hacer,
porque lo que veía en su
mano era un s í.mp I.e boleto
de ómnibus.
Tardé en aq a r r a r I.c y
darle
las gracias,
porque no entendía
bien
en qué consistía
el
r eqa l o . Seguía
esperándolo,
mí.e n t r a s ella
me retiraba con
ai re e a tí s f e cho , En realidacl,
").70
t.e n.i a c an t í.de.d de }.)olet-os
e mí La r-es , porque el hombr e que alquilaba
la casa del fondo
era .i nape c to r de CUTCSA"TI siempre me traía
paquetes
enteros,
apretados
con unas gomitas negras,
gruesas.
Bueno, el regale
de tía X era ése, el boleto
del ómnibus que la había traído
a
nuestro
barrio.
No había
ninguna
razon
para
que-darme ahí
parado y seguir
esperando.
I

"

,

,-

í

Pocos años más tarde,
t-ío Franyois
Y tía
X Lleq a rori
súbi tamente en un auti to que se habían compr ado , Nos subieron
a él,
quiero
decir,
nos subieron
al auto a mi madre,
a mi
abuela
y a mí,
y nos llevaron
a pasear.
Nos mostraron
un
t.e r r eno que se habían comprado en un lugar de loteo
reciente
(reciente
en esos
años),
el
Pinar,
Pinamar
o algo
por el
est-ilo.
El terreno
vacío no se diferenciaba
en nada de todo
el
resto
de bosque
que hab amos estado
viendo
durante
el
viaj e; nunca ent-endí bien por qué tuvimos
que baj ar allí
y
c amí.n a r de un lado a otro,
mientras
Fran·;:ois r e ap r ab a fuerte
í

í

�y Bonrela con aire de feliz propietario.

Al Bonrei!:",
mostraba

con orgullo un diente de oro.
Luego nos llevaron a una especie de parque privado, tal
vez un elub de golf o algo parecido. No cuelqu i era pcd i a
entrar allí; había que pasar una barrera, junto a la cual un
ceremonioso portero, de unifoITüe blanco, anotaba el apellido
del que manejaba. No recuerdo qué gracia tenía entrar a ese
Luqar protegido por una barrera; no recuerdo que hayamos
baj ado y que nos hayan invitado a tomar el té, por ejemplo,
aunque es posible que así haya sucedido. No tengo memoria de
que en todo el paseo hayamos baj ado del coche, más que en
aquella parada en el lote recién comprado.
Esa tarde, como a emp re, tía X tenía un cuello de piel,
una piel con unos pelos duros, negros, quién sabe de qué
aní.ma l, que hacían juego con un lunar con pelos que ella
tenía en la mejilla derecha, cerca del labio; pero eran los
pelos del cuello de piel los que me pinchaban la cara cuando
se agachaba para da rme un beso. Y de tío Fran&lt;;ois sólo
recuerdo el brillo del diente de oro, y la nuca gorda y
blanda, con varios pliegues, que yo no podía dejar de
observar fijmnente mientras él manejaba.
í

(1995-1998)

�(INSOMNIA N°

2 O)

IRRUPCIONES/

Mario Levrero

Literatura,

literatos,

libros

(108)
(4/?)

Esta serie de reflexiones partia de la necesldad de
encontrar un camino para que .los escritores aficionados
·11·'"
(ama c eu i:s , ~03 que escrlDen por neceslaaa vlSCera~) tuvieran
la posibilidad
de darse a conocer, al menos entre sus
cofrades. Las editoriales nacionales no estén publicando
tampoco lo hacen las
narrativa
inédita,
al parecer
mul tinacionales de origen español que han copado la plaza
nacional;
sospecho que no se animan a pub La car autores
inédi tos, porque prefieren .í nc Luso refritos de autores con
cierta trayectoria.
Lo único que aparecia como posible y deseable para esto s
autores inéditos era la autoedición, o la publicación en
Internet, la gran solución de los poetas que ahora se
extiende a los prosistas.
-t

.,

*

Paralelamente
a
estos
articulas,
hubo
un
breve
intercanmio de mensajes por correo electrónico con mi editor,
Pablo Harari. He parecía poco ético hablar de los editores en
qene r-a.lsin deci r de ellos nada dernaa í.ado aqradab Le , y que
Pablo se enterara recién al verlo publicado, de modo que le
env
un adelanto. En un mail que r-e
ap orrde no sin cierto
enojo a mis provocativas
reflexiones, dice, entre otraB
cOBaB:
í

é

\\Creo que ce.e s -pc'~' pas i ón- en el :manicJuei srao de e s c r i t.ox
bueo o vs. edi i ox malo.
TIo te aseguL"O que hay I en tLB esos
dos
t.é xrai no s , todas las combinaciones
pos x o.i e s , Y de.be bebe c
ssn
dudasedi t.o x e s muer r o s de b.erab re de la misma l"aane.r:aque debe
habe.r: Ee si e t e xo s y e s c uI t.ox e s , ..
aparte
de tantos
.y tantos
e scri to.r:es que i ue x on jl son edi t.oxe s . ci tás
no
a Kafka. ..
.
.
.
:1 su ex~stenc~a
creo que bab x i emos sa.bido Le
s~ no b ubi es:o sido
pOI"que =coritii e sus deseosun edi tC'I" se e aoe rqo de pub.l i ce x
su obIa.
=

En .b.r:eve: no ca~go en e.l man~que~smo con t.xe xi o ya que
pa.r:-a mí 10 Jv1...4S .irapo x t an c e es el creador y no el edi t ox I
•

I

�que c r e ac s on s~erapI:e hubo
al menos como los describís

(y h.abrá!?)
vos.'

miel] tras

que

edi tores /

no.

cuan t.o a separaL'
1i t e i:a tura
de 1i b i:o e LEO
que es
pe rt i aen t e ya que,
S~
as í no fuera/
aCIue110 que no r::uv~ese
Eo xme de 1i bi:o no sería
El p rob l eme 1....-":; que los
literatura.
escritoz"Es
necesídad
de
ser
pub1 i ceclos
(libro,
tienen
i evi
s t:e , ~,"e.b.,etc. j l::Jaz'aque su obs:e se realice.
El S opa l.' te
con
las
epocas
pero
la
finalidad
no.
La Le1ac i or:
cambia
coo i l i c t i v e c x eado r rpub l i c i s t:e existe
desde el momento en que
ambos se prec~san.:
es un t i x otieo de pocle xe s , La solución
es
la existencia
de ieo l e s de juego
claras
y justas.
No está en
la autoedición
o en la ausencia
de ciexecho s de autoI':
ese} es
c r ee x el ube s o guetos. //
En

*

~JJJ
l1á3 allá de alguna. d~screpanc a, me parece que t.odo lo
que dice Pablo es mas [at.endible, pero especialment.e la
reflexi6n de que el aut.ornecesit.a al edit.or, cualquiera sea
el aoporte mat.erial del t.ext.o.En realidad, para el aut.ores
un gran alivio no t.ener que usar demasiado esa part.e de la
ment.eque ee ocupa de los neqocí.o s práct.icos.
í

La cosa es: COrCL() hacemos para que el edit.or vuelva a
cumplir 3U función en lo que re3pecta a la narrativa.

*
en e30 e3tábamo3, cuando recibo una gran 30rpresa: me
llega un bolet.ín de la Editorial Trilce, que dirige Pablo
Harari, y leo en su parte editorial que se comenta la
existencia de esta serie de artículos e incluso se recomienda
su lectura. Entre otras cosas, dice Pablo: " ...coincidimos en
lo e3encial: hay que dar oportunidades para que sean edit.ados
::ruienes nunca
lo
han
hecho
antes,
superando
el
'mercantilismo' de la industria editorial. r
y

De modo que en este panorama no todo es t.inieblas.
que seguir pensando y dialogando.

hay

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              <text>Original de dos folios mecanografiados, con notas y correcciones. Corresponde al Nº 15 de Insomnia/ Original de dos folios mecanografiados, sin notas ni correcciones o notas/ Original de dos folios mecanografiados, con anotaciones. Corresponde al Nº 17 de Insomnia/ Original de dos folios mecanografiados, sin anotaciones. Corresponde al Nº 18 de Insomnia/ Original de dos folios mecanografiados, sin anotaciones. Fechado entre 1995 y 1998/ Original de dos folios mecanografiados, con correcciones ológrafas. Corresponde al Nº 20 de Insomnia/ Original de dos folios mecanografiados, sin correcciones y notas/ Original de dos folios mecanografiados, sin correcciones. Corresponde al Nº 22 de Insomnia/ Original de dos folios mecanografiados, con correcciones ológrafas]2 folios mecanografiados). [Original con correcciones ológrafas. Corresponde al Nº 24 de Insomnia]3 folios mecanografiados). [Original en tinta verde. Corresponde al Nº 111 de Insomnia, originalmente el autor pone signos de pregunta y luego en tinta azul agrega el número 111]2 folios mecanografiados). [Original en tinta verde. Corresponde al Nº 111 de Insomnia, originalmente el autor pone signos de pregunta y luego en tinta azul agrega el número 111]</text>
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