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                  <text>íedaraeián de Estudtigatee mii-rersl tartos del Uruguay

M E M

O

.sobre

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A

la

ag^^aoios m i^ belesacioh

u el

OOHSBJO m IiA gACOLIAB ^E BU1IMIPABE3 T OIEHCIAS

• **

A)Antecedentes.
B)íiioer informe,
0)Segundo informe.
B) ^as mooionee.
E) Juicio crítico.- .

1)Ap^ndlcet Últimos pasos
y actitud futura.

Montevideo, Hayo de 1946.

�EEBBKACION DB ESTOHIANgES
UNIVERSITARIOS ^^-L URUGUAY

MEMORIA gOBBE IiA ACTUACIÓN BE LA BEIESACIO^^ ESTODIAHTII EN B^
CONSEJO PE IiA FAOULIAI) BE HUMANIDADES Y CIENCIAS^

• A) ANTECÉDEME S
A pedido del Conse^o Federal de- la F.E.U.U,, presentamos esta Memo
ris, que contiene la relación de la participación de la delegación estü
diantil en el problema de la Facultad de Humanidades y Ciencias, en el
seno del Consejo de dicha Facultad, a partir de su fundación hasta, la fecha.
Por diversos motivos, esta Memoria tiende a ser completa, aunque no detallada; es decir, revela los puntos fundamentales de nuestra ac—

tuaoión y da una viaión crítica de la actividad de organización realiza
da por el Consejo, pero en términos generales, sin tocar las resolucio
nes muy particulares ni mencionar la participación individual de los se_
fiorea Consejeros.
Como en el aspecto crítico señalaremos lo que a nuestro juicio han
constituido soluciones negativas adoptadas por el Consejo, queremos ha
cer constar desde ya y para lo sucesivo, que no nos mueve a ello ningu

na oposición personal —que no existe— sino tínicamente el propósito de
dar una visión honesta de los hechos, según nuestro saber y sentir y, a
ser posible, contribuir con ello a la buena marcha futura de la Facul—

tad. Además, desde un punto de vista táctico, hemos considerado, con —
cuidado, si estas versiones podrían hacer bien o mal a la nueva Facul—
tad. Al dar nuestro juicio no creemos traicionar la intimidad que nos brindó el Consejo, en primer término, por la propia naturaleza de lo —
que aquí decimos; y en segundo término, porque en conversacione^ priva
das y atln en conferencias públicas, se han tratado aspectos de la vida
del Consejo mucho m^s Íntimos.
- - o - -

Militancia de la F.E.Ü.U. — La creación de una Facultad de Humani
dades y una Facultad de Ciencias, es
naturalmente y en primer lugar, un problema universitario, y en tal ca
rácter ha aido encarado por la F.B.D.Ü. a través de las distintas eta—
pas en ^ue este sin^ular asunto se desarrolló.
la acción organizada y permanente de nuestro organismo gremial cen
tral se inició en los comienzos del año 1943, bajo la Secretaría Sene—
ral del compartero H. Trimble, en base a un informe del companero E. Or-

maechea, a raíz del desgraciadamente famoso decreto-ley del 11 de Pebre
ro de 1943, creando una Facultad de Humanidades politizada y librada a
todo género de influencias extrauniversitariasj este decreto fue comba
tido por la F.E.Ü.Ü. con todas sus fuerzas y por todos los medios a

su

• cristalización de esta arbitraria y mal inspirada maniobra.
Nos parece inoportuno detallar aquí la actuación de la F.S.U.u., -

en el sentido de movilizar al e^tudiantado en torno a estos problemas y
la realización de diversas entrevistas, gestiones y comunicados, así ct&gt;
mo la participación en los movimientos serios que surgieron a proposito
de la cuestión. Citaremos sólo a título de ejemplo, la declaración pú—
blioa de la F.E.Ü.Ü. del 26 de Febrero de 1943 impugnando el mencionado
decreto-ley, y la organización, el aHo pasado, por la Comisión respecti.
va, de una reunión de personas de nuestro medio que cultivan las cien—

cias, en el local de la Agrupación Universitaria, para considerar el —
problema de esta Facultad, en oportunidad de lo cual contamos, por una
feliz coincidencia, con la presencia del conocido profesor y escritor de temas científicos, Dr. Desiderio Papp, de quien recibimos valiosas sugestiones.

�-3-

PosiciÓn en el Consejo. — En conocimiento de la aprobación de la
ley de creación de la Facultad de Huma
nidades y Ciencias en' Octubre del pasado año y al tanto del mecanismo de designación de los miembros del primer Consejo Organizativo proviso
rio, la F.E.U^U. inició las gestiones tendientes a obtener participa- -

ción estudiantil en este Consejo Con este propósito, una delegación in
tegrada con los compañeros J. P. Argenzio y M. Maidanik, entrevistó aX
Sr. Rector Dr. José* P. Várela, planteando nuestra aspiración en los t^r

minos en que más adelante se expresará; en esta entrevista nada fuá po
ra, Di rector'Ti^^la nueva Institución. En la entr^vista que luego reali

Scherschen^r y M. Maidanik, el Dr. Vaz Ferreira demostró muy buenas dis
posiciones a nuestra colaboración en el Consejo, dejándonos una impre
quien fijaría nuestra posición en definitiva.
En la carta que con fecha 8 de Noviembre de 1945 dirigió al Conse
jo, la F.E.U.U, solicitaba la integración de éste con un delegado cstu- '
diantil provisorio, mientras la F.E.U.U, gestionaba ante el Parlamento

la ampliación del inciso respectivo de la ley, delegado que sería momea
táneamente designado por la F.E.U.U,, pero que sería reemplazado por -~
•otro surgido del alumnado de la propia Facultad, apenas se constituyera
el primer centro organizado de su alumnado. Fundamentábamos nuestro pe

dido en lo siguiente; 1S) por nuestra probada preocupación en el proble_
ma de la creación de esta Facultad; 2Í) por el principio aceptado uni—
vers^lmente en nuestro ambiente, de la participación estudiantil en el
gobierno de las facultades, principio defendido gremialmente y doctrina
idamente por distintos pensadores (p. e^., J. Ingenieros en "La Univer^

sidad del Porvenir"); 3=) por la existencia de numerosos estudiantes, entre el elemento vinculado a la F.E.U.U., con pleno conocimiento de —

nuestra realidad universitaria general y, además, desde un punta de vij3
ta peculiar que lógicamente nos es propio: el punto de vista estudian—
til; y finalmente, 42) porque entre noaotrog toma rápido incremento la
idea de la necesidad del estudio sistemático de los problemas de organi_
zaciÓn y pedagogía universitaria, en tratados de carácter general y en
exposiciones acerca de Universidades de otros países, para aprovechar sus experiencias y asimilar racionalmente sus conquistas a nuestro me—
dio. Que en este sentido, nos atrevíamos a afirmar que poseíamos los co
nocimientos necesarios para cooperar con lo actuales organizadores en

la aplicación de los principios universitarios modernos y evitar la rei
teración en la nueva Facultad, de viejos errores que aun actualmente -

inhiben el favorable desarrollo de nuestra Universidad,
En respuesta a nuestra solicitud, recibimos del Consejo, con fecha
16 de Noviembre de 1945 una nota en la que, descartando al parecer por
razones legales, nuestra participación como Consejero provisorio, prop^o
nía en cambio la concurrencia ocasional de una delegación para exponer

los puntos de vista estudiantiles, designando posteriormente para el —
día 5 de Diciembre una sesión especial de^ Consejo a estos efectos. En
dicha sesión y en calidad de delegado desig^ado por la F.B.U.U., leímos
y comentamos el informe que transcribimos a continuación:

�INFORME SQBRE LA J'ACUL^^Jfo PE HUMANIDADES Y CIENCIAS.
i" (Informe ae le Comisión, respectiva de la F.E.U.Ü., discutido y apr¿
^sdo por dicha Comisión y expuesto en el Consejo dé la ^acultad de Huma
nidedes y Ciencias en la sesión del 5-12-945).

PLANTEAMIENTO GEKBRAL DE LOS PROBLEMAS.
En este informe se intenta plantear el conjunto de los problemas de la Facultad y tratar en particular el de la Institución de carreras
académicas*
Un procedimiento a seguir, para enc^rar estos problemas, sería --abordar dir^ctamente cada uno de ellos^ empezando por los que nos parej:
can ma*B importantes o más apremiantes por ej. condiciones do ingreso,

designación de profesores, cto. Pero creemos que(
sin el peligro de
postergar demasiado los problemas urgentes -y sin perjuicio de encarar
los más apremiantes en1 el momento necesario- es posible plantearse todo

el problema en su conjunto, yíndo lógicamente de las cuestiones previas
a las subordinadas, y planteando el general el problema de la organiza
ción y funcionamiento de la Fafjultad, en todn su amplitud,
Pensamos que esto es lo me^or, no obstante el argumento que puede
esgrimirse en contra^ a saber, que los comienzos de la Facultad son reducidosflas posibilidades escasas, ettf. Por el contrario, creemos que -

el conocimiento claro de toda la cuestión -sin llegar al detallismo ni
a aspectos algo alejados-'servirá^ para dilucidar qué1 ea eso poco que se

puede y debe hacer y especialmente hacia donde deberá orientarse a le Faoultad en el futuro. Repetimos que oso consideración no nos alejará inconvenientemente de los problemas urgentes.

Segiín nuestra visión del conjunto de los problemas, pueden conslde
rarse cuatro conglomerados o nepectoai

1S) FUNCIO^ES DE LA FACULTAD, que plantearemos ense^uida, y de las
cuales desarrollaremos unn en este informe.

28} PRINCIPIOS ORGANIZATIVOSi docentes, de investigación y ndmlnis
trativos. Los principios organizativos medornoa de car^cter docenta com
prenden, entre otros, los siguientes! dedicación exclusiva ("full-time")
especialmente aplicado al profesor. Libertad académica profesoral (li
bertad de enseñar,mediante unn relativa independencia en la programa- -

prender, mediante los planes elásticos a base de materias electivos pejr
cíales). Capacidad de estudio (es decir, integración del tiempo de estu
dio respe**ndo la capacidad del alumno). Los nivelos de estudio (en re
lación con los dos aspectos anteriores, libertad y capacidad, y los cri
terio-s de aptitud y vocaoiÓn). ^a creación ele c^te^ras y designación d'é
profesores (es decir, que cátedras ir croando, jerarquías y categorías'
profesorales, procedimiento de designación, etc^) Los departamentos o
institutos de la Facultad, El control de estudios (es decir, examen, su
pervisión, etc.)•~

A esta altura ya se habrán tocado y resuelto la mayoría 'de loa pro
blemas reglamentarios concurrencia obligatoria o facultativa, oondioi^
nes y tipos de examen, etc.; y si se ha desarrollado también las normaU
organizativas de investigación y administración^ so tendrán el cuadro completo de la organización,
38) PRINCIPIOS Y MEDIOS PEDAGÓGICOS, que comprende! enseñanza formativa en general; olases teóricas! seminarios; material de estudio (es
deoir, apuntes, textos, tratados, monografías, etc.); bibliotecñla y bi
blionogia (es decir, manejo de libros y revistos); clases prácticas; r
^práctica profesional (en el sentido más amplio del término); etc.

4-8) PROBLEMAS CIRCUNSTANCIALES VARIOS procedimiento general d^ or
ganización (es decir, si se r^curre a un técnico universitario, o a ma
terial sobre Facultades extranjeras análogas); los recureo.s económicos}
eto.
Aparte de este plan, puede tratarse en^ cualquier momento y seglín lae necesidades, problemas tales oomo las condiciones de ingreso a-la -

Faoultad, revalidación de estudios do otras Facultades, certificaciones
de estadios libres, ote. Y, naturalmente^ los problemas de local, orga
nización administrativa t contratación de profesores, etc.

�Oreemos que en estos momentos, dada la urgencia del problema, no -

as conveniente discutir loa fines de la Facultad -concepto por otra pajr
te algo vago y discutible según hemos vioto por experiencia- especial
mente los fines considerados en relación con sus .proyecciones para el conocimiento en general, la sociedad y el hombre Es preferible conside
rar las funciones concretas que ha de realizar la Facultad; y mejor atT

encarar aquí ai51o las funciones que lógicamente ahora puede y ee conve
Respecto a las funciones, cometidos procedimientos y detalles de
organización, etc., que tiene o ha de tener una Institución en cierto momento, no existen criterios absolutos y universales, pues dependen de
muchos faotoresi de toda su evolución e historia anterior, de las nece• sidadee del momento, de las funciones que cumplen otras instituciones -

análogas del país, etc. Es por ello que no todas las ^acultades do Huma
nidades y Ciencias, o Instituciones análogas de los distintos países, "
cumplen las mismas funciones; así, algunos forman a los profesores de -

Secundarla y otros no; algunos suministran los cursos científicos bási©
oos para las carreras técnicas y otras no; excepcionalmente, alguna Ing

tituoión, tal como el "Instituto de Estudios Superiores de Princeto^'l en Estados Unidos( no tiene organizada carrera alguna y sólo se dedioa
a la investigación y a la formación de investigadores. (Véase por ej.
-. Oitfn Argentina para el Progreso de los Ciencias).
Es por ello que las funciones que atribuyamos s nuestra Facultad 'yla forma de realizarlas, depende principalmente de tres factores las necesidades del medio, los recursos disponibles y el. estado general de

la Enseñanza Superior y la investigación en nuestro país en estos moffl en
tos^

Oreemos que las funciones que la ^acultad debe y puede realizar en
un futuro cercano, y que est^n englobados por otra parte en las finali

dades prescriptas por la ley de creación, son:
1S^ Investigación y creación original en ciencias y humanidades.
32) Organización de c^rreras acad^micas, científicas y humanísti
cas

inoluyendo el Profesorado de Secundaria,

22) Formación de investigadores y fomento de la investigación y — creación,.

.•.

los primeros dos corresponden a la finalidad de investigación; los
dos illtimos, a los de enseñanza.
^or diversas razones en este informe desarrollamos sólo el-tercer
. punto Hespacto a la función ae investigación, que merece naturalmente

un tratamiento aparte, sólo expresamos aquí la siguiente deseabllidadt
como congregación de todas las. disciplinas puras y con la finalidad üs~
pecífica de la investigación, ^reemos que es necesario orientar esta Fa

r cuitad de modo que Qon el tiempo se convierta no sólo en un poderoso or
ganismo de investigación, sino en el oentro y nervio coordinador de lo
investigaciones del país y las iniciativas tendientes a propendería: Ce
- rreras. científicas,' institutos o departamentos de investigación, dedica

ciÓn exclusiva, material de investigación, licencias periódicas a profji
sores-para viajes al'extían^ero, becas para post-graduados, contrata- -

Ción temporal de investigadores extr^njeros publicaciones periódicas,
fomente de vocaciones científicas, etc. Para ello es.de desear, como —
.,, punto muy importante, qae e3ta Facultad so "^incule estrechamente con —^

las demás Facul^ades y ^eepecisímente con los distintos Institutos de in
Vestigación ya existentes, tendiendo adn quizás, con el tiempo, a englo,
barios dentro de su. estructura,

''

OBGABIZACIOH DE 0ARBEBA3 AOAPEMIOAS.

Comprendemos ^a^o el nombre de carreras académicas, por oposición
a las carreras^ t^cnioas, a aquellas que se ejercen dentro de los orga—
nismos educativos y ^ue son, entre otras: profesores de facultad, pro fe
aores de Secundaria, investigadores, técnicos universitario^^ inspecto
res, pedagogos, bibliotecarios, etc.

Algunas1 personas vinculados con el movimiento de creación de la Fjq
cuitad, han expresado la opinión de qu^ ninguna carrera gea instituida

�en lata; ae basan pnra ello principalmente 1S) en el temor de que se —
convierta en un organismo ñera^ente enseñante, ^e bajo nivel, desvir- -

toando la finalidad de ln investigación; y 2%) en la falto de recursos
neceearioa para lo instituci^n de estas carrera^ Esta posición desc^n
s^, creemos, en dos hechos fundamentales 12) no a^ecian quizás sufi
cientemente la importancia de estas carreras tanto como^ valor en el, co

mo por su proyecci^n sobre el resto de ln enseñanza Modiary Superior,
incluso sobre la misma ^acultad de Hum^nidades y Ciencias; 28) pareoen
no tener en c^enta que cstne carreras pueden instituirse -algunas de in

^ediato y otras gradualmente- incluso con recursos económicos escasos y

evitando los peligros de ln profesionalianción.
Vamos a demostrnr cada uno de estos puntos, pues ello dar^ la so
lución del problema, al mostrar por un lado la necesidad y por otro la
posibilidad de instituir estas carreras,
I Importancia de las porreras académicas.
a)Importancia genera]}.
Sintéticamente la necesidad o Importan
cia de loa técnicos ^en el sentido m^s amplio) en nuestra sociedad alta
mente mecanizada^ os obvia; ella puede subsistir, marchar y me^orar uni
camente con el concurso de ^ichos técnicos. Por otro lado, existe la —
exigencia cultural del hombreí se roconooe como volcar indudable lo crea_

clon y difusión de le culturo en general. Pues bion, la formación de —
técnicos ,1a creación y difusión de la cultura, y la organización, go"-.bierno y control de las instituciones encargadas de'.ello, no pueden en
comendarse a personas que se for^en autodidácticamente, o, lo que es —

también frecuente, que no se formen áo ningtín modo, ea decir, que de
sempeñen aua puestos oon incompetencia, lo que sucede en forma muy gong
rallzada en nuestra Enseñanza Media y Superior,
La revisión de lo bibliografía extrajera respectiva, nos ha mostra
do que la habilitación pnra laa tareas de Investig^ción, enseñanza, or
ganización y control, se adquiere a través cte carreras c^ncursos espo—

cializados en la propia Univcrsidadj hemos visto carreras de profesor do Enseñanza Superior, profesor de Secund^ria, pedagogo, inspector, bi
bliotecario, ate.
Resulta absurda e Imperdonable descuidar este aspecto de la fonnaoiÓn profesional; así lo ha reconocido'^Tá Pedagogía contemporánea, cons
tltuyendo ést^ un problema transeendontal en los pníses máo adelantados
pues comprenden que todo el resto de la vida material y espiritual de la sociedad depende en ^ltimo término de ella;
Existe por otra parteF el problema muy conocido por profesores y -

estudiantes -y que por olio sólo mencionaremos, recalcando su importan
cia- de muchos ^^vones vocaci-j^almonto ^ptos y dispuestos pera las dis
ciplinas puras, ja enseñanza y la investigación, pora los que es neccsB
rio instituir carreras, no precisamente para satisfacer su aspiración personal, sino para llenar una necesidad colectiva. De otro modo, estos
estudiantes o abandonan los estudios oficiales o se orientan hacia las

Facultades técnicas^ en donde ^emas se aclimatan, fracasando por lo ge.noral en ambos c^soa.
b)Importancia paro la Enseñanza Secundariat'

Necesidad'de la for- "

maoión del Profesor de Secundaria.
Es indudable que nuestra Enseñanza Media atraviesa un período de agud^- crisis en muchos sentidos, hecho que no corresponde analissnr aquí,

(Véase por e^fl, las conclusiones del Congreso Nocional de Educación, — .
1945, pag. 15), Sólo diremos y es fácil ^emostrarlo, que la causo, prin-'
cipal de este estado de cosns.es la ausencia de profesores competentes,
profesionalmente constituidos en carreras específicas; salvo un reduci-'

do porcentaje de person^s con inteligencia, conciencia dé responsnbili-

:; ygi.„..._.,

...„

„^„

•ingenieros, químicos tóenicos, obogados, etc., para quienes la onseñonjza es accidental y aoceeoria; son muchas veces personas oon conoclmien-

^to de la asignatura, pero con una totol ignorancia do los problemas pédagógioosiynormas didácticas y completamente indiferentes ojito el fenó
meno de la educación^ Además, suelen desvirtuar el carácter de la Según
da Enseñanza, dándole un cariz pre-profesional en detrimento de su fina"

lidad cultural específioa. 23) Los no ^rofesionales, por lo general ba".

�ohilleres, que son con frecuencia ineptos deade todoa los puntos de vis
ta para el e^ercicio de la enseñanzai desconocimiento de la asignatura,

'•desconocimiento as la técnica de la enseñanza, falta de dedicación, in
moralidad profesional, eto.
la ausencia de profesores profesionales, repercute desfavorablemen

que derivan lógicamente de su condición: son un obst^culo para toda re
forma; la incompetencia estimula el hábito de las gestiones subrepti- oiae y las ad^udicaciones injustas) provoca el enseñoreamionto de la me
dlocriaad y la ausencia ie fuerzas capaoes &amp;e comprender y cambiar esfe
estado de cosas.

Es pues de una urgencia crítica e impostergable la institución de
la carrera de profesor, amén de otras dis^osiciones, tales como el esta

blecimlento de un estricto control selectivo sobre su incorporación a la
claramente sus obligaciones y derechos, así como la manera de imponer•-

su euaplimiento,
Toda reforma planificada en el papel, todo nueva orientación y por
mas recursos económicos que se arbitren, seriSn estériles sino se dispo
ne de profesores competentes, así oomo personas moral y culturolmente -

bien constituidas.
EL problema de preparar a dichos profesores, tendría en nuestro me

dio dos pesibilidadés de soluciónt crear un organismo especial o enco-~
mendar esa tarea a lalaoultad ae Humanidades y Ciencias. la creación de
un organismo especial, como por oj. el "Instituto del Profesorado Sooun
darlo" de Buenos ^ires, es desde muchos puntos de vista inconveniente,

empezando porque tal tipo de institución ha resultado ser un fracaso, según la opinión ^utorizada, de la que traemos en ese sentido el testi
monio directo de los profesores Félix Cfcrnuschi y Desiderio Papp. la ra
zón principal de ello es que la enseñansa superior se degrada y degene

lauy remotas en virtud de los recursos económicos necesarios y se oompr^i
' dera que la tarea de organizar dichas carreras correspondo a laFaoultaa ~

ie Humanidades y Ciencias, tanto más cuando que ella podrí darles el ne
oesario clima de investigación y creación original, la convicción en -ese sentido se acrecentará cuando mostremos la forma viable en que esto
puede llevarse a cabo.

0) Importancia para la Enseñan^a Superior. Sabemos que la Enseñan
za Superior se orienta on dos sentidos: hacia la práctica de una disci

plina pura para su cultivo, investigación y enseñansa, y hncia la técnd.
ca, en su acepción más general, eso es, la aplicación de las discipli—

ñas puras a las necesidades practicas de la vida social: Ingeniería, Me
dicins,

etc,,.""

En razón de la instituoión tardía de una Facultad de Humanidades y
Oienoias en nuestro país, ambas orientaciones se cultivan en cada una -

de laa Facultades, si bien estas est^n netamente polarizadas en el as—
pecto técnico. Pues bien, dado el estado de desarrollo de ambos campos
-Diseiplina.pura y lécnica- en nuestros días, resulta imposible que un
mismo organismo enseñe adecuadamente ambas. Para demostrarlo no es nece
Bario recurrir a complejos y dudosos razonamientos! basta el espectácu"
lo deplorable que ofrecen precisamente nuestras Facultades, que, preten
diendo enseñas ambas cosas a la voz, se han manifestado impotentes por"

un lado^ de hacer verdadera oiencia, y por otro, la preparación técnica
aparece en muchos casos seriamente interferida. 3n efecto, a esas facu^
tades conourren elementos -profesores y estudiantes- de las dos tenden™
ciss, imprimiendo cada una el impulso de su propia preferencia y deter

minando un desequilibrio extremado en muchos aspectos. EL espacio nos impide citar ejemplos concretos de ello,
Sá imprescindible, en facultades tales comoladelngeniería, Medici
na, Química, etc., descongestionar este complejo, diferenciando la Cian
ola de la Técnica', y estableciendo las neoesarias conexiones e interre-

laciones, siempre fecundas para ambas. Para ello resulta imprescindible
la creación de carreras científiors y humanísticas que sólo a la Facul
tad que se acaba de constitui^ corresponde organizar,
d) Importancia para la' Facultad de Humanidades y Ciencias, la im
portancia de organizar carreras académicas nos pareoe vital incluso pa-

�ra la propia ^acultad que se acaba de croar.

En efecto, eo habla mucho do su funci^n de enseñanza y de la con—
tratación de profesores, pero se ol^ida ?! pstecer tm detalle: el alum

nado, el que ha de recibir esas enseñanza Su

Sino a^ instituyen carrsras: la Facultad podr^ tener^ en general^
tres tipos de alumnos! 12; l^s personas que ya desempeñan alguna profe
sión u oficios 2i) lee personas que por su condición económica heredita_
ría favorable, pueden y de^us^, dedicarse al estudio sin exigirlo pr^pa

ración para un profesión; y 58) los concurrentes ocasion^les, irregula
res. De estos áltimoa, puede decirse que'son notoriamente infructíf^roa;
de loa primeros, se compr^nde f^uilmeiite que en gener^l, ae^^n de utili^
dad escasa, dada so. falta &amp;e¡ tiempo y por estar ya polarizados en cier
ta actividad; y en cuan^o o los nombrados en s^gundo término; oerán evi^
dentemente demasiado poeos^ como par^ ^^stificar la creEoión de una Fa-•

cuitad para ellos Nos result^ imposible imaginamos en funcionamiento
fé{LÉ.B devla Facultad con t^ie^ concurrentes. Existe por otra parte la experiencia de Ia3 cátedras lit^^o ^i nuestro )&gt;as, que nc pueden mar
char adecuadamente por loe mo^ivos apuntados, para apoyar lo cual pode
mos citar por ejemplo el testimonio dsl profeso?: X* Hachado K.vas -res
pecto a la cátedra de Historia, quu dirige. Le mismo pueda decirse de —
los cursos del "Instituto de Estudios Su^eriores".

^a solución eatá; pueñ^ evidentemente, para ln propia vida de la ^aoultad, en un alumnado pror)Í^.y estable; para tener nlumnns míe se dg
diquen por entero ni estu^io y la inv^^tigaci^n, se requieren personas""

con arraigo en lo Facultad, y prrn ello ést^ daba ofrecerles la oportu
nidad de adquirir una profes^n que lea permita ^ti el ¿utu.ro, al misino
tiempo ^ue proseguir sus estudios? investigaciones y e^ooñ^nzae^ fundar
sobre esas actividades un medio ^e vida^ Pue^e igregarae aán en esta -—
sentido que la experiencia ^a demostrado que la simbiosis entre ensenan
aa y la investig3aio'n ^a ^esultado siempre fecunda para ambos,"
Una vez demostrada la neo ^si dad de las c^rreras acad^mioaa desde'- '

el triple panto de visto de la Enseñanz^ Media, Snseñnnzr, Superior y la
propia.^acultad de Humanidades y Oicnciaa;, sin contar su importanolo on

general, veamoB ahora la posibilidad de hacerlo.
II ^osibilidad de instituir carreras académicas.
El peligro do la-profeoionnlizocidn de la Facultad, en general e^ia
te y ello no constituye sino una amenasn xaáe al buon desarrollo del pr¿"
ceso educativo en generalf amenssp ^ue no puede .evitarse pero sí pued"e
con.iurarse. como loa demás peligros, que acechan la enseñanzas mediante
una adecuada organizaci^n y une sana orientación, ^erc la forma como r^
solvemos el problema, reduce^mucho ose paligro y sortea asimismo, en -buena parte, el escollo económico^

JJatuaalmontej ai so tratara de crenr todas las cátedras, proíeeo—

res, ayudantes laboratorio, biblioteca necesarios paro asos ^arrera^^
Be precisaría no có*lo con dificultaüs^ oconámicasj sino incluso t ello .seria matc-rialmente imposible por Ir in^xistencia de profesoreo oompe—
tentgs, looaleaj material de traba^o^ etc,
'SÍ problema pu^de resolv^rse en c^^bio ñe otro modo, y este punto
de vista lo hemos confirmado pon diveíaos profesores do oir.i¿n valiosai

se trataría de correlacionar y coordinar las distintas oátedrnBr labora
torios, bibliotecas, etc, da loa distin^^e F^cultades, Institutos y Mu
seos ya existentoas y coíaplet^ilofi con laa cátedras y laboratorio^ que
pe creen en la propia Facultad de Euitnnid&amp;'i.es ^ Ciencias; dicho ooncür

^o está por otra parte previsto por l^ ley ^e creación^
En esta forma, los ^rimeros aflos cLe leía oarrerae podrán curaarae en cátedras ya ox^^tantes on ^es• Facul^asen y la&amp; que se creen en ésta^

que deberán ser espaciclm&amp;n^e laa de Euaaanidndos, dado bu escaso culti
vo en nuestro xnedioo Y lo^ afl03 ^^periore^ de las carreras, qae en gene

tal se realizan a baso de seminario^: de estudio e investigación, podríín

reali^arse un los diversos Institutos ya existentes y loe seminarios de.
investígacion^ eB^t^bles o transitoriosr qu&amp; se creen en la misma Facul

tad. A estos efectos deberá gestionarse el concurso del Instituto de Pí
sica Metomática; Instituto de Quími^a; Instituto de Investigaciones Bi^
lógicas; Instituto de pcico-Pedago^ía; ^to.
La Facultad de Humanidades y Gi^ncias tendrá entonces,al menos en

los primeros tiempos, un rol especial^ente coordinativo y ocUoinistrati-

�vo en lo que a las carreras so refiere, brganizándolas, estableciendo -

los planes, le reglamentación de estudios, la coordinación do horarios,
etc.EL ooncurao de las Facultades se conseguirá, creemos, en primer lu

gar porque tenemos la impresión de au buena voluntad en este sentido; pero edemas, créenos que ello será así por dos razones^ 18) porque ello

redundará también en su beneficio, al aeaaongeationnr las carreras téc^
nicaa, como ya hemos explicado) 22) porque el argumento que pudiera es
grimirse en contra, a saber, el gaato que demandaría el exceso de alú^
nado, ea inconsistente, ya que la mayoría de los estudiantes que cursen
allí estudios en estas condiciones, de todos modos se orientarían en ^e
neral hacia estas facultades para realizar una carrera técnica, sino se
Este sisteme no es por otra porte ninguna novedad; en ^uchos paf—

se se cultiva In organización según la cual alumnos procedentes de dis
tintos centros de estudios, cursan ^signaturas en otros. En la Univers^
dad de la Plata de la Kepublico Argentina, tenemos un buen ejemplo de - •
ello (véase el Anuario de 1938), Allí vemos cómo alumnos delDoctorado en ^ísica, cursan los estudios de Químicn en la ^acultad de Química y Farmacia; como los alumnos del profesorado en Químicn cursan sus estu—

dios parcialmente en la Facultad de Humanidades y en. parte en la Fooultad de Química y Farmaoiaj etc.
Más aun, es de desear que esta interreloción se produzca en el fu
turo, en mayor extensión aun, de modo que una misna disciplina^ por e^. .

la Física o la Historia, se cultiven en un mismo Inatituto o Departamen
to pora les alumnos de todas las Facultades, lo cual trae enormes ventK
^Bat ahorro y ^erfeccionamiento del material de laboratorios ídem de iX
bros y revistas; ahorro y elevación de la calidad del elemento profeso- .
ral; etc. EL lo nos acercarlo algo a la organización conocida con el nom
"bre de "Qiudad Universitaria", que no poder^os tratar aquíc Además, de -

esta manera se vincularía^las distintas Facultades entre sí, hecho que
ee ha mostrado ser muy fecundo, mitigando también loa malea del fraccio_
namiento aislante da/las distintas socolónos fle la cultura, de que ha-bla por e^emplo José Ingenieros, en "La Universidad del Porvenir".
La agitación en el seno de algunas Facultades, oomo la de Química'

y Farmacia, producida en el sentido de instituir carreras académicas, tendrá así una fácil y oportuna concreción,
Para las carreras ¿e Profesor de Secundaria, será neoesario croar,

además, un Departamento de Pedagogía, que deberá desempeñar en el futu
ro de nuestro sistema educacional, oomo centro de enseñanza e investig^
ción, un rol de oxcepoionnl importancia, ya que será el encargado de —
orientar en el futuro nuestra enseñanza, por lo ounl deberá instituirse
oon mucha prud^ncia y señantes de acuerdo a las normas modernas que exig
ten al respecto.

Podrán ñat instituirse los Profesorados de laa distintas asignatu-,
ras de Secundaria, en relación con el Oonse^o de dicha repartición, Ba
chilleratos o Licenciaturas y Doctorados humanísticos y científioos, &amp;o
es imprescindible ni posible hacerlo todo a la vez, realizándose a raedi
da que las pooibilidodes lo autoricen,'~"
En. esta forma queda eludido el escollo .económico y el peligro de -

la profesionalizado^, de In lo cuitad queda red^cido c un mínimo, puesto
^ue la mayoría de los cursos (^ae deberán instituirse, ser^n del carácter
de seminarios de investigación; la tnrea administrativa central no oree

mos que pueda gravitar mucho en -este sentido,***
Así como en el aspecto de inyeati^jncio'n • formulábamos, el deseo,.,••-'

por otra parte lógico,de que lo Facultad de Humanidades y Ciencias oe tran^oírraara en. el nervio correlacionante y coordinador de todas las in
vestigaciones en el país,en el aspecto de lo enseñanza aspiramos a que

la Facultad inicie el siclo de unificaoión indispensable a nuestra ens_e
fianza universitario, acercándola a la estructura de la Oiudod TJniversi"

taria, en donde codo disciplina pura, tenga un Instituto único que sir^
va a todas las carreras, sean acndénicas o t^cnicas.
Una vez mostfada la nuccsldod de las carreras académicas on la Ensí
fianza Media, Superior y en I^ propia Facultad; y una vez mostrada tam—~

bien lo ^osibilidad de hacerlo, mediante la correlación de los aportes
de las distintas Facultades e Institutos, y coordinados por la Facultad
de Humanidades y Ciencias^ es necesario abocarse a esta torea de organi
nación."^Por la Comisión de la F.E.ÍT.1

Montevideo, noviembre ^0 de 1945M- líaidanik

�-10-

Bste primer informe no fue* considerado ai discutido en es^a sesiónj
86 hicieron s(5lo al^unas ligeras consideraciones, en las que se eviden-

oiaba el punto de vista de algunos consejeros oponiéndose, al menos por
ahora, a la institución de carreras académicas, pero ello s^lo en t^rmi.
nos generales y sin. considerar nuestros argumentos acerca de la necesi

dad, forma y posibilidad de hacerlo.. ^l Consejo convino considerar este
informe en uña seaió*n futura que se realizaría con este ob^eto, poster
gándolo a la consideración de. otros asuntos más urgentes, a lo que acce.

dimosi vista la imposibilidad, de cual^uier modo, de organi^ar estas ofi
rreras para el año próximo inmediato, es decir, para el año 1946."

En otro orden de cosas, resaltando la conveniencia de que las in—
"tervenciones estudiantiles se armonizaran sincrónicamente con los asun

tos debatidos en el Consejo, e invocando el carácter p^blico de laa se
siones, solicitamos el permiso de asistir en calidad de oyente , pensan
do que en esta forma y dada nuestra f^cultad de exponer esporádicamen—

te, podríamos participar con más regularidad en las deliberaciones del
Consejo, sobre todo si mediaba la buena voluntad de éste. Debemos desta
car aquí que en este sentido el Consejo se ha mostrado, a partir de es
ta sesión,, sumamente amplio y tolerante, permitiendo nuestra interven—
ción cuantas veces ^o solicitáramos, con lo cual se ha hecho ante noso
tros, acreedor a ^a consciente reconocimiento.

O)

SEGUNDO

Dejando de lado intervenciones esporádicas del delegado estudian
til sobre problemas diversos, concebidos siempre en el espíritu que ae
refleja en toda esta memoria, transcribimos a continuación el 2 infor
me, presentado previa autorización y designación del día por el Conse—

jo, y en el entendido de que e*ate no tomaría decisión sobre los proble
mas en debate, antes de conocer la opinión estudiantil sobro loe mis- mos.

INFORME SOBRE LA FACULTAD BE HUMA^IDADES Y CIENCIAS
(Expuesto en el Consejo^ esta Facultad el 21/1/46)
EL PROBLEMA DEL PROFESORADO Y LAS CA'EEDRAS
Importancia

' .

El problema del profesorado y las cátedras a instituirse es de ca
pital importancia para todo el futuro de la ^acultad! 1^) por la adecúa
da función docente y de investigación; 2E) por la buena orientación (mj[
todos, funciones, etc.) y el progreso de la institución.
Si las cátedras no se proveen adecuadamente, no sólo las funciones
ae la Facultad serán desvirtuadas y su orientación torcida, sino que, como lo prueba la experiencia reformista en nuestras ^acultades, estos

profesores se constituirán con el tiempo en el obstáculo más serio para
todo intento de reforma, por razones obvias; ello debería tenerse muy •en cuenta.

Exponemos a continuación varios criterios genei-ales para resolver
este problema, algunos de los cuales ya fueron sustentados por los Seño
res Consejeros; las concretaremos al final en forma de proposición, so
bre las cuales desearíamos que el Consejo óe pronunciara. Estos crite—

ríos nos han sido sugeridos por la leotura de material bibliográfico de
diversa procedencia sobre organización universitaria, el que ha sido e.s

tudiado y discutido entre los estudiantes y con algunos profesores. Han
sido para nosotros especialmente valiosas las secciones "Organización -

de la Enseñanza e Investigación" de la revista Ciencia e investigación
patrocinada por la "Asociación Argentina para el Progreso de la Cien- cia" y los escritos de los profesores argentinos Félix Cernuschi, Ber—
nardo Houssay, Enrique Gavióla y A. J. Durelli, que han encarado y re—
suelto con sanos criterios modernos univer^ales problemas análogos a los que aquí se presentan, en las faculiades argentinas. Para no incu—

�-11-

rrir en errores de procedimiento funestos, ya largamente superados, nos
parece que es indispensable enterarse de las experiencias recogidas en
este terreno. He aquí loa criterios,
1)^a^añas de ja paitara nacional.

Es necesario ir instituyendo a^uellas cátedras y corsos que
llenen las lagunas de la cultura nacional, Ea decir, instituir preferen
temente los cargos de enaeftanaa de las disciplinas que aán no se ense—
ñon oficialmente (^ilología, Lenguas, Astronomía, Paleontología, etc.)
así oomo el nivel superior de disciplinas cuya exposición sietemática ya se realiza (^ilosofía^ Historia, Matemáticas, Química, etc.) y las investigaciones en los terrenos en que aun no se realizan. Para ello es

necesario (l^ PROPOSICIÓN) ir estableciendo poco a poco —como ya se ha
comenzado a hacer en el Consejo— cuales son esas ramas no sólo en las

divisiones globales del conocimiento (Filosofía, Historia natural,etc.)
sino mismo en las distintas sub-ramao (Psicología, Zoología) y aán en -

las subdivisiones menores que constituyen hoy día una especialidad (P3Í
cología experimental, Genética, Mecánica Cuántica, etc.).~

2)Prioridad del profesor a la cátedra.

Se presenta el siguiente

problema; si proceder a la provisión de una cátedra llamando a concurso antes de saber si exis
te una persona capaz de llenarla eficazmente, o averiguar previamente si existen candidatos adecuados y recidn entonces proceder a su provi
sión, la única venta^a del primer procedimi^nto es lograr lo antes posi,
ble el funcionamiento de la cátedra; en cambio se corre el gravísimo -*riesgo, como ha sucedido muchas veces de llenarla inadecuadamente, com
prometiendo para mucho tiempo —^uizás una generación— el feliz culti
vo de una disciplina, ^as ventajas del segundo procedimiento es asegu
rar un presente efici^ntt y un porvenir fecundo en la cátedra. En oaso
de na existir candidatos satisfactorios se suspende la provisión de es
ta cátedra hasta que tal candidato aparezca. El primer método ha sido calificado acertadamente por i1, Cernuachi como "política de rotular —frascos vacíos"; el segundo criterio se recomi^nda en las principales facultades modernas, si^ndonos imposible citar ejemplos por el espacio
que ello
requeriría.
El Consejo
tiene ^ji e^emplo vivo y directo de lo erróneo del proce
dimiento de instituir la cátedra antes de conocer la existencia del c^n
didato adecuado, con la Cátedra d^ Ciencias de Id Educación, e^emplo
que ya toca los límites de lo grotesco, la presentación de un solo can
didato ál llaaado realizado, el que fue declarado incompetente, no fu^
al parecer motivo suficiente para disuadir a las autoridades de llamar
otra vez a concurso, con el resultado de presentarse el mismo candidato
descalificado como candidato único!I Lo absurdo de este procedimiento -

llega ^n este caso a tal grado que ha hecho difícil incluso dar trámite
al asunto. Digamos de pasa que, dada la importancia fundam^ntal de esta
cátedra como centro de ^studio y divulgación de loo criterios modernos
en materia de Organización y Pedagogía Universitaria, casa ^ue ya desta
cataos en nuestro primer informe, y en viata d^ que no existe en estes momentos, evidentemente, un profesor e investigador de nDtoria competen
cia y consagración capaz de llenarla adecuadamente, es nuestro deseo —
que, si ello fuera posible, eate Consejo realice las g^stiones perti—
nentea sugiriendo la conveniencia de suprimir la realización de este —
^l criterio que formula^os y que ya fue expuesto por algunos Conse.
^eros ea pues: Ant&amp;s _de proveer ..una cátedra asegurarse de la existen—
• cia de un candidato adecuado^ on 0330. contrario^, suspender 3U provisión.
concurso.

El p ro c^dimiento en nu&amp;stro caso sería e¡l niguiente: una ves esta

blecido en g^neral las cátedras globales necesariag (21 PROPOSICIÓ^), averiguar los candi datos^ disponibles: a) e'ñ"el p'a'J s, ahunciand^ publica^
mente que las personas" que ^ienen interé*3 en ocupar cargos docentes en
la Facultad, lo hagan saber indicando la disciplina, los antecedentes de estudios, trabajos originales^ prop^sitos generales, referencias, —
condiciones de trabajo, etc. Dicho enuncio no implicaría para la Facul
tad compromiso alguno he concurso y contratación; b) en el extranjero entrando en contacto con centros culturales nacionales' e in^ernacioaa—
ofrecimiento de servicios de profesores y la demanda de profesores por
•o Respecto al beneficio de los investigadores y profesores extranjeInatitucione s,

�ros, hablaremos luego; en cuanto a los de nues^r^ paía, el procedimien
to de un llamado general que proponemos resulta indispensable ya que es
imposible que loa Señorea Consejeros conozcan todos loa valorea en el -

país de las distintas disciplinas y mucho menos ai los tales valores de_
sean o no incorporarse a la ^acultad, y en cualesquiera condiciones: es

elemental la necesidad de pulsar el ambiente preguntándolo a loa miamos
interesados. El procedimiento indicado, aparte de permitir ajustarse

a

cios: se proveerían con. los escasos recuraos, las cátedras que fueran -

mejor desempeñadas y se elevaría a la Cámara el pedido de aumento de ru
bro con la prueba objetiva de la posibilidad de instituir otras; ge co
nocerá a aquellas peraonas que siendo competentes en determinada rama, no deaean incorporarse a la Facultad, les cuales podrán ser utilizados
no solo para integrar loa. jurados de concurso sino incluso para aseso
rar al Consejo en la valoración de los candidatos que se presenten a —

raíz del llamado que propiciamos.
(^g PROPOSICIÓN) una vez obtenidos loa datos de las solicitaciones
de la ^acultad en'•al país y en el extranjero, y con el resultado a la viata, se procedería a la elección, de los cursos transitori^s y la con
tratación de los profesores respectivos. A continuaci^n ae procedería a
la elección de laa cátedras y candidatos, de acuerdo con la urgencia de
éstas y el valor de aquellos, iniciando las gestiones para su provisión;
cuando hubiera dudas sobre la existencia de candidatos adecuados, ae —
nombrarían comisiones asesoraa con los especialistas del ramo que no aj3
piran integrar el cuerpo docente de esta Facultad. En aquellas cátedras
que no contaran con candidatos satisfactorios se suspenderían las ges—
tiones de concurso. Si hubiere de todos modos urgencia en proveer una cátedra determinada, se extremarían las diligencias, para conseguir un
investigador extranjero.

3) Categoría profesoral.

Otro problema que se ha planteado es el

grado de exigencia en cuanto a la catego.
ría del profesor, y el sueldo respectivo, es dociri si pocos profesores
y muy buenos con elevada remuneración, o muchos profesores regulares —
con escasa remuneración o algún término medio, todo ello, naturalmente,
en relación con loe escasos recursos disponibles en la actualidad. Es necesario recordar que en toda institución univeraitaria ya organizada
cabalmente, existe todo un escalafón profesoral más o menos amplio, que
realiza toda la gradación apuntada de categoría y remuneración; y en —
forma digamos piramidal, es decir, que a medida que aumenta la catego—
ría y la remuneración, disminuye el núm^ro de profesores dentro de una
rama determinada. Así, por ej. B. Houasay en su escrito; "La crisis ac

tual y bases para ol adelanto de la Universidad" establece el siguiente
escalafón: Profesor de inveotigaciones, Profesor titular, ^rofesor aso
ciado, Profesor auxiliar, Instructor, Ayudante diplomado y Ayudante. Í
ro nosotros estamos uÍ muy lejos de ello; para comenzar nos parece —

buena la siguiente solución para los profesores estables: (41 PROPOSI
CIÓN) Establec^r, en general, doa categorías de profesores! uno de ni—
vel alto, constituido por investigadores consagrados, con considerable
remuneración, pon la función preponderantemente de investigación; otro
profesor de nivel menor pero notoriamente competente tanto en su espe—
cialidad como en las modernas t^cnicas didácticas, con la función pre—
ponderantemente de enseñanza; naturalmente, la diferencia entre ambos no es tajante, pudiendo haber categorías.y remuneracion^s medias.
En esta forma podrán cumplirse mucho mejor las finalidades de ense,
ñanaa e investigación; por otra parte, es absurdo uniformar las catego
rías y remuneraci^nes de todos los candidatos que puedan presentarse. Esta solución es particularmente eficaz para les cursos teles como los
dé Latín y Griego, cuya enseñanza elemental aún no ee ha realizado en -

prescindible instituir simultáneamente ambos niveles en cada disciplina
sino aquel que se presente.

�•

-13-

que, desgraciadamente, ejercen generalmente más influencia que los valjo
res positivos ya que recurren a todo género de procedimientos para escü
dar su incompetencia."~

(51 PROPOSICIÓN) En general, dadas las escasas posibilidades econó
micas, hacer por ahora poco y muy bien y no bastante y regular o mucho^

y mal: ello es necesario y posible tanto más cuanto que esta Facultad no tiene actualmente la obligación, de instituir las carreras académicas.

El espectáculo de una obra limitada pero seriamente emprendida y la ela
boración de un plan concreto para continuarla, es lo tínico que puede mjD
ver a la Cámara a otorgar los presupuestos que se quiere solicitar; un
nivel mediocre y une vida sin gloria, será el mayor obstáculo en este -

sentido redundando en el desprestigio de la ^acultad, lo que será luego
muy difícil de borrar. Esta Facultad debe constituirse, especialmente en materia de investigación, en un ejemplo para las demás y no en una -

pobre imitación^
5)Profesores, extranjeros La contratación de profesores e investí^
gadores extranjeros tiene partidarios entusiastas incondicionales por los grandes beneficios que suelen pro—
porcionar, y otros más moderados en virtud de algunos defectos que sue
len presentar. No podemos analizar aquí el problema; digamos como con—
alusión que si bien ocasionalmente resultan ineficaces, cuando son con
tratados en forma criteriosa, resultan de un valor inapreciable eepe- -

cialmente para ambientes como el nuestro, donde el espíritu y la práct^
ca de la investigación seria y continuada es tan limitado. Los grandes"
beneficios casi instantáneos que ello produce pueden verse, por ojem- pío, en la Argentina, donde flor^ce actualmente un interesante movimien

to científico, en algunas facultades del Brasil y especialmente en los
Estados Unidos de Norte América, que se ha enriquecido con aportes cul

turales fabulosos con la emigración europea. (6* PROPOSICIÓN) Sn una e_s
cala razonable creemos que esta Facultad debe intentar atraer a su seno
a profesores e investigadores extranjeros por las vías ya indicadas o alguna otra.

6)Dedicación exclusiva ("Full-tirae^').

Es sabido que este régimen

consiste dicho brevemente
en que la tínica ocupación profesional de un profesor seo el estudio, la
enseñanza y la investigación localizada en una t¿Jla instituci^n, pudien

do dedicarse fuera de ello a51o a taroas literarias, artí^ticas, polít¿
práctica profesional favorezca a la misma cátedra, como es el caso de -

algunas ciencias aplicadas (Patología médica, etc.). La necesidad do la
dedicación exclusiva deriva del hecho de que se ha demostrado cabalmen
te que es la ánica forma de impartir adecuadamente la enseñanza y de —
realizar valiosas tareas de investigación; lo contrario "conduce a la en
creadora. Podríamos dar copiosa cita en este sentido, pero nos limitare^

mos a citar, por la analogía del problema debatido, a André Dreyfus, DX
rector y Profesor del Departamento de Biología General de la Facultad -

de Filosofía, Ciencias y Letras de San Pablo, creada en 1934 tomado de
Ciencia e Investigación Octubre de 1945, pág. 471, quien afirma: "Es mi
intención obtener el régimen de tiempo integral para todas las cátedras
y todos los asistentes, pues dudo mucho de la posibilidad de llegar a resultados satisfactorios en el campo de- la investigación sin esa exi—
gencia fundamental". Y más adelante: "Resumiendo, diré que los locales
son modestos e improvisados, la biblioteca pobre y el material apenas suficiente. A peaar de eso na sido posible realizar algo a mi juicio, -

debido principalmente al régimen do tiempo integral."
Naturalmente, nuestros reducidos recursos económicos nos impiden adoptar una política radical en este sentido, pero es necesario comen—

zar de una vez eata política: (71 PROPOSICIÓN) 1) Estableciendo la ded¿
caciÓn exclusiva con remuneración adecuada para los pocos investigado—
res de elevado nivel que eventualmentt; pueda conseguir la ^acultad; 2)
estableciendo la dedicación exclusiva con sueldo moderado para investi
gadores jóvenes de seguras condiciones y entusiasmo por la investiga- -

ciÓn; 3) estableciendo como ya lo ha adoptado el Consejo, sueldos pro
gresivos para los profesores que- deseen hacer méritos para ll^gar en un
futuro cercano a la condición de dedicación exclusiva. La iniciación de

la política del "full^time" la consideramos imprescindible y realizable

�•

.-14-

aentro de ciertos límites, de acuerdo con la norma de. hacer poco y muy

bien, en el criterio de la exigencia elevada*
Por la Federación de Estudiantes Universitarios
del ^ruguay
M. láaidanik
tJna vez expuesto el informe, solicitamos en nombre de los estudian
•fces se nos per^ita defender las proposiciones presentadas, eopecialraeñ
te una de ellas, la 2SS, sobre la que veraaba el próximo paso del Conse^
^o y cuya importancia nos parecía decisiva en relaci^n con. la futura —
marcha de la Facultad. Damos algunos pormenores de lo que se suscitó —
con motivo de eate informe, por considerarlo de importancia.

lío obstante nuestro pedido, se intentó eludir la consideración del
informe, mediante una declaraci^n segiin la cual el Consejo estaba de —
acuerdo " en general" con nuestras proposiciones, pero que serían consi
deradas en su oportunidad, cuando estuvieran dadas las condiciones para
ello; nosotros nos opusi^os a esto, señalando y fundamentando especial

mente la importancia de la proposición de la prioridad del profesor a la cátedra. A raíz de ello se inició una polémica algo agitada, al en—
frentar nuestra posición a la del Conse^o, que se escudaba detrás de de_
talles de procedimiento y oportunidad que de ningún, modo aceptamos, es
pecialmente la votación, en la sesión anterior, de la creación de cier

to niímero de cátedras lo que, de hacer incompatible la consideración de
nuestro informe, se constituiría en una lamentable desconsideración de
nuestra intervención en el Consejo, pues en ese caso se b-abría votado antes de escucharnos, contrariamente a lo acordado y haciendo completa
mente superflua nuestra exposición. En el transcurso de la confusa dis
cusión, frente a la afirmación de que el Consejo, al llamar a concurso

a las cátedras, lo hacía con conoci^iento de la existencia de personas
competentes capaces de llenarlas, aun dejando de lado el rigor, dudoso,
de esta afirmación, opusimos, entre otros, el argumento de que no se co
nocía de todos modos ^i tales personas se presentarían o no al concur-^
so, presunción que fue" plenamente confirmada posteriormente, cuando va
rias personas en que ae pensaba al instituir las cátedras, han manifes
tado su decisión de no concursar, Al argumento de que de trdos mod^s —
existiría la prueba de competencia, respondimos que las cátedras po- —
drían ser ganadas por un oscaso margen de competencia, lo cual no podrá
interesar a la Facultad, que debía aspirar a poseer profesores e inves
tigadores de jerarquía; frente a la observación de que se poseía el ar
ma periódica de la no confirmación, respondimos que la experiencia ha—
bía demostrado sin lugar a dudas que esta arma era puramente formal, ae
usándose nunca en la práctica. Finalmente se esgrimió, entonces, antes
y después, con excesiva frecuencia, el argumento de que no llamar a con
curso de inmediato era oponerse a la ley, afirmación que revela, a nue_s
tro juicio, una equivocada o forzada interpretación do la misma, toda -

vez que ella sólo estipuló, en au artículo 7

q^e "El cuerpo permanen

te de profesores será designado por el régimen del concurso de oposi- ción", pero sin indicar(para nada, ni en la latra ni en el espíritu, —
las fechas de realización1* . Por un lado, —como puede conprenderse con
toda facilitad-—, nu^stra proposición de ningiín modo conduce a eludir el concurso de oposición, pues sólo se refiere a un trámite previo a la

decisión de cr^ar una cátedra determinada; y por otro, aólo puede infe
rirse del artículo 7=, que' cu^ndo se decida proveer las cátedras, ello
se hará por concurso de oposición. Por el contrario, este Consejo posee
dos años de plazo para presentar un plan de organización y ningún plazo

fijo para la provisión de las cátedras, salvo el límite de cuatro años
asignadoaa sus funciones, las que por otra parte no implican obligato
riamente esta tarea, y mucho menos en su totalidad. Esto^^ustifica sin
embargo, posponer inmotivadamente la provisión de las cátedras, pero —
^ustifica menos aiín proceder con excesiva y peligrosa premura.

A fin de extremar todos los recursos y deslindar responsabilidades
en relación con el problema qut plantea la 21 proposición que, como se
comprende, nos parece esencial, solicitamos p^r intermedio del Conseje
ro Sr. J. Jiménez de Aréchaga la reconsideración de lo aprobado en la sesión anterior, a fin de poder considerar nuestra proposición, moción
que no tuvo aprobación. Una vez perdida toda posibilidad de defender -nuestro punto de vista, terminamos nuestra intervención en esta sesión

�.

.-Í5-

expresando nuestro disguato por el trato recibido,, manife atando nuestra
extrañeza por el procedimiento de votar en un problema sobre el que ha
blarán posteriormente los estudiantes, haciendo esa exposición super^'^

flua y aiin ridicula. Expresamos también que ai bien habíamos apreciado
en todo su valor la buena disposición del Consejo do darnos la poaibili
dad de intervenir en los problemas de la organización de la Facultad, -

era impropio y además injusto darle a ¿sto el simple carácter de fórmu
la, oyendo condescendientemente los informes y archivándolos luego, tan
to mas cuanto que nuestras proposiciones emanaban de un serio estudio,"
documentado y meditado.

A raíz de este incidente, planteamos en el seno de la Comisión rea

pectiva de la F.E.ü.U. el problema de nuestra actitud futura respecto

al Consejo, dado que se nos hacía difícil participar en él en las condi
clones deseadas; se planteaba así el dilema de si ^ontinuar en el Cons^
jo o iniciar una acción independiente, ya que loe problemas funda^enta

les que definían la orientación de la Facultad ya habían sido resueltos
y en un sentido distinto al que nosotros creemos bueno.
Aparte de otras consideraci^nes, el conocimiento, por razones de—

termin^^as, de la posibilidad de una actitud más comprensiva hacia los
estudiantes n el seno del Consejo, nos decidió a continuar asistiendo
a sus sesiones; pero cambiando el modo de aoción: en vez de extensos in
formes, incidir oon moci^n^s ciroun^taaoia^e^^ brevas y con^retas,
^ ^ 0 - -

B) LAB MOCIONES
atingencia particular, transcribimos las siguientes mociones, formula—
das con el propósito de disminuir, según nuos^ro punto de vista, las P
sibles consecuencias negativas derivadas de las re^oluciones y orie^to^
ción adoptadas por el Consejo. Las tres fueron presentadas pora inte- - •
grar laB bases de los concursos, antes del llamado,

M00IOH
Que mientras la Facultad de Humanidades y Ciencias no esté total—
mente organizada, (con cada uno de aUs departamentos y con una s^cuen—
cia en las diversas asignaturas), los ganadores de los concursos sean quía nominalmonte, es decir sin estipular la categoría máxina ÍYg* Cate
drático. Profesor ie investigaciones). etc.L. ni alguna (jateg^ría man^r
tvg. Profesor ad"i"crapto, Profesor agregadof ^t^^)^

FOTPAMEH1AOIOH
A)Para no dar a la Facultad una fijeza, una rigide^, que orce poj¡
teriormente obstáculos cuando se proceda a darle la forma definitiva.
B)Para que los ganadores del concurso no sean en el futuro un obs.

táculo al ingreso de profesores o investigadores que la Faoultad tuvie
ra laC)Porque
oportunidad
adquirir,
de de
este
modo podrían incorporarse a la Facultad ciernen—
tos de valor de nuestro medio, que 3^^n sin ser de primera línea, no

se

constituirán en una fall3 para la Facultad, Por otra parte, el estable
cimiento de una jerarquía, ahora quo habrá en general un solo profesor

en cada disciplina, no es indispensable y en cambio se evitarían los p¿
•sibles inconvenientes.

Que la baee de la remuneración do los profesores de la Facultad de
Humanidades y Ciencias será de S 150.00 como ha resuelto este Consejo,
pero si se pus sentara el caso de un inve^tigador con una valioaa obra ya realizada y en tren de producción, que deaeara ingreaar a la Pacul—

tad en situación de dedicación exclusiva, el Consejo ae abocaría en el
plazo más breve posible, a obtener para dicho profesor una retribución
en armonía con la situación de tal. Lo mismo para el caso de jóvenes —

profesores ^ue ya se han iniciado en la investigación.

�-16-

A)Al mismo tiempo que no compromete a la Facultas por encima de sua fuerzas, no aleja a personas de valor que, ^uizás de otro modo,

no

desearan
pro el
sentarse
concurso.
B)Por
enormeal
valor
que tendría para la Eaoultad contar desde -

el principio con investigadores en tren de producción inmediata, ya sea
por el valor en al así oomo por el ejemplo, el contagio y la orienta- oifin.C)Porque se sentaría en esta forma un valiosísimo precedente en toda nuestra universidad y se declararía el propósito del Consejo de —
conducir a la ^acultad por este camino.

Que el Consejo de la Eaoultad de Humanida^es y Ciencias vería

con

agrado, en general, que cada profesor dirija un seminario, aunque ello
no se establece en forma impositiva, para contemplar circunstancias po
sibles de diverso orden. Si un profesor organiza un seminario se estipu
larán las clases de exposición en acuerdo con el Consejo en cada caso;
de lo contrario dirigirá el mínimo de dos clases semanales de una ñora

de duración.

BCTtDAMBHTAOIOM

A)El seminario, por sus ventajas (trabajo activo, investigación personal, formación de alumnos, iniciación en la investigación, etc.) y
por tratarse de una institución de enseñanza superior con fines especí
ficosB)las
de investigación.
dos horas semanales en caso de falta de aquel por aer la ~

obligación corriente de los profesores de facultad.

La 1S moción transcrita, no fu^ diaoutida, resolviéndose conaide—
rarla en otra oportunidad.

ley, por más que la ley sólo habla de "cuerpo permanente de profesores"
(artíoulo
7*5• sil
su categoría.
En cuanto
a laespecifioar
31 moción, habiéndose
polarizado las posiciones ha
cia los dos extremos) propusimos una moción de conciliación, según la -

cual cada profesor debería dar clases de exposición y dirigir trabajos,
variando la frecuencia de aquellos según la naturaleza de éstos, mooión

que fuá aprobada.

e)
Muestra orientación. Sin entrar en los detalles ya expuestos, núes,
tra orientación puede concretarse en los si—

18) Elevado
gulentes
puntosi nivela tender desde el principio a orientar la íaoul—

•fcad hacia un niv^l elevado, aunque en un radio restringido, para irlo -

.ensanchando con el tiempo, pero sin perder nunca altura,

28) Investigación interna y coordinación y fomento de la Inveatiga-

oión de los reatantes ornanisiaom las conferencias culturales, laB clases sistemáticas, las exposiciones de divulg^ción, existen y en grado considerable, organizados por Sacultades, Instituciones privadas y pu—
blicas, el Instituto de Estudios Superiores, etc. lo que hace falta en

nuestro país en el terreno cultural, es inyestigación, investigación y
más investigación:seria, continuada, elevada, organizada, subvenciona—
da, oromovida, estimulada y posibilitada, y a ello se reduce la mayor -

parte del contenido de la ley de creación, para convencerse de lo cual,
basta38)
conInvestigadores
solo releerla. y profesores de ^erarquía! en lo posible, nació,
nalesj en caso contrario, extranjeros, pero en cu^lquiera de los casos,
siempre ae acuerdo con loa primeros dos criterios.

�-17-

^=) Prioridad d^l profesor a la cátedra: no crear una cátedra has
ta tener Xa cerbe^á de que sera muy 'bien llenada; lo contrario es, ae—
gdn la exproeiín ya aludida, rotular frascos vacíos, cuyo contenido fu

turo puede no ser digno del r^tulo. Xa indicamos un procedimiento a se
guir,

5i) Categorías, profesorales: establecer distinciones jerárquicas y
dar ubi sacian a elViftentos" del"'país con cargos de acuerdo a su capacidad
pero ^xj^ ^comprometer a la ligera el porvenir de una disciplina con ad
^udicaciones impru dentes de los pu^st^s má^imos.
6^) Sedxcaci'ofñ~~Íxoluaiva¡ sobre" esto habría mucho que decir; ya he^
raos dicho algo..,j que ea imprescindible para instituciones de este ti
po, ai so aspira a realizar alguna obra original (recuérdese la impor—

tante y oportuna cita de Dreyfu3, en el 28 informe); que es posible, en
carado en pequaña escala, pe e;je, dos cargos de investigadores maduroa"*
y dos o tres de profesores ^^enes; ^ue conceptuamos sumamente conve- niente empezar de una vez con^esta política, en nuestro medio.

7?) Carre^as acad^micas: ^unto a los seminarios, cursillos, confe
rencias, mvesti^aciones especiales, etc.^ de carácter ocasional y va
riable, mediante 1^ coordinación de las cátedras e Institutos existen—
tes y creación de otras cátedras, complementarias^ en la Facultad, pero
con categor^a &lt;lc seminario y cursos superiores. Los primeros afros de ej|
tas carreras se oursarían en otras ^acultades e Institutos, donde ya se
enseñan muchas materias, y sílo se crearían en esta ^acultad cursos ex
positivos en aquellas materias que aun no se enseñan en el país, como Paleontología^ trie,

8g) Alumnado, propiot un alumnado de la Facultad propio de ella, —
con un nivel do estudio de seminario e investigación, que consagrasen toda su capacidad y todo su tiempo a estaa tareas.

?8) Becas^ gubgidioa, etc^. mediante las cuales posibilitar la pro
eecución de los o E^udios de las disciplinas puras a estudiantes sin re
cursos pero co^ notorio talento y vocación, atenuand© así al menos en -

algo, el mal consistente en el acaparamiento de la cultura por la clase
pudiente.
IOS) Estudios objetivos y serios sobre Sociología, Economía y Po—
lítica: para e^clarecer los fenómenos, problemas, e intereses en juego
en la sociedad y entre las naciones, como aporte de una institución su

perior de ooltura al establecimiento de un régimen más justo y digno de
convivencia hu^ana^.

11 ) ¿5gtudic p.etóaico y tran^uilo del problema de la organización
dei la gaculiacTI con'Tr atados teó^icos generales y documentos acerca ele

la organizaci^n y experiencias de Instituciones similares de otros paí
ses, para romper de una vez el círculo mediocre de nuestro medio univer
sitario y no redundar en errores hace ya tiempo superados en otros paí
ses* Srabajai* intensamente, pero sin apurOB.
.La orientaci^n del Oonsej_o.

Sin mencionar las resoluciones parti
culares ni las actitudes personales,
he aquí a nuestro juicio —que procura ser desapasionado— la orienta-ció*n del Consejo homologando punto por punto con nuestros criterios.

1) Mvel máa bien bajo- naturalmente, sin habérselo propuesto ex
plícitam^nte ^a'áííque "tal vez eí, pues se ha pregonado, con una se mi para
do^a inoportuna^ q^e es inevitable y aiín conveniente hacer las cosas —
mal...). ^ero ello resulta de hecho, Je la "calidad" de algunos profes
res contratados; del ti-3o de actividad que se supone que desarrollarán!

claaee de conferencias ^ia Pedagogía contemporánea le atribuye un limi
tadísimo valo^ educativo, pues es enseñanza palabrera, vistosa, encielo^

pediata y 3C-fcro todo papira de parte del alumno) y trabajos, que pueden
"ser incluso ?.oe simples trabajos escritos de nuestra Enseñanza Media, aunque nc se de^^arte, al menos teóricamente, la realización de traba—

jos máa s^rios. ^ambi^n se desprende la impresión de bajo nivel, del ti^
po del alumnado, de la^forma de contratación de los profesores y de la
vaguedad con que se encara toda la actividad de la facultad.
Se habla incluso^ a veces, p, e^., de clases de Literatura a las -

que la gente le gusta asistir, porque es lind.o oír hablar de los gran
des autores y de las grandes obras, lo cual ilustra sobre los objetivos

y nivel a que puede llegar la ^acultad, a^n considexando que ello fuera
..-^^lo ,^c pT^nncu-í pneetos y dipo^,plinas.

�-18-

Al miamo tiempo, en lugar de hacer momentáneamente ana obra limita

cLa —como se había prometido y pregonado antes de la creaci^n de la Fst
cuitad— lo cual resulta una imposición dados los escasos recursos de ™
que en estos momentos so dispone, se ha planeado ja para el primer año
de funcionamiento y a eó"lo cuatro meses escasos de actividad de una seBión semanal, una gran cantidad de cátedras y cursos: alrededor de cua
renta, sin contar numerosos cursos honorarios, especialmente en Cien- -

cias Biológicas. El niímero redundará fatalmente en la calidad, y noso—
tros estamos necesitados do calidad antes que de ntímero,

2S) la investigación y creación ori^inal prácticamente no se ha —
considerado en el Conse^o; toda la aiencion' se ha polarizado hacia los
cursos y aún en forma" de exposiciones completas y sistemáticas en el ca
so de las cátedras*,' algunas actividades que se acercan más a la investí

f ación, han sido propuestas por profesores fuera del Consejo, En cambio
ste, en su afán panorámico, ha dispuesto la creación de algunas cate—

dras como las de Matemáticas y Química Física, que podrían constituir tal como se las ha encarado (dados los programas de concurso, como cur
sos sistemáticos) en una redundancia de cátedras ya existentes, como —
han sugerido incluso algunos profesores involucrados en. esas discipli—
ñas. La creación de estas cátedras aÓlo se justificaría ai tuvieran,, un
carácter completamente distinto del que tienen en la Facultad de Inge—
niería y ^e Química, es decir, si fueran expresamente cátedras de invee
tigacion y formación de investigadores."~
Si es que existe.—como creemos^- el deseo numerosas veces expresa
do, de a^ustarse a la ley, será necesario insistir mucho máe sobre el -

aspecto de la investigación, en la Facultad.
Í52) Kp se ha considerado bastante el aspecto de la .jerarquía de —
los profesores, ni ae ha insistido mayormente sobr&amp; su aalidad de invejj
tigadores, tanto por el precipitado llamado a concurso sin la averigua
ción previa, como por algunas contrataciones de profesores para curso -

anual (sin contar los propuestos y np votados) en donde ha primado, a veces en forma explícita, el deseo de ver dictado cierto curso, a la —
existencia de un profesor a tono con lo que debe ser una inst^tución de
esta categoría.
Aparte de esto, se han contratado algunos profesores de positivo -

valor, y en la rama de las Ciencias Biológicas, organizada por el profe.
sor Clemente Estable, puede esperarse resultados interesantes^

4-S) ^o se ha adoptado el principio de la prioridad del profesor a
la cátedra, no obstante la evidencia de sus bondades y a pesar de tener

muy a la vista el muy instructivo ejemplo de la cátedra de Ciencias de
la Educación, que mencionamos en el 2e informe. Como era de esperar, en

algunas cátedras fundamentales como Astronomía y Matemáticas, existe ya
la seguridad de que no se presentan a concurso los candidatos oon su- puestas condiciones y con sapuestas intenciones de presentarse. Algunos
de los profesores "supuestos" ha manifestado incluso que no se conside
ra suficientemente capacitado para la elevada jerarquía del cargo, lo cual, ai ae quiere (es necesario) descartar el factor modestia, parece
ría indicar que algunos profesores quieren pon^r a la Facultad en un ci

vel atín más alto que el propio Consejo.
5=) ^o sei han establecido categorías profesorales^ se ha procura—
do, de hecho, dar ubicación a elementos casi exclusivamente nacionales
en los cargos catedráticos, quizás comprometiendo a veces el poTívenir -

de una disciplina con posibles adjudicaciones no del todo satisfacto- rias.
63) El problema de la dedicación exclusiva no se ha encarado, en -

ninguno de sus grados, no obstante su posibilidad en escala reducidá y
• su necesidad imprescindible e impostergable,

7) Se ha descartado, por tiempo indefinido^ la organización de ca
rreras cien^íficaoi y humanísticas, amparándose en el vago concepto de "estudios desin^eresados", sin pensar quizás, ai su interpretación bas

da en esta expresión tendrá fecundidad en su aplicación; tal ve^ olvi—
dando que la única manera de producir algo de valor, es consagrando la

vida a ello, por lo cual ae requiere posibilitar que un medio de vida se realice dentro de la actividad universitaria (docencia e investiga—
ci&lt;5n) y no como un pasatiempo de desocupado o una distracción de un pro
fesional.

La expresión "estudio desintereado" es al parecer tan vaga y peli
grosa, que puede significar que los alumnos "tengan desinterés" por tra
bajar seria e integralmente en la Facultad, y que los profesores "no —

�-19-

•bengan interés" en d^sarrollar cursos especializados avanzados y produ

cir obra de investigación significativa.
Nos parece notar en eate punto una contradicción en las actitudes
del Consejo; por un lado ae opone a laa carreras académicas, en el te
mor de que sea retajado su nivel y se reduzca a una institución meramen
te ensenante (ya hemos demostrado en el ler. informe qué* grandes peli
gros no existen con nueatra solución u otra análoga y los que existen pueden conjurarse); y por otro lado, tiende a establecer cursos, pro- pios de carreras universitarias y aun sin ser de un nivel correspondien
te a loa anos superiores de tales carreras.
82) En veg de un alumnado propio y seriamente intencionado, hacien
do curaos avanzados y seminarios de investigación (los primeros anos de
las carreras acad^micas se cursarían, por coordinación, en las Faculta
des e Institutos ya existentes) la Facultad, que ya cuenta con unos —
3.000 alumnos antes de comenzar a funcionar (de loa cuales 2.000 ^esean
"asistir
clases de
Literatura") poseerá
toda l
la gp
gama de alumnos espo
sr a clases
d Ltrara)
pser t

i eos, desde ltdit
los estudiantes d
de 2^
2^ año
de Li
Liceo(dt)ht
(dato), hasta l
los mé
a'didd
ñ d
é
dicos maduros, con lo cual ge cumple también nuestra
previsión del ler*
t

informe.
9) Nada ae ha encarado_acerca de ^ecas y subsidios a estudiantes^
, por la sencilla razón de que ello no armoniza con la orientación adopta
da. IOS) La promoción de estudios objetivos y seiios sobre Sociolog^a
Economía y Política, es decir, de estudios vivos sobre problemas vita—
les, no parece estar en el espíritu del Consejo. En vez de este sentido
diríamos hacia lo popular, en vea de dar una función social a la Facul
tad, más en consonancia con el espíritu, de nuestra ^poca, par^ce prefe

rir más bien las lenguas muertas y las disciplinas clásicas.
11) El estudio del problema de la ofcgan.izaoión de la Facultad, no
es ni metódico ni tranquilo; no se ha planteado la cuestión en forma dc&gt;
comentada, experiencial y analítica —que es lo que implica el método—

y al mismo tiempo, se ha actuado ba^o el impulso de un prurito de apuro
casi inexplicable, particularidad que domina toda la acción del Conse—
^o, como una característica saliente. Parece ignorarse el procedimiento

de la consulta, el asesoramiento y los trabajos de comisión; no ha pare
cido conveniente, p. ej,, preguntarle a los matemáticos (que segln sus
declaraciones no ven el objeto de la cátedra creada, dada la existencia

del Instituto de Matemática), a los químicos, literatos, filósofos e —
historiadores, qué es lo que consideran más conveniente hacer, la forma
de llevarlo
cabo,de
etc.
En otraaetapa
la militancia de la F.E.U.TJ. en el problema de la

Facultad de Humanidades y Ciencias, esta central estudiantil ya había destacado la complejidad del problema de la organización de una ^acul—
tad de Humanidades y Ciencias, si se desea encararlo con propiedad y de
acuerdo con las noa^nas modernas al respecto; expresamos entonces, nues

tro temor a una acción improvisada, y planteamos aún la posibilidad de
contratar a un técnico universitario como asesor, dado el carácter alta.

mente técnico del problema y las grandes fallas y vicios de nuestra vi
da universitaria (las hemos analizado en otra oportunidad) fallas que eventualmente podrían infiltrarse en la nueva institución. La idea de ^
un técnico universitario asesor no es tan peregrina como algunos creen,
nuestro medio (en otros países se forman en carreras de Doctorado) afi,r
mación que hacemos sin desconocer algunos valores en este sentido en —
nuestro país, pero que son, nos parece, más bien de una formación auto
didacta, de una orientación personalísima y al parecer, de una versa- -

ción bibliográfica más bien escasa. No hemos planteado en el Consejo el
.problema de un técnico universitario asesor, en la esperanza de que el
Consejo encararía su tarea de acuerdo a este llg criterio.
Se supone, quizás equivocadamente, que los siete miembros del Con
sejo (más exactamente, seis) en el plazo ya señalado y actuando en gene,
ral en forma improvisada, pueden l&gt;esolver todos los probl^mas de organi.

zaeión de una Facultad de Humanidades y Ciencias, y aun hacerlo en for
ma acertada.

�-20-

Es obtio decir que tal orientación no ha sido adoptada, en todos loa aspectos señalados, en la forma explícita y general aquí expue^ta;
pero se deduce, segtín nuestra interpretación, de las normas, rosolucio- nes y expr^siones usadas.
En resumen, la orientación del Consejo ae puede concretar asíí En

primer lugar, el Consejo apunta a un nivel máB bien bajo; de ahí que —
adopte m'todos y disposiciones que conducen, de hecho, a una actividad
mediocre. En segundo lugar, esta aguijoneado por un grande e injustifi

cado apuro; de ahí que proceda en forma improviaada y dé soluciones —
desacertadas.

En realidad se dice, para justificar la tendencia, que no es posi
ble pretender que las cosas ae hagan a la perfección de primer intento;
esto, dicho en forma general, parece muy razonable, pero no tiene apli
cación al presente caso, en primer lugar, porque no se trata de la per

f^cción aino de niveles de una institución} en segundo lugar, un nivel
superior al perseguido, es perfectamente asequible, si se consiente en
restringir el volumen en el primer período, el que podría ser por otra
parte breve dado que, según referencias directas de parlamentarios, en

tre ellos la de Dardo R^gules, miembro del Consejo, las Cámaraa tienen
la mejor disposición para votar los recursos que se pidan, siendo el —

presupuesto actual de $ 50.000.00, completamente incidental.
El camino lógico aería, pues, dedicar log primeros doa años, según

la ley, principalmente al estudio de la organización de la Facultad, en
base a principios análogos a los aquí expuestos (que, demás está decir
lo, no son originales) y presentar a las Cámaras un plan do organiza- ciÓn con un presupuesto adecuado a un nivel elevado y un volumen razona

ble; en vez de d^dicarse a crear y proveer más y más cátedras y cursosT
sin un criterio d&amp; finalidad ^^finido y probablemente con resultados ne_
gativoa, en el deseo de ver la Facultad constituida y funcionando de in
mediato. La impaciencia (su hija es la precipitación), ha resultado —siempre mala consejera,

Y a propósito de impaciencia! otro argumento muy empleado para jus
tificar la premura y la creación, para este año, de numerosos cursos y*
cátedras, es la impaciencia con que era esperada esta Facultad por mu
chos interesados, por lo cual no se-ría adecuado desilucionarlos ofre- ci^ndoles pocos cursos y cátedras. Pues bien; creemos que, efectivamen
te, tal impaciencia existía, pero para muchos —si no para todos, por los menos para aquellos cuya impaciencia debía ser precisamente contem

plada— eeta impaciencia se trocará no en júbilo sino en desencanto, si
en vez de una institución con estudios organizados, centros de semina
rios e investigación, maestros al lado de quien formarse, etc., se les
ofrecerá conferencias para entretener y cursos sistemáticos para infor
mar lo que extá profusamente expuesto en excelentes textos.

^o pretendemos insinuar que la actuación del Consejo se resume

en

un cúmulo de desaciertos, en una sucesión de resolucionea equivocadas.
Por el contrario, se han adoptado temperamentos acertadosf pero casi —

siempre coherentes con la orientación general del Consejo, a nuestro pa
recer equivocada, y que hemos concretado en los 11 puntos anteriores.
En general, puede decirse que esta tendencia ha sido comunicada al
Consejo por su Director, Carlos Taz Ferreira, al decir lo cual nb cree
mos molestarlo, puesto que ha expuesto esta tendencia, en algunos aspe_c
tos, el mismo Director, considerándola buena, en conferencias p^blicas,
aunque sin darle, naturalmente, nuestra interpretación. Creemos oportu
no decir que tenemos por el Dr. Vaz Ferreira una gran estima personal y
una sincera consideración por su obra, considerada en conjunto, pero —
ello no debe iápedirnos, creemos, manifestar nuestra discrepancia con -

su visión del presente problema; es posible que esta orientación fuera
buena en otra etapa de nuestra vida universitaria y cultural, pero cree_

mos clara y sinceramente que no responde a las exigencias y posibilida
des actuales.

Esta tendencia, en el Consejo, ha sido algo atenuada por la inter
vención de algunos miembros, especialmente ñor la muy eficaz y a núes—

tro juicio

favorable, del Consejero J. Jiménez de Ar^chaga, últimamen

te, p. ej., en el problema de los programas de concurso, loa plazos de
loa mismos, y los interinatos.

Por otra parte, oon nuestra impresión coincide la del compañero —

�-21-

Zelmar Hichelini, Secretario General de la ^.B.U.U., quien ha asistido
a algunas sesiones del Cons^^o,
En pocas palabras, nuestra divisa sería: hacer poco, despacio y -muy bien (con la aclaración de que el "poco" es •^ransitorio ya corto -

plazo, aegiín las d^claraciones ya mencionadas de Parlamentarios); y la
divisa que deducimos de la actuación del Consejos hacer mucho, ligero y
regular. En ambas

se presupone que con. el tiempo,' la Facultad crecerá

en amplitud y calidad; pero aun en el caao de que los dos caminos condu
jeran. al mismo resultado, noa inclinaríamos por el nuestro, entre otro's
motivos, porque cursos y cátedras de nivel medio ya existen en nuestro

país, y ademas existe el Instituto de Estudios Superiores para los aei^
tentes ocasionales, con conferencias de divulgación y estudios especia^
les. Lo que hace falta, ya lo dijimos, es precisamente la obra salida,
continuada, valiosa y ejemplarizante, Pero además de esto, parece muy -

dudoso que por el camino elegido por el Consejo, se llegue con el tiem
po a una Facultad amplia y de elevado nivel, entre otras razones, por**que los profesores que va adquiriendo, sin la exigencia máxima en cuan
to a calidad, se adue^arán muy pronto del Consejo, en virtud del meca—
nisnio normal de su integraci^n, y le imprimirán su propia tendencia, en

Montevideo, Abril de 1946.
M. Maidanik
(Delegado de la F.E.U.U. ante el Con
se jo de la ^ao. de H. y C.)""

^) APEKSICE^ ULTIttOS PASOS Y ACTITUD ^^tJTTOA
La presente Memoria ha sido redactada o principios de Abril y com
prende nuestra actuación y la del Consejo basta esta fecha; agregamos lo que sigue, por las razones que se desprenden de su propio contenido.
La labor del Consejo siguió desar^cllándose de acuerdo cjn la ——
Orientación expuesta y su acción gir6 casi exclusiva^ente en derredor de la provisión de los cursos para este año, a través de lo cual tuvi—
moa algunas intervenciones esporádicas. Además, últimamente tomó una re

solución respecto a la cátedra ¿Le Ciencias de la Educación, que termino
de dedidir nuestra actitud y la qu^ a n^estro juicio corresponde adop
tar aHemos
la F.E.TJ.TJ.
señalado ya, en nuestro 2S informe, el problema de eata cáte_
dra; creada por l^y se ha llamado a aspiraciones para proveerla, por tres voces, habiéndose prese^tado a los dos til timos llenados un solo -candidato, en arabos el mismo, quien fu^ descalificado para este cargo las dos veces. La áltima Coroisión a^esora que actuó en este asunto, fue

designada por el Consejo de la Facultad de Humanidades y Ciencias y la
comunicación dando cuenta del resultado de au gestión, fue* leída en la

sesión del 15 de MayoJ a continuación se propuso de inmediato llamar

a

concurso de oposición.
Loa compañeros que recuerden nuestra iundamentación del criterio -

acerca de la prioridad del profesor a la cátedra, 3egiin el caal no debe
crearse una cátedra antes de tener la seguridad de disponer del profe—
sor adecuado y en caso contrario no crearla, o si está creada diferir su provisión para evitar una adjudicación ^ediocre, comprenderán de in

mediato la enormidad del absurdo que significa llamar ahora a concurso
para la cátedra de Ciencias de la Educación, después del resultado obte;
nido con los llamados a aspiraciones) los que demostraron en forma pa—
tente que no existe en estos momentos en nuestro país la persona adecúa
da a ese cargo; o si existe, no aspira a ^l,~^
Hemos indicado ya, en todas las ocasiones que se nos há presenta—
do, la extraordinaria y excepcional importancia que tiene para nuestro
medio esta cátedra^ eti efecto, la organización de los estudios en nues

tras facultades es en general anticuada y muy mala y la orientación pe
dagógica !de la enseñanza que se imparte es peor aon; todo lo cual deci^

�-22-

mos con perfecta conciencia de las palabras que empleamos y con un se

rio conocimiento do los hechos que calificamos, a través de la experien
cia que nos da nuestra militanoia reformista, especialmente aplicada "a
la Facultad de Química y Farmacia. (Véase el folleto "La Reforma", pu.—

blicado por la Asociación de Estudiantes de Química).
Ho podemos naturalmente estudiar aquí el problema; mencionemos so

lo brevemente los planes de estudios rígidos, en oposición a los planos
elásticos a base de materias electivas, preconizado por la Pedagogía —
contemporánea; el nivel ánico de estudios, en oposición a los niveles -

miíltiples; la integración irracional del trabajo estudiantil en oposi—
ción a la planificación técnico-pedagógica en base a la capacidad de ej3
tudio, mediante sistemas especiales de puntajes; la multiplicación inde_

finida de los exámenes de pésima estructura pedagógica, en oposición a
loa modernos controles de estudio} la"dedicación" esporádica de los pro
íesores en oposición a la dedicación exclusiva ("full-time"); la vergon
zosa escasez de trabajos de investigación; la enseñanza informativa, en
ciclopedista y paaiva, en lugar de la enseñanza fomativs, racional y activa; etc., etc., problemas encarados con métodos científicos en for
ma experimental y documentada, por la Pedagogía científica moderna que,
en el sector de la Enseñanza Superior, tiene actualmente un. desarrollo
enorme. (Véase el interesante material que sobre estos problemas posee •

la Biblioteca Artigas—Washington; como ejemplo altamente ilustrativo, —
váase allí, sobre el proble^a d&amp; los planos elásticos, la ^xtensa obra
de R. F. Butts "The Collego carta. Its coúrae", 1939, y la vastísima bi
bliografía citada en este libro)."~
Mencionamos todo esto, aunque se sale realmente de los marcos —
propioa de la presente exposición, para realzar más claramente la inpor
tancia de que nuestra Universidad, en algunas de aus Facultades —y ló*^
gioamente ello corresponde a la de Humanidades y Ciencias— posea no só.
lo una cátedra, sin:; con el tiempo todo un Departamento o Instituto de

Pedagogía Universitaria, para estudiar y dilucidar estos problemas, y darles la forma de aplicación de acuerdo a nuestra propia realidad, ini

ciando de una vez el estudio sistemático de la Pedagogía de la Snse fian
za Superior, totalmente descuidada en nuestro país. Esta cátedra d^^e—
ría tener al frente —parecería obvio decirlo, p^ro no lo es— a una au
toridad de primera línea, .dado _q^ue toda nuestra vida universitaria futu
ra podría dependen en buena parte_ _de^ ^sta c'^tbdra.
Es una pena qu^ t;sta visión del probl^^a no la posean las personas
que tendrían la fuerza d&lt;= darle andamiento a esta idea; ministros, con
sejeros, profesores y parlamentarios, a quienes escapa la trascendencia
del problema.

Pues bien; en lugar de esto, él Consejo de la Facultad de Humanida
des y Ciencias, arxte_ la demo31ración concluyento d^ qu^ en nu^ atro_ pájfj
no existe una persona ^apaz de ocupar 'adecuadamente esta cátedra',' '—revelado por la inexistencia de méritos en los aspirantes o presuntos as
pirantes—, a encuentra nada me^pr que llamar a concurso, con los peli
groa consiguientes que ya hemos enumerado en su oportunidad.
He aquí algunas cosas que se dijeron para apoyar esta resolución^
Que lo imponía la ley, la ley... Ta hemos sen alado algunos casos en —

que el Consejo hizo una interpretación más que dudosa de la ley; se tra
ta aquí de un cjenplo más, en que se usa forzadamente una ley, para 3ug
•fcificar una propensión subjetiva previa. La ley N 6.972 del 14 de Octu
brede 1919 dice respecto a la provisión de cátedras, que ello se hará "a) Por norabrauiento directo cuando así lo resuelva por 2/3 de votos —
los Consejos científicos que correspondan y estableciendo los fundamen
tos que justifiquen esta designación; b) Por concurso, cuando no pueda
utilizarse el procedi^iento anterior por exi^tir varios solicitantes

con iguales o semejantes méritos científicos y pedagógicos para tjl pue_s
to".

La ley no especifica el caso de lá ausencia de aspirantes 9 el de
que los presentados a^an descalificados, por lo que en estos casos el Consejo puede tener, creemos, cierta libertad de acción. Hemos consulta
do a varios funcionarios de la Universidad que pnr bu cargo deben cono
cer el problema, y nos han manifestado q^e en el presento caso, el Con
sejo no está de ningún modo obligado a llamar de inmediato a concurso •
como se pretende; puede, por lo nonos, diferirlo por el tiempo que lo desee, cosa que se hace coryientei^ente en todas las Facultades con eáte_
dras incluso presupuestadas. Si el Consejo tuviera nuestro punto de vis
ta sobre esta cátedra, seguram^nte encontraría un canino para llegar a

�-23^

nuestra solución; una podría ser, por e^emplo, diferir el concurso^ co^
tratar a un P^dagogo Universitario extranjero con suficient^s títulos y
ai se doaea aprovechar de inmediato el rubro asignado a esta cátedra, gestionar, fundamer^ando adecuadamente, el traspaso de este rubro a la

contrataci^n^ aunque esto tSltirao no es imprescindible y la solución de
fondo no debe necesariamente depender de esta gestidn. Si el Conse^o —
fundamentara t^cnicamente la resolución de no llamar a concurso en esa
cátedra, seguramente a nadie se le ocurriría constreñirlo a ello.
Respecto a la influencia general de la ley en la organización de -

la ^acultad, estamos dispuostos a admitir la posibilidad de ^ue puedan
justificarse con ella todas las resoluciones tomadas a su. amparo, pues
para eso está la letra, el espíritu, las interpretaciones y toda la her
raeté*atica jurídica, que noa interesa, pero pocoj en cambio, estamos com
pletamente convencidos que la ley no hubiera estorbado para ^ada la la
bor del Consejo, si e*ste hubiera encausado su acción en el s^ntido ^ue
nosotros consideramos bueno. La misma imposición del concurso de oposi
ción, que ha disgustado a tantos ( con rasón en algunos casOa y sin raaón en otros: se trata de un problema complejo, pu^s además del aspecto
teórico, están los prácticos, a saber, la naturaleza de los candidatos

y la naturaleza del Cons^jo encargado de dictaninar), la obligatoriedad
del concurso de oposición, decíaos, hubiera podido ser adecuadamente —
adaptada, coja bases de concursos racionales. No es pues cuestión de *&gt;—

ley, sino de orientación; y de tiempo, de tranquilidad. Eso es todo, —
Váase, sino, lo siguiente, a título de ejemplo.
Se ha dicho además, para justificar el llamado a concurso, algunas
cosas realmente sabrosas qu^ cuando la cátedra era de la Universidad (como ae sabe, ha sido traspasada a la Facultad de Humanidades y Cien--

ciaa), tenía una importancia especial, una dignidad y jerarquía supe- rior, etc., pero que ahora que pasaba a la Facultad de Humanidades y ™
Giencias, su papel podía aer más modesto, su jerarquía inferior... Tam

bién se dijo que habría quizás en el ambiente algunas personas que han
estudiado Pedagogía y sería conveniente darles la oportunidad de un con
curso.,. Dejamos sin contestar estoa argumentos; no3 falta para ello -fuerzas y nos sobra urbanidad.
En cuanto a la cátedra, nada bueno puede esperarse de ello, quedan

do completa^ente defraudada la esperanza de un rápido renacimiento y de
un vigoroso impulso moderniuador de nuestra mediocre actividad univerai
taria.

Nosotros expresamos en el Consejo los puntos de vista aquí verti

dos, en forma algo ac^lorada por razones fáciles de comprender, expre—
sando finalmente que pocas vect-s se presentan casos tan claros como el
presente, en qu^ resulte peligrosísimo el llamado a concurso de oposi—

ción, llegando a calificar de locura la actitud del Consejo al propi- ciar el concurso en las presentes condiciones. En verdad esta última re

solución del Consejo diaipó laa poquísimas dudas q^e aiín pudieran que-—
darnos, acerca de lo erróneo de su orientación.

Se ha dicho que la Facultad de Humanidades y Ciencias ha nacido de
xxa. parto tardío j aludiendo al tiempo (30 añoa) que demoró en crearse; nosotros agregamos que los partos tardíos son p^ligrosos por lo que han
de rodearse de grandes cuidados; de lo contrario, la criatura puede lle_
gar a ser monstruosa, en cuyo caso más vale no hubiera aiclo concebida.
El deseo imperioso de ver al recién nacido convertido instantáneamente
en un ser crecido y robusto, cultivando todos los deport^s y coquetean
do con todas las musas, mediante una sobrealimentación a bese de pobres
. productos desvitaminiz^.dos, p^ede aerle fatal^ por mejores que sean las
intenciones de sus progenitores.
Estamos convencidos, entre otras cosas, ^e lo siguiente; que por razones de edad, de capacidad y de tiempo disponible, algunos Conseje—
ros jamás debieron hab^-r sido propuestos por el 3r. Rector de la Univejr
aidad, o, en su defecto, los cargos jamás debieron ser aceptados por el[
tas personas. En los movimifcntos que propiciaban la creación de esta ]?a
cuitad en los tíltinios años, la F.E.Ü.D. insitiÓ con razón en el capita^

lísimo problema de la integración del primer Consejo Organizativo.
la orientación del Consejo puedo explicarse por diversas razones —
psicológicas, amé*n de otros tipos de razones; pero ellas serían, nr.tu—
raímente, sólo hipótesis. Sin embargo, a voces da la impresión como si
ae temiera crear una obra grande... ¿ por qué*!

�-24-

En lo que se refiere a la actitud futura de la F.E.U*tI. hemos lle
gado a la conclusión, —y lo sometemos a la consideración del Consejo F^
deral y de laa Directivas de los Ce^tros— de que en adelante no tiene""

nada que hacer en el Consejo de la ^acultad c\e Humanidades y Ciencias^
dado ^ue la orientación de la Facultad ya est^ definida y la F.E.U.U, —
carece de fuerza por su situación en el Consejo, de hacer valer sus —
opiniones; por otra parte^los asuntos a tratarse próximamente^ compren
den. la tramitación de los concursos y los problemas especiales del fun
cionamiento de los cursos, cuestionas ^ue atañen propiaatnte a los alum
nos de la Facultad y no al organismo federativo de los diversos centro*&amp;
En consecuencia, concluímos que deb^ cesar la concurrencia del de
legado al Consejo; tato, por otra parte, tendrá la virtud üe acelerar —

la constitución del centro de estudiant^s de tata Facultad (si bien, d_a
do el tipo de au alumnado, debemos precavernos contra un excesivo opti
mismo respecto a la fuerza y valor de ese centro) quien podrá iniciar mucho más ventajosamente las gestiones ante laaCá^-eas tendientes a obte_
ner representación oficial en el Consejo, segán st nos ha informado. La
^.E.U.U. podría, eventualmente, promovería constitución de eae Centro.
Con una representación estudiantil oficial con voz propia (no tra-bada por sujecion^s formales o reales) y con voto, unido a las fuerzasque en gen^ral poseen los estudiantes organizados, tendrán mayores posi

bilidades de éxito para influir sobre la futura marcha de la Facultad,"
si poseen el tino de ustudiar a fondo los problemas de organización y pedagogía universitaria y adoptar una orientación sana y moderna.
Montevideo, Mayo 21 de 194-6.
M. Maidanik

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                <text>Archivo&#13;
Archivo Central Universitario de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
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                <text>Historia Institucional&#13;
Nuestra facultad fue creada por Ley 10.658 en 1945. El texto aprobado en la Asamblea General del Poder Legislativo el 9 de octubre establecía la creación dentro de la Universidad de la República de la por entonces denominada Facultad de Humanidades y Ciencias (FHC), a la que se le atribuyó como finalidad esencial «la enseñanza superior e investigación en Filosofía, Letras, Historia y Ciencias».&#13;
Dicha norma establecía entre sus cometidos «extender la cultura por medio de la divulgación», «organizar investigaciones de seminario sobre asuntos que atañen a la cultura superior, especialmente los referidos al estudio de las cuestiones nacionales o americanas» y «fomentar la especialización y la investigación superiores». Además, en su artículo sexto se dejaba expresamente establecido que «El plan de estudios solo comprenderá estudios desinteresados y la enseñanza será impartida en forma que la separe nítidamente de aquella que se imparte en las escuelas y facultades profesionales».&#13;
En 1945 se nombró como director honorario por un primer período de cuatro años al doctor Carlos Vaz Ferreira y un consejo, también honorario, de seis miembros nombrados por el Consejo Central Universitario a propuesta del rector: el ingeniero Eduardo García de Zúñiga, el profesor Clemente Estable y los doctores José Pedro Segundo, Dardo Regules, Emilio Oribe y Justino Jiménez de Aréchaga.&#13;
Antecedentes&#13;
La ley que creó la Facultad de Humanidades y Ciencias resulta el corolario de una serie de iniciativas manifestadas a lo largo de tres décadas. El primer proyecto de una enseñanza superior no profesional —profundización, producción, investigación, estímulo al pensamiento original— fue presentado en su cátedra de conferencia por el doctor Carlos Vaz Ferreira en el año 1914, luego de una extensa exposición, que abarcó gran número de disertaciones, tendiente a ambientar su realización.&#13;
Dicho proyecto, en realidad, ofrecía dos direcciones ejecutivas:&#13;
a) La creación de órganos especiales de enseñanza superior no profesional, fundando un Instituto de Estudios Superiores con cátedras de profundización e investigación en ciencias, filosofía, arte, pedagogía, cuestiones sociales, etc., no subordinadas a ninguna profesión, y cuyo número lo determinaría el monto de los recursos que se pusieran a su disposición. Tal instituto, sostenía el&#13;
doctor Vaz Ferreira, debía ser considerado «como un núcleo destinado a desarrollarse y, oportunamente, diferenciarse dividiéndose en las distintas facultades que con el tiempo habrían de existir en nuestro país».&#13;
b) Disolver enseñanza superior no profesional en las otras enseñanzas: en las de las facultades profesionales y en las de Secundaria-Preparatoria, Normal y Primaria.&#13;
Años después, en 1925, el Consejo Nacional de Administración, mientras era ministro de Instrucción Pública el doctor Carlos María Prando, remitió a la Asamblea General un proyecto de creación del Instituto Nacional de Cultura, que tendría por finalidad «dictar cursos libres de extensión universitaria y cultural dentro de las siguientes materias: Historia de la Filosofía, Historia de la Civilización, Historia del Arte, Historia de las Religiones, Historia del Uruguay, Historia Americana, Filosofía de la Historia, Pedagogía, Ciencia de Educación, Estética, Biología, Psicología, Sociología, Filología, Etnología, Arqueología, Antropología, Geología en sus relaciones con la Historia, Economía Social, Literatura, Artes, Ciencias, Matemáticas y Ciencias Físicas y Químicas».&#13;
En sus fundamentos, el mensaje expresaba que atendía a «una exigencia de nuestros progresos morales, que imponen en el orden intelectual contornos más dilatados que los de la enseñanza profesionalista y utilitaria» y que el instituto proyectado debía considerarse como un bosquejo de Facultad de Filosofía y Letras, pues contenía sus elementos fundamentales, lo que permitiría hacer un ensayo de ella, «sin impaciencias ni precipitaciones, y con la ventaja, a la vez, de ser menos cerrada, de no ser profesionalista, y de ajustarse en sus gastos a la situación financiera que el país pueda permitir».&#13;
Posteriormente, en 1929, el doctor Carlos Vaz Ferreira, en ese entonces rector de la Universidad, presentó al Consejo Universitario un proyecto de Instituto de Estudios Superiores, fundición de los que&#13;
había presentado en 1914, que fue aprobado con leves modificaciones y elevado al Poder Ejecutivo. Propugnaba la creación de las siguientes cátedras:&#13;
•	 Ciencias Matemáticas (esta designación, como todas las siguientes, se entendería en un sentido amplio, comprendiendo ciencias afines, conexiones y proyecciones de cada rama científica)&#13;
•	 Ciencias Astronómicas&#13;
•	 Ciencias Físicas&#13;
•	 Ciencias Biológicas&#13;
•	 Filosofía del Derecho y de las Ciencias Jurídicas&#13;
•	 Ciencias Sociales y Económicas, con aplicación especial al problema socialCiencias Históricas en general&#13;
•	 Historia Nacional y Americana&#13;
•	 Estética y Filosofía del Arte&#13;
•	 Historia del Arte&#13;
•	 Filosofía de las Ciencias&#13;
•	 Historia de las Religiones&#13;
•	 Psicología&#13;
•	 Filosofía&#13;
•	 Pedagogía y ciencias correlacionadas,a las que se les agregarían cinco más cuyas materias iría determinando el Consejo Directivo del Instituto según las necesidades e indicaciones que se presentaran. «La índole y funcionamiento de esas cátedras se entenderá ampliamente en el doble sentido de que, por una parte, los profesores estimulen y dirijan la profundización y la investigación en su caso, y, por otra parte, encuentren en su propia función estímulo, motivo y facilidad para dedicar ellos mismos actividades en esa dirección».&#13;
El Consejo Nacional de Administración envió el proyecto a la Asamblea General, pero redujo a seis las veinte cátedras que el primitivo establecía. No llegó a ser tratado por las Cámaras.&#13;
En 1938 el Poder Ejecutivo, mientras era ministro de Instrucción Pública Eduardo Víctor Haedo, envió a la Asamblea General un proyecto de creación de una Facultad de Humanidades y Ciencias dividida en cinco secciones: a) Ciencias Físico-químico-naturales, b) Letras (Literatura e Historia), c) Filosofía, d) Bellas Artes (Dibujo, Pintura y Escultura), e) Pedagogía.&#13;
El Consejo Directivo de la Facultad podría otorgar el título de doctor en cada una de las especializaciones comprendidas por dichas secciones y el diploma de profesor por cada uno de los cursos completos comprendidos por ellos, así como el título de profesor de enseñanza media en Filosofía, Letras e Historia.&#13;
La Comisión de Instrucción Pública de la Cámara de Representantes introdujo diversas modificaciones al proyecto del Ejecutivo. Entre otras, eliminó la sección de Bellas Artes por considerar que ellas necesitaban «su sitio propio en la universalidad de la cultura, y no puede una Facultad de Humanidades y Ciencias abarcar, sin mengua para su obra esencial, esta actividad, que solo sería en ella un órgano secundario y menos atendido, perdiendo jerarquía y realidad». Asimismo, suprimió la sección de Pedagogía porque, en su concepto, correspondía a la necesidad creada por problemas que debía resolver la sección de Enseñanza Secundaria y Preparatoria. Aprobado en esas condiciones en la sesión del 10 de setiembre de 1941, pasó a la Cámara de Senadores, cuya Comisión de Instrucción Pública eliminó la división en cuatro secciones a que habían quedado reducidas la seis del proyecto original del Ejecutivo, por considerar que era preferible que la ley no lo estableciera preceptivamente; expresaban que lo esencial en ese momento era constituir la Facultad y determinar sus funciones principales, dejando a la autoridad docente la organización de los cursos en la forma en que lo juzgara más adecuado hasta que la experiencia permitiera una reglamentación eficaz. En cuanto a la formación del profesorado de la enseñanza media, que la Cámara de Representantes había suprimido del proyecto del Ejecutivo, quedaba de nuevo establecida como uno de los fines de la Facultad.&#13;
Este proyecto fue sancionado por el Senado el 30 de diciembre de 1941.&#13;
El 18 de enero de 1943, el Poder Ejecutivo, con el doctor Cyro Giambruno como ministro de Instrucción Pública, solicita al Consejo de Estado la consideración de un proyecto de decreto-ley por el que se creaba una Facultad de Humanidades. Las funciones que le adjudicaban eran: a) Investigación y enseñanzas superiores de Filosofía, Letras, Historia y Pedagogía, y b) formación del profesorado de enseñanzas secundaria y normal.&#13;
Vigente este decreto-ley, permaneció suspendido en sus efectos.&#13;
El 15 de marzo de 1943 el diputado doctor Dardo Regules presentó a la Cámara de Representantes un proyecto de ley ya estudiado e informado por el Consejo de Estado que no llegó a tratarse antes de que finalizara su gestión.&#13;
La diferencia fundamental con el proyecto del doctor Giambruno —además de la eliminación de la cláusula por la cual se encomendaba a la Facultad la formación del profesorado de enseñanza media— era que restablecía para la nueva Facultad su dependencia de la Universidad, contra la autonomía concedida por el primero.&#13;
El 13 de noviembre de 1944, el mismo doctor Regules presentó a la Cámara de Senadores otro proyecto más reducido, capaz de merecer sin dificultades el apoyo de los diversos sectores parlamentarios y que el rector de la Universidad, doctor José Pedro Varela, había sometido al Consejo Central Universitario. Sintetizando las diversas iniciativas, la Comisión de Instrucción Pública del Senado presentó el proyecto definitivo.&#13;
Actualidad&#13;
La facultad es la principal institución universitaria para el desarrollo de las ciencias humanas en el país. El fomento de la «investigación pura» o teórica que aporte al conocimiento original, así como los estudios en materia cultural, son rasgos distintivos del desarrollo de las humanidades en la Universidad.&#13;
El enfoque crítico para interpretar los fenómenos de la realidad es otro rasgo, vinculado y reforzado con el compromiso político y social asumido en las luchas por la autonomía y el cogobierno y, luego, contra el autoritarismo, la dictadura y la intervención. En 1973, con motivo del golpe militar, la FHC fue intervenida hasta 1984 y al año siguiente se reinstalaron sus autoridades y órganos de cogobierno legítimos.&#13;
En 1990, tras la creación de las facultades de Ciencias y de Ciencias Sociales dentro del ámbito de la Udelar, nuestra facultad se escindió y pasó a denominarse Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE).&#13;
A más de setenta años de su fundación, la institución ofrece ocho licenciaturas: Historia, Filosofía, Letras, Lingüística, Educación, Antropología, Biología Humana (compartida) y Turismo (en Maldonado y binacional en Salto).&#13;
También forman parte del organigrama académico de la Facultad los Centros de Estudios Interdisciplinarios Latinoamericanos, Uruguayos, Inmigratorios, Gallegos y el Centro de Lenguas Extranjeras, así como la Cátedra Unesco Agua y Cultura y el Observatorio de Políticas Culturales.&#13;
Por otra parte, en los últimos años se han diversificado los estudios de grado y han sumado la modalidad de tecnicaturas: Interpretación Lengua de Señas Uruguaya-Español (en Montevideo, Salto y Tacuarembó), Corrección de Estilo, Museología, Bienes Culturales (opción Historia Regional y Local, en Paysandú y opción Patrimonio, en Tacuarembó) y Dramaturgia (con la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático).&#13;
A nivel de estudios de posgrado, la facultad imparte la Maestría en Ciencias Humanas con ocho opciones. También se dictan maestrías compartidas con otros servicios del Área Social, el Consejo de Formación en Educación de la ANEP y el Espacio Interdisciplinario. Además de la reciente implementación del doctorado, con cinco opciones.&#13;
En el interior del país se desarrollan enseñanza, investigación y extensión permanentes en los Centros Universitarios Regionales en seis departamentos: Maldonado, Rocha, Salto, Paysandú, Tacuarembó y Rivera.&#13;
Junto con las facultades de Información y Comunicación, Ciencias Económicas y de la Administración, Derecho, y Ciencias Sociales, y con el Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes y la Escuela Universitaria de Música la FHCE integra el Área Social y Artística de la Udelar.&#13;
 &#13;
1https://legislativo.parlamento.gub.uy/temporales/leytemp4350156.htm&#13;
Blanca París de Oddone (cord.) 1995. Historia y memoria, medio siglo de la facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. MVD FHCE&#13;
«Antecedentes de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación» en 70 años de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, FHCE. Agosto 2016.&#13;
«Siete décadas de continuidad y cambios», Álvaro Rico, en 70 años de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, FHCE. Agosto 2016.&#13;
Fuentes:&#13;
Blanca París de Oddone (cord.) 1995. Historia y memoria, medio siglo de la facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. MVD FHCE.&#13;
70 años de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, FHCE. Agosto 2016.&#13;
&#13;
Breve historia del Archivo Central Universitario de la FHCE&#13;
&#13;
El Archivo Central Universitario de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación depende del Sr. Decano. Está ubicado actualmente en la Casa de Posgrados.&#13;
Cuenta con un Técnico Archivólogo desde el 4 de febrero de 2002.&#13;
En el archivo se encuentra el conjunto orgánico de documentos producidos o reunidos por la facultad en el ejercicio de sus funciones, al servicio de su utilización para la gestión administrativa, la información, la cultura y la investigación. Contiene 500 metros lineales aproximadamente de documentos. Sus fechas extremas van desde la creación de la Facultad de Humanidades y Ciencias hasta la documentación de nuestros días. El núcleo documental original se irá engrosando paulatinamente, según se produce el desarrollo de la institución universitaria.&#13;
El archivo sufrió dos mudanzas, cuando la institución se mudo de local, en ambas mudanzas se sabe que existió numerosas pérdidas de documentación relevante.  &#13;
En el momento de asumir el cargo, el archivo no contaba  con organización archivística, este era un lugar sucio, muy desprolijo, no contando con personal de limpieza, ni personal afectado al mismo, salvo para ingresar o buscar documentación, siendo los mismos funcionarios de Sección Reguladora que lo hacían. . Sirviendo muchas veces de depósito no solo de documentos sino de todo aquello que no servía.&#13;
La documentación se encontraba en cajas, en bolsas, atadas y en el suelo. Algunas numeradas por legajos, ignorándose que contienen con exactitud. Existían carencias de contenedores documentales: cajas de cartón libres de ácido, estanterías de metal, mesas de trabajo, etc. &#13;
En el año 2005 y 2006 se logra que el Archivo reciba ayudas del Programa ADAI, financiando la propuesta presentada. Es aquí cuando se empieza a tener en cuenta la función del archivo y  comienzan  a cambiar las cosas. &#13;
Actualmente las funciones del Archivo Central Universitario, han aumentado, teniendo a cargo el Centro de Documentación e Información Archivística y Digitalización de la FHCE.&#13;
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                <text>Archivo Central Universitario de la FHCE&#13;
Lic. Mónica Pagola&#13;
Lic. Gonzalo Marín&#13;
Lic. Pablo Darriulat</text>
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Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación&#13;
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              <text>FEUU&#13;
Memoria de Actuación de la FEUU&#13;
Facultad de Humanidades y Ciencias&#13;
Legajo 5, Carpeta 5&#13;
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              <text>Exposiciones del Delegado de la Federación de Estudiantes Universitarios  del Uruguay.&#13;
Informe sobre la Facultad de Humanidades y Ciencias&#13;
Memoria sobre la Actuación de la delegación estudiantil en el Consejo de la Facultad de Humanidades y Ciencia:. A)Antecedentes B)Primer informe C)Segundo Informe D) Las mociones E)Juicio crítico F) Apéndice: Últimos pasos y actitud futura.</text>
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              <text>Archivo Central Universitario de la FHCE&#13;
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              <text>Montevideo-Uruguay&#13;
Universidad de la República&#13;
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
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