<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="517" public="1" featured="0" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/items/show/517?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-02T14:26:37+00:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="770">
      <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/df934552b88dd6f3a5542296a04c144b.PDF</src>
      <authentication>747fab11f75063dc0e3ff1c3081d0bed</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="5">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="52">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="5967">
                  <text>- 69 b os^d 'bjbooj^ as SBuafB sbiujoj SBsa ajuB ppiui szauBJjxa
•pBpipaisntu Bidoíd ns BJ^sanu bj na jbuosoj opuaiDBq 'sooipjsa sajo[
-ba sns ua opo^ ajqos Bp^pjoqB jas aqap '[buijoj oj Buiuiopaid apnop
'Bisaod B[ saouojua 'ooistqa ojxa^ BpBa ap ojpsa pp uaiquiB) ouis 'opij
-uas pp cqos ou uopaapjuí B[ b soujBinixojdB ap pepiunjjodo BsoqBA
sBta B[ uBpuijq sou sapij sauotaanpFJ^ sb[ is 'anb 'oSjBqraa uis 'aoajBd
ut^ijo sosjaA so^ ap oraiij ojaBxa p jeqpaaj opipua^jd Bq
i p opuBna araixBtn 4B9ij9od buijoj ua SBjaod s(q b JBj9jdj9j
-ui ap oXBSua opo^ opBzqnaipxj Á opBqaasap opis Bq opnuaui b 'sbu
-j^potu SBn^ua^ ua sajqaq o butjbj 'BSaiaS Bsojd b^ aiu^uípqBa jpnp
-ojdaj ap pBpqiqísod B[ asjijnosip opipod Bq soSoppj sopnua^ ap aj
-jsd aod is 'ojaaja u^ •sa^qnpsut ouioa uaoajBdB saaaA sb^ubi anb sbui
-a^qoad ap oiuaiiuBajuB^d ns uoa 'sBuioxpi ap osoipnjsa un ap Boiin^u
-atujaq uopiquiB b^ aju^uíBsojapod UBiaaíds^p anb scq so^tiaod sojau
-a soj uos 'BnStjuB BJnjBJa^q b^ ap oaju^p *j^ *opuoj A buijoj
-uoa ua sBpBuaduia ubi 'uoisajdxa ap soipaui sns ua sBspuoa A
-uis ub^ 'noisBp pBpan^iiuB bj ap SBnSu^j sbj b o^^adsaj uoo Bjjata aj
-u9inJB[nopjBd sa jBjauaS pBpjaA Bis^ #ajJB ns ap sosjn^aj soj 'sBzauíj
sns Jijqnosap b sbiu Bqqo sou BpBu ísBjjpnpBJj ap o^uajuí p anb sbj
-afuBJ^xa SBjqo ap uoisuajdruoa bj b jofaui B9J99B sou
•sisal ap umotsodx^^ 'y

•mouapno vjsnf nj souw^vo sopap A opio uoo fs
vj umSuijsip upiootp vsoionuS ap sa sou a\cpo(j f¿z/¿Z
-miSiput viuaci ap UDjrufsip sounwou snjaod soj A
'anSajj anb ouatuiud \a sa ou sopnuiiu snuiaod ap zanf f9Z/9Z
:(ísauosij pv uaqij voijaod a^n a(jf} 'OIDV^OH

voamo visaod ^a svDimim sdMOiDDaav^i d^nos
: (naijnwnuSoud) nuaiutud a^unj

SO60U.6 SOSJ0A ep DDU40UU

J D| 0p SODJUD04 SO4U0UUDPUD^

X3773H SI33 OXd3d •'ff

�paso, en íntima familiaridad con las mismas, a medida que constriña
mos el lenguaje materno a adecuarse a sus ritmos; y éste no es un
proceso sustancialmente diferente del que se opera en nuestro enten
dimiento gramatical a medida que, con creciente ansia de fidelidad,
traducimos trozos de prosa con su variada sintaxis y su arquitectura
abigarrada, sino que demanda, más allá de ese entendimiento, una
sensibilidad artística peculiarmente afinada.
2.No debemos olvidar, por otra parte, que las lenguas litera
rias de Occidente han cristalizado en la multisecular alternación de
sus escuelas con la literatura antigua, tanto por su fraseología como
por sus normas métricas; y si esto, en tiempos pasados, ha sido mues
tra de su amplitud mental y de su flexibilidad estética, ¿por qué, pues,
condenar como estériles las eventualidades de una inspiración foránea
en la época actual, cuyos conocimientos científicos y, por ende, apti
tudes intelectivas para salir de lo propio e identificarse con lo exóti
co, son considerablemente superiores a todo lo que pudiera soñarse en
los siglos XVI o XVIII? Necesitamos a los griegos: cada período de
crisis se ve forzado a volver hacia ellos; y necesitamos muy especial
mente de lo que podría llamarse su "ética estética", su gusto congénito por la grácil severidad de las formas de expresión. La reclaman
los pensadores; la añoran los escultores. En tales circunstancias, el
poeta contemporáneo no puede desinteresarse de renovadas tentativas
de acceso a la versificación helénica. ¿Pero cómo podrá ponderarla,
aun cuando sepa algo de griego, si los grecistas profesionales renun
cian a rendir esa poesía en pruebas de imitación? Imitación que, hoy
en día, carecería de fundamento si no se afanara por ser todo lo fiel,
todo lo textual posible tanto en la elección de las palabras como en
la adopción de los ritmos. Dicho objetivo valdría realmente la pena
de los filólogos dotados de tacto artístico (y los que no lo tengan, ja
más comprenderán a los griegos); su persecución sería —para decir
lo menos— un juego gracioso, estimulado por el prurito casi instin
tivo de imitar los modelos venerados. Las dificultades, es cierto, son
innumerables; pero insuperables, no. ¿Quién manda que los idiomas
modernos hayan de ser tan rígidos como para no consentir su conti
nua transformación, aun donde ésta en un principio, y académicamen
te juzgada, comporte desarreglos y violencias, siempre más aparentes
que efectivos? (Ver NOTA 1) .
3.Idea directriz: en la poesía épica y en los discursos dramá
ticos, deben las sílabas acentuadas de nuestro lenguaje coincidir con
las partes fuertes (elevaciones) del hexámetro dactilico, el tetrámetro
trocaico o el trímetro yámbico, y el número de sílabas inacentuadas
equivaler al de las unidades de tiempo existentes en sus partes débi
les (depresiones) . Lo mismo valga para el pentámetro elegiaco, pa
ra los anapestos y, aunque con mayores licencias, también para la
poesía lírica en general, donde oportunamente se podría recurrir al
principio del "isosilabismo isócrono", es decir, libre desplazamiento
de las partes fuertes con mantenimiento del número de sílabas y uni- 70 -

�- u -aurejuad ^a na 'oanj apsap 'ojdaaxa 'sBaispp SBjnsao sb[ aj
JBAjasqo (oiaesaoauui a) ajqísodrai aaajBd so^[

(g

•(•a^a *mbdiub opdajjoa,, 'oaiapui
biiÍoiiub uopBaijisaaA B[ ua soáopuB soanai
so[ ap Binijia[ ajJBdBJjuoa ouioa asaBaapisuoa aqap sopB[
-aquB eojaap soj ap cuíotq p uppnqia^uoa BXna 'BpBidoads
uopBiuBpap Bun aod sopBUBsqns usaas 'opBuinsuoa aojanp
-bj^ un BJBd osnpui ^cjiAa ap sapaijip 'asBp Bjsa ap so^oaj
-ap sapnjuaAa so[ sbui S (^p) uaotí,, *(^d) mo1m '(^q) 4tanl&gt;,,
ua ppijiiiB oSp A (ip) 44aa,, '(p) 44aans,, '(^q) 4íbj,, 8BqBt
-is sb^ ua pqap opBissuiap aqnsaj zaA pj sopio soun3[B bj
-B^j 'sisBjua ouisiui p aasod oujapoui ojuaos p aidiuais o^[
ua 8Bpi;na
-stp u^^as anb sauozBJ aod inb^ BpBz^qaaa opis sq ^
ua Biao^B^qqo paauaS o^ aod 'Bjapuis
: sauop
-BAaasqo 8Bun^[B aaa^q b uBziaoinB bou sopltuafa saAaaq
3Au uoa sopoAa^ somos
oipaui aod sou A 'Ba^o B[ [[b
'ob aod asBopnA b[O bu^i sand
:upipqaa ua so^uaiA so[ pui

: (OS IHSia '03D1V) ^^\* JoJis^ (p
•spapps ou opui A 4j7ii SBraap o\ aod
'ao^aadns aapod p ps 'ofiq 'ajaans u^
:(ISS'OSS xb^V 'SSlDOaOS) oatqmBX oajaraiax (o
•pjaip sou pwpnp b^ anb Aa\ ^\ opuapapaqo
'souiüsodaa inbB roaafBTA 'somomapaa[ so^ b iq
9P SaaiMOI\LIS) oaijBmBaSida oaiistQ (q
ojupaa opoaSes p aííijjsap ap sandsap
sb^uüj anb [ijpsaaA aaquioq [B 'bstij^[
'{Z'\ 'i *P0) ODTIJJBP oa^aiuBxajj

(b

:Bn^ijuB Baiajaui ap sojuijsip sodp oa^Bna ap oSarsBa^ p aBiuajuí aod op
-Bzuamoa soiuaq 'somauodsip anb ap soaiiBiuoipi soipaui sojsapoui so^
U03 'BiaBsaaau uopBjdBpB b^ Bjijimjad 'sosuaiui sbiu oSp sozaanjsa
sBaj '[ouBdsa p oiustunsB anb ap soppuaAuoa souiBisa 4uBmap Braoipi
ua oSataá osaaA aainb[Bna aB^iuii b ops souiBunuB sou ajuarapuosaad
uaiq is 'oaad ísBpBpjsod uapaa sBpBqoaaB sb^ b sajqísaaoB sbui 'sBa^o
anb SBaijsBp sbui B^^q sb^ 'sapn^aB SBnSua^ sb| anua 'anb acSau tbxjl
-anb 3ipB^[ -puiiao pp osaaA Bp^a aod sBpiuajuoa oduiatj ap eapep

�tro y en los diferentes tetrámetros, donde, por otra parte,
se trata de diéresis específicas. (Ver NOTA 2) .
4. Además, es obvio que la técnica de toda versificación imi
tativa nos arrastra sin falta, y en un grado muy superior a la de ver
siones prosaicas, hacia la creación de un nuevo lenguaje, el cual, no
por sonar inusitado y convencional al comienzo, dejará de parecer
natural y espontáneo a la postre. Tales artificios lingüísticos no fal
tan, por cierto, siquiera en muchos géneros literarios originales; bas
ta pensar en la misma lengua homérica, producto sin duda de un
arte sagaz que acabó por hacer entrar el sistema de hablas helénicas
en la camisa de fuerza de un esquema métrico inicialmente extraño
a su propia naturaleza. Ese lenguaje nuevo, surgido al calor de afa
nes interpretativos a la vez que de pretensiones estéticas, contendrá
algunos elementos "sui generis", como por ejemplo una sutil ironía
casi involuntaria, fruto de la conciencia del contraste entre la in
mediatez antigua, con su ingenua sencillez, y la reflexividad moder
na, con su complejo refinamiento: entre la cultura griega y la bar
barie nuestra. Pero dicha ironía, que implica, en el fondo, un re
conocimiento de la dificultad de poner nuestros recursos reproduc
tivos al servicio de ideas ajenas, será justamente, si manejada con to
ques leves, el delicioso "granum salis" de aquellos conatos de re creación artística; les quitará la pesadez del patetismo falso que ca
racteriza las versiones corrientes de las grandes obras clásicas. Por
otro lado, una diligente ocupación con estas últimas, dirigida a res
catarlas de enfoques aviesos, nos revelará en mil detalles cómo los
poetas antiguos nunca se han abandonado a un lirismo sentimental
o intencionalmente oscuro; cómo hasta un PINDARO, en sus odas
triunfales, o un ESQUILO, en sus himnos corales, razonan con lógi
ca reconocible, conservando en prudente medida las leyes de la pro
sa. Cómo, por tanto, también en ellos hay un derroche de claridad
helénica, con su repudio de las redundancias y su predilección por
el hablar antitético. Estos hechos, de ser rastreados con buen tino,
aliviarán enormemente la tarea del traductor. (VER NOTA 3) .
NOTAS:
(1) 1. Al respecto es de autoridad, como siempre, la opinión del gran he
lenista alemán Ulrico von WILAMOWITZ - MOELLENDORFF, vertida en el pre
facio a su edición del "Hipólito" de EURÍPIDES (Berlín 1891). Su tesis puede
resumirse del modo siguiente: Traducir es, a la vez, prerrogativa exclusiva y obli
gación natural de los filólogos. Estos deben, sobre ser capaces de captar la
esencia de los sentimientos y pensamientos expresados en el original, revestirlos
de una forma inmediatamente comprensible para su público contemporáneo, tras
ladarlos de un cuerpo a otro, sin que pierdan su "ethos" primitivo, en un pro
ceso de "metempsicosis"; aspirar a identidad del sentido, pero no de la letra, ya
que la segunda destruiría la primera. Lo cual significa para la poesía griega que,
siendo, por un lado, incomparable el sistema cuantitativo antiguo con el acentua
do moderno y, por otro, indisoluble la unidad entre lengua y verso, el traductor
debe, para cada género, elegir ritmos correspondientes a su índole intrínseca de
entre modelos de la literatura vernácula, es decir independientes de los metros
originales. Contrariamente a la opinión predominante, no existen buenas traduc- 72 -

�- 21 -

pBqEJJS EyOS EUO Uoa
ajuauíEUjapom uBaznpojdaj as onSpuB si?duioa yap sajjanj sajjpd sbi anb (q
Od
-uiaij ap sapspiun up^uaiuoa sEyyanbs ouioa sEpEniuaaBui SEqEyís sehiej uod aj
-uauíEUjapoui ueaznpojdaj as onáijuE s^duioa pp S3ijq^p sajJEd spy anb (b
rsouiEynpod
'SBpBmu33Bui sb[ s3A3jq ouio3 k sEppnjuaaB SEqBjjs sEj eeSiei oulo^ aAnjBpa 'saysni
-de SBnSuay sbi BIB^ &lt;3nb oais^q oidpuud ojpanu uo^ sajuanaasuo3 • i (2)
q^i S3pEpiJUE3 SEI 3p OindlUpa OPtjpa Utl 'yBaiSniU 3^U3UI
-EJtid uppBnjuaas sp BnSuay u3 'asjEziuESjo 3p oqnq ojuaiatEuopunj oÁna EJBd
'ouBuiud ajjosaj ns ouio^ sayiqap k sapanj sappd ap BpuEUjaqE e apAmba ouijii
anb JtBsuad ip^j s^ui oqanui sa ¡aiqBUiSEuiíui opuais anáis EAijE^uuEna Eaiuuii Eun
^jsa OJBp 'soj^osou BJEd ciad "^jquioq p pjniEuuoa pEpisaaau ajqEUEJiua Eun ap
BiopBpAai '..srpai eoi ajiua JEpSai EpuEisip,, Epuanb pui Esa oqaaq ap ppspa saa
-uoiua 'soiJEpunaas soatuipi sopaja souejuhioaui sap^ ap seuiipja ua ,,ajuauiE3p
puioitiE,, UEij.iaAUO3 as BiS.tniEuiEjp ej ap saaopE soy k EÁadoda ei ap sEposdBJ
soy is sand í (og6T ^I9CI13PPH) ,pjqaiqasaSsja/\ uaqasiqaaiiS jap ssyjpuniQ,, ns ap
¿y -Si;d ap k gy S^d ap soAipadsaj sopasE soy opua Eijaiyduii upiaaypEpuoa Ey jbuiui
-yya EiSoy ou ~a3a3O"aH3S 'P!ní ojpanu y " (zjanj ap Ppap sa) Eaituyuíp upia
-EmuaaE Epaia ^.ajuaiuEaipuio^nE,, JEiuau.uadxa ap UEiqap upiaEAaya ua sbijojeS
-xyqo seSjei SEy 'sopEqaaj sosja*v soy ua souaui oy jod 'anb jijiuipt b opiuajpuoa aA
as 'ESapS Eaipaui ua E^siyEpadsa a^iauíuia '"a^a3O"aH0S ^O S3 I ouioa
-ue B3iuij,u By ap OAijEqjuEna aap^jiEa yap ouiipaaE losuajap un osnyauy -g
•souayaq soy ap
soujBPUBisip spand anb ouisiqB JtainbyEna ajqos Jod opEyaquE a^u^nd ya apuap
sou '(isSiq opo ua soiuajEyqBq Ey^E^usa Eisaod Ey ay&gt;) soduiaii soy sopoi ua sa.iq
-uioq soy sopo^ sisd oapuap; ajuauíyEpuasa 'OAi^Eiyaaj ouiqi \^ ^sepeSjeje a^uaui
-BAijEipuEna uaiqutEj uos 'sopEnjuaas jas ajqos 'souiapoui sosjaA soy ap sapanj
sapEd SEy 'ESjaAa3i^\ *opijuas ap uEtJaaajEa (&lt;snpi,, a ,,sis9qi,, soaisyya souiupa^
soy 'ou xs ísEy^EnjuaaB a^uauíEaipjua uaiquisi uoianj 'seSjei jas ajqos 'oaipuiEjp
cSoyyip yap k E^adoda By ap sosjaA soy ap sapanj sajJEd sei 'ojaaja w^ "soquiE ua
ajsixa anb otJOjEuiEyaap oupyj ya sa ..siuoijEJEdiuoa uinipai,, rEPExaui sa oujap
-oui k onSyiUB upiaEaijisjaA ayj sEuiaisis soy ajjua pEpiyiqpEduioaui Ey ap sisaj Ey
'syuíapy "buijoj k opuoj 'osjaA k snáuay z^a Ey e 'ajEjsoa anb oy ajsana 'jyanpojd
•aj ap souiajEjEJj o ojnyosqt ua jpnpEj; ay; souiajEÍap o saauojua sand 'ayqnyosip
•ui pEpiun ua.ínjpsuoa osjaA Á BnSuay '7XIA\OI'VV7L'W 33ÍP unSas 'anb opaia sa
jS •OAijuaau; joáeui ojjsanu oiuoa ojáqad ajsa ajuauiE^snf Ejado 'ajqmoq yap es
-ojSiyad syui Esajduia By sa oijEjjxa oy uoa asjEaijnuapi EJEd oidojd oy jsuopuEqE
anb ap Epuapuoa soiuauaj uayq is k íoiuauíEninm uEuoiaipuoa as 'sojjosou ej
-Ed 'anb ' (qEqa^ k jyEisa^) opuoj k eupoj 'EuiyE k odjana JEJEdas oaoduiEj ajuais
-uoa sou ou ouisiyEaipEJ ojjsanu 'pnqj3E yEi uoa Ei3uajaqo3 EaíSpy U3 'oyya ua (sou
-JBJJUO3U3 - aj) soujaaouoaai ap uij v. ouafE k oiouiaj 'ojtj^iajd oy b soujEuiixojdB ap
pspisaaau By souipuas 'ojpanu oy opoj uoa EJEd so3t^d93sa jpap aysA 'SEisiAi^Byaj
syui k SEpxuiTjdo souaui 'sojjosou ísEiauaaja k sajquinjsoa SEidojd sns ua 'souisim is
ua (uEJaijqnasap - aj) uEjapouoaaj oy sopa anb ap utj b soauyjoduiajuoa sns ap aa
-UEayB yE ouafE k ojouiaj 'ojijajajd oy jauod Eipua^ajd anb 'XIX oy2is yap sauxj ap
oaijuyuíoj ouisiayjojsiq ya uoa Epjanauoa ZXIAYOÍVV^IM 3P upiaisod vr\ -^
"OXI'H0O3X un 3P Siaidl"im3 n 3P 'OJVS Bun 3P soAijaadsai sojaay
-Eip k sojiaiu soy ua 3HX3OO 3P sosjaA aanpojdaj 'ayqB^iuijuí ouisisonpiA uoa
'ZXIMOIW3IAV ouisiui ya k í^ujapoui Eisaod By oSotjS yE japaA Euad sy BijpyBA 'oiq
-uiEa u^y •upiaEjjaqB yE^ ap sopEÍayE opiuaiuBui usq as 'oiaEj outj uoa
soyqand soy osa jod :souej^x3 soiuqj ap upyadopB Ey ipinqaj E^sa a^uarayBajpBJ
oiuBj 'BiJBjajiy EnSuay Eun jod spEzuEajE yBuuoj pEpiyiqEpa sy Eas joáeui
•sauBuiayB soj^auiExaq ua euSiiue EÁadoda Ey jipuaj ap pEpiyiqísoduii By opEJjsoui
-ap pq anb ouis 'ayqEjdaaEui sa oyps ou 'SSOA ^nbiiu^ usnf Ejaiaiq SEajjauioq
SEy ap anb upisjaA ajqayaa py :ouEuiia Euioipi ua soayuayaq SEUiaod ap sauoia

�De estas normas fluye respectivamente:
1)que en los versos dactilicos y anapésticos ("genos íson") debemos pres
cindir del uso de espondeos; así que, sin falta, el hexámetro tendrá 17 sílabas
(pues la última, indiferente en la antigüedad, contaremos como breve incremen
tada por pausa métrica); el pentámetro tendrá 14, y el tetrámetro anapéstico cataléctico 22 (la última contada como breve);
2)que en los versos yámbicos y trocaicos ("genos displásion") debemos pres
cindir del uso de tribraquios (disolución de sílabas largas en elevación), pero po
demos, con adopción facultativa como en los textos originales, rendir por medio
de dos sílabas inacentuadas las largas "irracionales", es decir las del primer lugar
de cada dipodia yámbica y las del cuarto de cada dipodia trocaica; así que el trí
metro yámbico tendrá entre 12 y 15 sílabas, y el tetrámetro trocaico cataléctico
entre 15 y 18. Este último precepto comporta la ventaja de dejar entrar en el
género doble los ritmos anapésticos y dactilicos que, según estadísticas, prevale
cen en la frase española y cuya prevalencia explica en parte por qué las imita
ciones poéticas de la epopeya ofrecen un lenguaje mucho más ágil que las del
drama; sin embargo, para eludir la destrucción de las características rítmicas del
yambo y del troqueo, será prudente se prefiera en ellos el hiato entre las dos
sílabas breves. — El no haber observado estrictamente el precepto primero constitu
ye un defecto auténtico de versiones como la de Juan Enrique VOSS.
2.El español, como los otros idiomas neolatinos, tiene el grave problema de
la sinalefa, por lo general adoptada entre dos palabras sucesivas de las cuales la
primera termina y la segunda empieza con vocal. Pero una atenta percepción fo
nética nos enseña que el lenguaje castellano corriente, y más aún el pulido y pau
sado de los mejores oradores, dista mucho de unir esas vocales contiguas siempre
en una sola sílaba. Nos inclinamos a establecer que, en momentos de apuro, po
dría admitirse la sinalefa, con carácter de elisión, tras de los pronombres persona
les "me" "te" "se", la preposición "de" y, muy prudentemente, la conjunción
"que"; como también, con carácter de aféresis, ante el artículo "el", la preposición
"en" y la "e-" protética, es decir seguida de "s" impura. Todo abuso de sina
lefas redunda, para el castellano imitador de versos antiguos, en perjuicio de su
equilibrio métrico, aunque lógicamente se las empleará con mayor frecuencia en
el diálogo dramático que en la narración épica.
3.Otro problema de silabación podrá plantear la hasta hoy dudosa sinére
sis de ciertos diptongos, vale decir el encuentro de vocales en el interior de pala
bras. He aquí las consideraciones que, para nosotros, traen una solución defini
tiva: En el español actual se pronuncian heterosilábicamente los encuentros de dos
vocales fuertes ("a" "e" "o"), y tautosilábicamente los encuentros de dos voca
les débiles ("i" "u"): "ca-en" y "ca-er", "viu-da" y "hui-da" (hoy en día indis
tinguible de "cui-da"; hay diéresis cuando por excepción el acento se apoya en la
primera vocal: "flú-i-do"). Vocal fuerte con vocal débil experimentan diéresis úni
camente cuando el acento tónico recae sobre la segunda: "re-ú-no" frente a "retí nir", "pro-hi-bo" frente a "prohi-bir"; vocal débil con vocal fuerte experimentan
diéresis únicamente cuando el acento tónico recae sobre la primera: "gra-dú-a"
frente a "gra-duar", "rí-en" frente a "rien-do". "trí-a-da" frente a "cria-da". Para
nuestra métrica cuentasílabas, la observancia consecuente de este sencillo princi
pio es indispensable, pues con ella queda resuelto, sin posibilidades de duda, el
problema de la diptongación intersilábica.
4.En línea de máxima, nuestras conclusiones personales coinciden con las
de Tomás NAVARRO TOMAS ("La pronunciación española", Madrid 1926; para
la cantidad silábica:
180; para el acento rítmico:
173; para sinalefa y sinére
sis:.
133-152). Una medición quimográfica señala, pues, que las sílabas acen
tuadas se alargan efectivamente y que, en palabras o agrupaciones polisilábicas, los
acentos secundarios también producen su correspondiente alargamiento cuantita
tivo. En los numerosos casos de imprecisión, indecisión o indiferencia fónicas, el
tacto de cada poeta puede adoptar o desechar la sinalefa (y, según NAVARRO,
incluso la sinéresis) de acuerdo a sus conveniencias métricas,
- 74 -

�— Cf

—

Bl 3p X. SOIUpSUI SOJ 3p OpilOJ \3
apsap usfins anb saaoA saidpjnra ap uppejodjoauT bi btaepoj uaiuaisuoa sEUE.iaqi
SBjsanbio SB-psan^ •upisaadxa EUBiunq B{ ap seuie8 SEuioaaqod se[ SEpo^ Btauaj
-od ua unE UBAjasuoa 'sonSpus soj anb sajEnjdaauoa syra '031891 sa oraoa 'jas ap
uaraE 'sajEnpE SEiuoipi soi sand ;.iBUEsqns ap saqayj 'ausd Euanq ua 'uos sspuap
-rpp sejs^ -sauaSyrai ap ajua^a i oaupSa^E 'opEpA 'opB^jsqE jas e apuap 'souijej
-oau soi ap p aunxyra k 'ouiapoui ouEjajq afsnSuai p íosoisejubj k oapsyid 'oais
-put 'opiauoa anj soSauS so¡ ap afEtiSuai 13 \ppap uanq,, pp sauouya soiunsaad
so[ jod sopptrape soqanbB anb soAisaidxa syui uos ouap aod k 'aj{E3 bj ua k es
-E3 ns ua Esn so[ o])uniu p opo^ ojiad íasinsti UBtjaqap ou soji^ sajEi k sauopanp
-suoa sapj 'sopa unSa^ -sapEpa^au sEiaui ouioa asjBpAai ua{ans aj^od e^ te anb 'soa
-psjpisa o sa[B3UEUiEj8 sopinfajd ap auas Eun 'hEaiu^uioi SEnSua[ sb^ ua auiix^ui
k 'ajuauíBjsaunj UEíado :sajEuopuaAUO^ -Baip pEpt{apij E{ sa sapEpipaaq! se{ ap
pdpuud Bq •jafnuí ej ap k aiquioq pp sb^isjj sauopunj o sapupqEtia uoa sopEU
-opnp.i souiuuaj so[ b sojsanduit sanqEj jod osEd EpE3 b sopEqEij uoaanj ou sau
-atnb 'soSaiiS soj us^apiq 01 anb uoa pEpuaauís k pEpiiEinjEU euistui e^ uoa asjES
-aadxa ap Eq SEaiuapq sEiqo ap JOjanpeii p :sajE.ioj\¡ saiEuotauaAuoa o sajEJoai
sauopxqiqoa uts ',,jaqEq jod k sopiqEq,, soiqEaoA soj sopoj e opuai^anaai 'zajEtp
-auiut a pEpqi^E apuEaS syui bi ipinbpE aqap aopnpEaj pp atEnSua[ 13 -^

sEiqo ap uppEpjdiajut E^ ua sa^uapaaaid uis sEtjEZEq .XBzqEai b EpEuisp yisa
anb E[ 'Baoda BJisanu ap JEijnaad ouáis p ajs^ sa 'soujsaoAinba ou ^q souEaaj
-q sojuauínuoui sa^uatpuodsa^.ioa so¡ ap (EAijEaaa uoiaEquii) ^SunjdoqasqaEM,, e^
sounnSaso^d sBjnauauíiaq ouioa k ísE-i^san^ sej ap sajuaxajip a^uaiuiEjoj sap^tmna
SEiauEjsunajip uoa EJEd (piuaiuijuas uopEaijijuapi) ..Sutqqnjui^,, E{ e souiEjídsE
sBjsqEUEoatsd 0010^ sBaafuEJixa SEinjEaaqj se[ ua piauasa 0010a souiíAuai anb
'souipuas anb 'souiínjuí anb oqanbE jianpoadaí Ei^d oiJEsaaau oiaEjuamnusui pp
üpianaasaad E| ua aiqEqaaAo.idB knm jas 'oiquica ua 'u^insai 'souiaaouoa uaiq opEis
-Euiap anb soaSi[ad soi Ejaoduioa SD[EuiSiao" sauoianaja ap o^uaiuiipuaiduia p ua
is 'Epuaai^ yei ap aaoS ^3 -puos^ad Eiu'apEay ns ap ouEiiopaiQ un oqispq pp
.IB3B3 b opEztjoine ajuais as sojjosou ap oun spEa k 'sajqixaijui SEaiiyuíoipi seui
-jou ap BiauEAjasqo E[ jEpaadsap b opqauajde souian 'sapjuappao sEn8ua[ sejj
-sanu ap osn p ua SEaiiju^axa sauopEAouui a EpiAai^B uppB^uaiuuadxa ap seai^
-EuiaqE seso^ezb aod opESEd souiaq ^&lt;x I^ÍS PP sojeaaqi so[ oSfB joj -soaisyp
so^ sopo^ ap 'Eaipod ouioa saiEsoad ojub^ 'uppanpEJi E[ ua JEaiduia e afsnSua^ pp
Buiioja^ Eun e japaao^d ap oaupjsiq ojuauíoui p opESap E^^ • \ (g)
oj^sanu ye lopadns k oSaiiS
p louajuí sEqEqs sns ap cAHEinuEna aapyíEa ja aas aod 'Eiparnaaiui uppisod sun
sdnao ujie[ p 'opBiapisuoa ajuauíEaiunj^ • soaisyp scuiaod so¡ ap pij uppEquii
Eun jexSoi ajuauia[diuis outs 'opEjsajd ztijsip ua puiSpo Ejn^EJa^i[ Bun iBaaa
'sopa ouioa 'soiuapua^aid oaodiuE^ oaad ísoj^osou anb sa^ejOAEj syui sauopipuoa
ua UEqEpBq as soupEj sonSpuE soj 'Ea^E^ ¡e^ jpduina EJEd 'anb ouap S3 "oueS
-sd oiSis ounqn pp pEjuu EpunSas E{ ua u^pai BiopEapisaaA Baiuaaj EAanu Esa
ap oiuiuiop ouaid p opuezuBap 'soSaiiS (so\pEipuEna sopaui) .^uauínu,, so¡ e ou
-Euioi EUioipi p jEpioiuB ap 'EiuapiA aiuEisEq ozuauuoa ns ua 'E.xqo ei oipuaiduia
'("O'E 002) OI.MN3 3P ^p-ited e 'pna b¡ 'cuijei Eisaod ej anb aofatu opEqoíduioa Eq
I ^PKN 'oauyioj uaSfio ap oau^aiu Eiuaisis un ua Enáua¡ Eidoíd B[ iBi^ua jaoEq
ap pBjunpA El ouioa .pEppiqxsod bi ojue^ sa ou 'oS^Equia uis 'EAispaQ -g
•„ • • • Bsoíd
ua sauopanpBJj sei ap os^nauoa p jpap jofara jod o Epuapdiuoa El aiuauíEsouad
-raí UEraEpa^ ouBi^uoa |b anb ouis uaAnpxa ou 'DnSuaj vxjs^nn H3 3]qiso4wi s^ ou
\vno o\ 'ieuiSuo pp oraqi ye syra zoa Ep^a asopuyaaaaB 'soubjieii coi k sasaiSux soi
'sauEraaiB soi u^^^q sbi ouroa 'asopuapsq iinSas uaqap oidaauoa ira ua anb 'osiaA
ua sauopanpE^ sei 'sBraapv"",, :V3133VXS3 A V3VO3S smq e pppEpj apsap
BiEiAua '606I-A^ M^^? uoa 'anb eueo ei ua OAV33d A Z3dN3N3P\I
uop Jtod BpBsa^dxa upiuido ei ap o^ap^ p UEuoqE soqaaq soap k SOJS3

�3.Por otra parte, el traductor no tiene por qué esclarecer ni embellecer el
texto clásico; que lo haga el exégeta, en comentarios orales o escritos. El traductor
buscará las equivalencias más felices de cada frase original; de lo suyo, nada más
le es lícito poner. Si, tras de ese esfuerzo honrado, le parece que sus términos que
dan oscuros, inelegantes o chocantes, deberá cargar los supuestos defectos, hasta
una mejor ocurrencia tan fiel como la anterior, en la cuenta del autor o, de temer
la desaprobación de los lectores, dejarlos con su ignorancia o su mal gusto. En
cambio, que estudie los matices; los detalles y los matices encierran el secreto de
la perfección en cualquier obra de arte: no hubo artista genial que no fuera un
eximio detallista. No debe traducir quien no rastree, descubra y rinda esos mati
ces que constituyen el encanto de un HOMERO, un SÓFOCLES o un PLATÓN;
tan sutiles que, a veces, han pasado inadvertidos durante siglos. Los a la par gro
seros y ampulosos bizantinos, y un poco seguimos siéndolo nosotros, bloquearon los
canales de un cabal entendimiento de la gracia clásica; destapémoslos. Grosería
y ampulosidad: he ahí las enemigas mortales del traductor; volvamos, pues, a una
fineza que no se confunda con la mojigatería, y a una sencillez que se distinga
de la simpleza.
4.Creemos que la desestimación de los preceptos recién anotados alcanza a
expli^^r lo que reclama imperiosamente una explicación: el hasta hoy casi general
fracaso de los traductores de habla hispana. Ya hemos dejado constancia de que,
personalmente, no nos consideramos predestinados a reemplazarlos con suficiente
idoneidad; pero sí, a señalar nuevos rumbos. La confrontación de nuestros propios
ensayos de versión española con las traducciones conocidas, hechas en prosa o en
poesía, podría brindarnos una oportunidad para ilustrar nuestras intenciones en
profusos y variados ejemplos; mas falta de espacio nos obliga a restringir esta
parte exegética en el presente trabajo. A menudo parecerá ser imposible que tal
traductor haya comprendido tal texto o se haya aplicado realmente a estudiarlo
a fondo. Por ende, saludamos con una sensación ele alivio a figuras como doña
María Rosa LIDA, traductora de criterio muy superior al corriente, con cuyas sa
gaces observaciones, consignadas a pág. 38 y sigs. de su "Introducción al teatro de
SÓFOCLES" (Buenos Aires 1944), coincidimos ampliamente, y formulamos vo
tos de que nuestros pobres estudiantes dejen de ser, merced a versiones deficientes
y falsamente solemnes, excluidos para siempre de un eventual entusiasmo por la
sinceridad profunda de las letras antiguas.
B. Ejemplificación.
a. Hexámetro y pentámetro (dactilicos).
Observaciones preliminares:
1. No debe preocuparnos el problema de las cesuras y diére
sis, cuyo origen y aplicación en la epopeya siguen discutiéndose. Pe
se a todas las sutilezas invertidas en su análisis (cf. Nicoló FESTA,
"Ricerche metriche", Palermo 1926), advertimos que, en los textos
originales, prevalecen los cortes masculino (penthemimérico) y fe
menino ("katá tritón trochaion") en el tercer pie, y existen ejemplos
de separación (o de "sutura") en cualquier otra altura del hexáme
tro, incluso el corte femenino del cuarto pie ("katá tétarton tro
chaion"), aunque se evitaba la diéresis "simétrica", que habría sepa
rado al cuarto del tercero. Mayores licencias le serán, por lo tanto,
permitidas al traductor moderno. En cambio, es de gran importancia
la posición que cada palabra o giro ocupe en el verso; el traductor
debe esforzarse por mantenerla en la medida de lo posible y dedicar
atención preferente a los términos que encabecen el hexámetro, pues

- 76 -

�•saoep
-11B 89UOpiSOdtUO9 B TU SOOI^SBjp SOAIJB9IJIJE9 B IU JlJjnOOJ J9UI9} UIS
'BoiSojo^tsd BpuBjsuno^ta BpBO uoo ^juBpjoDUOD X jBuos^od U9iq sbui
UpIOBUipUl BUIl S9JJBp 9p9ltd OU^9pOUI JOlOnpBJJ J9 'upt99B BJ 9p OIJ
-BU99S9 [B 09Il90d OpUOJOO 9^UBS9J9)UI Utl UBJJodB 8O191jd9 69JBJ OUIO9
'SOpOUI SOpOJ 9Q -BIDU^iSISUt BS9 U9 (¿SO9UIOJI?) UOpBJIUipB O OJ9d
-S9J 9p ZIJBUI Ult OSB9B BlUIldS9p '44OUlAip?? OAIjgfpB JO 9}U9UI9jqBI.IBA
-UI 9OJOq JB BioOJÍoB 9[ 'S9JBTJIUIBJ SnS 9J^U9 BJ9I9tq SOJinby 9nb SO^^BJJ
-S9 SO[ OpUBJB[9J 'BOBUICUpuy Tg ' 9JU9UIBl^BUIjnj O B91UB991U JI99p 89
4t4BiiuBuao^^ sojnd ouio9 9jdui9ts sopBsn ags 9p oipnuí
-BI1S9AUI SO[ 9p BIJO^ÍBUI BJ 9p JB O;S9ndo 'JIJU98 OJJS9nU
-tna otuns uoo sojjBf^iíBiu 9nb ^sq 4so^9tjd9 soj B oiUBn9 ug

SOUI9U91 BJ9tuiad Bj Bj^d gnbuns) tts9J9^9, A t4snu9y,, jod uopnjtjsns
JBnjU9A9 ns B)9Od - JOJ9npBJ^ JB BJ9lJtt^nS 9J 44a919UI9Q,, O ^
OIUO9 S9jqtUOU 9p BpOUIpDUI pitllSuOJ BJ IS 4OJTJ9p Un BI.I9S OU 4
-tu9 uis í44J9jtdnf?^ gnb jof9tu gjuBjsBq BU9ns t4sn92,, :o9U opBj j9
BI9Bq 91U9UIBUOJBÍuljqO 4BSOjd BJ U9
SOU^BUIJOUI UBIJ9q9p 8O9IUI
-juo9^ sog -9J9 '44S9jDO9jg,, A (9jqtJ9j9jd) 44sajoo9ig,, 4(449ptui9jay,,
Z9A JBj) 44BSlUI9JJy,, A (BjnfnjpS9 ZOA OUIO9 9jqtJ9J9jd) 44SIUI9Jjy9^ 9JJ
-U9 UOI999J9 XBJJ '^SOBUBp^ A 44SOAl^B,, 44SO9llbB,, 9J^U9 O 444SOJ9n9J,, A
44SOUB^OJJ,, '44UOIJJ,, 9 ^^AOX^ 9J1U9 B^JBJI9SO 'OJJ9UI 9p S9UOl9Ba9ptS
-uo9 Jod uínquiBj 9iu9tu9jqBpnput 49 (sn^s^pQ - sngss^po) 89jqutou
SOqtUB U9 B9IJUBUOSUO9 UOI9BUIUI9 BJ pBJUltJOA B BJUIIjdllS U9Iltb
'0H3I\[0H 9ní) SO9IJ9UIOIJ SBIU 8OUIB9S OU i (44S9SIJJ,, 44S9Jtnby,,) OUI1
-bj A (44o9sipQ,, 4to9jinby,,) o39ij3 ugStJo' 9p sbuijoj ^jju^ uopBnjonjj
9JtqiJ BUn U9UOduit SOU SBDIXpiU S9pBptS999U SBg -BI^guIBp^d BAIS99
-X9 uoo BpB^Bii opts Bq soido.td s^jquiou soj op uopsono Bq -g
•O9ISBJ9 BlUOtpt J9p SOIJOlBjnOIJJB 8OSJn99J 8OS9
9p 8OIJ91UU JBlJ99S9p U91IUIJ9d SOU JBnjOB BjqBq J9p 89UOIX9JJUI 8Bq
•8OAIS9.tdx9 SOtp9UI SOJJO UOO SOptpU9J OpnU9IU B X BiU9nO U9 SOpBUl
-OJ 9adut9tS U9iq 18 '9JU9UIJBJ9JIJ SOJjpnpBJÍJ ^9S U9q9p OU 9nb SOJU91U
-9J9 8O9Od SOJ 9p UOS OJ9d ÍUOlS9ldx9 BJ B U9J9IJUO9 SBJS9 9Ilb 8991^
-BlU SO^IUIJUI SOJ 9}dB9 U9tnb BJBd 8BSOpiJ9p 489JBtqj9ApB SBjnOI^JBd
U9 BpunqB bS^ijS Bnu9j Bq •BoijBiu^n^z uotoonajsuoo o outtuouts
'^jquiouojd ^juBipoui sout9Jinii}sns oj sojiosou i (44aoj99jj^;) 44bsbo
4.S9SOtp,,) OjqBOOA OtUSIUI J9 SBpiní?9S 8999A SBIJBA Jljod^j U9 OJBdgj
un^utu ubijuos ou sonoi^uB soj ipBpijopij 9p oidpupd jop oijbjuiijoa
Un 9IX9 JB}U9pp9O O}SnS J9 9nb U9 89JB11J
•jtonpoad^j Bjotnb JopB^ituí jo 9nb sooipis^ so^o^p soj b optu
-OS 9p SO^9nf SBUiap X SBX^dojBUIOUO S9JBUOISB9O SBJ S9jqtSIUipB
-9j U9p^nd oa^d i (so.no X S3M00m '01VH VIDHVO u
-Bj) SBUllJ 9p BpH9l^BdB JOtnbjBllO JBdlSip 9p UIJ B 'SOAIS99ltS SOSJ9A
9p S9JBUIJ SOJ 9J}U9 SBpUBUOSB O SBpUEUOSUOO SBJ UBJipnj9 9g ' SBpO}
9p JBUOI9U9}UI SBUI BJ OpiS BXBq UOI9B9OJO9 BS9 Ollb 9p Bpnp XBIJ OU

�Esquema hexamétrico: -'vv-'vv-'vv-'vv-'vv-'v

1) HOMERO
Ilíada VI, 390 - 502:
Eso decía el ama, y Héctor aprisa dejó su
casa, por ruta igual desandando las calles cuidadas.
Cuando, cruzada la vasta ciudad, a las Puertas Esceas
vino, por donde debía salir y ganar la llanura,
a su encuentro corrió su esposa Andrómaca, que le
diera por dones sin fin Eeción, su magnánimo padre,
quien habitaba al pie de las selvas plaquenses y era
rey de los hombres cilicios en Tebas-debajo-del-Placo:
tal heredera llevábase Héctor-del-yelmo-de-bronce.
Esta, pues, fue hacia él; y la criada seguía sus pasos,
sobre su seno llevando al candido, tierno infante,
hijo querido de Héctor, igual a un astro hermoso,
al que su padre llamaba Escamandrio, en cambio los otros
"Rey-de-ciudad", porque sólo aquél amparaba a Troya.
Héctor, en recogimiento mirando al niño, sonrióse,
mientras Andrómaca, cerca de él, estalló en sollozos
y, apretando su mano, llamólo por todos sus nombres:
"¡Malo! te va a perder tu ardor, y no tienes piedad por
este pequeño varón ni por mí, infeliz que tu viuda
pronto seré, pues en breve te ultimarán los aqueos,
todos buscándote juntos; y más me valdrá por entonces,
abandonada de ti, descender bajo tierra, pues otra
consolación no tendré una vez que se cumpla tu sino, "
sólo dolores: carezco de padre y madre augusta.
¡Ay! en verdad, a mi padre mató el divino Aquiles
quien asoló la ciudad, la magnífica, de los cilicios,
Tebas-de-altos-portales; mató Eeción, sin embargo
no despojó su cadáver, por santo respeto trabado,
sino al fuego lo dio con sus armas labradas, encima
amontonando la tumba, y olmos plantaron en torno
ninfas del monte, las bijas de Zeus-que-la-égida-porta.
Ellos, los siete hermanos conmigo en casa crecidos,
. todos ¡ayay! en tan sólo un día marcharon al Hades,
todos matados por el incansable, divino Aquiles
entre flexípedes bueyes y resplandecientes ovejas.
Y a mi madre, que bajo las selvas del Placo reinara aunque aquél, tras haberla traído aquí entre tantos
otros tesoros, la restituyó contra alto rescate en su paterno bogar abatió la flechera Artemis.
¡Héctor! pues tú para mí eres padre y madre augusta,
tú mi hermano, y tú floreciente señor de mi lecho.
¡Vamos! apiádate boy, permanece aquí en la torre,
veda que huérfano sea tu hijo, tu cónyuge viuda.

- 78 -

�- 6¿ -

sofodsap sojuaoSuEs opuaXBJj asaiáaj SEqan[ ap opuBno
ns anb jofara oqanra sg, :uBÍoip a[ Bjp un anb X
ua Bzaanj uoa auiraop A jb[iuiis jo^ia Bl&gt;uaj
'sojanaj so¡ ajjua jod B^uiisip as uaiquiBj ofiq ira ajsa
'orasira ira ap jb¿ [B 'anb paaBq ¡sapBptap sbjjo sb[ A sna^!,,
:ofip sa[ 'sapBpiap sejjo sb[ A sna'^ b opuBaoAui 'a
sozBjq sns ua oíaaui A osaq oppanb oliq ns b ^a
'ojans p O|[pq ns opo; ua o^sandap opaqBq sbjj 'X
jojaajj opi^[nj p ouqaX ns Bjsaj B[ ap pjinb o;saad
ícjsnánB aapBui X a^pBd ns b osnBa bsij Bjxqng
ouqaX pp aaquii; ¡a jod JB[npuo aA 9\ 'aiuauoduii 'anb
SBuinba saupa ap oqaBuad ns 'aojaai aauoaq ns
ÍBUis^d O[ ajpBd [ap bisia b[ :opuszuB[ sojp^
Banjuia-B[[aq-ap-BUJB [ap oizas [B ouiu [a o^ad
íaojaajj opiS[n^ [a 'ofiq [B sozBjq so[ opuaipua^ 'ofiQ
• í4EpBJiudBa jas [B sopruia^ snj jio Bqap anb sa;uB
aj;sajjaj bsoj B[ Bjqno ara 'ojaanuí 'anb ojaijajd oX ¡o^[!
•soABpsa sBjp Bjjuoa jBpjBnS Bjqes ai uainb ap Bpnp
aiJB[[Bi[ ap jo[op [a p ua opuBAouaj 'uBJip osg
•^so[[BqBa-UBUiop-anb-soaanai so[ UBqBqon[ bXojj^ aod opuBna
OJauíijd [a pi[ B[ ua anj uainb 'jojaajj ap Bsodsa b[
:auiB[axa Bjainb[Bna un zaA pj 'saauojua 'sbjo[[ anb
•BSjaApB ajaans jod Bpiuajjsuoa 'uozBsap ubjb uoa
[a jobj; Bajadt[j uaiq o siasa^\[ sajuanj sb[ ap X
opifa^ p JB[iq bjjo jod 'soáay ua 'sBjjpod oSan[
íojuai[B ajqq pp BpBApd 'bsojo[[ a^JBAa^ apand
ounSp 'aauojq-ap-SBjoa 'soBUBp so[ ap :p jod o^uEna
'sa[psoq sajquioq jod soppaq 'oA[od p opuBpoj UBSpa
'soABjq X sosoaauínu 'Bzinb sapna so[ 'souEuuaq siui jod
oaodiuB^ tu 'Xa^ ouiBu^ o buisiui Bqnaajj aod unB iu
'BSjBquia aui aopp apuBjS ubj 'oaaduia 'sojanaj so[ jod o\[
•o[qand ns 'BpjE[p3 bzub[ b[ ap p 'ouiBp^ uoa ojunf
'X uoi[j bjuus B[ B^iBa anb ua je3[[ ap Bjq^q Bip
[a anb ap Biauaiauoa o^tjqB 'oqaad X a^uara ira ua 'o^
•ajqraouaj ojsba un opuBjnaojd jra X ajpBd iui BJBd
'opBzuBAB JBán[ ua jBqan[ soubXojj ajjua X ajdraais
Btjua[BA jauaj adns sand 'Bra[B ira ajuaisuoa o[ iu
ÍBJjanio B[ oXnqaj 'appjedraoa uojba apjBqoa b 'is
'sopipuaj-so[dad-ap-SBjanaj sb[ X ajpuaj so^anaj so[ ajuB
BzuanájaA Bpunjojd SBra 'jafniu 'Bsad ara o^anbB opoj[^í
:ajuB[[pq orapX pp aojaajj ubj p oip a[ Bjsandsaj Bjsg
*ttuapjo X ospdrai Bjaip sa[ ojupsui oidojd anb Bas
'opuapouoa uaiq sopaBJO so[ '9[qBq uainSp anb Bas
rsBppjy soquiB X ojsnqoj ofiq p oapi^ ap X
oauaraopj oji[aui p X 'sop so[ 'saaBXy so[ uoa
sopiuaA 'soaaij sosa i[[B uojataiq sBAijBjuaj sajj
ía[qBp sa B[pjnra B[ jbj[bsb 4JB[Basa pBpnia B[ sbui
apuop aod 'oSiqBjqBa p ua O[qand p Buajap as zbjj

�del enemigo matado, con hondo solaz de su madre".
Luego de tal oración entregó a su hijo en hrazos
de su esposa, la cual acogiólo al seno fragante,
entre sus lágrimas riendo; y Héctor, dolido al verlo,
tierno rozóla y dijo la gama de todos sus nombres:
"¡Tonta, que tu corazón no trepide por mí demasiado!
Nadie, en contra del hado, podrá arrojarme al Hades.
Digo que de los mortales ninguno elude su suerte,
sea cobarde o sea valiente, con tal que naciera.
Sino, volviendo a casa, atiende tus propias labores
en el telar y la rueca, y a las sirvientas ordena
ser diligentes; de guerra nos ocuparemos los hombres
todos —y yo el primero— que hemos nacido en Troya".
Dicho lo cual, recogió el espléndido Héctor su yelmo
con el penacho de crin. Su mujer retornaba a casa,
dándose vuelta por una y otra vez, llena de llanto.
Poco después arribó al suntuoso palacio de Héctor
matavarones, hallando allí, en gran número, a sus
siervas, a todas las cuales les hizo romper en sollozos:
pues en su propio hogar, aún vivo lloraban a Héctor.
Ya, en verdad, no creían que de la contienda pudiera
él regresar, escapando a ira y manos aqueas.

I liada XXII, 330-366:
Al que el polvo mordió imprecó el divino Aquiles:
"Héctor, acaso creías poder despojar a Patroclo
sin punición, sin tener que cuidarte de mí, el ausente.
¡Necio! pues lejos de él, defensor más potente por cierto,
sobre las cóncavas naves, fui yo quien atrás me quedaba.
Bien te rompí las rodillas. A ti las jaurías y aves
destrozarán con oprobio; a él honrarán los aqueos".
Débil de voz respondió el del yelmo espléndido, Héctor:
"Ruégote por tu vigor, tus rodillas, tus progenitores,
no lo permitas que perros devórenme ante las naves
de los aqueos. Acepta montones de bronce y oro
que como dones te brinden mi padre y madre augusta,
pero mi cuerpo devuelve a casa, así con su fuego
teucros y teucras podrán contribuir a honrar mi cadáver".
Torva la vista le dijo el pediligero Aquiles:
"¡Can! Es inútil rogar por mis padres o por mis rodillas.
Ay si acaso a mí propensión y furor consintieran
cruda tu carne cortar y comer por tus actos conmigo,
como ninguno podrá ni tu testa salvar de los perros,
aunque la retribución aumentada por diez o por veinte
fuese traída aquí, con promesa de otros presentes,
ni si en oro pesando tu cuerpo mandara llevarlo
Príamo el Dardanida: por nada tu madre augusta,
para llorar a quien ella parió, te pondrá en un lecho.
- 80 -

�- 18 ^
-ajdtuoa sBjqo,,) V3333VIS3 A V3VO3S sín3 9nb JOU9ra íp^u
anb bj aaqos '(86I"^¿8I 'ouijua^aB) S3M00Í13 opjodoa^ ap uoisj^a
bj BJjsanu B[ uoa ^biuojjuod soiuBasap 'sapBpijiqap SBidojd SBais
uB^jnao sou as ou anb ojsand 'BiouBjaBÍ ap ouiosb jouain ^a uig
bj BqBuajj soquiB ap o^ubjj ja íojoojib^ ns jod
b 'B3B o ajpBd ns jod ojojj sajinby SBJiuauu
ísajinby ap aid jb ojjbjjojib 'uij uis BqBaojj 'aojaajj
sauojBABjBui jb oun ja :opuBpjoaaa sop so'q "aABns
ojojjBdB is ap 'ofaiA jap oucin bj opuaisB :sbisub
uojaiáans ajpsd ns jod jbjojj ap janb^ ua íisb ofiQ
•4tBJBjBm sofiq situ b uainb ap oubui bj Baoq ira BiaBq
opuBJij 'Bjaaxj bj ua jb^joiu b^'Uuu anb oj ipua.idma sand
íoozajaiu Bpunjojd sbui p^paid ^ajp^d nj b JBpjoaai
sapaidB aj iui ap 'sa[inby 'opuaiuiaj sasoip boj b 'n
•a^Basaj osuauíui opua^BJi 'ojJBaqoaaj i^ ap
sBanbB saABu bbj b ^oq ouaA ja ap BsnBa jo^ *.io:pajj
— BiJjBd ns Bipuajap anb SBJjuaiui J9Áu ajsB^Bm oj nj
'o[qand ns Á pBpnia bj 'ja ojos 'unB BqBJBduiB uainb
rsBjjipoj sbj oidiuoj sojja ap soqanuí b ojABjq saay
sajafnm sb.^o ap aaiuaiA jap aAn^qo oiaBjBd iva VL9
saiuB^saj soj b A 'aAanuiaoip zij^biu cutí ap uoianj
íBanbB aiua^ bj ouia anb oduiaij JB Bjuanauía ub^^
auiJBpanb aaaJBd ounSuiu sbui 'uoijj Bsua^xa bj ua
sofiq souiijdo ap a^p^d inj 'oiajduioa jod zqajui 'o^
•bXojj^ ap opuBsaj!o3j jBáajj opiaanb ofiq ns b jaA
sBjp soj sopoj .iod Bjadsa Á uozbjoo ns ua bzo
uoa SBJiuanoua ai nj anb opua^o 'oSjBquia uis 'j^
A BiaBjSsap ap JBpJBn^ spand oj uamb ^^q ou 'ubuiui
sBZjanj sns 'Bpnp uis 'souid^a soj jopajiap ns ua sBjjuaitu
íosbdo jap jBjqran a^sij^ ja Bsid 'oauBjaoa ira
opuais 'uainb 'auuojiap sajinby 'a^uasa^d aap^d nj b uaj^,
:BjqBjBd bj isb ajpiSi^ip 'jopBJojdiui 'ouibij^

•ttsapBpiap scuiaja sbjio sbj A Jijduina aasap oj
ojuBna ua ouis asa BJB^ajj iui b anb ¡sa^sa
rsajinby ouiAip ja pjqsq ojunjip aojaajj jb bjsbjj
• aaquinpaioaj jiuaAnf JBÍap jb ojojj onijsap ns jod
tsapBjj jb BqBjoA buijb ja 'sojquiaiin sns opuBuopuBqy
•aiaanuí bj 'ajua^njauoa 'oiAjoAua isb BqBjqBq anb jy
•4tuaieui a^ SBaas^ SBjaanj sbj ua 'jajBA ojubi b asad
'ojody oqa^ A subj anb ua janbB Bip ja bji
BuiAip aanfuoa ou ij aaqos o^ anb 'saauojua 'Bpin^
•ojaaiq ap buijb un BaaqjB oqaad nj caiJipBnsaad b
Bqi ou oan^as ap ízbj nj opusjiui 'oazouoa aj. uaig^9
'opipuajdsa oiuja^ jap ja ojqBq opunqijotu B^
uoiajua aod UBJBJtoAap a^ saAB A soaaad soj ouig

�tas de HOMERO", Barcelona, 1927, pág. LXVII) opina lo siguiente:
"... las traducciones en verso del señor LUGONES y sus estudios he
lénicos son lo mejor que sobre HOMERO se ha producido en nues
tros tiempos y en lengua castellana, no sólo en América, sino en la
propia España". Este juicio, si no se trata de un cortés cumplido, o
es acertado, y entonces deja mal parados a los demás ensayos de tra
ducción al idioma hispano, o revela muy flacas pretensiones estéticas
en el mismo juzgador. Porque, aun admitiendo que HOMERO pue
da verterse en versos alejandrinos (que no lo son propiamente) y
disimulando el acre sabor que producen esas rimas irregulares, con
sideramos que LUGONES no evita casi ninguno de los vicios que
acabamos de estigmatizar (A, NOTA 3) ; para demostrarlo, proce
demos a un ligero análisis de los trozos elegidos:
llíada VI, 405:

Andrómaca, llorosa, se detuvo a su lado,
y de su mano asiéndose, díjole: "Infortunado...

LUGONES, al igual que SEGALA, omite la traducción del se
gundo hemistiquio de 406 ("llamólo por todos sus nombres") y. por
desconocer su significación, interpreta mal el vocativo "daimónie",
de claro sentido hipocorístico (cariñoso), que encabeza 407.
409:

... pues sobre ti
caerán los aqueos, para inmolarte así.

Omite los conceptos dinámicos de "tacha" (en breve) y "pántes" (todos), agregando —para rimar— el inmotivado "así".
411:

Privada de tu apoyo, morir será mi anhelo,
que tu muerte dejaráme un dolor sin consuelo.

HOMERO no dice ni "apoyo" ni "morir" ni "anhelo" ni "muerte".
425:

Mi madre que a la falda del Placo nemoroso
reinaba también, trájola aquél, sordo a sus quejas,
con el botín.

"También" y "sordo a sus quejas" son libres inventos del traduc
tor; falta, en cambio, el fino matiz de "entre los otros tesoros".
431:

Ten piedad, y no dejes la torre sin tu ayuda.

Los términos "ahora" ("hoy") y "aquí" del texto griego son
esenciales; de "ayuda" no se habla en él.
441:

"Mujer, bien sé todo eso, pero también me aterra
lo que dirán, si tímido me aparto de la guerra.

Textual: "Por cierto también a mí todo esto preocupa"; "lo que
dirán" es una añadidura vulgar, y "tímido" es una expresión pá
lida.
- 82 -

�- 88 b[ b auiA uamb jod 'joiaajj anj
'japod ni B oiqranans 'oaod aa^q 'Biai^d B[ jod
opuBapd 'sajopBJora soidojd sns X pBpnia B[
japuapp BJBd 'bX oaiun 'BqBpanb ara anb p X
' (ubi
-nana ou bX ojad 'utiB uaAiA sounSp 'pEpipaj ua 'sand) 44opBpanb bij
ara ounSuiu anb (4aiuaaajBd^ ap opiiuas p ua) oSip 'sofiq sorapdo ap
ajpBd 'anb^od,, '44oiapuioa jod zipjuí Xos 'oiqraBD na 'oj^^ r^sajdxa
X oAtiBaipajd oAiiafpB sa 44soraiodBUBd,, roatóojt sa 44ops
opBpanb Bq aui ounSuiu sojp ap X 'bXoj^ BqdraB bj ua
sopBjqiuouaj sofiq aAni 'orajjjasira p 'oX ojos

'AIXX
"BUIII BJ B
-ap BanpipBUB Bun sa 44sb3jd o,, anb SBJiuaira 'osiaA ouistui [ap 44op
-BisBraap,, p bi[bj Í98^ BzaqBDua anb oaiisuoaodiq ouirapi pp uois
-uajdraoa Bisnf B[ 'apua .iod 'X (cg^) oatib3tjiu^is oinbiisiraaq un
ap uoisaaA B[ aiuaraBAanu ubi[b^ S^^OOín jot^ opxiaaApB uaiq op
•is Bq oaoduiBi (44opuaii SBrauí^B[ sns aaiua,,) 44uo.ioraXxo,
•ouiisap p opuBiJBJiuoa 'sapBjj p afojJB aui uaxnSp anb
ssaja o 'ira jod ssraai ou 'aisui ira 'qo,, :9pajp X opBpsidB
BiaiJBOB B[ 'oppuBiou '[a saauo}u^
•bso^o[[ BjABpoi opuaijuos--'
•orapX ns Biisodap anb uoa
44o[[i^q ns opoi ua^^ pp BAiiBaipaad p^pqBna B[ oraoa 4tt^isai?, ns ajq
-nasap aoioaj^ anb uoo 44oisaad,, pp pBpiaBAiA b[ oiubi ubi[bj í44BpBf
Ba ap uoiso[dxa?, ouis '44bsijuos^ Bu^isap ou oaij oqaaA [g[
•Biisodap Bjaaii ua anb oasBa aiuBa^piuaa p
as joiaajj oAB^q p X 'uat.iuos a.ip^ra X ^jpB^ '\Lf
•BDiisB[d uaiq uaSBrai uoa 44sa[iisoq saiqiuoq,^ X
44oA[od,, js o jad 444BJjaíi,, iu 44ajiSBsap?? iu suoiauaui ou pna B[ 'baiib[
-aj B[nsnBp B[ ua 'oAii^aipaad ziibiu uoa 'bjii^ij 44soABjq X sosojaiunu^
jod
p anb 'souBuuaq soABjq soqaniu sira ap p iu :^S^
•44bPi[ba
-sap bXojj^, p opBaijii&amp;nfui ajdraais Bpanb '(44soaanai so[ ap oaapiuaA
jo[O[ [a,,) OAiiafqns OAiiiuaS oraoa ^ugojj^^^ b JBiaadjaiui Bjainb as
opuBna unB oaad :4,sojanai so[ jod BiisnáuB^9 ap
ara BpqBAsap bXojj^ ap jopp p iu 'sbj^[

�Aparte el error sintáctico "sucumbió... fue", falta la puntualización antitética: "tú lo mataste ayer — hoy vengo" (tiempo pre
sente) .
508:

Con ademán prolijo su mano apartó al viejo

Textual: "Y habiendo luego asido la mano (que Príamo acaba
ba de alzar), rechazó de sí suavemente al anciano".
Hemos querido abstenernos de un comentario más amplio, pero
tal vez superfluo.
Odisea I, 1-21:
Cántame, Musa, al hombre versátil que tantas vagancias
tuvo, después de destruir el sagrado recinto de Troya,
vio las ciudades y supo los rasgos de múltiples pueblos;
navegador cuya alma sufrió incontables dolores
mientras luchaba por sí y la vuelta de sus compañeros.
Mas no los pudo salvar, a pesar de sus grandes empeños,
pues por sus propias acciones sacrile^as ellos murieron,
necios, habiendo comido los bueyes del Hiperionida
Helios, el cual impidióles que vieran la luz del regreso.
¡Esto, oh hija divina de Zeus, a tu gusto nos narra!
A la sazón los demás, escapados de triste desastre,
todos estaban^ en casa, a salvo de mar y de guerra;
sólo a él retornar a hogar y mujer impedía
entre-las-diosas-sublime Calipso, la ninfa divina,
dentro de cóncavas cuevas, ansiando casara con ella.
Cuando al fin le llegó, al rodar de solsticios, el año,
quiso la divinidad permitirle volver a su patria,
ítaca, donde tampoco quedó al abrigo de luchas
entre sus propios queridos. Dolíanse todos los dieses,
mientras aún Poseidón abrigaba ardientes rencores
antes de que el deiforme Ulises pisara su tierra.
Odisea VI, 149-185:
"Yo te suplico, princesa, ya seas mortal o divina:
si de los dioses tú eres, que rigen el cielo extenso,
más que con otras, con Artemis, hija de Zeus-el-potente,
por tu figura, tu talla, tu porte te compararía;
si de los hombres, en cambio, que pueblan la faz de la tierra,
¡tres veces afortunados tu padre, tu madre augusta,
y tus hermanos tres veces! Por cierto, en ellos el alma
siempre, a causa de ti, ha de regocijarse contenta
mientras contemplen tal flor integrando la rueda de danzas.
Mas en su pecho aquél felicísimo, antes que nadie,
quien, vencedor en la lid de ofertas, te lleve consigo.
Pues semejante mortal no he visto jamás con mis ojos,
- 84 -

�— 98 'sosoniuom sayyBA jod 'anb yanbB BJBd ouioa '.ibiu yap
soy uamb BJBd isb 'sou^yy soy 9p Xay yB sa

•ajop jod uojtaiAnj Biy^Saj yBj sand :sBzanbij opuBp
sajqiuoq op sauBipjBn^ 'oyans yap soiua.^ X souanq
'ajuaiod-ya-sna^ ap uap.io jod soyyanbB sapuanp ap uaAjys
'B^ynao auaijuBín Bjjat^ B[ bzbj Bsa anb apsap sb^\[
•UBipuajB uoiaypuaq ub.iS uoa sofBqBj^ sns zapiaB^d ua
so^a 'sayiaop 'X ísipiAua uis 'pBpijuBa u^aí^ ua 'yiapp
'ounjaaj yij.ia^ ya BqBpuijq sojnjj sns :ajaans By sayoip
sauaiq soy sopoj X ^ubijoui sopiauaA ouans jod ouio^
•sayBui soy sopoj b sousíb 'iiBqBzoá ajuauíBAijsaj
sojaBjuy soiiBiu ua X said ua aadiuaxs ouis 'pnjidajaap
ajsyjj ap sajua.iBD 'ojuByy X SBuad ap saaqiy X sofay
'sB}ina ap sBpBAiad SBuiyB sns 'ubjaia sasoip ouioa yBj
íoyaia ya BiSa.t souoj^ anb odiuaij ys uojaiAiA sos^
•uo.iaiaiiy 'sbsbo ssaiduiiyo uauaij anb 'sayBjJomuj soy
S^ sajqiuoq ap bzbj By b 'jBzuauíoa jod '

OOOIS3H (Z

I

•ttsoyyanbB ubzo^ auixxBui o.iad 'uaiq ap sa^uaS b ojbjS
ouioa SBjoAayBui sajuaá b ojbjíjUi ubj 'aafntu ns X
ajquioq ya aj)ua Baijsauiop Bipjoauoa Bsa ap ojpBna
ya anb BpiyBA sbui X jofaiu bsoo XBq ou 'p^pjaA ua ¡q^!
íBipjoauoa ayqou soopuBpuyjq 'opiJBiu X JBáoq un uoa
'BiuyB ni aasap ojubiio uoa sasoip soy uauíyoa aj oSanyj
•sozuaiy sn^ ap aojjaqoa un^yB sbjbjj ajjBÍáayy yB is
'Bjqna aui anb uoaif un sap X sayBuas aui y&gt;Bpnia By an^)
•UBjtqBq BDJBiuoa Bjsa X opnyqod ajsa anb saaquioq
soj^O soy sopoj. ap ojbuI&gt;i 'Bjauíi^d By ij b oaA
cSijej SBJBy ap o^any anb bX ¡pBpaid 'ssaouiad qo 'uaj[!
•sayBui yira sasoip soy ap aijjns sajus uis osodaa BSuaj
oaaa ou sand ísaAaj oAanu un^yB aaoap^d Bzinb B.iBd
auiofoiJB pBpiap By inby ^bi^iSq sysi By apsap
UBqByBÍ aui urj uis SBDSBJJoq sajjany X s^yo apuop 'jbiu
osouia yap aAyBS aui jaXB 'sBpBiuof ajuiaA ap oSan-q
•auiJisuoa aui joyop 8abjS sbui :sByyipoj snj jbooj ouiaj
oqanuí X opunyuoa 'oaquiosB aui i\ aiuB 'jafnui 'oraoa
— oyans yap opBio.iq Biq^q ouay yBj Baunu anb ojsand
— ofaydaad 'oy^Bjou yB 'apanb aiu isb ajuauiBiaBxa
ísBJniuaA SByBiu auiuBqüpjBnáB anb ua ojaama ya ua
'sBuosjad SBqaniu ap op^apoj 'jyyB jod as^d anb sa
—BJauíyBd Bun ap onojaj uaAof ya BjyBS oiuoa
'oyody ap JBiyB yap aid yB 'soyaQ ua xa zaA Bun— jg
yB aasod aiu jodnjsa :aafniu o uojba Bas

�lejos de olas marinas, en fértil espacio de tierra
viva: desnudo los siembres, desnudo los ares con bueyes
y los coseches desnudo, si quieres cumplir a su tiempo
cada labor de Deméter, a fin de que todos los frutos
crezcan a tiempo y, luego, no sufras la necesidad de
ir mendigando, sin suerte alguna, por casas ajenas,
como recién me viniste a ver. Pero yo nada más te
pienso ni dar ni prestar. Pues trabaja, estúpido Perses,
para que nunca con hijos y cónyuge, triste tu alma,
debas pedir el sustento a indiferentes vecinos.
Dos o tres veces lo logres quizá; si aún los molestas,
nada podrás conseguir, derrochando inútiles ruegos;
vana será tu locuaz cantilena. Por eso te mando:
¡piensa en amortizar esas deudas, prevente del hambre!
Trabajos y Días, 631-640:
Tira entonces tu nave veloz a la mar, y la carga
pon preparada en ella a fin de volver con ganancia,
como mi padre también y el tuyo, tontísimo Perses,
navegación ejerció, suficiente sustento buscando.
Este llegó finalmente aquí tras de largo crucero,
que de la Cuma eolia lo trajo en nave oscura.
No abundancia, riqueza, fortuna dejaba tras suyo,
sino maldita penuria cual Zeus a los hombres imparte.
Cerca del monte Helicón afincóse en triste aldea:
Ascra, feroz en invierno, atroz en verano, bien nunca.
Trabajos y Días, 695 - 705:
En oportuna sazón a tu casa la cónyuge lleva,
cuando ni lejos estés de cumplir tu trigésimo año
ni lo rebases asaz: la edad de casarte es ésa. •
Tras pubertad cuadrienal, la mujer en el quinto se case;
tómala virgen a fin de instruirla en sanas costumbres.
Casa, si fuera posible, con una que viva cercana,
circunspección extremando: ¡evita las burlas vecinas!
Pues el varón no captura botín superior a consorte
buena, empero tampoco ninguno peor que la mala,
devoradora, la cual al marido, por fuerte que sea,
sin llamarada consume, causándole canas precoces.

3) ELEGIACOS
Esquema elegiaco:

-'vv-'w-'vv-'vv-'vv-'v

Tipo guerrero: ARQUILOCO, DIEHL 6:
Alguien por entre los Sayos se ha de gloriar del escudo,
arma cabal que a pesar mío en matas dejé.

•- 86 ~

�- ¿8 'uBjsa sopBuaÍBua jojj ua sodraeo siin anbiod
'oiui ouiiub ajqn^nj ja opuBiupsBj 'jBiioiaBi
ap uojjaad ns uoa p^^^jj sajquioq soj b anb
^AB jap opnSB oafao^ [a púas

:¿TTT 3H3NI 'SIMÜ03X
•pBpma BijjBd bj anb sbui JBjsnS odns ara
*bui[B iui BsnBa ^bj jod oua^^ ofiaoSaj un^uiu oja^
•uaiq Anua optSoaB UBq JopBjisiA ^B sopoi
osou^a ^ap pBpnia B^aq bj 'Bjjsdsg b mj
sbuia ua oub^ ns uoa Baqn^ fe inj
ap si^d [B zaA eun ^^bia 'oiaaja ua 'o^

:8¿ 3H3ia 'SI^003X
opoj asaqap 'bX apsap 'isb íoSan^
o^auaiap B.ias ^iotjip 'osaaxa ua otaaja anb [y
•ja^a ajua^aj o^os un ap OABjasa ajans
'otaau aod 'ojqand ja isapnBjS soj uaXnjjsap opBjs^ jb san^
•aoSjn^ a^uaiaapuBjdsaj sbjj asB^jasns ouanj^ •
'aAaiu X oziubjS ap joinj adranjjojd aqnu bj aaiug;

:0T 3H3IO 'M030S
•Bisa opuBniaB ouipa sibjiui BpBU jod SBJjuaiui
aaqmoq un ap z^naoj BnSuaj bj ua sibCij so sand
ísiBsuad aiuauíBjoAjjj jbidos odaana ouioa sbui
'ojioz jap s^pBjjoq sbj sitsid sojjosoa oun jod ouj^
•pn^tABjasa Baojai oip so 'ojub^ oj jod 'X
sojjanb^ ap aapod ja ojjiq oXod^ ojjsanA anb opuais
'jB^nduii siaqap bj soa pBpiuiAip bj b ou
Bidojd jod sauozBsap siBjsa opuaiaapBd xg
:8 3H3ia 'MO3OS :oaiuio
•pBpiuiAip bj oziq zafaA bj zijajut ubj
:saaafnui ua uapsap 'feoqaauBui ua jojjoq B^iosns ouis
'jbzoS apand ou opuaiA jos jap soXbj soj BisBq
íajuaui ns ubC^a X uBapoj sopBpina sojsnBjuí aaduiais
'jia X oaj ojaAjanA zaA bj b anb pnjidaaaap
bj apuajdjos aiqutoq jb opu^na an^ 's^aquiaq X soqaBui
pnjuaAnf ns ap Bjjaq jojj jBna UBjnajsip anb jap
'oqaaj jap saajnp SBAipBp sbj uoa jouib oiajaas asa
japua^Bsap anb sajue JBjsa o^aijajd oiíanj^r
¿BpBJop s^di3 bj uis aoqBS ns JBna X BpiA bj sa ^n^)?

:I 3H3ia '0K33^^IK ^opara odÍX
nj Bas anb oj^o ajiJinbpB sand ¡a)3A
*opnasg[! 'Bjeaun^ ajaanuí ap 'oáa^quia uis 'ad^asa o

�ni para mí del arado el yugo arrastran las muías:
¡ay por la causa de tan tétrica navegación!

Epigramas fúnebres: ANTOLOGÍA PALATINA, DIEHL 129:
Tal a su madre querida hablaba por último Gorgo,
mientras llorando a su cuello los brazos echó:
"¡Queda aquí con mi padre, engendra a otra que tenga
suerte más fausta y que cuide tu gris senectud!"

ANTOLOGÍA PALATINA, DIEHL 139:
Alguien festeja la muerte de mí, Teodoro; tal otro
festejará la de él: todos debemos morir.
b. Trímetro y tetrámetro.
Observaciones preliminares:
1. La tarea de imitar el ritmo de los tetrámetros trocaicos catalécticos y de los trímetros yámbicos se presenta como bastante más
ardua que la reproducción de hexámetros, por tres razones princi
pales:
1)En la conversación castellana corriente prevalecen los inter
valos de dos o tres sílabas inacentuadas sobre los de una
sola. Esta dificultad puede ser aligerada, como lo liemos con
signado en otro lugar (A, NOTA 2, primer párrafo), me
diante la disolución facultativa de las largas irracionales
("áloga makrá") en dos sílabas no acentuadas, cosa que, a
la cabeza del trímetro, practicaron los mismos dramaturgos
áticos desde ESQUILO ("Agamémnonos. ..") ; en la come
dia, todas las partes débiles del trímetro podían componerse
de dos sílabas breves, excepto la del sexto pie.
2)Escasean, en el idioma español, las palabras agudas aptas a
terminar "masculinamente" dichos versos trimétricos, lo cual
acarrea el peligro adicional de producir asonancias homoteléuticas involuntarias.
3)En sus partes dialogadas, los trágicos (sobre todo SÓFO
CLES) cultivaron una sintaxis mucho más densa que H0MERO, al punto que su estilo llega a sonar como altamente
construido e incluso amanerado.
Por tales causas, el traductor que, como nosotros, considere im
procedente la multiplicación del número original de versos (método
sugerido por W1LAM0WITZ), debe realizar un esfuerzo ciclópico
por dar cabida a todas las ideas contenidas en el texto clásico. Es
que aquí, como en otros géneros, por ejemplo en la lírica, el público

- 88 -

�- 68 •jb jipara oiuSisap un saaajB^ ¿XBq an)?

#rasj

•SBJBiyanasa ara nj SEyos b apuop 'BjanjB
apuBiu aj oiaBpd yap 'osa opuaiqBg "juy
•jBjnranoB Biyaipsap uaiq o Eqaip Bpand anb
pBpaAou oasod o^^ "aqaou Bjsa ua
ofa^ as ajsanq baibjb By X 'bzubjbui
Baoadiaaj aod sojjanra Bip orasira yB
¡Xb! 'souBtu.iaq sop soy ap soramj s^pBAijd
sop sb[ anb apsap oijSb iu adns aaynp iu
'BuoSjjuy 'oX Bpi?u ajua BJjsanu aQ *rasj
¿UB^d oSiraaua soSiuib bjjuoo buibjj as
anb sbjou^i o? ¿nj ajsio anb? ¿nj saqBS anb?
'aauodrai ap o^ipnBa ns BiJBqBOB
uaiaaj pspnia B[ Bpoj b anb uo^ajd janb^ aQ
•J3A jod araapanb SEiaB^^sap sira X snj ua
une ira b anb |BUEiuija o osozuoSjaA o
oaipijBj iu osouad Xeij BpBU san^
¿jtqdrana uis afap B^isanu BpiA na sna^ anb
uoiaip[Biu Bun odyp^ ap nj saoouo^?
¡uijb uozBJoa 'Buarasj 'biui BUBiu.iajj!

"juy

•nudiusj '

S3^^0^0S (t
t-At-A (a)4-a4-a (a)4-a4-a (a) :oaiqiuBX ojjarajjj ^ap Biuanbs^
•oaajua opunra ^ap o^as ap Bjq^q 'sojjsou BJBd '^p^^ajj bj ap B^anasa
Bja sBuajy 'S313IHad[ BJCd 'soAijdaajad soubSjo sns ap Biuio^aj b^ b
X sa^Bjuara sapBj^naB^ sns ap uoiauaiipa bj b ajuauiBSOjapod BXnqijj
•uoa Bjaod X oSopqij JojanpB^j p anb aajsauara 'apua jod 'sa ísbouoj
-siq SBStraajd sns aapuajdraoa BJBd ajuaiaijns Bjnj^na B^ aasod ou ajsa
is 'pnjaB oíaojipnB un jod sBpsjuaraijadxa uBaas '"3'b AI ^ A sol^ís
soy ap sajopBjaadsa soy aajua Biparaoa By jod BpBiuBJaap yBiíjtJídsa uois
-jaAip By iu 4BipaBjj By jod BpBaoAoad BaijjBjBa uoiaoraa By i^[ *ojaaj
-sbj aas uis oAisiaui 'opijqBsap jas uis opBsnBd 'oaanq jas uis osonjsaf
-bui 'opjo sbiubC afEii^uay un uBj^sn 'so^aijS souijij soy ap jojanjjsuoa
-aj oiusiiu ya jod sopinjjsui 'sajojaB sojjsanu oyya BJBd íyBuiSyjo By b
BpBiuixojdB ajsaA uoa soauBJodraajuoa soiJBuaasa sojjsanu ua ssuajy
ap SBiparaoa X SBipaBJj sBy SBpBjuasajdaj J3A soraByaquy -^
•BaiSBya uotsiauoa By b ojuaiuiBajaaB
ojaAas sbiu zaA BpBO un ap opijuas ya ua soyjBaijipora ap jbjbjj 'oij
-BJjuoa yB 'aqap ouis 'soairaapua soiJBjajiy sojiq^q X saunraoa sojsnS
ajuB japaa ap Bq o^[ ^SBUjapora sajuara SBy ap BjopBuiydiasip Bjqo
Bun ua opBOJBqraa Bjsa yaij JojanpBjj ya anb Baunu apiAyo as ou íson^
-ijub soy ap BpBJjuaauoa pBpiAisajdxa By b asjBjqranjsoaB anb Bjpuaj

�Ant.

¿Creón, de nuestros dos hermanos, no brindó
al uno, no negó al otro el funeral?
Etéocles, según se dice, en buena ley,
bienquisto de los muertos, enterrado fue;
mas al sin gracia muerto Polinices sus
conciudadanos todos deben denegar
las honras fúnebres, las honras flébiles
y a las aves, sin llorar ni sepultar,
dejarlo, buen botín de su voracidad.
Creón el "noble", dicen, bando tal a ti
y a mí, repito: a mí también, dictaminó;
y aquí vendrá a reprender a quien de su
pregón se burle: pues no piensa consentir
la infracción menor sin que el infractor
la muerte sufra, lapidado en la ciudad.
Así los hechos, mostrarás en breve si,
de nobles hija, tú naciste bien o mal.

Ism.

¡Oh infeliz! Si urden tal, ¿qué puedo yo
con enlazar o desatar entretejer?

Ant.¿Tú piensas compartir mi dolorosa lid?
Ism.¿En cuál peligro? ¿cuál es tu propósito?
Ant.¿Llevar al muerto a esta mano ayudarás?
Ism.¿Pues contra público decreto enterrarás...?
Ant. A quien, al fin, es mi y, quieras tú o no,
es tu hermano; su traidora no seré.
Ism.

¡ A.y! ten presente a nuestro padre, hermana, quien
aborrecido e infamado pereció,
tras descubrir sus faltas arrancándose
los ojos ambos con su propia mano él.
Su madre, su mujer —¡fatal sinónimo!—
trenzando cuerdas, a su vida puso fin.
Tercero: dos hermanos ultimados en
un solo día, desgraciados, un común
final forjándose con agresión mutual.
Las dos quedadas huérfanas, medita tú
cuan tristemente moriremos, contra ley,
decreto, potestad real lanzándonos.
Conviene contemplar que nuestra condición
de hembras védanos con hombres batallar
y que, regidas por potencia superior,
debemos ésa y más penosas engullir.
Por ende yo a los difuntos rogaré
perdón concedan si, forzada a ello, voy
a someterme a los reinantes: en verdad,
sus fuerzas exceder revela insensatez.
- 90 -

�- 16 •zafaA Biuisisojopp ua 'ofiq un ap
uaisos uis 'Bjairansuoa aui oipiduii a
otjntu jBSn[ ni ua 'uij p 'anb Bun ap
aaqap sa odaana p JBjnoq X 'booi a[
Ji BJjax^ oCsq ¡Bpuajd Bisa aqiaa^!
•jBjJodos 'Bjanp anb sbiu jod 'pi adpS un
sa osiaaad sBj^ "opniA ajsBpanb jafnm
zbüíbs á a^ou ap bjbí&gt;9u atpBu sand
nj oSuaA 'oftq ira 'jijJBduioa y

:S0¿"ÍT9 's

saaidrana (z
•UBjpua^ a^ soXni so^ jouib o^snf 'otatnf uxs
sba anb uaiq 'aqBS sbj^[ ¡3a! 'saaaa osa ig #rasj
•jouoq uoa Bjanuí ou anb Bsoa bubuibj
ajijjns ou sand ía^qtjjai o\ Bazapsd
4ttzajBsuasur^ tui uoa 'o^ anb nj efap SBj^
•SBjaaB^ opBj oXna b ojjaniu p 'uozbjc
uoa 'X jui b Bsoipo SBaas 'pi sBsuaid ig *juy
•jinSasjad a^isoduii o[ auaiAuoa sbuibj[*uisj
•aj^sisap 'joSta tui aiB^pj is san^*juy
jajanb ni sa appsoduii rsBpand anb pi U03tusj
•jBisnS sbui oqap sauainb b oisn anb as o^'luy
•uozBaoa ni asapuaiaua btjj bsoo ao^*uisj
•pna Bp^a b uotaaB iui sajqnasap ou is
'ajBipo ai sbux oqanra 'Bpnj^ ¡sa^qBq an^)!

*iuy

•oX ouisiui o[ a^Bq ¡B[BipaQ! "joqB^
pi ounSuiu b sapuas ou 'souaiu ^y *rasj
¡uaiq ouiisap ni Bpyna 'Bpinasap jui oq! *iuy
¡i! ^od oX ornai oiuBna 'BpBqaipsap Xy! 'uisj
-jbiuba3[ b Xoa ouBiujaq opiaanb Xniu p
opuuni p oj^ "O|ipnbB ni Bixaiaj^ 'iuy
•p.iniBU tui aiuBpaA sounpBpma so^
ap BJiuoa U^ ^BniaB sbui 'oíaajdsap o[ o^¿ *uisj
pBpiuiAip b^ Biaa^dB anb o\ Biaa.idsap
'ni saiainb ig -a^aaBX aaduiais iod i^p
:jbpb.iSb soata so[ b anb soiunjip soj b
oX oqap odiuaii sbui sand íoiubs uaiuua aod
'ajaaBX opBiuB un b oiunf 'BpBiuy
•isB jiaoui BjBiusaua ara :ajBipdas
p b oX íBazBpI ai anb opoiu pp ni ag
• uoianqoiuoa ni BiJBisn^ ain 'jtBaqo
une ni SBjaisinb is 'iu aiopid i^[

*iuy

�El buen renombre aumentó de todas las
mujeres con su generosa estrenuidad.
¡Oh salvadora de éste! que también a nos
guardaste de caer, ¡salud y bienestar
en el infierno! Digo que unión así
a los mortales sirve, otras nupcias no.
Adm. Al funeral acudes sin mi invitación
ni cuento tu presencia por simpática.
La prenda tuya a ella nunca adornará;
en su sepelio nada tuyo es menester:
lo era, cuando yo moría, tu piedad.
Entonces tú esquivo, viejo ya, morir
dejaste esta joven, ¿y la lloras hoy?
¿No eras, pues, mi verdadero padre tú?
¿Ni me parió quien dice ser y dicha es
mi madre? ¿Yo, de sangre sierva, echado fui
secretamente al seno de tu cónyuge?
Llevado a la prueba, demostraste quién
tú eres; no reputo ser tu vastago.
Mas si lo soy, a todos ganas en ruindad;
pues tan anciano, concluyendo de vivir,
rehusaste y temiste fallecer en vez
del hijo tuyo; tal labor dejasteis vos
a esta forastera, digna, ella sí,
de que la considere madre y padre yo.
Empero bella habría sido esa lid:
tu muerte por el hijo; en verdad, a ti
quedaba poco tiempo por vivir aún.
De cuanto hace falta para ser feliz,
has disfrutado: desde joven siendo rey,
conmigo como sucesor de tu poder,
no ibas, al morir, tu casa huérfana
dejar en manos de ajena avidez.
Y no dirás me condenaste a perecer
por deshonrar tu senectud: fui ejemplar
en respetarte. ¡He aquí la gratitud
Con que mi madre y tú me lo pagasteis bien!
No tardes, pues, en procrearte vastagos
que cuiden tu vejez y, cuando mueras tú,
envuelvan tu cadáver y expónganlo;
con esta mano mía no te enterraré.
Por ti difunto estoy; si otro salvador
me conservó la luz solar, declaro ser
un hijo suyo y el sostén de su vejez.
Aunque los viejos claman por la muerte y
maldicen su vejez y su longevidad,
ni bien morir les toca, nadie hállase
dispuesto; su edad les deja de pesar.
-

92 -

�/
bO

_

ísBosapmq SBSojaiunu opjBdsa 'p soBiuoisa souafB ua JBJiua sbj^
'sapung ap p^pioBScs bj X jEuiAipB pp a^jB p opuBjiuii
ísB^aod sojjo ap oijaiqnaua JBipxnB pna 'oiuiuoub 'sojauíijd so[
ísauaiq ap opBui[oa sojaqsq sbji 'jas BiupaiA b[ buijijb SBijnfui aQ
•Basap saqaojdaj sns&gt; Jiá^ip Xoq oaqqnd p 'ojaaja ua 'aojnB p
so SBjqBpd SBJBp sb^ is 'KopuajB pBjsaad 'sajonas 'BJoqB j^
: (snnqvund) O^OT " STOl 'svdsiay svj

:oai^aapiBO oaxjsadBUB oj^auíBjjaj pp Binanbs^

S3MV^0XS1HV (2
•SBji^uas sBpiaajaui SBqanra 'sBiJtifui
SOU B IS tSOpO^ OUIS 'SBUIB BpiA TB\
nj ops ou anb opuBjapuod 'b^[bd san^
¿joabj pj uan^aiu a^ anb sa;uaiJEd so[ b
'[ia opuars 'sBipisui n\ Á? ÍBaza^p^ x\ jod
pnjoB Jdfnuí nj sapBiisjad zaA BpBa is
'juoui sbuibC jod aiSBjpq pipJB zBásg
¿opa^B^ o^iuoq ubj ozoui ap zaA ua anb
aafnuí jod oppuaA 'nj apjBqoa 'iui b
uiuj SBuiB^f o^aiq? íB^sa b jBinnp sbji
pjBJ OUIUIJa^ pp Bjp SBUI S3AIA X
n^ ofojuos uis SBqBipn[ jijoui ou jo^
•j^sixa p aapp oaad 'ojjod íofBqB ap
opojjad p bCojub am as o8jb[ ¡Xy!
¿Bzinb oX 01 po B[? ízn[ b^ jaA B^sná aj^
•p jod oX m 'jBÍun[ itn ua nj SBianuí o^¿
¿oX oAijd aj anb 3q? ¿91[^j aj oSp u^?
•ajBfap a^ 'iqiaaj ajp^d iin ap anb
pBpaaaq bjsba b¡ 'Xaj saja soqanm aQ
•bX sauap 'apuodsajjoa aj sou ap anb o[
ÍZipjUl O Zipj 'ij BJBd ajStaB|^[
•jSoaaj oíáaij^ o pjisaouB ojdaaajd
pj Baunu ¡sofiq sns jod sajpsd so^ jijoj^!
¿jBn^ ni ua jijoui oX oqap? 'bsbo im
ap ouib pna anbnpa X ajpua^ua aj ig
•ISB SBjppS OU X 'SOU BJJUO3 OpUBZUB[
piiaAnf Biaiopsui 'ajsmj sofa[ Xnj^
¿uoiaipuoa 3.iqi[ 9p X bzbj Bipsa^
BapuajnB ap 'Xos oipsaj anb sbjouSj?
¿juiSasjad soisanuap uoa 'oSBd BiB^d nj
jod oi^ijj o oipq b 'nj sapuaiajd uamb y?

ua^

¡sbiu sanboAOjd ou ajp^d nj b 'ajuajap!
ísouajsBq oiuniJojuí ajsa 'oiaiupy 0J03

�los siguientes, en cambio, mostrando su faz y lanzándose ya por
[su cuenta,
manejaba las voces del propio humor, desprendido de musas ex[trañas.
Elevado a honra y celebridad como nadie jamás por vosotros,
os declara que nunca se vanaglorió ni hinchó de orgullo su mente,
ni recorre con fines de galantear las palestras, ni si un marica
le pedía volviera ridículo al rapagón que perdió sus amores,
a ninguno jamás el autor complació, pues posee decente noción que
con sus musas no debe de suerte jugar que así alcahuetas parezcan.
Desdeñó, desde que de sus sátiras fue director, atacar a gentuza,
sino quiso, un Hércules por su furor, atentar a los hombres más
[grandes:
de entrada audaz peleándose con esa bestia de dientes agudos,
cuyos terribilísimos rayos de luz de sus ojos de Ciña brillaban,
mientras alrededor la centena de los adulones odiosos lamían
su cabeza; pues ella tenía la voz del torrente que siembra la muerte,
el hedor de la foca, el teste soez de la Lamia, el tras del camello.
Y afirma que nunca, temblando al ver ese monstruo, dejó sobor[narse,
sino hasta la fecha en vuestro favor rompe lanzas; y dice que luego,
ha un año, con esos demonios luchó de las fiebres calientes y frías
que, de noche viniendo a estrangular vuestros padres y vuestros
[abuelos,
inclinábanse sobre las camas de los más pacíficos entre vosotros
para acumular cada acusación y llamada y testimonianza
hasta que, de un salto alzándoos, al polemarca corríais en masa.
Pues habiendo hallado a tal talismán que la tierra os limpia de
[males,
traicionasteis, el año pasado, a él quien sembró las ideas más nuevas
que, por no comprenderlas en forma cabal, convertisteis en ino[perantes.
Sin embargo, brindándole gran libación, por Dioniso con ímpetu

[jura
que ninguno jamás poesía mejor que aquella oyó en comedias.
Para vos es vergüenza dejar de haber entendido tal hecho al punto,
mientras que el poeta por nada peor entre conocedores figura
si, en tanto pasaba de largo a sus concurrentes, su "canto" quebróse.
Esquema del tetrámetro trocaico cataléctico:
. Vv (v)-V-V (v)/-'v-'v (v)-V-'
La Paz, 601-650:
Hermes, Trigeo.
Coro ¿Dónde, diablo, alejada tanto tiempo estaba, pues,
esta dama? Dinos eso tú, el más amable dios.
- 94 -

�- 96 -

•sojana ap
un anj JO}nB oXna ivui^aÁ Eqepanb as 'sibjbiou o[
boa anb uis 'Biaaj^) SBJjuaiui 'soaiJ ua sojopuar^jiAuoa
'sojiujb^ soj ap Baoq bj jB^aui uoa UBqBUodBj
ísajuBqBp sozbjjoíI anb opuaiA csojafuB.ijxa sos^
•uoiainjj uoa BijjnSua SBiuranjBa ap oauBjq opoj
'joaaaj ns ua oAiiasui 'ojuajjiJBuiB 'o[qand ja sand
íja b soa siBqBzoajsap 'sojijaoqaBa oiuoa 'oS
ap josuapp Bjanj anb a
oqaBaij [B 'sop^ip so\ ua
íosaaáaa 'Bjjatj BJ^sanu b jouib .iod 'anb zaA
zoa ns uoa uBqBs^dxa 'sBqinbjoq uoa onroa 'Bjsa
b 'BuiJBq a^Bjpj jod oíaajqod p BqBanbB^j
anb opuaiqBS uaiq 'sauainb 'sounq^j so[ b Bjjjnaaj
'sand 'cjp 'soaas soSiq opuB^ouB 'ofnjo uig
'ju^uiis BjauBUi ap BpipuaA jas BqBJOu^i
'upiaB[qod BSaoqB^ bj odiuBa pp inbB Bpijjnauo^
'jauajuoa scumipaui sias opnd oSijj ap anb 'b3jb
tui uoJBpidBj anbjod 'oSiuib 'sna^ Jod 'is 'ojsnf 0J0^
•apiña uaiq Á ajnEpI aiu ouisiui oÁ anb 'uoaaiiBqB
upjaiijuiq opia^oj iui anbjod 'oaja 'ojsnf ojay "uj^
ojoAap saiuaaoui sBuosaad ap SBjan8iq sb^
'zaA ns b asiBSuaA jod 'ejo^ BJjsanu 'ojaap ua
:jopBjqE^ p pjBj anj aiuaS Esa ap OJan^ p sbj^[
•asuojaisB BJjan^ b[ ap 'Bisa b JBqaa joqiu uis
'soians soaaansn 'souBJjxa uoa sospj 'sojs^
uoa souBjjBdsa sajaf so[ b uBqBUBS Á
soa Bjjitoa uBqBJídsuoa so^nqijj JBBd ou ap uij
b 'spiSBuiqaaj sa^uaip soj soa ajjua sopBjijji
anb oi^n^ ojjsanv oÍBq sapBpnia sb[ oáan[ opuai^ *^^H
¿qa 'BdBosa sou ojuBnr)? 'ajqiuoq asa ap ^pnap opuais
'sa Bjiuoq ub^ osa joj *^oq BiSBq 'oaoduiBj o^ 0J03
•uoiaüpj auaxi SEipr^ B^p uoa anb BiqBS tu
10 oÁ ounSuiu ap 'opdy jod 'sbsoo SBs^ qj^
•ojüdsip BuiBp Bisa Á 'sopiBuaaj vÁ opnd axpBii
'oaoqa joanj uoa bjio b Bqna Bun 'BpBaoqa iA
oadsiqa o^uaiuiJBS un 'opajanb uis 'anb zaA Buj^
•B3B Jod Á Bjp jod 'sopoi soSauS so^ ua soju^g
oaoAOJd oumq ns anb BJjan bubiubj oipuaaua
oiBaui oja^aap pp Bjidsiqa b^ apBipa sbjj
:p^pnp bj b oSanj osnd ouBp un Jijjns ou jod p
'JB3B1B ap opoiu ojjsanA 'opuBpaaj oiua ojisanA
'jbj ajjans cjajiJBduioa saja^a^ joiuaj uoa 'oSanj
íanj sEipi^^ ap uoiaBfaA bj jbui jap jBtaiui
•oiunjsa as Bjsa ouioa ojjaqBs siajanb is
siiu b puisajd uoiauaiy ¡souisaduiBa saaB^BS ^nj^[!

"J9JJ

�Tri.¡Basta, Don Mercurio, cállate!
Deja pues al hombre bajo tierra, donde está, estar;
en verdad, ya no es nuestro ese hombre: tuyo es.
c. Metros de la lírica.
Observaciones preliminares:
1.La lírica ocupa, sin duda, un lugar especial en la técnica
imitadora de los ritmos originales, porque en ella los autores grie
gos no solían sustituir una sílaba larga por dos breves ni dos bre
ves por una larga. En la pequeña canción monódica, el isosilabismo
(recuento exacto de sílabas por verso) fue de rigor; destruiríamos
su encanto, si no lo respetáramos. Tal observancia no crea mayores
dificultades para la versión de las estrofas llamadas sáfica y alcaica, puesto que sus sílabas largas y "acentuables" guardan, en princi
pio, siempre alguna distancia entre sí. Las escasas muestras que
conservamos de los poetas lesbios evidencian una adopción faculta
tiva del alargamiento cuantitativo en la cuarta sílaba del hendecasílabo sáfico y en la quinta del hendecasílabo y eneasílabo alcaicos;
igual libertad existía con respecto a la longitud de las sílabas inicia
les y finales de cada verso. La imitación del "enarcamiento" (sepa
ración silábica de una palabra) entre el tercero y el cuarto versos
de la estrofa sáfica no sólo es fácil, sino cómoda.
2.Más ardua es la reproducción de los versos asclepiadeos, a
causa del encuentro repetido de dos largas acentuadas; imposible, el
exacto rendimiento de los ritmos jónicos. Entre estos últimos, tan
importantes en la poesía anacreontea, el traductor podría encarar la
eventualidad de disolver en dos breves la segunda larga de cada me
tro jónico ascendente ("a minore") y la primera larga de cada me
tro jónico descendente ("a maiore"), lo cual, sin embargo, crearía la
incómoda serie de cuatro sílabas inacentuadas.
3.De mucho mayor trascendencia y complejidad son los pro
blemas que nos plantea la lírica coral polimétrica, esencialmente
concebida como letra de músicas y danzas y, por ende, estéticamente
inasible para la mera recitación. Mentirá quien afirme haber "sen
tido" rítmicamente los himnos pindáricos o los coros trágicos, con
excepción de aquellos conocidos como dáctilo - epitríticos y logaédicos, en los que hay una sucesión regular de sílabas largas y breves;
pero aun para éstos, la imitación total queda a menudo excluida por
las complicaciones del texto. No obstante, vale la pena intentarla
en la medida de nuestras posibilidades; en su defecto, aproximarse
al ritmo original sin jamás apartarse del número de sílabas conteni
das en cada verso. Nuestros modestos ensayos podrán quizá, también
en materia tan áspera, indicar los derroteros que mejor conduzcan al
logro de los fines anhelados.
- 96 -

�- ¿6 OJJSOI OUJ^J9 m U3 BSIJUOS UO3
'nj X íuojBqijjB
"OpUB[OA J9J3
ja jod ojaia ja apsap SBSuapijB
áau Bjj^ij bj ajqos saAB
SBll9Cl UBJBJl 31 :B^ opiuaA

n^ ua BpqBS bsbo BiJi^d ap iA
aiSBqanasa ara 'sofa[ opuaXo zoa
ira 'zaA BunS^B is 'iiiLb uaA outs
ÍBUDt^B Tin 'BSOip
'sBzuaA saaojop uoa iu SBima uoa ra
ai 'sna^ ap Bfiq

:T

A-A- AA- A-AA-A- AA- A-At-At- AAt- At-A/
:boijbs Bjojisa B[ ap Braanbsg
Baipouoj^[

(i

-ijui ap oia^daj X oraisqduiB a^draai^ 'ttBraaisis,, ns ap aopaaouoa op
-unjoad oraoa ou o BpAaj as ^anbB is 'oiquiBa ua 'BJBiipara X 'p^pq
-BniDB Bpoi ua SBqaaaisa 'buisiui bj ap ttSBuuou,, sb^ Bdraoj Biaod ^Bi
anb ap BJBpinasap Bni&gt;ua[ cun ap aopBiBa uanq ^^ ¿oiBiparaui ap Bpip
-uaiua jas aqap Bisaod bi[b b[ anb joj? -so^draafa sns BjinSas joj
•anpBJi \o ^aiuaraBiraiiuoa UBqBAouui sapuBjS SBraap so^ X S3^[VlÍ0X
"SIHV 'O3IÍ1ÓS3 ^9 'BDí^ot uoiaisod ns ua so[jboo[oo BJBd oiuaraora
un JBuoixa[^aj b uanSqqo apuop une 4t4BiBqjadXq,, JBa[draa o íoiaf
-ns \o uoa BaoAinba BiauBpjoauoa cun BpaA o[ ou is 'Bpaaaad ^\ anb
onaqqo osb^ ua ^Buosjad ajqraouojd o ajqraou jainb^na b (oipunj
-aS 'oidiaiiJBd) OAiiafpB un Jijajaj o íttopBiBiuBiu9? X ttopiBaqB,, uoa
biSo[bub ua 'ttopBiBinSua[?, o ^tosuapqB?, jiaap soujipadrai Bqap anb o|
-naBisqo soraaA o^j -sBfa^draoa sascjj ap sauoiaanaisuoa X SBisandraoa
8BjqB[Bd ap sauoiaBuuoj scpiAajiB SBra sb¡ soujijaSns 'soujiiuasuoa
anb sbui 'uaaajBd soaissp saaoinü so\ ap SBiauaaq ss^ -osodraod
b oqiauas apsap 'aiuBqraniaj b opBaqap apsap 'Biaod BpBa ap oidojd
X ^Biiosjad Xnra 'aqBS as oraoa 'sa Baiai^ B[ ap afenSua^ ^3 'f

�preguntaste qué, pues, volvía a su
frir y llamarte,
qué por sobre todo ansiaba en mi
loco corazón. "¿Pues a quién deseas
Persuasión de ti enamore? ¿Quién, oh
Safo, te veja?
Si te huye, perseguiráte pronto;
si rechaza dones, dará de suyo;
si no ama, pronto amarte debe
aunque no quiera (s)".
Llega hoy también y deshazme de mis
graves penas; cuanto, a que se cumpla,
mi pasión anhela, ¡cúmplelo! y tú misma
sé mi aliada.

SAFO, DIEHL 2:
Me parece ser un igual de dioses
ese hombre, quien por delante tuyo
siéntase y, cerca de ti, tu dulce
charla escucha
y tu carcajada sensual, que tanto
en el pecho mi corazón espanta;
pues ni bien te miro, y ya ningunas
voces me salen;
sino rota queda mi lengua, tenue
fuego estremece mi piel al punto,
con mis ojos nada distingo, los oídos me zumban;
el sudor recórreme, de temblor soy
toda presa, más que la hierba quedo
verde, poco falta a que parezca
muerta, Agalis.

Esquema de la estrofa alcaica:

v- v- v - vv- vv-v-v -vv-vv-V-V -V-V
-'w-'w -V-V
- 98 -

�- 66 anb oisanj 'sapuiSuo sojxaj so[ ap boiuijjj uopBjitni b[ ua 'ajuatnS
-isuoa jod '^ souoieuiepap sojaaja so[ b a^q^nasipui pEpqijn Bun
4oJBqraa uis 'BA^asuoa 'H3G3OHH3S ^O ^ SSV39 oaiaapa^ ouioa
sauSisui jod opBZBqaa^ Á sonSiiu^ soaiiBuiBJ stq ap
so[ ua a^uaisixaui uaiq is '^oaijjjjida - o[ijaBp9^ onin^ai ^3

(Z
• pBpi[Bip.ioa ap oua[^ '9raJij BpBs^d uoa 'oaanqa
jbjiui b SBiqij bb[ jod 'ofBq Bas anb jca B^Bd
íjouiud uoa opBjiajB 'oso^n^jo sapnq sns ap
'upianboa oesd [a uoa 'oj^ ajaf un Bisn^ aui o^[
:o9

ap oaijaapjBa oaiBaoaj

pp o^duiafa un sotuauaj^

•saanpuoa SBpuaij sb[ jod
uozBjoa iui anb JaqBS uis
ni saXosap aui 'ajoasnq
'jíbjiui puiájiA pp
•v mam '
A4-A At-At-A-A A-A-A-A A-A-

: t4uinaiuoajaBUB unujaní^ pp
q
Á asJiAjas outa
: oí pama j jofaui ^3 ¡sinbBjj qo!
'aiopuB^uauíB^ sbjbugS BpBU sand
'ouiiub m san^aajua ou opnp jy

:t6

'03D1V

Bjjsanuí saiujoua
'ajuajBdsuBJti Bpo^.
íb^ Bapoj Bn^B ijisbui pp aid [3
•piABpuaA oratsjiJojf uoa opuBqan[
3abu uoa sopBAa^ somos
oipaiu jod sou íbjjo b^
'eob jod assapnA v\o Bun sand
:uoipqajt ua soiuaiA so[ jbui opuajduio^
-•o^

'oaaav

�en estos versos, a diferencia de los trímetros y tetrámetros dramáti
cos, los epitritos (4:3 en el metro yámbico, y 3:4 en el trocaico)
constituyen un factor fundamental, sus sílabas lar^as "irracionales"
deben ser siempre respetadas, es decir disueltas modernamente en dos
sílabas inacentuadas, entre las cuales, también aquí, el traductor pre
ferirá el hiato para no destruir la cadencia característica de los yam
bos o troqueos. Única excepción de dicha norma será la cuarta sí
laba de las dipodias trocaicas finales de verso, pero no de las dipodias trocaicas que concluyan el primer elemento ("kolon") de los
versos compuestos de dos (o tres) elementos diferentes ("dicolos"
"tricólos") . Es innecesario repetir que todos los pies dactilicos y
anapésticos deben incluir dos sílabas inacentuadas.
PINDARO, Olímpica III, primera tríada:
Esquema de estrofa y antistrofa:Esquema del epodo:

- vv- vv- w - v- w
.'vv.'w-'
w-'vv-'w-' vv-V-'
vv-'vv-'vv-' vv-V-'
w-Vv-'w-'
w-'v-' vv-'v-' w-'v-'
w-'vv-'vv-' vv-'v-'
-'v-'vv -'v-'vv -'v-'v

Estrofa:

- V- W - V- VV
-'w-'w-'
-'v-'vv -'vv-'vv-'w
.V'vv -V-'
-'vv-'w-'vv
-'vv-'w-'vv -V-'
-'vv-'w-'w
-V-'vv -'w-'vv-'
-V-'w -V-'vv -V-'v

Hospitalarias Tindáridas y Helena de
trenzas hermosas, a vos
complacer, al honrar Agrigento la ínclita,
es mi voto, pues alzo al triunfo olímpico
de Terón este himno, loor
de corceles raudos: así la Musa me asistió
en hallar con brillante frescura la trabazón
entre doria cadencia y la canción que diera

Antistrofa:

luz a la fiesta. Son nuestras al pelo entrela
zadas guirnaldas las que
me imponen aquella sagrada necesidad
y mezclar la polífona lira al son vivaz
de las flautas en composición
de estrofas dignas de ti, de Enesidemo hi
jo! Quien hace me oigan es Pisa, de donde, por
dioses dadas, a hombres llegan las odas para
- 100

�- 101 jap ojuaumSjB ^a apaaojd jBna bj ap 'B^adoda bj ap ojij
-sa jap oauujij t4Aijouijiaj,, ouioa soaijijaBp soajaiuBxaq ap aijas Bun
'sBimjjn sBjsa ap uotsuajxa bj ap bjjb sbui 'BjnuinaB 'sBjojisa sb[ ap os
-oipucjá ojjiqpusa ouisiui [a ua jBaoquiasap ap saius 'opoda ajsg
•Bsopnp uoiaBzijBiuanbsa ap t4BaipaBoj,^ Bjazatu
Bun ^ÍBq 'opoda jap sosaaA ouii}das ^a ua A sojauíiad sop soj ug -said
sop ap sbui ap sojsandiuoa sosaaA soj ua BaiJjaui BsnBd bj opuaiua]
-ubui oaad 'sBaqt^aBp ssipodip ap [buij bj osnjaui 'uoisajdap ua b^jbj
BqBjis Bpo^ saAaaq sop ua soiuaAjosip 'sojdaaa^d sojisanu uoa btuoui
-.ib u^ 'upiaiiBa Bisaunj bj ap oaiibjjbu - oaxda ojunfuoa ja ua zBp^oiu
ouoj un ap uotaanpoj^uí bj sa pBpijBuij a^uapiAa sXna 'soaiquiBX soj^
-aiu ^od sojiiduinaaajui ajuauíjBuoisEao 'soaqjiaBp sojjara sajuajajip
ua aAanuí as sand íjbutSijo jap oiaBxa xsBa oiu^ij ja ua asjBjituí ap
-and SBajB^ ap oiukhjba ja ajqos bj^bijj a^uasajd bj anb
:6SI"S0T '(sopo^Bd) upuauíBSy '

B3I1BUIBJQ (g
•btjjouib ap Bjjanq jouain bj BqBu^ndaa saj íM
uoiaBaijrsaaA Bun 'souajaq soj ajjua 'souiBjjBasnq aiuaiuj^nuj '
-nxuisip aofaiu o^UBna saaBaija sbui ojub^ sBiáojBUB o SBi^jauíis sajd
-njnuí ap Biauasa^d bj ^^ado 'saiJBd sns ap Baii^aui Bjnjaiuisa bj ua
isb 'BaiJBpuid Bpo Bpoj ap BAijisodxa Ban^aaiinbjB bj ua ouioa jbj^
•aja íoaijojjsa ojqiuauu ajuaipuodsa.i.ioa jap ajuaxnjBnjjiA sa oj oaip
-oda osjaA ojjBna jap t4ojo5j5, opunSas ja Á 'oaijojjsa osiaA opun8as
jap BjaBxa Baijjaui uoisja.\ui bj sa oaipoda osjaA opunSas jap 4tuojo^j,,
aauíud ja anbjod uaiquiBj ouis 'jbuij os^aA ja ouioa osaaA jauíud jap
4tuojo&gt;j,, opuitóas ja ojubj SBjja uoa uniuoa ua aauaj jod A (oauia) sos
-J3A ap o.iauinii jbiiSi aauaj jod ojos ou 'sBjoajsa sbj ap (SuBsaSqy)
t,BiauapBa?J BjapBp.iaA ouioa asjBjapisuoa apand opoda j^ • (BaiqiuB^
Bipodtp sbiu BaijsadBUB Bipodiaj) oaijuajit t4uojo5j,, uoa Buiuuaj A
Bzaiduia anb jBJjuaa anbojq 'oaiquiBÁ - ojsadBUB oiujij ap sosjaA sajj
b UBapoj oaiBaoaj - ojijaBp ouijij ap sosjaA sop 'bjojjsijub A Bjojjsa
ua 'anb BiauapiAa BpBjaj Bjsa ap oaiajaiu Biuanbsa jap sisijbub ii|^
•Bjjaq sbui uoiaBpjoaaj BidiuijQ ua pij bj aod
jas b 'Bpiuoijjijuy ja oCbjj ojjsj
jap SBSOjquin sajuanj sbj apsap
zaA Bjjaia anb 'oaijo jap upiaiujBnS jnz
-BapjaA bj BjajjaqBa ns
ap oujoj ua 'sBfaa ajqos
jod BJBqaa 'soSaij^ soj ap zanf oaSajuj 'oijoj
-g ja 'sajaBjajj ap ^aj
Buijsjjd bj aijduina jb 'uainb b jatopodg

�Esquema de estrofa y antistrofa:

v-V/vv-'w-'
v-v-y-'w-v-'-'vv-'w-'vv-'-'w-'w-'w-'-'w-'w-'w-'.'vv-'w-'w-'v-'v-'/w-'vv-'v
-'vv-'w-'vv-'w
-'w-'vv-'vv-'-'vv-'vv-'vv-'vv-'w-'w-'vv-'vv-'vv-'vv-'w-'w-'v
-'vv-'vv-*w-'vv-'w-'vv-'vv-'vv-'vv-'vv-'w-'w-Vv-'vv-'w-Vv-'v(v)
-'w-'w-'vv-'w-'-

- w- w- W- w- w-'w-'vv-'w-'vv-'vv-'
-'w-'w-'w-'v-V-7-Ww-W-Vv-'w
-'w-'vv-'vv-'-'w-'vv-'vv-'-'w-'vv-'vv-'vv
' -Vv-'w-'w-'v-'v-V-'w-Vv-'w-'-'w-'w-V
-'w-'vv-'w-'vv-'vv-''
v-V v-V
-'w-'vv-'vv-'w-'-

Estrofa:

Esquema del epodo

Puedo contar el potente presagio del viaje de hombres
briosos: los dioses a nuestra edad todavía permiten
fe inspirar por virtud de canciones.
Al par real, jefes aqueos que juntos la flor de
Grecia conducen, los
mandan con asta y brazo verdugo
pájaros fieros a tierra troyana,
reyes de aves a reyes de naves, el
uno oscuro, el otro dorsialbo;
que vi posar desde la mano que blande la lanza,
fúlgidos, cerca de casa,
y devorar una grávida liebre cargada de cría,
quien al final no pudo huir:
¡Lúgubre, lúgubre canta, mas triunfe la dicha!

^. •
Antistrofa:

Vio en los bélicos devoradores de liebre el sabio
vate castrense los dos concordantes Atridas, del viaje
guías; así explicó el prodigio:
"A su sazón éstos de Príamo toman la plaza;
toda riqueza del
pueblo, antaño tras torres guardada,
saqueará con violencia la Moira.
¡Ay que primero ninguna inquina di
vina perturbe la hueste, de Troya
feroz bozal! Ártemis pura, sintiendo piedad, los
perros alados del padre
odia, que antes del parto inmolan la mísera liebre,
- 102 -

�- SOI -

•Baipod Bzajjaq ne ap sojjajsap sounSjB
jBjqranjsiA BJiiiuuad aj uoiaanpBJj bj ap E}iJja;jadrai pspijapij Bun
ajuauíBaiun sbui íuoiaipnB o BJniaaj Bjaraijd ns ua oujapora oaqq
-nd jb auiajsuoa o^iBa ap sejjaj SBfajdraoa sBsa ap jaij uoisaaA Bun
anb 'oiubj o[ jod 'jBUBjjxa apatid o^^ -biSojoiiui bj ap oiuairaiaouoa
oqdraB un 'jBjauaS ua boijij bj oiuoa 'uaSixa ajdraais A 4 ( bjojjstiub
cjaiuiid B[ ua sajsanq sns ap aiuajj ^b saauíqO^j A B|inB p ouioa)
SBjaaaip eauotadoasap uoa SBaiaojB^aiu sauaSBuii un[azauiaa;ua o (bj
-ojjsa Bjauíxjd B[ ua \os p ouioa) sapjnjBU souauíouaj so[ b sapuos
-jad BAi}Biaiui a upiauajui ua^nqiJjB anb ojsand 'oaij oaqqnd ora
-sira p JB3n[ ap uoiaisodraoa Bun ap sbui opüpuBraap jaqBq ap uaq
-ap 'ajuaiupqsa sopipuajua jas BJBd 'sapjoa sojxaj so^ -Bipa^BJj bj
ap sEAisjnasxp saiacd sb^ ap oauípdB 'opi^u oxuiaoiaBJ pp ajuaaajip
uaiq 'BDBjsiuoip 'BiiiJB^ps 'BAijmiui ÍJBqnaad BaiSp^ Bun ap oubiu
UBipa 'sBaiiasjuis s^^aj sb^ jiSuijjui uis 'soaiBjj sojoo so^ anb JBp
-joaaJ aq^a 'opiuaiuoa p ojuBna u^ -Bipodip A Bipodip aj^ua bdis
-Bp sxsajaip bj 'sBaijsadBUB SBjojisida sbj u^ 'jBpraasap ap A jbutSijo
oauujiJ ojuaaB jap soiuaiuiBZBjdsap saAaj sounSjB b (aiuarajBiuarau
-adxa) japaaojd ap BiauaiuaAuoa bj opipuajdraoa soraaq 'uotaBjiaBA
Bijaia ap sbjj 'oaad íosjaA BpBa b saiuaipuodsajjoa SBqBjis ap ojara
•un ja aiuaiuBsoan^iJ jauajuBra jod opBido soraaq 4ozojj ajsa u^
: 19[-001 4(soPOJ?d) BnoSijuy 'S31D0^0S
¡Bqaip bj ajunijj sBra 4bjub3 ajqnSnj 4ajqnnj!
sand 'ounsuoa ap iA
'afBIA jap S3AB SBJ ap ZBJ BJ B 4JB3J OUOJ^ JB SBOJB3
ofipaad SBfeiuaA sajratuá ap oipaiu U9 saj^sBsap sajB^
*^bjj bj 'oftq un b jb.oU3a ap pas uoa BpBuip^ biub
'BJisaiuis aSansaj anb bj
Bpanb sand íoipiaijoxn ap 'sejosbo sBqanj ap a^uanj
'Bpuajjo Bsonjisuora 'BsiAipui is jod opuBipijos
'BpBdjBz ns jbisub 'sopBjauB 'soáaijío
soj 'soiuaiA uoa 4BÍJBq ou Bjja anb BJBd
oaoAui sojij sira uoa JopBAjBg jy
•soisnBj anb sojsBjau souara ou souSis
4sojanB sosa ua Buaapsip apid
'saJisaduiBa SBi^saq sbj SBpoj ap soija
soiuaij A sauoaj soABjq ap sojiuj
sosuajaput ap B^snS j^nSt jod uainb
'p^pjag bj 'paajara ns ua 'ojuBna s^^:opod^
¡Bqaip bj ajuniJi sbui 4bjub3 aaqnSnj 'ajqnSnq!
*ttsBjinB ap zojjb ujisaj

�Esquema original:

Esquema nuestro
Estrofa I

-'V-'VV-V.'v-'w-'v-'
.'..'w.'vv

- W- W- V
-Vv-'w-V
-Vv-'w-'v
v-'v-'w-'v
•vv
-'vv-'vv-'w-'v
-'w-'w-'v
-Vv-Vv-'v
-'w-'w-'w-'
-V'w-V

v-v-vv-v-w—v-w-v-v
—v-w—v-wv'wv'w-'vv-'
—vv-v
Anapestos

Dímetro: vv-'w-' vv-'w-'
Monómetro: w-'vv-'
"Cláusula": vv-'w-'vv-'Estrofa II
-VV-W-W-V
-W-W-VV-V—w•MaaVVa
-V-V-w--w-VV--VV--W-V

- W- VV- V- W- V
-w
-'w-'vv-'v
-Vv-V
-'vv-'vv-V
-Vv-'w-'w
-'w-V

Estrofa I:¡Rayo de sol! la más bella
luz que a Tebas de siete
puertas jamás se mostrara.
¡Brillaste, pues, de dorado
día párpado tú!
Tras superar las corrientes dirceas,
al que de Argos con blanca
tarja llegó, todo armas,
prófugo precipitarse con más
prieta brida hiciste.
Polinices en contra de nuestro país,
sublevado por riñas equívocas, lo
arrastró. Y aquél, con su grito feroz,
cual un águila sobre la tierra voló,
revestido con pluma de nivea luz,
con grandioso arnés
y con yelmos de crines equinas.
Antistrofa I:Sobre los techos parado,
ambicionando con crueles
104 -

�- 901 -

¿OpUBpUBlU BZUBUapJO
BajqtuBSB
|Biao;Buas BJ^sanu oaoAuoa anb o^sand
'[9 b bjiSb 'sand 'uBjd ouj*)? 'B^uBjapB
'pBpiap bj uaiaaa osinb anb soqaaq soj aod
siBd jap Xaa sa uainb
Bpiaaauaj^ ja anb jnbB ajj
•aptiaBs
anb oa^g ap opuBra jb 'sopoj
eojdma^ soj 4sBuanjaou SBzuBp
ua 'souiBJJoaaa san^
¡SBjpBqaa opiAjo jb Xoq!
:oajj SBqanj ap tn^
sojjbd ua BaiJ 'sBqa^ ap asjaaBjduioa jod
'osouojS aaquiou 'Biaojai^ bj sou b
uoiauijxa unuioa ap
eop soj 'opuaipuBjq sbzubj SBiuouo^nB sns
uoa 'anb 'j^nSí ajp^ui ap A
ajp^d ap 'saaijajut sop oajbs
sna b aauojq ap ojnqxjj ns
pfap oj^o uoa opurqanj oun BpBa
jBjaod BpBa ua sojjipnEd ajáis ap san^

jBna opuBn^aB 'apuBaS ja saay
sqsp aj adjoS sbh adjoS
:anj ajaans ns bjjq
•sajiisoq sojuaiA ap Bianj
uaiaaa BqBjBqxa
'oaoj njaduii uoa 'anb ja oubui ua o^anj
'asoXBa ojans jb oasnag:jj
•Bjjanb bX jbitj bijoioia X
oubS SBuauqB sbj
uatnb b BfojjB BjanSoq a^uBjqiA uoa
oiqaaqos SBpBJop sbuijb ap ua
uoiAua uoa sou b asJBaaaaB
oía soj opuBna X 'Bisaiap opoj aiqos
ZBnaoj BnSuaj ap sBiauBja^f sbj sna^ anbaog
'OTJBSJaApB UOBJtp JB
jaauaA opuBpaA 'sajy ap opin^
sBpjBdsa sns piAjoAua jb^
•bjbuio^ SBqaaoiuB sns uoa
ojsapjj saajo) ap oaaaa ja anb uis
'zbj ns aa^uBS BJjsanu
ap jBiiaj[ sa^uB uis anj as
'Baoq Bjdnjdas bj sbzubj

�C. SHAKESPEARE y la diferencia entre versificación antigua
y occidental.

(Una disgresión)

1.Para evidenciar los contrastes entre la poesía antigua y la
moderna, podríamos recurrir a SHAKESPEARE, cuya obra, no obs
tante los valiosos intentos de MENENDEZ PELAYÓ, MAFFERSON
y otros, sigue aguardando una definitiva adecuación rítmica (aco
plada a fidelidad interpretativa) en lengua española. Frente al ge
nio británico de la época isabelina, el proceder del traductor debe
cambiar por completo, pues fondo y forma nos colocan ante plan
teamientos enteramente distintos. No bay métrica estricta en el sen
tido griego; el número de sílabas suele oscilar entre 10 y 11, tanto
en los dramas como en los sonetos, y los acentos, potencialmente 5,
no siempre se destacan ni poseen igual intensidad. En cambio, es
esencial la reproducción de consonancias (donde las haya) en el mis
mo orden del original. Resulta ser paradójico que tantos autores se
hayan afanado por traducir la poesía antigua en rimas, pero la nór
dica sin ellas. Se aprecia en la versificación sbakespeariana una, no
sabemos si sólo aparente, "non - chalanee", la displicencia de un
maestro que se siente seguro de lo que va a decir, quien por lo tan
to juega con palabras y sonidos, como juega con ideas y conceptos,
sin perder ni en profundidad ni en concisión. SHAKESPEARE es
a veces aún más denso, diríamos que más lacónico, que los áticos;
supera a sus predecesores helénicos en el manejo de las antítesis y
los oxímoros (las "necias agudezas" o "agudas necedades") . Mucho
más que ellos, es dialéctico, intelectual y abstracto; pero también
sentimental y "lírico" en el sentido que boy atribuimos a este últi
mo adjetivo. En aguda oposición al ateniense, su teatro no es ni
servicio religioso ni instituto moral.

2.De acuerdo con esas características, el traductor de SHA
KESPEARE ha de preocuparse menos por la fidelidad de vocablos
o imágenes que por la exacta captación de las intuiciones, las que
de aquellos sólo se revisten como al azar; puede descuidarse la letra,
pero debe resaltar el espíritu, el "esprit" barroco con sus mil pun
tas y contrapuntos, con su mordacidad resignada, con su melanco
lía viril. ¡Cuántos peligros encierran, por ejemplo, los incontables
latinismos shakespearianos para un intérprete latino! La acepción
de muchos de ellos ha cambiado incluso en el inglés de boy día; ca
si ninguno posee idéntico matiz en las lenguas románicas. Lo contra
producente de la textualidad en versiones castellanas de SHAKES
PEARE (y de GOETHE) las vuelve más arriesgadas que las de
obras griegas o latinas; una confrontación de la técnica a emplear
para unas y otras nos señalará las fuentes de los errores que pue
den cometerse respectivamente.
- 108 -

�¿oí •aopp ij ua jaAotnojd b oaarpad
opBxioq jas Bijoraaiu piua^ n^ ua anb
jouib pj oj^nu sand roiqiaasa o[ uainb
opBpaoaaj 'saa[ oisa is 'Bas xj^[
souBsnS so^ b osbüS opunta pp
aui anb UB^aatApB oS^oa ^b anb
sozBUBduiBa sojsnpB ap uos p apua^p
'a^sa o)janui opuBna 'sajo[j oa jtn

•oiaaisap joras ira aBfap aauíaj ou ap
'oi-ianin Bíaqeq ara b^ 'o^ubí ap o^jüjj
•uoad uanq aod noa^Bd pm p opiAaas
'zaqpuas Bzaphms ap
'upiaunsaad Btoau ap ujioq
'saA BpB^BinSua^ souib aod Biauaia
pBpafo^ BDjaj aod Bzaanj
uoxsjo^aa aod pnipaaa b^
aiuauqiA p^piisBO b^
'BpBZBjdsap BJUoq uis pBpijsauoq B[
z^[bj aod ^püfaA
'opBfajsaj 'BpBU Bjp^ ou uamb b
'oSipuaui oiobu uamb b pnpuBjao ua
opcsuea J3A ap 'auiBSUBasap 'aiaan^[
7/4X1 oiduoS
•pui Bsuaid Baunu oaisanA o\ ap anb
pj oao[ un sa 's^aaA ap 'aouiy
• siBjuanaaaj anb so[ uauap a^aans anb
'uoisia^ aopiAaas un 'opABa outs
ísp^^q zaA pj anb o spA apuop^
uoTxajpa Bso[aa uoa oaainbut i_^
oaisanA b sjpadsap opuBna ap
pnjiaaB b^ bijb outoa aiqaauoa b tu
'oAaasqo fopa iui ua 'soopustsuB 'anb
b^ aiaap[Bui b ouijb t^[
•oajsa uis aoqB[ B^ á odiuaij p opuaipaad
^oa ara 'siB-iinbaa so^ ou anb scajuaiui
íoaisanA oasap pp sbjoui á SBJoq
^ojsa opuBuiapnasa 'oABpsa soa 3q

77/47

�Quisiera yo que, si estos versos vieras
mientras quizá yo esté con barro envuelto,
ni aún mi pobre nombre repitieras,
mas fuera con mi ser tu amor disuelto.
Tu luto, así, los sabios no intuirán
ni, por mi fin, de ti se burlarán.
Soneto CU
Mi amor arrecia, aunque más débil luce;
no menos amo, menos ostentando;
aquél a mercancía amor reduce
quien su valor doquier va pregonando.
En verde primavera a nuestro amor
gusté de saludar con litanías,
cual antes del verano el ruiseñor
canta, mas calla en sus maduros días.
Estío hoy no menos lo embelesa
que cuando noches disipó su llanto,
mas trino loco en cada rama pesa
y dulces diarios pierden su alto encanto.
A ratos quiero, como aquél, callar;
pues temo os pueda mi canción hastiar.
Su diálogo dramático deberá también traducirse en hendecasílabos
graves y agudos, con sinalefas como en los sonetos, pero desde luego
con rimas sólo donde el texto las tenga.
Hamlet, Acto I, Escena III:
Polonio:

¿Laerte, aún aquí? ¡A bordo, pues!
El viento abulta el lomo de tu vela,
^y se te espera. Vete bendecido
y trata de grabar en tu memoria
estos consejos: Calla lo que pienses
y cuídate de hacer lo mal pensado.
Llano en el trato, nunca sé vulgar.
A los amigos bien probados con
aros de acero liga al alma tuya;
mas no te enredes con cualquier reciente
y no probada compañía. Teme
armar reyerta: pero envuelto en una,
haz que tu contrincante tema a ti.
Oído a todos, voz a pocos presta;
oidor de juicio ajeno, el tuyo guarda.
Tu traje, en armonía con tu bolsa,

- 108 -

�- 601 ¡sopo} sopBaad siui SBiJBajd
sni ua aXnjaui 'ejui^[! ¡BipjQ Bjjaq bj
'oiauajig! 'u^tooB ap jojba ns opuBJ}snaj
'sopiajo}aa saanBa ua opaitu asa jod
a}snj X ojanA o}jb ap SBsajduia BajariA X
uoisiaap bj ap BumuaS znj bj
BUBduia sopijtrd so}uaiiuBSuad uoo
'sopo} b aoajtAua sou uoixajjaj B'^
¿sopB-iouíái so| aBasnq b sopiqss
sa^ea so^ aijajaad opuBfasuoaB
'bjbSij}ui sou ou 'aA^anA ojafBiA
un^uru [buo B^ ap BJjat} B}oui ap
'Bqum}B¿}[ti ap sbsoo ap oaiUBd \9 is
'opBi}Bj opuBaidsBj} X opuaiuiiS
'sopjBj BqBAa^ uam^)? ¿BÍoBp a^duits uoa
B^B^Bq pn}amb ns ouisiui is jod is
'uBouiq sou^ipui soj sosubui souip ua anb
sBpndsa sbj X ajquinptAjas auiBjuí
Biai}snf 'jouib jap soqoadsap
oíaaadsap 'upxsajdaj Bnaiui
'soiJBip sopd X oiujBasa BtjB}Jodos
uainb san^? *zqa^ui ua Bpi
ua}jaiAuoa 'jb^pba uao^q sou
Bpand sofodsap ap a^qq Buqs \^
^b}joui aodos p anb soa)aadsa so{ san^
¡b[^ba B[ xqB ajj! :jeuos Bzinb 'jiuuop
íatuiaop 'jtooj^r *souii}uj soasap
JBuitisuoa sa 'Eiauajaq aujBD BJ}sanu ap
'sauozBsap sa^qB}uoaui a SBuad sbj
Bui}xa ouans ja anb aaaa^ -sbui BpBU X
'aiuiaop 'axaoj^f *ux^ BSuod saj jiatA
'soujo}sbj} jiiu bj}uoo opBuuB 'anb janbB o
a}aans Bso}uaajB ap sopiBp X sozbj
a}uBnB anb ouiiub ja sbui ajBA is
B}unaad bj Baijduii ttaas ou o ^OS,,

:}ajuiBjj

:/ vtidos^ '/// o%oy '
•sofasuoa siui aaaanjaj .iouib iui ¡soipy!
•sBapod jas osjbj aipsu uoa n} anb
'Bip ja aqoou bj b ouioa 'BJin^as X
'opo} ajqos jod as oinstuí i} B joi^
•SB}uana sBj}sanu ubioia 'asjB}daoB ap 'X
oSiiub jb uapjaid 'asaapaad ap 'anb
souiB}sajd SBpaauoa tu sarao} o^^
•oaauísa ns jod uanSui}sip as o}sa u^
opB}sa X oSubj o}jb ap sasaouBjj soj X
'jbdjbui JoiJ3}xa ns ajans ajqmoq jb
rosofnj 'u9iaB}ua}so buba uib 'b39

�Meditando sobre la oposición profunda entre ambos tipos de li
teratura poética, llegamos a reconocer que el ritmo, quinta esencia
de toda poesía, se halla ligado, entre los antiguos, a la regularidad
de las cantidades, y entre los occidentales, a la reiteración de los so
nidos. La versificación helénica extrae su goce estético de una ri
gurosa observancia de los "numeri"; la versificación occidental recu
rre a la magia de la musicalidad (aliteración, asonancia, consonan
cia) . Por tal razón la primera, depositaria de una lengua altamente
melódica, ni busca ni rehuye la sucesión de palabras consonantes
o idénticas, pues generalmente descuida los efectos sonoros (salvedad
hecha de los onomatopéyicos y la evitación del "hiatus"), mientras
que la segunda, obligada a manejar lenguajes rudos y ásperos, eu
constante anhelo de armonías acústicas, se despreocupa de exactitu
des métricas. Es intento estéril el de reducir los versos épicos de los
juglares a un estricto esquema silábico; para comprobarlo, basta ele
gir al azar algún trozo del "Nibelungenlied", de la "Chanson de Roland" o del "Cantar de Mió Cid" (cf. la sabrosa página 53 de Ra
món MENENDEZ PIDAL, "Tres poetas primitivos", Buenos Aires

1948).
Nibelungenlied 1447 y sigs.:
1Der vogt von dem Riñe / cleidete sine man,
2sebzec unde tüsent, / ais ich vernomen han,
3und niun tüsent knehte, / gen der hóhzit;
4die si dá heime liezen / die beweinten ez sit.
5Do truoc man daz gereite / ze Wormez über den hof;
6do sprach dá von Spire / ein alter bisebof
7zuo der schoenen Uoten: / "Unser vriunde wellent varn
8gen der hóhzite; / got mueze sie dá bewarn".
En principio, cada hemistiquio tiene dos "partes fuertes"; pero
a causa de la variante frecuencia de las partes débiles, el declamador
debe ora acelerar, ora enlentecer la recitación de los versos respecti
vos, si desea establecer entre ellos un equilibrio cuantitativo. De los
hemistiquios iniciales, compárese el 5 con el 8; de los finales, el 6
con el 7; etc.
Chanson de Roland 139 y sigs.:
1Li empereres / en tint sun ebef enclin,
2de sa parole / ne fut mié hastifs;
3sa costume est / qu'il parole a leisir.
4Quant se redrecet, / mult par out fuer lu vis;
5dist as messages: / "Vus avez mult ben dit;
6li reis Marsilies / est mult mis enemis.

- 110 ^

�- III -OS 3jdxH3IS EIB3DJ 3}I3X1J odlUOIl J3 'ODlJiPEp OJ13XUEX31J J3 U3 : ((&lt;S
-uiod jÍbij ou soqqop k sojjonj sodxuoxx 3j jEjnSoj uopEUJ^qB ux&lt;; • (..x
-Eiu XEq,,) odxuoxj syxu Ejxunsux BUBuxpjo uopEpunuojd E^n^ SEjpnbB
S3^ 3S S3JB1 SEqEpS OLUO^) OSJ3A 3p odlj EpB3 3p SOmUEUip SO1U33E SO[ B (..EXUSiqX
-^^S^,,) ..OXUOIUIEJUSSB,, í (^SOUXSUOJS,,) ^oXcdE,, UBJ3I33JJO 3nb SEqBJIS SB[ 'EpBXp
-31 Eisnod xis U3 'JBOsnq uo.L^iqop ouisiuí os^ aod k 'ouop S3 : (.^Biposojd,,) (&lt;sjoui
S3p IE3IST1XU 1U333B,[ 3ixb rJrf^tXUUOJ 3U SJ3J9 S3^,( "ESIEJ S3 UplStXl.^UO^ B[ ÍSOPEX3
uos soju3ixinJE so^ •oai^pn souaxu jos 3.)oaEd sou 'syxu zo.v EpE.) osjbzxiej^uo^
jod OU 'IEIX3 p ÍEUUOp E[ 3p ^UPE OXUO'UipUOAUOJ \9 UEf^^JOJ SEjqElEd SEJS^
•(&lt;3UXXUXIU )3 3JXEpUOD3S 1JE13
3[OJ uos 'srqd xiE ^xxo^ 'no 3ixb)3j3 oxsood b^ subp jxiEjap íuoxuoj^ijuo sa
jiesiej \i Píxbpioxu JU333E.I ju3ui3i.7[diuoj ^uojoxiSi S33já suopuooqj S3ri,, :
•sSeÍJ '%[ u3pÁ3^ '..onboojS ^nbx^oxu op ojxejx,, 'U3JLSOX Ai t AA (l
'cqi viqwoj
-oj ^p vuv^piy ]q}u ',,vjiipo4 k, vjuuip^i,, :^^8I u^
oppvu ouviqiuo¡oj 'XIÍlZíOHHVlV pnuvj^ ?so[)
'ltvppnpDJ} UDS ap vuSip vpaovq apañe}
anb oatpvxjv p i oippiu p vp ai anb k vzijvnpmip
-ui v¡ anb 'anSupsip d¡ anb .iapvxva p uppisocfuioa
vj v xvp v ajuaiuzvaija aknqtxjuoa ¡^ •eiuoui vaoi}
ap vsoa 'vpao4 vun ua 'sa ou oxpui ]j -putSuo ¡ap
xo\nv p xo4 op^ñap oxpux owsiw p xv¡4opv vxauvux
udxS ua auamuoa 'visao4 ua aanpoxj as opuvnj,,
'svoifvuSoijqiq Sduoiovjo^y 'Q

'019 íg I3 UOD S I9 'S91BUÍJ 8Ol 9P '8 I9 UO9 Z I9 9S3JBdtUOa '
-Bioxui soinbiisiui9i[ so[ 9p ÍBAi^EjijuBn^ pBpiJ[B[nS^.iji ^o^bui B[
'oun BpBo MsauoiDBA^[a)n sop ap sombi^siraai[ souiBAj^sqo jnby
SB[ 3jqOS Bp[BJlTOD 'UOU IS Í^^JBp j^tXnpB B[ 8OA ISg
'BpBpUBUI B98 TtlbBp^^ / 'pi^ ^9 OXip '^inZB^^¿
•44b^b oá b^ anb uop ua / 'oubui BjjsanA osaq 'pi^9
'BpBJpUO a B38IJOUI / BfaUU3A ^id BUf^^
:sBiauBUB SBJjsanA uos sapuBj^ / 'Bjn^uaA BJjsanA sa jssbf
ísBUBJisa sajua^ sb[ Bjod / sapt soa B^pi^sB^ oq^
¡BpBdsa sa^saixuia Buanq ua / 'jop^aduiB^ ^XZ
:BpBsaq Bq ^uBui B[ / pi^ otui b pnbBj1
rsSis X fu pi'j 01 ¡\[ op
•a^a i (4ta[OJBd bs ap^ ,,saja.iaduia i^^,,) B^^Bna b^ ap sajuB Bpiuijap uoia
-Bn;uaaB Bpoj opnuaui b opuBjpj 'oArpadsaj osjaA ^ap 8BqB[is (t4aui
-njsoo bs,,) B^aaja^ b^ ouioo (ujanb ua,, ,.tsiaj x^,,) BpunSas B[ ouioa
(44^sip,, 41JU^n^),,) Bjaiupd B^ BniuaaB as ojuojd ub^ • sauoiaBniuaaB
sajj ^uij p A sop aaua^uoa aaaj^d ^bioiui p soibj b anbuiiB 'soinbij
-siuiaq ^ináupsip souiapod 44sib^,, ajsa ap sosjaA so[ ua
44¿zij a.i]sa pjjnd ua / aansoiu pnb ua
'jip p zaAB soa anb / 'sapa^d zaa a(j

�bre una sílaba larga, susceptible de marcar el compás correspondiente a ese tipo
de verso; no importa el grado de intensidad (probablemente "minime" para los
oídos modernos) con que las partes fuertes fueron destacadas.
Pero si en el hexámetro la regularidad de las sílabas largas podía, a lo mejor,
producir por sí sola una escansión del ritmo épico sin acentuación expresa de las
partes fuertes, en los versos anapésticos, de no recalcarlas dinámicamente, se ha
bría originado un verdadero caos rítmico, puesto que el anapesto (vv-) era a me
nudo sustituido por su esquema inverso, el dáctilo (-vv); no comprendemos cómo
los sistemas anapésticos puedan haber mantenido su característico "aire de mar
cha", si en esos pies dactilicos el cantante o el recitador no trataba de acentuar
las dos breves o, por lo menos, la primera de ellas (cf. el esquema -vv-vv / -w-w
como dímetro anapéstico en EURÍPIDES "Medea" 160) . Análoga observación de
be aplicarse a los trímetros yámbicos, máxime los de la comedia (¿en qué queda
una dipodia "yámbica" del esquema -vv vv-, si no se recalca así: -v'v vv-'? ¿quién
percibe un ritmo yámbico en ESQUILO "Suplicantes" 111: --vvv vvvvvv v-v-, si no
se escande así: --'vv'v vv'vvv'v v-'v-'?).
Por otro lado, la diferencia entre cronía silábica simple y doble no surgía
tan automáticamente de la fonética griega; es evidente que ésta necesitó un espi
noso proceso de elaboración y organización (lo prueban el alargamiento y el acor
tamiento métricos, las longitudes y brevedades por convención, etc.). El poeta po
día contar por larga una sílaba breve (ante ciertas cesuras del hexámetro) o por
semilarga una larga (como "irracional" en dipodias epitríticas); de modo que no
era tanto el carácter cuantitativo del silabario helénico el que impusiera su ritmo
a la poesía, como la intención rítmica de los poetas la que informó el sistema
cuantitativo para poder realizar sus fines estéticos. Dichos fines se resumen, a
nuestro entender, en un axioma cristalino: la introducción de ritmos dinámicos
en lengua provista únicamente de acentuación musical.
Si para componer y comprender los versos se hubiera precisado un mero re
cuento de "números" ("chrónoi"), los griegos habrían recurrido a sus cinco o diez
dedos; mas el hecho de que alternativamente colocaban ("thésis") y alzaban ("ársis) sus pies o sus manos, demuestra que deseaban marcar compases. La distribu
ción sagaz de las cantidades silábicas no era un fin en sí, sino el expediente de los
autores para lograr determinados efectos rítmicos. ARISTÓTELES, "Retórica" III
8, 2; 1408 b 28: ho de toú schématos tés léxeós arithmós rhythmós estin ("la aritmé
tica de la forma de la elocución es su ritmo") : esta definición aristotélica no hace
más que explicar la estructura de lo que los griegos llamaban "ritmo", la cual, nadie
lo duda, se basaba en fórmulas aritméticas (no menos que la música o las artes
plásticas) ; pero ni se pronuncia sobre el uso estético que la poesía pueda haber
hecho de dicho "ritmo", ni excluye la posibilidad de una acentuación dinámica, la
que, según conjetura nuestra, bien puede haber sido su "entelequia". Innegable
mente, los esquemas métricos contenían su escansión enérgica "en potencia", co
mo lo indica su aplicación entre los griegos tardíos (de BABRIO en adelante) y
entre los romanos, cuando las sílabas acentuadas del lenguaje empezaban a coinci
dir on las partes fuertes de los versos: esta sola circunstancia nos autoriza a hacer
otro tanto.
La percepción ("áisthesis") y el entendimiento ("epistéme") de ese expedien
te cuantitativo les incumbía al artista y al crítico; el oyente común no practicaba
aritmética, sino sentía ritmos más o menos intensos (tal como el espectador co
mún desconocía las proporciones numéricas que subyacían a la perfección formal
de las estatuas, etc.). El que los gramáticos antiguos se hayan ocupado exclusiva
mente de las cantidades métricas, descuidando su causa y su finalidad (demasiado
naturales para ser señaladas), equivale para nosotros casi a un "argumentum ex
silentio" en favor de la existencia efectiva de una acentuación rítmico - enfática.
2) La profundamente meditada y iúcidamente expuesta doctrina de don An
drés BELLO ("Ortología y métrica" en "Obras completas", tomo V, Santiago de
Chile 1884), de la cual se derivan en lo esencial todas las posteriores teorías sos
tenidas por autores hispánicos, cae, respecto del sistema de métrica clásico, por su
propio fundamento, que se halla sintetizado a pág. 227:
"En latín y griego, se exigía cierta alternativa más o menos determinada de
breves y largas con el objeto de dar a cada especie de verso cierto aire y marcha
- 112 -

�- 811 B[ U3 SSa3 3nb OSBd ^B 'jOUBdsa EUIOipi pp SEUO^E k SEOTUpi SEqEJIS U3 SEAI1BJ3.1
pBp3A3jq k pnjlSuOI J33OUO33JC B 3SJIJSIS3I JOd VS13Í 'BUB|piSE3 PISSOd U3 UpUEtlJ
-U33B El 3p B3J33B SBpBDUU^UI SSUOIUldo SB[ U3 pBpiiEp k USpaO jpnpoajlll 3p SBJJ
' (áJBnjU33B UOpE3IJTSJ3A B[ U3 SOApEUlUma SOÁESU^,, 3.iqOS OZt ' LIS 'sSud 3JU31U
-[Bp3ds3 OJ3d 'sSlS k \^\ Syd '^^UppB^IJISJSyV,, 3 OUIOJ J3A ^ 1681 PPP^J^ '..BUElp}
-sed Biposojj,,) 3ON33 opivnpg uop sp suiqqns k pins EjasauEpsd vj (^
• (siusuiEAipsdssa ¿681 k 6881 '^881 3IÍMD 3P oSeiíues '..buejpjsb^
U9PB3TJISJ3A BnSlJUE B^ 3p O3IUIJU - O3UJ0US EUISJSIS {3,, '^BUEpSlSED UpPEaiJISaSA
B[ saqos soipnjs^,, '^euejpjsbd E3iapui sp sojusuispj,, sns -p) EpiA ns ops^ipsp
E^ V"d"^Va V7 3O 3nb e bsus^xs Baqo bi op s3SEq se[ EpqEAUi '¡Eiu^ppDO Bis^od
BI BpOJ EJEd BJJ3I3 S3 OI3inf OJJS3nU B 3nb 'BI3U3^J3ApE BiqES BJS3 " (¿6^ '^Ed)
í(S03IjpUI S3td JOd IOUEds3 U3 OpE3lJISJ3A Eq 3S 3JU3UIB3JJEUI31SIS SEUIBÍ,, 3Ilb 3p EZ
-UBU3SU3 B[ XON39 puBdss O3UEJodiu3quo3 i OÁE301 ns sp 3qi33J ojsd '682 '^^d
'1681 3l!M3 3P o^eijubs 'áiBUEipjsE3 U9I3B3IJISJ3A sjqos sotpms3 soA3n|^&gt;( ojqq ns
U3 (313 'oquiB^ aod ..BpunS^s-iq,, 'osuboaj aod ^^Buiud-iq,,) sou.i3poui ssid soj Ba^d
(,B3|UIjnb B[ 3p SO¡ OUI03 SOAIS3jdx3 S3iqiUOU,, J3UOdo^d 3p OU13JJX3 ^E B33JI ',,BU
-a^poui BpBn^u33B E^ sp ^jusiEAinb^ ss ou BtiSquE eSjbi BqBps Ei,, 3nb ^p BiuSop
pp opuspjEd 'VUUV3 VrI 3Q opuvnp^ ou^pq^ p 'jou^^ub pp oindj3siQ (g
•opEn33pE JESni ns
SBJ3JBUIS SEJ 3p B[ 'SEpU^^IJ SElU.3p SBI 3p OpB[ \B '3pUOp 'Btp3UIO3 E^ U3
SEpEp3UI3^ S^JESpiA S3UOpil3OI 3p O ^SOUUUI,, SOI 3P -I3PEJE3 p S3 O^UIJSip ÍEJ^O 3p
BUn 3^U3UIBpp;U U3nbElS3p 3S SBjqEIEd SE^n3 'BpBSliBd BUEIP1SE3 Upp^ip BU11 JEp
-UBUI3P 333JEd 3nb EJnS3UI BU3p 'SOpEUOISEdE S3JESEd 113 UI1B 'UBAJ3SUO3
Eip^^E-u Ei 'E3uji bi 'B^sdodo E3 3^u3acunuodo opE3yidx3 soui^q unSos '
-3{3 U3 SSJEUOpEJai SeSjBI SE{ B S31U3ipUOds3JJ[O3 SOUIS SO\ 3p Bq33q Uppd33X3 'O3iq
-EpS OjndllI93 O^3IJ1S3 B SOJ3fnS SOSJSA U3 S3IE3OA (sop 3p SEUl 3J^U3 OpElEJBdsip
Á) SOp 3J1U3 SEJ3JBUIS 3p pítinqEq O3ldui3 J3 3^U3IU3AUO3UI JEJ3piSUO3 B SOUI3pU3J
n SOÍS3 3p BIJO3^ BAIJ33ds3J E[ BSI1JUO3 U3iq SEUI 'OJJO p Jod 'k SO3UEUIB.13 SO[
3Ilb Oí 3p EUEip EjqEq p U3 (O3I13^S3 SEUl S333A B k) 3^U0n33JJ S^UI Oq3
-nui so oiEtq p 'opBi un aod '^nb JEajuo^u^ 3p opinfaod uts oi3(\ BUBdsiq bi ^p
pEpiIElOl ISE3 BI U3 OUIO3 EUUBI - O33o^ BIS3od E^ U3 O1UEI OSn tlS 3p SOUlEpUElSip
sou 'opiSuuas^a Anuí us^.ieui un ojps Bi^puis ei b J3p33uo3 sp B3ipyad bjjssuu
UO3 'Snb Sp BpUSpUO3 BUSld SOUISUSJ k ÍSEJSlUud SE{ Sp E3JS3E OU1O3
SEI Sp E3JS3B SSlUS.ÍnpuOO UBI SEjSsa JS^SjqBJSS E SOIUEUSASJIE SOU O^
sp sausipusdspui ass sqsp sejsieuis se^ sp Ef snb sp upiuido ns uo^ souiEpao^
-UO3 ' (ss • 2¿ "sSBd) sissasuis sei sp uppE^usiuEiSsa ns sp sspEisp souba e ojueii^
us 'oisia Eq ss ouao^ '03339 3P souipussip 3nbunv ' ((901 "88 'sSecI) bpibuis ei
:opEjp opEjEJí p us opius^uo^ O[najdE3 cajo e usiquiBi sou.uasjsa soiusasn{)
•saqiuoq ib soiBuui sjass aod soaia
-ípsa s^usuisuusasd souiap ssidpinuí so[ sp aopEaijiun oíasduq p oÍEq oajo ye oun
p uEaas3B ss 'aiuasasip sp souiBqB3E snb SE^psuoj sEiausSunuoa se[ aod sopEaBd
-ss 'ouaspoua k onSpuE seuisisis soi 'EpuBjsip ei b sojsi^ sosasA soaissnu aBaqq
-mbs aspod BaBd (sE^iupi k seuoie 'apsp siea) ((SB3aBi k ssAsaq sp EAijBuasqB Biasp
souii3ixs&gt;( 'sopijuaB soaao saju^ 'snb so¡ soaiosou somos k 'a^aijisasA aspod Ba^d
(Ezasnj sp) &lt;(ojus3B je uoasiaanasa,, snb so[ sosxsyp ssaoniE soi uoasnj 'O3339
sp ojassB pp ssAsa iv "s^ouoassp unuios sfEnSusí p snb ssjE3isnui sopsp sosasA
-ip sp uppanpoa^ui ei s^uEipsiu sopEuozBs ass uEiuBpsa 'oapEjus js aod sp Buioipi
us sojssnduioa 'souEipasE^ sosasA sof 3n^ SEaiusiua íunuioa biiSusi e^ us oppouoa
-ssp oasd 'SBisod soi a^ oppnpoajui osusqui ouiqa p 'ojuei oí aod 'snj 'iE3isnui
sjusuieiius3uo3 Buioipi un sp sopiBaixs 'soSsiaS sosasA soi 3P IBdpuiad oausuaip
-uo^ iBnpiA Bjuoaaosi Bun b sEpEipus^Eui SEqEps sei SBpoa apnpsa k sEaiqEiis ssp
-EppuE3 SB{ sp uppipsra Bun sp ssaspus^usssp 'so^ijsod sopsjs soi E 'uspsnd 'ez
-asnj sp soius3B sns aod BzuspBaEa ss sjusuaoa sfEnSusf okno 'souaspoui so^ 'oiq
-uiB3 us ípnjtPEXs uoa B^ss aE^usuiEiSsa b 'spus aod 'k Bapsuoj ns sp eaiibuiueip
siopui bi uoa souiju soss sp uppisodiui ei aEpsuoa b sopESqqo uoasiA ss 'esusi
-ui uppBnjusaB sp EPsa^a sÍEnSusí oAn^ 'sonSpuE soj 'sopESEduio^B soiuqa aBaasui
sp pEpissssu ei EAiad upPEaijisasA sp EiasaEiu us snb ^\ :oq3ip asqBq Biasqsp
ssnd 'o^asjs k BsnBa sa^us uppEpa ei saaspui O3339 "..ojusaE ye aiaan^sa oiaBssa
-su oziq ss k 'opoui ouisiui pp ojsfqo s^ss aBaSoí opnd ss ou 'siqEpsadEuy sauspis
-3B un ss oSaEi oí b SAsaq o\ sp Epusasjip ei spuop ouEipjsEa u^

�realidad de sílabas cuantitativamente distintas segúti la posición de sus vocales
ante un número mayor o menor de consonantes, o bien según la naturaleza de
dichas vocales (como monoptongos, diptongos, etc.) . Trabado por tales prejuicios,
BENOT debía, desde luego, arribar a desechar, junto con los ímprobos ensayos
apoyados en teorías métricas como la de BELLO, la posibilidad misma de adecuar
versos modernos a versos griegos y latinos.
5)Manuel GONZÁLEZ PRADA, peruano nacido en 1848, aun cuando teó
ricamente sostenía la desemejanza entre las leyes cuantitativas de los antiguos y
las acentuales de los modernos (cf. "Antología poética", México 1940, pág. 334),
hizo, en algunas de sus poesías "exóticas", experimentos de imitación rítmica en
base a la equiparación de las sílabas tónicas del verso español con los "ictus" del
verso clásico y la sustitución de los "sémata" débiles por un género igual de sí
labas átonas. Por desgracia, parece haber ignorado la verdadera estructura mé
trica de la mayoría de los versos griegos (pentámetro, estrofas alcaica y sáfica, etc.)
o se atuvo a lo que por analogía lleva tales nombres en poesía castellana, captando
bien, en cambio, los ritmos puramente dactilicos y anapésticos.
6)También Ricardo JAIMES FREYRE, boliviano nacido en 1868, desconoce
por completo la anisocronía producida entre las sílabas castellanas por virtud de
la acentuación intensa (cf. su tratado "Leyes de la versificación castellana" en
"Poesías completas", Buenos Aires 1944, y especialmente el capitulo "La teoría
clásica", págs. 175 - 177) . A él no menos que a sus predecesores en la materia,
cuyos preceptos reseña críticamente, escapa el hecho de que la escansión de un
verso se subordina, hasta determinados límites, a actos volitivos del versificador.
Tales son, por ejemplo, la introducción de pausas métricas (después del sexto pie
hexamétrico, etc.), la imposición "potestativa" de acentos secundarios ("có-mu-ni-dád"
o "co-mú-ni-dád"), la supresión del acento gramatical de ciertas palabras mono o
disilábicas en posición proclítica ("algún nuevo revés"), y, según hemos expuesto,
la admisión o el rechazo de sinalefas; tal es, por supuesto, el mismo alargamiento
proporcional de las sílabas que el poeta desee acentuar (la exactitud de la pro
porción 2 : 1 respondió a una exigencia ideal estatuida por los antiguos sobre la
base de una realidad aproximativa: nada nos impide estatuirla también para el
silabario nuestro) . La libre opción de ritmar encuentra su limitación infranquea
ble en los acentos naturales ("prosódicos") de palabras ("co-mu-ni-dád") y locu
ciones ("pues es a él") polisilábicas. Pero esta licencia circunscrita por leyes, lejos
de ser propiedad exclusiva de la imitación de metros clásicos, pertenece a toda ver
sificación; en el uso que hace de ella, se califica cada poeta.
7)Carlos VAZ FERREIRA, uruguayo nacido en 1872, afirma ("Sobre la per
cepción métrica", Barcelona 1920, pág. 59) que la sustitución de las sílabas largas
y breves de los antiguos por acentuadas y átonas modernas es un recurso infalible
para no producir versos clásicos. Para nosotros, en cambio, es el único medio fruc
tífero de imitarlos. Ante la imposibilidad de compartir la tesis de VAZ, deseamos
aclarar nuevamente que el acento prosódico de los vocablos griegos iba por com
pleto disociado del acento rítmico de los versos griegos, siéndolo de altura el pri
mero, pero de intensidad el segundo, destinado a marcar las partes fuertes de ca
da compás; pues un ritmo poético - musical sin alternancias de intensidad y aflo
jamiento es inconcebible, y sería ilógico pensar que determinada sucesión de síla
bas largas y breves pudiera, por sí sola, producir movimientos rítmicos en poesía
alguna: la aritmética pura explica "a posteriori", pero jamás provoca "a priori"
una percepción métrica (o estética en general) . Ahora bien: intensidad implica,
en cualquier idioma del mundo, aumento de duración para las sílabas "golpeadas",
las cuales, en lengua carente de acentuación intensa, habían de ser elegidas a la
fuerza entre las relativamente más largas, sea por naturaleza propia, sea por con
vención impuesta. Alrededor de esta necesidad, todo el silabario debía entonces
organizarse en conformidad con el principio férreo de "tiempo simple o tiempo
doble", y la versificación, para conservar su carácter de tal, sujetarse a un siste
ma matemáticamente cuantitativo. De modo que, con respecto a los versos an
tiguos, la teoría de una escansión bien ajustada a los correspondientes metros e
independiente de cualquier posible acentuación gramatical de las palabras, no só
lo no es "ingenua" ni "teratológica" (cf. op. cit. pág. 60), sino que recoge la pa- 114 -

�- 911 -Ejusumsop k upyseuuoj Bpqps b Eiun usynb '(&lt;Jg6I 3im3 3P pEpysiSAiu^ ',,01"}!
-ya u?qn"H 3P so[ iBinDijiEd us Á souEypisES soiisraexsq soq,,) VNllOVi VUQ3A
-yys oijnf sp upysusra bj us sorassEidraos sou 'ssiusuimoid ssjowe sojubj sp seis
-E-nuoD ssuoyuydo sbi JEjnj3^ ap asqsp osousd p uo^ opqdiut^ opu^iqBH (oí
•uspao israyjd sp SOJU3JBI soi usnbypsp ss Bjp b snb osoy.isdun ss íesti
^od UpISElIlUl BI 3p SSUIJ SOI E SOpElOldxS OU UnE SOSlSjSUS SOJU33B 3p k SOAISSjd
-X3 SOSinSSJ 3p BSOqSI OUEdsiq BlUOipi 13 "E^ISEp EJSSod E[ 3p SEZSJpq SEJ 3p JOq
-BS UnSjB SSpBUOpjodojd 3p S33BdE3 SSUOTSJSA UIS UEpSnb 3S SS.IOJSSI SOI 3n^ SEiJ
-USIUI 3IU3UIBnjrHU UEZOJJSSp 3S SBJSIjd333jd SOI S3IB113 SBI SlUBJnp 'SEISqBlUJOJ S3U
-OpiSinbsip S3iqEqE3EUI SBS3 S3Ip3IS3 OUIO3 SOUIBUSpUO^ '3HJ^IOO 3P
3"HVHd
"S3^VHS 3P 'O"33IMOH 3P SBnSusí sb[ aspusidE bss o 's^pa^d JBiUBid sp bijssj
-OUI B[ 3SJBUIOI I¡J3q3p 'SOUBZUEUI 3p SJEd Utl U3 SBJSd 3IOUB U3I11() 'BUBI3-1JI Bjqo
BUll 3p JOjnB pp 'S3IEJU3UI OSlipUI OUIS SB3ipjS3 OJOS OU 'S3UOpU3JUl SBI B EJtqOS
-qB Eppsnf J33Bq oaSoi ^nb 'Bsoad us B.i3inbis ¡u 'um^^npBJi sp odij unSum sjsixs
of^ •BJoqE BjsBq oppnpBii Bq ss snb uos uos k. uoj sp BqBj bi snb ssjuBUod
-un sousui oqsnuí sopoui sopoj sp oasd 'oixsj pp ouipui ouoj ye SEpBnsspB SBjq
-Epd sp uqpssp bi siuEipsui ssjqEUEsqns suBd uejS us '..opxjo pp ss^eS,, ouios
ssjBSijqBS UBjjpod 'osqipBp pp sjusasgip (&lt;soqp,, un susp ostBpuodss oaisuiExsq
p sjusmsiqBpnput ssnd 'suodun sou opojsui sjss snb sosipiss sopijusEs S03
•SSIBUlSlJO SOSJSA
soi 3P ^pBuxqi uppBniussB bi u^iquiBj oSsni spssp sustjubui 'sopBuopusui sojpui
sojupsip soi E ssjusipuodssuos ^bibuiss,, sp iejoj oasuinu pp uppsnpojdsi bisbxs
bi sou.uuuiasd ye 'oduisp ^p sspEpiun sop b Esiupg EpES k 'Eun b buojb EqBjis
BpBS JBJEdmbs sp oiusiuripssoíd oajssnu snb b^subui sq -esijsiss sjduisis ou snb
•une 'bsiuijij BisuBAspi Epoj sp BjssjBS SBqBjis sp oisuinu pp pEpiEnSissp Ei ' (od
-uisij sp sspEpiun) ((e^buiss,, sp pBpiBnSt Ei b S^USJ3 -soapuijp k sojisuiuj 'soipiu
-eíjsj 'soijsui^jusd 'sojpuifxsq so[ sopoi us ouiiu -ouisiui pp iE[nSsi uoispsdsj
bi siusuiBspsjd BqB^usjsns sonSpuB so[ sp OApB^uuBns euisisis sjqEJOxsui p íup
-Ei us iu oSsuS us tu uppBUBA pj oqnq ou 'sojjosou bjb^ • (c¿^ 'Siíd ',,u9pBi
-dBpB bi sp ssqiuq S03,, :g ó^^ '.^sis^p uppBjiuii sp soijsjv,, 3IIA oppidBS js)
OSJSA k OSJSA SJTUS SOIUSSB k SOTU^U Sp lEpiSsaJI UppEIJBA EUtl USJJodlUOS 'SOqBJ
-jsosiuB soi ^P3P 31^a '^.ssiqinqjsns ssid., sp sojpui soi 3r)^ 3313 3nbaod 'Esia^sui
bss sp zipj U9PEJIUTT Bun sp pBpqiqisod bi jssouodsi b baiibSsu ns us 'oSiBqius
UIS 'BIJEJ ' (6^61 PPPBIV '..OJO 3P I^IS 13P SBSTJJSUI SETJOSX,,) BpBUSSB JSS SSSJBd
SOU SSUOpEldEpE SBAipsdsSA StlS Sp B3T1JJS EÁnS k EAipniJSUT SS SOSISBp SOJPUI
soi sp ssiouBdss ssaopBidnpE sp busssi B^ns 'muyH'Jl 73IG ouvijnirj (6
•sonSpuB soipui soi ^nidopE b BnSusí bj ^BqnsEj aod opuEqESB 'ssjbi
-nSsi souiii.1 sp bjísass s^ui zsa BpES uppEziiBuisisis Eun b 'sosxjsiuBiunq soipmss
soi 3P siuspsas ofnijux p oÍEq k s^usiuBsupsi 'BiJBqijjB ' (991 "^yd) (1ss.iEuiaijE
us 9p^Bi snb,, 'Epuss Bqsyp us JEnuimos sp 'bsuisui uppiqoAS E3 • (sais k ggi
Sed "p ^lIX oíSis 'O33"33a 3P ojezuoo) SEpEjuos sBqBijs sp euisjsis p Biseq (sof
-TJ So"tuSSB Sp BISUSS11E k SEqEJIS Sp S1UEJSUODUI OJSUlllu) EAIJIUIud BIJPUIB El Sp
-SSp BDUplSiq UpISSiSoid BUn 'EUEIPJSBS UplSESIJIS-ISA El US 'BAISSqO VÍ^Q3IA
•sosisep soijsui soy b sotíasp
-ora soiusiiuBsassE us souiBSqqo sqsp ou uppusAuos bss snb jod '01339 3P ^aqo
bi sp ojisodoid b 'opBsqdxs sorasq ^k ípuoisusAUOs jss sp efsp ou 'EpusiiEde
us ouojb.tSbsuos 'EUBdsiq Eisscd v\ us sjusijaos osiduis okn^ 'Epieuis B[ sjusraBS
-iun Eisussii sp jbsiji[bs soraEui.xsjs.id 'spEd BJissnu joj • ("sSis k cg\ Sed) bjsjbu
-is sidrasis ueuuoj sEpemussEui SEqEijs se¡ 'sepinSss sEjqEiEd sjjus ojijesoa oji
-usnsus [s us 'snb bisasse 'sBraiqn sop se¡ sp osn p jeiusuteiSs^ jsasnb oiiosnit
E.ispisuos usiq is oísd :sEsi.TJ9ra seisussii oraos sissjsyp k syss.isuys 'oiEiq s BjsyBuys
opuEsijiyES 'osqBps pp oraos upiSEnjusse E[ sp oiubj BysuEjaodray bi spus^draos
'Bisusnsssuos U3 • (¿^1 'Sy;d) -aa -aa -aa :FsyissdEUB 'oidrasfs sod ísyssdss euisiui
ei sp ssiBnyussE SEpisnep sp stjss eun ubSusiuos snb sosisa soipnbB sosyjjsrays
BraEH k 'ssAsaq k seSjei SEqBjis sp sojssndraos 'EnSyniB bsijjsiu b^ sp soAyjBjyiUBns
ssyd soi 3P sBJspsasq oraos 'SE1191E k SBsyupj SEqEiys sod sepEra.ioj 'EyouBdss Bsyaisra
ej sp SEsyraju SBjnsnEp sb[ ssouossj '(66l 3I!M3 3P oSbtjues) (&lt;BioiiBdss Bsyipra
sp soypnjs3,, sosysuos k ssiuEqi^q sns us 'S3JLN3/1JI3 V^ÍIDIA otjnf (g
•sosyiyjy sojnras sns sod 'Bzasnj bi b o opEaS
sp 'EpEjdopB k souspq soi x^ BpBs.is Bsy.iysra EanissiynbjB E[ sp pEpqEuyj

�ción galanura de estilo y amplitud espiritual. Creemos, como él, que Alonso LÓ
PEZ el "PINCIANO" (siglo XVI), José Eusebio CARO (colombiano, primera mi
tad del XIX) y Salvador RUEDA (español, comienzos del XX) han vislumbrado
la única senda conducente a imitar los versos épicos: la del "hexámetro acentual",
debiéndose desechar la del "hexámetro cuantitativo" de los VILLEGAS y la del
"hexámetro bárbaro" de los CARDUCCI - DARÍO. Y si bien discrepamos en al
gún detalle de sus preceptos, al no admitir troqueos algunos fuera del sexto pie
hexamétrico, y al postular el mantenimiento del hiato en la mayoría de los casos,
hemos tratado de ser, con toda honradez, "buen fabricante de instrumentos mu
sicales para uso de los poetas" más capacitados.

- 116 -

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="7">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="304">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="305">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="306">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="307">
                <text>1947-1989</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="308">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="309">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="310">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="903">
                <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="5968">
              <text>Fundamentos técnicos de la reproducción métrica de versos griegos</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="5969">
              <text>HELLER, Pedro Luis </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="5970">
              <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , Julio 1961, Nº 19 : p. 69-116</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="5971">
              <text>Facultad de Humanidades y Ciencias </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="5972">
              <text>1961</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="47">
          <name>Rights</name>
          <description>Information about rights held in and over the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="5973">
              <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="5974">
              <text>Español</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="5975">
              <text>Publicación Periódica</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
</item>
