<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="697" public="1" featured="0" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/items/show/697?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-12T18:19:31+00:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="952">
      <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/abb21f3eeb98a0906cbf12b93673b815.pdf</src>
      <authentication>0d3969d48667d66a5728a74eca99d379</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="5">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="52">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="8108">
                  <text>IRRUPCIONES; lVlarioLeyrero

Cuando

!I1tlO,hubo

los fantasmas. Aunque

(80)

1]·11a13xg.atemporada durante la cual padecí de un miedo intenso a

Si me

hubiera topado con alguno, probablemente no me habría dado

rnPftt~·
1n~ t"'-lftt~C't'"r"l~~
{"inp ·Hn tpt'r¡-í~ P"Y'"l-tl
'\...-\..•.••.•.
.I..LL·~~ ~'-'&amp;.J .Lc..u.LL·C.~~.lLL'C.~
\..1'-"'-' J \.J L''L..'..lL.LI.C\. '-'.L c..UJ.. 1n~
~\.JLJ

".-1F"'1.~:

r'\ •.T''1~.a..•
-~tn..•.
-:

\.t-V.:l cl6Lt-JL~J.lV.:l

.•.
..,.
.••.•
-1"} 1r\~-~"..ir\\-"
l-J&lt;:lld

~V.:l

VJV.:l.

••-.a.t.....•
+'\&gt;~..:1+'\ta.
,_'VlJ.\.~LLclllU.·~LLL,

{--fI-;,+'l~

rlp

'\..+\...'

1n~
rh-iC'tp&lt;:,
·u
h
-i~tnt-'¡pt~&lt;:'
~\J,-" ,•...
.I..1..L
•...
'L'-.·¡",}
J 1'"lC'
.L(;'~'
..lLL....'L·\.J.L.L\..·L·'C.t.....:':'

temí~~:t, ..
LLlJ

1,..• t.r\.,-tr,

t=rv.•• -..::1.
.:lVL'~L

"'-~.r-.••
-e-

LV\.t-V FV~

P&lt;:'~~

\""L..'c.lA,.;I

1.•..
-.: +'1r"p1-'i.:;l:~
~~

l~V\.lLL.:l,

C'';h~-tl~&lt;:'
.~("\-tl
••.•'c.\\..'cuJ.c.t......'
\-·VolJ.
r~",;:l

\.1 U·L

~-':&amp;:i

+-ri,Q.

.:lL lUL

apareciera de pronto un bulto blanco y me diera lID susto. Estaba seguro de que no podría
resistir algo así, de modo que jamás me pregunté qué vendría después; mi imaginación
llegaba solo hasta el susto, probablemente una voz que dijera "[buuuuu!". Si los fantasmas
abrigaban otros propósitos, yo 10 ignoraba, y no me 10 preguntaba, y ni los chistes ni las
historietas informaban nada al respecto.
A veces me despertaba de madrugada y en la penumbra veía bultos sospechosos, que
con la primera claridad del sol habrían de revelarse C01UO ropas amontonadas sobre una
silla, pero que mientras tanto me mantenían despierto, sospechando, fingiendo con los ojos
entornados que seguía durmiendo -porque si ese bulto era realmente un fantasma, y veía
que yo me movía o abría los ojos o cambiaba la respiración, zas, nadie me salvaba del susto.
Entonces repartía el susto en cómodas cuotas de aprensión, mucho mejor tolerables, hasta
que aparecía la claridad del día. O eso creía yo, porque seguramente parte de mi vigilia era
sueño, de esos sueños que repiten los temas de la vigilia y no permiten descansar
Ya un poco mayorcito, encontré tal vez una forma de exorcizar a ese miedo, que ya
no sentía pero que seguramente allí estaba, solapado. El recurso fue materializar al fantasma
en una fotografía. El truco, que alguien me explico o que 1e1en alguna revista, consistía en
una doble exposición: se saca una foto de una persona con cara de terror, no se hace correr
el rollo y se vuelve a sacar la misma foto, pero ahora con alguien disfrazado de fantasma
ubicado frente al protagonista, asustándolo. El fantasma recibiría la mitad de la exposición, y
por lo tanto se vería transparente. El proyecto me fascinó, y de inmediato quise realizado,
para 10 cual tuve que convencer, con muchísimo trabajo, a los únicos actores posibles que
en ese momento tenia a mano: mi madre y mi abuela. Mi madre y mi abuela se resistieron
tenazmente; en es-pecial mi madre, ya que mi abuela era capaz de cualquier cosa con tal de
verme contento.
El problema 11l3s gl-ande eran los vecinos. La foto, por un tremendo error de
concepción de todo mi operativo, debía sacarse en la terraza, donde había luz natural; la
cámara de cajón que yo tenia no servía para interiores. Nuestra terraza, que al mismo tiempo
era azotea de los pisos de abajo, estaba expuesta a 13s miradas de quien quisiera asomarse a
cualquiera de las innumerables ventanitas que se veían por encima de nuestras cabezas, de
un lado y de otro; había grandes probabilidades de que cualquier acción nuestra fuera
00 ervada, y mi madre era altamente sensible al ridículo. Se resistió, pues, tenazmente, y
sólo mi propia tenacidad pudo derrotada. Pero fue una victoria a 10 Pirro, porque mi madre
colaboró de mala gana, yeso en la fotografía se nota.
Yo seguí cometiendo errores. Para facilitar la inmovilidad de la escena durante el
lapso que iba desde la primera a la segunda torna, pasando por la entrada de mi abuela (el
fantasma) en el cuadro, no tuve más remedio que sentar a mi madre en una silla. A pedido

�r111o,ella se había vestido C01110
para salir, creo que con un VIejO tapado de astracan, o dS11e
llamaba ella, y la cartera colgada del brazo. Y así se sentó en la silla, mirando hacia una
pared vacía, al rayo del sol, con un fondo de plantas en macetas y de otra pared vacía La
expresión que después se vería en la fot.o, tanto del rostro C01110 corporal, era de un mmenso
fastidio teñido de una cierta curiosidad temerosa; ninguna relación con la expresión de
horror que yo esperaba
Después de afirmar bien la cámara t0111écon mucho cuidado la primera foto, tuve
también mucho cuidado de no correr el rollo, e hice entrar a mi abuela en el cuadro. Mi
abuela se había echado una sábana por encima, pero C01110se había resistido a hacerle dos
agujeros para los ojos, y no quería andar a tientas, hizo que la sábana se abriera a la altura de
la cabeza y por allí miraba. Mas que un fantasma parecía el intento de vestirse de árabe para
un baile casero de disfraz. Con las manos sostenía los bordes de la sábana, para que no se
volviera a cerrar tapándole los ojos, y se puso de pie frente a mi madre, que seguía
esperando sentada en la silla, rnascullando una puteada tras otra. :VIedio mucho trabaio
controlar desde la cámara, sin movería, que mi abuela quedara efectivamente dentro del
cuadro; yo iba y venia, entre mi abuela y la cámara, acomodando a mi abuela unos
centímetros más para este lado o para este otro, y en ningún momento presté atención al
hecho de que, con su escasa estatura, ligeramente encorvada, con esas manos aferradas a los
bordes de la sabana, resultaba una figura mas patetica que terrorífica; cuando la foto estuvo
revelada, se vio claramente que no evocaba a un fantasma en 10 más mínimo: aparecía C01110
una figura especialmente lastimosa, algo COUIO un leproso medieval, o uno de esos
mendigos de la India; si todo hubiera transcurrido mas cerca de estos días, podría haberse
pensado en una imitación de la Madre Teresa de Calcuta. Después apreté el disparador por
segunda vez y las autoricé a moverse, cosa que hicieron a toda velocidad y desaparecieron
de la terraza en un instante. Nunca supe si hubo vecinos mirando la escena, pero es casi
seguro que 3L
y después, C01110 siempre, 'vino la desilusión -tras varios días de espera, ya que
había que terminar el rollo con otras fotos y mandarlo a revelar, 10 cual no se hacía de un
momento a otro; todo demoraba Ahora hace mucho que no veo la foto; es posible que se
haya perdido, pero durante muchos años me SÍlVIÓ de terapia; pocas cosas en el mundo han
sido tan eficaces durante tanto t.iempo para hacerme soltar una risa abundante y despiadada,
Por supuesto, 31 uno quería que realmente el fantasma apareciera transparente. la exposición
debía ser la mitad de la que se necesitaba, y no la mitad de la doble exposición que yo hice.
Es decir, yo luce una foto común, al sol, Debí hacerla en interiores, en una penumbra muy
calculada para que saliera corno debía salir, es decir, corno la foto de un fantasma. Pero 10
peor de todo era la puesta en escena, esa silla, esa expresión de mi madre, las plantas de
fondo, esa actitud entre humilde y benévola de mi abuela, que lo últitno que parecía
expresar era una voluntad de asustar a su víctima. A cualquiera que mire esta foto y no
conozca la historia, la intención exacta del fotógrafo le tiene que resultar absolutamente
imposible de comprender.

--,

.:

�IRRUPCIONES/

(82)

Mario Levrero

__ " __ "

1_

v i. v i. eIH_1U
e s tuv e
Aires
ap a r c amer...
t c que tenía
una co c an a p Laq ada de
un a 1,:·e3E~·::lillaT
j:r
pe re c i a n o h abe r mane r a
-t
.
t:
de '--'~\~'::l._&lt;....'~
-fl1
r ach4.l..'·_'-"1' \~U.r
·-ic
~~léi.dCt:, u.s ao a
c a e r ea c i-1 a.se- ,~

En

...
-",

'ri.'

.•

?-¿r-,

un
en
cuo a r a ch ae . Ez an
de
e:" .í.nu.na r La s .
de
--r- eL-'1-- el.
""1-1 FU.L
.",--.....- e.=:JG}ia.

í

un tí empc p e r o reaparecían
tr an s f o rmada s : mut.an te s de19B.dB.3 'jT
largas!
de color
claro,
corno las
qu.e aqul~p
ven a menudo
baj o
las
carcLl.::oanascon
s an dw.íche s
cle
los
bares.
Esas
cucarachas,
según pucie de duc r r en rru exp e r enc a bonae r en s e ,
son clegas;
no huyen ni se inquletan
cuando uno enclende
la
luz.
En c aml; i:, tienen::omo
c orop en s ac a ón un oído f i n e i.mc; el
~eLcr
rUldo
las
espant.a,
y desaparecen
a una
velc::ldad
::...:r:::reíble. S:r.:. much o rná s rápidas
que SU3 an c e s t r-os . Y 31 1::1e:1.
,
n CJ IJ r (:J (). 1~ e -=
tleneL
~na
cierta
elegancia
y su 301a vista
r-epu Ls i n , n : la forma cle hu a r da ple
a cIue uno s e elT(üe,::lne
..
en p e r e equ r r La s c omo a las
c t.r e s ,
cuando
ap a r e c en muy a
,
,
merrudc y andan
Lo e t.a r rc s CionCie
quarcia
husmeando
por
une, cs: u.i e r e 11brarse
de ellas,
c orruda
y
nav:rue
t- .í .•-..-. .-i p veneno.
l-~
'-'
:·10 sé
cuá I marca
fue,
pero
hubo un eucarachl:::::lda=rue
3e·~rLlr.;.creo
produj o una mut ac ón
a s omb ros e ,
e.uncrue ruedo
e s ta r ecru vo c ado ; c abe la p os b i Lí de.d cle que se t.r a t a r a de
otro
tipo
de insecto,
aunque me sorprendería
que fuera
así.
Lo que aparecló,
al desaparecer
las
cucarachas
cláslcas,
fue
una variedad
de cucarachltas
enanas,
de color
tlrando
a lila,
azul
ve rdo e o, fuert.e,
con forma de qo t a +con una c aoe za
t:
--1 0::&gt;1-· .-.¡-,' 1,=, 1-·-i .-, ~- .-:¡ L +- &lt;=&gt;
, !
_._-'-&lt; ~.:j...•..~~
:l
Parec:"an
una cola
redondeada.
'-=, ~-' ..L. -"'-- '-".1
cte hi e r r o
e smal L. aclc ,
Fleza3
r: 1 1-·'P
P o r decenas,
brl1lan-:e3.
hFarecieron
de ,~i
una n02he. Con
·=l·-'....a...--·-f
:a luz encen¿l~a.
Y no huían
nl de la luz ni del
ruidc.
El
, . ,
1
1
e en t.a.o.c .sup e rcie s a r ro Lacio era el
que .las -e.rala a
coc n a en f orroa
n s t.an
a era
el o
r
c a r e r e ci.e n
hecho.
5e abalanzaban
adentro
de la cafetera.
1 31
de j era el
~~
~
J
1
-F ..
peSll.l.O con un tanQO ce ca~e,
al ot.ro día a'oa r ec i ari a Lcruna s
",,1
_ ...•...
ah:.lgadas ahí adentro.
Por e30 me e.co s t umbr
vuelta
p oc i L'l o . Y:'uando
me mudé, ".,7 21.1an::1.0
c amb
de p a i s ~! Lue qc de
c.í uctad, le s equ i h ac i errdo por co s t umb re , perci t.amo.ien por Las
dudas cle que en cu a Lqu e r momento aparezcan
esas mut an t e s .
í

í

í

ó

F

'-J'

\--'&gt;."-

í

í

í

-t ~

1

-e

':"a

í

...,

,

.í

táne

Lo

cle

4

é

í.é

í

t

,

L

~

..

�e.=!

y

vuelta

el

u. e
- rol

oí

t.~

-ec.A..L"::;!'-f''_-.1.1

eca

é

(_-1' P_'

~'u

.í, ,.-,

tod.a

-

1,5. verdact

,5.cerca

de

mi

h,:51:;'lto

cate, en el crue rm..rcha 'gen te
T'-l""I-1l',,-)~-;.r- P
esotérica .
_L'~

~

.•__

de

d.ar

ha querldo

"'"

*
Irrupciones de lectores.
Lrrurop e un ejército de ratones en ruí, casllla
electr6nico. Fueron dibu4ados por Yamandú Castelar,
,.

qu í.en

cu c e :

"He he
Ra

vez ,

La

jl

1J()

tielJE

en

-1-J-.,·

...
-Ós-Ós-;

1..~ .••
..!Ll] aL¡ L.f:::::.

Descle

hayan

.í n ap

eje

semana

,

tenqD
..•..
-1.,.,~_-1.¡C::
L..I 1-.LJ.~
tal 1-

,

.

osrs e s ~ oriaao
..-,-"1'
'-:i
L. f:::::

3/

1"10USE

ti~ll}

r~n

el

el

1 '0': 1-, .•.,,,,; ~ "\,-.1 '--J
'_&lt;..L.\'" L~..1'-&lt;..l....L'~

e l qune ,

es
de

que

su

//

Lue qo, me

haLaq a mucho

que

ma s

t o rpe

s ciibujitos

a r ado a un dibuj ari t.e de verdad.

(dibujos
Castelar)

00

f

01,

03

f

04 r

05) (Ilustraciones

de

Yamandú

2

~~- --"-.r---~----

�..

I

..,.,J

..

�����IRRtJPCIONES¡1\fliJ:"io

L~tll·ef·(J

(83)

.Ias mariposas revolotean alrededor de mi cabeza
el viento las dispersa/ ya es el viento de primavera
pero en mi casa todavra es invierno
el viento las distrae y las dispersa
Las mariposas
vuelven a reunirse trabajosamente
alrededor de mí cabeza
corno alrededor de una lámpara
Mí cabeza es una Iampara que arde todo el tíempo
Algunas maríposas
se queman en la llama
con un chisporroteo
y luego
renacen transformadas
en otras marínosas
.•.
que el viento dispersa
distrae y dispersa
aleja y trae
une y desune
mariposas con alas arrancadas por el viento
mariposas
con polvillo de sus alas/ escamas gríses arrancadas por el viento
moléculas de maríposas disgregadas
flotan y se reúnen formando nuevas mariposas gríses
mariposas nocturnas
de una tarde de primavera
el sol de primavera las depríme las quema/ el viento las dispersa
maríposas viejas
mariposas viejas
también llamadas campos magnetices
también llamadas
codornices
albnrruna
niñas de miel y almendra
. nantes de perfil
iconoclastas
humedades de ot0110
babas del diablo
mariposas nocturnas
tambíen llamadas

�prefijo inseparahle
tam.hiénlhnnadas
flores de papel
tambíén Ilamadas

que denota carencia

manposas diurnas de brillantes colores
la sal de la tierra
el pan y el vino
tembíén Ilamadas cielo inaccesible
también llamadas hambre
tembíén Ilamadas inocencia
tambíen Ilemadas
como yo rne llamo
como nosotros
como tanta gente que el viento dispersa
Maríposas diurnas de habitos celestes
con brillos amarillos / con el 0l'0 y el juego
mariposas de adrenalína
de ácido fosfórico
proteínas de espuma y de viento
principios de Íl1.CelüdtU1.1hre
lugares / de maxíma probabilídad de hallar a un loco
Mariposas de lujo í prímaverales
mariposas con aire decadente
mariposas de papel
como flores de plástico
maríposas de plástico
corno bolítas de naftalína
):·0 no quiero
esta libertad de los Iocos/ mariposas: que el viento se las lleve
que el diablo que las trajo se las lleve
yo soy un hombre honrado
que busca gana!" su pan y algunas proteínas
no necesito mariposas diurnas
ni nocturnas
no necesito este dolor de espalda
no necesito estas
piedrítas de colores
piedritas de dolores
1'0 as
anaranjadas
verdes
amarillas
violetas
cenicientas

�abochornadas
pálidas
quebradas
alfombradas
juguetes del viento írresponsablej' juguetes de los niños COUlO el viento
la Iíbertad galopa en las Ilanurasj' las mariposas lloran en mi cabeza calva

Mariposas de cuarto menguente/ languidas mariposas famélícas
mariposas atropílladas que caen con giros lentos
mariposas en formol / maríposas pinchadas con 1.ID. alfiler
mariposas con naftalína/ con naftalina
congregación de mariposas mustias/ cónclave de mariposas antiguas
evanescentesj' deterioradas / agujereadas/ mariposas nocturnas
de cuarto menguantey maríposas no clasificadas por los zoólogos
lepidóptero s inexistente s/ aullantes / con dentaduras postizas
mariposas con alas apolílladas / polillas/ mariposas que fueron gusanos/ mariposas con un
pasado earoz] con 1.ID. pasado atroz
mariposas que reptaron/ mariposas que royeron/ mariposas que se debatieron en su forma de
gusano durante siglos mtermínebles adentro del capullo/ mariposas enfermasj' mariposas
freudíanas
mariposas clavadas con alfileres sobre mi espalda/ aleteantes mariposas fijas/ mariposas
muertas
mariposas con zumbido de mosquito / con persistencia de tábano/con
olor de caballos! con
esencia de pulpo
mariposas que se arremolinan y se dísperserr/ se arremolínarr/ y se dispersan
:r••.laliposas llevadas de aquí para allá por el viento de primavera
cuando es invierno en mí casa y en mí l'opa
cuando es ínvíerno aun en mi cabeza.
(1974)

�mR(J]'ClO;::!.I:@ü;M:a.:tio

!~~!!'_.

~

... la: matipul;.'I.\ .rt1.f(lk,t~'ln a:b:~d.ed,)t de rna cabe aa
ellJÍ!l1.to
11.::di:l't:c:a/
~,Cl.el ehrlo::nt,:o d.&gt;.:l'rlIn.a.,.r&gt;.:tt
1'I'!XOen mi"aJIl

d'¡Í!nt

1, ti!:

toda1.fÍ3. ~linV:it!:r:n)
u ha d;i:tme ylu di:l'enll

1fl¡,~tiI,I):iU

'!ü",:b.t I'!n Il :D'tt:rt.±ce 1:1;:1"1:1;3.~:O
same n te
aw.d",f(ot ,:lo!, 1I1.icalo,:,:.l
COIll.oII!f.h,;"fed"x d.~una lim1'a:ta

l,fi CIln.,Sa es U11.il.lím1'am

Ll1!e Ilxd~ todo el b:mpo

.il.\ 1i1LlI mJU:tp 1) I iU
le qü'.: m."'I.11en \:i. lh:o:w.
con lLfl,:hl:l'l):r:t'I:oteo
y:lu.e~(,

:o::aac e n 1:1il:n1:6):t:OlJ!.W
en t:t.u JlUlrip OII.U
1)

qye

ehr:i!:nt,;, d:ilpena
,1:i:t:ate y d.:II1' e:r.: a
al!:}l ytm~
une ~,d.l' I "l•n. e

cun ahJ =ad.lll

m.a:tl:{'OliU

1',)f el •.•.
:i!:ntr.o

:DJ...1:Npo:a.:;

con l'0hrJA, d." ItU LUU/ ~sr.;l..=U r;:tiiel iU%Ill1.1:ad.llllh)xehr:i:nu,
m'l li,: tl.ID ,1e m..u:tp u S;.'l.\ di: ~:re~adas
tl:,.tan yle :re·ti:nen ;lo):t:OlJ!.:f1QO 1lut1JiU marif'olill ~rlI~1
mu:ip (o I i!.SJ1.I;II: ttl.X11.il.l

d~

tl.M

tazde de l' ri:m.J.'-''-::el

e l rol de l':r.irnave:ra li!.Sde1':time W quema/

ma.ripola] '.ri:;u
ma.:r:if'olilS

1J:I'!fL=

timb2i'n lli.maoo
cam1")1 :IIIJ.'I-!in¿·t:b:01
tam bi:'"n lli.lll.i3.r.1a1
C(tdI;lr.n.i::el

íI.!ltWu:tn.a
n.UlaS (lO'! mi;: 1~.'alrne ndra
dJ;un1Ul.te I de l' e rl:L1
:i:onoewtia

humedadcs de (,to:o:rLll
m tus del (tkl. bl,
mil.ripolas
talll.b:i

:Ilo(ttunill

n 'lhm.¡!.ddl

l' J:d:ijo bw,: l' ara 1,;;' qu~ c'le:l1.l)ti. cure lL.::h
tam bi:: n lhmad.a.l
±l''!&gt;'1 (1.0:: :Plil,d
tamb:rn

lhm.ad6.'o

íD.lI.:tipn~a~ dtl&amp;.f1l.¡u

d~ 1:ttilbntl'!:cnloto::l

P.1 ,-,:i::ntu W d.:il1'ena

�la ialde h ti:::U;1
el p an y~l'.r1no
tuJ·bii·ll. fum.adiU c:iex. ÍIl.8J:o:e:íb:k:
ta:n~·ll. IWn.ad.iu harn.bre
ta:n~n fum¡ida: i:rLo.:eltclil
tall~'!L .!hnL!.da:
C (11lL1)

~,I:Imt:::

CIJtn.I)

nn:l)t.xnG

Ib.1O.(1

com» tanta ~~TLtefue ehr:i:::fltn d:ispe:C:;1
lo!:a:r:ip')I aJ: d'±IJ.x:r~'UI .1&gt;., 1t;ib:ií')I e e:k:: te =
C0:' 11.1ttillil d.llI.ll.r:i1l:.a/ c o n eln:l))
mu:ip o I iU .i.~
tld:re ruLl±fL8.
de iÍJ:nl) f(J::b:~:ti:(,

~rel jüe\!jo

l!atdn.al: de '~ll)1J.jIl;l, yde ui!nro
p:rtnc:ipi1 S de me ~rtrl-um bre
hLc tI.:tf.! 1.1' dP. mi:&gt;:im.a p:l:O tu 1:tih:1ad ,ie haJh:t: a un :h C
14arip(,saJ:

o)

.1&gt;., .bJ.;: •.I' p:ti:l:na,¡e:talel

mu:ipOliU

con itirf, decadente

mu:ipOlas

de papd

de plúti:o

C(I[[l¡) ftr:rel

de pwti:o
e 1) me bo libu de n.a:ftúin.a.

mu:ip('liU

Yo

:11.0 q1Ji:::I))

de :h: llco:/ :IIlJUipOllU: q=

elul:i:tJerta.ri

•..hr:iento

el di!. bll que !al tzal' :e la! IIe,re
)'J IOy1Lll. :lmmw. hnnzado

se

w lleve

qu::

qu:: l1wca ~ana:r:u.pan )rq1.Ull!l
no ne 1:e li itl) m.a.:.ti:P 1)$ iU d:f:w::n.as

p:l).,t~=

runoc turnas
no nel:f.:::i!:oeste do1r:t: d.e e:pt!.l:L:L
fl(! ner::elijÍl)

ectu

p lo:dJ::i:ta~ de 1: (1 1&gt;:re a
pi;dJ::i:ta.:; li.~dolJo:D';1
!1lj'u

arla:t:anjida:
ve:t:d.el
1.f,::~td.a:·=
tI.:I:liL:t::i1

viil:tiU
C"'ni::io:nw
1UJILi¡a:;

a~ e hoznadas
pcilrla:
qu::t=d.a::
3.1J, mb:t:ada.:
ftJ-tlLet.;,: del ",*,nto :lI'"reSpOl1.Iab1&lt;:/ jlLf¡lLdr.s de ir: niños 1:0:111(' ehrrnto
la libertal! ~allpa en W 1ll.n1J.:tas/ la! mariposa: ll,:t:an..,n mi.:a.beu.l:ahra

i..LutpOltll

o1f! ('

irto m

11.f;1.L1.lÜ"·

••• lJ:n.r¡lLi18.1

1llIl:t::ip")IJJ :ta.m.e'b:a:

�m.u.ipo~~J atropillid.a::

'ltt.o:: caen cun ~±r1:'1lent,)!
lIW.r.:i¡:,(I~as
~:n. fO:OUD.ol!1lUI.l::tp0:01a~ pi:ncltad;:u
,~l)ll1.J.:n a:If:ik!!
~(llas
C')lIllA.ft:Lll:n.tJ./
c o nnaftalma
cOIlf,:to!:~~.d:tn. de :m.a:t:iposaJ m.1.JJtiu/
,:o:i·nch'lfe de m.a.rip,:osas ;'U1.t:f,tJ.aJ
tva:ne:I:='::fl.tt!!s/
d.~t.:tt't&amp;1d.aJ/ Sf.;'ll.T-t'eild.aJl :m..a..:tip11:;¡1J: noc turnas
de ~ 1lJl.rt1) lll.o; 11.(, ua:n"tl;,./ :ma.rlp (o 111.: n» o: W jfr adas P u f :lo s ~ 1.101, ~"s
le P i:10:0Pti". :D:'I :I1l~ :.:i: ti: nb', s,.. ;1ulh:n:to:: s,.. e 1) n cle n tad 1J.:td.S P (,s ti!: a::
mll.:l::lp 0:0
I as e (1 n ;üu
mil:tipI:I::as

Q1J.l

m.a.:t.;¡l'~,sill

.::li.\f'J1.d¡;t.:

lo

ti.

l' ,)hlla.dJlJ / l' 1)l:i!J.u /

llt}lta1o:nl

JXl.í1ri:pl):HU

:a:u:trip 0:0Sal: '1ue f1.l~ ti) n ~tl' an» s,.. :IIlJutpI):;ll ': 1):11.un

q1.LF! :D)~IF.::t(ln/ m.a.ripO!li!.S 1:1.1.1.1': =1.: (:t.~bal::i::to:n. e n, ::1J.

I;:u:n. i:1.liU:::D:S :a:.ll;te 1U1.1!:::pili.a./ al:!tt:iwte:

ft):r.1l1il.

=~

c uando el :i:n,.r:eml' en micdll4 ~.ren mi:D:'pa
cuando el ;tn,.ri!:tI1./.1 aM en mi~8.re~;1.
(1974)

d,e ~tlJi1.11.Úd·u.:r.a.:n"te =t1'ti ±lltl~:tilltn..t"b1t·= ildent:D:. dt.:l,=ap1.Ll1J/

m...:I.:cl!lnal!Ul flj¡:u/ :l11a.:r.:il1~I:iU lIL1J.l~rt.nJ

CI":f'L :~1JJll.brll) tifo! mosqtL:tt(,I/
I!ft:l'l pe:c:i:tell.t:a
a:1~ti"tWLÚ / t:I.'J:rL¡) ,t.x de 1:a.'bi.:a.1it=/
fn&lt;l.rlplJlas '1tJ.~ l.'I.nI!molina:n. :\r.e ,hpena:n/ le a:r:tf,mo1:ina:n./ yl" ,:U;pelloln
1..1atipI):as :~vl!l.oias de aqtJ.:i:l'ata l'llli P')I el '.ri::ntú de 1'rima"ttu
m.J..:tipO!lrJ.¡

l' asad» a to:oz] e" n un l' dllado a t!o) ~

t~(I:n,

f.:=t.=:n.cu d~ p1.Upo

l(Liltifll,::a: ~:n.D:.:t:Illi.u/

ln.a:drl)Sil!i

:~·lJJtil.:n.i'-l=

�v

___
~~~~~

~UPCIONES/

~~~~~/J

Mario Levrero

(84) ~

Situación dramátic.a, que a veces se da. He distraigo con
la computadora,
mi familia está de viaj e quién sabe por
dónde, se hace tarde de noche, me olvido de comer hasta que
siento vah.ido s "de., h~
v
corro 'hasta la he Lade ra,
~ entonces
para encontrar que no hay nada. 0, como aquella vez; algo
peor que nada: un plato con unas rodajas finitas de ~~~e
parece carne, aunque es demasiado blancuzco; si es carne, es
carne hervida, que me hace mal, y no me gusta, o bien carne
de cerdo, pero tratada de un modo tal que no se le reconoce
t-etalmente.
El examen olfati VD no da resul tados de ningún
tipo, lo cual es algo mejor que ~i fittbieLd resulcFao un olor
a ~odrido, pero como estimulante para la secreció~ de saliva
t" ~
completamente nulo. Hay, clar~
otr~~o3ibilidades,
d buscar en el freezer
y deshelar alqUl~ ~&amp;~a que quién (sabe
JI.{
JIQ
é podría ser, pero eso significa tiempo, es decir, edg~ que w/J#
h.. ~.J..
f
Ot'
ye:::::Ht&gt;="l.rengo porque :rtfe estoy desmaya-rdo de laamb..J?e.~ Entonces la e
cultura viene a mi rescate: aunque nunca lo Le
ni vi la
película, me viene a la mente la historia de "Viven", que me
habían contado, y pienso: "Si ellos lo lograron, ¿por qué yo
no'?", y ahí mismo me dedico a hacer rollitos con las tajadas
de carne y a buscar la forma más disimulada de tragarla, de
modo que toque lo menos posible las papilas gustativas de la
lengua.~
es así como voy sobreviviendo.
-

I\¡ ~,,~\--

í

lVt!u

J,/v. ~

h ~~ \~\4o

,

*

Irrupciones de lectores: hoyes
alguien que dice llamarse
Verónica quien irrumpe en mi casilla de correo electrónico
con estas líneas:
«Tengo un amigo que tiene
una afición
curiosa/
que le da
algo que él define
como "morbo". Mi eiai qo pregunta/
a todas
las mujeres que conoce,
"¿puedo revisar
tu cartera?".
Algunas
contestan
que
sí.
Yo siempre
se
10 permito.
Porque me
divierte
tanto como a él.
Veo desfilar
entre sus manos y sus
oJos atentos
mi pequeño pack de mequi l Lej e , rnr agenda =L«
abre,
recorre
10 que anoto,
comenta,
i riqu i e i e+, el estuche
con los lentes.
A veces se topa con algún tampón y se ríe,
como s..! 10 esperara.
Otras
veces
hay
libros,
discos,
cas se t tes , dibuj os. Cuando termina pone todo en s u 1ugar y

�s e a tencid:

"hoy

es

td. muy

dbu.r.ridd"~

"jugOSd"~

"hoy

es

td. muy

cul i:e ", "siempre lo mismo". Después te cuenta lo que había en
la cartera de otras~ las que revisó el día anterior~ cómo se
enojó Fulani ta cuando le descubrió x cosa. Es un ericarit:o , mz
amigo. En serio.»
También Verónica es un encanto; casi todos los días me
llega algo suyo, siempre algo interesante, algo lúcido, algo
gracioso. Por mi parte, creo que yo soy un poco como ese
amigo suyo que revuelve, pero no en las carteras, sino en las
almas de mis lectoras. ¡Morbo!

*
Casi siempre que fabrico un programita en la computadora,
por más sencillo que sea, al probar luego su funcionamiento
aparece alguna cosa no prevista; completamente
lógica, pero
que no fui capaz de prever. Eso me hace sentir mal. Incluso,
la repetición de este hecho me va creando una especie de
complejo de inferioridad.
Sin embargo, se me ocurrió hoy,
debería alegrarme: quiere decir que todavía puedo pensar como
un ser humano.

*
Reflexión en una tarde soleada: Hay dos tipos de personas
que no se quieren a sí mismas: las que no se conocen, y las
que se conocen demasiado bien.

�IRRUPCIONES/ Mario Levrero
(85)
Agujero en un buzo celeste (primera parte)
Hasta hace pocos días fui el feliz poseedor de un buzo de
color celeste, aunque este detalle del color es un dato sobre
el que no me atrevería a hacer una declaración jurada, pues
,",

,', -,

'

,

'

j

,',

l.,

.•

".,1

\.

••••••• '

•

.•

,

,J'

,

"'.,,

•• ',••••

•

,

.""',

,

'

'."~

,1

" •••

••

"

••

,

.:., ••.•

,¡

~

'.'"

•

5'."

1,.

,

lo'

,"0.

"

• ~

'~'

~,~.

••• '

•• "~,'"

~

•• ".'

_

_ ~ ,.

.,,"

_ _

~

.,

_

~

__

.•

relación a las palabras, aunque a menudo descubro que también
esto es una ilusión. Por ejemplo (y ya al decir "por ejemplo"
tengo la impresión de que me estoy repi tiendo, de que la
historia que quiero contar acerca de los trucos de mi memoria
ya la conté en otro lado, pero no sabría decir dónde, ni
cuándo, ni si es realmente así); por ejemplo, decía, recuerdo
haber buscado afanosamente, hace ya algunos años, entre todos
los libros de Borges un pasaj e que había leído pocos días
antes, y no lo pude encontrar. Se trataba de una traducción
de "Las mil y una noches" (o "Las mil noches y una noche", o
como fuera que Borges prefería
llamar a este libro) que,
según mi memoria,
Borges
comparaba
con otra traducción,
mostrando terribles y abismales diferencias
a lo largo de
tres o cuatro nutridas carillas llenas de ej emplos. Todo lo
que logré encontrar fue un par de citas, en un par de líneas;
y si bien no quedó demostrado que nunca haya existido aquello
que yo creía recordar con tanto empecinamiento
-memoria que
hasta incluía la posición del principio
y del fin de ese
tramo del texto (sobre la mi tad de una página impar, y la
mitad
de una página
par
respectivamente)-,
tampoco pude
encontrarlo en todos estos años para demostrar lo contrario.
Pero como nada hay más lej os de mi voluntad que hacer esta
simple
historia
demasiado
complicada
y demasiado
larga,
convengamos en aceptar que el buzo era celeste.
Era celeste, y sigue siéndolo, porque todavía existe; en
estos momentos está encima de una silla, en mi dormitorio,
mezclado
con otras ropas. Sin embargo, no debo vol ver a
ua arLo porque a mi muj er le cae mal que lo use, y yo debo
respetar sus sentimientos
aunque no logre compartirlos ni
comprenderlos.
Le cae mal porque en estos días al buzo le
apareció un agujero. Ese agujero, que en un principio era muy
pequeño,
no
recibió
ningún
tipo
de
tratamiento
y
fue
creciendo hasta hacerse bastante visible (está situado más o
menos a la al tura del estómago, de modo que esta opinión
acerca de su visibilidad me parece bien fundada) .

�Ella, mi muj er, ha tenido un papel protagónico en la
aperí.c.í ón y en el crecimiento de ese agujero, y es tal vez
por ese motivo que se siente mal cuando lo ve. Aunque, en
primera instancia y antes que con mi muj er, la aparición de
ese agujero, aunque no su crecimiento, tiene una profunda
relación con la herencia de mi padre que, si bien no me dejó
ninguna fortuna, me dejó en cambio una herencia entre
genética y cultural muy cargada de cosas. Entre esas cosas,
algunos tics, algunas conductas, e incluso un gran lunar en
una pierna.
Que haya una relación entre la herencia de mi padre y el
buzo celeste no significa que yo haya recibido el buzo como
herencia; mi memoria me señala de modo contundente que lo
con~ré yo nusmo, en Buenos Aires, hace unos doce años. Estaba
en un vidriera a un precio de oferta que era casi un regalo;
no pude resistirme y lo compré, aunque me cuesta mucho
resolverme a comprar ropa. Pero el precio era ridículo. Sin
embargo, lo compré y después casi no lo usé.
(continuará, tal vez)

*

Irrupciones de lectores: escribe Laura Álvarez Camiou a
nu casilla de correo electrónico; me trae estas imágenes que
quiero compartir:
\\...

venía

una

niña

con

un

vaso

de

ce iixe s co

ce s x

más

grande que ella.
Resu1 ta que ella
tropezó y se le cayó toda
la bebida.
Primero me detuve en el gesto desesperado de la
niña
que no tenía
consuelo
por
haber perdido
todo el
contenido del vaso. Ella se fue (pob.cec i ta) llorando y con un
chaparrón de xez onqos del padre sobre su cabeza. Me quedé
como hipnotizada
mirando el charco de refresco.
Como la
baldosa era de esas rugosas,
el efecto
de la 1uz , de la
efervescencia
de
la coca y los
cubitos
de hielo
era
impresionante.
Te juro que por unos momentos sentí
que la
baldosa parecía
beber y festejar...
en s exxo que por unos
momentos creí que estaba bebiendo.
El efecto
con la 1uz del
sol fue bá.rbaro ...
1!

Casi diría que lo estoy viendo, Laura.

�llUlUPCICBBsl

lfarío

Lev.rero

(86)

Agujero en un buzo co1osta (segunda parta)

En realidad,
no estoy tan seguro de que este buzo celeste
lo haya ccmprado en Buenos Aires;
es cierto
que en Buenos
bres
compré un buzo,
tal
vez dos;
también es cierto
que
había una oferta
y que los precios
eran verdaderamente como
un regalo.
Pero no estoy seguro de que sea este mismo buzo,
porque creo recordar
que el buzo, o uno de los buzos, que
compré en Buenos Aires hace unos doce años, lo primero que
hizo cuando me lo puse fue agujerearse
debajo de un brazo, y
si bien es cierto
que uno no anda todo el tiempo levantando

los brazos para exhibir el agujero sobre la axila, y menos en
Lnvi e rrio , cuando uno Ll.e va encima generalmente un saco, una
campera o un sobretodo, también es cierto que siempre cabe la
posibilidad de hallarse en una circunstancia tal que uno se
vea obligado a levantar un brazo en público, dejando a la
vista ese agujero. Se me dirá que es lo mismo un agujero
sobre la axila que un agujero sobre el estómago, pero yo
afirmo rotundamente que no es así; un agujero en la axila
sugiere una transpiración tan fuerte como para agujerear la
tela del buzo, mientras que nadie pensaría que uno se pusiera
a transpirar copiosamente por la piel que cubre el estómago.
y aunque así fuera, la transpiración de la piel del estómago
no
está
asociada
con
un
olor
fuerte,
para
muchos
desagradable,
que se produce por
la corrupción de la
transpiración de las axilas. A lo que voy es que si alguien
levanta un brazo y deja ver un agujero en su buzo sobre la
axila, todo el mundo cree de inmediato sentir un fuerte y
desagradable olor a transpiración, aunque ese olor no exista.
De modo que tal vez el buzo celeste no lo haya comprado
en Buenos Aires, sino posteriormente, en Colonia. O incluso
en Montevideo, hace de esto mucho menos tien~o. Pero no
importa; estos detalles son más bien accesorios, y no hacen
al grueso de la historia que deseo narrar en este tranID del
relato, que es el tramo referido a la herencia de mi padre.
Sea como fuere, yo usaba, en lugar de este buzo celeste,
un buzo marrón que me v~a
mejo~al
cuerpo y que era -y es,
porque todavía lo teng~ más abrigad9]; hace años que, en los

�día~

de

frío,

todo

el

mundo me ve

con

e e e buzo

marrón.

Sin

embargo en los últimos tiempos me he vuelto sumamente
sensible, o alérgico, a una serie de sustancias e incluso de
situaciones, como nunca antes lo había sido. Por ejemplo, me
he vuelto alérgico a la aspirina, lo cual es una de las cosas
más tristes que le pueden ocurrir a los varones de mi edad,
que deberían tomar diariamente
cierta pequeña dosis de
aspirina para prevenir el infarto, o al menos descansar en la
ilusión de que lo previenen. Otra entre las cosas cosas a las
que me volví sensible, o hipersensible, es a los efectos de
la electricidad estática que puede cargar cualquier prenda de
lana o de ciertos tejidos sintéticos. Me invade un gran
malestar, una angustia infinit~ana
impresión creciente de
algo que me está sofocandC\ y
anas de llorar; en este
punto me doy cuenta de lo qbe s
e, me quito el buzo de un
tirón desesperado y zas zas zaa zas se oye una serie de
chasquidos y chisporroteos: el buzo marrón se había cargado
de estática y me estaba haciendo daño, no comprendo de qué
manera o afectando a qué órganos, pero indudablemente me
estaba haciendo daño, porque me lo arranco y siento un alivio
inmediato de angustias y sofocaciones. Entonces puedo volver
a ponérmelo, pero quedo en estado de alerta, en tensión,
porque quiera o no quiera está acechando el pensamiento de
que en ciertas circunstancias que tal vez dependen de la
temperatura ambiente, o quizás de los movimientos de mi
cuerpo, el buzo puede volver a cargarse, dando lugar a la
repetición de todo ese largo y penoso proceso del cual sólo
tomo
consciencia
cuando
ya
he
ortado
demasiadas
incomodidades. En cambio, al buzo
el del agujero
reciente, no le sucedía nada de eso, y por lo tanto a nú
tampoco. Podía usarlo durante todo un día,
la temperatura
que fuera, y nunca me afectaba, ni hac
chispas ni nada
especial al sacármelo. Era un buen buzo.
(tal vez, continuará;

~

tal vez)

*
Irrupciones de lectores: hoy se trata de Katia. Irrumpe en mi
casilla de correo electrónico con semejante historia:

2

�« ... estalla
con fuerza paralizante
un chillidito,
mezcla
de terror
y agonía tal,
que no supe cual me sacudió más. Salí
a defenderlo.
Era en un terreno de la vereda de enfrente:
la
primavera,
con unas hojas enormes de "taco de reina" es cudebe
una gatita
chiquititita,
recién parida,
arrancada
y tirada a
la muerte lenta,
que se revolvía
contra las dentelladas
de un
enorme perro al que la plan ta le metía sus propias
manos-

hojas

entre

los dientes,
en un intento
por alejarlo
de su
aterrorizada
víctima.
Me volví
cómplice del "taco de reina"
sin parar
a pensar nada y me quedé entre
las manos con una
gati ta tan negra y tan mojada, que parecía
un pedaci t.o de
noche de 11uvia. Tampoco lo pensé, y una toalla
azul de mano
pasó a ser su rebozo y la fui secando y, cosa más importante
aún,
calmando,
serenando.
iEntonces
le
aparecieron
las
estrellas!
¡Era una nochecita
estrellada!
Cuando se secó, en
su pelusita
suave
aparecieron
unos pelitos
blancos,
que
mirados de lejos
parecían
las estrellitas
en ese pedacito
v i vo de noche.»
Aquí estamos,
lágrima viva.

Katia,

todos

tus

lectores

llorando

a

3

�IRRUPCIONES/

Mario Levrero

(87)

Sí, aquel buzo celeste era un buen buzo. y todavía lo es,
salva el detalle de ese agujero demasiado visible porque,
desafortunadamente,
en medio del bagaje genetlco-cu~tural
heredado de mi padre está la tendencia a dejarme caer algunas
gotas de café sobre el estómago siempre, o casi siempre, que
intento beber café de un pocillo. Esto no se corresponde con
ninguna percepción núa directa, sino con una deducción: janlás
me doy cuenta de que me esté cayendo café sobre un buzo o una
camisa, pero las manchas de café aparecen, y estoy seguro de
que si esas manchas se debieran a alguna otra causa ya me
habría dado cuenta, porque no me parece posible que mis
distracciones sean tan graves como para pasar por alto el
hecho de que alguien se me acerque y me arroje contra el
estómago unas gotas de café o de algún líquido similar. No;
lo más probable es que yo nusmo me chorree nuentras bebo, que
es exactamente lo que le sucedía a mi padre. O al menos eso
es lo que afirmaba mi madre, ya que yo tampoco logré nunca
apreciar el momento exacto en que a mi padre le caía el café
encima. Pero, lo rrdsmo que a mí, y por algo era mi padre, las
manchas de café siempre le aparecían en la ropa.
Entonces, si la responsabilidad profunda y principal de
que apareciera un agujero en el buzo celeste corresponde a la
herencia de nu padre, hubo también una responsabilidad
circunstancial de la que bien podría decirse que precipi tó
los acontecimientos, y en este caso el agent.e fue mi mu j er.
Ella se molesta por las manchas que aparecen en mis buzos y
de tanto en tanto me insiste para que los haga lavar; cuando
las cosas se demoran un tiempo mayor del que ella considera
razonable, entonces es capaz de secuestrarlos y lavarlos ella
misma. Esto fue exactamente lo que sucedió, más de una vez,
con el buzo celeste. Y se ve que ella cuando lava pone
especial empeño en hacer desaparecer las manchas de café,
puesto que fue precisamente en la zona de esas manchas donde
apareció el agujero.
Creo haber dicho ya que era un agujero pequefio, apenas
como un punto
de
tejido
saltado.
Se
fue
agrandando,
seguramente a causa de los nuevos lavados, y más tarde

�a n c Lue o

por

el

~irnple

e~tiro.miento

del

tejido

0.1

ponérmelo,

hasta que llegó a tener un tamaño verdaderamente llamativo.
En los últimos días, si venía alguien de visita, casi antes
de saludar yo estaba pidiendo disculpas por la falta de
prolij idad; reconocía que ese agujero sobre el estómago era
desagradable a la vista y producía una mala impres1.on,
incluso una mala impresión poco definida, que quizás sea la
peor clase de malas in~resiones. Y además tenía que explicar
el problema de mi alergia a la electricidad
estática,
enfermedad que para el común de las gentes presenta una
apariencia poco verosímil. Me daba cuenta de que me miraban
con suspicacia, como si pensaran que yo en realidad tenía
algunas otras razones, ocultas, para usar ese agujero en el
buzo, aunque no pudieran imaginar cuáles, salva la simple
desidia. Esos pensamientos eran sumamente injustos, ya que
antes de pensar en té~~unos de desidia, bien podrían haberse
dado cuenta de que me resultaría mucho más sencillo cambiarme
el buzo que inventar toda una fantasía acerca de una alergia
absurda, pero la gente piensa sin detenerse a pensar si sus
pensanuentos son justos. Tal vez no pensaban eso; tal vez no
pensaban nada, y simplemente me miraban con suspicacia porque
es la n~nera de mirar que tiene la gente ante circunstancias
que salen fuera de lo habitual. Es lógico que se hayan
acostumbrado a pensar que aquello que sale fuera de lo
regular y previsible lleve oculto algún sentido maligno o más
comúnmente algún beneficio para el que lo ejerce. Porque hoy
en día todo se hace por interés; todo el mundo se afana y se
afana y se afana por ganar dinero y el dinero no le alcanza
para cubrir todas las necesidades que cree tener, y cualquier
distracción de lo que es afanarse para ganar dinero le parece
una pérdida de tiempo incomprensible; pero verdaderarr~nte no
sé córr~ he podido llegar a este punto de nu razonanuento o,
mejor dicho, hacia dónde conducía este razonamiento, que me
ha llevado un poco lejos del agujero en el buzo celeste.
Para ser breve: las cosas llegaron a un punto tal que ya
no podía seguir usando ese buzo sin arriesgarme seriamente a
perder el respeto y aún la estima de mis amistades; de modo
que un donungo en que nu mujer se puso los lentes y vio el
agujero en el buzo y dio un grito de espanto, le dije que sí,
que está bien, que me iba a comprar un buzo nuevo. Y sin más
salimos audazmente hacia el shopping.

�(todavía puede

Irrupoiones

de

leotores:

zambullirse en mi casilla
breve, efervescente:

oontinuar)

vuelve
la
inefable
de correo electrónico

Nubia

con

a

este

\\Se pretende
que en i s er: tes
el p ce s en te"
que frenes
el
1en te que es tremece el mes, que en tregues
ese pez verde que
crece"
crece
de sed.
Que enternecer
el creer en el merengue
de eme...
es perder.
Se tej e" se des tej e" se en1en t eae , en
redes.
¡Plebe! Que el perenne
semen remede el verde que crece
en el ser.
Fenece el c x e tense"
qué pequeñez
perder
el ser
terrestre.
¡Peste"
peste"
peste!
¡Qué preñez
hereje
se
desprende!
Me he de perder
el
ej e del
tren.
¡Que Se1 ene
enti xeve i:e el pesebre
en el celeste!
Es leche decente. 11
Nubia

Excelente, che.

�IRRUPCIONES/ Mario Levrero

(88)

Agujero en un buzo celeste (IV)
. ,
l.oa

,

,

snoppinq
en busca de un DUZO nuevo fue
planificada
y
llevada
a
cabo
con
una
seriedad
casi
profesional, algo que más tarde me hizo acordar a esas
películas que muestran la planificación minuciosa del asalto
a un banco. En base a experiencias anteriores, de esas que
uno preferiría no recordar pero, afortunadan~nte, quedan
grabadas a fuego en la memoria, fuimos previendo y en lo
posible previniendo las contingencias más desagradables, como
por ejemplo que me tiraran chorros de perfume o que hubiera
parlantes con publicidad; cuando no elaboramos una estrategia
para enfrentar estas situaciones, luego sucede que mi mujer y
yo nos ponemos a pelear en el lugar menos indicado, que es el
lugar de los hechos. Ahora pactábamos
las bases de la
estrategia:
-Si hay parlantes con publicidad, me voy, y si yo me voy,
vos también te vas -declaré
tajantemente;
la idea era
eliminar las discusiones pero sobre todo ev tar que llegado
el caso me obligara a esperarla durante horas en la calle o
adentro del auto.
-Está bien -dij 0-; pero siempre hay música -aclaró de
inmediato.
La

a.L

í,

-La música

la aceptaré

-respondí,

adelantando

el mentón-,

sier~re que no sea Beethoven.
-No hay cuidado -respondió, pensando sin duda que en esos
lugares no son capaces de poner otra cosa que cumb í.as o
música pop; comparto esa opinión, pero yo no quería correr
riesgos.
-y si hay desodorantes de aniliiente,
nos vamos -agregué.
Tarobién quedó
clararnente establecido
que
el
único
objetivo era la compra de un buzo que sustituyera al buzo
c leste agujereado, y ninguna
otra cosa; que
ella no
aprovecharía a entrar en tiendas o supermercados, porque
después era posible que nos desencontráramos, y yo quedara
dando vuel t.a s insensatamente durante horas sometido a todos
los vejárnenes que tuvieran a bien infligirme, y más que nada
porque en un shoppil)g soy totalmente incapaz de orí.e n t arme
sin ayuda; no sólo ignoro por completo dónde están los

�rnejore~

lug~re~

p~r~

compr~r,

o

lo~

rná~

~decu~do~

p~r~

aquello
que busco,
sino
que además a los pocos minutos de
estar
allí
no puedo distinguir
un tipo de local
de otro tipo
de local,
y después
termino perdiendo
incluso
toda noción de
lo que busco.
Me marean
las
luces,
la
gente,
el
ruido,
algunas
chicas
de minifalda,
el movimiento,
no sólo de las
chicas,
sino el movimiento en general.
Mi mayor preocupación
suele
ser mantener
los pies bien apoyados en el piso,
y dar
cada paso muy conscientemente
y con el mayor cuidado,
porque
por alguna razón para mí incomprensible,
no hay en el mundo
nada más resbaloso
que los pisos
de los
shoppings.
Supongo
que
será
una
cuestión
de
marketing;
probablemente
haya
quedado
firmemente
establecido
que
los
sentimientos
de
inseguridad
con respecto
al propio
equilibrio
aumentan las
ventas.
Conmigo, sin
embargo,
pierden
plata;
hago todo lo
posible
por
evi tar
ir
a los
shoppings,
ya
que
detesto
r eebe Larme y caer,
y detesto
tener
que hacer
esos continuos
esfuerzos
por evi tarlo.
No veo por qué debería
p e rnu tir
que
me mortifiquen
de esa forma,
cuando ya la vida,
de por sí,
hace bastante
por morti ficarnos:
el
paso
del
tiempo,
las
enfermedades,
los
gobiernos,
el
clima,
los
mosquitos,
los
desengaños
amorosos,
la publicidad...
-y encima esta
gente
que se empeña en pulir
los pisos
hasta
dejarlos
brillantes
como espej os,
y después,
como si
no fuera
suficiente,
los
encera.
Esta vez las cosas no se presentaron
tan negras
como en
la vez anterior.
Claro que la vez anterior
fue en la víspera
de
la
NaVidad pasada,
y por
algún
motivo
ese
día
en
particular
hace
sier~re
que
las
cosas
se
presenten
más
siniestras
que en días normales.
Ya desde afuera
se veía como
un oscurecimiento,
y unas luces psicodélicas
que trataban
de
perturbar
las percepciones
y el entendinúento
desde antes de
pisar
las escaleras
de acceso.
Esa vez no había planes,
y el
asunto de las luces
no me pareció
una razón suficiente
para
da rme vuelta
y voLve rme a casa;
mejor dicho,
sí,
me pareció
una razón más que suficiente,
porque
era
un anuncio
bien
claro
de lo
que cabía
esperar
adentro,
pero
no tuve
la
rapidez
mental
necesaria
para
encontrar
a r qument oa con los
cuales
tratar
de convencer
a mi muj er de que la
empresa
parecía
demasiado
arriesgada,
y no pude merios que hacer de
tripas
corazón y seguir
avanzando.
Adentro,
era el infierno.
Habían
colocado
un armatoste
especial,
todo
su
interior

2

�forrado

con una

e~pecie

de terciopelo

rojo muy

vivo,

y con un

mostradorci to, tras el cual había una joven, toda de rojo
t arob n,
disfrazada
de
diablo
(i nada
menos
que
para
Navidad!). La joven tenía una especie de máquina de flit y
con ella echaba largos y contundentes chorros de perfume a
los que pasaban cerca; y había una música estruendosa que
superaba todo lo conocido en materia de decibeles, pensada
como para ensordecer hasta la séptima generación de los que
habíamos caído en la trampa. Di un grito de horror; me volví
hacia salida y traté de correr, pero mis pies patinaban sobre
el piso encerado, y mi mujer me aferraba la ropa, no sé si
para evi tar que me cayera, para evi tar que me fuera o para
tratar de hacerme caer, pero aun con ella a rastras logré, en
un esfuerzo casi sobrehumano, patinar todo el canuno hasta la
puerta y salir.
í.é

(¿ con tinuará?

)

�IRRUPCIONES/

Mario

Levrero

(89)

ADVERTENCIA del autor: el texto que viene a continuación
es una pequeña pieza literaria, y no una crónica. Las cosas
que allí se dice que ocurren, ocurren en la Lmaqí.nac ón del
personaj e que monologa, y nadie debe creer que cuando se
habla de vidrios rotos o cerebros que explotan se hace
alusión a hechos físicos visibles y comprobables por un
número considerable de personas dignas de crédito. Las
personas y los roles sociales que se mencionan, aunque puedan
corresponderse con personas y roles sociales de existencia
efectiva y comprobable en el Ll.amado mundo físico, en este
texto cllil~lenel rol de personajes,
es decir que son
ficticios, y no responden más que a la imaginación del autor.
Las expresiones como "terrorismo" o las alusiones a sistemas
totalitarios, expresadas en relación a formas agresivas e
invasoras de publicidad sonora, sólo se refieren al espíritu
de las mismas, quizás inconsciente, y no presumen por parte
del invasor un ejercicio deliberado de alguna fODma de
ideología, entendiendo que quienes utilizan esas formas
agresivas de la publicidad no están necesariamente motivados
por un afán ideológico sino por el muy sano y democrático
afán de ganar mucho, mucho dinero. M. L.
í

Pasa un "ehieul. ATROZ E!!! tirand. bambas de
ec;i eles. bambas ac;ústic;asATROCES -YO
ESTABA
TRATANDO DE ESCRIBIR estaba en mi easa y. me creía
prategido PASA UNA COSA TERRIBLE QUE TE APlASTA el
unid. derriba las paredes la músiea golpea una v.z grita
alga, me da érdenes
es una terrible pesadillaTODO SE
DESTRUYE estampidas de animales en la selva CAEN
PEDAZOS DE VIDRIO, DE lADRILLOS. CAEN PAREDES nadie
está a sal"., la b mba de unida te aplasta eantra el pise,
te a anada
estallan las aidas. estalla el c;erebre,tu
sangre sal iea las paredes ·TODOS ESTAMOS
UERTOS
quieren ve der por las buenas 8 par las malas APlASTAN
para vender alguna p.rqueria LOS MUERTOS BAIlAN
c;emprenVAYAN VENGAN BAILEN par la plata baila el ana

�IREN OIGAN OIGAN OIGAN nadie nos ~efiende-se
iniCii.
la tempe~"ada de caza del Hombre ESPECIEEN EXTINCiÓN
~'me puede ser VíA UBRE bembas a~ústi~as aplastan niñes
~entra las paredes SE METENEN TU CEREBROte invaden la
casa, te invaden el ~uerpe NADIE NOS DEFIENDE NADIE
PUEDECON ELLOStienen mu~h. dinere NADIE PUEDEes de
~ien~ia fi~~ián NUNCA PENSÉ EN ALGO Así nadie les
~entiene DÓNDE ESTÁ SÚPERMAN DÓNDE ESTÁ BATMAN
DÓNDEESTÁROBOCOPni el Presidente ni el Inten ente ni
el Ministra del Interior ESTOES TERRIBLE nos arrastrames
en pes de les trezes de ~erebre TRATAIIOS DE PENSAREN
EDIO DEL CAOS ¿qué hemos he~he para que nes edien
así? qué di~e el arzebispo, qué di~e el Papa, dende está
.e.n,
~áme es que Dius permite este
qué vi.len~ia,
~uánta vi.len~ia
en esta ~iudad NOS APLASTAN nes
atrapellan nes reban el alma NOSROBANEl ALMA S!!!! ~ete
e caza la ~alle CAIlPO DE CONCENTRACiÓN
"entevidee estames indefenses PASADE NUEVOESEVEHíCULOATROZel
terrerisme
a~ústi~e! 111 CASA de~ibeles OH 111 CASA
megateneladas ARROLLANDO
TODOA SU PASOejer~en TODO
SU PODER DESTRUCTOR-Ius
niñes Ileran les animales
huyen YO NO COMPRARÉESA PORQUERíAn. votaré NO
VOTARÉlas almas gimen lOS CUERPOSBAILANEN LA NOCHE
ETERNADE LA CIUDAD CONDENADAla ~iudad aban enada
PERO RESISTIREMOSera mi casa RESISTIREMOSHASTAEl
ÚLTIMOHOMBREsí

�IRRUPCIONES/

Marío Levrero

(90)

,

IU\
\

"

Había quedado debiendo el final de la historia; pues
bien, se verá que teL~na sin mayores complicaciones, ya que
la nueva aventura en el shopping fue mucho menos traumática
que aquella otra en la víspera de Navidad. Esta vez no había
nadie que le echara a la gente chorros de sustancias
ofensivas, y si bien la música estaba a un volLm~n muy, muy,
muy alto, en este caso había dos atenuantes. Uno: no era
música digi tal, como las de los discos compactos o la que
suelen transmitir por las radios de FM y que tiene la virtud
de taladrar el cerebro, metiéndose demasiado profundamente en
los laberintos perceptivos e intelectivos, sino que la música
era "en vivo". Dos: por la mí.sma razón de que era "en viva",
uno podía alejarse de ella, y a cierta distancia el sonido se
diluía un poco en sus estridencias, especialmente el sonido
de una tror~eta que alguien soplaba como si en ello le fuera
la vida. Tal vez le fuera, pero no sonaba exactamente como
Miles Davis, ni la música impresionaba como compuesta por
Mozart. No vi la cara del mocito que soplaba porque no miré
hacia la derecha, lugar desde donde avanzaba el frente
sonoro, sino que giré rápidan~nte a mi izquierda y sin dejar
de pisar con mucho cuidado sobre aquel piso resbaloso, traté
de interponer la máxima distancia entre ma a oídos y aquella
guaracha. Cuando llegué a un lugar donde si uno gritaba podía
hacerse oír, le pregunté a los gritos a mi mujer cuál era el
plan. Ella me gritó describiendo velozmente los próximos
pasos; primero en ese nivel donde estábamos, luego, si era
necesario, por la escalera hacia arriba. Estiró un brazo
rematado en un índice extendido y gritó un nOlUbre imposible
de recordar, el nor~re de una tienda. Allá fuimos.
La escena se repitió varias veces en distintas tiendas:
vendedores solícitos, tratando de que su rostro no expresara
tan claramente como lo hacía el sentimiento de que durante
los fines de semana preferi rían mil veces estar pescando,
jugando al mus o ejerciendo de cualquier otra fODma su
derecho a la diversión, antes que estar allí atendiendo al
público. Unánimemente ignoraban las cualidades de las prendas

�que vendían, y fundamentalmente ignoraban si acumulaban o no
electricidad
estática,
v
no
parecían
fantásticamente
interesados en averiguarlo. Hacían hincapié en el color, cosa
que estaba bien a la vista, pero ninguno se quiso con~rometer
con el problema de la electricidad. Yo pasaba repetidam.ente
los dedos por la superficie de los tejidos, y sien~re
encontraba unos pelitos sospechosos; por lo general, si
tienen pelos perceptibles con la yema de los dedos, lo más
probable es que se carguen de estática; y además es también
muy probable que me produzcan en todo el cuerpo una picazón
insoportable.
Pasábamos de un lugar a otro, con eficacia y velocidad.
Hi muj er preguntaba por marcas o colores, yo preguntaba por
la estática y manoseaba los buzos, el empleado movía la
cabeza durante un rato y se iba a seguir charlando con algún
con~añero
en
los
mostradores
del
fondo.
Nosotros
aprovechábamos para sacar más buzos de los estantes y
t.o c a r Lo e .

Después
subimos por
la
escalera
mecánica
sin que
sucediera ninguna desgracia, y repetimos la rutina varias
veces más en distintos locales de la planta superior, hasta
que de pronto... lo vi. Lo vi y supe que era el buzo que
necesitaba, y que no iba a encontrar otro similar. Lo vi, lo
sefia Lé y exclamé: "i Es ése!"
Bueno, yo no tengo la culpa; quería terminar con esta
historia, pero por algún motivo en la revista me prohibieron
que escriba más de 3.000 caracteres. Van 2974; así que sólo
puedo agregar:
(continuará)

2

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="18">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6137">
                <text>Fondo Mario Levrero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6138">
                <text>Literatura uruguaya</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6139">
                <text>SADIL - FHCE - Udelar</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6140">
                <text>Colección Mario Levrero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6141">
                <text>SADIL - FHCE - Udelar</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6142">
                <text>1940 - 2004</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="6143">
                <text>Familia del autor</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="8088">
              <text>“Irrupciones (80)”/ “Irrupciones (82)”/ “Irrupciones (83)”/ “Irrupciones (84)”/ “Irrupciones (85)"/ “Irrupciones (86)"/ “Irrupciones (87). Agujero en un buzo celeste (III)”/ “Irrupciones (88). Agujero en un buzo celeste (IV)”/ “Irrupciones (89)”/ “Irrupciones (90). Agujero en un buzo celeste (V)”</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="8089">
              <text>Literatura Uruguaya</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="8090">
              <text>Originales mecanografiados de relatos éditos</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="8091">
              <text>Mario Levrero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="8092">
              <text>Originales de Mario Levrero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="8093">
              <text>SADIL - FHCE - Udelar</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="8094">
              <text>1940 - 2004</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="47">
          <name>Rights</name>
          <description>Information about rights held in and over the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="8095">
              <text>Familia del autor</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="8096">
              <text>Español</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="8097">
              <text>Original de dos folios mecanografiados, sin fecha ni menciones o notas de ningún tipo/ Original de siete folios mecanografiados e impresos, sin correcciones. Se adjuntan cinco imágenes de ratones referidas a una Irrupción anterior sobre la cual el autor hace mención en ésta/ Original de seis folios mecanografiados, sin fecha ni menciones o notas de ningún tipo/ Original de dos folios mecanografiados, con correcciones y anotaciones ológrafas/ Original de dos folios mecanografiados, con correcciones y anotaciones ológrafas/ Original de tres folios mecanografiados, sin fecha ni menciones o notas de ningún tipo/ Original de tres folios mecanografiados, sin fecha ni menciones o notas de ningún tipo/ Original de dos folios mecanografiados, sin fecha ni menciones o notas de ningún tipo/ Original de dos folios mecanografiados, sin fecha ni menciones o notas de ningún tipo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
</item>
