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                  <text>Hace algún tiempo, yo había escrito esto:
Dej an en casa un papel impreso
Médico
del Uruguay.
Dice,
entre
textualmente incluso el subrayado:

del Sindicato
otras
cosas,

\\El cobrador
es tará de guardia
con sus recibos
en nuestras
oi i c i ne s todos los
v i e cae s de 15: 30 a
------------------------------------16: 30,
de
se i:
fe i:i ado
el
pr~mer
día
hábil
siguiente.
//

Cuanto más trato de entender qué quiere decir,
más confundido me siento. ¿El primer día hábil
siguiente a qué?, y fuera como fuese, ya no serían
todos los viernes sino algunos viernes, muy pocos,
porque los feriados no son tantos. Si el primer día
hábil siguiente es el primer día hábil después del
viernes, o sea el lunes, en primer lugar, por que
no decir "lunes", y en segundo lugar le di un
vistazo al almanaque y los lunes feriados son tres
o cuatro en el año, de modo que lo de "todos los
viernes" se hace bastante remoto. Por último, no se
ve qué relación puede tener un día hábil siguiente,
feriado o no, con la guardia del cobrador los
viernes de 15:30 a 16:30. ¿Qué pasa con el cobrador
cuando no está de guardia los viernes ésos que no
anteceden a un día hábil feriado?

Había escrito lo que antecede, decía, y no me
conformaba porque me parecía muy embarullado además
de obvio. Entonces le quité todos mis comentarios y
lo presenté como una simple irrupc~on exterior,
dej ando
para
el
lector
las
perplej idades
y
corrplicaciones. Pasó a entonces a leerse así:

�Dej an en casa un papel
~mpreso
Médico
del
Uruguay.
Dice/
entre
textualmente
incluso
el subrayado:

del

sindicato
otras
cosas .'

cobrador es tará de guardia con sus recibos
en aue s tras oficinas
todos los viernes
de 15: 30 d
------------------------------------16: 30,
de
ser
feriado
día
hábil
el
p r ime x
\\El

siguiente.

11

Ahora me parecía un tanto exiguo. De cualquier
manera, busqué algunos otros textos breves y con
apelaciones al ingenio del lector, y preparé esto
que llaman una colmnna. Como hago a menudo, le pedí
a mi muj er que me diera su op n ón r ella es una
lectora muy inteligente y con un agudo sentido
crítico -siempre que el tema no sea otra w~jer-, y
por lo general todo lo que me dice resu.I ta muy
atendible.
Esta vez fue inusualmente dura. Le
pareció muy floja toda la página, y esa versión
depurada
del
comunicado
del
Sindicato Médico,
sencillamente no la entendió.
-¿Para qué pusiste ese comunicado"? -dij 0-. No
se comprende qué querés decir.
-Bueno ... -traté de explicarle-. Fijate que es
absurdo hablar de "todos los viernes",
cuando
solamente se trata de tres viernes al año.
-¿Cómo, tres viernes al año'?
-Claro. Dice que el cobrador va a estar "todos
los ví.e rnea" siempre que sea feriado el día hábil
siguiente, o sea el lunes; como lunes feriados en
el año hay tres ...
-Pero no dice eso -dijo, mirándome con espanto.
Después pensó un instante, y me concedió:- Tal vez
le falta una coma, pero se entiende igual. Dice que
el cobrador va a estar todos los viernes, y si el
viernes es feriado,
va a estar el día hábil
siguiente.
í

í

�Entendí que había entonces que leerlo así:
\\El cobrador
es tará de guardia c on sus recibos
en nuestras
oficinas
todos los viernes
de 15: 30 a
16: 30, de ser feriado
[aquí vendría una coma] el
primer día hábil
siguiente."

Claro que yo lo habría redactado así:
\\El cobrador estará
de guardia
con sus xec i bo s
en nuestras
oficinas
todos los viernes
de 15: 30 a
16: 30. De ser
feriado
un viernes,
la guard~a
se
trasladará
al primer día hábil siguiente."

Sí, mi mujer tiene razón. Como en esas figuras
ambiguas, que muestran un jarrón pero en las que
después de un rato uno puede ver una pareja
besándose, tal vez después de un siglo yo hubiera
llegado a entender lo que se quiso decir. Es que
las mujeres
son prácticas.
A mí
estas cosas
ilógicas me paralizan y quedo dando vue Lt as en el
mismo sitia. Ella, en cambio debe haber probado,
inconscientemente y a gran velocidad, todas las
yariantes lógicas posibles que ofrecía el mensaje,
y se quedó con la que le pareció más útil y
sensata. Lo que yo trataba de hacer, también
inconscientemente, era tratar de comprender la
estructura psíquica de la persona que redactó el
comunicado.
Me vendría bien, le vendría bien a mi magullado
machismo,
enterarme de que
comunicado
lo
ese
redactó una mujer.
"Entre ellas se entienden,
claro", pensaría
yo, y
quedaría
más
conforme
conmigo mismo.

�PARA:

LUCIA

CALAl'v1ARO

DE: MARIOLEVRERO
(Ql@@(Q)@{Ql(Q)@(Q)@(.Q)(Ql@Q)Q1Q}(Q)@(Ql@{Qi(Q){Q)(Q:I@@@@Ql@(Q)@

IRRUPCIONESi

*

Mario Levrero

(30)

A Jorqe Califra

Cerca de casa hay un bar en mí, tad de cuadra,
cuyo local,
muy estrecb.o,
s í.emp r e está
lleno
de parroquianos
y es por lo
tanto
muy ruidoso;
sea
por
el
ruido
o por
la
fal ta
de
E:3paClO, a veces cuando alguien
n e ce s t.a hablar
por teléfono,
e;
dueño se Lo alcanza
por
la
ve nt an ta
de un kiosco
que
pertenece
al bar,
y la persona
habla desde la vereda,
con el
r e Lé f ono apoyado en una e a La en t e de la ventani ta.
En e s t a e i t ua c i ón e s t ab a el otro día un Sel1.CTde aspe:~,::o
s e r io : hablaba
gravemente
por teléfono,
en la vereda,
Junto
al bar,
de espaldas
a la calle.
A unos
tr e s pasos
de él,
= un t o al cordón,
un hombre alto,
con aspecto
cl.i a t.encia clo , la
marro
derecha
en el bolsillo
del
pant.alón,
ma r ab a hacia
un
hi pot.é t a co ómnibus que podría
venir
desde la misma dirección
=I-1e yo traía,
y e s t a l Lab a en a on or a s carca] adas
nu errtr aa
sostenía
un teléfono
celular
junto
a la oreja
izquierda.
Era .í.mpos ab Le no pensar
que esos dos e s t ab an hablando
entre
ellos,
y que el
serio
le
contaba
ch i s t e s al
flaco.
¿Para
qué los
teléfonos,
si
estaban
a tres
pasos?
Desde
1 ,,=.-1'~'
pera
1re
~~'-~'~'r
&lt;-L
.I.1,ac
....•.
I~_e rme
II
e r .
í,

í

í,

La escena duró apenas el tiempo ne ce s a r a o para que yo Le
Vlera y la disfrutara.
El del teléfono
celular
dejó de reír
y
sub
efecti vamente,
a un ómn bu s . El otro
seguía
hablando,
muy s e r i c, rrueri t r a s ye· c on t i nu ab a rol c arruno , e n t i.e ndo que
era amado por los dioses.
íó

,

í

í

Enorme letrero
hace unos cuantos

frontal
años:

de

un bar

en

Rosario,

Santa

Fe,

�"1!bierto

las

• re.s
24 rio

de~de las

8 de la

.•...

,{

manan.a·· .

*
Estoy s en t adc en un mur i. to,
esperando.
En la vereda
de
\\SOLUCIONE'=:;
".
e!""...frentehay un cartel
muy bien hecho que dice:
Habltualmente,
no me interesan
los carteles,
no les encuentro
may::~res a tz a c t vos;
a.i n
embargo,
vuel va una y otra
vez a
otras
est e,
aunque
podría
retirar,
y
de
hecho
miro,
en
dlrecclones.
con.
Por fin me doy cuenta
de que algo en 111l se di vierte
ahora
con
otro
algo
en el
cartel,
y vuelvo
a mirarlo,
e sp i r tu,
má s inquisi
ti v c . Pronto
descubro
el secreto
de la
d~versión:
bastaba
con leerlo
al revés.
í,

í,

*
Sí,
a veces
doy
vuelta
las
palabras
con
resultados
s orp r ende.nt.e s , pe ro nunca tan sorprendentes
corno el caso que
me r e La ró
rru
aml':~rc ,.JalICte hace
uno s
ou an to s
arioa :
su
de scub r nu e n t o s úb to,
en el espe] o del baño e r... un bar,
del
slgnl f í.c ado ocul to cle la célebre
marca de aparatos
s an tarios
"ZENIT RAJ:.tl". Cuando yo me fui a vivir
a Buenos Aires,
todavía
esta marca e efio r-e ab a en los baños de los bares.
Fue t.a I vez a parti r de e s ta anécdota
que al muclar n oe al
apartamento
que ocup amos ao t ua Lme n t e en l..lontevideo,
di vue I ta
de
anmed.ta to
la
mar ca
de
los
art-efactos
de
103
baños:
'SF..NITUR!.f, y pensé:
"Qué raro,
una marca creada
nv a r t.a e ndo
rutinas." Claro,
no estaba
mal, porque
el uso los artefactos
sara t a r os
conforma
una
rutina,
pero
me parecla
poco
comercial,
muy traído
de los pelos.
Si la intención
era esa,
deberían
haberle
puesto
"rutinas"
directamente.
¿Para
que
da r l c vuelta:'
y c on esa .í de a me quedé,
durante
más de un afio . He.ee urios
d.í a s me di
cuenta
de':lue
probablemente
los
f ab r a c an t e s no
nay an pensado
jamás
en La p a Labr a rutinas; e eq u r amen t e han
s an t e t a zadc dos p labras:
"'Sani taria
Uruguaya"
pero
eso era tan simple que me llevó
un año y medio descubrirlo.
í

í,

í,

.í

í

*
.-,
s:

�En Buenos A1res.
Sünó el tirrbre
de la puerta
del
apartamento;
no el del
po r t e r o eléctrico,
sino el de la puerta
del apartamento,
E•.Lqo
po~o
frecuente
p orqu e en
aquel
edificio
muy p róx i mo a l
Coriq r e s o h ab a una gran preocupación
por la e equ r íde.d , Casi
a i empr e que sonaba el timbre
del apartamento
se trataba
del
por-cero
humano q'~e venia
a alcanzar
alguna
c ar t a o algún
recibo
o algún aV1SO. Fui a ab r r con despreocupación,
y me
sorprendió
encontrar
a
un
indi viduo
c ompI e t ament e
de.sconocido.
He .sorprendió
mucho má.s la p r equn t a que me hi 20:
-¿U.sted puede creer
que yo sea un enviado de Dio.s?
Me tomé uno.s cuantos
segundos
para
estudiarlo
de la
cab e za a 10.5 p1es.
Era un indi v i duo correctamente
vestido,
un
tanto
e emí r r ado , más bien
Joven,
y no tenía
la apariencia
que uno espera
encontrar
en un loco.
Aguardaba mi r e sp ue e ta
aparen t.anclo firme za y s equ r de.d, COITlO s i tu vl e ra los talones
b i en af a rrae.dc.s contra
el piso,
pero aclv e r ti. que en su mirada
~a ansiedad
trataba
de parecer
lndiferencia.
Movi la cabeza.
-No -dije,
y cerré
la puerta.
í

í

í

í

�IRRUPCIONESj

*

(31)

Mario Levrero

A Gabríe~a One~~o

Busco durante
t.oda
una mañ ana en los
aVlSOS e coriorruco s
de: d.ía r a c : la t.a r ea me r e s ul ta más aqob í.an t.e que trasladar
1:0:38S de cemento.
Es un Leriqua j e críptico,
C8Sl .i.mpo s i b Le de
descifrar,
'-..7
al rru amc t.a eropc Lo poco que se puede e n te ncle r va
trazanclc
un panorama
demasiado
t.é t r í.c o del
mundo, y de nu,
nu smo , coreo para
que yo pueda soportarlo
sin v í.o Le n.c a . A190
me va royendo por dentro
:l siento
sus efectos
baj o la fo rma
de dolores
mus cu La r e s en la espald.a,
los hombr os , la nuca
y
todo
el
aparato
psiquico.
Me va dominando
una
profunda
depresión.
AdVierto,
no por primera
vez, que vivo en un mundo
3~3tlnto
del que Vlve la mayoria de la gente,
yeso
lo Slento
corno una a n s up e rab I e lnferioridad
y, en cualquier
caso,::omo
a_g~ ~ue preferiria
19norar,
u olvldar.
Por fln,
después
de repasar
y repasar
los aVlSOS, sefialo
con
tinta
uno,
el
ún i co que podia
c omp r ende r e intentar
r e sp orrde r : e oLi c i tab an a una persona
de más o men os mí. eciao ,
srn
n i.riq un a
e ape c í, f í.c ac í.óri
de
e ap e c i e.Li de.d .
Había
que
presentarse
y ver.
Por la tarde
me vist.o
con traj e y co rrbe t a , a r t ícu.l os que
uso en ocasiones
muy especiales.
El lugar
no quedaba lejos
de
~~
C¡&lt;:'
al
~1~
c
n
•...
rl
~~.
p
",'
bl
•....
-l
l~
1 -=&gt;
_c,_ ...•.
, &lt;.o -";:l'-' ~.~ .L· L.·._',
O~l_, emenL.e, Sl Dr¡ recueruo
roa en -'-'-,
ca l Le Ya-guar.:'n, entre
Colonia
y Hercedes,
o quizás
Uruguay.
Esperaba
encontrar
una casa de comercio
abierta
al públiC~, e
al menos al-gún cartel,
y p robab Leme n t e una larga
fila
de
.•
'"
~"l
~
n
t
'"
-;;'1.•.
·
l'
.,.
del'
b
.'
el
1 ,
!-,U.::i L·!..•...•.ct 1 e;::,..w
a O.lreCCl ori .i n - 1 c ac a no n a - la na'- a espeCl a .....
,
ni, nadie;
sólo
un portal
desierto.
Altas
puertas
de mactera
polvorienta,
blen
construldas
pero mal cUldadas.
Una puerta
,
e s c ao a ·:::e
rrad.a,
la
o c r a ab í.e rta.
Adentro,
tras
un o r e v e
de s c an s o, comenzaba
una escalera
hacia
el
prlmer
errtf'i nada
í

é

';:;llg:) ancianclc , s n de t ene rrne • Siento
la columna v e r t eb r a I
"
,
11';
="'rH~IJ,t:~.
·-'lu.-=
Ii"¡='
,~'r.~"-.~·,O=O
o o ...L ·:.i r l ::1a r i -.•..•.
'= -..J j;-' -, .•. ~ u '-1 '= LL·_ .~ ~ . .L. .•... ~ '- 0=01
.- ~
alma.
1=
ahi;
puede entrar
a19-0 me le .í.mpr de .
ne
Lo
prohibe
a I qún
p r nc ap o
secreto
''17
h ac e r Lo ;
deb c
hasta
la esqulna,
después
doy vuelca
y dlrllo
í

-t e-

í

í

�nue v eme n t e rru s pa303 ha s t e el portal.
Debo hacerlo,
me d.i qo ,
debo intel1.tarlo,
debo al menos averiguar
de qué se trata .
.ll~l llegar
al
portal,
no me de c eriqo . La misma fuerza
secreta,
el p r í.nc p o inaccesible,
me qu i a sin vacilar:
no te
clet eriqa s , no de be s hacerlo.
Es más fuert.e
que yo. Y en t onc es ,
de:3cie el f oricio del alma, me llega
nu, propia
voz diciendo
que
c a ene razón,
que eso tiene
razon,
que no debo entrar
allí,
que no esto T dlsel1.ado para
esas
cosas,
que debo tratar
de
curop Lí. r
con
rru,
destino
y
de j a rrne
de
fantasear
con
la
normalidad.
comienzo el lento
r e t or no a c s s a .
AliViado,
pero a30~ado,
v'í""
~f
1"
+~
1
""
..
~,,.-'1-'
-:t
+
ct~
v-•..-.
~e
L
...L L1:-" "__, .l_
l
caminc.
Nc va r i o el paso,
a .í.maqa ne.c.í ón e en t o que voy c c r r endo y s a.l t andc por
la
í

-.

-

"'"1

-

--.1

-

~-'-

__ -

0_'

.•••.

-"'-

í

--.

í

í

ca Ll e . ;::)i05 me va a ayudar,
Dios no va a pernutir
Que me
quede sin
t.echo ni que pase
hambre.
Perdón,
Dios mío, por
haber p e r da do la fe,
en un rapto
de locura.
Ya no intentaré
z-ehu.t r de mi deber.
Ya no seguiré
buscando
empLeo . Ya no
pensare
en deJar de escribir.

*
Cerca de la esquina,
el hornb r e se retorcía
corno presa
de
un ataque.
Doblaba
el
cuerpo
como si
se fuera
a caer,
y
e Levab a el brazo
izquierdo
doblado,
con la mano c r i ap ada en
forma de garra,
come- pidiendo
ayuda de modo cles e ap e r aclo. De
vez en cuando profería
un gri to ronco.
No había
mucha gente
en la calle,
pero los pocos que p aa ab an cerca de él lo hacían
=211..l.11.diferencla.
Cuando llegué
a unos
pasos
pude
oír
que
sus
gritos
,José.
formaban palabras;
estaba
reprochándole
algo a un tal
Después Vl el teléfono
celular,
apretado
con una mano contra
e_ oído izquierdo.
Al parecer,
.Jo s
había
metido
la pata
muy e e r ament.e r
cuando me hube ale· ado má s de media cuadra,
todavia
podia oír
Lo s b r
~dos de aquel honilire.
é

"PEQUEÑA IRRUPCIÓN

í

DE UNA LECTORA"

Con este
tí tulo,
me Ll.eq
un mens a j e de e=me i L desde
París,
con una e sp e c i e de ca r ta+nov eLa llena
de f r aomento s
mUJ.-T .:.nteresantes;
t. r an s c r Lbo uno de ellos:
ó

.-,

�".sC~T una per.30na

extremadamente
d s t r a i da . Bueno, no e3
tal
vez la palabra
exacta,
pero pued.o por ej empLo p as a r po r
una ca Ll e durante
un año todos
los
días
y ser
nc ape a de
de sc r i b r Las casas
o los
arboles
porque
voy
concentrado.
per s arido en otra CO.3ay no nu ro para el costado,
o si mi r o no
veo. O puedo de repente
tratar
de describir
una per.3ona y no
e.c orda rme Sl usa
lentes
o si
tiene
barba,
porque
nunca me
fij
Ad.nür o y me espanta
al mismo tiempo
la gente
que me
dice:
i ah ' i te compraste
zapatos
nuevos! r el primer
día que
me Lo.s pe·ngo. Porque
les
envidio
la
capacidad
de observar
tantos
detalles
que yo me pierdo
y por otro
lado,
ino puedo
creer
'=Iue todos
los días
se tomen el t.r-aba j o de mí r a rme Lo s
pies."
í

.í

í,

é

•

La Lec t.o r a se llama
Viviana
Jullien,
y al
urugua .•a y lee Posdata r equLarrnente , Le contesté
publico
estas
Lí n e a s con su au to r í.z ac i ón.
~T

parecer
p.~
por e=ma i L,

�IRRUPCIONES/

*

Mario

Levrero

(32)

A Pablo Casacuberta

A veces
me pregunto
si
lo
que
escribo
resultará
lnteresante
para algün lector.
Después advlerto
que no sé qué
qU1ere de cr r la palabra
"interesante".
De alguna
manera me
ll
doy cuenta de que es lo contrario
de "aburr1do ,
pero tampoco
tengo c La r o el sentido
del abu r r i.nu ent o .
Recuerdo
algo
que me explicaron
hace
tiempo
y voy a:
d1cc1onario,
y refresco
la notlcia
de que aburrirse
tiene
que
ver =on la hlstor1a
personal
de cada uno, ya que su origen
es
la e xp r e s a ón latina
"ab horrere",
o t.e ne r hor r c r . "Aborrecer"
t.a ene el rru amo o r i q en . "Abcrrezco.'f
lo que me ho r ro r za , y
"aburrirme"
es
otra
man.er a de percibir
lo
que hcr ro r za .
e' aro que hay un "rne" que hace má s a n t e r e s an t.e la e xp r e s aóri :
"rne abu r r c " equl vale a \'.Yllepr()voco horror
a mí, nu smo", o "rne
aborrezco"
que viene a ser la misma cosa.
Los
que se aburren,
ent.onces,
buscan matar el tiempo,
(que es una
manera de ma t a r s e , ya que el tiempo no se puede matar),
pa r a
n: sentir
ese horror
hacia sí mismos, y de allí
provienen
las
dlverslones.
"Dlvertir"
es, entre
otras
cosas,
una estrategia
de guerra
que consiste
en llamar
la atención
hacia
un 1ugar
d1stante
del objetivo,
para que el enemigo no se percate
del
obJetivo
verdadero.
,
Aburr1Y:llent.o y di versión
se relacionan
con el ::·Cl.10
"1 con
La guerra
que cada uno t.a ene c c-n s aqo mismo, y no con mi pobre
1
+e ••• ·' ..•..-_
r rH'
""',~
I-'-lPo
d- "'"__ l' 1'....
r=. má
s r._.r ariq
u.í,
lo . 1:_,'P_ ~'-'
"'-,-,
----'
...•.""',.·-.-c:.;.;.',.,t
__ .:J.""?r- O
•. _
L'::;
_
_
sigo pensando en
la
palabra
"int.eresante!!.
Una
de
de
las
, . .,
.,
":.nte res ar" es "afectar.'!
en e , e enc a cto que o an .lOS rCLedlC'-:JS
a: t:é!."TCÜIlO,
y que es más o me nos el nu smo de los
partes
pcll=iales:
las
pufialadas
interesaron
tal
~ cual
reglón
.i r.ce r co s c a I
de la
v c c í.ma ,
Aque Ll.o que nos
Ln re r e s a ,
nos
afecta
--r.:ara
b i.e n o para mal.
Ln t e r e s a r s e es
e nt.orrce s de j a r s e afectar,
y en genera..!..
a n t e r e s a lo llamati
V:', Le e sp e c t a cu La r , lo inusual,
es elecir,
aquello
que se impone, que llama la atención
hacia
Sl de un
modo con t urrden t e . A mí más b i en esas
c os a.s me mol e s t an , y
trato
de de] a rrne afectar
por otras
má s e enc i Ll a s y F r óx.í.ma s .
Hasta que me clov cuenta
de que no existen
COS5.3
s enc i Lla s , vr
í

í

,

1

í

�rio

e1':.i::Jtel1.

CO::JO.::JI.:;·ró1':.inlo.::J.

E1':.i::Jtel1.,

ci oa cu»

::Jí,

hu.nlilde::J

q·ue

no

llaman la atención
hacia
ellas
en forma contundente,
pero doy
f e de que pueden
llegar
a ser
tan
ant.e r e s an t e s , es de c i r ,
pued.en llegar
a afectar
tanto
como las c tr a s , o incluso
má s .
.í.nt e r e s an te .
Como me de c i a un amigo hace pace,
TODO
Absolutantente
todo:
cada
objeto,
cada
lapso,
cada
sentimient.o,
cada
idea.
Cada
f r aqrae nt.o
cle ob j e t.o ,
a n e t.an t.e .
que ;::·e aqo t.a es nuest.ra
capacidad.
cle elej arnos
,....
,
ar ecca r ,
nuestra
capacidad
de
investigar
las
-.
t
.0=_
=1 C1--l· &lt;:;~·tr
~._.:~
~.
p r r:~)e-iucen
e 11. &lt;:;
_•. .J,
~_nov edacle s que con "C.lnuamen·e
de c r , nuestra
capacidad
de relacionarnos
con el obj e to , De
ahí,
tal
vez, el horror.
r-

1,_) _

í.

*

-Dicen -dec~ía el hombr e del bar- que la q e rrt e v a j a menos
en ómn bu s porque no tiene
plata.
Yo digo que viaja
menos en
órrmibus porque
está
harta
de la basura
que te hacen escuchar
los choferes,
y sobre
todos de escuchar
las tandas
de avisos.
La q en t e viaja
menos en ómnibus porque
va a pie,
o toma un
taxi.
Las razones
para que sucedan
o no sucedan
las cosas no
s i emp r e son económicas,
como dicen
los
polí ticos.
La -gente
t.ambi
tiene
sentimientos.
No SC-IllC) S simplemente
con
í

í

é

c~j03

n

c

a

r

ne

.

Revolvió
en silencio,
una vez mas, ese café que ya debía
de estar
frío
en el pocillo.
El hcmbr e tiene
una 'lOZ grave,
caSl
diría
ronca,
una
voz que
desarrollaban,
antes,
~os
vleJos
caudillos
de los partidos
políticos.
-El
otro
día +a í.qu.í
hablando,
sin
que uno pueda nunca
.3aber a ciencia
cierta
a quién le hablafui a comprar ]amon
a la panadería.
A veces
tienen
el me j o r jamón que se puede
conseguir
en esta
ciudad.
Cuando me acerco
a la caja
a pagar
está
la
dueña
hablando
a los
gri tos
con una c Lí.e n t a , no
porque se estén
peleando
sino porque
ahí ti amb
n , lo que era
una suave música de fondo se convirtió
en una tortura
para el
ce reb ro. "·Dejé de c omp rar en los s up e rme r c adc s ",
1e digo a 1a
"·Dorque
at.acan
los
í.o
con esos
parlantes
a
toclo
v o Lume n , y ahora
tampoco
le
voy a poder
comprar
a
us t ed ": "Ah", dice la duefia , "no le gusta
la música".
"Córtlo"',
digo "':l·o, ''-ciSrtlono lile va a gustar
la mú s c a , s e ño ra " , '.7
..• e n tro
a e xp Lí c a r Le mi d.evoción
por
la
mu s a c a ,
desde
Canaro
a
Madonna, pasando por Schubert
y por Frescobaldi.
ó

í.é

due

ñe.,

me

rie

r

v

e

í

�aunque no se pueda creer +p r os qu
el hombr e del bar,
después de torcer
el gesto
tr a s probar
un sorbo de ca f
la
s e ño r a estiró
el brazo
y alcanzó
una perillita
neq-ra y el
s on do cie s apa re c
"·Cuando lo vea venir",
me d.í c e , !!voya
bajar
el volumen, porque
no quiero
perderlo
de cll.ente.
¿Le
parece
que en los
s upe rmerc adc s v an a hacer
lo mismo'?" Le
z ec orio c
que
no.
Y,
(vos
s ab s&gt;,
la
señora
cumple
r-e Lí.q í.c s ament.e su palabra;
me ve Ll.e qa r y mano t e a en s equ ída
"y

í

í.ó

é+,

í

í

ó

•

í,

é

p e r a Ll.a d(~o\~~~.iO
it\ enAJIJ6P •.l'it4dJ
)/I'r&gt;? 0,..- ~r 7-v lM~~
He sé ~,.....que €:otarl-ét bSiblanc{6
Guana;:;&gt;
y~11e-9~1
pero
al
parecer
vol v
al
principio
del
tema
recbndearlo:
-Ya
ves ,
en t on ce s ,
que
hay
esperanzas;
todavía
hab l.ando .
esperanzas
-cUJ o, y ya no siguió
la

í.ó

bar,
para
hay

�IRRUPCIONES/

Mario

*

dQ

A la mujer

1-.~. ..; _::..
j~' el. J

'=

verdes

sueños

del

"Verde
ramas ...

(33)

Levrero

ómn í.bu.s,

que

te

y

la

quiero

.

,Y.L.;

•

verde;

Era

la

lTLU]

verde

er

de

viento,

U

se a s oc a r án con
No sé por que los OJOS claros
muy cl a r os , de un
los suenas;
esos ojos eran claros,
a orrámbu La ,
v e r de submarino,
y ella
tenía
una pereza
de gat-o.
t.e n i a en la maric un sobre;
al
Co r r e o ,
2rec que por ültima
vez, a despachar
una carta.
Ella
cruzaba
18 de Julio,
t amb
n como en dirección
al
Correo,
y estaba
e compafiacia
por
una mu j e r mayor,
bast-ante
mayor; pense que sería
su abuela,
pero ma s
parecía
una t-ía,
o una criada.
La mu ch e ch a de 11.Ü3
suenos
la iba rezongando,
con una voz acorde
con la
Fereza
zson árnb u La que most-raban
los oJ os y t-odos sus
mov í.nu en t.os : ese momento tan
fugaz
de la pereza
al
de3pertarse,
cuando todavía
no llegó
la consciencia
del
día
a encarar,
y los
ensueños
p Lac ent.e ro s se
prolongan
en un comienzo de v1g11ia
que los recuerda
o que quiere
recrearlos,
o aSirlos,
no dejarlos
escapar.
La voz era
profunda,
ronca,
tal
C()n10
lo
hacían
sospechar
e n to r n ado s .
No
sé
cómo
fue
que
se
organ1 zaron
los
mov i.rru en t os
de
cada
uno,
pero
yo
me
encontré
cruzando
la
avenida
apresuradamente,
porque
estaba
por c emb a r la luz,
y de t en
ndome 1ueq o , a sal vo,
Junto
al
semáforo,
para
e ap e r a r La .
N:;
ab r i.q ab a
ninguna
a Lu s a óri e imagino
que t-ampoco n nqún deseo,
í

í

í

é

í

é

í

1

�,

porque
.i a
muj er
d.e mas eueno s e.st-á rna s allá
erotismo,
nc Lu s o ma s allá
del
amor y, v amo s
engafiarnos,
qué ilusión
puede abrigar
un vieJo
una n
a corno aquella.

del
a no
ante

.í

í

ñ

"El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.

rr

además es ley que la muj er de mis au e ñc s deba
perderse,
para
alimentar
mis e ue ño s , Pero yo quería
.seguir mirándola
un poco más, y la espere
junto
al
semáforo,
mientras
ella
cruzaba
perezosamente
la
calle
con su e comp añ an t e , ni s í.qu e r a un ómnibus, de
eS03
todopoder0303
sefiores
de
la
avenida,
seria
capaz de atropellar
a un s ue ño r de t odo s modos , a
ella
es a eventualidad
parecía
tenerla
c ompLe t.amerrte
sin cuidado.
Quisiera
creer
que me vio,
que me comprendió,
corresponder
a
mi
humilde
y callada
que
qui:so
fue
así.
adoración
pero
seguramente
no
me vio
no
Probablemente
no me haya
visto,
Y si
reparo
en
mi,
y
si
reparo
no
p
J
en.
corresponder
a nada;
pero,
en estos
casos,
no hay
que dar nada por sequro.
Tal vez era una diosa
que
baj ó el. la
Tierra
especialmente
para
ese
momento,
porque
los
d os
me quieren
y yo
taba
ese
estímulo
pero esto
es todavía
mucho mas difícil
de p r oba r .
El hecho
es que se detuve),
sí,
se detuvo
un
instante,
en mecha de la calle,
aun co.n la amenaza
de los
ómnibus,
y se llevó
una mano a la nuca,
y
sol t6
un broche,
permi tiendo
que se
expandiera
y
cayera
y ondulara
una cascada
internünable
de pelo
c ompLet a y absolutamente
negro.
Glorioso
espectáculo
para un solo e3pectador
consciente:
yo.
y

í

e

í

e

s

n.só

n

ama

e

c

e

s

s

í,

2

El pelo
negro
y
la
mirada
verde
provocaban
co r t oc t rcu to s en cada una de rru s a n ap s s , el pelo
Los moví.nu errt os
felinos,
la
mirada
verde,
______ ~~g ro,
í

í

í

�pe r e zo so s ,
estupefacto
prograrnado

med i o de la calle,
"':l ese
de
que
el
espectáculo
exc Lus vament.e para nLÍ.
en

s en t í.mí e n t.o
había

sido

í,

"¿Pero quién vendrá?
su baranda.
Verde
carne, pelo
amarga."

¿Y por dónde?
verde

r

Ella

soñando

en

sigue
la

en
mar

No continuó
en la dirección
del Correo,
Slno que
amba s , ella
y escolta,
doblaron
y siguieron
por 18,
hacia
Yaguar·:Sn. Yo Sl fui
al Correo,
pero
un rato
más tarde.
En ese momento me quedé allí,
junto
al
semáforo,
viendo
cómo la
muj er
de mis
sueños
se
perdía
entre
la gente.
Y se perdió
casi
en segu~da,
porque la gente era mucha.

jvarlott@adinet.com.uy

�IRRUPCIONES!Mario Levrero

(34)

En una esquina hay un hombre respirando, entre apoyado y sentado en uno de
esos muros bajos que a veces anteceden a las vidrieras de los comercios. Tras él,
se ve una cortina metálica baja. Es sábado, o domingo. Yo miro desde un auto que
,,",,,';., l.,
li.,., \ f.
detenido pr\.tI u, semáforo e;11It-.I""\.ir\.
¡::::c-- I U'a t..,.-rlr\
ru-;r\'f "o,-·,c-1I\::;:~Uo
la e;:::&gt;Lfullla y lue; ue; e;11I u
UI UII ,:¡e;IIIaIUI
UjU. L:::&gt;UII
Lal L~e;~II':¡,
F '~a,:¡
"'
·
~
rv
0'-'"
r rv r:» .•• ·1 .-•..•...•
"".t•...
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r\" ...• qu"
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corti
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...••....
h...•
J·.,.....
cuando
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ILlla,:¡
II
all"-'a,:¡
uaa:::&gt;,
~
cu,:¡a,:¡ lile; t IUVU"-'Ol Illayul I :::&gt;Lt;:La e; la,:¡
F"'\r'-ri¡

1

ti""\.

i""\t""

1

¡- ..•

antiguas y están muy sucias, en una tarde gris. Debía ser domingo; sólo los dorrnnqos
producen tal sentimiento de desolación en una ciudad.
El hombre estaba totalmente concentrado en respirar, como en un ataque
moderado de asma, pero seguramente no era asma, sino cáncer, o alguna otra
enfermedad mortal. Estaba muy demacrado; unas ojeras oscuras le rodeaban los
ojos casi por completo. Buscaba el aire con la boca entreabierta y lo forzaba a entrar
hasta el fondo de los pulmones, dilatando la palie inferior del pecho. Se le notaban las
costillas, aunque tenía la camisa puesta. Respiraba y miraba, pero no era mucha la
atención que le prestaba a lo que veía; todos sus sentidos parecían concentrados en
el esfuerzo para hacer entrar el aire, y en la apreciación del aire que entraba y salía.
Ya no le quedaba otra cosa que hacer; sólo tratar de seguir respirando, y él lo sabía,
y lo aceptaba, y aun lo disfrutaba, mientras muchos otros respirábamos sin damos
cuenta y no sabíamos qué hacer para entretenernos en esa tarde de domingo
Carn oió la luz en el semáforo; el auto siguió su camino.

*
La tarde se había vuelto gris y fresca. Yo tuve una inspiración y propuse cerrar
el negocio y salir a dar una vuelta; más concretamente, una vuelta por el Cementerio.
No era un paseo frecuente, pero mi amigo aceptó, aburrido él también de esperar
que entrara alguien al negocio. Pasamos primero por mi casa y le presté un pulóver,
porque había refrescado bastante más de lo previsible en esos comienzos delataría;
yo no sumé ningún pulóver pero luego, en la calle, tuve que levantarme las solapas del
saco. En el cementerio me sentí más protegido porque las altas paredes atajaban el
Viento.
Había pocos visitantes. Pudimos andar apaciblemente por los carrunitos y
recorrer con cierta mek+r-olia, subrayada por el color del cielo, esa especie de
pequeña Ciudad con habitantes ocultos y quietos. Cuando mi amigo se fue quedando
ensimismado, me pareció natural que respondiera desganada o tardíamente a mi
conversación y respeté esa necesidad de silencio.
De pronto me sorprendí pensando uno de esos pensamientos casi
mconsci entes , casi parásitos, casi subliminales, que a uno le llegan pocas veces
claramente a la consciencia; son pensamientos secundarios, por lo general
disparatados,
ingenuos y en cierta manera vergonzantes:
me sorprendí
preguntándome si a los muertos íos conservarían en naftalina. Ahora me recuerdo
descartando esa inquietud rápidamente, como de un manotazo, y seguramente me

1

�ha aria olvidado por completo del asunto, si un rato más tarde no hubiera aparecido
una razón para fijado en la memoria
Fue en el camino de vuelta al trabajo. Mi amigo salió abruptamente, de un modo
casi diría desesperado, de aquel silencio que yo había atribuido a la todopoderosa
presencia de la muerte. Con un tono ingenuo, casi perplejo, que no llegó nunca a
parecer tan humorístico como él habría deseado, sino genuinamente infantil, se
aclaró la garganta y dijo:
- A los muertos --fue
lo que dijo--,
¿los conservan en naftalina?
Dudé unos momentos, porque mi mente había quedado paralizada, estupefacta;
después noté que se recuperaba y empezaba a trabajar, primero con lentitud, luego
más rápidamente, en una serie de cálculos, formulando y descartando hipótesis a un
ritmo cada vez más vertiginoso hasta que al fin solté una carcajada.
-No
--respondí-o
El olor a naftalina viene del pulóver que tenés
puesto.
El pulóver que yo le había prestado.

IRRUPCiÓN DE UNA LECTORA

"En mi sueño, mi tía cantaba con voz aguda y llena de floridas escalas:
ILevrero-o-o-o!
¡Le-vre-e-e-eee-ro!'.
Y mientras, bailaba ensimismada por todo el
salón"

Esta irrupción pertenece a Gabriela Onetto, amiga y ocasional lectora (aunque
eso de que "le pertenece" no está muy claro porque parecería que, de una manera o
de otra, todos irrumpimos: la tía en el sueno, yo en el sueño, Gabriela en mi casilla de
correo electrónico).
jvarlott@adinet.col11.uy

.-,
e:

�IRRUPCIONESI Mario Levrero
1L-a
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".... •..••
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Leauv e.:&gt; ':&gt;UULellallea. 1v Ile ueJauv

sobretodo marrón
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V
J

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pañuelo blanco sobre la butaca que me corresponde pero, cuando vuelvo, vacilo en
",-"",,,,-,,rJ,,
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""'e ,,+.-.-.
"""'''''on·'
"'ue 1
le pertenecen
I•..
e
••.•.
VI Iv ••.•.
el IV':&gt;,LelllV
vu a pel':&gt;
1a pueda decir
1 \.f
11
1, y que e""a
.:&gt; otra
persona tenga razón, porque siempre he sido distraído en cuestión de vestimentas, y
en algunas otras cuestiones prácticas. Pero no veo a nadie que enfile hacia el lugar
donde me encuentro, y decido sentarme.
La función comienza de inmediato. Al levantarse el telón se oye música y
aparecen unos actores que cantan. Yo me acomodo mejor, pero el resto del público,
en su mayoría, comienza a reírse despreciativamente; hay quienes gritan algunas
palabras, y casi todos se levantan y se van. Quedamos pocos espectadores; yo no
entiendo qué sucede y siento una cierta solidaridad con los actores, y aunqueno hay
en el teatro nada que me resulte especialmente atractivo, resuelvo quedarme, como
para acompafiaríos. Sin embargo, el escenario pronto queda vacío.
Hay algo en ese escenario, tal vez a causa de la iluminación; algo, que en
medio del silencio y de la soledad de la sala comienza a sugerirme un clima de novela
policial, o más exactamente, de misterio. Me siento imbuido de ese espíritu
aventurero de las novelas y decido subir al escenario por una escalerita lateral. Mis
pasos resuenan al moverme sobre las tablas.
Voy derecho a un armario y allí encuentro lo que necesitaba: un disfraz. Me lo
pongo rápidamente, sin darme exactamente cuenta de si es un disfraz de perro o de
lobo o de un animal de tamaño parecido. Puesto el disfraz, comienzo a andar en
cuatro patas con la disposición mental propia de un detective buscando pistas.
Atravieso algunas habitaciones vacías. En una de ellas, levanto una colilla de
ciganillo con la pata derecha y la examino detenidamente acercándola alojo miope;
luego la arrojo otra vez al piso, y me pongo a espiar por el ojo de una cerradura. Se
trata de una habitación pequeña. En su interior hay una señora que lava ropa en una
pileta.
Sigo reconiendo toda la casa y cuando paso nuevamente por aquella
habitación vuelvo a mirar por el ojo de la cerradura; veo que la mujer ya se ha ido.
Entonces abro la puerta y entro a esa habitación, y di allí otra puerta me permite
pasar al exterior.
11'
Me encuentro en un jardín, o un trozo de campo. Hay una mesa puesta a la
sombra de un árbol frondoso. Me ubico a un costado del árbol como para quedar
oculto a quienes puedan mirar desde la casa, y me quito el disfraz; lo escondo entre
unos matorrales, y me alegro de poder andar erguido.
Cerca de allí hay un bosque que me recuerda los cuentos infantiles; es un
bosq ~ como el de Hansel y Grete!, o como los bosques de Walt Disney. Y,
efectivamente, veo pasar no lejos de allí al Pato Donald seguido de sus sobrinos. Me
miro las manos y me doy cuenta de que soy el Ratón Mickey; es como si saliera de
un prologando estado de amnesia, y me alegro de haber tomado consciencia de mi
identidad. Entonces avanzo hacia un edificio, en cumplimiento de mi misión. En ese
edificio, lo sé, hay importantes secretos de Estado.
e» •

I

&lt;,

�Cuando intento subir una escalera, soy detenido por un hombre, mientras a mis

espaldas se aglomera una gran cantidad de gente, junto a la puerta de entrada. Hay
un clima de intensa sospecha hacia mí, tanto de parte de ese hombre que no me
permite pasar, como de la gente que me corta el camino hacia la salida. Vivo
momentos de gran confusión, porque no debo revelar mi condición de agente secreto
y al mismo tiempo necesito explicar mi presencia en ese lugar. El hombre de la
escalera me mira en forma amenazadora, y parece que va a hacer algo que sin duda
no me va a gustar. Afortunadamente, alguien me alcanza un raro instrumento, una
especie de acordeón, o bandoneón, y tomándolo en mis manos comienzo a tocar una
melodía, que resulta ser simple pero muy profunda, muy sentida. Temo que
descubran que no soy músico, pero las notas se van encadenando como por sí solas
unas con otras y la melodía se va resolviendo sin ninguna falla. El público aplaude,
conmovido, e incluso el hombre que no me dejaba pasar me tiende la mano y me
felicita. Por suerte, esta vez todo se resolvió sin mayores contratiempos.

jva rlott@adinet.com.uy

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      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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          <name>Title</name>
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              <text>[Irrupciones]&#13;
“(28) Hace algún tiempo…”/ “Irrupciones (30). A Jorge Califra”/ “Irrupciones (31). A Gabriela Onetto”/ “Irrupciones (32)”. A Pablo Casacuberta”/ “Irrupciones (33). A la mujer de mis sueños”/ “Irrupciones (34)”/ “Irrupciones (35) (Lucía)”</text>
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              <text>Original mecanografiado de un relato édito</text>
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              <text>Familia del autor</text>
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              <text>Original de tres folios mecanografiados, sin fecha ni menciones de ningún tipo/ Original de tres folios mecanografiados, sin fecha ni menciones de ningún tipo/ Original de tres folios mecanografiados, sin fecha ni menciones de ningún tipo/ Original de tres folios mecanografiados, con anotaciones ológrafas/ Original de tres folios mecanografiados, sin fecha ni menciones de ningún tipo/ Original de dos folios mecanografiados, sin fecha ni menciones de ningún tipo/ Original de dos folios mecanografiados, con algunas correcciones ológrafas. El número 36 que originalmente aparecía mecanografiados es tachado y de manera manuscrita apara el número 35 y el nombre Lucía entre paréntesis</text>
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