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                  <text>IRRUPCIONES/

.••
x~
~~,,~ .~~
J.YJ..J... J.llUJC.L.

Mario

-~
,-::..
J.ll.L..L.'-J

(91)

Levrero

l.-.~~~
~
J.J.a •.....
.J...a

...J·~~...Je1.7~
.JV

\...J.VJ.J.U

s efia.Lab
a ~~
~a
y qr

;;:'CJ.J.

í

t.ó :

.J...

\...J.

w ,I

Pero es

amarillo! ", en el tono de quien ha encontrado una babosa en
la sopa. Según ella, el único color de buzo que puedo usar es
el color café, y no voy a decir que no tenga razón; pero no
habíamos
encontrado buzos
café que
cumplieran
con las
condiciones esenciales para un buzo, mientras que éste,
cremita, se mostraba completamente inofensivo.
Le pedí a una amable en~leada que lo sacara de vidriera y
me di a la tarea de pasarle por toda la superficie, con
suavidad y amor, al buzo, la yema de los dedos. La cara de mi
muj er mostraba desaliento, incredulidad y amargura. La cara
de la emp l.e ada era completamente neutra; ya dij e que era
amable, y lo era, pero se le notaba que hacía un esfuerzo por
no salir corriendo de la tienda para ir a triscar alegremente
por los prados, o lo que fuera que esperase de un domingo.
Por nu parte, me llevé un disgusto cuando pregunté el precio;
era muy alto, más del doble de lo que costaban otros buzos.
+Vamo s a seguir mirando, y si no encontramos algo mas
barato,
volvemos -le dije a la empleada,
como si le
importara. :Hi mujer dio un suspiro de alivio y salió de allí
taconeando, con la evidente determinación de encontrar por sí
misma un buzo de color adecuado; en ese momento sentí que si
le daba un par de agujas y un ovillo de lana café, hasta era
capaz de tejerlo.
No encontramos, sin erobarqo, nada apropiado,
del precio y a pesar del color, tuvimos que vo
A
molestaba pagar ese precio, especialmente
rque se trataba
de un shopping y
tengo prejuicios ha .a los shoppings.
No
sólo se me ha metido en la c
allí todo es más caro,
sino que además creo que
son sucursales de
casas
centrales
que
est
lugares,
y
que
las
mercaderías que llevan al n sobrantes, cosas que no
pudieron vender en las casas centrales. Seguramente nada de
es +::'0 es cierto, pero ya dije que eran prejuicios, y los
prej u c os sori muy difíciles de desarraigar; se hincan con
gran profundidad en la mente de los seres humanos, y son
capaces de desafiar incluso a la experiencia, y a los
consejos de los sabios. Por otra parte, la idea de que en los
í

í

�shoppi."lqs

Loe

precio.=!

e on

mée

al to.=!

no

e.=!

tan,

tan

descabellada,
porque
ALGUIEN pagará
por
el
lujo
de la
edificación
y el mantenimiento,
por el mocito que tocaba la
trompeta
o
cualquier
otro
de
los
muchos
despliegues
artísticos
y cul turales
con que se busca elevar
el espíri tu
de los
concurrentes,
por
la
cera
de los
pisos,
por
los
guardianes
de
la
seguridad,
por
todos
esos
aparatos
electrónicos
más o menos sofisticados
que hay en distintos
lugares,
por
los
chorros
de perfume,
los
desodorantes
de
ambientes y por una serie
de detalles
que se me escapan pero
sé que existen.
Así que no puedo
evitar
un desagradable
sentimiento
de haber
sido
estafado,
de estar
pagando una
especie
de impuesto
por
cosas
no deseo
y que incluso
me
fastidian
mucho,
pero,
¿qué
se
puede
hacer
cuando
uno
necesi ta intensamente
un buzo y es domingo? ¿Por qué estos
comercios
están
abiertos
los
fines
de semana,
y los
otros
están
cerrados?
Evidentemente,
en este
mundo hay muchas,
muchas cosas que ignoro.
Antes de llevarme
el buzo me lo quise probar,
y ya en el
probador
intenté
ocuparme de cierto
pequeño defecto
que le
había visto,
y que consistía
en un muñequi to verde pegado a
la
al tura
de donde la
gente
suele
pensar
que tenemos el
corazón.
Era como un saurio
que alguien
hubiera
bordado sobre
un trocito
de cuero o una materia
más o menos rígida.
Estaba
muy bien pegado y vi que iba a tener problemas para quitarlo.
Así fue que ...

(con tinuará)

2

�IRRUPCIONES/

Mario

(92)

Levrero

ih~
~~

El buzo amarillo me venía bien al cuerpo, aQque,
aunque ~
di3gu3tado por e3e muñequito publicitario
que le habían
puesto, discutí el precio, obtuve una importante reb a j a, lo ~\
va
encontraría la anera de
.paqué v..•. me lo llevé,. .•.pensando que
.•.
..•.
neutrali zar al muñeco. Todo el camino de vuelta mi
se
mantuvo en un 3ilencio omin030, porque yo lo había c n~rado a
pesar de su opinión. Pero
cosas no salieron ta 1 mal, ya ..
~n .. ~
que lo es t rerié y después nc ~ manché muy a menudo, y~~
vinieron días más calu ros e . dej
de usar buzo hasta el
próximo invierno.
Mientra3 lo usaba, vivía sin embargo baj o el permanente
oprobio de aquel muñequi to, y durante unos d i as anduve sin
tieTIi~r
intentar quitarlo. Cuando por fin lo intenté, vi
que
u - !lo estaba rrmy bien pegado, unido probablemente con
algún
es vo sintético de
I tima qene rac i on , Probé con
bencina y con alcohol; inútil. Y cada vez que tironeaba para
ver si aflojaba, el tejido comenzaba a abrirse, amenazaba con
agujerearse, y alrededor
del muñequito
3e agudizaba el
aspecto de cosa que se va ajando.
Pensé en comprar alguna in3ignia neutra, pero la idea no
me gustó porque quién sabe en qué me podría meter sin darme
cuenta. Al muñequito se le podía hacer cierto daño en lo que
era propiamente el bordado, con algo puntiagudo, como la
punt.a de un cuchillo; pero sólo desflecaba el hilo verde, sin
quitarlo realmente; apenas se le iba una especie de pelusa.
uj er me deacubr
una t.arde rasqueteando al saurio con
uña, y me dijo que estaba loco; que ese dibujito era una
marca prestigiosa, un símbolo de distinción. Yo le dije que
si algún día me veía comprando algún objeto para prestigiarme
con su marca, que directanlente me pegara un tiro, porque para
qué seguir viviendo así. Tarctbiénle dije que a los jugadores
de fútbol les pagan por llevar propaganda en la ropa, y a ITü
no sólo no me pagaban nada e í.n o que me habían cobrado
bastante por el buzo, y que qué clase de estúpido le parecía
que yo era para andar haciéndole propaganda gratis a nadie.
1,Hentras hablaba seguía raaque t eandc el dibuj o con la uñ a ;
probableIT~nte todavía se adivinara que se trataba de un
saurio porque la marca es conocida, pero visto objetivamente

-

(909

é

ú

í.

í.ó

�o.

cuo.lquiero.

le

ho.brío.

po.recido

mo.,::,bien

un

loro

con

lo.,::,

plumas alborotadas. y pasaron los días, hasta que una mañana
me desperté COY.. la solución, que sin duda había pergeñado
durante un sueño: había que usar un cutter
o "corte" o
"cortante" -que de todas estas formas lo oí nornbrar-; es esa
especie de cuchillito de láminas que se van ron~iendo y
tirando, afiladas como hojas de afeitar, que se guardan
dentro del mango hueco, y que para romperlas hay que tener
cuidado porque sólo se puede hacer de cierta manera; si se
hace de otra, salta a los oj os. Yo te~v
r os de estos
cutters
porque los había comprado en
fe~
ac a años, y
aunque no me habían servido de mucho, yo ~_ ~ que algún día
les habría de llegar su momento de gloria. Con uno de ellos
fui separando cuidadosan~nte del tejido esa especie de cuero
blando que soportaba el dibujo, y descubrí con alegría que
estaba unido sólo en algunos puntos; había que cortar algunos
hilos clave, y el resto se despegaba fácilmente. Es cierto
que el buzo se dañaba un tanto al ir dando los tajos, pero
supongo que ese debilitamiento del tejido no tendrá un efecto
inmediato, y que al buzo, ya sin el muñe qu to, podré usarLo
todavía durante algunos años, antes de que corr~ence a
fOL~lársele y a crecerle un agujero, como el de un buzo
celeste que yo tenía y cuya historia tal vez cuente en otra
oportunidad.
í

í

í.

(Fin de ~a historia de~ agujero en un buzo ce~este)

�IRRUPCIONES/
-Jefe,
,_,-..,.- .•...:J.,-¡-a,

\",,---,'.L..L. "- \....\.....&gt;..L

,-....-.
V.L.l.

Mario
¿le
"...

u,.L.L

Levrero

puedo

..; ,-..,"t'Ton
J \...Y "-..L.L
.1

(93)

p ed r
í

un

f avo r ?

r~" v ,-...0
v...J\-ou. .•...
v...J,
,-;'00

I~O
\-f.\...

+me

p requrrta con toda
salgo
iba con él, sigue

pongo un pie en la ve reda , ot ro joven, que
canúnando unos pasos.
-Podé s p ed rLc +r esp ondo , sin corrprome t e rme . El joven no me
entiende, no me oye bien, o tal vez oye el rechazo ~~e quería oír:
8.sentinúento, y se aleja sin de c r
hace con la cabeza un gesto
más nada. Quedo desconcel::tado.
í

í

Es todo un asunto, eso de salil::a la calle y encontl::a-.
Jóvenes, y a veces no tan Jovenes, que piden dinel::o.E
genel::al,
piden "pa ra el ómn.í.bue y en muchos casos me resu t evidente que
es ciel::to:jovencitos con mochila, libl::oSo cua
que piden
"un peso" y van juntando monedas, ap re t ándo.l
en una mano, tal
vez pOl::expel::ienciade que si se pide mucho todo junto, nadie da.
?

,

í

Algunos
son
al::tificiales en
su
cortesía,
como
si
se
estuviel::an bUl::lando, o practicmldo
un oficio. A ésos no les doy
nada. Ni tan~oco a los gandules cómodos, o sobel::bios, que piden
desde lejos, sin n~~lestal::seen Sep8~al::la espalda de la pal::edo de
la co Lumna, y con un a re d.í.v
e rt í.do . Hay dos, uno corrtra una
columna, otl::Oapoyado en un coche. Yo paso a val::iosmetl::os,cel::ca
de la pal::ed,en un lugal::donde la vel::edaes muy mlcha.
-¡Eh, eefio r ! -me gl::itauno de ellos, sin moverse de donde
está. Yo me hago el sOl::do.-¡Eh, tío! -y da un silbido. Se l::íen.¡Eh, viejo! -agl::egauno al final, dfuldose pOl::vencido.
í

-¿ Tiene

una moneda, abuelo? -en esa mí.sma zona, un hombr:e
gor:dito, con la cabeza l::apada,que se hace el sin~ático. Tanillién
él me gr:ita desde lejos. Huevo la mano de recha, con el índice
levantado, en una señal de negación. Qué cantidad de ineficaces. Y
lo p rí.me ro que t end ri an que ap rende r es a no decir:me "abuelo"'.
A veces apal::eceuna mujer: joven con un bebito de pocos meses.
Pide "pa ra la Le che del nene"; desde luego, no le doy nada. Pienso
que es un bebé alquilado, o pr:estado; o quizás un muñeco, por:que a
esos bebés nunca los veo despiel::tos. Si la mujel::fuel::ala n~dre,
pOdría dar:le el pecho y pedir para con~r:al::
cal::ne,por ejen~lo. De
cualquier: rr~nera, me molesta que pidan par:a esto o pal::aaquello;
no n~ inter:esa en qué se gastarían nú dinel::o,sea en boletos, sea
en leche, sea n bebidas o en dr:ogas, o que sin~lerr~nte lo quiel::an
par:a ponerlo e el banco.

�Puede darse el caso, pero hasta aho ra no he dado nunca una
moneda por temor. CUffi~doel aspecto del que pide, o los que piden,
es atemor zant e , algo en mí, se rebela, y aunque mí, respuesta
parece, y seguran~nte es, la menos prudente, digo que no. Lo nusmo
que a esos fastidiosos que quieren contarme una historia larga y
cargarme de culpa.
í

Eso de pedir por la calle tal vez tenga relación con la
necesidad, pero también con una especie de juego. No deja de ser
una forn~ de comunicación; para el que pide y para el que da, o el
que no da. ¿Por qué salgo con monecías en el bolsillo, yo que
antes, por principio, no daba? Esa pulseada, cuando los gandules
tratan de man.í.pu
La rme y yo me resisto, o esa retirada agradecida,
del chico que está lejos de su casa.
están los que no piden. Esos hombres desastrosos,
esas
mujeres envueltas en una serie de trapos, que llevan sus cosas en
bolsas de arpillera, que buscan un lugar donde acomodarse para
dormir. Siento por ellos una sin~atía ilTInediata.Pero no piden; no
sé cómo hacen para sobrevivir. Tendrán sus sisteIT~s. Algunos están
chiflados, como esa mujer negra que discute todo el tieIT~o con un
ser invisible. Otros tienen una retirada entre sabia y benévola,
como si estuvieran n~s allá del bien y del mal. Probablemente lo
estén. Todos ellos, cuerdos o no, tienen en común la dignidad, esa
c~alidad tan rara de encontrar/o Y la libertad, condición nms rara
aun.
y

~~~

~~.

�_IRR_UP_C_I_O_RE--'s/'-M_a_r_i_O_L_e

v_r_ec....:.r....:o

Miro

hacia

gente

por

lleve

di~traigo

la

ventona

pue~ta,

tr.:r.tar

ob~ervando

una multa_

el

hora_

chofer

pone
la

la

multa,

gorra

(todo

frent·e

de quien

para

compañero

al

de

quien

e~cribe

qu a e áe

por

termina

fin

por

de

lo~

lado~,

de

e~cribir

limpiaporabri~a~

la

infr·:r.ctore~

la

Pero

no e~ pora

dirige

hacia

de~prender

ella,

lo
lo

revoloteondo

boleta,

~er·~ del

infractor'?
re~pue~ta

continúa

re~i~tiendo_

acercel

al

pen~ado,
c~erto~
hizo

coche

adherirme

del

~alga

de

Yo no
que

porque
del

pero

de~pegarme

de

tenian

c-omoyo habia

yo todavia

ignoro
al

conductor,

que e~ el

c-oc-he por
delantera,

5ino

y volar,
a'.ranc-a

pen~odo;

del

otrc_

y aún

a~i

la

del

la

~e

muLee ,
Se

¿lograra
llevar5ela
qué

~upue~ta

no ve

recuerdo

baja

~e 5igue

lo~ a~ernejabo a

la

e~o lo

'=lueme
que

c-o~a~ no euc e den
a

todavia
la

boleta,

y lo

que no e~ta
al

r~~arar

izquierda

no me

calle

agitando

no parece
por

~e

haber

y me !5orprende
la~

la

boleto

rompe_ Nadie

y realmente

de modo que

Sale

la

a L coche_
y

que

general
atra~,

infrac-tor

la

de mi

infrocci6n,

la

ni

comercio,

lo

La boleto

de

campo vi~ual_

viente.:

e~cena;

de

el

derecha

vi~t·o

de la

tanto,

infrac-tor,

y e e va lentamente_

mi

haya

un aire

del

por

parte

vient.o

~i hay ma5 coche5

pLenes o que fue

}T

~ale

la

~igue
con uno

¿Como ~e enter·:r.ra'? ¿Cuando'?

no ~e de~prende

infractor

~ujeta

limpiaparabri~a~

herrnano~ Coen o de Tarantino,
el

t.:r.mbién

·:r.rranca,

de

vez

mientra~

in~pectore~

la

no ~e acerca

a pagorla'?

d·:r.rno~
El otro

ver

Ye. e~t.oy pendiente

~ujec~on

puedo

lo~

t·al

e í,n

en un libro_

hacia

para

o

105 et610go~

int·en~o

de5aparecen

cargo,

infr.:r.c-tore~,

y la

al

coche,

vidrio

coche;

pregunta5;

de alli

nl0tcr,

el

obligodo

Por fin

50ltar5e

el

lo
eu

cuyo ~eñalero

En e~e c-o~o, ¿qué ~era

~e agita,

haci·:r. l·:r. puerta

marc-ha el

lo

e~cena_

Pero

del

alormo

de e~ta~

hombre ~e acerc'a

lado

c omo intentando

momento,

agitando~e

L05 in~pectore5
con

igualmente

rato_

de lo~

a la

de~de atra~

Pone el
vi~ual_

un

parabri~a~,

queda
c-ontra

e~a~ calle~?

ninguna

el

al
El

luego

hoC'emo~ todo~

multa,

e~cribe

pem tie Lón de

en e~o que

infractor,

de

aparece_

nariz,

o a otro~

coche

que

debajo

que

no

a

de que
El

d.az Le tiempo

la

le~romo~

.:r.e Lej e ce e del

nariz

~uena

que

~upue~ta
al

avi~o

y otra

bo Lea l.Lo del

c-alle,

algo

e~t·oc-ionar

por

infractor

infr.:r.ctor,

contra

bolet·a

hay_

Se mueve,

por

pien~o_

~orprendo _ El
~ujeta

¿E~tora

en un primer

efec-tivaroente

rodea

boleta

comienzan

orrancarlo

pora

per~onaje~

como la~

la

y miro

por

un

la
me

de poner

~eñalero_

qui~iera

el

de

Pero

acompoña_ Hoy

~alen

libreta
í,

y ~e

en

al

la

de mi campo vi~ual_

alegremente

No tengo

de

o 01 meno~ no ~e hace

izquierdo

pañuelo

y ~e acerc-a

_ No lo~

comercio

Pero

~o~pec-har ~i no lo~

_ La ~upue~t.a

vi~ta
del

defen~a_

movimiento~",

1I.pla~to un poco rna~ la
a

una

el

que

_

actitud

~6lo

en un claro

apagar

c-omo e

panore~~ma
de la

bolet.:r.

coloca

de

~o~tiene

moyorio

afuera

la

otro

muy largo~

guardarlo

el

de

t·:r.rde gri~ _ Lo~ do~ in5pectore5

Una !5eñoro ~ale

negro~

c-omobue c arido

libreta,

actividad,

campo vi~uol_

a

di~traidamente

de la

01vid6

la

no ~e permite

enc-endida~,

~e

~ac-a un

que no podriamo~

par~imonio~amente,
en 5U irritonte

multa

"e~quem.:r. fijo

razone~

alguna

toda

el

cuodro

c-on lentitud,

y vuelve

todo~

ob~ervando

llamorion

cuenta

la

que

mano que

intentar

le. enrolla

~eñalero

que
.:r.lli

que tienen

en e~t·a

uno~ pelo~

proC'ede

ropo
clima

e~ uno de ello~;

O de

y una

!5egún lo

de tran~ito

luc-e~ del

~610 veo

e

para,

un·:r. ide.:r. del

actitud

pronto_

viento,

un~forme _ Mir·:r.hac ia
5implemente

la

la~

aparecer

o ma~ bien

calle

hacerme

o un comerc-io;

der!la~ e~ uniforme),

infractor
dobla

de

regre~ar

y flotan

lo

el

El c-oche tiene
pien~a

la

de

a do~ in~pectore~

En reolidod,

un c-oche e~t·ac-ionado
e~ta

(.!.:...~

viento,
en

e Ll.a,

de mi c-ampe.

�~cí)®

IR=:;::R:;..::UP=CI=O::;:HE=s..:../.....:M:..=:ar=i:..=o.....:L=.;e::..:vr=e=ro=--¡Tira,

tira!

¡Tiram~

r~pr~5~nt!!.ci6n; r~piti6
de una
ello

de

p

La

para

lo 5uficiente

ocupar

c

otra vez

! -la

rrie

y dio un pa50

5upue5t.a victima

agr.!!.dable, 5ig1ll.0 contando

rep~tió

í.e

vieja

la fra5~ d05 o tr~5 v~ce5,

para

omo

el lugar

qu~
que

de

s

e

pe

r

ec

e5tar

í.a

5i~mpre

a un c05tado.

Con voz

h.!!.biaquedado

paralizada,

omp errd.i.e

c

r

la victima.-

r

¡Tira!

la

mejor

y lu~go

un tanto

cabalmente

a

en

chillando,
que

ma5

parte

abandon6

normal,

no

pero

qué

5abia

de

5U

el lugar
no por

hacer.

Lo

la !'it·uac:ión,y volvió

a

¡Tirame

-empezó

¡Tira!

de

la

pierna!

mcv

e

r

s

e

a

e'hillar nuevemerrce .
Era un almac~n
familia

entera

inmóvile5,

con 105

que la vieja
r~piti6

~n la p~riferia

hipnotimada.
Oj05

muy

el climax

d~ la C05ta.

e L gordo

madre,

abierto5

y

ocupaba

padre

fijo5.

de 5U narración;

lo mi!'mO. Cuando

No

ahora

~l lugar

D~tra5

hij o, 105

re5piraban.

Al

cambi6

de

d~l m05trador

y el gordo
de lugar

la victima,

par~c~r,

un par

105

habia

tre5

hacia

de vece5

chillid05

una

e5taban
rato
y

ma5

5em~jaban

c:ontra un p.i s o de m05aiC'05.

que s e rompian

v.i.d r.i.o e

redond05,

prolongaba

exactament~

de una ciudad

La gorda

Me aC'erqu~ al m05trador.
-¿Me van a atend~r?
L05

tr~5

-dije.-

gord05

Qui~ro

re5piraron

y

c:omprar c:igarrillo5.
5e

movi~ron.

Me

miraron.

Tardaron

un

in5tante

en

r ec orroc e rme .

-C6mo

no, 5~ñor.

La mujer
El muchacho
5alian

Con mucho

5e movió

hacia

gU5tO

un05

p.!!.56
tra5 una cortina

de 105 ojo!', 5aludó

Irrupciones

de

1ectores.

-dijo

e5tante5

~l hombre-o
y comenzó

¿Qu~ c:igarr05 qui~re?

a ordenar

d e la vi5ta.

y d~5apareci6

innece5ariamente

La vi~ja

me miró

la mercaderia.

con llama5

que le

y 5e fue.

Una

)

*

e5timada

corre5pon5.!!.1de

e-mail

que

5ere5i5tea

5ernombr.!l.da, me

cuenta:
qu~

··'50ñ.:-:

d~st.;zzt.;zl.;zdo.
p~o

vivi.;z

en

i.Lusu.ruui e s:

~sp~~ndom~

y fum.;zndo,.

b.;zz t=poco

n,;¡bi,;¡ ned.i:e ,

z.;zto,

no

lo

convex s er
id.;z,

podi.;z

.;zunqu~
peligzoso

pozqu~

haga5

l.;zs

est.;zz

de

pa5ar

l.;zs

c.ll~s.

f!!Ilozm~.

tuzqu~s.;zs,

qu~

h.;zy

do!!!l so.

z smb l:«,

Le

P.;zzece

que

1!i

.;z.Ill. Asi

qu~

como ~st~b.;zmos

muy

~ll CU.;zllt.;zcolunm.;z

de mi

t.n

fl.;zc.;:s
de: luz;

y

se

hec i:«

Des epex ec i e .
~.;z

l,;¡s

c e s « .;z
c.;zll~s

1!i .;zmig.;z ~st.;zb.;z s~lt.;zd.;z

de. vuo!!!lt.;z ex « mucho

o!!!l zegzeso

y

.;zm.;zzill.;zs,

s aLi:e

yo

Lex qo , no

.;zmig,;¡ s e

Ap.;:z~ci.;z.

el: c emi no

y

~st.;zb.;z sucio

v~d~s,

y p.;z.E~ci.;z .;zb.;zndon.;zdo p~o
~"2

o!!!ll.;zy h.;zbl~b.;z.'!loS u."Zz,;¡to
D~s.;zp.;zz~ci.;:.

Todo

zos.;zd.;zs,

11.;zd.;z.1:z.;z de: noche

.;z un bolich~

.;z c e s e p~o

mism.;zs

g.;zllin~o

~s t.;zb.;z v.;zcio

como

Ap.;:z~ci.;z.

volv~

l.;z m.;zllOe.s aand i éridanas:

con e5te c

Todo

yo m~ sf!!Ilt,;¡b.;z con
s e p.;zz~ci.;z

un

C(\/!/O

de: qu~.

invisibl~
l.;zzgo

po!!!ligzc.so

':-:z.;:mos muy

ellcolltI~b.;zmos.

1:n o!!!l
.;z c.;zd.;z

s s i . D~spu¿;s

Y

m~s

.;znim~b.;zmos .;z c.ruz;.;zz Le pU~It.;z de.L bex . No s e v~i.;z .;z ned.i e ,

170S

m~ d~sp~te
Dentro

novela

ez.;zn

110

c.;zmin.;zndo de

qu~

be z ,

~s.;zs luc~s

contzol.;zz.

t~.;zmos

.;zt~z.;zd.;zs,

con

ez «

con l.;zs p.;zz~d~s

quo!!!ned i:e pint.;zb.;z

un.;z .;zmig.;z f!!Il un

~st.;zb.;zn muy

qu~

coloni.;zl~s,

s e not.;zb.;z qu~ h.;zci.;z siglos

~ncont.r.;z.Emo!!!con

muy

un.;z c.i.ud ad

L.;zs c.;zs.;zs ~.;zn

que

p~IO

qu~

de:

o!!!l d~

estoib.;zmos

es « I~illmf!!Ilt~

pobz~s,.

nos

No supe

si

ib.;zmos
ll~gue

un.;: cu.;zdz.;z .;znt~s.un
omí.ensso

e5e mal

tiempo
,

c reer

é

recordar

y mi an6nima

rato y e5cribi

amiga

'.105mi5ma

que
es

e

lo

50ñé

yo ma emo

!'ent·irae5tafada.

la novela,

ya.

y me
A!'i

pondz

que,

é

a

an6nima

e sc rí.b.i.r
amiga,

una

no me

�IJtJtUPCIOHES/ Mario

Capte
refugio:!

de

Levzero

reoj o un movimiento

mun.í.c.í.pe Lee,

próximo

m.~yor que 'lO, grandote,
en realidad,
acercar:!e
porque
el

pene

lo

muy r cbue t.o,

pen~o mejor

que el

é

en

bu:!c:a de

apoyo;

sue Lc s i.n violencia,

enc-ima del

banc-o,

farfullando

in5ult05,

iria

parió

y ahora

~' Les

fue

pero

\Ti una mano grande

durante

vereda

toda

que lo

parió

una irreverencia)

Á todo
tiempo

alguna~

quedar

Yo :!egui

ofic:ina

de

andando

e.Ll.o e

cuerpo;

ademán de
uno~ pa~o~,

y cuando vi

(que

es os

ee decir,

hizo

y meno:! en la

hombre que cei.a ,
incorporar:!e;

tot.alment.e
enfa5i5;

de una t.abla

med.í.e e,

a e5a hora
el dia,

que no era

calle.

Mire a mi

prefieren

llamar

pero

de la
lo

y para

del

tarde

5uficiente

y el

a ~er.

í.ó

tenia

ac-c.!!'tado en
ma5 bien

bemco ,

v oLv

3u c·~beza habia

todavia

empapar tot.almente

brazo

dejado

como formar
la

!!'uelo.

3eguia

c-omoun rezongo.

La g.jrra

ya habia

el

tc.c-ado

Lae pi.e r na s

que ee ten~aba
que Ll.evabe

de llover,

un charco

gorra

del

en

en la

pero

habia

en un tramo de

hombre que habia

eobr e el charco.

+v oLv.í

a decir,

ó

c-on el má smo tono

de rezc.ngo,

pero

(t.al vez

e~t.oy

ca!!'i divertido.

e!!'to, yo no e~:t.aba .i.nactxi.v o.

quedar

urios

Lnusua L con el

Un hombre joven

lio~,

1:'

eeEuer ao s por

ha:!t.a

baldo~a~,

a Las C:05a~ y darle

banco para

en

y 5in dema5iado

.~

noche y todo

cabez·~ jU5t.amente

-La puta
diciendo

un movimiento

que ee e~t·aba c'ayendo,

o c.Le r amerrte el

bajando

ó

banc o de

maL Luqar par.~ bu:!c·~r .~yud.~.

hac-ia

en voz baja

de agua;

la

donde falt.aban

ca í.d o con la

al

ac:tividad

-dij

el

del

y v.í, a un hombre mayor,

a muy buena velocidad.

que !!'e agarraba

cayo en un charco

llovido

cabeza

en cémer a Lerrca,

a ayudar

e ó.Lo vi

e s f ue r ao . El hombre s e .í.nc or por

cabeza

atra~,

religio:!.~;

+Le put.a madr e que lo

el

p.~:!aba cerca

la

aunque a mi tampoco me gu:!ta metermeten

"temploN) de una organización
el

Gire

que e:!t.~ba haciendo

y ~e alejo

hombre joven

ca:!o me detuve,

cuando

eequ.ine .

ee e:!t.aba c-ayendo hacia
pero

alrededor

extrai!ío

a la

frente

tiempo

al

.i.nc crp or e r ee y 5U fraca50.

al

hombre c:aido,
E5tire

el

30Y

alma;

de Los que no ee apre~:uran
pero

habia

ido

girando

y errce s de hec erme ver

bre ao derecho,

a actuar,

len~ente

hab.i.e e5tudiado

y pue e mi mano derecha

para

da r Le

eLr ededoz del
!!'u intento

al

de

alc-anc-e de La

~uya.
-110

-dij o,

que yo ~'a habia
era

en 5eguida-.
c-alibrado;

aprec-iablemente
-¿Llamo

tipo

mayor que la

a alguien:'

de ayud.~.-

ahora,

en ~eguida,

lo

intent6,

la

y era

y nuevamente
la

una po:!ibilidad

e:!t·ruc·t.ura del

hombre c e.í.d c

fraca:!o.

\Ti que no que r.í.e

c-abeza.

n.i.nqún

c on vivacidad.

vaya

Hire

-re~pondió,

Yo no podi.a c onvenc erme.

que me voy,

c-on tot.al

eh.

~eguridad;

y v oLv

a

í.ó

intent.ar

.i.nc or por e r ee,

y

a frac-a:!ar.
comenzado,
de pie

a

é

a irme

tenian
5U

lado,

de

todo

alli
el

del

hombre.

porque
derecho

5in pre!!'t.arle

Ál p.~5ar de nue•..
r o por alli
ra~tr05

Y nuevamente

El hombre ce í.d o ~acudió

e:!td :!eguro? -in~i5ti.-

Me ap r eeuz
habia

sue.Lc uened tambien-

¿Que hago? ¿Me voy?

-3i, va~'a,
volvi6

mia.

-pregwlt.e.

-3i, ~i -re~pond.io
-¿Pero

Capaz que e e v í.ene al

aunque no !!'oy prec-i~ament.e un enano,

Loe que
del

ayuda,

Wl05 quince

Ni de 5U gorra;

eetsuv.í.e r en viendo

mundo a pen:!ar
~610 queria

que

robarle

m.i.nutio s ma:! t.~rde,

e~to ultimo

me llamo mucho la

la

yo lo

esc ene
habia

s í.n 5aber

derribado

c ómo

y que,

o matar lo.
de regre:!o
atenc-ion.

a c:a5a,

ya no habia

'"

�IRRUPCIONES/
Elvis

Mario

(primera

de

(97)

Levrero
ill~a

serie

de cuatro

partQs)

Pienso
que el edificio
es demasiado maj es tuo s o para la
f unc i ón que cumpI e r es una construcción
antigua
y sólida,
con
mucho
lujo
de
mármol
y
de
laboriosas
.í nc r us t ac ones
met á.l i c as . Sobre una pared,
a la derecha,
hay un piano,
y
junt.o al piano un hombr e r éste le da la espalda
a otro hombre
que está
junto
a otro
piano,
sobre
la pared
izquierda;
el
hombre de la
izquierda
t.rata
de ens ena rme una est.ructura
musical
básica,
sobre
la que es posible
componer cualquier
melodía;
el
otr o se ocupará
de e.ns en a rme a escribir
una
melodía determinada.
Uno me explica
la t.eoría,
luego el de la
derecha
toma un papel pent.agramado y me explica
el val.c r de
cada
nota
y,
según
su
lugar
en
el
pentagrama,
su
correspondencia
con las teclas
del piano.
He muestra
que la
redonda tiene
un valor
relati va de 4 y se escribe
con un
cuadrado
o con
un
rectángulo
grande;
la
blanca,
valor
relativo
2, con otro cuadrado,
más pequeño; y la negra,
valor
relativo
1, t.iene una representación
visual
muy compleja:
un
círculo
que concentra
la
atención
sobre
un detalle
de la
realidad
como si
uno mirara
por
el
visor
de una cámara
fot.ográfica
reflex
con telémetro
incorporado;
a t.ravés de ese
círculo
se ve nítidamente
y en color,
y el resto
aparece como
v s t o a ti r av s de un cristal
despulido,
unos matices
de gris
medio esfumados,
borrosos.
Cuando miro esta nota,
veo que en
ella
se representan
varias
escenas,
una de las
cuales
se
corresponde
con la realidad
inmediata
de lo que sucede dent.ro
del local,
e incluso
fuera
del local
si es que uno mí r a a
trayés
de la nota por los yentanales
que dan a la calle.
Un
hombre de sombrero y lentes,
que t.iene cierto
parecido
con mi
padre
pero
es
más corpulento
y
con
un
inefable
toque
extranjero,
nos mira desde un pasillo
a través
del vidrio
de
una puerta
cerrada;
a veces queda enfocado
por el círculo
nítido
dentro
de la nota.
El teórico,
desde rr~ izquierda,
me
explica
que lo
que está
dentro
del
círculo
es una not.a
musical,
y que le- que está
afuera
y ocupa todo el resto
del
espacio,
también es una not.a musical
y t.iene el nÜSITtO valor
relati va; que cada nota es por lo tan te- doble,
como uno (le
esos juegos visuales
de figura
y fondo de la Gestalttheorie,
pero
no
simultáneamente
doble;
depende
de
dónde
quede
í

í

é

�centrada

la

atención..

La

corchea,

en.

cambio,

ee

un.

círculo

partido,
como en otro
tipo
de telémetro,
con el cual,
para
enfocar,
es preciso
hacer girar
una ruedita
que hace deslizar
el obj e tí. va, de modo que la imagen partida
se acomode en una
de
las
red.
tades
del
círculo
hasta
que
se
continúe
perfectamente
en la otra mitad.
Cuando vuel vo a casa me encuentro
a mi amiga L.:
está
parada
en medio del
c oc r edo r que lleva
a la cocina.
Tiene
puesto un camisón.
Le digo que es preciso
sacar
la basura,
y
le entrego
dos bolsas
de nailon
negras;
una de ellas
está
húme da . He vaya
lavar
las
manos, y pienso
que L. debería
hacer lo mismo, porque el contacto
con la bolsa
húmeda dej a
en la mano una sensación
pegajosa.
Conuenzan a llegar
unos niños y me imagino que habrá una
fiesta
infant.il.
l-.1:imadre está
trabaj ando con afán
en la
cocina,
como si preparara
un gran banquete.
La casa me parece
mucho más grande
que antes.
Salgo
a la
calle,
después
de
atravesar
cantidad
de habi taciones
va c i a.s y silenciosas,
en
penumbras.
El color
del
cielo
es también
oscuro,
como de
tormenta,
muy carqado,
con algo
raro.
La casa está
rodeada
por una inmensa valla
circular,
de tejido
de a.Lamb r e . Frente
a mí hay un portón
cerrado.
Se acerca
un desconocido
y me
inforrúa
que
elementos
subversivos
tratan
de
ir~edir
que
llegue
Elvis
Presley,
quien
actuará
en la fiesta.
Oigo el
ruido de una moto y pienso que llega
Elvis.
Vuelvo a la casa.
(Continuará)

�(INSOMNIA N° 10)
IRRUPCIONES/ Mario

Elvis PrQsIQy

Levrero

(98)

(2/4)

Ahora que es tá
Lumí nada veo que mi. casa parece cas a un
palacio;
hay unas
enormes
columnas
de mármol,
y es muy
lujosa,
a l t a y ampl í.a . El lugar
donde va a desarrollarse
el
espect.áculo
t.iene las dimensiones
de un pequeño es t ad.ío , En
las grad.as hay mucha gent.e, esperando.
Mí.en t r-as miro hacia el
escenario,
queda a mis espaldas
la parte
habitual,
común, de
la casa, y allí
se ha reunido nu fffiY~lia.
El ruido
de la moto se oye ahora
con mayor claridad,
luego
cesa,
y
casi
en
seguida
aparece
Elvis
Preslev,
ac ompañacio de su secretario,
un suj eto a quien no logro
ver
con claridad
y que pronto
desaparecerá
ent.re
el
público.
Presley
usa pantalones
vaqueros
y una campe r a oscura;
es un
hombre delgado
y sencillo,
no 111Uy
al t.o. Va hacia
el centro
del
escenario
y se pasea
con un mí.c r f orio,
hablando
en
inglés.
Luego se ace r ca a nosotros.
He toma de una mano, y
con señas hace que también mis padres
accedan al e s cena r a o .
Nos present.a
como sus anfi t.riones
y pide que nos aplaudan.
Yo
sal udo con una inclinación
de cabeza y me alej o rápidament.e
para no interferir.
Tengo intención
de observar
desde lejos,
desde
el Limí. te entre
la part.e
hab í. tual
de mi casa y esa
parte
que parece un est.adio.
Oigo el sonido de una carrpanilla,
y veo que corresponde
a
un teléfono
monedero que está
instalado
sobre una pared a nu
izquierda.
Vacilo
en atender;
tal
vez sea una instalación
precaria,
necesaria
para
la organi zación
del espect.áculo,
y
atender
sea
cosa
exclusiva
de
quienes
están
a
cargo.
Efect.i 'lamente,
se acerca
una señora (;fOrda, con un vestido
de
falda
muy ampLia , y un aire
humíLde ,
casi
diría
vulqar,
aunque con un dejo de toque oficial,
como el que podría
tener
la presidenta
de una comisión
barrial.
Descuelga
el t.ubo y
nuentras
escucha me hace unos gestos
de irrpaciencia,
dando a
entender
que
quien
habla
le
está
planteando
problemas
t.riviales
y
fuera
de lugar.
La conversaClon
se prolonga
durante
largo
rato,
sin
que la
muj er
diga
una palabra;
mantiene,
sin
embargo,
su (;festualidad
y
sus
ademanes de
a.mp ac í.errcí.e . Hientras
tanto
Elvis Presley
da por t.e rrrunada su
.í

ó

�e.cc ue c

í,

ó

n,

que

como

be L

ee

po r

ci e rto

ltlUy

b x e v e: ,

y

o.bo.ndono.

la escena;
yo no he tenido
oportunidad
de verlo
ni oi r l o
actuar,
distraído
con el teléfono
y los ademarie s de la mujer.
Presley
se me acerca
y,
en lo
que parece
ser una
costumbre
suya,
vue I ve a t.oma rme de la mano y me lleva
al
interior
de la casa,
donde se alojar¿;
entiendo
entonces
que
su actuación
todavía
no ha comenzado, que sirrplemente
se ha
limitado
a saludar,
presentarse
y presentarnos,
y que la
verdadera
actuación
suya tendrá
lugar
mas tarde;
quizás
se
hayan previsto
números de otros
artistas
para
entretener
al
público.
Como si conociera
perfectamente
mi casa,
se instala
en una pieza
sin necesidad
de que nadie
se lo indique,
y
rr~entras deser~aca
sus cosas dice una palabra
en español,
que
me suena 111Uy
ní tida,
muy bien
dicha.
Le digo entonces
que
habla muy bien el español,
pero él dice que no, que no va a
hablar
más que en inglés
porque cuando habla en español
teme
quedar
en ridículo
por su acento
extranj era.
Yo ne í.e t.o en
que su español
es muy bueno,
y le
explico
que nosotros
en
Uruguay
tampoco
hablamos
realmente
español
ni
usamos
el
verdadero
acento,
y para hacerle
entender
la diferencia
digo:
"Los españoles
hablan
así ... n, y empiezo a imi tar
con mucha
t.o r'pe za la forma de hablar
de los gallegos.
Me doy cuenta en
seguida de que eso no tiene
s entí.do y me callo,
esperando que
Presley
no haya
advertido
mi confusión;
y aunque no da
muestras
de percibir
algo ex t zafio en mi comportamiento,
de
todos modos me siento
muy incómodo.
.í

( con tinuará)

�(INSOMNIA N° 11)
IRRUPCIONES/ Mario Levrero

~

(99)

.~

1 •• .; ~
~ 1
l.:J-LV-L,:)
a-L
Acompano a 1:;'
se supone
que le
espera
un gran b anqu e t.e ; pero
el comedo r está
a oscuras
y
desierto,
la
mesa
está
vaCla
y no hay
nada
preparado.
Sequimos andando :/ llegamos
a la cocina,
donde t ampoco hay
gente.
La luz está encendida.
Presley
se sienta
ante una mesa
bastante
vieja
y poco cuidada,
y yo mí r o alrededor
y sobre la
heladera
veo una caja muy q r ancle , donde se que mi madre ha
guardado la cOIT~dapara el banquete;
le quito
la tapa y en su
interior
09610
encuentro
una
fuente
sopera
con
algunos
pescados.
Los pescados
están
dispuestos
en hilera
y cada uno
de ellos
exh í.be un oj o rcLUyn tido
y Ll amat a vo, redondo,
con
un círculo
negro muy marcado alrededor;
por debajo
se ve
salsa
con tomates,
papas,
huevos y acei te.
Tomo uno de
pescados
por la cola;
es de color
{~ris met Lí.c o, plomo zo . Lo
exhibo ante
los ojos de Presley,
diciéndole
que
lo único
que he encontrado
para comer. Él me dice
corté ~ ñe nt.e que lo
lamenta pero el pescado no le gusta.
Le digo
ue me espere un
poco;
que rru, madre organizó
todo,
y yo
a buscarla
para
averiguar
qué está sucediendo.
Ahora la casa se ve más ordenad.
silenciosa,
como si se
hubiera
ido todo aquel público.
e s c ena r i o, t ambí.én
,silencioso,
1
junto
a unas mesas
pequeñas;
están
contando
la
recaudaci6n
por
ven t a de entr~
y ha~en
c-ori las
pilas
de monedas.
Un asiento
~
tendria
cup a r mi madre
está
vacío.
Desciendo
tres
escalones
a lo lejos
que alguien
me hace
Sei1.~:.arece
ser
un portero,
o al
menos es
alguien
de
uni~
y está
junto
a una puerta
En ese lugar
el
edifl'_.lo
adquiere
un aspecto
de cosa o icial,
algo +como todo
lo oficial~, 1. una majestuosidad
decadente
y gastada.
Las
o son ambiguas,
como un llamado y al mismo
a dirección;
su mano traza
en el aire
una
-""-~""-----'-t'\:Le,
creo entender,
yo debería
segui r. Cuando
al portero,
me hace una nueva seña hacia un lugar
no muy preciso,
supuestamente
en la
vereda
de enfrente,
cruzando
una gran avenida,
y en esa vereda
veo a mi madre
recostada
a la pared
de la estación
de ferrocarril.
'I'ambí.én
í

é

x

�ella

me hace

e efie.e

p a r e c í.cle e a.

10..5

del

portero,

c:.9J

~Cl:y(l_-

en dirección
a otra pared,
perpendicular
a la avenida,
y que
se mete muy adentro
en un ensanche de la vereda;
junto a esa
pared
h ay una mujer
que usa
lentes
oscuros,
r-e dcrido s , y
comienza a caminar
hacia
mí. La reconozco,
aunque advierto
que
es t
muy
enve j ecida
y
su
rostro
se
ha
vue L to
desagradable.
Yo no quiero
saber de nada con esa muj er y me
d.í equ s t a que mi macl r e trate
de ligarme
con ella;
rete alej o
apresuradamente
por un camino de tierra
pedregullo
que se
abre
a mi derecha.
Allí
se
me acerca
una perrit
amistosa,
que me sigue y trata
de jugar ccnrruqo, pero
veo
un03
perros
grandes,
negr03,
con
aspecto
peligrosos.
La perrita
se esconde en un edificio
al'
SE PODÍA ENTRAR;
se
sabe
que
allí
adentro
hay
grande3
peligros,
entre
ellos
un plantel
de perros
guardianes
del que
aquellos
de la calle
forman parte.
Entro al edificio
con nu I
á

°

precauciones
y cuando
encuen;:O~:~i
ta la ,levanto
en
brazos,
para ponerla
a salvo~~
despues trato
de
salir
de allí,
t amb n con infinitas
precauciones
para
no
hacer
ruido
o movimientos
que puedan
crear
una
alarma.
Alcanzo la sallda.
Los perros
que estaban
en la calle
parecen
distraídos
con algo
que ven a lo
lejos
y que les
llama
poderosamente
la ~\jl}fiÓI}.
Siempre con la perrita
en brazos,
cruzo la calle ~1!l.Fn&lt;§-8~/i-8ho.
í.é

(continuará)

2
=

�(INSOMNIA

N°

IRRUPCIONES/

12)

(100)

Mario Levrero

(4/4)

Elvis

En la vereda
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Ue.Lé1L·ULé1

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de enfrente

1~_1.;_~

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hay una serie
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de entradas

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e.l..l.é1.=1 L·.l.elle

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Cé1L L·e.l.e.=l

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a la

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Le.LeL.l.UU.=I

_

é1

patentes y vacunaciones de perros, y al caminar por allí,
siempre con la perrita en brazos, noto después de un rato que
unos barrotes
metálicos
desvían
insensiblemente
hacia
el
interior del edificio a quienes andan por esa vereda; yo ya
estoy dentro del edificio y me encuentro en uno de los pisos
superiores, buscando la f orma de bajar, sin comprender cómo
he podido confundi r de tal f orma el camino. Las escaleres son
complicadas,
y as a como subí
sin da rme cuenta ahora no
encuentro una manera simple de bajar. Aparecen otras personas
que vienen desde pisos superiores, de v s tar a gente que
está presa, o incluso en f e rma , porque hay señales de que el
lugar también incluye un hospital. Esas personas tienen un
aspecto entre irritado y culpable.
Por fin me encuentro en un lugar que me resu L ta mas
conocido, porque en un tiempo allí podía obtenerse la cédula
de ident.idad. Recuerdo que desde ese lugar se puede baj ar
hacia
la calle
San José por
una
escalera
retorcida
y
estrecha. Mientras desciendo por esa escalera, veo sobre las
paredes unos carteles en inglés que parecen ser la publicidad
de alg6n producto. Pienso: "espero que no haya ningftn cartel
que diga PROHIBIDO SALIR CON PERROS; evidentemente, yo sé que
generalmente no se puede ENTRAR con perros, pero yo no entré,
sino que venía por la calle, y no es culpa mía que la calle
se contin6e aquí adentro; sin embargo, tienen el derecho de
p roh b rme SALIR con perros. Pero no hay n nqún cartel que
prohiba
ESTAR
con perros,
y entonces
por
ahora
no he
transgredido ninguna ordenanza porque no entré con perros ni
salí con perros."
No es cierto que no haya entrado
con
perros, pero eso es lo que pienso, en un razonamiento muy
confuso. En rigor no encuentro ningftn cartel con ningftn tipo
de prohibición
acerca de los perros, aunque sí hay muchos
carteli tos
publici tarios
en
color
sobre
los
escalones
finales; es una publicidad de teatro o de cine para nlnos.
Dejo a la perrita en suelo y cruzo a la vereda donde está
mi casa, al menos el sector de mi casa que funciona como un
í

í

í

í.

í

�eet.e.dí.o . Allí
hay también un bar,
y a travéB de la ventana
veo que El vis Presley
está
eape r ándome acodado al mostrador.
He acerco
a
él
y
le
digo
que
me ha
sucedido
algo
cOl~Jletanlente
extraordinario.
Hablo
en inglés,
con mucho
trabaj o. Sentado a una de las mesas está mi abuelo.
El vis me
ayuda a anuar
las
frases
en inglés,
sugiriendo
palabras
cuando yo tartamudeo
o vacilo.
Quiero
contarle
que me he
encontrado
con esa mujer que ha envejecido,
pero él ya conoce
la historia;
dice que la mí ama mujer se la ha contado no hace
mucho tiempo. He r e au.I ta muy extr afio que él la haya conocido.
Ella
entra
en
ese
momento al
bar,
mirando
en
todas
direcciones
como si buscara
a alguien;
segurrouente me busca a
mí. Yo baj o la voz, y le digo a Presley
que no podernos seguir
hablando de ella
porque acaba de entrar,
y que sería
inútil
hablar
en inglés
porque
ella
lo
ent.iende.
"Ella
es muy
lnteligente",
digo,
con anlarga ironía,
y El vis
Presley
me
sonríe
de manera comprensiva,
casi cómplice.

(Fll1 del relato).

*
Festejando

el numero

100 de Irrupciones.

Acostumbramos a festejar
números redondos,
como el 100, o
el 1.000,
o el 10.000.
Otros son menos interesantes,
como el
2.000.
Pero el 100 es el que más nos atrae
porque es igual a
todos los dedos de ambas manos por todos los dedos de arabas
manos. Si tuviéramos
4 dedos en cada mano, festej a r í.amos el
número 64, y t.a I vez lo escribiríamos
así:
100. El 65 se
escribiría
tal vez 101, y el 128, 200. Salud, pues.

~,

L..

�(INSOMNIA Nü 13)

IRRUPCIONES/

~~T~,

.l

a.

~ ~,'-~,~~,~
e..=; +L,....1..
Cl.Lll-" \_,1
~,~

concepto

(101)

Mario Levrero

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1~,e
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,-' +~, ~-.-, ~
\_,
f__ \..J.L.. C:,::)

"literatura" del concepto
amant es de la li teratura,

~

~'~~p~'J.l.L,-' P~~l~'
~
L· \...,Jl.ll_
_J.L \_l~:...a.

"libro";

me

;::.

de .SD
- r

P_c_,~;=;
--¡ __

refiero

a

r el
105

,
.
o sea a esos aOSClen~os o
lectores
t.r-e s c i en t.o s uruguayos
que tarde
08 temprano
t e rmínari
po8r
corioce r ee
personalmente,
j'
que
aderná s
de
leer
t amb én
escriben
a veces, y a veces hasta publican.
El libro
ha sido,
y es,
un soporte
maravilloso
para la
Lrt.er at.u r a , Desde el
pun t.o de vista
p r ác t co no le
cabe
ninguna objeci6n y casi no puedo pensar
en leer sin pensar en
un libro
(incluso,
tal
como comentábamos con una amisra, casi
no podemos pensar
en comer, sin pensar
en un libro;
pero eso
ya entra
en el terreno
de ciertas
patologías).
Y sin embargo8,
parecería
que
a este
espléndido
y prolongado
matrimonio
literatura
+ libro le ha llegado,
como a todo matrimonio,
la
hora
de los
cuestionamientos.
La culpa,
como s í.emp r e , la
tienen
los hacedores
de dinero.
í

í

Las editoriales
y los
literatos
estuvieron
desde
un
primer
mome
n t o relacionados
por
ese
sencillo
y un ve r s aI
e aquema amo-esclavo.
Ej ernpLos no fal tan,
sin Ll eqa r a casos
extremos
como el
de Emilio
Salgari,
y sin necesldad
de
e j emplos todo el mundo está a co s t umbr aclo a asociar
al talento
con la rr~seria
o la pobreza,
y a los editores
con tipos
bien
ves tidos
y due ños de au t omó vi 1es,
ya t.es y edi f i ci os. Es to no
implica
necesariamente,
aunque
a menudo sucede,
que
los
editores
arruinen
la
vida
de los
literatos;
la
relación
causa-efecto
es mucho má s complej a.
Y
a la
larga
podría
decirse
que s i , que los
edi t or es arruinan
la
vida
de los
literatos,
pero
este
"a
la
larga"
implica
una ee r i e de
consideraciones
socio16gicas
que no soy el más indicado
para
desarrollar.
Quiero
decir,
para
hacerla
simple,
que
la
Editorlal
X que edita
al literato
Y puede mantener una buena
relación
con el
II terato
Y I Y no robarle
ni engai1.arlo ni
e s ta f a r Lo ni
quedarse
con el
dinero
que Leq timamente
le
co r r eaporrde a Y, pero que, sin ernbargo, la exí.e t enc aa de la
Edi torial
X sumada a la existencia
de las edi toriales
X1, X2,
( ... ) y Xn da como resul tado una concepción
del libro
y una
í

í.

�concepClon
a la larga

del literato
para t.ocio el

que son
mundo.

funestas

para

el

literato,

y

*
Pero estoy cometiendo un error
al hablar
de literatos
en
general;
las
cosas
se ven más c Lar amen t e , me parece,
s i.
hablamos
de
es c r t.or e s
aficionad-::¡s
y
es c r t.or es
profes i onal es.
Son los dos grandes
c amí.no s que puede el eqi r
quien
se dedica
a las
let.ras;
caminos que puede eLeq r , o
quizás
caminos que lo eligen
a él,
ya que,
a pesar
de la
creencia
popular,
pocas cosas de la vída están
determinadas
por la voluntad.
El escritor
puede yiyir
de la literatura,
o yiyir
de otra
cosa.
Desde el momento en que elige
o es eLeqí.do por la
primera
opción,
es poco probable
que el a f c í.o n aclo , si
lo
era,
siga
siendo
aficionado;
lo más probable
es que pase a
ser un profesional
y se quede en eso.
Sin embargo a veces
arribas categorías
pueden coexistir
en una misma persona
y, a
pesar de ello,
podría decirse
que el escritor
aficionado
y el
profesional
viven en mundos muy distlntos,
come' es distlnto
el
Inundo para
el
hombr e
que
escribe,
mientras
está
e sc r í.b í.e ndo , y para ese mismo horobr e , cuando llega
el momento
de vender,
o de dar a conocer el fruto
de su trabajo.
í

í,

í

í

Pero
se
me acaba
el
espacio,
y ni
siquiera
empece a
desarrollar
el tema.
A manera de ej e r c c.ío, que el lector
lntente
separar
la idea de literatura
de la idea de libro;
al
menos, comprender que son dos cosas d i s t nt.a s . Decimos: "voy
a leer
un libro";
habría
que empezar por decir,
o pensar:
"voy a leer un texto".
í

í

(E~ta nota forma parte de una ~erie, "Literatura,

literato~,

li.bro~" que ~e alternará

con otro tipo de Irrupoione~.- M.L.)

.-,
¿

�(INSOMNIA N° 14)
IRRUPCIONES/ Mario Levrero

Capté

de reojo un movimiento

(102)

extraño

cuando pasaba

cerca

del banco de unos de esos refugios
municipales,
próximo a la
esquina.
Giré la cabeza y vi a un hombre mayor,
es decir,
mayor que yo, grandote,
muy robusto,
que estaba
haciendo
un
movimiento
inusual
con el
cuerpo;
en realidad,
se ea t ab a
cayendo hacia
atrás,
en cámara lenta.
Un hombre joven hizo
ademán de acercarse
pero
lo pensó mej or y se alej
a muy
buena velocidad.
Yo seguí
andando unos pasos,
porque pensé
que el hombre joven iría
a ayudar al que se estaba
cayendo, y
cuando vi que no era el caso me detuve,
aunque a mi tampoco
me gusta
meterme en líos,
y menos en la calle.
Miré a mi
alrededor
en busca de apoyo; sólo vi actividad
en la oficina
(que ellos
prefieren
llamar
"templo")
de una organización
religiosa;
mal lugar para buscar
ayuda.
-La puta madre que lo parió
-dij o c l a r ament e el hombre
que caía.
Su cabeza había
tocado
el suelo
sin
violencia,
y
ahora él hacía
esfuerzos
por incorporarse;
todavía
tenía
las
piernas
encima del
banco,
y las
fue baj ando hasta
quedar
totalmente
acostado
en el suelo.
Seguía farfullando
insultos,
pero en voz baj a y sin demasiado
énfasis;
más bien
como un
rezongo.
Vi una mano grande
que se agarraba
de una tabla
del
banco, v el brazo que se tensaba
en el esfuerzo.
El hombre se
incorporó
a medias,
pero volvió
a caer.
La gorra que llevaba
en la cabeza
cayó en un charco
de agua;
a esa hora de la
tarde
ya había
dejado
de llover,
pero había
llovido
durante
toda la noche y todo el día,
lo suficiente
como formar
un
charco en un tramo de vereda donde faltaban
algunas
baldosas,
y para en~apar totalrr~nte
la gorra del hombre que había caído
con la cabeza justamente
sobre el charco.
-La puta que lo parió
-volvió
a decir,
con el núsmo tono
de rezongo,
pero
(tal
vez es t oy diciendo
una irreverencia)
casi divertido.
A todo esto,
yo no estaba
inactivo.
Soy de los que no se
apresuran
a actuar,
para
darle
tiempo
a las
cosas
y darle
tiempo al alma; pero había
ido girando
Le n t amerrte alrededor
ó

�ba co para quedar frente al homb re caído, y antes de
ver había estudiado su intento de incorporarse y su
fracaso. Estiré el brazo derecho, y puse mi mano derecha al
alcance de la suya.
-N -dijo, en seguida-. Capaz que se viene al suelo usted
taOOiérfVy era
una posibilidad que yo ya había calibrado;
aunque no soy precisamente un enano, la estructura del hombre
caído era apreciablemente mayor que la mía. Y nuevamente lo
intentó, y nuevamente fracasó.
-¿Llamo a alguien"? -pregunté. El horrbre caído sacudió la
cabeza. Vi que no quería ningún tipo de ayuda.- ¿Qué hago?
¿Me voy?
-Sí, sí -respondió en seguida, con vivacidad. Yo no podía
convencerme.
-¿Pero está seguro? -insistí.- Mire que me voy, eh.
-Sí, vaya, vaya -respondió, con total seguridad; y volvió
a intentar incorporarse, y volvió a fracasar.
Me apresuré a irme de allí porque los que estuvieran
viendo la escena sin saber cómo había corr~nzado, tenían todo
el derecho del mundo a pensar que yo lo había derribado y
que, ahora, de pie a su lado, sin p rest arLe ayuda, sólo
quería robarle o matarlo.
Al pasar de nuevo por allí unos quince minutos más tarde,
de regreso a casa, ya no había rastros del honilire.N/" de su
garrar @"ªto {,l timo me llamó mucho la a.tención.

....... .. ... .. .... . . ... .... . ... . . ... . . . . ... . ....

"2

�</text>
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              <text>Original de dos folios mecanografiados, con correcciones ológrafas/ Original de dos folios mecanografiados, con correcciones y notas ológrafas/ Original de dos folios mecanografiados, con correcciones y notas ológrafas/ Original de un folio mecanografiado, con el número 94 ológrafo pero sin notas o correcciones/ Original de un folio mecanografiado, con el número 95 ológrafo pero sin notas o correcciones/ Original de un folio mecanografiado, con el número 96 ológrafo pero sin notas o correcciones/ Original de dos folios mecanografiados, sin fecha ni menciones o notas de ningún tipo/ Original de dos folios mecanografiados, sin fecha ni menciones o notas de ningún tipo/ Original de dos folios mecanografiados, con correcciones y notas ológrafas/ Original de dos folios mecanografiados, sin fecha ni menciones o notas de ningún tipo/ Original de dos folios mecanografiados, sin fecha ni menciones o notas de ningún tipo/ Original de dos folios mecanografiados, sin fecha ni menciones o notas de ningún tipo</text>
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