["item",{"itemId":"334","public":"1","featured":"1","xmlns:xsi":"http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance","xsi:schemaLocation":"http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd","uri":"http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/items/show/334?output=omeka-json","accessDate":"2026-05-11T21:04:42+00:00"},["fileContainer",["file",{"fileId":"567"},["src","http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/8d87bc7912eecfe037f4c161301d633e.PDF"],["authentication","eac9846d64fc79cefa0a75d093d1c472"],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"5"},["name","PDF Text"],["description"],["elementContainer",["element",{"elementId":"52"},["name","Text"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"3668"},["text","SVDN3D a S3avaiNvwnH 3a avnnDVd\nvonsnd3^ v^ sa\n\ní¿ IZí\n) •\n\nBUWPOQ\n\ni\". / ¡ í\n\ni'\n\n\"••*\"',i.soiN3wnooq a soiX3i aa NoiovoinAia\n\n8SVDi^OlSIH S3NOIDVOI1S3ANI 3Q OlfllllSNI\n\n�327.73 DOC\nLa doctrina Monroe : selección\n\n>FMCE/124951<\n\nLA DOCTRINA MONROE\nSelección Documental\n\n�\\\n\n�INTRODUCCIÓN\n\nLa \"doctrina Monroe\", esto es, los parágrafos 7, 48 y 49 del Mensaje anual que\nel Presidente James Monroe envió al Congreso de los Estados Unidos de América el\n2 de diciembre de 1823 es uno de los temas que, proporcionalmente a su dimensión\ndocumental, ha dado origen a una más amplia bibliografía. Esa bibliografía, que co\nrresponde en su mayor parte a la época de expansión imperialista de los Estados\nUnidos, es decir que se produjo casi íntegramente durante el siglo XX, ya con signo\napologético, ya con carácter de denuncia, ha contribuido a ampliar el panorama de\nlos documentos fundamentales que es preciso considerar para valorar la \"Doctrina\nMonroe\" como instrumento ideológico de la acción económica y política de los Estados\nUnidos.\nLos estudios realizados han destacado el papel preponderante que jugó la pro\npuesta de George Ganning, Ministro inglés, quien propuso a Richard Rush, embajador\nde los Estados Unidos en Gran Bretaña, realizar una declaración conjunta para opo\nnerse al posible intervencionismo de la Santa Alianza en América del Sur, invitación\nque el segundo estuvo a punto de aceptar, en una última instancia, desprovisto de\ninstrucciones de su gobierno y angustiado por el avance arrollador del ejército francés\nque estaba interviniendo en España. Sobre este aspecto se incluyen los documentos\nNos. 1, 2 y 3.\nLa importancia que tenía la tradicional política de aislamiento recomendada\npor Washington en su Carta de despedida y fundada en las condiciones geográficas,\neconómicas y políticas de 1796 y también los intereses políticos, económicos y estra\ntégicos de los Estados Unidos que orientaban la acción de su gobierno en 1823 y que\nen parte se oponían a la anterior y tradicional política, pueden verse en la respuesta\nde Thomas Jefferson a la consulta de Monroe, que lleva el N^ 4.\nEn sentido coincidente con lo anterior, se incorporaron dos fragmentos de John\nQuincy Adams y del mismo James Monroe que subrayan la importancia que ya tenía\nCuba para los Estados Unidos (Nos. 5 y 6).\nEl carácter circunstancial del contenido del Mensaje —en lugar de la \"Doctrina\"\nposteriormente encontrada en él; su dependencia estrecha de los intereses nacionales\nde los Estados Unidos —en lugar de la adhesión rigurosa a \"principios\"; y, por úl\ntimo, las profundas vacilaciones habidas antes de desechar la invitación británica,\npueden apreciarse en la selección de las Memorias de John Quincy Adams que\nllevan el N? 7.\nEl Mensaje, que consta de 50 parágrafos, es reproducido a través de su intro\nducción y los conocidos parágrafos 7, 48 y 49 (Documento N\"? 8).\nPor último, esta selección documental incluye un fragmento del Memorándum\nPolignac, la declaración conjunta anglo-francesa que ponía punto final al temor de\nun intervencionismo europeo en Latinoamérica, y que fue más decisivo para conso\nlidar la independencia de ésta que el Mensaje de Monroe que tendría luego tanta\n\n�significación. Aunque el Memorándum Polignac es de 9 de octubre de 1823 se in\ncluye a posteriori porque no fue conocido por los gobernantes norteamericanos que\nintervinieron en la elaboración del Mensaje del 2 de diciembre hasta mucho tiempo\ndespués de publicado este último.\nComo apéndice se agrega una cronología de sucesos políticos que precedieron\nal Mensaje, advirtiendo que el enfoque total de este auxiliar documental carece de\nreferencias adecuadas a aspectos económicos —menos elaborados— y que condiciona\nron, en parte, el planteo estratégico y nacionalista de los Estados Unidos.\nCabe consignar que la traducción de los documentos Nos. 2, 3 y 9 ha sido rea\nlizada por la Srta. Rossanna Di Segni, los Nos. 7 y 8 transcriptos de C. Pereyra, El\nmito de Monroe y los restantes traducidos por quien ha preparado esta selección.\n\nROQUE FARAONE\nProfesor (interino) de Historia Americana I\nMontevideo, octubre de 1966.\n\n�(Despacho N? 323 de Richard Rush a John Quincy Adams, de 19 de agosto de 1823,\ndonde se da cuenta de su reciente entrevista con George Canning.)\n\nSeñor:\nCuando mi entrevista del sábado con el Sr, Canning estaba por terminar, le\npregunté de modo incidental si, no obstante las últimas noticias recibidas de España,\nera posible aún esperar que los españoles salieran con éxito de sus dificultades. Hice\nalusión a la defección de Baltastercs, en Andalucía, un acontecimiento que parece\namenazar más a la causa Constitucional. Su respuesta fue general, exponiendo nada\nmás que su opinión acerca de las crecientes dificultades y peligros ^ue, indudable\nmente, este acontecimiento acarrearía a la causa española.\nProsiguiendo el tema de los asuntos españoles, destaqué que en el caso de que\nFrancia lograra sus prepósitos eu España, queda por lo menos el consuelo de que\nGran Bretaña no le permitiría ir ,más lejos y poner sus manos sobre las colonias\nespañolas, haciéndolas caer también bajo su yugo. Acerca de esto yo tenía en mente\nlas ideas expresadas sobre este asunto en la nota del Sr. Canning al embajador bri\ntánico en París del 31 de marzo, durante las negociaciones que precedieron a la in\nvasión de España. Se recordará que el gobierno británico decía en. esta nota que el\ntiempo y el curso de los acontecimientos parecían haber decidido sustancialmente el\nproblema de la separación de las colonias de la madre patria, aunque su reconoci\nmiento formal como estados independientes por Gran Bretaña podía ser acelerado\no demorado por circunstancias externas, así como por condiciones internas de los\nmismos nuevos estados; y que su Majestad británica así*como proclamaba no tener\nninguna intención de apropiarse de la menor porción de las antiguas posesiones es\npañolas en América, también estaba satisfecha de que ningún intento sería hecho\npor Francia para poner a ninguna de ellas bajo su dominio, ya fuera por conquista\no por cesión de España.\nDe acuerdo^ con esto debemos entender, en términos suficientemente claros, que\nGran Bretaña no permanecería pasiva en caso de una tentativa semejante de Francia,\ny el Sr. Canning, al haberme referido a esta nota, me preguntó qué pensaba acerca\nde lo que diría mi gobierno sobre ir de la mano en esto, con el mismo propósito;\nagregando que no sería necesario ningún acuerdo de actuar en común los dos países,\nsino que el simple hecho de conocerse que sostenemos los mismos propósitos, produ\nciría, por su efecto moral, el derrumbe de las intenciones de Francia, suponiendo que\nella las tenga. Esta creencia se funda, dijo, en el amplio poder marítimo que Gran\nBretaña y los Estados Unidos comparten, y la consiguiente influencia que el cono\ncimiento de que sostienen una común opinión sobre un asunto que envuelve tan\namplios intereses marítimos, presentes y futuros, no podrá menos que ejercer en\nel resto del mundo.\nContesté que no estaba en' condiciones de decir de qué modo vería mi gobierno\ntal sugestión, pero que la comunicaría del mismo modo informal en que me había\nsido formulada.\n\n(de Writings of James Monroo, edil, by S. Murray\nHamilton, New York, 1902, t. VI, pág. 361 y sgts.)\n\n�2 (Nota \"privada y confidencial\" de George Canning a Richard Rush, de 20 de\nagosto de 1823 en la que formaliza el sondeo anterior.)\n\nMuy señor mío:\nAntes de dejar la ciudad deseo llevar ante usted en forma más precisa, aunque\nconfidencial y oficiosa, la cuestión sobre la cual discutimos brevemente la última\nvez que tuve el placer de verle. ¿No ha llegado el momento en que nuestros gobier\nnos podrían alcanzar un entendimiento mutuo con referencia a las colonias hispano\namericanas? Y si podemos llegar a un entendimiento, ¿no sería conveniente para nos\notros y beneficioso para todo el mundo, que sus principios estuvieran claramente\nestablecidos y llanamente manifestados? Entre nosotros no hay disimulo.\n1.Entendemos que no hay esperanza de recuperación de las colonias por\nparte de España.\n2.Entendemos que la cuestión de su reconocimiento, como estados indepen\ndientes, es sólo una cuestión de tiempo y de circunstancia.\n3.No estamos, sin embargo, inclinados en modo alguno a poner ningún im\npedimento en la vía de un arreglo entre ellas y la madre patria por medio de\nuna negociación amistosa.\n4.No aspiramos a poseer ninguna porción de ellas.\n5.No podríamos ver con indiferencia la transferencia de cualquier porción\nde ellas a cualquier otra potencia.\nSi estas opiniones y sentimientos son, como creo firmemente, comunes a vues\ntro gobierno y al nuestro, ¿por qué deberíamos vacilar en confiarlos mutuamente el\nuno al otro, y en declararlos a los ojos del mundo?\nSi hubiera alguna potencia europea que acaricia otros proyectos, que mira\na una empresa de fuerza para reducir las colonias al so juzgamiento, por cuenta y\nen nombre de España, o que medita la adquisición de cualquier parte de ellas para\nsí misma, por cesión o conquista, tal declaración de parte de vuestro gobierno y el\nnuestro sería la manera más efectiva y al mismo tiempo menos ofensiva de indicar\nnuestra común desaprobación a dichos proyectos. Ella pondría fin al mismo tiempo a\ntodos los recelos de España con respecto a las colonias que le quedan, y a la agita\nción que domina en esas colonias, agitación que sería un acto de humanidad aquietar,\nestando determinados (como lo estamos) a no sacar provecho fomentándola.\n¿Entiende Ud. que, bajo el poder que ha recibido recientemente, está Ud. au\ntorizado para entrar en negociaciones y a firma^ alguna convención sobre este\nasunto? ¿Entiende Ud. que si eso no estuviera dentro de su competencia, que podría\nintercambiar conmigo notas ministeriales sobre ello?\nNada sería más satisfactorio para mí que unirme a Ud. en una tarea de este\ntipo, y estoy convencido de que rara vez en la historia del mundo se ha presentado\nuna oportunidad donde un esfuerzo tan pequeño de parte de dos Gobiernos amigos\npuede producir un bien tan inequívoco, y evitar calamidades tan vastas.\nEstaré ausente de Londres tres semanas como máximo, pero nunca estaré tan\nalejado que no pueda recibir y contestar cualquier comunicación en un término de\ntres o cuatro días.\n(de The evolution of our Laiin-American policy. A documenfary record,\nde J. W. Gantenbein, N. Y., Columbia Univ. Press, 1950, págs. 310-311.)\n\n�3 (Respuesta de Richard Rush a George Canning, de 23 de agosto de 1823.)\n\nMuy señor mío:\nSu nota confidencial y oficiosa del 20 del corriente me llegó ayer, y ha mere\ncido toda la reflexión debida al interés de su tema y al espíritu amistoso de con\nfianza sobre el cual se funda.\nEl Gobierno de los Estados Unidos, habiendo reconocido, en la manera más\nformal, la independencia de las provincias españolas de América, no desea nada más\nansiosamente que ver esa independencia mantenida con estabilidad y bajo auspicios\nque puedan prometer prosperidad y felicidad a los nuevos estados, así como benefi\ncios al resto del mundo. Como medio para llegar a estos grandes fines mi Gobierno\nna deseado siempre, y desea todavía, verlos recibidos dentro de la familia de na\nciones por las potencias de Europa, y especialmente, puedo agregar yo, por Gran\nBretaña.\nMi gobierno cree también sinceramente que ha llegado la época en la que los\nintereses de humanidad y justicia, así como los demás intereses, se verían esencial\nmente ayudados por el reconocimiento general de estos estados.\nHaciendo estas observaciones, creo que puedo decir confiadamente que los\nsentimientos expuestos en vuestra nota son en todo acordes con los que animan a\nmi gobierno: Él entiende que la recuperación de las colonias por parte de España es\nimposible. No pondría impedimento alguno en el camino de un arreglo entre ellas\ny la madre patria, por medio de una negociación amistosa, suponiendo que un arre\nglo de esta naturaleza fuera posible. Nc aspira a poseer ninguna porción de esas co\nmunidades, para o por cuenta de los Estados Unidos. Miraría como altamente in\njusto y causante de desastrosas consecuencias cualquier intento de parte de alguna\npotencia europea de tomar posesión de ellas por conquista, por cesión o bajo cual\nquier pretexto que sea.\nPero de qué manera puede mi gobierno creer conveniente manifestar estos\nprincipios y sentimientos, o expresar su desaprobación a proyectos tales como el\núltimo enunciado, son puntos que no están previstos por ninguna de mis instruccio\nnes, o por el poder que he recibido recientemente; e implica, debo agregar, consi\nderaciones demasiado delicadas para que yo pueda actuar sobre ellas de antemano.\nSerá para mí un placer particular ser el órgano que lleve rápidamente las opi\nniones y puntos de vista de que Ud. me hace depositario a la atención del Presidente,\ny estoy completamente seguro de que él apreciará plenamente su interés intrínseco,\ny no menos los sentimientos francos y amistosos hacia los Estados Unidos con los\ncuales han sido pensados y comunicados a mí por parte de Ud. No creo tampoco\nexcederme al anticipar que la satisfacción particular del Presidente derivará tam\nbién de la indicación que Ud. no ha dudado en proporcionarme, referente a la justa\ny liberal determinación del gobierno de Su Majestad con relación a las colonias\nque aún quedan en poder de España. Retribuyendo plenamente la cordialidad perso\nnal que vuestra nota también trasunta, y rogándole aceptar la manifestación de mi\ngran respeto, tengo, [etc.].\n(de The evolution of our Laiin-American Policy. A Documealary record,\nde J. W. Gantenbein, N. Y., Columbia Univ. Press, 1950, págs. 311-12.)\n\n�4 (Respuesta de Thomas Jefferson a James Monroe de 24 de octubre de 1823.)\n\nMonticello, 24 de octubre de 1823\"\nSeñor mío:\nLa cuestión planteada por las cartas que me ha enviado V.S., es la más im\nportante que se haya ofrecido a mi consideración después de la relacionada con la\nIndependencia. Ésta nos hizo nación; aquélla nos da la brújula y nos señala la ruta\nque debemos seguir por el océano de tiempo que se abre a nuestra vista. Y no podría\nmos embarcarnos para este viaje en condiciones más propicias. Nuestra máxima\nfundamental, y la primera de todas, debiera ser no complicarnos en las discordias\nde Europa; la segunda, no permitir que Europa se mezcle en asuntos cisamericanos.\nAmérica, tanto la del Norte como la del Sur, posee un conjunto de intereses distin\ntos de los europeos y enteramente peculiares. Debería, por consiguiente, adoptar un\nsistema separado, propio, diferente del de Europa. Mientras ésta trabaja para ser\nasiento del despotismo, nuestros esfuerzos, indudablemente, debieran tender a hacer\nde nuestro hemisferio el domicilio de la libertad.\nUna nación, más que ninguna otra, podría perturbarnos en esta empresa; pero\nhoy nos ofrece dirigirnos, ayudarnos y acompañarnos en ella. Accediendo a su pro\npuesta, la desprendemos del bando enemigo, traemos su peso al platillo del gobierno\nlibre, y de una sola vez emancipamos un continente que de otro modo permanecería\nlargo tiempo presa de dudas y dificultades. La Gran Bretaña es, entre todas las\nnaciones de la tierra, la que más puede dañarnos, y con ella de nuestra parte no\nnos infundirá temor el mundo entero. Por lo mismo, debemos cultivar asiduamente\nuna amistad cordial con ella, y nada podría conducirnos de un modo más inmediato\na estrechar nuestros vínculos de afecto que ver otra vez a la una luchando por la\nmisma causa al lado de la otra. Y esto no quiere decir que yo comprara ni su amistad\nal precio de tomar parte en sus guerras.\nPero aquélla a que la presente propuesta nos conduciría, dado que tal fuera\nla consecuencia, no sería una guerra suya, sino nuestra. Su objeto es introducir y\nestablecer el sistema americano, que consiste en apartar de nuestra tierra a todas\nlas potencias extranjeras, y en no permitir que las de Europa se mezclen en los ne\ngocios de nuestras naciones. La guerra tendría por objeto mantener nuestros prin\ncipios y no el de abandonarlos. Si para facilitar esto es dable hacer una división en\nel conjunto de las potencias europeas, y poner de nuestro lado la fracción más fuerte,\nseguramente deberíamos hacerlo. Yo estcy resueltamente de parte del Sr. Canning\nal opinar que con ello impediremos la guerra en vez de provocarla. Con la Gran\nBretaña retirada del platillo de la balanza en que se hallan las otras potencias, y\npuesta en el de nuestros dos continentes, toda la Europa, combinada, no emprende\nría esa guerra, porque, ¿cómo atacaría a sus dos enemigos sin flotas superiores? No\ndebe desdeñarse tampoco la ocasión de expresar nuestra protesta contra las atroces\nviolaciones del derecho internacional por la intervención de una en los asuntos do\nmésticos de otra, violaciones iniciadas tan criminalmente por Bonaparte y conti\nnuadas hoy por la igualmente criminal alianza que se llama Santa a sí misma.\nPero tenemos que preguntarnos primeramente si deseamos adquirir, para nues\ntra Confederación, alguna o algunas de las provincias españolas. Confieso ingenua\nmente que siempre he considerado a Cuba como la adición más interesante que pu\ndiera hacerse a nuestro sistema de Estados. El dominio que esta isla, junto con la\npunta de la Florida, nos daría sobre el Golfo de México y los países e istmos que lo\nlimitan, lo mismo que sobre todas las aguas que en él desembocan, llenaría la medida\nde nuestro bienestar. Sin embargo, convencido como estoy de que esto nunca podría\nobtenerse, ni aún con el consentimiento de Cuba, sino a costa de una guerra, y\nconvencido cerno lo estoy también, de que la independencia de la isla, que es nues\ntro interés en segundo lugar, y especialmentee su independencia de la Gran Bretaña,\nes imposible sin guerra, no tengo la menor vacilación en abandonar el primer deseo\na futuras contingencias y aceptar la independencia de Cuba con paz y la amistad de\n\n�tiendo que no pretendemos la adquisición de ninguna de estas posesiones, y que\nno nos interpondremos en el camino de cualquier arreglo amistoso que hicieran con\nla madre patria; pero que nos opondremos con todos nuestros recursos a la in\ntervención de una potencia extraña, ya como auxiliar, ya como estipendiaría, o bajo\ncualquiera forma o pretexto, y especialmente a la trasmisión de esas posesiones a\notras potencias, por conquista, cesión o adauisición de cualquier género. Consideraría,\npues recomendable que el Ejecutivo estimulara al gobierno británico para que per\nsevere en las disposiciones que traducen estas cartas, asegurando que le prestará\nsu concurso dentro de las facultades que tiene, y que como esto puede llevar a una\nguerra, cuya declaración incumbe al Congreso, el caso se presentará a éste para que\nlo considere en su próxima reunión y bajo el aspecto razonable que el mismo go\nbierno le atribuye.\n(de El mito de Monroe. de C. Pereyra, Madrid, 1931, pág. 231.)\n\n�S (Fragmento del despacho de John Quincy Adaxns al ministro norteamericano ante\nel gobierno de España, de 22 de abril de 1823.)\n\nSon tales, verdaderamente, les intereses de esa Isla [Cuba] y de este País, tales\nlos vínculos geográficos, comerciales, morales y políticos formados por la naturaleza,\ndesarrollándose en el curso del tiempo y ya alcanzando la madurez, que mirando ha\ncia el futuro, en el probable curso de los acontecimientos del corto período de un\nmedio siglo, es casi imposible resistirse a la convicción de que la anexión de Cuba\na nuestra República federal será indispensable para la continuidad y la integridad\nde la propia Unión. Es obvio, sin embargo, que no estamos aún preparados para este\nacontecimiento. Numerosas y formidables objeciones se presentan a primera vista\nante la extensión de nuestros dominios territoriales más allá del mar. Deben ven\ncerse muchos obstáculos internos y externos a los sistemas políticos vigentes antes\nde que ese resultado pueda ser alcanzado y mantenido. Pero existen leyes de gravi\ntación tanto en política como en física; y si una manzana arrancada del árbol por\nla tormenta no puede sino caer a la tierra, Cuba separada violentamente de su in\ncluso antinatural unión con España, e incapaz de propio sostenimiento, sólo puede\ngravitar hacia la Unión norteamericana, la cual, por las mismas leyes de la naturaleza\nno puede arrancarla de su rama.\n\n(de Wrilings of James Monroe. editado por S.\nMurray Hamilton, N.Y., 1902, t. VI, pág. 353.)\n\n6 (Fragmento de una carta de James Monroe a Thomas Jefferson, de 2 de junio de 1823.)\n\nEllos [los dirigentes cubanos] piensan que no pueden mantener la independencía por sí mismos, aún en el caso de que los países extranjeros no los molestaran,\npues, separados de España, temen que la superioridad de la población negra hiciera\nque ésta asumiera el gobierno. Les aconsejamos inclinarse por el momento por Es\npaña, y en realidad durante todo el tiempo que pudieran; resistir por la fuerza toda\ntentativa de Inglaterra de tomar posesión de la Isla y les advertimos, en caso de\nque se hiciera una tentativa semejante y que ellos hicieran conocer su preferencia\npor nosotros, que el asunto seria llevado ante el Congreso, quien decidiría, con la\nvisión completa de la situación del momento, la posición que debería tomar los Es\ntados Unidos y que hay motivos suficientes para pensar que sería favorable a sus\ndeseos. Este consejo les fue dado a través de distintos órganos en los que ellos con\nfían. Siempre he estado de acuerdo con usted en que no debe asignársele demasiada\nimportancia a esa Isla y que debemos, de ser posible, incorporarla a la Unión apro\nvechando el momento más oportuno para hacerlo y con la esperanza- de que llegue\nde tal modo que pueda hacerse sin ruptura con España o cualquiera otra potencia.\nConsidero Cabo Florida y Cuba como formando la boca del Misisipi;\n(de Writings of James Monroe editado por S. Murray Hamilton,\nN.Y., 1902, t. VI, pág. 312-3).\n\n�7 (Fragmento de * Memoirs\" de J. Q. Adams.)\nWASHINGTON^ 7 de noviembre. — Reunión del gabinete en la casa del presi\ndente, desde la una y media hasta las cuatro. Asistieron Mr. Calhoum, secretario de\nGuerra y Mr. Southard, secretario de Marina. La materia tratada fue la de las\nproposiciones c^nfidenciales hechas por el secretario de Estado británico, George\nCanning, a R. Rush, y la correspondencia que ha habido entre ellos acerca de los\nproyectos de la Santa Alianza en la América del Sur. Se habló mucho, sin llegar a\nuna resoluc^ón concreta. El objeto de Canning parece haber sidoi obtener algún\ncompromiso público del gobierno de los Estados Unidos, ostensiblemente contra la\nviolenta intervención de la Santa Alianza en los negocios de España con la América\ndel Sur; pero en la realidad, o más bien el punto concreto de las miras de Inglaterra,\nva contra la adquisición que pudieran hacer los Estados Unidos de alguna parte\nde las posesiones hispanoamericanas.\nMr. Calhoum se inclinó al otorgamiento de poderes discrecionales para que\nMr. Rush tome parte en una declaración contra los Santos Aliados, aún con el com\npromiso de no adueñarnos de Cuba o de la provincia de Tejas, porque siendo el po\nder de la Gran Bretaña mayor que el nuestro para apropiarse de esos territor^os,\ntendríamos la ventaja de que ella se obligase por la misma declaración que nos\notros hiciésemos.,..^•\"\nYo pensé que co había paralelismo. Nosotros no tenemos la intención de apo\nderarnos de Tejas o de Cuba. Pero los habitantes de cualquiera de las dos, pueden\nejercitar sus derechos primordiales y solicitar la unión con nosotros. Es seguro que\nno harán esto con respecto a la Gran Bretaña. Por lo tanto, si nos unimos a ella\nen su propuesta declaración, le damos una garantía sólida, y acaso inconveniente,\ncontra nosotros mismos, sin obtener nada en cambio. Dejando por ahora toda consi\nderación acerca de la conveniencia que tenga la anexión de Tejas o la de Cuba a\nnuestra Unión, quedaríamos libres para obrar según las emergencias que se presenta\nsen, en vez de atarnos a un principio que fuera más tarde un obstáculo para nosotros.\nMr. Southard se inclinó mucho a la misma opinión.\nEl presidente se mostró contrario a cualquier línea de conducta que pareciese\nde subordinación respecto de la Gran Bretaña, y sugirió la idea de enviar un enviado\nespecial para que proteste contra la intervención de la Santa Alianza.\nYo observé que deberíamos considerar separadamente si en el supuesto de\nuna invitación asistiríamos a un congreso de los aliados para este asunto.\nMr. Calhoum era de opinión de que en ningún caso asistiéramos.\nEl presidente, refiriéndose a las instrucciones dadas antes del Congreso de\nAquisgrán, declarando que en el supuesto de una invitación asistiríamos a una reu\nnión en la que se trataran cuestiones que no fuesen las de la independencia plena,\ndijo que esa misma limitación podría adoptarse ahora.\nYo observé que entonces no habíamos reconocido la independencia. Hubiéra\nmos querido reconocerla en concierto con los aliados europeos, y, por lo tanto, hu\nbiéramos acudido gustosos a una reunión convocada con tal objeto. Pero hoy no\nexiste ese mot:vc. Hemos reconocido a los Estados. Tenemos la seguridad de que los\naliados no se reunirían con tal objeto. No habría, pues, razón ni conveniencia para\nla misma limitación. Nuestra negativa para asistir sería menos explícita, y sin reservas.\nEl presidente asintió con presteza.\nObservé que las comunicaciones recibidas últimamente del ministro ruso, ba\nrón Tuyll, daban, según mi manera de ver, una oportunidad muy adecuada y con\nveniente para que fijemos nuestra posición contra la Santa Alianza, y a la vez para\ndeclinar la insinuación de la Gran Bretaña. Sería más franco y más digno a la vez\nconfesar nuestros prncipios explícitamente a Rusia y a Francia, que presentarnos\ncomo una lancha remolcada por el navio británico.\nTodos aprobaron esta idea, y se leyó-mi proyecto de respuesta a la nota del\nbarón Tuyll, que anuncia la determinación adoptada por el emperador de no recibir\nministro alguno sudamericano.\n•-9\n\n�13 de noviembre. — Durante la mañana me ocupé en hacer un proyecto de\nminutas para el Mensaje del presidente sobre las materias relativas al Departamento\nde Estado. Llevé a la casa del presidente mi proyecto de minutas y las copias de las\ninstrucciones enviadas a Richard Rush en el transcurso del último verano. Di lectura\na los papeles y los dejé en poder del presidente. Le encontré lleno de incertidumbre\nacerca de la respuesta que se daría a las proposiciones de Canning, y alarmado, más\nde lo que yo hubiera concebido como posible, por el miedo de que la Santa Alianza\nrestituya inmediatamente toda la América del Sur a España. Calhoum estimula el\npánico, y la noticia de la rendición de Cádiz a los franceses ha afectado de tal modo\nal presidente, que parecía desesperar enteramente de la causa de Sudamérica. En\nalgunos días se recuperará; pero nunca he visto en él más indecisión. Discutimos las\nproposiciones de Canning, y le dije que si resolvía aceptar o declinar esas proposicio\nnes yo redactaría un proyecto de respuesta adaptable a cada una de estas dec sienes,\npara su consideración. Me dijo que mañana hablaría más acerca de esto.\n15 de noviembre. — Recibí una esquela de Mr. D. Brent, en la que decía que el\npresidente solicitaba mi presencia en el despacho a mediodía. Acudí y le encontré\nallí. Me pidió la correspondencia relativa a nuestro trato con las colonias británicas\nde América, para la referencia que piensa hacer de esta materia en su mensaje, lo\nque creo que debe ser en términos generales. Me mostró también dos cartas que ha\nbía recibido: una de Mr. Jefferson, fechada el 23 de octubre, y otra de Mr. Madison\nque es JL^'_^f^_del mismo mes. Los dos opinan sobre las proposiciones de Mr. Canning.\nEl presidente les había enviado las dos notas de Richard Rush, fechadas el 23^ de\nagosto, y les incluyó la correspondencia cambiada entre Rush y Canning, para que\nle diesen su opinión sobre las proposiciones. Mr. Jefferson las juzga como lo más\nimportante que ha acontecido desde nuestra^ Revolución. Está porque se acceda a las\nproposiciones, cen la mira de comprometer a la Gran Bretaña contra los Santos\nAliados, aún cuando piensa que la isla de Cuba sería una adquisición valiosa e im\nportante para nuestra Unión. Las opiniones de Mr. Madison tienen un acento menos\ndecisivo, y estima, como ye, que este movimiento de la Gran Bretaña se debe más a\nsus intereses que a un principio de libertad para todos.\nA la una fui al consejo reunido en la casa del presidente. Leyó un billete de\nMr. Crawford en el que dice que no se siente bien para asistir, pero que espera\nsalir el lunes. Estaban allí Mr. Calhoum y Mr. Southard; Mr. Wirt, ausente en Baltimore. Volvió a tocarse el punto de las proposiciones de Mr. Canning, y no tardé\nen conocer las causas del desaliento que siente el presidente con relación a los asun\ntos sudamericanos. Calhoum ha perdido completamente el seso por la entrega de\nCádiz, y dice que los Santos Aliados, con diez mil hombres, restaurarán la domina\nción española en todo Méjico y en toda la América del Sur.\nNo niego que pueden producir una impresión temporal de tres, cuatro o cinco\nahos, pero creo menos factible la restauración del dominio español sobre el conti\nnente americano por obra de les Santos Aliados que la desaparición del Chimborazo bajo las aguas del Océano. Añadí que si efectivamente los sudamericanos se ha\nllaran en condiciones de ser sometidos con tanta facilidad, ésta sería una razón po\nderosa para que nos cuidáramos de vernos envueltos en la misma suerte. Yo estimo\nesto como una de las tantas extravagancias de Calhoum. Piensa que debemos com\nprometernos en una guerra para impedir lo que, si su opinión es fundada, tenemos\nla más completa impotencia para prevenir. Quiere que pongamos nuestras vidas y\nfortunas a bordo de una embarcación que, según su propia declaración, ha sido\nabandonada hasta por las ratas. Calhoum insiste en su idea de que se den poderes\ndiscrecionales a nuestro ministro para que acepte la invitación de Canning sólo en\ncaso necesario y no de otro modo. Después de porfiada discusión, yo dije que toda\nla cuestión de la respuesta a las proposiciones de Canning debería resolverse por la\nprueba del derecho o de la sinrazón. Considerando a los sudamericanos como nacio\nnes independientes, sólo ellos, y no otra nación, tienen derecho de disponer de su\ncondición. Nosotros no tenemos derecho para disponer de ellos, ya sea que obremos\naisladamente, ya unidos a otras naciones. Ni esas otras naciones tienen derecho para\n10\n\n�•opi}jed jbuioí ap sa^uB o^anse \\b opoj OAanu ap ajapisuoa a^uapisajd \\3 anb ap oasap\nla asaidxa pB^jaqyx buisiui bx uo^ -umomBO jh aod opeqoJdB anj< o^sa opoj,\n•oj^siuiui un ap ojAua \\b BJBd soiJBsaaau sopuoj sox asB^oA\nanb axo-puBDipur 'osajguoa \\e uoiaBpuauíoaaj Bun A 'a^uaipuadapui uqiOBU ouiod sog\n-aijg sox ap o^uaiunaouoaaj oyiduiB un eiua^uoa uaiquiBj, 'BiauBjg ap Xaj X9P uois\n-ajuoo e^jaiqe ungas 'opBSBq Bjqsq as Bjsa anb ua soidiauíjd sox ap A Biauejg jod\nBUBds^ ap upisBAUT Btuijx^ BX ap eoiaae upiaBqojdaj a^u^zund s^ui bx ap souiuija^\nua opuBxqsq 'lEgn^Jo^ A BUBdsg ap soxuaiunaa;uoae sox B BJPnIV 'sauoiOBTJBA se^aata\nuoa oaad 'sa^uB SBtp soaod op^p BjqBq ai oA anb jopBjjoq xa uoa opaanoB ap a^uaui\n-IBdiouiad oxopuatDBq 'sojatuBj^xa so^unsB sox 9P ^exqBq b sandsap Bipaaoj^ \"Bqaaax\n-sa sbíu uoiun bi A Bigjaua bsojo^ta sbui ns UBiJBpuBuiap o^uojd axuauíaxqBqojd anb\n'sojgixad saxqBpiuuoj A sa^uauíuiui ub^ JOd opBZBuatue ^xsa s^Bd a^sa anb eqesa^dxg\n•pnxainbut 3abj3 ap A pBptuuiaxos Bpunjojd ap ouox un U9 ^pBpBpaj Bq^xsa uotoonp\n-oa^ui ns *9iCax sox sou ''at^sue^^ ns BJtBd op^jBdajd BiqBq anb sajopsaioq sox\n-o^ 'sandsap ^ *Bapi B^sa oqoadB a^uapisaad xa sa^uaux^üoa so^sa ap BjaxnbxBno\nBun pBxunxoA ns b Bzjanj bx aod jBgn^Cqns ap o ouEauauíB oíaajsiiuaq x9 ^a soidputjd\nsns ap uoisnjip ap Bsaaduia Bpo^ ap uaiquiB^ uBjpu.a^sqs as ssadojna SBiouaxod sbx\nanb ap Bzusaadsa A uptoBxaadxa Bj^sanu JBJBxaap 'Bdojna 9P soaxxjxo^ so^unsB sox U9\nuotauaAja^ui spo^ A szaanj bx Jod soxJBgBdojd ap upiaua^m Bpo^ opuBgau :ouaatq\n-og oj^sanu Bpunj as anb ua soxxanP^ jbuijtjb A 'sauoioBoxunuioo s^sa ua sopesajdxa\nsoidiouiíd sox 9P oxu^tu^í^u^stP oj^anu ajqos 'nxiJídsa ns ua BpBuiuuaxap A auurj\noaad 'ouo^ x9 U9 ^TaoxBTXxouoa A BpBjapoui 'upiaBjBxoap Bun jaa^q ap x9 sa oSua; anb\no^ispdojd xa \"soubui siui ua osnd a;uaiua^uaxaaj anb 'saxouBdsa so^unsB sox 9Jqos b^ou\nBun ap o^OBj^xa x9 u^ SEp^^sajiuBUi sauoiatsodsip A soxuaiun^uas sox b A a^uauíaiuaia\n-ai x? Jod s^qaaq sax^q^aA sauotoBoiunuioa sbx b BjaiJajaj as \"pEpiun^JOdo Baauíijd\nbx ua a^uaurxBqjaA BijBsajdxa ax BiouBXsns B^na A 'xx^nx uoiBq \\^ ajuauíxBiDuapijuoa\nBpBgaj^ua as anb umpueiouiajuj un jBjBdajd ap oasap iui ouisiuiisb auopuaj/^^\n• • -uaiquiB^ uinoqx^o A 'sauoiaaf\n-qo sbsojo3ta asndo o^a y 'PBPT^^nB 9P upioBan^saj un Bis^q o sojoabj saxBioadsa\nEjjiqToaj BUBdsg xBn9 X9 a^UBipaui oxgajjB un souiBtjB^aCqo ou anb ji^iiupE BjoajBd\nanb 'uotDEOTjrpoui Bun oxsandojd BjqBq a^uapisajd xa \"BpiaaJOABj s^ui uoioeu bx ap\nXaAtu xB souBDijauíBpns sox J0(^ sopBXBJ^ Jas SDUiBiiTpad 'axqBSiuiB upiDETOogau bx ap\nbja bx -rod SBiuoxoa SBngj^uB sns A BUBdsg aj^ua asaiaiq as anb oxSaJ^B un BJBd ou\n-n3xB o^uaurtpaduii souiBppuod ou opuBna un^ anb saa opBSaadxa og \"BqBXisaaau ^s\nou iui BJBd anb 'asujj Bun ap Bajaos uoisnasip b3jbx Bun souitAnx \"equ^uasaid oA anb\nBuuojaJ ap SBUiJojaj sbx ^ a^uapisajd \\^ jod SB^andojd sbuijo jaj sbx uo 'guiutieo\nap sauoxaisodojd sbx ap B^andsaj ua qsn^ 'H B B^U ap axoa^ojd xa ?A.axg \"oauía sbx,\nB;ssq B^unt bx oanQ 'Bun bx b BjBnpa^a as \"axauíqBg x9P sojquiarui sox ap uptunaj\naun b bxstsb anb BJBd a^uaptsajd xap Bxanbsa Bun tqioaa — \"eiquiaiAou ap \\z\n•BiauB^Joduii ap Bpipaui jatnbxBna oujaxqog ns uoa asB^xnsuoo sbj^o sbx s^po^ ua\na:-b opuaiJinbaj A 'uBiJBaijTaadsa as anb SBiauaguixuoa ua JBjqo BjBd bpbxbuos uoidbz\nuoo 'oxtoixdxa jap^jBO jaua; uaqap sauoiaonj^sui sbx 9n^ a^uapisajd xB aflP\nB otJBJXuoo axuauíBJaxua ^os O^ \"qsny; ap A saxgui ouaaxqog x^P otaTnF B opua\n'a^uauíuiui oj^jxad ap osua un ua oaiuBxijq oujaxqog x9 uoa a^uauíB^unC ajqo\nanb BJBd qsnH B saxBuoiaajasxp sape^xnaej' ajqos uinoqxBO ap Bapi bx opE^dop^ BtqEH\nx9 sunaj as bucubui anb oaiput a 'uotan;i^sns bx asBpBpaj anb ua outa\n-o^sondojd BtqBq X? anb ojBjjBd xap uqtanxixsns ouioa JBaipui Bqeasap anb ox ap\nbx ip ax A 'oxaa^ojd iui ap sotquiBa sox 9P soungxB b sauoiaafqo srui asndxg\n•oqaBdsap iui b outa sandsaa 'oxxBqsa B opuBasBd 'Bjanj BqB^sa A 'bsbo ns b ing 'sbjio\nasBjapt'suoa axuapisajd x9 9n^ astnb ojad íuoxaafqo uauai^ ou sauotaBj\n9P ssungxv 'souBaijauíBpns so^unsB sox 9P Ba^a3B 3uiuubo ap sauotaisodoíd\nsbx ajqos qsn^ pjBqai^ BJBd sauoiaaru^ur ap opajCojd iui b soiquiBa sapusjg ajaigns\nuainb 'a^uaptsajd xap Bxanbsa Bun oqaBdsap tui ua iiqyaaH — 'aiquieíAou ap oz\n\"oqaip ox uoo opjanaB ap B^ou bx\noqap o^ x 'Bzusijuoa A BzanbusJj uoa gurnue^i *jh ap SB^ungajd sbx b Jiapuodsaj\nbx ?JBp sou oidiau-TJd a^sg oxuaTuiixuasuoa ns tns souBaijauíBpns sox ap Jauodsrp\n\n�ouioo isb 'oujaiqog a^sa ap soidiouyjd soi ap uoioisodxa eun asanj osad ap anb\n-uibj Bjpuajua as 'qsn^j xjf^ b guiuuB^ \"jim jod ssqoaq sauoioisodojd sbx b BOOAjnbaui\nBjsandsaj Bun zaA bx b A 'osru ouiaiqog x9P optqioaJ aq ajuauíBuii^iP anb sbjou sbx\nsbpoj b 'BaopBixpuoa 'ogjBquia uis ^A 'Bsoijq 'auuij Bjsandsaa Bun asanj anb ap bjtui\nbx SBuiaps Biuaj as •Biouagjauía Bjsa BJBd opBpuauíooaj 3q Biouajsisui bjubj uoa anb\nBiuajsis x3 uoa pBpiuuojuoo Bjaxduioo ua Bxx^q as anb A ajuapisajd X3 J3-b\naui anb aCasuay^ pP ojBjj^d xb ajuauíBjoBxa asaipuodsajjoo anb bj^ubui ap op^j\nBqejsa uinpuejouiajq xa 'BqEUiijsa ox isb is JBxnoijJBd \\^ ajqos x3 uoo JBSjaAuoa\nap oasap iui asssaadxa ax A Bidoo aun assSajxua ax tunpuBiouia^ IB Bjnpax asaxp\n'Bpuajajuoa Bun b asB^iAUi ax oA anb íxbiotjo ou ^ xqjaA b^ou ap buijoj ua 'uAnj^\nap upjBq xB I^^ ^oc^ opBgajxua asanj 'asBDtput ajuapisaad x3 3n^ sauopBDijxpoxu sbx\nuoo 'BqBAaxx anb xa ouioo uinpuBiouia^ un anb Bja ojisodojd x^\nax ou op^jsa ns ojad 'ajuaiosaxEAUoo angis piojmbjo -jh ^IM '^W\n'ajauíqBS xap sojquiatuí sox b puiBn ajuapisaad x3 ^ 'pjBqjnos \"^H BqBSan sojuaui\n-oxu sosa ua -oipidsap as ajuauíBjBtpauiui oiad 'x^ uoa BqBjsa '3{joj^ BAan^ ap 'jnoM\nXBJauaS la 'ajuapisaad ib opa opoj aAaxq 'opiSpip Bq aui anb sb^ou sb^ ouioo isb\nopiuaA soiuaq oA A ^a anb ox o^ioj ap opBJBdaad BiqBq anb uoioBxa^ bx uoo ajuaui\n-BjunC 'uinpuBiouia^ ajsa atuoj, *osnj ojjstuiui 'xx^11!! ap uojBq xap jqpa^ ajuauíajuaio\n-ai anb sbjou sbx a-iqos sauoioBAjasqo ap opa^oad un aoiH — 'eiquiaiAou ap S^\n•opBqBS X3 A\nsaujaiA x3 ^juasajd anb sauoiOBoipuj sbx ap njijídsa xap ojjuap a^uauíBpx^11103 SP\n-BjOBpaj opis UBq anb A ojBdaj axasaauodo. apand ou anb ajjuoaua '^ns X3P Boxjauív\nb A xe^njjo^ b 'BUBdsa b 'sogaijg sox B soAijBiaj sojBJjBd sns oA^\\ aui a^uapisajd x3\n'uixbxxeo -j]A[ opipadsap oqnq as anb ap sandsaa \"oAanu ap opBjuasajdaj 'bououib\n-pns b uopBxaJ uoo ^b^o 'jj/\\[ ap xad^d x3 sa •Bgaijg pB^jaqrx bx ap uoaduiBO ubj x3\nBjas x? ^ 'oujaiqog xa ajqos ouis 'xa ajqos uBjBsad ou ojgxxad x3 -^ bSjbo bx 'Bjanj isb\nopuBno unB A 'BjBaadsoad cu bai^eiotui ns \"uoTOB^ndaj ns JBAaxa BJBd Bgaijg BsnBO bx\nb BuxoojjBd 'SBiauanaasuoo sbx 9P PBpxxjqBSuodsaj bx 3ua:j ou oiuoo A 'pBpiaBxndod\nbx 3P aJiB x3 na soxxxjsbo opuBjuBAax angts ut^bxpo 'ih \"pBpipunjoJd Bood b oaqno\n-sap sox ^ UBxd ouBjpca ajsa ap soatjoui sox oosnq 'BjBq as ojsa ap bpbu anb uaiq aj\n-uauíBjoajiad aqBS ouioo A 'oioau un tu B^SBisnjua un sa ou ouioo A 'sogaiag sox B W\n-sajdiua un jbjixiobj A BjpBnosa Bun JBiAua ap ojisodojd ns ua Bipisiaa \"utjbxxbo ujai\nap BiuBduioo ua ^jjuooua ax A 'ajuapisaid x3P bsbo bx b ina — \"aiquiatAou ep YZ\n•BqBUBduiooB sax upzBjuis bx anb 'axqísod Bjanj ojsa apuop BjSBq 'osBd Bp^o b tsb soxjbj\n-ngasB BJBd 'sbuijb sbx ^buioj ap sajus ouiajjxa ^jtuiix x3 Bjs^q souiBTJBJijaj sou uaiq\nsbj\\x \"BXJBooAojd ou ojad 'BXJBjdaoB Bijas BOT^jxod BJjsanu 'Bn3-i3nb Bun soujsosnq b\nbpbu uua^ap asaiAnjsa bzubtxv bXbs bx anbjod 'asjBJgox Bjaipnd ou ojsa ts \"opunuí\nXa opoj uoa pbjstuib A zBd ua 'ajanj uatnb Bas 'josaons X3P soubui b as^d uotobjj\n-siuiuipv bx anb ua ouioo isb 'SBAisaons sasBj sns opBzijapBjBo UBq anb sogSBJ sox B\nBpuodsajjoo utj ns anb ua ouaduia jo^Cbui x3 oguaj A '^Oixqndaa B;sa ap ojoí ap pBpa\nbx ouioo BjaoajBdB ajuauíBAijoadscjjaJ anb oaj^ 'soub ap ojauínu ojjaio ap Bpiuijap\nuoioBjnp uoa uqtobjistutuipb ap Biuajsis un ouioo o^unCuoo ns ua asjBjapysuoo apan^\n•jaoauaj BjBd b^C Bjsa BxxanbB 'xBn^oB opoijad* ns JBUiuuaj xb Boqqnd BpiA bx ap ^sjbj\n-ijaj opipxoap Eq ajuapisajd x3 TS 'ajauíqBg ap uoiunaj Bun ua jBuoiouaui Xíobj Bja\nou anb osad ap sauoioBjapisuoo BiqBq ojsa BjBd anb aCiQ -soxxa bjjuoo uoisajgB otuoo\noxJBjaJdjajuí a ojxajajd ouioo jbuioj sopBtxv sojubs sox u^pand atesuapq ns ua anb ox\nopoj 3p Bgua^sqB as anb BjBd axopuBxsui 'OAanu ap axquq ax A •souBoiJauíBpns sojunsB\nsox aP Bajaos qsna 'H B bjou bjjo. BjBd JopBJjoq \\a ajuapisajd xb ?f3a \"BpBgaxx iui\nb oipídsap as ojad 'ajuapisajd x3 noo Bq^jsa uijbxxbo \"jh — 'aiquiaiAou ap ^^\n•ajuapuajdjcs ouioo OAanu ubj Bja ojsa Boijjxod Bjjsanu\nug •Euedsg A Bioaj^) ouioo 'soadojna a^uauíBAisnxoxa sooi^ixod so^aTqo jod A Bdoj\n-na Bpoj bj^uoo sbuijb sbx B ojuaiuiBuiBxx un Bjjas afBSua^AX ajsa \"ajuaiuxEnjoB soiu^zog\nanb bx ouioo pBpinnbuBj; ap A buixeo Bpunjojd ubj ap opoijad un uoiobu Bjsa ap bijox\n-siq bx ua opiqBq BiqBq Boun^ -oiCbj un ouioo bij^bo •p^X3Tnbui apuBJg Bun asBsnBO A\nBsajdjos Jod uoiobu bx b asBiuoj uoToonpojjuí bx 3p ouoj x3 9n^> 9P Jouiaj x9 ?XS9JTubj\\[\n\n�un breve desarrollo del sistema político que ha de sostenerse en lo venidero: esen\ncialmente republicano —con mantenimiento de la propia independencia y respeto de\nla ajena; esencialmente pacífico—, con deliberada abstención de toda participación en\nlas combinaciones de la política europea; cultivador de la paz y la amistad con las\nmonarquías más absolutas; apreciador en alto grado y deseoso con anhelo de con\nservar la del emperador Alejandro, pero declarando que después de haber recono\ncido la independencia de los Estados Sudamericanos, no podríamos ser indiferentes\na cualquier tentativa de intervención armada hecha por las potencias europeas, ya\npara restaurar la dominación de España en los continentes americanos, ya para in\ntroducir principios monárquicos en estos países, ya para transferir una porción cual\nquiera de las antiguas o actuales posesiones americanas de España a otra potencia\neuropea. Este Memorándum fue leído, y a continuación se abrió una discusión super\nficial que duró hasta cerca de las cinco, hora en que el presidente suspendió la junta,\npara reanudarla mañana a las doce. Calhoum, con muchas manifestaciones de des\nconfianza y duda, hechas sólo para avivar la discusión, cuestionó si sería conveniente\nentregar ese Memorándum al ministro de Rusia. El Memorándum contenía un des\npliegue ostentoso de principies republicanos, y provocaba una cuestión, acaso prema\ntura, con la Santa Alianza. Tal vez sería ofensivo para el emperador de Rusia, y tal\nvez para el mismo gobierno británico, al que no parecería grato tanto republicanismo.\nLas objeciones de Calhoum no fueron apoyadas; pero Mr. Wirt presentó una cues\ntión más importante, que yo mismo había formulado en una de nuestras primeras\ndeliberaciones. Esta cuestión era si estaríamos apoyados al ocupar con tanta am\nplitud el terreno de la resistencia a la intervención armada de la Santa Alianza para\nrestablecer la dominación de España en la América del Sur. Ésta es, y siempre ha\nsido para mí, una cuestión que me arredra. No fue discutida. Pero Mr. Wirt habló\ndel peligro de adoptar una actitud amenazadora sin la intención de hacerla efectiva, y\nMr. Wirt preguntó si en el caso de una directa hostilidad de los Santos Aliados con\ntra la América del Sur, este país se opondría por medio de las armas. Mi Memorán\ndum y el párrafo nos llevarían hasta donde pueden llegar las facultades constitu\ncionales del ejecutivo en este punto, y si seguimos tal conducta, yo desearía que se\npropusiese y aprobase una resolución conjunta de las dos Cámaras del Congreso para\nel mismo objeto. Pero esto haría necesario comunicarles, por lo menos confidencial\nmente, el estado actual de cosas.\n26 de noviembre. — Asistí a la diferida reunión del gabinete en la casa del\npresidente, desde las doce y media: cuatro horas. A solicitud del presidente, leí una\nrelación de lo que hemos tratado el barón Tuyll y yo desde el día 16 del mes pasado,\ny después mi proyecto de observaciones sobre las notas que últimamente se han re\ncibido de él. El presidente leyó después el proyecto del correspondiente párrafo de su\nMensaje al 'Congreso, para saber si ese párrafo debe formar parte del referido Men\nsaje. Hice una recapitulación de todo lo que se ha dicho en las anteriores reuniones\ndel gabinete, y advertí que las cuestiones actuales tuvieron su origen en un pro\nyecto de introducción al Mensaje, proyecto que ^el presidente presentó sólo para que\nfuese considerado. Esa introducción es de solemnidad no acostumbrada e indica ex\ntraordinaria preocupación, y aún alarma, por el actual estado de cosas. Se relaciona\ncon dos párrafos, el uno que contiene fuertes y penetrantes censuras a Francia y los\nSantos Aliados por la intervención en España, y el otro la indicación del voto de una\npartida para enviar un ministro a los griegos, con lo que en suma se les reconoce su\nindependencia. Ahora se propone la sustitución de esto, con el fundamento de que\nsi se plantea una cuestión entre nosotros y la Santa Alianza, sea en un terreno exclu\nsivamente americano, de tal modo que nos desliguemos de todos los intereses euro\npeos, que repudiemos toda intención de intervenir en ellos y formulemos nuestra opo\nsición sólo por una causa americana. La respuesta a las notas de Rusia serviría simul\ntáneamente para contestar a las proposiciones de Mr. George Canning, y para asu\nmir la actitud que los Estados Unidos deban mantener en relación con los designios de\nla Santa Alianza respecto de la América del Sur. Dados estos puntos de partida, ob\nservé que todos los documentos hasta hoy redactados forman parte de un sistema\n\n18\n\n�••^\n\n(s^Ss ^ fZZ \"2?d 'xgQX 'piJp^W 'BJXajag O ap oíao^^ *P OIIW 13 3P)\n•aaop sei ap boiub bububui\n-ij uptoBUiuua^ap ns jbuio^ BJBd niinpuploutap^ I3 uo 9panb as a^iapisaad 1^\n'OAispap opoui un ap pn;ipuoad uoa aeaqo souiaqap anb\nox jod 'aja upiuido zyi *BUBdsg ap o^^s ap zaA ua axia ap sbiuoioo ua\nap ope^xnsaa xa uo 'sczejq sns ua a^uaiuBja^ua ubjjbCojjb as 'eya^a^^ ubjq ^I 'P ^]\\\n-ubjb3 ax aod Bpi^apjd ajjas 0199 souBaiaauíBpns sox ap axouapuadaput ax osbd ib; ua\nouioa ojag mbui iap otuiraop ns jod 'bsoijo;3ia ajjapanb BUBpjg ubj^) ai X soppueA\nUBjaas sopa^e sox aqanx esa ua anb jajo Á. 'axqeqojdun apua^uipjoa aun aja a^s^ anb\naqBsuad oj^ -upioajadooo aj^sanu uxs aiaua^STsaa ^uod sax Bua^ajg B-if) bx anb X 'jns\nlap BDIjpuiV BX B UBOB^B SOpBIXV SO^UBS SOI 3n^ SOUIBSUOdng •BT3UB;jOdUII JOXetU BI\nip ax oX anb ib X 'a^jad ua 9ui3ns a^uapisajd xa anb 'b^sia ap ojund oj^o oqnji\n*oxJBzaqaaj X sauoto^sad jauío^ sjad a^uataijns ox souiajBjnsajdB sou ou anb\noaja oX X 'sa^jand sbx b Bjsa 'o^ub^ ox jod 'ojSn^d xa *osojapod opi^JEd un aua^ anb xa\nua 'sjBd asa ap BjjBuanps as 'BUBistni bx ap uptouaAUo^ bx ap oabpo oxnojpB xa un3\n-as 'SBiauaSixa sns b souiapuios sou ou ts -BiouBja ap ojispdojd xa sa xpno 'uojaXo ai\nanb SBuosaad aoop o zaip ap Biauasajd ua 'oqaip Bjqsq ax aniAna^^ ap apX^ anb sbjp\noj^na ap souaui aa^q 9iujojui axu ui^biibo '^Vi A ¿ooifaM 3P BtouBja ^ Bqno ap bjou\n-as BJjaj.BiSux uoo 'upiosn^is aj^anu saauo^ua Bjjas xpno? *ui^q xa ua a^ad ns outoo\naqn^ ap BjjBuanpB as 'so^uatuixoa^uooB so^a a asjauodo ajaipnd ou is 'os^naaj oxuij\n-X9 ouioo 'BUBpjg ubj^ ax 2i 'sajiv souang ua ouiod 'upqjog ap bsbo bx ap adxauud\nun a jeziuoj^ua BJBd opueSiJ^ui ope^a eq anb souiaqss apuop ua 'oaix^iAX uoa ajjap\n-anb as btoubjji íapqo X njag xa 'biujojtxbo bx js BJBd bjjbuioi^ Bisng soxasjj^Bdaj X\nsasjad sosa JBZiuoxoaaj bjjos ssajduia bx ap xbuij ops^nsaj xa 'BUBdsg ap s^japuBq sbx\no^uauioui Jaxuiad xa ua jBxoqjsua BJBd uasajaiq ox opu^na unB 'BiouBdsa boij^uiv bx\nb UBi^uios sopBtxv so^ues sox ig -ou a^uauíBjnSas ¿Buadsg ap oijo^ijja^ sox ua aid xa\nuasaisnd anb 'a^anuí ap suad ofaq 'so^pqns Efns b jiqíqoJd BjBd saxspnBa sns X aj3uas\nns uasBSipojd anb jbuiSbuii opjnsqB a^uatuauBUinq bj^ ou? sasjed sosa uaqBSnXqns\nsopBixB sox aP so^iDj^fa sox Ts ^ 'u9ioBuiuiop ns jaua^uBui BJBd a^uB^s^q botsjj Bzjanj\njaua^ b BijaAxoA ou X BTua^ ou bX B^g 'BUEdsg ap upioBuiuiop BAisnxaxa X Bn3i^iB bx\njaaaiqB^aj BJad osa asapiq anb 'sbsod sbx 3P Bzaiejn^Bir> bx BpBp 'axqísoduix bj^ 'odt Caj^\nb aiuauíiBioadsa X 'jns xap Boijauív Bx b bjpbaui is oaag oxans oj^sanu ua BjnbJBU\n-oui Bun jaoaxqB^a asssuad anbjod o soujbdb^b ap uotaua^ut bi asatAn^ bzubixv b^ubs\nbx anb asatsndns oX anbjod ou cqsa ^ •sorjasaaau X sa^uaiuaAuoa UBja oj^o X oun anb\nBiaja oj^ *aÍBSua^i xap ojBjjBd ib asatpuodsajjoa anb BJBd a^uatuBspajd opBpBpaj\nopTS BiqEq a^g *opaXojd ira X aCasua^^ xap ojBjjBd xa saxqBidaaaut ubj^ *uBjaaxBAajd\nÍS \"opt^Bd un JB;dopB ap sa^uB upioBjaptsuoa BixdraB spra bx asaipaauoa sax a^uaptsajd\nXa anb BqBjadsa X 'opsiuasajd asaiqnq sbx 9nb ap BqB^iatxaj a^ 'uoioB^xpara Bpunj\n-ojd spra bx ap ssjopaaajara Biajo sbx 3n^ 3?íP '^T^. '¿Vi 3P sauotaafqo sbx\nuo^ 'bzubixv B^usg bx b upiDisodo ap.Bauíx Bun ua souopuarpraojdraoa BfBX.uaA\nsoraaua^qo is X 'jns ^P Bauarav ^\\ b upioBxaj bx uoa pn^i^oB B^sa Jiranss soraaqap is\n:jaqss b íaxuaraxB^uapiaui sa^ua Bpi;nasip '^ji^ '¿Vi Jd ^aXB Bp^xuasajd bi Bja 'upiu\n-ido ira unSas 'jBUiuuapp aod a^uB^jodrai upi^sano Baiun bx anb X 'oipn^sa B optns\n\n�8 (Parágrafos 1, %. 3 7. 48 y 49 del Mensaje que el presidente James Monroe envió\nal Congreso de los Estados Unidos el 2 de diciembre de 1823.)\n\nConciudadanos del Senado y de la Cámara de Representantes:\n1] Muchos asuntos importantes solicitarán vuestra atención durante el actual pe\nríodo de sesiones, y para ayudaros en vuestras deliberaciones procuraré daros una\njusta idea de esos asuntos. Cumplo este deber con desconfianza, por la vasta exten\nsión de los intereses de que tengo que hablar y por la grande importancia que ellos\nrevisten para cada una de las partes de nuestra Unión. Lo acometo con celo, por la\narraigada convicción que abrigo de que nunca, desde que consolidamos las conquis\ntas de nuestra Revolución, hubo un período como éste, en que dada la condición\ndel mundo civilizado y sus relaciones con nosotros haya habido tanta necesidad de la\ndevoción de los servidores públicos por sus respectivos deberes, así como de las vir\ntudes, patriotismo y unión de aquellos a quienes representamos.\n2] Formáis un nuevo congreso, y debo trazar este cuadro de los negocios del país\n• con particularidades que en otro caso no serían necesarias. Lo hago, sin embargo,\nlleno de una satisfacción especial, porque así doy cumplimiento más lleno a los sanos\nprincipios de nuestro gobierno. Siendo el pueblo el soberano único, es indispensable\nque se le presente la formación cabal de todas las materias, para que tenga cumplido\nefecto el ejercicio de aquel alto atributo. Si se le deja a oscuras, será incompetente.\nTodos somos susceptibles de error, y los hombres encargados de los asuntos públicos\nestán más sujetos a la excitación y al extravío, por pasiones y por intereses, que la\ngran masa de nuestros representados, que en el retiro doméstico y en el ejercicio de\nsus ocupaciones ven como espectadores tranquilos, aunque profundamente interesa\ndos, la conducta de los que manejan aquellos negocios. Cada parte del gobierno está\nsujeta a la inspección del pueblo, y cada funcionario es responsable ante él. Así, pues,\nmientras más amplia sea la información, más perfecto será el juicio que los ciudada\nnos pronuncien sobre la política seguida y sobre la conducta observada por los go\nbernantes. Grande es la cooperación que éstos pueden recibir del juicio desapasio\nnado de los ciudadanos: su aprobación formará el mayor de los incentivos y el galar\ndón más satisfactorio para los actos de virtud; el miedo a la censura constituirá una\ninsuperable garantía contra el abuso de la confianza pública. Los intereses de los ciu\ndadanos en todas las cuestiones vitales son idénticos, y los vínculos, tanto de senti\nmiento como de conveniencia, serán proporcionalmente afianzados, en la medida del\nmayor conocimiento del estado real de los negocios públicos, especialmente cuando\nse presentan difíciles alternativas. Estos datos permiten sobreponerse a los prejuicios\ny celos del localismo, así como la formación y el creciente poder de una política\nnacional que extiende su solicitud afectuosa y protectora a todos los grandes intere\nses de nuestra Unión.' .\n[3] Un conocimiento preciso de nuestras relaciones con las potencias extranjeras,\npara lo relativo a nuestras negociaciones y convenios con ellas, es particularmente\nnecesario. Igualmente necesario es que formemos una estimación justa así de nuestros\nrecursos y rentas como de los adelantos realizados en cada uno de los ramos del\nfomento de la prosperidad nacional y de la defensa pública. Haciendo justicia a\nctras naciones, podemos esperarla de ellas. Nuestra capacidad para sentir las ofensas\ny para exigir la reparación de los agravios, nos pondrá en condiciones de evitar que\nse nos causen. ,\n[7] A propuesta de^gobierno imperial de Rusia, hecha por conducto del ministro\nacreditado en esta C^pital, se han trasmitido instrucciones y poderes bastantes al\nministro de los Estadoss Unidos en San Petersburgo, para arreglar los derechos e in\ntereses respectivos de las dos naciones en la costa Noroeste de este continente, abrien\ndo negociaciones con este fin. Su Majestad Imperial ha hecho una propuesta semejante\nal gobierno de la Gran Bretaña, el cual ha accedido de igual modo. El gobierno de\n\n\\\n\n/ C4 3 ••, • *\n\n�91\n^aqss b íbuistui b| 'ogjBquia uis 'sa 'opumu ^p a^ad BipnbB ope^gB ueq soubi\nanb SBJjang se\\ asjBpiúi ib BpBpopB 'edojma b uppBpi uoa Baxijpd bj^\nsopiu^ sopBpa soi ap p ouioa op^^ ounSuiu apauíBjngas X 'sopraaj s^ui son\n-anbB up^ 'bzubiiv b^ubs 8I ap soi ap uajaijrp soujaiqoS soXna sapaipuadapui sBpua^\n-od sbi SBpcq SBpBsajaiut u^pa anb bi uo upi^ana sa 'oidpuijd ouisiui ia uoa opaanoe\nap *u9puaAjaiui B^sa Jegau apand opnd ^nb b^sbh 'sbuisiui sbip BJBd souopsj\n-sips sotdpuud ua asopuBXodB apaiuaAuoa oppja uBq anb oí 'sbuijb sbi aP oipam\njod 'BUBdsa ap sooi^auxop sopnsB soi ue sbpbiib SBpua^od s^i aP\nanb a^UB^ioduit oqaaq a^sa ap B^nqoj s^ui Bqanad asjpnpB ^jpod o^i\nBdoana anb UBJisanuí iBSniao^ A BUBdsa ap so^uaiuipa^uooB soui^p soi [6f-]\n•sopmn sopB^sa soi aP\nua a;uaipuodsajjoo oiqui^a un p^punSas Bj^sanu Bjsd aiqBSuadstpui BgBq 'ouaatqog\na^sa ap sa^ua;aduioa sapEpuo^nB sbi aP OT^?n? B <an^ oiqurea un B^^q ou anb ajdxuap\n'Bai^jiod B^sa souiaamgas A opingas souian \"BUBdsa X son^ aj^ua pBpnBj^nau BJ^sanu\nsouiBjBpap souiaiqog soAanu sosa b sotupouoaaa opu^no sopiun sopB^sa soi Bp^q sai\n-i^soq sauopisodsip ap U9joB^ajiUBUi Bun ouioa ouis soj;osou Jod b^sia jas ^jpod ou\n'sou^sap sns BjauBui Bung^B ap jigijrp ap o sopnunjdo ap opCqo \\b uoa Badoana Bpua^\n-od Bun ap u9puaAja^ui bi 'sopiun sopB^sa soi aP ouaaiqog ia Jod saiuaipuadapui\nouioo soppouooaa opis UBq 'soidpuud so^snC uoo opaanos ap X 'uppBjapisuoa Bjnp\n-bui ap sandsap anb X 'Bpuapuadapux ns opiua;uBui X op^aspap UBXsq anb souaaiq\n-og ap 3\\^^% as opuBna oaad -Badoana Bpua;od aamb^^na ap SBpuapuadap o SBiuopo\nsbi ua souiajpuaAjaiui tu optuaAja^ux souiaq o¡i 'aaanj anb bi Bas 'ouajsxuiaq a^sa ap\nU9pjod Bun ua Biua^is ns Japua^xa b auiuiBOua as anb ssna Jod sqaaq BA^E^ua^. jamb\n-^na pBpungas X zsd Bj^sanu BjBd Bsojgipd souiBjjBjapisuoo anb JBjBpap b uBgxiqo\nsou 'sBpua^d SBixanbB X sopiun sop^^a saI 9^^ua uappca anb sauopBiaj sbsopttub\nsbi ^ pBpxjaouis Bi •oidtnaCa uis pBppipj Bun opbzuboib souiaq pna p oCBq btu^^sts\n'souBpBpnp sopop s^ui sns 3p BjjnpTqBS bi jod opejnpBui X 'souBiunoad sopijiJOBS\nap X ajguss ap sai^pnaj ap Bpoa b opBuuoj 'Buia^srsr oapanu ap Bsuajap bi b\n^sa bsbui ua BuBauauíBa^ou upp^u bi •soujaiqog soAtpadsaj soi ^^^^^\na^stxa anb bi ap apaaoJd Bpuajajrp 8P3 •sopt^fi sopBpa sl Jd opE^dopE Bq as anb\npp opadsaj apa ua a^uauíiBiauasa ajatjip sbpbtib SEpua^od sbi aP o3^Io<^ ^^^apis ia\n•IBpjBduix a opBjpnii ^opBAjasqo opoi. BJBd sa^ua^Bd uos anb SBsnsa Jod 'ouajsixuaq\napa ap sopiaiuipapioaB soi ua Bpaaip s^ui BjauBiu Bun ap sopBsaaa^ui souiBpa a^uaxu\n-BUBsaaa^ \"Bsuajap bi BjBd sounqpjadB sou o ousp p sounpias'aJ 'sopBZBuauíB a^aiu\n-Búas o sopE^oiA uaA as soqaajap sojpanu opusna ops 'SBJjang s^sa ua soxuapzam\nsou anb Baipiod Bjpanu uoo aiqi^Bduioo sa ru 'uaquinoui sbüs 8 ops sauij soXno\n's^adojna SBpuapd sbi aP se-uang sbi ua uppBdiDiped opiua^ souiaq sBuiBf\noot^uBi^v ^P opBi oj;o pp\nUBipq as anb saiuB Camas sns ap soipnbB ap Bqo^p bi ap X papaqn bi ap joabj ua\nsosopiuiB sbui so^uaruiiiuas soi u^^p^!8 SOPIÍ1 sopBpa soi aP souBpBpnp soi 'uaguo\noapanu BAijap as anb bi ap X sauopBpj sapuBjg souiaua^ anb bi uoa oqoíg pp apBd\nBun ua BSBd oprena saja^ui opoqos uoa operauasaad souiaq ajduiais \"opiAajd Biqsq\nas anb pp apiaaajrp Xnuí opis Bq 'Xoq BpBq 'opB^nsaj p anb iBAjasqo oiJBsaoau\nsa SBuady 'uoiaBjapoui BUBUipaoBj^xa uoa BqBzxiBaj as ozjanpa asa anb X 'iBgnpo^\nua X BUBdsa ua oiqand pp U9pipuoa bi JBJOtaut BJBd ozjanjsa ap^japisuoo un ap\nsauoioBpajtuBui BjqBq anb 9tujojut as sauoisas ap opopad ouii^n p asjijqs \\y [8í^]\n•SBadoana\nSBpua;od sbi ap Bjainbpna Jod uppBzraoioo Bjn^nj ap saxq^daasns ouroa bX sopBjapis\n-uoa Jas u^jaqap ou 'uaua^uBui anb X opiuinsB UBq anb U9pipuoa aiuaipuadapui a\najqr[ bi Bpsp 'souBapauíB saiuau^uoa soi an^ 'sopiun scpBpa sai ap sasaja^ur a soqa\n-ajap sopipuajduioa uba anb p ua 'oidpuiJd ouioa jaua^os ounpodo opBgznt Bq as\n'jBuxuua^ apand anb soi J0<i soigaxiB soi ua ^ 'uaguo opBp Bq opa anb b sauoisnostp\nsbi U3 'osru oujaiqog p uoa Epuagrppn Bpapad sbui bi JBAi^na BJBd pnpaips ns\nouioa jSB'jopBJaduta pp pBpiuiB bi b opinqijp Bq a^uauíaiqBUBAUt anb joiba UBjg\np japaaojd oso^siuib apa uoa JBpajruBui ap oasap p opiuai Bq sopiun. sopBpa soi\n\n�no intervenir en los asuntos interiores de ninguna de aquellas potencias; considerar\nel gobierno de fado como gobierno legítimo, cultivando relaciones amistosas con él,\ny manteniéndolas por medio de una política franca, firme y viril; satisfacer las jus\ntas reclamaciones que haga cualquier potencia, y no tolerar agravios de ninguna.\nPero tratándose de estos continentes, las circunstancias difieren de una manera emi\nnente y conspicua. Es imposible que las potencias aliadas extiendan su sistema político\na cualquiera porción de ambos continentes americanos, sin poner en peligro nuestra\npaz y felicidad, y, por otra parte, no creemos que nuestros hermanos del Sur, aban\ndonados a sí mismos, adoptarán ese sistema por propio acuerdo. Es, por lo tanto, im\nposible que consideremos con indiferencia tal intervención, sea cual fuere la forma\nbaj© la que se presente. Si atendemos a la fuerza y recursos de España y de estos\nnuevos gobiernos, así como a la distancia que separa a la una de los otros, es obvio\nque aquélla jamás podrá someter a éstos. La verdadera política de los Estados Uni\ndos consiste en dejar que los contendientes decidan la cuestión, y nuestro gobierno\nobra así con la esperanza de que las otras potencias observen la misma conducta.\n(de El Mito de Monroe, de Carlos Pereyra, Madrid, 1931, págs. 257 y sgts.)\n\nIf\n\n�C5H -gBd 'ii ^ '8S6I TiopuoT 'ja^sqa^. *^ D 9P\n}o aauapuadapm aqj pus uieiug ap)\n•sbuub sbi ap otpaui aod sbiuoio^ sbi bj;uod uoioob Bpo^ b opom\nap Bq^panuaj anb oxnii.in aod rsBpiDajOABj sbui sauopeu sbi ^j\\xx^ 'etj^b<j\nap oganí 'BpBaoioa JE^a ap 'bip puioo 'asopu^ua^uoD 'sosc^siuiB sopjanoB\nap oipaui jod 'sappaamoa SBtB^idA saao^Bui sbi ^JaiAniqo BixiB^i aipBj^ bi énb o^sng\nuoa BjjaA 'Bjja^igui ouioa 'anb A ¡iBpuaaajajd oiuaiuiBpj^ jambiBna js BJBd jauaiqo\no 'BDiJ^uiv ^a sBiouBdsa sauoxsasod sbi 9P ^Vi^ü Bungp ap as^BidoadB BJBd\nBpeq BpuBJ,j ap uppBn^ts a^uasaid bi ap o 'sbiuoioo sbi aP op^p\nlap BtB^naA jbobs ap oasap o U9pua^m epo^ 'a^jBd ns Jod 'BqBgau bpubj^ anb\nnoa Joua^ttB uppBpa ns ap QpB^a->tiB BiouBdsa Bai^uiv bi b ipnpai ap Bzu^jadsa\nBungaxu BiqBq ou anb Bjaao ouaaiqoo ns anb 9JBpap OBugtio¿ ap adpujj¿[ la\n\nCGZ8I P\np g aip \\9 3Buf>r[Od ap adpuu^ 'btdubi^ ap aioBittasajda^ \\9 A Buiuub^\nSfi5u¡ ojjsraip^ \\9 aziua apazipsaz BjsiAaipia bi ap mnpuBzoiuaj^ ^p\n\n�APÉNDICE\n\n•é^^^ ^ 5 1 ^\n\n.4, •\n\n^y •\n\n•¥••••>\n\n�CRONOLOGÍA\nEN WASHINGTON\n27- I U.S.A. envía repre\nsentantes a Chile y a\nlas Provincias Uni\ndas.\nV Gallatin obtiene de\nFrancia seguridades\nde no emplear las\nfuerzas.\n6-VI Conferencia Adams Stratford Canning\n22-VH Nota de U.S.A. a Ru\nsia sobre el úkase de\n1821.\n9- X Llega el despacho de\nRush del 19-VH .\n16- X Nota de Tuyll elogian\ndo la neutralidad de\nU.S.A. y declarando\nque no se recibirá a\nrepresentantes de hispanoamérica.\n17 X Monroe consulta a\nJefferson y a Madison.\n24-X Respuesta de Jeffer\nson.\n7-XI Primera sesión del ga\nbinete.\n13- XI Noticia de la caída de\nCádiz.\n15-XI Segunda sesión del ga\nbinete. Monroe mues\ntra a Adams la res\npuesta de Jefferson.\n16-XI Despachos de Rush\ninformando que G. B.\ndesiste.\n17-XI Tuyll entrega nota de\nNesselrode de 30-VIII\nsobre \"principios po\nlíticos\".\n21- XI Tercera sesión del ga\nbinete.\n25-XI Respuesta de U.S.A a\nRusia.\n25-XI Cuarta reunión de ga\nbinete (suspendida).\n26-XI Concluye la sesión an\nterior.\n29- XI Instrucciones a Rush.\n2-XII Mensaje presidencial.\n4-XII Carta de Monroe a\nJefferson.\n\nEN LONDRES\n\nEN ESPAÑA\n\n4- IV Invasión francesa a\nEspaña.\n24- V Madrid es ocupada\npor los franceses.\n\n16-VIII Entrevista Rush-Canning.\n19-VIII Rush informa a su\ngobierno.\n20-VIII Propuesta escrita de\nCanning a Rush.\n23-VIII Canning informa a\nRush que se convo\ncaría un Congreso.\n23-VIII Respuesta de Rush a\na Canning.\n18- IX Entrevista Rush-Canning (el primero fir\nmaría si G. B. reco\nnocía).\n26- IX Entrevista Rush-Canning (reconoc. futuro;\ny si el rec. inmediato\ninfluiría en los pode\nres de Rush).\n2- X Rush a Adams sobre\nfuturas entrevistas\ncon Canning.\n9- X Memorándum a Polignac.\n\n31-VIII Batalla de Trocadero.\n\nIX Los franceses se\naproximan a Cádiz.\n\n3- X Ocupación de Cádiz.\nX Francia pide Congre\nso.\n\n26-XII España pide Congre\nso.\n\n��^**•\n\n8X\nsx\n6\n\n8\n9\nS\nf\n\nSZ8I - IIX' Z I9P atBSüaW IP 0^ ^ 8 ' t *8 'X\n828X-IX-9Z t L ^P smepv b T a\najqos aojuoyi • ap ^ surcpv b *f ^\n* b uosaajja^ setuoqj, ap\n.\n8^8X 9P\n\nqsnH p^BqaiH ^P B;sandsan\n\nap oz I^P ^muuso aSjoao\n9P 8ZE\n\n6\nT\n\n��"]]]]]]]]],["collection",{"collectionId":"2"},["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/."],["elementContainer",["element",{"elementId":"50"},["name","Title"],["description","A name given to the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"31"},["text","Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay"]]]],["element",{"elementId":"49"},["name","Subject"],["description","The topic of the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"138"},["text","Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay"]]]],["element",{"elementId":"41"},["name","Description"],["description","An account of the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"139"},["text","<p><span>La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.<br /><br /></span>La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. </p>\n<p>La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. <br /><br />Aldo Mazzucchelli</p>\n<p><span>15 de octubre de 2017</span></p>"]]]],["element",{"elementId":"37"},["name","Contributor"],["description","An entity responsible for making contributions to the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"3695"},["text","Pablo Darriulat\r\nGonzalo Marín"]]]],["element",{"elementId":"47"},["name","Rights"],["description","Information about rights held in and over the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"3696"},["text","Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación"]]]]]]]],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/."],["elementContainer",["element",{"elementId":"50"},["name","Title"],["description","A name given to the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"3669"},["text","La doctrina Monroe : selección documental"]]]],["element",{"elementId":"48"},["name","Source"],["description","A related resource from which the described resource is derived"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"3670"},["text"," La doctrina Monroe : selección documental.\r\n   Montevideo : FHC, 1966.   18 p.\r\n "]]]],["element",{"elementId":"45"},["name","Publisher"],["description","An entity responsible for making the resource available"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"3671"},["text","Facultad de Humanidades y Ciencias - Instituto de investigaciones históricas."]]]],["element",{"elementId":"40"},["name","Date"],["description","A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"3672"},["text","1966"]]]],["element",{"elementId":"47"},["name","Rights"],["description","Information about rights held in and over the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"3673"},["text","Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación"]]]],["element",{"elementId":"44"},["name","Language"],["description","A language of the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"3674"},["text","Español"]]]],["element",{"elementId":"51"},["name","Type"],["description","The nature or genre of the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"3675"},["text","Libro"]]]]]]],["tagContainer",["tag",{"tagId":"465"},["name","DOCTRINA MONROE"]]]]