["item",{"itemId":"206","public":"1","featured":"0","xmlns:xsi":"http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance","xsi:schemaLocation":"http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd","uri":"http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/items/show/206?output=omeka-json","accessDate":"2026-04-12T03:11:18+00:00"},["fileContainer",["file",{"fileId":"336"},["src","http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/4d7e7ff055fd3c8ebd200ebfd2456b9f.PDF"],["authentication","8020da084fad942512be7f33ec4b00da"],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"5"},["name","PDF Text"],["description"],["elementContainer",["element",{"elementId":"52"},["name","Text"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"2226"},["text","— 69 —\nBBiqo sej na ^so ojaa 'Baupjsiq BjSojBijai bj na X papujos ua ^oa^od^\nsouadB ^ojnnfuoa jap sojgjba soj opnFJüiOjBiii o opuaijamoidmoa\n'sawi^^í ua X ppuaifj ua BAi^d ojos ¡pnjijBj ap aaaa^a X ooiposida ¿aja\n-Ba auat^ B^nd 'amjap bj oa 'btjejojij tipiaran bj ap aapmispiA s'bj\nBaijdxa ib 'oaijb ^ad tu i jbj ano ojbj1\") * oot^ub m o >i OAi^B-^a^Imt ini b iio]nB\nojiaanu ap ajcinmpiAjaB ^Bti]tiaAa bbo ^b].uub apnod^aiJOa ^!Bt|Baj\nOt^oai{ p X uoSbihi b^ ani ua ^ap^no ni lina^ sojanjBfiop b —enniíoj jod\nkainaitiiBtioiBBao— apuu a^ ojad ^sonoioBenas Hür b Bipdianud opuatp\n-aauoa 'no^emc b^ na X ot{oo^ p na oiuaraninaB p B^app o Bp^^aa\nopnBna papipa appaodnsut bi9o[ oa^AHay ^Boninuai aoaio ug\n• (uoioinjm osa ua uozapijoj X auojuo as o-juoimiinos otusiui p onb X\nÍOAijTUiijd or ap X oUBUirid or ap noiamiut Br Biia^a boj ou tb jap\n-od UBp^aid ooaAaay ap sopijuas boj anb 'sBinapB 'ajqBion eo j^) -Bia\n-napaxa ajqijdixoaojdnn ap oraompsoj —oiqwiBa na— ajsa ^jbiaiji\nX BjjoiBio npimja —a^dmats ou— sa B^janliy 'Bopijnos boj ap om\n-oratjsai p X oínaiinpuaB jap uoianja b¡ ae^Bqjojaa uajan^ zviq oaaA\n-Hay na sanj •ojsiyoaj tmJS un ap opmfiad ua o BBSuadxa b 'jou^ui\noojjuuuioj un ap BiauanjjB pnjnaAa bj na aonpBJj as Bjaraiid B^\nBaippi\n-ara bajo X BiíBinnjoAnr Bnn isa^qumpiAjas sop b ztiq oaaAaay ap\nSBpAon sbj na Bjafns BjjBq os 'oSjsquia nía 'pnuiA p^ • (osjipunj\n-noo o asjEOTjijnopí uaaaABd os^nasip ja X ñopas bj anb opom pi op\n'BjqBjsd ua opuiaAuoa 'sa ojso 'o^otp o^aa^ pp p) soda jap oneipS\n-aq jBapj p auuojnoo ¡ord^auíad oraos oaiju-ubu ^jjb jap BpBoija bj\nonnsnoo ap Bjjenj; ' (jopBjdraainoa jap Biouanoajj aaqrj bj b aadutais\nBJEd BjJDiqB pBpijaoJ Bun ap nopBipsns boiSbui bj ua) mj onroa\noaijbjjbu ojjb jap Bpuajod ej Bjjsnji ts j^ -jBqjaA X pi^osnas pnjijdB\nBSoiSjpoid Bun ap oiajAjas jb sBjsond 'Buoraara bj ap X TiopBut^Brui bj\nap ojjaionoo ojqBOjajxaui ja anodns 'Bjsqoaj jajoBJBa ap 'pnixjA B9g\njüoiusj ap jojno ja cqoitb anb bj ouioo ajnEiriosüi X BOijnajnB ubj\n\n•vni.l30(I a axny\n-SÍD^ OH^L Oi^t^otfj y\n\nop9A9Dy opjBnp^ ^p upAOu\nZat^VBI 0IB380B\n\n�mayores. De ese modo, cabría afirmar que es Ackvedo Díaz tauto\nmás grande cuanto menos romántico; aserto que no entraña un alega\nto contra el romanticismo, sino la incidental comprobación de las\nposibles frustraciones que se operan cuando equivoca rumbos la\nactitud.\nLa segunda servidumbre —metódica— sólo concierne a la tetralo\ngía épica, en la que asume forma de doctrina. Aceveuo, según se verá,\nno acude a la novela histórica únicamente por motivos estéticos. \"V\naunque sobre todo nos interesa como artista, debe consignarse el\npropósito de pedagogía social anexado a su obra. Lo inspira el afán\nde ofrecer a los pósteros la imagen de nuestros primordios naciona\nles (para decirlu con dos bordones muy suyos), a fin de que nuestro\npueblo se identifique en su génesis y acierte a escoger y modelar su\nporvenir. Por eso nuestro autor cuenta y comenta, refleja el ¡lasado\ny lo enjuicia, imponiendo ai relato puro remansos especulativos que\nencierran una interpretación histórica y sociolcica de nuestros orí\ngenes. Y tal interpretación, de cuño evolucionista, es seña corrobo\nrante y subsidiaria del realismo prefijado. No es quizá inoportuno\ncompendiar abora esa doctrina, apelando a loe propios retornelos\nde Ackvedo. Éste hace del instinto el deus ex machina de su epopeya\necuestre. Lo considera fuerza capital, clave del hombre y de la ha\nzaña. Y en torno del instinto anima a sus criaturas: idiosincrasias\no temperamentos primitivos (engendros o productos del médium y\ntestimonios de una sociahilidüd embrionaria), cuyo exceso de energías\ny cuya espontanea pasión de libertad coinciden venturosamente con\nla tendencia inicial al cambio, frente al imperio del hábito, hacien\ndo posible la gesta emancipadora. No idealiza a tales criaturas, en\nquienes reconoce el atributo negativo de la taimonía y a quienes\nsabe susceptibles de reversiones o retornos a la barbarie; pero la\nexhibe dotadas de grandeza: por el ciego valor y la aptitud del sa\norificio. Y afirma que el egoísmo local y el amor fanático a la\ntierra, encarnado en el caudillo prepotente, promovió por obra del\narchicaudillo la confederación de los diversos pagos y el consciente\nalumbramiento de la patria. Esa ea la doctrina (1), esclarecida en\nIsmael y en las novelas restantes del ciclo. Aunque esclarecida de dos\nmodos: con el relato, que hubiera bastado para comunicar oblicua\nmente los designios del autor; y con las digresiones complementa\nrías —positivistas por su lengua y por sus principios, como ya el\nresumen intentado lo prueba—• que imponen, según dije, a la ex\ntraordinaria virtud narrativa una servidumbre metódica. Era inevi\ntable. Pero es preciso establecer que el sociólogo empírico y el docn\n(1> A. D. difunde y tnannda cela^ idos —con el núcleo estilística resultante de la\nlibra (roma \"El Mita del Plata\") y en las Dóralas de la tetralogía: Ismael (espe\ncialmente en los capítulos VII. XLV1II, XLIX, LV y LVD; Varita [aahta toda\npaso por e en ilgntms página de los capítulos IV, V, XVIII y XXVIII) y Lan\nsabia (primer prólogo, cap. XVI, ele). Obsécrese que sol tuerte ono 1 i pasaje!\n\n— 70 —\n\n�BtnBip. o P\nm\no\nBB\n3\n\na\n\nPl\n\nn\n\nno\n\nB\n\nI\n\nod n o o [\n\n[\n\n[\n\nB\n\nI\n\nd\n\nB\n\n[\n\no\n\no\nn\n|o n\nm\n^\n\n\"I\n\nO\n\nVI\n1\n\ni\n\nIB\n0\noí\n\ní\n\n|\n\nI\n[\n\nbb\nn\n^ p o n\n\nP\nP -1\" ^!\no\no\n\nB\n\n[\n\n^q\n\nB\npB T1IJBB\n\n(S\n\n1\n\nP\n\nbI\n\no n\n\non\n\nB\n\n•p¡jua UIBp nnj OIUTlUOp lis pjjBq BaijpiISUJ B jaAO u bj ua ray\nfOJJS A ^^1/B^ amani\nÍO p ^ÍÍ^3 ^0681 *?^•,V aBja|drao^ anb ^ '8881\nanb H;^^op,n,>i b[ na :|miapea opcsed [ap soinaira^\naíiioan ^apuBj^ bo( itoa B^puei^anoa X und B|nqBj B^ ap opuati^d\nBuoisiq Pl b puyumaua as epAon b^ jod 'amauiBsjoAUT '^¿061 's^m\n'f'68T 'pnp-'^S \"9881 *?\"Jff) Jafnm ap ajcjnioii im o^niji omo\n^uanqBU^na mAan anl sejqo Sb[ ua Bjnd Bp.jej B[ GiaFq OAiiBJJBn oj\niuauo X bijaou b¡ na GiJopsiq b[ jod GJiua anb 'zviq\n\nij^u;oa bj F'rj anb \"pBpj ia bj ap oijna ja na\n•13 X uota.iaj bj ap bi\noaipajd bj na on 'aptsaj ;b 1BTJ\nu is -ajqcjn unsipiii o^ípsoí1 ^uiaiq jap\nI^u jap bj íw onaAaay• op |BJ.un bj ainbjo^ -aiJB j ap soqaojap soj noa\nBiauaáiA bt^iDÍfspad us b opc\niBduit na BJiíBj on '(^i\nlau\nSBJ\n\ni\n\nII O^s anb siIIHJB SBJ X U.anbnpo as anb s ajq\na3 b uan^a IT ou aP-ir\nun JBanpa X sbuijb jnuieu¡it ap\nn'iipaqauui se\\ anbun B 'fi.ajqiiiupaqni\njaiui bj anb Jipi\n1 •Bui.iiaop •Iianb, o 3 B|1B1IITJlua b.iiilOBprp uoiai drixuX Bjn^ij bj BUS\nna\na <q níaijtjBO nn ap sisan\nn Ijjadns wj\na^.iiui as '•jBi|a.\\ou IP BIJLlajaaxa ajqBJiUipB bj üiqraea na nnxíij X\nGjbo^I on aobunii 'silUtiil¡d s¡Esa na soisaijiuBm ;lOpBUoisiu opainism\n\n�tica. (Recuerdo, empero, el Kulusov de Tolstoy). Sentíase, y sién\ntese aún, que si la historia y la novela coinciden en la relación del\npasado, divergen en la valoración correspondiente, en los métodos,\nen las fuerzas y en los fines, de tal modo que la novela o se rinde\na la historia y pierde su razón de ser, o la corrompe y entonces la\nhistoria está de más.\nTales impugnaciones al cabo estrujan en un equívoco: el de\nestimar una forma literaria como estructura fija y autónoma o el de\nenjuiciar un género con olvido del generador.\nDesde luego, una cosa es la historia y otra la novela. Pero si\ncomo piensa Choce, la historia es la intuición de lo realístico y la\nnovela la intuición de lo posible, hay una gran zona en que pueden\nenlazarse sin artificio ni violencia. I ^ a decía otro crítico que la\nnovela histórica se inicia donde la historia acaba y que aquélla es\nla historia de los hombres que no tienen historia). Frente al pasado,\nel historiador repara o en unos pocos individuos concretos, o en los\nhechos abstractos. Kl inmenso dominio que le es inaccesible ¿no\nqueda válidamente abierto al nuvelisLa? La multitud incógnita, la\nvida que filé, las imágenes perdidas, todo lo que no cabe en las cédu\nlas de archivos y bibliotecas ¿no es materia para la memoria creadora del artista o para su poder adivinatorio? Y quien imagina lo\nposible, creándolo, recuerda y adivina una forma de la verdad.\nPor fin, y aun con momentánea abstracción del generador, el\ncuadro de una época, próxima todavía, y a desenvolver una acción\nimaginaria asimilándola discretamente a la verdad histórica y a\nlos acontecimientos capitales; cuando maneja en término preferencial criaturas inventadas y, junto a ellas, personajes verdaderos de\nentidad accesoria o aun grandes personajes reales, certeramente dístambados. Y el género no sólo se salva, alcanza plenitud insuperable\ncuando el generador acierta a operar, dentro del cuadro histórico,\nla transfiguración épica de la realidad intuida.\nEn Acevedo Díaz el género responde a esos principios y posi\nbilidades. Así la tetralogía que Ismael inaugura, es histórica por su\nmateria, épica por su relieve, nacional por su valor representativo.\nEstéticamente, Acevedo concibe el género como una adecuación\nde lo posible a lo real o de lo imaginario a lo verdadero. Pero\namparándose en las raíces de su san^re y de su memoria, de su\npueblo y de su época. Y delega por añadidura en osa forma de arte\nvastos designios y nobles esperanzas. Cree que la novela histórica,\naplicada al pasado inmediato, el de la independencia, permite hacer\n\nrecurrir a su origen\"). Supone asimismo que tal tipo de novela,\nrevelación de \"originalidad y espíritu verdaderamente americano\",\nconstituye, por el desenIrañamiento del pasado, un impulso \"hacía\n— 72 —\n\n�-OAtii aauopou BEf JEfauBín apuodsajjoo 'sBip sojis^nu b H1AX l3í3\npp sopBjpam apsap Ejnqtio B[ ap X vpi\\ bj ap jopBuiniouop un moa\n•oai ap naSaein [y 'sapEpuníSasui 3 sauopnaAnoa Bipjiua omsipai X\nwusioiiubuioj ohiod soptnri ubi Bourauai ap oa.tBa jo oSanT apsari\n•Bisipaj im aiuarapiuaurepuuj [a na oqnq ' (noisuaiu; tía\nA uotBtiaixa na xouaui) joubui ootiubiuoj un [3 n^ oqnij anbnny\n•BDjqif BjdaoB on\n'BsiAtp aninsB ib 'jopaaja oo^uainE opoi aníwod 'iaoij^tn A bbajos^j ap\ncnSn^ní mg -o^as osrnb ^ -EisqBaj s^ 'arana ua 'zvig OOaAüDy\n•í3u!j^- Buner^qap B[ na ^e^oi noi^BjnpqB Bmi nía 'epipaj3\n•snBji o\\m 6oras![B3J ^ uoisjaAiio^ vi BpuapiAa as jamusj aps^Q\n\nRl ^\n\ncap gnb eafBSBd soi n^ ^inainBBia^i^ -Bannenioi Bpnoij b^ ap\n-bji b SBAanu aaoni UBqBíinj ^^ vA 'piiaira apAou ns ^^puau^ ng\n'(S) •••BiJBJOiy^ B[3ii3B3 [ana o ^i nos bbbozjoj BapBp\n\"Sej sajqranjsoD A Bo^uaiuBjaduiaj ap soipnisa e OAijepj o[ n^ ^Án\non BpAon aun ^i^b3a3j opand anb ooijo^stq J3^3BJB3 p onbjod\n:ooi}3jB3 oinaimiAora un b 'opasojÜ ojn^ijjB [3 na zvig OoaA\nBAJaaqo nnSaa 'aadraaia 3qiJ3Bp^ as opi^o^so ojauaS p OJ3d'\n•o^snvaa ^3 :v3ix^xs3 Npi^vrng\n\n•Bjqo ns ap sap^uauíapunj Bap^oaB 'oaiibh\no^ A oaio^aq o[ apunj 'nifiíJipam^oo ajuaniBiraq o\\ opiíBpxoqsap 'isy\n•arBA[BB BJAOli tq sp naSurai bj a 'otib aiUEjqrA 'puopeu opssed p\nmuínb jsy MajÍEajuE o.)iÜo[oanbJB nn ua asjepfíuo^ uis 'tlJU.ÍB op o[ v\nsotnaSaD^,, :jiaap aaajuj -o^íis ns ap ^ BjainbiB if,; -ppBdBa oiiqniE\noidoxd lis B3unu B^.iaBari o^r 'Opes^d p a]UB püpiaotxna aidrais xod\n^naraBioBjjBqB 'Baijo^rq iqaAon oaeq on 'saauoiua 'zvja oüaAtj^y\n•B3wois;q BxmBxaiii v^ n^ Bipisax EnEaijaraEonEdarq\nuppanpojd b[ ap udiis;j313fjb3 bbui tq mnnb B.utd 'ojjnrevN^ ap p\n3}JBd ua BjsBq A 'oao^ ap p 'a^uauqEjaiRiiun anbun^ 'ediaiiuB opajiia\naiuulanrag • {f) ^saiqE.inp^ad soipiistda A soxptmo aiuompij uBiEJiax\nas 9B[p ua anb opeap 'aBjapB-mp SBjqo noa •••puopen nopBxídsB\nBIi> 3P PPJ3B 1B uauod as uBAiqna o^ anb sajoítxasa so[ anbxod X\n.ptJB pp A Bjnqna B[ ap somnuop so[ na nido^d BxniBiai^ Bnn noa\njBjjanad ap oqaaxap pn jauajqo b ojio miimii oraoa Jinqixinoa apand\nanbxod :BpuapnaosBjj Btuaj^xa X BAispap 'Bptníías ua 'oxauaS p aXnq\n-iJiy •^sajqranpaipnra jBanpa X BBUqe jiujibui,, b —o^íiiadal sipa—\nJE13OB uopBjaua^ax ap o^.uaraiui.Bui un oraoa 'ezuoiub X ^bbiiij ecAann\n\n�Parece claro^ a través de un esquema el^mental* que el romántico\notorga prioridad a] sentimiento y el realista a la sensación, fiado\naquél en libres inspiraciones y éste en análisis rigurosos. Romanti\ncismo y realismo suponen un dominio peculiar, no exclusivo ni exclurepulsa o la observancia de un método—-. Pero además suponen una\naptitud personal privativa y una categoría del estilo, Por añadidura,\ncepto del cosmos, es decir, una réplica metafísica o positivista.\nPuede un escritor oscilar entre ambos términos por asociación o\npugna de facultades dispares. Cabe aún entonces determinar su na\nturaleza profunda por la facultad que acredita excelencia mayor.\nEn Acevedo Díaz la aptitud para expresar —no el sentimiento—\nsino sus efusiones, suele ser romántica y ordinaria^ extraordinaria\nen cambio, y propia de un poderoso realista la que descubre al ex\npresar la sensación.\nComo realista debe definírsele: por la prevalencia material y\ncualitativa de aquella última aptitud y la solidaria complexión del\nestilo; por su réplica filosófica, en seguida, que lo muestra afiliado\nal positivismo triunfante íposición que ya insinúa en Brciula por\nlabios de Zclmar, y luego explaya enérgicamente en las novelas\nTal credo suele asumir formas indirectas. Así en el pasaje recién\ntranscripto de \"La novela histórica\", no en balde Acevedo Díaz ex\npresa, primero, que el género por él cultivado se vincula necesariade] naturalismo; no en balde, cumpliendo esa promesa, habla del\nnaturalismo en La Doble Evolución (oJ, inadvertido complemento\nde \"La novela histórica\": y se refiere a Rousseau (progenitor del\nromanticismo, padre de la nostalgia metafísica) y a Didehot [pro\ngenitor del naturalismo, responsable austero de \"los métodos cien\ntíficos\" en literatura), decidiéndose obviamente por la familia de\nespíritus ^\\uc el ultimo reprusenta; no en balde considera a ¿oí,A\n\"el más grande de los hombres de letras de nuestro tiempo\" y exalta\nla teoría y las obras del admirado escritor |7); no en baldé se de\nclara a sí mismo ícon relación al romántico Macarenos Cervantes),\nexponente de \"una escuela dístinia por su fórmula, espíritu y ten\ndencias\" (ü) ; no en balde en la carta que sirve de prólogo a la se-\n\n(6) \"La dnfale evolución\" salió n Idi so \"E¡ No ni un ti\", d 1 ?! lo ortubro de 1B95.\n\"El ulro antepasado\", el día 3. El en^ayo resultante (sin \"L Nnvetn Histórica\")\nfn¿ reproducido ^•<\"> ^' f^lalo ímiro de \"La dohle evnluriin\". en \"Vida Mu.IernjT.\nMime-vídeo, nnviemi.re de 1500. V de esta revista pasó roo nuevos títulos a non id trida\nriHnpiljií-iún postuma, '-Crónica.,, emfaenems y ^^ína.rW, Montevideo, Claudio Garría\ny Cía., 1535, paga. 71-55.\n•U) V. \"Zoi.a\". un -El Nacional\" del i.\" de nrtufare de 15(12. Hay, en oi artículo, ideas,\n\nMontevideo, 25/III/B93, y íué reproducida en \"Mandia\", Montevideo, J8/V/551)!\n\n�•f \"*ja *MSI *™H ^ <\"¡\"a 'oap^aiuap^ (5)\n-oluaijod soppnas ap ozoBipi tq n^ EiAqo ¡Bisipaa pp 3[qusnads[pin\np^pipa 'vauviuodsa vppmuosqo v\\ ap pm-iiA b[ 'i oea 'o.íaso^\n•Biauap B^ Jp oi83[iaijc nn\n'miBaoou o^ m ajiuipe o\\ ou pnL 'a^u p bjbí! jnaipiíiAiaj ap Bijoanu\nba¡4b;u3¡ B[ na 'oiusipanjRn pp bxuS p aod opeincLioajd A BpGooA\n-oad nopeAJ3Sí|o buu omoa aavMuag ol.ivi3 ^od upiuipp :o¡uui\n'ijadxa p ua py^dtu^ as íu ¡3^IVX gll \"^3jq¡[ uuoiou m aod opuuS\n-I4SO4B opijTiac p noa •uo-poajasqo B\\ op^iioa 111 oaa^Bxa ou ZVjQ\noa3A30y ^soppoin s^puea^ so[ ap soaiapa) sopo pin so^ e o^iib^\n•ootdf outsipt^i itn 'ajuanmpijqeaE 'njjns\n-ai p;nauo ao^ue pp orasijcaa ^a anb 'Bauoiaisodo SBpuaijTienftn ra\nBBspj oís 'ampuoo atpo ^ -BAadorla B[ ua pj^ua 'snatoiaq oaad 'ojidaa\n'sBJB([jBf{ 'opond un ap aapuiuiaaS sbiu.ioj 'BB|p uoa A ¡Biaoísrq B[\nna 91111S 3b 'sajqraiusoa ap BpAou í)[drap b^ b oiauaa 'zviQ ooaAaay\n'BBjp uo^ -ouiejoiaq [ap i otaijiaaBS pp uoiaBOOA 8[ aod [3Ara otni^tt\nus ap supBjuBAof 'pBp¡anaa B[ b '^Biuomiüj,, b[ b ^upiBaaAaa [ b Sbh\n-uadoad ts 'sapiuauíap auaniBua aod opciupq 'sBaamiuEm saaqrati[ ap\n^oa^qaBq a a^uaaoiri opunm un sa t aoadooua aoa^saBui sor ap [R^nací A\nopipaos a;uauujpBzi[tAio 'aoui^iadsaA sa^uij ap 'opBABidap A opiooíaAua\noputun [a sa on oAns [a 'SBisipaa so[ uoa sapBpraijB aisanoqoa o¡[a na A\nIII) pTSBao Bnn^p ua pmuídsa jos p orasiuB^ao p uoa JBaiji^napi\nb osnpni an^a[[ anbmiB isajoiiadns sojaajs ap A senqB ap anb bbiu\n'sojnrisui ap A sapBpipnsaas ap 'aoiuanrejadniaí ap ajqsq 'sbib¡a;i\n-isod sauoiaatAUoa sns e auiaojnoa 'oaaAa^y anbnny -orairBin oado-rna\nomstiBin^Bu [a anb bt sa ou bíbiieji anb uoa bubuiuu Bija^Eiu et\"\n•[bioui b8b[[ b[ ap a[qBjoxouT otJOíar^\n-BUi [B opipuaz m 'uotaBaoAinba ajisn[¡ Bun uBjtt]i;suoa anb sopoiaui\najuB opBamjo ra : Biauapuadapui uoa j^ •—b]SI[bjii}bu onb OAisaj^e\nsouatn A pejaAiuti sbui opripi— Ejsipaa opras as Zviq oaaAa^y\n\n•(01) Pí^ t jod\nBi[3U[ E¡ ap soorapiujB sozjaujsa so[ ap oa;uap sofajdnioo eouainouaj\nap uoiaanpojd b[ A saanj ap PBpTaT[diJimu e[ :omsipaa p opuapua\nouxoa ^oibiu o ouanq opouí un b o Jad 'b¡bi[B3J .Ao^ \" Bai].aj.sa ai ap\nuoisajoad spiaonoasap A Bjp^dxa Bjsa 'EnBiaoanads aj ap uoisajoad\nBliaifdrai Bun ua tasü0[ 'o^uauínaop OAatiu un aiaiub as is i 'jo^ub [ap\nmaBJOí^ uppBipj ajuaiasuoa B[ osaijiiaaa Baed opnouB 0[ BtaB^SBg\n•tl-••soinpsu; sos ap aopa p A senuoj\nsns ap Bzapnaa b[ Bpoi noa aiuBjid|Bd pBpipaa ap BBonSij •••sbij\n•BJ3)i[ seapt ap sainaiaaoa SBAonn se[ e omquí ua,, aaaaa^o oprpod\nBjoiqnq \\^aim ap ^ppsaA,, ^moaaq eun JEirauB A 'Bzyaatniad BpAoa\nB[ jauoduioa p ^saauojua bA anb aaip '15) npu^jfj ap nntaipa Bpnn^\n\n�sámente dotados para la captación del mensaje telúrico y de una\ncaudalosa memoria electiva, cuyos testimonios convocó y rehizo al\ncaho la inabordable facultad creadora (12). Y añadió a ese don intui\ntivo otra calidad, también de tipo realista: el guato de la documen\ntación y del análisis, parsimoniosamente ilustrado. Así, en Ismael,\ncuando describe un paisaje o una batalla (sea la picada secreta de\nlos matreros o el combate de Las Piedras), se advierte, junto a la\ninsubstituible observación personal de la tierra y del hombre, el\ndocumentado conocimiento de la naturaleza y de la historia.\nSi no se extravió en el experimento literario, cabría atribuirle,\nen cambio, la prerrogativa increíble del experimento vital. Educando\na quien dirige un obsettro poder, o libre educador de su alma, pa\nciente electo o agente de su propio destino, se le ve en tres revoluobras mayores, aguerrirse y experimentar el carácter. ^ el experi~\nnación, se encarga de dar al ensayo infalible respuesta. De ese modo,\npara componer su tetralogía nacional y convertirse en el revelador\nbravios pobladores, no se habilitó en actitud contemplativa ni con\nuna sufrida cuaderneta en las manos, sino abrazado en la acción y\nen el riesgo a la misma realidad que debía evocar en sus novelas. Pué\n—dice Francisco EspínoI-A— \"el único verdadero artista a quien se\nle dio el contemplar nuestro campo tal como lo cruzaron las turbas\nemancipadoras. . • resultando la suya la postrer mirada sobre un mundo\nque llegaba a su fin\". Adolescente apenas, había sido actor arrojado\nen \"la revolución de las lanzas\" (1870) : así conoció como lo declara\nen una carta a Palomeque, \"los hábitos, los osos, las tendencias y\nla idiosincracia de nuestros compatriotas en el seno mismo de su\nmasa cruda, acida, áspera y fuerte como zumo de limón\" (13) ; así\ndescubrió en la Sierra de los Tambores a los últimos gauchos (14),\nidénticos a los de 1811, 1825 y 1836; así, batiéndose, vivaqueando\ntierra que era aún la misma de los años de gloria y de las primeras\ndiscordias civiles: donde se marchaba, como él mismo dírá, \"sin tro\npezar con alambrados ni con ferrovias, ni con postes de telégrafo,\nni con grandes establos de refinamiento, ni con zonas agropecua\nrias...\" (15); y donde \"las hierbas nacían altas a todos los rum\nbos\", de tal modo que \"el toro y el potro nadaban en la gramilla\n\n�•(1^681 na \"\"\"\"H ^ oirajjífl jod oapuaino^\nna m|3q ^tlj —ío[OJd orpnwa o oot ifl ap os^q— uompa apunVaí rp -oÍbio\nna znt . pt <uqi[ ra -assi \\J™™N •\"\"'{••'X I^ BP nmad! -^\"i^ onann (9r>.\n•popajoR op mingad W| as\nopwiidi(O íinaniaiqiJimpB oipna^uí ja omiiJo pnp ala •oijouiain ns na aia -sapiaj\nopuBJiatij^ oSanj p •[n.qmoJ,, \"oq^oBg [a enfc' 1 Bíioqnny, sa[ op n^jaig t¡ na\nonn ap ajiu i anb apauy -^.osojoaihI • orpinaoi m'' 'io^.ui opiMÍ pp aijoaiA\np j^qno anaq impon ntind roj,, omoo onli zvjg mola^V \"Saity \"PI1T \"PI ('!1 SI>\ns^auo^uí ap o^od^ [a uoo as^eiannaB ]B 'soqniF tt^ -^jaaniBApasd\n-S3J '8S8I ap [^qe ap x^ ^a ^í ojana ap g [ap '(,Haoda B1,, ^ itnPZBH\n1,, 'BouBapiAamoin soueip sop ap ^oj^ans aopnas uoa o[ABinani\n-naop aqe^j •hiSo[b^i9j eun jauodmoa optpiaap Biqeq ni í(^i) (8881\nap OjÍboi ua BpBjrpa) BpAou saa jeqBas ap sajuo anb o^nSaa B[j\n•BaiJojBtq auas son jaA[OAuasap aa^enad ei '¿ggt aP ^ozuairaoa o 938X\nap samj b 'januit¡ na o^ara aanod [b oaaAaav 3T^> ^iqísod 9^\n•o^nntQoa [ap aoioBjSami b[ BOBj¡tqjB o ajirepaBA 'etpJBi uau\n-odnB soapuo 8Otm^[B anb b^ 'o[íBqojd [iinin sa o^ 'oxuaniom jamud\n[3 apeap pepi[B;oi omoa Bptmpp i EpEpiapAB anj Bi2o[B^iaí b-j\n\n\"(tlót) a1^^\ni 0ZUB7 i (g68l)\n\n?JO/^ P\n\nÍJ3 '(0681) ^.AÍ\n\nBia[duioa anb\n\nS'iSas B[ '(8881)\n\"IYNGIDVN YJ3OTVÍX3X TT\n\n•ooida otust;\n•ttBJ un 'sfip otnoa 'Bas 'upi.TDiuasqa vj ap OioiOJafa oaaní [a o[jbuij\n•uoa opnd anb ua 'Bisijqnmisoa BjniBJa^q b[ ap sBpjsq sb[ opuBj[Ei\n'oms¡[Baa na anb ;qB oq \"O^id^ m^u&iJddxa Eira ap oi^a[und [a -—op\n-tmaaj i o[qBqaojdajji ^¡s asa— fnrtd oiuawu^dxa [o uoa 'aj^sod b[ f\npiTpajan zv¡a oaaAaay \\ -uotaBa^a b[ b ^ob^ [p oed [a ng -opjanaaa\n[ap BAiiaadsjad B[ 1103 -zap¡on[ B^Bq as ojuaimBjqmn[nap [a opu^n^\n'apJFl ^Biu oqanuí outb BJianpB^i o[ ou traag 'opimiu n.9 opB[[Eq Biq\n-Bq ^ojijasa [a 'aiuaiuEAijiuijaQ s.)uoiaB|aAaj BBjiia[OTA ap ojmbaa un\nopo^ 'sBjqBjBd X saaqintipoa 'sbjii^ij X safBsiBd 'so^Ba^ X ssiea^ 'ospid •\n[B X BiJouiaui f[ b cojBJod^ootn a[ os 'a^uaofiO[opB bih[w un op [btjos\n-uas X BATjoajF uoToeanpa E[ e BjjanS b[ bSjo;o onb BpBoija boiSbj^ bi\nnoo ^ 'arBZTpuojdG [ap X uoieuaqajdF B[ ap pnmde Buiísisuaim B[\nBiABpo^ aaeod jo^ [a anb ua pBpa Bira b ^[ijjao opumu un uoo oiaB^uoa\nua asoxsand X sBiJBiisjaAiun 8B[nB my opBuasap BtqBjj -pap^os ap\nSBni^Bd sb[ op BBqomn o Bij^Fd BjSo[FJiaj bj jiqrjasa Bjüd uoiaBui^\n-BUii Ejnd B[ b 9B[E orpid ou anb *sand 'assqan.iduio^ 'Bo[[onSap X\nsoaqooBO op ojoquiBJiBa ojBqjBq [a X ojSubs uoa oiJonm b[ ap soi^oJ\nBa[dii[ntu BO[ 'aojsanaa X ooqaq oiaA-a Jiua [ap sbijbj 9B[ 'ujjB[a jop\najqo¡j b[ uaiqntBi otoouoo '(WJo/^) p oju^ ap Biuaj '^^gx ap oaiooaq\nuoopsd [b opB^snfB ajuauiBTJBUTpjoBJixo oubJBquiasop un sbj^) anojy\n[0UOJ03 [B oinnf ouiajoiui anb ua '(s¿g[| ^opaux nopn[oAaa bj\nua X 'oíaiiBdy oa^ouijx p [ 'BjjonS usa ug -(9¡q g[) tl[oqa^i [a X\n\n�directas o indirectos la pronta publicación de un trabajo que no se\nmenciona (Ismael), son confundidas la novela y la serie planeada;\npero en ambos se atribuyen (certificando obviamente el proyecto de\nana tetralogía) \"cuatro volúmenes\" o \"cuatro libros\" a la próxima\nobra. Y de ésta se dice además en el suelto de \"La EpoeH\": \"El úl\ntimo y culminante episodio do la obra es una brillante descripción\nde la Defensa de Paysandú\" (17). En suma: ambos sueltistas coin\nciden en el número de las partes. Y el segundo precisa —aun sin\nquererlo, en caso de que equivocara el episodio de 1838 con el de\n1864, como lo sugeriría una mayúscula— la meta del ciclo: así Lanza\ny sable, la novela final, se cierra con la capitulación de Payaandú,\ncuando Lavalleja depone las armas ante la renuncia de Oribe a la\nPresidencia de la República (18). Puede concluirse que ya estaban\ndeterminadas entonces la serie, las partes y basta la naturaleza de\nlas partes.\nLa unidad del conjunto, previsible en ese temprano planeo, fue\naún esclarecida expresamente por el autor, hacia 1891, ya demediada\nla tetralogía, al aseverar que es la suya \"una serie con trabazón\nlógica entre sí y solidaridad completa en los vínculos históricos\" (19).\nEn 1893, edita Acevedo la tercera parte. Sólo al cabo de vein\ntiún añoB, la complementaria, Lanza y sable, que al principio pensó\nintitular Frutos (por Fructuoso Rivera), rótulo que descubría el paso\n—felizmente parcial— de la novela histórica a la historia novelada.\nY la anunció con ese rótulo dos veces: la última, en nómina incor\nporada a la traducción italiana de Mines (1910), como \"romanzo\nstórieo, contimiazione di Grito de Gloria\" (20). Así, de nuevo subra\nyaba el enlace de los términos que forman la serie.\nNo defrauda el conjunto consumado la^ expectativa del autor.\nAcredita, en efecto, unidad y homogeneidad.\nnuestros orígenes. Ante lodo. Acevedo Díaz deslinda 'con estrictez los\nlímites extremos de su empresa: entre el Grito de Asencio (tras una\nreferencia al Cabildo Abierto del Odio I y el primer impacto de los\n\n�¡•JltiíitD uon)t91 A nom.i in^ns (3\nno Bímn uu uiptni s^loman, nt, /*jn tío u y [• tI upuiainiaj 04 aqjp tu\nnujíid^c^ y ^^út ^u\" uamuunj bdi u^^ í*u\\ h>uuq jimut] o uSujpJd ¡J -A [IJ)\n¡XailB^y!,, .a.iayuBua 8( ajqtuoti anb o.renj ap buuj Baiyaq bj ua 'asap\n-jauiay) 'Eio-uay) B| na a|qi|anpa.ut oyqaiid uu ap |B4U3uiaya uaiuntt\nya '34uasuB aojaH FP ao^^ ais^q .í BfaiA buibj By ap utnsiA ny vap\n-oA na Bjaydinoa -BJtiptpBuB ¿o¿ -oBaao-td yap zbi|hj4uoj |a X zrij ya\n:y)BpiyBuo¡3BU buisiui Bsa ap oiuoiuii^nuo^ ya A mnmid b[ 'afiyi unSas\nna ¡.BpE[BuoiaBU By ap Ji-u/jp jwapiiMj^iMHpi,, ya oaoAa anb 'joins\nya :aaa[B4JO] oy 'ninnfuoa yap p^ptun bj sanoiajodojdsap o sojüva\nuoa JBtiBp ap sofay 'i^joyfj .p íij^ X oaii¡>\\, ap otajosiioa ya ^ojubi\n•ojdoJ otppdvjí! uoa 'msiiio.ia ou A b4s¡ijb B.ia sand '.tapaaoad A -biS\n-oye^i ns na jBJina UBJatpnd anb soy 'soqaaq ap pn4¡4ynra B[ aj]ua\nuotaafqo B-q -ouitBydsta oJ4sny |b s^yaAou sop 'sBtyniB a^tua 'X 'BayiAta\nBByyatanb sb[ ap oznaymoa yB 'ouisiuiisb \"Btm 'BtsynSiiJB opoi.tad yB\nBjqo Bun Bji^Bsuoa zviq oti3A33y sand \"uota^odojtlsap ainaaBd^ buu\n'osiqaui 'oj.itjB^ \"ojio jod 'ojqvs A uziiwj A opoj^ op o^ij^ ojjna\n\n-ut n X onaytsBjq-osny otuimop yap ojaqmos otpanuatuí ya uBJtsnyt\nanb ^t^oj^^ op oip^y A Oíit/BA -oiquiBa ua *nauodB4xnX X tiBZEyna as\n(ojqvs A íísutcj 'jomus¡) souta^ixa soqrne a-iiu^ •sBatoJaq BBtSiana\nans a ouyisap ayqsjadns atibune 'o^Btas opo&p 'soipjoioij.d soy ap\nopojjad ya BinsnBya anb uotaBianaS By FjsBty 'zvifl oa3A33y ajuara\n-Banqtq BntByy By onioa ^^^noiaBjaua^ Bjannjd By apsap aXaydxa as\noaida oyata y^y \"Baasut^jxa ou ts ^Bpunto^td bu)autis buei ibb Xbix\n\"ojqvs A •osud'j na 'sBuapneq ap ssqany\nflBpEU3-i4sa uaiaa^ say noa '/i^ta oiooduod B^tqns By A '^i-t®10 ap ojij-^\nno 'esoinajAod Bpsznjy^ By uoa onans yanbo ap nozas ny 'ayqraajnoant •\nOTiionuiomtoi ya A •oapvf^ ua 'atiiujaj yap s^pe payos s^y sajUBjaadxa\nBBtpyaqaJ ap X sa^oijapuB BBZUBy ap aztia anb 'Bjsyn^ijjB onans yap\nsisija b[ 'BUBjdnioj -upisnd bj A • aatojaq notatuaua^ antt ap--'90SBd\nsoaaUtyjd soy^l X BB^t4jy ap oiuatnituaApt! ya uoa rjooiusj na 'tiyFJJIp\nojuaittiRjtjtiinyB asa afayjaj t • (^^^ .ojqouíopui a osopq popfjiwoío\n~vii íifli^ ap ,¿Fí/?P ortíottitiijqwnjv^ [b somajiisisa anb BpfoyBjjaj By\nap SBiu^ed sBjantud say no aaip \"oinsisap ns a aAOiyaj opu^p 'ZVIQ\non3A30y otJoíd y. A oyaia yap B4S!no^^B,oJd ya sa yennayao oyqand 'ya\n'U^) ^iONiasg ap upiaB4outt Bjai-iaa ay nn^os 'anbaoj -Bjqo By ap ojj\nsoipjowud so; —B4f.t^ sa ay anb e.ii|ryed unn b anuoynoa— ya EJBd\nuaXnjtjsuoa '^ggy X ^ggy ajina ytAta buisij yap aja^ada fiy X yygy ap\n\n�jAguapey, viejo Artigas!...\"). Y con Grito de Gloria ilumina la\nsa^ón del sueño artiguista en el Rincón y en Sarandí. Pero liace más;\nEl ciclo de los primordios no lia llegado a su término. Para prepa\nrar el desenlace previsto, Aceveoo Díaz genera un nuevo nexo, ra\ndicado en la acción. Con acierto prodigioso: no sólo por la excepcio\nnal calidad del episodio en sí (el duelo de Cuaró y Ladislao\nLuna) (23), sino por lo que la incide^cia añade en sus íntimas\nproyecciones a la continuidad del ciclo. Las circunstancias reunidas\nresponden, en efecto, a una intención profunda. Es el día de Saran\ndí. Luna y Cuaró han luchado con el adversario común y contribuido\na la promoción de la patria. Concluye la batalla gloriosa. Y aún el\n•sol que la alumbrara no ha caído, cuando aquéllos, contrapuestos\npor sus divergentes afecciones a Rivera y Oribe, chocan entre sí.\nLa moharra de Cuaró clava a Luna en la tierra, derramándole las\nentrañas. El combate singular adquiere significativa extensión: como\npreludio de las contiendas fratricidas insinuadas en el seno mismo\nde las luchas por la independencia y convertidas en eu posteridad\ninmediata. La composición de Lanza y sable resulta por consiguiente\ndispuesta y anunciada en las postrimerías de Grito de Gloria.\nAquella \"trabazón lógica\" de la serie y aquella \"solidaridad com\npleta de los vínculos históricos\" que el propio escritor invocaba,\nparecen, pues, irrecusables. El cielo entraña un ritmo, (fue procuré\nabonar, de esperanza cumplida y obstada. Y el período de los pri\nmordios se cierra, con la primera y sangrienta discordia banderiza,\nen vísperas de la Guerra Grande. Pero el escritor, si corona la te\ntralogía aludiendo a \"los fantasmas de los años terribles que se\nacercaban paso a paso, con el arma a la funerala, y su cortejo de\nletales odioa\"(24), no capitula ante el porvenir. Lo prueban cien\npasajes de la tetralogía, en que glorifica la energía heroica o exalta\nla virtud del martirio o promueve la visión de un futuro sin mácu\nla (25). Y aún lo fían su doctrina y su apostólico denuedo: porque\nel amor y el culto de la verdad nunca en él se estorban o se niegan.\nQuiere, como dije, \"instruir almas y educar muchedumbres\", desig\nnio que atestigua la indemnidad de la esperanza. Y hace, dirigién\ndose a los pósteros, \"el relato de los lustros sombríos para que naz\ncan ante sus ejemplos aleccionadores los anhelos firmes a la vida\n\n<2J) Grito de Gloria, XX*\".\n<21) San las últimas palabras d^ Lama y sable (Cap. XXV).\n(25) La energía heroica es tónica de Ismael, Nativa, Grito de Gloria, y aún, si extra\nviada, de Lanía y sable. La aptitud de] martirio —.esclarecida constantemente—\nes objeta de una digresión afortunada en Nativa (VIH), coso do Acetedo, al cele,\nhrar la berma sura de la tierra cimarrona, la encarna de nuevo en los nu mita es,\nque la salvan (frente a la abdicación de los privilegiados [niel), con sus amores\nde sacrificio. La visión de un porvenir sin mácula culmina en un pasaje de Grita\n(fe Gloria (XVIII). aquél en que Berón narra a Oribe su sueño: el de una patria\nlibre y hospitalaria, próspera y ¡elti, donde había de hallar el civismo con orgullo\n\"solidaridad nacional, leyes justas, historia gloriosa, culta por los mártires y por\n\n�•iui>A!a ^flTiBjn, pp .of,q antod [ b mipi^\nBjnDj p unn Jn]qnq 3[ni<jdijjo3 -o]\\iat^ A pqy np 3[qnq B^\nmBipaiii rap-imBu iiifjq t¡, sosbü eo] uiqninqn 'B(qni i diud-j u3\na[p3 Fp¡y fqpp|^ p^ 0^, ^\np^^\n'u^qnis^ ojflau p '—Bis i nuil Binad ;a— unjan BMBJ^ íin^ -niEn;) 'pnutii (¡¡)\n-S/qut ^ pziin^ p uüaiujd jamuil •1.bsiai[I np * uotíb^í njs,, (95)\n\nJ [plf p3 pqg |\n\n-B3 jp o;uainnaotioa:t.i [O ^uní! ^pujjdjo^ ojad ^üouam Biioiap '-/</us ^\n0SI/B7 ua uaniiiiB} 'oiiBid omsuii JJ a -¡''i'^j ap o^b.iia Baio.iaq bj\n'Bso.iojiíiy ,iod oÁo.i.n! un n uiunf opu^d ^ojjían ua opua.uaq,, m¡[[ua\n¡a cijos -BiriE^ ap juibiiib opJB^Erf OAad 'uj^üi/ ja ¡BAiianoJia.i a,uaui\n•^BiaLjn.i^ 'np;aB[jJ B]ua[oiA cun 'ajqvs f. nzuvj ua 'zvi(j o3Aaay\nwkiiisuod Binatiu [a uo^ -saiuo^ [aqy BJinanano os opio pp sai\n-jed sbi B oaejua üUKpmwas ap naA^is onl BafBuo^od so[ a.nu^\n•eiouanaasuoa epupp O[ ap oqua^onain ins\n-oj JoniB oidiud [a anb X opnm¡^ [ap o^^Bd ¡a na oisand ubi[ ^\\ anb\noeijsaiu ap aiom p ejeaijiisnf ib uiuoa izB.iüiuotti Á ojadse sonam -^a\nanb op npisa-idmi B[ aonpo.Td 'ojqm ü iízwi-j ua zoa Baaajai jod E|[Bq\na[ as opunna 'opoi 00^ -aijas nj ap [bui^iju Á bio.u fictu etii[na^mii\nBjn^ij it[ vipisaj ajtlmais '3[buij s.n.iüd sa.u sej ua oS^ns anb 'pi^n^\nBiujeip p 'oirprea ug •seitupauíin sepAou ^BJ na aaauBAsap X B^Bd^\nas 'ziJioiu BjnJaua appaiuipi: eim ours l'pbziiibSjo aiuomnpunjojd\nbi ^opáis d Bun ajqiuou Bp anb b bjuo bt ua anbinuSis ou anb\n-muí -lavivsi 'ai-ind tw .ioj -jouaiuB BpaAou Bf ua eaijipa o[ anb pnp\n-p^aiui [ijia B| Bpaanaaj as is saiqtsiAajdun 'v^ng ovisinvq ajqna\n•sap BpAou Eiusiui Bisa ua anb eBzanbEjj sej o .'o.uo^3 ap oju^) no\nuijpuBpin ouaqqo b 'oíiiin^ na Bza[qou ap zeiIbo 'vznog aa oana^\nap osnd oosnjq ia ^oitltna Ca jod 'Eaoq'A \"nETauBieqn^ap o uaarptíji\n•uoa as sajaiaBJBa soy saaaA b sand :soj8qad sus auai; opopin jg\n^psagd\n-xa uX 'saiJdd sttsa ap pEpinSpuoo [BTaadsa By Baijiisní og • (¿z) ^J\n-nj^ op OJU^ b iiBSBd 'souam BpBii 'oafjw^ ap safBuos^ad aojoi^a\n:sBipaui.Toiut SBaqo eop sny na b^ijijoa as <sa.uuaE.iB3 ap 2aTSBij aso ap\nOAiiBiiiByj saín oy o^ag a^us X ¡kuvj X niJO/^ ap oíu^ ua 'ojnng\n'utiijo^ op ojio X :oyop pp SBiBipamiq eaund sop se] na aoajBdeaa\n'bibiuoSbh'J'I ya 'püius/ ayi oun anb jaaayqBisa aqfia (bjoaii^ 'aquQ\n'Efay|BABg <BjaAig| Bjqo Bnn ap sbui u^ sajuasaad soai.ipisiq safBnos\n•jad soy ap jByqEq u!S sojoabui soynouiA soy aiua.uBUEip^qns JBpqos\n-uoa ap uii b 'sEiuiisip sej^aou uo safBuosjad soi aaia an uoiaiiadaj\ney 'ouBioBTyEq muaimipoaoJd un ap oayduia p aiUBipara Bpuaisisuoa\nbSjoio so[ on^Aaoy •sojouatu sax^u <bi^o|rjioi sy ua 'snuiapR 'Xbjj\n•otunfuoa yap BiJBuiJiaop X yBJom <Bariaisa papiun b[ iqe ^q\n-oyqand un ap ouyisap ya ua ayqEiqyaapui oj Biipaian anb oiugis\n•ap '19^) ^jBuoyaBu ezaptre^^ ap X bioiibuí ap 'z^d ap 'BpuEjayoi ap\n\n�Arte e Historia. Transfi^uración Épica de la Realidad,\nEl cicla épico debía iluminar la gestación de una nacionalidad\ny reflejarla, necesariamente, en el lipo original y primitivo que la\nY surge el gaucho. \"Ante la luz de la historia\", no a través de\nun yerto enfoque costumbrista \"que no liaría resaltar los perfiles\nenérgicos de la sociabilidad, faltando el teatro de la lucha verdade\nra\" (29). Con \"sus instintos, sus desnudeces, bus heroísmos, sus cruel\ndades\" (30). Reconocido así en sus limitaciones, pero glorificado en\nsu grandeza (\"Históricamente, el gaucho guerrero resulta siempre un\nsujeto extraordinario\"! (31). Como \"ser pro teiforme\", ya extinguido\n(\"Ha mucho que dejó de verse, de oírse, de palparse\", y en las cam\npañas queda apenas su sombra! I3^ I. Como personaje primigenio y\ncaracterístico, al cabo, que exige necesaria, aunque distinta sucesión:\npues fue vencido por el tiempo y las inmigraciones pacíficas sin que\ntodavía 'se sepa cuál será el derivado o tipo nacional que haya de\nreempluarV(33).\nEsa criatura liarhara y esplendida es entonces, como encarnación\ndiversas partes de tu tetralogía. Vivificada en sendas fábulas, si apa\nrece como multitud, alcanza rostro, forma e individualidad en varias figuras memoralles; y culmina en la acción heroica, junto a los\nNota de pedal constante en la doctrina de Acevkdo, es la men\nclon el el exceso de en^irs\\as como privilegio mayor de bu criatura\ncimarrona. Y en efecto. Clave del gaucho y lujo natural de bu or\nganismo, era la fuerza. Una fuerza elemental y exuberante, que sir\nve de canon al período de los primordios y lo configura histórica\nmente: desahogada con gloria en la gesta de la independencia re\nvuelta —o vuelta sobre sí— en las luchas de banderías. Una fuerza\nque es, por añadidura, tenor venturoso de la propia creación ace\nvediana, porque baila esclarecida respuesta en la misma fuerza del\nla tónica sugestión de la tierra). De donde se induce que es la fuerza\ncomo intuición histórica y artística, el rasgo fundamental de la obra\nacevediana. Y que en ella el tenor de la energía heroica prevalece\ndeterminando, ahora como canon estético, la promoción electiva de\nhechos y personajes.\nAsí se acuerdan el arte y la historia. Y, en la tetralogía, hechos\ndad esencial^: \\n que^ahonda la extensión de la realidad verificable,\n\n(29) \"La Novela H¡atines\n\nirt rit\n\n(31.) \"Sin pailón y lin di^isa\n\nprol ctt\n\n(3^) 2 Mito Hel Piala, segunda edición. Buenos Airee, 1917, pág. 133. (Ackvedo repite\n•i baldar episódicamente del gan^ío en ese obra, ideal y son palabras anticipadas\nen al citada prologo de ¡Jmza y sable).\n\n�npuoa bjjo JtiunsB Bijaaojad ociaAHOy 'soiuanupaiuoaB eopuBjá soy\no ojUBn3 •(sg)BnB^il op odureo opsiarabn p uo klm(\\¡M eosopaoA\n8Pn 9of enB BÍ!J :)n^ 'aojayy pp BpitJitii .íyqísEdin; enn no^ ^uup\n-atj bb-j ap yos [3 ofeq :apuadsne as yaouís; ap uoiaaB [ 'sauBpuEi\n•bo X sbiujb uaieqo sByouEdsa ^edoiq. se[ opnnna Usy -pniru^nuí R3LÍ\n-adoda ap oSsej un uoa mqo ^\\ JBze¡uasap a;tinjad o\\ anb 'eianonajd\nBaiianüeni na it Tiiaunnaj oaodinBj oja(p '(f) BAijaadsjad ajqesuadBip\n-m Bt 'Aaaoid I3p uzapuBjg b[ b 'ajnauqBpuajaAaj abi^ B.tsd :Bp^oqB\nl M ••\"\"\nlB ^A^ íwrnoarod sa^! ajjna 'opout asa oq (BpBjaA\n-OH Bi^ojBrq na saaaA sbuiiS[b aeaap anbiod 'sapnjjiA aaiua^Bsajqos\nap Bn^uatn ms 'efa^Bdaap nqneaj anb o¡aia ^op ejqo saiim b[ :3jq\nos X. ttsuvj na 'oseaBij oaijü[3i un uoa ^peSipso 'uoTadaoxo baijb[3J\n[ ea BjaAia) -saiaBanSBdraB[aj ^í Bosua^u; sanboi uoa soiopuBaaaae\no aiuatuBpB^ipauíajd so^op ni? joub^s tp o jad 'so|[.> b SBiUBf jBiannu\n\"3j uib ^sarBaj saiBiiosjad sapuBjíi soi b ouimjai opuu^a^ ua Baiqn i\n•auotnq Bt op uorin9n eT A EzapijuiBU iq op oijaistSBiu p nnSae\njHíia^ns apand a^ie p anb sojiioso saojaq so[ b A - tqpiBq jí SFzuBp\n-ub no 'sauífBjj jC BBisaij ua onb sbui— Brainous pmiipun e¡ b s^pA\n•ou bus ap omqd jauípid p na Bniís 'o.iauaS pp HoipiBa pupqtqep H[\nopnBjnSaBy -oiua^UEpiuiar.) niaiipuoo Bsa BAja^qo zviq ooaA3Dy\n•Bzopnojá bT ap ouiíqjB IP;jip p 'o^and\nun ap aiajdjatm ouioa 'aasod bisi^jb p optiBiia ^BpiBjn^ijsiiBjq bisbj^\n•apsiipuaj in Bpapuojo uib -Bijoisiq b^ b aiuouqnuoiauaAUO.1 jí baijooi\n•as 'Epunjojd EiiaapB as 'BpEpArra ^uoisiq ua Bjaua^ap ou is -boijoj\n-aiq npAou B[ ^osa joj -papa.i sarnuos-iad sapiiB.i^^ so[ ap (iqísodiud\ne ^3Miaaxavj^ BqBA.iosqo O[ oraoo) nsiaajd opBT^Einap oy uo yiuaj\nojofqo aqjB ya BJBd sa Á czuBoyc ou 'niuJiupiBj •Byaoisiq By anb o[ ap\n'jia.ip sa ^oqws ^s ou ií jos mq&p o 'jas opnd <uih o¡ ap e^bz bj b Bjiaob\n^BinbjB.iaC ns ap unSuain cus '(oymps o opBinauuiaop oy 'pBpaApi\nBipipaiutt b[ B anwojuoa 'jofant o) an¡ anb oj osnyauy 'soiqBzuydmoaJ\nayuaiuBAtitiuut 'sBprpaod shiujoj sus op oiynbos p uoa o/ aní. oj\noyniBiBjip 'sa oisa 'oaiuap jod ouisiiuibb EppuiiaijtUoBtu ojad íayq\n-Tuodsrp pRpunea oraos ByopuBiyinry '98 oqso 'eijaiBiu b[ opnai^oaaa\n'oAiqmBqxa od 'OAyiBquasajd.i.t ojifiodoad uoo —safnuosjad X Boipaq—\nsnmai sns BjBauo bjsi^b y3 -eiiun bT tu BpnBjjap By tu 'BiJOtsiq B|\nap noroBTJBA sa is 'aqjre ya 'apuBJS eyoAou By ua o B.íadoda b[ u^\n'oaijoisiq opesBd yap so^sa^ X s sia ubis uno jio\n'BBjnSij bb[ b 'a^uttuiuqna X BAiiiuiyap 'Bionajsixo jjo apaouoa aqjB\nya anb-tod 'uoiaBjn^ijsuBJi q ^yü^uaninoop oj^aadsa ns X opi^niJíso-i\noiuaiuuaonoa ns oeus ~ouy anb oy a^uaxuBSioajd bo ou EA^u^od Buoq\n-Biq sy anbjod 'uoiobuba :E¡jo]sny sy ap uoioBingipuej} X uoiobijba\nsaouo^ua so atm y3 -jas opnd anb oy uoo anj anb oy opuoiaonbyjna\n\n�tai no aleja, acerca la realidad histórica. Evoca asi hechos famosos\nde nuestro pasado nacional: el sitio de San José, el combate de Las\nPiedras, la prolocruzada de Olivera, la Cruzada de los Treinta y\nTres, la batalla de Saraudí, el encuentro de Palmar. Pero evoca esos\nhechos electivamente para sensibilizar el proceso formativo de un\npueblo. Y aunque los respeta, abonando un lúcido y constante ri\ngor (361, lu hace con e! idioma y la potestad del artista (si se excep\ntúa el relato de Palmar, resuelto en un fracaso esta vez sin matices!.\n7Vo se limita, pues, a lo conocido. Y al entrar en la perdida zona de\nla muchedumbre desencadenada, inaccesible siempre para el inves\ntigador, siempre recuperable para el poeta o el aedo, con pulso de\ngigante anima el conjunto, o adecúa a la bisLoria solos imaginarios.\nRecuérdese, en el sitio de San José, la agonía de Sinfora. que se\ndesploma sobre el herido Camero, cegado e inmóvil, y le comunica\nla humedad caliente y el áspero olor de su sangre, empapándolo,\ny los estremecimientos de su cuerpo ya designado por la muerte; y\nla misma situación del cambujo, que siente como se le mucre encim^\nla compañera salvaje, por él no reconocida aún, y que con ansia\nparalela asiste a la dilucidación del choque entre los suyos y los\nespañoles: choque expuesto con or¡ginalísimo alarde, pues Acevedo\nDíaz, adoptando la perspectiva del personaje caído, momentánea\nmente sin ojos, se reduce a dar la ima^en auditiva de la brega (perp\ncon tal plenitud, pese al manejo de un solo medio sensorial, que asi\nel lector conoce, desde la conciencia de Camero, la victoria de los\nindependientes! (37!. Recuérdese, además, en Las Piedras, la carrera\nde Ismael, que arrastra, convirtiéndose en ráfaga ecuestre y coronando el ritmo epopéyico de la lucha, el cuerpo de Almagro sobre los\ndespojos del combate: o en Sarandí el arrojo homérico de Cuaró y\nEsteban, o las postrimerías de Jacinta (^aquella especie de leona\"\nque \"olía a junquillo y a aroma silvestre\"), cuando defiende y escuda\nel cuerpo inerte de Luis María Berón, basta morir, atreviendo un\nbeso único dentro tic la batalla (38!. Tales solos imaginarios, y los\nmismos coros reales vitalizados con múltiple y difícil grandeza, dan\ncolor y calor a la historia, sin desautorizarla. Y aún la transfiguran\népicamente. Como en la relación de los hechos capitales, en la de\nlos menores, el novelista corrobora poderes, sin repetirse nunca. Y\ncrea eligiendo^ con estupenda virtud representativa. De ahí que por\nel doble imperativo del arte, sea la nacionalidad, en su primera y\n\n(95) Ismael, LIV. (Los dan pimíos que siguen non Una lánguida exrrereivin de 1.\n\nXXXI\n— 84 —\n\n�\"BDI-iailiy U3 OpRlfatlOtit) SOttlGXeq Otib OOtlTll JO O9B0B\n:op3E an owoa oprinpp 'oaiibjjbh aapod je naqopode prijoitibui b¡\naod Bjaonduu oiqumpiAaas E[ b asod 'opuodsaa.to;) anb 'pBpqe.u bj ap\nRaída uoioejiüíijsuüji B| njado op^aj^ ubi o<[J9a uoa '^pun^^ o[ ara\n•tltllO^ Ez^i>lJB^^ El UBI UO3 I \"OÍD 13 lili O ti OÍ fcOl OBUIl'lODUT OIUOIIB UOO\nl/v i <in •! r 4i\n'piplumo nia^ souiuqE^sooou otib ^Budioeu Buiaod [a ejoaoii Esa no b,í\nsoineupuoi '/awius^ oiuouin^os Oíposa B^aiquij is onb eaiibiuosojiIoj\n*b.u.iií R[ .tp .tKduiT naSpiin bj unn _í 'sisoua^ n^ ap ujoq b|^ uo uoioeu\nbuii ap oio|dcuoo ojpana [.> Jaaaajo b B]jopB 'ouBoiJomBOUEdsni jop\n-B^nn uii^uin bziuIi n.iodn^ ou otib '^nsuonj ns uii^as 'oUHA^ay\n•Eoodo onn op ^ uoiobu euit op bjíÍoic; sptA bj soJBpioijjBd\nsotpaq uo iusuopuoa í ^pBpiAijoaioa nuil op Jíusj o mjq^Q oiaoa jojba\nlEUBi|3Ííai| siso^pxa ¡ ap oü-ins oraoo 'BXododo b^ op puip-iEo bahb^\n-oj.iajd ho onbao^ ^ooaaii sus X s.isoip sus ujorooiiooaj o|i[.ind mi anb\nBJBd X BJi^no mm aBrafj.ii Eaed iioaBisBq ^npn.iap bu op sopi^aj\n-sqB 'eXojx ap bjjoii^ rj ap sejp Bjuanoui^ une o^iiodaj ajiuuod\nora a^ is -OAiisiiBLpco o[ ou 'OAiiBiuasojdo.T o[ sa aj^B pp oidoaj\nofifoiul un ap ja^aatM fa ouijafi as anb lia sojoipnis\nouioa a-ijsod si e ubíÍjba hEiJOTiiani et X uoiobuii^buil ei ap osaitauoa\n^ uoa 'soipaq soj atib X to^as Bf ap oaprni [o 'EpuoiJEdü ejABiq\n\n�"]]]]]]]]],["collection",{"collectionId":"7"},["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/."],["elementContainer",["element",{"elementId":"50"},["name","Title"],["description","A name given to the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"304"},["text","Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias"]]]],["element",{"elementId":"39"},["name","Creator"],["description","An entity primarily responsible for making the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"305"},["text","Facultad de Humanidades y Ciencias"]]]],["element",{"elementId":"45"},["name","Publisher"],["description","An entity responsible for making the resource available"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"306"},["text","Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación"]]]],["element",{"elementId":"40"},["name","Date"],["description","A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"307"},["text","1947-1989"]]]],["element",{"elementId":"47"},["name","Rights"],["description","Information about rights held in and over the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"308"},["text","Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación"]]]],["element",{"elementId":"44"},["name","Language"],["description","A language of the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"309"},["text","Español"]]]],["element",{"elementId":"51"},["name","Type"],["description","The nature or genre of the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"310"},["text","Publicación periódica"]]]],["element",{"elementId":"37"},["name","Contributor"],["description","An entity responsible for making contributions to the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"903"},["text","Lic. Pablo Darriulat"]]]]]]]],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/."],["elementContainer",["element",{"elementId":"50"},["name","Title"],["description","A name given to the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"2227"},["text","La novela de Eduardo Acevedo Díaz"]]]],["element",{"elementId":"39"},["name","Creator"],["description","An entity primarily responsible for making the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"2228"},["text","IBAÑEZ, Roberto "]]]],["element",{"elementId":"48"},["name","Source"],["description","A related resource from which the described resource is derived"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"2229"},["text","Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , Agosto 1953, Nº 10 : p. 69-85"]]]],["element",{"elementId":"45"},["name","Publisher"],["description","An entity responsible for making the resource available"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"2230"},["text","Facultad de Humanidades y Ciencias"]]]],["element",{"elementId":"40"},["name","Date"],["description","A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"2231"},["text","1953"]]]],["element",{"elementId":"47"},["name","Rights"],["description","Information about rights held in and over the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"2232"},["text","Facultad de Humanidades y Ciencias de la Eduicación"]]]],["element",{"elementId":"44"},["name","Language"],["description","A language of the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"2233"},["text","Español"]]]],["element",{"elementId":"51"},["name","Type"],["description","The nature or genre of the resource"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"2234"},["text","Publicación periódica"]]]]]]],["tagContainer",["tag",{"tagId":"282"},["name","ACEVEDO DIAZ"]],["tag",{"tagId":"277"},["name","ARTE"]],["tag",{"tagId":"278"},["name","DOCTRINA"]],["tag",{"tagId":"283"},["name","Eduardo"]],["tag",{"tagId":"279"},["name","NOVELA HISTORICA"]],["tag",{"tagId":"281"},["name","OBRAS"]],["tag",{"tagId":"280"},["name","REALISMO"]]]]