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                  <text>M. BLANCA P ARIS
QUERANDY CABRERA PIÑON

Las relaciones entre Montevideo y Buenos
Aires en 1811. - El Virreinato de Elío
NOTA LIMINAR
Consideramos ·que hay razones históricas que justifican el análisis independiente de las relaciones que
durante el Virreinato de Elío mantuvieron Montevideo
y Buenos Aires.
Sin lugar a dudas ellas tuvieron un signo característico y especial que las diferencian nítidamente de
los demás elementos que intervienen en ese mismo proceso; y hasta podría agregarse, en aventurada tesis, que
exclu'sivamente de esa vinculación - mantenida con
mayor o menor intensidad, según las circunstancias, en
el decurso del año 1811- nació el Armisticio del 20 de
Octubre.

I

LLEGADA DE ELÍO
El 12 de enero de 1811 Gaspar Vigodet notificaba al Cabildo de
Montevideo que había llegado Don Francisco Xavier de Elío con los
títulos de "Virrey y Capitán General del Virreinato del Río de la
Plata" (1) .
Joven aún -había nacido en el año 1767- volvía al Plata luego
de haber actuado en los difíciles acontecimientos anteriores. Sabedor
el Marqués de Casa lrujo de los muchos conocimientos que tenía Elío
de la situación fué uno de los que más ahogó para que se le encomendara la grave tarea de lograr que Buenos Aires reconociera a
las autoridades hispanas. Todo ello si nos atenemos a las palabras
del Ministro español en Río de Janeiro en su oficio del 16 de febrero:
(1) Oficio de Vigodet al Cabildo de Montevideo. Montevideo, enero 12 de 1811. Archivo General de la Nación. Montevideo. - Archivo General Administrativo. Libro 568.
"Correspondencia de Vigodet con el Cabildo ele Montevideo, 1811", fol. 12.
-

�"Doy á VE. mi mas cordial enhorabuena por su regreso y nombramiento
á ese Virreynato: por el mismo suceso debo darmela á mi mismo pues
desde que se manifestaron los desordenes que agitan esas Provincias, por
un efecto de la alta opinión que tengo de su firmeza y talentos militares no
he cesado de escrivir á n.tro Gobierno se enviase á V. E. al Rio de la Plata
como la persona mas adecuada para el restablecimiento del orden en esas
Provincias. Elio, dos mil hombres y fusiles, ha sido el tema constante de:
mis cartas ála Superioridad: por lo . mismo quedará VE. convencido del
gusto que meha causado un nombramiento que satisfaciendo mis deseos hace
tanta j usticia al merito distinguido de VE.". (2)

Posteriormente y en oportunidad de haber recibido Casa lrujo la
comunicación oficial del arribo de Elío a Montevideo, .reiteró su
asentimiento y su
"más cordial enhorabuena por esta nueva prueva dela alta confianza que
ha merecido al Rey y á la Nacion, y espero que sus acreditados talentos, su
pericia militar, y su prudencía se emplearan con el zelo que le caracteriza
en el restablecimiento delorllen tan importante á esas provincias y ála Monarquía en general". ( 3)

El nuevo Virrey seguro, al menos a su llegada, de que la solución
del conflicto platense no sería tarea ardua dadas sus firmes resoluciones contestó:
"deseo de corresponder como Virrey a la distinguida confianza ([ ...... ])
que S.M. ha hecho .......................... .. . ......... primero me sepultaré con mis ruinas y las de todos los buenos españoles q. e, me acom·
pañan q. e permitir se irogen en lo mas, mínimo los derechos del Rey y de
la Patría". (4)

El reconocimiento por las autoridades de Montevideo de los
títulos que traía Xavier Elío no fué problema difícil. E1 día 13 se
había dirigido directamente al Ayuntamiento comunicándole su nombramiento, que certificaba con el Real Despacho adjunto:
"para que tomados los testimonios y razones necesarias --decía- se
sirva rebolbermelo con la posible brevedad". (5)

El Cabildo trató dado lo delicado de la situación, que el Virrey asumiese prontamente el mando. El 19, reunidos en la Sala capitular
(2) Carta del Marqués de Casa lrujo a F. X L 1. o. Río de Janeiro, 16 de, febrero
de 1811. - Archivo General de la Nación Argentina. Buenos Aires. Gobierno Nacional
"Ban da Oriental 1811-1812" Sala X, C 1, A 5 N .0 11. Carpeta 732.
Ordenación N. 0 5 en el Archivo Foto-Copias de la Facultad de Humanidades y Ciencias
de Montevideo.
(3) Carta N. 0 6 del Marqués de Casa lrujo a F. X Elío. Río de Janeiro, 22 de marzo
de 1811. Archivo General de la Nación Argentina, Buenos Aires. Gobierno Nacional "Banda
Oriental 1811-1812". S X, C 1 A 5 N. 0 11, Cpta. 736.
.
Ordenación N. 0 16 en el Archivo Foto-Copias de la Facultad de Humanidades y Ciencias
de Montevideo.
(4) F. X. Elío al Marqués de Casa lrujo. Montevideo 7 de marzo de 1811. Archivo
General de la Nación Argentina. Buenos Aires. Gobierno Nacional "Banda Oriental" 1811·
1812" S X, C 1, A 5, N. 0 11. Cpta. 732 Borrador.
Ordenación 3/4 en el Archivo Foto-Copias de la Facultad de Humanidades y Ciencias
de Montevideo.
(5) Oficio de Elío al Cabildo de Montevideo_. Montevideo, enero 13 de 1811. Archivo
General de la Nación, Montevideo. Archivo General Administrativo, Libro 570: "Oficios de
Vigodet, Elío y Znfriategui al Cabildo'', fol. 24.

-

40 -

�todos los Cabildantes conjuntamente con Elío y Vigodet, el Alcalde
de Primer V oto resumió los motivos por los cuales había convocado
a la reunión, diciendo que el objeto de ella
"era para los fines que contenia un Oficio que en el acto puso De manifiesto y havia recivido Del señor Governador De esta Plaza en la noche
De ayer con fha. Del mismo dia manifestando que mediante haver llegado
ya á ella el Ex.mo Sor. Don Xav ier Elio electo virrey Governador y capitán
general de estas Provincias y mandarse por R-1 orden de treinta y uno
De Agosto ultimo que obra en este Cavildo sele ponga en posesion De sus
empleos luego que se presente, y en el exercicio y mando de todos sus
ramos, havia resuelto su Señoría en cumplimiento de dicha soverana prebencion, y en atencion al estado actual de incomunicacion en que se halla
la capital de B.s Ayres con esta cimlctd pasar en este dia a estas casas Capitulctres alas diez de su mañana con S.E. á resivirle el consiguiente juramento
respecto á no haber mas autoridad legitimci en esta vancla que pueda verificarlo". (6)

Con el juramento de Elío ante Vigodet de que se desempeñaría
bien y fielmente en el ejercicio del cargo de Virrey Gobernador y
Capitán General concluyó el acto y quedó' Elío en posesión de tan
alta investidura.
Con anterioridad Elfo había proclamado ya a los "Fieles Españoles Americanos de Montevideo" participándoles la satisfacción que
tenía por su retorno .
"¡Como podré pintaros - les dijo- las emociones de mi corazón al
bolber a veros tan fieles, tan constantes, y balientes como os dejé! Y o estaba
muy seguro de vuestros sentimientos, así como de todo lo que ha sucedido,
despues de mi ausencia, y en Gobierno de España es buen testigo de esta
verdad; el me ha encargado el grave peso del mando de estas Provincias,
y a pesar del terrible aspecto, que manifiesta el Estado de ellas, yo confio,
que con vuestro auxilio, y el de tantos buenos Españoles que contienen,
se vea en breve restablecidci la paz, concordia y orden, de que tanto tiempo
hace carecen".

Y les recordaba primordialmente que deberían buscar la unión
para poder hacer frente a la difícil situación creada:
"Mirad que la desunion es el arma ,más fuerte , que esgrimen vuestros
enemigos" . (7)

Inmediatamente de su llegada, el 15 de enero Elío inició desde
Montevideo una nueva política frente a Buenos Aires, política de
amistad t{lndiente a obtener el reconocimiento de sus títulos por las
autoridades bonaerenses que en el fondo impli~aba el reconocimiento
a las entonces actuales autoridades de España.
Don José Acevedo y Salazar, portador de los oficios dirigidos a
( 6) Acta del Cabildo de Montevideo de Enero 19 de 1911 en " REVISTA DEL ARCHIVO
GEN ERAL ADMINISTRATIVO" . " Actas del Cabildo de Mont evideo" . Vol. Noveno; Ed. 1919,
Montevideo, pá gs. 4 75-6.
( 7) "Proclamt1 d el Ex.mo S.r Virrey de llls Pro vincias del Río de fo Plat.a á los Fieles
Españoles Am ericanos de Montevideo" . Montevid eo, 18 d e En ero de 1811. Archivo y Bibliotec a " Pablo Blan co Acevedo'', Montevi deo. Sector B, Anaquel 6, N.0 30.

41 -

�la Junta, Real Audiencia y Cabildo de Buenos Aires, a su llegada a
la Capital, el 20 de enero, escribió a la primera:
"Como verdadero español, como Ministro del Rey, y como natural de
América tendré particular satisfaccion en contribuir por mi parte al logro
y objeto tan importante y así espero se servirá VE. concederme la necesaria.
licencia para bajar á tierra á cumplir con mi comision, o resolver aquello
que sea de su superior agrado, teniendo VE. la bondad de comunicarme
su resolución á la mayor brevedad para mi gobierno".

De las dos proposiciones que hacía Salazar, entregar
"varios pliegos de importancia, y conferenciar verbalmente sobre los medios
de restituir la tranquilidad á estas provincias" (8)

solo accediól la Junta a la primera. Penetrado de esa resolución el
emisario de Montevideo escri.l&gt;ió el 21, diciendo que enviaba
por mano del Sargento mayor de esa Plaza D. Ramon Balcarcel los Pliegos
que me entregó para VE. el Virrey D. Javier De Elio y quedo esperando su
superior resolucion sobre mi baxada á tierra para cumplir con el otro objeto
de mi comicion". (9)

En el oficio dirigido al Cabildo el Virrey, luego de hacer una
serie de consideraciones sobre los hechos pasados que habían llevado
a la escisión del momento y de ofrecer una solución amistosa,
prometía:
"mandaré se abra el puerto, para que recupere el comercio la circllacion
perdida, y. . . no se trate de mas que de vivir con sujecion á las leyes de Dios
y del estado, de amarnos fraternalmente y de hacernos espectables al mundo;
y para que nada falte' a tan solemne concierto, juro á nombre del Rey la
conservacion de los .honores, vidas, y sagradas propiedades de todos los ha·
bitantes de estas vastas provincias, teniéndose esta declaracion como otra ley
amnestía". (10) .

A la Real Audiencia al incluirle el pliego que el Consejo de
Regencia le enviaba por su intermedio en el cual se notificaba su
nombramiento le decía que esperaba haría
"por su parte quantos esfuerzos sean posibles, para que se logren las bené·
ficas ideas de SM., y vuelva á reynar la paz". (11)
(8) Oficio de losé Acevedo y Salazar a la Junta de Buerios Aires. A bordo del Buque
de S. M. "S.n Carlos". 20 de Enero de 1811. Archivo General de la Nación Argentina.
Buenos Aires. Gobierno Nacional "Banda Oriental 1810-1814", S X, C l , A 5, N. 0 10.
(9) Oficio de José: Acevedo y Salazar a la Juma Provicio11al Gubernat.a de Bu~no~
Ayres. A bordo del buque de S. M. "S.n Carlos" en Balizas á 21 de Enero de 1811. Archivo
General de la Nación Argentina, Buenos Aires. Gobierno Nacional "Banda Oriental" 1810·
1814", S X, C l, A 5, N. 0 10.
(10) Oficio de Elío al Cabildo de Buenos Aires. Montevideo, 15 de Enero de 1811. En
Gazeta de Buenos Aires del Jueves 24 de Enero de 1811. Reimpresión facsimilar ed. 1910.
Buenos Aires. Tomo 11, pá. 68/ 67.
(11) Oficio de Elío al Regente y Real Audiencia de Brruenos Aires. Montevideo, 15 de
Enero de 1811. En Gazeta de Buenos Aires del Jueves 24 de Enero de 1811. O. cit.
Tomo 11, pág. 66.

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Oficio original de Xavier Elio al S.or Presd.te, y Ayuritam.to dela M. N. Reconquistadora
Ciudad de Mont.o. en el Archivo General de la Nación, Montevideo

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Oficio original del Marqués de Casa lrujo al Ex.mo. S.or D.n Francisco Xav.r Elío,
en el Archivo Genral de la Nacion, Argentina. Buenos Aires

-44-

�Al mismo tiempo ofició a la Junta y al proponerle un completo
olvido de lo pasado ofrecía hacerle
"la justicia de creer, que sus intenciones fueron las mas sanas y sus deseos.
los mas laudables ... -que- no se pensó mas, que en conservar estos dominios para nuestro amado y desgraciado Soberano Fernando VII; y tal fué
el motivo del establecimiento de esa ]unta Provisoria". (12)

esperando que por su parte Buenos Aires cediera en su pos1c1on y
nombrara diputados ante las Cortes Generales de la Monarquía.
En esos oficios dejaba constancia que el portador, Don José
Acevedo y Salazar, estaba plenamente autorizado para allanar las
dificultades que pudieran presentarse.
Pero estas tentativas reconciliatorias de Elío merecieron la repulsa de las instituciones bonaerenses, que sostenían que el reconocimiento debía diferirse a la espera de la resolución del Congreso
General de las Provincias, próximo a reumrse.
Y así decía el Cabildo porteño:
"Si los de América son libres; si son una parte integrante de la nacion;
si por consiguiente gozan de las mismas prerogativas, que los de la peninsula; nadie podrá disputarles la facultad, que como aquellos tienen de
constituirse un gobierno supremo, que á nombre del Sr. D. Fernando VII
sostengan la integridad de estos dominios, y evite su ruina en el aciago caso
de que la España sucumba al poder del tirano. De aquí es, que el Cabildo
de Buenos Ayres, pendiente la resolución del congreso, ni debe, ni puede
prestarse al reconocimiento . ... " (13)

También ponía el Ayuntamiento en tela de juicio el valor de
aquél nombramiento por emanar de una autoridad a la que no se
reconocía por
"ignorarse hasta hoy los principios legítimos, baxo los quales haya sido
confirmado ese Consejo de Regencia sin la menor intervencion de las
Américas, por unas cortes en que tampoco han tenido parte, y cuya celebracion no se ha comunicado por otro conducto que por el de V.S." (14)

De ahí que todas las autoridades de la Capital no diesen en
sus oficios a Elío el título de Virrey .porque ello significaría reconacerle validez a la actuación del Consejo de Regencia. Solo con
el Mai-iscal de Campo D. Feo. Xavier de Elfo mantuvieron correspondencia.
La doctrina sustentada por la Junta de Buenos Aires coincidía
con la posición del Cabildo, en cuanto dehía oirse la voluntad de los
pueblos que se reunirían en Congreso; pero los términos empleados
en la contestación tenían un evidente espíritu de altivez:
(12)
de 1811.
pág. 62 y
(13)
Gazeta de
( H)

r:

Oficio de Elío a la ]unta Provisoria de Buenos Aires. Montevideo, 15 de Enero
Gazeta de Buenos Aires del Jueves 24 de Enero de 1811, O. cit. Tomo 11, /~---.
sigts.
. .i.'.}°MANto
Oficio del Cabildo de Buenos Aires a E lío. Buenos Aires, 22 de Enero de 18 . !e,\'
~ I!! ll.('
Buenos Aires del Jueves 24 de Enero de 1811. O. cit. Tomo 11, pág. 70 / 71.
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Id. íd.
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�"La sola denominación del título con que VS. se representa á la pre,
sencía de un gobierno establecido para sostener los derechos de los pueblos
libres contra el caracter dominante y opresor de los mandones constituidos
por el despotismo del poder arbitraria, ofende la razon y el buen
sentido". (15)

En su proclama del 1. 0 de febrero el Cabildo de Buenos Aires,
dando los fundamentos sustanciales -ya mencionados- en que estribaba la contestación a Elío, predisponía los ánimos para un posible
conflicto armado si el "Mariscal de Campo" persistiera en sus pretenciones de reconocimiento.
En resumen: las tentativas de Elío se dirigieron a obtener una
reconciliación con Buenos Aires, basada en un olvido total de lo pasado. Pero ya en el oficio dirigido a la ]unta, presentaba una interpretación de los sucesos de 1810 que no podía ser aceptada por los
hombre de Mayo. Les decía que creería en las sanas intenciones que
llevaron al establecimiento de• la ] unta al pensarse que estaba disuelto
el gobierno central de la Monarquía; y a renglón seguido agregaba:
pero como tal creencia resultó falsa, Buenos Aires debía deshacer su
gobierno, acatar al nuevo Virrey y enviar diputados a las Cortes.
Pero Buenos Aires, acorde con sus principios, debía refutar -so
pena de caer en contradicción o en un renunciamiento- tales consideraciones. El 22 de mayo, Castelli desarrolló aquella doctrina en
el Cabildo Abierto afirmando que el gobierno Soberano de España
caducó al salir el Infante D. Antonio de Madrid; la soberanía había
retrovertido en el pueblo, que en ejercicio de la misma debía constituir un gobierno. Por eso Buenos Aires no correspondía en declarar
ahora, como lo pedía Elío, que su creencia fué falsa; los "hombres
libres de América" se podían considerar con los mismos derechos que
los de España; es más, este principio de igualdad entre los pueblos
de la Metrópoli y los del Nuevo Mundo, había sido proclamado recientemente por el propio gobierno español; los pueblos americanos
en consecuencia, de acuerdo con sus ideas y con las prerrogativas del
gobierno central
"han podido y debido
Metrópoli". (16)

constituirs~

por sí mismos a ejemplo de los de la

Pero, a pesar de que el gobierno Central había proclamado tales
principios, en la práctica los desconocía y el viejo sistema seguía en
pie: prueba de ello era el reciente envío de un Virrey al Plata.
En esta contradicción, Buenos Aires tenía un argumento serio
para no reconocer a una autoridad que se le imponía. Pero había
más; en su proclema del 1. 0 de febrero el Cabildo (17) sostuvo que
(15) Oficio de la ]unta de Buenos Aires al "Mariscal de Campo" F. X. Elío. Buenos
Aires, 21 de Enero de 1811. En Gazeta de Buenos Aires del Jueves 24 de Enero de 1811.
O. cit. Tomo II, pág. 64/ 5.
(16) Proclama del Cabildo de Buenos Aires al Pueblo de la misma Capital". Buenos
Aires, l. 0 de Febrero de 18ll. En Gazeta de Buenos Aires del Jueves 7 de Febrero de 18ll.
O. cit. Tomo II, pág. 95/ 6.
(17) Id. íd.

-46-

�pasaría por alto tal desacuerdo; que se elevaría por sobre toda la
animadversión que la persona de Elío podía inspirarle por su actuación anterior en estas regiones, pero que aún así debía rechazar
al Virrey, porque su autoridad emanaba de un organismo ilegalmente erigido; como los fundamentos , de tal ilegalidad -sostenidos
y demostrados en mayo de 1810- subsistían, sería absurdo&lt;aceptar,
con el reconocimiento de Elío, una medida del Consejo de Regencia
al que habían desconocido.
El Congreso de las Provincias, que reuniría las voluntades de
todos los pueblos, discutiría el problema y resolvería, a la vez que
erigiría una Constitución
a que debe estar vinculada la conservación del orden civil en estas regiones". (18)

El mismo 21 de enero, día en que la Junta respondía a Elío,
contestaba al enviado José Acevedo y Salazar con palabras muy similares pero agregando que el título con que se había presentado ofendía al Gobierno; de ahí que le pidiera se abstuviera de atentar contra
"la dignidad y decoro de estos países" reafirmando lo ya dicho de
que en el Congreso de las Provincias habrían de discutirse los derechos y deberes del pueblo y del poder legítimo que debía mandarlos,
sin que antes se pudiera prevenir el juicio. Mientras tanto consideraba la Junta que atendiendo un deber de razón y de política, era
necesario prescindir de los altercados (19).
Penetrado de esa resolución el enviado del Virrey se retiró a
Montevideo.
A pesar de las convicc.i ones que tenía Elío acerca de la forma
como debería solucionarse el conflicto del Plata, cifraba algunas esperanzas en la tentativa amistosa que había iniciado. De ahí que el
fracaso lo sorprendiera en cierto punto; así lo manifestó:
"Desde el momento de mi arribo a esta Ciudad, he dedicado todos mis
conatos, en cumplimiento de la justa obligación que por el carácter de
Virrey me imponen las Leyes, de mantener en paz y quietud las Provincias
de mi mando, entablando con tan recomendable objeto una correspondencia
con la Junta de Buenos Ayres.
'
Pero el ningun fruto que de este afan he conseguido, me fuerza amanifestarlo a todos los buenos Españoles, que como interesados en la justa
causa, entraran en parte del sentimiento de que me ha llenado la contes·
tación que ha dado la Junta de Buenos Ayres a mis sinceras expreciones:
y al ver que por sus designios permaneceran obstruidas las negociaciones,
agitados los unimos, y en visible atraso los i.ntereses comunes". (20)

(18) Id. íd.
(19) Oficio de la lw•ta de Buenos Aires a. José Acevedo y Salazar. Buenos Aires, 21 de
Enero de 1811. Archivo General de la Nación Argentina, Buenos Aires. Gobierno Nacional
"Banda Oriental 1810-1811. S. X, C 1, A 5, N. 0 10. Pieza 5.
(20) "El Virrey de las Provincias del Río de la Plata manifiesta a todos los Leales
Españoles la correspo1tdencia que entabló por medio de un Parlamento con la ]unta de
Buenos Aires". Archivo y Biblioteca "Pablo Blanco Acevedo". S. B, A 6, N.0 11).

-47-

�La Junta por su parte, como ya lo hiciera el Cabildo el l.º de febrero, dictó una proclama atacando directamente a la persona del
Virrey:
"muerte, y desolacion - decía en ella- los sentimientos que abriga su
pecho; no aventuramos nuestros juicios, ya nos dió testimonios de esta
verdad qzumdo dixo "cortar la cabeza y ahorcar á todos los hijos del país
este es un hecho . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..
Siguiendo los intpetus de su fogosidad indiscreta creemos que tendrá el
atrevimiento -agregaba- de intentar atacarnos: él no pudo aceptar este
destino sino es con el animo resuelto de tomar posesion á viva fuerza, para
vengar como virey la justa repulsa que sufrió como subinspector". (21)

Y concluía incitando a los porteños que se dispusieran a esca:i;mentar el "infausto orgullo" del pretendido Virrey, para que aprendiera a su costa a temerlos y a respetarlos.
El Redactor de la Gazeta' de Buenos Aires, al insertar esta proclama, la precedió de un manifiesto dirigido al pueblo en el que
dejaba traslucir el ánimo con que en la Capital se recibía al ,nuevo
Virrey. Después de informar largamente sobre su actuación pasada,
consideraba que el Gobierno de España -destinado a perderlo todocon ese nombramiento, había elegido el peor camino, porque sabía
que Buenos Aires no admitiría a Elfo "ni como el último de sus ciudadanos" ( 22) .
En medio de este clima de tirantez fué que Acevedo y Salazar,
el 5 de febrero reinició desde Montevideo sus gestiones ante la
Junta de Buenos Aires. Lo hacía preguntándole si se había verificado
ya la reunión del Congreso encargado de decidir sobre el reconocimiento de Elfo, de acuerdo a lo que se le dijera verbalmente en la
conferencia del 21 de enero; o en su defecto, se le indicase cuando
se realizaría y la conveniencia o no de su nuevo traslado a aquella
Capital para informar personalmente al Congreso.
"Puedo de nuevo asegurar á VE. - concluía Acevedo- que las intenciones del Virey D. Xavier de Elío no son otras, que asegurar la felicidad
de estos paises, mantener el honor y decoro nacional, y dar un dia de gloria
y alegria á todo buen español; estando resuelto á hacer por su parte quantos
sacrificios sean imaginables para el logro de objetos tan importantes". (23)

A pesar de las aparentes buenas intenciones y tono amable con
que se presentaba el Oidor de Chile, la contestación, que por medio
de su Secretario Vieytes le dió la Junta, era terminante en cuanto
a que no debía intentar una nueva instancia para lograr sus propósitos:
(21) Proclama de la ]unta de Buenos Aires a los Porteños. Buenos Aires, Febrero
de 1811. - En Gazeta de Bu enos Aires del Jueves 7 de Febrero de 1811. Reimpresión
facsimilar. Edic. 1910, Buenos Aires. Tomo II, pá gs . 93/ 4.
(22) Manifiesto del Redactor de la Gazeta de Buenos Aires. En Gazeta de Buenos
Aires del Jueves 7 de Febrero de 1811. o. c. Tomo II, pág. 89.
(23) Oficio de ]osé Acevedo y Salazar a la ]unta de Buenos Aires. Montevideo, 5
de Febrero ele 1811. En Suplemento de la Gazeta de Buenos Aires del Jueves 7 de Febrero
de 1811. o. c. pág. 101 / 2.
Manuscrito original: en Archivo General de la Nación Argentina. Buenos Aires. Gobierno Nacional. "Banda Oriental 1810-14". S X, C 1, A 5, N. 0 11.

48 -

�"La Excma. Junta ha estrañado, el que V. sin caracter público que lo
autorize á entrar en contestacion con ella, le haya dirigido el oficio de 5
del corriente; y me ha ordenado prevenir á V. que en lo sucesivo se abstenga
de igual insulto". (24)

En Montevideo llamaría la atención el fundamento que ahora
esgrimía la Junta.
"Nadie podrá figurarse - se escribía por aquellos días · en La Plaza- que
una insinuacion tan inocente se mirase como insulto de la autoridad de la
Junta y que para colorir lo extraño de la ocurrencia hubiese dado con el'
arvitrio de negar al mismo embiado de SE. el caracter publico con que
poco antes fue recivido en Buenos Ayres". (25)

El Virrey había pensado, ateniéndonos a una publicación montevideana, en la siguiente forma:
"quando Elío se ve que la Junta por ultrajar su decoro, no respeta el de ella
misma, y por afectar fortaleza comete una groseria buelbe la mira al congreso,
cree sencillamente que esta Corporacion proxima a instalarse sea bastante
sabia para calcular los verdaderos intereses del Virreynato, y prudente para
evitarle males que no conducen a su prosperidad.
¿No es esta dijo, lá respetable Asamblea en cuias manos ban a poner
su destino los pueblos de la Banda Occidental? No es ella la que (en medio
de una contradiccion visible) mira la Junta como Juez pribatibo de mi
causa . .. no de la mia, ... de la causa de la Nacion, de la causa del Soberano? Sea pues ella quien lo decida, y abstengamonos de irritar la herida
con remedios infructuosos".

Pero, ante la respuesta pensaban los partidarios del Virrey:
"¿Qué derecho tenía para contestar con insultos a quien habla con moderacion, para consitar el odio publico, contra quien viene buscando quietud
y amistad?
Si Elío hubera pedido el reconocimiento de su autoridad a todo trance
enhorabuena (dirán ellos) que empeñados en sostener la nuestra le hubierais
reprendido su indiscrecion; pero quando el solo exige el sometimiento a las
Cortes generales del Reyno, y esto bajo unos partidos · llenos de dulzura,
vosotros no podíais dar la señal del rompimiento sin posponer vuestra sangre
a vuestros intereses". (26)

Con respecto a las acusaciones hechas en la Gazeta de la Capital,
se decía:
"¿Temiaís que Elío hiciera servir su poder para vengar antiguos resentimientos? T emiaís que su admición al V irreynato fuese el primer paso hacia
vuestro suplicio? Con prestaros a reconocer las Cortes representar un motibo
de tantos como alegaís para poneros al cumplimiento de sus ordenes, el decoro
quedaba cubierto, la fidelidad bien puesta, Montevideo precisada a una
( 24) Oficio de H. Vi eytes (Secretario de la ]unta de Buenos Aires} a losé A cevedo
y Salazar. Buenos Aires, 7 de Febrero de 1811. En Suplemento de la Gazeta de Buenos

Aires d el Jueves 7 de Febrero de 1811. o. c. pág. 103.
Ori ginal en Archivo Gene ral de la Nación Argentina. - Buenos Aires. Gobi erno Nacional "Banda Oriental 1810-14. S X, C 1, A 5, N. 0 10, p. 6.
( 25) "Resultado del Segundo Parlamento enviado por el Exctmo. Señor Virrey de
.las Provincias del Río de la Plata a la ]unta de Buenos Ayres". Imprenta d e la ciudad
de Montevideo 1811. Folleto en Archivo y Biblioteca " Pablo Blanco Acevedo". Monte·
video, S B, A 6.
( 26) Id., íd.

-

49 -

�espectatiba o admisticio de muchos meses; y nosotros libres del dolor con
que lloramos ... La ]unta sabe que Elío, lejos de pretender el Virreynato
ha prometido renunciarlo, volver a "la Peninsu"la, entregar el Baston que em·
puña y tomar otro que no ponga en duda el mérito de sri persona, ni haga
sospechosa la pureza de sus servicios". (27)

En cuanto a las respuestas de las autoridades de Buenos Aires,
se consideraba además en la Plaza de Montevideo, que ellas involucraban una contradicción.
" ... Que le queda pues al Congreso por deliberar? -se preguntabanla ]unta, y el Cabildo ya no han dicho quanto hay que decir en sus contex·
taciones en sus Proclamas, en su conducta? Luego la ]unta se ha usurpado
esas propias facultades que afectaba respetar quando dixo: "en en esa respetable Asamblea (hab"la del Congreso) se discutira y deliberara con toda
la plenitud de las luces y con 'odo al arvitrio de las voluntades . . . Luego, es
reo de un gran delito ... Grande! Sí: No puede ser mayor. Ha prevenido
la voluntad general de los Pueblos, ha encadenado su voto en el punto más
interesante . . .
Que Elío no tenga para nosotros más representacion que la de un Mariscal
de campo; que nunca debe unirse a nosotros, bien está, pero la ]unta lo
ha dicho, este negocio no es suyo es del Congreso ...
Nosotros entendemos que para decir, Elío no debe tocar la Silla que
oy ocupa la ]unta, nos tiene agraviados, hasta exaltar los animos. . . no era
preciso explicarse con una actitud que desacredita la imparcialidad del
escrito, y mucho menos digno nos parece el lenguage del Cabildo, ya por
lo rastrero de la exprecion, como por lo intempestibo de sus insectivos.
Si la question estaba pendiente todavía, o si se había di/ erido para el
Congreso, todas las cosas debían hacer pausa hasta tanto que declarada
la voluntad de todos como uniforme, y sabido que Elío aun insistía en sus
pretensiones, se pudiese declamar. . . prevenir al pueblo. . . excitar su ira
y considerarlo á derramar la sangre pacifica de sus hermanos . ..
Ya la guerra se enciende .. . Nuestro Xefe la contempla precisa ... " (28)

Estas actuaciones del Virrey, merecieron los plácemes de Carlos
Martínez de Irujo, quien el 22 de marzo escribió que había visto
"los pasos de conciliacion que V.E. dio inmediatam.te despues de su arribo,
en las cartas que dirigio á la ]unta que se llama Gubernativa provisoria
de Buenos Ayres, á la Aud.cia y al Cabildo de la misma Ciudad, y aunque
tenía bastantes antecedentes p.a no sorprenderme dela injusta repulsa que
V .E. ha encontrado en todos estos cuerpos, no ha dejado de serme muí
sensible". (29)

Paralelamente con las tratativas que Elfo inició ante las autoridades de Buenos Aires, se dirigió a la Príncesa Carlota y al Ministro
Inglés en Río de J aneiro, para tratar de obtener su intervención.
El 19 de febrero, en contestación, le prometía la Infanta que:
"El príncipe Regente" atendiendo su propio interés, estaba dispuesto a
socorrer a los gobernadores de Montevideo y del Paraguay, a cuyo efecto
Id., íd.
(28) Id. íd.
(29) Oficio del Marqué• de Casa lrujo a Elío. (N.0 7). Río de Janeiro , 22 de Marzo
de 1811. Archivo General de Ja Nación Argentina. Buenos Aires. Gobierno Nacional. "Banda
Oriental 1811-12". S X, C 1, A 5, N. 0 11, Cpta. 737.
Ordenación N. 0 18 en el Archivo Foto·copias de la Facultad de Humanidades y Ciencias
de Montevideo.
(2 7)

-

50 -

�repetiría las órdenes al capitan general de Rio Grande, para que diese todo
auxilio de tropas pedido por los. expresados gobernadores o el virrey
Elío". (30)

Sin embargo en este caso, a diferencia del anterior, Casa Irujo
reprochó a Elfo esta correspondencia, porque consideraba que
ella no encuadraba en lo que disponían las Reales Ordenes al
decir que los asuntos públicos no podían tratarse sino con el
Ministro; además consideraba también que el mantener relación
directa con Strangford era peligroso, por el uso que el Ministro inglés pudiera darle a algunas de sus expresiones, sin perjuicio de que
con ello también se destruía la alternativa que él le había planteado
en la siguiente forma:
1

"O V .E. considera aquel Pueblo y los que sellaman miembros de su
gob~i

f

o como verdaderam.te anexos y dependientes de la Metropoly ó nó:
en el primer caso, ni ellas tienen derecho para entenderse con V.E. en
derech.a sobre asuntos públicos ni V.E. con ellas, que nosea por mi inter•
vención y conducto ... Si por el contrario V.E. los considera como lndepend.tes dela Metropoly, es claro compromete el honor y buena fé desu
Nacion" (31)

Estas expresiones provocaron en Elfo una actitud de desagrado
porque
"nadie diria --contestaba- que V.E. la dirigia al Virrey delas Provincias
del Rio dela Plata ... " (32)

Afortunadamente para la causa de Montevideo, estas pequeñas
diferencias serían cerradas por Casa Irujo, en homenaje a la armonía
que debía reinar entre los representantes del gobierno Español, en
su oficio del 17 de abril ( 33) .

(30) Carta de la Princesa Carlota a Elío. 19 de febrero de 1811. EMILIO LozA "La
Campaña de la Banda Oriental", Cap. XV de HISTORIA DE LA NACIÓN ARGENTINA. Academia
Nacional de la Historia. Edic. "El Ateneo", 1941. 'Buenos Aires. Vol. V. Sec. 2.ª, pág. 574.
(31) Carta n. 0 2 reservada del Marqués de Casa lmjo a Elío. Rio de Janeiro, 16 de
febrero de 1811. Archivo General de la Nación Argentina. Buenos Aires. Gobierno Nacional.
"Banda Oriental 1811-12". SX, C 1, A 5, n. 0 11. Cpta. 769.
Ordenación 186-88 en Archivo Foto-Copias de la Facultad de Humanidades y Ciencias
de Montevideo.
(32) Oficio de Elío al Marqués de Casa lrujo. Montevideo, 7 de febrero de 1811. Ar·
chivo General de la Nación Argentina. Buenos Aires. Gobierno Nacional "Banda Oriental
1811-12". S X, C 1, A 5, n. 0 11. Cpta. 735.
Ordenación 12/ 14 en Archivo Foto-Copias de la Facultad de Humanidades y Ciencias
de Montevideo.
(33) Oficio de Casa lmjo a Elío. Río de Janeiro, 17 de abril de 1811. Archivo Ge·
neral de la Nación Argentina. Buenos Aires. Gobierno Nacional. "Banda Oriental 1811-12".
S X, C 1, A 5, n.0 11, Cpta. 740.
En Archivo Foto-Copias de la Facultad de Humanidades y Ciencias de Montevideo.

51 -

�II

FRACASO DE LAS NEGOCIACIONES
Las gestiones de acercamiento del Virrey no dieron el resultado
apetecido. ¿Estaban basadas en una posición síncera de Elfo? Creemos
que no, porque Elfo tenía un concepto formado, desde su retorno al
Plata, de la única actitud que llevaría a una solución. Si había transigido usando la mesura era porque en el momento las fuerzas de que
disponía las consideraba insuficientes. Bien claro se lo decía al Ministro
español en Río, el 7 de febrero:
"V.E. parece que desaprueba el que yo haya tentado el medio de suavidad en mis primeras correspondencias con la ]unta de Buenos Ayres, y
en este asunto por grandes que sean los talentos de V.E. no es posible que
pueda fundarse voto, porque para decidirlo era preciso tener a la vista, y estar
muy embevido en antecedentes, causas actuales, partidos, fuerzas contrarias,
fuerzas propias, recursos, y ultimamente instrucciones reservadas del govierno,
que todos juntos han obrado en mi conducta, y de todos los quales carece
V.E., de consiguiente no es del caso aunq.e seria facilisimo convencer a V.E.
delo ligeramente que ha discurrido en el particular.
Este es un negocio SJ Marqués en q.e es menester hablar poco, y obrar
mucho, la opinion ya esta formada, y no puede variar, es menester cortar el
miembro podrido, y por ello es preciso que corra sangre; desde que llegué
de Virrey lo he creido preciso, pero paraque amagar para no poder dar!
porque no cargarse de razón antes que tentar los últimos medios de la
fuerza!". (1)

Y a en los primeros días de febrero, en vista del cariz que iban
tomando las negociaciones, empezó el gobierno de Montevideo a dictar
medidas de previsión haciendo reunir en la Colonia las fuerzas al
mando de Michelena (2). El 12, ante lo insostenible de la situación,
Elfo decretaba oficialmente que, teniendo en ·c uenta las actitudes
hostiles de las autoridades bonaerenses que llegaban hasta el insulto
al Consejo de Regencia y
"en uso de las facultades, que el Rey me concede, y me autoriza la ley
como virey y capitan general del reyno, declaro en nombre de nuestro au·
gusto Soberano el Sr. D. Fernando VII, y la nacion, por rebelde y revolucionario el expresado actual tiránico gobierno de Buenos Aires". (3)

Esta declaración no comprendía a los :
"buenos españoles, que componen la leal y benemérita capital de Buenos
Ayres, y todo el Vireynato, porque me consta no han tenido parte directa en
la sediciqn formada por quatro facciosos enemigos del órden y de la tran·
quilidad". ( 4)
(1 ) Carta de Elío al Marqués de Casa lrujo. Montevideo, 7 de F ebrero de 1811. - Ar·
chivo General de la Nación Argentina . Bnenos Aires, Gobi erno Nacional " Banda Oriental
1811-1812". S X, C 1, A 5, n.0 11, Cpta. 735, n.0 2.
Ordenación N. 0 12/ 14 del Archivo Foto-Copias de la Facultad de Humal&amp;idades y
Ciencias de Mo,.tevid eo.
(2) Oficio de Vicente M. Muesas al Virre y Elío . Colonia 10 de Febrero de 1811. Archivo General de la Nación, Montevid eo; Arch ivo General Administrativo. Caja 735.

Carpeta: "1811, Documentos Diversos".

(3) Bando del Virrey Xavier Elío. Montevideo, 12 de Febrero de 1811. En Gazeta de
Buenos Aires del jueves 21 de m•rzo de 1811. O. cit., pág. 214.
(4) Id., íd.

-

52 -

�Inmediatamente, de acuerdo a las instrucciones de -Elío, se publicaba su proclama en los pueblos de la campaña ( 5) .
El mismo día comunicaba el Comandante de las fuerzas Británicas
de Estación en el Plata, Elliot, a los comerciantes ingleses en Buenos
Aires, que habiéndose negado a los pedidos de Elío, de hacer retirar
los buques británicos al puerto de Montevideo o Maldonado para
poder realizar mejor el bloqueo que pondría a Buenos Aires, era necesario, si querían contar con el apoyo de su escuadra, tomar una posición de neutralidad (6 ) .
La Junta de Buenos Aires reaccionó ante las medidas de Montevideo; el 14 dió una orden en que como represalia al cierre de los
puertos de la Banda Oriental a los buques procedentes de Buenos
Aires especificaba que:
"No se admitirá á entrada en nuestros puertos cargamento alguno que
venga de Montevideo sea qual fuere su procedencia hasta aquel puerto.
Ningzm buque nacional, ó extrangero con carga ó en lastre, viniendo de
Montevideo, será admitido, á excepcion de los de la nacion y comercio de
S.M.B.". (7 J

La lucha ya estaba radicalmente planteada ante estas resoluciones,
cuando el 15 de febrero Artigas salía para Buenos Aires.
El proceso ·de reacción que se venía gestando, culminaría el 28
de febrero con el levantamiento de Asensio. Los éxitos militares de
las fuerzas insurrectas -protegidas por el gobierno de Buenos Airescontinuarían acrecentándose y restando posibilidades en la campaña
al gobierno de Montevideo.
Por eso Elío, ante la escasez de material humano para enfrentar
la situación, ordenaba a los españoles difundidos en la Banda Oriental
que se alistasen en sus filas. Aquellas dificultades eran tantas, que
llegaba a conceder amnistía a los que habiendo "desertado de los
Bageles o cuerpos" eran reclamados por la ley. Solo permitiría eximirse de esta obligación por medio de un rescate pecuniario a los que
"p.r la avanzada edad, ó ciertas obligaciones"

imperiosas no pudieran cumplirla. Pero
"El q.e faltare á tan sagrada obligacion, sera perseguido, y tratado como
un verdadero desertor con todo el rigo'í- de la Ley, y sera indigno del nombre
de Español" (8)

(5) Oficio de D. Bonifacio García a Elío. Febrero, 17 de 1811. Archivo General de
la Nación, Montevideo; Archivo General Administrativo. Caja 735; Carpeta: "1811, Documentos Diversos".
(6) Comunicado del Capitán Elliot a los Comerciantes Británicos residentes en Buenos
Aires. A bordo de la Fragata de S.M. B. "Puercoespin" (Montevideo) 12 de Febrero de 1811.
En Gazeta de Buenos Aires del Jueves 21 de febrero de 1811. O cit., pág. 141.
(7) Orden de la ]unta de Buenos Aires. Buenos Aires, 14 de Febrero de 1811. En Gazeta
de Buenos Aires Extraordinaria del 18 de febrero de 1811. O. cit., pág. 12J.
(8) Proclama de Elio a los "Españoles que os hallais difundidos en la campaña . .. "
Montevideo, 4 de Marzo de 1811. - Archivo General de la Nación , Montevideo. Archivo
General Administrativo m/ o. Caja 732.

-

53 -

�El órgano oficial del gobierno de Montevideo, en su número del
12 de marzo, comentando los ataques en las publicaciones de la Junta
de Buenos Aires a la persona- del Virrey, asumiendo su defensa, hacía
un llamado a las armas, anticipándose a augurar el triunfo final de
su causa (9).
También las autoridades porteñas, dada la forma en que se hallaba
planteado el problema y teniendo necesidad de contar con todos los
hombres útiles para el manejo de las armas, ordenaba un alistamiento
general. Justificaba su resolución recordándoles que un pueblo que
tenía en su haber una sucesión de triunfos desde las orillas del Plata
hasta el Desaguadero, no podía permitir que sus provincias fueran
arrasadas por el espíritu tiránico de un Elfo.
"La necesidad exige -les 'decía- que los pueblos en masa empuñen
vigorosamente las armas". (10)

porque
"Puede ser, y acaso no está lejos que mendígue Elío el socorro de tropas
extrangeras". (11)

Al recrudecer el antagonismo con Buenos Aires, las preVIs1ones
de defensa del gobierno de Montevideo fueron multiplicándose para
buscar el sometimiento de la Campaña oriental. En una última alternativa, el 20 de marzo les ordenó a sus habitantes se retirasen a sus
casas para evitar que se les persiguiera, diciéndoles que
"La ]unta de Buenos Ayres, ni quiere, ni puede daros los auxilios de
soldados, y armas que os promete, porque ni los tiene, ni puede pasar ex·
pedicion alguna por el rio, que no sea desbaratada por los muchos barcos
armados con que le tengo inundado". (12)

y llegando hasta la amenaza les decía:
"mirad que á mi sola orden entrarán quatro mil portugueses". (13)

Persistiendo en su posición ordenaba que:
"Toda embarcacion del trafico del rio, q1ie navegue con patente de la
]unta de Buenos-Ayres, para donde quiera que fuese, será buena presa, con·
tando desde el dia de la publicacion de la guerra, al gobierno revolucionario
de Buenos Ayres". (14)

También prevenía a los buques extranjeros que hubiesen entrado
antes del 15 de marzo a los puertos insurgentes que, a su salida, de( 9) Gazeta de Montevideo del 12 de marzo de 1811 N. 0 11. - Biblioteca Nacional,
Buenos Aires, Reservado Dirección N. 0 28.260.
(10) Proclama de la ]unta de Buenos Aires. Buenos Aires, 20 de marzo de 1811. En
Gazeta de Buenos Aires del jueves 21 de marzo de 1811. O. cit., pág. 219.
(11) Id., íd.
(12) Proclama de Elío. Montevideo, 20 de marzo de 1811. Gazeta de Buenos Aires.
O. cit., T. II, pág. 253.
(13) Id., íd.
(14) Decreto de Elío. Montevideo, 23 de Marzo de 1811. En Gazeta de Buenos Aires
Extraordinaria del Lunes 18 de abril de 1811. O. cit., pág. 262.

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Primera y última pagina del Oficio, borrador de (Elio) al Marqués de Casa lrujo ,
exi•tente en el Archivo General de la Nación, Argentina, Bueno• Aire•

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56 -

1

�herían pasar por Montevideo para pagar los derechos correspondientes;
de lo contrario tendrían que atenerse a las consecuencias ( 15) .
Pero los que hubiesen llegado
"Después del dia 15 de este mes, dia en que se intimo á los
mercantes ingleses saliesen de ellos" (16)

buque~

serían considerados "buena presa".
Comprendiendo las repercusiones que esta disposición podría tener
en los que negociaban con Buenos Aires, la Junta, para evitar posibles
daños, la publicó inmediatamente en un número extraordinario de la
Gazeta, ofreciendo al mismo tiempo su auxilio a los que quisieran
armar "corsos" (17).
Si bien todas estas medidas de Elfo incidían en Buenos Aires,
sus palabras no dieron el resultado apetecido entre las autoridades
de aquella ciudad, porque ellas ponían en duda la posibilidad de que
Montevideo contara con la ayuda portuguesa (18 ) .
Entre tanto, la insurrección se expandía e intensificaba en el territorio oriental. El Virrey.sintiendo la necesidad de asegurarse algunos
de los puntos neul'álgicos, despachó a Vigodet para hacerse cargo de
la Colonia (19). En su reemplazo nombraba, como encargado del gobierno político de Montevideo, a Joaquín de Chopitea, reservándose
para sí el mando militar.
"Esta providencia ha sido inspirada - le decíu a! comunicarle su nombramiento al Alcalde del primero voto, el Virrey- por el riesgo de un movimiento que esperaba afligir los ánimos de todos". (20)

Sin embargo, las múltiples ocupaciones que debía desempeñar
Elfo en aquellas circunstancias le impedían atender el cargo que
ejercía e~ reemplazo de Vigodet, de gobernador militar; de ahí que lo
difiriera en manos del Brigadier Muesas. Así lo puso en conocimiento
de los Ministros de la Real Hacienda (21 ) y de los Cabildantes para
que tomaran las providencias del caso ( 22 ) . El mismo día de recibida
Id., íd.
Id., íd.
(17) Comentario sobre el Decreto de Elío de 23 de Marzo ele 1811. En Gazeta de Buenos
Aires Extraordinaria del Lunes 8 de abril de 1811. O. cit. , pág. 261.
(18) Id., id.
La Junta de Buenos Aires se respaldaba en la carta que el día 30 de enero de 18ll
(15)

(16)

le enviara Linhares, asegurándole, en nombre de S~ A. R. el Principe Regente, una posición
de neutralidad.
(19) Oficio de Vigoclet al Cabildo de Montevideo. Montevideo, 23 de Marzo de l8ll.Archivo General de la Nación , Montevideo. · Archivo General Administrativo. L:bro
568, f. 23.
A partir del 23 de marzo en cumplimiento de órdenes recibidas Vigodet oficiaba al
Cabildo poniéndose a su disposición.
(20) Oficio de Elío a Joaquín de Chopitea. Montevideo, 23 d e marzo de 1811. - Archivo General de la Nación, Montevideo. Archivo General Administrativo, Caja 735.
BAUZÁ en "Historia de la dominación Española" . (Documento de prueba N. 0 5, tomo III,
pág. 417), publica este documento fechado el día 24.
(21) Oficio del Virrey Elío al Mi11istro de Real Hacienda. Montevideo, 29 de marzo
de 18ll. - Archivo General de la Nación, Montevideo. Archivo General Administrativo.
Caja 735.
(22) Oficio de Elío al Cabildo de Montevideo. Montevideo, 29 de Marzo de 1811. Archivo General de la Nación, Montevideo. Archivo General Administrativo, Libro 570, fol. 35.

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57 -

�la notificación, el 29 de marzo, el Cabildo, sin hacer objeciones, se dió
por enterado de aquella resolución (23).
Teniendo presente el incremento que tomaba la rebelión en la
Banda Oriental, la Junta, con el propósito de favorecer y organizar su
desenvolvimiento, aumentaba el envío de tropas hacia aquel territorio;
y para conseguir una mayor cohesión de todos los grupos dispersos, encabezados por pequeños caudillos, mandó a José Artigas y Rondeau. En
cumplimiento de su misión, el 11 de abril, Artigas, desde el Cuartel
General de Mercedes, proclamaba a "sus leales y esforzados compatriotas de la Banda Oriental del Río de la Plata" asegurándoles que
su problema ocupaba el
"primer lugar en las
Ayres"

elevada~

atencionese de la Excma. ]unta de Buenos

y como desmentido a "las fabulosas expresiones" del Virrey en su
proclama del 20 de marzo (24) les presentaba el hecho concreto de los
hombres, municiones y dinero que acababan de llegar a Mercedes enviados por el gobierno de la Capital.
"Union, caros compatriotas -concluía- y estad seguros de la vic·
toria" (25)

¿Era exacto que Buenos Aires había logrado burlar el bloqueo?
Michelena da la respuesta en carta que desde Colonia dirigió a Salazar
el 23 de abril, al decirle que de acuerdo a datos precisos del comandante de la Aranzazú habían pasado de 700 a 800 hombres el Paraná.
"por desgracia -escribía- los principales punto que debían hace mucho
tiempo estar bloqueados no lo están . .. "

y terminaba agregando que si no se le enviaban buques de refuerzo
esas tropas pasarían inevitablemente a sitiar Montevideo (26).
Reconociendo Elío que el punto fundamental para la consecución
del triunfo estaba en la campaña oriental, buscó con eguirla, cuando
ya no había logrado retenerla. Trató de limitar claramente los bandos
a fin de facilitar sus medidas; así el 23 de abril dió una licencia a
los que quisieran pasar a Buenos Aires,
(23) Oficio del Cabildo al Virrey Elío. Montevideo, 29 de Marzo de 1811. Archivo
General de la Nación, Montevideo. Archivo General Administrativo. Caja 735
Llama la atención que una disposiciós de esta importancia, sobre todo en aquellas circunstancias no baya sido certificada en las Actas del Cabildo.
(24) Comentario de la Proclama de Elío del 20 de Marzo de 1811. En Gazeta de Buenos
Aires del Jueves 4 de abril de 18ll. O. cit., pág. 352.
(25) Proclama de José Artigas a "Leales y es/orzados compatriotas de la Banda
Oriental del Río de la Plata ... " Cuartel General de Mercedes ll de Abril de 1811. En
Gazeta de Buenos Aires del Jueves 9 de mayo de 18ll, o cit., pág. 363.
(26) Carta de Angel de Michelena a Salazar. Colonia 23 de abril de 1811. En Gazeta
de Buenos Aires, o cit., pág. 406/ 8.
(27) El 22 de abril Elío proclamó al Pueblo de Canelones ordenándole que repusiera
las autoridades constitucion1les leales a Fernando VII bajo pen1 de ejemplar castigo. Ello
es nna prueba más de las intenciones de Elío.
Proclama de Elío al Pueblo de Canelories. Montevideo, 22 de abril de 1811. Archivo
General de la
ación. Montevideo. Archivo General Admini•trativo. Caja 735, Carpeta:
"1811, Documentos Diversos" Borrador.

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58 -

�"y ninguno será tan osado, que se atreva á perturbar su marcha el que guste
irá, Y o se lo prometo, haganme saber su intencion". (28)

Pero esta aparente benevolencia -que escondía el interés ya roen·
cionado- tenía un límite de ocho días:
"quanáo hubiesen concluido. Desgraciado del que intente unirse á los insurgentes. Un dogal reemplazara irremisiblemente a aquella generosidad". (29)

¿A qué respondían estas disposiciones del Virrey? La respuesta
ya está dada: un último intento desesperado de someter a su gobierno
la campaña, fuente vital de sus posibilidades.
En efecto, ella ya no le pertenecía; palabras de hombres del gobierno de Montevideo lo testimonian:
" ... los insurgentes - Michelena le decía a Salazar- que componen todos los
hombres habitantes de ella -la campaíuz .. . - su adhesion hácia nosotros que
es ninguna ¿quién es un solo hombre, ó persona, pues ni mugeres que todo
lo hablan, nos vienen a dar noticia alguna? ni hay quien se atreva á salir
para investigarlas". (30)

Buenos Aires, también había reconocido la importancia de la campaña al nombrar a Artigas y Rondeau jefes de los insurgentes, intentando así dar la consistencia necesaria a la efervescencia campesina.
En una nueva alternativa para conseguir esa supremacía, buscaba
más tarde minar las fuerzas de Monievideo --en conocimiento tal vez
de sus diferencias intestinas- tratando de obtener la deserción de
dos de sus principale hombres: Vigodet y Michelena (31). Ese es el
origen de los oficios que Belgrano les dirigiera a ambos el 27 de abril.
Al primero proponiéndole que se pasase a sus filas le decía:
"que si abandona el partido inicuo de la guerra civil en que tan infelizmente lo ha envuelto un hombre sin autoridad, sin representación legítima . ..
sus honores, sus distinciones, sus sueldos les serán satisfechos y el nombre
de buen español, amante á su rey Fernando VII y legítimos sucesores no
lo perderá . .. " (32)

Vigodet desde la Colonia, donde había llegado a fines de marzo,
( 33) le respondió dignamente y uperponiendo a las diferencias per·
sonales su obediencia de funcionario español se negó rotundamente
a oír la proposición para concluir volviendo la oración por pasiva. (34)
(28) "El Virrey y Capitá11 Ge11eral de las Provincias del Río de la Plata a los habi·
tantes de Montevideo y de la Banda Oriental" (XIÍvier Elío). Montevideo, 23 de Abril de
1811. Gazeta de Buenos Aires o/ cit. Tomo II, pág. 357.
(29) Id., íd.
(30) Carta de Micheleria a Salazar. Colon ia, 23 de Abril de 1811. En Gazeto de Buenos
Aires. O. cit., pág. 406/ 8.
(31) Carta de B elgrano a Michelena. Mercedes, 27 de Abril de 1811. MusEO MtTRE:
"Documentos del Archivo de Belgrano". Tomo III, pág. 351. Edic. 1914, Bu enos Aires.
(32) Carta de Belgrano a Vigodet. Mercedes, 27 de abril de 1811. MusEo MITRE: "Do·
comentos del Archivo de Belgrano". Tomo III, pág. 351. O. cit.
Este y el anterior documento fueron publicados en el .0 20 de la Gozeto de Monte·
video del 14 de marzo de 1811.
(33) Oficio de ]. Primo de Rivera al Virrey Elío. Corveta Mercurio á lo vi sto de lo
Colonia del 29 de Marzo de 1811. Archivo General de lo ación. Montevideo. Archivo Ge·
neral Administrativo, Caja 735.
('34) Carta de Vigodet a Belgra1w. Colonia 3 de Mayo de 1811. Mu SEO MtTRE: "Do·
comentos del Archivo de Belgrano". O. cit. T . IU, pág. 352.

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59

�111

PERÍODO DE MAYO
Temiendo las graves repercusiones que en el comercio inglés
pudiera tener la conmoción en el Plata, Lord Strangford ofreció el 20
de abril su mediación a las partes en lucha.
A Elío le escribía:
... me doy prisa a ofrecer á VE., del modo mas afectuoso, sincero, y en
nombre de mi Corte, la asistencia y buenos oficios del Gobierno Britanico,
para el objeto de obtener una amistosa composición, de las disputas que se
han movido entre la Espaiía 'f el Gobierno de Buenos Ayres".

Si se convenía con sus proposiciones el primer paso a darse sería
el de un armisticio con Buenos Aires en el que se estipularía el regreso
de las expediciones enviadas por la Junta y el cese del bloqueo; el
acuerdo podría ser afianzado por el Comandante Británico en el Plata
y su duración se limitaría hasta la conclusión del ajuste de todas las
diferencias pendientes entre España y sus colonias. Si el gobierno de
Buenos Aires rechazara estas cláusulas, la aceptación por parte de Elfo
no le aportaría desventajas, porque en aquel gobierno recaería toda
la responsabilidad futura (1).
Ldénticas palabras empleaba para con la Junta - pero, diplomáticamente a fin de evitar complicaciones para más adelante, dejaba
especial constancia que sus pretenciones no involucraban una intervención de su gobierno en los asuntos internos de la monarquía española, sino que las planteaba a solo título personal; y señalaba las
ventajas que para el desarrollo del comercio de Buenos Aires tendría
la paz y la
"remocion de toda disposición á intervenir en los negocios de la América
española, que puede haberse tenido por otro estado, baxo la influencia de
los recelos excitados por los movimientos militares, y procedimientos políticos de sus vecinos". (2)

Días después la Junta, aún reconociendo la buena fe del Embajador inglés para solucionar el conflicto, rechazó la mediación. Contestando sus aseveraciones le decía:
"que el bloqueo puesto por el general Elío, mas es en perjuicio de los inte·
réses de la Gran Bretaña y de la España misma, que de los nuestros . .. "

y que no podía aceptar el armisticio que se le proponía porque:
"entre tanto le daba curso á la negoci.acion debería quedar el general Elío
•( á lo menos en la parte que ocupa) con toda la investidura de virey que le

dió la ]unta de Cadiz. Pero ya debe conocer V.E. que esto envuelve una con(l) Oficio de Lord Strangford a Elio. Río de Janeiro 20 de abril de 1811. En Gazeta
de Montevideo Extraordinaria del 8 de Mayo de 1811 N. 0 16, pág. 101/ 4. Biblioteca Nacional.
Buenos Aires. Reservado Dirección . 28.260.
(2) Oficio de Lord Stranford a la ]unta de Buerios Aires. Rio de Janeiro 20 de abril
de 1811. En Gazeta de Buenos Aires Extraordinaria del 15 de Junio de 1811. O. cit., pág. 478.

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60-

�trariedad de principios. Elío y el tribunal ilegitimo de donde deriva su au·
toridad, vendrían á quedar triunfantes sobre nuestros derechos antes de
terminarse la disputa".

Además, continuando firme en sus convicciones de igualdad
frente a la Metrópoli que provocaron la dilación al reconocimiento
del Consejo de Regencia,
"La ]unta ---{lgregaba- no encuentra razones que califiquen por ahora
la oportunidad de esta medida. La península no es mas que una parte de
la monarquía española, y esta tan estropeada que sería una concesion bien
gratuita ponerla en igualdad con la América. Por consecuencia de este prin·
cipio, ni la península tiene derechos al gobierno de América, ni esta al de
aquella".

Y hábilmente terminaba poniendo a Strangford en una alterna- .
ti va de difícil solución cuando le decía:
"Para que el gabinete ingles pudiese hacer los oficios de un mediador
imparcial era preciso reconociese la reciproca independencia de estos es·
tados. De otros modo poseído el gabinete britanico con la idea de nuestras
degradacion, no sería extraño que fuese el fruto de esta negociacion darsenos por favor mucho menos de lo que se nos debía por justicia. Resulta
de aquí, que hasta tanto no nos sea notorio el juicio de la nacion britanica
debe suspenderse todo ulterior procedimiento". (3)

Paralelamente a esa correspondencia la insurrección seguía. Era
necesario que Montevideo buscara una solución; de ahí que percatándose Elío de la trascendencia que dentro de las fuerzas insurrectas tenía Artigas, intentó por medio de un comisionado obtener
su adhesión.
"El insulto que se le hace á mi persona -recibió como respuesta el mediador Pereyra- y á los honrosos sentimientos que respiro con la comision
que ha tenido vmd. la avilantéz de conferir a D. Manuel Villagran, es indigna
del carácter suyo, como de mi contestacion". (4)

Y Artigas -en actitud opuesta a la que pocos días antes había
tomado Vigodet con el emisario de Belgrano ( 5 ) - remitió para Buenos
Aires a Villagrán con las " seguridades" correspondientes para que
fuera juzgado por la Junta.
Desestimada la proposición del Jefe hispano, Artigas continuó su
marcha hasta Canelones y el 18 de mayo en Las Piedras derrotaba
al Brigadier Posadas.
El Virrey, percibiendo el carácter decisivo que para la definición
de la lucha tenía esa batalla, cambió su tono agresivo - buscando ganar
tiempo, en la espera de posibles refuerzos que le facilitasen la detención del avance de los insurgentes más acá de Las Piedras- y
con la esperanza del giro favorable que podría tener la mediación
(3) Junta de Buenos Aires al Sr. Embaxador Lord. Strangford. Buenos Aires 18 de
Mayo de 1811. En Gazeta de Buenos Aires Extraordinaria del 15 de Junio de 1811. O. cit.,
pág. 481.
(4) Oficio de Artigas a Antonio Pereyra. Campamento de Sta. Lucia, 10 de mayo
de 1811. En Gazeta de Buenos Aires Extraordinaria del 29 de Mayo de 1811. O. cit., pág. 437.
(5) Oficio de Vigodet a Belgrano. Colonia 3 de Mayo de 1811. MUSEO MITRE: " Do·
comentos del Archivo de Belgrano". O. cit. Tomo III, pág. 352.

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61 -

�inglesa -en desconocimiento tal vez de la respuesta categórica que
diera la Junta a Lord Strangford- parlamentaba a Artigas para notificarle que como tenía
"entabladas negociaciones con la Junta de Buenos Ayres por el conducto
del capitan de navío ingles Heivvod'' (6)

correspondía una suspensión de hostilidades interín se arreglaba la
actual situación.
Pero sus esperanzas se vieron frustradas inmediatamente. Artigas,
oído el parecer de los señores oficiales, le respondió que como dirigía
sus tropas por orden del superior gobierno no podía por propia decisión detener su avance; por otra parte, estaba seguro ello no sería
del agrado del gobierno de Buenos Aires. Pero concluía, que si sus
protestas humanitarias fuesen sinceras
"entre V.E. en negociaciones conmigo, que bien penetrado de los deseos de
la Excma. Junta daré á V.S., y á ese pueblo una nueva prueba de sus miras
generosas y pacificas . .. "

eso sí, sobre la condición necesaria de:
"que sea reconocida la autoridad de la Excma. Junta Provisoria de estas provincias por ese pueblo, y que lleve á élla, sus votos por medio de un r~
presentante .. . ". (7)

Su rechazo implicaría la continuación del ataque a la Plaza de
Montevideo.
Lnstalado ya en el Campamento del Cerrito, al día siguiente José
Artigas se dirigió por un parlamento a Elío, e insistiendo en sus conceptos de entablar una negociación para la rendición de la Plaza lo
hacía responsable por las consecuencias funestas que pudieran resultar
si no se se aceptaban sus condiciones (8).
Conjuntamente Artigas ofició al Cabildo de Montevideo. Tiene
interés subrayar en esta actitud, porque posteriormente será inclinación particular del Jefe de los orientales, _el respeto y confianza que
demuestra hacia esa institución.
Solicitaba su intervención en mérito al concepto que tenía de que
"Entre quantas autoridades ha creado la politica no hay alguna ni mas
honrosa, ni mas sagrada que la de los cabildos. . . pero tampoco hay alguna
que denigre mas los nombres de los que abusan de ella, ó abandonan los
deberes que les imponen".

Y concretaba su pensamiento diciendo:
"gloria eterna, ó eterno oprobio".

( 6) Oficio de Elío a ]osé Artigas. Montevid eo 20 de mayo de 1811. En Gazeta de
Buenos Aires Extraordinaria del martes 18 de Junio de 1811, o. cit., pág. 497.
(7) Oficio de ]osé Artigas a Elío. Campamento del Cerrito de Montevideo, 20 de Mayo
de 1811. En Gazeta de Buenos Aires Extraordinaria del 18 de Junio de 1811. o. cit., pág. 498.
(8) Oficio de ]osé Artigas a Elío. Campamento del Cerrito de Montevideo, 21 de Mayo
de 1811. En Gazeta de Buenos Aires Extraordinaria del 18 de Junio de 1811. o. cit., pág. 499.

-62 -

�He ahí el dilema de su actividad.
Por ello creía que el Cabildo si cumplía con su deber, orr1a las
proposiciones que como jefe de las tropas le dirigía para evitar que
todo el peso de las desgracias cayera sobre el pueblo de Montevideo.
"Dichosos desaciertos los que dexan tiempo y experiencia, aunque triste,
para evitar otros mayores! ... ".
"Pero si sórdo á las voces de la humanidad, quiere aun V .E. aumentar
los males que afligen á esos habitantes, cuyos sagrados derechos representa,
protesto que V.E. será particularmente responsable de los daños que resulten,
y que experimentará todo el rigor de la justicia ... ". (9)

El resultado de estas actividades del Jefe sitiador fué negativo

a

"ambos sordos
las voces de la humanidad, justicia, y sobre todo de la
necesidad, despreciaron" (10)

sus avisos. Elfo contestó verbalmente que no se rendiría, y ordenó al
oficial parlamentario que se retirase inmediatamente.

Planteadas así las cosas, el Virrey buscó una vez más, y por otros
caminos, detener el avance insurgente. En espera del resultado que
tendría la misión confiada a su secretario Esteller a Río Grande para
obtener el refuerzo portgués, aceptaba la mediación de Strangford en
cuanto era un recurso para ganar tiempo; por eso aseguraba al Capitán Heywood que estaba pronto a entrar en cualquier n egociación
que no comprometiera el honor de la Nación española, protestándole
que si su persona fuese un ob stáculo p~ra llegar a una solución estaha
dispuesto a abandonar el cargo (11).
( 9) Oficio de José Artigas al Ca bildo de Montevideo. Cuartel Gen eral del Cerrito
de Montevideo, 21 de Mayo de 1811. En Gaze ta de Buenos Aires d el Ju ev es 20 de Junio
de 1811. o. cit., pág. 504 . .
(10 ) Oficio de José Artiga• a la Junta Gubernativa de las Provincias del Río de la
Plata. Campamento del Cerrito de Montevideo, 3 de Mayo de 1811. Gazeta de Buenos
Aires. O. cit. T. II, pág. 496.
( 11 ) Oficio de F. X. Elio &lt;J Lord Stran gford . M" ntevideo 26 d e Mayo de 1811. E. Rmz
Gu tÑAZU : "Lord Strangford y la Revolución d e Ma yo''. Buenos Aires 1937, pág. 191. ¿Había
entrado Elío por la senda de la paz como sostiene Ru.iz Guiñazú? Parecería que no. - La
demostración está en la misión Esteller, que en esos mismos días era enviada a Río
Grande. Es el propio Elío, por otra parte, quien se lo confiesa al Mini stro de Estado es-

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63 -

�A fines de mayo, partía desde Montevideo el Capitán de Fragata
D. José Obregón para tratar con la Junta y obtener que ella manifestase
"de un modo autentico, que medios creía necesarios para conseguir la paz
y tranquilidad tan perturbada". (12)

Iba también autorizado para hacerle saber al gobierno de Buenos
Aires, que el Virrey estaba dispuesto a hacer !'.!llantos sacrificios personales fuesen necesarios para conseguir el bien común, siempre y
cuando quedase a salvo el honor de la Nación.
Los últimos acontecimientos militares, tan decisivos para la causa
de Montevideo, habían motivado que Elfo volviera a ser el hombre
sereno y con el espíritu pronto. a la conciliación del 15 de enero. En
sus instrucciones decía a Obregón que podía asegurar a la Junta
"Que mi buena fée no encontra~ia obstáculo para proceder con candor
é imparcialidad á la terminacion de estos negocios, porque en los papeles
publicos se la haya zaherido é insultado tan cruelmente; pues que yo savia
señorear mis pasiones quanto la salud publica y bien del estado lo
exigían". (13)

Pero la altiva arrogancia e intransigencia del militar hispano no
se acallaban totalmente, ni aún en estas circunstancias. Así ordenó a
Obregón, que hiciese ver a la Junta que:
"los desgraciados sucesos ocurridos ultimamente en estas Campañas nada
influían contra la seguridad de esta Plaza, impenetrable á mucho mayores
fuerzas que las que amenazaban su asedio, y que mientras ella se sostubiese
como tiene y tendrá libre la navegacion, tenia yo arbitrios suficientes para
hacer interminable la guerra de la devastación y de la muerte".

Previno también al Capitán de Fragata que propusiese
"en obsequio del artículo princi¡&gt;al el establecimiento de un armisticio en
tanto se discutían y terminaban las proposiciones que el Gobierno de Buenos
Ayres determinase abrir, en cuyo armisticio por una y otra parte debía pro·
ceder; con la liberalidad y franqueza que eran consiguientes á una suspension
de Armas entre hermanos que conservan en su sangre los vínculos mas
estrechos del amor". (14)

Para facilitar el logro de sus afanes el 21 de mayo (15) presentaba al Capitán Heywood a Obregón, para que juntos pasasen a la
vecina Capital; con ello buscaba favorecer sus intentos, por la influencia que podía ejercer sobre la Junta el capitán inglés.
pañol: ''como ttnico arbittrio para salvar la Pla:=a" había enviado a su Secretario para tratar
con Souza y concertar con este jefe todo lo relativo al plan de ataque.
(12) Oficio de Elío al Ministro de Estado. Montevideo 28 de Julio de 1811. G. GALLINAL: "Correspondencia del Virrey Feo. Xavier Elío". REVISTA DEL INSTITUTO HISTORICO
Y GEOGRAFICO DEL URUGUAY. Tomo II, N. 0 2, pág. 937.
(13) Id., íd.
(14) Id., íd., pág. 938.
.
(15) Oficio de Elío al Capitán Heywood. Montevideo 21 de Mayo de 1811. - Archivo
General de la Nación Argentina, Buenos Aires. Gobierno Nacional "Banda Oriental 18101814". S X, C 1, A 5, N. 0 10, N. 0 46: Misión Obregón.

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64 -

�Primera y última pagina del Oficio, borrador, del Cabildo de Montevideo al Co11sejo
de Regencia, existente en el Archivo General de la Nación, Montevideo

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�En conclusión: el propósito de Elío, dada la situación apremiante
por que atravesaba Montevideo, era el de hacer un compás de espera
mientras se hiciera efectivo el prometido apoyo de De Souza. Esta
persuación la 'ratifican esas instrucciones a Obregón tendientes a obtener una suspensión de hostilidades; la misma proposición que hiciera días antes a Artigas y la aparente aceptación de la intervención
de Strangford.
El 25 de mayo, desde la Fragata Nereus surta en el Puerto de
Buenos Aires, notificaba Obregón a la Junta su llegada, insertando en
su oficio los poderes dados por Elío que lo autorizaban para tratar
de disminuir
"ó poner fin, á las presentes calamidades que afligen á los beneméritos
habitantes de este suelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . nada que degrade á
nadie; --agregaba- ni soy capaz de proponerlo, ni de someterme á ello:
pero todo se puede conciliar acorde con la dignidad y decoro de esa Excma.
]unta, y con el honor y sentimientos generosos del gobiemo que me dirige
á ella; convencidos de esos principios sagrados, V.V. E.E. deberán oírme". (16)

Buenos Aires además de tener conciencia cierta de la situación privilegiada en que se hallaba frente al enemigo dados los últimos
triunfos militares en la Banda Oriental y los recientes acontecimientos
favorables a su causa en A unción y Corrientes (17), no creía en las

amistosas proposiciones del Virrey. Así surge del oficio que el 5 de
junio enviara al Conde de Linhares:
"A formar juicio de sus expresiones Solo lo movía el Amor de la humanidad, y el deseo de que terminasen las calamidades dfi una guerra devastadora entre miembros de una misma familia. A VE. como a todos deberán
serle sosprechosas estas protestas de sensibilidad, reflexionando que quien
las hace es el author de tantos males en el momento mismo que advierte su
impotencia. En efecto el General Elío esperó a mostrarse compasivo dos
días despues que mil hombres de sus mejores tropas fueron muertos, dis·
persos y vencidos a discreción en el lugar de las Piedras por otros tantos
de nuestros Soldados, que aunq.e mal armados y en situación menos ventajosa tenían desu parte la buena causa y la superioridad de su valor. Hacía
algunos meses que este despota fogoso nos trataba con tanto rigor como
desprecio . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . De un instante a otro
baxa de tono y proclama su amor y su fraternidad en obsequio de aquellos
mismos que se complacía en insultar". (18)

Y en especial consideraba Buenos Aires que esa mudanza en el
proceder de Elío no podía ser sino la consecuencia del estado del pueblo
de Montevideo, "precipitado en mil desdichas".
(16) Oficio de losé Obregón a la ]unta de Buenos Aires. Fragata Nereus surta fuera
del banco de la ciudad de Buenos Aires. 25 de Mayo de 1811. En Gazeta de Buenos Aires
del jueves 30 de Mayo de 1811. O. cit., pág. 441. Original en Archivo General de la Nación
Argentina, Buenos Aires. Gobi erno Nacional "Banda Oriental 1810-1814". S X, C l, A 5,
0
•
10; N. 0 46 Misión Obregón.
(17) Comentarios sobre el Parlamento de José Obregón en Gazeta de Buenos Aires
del 30 de Mayo de 1811. Oc. cit. T. 11, pág. 443. En dicho comentario se establece que en
su contestación a Obregón ln Junta tuvo en cuenta , de manera especial, los últimos acontecimientos ocurridos en Asunción y Corrientes.
(18) Oficio de la ]unta al Conde de Linhares. Buenos Aires 5 de junio de 1811. Ar·
chivo General de la Nación Argentina, Buenos Aires. "Portugal y Brasil 1810-1818" . S X,
C 1, A 6, N.0 9. Original trunco, completado con Borrador existente en: Biblioteca Na·
cional, Buenos Aires; manu scrito N. 0 375.

-67-

�Por eso su respuesta a Obregón fué categonca: la única base que
ella consideraba aceptable para restituir la tranquilidad y unión de
los pueblos, era que Montevideo reconociera
"el gobierno superior de la capital y provincias unidas, elf. cuyo caso será
restituido al pleno goce de su antigua union, comercio y demas relaciones
de que antes gozaba, en los propios terminos con que se reconocen hoy las
dichas provincias unidas".

Sus concesiones sólo alcanzaban a ofrecer un indulto general de
personas y propiedades y a la aceptación del canje de oficiales pro·
puesto por Obregón. Pero exigía que e tratase a los prisioneros con
la "humanidad debida a su condición" y que el Capitán W arnes, parlamentario ante Velazco, fuese, puesto de inmediato en libertad y
remitido a Buenos Aires (19).
En el ya mencionado oficio a Linhares la Junta explicaba la razón
de su respuesta a Obregón; por qué, aunque con ventajas sobre su
enemigo como para imponerle la ley, se contentaba
"con que el General Elio se retirase a España según prometió su parlamentario y que la ciudad de Montevideo destinase dos sujetos de su con•
fianza con quienes trataríamos de un amigable convenio.
Esta era en Sumario la contextacion que había preparado esta Junta,
---{lgregaba- quando un accidente inexperado le hizo ver que convenía otra
mas peremptoria.
Por una posta de Corrientes supo de cierto que aquella Ciudad se hallaba
libre de sus opresores europeos, y que despreciando toda la Provincia del
Paraguay sus clamores interesados para adherirse a los principios de la
justicia y del honor, hacía esfuerzos decisivos a fin de abatir su preponde·
rancia, y seguir el curso que el destino abría a las demás. La Junta creyó
que esta unanimidad de sentimientos dirigidos a consolidar el acto de nuestra
asociación política no le dexaba otro recurso a un pequeño Pueblo como
Montevideo aislado en el recinto de sus murallas que el de unirse a esta
gran familia de quien es miembro.
En esta virtud concibio la Junta en tales terminos su respuesta que
exigiendo su reconocimiento ([a este govierno le]) ( dexaba todo entero el
capital de) sus derechos y prerrogativas". (20)

La misión había fracasado. Elío informándole al Ministro de
Estado al respecto, le decía:
"El Gobierno de Buenos Ayres ha sido y és absolutamente incapaz de
adoptar partidos justos, liberales, y generosos. . . una continua serie de insultos á la autoridad Soberana y á su persona, es el vnico fruto que se há
sacado de esta Comision". (21)
(19) Oficio de la Junta de Buenos Aires a José Obregón. Buenos Aires, 27 de mayo
de 1811. En Gazeta de Buenos Aires del Jueves 30 de Mayo de 1811. o. cit. T. II, pág. 445.
Original en: Archivo General de Ja Nación Argentina, Buenos Aires. Gobierno Nacional
"Banda Oriental 1810-1814" S X, C 1, A 5, N. 0 10, N. 0 46, Misión Obregón.
(20) Oficio de la Junta al Conde de Linhares, Buenos Aires 5 de junio de 1811. Archivo General de la Nación Argentina, Buenos Aires. "Portugal y Brasil 1810-1818" S X,
C 1, A 6, N. 0 9; original trunco, completado con borrador existente en: Biblioteca\ Nacional, Buenos Aires, manuscrito N. 0 375.
(21) Oficio de Elw al Ministro de Estado. Montevideo 28 de Julio de 1811. G. GA·
LLINAL: "Correspondencia del Virrey . .. ". REVISTA DEL lNSTIT TO H1STORICO Y GEOCRAFICO
DEL URUGUAY. Cit. Tomo II,
.0 2, pág. 939.

68

.J

�El resultado negativo del intentado canje de pns10neros echaba
por tierra una de las ventajas que había pretendido obtener Elfo con
su misión: gastar sus exhaustas provisiones de víveres sólo en la alimentación de hombres útiles para su causa.
Por eso días después el gobierno resolvía que saliese
"un Buque con mas de 200 para echarlos en las costas de Bs. Ays. y livertarse del gov.no de este cuidado ... " . (22)

¿El Cabildo de Montevideo no se dió por satisfecho con el fracaso
de la misión de Obregón e intentó por su parte reanudar las tratativas? La respuesta afirmativa parecería ser posible si nos atenemos
a lo que relata Mateo Magariños; hablando de la materia dice:
"El Cavildo me ha llamado, y pedido dictamen, y le he contextado, q.e
ínterin la ]unta no reconosca las Cortes no se le puede prestar obediencia
y q.e aunq.e spre.esto traerá males pero q.e se evitan otros, y se esperan
ordenes de essa, -de España- pero no entran los de Bs. Ay.s p.r ello y será
forsoso conservarnos, y, morir antes q.e perder la dignidad de un Pueblo
Español y leal á su soberano". (23)

El 1. 0 de junio, Rondeau en el Campamento del Miguelete proclamaba a sus soldados incitándolos a doblegar a "la orgullosa Montevideo" al mismo tiempo que intimaba al Sr. Mariscal de Campo
D. Xavier Elfo (24) "por última vez" que si no prohibía la piratería,
trataba con mayor consideración a los prisioneros y ponía en libertad
al que fué parlamentario por Santa Fe, Capitán Stuar frente al comandante de la Aranzazú, usaría de una conducta recíproca; consciente de las ventajas que le aportaban los recientes acontecimientos
del Paraguay y Corrientes le daba el perentorio plazo de 3 horas para
que le respondiera (25).
Elfo lo hizo verbalmente por intermedio de un oficial, diciendo
que no entraría en negociaciones mientras no se le diese el tratamiento
de Virrey que le había acordado la Nación (26).

(22) Carta con anotaciones diarias. (Montevideo), mayo-junio de 1811. (Mateo Magariños). - Archivo General de la Nación, Montevideo. Fondo Ex-Archivo y Museo Histórico Nacional, Caja 8.
(23) Id., íd.
(24) Proclama de José Rondeau a los soldados. Cuartel General del Miguelete l.º de
Junio de 1811. En Gazeta de ·Buenos Aires Extraordinaria del 13 de Junio de 1811. O. cit.,
pág. 470.
(25) Oficio de Rondeau al Mariscal de Campo Elío. Cuartel General del Miguelete,
1.0 de Junio de 1811. En Gazeta de Buenos Aires Extraordinaria del 15 de junio de 1811.
O. cit., pág. 486.
(26) Oficio de ]osé Rondeau a la ]unta de Buenos Aires. Cuartel General del Miguelete, 3 de junio de 1811. En Gazeta Extraordinaria de Buenos Aires del 15 de Jnnio
de 1811. O. cit., pág. 485.

-

69 -

�IV

LA SITUACIÓN DE MONTEVIDEO
¿Cuáles eran las posibilidades de Montevideo para afrontar la
Insurrección?
Los documentos de la época son lo suficientemente explícitos y
numerosos como para llegar, sin duda, a una r espuesta: en la Plaza
había grandes dificultades.
El problema de las subsistencias tenía carácter grave. Por ejemplo,
en su sesión del 28 de abril el Cabildo

..

"considerando las ventajas que van tomando los insurgentes sobre esta vanda
que por la escases de tropas Y' gente en que se halla esta Plaza, se han
apoderado De la mayor parte de la Campaña y De los Pueblos De esta
]urisdiccion, y que se abanzaran á estrechamos al Corto recinto De la Plaza,
cortandonos todos los vastimentos precisos para la subsistencia'', ( 1)

acordó que debería hacerse presente al Virrey la necesidad de
tomarse medidas al respecto, para conseguir subsanar en algo los inconvenientes.
Elfo comprendió el problema; el mismo día respondió a la misión
Chopitea ordenando al Cabildo que para precaverse de las faltas que
pudiera sufrir la Plaza de renglones de primera necesidad como carne
y pan, se debería embargar la existente en los saladeros y el trigo de
las chacras. Como quería tener conocimiento de las medidas adoptadas
pedía que de lo actuado se le diera cuenta (2).
Encontrando acertadas estas disposiciones, el Cabildo estableció
que se llevasen a la práctica por medio del Alcalde de primer Voto (3).
Don Mateo Magariños, caracterizado vecino de Montevideo, en
una circunstanciada carta a persona residente en España da elocuentes
detalles de la angustiosa situación de la Plaza.
En este día - escribía el 20 de mayo- amanecimos citiados p.r los [n.
surgentes, de forma q.e ya no tubimos verduras, ni pan de afuera sino alguno,
q.e pudo escapar, y carne fresca los animales, q.e se tenían en corral''. ( 4)

Apreciaciones acordes con las anteriores fueron hechas en carta
de una persona que había pasado a las filas insurgentes el 2 de mayo:
" ... El comercio disgustado con la pérdida de su campaña, y mucho mas
con la escasez de carne, y mil otras privaciones que ahora experimentará,
sus habitantes ya antes de mi salida disimulaban con trabajo sus deseos de
la unión á nuestra causa". (5)
(1) REVISTA DEL Allcmvo GENERAL ADMINISTRATIVO. " Actas del Cabildo de Montevideo".
O. cit. - Acta del 28 de abril de 1811. Tomo Noveno, pág. 492.
(2) Oficio de Elfo, a Cabildo de Montevideo. - Archivo General de la Nación. Mon·
tevideo. - Archivo Gen eral Administrativo. Libro 570, N.º 52 .
(3) REVI STA DEJ, ARCHIVO GENERAL ADMINISTRATIVO. "Actas del Cabildo de Montevideo" .
O. cit. Acta del 28 de abril de 1811. Tomo Noveno, pág. 493.
( 4) Carta con anotaciones diarias desde el 10 de mayo al 10 de junio de 1811. (Mateo
Magariños). En Archivo General de la Nación. Montevideo. - Fondo Ex Archivo y Museo
Histórico. Caja 8.
(5) Carta de una persona que salió de Montevideo el 2 de mayo. San José 8 de mayo
de 1811. En Gazeta de Buenos Aires. O. cit. Tomo 11, pág. 430/ 2.

-70 -

.;,

�Previendo estas dificultades Elfo había ordenado al Comandante
del resguardo que no saliera de la Bahía
(

"en lo sucesivo ninguna embarcacion ya sea Nacional ya extranjera, con
cargamento de carne tasajo, interin esta superioridad no disponga lo
contrario". (6)

El 24 de mayo Vigodet ordenó al Cabildo que nombrara dos su·
jetos para que inspeccionaran las casas de quienes habían salido de
la ciudad, tomaran los víveres que en ellas estaban depositados y los
remitieran a los almacenes del gobierno (7).
El Cabildo, por su parte, abocado al estudio del problema de las
subsistencias, en su reunión del 13 de mayo trató un inventario que
se había hecho de
"los trigos, carnes tasajos q.e hay existentes en la ciudad extramuros y Bahía
a saber
Tasajo en el Pueblo .................... . ..... . 2330
ldem en el partido del manga ............ .... .. . 1786
ldem en los saladeros . ........ . ... .. . . ...... .. . 1875
ldem en la Bahia en 3 embarcaciones Americanas
qq. 40991
y 4 españolas · ................................ 3500,0
Trigo entre el Portan y Miguel.te Pantanoso y pueblo . . . . fanegs. 6000
Se puede suponer por un calculo mui aproximado que cada dia se consumen
dentro del pueblo y extramuros 100 faneg.s de trigo q.e a cada mes corresponden 3 0 fanegas y que en ese caso no hay mas trigo q.e p.a dos a 3
meses". (8)
(6) Oficio de Elío al Cabildo de Montevideo. - Montevideo 5 de mayo de 1811. Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo General Administrativo. Libro 570.
(7) Oficio de Vigodet al Cabildo de Montevideo. Montevideo 24 de mayo de 18ll. Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo General Administrativo. Libro 568.
Pieza 27.
(8) Inventario de los trigos, carnes y... Sala Capitular 'del Cabildo de Montevideo.
Montevideo 13 de mayo de 18ll. Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo Ge·
neral Administrativo. Libro 570.
Es presumible que la ración de pan oscilara entre 12 y 16 onzas. En el Archivo General
de la Nación, Montevideo, hay diversos documentos que repiten esas cantidades. Entre ellos
destacamos:
"A los Indibiduos Imbalidos de Montevideo
Cargo que deben sufrir dbos. Individuos p.a las raciones que tomaran en julio
ultimo.
Por ll29 L. de Pan que hacen las 716 raciones de Pan a 12 onzas y ll84 a 80
q.s q.l ......................... .' .. 1037
31 de Julio de 18ll.
(Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo General Administrativo.
Caja 732).
Borador de un pliego de cargo por raciones percibidas por el cuerpo de Pardos y
Moreno. Julio 31 de 1811.
"Por 2067 1Ai libras de Pan que hacen las 1520 raciones de 12 onzas ... .. ... . . . .. .
Montevideo 31 de julio de 1811.
(Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo General Administrativo.
Caja 732).
"José Batlle y Carreó: Asentista¡ de Víveres.
Ha suministrado para la manutención de las tropas del Cpto. de las Piedras p.r
-0rden del Gobierno.
5490 raciones de Pan Blanco de a 16 onzas a ll4 he.
el quintal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6286
20 de mayo de 1811.
(Archivo General de la Nación. ·Caja 734).

-

Montevideo. Archivo General Administrativo.

71-

�Resultando de la experiencia que los abastecedores no podían por
sí solos llenar las necesidades de la ciudad, a pesar del alivio que
tenían en las condiciones, el Cabildo previa anulación del contrato
existente con ellos, pidió al Virrey aprobación para que se permitiera
"dentro de 19 dias la venta libre dela carne á todos q.e quieran especular
en este Ramo, como en un negocio de libre comercio". (9)

Las medidas para tratar de hacer más viables las dificultades eran
continuas. Días después el Gobernador de Montevideo indicaba al Cabildo la manern como debían distribuirse las reses destinadas para el
abasto público:
,
"Para el pueblo, que recibira en el Muelle el comisionado que destine
al efecto el Exmo. Cabildo, y • conduciendose a la carnicería se vendera la
carne segun las reglas que se adopten, reses ... 10
Para el Hospital r.l que recibirá.. . 1/i.
Para las dotaciones de Marina que esten aquarteladas, lanchas, cañoneras y plana mayor... 3.
Para las guarniciones de la plaza con concepto a media libra por hombre
empleado, sin incluir enfermos ni inserviles . . . . . . . . 614
Para el Hosp. de Caridad . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . 14 (10)

El 26 de mayo, habiendo recrudecido las privaciones provocadas
por el sitio, se hizo una salida, bajo la protección de los fuegos de la
Plaza, para conseguir trigo; su resultado fué que se lograran
"meter dentro de la plaza ochocientas faneg.s de trigo de las Panaderías de
á fuera, q.e no fue mal socorro, y se estava levantando dos thaonas masi
p.a molerlo pues onse thaonas solam.te hay dentro de Murallas". (11)

Este sistema de aisladas escaramuzas fué un medio de frecuente
utilización por parte del gobierno de Montevideo. El 28 de mayo salía
"Vigodet con trop&lt;t y negros y algunas carretillas, y se metieron dentro
como mil faneg.s de trigo". (12)

A mediados de junio, con el propósito de repetir la operac10n,
solicitó Vigodet al Cabildo reuniese cuantas carretillas y esclavos tuviese para facilitarla. ( 13)
Este método proporcionaba un cierto alivio a los habitantes de
la Plaza. A él se unía el sistema, primero espontáneo y más tarde organizado, de fletar barcos que, valiéndose del dominio marítimo y fluvial
de la escuadra de Montevideo en el Plata, podían llegar hasta las
costas del Brasil para proveerse de cargamentos alimenticios destinados a la ciudad sitiada.
( 9) Oficio del Cabildo de Montevideo al Virrey Elío. Sala Cap[tular de Montevideo.
16 de Mayo de 1811. (Borrador). En Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo
General Administrativo. Libro 570.
(10 ) Oficio de Vigodet al Cabildo de Montevideo. Montevideo 3 de jnnio de 1811.
Archivo Gen eral de la Nación. Montevideo. Archivo General Administrativo. Libro 568.
( ll ) Carta con anotacione• diarias ..... ( Mateo Magariños). Cit. Archivo General d e
la Naci ón. Montevideo . Fondo: Ex Archivo y Museo Histórico. Caja 8.
(12 ) Id., íd.
(1 3) Oficio de Vigodet al Cabildo de Montevideo. Montevideo 12 de junio de 1811.
Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo General Administrativo. Libro 568, pá g. 32.

-

72 -

�Son vanos los comerciantes que pidieron en el mes de julio (14)
autorización al Virrey para pasar a aquellos puntos "en procura de
los frutos de abasto".
"ni por último puede ocultarse a VE . ni á nadie -decía ElíO. al Cabildo
el 9 de julio- los muchos permisos que he concedido auxiliados de recomendaciones especiales áquantos han solicitado pasar al ]aneyro, Río Grande,
Sta. Catalina y otras partes con el designio atraer toda clase de víveres aboca
para el abasto y consumo del vecindario, exigiendo fianzas correspondientes
para que los expresados permisos no se hiciesen nugatorios, y el dinero
extrahido de este Puerto volviese precisamente empleado en los objetos
referidos".

Y concluía el Virrey en su oficio señalándole al Cabildo que
"Si las antedichas disposiciones, y otras mas q.e he dado al intento
no han correspondido hasta hoy a mis intenciones y deseos; no es culpa
mia, con todo no ceso ni dejaré de tomar las medidas y recursos q.e crea
indispensables ... " (15)

En los primeros días . de agosto vió Elío cumplidos en gran parte
"sus intenciones y deseos" porque hasta autorizó la salida de tasajo
de la Plaza.
"Variadas las circunstancias considerablemente con la llegada de víveres
mucho mas preferibles en el aprecio comun q.e la carne tasajoJ y con la
seguridad de la mayor abundancia de ellos q.e espero de un día a otro
de Santa Catalina, Rio Grande, ]aneyro y de otras partes á virtud de mis
oportunas liberales disposiciones; creí ya necesario mitigar, y hacer paulatinamente menos gravosa al comercio la orden de 19 de mayo último, comensando por el permiso, q.e concedí antes, de ayer p.a q.e diese a vela
la Fragata Fina cargada de carne tasajo con destino a la Habana".

Así le decía al Ayuntamiento el 9 de agosto, al mismo tiempo que
le hablaba del proyecto
"en que p.r propio impulso me hallo entendido p.a q.e del Rio Grande.
vengan mensualmente las (carnes) que se necesiten con cuyo arbitrio lograre
así mismo - q.e el Publico no experimente en su salud las fatales resultas
q.e deben fundamentalm.te recelarse de un alimento de tasajo añejo desustanciado y acaso podrido". (16)

Simultáneamente Presas, en Río de J aneiro, respondía a los pe·
didos de Elío al conseguir que el Ptíncipe Regente diese una Real
Orden por la cual mandaba

(14) Solicitud q.e hace al Gobernador D. Antonio Rivera para pasar a Río Gra1'de en
procura de /rntos y abasto para la• Plaza. Montevideo 17 de julio de 1811. Archivo General
de la Nación. Montevideo. Ex Fondo Archivo y Museo Histórico. Caja 8.
Solicitud que hace D. losé Falson con el mismo objeto. Montevideo 20 de julio de 1811.
Archivo General de la Nación. Montevideo. Ex Fondo Archivo y Museo Histórico. Caja 8.
(15) Oficio de Elío al Cabildo de Montevideo. Montevideo 9 de julio de 1811. Archivo
General de la Nación. Montevideo. Archivo General Administrativo. Libro 570.
(16) Oficio de Elío al Cabildo de Montevideo. Montevideo 9 de agosto de 1811. Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo General Administrativo. Libro 570.

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73 -

�"a todos los Governadores, y servicios de la Puerta de la Costa; para que
no solo consientan, sino también q.e auxilien a todo buque que quiera cargar
víveres para la plaza de Montevideo". (17)

Mientras tanto, Casa !rujo, conocedor de
"la grande escasez de comestibles que reinaba en esa Ciudad, por cartas
particulares". (18)

trató de conseguir que los comerciantes de Río enviaran expediciones
con socorros alimenticios. En oficio sobre el particular le relataba a
Elío la apatía de aquellos al respecto, y que sus esfuerzos solo habían
logrado que unos americanos despacharan un buque con aquel efecto
en los primeros días de setiembre.
La falta de trigo, mientrae tanto, había determinado el racionamiento del pan en Montevideo; pero agravada la escasez el Cabildo
solicitó al Gobernador la aprobación de disposiciones para reducir la
ración. Era en realidad la única alternativa a seguir; por eso habiéndola acordado Vigodet, debía
"tener principio desde el día 15 de este mes, en cuyo intermedio si nos
llegasen socorros de aquel art.o no deberan hacerse novedades". (19)

Las necesidades de Montevideo iban en aumento:
"el sitio sigue y ya hay 4 dias q.e se acavo la Carne fresca, y p.r el pan
q .e es de toda arina el poco q.e se hace hay puñaladas" (20)

Debían ser tantas las privaciones cuando Magariños, refiriéndose
a su nombramiento para el cargo de Capitán del Cuerpo de Comercio,
decía que ello significaba
"subir de pregonero á verdugo" (21)

de ahí que tratara de eludir la responsabilidad del ejercicio del puesto.
La aseveración lo mismo se prueba por la actitud del gobierno al
expulsar a varios de sus prisioneros. Fracasado el intentado canje por
medio de Obregón, en los primeros días dé junio, en Montevideo se
planteó la necesidad de que saliese
"un Buque con mas de 200 para echarlos en las costas de Bs. Ays. y livertarse
del Gov. no de este cuidado". (22)
(17) Carta de losé Presas a Vigodet. Río de Janeiro 9 de setiembre de 1811. Archivo
General de la Nación Argentina. Buenos Aires. - Gobierno Nacional. "Banda Oriental
1811-12". S X, C 1, A 5, N. 0 11. Carp. 806.
Ordenación N.0 399/ 401 en el Archivo foto-copias de Faculad de Humanidades y Ciencias
de Montevideo.
(18) Oficio del Marqués de Casa lrujo a Elío. Río de Janeiro 6 de setiembre 1811.
Archivo General de la Nación Argentina. Buenos Aires. Legajo cit. Carpt. 779.
Ordenación N. 0 225 en Archivo foto-copias de la Facultad de Humanidades y Ciencias
de Montevideo.
(19) Oficio de Vigodet al Cabildo de Montevideo. Montevideo 11 de julio de 1811.
Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo General Administrativo. Libro 568.
(20) Carta con anotaciones diarias... Cit. (Mateo Magariños). Archivo General de
la Nación. Montevideo. Fondo Ex Archivo y Mnseo Histórico. Caja 8.
(21) Id., íd.
(22) Id. íd.

-74-

�Esta medida ya había sido llevada a la práctica -aunque no por
estas exclusivas razones- con la tan mentada expulsión de los Padres
Franciscanos en el mes de mayo.
Si se suman a estos hechos la sensible falta de numerario, se
tendrá el cuadro real de la situación económica de Montevideo. Los
refuerzos exteriores, aunque a veces de consideración, eran esporádicos
como para solucionar el problema; por ello sus autoridades debieron
recurrir frecuentemente a los empréstitos patrióticos mensuales y a
los préstamos de comerciantes.
"En el cuadro lamentable - decía Elío- de este fallido erario influye sobre
manera la escasez de ingresos de derechos reales por hallarse rotas las relaciones mas importantes. No hay pues por ahora mas recurso sino apelar a
las franquezas del patriotismo al honor y fidelidad sin consonante de los
Montevideanos, que no es posible dexen de conocer, que la falta de caudales
aventuró siempre en la grra., los más concertados proyectos de defensa. De
otra suerte incurririan en un crimen de estado imperdonable, si aniquilado
como se halla el Tesoro R.1 no proporcionasen contribuciones que lo rem·
plazen para subvenir a todas las urgencias". (23)

Junto a lo expuesto es necesario tener presente que el gobierno
de Montevideo debía tratar de solucionar, dentro de sus posibilidades,
las dificultades financieras del Gobernador del Paraguay, Velazco, y

del Ministro español en Río de Janeiro, Marqués de Casa Irujo; a!
recibirse el refuerzo de los 300. 000 P .fts. de Lima a ambos se les remitieron sumas considerables.
El Cabildo, en una exposición que hiciera al Consejo de Regencia,
ya firmado el Armisticio de octubre, resumió las calamidades padecidas durante los meses que duró el asedio diciendo que:
en esta America tambien tiene el Soberano Zaragozas y Geronas
habiendo estado Montevid.o quasi proxima á exalar su ultimo aliento p.r
la absoluta privac.n De los articulas De primera necesidad, es indubitable
q.e su merito debe igualarse al De los Zaragozanos y gerondinos. Los q.e
sepan que los naturales de estos Payses creados, y nutridos en el abundante
y diario alimento. De sus carnes no tuvieron en Cinco meses un equivalente
q.e supla su carensia deben inferir q.e privados absolutamen.te De ellas estaban proximos a tocar el punto de la desesperacion. Faltandole al hombre
el alim.to natural y a q.e lo acostumbran desde su lactancia, pronto desfallece y no solo es Soldado incorregible, sino ciudadano inutil. El recurso
a los casuales acopios de Carnes salada eran un lenitivo aparente, y no
avituados a esta clase de alim.tos, ya empesaban las fiebres e intumesencias
á hacer un sordo extrago". (24)

Cabe preguntarse ahora: ¿pero para Montevideo había afortunadamente una perfecta armonía entre sus autoridades dirigentes
como para formar un bloque unido frente a la insurrección?
(23) Oficia de Elío a Vigodet. Montevideo 8 de agosto de 1811. Archivo General
de la Nación. Montevideo. Fondo Ex Archivo y Museo Histórico. Caja 8.
Son numerosísimos los recibos de "Empréstitos Patrióticos Mensuales" pertenecientes
al año 1811 que hay en el Archivo General de la Nación. Montevideo.
(24) Representación del Cabildo de Montevideo al Consejo de Regencia. Montevideo
11 de diciembre de 1811. Borrador. Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo
General Admin istrativo. Caja 735.

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75 -

�"¡Que error tan grande! Montevideo no necesita mas balas que la dis·
cordia, que abrigan sus habitantes". (25)

Es necesario tener presente que dentro de la ciudadela había una
lucha sórdida pero sostenida entre sus gobernantes. Dos tendencias
opuestas aparecían claramente delimitadas: la de la Marina y la que
seguía las decisiones del Virrey.
Su antagonismo se da patente en varios hechos y se trasluce - como
veremos- en más de un documento de la época.
El grupo que encabezaba Salazar no era una creac10n del momento; ya en el año 10 su influencia se sintió en ocasión de la venida
de Passo como enviado de la Junta de Buenos Aires.
Para Salazar el Virrey no era la persona indicada para estar al
frente del gobierno de la Plaza porque consideraba que sus decisiones
no estaban acorde con las exigencias de las circunstancias. Al planear
Elfo que Posadas saliese con hombres de la Marina al pueblo de Canelones para facilitar el abasto de Montevideo, Salazar considerando el
"proyecto tan ridículo y despreciable como todos los anteriores" pidió
la formación de una Junta de Guerra,
"pues me hallaba penetrado -escribía- de los mayores sentimientos, al ver
que cuanto se hacía era precipitar nuestra propia ruina, y que íbamos a
perder la marina, principal apoyo de la plaza". (26)

En la Junta de Guerra celebrada el 26 de abril, aunque Salazar
no consiguió disuadir al Virrey de las líneas fundamentales de su plan
-tan contrario, en su concepto, a los intereses de Montevideo, porque
estaba trazado con un "total desprecio" de las fuerzas insurgenteslogró empero, introducirle modificaciones que en su criterio lo me·
joraban.
¿Exageraba Salazar al hablar así, solo movido por resentimientos
personales, como se pretende? Que había malquerencias no hay duda;
algunas ya se han marcado y otras se anotarán luego. Pero, ¿ese "querer
creer buenamente que la insurrección se hallaba poco menos que vencida" (27) no sería exacto como lo dice Salazar? La razón podría
estar en que
"Elío está engañado con muchos, que seguramente son ocultos partidarios
de la ]unta, y le hacen pensar lo contrario que debiera". (28)

Que Elfo despreciaba las fuerzas insurgentes es cosa cierta; él
mismo expresamente se lo dijo al Cabildo:
"Un enemigo, que con una artillería despreciable, lo mas que puede
reunir son dos mil fusiles malos". (29)
( 25) Carta de Michelena a Salazar. Colonia 23 de abril de 1811. En Gazeta de Buenos
Aires. O. cit. Tomo II , pág. 406/ 8.
(26) Oficio de Salazar al Ministro de Estado en Madrid. Montevideo 19 de noviembre
de l8ll. En SETE•1BRINO PEREDA: "Artigas". Edic. 1930. Montevideo. Tomo I, pág. 195.
(27) Véase PEREDA: "Artigas" . O. cit. Tomo I, pág. 196.
(28) Carta de Michelena a Salazar. Colonia 23 de abril de l8ll. Gazela de Buenos
Aires. O. cit., pág. 406/ 8.
(29) Oficio de Elío a Vigodet. (Montevideo, 5 julio l8ll). REVISTA DEL ARCHIVO GE·
NERAL ADMINISTRATIVO. "Actas del Cabildo de Montevideo". Obra cit. Tomo Noveno, pág. 501.

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76 -

�Con el nombramiento de Salazar, por el Consejo de Regencia,
para el cargo de Gobernador Político y Militar de Montevideo y Subinspector General de las tropas del Río de la Plata, nuevamente se
pusieron en evidencia de manera clara aquellas diferencias.
El Comandante General de la Marina, pretextando:
"q.e era mucha reunían de cargos p.a el tpo. presente" (30)

no quiso aceptar los títulos que le habían llegado en la Fragata el
Marqués de la Romana a fines de mayo.
La explicación de esta actitud de Salazar la da, aunque algo confusamente, Mateo Magariños, cuando dice:
"A Salasar se le canto, de q.e se trataba representar p.r el Cavildo p.a
q.e no se reciviese del Gov.no pero se ha jugado el lance muy bien". (3 1)

Convencido Salazar de la resistencia que iba a encontrar si trataba de ocupar el cargo de Gobernador, eludió momentáneamente el
problema en espera del apoyo que pudiera representar
." la llegada del Duque del Parque p.a ver si se toma el temperamento de
echar fuera a Ponse, y organisar esto con el orden que corresponde". (32)

¿Quién era ese Ponce, que tanto preocupaba a Magariños y a
Salazar?
Diego Ponce de León era Sargento mayor interino de la Plaza de
Montevideo. Su presencia en la ciudad originó tiempo después un pequeño conflicto cuando Vigodet se resistió a cumplir la orden de restitución que el Consejo de Regencia trasmitiera a Salazar. (33)
Al decir de Nicolás de Herrera, Elfo estaba dominado por "este
demonio y no hombre" como lo calificara Magariños. En carta que
aquél escribió a M. Obes luego de ser expulsado de Montevideo, le
decía de la debilidad con que Elfo
"somete sus resoluciones al capricho de los empezinados, á cuya cabeza se
halla el mayor interino de plaza D. Diego de Ponce que puede asegurarse que es el mayor pícaro en propiedad de todos los hombres, que pro·
duxo el siglo 18". (34)

De todos modos la conclusión a que puede llegarse es que su influencia ya era lo suficientemente considerable como para que las au,
(30) Carta con anotaciones diarias ... (Mateo Magariños). Archivo General de la
Nación. Fondo Ex Archivo y Museo Histórico . Caja 8.
(31) Id., íd.
(32)

Id., ·íd.

El Duque del Parque, "mesías" al decir de Magariños, posiblemente fuera un personaje
que había estado en la Corte de Madrid bajo la égida de los Borbones destronados, el
mismo al que se refiere Zabala y Lera en "España bajo los Borbon es". (Ed. Labor. Ter,
cera, pág. 215 y 190).
(33) Oficio de Vigodet a Salazar. Montevideo, 12 de noviembre de I8ll, en Gazeta
de Buenos Aires. O. cit. T. III, pág. 27.
Borrador/ ro. en Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo General Admi·
nistrativo. Caja 346 Doc, 121.
(34) Carta de Nicolás Herrera a M. Obes. Partido del Miguelete, 4 de junio de l8ll .
En Gazeta de Buenos Aires extraordinaria del 18 de junio de 1811. O. cit. Tomo JI, pág. 492.

-

77 -

�toridades de Montevideo tuvieran un interés particular respecto a su
permanencia en el Río de la Plata.
Desde luego que la renuncia de Salazar fué del agrado del Virrey
que fácilmente se dió por convencido
"de las juiciosas reflexiones y fuerte s razones del Brigadier". (35)

Comunicándole Elío su actuación sobre el particular al Ministro
de Guerra, decía que también había tenido presente al aceptarla
"la voluntad general del Pueblo -que- se interesaba con eficacia en que
no se hiciese novedad alguna en el gobierno". (36 )

La noche del 4 de junio se reunió una Junta de Guerra, compuesta
"de los generales y demás jefes militares que hay en esta ciudad y del
Ex.mo Cabildo"

convocada por Elfo para tratar la renuncia de Salazar.
Previa lectura de los oficios del Comandante de Marina
"no huvo individuo alguno de ella --decía Elío- que no clamase con eJtergia
por la execucion de mis disposiciones en este punto". (37)

¿Había en el pueblo una voluntad general opuesta a que se subrogase el cargo de Gobernador en Salazar? Según Elío, ella existía.
Pero Magariños discrepa con el Virrey arguyendo que se llamó
a la citada Junta de Guerra,
"Despues q.e el bribon de Elio de acuerdo con Ponse ya tenian tramado no poner en posecion a Salasar, y q.e el Pueblo que ellos llaman,
q.e son varios tunantes, que protexen, gritasen p.r Vigodet". (38)

Que el pueblo de Montevideo estaba conforme con Vigodet en el
desempeño de sus funciones no hay mayores dudas; Mateo Magariños
partidario del grupo de Salazar se encarga de reconocerlo.
"Vigodet es popular, y por eso se ha grangeado el concepto". (39 )

Pero, de cualquier manera, hay un matiz distinto entre ser popular
y contar con el apoyo del pueblo hasta el punto de no permitir ser
suplantado por otro . .
El choque con los elementos de la marina, en ciertas ocasione
llegó a hechos delictuosos de alguna gravedad. En la noch e del 3
de junio

(35) Oficio de Elío al Ministro de Guerra. Montevideo, 6 de junio de 1811. "REVISTA
DEL INSTIT UTO H1sToa1 co y GEOGRAFI CO DEL Uau cuAY" . o. c. Tomo II, N. 0 2, pá g. 929.
M/ o. en Archivo General de Indias. Sevilla. - Estado; Bu enos Aires; Legajo 3. Libro
Copiador de la correspondencia d e Elío a los Ministerios.
(36) Oficio de Elío al Min istro de Gtterra , íd., íd.
(37) Oficio de Elío al Ministro de Guerra, íd., íd.
(38) Carta con anotaciones diarias . .. ( Mateo Magariños). Archivo General de la
Nación. Montevideo. Fondo Ex Archivo y Mu seo Histórico. Caja 8.
( 39) Id., íd.

-

78 -

�"á esso de las 9 de la noche se metieron tres picaros armados en la casa
del Ministro de Marina D.n Juan Ferrer á registrarle la casa p.a ver los
víveres q.e tenia p.a la Marina; este insulto lo incomodo represento, y la
satisfaccion, q.e le dio Vigodet fue de q.e no lo executarían mas, pero Ferrer
reclama, o q.e han de salir fuera de la ciudad estos insultantes, q.e han
atentado el sagrado de su casa, o que el y su Hermano q.e actualm.te· es
Regidor lo han de verificar". ( 40)

Es interesante destacar que, además de esta franca rivalidad que
hemos venido analizando entre los dos sectores mencionados, existían
entre los componentes de uno de ellos, el del Virrey, una serie de
rozamientos que si bien no llevaron a una situación de, hostilidad,
dan la pauta de ese estado de intranquilidad y de pasiones enconadas
en que se debatían las autoridades de Montevideo.
Vigodet aun cuando "vive con Elfo y este no lo dexa" (41) en
varias oportunidades había sentado sus discrepancias con las resoluciones del Virrey:
"Si aquél me hubiese creído - le decía el Gobernador de Montevideo
al del Paraguay refiriéndose a las medidas de Elío- desde los principios,
y no se hubiera pegado tanto á su propio dictamen, seguramente no nos
veríamos en la triste situación en que nos hallamos". (42)

En la citada Junta de Guerra hubo ocasión de que esas discrepancias se pusieran nuevamente de relieve. Vigodet no quería reasumir
el mando de Gobernador -ya que había sido nombrado para Chileporqué Elfo, habiendo despreciado desde que llegó sus medidas, debía
ser el único responsable de la situación angustiosa de la Plaza. En la
crónica que de la reunión hace Magariños refiriéndose al problema
expone:
"En la ]unta de Guerra, q.e se celebró aora tres dias Vigodet le dixo
Elio las verdades del Balquero, pues oponiendose á recivirse del mando de
la Plaza y dichole el Virrey q.e p.r q.e le dixo, q.e p.r q.e el la havia per·
dido por oponerse, y despreciar luego q.e llego sus medidas, y así q.e ya
q.e la había arruinado y á su vecindario, q.e la defendiese el". (43)

El conflicto se solucionó al ceder Vigodet ante la mediación de]
Cabildo y Salazar.
Aun cuando la escisión entre Gobernador y Virrey quedara latente, a raíz de disposiciones tomadas en común ella fué desapareciendo. El 12 de junio, limadas ya asperezas, Vigodet en una proclama incitaba a los Soldados, en su nombre y en el del Virrey, a prestar
toda la colaboración posible para que el plan de defensa de la Plaza
pudiera dar los mejores resultados. (44)
El espíritu levantisco de Elfo originaría también un conflicto
con el Cabildo que, aunque solucionado en el momento, se replantearía
Id., íd.
(41) Id., íd.
(42) Oficio de Vigodet a Velazco. Colonia 20 de mayo de 1811. MUSEO MITRE: "Do,
cumentos del Archivo de Belgrano". Tomo III, pág. 264.
(43) Carta con anotaciories ... ( Mateo Magariños). Archivo General de la Nación.
Montevideo. Fondo Ex Archivo y Museo Histórico. Caja 8.
(44) Proclama de Vigodet. Montevideo, 12 de junio de 1811. Archiv~ y Biblioteca
"Pablo Blanco Acevedo". Montevideo. Bibliorato 2, Carpeta 7, Impreso.
(40)

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79 -

�más tarde con caracteres más definidos en ocas1on de la venida, en
el mes de agosto, de Funes, Pérez y Passo. Ahora lo mantuvo porque
el Ayuntamiento intentaba que no se realizase el proyectado bombardeo a Buenos Aires. En su sesión del 5 de julio considerando que
la expedición solo podría traer perjuicios, el Cabildo acordaba enviar
un oficio al Gobernador Vigodet haciéndole presentes los inconve·
nientes que podría surgir, dado que _los "temporales de la estación"
fácilmente destruirían los buques, disminuyendo así el poderío de
Montevideo; en razón de eso le pedía que solicitase al Virrey la suspensión del "bombeo" hasta que hubiera noticias exactas de los refuerzos que podrían llegar de la Peninsula. ( 45) . A las 11 del día
siguiente, en vista de que no se había recibido contestación y la expedición -según "noticias estu judiciales"- estaba por partir, el
Ayuntamiento ofició nuevamente al Gobernador haciéndole presente
que la escuadra no debía hacerse a la vela sin que se reuniene antes un
Consejo de Guerra encargado de dictaminar sobre el punto; remarcaba una vez má la situación apremiante de la Plaza sometida a un
constante bombardeo por parte del ejército sitiador. (46)
Vigodet contestó al Cabildo que aún no había recibido respuesta
de Elfo y que en cuanto la tuviera la remitiría. (47) Así lo hizo el
mismo día. En ella el Virrey se negó terminantemente a suspender la
expedición porque no encontraba
"un motibo p.a detener una operacion, q.e pueda acarrear tantos beneficios
aun á esos mismos que la reprueban". ( 48)

Refutando los inconvenientes presentados por los Cabildantes
sostenía que la Plaza no quedaba indefensa porque el enemigo
"con una artillería despreciable, lo mas que puede reunir son dos mil fusiles
malos"

y además:
"La expedicion esta pronta, y se ha gastado mucho en aprontarle; seria
una verguenza el dejarla de realizar". (49)

Conjuntamente con estas explicaciones, le hacía a Vigodet una
serie de observaciones que representan un ataque directo a los Cabildantes:

(45) Oficio del Cabildo a Vigodet. Montevideo, 5 de julio de 1811. REVISTA DEL AR·
CHIVO GENERAL ADMINISTRATIVO. "Actas del Cabildo de Montevideo". Tomo Noveno, pág. 502.
Borrador. Archivo General de la
ación. Montevideo. Archivo General Administrativo.
Caja 735, Carp. 1811. "Documentos diversos".
(46) Acta del Cabildo de Montevideo del 5 de julio de 1811. REVISTA DEL ARCHIVO
GENERAL ADMINISTRATIVO. "Actas del Cabildo de Montevideo". O. cit. Tomo Noveno,
pág. 498/ 9.
(47) Oficio de Vigodet al Cabildo de Montevideo. Montevideo, 6 de julio de 1811. Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo General Administrativo. Libro 568,
pieza 41.
(48) Oficio de Elío a Vi.godet. Montevideo, julio 5 de 1811. REVISTA DEL ARCHIVO
GENERAL ADMINISTRATIVO: "Actas del Cabildo de Montevideo''. O. cit. Tomo Noveno, pág. 502.
(49) Oficio de Elío a Vigodet. Id., íd.

-

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1

Carta, borrad~:· con anotaciones diarias desde el Mayo
(Mateo Magarmos) a Fran.co: ... existente en el Archivo
General de la Nación, Montevideo

-

81-

�"Ojala que los clamores de esos q.e llaman pueblo no fueran efecto del
egoismo de algunos q.e temiendo el ataque de sus posesiones en la Capital,
quieren que sufra Montevideo insultos, y daños de . la chusma, ó de otros
de quienes la envidia y la inaccion son su verdadero caracter ----y terminaba- ¿Hay algun riesgo? No puede dejarlo de haver en las acciones mili·
tares, lo que si es extraño, que los que lo han de pasar, se hallen gustosos,
y los que se quedan en sus casas murmuren, y charlen sin más objeto q.e
impedirnos la gloria de los que quieren sacrificarse por la patria".

También sentaba como fundamental:
"Que nada es mas contrario al feliz exito de las operaciones militares
que el que quieran dirigirlas ó determinarlas muchas personas, que aunq.e
con sana intencion carecen de los conocimientos necesarios en la materia".

E insistiendo en sus conc'i)ptos se mostraba sorprendido por la
propuesta del Cabildo, tendiente a reunir una Junta de Guerra, porque
"en las acciones militares es la primera vez que oigo deba consultarse á
la multitud". (50)

Y Elfo, firme en sus propósitos, días después, hacía que Michelena
realizase su proyecto. El 15 de julio Buenos Aires fué bombardeada
sin previo aviso y al día siguiente Michelena parlamentaba a la Junta
intimándole su rendición:
"Con la mecha en la mano, y en el preciso término de dos horas" esperaba la decisión de la Junta respecto a la siguiente propuesta:
"Buenos Ayres no será hostilizado, ni bloqueados sus puertos, si la
Junta hace retirar las tropas que ha enviado á la banda oriental, y que todo
vecinó se vuelva á sus hogares". (51)

Nadie sería perseguido ni arrestado por sus ideas anteriores y se
establecería la libertad dei movimiento para los que quisieran pasar
de un bando a otro. Por su parte ofrecía
"no proceder hostilmente contra la Junta de Buenos-Ayres, hasta tener una
decision absoluta del gobierno de España sobre los acaecimientos de este
vireynato, siempre que los pactos estipulados se observen religiosamente.
La negativa de esas proposiciones tan justas, y tan lisonjeras. . . . . . ó
la tardanza en contestarlas categoricamente, serán la señal de fuego". (52)

Digna y enérgicamente respondió la Junta al enviado de Elfo:
"Ni el tono valenton con que vmd. insulta, ni el amago de su ferocidad,
por unos medios solamente capaces de exercitar su encono sobre imbeciles
é impotentes, serán bastantes a desviar el gobierno y pueblo de Buenos
Ayres de las justas medidas con que resiste las osadas tentativas del que
le ataca". (53)

Montevideo había ido al ataque porque -así lo decía Elfo al
Cabildo(50) Oficio de Elío a Vigodet. Id., íd.
(51) Ofício de Michelena a la Junta de Buenos Aires. Bergantín Ligero sobre el sur•
gidero de Baliza. 15 de julio de 1811. Gazeta de Buenos Aires. O. cit. T. II, pág. 598.
(52)

Id., íd.

.
(53) Oficio de la Junta de Buenos Aires a Michelena. Buenos Aires, 16 de julio de
1811. Gazeta de Buenos Aires. O. cit. Tomo II, pág. 600.

-82 -

i

l

�"El modo de imponer al enemigo, no es el de sufrir pasivamente su~
incomodidades, pues hasta aora nada otra cosa se há hecho, sino el de
ofenderle; y hacerle experimentar los efectos de nuestras fuerzas". (54)

En efecto, la situación de Montevideo era en extremo difícil: reducida al recinto de la Plaza y la Campaña entera en manos de las
fuerzas de Buenos Aires que la dominaban no solo por imposición de
su fuerza militar, sino también, porque el espíritu de rebelión había
cundido y triunfado en ella totalmente; para recuperarla los únicos
medios eficientes eran las armas.
"me dices en tu apreciable - escribía muy acertadamente Michelena a Sa.
lazar el 23 de abril- que de la campaña se ha de hacer mas con la intriga,
que con las armas: te engañas de medio á medio, la campaña la sujetarán
las bayonetas, bien las tropas portuguesas que pidamos, ó de las que de
España vengan: y despues de destruidos los insurgentes, que componen todos
los hombres habitantes de élla, costará algunos años el desarraigar el fornes
de la insurreccion". (55)

Perdida la Colonia, cercada Montevideo por los insurgentes, Elfo
envió a su secretario Esteller a concertar con Souza el apoyo de éste;
pero hasta los primeros días de julio nada se sabía positivamente del
resultado de la misión. La vía fluvial era el único recurso que tenía
Montevideo para hacer sentir su fuerza; debía emplearla y lo hacía
bombardeando a la propia Capital. Mientras no contase con el apoyo
portugués, no podía usar de sus fuerzas terrestres más que para la
defensa; ellas eran escasas; lo están testimoniando los insistentes y
continuos pedidos de tropas a la Península.
El Cabildo solicitó repetidas veces auxilios de hombres al Consejo de Regencia (56) el Virrey por su parte lo hizo al Ministro de
Estado; el 28 de junio le decía:
"En mi oficio de 13 del expresado mes de Mayo signifique a VE. y ahora
la repito con mas vehemencia quan sensible y doloroso me era el entorpe·
cimiento del embio de las Tropas de esa Peninsula. Estoy seguro de que
si hubieran siquiera llegado oportunamente las que yo debí haver traído
conmigo, habría conseguido la seguridad de la posesion Española en estas
Provincias, pero hoy es imposible hacer nada con menos de dos mil hombres
armados y esto si llegan con la presteza que los hé solicitado'•. ( 57)

Días después, al iniciarse agosto, Cabildo y Virrey hacían un nuevo
llamado a España. (58)
Elfo, luego de exponer el panorama sombrío que ofrecía el par-

,

(54) Oficio de Elío al Cabildo de Mont evideo. Montevideo, 6 de julio de 1811. REVISTA
DEL ÁRCHIVO GENERAL ADMINISTRATIVO. "Actas del Cabildo de Montevideo". O. cit. T. IX,
pág. 501.
(55) Carta de Michelena a Salazar. Colonia, 23 de abril de 1811. En Gazeta de Buenos
Aires. O. cit. T. 11, pág. 406/8.
(56) Oficio del Cabildo de Montevideo a la Regencia de España. Montevideo, 13 de
mayo de 1811. Borrador. - Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo General
Administrativo. Caja 735. Carpeta "1811 • Documentos diversos".
(57) Oficio de Elío al Mini•tro de Estado. Montevideo, 28 de junio de 1811. GUSTAVO
GALLINAL: "Correspondencia del Virrey Feo. Xavier Elfo" en REVISTA DEL INSTITUTO H1s·
TORICO Y GEOGRAFICO DEL URUGUAY. 0./cit., pág. 940.
(58) Oficio del Cabildo de Montevideo a la Regencia. Montevideo, 4 de agosto de 1811.
(Borrador). Archivo General de la Nación. - Montevideo. Archivo General Administrativo.
Caja 735.

-

83-

�tido de la Regencia en el Plata, presentaba al Ministro de Estado la necesidad apremiante de un inminente envío de
"auxilio de Tropa que a nombre de SM. y persuadido de que tendrían pron·
tamerite lugar mis instancias sobre este punto, ofrecí a este Pueblo desde
que tomé posesion del mando con el fin de que no desmayasen en el valor
y constancia con que han sostenido y sostienen la defensa desta Plaza". (59)

Mateo Magariños, en su ya citada carta, también trasluce esta
imperiosa necesidad de tropas para
"reemplazar la falta de aquí". (60)

El 20 de mayo Montevideo había amanecido sitiado; pasado el
desorden de los primeros momentos, el 23 se ponían todos los cuerpos
sobre las armas (61). La escasez de tropa obligaba aún más a que, sin
pérdida de tiempo, se fuese a la elaboración de un plan de defensa y
a la movlización inmediata de todos los recursos disponibles. El 6
de junio el plan estuvo estructurado y la gente ya alistada destinada
a los puestos que debía ocupar; pero necesitando
"el gobierno una razón individual del vecindario q.e no lo está, p.a contar
con él en los casos de necesidad"

solicitó Vigodet del Cabildo que ordenara a los Alcaldes de barrio
hicieran en su distrito
"una lista o padrón de todo Individuo no alistado, capaz de servir a la
defensa y tomarlas Armas ... Estas listas se remitiran a manos de VE. luego
q.e se haya concluido y sirviendose despues pasarmela tomare de las no·
ticias que ellas me ministren los demas conocimientos y providencias con·
ducentes para rectificar mi expresado plan"; (62)

Como si las dificultades fueran pocas para el gobierno de Montevideo, que debía defenderse de las asechanzas y ataques del enemigo
de afuera, tenía que cuidarse y luchar contra los enemigos de adentro.
Eran muchos los partidarios de la Junta en· la Plaza. El 13 de mayo
Elfo escribía al Ministro de Estado en España que estaba
"obrando la intriga de tal modo, que se me ha asegurado hay dentro de la
plaza un partido infiel poderoso". (63)

Y a anteriormente se habían tomado medidas estrictas para precaver la acción solapada de esos elementos; se habían inst:ruído su(59) Oficio de Elío al Ministro de Esrado. Montevideo, 7 de agosto de 1811. - GUSTAVO
GALLINAL: "Correspondencia del Virrey Feo. Xavier Elío", en REVISTA DEL INSTITUTO HIS·
TORICO Y GEOCRAFICO DEL URUGUAY. 0./ cit., pág. 949.
(60) Carla con anotaciones diarias... (Mateo Magariños ). Archivo General de la
Nación . Montevideo. Fondo Ex Archivo y Museo Histórico. Caja 8.
(61) Id., íd.
(62) Oficit&gt; de Vigodet al Cabildo de Monlevideo. Montevideo , 6 de junio de 1811. Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo General Administrativo. Libro 568, p. 28.
(63) Oficio de Elio al /11inistro del Despacho de Estado en España. Montevideo, 13 de
mayo de 1811. Cit. PEREDA: "Artigas". O/ cit. T. 1, pág. 255.

-84-

�marios contra quienes intentaban seducir a soldados para que se pasasen a Buenos Aires. ( 64)
En su oficio del 21 de abril Elfo dijo al Cabildo que estando en
conocimiento de que diariamente se comunicaban ciertos sujetos de
la ciudad con Manuel Artigas,
"y otros delos principales; estoy tomando providencias para alejar y desvaratar esa Canalla; pero esto convencido que sin adaptar el sistema de
rigosos militar cada ves nos hallaremos mas incomodos.
Al/in pues de usar rapidam.te del castigo merecido precederá VE a
hacer colocar a la mayor brevedad la horca en la Plaza que a mi pesar
deberia servir paraq.e en ella espien con prontitud su crimen todos los Tray·
dores asu Rey y a su Patria". (65)

Al día siguiente el Cabildo acusando recibo del oficio, comtmicó
al Virrey que
"([ha meditado]) ha dado todas las disposiciones convenientes ( p.a que se
verifique) a efecto se verifique su plantación ([sin dilacion alguna]) con
toda la prontitud que Ve. encarga y ([exige]) es tan de necesidad p.a hacer
exemplares castigos con toda persona ([ .....•.. ]) q.e se descubra y apre·
henda por traidor". ( 66)

Con esta medida se trataba de intimidar a los enemigos de adentro.
Pero pronto la horca fué sacada de su emplazamiento. En carta que
desde el Campamento de San José el 8 de mayo escribió un patriota
prófugo de Montevideo, y publicada después en la Gazeta de Buenos
Ayres, expresaba hablando de Elfo
"Puso una horca, pero la quitó, y creo no tendrá valor para quitar la
vida á ningun criollo, aunque si para mandar algunos á España, como
hizo ultimamente. . . . . . . . sin causa alguna". ( 67)

Un recurso más eficaz, porque al menos fué puesto en práctica
repetidas veces, era el de expulsar a los sospechosos de la ciudad; ya
hemos visto como el 21 de mayo se dió a los franciscanos y a 40 familias por su calidad de "sospechosos" el plazo perentorio de 4 horas
para que saliesen de la ciudad. (68)
Y el 9 de junio escribió Magariños:
(64) Oficio de ]. de Chopitea al Gobernador Militar de la Plaza. Montevideo, 19 de
abril de 1811. Archivo General de la Nación. M¡mtevideo. Archivo General Administrativo.
Libro 570.
(65) Oficio de Elío al Cabildo de Montevideo. Montevideo, 21 de abril ele 1811. Ar·
chivo General de la Nación. Montevideo. Archivo General Administrativo. Libro 570.
(66) Oficio del Cabildo de Montevideo al Virrey Elío. Montevideo, 22 de abril de
1811. (Borrador). Archivo General de la Nación. Montevideo. Archivo General Adminis·
trativo. Libro 569, p. 31.
('67) "Carta de una persona que salió de Montevideo el 2 de mayo". San José, 8 de
mayo de 1811, en Gazeta de Buenos Aires. O./ cit. T. II, pág. 431.
(68) Carta de Nicolás Herrera a M. Obes. Partido del Miguelete, 4 de junio de 1811.
En Gazeta de Buenos Aires. O/ cit. T. II, pág. 492.
El Cabildo, el 27 de mayo, "conmovido como padre", ·intercedió en favor de los ex·
pulsos, solicitándole a Elío les permitiera retirar sus equipajes.
(Oficio del Cabildo de Montevideo a Elío. Montevideo, 27 de mayo de 1811. Archivo
General de la Nación. Montevideo. Archivo General Administrativo. Libro 569, p. 48. (Bo·
rrador).

-

85 -

�oy se han mandado salir varios sujetos y entre ellos d.n ]osef Maria Roo
oficial 1.0 de la Aduana hijo! de B.s Ays. p.r q.e te aseguro q.e cada dia
tenemos de q.n sospechar". (69)

Junto a este trabajo que socahadamente realizaban los agentes
de Buenos Aires dentro de las murallas cabe añadir otro factor de conflicto: la presencia de los marineros y tripulantes de los buques americanos e ingleses surtos en la Bahía. Según relata Magariños la noche
del 5 de junio cuando pasaban algunos americanos en sus botes a
"llevar noticias, y prevenciones a los Insurgentes del otro lado de Miguelete
p.r la costa y el mismo Arroyo, los han preso, y no savemos q.e resultará" (70)

Días después fué el mismo Magariños quien propuso al Virrey
que se le diese a los 27 buques Ainericanos surtos en el puerto la orden
de partir porque
"son los mas apacionados a los insurgentes. . . -y es preciso- tener estas
menos bocas y enemigos". (71)

Tal es, a grandes rasgos, la difícil situación de la Plaza de Montevideo. Sola, cercada por los insurgentes que la sometían día y noche
al bombardeo y con una única salida: el río. Con una fuerte defensa,
sus inexpugnables murallas y sus buques, pero frente a dos enemigos
poderosísimos: afuera, el ejército sitiador; adentro, el hambre, la miseria, las privaciones de toda clase. El comercio sofocado sin posibilidad de movimiento y
"sumamente disgustado por la pérdida de su campaña". (72)

Escasez de tropas y de numerario; graves disidencias instestinas.
Todos estos factores tenían forzosamente que minar la moral de los
habitantes.

.,

"desengañados - por otra parte- de mil vanos prometimientos". (73)

Estado de espíritu que Elío se encarga de confirmar cuando
escribía el 7 de agosto al Ministro en España, acentuando, tal vez, el
carácter dramático del momento para impresionar a los hombres de
la Península. Decía al solicitar urgentes auxilios de tropa que, con
"promesas y entretenimientos, hé conseguido lo que no es creible, sin em·
burgo de que no han faltado ni faltan muchos que las han considerado
vanas, y aereas, y producido de consiguiente con ellos desconfianza y des·
engaño que temí trascienda a todos, si los remedios se retardan mucho
más tiempo". (74)
(69) Carta wn anotaciones diarias... (Mateo Magariños) . Archivo General de la
Nación. Montevideo. Fondo Ex Archivo y Museo Histórico. Caja 8.
(70) Id., íd.
(71) Id., íd.
(72) "Carta de una persona que salió de Montevideo el 2 de mayo". San José, 8 de mayo
de 18ll. Gazeta de Buenos Aires. O/ cit. T. II, pág. 431.
(73) Id., íd.
(74) Oficio de Elío al Ministro de Estado. Montevideo, 7 de agosto de 1811. GusTAVO
GALLINAL: "Correspondencia del Virrey Feo. Xavier Elfo", en REVISTA DEL INSTITUTO H1s·
TORICO Y GEOGRAFICO DEL URUGUAY. Ü/ cit., pág. 954.

-86-

'

�La indolencia de la Península, preocupada con sus graves problemas del momento, tenía que influir también poderosamente en
quienes, ante sus propias dificultades, podían pensar que ellas eran
las más importantes y que debían merecer por lo menos una cierta
atención. En la carta citada del 8 de mayo, leemos:
"sus habitantes ya antesi de mi salida disimulaban con trabajo sus deseos
de la union á nuestra causa, y solo los empecinados y emigrados gritaban
en los cafés todas las mentiras que puede sugerir una imaginación afligida,
pero que ya hacían poco efecto". (75)

'"

Estas palabras pueden encerrar la exageración a que lleva el apasionamiento por una causa; la necesidad quizá, que pudiera sentir
una persona prófuga de demostrar su sincero patriotismo; tal vez
también algunas razones más; pero ellas son testimonio palpitante
de un estado psicológico: trasuntan el cansancio por las muchas privaciones de la generalidad de los habitantes de Montevideo. Solo un
grupo vivía cómodo, el de los empecinados, los partidarios de Ponce,
según informa Nicolás Herrera en su carta a M. Obes (76);
"gente soes y vaja - dice de ellos Magariños- son una porción de Andaluces q.e no tienen sobre q.e caer, pero q.e Ponse los autorisa para hacer
d.as, Rondas"

que se aprovechaban de las circunstancias para cometer toda clase de
"tropelías y robos" (77). Y los emigrados que defendían un interés
personal: su libertad o su propia vida.
Posiblemente hubiera 'un freno considerable que detenía aquél
"deseo de unión" -de que habláramos- , d.e l pueblo de Montevideo
a la causa de los insurgentes: las noticias, ciertas una veces, otras probablem~nte falsas hechas circular con un fin exclusivamente proselitista, de la conducta de los sitiadores para con los enemigos que caían
en sus manos. El decreto, cierto, del 23 de junio, dado por el Jefe de
los insurgentes al instalar el sitio, estableciendo un plazo hasta las 4
de la tarde de ese día para que todo europeo se refugiase en la ciudad,
o de lo contrario sería "pasado a cuchillo".
El tan mentado incendio y saqueo de las propiedades privadas
en extramuros; el hecho de ofrecer la libertad a los esclavos que combatiesen en sus filas. Del tenor de los datos circulantes nos da la pauta
Magariños cuando escribe:
"Oy se escapó un Pobre Marinero, q.e havia tomado partido con ellos
y servia en calidad de ranchero, el q.e da terror el oirlo p.r q.e asegura q.e
el Español Europeo q.e toman descuidado lo deguellan y roban ... q.e p.r
sanjas, y cercos ha contado unos 18 y es tal su freneci, q.e lo cmsifican á
puñaladas, pues en uno conto sobre 50 taxos". (78)
(7 5) " Carta de una persona que salió de Montevideo ... ". San José, 8 de mayo
de 1811, en Gazeta de Buenos Aires. O/ cit. T. 11, pág. 431.
( 76) Carta de Nicolás Herrera a M. O bes. Partido del Miguelete, 4 de junio de 1811.
Gazeta de Buenos Aires. O. cit. T. II, pág. 492.
(77) Carta con anotaciones diarias. (Mateo Magariños). Archivo General de la Nación.
Montevideo. Fondo Ex Archivo y Museo Histórico. Caja 8.
(78) Id., íd.

-

87 -

�Todo ese conjunto de temores, pasiones encontradas, dificultades,
privaciones, desórdenes, luchas intestinas era lo que encerraban los
muros de Montevideo por los días en que duró el asedio del año ll.

V

INVASIÓN PORTUGUESA
Las miras portuguesas sobre las posesiones españolas en el Río
de la Plata se remontan a las primeras épocas de la Conquista; la diplomacia lusitana no renunció nunca a las pretensiones de dominación
en la Banda Oriental. En el añó 1808, cuando el avance de Napoleón
en la Península, no sólo la Corte Portuguesa sino que también entonces
la Princesa Carlota, arreciaron en sus intentos para sojuzgar aquél
territorio. La Infanta en el año 1810 para congraciarse con las autoridades de Montevideo realizó diversas gestiones que no merecieron el
beneplácito del gobierno de España. Enterada la Regencia de ellas,
el 30 de enero de 1811 diplomáticamente hizo sentir su disconformidad,
diciéndole a la Princesa que no se tomase
"la molestia de trasladarse a Montevideo, ni crea que la conducta del Conde
de Linhares haya de perjudicar los intereses y derechos de Fernando VII". (1)

Pero la Carlota, si bien no efectuó su anunciado viaje, continuó
en ininterrumpido contacto con la Plaza; ya fuera por medio de su
edecán Presas, ya mediante la intervención de Contucci, o a veces
por correspondencia directa con las autoridades de Montevideo.
Según lo relatado por Presas en las "Memorias de la Princesa
Carlota",
"Las escaseces que experimentaba la tropa de la Guarnición y el ve·
cindario, obligaron al Gobernador Vigodet a pedir a la Princesa que se
dignase detener á la situación aflictiva en que se hallaban los fieles espa·
ñoles en aquel punto, y que lo socorriese con algztnos víveres". (2)

El Ministro español en Río de J aneiro advirtió con tiempo al
Virrey del Río de la Plata que había riesgo en aceptar el ofrecido
apoyo. De manera particular decía:
"Habría visto que la Serma. Sra. Princesa Da. Carlota aunqzu~ mzty res·
petable por ser quien es, no tiene influencia para ma.ndar, ni disponer ni
de ztn tambor, ni de un fusil, si no es quanto pztdiese esto favorecer otros
planes é ideas muy dij erentes de los suyos, que por medios qzte tengo ya
indicados y qzte no puedo ni debo repetir por esta ocasión, se ha sor·
J,.

O) Carta del Consejo de Rege11cia a la Princesa Carlota. Isla de León, enero 20 de
1811. En Archivo Histórico Nacional. Estado. Legajo 5837. Cit. RUBIO: "La Infanta Car lotas
]oaqui,.a". Madrid, 1920, pág. 241. - Cit. en C. L. FREGEIRO: "Estndios Históricos sobre la
Revolución de Mayo". Edic. Biblioteca de Historia Argentina y Americana. - Buenos Aires,
pág. 79/ 80.
(2) PRESAS: "Memorias de la Pri1lcesa Carlota". Copia en la Biblioteca Nacional.
Montevideo. - Bibl:ote ' a Lamas, p. 65.

-

88 -

�prehendido la buena fé de esta dignisima Princesa, empezando por enga·
ñarla, y pretendiendo por su medio, bien que muy contra sus intenciones, en·
gañar también á VE".

Además, consideraba que la confianza que en Montevideo se le
tenía a Presas no era justificada; así lo escribía:
"No hace todavía tres meses que el Dr. Presas, que se llama su Secret.o ...
tuvo el atrevimiento de abusar del nombre de la Princesa, hasta el punto
de escrivir en su R.l nombre á ese Caball.o Gobernador que aunque yo
declarase que este Gobierno no estaba dispuesto á dar los auxilios de armas
y dinero que yo habia solicitado que se enviaran uno y otro inmediatam.te
apenas lo supe, reconocí la intriga, su origen, y objeto, y repetí al Sor.
Bigodet que á pesar de las pomposas promesas no conseguiría ni un quarto
ni un fusil. Así se ha verificado ... " (3)

Sin embargo, y a pesar de estos avisos, Montevideo continuó solicitando auxilios a la Corte, ya directamente, ora con intervención de
la Princesa. Como resultado de estas tratativas, la Infanta, contestando
el oficio que Elío le enviara el l. 0 de mayo, prometió al Virn'y que
estaba dispuesta a acudir ante su esposo en demanda de los auxilios
solicitados y que ya había obtenido que el Príncipe Regente enviase
a Souza una Real Orden para que pusiera en movimiento las tropas
y penetrase en el territorio español a fin de pacificarlo; todo ello,
previo aviso a la Junta de la necesidad imperiosa de aceptar la mediación portuguesa. Luego, y continuando estas gestiones logró un
permiso para el envío de armas y municiones a Montevideo. ( 4)
Pero Casa !rujo tampoco desmayaba en sus pretensiones; siguió
llamando la atención al Virrey sobre el peligro a que se exponía en
sus relaciones con Carlota.
"Se me ha asegurado --escribía el 8 de junio- que en Junta de Cabildo,
y Guerra, celebrada en esa ciudad, se ha tratado si no seria mejor antes
de caer en las manos de la Junta de Buenos Ayres, llamar á la Princesa
Da. Carlota con la condición de que ésta reconociese antes la Soberanía
delas Cortes y executase sus decretos, y que unanimemente se habían decidido los V ocales por el último partido. No se concibe como, ni porque
ha podido agitarse ái una question tan delicada y de consequencias incalcu·
lables, que nos echaría quizas en otra revolucion mas peligrosa. . . El Gobno.
portugues que p.r un principio de propia conservacion, y p.a evitar los
riesgos que amenazan á esas partes confinantes por la doctrina, principios,
y exemplo de esos revoltosos, nos dá los Socorros militares que VE. ha
reclamado, no nos impone una condición tan peligrosa para su subministracion. ¿A que pues suponer, discutir,_ y decidir sobre una alternativa que
realmente no existe?" ( 5)
(3) Oficio de Casa lmjo a Elío (Reservado). Río de Janeiro, 27 de abril de 1811. Archivo General de la Nación Argentina. Bnenos Aires. Gobierno Nacional "Banda Oriental
1811-12". S X, C l, A 5, N. 0 11. C. 753. Ordenación N. 0 48/51 en el Archivo Foto-copias
de la Facnltad de Humanidades y Ciencias de Montevideo.
(4) EMILIO LOZA: "La Campaña de la Banda Oriental" (1810-1813) en HISTORIA DE LA
NACION ARGENTINA, Academia Nacional de la Historia. 2.ª edic. "El Ateneo". Buenos
Aires 1941. Tomo V, 2.ª Sec. Cap. XV, pág. 574.
(5) Oficio N. 0 26 de Casa lrujo a Elío. Río de Janeiro, 8 de junio de 1811. Archivo
General de la Nación Argentina. - Buenos Aires. Gobierno Nacional. "Banda Oriental
1811-12". S X, C l, A 5, N. 0 ll, Cpta. 753.
Ordenación N. 0 108/ 10 en el Archivo Foto-Copias de la Facultad de Humanidades y
Ciencias de Montevideo.

-

89 -

�No obstante lo que pudiera inducirse de estas últimas pal abras
de Casa !rujo, el Ministro español también previno a Elfo sobre las
actitudes de la Corte del Brasil. A fines de abril reiteraba al Virrey que:
"El Gobierno Portugues, esto es su Minist.o de Estado, que parece no
haber perdido todavia la esperanza de que los Jacobinos de Buenos Ayres
se acoxan al manto de la proteccion del Principe Su Amo, con miras ulwriores, no dexará de apoyar por su parte algun plan con el mísmo objeto.
Esto se haze mas provable quanto sus miras sobre aquel Pays son bien conocidas, y tenemos tantas pruebas, y tan recientes de la doblez de su conducta aparentando aqui querer exterminar á los insurgentes con las fuerzas
Portug.sas de la Frontera, y siguiendo al mísmo tiempo una correspondencia
secreta, pero muy amistosa con ellos". (6)

Sin embargo Elío no se ciñó a las órdenes que como observaciones
le hacía el Ministro español de Río. En todo momento obró por propia
decisión desestimando en su mayor parte las apreciaciones de aquél.
Tal vez lo hiciera porque conocía que esa era la única solución posible que se le presentaba para hacer frente a los insurrectos; y probablemente por eso también, más tarde, Casa Irujo cambiaría su oposición por asentimiento.
El 25 de abril enterado Elfo por medio de la Infanta Carlota de
la Orden del Príncipe Regente en la que
"su alteza subsiste '-decía- en la determinación de auxiliar las operaciones
de las tropas españolas, que tienen por objeto pacificar estas provincias, y
que tengo la honra de mandar y restituirlas a la dominación de nuestro
único rey y señor D. Fernando VII".

solicitó del Capitán General de Río Grande de San Pedro,
"El auxilio de las tropas de VE. - porque- puede ayudarme a desva·
necer esta insurrección, si VE. hace que ochocientos hombres de caballería,
con dos piezas de tren volante, vengan a situarse cerca de la costa del río
Negro, a las inmediaciones de la Capilla de Mercedes, pueblo en la que
tienen formada una Junta ......... yo espero que VE. mi avise - le decíacon la mayor prontitud posible lo que determine, para yo combinar los
movimientos de las tropas del general Vigodet y darles las correspondientes
órdenes. Para que no haya atraso y pueda la tropa del mando de VE. entrar
y tener todos los auxilios que necesite y tenga el vecindario de aquella Banda
le incluyo el pasaporte adjunto". (7)

Pocos días después de la comisión de Joaquín de Paz (8 ) insistía
el Virrey ante Souza arguyendo que, habiendo crecido el mal
"hasta hacerse general, y con una velocidad de que no hay ejemplo - apun·
taba refiriendose a la insurrección de la Campa.ña Oriental- ... Acabo de
( 6) Oficio de Casa lrujo a E lío. - Río de Jan eiro 27 de abril de 1811. Archivo Ge·
neral de la Nación. Argentina. Buenos Aires. Gobierno Nacional "Banda Oriental 1811-12" .
S X, C 1, A 5, N.0 11, Cpta. 744.
Ordenación N. 0 54/ 6 del Archivo Foto-Copias de la Facultad de Hummidades y Ciencias
d e Montevideo.
(7) Oficio de Elío al Cap. Gral. del Río Grande de San Pedro, don Diego de Souza.
Montevideo, 25 de abril de 1811. - Archivo Público de Río Grande del ·sur-Brasil doc.
0
N. 81. Cit. PEREDA: "Artigas". O/ cit. Tomo I, pág. 184/ 5.
(8) Oficio de Elío al Capitán General de Río Grande de San Pedro, don Diego de
Souza. Montevideo, 29 de abril de 1811. Archivo Público de Río Grande del Sur. doc. N.0 83.
Cit/ PEREDA: "Artigas". O./ cit. T. I, pág. 186.

90 -

�Primera y segunda página del Oficio, original del Marqués de Casa Irujo a
Francisco Xavier de Elío, Río de ]aneiro 8 de Junio de 1811, existente en el
Archivo General de la Nación Argentina, Buenos Aires

-91-

�-

92 -

�hacer marchar un cuerpo respetable que los contenga a cierta distancia,
interín avanzando el cuerpo de tropas portuguesas podamos combinar las
operaciones. Por lo tanto, y para que a estas gentes no les quede ningun
arbitrio ni medio de escaparse, será muy conducente que en lugar de los
ochocientos hombres".

se hicieran entrar todas las divisiones disponibles. Especialmente señalaba:
"Sobre todo encargo a VE. la celeridad en el movimiento de las tropas
y que me dé avisos duplicados, para p~mer en movimiento las del mando del
general Vigodet, y combinar las operaciones para estrecharlos y ponerlos
entre dos fuegos, sin que les quede ningún arbitrio, ni el de la fuga a Buenos
Aires, pues tengo tomados todos los pasos de los ríos". (9)

Y para que la marcha de las tropas auxiliadoras se realizase a
la mayor brevedad, porque así lo exigían las gravísimas circunstancias
por que atravesaba Montevideo, incluía con este oficio a Souza los
pasaportes necesarios para facilitarla.
El apoyo portugués era en efecto imprescindible para la ciudad
sitiada. El asedio -ya lo vimos- se sentía en ese entonces con mayor
intensidad. El Virrey no ocultó esos inconvenientes al Gral. Souza, y
otra vez el 8 de mayo insistiendo~ recalcaba:
"la urgencia de ejecutar los movimientos que le tengo indicados". (10)

El triunfo de Artigas en Las Piedras agravó sobremanera la posición militar de los españoles en Montevideo; de ahí quei Elío, en
un pedido casi desesperado, se dirigiese de nuevo al Jefe portugués
diciéndole:
"Los últimos apuros en que me veo ... me obligan a mandar a VE. al
Seniente coronel del real cuerpo de artillería don Juan Bautista Esteller, . ..
Va encargado de enterar a VE. del estado de esta campaña y crítica situación
en que se encuentra esta plaza y la Colonia, y concertar con VE. todo lo
pertinente al plan de ataque y demás que convenga para la pronta entrada
de las tropas portguesas en los territorios de S.M.C. Oigale VE. y dé entero
asenso a sus proposiciones y escritos, como si fuesen dictados por mi mismo,
en inteligencia de que el mal se ha hecho general y es de tal naturaleza,
que no solamente peligra esta parte del Río de ld. Plata con sus ultimos
restos de Montevideo y la Colonia, sino también los dominios de su alteza
real el señor principe regente". (11)

Independiente y paralelamente a estas gestiones directas de Elío
ante Souza, en la Corte de Río de J aneiro el Ministro español y el
Secretario de Estado trataban de llegar a un acuerdo sobre las condiciones en que se haría efectiva la ayuda portuguesa.
Casa Irujo, comprendiendo ahora que la situación de Montevideo
era apremiante y angustiosa, abandonó su firme oposición a la entrada de tropas portuguesas; si la había mantenido hasta entonces
( 9)

I d., íd.

(10) Oficio de Elío al Capt. Diego de Souza. Montevideo, 8 de mayo de 1811. Ar·
chivo Público de Río Grande del Sur. Doc. N.0 84. Cit./ PEREDA: "Artigas". O./ cit. T. I,
pág. 189/91.
(11) Oficio de Elío a Souza. Montevideo, 19 de mayo de 1811. Archivo Público del
Río Grande del Sur. Doc. N. 0 85. Cit. PEREDA: "Artigas". O./ cit. T. I, p. 230.

-93 -

�era porque consideraba que la penetración del ejército de Souza resultaría perjudicial y además porque así seguía las órdenes expresas
del Consejo de Regencia.
El 16 de enero el Secretario de Estado, Bardaxí, le había comunicado que el Consejo de Regencia ordenaba que,
"con respecto á la entrada de las tropas portuguesas. . . en las poseciones
españolas .. . deberá V.E. protestar solemnemente en el caso de que la Corte
del Brasil se determine á ello por muy graves que sean los motivos que
alegue para verificarlo; pues nunca puede haberlos para consentir semejante
cosa, ni aun bajo el pretexto de sujetar á los revolucionarios d« Buenos
Aires". (12)

La variante en su posición la define el mismo Casa lrujo en oficio
que dirigiera el 8 de junio al :Virrey:
"Por lo q.e mira á la entrada de las Tropas Portug.s en los Territorios
Españoles, yo en cumplimiento de las ordenes del Rey q.e he recivido sobre
este punto y de q.e he tenido la honra de informar á VE. anteriormente, me
he opuesto á ello sin cesar. Con todo VE. q.e las conoce, que deve haver
recivido las mismas, VE cuya fidelidad y patriotismo, son tan notorios, me
hace ver con este paso la imperiosa necesidad de separarse de ellos, en unas
circunstancias tan criticas como inesperadas: por lo mismo me he visto
obligado á levantar mi oposicion".

El cambio del Ministro español, al decir suyo, fué posible
porque en
"la comunicacion verbal hasta ahora, y que se me ha prometido escrita,
q.e me ha hecho este Secret.o de Estado en presencia del Ministro de lngla.
terra, me he limitado á pedir, apoyado por el mismo Mino. Britanico en
la demanda que el Gob.o portug.s haga una declaracion solemne y por escrito q.e se nos debe comunicar á ambos de que las tropas Portug.s no
entran en el Territ.o Espl. sino p.a apagar y apaciguar la sublevación ge·
neral q.e se ha manifestado en esas Campañas desde en Uruguay hasta el
Oceano ... y que luego que haya- cesado el citado motivo, q.e las hace
entrar evacuaran puntual y escrupulosamente todos los territorios de S.M.
Cat. q.e con el dicho objeto hallan sido ocupados por ellas". (13)

Iguales razones escribía el 9 de junio:
"Las circunstancias tan criticas como inesperadas en que parece hallarse
esa Importantísima Plaza, bastantemente indicadas por la ultima Carta de
VE. del 26 ultimo y confirmadas por las relaciones que nos llegan de todas
partes no solo me han hecho abandonar la constante oposicion que con
arreglo á las ordenes del Rey he manifestado contra la entrada de Tropas
(12) Oficio del Secretario de Estado, Bardaxí, al Marqués de Casa lrujo. Isla de León,
16 de enero de 1811. MusEo MITRE: "Documentos del Archivo de Belgrano". O/ cit. T. 111,
pág. 255.
.
(13) Oficio N. 0 27 del Marqués de Casa lrujo a Elío. Río de Janeiro, 8 de junio
de 1811. - Archivo General de la Nación Argentina. Buenos Aires. Gobierno Nacional.
"Banda Oriental 1811-12". S X, C l, A 5, N.0 11. Cpta. 752.
Ordenación N. 0 102/ 5 en el Archivo Foto-Copias de la Facultad de Humanidades y
Ciencias de Montevideo.
(14) Oficio de Casa /rujo a E lío (N. 0 29 ). Río de Janeiro, 9 de junio de 1811. Archivo General de la Nación Argentina. Buenos Aires. Gobierno Nacional. S X, C 1, A 5,
N.0 11, Cpta. 754.
Ordenación N. 0 113/ 14 en el Archivo Foto-Copias de la Facultad de Humanidades y
Ciencias de Montevideo.

-94 -

�Extrangeras, sino que por el contrario he creido de mi obligacion promover
la orden que se ha dado por este Gobierno al Cap.n General del Río
Grande ... Vera VE. confirmada la noticia de las precauciones solemnes que
he exigido para la pronta evacuacion del Territorio que ocupan las tropas
Portuguesas, en lo que debe hacer la debida justicia no he hallado la menor
dificultad. Este paso es decisivo: puede salvar ese Pays, y hacer mucho honor
al Sor. Principe Reg.te tambien puede envolvernos en una responsabilidad
terrible: pero quando las cosas llegan al extremo en q.e parecen hallarse
por esa banda Salus populi prima lex esto". (14)

Entre tanto el Conde de Linhares, cumpliendo órdenes del Príncipe Regente, envió a Elfo y a la Junta las bases sobre las cuales
S. A. R. ofrecía a ambos su mediación:
"no juzgaba conveniente --decía Linhares a Elío refiriendo e al Príncipe
Regente- en el estado actual de las cosas, á los intereses de S.M.C. dar
semejántes socorros en la forma q.e V .E. los pide, y que le parecía mejor
proponer á V.E. y a la ]unta de B.s Ayres su mediación para que cesen desde
luego todas las hostilidades entre los Vasallos de SM.C. en el Vírreynato
de Buenos Ayres, cesando tambien el bloqueo marítimd. de dicha Ciudad,
estableciendose el comercio libre así en Buenos Ayres, como en Montevideo
conservando el territorio de la parte de aca del Uruguay! sujeto á V.E., y
el Paraguay al Gobernador Velazco, asi como el resto á la ]unta de Buenos
Ayres, se nombrasen comisarios para ir á España a tratar con la Regencia
y las Cortes el sistema de paz que sin violar los derechos de S.M.C. el S.r
D.n Fernanclo 7.0 , pudíese esta establecerse con beneficio de los pueblos
del Virreynato p.a cuyo efecto S.A.R. ofrecía su mediacion teniendo solo
la mira de conseguir un armísticío durante el qual se pudiese termínar un
neg.o tan importarites declarando también S. A. R. que si la ]urita de B.s
Ayres no quisiese aceptar esta mediacion se juzgaría obligado en ese caso
á socorrer á VE. y que en él, en que V.E. no quisíese adherír á esta proposí.on se consideraría totalmente sin obligación de socorrerlo manif estando lo así a las Cortes y Regencia de España". (15)

En el oficio remitido a la Junta, le recordaba las proposiciones
que anteriormente le habían formulado, y le decía:
"Aunq.e S.A.Rl. no puede dexar de manifestarse muy reconocido por
haber admitido su mediacion, con todo, no debe dexar de insistir en la que
acaba de proponer";

tal insistencia consistía en una franca amenaza; la Corte de Río no
podría negar su auxilio a Montevideo si Buenos Aires por su parte no
manifestaba
"al mundo imparcial que no se opoJt.en al restablecimiento del orden, y
q.e dispuestos á, hacer cesar todas las Hostilidades, suspendiendose también el
bloqueo de B.s Ayres, no tendra embarazo de dar principio á las Negociaciones, que por medio de la mediacion deven conducir al establecimiento
pacifico de los Dominios Españoles con la Madre Patria y en consequencia,
con S. M. Cat. y para la adopcion de aquellos principios que por medio
de la libertad del comercio, y de una buena administraciori puedan hacer
reciproca la felicidad de ambos Paises".
(IS) Oficio del Conde de Linhare~ a Elío. Río de Janeiro, 1.0 de junio de 1811. Archivo General de la Nación Argentina. Buenos Aires. Gobierno Nacional. S X, C 1, A 5,
0
N . 11. Cpta. 755.
En Archivo Foto-Copias de la Facultad de Humanidades y Ciencias de Montevideo.
Cit. PEREDA: "Artigas". O/ cit. T. 1, pág. 298/ 301.

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95 -

�Insistía además el Príncipe Regente en la necesidad de nombrar
"Comisarios que deverán abrir las Negociaciones con España, cuya partida deverá ser dentro de un Plazo razonable en el que puedan darles las
competentes instrucciones para el citado fin, pues consiguiendo el primer
objeto, cesan las incomodidades de la guerra civil q.e se estan experi.tando
y aquellos movimientos anarquicos q.e inquietan tanto á S.A. Rl., por ser
tan cerca de la frontera de sus Estados: y se dé lugar á que España resuelva
lo que mejor pueda convenir á sus intereses, y q.e abra camino á la quietud
deseada y restablecimiento del orden buena harmonía e intelligencia q.e
deve existir entre todas las partes de una misma Monarq¡iía".

Y concluía protestando que su mediación se ofrecía,
"de nuevo, pura y simplemente ... con la simple condicion de que se pacifique el territorio de la bandá de acá del Umgüay, quedando sujeto al
Virrey Elío y que acabándose todas las hostilidades levantandose el bloqueo
de B.s Ayres, y reconociendose la libertad del Comercio, tambien se con·
serve el Paragüay sujeto al gob.or Velasco, y el resto del Vireynato á la.'
]unta de · B.s Ayres". (16)

Pero el Príncipe Regente, conjuntamente con estas propos1c10nes
de mediación, ante el temor de que Montevideo cayera en poder del
enemigo, y como la restitución de la paz era para él superior a toda
consideración, ordenó a su Ministro el Conde de Linhares, en los
primeros días de junio, que oficiara a Souza.
El Ministro de Estado portugués cumpliendo con ello se dirigió
el 6 de junio al Gral. Souza indicándole que entrara inmediatamente
"con la mayor fuerza sobre el territorio Español y dando al punto los golpes
los más decididos, no perdonando V.S. esfuerzo alguno, para q.e esta resolucion sea acompañada del mas glorioso suceso para nuestras armas del
que precisa mucho el Real Servicio en esta ocasion, para asegurar el buen
efecto de las negociaciones que se desean establecer.
V.S. hará publicar -agregaba- por manifiesto, antes que la tropa
entre que S. A. R. no quiere tomar parte alguna del territorio de S. M. Ca·
tolica y que retirará luego del mismo siempre que el territorio de esta
banda de las margenes del Uruguay se halle pasificado, y obrará en esta
misma conformidad, pues que tales son las ~ puras y leales intenciones de
S.A.R." (17)

Es decir, que el Príncipe Regente se anticipaba a los acontecimientos y coactivamente buscaba que Buenos Aires entrara por la
senda de sus proposiciones.
Mientras tanto, el gobierno de Montevideo, preparó la psicología
de sus habitantes para que no les sorprendiera la intervención de las
tropas portuguesas. Vigodet, el 10 de julio, proclamó así a los montevideanos:
(16) Oficio del Conde de Linhares a la ]unta de Buenos Aires. - Palacio de Río
de Janeiro 6 de junio de 1811. - Archivo General de la Nación Argentina. Buenos Aires.
Gobierno Nacional. "Banda Oriental lSII-12''. S X, C I, A 5, N .0 ll, Cpta. 755.
En Archivo Foto-Copias de la Facultad de Humanidades y Ciencias. Montevideo.
Cit. PEREDA: "Artigas" O. cit. Tomo 1, pág. 301 / 4 del Archivo Público
(17) Real Orden. Del Conde de Linhares a Souza. Río de Jan eiro, 6 de junio de 18ll.
Gazeta de Montevideo del 16 de jnlio de 1811, N.0 29. Biblioteca Nacional. Buenos Aires,
Reservado Dirección, N .0 28.260.

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96 -

�... sois felices: la Providencia vela particularmente por vuestra conser·
vación y vuestra gloria; el premio d8, vuestra constante fidelidad lo teneís
cercano; ese enemigo pérfido que os insulta, desaparecerá prontamente de
vuestra vista ........ S.A.R. el serenísimo principe regente de Portugal acorde
con los generosos sentimientos de su augusta esposa nuestra infanta la Señora D.a Carlota nos auxilia con tropas y víveres, y os reconoce como á
los hijos más benemeritos de la España, y fieles vasallos de su hermano
nuestro amado Monarca Fernando VII. Vuestra gratitud no puede . olvidar
jamás esta distincion de gobierno Portugues, que desinteresadamente! y sin
otras miras políticas agenas de su alto carácter nos ayuda á purgar este
fecundo suelo, haciendo desaparecer de él los delitos, y delinqüentes . .... . .
Compatriotas; -concluía- subordinación, serenidad, exercicio, amor
al Rey, á la patria, y obediencia á las leyes de nuestra santa religión, os coronarán de gloria y llenarán de confusión á nuestros ingratos enemigos .. . " (18)

Sin embargo en Montevideo, algunos no miraron la venida del
ejército auxiliador con gran entusiasmo. Mateo Magariños trasunta
esta posición:
"Los Portugueses nada se save de ellos, ni si se han movido -decíay me temo q.e sea para nra. ruina p.r que si vienen pocos son perdidos y
si muchos q.n save q.e Ley nos impondrán". (19)

El 19 de julio, desde el paso del Valiente, Souza se dirigió a los
habitantes de la Banda Oriental, diciéndoles que penetraba en dominios españoles sin ideas de conquista, ni de ocupar por la violencia
una parte determinada del territorio, sino que por obligación del
Art. 3. 0 del tratado ratificado en 1780 t'.ntre S.M. C. y S.M. F.
"el objeto de mis operaciones -decía- se reduce a pacificar las quejas de
la revolución, que desgraciadamente os tiene inquieto y os obliga a derramar
la sangre de vuestros compatriotas". (20)

También prometía protección de personas y bienes.
Como sus reiterados e insistentes oficios a Souza no había recibido contestación, Elfo tuvo que recurrir al envío de su Secretario
para obtener de aquél una explicación contundente en cuanto a los
planes que tenía. El Virrey había comprendido lo arriesgado del paso al
llamar a los portugueses en su auxilio, por eso ahora no quería perder
en lo más mínimo y ni por un instante la relación con l&amp;s fuerzas auxiliares; sabía perfectamente que si consentía en darles cierta autonomía, aun solo por algún tiempo, corría un grave riesgo, tanto cómo
él no podía precisar exactamente; de ahí su proceder.
"cercado de gruesas partidas de yns1trgentes que hoy me tierien reducido
á esta Plaza - le decía al ministro de Estado el 28 de junio- ; falto de
fuerzas para escarmentarlos, y con quantas contrariedades ha podido presentar
al tiempo; expuestos estos habitantes a ser víctimas de la necesidad por la
grande escasez de víveres que se exeprimenta; y estrechado por ultimo de
( 18 ) Proclama de Vigodet a los Montevideanos. Montevideo, 10 de julio de 1811. Impreso · Archivo y Biblioteca " Pablo Blanco Acevedo". Montevideo. Bibliorapto 2, Carpeta 9.
(19) Carta con anotaciones diarias. . . ( Mateo Magariños) . Archivo General de la
Nación. Montevideo. Fondo Ex Archivo y Museo Histórico Nacional. Caja 8.
( 20) Proclama del Capt. Gral. Diego de Souza. Cuartel Gen eral del Paso del Valiente, 19 de Julio de 1811. Gazeta de Montevideo N .0 39 del 24 de setiembre de 1811.
Biblioteca Nacional, Bnenos Aires. Reservado Dirección N. 0 28.260

7

97 -

�otro concurso de circunstancias extraordinarias, y de los raros progresos que
ha hecho la actual rebolucion, me decidí apesar de mi antiguos sentimientos
á echar mano del unico arbitrio que me quedaba para salvar esta interesante
Plaza de la tirana dominacion de la Junta Subversiva de Buenos Aires, qual
fué remitir a mi Secretario Don Juan Bautista Esteller al Río grande con el
objeto de que enterase berbalmente y por menor al Capitan General Don
Diego de Sousa del lamentable estado en que estaban estas Campañas y
concertase con este Ge/e todo lo relativo al Plan de Ataque, y demas conducente a la pronta entrada en los territorios de SM.C. dfi. las tropas Portuguesas que se me habían ofrecido muy de antemano por S.A. el Príncipe
Regente del Brasil". (21)

A mediados de mayo partió Esteller. Pero el resultado de su viaje
no fué el esperado por el Virrey. El secretario de Elío no envió las informaciones debidas y necesari?s, al parecer por razones ajenas a su
voluntad.
En los primeros días de junio, escribía Mateo Magariños :
"De .Esteller q.e fue al Río Grande para avivar a los Portugueses nada
se save sin embargo de hacer oy 18 dias q.e salio". (22)

El 12 de agosto volvía a insistir el Virrey por oficio ante Souza, reprochándole su negligencia por la falta de informaciones en que lo
tenía respecto de los movimientos de su ejército.

l

"Vivo en continua agitación y cuidado porque ignoro la situación de
VE. y de las tropas de su mando -4iscribía-; por lo que-no he podido ade·
lantar un paso substancial en este negocio de la mayor importancia y honor
para ambos gobiernos.
Tampoco he podido saber nada de mi secretario don Juan Bautista Esteller, a quien comisioné para que al propio tiempo que informase a VE.
de la situacion de estas campañas, concertase el plan de ataque . .. "

Por lo que, deseoso el Virrey de que "los planes, medidas y operaciones" según le decía a Souza, pudieran realizarse en forma conjunta y en atención a su obstinado silencio, como también a la falta
de noticias de su edecán Esteller, resolvió:
"despachar por las costas de Santa Teresa y por el Uruguay, a los capitantes
don Luis Larrobla y don Martín Albín, oficiales prácticos y de gran cono·
cimiento en las campañas, y dar a V.E. por estos seguros conductos, todos
los avisos y noticias conducentes al mejor orden y arreglo en los moví·
mientos de sus tropas y a la seguridad de sus disposiciones militares, espe·
rando que V .E. ejecute lo propio conmigo, cuantas veces sea preciso, para
lograr de esta suerte el triunfo completo de nuestras armas". (23)
(21) Oficio de Elw al Ministro de Estado. Montevideo, 28 de Junio de 1811. - Archivo General de Indias, Sevilla; Estado, Bnenos Aires, Legajo 3, "Libro Copiador de la
correspondencia de Elío a los Ministerios" . GUSTAVO GALLINAL: "Correspondencia del Virrey
Feo. Xavier Elío". "REVISTA DEL INSTITUTO H1STOR1co Y GEOCRAFICO DEL URUGUAY". O/ cit.
T. 11, N.0 2, pág. 935/ 41.
(22) Carta con anotaciones diarias. . . (Mateo Magariños) . Archivo General de la
Nación. Montevideo. Fondo Ex Archivo y Museo Histórico Nacional. Caja 8.
(23) Oficio de Elío a Souza. Montevideo, 12 de agosto de 1811. Archivo Público de
Río Grande del Sur. doc. N.0 86, cit.: PEREDA: "Artigas". O. cit., T. 1, pág. 322.
El 12 de agosto de 1811 Elío comunicó al Ministro de Real Hacienda que debía en·
tregar a "los capitánes Alhin y Larrohla la gratificación de ... 100 pesos por la comisión
que le he confiado en la fecha" .
(Archivo General de la Nación, Montevideo. Archivo General Administrativo. Caja 732).

-98-

1

i

�Los verdaderos motivos del envío de estos dos nuevos conns10nados eran seguramente otros. Le dice Elfo al Ministro de Estado, que
aunque estaba persuadido de que los portugueses procedían de buena
fe y en estricto acuerdo con lo pactado
"dispuse sin embargo a precaucion ----y con esta precaucion ya testimonia
que no era tal su persuación - mandar por las Costas de Santa Teresa y
del Uruguay dos Oficiales Eracticos, honrrados, y de conocimientos en las
Campañas, que condujesen y entregasen al General Don Diego de Sousa
los Pliegos . . . con el designio entre otras cosas de darle todos los avisos
y noticias conducentes al mejor orden y arreglo en' los conocimientos de
sus Tropas, y a la seguridad de sus disposiciones Militares - pero, añade
- exigiendo también estas mismas del precitado General para proceder conformes y de acuerdo en todo en los planes, medidas y operaciones, como
que tienen su Tendencia a un propio objeto, )'! es el medio mas aparente
para evitar un compromiso. De un día a otro aguardo contextacion del
nominado General". (24)

l
1

Esteller simultáneamente, en el norte del territorio oriental, trataba de dar cumplimiento en alguna medida a las órdenes del Virrey.
Buscó reunir a los españoles diseminados en los pueblos; al intentarlo
en Cerro Largo solicitó de Souza el apoyo que facilitara sus propósitos. (25)
Pero, a pesar de· todas las providencias tomadas por Elfo, los rei·
terados oficios y el envío de sus comisionados, a Montevideo no llegaban noticias precisas ni oficiales. Más tarde, cuando los movimientos
de las tropas portuguesas y la actitud de su jefe, se hicieron más
sospechosos, próximo a firmarse el armisticio, Elfo escribió al Ministro español en Río quejándose de los
"comportamientos del Genl. Portugues ... VE. debe creer que la conducta,
y expresiones del otro General nome dan a entender otra cosa, sino q.e
sostenido por su fuerza (que en mi concepto es menos respetable de lo que
el piensa) quiere separarse. enteramente de mis ordenes, y obrar segun le
parezca; ..... . Quatro meses hace entró en el Territorio Español -escribía
el 2 de octubre- y ni una sola vez ha tenido la política de darme el mas
indiferente aviso, ni ha permitido me lo dé mi Secretario Dn luan Baptista Esteller que estaba asulado . .. " (26)

(Continuará)

(24) Oficio de Elío al Miui•tro de Estado. Montevideo, setiembre 16 de 1811. Gusuvo
GALLINAL: "Correspondencia del Virrey Feo. Xavier Elío. REVISTA DEL INSTITUTO H1STOBICO
Y GEOGRAFICO DEL URUGUAY. 0. cit. T. 11, pág. 991.
(25) Oficio de Esteller a Souza . Cerro Largo 12 de agosto de 1811. Archivo Público
de Río Grande del Sur. doc. N.0 230. Cit/ PEREDA: "Artigas". O. cit. T. 1, pág. 326.
(26) Oficio de Elío al Marqués de Casa lrujo. Montevideo, 2 de octubre de 1811.
Archivo General de la Nación Argentina. Buenos Aires. Gobierno Nacional. "Banda Oriental
1811-1812". S X, C 1, A 5, N.0 11.
Ordenación N.0 275/ 8 en el Archivo Foto-Copias de la Facultad de Humanidades y
Ciencias de Montevideo.

-

99 -

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              <text>Consideramos  -que  hay  razones  históricas  que  justifican el análisis independiente de las  relaciones que durante el Virreinato  de Elío mantuvieron  Montevideo y Buenos Aires. Sin  lugar  a  dudas  ellas  tuvieron  un  signo  característico y especial que  las  diferencian  nítidamente  de los demás elementos que intervienen en ese mismo proceso; y hasta podría agregarse, en aventurada tesis, que exclusivamente de esa vinculación -mantenida con mayor o menor intensidad, según las circunstancias, en el decurso del año 1811- nació el Armisticio del 20 de Octubre.</text>
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