["item",{"itemId":"336","public":"1","featured":"1","xmlns:xsi":"http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance","xsi:schemaLocation":"http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd","uri":"http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/items/show/336?output=omeka-json","accessDate":"2026-04-14T08:37:55+00:00"},["fileContainer",["file",{"fileId":"569"},["src","http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/eb96be2224584456c570569afdaaf65b.PDF"],["authentication","c6d39b5ad8f026d201493584171f4347"],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"5"},["name","PDF Text"],["description"],["elementContainer",["element",{"elementId":"52"},["name","Text"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"3685"},["text","LAURO AYESTARÁN\n\nV .3\n••• á\n\nLa primera edición uruguaya del\nFausto de EstapisíaD^del Campo\n\nDEPARTAMENTO DE LITERATURA IBEROAMERICANA\nf UUNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA\n\n1\n\nMONTEVIDEO^\n'\n\n1959' . ^'\n\n�^^ '<tt5H--^m-\n\ni.. CuH-\n\n*^í ^\n\nf\n\n�LA PRIMERA EDICIÓN URUGUAYA DEL FAUSTO DE\nESTANISLAO DEL CAMPO\n\nLa faena sistemática de la revisión de la prensa uruguaya a partir\nde 1807 que nos hemos impuesto desde hace dos décadas para auscul\ntar la reacción del público ante la evolución del pensamiento musical en\nel Uruguay, nos ha traído hoy el hallazgo de una tempranísima versión\ndel Fausto de Estanislao del Campo — un mes antes de que apare\nciera su primera edición definitiva en Buenos Aires — publicada a\nmanera de folletín en El Siglo de Montevideo en los números corres\npondientes a los días 10 y 11 de octubre del año 1866. Ello nos ha he\ncho volver sobre los pasos de viejos amores que iniciáramos hace diez\naños con la publicación del primer tomo de La poesía gauchesca en\nel Uruguay. x\nCuando apareció el Fausto en el periódico montevideano de 1866,\nel lector uruguayo menos avisado oyó resonar a través de él las anti\nguas y queridas voces de Hidalgo, Ascasubi y Manuel Araucho. En\neste sentido el poema de del Campo responde a los más entrañables\ncaracteres del género gauchesco.\nPongámosnos de acuerdo sobre un punto: la poesía gauchesca\nno es la poesía de los gauchos. Es la sorprendente alquimia literaria\nde un grupo de escritores que fragua en uno de los cuerpos orgánicos\nmás diferenciados y originales de la literatura de las tres Américas en\nel siglo XIX. \"Los diálogos de Hidalgo y de sus imitadores, no tenían\nun fin poético propiamente dicho — escribió Marcelino Menéndez y\nPelayo — pero no puede negarse que fueron el germen de esa peculiar\nliteratura gauchesca, que libre luego de la intención del momento, ha\nproducido las ohras más originales de la literatura sudamericana.\" 2\nY Menéndez y Pelayo sabía con los bueyes que araba en estos menes\nteres críticos sobre la literatura en habla hispánica de todos los tiempos.\nUna razón de dialéctica política preside esta literatura augural\ngauchesca. La preside y la origina. El escritor tiene que hablarle al\nhombre de la campaña para atraerlo a la causa de la independencia\nen los primeros tiempos y escoge un tipo diferenciado: el gaucho.\n1Lauro Ayestarán. La primitiva poesía gauchesca en el Urugua^~4-l^lZd838).\nTomo I. Montevideo, El Siglo Ilustrado, 1950.\n2Marcelino Menéndez y Pelayo. Historia de la poesía hi\nII. P. 469. Madrid, 1913.\ni\n\n834\n\n�Se sustituye por él. Mas no conviene seguir adelante sin aclarar previa\nmente que el poeta gauchesco no es un gaucho. Incluso su experiencia\nanecdótica del hecho gauchesco no es muy rica. Aunque parezca ex\ntraño, esto es lo normal desde el punto de vista estético. A los fines\npuramente artísticos, la experiencia es de distinto orden; está más en\nla sustancia que en el accidente, y convengamos en que la sustancia\nestá dada en las esencias más intransferibles, por la ceñida precisión\nde estilo que no deja paso a divagaciones pretendidamente \"literarias\",\no, mejor dicho, retóricas. Una de las características de este movi\nmiento reside en el hecho de su organicidad compacta. Tiene algo de\nla coparticipación colectiva de numerosos escritores en una sola obra;\nincluso los nombres de los personajes — Chano, por ejemplo, o Contreras — pasan de mano en mano: los inaugura Hidalgo y los recoge\nAscasubi.\nEl estilo, en este caso, es una gran superestructura, no una definida\nexpresión personal, al punto de que si nos propusieran como problema\nestilístico fijar el autor de una composición poética de este grupo,\ntendríamos que recurrir a un criterio histórico — personajes o suce\nsos a los que se refiere dicha composición y que ya trató determinado\nautor — y no al matiz estrictamente literario de la misma, que presenta\nen todos los autores una extraña unidad inquebrantable. No hay una\nsola nota discordante. Y sin proponérselo deliberadamente como doc\ntrina estética nacionalista, sin decretos ni academias, estos escritores\ndan en la flor más diferenciada de la nacionalidad.\nPor algo el pueblo la recoge y la fecunda luego, y la hace sobre\nvivir hasta nuestros días. Está apoyada inicialmente en el pueblo —\naunque no es obra anónima de gente de pueblo — y hacia él vuelve\ncuando muere en el estrato superior. He aquí en verdad \"la sabia agri\ncultura de la muerte\", como diría Quevedo.\nToda la técnica de composición del Fausto está prefigurada clara\nmente en los escritores anteriores. El relato del gaucho que \"baja\" a\nla ciudad, asiste a un espectáculo en la plaza pública o en el teatro y\nlo comenta luego con otro paisano mientras circula entre ambos el\nmate y la limeta, es un artificio literario repetido con machacona in\nsistencia desde 1821. En Hidalgo (1821 y 1822) los paisanos se lla\nman Chano y Contreras; en Ascasubi (1833), Jacinto Amores y Si\nmón Peñalva; en Manuel Araucho (1835), Trejo y Lucero; en del\nCampo (1866), por fin, Anastasio el Pollo y Laguna.\nEsta composición coloquial tiene una misma introducción, un mis\nmo desarrollo en contrapunto a dos voces y hasta una misma \"coda\"\nfinal.\nLos primeros compases de este \"allegro giocoso\" se inician con las\nmismas fórmulas cadencíales: el paisano, acostumbrado a andar acom\npañado solamente por su sombra en las llanuras argentinas o en las\ncuchillas orientales, se siente desconcertado entre la muchedumbre ciu\ndadana y arrastrado por ella, casi sin proponérselo, se encuentra fren\nte a la boletería del teatro:\n- 2\n\n-\n\n�del Campo (1866)\n\nAscasubi (1833)\n\nLa gente en el corredor,\nComo hacienda amontonada,\nPujaba desesperada\nPor llegar al mostrador.\n\nDespués de eso á las comedias\nla gente empezó á rumbiar\ny yo atrás del bullarengo\ntambién entré á cabrestiar\nvoluntario, de manera\nque cuando quise acordar\nestuve entre las comedias\nande tuve que aflojar\nen la puerta cuatro ríales\nque tengo que lamentar\nmientras viva en este mundo;\nporque después de pagar\npara ver las comediantas,\nnada conseguí mirar,\ny allí entre unos callejones\ncuasi me hacen reventar\n\nAllí a juerza de sudor,\nYa punto de hombro y de codo\nHice, amigaso, de modo\nQue al fin me pude arrimar.\nCuando compré mi dentrada\nYdi güelta.... ¡Cristo mío!\nEstaba pior el gentío\nQue una mar alborotada.\n\n(Diálogo sobre las fiestas cívicas del\n3er. aniversario de la Jura de la\nConstitución en Montevideo) 3\n\n—Ahi verá: por fin, cuñao,\nA juerza de arrempujón\nSalí como mancarrón\nQue lo sueltan trasijao.\n(Fausto)\n\nConsecuentemente, su indumentaria, funcionalmente adaptada a\nlas faenas campesinas sufre (juebrantos de toda laya. En Hidalgo, al\npaisano Contreras los fuegos artificiales le criban el poncho. En del\nCampo, a Anastasio el Pollo le deshilan el fleco de los calzoncillos:\nHidalco (1822)\n\ndel Campo (1866)\n\nDespués siguieron los fuegos\nYcierto que me quemaron\nPorque me puse cerquita\nYde golpe me largaron\nUnas cuantas escupidas\nQue al poncho me lo cribaron.\n\nMis botas nuevas quedaron\nLo propio que picadillo\nY el fleco del calsoncillo\nHilo a hilo me sacaron.\n(Fausto)\n\n(Relación que hace el gaucho Ra\nmón Contreras a Jacinto Chano, de\ntodo lo que vio en las Fiestas Ma\nyas en Buenos-Ayres, en el año\n1822) 4\n\n3Hilario Ascasubi. Jacinto Amores, gaucho oriental, haciéndole á su paisano\nSimón Peñalva, en la costa del Queguay, una completa relación de las fiestas\ncívicas, que para celebrar el aniversario de la jura de la Constitución oriental,\nse hicieron en Montevideo en el mes de julio de 1833. El anuncio de la publi\ncación de este diálogo de Ascasubi fue estampado en el periódico El Universal,\nde Montevideo, del 21 de setiembre de 1833, hallándose en venta en la librería\nde Ignacio Sulian. Conocemos su texto por la edición francesa de Hilario As\ncasubi: Paulino Lucero ó Los gauchos del Río de la Plata, p. [1] a 33. París,\nPaul Dupont, 1872.\n4Bartolomé Hidalgo. \"Relación que hace el gaucho Ramón Contreras a Jacinto\nChano, de todo lo que vio en las Fiestas Mayas en Buenos-Ayres, en el año\n1822\". En La Lira Argentina, p. 452-462. Buenos-Ayres, 1824.\n- 3 -\n\n�Ya instalado en la plaza pública o en el teatro, el relator adopta\nentonces la misma técnica de descripción: sigue el mecanismo de dos\nleyes de la asociación de la memoria: la \"ley del contraste\" y la \"ley\nde la semejanza\" entre el mundo ciudadano y su propio mundo coti\ndiano campesino. De esta confrontación extrae el autor los más ricos\njugos literarios. Llama la atención, incluso, la similitud en la descrip\nción de personajes femeninos:\ndel Campo (1866)\n\nAscasubi (1833)\n\n¡Ah Don Laguna! ¡si viera\nQué rubia!... Créamelo:\nCrei que estaba viendo yo\nAlguna virgen de cera.\n\nSalió una muchacha rubia\nasí como de su altar\ncon un vestido celeste\ny su triángulo punzón,\ny una cara como un cielo.\n¡Ah hembra linda! ¡créalo!\n(Diálogo sobre las fiestas cívicas del\n3er. aniversario de la Jura de la\nConstitución en Montevideo)\n\nBlanca como una cuajada,\nY celeste la pollera,\nDon Laguna, si aquello era\nMirar a la Inmaculada.\n(Fausto)\n\nEn todos los diálogos gauchescos el telón cae sobre la misma es\ncena: los dos paisanos dan un largo beso final al porrón de ginebra,\nmontan a caballo y se alejan al trotecito. Sin embargo, con deliberado\nfin estético, Estanislao del Campo, que respeta esta fórmula casi sacra\nmental del género, le agrega un acorde más y en los seis versos finales\nde la décima postrera, hace detener a sus personajes en una fonda para\nrematar la pieza con brevísimo y coloreado gracejo:\ndel Campo (1866)\n\nAscasubi (1833)\n\n—Ya es güeno dir ensillando...\n—Tome ese último traguito\nYeche el frasco a ese pocito\nPara que quede boyando.\n\nDespués que el viejo Peñalva\nacabó de platicar,\nJacinto ensilló su obero\ny Simón su alazán;\nse echaron un trago al pecho\ny salieron á la par:\nel uno cortó a su pago\ny el otro se fue a campiar.\n(Diálogo sobre las fiestas cívicas...)\nManuel Araucho (1835)\nSalieron los dos amigos\nYmontaron á caballo,\nÑo Trejo se fue al rodeo\nYLucero fue a su pago.\n\nCuando los dos acabaron\nDe ensillar sus parejeros,\nComo güenos compañeros\nJuntos al trote agarraron\nEn una fonda se apiaron\nYpidieron de cenar.\nCuando ya iban a acabar,\nDon Laguna sacó un rollo\nDiciendo: \"El gasto del Pollo\nDe aquí se lo han de cobrar.\"\n(Fausto)\n\n(Dialogo de dos gauchos Trejo y\nLucero) 5\nManuel de Araucho. Diálogo de dos gauchos Trejo y Lucero. En Un paso en\nel Pindó, p. 177-183. Montevideo, 1835.\n- 4 -\n\n��Entroncado, pues, con la más límpida tradición de la \"poesía gau\nchesca\", el Fausto se levantó, sin embargo, a una potencia literaria\nmás rica y elaborada. Y como toda obra de arte definitiva, hizo memo\nrable a sus precursores. La primitiva poesía gauchesca le dio todo re\nsuelto — lo que se llama la \"voluntad estilística\" — pero Estanislao\ndel Campo ajustó y recortó las figuras, los diálogos y la imaginería,\ncon una intención artística más calculada.\nEl Fausto fue construido en cinco días al calor de la inspiración,\npero en sucesivas y pacientes remodelaciones, su autor fue ajusfando\ntodos los resortes estilísticos del poema hasta lograr su versión defi\nnitiva: la del folleto de noviembre de 1866. Conocemos dos cristaliza\nciones anteriores: la del manuscrito que se conserva en el Museo \"Martiniano Leguizamón\" de Paraná, y la que se publicó en el Correo del\nDomingo de Buenos Aires, levantada luego en El Siglo de Montevideo\na los diez días. En un lúcido ensayo, Amado Alonso esclareció el pro\nceso de sus variantes.\nAjeno al valor permanente artístico del poema, queda aún en pie\nun problema a replantear: el de la validez del tipo de gaucho que en\ncarnan Laguna y Anastasio el Pollo. El primero es producto de un\nartificio literario, de un viejo artificio: es el interlocutor que, a la\nmanera de los antiguos diálogos de los tratados científicos del Rena\ncimiento, prepara y acompaña las disquisiciones del protagonista. Es\nun personaje \"por decreto\". El segundo es el verdadero actor de carne\ny hueso. Del Campo y sus precursores, tocan un sólo registro de la am\nplia \"tessitura\" sicológica del gaucho: el de la gracia y el de la picar\ndía. *La grandeza del posterior Martín Fierro estriba justamente en la\namplitud y, consecuentemente, en la variedad de esa \"tessitura\".\nPero de todas maneras, del Campo logra los más finos matices aún\ndentro de la reducida escala en que se mueven las voces. Un gran peli\ngro se cierne como una sombra maligna sobre el poema: lo paródico.\nToda la obra, elaborada a manera de un juego de sustituciones — evi\ndentemente, Anastasio el Pollo es Estanislao del Campo vestido de\npaisano — corría un grave riesgo. Si el color se acentuaba en direc\nción al \"grotesco\", la obra caía en parodia.\nPero hubo algo que lo defendió de ese riesgo: el transido amor\nhacia el personaje, el humilde respeto hacia el gaucho que escoge como\narquetipo. A su manera primitiva y zumbona, Estanislao del Campo\nrinde homenaje al gaucho que lleva en sí, \"sacramente, como la cus\ntodia lleva la hostia\" como diría Güiraldes posteriormente en la Dedi\ncatoria de Don Segundo Sombra,\n\n- 6\n\n-\n\n�II\nEl proceso de la creación del Fausto de Estanislao del Campo ha\npido estudiado con penetrante claridad en los prólogos de dos ediciones\nejemplares G de esta obra tiradas recientemente en Buenos Aires. Hoy\nestaipos en condiciones de esclarecer aún más las resonancias que tuvo\nen el exterior — Montevideo, en este caso — el poema, cuya cronología\nhistórica, en relación con los nuevos datos que aportamos, puede arti\ncularse así:\nEl 24 de agosto de 1866, en el antiguo Teatro Colón de Buenos\nAires la empresa de Antonio Pestalardo representa por primera vez en\nel Río de la Plata la ópera Fausto de Gounod bajo la dirección del\nmaestro Federico Nicolao y con las actuaciones del tenor Luis Lelmi\n(Fausto), la soprano Carolina Briol de Nicolao (Margarita), el barí\ntono Eduardo Bonetti (Mefistófeles), la contralto Rosina Mariotti\n(Seibel), el barítono Antonio M. Celestino y la soprano Teresa More\nno. Estanislao del Campo asiste a esta representación e incitado por\nRicardo Gutiérrez, esa misma noche comienza a redactar sus impre\nsiones \"en estilo gaucho\".\nEl 29 de agosto, terminada ya la primera versión, Estanislao del\nCampo envía copia de su Fausto a sus amigos Ricardo Gutiérrez,\nJuan Carlos Gómez y Carlos Guido Spano.\nEl I9 de setiembre parte de Montevideo el vapor \"La Oriental\"\ncon el sólo objeto de llevar a Buenos Aires a numerosos aficionados\nmusicales que asistirán a la representación del \"Fausto\" de Gounod.7\nLa noticia del éxito de esta representación ha cundido por todo Mon\ntevideo y casi todos sus intérpretes son antiguos y queridos cantantes\nque ha yan actuado en el Teatro Solís de esta ciudad. El tenor Luis\nLelmi desde 1858 ha intervenido en nueve temporadas consecutivas\nen este teatro. La soprano Carolina Briol y su esposo el director Fede\nrico Nicolao, juntamente con Lelmi, han estrenado hace apenas unos\nmeses en el Solís las óperas Yona de Petrella (9 de enero de 1866),\nMartha de Flotow (19 de enero) y Medea de Pacini (28 de febrero).\nEl 30 de setiembre aparece en el Correo del Domingo de Buenos\nAires la primera versión del Fausto de Estanislao del Campo que com\nprende tan sólo 21 décimas y 240 redondillas.\n\n6Estanislao del Campo. Fausto. Impresiones del gaucho Anastasio el Pollo en\nla representación de esta ópera. [Con un facsímil de la primera edición, estudio\nde Ernesto Mario Barreda y prólogo de Raúl Quintana]. Buenos Aires [Biblio\nteca Nacional], 1950.\nEstanislao del Campo. Fausto. Impresiones del gaucho Anastasio el Pollo en\nla representación de esta ópera. [Presentación por Emilio Ravignani. El manus\ncrito del Fausto de la Colección Martiniano Leguizamón, por Amado Alonso.\nTexto del poema. Versión manuscrita por el autor y facsímil del \"Correo del\nDomingo\".] 3* ed., Buenos Aires [Ediciones Peuser], 1951.\n7\"Teatro Colón / (Buenos Aires) / EL DOMINGO 2. / Se dará la grande ópera\nen 5 actos del maestro Gounod: / FAUSTO / A las 8 / NOTA - Con este objeto,\n- 7 -\n\n.\n\n�El 3 y 4 de octubre aparece en el periódico La Tribuna de Buenos\nAires el texto del poema, tomado del Correo del Domingo.\nEl 9 de octubre se publica en El Siglo de Montevideo el primer\ncomentario sobre el Fausto 8 y se transcriben dos fragmentos: uno con\nla referencia al coronel oriental Fausto Aguilar, y otro — el de más\nalta temperatura poética — que se haría memorable con el correr del\ntiempo: la descripción del amanecer junto al mar.\nEl 10 y 1 de octubre aparece en el folletín de El Siglo la primera\nedición montevideana del Fausto9 levantada presumiblemente del\nCorreo del Domingo de Buenos Aires.\nEl 8 de noviembre se publica en folleto aparte, por la Imprenta\nde Buenos Aires, la versión definitiva del Fausto a la que Estanislao\ndel Campo ha agregado 27 nuevas redondillas.\nEl 11 de julio de 1867, en el Teatro Solís de Montevideo, se es\ntrena la ópera Fausto de Gounod 10 por la empresa de Antonio Pestalardo, bajo la dirección de Federico Nicolao y con el siguiente re\nparto:\nFAUSTO\nMARGARITA\nMEFISTOFELES\n\nLuis Lelmi (tenor)\nCarolina Briol de Nicolao (soprano)\nEduardo Bonetti (barítono)\nAntonio M. Celestino (barítono)\nCarlos Nerini (bajo)\n\nLa crítica musical montevideana ensaya sus más altos elogios ante\nesta representación. En ese momento hállase radicado en Montevideo\nel célebre pianista norteamericano Luis M. Gottschalk, a quien se le\npide opinión. El crítico de El Siglo^ dice entre otras cosas:\n.. .\"ha producido sensación á la vez que estrañeza en nuestro juicio y fran\ncamente antes de permitirse analizar una obra maestra semejante, es preciso verla\ndos o tres veces.\nFausto no es una ópera como las que acostumbramos a oir, abundante en cava\ntinas, en cavaletas, en dúos, en cuartetos y finales más ó menos ruidosos; no es\nnada de eso; es un poema musical, en parte campesino, en parte sentimental, en\nparte elegiaco, en parte fantástico, que espresa distintamente todas las sensaciones\ny pasiones del poeta. No conocemos nada mas suave, nada mas delicioso, mas\nespresivo en las obras de los grandes maestros y según la opinión del músico\nmás competente que tenemos hoy entre nosotros [Gottschalk] el 49 acto es la más\nbella pajina musical que existe...\"11\n\nel Sábado 1* de Setiembre saldrá de Montevideo el magnífico vapor \"La Orien\ntal\" y regresará el Martes siguiente de mañana - El precio de los boletos de\n- pasaje es de 12 pesos de ida y vuelta - Se reservará localidades hasta las 12\ndel Domingo - Hay para vender la libreta de la ópera en la casa del Sr. D.\nJulio L. Cailly, Ituzaingo 80 y 82\".\nEl Siglo, 2* época, año 3, n9 592. Montevideo, 28 de agosto de 1866.\n8Véase apéndice N9 1.\n9Véase apéndice N9 2.\n10El Siglo, Montevideo, 11 de julio de 1867.\n11El Siglo, Montevideo, 18 de julio de 1867.\n- 8 -\n\n�A mayor abundamiento de información, el \"Fausto\" de Gounod\nhabía sido estrenado el 19 de marzo de 1859 en el \"Théátre Lyrique\"\nde París.\nLa versión de El Siglo^ que viene a ser, pues, la tercera edición\nrioplatense del Fausto y la primera uruguaya, corresponde a la pri\nmera cristalización del poema que luego habría de variar y aumentar\nsu autor un mes más tarde cuando vio luz la edición definitiva en\nfolleto independiente.\nCotejada nuestra versión con la primera aparecida en el Correo\ndel Domingo diez días antes, coincide con ésta, palabra a palabra y fáltanle, desde luego, las 27 estrofas que le agregó su autor.\nEl primer día en que comienza a publicarse el folletín del El Si\nglo de Montevideo — 10 de octubre de 1866 — en la gacetilla corres\npondiente, uno de los redactores del periódico advierte a los lectores:\n\"Ascazubi, el popular cantor de las costumbres de nuestros campesi\nnos, no desdeñaría de aceptar como suya la referida obra\".\nEn realidad, Ascasubi y del Campo son escritores de una misma\nraíz que se complementan. Fáltale al primero el buen cálculo de pro\nporciones estéticas de que hace gala Estanislao del Campo, su refinada\npericia literaria. Pero Ascasubi, al igual que su antecesor Bartolomé\nHidalgo, ostenta en compensación un brío descriptivo más potente\naunque más tumultuoso. El humor acre con que describe Ascasubi, se\ntroca en del Campo en tierna delectación pictórica, en decorativo di\nbujo a veces. El gaucho es en ambos el mismo hombre, pero visto a\ndistintas horas del día. A distintas horas sicológicas que es lo más\nimportante para completar su perfil definitivo.\nLauro Ayestarán\n\nAPÉNDICES\n\nN1\n[Texto de la primera crónica que se hace en Montevideo sobre la\naparición del Fausto de Estanislao del Campo].\nAnastasio el pollo — Ha sido justamente aplaudida en Buenos\nAires como una originalidad llena de gracia y chiste, la composición\nen estilo gaucho titulada: FAUSTO, Impresiones de Anastasio el Po\nllo en la representación de esa -ópera, por Estanislao del Campo.\nEl lenguaje, las ocurrencias, los chistes maliciosos y las compara\nciones, son muy adecuadas á los personajes, habitadores de los cam\npos que se encuentran por casualidad é incidentalmente refiere uno de\nellos lo que ha visto en la ciudad, la exhibición de la ópera Fausto.\nAnastasio se entrevera con la multitud que forcejeaba por entrar\nal teatro de Colón; penetra medio cansao y tristón por las averías que\n- 9 -\n\n�ha sufrido el fleco de sus calzoncillos y por la pérdida de su puñal,\ntrepa una escalera con ciento y un escalón, y para significar que se\ncolocó en la tertulia le dice a su interlocutor Laguna;\nLlegué a un alto, finalmente,\nAnde va la paisanada(19)\nQue era la última carnada\nEn la estiba de la gente.\nNi bien me había sentao\nRompió de golpe la banda\nQue detras de una baranda\nLa habían acomodao.\nYya también se corrió\nUn lienzo grande de modo\nQue á d entrar con flete y todo\nMe aventa, créamelo.\nAtrás de aquel cortinao,\nUn dotor apareció\nQue asigun oí decir yo\nEra un tal Fausto mentao.\n—¿Dotor dice? Coronel\nDe la otra banda, amigaso;\nLo conozco á ese criollaso\nPorque he servido con él.\nSi propias son esas comparaciones y llena de naturalidad la alu\nsión al valiente y prestigioso Fausto Aguilar, no lo es menos la des\ncripción del mar agitado y en calma, que, a parte de su mérito en aquel\nsentido, encierra cierto encanto digno de envidiarse por muchos poetas\nque se acompañan con la lira de la civilización en vez de la quejum\nbrosa guitarra del gaucho.\n—Sabe que es linda la mar?\n—¡La viera de mañanita\nCuando ágatas la puntita\nDel sol comienza á asomar!\nUsté ve venir á esa hora\nRoncando la marejada,\nYve en la espuma encrespada\nLos colores de la aurora\nA veces con viento en la anca\nYcon la vela al solsito,\nSe ve cruzar un barquito\nComo una paloma blanca.\n- 10 -\n\n�Otras, usté ve patente\nVenir boyando un islote\nYes que trai un camalote\nCabrestiando la corriente.\nYcon un campo quebrao\nBien se puede comparar\nCuando el lomo empieza á hinchar\nEl río medio alterao.\nLas olas chicas, cansadas\nA la playa ágatas vienen\nYallí en lamber se entretienen\nLas arenitas labradas.\nYno sé qué dá el mirar\nCuando barrosa y bramando,\nSierras de agua viene alzando\nEmbravecida la mar.\nYes cosa de bendecir\nCuando el Señor la serena,\nSobre ancha cama de arena\nObligándola á dormir.\n[El Siglo, 2^ época, año 3, núm. 626. Montevideo, martes 9 de octubre\nde 1866.].\n\n- 11\n\n�N 2\n[Facsímil de la primera edición montevideana del Fausto de\nEstanislao del Campo, aparecida a manera de folletín en el diario\nEl Siglo, 2^ época, año 3, números 627 y 628, Montevideo, miércoles\n10 y jueves 11 de octubre de 1866. Del ejemplar de este periódico\nexistentes en la Biblioteca Nacional, Montevideo. Trátase de la pri\nmera cristalización del poema y, presumiblemente, fue \"levantada\"\ndel Correo del Domingo de Buenos Aires del 30 de setiembre de 1866].\n\n- 12 -\n\n���.^->.\n3a\n^S\n3 3 q. ^^i\n\" =f = S-l^\nr-^ e 3\n-a\na re\na\nre. -63 re _3\na ^ 3 a*\n*\n;¡re\nO- .09 8\n_a\no -i\n= 2__\ng^\nf¿\na-re\n3o\n2 \"~\n-= oS^o cg\n^^ SSg'SaO\nO\n;a -3^:\n^2\n33 -C\n:^\n= le^\ncs\nF\" re\n^8 T-i'g3 3 3 ' 3 ^^\noa\n_3\no cr ,\n-o\noo©\na\n2.-J3\n-a\n•-3\n3g\n2.I^\ncr w\n,o c ^ o \"2.\no * c: 5\n^cr0\n3 g 5\"\nrt\nO3\n1\n\n11 m1\n\n-=.=•\nW re Q. 03\n\nare o\n—\nre o\no. -o--\n\nere-\n\n3=2\no • c5\n^.~ a\ntr\na.\nre\n1\n3\n3\n3\no\n\n^o^\n— ^e\n\n^ =\" 3\" • o.\nc? ^\n\n2 re\n•S 8-a\n\n3 O*\n63\n3^\n-•3'\n3 re\n\nre\na\no\n\n3\n\n3\nre\"\n\n¡\"^i 2\n\na\ng\"\n3\"^\no\nO— • ^\" B3\no\n\n2-a\nre =\n2.a'\nc-\n\na3\n2\ncr 03\n3'a\n\n\"'O'N O\n—.. ^O\nre — 2- •\n\n— oO-\n\nre\n\ng. ^a 3-3\ncr\n^. os- 3 ^\ni-s.oi gw 1a3\n^5.2\n... =2.2 3.\n3\n^s ^^, •—\nB '\" ~\n3\n^ 3 =,re\nre ^\".-\"\" s\"\n\ns^^\nre 2. ¿ i\n\nBC\"¿ ,.\n3 — g J2\nc =•!\na^\nre\n\na SP a\n\n1.1,1- I\n\n^^1 i I íil i^!\n\ncr\nIi r\n1 re\",\nc2\no 0^5 5. 2.^ I I\n—• <-^ — 3\n•a os — 3 3 ^ a\n2 rn S\n^- \"^ CT\no~\n\"•• —_\n^^ re\n^ o^ •^^\nre5\nre 3 ^\nre re re\n(D re\n( ¿ B C oi^.—.\n5®r^\n5S^5--1\n*\"^ —^ .re\n^. —.\n— •3\n2.3\n=: = re.\n-w\n^^\na o ?T\"\nré e , -. ^ s re g *^ a\n. ~-S e o *'. 3 3 2_'\n- e 2 3 \" ^ cr g\"^ ^ —\n\n;?s\n\ncsrér;r:\noc -3 > c/i en ^ \"a >:\n^-¡^rrocr^\nrí^\n.— g8^|\nm ^ ^. re os 3\nore-osa\no\"\"gf\nO 05 •8\n—\n-1\n^5\ngSE9\n^\n3\nS'\n=•\nr\n3\na\nx\n^re\n^_ en C 2i\"!^ a- 0 = ^ l^3a\no\nBOC\na —se re.re S c\n3 c ^\".3\nSg^ 8-fl.sS\n*<\ng\n^ 3.2\n-o re cr \" F ^ ^ al\nB-re09\n3g 3¿ 8 S M\nen\naa\nC\"1C\nre —g\n3 •< o, 5\"\n3 <^3 =\n•T^O^.\n2* ^. a-1 o_2.,_ < 3 3\n^1b\nn. ^ o ^ o. a „ ^\nos re 3 re\nre\na2\nre\na\n^;\n\" t-^\n8.\nm\n03 • es-^s\"-\"a\n=*^^\n•a\n^3\no\n3—\nP. re-cre\na\nre\nw\nre\nre\"\nre\n\n����"]]]]]]]]],["collection",{"collectionId":"2"},["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.<br /><br /></span>La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. </p>\n<p>La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. 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