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                  <text>�Ariel
MAYO

19 4 3

^
DIRECTOR:

f

WALTER L. DION;
Domicilio: Mars^lla 2846

REDACTOR RESPONSABLE

CARLOS REY
Domicilio: Colonia 1387

fUERPO DE REDACCIÓN:
fAres Pons
|Luis Lander
|Preddy
{Paul

8UMARI0
Par.
A modo de divisa .....,.,.2
Página del Director ..... # .3

Música de América
,4
La venganza de la Naturaleza .%
Al desplegar un abanico . . . . .8

Cuento3
Poesías12
Comentarios
Orígenes del tango ^ . . , .16,
(Concierto,...••.1^
Editoriales. , . .
In Memoriam . ^ . . . . . . '18

Gozarán de los beneficios , ,20
Liceo . ... .........20
Deportes . . .......-..•&lt; ...^.. .
.21
Amenidades ...........22

^úmero

I

^olumen

yi

''••^:

i

�Pág. 3

ARIEL
ARIEL

Pág:. 2

Mensra de Divisa

lili
lililí

fliiiil

¡¡mili

Si Fuera Posible
Si la obra de tu vida puedes ver destrozada,

Otra vez, amigos, vuelve a aparecer ARIEL. Otra vez, pero con un

y, sin decir palabra volver a comenzarla
o perder en un día, la ganancia de ciento

ideal más, alcanzado, con un escalón más, ascendido, aunque siempre

sin un gesto, ni un suspiro:

infatigable en su obra, en su misión. A pesar del dolor que nos cir

Si puedes ser amante y no estar loco de amor:
Si consigues ser fuerte, sin dejar de ser tierno y
sintiéndote odiado, sin odiar a tu vez
luchar y defender:

cunda- a pesar de que en nuestras almas jóvenes el rugir del cañón
resuena dolorosamente, ARIEL aparece como un grito de esperanza
de nuestra juventud. Actualmente, hora crucial en que se derrum

Si puedes soportar que falseen tus palabras

ban Jas viejas culturas, en que mueren las jóvenes generaciones eu

los picaros, para así excitar a los tontos,
y oír como sus lenguas falaces te calumnian

ropeas, todas las miradas se dirigen a los campos de América, verdes

sin que tú mientas:
Si puedes seguir digno, aunque seas popular
si consigues ser pueblo y dar consejo a los Reyes
y a todos tus amigos amar como un hermano,
sin que ninguno te absorba:

como la misma esperanza,, fecundos como un vientre de mujer..
Amigos, a vosotros todos van estas palabras: Somos hijos de Amé
rica, la esperanza, la salvadora del mundo. Somos hijos de América
que necesita mentes, que necesita espíritus sanos y cultos. Aún es

Si sabes meditar, observar, conocer,
sin llegar a ser nunca un destructor o escéptico
soñar más no dejar que el sueño te domine
pensar sin ser sólo un pensador:
Si puedes ser severo sin llegar a la cólera,
si puedes ser audaz, sin pecar de imprudente,
si consigues ser bueno y logras ser un sabio,
sin ser moral, ni pedante:i

tudiantes, tenemos el alma virgen. Amaridémosla con el Saber y con
el Arte, que sus frutos serán necesarios mañana. A este fin hemos
dirigido nuestros esfuerzos: ARIEL es un esbozo de arte joven e
informe, de arte nuestro, de estudiantes. Por eso os la ofrecemos
hoy, suma de nuestros esfuerzos comunes, no como un esparcimien

Si alcanzas el triunfo después de la derrota

to, no como un motivo de solaz, sino como una muestra de lo que po

y acoges con igual calma esas dos mentiras
si puedes conservar tu valor, tu cabeza,

demos hacer y como un estímulo de lo que luego se hará. Así sea...

cuando la pierdan los otros:
Entonces los reyes, los Dioses, la' Suerte y la Victoria
serán siempre tus sumisos esclavos
y lo que vale más que la gloria y ,los reyes

serán un hombre hijo mío.
'"

2^¿

I

^

1

^RUDYARD KIPLING.

EL DIRECTOR

�ARIEL

Pág. 4

ARIEL

dente músicas de salón. Recién el siglo
actual ha revelado .un interés serio por
el arte sonoro, pese al cual en algunos

Pág. 5
conoce profundamente el folklore de su

país y que sabe utilizarlo para expre
sarse. Otros compositores muy impor^

países como el nuestro, nos encon

por el señor HUGO BALZO

tramos dando los primeros pasos pa

ra la creación del Conservatorio Na
cional de Música.
El destino de América acrecienta
día a dáa; su imjportancia dentro del
panorama universal. Las miradas del
mundo se dirigen cada vez con más
insistencia y esperanzas hacia este
continente nuevo, que surge recién en
el concierto internacional, cu^ndo Eu

A ello debe agregarse el injustifica
do olvido que demuestran los intérpre

Estados Unidos cuenta, en cambio,
con grandes compositores egresados
de conservatorios europeos, entre los
cuales deben citarse a Aarón Copland,

su propio continente.

Roy Harris, Roger Sessions y otros.

Pese a todas esas circunstancias ad
versas, América cuenta ya con compo

mento histórico de América. ¡Sr no ya
el de tomar las riendas de la civiliza

afirmar que algunos de ellos se encuen

sitores de gran valía, y me atrevería a
tran a la altura de los autores euro
peos modernos.

influr poderosamente en los caminos
de la humanidad.
Hemos de decir algo en este breve

nieri y Lorenzo Fernández.

tes americanos para con la música de

ropa parece declinar y agotarse.
Indudablemente-, se acerca el mo

ción e indicarle un rumbo certero, por
lo menos el de hacer oir sü voz y de

tantes del Brasil son: Camargo, Guar-

En muchos casos, ello se debe a las
condiicones innatas de los composito

También Estados Unidos ha tenido
la clara visión de traer a sus conserva
torios y universidades a los más gran

des músicos del Viejo Mundo, lo que
está redundando^ notoriamente en be
neficio de su cultura artística y cons
tituirá una solida ^^ase para -la genera
ción futura.

artículosobre la sensibilidad de nues

res. En otros, son las fecundas conse

tro continente en una de las expresio
nes más íntimas y sinceras del espíri

cuencias de los estudios realzados en
Europa por becados americanos. Otras

sitor de Chile; Manuel Pona^^e Méji
co, han estudiado tamb^n ^ escuelas

tu: la música.
Seguramente, si Conociéramos bien
el corazón de América, sabríamos qué

veces debe atribuirse a la riqueza del

europeas. En cambio Carl^s ' Chávez,

folklore de algunos países, entre los

director de la orquesta de'Méjico y

derechos puede reivindicar dentro de

cuales merecen destacarse, especial

gran compos^tor, ha estudiado en su
país^y en Estados Unidos.,

la cultura universal, y qué nuevo sen

mente, el mejicano, el andino (Perú,

tido ha de imprimir su influencia en

Bolivia, Ecuador, Norte-Argentino), el

los días de porvenir.

brasileño y el negro del sur de los Es
tados Unidos.

Vamos a empezar por decir que es
un prejuicio general la sub - estima

ción que de l^ labor de sus compa
triotas se hace en todos los países.
Pero el precepto de que ^nadie es pro
feta en su tierra" toma en América
'fingular validez, llegando a límites
verdaderamente condenables en Sud

El folklore americano abarca los
más variados matices: los .hay tristes

tencia de sociedades de músicos de di
ciedad Argentina dé Compositores (ex
Sociedad ^Nacional) la más antigua, de

y melancólicos, como el andino; de

la cual hay que citar a Alberto Ginas-

gran dinamismo rítmico, como parte

tera —uno de los valores más promisores de América— Roberto García Mo
rillo, etc.; el grupo "Renovación" for

del brasileño; de una honda religiosi
dad, como el negro de los Estados Uni
dos y alegre como el mejicano.

llegado todavía a adquirir plena ma

Brasil cuenta con el folklore más ri
co de América y también con su más
grande compositor: Héctor Villa - Lo
bos. Villa - Lobos es el ejemplo típico
del creador innato y autodidáctico, que

pecialmente, bajo forma de intrascen-

Argentina incluye varios tipos de
compositores, y ello se debe a la exis
versas tendencias, por ejemplo: la So

América.^
Es cierto que el! arte, musical no ha
durez en nuestro continente, pero no
debe olvidarse que solamente a media
dos del siglo pasado comenzó a culti
varse y que su estudio se realizó, es

Humberto Allende, el rneú

mado por Luis- Gianneo, José María
Castro, Honorio Siccardi, y Jacobo Ficher, y "Nueva Música" que dirige
Juan Carlos Paz, siempre a la cabeza
del movimiento de vanguardia.
Para no hacer demasiada extenso
este artículo no hacemos alusión a

�*

TAS. 6

mo, deliberadamente, todo lo relacio

tos y publicaciones, así como de esta•
blecer relaciones entre
todos los músi

nado con el Uruguay, sobre el cual

cos de toda América del Sur y del Nor

prometemos ocuparnos, en forma espe

te. Clara expresión de esta fecunda

cial, en un próximo artículo.
No es posible, sin embargo, referirse

labor, son los boletines que publica el

otros países. Hemos omitido, asimis

v

ARIEL

ARIEL

Pá^ 7

La Venganza de la Naturaleza
Por LUIC LANDER

tituto Interamericano de Musicología

• Para terminar, afirmamos que co

con sedó en nuestro país, quien, ya an

nociendo ben su arte, conoceríamos

tes de estar al frente de este Instituto,

bie el corazón de América. Sabríamos

ha tenido la doble virtud, de descubrir

qué derechos puede reivindicar dentro

una cantidad de . compositores su^
americanos, estimulándolos y difun
diendo sus obras por medio de concier-

de la cultura universal, y qué nuevo

Hace ya largos años, desarrolló su
existencia un pueblecito —por así liamarlo—asentado en un valle rebosante
de encanto y belleza. Montañas de ele
vados picachos, coronados de nieve im
poluta, dejaban entrever su augusta
grandeza en las brumas de la lejanía;
montes de follaje tupido, enclavados en
los flancos de aquellos colosos salpica
ban de suaves matices verdes lo agres

sentido ha de imprimirle su influencia

te del paisaje. Desde aquellas lejanas

en los días de porvenir.

alturas, descendía rumoroso al valle, un
riachuelo cuyas prístinas aguas, de.

a música americana sin mencionar a

\ Francisco Curt I^nge, director del Ins

organismo bajo su inteligente direc
ción.•

•-

„'

^ermosura infinita, daban lugar a un
pequeño salto donde el agua espumosa
y borboteante, cantaba su alegría. Y
allí, en un rincón apacible y sereno de
aquel valle, encontrábase el pueblecito
de casitas blancas y endebles, lejano a
todo contacto directo con la civiliza
ción. Sus habitantes de costumbres sen
cillas, de rudas manazas y franco mi
rar, desarrollaban su vida tranquila

ARIEL NO TIENE REPAROS EN ELOGIAR CALURO
SAMENTE AL ESTUDIANTADO QUE HA RESPON
DIDO magníficamente al llamado que s^
FORMULARÁ UNIDOS DN EL DESEO DE LLEVAR
ADELANTE A LA A. E. R- LOS ESTUDIANTES DEL

mente y empapaban su espíritu de belle
za, en lo sublime del paisaje cromático,
que a sus ojos derrochaba la naturale
za. Hombre y tierra se hallaban perfec
tamente identificados. Amaneceres de
belleza insospechables y atardeceres de
magnífico colorido, señalaban el lento
paso de los días... el lento paso de los

hacha. Sólo sus troncos, mudos y elocuentes testigos, nos decían todo. La

montaña cedió al empuje de las máqui
nas modernas y en su seno se abrían
vastos túneles. Y el riachuelo melodio
so, también había sido profanado-. Sus
aguas desviadas de su curso natural,
en el choqué con los cantos que inte
rrumpían su curso .,entonaban un ritmo
grave y melancólico. Y los pobres campesionos, contemplaban atónitos cuanto
se desarrollaba ante sus ojos, sin atinar
a hacer nada.
Al caer la tarde, lentamente cubrióse
el cielo de negros nubarrones. El'viento
gemía con furia desesperante. Todo se
agitaba, todo se convulsionaba., Y la
lluvia no se hizo esperar, bajó en forma
de diluvio sobre la tierra. El arroyuelo
convirtióse en rápido torrente, salió de
su cauce, produciendo un ruido estrepi

toso ! Clamaba venganza! !Cbn furia im
petuosa, los elementos fueron destru
yendo cuanto traía consigo la civiliza
ción.
..

Al llegar la mañana, retornó la paz
al valle. Las nubes, incansables viaje
ras, se perdían en el horizonte. La civi

años...
Pero en aquel valle, cuyos trigales se

lización se retiraba vencida. Pero,- ex
traña paradoja, las aguas no habían
violado aquellas . humildes casitas por
cuyas chimeneas surgía el negro pena

inclinaban lángu^damente con rítmico

cho de la felicidad. Y aquellos rudos*

EN LA OBRA DE LA DIRECTIVA ELECTA. EN

y extraño compás, por donde solía co
rrer la tropilla a su albedrío, lanzando

NOMBRE DE ESTA DAMOS A TODOS
LAS GRACIAS

a laire las notas sarcásticas de su relin
cho, la paz fue rota inesperadamente.

campesinos hincaron su rodilla en la
tierra, la tierra de ellos, la sagrada tie
rra y elevando sus ojos al cielo entona
ron con sus broncas voces, magnífica

La civilización se acercaba a pasos agi
gantados y traía aparejada profundas

plegaria, mientras que por sus mejillas
deslizábanse lentamente gruesas lágri

transformaciones. Y llegó, cual un vér

mas de profunda y verdadera emoción.

tigo. ¿Qué fue del monte? ¿Qué de la
montaña, qué del riachuelo? El monte
no susurraba más, había sido mutilado
y había caído a los furiosos embates del

Aquel pueblecito siguió*su existencia
feliz y despreocupado hasta que perdió
se en el recuerdo de los hombres y cayó

RODO HAN LLEVADO A FELIZ TERMINO UNA
MAGNIFICA CAMPAÑA ELECTORAL, Y YA HAN

COMENZADO A COLABORAR ACTIVAMENTE

en las oscuridades de lo inconsciente.
V*

�ARIEL

Pág. 8

Al Desplegar un Abanico

ARIEL

Pást. 9

•••';&gt;•
- •Mabel Hernández Guerra.
Un objeto común,- pequeño, que apa
rentemente no puede modificar el cur
so de una vida, puede, sin embargó,
sugerirnos los más graves, amargos y
duraderos problemas. Esto fue lo que
me pasó con un abanico antiguo, que
creo sea el objeto que he deseado con
más ardor.
Se me aseguró que había perte
necido a una dama de la antigua
aristocracia francesa; lo creí. Su dis
creción era incorruptible: a pesar dé
mis ruegos jamás quiso conf^rme los
secretos mundanos que se ha man mur
murado junto a él. Y era ún buen
francés: elegante, voluptuoso, y de
material resistente, aunque trabajado
con engañadora delicadeza. Era admira
ble la elegancia de sus líneas pompo
sas y liberalmente concebidas; la for
taleza de su sustancia que le había
permitido soportar impasible el paso
de tantos años; y era exquisita.sobre-

todo^la delicadeza de aquella filigrana
de su varillaje.
Tras mucho afanarme \lo djonsegui.
Lo miré, lo remiré, lo acaricié. Y al fin
lo guardé en un cajic^^i de mi secretaire... y no lo recordé más.

Algún tiempo después, buscando
otra cosa, volví a verlo; y entonces
comprendí que el placer de poseerlo ha

permitiera juzgar cada gesto del hom
bre, prescindiendo de nuestros concep
tos ya arraigados, comprenderíamos
que hasta los actos más loables y los
sentimientos más elevados, responden
en su origen a un deseo.

La curiosidad científica ha elevado
a algunos hombres hasta cumbres su
blimes, y ella &lt;vs, en el fondo, él deseo
de arrancar un secreto a la naturaleza.

La inquietud religiosa o filosófica es el
deseo de develar el misterio del Uni
verso. Los ideales más puros que pue
de concebir la mente humana, son el
deseo de lograr, la- belleza, el bien o la
verdad. El amor, ese encantador senti
miento que hace más noble y llevadera
nuestra existencia, es también deseo.
Aún el amor más espiritual es deseo de

identificación ;del alma con la del otro
ser. Y^está- la actuación humana hasta
tal punto regida por los deseos, que
aunque la frase parezca audaz, se po
dría afirmar que la razón sirve al hom
bre para justificar con teorías lo que.
él ha hecho por deseo.
Los deseos son la vida misma del
hombre. Cuando aquellos son mezqui
nos,; éste será mediocre. Cuando éste
es un espíritu superior es porque aque- .
líos fueron elevados hasta convertirse

bía desaparecido, 4) era raquítico com
parado con el ardor de mi antguo de
seo. Y el artístico abanico me sugirió

en ideales. Pero todos tienen una pro
piedad común: una vez satisfechos no

una frase aforística. Me la dijo^en rea

los.
Entonces, lógicamente^ si no propor

lidad^ no pareció brotar de mi cerebro
sino que la sentí con la nitidez de una
frase dicha: "La satisfacción de los
deseos no proporciona la felicidad". Y
nuestra vida, en síntesis, no es más
que una sucesión de deseos. Natural
mente no me refiero sólo a los deseos

El Cementerio

pequeños. Si tuviéramos en nuestro ce
rebro la "claridad cartesiana que nos

dejan otra felicidad que la de no tener

cionan otra felicidad que la de ya no
sentirlos, se llegaría al mismo resulta

do anulándolos desde un principio. s
Hay en nosotros el deseo de una felici
dad tan completa, somo sólo es posible
'

.

(Pasa a la Pág. 15)

Eustaquio está cansado, resultado de

- Cuento-

una cena demasiado copiosa. Sonríe sa
tisfecho, vengado de la tiranía del mé
dico. Decide acostarse. Pronto la sonri
sa se ha ¡desvanecido: pensamientos ne
gros corren por su cabeza. Se acuerda
que en esos últimos tiempos su cora-

•

zón ha protestado más de lo debido.

i¡

Siente la muerte acercarse. Con esas si
niestras ideas se hunde en la cama.

En la obscuridad del cuarto percibe
algo negro que poco a poco, se va esbo
zando.. Lentamente Eustaquio logra dis
tinguir un sombrerc de copa negro y dos
huesudas manos- blancas. Cada vez se
delinean más. El sombrero tiene una
cara de pésame hipócrita. Se inclina con
falsa cortesía hacia delante. La facili
dad de la reverencia denota una larga
costumbre y las manos se frotan efusi
vamente.
Eustaquio: — (Loco de miedo mur
mura). ¡Ya^es mi hora!... No... Es
imposible... Todavía hay tiempo. Ver

dad?
Sombrero.: — (Con suma cortesía).

Se equivoca don Eustaquio. Sólo he ve
nido a ponerme a su disposición. (Las
manos siguen frotándose).
Eustaquio: -— (Malhumorado). No lo
he llamado.

Sombrero: — (Con tono tristón).
Tiene razdln, nunca me llaman. (Las
Manos siguen frotándose).

por

Eustaquio: —(Seco) ¿ Quién es us
ted? Sombrero: -- (Importante). Repre

sento una profesión imprescindible pa
ra los hombres. (Las .Manos se acari
cian con ínfulas).
Eustaquio: — (Iracundo). Cuándo^

me va decir quién es usted?
Sombrero: — (Orgulloso). El Empre
sario de las porppas fúnebres.

Eustaquio: — (Atónito). Qué me

CARLOS REY.

�ARIEL

Pág. 10

quiere?
Sombrero:
(Compasivo). Buenos
vecinos suyos me han enterado de su
salud. (Las Manos se han parado).
Eustaquio: — (Desconfiando). Qué

(Haciendo una mueca). ¡Brr! Veo de
aquí su cuerpo roído por los perros!

¡Qué espectáculo!

tiene.
Sombrero: — (Desconcertado por la

Eustaquio: — (Soñando con una me
lancolía infinita). ¡Qué lindo sería un
lecho de verde y aromático musgo!
Sombrero: — (Con despreciativa in

incomprensión de su cliente, manda to

diferencia) ¡Qué le importa si después

da diplomacia al diablo). En una pala

de muerto no ve, ni siente nada! (Las

bra he venido a hablar de negocios...

Manos miran despectivas).
Eustaquio: -— (Ultrajado). ¡Qué

(Las Manos empiezan a frotarse nue
vamente y el comerciante astuto .apa
rece). Claro no e^ el momento oportu
no.
Eustaquio: — (Con ironía tranquila)
...Claro todavía no he muerto. A usted
no le importa la delicadeza cuando se
trata de negocios.
Sombrero: (No preocupándose de la
observación venenosa). Pero eso me
permite evitar disgustos qué, más tar
de, podrían agravar su mal. (Las Ma
nos prestan una atención hipócrita a
lo que cuenta el Sombrero).
Eustaquio: — (Triste y descorazo
nado). No se puede evitar hablar de la
muerte ?
Sombrero: — (Categórico). ¡No se

ñor! Todos los filósofos y los psicólogos
se han encargado de conducirlo hacia
ella. (Las Manos se han despreocupado

apurado está! (Con vehemencia bus
cando argumentos). Además... ¡Qué
sabe usted, si después de muerto sen
timos o no?
Sombrero: — (don la más completa
indiferencia). Eso a mi no me importa.
(Las Manos aprueban mientras el Som
brero presenta argumentos con un to
no de mucha experiencia). Sin embar
go puedo afirmarle que nunca he oído
quejas de un cadáver. Ni siquiera cuan
do, por inadvertencia lo dejamos caer
un poco rudamente en el ataúd. (To
mando poco el tono recitativo del co
merciante elogiando su producto). Tam
bién considere señor, que nuestros fére
tros ... (Pausa, preparando el efecto) ...
que nuestros féretros, muy sólidos,

(Enfático) última palabra de los pro
gresos modernos. Lo pondrán al abri

de la conversación).
Eustaquio: — No entiendo.
Sombrero: — Es muy sencillo: des
truyen la vida al querer analizarla. (Las
Manos están completamente distraí

go de las moscas y de los gusanos.
Eustaquio: — (Convencido). Sí, esa
perspectiva me parece sumamente des
agradable. (Curioso). ¿Cómo son sus

das).

féretros ?

Eustaquio: — (Sigue no entendien

Sombrero: — (Como recitando una
lección aprendida de memoria y las

do). Bueno vamos al grano. (No le gus

Manos detallando). Depende de lo que

ta la charla y quiere terminarla lo más

usted quiere. Los hay de acer^ con un
revestimiento de madera barnizada y
un crucifijo de bronce... Le haré no*
tar que el crucifijo es una gentileza de
la casa. En el interior, para neutralizar
los efectos del metal, colocamos cojines
de terciopelo. Los hay más baratos pero
entonces reemplazamos los cojines por
papel. Y más baratos todavía, pero sin
crucifijo, ni acero... En resumen hay

pronto).

Sombrero:

(Ahora dueño de la si

tuación). Ya que así lo qiuere... (Sor
presivamente) ¿En qué forma desearía
que yo lo entierre? (Las Manos han
vuelto su atención hacia Eustaquio).
Eustaquio: — (Ingenuo). ¿Es nece

sario ?
Sombrero: — (Indignado). Eso sería
ilegal, antitradicional, antihigiénico.

par atodos los gustos y todos los bolsi-

ARIEL
líos.
Eustaquio: — (Sombríamente iróni
co). ¡Para todos los gustos!... Mien
tras se tenga plata. ..
Sombrero: — (Ofendido, las Manos
se crispan). ¡Pero señor, tenemos que
vivir.
Eustaquio: —(Sarcástico)... ¡de los
muertos! ¡Qué gracioso!
Sombrero: — (Repentinamente pre
ocupado y haciendo caso omiso del sar
casmo) Me olvidaba.. . ¿Cbmoró us
ted un terreno? (Las Manos se han jun
tado en actitud^ de suma atención).

Eustaquio: — (Estupefacto) ¿Qué
terreno ?
Sombrero: — Un terreno donde se
pultarlo.

Eustaquio: — (Atónito). ¡¡Amigo!!
(Ahora seguro de si-mismo). Para eso
están los cementerios...
Sombrero:...que pertenecen al
munic^pio. Hay que comprarlo. (Las
Manos ya no se interesan).
Eustaquio: — (Rebelándose). Para
uno o dos metros cúbicos de tierra...
tengo que pagar. No me permiten ele
gir un lugar donde descansar en paz. Y
ahora me obl\gan a pagar una sepul
tura. No... (Enérgico). No quiero.
Sombrero: — (Flemático). En este
caso pueden mandarlo a la fosa común,

o bien a la Facultad de Medicina para
ser disecado, lo que es lo más probable
(Las Manos se aburren).
Eustaquio: — (Extrañándose). Si no
tengo dinero, no .hay derecho al respeto.
Es una infamia. Es una explotación! le
gal todavía! de los sentimientos más no
bles de los hombres... (Calla, ahoga
do en su indignación).
Sombrero: — (Aprovechando de la
pausa trata de tranquilizarlo). No se
sulfure, amigo... No se sulfure. (Las
Manos se han dormido). Todo eso lo
vemos todos los días y nadie protesta.
Eustaquio: — (Vehemente). ¿Y por

qué yo he de callar como todos?
Sombrero: — (Concillando). Porque
usted no tiene el dinero que hace el

Pág. 11
nombre y la fama.
Eustaquio: — (Con fu^-ia contenida
¿Usted quiere decir que el dinero es
todo?...
Sombrero: — Sí, señor,
a^igos,
hasta incluso el afecto.
Eustaquio: — (Estallando). Menti
ra!...
Sombrero: (Insistiendo). Realidad!...
Eustaquio: — (Con profunda amar
gura). Entonces para qué vivir?
Sombrero: ^_ (Concluyente). Por
eso pronto va a morir, y aquí me tiene.
Eustaquio: — (Volviendo a la duda

del principio). ¿Por qué?
Sombrero: — (Como revelándose)
Porque es la realidad.'
Eustaquio: — (Al fin entendiendo).
Y yo el idiota.
Sombrero: — (Sentencioso). ¡Exac
tamente! (¡Con ironía). El lecho de ver
de y aromático musgo. (Dirigiéndose
a las Manos que se despiertan, aprue-&gt;
ban y vuelven a dormirse). ¡Mire el

poeta! (Grosero) ¡Qué será aromático
su cuerpo putrefacto!
Eustaquio: — (Desesperado). Usted
no puede entenderme.
^ombrero:— (Victorioso) ¿Lo asus

to?
Eustaquio: —(Estremeciéndose). Es
demasiado horrible.
Sombrero:¡Pobre, lo he ofendido!

Eustaquio: — (Abatido). ¿No le pa
rece duro ver caer sus últimas ilusio
nes?
Sombrero: — (Reprochando) ¿Por
que quería ir más allá y a todo precio
ignorarme ?•

Eustaquio: — (Siempre abatido). En
un anhelo común a todos los hombres.
Sombrero: — No para mí.Eustaquio: — (El valor le vuelve po
co a poco). Usted no es un vivo sino
un muerto. Un hombre sin la esperan
za no puede vivir.,
Sombrero: — Otra vez^metido en su
idealismo. Usted es incorregible, ami
go.
(Pasa a la Pág. 17)

�Pág. 13
ARIEL

ARIEL
Pág. 1^

La Esperanza

POESÍAS
Desde mi ventana había visto caer la lluvia gota^ a gota.
Ahora que ha cesa^do no pudiendo resistir la atracción de lo solitario

En un rincón del alma, en lo más hondo
en el lugar donde la luz no llega,
por más que esté invisible hay escondido

y misterioso^ salgo fuera.

un último rescoldo de Esperanza;
la brasa tibia de apagada hoguera,
en los anhelos todos,
en las luchas que envuelven la existencia,
en todas las derrotas que oprimiéndola

La*calle es un angosto río de cristal que se pierde, en la duda
inmensa de la noche oscura. A sus riberas los focos,luciér nagas ini^óviles que surgen misteriosamente del seno de la tierra, marchan
en callada caravana en busca de lejanos infinitos, proyectando su lu

el desgajarla intentan,
en el fondo del alma, aunque escondida

minosa sombra e nía corriente quieta.

una Esperanza queda.

Las casas, piedras |blancas, |eternas, ^alumbran sus borrados

En todos los dolores de este mundo^
en todas nuestras penas
tenemos siempre en nuestro ptecho dentro,
como un germen .oculto entre la tierra
la brasa inextinguible, la Esperanza
que en nuestra vida siembra
la pródiga semilla de ilusiones,
como si aquella fuera
un feraz surco abierto por su mano
paira sembr^r estrellas;
en el fondo del alma siempre existe

contornos con mortecinas luces.
De pronto en el cielo, donde grises fantasmas se deslizaban con
sigiloso andar, la antorcha de un relámpago y el retorcido hilo de un
encendido rayo rompen la sensación dormida de quietud.
Al estertor del resplandor efímero todo cambia dé forma, de co
lor. Un temblor parece sacudirlo todo como si la naturaleza vibrase al
unísono de una sinfonía de trémulos y fugaces reflejos.

A

Luego, otra vez, lo mismo.

una Esperanza nueva.

mente, como una pequeña cascara de nue^ capaz de condensar en su

1 Salve, oh Esperanza! que en lo hondo vives
¡Salve! Llama perpetua
que siempre ardes, que jamás te apagas,
que nunca nos dejas,
que naces con nosotros y con nosotros vives,

interior la sublimidad inefable del espectáculo.

nuestra vida alimentas
y en el postrer suspiro con nosotros te vuelas

Los autos van abriendo una estela de luz en la masa líquida de
la calle interminable donde yo, el hombre, -me deslizaba insensible

RAÚL MENZA

Bordean el camino. Imponentes guardianes espectrales, sinies
tros y bellos. Entonan una sinfonía blanca, jubilosa y estridente.
Mudos espectadores del drama del camino. Monumentos con

V

¡Oh Esperanza eterna!
que a nuestra, alma guías tomada de la mano
una antorcha encendida llevando en tu diestra
camino al porvenir abriendo paso
con tus alas batientes entre la niebla inmensa.
Germán Zorrilla de San Martín

Airojuelo
Hay en el valle un arroyo
y en el arroyo una cara
es la cara de mi niña
que se la mira en el agua.
Entre las rocas un pájaro
está bebiendo en él río.

No bebas más, pajarito
deja el agua
que mi niña en la ribera
se está mirando y se lava.
¿Por qué corres arroyuelo?
no corras tanto remansa

mi niña ¡peina su pelo
mirándoselo en tus aguas.
No te mires en el agua

Zagalito
no te mires en el agua.

^

Copió ese espejo a mi niña
no ha de copiar otra cara...
. Walter Dioni.

sagrados a la eternidad.
Señoriales filósofos indiferentes. Irónicos... burlones... pe
ro... ¿Por qué? ¿Acaso porque saben la verdad del mundo?
¿Acaso porque se burlan de lo trágico, de lo falso, de lo gro
tesco de la vida?... Nunca lo sabremos. Quizá nó saberlo 'sea mejor.
Siempre hallaremos en ellos ese austero y sombrío silencio bajo
la estridencia blanca y burlona de sus hojas.
Silencio brutal que nos permite adivinar la verdad cruel ante
la cual nos resistimos; la única, la sombría verdad de nuestra vida...

CARLOS MÁRQUEZ

�Fág. 14

ARIEL
Une place de Montevideo. Un palmier qui se tord sous le vent.

Pág 15

ARIEL

Comentarios

Terre ou Dieu
Je re^arde un arbre qui se tord sous le vent cinglant. Que suis - je?
Dieu, qui étes - vous? Est - ce moi qui se tord ainsi?
Son tronc se penche et geind —M'as - tú creé pour souffrir ? Oh Dieu!
Quelle faute ai - je done commise?
^ n Lf S^VÍ de Cet arbre&gt; C'est la mienne- Sa mort sous la hache serat-elle la dehvrance? Non! Alors...

CARLOS REY
LOS SUEÑOS MALOS
Está la plaza sombría;
muere el día
Suenan lejos las campanas.
De balcones y ventanas
se iluminan las vidrieras,
con reflejos mortecinos
como huesos blanquecinos ^
y borrosas calaveras.
Está el sol en el ocaso
Suena el eco de mi paso
—¿ Eres tú ? Ya te esperaba...
—No era^ tú a quien buscaba

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por Juan J. Canadell Bragulut

Del origen del tango- actual danza
rioplatense, nada se sabe en definitiva.
Multitud de hipótesis circundan su
origen.
Una de las más autorizadas, es la del
comentarista del diario bonaerense ^La
Nación", publicada en una edición de
1913. Más o menos decía así:
'El tango no es auténticamente es
pañol, ni rioplatense. Deben buscarse
sus orígenes en el Asia. Existe, en el
Noroeste de la China, una región lla
mada Tan - Ho, donde se bailaba esa
danza al son de una armonía vaga, no
sujeta a principios. Los encargados de
extenderla fueron los gitanos. |Este
pueblo procedente de la India, repar
tióse por Europa, arraigando esta com
posición, entre los establecidos en ^Es
paña. También hállanse uno que otro
indicio en Francia e Italia" Hasta aquí
"La Nación". El tango varió, en Espa
ña- en su tonalidad, en su expresión.
Dio de sí la expresión más quejumbro
sa, quebróse en filtros, estiróse corno
el alma andaluza. De la península pasó

Existe, además, otra hipótesis sobre
el origen de esta danza. Se le da como
cuna los barrios bajos bonaerenses y
montevideanos., Sus más importantes
antepasados son^ las danzas cubanas y
las canciones napolitanas. Dada la fal
ta de iniciativa propia en el rioplaten
se era natural que el empuje llegara del
exterior. Pero no tardó el día en que el
sentimiento rioplatense se fusionara
en las notas extrañas. La activa "china" sustituyó, como fondo a la indolen
te "negra" y a la "napolitana". El re
bencazo adaptado a la guitarra, creó
un nuevo ritmo, viril, movedizo. La ma
nera como lo bailaban los "compadri
tos", única verdaderamente histórica,
hoy nos parece un sacrilegio, a pesar de
que en el 900 no se bailaba en otra for
ma. Así se explica, y nos confirma que
el tango ya ha sido asimilado al clasi
cismo de esta época.
Ejecutado en su verdadero estilo, el
tango, sacrilegio del otrora, representa
una pasión en suspenso... la suave

con las notas extranjeras. De canción

tristeza de la primavera.

¿También hemos de anular ese de
seo?

soñarla cuando se es joven, y se sien
ten vibrar, en el apogeo de su potenciala mente, la imaginación, el corazón y
los sentidos.

Convención 1434
Telf. 8-3336

dolorosa, ex^resión del sentir gitano.
pasó a ser el canto, la danza del ambien
te sentimental rioplatense.

al Río de la Plata. Llegado a estos paí
ses, toda una pasión inmensa, una tris
teza sonora, una vaguedad, se mezcló

(Viene de la Pág. 8)

Donación

CASA

Origen del Tango

¿Y no tiene término el camino hacia

esa soñada felicidad?

Aquel abanico antiguo ,impregnado
de un sutil perfume francés, trajo a mi
espíritu esta torturadora interrogante:
¿La máxima felicidad que puede alcanzar un hombre es la de haber perdido
el deseo hasta de ser feliz?

�Pág. 17

ARIEL
oyente por una melodía graciosa y jo
cosa. Obras así son para alentar a los

Páff. 16

ARIEL

Concierto del día 22 de Mayo

Director: Alejandro Szenkar.
Obras ejecutadas: Smetana: La ober
tura de la ''Novia vendida"; Poema sin
fónico "El Moldava"-Dvorak: Concier
to para piano y orquesta. — Tchaikowsky: "Sinfonía patética".

"La novia vendida" es una obertura
al estilo mozartiano en cuanto a su fon
do por las risas y la alegría. Resulta
muy agradable de oir y tiene cierto sa
bor campestre. Szenkar respetó esta
forma. Sin embargo, olvidó la .correc
ción que exige las entradas de los ins
trumentos en un tema desarrollado en
imitación de fuga. (Es una manera de
exponer un mismo tema en diferentes
espacios de tiempo, de intervalos mu
sicales y de tonos en un período deter

minado) Smetana encargó este papel
a los instrumentos de cuerdas, a saber:
los primeros violines. los segundos violines, las violas (Son intermediarios en-

tfe el violín y&lt;el violoncelo por el tama
ño yel diapasón), siguen los violonce
los y los contrabajos. Los ataques de
estos instrumentos y la unión entre

ellos fue bastante confusa. Faltaba aquí
una cierta rigurosidad técnica.
La orquesta, ayudada por una direc

ción acertada^ Desafinó menos de lo
acostumbrado en el principio de sus au
diciones. No nos gustó la costumbre de
destacar el canto (tema) sin tener en
cuenta la unidad orquestal. Se busca

la homogeneidad y no el dedicar toda
su atención a los instrumentos princi
pales.'

-

,..

La consecuencia fue una falta de
equilibro de la masa orquestal (la or
questa considerada desde el punto de

ca. El programa del Sodre confiesa que

Dvorak hizo la parte tan deficiente que

aparecerá en las otras interpretaciones
de este concierto, Szen'kar logró dar

un virtuoso —no un artista— se encar
gó de rectificarla. Así se hizo. Y tene
mos una lluvia de notas. Las exigencias
técnicas son severísimas. Es una parti
tura hecha para demostrar capacidades
pianísticas pero no artísticas. Firkunsñy se mostró una máquina perfecta,

el ambiente risueño y frivolo de esta

hasta en la pieza que tocó a pedido del

obertura.

público. Pero como intérprete, no pudi
mos apreciar sus capacidades. Esto es
criticable. El verdadero auditor no va
a un concierto para oir una avalancha

dado en el Sodre
S^lista: Rudolf Firkusny.

principiantes.
Examinemos ahora la parte pianísti

vista del sonido). Pese a ese defecto
bastante grave, que desgraciadamente

El contenido del poema sinfónico "El
Moldava", completamente distinto a la
obra anterior, es mucho más hondo. El
compositor canta el río de su patria.
Nos muestra con cristalina sonoridad
de los violines, la fuente. Poco después,
ya formado el río siguiendo su curso,
oye los ecos de una caza, encuentra una
boda campestre, y continúa deslizándo
se. La noche lo cubre con su velo mis
terioso, y, a la luz blanquecina de la
luna romántica, las ninfas bailan. Pero
el ruido de los "Torrentes de San Juan"
anuncia la muerte.r

En el fondo, es el .viejo símbolo de la
vida, representado por la corriente al
gunas veces bulliciosa, otras tranquila,
pero siempre incontenible. E^npero, la

interpretación de Szenkar no llegaba
tan lejos. Con mucha habilidad hizo ha

de notas ejecutadas^ por cierto con mu.cha destreza, sino, para emocionarse y
sentir. Emocionar requiere verdadera
técnica y justifica su uso, además una
sensibilidad y una cultura esmerada.
Szenkar acompañó con mucho sincro
nismo al solista. Desempeñó su papel de

coordinación con mucha flexibilidad.
"La sinfonía patética" de Tchaikowsky, demasiada larga para un moderno,
es apasionadamente romántica. Una in

compositor, expresados por sí mismo.
Entendemos por sentimientos ínteriores: la lucha de las pasiones, la alegría

Pudimos apreciar también más cali
dad de sonido, de compás y de precisión

El primero, las pasiones, las tristezas;

bres. El segundo movimiento no propor

ciona interés. El tercero despierta al

do dar más importancia a los metales
(se entiende los instrumentos siguien
tes: las trompas, tromp^tas ,etc), que
tienen un papel tan fundamental como
las cuerdas. El carácter apasionado del
director hizo notar con mucha fuerza
las pasiones que canta Tchaikowsky.
La orquesta contestó perfectamente
a las indicaciones de la batuta, logran

do así una buena impresión del conjun
to.
En resumen, Szenkar nos dio un con
cierto agradable con un pianista más

virtuoso que artista; también debemos
notar la forma especial de colocar los
instrumentos. A la izquierda tenemos a
los violines, segundos violines. A la de

recha, los violoncelos y las^jo^ító. Al
centro, están las maderas/^^á co^^^s y
en el fondo: los i
sjon.-

mo sería los sentimientos interiores del

la tristeza, etc.

ciertas reglas fijas) son bastante po

días sentimentales. Quizá hubiera podi

terpretación de la palabra romanticis

blar a las cuerdas que Smetana maneja
con extraordinaria maestría.

entre los ejecutantes.*
El concierto para piano y orquesta
de Dvorak. La primera impresión nos
indica el piano como instrumento in
útil. Cosa rara es una obra hecha pre
cisamente para poner de relieve este
instrumento. El primer movimiento nos
hizo acordar a la sinfonía del "Nuevo
Mundo". El tema y su'desarrollo armó
nico, (armonía, es la relación entre los
intervalos de los sonidos obedeciendo a

senta lamentaciones, llantos sobre los
recuerdos. Ec probablemente |lo más
profundo que ha escrito Tchaikowsky.
El temperamento de Szenkar se p^es
taba para dar una buena interpreta
ción de esta obra. Supo destacar los
contrastes, hizo sobresaltar las melo

Esta sinfonía encierra tres períodos.

el segundo: alegría y felicidad; el ter
cero la muerte. Las pasiones son com
plejas, aparecen momentos de deses
peración ,otros de exaltación. Estos
chocan, ^asta llegar a una conciliación
dada por acentos religiosos. Luego vie
ne una felicidad frivola que se transfor
ma en una marcha triunfal, es una vic
toria momentánea porque la desilusión

(Viene de la Pág. 11)

.

Eustaquio: — (Ha vuelto a tener
el completo dominio sobre sí, si re
bela). No me llame amigo. Hágame el
favor de respetar las distancias entre
usted y yo.
Sombrero: — (Despertando a las
Manos que roncan) Entonces me voy.

(Sarcástico). Hasta bien pronto.
(Sombrero y Manos desaparecen).
AJU despertarse, Eustaquio se pregun-

Eln el fondo del dormitorio, había
un sombrero de, copa negro y un par
de guantes blancos.

surge.f •

Esta parte final muy profunda, de
una sensibilidad conmovedora, repre

CARLOS REY

�Pág. 18

ARIEL

Pág. 19

ARIEL

IN MEMORIAM

Gozarán de los beneficios déla A. E. R^
Sus Asociados

f
Hace ya varios meses que nos han dejado para siem
pre, dos de las figuras más queridas y destacadas do
nuestro Liceo: nos referimos ja ^os profesores Nicolás

Leone Bloise y Julio Agosti.
Quienes los conocieron y tuvieron ocasión de contarse

entre sus discípulos, saben la pérdida que signiifca para
todos nosotros su desaparicilón.
Hoy, al recordarlos, no ^queremos hacer una simple re
seña biográfica, concisa y fría, ni tampoco cumplir con las

líneas de obligación.;
Sólo queremos que nuestras voces estén entre todas
.aquellas que se levanten para honran ^u memoria, y que
nuestro pesar se sume al común dolor que ha producido la
desaparición de estos dos estimados seres.

Hemos creído conveniente y más: necesario, dedicar un poco do atención a
un problema, que se viene planteando desde años atrás, y que se agudizará aún,
en virtud de la incorporación de grandes masas estudiantiles jóvenes, a los pri
meros años de la Enseñanza. Secundaria.
Nos referimos al característico problema de las agrupaciones universitarias:
las afiliaciones. Es general, la desorientación y la completa ignorancia reinantes
en las filas estudiantiles con respecto a problemas gremiales especialmente al
que- hoy nos dedicamos. Es imprescindible que todos lo^ estudiantes se afilien a
la A. E. R., especialmente en estos momentos en que tal vez se establezcan los
cimientos que asegurarán el porvenir de la Asociación. El actual plan de acción de
la A. E. R, debe ser una obra de completa renovación y reorganización, y es pre
cisa la ayuda de todo el estudiantado para que) esta obra pueda Uevarse a cabo.
Deberán olvidarse todas las diferencias y allanarse todas las dificultades, pa
ra poder corporizar nuestra gran aspiración de una Asociación fuerte y respetada,
foco de orientación cultural y progresista.
La centra^ización de la masa alrededor de un núcleo directivo, salido de su
seno, es el único medio, actualmente capaz de establecer una íntima correlación
entre todas las partes que la constituyen. Por eso, la afiliación de un estudiante,
no aporta a. nuestra organización un único beneficio pecuniario, muy ^preciable
por cierto, sino que es, ante todo, un paso más hacia la máxima unidad y la mu
tua comprensión general.
'i..
Es evidente entonces, que debemos establecer una lógica separación, la más
reducida posible, sin embargo, entre el socio, si queremos conseguir un nivel re
lativamente halagador de agremiaciones. Los socios pues, gozarán de todos los
beneficios que reporte la. Asociación con preferencia sobre los que no lo son y
con más facilidades que ellos.'.

iftesquiescant in pace.

Creemos que todos los compañeros se da^án cuenta dé las razones que nos
impulsan a hacer ésto, y co^aborarán en la medida de sus posibilidades, contri
buyendo con su esfuerzo al logro de nuestro común ideal: "Una Asociación de
todos y para todos los estudiantes del Liceo Rodó'.)

�ARIEL

Págf. 20

Pág. 21

ARIEL

Lice
¡¡¡Compañeros!!!
El ,día 16 de juno de 1943, se llevará a cabo en el cine Radio
City, un espectáculo cinematográfico organizado por una subcomisión

• ft •

especial de la A. E. R. en el que se -exhibirán las siguientes películas:
"Cuando muere el día": película norteamericana recientemente
estrenada, y que ha gozado de fama entre la crítica montevideana.
"Canta, niña, canta": Ritmo de jazz, una película muy buena en
su género y extraordinaramente reciente. Con la popular actriz niña,
Gloria Jean..

Fines de esta sección:
Desde estas columnas nos dirigire

Información de la Comisión Deportiva:
La Comisión Deportiva, aceptando la

Y además una película de Walt Disney del que no es necesario

gentil invitación de la revista Ariel
aprovecha esta oportunidad para diri

decir que es un artista de la comicidad y del dibujo.

girse al alumnado e informarles de las
Precio de la entrada para los no socios: $ 1.00; precio de la en
trada para los socios: $¡ 0.50.

distintas' actividades a cuya realización
tienden nuestros esfuerzos. Los diferen
tes torneos que realizaremos como prin

cipal fin: el desarrollo físico y mental

Comunicación de la comis^ón de Actos y Fiestas —

de la juventud, y como acicate para lo

Se ha creado, para el mes de junio, un concurso de arte plástico.
Se puede presentar trabajos sobre pintura, escultura (madera, yeso,
etc.), fotografía artística. El jurado será formado por ^profesores del

grar el triunfo, daremos premios a los
vencedores de los torneos, y mientras

Liceo. Los premios serán medallas.

ten, nos vemos a nuestro pesar, obliga
dos a solicitar una ínfima cuota de ins

los fondos de la A. E. R. no se acrecien

cripción.
Comunicación de la redacción de la Revista —

Nuestro programa de acción tiene

También se ha creado otro concurso. El mejor artículo que ver
sará sobre artes plásticas será premiado y será publicado en el mes
de junio. El jurado también! será formado por profesores. Los traba
jos tienen que ser entregados a la redacción en un sobre lacrado an

tes del 20 del mes de junio.

OBSERVACIONES
l.o) Pedimos que las colaboraciones para el número de la Re^
vista del mes de Junio, sean entregadas, antes del día 20¡ de
este mes. Rogamos que a ser posible sean presentadas en
copia a máquina.
2.o) Lamentamos tener que comunicar que varias colaboraciones
tuvieron que ser rechazadas, las unas por lo inadecuado del
tema y las otras por faltas de sintaxis, ortografía, etc.
Redacción.

como base la realización de basquetbol
y fútbol; pero además nos ocuparemos
de ajedrez, damas, tenis, natación, atle
tismo, etc., cualquier estudiante que
crea conveniente la realización de otros
deportes, podrá presentar su proyecto
ante esta comisión, la cual lo estudiará
con la mayor deferencia.
Esperamos pues, para poder desarro
llar este amplio programa de acción,
contar con la colaboración de todos us
tedes y de esa manera ayudar a que
nuestros esfuerzos Se vean coronados
por el mayor de los éxitos. — Presiden-

fe: Milton H. Caputi; Secretario: José
Michelena.

mos mensualmente a los estudiances,
para enterarlos de los diversos deportes
que se practican en el liceo. Nuestra

misión será la de juzgar también la ac
tuación de la Comisión Deportiva, aun
que esto no quiera decir que pondremos
trabas a un funcionamiento. Antes bien
le ofrecemos todo el espacio posible,
proponiéndonos desde ahora auxiliarla
en todo lo necesario. Y, si lo merecen,
contarán además con nuestro sincero
aplauso.

¡¡Atención señoritas!!
Hemos recibido noticias acerca de la
idea magnífica que existe en la Comi
sión Deportiva, de crear una subcomi
sión dependiente de ella, en cuanto a di
rectivas generales, pero formada ex
clusivamente por señoritas. Es real
mente una idea digna de llevarse a ca
bo y que seguramente contará con la
simpatía de las jóvenes deportistas,
quienes verán, en esto, un justo reco
nocimiento de su derecho al deporte. En
verdad, la mujer ,igual al hombre en
sus actividades civiles y sociales verá
su intervención en lides deportivas ro
deada de un común asentimien^o. De
este modo podría organizarse interesan
tes campeonatos de tenis,vvolley - ball,
natación, etc. Sabiendo que la referida
idea está teniendo andamiento, exhor
tamos a las jóvenes que deseen colabo
rar, a que se dirijan al señor Presidente

de la Deportiva, quien con agrado reci
birá cualquier ad^esión.

�ARIEL
Páff. tt

Amenidades
TAMBIÉ^ SABEN MENTIR
CUANDO DICEN

La modista: Es un precio espeeal
para Vd., pero no vaya a decírselo a
nadie.

El editor: Henfb sleído con profun

do interés su manuscrito y lamenta
mos ....
El orador: Y ahora una última pa
labra ...

El abogado: ¿Estaría yo aquí si no

estuviese convencido de la inocencia

de mi defendido?\

PREGUNTITAS

—¿Cuál es el colmo de un arqui

tecto?

—Hacer castillos en el aire.
—¿Y el de un tachero?
—Tener un hijo soldado y un padre

charlatán que da la lata.
—¿Y el de una hilandera?
—Devanarse los sesos. •
—¿Y el de una costurera? ^
—Coser la falda de un monte.
—¿Cuál es la fruta que es una he
rramienta ?

una letra no más estamos tiritando!
—¿Cómo?
—¡Claro. Si en vez de hacer una es
tafa hubiéramos hecho una estufa, no
estaríamos tiritando.

Defecto
La curiosidad es una de las cualida
des o defectos que casi todo el mundo
lleva en sí.
He aquí una demostración:

¿ooip
enb oí jcoa red ^^anA uup oinai^jtu a^se
WB^\ anb soi ap ^^^á jo^bui i anb y ' •

—La lima.

La morocha argentina

—¿Cuál es el colmo de un Piel Roja?
—Tirar una flecha... con el arco

—Señor, presento mi renuncia.
iris.
—¿El perro que canta?
, —El can... ario.
—Telésfora, ¿está hirviendo el agua
que te mandé poner a la lumbre?
—N, señorita.
—¿Y cómo es eso posible si hace una
hora que se está calentando?
—Es que como aquella tardaba tanto
en hervir, * la tiré y he puesto otra
nueva.

En la cárcel
—¡Vaya un frío! ¡Y pensar que por

—¿Por qué?
—Porque no hay quien resista a la
señora. Nunca se puede estar de acuer
do con ella.
—Feliz tú, que te puedes mandar
a mudar.
—Señora, quí teñe Vd^ este peso
que encontré sobre la carpeta del co
medor.
—Veo que es Vd. una mucama de
confianza. Lo puse yo. para probarla.
—jEso mismo pensé yo, señora.

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                <text>Manuscritos de Felisberto Hernández (Montevideo, 1902-1964)</text>
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              <text>FH_III_070. Revista Ariel, Montevideo, Nº 1, vol. 6, mayo de 1943</text>
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              <text>Dedicatoria de Mabel [Hernández Guerra]: “Si nuestras obras son hijas, pido a mi padre que disculpe la nietita que contiene esta revista”. </text>
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