<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="118" public="1" featured="0" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/items/show/118?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-02T19:04:36+00:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="185">
      <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/cf527335ca363915cc4168bcdad5f0e1.PDF</src>
      <authentication>ce199c7e84dae123ecc213fdcf02b474</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="5">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="52">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1131">
                  <text>— ¿8 —
"68t 'PTJPBH 'BUBflaitv^ mSojojjj o; ap vo^jojnfj maioijqig na
•83 E9JO1IJJ8^ SOUnajB BDB[|31SB&gt; BníU3[ B{ 9p BpU3]33Xa B( ap B3J33B UOJ3IAI11
UOIU
-tdo bj a,, 'vzvíjia. ^! ¡SZ6I PHPBW '9IU0OJ93 P ojuaiujosu,/ j^ a^ '..piA
'OH1SV^ O3lU3luy :aej3A uapand jb3[iia BnSuaj \ ap Bsuajsp B] ap sojajy (j)
•sauotoempui gBjnjnj sns ap aaqtun^stA uatqraB} JL
BoijBraejS euti 9p odioijuB b^ 83 jBsnad ^jsa j^ -Bis^uaoBiíaj
-uod [9 9Aanra ^s anb a^ orasiuogejuB 3jaajBdB p sa ¡bj :oAana o^^ uod
ofaiA o[ ap jiaiauod íaouBrao^ ja jod oisnS ^ njjB^ p jod ojsn^
' (I) lB-lnlBU sa 8OU an^ ^nSuDj bj;
jBAijjrw ap UB[qBi[ bj soj^o j sin^ jÍbj^ '^ai^q ap zaaaj '8^P^A 'i?
anfa sajuB Á ísajuBAja^ BJip 't4axiai; B[ ua uojBraBín anb Bn^uí&gt;[ b^ ua
uoiaiqiJ3sa sotiSijub SB^^od o^,, -eojqand soAann soj; ap SBUBjjua sb[
na sojbuou UBqBpjBngB anb sa^uaiBín so[ jB^O[dxa Bjed SB^jand sb[
BJijqB sa^ pBpanápnB BinBiin b1^; •BJimpB as anb nop^ajaad bj b
as oinoa 'ouaÍB ap asopuai^siA 'sa^niu so^aamap uoo sa ou anb B
-uajduiOD as saouo^u^ -aua^a B^aoBq b}8bi¡ Bjj^nbB uejBJoqep upzBJ b^
A oduiap ^g -sajopBájnij sojamijd sns ua o^jadsap biiSijub Bjn^p^a b[
anb omsBisnjna oai^o( p JBznsaua b BjpnaA noixa^j^j v\ 'o^a^quia uis
'ojuoj^ 'sosojoAja^ so^ijoau sotsa b BinS opoj o^BziuijB[ ap iibjb n[^
•gB^eiuBUinq sojamijd soj noo BmSop na ^iuaojsuBjj as uopipBj} B^s^
'sosoipnisa so[ ap saiatai p BqBajuao ^ oiJBitsjaAian Biuoipi p bj^ uiju^
j^ -saouBuioj SBnSaaj sb^ ap BaiiBinBj3 Bun jiqu^sa ap p^pisaaaa c[
ua iu pBpijiqísod b^ na B¡p a^nsjnp osnad aipe^[ •nopB[naadsa B^aop
B^ BJB¿ ZBdBO BOIUTl 'BJ03JJ9d Bn^u3[ B^ HIJE^ p H3 BJ3A
Bq *sa^api sojp SBín soj ap uoisaadxd B[ BJBd pBpioedB^ A
-xa ns ap ssjosuajap so^ijoa; ap o^isaasn i sajo^na sosp^xa nojaip o\
anb boijbijjb pBpiuStp ap og^ndmi p oiSBq oa pijxs o^p we\ ap ujjej
jb jBfo^Bsap BJBd ^^ 'BJni^na ap ojdB ojuauínj^sui orno sandsap so^^is
saJi isbo BiSBi^ opBjapisnoa b^ss on 'out^^j pp jbidijo BnSuaj
ja osnoj[y Jod jjjj ojSis p ua op^a^pap 4ouB[|aj8Ba aanBinoj ^
aoumuoj. A m%wj

vrraaaM aa oimoxmv
BTJOJSIJJ
SOJU9UIOJ^[ SOQ
nvm sim

�Contribución fundamental a un pleito: Nebrija

toria de la Filología, cuyos autores muestran, con rara excepción, una
falta de curiosidad pasmosa por todo lo que se refiere a España.

En agosto de 1492, Nebrija, el primer gran humanista español,
publica su Gramática Castellana. 1 solo hecho de reducir a
arte una lengua romance supone ya una valoración estimativa de la
misma; es tomar una posición entre los defensores de la lengua vulgar.
Así lo entiende el concepto de la época, declarado expresamente por
Villalón años más tarde: "Todos cuantos hazen cuenta de las lenguas
y de su autoridad dizen, que la perfecion y valor de la lengua se deve

En su país, no obstante la desdichada actitud de Salamanca al
impedirle la reincorporación, puede decirse que Nebrija obtuvo el
reconocimiento que se merecía. Gozó, por lo pronto, de la protección
de dos figuras eminentes: la Reina Isabel y el Cardenal Cisneros.
A este respecto, y como muestra del generoso espíritu de su protector
el Cardenal, resulta altamente significativo el siguiente fragmento de
la Memoria del rector Hernando Balbás, donde se alude a la se
gunda ida de Nebrija a Alcalá: "El Cardenal mi señor oigo mucho
¿e su venida, y se lo agradeció, siendo yo Rector, mando que lo tra-

tomar y deducir de poder ser reducida a arte" (2),
Nebrija, o Lebrija, llamado realmente Antonio Martínez de Xarana, fue sin duda una de las figuras más ilustres de su época (3).
Con él se inició en Europa el estudio gramatical de las lenguas mo
dernas. Sus eruditos conocimientos alcanzaron también al griego, latín
y hebreo; de los tres idiomas escribió gramáticas, y remozó la ense
ñanza inspirándose particularmente en los métodos de Lorenzo Valla.
Con justísimo orgullo pudo decir en la prefación de su Vocabu
lario: "Fue aquella mi doctrina tan noble, que aun por testimonio
de los envidiosos y confesión de mis enemigos, todo aquesto se me
otorga: que yo fui el primero que abrí tienda de la lengua latina y
osé poner pendón para nuevos preceptos... y que ya casi de todo
punto desarraigué de toda España los Doctrinales, los Peros Elias y
otros nombres aun más duros, como los Gaiteros, los Ebrardos, Pastranas y otros no sé qué apostizos y contrahechos gramáticos, no me
recedores de ser nombrados. Y que si cerca de los hombres de nuestra
nación alguna cosa se habla de latín, todo aquello se ha de referir
a mí. Es, por cierto, tan grande el galardón deste mi trabajo, que en
este género de letras otro mayor no se puede pensar".

Lo que da especial realce histórico a Nebrija, y no sin fundamento
por ser él quien, echó las bases de tales estudios, es la Gramática
Castellana.
Tres son los motivos que lo llevan a componer la obra. El primero
responde a un ideal de fijación del idioma: "para que lo que agora
e de aqui adelante en el se scriviere pueda quedar en un tenor, e es
tenderse en toda la duración de los tiempos que están por venir"; y
esto, porque él consideraba que nuestra lengua ya había llegado a la
cumbre de su perfección (6).

Como tantos otros hombres de su tiempo, Nebrija no confinó la
curiosidad a una sola disciplina, la lingüística; se interesó, asimismo,
por las Matemáticas, la Astronomía, la Historia y la Teología.

El segundo motivo es de índole fundamentalmente didáctica y, en
cierto modo, subordina y condiciona su obra a fines extraños: tender
un puente para llegar a la gramática latina.

Enseñó en Sevilla, Salamanca y Alcalá. En esta última colaboró,
junto con los hebraizantes Alfonso de Zamora, Pablo Coronel y Al
fonso de Alcalá, y con los maestros de lengua griega Ducas, Vergara
y Hernán Núñez, en la edición que, bajo la protección del Cardenal
Cisneros, se hizo de la Biblia Poliglota; obra en la cual, según
Henríquez Ureña, "se apuró la mejor ciencia filológica de los tiem
pos" (4). Claro está que no es frecuente que el nombre de Nebrija
ni el de aquellos doctos maestros figuren en los manuales de His-

En cuanto al tercero y último, rezuma el sueño imperialista de
la España de entonces y la fe en su cumplimiento: facilitar a los pue
blos que se conquisten el conocimiento de nuestro idioma. Declara
Nebrija que fue el obispo de Ávila, Fray Hernando de Talavera,
quien en Salamanca, ante la pregunta de la Reina sobre qué provecho
tendría la obra, se adelantó con entusiasmo a exponer dicha fina
lidad: "después que vuestra Alteza metiese debaxo de su iugo muchos
pueblos barbaros e naciones de peregrinas lenguas, e con el venci
miento aquellos temían necessidad de recebir las leies quel vencedor
pone al vencido, e con ellas nuestra lengua; entonces por esta mi Arte
podrían venir en el conocimiento della, como agora nosotros depren
demos el arte de la gramática latina para deprender el latin". Con
razón dice Menéndez Pidal que "la primera gramática de una lengua
romance que se escribía en la Europa humanística fue escrita en es-

(2)Cristóbal de Villalón, Gramática Castellana, 1558, en La Vi^aza, ob. cit.,
pág. 243, columna 482.^
(3)Sobre en vida y bu obra pueden consultarse: Pedro Lemus y Rubio. El Maestro
Elio Antonio de Lebrixa, en Revue Hispanique, ts. XXII (1910) y XXIX (1913); M. Menéndez Y Pelayo, "Cuadro general de la cultura española en tiempo de los Reyes Ca
tólicos", en Antología de Poetas Líricos Castellanos, t. VI, Madrid, 1911; Américo Castro,
"Lingüistas del pasado y del presente", en Lengua, Enseñanza y Literatura, paga. 140-155,
Madrid, 1924.
(4)"Cultura Española de la Edad Media," en Plenitud de España, págs. 112-113;
Buenos Aires, 1940. Sobre este punto véase, también, Marcel Bataillon, írosme el
L'Espagne, págs. 24-47; París, 1937.,
— 88 —

tasse muy bien, y le assentase de catreda sessenta mil maravedís y
cien fanegas de pan: y que leiesse lo que quisiesse, y si no quisiesse
leer que no leiesse, y que esto no lo mandaua dar porque trabajasse,
sino por pagarle lo que le deuía España" (5).

Propósitos de su obra

(5)Documento transcrito por P. Lemus Rubio en el trabajo referenciado.
(6)Véase la dedicatoria a la Reina Doña Isabel la Católica, que introduce su
Gramática; pág. 1 y siguientes en la edición de José R. Sánchez, Madrid, 1931,
— 89 —

�— 68 —
'IE6T 'P!JP"W 'Z3HDMys -^ asof ap nopipa •{ na sajusinSis ¿ ^ -íed
ns aanpojim anb '^3119103 uj ^qBsj buoq buiojj bj s ijoiB^ipap bj as^a^ (9)
•opapuaiajaj ofsqsj) [a na oíang snwa-j ¿ Jod oju^subjj oiuamnjog (g)
-sa ua B^uasa anj B^iisjuBumij Bdojng bj na Biqu^sa as anb aouBizioJ
BnSuaj enn ap BopeinBj^ Bjauíiad bj,, anb jBpij zapuauaj^ aaip uozbj
uo[) •^uijbj ja japuajdap BJBd bui^bj boijboibjS bj ap ajJB ja soinap
-uajdap sojjosou bjo^b oraoa 'Bjjap ojuaimpouoa p ua JiuaA UBijpod
ajjy iui Bjsa jod saouo^ua ÍBn^ugj BJjsanu SBjja uoa a 'oppuaA jb auod
jopaauaA pnb sapj bbj jiqaaaj ^p pBpissaaau UBiiuaj sojjanbB oiuaim
-puaA p uoa a 's^nSuaj SBUij^ajad ap eauopBu 9 sojBqjBq sojqand
soqanoi oSni ns ap oxBqap asaijam Bzaijy BjjsanA anb sandsap,, :p^pij
-buij Bij^rp jauodxa b oiusBisnjua uoa ^jusppB 3s 'Bjqo bj Bijpuaj
anb aaqos Bnia}j bj ap BjunSajd bj aja^ 'BOUEniBjeg na uoinb
ap opueuja^j íbj^ 'BjiAy ap odsiqo ja anj anb Bfuqa^[
-Biuoipi oiisanu ap ojuaiuipouoa ja uajsinbuo^ as anb sojq
-and soj b JBjijpBj : oinaiuiijdmna ns ua aj bj á saauo^aa ap BuBds^j bj
^ap Bj8ijBiJ3diui ouans ja Buinzaj 'oiuijjn Á oaaoja^ jb ojuen^ u^
•BnijBj BotjBtnBaS bj b JB^ajj BJBd ainand un
japua^ :souBjpca sanij b Bjqo ns Buoioipuoa Á Binpioqns 'opoui o^jap
ua 'jC B^ij^Bpip aiuamjBiuauíBpunj ajopui ap sa oai^oui opun^as j^
'(9) uopaapad ns ap ajqiuno
bj b opBSajj Bjqsij bjC Bn^uaj BJisanu anb BqBjapisuoa ja anbjod 'ojsa
A ítíJiuaA jod UBjsa anb soduiaij soj ap uoiaBJtip bj Bpoj ua asjapua^
-sa a 'jouai un ua aspanb Bpand aaatAoos as ja ua ajuBjapB mbs ap a
^ anb oj anb Basd,, tBuioipi jap uoia^fij ap jBspi un b apuodsaj
d
*Bjqo bj jauodmoa b UBAajj oj anb soai^oui soj uos sajj^
VDiiywvaf) bj sa '^oipn^sa sajsj ap sas^q sbj oqaa uamb ja jas jod
ojuauíBpunj uis ou A 'Bfijqa^ b oouoisitj a^jBaj jeiaadsa Bp anb o^j
vuqo ns ap soitspdouj

•(5) 14BUBd8g Binap aj anb oj ajjBS^d jod ouis
anbjod JBp BnBpuBin oj ou ojsa anb A 'assaiaj ou anb jaaj
assaisinb ou is A 'assaismb anb oj assaiaj anb A :wed ap ssSauBj uap
A sipaABJBin jiiu Bjnassas epajica ap asBjuassB aj A 'uaiq Arnn assBi
-bjj oj anb opuBín 'jojDa^; o^ opuais 'oioapBJÜB oj as A •^^pmaA ns ap
oqanra oSjo jouas ira jBuapjB^ jgí? :bjbojy b Bfijqa^j; ap Bpi cpunS
-as bj b apnjB as apuop 'SBqjBg opuBUJajj jojo^j jap viHOMta^\[ bj
ap o^uaraSBjj ajuamáis ja oatjboijiuSis aiuaniBijB B^jnsajc 'jBuapjB^ ja
d ns ap njiJjdsa osojaua^ jap Bjjsanin ouioa A 'o^oadsaa a^sa y
jBuapjB^ ja A jaq^sj Buiajj bj :sajuamuia ssjnStj sop ap
bj ap 'ojuojd oj jod 'ozof) -Bioajaui as anb oinairapouooaj
ja OAnjqo Bfuqa^f anb asjpap apand 'uopBJodJOouiaj bj ajJipadmi
jb B^uBraBjBg ap pn^ijaB Bpeqaipsap bj ajuBjsqo ou 'sj^d ns ug
•euBdsg b ajaijaj as anb oj opoj jod Bsomsed pBpisouna ap bjjbj
Bun 'uopdaaxa bjbj uoo 'uBjjsanui sajo^nB so^n^ 'bjSojojt^ bj ap bijoj

— 88 —
•¿6t '-^el 'üstqmei '39bsa oinnd aisa ajqog *0f&gt;6I
ap pnimu ua ..'Bipaj^ pspg j ap Biou

ouang
(f)

'8^Bd 'oininjait1] JC vzuvuasu^ *Dn9uaij ua '^^a^Qasa^d [ap A opesBd jap Bisin^ai^^,
O3l3KV ¡1161 'P!JPBW 'IA •' 'soubjiisoq soaijii mtaoj p ntiojojuy u 'ueo3i^oj
-B3 ss.t^jj bo^ 3P odaiai] oa e^ouBdsa Bjni[nj B[ ap [ojan^í ojpsn^,, 'o.vviaj a zaaii3t{
•3K W '• (161) XIXX ^ (0161) IIXX "8 ^nbmvdsijj anaay na 'nxjjqaq p muotuy &lt;n¡3
ojisav^^^ ¡^ 'oia.i}[ X sawaq oaaa¿ :asjBi[nsuoj uapsad Bjqo ns ¿ cpiA na ^aqog ()
•^8^ Buiun^oJ '^^Z 'S^d
'•jp -qo 'vzvmi^ ^1 ^a '89SI '"^&gt;n3^&lt;&gt;3 ^jtevau^) 'moivtha aa ivaoxsi3 (^)
ap sajBnuBiu soj ua uajnSij sojisaein soj^op sojjanbB ap ja tu
qf^ ap ajqinou ja anb ajaan^ajj sa ou anb Bjsa ojbj^ • (f) Ksod
-man soj ap bdiSojojij Biouap jofam bj cunda as^ 'Buajj zanbijua^
unSas 'jsna bj ua Bjqo ívxtn^noj vnaig bj ap oztq as 'sojansí^
jBuapjB^ jap u^poajojd bj of^q 'anb U9pipa bj ua 'zaun^[ ufujajj A
bjb^j^^ 'SBonQ bSstjS BnSuaj ap sojjsaBiu soj uod A 'BjBojy ap osuoj
-jy A jauoJO^ iqBd 'bjouib^ ap osuojjy sajuBztBjqaij soj uoa ojunf
'ojoq^joo Buxijjn cjsa ug "^IB3jy A B^uBUiBjeg 'BjjiAag ua ouasug
•BiSojoa^ bj A bijojsijj bj 'Bitaouojisy bj 'sBausraa^Bj^ sbj jod
'ouistuiiSB '^sajajuí as íB^^sinSuij bj 'Buijdiosip bjos Bun b pBpisowna
bj ouijuoo ou Bftjqaj^ 'odniau ns ap sajqmoq bojío sojub; ouio[)
•MJBSuad apand as ou joábui oj^o SBJ^aj ap ojauaS ajsa
ua anb 'ofsqBj) ira ajsap uopjBjB^ ja apuRj^ ub^ 'ojxap jod 's^ -ira b
jijajaj ap sq as ojjanbB opo; 'uj^bj ap BjqBq as bsoo BunSjB U9^BU
Bjjsanu ap sajquioq soj ap Bajaa is anb ^ -sopBjqmou jas ap sajopaaaj
-aui ou 'so^ijbuibjS soqoaqBjjuoo A sozpsodB anb as ou sojjo A sbubji
-sbj 'sopjBjq^ soj 'sojajjB^) soj onioa 'sojnp sbui unB sajquiou sojjo
A SBij^ sojaj soj 'saputajooQ soj BiiBdsjj Bpoj ap anÜiBJJBsap oiund
opoj ap isbo vÁ. anb A • • • sojdaaaad soAanu BJBd U9puad jauod aso
A buijbj Bnáuaj bj ap Bpuaij uqs anb ojamud ja jnj oÁ. anb :b^jojo
ara as ojsanbs opoj 'oáuuaua sitn ap noisajuoa A sosoipiAua soj ap
oiuorapsaj jod unB anb 'ajqou ubi Buuiaop im Bjjanbs an^,, :oihvi
-nav3OyV ns 3P tropBpjd bj ua jpap opnd ojjnájo omisjjsnf U0^
*BTIBA OZU3JOT aP sopojara soj ua aiuauuBjn^iiJBd asopuBJídsui bzubu
-asua bj ozouiaj A 'sBaijBUiBa^ oiqijasa SBinoipi saj^ soj ap íoajqaq A
ui^bj 'o^aijS jb uaiqiuB; uojbzub3jb so^uaiuipouoo sojipiua sng 'SBUJap
-om SBn^uaj sbj ap jboijbuibj^ oipnjsa ja Bdojn^j ua opiui as ja uo^
' () Baoda ns ap saj^snji sbui sbjiiSij sbj ap enn Bpnp uis anj 'bubj
'BX aP z^uJ^j^j^[ omojuy aiuauijBaj opBuiBjj 'Bfíjqa^ o 'Bfxjqa^[
k(Z) ttalJB b Bppnpai jas japod ap jpnpap A jBrao;
aAap as BnSuaj bj ap jojba A uopapad bj anb 'uazip pBpiJojnB ns ap X
sBniiuaj sbj ap b^uana uazsij sojubiio sopoj^,, :apjB^ sbui soub U9Jbjjial
jod a}uauiBS3jdxa opBJBjaap 'Booda bj ap ojdaauoo ja apuaijna oj isy
'jc^jtia Bnáuaj bj ap sajosuapp soj ajjua uoiaisod Bun jbuio^ sa íbuisiui
bj ap BAijBiuijsa u9psjojBA Bun bX auodns aauBuioj Bn^uaj eun jjb
b jpnpaj ap oqaaq ojos jg •VNV^^axsy3 VDixyivva^) ns Baijqnd
'jouBdsa BjsiuBiunq ubjS jauíijd ja 'BÍiaqa^ '^6^1 ap ojsoSb ug

:oiwjd un o jmu^wvpitnf

�peranza cierta del Nuevo Mundo, aunque aún no se había navegado
para descubrirlo" (7).
Agrega luego Nebrija que también servirá a todos los otros que
tienen algún trato con España y necesidad de su lengua, los cuales
"si no vienen desde niños a la deprender por uso, podranla mas aína
saber por esta mi obra". Obsérvese que ese "si no vienen desde niños
a la deprender por el uso" es particularmente significativo y fija, en
cierta manera, el alcance que para el ilustre polígrafo tiene la gramá
tica. En ningún momento parece pensar que ésta sea imprescindible
para adquirir el dominio práctico de la lengua materna. Es tardía
mente, según vemos luego, y por influencia del logicismo, que se le
atribuye tal finalidad a dicha disciplina. Para Nebrija la gramática
obra más bien a posteriori, y, sobre todo, como guía y consejera. Sus
preceptos, cogidos del uso autorizado, defienden "que el mesmo uso
no se pueda por ignorancia corromper".

non faciam (no haré), parum faciam (poco haré)" (Donato). La enu
meración de similitudes podría aún continuarse.
No se piense, sin embargo, que nuestro autor se atuvo servil
mente al patrón clásico. Su mirada sagaz le permitió descubrir dife
rencias entre el latín y el español. Así, por ejemplo, señala que "de
clinación del nombre no tiene la lengua castellana salvo del número
de uno al número de muchos"; así, también, declara que el latín
tiene tres voces (activa, verbo impersonal, pasiva), mientras que el
español sólo tiene la activa. Además reconoce diez partes de la ora
ción en lugar de las ocho que por lo común se distinguían en el
griego y latín: "Nosotros, con los griegos, no distinguiremos la interjecion del adverbio, e añadiremos con el articulo el gerundio, el cual
no tienen los griegos, e el nombre participal infinito, el cual no tienen
los griegos ni latinos. Assi que serán por todas, diez partes de la
oración en el castellano: nombre, pronombre, articulo, verbo, parti
cipio, gerundio, nombre participial infinito, preposición, adverbio,
conjunción" (8).

Principales influencias

Es cierto que en muchos aspectos donde Nebrija vislumbró dife
rencias entre el latín y el español —se me ocurre ahora lo referente
a los casos—, forzó el sentido de la interpretación para ajustar las
gramáticas de amibas lenguas. Pero quizá lo movió a ello su decla
rado propósito preliminar de colocar un puente para llegar a la gra
mática latina; y quizá, asimismo, complacía en ese ajustar un oculto
y legítimo orgullo nacional: la conformidad suponía ensalzamiento y
dignificación del castellano, ya que el criterio imperante veía en el
latín un dechado de suma perfección (9). Es lástima, sin embargo,
que nuestro preceptista limitara su estudio a la metódica; con esto la
gramática perdió el hálito vital de la primera exegética literaria donde
tuvo su germen, y que conserva aún en el autor de las Instituciones,
según señala Alfonso Reyes.

El primer ensayo de codificación gramatical de un idioma ro
mance no pedía, necesariamente, desasirse por completo de la tra
dición clásica. En ésta se inspiró Nebrija y en ella fundó su obra.
Quintiliano y Donato, sobre todo, le suministraron divisiones, catego
rías y nombres. En cuanto a Aristóteles, aunque citado más de una
vez por nuestro autor, poca influencia ejerció en su espíritu.
En Quintiliano apoya la división de la gramática en dos partes:
metódica o doctrinal, que contiene los preceptos y reglas del arte,
e histórica o declaradora, que explica a los poetas y a otros autores
en cuyos modelos debemos inspirarnos. Dentro de la primera, única
de que se ocupa, establece Nebrija la división tradicional que llega
hasta hoy: Ortografía, Prosodia, Etimología (en el sentido de lo que
luego se denominó Morfología, y también, con menos propiedad,
Analogía) y Sintaxis. Además comprende la obra una quinta parte,
que responde en especial a uno de los propósitos ya apuntados: "De
las introduciones de la lengua castellana para los que de extraña
lengua querrán deprender".
A Donato sigue de cerca en las definiciones de las partes de la
oración. Compárense, por ejemplo, las del nombre: "es una de las
diez partes de la oración, que se declina por casos, sin tiempos, e
significa cuerpo o cosa" (Nebrija); "es una parte de la. oración que
tiene caso, que significa un cuerpo o una cosa en particular o en
común" (Donato); las del adverbio: "es una de las diez partes d,e la
oración, la cual añadida al verbo hinche, o mengua, o muda la. sig
nificación de aquel, como diziendo bien lee, mal lee, no lee..." (Ne
brija) ; "es una parte de la oración que, agregada al verbo, completa,
muda o disminuye su significación, como jan faciam (ya haré), o

Método y teoría
La Edad Media, que había tenido en Aristóteles el maestro su
premo, subordinó la lógica y la gramática a la metafísica. Causa de
ello, sin duda, fue el tratado de Porfirio sobre Las Categorías,
que, como señala Bertrand Russell, llevó a interpretar el Organón
demasiado metafísicamente. La escolástica puso todo su empeño en
acomodar el lenguaje a la teoría de los universales y de las categorías

(7) Ramón Menénbez Pidal, "El Lenguaje del Siglo XVI", en Los Romances de
América y otros estudios, págs. 137-187; Buenos Aires, 1939.

(8)Ed. cit., pág. 99. Llama Nebrija nombre participial infinito al participio inva
riable que con el verbo haber forma los tiempos compuestos de nuestra conjugación.
(9)Observa Erasmo Bu ceta (Homenaje a Menéndez Pidal, t.l, págs. 85-108) que
el buscar la conformidad entre los romances y el latín se halla ligado estrechamente a
factores políticos. España, que aspira a ser la heredera del viejo Imperio Romano, busca
en la lengua un elemento más para fundar su pretensión. Garcilaso de la Vega padre,
embajador de los Reyes Católicos ante Alejandro VI, hace el primer alegato en favor
del español basado en la semajanza con el latín (1498), en extraña justa en la que in
tervenía el embajador del rey de Francia, cuyas pretensiones imperialistas chocaban ya
con las de España.

— 90 —

— 91 —

�— 16 —

vi. UBqnjoqj 8Bisi[Bij3duii sauoisna^aid 881(113 'cpuci^ ap Xaj jap jopufecpua [3 biuoajs)
-ai anb E| na eisnf eubjix^ ua '(86t"I) U!'R[ Ia UOJ EzuEfenias b( ua opcsBq louedsa jap
jOABj a oicÍ3[n jouiíJrt jo aoeq 'j^ ojpuBfo^y bjub so.ii^oib^ sa^a^ so[ ap JopcrRquis
'ajped BSaA. bj ap oss|pje^) 'uoisuaiajd ns jepunj BJBd seta oiaama^a an BnSaaf 6[ ua
e^snq ^ooemo^ oíaadm^ ofaiA ^p Biapajaq B| jas e ejidSB anb (eueds^ 'soDi^ifod sajO}3Bjf
e ajuaoim^a-usa op^^t} Bn&amp;q as ujiej ^a ^ saauBmoJ so¡ ajiua pBptmjo^ao^ b¡ jeasnq ^a
anb (80I-S8 •s3?&lt;1 '!" 'PPld *3pu3U3p¡ o atnuawojj) viaoíig oksvh^ BAjasqo (^)
•uoiaBSnfuoa BJjsenu ap eoisandmo^ sodmati oj Bnuo| ^3qvq oqjtaA ¡a nos anb
-BAUt oidpiUBd jb otmi/ut imdiotuod ajqwou Bfijqaj^ buie^^ •(,(, -íBd '-jio 'P3 (g)
sbj ap ^ sajBSjaAiun soj ap Bijoai bj b afBn^uo^ p
n^ ouadtna ns opo^ osnd BOiiscjoosa b^^ •gjuatnBoisijBjaní
nonv^ho P •rajajdjajm b oa8[[ 'Hassn^ puBj^jag BjBuas ouiod 'anb
'svmooaxv[) svt; a^qos oijijjo^ ap opeiej) p anj 'Bpnp uis 'ojp
ap ssnB[) •BDisijBjam b^ b B^uBuiBaá B[ j B^iS^j B[ ouipjoqns
-ns ojjsaein p sapjpjsijy ua opiuoj ejqe^ anb 'stpaj^ p^pg

osnojiy B[Buas unSas
i sbj ap jo^nB p ua utiB baj3suoo anb Á 'uanwaS ns Anj
apuop BiJBjaji^ B3i)a^axa Baomi.id b^ ap ^bjia oji^Bq p oipjad botjbuibjiS
b[ oisa uod ivoipptaw b^ b oipnjsg ns bje^uuij Bjsijdao^ad ojjsanu anb
'oSjBqtoa uis 'Bmi^se^ s^ • (g) nopoajjad Binns ap opsq^ap un
p na BjaA ainBjadmi oijaji^a p anb bá 'onBjpjsB^ pp u
^ o^n3iuiBZ[Bua Biuodns pBpnnjojuoD B[ ¡^buoiobu o[[n^^o oiuijjáo[ Á
oj^nao un jBjsnfB asa ua BjDB^duioa 'ouisiuiisb 'Bzmb Á íbuubj BDt^Bni
-Bjá B[ b JB8a[^ BJBd aiuond un jboo[od ap jBmuiipjd o;tsodoj:d opB.i
-Bpap ns ojp b oiaoui oj Bzmb oja^ 'SBn^uaj SBqpiB ap sbdijbuibjS
sbj jBjsnfs BJBd uoioBjajdjajuí b^ ap opiiuas p 9zjoj '—sosbo soj b
a^uajajaJí oj BJoqB ajjn^o aui as— jousdsa ja A ujibj ja ajjaa sbiou^j

p

'6E6I
t&lt;rj no ',JAX I3!S PP

— 06 —
!¿8I"¿SI
(¿)

o '(aiBq b^) tí/Bi^/ uví ouioo 'uppB^TjiuSis ns a^nuiuigip o Bpnra
'Bjajauíoo 'oqjaA jb Bp^SajSB 'anb u9idbjo bj ap ajj^d Bun sa,, í (Bfuq
•8M) u'''"1 ou '301 lDtu 'aal wa?9 pnaizip onioo 'janbB ap uoidbdijiu
-Sis bj Bpnm o 'BnSuaui o 'aq^utq oqiaA jb BpipBUB jBnD bj 'uop^jo
bj ap sajjBd zaip sbj ap Bun sa,, roiqjaApB jap sbj í (oíbuoq) &lt;tunraoa
ua o jBjnDij-red ua bsod Bun o odjano un BaijinSis anb 'osbo auatj
anb u9pBJO bj ap ai;red un sa,, í (BÍijqa^f) mbsoo o odjano boijiuSis
a 'sodraaij uis 'sosbo Jod Buijoap as anb 'uopBJO bj ap sajJBd zaip
sbj ap Bun sa,, :ajquiou jap sbj 'ojduiafa jod 'asuaJBdrao^ -uopBJo
bj ap sajjBd sbj ap sauopiuipp sbj ua BOJao ap anSis ojbuoq y
*Kjapuajdap usjjanb BnSuaj
BUBjjxa ap anb soj BJBd BUBjjaiSBO BnSuaj bj ap sauoionpo.ijuí sbj
aQ,, :sopciundB vÁ. sojisodoad soj ap oun b j^padsa ua apuodsaj anb
'ajjBd Bjumb Bun Bjqo bj apuaadtnoo sBinapy •sixvtui^ Á (otSo^nuy
'pBpaidojd sonara uoo 'naiquiBí Á 'vi3ojofuoj\[ puiuxouap as oSanj
anb oj ap opijuas ja ua) viSojowit^ 'mposouj 'mfvuSouO :^íoq bjsbi[
Bajj anb jBuopipBJj u9isiAip bj Bfuqa^f aoajqsisa '^dnoo as anb ap
Boiun 'Bjauíud bj ap oajuaQ 'souJBJídsui somaqap sojapoui so^no ua
saao^nB sojio b á s^jaod soj b Boijdxa anb 'njopvuopap o votjpfst^ a
'ajjB jap SBj^aj A sojdaoajd soj auaiiuoo anb 'jnwi^toop o votppjaui
:sajjB¿ sop ua boubiubjS bj ap u^isiAip bj BAodB ouBijijum^ ug
•njijjdsa ns ua opjafa Bpu^njjuí Bood 'JojnB ojjsanu jod zaA
Bun ap SBiu opBip anbuns 'sapjojsijy b oju^no ug 'sajqmou A sbu
-oSa^BO 'sauoisiAip uoJBjjsiuirans aj 'opoj ajqos 'ojbuoq A ouBijijum^)
•Bjqo ns opunj Bjp ua A Bfoqa^ ojídsui as Bisa ug 'boisbjo uoioip
-bjj bj ap oiajdmoa jod asjiSBsap 'ajuatneiJBsaoau 'Bjpod ou aauBia
-oj Braoipi un ap jboijbuibj8 uopBoijrpoo ap oÁBSua jamijd jg

smouanjfut

-ajtp ojqumjsiA BÍijqa^ apuop soiaadsB soqonra ua anb ojjap sg;

'(L) ojjijqnosap BJBd
Biq^q as ou unB anbunB 'opunj^ OAan^^ jap Bjaap BzuBjad

•a^jBnuijuoa unB Bjjpod sapniíjiuns ap uopejaui
-nua ^^; ^(oiBueQ) tl(ajBq oaod) wviovf wruvd '(aaBij ou) wvjovf uou

•MJaduiojjo3 BiauBJouSí jod Bpand as ou
osn ouisaui ja anb,, uapuaijap 'opBziJojnB osn jap sopiSoo 'sojdaoaad
sng -Bjafasuoo X BinS ouioa 'opo^ ajqos '•A 'ijoijajsod b uaiq sbui Bjqo
boijbuibjS bj Bfuqa^f bjbj -Buijdpsip Bqoíp b pBpijBuij jbj a^nqijjB
aj as anb 'ouispiSoj jap ^puanjjuí jod A 'oSanj soui^a uníias 'ajuara
-BjpjBj sg -BUjajEra Bn^uaj bj ap ooijosjd oiuiraop ja JiJtnbpB BJBd
ajqipupsajdrai sas Bjsa anb jBSuad aoajBd ojuauíom un^uiu ug "bou
-buibjS bj auai^ ojsj^ijod aj^snji ja BJBd anb 3oubojb ja 'BaauBin B}jap
ua 'bíij A oai^boijiu^is a^nauuBjnoiiJBd sa ttosn ja jod japuajdap bj v
souiu apsap uauaiA ou is,, asa anb asaAjasqQ *uBjqo ira Bjsa jod jsqes
buib sera BjnBjpod 'osn jod japuajdap bj b souiu apsap uauaiA ou is,,
sajsno soj 'BnSuaj ns ap pBpisaaau A BUBdsg uoo o^bji unSjB uauau
anb sojio soj sopo^ b BJiAjae uaiqraB) anb B^ijqa^ oSanj Báa^Sy

'(8) unoiounfuo3
'oxqjaApB 'uoiatsodajd 'o^mijuí jeidpiiJBd aiqniou 'otpunaaS 'oidp
-HJBd 'oqjaA 'ojnoijjB 'ajqmouojd 'ajquiou :oubjj3^8B3 ja ua uoia^ao
bj ap 8ajJBd zaip 'sBpoj jod UBaas anb issy ^souijej iu soSaioS soj
uauap ou jBn^ ja 'o^iuijui jBdppisd ajqmou ja a 'soSawS soj uauaxj ou
jsno ja 'oipunjaS ja ojnaijJB ja uoo somajipsuB a 'oxqjaApB jap uopaf
-jajuí bj souiajinSujisip ou 'soSaijS soj uoo 'sojjoso^;,, :ujjbj á o^aijá
ja ua UBjnSuiisip as unuioa oj Jod anb oqoo sbj ap JBSnj ua uop
-bjo bj ap sa^jBd zaip aoouooaa SBiuapy -baijob bj auarj ojos j
ja anb SBjjuaiui '(BAisBd 'jBuosjadrai oqjaA 'baijob) saaoA saj^
ujíbj ja anb BJBjoap 'uaiquiBí 'jsb íttsoqanui ap ojamnu jb oun ap
ojauínu jap oajbs bubjj3^sb3 BnSuaj bj auaij ou ajquion jap
-ap,, anb BjBuas 'ojduiafa jod 'isy -jouBdsa ja Á ujjbj ja aj^u
-ajtp Jiiqnasap o^iuuad aj zb^bs BpBjiui ng 'ODiSBja uojjBd jb a^uaiu
-jiA^as OAnjB as ao^nB oajsanu anb 'oSjBqraa uis 'asuaid as o^^

�aristotélicas. Esto originó muchas malas gramáticas y muchas malas
metafísicas. Puede ser, como señala el citado filósofo inglés, que con
el suficiente cuidado las diferencias metafísicas puedan tener cierta
relación con las diferencias sintácticas; "pero si es así, será sólo por
un largo proceso que comprende, incidentalmente, la creación de un
lenguaje filosófico artificial". Y, claro está, este lenguaje en muy
poco se parecerá a una lengua natural.
Empeñada en tales intentos, la gramática escolástica se sirvió
lógica y fundamentalmente de la deducción. Construyó sistemas
más o menos atrayentes, pero se privó de nuevos conocimientos que
sólo podían aportarle la observación y la inducción.
Nebrija, al incorporarse, según vimos, a la corriente de la mejor
tradición latina, se aparta de la actitud escolástica. Y si bien por un
lado paga tributo a la autoridad de los viejos libros, por otro aprende
a escrutar la realidad del idioma y a cimentar su trabajo en prin
cipios científicos. Él opera sobre un material inexplorado y ello lo
obliga de continuo a tener delante ese material. La realidad idiomática se le ofrece virgen para el descubrimiento, y nada de insólito,
pues, que éste lo atraiga más que los sistemas. Faltará en su obra —y
yo pienso que no es de lamentar—: la anhelada simetría que bus
caron los escolásticos, pero se palpará siempre la aguda observación
de los hechos, que es el elemento esencial para el valor y la perdu
rabilidad de un libro de los de su clase.
Consecuencia de la precitada postura es que nuestro gramático
no se atenga a un criterio unitario para clasificar las partes de la
oración. Unas veces se basa en la forma, como ocurre en el verbo:
"se declina por modos e tiempos, sin casos" (10) ; otras, en la función,
como en el adverbio: "añadida al verbo hinche, o mengua, o muda
la significación de aquel" (11); casos hay, en fin, en que se funda en
la forma y significación, según se ve en la definición del sustantivo:
'^se declina por casos, sin tiempos, e significa cuerpo o cosa" (12).
Si en el capítulo correspondiente al artículo formula un punto
de vista unitario, al decir que "la diversidad de las partes de la
oración no está sino en la diversidad de las maneras de significar",
tal concepto no tiene en su obra ulterior desarrollo. Es un asomo
sin trascendencia de las ideas filosófico-gramaticales del Estagirita o
de algún gramático escolástico. El deseo de enfrentarse directamente
con el idioma, sin dejarse arrastrar por un desmedido afán de sis
tematización, y asirlo no importa en qué dirección, pero asirlo en
toda su compleja realidad, le hizo al ilustre nebrisense traicionar la
lógica, pero le permitió dar los elementos suficientes para distinguir
las diversas partes de la oración y penetrar en su naturaleza. ^
¿Que no todas sus conclusiones sobre tan debatido punto sean
hoy aceptadas como verdaderas? ¿Que juzguemos, por ejemplo, ina
decuado el incluir las interjecciones entre los adverbios? De acuerdo.

Pero, ¿cuánto camino no se habría ahorrado en el conocimiento
de la estructura de la lengua de haber seguido las direcciones
que él imprimió a su estudio? Después de más de tres siglos
de tanteos, de marchas y contramarchas, Andrés Bello, el ini
ciador de la gramática moderna, vuelve a adoptar, para distinguir las
partes de la oración, una positura que, si no igual, es muy semejante
a la de Nebrija. También en Bello hay un apartamiento involun
tario de su punto de vista inicial; apartamiento que, como veremos
luego, contribuye eficazmente a una más cabal comprensión de los
elementos idiomáticos. Creo que una estricta valoración de Nebrija
exige que se le considere no sólo en relación con el pasado, como
iniciador de la gramática romance y renovador de los estudios lin
güísticos, sino también en relación con el futuro, con sus continua
dores. Entonces se comprenderá que no es únicamente su prioridad
en el tiempo lo que lo hace acreedor a nuestra consideración.
Hay otros varios aspectos de la doctrina gramatical en los cuales,
después de mucho andar, se vuelve asimismo hoy a la interpretación
de Nebrija. Así en el concepto de artículo, que él define como par
tículas "que añadimos al nombre para demostrar de que genero
es" (13). Definición que está muy próxima a la dada actualmente
por lingüistas de la autoridad de Amado Alonso y Pedro Henríquez
Ureña, quienes desechan, por insuficiente o inoportuna, la basada
en la idea de determinación que acogieron nuestros gramáticos de

ios ^iglos XVIII y XIX (14).
También la noción de género del nombre posee en el nebrisense
visos de modernidad. Aunque en la definición parece apuntar la idea
antropomórfica y llega a confundir género con sexo, en el desarrollo
se basa en un criterio puramente formal: distingue el género de los
nombres por el artículo que requieren (15). Dicho criterio fue aban
donado posteriormente, sobre todo durante el romanticismo en que
cobró auge la interpretación antropomórfica, pero lo retoman luego,
en esencia, Andrés Bello y los mejores gramáticos modernos al fundar
la distinción genérica en la concordancia con el adjetivo.
Observa D. Américo Castro que las denominaciones que utiliza
Nebrija para los tiempos del verbo ("presente, pasado no acabado,
pasado acabado, pasado más que acabado, venidero") son más vivas
que las actuales, y se percibe en ellas la intención de llegar a la in
teligencia del lector. Intención, añadamos, que parece estar siempre
presente en él como reacción ante cierta enseñanza dogmática y
memorística.
Desde luego, sería absurdo pretender que, después de 450 años,
la obra de Nebrija mantuviera en todos sus puntos una vigencia
actual. Hay muchos aspectos de su doctrina que han sido superados
y que hoy resultan insuficientes o equivocados. El concepto de acci
dente gramatical, por ejemplo, tiene en él gran latitud e imprecisión:
(13)Pág. 130.
(14)A. Alonso y P. Henríquez Ureña, Gramática Castellana, 1. y 2.
Buenos Aires, 1938-39.
(15)Véase pág. 119.

(10)Ed. cit., pág. 133.
(11)Pág. 151.
(12)Pág. 101.
— 92 —

— 93 —

cursos;

�— 6—
•611 •?&lt;! B?A (St)
"6S-8E6I 'S8J¡V
zanftjBu^jj -¿ i osuoiy 'V (I)
•0I *?d (1)

mijoumu*) '

: upispa jdmi s pnji^Bj ubj js a^ sus!} 'ojdinsfs jod 'jb^ijbuibjS ajuap
ap ojdaauoo j^ 'sopBaoAinbs o s^juspijnsui us^jnssj jíoq snb X
opie UBq snb BuiJjoop ns ap soiaadsB soq^nuí a"b jj "pni^e
iA Bun sojund ns sopo} ua BjsiAnjuEui Bfijqa^f ap Bjqo bj
'soub Q5^ ap sandsap 'anb Japu3)3jd opjnsqB bijss 'oSanj apsag
•Boijsjjouiain
^ BoijBiuSop bzubu3Sus BjJsp sjub uppaBa^ ouiod ja ua ajuosaad
3jdni3is jb^ss 333JBd snb 'souiBpBUB 'uppua^uj -jojaaj jap BiouaSip^
-oí bj b jbSsjj ap uppusiui bj sBjja na sqpjad 38 Á 'sajBnjaB sbj anb
SBAIA SBIU 008 (ttOJ3piU3A 'opBqBOB 3nb 8BUI OpBSBd 'opBqBSB OpBSBd
'opBqB3B ou opessd '^jusssjd,,) oqjaA jsp soduisp soj BJBd Bfijqs^
Bzijpn anb sauoioBuuuouap sb^ snb ojjsb^) o^ijaray -q BAjasqQ
•OAi^afpe ^a uoo BisnBpjo^ao^ B| u^ Bjuauaá uoiauíjsip b|
jBpnnj ^ soujapoui sooijbiubjS saaofara so[ jí o^[ag sajpuy 'Biauass na
'o^an{ UBniojsj o[ oaad 'B3ijJomodoj}UB n9pBjajdjaiut b[ aSne ojqos
snb ua ouispijuBuioi p ajiíBjnp opoj aaqos 'ajuaxnjoijsjsod opBuop
-uBqB anj oií^iuo oqiQ ' (\) uaj^inbsj anb o^naijjB [3 jod sajqtnon
soj ap oaauag p anSuijsip :^uuoj ajuaiucand oijajoo un ns sssq as
o[jojJBsap ja ua 'oxas uod ojauaS Jipunjuoa b bS^jj A. BaijJoinodoj^uB
Bapi b^ jEjundB aaai^d nopraijap bj na anbuny •pBpiujapora ap sosia
asuasijqau ja us aasod ajquiou jap o.iauaS sp uoraou bj uaxqraB^

•(^T) XIX A IIIAX 8oIáí^ SOT
ap eoDijBraBjS goajsanu uoxaiSoae snb noi3Bnini.iaqap ap Bapi bj na
BpBSBq bj 'Bunjjodom o a^uapijnsui jod 'uBqaasap sauainb 'bubjq
zanbjjuajj oapa^ jÍ osuojy opBiny ap pBpiJojns bj ap SBjsinSuij Jod
ajuaiuy^njoB BpBp bj b Bintxojd Anuí Bjsa anb npiDiuxjsQ '(\) tt83
ojeauo^ anb ap jBJjsoniap BJBd ajqinou jb eomipBUB ^nb^, SBjnai^.
-j^d onioa anijap ja anb 'ojn^jiJB ap oida^uo^ js ua jsy •Bfijq3\[ ap
uopB^ajdaajuí bj b Xoq oiusiuiisb 3AjanA as 'JBpuB oq^nuí ap sanusop
'sajBna soj na jBaijBiuBj^ BuiJjoop bj ap so^aadsB soijba sojjo jÍbjj
-upiaBjapisuoa Bjjsanu b jopaaiaB aasq oj snb oj odmai) ja ua
d ns aiuarasamn ea ou anb B^apuajdiuoa ae aauojug -sajop
-Bnuijuoa sns uo^ 'o^njnj ja uoa uopBjai ua uaiqiuB} oms 'so^ijsinS
-nij soipnjsa boj ap jopBAoaaj Á aouBiuoj boijbuibjS bj ^p jopBiaiui
ouioa 'opBSBd js uoo uppBj3j us ojos ou ajapi9uoo 3j as snb sSixs
Bfuqs^j sp uopBJojBA B^3u)ss Bun snb osj[) "soaijBinoipi so^uaiuap
soj ap u9jBuaaduioo jBq^a sbui Bon b ajuauízBoija a^nqijjuoa 'oSanj
soutajsA ouioa 'snb ojuaiiuBjjBdB íjbi^tut b^sia sp ojund ns sp oijbj
-unjoAui o^uaiiuBjJBdB un jÍBq ojjsg us usiquiBj^ -Bfuqs^^ sp bj b
a^usfauías ^nuí ss 'j^nSí ou is 'snb B-mjisod ^un 'uoi3bjo bj ap sajjBd
sbj Jináui^sip BJBd 'jtBjdopB b aAjsnA 'Buaapoui boiibuibjS bj ap jopBp
•raí ja 'ojjsg s^jpuy 'SBqaJBraBjjuoa A SBqsjBta sp 'so^juBj sp
sojSis 83jj sp sbui sp sandssQ ¿oipnjss ns b pimudiui js snb
sauopaaatp sbj opinSos jsqsq sp Biiáuaj bj sp Bjnjonjisa bj ap
oiuauuioouoo ja us opBJioqB Bijqeq as ou ouiuiBa ojUBna?

•íi •*

•tot -?d (zi)
•ISt sVd (II)
••! pa (oí)

•opjanaB sq ¿soiqjSApB soj sjius ssuopssfjaíui sbj Jtnjsm p opBnaap
-bui 'ojdraafa jod 'souianSznf sn^)? ¿8BJt3pBpj3A oraoo SBpBjdsaB ^oq
usas oiund opp^qsp ubj sjqos sauoisnpuoa sns SBpoj on ^n)?
•BzsjBjnjBU ns ua iBJiauad A uppBao bj sp ssjjred sBSJSAip sbj
jin^u^sip BJBd sajuaptjns soiusuiaja soj JBp oijiuwad aj ojad 'b^iSoj
bj jbuoioibj^ asnasijqau sjjsnjx jb oziq aj 'pBpijsaj BfajdinoD ns spo^
us ojjtsb ojad 'uop^ajip anb ua Bjjodrat on ojjisb A 'uopBzijBtnai
-sis ap ubjb opipainsap un jod jbjjsbjjb asjsfap uis 'Buioipi ja uoa
ajuaniBi^aJip asjBiusjjua ap oasap j^ 'oaiíSEjo^sa oouBtnBj^ unSjB sp
O BlIJlSBJSg J3p 8SJB3IJBUIBjS-OaiJ9SOJIJ SBSpi SBJ 3p BpUSpUa38BJJ UIS
omosB un s^ -ojjojJBsap lowajjn Bjqo ne ua suan ou ojdaauoa jbj
'ttJB3ijiuSis ap SBjauBui sbj ap p^pisjaAip bj ua ouis Bjsa on nopBJo
bj ap sajjBd sbj ap p^pisjaAip bj,, anb jpsp jb 'oiJBjiun bjsta ap
ojnnd un Bjnnuoj ojnaijjB jb ajnaipuodsajjoa ojnjrdBa ja ua ig
•(Zl) kbso3 o odj^na bdijihSis s 'sodniaii uis 'sosb^ jod Burj^ap as.,
:oAi^nBjsns jap uppimjap bj na sa as unSas 'uppBsijiuSis A bumoj bj
us spunj ss snb ns 'mj ua '^Bq 8O8B3 ¡ (n) pn^ ^P uopBsijiuSis bj
Bpnni o 'BnSuaní o 'aqanxq oqjaA jb BpipBUB,, toiqjaApB ja ua ouiod
'uopunj bj us 'sbijo í (oí) t4sosBa uis 'sodmsii s sopoui jod Buijasp ss,,
:oqj3A J3 us sjjnao ouioa 'buijoj bj us BSBq ss ss^sa sbuq "uopEao
BJ 3p 63JJBd SBJ JB3IJISBJ3 BJBd OIJBJIUTl 0IJS^IJ3 un B BUSJB SS OU
osubuibjS ojjssnu snb ss Bjnjsod BpBjpajd bj ap spuan^asuo;^
•asBjo ns sp soj sp ojqij un sp p^ptjiqBJ
-npjad bj A jojba ja BJBd jBpuasa o^uamap ja sa anb 'soqaaq soj ap
uppBAiasqo BpnB bj ajdiuois BJBdjBd ss oasd 'soaijSBjoasa soj uojb^
-snq snb bijjsuiis BpsjsquB bj —jB^uaniBj ap sa ou anb osuaid oX
X— Bjqo ns ua bjbjjb^; -SBrasisis soj snb sbui bSibjjb oj sjss snb 'ssnd
'ojijosni sp BpBU jÍ 'ojusiraijqnasap ja BJBd usSjia aoaajo aj as Baij
-BUIOtpl pBpiJB3J B^J 'JEMSIBUI SSS S^UBJSp JSUS) B OnUI^UOS Sp BSljqO
oj ojja A opBJOjdxaní jbijsibiu un ajqos BJsdo j^ -sooijjiuaio soidp
-uijd na oÍBqBJi ns jciuamp b A Bmoipi jsp pBpijBSJ bj JBjruosa b
apuajdB oi)o jod 'sojqij sofaiA soj ap p^pijoniB bj b o^nqiJj BBd op^j
un jod usiq rs j^ -BapsBjoass pniíj^B bj sp BjjBds ss 'buubj uppipBjj
jofaui bj ap ajuajjjoo bj b 'soiuia unSas 'asjBJodJoaui jb 'Bfiaqa^f
•nppanpni bj A nopBAiasqo bj sjJB^jods u^ipod ojos
snb sojuaiiniaouoo soAanu ap pAud as ojad 'ss^usa'bjib souaui o sbui
sBraa^sis pjínjjsno^ 'nppanpsp bj sp ajuamjBjnauíBpunj jÍ b^iSoj
OIAJI8 3S B3I}8BJO383 B0IlBUIB.l3 BJ 'SO^US}UI 8SJB^ U3 BpBliadlU^
•jBjn^Bu Bn^usj snn b BJ333Jsd as oood
jínin ua sfBnSnsj ajsa 'Bjsa ojbj^ '_^_ ^^BptjijJB oaijpsojij afsnSuaj
an ap uppsajs bj 'a^naurjBiusppni 'spusjdnios anb osaaoad o^jbj un
JOd OJOS BJ38 'ISB SS 18 OJsd,, i 8B3IJ3B^UIS 8BpU3J3Jip SBJ UOO UppBJ3J
B^jap janai uBpand sBaisijBjara SBi^nsJsjip sbj opspma s^nspijns jo
uoo snb 'ssjShi ojosojij opsjp js bjbuss oraoo 'jss apan^ •SB3isjjBj3ra
sbjboi SBipnuí A sboijbuibjS sbjbiu SBqonuí oui^ijo ojs^

�si por género entiende en el nombre lo que acabamos de ver, en el
verbo toma por tal "aquello por que se distingue el verbo activo del
absoluto" (16). Tampoco nos satisfacen actualmente su definición de
sílaba, su noción de pronombre y varios otros puntos que sería ocioso
enumerar. Incompleto nos resulta su estudio de la sintaxis, donde
sólo trata los casos más generales de la concordancia y construcción.
No aborda para nada el examen de la subordinación, y el de la
coordinación, con sus problemas, apenas lo roza. ¿Supone ello men
gua de su gloria? De ninguna manera. En tan ardua empresa, nadie
—me atrevo a afirmar— podría haber hecho más. Per otra parte,
si él tuvo cabal conciencia de sus merecimientos, también la tuvo
de sus posibilidades: "io quise echar la primera piedra, e hazer en
nuestra lengua lo que Zenodoto en la griega e Crates en la latina;
los cuales, aunque fueron vencidos de los que después dellos escri
^ieron, a lo menos fue aquella su gloria, e sera nuestra, que fuemos
los primeros inventores de obra tan necesaria" (17).
A los valores intrínsecos ya apuntados, la Gramática de
Nebrija une otro no por cierto menos digno de interés: el docu
mental. En ella se encuentran, según señala Cuervo, los primeros
datos positivos sobre ortografía y pronunciación castellanas (18). Nue
ve capítulos del libro están destinados al estudio de las letras y de
su pronunciación. Sostiene Nebrija que "assi tenemos de escrivir
como pronunciamos, e pronunciar como escrivimos". Y es, precisa
mente, este buscar el ajuste entre pronunciación y escritura lo que
lo lleva a detenerse con especial cuidado en las descripciones de los
sonidos; descripciones que, si bien carecen de la precisión científica
que la fonética les lia dado hoy, son particularmente expresivas, y
constituyen inestimable fuente para conocer el habla de la época.

Su criterio de la corrección
El ideal de lengua que, teóricamente, toma como normativo
nuestro primer preceptista es el más recomendable. Al definir la gra
mática declaradora dice: "expone e declara los poetas e otros autores
por cnia senté jangá avernos de hablar" (19). La lengua de la litera
tura, pues, es el dechado en que debe apoyarse la corrección idiomática. Tal orientación supone no sólo dignificación y encumbramiento
del punto de mira, sino también armonización en el conflicto que las
variedades regionales planteaban entonces con particular intensidad
en la Península: implica subordinación dé los particularimos localistas
a superiores motivos estéticos.{

de poseer la fuerza normativa que adquirió posteriormente, no puede
extrañar que alguna vez Nebrija se apoye en el uso cortesano, digni
ficado por el secular prestigio de Toledo, y que otras se deje llevar
por la influencia de su solar natal, Andalucía (20). El más alto ideal
de la lengua, atisbado por Nebrija y definido en 1515 por Francisco
López de Villalobos ("en todas las naciones del mundo la habla del
arte es la mejor de todas"), sólo será elaborado con precisión y de
fendido con firmeza tiempo después por el sevillano Fernando de
Herrera (21).
Alguna vez, y para legitimar ciertos cambios ortográficos que
juzga convenientes (siempre moderados, es cierto, porque piensa que
"en aquello que es como lei consentida por todos, es cosa dura hazer
novedad"), Nebrija exhorta indirectamente a la Reina a que los
prohije: "hasta que entrevenga la autoridad de vuestra Alteza, o el
consentimiento de aquellos que pueden hazer uso, escrivamos aquellas
pronunciaciones para las cuales no tenemos figuras de letras en la
manera que diximos en el capitulo sexto, presuponiendo que adulte
ramos la fuerza dellas" (22). Al lado, pues, del uso autorizado, otro
elementos rector: el Soberano. Criterio éste que quizá desconcierte al
lector contemporáneo, pero que nada de inaudito tiene en una época
en que el monarca lo era todo. Se recurre a él como suprema autoridad
coordinadora, atribuyéndole una facultad muy semejante a la que pos
teriormente tuvieron las Academias.
Creo, asimismo, que es digno de notar cómo en las palabras pre
cedentes se revela otra actitud esencial de Nebrija frente a su pro
fesión de gramático: no obstante su reconocida autoridad, se siente
respetuoso del uso y se resiste a modificarlo por sí solo. A sus ojos,
y esto asoma insistentemente en la obra, la misión fundamental del
gramático se reduce a registrar el uso lingüístico y orientar el gusto
hacia aquellas formas de mayor dignidad. Lástima que después mu
chos de sus seguidores olvidaran tan ejemplar actitud, para pretender
erigirse en hacedores de la lengua, con lo cual sólo consiguieron
hundir la Gramática en hondo desprestigio.
También en alguna oportunidad, y siguiendo a Quintiliano,
nuestro preceptista recurre a la lógica para fundar las normas de lo
correcto. Declara que entre ciertas partes de la oración existe un orden
casi natural y muy conforme a la razón que exige que las cosas que
por su naturaleza son primeras y de mayor dignidad se antepongan
a las secundarias y menos dignas; diremos, por tanto, "el cielo y la
tierra", y no al revés. Condena la alteración del orden, para él
natural, de las personas, que en el uso impuso la cortesía; en lugar
de "el rei, e tu e io venimos", preceptúa: "io, e tu e el rei...". Igual-

Claro está que en una época en que la literatura se hallaba lejos
(16)Pág. 134.
(17)Pág. 7.
(18)Rufino J. Cuervo, "Disquisiciones sobre Antigua Ortografía y Pronunciación
Castellanas", en Revue Hispunique, t. II, 1895; incluido en Disquisiciones sobre Filología
Castellana^ Buenos Aires, 1948.
(19)Pág. 13.

(20)Así, en la pág. 104 se lee: "El nombre substantivo es aquel con que se aiunta
un artículo, como "el ombre", "la muger", "lo bueno"; a lo más dos, como "el infante",
"la infante", segund el uso cortesano". Acerca de la influencia andaluza véase el trabajo
ya citado de R. Menéndez Pidal.
(21)Sobre esta cuestión puede consultarse el penetrante y erudito estudio de Amado
Alonso, Castellano, Español, Idioma Nacional, especialmente págs. 80-94; Buenos Aires,
1938.
(22)Pág. 53.

— 94 —

— 95 —

�— S6 —
•S -*?d (ZZ)
•8E6I
'ajjy souang !^^'O8 'sSBd aiuatU]Bpad9a 'pntotovfj owmpj 'jounds^ 'ouojjaisD^ 'osHOiy
oavniy ap oipnisa ojipnjs i aiuBJiauad ¡a asjBijnsuoa apand uoi^san^ c)98 ajqog (jj)
ofaqB^) |a 39B3A sznjspuB Bpuan^^uí ^\ ap B^ja^y 'ítouosaiuo^ osn ja pungas 'c(a)uBjai vc\n
'^ajuBjuj \an ouioj 'sop sbui o[ b í^ouanq oj,, '14Ja8nui B[,, 'tíajqrao ja,, omoa 'O[noi]jB un
Biunie as anb no^ ¡anbB sa OAiiusisqns ajqmou j^,, :aa[ as ^^\ 'Ssd b^ ua ^isy (OZ)
j ^ • *pj p s ni 9 'oí,, :Bnjdaaajd 'MsoraiuaA oí a m a 'pj jaw ap
jBnj ua ^BisaiJoa bj osnckui osn ja ua anb 'sBuoejad sbj ap 'pjnjoti
J3 BJBd 4U3pJO pp UOpBJ3JJB BJ BU3pUO[) 'S3A3J JB OU A ^^BJjaiJ
bj ^ opp pM 'ojubj jod 'soraajip ísBuSip son^ra Á SBiJ^puno^s sb[ b
HBSuoda^ue 36 pepiuáip joXbui ap ^ SBaaunad nos BzapjnjBu ns aod
^nb sBsoo sb^ anb aSixa anb uozbjc b^ b auuojuoo inra A pjnjBu isbo
uapjo un ajsixa uopsao bj ap sajjBd SB^jaia aaiua anb Bj^paQ -ojaajjoa
o[ ap ssrajoa sb^ a^punj Bjsd B3i8o{ b[ b aajnoaj Bjspdaagjd ojjsanu
'ouBi^Tjum^) b opuam^is jÍ 'pBpmnjjodo BnnSp3 ua natqniBj^
•oíSijsaídsap opnoij na BaijBtnBj^ bj Jipunif
uojarnSisuoo o^os p^na o[ noa 'Bnu3[ b^ ap sajopaaBi^ ua asji^ua
^apuajajd BJBd 'pnjpaB jBpiraafa ub^ UBJBpiA^o saJopmSos sns ap soqa
-nin sandsap anb BratjsB^ 'pBpiuSip joXbui ap sbiujoj ssjpnbB sp^ij
oisnS p jBiuauo A oaijsmSui|; oen p JBJjsiSaj b aanpaj as ootjbuibjS
pp ^juaniBpnnj uotsiui bj 'BJcqo BJ ua ajuaraajuoisisui buiosb ojsa A
'sofo sns y "ojos is jod ojjBaijxpora b ajsisaj as A osn jap osonjadsaa
ajuats as 'pepiJojnB Bppouoaaj ns aiUBjsqo ou ¡ootjbuibj^ ap uoisaj
-OJd ns b ajuajj BÍuqa^ ap jspuasa pnjijaB bjjo BpAaj as sajuopaa
-ajd SBjqBjBd sbj ua oraoa jb^ou ap ou^ip sa anb 'orasinnsB 'oaj^)
•SBiniapBDy sbj uojaiAnj a^u^iujoijoi
-sod anb bj b aiuBfaraas ^nuí pBjjnaBj Bun ajopua^nqijjB 'BJopButpjooa
pBpiJojne Braaadns oraoo ja b ajjnaa^ ag *opoj Bja oj bojbuoui ja anb na
Baoda Bnn ua auaij oupnBm ap Bp^u anb ojad 'oauBjodraajooa jtojaaj
jb ajjapuoasap ^zmb anb aisa oijaju[) 'ouBjaqog ja :jojaaj so^usraaja
ojio 'opBziJomB osn jap 'sand 'opBj jy '(^^) SBjjap Bzaanj bj soraBj
-a^jnpB anb opuamodnsajd 'ojxas ojnjidBa ja ua souirxtp anb BjauBUt
bj ua sBJ^aj ap SBjn^ij soinaua^ ou sajBna sbj BJBd sauopBpunuojd
SBjjanbB souiBAoasa 'osn aaz^q uapand anb sojjanbB ap oiuauui^uasuoa
ja o 'Bzaijy BJisanA ap pBpiJojnB bj BSuaAaajua anb b^sbij^ rafíijo^d
soj anb b Bupjj bj b ajuauíE^oaJipui Bjjoqxa Bfjjqa^j ' (típBpaAou
jazBTj Bjnp B8oa sa 'sopoj jod epnuasuoa pj oraoa sa anb ojjanbB ua,,
anb Bsuaid anbjod 'ojjap sa 'eopBjapora ajdraais) sajuatuaAuoa BSznf
anb sooijbjoOJJO sotquiBa soijap JBUiíjtÜaj BJBd A 'z^a BunSjy

H

ap opuBUJa^ ouBjjTAas ja aod sandsap odraaij Bzatn.nj uoa opipuaj
-ap A upispajd uoa opBJoqep B^38 ojos '(ttSBpoj ap jofara bj sa ajjB
jap Bjqsij bj opunuí jap sauopsu sbj SBpoi ua,,) soqojBjjiy^ ap zado^j
oospuBj^[ aod SXS^ ua opiuijap A Bfjjqa^f Jod opBqstjB 'Bn^uaj bj ap
jBapi ojjb SBiu j^ • (0^) BianjBpuy 'jbjbu jbjos ns ap Bpuanjjuí bj jod
aBAajj afap as sbj^o anb A 'opajoj^ ap oíSt^sajd jsjnaas ja jod op^aij
-raSip 'ouBsajjoo osn ja ua aXod^ as Bfijqa^j z^a butiSjb anb jb.u bjjx^
apand ou 'ajuaiujoijajgod oijmbpB anb baijbuijou Bzaanj bj jaasod ap

(61)
miojojtj ajqos sBiiopiiinbsiQ na opinpui ÍS68X 'II ' 'anbiui&gt;dsif¡ annay ua '^sbub^^i
uopoi^unuoj^ ¿ m^iSouQ cn^puy sjqos sauopismbsi^,, 'OAaa.l^ [ ONija^ (81)
•¿ -8?. d (¿I)
•ÍI •?&lt;! (91)
sofaj BqBjjeq as BaniBjajxj bj anb ua Baoda Bun ua anb Bjsa ojbj;)
•soaija^sa soaijoui sajoijadns b
sbjsijbdoj soraiJBjnoijJBd soj ap uopBuipaoqns Baijdrai ^Bjneuiuaj bj ua
pBptsuaiui jB^nopjFd uoa saauojua uBqBaiuejd sajBuoi^aj sapspaiJBA
sbj anb oiaijjuoa ja ua uopBziuouuB uaiquiB} ouis 'bjitu ap ojnnd jap
ojuairaBjquinaua A uop^aijiuSip ojos ou auodns uopBjuau jb^ 'b^ií
-Braoipi uopoajjoo bj asjB^íodB aqap anb ua opsuaap ja sa 'sand 'Bjnj
-Bjaaij bj ap BnSuaj wj *(6i) tíjvjqm{ ap souiaan oduvfawas rnno uod
sajojnv sojl}o a svj^od soj BJBjaap a auodxa,, :aaip vuopvuvpap BaijBin
-Bjj&gt; bj Jiuipp jy -ajqepuauíoaaj sbui ja sa B^s^daaaJtd jaiuud oj^sann
oaijbumou oraoa bhioj 'ajuauíBaooaj 'anb BnSuaj ap jsapi j^
umooanoo vj ap

ng

•Baoda bj ap Bjq^q ja jaaouoo BJBd aju^nj ajqBraijsaui
A 'SBAisajcdxa ajuaiujBjnaijJBd uos '^oq opBp bij saj BDijauoj bj anb
BOijiíuap uoispajd bj ap uaoaJBO uaxq is 'anb sauopduosap ísopxuos
soj ap sauopduasap sbj ua opspma jspadsa uoa asjauaiap b ba^jj oj
Dnb oj Bjnjuasa A uopBpunuojd aj^ua ajsnfB ja j^^asnq ajsa '^^uaui
-Bspajd 'sa j^ -^soraiAijasa omoa jBpunuojd a 'souiBpunuojd oraoa
jrAijasa ap soraauai issb,, anb Bfuqa^yj auapaog -uopEpunuoid ns
ap A sBjjaj sbj ap oipnjsa jb eopsutisap UBjsa ojqij jap sojnqidBa aA
-an^[ *(8X) SBUBjjajSBa uotoBiaunucid A bijbjSojjo aaqos soA^isod sojBp
sojaraijd soj 'oA^an^ BjBuas unSas. 'uBJjuanaua as Bjja u^ -jBjuara
•naop ja :saa3jui ap ouSip souaiu oiaap lod ou ojio aun Bfijqa^
ap v^ixyiMVH^) bj 'sopB^undB bjÍ soaasujjjuí saJojBA soj y
'(¿i) uBTJB8aaau ubi Bjqo ap sajojuaAui sojatuiJd soj
goman} anb 'BJisanu Bjas a 'btjoj^ ns BjjanbB anj souaní oj b 'no jai i.
-ijasa sojjap sandsap anb soj ap soppuaA uojanj anbunB 'sajBna soj
íbuiibj bj ua sajBJ[) a BSatjS bj ua oiopoua^ anb oj BnSuaj BJ^sanu
na jazBq a 'Bjpaid Bjamijd bj jsqaa asmb 01,, :sapBpijiqisod sns ap
bj uaiquiBj 'so;uaiuipajaur sns ap Bpuapuoa jBqsa OAnj ja ts
bjjo jo,j "SBra oqoaq jaq^q Bjjpod —jbuijijb b oa^jjb ara—
aipBu 'Bsajdiua BnpjB ub^ u^j 'BJauBiu BunSum 3q ¿bijoj^ ns ap Bn3
-uaiu ojja auodng? "bzoj oj SBuad^ 'sBmajqojd sns uoa 'uopBuipjooa
bj ap ja A 'uopsaipjoqns bj ap uauíBxa ja epBU BJBd BpjoqB of^
•n^iaanj^suoa A eiauBpjoauoa bj ap sajBJauaS sbut sos^a soj bjbjj ojos
apuop 'sixbjuis bj ap oipn;sa ns B^jnsaj sou ojajdraoauj UBjaranua
osopo Bijas anb sojund sojjo soijba A ajqraouojd ap uopou ns 'BqBjis
ap uopiuipp ns aiuoiujBnjaB uaaBjsijBS sou oaodraej^ *(9j) tíoinjosqB
jap OAiiaB oqjaA ja an^uijsip as anb jod OjjanbB,, jb) Jod Bino^ oqjaA
ja ua 'J3A ap souiBqsaB anb oj ajqraon ja ua apuapua ojauaS jod is

�mente, un criterio lógico-formal le lleva á censurar formas como "vos
sois bueno", "vuestra merced es bueno". Y no en otro criterio se
funda la doble división tripartita en: lexis (perfecta dicción), barbarismo (vicio intolerable) y metaplasmo (pecado excusable), por el
lado que se refiere a la palabra aislada; y phrasis (perfecta habla),
solecismo (vicio intolerable) y schema (pecado excusable), por el
lado que se refiere a las relaciones de los vocablos. El pecado excu
sable o figura no es más que un apartamiento autorizado por el uso
a normas fijadas fundamentalmente por la razón. Apartamiento
que obedece a influencias de la afectividad, de intereses de la
acción o de otros elementos subjetivos. El olvidar estos elementos
y el tomar la lógica como único patrón de la lengua conducirá pos
teriormente a la gramática a las más falsas y arbitrarias interpreta
ciones. Pero si está en Nebrija el germen de ese ulterior descarrío,
fuerza es reconocer que a él la lógica nunca llega a obcecarlo, ni al
canza a constituirse a sus ojos en instancia suprema del bien decir.
Al cabo de los razonamientos citados más arriba concluye: "Pero a
la fin, como dize Aristóteles, avernos de hablar como los mas, e sentir
como los menos" (23). ¡Cómo rezuma aquí el fino espíritu del humanista que no se para en fruslerías! Y es este mismo velar más por
lo de dentro que por lo de fuera el que lo lleva a expresar que "las
palabras fueron halladas para dezir lo que sentimos, e no, por el con
trario, el sentido a de servir a las palabras" (24).

el siglo XIX, en que adquiere formulación precisa con Schleicher. Se
supone que los idiomas, como los organismos vivos, están sujetos a
un proceso de nacimiento, juventud, vejez y muerte. Y, claro está,
al admitir tal fatalismo, nada más lógico, por lo menos como deseo,
que ahincar todo el empeño en aminorar el ritmo de la marcha.

DE NEBRIJA A BELLO
No es mi propósito trazar una historia de la gramática española
a través de tan largo como denso período. Ello rebasaría los fines de
este trabajo y mis posibilidades. Tan sólo pretendo señalar sucinta
mente las direcciones principales de dichos estudios; y esto, en lo
que juzgo necesario para la conexión de las dos épocas que me ocupan
y en cuanto tengan un interés para una más exacta valoración de los
autores que las representan. Quedarán fuera muchos nombres cons
picuos y aspectos sustanciales: unas veces por no considerarlos tan
ilustrativos para el propósito señalado como otros que, aunque menos
importantes en sí mismos, instruyen y animan en mayor grado; otras
veces, por haber carecido de la información necesaria. No obstante
esto último, creo que la escasa atención que han merecido estos
asuntos será suficiente excusa para que hable de ellos.

Por otra parte, resulta sorprendente que Nebrija llegue a vis
lumbrar aspectos del lenguaje que sólo aflorarán varios siglos más
tarde gracias a las investigaciones estilísticas. Así, su sagacidad des
cubre lo que hay en el hablar de intención activa para producir de
terminados efectos en el oyente: "las palabras son para traspassar en

Criterio autonomista; dos posiciones ante la gramática:

las orejas del auditor aquello que nosotros sentimos teniéndolo atento
en lo que queremos dezir" (25). Idea ésta que reviste un aire tan mo
derno, que nos trae de inmediato a la memoria nombres como el de
Ferdinand de Saussure o Charles Bally.

Hacia 1535 Juan de Valdés publica un interesantísimo libro:
El Diálogo de la Lengua. Si bien no se hace ahí una exposición me
tódica de doctrina gramatical, se abordan ciertos problemas sobre el
idioma que conviene tener presentes.
No escapó Valdés a la reiterada tendencia de la época de iden
tificar el español con el latín. Sin embargo, no intenta amoldar el
romance a la lengua madre. Su espíritu penetrante intuye un genio
y un estilo en la lengua nueva. De aquí que reste importancia a su
raíz puramente material y trate de encontrar en ella misma las for
mas adecuadas de expresión: "quando me pongo a escrivir en caste
llano, no es mi intento conformarme con el latín, sino esplicar el
conceto de mi ánimo de tal manera que, si fuere possible, qualquier
persona que entienda el castellano alcance bien lo que quiero
dezir" (1). Desecha el neologismo latinizante y la costumbre de co
locar el verbo al fin de la oración, dos defectos muy habituales en la
producción literaria anterior, especialmente en la prosa que pagó
tributo a su origen más erudito. En el mismo criterio autonomista se
funda una de las censuras al vocabulario de Nebrija, "que no tuvo
intento a poner todos los vocablos españoles, como fuera razón que

A quien tan hondo caló en la función del lenguaje, ¿cómo podía
escapársele que las normas de la gramática deben interpretarse con
amplitud y que en ocasiones el conocerlas puede servir para la
dearlas? La gramática defiende el uso autorizado, pero lo defiende
para que "no se pueda por ignorancia corromper". No se niega, pues,
la inmanente esencia evolutiva del idioma: sólo se le condiciona a
determinados límites. La prevención se dirige expresamente al cambio
que se origina por desconocimiento de lo ya establecido. Es cierto, sin
embargo, que en Nebrija actúa con mucha intensidad una fuerza frenadora: la creencia de que el idioma ha alcanzado la máxima perfec
ción y que más puede esperarse su caída que su ascenso. Sentir pesi
mista que sume sus raíces en una concepción naturalista de la lengua,
que apunta en la antigüedad y se arrastra más o menos latente hasta
(23)Pág. 163.
(24)Pág. 76.
(25)Pág. 77.

Valdés y Villalón

(1) Dialogo de la Lengua, ed. Montesinos, "La Lectura", pág. 87; Madrid, 1928.
— 96 —

— 97 —

�"8Z6I 'P!JP"K ;¿8 "^?^ 'il.HU09'|

— 96 —
'tmSuaq vj ap oSojmg (j)

'II '*?d
"9¿ "3?a
•9I ^*d

anb uozbj Bjanj ouioa 'sajouBdsa sojqBaoA soj sopo) jauod b o^uajui
oAtij od anb,, 4EfiJqa\[ ap oiHvmsv^oA jb SBjnsuaa sbj ap enn epunj
as Bjsiinouojne oijajijo oinsim ja ng •ojrpnja sbui na^ijo ns b ojnqiij
oSsd anb Bgojd bj n^ aiuamjBpadsa 'joijams BiJEjajij uopanpojd
B[ n^ sapmiqeq intn sojoapp sop 'uopBJO bj ap uij jb oqjaA p jb^oj
-oo ap ajqranjsoa bj ^ ajuBziupBj omsi^ojoau ja BqaasaQ *(l)u-iTzaP
ojamb anb oj uaiq aausajB ouBjjaissa ja Bpuapua anb Buosjad
^aynbjBnb 'ajqissod ajanj is 'anb BjauBin je^ ap omiuB ira ap ojaauoa
¡a jBaijdsa ouis 'up^j p noa anuBiujojuoD oiuajuí iui sa ou 'oub[j
-ajsBo ua jtAuasa b o^uod aur opu^nb,, :uoisajdxa ap s^pBnaapB sbui
-joj sbj Biusim B[p na jbj^uoou3 ap a^Bjj A jBijajBiu gjuoiuBjnd zjbjc
ns b BiouBiJodini ajsaj anb mbe 3q 'BAana Bti^uaj bj na o[ijsa nn jí
oiuaS nn aXnjuí a^uBJ^anad n^ijídsa ng -ajpBin BnSuaj bj b a^nemoj
p jBpjomB Bjnatni on 'oSjBqma nig -ujjbj p noa jouBdsa ja JBOijij
-napi ap Baoda bj ap Bi^napna^ Bpsjaipj bj b sapjBy^ od^osa o^j
•ajuasaad jana^ ausiAnoa anb Binoipi
ja ajqos SBmajqojd go^jaiD nepjoqe as '[BoijBraBjS Buujaop ap
-ara U9pi8odxa Bnn jqB aaBij as ou naiq ig •vn^NH'j vi aa o^otviq
:ojqij omisi^nesaja^ni un Baijqnd sapjc^ ap UBnf SX BÍDBH

S?P1A
:v3pviuvu8 vj ayun sauoioisod sop ívjsiwouojnv

*sojja ap ajq^q anb BJBd Bsnaxa ajuapijns Bjas sojuiisb
sojsa opiaajam neq anb uopuajB Bssasa bj anb oaja 'ompjn ojsa
^juBjsqo O|yj -BiJBSaoau uopBiiuojuí bj ap oppajBa jaqeq Jod 's
sbjjo íopBJ^ loAvva ua ubuiiub A uaXnjjsui 'sorastm js na
sonara anbuns 'anb sojjo omoa opBjBnas oiisodojd ja Bjed
ubj sojjBJapisnoa ou jod saaaA ssun :sajepueisns so^aadse A sonaid
-suoa sajqmon soqanra BJanj UBJBpan^) -ueju^sajdaj sej anb sajojnc
soj ap uopBJOjBA BjoBxa SBin Bnn BJBd sajajur un u^Suaj ojueno ua A
n^dnao ara anb seaoda sop sej ap noixanoa bj Bjed oijesaaau o^znf anb
oj ua 'ojsa A ísoipnjsa soqatp ap saj^dpuijd sanoiaaajip sbj aju3Tti
-ejupns jejBuas opna^ajd 0J9S ubj^ ^sapepijiqísod sim A ofeqBjj ajsa
ap sauíj soj ejjessqaj ojjg "opojjad osuap oraoa oSjbj ubj ap s^abjj b
Bjonedsa eapBraBjS bj ap BTJojsiq Bnn jbzbjj ojisodojd i\a sa o\r

onaa v vrmaaM aa\
bj ap orajij ja je^ouiuib na onadma ja opoj jBamqB anb
'oasap omoa sonam oj jod 'oatSoj sbui Bp^n 'ohisjjbjbj jbj JiiirapB jb
'Bjsa ojBja 'j^ -ajjanra A zafaA 'pnjuaAnf 'oiuaimpeu ap osaaojd un
b sojafns UBjsa 'soaia somsiue^jo soj omoa 'SBraoipi soj anb auodns
ag -Jiaqaiajqag uoa sspajd U9p6jnuuoj ajambps anb ua 'XIX I^T8 Ia

(SZ)
(3)

B^seq a^uajBj souara o SBtn bjjsbjjb as X pepanSpue bj na BjundB anb
'BnSuaj bj ap B^sijBjtnjBU U9pdaanoa Bun ua saaiej sns amns anb Bjsiin
-isad jpuag "osuaosB ns anb BpjBa ns ssjBjadsa apand sbiu anb A uop
-aajjad emixem bj opeznBDjB Bq Braoipi ja anb ap Bpnaa^a bj :BJopen
-ajj Bzaanj Bun pepisu^^m Bqanm uoa BnjaB Bfiaqa^j; ua anb 'oJBqma
uis 'ojjap s^ 'oppajqBjsa vA oj ap ojuaiuipouoasap jod butSijo as anb
oiqmea jb ajuamesajdxa aSoip as uppu^Aajd b^j •sajiuijj sopeuirajajap
b Buopipnoa aj as ojos :Bmoipi jap BAijiqoAa ^puasa aiuausmut bj
'sand 'eSarn as o^j -uJ[aduioJJtoD m^uvuouSi jod Bpand as oun anb BJBd
apuaijap oj ojad 'opBzoojnB osn ja apuaijap BDjiBraBjS vj ¿sejj^ap
-ej bjbcI jiAjas apand sejjaaouoa ja sauoiseao ua anb A pnnjdiue
uoa asJBjajdjajni uaqap b3UEIiib.i3 ej ap sbuijou sbj anb ajasj^dBasa
Bipod omoa? 'afenSuaj jap uopnnj bj ua ojea opuoq ubi uainb y
•^jjng sajj[Bq[) o ajnssneg ap pueuipja^
ap ja omoa sajqraou Bijomam bj b ojBipauHii ap acjj sou anb 'oujap
-ora ubí ajiB un ajsiAaj anb Bjsa Bapj '(^^) ^iz^p somajanb anb oj u^
ojuajB ojopuaiuai sompuas sojjosou anb ojjanbe jojiptiB jap sefajo sbj
ua JBSSBdsBjj BJBd nos SBjqsjsd sbj,, :aiuaXo ja na soiaaja sopBuuuaa}
-ap jpnpojd BJBd BApaB nopua^ui ap JBjqBq ja ua ^^q anb oj ajqna
-sap pepps^BS ns ';sy •SBapsijpsa sauoiae^psaAui sej b sep^j^ apje)
sbui sojSis soijba ubjbjo[jb ojos anb afBnijuaj jap sojaadsB JBjqiunj
-siA b anáajj Bfijq^f^ anb ajuapu^jdjos Bíjnsai 'ajjed bjj joj
• {f¿) 148BjqBjBd sbj b JiAias ap b oppuas ja 'oij
-noa ja Jod 'on a 'souipuas anb oj jizap Basd sspejjeq uojanj
sbj,, anb jesajdxa b BAajj oj anb ja BJanj ap oj Jod anb ojjuap ap oj
jod sbui jBjaA omsira ajsa sa j^ ¡sejaajsnjj na Bjed as on anb b^siubiu
-nq jap njuídsa ouij ja mb^ Branzaa 01U9^! ' (Z) sonara soj oraoa
jijuas a 'sera soj oraoa jBjqcq ap soraaAB 's^[ajo}s¡jy azip oraoa 'uij bj
b oja^,, :aXnjauoa BqtJUB sbot sopeip so^uairaeuozBj soj ap oqea jy
•jpap uatq jap eraajdns BpuBjsui ua sofo sns b asjjmpsuoa b bzubj
-jb iu 'ojjcaaaqo b eSajj saunu BaiSpj bj ja b anb jaaonoaaj sa Bzjanj
'ojjJBasap jouajjn asa ap uaraja^ ja Bfijqa^f ua Bjsa is ojaj -sauop
-Bja.id.ia}ui SBUBJjiqjB A sbsjbj sbm sbj b b^tjbiubjS bj b ajuarajouaí
-sod Bjpnpuoa Bn^uaj bj ap uojjBd oaiun oraoa eaiS^j bj jeraoi ja A
sojnaraaja sojsa jepiAjo j^ 'soApafqns sojuaraap sojjo ap o nopae
bj ap sasa-iarai ap 'p^piApaajB bj ap sepuanjjuí b aaapaqo anb
ojuairaBjjsdy -uozbj; bj jod a^uarajeiuaraepunj sep^fij seraaou b
osn ja jod opBzwojnB o^nairaBjJBdB un anb sera sa on Bjn^ij o ajqus
-naxa opBaad jg -sojqeaoA soj ap sauopejaj sbj b aaaijaj as anb op^j
ja jod '(ajqssnaxa opeaad) mii3%p$ A (ajqejajoini opiA) owspajos
'(Bjqeq BjoaiJad) sjsvuifd A ÍBpBjsiB ejqBjed bj b ajaijaj as anb opBj
ja jod '(ajqe8naxa opoaad) otusvjdojatu A (ajqejajojni opiA) omsiu
-vquvq '(uopaip Bjoajjad) sixaj :ua BjpjBdiJj uoisiAip ajqop bj epunj
as oijajija ojjo ua ou ^ '44ouanq sa paajara BjjsanA,, 'wouanq sios
boa,, oraoa sbuijoj JBansnaa b ba^jj aj jBraaoj-oatSoj oíaajija un 'amara

�hiziera, sino solamente aquellos para los gjiarles hallava vocablos la
tinos o griegos que los declarassen" (2^.
Y aun cuando en más de tma oportunidad emplea el vocablo
corrupción al referirse * la formación y evolución del romance, en
ningún momento piensa en una vuelta hacia atrás. Sería, pues, es
pecioso .pretender encontrar en el Diálogo un asomo de la concep
^ión naturalista, que veía en todo evolucionar un germen de descom
posición y disgregación. Cambiar puede suponer ascenso y perfec
ción. Y es en tal sentido que ve Valdés la marcha del castellano. De
lo contrario, si interpretara todo cambio como necrosis, lo guiaría,
si no ya un ideal de retorno, por lo menos de fijeza y detención.
Pero este ideal ni siquiera aflora en el Diálogo. Si Nebrija compuso
su gramática pensando "estar ia nuestra lengua tanto en la cumbre,
que más se puede temer el decendimiento della que esperar la subida",
Valdés, en cambio, pone su fe esperanzada en lo futuro. Será injusto
su juicio sobre la producción anterior, pero fuerza es reconocer que,
por lo menos en esto, el posterior advenimiento de un siglo de oro
le ha dado la razón frente al docto humanista.
Este concepto de la lengua como cosa haciéndose y nunca con
cluida le lleva a percibir —aunque, claro está, no con la precisión
moderna —la diferencia entre el latín, lengua muerta, y los romances,
lenguas vivas: "las lenguas vulgares de ninguna manera se pueden
reduzir a reglas de tal suerte que por ellas se puedan aprender" (3).
Su pensar aquí también es contrario al de Nebrija, que compuso su
Gramática, según vimos, con el fin de que los nuevos pueblos con
quistados aprendiesen nuestra lengua "como agora nosotros depren
demos el arte de la gramática latina para deprender el latin". Valdés
no cree en la posibilidad de llegar al conocimiento del romance por
medio de la gramática. "Nunca pensé tener necessidad del", responde
a su interlocutor Marcio-, que le pregunta por qué no ha leído el
mencionado libro de Nebrija. La lectura de las buenas obras es el
mejor instrumento para el aprendizaje de una lengua: "los que quie
ren aprender una lengua de nuevo, devrían mucho mirar en qué
libros leen", porque "es tal nuestro estilo quales son los libros en
que leemos" (4). He aquí, en el siglo XVI, un postulado didáctico
que hoy aceptan sin reserva las más destacadas autoridades.
A Valdés le interesa más el idioma que la gramática. Por eso,
con dar tres o cuatro reglas gramaticales cree cumplir con sus amigos.
Se detiene, en cambio, en el lado idiomático y estético: "La principal
razón que tengo es el uso de los que bien escriven. Podría también
aprovecharme del origen de los vocablos, pero no quiero entrar en
estas gramatiquerías" (5).i
Fundándose en el mismo criterio autonomista de Valdés, Cris
tóbal de Villalón publica en 1558 su Gramática Castellana, en la
cual pretende "dar arte para el puro castellano muy desasido del

latín" (6). No sin injusticia dice en el discurso proemial que la
Gramática Castellana de Nebrija "tiénesse por tradución de la
latina por lo cual queda nuestra lengua según común opinión en su
prístina barbaridad". Niega que exista declinación en el romance,
y, fundándose en un punto de vista sobre todo formal, reconoce sólo
tres partes de la oración: nombre, verbo y artículos; en estos últimos
incluye todas las partes invariables (preposición, conjunción, adver
bio e interjección).
Pero si coincide con Valdés al sostener la autonomía del caste
llano frente al latín, discrepa con él al refirmar el valor y utilidad
de la gramática. En esto acompaña a Nebrija. Y es curioso: las
razones que lo indujeron a componer su obra son, fundamentalmente,
las mismas que obraron en Nebrija: a) "porque en ningún tiempo esta
nuestra lengua se pudiesse perder de la memoria de los hombres,
ni aun faltar de su perfec^ión"; b) "porque la pudiessen todas las
naciones aprender" (7). Pero falta en Villalón aquella otra razón
nebrisense: tender un puente para llegar a la gramática latina. Firme
en su criterio autonomista, rehuye cuanto pueda suponer subordi
nación.

Insinuación de un equilibrio
Entre la postura antigramatical de Valdés y la de los que reducen
toda la enseñanza del idioma al estudio de su gramática, se insinúa
una intermedia en la primera mitad del siglo XVII. Encajan en ella
Juan de Luna y Gonzalo Correas. El primero, en una obra desti
nada al uso de extranjeros, Arte Breve y Compendiossa para
Aprender a leer, escrevir, pronunciar, y hablar la Lengua Es
pañola (1623), si bien censura y combate a los contrarios de la
enseñanza gramatical, declara que "para aprender bien una lengua
se ha de buscar una buena Gramática, buenos libros, y un buen
maestro; el conocimiento de aquellos depende de la saviduria, y ex
periencia deste, porque si el que enseña, no es ladino, mal conocerá
los libros que tienen buen lenguage, ó malo; y así digo que el buen
maestro es el todo, para aprender una lengua". La gramática, pues,
ya deja de ser medio exclusivo para transformarse en uno de los
medios. Al lado de ella están los libros y el maestro, es decir, el
idioma vivo.
Gonzalo Correas, por su parte, afirma que "la arte es, i á de ser
komo entrada i puerta, ó puente, para pasar depresto a los libros;
no para divertirse y detenerse en ella largo tiempo" (8).
En la realización de sus obras, sin embargo, tanto de Luna como
Correas se atienen en esencia a los métodos tradicionales. Correas,
igual que Nebrija, busca que su Gramática Castellana sirva para que
(6)En Lk Vinaza, ob. cit., pág. 244, col. 484. Sobre la vida y obra de Villalón puede
verse Makcel Bataillon, ob. cit., pág. 698 y sigs.
(7)La Vinaza, pág. 244.
(8)Trilingüe de tres artes de las tres lenguas, castellana, latina, i griega, en Aviso
al lector.

(2)Ed. cit., pág. 11.
(3)Pág. 46.
(4)Pág. 157.
(5)Pág. 80.
— 98 —

— 99 —

�— 66 —

— 86 —
•os ?a (s)
•¿st s^ci w

ostAy as 'oSatuS i 'duijd; 'dud;;9)SD3 'srniBvaj s^% svj ap ísjjd sajj ap 9n^ut;u^ (g)
•síis í 869 '^?^ '"'P 'Io 'KOTHvxvg T33HVJV[
spnd nojBji;^ 9p Bjqo A BpiA bj sjqog •^$^ '!&lt; 'f&gt;^S '8?d '-jid -qo 'yzvtii\ \q ug (9)
3nb BJBd bajts BUBjja^SB^ boijbuibi^ lis anb Basnq 'Bftjqa^f anb
'8B3JJO^) "SajBUOpipBJJ SOpOiatU 8O[ B ^1311^9^ U3 U9U9UB ^8 8B3JJO^)
oiuoo Bun^ ap ojubj 'o^jBqiua uis 'SBjqo sns ap uopszijBaj bj ugj
(8) Mo&lt;Inran oSjbj Bjja na asjauaisp ^ asjpjaAip bjbcI ou
ísojqij soj b oisajdap jBSBd bjb¿ 'ain^nd o 'Bjjand 1 BpBJjua omo^j
jas ap b 1 '83 ajJB bj,, anb buijijb 'ajjBd ns jod 'sbbjjo^) ojszno^
'oaia Binoipi
ja 'jpap 83 'oJieaBni js A sojqij boj UBisa Bjja ap opB^ ^y -soipaui
so[ ap oun na 3sjbuijojsubj^ BJBd OAtsnpxa otpain jas ap Bfap bX
'sand 'bdiibuibjS vj '^Bnüiía^ enn japaajd^ BaBd 'opoj p sa ojjsaBta
U9nq ^3 anb o^ip jsb á ío^bui o 'a^^náua^ nanq n^uat^ anb sojqi[ eo\
BjaoouoD [Bin 'ouipB[ sa ou 'Bua^oa anb ^a is anbjod 'ajsap Bp
-xa A 'BunpiABS v\ ap apnadsp so[janbB ap ojnainiponoa \a í
nanq nn A 'soiqi^ sonanq 'B3t:jbuibj^ Buanq Bnn JBosnq ap Bq as
BnSua]r enn uaiq lapnaidB BJBd,, anb BJBpap 'porjBinBjS Bznsuasua
b[ ap sotJBJinoo so^ b ajBquioa A Bjnsuao uaiq 18 '(291)
-sg vn^Nia^ v^ hvtovh í 'HVi^vnNOHd 'HiAaHDsa 'iraai v
VHVd vssoiaN3di\io3 x 3/Vaag axay 'sojafusjjxa ap osn jb
-psap Bjqo Bun ua 'ojainiad [^ -8Bajjo[) o^bzuo^) A Bun'j ap UBnf
B(p na uBÍBou^ 'HAX oi^is pp pBjira Bjainijd b^ ua Bipauuajuí Bnn
Btinisut as 'bdijbuibjS ns ap oipnjsa ^^ Bmoipi jap Bzueuasua B[ Bpoi
uaanpaj anb soj ap bj A sap(B^ ap [BoijBuiBjáijuB Bjnjsod bj axju^
oiuqijmb^ un ap uppvnmsuj

-ipjoqns jauodns Bpand o^ub^id a^nqaj 'BjsiuiouojnB
ns na
anuí ^ 'buijbj BDpcuiBJtS b^ b jB3a^ BJBd ainand un japua) :asuasrjqau
upzBJ bjjo Bjpnbs uo^B|[i^ ua B}[bj oja^ '(¿) ttJapuajdB sauoioEU
8B^ scpoj uassaipnd bj anbaod^ (q í4tuoi5ajjad ns ap Jb^jbj un^ ra
'sajqoíoq so[ ap Bijouiaui b[ ap japjad assaipnd as BnSua^ BJisanu
Bisa odmau un^uiu ua anbjod,, (b ¡Bfuqoj^ na uoJBjqo anb SBinsuu bb[
'ajuanqB^uaiuBpunj 'nos Bjqo ns jauodmoa b uoaafnpui oj anb sanozcj
sb[ :osoijn^ sa j^ •EÍijqa^ B BuBdmo^B ojsa u^ 'B^i^BniBjS b^ ap
pspijiin X jojba ja JBUijtjaj jb ja noa Bdajosip 'ujibj jb ajuajj oubjj
-3JSBD jap BimonoinB bj jauaisos jb sapjB^ uoa apiauíoa is oja^
* (uopaafjaini a oiq
-jaApB 'uptounfuoo 'npiaisodajd) sajqBiJBAui s^jjBd sbj sBpoj aXnj^ní
souiiijn 8O^sa ua ísojnat^JB A oqjaA 'ajqinou : 09101?jo bj ap ssij^d saj)
ojos 90OU033J 'jbuijoj opo^ ajqos bjsia ap ojund nn na asopuBpunj '^
'aauBmoj ja ua uopBuij^ap Bisixa anb BSat^f *wpBpiJBqjBq Bupsjjd
ns na uoiuido unuioa un^ as en^uaj Bjjeanu Bpanb jBna oj jod Bu^nj
bj ap uopnpBjj jod assauaij,, Bfijqa^f ap VNvrcaxsv^ V3ixywvH^)
bj anb jBiuiaojd osjnosip ja ua aatp Bioiisnfui uis o^¿ ' (9) nij

jap opisBsap Anva ouBjjaiSBO ojnd ja BJBd ajjB JBp,, apua^ajd
bj ua 'vNvnaisv3 vauywvaf) ns g^^x U9 oijqnd u^jBjji^ ap jBq^i
-stj[) 'sapjB^ ap BjsiraonojnB ouajtao omsim ja ua asopu^pun^
*(S) u8BijanbiiBuiBjS SBjsa
ua JBJiua OJainb ou ojad 'sojqs^oA soj ap uaájjo jap aiuaeq^aAOjdB
uaiquiB^ Bjjpo^ -naAiJosa uaiq anb soj ap osn ja sa oáuaj anb u^zBj
jBdiouud B^j,, ¡ooijajsa A oaijBuioipi opBj ja ua 'oiqniBD na 'auaiiap ag
•soÜiinB sns uoa Jijdmna aaao sajBoijBuiBj^ SBj^aj OJ)sna o saaj JBp uo^
'osa JO^ •bdijbuibjS bj anb Braotpi ja sbui Bsaja^uí aj sapjBy^ y
*sapBpiJO)nB BBpBOBjsap sbui sbj BAjasaj uis uB^daaB ^oq anb
oaijOBpip opBjnjsod un 'j^x I^ÍS Ia ua 'íní&gt;B 3H ' (f) H9onI3aI 9nI1
ua sojqij soj nos sajBnb ojijsa ojjsann jbj eaM anbjod 'Muaaj sojqij
anb ua jeiiui oif^nin usiJAap 'oAanu ap Bn^uaj Bun japuajdB naj
•amb anb soj,, :bii^uí)[ Bun ap aÍBZipuajdB ja bjbc! o^uatonjjsui jofatn
ja sa SBJtqo ssuanq sbj ap BJnjaaj B'j 'Bfijqa^f ap ojqij opBuorouaní
ja opiaj Bq ou anb jod Bjnnáaid aj anb 'opjBj^ join^ojjaim ns v
apuodsaj 'tjap pBpissaaau janaj asuad boutinj,^ •boijboibj^ bj ap oipam
jod aouBuxoj jap o}uaunpouoa jb jB^ajj ap pspijiqxsod bj ua aaja on
8?PIBA 'uuPBl I9 -lapuajdap BJBd butibj b^iibuibj^ bj ap ajas ja somap
-uajdap soj^osou bjo^b ouioa,, Bn^uaj Bj^sann uasaipuajdB sopB^sinb
-uod sojqand soAann soj anb ap uij ja uoa 'souiia unáas 'VDixyivva^)
ns osnduioD anb 'BÍuqa^[ ap jb oijbjjuoo sa naiquisi jnbs j^suad ng
"() uJapuajdB nBpand as SBjja jod anb a^jans jb^ ap ssj^aj b Jiznpaj
uapand as BjauBUi buiiSuiu ap sajB^jnA s^n^uaj 8bj,, :sbaia senáuaj
'saauBuioj soj A 'BiJanra Bn^uaj 'uijbj ja aj^ua Biauajajip bj— Bujapoui
qoispajd bj uoa ou 'B^sa oJBja 'anbutiB— Jiqpjad b BAajj 3j Bpjnja
-uoa Bounu A asopuaia^q bso^ ouioa Bn^uaj bj ap oidaauo^ ajs^
•BjsiuBiunq ojoop jb ajuajj U9ZBJ bj opsp Bq aj
ojo ap ojis un ap ojuaiimuaApB aoijajsod ja 'ojsa na souaiu oj jod
'anb jaaouoDBJ sa BZJanj ojad 'JOuajuB uoiaanpojd bj ajqos opraf ns
ojsnfui Bjag -ojnjnj oj ua BpBzuejadsa aj ns auod 'oiquiBa ua 'sapjB^
'tiBptqns bj jBjadsa anb Bjjap o^u^iuiipuaaap ja ^aiuaj apand as sbui anb
'ajqinna bj U^ o^ubi BnSuaj BJisanu bi JB;sa,? opussuad BaijBim^já n8
osnduio^ Bfijqa^j ig •O3O^VIQ ja us bjojib Bjambis in jB9pi ajsa ojaj
•upiauajap A Bzafij ap souaiu oj jod 'oujojaj ^p jBapi un ^A ou is
'BiJBinS oj 'sisoJoau ouioa oiqiuBa opoj BJB^ajdjaiui is 'oijbjjuos oj
aQ -ouBjjajsBa jap BqojBui bj sapjB^ 3A ^nb oppuas jbj ua sa j^ -u^w
-aajjad A osuaasB jauodns apand aeiquiB^ 'uoi3B^aj^sip A uppisod
-rao^sap ap uauua^ un jsuoianjoAa opo; ua BiaA snb 'BjsijBjnjBu uoi^-daauoa bj ap ouiosb un oooiyiQ ja na aBjjuoaua japuajait^ osoioad
-sa 'sand 'Bjjag 'sejíb Biasq BjjanA Bun ua Bsuaid trjnamoui un^uiu
ua '93UBUIOI jap uoianjoAa A u^i^euijoj bj^ asjijajaj jb timodrujoo
ojqBaoA ja B3jdma p^piun^jodo Bun 9p sbui ua opu^na una j^
' tZ) Muas8BJBjoap soj anb soSaij^ o soup
-bj sojqBaoA BABjjBq saj^^^E soj BJBd sojjanbB aiuauíBjos ouis

�los niños "pasen a la del Latín más advertidos"; y, como Villalón,
clasifica las partes de la oración ajustándose a un criterio especial
mente formal. En cuanto a ciertas innovaciones que ensaya, no pasan
de ser, en muchos casos, más que artificios ingeniosos. Aunque re
suma modernidad, por ejemplo, la idea que toma de Bernardo de
Aldrete sobre las diferencias que en una misma lengua imponen la
condición social, la profesión, la edad, el sexo, etc. (9).

Influencia del racionalismo francés. La Academia
A partir de la segunda mitad del siglo XVII empiezan a intro
ducirse en la gramática española influencias extrañas. En Francia,
circunstancias especiales determinaron una proliferación de los es
tudios gramaticales; los franceses se transforman en "les grammairiens
de L'Europe". La textura mental de la época orienta la gramática
hacia el racionalismo más estricto. Aristarco y los estoicos son los ins
piradores. Se proclama que las reglas del pensamiento y las reglas
gramaticales son una misma cosa. Entre categorías lógicas y categorías
lingüísticas debe existir un perfecto ajuste. Cuando no existe se le
inventa: se extiende desmesuradamente el concepto de figura, y, en
particular, el de elipsis. Se sostiene, asimismo, que el sustantivo co
rresponde al concepto de sustancia, el adjetivo al de cualidad, el verbo
al de acción, etc. Siempre, pues, perfecta correspondencia. Y, claro
está, surge naturalísimamente la idea de una Gramática General que
encierre los preceptos aplicables a todas las lenguas.
La Grammaire Genérale et Raisonnée (1660), atribuida a los
monjes de Port Royal Arnauld y Lancelot, es el más fiel exponente
de tales ideas.
La concepción logicista del lenguaje es acogida por los textos es
pañoles, y a menudo falseada con excesivas simplificaciones. Se toma
del modelo francés y no por filiación directa, aunque ya había tenido
en España un antecedente ilustre en Francisco Sánchez de las Brozas
(Minerva, Seu de Causis Lingu^e Latin^e, Salamanca 1587). En pro
miscuidad con un criterio tradicional y etimologista se incorpora a la
Gramática de la Lengua Castellana (1771), compuesta por la Real
Academia. Si nuestros primeros gramáticos, impulsados sobre todo por
la rutina, siguieron de cerca los pasos de los latinos, ahora tal po
sición se sostiene dogmáticamente en nombre de los nuevos principios.
Ya no se vacila para hablar de declinación, ni se duda de que existan
en español seis casos como en latín. Resulta particularmente signifi
cativo el siguiente añadido que, en el prólogo de su cuarta edición
(1796), introduce la Academia: "se ha puesto en esta edición la de
clinación de ellos (artículo, nombre y pronombre), incluyendo en su
definición y en la de los casos las explicaciones necesarias para fun
darlas en razón, para que se entienda con facilidad, y aun para res
ponder a las críticas de los que pretenden que nuestros artículos,

nombres y pronombres no admiten declinación, porque no varían de
terminaciones en cada uno de sus números, sino solamente del sin
gular al plural". Es digno de observar cuánto más científico era el
criterio de Nebrija, a quien se alude aquí indirectamente. • •
También el logicismo lleva a esta otra conclusión: el dominio
práctico de la lengua materna se obtiene por el conocimiento de la
gramática. Desde Nebrija esta finalidad apenas si había obrado en el
ánimo de nuestros autores; según vimos, ellos buscaron, sobre todo,
ya abrir una puerta a los estudios latinos, ya facilitar a los extran
jeros el conocimiento de nuestra lengua. Ni los más acérrimos defen
sores de la gramática habían pensado muy seriamente que su estudio
fuese imprescindible para dominar el idioma patrio; sostenían su
utilidad en vista de otras finalidades. Ahora sí, en el siglo XVIII, el
extravío racionalista concluye por afirmar que no se puede hablar
bien el idioma si no se conoce su gramática. ¡ Ni su fetichismo clasicista les permitió pensar que quizás Cervantes no la conocía mucho!
¡Fetichismo clasicista!, otro asunto que, en España particular
mente, va a incidir en la concepción de la lengua. El hechizo de un
pasado siglo de oro conduce a creer que el idioma llegó a la cumbre
de su perfección y que todo cambio que devenga será en detrimento
del mismo. Ya no se permite crear: hay que fijar imitando. En esto
centra su empeño el purismo académico de la época. A pesar del amor
por los clásicos, se olvida que ellos siempre concibieron la lengua como
un perpetuo devenir.
Interpretación logicista de los fenómenos del lenguaje, y, de re
bote, latinización de la gramática y sueño de una gramática general;
concepto quietista del idioma y actitud purista; tales son, en síntesis,
las ideas que informan el pensamiento lingüístico a mediados del
siglo XIX.

ANDRÉS BELLO
En 1847 el insigne venezolano D. Andrés Bello publica en Chile
la Gramática de la Lengua Castellana destinada al uso de los
americanos. Es el fruto sazonado de una proficua labor docente y la
culminación certera de una prédica realizada por años. Desde 1829,
fecha de su llegada a Chile, Bello sintió irresistiblemente la necesidad
de reparar el abandono en que yacía el idioma patrio y de rectificar
rumbos en materia de su enseñanza. A dichos designios responden las
"Advertencias sobre el uso de la. lengua castellana, dirigidas a los
padres de familia, profesores de los colegios y maestros de las es
cuelas", que publicó en el periódico El Araucano en 1833 y 1834 (2).
Y consecuencia de esta prédica fue que se separaran, en 1835, las
(1)Sobre la vida y obra de Bello pueden consultarse: Micuei Luis Amunátecui,
"Vida de D. Andrés Bello", Santiago de Chile, 1882; Gebmán Arciniecas, "El pensamiento
vivo de Andrés Bello", Buenos Aires, 1946.
(2)"El Araucano", 13 y 20 de diciembre de 1833, y 3 y 17 de febrero y 28 de
marzo de 1834.

(9) Véase Amado Alonso, ob. cit., pág. 103 y sigs.
— 101 —
— 100 —

�— IOT —

p| p [I i í i '81 SP Jqmraip np O! i El \toimmojy /^,, (^)
P 85
'9^&gt;I 's*V soirang ',o7Pg sajpuy ap orna
otuattuDiuad ;gr,, 'sv^amiDHy nywh^o !Z88I ''ÜID 8P oSBtmsg ',^ojjag tfjpuy -q p op;^,,

SBI '81 U3 'uBJBJBdss 98 anb anj Boipa^d Bjsa ap Bpuanaasuoa j^
'(Z) f2\ ^ S8I na oiuv^nvay ^ ootpoijad [a ua ooijqnd anb 'tt8Bjana
-sa bbj ap sojjsaBiu A soiSajoa boj ap sajosaiojd 'bi^iuibj ap sajped
soj b SBpiSiJip 'BuBjjaje^a BviSuaj bj ap osn ja ajqos supuajjaApy,,
sbj uapuodsaj soiu^isap soqotp y *BzuBuasua ns ap BtjajBin ua soquiru
jB'jijiio^J[ ap ^ oijj^d Btaoipi js bt^b^ anb na onopoeqe ja JBJBdaj ^p
pBpisa^au bj sjuamajqijstsajji oijms ojjag 'ajti[^ b Bp^Sajj ns ap Bq^aj
'6^8I aps3Q 'soub jo¿ Bpezi^aj ^oipaad Bun ap Bja^j^a uoiosniiujno
^\ A a^uaoop joqej Bnoijojd eun ap openozes o^iuj p 8
soi aa osn iv vavNixsaa VNvriaxsv^ vaoNa^ vi aa
aj;^3 na oi^qnd o^jag sajpuy *q ouB^ozauaA au^tsut p

onae s^ho^v
"XIX 1ÍS
pp sopBipam b o^n8jnui^ ojuaiuiBSuad p nenuajoi anb seapi sb^
'8isa^ui8 ua 'nos sap^j isisund pmijoB Á. Buiotpi pp Bjsijamb ojdaouoo
¡^jauaS boijbuibjS Bun ap ouans A BoijBuiBa^ e\ ap uopeziunB]; 'ajoq
-aj ap íA 'aÍBnSuaj pp Bouauiouaj so^ ap Bjspt8o[ uoiDBiajdja^uj
MiuaAap oniadaad nn
ouioo Bn^u^^ b^ uojaiqpuo^ ajdmais so[p anb BpiA[o as 'soaiSBp ^o[ aod
joiob pp jBsad y -Baoda b^ ap ooTiuapsoB onisund p ouaduia ns bj^uoo
o^sa u^ 'opuBiiuii JbCij anb Áv\^ :jb^jd a^rmjad as ou bj^ •ouisiui pp
o^uainij^ap ua Bjas B^uoAap anb oiquiea opo^ anb A uopaajiad ns ap
ai quina bj b 9a{^ sraoipi p anb jaai^ b aonpuoo ojo ap ojjjis opBSBd
un ap oziqoa^ ^^ *Bnua^ b[ ap uopdaouoa b^ ua aiptaut b ba 'ajuara
-jB^noi^JBd BUBdsg ua 'anb ojunss ojjo '¡Bispresp oumuoria^!
¡oqantn bidouoo b^ ou sa^uBAjaQ SBzmb anb assuad ^piuuad sa^ Bjsp
-T8Bp otnsi^o^aj ns i^¡ •BoijBraBjS ns aoouoa as ou is Btuotpt p uaiq
jBfqs^ apand as ou anb jbuuijb Jod a^npuoo bi8I|buoidbj otabj)X3
p 'nijVX l^í8 Ia n3 'í9 ^jouy 'sap^pi^uij sbjjo ap bísta ua pepij[iíH
ns UBjuaisos íoij^Bd Btnoipi p jBuimop BjBd a^qipur^sajdmi asanj
oipmsa ns anb a^uauíBtias Atún opsauad UBtqBq BaijBUiBjá bj ap saios
-uapp soniuaaaB sbui so\ t^t "Bn^uaj Bajs^nu ap oiuaimpouoa p ^ojaf
-UBj}xa boj b JB^ijtoBj b¿ 'souiiB^ sotpnjsa soj; b Bjjand ^un JiJtqB tbA
'opoi aaqos 'uojBasnq sofp 'bouiia unSas ieajoinB soajeann ap ouitub
p ua opejqo BiqBq ib SBuadB pBpi^mj Bisa BÍijqají^ apsaQ 'BauBuiBaá
v^ ap o^uauupouoo p jod auaiiqo as Bujajein BnSua[ b^ ^p
oitnmop p :uoisnpuoD bjjo B^sa b va^\[ omspiSof p uaiq
• • 'ajuararejaajxpui inbB apn^ as uamb b 'Bftjqa^f ap
p bj3 ooijijuap esra ojuena JBAjasqo ap ou^ip s^ ^^B-mjd
-uiB pp aiuaun^os oura 'sojaranu sns ap oun BpBa ua sauotoBuirujai
ap ubijba ou anbiod 'uopBuipap na;uupB ou sajqraouo^d A sajqraou

— 001 —
•síi X oi -ÍBd

-qo 'osMOiy oovwy

sojjeanu anb uapuaiajd anb so^ ap sboijuo bb^ v japuod
-B3J Bjsd ntiB A 'pBpi[pBj uoa Bpuapua ^s anb BJBd 'upzBj ua SBjJBp
-unj BJBd SBUBsaaau sauoiaBoi[dxa bb[ bosbo boj; ap v\ ua A uopmijap
ns ua opuaÁnpui ' (ajquiouoad A ajqmou 'opnaijjB) sojp ap uopsuip
-ap ^\ u^pipa Bisa ua ojsand bi^ as,, ^Bimap^by v\ aonpojjni '(96¿l)
uoiaipa Bjjsno ns ap o^ofojd p ua 'anb opipBUB ajuainSis p oai^bd
-ijiuSis ajuarajBpnaijjBd Bjjnsajj -niiB^ ua ouioa sossa sps ^ouBdsa ua
uBjsixa anb ap Bpnp as tu 'uop^uipap ap JBjq^q BJBd bjidba as ou bj^
'soidiauíjd soAanu so[ ap ajqmou ua ajuauíBapBiuSop auaijsos ae uoioib
-od [bj BJoqB 'soui^b^ so[ ap sosBd so[ Baja^ ap uojamSis 'BurinJ bj
jod opoi aaqos 8opBS[ndiui 'soopBinBj^ sojaraud eoj^sanu ig -BiraapBay
pajj v{ jod BisandnioD '(i¿¿i) VNvnaxsv^ vnaKiai vi aa v^ixywva^)
B^ b Bjodjoaur as B^si^ojouiíia A ^BuoiaipBjj ouaiija un uoa pBpinasim
-ojd u^ "(¿851 ^aBraBjEg 'afNixv^i afnoNi^ sisnv^ aa ñas 4VAaa\rij\[)
SBzojg bb[ ap zaqauBg oasiauBj^ ua ajjsnji ajuapaoajuB un BUBds^ ua
opmai Biq^q vA anbunB 'Bjoaaip upiaBijij jod ou A saauBJi oppom ¡ap
buioj ag -BanoiaBaiji^diuis BBAieaaxa uoa BpBasjsi opnuatn b A 'sa^ouBd
-sa sojxaj so[ jod Bpi^ooB sa afen^ua^ [ap Bjspiáo^ u^pdaauoa vj
•SBapi eapj ap
a^uauodxa pij ssra p sa 'jo^aauB^ A pfnsujy Ib^o^j íjoj ap safuom
so[ b Bpinqij^B '(0991) aaNNOSiv^ xa aavaaNiaf) aaivwwvaf) e^
•SBnua[ sb[ BBpoj b sajqBai[dB sojdaaajd eoj ajjapua
anb ¡BJana^) boijbuibj^) Bun ap Bapi v\ a^uaniBraisi^jmBu a^jns 'Bisa
oj^p 'j^ -Bpuapuodsajjoa Bjaajjad 'sand 'ajdraaig 'a^a 'uoidob ap \v
oqjaA p 'pBpi^na ap p3 OAiiafpe p 'BiauBjsns ap ojdaauoa [B spuodsajj
•oa OApuBjsns p anb 'ouibhuisb 'auai^sos ag -sisdip ap p 'jB[noi;jBd
ua iA 'BjnSij ap o^daauoa p ajuatuBpBjnBauísap apuapxa as ¡bjubaui
9\ as a^eixa ou opuBn[^ 'ajsnfB oiaajjad un Jijsixa aqap
SBjjoSajBO A bboiSo[ SBjjoSa^Ba aj)u^[ -bsoo biusiui eun uos s
sBj^aj sb^ A ojuaiiuBsnod pp 8B[Saj sb^ anb BuiBpojd ag -sp
•sui boj uos soaiojsa so[ A o^je^sijy -ojoiJjsa sbui ouisijbuoiobj p Bp
BaijfuiBjS bj; Bjuajjo Baoda b^ ap [B^uaui Bjnjxsi vj '^adojng^ ap
8uaiaiBiuniBaá 83^,, ua ubiujojsubj^ as sasaauBjj soj ÍBajBDijBuiB^^ soipnj
-sa so^ ap uopBJaii^ojd Bun uojBuiuuaiap sa^padsa sspuBisunajp
'spuBj^ u^ -SBUBJixa SBpuan^iui BjoiiBdsa boi^buibjS bj ua aejpnp
tOJ;ui b UBzaidiua Jj^x IÍ8 IaP p^ijín BpunSas b[ ap JijJBd y
miua^ooy vj 'saouvjf owsijmimovj; jap

• (^) 'aja 'oxas p 'pBpa b^ 'uoisajojd bj 'ppos uopipuoa
b^ uauodrai Bnáuaj buisiui eun ua anb SBpuajajip bbj ajqos ajajpjy
ap opjBUjag ap buioj anb capí B[ 'ojdraafa Jod 'pBpinjapom BUins
-aj anbuny -aosotuaáui boioijijjb anb sbui 'sosbo soqanuí ua 'jas ap
d ou 'B^Bsua anb sauoiaBAOuui sBjjsp b ojuBna u^ -[buijoj ajuam
oiJdjija un b a^opuBjsnÍB uoiobjo bj ap sajj^d sbj boijisbjd
ouioa 'jÍ ít4sopijjaApB SBui ujjb1^ jap bj b uasBd,, soum soj

�clases de latín y de gramática castellana, que habían estado unidas
en la enseñanza oficial chilena, y que todavía lo- estarían por años
en España y en casi todos los países hispanohablantes.
Igual que Nebrija, Bello no circunscribe su actividad al estudio
y cultivo de la lengua. "Bello tiene que ordenar el mundo tumultuoso,
contradictorio, dilatado de América, para interpretarlo. Hubiera po
dido pasarse la vida indagando los orígenes del Poema del Cid, o des
menuzando viejas canciones francesas, porque eran investigaciones en
que se complacía su genio de erudito. Pero tuvo que trajinar en Fi
losofía, escribir su tratado de Derecho Internacional, redactar el Có
digo Civil, introducir el estudio de las Ciencias en Chile, representar
a Colombia en Londres, acudir al Senado, crear la Universidad, por
que a todos esos frentes tenía que atender un hombre de su tiempo"
(3). Y, claro está, tal diversidad de actividades, con la ejercitación
mental que supone y las vistas intelectuales que aporta, va a reper
cutir benéficamente en su obra de lingüista.

Propósitos de su obra. ¿Un error en la base?
Declara Bello, en el Prólogo de la Gramática, que el principal
motivo que lo ha inducido a escribirla es el temor de una posible
escisión idiomática (4). Dos ideas se encierran ahí: una, expresa: la
creencia de que si no se ataja a tiempo el sesgo transformista que va
tomando el español de América, se gestarán una serie de idiomas fu
turos; otra, implícita: la esperanza de poder detener el mal por medio
de la gramática. Analícem^las.
La posibilidad de una escisión idiomática ha sido fuente de pre
ocupación para muchos autores. Los temores de perder el bien que
representa la lengua común se justifican en la época de Bello, cuando
las conmociones de las incipientes repúblicas, los resquemores de pa
sadas luchas y el alud migratorio ensombrecían el horizonte; cuando
en la ofuscación de un instante declaraba Sarmiento que el español
se había tornado "un dialecto inmanejable para la expresión de las
ideas"; cuando, en fin, se consideraba a las lenguas como organismos
naturales de evolución incoercible. Hoy el idealismo nos ha traído la
reconfortante idea de que la lingüística no es ciencia natural, sino
ciencia de la cultura, y que la evolución del idioma no es ajena a
nuestra voluntad y a nuestros afanes. Creo que la suposición présaga
de Bello ya no inquiete seriamente a nadie; ni siquiera en el Río
de la Plata, donde tanto ha dado que hablar. La aduladora voz de
Abeille ha sido apagada por la de Rodó: "Si aspiramos a mantener
en el mundo una personalidad colectiva, una manera de ser que nos
determine y diferencie, necesitamos quedar fieles a la tradición en
la medida en que ello no se oponga a la libre y resuelta desenvoltura
(3)C. Arciniecas, ob. cit., pág. 23.
(4)PágB. VI y VII, en la edición de Andrés Blot, anotada por Rufino José Cuervo;
París, 1928.
— 102 —

de nuestra marcha hacia adelante... La persistencia invencible del
idioma importa y asegura la del genio de la raza, la del alma de la
civilización heredada, porque no son las lenguas humanas ánforas
vacías donde pueda volcarse indistintamente cualquier substancia es
piritual, sino formas orgánicas del espíritu que las anima y que se
manifiesta por ellas". No se niega, pues, que cada país pueda tener
sus modalidades propias, que el mismo Bello considera muy legí
timas. Y que quizá existe en América cierta especialísima intimidad
humana que trasciende a veces en resquicios morfológicos, semán
ticos y estilísticos. Pero la lengua común está lejos de constituir un
estorbo para tales singularidades: ella posee abundantes medios para
que se traduzcan sin resquebrajar su unidad fundamental (5).
En cuanto a la esperanza de Bello de poder evitar la disgre
gación divulgando el estudio de la gramática, se asienta en el concepto
de la época. Según vimos, el racionalismo había concluido por afirmar
la necesidad del conocimiento gramatical para hablar bien el idioma.
Bello coincide en esto con su tiempo. Ya en las citadas Advertencias
publicadas en El Araucano censuraba a las "personas que miran
como un trabajo inútil el que se emplea en adquirir el conocimiento
de la gramática castellana, cuyas reglas, según ellos dicen, se apren
den suficientemente con el uso diario". Y la definición que de dicha
disciplina da en su obra es cabal exponente de tal criterio: "La Gra
mática de una lengua es el arte de hablarla correctamente, esto es,
conforme al buen uso, que es el de la gente educada".
En el siglo XX se ha reaccionado, y no sin razón, contra ese con
cepto de la gramática. Y es precisamente en Chile, donde Bello había
impartido su enseñanza, en que se levanta una de las primeras voces
de protesta. Por 1912, en una conferencia dada en la Universidad del
citado país, Rodolfo Lenz expresa que "querer aprender una lengua
por el estudio de una gramática es como aprender a tocar el violín
leyendo tratados de música y métodos de violín, sin tomar el instru
mento, sin ejercitar los dedos" (6). Señala, asimismo, el absurdo que
supondría pensar que no se puede hablar correctamente una lengua
antes de que se escriba su gramática. De aquí, su afirmación decisiva:
"Toda la obra de Bello, por buena que sea, es debida a un profundo
error". Años más tarde, D. Américo Castro habla también de la ur
gencia de desterrar la idea de que el idioma se enseña estudiando
gramática. Conceptúa la precitada definición como una copia servil
(5) Sobre estos problemas pueden consultarse: Ramón Menéndez Pidal: La lengua
española, en "Hhpania", vol. 1. N. 1, 1918, y en "La lengua de Cristóbal Colón y otros
estudios, págs. 109-127, Buenos Aires, 1942; "La unidad del idioma", en Castilla, la tradi
ción, el idioma, págs. 171-218, Buenos Aires, 1945. (Magistral trabajo, como todos los suyos,
este úlimo tiene el particular interés de un enfoque decididamente espiritualista del asunto).
Amado Alonso: El problema de la lengua en América, Madrid, 1935; La Argentina y la
nivelación del idioma, Buenos Aires, 1943. Américo Castro: La peculiaridad lingüística
rioplatense, Buenos Aires, 1941. Avelino Herrero Mayor: Presente y futuro de la lengua
española en América, Buenos Aires, 1944. Arturo Capdevila: Babel y el castellano, Bue
nos Aires, 1940. También la polémica entre R. J.Cuervo y J. Valera, recogida en una
compilación de artículos del primero con el nombre de 1 castellano en América, Buenos
Aires,(6)
1947.¿Para qué estudiamos gramática?, Santiago de Chile, 16 de agosto de 1912.
— 103 —

�— 01 —
sowmpntta anb vidj? (9)
8P
p
'Z16I 8P
•¿MI '^V
sonang 'D^Matu^ ua ouoftaism \^ ap ajqinou {3 uoa ojamtjd |ap so^n^i^JB ap nope^idaio^
eun na BpiSooaJ 'vHaiVj^ "f o^san^'f •}^ 3-nna Bannaiod bj ajiqmBX '0^61 's^jiy son
-ang 'ovvjpjsvD ja f, jaqvg :vn\3a&lt;iV3 oamay *tt6I 'S-"!V ouang 'o^uatuy tía ojouodsa
vn^u3¡ vj ap oinjnj (, ajuasajj :aos.&gt;JV OH3HH3H ojmavy '1^61 'y soirang 'atua)n;&lt;/oij
d/ ^ nviiuagjy 07 ís6l 'PPPBW '"^jjawy va viiHuaj jy¡ ap tnuajqo^d \% :osNo^y oovwy
•(o)unBB ip Bjsi^BniíJidn aiaaiDBpipiaap anbojus un ap sajam; JB[n^iuBil ^^ auan ouiiin ajsa
'soAns so[ sopo) ouioa 'otBqBji (bjisiSbj^) ^^6I '8aj!V souang 'SIfc"I¿I 'sifBd 'vuioipi ja 'urna
•íptuj oj *B;j;jtD^ ua '^^raoip! pp pBpiun b-j,, i^^6I 'a^iy sonang '¿^I-60I "'35^ 'toipnjia
DnHua^ WJ :ivai^ zaaN3N3{^ ^oHv^ :aejBi^ii8uo^ uapand SBiaa^qojd soisa ajqog
eidoo Bun otuoo uoiDiutjap BpBjpajd b[ Bnjdaouo^) •boi
ppBuasa^ as Buioipi ^a anb ^p B^pt v\ jBjaaisap ^p
opunjojd un b epiqap ea 'bbs anb Buanq jod 'ojpg ap Bjqo b^ Bpoj[5,
tBAisioap uotoEtuJijB na 'inbB 3Q 'Boi^BuiBaS ne Bqiaosa as anb ap sa^uB
Bn^ua^ Bun a^uaniBi^ajjoo JBjqBq apand as ou anb jBsnad Biapnodns
anb opansqB p 'otobiuiisb 'Bp^uag • (9) wsopap aoj jBipjafa ms 'o^uaui
-njjsui \9 ivvaoi uis 'mp^iA ap sopo^aui A Baisnuí ap sopBjBJi opua^aj
ui|oia ^ jbooj b japnaadB ooiod sa boiibuibj^ con ap oipn^sa ^ jod
Bn8ua[ Bun ^apuaadB ^aianb,, anb Bsaadxa zuaq; oj^opo^[ 'sied opsip
pp pBpisjaAiu^ B^ ua BpBp Biaua^a^uoa aun ua '^X6I J0d 'Bxsa^ojd ap
saooA sBjauíiJd sv\ ap eun b^uba3^ as anb ua 'BZUBuasua ne opuJBduit
BiqBq ojpg opuop 'a^iq^ ua a^uauíBsia^jd sa j^ -bdiibuibj^ v\ ap ojdaa
-uoa asa BJ^uoa 'u^zBJ ms ou A 'op^uoiaoBa^ Bq as ^^^^ o^Sis p u^
•ítBpBanpa aiuaS b^ ap p sa anb 'osn uanq p auuojuoa
^sa oiea ^a^uauíBiaajioa B[jB^qBi{ ap 3}jb p sa Bn^ua^ eun ap Batista
-Bj^) vj^ :ouatU3 pi ap a^uauodxa pqBa sa Baqo tis ua Bp Buipitastp
Btpip ^p ^nb u^ptuxjap v\ ^ '^otJBtp osn p uoa aiuatuajuatotjns uap
-uaidB as 'uaoip so^p un^as 'SB[^aa SB^na 'BUB{p)SBa BoijBiiiBjá b[ ap
oiuaiuipouoD p jtimbpB ua Ba^dtna as anb p ipmn ofBqB.ii nn ouioa
mitin anb SBuos^ad,, sb^ b Bqsinsuaa oNVaavnv ^3 ua SBpsai^qnd
sviDNiaxHaAav sapBjio sb^ ua b^ •odraan ns uoo ojsa ua aptautoa o^pg
-BUiotpt p uaiq .iBjqeq BJBd [BaiiBUiea^ o^uattnpouoa pp pBpisaaau tb\
^Buutp jod opinpuoa Biq^q omstpnotaBj p 'oniiA un^ag -Baoda tb\ ap
oidaauoa p ua B^uatsB as 'boiibihbj^ b\ ap otpnisa p opuBá^nAip uoiob^

— ZOI —
"8Z6I '&gt;
asof onung Jod p^ious 'xoig saBauy ap nopipa bj na 'uA jC j\ -síb^ (^)
•j -^ad '-jia -qo 'svDaiKiaay -^ ()
BJinjoAuosap Bipnsaj A aaqr[ bj b BSuodo as ou ojp anb ua Bpipam b[
ua uoiaipBj} B[ b eapij JBpanb souiBjisaaau 'aiouajajip A auinuaiap
sou anb jas ap BaauBui eun 'BAiiaap^a pspipuosjad eun opunin p ua
aauajufitu b souiBJídsB ig^ :9po^ ap B{ Jod BpB.3edB opis Bq aj|iaqy
ap zoa BJopB[npB Bq "JBjqBq anbopsp Bq oiubj apuop 'bib^j b[ ap
p ua BJainbis m ^aipBu b aiuatusijas aiambui ou vA o[pg ap
d uoioisodns b¡ anb oaj^ -sauBju soJisanu b A pB)un[OA BJisanu
b Buafe sa ou Buioipi pp uoiarqoAa b[ anb A 'Bjnipna b¡ ap Bpuaia
ouis 'jBJnieu Biouaia sa ou Baijsin^uij bj anb ap ^api aiueiaojuoaaj
B[ opiBJi Bq sou ouisi[Bapi [a Ao^{ 'ajqiaj^oaui uoian[OA3 ap sajBJtijBU
sooisiub^jo omoo een^ua^ sb[ b eqBjapisuoa as 'uij ua 'opuena í,.SBapi
sb^ ap uoisaadxa b^ BJBd a^qBfauBtaui oiaapip un,, op^ujoj Biqeq as
[ouedsa p anb oiuaiuuBg BqBJBjaap aiueisui un ap noiaeasnjo bj ua
opu^na íaiuozíjoq p UBjaajquiosua oiJo^Ejáun pnp p X ssqan¡ SBpBS
-Bd ap sajomanbsaj bo^ 'sBaijqndaj saiuaidiaut sbj ap sauoiaoniuoa sbj
opusna 'ojjag ap Baoda b¡ ua ueaijiisní as unuioo Bn^uaj b¡ eiuass^daj
anb uaiq p japjad ap saaotuai so^ -saaoitiB soqonin caed uopBdnao
-ajd ap ajuanj opis Bq BaiiBuioipi u^isiasa eun ap p^pijiqísod B^
•SBjotnaai^uy •eatiBraBjS bj ap
oipaui jod jera p aauaiap japod ap ezue^adsa bj iBipijdtuí 'bjio ^soxni
-nj SBiuoipi ap aiias eun UBJBisaS as 'eaiiatuy ap jouEdsa p opuemoi
ba anb bjsiuijojsubji o^sas p oduiap e bCbib as ou xs anb ap Biauaaja
bj íesajdxa 'eun :iqB UBaaaiaua as SBopi soq m(f) BoiiBuioipi uoisxasa
ajqísod eun ap joinai p sa Bjjtquasa b oppnpui Bq oj anb oaiioui
[Bdiauud p anb 'vDixywva^ b[ ap oSoi^j^ p ua 'o^pg

¿Bsvq oj ua jouua ufj? -vuqo ns ap sonspdoij

•saiuejqBqouBdsiq sasi^d soj sopo; issa ua A eiiBdsg ua
soub jod uBUBisa oj BiABpo^ anb A 'Buajiqa ppijo BZUBuasua ej ua
SBpiun opsisa UBjqsq anb 'BUB^pisea BoiiBiUBjá ap A ujibj ap sas^p

pp a^qiauaAui siauaisisaad B^j — aiu^ppB BiaBq Bq;&gt;jBin BJisanu ap

•eismSutj ap ejqo ns ua aiuauíeaijauaq j^
b ba 'ejjodB anb sajBniaapiur sbisia bj A auodns anb
pjafa bj uoa 'sapBpiAiiaB ap pepis^aAip pj 'eisa o^sp 'j^ •()
^ai} ns ap ajquioq un japuaiB anb eiuai saiuaaj sosa sopoi b anb
-jod 'pBpisjaAiuj^ b^ JBaaa 'opBuag p jipnas 'sajpuo^ ua Biquiojo^ b
jBiuasaadaj 'ajiq3 ua seiauai^ sbj ap oipnisa p jpnpoJiur '[IA13 o^ip
-0^ p jB)3Bpaj 'jBuopBUjaiuj oqaaaaQ ap opBiBJi ns jiquasa 'bijosoj
-i^ ua JBuifBJi anb OAni oíaj 'oiipnja ap oiua ns eiaBjduioa as anb
ua sanoiaEJhisaAUi uBja anbjod 'sBsaauBjj sauoiauBa SBÍaiA opuBznuam
-sap o 'ai[) qaa vwaoj pp sauaSjao soj opuB^spui BpiA bj asjBssd opip
-od Bjaiqnj^ 'ojJBiaj[dja)ui BJBd 'Bauamy ap opeiejip 'oiJOiaipeJiuoa
'osonip^ami opunm p jBuapjo anb auap o^jag,, -enSuai v\ ap oAiijna A
oipnisa p pBpiAiia^ ns aquasunajia ou ojjag 'Bfijqa^f anb pnSj

-sa BiauBisqns aambpna aiuauíBimisipui 38jbo[oa Bpand apuop sbioba

^

b[ jbiias j^pod ap o^pg ap BzuB^adsa b^ b o^usna u^
• (5) p^uauiBpunj p^ptun ns jBfBjqanbsa^ uis uBoznpBJi as anb

Bjsd soipain saiuBpunqs aasod Bjp :sapBpijBpn^uis sajBi B^sd oqjoisa
un ainiusuoo ap sota\ Bisa untuoo Bn^ua^ B[ oja^ *soaiisi^iiea Á sooii
•UBuias '8oaiSojojjtoui soiainbsai ua saaaA b apuaiasBj) anb BUBiunq
pBpitniiui Binisi^iaadsa euaio eauatuy ua aistxa Bzmb anb j^ -sbuiii
-iSa^ ^nuí Bjapisuoa o^pg ouisiui p anb 'SBtdoad sapBpijBpotu sns
jauai Bpand si^d Bp^a anb 'sand 'sSaiu as oj^ '^B^a jfod BisatjiuBiu
as anb A buiiub sb^ anb njuídsa pp sbotub^jo sbuuoj orne 'pmuid
sbjojub SBUBUinq SBn^ua|; sb^ uos ou anbjod '^p^pajaq u^iaBzx^iAta
b^ ap Buip pp b^ 'bzbj b^ ap otua^ pp b^ BanSass A BiJoduu Biuoipi

�e inadecuada de la que de la gramática latina se daba en él Rena
cimiento (7).
Pero, como siempre, las reacciones suelen ser exageradas. Tras
los nombres de Lenz y Castro se ha ido demasiado lejos. No ha fal
tado quien afirme la completa inutilidad de los estudios gramaticales.
Por mi parte, pienso que la gramática debe ser elemento coadyuvante
en la enseñanza del idioma y tener un sitio al lado de la lectura ex
plicada y de otros ejercicios prácticos. Si por sí sola resulta insufi
ciente para aprender la lengua, sirve para el consejo y para el juicio.
Y el que sea correctivo y guía ya es motivo bastante para que se le
incluya en los programas de enseñanza. Además, como todo contacto
con una disciplina científica, es de indudable utilidad por los bene
ficios que proporciona de iniciación en un razonar y observar exactos.
Claro está que, para que ello sea así, tendrá que realizarse su ense
ñanza de manera viva.
Se equivocan, pues, los que, llevados por una justa pero exage
rada reacción contra una gramática anquilosada y arbitraria, con
denan sin distinción esta disciplina. 1 mismo D. Américo Castro,
con su panegírico a la Gramática de Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña, dice bien a las claras qué lugar le asigna en la en
señanza (8).
Para terminar con esto: Si en la base de la obra de Bello hay
un error parcial (error que consistió simplemente^en abultar el valor
de la gramática como medio de instrucción idiomática), no se puede
omitir, sin agravio a la verdad, que él fue el primero en reconocerlo.
El 6 de octubre de 1848, al año aproximado de publicar su libro,
escribía en El Araucano estas palabras, que revelan su espíritu alerta
y encierran la esencia de la nueva metodología: "El estado lastimoso
de corrupción en que va cayendo entre nosotros la lengua nativa,
no podrá remediarse sino por la lectura de las buenas obras caste
llanas. Multipliqúense cuanto se quiera las clases de gramática: ellas
darán, a lo sumo, un lenguaje gramaticalmente correcto; y en con
ciencia, debemos decir que no han producido ni aun ese resultado
hasta el día. Pero ¿darán la posesión del idioma? ¿Podrán suminis
trarnos el acopio necesario de palabras y frases expresivas, pinto
rescas, de que tanto abunda? Para adquirir este conocimiento, la lec
tura frecuente de los buenos escritores es indispensable" (9).
' •T ' . &gt; •.

• ' :.:'

Criterio y método

sunto fiel del pensamiento; y esta misma exagerada suposición ha
extraviado a la gramática en dirección contraria" (Prólogo, pág. III).
Basta, pues, de falsear la lengua y trastornar el pensamiento en busca
de un ajuste inexistente. ¿Es que no obra en el hombre más que la
razón? "Es imposible que las creencias, los caprichos de la imagi
nación, y mil asociaciones casuales, no produjesen una grandísima
discrepancia en los medios de que se valen las lenguas para manifestar
lo que pasa en el alma" (pág. IV). Obsérvese que en este barruntar
la influencia de lo afectivo y fantasístico hay un atisbo sorprendente
de elementos que sólo aflorarán mucho más tarde merced a la es
tilística. Se resquebraja en su base la construcción racionalista: ya la
razón no campeará soberana por los dominios de la lingüística. A su
lado, la afectividad reclama el lugar que le corresponde.
También discierne Bello la diferencia entre la gramática general
y la gramática de un idioma dado. Cada lengua, dice, tiene su teoría
particular, su gramática. Los principios, los términos, las analogías
aplicables a una, no siempre se adaptan a otra. Hay que estar preve
nido, sobre todo, hacia las reminiscencias del idioma latino, que
tanto han descarriado a los autores precedentes: "Si como fue el latín
el tipo ideal de los gramáticos, las circunstancias hubiesen dado esta
preeminencia al griego, hubiéramos probablemente contado cinco
casos en nuestra declinación en lugar de seis, nuestros verbos hu
bieran tenido no sólo voz pasiva, sino voz media, y no habrían fal
tado aoristos y paulo-post-futuros en la conjugación castellana"

(págs. II y III).

¿Y cómo procederá el gramático? "Acepto las prácticas como la
lengua las presenta; sin imaginarias elipsis, sin otras explicaciones
que las que se reducen a ilustrar el uso por el uso" (pág. IV). He
aquí, hace un siglo, el principio orientador de toda la lingüística mo
derna. Con persistencia reiterada aparece en sus más ilustres cul
tores. Sólo citaré dos nombres: Ferdinand Brunot y Karl Vossler.
Dice el primero: "La premiére regle que les maitres doivent s'imposer, s'ils veulent imposer les autres aux enfants, c'est de respeter le
langage réel, la vérité du langage" (10). Vossler, por su parte, afir
ma: "Siempre que en la sintaxis se comprende como elipsis una
construcción y en consecuencia se la "completa", lo que se hace es
violentarla y deformarla en otra cosa distinta, en lugar de explicarla
tal como es" (11).
Creo que las transcripciones precedentes son por demás signifi
cativas y me eximen de encarecer las direcciones metodológicas que

Puede decirse que, en lo fundamental, la adhesión ^e Bello al
pensar coetáneo se restringe a lo ya visto. Frente a lo medular del
logicismo y sus secuelas adopta una señera postura de reconvención:
"Se ha errado no poco en filosofía suponiendo a la lengua un tra(7)Amébico Castro, La enseñanza del español en España, págs. 22 y 27; Madrid,
1922.
(8)Américo Castro, La peculiaridad lingüística rioplatense, pág. 20 y sigs.
(9)Transcrito por Miguel Luis Amunátegui, ob. cit., pág. 540; también, por Rodol
fo Lenz en la conferencia referenciada....
104 —

Bello imprimió a los estudios gramaticales.
Claro está que sería demasiado pedir a un autor del siglo XIX
que no se dejase arrastrar alguna vez por la inercia de la tradición.
Así, por ejemplo, en la página 192, Bello recurre a la teoría de la
(10)Ferdinand Brunot, La pensée et la lungue, deuxiéme édition, pág. 10; París,
1926.

(11)Karl Vossler, Filosofía del lenguaje, traducción de A. Alonso y R. Lida. pág.
192; Buenos Aires, 1943.
— 105 —

�— soi —
•t-6l '&gt;•¥
•Sed "^pi^ '^ ^ oauojy
'HnssoA. ^Hva (jj)
oauojy -y ap noiDDnpBJi -atonguaj jap mfosojt^ 'HnssoA.
'9Z6I
'9
ÍQt "8?^ &lt;00!'TP? ^maixnap 'anguo¡ vj ja ^atuad irj 'lOwnHg auvuiíoHaj (oí)

Jod 'uaiqaiBj íq^j -S^d '-ip -qo
•s8is í oz "*?d 'acuato]doij

p} Bi.)n9jajaoD B[ na
HaKV sin-j ran^ij^ Jod oiijosubjx ((j)
pvptjmjnaad trj 'ohxst^ O3inaniy (g)

i zt 's8?d 'Byo&lt;l*3 a joyodsa jap muouasua 07 'ohisv;) ooiaawy
B[ ap Bjjoaj B[ b ajjnaaj ojpg '^61 ^niEd B[ na 'o[duTafa jod 'jsy
•uoioipBjj b[ ap Btojani B[ jod Z3A BunSje jbjisbjjb asBÍap ^s ou anb
XIX I^Í8 IaP JlnB ^^ B Jipad opBisBurap m^e anb Bjsa ojb[^)
•sa[Bai:u?uiBj2 soipnjsa so[ b oitaijdtni o[pg
anb SBaiSojopojara s^uopaajip sbj jaaajBaua ap naunxa atn ^ sbaijb^

oí
"ÍZ61

-bj; un enSuaj bj b opuaiuodns bijoso[ij u^ oaod ou opB.ua Bq ag?&gt;
: u9puaAuo^aj ap Bjn^sod Tuauas un Bjdops s^pnaas sns A omspi^of
[ap jB[npaui oj b ajuaj^ ^oísia vA o\ b a^uujsaj as oauBjaoa Jesuad
[B O[[ag ap uoisaqpB B[ '[BjuauíBpunj o[ ua 'anb asjpap apanj

-ijiuSis ssinap jod nos sajuapaaajd sauopdtjasuBj) sb[ anb oaj;^
' • (TI) ^83 OTno:) lB*
B[JBai[dxa ap jBn[ na 'Bjnijsip Bsoa bjjo na BjJtBuuojap X b[jbju3[oia
sa aasq as anb oj 'wBja^draoaM B[ as Bpuanaasuoa na ^ uopanjjsuoa
Eira sisdip ouioa apuajdmoa as sixejuis bj ua anb aadmaig,, :biu
-jije 'ajjed ns jod 'ja[sso^ • (q^ ) ^bSbSubj np ajiJcaA bj '[aa^ 3SbSub[
a[ jaiadsaj ap js9to 'sjtiBjua xiib saj^nB sa^ jasodini ju^fn^A s[i,s 'jasod
-tiit,3 inaAiop saxiieni sa^ anb 9\^i ajaima^d B^?? :ojratutjd ^ aoiQ
•jajssoy^ FB^[ -^ jounjg puButpja^ :sajquiou sop ajBip o^og -saaoj
-[na eajjsn^i sem sns na a^ajsdB Bpujajiaj eiouajsisjad U03 -Buiap
-ora Batj8in8ni^ v\ Bpoj ap jopBjuaxjo oidionud ^a 'o^Sis un aoBij 'mbB
ajj '(^j 'Svd) Kosn \a ^od osn p jBjjsn¡r b uaanpaj as anb sb[ anb
sauoiaBDi^dxa bbj^o ms 'sisdip SBHBni^Brai uis ÍB^uasajd sb^ S
bj oiuoa seanDBjd sb| oidaay,, ¿oaijBuiBjS p Bjapaaoad 01^93

" (III ^ II
^BUB^ajSBa uopBSnfuoa v\ ua sojnjnj-jsod-oinBd Á soísijob op^j
-^j UBTjqsq ou ^ 'Bipaui zoa ouis 'BAissd zoa o[9S ou opiuai uBjaiq
-nq soqjaA sojjsann 'sias ap jBnj ua uoiaBuipap BJjsanu ua sosbd
oaup opBjuoo a^uania^qBqojd soraBjaiqnq 'oSaTj^ ye Fiouaniuiaajd
Biea opep uasaiqnq SBiauBisunajp sbj 'sooijbiubjS so^ ap papi odp \a
ujibj p anj oxnoa ig,? :sajuapaaajd sajo^iiB so^ b opBijjBasap usq ojubj
anb 'oupB^ Bniotpi pp SBpuaasmiraai sbj; Bpsq 'opoi ajqos 'optu
-aAaid JBjsa anb a'bj^ -bjjo b UBid^pB as ajdutaxs ou 'eun b 8O[qBDi[dB
SBTo[Bue sb^ 'souiiujaj so^ 'soidpuud so^ •BaijBuiBjS ns 'jBp^aijjBd
ns auat) 'a^ip 'BnSuaj BpB[) -op^p Biuotpt un ap BaijBinBj^ bj á
inBjg B^ aa^ua spuajajip B{ o[jag aujapsip uaiquiBj^
•apuod^ajjoa a^ anb jBn^ p BuiBpaj pBpiAijoajB b^ 'opsj
ns y •BaijsinSuij B^ ap soiutuiop soj jod BUBjaqos BjBadniBO ou uozbj
b[ bjC tBjst^BUopBj uopanjisuoa ^\ asBq ns ua BÍBjqanbsaY ag "Bapsi^ij
-sa B[ b paaiam apjB) sbiu oqoniu ubjbjojjb ojos anb sojuauíap ap
aiuapua^djos oqsps un ^^q oaijsiSB^uBj Á OAijaajB 0^ ap Biauarqjuí b^
ajea ua anb asaA^asqQ "(^j -^?d) wenqB p ua BSBd anb o[
BJBd SBtVoiía^ sb^ uapA as anb ap soipaní so[ ua BpuBdajasip
Bun uasafnpoad ou 'sa^BiisBa sanopBposs [ira A 'uopsu
-T3ÍBUII bj ap soqaijdBa eo\ 'SBpuaaia sbj anb a^qísoduii sg[5? ¿uozbj
bj anb sfra ajquioq p ua Bjqo ou anb s^? •aiua^sixaui a^snfB un ap
Basnq ua ojuaiiuesuod p jbujo;sbjj á BnSua^ B^ jbss^bj ap 'sand 'BjSBg
"(III '^?^ '^I9Jd[) iJBJinoo uopoajip na Ba^fuiBji v\ b opBiAFjjxa
Bq uoiaisodns Bpeja^Bxa buisiui Bjsa A i ojuaiuiBSuad pp pij ojuns

o-p ojftu X ouajij^
"(6) wa[q^suadsipui sa sajojijoso souanq so[ ap ajuanoajj Bjnj
-aa[ B[ 'ojuairapouoa ajsa jpinbpB bjb^ ¿spunqB ojub^ anb ap 'seasaj
-ojurd 'sBAisajdxa sasBJj A SBjqe^d ap owBsa^au oidooB p soujbjj
-stuiruns usjcpo^? ¿Braoipi pp upisasod B[ u^jep? oja^ -Bjp p Bjs^q
opBj[nsai asa unB tu oppnpojd u^q on anb jpap soraaqap 'Bpnap
-uod ua A íojoajjoa ajuam[BaijBuiBjS afBngua[ un 'omns o[ b 'uBJBp
SB[p rBaiíBuiBjS ap sbsb[o sb[ Bjainb as oja^na asnanbj[dij[nj^[ *sbub[[
-aisea sBjqo SBuanq 8B[ ap Bjn^oaj b[ jod ouis asJBipauraj eapod ou
'batjbu BuSuaj B[ eojiosou aj^ua opuaÁea ba anb ua uopdnjjoa ap
osoinnsB[ opsisa [^^ : Bjo[opoíaui BAanu B[ ap Bpuasa B[ uBjjaiaua A
bjj3[b njojdsa ns ub[3a3j anb 'SBjqB[Bd SBjsa OMVDHVHy ^3 na Bjqpasa
'ojqi[ ns ^Bo^qnd ap openiixojdB oub [b '8^81 ^P ajqn^ao ap 9 13
•o[jaaouoaaj na ojamijd [a anj p anb 'pspjaA b[ b oiabjSb urs 'ji^iuio
opand as on ' (BDi^emoip; uopDnjjsui ap oipam oinoa boijbuibjS b[ ap
jo[ba [a JB^[nqB ua^ajnaraa^duiís ppsisuoa anb jojjta) [BpjBd jojja un
^eij o[pg ap ujqo b[ ap assq B[ ua ig :ojsa uoa JBUiuiiaj bjb^
• (g) BZUBU3S
-ua B[ ua buSisb a[ j^Sn[ snb sbjb[o sb[ b uatq aaip 'bu^j^^ zanbiJ
-uajj ojpa^ A osuo[y opemy ap VDixyivivaf) ^[ b oDiJi^aucd ns uod
'ojisb[) oauamy "q onisnu [^ -Bui[dpsip B^sa uoiauí^sip uts UBuap
-uoa 'BiJBJiíqjB X BpBso[inbuB boijbuibjS eun Bj^uoa uopa^aj BpBj
-aBxa ojad Bjsnf Bun jod sopBAa[[ 'anb boj 'ssnd 'uBaoAinba ag
•BAJA BJaUBUT 3p BZUBU
-asua ns asjBziyBa.T anb Bjpuaj 'isb Bas oj^ anb BJBd 'anb Bjsa ojb[3
•sojoBxa jBAjasqo A jbuozbj un ua uopBptuT ap Bnopjodojd anb sopij
-auaq so[ jod pBpi[ijn a[qBpnpui ap sa '^aijijuap Bui[dtasip Bun uoa
ojobiuoo opoj oiuoa 'sBinapy 'BzuBuasua ap SBtnBjSojd so[ n^ BÁnpur
a[ as anb BJBd ajuBjseq oaijoui sa vA Bin3 A OAi^aa^joo Bas anb [a j^
•oíainf [a BJBd A ofasuoa p BJBd 3ajis 'BnSua[ B[ japuajd^ Ba^d aiuop
-ijnsui Bjjnsaj B[O8 js jod ig •soai^aBjd soppjafa sojjo 3p A BpBai[d
-xa Banjaa[ B[ sp opB[ [B oijis un aauaj A Biuoipi pp BzuBuasua B[ ua
ajUBAnipsoo ojuamap J38 aqap BatjBinBjá B[ anb osusid 'ajJBd im joj
•sa[B3iíBniBj:8 soipnjsa so[ sp pBpijijnui Biajdinoo B[ atnjtjB uamb op^j
-[Bj Bq o^[ ^so^ opBisBuiap opi Bq as ojjsb;^ A zua'j ap sajqmou so[
-SBpBjagBxa jas uapns sauopaBaj sb[ 'ajdinais ouiod 'oja^
•(¿) ojuaituia
p u^ q^p as buub[ BaijBtnBjS bj sp anb B[ ap BpBnaapeui a

�elipsis para explicar la falta del verbo copulativo: "La elipsis del
verbo es frecuentísima en las exclamaciones: "¡Qué insensatez confiar
nuestra seguridad a la protección de una potencia extranjera!", qué
insensatez era o es o sería, según lo que pida el contexto". La lingüís
tica moderna interpreta tales expresiones como oraciones nominales
sin cópula, y las reconoce como históricamente anteriores a las otras.
Pero poco importa un traspiés accidental ante el rumbo general
certero.
Hay que añadir, asimismo, que la exposición, siempre clara y sus
tanciosa, está iluminada por un excelente ejemplario. (Las meditadas
rectificaciones de Cuervo no estorban la validez aeneral de nuestro
calificativo.) Y en ese ejemplario tiene cabida, al lado de la lengua
clásica, la lengua culta de la época. No lo guía un "purismo supers
ticioso". Él sabe de la ininterrumpida marcha de la lengua y lejos

rabie. Muchos de sus puntos de vista han sido superados; otros, que
todavía hoy defendemos como nuestros, quizá lo sean en lo futuro;
pero su andar cauteloso será siempre saludable escuela de proceder
científico y de honestidad.

Algunos aspectos particulares de la doctrina
Sólo consideraré dos o tres que, por su importancia intrínseca
y por ser reveladores del criterio de nuestro autor, conceptúo funda
mentales.
Sea en primer término el concepto de partes de la oración. Ya
hemos tenido oportunidad de ver la disparidad de criterios que en

Pero sobre todas las excelencias de criterio y método apuntadas
se yergue una suprema: el rigor científico. Bello marcha afanoso en
busca de la exactitud, sin dejarse arrastrar por simplificaciones eli
minatorias ni falsas simetrías. Por eso su obra posee un valor perdu-

este punto existe entre los tratadistas de todos los tiempos. La razón
de tales divergencias reside, fundamentalmente, en lo distintos puntos
de vista que se toman como partida. Unos se basan en la forma
y sólo reconocen tres clases de palabras: nombre, verbo y partícula;
como se recordará, es el criterio de Villalón y Correas. Otros se
fundan en la significación; es la postura logicista, que crea las co
rrespondencias sustantivo-sustancia, adjetivo-cualidad, verbo-acción,
etc. Y hay, en fin, quienes se basan en la función.
Ninguno de los tres puntos de vista, sin embargo, resulta sufi
ciente por sí solo para dar una idea cabal de las distintas partes del
discurso. El criterio formal impide reconocer diferencias entre sustan
tivo y adjetivo, y entre elementos tan diversos como adverbios, prepo
siciones, conjunciones. La clasificación por el significado no se ajusta
a la realidad: existen sustantivos que denotan cualidad y acción (ne
grura, carrera), verbos que expresan estado, cualidad, etc. (dormir,
rojear...) ; y la enumeración de discrepancias podría aún continuarse.
También adolece de fallas la clasificación por el oficio; así, por
ejemplo, la función atributiva, propia del adjetivo, no es extraña al
sustantivo, según se descubre en las aposiciones; igualmente, ambas
categorías de palabras pueden oficiar de predicado nominal.
¿Dónde se halla el motivo de tales insuficiencias? Toda clasi
ficación unitaria reclama necesariamente la observancia de un punto
de vista lógico. Pero ya sabemos que, por mucho que se empeñen los
logicistas, lenguaje y lógica no marchan siempre de la mano. Y es
que la función primordial de aquél, como dice Bally, "no es la de
construir silogismos, ni la de redondear períodos"; su función es
expresar la vida, y la vida desborda a la razón por todas partes. De
aquí que les fenómenos del lenguaje se resistan a ser encasillados
en los moldes estrechos de las clasificaciones y que de continuo éstas
dejen un resquicio para la crítica.
Bello, del mismo modo que Nebrija, salvó las inconveniencias
de ajustarse a un solo criterio. Si su razón lo lleva a declarar expre
samente que sigue el de los oficios, su deseo de captar la auténtica
realidad del lenguaje le hace, en la práctica, traicionar su propósito.
En la definición que da del verbo, por ejemplo, mezcla el criterio
de la función con el de la forma: "es una clase de palabras que

— 106 —

— 107 —

de su ánimo está el pretender detenerla. Si se revuelve contra el neo
logismo extemporáneo y licencioso, no lo inquieta el que encaja en
el cauce del sistema que representa el idioma: "Una lengua es como
un cuerpo viviente: su vitalidad no consiste en la constante identidad
de elementos, sino en la regular uniformidad de las funciones que
éstos ejercen, y de que proceden la forma y la índole que distinguen
al todo" (pág. VIII). Sabe, también, que lo que fue correcto en los
clásicos puede hoy no serlo: siente hacia ellos respetuosa admiración,
pero no idolatría. Así, refiriéndose a cierto uso pleonástico de que,
muy frecuente en Cervantes y otros autores de su época, dice: "Nada
más común que este pleonasmo en nuestros clásicos; pero según el
uso moderno es una incorrección que debe evitarse" (pág. 262). Cada
época, por tanto, tiene su corrección, su gramática. Es el uso culto
contemporáneo el que da en definitiva la norma del bien decir. Y
se decide por el uso culto "porque es el más uniforme en las varias
provincias y pueblos que hablan una misma lengua"; el vulgar, en
cambio, varía mucho de una parte a otra y crea dificultades para la
comprensión en cuanto sale de su limitada esfera. El simple reco
nocimiento objetivo de tales diferencias supone ya apreciable con
quista: allá a los años, los investigadores de la estilística se aden
trarán hasta el espíritu mismo que las produce.
Agreguemos, también, que Bello rompe la rigidez de la sepa
ración que la gramática tradicional había establecido entre sus dis
tintas partes, especialmente entre morfología y sintaxis. Nacida y
justificada por razones metodológicas, la separación aludida, a fuerza
de pensarse como real, acabó por dar una visión mutilada de la
lengua. Bello, al tratar de ensamblar los distintos elementos consti
tutivos de esa síntesis armónica que es el lenguaje, superó la e^^apa
de la simple disección y abrió la puerta para insospechados descu
brimientos.

�— ¿oí —
anb SBjqejsd ap as^ja eun sa?, :enuoj bj ap ja uoo uopunj bj ap
oijaijja p Bpzoui 'ojduiafa jod 'oqjaA pp Bp anb uopiupap bj ug
•ojisodoad n9 JBUopiBJ} 'BapaBjd bj ua 'aa^q aj afsnáuaj pp pepijsaj
eapuajiiB bj jBjde^ ap oasap ns 'sopijo soj ap ¡a anxfrs anb ajuaures
-ajdxa jejBjaap b ba^jj oj uozbj ns ig -oijajijo ojos un b asjBisufe ap
SBiouaiuaAuooui sbj oajbs 'Bfjjqa^f anb opora ouisiui pp 'ojjag
•Bopjja Bf caed oiombsaj un uafap
seis onupuo^ ap anb A sauoioBoijiSBp sbj ap soqaajjsa sapjoui boj na
sopBjjisBaua jas b ue^sisaj as aí^n^uaj pp souainouai so¡ anb inb^
aQ -sajjBd sepoi Jod uozbj b[ b Bpjoqsap epiA B[ A 'epiA bj jBsajdxa
sa uopunj ns !usopojjad jBapuopaj ap bj tu 'sotnsiáo^is jmjjsuoo
ap bj Ba oun 'ÁjjBg aoip ouioa 'janb^ ap jBipjouiud uopunj bj anb
sa j^ 'oubui bj ap ajdiuais uEqoJBiu ou Boi^oj A afen^uaj 'sBjspiSoj
so{ uauadiua as anb oqonni aod 'anb soinaqBs tbá oja^ -ooiá^j b^sia ap
ojund un ap BiauBAJasqo bj ajuaiuBUBsaaau ^iuspaj eiJB^mn uoi^boi^
•TSBj^ epoj^ ¿sBiouaioijnsui sajBj ap oaijoiu p ejjBq as apuoQ?
•jbuuuou opBoipajd ap jspijo uapand SBjqejBd ap sbjjosojl'^
scqiUB 'aju^uifBn^í ísauoioisodB sbj na aaqn^sap as un^as 'oa;}ubjsiis
je BijBj^xa sa ou 'oAijaíps pp eidoad 'BAijnqijjB uoiaunj bj 'ojdmafa
jod 'J8B ÍOIDIJO p JO¿ UOIDBOIJISBja BJ 8BJJBJ 3p 303[OpB uaiqtUB^
•asjBnunuoa une Bjjpod SBiaasdajosip ap uopejauínua bj á i (• • -aoafoi
'uiiuuop) -aja 'pBpijBna 'opBjsa uesajdxa anb soqjaA ' (nuajuvo 'v^iijS
•bu) uopoB A pepijBno uBjouap anb soAijusjsns uajsixa íp^pijBaj bj b
BjsnfB as ou opsai^iu^is ja jod uoiaeaijiSBja B^ •sauoiounfuoa 'sauoioia
-odajd 'eoiqaaApB ouio^ sosjaAip ubj sojuaiuap ajjua A 'oAtjafpB A oah
-UBjsns aj^ua sepuajajip aaoouoaaa apidmi jbuijoj oija^wa jg 'osjnosij
pp sajjBd SBjuiisip sbj ap jBqBa eapi Bun Jep Bjsd ojos is aod ajuap
-ijns Bjjnsaj 'oSjBqraa ms 'bjsia ap sojund sajj soj ap oun^ui^[
'uopunj bj na uBssq as sauainb 'uij ua 'Xsq ^ -aja
'upiaaB-oqjaA 'pBpijBna-OApafpB 'Bi^uBjsns-OAijuBisns SBiauapuodsajj
-oa sbj Baja anb 'BjsptSo]; Bjnjsod bj sa í uope^iiiu^is b^ ua uspunj
ae sojjq -SBajJo^) A uojbjji^ ap ouaju^ p sa 'BJBpjooaj as omoo
ÍBjnonjBd A oqaaA 'ajqtuou :8BjqBjBd ap sasBja sajj uaaouoaaJ ojos A
biujoj bj ua UB^eq as soufj *BppjBd ouioa ubuioi as anb bjsia ap
sojund sojuijsip oj ua 'a^uauijBjuauíBpunj 'apisaj SBpua^^aAip sajBj ap
uozej B^j 'sodoiap soj sopoj ap eBisipejBJi eoj aa^ua ajsixa ojund ajsa
ua anb soija^ua ap pBpuedsip bj j^a ap pepiunijodo opiuaj soiuaq

— 901 —
-npjad jojba un aasod B.iqo ns osa joj -SBU^auíis sbsjbj iu seijojbuiui
-ija sauopBaiiijdinis jod jbjjsbjjb asjefap uis 'pn^ijoBxa bj ap Bosnq
ua osoubjb BqoJBiu ojjag "ooijijuaio jo^ij ja iBuiajdns eun anáaaÁ as
SBpB^unde opojaui A oijaiija ap sepaajaaxa sbj sspo^ ajqos o^aj
•gojuaiuujq
-nasap sopBqaadsosm BJBd B^jand bj oijqe A uopaasip ajdmis bj ap
BdBja bj ojadns 'afBnSnaj ja sa anb B^iupuuB stsajuis Bsa ap soaiuu
-ijsuod sojuauíap sojuijsip soj jBjquiBSua ap jbjbjj jb 'ojjag -EnSu^^
bj ap BpBjtjnuí U9181A Bun JBp Jtod oqBOB 'j^ajc omoa asjBSuad ap
Bzjanj b 'BprpnjB uopBJBdas bj 'sBoiSpjopoiaui sauozBJ jod BpBaijijsnf
A BppB^; •sixBiuis A biSo^ojjoui ajjua a}uaui[Bi^adsa 'sajJBd sbjuij
-sip sns ajjua oppajqejsa Biqeq jeuopipBJi b^ijbuibjS bj anb uoiaBj
-sdas bj ap zapiSjj bj aduioj ojjag anb 'uatquiBj 'somanSajSy
•aonpoad sbj anb ouistiu njijjdsa ja Bis^q ubjb^j
-uaps as BDpsijijsa bj ap sajopaStisaAm soj 'soub soj b bjjb :Bismb
-uoo ajq^pajdB BjÍ auodns ssi^uajajip sajBj ap OAijafqo o^uarrapou
-o^aj ajduiis j^ -Bjajsa BpB^iuiíj ns ap ajBS ojuBna ua uoisuajdmoa
bj BJBd sapB^jnoijip saja A bjjo b ajJBd Bun ap oqonra buba 'oiquiBa
ua 'jbSjiia ja ítlBnSuaj Buisim eun usjq^q anb sojqand A SBpurAOJd
sbijba sbj na auuojiun sbui ja sa anbjod,, o^jna osn ja Jod appap as
^ upap uaiq jap buijou bj BApiuijap ua Bp anb ja oauBJoduiaíuoD
ojjno osn ja s^ •boiiboibjS ns 'uppaajjoa ns auap 'ojubj jod 'eaoda
BPB^ ' ÍZ9Z '^?^) asJBjiAa aqap anb uppaaJJoout Bun sa oujapoui osn
ja uníías ojsd ísodisb^o so.Tjsanu ua ouiSBUoajd ajsa anb unuioa sbui'
BPBM&gt;? :aDíP '^aoda ns ap sajo^nB sojjo A sajuBAja^ ua a^uonoajj jínuí
'anb ap oapsBUoajd osn ojjap b asopuaijipj 'jsy -BujB^opí ou ojad
'uopBJiiupB Bson^adsaj sojp Bpsq ajuais :ojjas ou jíoq apand soaisBj^
soj ua oi^ajjoa anj anb oj anb 'uaiquiBi 'aqBg "(lUA '^?^) tlopo^ [b
uanáuijsip anb ajopui bj A biujoj bj uapaaojd anb ap A 'udojafa sojsa
anb sauopunj sbj ap pBpiuuojiun JBjnáaj bj ua ouis 'sojuaiuap ap
pBppuapi aniBjsuoa bj ua ajsisuoa ou pBpijsjiA ns :ajuaiAiA odjana un
oiuo;&gt; sa Bn^uaj ^uj,, ¡Biuoipi ja BjuasajdaJ anb Buiaisis jap aanea ja
ua BÍBaua anb ja Bjambui oj ou 'osopuaoij A oauBjodiuajxa otusi^oj

-sbj)o sbj b sajoijajuB ajuauíB^ijp^stq ouioo aaouoaaj sbj A 'Bjndoa uis
sajBuiuiou sauopBJO oiuoa sauoisajdxa sajBi Bjajdjajuí BUJapoui cap
-sináuij B^ 'uo)xa)uoa ja Bpid anb oj un^as 'viuas o sa o ma zajnsuasui
anb '^¡BjafuBjjxa Bpuajod eun ap uopaajojd bj b pepun^as Bj^sanu
jB^uoa zajBSuasui an^)!,, : sauopBUiBpxa sbj ua BunspuanaaJí sa oqjaA
jap sisdija B^j^, :oApejndoa oqjaA jap bjjbj bj jB^ijdxa BJBd sisdija

•pBpijsauoq ap A o^ijijuap
japaoojd ap Bjanosa ajqspnjBS ajduiais Bjas osoja^nea jBpus ns ojad
íojnjnj oj ua usas oj Bzmb 'sojjsanu ouioa souiapuajap Áoq BjABpoj
anb 'sojjo ísopBjadns opis uBq bjsia ap sojund sns ap soq^nj^[ 'a

•OJ31J33
jBjauaS oqnmj ja ajuB jBjuapp^B saídsBJi un Bjjoduii oaod ojaj

vuiujoop vj ap sauvjnatiuvd soioadsv sounSjy

ojisanu ap jBjaua^ zapijBA bj UBqjojsa ou OAjan^ ap sauopeaijp^aj
SBpsjipaiu SB^). "oiJBjduiafa a^uajaaxa un jod BpBuimrqi Bjsa 'Bsopusj
-sns A BJBja ajdmais 'uppisodxa bj anb 'ouisjuiisb 'jipBUB anb Xb^j

•sajB maui
-Bpunj onjdaouoa 'join^ ojjsanu ap oijajijo pp sajop^jaAaj jas jod A
Boasujjjuí BiauBjjodiui ns jod 'anb saj^ o sop ajBjapisuoa ojog,

-oau ja Bjjuoa aAjaiiAaj as ig -ejjauaiap jopuajajd ja Bisa ouiiub ns ap
sofaj A Btiijua] bj ap eqajBui Bjjjdumjjajuiui bj ap aqss j^ '^osopi^
-sjadns ouisund,, un BinS oj o^^ -eaoda bj ap Bjjna BnSuaj bj 'b^isejo
BnSuaj bj ap opBj jb 'spiqBa auap oijBjduiafa asa ua j^ (•oAijBaijijBa

bj^ -uppBJO bj ap saijsd ap ojda^uoa p ouiiuaa; jamud ua ^ag

�significan el atributo dé la proposición, indicando juntamente la
persona y número del sujeto, el tiempo y el modo del atributo"
(pág. 126). Posteriormente se le ha censurado a Bello que se apar
tase de su punto de vista inicial. Gracias a ello, sin embargo, Cuervo
pudo decir con estricta justicia en una de sus notas: "nuestro autor,
aliando la clasificación de los oficios con la de las formas (aunque
sin mencionar aquí este elemento) ha establecido una clasificación
que abarca la mayoría de los casos, y, lo que vale más, ha dado idea
clara de la estructura psicológica y gramatical de la oración y pro
porcionado instrumento precioso para analizar y discriminar los
diversos oficios que puede desempeñar un mismo término". Pienso
que tales beneficios son preferibles a una clasificación lógicamente
perfecta pero que escamotee la realidad de la lengua. Además, si la
naturaleza de los vocablos que componen el idioma es a veces clara
y peifeetamente discernible, otras resulta imprecisa y amorfa. Pene
trar en esas zonas de fluctuación y ponerlas a descubierto, resistiendo
las tentaciones de una fácil simplificación, fue otro mérito, y por
cierto fundamental, del talento científico de Bello: "Sucede a veces
que una palabra ha perdido en parte su primitiva naturaleza, y pre
senta ya imperfectamente, y como en embrión, los caracteres de otra,
habiendo quedado, por decirlo así, en un estado de transición''

(pág 316).
Un aspecto interesante de la doctrina de Bello, que enraiza en
el anterior, es asimismo el concepto de pronombre. Atendiendo al ofi
cio, observa con acierto que el pronombre funciona ya como sustan
tivo, ya como adjetivo; de aquí concluye que "será una especie
particular de sustantivo o adjetivo, no una parte de la oración dis
tinta de ellos" (pág. 345). La interpretación de Bello, que supone un
apartamiento del criterio entonces imperante, es aceptada hoy casi
unánimemente por los estudiosos del lenguaje. Entre los que se han
ocupado de nuestro idioma y la acogen, aunque ampliándola y per
feccionándola, merecen citarse Rodolfo Lenz (La Oración y. sus
Partes) y Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña (Gramática
Castellana, 1. y 2. cursos).
También la gramática moderna sigue a Bello en la noción de
género. Al tratar de Nebrija ya vimos cómo éste se ceñía, si no en
la definición, por lo menos en su desarrollo, a un criterio formal
para distinguir el género de los nombres. Dijimos, asimismo, que
dicho criterio fue abandonado posteriormente, sobre todo durante el
romanticismo en que cobró auge la interpretación antropomórfica.
Pues bien: Bello desecha la posición de sus coetáneos ^e inmediatos
antecesores y vuelve en lo sustancial, aunque con otras precisiones, a
la de nuestro primer preceptista, que es la adoptada hoy por^ casi
todos. Ya 15 años antes de publicar su Gramática, en El Araucano,
realiza la crítica de la interpretación académica y expone los funda
mentos de la suya, en una página digna de reproducir:
"Género masculino —dice la Academia— es el que comprende
a todo varón y animal macho, y otras que, no lo siendo, se reducen
a este género por sus terminaciones, como hombre, libro, papel. Ésta

es una definición de aquellas que no pueden dar a conocer la cosa
definida, porque no ofrece al espíritu ninguna señal fija y precisa
con que podamos distinguirla de las otras. Primeramente el género
en la gramática no comprende las cosas significadas por los nombres,
sino los nombres mismos: masculino y femenino no significan clases
de objetos, sino clases de nombres. Pero ¿de qué manera podremos
reconocer los nombres masculinos mediante esta definición? ¿Por su
significado? No; la definición misma da a entender que una parte
de los nombres masculinos significa objetos que no son ni varones
ni machos. ¿Por la terminación? Menos: ni se dice qué terminaciones
sean las masculinas, ni hay alguna que constantemente lo sea. Agré
gase a esto que hay multitud de nombres que por la terminación
debían ser femeninos, verbigracia, sistema, planeta, cisma, y que sin
embargo pertenecen al género masculino. Es difícil excogitar una
definición más embrollada, más oscura, más inútil. Y desgraciada
mente hay muchas semejantes a ésta en la gramática castellana.
"Sin embargo, nada es más fácil que dar a los niños una idea
cabal de lo que son los géneros en nuestra lengua. Hágaseles notar
primeramente que en castellano hay muchos adjetivos que tienen dos
terminaciones, verbigracia, blanco, blanca; bueno, buena. Hágaseles
notar en seguida que de los nombres sustantivos los unos se juntan
constantemente con la primera terminación, los otros con la segunda,
y unos pocos indiferentemente con ésta o aquélla. Si después de esto
se les dice que se llaman sustantivos masculinos todo aquellos que
se juntan constantemente con la primera terminación, femeninos los
que se juntan con la segunda, y ambiguos los que se juntan indife
rentemente con la una o la otra, nos atrevemos a asegurar que no
tendrán ninguna dificultad en entenderlo. Ésta es en efecto la regla
fundamental que todos seguimos para distinguir los géneros. ¿Por qué
decimos que los sustantivos acabados en o son masculinos? Porque
vemos que se construyen con la primera terminación de los adjetivos.
¿Por qué exceptuamos de esta regla a mano y nao? Porque vemos
que se construyen con la segunda. Ésta es, pues, la regla fundamental
de que derivan todas las reglas particulares y sus excepciones. No hay
ni puede darse otra.
"Los géneros no son más que clases en que se han distribuido
los sustantivos según la diferente terminación de los adjetivos con
que se construyen. Sin duda la diferencia de sexos fue lo que origi
nalmente dio motivo a la diferencia de géneros. Pero una gramática
no debe representar lo que" fue, sino lo que es actualmente..."

Rectificaciones que se imponen
Cuervo, en las Notas, y Lenz, en La Oración t sus partes,
además de otros como Marco Fidel Suárez (Estudios Gramaticales),
ya han señalado varios puntos en que la doctrina de Bello es equi
vocada o insuficiente.
El reservar el nombre de conjunción para los vocablos que co-

— 108 —
— 109 —

�— 601 —
— 801 —
-O3 anb sojqeaoA soj saed upiounfuoo ap ajqmou ja
•aiuapijnsut o p
-mba sa ojjag sp Btnjiaop bj anb na soiund souba opBjeuas u^q bX
'(saiV^ixviMVHf) soianxsg) zajBng japi^ ajep^[ omoa soj^o ^p SBiuapB
'saxavd sns i moiovho v^ ua 'zua^ ^ 'svxo^[ sbj na 'oAjan^
umiodun as anfi

• ajuarajBnjaB sa anb oj ouis 'anj. anb oj jBiuasajdaJ aqap ou
BouBtnBjS Bun oja^ "sojauaS ap spuajajip bj b oaiioui oip ^jaarapn
-iSijo anb oj anj soxas ap Bpuajajip bj Bpnp nig -uaA'nJ^suod as anb
uoa soAiiafpB soj ap uoioBuiiujaj a^uajsjip bj imSas soAijuBjsns so[
opjnqij^sip ubu; as anb ua sasBja anb sbui nos ou eojauaS so^,,
•bjio asjsp apand tu
Ávi\ o^j 'sauopdaaxs sns A ssjBjnapjBd sbjS^j sbj SBpoj uBAuap anb ap
jBiuauíBpunj bjSbj bj 'sand 'sa b}8^ -Bpun^as bj uoa uaXnjjsuoa as anb
souiaA anbjoj ¿orm A ouvui b B[áaJ B^s^ ap sooiBn^daoxa anb Joj?
•soAijafpB so[ ap uopBuiuija) Biamud B[ uoa ua^nJisuoa as anb somaA
anbaoj ¿onijnosBin uos o na sopeqBOB soAt^oB^sns so^ anb sompap
anb ao^? -so^ana8 ^o\ jinSunsip BJBd sominSas sopo; anb píjuauíBpunj
BjSaj b[ O109J9 ua sa uis^[ -o^apuaiu^ ua pBj^naijip eun^uiu uejpua^
ou anb jeanáasB b somaAaJie sou ^bjio b^ o Bun B[ uoa ajuauíajuaj
-ajipui UBjunf as anb %o\ sonSiqtns Á 'Bpun^as e[ uoa uB^unC as anb
so[ souiuamaj 'upiaBuinua) Bjamud b[ uoa a^uauíajuBisuo^ u^iunf as
anb so[[anbB opoj soui[nosBui soAnuBjsns ubuib^ as anb aatp saj as
oisa ap sandsap ig 'B^anbB o Bjsa uoa a^uainaiuajajipui soaod soun A
'Bpun^as b[ uoa soj)O so[ 'u^iaBuiiniaj Bjamiad b^ uoa aiuouiajuBjsuoa
UBiunf as soun so\ soAiiusisns sajquiou so[ ap anb BpinSas ua jbjou
sapse^Bjj •vuanq 'otianq ivouojq 'oauw¡q 'BiaBjSiqjaA 'sauopBuiuuai
sop nauai^ anb soAuafpB soqonuí Áv\^ oue[piSBa ua anb ajuaaiBJaunjd
jbjou sajasBáejj -en^ua[ Bjjsanu ua sojaua^ soj uos anb o\ ap ]BqBo
sapi Bun souiu so^ b jep anb IpBj sbui sa spsu 'o^jBqxna uig,,
•BUBj^ajeBO boijbuibj^Í b^ ua B^sa b saiusfamas SBq^nin Aeq ajuam
-BpBiaBjSsap j^ 'IílnHi SBUi 'Banaso sbui 'BpB^pDaquia sbui uoiaiuipp
Bun jBjtSoaxa nÍJÍP 83 'oui^nosBUi oaauaS \b uaoauauad oéJBquia
uis anb A 'otusp 'jau/&lt;í 'vtuajsts 'eioB-^^iqjaA 'souiuaiuaj jas UBiqap
uotoBuiuua} b¡ jod anb sajqmou ap pniujniu ^eq anb oisa b ae^^
-ajáy -Bas o^ amaiuajuBjsuoD anb BunájB ^^q m '8Bui^naBiu sv\ usas
sauoiaBuiuuaj anb aoip as iu :souaj^[ ¿u^ioBuinuai v\ jo^? -sonaBni tu
sauojBA tu uos ou anb so;afqo Boijiu^is eouijnasBín saaquiou so|^ ap
a^jed Bun anb iapua^ua b ep buisiui uoiaiuijap bj íoj^j ¿opsai^iu^is
ns jo^? ¿uoiaxuijap Bisa a;uBipaui soui[nasBui sajqmou soj jaaouoaaj
soraaapod BjauBui anb ap? oaa^ •sajquiou ap sasBia ouis 'sojaCqo ap
sasep UBaijiuSis ou ouiuauiaj A oui[nasBui :sotniui sajqmou so[ ouis
'sajquiou so[ jod SBpBaijiuáis SBSoa sb[ apuajdmoa ou BaijBuiBjiá b{ ua
ojaua^ [a aiuauíBjaiuij^ *sbj)o sv\ ap B^jm^ui^sip souiBpod anb uoa
BSioaad A bTij {Búas uunáuiu njijjdsa [b aaajjo ou anbjod 'Bpiuijap
Bsoa b^ jaaouoa e JBp uapand ou anb 8B{[anbB ap uopiuijap Bun sa

b^s^ -jadvd 'ojqij 'ajqwoi¡ omoa 'sauoioBunujai sns jod oiauaá ajsa b
naanpaj as 'opuais o^ ou 'anb sbjjo A 'oqaBiu ^biuiub A uojba opo) b
apuajdmoa anb ^a sa —BituapBoy b[ aoip— ouijnasBni ojaua^,,
:ji^npojdaj ap BuSip BuiSed sun ua 'BXns ^\ ap so;uatu
•Bpunj so^ auodxa A BaiuiapBaB u^ioBjajdjaiut b^ ap Bai^ua bj bzijb3j
'ONV^VHy ig ua 'voixywvs^) ns jBaijqnd ap saju^ soub ^j b^ -sopoj
iSBa jod Áoq BpBjdopB bj sa anb 'Bisiidaaajd aaiuud OJjsanu ap bj
b 'sauoispajd sbjío uoa anbuns 'jBiauBjsns oj us aAjanA A sajosaaaius
sojBipaiuui a soauBiaoa sns ap uopisod bj Bq^asap ojjag :uaiq sanj
•BOijJomodoJiUB uppB^ajdja^uí bj a^nB ojqoa anb ua ouisioijubiiioj
ja ajuBjnp opo^ ajqos 'ajuaiujoiaa^sod opBuopuBqs anj oijaiua oqaip
anb 'ouibiuiisb 'soiuifiQ -sajqiuou soj sp oaauaá ja jin^uijsip Bjed
JBUIJOJ OTJ31TJ3 Un B 'OJJOJJBSap T18 U3 SOU3UI Oj Jod 'UOpiUIjap BJ
U3 OU 18 'BJU33 38 3^83 OUIOD SO HIT A IB A BÍlJqa^ 3p JBJBJ} Jy -OJ3U3S
ap uoiaou bj na oyjag b an^is Biuopom boubiubjS bj uai
•(sosjna o'^ A 0-i 'v
voixywvaf)) Buajf^ zanbtauajj ojp^j A osuojy opsury A
sns i NCH3VHO VT) znaT JIPa 8JBJI3 uaaajaui 'BjopuBuop^aj
-jad A BjopuBijduiB anbuns 'uaáoaB bj A Biuoypi oijsanu ap opBdnao
ubxj 3s anb soj ajiu^ *3fBnSu3j jap sosoipnjss soj jod ajuamsuituBun
is^^ jCoq Bpirjda^B sa 'aiuBjaduu saauojua oija^tja jap oiuaiuiBiJBdB
un auodns anb 'ojjag ap uopB^ajdja^ux vj •(^^ "^^d) stsojj3 ap bjuti
-8ip U9T3BJO BJ ap 3}JBd BUn OU 'OAljafpB O OAlJUBJSnS ap JBjnOT^Bd
apadsa Bun BJas,, anb a^njouoa jnbB ap íoApafpB omoa vA 'oati
-uBisns omoa vA suoiaunj ajqmouojd ja anb o^jap^ uoa BAJasqo 'oía
-ijo jb opuaipusjy -3jqraouojd ap ojda^uoa ja omsiuiisB sa 'jooaiUB ja
ua BzíBjna anb 'ojjag 3p BUtjj^op bj ap ajuBsajajuí ojaadss n[\

•(918 8?d)
. noiaisuBj^ ap opBjsa un ua 'isb ojjpap jod 'op^panb opuaiqeij
'bjio ap sajajaBJBa soj 'upijqraa ua omoa A 'ajuainBjasjJsdiui vA bjuos
-3jd A 'BzajBJn^BU BAijiiuiad ns ajJBd ua opipjad btj Bjqsjsd Eira anb
saasA b apaang^^ :oJJ39 9P oaijjiusp ojuajBi jap '[BjnauíBpunj ojjap
.Tod A 'oji.i3ui ojjo an| 'uppBaijijdmis JjafJ Bun ap sauopBjuaj sb[
opuaijsisaj 'oiJsiqnasap b SBjjauod X uopBnjanjj ap sbuoz sBsa ua jbji
-auaj -BjJoraB A Bspajdrai Bijnsaj sbjjo 'ajqiujaasip ajuaiuB^japad A
BJBJ3 ssaaA b sa Bnioipi ja uauodinoo anb sojqBaoA soj ap BzapjnjBu
j is 'ssmapy 'BnSuaj bj ap p^pijBaj bj aaioniBasa anb ojad Bjaojjad
í^uaraB3i9j uopBaijiSBja Bun b sajqrjajajd uos soioijauaq sajej anb
osuai^j •touimj3j omsim un JBuadmasap apand anb soioijo eosjaAip
soj jBuimijasip A jbzijbub BJBd osopajd ojuaiunjjsui opsuopjod
-ojd A uopsjo bj ap jboijbuibj^ A BoiSojoajsd Bjnjanjjsa bj ap bjbjd
Bapi op^p Bq 'sbui sjba anb oj lA 'eosB3 soj ap bijoÁbui bj B^JBqB anb
uopBaijiSBja Bun oppajqB^sa Bq fojuaniaya a^sa inbs jeuopuam uis
anbunB) sbui joj sbj ap bj uoa sopijo soj ap uoia^aijisEp bj opuBijB
'ojjsanu,, :seiou sns ap Bun u^ Bprjsnf B^aiJisa uoa jpap opnd
'oSjeqms uie 'ojja b sbpbj^) -jBpiui bjsia ap o^und ns ap assj
as anb ojjag b ópsjnsuaa Bq 3j as aiuauuoijajsoj '(9^1 '^^d)
ttojnqiJiB jap opoin ja A odmap ja 'oiafns jap ojamnu A Buosjad
bj ajuauíBjunf opuBaipui 'u^pisodojd bj ap ojnqtjjB ja

�ordinan, incluyendo las llamadas comúnmente subordinantes entre los
adverbios relativos, crea ulteriores dificultades para discernir la di
ferente naturaleza de las oraciones subordinadas. El argumento con
que Bello censura la denominación conjunción subordinante no es con
vincente (ver nota de la pág. 325). El considerar en oraciones del
tipo: "Que la tierra se mueve al rededor del sol es cosa averiguada",
al que anunciativo como sustantivo y sujeto de la proposición subor
dinante ("es cosa averiguada"^ resulta a todas luces falso (ver
pág. 86). Llamar subordinadas a las proposiciones de relativo espe
cificativas, e incidentes a las explicativas, supone establecer una cla
sificación arbitraria, ya que las dos son dependientes y de igual na
turaleza (pág. 284). El nombre de atributo para designar el predicado
no es satisfactorio: es preferible reservarlo para el adjetivo que oficia
como complemento del sustantivo, de manera que se distinga bien la
función predicativa de la atributiva. Dice Bello: "La proposición
puede carecer de sujeto; de atributo nunca" (pág. 192). Pero si el
predicado (atributo, según él) es lo que se dice del sujeto, ¿cómo
puede existir uno sin el otro? Frente a oraciones como "Llueve a
cántaros", la gramática moderna ha obviado el absurdo de la expli
cación precedente interpretándolas como unimembres, esto es, que no
se pueden descomponer en sujeto y predicado.
La enumeración de errores o insuficiencias podría continuarse.
Recuérdense las definiciones de la sílaba, del acento, de los modos,
la clasificación de las vocales... Pero^ ¿qué mucho puede extra
ñarnos? Cuando uno piensa en los progresos que ha hecho la ciencia
del lenguaje en este último siglo, en los insospechados aportes de la
gramática histórica, de la fonética, de la estilística, si algo extraña
es que quede tanto en pie de la obra de Bello. Y el hecho de que se
le sigan acotando rectificaciones y enmiendas, en vez de sumirla en
el olvido, ¿no habla a las claras de ciertas calidades insuperables?
Por otra parte, en más de una oportunidad, Bello advirtió las im
perfecciones de su obra y dejó estampadas sus dudas. Y fue en oca
siones por no romper demasiado abiertamente con la tradición por
lo cual acogió algún inveterado error: "Deseoso de no desviarme de
la nomenclatura admitida sino en cuanto fuese indispensable, he con
servado las palabras acusativo y dativo...; pero tal vez sería lo mejor
desterrarlas de nuestra gramática" (pág. 349).

Influencia y beneficios de su GRAMÁTICA
D. Andrés Bello llegó a publicar hasta cinco ediciones de ^u
Gramática. Guiado por el afán de exactitud y perfeccionamiento in
trodujo en cada una de ellas, especialmente en la cuarta, importantes
cambios: añadió, quitó, enmendó, según las sugerencias de sucesivas
lecturas y meditaciones. Hizo también, en 1851, un extracto para el
uso de las escuelas, que alcanzó por igual reiteradas impresiones.
Las resonancias fueron inmediatas. Ya en 1849, otro destacado
profesor venezolano, Juan Vicente González, al reeditar por cuarta

— 110 -^

vez su Compendio de Gramática Castellana, da amplia cabida a la
teoría de Bello: "preparaba, al dar a luz una nueva, cambiamientos
sustanciales en toda la obra, cuando la aparición de la Gramática del
señor Andrés Bello, célebre humanista venezolano, vino a darme los
medios de hacer este Compendio más exacto y más digno de la ju
ventud a que está consagrado" (Prólogo). Inspirándose en nuestro
autor, también la Real Academia introduce algunos cambios, aunque
muy tímidos, en la novena edición de su Gramática (1854). Y por
toda América surgen adaptaciones de índole didáctica; así, en Ve
nezuela, además de la ya citada, aparece en 1889 una de Jorge Gon
zález Rodil; en Chile, las de José Olegario Reyes (1854) y Rodolfo
Egaña (1884); en Colombia, las de Arnaldo Márquez (1865), César
C. Guzmán (1869), Fr. R. Yori (1873)... En 1870, Rufino José
Cuervo enriquece la Gramática de Bello con sus penetrantes y eruditas
acotaciones. A los años, Federico Hanssen la recomienda muy espe
cialmente en su Gramática Histórica de jla Lengua Castellana.
Rodolfo Lenz la toma como base en sus cursos y declara que es "el
compendio más completo y más concienzudo que existe respecto a la
gramática moderna de la lengua española" (12). Ramón Menéndez
Pidal, el maestro de la filología española, la incluye en una rigurosa
y ceñidísima enumeración de obras de consulta, como única entre las
de su género (13). Y Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña no se
cansan de insistir en la conveniencia de que los profesores "se fa
miliaricen con la lectura reiterada de la Gramática del gran maestro
sudamericano" (14).
Tal difusión trajo necesariamente benéficos efectos. En primer
término, removió el interés por los asuntos del idioma, sobre todo en
América. Luego, y esencial: aportó un fructífero remozamiento en lo
doctrinario. Hemos visto más atrás que Bello liquidó tradicionales
vetusteces, liberó a la gramática del logicismo que la enseñoreaba,
trazó líneas fundamentales de método y sentó un criterio de vigencia
actual. Sus primeros seguidores, sin embargo, se atuvieron más a lo
material de la teoría que al espíritu que la informaba; éste se les
escabulló con frecuencia. Erigieron a Bello en autoridad suprema, a
pesar de que él había dicho que en materia de idioma no había más
autoridad que la lengua misma. De aquí que lo siguieran sin discri
minar hasta en sus yerros.
En lo didáctico, el aporte fue no menos valioso. Con anterioridad
a la publicación de su libro, el sabio maestro había manifestado:
"Nada se ganará, pues, con poner en manos del niño una gramática,
y hacerle aprender de memoria frases que no entiende, y que abso
lutamente no le sirven para distinguir lo bueno de lo malo en el
lenguaje. ¿Qué provecho le resulta de tener la cabeza moblada de
definiciones, y de saber analizar una frase en la pizarra, diciendo
que la es artículo, tierra sustantivo, es verbo, y extensa adjetivo, si
(12)La oración y sus partes, pág. 9; Madrid, 1925.
(13)Manual de gramática histórica española^ Advertencias.
(14)Gramática Castellana, ler. curso, pág. 8, nota.
— 111 —

�— III —
*mou 'g *8ed
u^Apy 'njouods3 v^ijpisiq Boijvtuvj^ ap jmmvf^ (j[)
'SZ6I 'P!JPBW !6 '^f^ 'Í3MJKÍ sns ^ uopo^o trj (jj)
is 'oAijafpB vsuajxa A 'oqjaA sa 'OAijuBjsns mían 'ojnapjB sa oj anb
opuapip 'BMBZid bj n^ assi^ Bun jbzijbub jaqES ap ^ 'sauopiuijap
ap BpBjqoui Bzaq^a bj aauaj ap Bijnsaj aj oqaaAOjd an)? -afBnSuaj
[a ua ojBiu o[ ap ouanq oj ainSuijsip ejed uaAJis aj ou aiuauíBjrq
-osqB anb A 'apuapuo ou 9nb sasBJj Buoiuaui ap ¿apuajdB ajjaa^q X
'boijbihbjS eun ouiu jap soubiu na jauod uoa 'sand 'bjbubS as BpB^f,,
:opB}sajiuBiu BjqBq ojjsaBin oiqss ja 'OJ(IÍ[ ns ^P uopBaijqnd bj b
pBpyjoiaajuB no[) -osoijba souaui ou anj ajjodB [a 'oaua^pip o[ 11^
•sojj3jÍ sns na BjsBq jbuiiu
-uasip uis UBJainSis oj anb tnbB ^q -buisiui Bn^uaj B[ anb pBpiJojnB
sbui Biqsq ou Braoipi ap BijajBin ua anb oqoíp BiqBq ¡a anb ap JBsad
b 'Binajdns pepiJoinB na ([ag b uoaaiáij^ •Biauan^aaj uoa o^paqsasa
sa^ as ajsa íBqBiujojuí b^ anb niyjídsa yg anb Btioai bj; ap
oj b SBtn uojaiAniB as 'o^iBqiua uis 'gaaopinSas sojauíud sng •[
Bi^u^SiA ap oijbiijd un oiuas A opojain ap sa^BjuauíBpunj SBaujf ozbjj
'BqBajouasua bj anb omsiai^^of pp boijbiubjS b|; b ojaqi[ 'sa^ajsnjaA
sa^BuopipBjj opinbi[ [{ag anb sbjjb sbui o^sia souiajj •oiJBuuj^op
o¡ ua oiuauuBzouiaj ojajjjonjj un ojjodB :[Biouasa A 'oSan^j 'Boijauíy
ua opoj aaqos 'Biuoipi pp sojunsB soj jod saja^ui p oíAomai 'oumuaj
jauíiid u^ 'sojoaja sooijauaq ajuaiuBiJBsaaau o^bj^ uoisnjip p^j^
"(f'l) ouBDiJauíBpns
oa^eaBín ubjS pp BDijBuiBj^ b^ ap Bpejaipi Bjnioaf b^ uoa uaDOBt^ira
-bj 39,^ sajosajojd so[ anb ap BpuaiuaAuoa bj ua aiisisui ap ubsubd
as ou Buaj^^ zanbuuajj ojpa^ Á osuo^y opcuiy j^ '(\) oiauaS ns ap
bb[ ajjua BJiun oiuoa 'Bj^nsuoa ap SBjqo ap uoiaBjaiunua Bmisipiuaa Á
BsoanSo Bun ua a^npui b^ 'BpDUBdsa BjSopD^ij bj ap ojjsaBui ja
zapuaua^^ notuB^; '(^l) ^jousdsa Bn^uaj bj ap Buaapom
bj b ojoadsaj ajsixa ano opnzuaiauoa sbui á o^ajdinoo sbui oipuadmoa
ja,, sa anb BJBjoap A sos^na sns ua as^q otno^ Binoj bj zua^ ojjopo^j
•VNVTiaxsv3 vn^Na^ vt aa vdihoxsih VDixywvaf) ns ua ajuaiujBio
-adsa jínut Bpnaiuiooaj bj usssubjj o^uapa^ 'soub soj y
sB^ipnja A sajuBJjauad sns uoa ojjag ap b^iibiubj^) bj aaanbijua

asof ouijn^ '0¿8T n3 ""' (S¿8l) HA H *á '(6981)
'(981) zanbJBj^ opjsuiy ap sbj 'Biqmojo^) na í (f-88l)
A (f^^\) sa^a^ oiJB^ajQ asof ap sbj 'ajiq3 ua^íjxpo^ zaj^^
aá^of ap enn 6881 ua aaaJsdB 'Bps^p vA bj ap BinapB 'Bjanzan
-a^Y ua 'isb ts^iiaBpip ajopui ap sauoiaBjdBpB uaSjns B^ijamy ^pot
jod j^ '(^81) ^^pBuiBj^ ns ap upi^ipa BuaAOU bj ua 'sopiuiji .^
anbuns 'soiqmsa soun^jB aanpojjuí Biuiapsay psjj bj uaiqiuBj 'a
OJjsanu ua asopuBJídsnj '(o^ojoj^) ^opBj^Bsuoa Bisa anb b pnjuaA
-nf bj ap ouJjip sboi A ojasxa sbui otpuaduio^ ajsa jaaBij ap soipaní
soj auiJBp b ouia 'ouBjozauaA BismBuinq ajqajaa 'ojjag saapuy jouas
jap BoiiBuiBj-15 bj ap uopiJBdB bj opuBna '^aqo bj Bpoj ua sajBi^uBisns
soju3iiuBrquiB3 'BAanu Bun znj b iBp jb 'BqBJBdaad,, :ojjag ap Buoaj
bj b BpiqBa BijduiB Bp 'VNvnaxsv^ V^ixywvHf) aa oíaMadiMO^ ns zba

^~ OIT —
BJJBn3 JOd JBJtp33J JB 'ZSfBZUO^) 3}U3DI^Y UCnf 'OUBJOZ3U3A
opBDBjsap ojjo ^(yf^^X ua b^ 'sei^ip^niui uojanj SBiausuosaj sbj
'sauoisaadnii SBpBjaiíaj jBn^í jod ozue3jb anb 'esjanasa sbj ap osn
ja Bj^d ojaBjjxa un 'XS8I ua 'n?iqwiBj ozijj -ssuoioBjipsin A SBjnpaj
SBAisaans ap SBtouajsSns sbj nnSas 'opuauíua 'ojinb 'pipBUB :so;quiEo
sajueíjoduii 'B^jBna bj ua aiuauíjBpadsa 's^jja ap Bun BpBa ua oftipojj
-ur ojuaiuiBuoioDajjad ^ pn^jjOBxa ap ubjb ja jod o
ns ap sauoi^ipa oauía Bj9i?q j^aijqnd b oé^jj o[pg saapuy *q
ns a

((,f SBd) ttBDpBuiBj Bjj8anu ap sBjj
jofsui oj Búas zaA jbj ojad .' • • • oanvp A oanvsncm ssjqBjBd sbj opBAJas
-uoa 3q 'ajqesnadsipui asanj O}UBns ua ouis BpijuupB BinjBj^uauíou bj
ap auuBTAsap ou ap osoasaQ,, :jojj3 opBjajaAut unSjB oiSjodb jBn^ oj
jod uoioipBjj bj uoa aiuauiB;jaiqB opBisBiusp jsdiuoi ou Jod sauois
-Bao ua anj j^ *s^pnp sns SBpBduiBjsa ofap A Bjqo ns ap sauop^ajjad
-raí sbj opJfApB jjag 'pBpiunjJodo enn ap sbui ua 'ajjBd bjjo joj
¿sajqBjadnsui sapspijBa BBjJ^p ap sbjbj^ sbj b Bjqeq ou? 'opiAjo ja
ua Bfjuuns ap zaA ua 'SBpuaiuiua A sauoiaB^ijiiaaj opu^jo^B usáis aj
as anb ap oijoaq ja j^ 'o[[ag ap Bjqo bj ap aid ua ojubj ^panb anb sa
BtiBJjxa oSjb is 'BDiisijijsa bj ap 'Boijauoj bj ap 'Bawojsiij bdijbuibjS
bj ap saiJodB sopBq^sdsosui soj ua 'o[7Íis oiuijjn ajsa ua afsn^ua^ jap
Bi^uap bj oqaaq Bq anb sosajSo^d soj na Bsuaid oun opusn^ ¿soujbu
-BJjxa apand oqanuí anb? 'ojo^ •••sajBaoA sbj ap uopBaijisBja bj
'sopoui soj ap 'ojuaaB jap 'Bq^jis bj ap sauopiuijap sbj ssuapjsnasjj
•gsaBnuijuo^ Bjjpod SBpuapijnsui o sajojja ap uopBjauínua Brj
•opB3ip3jd A oiafns na jauodmoasap uapand ^s
on anb 'sa ojss 'saaquiamiun ouioa SBjopuBiajdaa^uí a^uapa^ajd noioeo
-ijdxa bj ap opjnsqB ja opBiAqo Bq Buaspotn boijbiubj^ bj '^sojb^ubo
b aAanj^r,, onroa sauopBjo b ajuaj^ ¿ojjo ja uis oun jpsixa apand
ouioa? 'ojafns jap aaip as anb oj sa (ja unSas 'oinqpiB) opeaipcud
ja is ojaj "(^61 *%d) ^ounu ojnquje ap íojafns ap aaoaaBo apand
uopisodojd B^,, ¡ojjag a^iQ "BAunqiJjB bj ap BAjjB^ip.íjd u^punj
bj uaiq s^upsip as anb BjauBiu ap 'oAijuBjsns jap oiuauíajduioa omoj
Bpijo anb OAijalp^ ja BJBd ojjBAJasaj ajqijapjd sa rouojaBjsijBB sa ou
opBoipaad ja jBu^isap BJsd ojnqiJto ap ajquiou j^ ' (f2Z "^B&lt;i) Bza[Bjnj
-bu jBnSí ap A sajuaipuadap uos sop sbj anb bj 'BUBJjiqjB uoiacoijis
-B^a Bun ja^ajqBjsa auodns 'SBAijBaijdxa sbj b satvapput a 'SBAjiBaijp
-ads^ oAiiBjaj ap sauoptsodojd sbj b svpvuipjoqns jbuibj'j '(9^ #SBd
jaA) osjbj saonj SBpoj b Bjjnsaj (ttBpBiiSuaAB Bsoa sa,,) ajuBiup
-joqns uopisodojd bj ap ojafns X oaijubisiis ouioa OAtjBpunuB anb jb
'^BpsnSijaAB Bsoa sa jos jap jopapaa jb aAantu as Bjaan bj an),, :odij
jap eauoioBio ua iBjapisuoa j^ '(SZ2 '^^^ bj ap biou J3a) aiuaauíA
-uoa sa ou atvtmipjoqns uoiounlvoo uopeuuuouap bj Bjnsuaa ojjag 3nb
uoa ojuaiunájB j^j "SBpBuipaoqns sauopBjo sbj ap BzajBJínjBu ajuaaaj
-ip bj Jiujaasrp BJBd sapBjjnaijip sa.iouajjn saja 'soAijBjaj soiqjaApe
soj ajjua satuvmpjoqns ajuamunuioD sspBuiBjj sbj opuaXnjaui 'uBuipjo

�realmente no sabe distinguir, sino a tientas y a bulto, al nombre del
verbo, y al sustantivo del adjetivo; y si al salir de la escuela sigue
diciendo, como antes de haber entrado en ella, yo tuezo, yo forzó, yo
cuezo, yo copeo, yo veceo, tú sois, vos eres, hubieron hombres, etc.?"
(15). En la realización de su obra, Bello cumplió cabalmente sus de
sees. Desterró las hieráticas y anacrónicas definiciones con que cierta
gramática tradicionalista trataba de ocultar, a toda costa, la vaciedad
de su juicio. Propendió a despertar la facultad de observación en
los jóvenes y a adiestrar su razonamiento. Así la gramática rebasó
en mucho el valor estrictamente doctrinario que tenía: se tornó en
valioso instrumento de cultura intelectual..-.•••.
¿Qué influencia ejerció la Gramática de Bello en el habla de los
pueblos hispanoamericanos? Contribuyó a desterrar muchos vicios;
entre ellos, el voseo de la lengua culta de Chile (16). Desde luego, es
muy difícil saber hasta dónde puede obrar en tal sentido un libro de
los de su clase. ¡Son tan variadas las causas que en ello intervienen!
Casi todos los elementos integrantes de la cultura coadyuvan, en mayor
o menor grado, en dicho perfeccionamiento. Además, la gramática
sólo actúa por lo común sobre grupos muy reducidos: suele estar lejos
del vulgo. Claro es que son tales grupos los rectores y que la lengua
culta se infiltra de continuo en la vulgar, dignificándola. Quizá así, in
directamente, fuese dable descubrir hasta hoy ocultos beneficios de la
obra de Bello. Rastrearlos no será labor de un día, pero es obligación
que nos impone a todos el reconocimiento.

(15) El Araucano, 6 de mayo de 1836.
(16)^ Rodolfo Oroz y Yolando Pino Saavedra, en sus notas a las Advertencias de
Bello ("El español en Chile", Biblioteca de dialectología hispanoamericana, Buenos Aires,
1940, págs. 49-77), han indicado el uso actual de las formas comentadas por aquél. Al final
de^ dicho trabajo hay un excelente extracto de Amado Alonso y Raimundo Lida donde se
señala cuáles de los rasgos fonéticos, morfológicos, sintácticos y léxicos denunciados como
incorrectos por Bello subsisten, y cuáles se han corregido por la acción de la escuela.
— 112 —

DESIDERIO PAPP

¿Es la teoría atómica de Dalton
una concepción apriorística?
No existe ningún método inductivo que pueda
conducirnos a las leyes básicas del mundo físico.
ElNSTEIM (1).

En un libro publicado hace cuatro años, hemos procurado demos
trar que el método hipotético-deductivo tiene —y no pocas veces—
la parte leonina en la actividad legisladora de las ciencias llamadas,
tal vez con demasiada exclusividad, experimentales (2). La hipótesis
y la deducción preceden, en la génesis de teorías y leyes fundamenta
les, a los procedimientos empíricos, cuyo papel —aunque sea, desde
luego, indispensable— está a menudo relegado a un segundo plano,
puesto que sólo sirven de control y no hacen más que confirmar
a posteriori la teoría ya estructurada o la ley encontrada. Contraria
mente a la opinión que ve en la experiencia el punto de partida y
la fuente de todo conocimiento científico, en el hallazgo de las leyes
más generales los procederes empíricos intervienen más bien en la
etapa final, y no en los primeros tramos del camino heurístico; en vez
de encabezar la marcha del pensamiento, la terminan.
La historia de la Física justifica acabadamente esta repartición
de funciones entre los procedimientos clásicos: el análisis de las sen
das reales que condujeron a las leyes galileanas de la caída libre, a
las leyes newtonianas del movimiento, a la ley de la conservación de
la energía, ofrece otros tantos ejemplos del primado que recae sobre
el método hipotético-deductivo. Las consideraciones en que abunda
remos se proponen como objetivo agregar a estos ejemplos aducidos
en mi libro antes citado otro no menos importante: la teoría atómica
de Dalton, y poner en evidencia que fueron principios apodícticos los
que dieron origen a la introducción de la atomística en la Química.
Lejos de haber salido, como se creyó por mucho tiempo, de los es
fuerzos de Dalton para dar una explicación racional a su ley "empí
rica" de las proporciones múltiples, por el contrario, la teoría atómica
es la fuente de esta ley, que de ella fluye como consecuencia lógica
(1)EiNSTElN, Pkysik und Realitat. Zeitschrift für freie deutsche Forschung, 1938.
(2)Papp, Filosofía de las leyes naturales, 1945.

— 113 —

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="7">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="304">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="305">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="306">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="307">
                <text>1947-1989</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="308">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="309">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="310">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="903">
                <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="1132">
              <text>Dos momentos en la historia de la gramática española : Antonio De Nebrija</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="1133">
              <text>PICCARDO, Luis Juan</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="1134">
              <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1950, Año III, Nº 4: p.  87-112&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
&#13;
</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="1135">
              <text>Facultad de Humanidades y Ciencias </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="1136">
              <text>1949</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="47">
          <name>Rights</name>
          <description>Information about rights held in and over the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="1137">
              <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="1138">
              <text>Español</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="1139">
              <text>Publicación periódica</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="58">
      <name>España</name>
    </tag>
    <tag tagId="131">
      <name>GRAMÁTICA</name>
    </tag>
    <tag tagId="57">
      <name>Historia</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
