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                    <text>��fv--1. I /
Or1 '

EMILIO ORIBE

TRES IDEALES ESTETICOS

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T res ideales estéticos /
11111 11¡1111 111

~ ~ llll ll llll ll 11IJ111 1111

• FHCE/1044! 1 •

UNIVERSIDAD DE

LA

0001506
REPUBLICA

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENC IAS
M ON TEVIDEO
1958

��TRE

•

IDEALE

E TETICO

Se l1a oh . . ervado &lt;1ue la idea-. e- tética del l{enaci111icnto p ert enecen a lo!' arti ta::; y no a los filó~ofo con10 aC'onteció e11 la ~u1 t i­
güedad, ni a lo- e~critore y crít ico~ como oc11rr ~ con f rec11 11cia eu
lo~ tien1pos a ct11ales. Hay p11es un lllOillClll O en que la r&gt;alabra q11c
expresa e l }le11 .. a1niento e tético d el hombre~ '-e halla f orn1ulada por
la &lt;'Tiattu·a q11e 11a .;;ido elegida ¡&gt;ara cr ear la h e llc za . I~ .. o o•·urrió c 11
el Renaci111iento del ct1atrociento- al sei~ciento ... nada n1ás . ..\11t ..... l · l
1&gt;roblema d e Ja . . arte y de la~ categoría
- tética~ se cle .. Jizó a trav ;.,
de lo siste ma-. filosófico-., para adornarlo- en lo alto con10 la flor ... e
de;;}iza ¡&gt;or e l i11terior de la Jllanta para justificar 11 exi .. te11cia.
Platón, 1\ri ~tótele~. Plotino, San Agu~tín. anlo To111á-. .. inrlir an
la 11prema a-.piración d e la capacidad fi]o;;óficn ele vario ~i glo ¡)ara
expre ar el secreto de lo est ético. P ero en el Renacimiento la tarea
q11e c1a circun~crila dentro de i111 a r11¡&gt;0 el e nrtistas geniale!'. qui "11e~
en anotacione l1ecl1as al marge11 de C\ll 'i o1&gt;ra,.. ) "i t1 d esprenclerse jamás d e Ja proxirniclacl de la experiencia creadora~ form11laron ~u.
pri11cipio cxplicatiYo~~ al marge11 a parentc111ente de }o;; ~iste111a5 y
teniendo en c11enta nada más que las norn1n.; propias ele cada arte
cultivado. Se ¡&gt;ueden ofrecer ahí la r e fl e'\.i o11c.;; de c11atro !!ranci e~
artista de esa época: Bocaccio. Al1&gt;erti, Dn rPro ~~ Leonardo.
Exi"te11 otro", pero los que alca11zaron 111a~ 01· ¡llcnilu&lt;l de doctrina f tt,eron c . . to :
- L eo11arclo- e n modo e p ecialí iu10. ¡n1c10 cxpre-.ar a lo largo
de su vida .. 11 temas generale y . us obser' acione partic11 lare.... E
cierto que ella ~ sol&gt;repa a11 los límites de la artes y ,·an a la i1ni _versalidad co~noscitiva )" pensante, pero en s11 o1&gt;ra r e11nida h ay una
f'Íntesi ~ s11¡1crior a la de su s contemporáneos.
La pint11ra e filosofía, confiesa Leonardo. ¿Por qué? Porque
c11 fo1n1a oc11lta espec11la sobre el 111ovin1iento y for111a. Lla11ura ... ,
tnares, árbole_, ani1nale , hombre- _on su t nin~ y e 11 todos ello~ el
artic:ta debe encontrar Ja presencia ele lo ~ 11h~tan &lt;'ial y expresarlo no
olvidando las categorías ah tracta _ &lt;lel e"pacio. a través de la perspectiva y· del tien1po en f11nción del trán~ito d e Ja ... fornta" que \lo
&lt;lcl1e quedar tota]n1enlc in1novilizaclo n e l in ... ta11tc e n que fn e ~or-

-

5-

�¡&gt;rendido. Los objetos vivient~ i·epresentados, deben e.guir disfrutando (le su dicho a madurez temporal en que han culminado al ser
pintado::,, de ~t1erte qt1c siempre ~ue el. ho~L~·e. pueda observarl~s los
incorporai·á al tiempo de su ex1~tenc1a individual. Por eso vive a
tra' és de los siglos .. alg11iei1, una ]Oven l1e1·mosa, no ya en e tructura
re¡&gt;resentada de una figura hu~1Jana, ino el leve ~etalle de la "On·
risa, sin de conectarse con el tiempo en q11e se l11zo pre ente a }03
ojo- del arti ta.
E ta proft1nclización de los temas y e a ullicación egura )T al
mismo tiempo errante en s11 época, le permitió aconsejar como modalidad del arti ta, la uni,·ersalidad. En el orden del conocimiento
e to consagl'aha u conexión co11 el pasado a través .de la teología y
la filo ofía, con el presente a través de la matemática y con el f 11turo 111erced al dominio ele todas la ciencias natt1rale , nacientes
e11tonces.
G1·ave cue tión entonce , ¿ exi~te un método de Leonardo, que ea
Yálido en lo artístico en igual entido que el carte iano si1·ve al desarrollo de las ciencia ? Lo juicios discrepan. En una exigencia lógica e.stricta, puede negarse el valor clel método de Leonardo. Pero
en entido artístico, en la referencia a ttn dominio ya im¡&gt;lírita·
111ente separable de la ciencia, no puede 1nenos de aceptar~e con10
valioso el Tratado de la Pintura, como método, complementado con
el análisi progre ivo y analítico de las obras del mi mo Leonardo.
Si en el arte - dentro de st1 in1ponderable dominio, rebelcle ien1·
pre a la imposicione::, generales~ es po ible un método, é~te e enunció por parte de Leonardo, por la doble vía de t1 reflexione y
creaciones. Se l1a dicho que la e tética e impo illle como conoci1niento ' ·erdadero, pero que e~ 11na tentación invencil&gt;lc del espíritu.
Y bien, en Leonardo existe e ~ a concurrencia única de la creación genial v de la reflexión inteliaente
acon1pañándosc m\1t11amente
o
en t1n , t1eño paralelo, rectificá11do e y rindiéndose n1ut11a111cnte u
"ec reto ~ . No l1ay ejemplo má perfecto del aconteci1niento excepcional
ele c111e la inteli:i;encia ~e ha)' ª introrl11cido in le ionar la creación
en ~u decsarrollo. No l1ay q11e pensar ino en ímiles de la luz a tra,.é~ d ~l ~iamante~ no con ... tituído é~ te, sino con tit11yéndo~e con l1na
111ater1a inexpre~iva ~t con la n1i ~ ma nat11raleza ele la l11z en él. y
CJlle entonces se torna en creadora del mis1110 v de 11 forma.
I.. ~ genialidafl de Leonardo da Vinci al&gt;arcá partic11laridade que
la definen romo única y i11 relacioneQ, con otros ejen1¡)lare ]1un1ano,.
Ha)·
~enialidade · 1nucho iná, definiclao• dentro del arte o la
•
•
&lt;'.•encia. Si to1n.a111os ejemplo" de la antigüedad sal&gt;en1os de la genialidacl de E q111lo, de Ari tótele o de Fidiac;;. En época - 1noclerna3
comprende1no la genialiclacl de Beethoven o fle Shake pearc. A.pe·
na ent1n&lt;'iado-, todo., esto ... podero oq noml&gt;rec;; aparece a qn alrrde,}~r lln a111plio edific-io de carácter artí-;tico o científiC'o q11e circ11n'\·
cril&gt;c concrctn1nente una ollra q11c a&lt;'ompaña. con tran .;forn1acion&lt;'3
~

-

6 -

�y 1&gt;e11san1ienlo , la figura del genio c1·eaclor. En cierto 111ou1c11to se

''ª

rc\elan genialidacle de carácter enciclopéclico )
to, pero (leutro
de nn orden de dil)ci1)lina c1ue se reconocen a11tónoma en grado perfecta ni ente concreta ble. Puede pen ar~e en la genialiclacl ele •.\ri tóteJe .. , de Santo rI'o111á •y de Lei)&gt;inz. La conce11Lración d e la obra
1nonuu1ental. que personalmente o co11 colaboració11 definida o anó·
ni111a realizaron, e 11ace orgánica ) viva a travé de u111111&lt;is, re11nione colosales de ínte~ i creadora ) con trnccionc~ :. if:l terr1áti C'a~. qu~
a pe ar de toda la clifict1ltaclc que of1·ecen i11trín ica111ente. e
acent11an como elen1ento"I di$cernih le o definido en r l orclc11 (le Jo ·
•
•
conoc11n1entos.
Pero en el ejeu1plo de Leonardo e11co11trau10~ una t?-f" nialida cl i11-,talacla sobre lo conori1nientO;:, ~ Ja ... a1&gt;tilt1des naturale 111á variada , contradictoria"' e inron1pleta--. Con el agregado ele que e~a g.e·
niali&lt;la&lt;l se re ~ ientc de una fragilidad ace11t11ada, apena ... ~e la .. om te
a la crítica en el orden t·igt1ro o de l'nalquier conoci1nic11lo (lefi11ido:
:-ea científico, artí tico o filosófico. E11 el orde11 ele lo técnico . de lo
}lráctico, e11 el de la creación ah ... tracta v en el &lt;le lo .. d etalle co11creto . ¿Cómo e ~ JlO il&gt;le que tina ge11iáliclacl ... uh--i ... ttt e11 lo.;; "igl0t,
apoyánclo e en tanta ~ fragi]irlade ... '? 0\cle1ná~. coincicl e tod o &lt;'.;to ro11
la ro1n¡&gt;ro1&gt;ación. )~a notada ) critirada J&gt;Or Jo~ co n t t"n1poráneo" (le
Leonardo }' confirn1a&lt;la por la po ... tericlacl. de que Pl nrti~ta :irecía
del in1pn1so titánico genial que conrihe la realiza&lt;'ión clt" nna ollra,
ele de u iniciación coino iclea ha la u tér1nino, en 1111 arto &lt;le ,~o]u11lacl iínica ) certera. Prolongalla inclefinida111entc ~u .. cxpcrie11cia ,
era inconc:. tantc ~ n1eticulo o, no concluía ... 11c:. Ya ... to-. J&gt;lane .. con ~ tru c­
tivo--.... e detenía en lo i11co11clnc;o c·o1no en una nulle que lo ,~elalla y
e1nhe1Jecía a la Ycz. , i11 en1har~o. a Jle .. ar de e.;;a.., caractcrí .. tiea:- i1egativa-. de la genialidad. é--ta aparece arun111lánrlo-.e en la totaliclad ele
Sll obra y "e cun1ple ro1no 11n n1ila~ro en el 111ínimo detalle: '-ll fragmento pensante , e11c:; afori mo , "'ll"I ob .. erYacione ... , la f ra:-.e.;; q11c .;;e
le a.,ignan son tan proft1ndas. variadas ) genialc , co1no ~t1 pi11tt1ra ,
~u clil)ujo • uc:; ec:;]&gt;ozos. u planos para 1náql1inas. ll" anotacio11&lt;'" 9.0l&gt;re la plantas o ]&lt;&gt;e:, ani 1nale .
Colocad entre n1il )á1nina... d e rcprocluccione-. d e grnhaclo" célel&gt;re 11n pequeño &lt;lillujo de Leo11ardo. una anotació11 frap.111cntaria. u11
1·0,tro~ tina mano, 1111 ojo. v e te &lt;letalle re-.planclererá con el í11rlice
ele la categoría genial.
·
Igual oc11rre con ... u~ invento .... "ll"' re-flexione ...... ohr(' la .. arte.,~ el
gol&gt;ierno ele lo l1on1l&gt;re o ]a., ley('., que ri ge11 la ttnifor1nidad d e la
naturaleza.
;, Por q11é e .. ta re' elación ;;;úhita de lo ~enial en el dc&gt;Lalle pa1·cial,
en el clihujo apena ... 01nl&gt;rea&lt;1o~ en ln 1náxin1a no l&gt;ien funcla111entacla?
Na die podría explicarlo. S11 va teda el ele ro11oci 1n ien to... pla11ca c:;ol&gt;re
toda las ilisciplina~. e-. ron10 el bOl ... o])t·e Jo .. pórtiro-. ,]e Jo.., len1plo~

-7-

�0

•

Je la ttni' er icla&lt;les. ) - a e sa l&gt;e : pin tor, esct1ltor, arqu itect o, mate-

1nático, mecánico, ingeniero, natu ralista, an atomist a .
No se agotan los dominios de u s conocimien tos como si hubiera
queri do la naturaleza d ejar en t1n frági l vaso h umano e lampada la
l1uella del dedo divino, en tanto que se desp liega en leyes, n lí m eros
,, colores. Agréguese a esta mt1l tipl icidad armónica y feliz una cir~unstancia nlás original y rara. Todos los genio de la llellas arteti,
&lt;leapués de expresarse y concentrar e11 c:.í mi mo los te oro-; de la hu111anidad de u tiempo y de la eternidad enct1entran st1 contorno enclat1strado den lro de algiín ciclo de la l1i ~toria . Uno ec lo griego,
Ho1nero, otro es lo medioe,·al, Dante, otro es lo n1oder no, Sl1akespeare.
r•e ro aclen1á ... e:, lo propio de una é poca, )'" se confina en el futt1ro,
co11dt1riendo solamente lo qt1e de u tiempo y del pasado concentró
en , 1.•
Leonardo, en cambio i ])ien representa al Renacimiento en su fi'-Onomía primordial, más l&gt;ien se parece a t1n genio de todos los tiempos. a 11n hombre arque tipo., que i gt1al podría convenirle el ámbito de
la antigiie dad co1110 el de la mo clernidad~ la ¡&gt;lenitt1d formal de lo
clá-;ico con1 0 el a1la .. io n a111ie nto n o111inativo o la mu ~ icalidad si1nJ,olist n.
N o e ele i1ingí1n tie111¡&gt;o hi5tó rico el e te r111 i n a do conservando int acta ~11 i&lt;lenticlad.
~i ¡)er~i te 111á adherido a l a atln1i ración d e la~ gen er aciones, n o
~e &lt;le b e al valor inn1enso de lo qtte l1izo sino también al poder de
~ tthsi tir siempre r enová11dose en e1 f11t11ro .
. . Ti en e la geni alida d d e r evelar ... e en el fL1turo ~ien1pre, l1aciéndose
' '1s1ble stt 'onri'-a en tod o~ lo:-. in' cn to~ d el h oml&gt;re en los ítltimo eiglos e11 el orden
científi co o t écnico. I out1aln1enlc l ao ollras plástica-..
.
r;;us ensayos e id ea-.. afori ~ 1no e ini:d nua cion e ... , !!ttardarán en ~ t• intimi&lt;lacl el de arrollo de innt1111er a1lle ¡&gt;osicione c ... t é ticac..
Leonardo ap ar ece e nto n ce - com o ele vinculado de lo l1t1mano,
de conect ado ele lo hi ... tóri co. para circ11lar lil&gt;r e 111e n te co1110 el arqt1etipo iempre vari able de lo c1t1e d esea er ie111¡&gt;re - en caso de r ealizarse plenamente, el l1on1 l&gt;re eterno.
P ero e ta tran for111ació n 111í tica ,e ar1noniza 1)lena111enle con ~tt
contingencia corpóre a ) tt fi gura concr e ta, c o111 0 para lla 111 arno ~ la
atención sol&gt;r c él v· reco11ocerlo en -.c lt e en cía limitada '"" carnal a
·
.
p esa r de todo.

De tl Tratado ~e la Pint11 ra, ol&gt;ra f rag111e11taria y in ¡&gt;la11. e111an_an n11m eros a ~ corrie ntes 111oderna-. d e l a e ... té tic:i. Pa ada la inflt1e11c~a . del racionalisn10 carle~i ano 111 á~ al] á ,Je l a forn1alizac-ión apriori~t~ca d e l ant, la e t é ti ca va a en ca111i11ar~e p o r el m é todo ele las e.xJlCr1cn cias y al1í r econóce e Ja pre5e11cia el e I .eonardo.
I . a. crítica artís.tica ¡&gt;ar a]e la111e11 tc, ~e a ¡&gt; o~ a con f r ec11 en cia en
s~nt: 11.c1a~ &lt;]e..,pren cl1d as &lt;l e c-,te "-Ol'Jll'Cll Cle nte tratado ne ]a creac-ión
111cl o r1 C'a.

-

8 -

�De modo que el hálito ele la n1odernidad se Vltelve 5iobrc aquel
conjunto de sabiduría dentro de lo artístico, como en afanosa })ú- quecla de s11 centro propulsor.
Segonel - nota las sig11iente · contrihucio11cb de Leonarclo a la
f:stética:
I ..a ciencia, - si la estética aspira a organizarse como ciencia liene Slt nacimiento en la experiencia, el arte d ch~ c1npezar por el
estudio ele las parlicularida&lt;lea. En e to Leonardo co111prencle el arte
creador: y la n1is111a crítica estética, ya e refiera a t1s valoraciones
&lt;le las obras o ya al11cla a los proce os sulljetivo clel juicio estético.
Lo ¡&gt;articttlar~ lo concreto i e po i1&gt;lc lo -imple, recupera11
Et1 poderío y titt firmeza en el análi is ele los fcnó111c110 e téticos.
I .. a ¡&gt;i11l11ra es una cosa mental: E11cierra n1t1cl1 í ·irno · sig11ificaclo~ .
... e comprende qtte en primer plano parece indicar que en la pi11t11ra
es necesario t1n esfuerzo reflexivo, a pe ar &lt;le la 'iolencia de la intención ~e11sillle del dih11jo o de la {orina. Que "'e r equiere inteligencia!
raciocinio, col1erencia lógica, plenit11d ele razona111iento. 1&gt;ara co1nJlrenderla. 1 aí1n 1ná~ , ejercicios, teoría:,, nornl&lt;lt~ .
(. Scrá11 u ficiente e tos ru:til11gio de la 111e11te o¡&gt;crante? egura·
111ente qnc 110: ~on i1nprescinclib]es los 1&gt;od c1·e ~ oculto .. de la mis111:.i
inteligencia: la int11ición racio11al, la analogía .. el . . ondeo 111ctafísico . ..
¡ r at.. í, la i111ple anotación de que la pintura e - u11 algo 1nental~ i10 ...
l1a ido llevando in ensil&gt;leme11te al trata1nienlo ele todo aq11ello q11e
p11ecle encerrar la inteligencia en st1s .virt11alida&lt;les infinita::,. La 1&gt;inlura c:e il11n1inará con e as vestid11ras. Y ejc-1111&gt;10 ele ello c., cualqi1icr
pint1tra tlc I . connrdo, profana o ~acra, fig11ra o 1&gt;ai aje~ retrato o n1ito.
claroscuro o contorno nítido, soml&gt;ra o l11mino i&lt;lacl.
No hay 1&gt;i11tura má directa 11acia lo c11~i1&gt;1e, y al i11i~1110 tieu1¡&gt;0
1ná n1etafí"ica - ) r l&gt;ella }. níticla- 11nie11clo la i11finit11d co11 la finit11rl
en el sentido rle . c11elling, que la ¡&gt;intura &lt;le T...co11ardo. Ca11i:-a orpresa el encontrar en Leonardo, claran1cnte ex¡&gt;l'e~ ado principio:- &lt;le
técnica ¡&gt;ictórica q11c con ~ titu}·eron la aportación 111ás di,ru]gada ele]
impresionic;1110 f rancé'-. La contemplación de la 11atura]eza ya llevó
al florentino a notar q11e las sombra no eran negl'as, sino azules. E sa
circ11n tancia no fue apreciada entonces.
La traclició11 cla"icista y la infl11encia ele J\lherti ¡&gt;er1nitiero11 la
la persi.,tencia &lt;lel dogma de las on1l&gt;ras en función del n egro. e
rli&lt;'e &lt;1ue D"lacroix dcscnlJrió, si11 conocer el untcreclentc de Leo11urclo, el l1echo de las oml&gt;ras coloreada~, q11c fu e ron inlrod11riclas cl11rante el ~i~lo XIX )º que ~e incorporaron a la ¡&gt;intura de:.--de enlo11ces. En el Trotaclo d&lt;&gt; la Pintura se anota que el rojo y el a111arilll)
hrillan e11 ... u c~¡&gt;lenclor en la lu1. 111ientras r1ue el azul y el verde
'C Yalorizan en el 1&gt;11&lt;lor de la '01nhra. De al1í la .;orpre iva 110,•eclacl4
an t ici pándo ~c a Ja, teoría(' ele los colores y a lo~ cont nidos de la
11crc:epción se11,ihle. de la ~0 111hra ro1oreada. que "e cont rar&gt;o11e corno

-9-

�un conjunto de valores cromáticos .ª.la Ol'gía ?e la luz. Contr~p~si·
ción de elementos, grados y superf1c1es a la pintura y a la mus1ca.
El grado mismo de la lumi~osiclad de los colores, q~e los franceses
entienden como valor del color1do, el canon de los griegos, es descubierto por Leonardo.
, .
.
El camino qt1e gt1ía al creador plast1co se hace ]JaJO la luz de la
universalidad.
De ahí que todo autor debe ser familiar del arte y de Ja
ciencia, de las leyes de los ast.J:os y de los secretos de las pasiones
de las almas, que se hacen transparentes en los rostros humanos, vistos al atardecer a media luz~ que es cuando act1san mayor riqueza
de matices., de claro oscuro, )r de hermosura espiritual.
Muchas veces en las oscilaciones del arte moderno de Leonardo a
n11estros días, la tendencia dominante de las teorías consiste en llevar
a un grado extremo, a una agudización exhaustiva un principio denunciado en el arte clásico. Se esta]Jlece así que Leonardo se opone a
la tradición florentina, uspensa y extasiada de las formas clásicas.
Para Leonardo el conto1·no debe ser irreal e invisible, como si
tuviera una natt1raleza matemática interior. Esto conduce en la plá,;tica sensible a la di ipación corpórea en el ambiente y a la integra·
ción de las figt1ras representa&lt;las en 11n fondo común que las enlaza
- como la ai-monía de t1na ley oculta. E el tránsito hacia Rem·
hrandt, Goya, Manet y lo impresioni tas. Es solucionar el pleito
tradicional entre la superioridad de la pintura y la poe-ía creando los
univer os de la pinl11ra mt1sicalizada en el color }T en la dilt1ción dinámica de los tonos.
Pero, al mismo tie111po, retrocedie11clo l1acia }a ~ edade- antiguas,
es la fidelidad hacia la invocación del principio formal espiritual de
oxigen aristotélico o al &lt;linami ino ocltlto en la espiritualidad inmanente de Plotino.
Se ve de qt1é manera, e pa -a de doctrina· n1etafí ica ~ antiguas
a expresione plástica moderna n1erced preci amente a esta matemática formal y aho1·a irreal. que ensamllla ecretamente el contorno
del l1niverso representable. Figt1ra )' fondo no dellen contrastar, deben confundirse en su límite ~ el objeto adquiere a .. í ll prestancia
e. ~ética al mismo tiempo qt1e recupera 11 valor intrínseco y ll situ ac1~n en el o.rden de lo creado. Co11 toclo~ Leonardo, gracias al equilibrio ele su riqueza sen orial, firn1e1nente afirmaclo en el acto de la re.flexión., in anti ene fiel a 11n contorno preri o en f t1nción de salvagua~dar la fo1·ma plá tica . ..t\.ctualla entonce como ostenido por un
i·eal1smo natt1ra1. Un c11erpo no e disipará en reflejos in atentar
contra , u orde~ existente, ino que ofrecerá como algo compacto,
para as1 denunciar 11 realidad secreta al mismo tiem¡lo qt1e u máscara coloreada. l Tna inanzana plástica seguirá siendo l1na manzana
real, lln rostro representado no renunciará a "US e~tr11cturao físicas ni
stts ex¡lre ione" espirit11ale ~ por má.; útile qt1e ella$ sean. La pi11·
'I

ª

-10-

�t11ra n1oriría ~ino n1ar1tu\ iera u Yer&lt;.lacl natttral. ) a ciada e11 lo c¡11e
ofrece corno circun ~ ta11cia, o e11 lo c¡t1c re\ cla &lt;'OJ110 cter11idad.
Act1ía entonce el arte como tina rec-rcació11 c1ne ohcdece a la volunlacl ele sínte ¡..,: de al1í e a figura.., tlefinicla-.~ pl e11a... , nítidas, viviente que a¡&gt;arecen en Leonardo, y qu e ... crltu.·e11 r&gt;or c ... a antítf"si.s
implícita ... en ella , q11e ya son a¡lreciacla.., y go.tacla ... co1110 felices regalo de lo natural o al mis n10 tiempo idea-, platónicas in111ovilizada&lt;i
en la tela con10 e11 u11 tie1npo pctrif icaclo.
Lionello Venttari, ~eñala q11e «l . eo11ardo pr&lt;''-C11La el ca o tal vez
único de 11n gran ¡&gt;intor, } de 1111 gran ¡&gt;en~ aclor, que con }lre texto de
la ¡&gt;i11tura en general, coucenira ::,11 ¡&gt;en ~ au1iento en la pi11tura que él
n1i 1110 realiza o qt1e e prepara para el fu tu ro ». E-,to llevaría a una
sin1plificación extren1a qt1e no deja de ofrecer -,u tcntacione ". La
pint11ra ele Leonardo ería con10 llJl ~ i ... ten1a 1netafí-.ico &lt;le arrollado
en f or111a ) color&amp;. O l&gt;ien~ corno 1111 lihro en do11de pag.anismo y
cri-.tianis1no f undiclo en una ·ola rra)icla&lt;l -..e e. pre ... a'.'le11 ante lo :-.i·
glo-..~ en "ll sínte..,j~ total: lo qt1e corre:,¡&gt;onde al in11lerio ele lo artístico puro y lo que e«S c111nl&gt;re del J&gt;Cn"a111ie11to en tanto qnr ... e explaya
e11 cliscur o )" experiencia. Ec:i po il&gt;le que nunca ..,C" Ita} a cxpre ado
COll n1á ... inocencia O C'Oll n1á ... lran. . ¡&gt;are ncia la [&gt;rof undiclad ele e a
!ooiií11te i l1umana. IJa . . ol&gt;ra, concluida"'. la inconrlu ... at". ]o ... cnaclro"'I en
donde pasa la ·on1l&gt;ra ele ~ u e · tilo, los gral1aclo )' a¡&gt;u11tc ~ tra ·n1iten
la prof11ndidacl clel &lt;le tino de lao for1l1a~ rn ta11to &lt;(Ht&gt; agradan i11finitan1ente. Pa1·a ju tificar e de esta revelación nat 11 ra l ele ~11 capaciclnrl
creadora o repre entativa, dejó lo -,ip;uirntc~ q11c e ... clC' lo 1ná. ¡&gt;rofundo que ~e J1a escrito so1&gt;re 11i11tura: « f~ l ¡&gt;intor e-. a1110 ) ~ eño r de
toda~ la rosal'\ c1ue pueclen pa ·ar por la in1aginació11 d el 11on1hre,
porq11e ...,¡ él ~.ientc el de ~ eo ele conten11&gt;lar 1&gt;e1lcza.., que lo en canten
e~ dueño ele crearJac:.. )" ... ¡ &lt;Jnicre Ycr C'O'-a"' nlon qtrlto~ a~ q11e ca\1 en
11orror. o que ea11 g-roleoca-. ). ri;:,ihlc-.. o c¡ne en vertln&lt;l 1nne\·a11 a
compasión. pt1ede er a1110 ) r creaclor ele ella-.,., . ) '" añade. de ... ptté~ ele
en11merar }aq 110-.il1ilidade.;; ele crear 1le l pintor: «Todo lo qne c~tá en
el t1niver... o en &lt;" ... encia. e11 pre ... c11cia o c11 Ja in1aginación. lo tie11e
pri1nero en la inente. ) cle"pt1é" e11 }a ... n1ano-.. ). r-011 &lt;"lla-. tan exrf"l~a~.
que. al i~ual qne la~ co'."&gt;a ... crea11 al t i e 111 po 11na 1&gt;1·opo1·rio11:irl:t arn1l&gt;·
nía con una sola rnirada. »
E::,te fragme11to podría figurar e11 u11 tex to el e] e-.laAirita. por u
do1&gt;1e conte11iclo de fideliclacl con Jo.., elato ... el~ la oh ... crvación )' la
ex1&gt;eriencia y por 11 ~eneralización tra-.cenclcnte. J,o Yalio... o clcl
ejemplo et-. &lt;¡ne u for1nulación no c¡u ccla g ira11c10 1&gt;or s i .. o]a e n el
\.'arío ele la.., per~pecti"·a • "i110 1¡nc -=&lt;' clc ... arro1ló c11 la ~0111l&gt;reada
. . upcrfirie ele la tela": la Gioco11cla. la ' ir:.i,en el e ]a . . Rora .... c1 San
) ¡.1 ¡;l

J{;,ptic.l~·.

H ullo cr1 é 1 do.. poclero-.a., &lt;lircct ¡,·a.. : la de r .lucir -.u 1&gt;en.;an1ienlo a fór111u]ac:; int~tica5 )' prcr i:,,a~. &lt;lr. una ... in1pli &lt;'i clacl ¡&gt;rag·
111ática )' 'ital que a 0111l&gt;ra. ). la el e aer.11Luar la 11ec~--icla&lt;l ele la sín·

-- 11 -

�tesis exprebiva, al reducir todos los cle1nentos representados en la
solución del problema de la sombra.

*

*

Leonarclo constituye la 111a),.Or ele las incitaciones del hom]Jre
actual. El carácter fragmentario, limitado, especializado del ho1nbre
de hoy se iente atraído por el mi~ terio tiniver al de Leonardo. Es un
asombro que haJ' ª existido una criat11ra así, capaz de con-.titt1ir e en
el arq11etipo de todo lo huma110 ) r lo divino qt1e es po~ihle re1111ir
en este poco barro que son1ob.
Pero i asombrosa es la -in1¡&gt;l enumeración de su_ aC'tiviclad'!~
y creaciones, má grá\ida ele a on1bro e la circunstancia azaro~a y
... ¡n entido que Ja ~ impul;:;ó a ser creada ...
Sobre Leonardo.. flota tdem ¡&gt;re 11n azar. t1na levet.la&lt;l rlel de..;t i110~ 11na contin.rren cia per -i tent
~T con tatahle. En el fo11 {lo e el
azélr c1uc teje y· ele teje la urclin1l&gt;re de nue tro o curo de~tino, pero
11 lo-. clcn1á.., :5Cre- ¡Jermanece ºI'ª o )r callado o se con, ierte en le)~
)r cl etern1inació11 ]ócrica, n1ientra - qtte r.n I . . conarrlo ... e l1ac
eYidente •
•
VI\'az, act11ante.
1"0'10 lo que le oc11rrc ~ natt1ra1. p ero ¡1ar ce al i11i .. n10 1ien1po
111i1agro o e irr al. I~l 11a ·in1i ento la a111i..,tarle-.. lo ' 'iajes . Ja .. relaf'Íon
con los prín cipe y· Jo .. l&gt;t1r«l1C e-.. la nctitt1cl ant~ Jo;; f1ccho J1i tóricos. Ja inrlifercncia )' la ... onri-.a. Ja inllc¡&gt;endencia )'' la tnaje tacl, Ja fra rri}i,Jarl d e ~l.1 111edio · (le rcar. la in on lancia. la 111ctic ul o~ irlacl e.xtre111a .. el ~xta"i .. la cont 1111&gt;lación. todo c::o &lt;'Onfi!!;ura
un cjcn11llar l1un1ar10 q11 no tiene ¡&gt;ar. ni nine:una aproxin1ución
1

¡&gt;o.. il&gt;J~.

a J&gt;e .. ar ele r po ar .. ol•r 11 1·l1os co11ot'iclo:;: ~· l&gt;ie11
cloc11n1c11ta&lt;los. on toda di tinta~. ou10 \•nlor 11~citador y· eje111plar
para In jó'' ne arti ta
' \•alio í i1110 ))Or P.) inler' inn1ancnt c rle
t!ll ,, rsonali&lt;lncl. por r.l rJi .. p)ic:c11tc 11 roí 1110 rle
u \Tida. y· por el
carácter de s t.1 o1&gt;ra que no al,ru111a. t1i limita. ni in1no, iliza de acln1iraf'ión al qtie la p er ci1&gt; ])Or , e~ r&gt;rin1 rn. Par ce la expresión ¡&gt;ura
ele Jo natural )r a c~ .. i]1lc. Tr1vita a cr ar. a ; !!l1ir ln - \'ocncione;; nattrra]e .... ¡&gt;or ~ta:: \'irl1tale inri ta ion .... ¡1ar ~e al an.lal&gt;le. ] fin. Jlara
el ho!11hr,• n1aduro. r c i ' n e tornn eni"'n1iitica )' terril&gt;le.
. F_,, n1gn con10 el 11\iraje &lt;l l rlc-.i rto: l ele. ierto P.n nuc tra ¡&gt;rO·
J&gt;•ra alina. 1\l go
tá en 1n in111i11 nc-in rl -.er alcunzal&gt;l por nt1e~tro
es,~icrzo. l ro nos en"aÍÍa. E-. el 111irnjc rle la in ~dita naturaleza. 1 11ec·l1izo ele In ''erclad: co11 P.] caráct r n1i-.t rio .. o
i11alcanzal,J -an n·
'ftte ~':idc11tc )' real- el Jn 11rn J-,e) a en .. j. &lt;¡11e irtcita .. jf!1111&gt;rC a ]a
c·reat·1on dP. la Jll ·ntP..

· ll" hiograf ía

1

�II

CHELLI1TG ) EL ROi'VI1\ 1'I CI \IO

1 con111emorar .. e en t o d o - l os paí-..e' ct1l to - el cente11ario ele la
muerte de Federico G uille r1110 cl1 el li11g, acle111á5 ele la ex¡&gt;o-i ción d e
s u filo ofía y de u s d octri11a "' e tética ... , q ue .::e rea liza en la Fac ultad
de H11manidadecs ). Cien cia-, n o l1a p areci do oporl11no a~o ciarno - al
homenaje t1niver al q11e · e l e con sagra a e te e::,¡lírit11, con la com 11nicación ele cuatro l eccio11e ~ol &gt;re -..11 Fi lo · ofía d l
r t e y s11 posic i ón en la E téti ca.
D e t o d o Jo filó -;ofo · de l i deali 1110 011tológico ale111án. el de
más difícil '-Ít1tesi e""&lt;po~itiv a s iempre l1a i cl o Scl1 el ling . u obra se
r e-- i ... te al e ... pírit1t d e 'ist ema }. de orden que ~e estal&gt;lece co1110 nor111a
en la con, ideración de l o - filó of os d entro de la p er ... ¡&gt;ectiva l1istórica.
T anto es a -í q11e su p er s onalida d se e-.t11d i a act11nl111cnte a travé- de
n11n1 ero~o~ trat a di t a ~, ~· lo r e ;;;n lta cl o d el e11 foca111icn to. e l al cn11ce
y· el v al or tle s11 id ea;; difier en 11111ch o d e lln a11tor a otro. i\iá$ cl ara
e p ercil&gt;e e a dife r enci a c11ando se le cotn parn a Ka11l, Ficl1te o Ilccrel~
para quie n e'- la p o teridad h a e n contrado co11 111á1:&gt; ~xi to la' ''Íª" f undamentalcs de a cce ~ o.
Schelling se r esi ente d e 1111a atn1 ó fer a el e i11co111¡&gt;rens il1il icl n&lt;I 11at11ral , a la c ual se a gregan fa c tore " el e í n dole rel i~io~ a artí. . tic n y
científica. Por momento p arece e l r11eno-: filósofo ele todos. el 111ápróximo a la marginal disipnción p or ri qt1cza de in1aginación e int en ción ar tí tic a sollre l as o tra~ f acultades clá ... ic as del fil o of ar. Por
otro lado, es el fi ló~ of o q11c 111 á ín tin1 a relación 1nant11' o con los
movimiento liter a r ios )r artís ti cos clel ron1 a r1ticis1110 alcn1án. .. qnc
1
m á ~ afinidades con servó con
o·valis. -. chiller~ Goctl1 e )" Ilold ..r]i11Z]
D e s u e rte qt1c a11tore · com o D i lt l1ey proyectan sol&gt;re la p er~ona­
lidacl de Scl1 elli11g l11 ce - inte rpre tat i,•a - q11e lo a lcja11 clel centro tle
la filo ~ofía )' lo adscril&gt;e n m á l&gt;ien d entro de la-: cu l tura ... artíqtica'.
Igual capacidarl de in1presión e p c r cil1e al ser 11 obra apreciada
por la críti ca e uro¡)ea : e.xi~ t e 11n Sch e llin !?; de lo a leman es- t1 n cl1elling de lo fran ce,ccS~ t1n Scl1ell i11g de Jo i n gl ese.... o ital ia110" ). c~­
pañole .
Si bien el núcl eo central ele ~u p cr ~ on ali cl a d p11cde ser r e11ovahl e
con ul)icarlo d entro d el id ea1i 1110 al e 111 á n ,.
e11 l a -;u ces ió 11 de Ficl1te
•
). en el antecedente d e H egel, la di · tinta i111port a n ci a q11e tie les o tor ga
a la parte' d e st1 obra, d esint e~ ra n c ... a coordi11ació 11 p revia par a propiciar el cle ... arrollo de va lora cio11es di ver gente;;.
A cien año ele 11 1nt1ertc e ª"i te a l esp ectáct1lo de recon ocer
la Yitalidad y· la noYerL'ld 1&gt;er111a n c nt c ele ..,ll :, idea !'.', d e r.on -t a tar la
\·i etrencia de ~11 ~ r e fl e xio11e.., e n la críti C'a fil o-..ó fi ca ele l a ~ art es .'". n

-

13 -

�los movimientos artísticos. La 1nú~ica y la ¡&gt;lá tica se sienten vigorosamente 6Ustentaclas por su · aclivinaciones )' la aureola de su figt1ra
alterna con la de los poeta · y artistas con lo cuales convivió en los
banquetes de la vida.
Las exposiciones que e liarán en ct1atro in ... tancia ·" ver.;arán cSOl&gt;re
t1s ideas estéticas, pero con la previa ad,•ertencia de que las mi mas
i·equieren un conocimiento ¡&gt;ropedéutivo de us doctrina y t1na anotación sol&gt;re su vida, qt1e acentúe la parliculariclade de ~tl carácter
y sus ra1nificacione histórica.; y artística .
Siempe nos impresionó la imagen qt1e de él tran mitió 11ace más
ele cincuenta años, Menéndez y Pelayo e11 ·t1 enciclo¡léclica o)&gt;ra obre
la idea e~téticas: «Schellin~, e píritt1 arlí"'tico J' poético. o¡&gt;t1lenlo y
brillantísimo e critor, lleno de lt1z y penetrado ele realidad arde en
6US más de enfrenados "\'1.1elo · idealistas, rico ele conoci1niento ~ po-.itivos, (arqueología, hi to ria, mitología co111 parada .. ciencia naturale,,
filología clá ica) pen ador má semejante a lo_, griego y a lo italianos que a lo alemanes.. heredero en parte. de Plotino y Giordano
Bruno n1ás bien que de Kant».
Este perfil, por i 1ni 1no, revela el ardiente entu ias1no del venerable erudito e pañol con1novido por la obra del alemán ) e;. un
fragmento hermosísimo que de-pierta el interé má5 ,.¡,.o por de ·entrañar el entido de la" doctrina' de Schellina.
e:'
La vida de Schelling se ct1n1ple entre lo años 1775 ~- 185.t.
Hizo e tu dio de Filosofía en Tttl)in~a ) r fue con di ·cípulo ne
Hegel. Cuando escribió ti ¡&gt;rimera o)&gt;ra ~ e encontró con la ~in1¡1a ­
tía y la apro1&gt;ación de Scl1iller, Goethe .. en lo · círct1los. ele la juventncl
del movimiento romántico. Fue profe or en Viena y· en \ft1nicl1.
. De toda parte · de Alemania )" Et1ropa ~("' le acercaron lo e tud1osos a oírle. Entre tanto .. dal&gt;a ct1r o a ]a pt1l&gt;licación de su ohr;l
en e te orden:
Idea e:; sobre la filo ofía de la N att1raleza ( 1797)
Idealismo transcendental ( 1800)
Bruno o el Principio Divino v natt1ral de la cosas ( 1801)
Lecciones sobre el n1étodo de. lo e ·tudio acadéinico-. ( 1801-1802 1
Disct1rso ~obre la~ arte · del Dibujo ( 1802-1803).
Jn,·e tigaciones sobre la ec;encia de la lil)ertad J1t11nana ( 1801 t.
lnve ti~aciones obre la Divinida de.., de S'amotracia ( 1815 ).
E"?- 1841 f lle.. lla~a~o para ocupar la cátedra que honrara He~r~l
- all1 clesarrollo la ultima etapa de tt filo of ía.
Se han intentado varia i~tematizacione.:; expo·itivac. de "ll ol&gt;ra.
És~a se re~iste siempre a lo . . esque1na , ct1adros.
W1ndel&gt;randt, no hace 1n11cho, form11ló. la 1nejor ordenación en
cinco etapas:
1. - Filo ofía de la Natt1i-aleza hnc:-ta 1799
2 · - Idealismo estético 1800
3 · - ldeali~1110 a1&gt;solt1to 1801-1803

-14-

�4. 5. -

Teoría de ]a I.1 iherlacl 1805-1812
Filo o fía ele la 1\fitoJog:ía )~ la R e )j gión.
~1uchas vece , en el c11rso ele lar; clases, lln e~CJllC tn atizacl or anóni1110 no-. ha1lía acon!:'ejado e ta cla ificació11 de c:. \1 C: &lt;·rito :
l Q Sobre Filo::,ofía de la ~ atura1cza
2&lt;.&gt; Sobre Filosofía clel E })Íritu
39 SolJre Filosofía del A1·te y d e la l .. il&gt;ertad.
En lo que o refiere a u idea " sol&gt; re lo hel]o y la.- arte .... 'Ienéndez )" Pelayo indica la - «Leccione - ele FiJo,ofía d e l Arte». ohra qt1e
e pul&gt;licó de6J&gt;t1é d e 11111erto ch elling ) cuyo~ capíl t1lo-.. é-;te n o
pudo revisar ante de la divt1lgación. 1'a1nhié n insi te 'I ené ndez ).
Pela)' O e11 el «Di c~1r.;;o ol&gt;re la r elación de la;;. arte ... figt1rati' ac; con
la naturaleza », leído en 1907 ant e la Academia de l\funirl1.
La ol&gt;ra 1111itaria q11e u1á - no i11teresará. la «Filo ... ofía ,}el
rtc1&gt;
ele- Scl1elling, e 11alla traducida al c~¡lañol. La Jll1blicó la Editorial
Tº' a de Bueno Aires, en 1948, e n tra&lt;ll1rción directa ele E 1 a T.1J&gt;erning. E ta magnífica labor es in1po rtante ¡&gt;o rque e-- l a prin1era
Vf'¿ qt1e dicha ollra alemana se publica e n lengua e-. tra11j era.
E11genio Pucciare lli le trazó un ¡lrólo ~o irre proch al&gt;le. La «E ... tétiea» ele Schelling ha "'ll citado los con1e ntario n1ás contradic torio )~
enttt-.iastac;;. Recién ahora estan10 , en rontliciones d e al&gt;ordarla directa o indirecta1nente. Po eemo tc~tos: a su a lre d c d or c recen las exé~ebis. La primera vía es un ronstantc incentivo a Ja c1nhria~tt&lt;'z intclec·tual 111ás que a Ja con1pren,ión ]tÍc ida.

l ,o prt1dente es estudiar a los

co111entari~tas J&gt;restip;io

º" - ) a

ea11
ohjeti"·o e imparciale , ya c;;ea11 doc trinario ... con10 Leveque o C1·o ct'.
Al1í e tán la n1onografía de Gibeli11, «La e-.. téti ra ele ch ellin g» ~
de 1934, el prodi~io o lil&gt;ro rle Ernile Brel1ier « cl1elling » 1912~
(.i\lran ), y lo~ capítulo" de la ol&gt;ra.;; ele '\Jcnénde¿ } Pe layo. de Bo&amp;anr111et, de Beroard~ d e EYeret-l Gilhe1·t }' IIel1n11t l ttl1n.
Co1npletando e as guíac:;. por fortuna no' "'ºn acce-.ihle ... ] a-.. ¡&gt;1·inci1&gt;ale ohra ele Schelling en e pañol.
l Tn plan para tratarlo podría -.e r: La filo ~ ofía gen eral df' c11 ~l­
]ing, La personalidad de Scl1e]Jing como incitante e té tico, La estética
de- Schelling en tanto se ronf un de ron n 1ne ta f í"'i ca, l .. a ec; t~ ti ca el&lt;'
Srhellin!! en tanto qt1e e confu11de co11 el ho111l &gt;rc ~ la" a rte' de "'ll

tiempo.
y sólida111ente dotado para la rrí tira B e n e d et t o Crore~
inicia Slt estudio d e Schelling, ya encantado Jlre ' ia111 e nl&lt;&gt; con él, co1110
pt1ede aclvertirse con esta fra se : «Al "i te 1na d el Tcleali.;;n10 Transcendental. al Br11no, a] Cur o "Ollre la Filoc:;ofía del
1·t e~ al ,JJ ~ 1:11 evos
famoso discltl' o oJ&gt;re la «Relacionf" de la Artes Fi
~ 11».fy,~ j¡r.
·
atnraleza» y a los otros e--crito.;; clel elocuente ' e n
~ 1iTó~'Of°"~
se debe, verdaclcra111enle~ la prim e ra ~ran afirn1ac·
1]0 ... '
de ~
S?,.. ::11"'

El cat1teloso

-

~ ~

15 -

1e4

L

~,

......,
I

�romanticismo y del renaciente )r con -ciente neoplatonism o en la E:&gt;tética» ( Croce), Pág. 318, «Estética».
La exposición detallada y crítica de la E tética de Scl1elling ha
sido hecl1a varias veces en m is cursos de la Uni Yersidad Cen tral y de
la Facultad de Humanidades y Ciencia--.
Siempre le l1e dedicado a Schelling de quince a ,-einte cla -e ·.
Siempre i11e parece nue,·o., atra)·ente, vivaz, clioni~íaco. penetrant'!,
fecundador.

II

La Estética de Schelling e- lo que más l1a contribuido, en lo q11e
atañe a la resonancia universal y a la s11pervivencia de su filosofía.
La Estética, doctrinariamente formulada en la5 obra - concretas qu~
trasmitió a la posteridad, y la irradiación artí'"' tica que trasciende de
su personalidad y de su e tilo, conflu)ren para constitt1ír la unidad
q11e sobrevive fuera de Alemania.
Se all1dió ya en la nota anterior, obre lo heterogénea ql1e e- la
interpretación de la idea de este filósofo ,r al mismo tie111po 1'C
alt1dió a la:5 vías por dond&lt;' c;u ol&gt;ra c::e hace a·ccesillle.
Lo" obstác11los má erizados para la co1n1lrenc;ión de 11;;; idea .. ,
una ' 'ez que han si do ab ~ traída en st1 contorno expresable del conjunto ele st1s tratados, provienen de la oscuridad i11mnnente de lo ·
al&gt;r;.olt1to'! en qt1e aquéllo se apo)·an.
La idea &lt;le Uniclad t1bstancial-. la idea de _i\.h. olt1to. la con1pren·
sión int11itiva del ldeali~mo Alen1án, la iclea &lt;le I11con-.ciente anterior
al siglo XX, la idea de objetividad del arte. 011 ·va s11ficiente6 como
para detener y desorientar a los e"' t11dio-o'-. 1\demá- e-tán la - ¡&gt;rolon·
gacione dentro de s11 obra de Ja- idea artí;;ticat-. crítica - ·r creadora· ,
de su tiempo. ya caducado o inactt1ale-.. e ¡&gt;ecialmente e~ Alemania.
Por momento esta vinculación e tan «rande q11e parece invitarnos
a interpretar la E stética de Scl1ellina a tra,é .. de 11na Filo;;ofía de la
IIisto1·ia, en donde se e&lt;;t11diarían la:' caracterí ticas rontrap11ec;ta-. del
H elenismo con 11 1nitología, ,, •lel Cri tiani 1110 co11 s11;; re,·elacion&lt;'·
~ '-lIS le,·enda;;.
·
•
Scl1elling co11sidera q11e, 1&gt;ara el arti5ta co1110 ¡&gt;ara el filó .. of o. la
~aturaleza no es inás que el co moe remoto e ideal, apareciendo e- n.....-la inconstancia de st1s límites sensillles, con10 la ii11agen i1nperfecta
~e lln mundo exi tente en el J11i n10 centro e piritlial del l\.01nbre. En
c. te radica el f11ndamento abc;o]uto del mundo del filó of o i del ar--tIBta, c11anclo amllos 1·ealizan la intuición creadora. pero al ct1mp'Grse
e .e ac.to desa parece instantánean1ente toda iilen ele dualidad contra~lict~ria,. ,Yª sea de lo ideal y lo real .. lo ol)jetivo ) r lo s11bjetivo, la
inc:;pirac1on Y la reflexión, la materia y la forrna. Una lúcida identidad
acoge en.. s~ tinie])la a toda ]a naturaleza, q11e se identifica en el pro·
ce!'o orga11ico ele la materialidad estremecida por el clinau1isn10 rle 1a

-

16 -

�ohra ele arl e c1ue r e"'1&gt;la11dece, en -.u granclC'l'tl últin1a. con10 u11a infinituc que be ve i1n¡lu1-..ada )' que al té rmino -..e eonclen a e n lo fi11ito.
La coincidencia en la o1lra del genio artís ti co d e esa ca¡&gt;ar.i&lt;la1l
ele unificación incon cie11tc }" co11 ·ciente ele Jo-, o ¡&gt;ue t o-... &lt;:011,·icrte r.l
¡&gt;rohle1na del arte en el centro clP la e 1&gt;eculaci&lt;)11 filo-.()fica. lo cuul
rr.i11' indira ¡&gt;ara ]o artí:-.t ico ltna categoría que coin c id e con e l iclea]i-.1110 ro111ántico de lo-. alc1nane-... con el p a 11t eÍt-&gt;IDO de Plotino y la
rní~ ti ca occiclcntal cle ... a rrolla da c 11 c·atcclralc-. ~· 1&gt;legaria-.. I ~o univeral~ que en e::, te n101n e nto ''ª corno un a ola a co11f undir-.e con ltt;;
1niracla ele la divinidad , ) lo p a rti ct1la r~ qu e e manifie-..la n las
cnracteristicas ele lo~ inclivic1110-.. artístico-.. l o-.. estilo"~ lo ... tipo ... creado!:. lo pocn1a-.. con cluido co11 J&gt;rof nndidacl ~· g randeza. e re,11elven
en una 111isrr1a r ealiclacl ohjetiva. valio"a y ex plícita, co1110 -..i ardi,&gt;ra1&amp;
&lt;&gt;ll u11a

llania

única .

Por toclo ello la inlltir.ió11 creadora d e l gen io. el eual aclqnicrc
c11 rl1elling el caráe te r ele t1n J&gt;ro tago11i-.ta inde-.lructih le. a J&gt; C~ar ,1
que el mi'-1110 ge11io Jo i gnore )- ~e d e-.ct1idc ele ello. e:; la 111i . . 111 a inten ción tran-.c-end ~11tal del 1ne tafífico ohjcti,•acla. ~· por tal circun~·
tanC'ia. qu&lt;' chelli11g a1&gt;ro' ecl1a )' cclellra con entn!'\ia-.1110, _ el arte
F\C con' ierte en el órgano de la fil o ofia . .t\ quí 11 0'&gt; }&gt;a rece que racli~a
la importancia e e . cl1 clling ~ '-'ll diferencia radical co11 IIegel. I .. u
a rtí-.. tico recupera -.u g randeza. p crclicla t111 ¡&gt;oco a trav(~ .. de l a inuo' 'ación ele otro-. ' alo r c .. &lt;'t--piritnale~ d el n1cdioevo ~~ e],~ Ja ... &lt;legra,Jacione-. e tfti ras c¡u~ ~ i guic-ro11 a l a~ etapa .. &lt;'rcaclora~ &lt;le lo-. grande~
~c nio-. del T~ena c in1i c 11to. El arte con ~ lt 11is toria , '-'ti desarrollo por
CllCi111a d e l hal)&gt;UC'CO d e }o nat11ra}. 1:111-.. do111inio ~ Cn }o lCtll}lOra} ) ' }o
c-. 1,a cial~ "ª" a 1&gt;a-..ar a la ca t c~oría clel docu1n c11to 1ná... ' .llio-.o para
a filo ofía. E-.ta c 11c u c ntra a ]]í la r cvelaci&lt;)11 el&lt;&gt; -..u ;;ccrc to. lo c1ue 11or
tanto-.. ig]os trató el e d e-,en tra11nr )' no 1&gt;nclo. lo &lt;[tlf' , o-;Jayó a11tc ...
por e'X ce--o de cle«sco11fian7a e11 ' ll C'-.piritualicl .ul i11111a11P11lc ~ -.e :,a}va
de Ja acC'ÍÓn cli -,o]y~11t c ele la razó11 forn1a l q11c -.e a!!.Ol.1 y -.e -.ati!'&gt;fat·n
con la.., caricia-.. livian a-. 'le ]a e nipiric. con10 ocurría en 1'.1nt. contra
el c tt a 1 reacciona vi~oro-.an1entc • cl1 ellin~ .

E,i .. tc un crtcrio tradicional . que e-. n1á . . valio~o por lo que de
1nc tódico tie11e. Jlara cx1&gt;011er )" ron11&gt;re11der l a - clort rina-. Cblética-. ,1c
un fi]ó~ofo. Y e&lt;; ¡&gt;ri111e ro ron11)rencler s 11 s is te n1a ge11ernl ele iclcu-.
funda111 e ntale )" &lt;le nllí pa.;;a1· al conocin1ic nt o c . . tético. IrreprocJ1al&gt;lc
no1·ma e11 la n1ayoría de ]o-. a11lore~. Pero e n ch e lli11g Jlttedc invcrt irse e ... c ... enticlo. evitar"'e el rodeo o J&gt;º"J&gt;oner ~u -. in ~ tn11c ia:,~ ,. entrar
en él u ... a11do s11s P~rritos so1&gt;re la artes. ) ra qu e el lo~ "011 los bt1ficic nt e111ente clc-.arrollado:, y a11tóno1no~. "'·e a1&gt;0) a 11 c11 ej~1n1llifi cacioncg
al&gt;unclante,. ) T 11a-. ta ¡&gt;odría e n .:;a) a1· e t1nn ' aloración ele Ja ... e. t é ti ca~

-17-

�filosóficas como la de Schelling, descendentes de lo que ella demuestran en si, hacia los osct1ros cimientos en que se apoyan.
Este es uno de los mayores méritos de Croce si se l1ubiere mantenido fiel a ello con más con tancia y por eso las síntesis realizada
por e.ste autor perduran como las más lu~~osas y exactas ci:ue se
han escrito últimamente a pesar de sus parc1al1dades y per onal1smo;z,
que deben ser interpretados y excluídos con toda cautela.
De hecho Schelling resuelve proponer~e lo iguiente: existe 11n
género de realidad que es el arte. Se preeenta como un polimorfismo
inagotable de creaciones. Está ahí. sobre la nat11raleza, 11 presencia
como una objetividad irren11nciahle. Si pa amo del pre ente al pa·
sado, notamos que lo hi tórico e nece~ario -er co11ocido ¡&gt;or qt1e parece encerrar el secreto del arte que vemos. Si. pa amo de lo artí-tico a la espacial que lo rodea lo vemo" fundamentalmente en el or·
den natural: se afirma en él, lo imita, lo con1¡)]eta. Jo altera, lo ador·
na, lo revela, lo interpreta. La idea con tante qt1e ali111enta tocia e~a
polimórfica vasteda&lt;l rle creaciones e lla111a la Belleza. En f orn1a clara
o conf11 a, directa o indirectamente la idea de lo hello unifica )- ,-alo·
riza todo lo recogido so1&gt;re la rodilla de la hi toria o de la natu1·aleza y que se conoce con el r1onz bre dP lo artístico. ;. Q11é etS e -o?
He ahí el problema de las estética . en ·u ele111ental i111¡&gt;licidad. ~o
hasta verlo para comprenclerlo; no l&gt;asta crearlo para po-eer -.11 clave;
no hasta pen arlo para J1acerlo inteligible. E ... ncce -ario intuírlo. in·
terpreta1·lo en t1 natural existencia, )r sólo Ja genialiclacl del arti ta
creador y la 111ente riel filósofo pt1eden g11iarno~ en e ~ a bú-queda.
Pero entonces ya el artista ha dejado de ser tal Jlara conYertirse en
filósofo, para develar lo oculto, exponer 11 realidacl. tran parentar u
misterio. Parece é~e ha ~ido el propó ito de la ol&gt;ra Filosofía del
Arte de Schelling. Pero influído por lo~ 1nora]i ta ... , , por lo~ arti ta ~
a l~ ~ez, quiso colaborar también en el e fuerzo ele *n1ejorar el gu~to
art1st1co y elevar la condición moral del indi,·id110. ,. va cond11cido
por tan formidables propósitos su o1&gt;ra al&gt;arcó t1na c~ntidad enor1ne
de problemas, perdiendo con ello la t1nidad nece~aria 1&gt;ara ~11llsi tir
en su pure~a. Tal vez esa sea Ja con'=ect1encia. el ca-.t i:ro diríaano'=. }lOr
haber querido superar el propó ito limitantl' ,. estricto de Bautn!!af·
ten y Kant.
·
La «Introducción a la Filo ofía del Arte» de chellina fue den o·
minad..a ~a ciencia ~el arte, q11eriendo clar a entender quee allí ponía
ei1 practica lo que el reprocl1aba a sus 1&gt;redece"ore" o ea la carencia
de un método científico. Pero aquí, método , científico e ~ inóniu10
de
· ' inte
· 1ectual tra cen&lt;lente, c11 concordancia
·
. espect1l acion
co11 el sentido &lt;pie al término dieron los platónico v lo racionalistas po.-t·
cartesianos.
·
No e trata de que la ciencia e-.pec11lati,-a clel arte e-e Jlroponga
el. desarrollo de t1n conce¡&gt;to empírico, lo in1portante e ])eo-ar al término de una noc1on
· ' 111te
·
l ectua], para lo c11a]. lo pri111ero e qt1e de l&gt;e

-18-

�proponerse, a pesar de lo difícil )" &lt;ludo'º ¡&gt;ara el poe ta ) el ar tista,
es una construcción filo ófica del arte.
El arte a q11e alude Schelling no es aquel que ~e complace en el
engañoso juego de loe entidos o e ahoga en las in1itaciones sen ible ,
sino que es el q11e proclama la preemin en cia de «un. acto sagrado»,
revelador de los 1nisterios divinos, órgano d e los dioses, manifestación
de las ideas, &lt;le la b elleza ingé11ita, cuyo ray o ilu111inado sólo fecunda
interior1nente las almas puras y Cll )'ª figllra p &lt;&gt;rman..ece ta1t oculta e
inaccesible a los ojos d el c1terpo co1no la f o rnia de la verrlad niis1na».
La formula ción &lt;le e tos r asgo p or parte de Scl1ellin ~, ya nos
arroja a lo q11e en nuer;tro" CUl"O'l he1nos llam ado la gravitación fat al
hacia la ideas platónica que el arte )' lo )&gt;ello realizan siempre. en
&lt;'ttanto aparer e 11na inteligen cia s11perior, q ue refl exion a sollre ell~.
Para u1ayor cla ridad Scl1elling a111plía: «Un filc).. ofo 110 p11cde intere ar~e en lo q11e e1 vulgo ll am a arte. P ara él t&gt; l ar te e.;; t111
fenómeno nece ario, q11e urge directa111ente de lo al&gt;"ol11to. )- qn,
e~ rc&gt;al c;. olo en la m edida en q11e p11ecle ~e r ex1&gt;ucc;.to ) cl e n10-.traclo».
La exposición de la idea lo lleva a Scl1elling a 1111 razona1niento q11e se cttmple en etapas previa e;. ele en1l&gt;riag11rrc ... &lt;l e infini lo' )" ahsolutos, 1nás que de h echo , for111a;;: y estilo . E l a rle prr ... upo11c un
conocimiento de formas J1istóri ra v. una com11niración '¡, cnr ial con
crcariones. o se p11ede concel&gt;ir l a compren ión del idea 1 ele cltcJling co.in haber pasado antes por l as aulac; y n1t1'-eO"- el\ donde reina11
los 111ármoles griegos, las cr eaciones ineclioe' a les~ lo 111 ila:rro~ l·c&gt;n acenti tas, ]ac;; corales de Bach. C11 ando e11 ec;.te au to r a¡larcrcn 1101nhre::~ ellos son loe: de aqt1 ellas individ11 alid a cle .. que re 11111t'n a tocia
11na especie : e trata de ellos y del inundo de] arte qu e rea ron :
así Homero, Dante y Shakespeare en ]a poe,ía.
Lo 111ismo r uando se trate de las a1·tes fi :r11rativas: allí aparecerá n
las cimas de lo plá tico ) el espa c io~ )" ª"'í t an1l&gt;ién ocurrirá en lo.;
~éneros literarios.
Apenas Schellin ~ ha formulado 11 ol&gt;jeto y c;. u 1n éto&lt;l o~ ap oyaclos
ambos en la filosofía de lo absol11to, . e percil&gt;e que se e11c\1ent ra
frente a frente con Jos verdaderos arquetipos de ]as fo rn1 as ex pr~,a­
bles confusamente po1· la natnraleza y por la~ arte . en ~ ihl~ ... ~- ttp ~r­
ficialee.
Hay pues que di ipar todo equívoco de pa1·cialización. per1etrnción empírica o individual, análi~is ele lo en oria] o ele la. vi ven ci n~ ~
sólo la aplicación del conocimiento absoluto propio del isten1a ele In
naturaleza ,. del idealismo transcendental pt1edc co11rehir e en e~t n
ciencia del ·arte ele que habla S&lt;'helling.
¿Cómo es posible entonce 11na filo ofía del art e? E 11 la filosofía
general nos 11allaremo con el rostro de la verdad e n . .,¡: en la íilo,_ofía del arte e alcanzará la conte111plación ele Ja 1&gt;e11eza eterna )'
lo n1odelos de todo Jo 1&gt;ello. Con la fil oco.of ía ... e logrará lo l'npre1r10;

-19-

•

•

�ella es fundamento de todo )T ::-e oct1pa de todo, pero la filosofía 0
teoría del arte formará un círculo má .. estrecho dentro de la filosofía
uni'\·ersal. Allí contemplaremos lo eterno en forma visible. Para
Schelling el arte es lo real, lo objeti,·o, la filosofía, inversamente es
lo ideal, lo sulJjeti''º· La misión de la filosofía del arte podría de,ter1ninarse así: representar &lt;'Tt lo idPal lo ideal dado en el arte. Esta
f órn1t1la encierra la clave de la ct1e. tión y en su esclarecimiento
cl1elling dedicará lo ' primeros capítulos de su obra. La filosofía no
re¡Jre enta los objetos reales, sino su'"' prototipos. El arte hace lo mis1110 o lo a pira. En el arte se muestran en u perfección los objeto ~
rea le ~ &lt;1t1e son copias fiele de los prototipos qt1e la filosofía revela
11 la naturaleza. Aquella
copia infiele on las cosae naturales, }ocres transitorios; el arte los toma en su pcrf ección; y los salva modeJ á n &lt;lolo en la llelleza que ]os inmortaliza.
Para Schelling laq forma que la plá tic a ofrece. de acuerdo con
la \' Cr ión del arte helénico, y toda la arte- figurativa lograda&gt;\.
~011 lo- modelo - repre entalJle ele la metafí ica unidad orgánica del
orden natural. La mtí ica es el modelo del ritmo primitivo de la creac.ió11 ince ante &lt;le Ja natt1raleza ~ ~e no .. revela en . t1 perfección eqte
ri t n10 anónimo, cuando oímo ~ la gran mú ~ ica ]Ja ada en lo-- nún1ero .
1\ ... í se 1e l1a a]Jierto el acceso al m11ndo de la inteligencia. que e el
i11t1nc10 de la ideas. I,,a misn1a epopeya de Homero. con n mitolo~í:i
como 1nuestrario: e para Schelling la identidad incon"'ciente qt1e exi-.tc en la )la e el lo al, . . ol11to, )" que l1alló c:iu acce~o al mundo ele la
1.~11eza JlOr o]&gt;ra del ge11io ele 1111 }10111llrc o clel p11ehlo griego.

111
1

•

'

J... a in111er-ión del entendin1iento cxpo itivo )T crítico en la " Filo'&lt;&gt;f í a '1 1 1\rle» de chell i ng: pro el ttce tina de-orientación in-:o~layable.
J·\ .ta ollra r&gt;ó- tt1ma qtte re-i1111e &lt;;\1 en -eñanza de cátedra. delle ser
¡1rcceclida en 11 estudio por el . Di~ct1r o sol1re las relaciones del arte
clel c1ibt1jo en la natt1ra1eza ~ ,T la parte final -VI- del &lt;&lt;.Si,tema del
I dca lit\mO Tran,cendenta l». ·
E11 lo-. tie111po
de Schelling. ~· po~teriormente a él. lo" autores
dec1ucínn las teorías estética~ del concepto dominante sobre ,I~ natt~­
raleza del alma. ~í procedieron prec1on1inantemente los estet1cos. ~i­
ló~ofo ~ i]t1mina&lt;lo 1&gt;or el racio11ali mo~ de acuerdo con Ja nocion
s ubs tancia]i~ta del aln1a qt1e se con agra desde Platón h~s~a Descartes
~,. T.. ei)&gt;nitz. l\:lá adelante, ya c11 ¡&gt;lcno imperio del emp1r1s~o. en Ja.,
ciencia filosóficas, las explicacione clel acontecimiento ectetico. p~­
1
;;aron con todos _us J1agaje5 }T re ponsal1ilidades al dominio de lo ~~ •
coló"ico. En ambos casos el punto de partida significaba la acept 3 cion
tácita, en el primer término ft1ndamentada en 11na concepción n.ieta·
f í,ica ~.. n el segt1ndo en t1na previa po-ición empírica. de t1n dt1alismo
~t1 l1si tente: el ~To ~T la rea li clncl externa.. el espíri tt1 )- ]a naturaleza,
-

~O -

�lo feno111enal ·ul&gt;jclivo y lo fenon1c11al de lo., l1erl10;, fí ico-. . . . cl1ellin,,
elimi11a e e dualismo, &lt;le act1erc10 con 'lt 111011i~1no e ¡&gt;iriluali:'\la. ;
con el 11omhre ele • Tatnraleza de ... ig.na a 1111 i)oder incon... ciente, c¡11;!
es el ¡lunto de ¡&gt;ar licla ¡&gt;ara tl e'-¡&gt;licación.
De tal mane ra e clehe e ntender 11 afir111ació11 de qt1e la filo ... of 1.t
q11e e aventura en la l&gt;ú qt1eda de la e encí a de lo )&gt;ello cl ehe --er
nat11rali ta. R e ... tahl éce~c p11c el térn1ino ele • Tatnraleza a ""'d tt11icla'l
de pole11cias infinitas e incollbcicnle~, orgánicas e ina gotable~ . que
f 01·ma11 el c11adro por do11de tran~c11rre el ordc11 clcl 11niver..,o.
El nat11rali:,1110 que "'" .,11 tenla aq11í e-. lo que J&gt;ue cle ... cr ca¡&gt;tahlc
e 11 todo ... inoni 1no n1etafí-.ico~. clrsde Plotino a Bruno ) ... pino.1a.
La~ 'ariante q11e introdu ce cl1elling P11 la co11ce¡lrión 1noni ... t.1
traclicio11al: ¡&gt;rovienen ele l as aportacione del iclcali n10 forn1a 1 ele
Kant y clcl ideali..,mo al&gt; ol11to de Ficl1te .. crne S·c11elling reftila. p ero
de lo., cna]e no puede dejar &lt;le recoger influencia~. \ grég ue ... e •1
otro a¡lorte per onal de s11 r1aturaleza ¡)rodigio a1nente artí~tir.a l~
imaginativa~ ~ ele u ma) or co11oci 1nie11to directo ele la-. r&lt;'' elarionc ...
artí~ticas a tra' é~ de la hi toria.
J,a ol&gt;ra de arte para • chel]inp; e~ el rc,11ltado ele una ltu·ha in1n :1nente: la acti' id ad inco11-. ciente c-on1l&gt; ale co11 la actividad con cic11l&lt;'
e11 1111a in tancia ele cont1·adicción infinita .. que po1· tíltimo -..e re ttelvc
&lt;'n la conciliaci&lt;in ele 1n1a arn1011ía no previ ... ta nn11ca .. en Ja unidad
idéntica in1ntttahlf'. La ohra de arte revela en lo profundo c- a 111 clta ~
e ren11eva e11 rada e tapa de la creación, e trans parenta en el J&gt;roce"o el e la ol&gt;ra creada por toda t1na ' rida y e co11 agra en la oln·a
ele arte rccogicla en el tie111po co1110 tan agregado a lo ) a e-xi -te11tr..
Er1 un sentitlo in, erc;o, cuanclo el contc1nplador o el críti co jt1zp,n1t
la ollra de arle e n u 11nidad o1ljetiva y -..e aventuran a recon ~ truir
•
•
•
•
• •
•
n pre~enr1a
o a interpretar
~u en1~111a, 1 n1c1an 11n proce"o 1nver ~o
al de la creación, pero en el c11al por último se re\ elan 1o dos principios auténtico que la st1 tentaron.
De rte Platón a los racionali tas e con tató la 1&gt;re-.encia de clo:;;
actividade : la involuntaria, irre~i~ti1&gt;le, n1á allá de lo contro' ertible, al margen de lo con ciente, (la in piración de lo ¡&gt;latónico~ l:
la otra consciente, fiel a ]a nor1na ~ )" a la for111a refle'i' ª'· 1..o
que es 111ás artíc;tico recupera su ~ra11deza a traYé~ ele la teoría intclectua]i"ta porque patentiza el 'a1or de un acto libre. Li1&gt;re denlr•)
ele ll 1&gt;erferció11 final, lil&gt;re co1no manifc~tació11 ínti1na, Jil&gt;re con10
expresión exterior perdurallle . J-'a li1Jertad ele cr ear e el sello de l.1
grandeza del acto e"tétiro. o hay ninguna coacción que -..e atre' 4l a
empañar e e re plandor qt1e en1ana e11 lo tie111po ele de la o1&gt;ra rlc
arte. De pué e6a condición e tran~ fiere al arti ta creador qur -..e
considera así mi sn10 co1110 e] ~er 1uá lil&gt;re del n1t1ndo.
Tarnbién esta libertad e e 1 t ri11nfo obre la'-; contradiccio11e-. de \
lo inconsciente y Jo con ciente. El paradi~1na in1nl1tahle &lt;le c-.ta fornt:l
1

¡

21

�del escritor ht1mano ae denomina el genio, que se coloca por encima
de la~ oposiciones, no siendo jatnág el autómata de lo inconsciente,
ni el vasallo manumitido de la consciente. La creación artística ed
contradicción infinita mientras no la resuelve la superioridad del
aenio, el cual redt1ce las antinomias en11nciadas, transforma lo escindido en 11nidad formal y acuerda en una armonía única las polarizaciones in1plícitas en el previo proce~ o natt1ral.
En este sentido Scl1elling considera que la Belleza e5 la resultante de la obra de arte y que sólo en ésta existe no oct1rriendo lo
mismo en la naturaleza, donde no pt1ede ct11nplir~e la expresión de
lo infinito por lo finito q11e es la mi ió11 asignacla solamente al
genio creador.

La natt1raleza no es nada 1nás que el depósito de una actividad
inconsciente, por eso no puede decirse de acuerdo co11 Schelling
qtte sea bella. Puede que accidentalmente la hallen10&lt;:\ dotada de
belleza en algunos momentos, pero ello ocurre por que proyectamos
so]Jre sus sombras la forma de lo consciente libre, que realiza un
acuerdo momentáneo con la necesidad y así, en ese instante, lo natural nos impresiona como bello. Entonces el artista no sufre la ley
de la natt1raleza sino que dicta, sin saberlo, o por un impulso lúcido,
el principio y la regla para juzgar la belleza del orden físico.
El arte en cambio postula por si mismo su independencia, no
obedece a fines externos como los espectáculos naturales, es puro y
no admite la utilidad, ni se condiciona con el bienestar común, ni
con la tutela de los estados. Taml&gt;ién se alejará de la ética y de la
ciencia. E ta última adolece de actividades conscientes que impiden
q11e la g:enialidacl incon "Ciente . e incorpore a s11c; desc111Jrimientos.
El genio por excelencia para Schelling. es el artista~ así se con·
cilia la t1nidad del panteísmo metafí ico con ]a exaltación rou1ántica
de la época.
Considerando en partic11lar el arle dramático, Scl1elling hace
el análisis y la reducción unitaria de la necesidad y la libertad. s~ólo
la naturaleza humana, sometida por un lado a la necesidad, es capaz,
por el otro, de la libertad; ambas tienen que aparecer si1nbolizadas
dentro o por medio de la naturaleza del l101n1Jre, que al 1nismo tiempo exige la presencia de individt1os. Los individuos a s11 t11rno originan los otros símbolos más específicos del teatro, en los cuales se
combinan la nece.sidad y la libertad, y así Scl1elling co11cibe a los
personajes. De modo que la persona, el acto que representa a un ser
at1sente, que lo enmascara y lo descubre a la vez, segtín la significación griega, ahora es el personaje del drama moderno, símbolo e11
-

22 -

�cuanto concilia y aniquila en si mismo las antítesis de necesi&lt;lad y
lillertad que se esconden en todos lo · humanos.

*
J..o~ ¡&gt;ersonajes a i concebidos e patentizan n1ás claramente en
el drama moderno que en el antiguo, por que en és te la n ecesidad
de la naturaleza fue su stituída por la necesidad del destino, d e la
caída de los l1ombres en brazos de la fatalidad que en último t érmin o
guial&gt;a los pasos de lo protagonistas y no les p er1nitía ser totalmente lihres.
En cambio, en el drama sl1akespeareano e dih11ja el contorno
del personaje inás h11111ano qt1e el anlil!uo q11e e11 Jo i nlin10 manifiesta las contradicciones de su naturaleza sean tanto metafísicas como ht1manas: neceAidad y libertad, la con cien cia y Ja inconciencia,
la infinitud y la finit11cl. Sólo en el secr eto de la naturaleza 11un1ana
se encuentran las condiciones d e u11 triunfo posillle de la libertad.
Que ce~e el transcurrir de la necesidad, o cp1e se in1ponga Ja nece,,idad y st1cumba la libertad.

En estos ejemplos se perril&gt;e e l s ignifica do co11creto fle la fórn111la de Schelling, es decir, de que la rreación arlí tira C;, la re olt1ción de lo contradictorio im¡1lícito e 11 lo hun1ano.
Esto lo realizan también , y en ejemplos 1nt1y claros~ la obracle arte literarias : la epopeya, la tragedia .. la novela, la poesía.
q11í
los elementos constit11tivos de la obra de arte iinpulsan s11s designios
dentro de aqt1ello que más interesa al l1ombre, y por ello, lo ~ análii;;í~
de Scl1elling se concentraron al fina] de s11 filosofía del arte, e11
aquellas manifestacione de la tragedia y f"l dra1na e11 donde el alma
moderna se ha expresado con tanta grandio~idad y lihertad. Es ltna
contril1nción de la metafísica ideali~ ta a la exaltación del arte ro·
1nántico de la é poca, en s11 teoría. e11 r- u~ creacio11c-. y er1 Ja eje1nplificación de e11s genios : Shakespeare, Calderón y Goetl1 e.
Los estudios de Víctor Basch sobre la esté tica de Scl1elling han
llamado la atención sobre el «Br111io o el Principio Na tural y Divino
&lt;lP- la.tt cosas», afirmando que lo esc:-ncial de la doctrina pttede halla1· e
en e-.a ol&gt;ra. Pero entonces se tiene que r e troceder otra vez a los ft1ndnmenlo metafísicos del sistema: J\.l]í e consagra que Ja B elleza e~
identidad con la Verdad, con t1na Verdad perfecta, infinita, eterna,
relativa a Dios : «Permitiéndonos ver las cosas tal como son. preformadas en el espíritu creador de arqt1eti]JOC1, del Cltal c::ol o percihimog
en n11estro espíritu ]as copias».
23 -

�Entre esos arq11e tipos, la Belleza, «ex1&gt;re-.ió11 exterior de la per·
lección organiza y· alcanza a la perfección al)sol11ta, !:-Íendo i11&lt;lepen·
diente de todo fin exterior )r válida e11 ella 111is1na f nera de toda
relación co11 los objeto-. exteriores».

*

*

De e~a suerte, lo::i ol&gt;jetos 110 }lt1ecle11 llega r a :!:\Cl' ])ellos 11ada
más qt1e por st1 concepto eterno, «... ienclo la 1&gt;elleza el co111ienzo, la
po!itividad la st1l&gt;sta11cia de lac; cosa::,».
Pe1·0 al mic:.mo tieru¡Jo t111a obra ele arte sólo e~ 1&gt;ella por ~u
verdad. «La J-,elleza st1prema de todas las cobas y la verdad de las
misma-., on contempladas en 11na sola ) 8'ie1npre idéntica iclea».
Dentro de 11na concepción así encontran1os aclarado el sentido
de aq11ellos ver~os del inglés Keat~, en el f i11al de s11 poeina, sobre
una 11rna griega: «La Belleza es verdad, la verdad es J-,elleza, y eso
es cuanto en la tierra sabéis y ya inás no precisa».
Cuando los seres limitados crean ollras, do1ninado por su finitucl
humana, sólo alcanzan esa Belleza en el momento e11 qt1e se trans·
cienden a sí mismos, elevándose a los conce1ltos eternos, permitiendo
la expensión de la divinidad en ellos en el acto último q11e permite
al hombre náufrago en el límite ,elevarse a 11n atis])o o a la visión
ele la Idea de la Belleza, en ]a l1nión de la intención y del Jlensa·
•
1n1ento.

Es qt1e en la dialéctica del ideali mo de Schelling, todo concepto
objeto del pensamiento, indicando 11na infinit11d, y toda cosa par·
tic11lar, objeto de intenciones, ~iendo finita, la linión de Jo concep·
tual y lo intuitivo, consagra consigo la íntesis de lo finito y· 1o in·
finito. Toda filosofía, por lo tanto. con10 toda obra ele arte. a~pira
a encarnar lo infinito en lo finito y ' riceversa.
Lo difícil en un i tema como el de Schelli11~, es desentrañar et1
la obra de arte que se conte n1pla, la presencia de e"'as 1nagnit11des
sofocantes ele la filosofía. En Stl encantamiento directo la o1lra de arte
aparece con tina claridad y t1na inocencia'\ aunque ea una obra ele
arte compleja y revolucionaria. que parece rec11azar esas tormentosas
interpretaciones de infinitos )' límites, en perpet11a lt1cha, como la
ola y la pla,·a. La infinit11cl del océano perceptible viene a inani·
festarse y ha-.ta parece cp1e se a~ota en la ~in11osidad c1ue en 11na línea
graciosa traza: la espuma en el extremo de la ola sobre la arena.
;.De dónde vino la ola? ¿Qué gravitación gigantesca la prod11jo?
I ,lega t111 in tante en que la 1lelleza reposa en el olvido del infinito
clel mar y del límite qt1e le opone la ola. Lo recoge el alma del con·
t~mplador y lo recoge el genio, pa1·a expresarlo en la tela, la n1tísica
o el tanto.
La síntesis se 11a realizado sin qt1e nos &lt;liéra111os c11enta, pero a
- - 24 -

�pe:-ar de ello Scl1 e lling tien e razó n c t1a11,Jo no-- 11111 c r gc ctt el análi .. i-.
anunc iador de ei:,a .;.í11lc::ti:,.
Para e l co11ten1¡&gt;lador d e la ¡&gt;laya la g r acia de la lí11ea q t1 t raza
1a ola C'" la sínte,is d e tin a inf ini&lt;la el que , •ie 11e a 11a ·er~e --en sil&gt;le c11
Ja finit11d d e una i&gt;e r cep ción vis t1al d e -inte r e .. ada .
Pero el arte ve rdade ro n o 'e .. a ti--face e n e .. e ac t o li 111itad o: 110
e ja1ná la in1pre~ ió11 n1on1e nt á n ea tle t a n preci o--o aco nt cin1ienlo.
roino q11e -e l e vanta c t1anc10 cr ea el ~ íinl&gt;ol o ele la r e ¡&gt;re-.e11 t ació11 d J.1
' l'iela infir1ita •v· tran for1na l a intuic ió n el e n1e nt a l e n un a real ida,l
ohjeti\ a, oi&gt;e ració11 ólo po... ihle ¡&gt;or la m e cli ació11 d e l l1 0 111hre d e o·er1i n
, •
}
e
art1st1eo, e cu a l arrrega a lo n a tu ra l ~ al "}&gt;Íritu l1un1a r10. 1111 Ór!!a110
ele la di,ri11idarl s i!!nificati v o ¡&gt;or '-tl h c llc~a )r u ve r &lt;l ad )~ ttn clocu111ento ¡&gt;ara la filo .. o fía q11e te ..ti111oni a la 1)re.. e r1c ia 1l e Dio-. e 11 e}
1níninio de talle d e Ja for n1 a rl e .. r1u cl a.

I \7

l no d e los e ... ¡&gt;íritt1... c¡tte

influ e11cia ej er ció ... o bre e l de ... arroJlo de Ja i&gt;er~ onaliclacl d e cl1e lli11g .. e n t o d o lo qu co11ciern e a l,t
naturaleza ele lab arte ... ft1e
inkel111ann. La ~ idea ... d e e ... te h i t oriador e i11t é rpre t e ,Je la antigü e d a d a riega, 'e t1nie r o n a las el e l o ..
arti ta como Go eth e~ Holderlin )'" Scl1ille r para co ro n ar e l co11j11nt ")
de la 1ne ntalidad m etafí~ica de Scl1 elli11 g co n nr1 i11c ita11te rcspl a n cl o:·.
Al d esarrollar st1 disct1rso sol&gt;r e ]a r e la ció 11 cl l a:- a rtes fi enrntiva~ co11 la N atttral cza, Scl1ellin g tuvo que e nfre 11t a r el Jlrol1l e1na que
,]e J e PJató n '... ~ri tó tel e ~ se mantie n e co1110 t1na r.on -.t a nte e11 toda ..
la~ é poca : e l qt1e .. e le vanta d el }lrincir&gt;io tle in1it aci&lt;i11 . E 11 e-.t e
n1ome nto e e n c u e ntra con la t e-.i:'.°' ele ~'inkeln1 a 11n. •v n el d e ... hordante 1&gt;en ~an1i ento de é ... t e halla un in ... t a nte d e coinr• i,Je n r·ia, e-. tlecir,
ct1anc1o se indica l a 11ece .. j el ad d e !-iUJ&gt;Crar e l prin ci¡l io i n1 it a tivo que
conduce al natl1rali13mo )' al r e alismo por otro pri11ci pio que no
arroje a) arti ~ ta y al c rítico a Jo, al&gt;i ... 1110"' abie rto ¡&gt;or l a i111itació 11
de ]a a1)ari en cias y· d e los ol&gt;je to e n11&gt;ol1r eridos JlOI' 1 u so d e l
conocin1ie 11to prár.tico cle l homl&gt;r e . f,a i111itació n llerra a la clegr aclación d el arte por meclio ,Je lo -.en .. illle )' a la 111i ~e ri a c1c l a~ re¡&gt;roduccione nat11ra1its tas. E sto } "ª lo p e r cihi ó 1\ri ... tótel e ... ) l o -.u p eró et1
u Poé tica. esp ecificando l&gt;ie n 11aci a qne gradaciones pro f u11cl a~ l1al&gt;fn
que e on&lt;l11 cirse en la in tancia i1nitativa. P e ro \Vinkel1na n11 r es u cit a
e~ta n ece i&lt;1ad &lt;le tra .. ce11dencia ~t111eradora de l a imit aci ó11
in~ ta ttr&lt;&gt;
la vige n cia d.el princ ipio d e fidelidad a lo qu e cle non1inó 1a e..l·¡1res ióll
ideal ,Je l os contenidos artí" ticos . E11 e't e in tantc. cl1 e lli11g ¡&gt;er cib'!
que i la imitación co1no norn1a al&gt; ~oluta había ~ido d e ..viada por P.}
n1ateria]i ... mo d el iglo XVIII ltacia el mecanici n10 proye c tado e n la
ollra del arte, ~e nega1&gt;a en el n11e, ·o principio invocado tanto a la
naturaleza como a lo l&gt;ello. La penetración del ..,enti1nie11to de la
vi,]a in111anente d e l univerqo, d e la a &lt;'tividad lil&gt;r~ y c rraclora rl e Ja :;
111á ...

-

25-

•

�cosas y &lt;le los ~ere~ ~ ta111l&gt;ién q11edaba11 excl11ída..;; e11 las ¡&gt;erfectas
formas ideales.
La imitación, en tal sentido, dej aba afuera el 1&gt;rinci¡&gt;io 11nificador y creador de la divinidad realizándose en todos in~ta11tes. La
imitación entonces transparenta1·ía un esquen1a de imáge11e' 111uda~,
o en expresión inás ruda, «u11 esq11eleto de f orina~ vacías». Cuando
Winkelmann repudió la primera imitación, lo hizo para erigir el
principio de la fidelidad a la e.-rpresión ideal. lnsi5tió en la imitación
de las formas ideales q11e trascienden &lt;le la~ figt1ras l1elénica ,. Los
grandes descubri1nientos ele la época en el rece¡&gt;tá r.1110 terrestre de
las artes griegas, l1al&gt;ían colocado en 1&gt;rimer plano el señorío de la s
obras escultóricas &lt;le los grie gos que i11an en1er giendo de la tierra
tras una s11cesión de \'arios años ele trahajos de arq11eólogos e11ropeotJ.
E stos desl11n1 l1ramiento~ ele n1odelos ideales rc~ u c i ta dos, concitaron a los artista~ y críticos a valorar e 11 prin1er Lérn1ino lo que trascendía de ellos como un ¡&gt;ermanente ·v alor: esto -.e deno1ninó la
expresión, Uleal, "·álicla para Jo figt1rativo y lo plásti co, tanto co1110
para lo literario en todo u s órden ee. Pero S'cl1e lli11g flel)ct11lrió que
los arquetipos ideales trasmitido" se trans1nitirían en otras tantas
formas igualmente 1n11ertas en la perfer.ción qt1e la~ csct1dal&gt;a. Y J&gt;Or
ello concibió la idea de st1plantar est a norn1a por un al1ondamicnto
mavor
de las artes .
..
Si el naturalismo imitati,·o conclt1cía hacia la n1iseria de las fig11 raciones plá ticas, este idealismo in1itativo, no,·edoso, iría a detenerse
en la rigidez de lo acadén1ico, aunqt1e ~e l e diera a e ste término un
significado muy amplio. De ahí q11e insistió en que el r e11dimiento
del espíritu ante lo ~ 1nodelos era el resultado también de la imitación ton1ada como principio .. }. qt1e ]1al&gt;ía que in taurar l1udiéndose
en el espírit11 animador c¡11e l1allía ori ginado aq11ellas forn1as, en la
fuerza libre qt1e era u clave, en el vínct1lo secreto~ vivificante, que
~ohrepasa los resultados po ibles )- rapta el imp11l~o qu e enlaza la
1dea con la fig11ra formalizacla, la vitalidad con lo corpóreo res11ltante.
Hay una fuerza que 11nifica por 11n "01neti1niento de las cos as~
a todo lo artístico en la idea por la c11al se l1ace expresal&gt;le y perdura. Schelling insistió en que s11perando el plano de la f orina expresa ble y penetrando en ese impulso unificador, se acer ca mejor el
filósofo al conocimiento de la Naturaleza y d el secr eto ontológico
de lo artístico al mismo tiempo. D e ahí la importancia de la intuición creadora y valoradora, cuando se cumple de ac11erdo con aquella
actitud. En la m e dida en que ttno se apropia de ese principio creador,
activo siempre y unificador, se posesiona del secre to del arte, que
e s el mismo que anima lo geométrico de los cristale5 y de las estrellas, como los términos exactos de la m é trica del verso o del número
del ritmo musical.
Esta disociación de lo estable e inmóvil de las formas para
desentrañar su impulso generador, en su aplicación a las artes, re1

-

26 -

�n1óntaee a Plotino por el pasado y ¡&gt;rO) écta e con10 un preludio
de la intuición metafísica de Bergson en nuestros días. En extensos
desarrollos, Schelling fundamenta su doctrina y la animación que
proyecta sobre su obra entonces, parece infundida por el mismo hálito qt1e él descubre en el arte y en el mundo. Existe en este instante
de su doctrina un pensamiento qtte se so"tiene obre e a concepción
dinámica del arte, pero qtte si llien ft1e formulado con entido meta{ísico, es ,,álido en el sentido e tético n1á directo }r puro. Este pensamiento dice qt1e en la obra de arte, «sólo por la perfección de la
forma se logra el aniq11ilamiento de la forma». E -ta sentencia genial
fue de cubierta por 1ní hace años en el t~~to que 111anejalla de Scl1e11ing. No sé si otro- a11tores la han de,tacado, pero 11e con ~id era do
.sie1npre q11e es 11no de los principio - má lúciclo~ )' profundos qt1e
l1n pronunciado la lengua del l1ombre. Repito: « ólo por la p erfección de la forma se logra el aniqt1ila1niento de la for111a ». La sul&gt;limidad de la belleza se yergt1e sobre este aniquilamiento de la forma
qtte trasciende de la perfección de e"' ta tíltima. Quiere decirse qt1c
Ja belleza horra .. extingue. anula, la presencia de la f onna en t1n
acto t1nificador postrero: Ct1ando en la ol&gt;ra de arte la forma se dem11estra en un plano perceptible. e ·o indica que no e . . tá lograda y
que arroja de si a la mente la presencia de una beligerancia con el
~ontenido, re,1 elánrlo~e a1nl&gt;o~ factore en t1 confliett1al anla !,!oni"1110.

Lu

di~cordancia

rlent1ncia el rac;go de ]a

i1111&gt; e rfccc ió11 ~

pt1e!' la

expre;;ión colmada clel arte exige el al1ogamiento de lorla la n111ltiplicidacl e11 la indiferencia tí1tima. en donde la l&gt;elleza eri:re '11 afirmación cnterarnente li1&gt;re y dicho-a. En el ca~o parti cn]ar ele esta
operación ele sínte~ib aniq11iladora fle los co1nponente,. de ln ollra clr.

arte, ]as manife~tacione - ele ]a l1elleza "e hacen pat c11 tc ~ . cl1elling
in,·oca ahora a la-. caracterí ticac; en el arte: no e lo inrlivirlnal .. e~
lo genérico en trance de ser idea viviente, que encierra ~n í tina multiplicidad como t1n género o como ti¡&gt;o ele Jo temporal. TJo caracterí.;;tico es Jo q11e se aplica en ]a ~ arte - ¡1ara deter1ninar u pocler el~
expresar la perennidad de ]a.;. iclca"' ge11erales ~n P-1 lín1ite rle ]o,.
estilo , lo personajes, ]oc: héroes. ]o, 111 i tos.
De esta concepción de Scl1elling ro-e llega al fundan1 cnto de la
belleza caracterí tica, qt1e distribuye en creaciones pcrmane11te- la
inf1nitud de las posibilidades de inanife ~ tarse la idea activa o el in1·
p11 lso creador de la naturaleza. Lo característico es el tér111ino circulante en el léxico de la crítica, para aludir a la infinitt1d 1nanifestá11dose en la finitud dentro de u11 ejemplo concreto de arte. Lo característico reúne en sí, también, la oposiciones de la experiencia htt·
mana e histórica, la pasión y la inteligencia, la irresolución y la energía, lo cómico y lo trágico, lo disct1rsivo y lo lírico. I.1a egtética del
.drama n1oderno desde el romantici.-,1110 a nuestros días, acentúa el

-27 -

�reinado de lo caracterí~tico qt1c ~e in1pu::,,o co1110 una necesidacl para
con1prender lo artístico y· CJlle tiufrió di,,ersn s i11terpretaciones a tra·
·vés de los críticos y.. filó~of os.
l
Otra de las realidades e~téticas q11e se ¡&gt;asó a considerar en ¡&gt;ri·
~ mer plano, ft1e la gracia. ¿Qué es esta gracia . co1no valor esté~i co?
Para comprender 111ejor el sentido de la cl1ar1s. lo que los griegos
denuncian como gracia, conviene desct11&gt;rirla e11 lo fig11rativo de lo
l1umano. En la forn1a ht1111ana está Ja re,•elación de la gracia. S11
aplicación a la naturaleza es t1na ¡&gt;royección generalizadora de ese
proceso. C11ando el arte se ¡)osesiona de lo l1t1ma110, se inicia ttn
movimiento conducente al dominio de la fi g11ra esencial. El espíritt1
aenerador ele lo artístico transcurre 1&gt;or etapas cada vez inás perfec~il)les : la aspereza, la tosquedad, la r11deza. La defor1nidad p11ede
an11nciarse como revelación del detalle ,, la des1&gt;1·oporció11 y el l1ieratismo son s11s acompañantes. En la expresión del er-¡&gt;írittt de la 11aturaleza, se ''ª elevando como llll ave ele altura la flerfección de la
forn1a )- la · erenida&lt;l actl a Slt presen cia clelicadíbima. Antes de llegar
Jª la perfección culminada. q11e coincide con la indiferente 1&gt;elleza,
hay ltna revelación tran itoria, pero atractiva y poderosa, ql1e se del nomina la gracia. Término de conciliación entre la rudeza inicial y
la perfección Cltmplida, la gracia ofrece una gradación de insinuaciones ) r encantos al&gt;arcando en slt cliná1nica expresión la 1na}ror cantidad posible de materiales pro¡&gt;ios del c11erpo ). del al111a, al n1ismo
•
tiempo.

De ahí es que la gracia en su li gereza )- en st1 atracción, constit11ya un intermedio entre dos extremos y cuando se cumple exigiendo
nuestro rendimiento en el j11icio.. se la considerará como ltna síntesis
~11¡&gt;erior de lo f11gitiYo y de lo eterno. Si llien su íns11la es el c11erpo
1111mano, los mieml&gt;ros, los movimientos, la int11ición estética la transfiere y la desborda en la s otras fig11ras c1e la naturaleza restante. A
pesar de todo, la gracia, preci¡¡;amente por el caudal de rendimientos
cor¡Jóreos de q11e di~frt1ta, no es ltn signo puro de la belleza del alma.
Scl1elling particulariza s11s o1&gt;ser' aciones dentro de la escult11ra 1&gt;ara
n1ayor esclarecimiento. A la gracia transitoria de lo efel&gt;os Sltcede
jerárq11icamente la ~erenidad indiferente de lo dio~es representa&lt;los
por la esc11lt11ra.

l\
I

La estét~ca de. ~cl1elli~g ~1~scu1&gt;re e 11 SlI in1nersión c11 la nat11raleza, la man1festac1on del 1nd1,·1&lt;luo. El alu111l&gt;ran1iento de lo humano
entre la pluralidad indefinida de los elementos· a]ao así como la
aparición de Adán sobre el 11l1mo y los vapore~ en° el génesis del
C~smos. En el a1:t~ descubre ltn proceso idéntico porqt1e el arte si
h1en es la expres1on colmada de la Naturaleza , también e111erge del
eno tenebroso de la materia primordial.
La individ11alidad estética es a-.í la eíntesis esencial, ·v·
las artes
•

-

28 -

�-GODcurren al cumplin1iento de e e desarrollo en su ¡&gt;roceso h i:'.!tórico,
el cual el conflicto, la eparación, la delin1itació11 son n11eYos a11teeedentes o episodio st1ce~ iv06.
La revelación culn1ina en Ja ~ artes figurativa c·o11 111ás claridad., tomándose perceptible en el de lu111l&gt;ra111iento &lt;le lo e .. c11ltórico
en la antigüedad y de lo pictórico, qtte tl}JCra a lo anterior, c11 el
ámbito de lo moderno.
A modo de eje1nplo, cuando trata de la 11intura, ctryo elogio lo
entretiene en largas con ideraciones, traza el ¡1rocc~o ele alurubramiento del individuo para manife tar~e e11 la l&gt;elleza de ~11 al111a.
en ese mon1ento el filó ofo no .. ó]o a11aliza. de~crihc ,. razona ~i110
que ilustra su concepción con ejemplo aclaratorios. P~r ello cli ~tin­
gne en la pintura st1s célebres tres mo1nento del Renaci1nie11to ita)iano: el de la rudeza terminada, vecina de lo ~ttl&gt;lirne v &lt;le lo e .. cu)túrico, de lo corpóreo y de lo dinámico del cosn1os fí .. i~o, ~P e Jlre~a
a tra ée de Migi1el Angel; el momento de la gracia e11 grarlo &lt;le
inefabilidad por gravitación de la espiritt1aliclad arn1011iza&lt;la con lo
material, a través de Leonardo y de Corregio: por fin, el n101nc11to
de la belleza en culminación, que patentiza la perfeeción dPl e ...¡&gt;íritu
aeguro de si mismo, y la ínte.csi:'.'I ele Ja infinidacl de lo d\vi110 ~r la
finitud de lo humano, en Rafael.
o e difícil confirmar, con a}~t1da clel conce¡&gt;to )r «le la .. in1ágenes que con ervamo de estos varone~ geniale' Ja tc11taclora atracción que ofrece la interpretación de cl1elling.
Cuando Schelling, iguiendo el tran c11rso de ~u siste111a Jilo .. ófico pasó de la filosofía de la naturaleza a Ja del e .. JlÍrit11 ah .. oluto
y de ésta a la filosofía del arte, parece qt1e hubiera cun11Jli,lo en él
mismo el proceso que descubiera en el uoiver o.
En el tránsito último, al enfrentar el fenómeno de lo },ello dentro de la indüerencia de lo cósmico, Jo vivió, por así clccirlo, J&gt;Uerl
se consagró a modelar el contorno de una Mitología ante- q11e concretar e a las p11ras creaciones artística . Con el harro nat11ral, ¡&gt;arece que e sintió tentado a 111odelar dioses, con10 11n ¡&gt;rcludio a la
formulación de loe conceptos artí tico .
Todos lo críticos le a ignan 1111 ignificaclo 111uy i111¡lorta11te cJe11tro de su estética, y él má que nadie, a tt tratan1iento ele la ~litología
Griega. En la obra «Filosofía del arte» ella ocupa 110 lugar ¡&gt;rcvio
y principalí imo. o l1ay historiador de la Estética que no comparta
con Schelling el valor que para la doctrina ofrece11 Jos e ~ t11cli~ sol1re
la Mitología, encuadránclola clentro de los griego!') ca~i excl11~iva­
mente, en función de las idea~ estéticas de la época. l\'lás adelante,
aparecieron las veinticinco leccione qt1e con1poncn :-u a1nr1lia y 1110·
numental «Introducción a la Filo;:;ofía de la ~litología » . 1 final de
su vida, la obra «Las Edades del ~f.t1n&lt;lo )" la Divinitla&lt;le~ tle San10tracia&gt; traducidas recientc1nentc por \Vla&lt;lirnir Jankc lcvi&lt;'lt. co111 ple-

..

- 29 -

�mentan )' dilu}·en en un panteísn10 teosó fico, gran Jlarte de s11~ ::tt1dio~
•
anteriores.
En lo que concierne a la 1nitología e11 si .. ¡&gt;or tina insi11uación tle
las ideas de Winkelmann y por una resultancia de st1s conocimientoe
de las artes antiguas mediterráneas, puede legítimamente f orn1ar parte de la estética de Schelling. En efecto, éste utiliza lo n1itológico
como testimonio y al hacerlo lo ,;.vifica, la interpreta desde un p11nto
de vista inédito y ft1ndamenla s11~ n1anifestaciones, l1aciendo entrar
los cortejos olímpicos de las deidades como piezas constitt1ti,•as de
sus sistematizacionecS geniales. Lo n1itológico resucita en la esfera de
los raciocinios y· se desprende de la penun1l&gt;ra de la historia )' del
hielo de las estatuas. La mitología es una eta1&gt;a l1istórica de la n1etafísica del universo con10 fundam entación &lt;le la E~tética.
Schelling acrecentó el tema y por ello no es clesatendil&gt;le la 01&gt;inión personal que expongo, en el sentido de qtte con,·iene retener
para la Estética dentro de e~a riguro a )" prof11sa e.opecialización mitológica del filósofo, ólo alg1111as direccione"' generales )" circt1nscritas en la esfera de lo artístico.
La forma en qt1e Schellin~ cnf rentó el problema de la 'litología
ha favorecido al pensamiento estético .. por SllS revelaciones.. ~llS pro·
yecciones en el futt1ro y por lo qt1e ele ellais se pro1·ectó en el Se~undo
Fausto de Goethe, }. en la prc,e11tación ele lo apolíneo 1· lo dionisíaco
en Nietzscl1e.
La mitología es el contraft1erte que la l1il)toria levanta ¡&gt;ara re·
sistir el proceso del i111pulso consciente &lt;le lo natural y así logró expresarse la belleza allsoluta de lo ecspiritual en las obras de arte
/ antiguas. Las formas senso1·iales de los dio es y la salliduría del c -píritu reaparecen unificadas en la síntesis de Schelling. Pero esta sección de la obra total del filósofo, desborda de lo estético; pertenece,
y así debiera reconocerlo la posteridad, a la filosofía de las culturas,
a la filosofía de la religión, al ahonda1niento en lo n1ás secreto de la
antropología filosófica y a la confluencia de Jo l1istórico co11 la5
creencias ). los dogmas.
¿Puede ella separarse en esta investigación del centro de la ¡&gt;rohlemática estética? Schelling no lo creyó así, pero es indudable que
para mejor poseer el contorno de sus ideas originales dentro de la
teoría y filosofía de lo artístico, es conveniente tratar a la Mitología
con suma selección y ca11tela, nada más, dado el adelanto q11e l1an
adquirido otros estudios sob1·e la reli~ión, la 11istoria y laco. culturas
en los últimos años.
La Estética de S·chelliog es dentro de su filosofía Iunda111ental
Jo que más vivo y actuante pet"lilanece. ~~ ~ lo que 111ás contribuye a
que el poderoso es¡)íritu del filó ofo 1&gt;ern1a11ezca intacto y dotado de
vida~ más allá de los cien años de la n1ncrtc &lt;lel l1on1hre.

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30-

�1
En 111ucl1as o¡&gt;orlt1niflades he tenido la preoct1¡1aciór1 ele or&lt;lenar
]as f t1n&lt;la111entaciones de la e tética. con el fin ele alcan¿ar la po-ible
iste111atizac-iór1 pe1-sonal c1ue sir,•iera de l&gt;a"'e para algún e -tt1dio orgánico. El ejercicio J&gt;i·ofe ~ oral 1ne ha o)&gt; ligado tanto a 1&gt;roft1ndizacione co1110 a di ... 11er ~ ione~ de conoci111iento .. ~ pero en ·ierto 111omento
11na nece... aria ordenación l1a esbozado ~11 1&gt;re-encia. a pe ... ar &lt;le l1al&gt;er
ato;it;tido al apogeo )'. al crept1sculo de algunos e f11er¿o-. }&gt;Or el estilo ..
inicintlo ¡&gt;or e~píritt1 má~ docun1e11tados ). muy ttt&gt;eriores al 111ío.
Pare ·ióme en cierto n1omer1to. c1t1e la in,•e::-tigacio11e... e té tica~
están co11dena&lt;la.s a oscilar ie111prc en las zona;;; 111argina le::i del cono(·i111iento rigt1roso )' si?::te1nático )'. que, a lo má::- que pue&lt;le11 alcanzar,
a colocar .. e de11tro ele la ac11111ulación e11cir.lopéclica. ~os te11ida
por gencralizacione!! ¡&gt;rovisoria". con cierto riguro ... o orden. nad~t
má , de Jos dato~ ele la experiencia )p la creación. Con tocio. este pe11ean1icnto ¡1as&lt;) a tser j11guete de pt1é~ de 11na de-eada for111alización
lúcida ) 110 o ·ulto que la atracción del sistema ord 11ado. con l&gt;a~e
en 11na intt1ición funclamental o de t1n J&gt;rincipio ontológico. co1110
ocurre en Schelling o en Hegel. n1e )1a ~ed11cido co1110 el n1otlo 111á ...
perfecto &lt;le acercar -e al problema de lo l&gt;ello )p del arte. E"tai; reflexione previa-- acuden a n1í, su citada8 por Ja circ1111~tancia ele tener
qtie tratar la obra de André ·Malraux titulada &lt;~La - \ 7oce-. del Silencio'&gt; y J&gt;Or el conocimiento progresivo c1e la mi 111a con 111otivo de
una serie de clase q11e había enpezado a dictar ~o l&gt;re ella er1 Ja
Faf·11ltacl de Humanidades ,. Ciencia, .
"
Me tomo la libertad entre tanto el e proporcionar alg1111a~ noticiM previa~. Las obra de Malraux sobre lo artí~tico en1pf"zaro11 a
publicarse hace pocos años bajo la &lt;lenominación de Psicología del
Arte. Esto inquietó y alarn1ó i111 poco a los freet1entadore" de la~
disciplinas estéticas. André '1al1·a11x, el noveli ta &lt;le «La Condición
Humana~, ~El Tie1npo del De~precio », «La Esperanza», «Lo"
oga]ee ite A1temhurgo&gt;, el creador de «La Vía Real», «Lo. Con&lt;Jl1Ístadore(:». cLa Tentación de Occidente», e] ho1nbre que c~tt1vo en la~ guerra de China e Indochina. en E"paña. en A1e1nania ~ el aYia&lt;lor, el
capitán «Je 11n equipo ele tanques. el pole1nista. el &lt;lirigente político,
,Jotado de t111a energía entre J&gt;rometeica y doni ~ jaca potente y de
una c-apacidad creadora ,u)&gt;)~H:?ant~. André MaJratix, den~o )~ vital

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31 -

�(le :,itnpaLÍa:l 11umanas, aparecía arrojado e11 111edio de la J1u111a11idad
actual para erigirse desde el torn1ento (le la~ trágica~ rcalidatlc~ J•Or
c1t1e ha ~t1frido Francia ). }lOr la qtte l1a ,·ivi(lo Et1ropa. ]tara co11~ti­
tuír ... e en t1n te tin1onio l111n1ano o en t1n paradign1a ele 11ne-..tra é¡locn.
De Jlronto se no:, revelaba co1110 a1 creaclor de lltla Psicología del A rtc,.
}: l t íl11lo era molesto. Trascendía a las in\ estigacio11e!&gt; ele la S·orl&gt;or1a,
a Ja~ te:,i~ cerradas )' cientifici~ta.;;, con reso11ancia15 de los p'-icólogos
en1piri:,La~ de Ril)ol en adelante, a los cuales re~pet11osan1ente intentá11a1110:, coloca1· e11 planos con,•enientes de cátedra, de mo11ografí:.i~
exl1at1stivas ,. l1eladas o de ensa,· o~ con decli,res l1acia el lal&gt;oratorio.
El títt1lo de la nt1eva cledi~ación de l\'1alrat1x no ~ hizo recordar
y , ·cnerar 1m orden de conocimiento::, y· ¡&gt;la11os qt1e no tenía11 nada
q11e ,·er con los t1niversos ha))itado l1asta ento11ces por el gran 11ove·
lista )' ensa)·ista. En ese sentido ya e l1al&gt;ía logrado t1na cul1ni11ación
de salliduría ). delicadeza con el lil&gt;ro de IIenri Delacroix. qt.1e ]]c,·a
el inismo títt1lo: «Psicolop:ía del arte».
Má~ lejos, con todo .;;11 preótigio, c~tal&gt;an la~ reflexione.;; 1&gt;oético111etafísica~ (le Valéry, tan variadas, n111nerosas ~· proft1ndas, como
para constrt1ir ttn inaccesible conjunto 110 ex1&gt;lorado aún, i1111y difícil
ele st1perar )' ante ct1ya presencia toda tentati,•a ele 1&gt;lanteo ele cues·
tione-. e -téticas. de~de el plano ele los artistas creadores, parecería
imp1·t1dente intentar. No .. e p11ede ne~ar 1&gt;ues que la actitud de
1
::\lalraux desconcertó y ason1l&gt;rÓ a los escritort&gt;~. a ]oc; artista~, y al
a111hiente filosófico 11niversi tario. IJa 1neta111orfoeis opera el a en s11
Jlersonalidad constit11ía 11n cli,c11tihle }" clif ícil prolllerna del 111on1ento. Y bien, esa «P icología ele] Arte» siguió creciendo. Se rlividió en
t1n « Mt1seo Imaginario», en una &lt;(Creació11 Artística» }' e11 ltna «Moneda de lo Absoluto». tít11lo" de tres tratados lt1josamente impreso~,
en edicione" limitadas. diamante~ )' trofeos de in1prentas francesa$.
presentad0t; con il11~traciones intencional1nentc elegidas ~· cxactan1ente coloreada-.. como argt1mento~ ~· prt1el&gt;as.
Por fin. en el afio de 1951. 1\falra11x nos ~ orprencle modificando
!')u plan pri111iti,ro. P11lllicó 1111 nttevo ca J&gt;Ít11 lo, al que deno1ninó «T. . as
f c ta111orf º"¡... ele A polo» ~· re11ni&lt;) e ] ronj1111to de sus a11teriorcs tr!ltados 1&gt;ajo el título «La~ Voces cl cl Silencio», c s tal&gt;leciendo e-..t 11ucvo
orrlen:
19 El M11 f'o Imaginario.
29 I . a ... 1\fetamorfosis de A1&gt;olo.
3&lt;.&gt; T..a Creación Artística.
49 I ..a Moneda de lo Al&gt;so]uto.
Do-. fecl1a s l1av al fin al de la ollra 11935-1951 ) co1110 ind ica11do
t1n proce ... o ele in,·e ... ti~acio11es d 11ra11Lc clieci -ci ~ añoE-.
Las consideraciones estéticac;, ele ~J a1ra11x han ido acn1111ilándo .. c
alrededor de ciertas o]Jservacio11e~ ¡&gt;ropias de ttn artista: 111ejor, de
ttn noveli~ta, que de e5e recinto rle la creación l1an Jlasado ca' i total1nente al dominio ele la plástica. E11 i11oclo e'Jlecial a la i1int11ra ·y
1

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32 -

�Ja e-ct1ltt1ra. De -uerte que.. t1n at1tor aha11dona la prol&gt;lemática de
un arte que cultiva )' se extie11c1e en ltn orcle11 de co11ocimiento no
frecuentado~ J&gt;or él di1·ectamentc: lo pictórico, lo plástico. con tod:i ~
sus ramificacione-. &amp;to ya constitU}'C 11n l1ecl10 extraordi11ario:
lallarmé .. Poe. Valér,... Eliot, teorizaro11 sohre lo J1cllo. to111 a11rto
ejemplos del arte q11e: c11ltivaron. co11 . . tit11,·en&lt;lo con -.11 cÍ0111i11io el
cc-11tro ~encraclor ele ]ac; idea'\.
·
) r a dentro

d 1 t1ni,·er;;o ele J a~ for111a~ plá . . tica;;. i\falra11x proce-

•lió ·on10 .. ¡ con-.tit11}·era tina novela; n1odificó los de ~ arrollo t:-C!.!lÍ11
]a ci rcun•tancia ... )" exr&gt;11so . 11 ... conclt1siones in . . on1eter.:r. a 1 parec:cr..
a u11 1&gt;ln11 direr.t iYo o a 11na idea do111ina11le.
í a-i,.ti1no ... a la tran - forn1nción de conjunto n1á~ ... ,11iente.
Su «Psi"olo;ría del rte». se tra n o:.fol'1na en «Las Voce ... del Silencio . título indeci,o, d e ¡&gt;rocedencia 111á' llie11 ~i111l&gt;oli ta, ~ntre cxqni-ito )" eqt1ívor.o.
rlemá'l, i tercaló. conlo con5titl1yc11do t1nn .. c g1111dn parte 1lc -.u oh1·n. 1111 enc;a)~o e'rrito 11111cl10 tie111po de.-..pl1é- ,
«IJa Jet a1norfo-.i rS rle \ 110lo». T,a ltni da&lt;l de «La '\7o ces del Silct1cio »
q11eda nsí aseg:u t·ada. ¡1ero para r. llo 'C l1a rec\1rrido a ¡1rocedi n1 ic nto_ propios máe rl e la novela o el &lt;lra111n. e11 do11de e 1; lcpítin10 ry u e Ja
i11c:piración ~' Jo, aconteci1niento~. ~e reco 1~tru)~a11 en la 11nidncl fj.
11al, :r11o&lt;lificanr10 el orden cro110Ió!!ico.
Si «La ... '\Toce clcl Sile u ·io»
..
alcanza a .. er 11nn tnetafí ica del arte o ir1lentn 11re-entar;;:e co n1n ltna
e;;;téticn orgá11ica. el pror.eilimiPnlo s cgnido e::; (;111na111c11te raro y

r)j i;:c11til&gt;le.

II
Sie111 pre cx i ~le la conYenienr.ia de ~ ¡ t11ar prcvian1cnte 11na oLr.l
,Je i11111e11~as Jlro¡&gt;orcione- con10 «La~ oreg clel Sile ncio» d~11t ro de
lo }1i tórico y en fl1nción de cierto' a11tore' ~·a re c·o11oc ido-. c¡11 l1an
1Je~a l•J"O lla&lt;lO JlrOlJ lern 3
afine'\, }4~-. llfla flCCC~j da rJ ele }&gt;CJ":\fl e Cl j \ ' [1 ~r
ele u1edic1 n.. q11e se pr~'c nl a co r110 11na exiue11cia 11re,~ia, 1náxi n1c :- i

'T

~e

trat R de 11na ol&gt;ra in 11y· reciente ). quo arle111á.-; tran~fnr1na radical111ente Ja fl e rsonalirla&lt;l ,Je ttn escritor. P ~recería 'llle i\lalra11x h11lli~ra
1·en1111eiado ya a e_crillir novela' .. para con cen trnr e en 1111a fiJo,of í.:i
J e ] arlP.. E&lt;:ta renuncia 6e opera a rníz de la tíltima gnerra. en lu
cual el nt1tor interviene en fnrn1a rlec¡,¡,.a y h eroica. y Pn 111on1~11to s
en &lt;JllC Fe afilia a lln partido político francés .. con .. tit11yénclo~e en 11110
c]e (;u dii·i~en tec:i e~pirit11ale:;; 111ás con1l&gt;ativos )r act11ante".
Toda~ e~ta~ circun .. tanr.ia qe 1nen cion an con el fin de élce11 fu:.Jr
la rareza del acontecimiento. Lo c11nl ale tigua &lt;r11e a;;istin1os a ltno
&lt;le esos milagros qu e transforma11 pers onnlirlnrlP.;:. º!'~rri11 ro11ve 1· io-

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33 -

�nes en el genio creaclor, )T que en l:t }ll'O)'Ccció11 hi_tórica uclc11 1nc11cionarse con detención y· 11a ... ta pt1cde11 ~er con1¡lrenclido~, 1&gt;ero &lt;fHC
c11ando se i·ealizan 11ajo nt1estros ojos los acoge111os con incrcrlulidac1
o no percibimos 1&gt;ien $11 secreto y su 111agnit11d.
Es bien sal&gt;ido c111e las grandes cloclrinas estéticas. ele carácter
filosófico o con proporciones ec11ménica ~ - tipo Hegel o Ka11t~ o
San Agt1stín-. no se han n1anifestarlo en Francia. En los últin10~
años del c:;iglo 1&gt;a5aclo la Filo~ofía del rte ele lli¡&gt;ólito Taine, re1lrP8enta llna sínte.,is doctrinaria qt1e llc11a toda tina época. Las reflc. iones de Diderot~ en el Siglo XVIII.. también. Pero la crítica literaria )'" artística. e11 Francia~ ha sido la 111á rica y variada ele EurOJl,1,
afirn1ándose en figttras de cátedra o en e-.critores )" artistas, desde
Sainte BenYe a Fag11et y a Br11netiere. Dehpués se pasa a Ba11delairc.
Mallarmé~ '1 alér)~.. p;rande poeta . Y en torno de esto:, 11on1bres 11113
mt1ltitt1d de refinadísi1nas inteligc-ncias, qt1e 1&gt;ern1iten }ac:; lÍ lti111a ~
revelaciones de 11n Thibat1det, lln D11 Boc:;: t1n Gi&lt;le.
Pero la organización 1non11mental de 11na ollra .. ¡lartiendo ele llll
e critor en pleno florecimiento, como la ele Malra11x. a11n no la l1&lt;tl&gt;ía intentado. Existe el antecedente ele Elie Faure~ n1ás lejo~ la~
interpretaciones de Ravai on, las teorías de Rihot, Lalo }' De.lacroix ..
el contorno delicado )' }lrofundo de las obras de Bergson, con su3
penetraciones en la int11irión vital con contenidos e~tético-.. y las resonancia fragmentarias de la ol)ra de Proust.
De todas las mác:; reciente · e tr11ct11raciones tan a1nplias: con ref erenciac:; a las artes plá tic a , la earan obra l1i tórica . crítica ele
Elie Faure, a través rle sus ahonda111iento" ori:rinale... e-. el eje1nplo
c111e 1&gt;11ede servir de antecede11tc para medir Ja 1nagnitnd de la creación ct1mplida en «Las VoceE\ del Sile11cio».
Do~ referencia" para fijar contorno'"': l'C'eiente111ent~ Gallriel
O'A11harédc 111antiene 1111a entrevista con vi alra11x. en clonclc e ·te
expli&lt;'a al{!uno~ detallec:; del -,enticlo de t1 tra11sfiguración per~ona l.
Antes ele recoger lac:; declaraciones del escritor. fle5tar.a:
«Dec:;cle ~Lo~ Nogales de Alte1nll11r~o» .. fra~nento "ªl'"ado 11e la
ele trt1cción llOr parle de la gcsta}lO ele la no,•e]a La lucha colltra &lt;11
angel, l\Jalra11x no 11a e ... cri to otra... ollra-. narratiYa .... :»
«E s con la monumental ol&gt;ra fle arle « L,a~ Voce:-- rlel Silcneio»
q11e 1\1alra11x v11e],re al mundo literario et11ergiendo ele la acción política. La s11n1a rle conocin1iento~ qt1~ "-ltpone este in1nen~o est11clio
&lt;la vértigo. Agréga ... c la selección de 111á-. el e ocl1ocienta-. reproclt1C·
ciones ad1nirall les».
«¿Se aleja ele la creación a11terior? ;. El gran ayenlurcro lle110
ele salliduría en lo::- placeres sedentario ele la erudición se alejaría
,]e la.;; agitaciones ele la j11,·entud ) ele ~u an1or por la acción?•!
Pierre de Boisdeffre .. por cs11 l'arte, en }lrecs11cia ele lo$ tre:; Jll'Í·
meroc:; tratado-. ele l\iialra11x'\ inicia así ~11 análisi-. .. titulándolo: «U11n
Filo,oíía del Arte» : «Mitología de la l1i ... toria .. Jl3baje ele la aventura

'r

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34-

~

�indi'i(lual al .Ic~ti110 ele la hun1a11ida1l .. ¡&gt;e ro ta1nhién rr· .. urr c·&lt;·ión
tle Ja cnlt111·a».
«La gtierra ha i·cvelado .t 1\lalrn11~ c¡u' -.itio f u11dan1ental oeu¡&gt;aha Ja c11ltura e11 el i&gt;atrin1011io ele la l1u1uanirlacl. Para de .. crihir la
inmen a J1erc11cia a la q11e ha co11-ag.rado ~ u t'aJti1110 lihro., dC'l r11al
dos parte ~ 11a11 aparecido -«El :\I tt!"leo 1n1agi11ario») , « l .1a Crear i1)n
Artística»-. e ha dicho que e .. e liJ&gt;ro tendría ¡1a1&lt;1 nur ... tra ~en1•­
ración la in1 portancia de « El &lt; lriac11 ele la rrragedia» ele "\ i~t z... ,·he
o '1e «El Porvenir ele la Ciencia» de }{ cna11» .
«E"' ttna ton1a ele po .. e ... ión ele la 11i ... toria a travé ... de : - u.. 1nanife"tacio11e-. artí~tica-.. l~ u11a o11ra d e filo~ofía 111á.. que t1na obra
de crítica. ~. en c-.e .. cnticlo, ella co111porta Ja ... an1higii &lt;Jade .. ~ Jo ..
peli~ro dP- . . ¡ · tcn1at1J'.at·ión que in1¡&gt;lica tocla la filo _ofía ele la hi--toria. Jalrau. ~e c uida ... in en1hargo d e e ... tahlecer el &lt;'uadro racional ) 11reci o &lt;le 11na J&gt;rodu&lt;'ci&lt;;11 qtte ... P. ex tie ncle ... obrc- n1ilenio ... ~·
continer1tP~: ... e confor111a con arrojar re plandore~. E ... ta 111itología
grandio n está n1al ordenada. Pero e11 11 confu..,ión~ ct1á11tu ... iluminantes in1ágene,., qt1e renovarán la crítica del arte ~~ la críl ica en ... ínte ... i ! »
Creo q11e la c ita de Boi ... deffre. al iniciar n ~ e_ tnclio~ sol&gt;re J,a
Filosofía ,fe] 1\rte. contiene ex1&gt;re .. ionc ... exacta~ e i1n1&gt;re cindil&gt;le-.
1&gt;ara colocarno ... en un ¡&gt;rimer grado de r.0111¡1re11t.--ión ele lo 1&gt;rol&gt;l("que s11~cita de ... cle ya tan 'ºl"J&gt;rentlcnte aconteci111iento.
Debe agregar;e qtte reC'i ;n en 1951 apareció la ohra c·o111plcta
ert lo qne &lt;·recn10 ... ~c rá la con~tit11ción definiti,•a. I~~ por lo lanlo
una obra que C'arece de crítica i]u~ lrati va )r -.i11letizaclora aú11. Con1pren'1c 'o]urni no ... ~ cle-.arro11o~. ati ..J&gt;o genia ]P..... f&gt;xprc ... io11e... a l'l&gt;itraria y· a1n1&gt;iguas, nuc,·os plantean1iento ... de cue~tione ... -.ol&gt;re ' 'ªloración artí .. ti&lt;'a. en una "t1re ión ele a11otacione-. total111enle cxp11&lt;'--ta~ n] 111ar2e n de nn~tro~ háhito .. inenta]e ...
La"' confrontacionc ... ,. &lt;·orre ... ¡lonclf'ncia~ 1ná-. di.:ctttihJe ... ~e pre ~er1ta11 a cacla n1omento. pero una Yez c·o11Yerticla ... en con1p1·en ... ihJe ...
y )r.11tnn1entf" juzga&lt;la-.. "e puede ir arltnitiendo .:u lc:ri tin1idacl . \ rl1•má ¡n·e ... enta nn e ... tilo afir111ativo y e nérgico, poclero ... arnente líri&lt;'o
y atra)1 c nte n la 111anc1·a &lt;le Ja ... r.aractcrí... ti ca ... rlcl no,•c ]i ... ta que r.xi .. 1Ía antr fiel c·rjtico. En cierto rnodo carece de e ... e orden qnc .. e
encuer1tran en lac;; tentativa~ conoeicla ... ele "fainc • de Elic Faurc. T~ 11
e tas ollras. Jo ... 1&gt;rincir&gt;io... directivo ... )' lo .. f11nda1ncnto ... t~cni co-. en
el r&gt;rinu~ro ~· la continuiclad clf'l procc-.o hi ~ tÓJ'i co ' artí... tir.o cl el .. f'n1a

'p

gundo. hir,•en de eje r&gt;ern1anentf' a ]o .. dc~arrollo~ e int crprr. la&lt;·ione ..
¡&gt;cr onnle .. ~ ~a fa1110 ... a ... &lt;le a1nho .. autore~.
J..Ja ohra '1e 1\Talra11x altera p,a forn111laeión arn1011io ... a con el
tif"mflO )• con la~ t&gt;sc11ela ). autore~. ¡&gt;ara jttz~ar el va ... tí... in10 panoran1a .Je la" art&lt;'-. r.01110 una c·on-.trt1cción orgánir.a., a ]a cua] .5'C pucclc
entrra r f)OJ" r.ua l&lt;111ier t ie111 po. o esc11ela o e .. t ilo. en &lt;'tral qt1icr henti,Jo. ~ ~~tal&gt;lecer enlace ... e11trP. forn1a ... artf.. tica ... e i11&lt;livic1ua]e ... 111á~
•
1lisír11i)c .. P.ll a1&gt;arienria entre í.

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35

�La otra circunstancia digna de notarse es la siguiente: la obra
utiliza la ilustración artística, seleccionándola co1no f unda111ento del
texto, a manera de argumento. como prueba y como adorno e5tético.
E5to llega a t1na perfección qt1e no había sido alcanzada i1i pre,·ista. El a11tor considera que la colocació11 ele l1na reprod11ccidn en
la obra, constituye t1n acto destinado a convencer tanto co1110 11n
desarrollo crítico. Por eso, la presencia ele te-xt~ y de ilu5tracione.,
adquiere 11na 11nidacl precisa, en la c11al no interviene ni11gtín azar
ni capricl10. Así se publicaron los primeros tratados en enct1adramientos lujosísimos y hermosos, co1110 unidades totale - de excepcional significado. Recorriendo las ilustraciones del libro, se podría
retener la ima~en (le lo crne wlalra11x consideraría ll «1nt1~eo itn:l·
gina1·io».
Todas estas advertencia~ me parecen pertinentes. l\'[alra11x organiza esos detallismos, los valoriza y convierte en resortes fundamentale~. Y a11n faltarían otras actividades, co1no la extrañeza de
que la personalidad de 1\tlalraux. a1·rojada e11 lln tiempo }1istórico
hacia destinos qne parecían definidos, gira brt1scamente ~ohre 5Í
misma. ~- se con.::agra a 11n don1inio en donde la f ilooofía, el arte. la
historia, la crítica, la cultura, la lógica y la psicolo~ía se ensamblan
entre í y se apoyan sollre rec11rsos y conquistas técnicas no 1lien
' •alorizadas a11n, como las ilustracione' artísticas, los gra1lado~ .. la'3
reprodt1ccione en rolo1-., aproverl1ando de los adelantos n1ás modP.rnot&gt; de las técnicac: ele imprimir. Esto procedimientos q11e antes parecieron sec-11ndario' v delez11ahlec: .. rec11peraron de pronto 11na i1nportancin inei;;perarla, "- .:e ronc:tit11ven Pn elementoc; imprec:cinrli1&gt;1es
i1ara &lt;'Ontrih11ir a e'&gt; lructurar l1na filosofía del arte.
No sé i e~to -.e l1a1lrá logrado .. o si puede expresar bien el alcance q11e de~cubre en la~ reproduccione~ ~ráficas, en la , lál11ina~ intencionada ~ de la obras, integrando loe; procesos del pensamiento, quitánrl0t~ele s11 interés informativo o su carácte1· de alusión a 11n texto
dado, para entrar a constit11ir 11na proyección de verdadero ]eng11aje
escrito. Un al&gt; ecedario a11tónomo~ no pedagógico sino de orden estético, pPro que se or:zaniza con todo~ los resortes de lln lengt13je
-.11perior, sohreaf!rep.ado al clel clisc11r;;;o y conteniendo por ~í JllÍsmo
otro si;rnificado q11~ el qtte l1asta a11ora se le había atri1&gt;t1irlo.
Como he señalado, la ollra comprende cttatro tratados. En realidad, 1Malraux ha reconstruído la 11nidad de «Las Voces del Silencio»,
colocando «Las Metamorfosis de Apolo», ol&gt;ra más reciente, en segt1ndo término. Eso indica q11e en la construcción de la obra en su
conjunto, han aparecido circunstancias que constituyeron su istematización al 111argen de 11n plan preconcebido. Se diría q11e Malrau.'&lt;
se apodera del acontecimiento del arte llni,rersal, se entrega a él a
través de la erudición, la emoción de la experiencia peraonal, la
reflexión filosófica ~, la in1aginació11 plástica, r lo enfor.a co1no 11n
-- 36 -

�tenia J&gt;rOJ&gt;io de la creación art1 ... t1ca tf lle co11 ... t ituye ... ll pre f e r e n cia:
un poe111a, una novela, tina tragedia. 'f odo a la ' ez. D e al1í a ce11derá a Jos lle ... arrollos, teniendo y&gt;re~ent e lo q11e en él ti cit a11 lo~
aconteciu1ie11t0c:; l1istórico~ . Ja ~ g u e rras e urope a ~ eJ ¡&gt;eli gro d e la de" aparició11 de la culttu·a, la cri~ i del e~píritt1 clel 11ombre bl1111ergido en poderos a::- conmocione~ e~¡)iril11al e- y eco11ó 1nic a::, al n1i 111u
tie1npo qt1e el de eo n1etafísic o el e qt1e e l 1101111&gt;r e y· la c11lt11ra c1uc
11a sido ca¡&gt;nz d e cre ar los l1nive rs os plá~ ti cos~ ten gan q11e salvarse.
1\ntes, sin e111l&gt;argo. e necesari o r e uni r todo ese t e timonio de
la genialidad &lt;lel 11om1&gt;re ) prci;;cnlar lo a travé de iné di tos ]uzo ;;
c1ue lo unifican y valoran como digno d e e t e r11ida &lt;l. E n cierto n1oclo.
((La
oce~ rlel Silen cio» r ec11e rd a e n ... t1 11rocc cli111iento ex¡&gt;ositi,·o
el n1 é todo d e lah cr eacion e-. lite r a ria' e n ciclos : el ciclo de la trag.ellia griega, el c iclo d e la fe n1edioeva] ele D ante. con s11s eta11 as flc
cielo. poraí ... o e infie rno .. e l ciclo d e las e¡&gt;o pe)'ª' in e clioevales europea ... e ] ci('lo ele los drama' l1istóTi c o~ ,}e S l1 a k e ... p ea r e. el ciclo de
Jo._ cl oe li1 a11-.to ... , e] ciclo d e las n ovel a~ d e BaJzac. ele Prot1:,t.. )' otro.111á dic:cutihle::. n1á' próximos. má ~ cl él&gt;il e~, ¡)ero Í!!.1.la1111ente ,·álido,..
parn c on1pre 11,le r el proceso cine ~i g11ió 1\f a lra11x .
EJ cic lo ele las cr eacione plásticas d e la l111n1an ida &lt;l exi ... te. D e
é l no .. l1a},}an la 11istorias, las ohra. e n ciclo¡&gt;écl ica. . . ]o, t r ata di~t a .: .
los erurtito!'I . los 11111 eo~ . P e ro l1a] &gt;í a qu e tra tarlo co1no ar li:-t n. co1no
ere ado1· d fic c ion es y ~ it11a c i one~. t·o 11 in1a g ina c ió n filo,óficn ~r en10.
,
,
c 1on t rug1ca.

.

To.J o c•l art .. parecería h al&gt;er

ido l1 ech o 1&gt;ara ir a te ru1i11ar c11
u11a i11tcr1l r e t ació11 grandiosa con1 0 é ta, ele igual ~ t1 crt e q 11e el 111i la:.:rro de lo ~xi stent e~ e n el aforisn1 0 de l\lalla rn1é, l1a hría d e tern1i nn1·
e n un lihro. R e pito q11 e nos h alla111os c-011 una o l1ra difi c il í~jn1a rlc
con ·1·e tnr, J&gt;Or ~11.;; Jlroporciones, y la (len"idacl y originali(l ad &lt;le ::'.'u;
contenido-. y n1omentos. Con, titt1·y e ttn a orpre .. a : aparece. con10 ~~,1
&lt;lije. e n u11 a11tor cu~·a juventt1c1 a un se n1antien e a t r a'\·é, d e n n ~1
erie ,Je no,•elab qt1c llastan para ..,1 1&gt;er111a n e n c i a e 11tre l os 111á" e n1inente"' dP. e~to tiempos.
Su 1en1a ~ en la obra escrita . 'f11e ro11 c1 ]1 0 111 h re concreto 1le
n11e "tro~ tlía
con lt má~ca1·a d e s11frimie11to 'r s 11 co11 t an te caer
"'
)1a&lt;·ia Ja 111ucrte ¡&gt;or 1nil pendiente~ n11c va-.. 1\d e 1ná~ . la acción cl ,,1
]1on1hre, las l11chas ~o c iales .. las ~rnerra~, la ~ &lt;"at á ~ trofc, . TJo que co11.-tituye la at 1nósfera irresistih le1nente trágir.a qttc e nv11C' lve al i11&lt;l i' ridt10 ,]e• 110,r. t\.rlemác:. el autor ie1npre &lt;&gt; "' lll\' O en la melti&lt;&gt;. e 11 lo
central ~ en 1~ con1plejo ). decidido de ella : el l1a11clo., el partido .. Ja
nación. la hrig;ada de ª'iones ). de tanq11es.
Mát- tarde. con10 director espiritt1al d e un partido d e lo.:: i11.t ~
ardienten1ente combatidos de Francia. ¿Cóino ha ido posil&gt;le d e .. dc
ese infierno levantar las e!=tr11ct11ras de e ta «\ 7o ce =- del Silencio» ?
¿Cómo co11traponer esta lahor propia cl P- "olitario ~, de crítico. ,] e
-

37 -

�refinado ,. ele erlt&lt;lito: ele un,·eroitario eltropeo o fra11cé~: ~ ¡ ~e qt1iet·c,
para rlarie lln senticlo ~ olem11e? E ::- to C$ preci ame nte lo paradoja],
lo inexplical&gt;le en la ¡&gt;re~e ntación ele la ol&gt;ra ele l\lalra11x.

111
El viento clel espírit11 so¡&gt;la en cualql1ier ::ientido, :;e sente11ció
11ace siglos. Para comprencler algo ~írvenos e::,e Jlen~a111iento al1ora.
Pero aceptemo;:, la po,il&gt;ilidacl del intento e n ltn gra11 11ovelista y·
en t1n l101nl&gt;re de a cción,. de en fre11tarse con el pro)&gt; Ic111a ~~ el enign1a
tle la artes.
Q11ecla a11n sin explicación posi1lle la co111prol&gt;ació11 del 11ecl10
c111nplido: s11 posi1&gt;ilidad de frustració11 inmanente. ¿Hao la tlónile ?
¿La n11eva personalidad de Malra11x hará desaparecer a la otra '?
¿Su obra en adelante será recibida con10 la insistencia en una estética inesperada, ltn ca1nino n11e,,o, producto rle circunstancias nt1eYa5, no previstas antes, al lado de 1a Estética &lt;le Scho¡)e11hauer, de
Scl1elling o de Croce? Sobre esto 110 podría afirmarse nada at1n~ y
tal ,-ez no fuese e-.e el tleseo el e inn1ortalirlad el e l\1alrat1x. ade111ás de
q11e eslamo" mu)· próxin10 a1'i11 a la obra ) exp e rin1enlamos muy·
&lt;lirecta1nente }. con tocia fuerza st1 efectos, ¡&gt;ara asignarle Sll sitio
al lado de las otra filosofía ~ q11e &lt;len11ncian ln scg11ridacl íle la percl11ra]Jilid ad. Es po ible toda' ía s 11 aceptación con10 11na for111a &lt;l e
ol1ra ele arte, con s11s efectos en la p er sonalidad circ11nscritos al pla110
de las e111ociones :r jt1icios qi1e provoca n las for111a ~ conociflas: le)·e11clas. dran1as~ tra gedias.
A raíz de la aparición ele la ol&gt;ra &lt;le Malra11x, se le ]1an forn111]aclo 1nl1cl1a6 preguntas so1&gt;re ella. La... ;!E"11eracione-; actuales. por
111eclio de revistas, diarios, le picle11 explicacion~~, }JOr el ca1nbio
operado en él. La explicaciones no }Joclr1an ~ i110 -.11r~ir clel e~t11dio
ele la misn1a obra, pero el hecl10 ~e torna difíril. Yo h e trataclo de
ex¡lonerla en más d e qltince cla8es ele la Facultad ele TI11111a11itladet'
~., no l1e podido 11asar clel pri111e r trataclo . .\ lH\-,e de citas )r lectura ~
d e textos, 11e sl1frido i11i ¡&gt;rO¡)ia iµ:norancia, 1ni falta ele frP.~tt cn­
lación prolonga da en las c11lt11ras antig11as, y acle111ás l1e rlel&gt;i&lt;lo detenerme ante ln ori~ina lida rl ~la 1le lleza y e1 sort ile~io &lt;le cierto;
fra :rn1enlos ' la oscl1ridad &lt;le otros. d esa rrollalll c~ sólo a l&gt;ase ele
paráfra~i~ o -csco]iog disct1tih l e~. Qne rlaría la hipótesis d e 1111 1\la lra11x
f utt1ro, fra !{1ne11tario, rr11e rerogiera las forma~ inesp eradas de st1
J&gt;Oder creador d entro clcl arte plá~ tico. en ta11to se tor11n filoo;ofía
~ crítica aforí~tica.

IV
Con el fin d e ordenar conoci111iento-.. vo
. l1ahía encontrado que
Ja .. fl1nrlan1entacion es ele 1a estética podrían rec111cir:-.c a éstas:
-

38 -

�O·

roce,

~·en

o de loe e •
con l0s apunte.
9t
erti, Dure~~~
Goethe, loe
doctrinario
Baudelaire,

co en
desa

�o Cézanne. Esta visión de los i11tegrar1let;;, del &lt;rra11 1&gt;anora1•1a artístico como elementos constitutivos de una gra11 ollra escrita JlOr la
humanidad, t1n símbolo de los sueños de ella, ltn dcsplieg11e &lt;1e ~us
imaginaciones, a modo de los personajes del poema del Dante, ele
las tragedias de Sófocles o de los dramas de Shakespeare, o de las
epopeyas pop11lare o no,·elas geniales del iglo XIX, Tol to~T, Balzac,
Dostoie'v~ki, constittl) e la más destacada re,•elación que pueda clcsentrañarse de la obra de Malraux. Se trata entonces de algo 111á que las reflexiones de 11n escritor. Partici¡la de la características de
11na tran'JJO ... ició11 de los 111étodoB pro1&gt;ioc; de 11n creador ele ficcionc5,
que en l11gar ele diri~irse a lo J1oml&gt;res y a su intereses )? co11flictos,
~e enfrenta con las creaciones Jllásticas q11e han dejado los l1on1l1rcs
genia les y las ton1a como pretexto 1&gt;ara e ~ cril&gt;ir t?11a gran síntesis
literaria, e tét ica v. filosófica a la yez .
Falta al&gt;er l1a ... ta c¡t1é grado es clefe11dil&gt;le ) ? lcgítin10 el ¡lroce&lt;li111iento y en q11é n1eJida ha sido lograclo. Pero" de tocio; 111odos,
la tentativa e tá al1í: •l\1alral1x sal)e qttc las reflexiones e tética~ ele
los arti .. fa..,, sin el a¡&gt;oyo &lt;le la ... f11nda111entacione5 filo ófica - ¡a)· !,
6on 1nortale~ . Sólo y¡, en al n1nparo de la perennidad de la obra de
lo i11i~ n10 arti ~ ta ... : }a ... reflexione:- tan próxima~ de Poe, Baudelaire,
y \Iallar1né ,.¡,·en porque están re~¡&gt;aldadas por la poesía de e5ct ~
t riat11ra~ . Pero con la })roce.:ión de lo temporal, son 111ortales irre111c dialile111eute., a })lazo más o 111eno... largo. Las teorías estéticas &lt;le
Sc11iller &amp;11J&gt;si,ten aun como 11n re~plandor &lt;le la filosofía de Ka11t,
la' &lt;le Goethe como t111a re,,.onancia de ~ll ol&gt;ra )' ele los griego )' &lt;le
Spinoza. Al1, el 111ismo «Tratado de la Pint11ra» &lt;le Leonardo, s11hsiste porqtle cletrá ... de él e~tá la obra de Leonarclo ~ para no 111orir~
tiene qlte integrarse en una metafísica, como lo decía NoYalis, que
int11ía muy hondo: toda ontolo~ía tiene ~u ~ princi1&gt;i01S en la estética
•
r v1ce-,rersa.
Muy· próxi111n a no!'otro~, la monumental ol&gt;ra de ~1alrat1x, con
su 111ultiplicidad te1nática, ~11 preten ión enciclo¡léclica )' ~u amplit11d
bíblica, t11,·o que 11alJer provocado reservas, sospecha , recelo~, d · de
1nn)T divel'sos planos. Hal&gt;ían de desconfiar los escritore-., los críticos &lt;le arte, los e~ pecialistas, 10;3 teorizantes del aula .. los aclmirauore ~ clel creador de caracteres, co11flicto v ambientes. Parecería ltna
empre~a i111¡&gt;ropia ele] ''falraux que ad1nirábamos. l -na ª''entt1ra co11
cierta 111egalomanía implícita, a]Jsurda, co1110 1111 re1lrote inesperado
de alg-iana de~J&gt;ordante información artística ele la juventud.
~

Desde la apa1·ición de los l11josos texto~ del «~ltaseo l1naginario».,
&lt;le la &lt;~ Creación Artí tica» y de «La \ilonecla de lo Absol11to»: de esta
reco¡lilación reciente, reconstrt1ctiva v englobada llajo el título &lt;le
«La~ voce del silencio», 11n gran
a}ista ha iclo surgiendo~ i111pregnado de ht1n1anis1no, ]Jases filo ófica~. capacidad crítica, pasión
,]ran1ática ~r ¡&gt;otencia sorprendente dC' 11arraclor. Por 1110111ento-. re-

en

-

40 -

�111e111oria a Di&lt;lerol: el de lo~ alone::. o a Delacroix. o al tni mo Taine,
cuando oJ,~idaha :&gt;U~ doctrina~ po~itiyi ... ta .... Aclemá.., trasciende Je la
obra cierta ar111onizació11 ele fondo 1·0111ántir.o, apa~ionante, ¡&gt;er~onal ,
con remi11iscencia del 11rillo de 1 ietz che ). de
11openl1at1er.
Esa proxi111idad con la ol)ra anterior ele l\la lraux e¡ ue 11e :,eña]a,lo, la l&gt;rt1~qt1edad inmediata lle ~u re\ clació11: la amplitud ele
Ctiluario de la n1i~u1a, la mnltiplici(lad de conoein1iento~ qt1e exige~
unido::s al vigor de lt juicio~, a la novedad el&lt;.' blls corre ...¡&gt;onde11cia ...
y al contagio qt1e ¡&gt;ro,'oca st1 ebtilo, c1t1e ¡1osee i1oderío~ ele atracciones y aglt1ti11acionc~, im¡lone tina actitud ¡&gt;rovi oria y cuidado .a para
formular jt1icio~. En Francia e"' tra&lt;licio11al la re"erva ,,. la d e~ co11fianza ant~ e ta... irru¡&gt;cione de las reflcxio11c:; f nera· de ¡1la11 )
diQci1&gt;Ji11a. De De ... carte a Berg~ on, ele Boileau , Di&lt;lerot a ' ' alé r) , la
refle ión france a ::e aju ta de11tro de la~ exigencia ..... t1¡&gt;rc111a~ ele Ja
1&gt;11reze la Jaridacl ) la profun,li&lt;lad. llor e .. o"' la --ahiduría exqui ... ilu
del crear 1ninervi110 .. e ... iente con10 ... or¡&gt;renclida c:11ando a¡&gt;arecen
gc11iaJe ) clesordenacla reflexio11e::. ) 7 a ocurrió co11 el ¡&gt;rólogo de
Cron\\ 11, de Hugo .. y· ~e repite 110) e11 fi]o .. olía con el tle ~ concie rto
¡&gt;ro' ocudo J&gt;Or « El Ser ) T la l Tada» rle ~artre v l'ea¡&gt;arece ele pronto a11t e
e ta « oce:_, &lt;lel ilencio» ,Je .\lalraux. ·tlc111á~, e" po-.ilJle q11 c e l
de arrollo &lt;le la reflexiones artí tica ... y filosófica ~in plan: s i11 a11tc·
c~dc11le
'jqj)l)e · de formación e--¡&gt;eciali/.a,Ja ex¡&gt;eritnent e ca111hio ..
atín o e acreciente con nue' os a porte-. .. &lt;lada la edad de IalrallX }"
]ae; riq11eza 'JLIC {&gt;ll de ofrecer la 111adurez 111ental, e n la c11al ¡&gt;enelra
,
conio un egu1·0 nav10.
e l1a )1 cl10 notar c1ue í\lalraux .. e siente liga&lt;lo a la 11i toria tlc
"'' l ie111 JlO, que su obras flota11 "'oh re aconleci111ie11to~ h Íbtórico5 qt1r.
11os J1an con111ovido en e te siglo )' :,u ... 11éroe- ;;011 con10 11áufrago. . de
Ja fataJidade=- l1i tórica qt1e 110-. dirigen. In~tinti,·a111c11te , co1110
l101n hre ,Je acción .. e~ un europeo qu cun1¡&gt;l r.on ll clestino l1i ... tórico, p ro q11e al 1ni~n10 tiempo levanta de ese tormento qt1e ... e de~ ­
Jlre11de •Je .. 11 experiencia ,•ital )' de 11 creació11, la e ::iperanza de la
alvación po ... il&gt;le elogiando las energía del 111i... 1110 l101nlJl'e en la ... r e velacio11e-., artíc;:tica ~ que l1a ido dejan&lt;lo a lo largo ,J e "ll n1i ... eria pa ... calia11a. ahora 111ás cr11e] clehido a la ... i11tro111i~·done:, ele otra.;.; ft1erzu"
eicga ni á podero ª" qt1e ]a cond i&lt;·iones 111e l a fí icas deri,-ada~ el~
~u fir1itu•l e e11cial.
Con10 intermedio entre 11 t1ltima~ ohra~ &lt;le in1aginación~ es
,Jccir, ]n no\'e}a¡;;, )' esta ~erie de tratados so1&gt;rc la arte:-, ebtahan
ya su.=; a1·tíc11Io ~ ... ol&gt;re política., us reflexione.;; .... n ... 111anifiestos, )" do &lt;1ocu1ncnto-. ,]e valor extraordinario: se trata &lt;le ll texto oJ&gt;re «La
Civilizació11 Atlántica » y la confere11ria ::.ol,re «El fI01nl&gt;re y la Cult11ra» en ]a
nesco. e11. do11de expo11e su l1u111ani . . 1110 trágico.
"11:11 la ol&gt;ra «f.o .. :\o~ale .. &lt;le lte1nl&gt;11rgo». fragn1e11to de "ll no,,c]a «La I..1uc·l1a con el
ngel». ttn intelectual for1nt1la este J&gt;etl:,ll·
111 ier1 to que e .. c·o1110 el índice de la t ran~ición operada e11 el e ... cri l or:

-

41-

�«El más gran rnisterio 110 co1zsiste e11 q11c seanzos arrojados ¡1or a:.ar
e1itre la profusió11 de la 1nateria y aqztella ele los astros; el 111ás grande mi.sterio es el liecho de que desde esa prisió11 arra1zq11e111os de
nosotros inzágenes lo bastante ¡&gt;oderosas co1no ¡&gt;ara olvi&lt;l111· 1111estra
izada».
A través de ~u filosofía estetica de la hi~toria ,.
. del arte.. el
autor arrojará al infinito esats in1ágenes q11e con~tit11}·en la tentativa
de salvación y la grandeza del l1ombre. Una vez entregallo a la inter1)retación del sentido ) del destino de esa creación 11niversal, el
tema se irá a1lorlerando del art i::,La, le irá apa -io11a11do en for1na
tenaz, y de ahí res11ltará e-;ta podero ~ a filosofía del arte q11e i11oti''ª
el desconcierto )' el a ~ o1nl&gt;ro de los co11tc111¡&gt;orá11eo!-.

VI
Anotemos lo que de11uncia e11 las ¡&gt;ri111era~ ¡&gt;ágina~ del «l\luseo ln1aginario», el tratado más co11ocido, el pri1nero en pnl&gt;licar . . c
:Y en suscitar la espectativa, y que co1nprcnde cinco ¡&gt;arte"'. Contiene el
conjunto de ol&gt;bervaciones inesperadas frente a hecl1os arlí tico-, tle
nt1estro tiempo, separables de los de la antigüedad. Hubo 11n tien1 po
enorme en que ::ie crearon las artes )' no existían Jos 1n11-eos. Las
o1&gt;ras fueron creadas con otros fines : religio as., dinásticos, político~,
íntimos., artístico~, en función de cultura y ¡&gt;11el&gt;los que han desaparecido o que se 11an transformado total1nente. Se ignora el fin «le
inmensa cantidad de obra • el ignificado, el simbolismo. Ei1 i111c ... tra época, casi todo ese conjunto que testimonia la granlleza del
hombre ha ido a parar a los Museos, como ltn aglta inn1oviliza&lt;la.
S11fren 111ucha~ vece nítidos caml&gt;ios f11ndan1entales entonces. co11cretados en la ]&gt;ella exprei;ión del a11tor: &lt;(las e5Lat11as griegas 'le' ienen blancas».
C11ando fue1·011 cread a no oc11 rrió así: tenían ¡&gt;int11ras, adorno~
ele colores ·viYo~, metale preciosos, ¡&gt;iedra finas, i11cru~taciones y
e tahan destinadac::. a lo~ te1nplos o grandes mon11mento..;;. ' 7 ivían al
~ol en plenitltcl ) a la 1111,'ia o ante las ce1·emo11ias sacras . .t\l1ora
son acloracla · en lo.; n1u eos por n111ltit11cle"i indiferenteb }' alejadaR
de los móviles que crearon entonre aquellas arle~. Se han &lt;lesnudatl~
de importante detalles qtte la hacían llellas a11te Jos ojos de lo'
antigt1os. Ahora ~igt1en iendo ),ellas de otra ma11era y a~í re1&gt;osa11,
como petrificadas en ... t1~ pe1·fecciones, e~tilo~ ) 111utilaciones. en lo!)
l\f11seos. NJa}ratlX llama }a atenrÍÓn Robre e} acontecimiento fle }o;
1111tseos, JT las transformacione'\ operadas en nt1e ~ tros gn~tos )- co11ceptos artísticos, clellido a esas institucione ~ c1ue ~on modernas, no
¡&gt;re,"ristas por los antigi1os )' decisivas para las artes. El ho1nbre así le
a la destr11cción de las ci11dadcs, pero to111a ¡&gt;recauriones inmensa-.,
co-.to5ísin1as, pa1·n con~ervar esos n1ont1mento~ artístiros que e11cierra11

-42 -

�vientre 111illonc~ de forn1a ~ de una h lleza co1n¡&gt;lcta111e11tc 111ctan1orfo Pacla. rJ'oda la crítica y la .. té tica. r po,a n junlo a la mi-.111a
·rea ió11 el .. lo artista ... e11 1n1a c-.¡&gt;e~ie de l'or1nu laci&lt;)n p o1l ero:.a: ir
a ct1l111i11ar a lo::- n1useo~. La arquitcc: 11ra-.. lo .. n10-.aico ... ltl' de ·oracionc .. ¡•!aneada... 1&gt;ara la ('atedrale-. co n &lt;'u lto rcligio-.o \ ' l\ ie11te. lo:'!
'itrale .. no Ya11 a lo .. 111u . . eoei alÍn. }lCro .. u r "pro du C'ejonc .. ) lo~ l'ragnac1110 .. &lt;JU
ha11 -.ol1l'C\ i\ iclo él }o-. ho111h arflco-. \a ÍOl'Jlléltl el I11~llljar

c11 ::;u

d~

}o.. lll ll,CO •

.

.

]fa~

un arle fu e ra el e lo .. 1u11-..co .. : p ~ro e l p1·i111 ro par "ec i11tc1· ar 111á-. a] 11on1hre. Parece c1uc e ... allí dond • ha rec11perado ¡&gt;ur za. rl 'i ne 111áe.&lt; autentici (lacl. aun&lt;¡uc 1&gt;ue da c . . ta r o parecer es tar,
111uerlo. lJo, ·11 día. }a.t; ohra:, ele lo-. arti ... tn-. d e la .. c .. cttela ... rcforn1.1"
do1" 1n:l re\ ol ul'ionaria::-i . entran a }o... 111 u ... co .. a lo::- 1&gt;oco .. a 11 o~ ele la
1nuf'rl el J hun1brc l'l' ~a d or. ~lalraux -.e cxticnd 1· .. ol1re c-.tc ucoul '·
ei111i ·nto ) ¡u·n~ f'&lt;·ta un re;¡1la11dor filo ... ófi&lt;'o en el a-.nnlo. ¡&gt;rc .. c11la11dolo en f orn1a &lt;Jll.. 110-. ... or1&gt;r e11cl c : d e;, la ·a la 111cta111orfo ... j~ ,fe
Ja a1 t e"' debido a .. e nu ''º á111hito cr aclo p or el dinero )' la cultura del lio111br~ ) el e ... tado. P e ro d e ahí ::-iguc eo11 o tro .. tenia~.
J 1 arle 11a ori g inado una for111a rl c re¡1rodtu·cionc ... propi a~: la., tée111rn .... e ha11 J&gt;ltt~ to al ~P.r"\· icio d e la-. arte~. la ... l1 an t111i,·c r::-ali7ado.
1 o ... n1t1 e n .. tlerrr.n1a11 ::tt-. te:,o r o .. en l&lt;ln1ina cl r co lor o e11 negro,
(iue 111uJti1,Ji&lt;·a n ... u .. cont e nido ... E. . tc h echo ha .. ido e:xp u e:,to y anali zado td111hié11 por l\lalraux, hu .. la 1n ag nifi carlo. 11~ 1 lo t1tiliza c11
t- ll J,1·u ) la re¡Jro duccion e ca da 'cz n1á ficle-.. e tán actua11tlo
ollre e l IP tor 1ni 1110: . e pu e cl cn a .... í for1nar 11111s &lt;&gt;os irnagi1tarios,
... e puPdt' cr ar bajo ... u i11llu c n e ia. \nti g u a1 n e nt c. }o .. grandes arti . . '" ig11orahan podía11 crear ignorando la cxi l &lt;' n cia d e territorio:'!
i11111en o ... tlt'&gt; art~ tlr ... u ~ ante11ri ... ado .... I~J proJ.lcn1a &lt;lel 'alor de lo
origi 11al ) lo rc1&gt;rod11 c i&lt;lo por las t :t• ni 1·a .... r· lia ee 'ita l. I Ja .. colcrcio11P.. _ c1 1 el e .. 11íritu ele ca da g u ... tador. con la :'! ll}'e rpo ... i&lt;'iór1 del 1·ecue1 do de Jo, origina le .. y la:-- i1uáge?1c ... rcprodurida-. e11 la::- n1nno ,
actúan u todo arti .. ta d e 11n e ~lro tie1n po. e ( ' l'Pa en ttna atn1ó .. f~ra
ind finida ele &lt; 011oci1niento. «La r produ cción ~o ndu ce. 11or la priu11 1 ,1 \ cz, Ja Ín1a ge n c)P} llllltlrlo » CX j&gt;l'C..,H ~lalrat1X. J)c .. pur~. afir1 n a.
,
c1nnr- •"O tilo , ..... ta ~ :
«Durante s i gl~ la pinlttra fu.e e l n1e dio d " cx1&gt;re~ ió11 ¡1ri vil egi&lt;1do d e la ¡1or&gt;sÍa». «L eo11ardo (le \ 7in&lt;'i c.. n1á-. grande poe ta que
Jlo11 al'd». «IJa pi11tura c ... u11a poe,,.ía qu e -.e \ 'C» : afori ..1110 el e l ,eonar&lt;lo c1ue con1partc M alrau y rle::al'rol Ja con agudeza.
Pero ta1nl&gt;ién de lo otro tratarlo. . ¡&gt;ueclen extractar .. e frag1ucntoe tanto o 111á valio~o.... La «CreaC'ió11 1\ rtí tica» e el conjunto d e
idea n1á orgánico y ct1idado o. fl~ lá11 ¡1rc~cnte-.. lo mae ~ tro s or] 1ónico a lo Je jo;;;, y· ]a . egt1riclac1 que of rer.e un te nia ) a s ttfici en tc111en te ejercitarlo en lotla for111ación ctaltural fra11cesa.
•
•
En can11Jio.• «I~a lone ita lle Jo 1\ l&gt;~o luto» e el tratado 111a.. p rop10
ele una e&gt; tl&gt;lica filo-.ófica. E;;tá arn1oniz,ulo en enlirlo a-.rPndPnlc,
0

-

43 -

1C4~

i J

�unificador, l1acia ciertoo:. temas e~tético~ }' u1etaÍÍ:··icos, a¡)oclerán&lt;lo~ e
del hombre en cuanto reflexiona con la i11tcligencia en l&gt;tisc1ueda de
11n sistema conve1·gente
en u11 vértice infinito .
....
El l1orul)re ~ie1npre se destaca, co1110 t111 l1alo trágico por e11ci1na
del arte que ha c1·eado. Eso se revela en estos tenias, que van cles¡&gt;lcgándose como los adorno~ externos de una meditación arquitectónica:
«El canto de la l1i,toria»., «El arte ,.
e1 destino», «La eterna re,·an•
cha del l1ombre», «Ree11c·o11trar a 1 110111llre por toda ¡lartes donrlc
hemos hallado aqt1ello que lo aplasta».

\ iJI
La belleza creada, segtín }f alrau.x, es la moneda de lo ab~olttlo:
lo que puede allquirirse con ella es la eternidad del ser hun1a110.
Es n1oneda por s11 01·igen, su uso, ::,u mezcla de arte ). utilidad,
su materia valio .. a e indigna, s11s posil)ili&lt;lades infinitas, :,ll tran~ ito­
riedad, pero es el tali .. mán que ofrece la aventura de lo absoluto.
En la escultura, en el ])ronce ele los bu::.tos estatt1arios, en el al1na,
en las mano que con ~ truyen las obras, circula esa moneda con la
cual se conquista lo absolt1to. Constituye 11na definición ele lo )&gt;ello,
indirecta y metafísica, pero tan significativa co1110 la fi11alidad si21
fin de Kant, la infinit11cl en la finitud o la antítesi~ ele los co11trario-.,
de Schelling.
Por último «Las ~Ietan1orfosis de Apolo» e;; lln alarde )' tina con1pt1lsa de conocimientos artísticos e histórico!', tina estrt1clt1ración
abrumadora de detalles, co1no ¡&gt;ieza;;: menudas ele 11n mosaico, pal'a
seguir las huellas de Apolo en la~ más &lt;liver as ct1lt111·as y for111as artísticas: a iática ~ egipcias, 11elénicas. me&lt;lievales, 111odernas. En toda partes la .;,eña] apolínea, 1netamorfoseá11dose en n1ateriar; qtte se desgranan como las lluvias, y el tie1npo, y la moneda de lo al&gt;sol11to.
Repito la resistencia, imposil&gt;le de vencer, que ofrece Malraux
a toda síntesis. Ec; posible que co11 los años se destaquen las desig11aldades de su extensa obra, y q11e resten de ella sólo fragmentos, e11
donde la genialidad de las intuiciones canten ~11 poema inigt1aladn
a la grandeza de la «Moneda de lo absolt1to», sie1npre al alcance de
nuesti·as manos, iempre fugándose con todos los despojos ~· 111ilagro~
de nuestra vida. La caracterí tica psicológica de• e ta obra e-. la excitación contínua q11e provoca. Está ]1ecl1a para reaccionar, deslun1hrar, incitar. No e puede leer sin sentirse obreexcitado, orprendido, repelido. Actúan en ella planos di~c11r~ivos. Un plano de atracción primaria derivado del goce intelectual provocado ¡lor el e~cri­
tor. Es en sí una o1&gt;ra ele arte, de expresión, ele estilo ~· de ht1111anida l
concreta que, al 1&gt;orde de la angustia de una E11ro¡&gt;a o una Francia
en ,-ías de d~strt1cción inminente, prol'oca estas res11rrecciones de ~ll
podero::io e píritu y de s11 voluntad de no n1orir. Existe otro plano en
donde la prosa q11e se t1sa es '•ital~ concenL1·ada )r orgánica~ 111á13 1&gt;iCil
1

- 44 -

�e-

�Lo c11al aumenta el interés radical &lt;le la ohra~ la autenticidad del

e pírittt creaclor qt1e se ha atrevido a e111¡&gt;re11clerla ~' la segura e ... pcranza de :--11 }&gt;l'O)'ecciones el~ f tll uro.

,

No tus. -

1)

1958 - .
E~te ensayo

tendría qt1e co111pletar::ie con el análisi de otra5
ol&gt;ra - de l\lalrat1x que se 11an editado en lo años qt1e ' ' ªn de 1933
al 1958. Particularmente merece t111a consideración especial el lihro
«La iltletan1orfosis de los Dioses», qtte acal&gt;a de a ¡&gt;arecer }r q11e el at1to1·
considera con10 la c11lminación de 11s idea ~ . Se~ún , ·ersiones recogicla 1&gt;or 1ní en París, Malraux ..,e dedicaría de n11e,-o en ac1ela11te ·1
la creación en el género de la 11ovela, interr11111¡liendo a~í su s r-orprenclentes tratados sobre las ol1ra-. artí~tica c; .

2 l Del&gt;en anotarse otra ol&gt;ra de •MaJrau-x: «Saturno» . que e5 u11
e tu dio de Ja ol&gt;ra de Goya ( 1941-51 ) - .. «E bozo de tina p~ico logí.L
de Ja e. c11ltura m11nclial», «EJ
clel Cine».. «El M11 ~ eo l1naQ;i11ario
...
Ml1ndo Cri::-tiano» ) «La 'fetan1orf 06i:- de lo~ Dio~e5» }·a cita el a (] 957 1.
3 ) Por tíltimo, delle ser con t1ltada la ohra ele ~lauricio l\Ierleau
Po11t}., titulada: «El Lenguaje Inclirecto ) J_,a ... ' 7 oces del ilencio» .

- 46 -

�INDfCE

l.

J1.
JJJ.

L1•011arrln ria T in ci y r•I R t&gt;11ar i111ir•nto ... . .... .

chr,/linp. )' ,,¡

Ro111011ti&lt; 1.srno

llalra11.\· }' la E¡&gt;&lt;&gt;ca

-

-

.&gt;

................ .

JJ

C o11tc' 11111or&lt;Ínc•o ....... . .. .

31

47 -

�</text>
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                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
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                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
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                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
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                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
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                <text>Oribe, Emilio&#13;
Tres ideales estéticos / Emilio Oribe -- Montevideo : FHC.IF, 1958; p. 46 </text>
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                    <text>'0 '3 — "otpam ojisanu ua jopeaj^ (B S3jquioi( soj X sapnpi^aaau sbj uanoduu
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sauoioBJidsB uoa A SBaio^aq 'sBpBzpBuiajsis SBapa^sa sbj 'sooijosojij
souBjd sapiiBJij soj ubijbj :osojquiosB ojamnu ua sajusziioai uaaaijo
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•SBip sojjsanu ua 'sog n^ A japnBqiq^ 'Bpuag b o 'puouiajg
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anb sj^d ja sa BiauBjg 'sajjB a^qos iBjnapjBd Baijjja ap 'oiquiBa ug
•pBpijBSjaAiun ap BjjaaajBg -BpijBA sa ou o ajqi^nasip sa bX 'sojqand
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'XjajB^Y ap • sajjBasag ap omsijBnjoajaiuj jap asjapuaadsap Bpand anb
BuiJjaop bj Bpoi 'SBUiapy •uoiaBjng bj o njoidsg ja X Bpiy^ bj ap opBj
jb 'jBjuauiBjjunj Eiiiaj ouioa aaajBds ou Bzajjag bj 'uos^aag ug
•XaajB^ 'auwBjjBj^ 'axiBjapnBg
'SBjsijoquiis soj X jjaMrapjg jap O^Ojojd ja 'sooijubuioj soj 'oSnjj 'sb^
-sxpadojaiaug soj 'auia^g 'n^ajiog b jBpjoaai BjsBg 'B^njosqE Bzajjag
bj ap SBinajqojd soj ap ou^jd jap bjoijj ajduiais o.iad 'sajuBjjoduii
Xnui soidBjajij sojuaiuiiAoui b asBq ap aiAJas b sopo^ sopBuijsap 'saj
-BuipjBa soisaijiuBui 'sBapt-ia 'sBAijdaaajd 'ojjaia sa 'uajsixg gsojjo X
iiBXnf) 'auiBj^ b 'xiX t^is I3 U3 ajuBjsqo on asjBuoiauaui uapang -sou
-japoui soj ua 'janBquadoqag o ja^ajj 'jub^ ap Bjqo bj b oaoduiBj iu
'sohSijub soj ajjua 'ujjsnSy uBg 'ouijojj 'sajajojsixy 'upjBjj b ajqsj
-Bduioa BpBU Boijajsg ua XBq o^ •sBraajqojd sojjo b ajuBfaiuas js^nj
un pdnao ou 'ojjaq oj ap BzajBjnjBU bj ajqos uoiaBSijsaAui bj 'sbo
-oda sajuaxajip sbj ap sojosojij soj ug •Baijajsg bj ajqos sajsuiSuo sau
-oiodaauoa sapuBj^ 'BsaouBjj bjjosojij bj ap osaao^d ja ua XBq o^

ap mfosopf vj ua voijajsa vj

I
(I) SBDij^is^ s^^pi s^^ ajqos
aaixo om^a

�que ocupan dentro de ese sistema, los problemas de la belleza y
de las artes. No obstante, sabido es que la predisposicion hacia lo
musical se manifiesta en la vida del filosofo desde muy joven, acornpanada de conocimientos teoricos practicos muy completos, como asi
mismo se mencionan sus meditaciones sobre estetica musical y algunas
creaciones en ese orden. Asi, hace pocos arios se pudo leer en "Com
mune", un ballet de Descartes, prosa y verso, destinado a celebrar los
dones de la paz. Fuera de eso, las artes no ocuparon mucbo a Descar
tes, ni atin mismo las literarias en la edad de la adolescencia. Es de
imaginarse que de las bellas letras de la antigiiedad clasica poseyera
conocimientos detenidos, no solo por la maestria a que llego en la
tnadurez en lo que ataiie al estilo, sino porque seguramente la educacion jesuita de "La Fleche", le ofrecio oportunidades para frecuentar
y mismo profundizar dentro del arte de los antiguos. En toda formacion educativa del siglo XVII estaban los ingredientes humanistas
con sus frutos eternos.
Lo evidente es que el espiritu matematico predomino sobre toda
otra determinacion en el orden de los conocimientos profundizados
y la misma filosofia con su formalidad racionalista contribuyo a circunscribir la personalidad del filosofo dentro de la fnsula distante
de los temas de la belleza. No ocurrio lo mismo con la expresion filosofica y en lo relativo al estilo; cualquier texto de lo fundamental
de Descartes revela una belleza constructiva de orden superior. La
prosa de Descartes puede resistir sin desmedro la vecindad de los mejores prosistas de su siglo. Para ello es suficiente recordar el Discurso
del Metodo y las Meditaciones Metafisicas; sobre todo la III y la V.
Su lenguaje encuentra una expresion en largos periodos, que es la
prueba de fuego de todo estilo. Un pensamiento manifiesta su poderio.
no solamente en las metaforas y en el encadenamiento de las inducciones o deducciones, sino en la elegancia y firmeza al sostener sin
desfallecimientos un desarrollo verbal en periodos de largo aliento, que
se mantienen tensos de ideas y armoniosos de riquezas lingiiisticas,
determinando un doble deleite para el razonamiento y el gusto artistico del lector. Un pensamiento bien expresado lo hace con una arquitectura verbal de muchisimas variaciones dentro de una continuidad
unitaria y definida.
Fragmentos prolongados y arquitectonicos pueden percibirse a
cada momento y las obras fundamenta^s como el Discurso del Metodo,
y cada una de las Meditaciones Metafisicas en particular, se presentan
en el tiempo con un resplandor de esteticas unidades platonicas.

Consideraciones por el estilo se hacen en lo que se refiere a la
Estetica y la Moral en Descartes. La ausencia de una sistematizacion
en am bos dominios es evidente. El sistema carece para muchos de
una Moral y una Estetica. No puede considerarse que ello se deba a
un descuido del filosofo, tan meticuloso en el sagrado orden y sus
leyes. Mas bien me parece percibir una forma de reaccionar contra
— 54 —

�— ss —
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b sajjsasoQ :sbj.ib3 ua apjBj sbiu aanpoidaj as Bapi B^sg
•BAiiBjaidiajui ziq esa ofeq
ap uoiaisod bj jofaui BJoqB asopuaipuaidiuoa 'pBpijiqisuas
bj ap A Biaua3ija;ui bj ap a^uBjsaj oj ap opuoj jap oapajsa ouatuouaj
ja BjuBAaj 'uoidbuiSbuii bj ap oipaui iod 'ojjaq oj ap oiaSij anbojua
ajs^ 'pBpijiqisuas bj b A jBn^aajajui oiainf jb auodaadns as anb 'otjbs
-aaau o^uauiaja ouioa npiaBuiSBuii bj ap o^anf jb A 'pBpiaijdijjnni bj ap
ojiuap ojjaq oj ap pBpiun bj b asaaAjOA anb auaij 'Bjjnao ojsa anb
bjbj "sopBjaBasap jas uaqap Jiobj A Jiajjip souibuibjj anb oj apuop ua
'bjsijb Bsa ua 'iqs BaipBj 'SBai^sjjjB sbuijoj SB^jaia ap ajqiutjapui o^
•Bzauxjij ajqBpnpui Bun aaambpB 'ajqisuas buijoj bj b uoioejoub bj Bpjj
-apj oaad Ssajajojsuy ap bjjosojij bj ap jbijiiubj oipaui ouiraia} ja
sa 'ajuainajuajBdy • ^j^npipovf vpnismuap uts A pDjjnoifip mpmtun uis
ajuaiuBjBipoumi sp as biujoj ns opusna sssoa sbj ua BjaAai as ojjaq
oj ap ajqBpBj^B aa^oBJBa ajsa 'ajuatuBjajauoa sbj^[ "sajBnpiAipui soia
-inf ap apuadap 'sand ojjaq o^ -^opio jb A bisia bj b aiuamjBdiauiad
tsopijuas soj b BpBJ^B anb oj sa ojs^^ "ojjaq oj ap ajqBpBiSB jaj
-aBjBa jb ajaijaj ag 'ojjaq oj ajqos sBjaiuos sauoia^aipui SBunSjB 'ajunj
-apB sbj^[ -sojSis sosa ap oausijJB ojsnS ja ua ajuaniBiuiupuB BqBnjas
uijsnSy UBg A ouiioj^ A uojbj^ ap Bouajsa pspiun bj ap Bapi B^
•saauojua bjsbij jyjjnao anb Bjuaj otuoa 'p^panSiiUB bj ap
Bson^adsaj uoiasanpa buii biobij sajjBasajj ap aja^d ap p^pijapij buii
BjaAaj 'uinipuadiuo[) ja ua BpsjundB 'upiadaauoa Bjsg ^porun opo% un
otuoa utpojaui nun o ojuva un unuotstudn sow apod ouioa is s^n *PBP
-jun bj ap Bapi bj ^mnipuadmo^ ajsa ua asjBjsuas ba apand oapaisa
ajjBjap un^jy •odiuai^ ns ap uoiasonpa BjaAas bj ap uBiuaAOJd anb
sopBzuBjnaijJBd soiuaiiuiaouoa ap apjsjB un opiiBsajdx^ -sopojoui
'saXaj 'jBaisnui Baiuaaj bj b Bjqo Bjsa aiaija.i ag "(gJ9J Bpajg) aoa
uintpuadtuo'j Bjqo buii otqijasa sajjcBasajj jmjuoAnf ns u^
•BpBAwap Baiiajsa Bun Bas o oiiBisajjBa njoidsa jap Biauanjjuj o'g
•jBuosjad Baijajsa Bun asjBj
-nuuoj apand saj^na soj ap JOiiajsod Bjqo ns ap sojuauTnBi^ 0*^
•pniuaAnC bj ua SBpBsajdxa saj.iBasaQ ap SBoijaisa s^apj o-j

IIAX I^TS I3 u3 S31-!B A sBJ^aj sbj ua BAijaaja
Biauanjjui ns A 'sajjBasajj ap ojiiaiiiiBsuad jap spipuajdsap
Bai^ajsa eun jb^^j^b anb BuqBij SBinapy -sajajasiBa soiusiui soj uoa
-ajsa Bun asjBjapisuoa Bijpod 'sajjBasaQ ua jBjuaurepunj jbjoiu Bun A
BiJosiAOJd jbjoui sun opBfnqip Bq as ouioa isb 'oiaj "bijosojij bj ap
soiiaduii soijo soj ap sandsap 'uBiaaiaui anb uoiauajap bj uoa 'Biuaiixa
zampBin bj ua sojja ap asi^dnao BiBd zaA jbj 'sausjd sns ap oiiBdB
soj A pBpan/jijuB bj ua oaiia^sa ja A jbjoiu Buiajqoid ja ubibjj sauois
-njuoa SB^uBna piqiaiad 'ja ua BjqBij anb jopBAOuui jg •son^ijuB soj

�nada". "Y yo no puedo explicar mejor, de que lo he hecho antes
en mi obra sobre Mdsica".
Mas adelante, continua: "Yo explicaba como los compartimientos de un cantero, que consistfan en una o dos figuras, alineados sieinpre de la misma manera, se comprenderian mas facilmente que si
fueran diez o doce, distribuidos distintamente, pero esto no significa
que se pueda designar en absoluto a un cantero como mas hermoso
que otro, sino que segiin la fantasia de unos, aquel de tres especies
de figuras sera el mas befo; y segtin opinion de otros, el de cuatro
o de dnco, seria el hermoso".
Pero aquel que agradara al mayor numero, podra ser designado
simplemente como el mas bello, con lo cual no se lo habria atin determinado. Descartes aplica al ejemplo de los danzarines un razonamiento analogo. Estas opiniones van colocando a lo bello demasiado
cerca de lo agradable y subordinando la naturaleza del fenomeno estetico a los juicios del contemplador. Veremos despues el significado
de esta ubicacion.
Hamelin, solo breves pa gin as dedica en su Sistema de Descartes
a la Estetica. Se declara alii que la teoria del arte literario provoco
algunas meditaciones: estan en la Correspondencia, en los juicios so
bre las cartas a Balzac (el antiguo) y en el Discurso del Metodo. Se
reduce, ahora, en estos ejemplos, lo bello a la verdad, y se restringe
la parte del arte en la poesia y la elocuencia, en favor de la logica.
De ahi en adelante, Hamelin se desentendera del tema en Descartes;
siguiendo el vasto y clasico libro de Krantz, mencionara la huella de
la filosofia de Descartes en la obra de los escritores de su siglo, en
Francia, hasta el umbral del romanticismo. Principalmente en Boileau,
que condenso asi: "Nada es bello fuera de lo verdadero", confirmado
en su obra, El Arte Poetico, con mayores precisiones y desarrollos.
Si bien la dedicacion particular de Descartes no fue muy atenta,
como vemos, al problema de lo bello, en lo que se desprende de la
influencia de su obra en la filosofia moderna, la revolucion esbozada por el en lo estetico fue tan importante como en todo lo demas.
Antes de el, predominaba el criterio de la objetividad ontologica de
lo Bello. Sin abandonar la investigacion psicologica, habria concordancia en la aceptacion de una belleza externa y superior, que aparecia como un supuesto derivado de los principales racionales de las
doctrinas y del analisis formal de las condiciones de la obra de arte
en si o de lo bello natural. Asi se invocaban la unidad, la proporcion,
la simetria, la medida. Lo bello aparecia en el alma del contemplador
cuando coincidian en determinada obra artistica, esas condiciones absolutas que tenian validez objetiva. El papel de los sentidos y del intelecto, se interpretaba como el de mediadores, o, mas bien, como conductores de esas realidades al alma del hombre.
Lo bello gozaba de un dominio particular en medio de los principios naturales de las cosas que se daban en el conocimiento. Era
visible, en los tiempos que precedieron a Descartes, el seiiorio de
las doctrinas de los platonicos de Italia y Francia y de los aristotelicos y tomistas de los claustros. La idea de la belleza tenia valor ab— 56 —

�— AS —
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-ijuajnB ouBis9iiB9 p 'nsajiog ap SBjnuuoj sbj un^as 'saaopsnuj^uoo
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-uap uoi9BuiSBtui^[ jBJopi spand 'Biuana ns ^od 'saj.iBosaQ anbuny
•BDipje^ Bpnop bj BJB3.I9 uaiJBl^uinBg SBUiajqo^d sosa jbjbjj bjbj
•ojuaiuipouoa jap A pBpijjqtsuas bj ap sosnjuoa sopB^sa soj ap BJBjqBq
as 'a^uBjapB sbui soub 'sandsag "sajBuiiuB snjpidsa soj uoa asBqtqjBq
BpBjnauiA ^nni 'pBpijiqtsuas bj ouioa 'Bjsg •uppBuiSBUii ubjS bj ap oS
-anf ja Buapsap ojospjij ja :souiBuip 'ojBipatuui ap BouiBjBzoajaBJBa
oj ig 'opBui^iJO Bq Baijjja A uopisodxo ap sBiqo sbui anb ajjsd bj sg
•oaisijB^am jopuajdsa ns ap sana^JBm sbj ua zjiuqia^ ouishu jb bzub3
-jb A nsajiog 'ajpuy 'zBsnoj^ b Bssd sajjBasag ap anb orasijBnjaajaj
-ui un opiuijap uaiq souiouaj tnby 'oaiisijaB ojjaq oj ap sajBnptAipui
sauopipuoa sbj ap uopBuiuwa^ap bj ua A SBopsBjd A SBWBjajij
sbj ap oiuiiuop ja ua sauopBAuap sbjjo jBjapisuoa jod

•aA as onioa 'sajqsjnajBa
-ui uos SBiauanaasuoa sbj A 'ouijii orasiui jb Eip.iBiu ajjB jb A Bzajj
-aq bj b ajaijai as anb oj 'sapBpijBio^ ap Biuajsis un o;uairaiAoui ua
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-njijsuoa bj anb Bjaajqsisa ^aj bj o^ag •UBiBiuixojtdB aj as anb sbuuoj
iBa^a A ojiaaouoa 'ojaiqaauoa 'ojibiojba Bipod ojos uainb 'oiainiid
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-isaaoB Bjua;uBui as ouBuinq ojuairaipua^ua jg •soubiisiid soj ap jop
ja Bas o 'oaisijBjaui ja Bas 'iag jap oraijui oj BqB.i^ajui o 'sBjja ap
'SBiauaiiBdB sbj ai^ua opipiad omaja oSjb ouioa Bi^sixa 'ouia
-ip oj ap aopuajdsa o Biauaasiuiuiai oraoa sssoa sbj ua BqBjsg -ojnjos

�tras el esplritu y el metodo de Descartes y juzgan a la poesia y a la
elocuencia independientemente de las cualidades sensibles". "De ahi
proviene que confundan el progreso de la filosofia con el de las artes".
"Los modernos, dice el abate Terrason, son mas grandes geometras
que los antiguos: luego son mas grandes oradores y poetas".
Este espiritu racionalista y matematico provoco luchas liasta en
tiempos de la Enciclopedia, mas de un siglo despues. Comenta Croce:
"Se desvitalizo a fines del siglo XVIII y los romanticos lo arrojaron al
olvido. El romanticismo es el triunfo del libre espiritu poetico y del
sentimiento, precisamente contra las ultimas consecuencias de un cartesianismo; complice infeliz de un clasicismo retorico y agotador".
Tal es la fisonomia llamariamos corriente del pensar de Descar
tes; la fisonomia diurna y su influencia y sus ideas sobre lo bello.
Pero este hombre tan enigmatico y abismal, tiene tambien en estos
temas una fisonomia nocturna; esconde otra personalidad, que es toda contradiccion con la anterior. El Descartes hombre difiere del
mismo creador del Sistema y del Metodo, y del otro ser semidivino
que es a su vez sobrecreador de sus pensamientos. El pensamiento filosofico origina un Descartes historico, que se superpone a las otras
fisonomias secretas y las oscurece.
No obstante, se puede dar con ellas. Resulta de estos sesgados
enfoques, que Descartes amo profundamente las artes. Sobre todo la
poesia y la elocuencia. En las paginas del Discurso del Metodo, confeso: "que ambas eran dones del espiritu y no fruto del estudio".
Despues, es sabida la influencia que en la creacion de su obra
tiene la inspiracion subita, la intuicion, la revelacion extraordinaria
e instantanea. Recuerdese la memorable velada de Neubourg, con los
pensamientos nocturnos cerca de la estufa, -y las maravillas que alii
ocurrieron para la filosofia universal. Nada menos que el arranque
de toda la filosofia moderna. . . Y es que, en ciertos momentos, otro
Descartes nace, borrando el descripto bace unos instantes. Lo hace
bajo forma de caballero, y audazmente proclama la superioridad de
la poesia sobre la filosofia. Si le creyeramos, lo mejor de su filosofia
nacio bajo la accion del sueiio y del entusiasmo. En el Tomo X de
sus obras completas, de la edicion de Tannery y Adam, se encuentra
esto: esta en el texto de las "Olimpicas", analisis valiosisimos de suenos y visiones personales. Se trata del tercer sueiio de la noche del
10 de Noviembre de 1619, en el que se le aparecio el "Corpus Poetarum", entre reminiscencias de la niiiez. Este "Corpus Poetarum"
se expresa en el mismo tono que el Socrates del Yon platonico, cuando desarrolla el proceso de la inspiracion: "No creia, el Corpus Poe
tarum,que uno se pudiese sorprender mucho al notar que los poe
tas, mismo aquellos que no hacen mas que necedades, estuviesen
llenos de sentencias graves, mas sensatas y mejor expresadas que las
que se encuentran en los escritos de los filosofos..." Es claro que
hay que convenir que todo este discurso ahora se desarrolla bajo la
dinamica del sueiio, y no en el piano ni en el sentido por donde ascienden los pensamientos del Discurso del Metodo, y que Descartes
aqui juega como Rabelais y Cervantes, y babla en tono ironico.
— 58 —

�— 6S —
op A Bisood B[ op Biuojqojd jb osjbj^bsuoo [b onb 'SBip ojuoiooj bbiu
soj uo A sbjjoiio sop sb[ ojjuo 'ojuoiUBiuijjn jopszijood ^eq o^^ '^^og
op soXbsuo so[ op Biouojoq spsoijop A ojuoubiuui bj 'boiuijuj sojjbj
•op sns uo A biujoj eun^e uo Bjjsonuiop 'Bodojno Bisood bj op uoio
-njOAO op ojxhs an isb^) \/jojB^ Bjssq sosooubjj SBjsijoqnns sojoiuijd
soj op SBjqo sbj opsop 'BoijBiuojqojd uoiobojo 'bjjooj A uoiobojo op
uoiobziuouijb B[ uoo uojBuiuqno onb A 'Band Bisood 'Bodojno Biuopoin
Bisood 'ouisijoqiuis-jsod 'otusijoquns op ojqtuou jo uoo uopoons os
onb sooijood sojuoiuiiaoiu so[ ojuouijsnjijidso opisojd ooj onb opioou
-oo oqooq un so 'soouojuo opsoQ 'sopuosaod SBuqdiosip uo uojotijia
-uoo so^ 'SBinood A soiijoso jouodxo p A ouboijouib Bjood jbiuo^
pp soJopsjiuipB so^oAop A souuij uo uoJo^iijijsuoo os ouijbjjbj^ oiuoo
oaiBjopnsg oiub^ -oiuouiojqBpnpui sop^ip so^bsuo soj Bjuono uo op
-uoiuoj 'SBiuood soj ofnpBjj ouubjjbj^[ 'sondsoQ 'oo^ op SB.iqo sbjjo uoo
ojuouiBjunfuoo 'iumofsoduio'j nj ap vifosojij^ bj BpinSos uo ofnpBa;
'BlOUBJjJ UO 'OJIBJopilBg '^OJ Op BIOUO)SIXO BJ Op SBIJOlUIIJSod SBJ UO
^ '^ W^I SOLIB SOI 3P aopopojjB sbjtjoso uojonj SBjqo ssjsgj -tioa
J3T,, Bisood bj op uoiobojo bj op osooo^d jo bjjbu os jo no onbaod
un ap sjsaua^t^ op ojnjji jo ofBq ooouoo oj os uoiquiBj A sop
-oj op opB^jnAip sbiu jo so oiuiqn ojsgj • ^upiaisodiuo^ vj ap vifosopj
W7 ^ ttSJaA 19P Dpw3s.^ W7,, 'O;J?J?7O(/ adiaufjj j^n sopBuiuiouop
sojiaoso sojj uo SBpBSoadxo ubjjbij os oog op SBoipiso ssopi
aoj ap svaijajsa svapi soj a-iqo

II

jbuozbj un bos o 'oo jojjb un o^uoiujbii^! jos op bij ou w7iM)iaoj
snduoj jo onb joj? -sb;so b Jiuijop Ba^d jojba ubiuoj ojps A SBjnjBiJo
sns op soiijbj uo o^sond BiqBq soj jo 'pspijBOJ ug "oijioo^ b uoiquiB}
sopinqiJ^B uos 'so^so op so^uoiuiBsuod sog -so^uBpod A so^UBipnjso b o
'jou^b^ b o 'sojoj9jsijoj^[ b jBjqBq ooBq ojsnBg jo uo opuBno 'oq;oo^
uo opBjBuos Bq os onb jojjo jonbB joioiuoo b BjjpjBAinbo 'bjo onb
ojuouiBpunjoj JBiujijy •••sojjbosoq bjo ou A Bjgj -soiuoa onb opoui
jop BcpjqBq ttiunJBjoog sndjo^55 jg "SBjqo sbjjo uo sojjbosoq oiqijoso
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�las artes, no aluda en alguna forma al poeta de Baltimore. Conviene
sehalar otro hecho paralelo importantisimo: la valoracion de la restante obra de Poe en la epoca moderna: sus poemas en si, •—independientes de las teorias y de los mecanisinos magicos o mecanicos
de la creacion—, sus cuentos fantasticos, sus narraciones, su ensayo
Eureka. Ademas, la misma personalidad de Poe, su leyenda antes y
despues de la muerte, la irradiacion de los episodios de sus amores y
sufrimientos y odios. Todo eso se organiza, se enlaza con las meditaciones poeticas, con los epistolarios intimos y refluye sobre sus ideas
esteticas, revistiendolas de una aureola de sugestion e importancia
irresistibles. Es seguro que los ensayos aludidos no ofrecerian por si
mismos tanta importancia, desde el piano de las teorias esteticas, si no
fuera por el poder misterioso que la obra total de Poe les infunde. Pareceria que esa obra perfecta de un hombre, cuya vida carecio del orden y de la armonia externa, se confirmara mejor en todos
sus detalles, con las ideas expuestas por el poeta. Ademas, se plantea por parte de las distintas generaciones sucesivas en Europa, problemas de aspecto estetico, moral, filosofico y metafisico.
Uno de los mas serios problemas es el de la sinceridad de lo
afirmado en tales detalles: la mistificacion implicita en toda teoria
artistica de artista creador y la mistificacion agregada inconscientemente o conscientemente por el autor, mas tarde, al reconstruir a pos
teriori el proceso de la creacion de algunas obras. En tal sentido, las
eonsideraciones de criticos y poetas en los liltimos aiios, parecen no
terminar, son inabarcables. Yo creo que las resonancias subterraneas
mas importantes de las ideas esteticas de Poe, hay que hallarlas ocultas en las eonsideraciones esteticas de Baudelaire y en sus poemas,
en las "Divagaciones" de Mallarme, y en las diversas poesias de Valery. No son ajenas tampoco a las sugerencias misteriosas de Poe, las
corrientes y escuelas que reaccionaron audazmente contra la hegemonia simbolista, como el super realismo, la mas importante y aim
vigente, por ejemplo, que insiste en exaltar a Lautreamont y Rimbaud.
Si nos atenemos exclusivamente a los frutos poeticos, sin aludir
al arbol doctrinario, me parece que seria una experiencia fecunda
en la critica, la que siguiera un curso analitico de la poesia en
los liltimos cien aiios, a traves de ciertos poemas extensos publicados:
simbolicos o alegoricos, con planes inteligentes, desarrollos, medidas
y proporciones, simetrias e ideas filosoficas. Podria verse asi que al
principio de ellos podria estar "El Cuervo" de Poe. Despues, "El
Lebrel Celeste" de Thompson. Despues, "La siesta (o la fiesta) del
Fauno" de Mallarme. Y "El Albatros" de Baudelaire, a pesar de su
brevedad. Mas adelante: "La joven Parca" de Valery. "La Tierra
Vacia o Desolada", de Eliot, continuaria este mismo orden. Por fin la
lirica narracion "Anabasis", de Saint John Perse. Es posible que
existan mas poemas por el estilo en norte o sud-america y Europa.
Si se comparasen todos esos ejemplares de la moderna lirica universal,
se veria que constituyen algo asi como una serie de ciispides, sosteniendo un renacimiento de las formas poeticas mistico-teologicas— 60 —

�— 19 —
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�principio bastante particular que, por error o por acierto, ha influido
siempre en mis juicios criticos en materia de poesia".
"Considero que no existe lo que se llama un poema extenso. Insisto en que la expresion "poema extenso", no es sino una pura asociacion de terminos contradictories. Creo apenas necesario hacer notar
que un poema merece ese nombre en la medida que excita el alma
elevandola a lo sublime. El valor de un poema esta en razon directa
de esta excitacion a lo sublime. Pero todas estas excitaciones son,
por una necesidad psiquica, efimeras. El grado de excitacion que
autorizaria a un poema a Uamarse tal, no pue'de sostenerse en una
composicion de gran extension. Al cabo de media hora como maximo,
clla cede, cae; una reaccion se produce; entonces el poema cesa, para
su efecto como en su realidad, de ser un poema".
Esta iniciacion del Principio Poetico revela la cerrada caracteristica analitica de Poe. Raras veces en una breve exposicion se ha
acumulado estrechamente mas cantidad de sabiduria, precision, distinciones, claridades, problemas. Anotar lo siguiente: el deseo de no
ser completo o profundo •—El pudor de las almas exigentes frente a
los dificiles temas— Aunque al final se resulte completo y profundo.
La seleccion de los poemas menores, de breve extension, le permite
entrar en el tema de lo intenso y lo extenso, de la calidad y lo cuantitativo, de la forma (espiritu) y materia de los escolasticos y aristotelicos. La invocacion del limite como necesidad de la belleza poetica
es una de las condiciones inteligentes que trata tambien con gran cuidado en la exegesis de El Cuervo. Ademas, los antiguos ya hablaban
de la limitacion, la proporcion, la unidad del tiempo, en los tratados
y canones. Por otra parte, el interes, el ritmo, la imaginacion, el encanto, predominan de tal suerte en los poemas que lo extensivo pierde
a su vez todo valor, para permitir que reinen las categorias poeticas.
Por este camino Poe pretende arrancar a la poesia de la encrucijada
de lenguaje y de la misma percepcion visual, para conducirla al
universo de la musica y de las ideas. Es la puerta que conduce al
movimiento simbolista. Tambien es de notar que el proposito del
tratamiento de la cuestion, utilizando "poemas menores" de no muy
grandes poetas, se anticipa a la reciente actitud de Heidegger, al considerar el problema de la poesia absoluta en funcion de algunos
poemas breves de la epoca de la locura de Holderlin.
Despues de anotar que El Paraiso Perdido de Milton, es una alternancia de islas de poesia y aguas opacas de prosaismos, y que la
Iliada puede ser considerada por muchas razones como una secuencia de poemas liricos (anotad la paradoja: la epopeya arquetipica
vista como una sum a de poemas liricos) encontramos esta otra adverteneia sobre los poemas breves en exceso: "Es claro que un poema
puede chocar por su brevedad. La brevedad exagerada se transforma
en mania de epigramatica". "Un poema demasiado breve, si produce
de tiempo en tiempo un efecto brillante e intenso, no produce jamas
un efecto que sea profundo y durable". "Falta la presion prolongada
del troquel sobre la cera". En la esfera de algunos poetas de los ultimos aiios, estas agudas anotaciones tienen que suscitar una verdadera
— 62 —

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^oAijinjui 'osnjuoa 'ojsn^ ap o^uaiiuiaouoa un ji^iaa ap 'jubaj ap A
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�sea por azar, la Belleza no se preocupa absolutamente del Deber o
de la Verdad".
Un facil placer, un agrado, una felicidad, acompailan al Gusto
siempre. He ahi el universo circunscrito de la belleza, el reino propio e intocable que Poe erige, y que servira de imperio a sus poemas
y que se proyectara en numerosos poetas y artistas del sirnbolismo
y de las escuelas del arte por el arte y de la poesia enigma y la poesia pura. Pasa Poe, para enriquecer y completar sus afirmaciones,
a descubrir el principio en varios poemas pequenos de Longfellow,
Bryant, Punkney, Byron, Tennyson. Existe una -tendencia muy generalizada entre los critieos, al considerar las ideas esteticas de Poe,
que los impulsa a insistir en la Filosofia de la Composition solamente
y en magnificar la influencia de la maestria tecnica, del calculo,
de la inteligencia, en los procesos poeticos. El escandalo de este
analisis enmascaro las otras consideraciones de Poe: de toda suerte,
es necesario completar todo estudio con las dos obras citadas y con
las cartas de Poe y la lectura de sus poemas, algunos de los cuales
encierran una Belleza enigmatica que refleja mejor que todos los
ensayos, el sortilegio, el alejamiento inasible pero al mismo tiempo
la presencia absoluta de lo poetico. La claridad, dentro de las doctrinas de un poeta sobre el arte que la naturaleza le otorgo, es imposible
de lograr. Por lo menos, la claridad exigible a los filosofos y teoricos
de lo bello. Ni el mismo Platon nos revela el secreto de su pensamiento en estas cimas. Es posible que los poetas se asombrarian y
basta se indignarfan frente a este afan de los hombres por saber lo
que ellos pensaban de lo que hacian con tanta grandeza. Poe —como
Baudelaire y Mallarme, nos dirian, cada uno, seguramente: Teorias?— Estan todas en nuestros poemas; y no en nuestros escritos:
desentraiiad su sentido oculto en ellos mismos, entregaos al iman de
su secreto, y tratad de hallar la Have de fuego que hemos arrojado
en las aguas del abismo con que circundamos nuestras obras".

Ill
Las ideas esteticas de Baudelaire
Lo Bello estd hecho de un elemento eterno inva
riable, cuya cantidad es extremadamente dificil de determinar, y de un elemento circunstancial, relativo, que
sera, si se quiere a la vez y al mismo tiempo, la epoca,
la moral, la pasion. — Baudelaire.
La Danza puede revelar lo que de misterioso oculla
la Musica, y tiene, ademds, el merito de ser humana
y palpable. La Danza es poesia con brazos y piernas,
es la materia graciosa y terrible, mimada y embellecida
por el movimiento. — Baudelaire.
Es evidente que la posteridad ha escogido a Baudelaire como
una de sus preferencias mas firmes, crecientes y preciosas. El contraste
de lo que fue el dandy que en 1857 reunio sus poemas en un volumen
— 64 —

�— 9—
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ajduiais Bjia as 'anb^jg A ossBaig ap A uintfne^ ap A aunBza^ ap A
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-isodxa sbj ua 'sboijjjd sb[ ap ogoja^sap oaipiuajsis pp cuiuag
•oppi pp a^qBipndai o^ A ajqBJinipB o^ opuBAOuaj 'BUBiJapp
-n^q uopBJiiupB B[ ap BjanSoq b^ ua opuaipjB 'aj;jBg ap A aqajog ap
'aajuBQag ap 'jadaa^) soj ap sauopB^i^saAuj ap sojqq so^ UB^sa iqy
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'SBiuaod soj 'ofnj ap SBin^p sbj ap sopBpnuijui sbj ua A sspajqij sbj
ua 'SBjajaas sauopBiaosB sbj ua A sojnjijsui sojaop soj ua 'BUBUua^
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�aiios, en el que ya se intentaba nna explicacion y reivindicacion de
la poesia de Baudelaire, a la luz de los gustos psicologicos de entonces. Bourget tenia su dilatado piiblico y su renombre fugaz pero fulgurante, contribuyo en aquellos afios a la estabilizacion oficial de
la discutida poesia. El ensayo ha envejecido, y basta se le olvida y
menosprecia hoy, pero entonces tuvo su oportuno valor. Gide, en
1910, publico un artfculo ironico y vehemente, un magnifico ejemplar gidiano, para defender a Baudelaire de las impertinencias oficiales de Faguet y de Brunetiere. El trahajo de Gide esta en el lihro
Trozos Escogidos, y es de una actualidad asombrosa, delicada y fecunda, hoy mismo. Se adelanto como cuarenta aiios a la sensibilidad
europea y proyecto luces sobre el nacimiento de otro Baudelaire que
iba constituyendose para las niievas tendencias y gustos.
En 1924, Valery dio una conferencia en Madrid, sobre este tenia:
La importancia de Baudelaire. Destacaba Valery la importancia de
los poemas de Baudelaire, con respecto al nuevo siglo. Se dedico a
explicar como se torna imnortal poco a poco el conjunto breve de
aquellos poemas, que fueron escritos en momentos de predominancia
de otros grandes poetas de abundante obra. Lamartine, Musset, Leconte de Lisle, y mas que todos, Hugo, rodeaban como cumbres inmensas el nacimiento de este milagroso jardin del mal y del artificio. Despues se vio que las cumbres palidecieron o retrocedieron con
sus tormentas y nieves, mientras que el ramillete de Baudelaire permanecia intacto y se identificaria con algo comparable a la estabilidad y fragilidad de las estrellas. Este raro episodio trasciende del
ensayo de Valery, que contribuyo muchisimo a los esclarecimientos
en torno al poeta. Y prosiguieron los libros, las ediciones comentadas y anotadas, las tiradas de lujo y de calle, hasta que Sartre arrojo
en plena polemica de existencialismo y psicoanalisis, su discutido
lihro: Baudelaire.
Este interminable enjambre de publicaciones no daha, ni perturba, ni lesiona en lo mas minimo el lento fluir musical y subyugante de los poemas, de los fragmentos, de las imagenes. El libro,
casi en la totalidad, se mantiene inocente y ajeno a todos los movimientos que suscita, y se transfigura y crece en medio de tanta fortuna postuma y de tanta sabiduria, que no lo perjudican ni exaltan;
conservando intactos su artificio y su verdad, su candor y su pecado,
su frivolidad y su fundamental pulsacion infinita, su estremecimiento
de fondo y su indiferencia formal, su colmado abismo y su intrascendencia. Sencillamente: su poesia. Ella va modelandose sobre los
gustos modernos, sobre las piedras y los pecados, sin sufrir menoscabo ni agotamiento; como una rosa que pasara de mano en mano
sin marchitarse jamas, entre una multitud afiebrada en marcha. Paralelamente a este singular destino, las ideas esteticas de Baudelaire
fueron consideradas y expuestas en los ambientes aridos de la Sorbona
y sus adyacencias. Baudelaire entonces viene bajo otra luminosidad:
detras de el descuella Poe, y mas aca, cerca de los ultimos problemas,
Mallarme, Rimbaud, Valery: los movimientos recientes.
— 66 —

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anb BjiajBin bj b epjonoa.i ojja ua A 'vpnw A nuuata sa Bzagag vj
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ojajaae ^a jod 'sapaisa pspiuiAip b[ uoa umoBiBdmoa Ban ua vidajnui
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'vxpatd ap ouans un ouioo 'sajvjjotii tp&gt; 'vjpq Aog
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soqojjBsap A SBiouBuosaa '8opiua)uoa sns ap 'is ap ajiajap {a B.iBfl
opina)suoa [BiuapuaosBJiui o^anf o oai)Sj)jB o)uaiuiB)UBaua un '[Bnp
-TAipui a BaiJi^ upiDBJidsB Bun ouioa opiBjapisuoa somaqap o Biuaod
asa ap Bai)a)s^ Bun asjapuajdsap apan^? qBaodiuaiui; 'B)aapad '[Bapi
Bzagaq ap odi) un Bjqa[aa 'sBUBisBujBd sauoi)saSns olBq une opiuaiap
o)auos un 'H.A.X '^ Bm9O(i 13,, :Bsuauiui Bansouwaq Bun ap ssuiaod
sop na a)uauiB)ajauoa pjidsui as ajnqapnBg 'Bza^ag b^ a^qog
•aujBa B[ ap a^qi)dn^joa oduiai)
jap pBpiujaia bj uoa sauoiaBjaj sns ua 'BpiA ns ap o^jbj oj b ubii)is
as anb sajafnin sbwba o buii ap 'BUBiunq pBpijBuosjiad JB) ap a).iBd
opuBiujoj oiuoa '^as oidoid ns ap auj^a bj b A n^jjdsa jb sspiun ajd
-niais sBjopuatpua^ua o^ad 'Bjsaod bj ap o Bzajjaq bj ap SBUiajqojd soj
oaiioiu ouioa ouio) SBUiaod soun^jB ua A sajsuosjad SBiauajajaid sns
saaaA s^qanui osndx^ -opi)uas un^^jB ua jBuij)OopB oipuajaad iu 'sop
-tpnjB SBiuo) soj so^jasa sns ua puap-xo iu 'pzi)BUia)sis ou ajiBjapnBg
anb b^ 'opiuaiqo oj o)ajdiuoaui .xod opuBaipnfjad 'Bsoad na o Boi)aod
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uopBuapio Bun ap sandsap auajiqo as anb oj 'anb o^anj apsajj
•is ua Bisaod bj aiqos s^api sn—
•a)JB ap Baiijia bj ap sapn)isiaiA A saou^ajB soj aiqos
A 'oiunfuoa ua SBajistqd sa)iy sbj A Bin;uid bj a^qos snapi sng—
•jBiauai^ ua Bzajjag bj aiqos ssapi sng—
isauoiaaaiip sapusi^ sai; ua aiiBjapiiBg ap SBai)a;sa souoiu
-ido sbj .xipiAip uBiipod as 'soAi)isodxa saijuitj A SBai)jia sauoiaBii)is
jbCij Bi^d oiiBsaaau oiad 'jiiand o^jb a)UBzi)Bina)si8 ubjb un u^
•8B)sipB)Bi) soj ua SBjja b
apnjB as 'opoui o ajjBiap un^jB ug •B)sisojid o B)aod ouioa Bipn)sa aj
as anb aidiuais SBpBzijBUB uos A 'uaiquiB) ua^njjui a 'ua)sixa aiiBj
-apnBg ap sBaiiaisa s^api sbj o.iag ^Buiaja bjiuouosij ns b bjibu isbo
ou 'ouiopB o osaaxa ouiiqn aisa anb vA 'oai)a)sa A oiiButi)aop
jap iB.mp.iad BiBd Bijsaaau ou anb A 'BiauBig ap SB)aod
soj ap oun aji ja oiuoa ojos is .iod bjba 'aiuaiBdsuBi) oruoa
ofajdmoa ub) ouisiiij o_\na 'BiniBiia Bi.iBuipiOBi)xa Bisa ap
SBapi sbj uos sajBiia? SB)aiauoa SBjaua^ixa ap ouBjd un apsag

�Otros versos que se comentan por si solos:
Yo sehoreo en el azul como una esfinge incomprendida.
Uno un corazon de nieve a la blancura de los cisnes.
Odio el movimiento que desplaza las lineas.
Jamas lloro, jamas rio.
Y termina invocando sus espejos que fascinan a los dociles amantes suyos. Sus espejos tan infieles, lucidos, ambiguos como impuros,
que hacen que las cosas sean mas bellas. Este liacer, este magico
poder de alterar, o crear reproduciendo formas y lineas, se ha relacionado con lo artificial, que es uno de los originales elementos traidos
a primer piano por Baudelaire. Mas adelante, esta el Himno a la
Belleza, que rivaliza con el poema anterior en celebridad. Aqui, ya
la belleza se ha relativizado, concretandose en algunos caracteres que
se asignaran para siempre a la estetica particular baudeleriana. La estrofa siguiente es ejemplo:
—"Que vengas del cielo o del infierno Ique importa, oh Belleza,
"Monstruo enorme, espantable, ingenuo, si tu ojo, tu pie y tu
[sonrisa
"abren la puerta de un Infinito que yo amo y que jamas he co-

[nocido?
Es inspirandose en este himno y en otras obras de Baudelaire,
que Lydya Krestovski, en su libro reciente, "El problema espiritual
de la Belleza y de la Fealdad", le asigna al poeta el merito de haber
revolucionado las tradicionales valoraciones esteticas, al otorgarle a
lo feo una realidad axiologica equivalente a lo bello dentro de las
obras de arte. Dice Lydya Krestovski: "Baudelaire fue el primero que
planted en toda su amplitud el problema de la Belleza y de la Feal
dad. El lo agudizd, intervertiendo las nociones del Arte, dotando a la
Fealdad con las cualidades de la Belleza, y viceversa."
De algunos de sus poemas arranca una revolucidn estetica que
analiza ahora el caracter sibilino de lo feo, lo monstruoso, lo deforme, lo grotesco, lo infame. Esta dificilisima peripecia de la estetica
iniciada en lo teatral por los romanticos, ha sido el tema dominante
de Krestovski, en dos grandes obras de la seccidn filosdfica que se
constituye en torno al Colegio de Francia. Emilio Brehier, con su
autoridad superior, auspicia estas investigaciones, en un prologo en
donde el magnifico anciano enumera sus admiraciones artisticas cumpliendose en el secreto mismo de su sabiduria filosofica. Las otras
contribuciones de Baudelaire son mas conocidas: la valoracion de la
pintura romantica y moderna, la jerarquizacion de la critica de los
salones, la teoria de las correspondeneias en su poema tan divulgado,
la invocacion de lo artificial en el arte, la incorporacion de lo desccnocido, de lo abismal, como caracteristicas de lo esencial poetico. En
tal sentido, dicele a la muerte, que se entregara al viajar a traves de
Ella. "Hundirse en el abismo, Infierno o Cielo, que importa? Ir al
fondo de lo Desconocido para encontrar lo nuevo." Y ademas, lo sa— 68 —

�— 69 —
"BJJBqBJB A BJJBZO
BJfid SBpiOBU SBJIUBIJO SBJ SCpO} B 3}UajJ B^JBUIB A ajqBJJiaSapUI S3 A
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-ajsuBJjui ojajaas [a Sojjaq oj ap Biauasa ouioa buijoj b[ ap ja :oujaja
Btuajqojd un BAanuaj anb A ajiBjapiiBg ap pBpqBuosjad B[ ap b^uba
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•4t(^BSoa bj^o b 'b^sijjb ja 'osbob 'aqap E^? jaAiAajqos
-apnBg anb oj jod sa buijoj ns ap uoiaaajjad bj b sbi3bjS :^oq
BjquiosB aj anb oiJajsiiu jap ajqisiiBjd uoiaBaijdxa Baiun bj
jouas jb jauodojd 'sauoiaBJBjaap sssa sbj; souiBjjaAajjB sou OU19^!
jbuijoj Bg!?? UBUiBjaxa b 'api^) B ?AaH an^ I 'eiuaod Bp^a ua Bp^u
-ijdiasip A BiqBS uoioanj^suoa Bun Buiag 'SBAgdaaajd A SBajjo^aj sbj
b opoj ua BjsnfB as 'buijoj bj b ojuBna ua 'j/j^ pp sajo/^ s&lt;j anb ap
ojipiiBui oqaaq ja auodiui sou 'ssuiapy •xioJOBjag ajqos oipnjsa ja ua
Bjsa 'BiJBu^ipui sou sojio jod oqaip anb 'ojsg •4lpBpijBuiiJO bj ap
jBiJadsap ja uBJBpn^B anb 'jiaap sa 'oijbjjuod oj ojapBpjaA sbui Bjjag
•ajuauiBjuiisip Bjafnpojd as pBpijBui^iJO bj anb uojaipidiui sBrasf
SBajjojaj sbj jC ssiposojd sbj 'sBiuap oj jog -jEn^jidsa jas jap buisiui
uoiobziubSjo bj BuiBjaaj anb sbj^bj ap uoiaaajoa Bun ouis 'ajuauiuLJBjj
-iqjB uBjuaAui as anb sbiubjij uos on ssiposojd sbj A SBaiJojaj sbj anb
ajuappva sg55 :aipBu ua soiuBiJBJajoj ou anb 'Bjsa oiuoa sauoiaBinjijs
sajuezijoaj 'ja ua souiBjjBq 'saaaA y "zapin^uBj A BiaBJaojsiJB 'p^pisonj
-dnjoA ap af^qajq oinsim ja ajiBjapnsg ua jaqaq b UBfsq sopoj 'onu
-a^ui ja 'oiaoaq ja 'ojipnja ja 'qous ja 'opBuijaj ja 'ojisinbxa jg
•BpBSBJJB p^pnia Bun
ap seuinj sbj ajjua jBjpa;sa Bun ap Bqoajj Bun oiuoa 'oiobjui a Jiachu
-ui 'osa opoi ap apuaijap as B^aod ja 'oSjBquia uis iA 'SBajjjBinbisd A
SBaijjjBUBoaisd sauoiDBaijdxa sajBjnjq sbj opmSas aq 'ajjBjapnBg ap
spiA bj ap SBzafBq A ssijasiui sajjBjap souiiujiu ua jaaaj^ds uajans
apuop ua 'ajjjBg ap 'aqajog ap 'jiBjanBj^[ ap 'jadaj^ ap 'aqaag osuojjy
ap soj oiuoa 'sosoijba A s^jeSjiia sojqij 'opjaj aq o^ uoAjaj ojapsp
-J3A uoa 'a^uaiuajduiis 'isb 'buib aj as ajiBjapiiBg b anb jog ^buib aj
as anb Jog? ^SBjanosa sbj s^poj jod opijanb A ops^adsaj sa A bijo^
-siq bj ap sajqijjai sbiu sajojjsB;Ba sbj b aisisaj anb Jog? ^Ao\^ ojubj
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ap biujb ja buibjj as anb oj ap ajqB^oSBUi osjaAiun ja 'uij ua 'ong
oiusim ja BJBjia vA anb 'ocianu oiuaiwioaiuaAisB ja 'osoqjoui oj 'oaiusi

�La estetica de Baudelaire subsiste mas bien como una presencia
artistica actuante, como una doetrina disuelta en una atmosfera poetica, no simplificable o comparal)le a las ideas esteticas de los pensadores. Baudelaire era tributario de una epoca de Francia, pobre en
filosofia, y en su formacion y plenitud no lo frecuentaron las ideas
eternas sino los fugaces arrebatos de lo natural. Es una presencia
equilibrada del sentido critico en el fuego mismo de la inspiracion,
hermanando las antitesis que siempre se levantan como otros tantos
obstaculos en toda obra a crearse. Su estetica carece de formulas,
principios, determinaciones dogmaticas a seguir o recbazar; es una
presencia viviente de procedimientos profundos y superficiales, pero
eficaces y subsistentes, que se desarrollan en las distintas modalidades de la lirica moderna. Esta se abre como los rayos de una rueda
imprecisa y que se dispersa, por su periferia; si seguimos hacia su
centro, econtraremos alii las insinuaciones de Baudelaire. Asi como
existe una mistica actuante, penetrante, que tiende a lo inexpresable,
hay una estetica similar en donde Baudelaire oficia siempre, apareciendo en la encrucijada de los romanticos y los realistas y los simbolistas, pero sin la unidad mental intransigente de Poe, ni la diseiplina rigida, agotadora, terrible de Mallarme.

IV
Las ideas esteticas de Mallarme
La poesia es la expresion, por el lenguaje humano
conducido de nuevo a su ritmo esencial, del sentido
misterioso de los aspeetos de la existencia; ella dota
asi de uutenticidad nuestra permanencia y constitu^e la
unica tarea espiritual.
Mallarme.
27 junio 1884.
Carta a Leo D'Orfer.
Una de las conclusiones mas desalentadoras que alcance liltimamente relacionadas con la cuestion mallarmeana, es la que se me ocurrio en Paris, durante un festival de recitacion y danzas de poemas de
este poeta. Se trataba de un espectaculo de Danza Expresionista en
el Teatro Coraedia de los Campos Eliseos. Genoveva Mallarme, danzaba poemas de su antepasado, recitados por un artista compaiiero.
Danzaba El Cisne, por ejemplo. Despues danzaba a Bach y a De
bussy y a Lautreamont. Lo que pense podria concretarse asi: es inulil
intentar comprender el signifieado riguroso de Mallarme si no se le
considera tinicamente desde el punto de vista de la poesia y del idioma de Francia". Y se ampliaba mas aun: "Es la poesia inexpugnable
para los que no son franceses". En su obra, en su doetrina, en su
actitud personal, en su influeneia, Mallarme sobrevive en nosotros en
tanto que lo incomprendemos. Es muy seguro que lo mas secreto y
valioso de la lirica francesa del movimiento simbolista, se encuentren,
— 70 —

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-siuaapotu jap sauoiaBjnjiuo ssjupsip sb[ ua 'Biisdsg ua anb Baiaaury
ua sbui 'oufijjajsBa ug 'jo[ba ajuaiaija Xnui ap soijoasa A sauoiaBAaasqo
uoa sojuajui sns opiaajjEua ubij oppnp;.ij uBq o[ anb sojjanbB anb
A SBiuoipi so[ sopoj ua sa^aadaa^ui opiuai Bq auilB[[Bj^[ ap pBpijsuos
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'SBUJ3A
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-ap anb sszapn^B A so^uaimpouoa sbiu aod 'oaafueajxa p ep^poA issa
Bpanb 'anuBj[Bj^[ otumwio^uovo jap Bjaajip uoisjaA Bun ap uppuajqo
bj anb ap BiauajjaApe bj BpiaajqBjsa Bpanb 'ajjans Bpoj aQ •uin^nBf)
ap A jauB[\[ ap sojB.ijaj soj ap o XssnqaQ ap saisnui bj ap sbsou
-imnj sbjjijo sbj ap opuaiuiA Bjaod jb opBuiuinji UBq anb sbj)bjI)BS sau
-oioaaXoad ssjjanbB ofap JBuopuaui ing -soaijua sojofaui soj ua opiu
-aBjjaj Bjaod jap sauoiaBJtioijsuBJj sbjjo BjqBq uaiqiuBj^ "ajqisodiui sa
upiaoAap A 'Biajsanui joXbj^j 'soiaaiqnasap sajsui^ijo soAanu ap sisij
-bub jb A sauopBiJBA A ssdBja sns ua ouBauuBjjBtu Buiaod jb opsj^Bs
-uoa 'ounBg un ap bijojsijj opBjnijj uauinjoA un sa Bjqo Btuijjn ng
•aiuaojjv^^^ ap visaod vj auqos sotispdouj soun 'atiinpa^ A aiuju//^[^
un 'oinljin sviu dtujvji^^^ un 'sBiuapy 'SBuiJ^Bd jiui ap saaaa ap 'aiu
-jD]fv^ ap optyi Bun oaijqn^ •ainiBjjBj^ ua BjstjBioadsa sg "BsaouBjg
Biiuap^ay bj b aaauajaad aopuoj\[ J-majj -sajBiuamnuoin uos 'ojJBsaj
-uoa aiuaijiq o^^[B Bas anbnnB 'anb soJBqBJj ap aiaas Bun ajopu^aipap
'saJopB^uauioa A sojEa^oiq soj sopo; b opBjadns Bq aiuauieuiiijn anb
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jap saaopBzijBUB sns ap o 'soausaodiua^uoa sns ap sauoioBiaadaajui sbj
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-aaai oisandaa^ui ol&gt;[B aaduiais saBpaub isb uiib oaad 'BAiidaaaad ap o
afBn^^uaj ap SBiuajqoad soj ap sajuB^joa sajuand soj aod o 'BaijBiu^iua
BuaiujB Bjsa ua aoj ap o Bao^up-g ap sajBjsiaa soj aod opuBajauad 'oaaf
-iiBajxa ja ua ajuauiB^aaastp aiaanasip Bapod ag 'ousauiaBjjBui n^iajdsa
jap 'BaijuaiiiB 'Bjaaaip uoisaadxa Bun aBzuBojB SBtuBJ" UBasa^oj ou soa
-afiiBjjxa saaojnB soj 'usasod as anb sauoiasiuanaaaj 'SBzauij 'sap^piu
-ijB 'soiuaiuiiaouoa sbiu aog 'BiauBisunaaia biusiui bj ua 'Bdjna ns aod

�disfrntan de una circulacion elastica, merced a otras obras que publicaron: los cuentos fantasticos de Poe, los poemas en prosa, las
curiosidades esteticas y los paraisos artificiales de Baudelaire. Pero
Mallarme no, mantienese como esos acantilados de lisos, de brillantes
e inaccesibles declives, que no permiten a nadie ascender. No ofrecen
facilidades donde afirmarse. No se dejan visitar nada mas que por la
Uuvia, el viento o las aves.
La impenetrabilidad de Mallarme se torna mas grave porque su
doctrina trasciende de su obra poetica. Trasciende sobre ella; esta
es su punto de apoyo. Lo dicbo por el poeta en su obra "Divagaciones" es facilmente trasmisible. Las palabras recogidas por sus discipulos de la calle Roma, aunque entrecortadas por pausas sibilinas,
o pausas sibilantes como las de las serpientes, son breves, puras, sentenciosas y fecundas como semillas abstractas que engendraran obras
eternas. Quiere decir pues, que es necesario comprobar su doctrina
por medio del ejercicio, goce o desciframiento de su obra poetica.
Y esto es lo verdaderamente dificil: sin la obra escrita, la doctrina
estetica de Mallarme se perderia entre otras tantas afirmaciones curiosas que pueblan las preceptivas o los tratados.
Pero con la obra escrita las ideas forman un cuerpo tinico, cerrado y oscuro. La oscuridad poetica es la condicion para que los
pensamientos de Mallarme sobre poesia adquieran brillo y vitalidad
y esenciabilidad. Y aqui, necesariamente, la noche oscura de la poe
sia se remonta a un grado de abstraccion expresante comparable a
la noche oscura del alma del cantico espaiiol. Muy diferente de Bau
delaire y de Poe se configura Mallarme, en cuanto al ser de carne
y hueso que condiciono su pasaje por el universe Nada extraordinario, ni irregular, hubo en esta penumbra carnal. Le basto con la
recatadisima rigurosidad profesoral y el argumento sugestivo de la
disciplina, del retiro, de la voz, de las insinuaciones. Supo hacerse
admirar y adorar por los mejores escritores sin recurrir nada mas que
a la desnudez espiritual de las actitudes. Las cartas a sus intimos lo revelan tierno y accesible, las peregrinaciones secundarias por los liceos
lo dibujan modesto y limpido, pero el mas impenetrable acontecimiento
de su vida fue el cenaculo que al final de su parabola constituyo en
la calle Roma, en Paris. Y es seguro que lo mas afortunado de su
existir fue que, entre sus discipulos estaban los que despues constituirian lo mas valioso de la poesia y la prosa de Francia: Cito, entre
ellos, a Gide y Valery.
Mas aiin, el prestigio de que sigue gozando Mallarme hoy, se
debe en gran parte a que de el surgio la figura poetica y doctrinaria
de Valery, y de que al mismo tiempo ocurriera en otros ambientes
proximos y colaterales ese acontecimiento tinico en el pensamiento
filosofico que se llama Bergson. Y que se produjera el desarrollo
de esas figuras, tan diferentes entre si, pero tan proximas a el, que
se llaman Debussy, Proust y Gide.
Parecenos a esta altura del siglo, frente a las multiples consecuencias que provienen de las insinuaciones de Mallarme, que estas
— 72 —

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-raoa as ois^y -BaiuojB^d BpuapuaasBj; By b aiuauiayqisuasui ji apand
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io[oquiis p A Bjopjaui bj ap SBSuamni
sapspqiqisod sbj uajqB as s^puaaja SBquiB JBfiqojd p an^) o'g
'sauoisaidxa SBAanu apaaajjo anb ^^q nqi.i} B[ b anb jaaj|[) o*^
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:sbui boijiuSis o[[a oja^ -auijB^pj^ b aupE}j apsap 'BpuBj^ ua sp
-BaijaBJtd Anw Boijaod pmuapd ap uppBJidsB Bun uoa appuioa O[p
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�poemas, la avidez y la esterilidad de lo extremadamcnte perfecto,
tiene su simbolo preciso en Herodfas, como nna virtnd ahismal de la
belleza poetica. Estos son los derroteros, con las elipses y las culminaciones de la aventura insinuada en la poetica de los fragmentos
en prosa, los escolios y los dialogos.
Se nota qne el espiritn experimenta algo asi como la gravitacion
bacia los arquetipos. La tirania de lo perfecto que rebasa el limite
de las posibilidades del crear. Mallarme descorre los velos y los cristales de la aventura, que atrae como un espepsmo sobre el desierto de
las perfecciones liricas, con promesas ideales que pueden aparecer
en los inaccesibles; el dominio del simbolo, de la metafora, insinuandose sobre el pudor de la pagina en bianco, coincidiendo con la tentacion de las palabras claves o laberintos, de las ideas y las sintaxis
de la perfeccion casi lograda.
Sin duda que la posteridad del teorizante se vio favorecida por
la obra, la devocion y la inteligencia de Paul Valery —fue su San
Pablo entre los mas escepticos gentiles— y encontro recien en Mondor, en este siglo XX, el exegeta, historiador y erudito digno de
el, y que hara de la figura de Mallarme una institucion clasiea en
las letras francesas, comparable a la de Racine en ese sentido, acrecentandose su importancia en el piano de la tradicion literaria y
universitaria de Europa.
El profesor de ingles Mallarme, poseia indudablcmente ese encanto irresistible de que gozan sin saberlo a veces, cultivandolo en
otras circunstancias, ciertas figuras solo posibles en civilizacioncs muy
fatigadas de crear y saber, y que, no obstante, prosiguen creando y
sabiendo. El demonio socratico mallarmeano no era solo el que inTiibia o negaba: era el que hacia de ese acto un hecbizo, un encanto,
una sonrisa creadora. Ese sutil iman de atraer, conquistar, hecbizar
con el mfnimo de materia y de ornamentos, se revela mas tarde en
numerosos pasajes y triunfos de Valeryr y de los asistentes al cenaculo:
"La obra de Mallarme, por exigir de crda uno una inter pretacion
personal, solo llamaba, solo atraia, a inteligencins separadas, conquistadas una por una, y de aquellas que huyen vivamente de la unanimidad". "Recuerdo como a los diez y nueve aiios me separe del todo
de Hugo y Baudelaire, cuando la suerte me puso bajo los ojos algunos fragmentos de Herodias, y Las Flores y el Cisjve. Conocia al fin
. la belleza sin pretextos, la que esperaba sin saberlo. Todo, en sus
versos, reposaba en la virtud de encantamiento del lenguaje". De todos
los comentarios que Valery ha escrito, se desprende que, para el. el
maestro de la calle Roma se constituyo en el arquetipo esencial del
poeta. Para una serie restringida de espiritus, asi es en lo que va del
presente siglo. En la atmosfera envanecida de ciertas bellezas limitsdas, en donde la sugestion, la metafora, el simbolo, la idea y la palabra son como etapas o circulos, se oculta, no se muestra ni se levanta, se vela, el poeta en si, tal como lo conciben sus admiradores
y creyentes. Las ideas esteticas son pocas: breves, discretas, esencia— 74 —

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�tintas epocas. Desde los poetas metafisicos y los cortesanos y favoritos
de la reina Isabel, hasta Eliot, Spender y Moore, de hoy, en cierto
grado de matices distintos, y coexistiendo con las mas opuestas virtudes de la raza, ya sean religiosas, guerreras o politicas, los artistas
de todos los tiempos se caracterizan por una modalidad que trasciende de su vida y de su obra, y que se denomina esteticismo. No
puede en verdad buscarse un significado preciso de esta denominacion, ya oscurecida o clarificada, ya dignificada por el herofsmo conio
en Byron, o sumergida en los refinamientos mas discutibles como en
Wilde. Basta senalar varias figuras legendarias 6 reales de las letras
y las artes, para que el termino de esteticista, resplandezca como
algo inherente al escritor ingles, al critico y al poeta. Existen epocas,
como la de Shelley y Keats, o la de los prerrafaelistas finiseculares,
en que el esteticismo se acentiia y brillan figuras extraordinarias que
van de los grandes politicos imperialistas hasta Oscar Wilde, en donde
el esteticismo se corporiza y trasciende con todas sus penumbras y
culminaciones.
En arte, y en filosoffa, en cierto modo, conformandose con la
profundidad secular de universidades como la de Oxford y Cambrid
ge, y al mismo tiempo con liviandades adorables como el tratamiento
de los detalles de las esculturas griegas y medievales, Ruskin realiza
tambien una corporizacion del esteticismo ingles, enlazandose con
cierto puritanismo, la economia politica, la pintura, la poesia y la
filosofia tradicional de los ingleses.
Conviene destacar e insistir que esta designacion de esteticismo
ofrece un valor linico, particular y excelente, tal como se me ocurre
al referirlo a una constante propension del espiritu ingles en tanto
que es artista. No se si podria reforzar mi tesis al rogar a las personas que lo confirmen en algo, recorriendo nada mas que una serie
de retratos de poetas ingleses, o unas laminas de figuras historicas
de la epoca victoriana, en cualquier libro de Arte o en las galerias
clasicas de Londres. La misma experiencia puede cumplirse al tratar
particularmente a algiin poeta ingles. Asi quedaron las imagenes de
los isabelinos y los romanticos, con su poder fascinador inagotable
en los centros europeos, y los mismos recientes poetas de las dos
grandes guerras del siglo XX, muertos en Africa o en Asia. Todos
oscilan entre el angelismo y el diabolismo esteticista, con lo cual se
rodean de una aureola irresistible de simpatia.
En lo que concierne a Ruskin, en realidad se trataria de un es
teticismo de la sabiduria, o, si se quiere, de un esteticismo humanista.
^Cual seria la ley secreta del esteticismo ingles, qvie une en la nocbe
de su desarrollo al profesor y al libertino, al poeta y al ministro, al
joven de Cambridge con el deportista de Henley, al emigrado pastor
de merinos de Patagonia con el aristocrata de Regent Street, a Oscar
Wilde con sus antipodas Chesterton y Shaw? Podria singularizarse
como un afan de erigir en la ley del existir la necesidad de una estilizacion de la belleza, perfecta, extravagante o exquisita, aun en los
minimos detalles de una existencia consagrada a las creaciones mas
— 76 —

�— II —
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�vitales del cuerpo humano. Posteriormente, vendrfan las consideraciones sociologicas, que Ruskin desarrollo en la segunda etapa de su
vida, preocupado por el bienestar social, la economia politica, l^ juslieia y el bien en el seno de la epoca industrial y maquinista, en cuya
atmosfera desarrollo sus liltimas teorias rebosantes de humanidad
trascendente. En ncmbre asi de un neo-humanismo estetico, que se
funda en la conservacion sacra de lo vital, como expresion de la bondad y de la belleza dentro del plan de lo natural, el mendigo permaneeia en su puesto, integrando en alguna forma el orden artistico
y moral de lo creado, eon las posibilidades de contribuir mas t^rde
a instaurar la justicia futura entre los componentes de lo social. Pero
tambien el Ruskin de la juventud podria invocar la necesidad estetica
del mendigo, quien contribuiria al imperecedero destino de la gran
eiudad del Tamesis, entrando en su plan misterioso de belleza constitutiva, como lo hace una gargola o un diablejo en una catedral gotica, un aguila petrificada sobre un penasco, el bubo en el casco que
corona la testa de Minerva, o la negra crin del centauro emergiendo
de una metopa del Parthenon. I Quien conoce el secreto de la ley que
rige todos esos compromisos esteticos que participan a la vez de la
vida y de la muerte, de la fugacidad y de lo eterno?
Ruskin murio en el 1900, despues de una prolongada existeneia.
En los aledanos de Conniston Lacke, su fisonomia fisica imponia el
respeto mas grande a los jovenes universitarios que le habian seguido
en las catedras de Oxford. Su rostro niveo y patriarcal aparecia en
la vejez, culminando mas de un centenar de obras, ensayos y poemas,
con un prestigio y un simbolismo esclarecedor, semejante a la cabeza
de Walt Whitman, de Tolstoy o de Rodin. No se que misteriosa mano
de la naturaleza modelo con furia, arcilla, nieve y espiritu, esas
cuatro fisonomias que cierran el tiimulo gigante del siglo XIX, proyectandolas sobre los actuales tumultuosos dias.
^Su vida? Estudio, poesia, viajes, conferencias, consagracion total
al idealismo artistieo, propidsando movimientos pictoricos revolucionarios, revelando para siempre a pintores como Turner, restableciendo
el culto por el arte antiguo y medieval, describiendo las catedrales
y monumentos tanto de Italia y de Florencia, como de Inglaterra.
Eso es un perfodo. Despues, consagrandose a los estudios sociales y
poh'ticos en gran estilo. Pocas vidas mas poderosas, ricas, multiples,
ecumenicas, fluctuantes, despojadas de normas cerradas y fanatismos.
Su influencia fue enorme en Europa hasta el siglo actual. Principalmente su obra Los Pinlores Modernos, en donde Turner encuentra
su defensor y exaltador, y que abre el laberinto de las renovaciones
pictoricas en Francia y Europa, que van a desembocar en el impresionismo y escuelas posteriores. Pero habiendo sido el exaltador y
posteriormente el profeta de los artistas mas puros, gozo al mismo
tiempo de la popularidad entre estudiantes, gremios y obreros, por
su humanitarismo ideologico y por la rehabilitacion que hizo de los
oficios manuales, de los artificios de los alfareros humildes, de los
detalles y maestrias propios de los tallistas de la piedra y forjadores
— 78 ^

�— 61 —
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•uiqsn^ ap soaqt[ so[ ua 'soai^isa so[[oaaBsap so[ b aaaijaa as anb o[
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BjsipBjBj; [ap onua^ui a OAijiuiud OAijin;ui oqsijB [ap b[[b sbui uba
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ap ouB[d [a ua souBsaj^B so[ b opiiBao[oa isa[Biaui soajo A o.i.iaiq [ap

�En lo que se relaciona con el problema central de la estetica,
la posicion de Ruskin es muy diflcil de concretar. Como critico, historiador de arte, viajero y admirador de monumentos y ciudades,
tanto imaginativo como analitico y constructivo, su obra es de una
variedad y vastedad tan dilatadas que conspira contra toda sintesis
esencial. Pareceria que en la polemica de metafisicos y empiristas, de
objetivistas y subjetivistas, Ruskin adoptara una tercera posicion: la
de un mistico de la simpatia por lo natural, proximo por ello a
Novalis, pero nutrido de empirismo, sabiduria e inquietudes enciclopedicas.
En las bistorias de la Estetica no puede ubicarse entre las corrientes tradicionales. Es un artista, un sentimental, un experimentador directo de todo lo que concierne a la belleza natural o creada.
Adopta, lo que llamariamos la posicion naturalista ingenua, sin velos.
Afirma que la belleza no tiene sus fuentes en el alma humana, sino
en el reino de la naturaleza. Ahi esta el receptaculo de las obras
bellas, flotando en la mirada indiferente de la divinidad, que se prodiga en formas, seres, leyes, colores, lineas, montaiias, sonrisas, aro
mas. La realizacion de la belleza es inseparable, por parte del ar
tista, de la biisqueda de la verdad. La belleza objetiva, viviente, innu
merable, esparcida por la divinidad en la naturaleza, no es percibida
por la sensibilidad ni por las especulaciones de la razon, sino por
una facultad semi racional, un modo de instinto, algo semi sensible,
que Ruskin llama la Theoria. Para el, la obra bella exige que sea
verdadera; es como un reflejo de la verdad, pero sin confundirse
con esta.
Afirma de la belleza dos modos de ser: uno universal y otro in
dividual que se dan simultaneos en la obra de arte. En primer lugar,
afirma en "Los Pintores Modernos", esa cualidad exterior de las cosas,
que, tratese de una piedra, un animal, una flor o de un hombre, es
siempre inmutable, y en alguna manera el resumen tipico de los atributos divinos. Sera esa la belleza tipica. En segundo lugar la realiza
cion dichosa de las funciones en las cosas vivientes; mas especialmente,
el justo y feliz ejercicio de la vida en el hombre. A esta belleza, la
llamara belleza vital.
Lo bello sera amado por si mismo, por intuicion sutilisima, muy
vecina de un instinto, no siendo necesario para ello el lazo o puente
entre lo racional y lo sensible. Esa intuicion percibira en lo bello,
instantaneamente, la belleza tipica, que es la manifestacion de los
atributos permanentes de la divinidad en las cosas y las obras, junto
con la belleza vital, que es el despliegue de los caracteres del tipo
perfecto que se realiza mas o menos en cada muestra de la individualidad: piedras, seres, hombres, obras de arte.
Mas adelante, Ruskin ira hacia los detalles de reconocer grados
de belleza vital, atribuyendolos a lo generico y lo particular. Por
momentos, su doctrina se enlaza con un neoplatonismo, naturalista
y divino, aparente y trascendente a la vez, desarrollado a traves de
ejemplos de la historia de las artes, de las obras, de los creadores,
de los pueblos y las ciudades. Nadie como el ha convertido a ciertas
— 80 —

�— 18 —
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bj ajuauiajuaiaag -Baijajsa upioBanpa bj ap A ajiB jap bijosojij bj ap
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ja JBaijdxa BJBd BjsBq ou 'p^paaA ap oSjb B^Bq ojja ua anbuny
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BpBui^sap boijsjijb Buiajaop Bpoj 'ajqtsiAui uozbuijb buii ouroa 'auaijsos
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Bjq^q anb joj^asa jBiua^ ja is ouioa 'ssapr ap upiaBzijBinaisis ap A
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ap ofBqap asopuBzijBaj BiauajBdsuBjj A pBpiua^as 'biuoiujb sa anb
o;ub^ ua oujaja n^jjdsa jap BiauajBj Bun ouioa op^aapisuoa jas Bjaqap
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SBjjaq sbui sapspnia sbj jod safBuij^ajad sns ap sandsap 'piqijasa anb
sojqij sosoidoa A soAisaans soj ap s^deja sbj uoiBziuiBuip 'BzajBjnjB
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Bun ap osjndnn ja of^q 'sBjqo sns ap ajjas bj opuBaia anj 'uiqsng
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-iaaB soj ap bjjb sbui SBjopusaijiun 'zaA bj b soaijpjsiq a sooi^ajsa sora
-siubSjo 'sa^uaiAiA sodiianbis ua 'Biauaaojg A Biaaua^ ouioa sapspnia

�A] hermanarla con la intuicion metafisica bergsoniana se le abre
nuevamente al esteta ingles las puertas de la actualidad filosofica y
las posibilidades de lo futuro.

VI
Sobre la Estetica de Teodoro Lipps
La Estetica de Lipps, aparece como la culminacion parcializada
de una de las consecuencias de los cambios filosoficos que se realizaron en Alemania en la segunda mitad del Siglo XIX, al producirse
la reaccion contra el gran idealismo germanico, especialmente condensado en la personalidad avasallante de Hegel. La majestad de las
esteticas metafisicas del idealismo aleman, todas ellas provenientes
en alguna forma de Kant, se expreso por medio de tres insignes sistemas principales: el del poeta Schiller y los de Scbelling y Hegel.
Desde el momento en que se reacciona contra Hegel, la estetica sigue
las oscilaciones y pendientes de toda la filosoffa europea de entonces.
Se puede senalar asi, me parece, la nitida divergencia de las ideas
esteticas, en dos grandes trayectorias, que son tambien dos grandes
destinos.
En primer termino, se organiza una estetica que se ufana en
mantener estrecha relacion con las artes, los artistas y los movimientos
creadores y revolucionarios, segiin la tradicidn de Herder y Goethe.
Se asiste a un afinamiento sublimado de lo mejor que traia en sus
entraiias el idealismo, y origina la doctrina de Schopenhauer y, mas
adelante, la de Nietzsche. Coronando las especulaciones ardientes, originales, impregnadas de divinidad y de pasion de estos pensadores
y artistas, se halla resplandeciente la doctrina y la obra de Wagner.
Creo que es dificil lograr una mayor gloria para los pensamientos
impulsadores de las artes, en modo particular dentro de la miisica,
el teatro y la danza, que la que resplandece uniendo en un solo tiempo
historico la ohra de esas tres geniales criaturas del siglo XIX, que
sohreviven hasta nuestros dias en todos los panoramas del arte. Pero
frente a este esplendor con resonancias en los ambitos de la sociedad,
los talleres, los teatros y los conciertos, se constituye en Alemania
una organizada investigacion de los fenomenos esteticos, bajo el prestigio de notables maestros tambien, pero de otro estilo, mas bien palido y disciplinado, que se declaran partidarios de la psicologia, de
la investigacion de los hechos, del estudio de los detalles y los procesos humanos dentro de las artes. Es lo que constituiria una reaccion,
muy amplia es cierto, pero rigurosa, del psicologismo y el empirismo,
en las proximidades de la investigacion cientifica. Grandes especialistas emprenden el dificil, lento y minucioso trabajo de edificar una
Estetica que va a denominarse experimental y cientifica, reaccionando
contra las abstracciones de los metafisicos y no dejandose atraer por
las sirenas de los inseguros y maravillosos artistas. Se constituyo la
— 82 —

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SBj.iap BiaBq oX jap sauotsBAa A sauoiain^ui ^p as^q b 'SBAi^aajB sauoia
-Baiuniuoa sbj ap uoiaou bj ajBU iq^ a(j "SBUjaiui sapBpjjBjnaijjBd
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ojub jopBjuauiwadxa ja ouioa Bn^as 'a^.iB ap SBjqo sbj b B^uajjua as
anb ojafns ja apuop 'Batjaisgj ns jijjBd b ba BjsijBnp ojuaiiutaouoaaj
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-nauiA Bun auaxjuBui ajdmais anb ouis 'ojnd omsi^ojoajsd jap ojdapB
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-xa sbj ap aj.iBd anb OAijafqo-OAijafqns jacj^s ja anb ojsand 'opuaia
-ouoaa^ X uotauajB joXbiu bj Bjja Basd ojiuBuiBjaaj 'boijosojij upiaB^
-ijsaAui Bpoj ap Bi^Buiijd Bijiujo ouiod 'Bt^Ojoais^ bj b sojdapB soj
ap sa 'sddrq 'jBjaua^ ua Bjqo ns b ajaijaj as anb oj u^ -ojafaAQ op
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-ojij ap sojqij sosoaaiunu ap SBUiapB 'paijqn^ 'oai^an^ij jBiuomajaa
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Bsuauiux b^s^j "sopiujq sopBjs^ X Bdojnjj Bpoj ua sauoioBjnautA uoa
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'sajBnjas sodiuaij soj B^SBq sapBpiAijaB sns u^^uojoad anb X 'BaisBja
Bai^a^sa bj a^qos ajJB jap Biojoa;sd ej b 'SBUi^joop sbj ajqos sBia
-uauadxa sbj b BjauBuiiuopajd Bp anb 'Bado^na Bausjodraaiuoa Bai^a;
-sa bj ap saaopBpunj soj uos otiojBJoqBj X BjnB ap sauejidBO sojs^ aja
^az^o^j 'ija^jOj^ '-lauqaa^ 'jpun^ '^aqosiy^ uos anb 'ajjB ua ouanbad oj
ap stsijbub jap sauBip sosoaapod soj b JBjja OMBsaaau sa ja ap saju^
o^ad 'sddi'q b jBjjuoaua b souiba ouiuiBa a^sa jo^ ^j^ojotaos bj X ouisia
-ijisod ja 'otusiuoianjoAa ja 'oaiS^ojoaisd otusiiidiua jap ojjojjssap ja
uoa 'B.uaiBjJ&gt;uj a BiauBJi^ u^ sojdapB sojajBJBd sns oAnj anb Bjanasa

�tagoras revive con muy sutiles herramientas y ornamentos y decreta
la existencia de lo estetico dandose por medio de esa medida inefable
que es la Einfiihlung.
La Estetica de Lipps desarrolla con una amplitud inmensa el estudio de los fenomenos de origen individual que ocurren frente a las
obras denominadas bellas. En realidad, esta obra de tipo enciclopedico es la culminacion y el recuento a la vez de todos los descubrimientos de orden psicologico que durante cerca de cien anos se realizan con el advenimiento del empirismo en filosofia. Lipps recogio
la herencia de los investigadores del detalle fehomenico, en Inglaterra como en Alemania, los unio a las aportaciones logicas del germanismo, a las comunicaciones espiritualistas que exaltaban la vida
sentimental, mfstica e imaginativa en los romanticos, en los vitalistas
y en los inmanentistas, y estructuro merced a una capacidad potente
de organizacion y sintesis, un sistema que es como una enciclopedia
de conocimientos con base empirica pero con fundamentos y coronamientos espiritualistas.
La Estetica crecio asi con la confluencia de numerosas adquisiciones, todas ellas destinadas a fundamentar el conocimiento del diminuto milagro estetico en los hechos debidamente ordenados e
interpretados. Por eso, su obra en algiin modo presenta cierta monumentalidad arquitectonica, en donde lo espiritual y lo tecnico, lo
abstracto y lo infimo, se ajustan merced a la capacidad especial del
autor. Se estila contraponer generalmente esta Estetica, en sus proyecciones y magnitudes, a la Estetica igualmente enciclopedica de
Hegel. Es uso en las polemicas de este siglo, confrontar ambas obras.
La obra de Lipps serviria en su tiempo, pues, para recoger todo lo
que durante un siglo elaboro el conocimiento humano en los dominios de la Estetica, partiendo de los hechos, tan variados en categoria
y cantidad del cosmos estetico, abstraidos de la comunidad con los
artistas creadores, y en ella asistiriamos a algo asi como al cumplimiento del proposito de las esteticas llamadas subjetivas en su afan
de desalojar a las objetivas o metafisicas.
Es sabido que desde los sofistas el gran obstaculo de todo empi
rismo es la determinacion exacta de los hechos validos para funda
mentar algo, entre la muchedumbre caotica de las experiencias sensibles. Ya se comparo a los sofistas y empiristas de todos los tiempos,
con los ninos que se arrojan sobre una bandada de palomas posadas
en un jardin con el afan de aprisionar varias a la vez: el resultado
es no coger ninguna o satisfacerse eon algunas ligeras plumas. En la
Estetica de Lipps se prevee este ingenuo inconveniente y por ello se
trata de fijar, aislar, determinar, caracterizar el hecho sui generis,
linico, puro, del fenomeno estetico. Este afan de precision, que es
una cautela sabia pero que es un empobrecimiento a la vez, se contornea alrededor de un estado que se denomino Einfiihlung, de orden
sentimental y vago, que tanto es una intuicion como una emocion
delicadisima y una actitud a la vez. De ahi que en lo centrico de la
arquitectura de Lipps, arda esa Uamita errante que el trajo a la
plena polemica de orden positivista y doctrinario, para ofrecer el se— 84 —

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�nosotros, confinado en la esfera de las leyendas de lo dificil, de lo
esteril, de lo miniisculo, cuando en realidad posee cualidades altisimas de escritor, artista y critico. Considero tambien que es una
aventura poco feliz la de estrechar la figura de Lipps dentro del
estudio de la Einfiihlung, como ocnrre con frecuencia. El caso es que
Lipps ha escrito inmensamente sobre esta proyeccion sentimental.
jComo concretarla? Sus discipulos y comentaristas han traducido
a lenguaje conceptual sus nehulosidades y riquezas. En estos fragmentos de Lipps logramos ciertas precisiones convenientes.
"La proyeccion sentimental es la condicion .mediante la cual un
estado de alma y los sentimientos expresivos de tal estado, percibidos
por mi, pueden infundirme un cierto deleite". Mas atin: "Aquella intima colaboracion, sin coaccion ni esfuerzo, aquel convivir y simpatizar con el sentimiento ajeno, es, no solo la condicion, sino, a la vez,
fundamento necesario del placer que ha de proporcionarnos el movimiento de expresion. Toda libre convalidacion de mi propia esencia
es para mi un motivo de placer. Por lo tanto, la proyeccion sentimenttd, a saber, la proyeccion sentimental positiva de la que hablamos
aqui y que consiste precisamente en este convivir y simpatizar, es la
razon de aquel placer". Y de aqui se pasa a las eonfirmaciones de las
experiencias mas heterogeneas del hombre, que comprenden las percepciones groseras, las reacciones emotivas, los juicios sobre los valores humanos, lo etico, lo estetico.
La irradiacion de la proyeccion sentimental de Lipps ba sido valiosa. En efeeto, recoge uno de los mas prestigiosos fasciculos del
llamado egotismo germanico por parte de Santayana. No se puede
negar que satisface a la modalidad romantica de interpretacion del
universo, y no se puede negar que los estudios de Hanslick sobre el
dinamismo musical, muchas concepciones de Spenglar sobre las artes
y las culturas, las conocidisimas y agudas reflexiones de Woefflin y
de Worringer sobre el gotico, tan bien acogidas por los criticos y
artistas de nuestro tiempo, mantienen conexiones con los descubrimientos de Lipps. Asimismo, la concepcion de un yo desvinculado
en gran parte de la conciencia dinamica, irradiado fuera de su fluir,
hacia el mundo externo, concuerda bien con la vida psiquica descripta por James y Bergson, mas adelante.
Pero el proposito de esta doctrina es el de establecer el caracter
autonomo de lo estetico, el quid del acto contemplativo o creador,
la nota cualitativa diferencial entre las numerosas excepciones afectivas e intelectuales. Desde el momento en que se simpatiza se tiende
a convivir, a identificarse con el objeto, a adoptar sus formas y actitudes, a transmitirle en cambio las mutaciones y alternaciones del
yo. Esta la simpatfa grosera e impura, habitual, esta la simpatia cstetica, desinteresada, atrayente, magica, que convive con las columnas
de un templo antiguo, los vitrales de una catedral, los movimientos
de una sinfonia, el andar de una danzarina, por diversos procesos
y grados de autoproyeccion sentimental.
Las metaforas que vivifiean y dinamizan las vastas creacioncs del
cosmos, atribuyendoles a las esferas, por ejemplo, como bizo Dante.
— 86 —

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�VII
Sobre las ideas esteticas de Bergson
Existe algo asi como una preocupacion dominante en el pensamiento filosofico frances en lo que se relaciona con Bergson y es la
mision de otorgarle al sistema de este autor una filosofia del Arte,
una teoria sobre los fenomenos esteticos, una penetracion en las intuiciones creadoras de la belleza. Aunque el gran filosofo no incluyo
dentro del plan de sus obras un estudio particularizado sobre las
Artes, siempre se estudian sus observaciones principalmente desde el
momento en que siendo aun muy joven, Bergson publico su ensayo
sobre la risa, lo comico, lo automatico, lo espontaneo.
Mas tarde, se encontraron en todas sus obras, siempre en las vecindades del planteamiento y desarrollo de la intuicion bergsoniana,
extensas alusiones, pensamientos, similitudes y analogias con los prolegomenos que desembocan en la indispensable tiniebla y en los procesos ulteriores de la creacion artistica. En modo especial, en el es
tudio sobre la percepcion ordinaria, en la intervencion de la imagen
intermedia dentro del proceso creador, en la duracion pura, en lo
inefable de ciertas instancias espirituales. Ya al final de la venerable
carrera profesoral y creadora del filosofo, las obras tituladas: Las
dos Fuentes de la Moral y de la Religion y El Pensamiento y lo Movil,
acentuaron las aportaciones de Bergson en la esfera de lo estetico.
Aunque concretamente este no tratd el problema de lo bello,
oportunas y atrayentes avenidas se abren en los jardines de su obra,
que conducen al errante hacia los estudios de la estetica contemporanea. No se puede negar ademas que a ello contribuye el mismo
estilo del escritor, el fondo de su doctrina intuicionista con sus prolongaciones originales en el pasado, frecuentando las obras de Platon,
de Plotino y los misticos.
Aunque no escribio un tratado como Kant o como Hegel, su presencia en todos los movimientos modernos del Arte es perfectamente
visible y creciente. Ningtin filosofo de los tiempos modernos tuvo afinidades mayores con los artistas que Bergson, y ninguna persistencia
de autoridad filosofica sirvio mas para prestigiar, explicar, enaltecer
mayor cantidad de tendencias y obras. Bergson es imprescindible
cuando se estudia la poesia simbolista y la pintura impresionista o
cubista, cuando se hacen analisis de los poemas de Valery, cuando
se profundiza en la memoria perdida. y recuperada de Proust, cuando
se analiza la variedad ondulante de Gide, la exaltacion mistica de
Peguy y Claudel y hasta el humanitarismo espiritual de Roinain
Holland. Siempre Bergson o el bergsonismo en los diversos criticos
literarios o musicales y filosofos, desde Thibaudet a Charles Du Bos
o Marcel o Wahl.
Mayor irradiacion, mas duradero magisterio inmanente, mas fecundidad y seleccion y fineza que no defrauden, imposible concebir.
^Se puede decir acaso algo semejante de Hegel en el romanticisino
aleman? ^Se puede afirmar que Croce haya dirigido en alguna forma
— 88 —

�— 68 —
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�realidad profunda, poseen la exactitud y el encanto junto a la sugestion mas peligrosa. Por otra parte, los fragmentos de Bergson extrafdos de sus obras, poseen una posibilidad infinita de interpretaciones... Pueden satisfacer al misnio tiempo a los espiritus mas
antagonicos.
En la celebre carta a Hoffding, Bergson trata de dibujar ya, una
diferencia entre las dos intuiciones citadas: "La intuicion filosofica,
despues de haberse dirigido en la misma direccion que la intuicion
artistica, va mucbo mas lejos; ella aprebende lo vital antes de su dis
persion en imagenes, mientras que el arte incide sobre las imagenee".
Esta posesion de las imagenes por el artista reviste un caracter
doble: se refiere a las realidades del universo, aleanzables merced a
una percepcion desinteresada, distinta de la normal, y abide tambien
a la captacion del fluir ininterrumpido del pasado en la coneiencia, merced al sondear en la duracion pura y a las ascensiones
auxiliares a que Bergson recurre y describe, para poder expresar algo
despues: el esquema motor, la imagen intermediaria, el simbolo, al
fin. En la obra ultima, El Pensamiento y lo Movil, tenemos este
fragmento que especifica algo mas concreto: "La intuicion es aquello
que alcanza al espiritu, la duracion, el canibio puro. Su dominio
propio siendo el espiritu, ella vendria a aprisionar en las cosas, aun
materiales, su participacion de la espiritualidad''. Tambien debe agregarse, para aclarar esa intuicion, el rcpudio que ella significa del
pensamiento conceptual, sobre todo por la fijaeion, recorte, detencion
que este realiza al operar, y por la sustitucion que hace de la cosa
por su simbolo para poder comprenderla.
Al exponer el conocimiento bergsoniano se puede caer fatalmente
en dos extremos: acentuar las diferencias entre los terminos que expresan las realidades que es menester distinguir, acentuar las separaciones para lograr comprender... El extremo opuesto es el que
realizan casi todos los criticos y artistas, aiin los mas agudos, salvo
Thibaudet tal vez, al ofrecer la nebulosa del elemento intuicion:
acentuar las afinidades. Las afinidades que ofrece con otros ejemplos
de intuicion: Bruno, Schelling, Schopenhauer, y mas alia, San
Agustin y Plotino... Y acentuar las afinidades con las otras clases
de intuiciones circulantes: etica, emotiva, historica, artistica, en erabriagador claroscuro. Para salvarse en algo de estos extremos hay
que iniciarse en ciertas seguridades elementales: la fidelidad expositiva sin servilismo, y la posesion simultanea, no sucesiva, de los registros del inmenso y delicado organo que se levanta ante nosotros.
Como esto seria una posesion tan valiosa que exigiria una mentalidad
solo comparable a la de Bergson, llegariamos a la consecuencia melancolica de que, del pensamiento filosofico y estetico de este autor,
solo podria salvarse y comunicarse algo parecido a aquello que se
salva en el naufragio de un hermoso navio: lo que se puede llevar
a tierra en los botes, es decir, en las palabras, en las frases. ..
Es un grado de peligrosa obsequiosidad con la estetica psicologista, pero obedeciendo principalmente a un proposito de precision,
se debe seguir despues del tratamiento de la intuicion, tema central,
— 90 —

�^ 16 —
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'sBaoda sb[ ap ajqBinsuauiuoaui oj Ba.iBqB 'otiBupBiui souisoa ja BiaBq
Bjsnua 'Bsaiajujsap ag ^bjsijib ^a aaBq anb? 'o}ub; aj)ua oiaj -ouans
ja ua BpBuiiunj; juias 'ua^Biui bj ap oipnjaid 'oaijoquiis Binanbsa
[a A ajqBinp pBpijBnuiidsa bj ap SBiadnu sbj ubzijb3i as Jjjy "iBaia
ap o^db [a ua opoj ajqos 'B[[a ua sopi^jauins 'uaAiy^ '{Bapi upiadaa
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soaiun so[ uos sbjsij^b so^ • • -uotaBui^Buii Bajsonu 'Bijouiaui b.ijsjuu
'jBnjiiidsa jaaa^uoaB ojjsanu souiBjijnui oiJBjijijn ajaoaa^ ajsa ug[
•sa[qjauaAUi sBjuauuBjjaq sb^ uoa buisiiu uoiaas bj
'b(^b sbui 'X 'oaaranu jap op^^aq oziqaaq p X afBn^ua[ [a uoa Biaua
-ipjui B[ 'opjquiis ^a uoa 'Biauaia b^ iqs uejsa :ja b sbi3bjS Jijsixa
\a a^qisod s^ -opunui p jaaouoa 'asuiiuop 'jBnjaB b Bspdrat a Bp
-iiXb sou :{ijn Oojb sa oiuaiuiiaaaqoduia ajs^ -ojjBip Jiqiajad oajsonu
aXnjijsuoa soiuimop soquiB ap Bsoia^sauaui upiaspBa^ap jouaui o joX
-bui BU^ 'PaPI upiadaaiad Bsa ap ojuaiuiiaaiqoduia un sa 'Biisanu
B^ '[B3.i uppdaaiad wj uotiaixa ojafqo ops un ua apisuas aqio p
oduiou ouisiui [B X opianaai ops un ua opss^d pp soiosai so[ sopoj
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uoiadaaiod B[ X juopr uopdaaiad B[ Buiuiouap as anb o[ Jin^^uijsip
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uos souiajxa sajuaipai^^ui soisa uos^^iag bibj •soAijnjijsuoa sojuam
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�guense las continuas, insistentes como melodias superpuestas, referencias al acto intuitivo qvie se distribuyen en sus obras y que culminan
en sus conferencias de Bolonia o de Oxford, los temas dominantes de
la percepcion del cambio, de memoria pura, de instinto e inteligencia e imagenes, y se podra ir contorneando la estetica de Bergson
paralelamente a su nietaflsica.
Se afirma que Bergson manifesto su prescindencia en el tratamiento concreto, recortado, minucioso, de una Estetica, debido a la
circunstancia de no poseer plenamente una tecnica particular: de no
cultivar en algun grado, un arte: pintura, escultura y sobre todo nuisica. De ser posible, su estetica se hubiera modelado como la de
Schopenbauer, sobre la consideracion del fenomeno musical. Este
pudor exquisito y motivado, lo detuvo en sus propositos, al que debe
agregarse con seguridad la limitacion del tiempo y un excesivo tributo a su formacion empirista. Ademas, despues de la consideracion
de la moralidad y de la religion, asi como la sistematizacion del
contraste de lo fijado contra la accion etica abierta, despues de la religiosidad dinamica, y, mas adelante, despues del libro "El Pensamiento y lo movil", las ideas esteticas de Bergson, fueron aclarandose por si solas, organizandose entre la multiplicidad de los temas,
sin la urgencia de requerir un tratamiento especial.
Es sabido que en lo estetico, dentro de la filosofia europea, la
contribucion del genio frances no ha sido de las mas importantes.
De Descartes hasta Bergson no se perciben especulaciones comparables
a las de Platon, Kant o Hegel. En cambio, se consideran muy valiosas las actuaciones de ciertas filosofias directivas, inmanentes en epocas y revoluciones literarias, como ocurrio con Descartes y los cartesianos en el siglo XVII, con Rousseau en el romanticismo, con Taine
en la literatura final del siglo XIX y con Bergson en los ultimos cincuenta anos. Parece, a esta altura del siglo, que la mas profunda y
permanente influencia de un filosofo en el arte de su tiempo en lo
que se refiere a Francia, sea la de Bergson. De ahi que sea necesario
el tratamiento de todo lo escrito por el y que abarca la creacion, la
expresion y la misma naturaleza de las artes.
Dentro del circulo de las cuestiones puramente artisticas se halla
el libro La Risa, un ensayo sobre el significado de lo comico. Es un
opiisculo dichoso, que trata temas forzosamente triviales y ligeros, al
mismo tiempo que penetra en las cuestiones centrales de la especulacion. Es de 1899, y en lo que va del siglo no ha perdido nada de
levedad y de su interes. Se halla incorporado a los tratados clasicos: en letras, en filosofia, en psicologia, en artes, siempre se recurre a sus fundamentos o a algunos detalles significativos. Es de
preguntarse por que sohreviven, al lado de las obras centrales de
Bergson, y asistiendo al menoscabo de numerosas grandezas, estas
paginas leves y felices. Se las cita en sus fragmentos, se las menciona
siempre en las teorias sobre lo comico. iQue es este fenomeno? Puede
ya arriesgarse algo al formularse esa pregunta. ^Tiene algun valor lo
comico; merece ser estudiado? El hecho es que Bergson nos conduce
completamente seducidos por el desarrollo del tema. Lo comico apa— 92 —

�— 6—
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'ajqBpBj^B 'BJopB3J3 SBiu sa anb BaijsijjB upioin;ui b^ jod o 'Bpunjcud
sbui sa anb BaisijBjaui uoiainjui bj aod bSbjj as anb jb 'jb^j osjaAiun
ja Bjsa 'ojo ap sbubzubui ap uaasq soiainf soj X sojdaauoa soj apuop
ua Biaua^ijajui bj ap sapuadsaq sbj ap uipjef ja S3 anb X jBijajsui
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-Djqm vwjd nujsanu anbuod 'sojsijjb soiumuas sopoj anb dofaiu o 'ji^n
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s^ra pBpiAijaB bj UB^uasaidai anb SBaijsijiB sbiuioj uos anb 'BipaloBij
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•BziuBaaui bj b opuaipuaj 'ojaaja ua X uoiauajui ua 'ajuauijBiaipadus
Bjuno^ oaiuioa oq -SBaiuipa aiuarajBaipsi uos 'BiauBjnjad bj 'pBpiuBA bj
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asopuaiSiJip 'Bipauioa Bq -jjai ja B;ioxa Soaitupa oSjb ua BiuiojsuBaj
as 'jbjia ouisiuiBuip ja 'p^paABi^ uis 'ajuaraaAaj BzijnaBjsqo 'aaipBij
-uoa 'BqBjj anb oq -Biparaoa bj ap 'Bjjnq bj ap 'bso bj ap oipaiu lod
'oX jap Bsuajap bj Buapsauasap 'jBinjBu ojb ouioa BianjB o soijosou
ua Bjunao anb osaaoid un ap Basniq upiadnuajui bj 'uoiaBziuBaaui
Bq "uoiaBziuBaara Bpsiadsaui Bun lod 'zapinjj 'Bzaiaij 'pBjaaqij 'psp
-jauBjuodsa 'upiaBaia sa anb p^pij^ai bj ap uoionjijsqns bj b a^uaij
'p^paiaos bj ap o onpiAipui jap BAisuajap uoiaaeai son outoa aaai

�de cada arte, en cada escuela, monumento o detalle. Es una operacion intuitiva que pasa de la naturaleza a las creaciones y escuelas
y estilos, y de creacion en creacion, hasta lo mas oculto y diflcil. El
muro que contemplo, y las rocas de la playa, constituyen para un
artista, en tanto que convencimientos conceptuales, realidades cornparables a los poeinas de Mallarme o Eluard, que me trae el libro,
o las miisicas de Debussy y Honneger: la solidez y frialdad las usan,
maltratan y confunden una vez existentes. La intuicion debera operar
misteriosamente en ellas, como el labrador que al ahondar en su tierra
conmueve y separa de ella, con la misma indifereneia, la piedra erizada de siglos y la flor que nacio ayer.
En sintesis, las ideas esteticas de Bergson se concretan alrededor
de su metafisica intuicionista y vitalista. El problema del arte hallase
en el extremo del impulso vital, y es como su mas puro, atrayente,
supremo coronamiento. Sin el, la intuicion metafisica seria un acontecer grisaceo y esteril, que se confundiria con el arrastre anonimo
de un rio en un oceano desconocido. Pero gracias al acto intuitivo
estetico, la moral, la religion, la ciencia y el existir del hombre, entre
esas selvas de sfmbolos y tecnicas que lo circundan, adquieren un
significado espiritual y divino: se comprende asi que el universo se
valoriza y se colma de sentido, pasando al fin a actuar, como la unica
maquina de fabricar dioses.

VIII
Las ideas esteticas de Croce
Las ideas esteticas de Benedetto Croce gozan de una respetable
difusion en la filosofia contemporanea, en las zonas limitrofes de la
teoria de las artes, en la filosofia del lenguaje, en el problema de
la expresion en sus variadas formas, y en la misma critica de las
actividades gnoseologicas. Dentro de la vasta obra crociana, la Estetica y sus variaciones e influencias, ocupa un lugar primordial en
triple sentido: en el del tiempo inicial, en el de importancia basica
y en el de extension y amplitud. Si nos atenemos a la prioridad, diremos que fue en 1900 el aiio seiialado para la publicacion de la
Estetica primera, bajo el titulo de Tesis fundamentales de una Estetica como ciencia de la expresion y lingiiistica general. Esta obra ya
coloco en pie la doctrina a la que el autor se ha mantenido bastante
fiel, durante el largo periodo del desarrollo de su filosofar sobre el
arte. La obra, que comprende una parte doctrinaria y una critica
historica de doctrinas esteticas, en un sentido muy personal, analitico
y excluyente, ha sido reeditada varias' veces por su autor, hasta el
ano 1939, y en cada una de las nuevas puhlicaciones ha sido objeto
de revisiones, precisiones y enriquecimientos. Se tradujo al castellano
en seguida de conocida, y todos nos beneficiamos consultandola con
provecho en nuestra formacion literaria.
Miguel de Unamuno prestigio dicha ohra con un intencionado
prologo. Mas tarde, en 1912, aparecio el Breviario de Estetica, que
es la ohra que mas se conoce y que tiene sus origenes en una confe— 94 —

�— 6—
•opuaiJiiAip o opua^njjui 'opBAjauad bi[ ou aaoA[) •oi.iBjisjaAiun aj.ioa
ap soapiAO soj ap A SBApajBa sbj ap sbjsjpbjba} soj ap 'sojosojij soj ap
ojiioaio {a ua uaiq sbui auaijuBiu as 'BiauaiuaqaA A umssd ueaS uoa
oqansaA 'soauEAoduiajuoa sajo^nB ap ojuaiuiBjBJj [a uoa a soj.ib sb[
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ns uoa Bjuauiajduioa as anb 'aao^^ ap SBapajsa SBapi sbj ap oiuuuop j^
•pBpuB[nai}jBd Bjsa asABjBuas aqap uaiquiBj^ 'sajajoisiAy bjsbij aapuaa
-sb apuaja^d 'bijbjj ua oai^ A sijauBg ap ap s^abaj b 'anb uoiaipsij
Bun an^xs osa u^ "Bauojs^ b^ b op^suadsip Bq a^ BiauapuaasBjj A pnj
-qduiB sbui anb ouiapoin ojosojij [a sa anb ap Bpnp ^^q o^[ "a^qBaap
-isuoa BiauBjiodrai Bun uaaaajo anb souiajBjou '^aqBS asa ap soatssp
SBUiajqoid so^ b a^piip as anb bijoso[ij Bun ap ajaBd opuBuuoj 'aaoj^
ua sBapajsa SBuqdiasip sb[ soiuBJBaapisuoa is 'anb opoui ^q
•sBai^ajs^ sbj ua Bjsandxa a^uatu
-BAijiuii^d Buojaop B[ ap sa^BuiSiBui o sa^jjuaa SBiuaj uBAiABaa anb
sauoiaBAijoui odiuau ua odiuaii ap ubuiosb 'jojiib Bpsa ap .nqnaijiBd
iuaiuiBjBjj pp pepaiias tb\ A pniiqdure v\ ^p^pxpunjo^d bj^ aj^ua 'sof^q
•;jj sopiuajap soisa u^ "sopBABdas soipn^sa ouioa ouBjpissa ua oaod
aa^q apsap sajuB[najta A soiqq sns ap sopBaBsajjua 'sofajdmoa A sosop
-aAOu us} 'a[[iauJO3 ns 'aq^ao^) ns 'ajuBQ ns 'oisoiiy ns 'auiaB^j ns
•'a.iBadsaspjqg ns SBtuapB soiuBzi.iopA sopoj^ 'Bai^cq e[ei Baijsjnui[ bj
b uaaaijai as anb sojjanbB A 'so^qq ua opjuna^ bij jojiib ja anb 'Bai^
-ija ap sojnajjAB A soipnjsa 'so^BSua sosoaauinu soj AB^aa^s auaiAuoa
o.iad 'a^jB jap bijosojij bj aAqos ouBiaoAa Buiajsis jap jBAjuaa oziaBiu ja
asBjABiuBjj anb oj Ainjijsuoa b SBpBuijsap UBjsa SBAqo saA^ SBjs^
•sojiaoabj A sajBAjuaa SBiua^ sns ap soAijisodxa sojispd
-OAd soj A sajBupoiAO SBapi sns ojubj un uaoaAiiasqo uaiquiBj anb OAad
'ajuauiBpsdnaoaAdsap uaaj as opuBna au^iB^uoj^ ap soAssua soj ap
sojuam^BAj ua ABSuad Aaasq B^ssq ubziaojba soj opoui oiAaia ua anb
'sBUAapoui A sBaisBja SBiauaAajaA A sauoiasjaA sajdiqniu uoa 'sajuB^ijBj
'so^ipiiAa 'sopB^ABoaA oaod un u^qnsaA soipnjsa sns sopoj anb iqs ajj
•sojiAasa sns ABiaspaA b szaiduia AojiAasa ja opu^na BtuBAAap as anb A
'aiuauiBSOAauaS BsaAdxa as anb uoa BaiSojojij 'BaiSoj 'BajisjjAB 'BaiAojsiq
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A SBapi sns. ap uoisiauoa A uoisiaa^d ap ubjb un ua 'sopBAAaa sbiu
zaA Bpsa sanbojua ap sojnaija ap saiaadsa ojjubzbaj ba aaoA^j 'Baxia^s^
BJ B SBpBA^BSUOa SBAqO S3A; SB1S3 U3 8llb ABAapiSUOO SOIUBJApO^
•sojn^idBa sosuap A souanbad aaop
ua ojopuaipiAip 'aonu xn voi%9is^^ rofBqBAj asa b puiiuouap A '^aiu
-BjiAg Bipadojaiau^ bj b ajuaiaauajAad it^^i^isg,, ouiiuAa^ jap opsaij
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•ajuauBiu
-Aad Biuaj un aAqos OAanu isbd OAqij un oiqoasa opuoj ja ua anb
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anb A opB;iAui anj apuop b 'ssxaj^ ap pspiSABAiujq Bun b oiau^ anb
sauoiaaaj sbj ap o^xaj ja ssiuapB apuaAduioa OAqij ja anb b^oa^b aaoA^
jsp ooijij j^jovuno J9 A vund upiotnjut vj :^Aaqjapiajj ap BiauaA

�el desarrollo de las obras personales o escuelas y tendencias como
Bergson. Su presencia en tales reinos o repiiblicas, no es tan vigorosa, ni delicada.. . La trayectoria del pensamiento crociano se complace mas bien en la penumbra de la critica de las aulas, y no goza
del prestigio ligero y eficaz, resultante de los cenaculos o del medio
inseguro de las artes en tanto que vivas, en donde los poetas, novelistas y pintores se entregan al deleite y a la tragedia de crear. Berg
son, en ese sentido, goza de una fecundidad y simpatia mayores, principalmente en las letras francesas.
Si se observa la numerosisima bibliograffa' de Croce, verdaderamente heraklea, se Uega al convencimiento de que no podria contornearse su Estetica teniendo en cuenta solo las obras especializadas.
Habria que penetrar en la nebulosa de sus interpretaciones criticas,
antiguas y modernas, reunidas en libros como Poesia y no Poesia, Literatura de la Nueva Italia, La literatura del Seiscientos y Los Nuevos
Ensayos criticos.
En este oceano fatigante de autores y temas, la abrumadora erudicion de Croce empaiia muchas veces la claridad, delicadeza y penetracion de la critica. Ademas, su dominio mas estable y valioso, se
circunscribe dentro de una esfera reducida de las Artes. Aunque habitante de una tierra en donde la arquitectura, la pintura, la miisica
y la danza ofrecerian temas constantes para incitaciones y deleites,
Croce se particulariza con las artes literarias, en todos sus ordenes,
como si su eminente saber girara en torno al problema de la expresion por medio del lenguaje. Este es, en ultimo termino, en tanto que
se relaciona con la actividad tecnica del hombre, el foco de atraccion
de los tratados de Croce. Por que la exclusion, en su sistema, de un
estudio centrado de la arquitectura, de la pintura, de la miisica? No
se comprende bien. De todos modos, el hecho conspira contra la universalidad de la intuicion crociana aplicada a las artes en general.
Las sistematizaciones filosoficas de la Estetica se parecen a ciertas formaciones celulares, o se desarrollan como la caparazon de bellos
moluscos primitivos y gigantescos. En oleajes concentricos. Todas
parten de principios simples, con enunciados breves, como focos de
crecimiento y de estructuras, de aspecto metafisico o empirico, que
actiian como particulas generadoras de los vastos sistemas. Estos crecen en circulos estructurados, ampliandose y tendiendo a abarcar lo
mas posible de realidades y conocimientos. Pero lo central es generalmente un principio racional muy simple, o una sobreedificada in
tuicion que brilla lo mas claramente posible como una perla.
Asi, Platon dice: "Lo bello es una idea", Hegel afirma: "Lo bello
es la manifestacion sensible de la idea". Schelling sostiene: "Lo bello
es lo infinito en lo finito, o la ideniidad de los contrarios". Kant:
"Lo bello es una finalidad sin fin". Despues, los sistemas se constituyen en torno a tales pensamientos. Puede afirmarse tambien que los
sistemas, como los trompos que giran, se conservan en equilibrio merced al movimiento espiritual que llevan en si, sosteniendose sobre la
tierra, en los hechos, en lo real, en las artes, para no caer, en un
— 96 —

�— L6 —
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BpBu Sjsaj o^ opoj BDJBqB njijjdsg a^sa ap 'pBpijBSJtaAiun B^j
•itvwsiui vaiioapotp jvnnuidsa vj ap otaadso un anb snui sa ou vzajnunj
mVM vl 1on0 I9 ua 'niJ^ds^ pa poai ajuauinaiun oiuoa opuaiuod 'njiuid
•s^ A; vunft)^[ 'soSo'j ap vpvut / vSaiu ivuisiui noiSoj vj ap svjjanbo
ouis 'Vfuojsfn vj ap A wzapoin%vu o^ ap vifosojij vj ap svaifaajvip sau
-oiaonjjsuoa soj ojps ou vSaiu ivoi^p'j A vi^^ojouawouaji ap nioua^afip
vj v^atu vppa 'ajuawvajtaafa 'anhuoj 'ouisiuvijaSaq jap upisjaav po%o%
vj oms uptanaasoud vj sa ou vui uod vjrvuasip njiuidsa jap vpuap
otuoo vifosoji^ vqtt :a)uain^is oj sotuBjjBq uoisajuoa Bun ug -sauoia
-BJado sns JBuuuaajap b A O[jbztjoi3Bjb3 b Baipap as aaoj^ 'BiJBUiud
pspijBaj ouioa njoidsg ja opijiuipy qBjuapiaao bijosojij bj ap sousjd
sojampd soj na saojoa A BJiuipB uainb b 'oai^ ap aiu^suad Bauq
bj ua uptDBDiqn ns aaouoaaj 'orquiBa ug •SBOi^jaua sauoisajdxa uoa
aa^q oj A a^nqtJiB aj as anb ouisiuBija^aq ja jBjipaiaBsap o jb^ou
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-ajB oaiSojojuB otusijBapi ja uoa opBjnauiA Bq aj as ajdiuais is^a anb
iqB aQ "njij^dsg jap BUBUipid pBpijBai bj a^mpB :B]Si[BnjiJtdsa ouioa
buijijb as aaojg -SBaisBja SBuojaop sajqou sbj uoa aj-inao ouioa jbj
'oaijosojij Biuaisis un b uaiquiBj aaaua^jad aaojg ap Bai^ajsa Bg
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uis 'soujojuoa uis 'ajqB^aiauoaut Bzapu^jS ap ouajj aaaJBds sou as
'Biusuiajy ua aajssOj^ o 'BUBdsg ua o^^jag A zapuauaj^ ouiog
ns jod 'ouisijBn^aajajui ns jod 'Bzapnj ns jod 'soiuaiiusuoz
-bj sajiaijip sns jod sopBiqo/^B soiuijuas sou sojuaiuoiu jod 'ojosojij
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souiaua) anb EiiBdiuis ubjS bj ap JBsad y -oujapoiu B^aod ubjS un b
japuajduioa BJBd 'sboisbjo sa^uanj sns ua 'sajjBjap sns ua 'afsnSuaj aj)
SBpiJB sbjo ajuatuBpiuajap jBipn^sa ap o 'ojdmafa jod 'oai^ b
BJBd sajjBasajj b jBiaajdsouara ap otaiajafa osouad ja auoduii
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SBaijpisiq SBiauajajaad sbj ua 'sa^uauiaqaA sauoissd sns ua 'uoiaijuua
ns ua 'ojijsa ns ua ojjin^as BJBd ooiubjij isbo oz^anjsa un 'SBjqo sns
ap oSjbj X osoianmiu oipnjsa un aSixa sou SoAijisodxa oj ap bjbjo
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• • • p^piaiJij sa uoisajdxa bj 'upisajdxa sa
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jap BzajBjnjBu bj ap Buiajqojd jb aaojg jod sop^j^Bsuoa sauaiunjoA
soj ap Bzanbij Bg • • giBjj 'opionpaj 'oiuijui 'oXods ap ojund ojO9

�su perpetuo girar produce el perpetuo acrecentarse de si sobre si
mismo; siempre mueve historia".
Asfstese, pues, al desarrollo propio de los espiritualismos en
grado maximo; anda por ahi la miisica del logos, el rumor del molino de las ideas, la historia en movimiento, arrastrando al arte, la
ciencia, la religion, la logica. El Espfritu siempre mueve historia, es
una sentencia de tipo heraclitano, que puede sohrevivir mas alia de
la selva frondosa de muchos fragmentos de Croce. Reconocida esa
fisonomia del logos crociano, es necesario especificar bien los grados
o momentos del espiritu dinamico en tanto que es historia. Croce
emprende su tarea sustituyendo los opuestos hegelianos que se resuelven en las sintesis superiores, por la nocion de los distintos que
no se resuelven en la identidad y que pueden subsistir asi, dinainizando la espiritualidad circular del universe Bien y mal, verdad y
error, ser y nada, son opuestos. En Hegel se resuelven en la sintesis
del devenir. Croce entrecruza los opuestos, y bajo el nombre de dis
tintos, enfrenta al error y el mal, la verdad y el bien, el ser y la
verdad, la nada y el mal, por ejemplo, y los deja inmoviles frente a
frente, como las mascaras de la comedia y de la tragedia que los
antiguos arquitectos hacfan esculpir a la entrada de los teatros.
No se si alguien ha senalado en esta supervivencia de los dis
tintos irresolubles un rebrote remoto del maniqueismo zoroastrico,
iusinuandose en una rama del espiritualismo moderno.
Del coexistir irreductible, Croce deriva su teoria de los grados
del Espiritu del hombre. Este posee dos instancias: la instancia teoretica, que en el fondo es conocimiento puro y la instancia practica,
que es voluntad. Las dos se ofrecen desarrolladas en la particularidad
y la universalidad. Asi el conocimiento en lo particular se llama es
tetica; en lo universal se denomina logica. La voluntad particular es
economia y la universal se refiere a la etica. La historia es el desenvolvimiento de los cuatro grados del espiritu, y senala un proceso ciclico
que se renueva siempre, a traves de las implicaciones internas de lo
particular en lo universal, como una serpiente que se arrollara y creciera y se renovara al mismo tiempo indefinidamente en sus anillos;
al cerrar en ciertos periodos ciclicos su circunferencia, seria otra siem
pre. Tenemos, pues, asi el centro del sistema que ha ido desarrollando
Croce desde la Estetica de su periodo inicial, como conocimiento teorico de lo particular o como ciencia de lo individual concreto.
El arte viene a ser sencillamente esto: la comprension de lo in
dividual en su grado puro por medio de la intuicion lirica, que no
es nada mas que la creacion estetica al confundirse lo intuido en su
expresion exacta correspondiente. Las ideas esteticas de Croce se erapobrecen considerablemente al ser sintetizadas: lo mejor es recogerse
y entregarse al ejercicio y al goce que proporcionan tanto el Breviario como la sintesis para la Enciclopedia Britdnica. Puede concretarse que la creacion artistica funde en un solo acto intuicion y ex
presion, y que el sentimiento resalta de esta unidad, ligandola a la
vivencia misma del espiritu. Pero el sentimiento debe ser contem— 98 —

�— 66 —
\p^%o / wa sauouja so/ ^ pnpjaa / wos w
/ u^ pvp-ian / jC sajojja so/ anb 'wa/jajsa / ap souisiui so/ wos ap
-sin^^uij vj ap soaifijuaia svuiajqojd so/ sopoj awb uvqoud vuvd sajuap
-aaaud sauoiamuasqo s/ unjsvqfT :oaiJo3ajBa uaiq sa oppuas asa u^
•Bapajsa B/ ^ Bapsm3ui/ B/ aajua Bpiaa/qBjsa sfap aaoj[) anb Bqaaaj
-sa uoioB/nau/A B[ sa 'Bjqo Biauiud b/ ap a/qpnasip sbui ajjBd vj
•a/qBaiunuioa o/ A OAisajdxa o\ ua A 'uotsaidxa
B[ A noiomjut b^ ua jnjuiuqna EJBd 'o^Bsna /ap o^sa^ /a na SBOBsaa
-au sauoiaBUHijB sb[ uoa uBja/dinoa as 'SBpsoi/dxa A sbjb/d ajnaniaj
-uapijns o/ 'sauotDBSau SBjs^ "uoiaaB ap biiijoj buii^uih uoa apunjuoa
as ou a^JB /a 'bijcoibjo n BopaBpip sa ou ajjB /a 'BjBiparaui upiaBj
-sajiuBUi ns ua ojuaiuipuas /a sa ou a^jB /a 'uoiobuiSbuii ap oanf sa
ou ajjB /a '[BJcnjBU Biauaia sa ou aj-iB \a 'Boojsiq sa ou ojjb /a 'bijos
-o/ij sa ou ajJB /a :sBiauaaajip a^ais jod B/nuuoj; as A 'B/njp as 'anSuit
•sip as aijn ja pmo oj ap o^anby 'aamt ui voivajs^ bj ap 0*jj o/njjdBa
/a jod oprajpsuoa /a sa o/aapuo.idmoa Bj^d sa^uaiuaAuoa sbui so/ ap
oujq 'opB/Biias aq uA BaiisiiajaBJBa Bjaraiid b/ ap so/diuaf^ Bua/d ua so//oj^Bsap sojsa ua B//Bq as aaoi^ ap jofaui o/ anb
•opunSas o/ ap sojosaj A ssuiBiouBd so/ ap oipaiu aod so^auipd so/
ap saaaptJB A SBza^adsB sb/ BiBsuaduioa is ouioa 'pBpaiJBijiqjB ns ua
sounspuBsajajui 'sa/qBiJBA 'soaiibui^buii 'sajqi/ sbui so//ouBsap so/ ap
jaaB/d /b Baipap as sandsaQ -sauoiaBji^oasa sns ua a/qixa/jui a ooi^o/
sa 'SBopBuiiiBjd aoa/qB^sa 'soidiau/jd B/nuijoj 'ooiiBiua;sts 'osuap sa
sojuauioui jod 'ajusujai/B uB/d ua so//ojjBsap sns ua apaaojd JojnB
•aaoj|^ ap sisaj sb/ jBsuapuoa SB//a ap oipain jod Bjnoojd as A
sosuaixa so/ ap opBjoe.ijxa usq as o/ijsa /a jod sauoioBiuiijB
•i(visaod vj 'vsoa / 'saj / vunjsa oaoduim 'uajsixa
ou sauotsaudxa siq 'svuqv]od s/ 'soq^aa so/ /•^ -jquviuid uaqm ou
O-iad vunjuid uuj^ nun opnapi uaqvq ap 'so^vsaudxa uaqvs ou oiad sot
•uaiiuvsuad dauaj uaatp anb sojpnbv ap an as anb opijuas uanq uniu
-oo \a ua uaiquini vdiuanaua as 'aaoj^) bib/ob 'upiatniut / ap pnpp
-uapi wjn 'souisoa /ap ojujia /a ua jiaia b ojsandxa 'opinjui njiiidsa
/ap buib/z ajuB/iDBA b/ saiuauBiuiad sbiuioj sns ua jBJiaaua ap uoisiiu
Biuisi/Bdioupid b/ ajainbpB anb 'afBnSua/ /ap upioBJo/BAajqos Bun ua
asjBsuapuoo b ba ouisi/Bapi /ap Bopa^sa bjs^/ "oaijajsa ojob /ap upia
-Bupu/na b/ ua /BjuauiBpunj BapsuajaBjBD Bun /Bnsn Biuoipi /b A Biq
-B/Bd b[ b a/opuB^iojo 'OAisajdxa afBnSua/ /a uoa apunjuoa as pni/up
-ui b/ apuop ua 'Batjajsa /Bnjuidsa sisajuis b/ 'pBpiaiJi/ b/ 'omsiuopaq
/a opuBui^^iio 'opB/diua^uoa ojuaiuiijuas /a ua bisb;ubj b/ ap oiuiui
-opaad /b jB^n/ Bp o//g[ "oduiai^ oiusxiu /b uoisaadxa ua asjpiaAuoo
/b 'so/^is so/ a;uBinp Baiuia/od pBpipmp ns uoa 'buijoj A Bi^ajBui ap
/BuoiaipBij upraisodo b/ aaA/osaj BJBd ^ajis uaiquiBj upxain^ui B"q
• (sajajpisuy
ap 'sisuuivo ap upiaunf) Jopvuadas ouioa A soiaafn soj ap Jopvdaqij
ouioa ajjv pi aAnquju a\ as anb pnjum / nqijjsa 'opiufns o opmiian
Ofuaruiiiuas jv ojoadsau uoa 'msaod o opujdtuaiuoa o$uaiuiiiuas jap
mauaiafip njsa n^/,, \panij upiomiui o ojuaituijuas jap upiavjdiuai
•uoa outs 'soquin ap muns iu 'ua^^uun 111 ojuaiuijiuas iu ajasiyiunjj
apand ou oisaod nj n 'aaip 'osa -toj^ :opuBnjaB o oppuas ou 'opB/d

�Ya al final de sus tratados se hacen concesiones a la moral dentro
de lo artistico y el sentido de la expresion y la comunicacion; aunque
fieles al problema del lenguaje, permiten que se reconozca a todas las
expresiones artisticas, ya sean plasticas o musicales. "Lo hello es ex
presion lograda", dice Croce. Expresion interna primaria, espiritual,
como forma ardiente, qne asciende y pasa a ser perfeccion circulante
en la obra de A o de B. La belleza natural queda excluida de esta
nocion, o por lo menos, es solo un material impuro a disposicion
del artista. El contemplador no interesara a la estetica; el creador, el
poeta, ocupa todos los dominios. &lt;^C6mo se logra. la expresion? Por
que se logra a veces, pero no se entiende bien? Existe un proceso
en Croce que intenta responder a esas preguntas, pero con lo cual
se cae en un psicologismo trascendente: intervienen en el proceso
impresiones, expresiones o sintesis espirituales esteticas, placeres de
lo bello y traducciones de los hechos esteticos en fenomenos naturales.. . Los artistas asisten o provocan esas cuatro etapas, de cuya diferente intensidad o desigualdad o afinamiento, resultaran las obras
tan distintas entre si.
En una carta a Unamuno, publicada en 1911, Croce le confiesa
que la Estetica es un libro juvenil, que es su primer ensayo de filosofia, y que anteriormente mas bien se habia ocupado solo de historia. Agrega que en posteriores libros maduro aquel pensamiento inicial de la Estetica, refiriendose asi a la conferencia de Heidelberg y
al Breviario.
El prologo de Unamuno es poco divulgado. Lo tengo por una incitante consideracion sobre la filosofia y critica de las artes, tema que
secretamente intereso al pensador espaiiol que tambien tradujo, como
se sabe, al castellano, la Estetica de Lemcke. Unamuno afirma, a pesar
de las reservas ironicas y crueles que le dedica a los filosofos cuando
hablan de Arte, que la Estetica de Croce, "precisamente, por ser una
obra de robusta y segura filosofia, es una obra fuertemente liberadora y sugestiva para un artista, una obra revolucionaria, y son los
artistas y poetas los que ante todo deben leerla y comentarla". Posteriormente, hemos visto que Croce expuso en forma mas precisa y
armoniosa su Estetica, en el capitulo de la Enciclopedia Britdnica, y
trato numerosisimos temas de critica sobre autores universales, en
donde asoman repetidas veces sus preocupaciones filosoficas y las variantes de la experiencia y del saber. Tendriamos, pues, tres grados
de Estudios esteticos en Croce, y alrededor de ellos los trabajos severos, profusos, doctrinarios sobre Dante y Goethe, Shakespeare, Ra
cine, y otros, ademas de sus considerables analisis sobre la poesia, la
novela y la critica literaria en especial. Croce exalta el poder del ar
tista y enaltece su preeminencia divina contra todos los pesimismos
de la epoca actual.
Aunque no se sienta atraido el artista por la armadura dialectica
de las obras Esteticas y criticas de este autor, es seguro que la lectura incidental o parcial de sus obras mayores, lo mismo que de cualquier articulo marginal, sera motivo siempre de placer superior de
cnsehanza y de orgullo.
— 100 —

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                    <text>— 18 —

— 08 —

A ojiui ap BjajsonrtB na 'opBssd ja na otnoa isy •BaisiiB^aui A
ainaurejnd 'a^napuaasBXi 'Btnonouie jas anb auap j^na bj 'Bopgjs^ b[ b
aaaua^jad ou 'ouiisjboijba anbunB 'sopBJOjdxa j sopejBisuoa soq^aq ap
osjaAinn asa opo; ojqj -asjmSasojd naqap 'sajje sbj ap jeiom A píaos
uoisnojadaj ap sauopsana sej A 'ojjaq oj ap uopeaja bj ap A soapspjB
souamouaj so[ ap JopBgpsaAui neje ja anb ajqepnpur s^j -Bzajpq B[ ap
soraimop soj na ojanA ouistra ja japnajdma anb oipamai sem .¿Bq ou
'natq eanj •ouiAip o[ ap bjSojojuo bj b jbujoj^}j ¿soaoiáipj souamon
-aj so^ ap sajopeS^saAní soj ope^dope neq pnjijoB bjjo an^)? -ooiiopf
-ojuo oijajsim ¡e uannxoide son anb sauoprn^ni SBpBjnjuaAB seAanu
anopjodojd son 'Bzo[[og b¡ ap pepjaA bj Bjqaiui} ns na apno^sa anb
odmaij^ pp oj3bjiui p anb b jepjen^e anb ^eq A jpsixa pp saimirí
-oa S3Á3{ 8B^ b uedeasa anb seuiAip o sa^Buopdooxa sejn^eu^ ornen
sbjsijjb so^ b jBiapisuoa anb ^eq anb 'eza^p^ bj ap epnasa bj ap o[b
japnajdmoa ejed se^isije^am se^paisa sb^ epeq sofo so[ j^A[oa anb íbij
anb Bnasna son o^j^ -soub nap soinijjn soisa na opese^ejj neq
jí sonamonaj ap BAiiduasap ainameand 'eauídma o BAijofqns
Bun JminsnoD Bjed SBAijBjuaj sb^ sepoj^ 'sopponoa sbuiojsis
so^ noa oujnao omoa ap sonara in sem tu 'o[áis ua o[áis ap B
as anb uozbj b^ ap ^ema^ nopin^ui BunSjB ua asopue^ode 'o
napjo ap 'ajqix nopeSijsaAUi Bnn omoo Baijajsg b^ ej^spc^ 'ooijijuap
oiuaimponoa jod napnapua jojqo-^ b ajrao^ apsap SBjsiApisod so^ anb
opijuas p na o[pq o\ ap epnap eun ap pBpiyiqísod ^eq o^
^ ap 1 B3ijg b¡ ap emixpjd Aava e^[Bq as Boijajs^ b^ naiquisi
-osjaAiun pp sej uoa asopnaipunjuoa najsixa sejpq sesoa sbj anb
na BJBOsBtu b[ jod BiáojojuQ bj sa Biuixpjd sem pepupaA ng -semef
ou o bjiosoji^; bj ap bihbi Bun opuais Bain^as B^pajg^ eq

•9*61 • .."''ld,,
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aejBpjoqssp ap urjb n as BpusSiiajuí B[ bzijesj anb Bi.iuapuajssJ) b[
3p oiusimiAom Jamijd ja oraoj Biounuap 38 zsa ns b odraai^ {3 :|bijoiu
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9i -d '091 o'N 'IS '"*JK !d '^"K "V 'zsaia 3 (I)

�de belleza, crearon la Estética Platón, Aristóteles y Plotino, y entre
los modernos la han ampliado Kant, Hegel y Schopenhauer, es de
esperar que del seno de la gran poesía del futuro o de las intuiciones
metafísicas del porvenir, continúen apareciendo explicaciones sobre
la naturaleza de lo bello. La Belleza seguirá viviendo en la comunión
infinita de las cosas reales, confundida con su tiempo; seguirá también
intacta desnudándose en las obras de los artistas geniales, pero siempre
será voluble e inasible para los mortales y sólo rendirá algunos de
sus secretos a los razonamientos o intuiciones de los metafísicos.

La oscuridad de Heráclito ha originado incontables interpreta
ciones y admiraciones. Las he conocido casi todas y por haber se
guido por mucho tiempo a su rival Parménides, puedo arrojar ahora
como descargo una oscuridad de admiración también en el cortejo de
sombras que sigue a la sombra de Heráclito... Y es que pude darme
cuenta de que la obra de éste es sólo un poema y que su autor es
uno de los poetas mayores de la antigüedad, de la línea de Hesiodo
y de Lucrecio, pero más aristocrático, enigmático y genial que ellos.
El fondo permanente de la obra de Heráclito es de categoría cosmo
gónica y estética a la vez. Alude al universo y a la belleza al mismo
tiempo. Heráclito es el poeta que integró en un sólo organismo cós
mico todo lo relacionado con el universo, con el conocimiento y con
la belleza. Y su universo móvil es el tiempo y su fuego resplandeciente
y destructor y creador es también la belleza.
¿Qué signo sensible más extraordinario, para caracterizar la in
tuición estética que el de la llama, o lo que es lo mismo, el fuego?
Lo subyugante y lo magnífico del fuego coinciden con lo que el poeta
sabe de la inspiración creadora, y las arquitecturas de las llamas di
bujan el contorno de las aspiraciones espirituales y de las formas bus
cadas por todos los creadores. Desde la tragedia a la danza y desde
las torres a los bastiones y hasta las melodías, siempre el fuego heraclitano libre, solidificado o circulante, se manifiesta con esplendor
terrible. La estética infinita que llueve de las hogueras estelares hasta
el brasero de púrpura del alba, siempre proclama la comunión del
fuego y de la belleza. Heráclito es el creador de la Estética por ese
sólo detalle, y Platón tendrá que reconocerle primacía. A cada instante
en la lectura de los fragmentos, se asiste a este prodigioso resucitar
del fuego estético. Lo fragmentario en él coincide con la más densa
poesía y las metáforas que usa siempre Heráclito, son dignas de los
mejores poetas. Cuando se menciona el transcurrir de las cosas, la
antitética coincidencia del fluir de las llamas y de las olas del río,
cuando colocamos esas imágenes sobre nuestra conciencia y sobre el
tiempo, obedecemos al imperativo de intuiciones puramente estéticas.
No entramos en comunión con el logos razonante ni con la ontología,
sino con el enigma de lo poético más profundo. Lo mismo ocurre
cuando Heráclito sostiene que al universo, en su naturaleza próxima
como en la más superior, le está proporcionada la forma de existencia
— 82 —

más culminada, más perfecta, más sublime. Le impone una norma
de ser puramente estética. El cosmos es bello porque su logos sensible
y movible es fuego ontológico y porque siempre está naciendo inédito
en su llama y siempre se irá purificando en su hoguera. Ni más ni
menos que como ocurre con la forma estética en la naturaleza espi
ritual, secreta, del artista creador. Alcanzado el aspecto de lo ígneo,
el universo sumergido en la continuidad de la llama y en la perio
dicidad de los ciclos, se perfecciona y se embellece sin cesar como un
poema viviente.

La Estética goza del privilegio especial de atraer y desencantar al
mismo tiempo. Su destino en cierto modo parece propenso a engen
drar las antinomias, como decía Poincaré en ciertos instantes en que
hablaba de ciencia y filosofía. El problema en sí de la naturaleza de
lo bello, oscila entre la metafísica y la empirie, entre el ser y el valor,
entre el sujeto y el universo, entre la formalidad y la materialidad,
entre la razón y la intuición. El árbol de la Estética, se levanta en
el jardín paradisial de las artes, lo mismo que aquel que hizo caer al
primer hombre. El fruto que ofrece es igualmente amargo y fatal.

La postulación del Ser por medio del valor llama poderosamente
la atención de los filósofos, después que han establecido las distin
ciones entre lo que existe y lo que es valioso. Diferenciados entre sí
los reinos de los seres y los valores, admitido que existen entes, y que
los valores se proclaman en su valer y nada más, independientes de
aquellas existencias, nos hallamos con la coincidencia implícita del
Ser y de lo valioso en los juicios de carácter estético. Lo valioso allí
se refiere siempre a un algo concreto, aunque después lo valioso puede
abstraerse y pensarse en sí en el acto autónomo del trabajo del juicio
de gusto. Sin embargo, si admitíamos distinción de esencia entre el
Ser y el valor, tenemos rué reconocer que esa dualidad, cuyos ele
mentos tanto se distanciaban, puede borrarse en la identidad. Ello
ocurre en el enigma de los valores de lo estético. La belleza, como
valente, restablece la coincidencia absoluta del Ser y del va|or, de tal
suerte que el valor estético se aprehende en tanto que dura, transcurre,
se convierte en tiempo abstracto. Existe entonces, una instancia única
denominada tiempo, huidiza y arisca a la razón, pero accesible al
hombre por medio de intuiciones exhaustivas, en donde la Belleza
objetiva resplandece como valor y a la vez como presencia ontológica.

*

•

¿Qué es el algo existente, la res, el objeto, en donde radica el va
lor estético? Aparentemente sería una materia particular: mármol,
— 83 —

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eoiun BIOUBJ9UI Bnn 'saouojua ajsixg; "ojOBijsqB odraaij ua ajjaiAuoo as
'axnwsuBjj 'Bjnp anb ojobj ua apuaqajdB as ooijajsa jojba p anb ajjans
jb^ ap 'j^j^a pp A Jag pp BjnjosqB Bpuapputoo bj aoajq^isaj 'ajuajBA
omoo 'Bzajjaq e^ -oopaisa oj ap s^jojba soj ap Bui^raa p na ajjnoo
TI3 *pBpijnapi bj ua asjrejjoq apand 'HBqBpnBisip as o^ubj soiuaui
-gp soaíio 'pBpijBnp BSa anb jaoouoaaj anb sourauaj 'jojba p A jag
p aj^ua Btauasa ap uoiouijsip somBijiinpB ts 'oJBqnia uig "oj^nS ap
oíoinf pp ofBqBJi pp oraon^jnB ojdb p ua xs na asjBsnad A asjaEJisqe
apand osoi^ba o\ sands^p anbunB 'ojaa^noa oSp3 un b a^duraie ajaija^ as
ijp3 osoip^A ckj 'oopaísa j^iobjbo ap sopmf eo\ ua osotjba o\ ap ^ jag
[ap Bipifdnn Bpnappuioa b^ uoa 8ouiB[pq gou 'sBpuajsixa 8B|;[anbB
ap saiuaxpnadapui 'sbut Bp^u A ja[BA ns ua UBniBpojd as s^jojBA soj
anb A 'sajua uajsixa anb opijirapB 'sajopA boj; A sajas so[ ap soupa so^
is ojjug sopBpuajajiQ ^osoipA sa anb o^ A ajspca anb oj ajjua sauop
-mjsip SB^ oppa^qBisa usq anb sandsap 'sojoso^ij so^ ap uoiouajB b[
aiuauíBsojapod buib[|; jo^ba pp oipaur jod aag pp uopBpnjsod B'j
*

*
*

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ua bjuba8^ as 'Boxjajs^ v\ ap ^oqjB ^g •uoprajuí B[ A uozbj b^
'pBpip^iaajBUi B^ A pBpi[Buuoj b^ ajjua 'osjaAjun p A ojafns p
'jo[ba p A x^s p ojjua 'aijidura B^ A BaisijE^aui v\ aj^ua Bjpso 'o^[aq o[
ap Bzap^jnjBn bj ap is ua Biuo^qojd j^ -bijoso[ij A Bpuap ap BqBjqBij
anb ua sajuBjsui sojaap ua ajB^nio^ Bjoap o mo^ 'sviiuouptm soj jnjp
b osuadojd aoajred opora ojjap ua outjsap ng 'oduiaij oinsira
jB^uBauasap A j3bjjb ap ^padsa oí^a^iAud pp bzoS Bopajs^ b^j

ap buijoj b¡ BpBuopJodojd Bjsa a¡ 'joijadns sbut b^ ua ouioo
Bmixojd Bzap^jniBu ns ua 'osjaAtun ^ anb aua^sos ojipB.xajj opuBna
ajjnao otusiui o^j -openipad sbot oanaod O[ ap Biu^iua p nos ouis
'Biáo^ojuo B{ uoa iu ajuBuozBj soáo^ p uoo uoiunmoo ua sorasajuo o^
•SBoijajsa ajuaraBjnd sauoiain^uí ap OAijBjadnn \v souraoapaqo 'odtnaj^
p ajqos A BiouatauoD Bjjsanu ajqos saua^eun SBsa souiBao^a opuBno
'otj pp BBfo sBf ap A 8buib^[ sb^ ap Jiti{j pp Biauapioutoa Bai^ajpuB
B^ 'SBSoa sb^ ap jujnasuBj^ p Buoiauain as opu^n^) -sBiaod sajofaui
eo[ ap SBu^ip uos 'oiipB-rajj ajdmais Bsn anb SBjojBjara sbj A Bjsaod
Bsuap sbui b^ uoa appmoa [a ua oiJBjuatu^Bjj cj 'oaijaisa oSanj pp
JBjpnsaj osoiSipojd ajsa b ^jstsb as 'sojuatuSBjj so]; ap Bjniaa^ bj ua
ajuBjsai npBo y •BpBunjd a^a^ouo^ai anb Bjpuaj uoib[,j A 'a^^jap o^os
asa jod Boi^ajs^ B[ ap jop^aj^ p sa ojipBJajj ^Bzajjaq bj ap A oSanj
jap uprantnoa bj Burej^ojd ajdmais 'BqjB jap Bjndjnd ap OJasBjq ja
BjSBq sajBjajsa SBjanSou sbj ap aAanjj anb bjiuijui BDijaisa B^ -ajqijjaj
jopuajdsa uoo Bisaijtuein as 'ajuBjnaip o opBDiiipijos 'ajqxj oubjijo
-Bjaq oSanj ja ajdoiais 'SBjpojam sbj BjSBq A sauoijSBq soj b sajjoj sbj
apsap A BzuBp bj b Bipa^Bjj bj apsaQ 'sajop^ajo eoj sopoj jod sspBa
-snq sbuijoj sbj ap A sapuijijídsa sauopBJídsB sbj ap oujojuod ja nBfnq
-ip sbuibjj sbj ap 8Bjn^aajinbjB sbj A 'sjopeajo uopBJídsui bj ap aq^s
Bjaod ja anb oj uo uappuio^ oáanj jap oaijiuBin oj A ajuBSnjíqns o^j
¿oSanj ja 'ouisiui oj sa anb oj o 'butbjj bj ap ja anb Boijajsa uopinj
-ui bj jBzijajoBJBD BJBd 'oijButpjoBJixa sbui ajqisuas ouáis an^)?
•Bzajjaq bj uaiquie; sa jop^aja A JOjoiujsap A'
aiuapapuejdsaj oSanj ns A odinaij ja sa jiaout osjaAiun ns j^ -Bzajjaq bj
uoo A ojuaiiuioouo^ ja uoo 'os^aAiun ja uoo op^uopejaj oj opoj ooiur
-890 ouisiubSjo 0J9S un ua ^jSajur anb Bjaod ja sa ojijoBjajj *odniai^
oumuí jb Bzajjaq bj b A osjaAiun jb ^pnjy -zaA bj b Bopa^sa A botuo^
-omsoa BjjoSajBo ap sa o^ijaBjajj op Bjqo bj ap ajuauBuuad opuoj j^
•sojja anb jBiua^ A ooijBinSina 'odi^bjoojsijb SBtn ojad 'opajan'^ ap jÍ
opoisajj ap Bauíj bj ap 'pBpanSi^uB bj ap sajoÁBiu SB^aod soj ap onn
sa jojnB ns anb A Buiaod un 0J9S sa ajsa ap Bjqo bj anb ap Bjuano
auijBp apnd anb sa j^ •• • ojijobjajj ap Bjquios bj b anSis anb SBjqnios
ap ofai^oo ja ua uaiqniBj uoioBjiuipB ap pspijnoso buti oSjBasap oraoo
BJoqB jbCojjb opand 'sapraanuB^ jbaii ns b odiuaij otjonra jod opinS
•as jaqeq jod A SBpoj isbo opioonoo aq sbi^ 'sauopBJinipB A sauoio
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'oauSj o[ ap o^^adsB p opBzuBO[y "^opsajo bjsjjjb pp 'Bjajaas 'p^nju
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o^ipaui opuaioBu Bisa aadmois anbaod A o^i9^oiuo o^anj sa ajqiAoin A
a[qisuas so^o¡ ns anbjod o[pq sa soiusoo [^{ -s^paisa ajuauíBjnd jas ap
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ajdniais ojtad 'sajBiaa^ sb^sijjb boj ap SBjqo sbj na asopuBpnusap
uaiqmBj BJinSas í odrnaxj ns uoo Bpipunjuoo 'sajBaj sbsoo sbj ap bítutjui
U9tunuroo bj na opuaiAiA BJinSas Bzajjag b^ "ojjaq oj ap BzajBjnjBU bj
ajqos sauopBoijdxa opuapajBdB uanupuoo 'jiuaAJod jap SBoisijBjaui
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ap Sa 'janBquadoqog A jaSajj 'jub^j opBijdure u^q bj soujapoui soj
A 'ouijojj A sajajojsxjy 'U9JBJ^ sopaje^ bj uojb3J0 'Bzajjaq ap

�bronce, colores, formas, palabras, ritmos... Según las artes. En el
orden natural sería el crepúsculo, al mar, el río, la montaña. Pero no
es así del todo. En las artes, el valor estético se expresa en muchos
algos, que son valores y seres y cosas: el nombre de un autor, por lo
pronto. Este dibujo es de Leonardo, o Rembrandt, o Picasso. El saberlo
influye, quiérase o no, sobre el valor. Hay un hombre detrás del valor
y el objeto valioso. Un hombre que es un nombre en sí y que puede
ser admirable, odioso, muerto o viviente. Hay la belleza de lo anó
nimo, que supone un algo perdido que subsiste. El valor estético, en
un tiempo que es suyo en absoluto, se dispone a prescindir de aquellos
hechos. También coexisten con el valor estético las escuelas, estilos,
razas, épocas, del autor, y el prestigio de la materia usada en la me
dida que ésta posea en mayor grado posible la nobleza de resistir al
tiempo. Y la única manera de resistir al tiempo que posee la belleza
es sencillamente identificarse con él, convertirse ella misma en tiempo.
El valor estético, pues, exige un algo en donde manifestarse, pero éste
es complicadísimo y hasta muchas veces inexpresable. Cuando así ocu
rre, es que se ha hecho patente dentro de lo estético la inmanencia
del tiempo.

La cuestión sería nuevamente ésta: ¿Qué es la Belleza? ¿Qué
es el Tiempo? Siempre la mente humana ha querido responder a esas
preguntas y no lo ha logrado a través de sus esfuerzos geniales o na
turales. ¿Por qué entonces no reunir los dos enigmas? Apenas se pre
senta este atrevimiento notamos, si se le acepta, que tanto en los con
tenidos racionales como en las intuiciones estéticas y en el repasar
del análisis de las obras bellas y de los órdenes temporales, hay un
cortejo inmenso de rasgos comunes. Por lo pronto, en toda intuición
estética valorante, en todo juicio de gusto, se halla presente el fan
tasma del Tiempo. Analizando en lo que es posible éste último, tanto
en los límites de su irracionabilidad, como en sus relaciones con los
números y en sus categorías empíricas, pasado, presente y futuro, se
revela misteriosamente el delicado goce estético, fluyendo con el
Tiempo, modelándose en él, embriagándolo sin cesar, ya sea en las
creaciones inmortales como en la misma conciencia valorante. Para
este agudo modo de ver, el Tiempo participa de la misma naturaleza
ontológicti, de lo bello. El Tiempo es Belleza; esta última se halla
implícita en aquél, ya sea que lo consideramos en nuestras vivencias
como en el escenario del Universo. ¿Qué mayor belleza que exista

que se confunde con el Ser, se expresa igualmente como una fórmula
estética de la duración.
Los matemáticos modernos han hecho resaltar la fecundidad de
lo estético en esas ciencias. La única información de valor sobre al
gunos descubrimientos entrevistos es su sentido de belleza. Se insiste
en terminar el albur de la aventura creadora sin prever sus resul
tados ni sus aplicaciones dentro de la ciencia. Es como una estrata
gema fría de la invención que se orienta en ciertas direcciones, sean
aplicables o no, posean término conveniente o no, tengan o no tengan
valor para lo científico. A esto le llaman sentimiento de belleza y
lo hacen coincidir con el pensamiento de los griegos, cuando estu
diaban las propiedades de la elipse por que sí, sin móvil preestable
cido, pues dentro del saber de ellos tales propiedades carecían de
aplicación y sólo pudieron aprovechar más tarde de ellas Képler y
Newton. La belleza de los primates problemas matemáticos, es idén
tica a la belleza de las formas y los ritmos pensantes y verbales, o
plásticos y musicales, que experimentan los artistas. De tal suerte la
voluntad estética de crear impone su ley en esos dos ámbitos divinos
de la criatura humana.

En la apercepción común entran las valoraciones estéticas en
mayor o menor grado, pero siempre están como en sobreaviso. Según
la intensidad del grado utilitario, las cosas van alejándose de lo bello
como valor, hasta degradarse en la consideración de la conciencia
objetiva. Llegan hasta borrarse o convertirse en necesidades vitales
del sujeto. El agua de un río es estética si no tengo sed, pero si llego
muerto de sed a la orilla se convierte en una necesidad de mi cuerpo
como el aire que respiro. En tanto eso ocurre ha dejado de ser ele
mento estético. Pero en la efimeridad del conocimiento de los seres,
fuerzas y realidades del universo, se fijan las apercepciones estéticas,
se emancipan de las comunes, se organizan, se impregnan de conte
nidos vivenciales y eróticos y se subliman alrededor de criaturas
humanas que inspiran temor, amor y deseo. Entonces aquellas aper
cepciones se convierten en apercepciones míticas y en permanentes
ídolos que construyen una sobreestructura mágica en la variedad de
lo existente.

Si las matemáticas de los pitagóricos demostraron la inmanencia
del número en la naturaleza del Ser, esa reducción feliz se cumplió
bajo la ley dinámica del ritmo, que es la esencia misma de la música
y de lo estético. Culminando aquella síntesis suprema, la razón des
cubre al fin que el Tiempo, tan poco pensado por los griegos, es el

La reducción del acto estético al imperio de la subjetividad pura,
constituye un retorno rumboso a una actitud primitiva que estuvo en
vigencia entre los griegos antes de Platón. También es un tributo
bastardo que se rinde a la observación del hombre común, el cual
experimenta lo bello a través de una reacción emocional de su yo,
y encierra la plenitud de la experiencia estética en la fortaleza de su
personalidad. Porque si se analiza bien un factor poderoso en la
afirmación de la persona es el constituido por los sentimientos esté
ticos. El yo impera en la enunciación del juicio y en la creación

— 84 —

— 85 —

el Tiempo?

�— S8 —
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-ajsa so^uoiratjuas soj jod opmjijsuoa ja sa Buosjad bj ap uoiobiujije
bj na osojapod jojdbj un naiq bzijbub as is anbjoj -pBpijBuosjad
ns ap bzo^bjjoj bj ua Baijajsa Bpnatjadxa bj ap pniíuajd bj Bjjapua ^
'o. na ap jBuopoma uopasaj Bun ap soabji b ojjaq oj Bjuaraijadxa
^na p 'nninoa ajqmoq ^p uopBAJasqo bj b apuij as anb opjBjssq
ojnq^j un sa uaiquiBj^ •uojbjj ap sajuB boSoijS soj ajiu
ua OAnisa anb BAijiuiud pnjijaB Bun b osoqumi oiuojaj un
d pcpiAiiafqns bj ap otjaduii [b ooijajsa ojaB pp uopanpaj

•aiuajsixa o[
ap pBpauBA bj ua bdiSbui Bjnjanjisaajqos Bun uainjjsuo^ anb sojopj
sajiiouBuiaad ua A sboi^jiu sauopdaajads ua ua^jaiAuoa as sauopda^
SBjjanbs soauom^ -oasap A jouib 'joraaj uBJídsui anb SBUBumq
ap jopapajjB UBimjqns as A soapoja A sajspuaAiA sopiu
-aiuoa ap UBuSaadiui as 'uBziueáJO as 'saunmoa sb[ ap UBdpuBiua as
'SBDijajsa sauopdaaaadB sb[ uBfij as 'osjaAiun pp sapBpi^aj A SBzaanj
'sajas so[ ap ojuauupouoo pp pBpuatnija b[ na oja^ *ooijajsa ojuarn
-ap jas ap opBfap Bq ajjnao osa ojubj ug 'ojídsaj anb ^jib p ovaoo
odjana ira: ap pBpisaoau buti ua aj^aiAuoa as b^ijo b^ b pas ap ojjaruu
oSaj;^ 18 o jad 'pas o^uaj ou is Boi^a^sa sa oij un ap BnSB j^ -ojaíns pp
sap3jiA sopepieaoan ua asjpjaAuoa o asjBjjoq Bissq u^Sa^ -BAijaCqo
Bpuapnoa b[ ap uopBjapisuo^ v\ na a8JBpBjap BjsBq 'jo^ba ouioj
o^aq o[ ap asopuBfa[B uba SBSoa sb^ 'oiJBjt[ijn opBjS pp pBpisua^ui B[
un^ag 'osiABajqos ua oraoo upjsa ajduiais ojad 'opBjS jouaui o
u^ SBDija;sa sauoioBJopjA sbj uBJiua utiinoo u^pdaojadB bj u

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souiAip soiiqme sop sosa ua Aa\ ns auodun jBaja ap Bonaiso pB^un[OA
B[ a^jans |bj ^q "sbisiije boj uB^uarauadxa anb 'sa^aisnuí jí sooijsBjd
o 'sa^qjaA A sa^uBSuad soiujtj so[ A SBrajoj sbj; ap Bzaj[aq B^ b boij
-uapi sa 'BoonBuiaiBin SBUia^qojd sajBinijd bo^ ap Bzo^joq b^j •uo^Avaj^;
A jajda^ SB^^a ap apjB} sbui jBq^aAOJdB uojaipnd o^s A uppBDi^dB
ap UBiaajBa sapspaidojd sapjj sojp ap jaq^s pp ojjuap sand 'opp
-a^qsisaajd XiAora uis 'ib anb jod asdija v\ ap sapBpaidojd sv\ UBqBip
-njsa opusna 'soSaijS so^ ap o^uauuBsuad p noa jippuioa uaa^q o¡
A Bza^pq ap oiuaiiui^uas ubuibj^ aj ojsa y "oaijijuap o[ BJBd
usSua} on o uB^uaj 'ou o ajuamoAuo^ ouiuuai usasod 'ou o
UBas 'sauopaajip SB^jap ua B^uaijo as anb uopuaAur ^\ ap bijj
-BjBjjsa Bun otnoa s^ *Bpnap B[ ap oJiuap sauop^ai^dB sns in sopBj
-pisaj sns jaAajd uis Bjopsaja BJnjuaAB b^ ap jnqjB p jBunnjaj ua
aísisui ag -Bzaj[aq ap oppuas ns sa sojsiAajjua soiuaiuiijqnosap souná
-p3 ajqos jo[ba ap uopeuuojuí BDiun B'^ *SBpuap SBsa ua o^ijajsa o[
ap pBpipunoaj ^\ jBifBsaj oqaaq UBq soujcapoui sooijBUiajBui
•U9pBJnp Bj ap
Ejnin.ioj Bun ouioa ajuaiupnSí Bsajdxa as 'jag p uoa apunjuoD as anb

p sa 'soSaijS eo[ jod opssnad o^od ubi 'odraaij^ p anb uij p ajqna
-sap uozbj B{ 'Binajdns sisajuis B^anbB opuBuiui^n^ 'oopaisa o¡ ap A
Boisnuí b[ ap Buisiin Bpuasa bj sa anb 'otu^ij pp BoitnBuip A^[ b^ oÍBq
9f[duino as zi[aj uopanpaa Bsa 'jag pp BzajBjni^u bj ua ojaranu jap
spuauBinuí bj uoJBJisomap so^iJoáBiid soj ap SBoi^BUiaiBta sbj ig

ja
anb vzajjaq uoÁvw an^y? •osuaaiufl jap oijmiaosa \a ua owoo
cim soutsanu us sotuvjapisuoo oj anb vas vÁ, 'janbn tía vji^jdiui
iji as nwijjn jsa inzajjag sa odwaij^ j^ 'ojjaq oj sp
vzajvunityu musiw oj ap vdfoijjvd odtuai^ p '-iaa ap opoiu opnSn
vjv^ •aiuvjojva viouaiouoo viusitu oj ua ouioo sajvt^otuut sauenovajo
st&gt;i ua ñas vX 'jvsao i/is ojopuvStnuquia 'ja ua asopuvjapoiu 'odiua^j^
J3 uoo opuaÁnjf 'ooifatsa aooii opnoijap ja a^uawosotiajsiiu vjaoau
as 'ounjn^ Á, ajuasa^d ^opvsod 'svotuidtua svtuoSaioo sns ua A soiaumu
soj uoo sauoiovja^ sns ua otuoo 'pvpjjtqvuoionjji: ns ap sajtutij soj ua
otuoj 'oiunjn ajsa ajqisod sa anb oj ua opuozijmiy •odniaijj jap buisbi
-ubj ja aiuasajd BjjBq as 'oisnS ap opraf opoj ua '^juejojea Bapajsa
uopmjuí Bpo^ ua 'oiuojd oj jo^ -saunuioa soSsbj ap osuaniui ofajjoo
un -¿Bq 'sajBJodniaj sauapjp soj ap A SBjjaq ssjqo sbj ap sisijbub jap
jBssdaj p. ua A SEoijajsa sauopinjm sbj ua ouiod sajBuopBj sopiuaj
-uod soj ua oiubí anb 'BjdaaB aj as is 'souibiou oiuairaiAajjB ^\%^ B^uas
-ajd as sBuady ¿SBtnSiua sop soj jiunaj ou saouojua anb jo¿j? ^sajBJn}
-bu o sajBinaS sozjanjsa sns ap saABjj b opBjáoj eq oj ou A SBiunSajd
SBsa b japuodsaj opuanb Bq BUBinnq aiuora bj ajdraaig ¿oduiaij^ ja sa
an^j? ¿Bzajjag bj sa an^)? :Bjsa aiuauíBAanu Bjjas noijsana b^j

•odmaii jap
BpuauBuiui bj o^ijajsa oj ap ojjuop ajua^^d oq^aq Bq as anb sa 'axi
-noo isb opuBn^ -ajqBsajdxaui saaaA BBqonuí BjsBq A oraisipBoijduioD sa
aisa ojad 'asjB^sajiuBui apuop ua oSjb un aixa 'sand 'oapaisa jojba j^
•odinai^ ua buisiui Bjja asjiiJaAUoa 'ja uoa asjBoijijuapi a^uauíBjjpuas sa
Bzajjaq bj aasod anb oduian jb Ji^sisaj ap BJauBta Boiun bj j^ -odraaij
jb jxiscsaj ap Bzajqon bj ajqísod opsjS joábth na Basod Bisa anb Bpip
-ora bj na Bp^sn Biia^Biu bj ap oí^^sajd ja A 'jo^iib jap 'sBaoda 'sbzbj
'Bojpsa 'sBjanasa sbj ooija^sa jojba ja noa ua^sixaoa uarquiBj^ *soqaaq
sojpnbs ap Jipupsajd b anodsip os 'oinjosqB na oÁns sa anb odraap nn
ua 'oa^aisa jojba j^j 'ajsisqns anb opipjad oSjb un auodns anb 'orara
-oub oj ap Bzajjaq b^ -abjj "ajuaiAiA o oiJtannt 'osoipo 'ajqBJirapB jas
apand anb A is ua ajqmon nn sa anb ajqraoq U^ -osoijba ojafqo ja A
jojba jap SBj^ap ajqraoq nn ^Cb^^ 'jojba ja ajqos 'ou o assjamb 'a^nj^uí
ojjaqBS j^ -ossBaij o 'jpuBjqraajj o 'opjBUoa'j ap sa ofnqip a^sg 'Oinojd
oj jod 'jojnB nn ap ajqmon ja :sssoa A sajas A sa jojba nos anb 'soSjb
soqonra ua Bsajdxa as oonajsa jojba ja 'sajjB sbj ug *opoj jap isb sa
ou oja,j •BUB^noui bj 'oij ja 'jbui jb 'ojnasndaja ja Bijas [BjnjBU napjo
ja u^ -sa^aB sb^ unSag • • • sora^ij 'sBjqBjBd 'sbuijoj 'sajojoa 'aauojq

�preliminar, cuando el objeto ha hecho ascender la impresión en lo
íntimo. Parecería que los objetos estéticos constituyeran un mundo
imposible de subsistir sin la paternidad de nuestros oídos o nuestros
ojos. Romper esta prisión mágica ha sido el titánico impulso del rea
lismo platónico-aristotélico. Quedarse en esto, es un esfuerzo de la
razón humana que sólo pueden realizar las naturalezas dotadas de
fina inteligencia y de capacidad de abstracción estética. ¿Qué es la
abstracción estética? Una categoría especial de conocimiento que
acompaña al proceso natural de la razón, pero que siempre está
sometido al terrible ataque de la subjetividad, la cual procura em
pañar su lucidez de diamante, oscurecer su claridad, obnubilar sus
admirables juicios.

La fuente de la Belleza está sólo en donde el pensamiento existe.
O dicho en otro lenguaje: el hombre es el Ser por el cual la Belleza
es real. ¿Inmanente o trascendente del ser humano? La inmanencia
significa la reducción de la Belleza al espejo del alma substancial o
al acontecer de los fenómenos de la conciencia. La trascendencia sig
nifica otorgar al Ser, que afonda más allá de lo impuro de nuestro
conocer, la clave de la Belleza. El Ser de las estéticas metafísicas. De
toda suerte, hay siempre que arrodillarse, o dedicar aunque sean
precarias ofrendas al Dios del laberinto oscuro. O está indescubierto
detrás de la trampa de nuestros sentidos, o existe en sí, determinando
en nuestro universo y en nosotros las armonías durables o baladíes
a través de las cuales las callejas del laberinto nos alegran con el
rostro de las cosas bellas y nos espantan con el enigma de las mismas.

Los hombres han adorado muchísimo a la razón estética. Pero
también han encendido múltiples antorchas en el altar de sus antítesis.
Lo antitético a lo racional atrae a los artistas como una incitación
que puede compararse con la de la serpiente bíblica. ¿Por qué el
hombre busca con frecuencia su felicidad esencial en esa sombra?
Con orgullo adánico proclama que seremos como dioses el día que
arrojemos de nosotros el dogma de la razón y hagamos su relevo, por
otro cualquiera. El arte, durante siglos, ha sido excluido en lo posible
de lo racional. Los irracionales poseen un poder maravillosamente
sutil, que termina por encantar al hombre y a la misma razón pen
sante. La intuición, la locura, la poesía, el sentimiento, la libertad,
el tiempo, la angustia, la Nada. ¿Serán ídolos que los hombres levan
tan sobre el pedestal racional desierto, o serán simplemente máscaras
que han colocado sobre el rostro tan divino como inmóvil de esa
razón y de esa verdad? A pesar de que, con la inteligencia muchos
filósofos y poetas, desde Parménides y Lucrecio hasta Dante, Goethe
y Poe, han construido la única fabulación que vale la pena de admi
rarse sin oprobio en el universo de lo bello.

— 86 —

El espinosismo señala una culminación del pensamiento europeo
y occidental, y es como un cerrojo que clausura herméticamente un
tesoro que empezó a mostrarse con Parménides de Elea. En ese em
porio del espíritu se conservaría lo que va desde Platón a Leibnitz,
pasando por Aristóteles y Descartes. La inteligencia humana, inicián
dose en un monismo racionalista identificador, se despliega como un
abanico en mil escuelas y doctrinas, y al fin se clausura en otra uni
ficación absoluta, en la Etica. La esfera se completa en la aventura
• más ilustre de la inteligencia del hombre. ¿Y la Belleza? Marcha
perdida en la unidad de los atributos y modos finales. La hazaña
perfecta hubiera consistido en estructurar entonces, con materiales
de Platón, Plotino y Leonardo, y sintetizando el gran arte clásico y
el medieval, una Estética en el estilo geométrico de la Etica de
Espinosa.

Mientras que las representaciones señoriales aumentan en pro
gresión aritmética hasta agotarse, las duraciones estéticas crecen en
otra progresión creciente imprevisible y no se agotan nunca. En las
expresiones artísticas superiores, a medida que se aumentan los estí
mulos sensibles, emocionales o intelectuales, las duraciones estéticas
se acrecientan sin contornos y tienden a la infinitud, a no satisfacerse
nunca, a convertirse en inefables por la felicidad inagotable que
proporcionan.

La imagen, movible de la eternidad. Circula en el saber filosófico
esa expresión aristotélica. La imagen estética de la eternidad. Como
significado de la Belleza, tal como la concibieron los platónicos, me
parece también aceptable. La imagen estética de la duración... Ahí
está el sentido del Tiempo, tal como debe concebirlo la conciencia
de los modernos.

Se desesperan los nuevos filósofos existencialistas por la ausencia
de fundamento lógico que tiene el existir del hombre. Toda exis
tencia es alógica, no tiene razón válida, ni principios, ni fines esta
blecidos. Pero lo extraño es que no perciban que desde hace siglos
el fundamento lógico de la existencia es la poesía del hombre. La
poesía que se halla en la intimidad de todas las artes y de la misma
Belleza creada, restablece lógicamente la razón del existir, porque
le da sentido eterno al engendrar en él el deseo de inmortalidad por
medio de la creación y de la creencia.

El movimiento del Tiempo no se presenta aisladamente, sino
'como la mutación de un algo que transcurre. Pero ese algo que
— 87 —

�¿8 —
anb oSjb asa oja^ •ajunosuvut anb oSjt un ap uopBjnuí bj oraoa
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— 98 —

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aiuamajdinis ueaas o 'oiaaisap jBuopBj [e^sapad ja ajqos ubi
sa^qraoq soj anb sojopi UBiag? *BpB^^ bj 'bijsii^ub bj 'oduiaij ja
pbj 'ojuouuiiuas ja 'sisaod bj 'Bjnooj bj 'uopmjut e^ *aiuBS
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¿Bjqraos Bsa ua jBpuasa pBppijaj ns Bpuanaajj uoa Basnq ajqnioq
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o^jaiqnasapuj B^sa q -ounoso otmuaqn^ \ap soiq jb SBpuajjo SBiJCBaaad
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-^is BpnapuaasBj^ b^ -Bpuopuoa bj ap souamouaj soj ap laaaiuo^B jb
o [BionBjsqns BmjB jap ol'adsa jb Bzajjag bj ap uopanpaj bj Baijm^is
BpuauBuiui s^; ¿ouBuinq Jas jap a^uapuaasBj; o a^uauBinuj? -jBaj sa
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•ajsixa oiuaiuiBsnad ja apuop ua 0J9S B^sa Bzajjajj bj ap ajuanj b-^j

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opunm un UBjaiCn^psuoa sooijajsa so^afqo soj anb BtjaoajBj -orapui
oj na uoisajduii bj aapuaasB oqoaq Bq ojafqo ja opusna 'j

�transcurre levanta de sí mismo una valoración referida a nuestro
existir, a un placer anterior al goce vital del ser, a un dato inmediato
de carácter estético. Es lo dado estético del Tiempo, en tanto empieza
a actuar sobre nuestra conciencia. Después se nota que en ese movi
miento y ese dato estético participan las realidades del mundo exte
rior. El Tiempo las sostiene, las embellece o las marchita, según su
propio desenvolverse.

que es una plenitud y una densidad cósmica. En él coinciden y con
viven en un sólo proceso activo, las apariencias y las realidades, las
mutaciones sin mengua de los sentidos y la inmovilidad del pensa
miento puro.- No se determina por ésto o aquello, no significa una
sola cuestión o un solo momento del espíritu; su determinación abarca
tanto lo uno como lo otro y no es el goce particular de tal hombre
o de tal época, sino de todos y a la vez distintos.

La muerte se encuentra en los límites de la existencia del poema
creado, rodeándolo por todos los ámbitos. La maravilla del acto esen
cial del artista, aparece como indefensa ante el cúmulo de máscaras
y obstáculos que se le hacen presentes: el tiempo, la tradición, la
indiferencia y la propia indigencia de los medios del lenguaje, se
arrojan sobre la brasa viva del canto. Este debe ser defendido por
su propio valor y por la vida del poeta creador, quien debe tenaz
mente velar sin tregua sobre la obra poética, resguardándola de las
bestias infinitas que intentan devorarlos a ambos.

Toda gran poesía trasunta sus preferencias ontológicas. Como
una densificación del fluir temporal, el canto hipostasiado en el len
guaje, circula por los labios, se hace remanso en la memoria, se
enriquece en el olvido y de allí asciende a través de la historia hasta
derramarse en las cosas inanimadas. ¿No hay acaso exámetros de
Hornero en las piedras que uno pisa en los montes de Grecia? ¿No
están escritos los tercetos de Dante en las olas paralelas que vienen
todos los días a culminar y a morir en las playas de Italia?

*
*

•

No se podrá saber nada sobre la esencia del acto poético mientras
no se profundice en las fuentes alógicas de la creación. Los azares, los
seres perfectos, las incorrecciones, las audacias felices, las inmorali
dades fecundas, los sufrimientos... Hay una red infinitamente trans
parente y frágil, que el poeta arroja en todos los instantes de su vida
y que igual recoge aquella estrella como esta sonrisa, aquel tono de
voz como aquella tempestad. Y así. De esa red suelen rodar como
añicos cosas y seres muy queridas y valiosas, para ser sustituidas por
fantasmas y recursos secretos, dioses arbitrarios, que son fundamenta
les fuentes de creación.

La síntesis de los contrarios se manifiesta en aquella particula
ridad estética del poema, según la cual lo que ha sido creado para
la eternidad se agota sin conflicto en el afán de arbitrar y contener
al mismo tiempo el resplandor de todo lo fugitivo: color, sensaciones,
formas, goces cambiantes, halagos de lo pasajero. La riqueza de las
fugacidades y la lucidez de las apariencias, se conjugan íntimamente
sin contradicción ni repudio con la propensión hacia la trascendencia
y la eternidad, que constituyen la trama sustantiva del poema creado.

Recordando a Kant, puede decirse que las condiciones de la po
sibilidad de lo poético en general son a la vez las condiciones de la
posibilidad de los objetos poéticos. Cuando las formas de la poesía,
revestidas de universalidad y circulando en las tradiciones literarias
de un idioma se revelan en las creaciones perfectas, se nota con asom
bro que patentizan también las condiciones formales de los objetos
poéticos —mujer, océano, flor, estrella—, que dieron lugar al naci
miento de éste o cualquier otro poema. Los objetos poéticos particu
lares al revelarse en los cantos, denuncian en su naturaleza las con
diciones espléndidas de lo poético universal.

El poema que ha logrado expresar la perfección de la idea que
lo impulsó, una vez que se halla terminado y dispuesto a vencer la in
mensidad movible del Tiempo, se asemeja al Ser de Parménides, en

¿Quién no ha caído con toda su espiritualidad en la red meta
física de las teologías estéticas de Plotino y San Agustín? ¿Quién no
ha envidiado la miel ontológica que fluye de los panales ideales de
Platón? ¿Quién 'no ha contemplado en los conceptos socráticos un
vuelo y un trabajar estéticos, parecidos al de las abejas más hermosas?
¿Quién con aire de pastor no se ha consagrado a amansarlas en los
prados de la inteligencia? ¿Quién que se enorgullezca de su condición
humana, no ha hecho esas faenas parcial o en totalidad? Cuando el
poeta, sintiendo en todas las cosas el latido de la poesía como un pen
samiento que se organiza en formas gráciles y bellas, y hallando en
esos signos, senderos claros dentro del enigma del existir en el Tiempo,
quiere explicar a alguien o a sí mismo la particularidad de su minis
terio, forzosamente levanta la mirada hacia las explicaciones teoló-

— 88 —

— 89 —

�na 'sapiuauíjB^ ap jag je efamase as 'odtnaij^ jap ajqiAom pepisuam
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-siuuu ns ap pepijejn^pjed bj ouisiin is e o uainájB e jeaijdxa ajamb
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ua opuBjjeq A 'sBjjaq A eajpej sbuijoj na bziubSjo ^s anb ojuaiuiBS
-nad un oiuoa ejsaod bj ap oppej p sesoa sbj SBpoj ua opuaijuts 'ejaod
p opa^n^ ¿peptjejoi ua o jepjBd seuaej sesa oipaq eq ou 'eueumq
uopipuoa ns ap eazajjnjoua as anb uain¿? ¿epuaSijajuí bj ap sopejd

— 88 —

— 68 —

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¿sesouuaq sera sefaqe sbj ap je soppajed 'soapajsa jefBqejj un A ojanA
un soaijejaos so^daauoa so[ ua opejdura^uoa eq ou uam)? ¿uo^bj^
ap sajBapi ssjBUBd soj ap aAnjj anb boiSojoiuo jaira b^ opeipiAua Bq
ou uam^? ¿mjsnSy uBg j ouijo^^ ap SBoijajsa SBiopDaj sb[ ap
-Bjara. paj bj ua pBpijBnjuxdsa ns Bpoj uod opjBo eq ou uara^)?

Biuaod jap BApuBjBns buibjj ej ua^njijsuoa anb 'pfpiuaaja bj A
BpuapuaosBij ej epBq u^isuadojd ej uod oipndaj iu u^poipBj^uoa uis
ajuauíiuunui ue^nfuoa ^s 'SBpuaiJBde sbj ap zappnj ej A sapBppeSnj
sej ap ezanbiJ B'^ 'ojafesed oj ap so^ejeq 'saineiqmea saooá 'sbuijoj
'sauopesuas '^ojoa :oAijiSnj oj opoi ap lopuejdsaj ja odtuan ouisiui je
jana^uoo A iej)iqje ap ubjb ja ua oiaijjuoa uis e^o^e as pspiujaja ej
opsaja opis eq anb oj jen^ ej un^as 'emaod jap Borjajsa pepu
d ejjanbe ua eisaijmem as soiJBJinoa soj ap sisajuis b^j

oopaod oj ap SBpipuajdsa sauopip
-uoa sbj BzajBjnjBu ns ua ueioimuap 'so^ub^ soj ua asjsjaAai je
-naxjjBd soaijaod sojafqo so^j "Buiaod ojjo ^ambjBna o ajsa ap
-idbu jb jeSnj uojaxp anb '—Bjjajjsa 'jojj 'oueaao 'jafnuí—• soopaod
sojafqo soj ap sajBuuoj sauopipuoa sbj uaiqiuB^ UBzijuai^d anb ojq
-uiosb uoa biou as 'sejaajjad sauopeaj^ sbj ua uBjaAaj as Biuoipi un ap
seu^iajij sauopipBjj sbj ua opuBjnojp Á. pspijBSjaATun ap ssppsaAaj
'Bjsaod bj ap sbumoj sbj opuBn[) -soaijaod sojafqo soj ap pBpijiqísod
ej ap sauopipuoa sbj zba bj b uos jejaua^ ua oaijaod oj ap p^pijiqrs
-od bj ap sauopipuoo sbj anb asjpap apand 'jub^; b opuBpao^ajj

ap SBÁB[d sbj ua jijoui b á jeuiuijna b SBip soj sopo^
uauaiA anb SBjajBjsd sbjo sej ua ajuBQ ap sojaaja^ soj sojijasa uBjsa
M^ ¿BPM^ 3P ^a^uom soj ua Estd oun anb SBjpaid sbj ua ojauíojj
ap soj}3iuBxa osb^b ^^q o^¿? 'SBpBmiuBui SBSoa sbj ua asJBniBJjap
B^sBq Bi.iO}siq ej áp s^abj} b apuapse jjjb ap Á opiAjo ja ua ooanbijua
as 'Bijoinaní bj ua osiieuiaa aasq as 'soiqBj soj jod Bjn^jp 'afsnS
-uaj ja na opBisBjsodtq o^ubo ja 'jBJodmaj ^xnjj jap uopBDtjisuap Bun
ouio[) "sboiSojo^uo sepuajajajd sns bjuiisbjj ejsaod ubjS bPX

•sojuusip zaA bj b Á sopo^ ap ouis 'BDoda jbj ap o
aaquioq pj ap JEjnop.iBd aaoS ja sa ou A ojjo oj ouioa oun oj ojubj
BOJBqB uopBuiuz^aiap ns ínjijjdsa jap o^uainoin ojos un o uoijsana bjos
Bun BaijiuSis ou 'ojjanbB o o^sa aod Buiuua^ap as os¿ 'ojnd oiuaiui
-Bsuad jap pBpijiAOuiui bj A sopiiuas soj ap en^uam uis sauopBjnni
sbj 'sapepijBai sej A SBpuapedB sbj 'oaijob osaaojd ojos un na u^ata
-uoa A uappuioa ja u^j •b^uusoo pspisuap eun A pn^iuajd Bun sa anb

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-eiuauiBpunj uos anb 'soiJBJuqjB sasoip 'so^ajoas sosanaaj A sbuisbjubj
jod SBprn^ijsns jas ejed 'sbsoijba A seppanb Anm sajas A sbso^ soaiye
ouioo jepoj uajans paj esa 3q -isb j^ 'peisadmai ejjanbe ouiod zoa
ap ouoj janbe 'bsijuos ejsa omoo ejjajisa ejjanbe aSoaai jenSr anb A
epiA ns ap saiumsui soj sopo) ua efojje Bjaod ja anb 'ji^ejj A aiuajed
-suej) aiuaiuB^iuijuí pai eun Áejj • • -sojuaiiuijjns soj 'BBpunaaj sap^p
-ijejomuí sbj 'sa^ijaj sepepne sej 'sauopaajjoaui sej 'so^aajjad sajas
soj 'sajeze so'j -uopeaja bj ap sBaiSojB sa^uanj sbj na aoipnnjoíd as ou
SEjjuauu oaijaod oías jap epuasa ej ajqos epeu jaqes ejpod as o^

•soqniB e sojjejOAap uBjuaini anb seimijuí sepsaq
sej ap ejopuepjen^saj 'eapaod Bjqo ej ajqos BnSajj uis jsjaA ajuara
-zBua^ aqap uamb 'jopeaja e^aod jap eptA ej jod A jojba oidojd ns
jod opipuapp jas aqap a^s^ *o^UBa jap baja esejq ej ajqos uefojje
as 'afen^uaj jap soipaui soj ap epua^ipni eidojd ej A epuajajipui
bj 'uoptpBj) ej 'oduiaij ja :sa)uasajd uaaeq aj as anb so^naBjsqo A
sBjBasBui ap ojnmtia ja a^us esuajapui ouioa aaajede 'BjspjB jap jep
-uasa o^ae jap bjjiabjbuí e^ -soíiquie soj sopo^ jod ojopueapoj 'o
euiaod jap epua^sixa ej ap sajiiuq soj ua Bjjuanaua as ajaanin

'asjaAjoAnasap oidojd
ns unSas 'ejiijojeoi sej o aaajjaquia sej 'auapsos sej odtaaij^ j^j 'joij
-ajxa opunm jap sapepijeaj sej uBdppjed oaijajsa ojBp asa A ojuatuí
-lAora asa na anb bjou as sandsaQ 'epnapnoa Bjjsanu ajqos jemae e
Bzaiduia ojubi na 'oduiaij^ jap oojifjsa opvp oj s^ •oapaisa jajaBjBa ^p
o^Bipauíni ojep un b 'jas jap jb^ia aaoS je joij3jub jaaejd un e 'jij
ojjsanu e Bpjjajaj nopeJojeA eun omsim ts ap bjuba^j

�gicas y estéticas, que lo conmueven con su ininterrumpido desasosiego
y su contenido ejemplar.
*
Las perfecciones artísticas son el resultado de síntesis prodigio
sas, en donde entran infinitos elementos, los cuales pueden muchas
veces expresarse por medio de paralelismos o dualismos: así, en la
danza, algunos geniales individuos logran la armonía del desenvolvi
miento plástico o corpóreo en concordancia con la armonía del des
envolvimiento musical u orquestal. Son instantes únicos o jornadas
excepcionales, que marchan con la leyenda de los mejores danzarines.
De igual modo, en el poema, suele lograrse que la armonía del desen
volvimiento de las palabras y sus ritmos, concuerde con el desenvol
vimiento de la armonía de las supremas ideas. Esta concordancia es
un acto de lucidez infinita, de proyecciones muy amplias, como en
Dante y Lucrecio, y de concentrados poemas modernos, como en
Mallarmé, en Thompson o en Poe.

•

*

Las fórmulas conciliatorias de sistemas metafísicos muy alejados
entre sí, pueden presentarse a veces descubriendo entre ellas afini
dades que denuncian fundamentos artísticos. Lo artístico inmanente
en los sistemas resplandece de súbito y la disparidad primaria se
borra. Poéticamente, por ejemplo, podrían conciliarse el panteísmo
estoico y el panteísmo de Espinosa, a través del abismo de los funda
mentos de ambos y de los siglos. El pneuma o hálito de los estoicos
coincide con la movilidad de los océanos y la actividad de las masas
ígneas que vomitan los volcanes, y en esas y otras realizaciones la
poesía se complace en insistir por medio de los cantos. La sustancia
espinosiana, como una coagulación de todas las ideas platónicas en
una sola realidad espiritual, parece transparentarse en la mineral se
renidad del cielo nocturno colmado de estrellas, y en el recinto ar
diente de cada astro al fijarse en nuestra razón. ¿Cómo no unir ambas
expresiones de las realidades últimas por medio de una gran idea
poética, de suerte, que se pueda concebir todo lo existente como un
gran pensamiento divino que, en el instante en que se piensa a sí mis
mo, lucha sin cesar para realizarse a sí mismo?

Sin los acontecimientos que se suceden, sin la máscara de la eter
nidad, sin la identificación estética inmanente, el Tiempo se desliza
como el deshenebrarse del ovillo del Ser, como un desasimiento del

Se convierte en una peripecia del pensamiento el determinar la
naturaleza de la poesía en sí, desarraigándola de las contingencias
que la rodean. Entonces las abstracciones gravitan sobre el objeto
poético lo mismo que las estrellas sobre una rustiquez fugaz. Esta
última concluye por deshojarse en términos cada vez más frágiles,
mientras que las estrellas permacen inmutables. ¿Debe el hombre
desesperar de alcanzar alguna vez lo que es la poesía? No. Existen las
situaciones reales, oscuras, impuras, pero cognoscibles: la poesía en
el poema, la poesía en la persona, la poesía en las cosas. Siempre
su signo perenne denunciase en esos reinos. La poesía, como dirían
los existencialistas, está fatalmente arrojada en algo del universo:
en aquel paisaje, en aquella mujer, en aquellas ideas. El poema es
el espejo que hace de todo eso algo eterno.

La suprema actitud de la conciencia poética creadora sería
aquella capaz de recibir en el instante presente y como originalidad,
las formidables intuiciones de la experiencia con las llamas de los sen
tidos y los racimos del amor y odio de los hombres actuales, referidos
a seres y personas de carne y hueso, que se atraviesan en los caminos
del mundo, al mismo tiempo que la inteligencia fuese afinándose y
diafanizándose en la tradición, bajo el hechizo de las categorías idea
lizadas en la Belleza de los pensamientos de Platón, Aristóteles y
Plotino.

La Fenomenología se comporta como un acopio de intuiciones en
una realidad neutra, en donde lo captado no es aprehendido en su tipo
de realidad sino en el de su esencia. Aquí el conocimiento se emancipa
totalmente de la intuición artística, la cual se jacta siempre de al
ternar con realidades postuladas como diferenciándose o completa
mente definidas: seres, cosas, ideas, valores. Todos estos objetos son
aprehendidos en su particularidad esencial: el motivo del canto, la
estatua, el cuadro, la arquitectura, en tanto que se ofrecen como va
lores artísticos, son entes reales, particulares, macizos, de cualidades
y encantos, siempre fugándose de los tipos, siempre agotándose en la
riqueza de sí mismos.

pensar, como una progresiva ausencia de la realidad, o como una ex
clusión o un escamoteo lento del universo.

Una cuestión que de tiempo en tiempo la problemática del siglo
XX se plantea es ésta: ¿El amor a la naturaleza como algo estético
es un hecho trascendente y legítimo? ¿No se tratará de una inferio
ridad de la criatura humana? ¿No será un residuo del pensamiento
mágico, alógico, primitivo? ¿Por qué se suele identificar a la Belleza
con la naturaleza? ¿Por qué el Universo debe ser hermoso? Lo real
es que el Universo parece ser o es. Ahí está. Lo feo, lo monstruoso, lo

— 90 —

— 91 —

�— 16 —
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— 06 —

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^d sisainis ap opBjjnsaj ja uos SBapsjiJB sauopaajjad

'JBjdmafa opiuaiuoa ns A
o^aisosBsap opidnmjjaiuiui ns uoo uaAannnioa oj anb 'SBaijajsa A

�amoral, están en él. .. Pero en conjunto, al madurar o culminar una
existencia, la hermosura y la perfección del mundo externo se im
ponen. De ahí se pasa a la adoración. No menciono las negaciones
religiosas, las degradaciones teológicas, las valoraciones despectivas de
los creyentes y místicos, ni el tránsito infame y condenable de la ma
teria. Me coloco en actitud de artista y de hombre que se atiene al
conocimiento puro: aquí la actitud primordial es de admiración y
asombro por la naturaleza. Sin embargo, tanto para poetas como para
los filósofos, la naturaleza debería ser un hecho, un elemento apro
vechable, una oportunidad, un dato indiferente, un cuadro en el que
ocurren acontecimientos. El mundo de la conciencia para aquéllos es
infinitamente superior. Es lo antinatural, lo que no es esclavo de
las cosas. Vale más el yo creador, admirador y valorador. Pero no
ocurre así. Siempre capitulamos. La naturaleza es lo importante, o
más aún, es lo sacro. Divina esencia la habita e impulsa. ¿Por qué^
No hay más remedio que admitir un postulado brutal: Por que sí. No
se puede demostrar la importancia estética, ni la sublimidad de la
naturaleza.

Ciertas circunstancias extremas del pensamiento conducen a si
tuaciones de una intensidad trágica para el conocimiento y la com
prensión de las cosas. Los límites del conocer se han agotado, las
realidades se resisten a arrancarse las armaduras y el pensamiento ex
perimenta la angustia de lo incomprensible y de la nada. En estos
instantes y límites, los conceptos, en su afán de subsistir, se aferran
como náufragos a las realidades ontológicas y así ocurren las hipóstasis, tan frecuentes en la filosofía. La substancialización de los con
ceptos lógicos se aplica dentro de lo más abstracto del pensar, como
también se cumple con natural frecuencia en los conocimientos sen
sibles y comunes. Existen también obras de arte que resplandecen
como hipóstasis sensoriales de ideas platónicas. Hay fragmentos de
humanos rostros, seres espléndidos que hemos conocido, que se de
tienen en alguna perfección momentánea, iluminándose de belleza
cognoscible. Lo bello posee un poder infinito para provocar las hi
póstasis más comunes y admirables. El concepto de lo temporal, el
esquema lógico que logramos construir para comprender la sucesión
del Tiempo, acude a hipostasiarse en la formulación estética. La Be
lleza es la hipóstasis primaria del indefinible Tiempo; la emanación
de su fluencia en el vaso de la experiencia sensible, se confunde con
la coagulación de su fugacidad incontenible en las creaciones artísticas.

tencia de la idea del bien, y al faltarles este apoyo se degradan ra
dicalmente, convirtiéndose en torpes canes guardianes de las obras
bellas, ofenden la vida y las creaciones de los poetas y manchan los
umbrales de los templos que pretenden vigilar.
*
#

•

El pensamiento en estado de tensión obedece a leyes diferentes
de las del mismo pensamiento en períodos discursivos o socializables.
La tensión creadora es una excepción dentro del conjunto de los seres
conscientes: se comporta igualmente en el ministerio de lo poético
como de lo científico. La tensión del pensar unifica en sí misma todos
los poderes del hombre, desde las intuiciones y los recuerdos hasta
los signos expresables. Se solidifica una unidad substancial que borra
las distinciones habituales; así el pensamiento interior se apoya en
la palabra, la cual es oomo fundida de nuevo por el fuego del primero.
También las vivencias poéticas, los ornatos remotos de la especie y
del individuo, las caricias heladas de las ideas y los paraísos del sen
timiento, pasan a formar unidad esencial con los símbolos y las imá
genes y los ritmos del lenguaje. De ahí resultan los paralelismos sub
jetivos y objetivos de la Belleza creada, la que se constituye en un
anónimo tumulto de la intimidad y asoma en los poemas, para quedar
inmutable como objeto ideal existente en sí, lejos del creador y de
su Tiempo.

Desde Platón, la Etica monta guardia en los portales de la be
lleza, como una censura permanente. En el plano inferior de las ciu
dades, los moralistas montan guardia en torno a la obra de los artistas
creadores. Actúan sin la postulación platónica de la primaria exis-

La existencia humana, en tanto se orienta hacia aspiraciones de
inmortalidad, se comporta como un conocimiento trascendente que
ilumina el destino de los seres pensantes. Tenemos un conocimiento
de lo inmortal que se opone a la ceguera de vivir. Para vivir y morir
no necesitamos razón de conocer. Vivimos simplemente. Apenas que
remos salir de la ceguera y nos arrojamos a pretender conocer lo que
es nuestra vida y nuestro espíritu, denunciamos que ha nacido en lo
hondo del Ser la instancia apetente de inmortalidad. Todo conoci
miento es un preludio de inmortalidad. Si ese conocimiento enfoca los
problemas fundamentales, es porque ya la propensión de ser inmor
tales nos impulsa. ¿Qué otra cosa haríamos en la inmortalidad sino ser
fuentes incesantes de conocimientos? El simple vivir, lo que cons
tituye la mayor parte de nuestra existencia, se halla ausente de teoría.
Es entetativa práctica y actividad biológica. Es una prodigiosa ce
guera. Somos ciegos cuando vivimos y actuamos. El conocer ilumina
sin cesar todo eso, se mezcla, se empaña allí; llegará un instante en
que se independice, se haga creación y especulación lógica, y entonces
ya enderezamos hacia lo inmortal. El Yo pienso, luego existo, de Des
cartes, podría expresarse así: Yo pienso, luego soy inmortal. La ani
malidad corpórea ignora esta maniobra que el conocimiento realiza
como un escándalo para escapársele. Miro los hombres en una plaza
o en un estadium, miro las hormigas en un bosque, miro las estrellas

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�en el cielo. ¿Son idénticas formas de existencia? Lo son en tanto los
hombres no se percaten de que piensan, de que conocen lo que los
rodea, de que pueden crear comedias o sistemas políticos y filosóficos.
Pero apenas ocurre ésto, aunque sea en tímidos esbozos, ya la idea de
inmortalidad aparece y se impone por medio de sus normas de vida.

La meditación sucesiva de la Belleza y el Tiempo, llevóme a la
conclusión que ambos dominios constituyen los problemas especula
tivos más importantes para el hombre actual. La razón siente la iman
tación de lo temporal y de lo bello con igual fuerza. Los artistas crea
dores concentran en ambas realidades todo el existir y el crear: la
vida, la muerte, el destino, el azar, todo lo que gravita sobre el arte,
se halla encerrado en esos dos extremos: Tiempo y Belleza. La fuga
cidad y la contingencia del existir, le otorgan dramaticidad perma
nente a la cuestión. La Belleza de la obra, amenazada siempre por
nuestra muerte, nos hace sufrir la tortura del Tiempo que debemos
emplear para crearla o admirarla. ¿Por qué no intentar explicar el
Tiempo a través de la Belleza? La naturaleza estética del Tiempo
parece imponerse al entendimiento como una forma satisfactoria para
comprender el gran misterio que atrajo igualmente a San Agustín y
Heiddegger. ¿Qué es el Tiempo? La forma dinámica de la Belleza.
La realidad del universo se anuncia en una sucesión que tiene un
signo común constante de naturaleza estética. La música de Bach es
una metafísica estética de lo temporal. Se confirma en ella la iden
tificación de lo temporal y de lo estético. Schopenhauer vio la tras
cendencia de la música en la inmersión del espíritu en la Voluntad
cósmica, pero también puede ser la música la patentización cósmica
del Tiempo hecha sensible. Las formas artísticas superiores se hallan
impregnadas de temporalidad y aquellas que se enorgullecen de rei
nar en el espacio, están en éste como en un tiempo coagulado. La na
turaleza estética del Tiempo no ha sido observada por ningún filósofo,
pero ha constituido siempre un oscuro saber de los artistas creadores.
¿Qué es, en efecto, el Tiempo para los grandes inventores de formas
artísticas? Un despliegue posible de creaciones estéticas: algo estético
que oscuramente transcurre. Es también una Belleza siempre en acto
de fluencia, a través de imágenes y estructuras, que borran los límites
y los dualismos de espíritu y materia, de forma y contenido, de fuego
creador y de heladas palabras.

la música, la poesía y la danza, denunciando su procedencia cósmica,
independientemente de la intromisión de lo subjetivo.

Cuando se introdujo la metáfora del río en la noción del Tiempo
de nuestras vidas, ya se empezó a aclarar el dinamismo estético que
en sí evidencia lo temporal. Las olas del tiempo no son isócronas, la
sucesión en ellas las divide en magnitudes diferentes, según la den
sidad de belleza que arrojen en las playas del vivir. El tiempo histó
rico de los griegos y el del Renacimiento está representado en la me
moria de la humanidad como una poderosa muchedumbre de obras
de arte inmortales. Son como islas formadas por el transcurrir del río;
desde lejos continúan embelleciendo a las generaciones, lo mismo que
las estrellas que son islotes de fuego flotante en el tiempo de la eter
nidad. Los astros, primordialmente, son bellos. Después serán otras
cosas: los físicos y astrónomos descubrirán otras naturalezas en ellos,
pero antes que nada son productos puros de la Belleza inmanente
en el Tiempo.

El inconstante espejismo del Tiempo atrae con su poder miste
rioso, lo mismo en lo profundo del pozo de nuestro existir como en
la intimidad de la obra de arte. Cuando entro en el Louvre o en un
museo de Florencia, concurro a una exhibición de un Tiempo estético
petrificado: exteriormente, en la superficie de la percepción, veo lo
histórico, lo racial, la naturaleza y las formas humanas. Las atraigo
hacia mi existir, y el pasado viene al presente según mis planes y
después retorna a sí mismo como obedeciendo a un resorte elástico.
Esto ocurre en un tiempo colmado de imágenes e ideas superficiales
pero de contenido estético profundo. Más allá, yo sé que el Tiempo,
con su devenir, su evolución, su continuidad, impregna toda aquella
belleza admirada por miles de seres pensantes, productos también del
mismo Tiempo inmortal. ¿Qué es éste? Una Belleza no definible que
se cumple en una Belleza definible, a través de nuestras vidas y de
nuestras obras. En los mismos museos me detengo a contemplar los
bellos ojos o las líneas admirables de alguna viajera. La hermosura
vital de ese ser humano que cruza, resaltada por la Belleza que la
circunda, está sometida a la modulación del Tiempo. El presente, el
hoy, el fugaz instante, la definen como una culminación instantánea
de miles de olas oscuras de Tiempo estético que han venido a resplan
decer ante mis ojos en este momento, y a traerme la clave del misterio
metafísico de la temporalidad.

La duración temporal enriquecida por las alternancias, denuncia
su procedencia estética por medio del ritmo. El ritmo está presente
en las artes y en la naturaleza como una revelación solícita de la na
turaleza estética del Tiempo. Las formas rítmicas van constituyéndose
como enhebradas por el hilo del Tiempo y la Belleza, que construyen

Las olas oscuras del Tiempo se hacen conciencia en un presente
continuo que las ilumina y les da existir. Suprimido este instante en

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as sajoijadns SBOtjsijjB sbuijoj sb^j 'ajqisuas Bipaq odiuoij^ jap
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bj na njujdsa jap noisaauíui bj ua Boisnin bj ap Bpuapuaa
bj oía jansquadoqag -oaijaisa oj ap X jBJodmai oj ap uopBaij^
-uapi bj Bjja ua buijijuoo ag -jejoduiaj oj ap Boijajsa BDisijBjaui enn
sa ijDBg ap Boisnin B'j •BDijajsa BzajBjnjBu ap ajuB^suoo nniuoD ougis
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�que escribo, todo mi Tiempo pasado y futuro se derrumba. No puedo
saber lo que ocurrirá luego; sólo sé que en alguna forma lo encon
traré como preestablecido después en lo que me ocurre ahora. ¿No es
hermoso que esto sea así? ¿No existe un orgullo estético en el pensa
miento cuando medita sobre estas verdades de experiencias tan sim
ples? ¿Las obras artísticas no obedecen igualmente a tal proceso? Al
crearlas el hombre no capitula ante ninguna forma a priori: el poema
y el drama toman direcciones imprevistas y libres. Nadie puede pre
ver una Divina Comedia ni unos dramas de Shakespeare, anticipables, desarrollables según un propósito determinado. El secreto de
las artes coincide con el secreto del Tiempo: una misma esfinge
sonríe en el fondo del instante y en el ritmo de los cantos. La memoria
en lo temporal es lo histórico en las artes. El pasado está muerto para
el artista en el instante de crear: las obras clásicas y renacentistas
dejan de vivir y resplandecer y sólo un imprevisible presente inicia
sus desarrollos hacia un futuro de tinieblas. Lo que sostiene todo ese
trabajo de la intimidad humana es la vida suspendida en la magia
del Tiempo presente.

¿Cómo se expresa la dinámica estética del Tiempo? En la con
ciencia del individuo, sobre la superficie oscura del devenir vital, en
su borrosa fugacidad primaria, se percibe algo así como un resplandor.
¿Es el conocer, el vivir, el dejar de no ser... ? La duración se va
haciendo estética entonces y sólo por eso ya el existir es soportable
y adorable. Pero tanto como ese dato primitivo estético, el Tiempo
expresa el fluir que todo lo borra. Lo bello se constituye para dete
nerlo y como es la primera manifestación colmada o perfecta, irradia
su poder y se erige en el monarca de todo principio.

lo rodea. Por ello el Ser tiende a permanecer en el Ser, y no le con
cede realidad a la negación del ente, ni a la presencia de la muerte.
La idea de la eternidad acude a la inteligencia humana por virtud
de este afán estético de vivir constituyéndose en la promesa del goce
infinito de la Belleza espiritual.

•

*

Lo que resulta evidente entonces es que el sentimiento de la
Belleza, no es extranjero a la naturaleza íntima del Tiempo. ¿Qué
sentido tiene el Tiempo sin esa noción agradable de Ser, sin ese dato
estético de vivir, de conciencia oscura que tiende a la claridad? Todo
eso, en estado natural y normal es estético, y algo de ello vieron
Guyau y los vitalistas y los partidarios de la einfühlung, pero se atur
dieron con las proyecciones objetivas y sensibles de lo bello y olvi
daron que ya en el Tiempo venía anteriormente dándose la prioridad
pura de lo estético.

El Tiempo es para el hombre pensante, más que la dimensión
de su existencia y más que la advertencia inevitable de su muerte.
El yo consciente intuye al Tiempo por encima de las contingencias
del vivir individual. El Tiempo denuncia más que el pasar sin tér
mino ni sentido, el arrollarse y desintegrarse de su vellón sutilísimo
en los telares de la conciencia. El huir tan fugitivo de los días se pre
senta doloroso para el hombre cuando éste, sumergido en intereses
y cosas, riquezas y goces, olvida el primario carácter del Tiempo, su
vital tono hedónico y la Belleza inmanente que lo engendra.

*
*

*

La actualización del Tiempo en el presente siempre variable de
la conciencia, junto a su inefable noción de vivir, de ser, proporciona
un dato primitivo de carácter estético. El vivir es algo hermoso en
ese instante fugaz y mínimo. Lo agradable de tal información ele
mental constituye el signo de nuestra espiritualidad, por el conoci
miento implícito en él. Por encima de tal información estética, el ser
pensante sostiene la arquitectura de su personalidad, su cultura, su
historia, su expansión en el universo. El Tiempo, desde su fluencia
continuada nos ofrece la flor de la luz y del existir, y proyecta esa
belleza inmanente en el universo circundante.

Las experiencias fundamentales del Tiempo son estéticas. Tien
den a valorizar estéticamente el existir del hombre y el mundo que

En el transcurrir de mis meditaciones sobre el Tiempo llegué
fatalmente a un instante en que comprendí su unidad con la Belleza.
Me di cuenta de que la génesis de la idea de bello coincidía con el
conocimiento de lo temporal y que ambas naciones son absolutamente
inseparables en su origen y desarrollo. La Belleza dejó de ser pro
piedad de los objetos y las obras, para coincidir en la dimensión
temporal de las mismas, constituyéndose en una realidad ontológica.
Las ideas platónicas en su afán de emanciparse del Tiempo, no hi
cieron más que patentizarlo bajo las categorías de eternidad y per
fección. Pero descendiendo de ellas al sujeto ^que experimenta las
imágenes sensibles de los objetos denominados bellos, se descubre
en éstos y en la conciencia del artista que los creó, la comunión de la
fluencia del Tiempo con la percepción desnuda de la Belleza. ¿Por
qué la Belleza física de los seres depende para nosotros de las mu
danzas del Tiempo? Sencillamente, porque ambas son una misma rea
lidad. ¿Por qué el artista quiere vencer al Tiempo? Porque ha in-

— 96 —

^ 97 —

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— 96 —

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�tuído sin saberlo su carácter estético, sin el cual la obra de arte muere
al instante.

Llegué al convencimiento de que toda aprehensión estética es co
nocimiento simbólico del Tiempo. En la imposibilidad de poseer
representación mental concreta de éste, con anterioridad a sus formas
de pasar, de dividirse en estados, de presentarnos irreversibilidad,
confundimos nuestra vitalidad con un goce estético de la misma. Ahí
se halla el nacimiento de la noción de lo bello que descubre más
tarde la realidad de la Belleza ideal, constituida como una marea
por las olas innumerables de los instantes.

Heidegger culminó la estimación ontológica del Tiempo al colo
carlo en el centro de toda indagación sobre el ser. La cuestión se halla
hoy en pleno desarrollo, desde las obras de Bergson y Husserl, hasta
los últimos trabajos de Lavelle (Du temps et de Veternité) en el do
minio de la filosofía. Las ciencias, por su parte, enfocan el problema
de la naturaleza del Tiempo en infinidad de investigaciones mate
máticas y físicas. En ningún lado se establece sin embargo la vincu
lación del Tiempo con la Belleza, o de los fenómenos estéticos con
los datos temporales. La primordial afirmación que se debe hacer es
que el Tiempo se hace presente en la conciencia como algo estético. Y

Tiempo en todos los laberintos de la Belleza. La esencia del existir
consiste en este detalle mínimo: poder ser. Las posibilidades infinitas
de ser se concretan en una sola finalmente. En mi existir. Las demás
son imposibles. Sólo puedo realizar una posibilidad de ser. Y bien.
Esto es soportable porque es algo bello en sí. Es bello ontológicamente que el Ser sea y que la Nada no sea. Más que la lógica nos
dice algo al respecto la estética. Igual ocurre con el crear y con la
contemplación de lo bello. La esencia del crear consiste en poder
crear con belleza. En todo: nadie quiere engendrar monstruos o pro
hijar fealdades. Y bien, la creación estética presenta posibilidades
infinitas, pero sólo es realizable de una manera: este cuadro, esta
sinfonía, este templo. Las creaciones se limitan a una sola especie
de obras, o a una obra en conjunto, con un sello propio de indivi
dualidad. Después se acumula todo ese proceso trágico y bello en
un nombre: Hornero, Beethoven, Goethe. ¿En qué categoría final
permanecerán esos nombres? En la del Tiempo. ¿Cómo quedarán?
Como entes de Belleza. Por todas estas evidencias confirmo el hecho
de que, tanto en lo que se refiere con las intuiciones primordiales,
como en lo que revelan las experiencias sensibles complejas, como en
lo que confirman las valoraciones históricas y culturales, como en lo
que trasciende de la problemática metafísica, existe una identifica
ción secreta, indisoluble, esencial, entre lo estético y lo temporal y
que es posible que sólo se pueda conocer algo del Tiempo a través
de la Belleza implícita en él.

que jamás pierde ese carácter. Están allí implícitos los datos siguien
tes: el tono hedónico, la irracionalidad, la sorpresa, el misterio, la
vinculación solidaria e indisoluble con el vivir... El ser se siente
durar y vivir estéticamente. Por eso vive y no renuncia jamás a ello,
hasta que su naturaleza se oscurece o perturba. El Tiempo es algo
bello en sí: por lo que encierra como hecho, por su pasado, por las
promesas de su porvenir. Los millares de fuerzas y de mundos que
resplandecen en la grandeza del firmamento estelar giran confundi
dos en una duración colmada de Belleza. También Tiempo y Belleza
constituyen el patrimonio irrenunciable de la inteligencia humana.
No se concibe un ser inteligente sin la gravitación del Tiempo en sí
mismo y sin la noción de la Belleza que lo subyuga. El atrevimiento
de vincular lo estético y lo temporal, y de tratar de comprender algo
sobre la naturaleza del devenir del Tiempo confundiéndolo con la
problematicidad de la Belleza, se me presenta con nitidez desde hace
años, como fruto de la experiencia del mundo y de la locura de
crear algo. Lo bello es durable, lo bello es eterno; tiene que ser así.
La fugacidad misma es estética. El instante que se vive más es el que
proporciona el éxtasis estético de ser. Ambos extremos se presentan
enjoyados de una irracionalidad subyugante para el artista creador.
El Fausto de Goethe lo proclamó al constituirlo en clave de sus pro
blemas mundanos. Y la poesía y la música modernas tanto como la
filosofía, han acentuado firmemente la presencia ontológica del

Todas esas estrellas que contemplo esta noche desde un campo
de Cerro Largo, se hallan flotando en un Tiempo errante que se me
aparece inmóvil como una tiniebla coagulada. Mis ojos no logran
detener el proceso de mi pensamiento con sus engaños sensibles. No.
Allí está el Tiempo dándome la imagen de la eternidad y del instante
en el mismo acto. Pero si analizo bien lo que coexiste allí y en mí
mientras observo ese cielo, me doy cuenta de que es la conciencia
de su sublimidad y su belleza. De igual suerte que los astros, nuestro
existir personal se halla suspendido en un Tiempo que lo impregna
y lo rodea por todas partes. En ese sentido me parezco a los témpa
nos del océano; el agua los constituye en lo íntimo y los arrastra en
sus corrientes. Así, no hay duda: estoy en un Tiempo infinito del
cual gozo una mínima parte. He dicho gozo porque es así. Podría
decir vivo, tomo conciencia, poseo. Pero si analizo bien, si consigo
determinar un estado simple, de conciencia rápida, lo identifico con
un placer diferente de todos y que es la más mínima presencia de
lo bello que se me revela. Tiempo y Belleza son una misma reali
dad; no pueden explicarse, ni siquiera comprenderse el uno sin la
otra. La mayor o menor intensidad del Tiempo se marca en el es
píritu por un cambio que se traduce como una noción de placer o
desplacer estético. No se trata además de que anote un simple dato
subjetivo, personal, discutible, al destacar en mi interior la intuición

98

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Biouorouo^ bj sa anb ap Bjuan^ iop am 'opio asa OA-iasqo sBj^uaiiu
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ajuB^sui pp Á peptuja^a b^ ap uaBiui b^ ouiopucp oduiaij^ p Bjsa juy
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oduiBa un apeap oqoou Bjsa ojduiajuoa anb SB^pjjsa SBsa

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saciojj n oduiaij^ jap oSjn jaooitoo npand as ojos anb ajqjsod sa anb
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-voifjtuapi vun ajsixa 'BaisjjBjaui BoijBuiajqojd bj ap apuaiasexi anb
o[ ua ouioa 'sa^Bjn^[np A SBaiao^STq souoiobjo^ba sb[ ubuutjuoo anb o[
na ouioo 'SBÍa^duioD sayqisuas sBiauaijadxa sbj uBpAaa anb o^ ua oraoa
'sajBip-iomijd sauoionijuí sb[ uoo aaoijaj as anb o[ ua o^ue} 'anb ap
oqoaq ja ouui^uoa SBiouapiAa SBjsa sspoi joj -Bza^pg ap sajua
¿UB^Bpanb OU19^? 'oduiai^ pp bj ug; ¿sajqraou sosa
[butj BiJoSajB anb u^? 'aqjao^) 'uaAoqjaag 'oaamojj :ajqmou un
ua o[pq Á ooiobjj osaaojd asa opoj BjtuunoB as sandsaQ 'pspip^np
-lAipui ap oidojd ofps un uoa 'oiunfuo^ ua Bjqo Bun b o 'SBjqo ap
aioadsa bjos Bun b ub^ioii^ as sauoia^aja sb^j -ojduia; atsa 'biuojuis
B}sa 'ojpBno aisa iejoubui Bun ap a|qBzi^B3j sa o^os o^ad 'sb^iuijui
sapBpijiqísod Biuasajd BOTjajsa upiaBaaa bj 'uaiq j^ 'sapEpiBaj
-ojd o sonjisnom jBjpuaáua ajainb aipeu :opoj ug -Bzajpq uoa
japod ua aisisuoa JBaJD pp spuasa vj 'ojpq o[ ap uopB[draajuoa
B[ uod Á JB3J3 p uoa ajjnao ^nSj 'Borjaísa b^ ojoadsaj jb op^ aoip
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sBuiap sb^ -jiHsixa tui ug 'aiuanqBuij bjos Bun ua uBjaaauoa as jas ap
SE^iuijuí sapspijiqísod sb^j -jas japod :omiuiin ajje^ap ajsa ua ajeisuoo
pp Biauasa ^J -Bza^jag bj ap 8o^uuaqB[ so[ sopo} ua d

pp B3iSo[ojuo Biauasajd bj aiuamanuij opBnjuaoB nBq 'bijosojij
bj ouio^ ojubj seujcapooi Baisnra bj A Bisaod bj j^ -souspunm' SBtuajq
-ojd sns ap aABja ua ojJinjijsuoD jb oniEjoo-id oj aqiao-Q ap ojsnnj jg
•jop^ajo bisijjb p Bjed a^u^Sn^qns pBpi[FuoioBjji can ap sop^Aofua
uBjuasajd as souiajjxa soqray miae ap oaijajsa sisbjx^ p Buopjodojd
anb ¡a sa sbui ^aia as anb ajuejsai jg •vottaisa sa viusyw popioognf vq
•tsv xas anb auap iouxa%a sa ojjaq oj 'ajqvunp sa ojjaq o'j -oSjv maio
ap vunooj vj ap X opunui jap viouauadxa vj ap ojnuf ouioo 'soyv
aovi{ apsap zaptyiu uoo vjuasajd aui as 'vzajjag vj ap popiotfouiajqoud
vj uoo ojojnimpunfuoo odtuatj^ jap jiuaciap jap vzajvuntvu vj auqos
oSjo uaptia^duioo ap jv^vj$ ap A 'jvuoduiat oj A oot%a^sa oj jmjnoum ap
otuatuimautn j^ •B¿n¿íqns oj anb Bzajj^g bj ap uopou bj uis A otnsitn
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•BUBiunq Btaua^ija^ui bj ap ajqeiounuaxii oiuoiuiJjBd p ua^njpsuoa
Bzajjag A odurai^^ uaiquiBj^ 'vzajjag ap vpouijoo uptovunp Bun ua sop
-ipunjnoa ubjiS jBjajsa ojuauíBuurj jap Bzapusj^ bj na uaaapuBjdsaj
anb sopunta ap A SBzjanj ap sajBjjtm sorj -jiuacuod ns ap svsauioud
svj uod 'opvsvd ns uod 'ouoau ouioo vuuapua anb oj uod :is ua ojjaq
oSjo sa oduiai^ j^ •vqj.ntuad o aoaunoso as vzajvjntvu ns anb msnu
'ojja v svuinf viounuaj. ou A anta osa joj •ajuatuvotjajsa umia A uvunp
ajuats as uas j^ • • 'Jtain ja uoo ajqnjosiput a mjnptjos itpiovpioum
vj 'oiuajsiui ja 'nsaj. da. os vj 'popijnuotovjji vj 'ootuopay ouo% ja isat
-tiamSts sojvp soj sotiorjduit tjjv uvjs^ 'uatopjvo asa apuatd svuivf anb
^[ -oonatsa oSjo oiuoo mouaiouoo vj ua atuasaud aovu as oduiatj^ ja anb
sa jaovv aqap as anb upiovuutfo jvvpjouiijd vj 'sajvjoduiat sojvp soj
uoo soopatsa souauipuaf soj ap o 'ozajjag vj uoo oduiai^ jap uptooj
-noum vj oSjoquia uts aoajqvjsa as opvj unSuiu u^ -sBaisjj A sBapBtn
-gjBui sauopBáijsaAut ap pBptaijuí ua odmaij^ pp BzapjnjEU bj ap
Buiajqojd ja ueoojua 'ajjB¿ ns jod 'SBtouaw SB^ -b^josojij bj ap oiuiiu
-op ja ua (^nujataj ap ja sdutaj n(jj ajjaAB1^ ap sofBqBJj somijjn soj
bjsbij 'jjassnjj A nosSaag ap sejqo sbj apsap 'ojjojjesap ouajd ua ^oij
bjjbij as uoijsana wj -jas ja ajqos uoioBSBpui Bpoj ap ojju^d ja na ojjbj
-ojoa jb odniaij^ jap boi^ojojiio uoraBinpsa bj ouiu^na jS^

•sajuBjsui soj ap sajqBjamnuut sbjo sbj jod
Bun oraoo Bpjnjtjsuoa 'jBapi Bzajjag bj ap pBptjBaj bj apjBj
sbui ajqn^sap anb ojjaq oj ap uoioon bj ap ojuairaiaBu ja bjjbij as
iqy -Buistai bj ap oapaisa aooS un uoo pBpijBjiA Bjjsanu somipunjuoo
'pBpijtqtsjaAajjt soujB^uasajd ap 'sopBjsa ua asjjpiAip ap 'jBSBd ap
SBoiJoj sns b pBpiaoiJ3}UB uoa 'ajsa ap BjajouoD jB^uaní uoiDB^uasajdaj
jaasod ap pcpijiqísodrai bj ug 'oduiaij^ jap oaijoquiis ojuaiuiiaou
-oa sa Barja^sa uoisuaijajdB Bpoj anb ap o^uaiini^uoAUOo jb aní&gt;a[rj

ajanuí ajjB ap Bjqo bj jBno ja ais 'oaijajsa

i jb
ns ojjaqBS uis oprnj

�de una duración estética, y que de ahí ascienda a explicarla por pro
cedimientos psicológicos. Se trata de reconocer en el dato inmediato
del existir consciente la presencia de un Tiempo universal, objetivo,
ontológico, idéntico en naturaleza y existencia a una Belleza universal,
objetiva, ontológica.

La dialéctica del Tiempo, como la dialéctica de la Belleza, son
imposibles de concretar. Carecen de expresión lógica y se envane
cen de pertenecer a los procesos plotinianos de la intuición, desple
gándose más allá del imposible discurso. Pero puédese recurrir al
símil. Es frecuente admirar las montañas según dos vertientes muy
distintas. De un lado existe un jardín interminable, con climas y tie
rras ardientes o templadas, con lluvias y granjas. Del otro lado de
la montaña se extienden zonas inaccesibles, peñascos y nieves, abis
mos, tesoros de materiales para monumentos o edificios, incitaciones
al heroísmo y a la muerte. Sin embargo, esas dos vertientes forman
una sola magnitud o un solo sistema. La unidad se halla en un vér
tice inaccesible por las tempestades y las nieves y en las estructuras
invisibles de la entraña de la tierra. Tal es el caso, me parece, de
la Belleza y del Tiempo. Lo problemático de ambos, a pesar de sus
diferencias en lo superficial, los une. La imposible dialéctica de su
ontología, la cerrada tiniebla de su conocimiento, la variedad de sus
riquezas objetivas y la raíz de sus vivencias, la simplicidad de sus
actos sublimes y la complejidad de sus desarrollos en la persona y
en la historia, todo coincide en unificar las dos vertientes en que
se presenta una misma realidad. La reflexión no brota de la entraña
del Tiempo, ni del mirar lúcido de la Belleza; ambos nos hacen caer
en las epistemologías negativas que desembocan en las evidencias del
no pensar, pero en cambio el factum estético es connatural con el
factum del Tiempo.

Yo he visto cadenas de montañas en el atardecer, opuestas al
occidente, recoger los rayos solares y persistir algún tiempo ilumi
nando con sus reflejos a modo de lámparas, los umbrales de la noche
que crece en los valles. Es un espectáculo de sublimidad y delicadeza.
Las montañas entonces son gigantescos lampadarios rosados, azules o
amarillentos, que están como suspendidos del cielo. Sin embargo, se
afirman y reposan en la tierra y se ensanchan en basamentos de
crecientes sombras. Esta es la parábola de la afinidad del Tiempo y
la Belleza. El primero hace como que desaparece en las manifesta
ciones estéticas que se superponen a él; sin embargo, es la razón de
su existencia. La Belleza a su vez es la lámpara del Tiempo: jamás
se proclamará a sí misma como expresión de lo temporal; su orgullo
consiste en el olvido que hace del misterio de su coexistir con el
Tiempo. Ambos conviven una misma identidad ontológica, como las
— 100 —

montañas reales, que son en verdad, lámparas gigantes suspendidas
del cielo.

Un hecho que poderosamente llama la atención en las investiga
ciones estéticas, es la degradación y el empobrecimiento progresivo
que se van realizando en el pensamiento a medida que se ahonda en
los problemas de la Belleza y el Tiempo. La opulencia inicial de
formas, fantasías y colores, los paraísos hedonísticos que se vislum
bran de lejos, las riquezas y las manzanas de oro que rozaron nues
tras manos, se van ocultando y empalideciendo poco a poco para /
dejarnos solamente el residuo de los más áridos arenales. A medida /
que se avanza, más pobre se siente uno en señoríos, opulencias y/
dominios. Todo termina muchas veces en un orgulloso y altivo viy
rreinato de esquemas y cenizas y el filósofo ha cumplido con "&lt;r
voto de pobreza en materia de conocimiento" de que habla Husse/
cuando se hunde con la frente ardiente y esquiva en la dignidad/
un saber de muy pocas cuestiones.

De acuerdo con las afirmaciones categóricas enunciadas/
cipio de esta Intuición Estética del Tiempo, la investigacióY
da de la naturaleza de lo helio tendrá que seguir en pe
„. ..aiuiairaa ae 10 JjeJJo tendrá que seguir ei_ r_.
temperamentos metafísicos,
los cuales
mptafíoi^^ i—
—-• indistintamente la tí
^^,,Oii,us,
ios
la naturaleza v
y pn
en
el *í&gt;^——
^l
tiempo,
—
encuaies
las
' - obras
* indistintamente
de
'el/
arte y en el.
artistas creadores. La programación de una investigac/
J
no excluye la posibilidad de enunciar algún plan eiaf
de carácter previo. En consecuencia, señalaré una ii
fecundidad. El cosmos estético, identificado con el Ti
de cuatro amplios dominios dentro de su grandior
Son los siguientes, aplicándole los esquemas de la fe/

a)

el dominio de los objetos naturales dot/
cielo nocturno, la montaña, la rosa, el /

h)

El dominio de los objetos ideales qw
junto de las obras de arte. La arqu/
poesía. Las artes mayores y menores.^

c)

El dominio de los valores estéticos,
trágico, lo grácil, lo cómico. El
la melodía, la simetría, la propo.

d)

El dominio de lo Divino, trasc
Theos creador, la Idea platónic^

Puede el entendimiento estudiar/
dominio y al mismo tiempo señalar ''
substancial que enlaza la infinitud
estas dos formas de existencia der

t

�svj oiuo3 'votSpjotuo popijuapt musiiu vun uacitauoo soqwy 'o
ja tioo upstxaoo ns ap otuatsiiu jap aowi/ anb opmjo ja ua ajstsuoo
ojjnSuo ns ijoj. o dtua} oj ap uptsaudxa oiuoo viusitu is o vuvwvpojd as
svuiof :odiuaijj jap nuvdtuvj oj sa zaa ns v tKajjag vj "mouajstxa ns
ap noznj. oj sa 'oS^vqwa wis i ja v ii&amp;iioduadns as anb soottatsa sauoio
ojsafiuoiu snj ua aoamdmap anb ouioo aomu ojaiuiud j^ 'vzajjag vj
X oduiaij^ jap pvptuifv vj ap njoqvuvd vj sa nts^ 'SBJqnios saju^ioajo
ap soiuauíeseq ua usqauBsua as A Bajan ^j ua uBsodaj A ubuijijb
as 'oSjBquia uig #ojap jap sopipuadsns omoa UFjsa anb 'soi
o sajnzB 'sopssoj soiJBpBdmej soasaius^iS uos saouojua sbub;uoiu
•BzapBaijap A pBpiuiijqns ap ojnoBiaadsa un s^ "sajjBA soj ua aoaa^ anb
axjoou bj ap sajBjquin soj 'SBJBduiBj ap opom b sofajjaa sns uod opuBu
-luinji odmou ut^^jB jtisisjad A sajBjos so^bj soj aaáoaoj 'aiuappoo
jb SBisando 'jaoapjBiB ja ua sbubíuoui ap SBuap^o oisia aq oj^

OIJBS933U 89 '0311319^ O[ 9p OJ}U8p BI0U3ÍSIX9 3p 8BUIJOJ SOp 8BJS3
japusjdmoa bjb¿j -sajJBcI sbj ap pnjiuijuí bj BZBjua anb jBiouBjsqns

— 001 —

— TOI —

ojnaujA p 'BDirasoD biuouijb bj jbjbu^s oduiau oinsiin jb j omiuiop
ap sapBpuBjnaiiJBd sbj ¿Bipn^sa oiuaiunpua^ua ja apan^
ja 'ouBtjaSsq jBspj ja 'BoiupiBjd api bj 'JopBSJO
8OJJO SO[ B 31uapU33SBJJ 'OUIATQ OJ 3p OIUUUOp j^ (p
•uopjodoad bj 'Bjjiamis bj 'Bjpojsui bj
'opiuos j^ 'jojoa ja 'oraiij j^ •ooiinpo oj 'jiobjS oj 'ooiSbji
oj 'aratjqns oj 'ojjaq o^j -soaiiaisa ssjojba soj ap oiuimop j^ (o
•sajouam A sajoA'eui sajje sb'j 'ejsaod
bj 'Boisnuí bj 'BjniaaimbjB vj 'aiJB ap SBjqo bbj ap ojunf
-uo3 ja uairnijsuoo anb sajsapi soiafqo soj ap oiuimop jg (q
•ojn^sndaja ja 'bsoj bj 'bubíuoui bj 'oujniaou ojap
jjj 'Bzajjag ap sopBjop sajBjniBn soiafqo soj ap oratinop ja

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•s^tfwij uis popisoipuvuS ns ap oujuap soimtuop soijdwv outvno ap
-uaudtuoo 'odtuai^ ja uoo opooiftjuapi 'ooija^sa sotusoo j^ "pBpipnnaaj
ajqísod ap Binj Bun aJBjBuas 'Bionanoasuoo ug "oíAajd aa^DBjBo ^p
jbuoiobj ooijiduia uBjd unSjB jspanna ap p^pijiqisod bj a^njoxa ou
BOTJ98OJIJ uoiaBihisaAui Bun ap uopBuiBjáojd B^j -saiop^aia bbjsijjb
soj ap BmjB ja ua Á aiJB ap SBjqo sbj ua 'odraari ja ua Á BzajBjnjBii bj
ua UBJB^snq bj aiuornBjuijsipui sajBna soj 'sooisijBiam soinamBiadin^)
soj ap aapod ua jin^as anb Bjpuai ojjaq oj ap BzajBjniBii bj ap sp
-Buapjo nppBSiisaAui bj 'odraai^ jap BDijajs^ uoiomiuj Bisa ap oidp
•uud jb SBpBiounua BBaiJo^ajBa sauopBiniíjB sbj uoo op^anoB 3q
*

•
*

•sauoj^sano SBOod Ánva ap .iocjbs un
ap p^piuSip bj na BAinbsa Á ajuaipaB aiuajj bj noa apunq as opu^nj
'jjassnjj BjqBq anb ap ítoiuaiinponoa ap BijajBui ua Bzajqod ap oioa
jaM uoo opijdum^ sq ojosojij ja A SBziua^ A SBmanbsa ap oisupjj
-ia oaiijb A osojjn^jo un ua eaoaA sBipnin Buiuuai opo^ -soiuimop
A SBpuajndo 'sououas ua oun ajuais as ajqod sbiu 'bzubab as anb
spipaui y 'sajBuaae sopiJB sbut soj ap onpisoj ja aiuauíBjos soujBfap
BJBd oood b oood opuapapijBdma A opuBjjnoo uba as 'soubui sbji
-sanu uojbzoj anb ojo ap sbubzubui sbj A SBzanbu sbj 'sofaj ap UBjq
-mnjsiA as anb soaiisjuopaq sosiBJBd soj 'sajojoa A sbisbjubj 'sboijoj
ap jBpiui Bpuajndo ^j 'oduiai^ ja A Bzajjag bj ap SBinajqojd soj
ua BpuoijB as anb Bpipaiu b oiuaimBsuad ja ua opuBzijeaj uba as anb
oiuaiuipajqoduia ja A uoioBpBjSap bj sa 'SB^uaisa sanop
t sej ua uoioua^B bj buibjj aiuauíBSOJapod anb oij^a^ u[^

'ojato jap
svpjpuadsm sajunSiS souvdiuvj 'pvpuaa ué uos anb 'sajoau sounjuoiu

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ja uoo pjdnjnuuoo sa ooi%a%sa uinjovf. ja otqtuoo ua o^ad 'uvsuad ou
jap svpuapiaa svj ua uvooqtu^sap anb svapoSau svi^ojouiajsida soj ua
ja uaonij sou soqiun ivz^jjag nj ap oppnj uvuiui jap m 'odiuaij^ jap
nuvjfua vj ap vtouq ou uoixajfau vj 'pBpijBaj biusiui Bun Bjuasaad as
anb ua saiuapjaA sop sbj jEaijmn ua appuio^ opoj 'Bijo^siq bj ua
A Buosjad ej ua sojjoJJBsap sns ap pBpifajdmo^ bj A sauiíjqns soj^b
sns ap pBppijdraxs bj 'sBpuaAiA sns ap zibj bj A SBAijafqo SBzanbw
sns ap pBpaoBA bj 'oiuaiinpouoa ns ap Bjqaiuu BpBXia^ bj 'bjSojoiuo
ns ap BoiiaajBip ajqísodmi w~i •aun soj 'jBioijjadns oj na s^puajajip
sns ap jBsad b 'soquiB ap ODUBuiajqojd O'j "oduiai^ jap A Bzajjag bj
ap 'aoa^Bd aui 'osbd ja sa jb^ "BJjaii bj ap Busjiua bj ap sajqístAui
SBJtijanj^sa sbj ua A saAaiu sbj A sapBisadmai bbj jod ajqísaa^Bui aan
-aaA un ua Bjjsq as p^piun wj "60^31818 ojos un o pniíuSBUi bjos Bun
ubujoj saiuaiiJaA sop SBsa 'o^a^quia uig 'o^Jamu bj b A omsiojaq jb
sauopBiioui 'sopijipa o soiuaranuoui Ba^d sajBijajBiu ap soaosaj 'sora
-siqB 'saAain A soosBuad 'sajqtssaoBui sbuoz uapuaijxa as bubiuoui bj
ap OpBJ OJIO J3Q 'SBfuBjS A SBtAnjJ UOO 'SBpBjdlUai O 831U3ipJB SBJJ
-ail A sboiijd uod 'ajqBuiuuaim uipjBÍ un aisixa opBj un aQ "SBiutisip
^nuí saiuaxiJSA sop unSas sbubíuoui sbj JBJiuipB a^uanoajj s^ "Jirais
jb jijjnoaj asapand oja^ "osjnosip ajqísodrai jap bjjb sbut asopu^^
-ajdsap 'uopraiuT bj ap souBtniiojd eosa^ojd soj b ja^auaiJad ap na^
-auBAua as A boiSoj uoisajdxa ap uaoajB^) UBiajauoo ap sajqísodun
nos 'Bzajjag bj ap BDiioajBtp bj ouioa 'odmatj^ jap BDtiaajBip b^

•boiSojoiuo 'Bq
ezajjag enn b Bpusisixs ^ bzsjbxqibu ua oaijuapi 'odiSojoiuo
'oAtiafqo 'jBSJSAiun oduisij^ un ap Biouasaad bj siuapsuoa Jiisixa jap
ojKipaiuui ojBp ja ua aaoouooaj ap bjbj^ ag •sooi^o[ooisd sojuaimipa^
-ojd jod BjjBoijdxa b BpuapsB iqB ap anb A 'Bapaisa uopBjnp Bun ap

�apoyarse en la razón suprema y pasar después a una intuición meta
física y estética que abarque la totalidad. Es posible que en ese ins
tante el espíritu humano necesite escudarse en un acto de tanto es
plendor como el que experimentaron- Plotino, Espinosa y Hegel. Pero
en lugar de una determinación monista de tipo místico, de tipo es
tético o de tipo ético como las anteriores, sea necesaria una intuición1
estética que unifique en un sólo proceso, el Ser y las apariencias,
el devenir y la quietud, la unidad y la multiplicidad, dentro de una
presentación de las cosas existentes e ideales coincidiendo siempre
en la Belleza que las ilumina o engendra. Queda también recono
cida la necesidad de vincular el Tiempo a esta organización del cos
mos estético. Esto conduciría a la novedad de integrar todo lo estétic'o
dentro de la dimensión temporal metaempírica y a considerar que
la naturaleza ontológica del Tiempo constituye una dimensión fun
damental de la Estética.
Con un propósito aclaratorio y analítico, para satisfacer curiosi
dades, no sería difícil enumerar algunos detalles de estos dominios.
1. Consideremos el de los objetos naturales dotados de belleza. Son
las cosas bellas que constituyen el orgullo de nuestra existencia pa
sajera en tanto que nos consideramos artistas u hombres. ¿Quién
niega la hermosura del cielo estrellado, que subyugó al caldeo, a Fray
Luis de León y a Kant? ¿Quién niega la belleza de los cisnes, los
torrentes, las nubes del alba con la púrpura del horizonte? Lo eterno
del Aconcagua es el asiento de su majestad y de la nieve, el viento,
la sublimidad, el misterio. Están también los seres bellos: los jóve
nes, las danzarinas, las sonrisas, los movimientos, los artificios, las
ficciones. Está el amor, con un polo en el platonismo y otro en la
carne. Son realidades temporales, corporales, espaciales y contienen
su causalidad. En este dominio hay planos: el del hombre vulgar, el
del artista, el del sabio, el del conquistador, el del soñador, el del
joven, el del anciano. También está la conciencia del hombre que
reproduce y modifica esos panoramas a través del sentimiento, la
memoria, la imaginación. 2o. Consideremos ahora el dominio de los
objetos ideales que constituyen el conjunto de las artes. Nuestros ojos
se detienen ante las esculturas de Miguel Ángel o Rodin o rememo
ramos las obras de Bach o Debussy. Después nos entregamos al des
file mitológico de las artes: la danza por un lado y la arquitectura
por otro. Y los sistemas y las teorías, desde Aristóteles a Hegel y
Taine. Morirán los pintores pero subsistirá la pintura. Podrá no haber
poetas, pero siempre habrá poesía. ¿Qué notamos en este dominio?
La idealidad, la intemporalidad, el ser y la formalidad en vez de la
corporalidad. Innumerables problemas se estructuran a su alrededor:
la historia, la creación, los estilos, los orígenes, la filosofía del arte,
las escuelas, los movimientos de vanguardia, el clásico y el futurista.
Este dominio de los entes ideales es el más amplio de la Estética.
3o. Consideremos ahora el dominio de los valores estéticos. ¿Habrá
que insistir en que este dominio simula hallarse estructurado sobre
los otros dos ya descriptos y se ufana de ello en la rosa que vemos y en
e,l verso, que oímos? ¿Cómo separarlo de él? Aquí se entrará de lleno
^. 102 -^.

en la axiología estética y en sus caracteres originales. El acto estético
puro, la intuición valorativa estética, la einfühlung, la inspiración, la
catarsis, todos estos temas de las viejas filosofías y de las especulacio
nes últimas de la fenomenología, se agruparán en el portal de este mo
numento reluciente de los valores estéticos. Pero, por ahora, sólo ha
bría que indicar que las vivencias estéticas son conocimientos. La filo
sofía, a través de una gnoseología especial, quiso determinarlas. El
creador de la Estética, Baumgarten, y el filósofo de la Crítica del
juicio, los psicologistas de la percepción, los místicos de la einfühlung,
los intuicionistas emocionales. ¿Los valores estéticos son ideales o
reales? Hay que entrar en la gran polémica que va de Meinong
hasta Max Scheler. Es indudable también que el estudio de una Axio
logía Estética conduce al fin a la Metafísica de lo Bello, a través de
las corrientes idealistas de Hegel, Schopenhauer, San Agustín, Plo
tino y Platón. La Estética de los Valores es un capítulo reciente de
las viejas y venerables estéticas objetivas llamadas también metafí
sicas. Para terminar, diríamos que la esfera de los valores estéticos
presenta el estudio de los caracteres de autenticidad, irracionalidad,
polaridad, cualidad, rango y materia, que convienen a todos por igual
y por naturaleza. 4. Consideremos ahora el dominio de lo Divino.
Podría ser el dominio también del supraser o de lo inexperimentable
por principio. Aquí habría que entrar en las doctrinas y en el Theos
de Platón y Aristóteles, de Plotino, de los místicos, de San Agustín,
de los panteístas como Novalis y de los metafísicos y estetas como
Schopenhauer y Nietzsche. Existe lo divino artístico: para acercár
sele hace falta una mística y una dialéctica; el artista creador posee
esas dos claves. Me doy cuenta ahora de que he señalado las direc
ciones más esenciales de los dominios del cosmos de la duración
estétida. y que esto es sólo un preludio incitador de un programa de
vastísimas proporciones. También debo aclarar que creo que esta ma
nera de presentar el estudio de los enigmas de la Belleza unidos a
los del Tiempo, es un punto de vista bastante original en el que habrá
que insistir.

103 —

�— 01 —
ouajj ap BJBJiua as mby ¿ja ap ojjBJBdas OU19^? ¿sorajo anb osa &gt;
ua jÍ soiuaA anb bsoj bj ua ojja ap BUBjn as A sojdjJásap vA sop sojj\
ajqos opejnj^njjsa asjBjj^q Bjnmis oiuiuiop ajsa anb ua jijsisui \
Bjq^jj? sooifatsa sauojva soj ap oiutuiop ja vjouv souiajapisuo^)\
•Baijajsg bj ap oijduiB sbui ja sa sajBapi sajua soj ap oiutinop
•Bjsunjnj ja A ooisbjd ja 'BipjBnSuBA ap sojuatniíAoui soj 'SBjan^sa sbj
'ajjB jap Btjosojij bj 'sauaSjjo soj 'sojijsa soj 'uop^aj^ bj 'BiJojsiq bj
;jopapajjB ns b u^jnj^njjsa as SBmajqojd sajqBJamnnuj 'pBpijBJodjoa
bj ap zaA ua pBpijBniJO| bj A jas ja 'pBpijBJodurajuí bj 'pBpijBapi B^
¿omiraop 9)sa U3 soihbjou ?P^)^ 'eisaod BjqBq ajdmais ojad 'ssjaod
jaqsq ou Bjpoj 'Bjnjuid bj BJijsisqns ojad sajojuid soj ubjijoj\[ "auiBj^
A jaSajj b sajajojsuy apsap 'sBuoaj sbj A SBma^sis soj j^ -oj^o Jod
BjnjoajinbjB bj A opBj un jod szusp bj :sa^jB sbj ap oai^ojo^im ojij
-sap jb sonre^aJiua sou sandsaQ '^ssnqaQ o qa^g ap SBjqo sbj soiubj
-oraaraaj o uipojj o ja^uy janSij^ ap SBjn^jnasa sbj aiuB uauaijap as
sofo sojjsan^f 'satuv svj ap otuníuoo ja uaXmttsuoo anb sajvapt sojafqo
•jijsisut anb
qq anb ja ua jbuiSijo ajuBjsBq bjsia ap ojund un sa 'odmaij^ jap soj
b sopian Bzajjag bj ap SBnühna soj ap oipn^sa ja jBjuosaad ap Bjau
-bui Bisa anb oaja anb jbjbjob oqop uaiquiBj^ -sauopjodojd SBinmjsBA
ap BtaBjSojd un ap jopeijoui oipnpjd un ojos sa ojsa anb j opijajsa
uotovunp vj ap sowsoo pp soiuimop soj ap sajspuasa sbut sauop
-aajip sbj opBjeuas aq anb ap Bjoqs Banana ^op aj\[ 'saABp sop s^sa
aasod jopBajo bjshjb p íBorpajEip Bun A bdi^siui Bun bjjbj ao^q aps
-JB0J9DB BJBd roajisrjjB ouiAip oj ajsix^ •aqDszjat^f A janEquadoqag
oraoo SB^aisa A soatsijBiara soj ap A sijbaoj^ ouioa SBjspjuBd soj ap
'uj^snSy UBg ap 'soatisjuí soj ap 'ouijojj ap 'saja^ojswy A no\v\¿ ap
8O3U. X Ia na ^ S^uiJiaop 8BI u9 JBJjua anb BjjqBq mby •oidpui.id jo¿
a^qBiuauíTjadxauT oj ap o jas^jdns pp uaiqniBj oiuitnop ja jas Bjjtpo^
•oumiQ oj ap oiuyuiop \^ vjoifv sowajaptsiio^ o'f 'Bza^BjnjBu jod Á
[BnSt jod sopoj b uauaiAuoa anb 'Bija^Biu A oSubj 'p^pi^na 'pBpijBpd
'pBpi[BuopBjxi 'pBpptjuajnB ap saja^OBJBa eo\ ap oipnjsa p B^uasajd
soaijaisa saaopA soj ap Bjajea b^ anb souiBiJip 'jBniuuaj bjb^ -SBais
-TjBjaui uaiqinBj 8BpBuiB[^ BBAijafqo SBopajsa ea^qBjauaA A SB^aiA sb^
ap a^uapaj o^njtdBo un ea sajop^^ eo\ ap B^ijajs^ ^J •uojb^^ A onij
-o^^ 'uijsnSy UBg 'aansquadoq^g 'pSajj ap SBisi^api eaiuaiJJo^ sb[
ap saABj^ b 'o]^ag o\ ap BDisxjBjap^ b^ b uij p aonpuoa Baijajs^ btSo^
-oixy Bun ap oipnisa p anb uaiquiBj a^qBpnput g^ ^apqDg xbj^[ BjsBq
Suouiaj^f ap ba anb Bainiajod ubjS b[ na jBjjua anb jÍbjj ¿gapaj
o sa^api uos sooijajsa sajo^A eo^? •eapuoporaa sbibiuoioiiijui so^
'Sunjiififuia bj ap sooijsim soj 'uopdaojad bj ap 8Bjsio^ooisd soj 'opmf
pp boijjj[) bj ap ojoso^i^ p A 'uaiJBSuinBg 'Bai^a^s^ v\ ap jopBajo
^^ *SB[jBuiuuaiap osmb 'ppadsa BiSopDaeouS Bun ap 83abjj b 'bijos
-o[ij B^j •sojuaiuíioouoa uos 8B0IJ9JS3 SBJ0U3AIA sb[ anb jBoipni anb Buq
-^q o^os 'Bjoqs jod 'oja^ '^ooi^a^sa s^jojba soj ap ajuapnjaj ojuaninu
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