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UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS
1

é-

INSTITUTO DE FILOLOGÍA -

DEPARTAMENTO DE LINGÜÍSTICA

OLAF BLIXEN

ACERCA DE LA
SUPUESTA FILIACIÓN ARAWAK
DE LAS LENGUAS INDÍGENAS
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1958

�UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA
FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS
INSTITUTO DE FILOLOGÍA -

DEPARTAMENTO DE LINGÜÍSTICA

OLAF BLIXEN

ACERCA DE LA
SUPUESTA FILIACIÓN ARAWAK
DE LAS LENGUAS INDÍGENAS
DEL URUGUAY
410 BLI ace
Acerca de la supuesta filiació

FHCE/034518

C34518

MONTEVIDEO
1958

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Mí
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��La cuestión de la filiación lingüística de las tribus
que poblaban la Banda Oriental - la actual República del
Uruguay - al tiempodel Descubrimiento y la subsiguiente
conquista, viene siendo d^batida desde hace siglos, y no ha
encontrado hasta el momento solución satisfactoria.

•

Un sector apreciable - y con muchos adherentes - ha
sostenido, principalmente durante el siglo pasado, el origen
guaranítico de la lengua charrúa, opinión que, en general,
estos mismos autores han extendido a las otras poblaciones
indígenas del primitivo Uruguay. La base de ésta argumenta
ción ha radicado en la toponimia y en la interpretación eti
mológica de nombres de la flora y fauna, así como tribales y
patronímicos. Esta opinión; hoy completamente desacreditada,
puede considerarse representada por Bauza (1), de la Sota

^2), Ameghino (3), y Araújo (4), y varios publicistas contém
poráneos se adhieren implícit^ ó explícitamente a ella, con

discreto (5) (6) o ningún (7) (8) calor crítico. En; cambio
Schuiler,1 en dos publicaciones (9) (10) defendió,

- 7 -

también

�con poco éxito, la filiación "guaycurú" de la familia lin
güística Charrúa. Serrano, por su parte, en su "Etnografía
de la antigua provincia del Uruguay^ (11) y, posteriormente,
en el artículo correspondiente del Handbook (12), ha soste
nido que el Charrúa debe ser un dialecto del Chana y que am
bos están aparentemente relacionados con el Kaingang. Las
pruebas de esta última afirmación, son, sin duda, insufi
cientes y, en cuanto a la primera, no hay menor razón para
suponer al Charrúa dialecto del Chana que para la recíproca,
siendo, por otra parte, ambas cosas todavía problemáticas. A
su vez, el cronista Pernetty había afirmado que los indíge
nas uruguayos hablaban el idioma de los indios del Para mez
ciado con el de los indios de las tribus comarcanas (13).

En realidad, la mayoría de los cronistas y autores
clásicos reconocieron siempre que el grupo de lenguas indí
genas de la Banda Oriental constituía un núcleo aparte, no
reducíble por entonces a las otras familias lingüísticas co
nocidas. Be esta opinión era, desde luego, Azara, quien in
clusive no reconocía ninguna semejanza entre las lenguas de
las diversas tribus uruguayas (14); y opiniones análogas han
expresado D^Orbigny (15) y Ferrario (16) en lo relativo al
Charrúa; José María Cabrér en lo que respecta al Minuán (17)
y, especialmente, Lorenzo Hervás y Panduro, en su célebre
Catálogo (18), pero con una importante acotación destinada a

^ 8 -

��"El Compendio del Idioma de la Nación Chana", compues
to por el Padre Dámaso Antonio Larrañaga a principios del
siglo pasado, fue publicado por primera vez, en extractp,
sólo en 1897 y, más tarde, completo, en 1913 y 1923 (27). El
Vocabulario que Larrañaga también redactó se ha perdido y
han sido hasta el momento inútiles las pesquisas realizadas
para localizarlo.El Compendio, es, sin duda, un trabajo cien
tíficamente deficiente; deben leerse las salvedades que, con
sinceridad y nobleza expone Larrañaga, acerca de las enormes
dificultades de su labor, al habérselas con "hombres toscos,
ignorantes, que no saben leer ni escribir, ni distinguir los
nombres de los verbos, ni los artículos y pronombres..." .
"Confieso - agrega - que debo haber cometido todas las equi
vocaciones, impropiedades, y extravíos que son consiguientes
a la ignorancia del idioma, sobre lá ninguna versación en otras lenguas " (doc.cit.). El documento está concebido, pues,
con el criterio de aquellas Artes que redactaban los MisÍ
ñeros jesuitas en América. Tiene el fundamental defecto de
concebir la estructura de la lengua indígena estudiada sobre
el molde de la española o latina,por la falta de nociones
acerca de la sintaxis y de las categorías gramaticales de
los idiomas aborígenes.

El Catecismo GSienoa que se halla incluido en el Saggio
de Hervás (28), obra hoy de raros ejemplares, había caído en

- 10 -

�el olvido. Fue exhumado por Outes, que consultó un ejemplar
en el Museo Británico. Consta de 19 frases en lengua Güenoa
con su correspondiente traducción italiana. Vignati ha pubH
cado del mismo una excelente versión facsimilar (29). En la
publicación que a esta cuestión dedicó en 1913, (30), Outes~
extrajo conclusiones de importancia, relacionando la lendel susodicho Catecismo con el Chana de los Indios de Soriano, estudiado por Larrañaga. Esta relación fue establecida
con prudencia y dentro del plano hipotético en que es preci
so moverse cuando se manejan documentos tan reducidos y de
fidelidad dudosa (sobre todo en el caso del Chana). Sin em
bargo, en la afirmación de la existencia de una vasta comu
nidad lingüística, que habría abarcado todos los idiomas de
la Banda Oriental, Outes no tuvo, probablemente, la misma
prudencia.

En 1937, por último, el Dr. Gómez Haedo publicó en edición facsimilar un Voccrbularia Charrúa totalmente inédito
y desconocido hasta entonces (31), hallazgo evidentemente
sensacional y que aportaba nuevos elenentos de juicio a la
cuestión. Este Vocabulario es reducido. Aunque anónimo, su
paternidad ha sido atribuida sin lugar a mayores dudas a Don
Teodoro Vilardebó (loe. cit. ).Se trata de un manuscrito que
comprende dos partes. La primera lleva por título ^Sistema
de numeración de los charrúas según las explicaciones de una

- 11 -

�china de don Manuel Arias (noviembre 22 de 1842)" y contiene
una pequeña lista de nombres sustantivos y dos o tres frases
sobre las costumbres de los charrúas^ La segunda parte lleva
por título "Noticias sobre los charrúas dadas por el Sargen
to Mayor Don Benito Silva en Montevideo (1841)". Contiene
cinco páginas manuscritas sobre las costumbres de los indios
y, bajo el subtítulo de "Sistema de numeración de los cha
rrúas", la lista de numerales del 1 al 10, algunas palabras
sueltas y datos etnográficos. La lectura y examen del docu
mento es imprescindible, así como son de interés las refe
rencias del Dr. Gómez Haedo a los antecedentes del Sargento
Silva y a las condiciones en que pudo haber realizado su
trabajo. A ellas nos remitimos. De todos modos cabe^concluir
que la fe en la exactitud lingüistica del documento es me
nor que en los casos anteriores porque a jüos informantes evidenciaban conocer superficialmente la lengua o recordarla
muy mal.

Existen otras fuentes informativas de valor mucho me
nor y desigual. De ninguna utilidad, hasta el momento,han
resultado las frases atribuidas a los Charrúas que se en
cuentran en el libro de Andró Thévet "La Cosmographie Universelle", citada por Lehmann (32). Algunas listas de nom bres indígenas, como las del Presbítero Cabrera, con exten
sa lista de la reducción de Cayastá (Santa Fé),Rep. Arg.(33),
Sallaberry (34) y Domenech (35),no nos arrojan mayor luz por

- 12 -

�las dificultades poco menos que insalvables para su co
rrecta interpretación^ El hecho de que algunos de esos nom
bres sean seguramente guaraníes, es más bien una saludable
advertencia para no llegar a generalizaciones peligrosas so
bre la base de algún parecido o identidad formal con nombres
de otras lenguas, puesto que la filiación guaraní debe con• siderarse hoy como completamente descartada. Petit Muño* es,
-quien, actualmente, está realizando interesantes aportes so
bre la cuestión, tanto en un trabajo ya publicado (36) como
en otro, próximo a salir a luz.

C^RRESPONDENCIAS ENTRE EL CHANA, EL GÜENOA Y EL CHARRÚA

El primero que estableció correspondencias entre los
textos Chana y Güenoa fue Outes, quien encontró las siguien
tes concordancias (op. cit. , 30):

GÜENOACHANA
• Guar-ete?
Guárete?

--

quién es?Guareptí?- quién es?
cómo o cuántoRetan?- cómo?

retant- cómo o cuántoretas?- por qué?
retanle
- por cual
"amptí- nosotros
taabui- nosotrosramptí •
- nosotras

El mismo Outes encontró también estas correspondencias
gramaticales:

- 13 -

�1)En las frases 18a, y 19a. del Catecismo aparece la
voz madram pospuesta al verbo, la cual debe ser una partí
cula indicativa del futuro,análoga a marón que, según Larranaga (op. cit. ), se usa en Chana también pospuesta al ver
bo y con idéntica función.

2)La voz atei tal vez represente una forma imposible
de identificar por el momento, de un verbo sustantivo pare
cido al chana ten ('ser' o 'estar').

A estas correspondencias agregó Perea y Alonso seis
más (37). Algunas pueden aceptarse como altamente probables;
las otras no aparecen claras. Entre las primeras, señala mos:

GÜENOA.CHANA
m-

- tú (en la conjugación)

- tú (mismo signifi cado)
hum - me, a miumptí - mío
edam - partícula indicativa

m-

dan

- (idéntica función)

del pasado

COINCIDENCIAS ENWE EL CHANA Y EL CHAHRUA. Habiéndose
perdido el Vocabulario de Larrañaga, contamos con pocas pa
labras del Chana, es decir, sólo con aquellas que el mismo
Lai. añaga usó en el Compendio con fines de ejemplificación.
Más reducido todavía es el acervo conocido de vocablos Cha
^rúas, Por lo tanto, la tarea de establecer posibles coinci-

* l4 "
H f C !J &lt;^• v*

�dencias entre ambas lenguas -o dialectos- queda en cierto
modo en el vacío. El azar, además, ha intervenido para que
los textos contengan palabras de significado diferente, y,
por consiguiente, no cotejables. Con todo, se han anotado
las siguientes correspondencias:

1)En el numeral 2 (sean o san en ambas lenguas).

2)En el procedimiento para contar: contaban hasta 4 y
después decían: 4 y 1, 4 y 2, etc.

3)Hay diferencias entre el 1 y el 10. Pero el 10 Cha
na es un evidente préstamo lingüístico del Español.(diez
mar), por lo que no se excluye una anterior correspondencia.

4)Es muy probable la identidad del verbo na 'venir',
Chana, y el na 'trae', Charrúa.

5)Debe considerarse como probable término común a am
bas lenguas el vocablo Charrúa ej (boca) y el Chana hele (bo
ca).. ..

...,...-.

COINCIDENCIAS ENTRE CHARRÚA Y GÜENOA. Con el mismo
significado hallamos en los textos nada más que dos pala
bras: los numerales 1 y 3. Ambos coinciden: Charrúa yu (uno)
y datí o datit (tres) y Güenoa yut (uno) y detit (tres).

Es probable que la nasal m- de misia jalonó ('estáte
quieto', según el manuscrito de Yilajrdeból -indique el~pre-~

- 15 -

034518

�fijo pronominal de segunda persona del singular, conforme,
por lo tanto, a los usos del Güenoa y del Chana.

Pero, obviamente todo esto no sirve sino como indicio.
Es innecesario agregar, después de lo expuesto, que cuanto
se pueda decir o se haya dicho sobre la identidad de las
lenguas (o dialectos) Chana, Charrúa y Güenoa está completa
mente en el campo de lo hipotético. El testimonio de segunda
mano de Hervés (ya citado) resulta insuficiente. Las pala
bras comunes pueden perfectamente explicarse como isoglosas
extendidas dentro de comunidades que no tenían por qué pose
er una lengua común, o como préstamos, y, a veces, como sim
ples coincidencias, aunque en el caso del Güenoa y Chana la
posibilidad de una verdadera afinidad lingüística es sensi
blemente mayor. Por ello, afirmaciones com^ la de Outes (30),
a saber, que "Puede aceptarse como un hecho la unidad lin
güística del gran complejo güenoa-chaná (güenoa, yaro, bohane, charrúa, minuan, chana beguá y chana timbú) coexistente,
conviene hacerlo notar, con íntimas semejanzas somáticas y
culturales entre sus diversos componentes", puede conside
rarse como muy aventurada, porque la inclusión de los Cha
rrúas, Mmuán y Bohane no pasa de ser una hipótesis. En con
tra de esta ^¡ neralización se pronuncia bastante explícita
mente Acost a

Lara (38),en un trabajo reciente y de mérito.

Además, las investigaciones antropofísicas de Muñoa, en par
te ya publicadas (39) y en parte en curso de realización ,

- 16 -

�están dejando mal paradas las "íntimas semejanzas somáticas"
entre todos los grupos raciales del supuesto Kulturkreis.

LA HIPÓTESIS DE LA FILIACIÓN ARAWAK
Don Sixto Perea y Alonso, cuando aún no habían sido
publicados los manuscritos de Vilardebó, sobre la sola base,
pues, de los textos Chana y Güenoa, sentó en 1937 una nueva
tesis, afirmando que "Los indios de esta Banda Oriental del
Uruguay, antees y al tiempo del descubrimiento, hablaban dia
lectos de estirpe lingüistica Arawak" (37, pág. 14). Y agregaba:"No hemos sido los primeros en sospecharlo y afirmar
lo, pero hasta el presente nadie ha logrado demostrarlo

de

una manera convincente". En lo referente, más en particu
lar, al Chana de Soriano estudiado por Larrañaga, no titu
beaba en declarar que "es uno de los tantos dialectos o subdialeetos del grupo lingüístico que denominaremos Chañé, de
indiscutida estirpe Arawak" (37, pág. 39). Perea, sobre la
base de sus comprobaciones, estableció la existencia de un
grupo 'Chañé', en el que incluyó los dialectos de la Banda
Oriental. Su cuadro es el siguiente:

ARA^AK-CHANE
Moxo
Mu^oxeone
MOXO
Paikoneka
Paunaka

BAURE
- 17-

�Layana-Guaná de Aguirre
Guana del Castelnau
Guana de Escragnolles
Kiníkinao de Boggiani
Terena de Boggiani

GUANA-CHANÁ^

Chana de Soriano

^Güenoa

Publicado en el año 1937, unos meses después, el ma
nuscrito de Vilardebó, Perea extendió la base de sus conclu
siones, encontrando en el Vocabulario Charrúa nuevos argu
mentos para reforzar su tesis (40). En el caso, el méto
do científico aplicado deja que desear, pues la afirmación
precedió a las pruebas.

Los argumentos del citado inve~stigador son, en resu
men, los siguientes:

lo) El más importante: la alegada correspondencia en
tre el paradigma de pronombres personales 'absolutos' del
Chana de Larrañaga y varios "dialectos1^ del susodicho grupo

- 18 - •

�'Chañé'.
-.^&gt;....- „-.."•. -.,

-*-

••

'•-• ü Ui . .&lt;

fn'''iJil

2o) Coincidencias léxicas ^ morfológicas entre pala
bras Chana, Güenoa y Charrúa Con términos de análoga signi ficación de diversos dialectos Arawak.
':

.

. ••

i i. '•&gt;[••:• "n?

3o) Coincidencias sintácticas entre los tres dialectos
citados de la Banda Oriental, y diferentes dialectos Ara wak.n

4o) La existencia de un golfo llamado de los "Charúa"
en las bocas del Orinoco.
-._••;•;•; i...
Pasemos a examinarlos.

;

MÉTODO EMPLEADO POR PEREA. Digamos ante todo que la obra de Perea y Alonso, trombettiano convencido, abunda en enormes errores, de método y de concepto, que afectan la se
riedad de la teoría, debiendo hacerse, rio obstante, una im
portante salvedad: que ni las desviaciones del método cien
tífico, por aberrantes qué sean, ni los errores de concepto,
por graves que parezcan, implican necesariamente que la teoría sea falsa en sus consecuencias defi'nitivas, aunque es
obvio que tales desviaciones conducirán nórrfíálmente al in
vestigador -salvo decisiva intervención dé lá intuición o
el azar - lejos de la verdad.Nosotros, al justipreciar la
exactitud de los resultados obtenidos por Perea, haremos fi
nalmente abstracción de algunas de sus ideas,realmente in- 19 -

�admisibles. (*)
Lo que hemos clasificado como su cuarto argumento fi
lológico para probar la filiación Arawak de los Charrúas es,
al mismo tiempo, un exponente de estos peculiares racioci
nios. El actualmente llamado Golfo de Paria, en las bocas
del Orinoco, se llamaría antiguamen^^^, a estar a un mapa de
1545, "Golfo de los Charúa11. "Este hecho -dice Perea- basta
ría por sí sólo para hacernos sospechar el parentesco Ara
wak de los indios de aquella región con los del Río de la
Plata (sic); mas como ya tenemos por segura dicha relación,
por haberla demostrado, aquella sospecha se transforma en
certidumbre. Poco importa que allí fuera Charúa y aquí se
llamaran Charrúa con "rr" (¡); a los nuestros también se
les ha nombrado en documentos antiguos con una sola "r". La
coincidencia refuerza, pues, la verdad de nuestra tesis "
(37, pág. 42). Una afirmación que, sobre tan deleznable ba-

(*) No es necesario buscar mucho para encontrar rerdaderos despropósitos en este sentido. Véanse, por ejemplo,
las coincidencias entre el Toc^ble chcaie con lenguas del an
tiguo continente y otras regiones, en que se agrupan pele
melé latín, griego, sánscrito, chino, náhuatl, francés, rioplatense (slc i), etc. (pág. 36/6 ); las referencias a la
probable rinoulacióm entre el Aravak y el "arcaico grupo
lingüística" denominado confusamente como "Mediterráneo" que
el Sr. Perea adelanta a titulo de "primicia" (y no es para
menos) (3 7, pág. 14)j las coincidencias de numerales entre
el Charrúa, el antiguo egipcio, el árabe, hebreo, chino ,
etc. (37, pág. 66); la muy rara adrerteneia de que "núes tros Arawak no pueden ser relacionados een los antiguos Aré
Tacos de la Espafia Tarraconense" y otras cosas del mismo te
nor que nu podemos tomar en serie.

- 20 -,

�se, hace caso omiso de las enormes distancias geográficas,
no puede tomarse seriamente. Por consiguiente, nos ceñiremos
a los restantes tres argumentos.

I. EXAMEN DE LAS CONCORDANCIAS LÉXICAS. Las coinciden
cias principales -por así decirlo- entre nuestras lenguas
y los dialectos de.la familia Arawak encontradas por Perea
son las que siguen:

CHARRÚA
hue ^agua)

ARAWAK
Maipure, Yavitero, Baniva:
weni (agua)

Canamare, Cuniba, Ipuriná:
weni (tío)

Arawak de la Guayana (A-G.):
wuni (agua)

it (fuego)

Waurá:it-sei (fuego)

ijou (ojo)

Ganamaré (?):ujii (ojo)

is (cabeza)

A.G. :i-si (cabeza)

aú (matar)

A-G. :a-hu (raiz de 'matar')
Goajiro: aut (morir)

ando diabun
(vamos a dormir)

A.G.: w-a-nda-te a-dum-ki-n
(vengamos a dormir)

- 21 -

�Jbetum (cuatro)

A.G-: bibiti (cuatro)

san (dos)

Siusí: samante (dos)

GÜENOAARAVAK
asati (bien) (?) A.G.: asati (bueno, santo)
hallen (morir)

Uní: hallan (morir)

natíos (nuestros) Paresí: natío (mi)

CHANAARAWAKdajú (dar)

A.G.: dccha, daja (dar)

na (venir)

Mucoxeone: a-na (venir)

i tí (yo)

Layana-Guaná: yiti (tú)
Saraveka: itin (tú)

(*)

; Vamos a examinar esas correspondencias y el método se
guido para establecerlas.

1. Hue, es, según el testimonio de la china de D.Ma
nuel Arias, la voz charrúa que significaba 'agua'. Perea asocia el término con el Ar. Guay. wuni, Maipure, Yavitero,
Baniva weni (agua) y Kanamare, Kuriba e Ipuriná weni (río).
Por los ejemplos traídos a colación -por algo los ha elegi
do entre los muchos posibles de esta extendida isoglosa Arawak- se entiende que supone la pérdida de la sílaba -ni en

(*) Las formas Arawak del cuadro precedente están
transcriptas tal cual las establece Perea, quien, por otra
parte, no indioa la fuente de cada una.

- 22 -

�estos vocablos. ¿En base a qué norma de tr^nsformación foné
tica extrae esta conclusión? La simple eliminación de una
sílaba es un procedimiento tosco para provocar un 'parecido'
entre palabras extrañas. Con igual o mejor lógica pudo haber
hecho otro razonamiento que, fonéticamente, vale tanto o más
que el empleado: une (Moxo y Chañé) —^ ue-^ue-^ué. Pero so
bre todo, hay que hacer notar que la nasal de esta isoglo
sa Arawak es notablemente constante. Las formas uni, une,
oni son las más generales: uni (Marawan, Piro, Marahua ,
Aruá, Mariaté, Araiku, Piapoco, Izaneni, Inaparí, Acagua,
Yabaána, Ratapolítani, Siusí, Baré y varios otros), une, (Sa
raveka, Piro, Paresí, Waurá, Kuniba, Moxo, Uainumá, Guináu
etc.) oni (Atorai, Baré, Rarútana, Adzaneni, Uarekéna, Man dauaka, etc.). También abundan las formas diptongadas: weni,
wcrini, wane,,, (Maipure, Baniva, Yavitero, Kulina, Maniteneri,
Ipuriná, etc.). La nasal falta, pues, raramente (Kauii^ana ,
Pasé, Yumana). Cf. Rivet (41, pág. 226) y De Goeje (42, pág
223/4). De modo que, para explicar su desaparición, sería
necesario hacer algo más que escindir en dos la palabra, co
mo ocurre en el caso comentado.

2. Jt (fuego). No puede hallarse ninguna especial co
rrespondencia con las isoglosas Arawak más extendidas para
'fuego*. Por de pronto, la voz Charrúa it está obviamente
lejos de la forma de los dialectos del grupo Boliviano (cf.
26, Les Langues du Monde, pág. 1107), a saber: yaki (Baure),

- 23 -

�caki (Paikoneka), yuku (Moxo). El Guana y el Chañé ofrecen
igualmente la forma iulru, yucu (De Goeje, 42, pág. 223). Pe
ro tampoco encontramos mejor concordancia remontándonos ha
cia el Norte; los dialectos del grupo 'Preandino' presentan
como isoglosa una forma aparentemente de origen onomatopé yico con reduplicación: cici (Piro, Maniteneri), titi (Ina
pari, Kuniba, Kusitíneri), cici (Rampa) (cf. De Goeje, 1.
cito). Del mismo modo, la comparación con las formas menos
homogéneas del grupo "Nordamazónico", al que se agregan las
tribus de las fuentes del Xingú y otras, no arroja resulta
do positivo. La forma Waurá itsei (citada por Perea), pare
ce relacionarse más directamente con kidzei (Piapoco), tid~
ze (Rarútana, Ratapolítani, Siusí), tsicr (Yukuna),

tsicrucr

(Tariána), dzidze (Adzeneni) (De Goeje, l.cit.) y especial
mente con tsei (Rustenau y Mehinaku) (cf. 43, Tomo XIV,pág.
168). De este modo la separación itsei ensayada por Perea,
para justificar una semejanza con el Charrúa resulta una ar
tificial y arbitraria escición de la africada ts, que para
esta isoglosa aparece extendida en los dialectos nordamazónicos.

3. ijou (ojo). Perea lo relaciona con el Ganamare
(sic) ujii (37, pág. 56). Bajo esta grafía tal dialecto no
figura ni en la Nomenclatura y Distribución de Chamberíain
(44), ni en la citada de Rivet-Loukotka (26). Deberá tratar-

- 24 -

�se pues del Kanamarí ('Canamare' 'Canamarim' de Chamberlain). Perea tampoco indica la fuente de donde recoge esta
forma. De Goeje (op. cit. pág. 217) indica para el Kanamari
las formas chii y crlro-sy, la primera de las cuales debe
transcribirse fonéticamente cii o xii, puesto que parece
proceder de v. Martius (Beitrcrge zur Ethnographie und Sprcrchenkunde Amerikas), Puede, además, confirmarse en

Rivet

(43, T. XIV, pág. 180) n-uxii ('ojo', Kanamari). En todo ca
so, la isoglosa Arawak para 'ojo' conserva generalmente en
su radical el fonema k, velar, como en cdco- (Aruak),crcu-que
(Uareca), o palatal qui-se (Baure), uqui (Moxo), oqui,oque,
(Rampa), oky (Araicu), uky (Ipuriná).¿Por qué,en el supues
to caso de que -la hipótesis fuera aceptable, habría el Cha
rrúa seguidoiuna evolución paralela al Kanamari, sobre todo
teniendo en cuenta que para Perea correspondería a su grupo
Chañé? Los cambios fonéticos no son caprichosos. Como expre
sa justamente Milewski (op. cit., Zeszyt l,Tekst,Principies
oí the genetic classification oí languages, pág. 383):"The
criterion of the derivation from a common original source
of, above all, the grammatical, but also the lexical elements, of different languages of the same family is tobe
found in the permanent correspondences between the phonemes
of the different languages here in question, correspondences
which can be formulated iri what are called phonetic laws".

^ 25 -

�Está advertencia debería repetirse para cada una de las ana
logías más o menos aisladas que se establecen sobre la base
de 'parecidos', las que, mientras no pueden someterse a una
norma constante de correspondencias, no pueden sino tomarse
como producto del azar.

4.is (cabeza). No es más convincente la supuesta equivalencia entre is ('cabeza' en Charrúa) e isi (igual sig
nificado en Aruak). Es muy grande la variedad de términos en
los distintos dialectos Arawak para designar la cabeza. Es
obvio que, entre el centenar de dialectos Arawak, no es di
fícil encontrar parecido con un monosílabo. Pero lo lógico,
dentro de la posición asumida por el autor que comentamos ,
habría sido examinar los dialectos que afirma están más
próximos a nuestras lenguas (el susodicho grupo 'Chañé').
Allí, salvo abjuración de la teoría, deben proliferar las
coincidencias. Y encontramos tutii, dooti para el Guana, cu
tí para el Moxo, i-pahe para el Baure (45), etc.

5.¿Qué decir de la correspondencia entre adumkin
('dormir' Arawak de las Guayanas según Perea) y dicrbun
('dormir' Charrúa)? Perea comienza por descomponer nuestra
palabra en una forma arbitraria y totalmente hipotética:
di-cr-bun. Por el contrario, el examen de una gran cantidad
de dialectos Arawak revela que la raíz constante en este

- 26 -

.

�verbo está compuesta de una oclusiva bilabial nasal, vocal,
y oclusiva velar sorda. Ejemplos de ello son: adunku-,
adunuki (Aruak, o Arawak stricto sensu, dg), domakale,
(Arúa), atunku (Goaxiro dG), hi-moka, ' 'él duerme' (Palikur)
nu~imaka (Amarizama), nuti maka (Baré), wemakya, 'yo duerme^
(Raui san a ),demaka.in i (Guinau), uy-maka 'yo duermo' (Yumána),
imaka (Karútana, Piapoko, Siusí), li-maka-ua (Ratapolítani),
magha 'yo duermo' (Mariaté), ua-tü-maka 'yo duermo' (Manao),
lie-maka (Tariána), numani-metka (Adzaneni), himake, 'duerme?
(Mandauaka), timka 'yo duermo' (Araiku), imaka (Ipuriná),
nu-maxo-aci 'yo duermo' (Ranamare), amaxe, magaye (Rampa),
re-moka (Rusitíneri), ne-temeka 'yo duermo' (Marahua),
puemxe-hua (Piro), mka (Piro, dG), ni'moko (Moxo), hi-meka
Layana-Guaná), itie-meka (Saraveka), pe-muka (Paunaka)

y

pi-moko (Paikoneka). (Las formas a que sigue la sigla dG,
son citadas según de Goeje, 42, pág. 234; las demás, según
Rivet, 41, pág. 225). Es forzoso concluir que, ante estos
hechos, la supuesta concordancia anotada por Perea hace una
impresión pobre. En un dialecto Arawak, para el verbo 'dor
mir' , hay que esperar la presencia de la raíz MAR/MER^ Si
ello no ocurre, habrá que explicar la transformación o concluir que se trata de una raíz distinta, y, en esté caso,
naturalmente, probar que ella es Arawak.

'- 27 -

�Creemos que los precedentes párrafos nos eximen de
continuar con un análisis que en todos los casos nos lleva a
resultados similares.

II. Llegamos así a las coincidencias gramaticales entre
las lenguas Arawak y nuestros idiomas indígenas, aducidas
por Perea. No merece mejor suerte el supuesto prefijo verbal
a- que el citado autor encuentra en algunos verbos Chana,
Charrúa y Güenoa. Son siete casos, y en cuatro de ellos, o
se ha hecho una división completamente hipotética de la pala
bra, que la atomiza en elementos semánticamente enigmáticos,
hasta tanto de los mismos no se indique una correspondencia
justificada, (caso de di-a-bun, m-a-na), o se ha llegado a
dar como voz verbal un término de significado desconocido ,
(a-mat ta-a-ma-ban). Hay, por otra parte: varios verbos en
los que no hay rastros del supuesto prefijo

La concordancia que observa Perea entre el prefijo no
minal del Baure i-^ que se antepone a los nombres de las par
tes exteriores del cuerpo, según lo notara D'Orbigny (45), y
las palabras Charrúas que indican igualmente partes exteriores
del cuerpo - varias de las cuales empiezan con i- -psre.ce a
primera vista llamativa.Perea establece que se trata deunpre
fijo posesivo de la. persona (cf. 37, ¡ r.g. 75). En primer
término, no se debe olvidar que la unión íntima entre pre-

- 28* -

�fijos posesivos y nombres de partes del cuerpo es un fenó
meno muy frecuentes en lenguas americanas que, sin embargo,
no tienen entre sí relación alguna. De aquí, pues, no se
puede extraer ningún argumento de peso a favor de una hipó
tesis que otros hechos no confirman, porque el mismo razona
miento nos llevaría a postular relaciones absurdas entre el
Charrúa y otras lenguas totalmente diversas. Nos parece, con
todo, probable, y el mérito de haberlo señalado le corres
ponde a Perea, que los ejemplos del manuscrito Vilardebó
permiten concluir que ese prefijo nominal tiene existencia
real (y ello a despecho de los casos en que no ocurre: guar
'mano', caracú 'pierna', y atit 'pie'). Pero no se puede ex
traer de allí una relación con el Baure en particular,puesto
que los nombres de las partes del cuerpo que acompañan a di
chos supuestos prefijos son totalmente distintos en ambas
lenguas. Por otra parte, tanto en la antigua gramática de
Maggio (46) como de Francisco de Asís Coparcarí (47) se agregan a las partes del cuerpo los prefijos personales pose
sivos, conforme al uso Arawak.

III. Por último, llegamos al principal argumento dePe
rea y Alonso, esto es, a las concordancias en la serie de
los pronombres personales entre el Chana de Soriano y varios
dialectos del grupo llamado por él "Chañé". Este fue, segu¡ ramente, el argumento que más pesó en él para la formulación

- 29 -

�de la hipótesis.
••" .

Según Larrañaga, los pronombres personales del Chana

eran respectivamente: ití (yo), emptí (tú), huatí (aquel),
amptí (nosotros), ramptí (nosotras), emptí (vosotros) y hucrtígucrt (ellos); y los posesivos: umptí (mío) y /ñutí (tuyo).
Estos pronombres tienen en la conjugación una forma reducida
Larrañaga dice que pierden la sílaba ti-, como se ve en los
ejemplos que reproduce el notable sacerdote: i do (yo voy),
i na (yo vengo), em sol (tú miras), am latar ten-dan (noso
tros éramos buenos). Sobre esta base, Perea confecciona el
siguiente cuadro comparativo:

LAY^A^GUANÁ MOXO"
BAWE(JIANÁ
(Aguirre) (Marban) (Maggio) (Larrañaga)
(modificado)
Singular:
1.-

^; '; •'

2.
3.

un-di

nu-ti

ni-ti

ump-ti

yi-ti

pi-ti

pi-ti

yi-ti

e-ma(m)

re-tí(m)

•wn-ti

e-su(f)

ri-ti(f) .

wa-na
-

Plural:
1.

wo-ti

2.

yi-ti-noe

3.

bi-ti

abi-ti

(r)amp-ti

e-ti

ye-ti

emp-ti

e-no

ne-ti

-wa-ti-wa-t

- 30" -

�Ante todo^ procede una aclaración. Puede verse que Perea altera el orden de los pronombres de la. y 2a. persona
singular del Chana, para reforzar su tesis, e inclusive su
pone una forma umptí para la primera persona - sobre la base
del posesivo - en contra de la afirmación de Larrañaga. A pe
sar de la suposición que hace para explicar una posible con
fusión en el diálogo entre el sacerdote y el interlocutor,
este procedimiento es científicamente de lo más objetable.

Aún así el cuadro es interesante y significa, en
nuestra opinión, el aporte positivo de Perea y Alonso a la
cuestión en estudio. Se trata de una coincidencia llamativa,
que, a pesar de los reparos que se le pueden oponer, indica
una verdad posible (naturalmente que está muy lejos de una
prueba). El examen de este cuadro lleva a la conclusión de
que puede haber (es decir, es factible) una relación entre
el paradigma Chana y los otros. Esa posibilidad mera, claro
está, no significa mucho. En las Conclusiones apreciaremos
más estrictamente el valor del argumento.

LA ESTRUCTURA SILÁBICA- Nosotros entendemos que un
nuevo e importante elemento de juicio para la consideración
de la teoría arawakista, tal como ha sido formulada por Don
Sixto Perea y Alonso,1 es el que surge del examen comparativo
de la estructura silábica de los dialectos Arawak, especial-

- 31 -

�mente de aquellos que conforme a la hipótesis en juego,
serían más afines a nuestras lenguas, y la de estas últimas.

^ Para determinar los límites silábicos no podemos, en
el caso de nuestras lenguas extintas, recurrir a la observa
ción in vivo que perinita captar las fases de tensión y dis
tensión fisiológica, e, inclusive, lo mismo ocurre con los
dialectos Arawak todavía hablados hoy día, puesto que es
forzoso .hacer el análisis sobre la base de la documentación
escrita de que podemos disponer. De todos modos, cuando la
estructura de la sílaba es sencilla, sus límites se determi
nan claramente por las fases de abertura y oclusión. Ese es
el caso de los varios dialectos Arawak cuyos vocabularios
especiales, y comparativos - unos más extensos, otros más
fragmentarios - hemos tenido a nuestro alcance.

:

Conviene salir previamente al paso de una observación

a un argumento de esta naturaleza, a saber: que la estructu
ra de la sílaba es variable como cualquier elemento de una
lengua, que ella se modifica con los siglos o los milenios,
y que, por ejemplo, si bien tanto el francés como el alemán
son lenguas que reconocen como origen mediato común el fondo
indoeuropeo, no obsta ello para que la estructura silábica
sea bien distinta en ambas lenguas (normalmente abierta en
francés, y, por el contrario, frecuentemente cerrada o tra-

- 32 -

�.3;**^ \v,.;&lt;&lt;.••;•",.. -••'•' '••• •••.--..
bada en alemán, por la presencia de fonemas en posición im
plosiva) y, que, por ende, si por tal razón se negara una
relación de parentesco entre francés y alemán, se incurriría
en error evidente. Esto es verdad, pero hay por lo menos
5.000 años para producir semejante transformación, aparte de
factores diversos de aceleración que no vienen al caso. De
todos modos, puede concluirse que la transformación de la
estructura silábica de una lengua es, en general, tanto o
más lenta que la transformación del sistema fonémico en su
conjunto, hecho que tiene su razón, puesto que muchos cam-'
bios fonéticos se realizan sin alterar la estructura silábi
ca de las palabras que integran,como, por ejemplo, las mu
taciones de consonantes intervocálicas (sonorización, ensor
decimiento, aspiración, etc.) cuando se producen sin reduc -'
ción de las vocales circundantes.

En el caso que nos atañe, tenemos lo siguiente: mien tras que el inventario de términos contenidos en los textos
de lenguas indígenas uruguayas muestra un porcentaje abun
dante de sílabas trabadas (que no iguala al de sílabas abiertas pero es, de todos modos, considerable), el examen de
los dialectos Arawak que hemos podido realizar nos ha reve
lado una gran constancia de la estructura silábica (conso
nante / vocal (o consonante /diptongo, o vocal sola), Esto
es indudable, desde luego, para el Arawak de las Guayanas

- 33 -

�(como designa normalmente Perea al Aruak o Arawak stricto
sensu), según surge de diversos textos (42) (48) y (49) y
como el propio Perea lo reconoce explícitamente: "la sílaba
Arawak (se refiere al Arawak s.s.) es abierta, constando de
una consonante seguida de vocal o de una vocal sola" (op .
cit., pág. 547). Lo mismo sucede con el Baure (45) (46) ,
(47), el Moxo (50), el Guana (51), el Marawan de la Guayana
Francesa (52), el Resigaro (41), el grupo Takana (43), antes
considerado como familia aparte y ahora incluido por RivetLoukotka en el stock Arawak (Lcuigues du Monde, pág. 1106^ ,
el grupo Arauá (Kulina, Pammari, Yamamadí, etc.) (53),

el

Taino de Haití (54), el Yavitero (55), el Baré (56), el Baniva (57) (58), el Piapoko (59), el Caviri (60), el Saraveka,
(61) y el Goajiro (62), éste con un cierto número mayor de
sílabas trabadas. Es cierto que el AmueSa, cuyo sistema fo
nológico ha sido estudiado por Fast (63), no ofrece esta ca
racterística; pero su inclusión entre las lenguas Arawak es
muy discutida. Rivet y Loukotka (26) lo mantienen aún como
familia aislada, y la inclusión entre las lenguas Arawak,
hecha por Steward y Métraux en el Hcaidbook of South American
Indians (Tomo 3, págs. 536/7), es impugnada por otros en la
misma obra (Tomo 6, pág. 217). Otra manera de expresar lo
mismo consiste en señalar que, mientras que en el Charrúa,
Chana y Güenoa, a pesar de nuestra penuria documentaria, te-

- 34 -

�nemos abundantes grupos consonanticos (Charrúa, sb, sk, dr,
nt (?), jm, nch, nd; Chana pt, pm, nt, kd, nd, mj, sd, mpt,
trr (sic), tr, rm, lk, sm, nm; Güenoa nt, dr, mb, ts, ni),en
el Moxo - y esto puede extenderse con reservas a los dialec
tos anteriormente citados -, como dice el Padre Marbán, "dos
consonantes juntas no se hallan sino rarísima vez". (50, fo

lio I).

Nosotros asignamos una especial importancia a esta ar
gumentación negativa basada en la estructura silábica, por
que entendemos que, en vista de la penuria de elementos
lexicales comparativos, y, en cierto sentido, en vista del
resultado negativo de esa composición, el análisis de estos
elementos puramente fónicos resulta un valioso auxiliar ob
jetivo del investigador, y, en determinado aspecto, un test
de sus observaciones basadas en otros métodos. No damos tam
poco a este argumento valor definitivo. Sencillamente, sobre
esta sola comprobación, concluiríamos que es improbable la
filiación Arawak de las lenguas indígenas del Uruguay.

CONCLUSIONES
I. La tesis del Prof. Perea y Alonso, en cuanto afirma
que los indígenas de la Banda Oriental hablaban antes y al
tiempo de la conquista dialectos de la estirpe lingüística

- 35 -

�Arawak, no puede considerarse de ninguna manera como proba
da. Hay, en cambio, serios argumentos para sostener lo con
trario.

II.La relativa concordancia entre el paradigma prono
minal del Layana Guana y el Chana es un indicio de posible
relación entre ambas lenguas, pero cuyo significado no po
dría ser más que el de un residuo lingüístico (posible sus
trato). La similitud existe, pero ella no basta en modo al^
guno para sustentar la hipótesis de Perea. Si hablamos de un
posible sustrato (nada más que esto creemos pueda decirse)
es porque el paradigma pronominal no es de los elementos en
que los préstamos lingüísticos sean frecuentes.

III.En el mejor de los casos para la teoría analiza
da, el estudio del vocabulario y de la estructura silábica
lleva a pensar que, sobre el posible 'sustrato',se superpu
sieron una o más lenguas diferentes, no Arawak.

Digamos, por último, que la obra de Don Sixto Perea y
Alonso, aunque el lector, que aquí ha tomado preferentemen
te contacto con la faz crítica, pudiera suponer otra cosa,
es altamente elogiable. Dicho autor, autodidacto, debió lu
char con la incomprensión del medio y con la penuria biblio
gráfica. Pagó así tributo a una formación lingüística par
cial y fragmentaria, aunque extensa, y especialmente,

- 36 -

a un

�trombettismo exagerado que lo llevó a afirmaciones que se con
tradecían con la finura y agudeza críticas que revelaba en o
tras ocasiones. El autor del presente trabajo no tiene por el
filólogo desaparecido otros sentimientos que respeto, consi
deración y comprensión hacia su esforzada labor.

- 37 -

��Referencias bibliográficas

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- 42 -

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- 43 -

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Bolivienne: Lcr Langue Saraveca", JSA, Tomo X ,
Fase. 2, Paris, 1913.
(62)HOLAÍER, Nils M. - "Goajiro (Arawak)", en International
Journal of American Linguistics (I.J.A.L. ), Vol .
15, Nos. 1, 2, 3, 4, 1949.
(63)FAST, Peter W. - "Amuesha (Arawak) Phonemes",
Vol. 19, No. 3, 1953.
- 44 -

I.J.A.L.,

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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
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                <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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                <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
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              <text>Acerca de la supuesta filiación Arawak de las lenguas indígenas del Uruguay</text>
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              <text> Blixen, Olaf:&#13;
Acerca de la supuesta filiación arawak de las lenguas indígenas del Uruguay /Olaf Blixen.    Montevideo : FHC.Instituto de Filología DL, 1958.   44 p.&#13;
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