<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/items/browse?output=omeka-xml&amp;page=8&amp;sort_field=Dublin+Core%2CCreator" accessDate="2026-04-07T21:07:27+00:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>8</pageNumber>
      <perPage>10</perPage>
      <totalResults>845</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="132" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="232">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/f95257409474dfa3502cd16c93e331e9.PDF</src>
        <authentication>b412c655a7aa459cc913b6f20ea9ceea</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="1386">
                    <text>Dr. FERNANDO DE BUEN

Las Bases Cientificas y Técnicas en la
Explotacién Miticola

Es précticamente imposible, hoy en dia9 aprovechar los recursos
naturales sin seguir las orientaciones logradas a baSe de conocimientos
cientificos. Tan adentro se ha profundizado en las ciencias y tantos
son los investigadores que incansablemente logran nuevas aportaciones
a1 saber, que por fuerza han de olvidarse los empirismos, aprovechando a1 méximo los dictados de la experiencia controlada.
Se hace dificil desterrar ideas 0 précticas erréneas, y acaso con
mayor dificultad llegan a soslayarse ajenas improvisaciones 0 el habito arraigado de opinar sin base de conocimientos, ni la necesaria
meditacién. La Ciencia debe entrar de lleno en las actividades industriales, y en nuestro caso dar paso franco a la Oceanografl'a y la Biologia Marina, concediéndolas el papel e importancia que se merecen.
De los muchos recursos de que dispone el mar, no todos en explotacién. tiene interés cientifico e importancia econémica la captura
del mejillén salvaje y su cultivo, ya logrado con los mayores éxitos
en Francia, Italia y Espa a.
En la costa uruguaya viven varios mejillones en éreas poco profundas, pero uno de ellos, con sorprendentes semejanzas morfolégicas
con las especies pobladoras del litoral europeo, se arranca desde tiemp0 de sus yacimientos salvajes para destinarlo a1 consumo, y muy
recientemente se cultiva pretendiendo Iograr ejemplares sanos, de mayor peso y de mejor sabor.
El mejillén salvaje que soporta e1 embate de las olas debe fortalecer sus valvas y afianzarse en el soporte desarrollando un fuerte
“biso”, e110 en menoscabo de la acumulacién de reservas, o dicho

vulgarmente, de su gordura.
En estas notas pretendemos generalizar sobre Miticultura en Europa, buscando ense anzas técnicas y cientificas de aplicacién en
nuestro medio, ciertamente muy especial dadas las caracteristicas propias del Mar de Solis.
_245._.

�EL MEJ ILLUN SALVAJE
En el Altantico europeo al dcscender la marea, queda en seco el
llorizonte o nivel invadido por el Mejillon o Mytilus edulis, que
puebla las costas ajustandose a las caracteristicas geologicas del terreno
donde se afirma y a las condiciones oceanograficas locales que cubren

sus necesidades.
La variedad del suelo donde se asienta el Inejillon es notable.
Podemos recordar algunos yacimientos a lo largo del litoral atlantico

de Francia; abunda a] pie de los abruptos tajos de la costa caliza
del Sudoeste de Calais; se fija fuertemente en los granitos y rocas
cristalinas del maeizo bretén, batido por el oleaje y lamido por co-

rrientes, aunque el Mejillén tiene bajo valor comercial; vive y engorda

en la tranquilidad de las aguas de la rada de Brest, ba ado en baja
salazén y conviviendo sin mutuo perjuicio con las Ostras.

Se captura e1 Mejillén salvaje a pié, durante la marea baja,
arrancandolo a mano 0 con la presién de un fuerte cuchillo. A cierta
profundidad se logra arrastrando dragas u otros artefactos desde una
embarcacién de poco tonelaje.
La inspeccion sanitaria y el control de la explotacién del Mejillén
salvaje 11a de ser severa. Son de evitarse infeeeiones intestinales entre
los consumidores y la despoblacién brutal de los yacimientos bajo
la pesca abusiva.
Tiene importaneia industrial. En Franeia puede calcularse la
produecién de Mejillon salvaje en mas de 20.000 heetélitros, con rendimiento de unos seis millones de francos (valor de antes de la segunda

Guerra mundial), correspondiendo el 40 7( a la pesca desde embarcaciones.

En la eosta atléntica el periodieo movimiento de las aguas, baando extension de terreno durante la marea alta y descubriéndolo
en las bajantes, escalona con matematiea precision sucesivos horizontes
eon poblacién especial. En fascies rocosas se afirman los Chtamalus,
invadiendo las partes mas largamente en seco, corriendo entre ellos
los agiles Ligia; las Patella, fuertemente asentadas para soportar
el embate del mar, descienden durante la marea haja para devorar la
vegetacion de Algas, retornando a su lugar de origen cuando sube
la marea y ajustando cuidadosamente su valva, luego de varios giros
y sucesivos ensayos; otro molusco, Littorina, puede mantenerse largo

tiempo fuera del agua, afirmandose en las anfractuosidades de las
rocas para soportar la fuerza del oleaje; ciertos Poliquetos se alojan

en tubos calééreos. Entre ese enjambre de seres, ocupando su especial
nivel, el Mytilus edulis extiende su dominio en los lugares que le son

propicios en la costa atlantiea europea.
En la costa mediterrénea de Europa el panorama bionéniico es
difcrente, la ausencia de fuertes niareas fuerza a la aglomeracion de
los horizontes liabitados, entremezclandose las poblaciones u ocupando extension muy limitada. El Mejillén invade estreclia franja acompa ado de algas calcareas. En la tranquilidad de los estanques, en
—246——

�aguas de salinidad relativamente baja, como por ejemplo en el estanque de Berre en la costa francesa, prospera y ahunda e1 Mejillon.
La especie mediterranea, cl Mytilus galloprovincialis, tiene inciertas diferencias con la forma atléntica, por ello e1 prof. Joubin no cree
justa la separacion de dos especies, afirmando que ciertos ejemplares
procedentes del Mediterraneo presentan las caracteristicas del Mytilus
edulis y otras atlanticas, especialmente procedentes de la cuenca de
Saint-Malo, tienen 1a apariencia de Mytilus galloprovincialis.

CULTIVO DE MEJILLONES EN EMPALIZADAS
Solamente en mares con mareas puede cultivarse cl Mejillén empleando empalizadas. Francia fué la primer nacién que implanté e1
método, nosotros la extendimos al Norte de Espa a a1 crear e1 Parque
Central dc Miticultura de Santander.

A1 patron Patrice Walton, unico supervivicnte de un naufragio
ocurrido por el a o 1235 en la bahia de Aiguillén (Francia), se debe

la idea y realizacién de las empalizadas (“bouchots”) . Su primera instalacion, destinada a la pesca, la formaban dos lineas de troncos clavados en el fango y separados en V segun angulos de 40° a 45°. Le
sorprendio la fijacion de numerosos mejillones de rapido crecimiento
y sabor mas delicado que las formas salvajes (1).
Las instalaciones definitivas de Walton estaban cubiertas de ramaje, disponiendo troncos aislados para retener las crias de Mejillén,
posteriormente destinadas a engorde dentro del “bouchot”. Se debe
a1 mismo el actual “acon”, menuda chalana de fondo plano, empleada

para deslizarse por los fondos de fango durante la bajante de la marea.
Para deslizarse sobre el “acon” se apoya una de las rodillas en
la chalana y se empuja con el pie libre cuhierto de bota alta.
Los “Bouchots” en forma de V se han desterrado. Tienen e1 grave
inconveniente de facilitar e1 deposito de fangos. Actualmente forman
extensas lineas de troncos de pinos clavados en el suelo, libres o
enlazados de ramas de sauce 0 casta o, dejando un espacio de unos
30 centimetros por encima del fondo.
En los parques miticolas de tipo empalizada se instalan por fuera
de la zona de engorde troncos de 4 a 4,66 metros, clavados profundamente en el fango, para que unicamente sobresalgan poco mas de

metro y medio, con destino a la captacién de larvas. Se disponen los
troncos en filas de unos 50 metros, distanciados entre si unos 35

centimetros.
Los jovenes mejillones arrancados de los postes de cria se trasladan a la zona de engorde. La instalacién consta de viejos troncos
de pino o roble, espaciados entre si unos 75 centimetros y formando
filas paralelas de unos cien metros de largo. Ramas de casta o se
enlazan en los postes formando una pared continua.
(l)

Manuel des péches maritimes frangaises. Mémoires dc 1’0ffice des Péches Maritimes.
mim. 12 (Série spéciale). Fasc. 4 (1936), pp. 1-191.

~247—

�A 105 dos a os de engorde, en zonas muy batidas por el oleaje
a los tres a os, logra e1 Mejillén e1 tama o impuesto por el consumo.
Cada a o,. en el mes de diciembre, se limpian cuidadosamente
10s postes de cria, se emplea para e110 una rasca con copo de tela
metalica. De la misma manera se preparan los yacimientos' salvajes
de los que se extraen Mejillones destinados al engorde.
En algunos parques de Francia se a aden la-s instalaciones conocidas por “tamarinieres”, empalizadas de ramaje, con anchura de un
metro y longitud de 50 a 300, destinadas a retener los Mejillones
comerciables con destino a la expedicién o venta. Para el mismo objeto se emplean también “arches”, cajones de madera, con tapa, levantados del suelo sobre troncos.
En zonas muy batidas por las olas rodean cada poste con estacas
de casta o afirmadas en el suelo y tapizadas, por fuera, de mimbre.
Las crias se alojan en el interior de esta
de cesto, pero en
crecimiento es lento, necesitando unos tres especie
a os para
la talla
lograr
comerciable.
En fechas recientes los “bouchots” de la costa atlantica de Francia ocupaban una longitud de 1.300 kilémetros.
En Santander (Espa a) fué creado, bajo mi direccién, e1 “Parque
Central de Miticultura”, que a la vez funcionaba como “Vivero de
experiencias” con especial cometido: “El estudio cientifico y econ6mico de la biologia de los Mejillones, de sus enfermedades, producci6n
y fijacién de larvas, alimentacién y desarrollo de los j6venes, aclimataci6n de diversas especies y variedades y, en general, de cuantos
problemas sugiera la necesidad o conveniencia de la produccién” (l).
Esa instalacién, modelo en su clase, mantenia relaci6n constante

con la Sociedad Unién Mejillonera del Barcelona, explotadora del
Parque Miticola instalado en aquel puerto mediterraneo, y es buen
ejemplo del éxito que puede lograrse coordinando inseparablemente
la Ciencia, la Técnica y la practica industrial.
La blisqueda del lugar de instalaci6n del Parque Central de Mitilicultura fué cuidadosa. Las condiciones requeridas se hallaron en
un islote rodeado de playa limpia, dentro de la gran bahia de Santander y frente a modesto curso de agua permanente, con destacada
influencia en la salinidad del lugar.
Sobre el islote construimos un Laboratorio, doténdolo de material
abundante y una modesta biblioteca de consulta. El Dr. Juan Cuesta,
plantélogo, fué destinado permanentemente para realizar. bajo mi
direccién, las necesarias investigaciones y ordenar los trabajos en el
Parque Central.
Rodeando e1 islote se clavaron varios millares de troncos de pino,
orientandolos en lineas radiales, densamente cubiertas de ramaje. Un
estudio previo nos permitié determinar el mejor nivel para las crias
y especialmente para los Mejillones adultos durante e1 engorde, evitando la invasién de animales extra os no litiles para el consumo.
(1)

Boletin de Pesca. Instituto Espa ol de Oceanografia. A o XIV, n m. 151

1929). p

‘

—-248-—-

(Marzo

k

4-.

'33.:
v

‘6'

~
—.

«v ,:—&lt;-:A.—‘-

�El éxito del cultivo no se dejo esperar. El Mejillén ba ado en
aguas de salinidad debida, ricas en alimento vivo, solidamente adherido por el biso a la enramada, logro répido engorde. En los inter-

espacios de las empalizadas se instalaron cajas ostreofilas alojando
varios nlillones de esos moluscos comestibles.
CULTIVO DE MEJILLONES EN EL SUELO
Es rcciente el cultivo de Mejillones en la zona de marea, repartiéndolos sobre el suelo. Las condiciones locales deben guardar muy
especiales caracteristicas: fondo duro sin exceso de fango, aguas tranquilas pero renovadas, salinidad relativamente baja y abundantes
recursos alimenticios.

Le Croisic, en Francia, es el centro mas importante donde se
practica tan especial cultivo. Las crias se arrancan de yacimientos

salvajes de Noirmontier y transportados en harcos se diseminan por
el suelo en la zona cubierta por las mareas. Es imprescindible la atencion constante del area cultivada, removiendo los Mejillones y limpiéndolos del fango estéril, cuya abundancia es letal para esos moluscos, y destruyendo cuidadosamente los animales devoradores del
Mytilus o los simplemente peligrosos.
En los Parques Miticolas sobre el suelo “culture a plat” pueden
producirse de 80 a 120 toneladas por hectarea, obteniendo ejemplares
de talla comcrciable a los dos a os, excepcionalmente el primer a o
y en ocasiones a los tres a os de Vida.
CULTIVO DE MEJILLONES SOBRE CORDELES
El engorde del Mejillén fijo a cordeles se logra en zonas donde
la marea tiene escasa influencia 0 el nivel de las aguas sufre modestas
variaciones. Por ello se ha elegido e1 Mediterraneo para implantar
este método de cultivo. En Francia las principales instalaciones se
encuentran en Toulon, en Marsella y en el estanque de Thau; en
Italia cl centro mas importante esta en el Mar Piccolo de Tarento;

en Espa a existe un centro modelo, de gran rendimiento, dentro del
puerto de Barcelona.
En el Mar Piccolo de Tarento el Mejillén se reproduce de noviembre a enero, sufriendo en otros lugares de Italia, en el Iago de
Fusaro y en Spezia, un retraso de varias semanas. Las larvas de Vida
pelagica se fijan a los objetos sumergidos en proximidad de la superficie 0 en zonas fuertemente iluminadas.
Es interesante la especial nomenclatura de los mitilicultores italianos (l). Llaman “libani” o “zoche” a las cuerdas vegetales donde

se fija e1 Mejillon, sostenidas por palos clavados verticalmente y orde(1)

La pesca nei mari e nella urqua inlerna d’Imlia. Ministero dell’Agricoltore e della
Foresta. Volume secondo. 193], pp. l-X y 1-710.

—249—-—

�,nados en grupos de a cuatro, “camera”. Los cordeles se cuelgan horizontalmente, dando el nombre de “ventrie” a los que rodean la camera
y “crociere” a los dispuestos diagonalmente.
Durante la primavera la cria de Mejillon “la semente di mitilo”
se fija a palos y cuerdas mediante el biso. A partir de abril se cortan
los cordeles cargados y se envuelven de otro cabo mucho mas largo9
suspendiendo el conjunto en los ventrie o crociere.
Hacia final de la primavera es necesario cambiar de ’cordel a los
Mejillones, demasiado crecidos para el espacio de que disponen. La
'operacion “innesto” consiste en anudar el extremo de una cuerda,
torcerla para separar sus hilos y afirmar en los huecos pi as de Me.jillones. Dejando alguna longitud de cordel “capestrello” para la fijacién en los palos, se tienden horizontalmente cuidando de que el
centro, en comba, no toque fondo.
Diversos peces (Dorada, grandes Sargos, Dentex) son devoradores

del Mejillon menudo en las instalaciones de Tarento. y ciertos a os
hay invasiones del Copépodo Mytilicola intestinalis, observandose la
presencia de una Cercaria de Gymnophallus margaritae.
En Marsella se emplean balsas construidas con troncos y flota‘dores, para colgar los cordeles. En Toulon las instalaciones son fijas,
de postes verticales clavados en el fondo y travesa os horizontales
colocados medio metro o poco mas fuera del agua.
Los cordeles, pendientes de balsas 0 de los travesa os en instala~ciones fijas, se cuhren en julio y agosto de animales y de algas, entre
todos ellos menudos Mejillones. Cuando estos forman una cubierta de
proximamente 25 centimetros de diametro se procede a su arranque,

lavado y eleccion en tres tallas. Los grupos por tama os se destinan
a cordeles diferentes, empleando para la fijacion de los moluscos un
canal de hilo metalico y una envuelta del mismo material. A los 3
a 4 dias en verano y a los 5 a 6 dias en invierno el Mejillon se
‘
adhiere con el hiso.
_
El Puerto de Barcelona es lugar inmejorable para el engorde de
Mejillones, sus aguas cargadas de materia organica, tranquilas a1 resguardo de las escolleras, y la atencion cuidadosa de los mitilicultores,

ha logrado un producto acreditado en el consumo, imprescindible en
el mercado por constituir un plato regional.
Existieron en el pasado instalaciones muy defectuosas, sin las
dehidas condiciones de limpieza, con aspecto destartalado, y lo que es
peor, sin pureza bacteriolégica, con posibilidades de transmitir a los
consumidores serias enfermedades.
Para organizar debidamente la industria miticola dc aquel puerto
do Espa a mediterranea, se declararon caducadas cuantas concesiones
se habian otorgado, asignando a la Sociedad Mejillonera de Barcelona, integrada por la totalidad de los antiguos beneficiarios, la explotacion exclusiva de la zona portuaria. Solamente fué autorizada la
instalacién de. 60 viveros como maximo, construidos bajo modelo nico.
Una Comision Reguladora orientaba cientificamente, controlaba la
sanidad y resolvia cuantos prohlemas planteara la actividad industrial.

‘—250—

We..
A

�Cada una de' las unidades “vivero” mantenia fuera del agua,
mediante flotadores, extensa plataforma, dc donde pendian numerosos cordeles, soportando una habitacién a flote, que permitia a los
mitilicultores la constante vigilancia y el almacenamiento de los materiales de trabajo. Cuatro mastiles, debidamente espaciados, se utilizaban para levantar los cordeles cargados, operando de pie sobre la
plataforma y en 5600.
La cria se arrancaba en la costa atléntica, remitiéndola a Bar-

celona por ferrocarril. El Mytilus edulis crecia mas répidamente que
su congéncre del mediterraneo.
Para fijar las crias se empleaban redes viejas, destrozadas por
el molusco, a1 aumentar de talla. Periédicamente se procedia a re-

pasar e1 criadero, separando de los cordeles e1 Mejillén en condiciones
de venta, y rehaciéndolos con aquellos ejemplares sobrantes, de menor talla.
Dadas las condiciones insaluhres de las aguas del Puerto de Barcelona, fuertemente cargadas de detritus, entre ellos abundantes Bac-

terias patégenas, la Comisién Reguladora, de que yo formaba parte,
decidié imponer e1 prolongado lavado de los Mejillones, destinados
a la venta, con un ba o de agua de mar pura y fuertemente clorinada.

LA MITICULTURA EN LA COSTA URUGUAYA
Al pasar somera revista a los procederes seguidos en Europa para
lograr, lo mas répidamente posible, Mejillones de talla y peso comerciables, llemos podido darnos cuenta de la influencia decisiva de las
caracteristicas del medio marino u ocea’mico7 y de la necesidad de
orientar la explotacién miticola bajo los dictados de la investigacién
oceanografica y de Biologia Marina.
El Servicio Oceanogréfico y dc Pesca ha emprendido la miticultura en gran escala, seleccionando en la batida costa del Este un lugar
lo mas tranquilo posible, creando un medio préspero en vida animal
y vegetal para proporcionar a1 Mejillén abundante alimento bacteriolégicamente sano y realizando instalaciones muy especiales de
acuerdo con las caracteristicas del Mar de Solis (1).

La amplia inspeccién de la costa Este aconsejé la instalacién del
Parque Miticola en la zona menos batida por los vientos en la isla
de Gorriti, dentro de la Bahia de Maldonado.

(l)

BUEN, FERNANDO DE. — 1949. El Mar de Solis y su fauna de peces (1.a pane). El
Mar de Solis. Publicaciones cientificas, mim. l, Serv. Oceanogr. y de Pesca, pp. 1-43.

-—251—-—-

�ESPECIES DEL GENERO MYTILUS
En la clasica obra malacolégica de D’Orbigny 11b se describen
con maestria las formas existentes en la costa uruguaya, refiriéndose
muy especialmente a la Bahia de Maldonado.
Da a conocer D’Orbigny un Mytilus platensis, con grandee semejanzas con la especie atléntica de Europa, el Mytilus edulis, el mas
interesante para nosotros al prestarse al cultivo y ser un producto
comestible consagrado por el consumo.
El Mytilus platensis que el propio D’Orbigny describe en su obra
de 1835 a 1843 con fecha posterior (1846), refiriéndose a1 afio de

la publicacién de las figuras (2), es sinénimo de Mytilus eduliformis
D’Orbigny, 1842, no pudiendo dar la primacia a este nombre anterior
por haber sido empleado con anterioridad.
Otra de las especies descrita por D’Orbigny, en la fauna uruguaya, es el Mytilus darwinianus, facil de distinguir por su forma
oblonga y la caracteristica estriacién de sus valvas, interrumpida por
el paso de las lineas de crecimiento (Lam. LXXXIV, figs. 30-33, de
D’Orbigny). Guarda este molusco ciertas semejanzas con el Mytilus
solicianus D’Orbigny (Lam. LXXXV, figs. 5 a 7) de valvas lisas y
con dentelladuras cerca de la chamela.
El Mytilus darwinianus es el compa ero del Mytilus platensis en
la Mejillonera de la isla de Gorriti, aunque Barattini y Martlnez ( 3)
lo identificaran con el Mytilus rodriguezi.
El mismo prof. Barattini, a1 clasificar muestras que obtuvimos en
la Mejillonera, 105 ha catalogado con acierto como Mytilus darwinianus.
Es interesante recordar las observaciones de Barattini y Montero
a propésito de la abundancia relativa de ambas especies de Mytilus
dentro de la Bahia de Maldonado, ser‘ialando la mayor abundancia
de Mytilus platensis, llamado por esos autores Mytilus edulis var.
platensis en la parte oriental de Punta del Este, mientras en el Oeste
y Norte, frente a la isla de Gorriti acontece la inversa, abunda mas
el Mytilus rodriguezi (suponemos e1 Mytilus darwinianus) que el
Mytilus platensis.
La especie para nosotros mas interesante tiene dispersion limitada, el Mytilus platensis seglin Carcelles (4i puebla desde la costa
atléntica uruguaya hasta el golfo de San Matias en Argentina.
(1)
(2)
(3)

(4)

D’onBIGNY, ALCIDE. —— 1843. Voyage dons l’Amérique Méridionale. Tome cinquieme, 3e.
partie. Molusques (1835-1843), pp. I-XLIII y 1-758.
D’ORBICNY, ALcmE. — 1846. Voyage dans l’Amerique Méridionale. Atlas des Molnaques, Pl. 1-85.
BARATTINI, LUIS P. y H. MARTiNI-zz MONTERO. — 1932. La dinémim marina en la bahia
de Maldonado. Anales Hidrogréficos. Set. Hidr. de la Armada. R. 0. del Uruguay.
'
Vol. I, pp. 383-408.
—
CARCELLES, ALBERTO.
1944. Catélogo de los Moluscos marinas de Puerto Quequén
(Rep blica Argentina). Rev. Mus. de la Plata. Tomo III (Zoologin, n m. 23).
pp. 233-309.

-—252—

�Seglin Formica Corsi (1) la fauna uruguaya del género Mytilus
esté constituida por las especies siguientes:
.

c

33.3.3.3:

darwinianus D’Orbigny.
edulis var. platensis D’Orbigny.
canaliculatus Henley.
falcatus D’Orbigny.
solisianus D’Orbigny.
dominguensis Lamark.
BIONOMIA

En las obras fundamentales de Marion, Prouvot, Seurat, Odén de

Buen, Le Danois y otros, recordadas en nuestro estudio de la region
.balear (2) se agrupan 10s seres marinos en diversas comunidades, po-

bladoras de fondos especiales y en determinada profundidad. Son
elementos de consulta bésicos para emprender estudios de bionomia
oceénica.
Afortunadamente no faltan en América del Sur atléntica investigaciones de la misma indole. De Oliveira (3) nos da cuenta de la
reparticion de la flora y la fauna dentro de la bahia de Guanahara.
A la entrada de la citada bahia, frente a Rio de Janeiro, las aguas

limpias, transparentes, de salinidad media de 34, caracterizan la region bentonica eulitoral, poblada por Mit idos (prohablemente Mytilus perna, M. ovalis, M. janeirensis y M. exustus) a nivel de la marea
media y pocos centimetros por encima y abajo.
En nivel mas alto, siguen a los Mitilidos las ostras comestibles u
Ostrea parasitic-a, sucesivamente Tetraclite squamosa var. stalactifera
que enlocasiones invade e1 nivel ocupado por el anterior Ostreido,
luego Patella y peque os Littorina y Columbella. 5610 a unos diez
centimetros por encima del nivel invadido por Tetraclite se encuentran Balanus tintinnabulus, Chthamalus stellatus bisinuatus y en oca-

siones Balanus anphidrite aeratus.
Separéndose alin mas de los horizontes ocupados por las anterio-

res especies pululan las “baratas de praia”, la Lygia exotica, acompaada de Fissurelidae. Siguen e1 movimiento de las aguas a1 compés
de las mareas los Anfipodos “pulgas de praia”.
Por bajo del nivel de los mares u horizonte ocupado por Mytilus
la vegetacion esta formada por Codium, e1 “chorao” o “macarréo
verde”, constituyendo un nivel especial con biocenosis propia. El
Codium aloja numerosas especies menudas y su talo es deposito de
(l)
(2)

(3)

FORMICA Cons], A. — 1896. Moluscos de la Repliblica Oriental del Uruguay. An.
Mus. Nae. Montevideo, pp. 291-525.
Bean. FERNANDO DE. — 1934. Resultados de la primera campar'za biolo’gica u bordo
del “Xauen” en aguas de Mallorca (Abril 1933). Trabajos Inst. Espa ol 0cean.,
n m. 6, pp. 7-72.
DE OLIVEIRA, LEJEL'NE P. H. —— 1948. Distribuigdo geogra’ ca da fauna e flora da
Baia de Guanabara. Mem. Inst. Oswaldo Cruz. Tomo 45, fasc. HI, pp. 709-734.

——-253—

�puestas. Se captura la ascidia Tethium plicatum y rara vez Phalusia
nigra. Viven también cl erizo Lytechinus variegatus, e1 poliqueto Terebellides, el estomépodo Squillericthus aragaoi y el pantopodo Pallenopsis fluminensis.
A mayor hondura, abundando en los cinco metros de profundidad, se encuentran los “corrupios do mar” o Encope emarginata.
En la zona de Maldonado, especialmente en el sector de la isla
de Gorriti donde so ha instalado la Mejillonera, linicamente en la
facies rocosa, los horizontes estén totalmente transtornados. Ello se
debe, como veremos mas adelante, a la marcada inconstancia en las
variaciones de nivel de las aguas.

El area poblada por Cirropodos y Patella. se mantiene sin grandes variaciones, pululando hasta lugares mas apartados de las aguas
los Isopodos. Pero los Mejillones se distribuyen en dos nivcles, e1
mas alto, expuesto largamente a la sequedad, se puebla en ancha
banda de NIytilus darwinianus o “Mejillon amargo”, en lugares mas
hajos, excepcionalmente descubiertos, afirma el biso cl Mytilus platensis.

.

Por e1 momento nos referimos con exclusividad a los Mytilus,
olvidando la reparticion en profundidad dc otros seres, que seré objeto de un trabajo especial que intentamos publicar.
Las rocas descubiertas por los cambios corrientes de nivel en las
aguas es substractum de fijacién, lo mismo del Mytilus platensis que
del Mytilus darwinianus. Lo pudimos comprobar en la generacion de
1949 que invadié las rocas de las escolleras. Fuertes descensos de las
aguas ponen a prueba la resistencia de ambas especies, resistiendo la
sequedad prolongada e1 Mytilus darwinianus y originando la muerte
del Mytilus platensis.
De gran interés préctico es el fenomeno se alado. La captura de
larvas y el engorde del que podemos llamar “Mejillon comestible” o
Mytilus platensis en instalaciones dispuestas verticalmente, no es aconsejable. Las larvas se adhieren y prosperan desde la superficie hasta
profundidad fuertemente iluminada, cubriendo buena longitud de las
instalaciones, pero on may alta proporcion estén abocados los jévenes
moluscos a la muerte, en el momento de los fuertes y persistentes
descensos de nivel.
Hemos podido observar la alta mortandad de Mejillon comestible
en las antiguas instalaciones bajo e1 muelle de Punta del Este. E1
lugar es propicio para el engorde de esos hivalvos, dada la tranquilidad de las aguas cargadas de detritus, pero son peligrosas sanitariameme por la proximidad de la poblacion humana y por las numerosas embarcaeiones fondeadas.
Las antiguas instalaciones bajo e1 Puerto de Punta del Este consisten en vigas de cemento armado, apoyadas sobre el fondo y sostenidas verticalmente en armazones de madera dura.
La fijacion de crias en el a o 1949 coincidio con las altas mareas,
cubriendo las vigas del Puerto en extension de dos metros o mas.
Durante fuertes desniveles de Ias aguas la mortandad se extendio,‘
—-254——

l
1

i

a:
I
4
_4t
t

�en la parte mas préxima a la superficie, en longitud cercana a unmetro, que sumado a la pérdida de Mejillones durante e1 crecimiento,
puede elevarse a una disminucion de 70 a 80 por ciento del mimero
original de crias.
CARACTERISTICAS OCEANOGRAFICAS EN LA BAHIA DE
MALDONADO
Para conocer las caracteristicas de las aguas dentro de la bahiade Maldonado, tomaremos como base de informacién el a o 1938 (1)

para disponer de datos diarios de salinidad, temperatura de las aguas,‘
cambios de nivel y direccién e intensidad de los vientos.
La temperatura mas haja se observo en 1938 en el mes de agosto,
con promedio mensual de 10°5, minimo (16 8° y maximo de 12°Siguiendo los meses,
Promedio

Variacién

Septiembre .................

12°7

10° a 15°

Octubre ....................
Noviembre .................
Diciembre .................
Enero .....................

14°0
15°9
19°1
20°2

11°
14°
16°
19°

a
a
a
3

18°
20°
20°
22°3

El mas alto promedio de temperatura en superficie se anoto en
febrero con 20°9, correspondiendo un minimo de 19° y un méximo de22°. Siguen los meses de:
Promedio

Variacién

Marzo .....................
Abril ......................

20°4
18°1

18°3 a 23°
16° a 20°

Mayo ......................

15°9

13° a 18°

Junio ......................
Julio ......................

1402
11°3

12° a 17°
9° 3 14°

La oscilacién de la temperatura en superficie, (siendo maxima.
en febrero, desciende sucesivamente hasta un minimo en agosto, as-~

ciende con regularidad en los meses restantes), no parece guardar
correlacién con la salinidad, y 6110 es logico, la temperatura superfi-~
cial sigue, amortiguados, los rasgos generales del aire inmediato, mien-tras la salinidad depende del juego de aguas difl'ciles de mezclar y
de varias procedencias. No dehemos pasar por alto el que los maximos de salinidad oscilan entre 30.93 y 32.63 en los diferentes meses
del afio, cual si procedieran de masas oceanicas relativamente constantes en ese carécter, llegadas ocasionalmente a la hahia de Maldonado. Por el contrario los minimos mensuales de la salinidad tienen
(l)

Pémaz FONTANA, HISPANO V. y FRANCISCO m: CASTRO. — 1942. Estudio de correlaciéu'
de elementos meteoro-oceanogré cos en los puertos de Montevideo y Punta del EsteA o 1938. Rev. Meteorologico. A o I. N.° 2, pp. 72-75 (numerosas estadislicas y gréficos)-

—-255———

�amplisima variacion, de 5.54 a 24.29, como debe corresponder a las
aguas muy variables del Mar de Solis.
El mes de salinidad media mas alta en 1938 es diciembre y la
salinidad media mas baja corresponde a mayo.
Los valores de salinidad en superficie, dentro de la bahia de
Maldonado, referidOs a1 a o,1938, se distribuyen como sigue:
SA LlN IDA D
Promedio

M inimo

dimo

Enero ..............
Febrero .............
Marzo ..............
Abril ...............
Mayo ...............
Junio ..............
Julio ...............
Agosto ..............

26.17
24 . 76
26 . 55
22 . 72
19 . 82
27.23
23.89
21 . 94

13.75
15 . 12
19 . 70
10.41
5 . 54
7.63
15.26
14 . 09

31.00
31 . 00
32 .63
30 .93
32 . 06
32.63
31.83
31 . 24

Septiembre ..........

25 . 11

15 . 59

31 . 69

Octubre .............
Noviembre ..........
Diciembre ..........

24 . 11
28 . 22
28.45

16 . 24
20 . 81
24 . 29

32 . 18
32 . 47
32 . 25

Las variaciones de nivel en las aguas de la Bahia de Maldonado
dependen, como en el resto del Mar de Solis (1) de la direccién, in-

tensidad y persistencia de los vientos, igualmente acontece con lavsalinidad a1 sufrir las masas de agua el fuerte y duradero impulso del
aire en movimiento, pero e1 factor Viento es muy dificil de captar, su
inquietud suele distinguirlo, pudiendo estar enmascarados 10s valores
costeros por las hrisas y su accion de arrastre sobre las masas de agua
depende principalmente de su persistencia en determinada direcoion,
alin mas que la intensidad poco duradera. Por otra parte e1 empuje
ejercido sobre cl agua, originario de desplazamientos, puede depender nicamente de vientos alejados, que no pudo captar la estacion
Meteorolégica local.
Existiendo un lazo de union entre las variaciones de nivel en
las aguas y su salinidad, son de esperar ciertas relaciones, aunque
fueren ohscuras, entre amhos factores, posibles de se alar investigando
con el mayor cuidado los acontecimientos en dias excepcionales.
En el a o 1938 105 cambios de nivel en la bahia de Maldonado
fueron como sigue:
Promedio
Enero

(l)

..............

0 . 83
'

M inimo

Méximo

0 . 24

1 . 48

Febrero .............

0 . 90

0 . 49

1 . 55

Marzo ..............

0 . 87

0 . 00

1 . 56

Abril

0.83

0.41

1.50

...............

BUEN, FERNANDO DE. — 1949. El Mar de Solis y su fauna de peces. 1.“ parte. El Mar
de Solis. Publicuciones Cienti cas. n m. l. Serv. Ocean. y de Pesea, pp. 1-43.

—256—

�Promedio

M inimo

Mdximo

Mayo ...............
Junio ...............
Julio ...............

0.84
0.79
0.79

0.37
0.18
——0.25

1 .38
1.37
1 .46

Agosto ..............
Septiembre . . .‘ .......

0.84
0.73

—0.03
——0.04

1 . 66
1 .48

Octubre .......... _- . .
Noviembre ..........
Diciembre ...........

0.83
0. 75
0.88

0.25
0. l3
0.43

1 .64
1 .25
l . 59

No hemos de olvidar que para nuestro estudio actual no interesan
directamente las correlaciones entre los distintos factores oceanogréficos y meteorologicos, sino las caracteristicas de las aguas dentro de
la bahia de Maldonado, preferentemente temperatura, salinidad y variaciones de nivel, al paso de los meses y de las temporadas.

CAMBIO DE LAS CONDICIONES LOCALES
Para lograr éxito en la Mitilicultura es preciso, entre otras con(liciones, el preparar o disponer de una zona de aguas tranquilas
donde los Mejillones no desarrollen exceso de hiso, ni fortalezcan sus
valvas para aguantar con éxito e1 embate de las olas y la presion do
las corrientes. Por otra parte, la tranquilidad facilita extraordinariamente la prosperidad do la fauna y flora locales, creadoras de ciclos
dc alimentacion en los cuales encaja e1 Mejillén.

FIG. 1. — Primera etapa en la construccién del refugio destinado a Parque miticola en la
isla de Gorriti (Febrero 1949). Las profundidades estén dadas a partir del 0 de la escala.
Tornado de una carla levantada por el lug. Rondini

Puerto Jardin era una playa en arco, cubierta de arenas de diferente grosor, formada entre dos salientes rocosos, e1 del Oeste importante y formado por serie de restingas, el del Este més modesto y
menos aparente. En grandes bajantes se descuhria el fondo de la Me——257—17

�,.
,
»

,‘v-

jillonera en proyecto, formado en su mayor extensién por arenas entremezcladas con cascajo grueso, piedras planas, de horde rodado, y
limpias totalmente de animales fijos o Algas.
Bajo direccién competente se han construido en Puerto Jardin
dos escolleras, dobladas hacia dentro para abrazar el area destinada
a la Mitilicultura. Con ello se ha logrado, no S610 amortiguar e1 esfuerzo de las olas forzadas por el viento, también modificar las corrientes de compensacién, originando circuitos con centro en reposo.

.r
m

A

,’:C

,_. _. r‘«
,

.L
.

5W— -—
.

FIG. 2. —— Formacién de um) espiga o

echa en la escollera oriental de la Mejillonera.
(Marzo 1949)

FIG. 3. —— Arrastre de las arenas con destruccién (19 la espigu. (Abril 1949)

Ha sido muy instructiva la evolucién de Puerto Jardin, siguiendo
un proceso combinado de erosién, tansporte y depésito. La primera
escollera construida fué la oriental, su avance obstaeulizé las corrien-

tes, originando con modestos depésitos de arena una nueva playa arqueada dentro de la Mejillonera en construccién (figural 1‘). El avancc de la misma escollera formé una espiga 0 flecha a1 facilitar e] depésito a derecha e izquierda, perdiendo por delante profundidad

m_ 258 WA

�(figura 2). La sedimentacién incrementada peligrosamente bajo la
persistencia de vientos del primer cuadrante, fué prevista con el conocimiento de la Meteorologia local.
' El cambio de régimen de los vientos, forzando olas llegadas del
cuarto cuadrante, originé rompientes a] pic de la escollera, alin poco
avanzada mar adentro, arrastrando la resaca las arenas antes deposi-

Flc. 4. —— Equilibrio del perfil de la playa Iogrado (1 fines de 1949.
construccién de (as escolleras

Muy aranzadu la
'

4......

.—.—

pend-a"- "'
u

Wyn-nu

&lt;1 ynouk

“Maw

FIG. 5.—(Iorrientes derivadas, originadas par vientos del primer cuadrante. dentro (le lu
Mejillonera de la islu Corriti. (Junio 1949)

ladas, llasta volvcr al perfil de equilibrio que caracterizaba la playa
originaria (figura 3).
Con el avancc de la escollera se ha evitado la formacién de nueva
ospiga, rompcn las 0135 en el frente externo dc la construccién, descarnando dc arenas la pcque a playa antes oxtendida‘hacia oriento
(figural 4-).
A 259

�El interesante proceso se inicia con la formacién de nueva playa,
inmediatamente de interponer un modesto obstaculo a las corrientes
dc compensacion. Prolongado e1 obstaculo el movimiento de las aguas
forma a amhos lados zonas tranquilas, apropiadas para los depositos
en flecha o espiga. Alargada la escollera rompen las olas y la resaca
lleva mar adentro los depositos de arena.
Lanzando flotadores y siguiendo su trayecto conocimos e1 movimiento superficial de las corrientes. Con viento NE tropezahan las
aguas con la resistencia a su avancc de la escollera oriental dividiéndose en ramas, las extremas apenas desviadas en dircccién, las internas

dirigiéndose hacia la playa para seguir paralelas a su curva, dejando
a1 socaire de las construcciones un circuito cerrado, quieto en su
('entro (figura 5).
VARIACIONES DE LA POBLACION MlTICOLA
En varias ocasioncs llClIlOS medido Mytilus platonsis para tcncr
alguna nocién de sus cambios de talla al paso del tiempo. Estas observaciones biométricas deheran continuarse para el control de la explotacion miticola.
En 1949 medimos 645 ejemplares el 23 de junio, y préximamente
un mes después, el 26 de julio, otros 495 con los siguicntcs resultados:
Nzimero de ejemplares

MILIMETROS

20
25
30
35
40
45
50
55
60
65

...........
...........
...........
...........
...........
...........
...........
...........
...........
...........

VI - 49

VII - 49

2
8
49
148
189
66
125
52
3
3

5
12
53
1 19
190
92
13
10
1
0

645

495

Estos Mejillones medidos en la longitud méxima de sus valvas
procedian de crias fijadas en 1949, con especial abundancia de los
ejemplares de 35 a 40 milimetros. En el transcurso de un solo mes
(23 de junio a 26 de julio) se descubre sensible aumento de tama o,

teniendo en cuenta que la clase de 35 a 40 milimetros esté representada en junio de 1949 con el 52 por cicnto de la totalidad medida,
mientras en julio del mismo a o la misma clase suma el 62 pct ciento.
Hay por tanto un aumento de 10 por ciento de ejemplares de esa talla.
A final de agosto o comienzos de septiembrc de 1949 debié iniciarse la fijacién de larvas dc Mejillon. Lo suponemos porque e1 28
——260—

�de septiembre vimos por vez primera jévenes moluscos fijados a las
rocas de la escollera. De esa generacion son los ejemplares medidos
en marzo de 1950.
Milimetros

Nlimero de ejemplares

Parcentaje

6-9
10 - 14
15 - 19
20 - 2425 - 29
30 - 34
35

9
65
79
30
15
10
2

4.3
31 . 0
37 . 6
14.3
7.1
4.7
0.9

210

A los seis 0 siete meses de edad, suponiendo que las larvas pclégicas se fijaron en los primeros dias de septiemhre, el mayor mimero
de Mejillones (68.6 "/L) habia logrado tallas de 10 a 19 milimetros, y
buen nlimero de ellos (21.4 70) tem’a ya 20 a 29 milimetros.
La diferencia de tallas nos hace pensar en la existencia de reproductores precoces y retardados, que'prolongan en el tiempo la produccion de larvas pelégicas.
EL PARQUE

DE MEJILLONES DE LA ISLA DE GORRITI

Llegamos a] momento de aplicar los conocimientos sobre Mitilicultura, y ver las posibilidades de aprovecharlos en vista de las caracteristicas del Mar de Solis en sus limites, particularmente dentro
de la hahia de Maldonado.
La zona no es apta psra el cultivo en empalizada o sobre el suelo.
Las aguas sufren extraordinarios cambios de nivel, con oscilaciones
que pueden sumar dos metros (en 1938 entre el méximo y el minimo
1.91 metros) o més. Pero el carécter que impide cl empleo de esas
instalaciones es principalmente lo prolongado de las bajantes. Podemos tomar ejemplos sin salirnos del’ a o 1938; en los liltimos dias del
mes de septiembre, que no son excepcién, las aguas descendieron de
0.54 a 0.30 metros sobre el nivel del 0 de la escala, y al tercer dia a
——0.4 metros. En esas condiciones la mortandad parcial 0 total de Mejillones, largamente mantenidos en seco, fijos a empalizadas o extendidos por el suelo, aconteceria por encima de los 0,5 metros de nivel.
El empleo de cordeles solo es aconsejable en la bahia de Maldonado como explotacién adiciona]. Las cuerdas verticales precisan instalaciones fijas, levantadas sobre las aguas, que aguanten sin peligro
los embates del mar, o pueden mantenerse desde lanchas o balsas solidamente fondeadas. Por otra parte la instalacién debe hacerse en lugares suficientemente profundos para dar longitud a los cordeles a fin
de retener abundancia de Mejillones. Las cuerdas horizontales son
—26l»~—

�.

l

mas practicables en la isla de Gorriti, salvando la dificultad dc extraerlas o levantarlas en dias de persistente crecida.
Las caracteristicas biolégicas de la Mejillonera del Servicio Oceanografico y de Pcsca se han mejorado rapidamente y se lograra en el
futuro e1 mayor incremento en la poblacion de seres vivos. Ya en la
actualidad, a pesar de ser reciente la construccion del refugio, abun-

dan los animales fijos y las Algas; el pedregullo rodado del fondo,
antes despoblado, es hoy asiento de Mytilus platensis y de la fauna y
flora propia de su nivel.
Estamos en los albores de la consolidacion de una populacion
especial, cuya prosperidad se debe a las condiciones creadas artificialmente, con la adicion de Mejillones cooperadores eficaces en la modificacion de los fondos, transformando los arenales en fangos ricos
en materia organica. Presenciamos la creacion dc ciclos alimenticios,

sucesivamente mas complejos por la afluencia de nuevos organismos,
asentados definitivamente en un medio propicio para su cvolucion
ontogenética.
Desgraciadamente no se dispone por cl momento de un Laboratorio especializado en el estudio biologico del Mejillon y de los incidentes de la Mitilicultura. Centro de observaciones metodicas en el
campo de la Biologia Marina y de la Oceanografia, que pueda predecir futuros rendimientos. La observacion directa del Plancton permitin'a se alar la presencia dc larvas libres de Mejillon y seguir los momentos de la fijacion, del desarrollo juvenil y finalmente, apelando
a la biometria, e1 crecimiento y engorde de las formas adultas. .
Someras observaciones y la medicién abundante dc Mejillones,
nos permiten presumir que su reproduccion se extiende a varios me-

ses, pero en mayor abundancia libertan larvas pelagicas hacia finales
de agosto y comienzos dc septiembre. En este caso esas fechas coinciden con la temperatura minima del agua en superficie, que se caldea
a medida del desarrollo de los Mejillones. Las mas bajas temperaturas mensuales se suceden sucesivamente, de 8° a 10°, 11°, 14°, 16° y

19° y las maximas (18 12° a 15°, 18°, 20°, 22° y 23°.
La salinidad de la bahia de Maldonado sufre sensibles cambios,

es mas alta que 10 normal en el Mar de Solis, pero esta influida por
la presencia de aguas salobres, que llegan a 5 o 7 de salinidad. En
esas condiciones es efectiva la prosperidad del Mejillon comestible.
Por el moniento no hay serio peligro por la presencia de enemigos del Mytilus platensis. Faltan las especies devastadoras de ese moluscos en las primeras fases de desarrollo, nicamente se observa la
creciente abundancia de Sargos (Diplodus argenteus), que cuando
log’re suficiente talla sera un compa ero peligroso.
En las instalaciones miticolas se fijan profusion de seres, algunos
como los Cirrépodos llegando a tal dominio que roban e1 alimento a
los Mejillones del Parque, impidiendo 61 normal desarrollo de esos
bivalvos. El nivel de explotacién de la Mejillonera impide la invasion
de los Cirrépodos y también la del Mejillon amargo o Mytilus darwinianus.
—-262 —

“—41:4

�Aunque no es aconsejable e1 destinar a engorde los Mytilus platensis de las vigas de cemento instaladas bajo e1 Puerto de Punta del
Este, las crias fijadas pueden aprovecharse, destinandolas a1 engorde
en la isla de Gorriti.
Hemos tenido Ia suerte de cooperar cientifica y técnicamente en
la creacién y actividades del Parque Miticola de Gorriti con el Director del Servicio Oceanogréfico y de Pesca, Carlos Blixen Flores, que

a su claro espiritu critico re ne sélidos conocimientos y constantes inquietudes, habiendo emprendido la creacién de ese centro de cultivo
con decididos entusiasmos y ansia de realizacién.
Para mantener cl Mejillén firme por su biso a objetos sumergidos, siempre bajo el agua. alin en las mas fuertes bajantes, se emplean
en la isla de Gorriti handejas dc madera con fondo de tela metélica
galvanizada. Grupos de bandejas, hoy llenas de Mejillén joven, ligadas entre si, pero dejando espacio para circular el agua entre ellos,
encajan en postes de Eucaliptus clavados en el fondo9 dispuestos en
series paralelas.
Para evitar la accién letal de los fangos orgénicos depositados en
las zonas de remanso, 1a bandeja mas profunda se apoya en el fondo
sobre cuatro pies derechos.
Se debe al ing. Rondini la solucién de los problemas complejos
quc plantean las construcciones en el mar, enfrenténdolas a la fuerza
de las olas forzadas por el viento y organizando rompientes con cambio radical de los depésitos. Con el ing. Rondini se disponia en todo
momento de una mano firme y de un cerebro claro, incansable en cl
trabajo y afectuoso compa ero en los penosos viajes dc inspcccién o
estudio.

___ 263 ,7 —

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1387">
                <text>Las Bases Científicas y Técnicas en la Explotación Miticola&#13;
</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1388">
                <text>Es prácticamente imposible, hoy en día aprovechar los recursos naturales sin seguir las orientaciones logradas a base de conocimientos científicos. Tan adentro se ha profundizado en las ciencias y tantos son los investigadores que incansablemente logran nuevas aportaciones al saber, que por fuerza han de olvidarse los empirismos, aprovechando&#13;
al máximo los dictados de la experiencia controlada.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1389">
                <text>DE BUEN, Fernando</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1390">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1950, Año IV, Nº 5 : p. 245-263</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1391">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1392">
                <text>1950</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1393">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1394">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1395">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="25" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="508">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/fef85320f43e2195eca83db52f4e0b78.PDF</src>
        <authentication>c882a73ea464f4d956d7c84ad7821d7c</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3177">
                    <text>ESTHER DE CACERES

Pasos del recuerdo
(Para una iconografía de Carlos Voz Ferreira)

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS

199^835
Vaz
Cae

UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA
MONTEVIDEO
1963

�89SC90

'S98ÍS0/3^HJ.

! eun Bjeopj9noaj |ap

obo ZVA 968 661

•;.v\ _
•stBd o-nsanu —SBp^iaq sg^qísiAux 9 89[qxexA jod— 99
-apad Bjpj BXno 'njxjíds^ pp oxpoisno 4sojis9bj^[ 9p cqduiaf^ 4oSixub
pnbs 9p uopxjBdBsgp B[ aod opunxu [9 U9 opBfgp oxdba p sbiu X
SBIU O1U9X8 OpUBn9 4BXUp p 9pBAUI 9XU 9nb 91UBJJB89p BI[BJSOU B[
B BpBX^ 'BtUIJUX SBIU B[ :U9pB9OA9 BJS9 9p piU9XUBpunj pBjpOXJip B[
JB9JBXU op^gnb 9q ou ^ *BapjJ9^ ZB^ sopB^ uoo oSo[Bxp xtu 9p sop
-J9n99j sounSp o^piy ojnj^y b oifrp 4sbaj9S9j sxiu 4xsb 4s
tt*Binsiui Bjqo b^
9p S9tlds9p 48BpBp UOS BOU BjqO BUll B 691U9IUJ99UO9 89UOI9
-BtUJOJUI S9^Of9Ul SB^[ *BJqO BUtl 9p B19U9S9 B^ X BIJBJ^Oiq BUXl 9p OpiU
-91UO9 p 9J^U9 OJ9BX9 OlUSipqBJBd BUll '9J89n9 9nb O[ 9^S9nO 4J999[q
-BJ89 H9 9jsisuo9 9iib 4B¡p 9p opips rq opoj9in un 9iib ojuBno 9[qjs
-U9Jd9J 8BUI O^UBnO UOI0Dnp9}J 'B9I^JJ9 B|^ B9á[BJ O)U9IUIBSU9d pp UO19
-anp9J Bjs^ 'JojnB pp BpiA b[ aaqos SB^opo9UB sb^ b Bjqo ean jpnp9J
999A B 9pU9J9Jd 9n¿ 4BDod9 BJlS9nU 9p p pildBD JO.I.I9 UIl S^^,
:uosJ9g 9p SB^qBjsd gBiqBS sbjs9 Bpa^no
-9J S^OíQ íU9n3 'SIS9Í39X9 9p odlj 989 9JíqOS 89fBSBd S91U99UTAUO9 X
soJBp sbui ene 9p oip9ui u^ "BoijBaSoiq boijj^^ bj bjjuod '89uijij sboi
Z9A BpBO '89UOl9U9A9jd SIIH X B9IlOp99UB-TlUB BUIJOU IUl 491JBd U9 4JB^
b tiBA9g 9iu 'uopugiui 9p pnjij99J ns X pm^gpjui OJOD9p ns
9p {BUOSJ9d pBpi|B9 B-q *BJI9J.l9^[ ZB \ SOpB^ OJJS9BJ^[ pp 8B[[
-9nq jbjjsiÍo9J U9 opBu^duig 'oBpjy o^n^jy oSiuib 9^qoa tía b B^sgnd
-89J BUll JBp BJBd 'O8B9 p U9 BT9U9^SIS9J BIS9 J99U9A 9p OJBJ^
•nOIOBJJBU B|^ BJEBd pBp[9BdB9Ut TUX ^OpBjS 9[qBJU9mB[ U9
oozgpsd 9nb 'bdijsi[ij89 'ean 'sapBjjnotjip 8B^S9 b 'BJ^gjSB 9s unB j^
•aBXodB 9S soq^gq so{ 9nb U9 orasitn mtjjdsg p 4B9poj
8O[ 9nb 9JU9iquiB [B 48OpB9OA9 89^9S SO[ 9p OIU99B [B BJD9ds9J 9llb OJ
U9 opoj 9.iqos 'Binisip^ijip pBpqgpij ean X ^oatibdijiuSts sbui o^ 9J]U9
otnisipBOipp un 9J9inb9J ooijppo^uB &lt;q 9p uoisj9a b[ gnbjod
qjnj 9p9nd jopu9^ds9 oXn^ btjo9^bo b[ jod BpBigdns gjd
-UI91S BJS9 B^p 9llb 9p pBpiJtl9S IUl 9p BSnBO B 4OUIUIJ9J J9lUIjd U9
B{ B 9JU9JJ BT9U9)8TS9J BUIUUJ Blin OpTU9^ 9q 9jdui9Ig

^

ap vtfnuSoiio^i min vavj)

aaa sosva

S0IM0M1S3I

�Aprendí a conocer a Vaz Ferreira eñ mi adolescencia. Había
oído hablar de él desde niña en el ambiente familiar en que se le
respetaba como pensador y pedagogo, desde una distancia que acen
tuaba las perspectivas para mi asombrada visión.
Luego en el aire encantado de mi amistad con María^ Eugenia,
de quien era yo discípul^ fervorosa, con una adhesión casi filial, el.
nombre y las evocaciones de Carlos Vaz Ferreira se acercaban a su
verdadero tono, a su intimidad familiar. María Eugenia ,con aque
lla persuasiva fuerza, ya escondida, ya revelada en su melodiosa voz,
afirmaba categóricamente la entidad genial de aquel hermano tan
semejante y tan distinto, tan ligado a ella, según pude yo saber des
pués, por infinitos matices que se relacionaban con un rasgo común
eminente: la calidad personal con que en ambos se daba el más sin
gular concierto de fuerza y delicadeza.
Comencé a concurrir asiduamente a sus conferencias. Pude ha
cer versiones fieles de las mismas, que puntualmente se publicaban
en "El Ideal", diario de la época. Supe, con alegría, que a él le
gustaban y que las consideraba buenas.
Mi atención se repartía, con cierta angustia, con verdadera sed,
entre las palabras que yo debía registrar y el acento sutil con que
el Maestro las decía: y aun deseaba yo seguir los gestos caracterís
ticos, la mirada emocionante, todo lo que constituía el espectáculo
inolvidable de aquel hombre pensando, de aquella presencia tan no
ble y viva, tan segura y tan temblorosa a la vez.
Lo veía en la cátedra y pensaba en aquel Vaz Ferreira adoles
cente que deslumhrara a su profesor en el aula de Filosofía. El doc
tor Abel Pinto, recién llegado a dictar sus clases, después de oir una
disertación del joven estudiante sobre la Conciencia, renunció al car
go, aduciendo que no podía desempeñarlo pues había en la clase un
estudiante que lo aventajaba en saber. Esa anécdota de Vaz Ferrei
ra estudiante se complementa con otra reveladora de Vaz Ferreira
profesor, que él mismo me refirió. Se encontraba en un sitio esperan
do que llegara alguien a atenderlo y darle una merienda. Y como
nadie se le acercara, una persona instalada en una mesa próxima se
le acercó diciéndole: "Vd. ha sido profesor de mi hijo. Desde en
tonces mi hijo siente veneración por Vd. Hasta tiene su retrato en
su habitación. Permítame que yo le sirva su merienda. Es lo menos
que puedo hacer por un profesor que ha hecho tanto bien a mi
hijo."
Las dos anécdotas, bien expresivas, cobran más fuerza cuando se
piensa que ellas se refieren a un hombre modesto, de vida casi es
condida, de tonos apagados, de un estilo auténtico, sin énfasis, de
una sobriedad y de una sencillez sostenidas a lo largo de una vida
de sacrificio y renunciamiento.

�Esta dignidad, así como su timidez y su delicadeza, le daban un
carácter solitario y creaban una dificultad para acercársele. El res
peto que despertaba, tanto por su admirable entidad como por los
signos de su sensibilidad delicada y sufriente, era un respeto aislador,
que siempre nos hacía pensar en aquel destino solitario de los gran
des seres, tal como lo dijo Alfredo' de Vigny en el simbolismo de
su inolvidable poema Moisés.

Recordaré siempre el momento en que me acerqué por primera
vez a Carlos Vaz Ferreira. Era en días de estío, en el Hotel Miramar,
junto a la orilla límite de Montevideo. Se realizaban allí torneos de
ajedrez, a los que asistían los más notables competidores del mundo.
Vaz Ferreira asistía como espectador, con su atención inteligente y
profunda, con sus ojos enterados, y ese aire a veces ausente que con
trastaba con una activa, impresionante intervención en los aconteci
mientos.
Después de muchas dudas yo resolví acercarme y decirle quien
era. No olvido el tono de su voz, ni la gracia con que reiteró mi
presentación: ¿Es Vd. la mismísima Esther de Cáceres?
Desde ese momento comenzó nuestra amistad y nuestro diálogo.
Y ya en ese día recibí esta lección directa, tan suya, plena de sabi
duría y de libertad: Como me invitara a ir a escuchar música y me
anunciara algunos discos que oiríamos, cuando habló de Canto Gre
go^iano yo le dije que mi deseo más vehemente era que mis poemas
fueran semejantes a esa expresión lineal y desnuda en la que creo
se da lo mejor del alma.
El, mirándome con aquellos ojos húmedos, inteligentes y tiernos,
me dijo lentamente: "La mejor manera de escribir poemas es escri
birlos tal como nacen..."
Después de ese encuentro, empecé a asistir a las reuniones que
se realizaban en la quinta de Atahualpa, en aquella sala de Música
desde la que se veían el dulce atardecer o la noche sombría, los altos
antiguos árboles, las flores de cada primavera.
En aquella sala de aire embelesado reencontraba yo la presencia
de Vaz Ferreira: era el de la Cátedra; era el de su austera habita
ción del Ateneo; era el de los encuentros cordiales en algunas salas
de un Montevideo *que ya desaparece.
Pero era más íntima, más entrañable; acentuaba en mí las im
presiones que de esa presencia recibía en otros sitios; —¡y en sus
libros!—; y, en cierto modo, explicaba al Carlos Vaz Ferreira que
veíamos en la acción o que sentíamos en las páginas por él escritas.
Quizá este era el ámbito en que era más él mismo, en que se
sabía más él mismo — junto a sus gentes, cerca de sus libros; oyen
do su más amada música y su más amado silencio.

�De vez en cuando la dulce voz se asomaba a este silencio. Y era
siempre para decir algo significativo, libertado de lo convencional,
en un aire de lenguaje vivo y como recién nacido. Esta expresión,
original, plena de naturalidad y libre de toda inercia, era uno de los
rasgos fundamentales de Vaz Ferreira. Aparece en su estilo de escri
tor como aparecía en sus clases, en sus discursos o en su lenguaje
conversacional. Y siendo tan natural y tan espontáneo, tan evidente
mente ligado a lo más intrínseco del ser, este rasgo se vinculaba a
una voluntad estilística y a una moral de la expresión que podría
haber inspirado el capítulo que tantas veces quisiera leer en Moral
para intelectuales: un capítulo sobre moral del lenguaje.
Recuerdo un momento en que esta libertad con respecto a las
inercias del estilo coloquial se me hizo bien patente. Llegaba yo a
una reunión musical en la casa de los Yéregui y lo encontré rodea
do de varias personas, ante las cuales me acerqué a saludarlo, pre
guntándole según la frase habitual: "¿Cómo está Vd.?" Y me con
testó, revelándome el contraste entre la frivolidad de mi pregunta y
de mi acento y la gravedad que en sí entrañaba tal frase: "¿Puede
alguien, acaso, saber cómo está?" ...
Este lenguaje personalísimo era una de sus características fieles.
Y así como da luz original a su prosa, de rasgos aun no estudiados,
invadía con tranquila gracia su conversación habitual. Con ese lé
xico tan vivo, acompañado por una voz de aterciopelados matices,
podía conmovernos siempre: y sobre todo cuando hablaba de perso
nas queridas, cuando evocaba momentos emocionantes de su vida
íntima, en aquel tono profundo y delicado, confesional, con que es
cribió la dedicatoria de Fermentarlo.
Pasaron muchos años sin que pudiera él hablar de María Euge
nia. Hasta evitaba decir su nombre grave y glorioso, sustituyéndolo
por "la que no puedo nombrar", que a todos nos impresionaba, como
si se doblase el gran vacío dejado por la muerte de la autora de La
Isla de los Cánticos. El había recogido sus poemas; había concerta
do con ella la selección rigurosa que en ese libro se nos da. Había
discutido la inclusión de Único Poema que felizmente está en el
libro resplandeciendo con su misterio como una de las obras más
significativas de la poesía de nuestra lengua. En la breve hoja que con
discreción y humildad emocionante agregó Vaz Ferreira a la prime
ra edición de ese libro, él refiere el proceso antológico. Y fue tan
fiel a aquella voluntad de su hermana que se constituyó en un cus
todio rigurosísimo del libro. Recuerdo la ocasión en que mi amigo
Gonzalo Losada me encargó de una segunda edición de La Isla de
los Cánticos. Debía yo cuidar de ella y escribir su prólogo. Fui una
noche a la casa de Vaz Ferreira a hablarle de esto. Aquello fue como
un incendio. Reaccionó violentamente. No podía de ninguna manera
pensarse en esa edición; había que respetar estrictamente la volun-

�tad de María Eugenia. Yo le aseguraba que el libro aparecería exac
tamente igual al de la edición primera. El, agitadísimo, recordaba
casos en que los editores no eran fieles... ¡ Podía hasta cambiarse
un signo!... Y sorpresivamente me dijo: "Si ese libro aparece, tendré
que suicidarme".
Ante lo cual yo, consternada, le aseguré que el litro no saldría.
Y cancelé mi compromiso con el editor. Sólo después de muchos años
accedió a que yo cuidase la edición aparecida en la Biblioteca de
Clásicos Uruguayos. Pero el recuerdo imborrable ha quedado: el re
cuerdo de aquel apasionado celo de un custodio fiel que compartió,
con la maravillosa artista, el sentido más severo de la creación poé
tica y los trances más sacrificados y ejemplares de la Moral de la
expresión.
El recuerdo de María Eugenia fue aquietándose y floreciendo lue
go a través de los años. Algunas veces se pudo hablar de ella. Y así
supe algo de lo cercano a su muerte: el último viaje, ya en camino
del Sanatorio en donde se apagaría aquella noble vida. María Euge
nia quiso que su hermano la llevase antes hasta la antigua quinta de
Mendilaharsu, para ver a su más querida amiga sumergida en el gran
dolor por la muerte del poeta. Inútil viaje: hubieron de volver, entre
los altos árboles a la calle que María Eugenia recorrería por última
vez. ¡Sólo silencio y sombra en la casa enlutada!
Y después de breve tiempo, muerta María Eugenia, Vaz Ferreira debe ocultar a su madre esta pena. Tiene que ir todos los días
a verla; y cada día llevarle un recado imaginario de la que ya no
está en el mundo; recoger la contestación, que no tendrá destino; in
ventar la composición de este raro diálogo en los umbrales de la muer
te... Hasta que la madre se apagó.

Con otros registros de su voz y de su alma narraba una anécdota
muy singular en que aparece él, muy joven, frente a su abuela. Ella
se declaraba católica, y a la vez afirmaba con fuerza la inexistencia
del Infierno. "Yo, que tenía ya dentro de mí el diablillo de la Lógica
insistía: Hay allí una contradicción: no puede ser católica y negar la
existencia del Infierno." La señora había sufrido triste trance: su pa
dre había abandonado casa y familia cuando ella y sus hermanos
eran muy pequeños. La madre, heroica, tuvo que enfrentarse con to
das las dificultades de esa soledad. Y ese lejano recuerdo se exalta
ba cuando el nieto insistía sobre la grieta que descubría en su orto
doxia. Hasta que cierta vez, golpeando enérgicamente sobre la mesa,
la abuela expuso con rigor silogístico: "Soy católica y no creo en el
Infierno. Porque si creyese en él tendría que admitir que mi padre
(aquí el largo nombre dicho por mi interlocutor con pausa q
moraba tácticamente el desenlace y creaba una expectativa inten

053S63

�6
tendría que admitir que mi padre está en el sitio más ardiente de ese
Infierno. Y como una hija no puede aceptar que su padre esté en tal
sitio, he resuelto que no hay Infierno..."

Todo no era apacible en la relación con Carlos Vaz Ferreira.
A veces un forcejeo de almas, que fatalmente se establece entre seres
intensos, venía a turbar el encanto de la amistad feliz.
Entonces él aparecía, más que siempre, con su carácter fuerte e
indomable. No he conocido ningún ser en que se concierten de modo
tan extraño y subido la dulzura y la acerada firmeza.
Recuerdo instantes de gran sufrimiento en aquella isla gentil de
nuestra amistad y nuestro diálogo.
En una pausa, en su sala de música, le dije cierta vez: "No pue
do encontrar los poemas de Verlaine que se han grabado." (Me refe
ría a la bella versión de Debussy, que él me había dado a escuchar
en una de sus sesiones de música). Su bondadosa actitud se trocó
súbitamente por un gesto violento y una violenta frase: "Mejor es
que no encuentre eso. Se dejarán así de literatear..." Yo estaba ab
sorta y desconcertada: entendí por fin que él creía que yo no encon
traba el libro de versos de Verlaine y le repliqué: "El libro, claro,
lo tengo siempre. ¿Piensa Vd. que podría vivir ni un minuto sin te
nerlo?" Entonces él, ante la violencia de mi respuesta, me tomó de
la mano, me llevó a un rincón de la sala contigua y me obligó a
oirle esta frase:
"¿Quiere que le repita lo que Verlaine escribió a su mujer?"
Yo estaba consternada. No entendía ni quería entender. Y él, a
intervalos casi medidos, volvía a insistir:
"¿Quiere que le repita lo que Verlaine escribió a su mujer?"
Por fin recordé, vagamente, el episodio, y mi lectura remota de
las cartas familiares del poeta. Eutonces, con una ágil y violenta re
acción, le dije: "Sí, sí; ya sé todo eso. Pero él sufrió mucho, y estoy
segura de que está en el Cielo."
No sé decir el amargo asombro que se reflejó en su cara. Ni el
aire desolado con que contestó, mirándose tristemente a sí mismo,
y mirando a su esposa (que estaba sentada en el sitio habitual donde,
con delicadeza y dignidad inolvidables, asistía muchas veces a la
reunión) :
"Si es así, no sé cómo mirarán allá arriba a la buena criatura..."
Y parecía un niño a punto de llorar...
Muchos días pasaron sin que yo volviera a la sala de música.
Sufría mucho con esta severidad de juicio, con esta intolerancia in
explicable en un ser que dijo: "Hombres sin pecado existen; pero
no son esos los que tiran piedras a los pecadores."

�No atiné a otra salida que la que me pareció y me parece la
mejor que podía ocurrírseme: pedí que se rezase una misa por el
alma de Verlaine, y con el Poeta Casaravilla Lemos —gran "sentidor" de la Caridad— asistí al oficio sagrado.
Cuando una tarde volví a la casa de Atahualpa, ya apaciguado
mi enojo y mi pena, Vaz Ferreira me reprochó la ausencia. Yo
quise explicarla: "Es que estaba yo muy triste (para no decir "eno
jada") con Vd."
Yél, tenaz como siempre, afirmó: "Vd. ya sabe que para mí
contarán siempre los valores éticos sobre los estéticos."
Años después, en un almuerzo con Francisco Espinóla, volvió
el tema. Yo conté mí disgusto, el acto de la Misa, mi adhesión entu
siasta a aquel Verlaine sufriente y maravilloso. El reiteró su repulsa;
pidió que yo me apartara un momento para decir por fin a Espinóla
la palabra aquella agraviante con que Verlaine increpara a su mu
jer... y por fin liberados de esto seguimos oyendo a Espinóla, que
hablaba de la Eneida. Escuchándolo, una paz feliz vino a aclararnos
y a libertarnos de aquella densa nube triste que se asomara al cielo
de nuestra amistad. Espinóla, en esas reuniones periódicas, comenta
ba a Hornero y a Virgilio. Vaz Ferreira y yo lo oíamos con deleite.
Yel Maestro, que sostenía el valor genial de esas glosas, terminaba
diciéndome: "Lo llevaré a que diga todo eso en la Facultad de Hu
manidades". Así fue para bien de quienes pudieron recibir en el
aula de Análisis y Composición Literarios tan precioso don del autor
de Raza Ciega.
Fue en uno de esos diálogos largos y memorables cuando después
de oírnos pacientemente, a Espinóla y a mí, el elogio más apasionado
de los simbolistas, dijo él con un aire sentencioso y seguro en que
expresaba toda una reacción profunda contra nuestro impetuoso en
tusiasmo: "Hornero es colosal". "Esquilo es colosal".
Yaquí vuelvo a una de mis objeciones contra la versión de
anécdotas. ¿Quién podría dar el tono de esa frase? Por eso el valor
de la anécdota queda tristemente mutilado.
No doy en el relato el tono seguro, la consciente autoridad, la
contenida impaciencia a punto de desbordar que latía, como en cuer
da tensa, en aquellas palabras. Como no puedo dar el matiz de com
prensión y sinceridad que le sentí otra vez, ante una obra de Beethoven. Fue en uno de los últimos días en que estuvimos juntos. Ha
bíamos ido a la representación de Fidelio, por artistas alemanes. Un
poco abrumada yo por la obra me animé a decirle: "No todo me
gusta aquí". Y todavía marqué las objeciones al género.
El me contestó con voz lenta y triste, pero apacible, las palabras
de la sabida expresión latina: "A veces duerme el buen Hornero".
Ylas dijo en latín, seguramente para atenuar el rigor de la frase...

�8
Las dificultades en la amistad y el diálogo se suscitaban —como
en el caso del pobre Verlaine— a propósito de gustos estéticos, o de
temas relacionados con la Religión.
Difícil fue, entre esos trances, el que se suscitó, en desplegada
"suite", cuando llegó a nuestro país el Maestro Joaquín Torres Gar
cía. El encuentro de los dos grandes seres fue imposible. Las diferen
cias entre el estilo personal de ambos constituían un obstáculo irre
ductible para que entre ellos pudiera establecerse un diálogo.
Ya en el primer día en que se vieron comenzó la aridez. Torres
García, con su espontaneidad y su fresco candor de niño, le dice a
Vaz Ferreira que desea conocer sus obras. Y el interlocutor le con
testa con una frase tajante, que si bien consignaba la verdad, tenía
el duro y seco sonido de una puerta que se cierra sin cuidado: "Es
muy difícil, imposible, conocer esa obra."
Desde entonces, fueron difíciles, casi imposibles, las relacione^
con Torres García y el diálogo sobre éste con los fervientes amigos
que el pintor conquistó de inmediato al llegar al país. Lecturas frag
mentarias de las conferencias de Torres; "tradición oral" de sus afir
maciones sobre Estética, que parecían violentas y revolucionarias y
que significaban en realidad una revisión de valores y un heroico
esfuerzo para restaurar la perdida línea del arte clásico: tales fueron
los obstáculos esenciales para un entendimiento.
El conflicto llegó a su algidez en ocasión de un homenaje que
los amigos de Torres García realizamos en la Universidad de Mon
tevideo. Habíamos pedido adhesiones a personas y a instituciones; en
tre éstas, al Ateneo, presidido por Vaz Ferreira. Recuerdo el atarde
cer en que llegué a su casa, a escuchar música, en uno de los días
previos a aquel homenaje. Estábamos solos. El se me acercó, con una
suavidad de seda, y me pidió que retirásemos la nota enviada al Ate
neo pidiendo aquella adhesión. Yo reaccioné indignada. Entonces co
menzó el más absurdo diálogo sobre los valores de Torres García.
"Nadie que conozca mi obra puede pedirme tal adhesión."
Y luego, con una insistencia cruel, me señalaba un paisaje al
óleo, colgado en el muro de la habitación, detrás de mí:
"Cuando pinte una obra como esa, creeré que es buen pintor."
Yo, con una crueldad terca, permanecía impávida, como si no
oyese una afirmación que me parecía injusta hasta la locura. Y él
repetía, "in crescendo":
"Cuando pinte una obra como esa, creeré que es buen pintor."
Hasta que yo, exasperada, le contesté:
"Vd. repite que no entiende de Pintura y el que escribió Moral
para Intelectuales no debe hablar de esto."
Quizá fue el momento más duro de nuestra amistad, una prueba
dolorosa, que se extendió a muchos días. Hasta que al realizarse el
homenaje, me llegó una nota del Ateneo de Montevideo, muy elabo-

�9
rada y retaceada, que hicimos leer en el acto, y que significaba el
más sórdido contraste con los fervorosos acentos de los oradores y de
los otros mensajes allí leídos ...
Después de estos forcejeos y penas, el aire se aquietaba, y amis
tad y diálogo volvían a su serena isla de música. Otros temas cruza
ban a veces turbando tal paz. Pero esos, por su gran entidad, por su
intensidad dramática y por su alto origen acrecentaban el común
entendimiento y la delicada amistad. El me decía:
"Rece por mí que no puedo rezar."
"Rece por mí que no puedo creer."
Afirmación dramática, reiterada muchas veces, y que, cuando él
desapareció, me llegó otra vez en la carta de una amiga suya, muy
querida, la señora María Elena Terra Arocena de Ferrés, de quien
Vaz Ferreira me decía a veces, con aire desolado:
"Para convertirme me da libros a leer. Eso no me sirve. Es inútil."
Esta amiga me relataba en su carta el episodio de una última
vez que el Maestro estuvo en su casa. En la mesa familiar, en deter
minado momento del diálogo, golpeó con su puño sobre la mesa y dijo:
"Si supiesen qué terrible es querer creer y no poder creer!"
Muchas veces estas afirmaciones llegaron a nuestra conversación.
Yo las recibía con pena, con piedad, sin réplica. No podía ni debía,
ni quería replicar. Sólo cuando él decía algo que yo sabía inexacto
le contestaba. Casi siempre en esta línea:
"Ud. nos ha enseñado que todo conocimiento ha de ser experiencial. No puede hablarse de religión sin hacer la experiencia re
ligiosa."
Muchas veces yo lamentaba algunos errores de interpretación que
venían de su información fragmentaria o errónea, errores circuns
tanciales vinculados a formación, a época, en contraste con su gran
libertad y su capacidad original. Cuando pienso en esos errores los
asocio a algunos que se señalan en el notable documento que registra
un diálogo de Bergson con el Padre Pouget, sacerdote lazarista a
quien Mauriac vincula, con palabras ardientes, a la línea insigne de
Pascal..
Y dice el Padre Pouget, al fin de su entrevista memorable con
Bergson:
"...No es sólo un hombre que piensa; es además un hombre
bueno. Pero él no conoce las Escrituras tan bien como yo, que las
he practicado durante ochenta años. Será entonces necesario que yo
haga un pequeño trabajo sobre la resurrección de Cristo según los
Sinópticos y la resurrección de nuestros cuerpos según la Primera
Epístola a los Corintios..."

�10
Insistía Vaz Ferreira en conferencias y en diálogos a propósito
de "un hijo bueno que aceptó tener un padre malo". El hijo bueno
era Jesús; el padre malo, nada menos que Dios Padre —el Jehová del
Antiguo Testamento.
Muchas veces reiteró la afirmación, hasta que una tarde, después
de leer una notable Conferencia plena de lucidez y de originalidad,
dijo que agregaría algunas notas, y leyó, entre otras, esta afirmación
sobre Cristo y Dios Padre. Al otro día, reunión en su casa. En uno
de los intervalos de la audición musical, pasó junto a mí y me dijo:
"Lamenté cuándo supe que ayer, en la Sala de Conferencias, estaha el
Padre Mossman (sacerdote de gran jerarquía intelectual, muy querido
amigo suyo y mío). Si lo hubiera visto, no hubiera dicho aquello
que dije, pues no me gusta decir cosas desagradables ante los sacer
dotes."
Yo le contesté súbitamente:
"Estábamos otros que sufrimos al escucharlo."
Volvió él a su asiento, e hizo pasar un disco en que se graba
una obra maravillosa de Bach. Rompiendo el silencio y la música,
con una intrepidez que no pude contener, me puse yo de pie y dije
en alta voz:
"¡Qué inmensa es la bondad de Dios!"
El se quedó absorto, con una expresión de sorpresa y pregunta.
Y yo continué:
"Sí, la bondad de Dios, por la que se ha suscitado el genio de
Bach; por la que se ha guardado esta obra a través del tiempo; por
la que se ha podido registrar así; y por la que ¡además! a nosotros
nos gusta."
Y volvimos a escuchar la maravilla. Mientras él recuperaba su
calma, su expresión tranquila y feliz ante la música; mientras él
regresaba de aquel asombro semejante al que una vez le vi en medio
de otro diálogo inolvidable. íbamos hacia el centro de la ciudad,
en automóvil, por una calle que parece un jardín, próxima a la casa
de Atahualpa. Yo le dije:
"Hay un dogma más terrible que todos: el de no tener dogma."
¡Ay!, si supiera decir cómo era al expresión de su cara al oír
esto!
En general, nuestra conversación sobre el tema religioso era tran
quila y libre. Siempre recuerdo la tarde en que, muerto un amigo
a quien había yo acompañado hasta el último instante, me trasladé
al Rectorado para hablar del caso, y para consolarnos de tan triste
suceso. Le relaté los trances del enfermo, muy alejado de la religión
en que había crecido, y sus invocaciones piadosas antes de morir.
Me preguntó ansioso: "¿Y no le llevaron un sacerdote?"
Como le contestara yo negativamente, afirmó con gran fuerza:
"Siempre hay que llevarlo."

�11
Yo asombrada, le dije:
"Tendré en cuenta lo que Ud. me dice si —como no lo deseo—
muere Ud. antes que yo."
La sombra de aquel atardecer que entraba por las altas ventanas
de nuestra Universidad, llega todavía hasta mi alma cada vez que
pienso en la muerte de Vaz Ferreira. No estuve yo cerca. Apenas lle
gué a las puertas de su habitación de enfermo. Después supe, por
una de sus hijas, algo que me conmovió profundamente. Al retirar
nos de la casa de Atahualpa, Josefina Lerena de Blixen y yo, des
pués de una difícil visita en aquellos días de duelo, Matilde Vaz Fe
rreira nos repitió las últimas palabras de su padre sobre mí:
"Ella, por prudente, no ha entrado. Y era importante que en
trase."
¿Era importante? Ay, seguramente para mí era importante, como
siempre, más que siempre, sentirme cerca de aquella noble alma,
saber su último adiós. Sufrir su acento nostálgico, y esa traba mis
teriosa que no lo dejaba llegar a una entrega que yo deseaba ardien
temente; traba que nadie podía franquear sino él mismo, según el
más alto sentido de la libertad y de sus relaciones con la Gracia.
Y en este adiós sin adiós se inscribe lo más dramático de mi re
lación con Vaz Ferreira, lo más dramático de nuestro diálogo. Hasta
esa zona llega su recuerdo con una luz tranquila, como la de sus
ojos húmedos y conmovedores. Aquellos que nos miraban cuando
él hablaba en la Cátedra; aquellos con que nos interrogaba en silen
cio mientras escuchábamos la música más entrañablemente querida;
aquellos que se llenaron de lágrimas, cierta vez, cuando, a propósito
de la música de Clorinda y Tancredo, nos refirió a Susana Soca y a
mí el tema de la obra. Y llegando al momento en que la protagonista
pide el Bautismo, nuestro amigo se puso a llorar...

El acento que supo dar a toda su obra —"el sentimiento calienta
el estilo" escribió en Fermentarlo, definiendo así uno de los rasgos
más originales de su obra de escritor—; ese acento tierno, familiar,
constituía uno de los encantos más entrañables en la amistad con
Carlos Vaz Ferreira.
Su delicadeza —de remota raíz, tal como se daba, con rasgos
diferenciales propios, en María Eugenia— irradiaba con el esplendor
de las finas y quietas aureolas.
Esta delicadeza es la que domina —como su voz suave domina
ba— en el recuerdo de su presencia y de su compañía serena, austera,
cordial.
Encontrarse con él en el ámbito de gustos semejantes, de adhe
sión a amigos comunes, de admiración por grandes creadores, era
un verdadero lujo de la vida.

�12
Me acompañó con gentil gracia en mi amistad por Gabriela Mis
tral; y yo sentí la alegría de saber cómo ellos se respetaban y se
querían.
Una vez, a punto de partir yo hacia Brasil para ver a Gabriela,
me dio este recado:
"Pregúntele de dónde saca esas cosas que escribe."
Y ella me contestó sin titubear:
"Dile que todas me vienen del valle de Elqui, donde nací."
También recuerdo un mediodía muy triste, cuando llegaban in
sistentes noticias de la agonía de Gabriela en una clínica próxima
a Nueva York.
Yo iba a almorzar con Vaz Ferreira. Al encontrarnos, él me
miró con sus ojos hondos y tristes y me dijo:
"Estará Ud. muy triste, y tiene que estar muy triste..."
Al salir al aire de fuego del verano, mientras descendíamos una
breve escalera de mármol que ardía al sol y él me pedía que lo dejase
apoyarse en mi brazo porque estaba deslumhrado por la luz del me
diodía, yo iba pensando en la nieve que desde el cielo del norte iba
cayendo sobre el último sueño de Gabriela Mistral.
Allí nació un verso de un poema que quiero mucho, inserto en
mi libro Paso de la Noche:
"Y en medio del estío cae la nieve."

Recordando ese momento y ese verso pienso cuántas veces mi
poesía se apoyó en la presencia de Carlos Vaz Ferreira. Esa presen
cia suscitaba siempre hondos momentos del ser; removía lo mejor
de nosotros; quizás activaba en mí aquella "disposición musical"
previa, de que habla Schiller al referirse al proceso de la creación
poética. Si debo a aquella amistad y a aquella ejemplar lección
tantos apoyos de mi ser, ese toque sobre mi poesía constituye uno
de los más esenciales y gratos motivos de mi deuda frente a la acción
profunda y delicada de Carlos Vaz Ferreira ¡todavía y siempre Maes
tro, desde su misteriosa lejanía!

Cuando releo estas páginas vuelvo a lamentar mi incapacidad pa
ra dar la versión de mis encuentros con Carlos Vaz Ferreira. No
ejercité nunca las posibilidades de narrar escasas en mí; soslayé ese
ejercicio voluntariamente, para evitar que él incidiera sobre mi oficio
poético, es decir, para custodiar a mis versos de todo lo que pudiera
ser ajeno a lo que creo que debe mantenerse puro y solitario en la
creación poética.

�'961 ^
ap dd^js^^
•sapiBp adns ou oX anb o^uao^ ^ X uoioboij
-raSis ^\ ea^opu^tjijuoo 'ouepí o^^p^pjaA ns b sopj^noaj ap ojjst9j
^Bi BJBA9^^ 'BJl9IJ9^[ ZB^ SO^B^ 9p OIU9IUII9OUO9 nS UOO 'Bl9n9I[9JUT
ns X BzapBDipp ns uoa 4[^ *OBpjy oanjay o^iuib im b bjjbd B^saponi
Bun oraoo isb o3[B b sopB^iini[ 'sand 'uepanb sa^und^ saAaiq

1

�Imp. Cordón

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="204">
                <text>de CÁCERES, Esther:  Pasos del recuerdo. Para una iconografía de Carlos Vaz Ferreira</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="205">
                <text>Historia&#13;
Biografía&#13;
Letras</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="206">
                <text>La poeta Esther de Cáceres hace una semblanza de Carlos Vaz Ferreira</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="207">
                <text>de Cáceres, Esther</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="208">
                <text>&lt;p&gt;&lt;em&gt;Cuadernos uruguayos de filosofía&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tomo II (1963), p. 141-153.&lt;/p&gt;</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="209">
                <text>Aldo Mazzucchelli</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="210">
                <text>1963&#13;
2017</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="211">
                <text>Escaneo: Mónica Pagola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="342" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="575">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/a1fb36ad115067fd82d81a9e171c234c.PDF</src>
        <authentication>a2a01d6ffd84ad482e468619d98bcfc2</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3762">
                    <text>- ¿6 -jnos ua^ 'jsnoaj auraroa suoijsanb sao apnp uo pucnb sibj^[ #iuassai
-aiuitui sayejoui suotjsanb 83[ anb ajspjB ua ^sat^^ :isb Bja ojsa anb ap
eiauaiauoa BJBp Bjuaj apif) oiusiui p aja^d bjjo jo^ •uopBumjB ejsa
ap 'ojadsa un^as 'sBqatud sajuepunqB BiBuopaodojd ofBqBJi ajuas
-aad pp o[[OJJBsap ^g -oapaisa o[ aiuauqBipjomiad aj)nu ^pi^) ua anb
cq [bjoui O[ sa anb a[qepnpui uaiquiBi sa 'oaxia^sa [a sa Bjqo ns jbzit
-bub BJBd asjBnjis apuodsaaaoa [Bno p apsap (qn^uB oaiun p anb zaA
Bun^p opcsiaaad BÁBq ouisiui [a anbunB anb Á '^pif) ^p pBpipuosjad
B[ ap o[pjjBsap [a uBmxiuajap anb so{[anbB sapaoiu SBiuajqoad so[
ajuauqBjuauíBpunj uos anb apsjBqnao apand aip^u y qBJoui p 'opoi
ajqos 'Bjas eo[qBaoA sojsa ap [Bjjuaa opBDijxuSis p aauajqo aaBjnaojd
anb p ua odiuBa p anb JB[Buas oqap jBSn^ aaiuud ug -BpBspajd aas
aqap pn^i|duiB biusiui Bsa 4jsb unB anb ojad 'sB.iqB[Bd SBsa b uop^a
•tjiu^ts BqduiB sbui B^ jbSjoio a^uaiuaAuoa Bjaaa anb bX ^ftQ
•uppBS^saAut BJjsanu ap sodijbjS
-odo^ sa^iuiq souiajBUiB^ anb so[ JBSiaaad b ajuama|duiis Bjiuiq as ^van
-vjjvu 'ojjo p anb bX 'aoqB^ BJ^sanu ap ouisiui opijuas p uajauíoaduioa
anb vjnjuoav X uapuo ap sojsa uos Buiaj oaisanu jBjapisuoa b jbj)U3 ap
sajuB aBspajd OTJBsaaau sbui aoBq as aauBO[B oXno soutuua^ sog
vumuoav X uapjQ

(b

'vanvuuvu X vunjuaav 'uapuo
sBjqB[Bd sb[ ap o^ispdojd b sauopBzipnjund sBunSp SBiJBsaaau ao^q
oll3 'O!Pn^8a ajea ap oSjb[ o[ b sapapuodsaajoa apand anb aauBop p
'sajBUiuiipjd sBui^^d SBjsa ua 'jBpuas oun^jodo oaaa *soujojuoa sns
a^uauíBtAaad X BjauBiu Bun[B ap jbCij oanooad ou ts u^isnjuoo o p^p
-an^BA jBOOAOjd apand pniqduiB buisiiu Bsa ouioa 'o^jBqxua utg
•pniqduiB
joXbui b^ uoa ofBqBj} aiuasaad p ua sopBaapisuoo uBjas Buiaj ojjsanu
uBuiuuajap anb somuua^ soy anb JBnj jauípid ua jBjBuas oqaQ

VIAÍ3X 330 OaiXMSS A M0ISM3XX3

ep da|4Djjdu D| ua

D| d os|nduu¡ |a X uapjo |ap opanbsnq
zvia oaa^d 3soc

�fre...", dijo una vez a L. Pierre-Quint. (L.P.-Q.: André Gíde, Stock,
1952, p. 490-1).
Debo advertir también que las nociones a que aluden estos tér
minos de orden y aventura serán consideradas como variables, ya
que, según se verá, en la obra de Gide puede estudiarse un desarrollo
que compromete una evolución paralela de los sentidos que a los
mismos corresponde otorgarles..
El orden podrá significar, originariamente, un sistema estable,
un marco espiritual en el que el individuo se cobija para cumplirse
de acuerdo con una norma. Una religión revelada podría ser, así, una
expresión del orden. Frente a ésta cabe una noción opuesta de aven
tura que acentúa el valor del individuo a la intemperie, no cobijado
por ninguna referencia trascendente, y que busca su cumplimiento
en un desarrollo no previsto, no predeterminado de su propio ser.
Ese desarrollo sólo puede cumplirse en el azar y en el peligro (en la
aventura) porque nada puede servirle de reposo y ningún camino
previsto ha de convenirle como no sea la misma tensión de su inquie
tud buscadora y creadora.
Esta primera manera de desarrollar el tema apoya sobre todo
en la dimensión metafísica del hombre.
Pero "más acá" de ésta, en la práctica de la conducta, en otra
zona de lo moral, el orden — no corresponde aquí decidir todavía
si válido o no —, puede concebirse como marco social o institucional
(familia, convenciones sociales, etc.) en los que se apoya una perso
nalidad dada o, mejor, de acuerdo con los cuales busca conformarse
una personalidad dada ("Moi je suis dans l'ordre", dice el hermano
mayor de Uenjant prodigue). Y también aquí la aventura viene
a postularse como su contrario, como el rechazo de lo normativo
exterior y la obediencia a las más inmediatas exigencias de auten
ticidad del individuo que, en Gide, suelen chocar violentamente con
lo convencional. Así la aventura se hace necesaria porque es necesaria
la autenticidad. "L'avenir appartient aux bátards", se lee en el "Jour
nal d'Edouard" de Les Faux Monnayeurs, y en seguida: "—Quelle
signification dans ce mot. 'un enfant naturel!' Seúl le bátard a droit
au naturel". (LFM, p. 147).
Concebidas de esta manera las nociones de aventura y de orden
se presentan como opuestas, como dos concepciones metafísicas y
morales inconciliables. Durante parte de la vida de Gide la pugna
de estas dos concepciones dentro de su alma constituirá el centro de
sus preocupaciones religiosas y morales.
Pero a medida que progresemos cronológicamente en el estudio
de su obra advertiremos que estas nociones van cambiando.
El orden podrá dejar de ser, al cabo, algo estático, para transfor
marse en la estructura que orienta el devenir de la aventura. Es decir
que la aventura no será solamente un impulso liberador, sino, ade
más, un movimiento dialéctico cuyo progreso se realiza mediante una
sistemática superación de los diferentes estadios alcanzados. Cada
fijación, por el hecho de serlo, parece a Gide limitadora y hace

- 98 -

�- 66 -uoo os onb ^pif^ op Baqo bj ojqos ofEqBaj opoi onL 'oja^d sajo jod
'sBtuopB ooj^ -BjsqBuouioiu op Bjqo ns op opBÍfrjqo ojuoiuojdiuoo jo
'SBUIOpB 'SO X 'SO OJ OJUOUIO^UOnOOJJ 'BAIJBJJBU BjqO OUIOO OSJtBJOpiS
-uoo Bpond jvuunof ^o oadiuoxs ou onbunB 'ojoojo u^ 'sjtvf juos xnaf
sa'j no jt-jtos tsmy 'oaqxj oxuxjjn ns X sunaXvuuoj^-xnvj s^p jouunoj
jo jbSojíjb opuodsojjoo onb soj b jvuunof ns op souioj sosaoAip soj
jod Á (pvtp^ np unoja^ 07 'oSuoj no aSoXoyj) saSvXoy^ sns aod X
svjuXtuy op sojxoj soun^jB jod 'uoiqxuBj 'oms 'unaiu au uivjq a\ íc
jod BpBjuosoadoj b^so ojos ou Bjsgj 'vjsjjoijoiuaiu op Bjqo ns b ojoijoj
oj^[ 'BiouBiJoduq Bjouiud op sojjosou BJBd ubjos onb SBjqo op u^io
-Baopisuoo bj 'ofBqBjj ojisonu uo 'BjABpoi jtnjouT souioqop ojo^
•jajjo^ ajtpuyjp sua^^vj sa^ 'une 'X (anStpojd juofua^ ap unoi
-au 07 ojuoxujBioodso) saimuj soun^jB 'au/}(p aÉvXoa 07 'oipiuso oji
-sonu op soutj soj b 'sbatjbjjbu SBjqo ouioo soiuosojd jouo^ ouiiijSoj so
uoiquiB^ onb ooao onb op ojund jo BjSBq 'bjoaou op jb opuodsoxioo oj
onb uoiodooB bj oqontu no uoiqmB^ BSBqoj oanouuou ouiuuoi jo onb
ojuopiAO so oaod 'uapuowou api^y aupuy ojqos oipnjso ns uo ^jji^7
•¿ BDJBqB onb oduiBO jo bX BSBqoj JBOipui op oqBOB onb jbijojbui
jo onb noiq og '(uoopOyf np saao^ sa'j X amoyoua jviu aayjauiou^
07 'sapnjOfj rsopog í— sBjniBJBO sns uo ^ubuioj,, ruotOBOipui bj uod
ojuouijbioiui uojoioojBdB soiuijjn sop sojso onbunB — atiouja
7 X aisijojoiuiuj^^ 'ooso^jr 'aaaiaauaf) 'juaqo^j 'saturnaj sap
'ajojojsod oiwoi/dzuXg 07 'ajjaqosj rsjtoo^j) 'sapos X sjtoau ^muiouop jo
onb SBjjonbB 'sbatibjjbu SBaqo ouroo 'sbjoaou ouioo ou xs 'xnbu uoxq
-lUBl SOlUOJEBJOpiSUOO '(pjB^) np UllJ^J\[ '^ B BIJOlBOipop BJ UO) BJOAOU
Bjouixjd ns oxuoo BjopuBuSxsop Bjqo biso b opnjB sunaXvuiioj\[ xnv^
sa'j jBoxjqnd jb 'joitjoso oiusiiu jo onbunB ^ *aPTO 9P s^tjoxuoiu sbj
X BOijsqoAOU Bjqo bj 'outiujoi joiuxjd uo 'Bpnp uts Buáisop 'uotobSii
-soaui Bjjsonu op soiiiuij soj BoxjBj^odoi soxuBiuBjj onb bjoubxu Bun
op Bixjis 'souxifip bX oiuoo 'onb '44baxibjjbu?? op ouxuuoj o^s^
napouun^^

(q

•o^o '*o^o 'souxjnosBxu soÍBuosjod uo Btouoaojoad op bujbouo
os Bjn^uoAB bj onb sbj)uoiiu 'uopao jo jbxubouo uojons Baqo ns op
SBUIUOIUOJ SBJXl^lJ SBJ OXUOO UOiqiUBl SOIU0J0A ÍBjn^UOAB BJ UOO BOIJXJ
-UOpí OS BOIJjy Op O1JOU JOp O^JOISOp X SXSBO Op UOISOOnS BOTJOOJBip
BJ Onb SBJIUOIIU 'UOpjO JO JB)U0S0jd0J OJOnS BipUBUUO^f Op OÍBSTBd JO
ouioo soiuojoa oiuouiBunjJodQ 'sojjooojbjoso X sojJBJ)snji b jiuoa onb
UBjpuo^ soiJBJOjij soqooq soj 'soimpnjB onb b souoijsono sbj op sxstjbub
jo ofo oiuoo opuoiuoj^ *sopBUTpaoqns BAijiurjop uo ub^so oj SBiuop
soj onb X ooxsBq jo so onb opuo^uo onbaod op^oipin ojixSub jo opsop
Buioi jo JBJBJ^ ojoxjoad ojoj 'soijejo^ij ojuoxuBjnd soqooq oxuoo Binj
-uoab X uopao op souxuijo} soj aBzxjBUB BjaqBO onb oiuoxujBanjB^j
•sojjoajBsop soaninj op
ojuoxpos oadxuoxs axuoAop un op 'ooxxuBuxp ouxs ooijbiso bX ou uopao jo
'soxuoaipnjB onb b uopao op uoxoou Biuiqn bj oXnixisuoo osoooad o^sg
•(oosoijj^ b JBpoQ Bioop onb 'ttoajno . ossB^,,) bxouoStxo bsuojui SBiu
Bun o^uBipoiu Biusxxu bj op ouopuBqB ojuoxpuodsoaaoo un otaBSoaou

�dene a no tener en cuenta el Journal pierde el que debe ser uno de
sus más sólidos apoyos.
Señalemos todavía que en algunas otras obras de Gide apare
cen páginas narrativas cuya mención puede llegar a hacerse opor
tuna. (Journal sans dates y La Marche Tur que en Incidences; toda
la sección In Memoriam de Pretextes, la titulada Journal sans dates
de Nouveaux Pretextes y un importante conjunto de ^rtículos y
hojas sueltas en Feuillets d'Automne).
Pero aunque el campo que hasta aquí señalamos es ya enorme,
acaso sea necesario ampliarlo todavía, aunque prudentemente y só
lo en algunas ocasiones, con la mención de algunas obras no na
rrativas.
En efecto: el estudio del tema que se nos propone obliga a
considerar algunas líneas particulares de la obra de Gide que cons
tituyen un problema central de esta personalidad literaria, de modo
que es natural que aparezcan referencias sobre el mismo — y algu
nas muy importantes — fuera de su obra puramente narrativa. Cuan
do esas referencias constituyan un aporte valioso para el esclare
cimiento de nuestro tema nos será difícil desdeñarlas. Por eso en
nuestro trabajo aludiremos a algunas expresiones del drama CEdipe
y de Les Nourritures Terrestres, y por eso también nos veremos po
co menos que forzados a recoger algunas afirmaciones de Corydon y
de Dostoiewski.
Se tolerará pues que apelemos ocasionalmente al testimonio de
obras de otro género en el entendido de que nuestra labor se cen
trará de todas maneras en el análisis del tema dentro de la obra
narrativa.
Ello debe ocurrir así, además, por otras razones.
c)

La persona de Gide en su obra

Es notorio que la obra de Gide, y aún su obra narrativa más
desprendida, la única que él se atrevió a calificar de novela, está
siempre vinculada muy estrechamente a la persona de su creador.
Y no sólo por la obvia relación que siempre liga la obra a su autor,
sino porque la persona misma del autor se hace presente en su
obra, se expresa directamente o expresa en ella los conflictos de su
vida. Es cierto que eso suele ocurrir con la mayor parte de las obras
literarias. ¿No confesaba acaso el mismo Flaubert, cuya preocupa
ción técnica mayor era asumir una total impersonalidad creadora
que lo independizara de su novela, Mme Bovary c'est moi? ¡Qué
decir entonces de Gide!
Las correspondencias son tan claras entre su vida íntima y su
obra narrativa que hay pasajes de sus memorias y de sus diarios
que se pueden superponer casi sin desajustes sobre pasajes concretos
de Ulnmoraliste, de La Porte étroite, etc., etc.
El mismo Gide primero, y luego la crítica, señalaron ya abun
dantemente esa correspondencia para que nos detengamos a insistir
aquí sobre ella. Recordemos tan sólo con cuanta frecuencia sus
- 100 -

�- 101BjABpoj sbui ojb X^q ojag #(gg *d) u'"' ^JJ^p ^í^sut nad anbjanb
sios aui au af no 'sapnjv^ ap ajaSuy ajuaasauBAOj B4nbnf SBd jsa4u
jj 'U9tJ[}(p dSvÁOyf np sijjg 'jajjn^^ aipuyjp suatyv^ sap ajanuBiu
-uig rsiBu^iad B[ af 'a^BiJBin ajjou jubab uaiq 'sajAij sjaiuiajd saui
suBp 'ajjaj Bfap jg,, :aj ut jaumu aunu jg na aaip sou opit^) ouisiui ^a
*auia[apBj^[ Bsodsa ns ap 'Bjqo ns na 'Biauasajd bj ap ojisodojd y
souiaqap 'jmunof ja ua ojps ou j^ *44BjnjBjajij sa 4ajjB ap Bjqo bX sa
oidojd is ap ojuaiuiBpuoqB ^M 'i|[B souiBioap 'aptf) op jvuunof ^a ug
•[Biiosaad o{ X ouBjajq aiuauíBjnd of aa^ua sajiuii[ so^ JBjjoq b apuai^
'ajuasajd p ouioa 'anb oapua oaiuB^d ap osbo unSp BUBduioaB anb
pBj[naijip b^ o^duiafa ns uoa ajqisiA aaa^q Bj^d opi^ b a^uauíBisnf
uajaj aui souBja^q soipnjsa so[ aaqos oaijoaj ofBqBJi un ug
•Buiaj ojisanu ap uoiaBjapisuoo b^ ua 'o^ubj o\
jod 'asjuajaj a[qBsnaxaui sa B^a b X bai^bjjbu Bjqo ns ua aiuasaad
ajuauíBiuis^uajui aoBq as apt^) op Buosjad b^ anb 'sand Jiaap sg
•saturnaj sap
"lO03íI aP ozuaiuioa [ap b^i^bs b[ BjsBq aj ui %auuxu aunu ^g ap
upisajuoa BpBi^snSuB B[ apsap 'souB[d sa^uajajip Xniu ua 4Bjqo ns ua
'uajjaiA as anb X aoinB [a aod sopiAiA aiuauíBsua^ui Xnuí sauoiDBnjis o
soqaaq b aaaijaa as anb bX OAijBaijiuSis Xnuí jas ap BÍap osa aod ou
oaad 'asjBatpui UBupod anb sojuaia so[ ajjua ojduiafa un anb sbui
sa ou uoiobjjbu bj ap ajjB^ap un ajqos jBzt[Baj apand as anb 'aj
-anuBiuuig — BSÍHV — auH9A3 Bp^anaas Bjsg '(^-g[[ *dd)
ua4s aj[atnb ioui anod jnouiB a^d anb íiBjají ao ¡ton) ¿auiaxu
^uiod auop jiBiatu Bjaa jno^ 'ajisouna auaa 'jnaAjaj a\\aa ^
nad un jnauínq ajiaa 'ajja b jiBqoBjiBttM inb aa jnoj jionb qg^ :a% ut
lauvui aunu jg ap SBauíj SBjsa b BpBjnauíA a^uauíBipaa^sa Bjsa anb X
'Bsstjy ajqos ajtouja ajuo^ wj ua souiaaj anb ssun^jB uoa apunjuoa as
anb upiaBuiJTjB 4ttjnojjiaui aj ioui ap aiua^qo sxnd af anb 4ioj jBd t\o\
sjaABjj b jsata anb sibs af,, :aquasa aui[aAg 'saturnaj sap
ap a^aed Bjauíijd B[ ug -sauoiaBJJBU sns ap safBuosaad soj
b uauaiA soaijBjSoiqoinB X sajBuosiad so^uauíaja soj une
'(98^ *^) tt'*"9l^íB ^" 8íBtuíB4í 'J^oabs aj subs 'juBjnauíap
ny MdJOAap jassiB^ as subs ja aj8iB subs 3jaia jnd uo tnb jiBuuoja4s
inb aaqjauíojg b jiaa^d siBja4f,, : ¿[Buosjad jbjoui Biauauadxa Bun ap
uoisaadxa* B[ ouioa Baijdxa o[ sou anb aauyotpaua paui aaytatuoj^ ag
ajqos Bjsa ouioa sBiauajajaj 4o[duiafa jod 'ijjb souiaaj o^[? 'jbuos
•jad uoiaBaijdxa Bun isb UBUBjjBq SBaijBj^oiqojnB souaui SBjqo sb[
ap [Buosjad opijuas ja bjsbj^ qBipjouiijd JBSnj un BiJBdnao ^unatu
au utnjQ aj t [Bna ja ua 'opi^) op soatjdputs sojxaj soj ap oipnjsa
oraisinbij un BJBd BiJBp sopBaipui soiusijajBJBd soj ap sisijbub jg
¿jin^as anb bjb^? "(gg^ 'd 'uiapi) 4t(j^jJB^ ajpuy4p) suattfv^) sao
suBp sajjanb sajjaj sajuasuBjj aja juo jsujnof aa ap saüd sajuiBiu
ja,, :bjbjob X ouiijui ouBip un b ajaijaj as j^Snj ojjo ug *(o¿ "d)
imaui au uwj^ aj t ua anbojj Bg ap oiuiuiop ns ap ooip '((aistjvjoiu
-wi/4g suBp 'uosibui ajjou jsa4a ja ajuiad iB4f anb aajjBA ajjaa jsa4g,,
•souiipnjB anb b Biauapuodsajjoa Bsa b uaiaijaj as sBjjouiaiu SBidojd

�que esa presencia. La obra de Gide está todavía más sutilmente
penetrada de su vida personal. Leemos, en efecto, en otro lugar del
libro citado: "Toute mon oeuvre est inclinée vers elle" (p. 110),
y aún: "Jusqu'aux Faux Monnayeurs (le premier livre que j'aie écrit
en táchant de ne point teñir compte d'elle), j'ai tout écrit pour la
convaincre, pour l'entrainer. Tout cela n'est qu'un long plaidoyer;
aucune oeuvre n'a étée plus intimement motivée que la mienne — et
l'on n'y voit pas loin si l'on n'y distingue pas cela", (p. 111).
Se desprende de esto que su obra narrativa es más que una
obra inspirada en una situación autobiográfica dada, es una manera
de entender y aún de explicar esa situación y, acaso, un esbozo de
diálogo con Madeleine a propósito de su relación común.
Se hace así evidente hasta qué punto su obra está vinculada a
su persona y cómo "l'on n'y voit pas loin si l'on n'y distingue
pas cela".
Esto quiere decir que nuestro tema quedará planteado, sustancialmente en su narrativa, pero también quiere decir que, al tra
vés de ella el campo de trabajo se nos ahondará casi vertiginosa
mente al incidir de tal manera sobre la persona misma del autor.
Gide mismo es el tema fundamental de su propia obra. Souvenirs d'egotisme titulaba Stendhal un librito de memorias. La obra
entera de Gide podría titularse, a su vez, Essais d'egotisme. Desde los
Cahiers d'André Walter hasta Ainsi soit-il; desde Le Voyage d'Urien
hasta Thésée, ¿qué es su obra sino una atenta exposición de sí mis
mo, una incesante tentativa de asirse, de encontrarse? Y uso esta
expresión en su sentido más alto, no para aludir a la búsqueda
de su arte, de su estilo, sino para referirme a algo que en él es
previo y más importante, y obedece a una necesidad imperiosa de
conocerse, de explicarse, y, también, superarse. Conocerse y expli
carse, sobre todo mediante el hallazgo de su situación en relación
con algunos puntos fundamentales de referencia: los valores morales,
los religiosos, etc.
Lo que acabamos de escribir hace más presente todavía, lo
que antes afirmamos a propósito de la necesidad de otorgar también
a los otros dos términos del tema — orden y aventura — su sentido
más amplio o, mejor, sus sentidos más amplios. No parece posible
referirse siempre a ellos como a tendencias que ocurren en un solo
plano, sino, más bien, como a vectores que animan la vida espiritual
de Gide. a diferentes alturas, y motivan una inquietud que se ex
presa tanto en la zona de sus conflictos sentimentales, como en la
órbita de lo religioso, como en el terreno de lo social.
A veces los vectores que digo se oponen en el mismo plano y
provocan esa situación de écartelé (tironeado por atracciones con
tradictorias) a que frecuentemente se refiere el propio Gide.

- 102 -

�- €01 •BisaijiuBiu as jBnjutdsa pp
ns anb na soduiBO soj sopoj tsbo Buiuiop anb X sajuBjsuoa SBpunjojd
seui sns ap buti aXnjijsuoo Bjja anb ajuapiAa sopoui sopoj ap sa ojad
'apnjB ja anb b Bznio Bsa ap Biauanoasuoa opi^) ua ou o sa sounpnjB
sajuB anb B jBnjaijjuoa uoiaipuoa bj is jipiaap soureijqBS o^[
•sajuajajip sajBuoiSaj sojuauíaja ap anboqa ^a BSuojoad X
Buurjuoa osoiSijaj ojaijjuoa ja 'BaijpiBO ajpBiu ap X ajuBjsajojd
ap ofijj 'Bsoi^^aj Biouajaq ^iqop B[ 'oisa b 4BiABpoi asBpBuy
•(9-19 *dd 'oop
a] %a dxpumuio^^ vj opB[njij o^noi^JB \^ 'ojqq ouistui [a na 4uaiq
-uiBi asBa^ '^p 'd isatxatau(¡) •í4¿amoBauatiu af anb 'sajjBg anais
-uoj^[ 4snoA-za[noA no 4apuBuuo^[ aaaui aun4p ^a uai^azjq ajad untp
'stjb^ b a^[M :— saxiBg ap — (samovjaQ^ sap sodojd y o^noijJB ns
ap ozuaxuioa ^a asapjanaag 'Biunjd ns oí^q zaA boti ap sbui aAjanA
anb Bapi Bun Bjsa sg '(^"1^ '^d) t4saasoddo saana^ixa sap 'iubsijbjj
-ñau as na 4iuassipuBj8 ja juajsixaoo (• • •) juaiuasioja ap sjxnpoad
saj,, ua anb ap^us oSanj ^ #(j^ *d '"'uivjS aj ^•) 4tsaauanjjui sajioj
•oipBjjuoo sanaj 10va ua juan^nfuoa xnb *aouBjg ap saauíAOjd xnap
saa anb juajajjxp snjd ap uaij ísagiuiBj xnap sao anb juajajjip snjd
ap uaig,, :uaSuo ns ua ubztuo as anb sazg ap X uanog ap sbijiuibj
sop sbj BJBdas anb jBDipBJ Biouajajip bj ua soidiouijd sojsando ajjua
jouajuí Bqonj Bsa ap zibj bj jaA aaaa ja ojuauíoui unSjB ug
saz[2 X wanojj í tfaopanbuwj-svfj a^ ja atpuvtujo^^ wj

•UBqanj anb sotjbjjuoo XBq anb bj ua 'botuoSb 'jBnjaijj
-uoa BazjBjnjBU Bjsa uaSxjo aaiuud ouioa uaaouoaaj 'Bjqo ns ua saj
-uapiAa uaaBq as anb pBpijtAoui bj 'oSaisosBsap ja 'pnjainbui Bg
•sbotuoSbjub sapBpxsaaau aod *SBjsando SBiauajad^
jod ajuauuoijajui opipiAip 'sbtjbjjuoo SBZjanj aod opBauojtj ajq
-uioq ap 444ajajjBoa,, ap uoioipuoo Bsa ua ajsisuoo anb 'Bjja b p^pTJBja
ajuaioijns uoa uapnjB ojnjtdBO ajsa ap sajidBOB ouioa souiBtdoo anb
sasBjj SBg qBjuauíBpunj aoaa^d ara anb BUBipi^ BonsuajoBiBO Bun
ap aouBojB ja ajuauíBjauíijd JBUTuuajap soiuBjnooad is ojbjo sbui
as Biuaj jb jbSjojo Bpuodsajjoa anb opijuas ja anb

•44jipaiiuoo as ja
jBquioa ioiu ua jnoj ¡an^ojBip ap ajja un sins af,,
(01 #^ 'III 'j
•44naaA iB4f anb
(sisioi/a xnv90JO^\[)
•Mjuaipnoj aui sauíaajxa saq,,

�El espíritu y la carne como enemigos
En su inteligente libro sobre Gide, Léon Pierre-Quint observa
esta misma dualidad conflictual y le otorga una filiación cristiana:
"L'homme n'est-il pas matiere et esprit? En vrai chrétien, Gide le
voit gouverné par un perpétuel dualisme. Entre Dieu et le diable,
la lutte ne cesse jamáis" (Op. cit. p. 77). Por otra parte el mismo
Gide hace suya, además, en una página de su estudio' sobre Dostoiewski, aquella frase de Baudelaire que puede serle aplicada: "II
y a dans tout homme deux postulations simultanees: l'une vers Dieu,
l'autre vers Satán".
Y ciertamente algunos aspectos de esa su dual y contradictoria
visión de lo humano pueden vincularse a una profunda experiencia
religiosa juvenil. Tan profunda que lleva a dividir a Gide, que llega
a hacer imposible en él todo reposo por una violenta intransigencia
puritana para con la carne.
El comentarista católico Charles Moeller observa a ese propó
sito que esa intransigencia a que aludimos le hace exaltar en un
plano angélico y desencarnado su amor por Madeleine Rondeaux:
"lo espiritual en el amor de la mujer se inscribe en un registro
angélico — escribe Ch. Moeller —; toda la ternura del corazón y
todo el fervor intelectual de Gide se dirigen a un ser idealizado por
su pensamiento, despojado por su ternura de toda vestidura sen
sible; por el contrario todo su impulso carnal, su sensualidad, su
sexualidad, volverán la espalda a la ternura del espíritu y del co
razón". (Literatura del siglo XX y Cristianismo, T. I.: El silencio
de Dios, ed. Gredos, p. 135).
Esta me parece ser una de las más intensas formas de división
que en Gide se dan. El mismo comentarista citado concluye así:
"Estamos, pues, ante un divorcio radical entre un amor y un sen
timiento religioso totalmente desencarnados, y un apetito de goces
carnales totalmente desvinculados del mundo de la ternura y de la
inteligencia" (idem).
Una frase de su Et nunc manet in te muestra los orígenes de
esa actitud desencadenada del espíritu que constituye uno de los modos
de su dicotomía espiritual: "Mon amour enfantin se confondait avec
mes premieres ferveurs religieuses; ou du moins il entrait dans
celles-ci, a cause d'elle, une sorte d'émulation. II me semblait également, en m'approchant de Dieu, m'approcher d'elle et j'aimais,
dans cette lente ascensión, sentir le sol, autour d'elle et de moi, se
rétrécir". (p. 16).
Un momento decisivo de esa división interior
La figura "condenada" de la madre de Madeleine, condenada
por la misma Madeleine, la Emmanuéle de Si le Grain ne meurt y
la Alissa de La Porte étroite, aparece en su obra narrativa como la
presencia que decidió de esa división de Gide. Recuérdense, en efec
to, las escenas de La Porte élroite en las que se describe a la criolla

- 104 -

�- 901 -idsa ns ap odjana ns JEJBdas ua BqBuaduia as 'Biuodo sa[ as X sopij
-uas so[ b BqBjuajjua as 'Bua[d uoiaaBjstjBS Bun BJBd BqBjiaBdBaui
as 'Bsoixfrpj bsoo ua opijjaAuoa 'jouib ng *BpBJjBsap ouioo 'saauoj
-ua apsap 'buisiui Bqa BqBjuasajd as ankiod ajuauíEsiaajd 4aasjaA
-bjj ja ajipBJjuoa,, anj ouijsap ns ap Bauq B[ 'ajuauíBjsnf ojag
'8^1 *d 'unaui au uivjS aj íg #44sajiouiaui sao ssd
siBiijaa4u af 'aasjaABJj ja ajipajjuoa suioui aja apa jng 'aauíjsap bui
ap jajaas a[ jnaoa uoui ap puojoíd nB siBqaBa af -aaiiua %uoi sn^d
luiBdnaaotui au sji4nb :iaao anb aSu^qa ap ^na Xtu [i i iuaaadnoaotiu
inb sjuauíauaAa snuaui sap jiaaj a^ ^uBAap aiuuioa apuajdaj: siba
af *a^uBqo ap uaij jna ^tu \i aauaa^ddB u^^^ :ouiisap ns ap ua^ijo
ojajaas fa inb^ Bzqsap as anb aoouooaj ^pi^) ouisiui j^ qBnxas O^
ap Buapuoa tb\ 'a^uauíBauyqnuiis Biaoduioa anb jouib jap u^iaBuuijB
Bun ua '^nxas ja^aBJBO ap oqaaq un opuBjuaj^ua ouioo isb uaftj
as 'ouijsap ns 'jouib ns anb 'oaja un^as 'oaiiboi^iu^is Xnuí sg
'(%-LZl *d ^^naui
au utnuS a^ íg) 'ttQiA bui ap ^uaijo anbijsXtu aj uiBpnos siBJAnooap af
íajniuaABj b jnof aa Btnbsnf ajja siBABtf • • • ¿snjd ap af-siBJip an^
•jijanS uaj jnod 'aiA bui ajno^ 'jnouiB uoui inoj ap doji s^d sibj
-nBtu anb faj uiJÍ^^qo un 'assajjap a^qBja^iui aun 'apuEJ aun
-Bq 'siBssijaqa af ^fap anb aj^a jijad ao suBp 'anb siBjuas af • • •
• • • i ajinpuoo bs jaAnojdaj b ja ajaui bs jaíánf b jioab4p
anb 'assajpuaj anb ja jnouiBtnb 'ajajnd anb jiBjatu mb juBjua aun
jnod 'fania sn[d ajja jiBAnod au uaij anb inqtpjnofnB asuad af^,
'Í9Z 'd ^d^ouja ajjod ^)
• • • atA bj bjjuod '[bui a[ ajjuoa 'jnad b[ ajjuoa juBjua ajjaa jajtjqBtp
anb aiA bui b jnq ajjnB6p sn[d juBAaouoa au 'sibjjjo4ui ja saajoj
saui sajnoj ap naiQ b siB[addB ua4f 'njjaA ap 'uoijB3áauqB4p 'auiSBis
-noqjua4p a^uB[aui jauíjsipui un4p '^ijtd ap 'jnouiB4p 3jaj • • • „
*44 • • • atA bui ap Bptoap jubjsui ja^,,
•ouijsap ns Bfij *9p[^) 9;&gt;ÍP 'oqaaq asg
•opuBzaj u^iDBjiqBq ns ua BJjuanaua B[ X aqng *i[[B Bjsa
cu Buipd ns oiad '(sofiq soidoíd sns ap Biauasajd ua Bfajsaj b[
anb JBjqiui uaAof un ap BpBucduioaB aA b[ ajiouja ajuod vj ua) 4tasTja
aun suBp,, bij ns b aA osid jauíijd [a jod jBscd [y -bsbo b[ bs3tabjjb
X ossa aaBq ou [g "44aonop suioui B[ xioa bs ap,, opauajap Bjuajuí
BjuaiAJis B[ 'Bjuasajd as opu^ng *buib anb B[ b (Bssqy a[anuBiuuig)
auiB[apB^\[ Biuud ns ap bsbo b ajuauíBpBjadsaui 3A[anA auiojaf-api^)
•bij ns ap pBpi[tqBd[na B[ b[3A8j a[ anb B[ sg '(l~^Z 'd
ajuod vj ua B[[ojJBsap X aSoaaj anb X (8"S^T #d) tjn^Ui ^&gt;u uwuS
?g ua BJiBU api^) anb Buaosa Bun ajjnao B[[a b Biauajajaj uog
•sopijuas so[ b Bajjua a[qiuajuoaui Bun '
ua íoptSjj uapjo un ua opBjp^noua 'ojaAas X oaijob [bjoui opB[nj
-sod un BqEUiuiop jojijasa [B uojBanpa X uojBapoj anb SBjnSij SBjsa
ug '(''-uívjS aj ig ap uojapjDEqg Buuy) uojjnqqsy ssif^[ uoa X
'(9Pí0) ^^^o^^f 9P 9-ip^ui B[ ap zaqiouas BUBjund B[ uoa ajuauíBj
-ua[oiA bjsbjjuoo Bpm^uiq X ajuB[[ijq Bjnsouuaq ng -uqoang apang
ap ajquiou [a uoa EjnSij i[[B anb BJopBqjnj X BSoqaijdBa '[Bnsuas

�ritu y lo condenaba al doble ostracismo de un amor espiritual que
a la vez que amaba rechazaba la presencia sensual de la persona
amada, y de un cuerpo lleno de apetencias que debía satisfacerlas
encerrado en su propia y condenada órbita sin permitir que su goce
se penetrara de una participación espiritual.
La ascésis de "Les Cahiers d'André Walter"
4
No deja de ser significativo que el primer libro de Gide esté
todo él dedicado a expresar este concepto del amor desencarnado,
del amor de las almas, y liberado, por lo tanto, de toda referencia
sensual.
"Aimer par l'áme seule une ame qui vous aime de méme, et
que les deux, devenues si pareilles par une lente éducation, se soient
connues jusqu'á se confondre. Elles n'auront besoin d'abord pour
se parler que d'un langage tacite; le corps les genera plutót, car
il aura d'autres désirs". (Les Cahiers d'André Walter, p. 128).
Así se expresa el héroe de esa obra que es también, como ya
indicamos más arriba, un doble de Gide, de cuyo diario íntimo
varias páginas pasaron a ese libro. Allí, en el texto citado, esa
experiencia se refiere, también, a Emmanuéle.
Pero en la misma obra se sospecha ya, detrás del éxtasis es
piritual, un confuso rumor sensual. La carne se embosca, se disfraza.
Aquellos sentimientos que aparecen como expresiones de una pura
exaltación del alma ¿no son acaso, en^ definitiva, metamorfosis de
una carne sedienta? Hasta del éxtasis poético se defiende André
Walter, quien reconoce en él la sublimación de una fuerza de origen
sensual, y por lo tanto culpable.
En una página de los Cahiers d'André Walter se lee esta poé
tica evocación de la noche: "II est minuit; j'ai sommeil, mais je
ne pourrai pas dormir: je me consume d'amour. Tout dort autour
de moi; — je suis seul et je pleure. L'air est tiéde; dehors il pleut,
une pluie de printemps qui féconde toute la nature. Et ce chant
de violoncelle, dont je me souvient dans la nuit, alanguit mon delire,
berce, apaise et consolé; la pensée s'endort reposée: douleur, folie,
amour, extase!...
"... Résigne-toi, mon ame; pleure et prie tres longtemps par
cette douce nuit qui t'enivre".
Pero en la anotación inmediata se lee:
"... Ou de la chair qui se déguise. On la trouve partout, l'impure! elle se revét spécieusement.
"Certes, quand on songe á ce qui fait la poésie... quelle poussée
de désirs! (...) ... ah! quelle prose! quelle sale prose au fond de
tout cela."
"Oh l'inconscience du poete! — aveuglement! croire á la
muse inspiratrice quand c'est la puberté qui l'inquiéte;..." (pp. 36-7).
Una vez advertida esa presencia subrepticia de la carne, de la
"pubertad" en el fondo de la poesía, y como motivándola, la dis-

- 106 -

�- ¿01 '(6 801 "dd) BAjanA SBjauíBJ sbj ap OAisasqo
opjanaaj ja anb uis on '(601 #d) ttapuoqBEA ajjaqnd auntp apmamb
-uij,, 'jopjB ja jBuiuiop Bosnq Bjaod ^a jBna bj a^uBjnp sisaasB Bun
ap oiJBip ja 'udjjvj^ aupuy ua 'ajuauíjBiaadsa sa utou jai^va ag
'(96 'd) U98
•ad edjoa aj — aajuoui b puaj 9uibj 'auiaui auiuiojj^ jsato íauís
ja sdaog,, &gt; (f6 *d) '4tJIBHD BI ^a ^iu^tI — sajiBsaaApB 'ajag BJ la a^
-uyg ísjnajoB xnaQ,, rjouajin ouisijBnp ajqBjiAaui ja jaauaA ap o8anj
asaBaáoj apand ojos ojjg 'jBnjuidsa ajuaui^and ojad Buajd p^piu
-nuioa Bun jas b isb BJidsB jouib jg •(() 'd 4ttajqtuasua jauuoissBd
asM '6^ "d ^^ajquiasua aajqiA ¿ajquiasua Jijjjnos,^) ttsojunf jijj
-ns,, ap oaiSpjouiija ja sa Bajduia as jjjb anL uoa opijuas ja anbjod
ojja Á 'BijBduiig :B^atj2 buijoj ns ua Biuasa uajjv^ aupuy ap ojxaj
ja ua ajuauíaiuajsisui ajidaj as anb Bjq^j^d Bun ua bíij as Biaua2ixa
Bsa uoa apuodsajjoa as anb osojouib jeapi jap upia^uiuijna Bg
'(^ *d) tt¡-iaj
•nop bj snos uaiq bjibi as tnb la sdioo aj lUBjjiBnoj auijdia
-sip bj 'sjojb — 'sjisap ap in^sjns un su^p auaS ajjaa b jiBjaqiux^aj
aajadsBxa jiBqa bj pu^nb jg,, '{Z^ *d) t49nbijsBuoxu aiA bj ap saqa
-nojBj saidnjoA saj jajno2 'sajioBj saqan^qap saj ja sajaj saj 'saisiBjd
saj juaanoa saajns saj anb sipuBj 'siBjpnoA af #jnBsu2 ja auaaao^
jnaqBj un JBd jajduiop bj 'auisqaap as uoissBd bj no 92b4j b *sub un
ja jSuia b siBjpnoA af,, :aujBa bj ajqos njtjjdsa jap ojunijj ja a^nS
-as^ anb Bsuaj pBjunjoA Bun ap ja sa a^ins jjjb ap anb jB^pj jg
•(q^ *d #jta #dQ) *MsajojBd sjnaj npuajuatp
anb uaij 'ajnjjinos auntp uoissajduii^ — „ :Bjuauioa uajjnj^ aupuy ap
ojxaj ja \ '(¡uo5jvS ^jof uow 'v5 awwoa uñad uwav svd ^nnf ^w /?
swp\[) Jjnq ap ajuauíBpsjnsaadB Á adjoj 'pjBJj ^pi^) opuBno BpBqono
-sa asBj^ bj 'sajuBiJBA saAaj uoa *Bpaanaaj as sojBjaj sop soj ug
'961 'd '1-inatu au uwuq aj í^ ua jaaj apand as
uaiquiBj anb bX 'oaxjBjSoiqojnB sa anb — BjauíBJ Bun uoa ojjuana
-ua jop^qjnj janbB i(0^ *d) jjjb Bjuana as Bpnp uis osa jog
•BUBduioaB bj ou njiajdsa ja apuop
jjjb ajuapiAa sbui 'BpBqauBui aujsa bj ap uoisia bj opuBnjuaaB bj2oj
as ojsa opoui ojaaia ug 'jouib jap upiaBzijBnjjjídsa ap osaa^oad un
BjaAaj X ojja BJjuoa Bqanj ojqij ja opoj^ #oajo jap uoiaBjiaxa bj ap
dAjjap oun jap upiaBjjBxa bj anb aasq anb X auisa bj b njjjjdsa ja
bjb anb ozbj opipuoasa asa aaduioj Bjnaojd ojajua ojqij ja oaag
*(lll 'd 'P 4mapj) •••BjaA
•BUIJjd BUIStlU BJ X uBSIUin8UI 3UJB3 BJ ap JOpjB J8,, 'BJJ3 JOd JOUIB
ja 'sBsoiSjjaj sauoiaouia sbj ajjua *— ^aauBpuadap anbojdiaaj aun,,
— auax^uBui as upjaBjnauíA Bqaaj^sa Bun 'opoj ajqos *_^_ -ajanuBuiuig
ap buisiui uaBiui bj aAjanAua anb jBnsuas oasap un jajjoa ajuais as
Bjqo bj ap afBSBd unSjB ug 'ozianjsa uis bjSoj as ou ojja ojag
'(88 'd 'niapt 4t'assiAjassBj as ajjatnb insj ji-ípjoqBwp
auruiop bj au auiBj ts 'ios b auiB4j jibj jiBqa Bg,,) *bjio bj ap
Bun bj b JBzipuadaput ua 'jBJBdas ua bjiisisuoo Bjaod jap Buijdia

�Pero, en definitiva, ese proceso de desmaterialización se cumple.
Un pasaje final del libro narra un sueño que revela el sentido
y la culminación de ese largo camino ascético:
"Cauchemar:
"Elle m'est apparue, tres belle, vétue d'une robe d'orfroi qui
jusqu'á ses pieds tombait sans plis comme une étole; elle se tenait
toute droite, la tete seulement inclinée, avec un miévre sourire. Un
singe, en sautillant, s'est approché; il soulevait le manteau en balangant les franges. Et j'avais peur de voir; je voulais détourner les
yeux, mais, malgré moi, je regardais.
"Sous la robe, il l'y avait rien; c'était noir, noir comme un trou;
je sanglotais de désespoir. Alors, de ses deux mains, elle a saisi le
bas de sa robe et puis l'a rejetée jusque par-dessus sa figure. Elle
s'est retournée comme un sac. Et je n'ai plus rien vu; la nuit s'est
refermée sur elle..." (p. 179).
La pesadilla que se acaba de leer es el símbolo de la destruc
ción de la corporeidad de la amada luego de ese tiránico empeño
de espiritualización. El personaje enloquece, desintegrado él mismo
por este inhumano esfuerzo.
Pero el personaje real, el André que nos narrará luego la misma
ascesis en Si le grain ne meurt, queda dividido también: "Sans doute
éprouvais-je déjá cette inhabileté fonciére á méler l'esprit et les
sens, qui je crois m'est assez particuliére, et qui devait bientót de
venir une des répugnances cardinales de ma vie" (Si le grain ne
meurt, p. 172).
Si recordé con alguna demora y acaso demasiado detenidamen
te el proceso que se manifiesta en ese temprano libro de Gide es
porque lo creo muy significativo.
No quiero que se entienda que es mi propósito fundamentar
aquí en un comentario sicológico de algunos hechos juveniles, las
importantes constantes espirituales de la obra de Gide. Aunque
tampoco creo que un estudio de ese tipo sea, en este caso, desde
ñable. Pero es un trabajo que, de todos modos, no corresponde hacer
aquí. Lo que, eso sí importa señalar en este momento es que, como
punto de partida de la evolución espiritual de nuestro autor apa
rece esta profunda y enérgica división de la experiencia del amor.
Esa división se marca, además, verticalmente, es decir, atrave
sando diversas zonas de la estructura personal y determinando un
conflicto para cada una de ellas: amor, religión, conducta, etc. Voces
de opuesta intención entablan así un tenso diálogo en lo interior
de esa alma que busca recobrar la armonía perdida.

-108 -

�- 601 -Biaap un^as 48BpBjBJj uos ou SBpBjuajjua inbs s^zjanj sb[ SBiuapy
•SBzjanj sop sssa ap BAisaans ou A BauBjjnuiis uoisajdxa b^ BJjuanaua
as 'd)sjjvjoiuiuj(j ouisiui p ua uaiquiBj opoui ojjaia ua A sunaÁnuuoj^
-xnvj sa'j ua 'aaamaua^) A U^qoy 'sawwaj sap ^joa^^ ap oaij
-duj ^a ua ouioa 'sBjqo sbjjo ua anb jBpuas souiaqap ouiijjn jod ]^
•pnjijídsa o[ ap oiuiuiop p isb ajuapajaB
A oauBjuodsa o[ ap 4BpiA b¡ ap ucusuBdxa b[ ajiuii[ anb aimvujuoa un
íod opBuiuiop ajsa oupsap ns anb uaaainb Á 'uaiauíos as Buqdiasip
B^no b upiSqaj Bun ua uapjo \a usasnq SBjnSij sBjsg •ounuouioq ojqq
pp J8J[B^ aapuy p o a%\o^^a auoj vj ap Bssqy b[ ouioa saÍBuosaad
ua BpBUJBaua '•uapxo \ap vpanbsnq b[ 'ajuauíajuBuiiuop uaiquiB^ 'ubs
-aadxa soajo íttBpiA b¡ ap BiaSa[B aÍBAps^, b[ 'oaapdjoa aaoS pp 'pnps
bj ap uoiDBjpxa B[ :Buip ns ap sa^jBd sb^ ap Bun ap oaa uaa^q as Á
'•runiuaav vj osjndwi souiajBuiB[[ anb p a^uauíajuBuiuiop UBsaadxa
'ajs^vjotuuiuj^^ Á saunjijuno^j sa'j otuoa 'sojqq sns ap soun[y
•jofaui auuBaqdxa ajBanaoj^
•BjnjuaAB tr\ b
bjjsbjjb o^ 'uapao pp oppuaipuaadsap 4anb Á ajuB^suoa jas aaajBd anb
os[nduii un 'upp^aaqq ap ojuaiuiiAoui un ^Bq SBjqo SBsa sspoj ug
•osad oiusiw ja 'apjQ ap viujv ja ua 'uvSuaj o^ojvip asa ap saooa sop
svj anb unuas soiuaamj aqap ou 'ojjo jod (6061) ^%\ox^a auo^ wj A
opB[ un jod (^O6T) ^)sijvjotuiuu¡(rj A (¿68T) sajjsauua^ saunjijunof^
sa^ ouioa sajoÁcui SBjqo sBunSp ua '(l68l) Jd11vAt ^JPuViP ^jaiqv^j
sa'j ap o^anj 'Bpuas as anb Bujajp uoisaans Bjsa 'o^JBquia uig
'(OSS '^ '"" 'U}VJO 91 fS) ttsinbaB ^ibab4ui ^uapaaaad
a{ anb s^najoa^ xnB aaiB[d ap a^qBdBa sutoui a^ juauíaspajd aaijaatp ja
(tssnB ajqqmbatp uxosaq jbcI) auiauí-ioui ap ajiuiajjxa ajjn^j b jipuoq
ap 4ajAq ^ntp ajA^pp jojissnB 'aoaoj aui tnb jnauinqtp ajisjaAip
ajjaa,, b apn^B opuBna 'sojqq sns ap ojjo b oun ap JBSBd p ajjaiAp^ as
anb ouiajjxa ojjo b oun ap afBs^d asa b ajaipj as api^) ouisiui ^g
•aitouia auOfj vj ap Bf b ajsíjvuouituuj^ ap Bjnjaa[
B[ ap jBSBd |B Bjuauíijadxa as anb o[ sg '(l^^ *d i''-umj^ aj í^)
uasnjuoa ajiauBjpuixs ap sjsja sap sjissaaans auiuioa jajuasajd JiOAap
ap jsap juBuaS sn^d a\^ :aquasa opu^no jojnB ouisiui p aaouoaaj
anb o\ sg 'Bujajp jas apns uoisajdxa ns Biup ns ua ajuauíBauBj
qnuiis UBuSnd anbunB anb jb3jSb souiaqap ojag 'Bjqo ns ua souibj
-UB[apB anb Bpipaiu b uopBJBdas ns UBnjuaaB i— 4pl^g ¡ ja 2
ap Buip p ua JB^pjBq ojsia souiaq anb SBZjanj sop SBg
(¿82 ^ u'
'U9IA BUI
ap uosibj ojqisuas bj jiu^jqoj b jaqajaqa ap ja
inq uoui aaja jiBAap aiuoiujcq ajjaa anb jnaBddB4ui ji
jojissiib jnoj^ -aiuouiJBq aun ua ajpnosaj as uaiq ajia-jnad
jiBjjnod juBpaoasip auisijBnp aa anb uijua siAaajuatf,,
w- • -anSojBip ap aaja un sins af,,

oooivia iaa s^^oa svi
II

�mos, como equivalentes. En el primer libro el impulso que domina
es el de una ascensión espiritual: "Ces adversaires, ce ne sont pas
méme deux passions rivales — mais deux entités (?) seulement:
L'Ame et la Chair; — et leur conflit résultant d'une passion unique,
d'un seul désir: faire Fange; découlant comme une déduction nécessaire, comme une conclusión des prémisses une fois posees" (André
Walter, p. 95). Y el empeño de André Walter, que busca el.triunfo total
del espíritu sobre la carne, de 'Tange" sobre "la béte", y que ve mancha,
souillure, en toda cosa corpórea o sensual, parece ser no sólo sobre
humano, sino inhumano. Es lo que acaso quiere indicársenos mediante
la locura final del protagonista. Se trata pues de un empeño que es
aniquilador para quien se lo propone.
Señalemos también que en las obras siguientes este empeño de
orden suele presentarse, del mismo modo que en André Walter, como
un callejón sin salida. La Alissa de La Porte étroite se limita y se
despoja, voluntariamente, hasta del mismo amor de Jeróme, llevando
así más adelante que André Walter un propósito que éste había
expresado. Recuérdese que había escrito: "Oui, c'est cela! mésestimé
par elle! la est la vertu. C'est ce qu'il faut faire..." (André Walter,
81). Y por su parte, en el diario de Alissa se lee: "il s'attarde á
moi, me préfére, et je deviens l'idole qui le retient de s'avancer plus
loin dans la vertu. II faut que l'un des nous deux y parvienne; et
désespérant de surmonter dans mon lache coeur mon amour, permettez-moi, mon Dieu, accordez moi la forcé de lui apprendre a ne
m'aimer plus..." (La Porte étroite, p. 193).
André Walter termina en la locura su inútil sacrificio; Alissa
escribe en la última línea de su "Journal", antes de morir: "Je voudrais mourir a présent, vite, avant d'avoir compris de nouveau que
je suis seule" (p. 208). Y el sentido de esa soledad es, en el contexto,
terriblemente denso, ya que puede allí entenderse que es una soledad
sin Dios. Alissa ha recorrido un arduo, estrecho camino al fin del
cual presentía la verdadera alegría; al cabo, un ciego silencio la cubre.
Del orden a la aventura
Hay sin duda dos polos en la vida espiritual de Gide. Durante su
juventud lo vemos buscar refugio en un orden espiritual a la vez que
lo sentimos tentado y arrastrado por la exaltación de la vida, por
su jugosa plenitud. El no parece preferir todavía esta última, pero
va en cambio comprobando que aquel le es inasequible, y empieza
a sospechar, además, que es falso.
Este proceso se presenta paralelamente al desarrollo de su per
sonalidad, cuya educación soportó la fuerte contrainte de una forma
ción huguenote, severa, adusta y de una espiritualidad intransigente.
Pero si su desarrollo consistirá en buena parte en una liberación
de sí mismo frente a esa dura exigencia que todo su ser rechaza, no
se debe dejar de percibir que hay algo de esa misma educación
huguenote que seguirá actuando — aunque con diferente signo —

- 110 -

�- Itl ouisiui ja ua 'Bssijy ua anb ozaanjsa asg MBSajj oX Biaanb o^sa b j^
•oai^uainB oj ap Bpanb
•snq BpBuoisBdB Bun :ouBJ^uoa ns 'ajuauíBiao^ou 4Biuasaadaa aAaiA
-aua^) •pBpioiiuajnBui B[ ap jsiaoui op^aad ja jbuibjj ap sopBjuai souibjj
-Bisa — aPÍO 9P ^jqo bj ap OJjuap — anb oj b Bjuaajua sou jaaqog
ap BanSij Bq •ojuaiunajns ja X pcpisoaaua^ bj ajqjsod aaBq aj anb
buisiui oáisuoo BJBd pcpu9A9s ap 'aoiaa^ui pspijapij ap oidiauud un
Bjja ua bajbs as ciad 'aj bj apa ai d auijaAg *BqiaaB sbui sounmuistn
anb umovaiuap Bsa Bjja ua asjBjBuas apand anb aaaaed aui anbaod
'aaaiaauaQ X jaa^ojj 'sawwaj sap djoo^^^ ap bjSojui bj jnb^ op
-aanaaa osa joj • (aaamaua^y) ajuauíBsuajux Xnuí BiABpoj BJBjjoajBsap
as BÍiq ns ua anb 'pvppijuajrm bj ap opBjojsodB un uoo asaipunjuoa
b bX Bzaiduia 'jiatjip sbui zaA Bp^a uaiq un ap uoianaasaad Banp
Bsa 'BiauaSixaoinB Bsa jnby *BpiA Bidoad ns ap oioijijobs osoaauaá
ja ua utj jb BJBUiuijna anb X a^uauíaoiaaiui aXna^suoaaa bj anb osuaj
ojuaiuijSoaaa un ua 'aj ns bX Bpipaad 'aaaaa auxjaAg anb souii^uas
apuop 'sawwaj sap d^oa^^ ua une aiuauíBaBjo ajaai\pB as ojjg
•BiauaSixaojnB ap pBiunjoA Bsuaj eun ap ojtuj ja sa BAip^p Bsa oaa^
•uoiaBJO bj aod anb sbui js ap BAip^p bj aod ubajbs as anb s^an^ij uog
•onaÍB uaiq jap uoiaBzijBaa bj b — anb aod sotuaaaA bX X — 9PÍ0 aP
souiuauíaj saÍBuosaad soj ua 'BajjdB as BiauaSixao^nB Bsa ajuauíajuana
-aaq *aj ns ap anb sbui BaijaSuBAa biu^xbui Bsa ap oíaiaaafa jap a^acd
ua BAiaap 'ajsijvjowwj^^ ap auijaoaBj\[ bj ouioa 'ajanuBuiuig X Bssrjy
ap sBan^ij sB^sa uauaii ^pj^) ^p Baqo bj ua anb jeaoui aojBA jg
•Bsstjy
spaanaaa sou *ttBapaad bj aiA bs aaAnss inax in^),, rjeaoui BiauB^sns
Baja Bun ap Bjopuata^nu api^) ap Baqo bj aod Bjnoaia anb Boxja^uBAa
BzuBuasua eun asaaaouoaaa apand BiauaSixa Bsa ap opuoj ja ug
'( *^) t4?J91í0?l JOlíssnB auiuiou aj
af iassajqwf uvd uopuvqv %no% ap auivq nj autvtíund aouvfua uoul ap
'síoa^ ai 'apuvS aff^ :a^Snj oajo ua ^^ '(gg *d) 4tixadsaj b assisj ajja sijd
sjanb tu 'asiujmw snou }unfua(p ajvuoiu auatuiaid anaa ua^qwoa aaoaua
s^d siBUuo5dnos au af *aunaf sipaad bj ai anb zaABS snoA tanaoa
uoui ap aoBjja juauia^uaj 4a^Buit ajjaq bs oaAB 'jiBiats aaaui bui ap
louanSnq ^uauíau^xasua aABaS agM :ajsí^aow/íu/g'j ua jaqaij^ ap Booq bj
aod aoip oj sou upiaBanpa ns ajuBanp opBiuaoj BX^q as pB^unjoA bj ap
uoisuaj Biuaapca eun ouioa opiqaauoa aas jap upiadaauoa Bsa an^)
'(681 *Pí) 4tsaa8oad subs iB^a un aa^iBqnos si^aanod au a^ '^íos jxtnb
xnaanaquaiq ig^ :une j^ *(8"¿8I '^d) ct¡a^puiaiiB aiíA doai siBaanod
af anb anaquoq untp xoui zapaB^) ¡anauSiag Q *anaquoq aj saaA
^uauiauiuiaqaB4j íojnjd no ajiBqnos af anb anaquoq aj uaxq jsa4a is
— oiaBtp ns ua Bssijy aqiaasa — luasaad b apuBiuap aiu af,, -auiajap
-bj^[ Bsodsa ns uatquiBj X '(9f "d *• • -uwuS a\ íg qg) ojduiafa ns 'opij
asa ua 'Bpnp uis anj aapcui ng *BpiA ns Bpoj aiu^anp ojopuaxs pinSis
anb X jBaoui oidiauíad un oueaduiaa apsap ja ua oziq as anb oiusiui
o^isuoa Ba^d Biaua^ixa Buiaaixa ap oíaa^iaa un b inbB oaaijaa aj^[
•oaiuiBuip 'oAanu uapao un 'BanjuaAB bj ap
oajnap 'sandsap ainajsuoa Bjxjiuiaad anb bj Bjja Bas osbob X 'upiA ns ua

�André Walter es un callejón sin salida, tiene como alimento una
voluntad exigente, tensa, que quiere lo auténtico, que busca el extremo
de sus posibilidades por la renuncia de todo lo contingente. Ese
mismo esfuerzo, esa misma tensión, animarán también el camino
que se realice en la otra dirección, en la dirección de la aventura, y
constituirán en ésta, como decíamos, su orden dinámico, el vivo pulso
constructor que la organiza. Y debe ser así porque el objetivo final
de esa aventura es permanente pero no estático: es el Hombre.
"Ce faisant je iríécartais de Mediarme..."
En varios campos ocurre esta misma transformación de Gide, este
desprenderse de sus lazos juveniles que se realiza sin embargo mante
niendo, como una constante central, ese criterio de exigencia y de
autenticidad a que antes aludimos.
En el campo de lo literario Mallarmé ejerció sobre él una fuer
te atracción magistral. En un texto de 1946 Gide procura definir
una de las formas de su grandeza, lo que él llama "une sorte de
sainteté" (Feuilles d'Automne, p. 187). "Dans un domaine, qui
n'était pas de ce monde, il exer^ait une sorte de sacerdoce", dice, y
luego explica cuales son "les éléments, les composants, de cette
vertu" ( : ) "une certaine croyance et assurance en des vérités absolues, intangibles et immodifiables par les circonstances, par les
événements, par tout ce qu'autour de Mallarmé nous appelions les
'contingences'. Un attachement á une vérité supra-sensible, devant
laquelle tout cédait, s'effagait, devenait de peu d'importance". (Feui
lles d'Automne, p. 188).
He aquí el equivalente literario de aquel orden espiritual y reli
gioso que animaba a Alissa, a Emmanuéle.
Pero así como le parecía ver en aquel orden de amor un empeño
desasido y como orientado hacia un fin fantasmal (Je laissé la proie
pour Vombre, pudo haber escrito, como Nerval, de su empeño de
entonces), así se separó también del simbolismo luego de procurar
dotarlo, con una de sus obras, de la novela que le faltaba.
Esa fue en efecto la intención que le hizo escribir Le Voyage
d'Urien, (tal como nos lo explica en sus Souvenirs littéraires: "En
réaction contre l'école naturaliste et soucieux de donner au symbolisme le román qui me paraissait lui manquer (car jusqu'alors il
n'avait produit que des poémes), je venáis d'ecrire certain Voyage
d'Urien..." (Feuilles d'Automne, p. 188). Eso nos explica el clima
de irrealidad y de sueño que domina ese librito publicado por Gide
en 1896. Adviértase que su título también puede leerse como Le
Voyage du Rien...
Pero esa vaga idealidad se revela pronto insuficiente al autor:
"II m'apparut, peu de temps ensuite, qu'il importait de rétablir un
contact direct et sensuel entre la littérature et le monde extérieur. ..
... Ce que faisant, je m'écartais de Mallarmé, certes; mais je gardais de son enseignement une sainte horreur de la facilité, de la
complaisance, de tout ce qui flatte et séduit, aussi bien dans la

- 112 -

�- en -

aj i^)
*ttsajsij-iB sa[ ja saajiqjB sa[ juajiuoaj as anb 'siojo af 'xna rauad jsap
'saasoddo saaua^ixa sap 'juBsipjjnau as na 'juassipuBJ ja uajsix
-aoa inb ua juauíasroaa ap sjinpojd sa[ 'ajiBjjuoa ny #ajipajaq jna^
ap napj suas [ñas un ua assnod anb 'sajuBssmd suoijbujjijjb^p sa^q
• Bdea sp-juos s[nas Bpxnaa ajnop suBg #ioui ua janSopip a suioui nB
jnoj no 'aijBquioa as b sajsaj juassnj uouis tnb 'saaAip doJi sjuauíaja
sao ap paoaaBj a^[a JBd anb jasi^aj siBAnod au af anb aaa^d 'jJBcp
ajAnaoj b juiBJjuoa ^\^ sibab^ anb apBnsjad sms aui af juaAiiog^ :aqija
-sa 'souiipn^B tbá anb b uoiaotpBa^uoa buii^uj B[[anbB b 'BzajBjnjBU
B^ambui ns b — soj^o sojubj ua ouioa — ajaijaj as anb ua ojuatu
-oui un u^ 'oiaunuB opi^) ouisiui \9 anb pBpqiqísod Bun ua
as anb ojuBna BuirijSa[ sbui ojub^ aaaaBd sou BjunSajd
B[ sa anb ouBJiuoa ns asa ua bjstsuoo ou anb X Bp^uapsap Bf anb
uapao ap BjauBui bjjo aqsa ou? tsoujBjunSaad souiapod tsb une oja^
'OiJBajuoa o^ JBqoad japod souiBjadsa une X 'uap^osap a^uauíBUBS
-aaau anbqduii Bjn^uaAB B^ anb soiuaaja ou anb souiajuBjapy
¿Bjn^uaAB BjiaiDui B| Bpanb opíg? ¿^pí^) asjqduina Bjjp
•od ojio anb ua? 'opBpajaq uapjo asa opBZBqaaa ruaxq BJoqy

N3CIH0 OIMOD 3X^V 33
III oimjdn3
•aaquioq ja sa anb sapBpqiqxsod ap oua^^ ouaisuu
ojBipaiuui 'ouBOjaa ajsa Bia^q oiqui^a ua B^uaiao as BaoqB ^a^uapuaa
-sbjj uij un b oidiauod ^B BiSfrjtp as pEpuSa^uí ap p^pisaaau Bsg
qa ap BiABpoj asjBjadsa apand opoi X
t 'osuaiuui aiuauíjuoo un sa oxusixu ajqutoq [a anbjod sa
X ajuBsaaux Bpanbsnq opuais anSis is anb BjniuaAB ssa ap
Biiunqoa B^ ouioa Bjini^suoa ajquioq [a uoa BJBd X ouisiiu
o^isuoa BJBd pBpiaijuajnB ap BiauaSixa Bsuaj Bsa anbjod 'uapjo
un BjnjuaAB buistui b^ ap aa^q anb ojad BjnjuaAB b^ b uapjo ^ap
anb ouis^aasB ap uoxaou B[ ap a^uB^dsBJi un oraoa tsb Xbjj
•Binjjsuoa oj 'onpiAiput p apsap 'anb
p ou ojad pnptAipuiBjdns uapjo un opuBuopuBqs :ampAg
Buisiui js b cnujojsuBJi as anb opoui ouisiui pp íBUBiund uppBUuoj
Btdojd ns ap 'opo^ ajqos 'X 'apnuBuuug ap 'Bssqy ap ar^das as
isb uaiquiB^ •^•••sibui ísa^jaa 'auuB|[Bj^ ap siBiJBaatui af' *„

•(681
•d 'autuojn^p sdjjmaj) (oXBjqns oX) ((mfiuovs uiosaq nv ^a duuop
•uoqjis ttos \n\ djsau dj %not anb atijatu (atsaj a\ tnot uns uauodwaj
tiop ^at-iodwa^ 'atiuStp vs ta jnauuoy nos 'awiuoq^ ap mapoa vj
tívf tnb aa '•auuaxapn pjib tonb ^anb uoítamuoo ajqvfuvuqamj ^
-íxaj^ ap íawwoi[(j ap ja aviaiu-tos ap sia-n-sia 'atíuSattiítp 'atí
ap mosaq ja anouiB jUBaSisuBJjui un iani tq suvp anb auntvuattíj

�Adviértase, por la afirmación final — "les arbitres et les artistes" —, que el arte es concebido expresamente como un equili
brio, como un orden. El se ofrece así como otorgando la posibilidad
de una resolución de la problemática interior, inestable, inquieta y
promovedora de aventura, de Gide; otorgándole el camino de un
orden superior. (Señalemos sin embargo, desde ya, que se trata aquí
de un orden que se cumple en otro plano que aquel en el que se
suscita el diálogo, y de donde arranca la necesidad de la aventura).
El conflicto se ordenaría pues, se aquietaría en su expresión
estética y, sobre todo, en el equilibrio magistral de su prosa. ("Sirve
a Francia — escribe F. Mauriac — escribiendo el francés mejor que
nadie en el mundo" (Op. cit. p. 166).
Es atendiendo a esto que L. Pierre-Quint observa que "dans la
création, comme dans toute action intense, nos deux moi finissent
par coíncider jusqu'á n'en former qu'un. C'est précisément dans ees
moments, dans l'acte poétique, que l'homme retrouve enfin sa li
berté" (Andró Gide, p. 79).
Este equilibrio aquietador no es, entiéndase bien, una resolu
ción del conflicto — o mejor: los conflictos — que, según vimos,
dividen a Gide. Es, sí, el hallazgo de un orden, de una durable
estabilidad que se desprende del artista pero que no se da en él
mismo más que fugazmente, en el momento de la expresión. Es
un orden que resulta, en definitiva, de un inquieto movimiento
dialéctico en el cual se cumplen crisis sucesivas, pasos a la aventura.
Ciertamente nada se aproxima tanto a la expresión del supremo
anhelo de perfección serena y eterna que Gide puso en boca de
La Perouse, uno de sus personajes más interesantes y vivos, el viejo
maestro de música de Edouard en Les Faux-Monnayeurs, como el
logro del puro estilo de su prosa. El viejo La Perouse decía que
"tout notre univers est en proie á la discordance", y concebía, su
perándola, "un accord parfait, continu; oui — decía —, c'est cela;
un accord parfait, continu...".
Este acorde perfecto, continuo, este vislumbre de un orden eter
no es algo que acaso todo arte tiende a expresar. También el de
Gide, también ese su supremo equilibrio de estilo. ¿No es eso en
definitiva, para él lo durable por excelencia? ("Le probléme, pour
moi, n'est pas 'comment réussir?' — mais bien: comment DURER?".
"Journal des Faux-Mon-nayeurs", p. 46).
Pero si en cierto modo — y sólo en cierto modo — todo arte
tiende a ese valor absoluto, sin duda muy especialmente aquel que
se formó en el ideal recibido por Gide como viva enseñanza de
Mallarmé. "Au fond... le monde est fait pour aboutir a un beau
livre", decía el maestro de la rué de Rome (CEuvres ed. La Pléiade, p. 872).
Esa esplendorosa intemporalidad del arte, que le otorga un valor
de síntesis y revelación a la vez, del universo, le permite ir a dar
en una visión coherente, equilibrada, ordenada y eterna. No pre-

- 114 -

�- 911 OUIBIUI IS ap OZB[pq p 89 VJdD 9S9 ^ *(ui9pi) t4UB[9 UOUI
axu 9tib 4JOtp uosioj ajjaa 8J9A '(BXBiqns uainb apn^) sa) njao
uaiq STBUi 'a^aAnou 9JJ9J aun SJ9A jubj jmod 9U 99 'aua^^yj jnod
pnbjBquia4ui af ' aa qojao ua puBn),, :isb an^is opBjp ojxaj jg
•buisiui Bjn^uaAB B[ ap oajuop aorpaj as 'BjnjuaAB B[ aAijoju biuouijb
b[ ap Bpanbsnq Bsa anb 'a^ajBd aui 'ajuBjiodun sa y 'opijuas asa ua
SBpnp b jbSüj efap ou ojxajuoo [g •— BOijajsa ojos 'jofaui 'o — BDija^
• sa aiuauíB^iap sa ou biuouub Bsa ojag YóOI ^ 'vudns }[j) ttatA bui
ap uosib^ a^qisuas b^ aiuajqoj b aaqojaqo ap ^a 4uiBjaAnos jnq uotu
aj^ íiBAap aiuouuBq a^aa anb ituBddBtui ^i jojissnB jnoj^^, :s99uoj
-ua Bioap X íbjuouub eun ua a^uBpjoosip oiusqBnp ns J9A[OS9J ap
pBpqiqtsod b^ b aaaipj as opi^) onb p ua o^xaj un 'jj #dBa p a^xdBOB
ouioo 'BqujB sbui souiBjiD B^ 'OUBUinq o| ap ouijsap p X opi^uos
p ajqos Bjiu^oaut Bun a^^Xqns anb so^ ua sojaqjuoo sosa ap Biuiqn
uopnps B[ ouioo aiJB p Bj^pisuo^ ou anb o^iap souaui sa ou 'a^JB p
opBUtisap Bjsa too^Bip ap jas, ap uopipuoa ns jod anb 'souiia bX
oiuoa 'Baao ouisiiu p anbunB ^ "ajqiuoq pp Bapi ns ajuasaad aoBq
as pna b^ jod bjoubui b| sa ajas ns anb 'oaao 'jBjapxsuoD soiuaqap
oaag *(ST *^ 'sdtnaj aujou jo opjf) oupuy) 4t^JB uoui ^sa4a 'snjd o\ suap
af a^pnbB^ b asoqo Bg,, :ofip p anb oiíap sg -opuBipmsa souiBtuaA
anb pnjoqjuoa uopBnjis B[ ap uopnps ouiod aauaj apand oopojso
vopuo p anb BpuBjaoduii B[ bijojou bj3ubui ap aXnuiuisip ojsg
•Baijajsa ou X pjoui api^) ua sa BAijBpiui b^ anbaog
•(^jquiaoap \ 'X681 \4lBUjnoi\,) 449^PTJ ^p^^^-id 9u ^oui a[ spuiBf anb,,
:l68t U9 Bi^ ^iquosa api^) íC(.sjoui xiib aAijBijiuij ^p^^,, auuB^pj\[
#ttjnaij9jxa apuoui a[ ia
ajnjBiajjq b^ ajjua pnsuas ^a joaaip ^obiuoo un jqqBjai ap jiuBjJodmi
ptnb 'a^msua sdiuaj ap nad 'iniBddB^ui jj,, :uaijfj(p o%vÁ,Oy^ a^ ap
o^isodoad b opepjoaaa ojxa^ ojjo pnbB a^uasaad souiBáuaj^ ¡opunuí
p p BJBd Bjpua^ Bpua^an anb! o^uojg '(\^Z '^ 'uiapi) ^aouan^juí
ajaiuiaad ajj^o ^p o^^Sap ajiA zassB aajatui auiaiu sioaa af,, tBsaijuoo
ouisiui ^g -jas oidoad ns ap pnpqjuoa uopipuoo Bsuajuí B[ 'bia
-Bpoj 'ajuasaad a^uampjoj aaBq as ou anb p ua '[luaAnf api^) p ua
OAn^ o[og *oDod ojnp jan^quadoqag ap ofnjuí p oaag
ap OpA Un B OUIO9 pBpipaj B^ B BqtJJB SBUI 'BX SOUIBip
-np osa jog '(i^^ 'd '"'•mvuS oj íg) t4spp b^ aX anb 4pas \n\ b ja
'janBquadoqog b jsap *anbiqdosopqd uoijBijpi uoI\r "uotoojuosdddod
ouioo X pvjunjoa ouioo opunuí j^^ ap Bjnjoa[ B[ ap s^abjj p bijos
-op^ b^ ojjoiqnosap BjqBq api-^ uaAof |g uanBquadoqog ap p uaiq
-lUBj ouis 'aiuJB[[Bj^ ap o^duiafa p X BzuBuasua B^ ops ou ^
'(^98 Tí) tt?^íJ^A Bl luauíajpuajBui aíaui-a[p
'anbiun add^jj aun jBd 'juapjaAnojj as,, anb sBjqB[Bd sBsa ua 'sBjp ua
bzubijuoo auaij anb bX 4(99g "jp *pa) ttsjoui xiib aAijBijiurj
Bjaod p 4isy *BAiiiuipp ua appuapsap 'bibj\[ ap opA 'Bp
BJ9ui 'opunuí ajsa ap SBJjap ojjap ajuauíBJapBpjaA ap ui^ p Buq
-Bq anb o\ Bja osj9a asa anbjog *opunui pp BpuauBdB ajuBpjo^sip
B[ ojipnBui osj9a un ua jaApsai anb bsoo bjjo ^uuB^p^ Bipuaj

�y por lo tanto de su noción de lo humano. Ese ímpetu aventurero
es para él un gesto que, aunque aparentemente exterior, también
significa lo que aquella exclamación de Unamuno: "¡Adentro!".
Algunas páginas de los Feuillets de 1911 retoman el tema en
el mismo sentido: "L'oeuvre d'art, épurée (épuisée de laideurs), ne
m'intéressait que par ce que l'on sent de durable dans la fixation
d'une plus parfaite harmonie. La vie m'intéressait davantage...".
Y aún: "La trace de l'homme était ce que je chercháis dans toute
oeuvre". (Los subrayados son de Gide. Journal, I, p. 415).
Eso hace también que la obra de arte, el libro, puedan valer
como sustitución de aquellas formas de ser que no podemos lograr
como vida, que no nos está dado cumplir realmente. "Nos livres
n'auront pas été les récits tres véridiques de nous-mémes, — mais
plutót nos plaintifs désirs, le souhait d'autres vies á jamáis défendues,
de tous les gestes impossibles" (Palabras liminares a La Tentativo
amoureuse, p. 31). Pero esto mismo no hace sino reivindicar la
experiencia de la vida como centro del desarrollo de una personalidad.
Recuérdese que en Paludes, escrito en 1893, se plantea, en varios
personajes, el problema de la autenticidad, y esa es la materia mo
ral del libro (C'est méme ce qui m'a donné l'idée d'écrire Paludes,
p. 45). Pero en cuanto al Narrador, le vemos repetir frecuentemente:
"Moi, cela m'est égal, parce que j'écris Paludes" (ídem). Por esa
sistemática reflexión se incluye a sí mismo en el tema, y critica — sa
tirizándolo — el desinterés esteticista por la vida de que Gide acaba
de desprenderse. Esta actitud, que tan tempranamente podemos ad
vertir en él, y que más que ninguna otra lo aleja ya de Mallarmé,
se mantendrá como constante. En 1931, conversando con Léon Pierre-Quint, Gide le dijo expresamente: "Le: 'Moi cela m'est égal,
parce que j'écris Paludes' est le type de la phrase que je ne peux
pas supporter". (Referido por L. P. - Q., op. cit., p. 497).
Creo que entramos ahora en la zona más importante del mensaje
de Gide.
Hemos visto ya cómo su ser se debatía en un diálogo interior
que en cierto modo oponía las nociones de orden y de aventura,
y hemos visto también cómo dentro de ese mismo diálogo se mani
fiesta un movimiento de liberación que lo desprende de su orden
heredado.
Veamos ahora cómo se realiza esa liberación.

- 116 -

�- ¿n Binidru buii ap sandsap jaaaJEdB apand tq^s ouBiuijd o[ b
as anb BzuBijuoa BpBjiuiiji Bsa ojaj •sajBuoiauaAuoa sap[oui sopiaaí
•aAiía so[ apsap j3A[OA aq^a anb [B ouir^n oidiamjd ouioa X [Biuaui
-a^a szjanj ouioa BpiA B[ ap oiuaiuiijqnasap [ap inbB bjbjj ag
jioui vj ap a/íD^7,,
'(SOI #d) '^98^-13 B^^, lUBtjnos na
^
anb aa ap asoqa anb[anb ioeiui ia a^BAn^s sn[d iBja un saaA
UB[a anbi^jBjj ao su^p siBAnoajaj af #saqanBqap ap a^nos 'ajBS inoj
'sub jinq-xip b junoui jnod 'aapuqap ^a asnanjdn^A 'aiua^oiA aiA
aun 'a^B uos ap sijoabj sapna ap oaAB 'saauuB sanb[anb 'jajno^ 'aaop
-oissb[) xnaiA ia a¡oBS doaj np 9[[90 b S9aqoduii sqjo^) sap a^aiaos bi
juBJ9j9jd 'i3 'lUBua^ siBuaBq un itbj aaiiua [BAaqa un auiuioa aani
-[na B[ J919Í9J 'auiiB[ uoiiBanpa uos aaiuoa jaquii^aj 'aqiuosB[Buiy
ajaiu bs ajiuoa J9i[OA9j as 'sqio^) sa[ j^d aiiaxa luauíap^nos 'sub
azinb ap íuBjua iaa siBuiBuii4f -sn[d a[ iibjihb Xtui inb aa itBia aijB[
•Bqiy ioj aunaf np aanSij v\n :Buuiaop ouioa BpiA B[ ap uoiaBi[Bxa
buisiui Bsa UB[Buas 4([9q3ÍJ\[) Bisiuo^Bioad [ap Bj3oO[oanbjB X
ap soÍBqBJi so[ b uaaBq as Bjqo buistui b[ ua anb sauoisn[B
•i^sAvaxoisoQ 9jqos oipnisa ns
ua apaBí sbui BaBuoiauaui ^pi^) ouistui [a anb op^a vj ap viuSajv afva
-jvs o/ ap upisopa B[ sa anbaod 'oaBiuouiap ap 'opspBídsap ap o^[B
a^sijvuouttuj^ ua auaii oiuaiuiiAOui asa anb oi^aia sg #aA[anAua o[ anb
Bzaiaoa B[ opuaiduioj 'ajqiuaiuoaui '[bita biabs ap opBBuquia 'oso8nf
aioaq un ouioa a^jns BaniuaAB B[ buijou b[ ap oaiuap apsaQ
sa[ 'saauaaap sa[ 'sa^ni[na sa[
-Anoa anb 'saiaBiui sassaqau ap luauíiiuas snjuoa a[ ioui ua iiBssioaa
anof anb^qa ig •••¿ajipaa Btnb [i i-aisaj tn[ a^j ¿m[ ap aaou^t uau
IT"^"BtN ¿9JÍP ^í^Anod [i,,íib aa inoi aa-isa 'iaitnbsnf i^p b auiuioqj
anb ag 'jioabs ap iiBiaoduiitiu [i,.nb aa B[ioy ¿a^oaua inad auiuioqj
anb aa-isa t n) : uoiisanb a[[3Anou bui b iibjsiibs a[[a ina asuodaj
anbiiuB aun luauíuioa ig,, roiaaja ua aa\ as ajstjvjouiwj^ ug
ap [buij aÍBsuaui [a ua BiBuxui[na X aiuB[apB ua BJoqB ap BJT[duina
as o[[ojaBsap oXna 'oursiuBuinq [ap Buiai [a 'suiai OAanu un 'opB[
-Búas SBuadB anbunB 'bX auaiiuoa 'BiauauíaqaA Bp^pBídsap ap oixai
un ua aiaaiA as anb 'Biauaiaadxa Bsg •souiBipn[B bX anb b opBpaiaq
uapao [a uoa 'buijou b[ uoa oiuaxuiiduioj asa BiauapiAa ua auod X
o[[OjjBsap ap sisíja BAisiaap Bun ap upisaidxa B[ sa ajstjvjotuiuj/j

auiuioqj anb aa-isatn^)M

Moov^aan vi
AI

d

�categórica con esos mismos moldes. ¿De dónde surge la fuerza ne
cesaria para romper con ellos? Porque, y por lo menos en un primer
momento, esa vida cuya violencia desatada se exalta, no ofrece nin
gún seguro punto de apoyo, sino una permanente inestabilidad y
un peligro cierto. Athalaric se libera "pour mourir á dix-huit ans,
tout gáté, soülé de débauches". Concebida de esa manera la vida
aparece rica, exuberante, pero también peligrosa como, una selva
que manifiesta su energía en el pulular de los infinitos seres de
todas las especies que la habitan, pero en la cual cada uno de los
individuos siente el peligro mortal de tal plenitud. ¿Cómo hallar
entonces la fuerza suficiente para lanzarse a tal aventura rompiendo
con la estabilidad que nos rodea?
En el comienzo de experiencias como ésta de una ruptura con
la norma, se encuentra a veces, como previa, una experiencia de
total desprendimiento de la vida.
En el caso de Gide, una de las explicaciones que pueden ofre
cerse de esa furia de vivir que expresan los textos citados de Ulmmoraliste puede hallarse en la experiencia de la inmediata cercanía
de la muerte: "Pour celui que l'aile de la mort a touché, ce qui
paraissait important ne l'est plus; d'autres choses le sont, qui ne
paraissaient pas importantes, ou qu'on ne savait méme pas exister"
(p. 82). Y en otro lugarr "L'important, c'était que la mort m'eüt
touché, comme l'on dit, de son aile. L'important, c'est qu'il devint
pour moi tres étonnant que je vécusse, c'est que le jour devint pour
moi d'une lumiére inesperée." (p. 39).
Al través de una crisis extrema, cuando todo parece abando
narnos, una nueva y más profunda luz se enciende, que de inmediato
reconocemos como más verdadera y nuestra, esencial. Y todo deja
de valer como no sea lo esencial.
En su estudio sobre Dostoiewski, Gide afirma que "el hombre
no está nunca más cerca de Dios que cuando alcanza la extremidad
de su miseria" (Dostoiewski, p. 156). Creo que es ésta realmente una
experiencia central en la obra del gran novelista ruso. También
León Chestov explica la 'doble visión' que atribuye a Dostoiwski por
la visita del Ángel de la muerte cuyas alas están pobladas de ojos
en los frescos de las capillas romáticas (L. Chestov: Las revela
ciones de la muerte, cap. I). Desde una extrema desolación, desde la
'détresse', se sube a una nueva y resplandeciente visión de la vida.
Se trata, por otra parte de una rica noción moral cuyos principios
quedan claramente expresados en los mismos orígenes de nuestra
cultura occidental; Esquilo cantaba en un coro de Agamemnón
que Zeus "encamina a los mortales a la sabiduría y dispuso que
en el dolor se hiciesen señores de la ciencia".
Esa experiencia que Gide señala en Dostoiewski y que consti
tuye el punto de arranque del desprendimiento de Michel, "l'immoraliste", fue además, para él, una experiencia personal. Es con
veniente traer a colación, para probarlo, algunos textos autobiográ
ficos que ofrecen evidente paralelismo con los ya vistos.

- 118 -

�— 611 —
bj 'ajnoja.i ajndiuas aj mo 'asud jiBja uoiinjosaj B[ xuq uaso4p
JIBu^lBJ3 aj^^nl) 93 9p J9 9UI9UI-IOS 9p '9JOOU9 JlBjaddB ajja^b JUBUIB
193 ap jnad ej 'aajis^p juauíaSBAnBS is iibab ajja4nb anuuoaui ajjaqij
91193 ap jnad bj 'ajsiBS Iibaej ajqiaipui assioSuB aun 'sibuibí jnod
jauínb jiBjnoA ajja4nb ajquiBqa ajjaa su^p aaAnojjaj jibi^s ajja4nbsjoj
'n^aiBqa nB jnojaj ap jojis stbj^,, "opBuiB ns ap ajjanui bj ojja
jod jbaijoui A 'asjaAaJiB ou 'aBpnp 'aiuBius ns uoa JBdBasa ap Bq
anb ua soiuauíouí ua 'uaAof buü b aA as anb ^a ua 'oiBjai jap aABja bj
aiuauíBisnf sa anb 4oAisi3ap aiusisui un X^q (U6l) ^jjaqvsj ug
•aanpoíd as ou uoiaBjaqij bj b ouBsaaau oiuaiui
-ipuajdsap ja anb ja ua opi^) op oiBjaj ojio ua uppuaiB BJisanu
aiuBisur un jauaiap souiapod opBAouaj jas un BptA bj b aSjns jBno
bj apsap Biauaijadxa Bsa ap opiiuas ja japuajduioa BJBd Á íbuistui
uoi3Bjaqij bj ua uoiauaiB BJisanu JbCij souiaqap uoiaBjaqij bj uaijuí
-jad anb sBiauBisunajia sBsa ap BiauBiJoduii bj jaA ap oSang

•aijanuí bj ap Bjusajaa bj 'jopBjaqij ozjanjsa ojnp ja
OAisiaap osjnduii ouioa A 'opoi ajqos 'oja^ -joijaixa bjío bj A Bun bj
jouaiui 'uoiaBAouaj ap sbuijoj sop nos anb afBiA jap A p^pauuaj
-ua bj ap s9abji jb sand Bjado as 'ouisiui js ap 9sjb3ubjjb oiuajoiA
un sa anb A Bzijsaj as ^pi^) ua anb uoiaBjaqij ap oiuaiuiiAoui jg
'(6^ 'd "X M) ttsaajaAnouaj luauíai
•ajduioa sasoqa ap naqiui nB ia jnau jaia un snos 'jnau ajia un aaAB
sinbBuaj aj" -axsaua^uijBd aun inj asnajjiaAjaui aauaasajBAUoa bui ja
'anbjBuaj^ iBJiuoauaaj af 'ib9^bXoa af íapBjBiu iBquioj aj"^
saun)ijjno\[ sa^ ap oa¡ib3ijiu8is ubj ojxaj aisa 'ouijijn jod
'ifll 'd 'i ^iwuj.no[) 44jauiiii^9j ap jib4s ji4nb
'ajjaAnou apniainbui aun auiuioqj b asodojd aipBjBui Bg^ ruaiquiBj
oaj 'p^pauuajua bj ap BJopBaja BiauBjjoduii bj BijBxa as anb bj ua
*BuiíáBd buisiui bj ua j^ '^^siibjsiibs^ sap ajpuajiB b uaijj 'apniainbui4p
aajnos aij)BjBui Bg^ :44aipBjBui bj ap ajijiing oq,, op sauoiaBiouB
SBisa souiBjjBq (j¡ uonD}ipa^\[) 968J ap sjajjmaj soj ajiug
"(S0 &gt;d) n190UO1j^P 8S jp^uos uouc ia
ajpuoj aiíjaisnB uoui 'axpBjBui bj ap ja jbuiij3 np jnaABj ajqnop bj
b 'siBjuas afw :Bsuapuo3 junaui au uwjS a\ t ap uc3bjjbu Bg
*(29I *d)
44aiof anb ja jian33B4nb siBja4u af *^jjatp asnBO b uouis 'aipBjBui bj
aj^jBj^f "ajiBjJBd snjd ajiAijdaaaj aun4p 'ajpuaj snjd 'juajBdsuBJj snjd
'xnajod snjd 'suoijBsuas sap jiana^j jnod 'jios ^jiqop auisiuB^jo
un4nb ajquias jj #aiA bj ap ajajBJ bj ap jnoS aj ajpuajddB4ui ap
jnj jBjjnsaj jibj3 snjd aj juop ja 'sdxuaj un jnod anb jijqiBjjB4ui au
— ajiBJjuoa nB — SBd Bnj aui au inb aipBjBui auntp stbui 'ibja jsa ji
juauíaAau^ sajj 'apBjBui jaquioj ap aau^qa bj sna4f 's^q-Bj 'juauíasiaajd
'sind jg,, :sT&gt;iuAiuy ua aaip ja ua ofnpojd pBpaiujajua bj anb ojaaja
jap ojispdoad b oaag *(ST"062 &gt;dd) ojjojJBsap op^pina un auaij
ajsijvuoiuiui^ pjídsui anb oub^ijjb afBTA ja apuop 'tunaiu au uwjS aj
i^ ua pBpauuajua ns b a^aijaj as anb ajuauíBjauíijd souiajBuag

�honte bue, mais á présent que rien ne la retenait plus, devant la
porte ouverte pour sa fuite, le coeur brusquement lui manquait".
(pp. 180-1).
La vida de Isabelle queda así destruida por no haber sabido
osar en el instante decisivo. Su aventura significó, en suma, "suivre
sa pente, mais 'en descendant'" y no en montant, como Gide pro
ponía, y por ello un ser que iba a cumplirse, se anuló. La vida des
hecha de Isabelle se hace tanto más dramática cuanto el relato nos
hace sospechar, en su primera parte, una cierta grandeza, y la po
sibilidad de una poética decisión de lanzarse a la aventura. 1
desarrollo nos muestra, en esa aventura frustrada, la falta de un
rigor interior que la construya y que ha de ser como su estructura
central; este rigor empieza en el savoir oser.
Hay un momento del texto que copié que indica con suma justeza, según creo, cómo la liberación es sobre todo un proceso interior
que no ocurre sin dolor, sin una tensión extrema de todo el ser. Se
siente, en el fondo de uno mismo, un doloroso desgarramiento, y
luego... se está liberado; pero ese desgarramiento es difícil. Cuando
Isabelle está al borde de él, Gide se refiere a "l'angoisse indicible",
a "la peur". Es miedo de ella misma, miedo de su posible novedad,
de su propia riqueza interior: "cercano está mas es difícil de asir
el dios", cantaba Hólderlin. Para asirlo es necesario un violento gesto
que nos adueñe de nuestra libertad. Por eso saber osar es también
saber ser duro consigo mismo. Y esta dureza que ya empieza a verse
como necesaria compañera de la aventura — si se quiere que la aven
tura sea salvadora — es en Gide una nueva forma de aquella disci
plina de autoexigencia que él recibió de sus padres con su educación
infantil.
"Oser étre soi"
El hombre verdadero aparece "más allá" de las estructuras que
normalmente lo encierran.
El párrafo que más arriba copiamos de Ulmmoraliste propone a
ese respecto todo un programa que la obra posterior de Gide desarro
lla, programa en el que consta la censura, la crítica de las institu
ciones y de todo aquello que en la cultura pueda pesar como tradición
dominadora y capaz de impedir el libre desenvolvimiento del hom
bre. El hombre no se encuentra en las formas que el pasado le es
tructura, sino en el porvenir, delante; el hombre deviene incesan
temente: "Qu'est-ce que l'homme peut encoré?" Responder a esa
pregunta es lanzarse hacia adelante y hacia adentro. "¡Adentro!"
en el sentido de Unamuno, que escribía: "¡Nada de plan previo, que
no eres edificio! No hace el plan a la vida, sino que ésta lo traza
viviendo", y en otro lugar del mismo artículo: "tienes que hacerte
Universo, buscándolo dentro de tí. ¡Adentro!" {¡Adentro!^ en En
sayos, ed. Aguilar, T. I, p. 239 y 245).
Esa preocupación que se expresa en los personajes de Gide es
también, naturalmente, preocupación central del propio Gide. En

- 120 -

�- ISl f •'I^munof pp ouioj uaiquiBj anb asBjj bjio Bisa sa jejia ap oob3b
anb bui^bíí B[ ap Bautuodiuaiuoa isb^ "Buqdpsip ap BjauBiu buii
'uoisuBdxa a^qq B[ X eu3ap B[ ua B^s^q 'sand a^uasaad Bisa aadraaig
*(9 #&lt;^ 'I \L) tt-iaisisaj X anod sipsf anb 'araara-iora b jajp aassiE[ aui
jnod puBj^ issnB Jjojja un juauajuiBra }nBj aui ^j^ ¡une
*ttxnaanaq
aaiBj as ap anb JtOAap un jsa4^ -ai\a ua a^qissod aiA B[ a^noj auuop
asoqa anb^qa an) *atA B[ ap apnjiua^d B[ ap 'aaqqinbaj ap a^iatjjip
aiof an^ ^ajnupB íj-i^d aajnB uoijBqBxa uos jaAnojjL
saaAq ap ajq sn[d a^,^ :ubiujijuoo o[ Bjqo buisiui B[ ap
sbjiq "4kios ajia J30 ^jvujnof ns ua souiBqiqBuas ojuauíoui un
anb o[ s^ •— sjnaÁvuuo^^^-xnvj ss'^ ua pjBnop^ ^oip ouioa — 44
•uoui ua sibxu '''aiuad bs aaAins^ ua UBaijsisuoa anb SBtauauadxa
SBAanu sb[ b bjobiui BJBSBd BiauaSixa buisiiu Bjsa 'uoxsua^ buistuj
Bjs^ *js ua [Bjoui pBpq^a Bun outoa BpqBA sa anb oaad 'sopBJtaa
souiuiBa jod UBiiajaía B[ anbjod apiaid as soqa ua anb pBpiauuainB
ap BiauaSixa Bun 'pBjun[OA ns ap uojsuoj Bun UBJ^sanuí saÍBUosjad
souisiui sosa 'opB[ ojjo jo^ *Bjqo ns ap {b^oj a^Bsuaui [a ua ajuBiaod
-raí Bjas O[[a Á sandsap B[[a b bj8A[oa ^pi^) 'sopipnjB sa^BUosjad so[
ap uoiaBjuasajd B[ ua Bpiaouoaaj sa Baqa^uBAa buiixbui Bsa X 'jijbj^[
ojiaasa BjqBq 't4Bp as anb p oiaplraoa Bjsa o[og?^ -pBpxsojauaS b^ 'is ap
BAipBp B[ :¡BuipjBa [bjoui pniJiA Bun soraaA 'uapao [bj asaBUJBaua
b apuai^ anb so[ ua safBuosaad so[ sopoj ua 'opB[ un jo^ ^^pina
-sap soraaqap ou anb soA^isod sajopA oraoa UBiuasaad as anb sojaad
-sb BJ^sanra oijo^objsijbs aauara[Bjoi ou uapao asa 'oSa^quia uig
•oXns jaaBq Bpand ^pi^)
anb ouiuibo un sa oj^[ *jaqB^ ajpuy 3p Binao^ B[ 'Bssqy ap p^pa^s
b^ :ojoba osora^dsa un oí^jBqraa ras asjuqnasap aaja ouuubo ns ap
uij [y 'uapao asa 'sopora sosaaAip jod 'uB^uasajdaj 'auqaA^ 'apnu
-Brauig 'Bssqy "O^[OJJBsap [Bq^a ns BJBd a^uaiaijiisui B^aAaj as uapjo
asa ojad 'wap^o un. a)uauiB]jaia Bjaaajo ais^ •oujoiuoa ns ap uoiaBJ
-adns Bun ua 'sauaSjio sns ap ojuaiunpuoudsap un ua a^sisuoa anb
orasira o^isuoa ^pif) 3p oiaqjuoa pp oiaadsB aaraiad un XBq anb
asjuipuoa apand opuaiuodxa soiuxuaA anb o{ ap 'anb soraaaa¡^
•aapi^ 3p333^^ ^u ^ora a[ sibiubÍ anb rjuaiu
•ajtosiAOjd 'paa aAnojj af 'aiibiisijaB a^Tjaauís B[ jsajib aa Jiuijap %a
aapt aiiaa janraaa Bjpn^j [j 'ajaouis ^.na4p isa4a 'ajijaa4p aauararaoa
B uo puBiib 'apaijjip sn^d B[ asoqa Bq,, ;3pí0 3P jvuunof p ua soraaa[
T68t OIJÜ 19P BíP oulUlP I9 U3 'ttsjora xne aAijBiiiui4^ apaa,, anb ara
"JBllBl/\[ 9P 3SBJ^ Bl J^pjoaai ap pBpiunjaodo bX soraiAnj BqiJJB sb¡^[
•orasqoqiuig pp o[JBJBdas ap Bq anb o\ 'orasiuBiunq OAanu aisa ap
jBiundsap p ua 'bX BJjsanra api^) ap BjnjBjaiq B[ 'ojund ajsa u^
'Í9Z '^ 'i 'ityuunof) (íau)ivjvd a\ ua aiu.nffvfs aj^aj -dJ1^d dP
uanSunsip as snd tmp au aujwuvd ^'J,, :unB X 44anaijajxa apuora aj
siaAua aa^japua4s ^sa4a 'aaja4p anb ^ubab aijiBJBd^^ :jaaauvd X uas ajjua
uoiauíisip B[ ua pBppijuainB b^ ap oa^uB[d p uaiqraBj aaaaBdB oub
orasira p ua ]^ '(uinf oí " T68t) 9^?i BIU SUBP issns aau^qnos ^nBj
|j -tos auja J3SQf^ roiuaxraBsuad ns ap Eais^q Baui[ B^sa ap SBJopB[
sauopBjouB uaaaaBd^ 'Bipaj BUE.idraai apsap bX X jvuunof ns

�vis facilement. II ne faut plus cela; il faut que tout dans la vie soit
résolu, et la volonté perpétuellement tendue comme un muscle" (T.
I, p. 41).

Capítulo V

LAS REVELACIONES DE LA AVENTURA
1. El Éxtasis

4

(Les Faux-Monnayeurs)
Ya aludimos más arriba a un anhelo de armónica perfección
que quedaba expresado en la recordada frase del viejo La Perouse:
"Un accord parfait, continu...". Pero en la misma escena se había
dicho que "tout notre univers est en propie a la discordance", de
manera que ese acorde milagroso sólo se oye un instante; no puede
durar; pronto la vida lo envuelve con un ruido atronador, lo ani
quila, y nuestro empeño es entonces encontrarlo de nuevo, porque
lo que al través de él se nos ofreció fue una visión colmada, sere
nísima, fue un fulgor que hizo presente, en el instante, la eternidad
misma. Y desde allí, desde esa fugaz e intensísima luz, todo se
ordena para los ojos que la gozan. Ese fulgor es tan iluminador,
tan profundamente revelador, que el ser al que le es otorgado cree
comprender, gracias a él, y como en un éxtasis, el sentido de
la vida.
Creo que la consideración de este hecho nos hará progresar
algunos pasos más hacia el centro de nuestro tema.
Ese fugaz hallazgo de un orden iluminador — o de una luz que
ilumina un orden — puede ser considerado, en un plano dado — lue
go veremos que hay otros — como uno de los dos términos entre
los que oscila, en el inquieto movimiento dialéctico a que nos
referimos, el alma de Gide.
Dos personajes muestran, en Les Faux-Monnayeurs, esta expe
riencia: Bernard y Olivier. Es una experiencia que comporta, si
multáneamente, una cesación de la discordia interior y una tan
profunda paz que el suicidio mismo es evocado como medio de
hacer durar tan perfecto estado o, por lo menos, de impedir su
descomposición.
"Je pense que ce monologue, ce 'dialogue intérieur', comme
disait notre professeur, comportait une sorte de dédoublement dont
j'ai cessé d'étre capable — dice Bernard —, du jour oü j'ai commencé d'aimer quelqu'un d'autre que moi" (LFM, p. 346).
A este propósito recuérdese lo que antes dijimos de algunos
personajes que valen por la dádiva de sí que realizan. Es necesario
reconocer aquí como causa, como motivo del éxtasis, la frase evan
gélica que recordábamos en la formulación de Martí: "Sólo está
completo el que se da". Pero aquí nos interesa más que esa afir
mación su consecuencia, que constituye una repentina visión de un
orden satisfactorio que Bernard encuentra luego de haberse des
prendido de un falso orden heredado. Y este orden que el amor le
- 122 -

�aq oj so oX X opipuajduioa siajqBq oj soj^osoa ouioa?^ :ojqij ns
ap BuiS^d buisiui bj ua BjaXaj ou is 'osru B^sijaAou ja na bzijbub
ja anb ssapi SB)sa api^) b a^uauíBsajdxa ub^ BjjinqiJjB iu SBjqBj
-Bd SBisa BUBidoo ou oX x) '(9SJ *d) '^Bijasiui ns ap pBpiuiajjxa
bj bzubo[b opuBna anl) soiq ap Bojaa sbui Baunu Bisa jou aaquioq
ja anb japua^ua b sp sou 'ajjcd bjio jod 'ojad ^ouisiui is b onpiA
•ipur jap oiuaiuiBiaunuaj ja ua anb sbui uoiobajes bj bui^buii ou o
aA ou i^sMaio^soQ^ : T^sMaiojsoQ ap SBUiapB ofip ouistui api^)
#wopBjosuoa scjijuas ai Á BpraSas ua
BjaoajBdBsap Bzajsui n\ 'ssjja ap ajuasaad ja sB^Bq aj opu^no 4sbuiu^
-bj sni uoa Bjaaij ^j opBdBduia 8BÍBq opuBn^^^ rajsa sojio aj)ua
j^ *osnj BjsijaAou ucaá ja aaqos oipnjsa ajuajaaxa ns ua opB^uaui
-oa ^iqBq ouisiui ja anb i^jsMaioisoQ ap so^xaj sounSjB ap opjanaaa
ja a^uasajtd Bpnp uis auai^ aÍBSBd aisa aqiauoa opt^) SBJtjuaij^[
•souisiui is b uaaqnosap as 'z^d ns UBjjBq 'asjBp jb 'sojio b
jbuib jy *pjBnopg b jaiAijQ 'BjnB^ b bxub pjBuaag 'B¿ajjua Bun sa
anb 'o^zB[jBq ouiaadns ja Bia^q BAajj saj jouib ja 'sojuaiuiiOBuaj sop
ouioa nos anb 'soiuaiuiipuajdsap sop sosa ap o^an^ '^sdinvuo^^y^
soj ap anbuBq jap Bijsn^uB bj jbs3abjjb X jubabssb^ ap pBjsiuiB
aiuBpBJap bj ap saABJj jb JBSBd aqap jaiAtjQ íBqBJjaaua oj anb jbijiui
-bj jBuoiauaAUoa Bjnianijsa bsjbj bj aaduioj aqap pj^ujag uos sau
-axnb jas b JBÍ^ajj BJB^ 'ios ajja JdSO "Jas ojap^pjaA ns 'ozojb^ ^jqBU
-Bjjua ns ojsaijiuBiu ap jauod japod BJBd 'Bjjaiaua oj anb buuoj
Bun Bjaiduioj oun BpBa anb oiJBsaaau Bjanj is ouioa ajjnao opoj^
•BaiiuajnB sa 'is Bsa 'anb asjBXods anb bj ua auuij zibj Bun 'Bjja
ap opuoj ja ua 'Bj^uanoua as sisija Bsa ap utj jb 'isy 'opBÍod
•sap 'opBjmbiuB 'opsjjBSsap Bjuais as jaiAtjQ anb aoBq sdjnvuoÉuy
soj ap anbuBq j^ -u^puos^p jap vjjv svui oiuoo X 'uoisua^ Biuns
Bun ap 'ozjanjsa ojuajoiA un ap uij jb 'jBjauaS ua 'SBUiapB aoajjo as
opuajjjjaj souixuaA sou anb b BJopBjaAaj Biauatjadxa ap odij j^
oj BJBUiuinji anb pBpiujaja ap ozbuooj un ouioa sa anb 'buitsiu
•ajas 'Buajd Biauauadxa Bun ap upiDBuruijna bj ouioa aaajjo as
X 'souiBidoa anb aÍBSBd ja ua cuounuB ouisiui ja anb Buiaj^xa
-ajB ap opi^uas asa auai^ 'jopa^oaB o;saá un ja ua Bjjsq X
jod jouib ns ouisiui is b uij jb bj^a^j as anb ja ua 's
soj ap a^anbuBq jap oanj j^iaijq ap oipiains ap BAi^B^ua^ B-q
'(2V d 'IM^1) *• aí snId
sibuib^ 'lua^uoo sins af 'iijjns ja^ :jasuad assind uotnb ajja^ aiof
aun íasstjBd ua aAins bj xnb aiA bj a^noi anb a^joj is aiof aun aino8
jioab sajdB íiBjas aa sibui íanj as uotnb spuajduioa af 'juaiuaAiiuiBja
ji-l-^jnuijnuí 'issnB io^\[—„ rpjBUjag b apuodsaj jatAijQ X
*4tinauiaiBjoa jBd — • • • aiA ap saoxa
ajduiis JBd 'auisBisnoqjua JBd janj as assind uotnb puajduioa jits
ajajj uos B apuBiuap Ji4nb sjoj 'jozbuibjb^j ijiiuiiq ^uauíajqBJiiupB
spuajduioa af sibui ís^d iBjan^ aui au af anb uaiq sibs af ¡qQ • • "isa43
¿xnatuí aj siBJauitjdxatui af anb sxojjBd ajquias aui ji janbaj JBd
nj siBg,, : BSajS^ pjsujag ouisiui ja anb jbj sa juqnasap

�confesado desde el principio, Dostoiewski no me es a menudo sino
un pretexto para expresar mis propios pensamientos. Insistiría en
excusarme de ello si creyera que, al hacer tal cosa, falseo el pensa
miento de Dostoiewski. Pero creo que no...", pp. 156-7).
Gide quiso poner a esos héroes de su novela — Bernard, y sobre
todo Olivier—, más allá de la miseria, ese es sin duda el sentido
que tienen la révolte del uno y el pasajero extravío del,otro. Con
fesémonos sin embargo que aunque esos episodios constituyen crisis
importantes en esos adolescentes, estamos muy lejos de la miseria
por la que atraviesan los personajes dostoiewskianos. .. Pero, evi
dentemente, no nos corresponde medir la estatura novelesca de Gide
por la escala del gigante ruso.
Retengamos todavía, de la cita hecha más arriba, un término
que ya fue mencionado antes y sobre el cual tendremos que volver
aún: la salvación se logra por el renunciamiento del individuo a sí
mismo. Es el camino que recorren, en buena parte, Alissa, Marceline,
Gertrude y Eveleine (La porte étroite, Uímmoraliste, La Symphonie
pastorale y L'Ecole des Femmes respectivamente). Pero ya volve
remos sobre ello.
Recordemos aquí, más oportunamente, otra cita de Dostoiewski:
"—¿Cree Vd. ahora en la vida eterna de ultratumba?
—No, pero sí en la vida eterna aquí. Hay momentos, llega uno
a momentos en que el tiempo se detiene de pronto para dejarle sitio
a la eternidad" (Los Demonios).
YGide comenta: "Me sorprendo cada vez que leo el Evangelio
de la insistencia con que se repiten sin cesar las palabras 'Et nunc',
'Desde el presente'. Ciertamente Dostoiewski ha sido sorprendido
también por esto: que la beatitud, que el estado de beatitud pro
metido por Cristo, puede ser alcanzado inmediatamente, si el alma
humana se niega y renuncia a sí misma. 'Et nunc...'.
"La vida eterna no es, o por lo menos no es solamente, una
cosa futura, y si nosotros no la alcanzamos aquí, no hay casi espe
ranza de que podamos alcanzarla nunca" (Dostoiewski, p. 139).
Es de esta naturaleza el éxtasis que alumbra a algunos perso
najes de Gide (Bernard frente a Laura en Suiza, Olivier enfermo
en casa de Edouard), pero es sobre todo algo que constituyó una
experiencia personal de Gide, y esas expresiones noveladas no hacen
sino reflejarla en espejos diversos.
Yseñalemos aún que este éxtasis, que este estado de beatitud
se nutre, a pesar de la paz infinita que significa, de un elemento
dinámico. Aunque en cierto modo dentro de un orden estático, ya
Alissa lo concebía así: "Je me figure la joie celeste non comme une
confusión en Dieu, mais comme un rapprochement infini, continu...
et si je ne craignais de jouer sur un mot, je dirais que je ferais fi
d'une joie qui ne serait pas progressive." (LPE, p. 189).
Aquel "accord parf ait, continu..." de La Perouse, es un acor
de vivo, que late, se extiende, progresa. Dentro de esa beatitud un
ser se cumple, cuya ley más profunda es la de su propio devenir.

- 124 -

�- 931 a[qisuas aiuauíBjBipauíui uaaBq sBauq SB^sa anb aaajsd aj\[ *(8¿6I 'I
•diuoD *qQ 4jB[in^y -pg) ^-''ubuib sa[ X ubjiui sa[ anb soto so[
U9JIUI '9D9JD OUIO9 Bqjaiq B[ U9JTUI 'SOIQ 9p BJOJ11B B[ U9JIUI 'SOUIU
so[ sapajsn uaji[\[ ¡SBsouuaq JBJ^uoaua ap souaui apand ou opBu
-jojsbjj 8Eui ajquioq [a Bjs^q anb 4SB[[aq ubi osBd BpBO b uaA as sbs
-oa SBiuBna oiad í • • * auiJBsajdxa as ou oX anb o^os 'qQ! ¡ o[jbuib [B
osoqaip jas ou X ajquioq un uoo jB^qBj^! ¡o^aA \tb osoqaip jas ou
X p&gt;qjB un ap ajuB[ap jod jBSBd apand as ouioo opuajduioa ou oX
anb sapa^sn jaq^s ap ubjj! ¡zqaj jas BJBd SBZjanj oX BjaiAnj ou is
'sbiui 8B| SBjnSjBuiB anb '^qaipsap anb 'qo,, -90i^ aÍBuosjad ^ anb
B{ ua moip¡ j^^ ap Buaasa a^qBJo^BAur B^^anbB inbB j^pjoaaj ouni
-jodo aaajBd aui 'i5[SMaiojsoQ ap Bjqo tb\ OAn^ upiaBuuoj ns ua anb
BiauBjJoduii B[ jod 'ajuauíBsajdxa Buoiauaui B[ ou api^) anbuny
•pnjiua^d ap opoui un ouioa aaajBds a^ as — jbui ap X
uaxq ap sauoioou sb[ sbjb[o usas bX anb ms — ^piA B[ ap oxaiajafa [a
'ojjuaa ns ncq ajquioq ^ anb zaA Bujq #pBpipqiuodsip Bjaajjad ap
opBjsa un uaiqiuB^ O[jbuib[[ souiBjjpO^j -oonuBiwa sa ou ^a ua anb o\
opo^ ap 'sbs[bj SBjni[OAua sns ap asjapuajdsap b opipuajdB Bq ajsa
anb oSan[ onpiAipui [ap opuoj [a ua BJjuanaua as anb oai[aSuBAa
opBjsa un pBpi[Baj ua jiniíjsuoa aoajBd BuSa[B ap opB^sa aisg
'(983 '^) ttsuoipuauB snou anb
in[aa anb aj^nB aSssiA un oaAB snou b juatA [t4nb jsata 'jnaquoq a[
juaAnos sn[d s^d suossiBuuoaaj au snou xs anb ^a 'uoq isa jnaq[Bui
asoqa anb[anb B4nb 'ajid a[ su^p ^^jojd anb[anb b X [itnb 'ajinjjsur
snou xnaiui a[ xssnB ^nad ^ajap^snoa uaiq 'inb xn[aa ajsaj aauajBdd^
ajaiuiajd ua xnBajnaq[Bui sn[d a[ ^uauíauaAaj anb aouBjnssBj
roui ua a^joj ^sa iubi íoiof bui a^uBaSixa ^sa iubi***,, (^,^Z "^)
tk • • • í xnajnaq4p anb uau jTuaApBtui ^iBAnod au [itnb japBnsjad
aui ap iBSuauíuioa af aauuB auiaijuiA bui ap sdiuaj aa u^,,
: BaxjBjSoiqojnB Bjqo ns ua aqtjasap o[ otuoa ojaxuijd soui^ay
•t^sMaioisoQ ajqos oxpnjsa ns ua sBJopaaaj
-B[asa sBmBd souiBJiuoaua uaiqiuBi opvjsa asa ap o^isodojd y
'(983 'd) siuuad
jauTBiui stbsoJ 'inouns autad Btnb 'a^qissod sibuiSbuiiJ amad
b nb aiof ap ^^ja,, un ouioa jundiu ^u uwj^ o] í ua ajuatuBiaajtp aqijo
•sap ^ptf) anb opvjsa un sa sisB^xa [a BJBd otoidojd ouajjai [g
(I3J8M3IOISOQ atof ap 7m?(rJ 'Z

:vaaiM3Av vi aa saMOiavaa^aa sva
ia
•Bjn^uaAB as anb jas [ap
[a anb ojio sa ou opijuas ouuqn oXna X jauajap apand as ou anb
O[[OJJBsap un ap SBAisaans sajqiuna ouioa 'BjnjuaAB oiuoo oiusiui [a
aoajBd^ BjniuaAB B[ ap oiuiajd ouioa aaajjo as anb sisB^xa asg #baii
-ob buijoj Bun uaxquiBj B^uaj pnjiua^d ns anb saauojua [BjniBU sg

�este estado al que me refiero, y de mejor manera que cualquier
explicación.
Pero no sólo Dostoiewski, sino también Nietzsche, parece vinculable a esta actitud. "Je veux l'homme le plus orqueilleux, le plus
vivant, le plus affirmatif; je veux le monde, et le veux TEL QUEL,
et le veux encoré, le veux éternellement, et je crie insatiablement:
Bis! et non pour moi seul, mais pour toute la piéce, et pour tout
le spectacle; et non pour tout le spectacle seul, mais au fond pour
moi, etc., etc." escribe Nietzscbe en una página que Gide transcribe
y exalta en una de sus Lettres á Angele (Pretextes, p. 140-1). Y
no es casual sino fatalmente que en esa misma Lettre á Angele, pre
cisamente en esa en la que le da a conocer a Nietzsche, Gide
comenta aquel pasaje final de los Demonios de Dostoiewski en
que consta la decisión de Kiriloff de suicidarse y su tremenda afir
mación — cuyo eco resuena largamente por toda la obra de Gide —:
"Sentir que Dieu n'existe pas, et ne pas sentir du méme coup qu'on
est soi-méme devenu Dieu, c'est une absurdité..." (Pretextes, p. 149).
Es el mismo Kiriloff quien pondrá además en evidencia, en otro
pasaje comentado por Gide en su Dostoiewski, ese "état de joie" a
que venimos aludiendo y al que se refiere especialmente el mismo
Gide cuando alude a "ese optimismo, ese salvaje amor por la vi
da — que encontramos en toda la obra de Dostoiewski —, por la
vida y por el mundo entero 'ese inmenso mundo de delicias' de que
habla Blake..." (p. 159). Y es entonces cuando, para probarlo,
cita aquellas palabras de Kiriloff comparables a las que ya recor
damos de El Idiota: "El hombre es desgraciado porque no conoce
la felicidad, sólo por eso. El que sepa que es dichoso lo tendrá todo
en seguida, en el momento mismo... todo está bien. Lo he descu
bierto bruscamente.
"—¿Y si se muere uno de hambre? ¿Y si violan a una niñita?
¿Estará bien, también?
"—Sí; todo estará bien para quien sepa que todo es así".
La importancia de este pasaje creo hallarla en que nos explica
— hasta donde puede explicarse... — ese "état de joie" de que
hablamos y que es, si no él mismo un éxtasis, el estado natural
en el que el éxtasis se produce como su culminación espontánea y
ocasional, como su punto más alto y extremo.
Es ese "état de joie" el que domina en las Nourriture Terrestres
y que expresa muy bien la palabra que allí se repite: ferveur. Ferveur
que nutre las experiencias más diversas: "Oü tu ne peux pas diré:
tant mieux, dis: tant pis. II y a la de grandes promesses de bonheur"
(p. 43) y sobre todo en estas líneas con las que termina el libro
séptimo:
"La vie était pour nous
sauvage et de saveur subite
et j'aime que le bonheur soit ici,
comme une efflorescence sur de la mort".(LNT., p. 168).
- 126 -

�- ¿si •suoissBd sap uojiBSjnd bj aioisijy iiBjaddB4nb aa bj ajja-^nad isa4g
•dnoa auiaui np ijBjap ua4s uq -snjd aj auaS snoA inb uoa^jnoq aj
(jisioqa assind uo4nb teja isa ji4s) aauajajajd ap jisioqa :jiasuog
•ajqBJiuipB npiAipui un b i^iuaiq 3atjjb uo — jnas inoi — ^od ua
ajliaui aj 'suoa^moq sao ap un ajpuajd :ajduns uaiq isa^ anaaaj bui
'sojaq un jaaja Jnog ('•') ¡sajAij sou suBp anb sibuibC iuojojaa4u
inb 'jajjaqag 'snou ua suo^jod snou suoaSanoq ap an^) 'ajjnB^
ap ^uauíujap nBtnb aunj b aapaa inad au uoj anb aajBd ajqqinba
ua luauuaiiuiBiu as tnb '^asE^ ^uauíapqBq apiBd ^uop saasoddo
suoissBd sao ap auiuioa idi ^sa ua \i sibui íajxp subs ba [i 'ioui ua ^ios
^aqaij^[ ap uoaSinoq untn^),, :ojsa b aaaijaj as ao^n^ \9 ^jajjaqag b
bjjbd Bun u^ 'BjauBduroa ns ap uoxaoAap B| á pBpipqap v\ piqiaa
•sap anb osopBid ^a uaiquiBj sa 'J9qoij\[ b paja anb '^pif) ^p ojuaip
-as upzBJoa j^ '19HDTI\[ 9C^UIOJ 9nI&gt; sajiuiij soj 'auqaajBj\[ ua 'Bsaad
-xa BjsqaAOU ja j^ *auijaajBj^[ b pij^ríu o^ns jap uaiquiBj 4l9q9íI/\[ ^
oiutub jas ns ap ig 'pBpijBuosjad ns ap so^aadsB soj ap oun anb sbui
Bfajjaj ou ojubi oj jod X — oSojBip ns ubiuiub anb sajojaaA soj ap
oun ap — 9Píf) 9P sapBpijiqTsod sbj ap Bun ap opsuiajixa ojjojJBsap
un sa jaqatj\[ 9ní&gt; ajuapiAa sa 'sBiJouiaui sBidojd sns b jauodjadns
aqBa anb SBiauaijadxa X sauoiaBnjis 'saÍESi^d uaaouoaaj as ajsjjvuoiu
~mL7 ua a^^uny *apt^) ^oa jaqaij\[ ^ JBaijijuapi oíainb o^
'(L'9ZZ *^d) ÍOUI a^j^ui joiissnB af-sipuodaj 'jn^j Jttnb aa IS9JJ—M
•sajqiBj saj auiuddns ajja stbj^[ :iuauia)sij) 'SBq snjd BjnofB apa sind —
'aj}a ^nad 'apaq isa ajj^ *iuasajd b auuiaop aun isa4a jBa — auijiaop
dJlOA uaiq spuajduioa af — 'jnof un ajja-iip aux 'uaiq sioa af,,
•p^paid bj b auodo as — BiJBiunjoA sa 'sbui
-apB anb — Bzjanj Bsa anbjod aisixa oiaqjuoa jg -baijbuijijb szjanj
Bjnd Bun Bas ou anb oj opoi oiuaiaiuaa aa^q X Bjquinjsap 'pBpaui
-jajua Bj ap bjjb sbui opBJiuoaua jas asa ap 'jas jap jopuajdsa jg
'(9tZ '^) \49ÍI"-ibj\[ iip 'uiBiunqui^ zauíiB sno^—„
•amuuatui ajjai aJins ainoi iubu31uibj\[ 'ajqBjasTuí ia
piBj ijBJBd X axuiuoqg ap iJojja4g unapuajds ajqBjajojui4p ia ajiojS
ajjaijoui ap sX^d aa — ijasap aj luasajd b ajajajd af sisboj y,,
•ouBiunqui ap oSjb
auati pnixuajd Bisa anbjog -osodaj ap pBpqiqísoduii bj ap 'jouaiui
oSojBip jap 'oiaijjuoa jap buijoj bjio aaajBdB apuop inbB sa ^
•tjBui jap X uaxq jap bjjb sbui,^ Bisa
anb pmiuajd ap buijoj Bun sa anbjod 'jg 't4afBAjBS BjjSajy,,
9 9iqn 9P 9n^^ ^aij suas au
af^, touisxui is ap aaip J9q9JJ\[ 'auijaajBj^ b bibui X bio^b anb Biuaxp
-as BjajJBa Bsa ap oipaui ua y #ttjasodaj ara siBAnod au tu stBjnoA
au af toui ia 'sodaj aj siBjaddBtf anb aa isata 'jnaquoq aj ijBjaddB
ajja4nb ag,, #BuijaajBj^[ ap aijanuí bj Buiuuaiap Bpanbsnq BXna
ua j^q^ij\[ ^p uoiaBijBxa afBAjBs bj b ajuauíBiaiJisa Xnuí
Bjjpod as anb oSjb sa 44ijoui bj ap jns asuaasajojjja,, Bsg

�Purgeons-nous, Scheffer! purgeon-nous! II en restera toujours assez".
(Citado por P. Lafille, op. cit. p. 10).
Y en una carta a Francis Jammes: "Sans mon 'Immoraliste', je
risquais de le devenir. Je me purge." (ídem).
Pero si justamente Michel no es Gide es porque representa
sólo una de las direcciones de su espíritu que en él combate
con otras.*
Salvaje alegría de la vida, 'état de joie\ impulso a la aventura
y, sembrando aquí y allá ese desarrollo, vislumbres, éxtasis. Parece
que así podemos situar una de las direcciones en las que se mueve
el alma de Gide. Pero otra cosa acecha sin embargo en él mismo:
el mundo piadoso de Marceline. Un orden, un reposo del que se
desprende casi con furia.
Conviene señalar ya aquí que, paralelamente al tema que ve
nimos estudiando, aparece en L'Immoraliste otro que, aunque ocupa
un lugar en cierto modo secundario, no podemos dejar de indicar:
es el que se refiere a la relación fatalmente conflictual del hombre
con la mujer. Ya veremos más adelante que, para Gide, ésta tiende
naturalmente a la estabilidad, al orden, y en él logra su plenitud,
mientras que el hombre, por el contrario, se integra en la aventura.
Pero para el hombre la mujer es, precisamente, el otro fundamental,
y es sobre ella que se orienta ese movimiento centrífugo del alma
que le permite cumplirse en el darse, en el amor. De ahí que en
él se mantenga siempre esa situación contradictoria, o mejor con
flictual, del amor que liga y de la necesidad de libertad que aleja
(Marceline, Alissa, y sobre todo, en Thésée, Ariane).
Pero aquí este tema queda relativamente escondido bajo la
violencia del otro, de la descripción de ese 'état de joie' que Gide
conquista desde su situación de puritano. Y justamente porque se
trata de la liberación, de la disponibilidad que sigue a la demasiado
estrecha contrainte de su educación religiosa, L'Immoraliste se ex
presa con una violencia tan incontenible, con ese ímpetu casi sal
vaje. Es el momento en que los diques se rompen y la corriente
recién liberada se corona de espuma y de violencia.

Capítulo VII

LA DIALÉCTICA DE LA AVENTURA
(Un orden dinámico)
"Supprimer en soi le dialogue, c'est proprement arréter
le déveleppement de la vie".
("Journal").
Ahora bien: este état de joie, esta disponibilidad fervorosa que
venimos viendo es, según creo, el más profundo motor de todo lo
que en la obra de Gide puede ser considerado como impulso a la
aventura. Es un estado de disponibilidad, pero también de búsqueda,
de sed — sed que en Les Nourritures es exaltada más que la be-

- 128 -

�-anq bj js o^iq,, :opBuiBjaxa Jaq^q opi^) Bjjpod ojsnB^ ouio^ "aaauBAsap
as anb sotq un ap Bjadsa bj b oqaaqsap jas un jaAaj^ua u^fap Bssijy
ap oiJBip jap SBauj[ sBunqn sbj íBjnaoj bj na asopuaXiuisap aÍBuosjad
[B UBJjsanuí son ja^jB^ ajpuy ap ousip jap SBuií^^d SBunqn s^q
• (ouBiunq oj b opBjuajjua ouioa 'opi^) ap Bjqo. B[ ua 'aoaj
pjnjBuajqos oj :sbui souiajip unB y) •ajqiuoq p ua jb^oi aj
Bun Baunu aXnuiuisip ou X 'uoiavjuaj eun oiuoa aaajBd^ jEjniBuajqos
I ^Pí0 ua OJ9d "uotaBA[BS B[ ua isb a^jaiAuoa as uoiaBjinbiuBo^nB
Bq -opBuipjoqns ajjas aqap onpiAipui p Á 'pvpjda ^\ sa 'BJidsB as
anb b pjnjBuajqos uapjo [a 'oun 4uB}uajjua as anb so^uauíap sop
so[ ap is asjajjoaaj apand ojos anb X 'pBpijuBS bj ap ouiuibo ja sa
asa anb asBjjaiApB oja^ "(xil *d 'Bjdns jn 'Ja^) "pniíjaB ssa uBjaAaj
anb sojxaj souibjjsoui b^ ^cnpiAipui jap ozjanjsa ajuBjsuoa un ouioa
Bssijy aod opiqaauoa sa uaiquiBi osoi^ijaj uapjo jap oaáoj j^
'(8^1 ^aiqiuB^ jay •¿^'T '^) it'' '9pinbuitui mb auiaiu
Bjaa jsap ¡SBjajjj Bjap nB uap aiiBqnos ^u af anb 'ni-siBsip aui 'jaj
inaiuaiuaiuoa un, ítoj ap sajd siBAnoadaJ anb ajja uoui ^noj ap }uaui
-ajuajuoD a^uBija iaa ap ajinsua a^iA siB^ainbuitui af 'ajBiuasnanSuo^
b jnofas uo^ ap saanaq sajaiuiajd xn^ 'siBuuojacui af,, :jouib jap
o^ispdojd b uoijsana biusiui Bsa u^ajuBjd anb Bssijy ap b^jbo eun ap
SBauíj SBun asaaaj uapand ajiouja auoj vj ap ojuauíoui un ug
¿Bq^p aj as anb uapjo un ap oj^uap pBpijiqBjsa ns uij jb
BqBjSoj aaquioq ja is asaaua^ap Biqap ou? osjnduii ajsa oaa^ *Bia
-uaSixaojnB ap osjndiui oiusiui asa Bja — aPÍO ^n^as — osoijba sbui
ap sojja ua Biq^q anb oq *uoiaBjinbiuBojnB ap buuoj eun b sojjba
-ajj apand ojos — uapjo jap oj^uap — anb oSjb BiOBq uBuiuiBaua
as ojaaoBq BJBd 'aofaui 'o ojjao^q jb X soiusiiu is ap uoisuaj Biuaad
-ns Bjjanbs jaua^uBiu uapuaja^d sojja anbjod ajjnao BAijiuijap ua
sp as sojja ua anb osbobjj ja X 'oojBip ja BqBjjBOB as is ajqísod Bja
ojps Bssijy oiuoa aajjB^ ajpuy oiubi uBqBJídsB anb b uapjo ja oja^
(88 *III) aia 1 dP Juauidddojaadp a\ JdjdJJV judtudjdoud jsap
^an^^opoip a\ ios ua Jdiuuddn99 :opuBuurjB o^uaA anb oj Bqanad anb
uotDBJBjaap jBuuoj Bun XBq jmunof ja ug 'upTaBDipqB BJBaijdun
anb Biujou bj ap uoiOBidaaB eun ojuaxuiijduino asjB^ndaj Bjjpod
Bounu X ^joua^xa biujou eun uoa BUBJjua bsotjba sbui ns BuSnd ua
jauod b Bqt anbjod 'BUjajxa Bjanj aj anb pjuiBJjuoa, Bpoi ap oseo
-bjj jb BpBui^sap BqB^sa ouisiiu is ap jBjajui an^aijdsap un ja ap
aáixa anb ajqiuoq jap uoiadaauoa eun oidiauijd ja apsaQ *ojapBp
•jaA oiuoo opBjdaaB BiqBq as anb (osoiSijaj 'jbjoui) oojbui ja uoa
jEiu BqBUOiaipuoaB as anb OAisaJÍoOjd ojjojJBsap ap pspisaaau eun b
opuaiaapaqo 'ajqBjajojui bjjb sbui un Bq^asnq as 'ja ap ojiuap 'op
-UBna Biduioj as uapjo jg -ajqiuoq jap BiauBjsns Bjainbui a jBnjaijj
-uoa bj jaAjosaj UBipod ou pjuajuí as ojuaiiuijduina oXna uapjo ap
sauoiaou SBjjanbB anb ua SBjjaA soiuaqap (^sijy 'jajjB^ *y) uapjo
un ap oj^uap BpiA ap SBAijBjuaj sbj ap osbobjj jap SBsnBa s^q
•pBpaisiiB bj BqBiujBa as is anb sbiu jaoB^sijBS Bipod ou
anb uapjo un JBUopuBqB ap oqnq opif) ouioa BJoqB apuajduioa
as X 'pas Bsa ap jBjnjBU ojuasodB ja 'souiBjjip 'sa BjniuaAB Bq •—

�na nueva^ pero me falta la fe", pero para aclarar en seguida que esa
fe que no pone en Dios la pone sí en el hombre. Esta antinomia Hom
bre-Dios la planteó él mismo en un pasaje que ya recordamos, aquel
que evoca la frase de Kiriloff: "Sentir que Dieu n'existe pas, et ne pas
sentir du méme coup qu'on est soi méme devenu Dieu, c'est une
absurdité". (Ver ut supra, p. 126).
Es muy natural pues, que frente al fracaso de Alissa, de A.
Walter, se proponga la aventura de Michel, el fervor de Menalcas,
el acto gratuito de Lafcadio y, sobre todo, el antropocentrismo metafísico de Thésée. Pero cada una de estas tentativas ha tomado
para sí, ha hecho propia aquella tensión exigente que nutría la
experiencia de Alissa y de André Walter. Porque si bien, como ya
antes dijimos, es en la confianza, en el état de joie, que el hombre
halla repentinos vislumbres de la eternidad misma en un éxtasis
al que ya aludimos, ese mismo éxtasis, esa fugaz plenitud que es un
equilibrio y un orden, está rodeado por la inquietud. Se llega a
él desde la détresse, desde la enfermedad, ¿y luego de él? O una
engañosa fijación o una nueva búsqueda.
Pero sólo la búsqueda es auténtica y siempre la fijación es
engañosa.
Por eso decíamos que Gide se desarrolla sobre un inquieto
movimiento dialéctico. Querer asir, pretender hacer durar sin cam
bios aquel instante precioso y casi sobrenatural significa fatalmente
empequeñecerlo, desnaturalizarlo y, sobre todo, convencionalizarlo.
El mundo entero está apoyado, piensa Gide, en esas falsas crista
lizaciones, que son falsas precisamente porque son cristalizaciones,
porque dejan de ser viva y espontánea necesidad y se convierten
en un refugio formal de algo que no cabe en una forma. La familia,
las religiones, la moral convencional fuera del individuo y, dentro
de él, la devoción mecánica, las "malas razones" y en definitiva la
inautenticidad, responden a un empeño de fijar lo que sólo puede
hallarse en la autenticidad, en el riesgo, fuera de las convenciones,
en la aventura.
Porque — y damos aquí con una noción esencial del mundo
gidiano — el hombre no es, sino que deviene. "Je ne suis jamáis,
je deviens", escribe Gide en su Journal (III, p. 74). O dicho de
otra manera: lo que es más hondo en él es su posibilidad de devenir.
"Done, ne t'attarde pas au labyrinthe, — aconseja Dédale a
Thésée —, ni dans les bras d'Ariane, aprés l'affreux combat dont
tu sortiras vainqueur. Passe outre. Considere comme trahison la
paresse. Sache ne chercher repos que, ton destín parjait, dans la mort".
(Yo subrayo; Thésée, p. 75).
La necesidad de esfuerzo, de tensión a que aquí se alude es
algo que ya comentamos como integrando el mundo del orden. Es
la autoexigencia que ya estaba presente en el niño de Si le Grain
ne meurt y que formó parte sustancial de la vida moral de Alissa
y de André Walter. Ahora la encontramos aquí como formando el
tenso hilo de Ariadna que hace fructífera la aventura.

- 130 -

�- 181

•uapjo ap uoioou boij X epun^oad seui
b¡ aiuauíBisnf 'jaBJixa souiajpod apuop ap sa ouisiuBiunq aisa ap
uoioBjapisuoo bj 3q -oiusiUBiunq ap buijoj Bun ua Biuaiss as opi^) na
anb X uoioob b¡ aiouiojduioo anb ojjo ouis 'lum^ auaig *g B¡qeq
anb ¡ap ¡^uij X ouajtas uapao aisa sand B.ia ou ^ajaJ om oX anb
b uapjo ¡g -(zafaA ap aiuauia¡duiis o ojsvSsop ap jB¡qEq Bjaipuod
-sajjoo osBaB) uapjo 8¡.ibuie¡¡ apuodsaajoa anb b¡ b ¡buij pBpiuaaas
Bsa b sa ou ajuaui[BjnjBu oaag -a^qBpnpur sa ^pi^) ua ap as p^piu
•aaas ap BaauBui Bsa an) '\euij pBpiuaaas Bun BiDBq osaa^oíd [bibj
isb3 ns ap 'onpiAipui ^ap ¡bjia — a^ss^sap X — zaanpBiu a^uaiaaaa b¡
ap Bpuadap ou anb X ajuaaaqut Bas sa¡ anb uapjo ap uoioou Bun
uauaiiuoo sb^so is Boqdxa sou as ou oaad '^aia sb¡ anb Bpipaui b aas un
b UBjiqBq anb sauoioisodiiuB sb¡ ap ais^Ssap ¡a ajjnoo oiupo jnbB
Boqdxa ag 'buitub o¡ anb oioqjuoo ¡ap Bza¡BinjBU b¡ b anb onpiA
-iput ¡ap ¡BjnjBu ¡biia BAjna b¡ b sbui apn¡B íuin^-axiai^ •9J 98 9nb B pBpiU9J8S B^S9 'OIjqi¡inb9 91S9 'U9pJO 9JS9
•(tst &gt;d ^p
dO) M?1!U?J?8 Bl ^ '^JO0U9 uio¡ sn¡d '9jqi¡tnb9¡ b n^d b n9d pu9j
la in¡ ua iuann¡ inb sajiBJjuoo saojoj sa¡ ^inpaj auiuioqj 'nuiiuoo
ja jua¡ 'xna^no¡nop sa^^ojd a^ jb^ #aajBiu anbBqo ap aouanjjuxj
snos ^u9SsionopBts ^a ^uassipuojaBts sa¡8uB sa¡ ^uop sibui 'juanboqo
-aijuats tnb 8J9¡b8 sap b sa¡¡iaaBd 'a^B^uBABp jnof anbBqo
saapi sa¡ jaqooaddBJ ^nad a¡nas a¡A Bg^ :aqiaosa
-ajjai^ uoag apn¡B Bza¡Ban^Bu B^sa ap uopuo un y "sauoioisodi^uB
SBAisaons ap ajSB^sap ¡a aod o¡98 bjbj8o¡ as anb uoiobi¡iouo9 Bun
ouioo asJiqaouoa uaiqiuBi Bjjpod ouiij¡n uapjo un anb ojaaio sg
'(íSZ "l} 'dO) a!A BUI 9P UOSÍBJ 9¡q¡suas b¡ jiua^qoj b jaqojaqo ap
la 'uiBjaAnos inq uoiu a^a iiBAap aiuoiujBq anaa anb injBddBtui ¡i
loiissnB inoj^ 'aiuouuBq aun ua ajpnosoj as uaiq aaia-inad iiBJjnod
lUBpaoosip auisqBnp ao anb uijua siAaaiuat f,, ijunoui au uivuq dj ig
ua aaaijaj as 9pif) 9nb b aiuBpjoosxp ouisi¡Bnp ¡anbs ap boiuouijb
uoion¡osaj b¡ ouioo o¡aapuaiua soiuapod ooiuiBuip uapjo asg
•¡BiojBd o8zB¡¡Bq BpBD ap saiiuiq S3¡bibj so¡ JBjad
•ns ¡Bno b¡ apsap BJni¡B joXbiu Bun ajduiais opuaiuinsB '(*'*9¡Bp9Q
Bioap 'ttaaino ossbj,,) os¡nduii OAanu un aiuBipaiu upio^niís b¡&gt;bd
Bjadns anb b¡ sa íoAisajSojd 'oaiiob uapao un ap b¡ anbqdiui anb
BjniuaAB ap uoioou Bun 'aiuauíBiJaio 'asaiq^ouoo apang 'vunjudav
v\ op vwsiw vjnjonujsd o/ aaA b jb9¡¡ souiapod anb ¡a ua 'ooitu
-puip udpuo un 'Bisa ojb¡o 'sa bibji as jnbB anb ap uapjo ¡g #9p¡^) op
baiibjjbu b¡ ua Bsajdxa as anb u^puo ¡a X vumuaav b¡ zaA b¡ b jmiii
-suoo apand 'BÍopBJBd uis 'anb ucuoou Bun 'oioaja ua 'bX BÍnqip as
anb oajo opuaioBq souiiuaA anb sauoiOBAjasqo sb¡ ap S3ab.ii ¡y

�Capítulo VIII

EL HUMANISMO DE GIDE
"... il n'y a qu'une seule et méme réponse á de si
diverses questions; et (...) cette réponse unique, c'est:
1'homme".
("&lt;Edipe").
"J'ai compris, moi seul ai compris, que le seul mot de passe,
pour n'étre pas devoré par le sphinx, c'est: l'Homme", dice CEdipe
en un pasaje central de la pieza. Y aún precisa: "Car, comprenez
bien, mes petits, que chacun de nous, adolescent, rencontre, au debut
de sa course, un monstrue qui dresse devant lui telle énigme qui
nous puisse empécher d'avancer. Et, bien qu'á chacun de nous, mes
enfants, ce sphinx particulier pose une question différente, persuadez-vous qu'á chacune de ses questions la réponse reste pareille;
oui, qu'il n'y a qu'une seule et méme réponse á de si diverses
questions; et que cette réponse unique, c'est: l'Homme; et que cet
homme unique, pour un chacun de nous, c'est: Soi" (Théatre,
p. 2834).
Esta afirmación central, que viene a coronar la obra de Gide
acentuándose sobre todo en sus últimas obras (CEdipe, 1930; Thésée,
1946), estaba ya presente desde el comienzo de su carrera, pero se
manifiesta con esta intensidad que tiene en el CEdipe y el Thésée^
en su madurez, luego que se le reveló a él mismo como respuesta
fundamental de todas las preguntas, y, sobre todo, luego que se le
evidenció que esa era la única respuesta activa, es decir, la única
que no significaba límite, sino desarrollo.
Luego del discurso de CEdipe que parcialmente copiamos, Tjresías,
que oyó, y que representa en cierto modo el orden divino, pregunta:
'"PIRESIAS. — CEdipe, est-ce la dernier mot de ta sagesse?
Est-ce la que ta science aboutit?
CEDIPE. — C'est de la qu'elle part, au contraire. C'en est le
premier mot.
TIRESIAS. — Les mots suivants?
CEDIPE. — Mes fils auront a les chercher".
Única respuesta que salva la inagotable frescura creadora del
hombre, de un hombre que sólo puede concebirse a sí mismo como
fuerza activa, creadora ("Je ne suis jamáis, je deviens").
Única respuesta, además, que salva la diversidad misma de nues
tra riqueza y que hace de nuestro diálogo interior una fuerza. (Ya
habíamos recordado en otro lugar aquella anotación del Journal:
"Supprimer en soi le dialogue, c'est proprement arréter le développement de la vie").
Llegados a este momento comprendemos que este diálogo es
uno de los valores más altos del individuo. El hombre no es ya el
"homme écartelé" del principio porque los opuestos dialogan en él,
y de cada negación otra afirmación más alta puede surgir. En el

- 132 -

�- 881ajidsB4u 'sed apua^ap as au auiBj anb uopipuoa B4nb aunaf ajsaj au
uo í saiusiuoBjuB ua aqau 9Jil^tp uonipuoa t?4nb ^inpojd au uq^ :aqa
-szjai\[ ap SBauíj ssjsa jiquasuB.ii ua aaEjduioa as anb bj ua sa^xaiaj^
sns ap BuiSBd Bun ua ajuaiuBUBjduiaj BqBijBxa ^pt^ ouisiui ja anb
bj 'Busaqasziaiu upraBnjis Bun tnb^ bX Biaunuap soiujsuoui sns uoo
ajquioq jap joiaajuí oSojEip asa EjjoiJEsap as anb uoa BiauajoiA Bg
•(sajajojsijy)
vmbisdojvSatu ap 'bubuiiuj Bzapu^jS ap buuoj Bun 'oaiojaq ouisiu
•Buinq ns ap ouia^ixa un aiuauíBisnf sa B^siuo^Bjojd jap Ejan^aa bj
'oiquiBa ua 'adip^) BiuB.ip ja ua íaasaq^ ap bisiubiuiuj Biauauadxa bj b
B)uaajua as anb 'BUBUtnqaaqos BSOiSijaj Biauauadxa Bun aXnjijsuoo
adip^l^ ap Bjan8aa bj a^s^í/JÜ I9 U9 :JaJa U3 'BAjiBaaBu Bjqo bj ua
sandsap uBjaaaaBdB ou anb saaxjBiu sounSjB BuiBjp ja ua u^p as anbaod
'sBuiapB 'X '^^sai/jr ja ua BjaaajBdB ojjojjBsap ouajd sbui oXna bisiubui
-nq afBSuaui asa ap uoiaBjnuuoj Boiisija^aBaBa X Bjauíud Bun ap bibjj
as anbjod ojaaaBq b opBi^ijqo oaA aj^[ "apt^) ^p batjbjjbu ou Bjqo Bun
ajqos sBiauaaajaj SB^sa ua bistsui anb Bpnp uis BjBuopjad aui ag
•unB pBpisuajuí joXbui uoa oabj^ Biuaj aisa aaaajBdBaj sour
-ajtaA ajuBjapB sbj^[ 'ofnjj ns jb^ijiobj Bjnaoad X jorjajur Bzanbu ajq^p
-uosui Bsa b oiuajB Buijaui as uainb ap bj sa api^) ap pnjt^aB bj opi^uas
a^sa ug *ajquioq jap — jbui X uaiq — ja^iauía apand oiu^na
souiaa^q b uauatA sauoisa^dxa SBjsg '(¿6^ '^ 'Pl) xn9íP S9l ^9
-loui auuoja4ui inb 'snoj auuoja snoA inb 'noj ajsa^ anbjanb
•anajnop ajjaAnou ajjanb sibs au af aajuaAUi stBjpnoA aj* •ajuauunoj
aui uiBuinqans ap ^a anbiojaq4p ionb sibs au a •auiauí-xoiu b 'addoj
•aAua4ui inb naip iib jaddBqaa siBjpnoA af '¡qy,, :^iaap aXo aj as uaui
-ua ns ap u^iaBjaAaj bj ap ojuaiuoiu ja u^ •asjBSEdajqos b Bsjnduii oj
anb ajaosaj un sa adipg^ b BqaaaB anb jojop ja osa jo^ "(^9X 'd 'jjj
X) ^-i^^q^oq uoiu ap ^ajaas aj isa4a 'aiuaui ijojja4j su^p jisiBjd uos
jaAnoj^ sibui jisiBjd aj saaA ^aajojja4s uo^j,, :jmunof ns ua aquasa
X '(g6^ 'd) ^tíip^3 aaip 444xnaanaq 9^ia4p uiosaq sb¿ ib4u af 'ioui
:BUBsaaau sa aj ou pBpiaijaj bj 'aqjao^) ap ojsnv^ ja ua ouioa 'uai
•ajquioq ja BjaAaj as so^aB aod anb bX 'o^aB ojjb sbui un BJBd jiA^iu un
'aqjao^ ap ojqBip ja ouioa 'sa asjBJijsa ajuats adip^j) anb joua^ui
oiuisuoiu OAanu asg -aqjao^) ap Bjqo bj ap ((ojap \a ua oSojoj^^
ja ua &lt;t-^owag^ ja aaip '44ojqBip ja oiuoa ajqo X BXnjjui a Baznpaa oj
anb BiuBdiuoa Bun oso^sn^ Xop aj uozbj Bjsa jo^ -ojnjosqB osodaj jb
asiBuoiaijB ua BpjBi ou ajsa X 'ajquioq jap pBpiAijaB bj asjBfBjaj
apand a^uauíjiaBj ojjbjj,, *aqiao^) ap o^sn^g jap aSans anb bj b ouioa
9PÍ0 Bjn^sod anb ajqiuoq jap Bapt bj b OAiaou ub^ sa JB^sauaiq jg
'(68^ 'd *Pl) '^anaquoq uoj ap toj ajjiaAajj #assBd jsa apnjaxnb bj ap
sduiai aj 'adipg) utos np sajquio saj su^p idBj 'puaijB4ui misap pusa^
ug "aai^a^ mb iiBaAnou aajsuoiu aj ioiu ua a^noaa4f 'uijua 'juasajd b
sibj^[ *sub jSuia smdap sjop af 'asuaduioaaj bj suBp ipjnoSug^^ rpspij
-xqap bSjbj Bun ua ouioa pBpiaijaj Bjainb buisiiu ns ua Bsuatd X asjBS
•Bdajqos BJBd Bjsdajd as aojaq ja 'Bjuajjua oj osjaAps ouxjsap un op
-u^na 'aaajquiosua as opBuiaj ns ap pBpiaijaj bSjbj bj opuBn^ *bjsiuo8
jap jbuij Bjan^aa bj Biqoa anb opijuas ja sa asa ^pj^) ^p

�pas au repos" (Op. cit. p. 141). Y la manera como juegan dentro del
mismo ser esos antagonismos también se refiere a Nietzsche. En su
estudio sobre Dostoiewski, Gide observó que "el superhombre de
Nietzsche... si tiene por divisa el "sé duro" tan frecuentemente cita
do y mal interpretado, no es contra los otros que ejercerá esta dureza,
sino contra sí mismo" (p. 161).
Esa "dureza" hace tenso el diálogo interior y provoca el salto
del héroe. "C'est volontier que je m'immole. J'étais parvenú á ce
point que je ne pouvais plus dépasser qu'en prenant élan contre moiméme" (p. 301), dice CEdipe en la última escena del drama.
Pero este sobrepasarse, este salto sobre sí mismo que parece ser
el más valioso fruto del conflicto interior de lo humano, ¿no tiene
finalidad? ¿Es tan sólo, como indica Tirésias, la consecuencia de un
desenfrenado orgullo? (Cf. p. 284).
Dos réplicas se ofrecen a estas preguntas en el CEdipe, que serán
retomadas y desarrolladas en el Thésée. Pero las dos vienen marcán
dose ya desde los primeros libros de Gide.
Las consideraremos separadamente.
Señalemos sin embargo, antes de hacerlo, que las dos se apoyan
en la precedente exaltación del Hombre.
Una de las respuestas exalta el valor del individuo como sujeto.
Es la afirmación del hombre desde su más honda y secreta vivencia,
el reconocimiento del ser impar que se es: "cet homme unique, pour
un chacun de nous, c'est: Soi", dijo CEdipe. La otra exalta el indi
viduo en su condición de Otro, es nuestro prójimo. (Frente a la
megalopsiquía cabe, como oposición, y como complemento, el al
truismo).
Las dos respuestas hallan su fuerza en la exaltación del Hombre,
ya como Ser, ya como Humanidad. Y cada uno de ellas involucra una
diferente concepción del orden, estático por un lado, dinámico por
otro.

Capítulo IX

EL ORDEN ESTÁTICO
La mujer
Dijimos que ese altruismo aparecía ya en (Edipe. En la última
página del drama se lee: "Quels qu'ils soient, ce sont des hommes.
Au prix de ma souffrance, il m'est doux de leur apporter du bonheur"
(p. 304).
Pero, como también señalábamos, tal valor del prójimo se señala
desde su juventud.
Cuando nos referimos al fracaso del orden de Alissa dejamos ver
que, de alguna manera, ella se cumplía en un darse. Y recordábamos
ya entonces que una de las constantes que subyacen en la obra de
nuestro autor es la que expresa la máxima evangélica: "Qui veut

- 134 -

�- 981 ua oaaauxs X ajqBuozBJ sa piBnopg axxbunB anb-xog *ojund ajsa na
-joouoa uaaajüd ou Bxauapxadxa bj ap ojuaxxuxjuas ^a X uozbj Bg
"(¿Oí' "d 'MLIi) t4¡^oxjBu8xsaa s.xnofnoj 8Bd jxBxxbxjdxux4u
'saxuxuaj saj zaqa '4ajajauuoq^ ajjadd^ uo4j anb aa xs axnxuog • • • 4axuxuaj
ajauuoq, aun4p :spuajua4f ¿aau^xsai SBd jXBjas au mb aturaaj atmtp
Jbjoj ajja jxBxinod janb apuBiuap ova oí 4puoj ny?, :BjsxAa.xjua bj ap
uxj jb Bjuaxuoa pjBnopg ^ ^^uauíasnauSjBq auiuioa a^a-j-BiJDats *ajq
•buuosibj snjd aj jiBJBd ajja^rü) aauSisaj snjd aj aaiuoui as auiuiaj aun
puBnb sanofno^ jsat^—M :b3jb pjBnopg ap uoioBAjasqo Bun y
snoA nad aa a^oaua pu^nb ja íasoqa anbjanb b aqaojaaBj os ao "uijua
sibj^[ • • *jioa SBd au ap 'a^puajduioa SBd au ap juiaj ibJ íaaajoj iB4f
íopoa ib^J* 'saauBjadsa saui xaanoaaaa iBtf 'aun b aun íaajj^qaj ua np iB4f
aauuB ua aauus4p í jnaquoq uoiu juxaajsaj iB4f ¿aiA bui juaiAap anb oa
ap ajduioa snoA-zapuaj snoy—M :jmuno[ ns ua pjBnopg bjoub oxuoa
*44juauiaquiiSaj,, unSjB uis ou ojod 'uafojB as sofiq soj anb b 'osodsa
ns ap BjuBduioa bj aapjad b 'paBnopg ap bsb3 ua jaiAijQ b jBÍap b
Bu^tsaj ag 'Bu^xsaj aa uatquiBj auqnB^ 'ojuaiuiBiaunuaj jap uapao ja
juqnasap ajiuiiad aj anb jouajuí uptaBaaqij ap BaauBui Bun BaoAOjd aj
anb ouis 'oiuouitjjbui opBSBaBJj ns b ajuaaj 'pBpaiaos bj b ajuajj bzjb
bj ou 'ajq^djna pBpxuaajBui ns X — p^pauuajua bj ap BpnXs bj uoa
ajduina as anb — BjnBq ap uóiaBjaqij ap jbioiut ojuatiuiAoui j^

•sosotSbiuoo souraajua ap bioubji^ia bj
ua Bsojaua^ X BpBOijuaBS BSajjua ns ouis — souijnasBui sajuajBAinba
souníájB ua ouioa — pBpijBuosaad bj ap ajuBjjuq uoiobuijijb bj batjoui
ou sajBiaos X sbsotStj3J[ sauoiauaAuoa sbj ap Bjnjdnj bj anb jbjbusb
aiUBsaaajux sa Buiíjjn Bjsa ug *auijaAg ua 'auijaajBj^[ ua 'Bssijy ua
'oaja 'oijoiou sa ojjg *js ap BAip^p bj X uoisiuins bj 'ojuaiuiioaaj jap
uapao jb asaa^ooB un 'osjaAUi ojuaixuiAoui un jbaijoui b ojuojd uauaiA
'Biaunuaj ns o upiaBjuaiJOsap ns 'osbobjj ns 'Buiuauíaj BjsijBnpiATput
upiOBuuijB Bun jaA souiaajo apuop ijjy 'jaCnuí bj ua osbobjj ns ajuana
-aij sa ojad 'aaquioq ja ua ajuauíBsoio^iA buuijb as ouisijEnpiAipuj
ja ^pif) ^p saqo bj ug 'scnpiAiput outoa ojjojJBsap ns ap OAijBjaj
OSB3BJJ un ajjaiApB as SBjja SBpoj ua anb jBAjasqo osouna sg
•JOpBAJBS
uapjo un ouioa aaa^jo as anb is ap uop ajsa SBpiA sns ap sojuauíoui
-oui sajuaaajip ua X BSjaAip BaauBUí ap UBjuasajdaj 'jaqaBjj X auijnBg
'BJtnBg 'sjndÁnuuoj^^-xnv^ saq ua 'X auijaAg 'auTjaajBj^[ 'Bssijy
souiuoiuaf safvuosja^
•ajuapuaasBJj uap^o un ap
upiadopB ap BAtjBjuaj bj ap osb3bjj ja 'ojund ojjaxa Bjssq 'Bqsasoqxua
BaxjaSuBAa pnjaxA Bjsa anb ajuaxuBunjaodo uaxqiuBi soxuBjsuag
•soxuBdnao sou anb ap s^axjdaj
sop sbj ua jBráfr aod BjpjBA uoxaBaxjdB BXna 44Bjpjad bj axA bs

�esa última observación, no es menos cierto que resulta una manera
de calidad de Pauline justamente por esta renuncia, por su resig
nación. Y no encontramos, en la obra de Gide liberaciones femeninas
positivas. Ciertamente que encontramos liberaciones (Geneviéve, Lady
Griffith, Sarah), pero ellas no nos ofrecen nada de lo positivo que
aparece en los equivalentes masculinos (Bernard, Olivier).
El tono mismo en que se afirma la liberación ya pone en duda
su éxito en el caso de Sarah. Recuérdese el final de la escena en la que
se enfrentan Rachel y Sarah. Esta última afirma allí a Rachel "qu'elle
n'avait pas le droit d'imposer aux autres une vertu que son exemple
suffisait a rendre odieuse". Rachel insiste, temblorosa, pálida: "Je
ne puis pas te laisser perdre.
Mais Sarah sanglotait et criait:
—Je ne peux pas croire á ton ciel. Je ne veux pas étre sauvée.
Elle decida aussitót de repartir pour l'Angleterre, oü la recevrait
son amie. Car, 'aprés tout, elle était libre et prétendait vivre comme
bon lui semblait'. Cette triste querelle laissa Rachel brisée" (p. 450).
Parece que la liberación que rompe normas no se afirmara, en los
casos femeninos en el correspondiente autodominio de un desarrollo
expansivo. La liberación de Sarah parece consistir en "suivre sa pente"
pero no "en montant", como postula Edouard (Cf. p. 449), sino aban
donándose. Y al fin de esa vida se prevee un fracaso.
Geneviéve
La presencia de Geneviéve en la obra de Gide parecería des
mentir lo que venimos afirmando. Ella parece representar una libe
ración típicamente femenina. En su Journal el autor indica: "un livre
que j'entrevois et qui déjá prend forme: Geneviéve ou la nouvelle
Ecole des Femmes — oü j'aborderais de front toute la question du
féminisme" (8 mars, 1930).
Dos observaciones cabe hacer sin embargo a propósito de este
héroe femenino cuya révolte se anuncia como positiva. La primera que
fue realizado durante el período de preocupaciones sociales de Gide
(a partir de 1930 y hasta 1936), y especialmente durante su creciente
interés por la experiencia del comunismo ruso.
Pierre Lafille señala que la dificultad que Gide experimentó
para redactar su obra se debió a que su espíritu estaba en otro lado,
atendiendo al rumor que venía del Este (Op. cit. 291-2). No estoy
de acuerdo con esa hipótesis. Creo, por el contrario, que muy bien
pudo acentuar su feminismo — tema de la obra — su creciente ten
dencia a considerar la cuestión social como problema propio.
Sin embargo no deja de ser cierto que la obra se realizó con
dificultades evidentes, y los diversos pasajes del Journal que se re
fieren a ella no hacen sino poner de relieve esa falta de "entrega" a
la labor que caracteriza las relaciones de Gide con esta obra. Es cierto
que esta falta de espontaneidad no significa mucho. Otras obras su
yas fueron también de "parto doloroso". Sin embargo hay un aspecto
de esa dificultad que debe ser subrayado — y es la segunda obser- 136 -

�- ¿81 -

•OATJBOTJtU
-Sis Xnuí souiBJjuoaua oj anbjod sa 'BAijisod pBpifBnpiAipm ap uoia
-buijijb Bun ap zBdso ouioa Bjuasajd as anb Buiuauíaj Banáij Baiun B[
ap osbobjj OAijBpj ajsa jBfBiías BJBd ajuBjsui un somiAnjap son ig
'(18 '^ 'III \I)
^aiAipp uijua jna uatui mb ^a 'anbijua Bf ja anoj a¡ jibj jna ua 'saasodxa
jna saf sioj Bf b jnoj 'inb ubuioj un suBp ojibj ns siBjnB^f anb isuib
'apjnsqBj b 'jnoq b aassnod saf sn[d siBAnod au af 'juBuinssB sa-q '(ai me
no) naf ns sud ajsaj sms ja 'ajiojj^^ djuoj b^ aaAB sauuaijaaqa sap
*a)síjvjoww¡ uoui aaAB sauuaaqaszjaiu sap jibj sibab^ juaunuapaoajd
anb isuib 'ttsoaaq,, un JBd jassopua a^tBj saj nd tb4u af^? :aoaaq un aod
SBpiAiA UB^anj SBjsiuiuiaj SBapi SBsa anb jaa^q opnd ou anb ajuaui
-Bsaadxa Baipui ^a jvuunof ns ap afBSBd un u^ 'oamsod oj^ojjvsap
un ap pnpiunSas vj vuvoijdiui anb ((ajjoaau&gt;f r&gt;un v oumatuaf afvuos
-jad ns n unzun^ opnd ou dpiQ anbuod ounjnf auoij ou aaaiaauaQ
ap
ojuaiuiBiaunuaj pp — optjuas ajuauíBjapBpjaA sbui — Buiaj oíaiA ns b
aaA[OA BJBd aAaiAaua^) b BJBiounuaj ^pi^) is ouioa aaajB^ -ounui auq
-aAg anbjod isb sa anb souiaq^s ^ '44JÍ^ I 8nld siBAap au af,, :3sbjj
Bjsa uoa Buiuuaj ojqq [a ajuauíBAijBaijxuSig *aaduiais BJBd ofnqip ns
BJjaia X auqaAg ap Ban^ij B[ BaoAa anbaod 'saiuwaj sap ^joo^^ ap
ouis aaaiaauaQ ap BijajBui B[ sa ou anb ozuaiuioa un b oaad 'ozuaxuioa
^ opuaiApA BJjaia ag -oanjnj unáuiu iu 'o^njnj ap buuoj Bsa aaaajo
ou aaamaua^ ap uij \a oaa^ *aja 'uoiaijadaj ns anb zaA B[ b u9iob^uo[
-oad ns sa anb sjapjo^ oanjnj un uoa 'sui^Bd buiiji^ ns ua 'Bnmjuoa
as sapnjvj 'a^sijvuoíuuiuj^ Buiuuaj oanjnj |B umsnp BpiaajBd cun
uoo ^ *ajuBSojjajui Bun uoa 'sBuiapB 'Buiuuaj anb uvopvy^ np saa
•v^ sa^ ap ojBjjBd ouiij[n fa Bzuaiuioa 4ttajAq n^aAnou un aauauíuioa
iaj,, 'uaÁvuuo^^^ xnvj sa^ ap 4tq^o[B3 ajjiBuuoa ap xnauna uaiq sins
af,, :osouibj \a bdijiuSis anb of sa osg -jxuaAap un 'Bsaa ou anb ojpxi
-Bsap pp opijuas un 'ospaad oanjnj un aaaajjo apns api^ ap SBpAOU
sBf ap vjua^qv muuof Bsa oaad 'xg *(^6^ #d *jp *dQ) t4aanpuoa subs jiu
•3ab4^ jns sjjaAno juajtnauíap inb 'suaipiS subuioj sap uoijipBJj bj su^p
jsa \i sibui 'auioaaq4^ ap juauíaddopAap aj s^d a^uopad au ja janoa
aujnoj ^ibja jsa \i 'ubuioj J9Jq ^'q,, rBjuauíoo ^inj^rj ajjai^ j^

aj jassp^ 'aadnoa jnBA xnaij^[ unappui ssd spjpuaj af au
af 'sioui sap aaoaua af-siBjassBd X íaapuajdaa af b jaqaaaqa ap afijnuj
•aaooipaiu rsiBAnBui anb a^id jiBja ff *uaxj jiBfBA au aAaiAaua^ ap ajjid
-Bqa auiaisxojj ao :aauapiAa4f b aapuaj aui ap jiBja aaaoq 'asnaBjXg b
fiBABJj uoui ap jBjfnsaj af aaiqaap BÍap stbab^C auiuioa 'sinoq-juiBg ap
fiBABJj af jnoj aaiqaap auop f^tf,, :une aquasa 96f aP oXbui ap ¿f
p 'uojBSBd anb soub saaj sof ap jBsad b X 'oaa^ ^^ajAitns juaAiop inb
saajidBqa sap sjuauíap saf uaxq sajj ajoaua SBd ajfinojqap au ja aaaia
-aua^) ap ajjidBqa aiuaisiojj af aaxq aAaqaB iB4f,, "soajo jiqijosa un^
Bsuaid X ofnjidBO aaaaaj un Buiuuaj (f76f ap oaaaqaj ap f) BsnaBJig
u^ -vjtqo ns xmnuuai opnd ou ap}Q :— jao^q souiBuanb anb uoioba

�Gide no pudo realizar completamente esta obra porque él perso
nalmente no concibe el logro de la mujer en el individualismo sino
en el renunciamiento conservador. Ella sólo se cumple en el descu
brimiento del hombre como prójimo, por eso las heroínas de Gide sólo
triunfan en el fracaso: fracasan personalmente pero se logran como
dádiva. Eso es para Gide "lo femenino".
Corydon*
Unas frases de Corydon iluminan este punto.
Como es sabido, la exposición de los puntos de vista de Gide
sobre la homosexualidad se apoya, en Corydon, sobre una cuidada
serie de observaciones en el campo de la historia natural que dan
pie para un esbozo de algo que podríamos llamar una filosofía de
los sexos.
Así, en el primer diálogo de la obra, Corydon cita este pasaje
de Ward: "Le changement, ou progrés, comme on peut l'appeler,
s'est produit exclusivement chez le mále, la femelle ne subissant
pas de modification. C'est pourquoi l'on dit si souvent que la femme
représente l'hérédité et le male la variation" (Corydon, p. 62-3). Y
este pasaje se cita después de haber recordado que, según el mismo
autor, las hembras "représentent le centre de gravité du systéme
biologique. Elles sont ce "pouvoir obstiné de permanence" dont
parle Goethe. La femelle non seulement est le type de la race, mais
encoré, toute métaphore á part, elle est la race" (p. 62).
Naturalmente que si estas afirmaciones valen también para la
especie humana, como insinúa Gide, es natural que la mujer se
cumpla en la devoción al prójimo (sus hijos, los parientes, los hu
mildes...), y no en el desenvolvimiento de una riqueza individual
de la que no cabría esperar variaciones especialmente valiosas. En
ella resulta así natural la aceptación de un orden dado (heredado),
tanto como es natural en el hombre la tendencia a romper con un
sistema del que debe desprenderse. (Recuérdese el frecuente elogio
del bastardo que Gide hace a propósito de Bernard, de CEdipe y del
mismo Thésée...)
La alusión a la anagénesis y a la catagénesis como fuerzas
características y opuestas en la hembra y en el macho, vuelve a
caracterizar esa tendencia conservadora de la mujer y dilapidadora
y renovadora del hombre. (Ver, en Corydon, p. 70).
Según se manifieste, además, esa fuerza catagenética o anagenética, tendremos una devoción diferente:
"Et comme nous avons vu ees deux forces, anagénétique et catagénétique, s'opposer, ainsi verrons-nous deux dévoüments possibles:
celui de la femelle a sa race; celui du male, á son art, a son sport,
á son chant" (a la aventura de la variación personal...). Y Gide
concluye: "Connaitrez-vous plus beau drame que celui oü ees deux
dévoüments s'affronteront dans un conflit sublime?"
Me parece que la afirmación que aquí hace Gide viene fuerte
mente impregnada de recuerdos y referencias autobiográficas. "Ces
- 138 -

�- 681 '(8 '^) *wtlBl lS3tD ;WBj aj jt4nb ioui sed isa4u ao
xnaiA uoui 4uou :aiins ap inoi aaip aj ai lu^inB '• • -aaiojjop
4jajosuoa 'aapuiBjd aaiBj aj jnod isa4a is sibj,\[ -aaauiBA b aapiB4i anod
líos aa anb 'ioui ap xnaA ni ig unanbuiBA un4nb aauíiB smd au af
lo saaaoipaui saj auiiuoqB4f riaaa ap loi-ap^nsaag 'a^nbuoa sb4ui
ni anb '101 b aauuop sms aui af anb aaasd 4jaui^Biui4i sb¿ sba au '101
sibj\[, :isb Buiuuai luaoui^Y ^oo uoiaBSjaAuoa ns íaq^s o\ qiijju^
XpBq Buisiui Bq -souiBqy^qBq anb ap souiuauxaj saÍBuosjad so.iio so^
b afBUOsaad aisa auodo — uoiaoAap ap pBpqiqísoduit Bun BiaunuB
anb — 44siBoqap siuauíiiuas ap sibi un,? ap oiuaiunpuajdsap as^
'ttjn3OD noui jaaqiuos aJiej ap ia aaiuoui ap aaqoaduia sa[
anod sjauáiod sa[ ia siSiop sa[ siBaadnoa af 'siBuiaosap 'siBoqap siuaui
-púas ap SBi un ^tnb 'duSoSuno^ w¡ o^ab aaaquios ioui ap apa^d aun
assiB[ siBABtf anb siadiuoa iB4f íiuBABJBdnB4p a^ij aunaf a^Biuaiupuas
B{ ^auiaui ts\ aaia sibuibí sn[d siBaanod au af onb 'siqd sibio4u af anb
suduioa iB.f 'ioiu b anuaAaa sins af ^si^íanoaa b snou inb '^ wp p^oq
b 'puBnb ig,, :aoip B^a 'luaoui^ ^ oiposida ^a jeijbu ap oSanq
'- (19 "d
'sdwdj^ ajjo^^j ja ap}^ aupuy assa^) jBiouasaad oSpsai un ap soiqBj
ap pioouoo apif) 9nb — 44au2oanog,, jap afBiBAjss jap oiposida osoi
-u^dsa jap oiBjaa ja ua ^saadxa as pBpijBuosaad ns ap ^abjo Bq

'^ÍJJFO UBíin ^PB1 S3
•opuaiaip souiiuaA anb oj opansqB ja aód
BJisanuí anb ouiuaxuaj afBuosaad un api^ ap Baqo bj ua ^bjj

tljiffu^) Ápwj
•auij
-n^q 'opBaS jouaui ua 4o sjna^vuuo^^^ xnvj saq ua jaqa^^j ouioa 'bdij
-udbs as opuBna 4BaiiuainB ouioa 4asopuaijduino ouioa aiuais bj as oiq
-uibd uq -Biuiuoiuoq BjaAou bj ap aAaiAaua^ bj oiuoo 'bisijoaou jap
soubui sbj aaiua ap BdBasa as o ^SJ.naÁ.miuoj^^ xnvj saq ap qBJBg bj
ouioo 4Bjaoq as 'Bpipuajdsap pBj^íjBuos^ad oiuoa asjBniuaaB aaainb
jafniu bj opuBna 4SBaqo sbjio ug "(Bfnqipsap as auxjaajBj^ 'opsj
ns b Á 'j3q3íj\[ b opoi aaqos Bipnisa as ajsjjvuoiuuij^^ ua íJopBaaBu
ap ouBjd aaiuud osoajoq un ua aaaaBds axuojaf Á 'bsstjy opoi aaqos
Bipnisa as ajtouja ajuoj q ug qax^oij^ b Bisando auijaajBj^[ 'auioaaj*
b Bisando Bssijy) "ojio ja saaaA b 'oiaijjuoa ua souiuuai soj ap oun
ap oipnisa ja saaaA b sniuaaB as apt^) ^p sojqij sosjaAip soj ug
•pBpiJBjnSuis jBnpiAipui ns ap 'BiniuaAB bj ap 'ojjojjssap
jBuosaad ns ap ^aj bj b Jtaoapaqo Bjnaojd anb aaqiuoq un Á 'aaou
vs b uoiaoAap bj ua ajduino as anb Á aopBAjasuoa uapao un b BSaai
• ua as anb aafniu Bun b aiuauíBoiiBiuaisis isb^ UBiuaajua safBuosaad
sns b zaA bj b uauodo A ubSij anb sauoiaBjaa SBOiiyuiBap s^q
*(8^T 'd 'Bjdns in sauoiaoAap sBisando
aaiua oiaijjuoa aisa ap oiaadsB un souiia ^^) -BisijaAou ap Baqo ns ap
oaidpj un aiuauíjBaa uaXnijisuoa uBiuaajua as anb 44siuaiunoAap xnap

�Esta "walkiria", con más clara vocación de triunfadora que el
mismo Vincent, va a ser aniquilada por esa misma disposición mo
ral (amoral, podría escribirse) que acabamos de ver. Y Vincent mis
mo va a ser aniquilado — hasta la locura — por su compañera.
Laura es el negativo de la figura femenina típica de Gide. Y el mis
mo novelista lo sabe muy bien. En su Journal des Faux Monnayeurs,
anota a propósito de ella: "Le caractére de Lady Griffith est et doit
rester comme hors du livre. Elle n'a pas d'existencia morale, ni
méme a vrai diré de personnalité; c'est la ce qui va géner Vincent
bientót. Ces deux amants son faits pour se hai'r". (p. 81).
El más violentamente frustrado de los destinos femeninos de
Gide se encarna así en esta "Walkiria" en la que se acumulan las
carencias de lo que, según aquella teoría de los sexos del Corydon,
corresponde a la mujer. Domina en ella una catagénesis que impide
su logro como personalidad moral.
Y si queremos abandonar los términos biológicos debemos in
dicar que la razón última de esta nulidad moral de Lady Griffith
se halla en que para ella el otro no existe. Recuérdese a este propó
sito la esencial otredad del ser de que hablaba Antonio Machado,
esencial otredad que también aparece como determinante primordial
de la plenitud de los personajes gidianos y, como veremos, no sólo
los femeninos.
Capítulo X

EL ORDEN DINÁMICO
El hombre
"¿Qué soy, pues, si no me es posible llegar a conseguir
la corona de la humanidad...?^
(Goethe: Fausto w. 1803-5)
La infinita riqueza del ser abierta en abanico ante sí, el senti
miento de las inagotables posibilidades que en nosotros mismos ani
dan; eso es lo que hay de positivo en el hombre; y la disposición
vital típica es, por consiguiente, el postulado fáustico (y también
renacentista: "nada de lo humano me es ajeno"): "...lo que está
repartido en la humanidad entera quiero yo experimentarlo en lo
íntimo de mi ser — dice el personaje de Goethe —; quiero abarcar
con mi espíritu lo más alto y lo más bajo, acumular en mi pecho el
bien y el mal de ella, extendiendo así mi propio ser al suyo, y
como ella misma, estrellándome yo también al fin (Fausto, vv.
1770-5).
No es tampoco la felicidad lo que tienta al hombre gidiano,
sino el fervor:
"Nathanaél, je t'enseignerai la ferveur.
"Une existence pathétique, Nathanaél, plutót que la tranquillité. Je ne souhaite pas d'autre repos que celui du sommeil de la
mort. J'ai peur que tout désir, toute énergie que je n'aurais pas

- 140 -

�- ni 'anb ojund jb Bjssq í— BjnjuaAB X 119p.ro — aPTO aP ojuaruiBsuad
ja ajUaUíajUaUBUIJad BJBJ19SO 9tlb SO[ 9JJU9 SOUlULiaj SOp SO[ 'Sap
-njVJ 9p S9[IU9Anf SBUlx^^d SBJS3 U9 'inljB SBUiapB UB9DUB[Bq 9g
*(S¿ 'd) 4t8JolIaP IIo-13 as 'auuajua anbionb 'una^qa anb jsata janb
•rpui jnBj Jitnb 93,, rsapBpijtqisod SBJjsanu b 'osbob 'jofaur UBjJBna
-aps as anb sojjo japuajduioa apidurr sou osa X 'uapro /a aaajBd sou
SOUITAIA JBna jap OJJUap 9p[OUI ^g 'BJJ[9I9U9 SOU 9llb 9^qBlS9 U9pjO
os[bj: [ap Banidiu b^ a^xxa jas oj^sanu ap o[[ojjBsap p oaa^
'(¿9 '^) mq^odsip jnojuvd jsa jnoj anb ja 'sBq
-b^ ^^ap ^rn[ 'sfap jin[ '9[[ia b[ ja ajarssnod B[ ajarjjap 'sjioj sa^ aajua
'a[qBjasiur is suoAoAajjua snou anb paps auiaui aa anb zaSuogM
•upiaaBjsijBS ns anb sbui 'aaoS
ouisiui ja anb sbxu 'sautsajuaj^ saurín juno^j sa'j ua 'sandsap BJBjjBxa
as anb Biauajads bj 'pas bj sg '(99 #d) tt¡nAajduritj — ¿snoA-zau
-ajdzuoa — nAajdunj — jnq juoui jsa auiaiu asudans bj í— bjsiuoS
-Bjojd ja aorp — jijj^d jnod juauíajduirs sjBd af^, *ojsrAajd oijbj
•aurji jauaj apand ou Bpanbsnq ns ua opBtarui ouiuibo jg 'B
Bidojd bj JEjaAap b asaaAajjB uaiquiBj sa jas jbsq 'pEpun^asut '
Bjjoduioa A 'BjnjuaAB 'ajuauíjBjnjBu 4sa jbso asa ijjb b^ 'sapnjv^ ua
SBauij ajjua tbA aaj as *souiBqBuoiauaui anb 4ttos ajja jaso^ jg
'ajquroq jap uotaBjjBxa Bjsa
ap ajuanj ouroa 'pBpiuBuinq Bidojd bj ap ojjojJBsap ap SBauíj sbj b
Biauarpaqo bj ap 'pBpijaauís bj ap opBjnjsod ja isb b^ aoaj^dy
•afBU
-osjad ja bjoub 4(6S 'd) t4saajoaa sas 'jubssipubjSb^s ua 'snjXdjBanag
no auBjBjd aj auiuioa sjuauíajaA sas janb^ja ^jibj ap ajxssaoa^[^
•(j^gg ap ouisiui JopBJJBu ja uoa unB X
pjBnopg ja uoa BtauajBAinba Bjjaia auarj JopBJJBu ja X 'sapnjv^ zaA
ns b Bjnjij as anb Bjqo bjjo ap bijojstxj Bun buisiui Bjja sa Bjqo
Bg) 'sunaAnuuoj\[ xnvj sa^ ua ajuauuouajsod BjBuruijna anb Bfajjaj
Bjnjanjjsa jijns Bsa ja ua aaajBdB bX anbjod o^anj X íupisuaunp
jofaui ns 'ouisiui js b 'isb Bjjnq as anb onpiAiput jap upiaBfxj bj ajuB
Bjsajojd Bun BJjsanuí as anb uoa Bzauuij bj jod jBnj jauíijd ug
•OAijBaijru8is ajuauíajqop sa ojqrj ouBjduiaj ajsa anb opuaijug
sapnjv^
'sapnjn^ ap Bqaaj '68J 'BUBjduraj Xnuí eqaaj Bun ua BpBsajdxa
bX aaajsdB iaasax[jj ua X adípg^ ua osbdb B.iBp as uoraBjnxujoj bjbjo
sbui BXno BjstuBurnq uoiobooa Bjsa ap uoiobuijijb Bjaurud Bg
•(ojxaj ja ua sajBiidBa SBjjaj ua uaiquiBj ^5^ '^ 'urapj) t4ajnuijoj au

-uoq bj bjioa 'gxiMvi\[aHta aiaissod sma ai Ha^nssv,,
: Bjsijuaasuaj anb zaA bj b BaijsnBj
uaiquiBj 'ajuaraapuBjdsaj bsiajp Bjsa souiB^uajaj opoj ajqos j^

d
saunnujnof^ -g) -auadsasap juaxuajajduroo jijnoui 'jtbjsijbs
'ioui ua jiBpuajjB inb aa jnoj ajjaj ajjaa jns auiudxa jioab sajd^
-juajuauunoj aui au aiAjns jnaj jnod 'atA bui jusjnp sjibjstjbs

�en algunas frases, encontramos los elementos del contraste que —
en una de sus últimas obras importantes, — el Thésée — enfrenta
dos opuestas concepciones del hombre: la del propio Thésée y la
de GEdipe.
En las hojas que intercambian el Narrador y su amigo Martin,
leemos:
En la hoja del Narrador: "Etre aveugle pour se croire heureux.
Croire qu'on y voit clair pour ne pas chercher á y voir puisque:
"L'on ne peut se voir que malheureux" (p. 77).
Y en la de Martin: "Etre heureux de sa cécité. Croire qu'on
y voit clair pour ne pas chercher a y voir puisque:
"L'on ne peut étre que malheureux de se voir (p. 78).
Naturalmente que Martin, que es el autor de la última ano
tación, había escrito en el reverso: "Du bonheur dans la regle" (p.
80). Y paralelamente el Narrador escribirá después: "S'cprendre de
son inquiétude" (p. 111).
La ceguera de que aquí se trata prepara la ceguera de CEdipe
en Thésée (no la del personaje del drama, que tiene, como ya se
indicó más arriba, otro sentido). Y la inquietud del Narrador se
corresponde con el heroísmo aventurero de Thésée.
Ya en Paludes se anota también cómo opera una de las más
sinuosas fuerzas negativas, de esas que se oponen a la autenticidad
manteniendo un orden aunque sea caduco y no nos convenga: las
malas razones de nuestra propia conciencia: "Sur l'agenda, sitót
levé je pus lire: tácher de se lever a six heures. II était huit heures;
je pris ma plume; je biffai; j'écrivis au lieu: Se lever a onze heures.
Et je me recouchai, sans lire le reste" (p. 119).
Gide no abandonará este tema. Lo desarrollará, es cierto, de
manera más sutil y rica. Pero será una de las constantes que mar
carán el fracaso de muchos de sus personajes masculinos. Robert
será, probablemente, el punto extremo de esta línea de la inautenticidad: el personaje creado casi totalmente por las "malas razones"
que justifican sus actos. Estas "malas razones" son el más escondido
pero no el menos importante de los monstruos interiores que nos
acechan para arrastrarnos hacia lo inauténtico.
Hacia el fin de la obra se acentúa especialmente la necesidad
de la aventura: "chaqué fois que nous avons báti dans la peine quelque toit pour nous abriter, ce toit nous a suivis, s'est place des
lors sur nos tetes; nous a preserves de la pluie, il est vrai, mais
nous a caché le soleil", (p. 162). Nuestro refugiarnos es pues, a la
vez, un aprisionarnos a nosotros mismos; y para no creer en nuestra
prisión nos inventamos razones, modificamos nuestra agenda. Por
eso el fervor se exalta como virtud: "II faut porter jusqu'á la fin
toutes les idees qu'on souléve" (p. 163).
Le Retour de Venfant prodigue
La expresión magistral, el texto clásico de esta cuestión clave
del pensamiento de Gide es Le Retour de Venfant prodigue.

- 142 -

�•aasuad bs uaiq spuuuoo af pui spj^[ 'jnaA ttotnb aa ajip ^pj in¡
uotnb ajaos ap í^uaiuajpp saii sn[d anbi[dxats au [j *an^BA isat^ —
•joXbui ouBuuaq [a B^sajuoo — ^*^(1 9l ^íP Bt^ an^ 90 SÍBS 9f—„
•oSzppjj ^a aoip — t^uauiajnp is SBd ipp^d au ajag aj^o^—w
:aa[ as souBuuaq sop so[ UBSjaAuoo anb ^a ua afescd
[a ug ¿ajpB^ p pij ajuauíBjapBpjaA sa? 'BSBj^ b[ ouopuBqB ou anb
'joXbui oucuuaq ¡g ¿^ij jas sbj3a ap apang? ¿jbuíb aiuauiBjapBp
-J3A apand? *— ^asJBJiuoaua^ ap BjauBui Bun Baijiu^is B^sa ojuBno
ua BjiuuaAB B[ ap JB^auaj [b — oidoad is ap B^aiuaj anb [g
•([buijoj pBpqapij b ojsando ouioa Bpunjoad pBPí[^píg) "BJnjuaAB
B[ ap pBpqapij Bpunjoad bj ap oidiauyjd [a in¿B Ba^uB[d ag
*ttjauiiB snoA ap assao ib4u af siBiuBf
¿inoiJBd SBd snoA sajatu ¡aiog ¿a}jmb juauíiBJA af-iB sno^—n
¿auinb ni-SBtui tonbjnod 's[ij uoj^[—n
•(zqqBg uBg ap sajoiaa^sod soixaj so[ b o^auodo Á o[jBJBd
-uioo Bi^d oqaáuBAg ^ aaaipj as opuBna apz^) BAaasqo Biouanoajj
uoo anb o[ sg) 'sauoiauaAuoa SBjnp ua bCij Bisa^Sj Bun ap buijou
b^ anb '(oqa^uBAg p) bai^ob 'Baiisyjd '[iaoxu pspjaA Bun b Buipnp
anb 'B^aaaip Bsoiíbpi Biauajapj Bun Jijiuipe uaaajBd safes^d soun^p
oiaadsB ajsa ug 'opiaajnpua Á opBfij UBq tb\ p anb sojjo 'Bqoaj^sa
buijou ouioo JBUBiua aaajBd — ^-ipB&lt;I p — p ^p 3nb og 'Bjainbop
jod Biauasajd ns opijuas jaq^q aaouoaaj ajsa A 'o^ipojd ofijj \v
aSooB uaiquiBj ojad 'BSB^ B{ Jirujsuoa ao^q Á Buapjo [g "pEpiai^
-uajnu B[ ap oidpuijd p JBUJBaua aoajBd p *ajpBg p oiubiio ug
jou^ui ofiq pp pas B^ X o^tpojd ofiq pp JOAjaj p jod SBpBjuasajdaj
UB^sa BjniuaAB B[ ap SBJopBaja SBZjanj SBg 'BiauauBiujad ap Bzjanj
Bun BSB^ Bsa b bí^joio anb aj^/^ B[ jod 'syuíapB íÁ íopiuaAuoa uapjo
p auij^suoa as anb 'joÁeiu ouBuuaq ns jod ^3A[anA ofiq p anb b[
b uoswp\[ B[ jod j[p SBpBiuasajdaj ucjsa uapjo pp sBZjanj SBg
•Bjn^uaAB b¡ rBAijiuijap ua BjBjunxjj Bun ojad
'p ua ajuauíajqq uaAanuí as — ttuoxiBJidsui a^qnopM Bsa — SBZjanj
sop SBsg *oiBpj [ap Buií^^d Bjauíud B[ ua jojub p aqijasa '^awwaim
v\ ni — noip unonv(p xout uns auxoj^ia vj uaanoud v axpjLaxp au af
axuxuvtxu xnb uonv^xdsux ajqnop xtj anpuofuoa ja asuvda juvssxwj^
•Bjn^uaAB
X uapjo ap sBjqB[Bd sop sb[ ua aiuauíBjaajJoo aq^a uoisajdxa ^Xna
X opuBipnjsa souiiuaA anb BuSnd ua SBZjanj sb[ ap oioqjuoo p ouas
ns ua sBiuapB BJjaioua [g •ubiiuii[ o[ anb sopijiu soujoiuoo so[ jod
'uptonaafa Bjaajjad ns jod 'BpBjqi[inba Bzajnd ns jod oaisB[^ -oaisBp
ojxaj ouanbad un 'oiquiBO ua 'sa anSxpojd juvfuaj ap unoja}j ag
*sopBnj soujoi
-uoo ap 'BAisaoxa 'opB^ouB bX soxuBiqBq oiuoo 'sa Bjqo B[ 'u9iso[dxa
Bun ap b^bj^ as anbjod 'tsb sa anbjod ajuauíBsioajd ojag 'BjnjuaAB
B[ ap niaduii pp opi[[Bjsa [a Bsajdxa anb baijbjjbu Bjqo BJauíijd
B[ sa anb Biuij[n b[ ap soioadsB sounS[B b 'tppf ap ^Bl?J,, SOUI
•buib[[ anb o[ ap soujBdnoo p 'JBn[ ojjo ua soraijapj sou b^
"(^06T) djs^vjowxuj^^ b X (¿681) sajjsaujaj^ saunjxujno^ sag
b joijaisod oiubj o[ jod sa X ¿Q6I u9 BpBoqqnd anj Bjqo Bjsg

�Auprés des serviteurs j'en reste l'unique interprete et qui veut comprendre le Pére doit m'écouter".
(Lo que leemos puede transponerse. Se creería estar oyendo a
Gide cuando se refiere al Evangelio y a las dogmáticas interpre
taciones posteriores. El hermano mayor encarna, para Gide, la Igle
sia, y el Padre el Evangelio).
¿El hermano es fiel a la imagen que de su padre se hace? ¿No
se emboscan aquí las "malas razones"? ¿El hermano mayor no pre
figura ya de alguna manera a Robert? ¿No corrije su agenda, como
el personaje de Paludes?
El orden, además, desde que se fija, es inhumano (ya lo hemos
visto en Alissa, en A. Walter).
"—Toi, l'héritier, le fils, pourquoi t'étre évadé de la Maison?",
— pregunta el Padre. Y el Pródigo contesta:
"—Parce que la Maison m'enfermait. La Maison, ce n'est pas
Vous, mon Pére.
"—(Test moi qui l'ai construite, et pour toi.
"—Ah! Vous n'avez pas dit cela, mais mon frére. Vous, vous
avez construit toute la terre, et la Maison et ce qui n'est pas la
Maison. La Maison, d'autres que vous l'on construite; en votre nom,
je sais, mais d'autres que vous".
El Pródigo cambió sus bienes por el fervor. Pero este fervor
es más entrañable y auténtico que los mismos bienes. Y es lo que
el padre reconoce:
"Ton frére l'a voulu; ici c'est lui qui fait la loi. C'est lui qui
m'a sommé de te diré: "Hors la Maison, point de salut pour toi".
Mais écoute: C'est moi qui t'ai formé; ce qui est en toi, je le sais.
Je sais ce qui te poussait sur les routes; je t'attendais au bout. Tu
m'aurais appelé... j'étais la".
Se reconoce aquí, como forma esencial de lo humano, esa insa
ciable apetencia de desarrollo, del hombre como devenir, como
fuerza activa, sobre la que se funda el humanismo de Gide.
"Qu'est-ce qui t'attirait done aú dehors?" — pregunta la Madre.
"—Je ne veux plus y songer: Rien... Moi-méme.
"—Pensais-tu done étre beureux loin de nous?
"—Je ne chercháis pas le bonheur.
"—Que cherchais-tu ?
"—Je chercháis... qui j'étais".
Porque sólo se es siendo, quiero decir, en el devenir del propio
ser, que no llega nunca a tal estado que corresponda fijarlo, dete
nerlo, impedirle un nuevo desarrollo. Por eso, en la conversación
con el hermano menor, y en el momento de despedirse de él, que
a su vez parte, le dice: "Sois fort;ouhlie-nous; oublie-moi. Puissestu ne pas revenir" que vale como el "Envoi" de Les Nourritures
Terrestres: "Nathanaél, á présent, jette mon livre. Emancipe-t'en.
Quitte-moi". Sólo ese desarraigo permite hallar al hombre, porque
"cet homme unique, pour un chacun de nous, c'est: Soi".

- 144 -

�[a ap ouioa so maja a bX 'aoiaajxa uapao un eapoj o[ ou anbun^
oaag "(aasaq^ ap o[njjdea aauíiad ^a ua oáaiq souiaaaA anb buisiui
B[) uapao [ap Baanj uoiaeanpa B[ sa oipsajEg ap uoiananpa Bg
•oqaiadBD [a X ajuBsaaui uoiobuba b[ 'oisiAaaduii o[ '[BanjBU O[
'oipBOjBg ap pnjuaAnf B[ ap ojiquin ouioa 'jnbB Bjjsanui^sou 'BSBg b[
uoa 'bijiuibj B[ uoa aadiuoa ap 'ouisiui is b asjBJiuoaua Bjed 'auai^
ajuaasajopB [a anb pepisaaau bj aauodxa u^ aaE[duioo as aaduiais
anb '^pif) 'oipBajBg aaeq j[[B anb BijBaSoiqojnB B[ ap saABJ^ [B
soidiauud sosa auodxa jj ojqq ap jj^ o[nijdBD [a ug -biujou b[ aod
uapsap ojnpsqB un ap ordiauud [a ajqos UBjnjanjjsa as anb tipio
-sanpa ajqos s^apt SBun^jn ojisodoad ns b soujbjisoui ua aaB[duioa
as ^pi^) 'a^uauíBsajdxa ^anb ouis 'jbi[iuibj ^jmnujuoj B[ ap
[B spanb o[9S o^^ '[Ba^a^uí opjBiSBq un 'sEuiap^ 'sa
un^nb sibuibí zaaas au snoA íaauuaj asoqa apu^aS aun ]sa
B[ '^uBjua uoj^r '[inap uoui za^jod snoA anb SBd xnaA au af^ :aoip
apuo^ ofaiA [a anb O[ uoiaBjaqq o Buapuoa sa is aq^s os ou j^ *(op
-jBjsBq [a uoa Bai^B[d ns Jiduinajajuí ou BJBd 'uapao [ap aaquioq [a
'ounij^a[ ofiq [a 'snqnf b aqiaaa ou apuo^ [a) opiaajaad [B i[[B aoou
-oaaa as oipBajBg ug o^ip^ad ofiq [ap Bi[anA B[ ap oS[B auaij [noi[8
ap apuog [a aapcd ns aod OTpBOjBg ap o^uaiuitaouoaaa [g
ouisicu [a 'oipBojBg 'pa^uaag 'adipg^) ^pi^) ^p BAt^BaiBU Baqo B[
ap aofaui o[ ap a^and uaainu anb sopumsvq ap bi[iiubj ajuBjaoduii B[ ap
buijoj oipBDjnq anb ozuaiiuoa [a apsap jB[Buas Biaodiuj
uvopv/f np s^avj so^ 'otpv^fvq
np s^avj s^^ ap oipBDjBg [a :aOjnB oj}sanu ap soatjboijiujíis
sbui safBuosaad so[ ap oun opuBpaoaaa Ban^uaAB B[ ap jop^aaqq
osaaoad ajsa op a^uBiaoduii aiuauíaBjn^uis Bdcja Bun ap souasdnao
souiaqap sajuB oaag *api^ ap ouin[n aÍBSuaui [a 'aasaq^ ua opoui
o^jaia ua souiaaaA o[ aouaui ofiq [ap Baadsa o^ipoaj [a anb og
•4ti[[iBj iBtf í^uasaad b uaiq suas a[ af 'ino
•••aiua^ b4ui aajiBiu ao ^iB^jauíoad aui anb jaojuoa a[ í^aBd aulqanb
uijua aaqDBUB4ui 'aaiojaB4ui iqnoA ib4Í íioui ap 'ino^ ap ajnoQ—n
¿aaip ni-xnaA an^)—v
amop iB4f--—„
:aouaiu ofiq [B Bai[dxa O[ isy 'BanjuaAB B[ JBUopuBqB
oziq O[ 'ouisiui is ap ojxsodoad b Bpnp B[ 'BiouaaBD Bun o[o
ofijj [a B^saiuoa '44# • #aipB[Biu B[ 'a^aqoB[ B[ issnB aaja^nag—M
•aapBj [a aoip '44uiibj b[ ^sa4o 'auauíBj b4^ mb aa 'isuiy—„
•BipjBqoa 'pBpqiqap oqnq anb oiu^no ua
uapaosap oqnq oSipoag ofíH 19P ^an^uaAB B[ ug "a^uaioaao aaduiais
Biauaáixa Bun k aiiiBjiáiA szaanj Bun 'uoisua^ Bun B^aoduioa anb
ouisiui o^isuoa BJBd pBpqapij ap oidiauíad un unos BanjuaAB B[ ap
u^iaBjnianaisa B[ aod BaioO[ as anb X 'sounpn[B bX anb b oaiuiBuip
uapao [a sg "BSBg B[ ap B[[anbB b BjuB[dns anb uapao ap uopou
najo aaqnasap as apuop Baqo B[ ap [buij pnií^aB Bsa ua sa \

�mismo surge uno. Es cierto que en las páginas en las que se cuenta
su vida a Julius concluye con esta autodefinición: "Je suis un étre
d'inconséquence" (p. 107). Pero hay un hilo conductor de esta
inconsecuencia, hay un orden dinámico sobre la que aquella se
estructura.
De este personaje se ha destacado, como elemento fundamen
tal, el famoso acto gratuito. Pienso por mi parte que este acto gra
tuito sólo cobra su cabal sentido en el contexto que le ofrecen el
personaje mismo y ese contorno formativo al que venimos aludiendo.
El acto gratuito se definió en algún caso como el acto inmoti
vado. Y es en efecto el acto que nada motiva en el sentido de que
no tiene explicación. Ninguna circunstancia — como no sea esa cir
cunstancia en cierto modo última y negativa que es el azar —
puede venir a determinarlo. Nada hay de racional en él; ninguna
motivación lógica, ninguna necesidad.
Pero corresponde advertir de inmediato que ese acto innecesario
es también el más profundamente motivado, porque es el más libre
mente motivado y, por lo tanto, el que responde a los motivos má3
profundos, aquellos que no dependen de prejuicios, normas, lugares
comunes, etc., sino al más espontáneo desarrollo del ser que lo
realiza.
Julius de Baraglioul, que llega a crear, como novelista, el acto
gratuito que Lafcadio vive espontáneamente, define su personaje
con la misma frase que hahía pronunciado, para definirse, el propio
Lafcadio: "Voici: un etre d'inconséquence! — dice, y agrega —:
c'est beaucoup diré.. . et sans doute cette apparente inconséquence
cache-t elle une séquence plus subtile et caché; l'important c'est que
ce qui le fasse agir, ce ne soit plus une simple raison d'intérét ou,
comme vous dites ordinairement: qu'il n'obéisse plus á des motifs
intéressés" (LCdV, p. 210). Y en otro lugar aclara: "Par désintéressé, j'entends, gratuit. Et que le mal, ce que Pon appelle: le mal,
peut étre aussi gratuit que le bien.
"—Mais, dans ce cas, pourquoi le faire?
"—Précisément! par luxe, par besoin de dépense, par jeu" (p.

215).
Ya veremos cuál es esa "séquence plus subtile et cachee"; de
tengámonos ahora simplemente a señalar un hecho que me parece
interesante: la correspondencia de lenguaje que se puede observar
entre esta página y algunos pasajes de Corydon. Creo que ello con
tribuirá a hacernos ver más claramente el sentido de este acto
gratuito.
Como ya recordamos en otro lugar se oponen en Corydon el
elemento femenino y el elemento masculino, y a este último se le
describe como "un étre de parade, de chant, d'art, de sport, ou
d'intelligence — de jeu" (p. 70). En otros lugares las palabras luxe
y gratuité vienen a menudo a caracterizar la actividad del macho.
Es la catagénesis a que ya aludimos. Así, ese acto gratuito que rea
liza Lafcadio debe considerarse — más allá de toda discusión sico-

- 146 -

�- Ifl UOlOBJJBXa BJ UOO
BJaUBUl BJJO ap J8B Bipod OU
aUIUIjaj UOIDIS
-odxa jbj anb jbjujbu sg '^ajiBjdap b jijuasuoa ssd suoabs au snou
sjanbxnB siuiB4p ^a sjuaj^d ap jiBJijjns X adnojS aa 'ajpuiBJjuoa snou
jnod ajaiaos bj s^d jiBjnB X4u ji puBnb jg?, rapBUB uoisiaajd joXbui
ejBd ^ '^sjiBjajjuoo ajAiA ap juaAiop as 'ioui no snoA aiuuioa '^jaia
-os ap sua^ saQ^, roipBOjBq ouisiui jb azijqanbnojaQ sojoj j aaip opa
B asopuaiJijajj *— btjiuibj 'pEpaiaos — sBiuajxa sbaijbuuou sauois
-Bd ap BiauasnB u\ rsajUBjJoduii sbui sb^ ojsaijiuBui ap bX osnd
'oipBojB^ ap uoiOBanpa b[ ap asj^dnao ^y 'ordojd js ap
ajsa ap SBJopaaaaoABj sBtauBjsunajia Xbij anb BiABpoj souia^uag
*ÍS :lS9tD snou ap unoBqa
un jnod (inb) 'anbtun auiuioq jaoM 'aaquioq |ap opojJBsap sopBJ
-adsaui ua JBsaaSojd 'Bjsa ua 'X pBpiaijuajnB bj ap buoz b^ b JB¿ap
BJBd opojaui un ouioa asjBjapisuoa Bupod ojmjBaS ojob [a jsy
•(g¿ -d) 44¿aauBpuoqBj jij uos ap assajsnf B[ b aaa[ddns jibj 'jnq
a[ janbuBui ap ajuiBJta apusj^ JBd 'assaapB^Bui bs jubssibuuoo 'inb
jnajp un b a^qBJBdiuoa SBd apa-j-Bjas au aanjB^[ B[ j^^ :Bjuaiuoa
as X 'oupnosBui ojuatua^ ^a ua BjsatjiuBui as anb pBpmjBa^ B[ b
'ofn^ \v 'BiauBpunqBjadns b^ b j[^B apn^ ag •uop^uo^ zaA bjjo souiap
•joaa^ *oj^o[ ua 'o^jBquia uis ^ajjaiAuoa as Bzanbu Bjsa Bpoj o^[
•ouisiui aas ^a sa anb Bzanbij ajqsj
•o8bui ap ajuanj bj "ajuauíBauBjuauíoui anbun^ 'jsb BjaAap aj ag
"4tauiaui ioui ua sajipqissod saSuBjja snjd saj juasajd
b suassaad af uaiq issnB anbsind íionb ajjodui^u aSrxatf ja ^ajaauís
auiiuoqp ap jnoj spuajjB4f íioui ap jnoj spuajjBtf sibuijos^q *ioui
ap anb uaij snjd spuajjB4u af siBuuosa(jM raaip snpnj* — ojinjBiS
ojdb ja 4tBjuaAUi^, opuBna ajuauíBjsnf — pBpioijuajnB ap ojuauíoui
ojbj un ua 'anb oj sg -u^piuB sojjosou ap opuoq sbui oj ua anb
uptovtjva ap sapBpijiqísod sbj ap Jiáans uapand ojos SBjun^aid sbj
-sa b SBjsandsaj sB-q "(O^^ "^ '^isi^vjotuiuj^^) 44¿a^ipaj B4nb jt-j-ajsaj
inj a^[ ¿inj ap aaou^i uaij ji J-^4^[ ¿^^jp jiBAnod Ji4nb ao jnoj aa-jsa
'iai4nbsnf jip b auiuioq^ anb a^ •••¿aaoaua jnad auiuioqp anb aa
-jsa4n),, :jaqaij^[ ap SBjunSaad sbj asuapjanaajj 'ojjojJBsap jofaui asa
ajqísod jas apand ojaB asa ajuBipaui anbaod is ojad 'jas asa ap ojj
-ojjBsap aofaui un anbijiuSis jas un ap upiDBjsajiuBiu BpBAijouiui bj
'ojinjBj^ oj 'ojsiAajduii oj ajuauíajqijaajapui anbjod o^[ *osajSojd
jap souiuibo soj ap oun osbob sa ojinjBjá ojob ajsa :uaiq ^^
•Bjja
ajqos ajuaiujBiaadsa BXodB '^^^^t/jr ja 'afBsuaui ouiijjn ng 'BjJBjijiq
-Bqaj UBjuajuí a 'osajSojd ap Bapi Bjsa ap BiauBjjodun bj ajiiaiaajo
BJauBiu ap uBnjuaoB api^&gt; 9p sojxaj sounjjn soj anb oijojou sg
•osaj^ojd ja SBiuaps 'ajqísod aosq anb bj sa uoiobijba Bsg
•(pBpijiqBjsa bj ap BJOpauajsos bj sa 'api^) ap
ojuaiuiBsuad ja ua 'anb Bjquiaq bj b upiaisodo jod) oidojd ajuajBj
jojba ouioo oSisuod BAajj oqoBiu ja anb uppvijva bj ap oíaiaja^a
ja sg •vunjudav ap 'sapBpijiqísod SBjipaui ap oSzBjjBq ap '^sajdjos ap
Bjjoduioa anb oj ua onpiAipui jap OAijisod jojba jap upiaBjuasajdaj
Bim ouioo — dpos bj ap aÍBSBd ajsa bjiaui sou ou anb bj b 'boi8oj

�del bastardo, que es, en Gide, el símbolo de la libertad, el hijo
natural: "Mais, entre nous, quel avantage pour le bátard! Songez
done: celui dont l'étre méme est le produit d'une incartade, d'un
crochet dans la droite ligne" (p. 173).
Por eso, entre las circunstancias favorecedoras de la espontanei
dad, del acto gratuito, debe contarse, como el mismo Protos-Defouqueblize señala, el dépaysement: "Ah! Monsieur... — dice a Laf
cadio el falso criminalista — tout ce qu'on ferait dans cette vie, si
seulement on pouvait étre bien certain que cela ne tire pas á conséquence...!"..
El mismo Gide sintió personalmente esa embriaguez de libertad
que dan los viajes, y sus muchas excursiones al África, a esa Biskra
a la que vuelve incesantemente, acaso puedan explicarse por esa
necesidad de romper con los cuadros de una sociedad dentro de la
cual se siente encerrado. En el agradable libro de Claude Mauriac
(Conversations avec Andró Gide, Albin Michel ,1951) se recuerdan,
a propósito del encuentro, en Langon, de un anamita, estas pala
bras de Gide: "—Quel dommage! J'aurais été á l'étranger, je Taurais abordé. II n'aurait pas trouvé étonnant que je l'interroge. Tandis
qu^en France, parlant frangais á un Frangais... A Cuverville, je ne
sors jamáis en ville car chacun m'y connait et cela m'est odieux.
Mais mente ici je n'oserais pas aborder ce jeune Annamite et l'emmener dans un bar, comme cela eüt été si facile en Orient..."
(Op. cit. p. 118-9).
Y mencionemos en último término otra circunstancia que pue
de ser también liberadora: la enfermedad, la cercanía de la muerte.
A este propósito me tengo que referir a lo ya dicho en otro lugar
(V. ut supra, pp. 117-19).
Pero este necesario clima de libertad y este acto gratuito que
vienen a significar la exaltación de la aventura, tienen, además, un
orden escondido: "cette apparente inconséquence cache t-elle une
séquence plus subtile et cachee", decía Julius. Es el orden interno,
dinámico y tenso que rige la aventura y que reconocíamos más
arriba en la autoexigencia que mantiene tensos a los personajes de
Gide: "Suivre sa pente, mais... en montant", que decía Edouard
a Bernard.
En cuanto a Lafcadio, esta fuerza central, esta columna vertebral
de la aventura se manifiesta desde el cuaderno que Julius de Baraglioul descubre en su hotel. En una página de ese cuaderno de Laf
cadio, Julius lee:

QUI INCOMINCIA IL LIBRO
DELLA NOVA ESIGENZA
E
DELLA SUPREMA VIRTU
Esta nova esigenza es el orden al que nos referimos, pero es un
orden que Lafcadio hace brotar de sí mismo, y que no consiste en

- 148 -

�- 6H B[ ap 'pnos np dnoo aiuatu np iBJAipp aui af 'sauuosiBi sn^d }uos
su 8[itnb suidop sjiiboijiujuis sn[d juassiB^Ed aui sa^OB sajpuioiu saui
'aiqoafpj ap sdiuaj 9\ jauuop aui subs ja luaiuuioo ajjodun^u iubssi^b
'sibuuosoq "paoqB^p aaijijsnf B[ aui ap siBiuaj af xonb JBd s^ubj
-apisuoo sao snoi ajp juBAap siB^Bpq af anb ajaouis sn^d iuBjnBtp
jiBja uoijob uoiu anb injBddBtui [i iappjajajd B[ sjoj sap iniBd aui
'ajiqns sn[d B[ *aiduiojd sn[d B[ uoiioB4g "aaABJjua 'aapjBjaj iubj
nBtp iiBja uoiiobj no JBd 'aA^BuiJuBuit aasadaa^uoo ap ia uoijBjoqijap
ap a^jos aun 'ji^Btp iubab 'jiBnbqduii mb uox^BqoíddB au^^ b sajoB
saut siBijauínos af anb jubí 'ji^oui jna[^iaui a^ uops anb aaooua sibs
• siSb4u af anb ^au¡^BS ua^ sajd nad b sibabcu af anb ^cquaiq jnjBd
-dBtiu ^j,, : pBpiOTjuajiiB B[ Btoouooai sa^no so^ ajuuipaui soxoxnf so^
ap paj Bfa^duioo B[ Bsoqoadsos a^aoaJBd b o^9[[ ouisiui opi^) b anb
o^und ^ej BisBq ^ *soiuBnioB anb so[ souisim soj^osou soui^as anb ms
jBnjoB soujaoBq b á souaBoijijsnf b SBiuo.id a^duiai3 UBjsa biou^to
-uoo Bidojd BJjsanu ap sauozBj sb^bui sb[^o sa^BuoxouaAuoo sauoio
-BAI^OUI SBS[BJ SB^ OJUBnO JBZUBO^B ap ^lOIJip SBUI O UB^ 8^ BtUSIUI
pBpm^Bjá B^no 'ojiniBjS ojob p aBjoaq opnd anb ja ua oduiBO p
anj 'pBpioiiuajnB B{ ap Buqdpsip 'pjoui Buqdpstp Banp Bisa ^
• 4uo5bj biu Bcnb sn[d a^pj ou ap :a.itp xnaA af 'ajj
-oj siqd ^u ap appap sibabJ no sdiuai ao uatnb [bjoui sn[d sna^d
-dBtm af siBuisf anb a^^os ap '^iEpuBq as a^uopA bui ajnoi no l^ojja
un 'aipBoidsaad aun 'uoxjnpsaj aun iiBnbqduii 'aiíjaouts apuBaS siqd
E[ uops ji^b :auuaiui B^ jiBuaAap xnb a^[aAnou aiA ap apoaj ajj^^
is aqoBi '^iBsstBJBddB^iu ^itnb ao b '^uiod jiBjatu 'jibu a[
j ajja^ ap snossap-nB 'jtjAiiooapa^j • • • í uopuvqn a^diuis untnb
aainv ajno} 'aunuiuioo aj^oj bj ap add^qoa 'aioAaj^ua juaiBssiB[
aui 'oir^dpsip auntp 'v:osaq a\ ja apnjiqmj^ •••'aouBjua uoui auuoSBj
^uaiBAB s^uajBd ssui pnb ivd auiBjund suoTiBonpa aiaoj B|***w
:B^njuaAB B[ n^ 'pBiaaqq B^ ua 'ojnp souaui ou 'ojjo ap o^zbjj
-Bq ns b Á uapjo un ap ojuaiuiipua^dsap ns b ajaijaj as opif) (8 'd
'III 't4sl9llíU9L^) 2vujnof ns 9P SBUí^?d SBunSp ug -uapao un 'sujai
-ut u^isaqoo Bun 'soiuBáa^ anb b BjnjuaAB ap uoioou Bsa b 'b^jo^o
anb B[ ajuauíBSToajd sa Bui^dpsip Bsa anbaod 'ojsa ajqos
auaiAuo^ 'Buqdpsip Bjnp Bun uaiquiB^ sa osa^Sojd p osa
•osaa^ojd p a^iuiaad — sapadsa sb[ ap uopBTJBA b^ ouioo — anb ojps
pp joijajuí Bzaanj B[ sand aq^o 'sanjuaAB B[ ua 'pBjjaqij B[ ug

'(99 *d) ¿3HX00
ggggyg :sjoiu sao suBp b á {i^b 90 n\ spuaiduiog,, taasaqj^ sand
-sap BjB^dopB anb appaQ ap BSTAip B^ 99\ as uaiquiBi otpBojBg ap
ouaapBno p ug -ojpjJEsap ap Á9\ Bun b Bpuaipaqo B[ ua 'sBuiapB
kaisisuoo oaag '(0¿"69 ^ 99 dd oSi|jui as oipBojBg anb ajund a¡ :u^p
-Buiuija^ap Á pBjunpA Bidojd aod) sopB^ijsBO nos sojuaiuiioa^Bjsap
so^no 'oidoad js ap oiuiuiop pjoj un U9 4ouiuuai ^auí^d ua 'a^sisuoo
vzuaSisa Bsg *(4jos ajja j^sq,,) BzapinjBU Bidojd ns ap oXns sbiu oj
sa anb o^pnbB ap u^pB^uaiuaaoui b^ ua outs '(o^ipojd ofiq pp
B^ ouioo) auaioua o^ anb jouajxa Bun[B buiiou ap uppBjdaoB

�perplexité, du remords. Et peut-étre cette gymnastique intime, á laquelle je m'étais soumis d'abord, n'avait-elle pas été inutile et m'aidait elle á atteindre cet état de joie qui me faisait connaitre mon
acte pour bon, au seul plaisir que je preñáis a le faire" (p. 9).
La importancia de este texto me parece muy grande porque en
él aparecen claramente expuestas varias nociones que son funda
mentales para la consideración de nuestro tema:
a)el pasaje de una disciplina que abandona un orden estático
para integrar otro dinámico y progresivo;
b)la autenticidad como una libertad conseguida mediante el
ejercicio de una voluntad tensa, y, por último;
c)el acto gratuito como esencial manifestación del ser desde
el "état de joie" — al que se llegó por disciplina —.
Todo ello implica un sistemático abandono de cada orden, pero,
asimismo, lo búsqueda permanente de otro superior: "je m'abandonnai done á ce désordre provisoire, confiant en un ordre plus
sincere et naturel qui s'organiserait de soi méme, pensais-je, et du
reste estimant que le désordre méme était moins dangereux pour
mon ame qu'un ordre arbitraire. .." (Journal, III, p. 12).
Pero ese orden sólo puede organizarse si un impulso inagotable
empuja a cumplirlo como destino. Venimos a descubrir así que ese
orden último consiste en definitiva en el hallazgo de una persona
lidad tal como al través de su vida se dibuja. El hombre mismo es
un orden, pero no se puede conocer hasta realizado: "Sache ne
chercher repos que, ton destin parfait, dans la mort" dice también
Dédade a Thésée.

Thésée
El Thésée puede ser considerado como el mensaje último de
Gide. Fue escrito en 1946, y en él se ven culminar, en un cumpli
miento goetheano, o, mejor, fáustico, los elementos que ya hemos
señalado. Ya aludí a la juventud libre y natural de este otro bas
tardo. Su formación se realiza en el libre ejercicio de sí mismo:
fuera del orden busca los caminos peligrosos: "Qu'ai-je affaire de
sécurité! m'écriais-je, et d'un chemin tout nettoyé! Je teñáis en
mépris le repos sans gloire, et le confort, et la paresse" (p. 20).
Su ruta es la incertidumbre de la aventura: "Ainsi fus je toujours
mois oceupé ni retenu par ce que j'avais fait, que requis par ce
qui me restait á faire; et le plus important me paraissait sans cesse
a venir" (p. 21).
Es el mismo "Je ne suis jamáis, je deviens", del propio Gide; la
exaltación del hombre como nido de inagotables posibilidades, y no
como ser extático. Tal devenir sólo puede realizarse, además, con
servando la mayor naturalidad y la mayor libertad. A propósito de
Ariane escribe: "C'est a moi-méme que je me dois" (p. 52) y se
desprende de ella satirizando los lazos de su sentimentalismo lite
rario, dulzón y opresivo.

- 150 -

�- 191 ua Bsodaj api^) ^p ajsg *sibuiojj oaijnaoBuuBj pp osanastp un2p na
uoisaadxa BpBnoapB JBJjuoaua Bipod anb ouaajxa ouisBisnjua un ap
opiuaj Bq^jsa osaa3oad asg *XIX l^ís IB oSBijquia anb pnbB 'ajuaui
-pjnjBu 'sa ou BaipuiApj as BjanBui Bisa ap anb osaaSoad [g
'(801 #d)*Msaa2ojd ns
aaioja ap jiBja aoaoj apuBj2 bj\[,, :bzt[B3j as osaa2oad p 'p aod *ja
ua X ojnjnj [ap ouanp aa^q a[ aaquioq pp o^oiJBsap [bjoj asg
*44jjoui B[ susp 'jiBjJBd
uijsap uoj 'anb sodaj jaqaaaqa au aqoBg *assajBd B[ uosiqBa^ am
-moa aaapisuog *aajnB ass^g,,' souiiquosuBJj bX anb uoiOBjJoqxa boij
-snBj B[ osa jog '(fi 'd) ttnpiAtpurt[ 'saunuoq sa[ inuBd ^a^duioo [ñas
anb sipuB^ #sajaq sa[ xuiJBd snpiAiputtp snd b Xtu [i,^ :onpiAipur
pp saABJj [B a[duino as ops 'sa[BuixuB so[ ap Biouaaajip b 'ajquioq
p anbaod '3[Bp^Q Baipui 4utj p BjsBq sa as uainb jas BiJoduij *aas
[ap o^ojJBsap [bjoi p 'oaiojaq niyjjdsa p BJBsajdxa ^^saqj^ 'B[inb
-iub sou anb oiuuaqB[ [ap Bpips Bjsa b 'U9isn[t B^sa b ajuajg
¿Baij^Sap n^ysajdxa Bun na ojsandsBJj
jai[B^ ajpuy ap X Bssi[y ap ouisiui p puij ajsa sa o^¿? #t^joxn jsa [j
•jaui B[ suBp nqa b [j -saajoj sas ap dojj auinsajd b ia ^n^q doj^
jaiuoui n[noA b [i 'suoiituoui saui ap lydap ug9, :sopp soj aod ojuij
-aqB[ pp asjipBAd osinb 3jbdj •opipuajdsap a^nauíBAijiuipp (9f6\)
BJoqB aA a[ as bX anb B[ ap ucnSipj B[ 9[^p9Q ^p soiJBiuauíoo so[ X
ajBaj ap uoSbiui b[ a^uBipaui 'inbn bziji^bs 9pi^) *(l¿ *d) tt^aiQ isap
:anbiun snuiuuaj untnb ^satu [t4nb sibs af,, :Biqiajad anb outuibo
oaiun [a jod ouioj p ap jt[bs BJBd X 4Bsoi2ipj buuoj b[ ouio^ jotj
-ajm o}uijaqB[ ng '^[^p^CI ^^1118?111 Ia aaTP ^pnbiisXm noijisodsipajd
aun siBssiBuuoa in[ af^, :is ap onanp jaaauBuuad opnd on ajBaj
'(9
•d) ttB[ ^sa ^noi :ioj ap aJijBiu ja^saj aqoBS — alBPaQ 91J9iApB a[ —
ajAt auiaui 'sibj^^, r^zua^isa baou^ ns 'oipBDjBg ap oiniuiopojnB p
OAanu ap aoajBdB aouajni ou^Sua pp somBpjBnSBAps BJBd j^

•(s¿
•d) 4tsjoqap jtojo as 'axnjajua anbionb 'unaBqa anb jsap janbipui
^nBj [itnb a^,, .'sapnjv^ ap uoiob^oub b[ ua bX sBpina^noa uBisa o^¿?
•(9 #d) 4tJiuaAaj Xtp sn[d a^iBqnos an uo4[ anb a^jos ap 'jibjib subs
^iBJBd a^par B[ a[[anbs[ ap saoq^, BsouBSua zanS^uquia Bsa '9[paQ
B[qBq anb ap sajopajuí s^qBJj sssa bX souiaoouoa soj^oso^ '9pí^ 9p
Bjqo B[ ap pBpTnnijnoa b[ BiauapiAa ua tnbB zaA bjio auod ag
*(l"09) t4JílJO8 SBd Ji}[noA ua4u uo4nb sibui *(aapuajduioa uaiq aui ap
aqaBi) jnd au uo4nb íubi juiod uou 'ajaos ap 9Jtbj ap jiBja xnaiui a[
aqjutaXqB[ a[ suBp aiuajaa anod 'anb iBsuad af 'juassiqauBJj au uoijn[
-osaa ja assaipjBq anb assoj ap no aaaijJBq ap s^d 'auijsqo ajinj ap
sodoad un juBAap 9[[iba inb a[oa2 ap s^d jsa4u [t4nb juBuiijsa,, :Bjqo
ns ap pBpipa Bjsa Bat[dxa aojanajsuoo ng -aouaiui 'opoj aaqos 'sa
ojuiaaqB[ ajsa \ -BUBZBq B[ ua jba[bs b o[naBjsqo [a aXnjtjsuoa 'aanBj
-oui[/\[ oidoad p anb sbui 'ouisixu ojmaaqB[ [g #ojuraaqB[ pp aojnB
'a[BpaQ uoa uoioBsaaAuoo ns aaaijaa anb — HIA 19P aiJBd X —
o[nj;dBD p sa Bjqo B[ ap sajuBjaodiui sbxu saÍBSBd so[ ap ouj^

�la más entrañable esencia del hombre mismo — y no, como frecuen
temente aquel, de sus productos materiales. Cierto que no todo en
el siglo XIX fue progreso técnico — ese progreso de que abominaban
primero Vigny y luego, más enérgicamente aún, Baudelaire —; y
cierto también que en algún momento V. Hugo lo cantó como un
progresivo desarrollo del hombre. Pero Gide se refiere exclusiva
mente a este último y con más rigor que Hugo, acaso porque en él
es la consecuencia de su desprendimiento de la religión.
Podría afirmarse — resumiendo sin duda peligrosamente — que
ya desde la afirmación trascendental del Q^dipe Gide está llevando
a sus últimas consecuencias el orgulloso postulado renacentista. Es
la afirmación del hombre como Verdad que incesantemente se está
develando, como orden dinámico; porque ante el hombre — como
ante CEdipe — muchos monstruos se presentan para exigirle res
puesta a sucesivos enigmas. Y aunque no cabe más que una (el
Hombre), ésta es la misma pero nueva cada vez. Se trata, para cada
caso, del redescubrimiento del hombre en un pliegue más auténtico
de su propio ser. La búsqueda incesante de la autenticidad es el
camino del descubrimiento del hombre. ¿Por qué? Porque todo
tiende a emboscarlo, todo cristaliza en torno de él con excesiva faci
lidad, lo fija, lo falsea. Cada nueva situación lo tienta, dentro y
fuera de él, con convenciones que atraen y adormecen como los
perfumes del laberinto. Por eso lo que Gide exige es la sistemática
ruptura de esos falsos órdenes. Romper las falsas estructuras mora
les, la seguridad aquietadora de una religión, la mentirosas formas
convencionales de la estructura social y al fin, dentro de sí propio,
la voz de la propia conciencia, que inventa permanentemente malas
razones para aquietar el legítimo desasosiego. (Recuérdense las ex
clamaciones de los compañeros de Tbésée en el laberinto).
Decíamos que esta concepción del hombre como valor último
es acaso consecuencia de la ruptura de Gide con la religión. En una
página sobre Nietzsche que ya recordamos Gide trae a colación aque
llas palabras de Kirilof: "Sentir que Dieu n'existe pas, et ne pas
sentir du méme coup qu'on est soi-méme devenu Dieu, c'esl une
absurdité". Eso es lo que siente Thésée quien, como Lucrecio, se
preocupó de "libérer les hommes de la crainte". La confianza ex
trema en el hombre se dilata en la ausencia de Dios. Pero esta con
fianza implica también un heroísmo. El expreso recuerdo de Nietzs
che y de su idea del superhombre y su evidente relación con un
pasaje de Dostoiewski que el mismo Gide comenta, vendrán a expli
car mejor lo que digo. Se trata del inquietante diálogo entre Stavroguin y Kiriloff (Los Demonios).
"—De manera que Ud.... es bueno.
"—Sí.
"—En eso, por lo demás soy de su misma opinión — murmuró
Stavroguin frunciendo las cejas.
"—El que le haga saber a los hombres que son buenos, acabará
con el mundo.

- 152 -

�- 891 uoo api^) psajdxa ^s saaaA SBaod anb 'ojaaja ua aaajBd ap^[ •uoxoanp
-ojdoj Bjajua ns 'oaja 'Baijijsnf ojxaj ajsa ap BiauBjjodun Bq

•(rot
•d 'ni 'jvtunof) '44ojpuiajjB X4p juauíanbi^fBjsou sn[d ^a aBjuBABp
zaajojja snoA snoA anb suioui jusjnB4p zauíhajjB snoA jfiaAnos anb
sibui 'ajiAUi afBJOiu ajjOA lonb b juauíasiaajd apnjainb ajjaa suBp anb
juauíassqfiaiA af ijuas sibuibC ib4u a[ anb ajip siioa smd af jjüd bui
jnoj -uoijBaioaj affanjadjad jnaf ap juassinolaj as au sa[^atnb aansnj
ap jubj jutod jua.ijjnos au ja assaa subs juafpAnouaj X4s sa[ptnb
*sa^p JBd aajiBijnos sn[d juBjnBtp jsa anbijiu^Bui uoijduiosuoa ap
ajjos aUjQ 'jnapjB4^ suBp sibui 'apnjaxnb b^ suBp ja jjojuoo a| suBp
juiod jsa4u jnai^uoq ^\ 'saaduiajj xnaiui sap sioja af anb ja 'sauir?4p
ajquiou jnod 'anb aajiBuuoaaj b jijuasuoa juBjjnod jn^j ^j
#aiuouuBq4^ b 'aiqqinba4^ b jiBSSTjnoqB 'uoijeajo b^ juaiuajBip
•auiuii jiBpaoajd ja JJB4p a.iAna)4[ b aaiBjjuoa nB j;bjiaui4ui [i 'ajquajs
B[ b JijnoqB4p uio^ 'ioui jnod 'anb sipuuj 'uoijob^ b oainu anb jnad
au \x 'saajnB sao jnod 'anb aajBd uaiq tssnB jsa43 ajiBssaaau xoiu jnod
jiBuaAap 'a[qBja[ojut sajd nad b jsa 'sajjiiB4p jubj jnod 'mb on^ojvip ^p
%v\d jao iajja uoiu ap sajqBnjJiA sa[ sajnoj jnanSiA ua jtBjjaui inb aa
b jaddBqoa4p juiod siBjiBqnos au af ja 'jijjos ap aji^qnos uo juop
jBja un au^edmoooB juauunoj o\ JBa axa^djsd sibui íajuauunoj ajja
un ioui ap aJiBj b issnaj sibuibÍ juo4u saasoddo sn[d sa^ saau^puaj
saq ¿3^a B[ ap 'aauajstxaj ap juauíijuas np anbijaqjBd uoijboijis
-uajui aun4nb 'aauBJjjnos ap ja apnjainbui4p jubj juiod jbu3uib4u saui
-ajjxa sap ioui ua uoijBjiqBqoa ajjaa anb janbqdxa juauuuoa sibj^[
•naaA ib4í anb apjjBaa ua jsa4a 'ajid a[ ja jnaqiaui a[ sio^ b[ b ioui ua
juBd^ajojd ja íjaauouaj ns uaij sibuib^ ib4u af,, : upiaaipBjjuoa bj
apsap ojuaiuiiaaja ap osaaojd ajsa pBpiJBfO uoa BJjsanuí anb api^) op
Bjqo B[ ua 'X^q ojxaj ujq •sjajjvoo aiuiuoi¡ \a sa uoiaaipBJjuoo buiijui
buisiui ns uoa BuiAip Bpj B[ B[iq anb ajqiuoq {a :ofsqBJj ojjsanu
jBiaiut fB souiBajuB[d anb Biuaj fa uoa inbB JBp b souiaAfo^
•BJoqBp Of 'aXtujsuoa of oujajuí o^o[Bip ojjsanu
:ozjanjsa uoa opBpAap jas ap Bq joijajuí soip asg 'BzanbiJ ns uaxq
• uibj ouís 'BjnjuaAB B[ ap uapjo fa Ofos ou Buoiajodojd 'souiBqBfqBq
anb ap ouis^ojaq fa sa anb 'ouisitu o^isuoa BJBd Bzajnp Bjsg
*(l9t '^ 'Q) "t^^118 Bl 89 JBjadns apuajajd anb Bf b pBpiuBiunq Bq
•ouisiiu is BJjuoa ouís 'Bzajnp Bjsa Bjaajafa anb sojjo sof BJjuoa so ou
'opBjajdjajm fBiu X opBjia ajuauiajuanaajj ubj ^ojnp os,, fa BsiAip jod
auaij is • • • aqaszjai^f ap ajquioq-jadns fa i ajuauíBja^q Xnuí BpijimpB X
epBjipaJOB ajuauíajuanaajj Xnuí uoiuido Bun bjjuoo aiujBjuBAaf X 4.ajq
-moq jadns,, fap BuiJjaop Bf ap ojisodojd b upiaaajjoa Bun — BajB
— inbB jaa^q BJaisin^) -aqaszjai^^ BjsBq aanpuoa sou 'ajquioq-soiQ
fB opuaipaans 'soiQ-ajquioq fap Bapi Bjsg,, :Bjuauioa api^q ^
•44Biauajajip X^q ^soiQ-ajquioq fg—„
¿ajquioq-soiQ fg?—„
•soiQ-ajquioq fa BJBuiBff as X BjBafq—„
•opBOtjianja UBq af jaqss oqaaq Bq sof as anb fy—„

�mayor lucidez a propósito de la calidad de esa lucha interior que es
la sustancia de la que se nutre erl humanismo heroico de Thésée.
Se trata, además, de una de las cualidades más importantes de
ese mismo humanismo gidiano, y como tal fue reconocida aun por
quienes distan de ser sus incondicionales. Así, Gabriel Marcel es
cribió sobre este punto: "Ce qu'il y a peut étre de plus valable chez
lui, et de permanent dans son intention, c'est une sorte de culture
méthodique de l'insatisfaction" (André Gide et Notre Tem'ps, p. 32).
¿Debemos señalar que esa cultura metódica de la insatisfacción
forma parte de la disciplina interior a que nos referimos cuando
nos ocupamos de Lafcadio, y cuando recordamos el laberinto de
Dédale? ¿No es ella también la que nutre el consejo de este último,
"passe outre"?
Esa parece ser, en efecto, la sustancia del individuo pleno, en
el que el Hombre se cumple.
Pero otra latitud cabe considerar todavía, en ese Hombre cuya
concepción se vierte en el Thésée.
El fin de la obra ofrece el desarrollo de otra cuestión que apa
rece como complemento necesario del individualismo que hasta aquí
se ha exaltado; como la otra cara del humanismo gidiano: el al
truismo.
El más pleno desarrollo de Thésée se cumple en el bien ajeno,
en la creación de la democracia ateniense: "C'est ainsi que les Athéniens, entre tous autres Grecs, gráce á moi, méritérent le beau nom
de Peuple".. . "Dépassant de loin celle de mes exploits d'antan,
c'est lá ma gloire, gloire á laquelle ne parvint Hercule, Jason, Bellérophon, ni Persée" (p. 106).
Y esa gloria le corresponde porque se esforzó en conseguir la
plenitud de los hombres. Para eso creó Atenas. "Je n'admis pas que
l'homme s'en tint a lui-méme, á la maniere des Béotiens, ni qu'il
cherchát sa fin dans un mediocre bonheur" (p. 107).
El altruismo aparece así como la expansión — y la coronación
— del postulado humanista individualista, y es su corolario obli
gado: lo que se piensa del individuo se ha de pensar, consecuen
temente, de la humanidad: "L'humanité, pensais-je sans cesse, peut
plus et vaut mieux".
Viene a cobrar vigencia así aquella necesidad de cumplirse en
la devoción, en el darse, que más arriba señalamos como caracte
rística dominante de los personajes femeninos positivos. Es natural
que esté acentuado en la mujer este tópico. Es, diríamos recordando
palabras del Corydon, una manera de fidelidad a la raza. Pero si
bien es un valor que se destaca casi como exclusivo, o como domi
nante, en el mundo femenino, no debe pensarse que el necesario
individualismo masculino — la variación, según Corydon — debe
ser considerado como su opuesto irreductible. "L'altruisme fait également partie de l'individu", escribe atinadamente a este propósito
L. Pierre Quint (Op. cit., p. 145), que aun agrega: "Aimer son
prochain est un besoin profond de l'étre, qui demande á étre satis- 154 -

�- 991 -

ouioo 'opijjed opoj ap Bjanj 'B-ioqB p
-pxa pBppnuioo B[ ap oanf ojqq p ua opaua^uBtu ap pBpisaoau B[
jbuuijb b BjpuaA aasai^ 'onpiATpui p ^o^opip pp souiuiaa} so{ gp
oun b[iiub as Butj^oop Bsg ua anbjod ajuauíBisnC tu^q o[ ouispntuoo
p uoisaqpB ns ap asaB^aEJiaj anb BÍouai opu^no anb opout 3Q
•UBO[Bip pBpapos Á onpiAipui 'isy
•pnpiAtpxn o^ :ojjsanu sbui sa anb o[ aniuaos as anb
bjbi{ Bpxpjad buisiui B^s^ Mapjad souiapod O[ SBuiap o[ opo^ 'sora
-siuí sojjosou ap a[qBiBjjBsapui o[ ua 'opunpjd sbui &lt;q ua assodaj
aq^p pBpuB[n^uis BJisanu anb aaoa[qB}sa b apAinba anb o-q
•Mpuuosjad sn^d
^\ ^uaiAap ^itnb isutb isap :a^qBjiuipB asoqo 4ig^ :— BjABpo^ aoip —
siBjnoÍB^ *ttpuBq JiuaAap :xnaiui uosip ía[qissod uiBuinq sn^d a[ jiu
-aAap :pnos untnb b4u (auiuioq puBaiá ^noj :aaip siBJAap af) ajsijJB
a[qBjpaA jnoj,, ^ajsnf juauíapuojoad,, opuBaiuoaua aníáis anb Q06I aP
B^ns upiOBuuijB Bun Bpianaaa anb p ua ''S'S'H'fl Bl B u^xsaqpB ap
aÍBsuaui ns apsap buuijb as Bapi buisiui Bsa ^ '(^9 #d 'sdtuajr auj
-ojq }a api^) aupuy) t4¿aaiiOBj %a anbuoaqi ajsaj uoiioipBJiuoo aaa
anb aoaBd jutod aa-jsatu 'ajsipnpiAipui uoijisod b^ ^a ajsumuiuioD uoij
-tsod B[ aajua suoxiaipBJiuoa sap iiuas SBd ib4u af ig^i :opuapip 'pnj
-ijob ajuopaj ns ajqos s^qaaq sauopBAjasqo b ^jsa^uoa
B[ anod uoiujq,^ b^ ua S6T aP o-1^11^ 9P BOíiqpd uoiunaj
"0 19P BPB^P Bl ^p sBisiunuioDOjd
sns Bpnp uis 4ttaaaijsajo^ Bq,, BiuBduioo bj ap sosaaxa so^ bjiuoo
Biounuap b^ ou is 'uauaij anb opijuas [a ajuauiBAi^oaja sa asa anbao^
•tw''*BpiA ns jba[BS Baamb uain^^^ :B0ip8uBAa uoiobiujijb b^ ua^quiBi
aaBXqns pno pp ofBqap oSopip pp ojaadsB o^}o aisa sq #Bjsiunuioo
opi}JBd pp ajuajaqpB un sandsap Bjas ^ajpo^ aipuy ap p Á 08
•uo'j no a^nÁOyi p uatquiB^ paiq^osa ajsijnaoiuiuj^^ ap jo^n^ ^q "PBP
-aiaos B[ uoo onpiAipui pp uopBpj B[ ap panjBu opB^sa p uaiquiBj
sa oSoptp p íjoxaaiui ops ou Á 'oSojmp ap uas sa ajquioq ^g

d
) ¡XP snoA 9
-aiduit — '^UBsijjnsui jiBiBd aui pas toui anod anaquoq aq *xnaj
-naq suas aui af anb sap pas ja^saa SBd au ap uiosaq ^f -jajaoddns
SBd xnad au af anb asBjqd b^ ap ad^j a\ %$a ttS9PnlBd SÍJ9^J 9r^)
aaaBd 'p8a jsa4ui Bpo ioj\[,, :^q 'aaiBjsiiBS aui ^pjnBS au puuosaad
jnaquoq pas uoui anb siBJaBsiAuatu af no 'aauuop B uau spans^u af
no apioui ^un,, rouisinjjp p sa anb ouistpnpiAipuT pp ouBsaoau
o^uauía^duioa ajsa b a^uaiuBiajauoo aaaxpj as lup^-ajjaxj *q uoo
T^6T 9P tp9Ii^^lu9,, un ua ^ 'aqí-i^sa ttsnpxa luos au uoiiBauqB^ tu
auisiojaqq 'spuajuaq af auiuioo auisioSaq a(j,, coot^oapip oiuatuiiAoui
un ua Bja^dutoo o[ anb outs 'ouisipnpiAiput ns Bam ou asopuBuaf
-Búa asaqduino ap pBptsaoau B^sa anb apuajduioo apt^) otustiu
ttauiaut p[ ua jajaAasaad b ojio^ ap aatBJjuoo utosaq a\ atuuioo ^xbj

�Capítulo XI
' SER Y PARECER
"...paraitre avant que d'étre c'est s'endetter envers lo
monde extérieur.. •"
"Le paraitre ne doit pas se distinguer de l'étre; retro
s'affirme en le paraitre".
(Journal, I, p. 26)
A esta altura del presente trabajo creo suficientemente esclare
cidas algunas cuestiones que me parecen fundamentales de ese tenso
diálogo progresivo que constituye para Gide la entraña del ser hu
mano, del ser que osa ser.
Pero acaso convenga todavía aludir, siquiera ligeramente, a
un aspecto ya señalado sin duda, pero cuya importancia es tal que
se le ve desenvolverse, en la obra de Gide, en vastas y ricas ramifi
caciones. Dijimos ya algo de ese orden que gobierna el progreso de
la aventura. Corresponde agregar que algunas de sus obras se ocupan
de analizar — mediante la crítica o la sátira — los fracasos de ese
orden para ponerlos en más luminosa evidencia. El principio de la
autenticidad, la necesidad de identificar el ser con el parecer, sólo
puede cumplirse mediante el ejercicio de una tensa conciencia vigi
lante. Cuando ésta claudica reina la inautenticidad. Veamos ejemplos.
Robert
Robert es justamente, en la obra de Gide, el proceso de la inau
tenticidad.
En algunos momentos del relato, especialmente al comienzo,
podría sentirse, si no fuera por el estilo, que también señala lo inauténtico, la presencia del autor. "J'ai dit que la notion du devoir,
depuis ma tendré enfance, dominait ma vie", escribe el protagonista
(p. 117) y podría creerse una línea tomada de Si le grain ne meurt
si el giro "depuis ma tendré enfance" no fuera tan evidentemente
convencional.
Gide teje permanentemente con material personal, y su audacia
le hace llegar a escribir a propósito del amor de Robert por Eveline, algo que también se corresponde con su amor por Madeleine:
"Un jeune homme aussi pur que je l'étais avec l'aide de Dieu, centralisant soudain sur une femme unique toutes ses aspirations laten
tes, risque d'auréoler á l'excés celle dont il s'éprend. Mais n'est-ce
point lá le propre de l'amour?" (ídem).
Pero aquí cesan ya las semejanzas. Por un momento se estaría
tentado de creer que la novela consiste en el estudio de la vida de
un Gide que, a partir de las circunstancias que en su juventud se
dieron, se lanzara a vivir en el sentido opuesto a aquel que Gide
recorrió. Es decir, no sólo no rompiendo aquel orden del que él se
liberó, sino acentuándolo y adecuándose a él en todos los aspectos
de su actividad.

- 156 -

�- ¿91 ap jBnjaajaiui ouan9 oSba un ua BpBuijuoa Bpanb Á 'buisiui BpiA
bj ajuB 'a^uauíBjsnf 'sjjaia as 'BpiA bj aiuauíBSuaiui sbui japuajduioa
ap pBpijiqisod bj BqBaijdun anb 'sbuijou sbj ap uoiaBjaqij ng
it'' *jajaas un
^iBuajap [itnb aaacd mj ap assBJJBqap jsats uq "jijoui sijbs auiija ap
ssd b Xtu [i pJoqBtQ,, :opBAiioui uauíua un anb bsod bj}o Bijojsiq
bj ua aaA b Biaunuaa snijnf 'ajuanoasuooui 'buisiui Bjja 'BJjsanuí as
bj opuBna 'jtaap sa '(oqoj ^a anj ou ^iaoui ^a) o^BuisasB jap
S bj JBioqojjoa b BupuaA anb ojBp un ap Bjajua as anb
ua ouisuu ojuauíoiu ja ua 'oaa^ *bjbui^buii anb oj uoo apuodsajaoa
as anb oqaaq un sofo sns ajuB auod ajiossunaj^ ap ajaanuí B^
•api^) asaaua^ap Bisn^ anb soj ua
^fajjaj uoiaisoduioa ap so^anf sosa ap oun ua BzijBaj oipBOjB^ ouistui
ja anb ojmjvjS ojan ja 'BjsijaAOU oxuoa 'butSbuii opu^na sg "pEpiOTi
-uajnB ap sajtqiunjsiA so]jaia 'so^uauroui souiiSjb ua 'ja ua u^p ag
•OAanu ziibui un aaajjo — sandsap souiatpn^sa oj anb ap uozbj bj sa
Bjsa Á — ^jaqojj ap Biauajajip b 'afBuosaad ajsa 'oSjBquia uig
•oaauíijd jap buijou
bj b oiuaiuiijauíos oSaya ja Á ouijjjn aisa ap Bjn^uaAB bj ap Butjd
-xasip bj UBjuajjua as sojja ug 'oipBajBg b auodo oj opo^ 'opuanjB ns
BTiuapBay bj lod sauoiaBdnaoajd sns apsaQ *Baqo bj ap Banioaj
bj ajaBd ua BXods as anb ja ajqos aisBjjuoa ja 'oipBajBq ap
bj b uoiaisodo ua 'jjjb Buiuua^ap BjnSij ng 'ijaqojj ap a^uajBAinba
ojjaja aaajjo jnoijBJBg ap snijnf 'w^ííg np saav^y sa'j ug
smjnf :uvo^vyi np saan^) sa'j
•ouBipiS 3OjaqiiuB ja :aas ja aaqos jaaajBd jap ojuniai ja sg
•ouisiui
is ap aqaoiuBj aisa ap 'BAijiuijap ua opBaou^i 'opi^jauíns jas ja
ajduiais BjBd uBuap^aua anb ttsauozBJ sbjbui,^ ap oaauínuuis ja ua
jjaqog b asjBpaaua jaA ua aoBjduioa as apj^) ouiuibd ja ua ^
*(^ST '^) 4tajqBSijdaui s^d iiB^atu jnas inb xnaiui aj saaA lJojja
iaa iiE;ata 'ioui ua jiBSudaui auijaAgtnb ag,, rjBuoiauaAuoa pBpijBuos
-jad uun Jinjisuoa bjb¿ pBpijBuosjad BjapBpjaA ns ap BJBdas as anb
ojjanbB ojps js ap jbjojba ap ojund ja B^s^q ouisiui is b asjBuapsap
aaBq aj ja jod op^aja ou uapjo un ap Buiajjxa upiDBijBxa Bg
M • • • niJ9A bj 8J3A sibSjojja
tui af í asanjjaA ^uauíajjajn^BU jiBja auxjaAg ¿ auBjuods SBd ajia ^nad
liBiatu inb auiB uoui ap ^uauíaAnoui \no\ ajaauísui auiuioa jajapisuoa
jnod uosibj aun aa-^jBja sibui íauuaiui bj anb jnajjiaui inauíajaiauoj
^iB^a ajniBU bs anb ajjjaA ua siojo af,, :aaip 'auijaAg ap opuBjq
-Bq ^pBpijaauxs ap bijbj d^uauBuuad Bun ua aanp^jj as anb pBpiaii
-uainBui Bsa aoouoaaj jg •Bopua^nBui aiuauíjBiauasa Bjanpuoa Bsa ua
'sofo siui b 'ajuauíB^snf BaxpBJ aÍBuosjad a^sa ap jo^bui saja^uí ja j^
ns jod opjnjTjsns B^sa jas ns anbjod sa — soajiua^nB soj '"aja
qj^ 'pjBUjag 'oipBOjBg ua ouioa tsb — oaiiuajnBui jb jjaqog ua
jBjapisuoa souiaqap ig *a^njjsuoa as anb jaoajBd ns ap Ji^JBd b sg
•Bdnao aj ojauíud anb oj oujojuoo ns sa 'ajuauiBoiiBuioiuis '^

�escritor. En el fondo de sí no pudo hallar la fuerza necesaria para
ver lo real de otra manera que como una estructura obediente a
una norma.
Luego de la escena a que nos referimos, Julius vuelve a ser el
hombre convencional y exterior de siempre, integrante del círculo
de Robert.
La Symphonie Pastorale
El conflicto que venimos analizando se plantea en un plano más
profundo en La Symphonie Pastorale. Aquí, más que sobre la super estructura convencional de un hombre la atención se dirige, sobre
todo al estudio de las "malas razones", los autoengaños que dijimos.
En las obras que acabamos de recordar Gide se inquieta sobre todo
por esa vacuidad del hombre que es Robert, por esa carencia de
entraña que es Julius, por la superposición total de la convención
que desplaza completamente la personalidad.
Otro es el tema de La Symphonie Pastorale. Su protagonista pa
dece una crisis moral intensa, y la narración sigue los esfuerzos
que realiza para no reconocer su verdadero sentido. Por eso decimos
que se trata de una capa más profunda del conflicto. El pastor no
quiere reconocer que no ama ya a su mujer, no quiere saber que se
enamoró, no quiere reconocer que su encono con su hijo responde
a un movimiento de celos. .. Y husca razones, sin saberlo él mismo.
Malas razones para encubrirse a sí mismo, para que no se plantee
en toda su violencia una confrontación decisiva entre el ser y el
parecer.
Obedecer al llamado de sus sentimientos y de sus deseos le
llevaría, si les reconoce su verdadero sentido y su legitimidad, a
una simultánea renuncia a las estructuras sobre las cuales fundó su
existencia. Y esas estructuras tienen además toda la fuerza y severidad
que caben en un pastor protestante.
En medio de esa malla demasiado tensa quedan atrapados y
heridos los personajes de la pequeña narración.
En ella se enfrentan también, al fin, las dos religiones, católica
y protestante. Pero el cuerpo mismo del relato está formado por el
minucioso análisis de ese proceso de autoengaño a que aludimos.
Les Faux Monnayeurs
Uno de los sentidos del título de esta obra es precisamente éste
de la pugna entre el ser y el parecer. Claro que no siempre los falsi
ficadores tienen conciencia de que lo son. Muchas personas, en la
novela, se limitan a traficar con moneda falsa — en lo moral —,
sin que intervenga en elio otra causa que su limitación, su torpeza.
(Osear Molinier). Ese es el caso, por ejemplo, de Osear Molinier, el padre de Olivier, quien, en su conversación íntima con
Edouard se muestra obediente a todos los lugares comunes de la
vida moral. Cuando manifiesta "sus" opiniones sobre la educación
de las hijos, sobre la sociedad, sobre la vida matrimonial, sobre sus

- 158 -

�- 691 JttUJSUOD B Baf[ JUBABSSBg X ÍbSjBUIB A BaiJJja BpBJIUI TIS OpOJ djqOS
JBas^d bjbcI 'Baanj JBpanb B BzuBap ops puBuuy ojag -oppa[qBj
-sa uapjo pp uapBAa as jubabssb^ ouioa puBiujy ojubj^ 'ojpnsaj ou
A opBaiuB^d BJin^as Buia^qoad ^a uanSis anb sopluiafa so[ ug
•uapjo
un ap Bjnidiu BJaui Bun na ajsisuoa ou pBpp^uainB B[ oaaj
•puopuaAuoa X ospj 'oaijBjsa uapjo
un b onpiAtput p opuB^uajjua 'pBpion^ajnB B^ ap uoijsana B^ ap op
-ojjBsap p uBJisanut sou JtaA ap souiBqBDB anb so[duiafa sop so^
•pBptoijuajnB ns Bjqoaaj 'ouisiui js b ^atj
sbui sa 'aiuauíBjapspjaA sbui enpe opBJ^stSBui p 'Biuajjsuoa o[ zaA
b^ b A BiSa^ojd o[ anb oíai^ipa p oXns oujoí ua o^op[ -Bzín^) ¿aafnuí
ns ap Bpinq b^ jod BpBuiuuajap on^ijuB uapao ns ap Banjdna b^ jod
naipuajxjoj^ ua aaanao oiqui^a asa anb aaaaa souiaqaQ? '(f "d)
4t* • *jnapA ap 'aBjnoa ap aAnaid aun jioa X ns iB4f ¿aS^juBABp tn^
B aaqoBUBtui anb jtbj Btu 'aasn^a B4iu p4nb aupd b^ ojS^bui 'uotssiui
-nosut4p ajDB jaa anb af-paanoAB snoy,^ :jpap aXo a[ as 'opjBjsBq
p jod ouubd osuajuí ns Bsaijuoa anb b^ ua X '(nx oInJj^B0 'jjj
aiJBj) pjBnopg b aaBq anb bjtsta b[ ug 'pBppTiuajnB ap ojuauíoui un
X^q uaiqiuBj naipuaiíjoi^ auaq^y ap BpiA b^ ua 'oSaBqiua mg
"(0S"6IT '^^ 'Bjdns jn 'ouiisap ns B^anf
as anb ua ojuauíoui p ua a^aqBsj ap uprsiaapur B[ uoa asaaBduio^)
•BOiiuainB BpiA Bun b opBA9^[ Bpaqsq Bipod anb ojob pp uopBpuB
bj anj anbaod 'BipjBqoa Bun ouioa ouis 'BA^isod Bzaanj eun ouioa
ou isb aaaj^dB O)uaiiui)uadajJB |g 'ou^sap ns jmáas opiqBS jaqcq ou
ap B{ :aiuauBuuad bzubjoub eun appuBÍap ajdiuais BJBd oinsnBp
o^uaiuii)uadajJB ns anb X zaA eun 9jquin[soA B^p anb zn^ ap oXbj
un anj uopuaAuoa B^ ap BJnidni Bg "(gg 'd) 44¿ai^uadaj aa^a ua4s
ap anb 'juasaid b jiBjiaa^aj ajp4nb ajnBj bs jubj s^d itBp4u aa anb
^iBjjnoja a[p4nb Í^{ptp ipa^ixa ^4nb n^jaA ajjao sunp aauuos^d
-uia jiBjuas as a[p4nb jip B^a-^na in^ ^uauíuio^,, :Bjuauioo BjsipAou
p ^ 44¡iiuaA3J np SBd siBanB4u af ¡qy,, :uopBnjis B^sa ap oaiioiu
uoa 'aaip aj^qBd^na Bsodsa Bg 'SBsan^anq sapcpian^ss ap ojunfuoa
asa Bunq JB^sapui ubj^ un bjjbu as ojsa anb ua SBUii^cd sb^ ug
•puopuaAuoa pjoxu
ap SBuia^ aaqos sauopBijBA 'Bsodsa ns ajuB 'jBjpjjBsap BJBd uotsboo
Bunjaodo Bun 'sBuiapB 'outs BÍtqoa o^ anb san^anq opijipa pp pip
-nDBS 3abj^ Bun ops ou botjtu^ts (pjBiuag) opjBiSBq ofxq pp Bpjnq
B[ uamb BJBd 'opBJisiSBUi ap Bp^aBj pBpipuosjad ns ap ojjuap
ojsdndiuoo opo^ ajqos souiaA o^ uopB^uasajd B| ug •naipuajijojg B^a[
-oa ns Bjn^ij jaiuipj^ asasQ b ou^ajag •(ndipudpfojj oijaqjy)
•(T06^ *^) 4txnBaajoui ua ^uaiBJi sp ^a 'sauiaiu-xna4p
qqno4p nad ug -ajnShj jna^ ap s^uíofsip siuauia[a sa[ xna aaiua saipj
jiuaj jnod auisio^a ana^ jnoj ap doai s^d uo4u '(pjBnopg Bsuaid)
af-siBstp aui ^uijuBd aa anb sanbo^ip issn^ sajja 89Q,, :a^uajaqoa
oiunfuoa un ua sojas sns jBipauoa apand ou anb ojund pj B^sBq
X 'vutdo as ouioa Buido 'sopoj ap uos anb sauoiuido sb{ 'sBuiaj sosa
sopo^ ajqos 'a^uauíajuBsaaui ajaaiA ''O^a 'opBSBa ajquioq ap

�un antiorden tan convencional como aquel otro orden burgués que
dice desdeñar.
(Armand Vedel). Armand Vedel, que es una de las figuras más
amargas de la novela, es un roté, pero suficientemente inteligente
como para tener conciencia de su fracaso y de sus carencias. Porque
Armand sabe cómo debiera ser, y sabe también que no tiene fuerzas
para serlo. Sin embargo su relativa debilidad no le impide ver clara
mente el engaño voluntario en que los demás se debaten, ni con
templar cínicamente el juego de las malas razones con las que cada
uno cubre los verdaderos motivos de sus actos. El puede hacerlo ya
que está separado de los demás por la conciencia que tiene de su
propia situación ("Mais, du moins, je sais que je ne suis qu'un
salaud; et je n'ai jamáis cherché á poser pour autre chose", (p.
311). Los personajes que lo rodean se transforman, para él, en tor
pes marionetas cuyos hilos descubre y muestra complacido.
No tiene él ciertamente un seguro punto de apoyo para cons
truir algo válido a cambio de la inautenticidad que lo rodea. Sólo
llega a poder denunciarla, pero, en realidad, el mismo no osa ser,
no encuentra un orden que pueda sustituir a aquel del que se
burla. Pero este mismo hecho hace que Gide pueda usar eficazmente
de su cinismo para sus propios fines críticos. Así en la conversación
que mantiene con Olivier sobre su padre (el pastor Vedel). Olivier
pregunta:
"—. . .Qu' est-ce qui te faisait diré que ton pére jouait au pasteur?
Tu ne le crois done pas convaincu?
"—Monsieur mon pére — contesta Armand — a arrangé sa
vie de telle fa^on qu'il n'ait plus le droit ni le moyen de ne pas
l'étre. Oui, c'est un convaincu professionnel. Un proffeseur de
conviction. II inculque la foi; c'est la sa raison d'étre; c'est le role
qu'il assume et qu'il doit mener jusqu'au bout. Mais quand á savoir
ce qui se passe dans ce qu'il appelle 'son for intérieur'?.. . Ce serait
indiscret, tu comprends, d'aller le lui demander" (...) "II s'imagine
qu'il croit, parce qu'il continué á agir comme s'il croyait. II n'est
plus libre de ne pas croire. Si sa foi flanchait, mon vieux, mais ce
serait la catastrophe! Un effondrement!"... (pp. 471-2).
(Passavant). Passavant es un ejemplo del otro aspecto de la
inautenticidad. Frente al orden convencional de la sociedad bur
guesa, Passavant se fabrica una situación de antiburgués que opone
a la convención una anti-convención no menos facticia que aquella,
no menos sistemática e inauténtica.
También en él, como en el mismo Robert, las malas razones
integran el juego de la inautenticidad. Así ocurre, por ejemplo,
cuando siente que Olivier se le escapa en su entrevista con Edouard:
"Pour n'avoir pas a reconnaitre ses défaites, il affectait toujours
d'avoir souhaité son sort, et, quoi qu'il advint, il prétendait l'avoir
voulu" (p. 411) "(II) n'eut done pas trop de mal a se persuader
que précisément il en avait assez d'Olivier; qu'en ees deux mois
d'été, il avait épuisé tout l'attrait d'une aventure qui risquait
d'encombrer sa vie; etc., etc.". (p. 412).
- 160 -

�- 191 bj ap bjbs bj B^sBq BqBajj ou anb pBpnta B[ ap jounu
asa ua Bijuas oX 'Bjqo ns ajuauiBpBJiB opuBsiAaj Bqs^SB as 'oujoj
ua 'sjjbj 8Bj)naip\[ *pjB^ np uijjbj^ -jj b jaaouoaaj pjg 'sbui ^ip^^^
•soubui sbj aj^ua BzaqBa bj 'uoauíj un ua opEjuas Bq^jsa oubioub un
'BqBsodaa odjana ja anb Bf ua b[bs bj ug 'SBa^ijod SBjnsuao sajas
sbui sbj uoa UBqsujaqB as soaiuiapBaB soyáoja soj 'soaipofiad soj ug
aipuy ap odjana ja sqBsodaj anb ja ua nsaus^ 9ni B[ ap o^
jqns oX 'XS61 aP 8JJccI aP [buj3aut bububui Bug
•oduiaij oj)sanu ap ajqiuoq a^qBJiuipB
ajsa ap uoisajdxa a^qBUBJ^ua sbui bj uos anb oms 'api^ ^p Bjqo B[
ap uapuajdsap as o^os ou 'ajquioq jap ojpjjBsap ap sapBpqiqtsod
sbj ua aj Bsuajui Bun ap aj^nu as anb ouisiusuinq un ajqos souits
-ndxa anb ssapi sbj anb BiABpoi JBjBuas ojainb 'oJBquia uig
•BJn^jB B^sa b SBpBuiJijuoa aiuauíajuapijns bX i^isa
sauopBuiJtjB SBJisanu anb oajg -sojnSus sosjaAip apsap BpuBjJodun
ns souiBja^pj X Bsud uis opuaijjoaaj souimj sbj ofBqBj^ ajsa ap
oSjbj oj y #3pif) sp Bjqo bj ua Bjn^uaAB X uapjo ap sauopou sbj ap
oqojJBsap ja ajqos uauinsaj un xnbs jaasq OTJBsaaau oaja o^¿

M¿aaip b asoqo anbpnb

MOISQ1DMO3
•Bidojd Bzanb;j
Bun ouioa JiuaAap p Bjodjoaui as a^sa opnsno onprAipui p BzrjBaj X
anb oaiui^uip uapjo asa BJBd 'BjnjuaAB bj ap tuaauíi p
sojja ua Bpiqso oqnq ou anb ap auatA saj uppBiiuiq Bsa anbjog
Bijodun sou euiaj ojjsanu ap oiisodojd b anb oj sa ojsa
A *p^pi[iqiuodsip uis 'ojnjnj uis 'opoj ajqos 'X spunjojd pBpqenp
-lAipui uis 'ajquioq jap Bpjnuiuisip ua^suii buii uojaip sou ajduzais
ojag 'djvuojsvj aiuoi/du/X^ vj ap JojsBd ja ouioa 'jaaaj^d ns X jas ns
ajjua opusqanj o i— jubabssb^ 'puBiujy — ja ap sopcjaqij ajuaiu
-ajuaJBds o^sia souiaq soj i—r naipua^jojj 'jaiuijoj\[ 'snijnf 'jjaq
•o^ — osjbj X ooiiBjsa uapjo un b sajuaipaqo o^sta souiaq sog
•Biuai ojjsanu ap oiysodojd b sajuBjjodiui sauoiasjoqojj
-oa Bijod^ sou anb Biauajsa cutí 'sosbobjj sns ua 'jjjqnasap uajiui
-jad sou sojja 'sBiuapy 'soAijisod saÍBuosjad soj ap Bjnjejsa Bjapup
-jaA bj Bjjooaj as anb opuoj asa ajqos sa ísojjupjoaaj oijBsaoau bj^
ojag 'saojaqnuB ap 'sopBSBOBJj ap BjjajsS Bun uaXnjiisuoa ojnjidBa
a^a ua souiBuopuaui anb saÍBuosjad sog 'BUBipi^ Bjqo bj ap bai^
buoz Bun jod spijjoaaj BpidBj sun jaasq ap souiBqBay
apuoui aj sjaAua ja^apua4s ^sa,o *ajja4p anb ^ubab
a^sa ap ajidüaB ouioa souiBidoa anb asBJj bj aXn^isuoa bj uoiadijasap
jofaiu ns X 'jas ja uoa apiauioa ou anb jaaajBd un oiuoa jsb biujoj
-uoa as ^ubabssbj 'sauoiaoAap sspunjojd sns ap sun^uiu ms 'btjbj
•ajij BpiA ns ap sapBpxjoijaixa sbj sBpoj ja ajqos BjnumaB 'pjBnopg
ap bj b BJnSij ns jauodo ua aaBjduioa as anb '^pj^ 'SBuiapy

�la fuerza removedora y aún viva de ese ser firme, seguro, pero cam
biante y huidizo.
La expresión tensa y serena a la vez de su rostro, que dos
gruesas arrugas verticales marcaban a los lados, prolongaba hasta
más allá de la muerte una dialéctica afirmación de exigencia y
entrega.
Más tarde, cuando leí Ainsi soit-il, supe que apenas seis días
antes de su muerte había escrito las últimas líneas de su obra. Me
importa copiarlas aquí. Ellas son la afirmación de esta doctrina del
hombre como tenso devenir ("Je ne suis jamáis, je deviens...")
que había exaltado durante toda su vida. En esas líneas, a los ochenta
y dos años, se le ve atento a algo que acaso podría, todavía, sur
gir de él.
"Non! Je ne puis affirmer qu'avec la fin de ce cahier, tout sera
clos que c'en sera fait. Peut-ctre aurai-je le désir de rajouter encoré
quelque cliose. De rajouter je ne sais quoi. De rajouter. Peu étre.
Au dernier instant, de rajouter encoré quelque chose... J'ai sommeil, il est vrai. Mais je n'ai pas envié de dormir. II me semble
que je pourrais étre encoré plus fatigué. II est je ne sais quelle
heure de la nuit, ou du matin... Ai je encoré quelque chose a diré?
Encoré á diré je ne sais quoi.
Ma propre position dans l^ ciel, par rapport au soleil, ne doit
pas rus faire trouver l'aurore mo:ns belle" (Ainsi soit-il, p. 197-8).
Montevideo, setiembre - octubre de 1955.

162 -

�- 91

"FS61 '3Püí3Id Bl *'3^3 'piunof in
"0S61 'XHM '31 'u3íJfHP
'¿F6t 'XHM '3383HX
"¿F6I 'XHM '3J1B3HX
'F6l 'XHM 'l-inaui au uibjS a^ ig
*¿^6l 'XHM 'Bl 'apiojsBj aiuoqduiXg
"8^61 'JHN '31 'PBli-)X nP
'XHM 'anüipojd luujuaj ap
'IS6t ''X 3P 3jn3J;3I\[ BX aipjja ajaoj
—r i a
^^un tuno '¿ 2 ^ alno ^ síTT r sajxajaaj x nB3Ano^[
mi i ino ^t
'0S6I 'XHM 'aa8B3ua aj njBJajiíq
'8F61 'XHM 'saaXBuuoq\[ xtiBg sap piuno
'FS6I '3PBí?ld BX XHM PX *313 'sJiuaAnog '(6F6I-686I) pu.mo
0S6t 'XHM (6F6l"ZF6l) pujnof
•¿F6I 'XHM '(^F6T6861) puano
TF6I ''iipg-aiaauiy -pa 'sjoa y '(6E6I-688I) 'pu.mo
•^S6I 'XHM 'ajpqBSj
Í61 'XHM '83 auappuj
'IS6I 'a^uBjg ap canaaaj\[ *tq 'ajsi
*6F6I 'aauBjg ap ajnaaaj\[ 'auuiojnytp sjaj^mag
'I56T 'XHM '831 'sjnaXBuuoj^ xnB^
'¿F61 'sapua^^ ja sapj 'aiuijuí ^uanof ap lAins 'aj ui jauBiu aunu jg
"¿F6I 'XHM '^a^aua^) 'jaoqo^ 'tq 'sauíuiag sap
'TF61 'XHM 'xnBll-HI^^ ÍJU3H
"61 '{B-Hu^O *p^ ('PBJX) '35HÍH BHBi\[ J3uiB|j uoa
'6F61 'XHM 'PPnBID 'd 33AB
*9^6I 'XHM '
"¿F6I 'XHM '831 'B3HBA nP 83AB3
"2S6I 'XHM &lt;831 'J3HB^ ?JPUV4P S3!S3^ 83I ^3 SJ3!MBD
•¿F6T 'XHM 's
'XHM 'I!-H
'BUISIUI B|
ap U9isaaduii ap oub p Baipui Bqaaj Bq 'ojp pna v\ aod uopipa ^\ ap
-ipui Bj uoa 'sBpBzqijn opi^ ap SBjqo sb| ap bjsij bj uopBnuijuoa b ^

�Obras sobre Gide
La bibliografía gidiana cuenta ya muchos centenares de títulos. Algunos
trabajos recientes proporcionan listas bibliográficas muy satisfactorias, entre las
que hay que destacar la confeccionada por Pierre Lafille en su trabajo (de poco
vuelo) "Gide romancier", Hachette, 1954.
Entre las obras que tuve más presentes durante la redacción del presente
trabajo debo mencionar expresamente el excelente estudio de León Pierre-Quint:
"Andró Gide, l'bomme, sa vie, son oeuvre; entretiens avec Gide et ses contemporains" 568pp, Stock, 1952, que es el mejor trabajo de conjunto que conozco.
Para la persona Gide, me apoyé especialmente en los libros de Claude Mauriac, R. Martin du Gard, Pierre Herbart, Maurice Sach ("Le Sabbat"), Jean
Schlumberger ("Eveils"), etc., etc.
Y entre los trabajos críticos tuve en cuenta especialmente el de Jean Hytier,
el de Ramón Fernández, y el de Claude-Edmonde Magny. Encontré interesantes
puntos de vista parciales en las obras de A. Rousseaux, Charles du Bos, R.
Marill Albores, Henri Clouard, etc. En este rubro debo señalar, también, la
penetrante crítica católica de Charles Moeller.
Me importó, para el esclarecimiento de algunos problemas biográficos, el
aporte de Derais y Rambaud ("L'envers du Journal de Gide") y el trabajo de
R. G. Nobécourt ("Les nourritures Normandes d'André Gide").
No creo necesario indicar la consulta de trabajos de más limitado alcance,
del tipo de los de E. Jaloux, F. Porche, P. Yseler, P. de Boisdeffre, R. Lalou,
etc., etc.
""J. P. D.

- 164 -

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3763">
                <text>La búsqueda del orden y el impulso a la aventura en la narrativa de André Gide</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3764">
                <text>DIAZ, José Pedro </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3765">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR ,Diciembre 1958, Nº 16 : p. 97-164</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3766">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3767">
                <text>1958</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3768">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3769">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3770">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="476">
        <name>LITERATURA FRANCESA</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="39" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="91">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/f85750fa71228e03c377e3a5d54121ab.pdf</src>
        <authentication>0e6b2b642d17e1d348f4d75800eec08f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="363">
                    <text>LECCION
DE

INAUGURAL
DE LA CATEDRA
BIOLOGIA EXPERIMENTAL

Todas las verdaderas vias de la investigacion tienen comienzo,
pero no fin: son infinitas en una sola direccion. .. Se entiende cual es
el sentido. En una de esas vias que iniciara el celehre Malpighi, conocl
al Dr. Rodolfo Talice. Era un amanecer feliz del clinico y del hombre
de lahoratorio. Enfehrecido con la ohra de Krogh y el capilaroscopio,
estudiaha los trastornos capilares en las enfermedades del sistema
nervioso. Nos encontramos en el Instituto de Neurologia, creacion del
superior espiritu de Ricaldoni. Operahan sohre el dos inducciones
inmediatas: la del Prof. Angel Gaminara, nuestro primer parasitologo,
y la del notahle galeno que dirigia el Instituto. l Que ilia a prevalecer,
el lahoratorio 0 la clinica? Invitados por nuestra Facultad de Medicina, llegan a Montevideo los sahios franceses Brumpt y Langeron.
Durante tres meses, trahaja con ellos todas las horas del dia. Y la vocacion de Talice por la clinica queda definitivamente conjugada con
su vocacion por la Biologia experimental.
Por otro camino hahia iniciado su carrera docente en esa simpatica persona que es dohIe, estudiante y profesor...
Estudiaha Medicina y enseiiaha, en el liceo, idioma castellano. Luego, en su misma
Facultad, fue Ayudante honorario del Lahoratorio de Parasitologia,
para ascender, por concurso de meritos, a ayudante interino, y por
concurso de oposicion, a ayudante titular ... En su carrera de triunfos,
ocupa muchos cargos de responsahilidad, llegando por concurso de
oposicion, a profesor agregado de Historia Natural medica y Parasitologia, hace ya veinte aiios. En 1935, por competencia notoria, asciende a Profesor Titular y es nomhrado, al mismo tiempo, J efe de
Seccion del Instituto de Higiene, del cual desempeiia actualmente la
mh-direccion. Integra el Consejo de la Facultad de Medicina y desde
hoy, por sus meritos, regenteara la catedra de Biologia experimental
de la Facultad de Humanidades y Ciencias, en cuyo nomhre tengo el
honor de hahlar ahora.
EI Dr. Talice curso Zoologia y Botanica en la Sorhona; Mi-

�crobiologia en el Instituto Pasteur y en el Colegio de Francia;
Helmintologia en la Welcome Foundation de Londres ... Cultiva
preferentemente la Medicina biolOgica 0 la Biologia medica. .. Es un
medico-biologo con una obra importante en Biologia parasitaria.
Muchos biologos han abierto el surco desde la Medicina. Asi acontecio
('.on los creadores del nombre, Treviranus y Lamarck. Por esas relaciones, Singer considera al padre de la Medicina, Hipocrates, tambien
padre de la Biologia. La raiz no es unica, pero no cOlTesponde discutirlo aqui.
La Biologia esta siempre creciendo, diferenciandose, rectificandose
e integrandose. Lo que ya es, asombra, y 10 que se presiente que sera,
da vertigo. Y todo no esta en 10 que es y en 10 que se presiente.
Numerosas son las obras y numerosos los titulos honorificos del
Dr. Tadice. Entre sus triunfos, mencionaremos e1 "Premio Clurens", de
la Facultad de Medicina de Paris; el Premio Soea y el Premio Dighicro
de la Facultad de Medicina de Montevideo. Su cultura es compleja,
como conviene a un profesor y a un invcstigador.
Quien supiera nada mas que la asignatura que enseiia, no podria
enseiiar bien ni siquiera esa asignatura. Y nadie domina cabalmente
ninguna materia y menos el grandioso mundo de la Biologia. Ademas,
para saber Biologia hay que saber much as otras cosas que no son
Biologia. Todo profesor que 10 sea de veras, enseiia mas y menos de
10 que sabe. Para enseiiar, naturalmente, es muy importante saber;
pero no es 10 mas importante. No nos precipitemos: tampoco 10 es la
Pedagogia en su doctrina estricta. Claro que el contenido de la enseiianza es capital. Y eI va junto con las maneras de aprender mas que
con las maneras de enseiiar. Lo mas importante es, pues, la capacidad
de aprender del profesor, su dominio de metodos y tecnicas, su agudeza
de observador, su sagacidad critic a, su induccion espiritual, su orientacion, la enseiianza de "claves" para moverse en el gran mundo como
un hombre verdaderamente despierto, no como un sonambulo (para
muchisimo de 10 que es la Naturaleza, e1 hombre se mueve como un
sonambulo), enseiiar por problemas, no solo por asignatura...
Esas
condiciones que son eminentes en los grandes profesores, no son extraiias al Dr. Talice. Y mucho me place seiialarlas.
Lo primero es el plano en que se vive la vida del espiritu. Loa
imperativos de la Facultad de Humanidades y Ciencias son la originalidad y la profundizacion, 0 si se prefiere, la profundizacion
en 1a
originalidad y la originalidad en 1a profundizacion. .. Sin investigadores, sin creadores, sin profundizacion, sin originalidad nuestra Facultad sera nuestra, pero no existe ... Su nombre seria falso.
Debemos tender -y sera la mas alta mision docente de nuestra
Facultada que los alumnos se transformen en discipulos y los discipulos en maestros y a que nadie reproduzea 10 que puede produeir y
sin la funestisima actitud de originalidad versus cultura, se afirme la
norma cervantina: Lo que yo se deeirme no buseo a otro que me
10 diga.
Hay much as maneras buenas de iniciar una facultad como esta.

�Al juzgarse la forma que se prefirio y que se desenvuelve mejor de

10 que puede creerse con la perspectiva de otra forma de iniciacion,
no debe olvidarse que sus recursos son extremadamente restringidos.
Se obtendra un mayor presupuesto. EI proposito de todos es tratar
a los profesores no solo como medio, sino tambien como fin, de suerte
que la Facultad exista para 10s alumnos y para 10s profesores, 0 sea,
para que los unos y los otros encuentren el clima y los medios que
favorezcan la obra original. Es esa su superior existencia para el pais,
sienrlo algo nuevo en el mundo de la cultura.
Cierto que puede surgir obra de trascendencia casi de la nada y
del sacrificio. Pero 10 uno es imprevisible y 10 otro, ilegislable.
Se trabaja sobre todo con las ideas y la pasion que las enciende,
asi como con los hechos que las sugieren ... y luego, la cimentan.
POl' ejemplo:
-Ia idea 0 la ocurrencia de contar las estrellas, de catalogarlas,
a primera vista parece un absurdo, una tonteria, un idiotismo 0 una
locura, y esa simple ocurrencia fue Ia primera base cientifica de Ia
Astronomia ...
-Ia idea 0 Ia ocurrencia de contar los cromosomas, aparece carente de toda trascendencia, casi una estupidez, empero, de ahi nacio
Ia Citologia genetic a ;
-Ia idea 0 Ia ocurrencia de pesar el aire ... habra parecido un
entretenimiento de espiritus ociosos, de ilusos, de dementes, y desde
Torricelli adquirio una importancia inesperada ...
-Ia idea 0 Ia ocurrencia de introducir Ia balanza en Ia Quimica
ha hecho de Lavoisier el fundador de Ia Quimica moderna, casi, diTiamos, de la Quimica.
-Ia idea 0 Ia ocurrencia extravagante de oil' nuestro cuerpo, creo
el metodo de auscultacion del cual no puede ni podra prescindir jamas
el medico, hizo justamente celebre a Laennec.
-Ia idea 0 la ocurrencia de golpear con Ios dedos sobre nuestro
cuerpo, como quien explora Ia mayor 0 menor cantidad de vino que
hay en un toneI, creo el metodo de percusion, del que tampoco podra
jamas prescindir el medico ...
-Ia idea 0 Ia ocurrencia de introducir el termometro en Medicina,
creo una practica medica absolutamente imprescindible ...
-Ia idea 0 Ia ocurrencia de hacer cortes seriados del cerebro, da
inmortal permanencia a Stilling;
-Ia idea 0 la ocurrencia de aplicar el metodo de Golgi al estudio
del sistema nervioso de embriones singularmente de animales de exigua
talla, fue la piedra fundamental de Ia inmensa obra de CajaI;
-Ia idea 0 Ia ocurrencia de someter el espectro a la influencia
de un campo magnetico, sin resultado en las tentativas de Faraday, es,
con Zeemann, uno de Ios principales fundamentos de Ia Fisica-matematica moderna ...
Es obvio que nada de eso se hace con dinero. Y puede suceder
y sucede que el espiritu se ausente pOl' su presencia y que invocando

�Al juzgarse la forma que se prefirio y que se desenvuelve mejor de

10 que puede creerse con la perspectiva de otra forma de iniciacion,
no debe olvidarse que sus recursos son extremadamente restringidos.
Se obtendni un mayor presupuesto. El proposito de todos es tratar
a los profesores no solo como medio, sino tambien como fin, de suerte
que la Facultad exista para 10s a1umnos y para 10s profesores, 0 sea,
para que los unos y los otros encuentren el clima y los medios que
favorezcan la obra original. Es esa su superior existencia para el pais,
sienno algo nuevo en el mundo de la cultura.
Cierto que puede surgir obra de trascendencia casi de la nada y
del sacrificio. Pero 10 uno es imprevisible y 10 otro, ilegislable.
Se trabaja sobre todo con las ideas y la pasion que las enciende,
asi como con los hechos que las sugieren ... y luego, la cimentan.
Por ejemplo:
-la idea 0 la ocurrencia de contar las estrellas, de catalogarlas,
a primera vista parece un absurdo, una tonteria, un idiotismo 0 una
locura, y esa simple ocurrencia fue la primera base cientifica de la
Astronomia ...
-la idea 0 la ocurrencia de contar los cromosomas, aparece carente de toda trascendencia, casi una estupidez, empero, de ahi nacio
la Citologia genetic a ;
-la idea 0 la ocurrencia de pesar el aire ... habra parecido un
entretenimiento de espiritus ociosos, de ilusos, de dementes, y desde
Torricelli adquirio una importancia inesperada ...
-la idea 0 la ocurrencia de introducir la balanza en la Quimica
ha hecho de Lavoisier el fundador de la Quimica moderna, casi, di·
riamos, de la Quimica.
-la idea 0 la ocurrencia extravagante de oir nuestro cuerpo, creo
el metodo de auscultacion del cual no puede ni podra prescindir jamas
el medico, hizo justamente celebre a Laennec.
-la idea 0 la ocurrencia de golpear con los dedos sobre nuestro
cuerpo, como qui en explora la mayor 0 menor cantidad de vino que
hay en un tonel, creo el metodo de percusion, del que tampoco podra
jamas prescindir el medico ...
-la idea 0 la ocurrencia de introducir el termometro en Medicina,
creo una pnictica medica absolutamente imprescindible ...
-la idea 0 la ocurrencia de hacer cortes seriados del cerebro, da
inmortal permanencia a Stilling;
-la idea 0 la ocurrencia de aplicar el metodo de Golgi al estudio
del sistema nervioso de embriones singularmente de animales de exigua
talla, fue la piedra fundamental de la inmensa obra de Cajal;
-la idea 0 la ocurrencia de someter el espectro a la influencia
de un campo magnetico, sin resultado en las tentativas de Faraday, es,
con Zeemann, uno de los principales fundamentos de la Fisica-matematica moderna ...
Es obvio que nada de eso se hace con dinero. Y puede suceder
y sucede que el espiritu se ausente por su presencia y que invocando

�10s mas puros ideales, se exploten estos a favor del mas opaco utilitarismo. Un temor de males asi habra sentido Bradley, director del
Observatorio Astronomico de Greenwich, cuando la rein a de Inglaterra,
despues de visitar su instituto, Ie manifesto el proposito de mejorarlo
economicamente. "Rue go a vuestra Majestad -contesto
entonces
Bradley- desista de su proyecto" y dio esta razon: "Si el puesto de
Director da ventajas en dinero, no seria mas un astronomo quien 10
ocuparia" ... Similar observacion anota Einstein en el prologo a una
obra de Planck.
Notable ejemplo de obra grande con instrumento pequeno y sencillisimo, es la Optica de Newton. j Que magnifica labor realizo con
IIll simple prism a ! EI genio y otra epoca. .. Pero no, todos y siempre
pueden hacer mucho con poco. Nada justifica no hacer nada. Esto no
deben olvidarlo nunca los jovenes, los profesores, jovenes y no jovenes,
y quienes se sientan inclinados a la investigacion. Los gobiernos no
eleben acordarse nunc a de la obra salida de la nada y del sacrificio,
de la pura cabeza y del puro apostolado: ellos tienen la obligacion
elf' dar recursos para la investigacion y la creacion artistic a ...
Sin mayor tradicion es posible "acomodarse" en medio de todas
las tradiciones y no ser menos, sino mas original, pero sin rccurso
lcomo se organiza 10 que requiere recursos? .. En una Facultad moderna, seria necesario un presupuesto anual no menor de cien mil
pesos para la investigacion en Ciencias Biologicas solamente y su ensenanza. Y no es esto delirio de biologo, aunque el termometro acuse
fjebre: es razonable equilibrio de hechos, de medios y de fines.
Enfermo de sus ideales estaria -yes
una de las peores enfermedades- quien sostuviese que sin los cien mil pesos, ni uno menos, no
se puede hacer nada. Pero...
(este pero vale pOl' muchos pel'os) la
Facultad actualmente solo dispone de cincuenta mil pesos. No hay que
creer en milagros, pero hay que hacerlos ...
Nuestra Facultad avanza con abnegacion y fervor de profesores
y estudiantes. En el ano transcurrido, ha hecho mucho en comparacion
n los medios que posee. Para cumplir una nueva etapa en su estructura
y funcionamiento, tiene que contar, cuanto antes, con un presupuesto
suficiente. Esperemos, trabajando, que asi ocurra. EI ensayo con un
presupuesto minimo, pOl' mas venturoso que sea, no puede ser mas que
un ensayo parcial. En eI no hay que buscar la presencia de toda una
facultad definitivamente estructurada: hay que percibir la direccion
de su desarrollo y su inicial proceso formativo previamente a todo
enjuiciamiento critico.
EI legitimo prestigio de una facultad depende sobre todo de sus
profesores. En la nuestra de Humanidades y Ciencias, los hay excelentes. Y hoy, con el Prof. Talice, se incorpora otro de los mejores de
nuestra vida universitaria. En Europa gano horizontes y profundidad
para ganar mas horizontes y profundidad en su pro pia patria ...
No se esta del todo en el pais y en el momento si no se sale un
poco de ellos, como no se esta del todo en la Tierra si no se sale un
poco de ella ... La mayor lejania es quedarse entre, que es como que-

�darse entre nubes, desde donde ya no se ve para abajo nl tampoco
para arriba.
Como pobladores del Nuevo Mundo, nuestra tradicion se elabora
n~enos excluyendo que asimilando ... Y se da este privilegio en nosotros: poder realizar un selectivismo en las tradiciones a favor de
n Ilestra originalidad y de nuestros fines.
Aceptar 10 universalmente valido y convertirlo en propia vivencia
no es simple imitacion: es comprender que pOl' ahi se va mas pronto
al encuentro de si mismo con el sentimiento de elevacion y el anhelo
de sobrepujarse ...
Si comparamos 10 que podemos hacer de inmediato con 10 que
se hace en paises cuyo progreso cultural es grande y cuyas fuerzas
economicas son muy superiores alas nuestras, el desanimo nos impediria ir a don de tenemos que ir segun nuestras posibilidades, siempre
que no nos reanimara una justa apreciacion de causas y efectos.
Buscamos ganar impulso, no perderlo. Naturalmente, no seria del
todo cuerdo tomar como modelo las universidades antiguas, 0 una
etapa muy primitiva de universidades actuales, pero tampoco seria
del todo cuerdo pretender en la iniciacion 10 que madura el tiempo,
muchas lluvias y muchos soles. .. Comparando nuestra natividad con
los origenes de las universidades mas gloriosas, se imp one la conviccion
de que los comienzos mas afortunados parecen, en si mismos, muy poca
cosa ... lY que hay mas importante que salir de la nada?
Para salir de la nada en el plano de los cursos superiores, se creo
una catedra de Ciencias Bio16gicas. lNos conformaremos con una sola?
No se trata de conformidad, es cierto, se trata de poderes. Y hay que
luchar para conseguir mas recursos.
En una Facultad en la cual la relacion entre la enseiianza y Ia
investigacion debe ser mas intima que en cualquier otra Facultad, las
Ciencias Biologicas tendran que dividirse en varias catedras y subdividirse en cursos.
Una u otra Ciencia de las biologicas parece mas Ciencia y mas
Biologia y puede ser... pero esta fuera de duda que independientemente de los dones personales, de la vocacion y preparacion, biologo
es tanto el taxonomista como el morfologo, como el citologo, como e]
histologo, como el embriologo, como el fisiologo, como el bacteriologo,
como el geneticista, como el bioquimico ...
Nadie puede dominar todas las Ciencias Biologicas, ni siquiera en
sus tecnicas, que son maneras superiores de aprender y pOl' consiguiente, de enseiiar, que en su esencia es ensenar a aprender. Lo que
mas importa es que se sepa aprender y ello presupone saber pensar,
saber observar, saber plantear y discutir teorica y experimentalmente
los problemas en procura de solucion correcta.
Hay que evidenciar para que el convencimiento opere en las decisiones, que las Ciencias Biol6gicas constituyen, en nuestro medio y en
muchos otros, la mayor posibilidad de obra original, sin que sea Hcil
el hallazgo de hechos nuevos de verdadera significacion cientifica.
EI Consejo de la Facultad de Humanidades y Ciencias ha apro-

�bado, para el futuro, las siguientes catedras de Ciencias Biologicas:
1.0 de Biologia General y experimental
(transformacion de la
hoy lIamada catedra de Ciencias Biologicas) ;
2.° de Zoologia, la que a su vez tendrli que subdividirse en dos,
una de Invertebrados y otra de Vertebrados;
3.° de Anatomia comparada;
4.° de Embriologia que, como la de Zoologia, habra que dividir,
a su tiempo, en dos catedras, una de Invertebrados y otra de
Vertebrados;
5.° de Botiinica, cuya division en catedra de Fanerogamas yeatedra de Criptogamas se producira fatalmente, y
7.° de Paleontologia.
Dr. Talice, vuestra catedra se abre a 10 infinito. La observacion
y la experimentacion rigurosas no se cierran en si mismas: por del ante
esta siempre la grandeza de la Vida ... A vuestra alma bien habida no
son extranos tales ejercicios. Desprovista en si de instrumentos de
trabajo, contais con vuestro Instituto y los demas del pais ...
Vuestro espiritu generoso y vuestra doble vocacion -por
las
Ciencias experimentales y por la ensenanza- venceran todas las di·
ficuhades de vuestra catedra, tan pobre en recursos materiales. EI
Consejo y yo personalmente estamos seguros de elIo. Como veis, os
pedimos mucho y os damos poco. .. Es la regIa en el ministerio de la
ensenanza y de la investigacion. Esperemos dias mejores con heroico
optimismo, poniendo la frente al porvenir por el cual sentimos mas
sultdades que por el pasado, de suerte que sea mas nuestro en la reali·
zacion de la originalidad en la universalidad.
Hay que sembrar mucho ... Toda semilIa no germina; ni todo 10
que germina florece; ni todo 10 que florece da frutos; ni todo fruto
madura; ni todo 10 que madura es bueno. .. Sembremos con ordenado
ritmo y sembremos como el viento. El viento siembra mas alIa de todos
los surcos, mas alIa de toda tierra labrantia, mas alIa de todo regadio.
No siempre se sabe donde cae la simiente, pero la tierra se pone
verde. .. Es el verde nuevo que amanece a la nueva luz del tiempo.
El entusiasmo es el viento de nuestras almas y siembra prodigamente
todo 10 que hay en las almas. No de otro modo la Vida triunfa de la
Muerte en la totalidad de la existencia: vence sus propias leyes de
economia con una asombrosa exhuberancia.

Profesor Estable,
nores:

Senores Consejeros y Profesores,

Senoras y Se-

Toda leecion inaugural involucra -en
algo 0 en muchoun
examen de conciencia, de confesion en aha voz, ante superiores, cofrades, amigos y discipulos.
La del creyente que habeis de escuchar no pretende desviarse de
la norma provechosa.

�iLeccion inaugural!
Para la Facultad de Humanidades y Ciencias: un Profesor mas.
Para el nuevo Profesor, ahora oficializado: una Catedra mas.
No atisbeis, en la alusion, un alarde de inmodestia.
EI docente duplicado mira a su pasado, a su interior, un instante,
permitidlo, antes de enfrentar el futuro y para percibir mejor 10 de
afuera.
Nuestro estado de espiritu no puede ser el mismo, por obvias razones, que el de hace una decada, cuando, en una ceremonia semejante,
para nos memorable, e~ el Salon de Actos de la Mansion de Esculapio,
dictabamos la primera clase como titular de Historia Natural Medica
y Parasitologia.
l Como no sentir mas abrumadora aun la responsabilidad, que
comparten, sin duda,' quienes, Miembros del Tribunal 0 del Consejo,
han querido honrarnos con una designacion que impone, de nuestra
parte, para ellos to dos, Autoridades de esta naciente y promisor a Casa
de Estudios, la gratitud emocionada, tan honda como sincera?
No dariamos plena satisfaccion al vibrar de nuestra intimidad si
no aiiadieramos, especialmente, para nuestro viejo y distinguido amigo, el Profesor Estable, el testimonio de la mas afectuosa y reiterada
admiracion.
Obra inmensa la de este experto de las neuronas, que heredo de
su Maestro Caj alIas cualidades reveladoras del sabio: independencia
intelectual, amor a la ciencia, perseverancia en la labor, la religion
del honor y de la patria. .. Obra inmensa, marcada de un sello caracteristico, original y relevante. Su autor, nimbado del justo prestigio
que fluye de su vigor y amplitud, ha colmado, mientras, el orgullo de
sus compatriotas, marcando un rumbo cierto a la inquietud juvenil y
prodigando alicientes invalorables a los subyugados por el trabajo,
pero, al mismo tiempo, al sobrecogernos su volumen, su enjundia, se
apodera de nosotros, inevitablemente, el sentimiento que esta arca,
que eI deposita en nuestras manos, es una herencia bien suya, y que
la antorcha, luminosa y erguida, pasa a estos nuestros puiios concientes
aunque tremulos de no lograr conducirla tan enhiesta, tan alumbradora y tan firme.
Va nuestra esperanza asida a su ayuda prometida, que sabemos
jamas menguada, va como respaldo de nuestras inocultables imperfecciones 0 limitaciones, que, para colmo de nuestros males, se agudizan con las dificultades inherentes a la embrionaria formacion
cientifica lugareiia.
iSabio y grande, sabio y bueno Profesor Estable!, me habeis
honrado, al entregarme este sitial, con vuestro gesto abrumador, con
vuestras palabras. Las propias, en estos momentos, no podrian traducir
nuestro agradecimiento. Aceptad, en la expresion de Longfellow "el
silencioso homenaje de los pensamientos callados".

�De Biologia general y experimental se trata.
Una Catedra, es un conjunto heterogeneo, aunque armonlCO, de
-seres y de cosas: locales, materiales, docentes y discentes, medios para
trasmitir ensefianzas, estimular aptitudes, despertar las energias som·
nolientas.
De las partes: ifaltan tantas!
No nos animamos a decir demasiadas ...
Ausentes quedan los reproches, los desanimos ...
Las que faltan vendran, suo tempore, a pesar de todos los apesares.
Pero, quizas, falte tambien. .. el biologo!
Excluido Don Clemente, falte quien pueda, en nuestro medio, sin
retaceos, ostentar la toga que distingue tan noble cuan dificil oficio.
La afirmacion, no constituya sorpresa para nadie.
l Donde esta el biologo?
Ricaldoni, galeno insigne y recordado, erudito para to dos, ante
los privilegiados que disfrutaron de su intimo convivir, y lograron
asomarse al bello balcon de su sabiduria cautivante, se mostro, a ratos,
a su modo, un biologo magno y sutil, y siempre un preceptor de mo·
destia contagiosa.
Como el, al poneI' en marcha su afiorado Instituto, trocando el
'Sustantivo, inquerimos: l donde esta el biologo?
Como el, "mi ritrovai en una selva oscura".
Tampoco nos arrancaremos los oj os, al igual de Edipo, con la
ilusion de ignorar el panorama que se nos ofrece; pOl' el contrario,
hemos de mantenerlos bien abiertos para enfrentar los obstaculos y
preyer las posibles panaceas.
No nos atribuyais, en la evocacion, pretensiones de comparar actores, sino, tan solo, circunstancias, con la diferencia que el Maestro
debia ir de 10 general a 10 especial, nosotros de esto a aquello.
Como tantos en este pais, ha tiempo que habitamos, gustosos, e]
templo de la Biologia. A su vasto recinto penetramos pOl' una de sus
puertas 0 uno de sus numerosos ventanales. En el cur so de los afios,
recorrimos solamente algunas de sus estancias, debiendo sofrenar, a
veces, el deseo pOl' incursionar en otras.
Lo unico exigible, pues, al estudioso que hoy se situa en uno de
sus altares centrales, es que sea, pOl' 10 menos, el biOlogo en potencia,
con la exacta nocion de su mision, que aluda, mas que a la obligacion.
profesion, a la vocacion-devocion; en quien palpite el culto fervoroso
que impone la curiosidad mantenida, el afan reiterado en la captacion
del biologismo, la capacidad, en fin, de poder ir mas lejos.
Tal han creido los dictaminantes del Concurso, en un informe
cuyo enunciado aceptamos plenamente. Baste agregar que nos sentimos
dichosos de esta ocasion, que se nos brinda, de disfrutar mas largas
jornadas en la casona acogedora del hogar comun. Que la auto-eonciencia no nos habla de un Sensible apartamiento de la ruta habitual.

�Que hay, en nosotros, impresion de retonares. Gllusiones? No son, ellas,
poderosos fermentos para la voluntad?
Ello representa algo. GEs b astante ?
El devenir 10 dira, sin retardos; dira si, bajo sus alas replegadas,
se hallllba oculto nuestro ensueno.
Y no tema nadie el prolongamiento empecinado de una gestion
que, a despecho de la preocupacion pOl' los deberes ineludibles del
cargo, no pueda mantenerse a la altura deseada y conducir a los
objetivos esperados.
Hallaran los alumnos, en nosotros, al mentor convencido, a traves
de varios lustros, como Zinsser, que el lap so empleado en el adiestramiento de la juventud es mas bien un privilegio que un compromiso.
Viejo colega de nuestros estudiantes, cuyas ansias de volar nunca truncamos, hemos aprendido, junto a ellos, tanto como 10 que pudimos
ensenarles. l Que puedo pedirles, en cambio?
Ante todo, la polarizacion mental, el "esprit de suite" y el mismo
entusiasmo que arrancara a Miguel Angel aquello de que: "no hay
sino el trabajo y la embriaguez de la creacion que infunden sabol' a
la vida".
Tras la confesion, el codigo y el credo.
Biologia general. lUna ciencia? -No, muchas ciencias:
Las bioestaticas, que incluyen las "logos" de la forma, del organo,
del tejido, de la celula.
La embriologia y fisiologia.
Las biogenicas, las biofisicas, las bioquimicas, alas cuales incumbe
ardua tarea, aunque tan solo 20 de los 92 elementos conocidos integran
la materia organizada.
Las biotaxicas: taxonomia, biogeografia, paleontologia.
Ecologia, genetica, psicobiologia, biofilosofia;
y biologia pur a y biologias aplicadas al reino animal, al vegetal,
a la homocultura con sus innumerables corolarios.
lPuede, un biologo, abarcar tamano campo del conocimiento?
Que sepa, al menos, hurguear la esencia de los fenomenos, buscan el vinculo de los hechos, disparatados en apariencia, el intra y
el extra-individual.
Biologia experimental: babel de tecnicas multiformes:
plancton, injertos, trasplantes, macro y microscopia y todas las escopias
particulares, las otras micros (manipulacion, diseccion, incineracion),
analisis fisicos y quimicos, aparatos, color antes, reactivos, grafias,
dibujos, fotos, cine, inscripciones, controles, mediciones, potenciales,
cifras, curvas de la bioestadistica.
La escueta y deshilvanada enumeracion: una danza de sarabanda
en el cerebro.
GQuien puede adquirir suficiente habilidad en todas elIas, en el
supuesto caso que se nos ofreciera el cumulo de instrumentos ne·
cesarios?
Ademas, nada es simple en biologia, toda simplicidad es en ella
sospechosa. Un hecho engendra cientos.

�"Buscabamos una virtud y tu nos traes un enjambre", Ie decia
Socrates a Menon.
"Descubrimos una cosa y ella nos devuelve una nidada", argiiia
Montaigne.
Buscamos el substratum de toda accion vital y se nos aparecen
-para
desenganarnos- las radiaciones mitogeneticas a distancia.
Ademas, el progreso en el descubrimiento no es una invariable
promesa de luminosidad. Surcada la biologia pOl' senderos entrecruzados, penetramos en ellos con ansias de clarida des, barruntando
avenidas, y se nos presentan, empero, redobladas maranas. No es mas
facil leer en las paginas de la vida que en los palimpsestos de los
arqueologos.
Y del fenomeno hay que ir alas leyes, pOloque ellas no pueden
ser, para el biologo, cosas reveladas ni absolutas, ni impuestas desde
10 alto 0 desde alrededor, sino e1 enunciado sintetico de multiplicadas
observaciones particulares, sumario de aconteceres, fecundo en significancias generalizanteso
Y hay que ir tambien alas teorias, utiles segun el consejo de
Sainte Claire Deville,
"en les admettant sans y croire"
Y hay que ser, alternativamente, meditativo como un monje,
jubiloso cual un nino, diestro como un juglar, activo cual un obrero,
solido como un soldado contra las acechanzas del error, las seducciones
antropomorficas, los geometrismos imposibles, la ofensiva de los matematicos, las superposiciones de 10 in vitro a 10 in vivo.

Pasa la Biologia pOl' una etapa crucial de su historia: acaece para
ella la fase critica, si no hallais osado el empleo del vocabulario de
los fisicos.
Admite Huxley, el eminente zoologo de Londres, que esta en la
posicion que la quimica y la fisica ocupaban un siglo atras.
Los biologos, largo tiempo meramente observativos, manejan, en
la epoca contemporanea, diestra, rutinariamente,
el procedimiento
experimental. Esto ha conducido a la e1aboracion de una inmensa
cantidad de principios y, rapidamente, a una ilimitada extension del
dominio de la ciencia.
Su metodo primordial: la observacion verificada, comparativa,
repetida, pero reconociendo en pie el lema claudio-bernardiano, que
la unica fuente cierta de adelanto es la experimentacion.
Experimentacion en el lab oratorio de los hombres y en el mas
amplio y prodigo, e inagotable, de la naturaleza.
Su material: el Cosmos entero de la vida: floras, faunas y pro-

�tistos, donde nada y nadie es desdenable, porque un toque de la
natura confiere parentesco a todos sus integrantes.
Nadie es desdenable. Ni ese Robinson Crusoe, sin Viernes, que
es el protozoario, sirviente sin patrones, que salva su vivencia merced
a su propio esfuerzo, que no es necesariamente simple; el protozoario
inmortal que se pierde a si mismo para encontrar la vida en su progenie, y que, para ello, en pocas horas, multiplica millones de
descendientes; el protozoario milagrero del rejuvenecimiento, encrucijada de incidentes individuales y especificos; protozoarios milenarios
cuyos esqueletos, apilados, son las todavia imponentes Piramides
egipcias.
Nada es repelente: la perla es una enfermedad de la ostra.
Nada es desdenable: hay valor grandioso en 10 pequeno; trascendencia inmediata 0 lejana en 10 aparentemente despreciable pOl'
10 nimio. lNo fue en los organos reproductores de la langosta que
alguien descubrio el secrcto de la determinacion del sexo? lNo fuel'on
las gallinas javanesas, nutridas de arroz descorticado, que llevaron al
hallazgo de las magicas vitaminas?
Nadie es desdenable: la bacteria horaria; la efimera adulta cuyo
nacer y fenecer transcurren entre los dos crepusculos de un dia; los
dos meses de la mosca; los cuatro de la hormiga (nunca solitaria),
el ano de la vlbora, los 25 del coral; los 100 del pajaro; el arbol patriarcal que puede cumplir sus cinco mil aniversarios.
Los pluricelulares sin 0 con celoma, con 0 sin mesenquima; radiados, asimetricos 0 simetricos, segmentados 0 no, protocordados,
branquiados, cordelados. .. los antropoides, insurrectos pasivos de la
jaula, que habran de revelarnos un dia, el germinal' de la psiquis de
su pariente, el bipedo humano.
Nadie es despreciable, las algas azul verdosas del genero Gloeothece,
10 mas cercano a la completa simplicidad, en la frase de Coulter, los
hongos, los musgos, los helechos, las 250.000 especies de vegetales, co:q
sus 500 gimnos y 130.000 angiospermas.
En la sucesion de seres multiformes surge el mundo animado
como un unico e inmenso individuo, un "totum" vagamente concertado, pero un "totum" al fin y al cabo, mosaico de piezas infinitas,
interdependientes todas, indispensables todas.
Sin los micro-organism'1s, usineros incansables del carbono y del
nitrogeno, apagado quedaria el fuego de la vida. Cada especie depende de otra para satisfacer alguna necesidad de su existencia. No
puede, no, la vida, permanecer nunc a en equilibrio; el cambio de
uno implica el reajuste de otro. Los seres viven unos a costa de los
otros, como los ideales, en la similitud de Keyserling.
Torrentes de protoplascras, arrolladores, que logran invadir, apoderarse y someter a la substancia orgiinica, pasiva, pero energica en
su obstinacion. Individualidad que se enfrenta a la supervivencia de la
colectividad. Asimilacion: propiedad capital del citoplasma. Destino
de cada organismo que no es simplemente el vegetal'. Historia de cada

�individuo que recorre, mas 0 menos paralelamente, la cronologia de
la especie.
Complejo herencia-variacion, prominente en cuanto temario hiologico. Las etapas historicas, sahrosas, de la tesis preformacionistas,
la del homonculo, jalonada de espermatistas y ovulistas, no fue arrasada, completamente, por la antitesis epigenesica y las que vinieron
despues; los guisantes milagrosos del monje jardinero de Bohemia
que fundara el mendelismo, las mutaciones del holandes De Vries,
los cromosomas, artesanos de la herencia, domesticados por Morgan
en sus drosOfilas, las maravillosas cristalizaciones de la genetica moderna, ciencia autonoma y trascendente.
Sin emhargo, todos los misterios no han quedado develados.
Movimientos innumerahles de los animales, reticentes en los vegetales, tan variahles en cantidad, cali dad, ritmicidad y perfeccion:
huidas, viajes, avifauna emigradora, estivacion, invernacion.
Metaholismo del herbivoro, carnivoro, autotrOficos y heterotroficos; especificos y eclecticos, savia y miel de los insectos; hematofagia,
omnivorismo, fitofagia, aerobios y anaerobios; hranquias, traqueas y
pulmones.
Tropismos asombrosos, tactismos, irritabilidad, sensibilidad, juego
de afinidades, psiquismos.
Reproduccion, sexualidad, partenogenesis, metamorfosis, maltusianismo.
Y por encima de todo y de todos: el ciclo de los ciclos, entre fases
destructivas y constructivas; la vida £Iuye como una corriente; ciclo
celular, vital y material; crecimiento; adultez, senectud; la vida es
la muerte y la muerte es la vida.
No hay vallas que detengan al hiologo en su audacia: todo 10 ha
removido y continua removiendolo, sin pudores ni fatigas: la superficie de los seis continentes: montaiias y hondonadas, campiiias y vergeles, espacios ahiertos y reconditeces; estanques y oceanos: su limo
y el sedimento de sus profundidades que procura con las redes y los
largos brazos de los sondeadores; grutas y cavernas, £Iorestas y arenales, el verdor de los tropicos y la blancura de los glaciares; el agua,
la tierra y los aires, 10 erguido y 10 hundido, 10 que £Iota y 10 que
se hunde, 10 abismal, 10 abisal, 10 pelagico, 10 suhterraneo.
Escasos rincones azoicos existen en el planeta; pululan ciertos
dipteros hasta en las lagunas petroliferas de California.
Ni siquiera el firmamento puede apartarse de su interes: el coloso
solar motoriza la extraordinaria fotosintesis clorofiliana, eje del ciclo
vital; y el satelite lunar preside mas de una periodicidad organica.

Lejos estamos de los griegos, profetas anticipadores de la doctrina
transformista: de Anaximandro, Xenofanes, Empedocles, Democrito
y Aristoteles. Distantes, tambien, de la alhorada y del ocaso del me-

�dioevo con las interpretaciones heterodoxas de Agustin y Tomas de
Aquino.
Mas cerca de Linneo y su "System a Naturae", del Conde de Buffon
y del Caballero de Lamarck, y de Geoffroy Saint-Hilaire cuyos
argumentos aplaudiera el anciano Goethe desde el fondo de la
Germania, del Baron de Cuvier y del genial navegante del "Beagle"
que bautizara el Darwinismo, de Wallace ... No olvidemos qqe, en
trance de explicaciones, los paleontologos oficiando de juglares, barajan los aiios por eones... y nos cuentan, friamente, que han sido
necesarios 1.000.000 de aiios para transformar el mas antiguo equino
tetradactilo en tridactilo.
No hemos llegado al final; ni sabemos cuando, ni como llegaremos
a conocer su mecanismo intimo. Pero la pretendida crisis del transfor·
mismo es solo paradoja.
Los postulados de la espiral, 0 del arbol evolucionista, siguen
siendo nuestro pan de cada dia. La evolucion es, para el biologo, 10
que la doctrina de la conservacion de la energia para el fisico·quimico: un preliminar sine qua non para proseguir actuando.
Las ideas evolutivas son la base de todo el pensamiento moderno,
tanto cientifico como filosOfico. La evolucion bien comprendida: sin
exclusion de estacionamientos seculares para algunas formas; implicando vastas degeneraciones, muchos fracasos, miles de callejones sin
salida, con accidentales vias de adelanto, tranl'lformacion progresiva,
no del conjunto sino de una parte de la inmensidad viviente en el
sentido de un mayor tamaiio, una mayor complejidad, armonia entre
las partes, una creciente auto-regulacion, una mayor conservacion de
la experiencia del pasado y su aplicacion en el presente y, sobre to do,
un aumento y refinamiento de las facultades psiquicas (Huxley).
Progreso biologico en suma, cocktail de progresiones y regresiones,
duelo de triunfos y hecatombes; 10 sencillo no implica transicion a 10
complejo; la seriacion es una invencion humana.
Evolucion que revela cl atributo fundamental y comun del ser
vivo: la capacidad de adaptacion al ambiente. No os comunico novedad alguna.
El hombre no podia ser olvidado en nuestra rapida ojeada. Ese
que representa la culmina cion del proceso que ha seguido su camino,
sobre el planeta, desde hace la friolera de mil millones de alios, 0 mas.
Homo sapiens: no concretamente un animal, mas, un animal de
80 trillones de ceIulas.
No creais que a el nos conduce la filiacion galenica de nuestra
cultura.
Por otra parte, todo medico digno del titulo plenario, puede,
debe sentir la vida como un biologo.
Las leyes biologicas, extensivas, deben rendir cuenta no solo de
las plantas y animales sino tambien de los humanos, en estado normal
o patologico.
Reclama Carrel, con grandes gritos resonantes, la ciencia del
hombre.

�Insiste Cajal en que el ideal supremo es resolver el problema
-de nuestro propio yo.
No ha de llevarnos la biologia a asimilar, integramente, las divagaciones humoristic as de Wells, de raiz zoologica, que van de la
conduct a del mamifero al proceder humano, ni los antropomorfismos
seductores de Fabre, 0 los poeticos y atrayentes de Maeterlinck, de
estirpe entomologica. Ningun insecto ha llegado a ser ni siquiera
moderadamente inteligente. Los rigidos senderos del instinto, pOl' com·
plicados que se nos pinten, requieren muchas menos celulas nerviosas
que las centralitas dirigentes de la men or inteligencia.
Hablamos del hombre como entidad, espiritu y carne, del que
Sir Charles Sherrington definiera, magistralmente, ante la Asociacion
britanica: especie singular, biolOgicamente joven, unica en su modo
dc vida, en su tipo de organizacion social, en su herencia y en su
tradicion.
Y de la biologia humana no hay sino un paso a la sociologia
biologica. La transicion no es irrespetuosa; puede serlo cuando el
biologicos
sociologo, mal informado, recurre a apuntalamientos
ad hoc.
La sociedad contemporanea, transida de los moldes anejos, todo
10 espera de aqueIla.
l Cuando, los valores economicos, actualmente en auge y supremacicos, quedaran definitivamente supeditados a los sociales y los
ideales humanos reemplazanclo a los primeros?
Ahi estan, esperando adecuada divulgacion, las jugosas reflexiones
de Haldane sobre la biologia y el arte de gobernar, y las de Huxley
sobre las ideas de progreso, las relaciones entre el individuo y la
colectividad, el control del promedio del nacimiento y la eugenia, el
ideal en pro de un standard de vida mas elevado, el problema de la
esterilizacion de los debiles mentales, el de la inmigracion.
Un gobierno que actuara biologicamente, pOl' ejemplo, deberia
considerar el suministro de la alimentacion adecuada como una rama
importante de la defensa nacional, y la urgente creacion de un Ministerio de la poblacion.
La guerra no existe, realmente, en el mundo animal; no hay
guerra biolOgicamente justificable; la "struggle for life" es una lucha
y no una contienda beIica. l Hay acaso en ella, vencidos 0 vencedores?
No existe un solo instinto humano que no se de, tambien, en los
animales.
La mejor comunidad sera aquella que contenga menos individuos
ineptos en los puestos que desempenan.
En cuanto al mito del racismo: archiprobado esta que no hay
cspecies sino razas geogr.lficas humanas. Insensato es mencionarlas
cuando se nos confirm a que, la gran mayoria de los africanos nativos,
no son negros puros, sino mezcla de genes caucasicos procedentes de
cruzas con linajes camiticos; y que la India es mas crisol etnico que
el propio Nuevo Mundo, la "libre cabana de libres potreros del poeta
nativo". No insistamos; de la Geopolitik, y del "Lebensraum", de

�Ritter y Ratzel, de Haushofer, solo quedan rastros de amargas remlniscencias.
El hispano Cuatrecasas, en sus ensayos humanistas, sobre Biologia
y Democracia, insiste en que se distinga el derecho intangible de la
vida de 10 que es tecmca devoradora de la civilizacion. Y que esa
tecnica no pueda instalarse al margen de aquel soberano derecho,
ni, mucho menos, que pueda arrollar el genuino ritmo de nuestro
vivir. Puede que de alIi emerja el dogma irrealizado de la fraternidad
internacional.
El neohumanismo est a de pie, enarbolando el estandarte de
Castelar: la libertad integral alcanzada y realizada en el espacio.
Jeanselme injerta principios biologicos en el terreno de la erudicion y de la his tori a ...
Prenant, de la Sorbona, publica sus conferencias sobre "Biologie
et marxisme", pronunciadas en la Universidad obrera de Paris ...
Beltran sigue su huella en Mejico y, de un modo consecuente,
quiere aplicar el metodo del materialismo dialectico al estudio de
la vida ...
Se mira asi, en la biologia, mas que en las otras ciencias, un instrumento de liberacion del hombre actual.
Liberacion oh! paradoja, en la que no pensaron, seguramente,
ni el hombre cavernario de Neanderthal ni el de Cro-Magnon.
Al encarar, en 10 futuro, no ya los seres aislados sino los asociados, los llamados sociales, los que se agrupan en familias 0 en rebanos, los colonizadores, no os extraneis que nos adentremos, a la
postre, en el sequito de los inquilinos y de los comensales al cual
pertenecen el higueron de nuestros palmares rochenses, los "Bernardos ermitafios" que esconden su innata debilidad en la caparazon
abandonada, escudo artificial que deben cambiar a medida que
crecen y que protege, asi, el suculento abdomen del paguro de la
voracidad de los vecinos glotones que cohabitan con el en el fondo
de las aguas.
No os extraneis que nos adentremos en la secta de los esclavistas
y en la de los mutualistas para llegar, finalmente, a la gran pleyade
de los parasitos. Parasitismo, fenomeno tan aiiejo quizas como la
primer jalea germinal, tan difundido que
.
"ma qual'e quell'animale vivente, in cui no sia possibile trovarsi altri
piccoli animali viventi".
Francesco Redi, el naturalista-poeta, ya en el siglo XVII, habia
enunciado una verdad que abarca toda la escala botanica y zoolOgica:
hiperparasitismo del micleo de las amibas por las critidineas de
Dangeard, del pez macho sobre el pez hembra, parasitismo placentario
de los mamiferos ...
No os extrafieis que nos atardemos en analizar los rasgos de esos
seres incontables, ni retardados ni regresivos, simplificados en ocasiones, especializados siempre, estupendamente adaptados a las particularisimas condiciones del albergue elegido.
Mundo sin fronteras, de vago preterito e incierto futuro, sin cesar

�cambiante, proteiforme, a cuyos representantes tentados estamos de
llamarlos astutos por sus hazaiias, carnavalescos por su ropaje, extravagantes por sus menus, y que no se definen por sus atributos de
nocuidad.
Por que no aprovechar las ricas sugerencias pan-biologicas de que
son capact's?: argumentos evolucionistas, del mejor cuiio, a granel;
conceptos de especie morfologica y biologica, poder cancerigeno; herencia, mimetismo, castracion parasitaria, concurrencia vital; en los
cromosomas de Ascaris megalocephala del caballo encontro Van
Beneden la prueba decisiva del "omnis cellula e cellula" de Virchow
y del "omnis nucleus e nucleo" de Flemming.
Algunos matan, estupidamente a su huesped; son los que aun no
se han amoldado suficientemente a este, ni este a aquellos.
Nada es despreciable: "los collares codiciados, deslumbradores,
que brillan en el cuello de las potentadas, sobre las tiaras de los
Emperadores, las insignias de los Maharajaes, no son mas que embriones de gusanos solitarios calcificados en sus tumbas" (Joubin).
Vanitas vanitatum!
Los parasitos no son monstruos; son los mas exquisitos, 0 absurdos
o inverosimiles mecanismos de adaptacion vital. Para ellos, como para
todos, sin distincion de jerarquias, ser es luchar, luchar es veneer,
veneer es adaptarse, adaptarse es vivir, vivir es perpetuarse bajo el
imperativo de los dos unicos formidables resortes del orbe organico,
los que Schiller llamara el hambre y el amor.
Llegaremos, en fin, alas
simbiosis, ejemplario de equilibrio
trOfico, de componentes diversificados, guardandonos de escurridizas
interpretaciones finalistas. Nos aguardan las mentadas orquideas cuya
tuberisacion por filamentos micelianos desentraiiara la paciencia de
Noel Bernard en Indo-China, las micorrizas, los liquenes, las mixobacterias, los tumores de las plantas debidos a Bacillus tumejaciens,
los micetomas digestivos de los insectos ...
El biologo piensa, por necesidad, geognificamente: cuando explora, anota, observa, 0 enseiia.
Un biologo de esta Facultad no podria olvidar su uruguayidad en
todo senti do : medios, personal, alumnado heterogeneo, manifestaciones
locales, escasez de produccion, precaridad de especialistas, pobreza de
documentos fehacientes. En cambio, jcuanto territorio virgen para el
curioso, a pesar de los Arechavaleta, Larraiiaga y los otros!
Si la colaboracion es indispensable en cualquier ciencia, j como
no ha de serlo en esta!, j como no ha de serlo en esta tierra!
Empeiiosamente propiciaremos esa colaboracion coordinada de
los que saben y de los que quieren enseiiar cuestiones biologicas, para
aprender nosotros mismos. El control del plan y del programa de los
colaboradores por el propio catedratico sera una medida fructifera en
bien de la unidad de accion, proficua para las correspondientes libres
discusiones y los planteamientos en mesa redonda. Nos preocupa en·
contrar el justo termino medio entre la especializacion excesiva y el

�interes harto disperso: el sabelotodo adquiere nOClOnessuperficiales
de mucho y ninguna profunda de nada.
Auguramos el advenimiento de las estaciones biolOgicas, marinas,
lacustres, fluviales 0 terrestres, las mismas que Charles Richet glorificara mediante sus famosas realizaciones sobre anafilaxia ejecutadas
con tentaculos de actinias, Delage y Hertwig con las suyas sobre fecundacion artificial, Loeb estudiando la fisiologia celular de los equinodermos, los esposos Lapicque con sus contribuciones a la cronaxia.
Estaciones inspiradas en las que ha sembrado el hombre sobre
las costas, rios y laderas del globo: Wood Hole, Napoles, Roscoff,
Banyul-sur-mer, Concarneau, Arcachon, Argel, Monaco, Trieste, Odessa,
Koenisberg, Heligoland, Heildelberg, Ostende, Helder, Bergen, Plymouth, Baleares, etc., etc. Ciertas de elIas, visitadas, despiertan, en
nuestra memoria, gratos recuerdos.
Adyacencias del Solis, Coronilla, Polonio, han sido, por ahora,
los puntos de mira autoctonos. En la zona atlantica, bien dice Rosello:
"el agua que es limpia y rica en sales, deja entrar hasta muy hondo
la mirada, y sobre la playa, al abrigo de los islotes, el mar se recuesta
siempre en ondas silenciosas y lentas, entre los penascos del cabo y
de las islas, y, en el fondo, tranquilo de la ensenada, vive y prospera
un cortejo de curiosos animales: sertularios, asterias en floracion,
hidromedusas, erizos marinos, ofiuridos, patelas, etc., envueltos por
una abundante vegetacion de algas multicolores ... "
iCuanta belleza, cuanta riqueza escondida y apenas explorada,
cuanto atractivo para los amantes de la vida! Y no solamente para
extasiarse, pasivamente, ante ellas ...
Las auguramos sin tardanzas, esas estaciones biologicas, con la
imprescindible ayuda de otras Facultades, Escuelas e Instituciones.
De la investigacion hemos formula do mas de una mencion. Sera
polo de nuestras directivas. En minima escala al comienzo, pero con
fe en sus posibilidades. Repetiremos 10 de Hunter: "no creas, prueba".
Abelardo, el primer presidente de una Universidad, hace casi mil
aDOS,seDalO la duda investigatoria como la esencia de la educacion
cientifica. Desde el Prometeo de la leyenda no ha cesado el hombre
de lanzarse al asalto de 10 ignoto. Hubo descubrimientos-ascensiones
de los biologos pacientes y de lent a percepcion, hubo descubrimientosrelampagos a cargo de los sacudidos por chispazos de originalidad.
Admiramos los ultimos, no negamos nuestro elogio a los primeros.
En cuanto al azar, ya sabemos que no favorece sino a quienes 10
merecen.
Investigaremos con los jovenes en un amplio senti do : aprovechando las intuiciones, planeando experiencias, valorando las hipotesis,
controlando los resultados, disecando los protocolos, midiendo las
consideraciones, criticando las conclusiones, filtrando la informacion
bibliografica convertida hoy en avalancha, comentando lecturas de los
descubrimientos y descubridores geniales, valorizando las encuestas
regionales.

�Ningun biologo, argonauta avezado 0 aprendiz, podra impedir
que los bajeles en que navega rumbeen, tarde 0 temprano, hacia las
islas encantadas do florece el jardin de la filosofia biologica, alIi donde
son huidizos los horizontes y enarenados los caminos, junto a los
arrecifes agoreros de naufragios.
Se nos antoja cada dia menor la brecha entre la ciencia, la filosofia y los hechos de la existencia cotidiana.
El hombre no reconoce mas limites a su potencia. Como objeto
medible, dentro del mundo, dice Eddington, ajustadamente, que se
coloca equidistante, en tamano, entre el atomo y la estrella. La humanidad global, de igual modo, ahi esta entre el electron y el Universo.
Formulamos leyes, pero en biologia hay excepciones para todo,
habra siempre excepciones para estas pobres leyes parciales, las unicas
que podemos redactar.
Sienten los biologos el significado de la vida como un desafio
perenne: cada ano los lleva, indudablemente, mas cerca de una solucion; sin embargo, ella todavia se halla lejos, para Sir Oliver Logde.
La ciencia del siglo se agita, convulsivamente, entre los dos grandes infinitos que imaginara, temblando, Pascal, los que Jean Rostand
se place en aludir: "los astronomos, en el infinito de la grandeza
inconmensurable: los fisicos, en el infinito de la pequenez inconcebible. Los biologos, ellos, se colocan en el medio de ambos, pero, sin
abandonar su tarea, para admirarse 0 espantarse, no necesitan sumergirse en los abismos pascalianos, les basta escrutar la propia substan cia".
l Quien duda, casi, que fue en los liquidos de un charco arch iancestral donde un dia, hace un millon de milenios, 0 mas, plasmo en
vida la jalea primitiva, como forma superlativamente complicada de
la materia organica?
l Se repetio nunc a mas el acto? l Podra el hombre repetirlo aIguna vez?
El preterito foso, insondable, entre 10 mineral y 10 viviente, ha
ido perdiendo su profundidad y su negrura. El Imperio de loorganico
y el de 10 inorganico no parecen, hogano, tener fronteras tan hermeticas.
La desintegracion del atomo, la trasmutacion de los met ales,
realumbran la esperanza en los hasta ahora fracasados alquimistas de
la celula. La imaginacion de los humanos, codiciosos, atrevidos 0 visionarios, se pierde en el espacio.
,Desde que Woehler sintetizo la urea, una centuria larga atras,
se han sintetizado miles de compuestos organicos y, no obstante, no
logramos atIn ponernos al nivel de la naturaleza portentosa.
Las diferencias, antano esenciales entre 10 que vive y 10 que no
vive, se denuncian ahora solo formales.
Y en Rusia, fermentario eslavo de neobiologos atrevidos y pujantes, escribe Lepeschkin que no existen ni mole cuIas ni substancias
vivientes, sino, unicamente, materia viviente, 0 sea una mixtura in-

desc'
el c
elec
Cha
no

la
los
que
pro
del

�descifrable de elementos qUlmlcos coloidales que se amalgaman en
el complejisimo protoplasma.
Sabiamos de los virus, que hoy reconocemos en el microscopio
electronico, y de las virosis, de los inframicrobios enigmaticos de
Charles Nicolle, hermanos de los genes nucleares, de los virus que
no logramos hacer pulular sobre materiales inertes.
Sabiamos de los fagos misteriosos que crecen, tal una sombra, a
la vera del elemento bacteriano para acabar con el; espectros para
los cuales imagina Vallery-Radot la concepcion indostanica: todo 10
que palpita lleva, en si mismo, su germen destructor.
Y sabemos, desde hace poco, mas que sorprendidos, de los virusproteinas, desentrafiados pOl' Stanley en los "mosaicos" del tabaco y
del tom ate.
La vida de los cristales de Costantin vuelve a actualizarse.
En las tinieblas, desgarradas pOl' reIampagos, alguien vislumbra
ya el arcano del cancer.
lDeberan los biologos ceder la palabra a los quimicos-fisicos?
lRevisar la doctrina pasteuriana?
lAdmitir la endogenesis de Wollman?
lReivindicar la plasmogenia de Alfonso Herrera y el espontanismo
trasnochado?
lReemplazar el antropomorfismo porIa
ley de accion de las
masas?
Los hilos de Ariana de la vida se enredan en nuestros dedos, acaso
jugueteando con nuestro candor. Para comprenderla, lno seria menester que el hombre no fuera, eI mismo, una de sus emanaciones?
Proseguimos preguntando.
l Cual es la fuerza embrujada que coordina los batallones celulares del metazoario y los federa y los regula sin imponer tiranias?
Los pOl' que siguen flotando en nuestros pensamientos.
Proporcionemos, como 10 quiere el Maestro Vaz-Ferreira, nuestra
creencia en 10 que se sabe y en 10 que no se sabe.
j Cuidado: la sed de verdad crea, en el desierto del conocimiento,
mirajes engafiosos!
Cuesta aceptar que alIi don de comienza la fe, la ciencia termina,
en la cruda frase de Haeckel, el discutido monista.
El hombre seguira sintiendo el impulso pOl' descubrir algo, ser,
poder, fuerza, elan, que moldea los destinos del mundo, algo fuera
de el, mas grande que el. ..
El biologo, a fuerza de andar y de escrutar, acaba pOl' edificar
su moral y su religion sui generis...
Fusion de fe y creencia. Asi
es el hombre.
En cambio aquel astronomo hindu, impecable en el calculo de
los eclipses, cuando el fenomeno se producia, echaba mano del tambor
para espantar el demonio que queria tragarse al astro; y a la pregunta
del europeo respondia, sonriendo: "una cosa es la fe y otra la ciencia"
t Tonwsend). EI hombre es asi.

�Biologar, filosofar, ensefiar, investigar, intuir, sofiar.
Cualquiera sea el verbo conjugado, relegada no quede al olvido
la situacion universitaria del personaje.
La torre de marfil no Ie veda su entrada. AlIi puede instalar su
alcazar para, como el monarca oriental, cada tarde, dialogar con las
estrellas 0 los angeles de la fantasia, pero ha de bajar prontamente,
en los amaneceres, al lugar normal de su labor, a mezclarse con sus
alumnos.
Bajar a menudo a la arena donde se debaten sus semejantes, empujados al combate a instancias de impulsos 0 idealismos. Que asi
10 haga, porque no puede, el verdadero universitario, permanecer
sordo 0 insensible alas palpitaciones del pueblo, a sus reclamos, apetencias 0 dolores, a sus anhelos. Habra de platicar con eI, sentir con
el, con un elevado espiritu de extension universitaria, el que nortea
en la agitacion del Claustro reformista sud-americano.
Mentas de Marafion, re£lexiones juiciosas de Ortega y Gasset, de
Santin - Carlos Rossi, arengas de Palacios!

Basta ya de evasiones del cientista hacia los campos, para el
aventura dos, en que retozan los autenticos estetas 0 los tremendos
metafisicos.
No nos reprocheis, en demasia, la excesiva dosis de interrogantes
que han intercalado esta disertacion. Ni las dudas que se han infiltrado en ella. Valery, en su galana forma, nos induce a desconfiar
de las expresiones demasiado puras; 10 camhiante se ennoble; la incertidumbre ineluctable no es, para la biologia, su menor heraldo de
grandeza.
No creais a mi programa en extremo simple; nos anima el proposito de ajustarlo continuamente; de permanecer porosos al consejo
ajeno y atinado.
Aula y estrado han llenado su primer deber.
Pero la Catedra es tambien taller, sobre todo taller.
Sera el nuestro pequefiito y provisorio, pero taller al fin.
Por sus puertas, entreabiertas, percibimos ya la llama ascendente
y llega hasta nosotros, el calor de la fragua encendida.
El yunque, impacienta por poblar sus ambitos de esas sonoridades
que son, del "laboremus", las oraciones emulantes.
jDejad, pues, que el obrero mayor vaya hacia ell
Previamente, recibid, por vuestra presencia, por vuestro tacito
estimulo, mil calidas gracias!

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="364">
                <text>Lección inaugural de la cátedra de Biología Experimental,&#13;
</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="365">
                <text>Discurso del Profesor Clemente Estable en la inauguración de la cátedra de Biología Experimental.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="366">
                <text>ESTABLE, Clemente</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="367">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República..&#13;
Montevideo : FHC, UR , 1947, Año I, Nº 1 : p. 19-38&#13;
</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="368">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="369">
                <text>1947</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="370">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="371">
                <text>Publicación Periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="372">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="37">
        <name>BIOLOGIA EXPERIMENTAL</name>
      </tag>
      <tag tagId="38">
        <name>CLEMENTE ESTABLE</name>
      </tag>
      <tag tagId="27">
        <name>Facultad de Humanidades y Ciencias</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="114" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="181">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/abc2fd6cc23aa3025a9fac57632c206d.pdf</src>
        <authentication>cc74ad5e8ab82d973f1a301fc144397d</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="1094">
                    <text>— LZl —
•EIJBJ8
-oijqiq A BSiju^ojny — 'sajBJauaS sauoisnjsuos A uaumsag -jj^^
•sEapiouigis A sajBjnsuiuaA-ojnsune sejiiajea sb^ ap oioaaip uaiquiEi
euiejíjoioj jC Ejjajip uopBAjasqo "IX ~ •SBtajja.i sbia A sa.iEqjnqB.il
-xa A sajcqjnq sooEipjBa 8oiiua[) -x — ¿uauaii eai^ojomj uoiocarj
-iuSis anb ^ nsainuai oiuod &amp;. apuop? 'uozejo3 [ap sBsoiAiau SBjqij
ap sodij O3QI9 sorj "^j — 'EpEzijiAomuí Bp^auaB uoo O[njtjjuaA [ap
{Esnuis ouijij í opEzi[¡Aouiui snuis (a uod jEjnJujuaA-o^njj.inB jEsnuis
oiujijj 'IIIA — ¿BÍ3IÍSÍJ ns 80 IBn3 ^ sauoixauo^ sns uoe
•oam ui so^[a ap uopcdJijxa i. uozcjoo pp soijSue8 so[ ap
-bj3 'HA — •B^imojpijuB A B^iuiojp uop^npuoa X psnuis opucuioj
apqop uod sanozBJo^ ap ojuatuuadx^ 'B3BipiB3BJiui uoponpuoj B[ ua
osoiAJau Eiuaisis ^p A ooi^i^adsauB A. oiijuadsa jBjn^sniu inuajsis jap
jadB^ ¿sap^pouiaju; scaijioadsa Süjqij uajsix^? "j^ — "bjuapaj^ uoa^j
ap uoiOE[uqi^i:j)[n A -jain[jojo;iu-oaiaiEojonu 'uoijEjjuqijojjuu 'nop
-E[uqi|0J3iui) 8E3ijBj9oipjB3OJ]3apBJipa scirajujy ¿uop3Bj)uo3 bj ap
euiBj3oipjB3Oj]3a^a [a j^po^ip ajqísod 9^? 'BuiBi^oipjBsojjsap A Eimiu
-ojdu^ '^ — ¿BpBti o opoi jap ^a^ E^ auati jojba anf)? ¿baijdb ajojSBip
e\ ajsixg? -Bsuianiogí aiuauíEpuisa uopaEJiuo^ bj ap ouamouaj a[qoQ
•uopaEjjuo^ ap pBppopA A pBpisua;ui 'Bjqjj ap |Ep;ui prni^ucj -j^j
— 'UOI33BJ1UO3 b^ ap Ejiunnb a^uauíBind uopE3i[dxa A {Bnopnnj
"saJBp^asnm SEjqij E[ ua sedciqtmiiE sajEpiooijaq sauopEui
¿sopEijjsa sojnasniu boj ap b^iSojoisij A E.iiSojojp pEpiun bj sa?
ojamo3jB6 [3 ¿ouo^Bjnpuo osa^ojd un sa? sajBjnssnm ss^qij sbj ap nop
-^Ejjuoa c^ 'BEpuo-ojjiui sej ap uopESfidojd A sisaua^ ¿uop3BJ¡uo^
bj ap [Bjaua^ EiJoa; bj bjbcI sopodojjjB sojjap ua UEAJasqo as anb
uoioyvjjuoj ap sopuo sbj uauap jojba an^)? *sopBjqaiJ9A ap uozbjo^
ja na ssuaiqn^sap BEpuo-ojDij^ -jjj — -uopE^Jdja¡ui ap souajuD
A ojpnjsa ap jEiaajBiu 'ss3inaax "II — •nopanpoaiui a

oihv^iis

svaviaavD • onnaM saxtoi^viaa
svi aa ivxxrawEmadxa o^iooioxsih
oíanxsa — svKva^oiaavDoxo^ a oaxDaia 'viavaoox
•vMaxtiooa^iitt aa vaMvxin^is MoiDMaxao ^ soDviaav:

soaxxtao a soiAaaM aa viaivava MOiovaouxa

mozvhod iaa
^t^ ap uptoo9its^auj ap ojnjtjsuj)

—• 'sooiSojotg

3IM3W37J

�PREFACIO
Brevísimo es este prefacio y extensa la introducción. De lo demás,
juzgarán los demás, pero debemos advertir que no se trata de uno,
sino de muchos trabajos inéditos, en continuidad o no con otros éditos.
Monografía-libro de visión personal, luego de años de exploración a
favor, sobre todo, de técnicas originales y por eso, precisamente, se
tiene muy en cuenta aquí la labor que ha precedido a ésta, según
es norma en Ciencia, por justicia y riesgo de ser original por igno
rancia. ..
La realidad se puede investigar como si fuese la primera mañana
de la creación y es muy buen ejercicio hacerlo así para librarse de
la dictadura de conceptos que todos admiten sin dudar de su exac
titud, aunque uno se pierda por vías falsas, en pos de ilusiones de
originalidad; pero una vez encontrado algo, la única forma (frecuen
temente ingrata) de asegurarse que detrás de ese algo no hay alguien,
es una cuidadosa consulta bibliográfica.

INTRODUCCIÓN
Fácil es tener conceptos claros y distintos; difícil es que los
conceptos no sustituyan la realidad con la apariencia de ser su repre
sentación e interpretación.
La historia de nuestros conocimientos biológicos está plagada de
errores debido —aparte defectuosas observaciones—• a la sustitución
de la realidad por conceptos, cuando no por palabras. Asunto muy
diferente es la elaboración racional de los hechos, de cuyos límites
hay que tener conciencia, porque también puede inducirnos a fal
sedades.
Asegurada la exactitud de las observaciones, el error más grave
y común consiste en tomar la parte por el todo. He ahí el origen de
numerosísimas teorías que, forzando las interpretaciones se convierten
en sustitutivo mental de una verdadera representación de la realidad.
Una interpretación correcta de la histofisiología cardíaca no solo
requiere un profundo conocimiento de su histología, de su fisiología,
de su química y de las estructuras fijadas instantáneamente en las
diversas fases de actividad y reposo, sino además y sobre todo la
directa percepción ¿re vivo de lo que llamaremos estructura funcional,
de más arduo descubrimiento y análisis que el de las figuras estáticas
por inmovilización, interrupción y muerte de formas y procesos natu
ralmente dinámicos.
Suele considerarse como Histofisiología una especie de paralelo
histórico entre función y estructura, una especie de historia com
pendiada en las estructuras que se fijan mediante reactivos químicos.
— 128 —

El proceso vital se divide en fases y para cada una de ella habría un
correlato histológico y citológico característicos.
¿Cómo saber qué es estructura funcional y qué es artificio de
fijación? Sólo con la directa observación de las estructuras in vivo,
sin negar las aproximaciones por medios indirectos.
En la estructura funcional convergen lo histológico o citológico
y lo fisiológico y es cosa única, o mejor, permanecen en ella, sin
que se disocie por conceptos, la natural unidad viviente de función
y forma, de estructura y función. Con la muerte y nada más que con
la muerte forma y estructura son nada más que forma y estructura...
Indudablemente es una mala orientación la que conduce a creer
que la Histología es más Histología cuanto menos fisiológica. No hay
un solo gran histólogo que no haya sido o sea, en mayor o menor
grado, fisiólogo. En nuestra época, casi todos los anatomistas que no
evolucionan hacia la Cirugía, evolucionan hacia la Fisiología. A su
vez, fisiólogos eminentes fueron o1 son histólogos (Gaskell, Langley,
Baylis, Schafer, Sherrington...). Es contrario a la realidad y al pro
greso concebir la Histología como un todo cerrado entre la Embrior
logia y la Fisiología.. • •
Ningún fisiólogo podrá prescindir, sin riesgos de equivocarse, de
los datos citológicos e histológicos. Sería como estudiar los íntimos
dramas de la vida no importándole ni autor ni actores. Mollard juzga
que esa prescindencia ha sido causa de perderse en discusiones y
deducciones falsas: "Beaucoup de discusions vaines, de déductions
fausses, d'opinions erronées qui encombrent encoré les traites et memoires de physiologie, sont nées de la méconnaissance par les experimentateurs des données histologiques" (1).
Respecto al corazón, como al sistema nervioso, basta cotejar dos
tratados, uno de Histología y otro de Fisiología, para sorprender la
transfiguración, no bien interpreta, del histólogo en fisiólogo y del
fisiólogo en histólogo, sin suponer con ello que toda la Histología
se pueda interpretar en términos fisiológicos ni que toda la Fisiología
se pueda interpretar en términos histológicos.
La Histología sin la Fisiología es incomprensible, lo mismo que
la Fisiología sin la Histología, aunque no sean suficientes para com
prender a los seres vivos. Para esto, nada es suficiente.
Tanto el análisis de las estructuras como el análisis de las fun
ciones conduce a la Bioquímica. Y a su vez, la investigación química
de células y fibras conduce a la Citología. El citólogo estudiando las
ultraestructuras (sub-estructuras, metaestructuras) va al encuentro
del químico, y el químico estudiando la forma y posición de las
moléculas en los seres vivos, va al encuentro del citólogo. Por un
lado, el poder resolutivo del microscopio electrónico revela estruc
turas que confinan con las grandes moléculas; por otro, la difracción
de los rayos X, al permitir localizar los cuerpos químicos en células
(1) Les nerfs du coeur. — Revue Genérale d'Histologie. — Tome III. Fascicnle 9. —
Paris, 1908, p. 13.
— 129 —

�— •&lt;^

— 6SI —
"T -á '8061 'a
— -jnao^ np s/jau ^7 (j)

-JH

SBjnjaa ua soaitujnb sodjana soj jbzijb^oj jpiuuad jb '^ soabj soj ap
bj 'oajo Jod isBjn^ajoui sapuBj^ sbj uoa ubuijuod 9nb SBJn)
osiuojiaaja oidoasojauu jap OApnjosaj japod ja 'opB[
nn joj 'oáoj^ip jap ojiuanaua {b ba 'soaia sajas boj na SBjnaajoui
sbj ap uopisod X buijoj bj opueipmsa oonuinb p A 'oaitnjnb pp
ojjuanaua jb ba (sBJrnonj}S3B}aui 'sBjn^anjjsa-qns) SBJnianjjsaBJijn
sb[ opuBipnjsa o^ojoip jg "biSojoji^ bj b aanpuoa SBjqij A ssjnjaa ap
Baiiumb uoi^bSiis^aui bj 'zaA ns b a -BOiuimboig bj b aanpuoo sauop
-uní sb[ ap sisijbub p omoa SBjniaiujsa sb[ ap sisijbub p ojubj^
•ajuapjjns sa Bpeu 'ojsa bjbj -soaia sajas soj b japnajd
-moa BjBd Ba^naiaijns UBas ou anbunB 'biSojojsijj v\ vas BiSop^isi^ rt\
anb orasira o^ 'a^qísaajdmoaní sa biSo^oisi^ bj uis BiSopDjsijj vj
•eoaii^ojojsiq soaiaijaj ua jBiajdja^ui epand as
Bj3o[oisi^ b^ ^poi anb m sooi^ojoisij souiuua} ua jB^ajdaajui Bpand as
Bj^opDjsijj bj Bpoj anb ojja uod janodns ais 'oSojoisiq na o^ojoisij
jap Á. o^ojoisij na oSojoistq jap 'Bjajdaaiui naiq ou 'uop
bj japuajdjos Bjsd 'bi^ojoisij; ap ojjo Á b;8o[O}sijj ap oun
sop JBfajoo Bj^sq 'osoiAjau Buia^gis jb ouiod 'uozbjoo jb ojaadsa^j
*(l) tt9^nbiSo[Oisiq saauuop sap gjnajBjuauíij
-adxa saj jsd aauBssiBuuoaaui bj ap saaa juos ^at^ojoisi(qd ap sajiotu
-ata ia ^ajiBjj 89[ aaoaua luaaquiooua mb saaaojja suomidotp 'sassnBj
suopanpap ap 'saniBA suoisnasip ap dno^n^ag,, :sbsjbj sauop^npap
Á sauoisnasip na asjapjad ap Ben^a opis Bq Biauapupsaad ssa anb
BSznf pJBjjoj^ 'sajoiaB tu jojiib tu ajopaB^jodini ou BpiA bj ap SBiuBjp
somiiui soj JBipmsa ouioo Bijag -soai^ojo^siq a 8ooiáo[oji3 soiep eoj
ap 'asjBDOAinba ap soSsatí uis 'jipuiasajd Bjpod oSofoisij un^ui^
•BiSojoisrj; bj á bi
*oijqra^j bj ajjua opBjjaa opoj un ouiod biSojojsijj bj Jiqaauoa
-o^d jb A pBpij^aj bj b ouBjinoo sg •( • • •nojSuiJjaqg 'japqog
'^a^SuB^j 'I^^^^^) soSoj^jsiq nos o uojanj sojuauíura eoáojoisij 'zaA
ne y 'biSojoisi^ bj BioBq UBnopnjoAa 'BiSnai^ bj Bp^q uBuopnjOA9
ou anb sbisiuioibub soj sopoi isbo 'Booda Bjjsanu u^ 'o^ojotstj 'opBjS
jouara o joíCbui na 'sas o opis babij ou anb oáo^ojsiq ubjS ojos nn
oj^j *B3i^ojoisi| souara ojuBn^ Biáo[o^sijj sbui sa Biáo^^sijj bj anb
b aanpuoa anb bj uops^nauo bjbui son sa ainamajqBpnpu^
* * • BJrnonJisa Á buijoj anb sbui ^pBn nos Banjanjiea Á buijoj ajjanuí bj
no anb sbui Bp^u Á ajjanra bj U03 'uopunj A BJnjonajsa ap 'butjoj ¿
nopnnj ap a^uaiAiA pBpinn jBjniBu bj 'so^daouoa jod aioosip as' anb
uis 'Bjja na na^auBuuad 'jofam o 'soiun bsod sa Á oai^ojoisij oj A
oaiSo^ojp o o^i^ojoisiq oj ua^jaAuoo jtmoiounf tunjonjisa bj u^
-soi^ajipm soipaui jod sauopBuiixojdB sbj jeSbu uis
'oam 111 SBjnianJisa sbj ap uopBAJasqo Biaajip bj uoa ojog ¿uoi^
ap optjijjB sa anb A jmtotounf nunjonjis^ sa anb jaqBs 0U10^?
•80at}8JJ9^aBJBD OOlSo^Ojp A OOlSo^O^Siq OJBpjJOD
nn BjjqBij Bjp ap sun BpBO Bjsd A sasBj na apiAip as [bjia osaaojd 1^

— 8ZI —
•soaiuiinb soAtjoBaj ajuBipaoi ubíij as anb SBjnjonjjsa sbj ua BpBipuad
-moa Bijojsiq ap apadsa Bun 'Bjnianjjsa A u^punj ajjua oau9jsiq
ap apadsa Bun BjSojotsijojsijj ouioa asjBjapisuoa ajang
•soaiuiBuip ajuauqBj
sosaaojd A sbuijoj ap aijanuí A uopdnjjajni 'uopBzijiAOUiui Jod
pBjrDoij sbj ap ja anb sisijbub A ojuaiuiijqnosap onpjB sbui ap
'^vuotounf vunjonjisa souiaJBuiBjj anb oj ap oam ut nppdaajad BjaaJip
bj opo^ ajqos A SBuiapB ouis 'osodaj A p^piAiioB ap sasBj SBSjaAip
sbj ua ajuauíBauBjuB^sui SBpBfij 6Bjnjonj;8a sbj ap A Boiuiinb ns ap
'Bi3ojoisij ns ap 'BiSojo^srtf ns ap oju^nupouoa opunjojd un ajainba.i
OJOS OU B3BlpJB0 BjSojOISIJOJSiq BJ ap B^33JJO3 UOpB)ajdjaiUT BU^
'p^pijBaj bj ap uopBjuasaadaj BjypepjaA Bun ap ^Bjuaui OAijnjiisns ua
uajjaiAUoa as sauopejajdjajui sbj opuBZJO^ 'anb sbijob^ SBuiisjsojauínu
ap ua^ijo ja iqB ajj -opot ]3 uod 9%xod vj jotuoj ua ajsisuoo unuio^ A
3abjS 8bui JOJja ja 'sauopBAjasqo sbj ap pn^poBxa bj BpBJnSasy
-jbj b soujpnpui apand uaiqiuB^ anbjod 'Bpuapuoo jausi anb ABq
8ajuui[ soAna ap 'soqaoq soj ap jsuopsj uopBJoqsja bj sa aiuajajip
^niu ojunsy 'SBjqBjBd Jod ou opu^na 'so^daDuoa jod pspijBaj bj ap
uppnjiísns bj b —sauopBAjasqo SBSonjsajap a^JBdB— optqap sajojja
ap BpB^Bjd B}sa so3iojotq sojuauupouoD soi^sonu ap Buojsiq b^
•uopBjajdjajuí a uopBjuas
-ajdaj ns jas ap BpuaiJBdB bj uoa pspipaj bj uBÁnjtjsns ou soidaauoo
soj anb sa ipjjip isotupsip A, sojvp go^daauo^ jaua; sa

•B3ijBjSoijqtq B^jnsuos BsopBpina Bun sa
j JÍBq ou oSjb asa ap s^jjap anb asjBjnSasB ap (bjbjSui ajuauta^
-uanaajj) buijoj B3iun bj 'oSjb opBjjuooua zaA Bun o jad í pBptjBUTáwo
ap sauoisnji ap sod na 'sbsjbj sbia jod Bpiaid as oun anbunB 'pnni
-3Bxa ns ap jspnp uis uajiuipB sopo^ anb sojdaauoD ap BjnpB^aip bj
ap asjBjqij Baed isb ojjaaBq oppjafa uanq Anuí sa A u^p^ajD bj ap
BUBUBtu Baaiuud bj asan) is ouioa JBáijsaAui apand as p^pijBaj vj
• • -vioum
-ouSi uod pntiüijo uas ap oSsaij A Bppsnf jod '^puai^ ua eiiijou sa
unSas 'Bisa b opipaaajd Bq anb JoqBj bj jnbs Bjuana ua Anuí ouaij
as 'ajuaraBsiaaid 'osa jod A sajBui^iJO SBaiuaaj ap 'opoj ajqos 'joabj
b nopBJO[dxa ap soub ap oSanj 'jBuosjad upisiA ap ojqij-BjjBjSouoj^;
*so}ipa sojjo nos ou o pBpinuijuo^ na 'sojipaui sofBqBjj soq^nuí ap ouis
'oun ap bjbjj as ou anb ji}jaApB somaqap ojad 'sBuiap soj
'sBiuop oj 9(i -uopanpoj^uí bj Bsuajxa A opejajd ajsa sa oiuisiAajg

�y fibras, nos revela las moléculas en los lindes de las estructuras.
Ultraestructura y molécula tienden a confundirse. En busca de la
unidad perdida avanza la Biología, sin dejar de diferenciarse. No es
una unidad de síntesis: es una unidad de esencia.
Las modernísimas investigaciones tienden a probar la intuición
de Bichat, según la cual de la naturaleza y posición de las moléculas
dependería las propiedades de los tejidos. Pero nada invalida la
significación de las estructuras celulares perceptibles con los micros
copios comunes.•
En el fondo, todo estudio histológico es un poco fisiológico, ya
porque plantea problemas a la Fisiología o porque resuelve proble
mas planteados por ésta, bien por la natural tendencia a interpretar,
no sólo a describir; pero aún cuando la investigación histo y citológica tuvo cierta orientación funcional desde sus comienzos, lo mismo
que genética, en presencia de tantos elementos nuevos preocupó pri
mero describirlos y con ello sobrevino el predominio de la morfología
pura hasta que surgieron dos direcciones que Policard caracteriza así:
"l'histologie, science physiologique, et l'histologie, science morphologique". Todo debe concurrir para la visión y comprensión de la
unidad viviente. No se trata de confundir lo que el análisis científico
ha distinguido perfectamente, sino de evitar limitaciones artificiales
que con cautivante claridad de conceptos no permitan ver bien la
totalidad de ningún problema ni seguir su desarrollo sin frontera de
asignatura o de teorías. Más natural es el paso de la histología de
un órgano al de su función que el de la fisiología de un órgano como
el hígado a la fisiología de otro órgano como el ojo, por ejemplo.
Y si ese paso no se da por muchos investigadores, débese a dos causas
principales: la primera es mental (no interesarse más que a medias
sobre lo que es un órgano, quedándose en la observación, no tentando
la experimentación) ; la segunda es técnica (el que domina las técnicas
histológicas suele no dominar las fisiológicas, y vice-versa). Se com
prende la importancia de técnicas a la par histológicas y fisiológicas.
En esa dirección, pero no solo en esa, se orienta nuestro esfuerzo.

El estudio biomicroscópico directo del miocardio y la obtención
paralela o simultánea de microcinematografías, electro y fotocardio-

inespecífico? Se carece de pruebas de que del nodulo de Keith y
Flack emane algún fascículo que lo relacione con el nodulo de Aschoff-Tawara, pero se han descripto muchos (veremos las confusiones
en que se ha incurrido). Las fibras musculares específicas de la zona
sinusal se encontrarían como islote en medio de las fibras miocardíacas anespecíficas.
Respecto a las relaciones entre el sistema específico y el anespecí
fico, tres son las posibilidades: a) que estén en continuidad y sin trán
sitos estructurales ni histoquímicog, bruscamente se pasaría de un sis
tema a otro; b) que estén en continuidad, con tránsitos insensibles de
estructuras; c) que entre ellos no haya continuidad, sino contigüidad.
Dentro de la última imagen cuatro serían los sincitios yuxtapuestos:
1., el específico de la zona sinusal; 2., el específico aurículo-ventricular (nodulo de Aschoff-Tawara, haz de His, red de Purkinje); 3., el
sincitio anespecífico auricular; y 4., el sincitio anespecífico ventricu
lar. Aunque no expresadas en los términos -precedentes, a eso tienden
las contribuciones de Glomset, Richard y Birge (1945). Difícil es
establecer un seguro criterio para precisar qué se entiende por sis
tema específico del corazón, porque entre éste y el anespecífico las
diferencias histológicas, citológicas e histoquímicas son cuantitativas,
no cualitativas (más o menos glucógeno, más o menos oxidasas, dis
tinta relación miofibrillo-sarcoplásmica, etc.). Y en animales poiquilotermos (peces, batracios y reptiles) ni siquiera se descubren las
diferencias cuantitativas anotadas entre las fibras musculares del
sinus, las unitivas (aurículo-ventriculares) y las miocardíacas pura
mente auriculares y puramente ventriculares. Por eso, hay autores
que niegan la existencia del sistema específico en vertebrados poiquilotermos. Cuéntame como tales autores, Davis y Francis (1946), quie
nes luego de compulsar las más recientes investigaciones, concluyen
que en vertebrados poiquilotermos "is no histological specialization
of any part of the cardiac musculature (e. g. nodal tissue, Purkinje
fibers) comparable with that in the homoiothermal vertébrate as a
basis for the initiation and conduction of the cardiac impulse"(2).
Anteriormente (1941) habían emitido la opinión de que el sistema espe
cífico del miocardio (el nodulo de Keith y Flack, el nodulo de AschoffTawara y las fibras de Purkinje) es una neoformación que en el pro
greso evolutivo comenzaría en las aves y se desarrollaría en los ma
míferos de acuerdo con la rapidez o frecuencia del ritmo cardíaco
proporcionalmente al volumen del corazón: "that the nodes and

gramas nos conducen inevitablemente a dos series de problemas: unos
generales, comunes a todo músculo; otros propios del corazón. Desde
el solo punto de vista muscular, es este órgano un complejísimo^ sincitio que en las aves y en los mamíferos se interrumpe casi comple
tamente por la banda tendinosa de la cual derivan las valvas aurículoventriculares. Interpuesto entre un sincitio anespecífico auricular y
un sincitio anespecífico ventricular está el sistema específico, también
sincitial. Dos problemas se plantean: 1., ¿hay continuidad en todo
el sistema específico?; 2., ¿cómo se pasa del sistema específico al

Purkinje fibers of mammals and birds are neomorphic developinents
evolved in association with the relatively faster heart rate (in proportion to the size of heart) in these animáis" (3). Si nos expresá
ramos recurriendo a una nomenclatura similar adoptada en Neuro
logía, diríamos que el corazón puede dividirse en paleocardio y

— 130 —

— 131 —

(2)Francis Davis and Eme T. B. Francis, 1946. — The conducting sistem of the ver
tébrate heart^ —- Biological Reviews of the Cambridge Philoeophical Society. —
Vol. 21, N. 4, Pág. 177.
(3)Loe. cit., pág. 177.

�•¿¿t •^?&lt;! '-IP '3orI (S)
•¿il &lt;8?d 'i oü 'tZ "lA
fBoi^dosojjq^ aSpijqioB^ qi jo bm^ia^jj ]B3i8o[otg — -uvay atnjqat
fo wajst* ^mjonpuoa ai/x — -9^6! 'SI3HVH.J -^ #x oia PaB siavq siomvh^ (^)
ií oipuoooajnd ua asjipiAip apand uozbjo^ ja anb soureiJip 'bjSoj
-ojna^ ua BpBjdops jbjiuiis BjniBjanamou son b opuai.unaa.1 souibj
-Bsa-iaxa son ig •({?) tisjBuiiUB asaqi ni (l-isaq jo azis aqj oj nopjod
•Ojd Ul) 3JBJ }JB9q J3J8BJ ApAIJBjaJ aqj qilM U0I}BpOSSB UI paAJOA^
SíuauídojaAap aiqdjomoau a.re spjiq pus sjbuiiiibui jo sjaqij afui^j.mj
púa sapou aq^ isqi,, :uozbjoo jap uamnjoA jb a^uamjBUop.iodo.id
oaBjpjBO oinju jap spuanaajj o zapídsj bj noa opjanaB ap soaajjuí
-bui boj; ua BUBjjojJBsap as jÍ s^ab sbj na BUBznanio^ OAijn^oAa osaiS
-cud [a ua anb U9iOBinxojoan Bnn sa (afm^jn^ ap SBjqij sbj á bjbmbj^
-jjoqDsy ap op^pou p '^b^^ X ^ia^ ap o^npou p) oipjBooira pp ooijid
-adsa Braa^sispanb ap upiuido B[ opijiuia nBjqBi{ (lf&gt;6l) aiuanwoijajuy
•(^)Ha8{ndrai osipjBD aqj jo uoij^npuo^ puB uoijbijiui aq^ ioj siscq
b se ajBaqa^jaA ptojaqjoiouioq aqi ai jBqj qji^ a^qBJBdnioa (sjaqij
afaisfJtn^ 'anssii {Bpou -2 -a) ajniBjnasnuí ^BipjtBa aqj jo ^red ^u jo
uoijBzi[Bpad8 psoi^ojojBiq ou siw soiniajojmbiod sopBjqa^JaA na anb
uaXnpuoa 'eanopB^jisaAUi sajnaioaJt sbih 8B[ jBs^nduioa ap oSaiq san
-amb '(9^61) siohbj^ A biabq 'sajojnB sapi onioa asnBinan^ -8onuajo[
-mbiod sopBjqajjaA na ooijiaadsa Btaaisis pp Bianaisixa v\ u^Sain anb
sa-tojtiB -^Bq 'osa io¿ •sajtBp^oiJjnaA ajnauíBjnd Á sajBinoianB aiuam
-Bjnd BBaBipjBooini sb^ ^ (8ajBp^aiJinaA-o[nDwnB) SBAijmn sb^ 'snnis
pp sajB^nosnin SBjqij sb{ ajina s^pejouB SBAtiBjpuBno sBpuajajip
SB[ naaqno^ap as Bjambis m (ea^ndaj Á sopBJjBq 'saoad) sonuajo|
-mbiod sap^iniuB ua j^ •(•a^a 'Baiui8BjdoojB8-o[{ijqijoini noioBp^ b^ui^
-sip 'sBSBptxo sonam o sbiu 'ouo^oon^ií sonam o sbui) svanmifono ou
'svapntpuvno vos svotutmbojsiif a svoiSpiojio 'snoiSojoisfn swiouajafip
svj ojtfioadsaun ja Á atsa ^ujua anbuod 'hozbjod pp o^ijiaadsa Bma)
-sis Jod apnapna as anb JBspajrd BjBd oiiajiia oanSas un jaaa^qB^sa
sa IPJJTG "(Stól) ^^J!9 A P-1^1!3^^ 'Jasmojf) ap BauoiDnqiJinoa sb^
uopuaij osa b 'sojuapaaaad- soninua^ so[ na gepasajdxa on anbuny -jbj
-nau^uaA ooijtaadsauB oiuauís p '0-^ Á iJB[naunB ooijiaadsauB oijtauís
P V • (afuííljind[ 3P PM 'SÍH 3P ZBH 'BJBMBX"JJOTÍD8V aP lnP9u) JBI
-nDpínaA-opnaj^nB ooijpadsa p '0-^ ip3snnis buoz v\ ap ooijiaadsa p *o'\
: sojsandBjxn^ souiauis so¡ usiias ojiBna naSBtai Bninin b^ ap oj^u9(j
•pBpmáiiuoa ouis 'pBpmuijuoo B^ÍBq on sojp ajjua anb (o^ísBJnjanj^sa
ap sapqisuasni soiisubj^ uoa 'pepinunuoo ua uajsa anb (q íojjo b Biuaj
-sis un ap BjJBSBd as ajuauíBosnaq 'ooiramfao^siq m sa[Banj^nj}sa ^p^is
-ubj} uis A pepinupuo^ na najsa anb (b :eapBpi[iqisod sbj nos saj; 'ooij
-jaadsauB [a A o^ijiaadsa Bmaisis p ai^ua sauoiaBpi sb[ b ojaadsa^j
qj v\ ap oipaqi ua ajojst onxoa nBUBJjuooua as psnuis
buoz v[ ap BBDijj^adsa sajB^nasnm ssjqij s^j '(opuan^ní Bq as anb ua
eauoisnjuoa sb[ souiajaA) soqonni ojduosap u^q as ojad 'BJB^B^
-sy ap ojnpou p uoo anopBpj o[ anb opn^josBj unSp^ anema
Ji qjia^; ap opnp9U pp anb ap SBqanad ap aaaJBa ag ¿o^ijiaadsaní

— OSI —
p oaijiaadsa oraajsis pp BSBd as ompo? 'o-g í¿0Dijjaadsa Bináisis p
opoj na papinuijaoo jÍBq? io'i :uBajuBpi as SBiua^qojd soq 'piipuis
naiqniBi 'oaijioadsa BmajsiB p Bjsa JBpnaijjnaA oaiji^adsanB oijiouis nn
A JB^naiJinB ooijroadsauB oijpuis un ajjua ojsandaajuj •sajB[nDij^n^A
-opnajjnB sba^a sb[ UBAijap pno B^ ap Bsouipuaj BpuBq b[ jod ajuaineí
-ajdnioo isbo adranjjajuí as sojajjuiBui so^ ua A s^ab sbj ua anb opp
-nis omi8ifa[dmoa un oubSjo ajsa sa 'jB^nosnm b^sia ap ojund o[os p
apsaQ -uozbjoo pp soidojd sojjo íopnasnni opoi b saunmoa 'sa^EjauaS
soun :8Binafqojd ap sauas sop b ajnaniajqBjiAaui naanpuoa son sbuibjS
-oipjBaojoj X ojjoa[a 'SBijBjSoíBmaniooJoini ap BauBj[nmis o B
uoiouajqo b¡ A oipjBaoim pp ojaaaip ODidoasoiDiuioiq oipnjsa

'ozaanjsa ojjsanu Binauo as '^sa ua o^os ou ojad 'uopoaaip Bsa ug
•SBaiS^pisij A SBoiSopDjsiq iBd b^ b SBom^ai ap BpuBjjoduii b[ apnajd
-moa ag •(BSjaA-aoiA A 'sB0i^o[oi9rj sb[ JBUimop on a^ans SB^iJÍofojsiq
SBomoaj 8B^ Buimop anb p) Bainaa^ sa Bpunáas b[ í (nopBinamijadxa b^
opuBjua^ ou 'uopBAjasqo v[ na asopuspanb 'ohbSjo un sa anb oj aaqos
sBipam b anb sbui asjBsaja^ut ou) pjaaní sa Bjamud b[ :sap3dpuud
SBsnBO sop b asaqap 'sajopB^psaAní eoqanm jod Bp as ou osBd asa is ^
•o^draafa Jod 'ofo p omoa oub^jo ojjo ap bjSo^oisij b[ b ops^iq p
onioo ousájo un ap BiSopisij bj ap p anb uopunj ns ap p ohbSjo nn
ap BjSo[ojsiq bj ap osb¿ p sa pjn^Bu sbj^ 'ssijoai ap o Bjn^BuáisB
ap Bjajuojj uis ojjojjBsap ns Jináas iu Buiajqoad un^mn ap pBpip^o)
b^ naiq j^a UBjiiujad ou sojdaauoa ap pBpiJBp a^uBAtjnBD uoa anb
sapspijijJB sauopB^iniij JBilAa ap ouis 'ajuaniBjaajjtad opin^upsip Bq
oaijjinap sisijbub p anb oj Jipunjuoa ap bjbjj as o^ 'ajuaiAiA pspiun
bj ap noisuajdmoa A uoisia bj BJBd jyjjnauoa aqap opoj^ -^anniáoj
-oqdjom aanaias 'ai^ojojsiqj ja 'anbiSojois^qd aauaps 'ai^ojojsiqj^
:isb BzuajaBJBO pjBDijo^ anb sanopaajip sop uojai^jns anb bjsbi[ Band
Bi^ojojJom bj ap oinimopajd ja ouiAaaqos ojja uoa A sojJiqijasap ojam
-ud odnaaajd soAanu sojuamaja sojubj ap epuasajd ua 'eoijanaá anb
omsim oj 'soznaiuioa sns apsap jBuopnnj uopBjuaiJo Bjjap oAnj sai^oj
-0113 A o^siq uoiOB^ijsaAui bj opuBno ntiB oaad ÍJiquasap b ojos on
'jBjaidjaiui b spuapnai jBjn^BU bj aod uaiq 'Bjsa xod sopsajueju sbui
-ajqoad aAjansaj anbjod o biSojoisi^ bj b SBmajqojd BajuB[d anbaod
vA ^&gt;ai8ojoisij oaod un sa o^iSojojsiq oipnjsa opo^ 'opnoj ja ug[
•saunuio soidoa
-soJaim soj uoa sajqpdaajad sajBjnjaa SBjnjanajsa sbj ap uopBaijiuáis
bj BpijBAUi BpBu oja^ "sopifa^ soj ap sapBpaidojd sbj Biiapuadap
SBjnaajoui sbj ap uopisod A BzajBjniBu bj ap j^na bj unáas 'jBqaig ap
uopinjuí bj jBqojd b uapuai^ sanopB^i^eaAui SBmisjujapom sb^j
'Bpnasa ap pBpiun Bun sa isisa^uis ap p^piun Bun
sa 0^1 -asjBpuajajip ap JBÍap uis 'BiSojoig bj bzhbab Bpipaad pepiun
bj ap Basnq u^ 'asjipunjnoa b uapuai; Bjnaajoui A
sbj ap sapuij soj na SBjnaajora sbj BjaAaj son

�neocardio; pero es frecuente considerar como hechos filogenéticos los
datos de la Anatomía comparada y ello comporta una grave confusión.
Tres problemas interfieren aquí: 1., el de la realidad del sistema
específico en los vertebrados poiquilotermos; 2., el de las relaciones
cuantitativas entre sistema específico y anespecífico; 3., el de la
causa de la mayor frecuencia de la revolución cardíaca. El último
presupone la cuestión más general de la velocidad de contracción del
músculo. Ranvier creyó que se debía a la estriación transversal y al
número de discos de Brücke en cada fibra. Problemas todos ellos
que se analizarán aparte.
Nunca hemos visto, en corazones de animales poiquilotermos,
fibras de Purkinje y nodulares. Las que unen la aurícula al ventrículo
(unitivas o del infundíbulo) no se diferencian de las otras como el
haz de His en el miocardio de animales homoternos. Pero está fuera
de toda duda la existencia de dos categorías de fibras en cuanto al
grado de automatismo. No pueden distinguirse bien más que al exa
men microscópico in vivo. De nuestras observaciones y experimentos
concluímos que en ningún caso, ni en vertebrados poiquilotermos ni
en vertebrados homotermos las fibras musculares específicas o sus
equivalentes por el acentuado automatismo unen el nodulo de Keith
y Flack con el Aschoff-Tawara (homotermos) o el sinus venoso
con el miocardio ventricular (poiquilotermos). Entre nodulo y nodulo
se interpolan fibras musculares anespecíficas, lo mismo que entre
sinus y ventrículo. No hay vía muscular específica directa; la única
directa es la nerviosa. Daremos prueba de ello y de la doble conduc
ción, la muscular y la nerviosa, en el proceso de la regulación del
ritmo cardíaco.
Hace muchos años que nos venimos dedicando, aunque no de
modo exclusivo, a la investigación microscópica de la estructura
funcional del miocardio, que no es exactamente lo que la mayoría
investiga con el nombre de histofisiología. Lo común es que se des
criban como tal variaciones miofibrilares ulteriormente a la muerte,
fijación, inclusión, cortes y coloración del tejido. De esto, mucho es
válido; pero muchísimo escapa y se desnaturaliza. Las mismas recons
trucciones arquitectónicas, por más cuidadosas que sean, adolecen
siempre de defectos y deformaciones. No es idéntica la imagen plástica
de neuronas, haces nerviosos y musculares que funcionan in situ y
en su total integridad que la obtenida mentalmente o en series de
dibujos y fotografías, por reconstrucción de numerosísimos cortes de
un miocardio con la rigidez que producen los reactivos y fijadores. Por
lo demás, en el corazón palpitante no existen disociadas las estructuras
y las funciones. Dicha disociación se origina en la mente del inves
tigador por el hábito de examinar las primeras luego de extinguidas
las segundas.

los elementos diferenciados de las células y de las fibras (4). Los
límites son imprecisos, pero hay una dominante que condice con la
realidad. Es indudable que el ciclo de la estructura funcional se
cumple sin que se llegue a un completo desvanecimiento de las estruc
turas. Esto varía mucho con los tipos celulares y fibrilares y con los
tipos de estructuras. La reversibilidad de la estructura funcional, está
claro, depende, en definitiva, de procesos químicos.
Medir el trabajo y localizar el automatismo, decidiendo entre las
dos teorías clásicas, miógena y neurógena, precisar los centros regu
ladores del ritmo y las vías de conductibilidad, el primun movens y
el ultimum moriens, la zona elaboradora de la llamada hormona car
díaca y los puntos de acción preferente de las substancias fármacodinámicas, así como de los estímulos de autorregulación —aparte del
interés grande del metabolismo del miocardio— en eso ha recaído
sobre todo el esfuerzo de los investigadores consagrados a la fisio
logía del corazón. En el estudio de los factores químicos y físicos de
la contracción del músculo cardíaco, que, naturalmente, además de los
propios, implica todos los problemas de la contracción muscular, uno
de los puntos que más discusión provoca es el que consiste en deter
minar cuáles son efectos y cuáles causa. Las para-hormonas, por
ejemplo, son a la vez efecto y causa de la actividad orgánica. Lo
mismo sucede con el calor y la energía eléctrica. Y un factor que es
efecto en el trabajo espontáneo de un órgano, puede ser causa en
la experimentación fisiológica. Por eso, es prudente mantener cierta
reserva al interpretar las funciones del corazón en el organismo según
los hechos revelados por el análisis in vitro, siempre, seguramente,
de gran importancia científica. Podríamos decir que son dos corazones
con un fondo común fundamental, pero nunca totalmente compara
bles. Con respecto a corazones embrionarios y adultos, cabe igual
reserva: un corazón aneural y de indiferenciados mioblastos es muy
distinto a un corazón de diversos tipos de fibra musculares diferen
ciadas y en sincitio, abundante en células y fibras nerviosas.
Las nociones de función o actividad y de reposo no siempre son
precisas y evidentes como parecen. Sobre un fondo de actividad con
tinua sin la cual la vida cesaría, se acusa una actividad discontinua
que suele llamarse trabajo (es obvio que el término no se usa ahora
en el sentido exacto de la Física).
Si nos preguntamos ¿cuándo un músculo está en actividad y
cuando en reposo? responderemos, sin problema, que está en activi
dad cuando se halla contraído, cualquiera sea el grado; y en reposo,
cuando no está contraído. Nos falta, para ser precisos, referencia
a una determinada longitud de fibra, que se dificulta con la no
ción de contracción isométrica... ¿Qué significa esta contracción
sin contracción o sea, sin acortamiento del músculo? Las curvas que
los fisiólogos presentan como registro de la contracción isométrica

Dos estructuras establecimos en 1930: la funcional y la consti
tucional. Designamos entonces estructura constitucional a la que se
mantiene tras una intensa actividad y sobre cuya base se reconstruyen

(4) C. Estable: Regeneración neuronal. — Actas del Congreso Internacional de Biología.
Montevideo, 7-12 de Octubre 1930; y Congreso Médico del Centenario, 5 a 12 de
Octubre de 1930. — Tomo IX, Pp. 755-791.

— 132 —

— 133 —

�•I6¿-SS: dd 'XI oraoX — 0E6I P -&gt;qn^O
8P ZI B S 'otjsaains^ jsp o^ipap^ osajSuo^ í ¡06I ^Jqni3() ap zi'L 'oapiAajnojj
•BiSo^oig ap ibuoijbujsiuj osajüuo;) pp seiDy — •jmiojnau umoojaua^ay taiavxsg *^

as as^q BXna ajqos A pepiAij^B Bsuaini aun sbjj
as anb bj b jtrumon^psuoo vj. n joiujsa saanoiua somBn^isaQ
-ijsuoo bj A {Buotounj bj :o6t ua souipajqBjsa SBjnionj^sa soq

ooiujauiost votooDJjuoo bj ap oj^siSaj oraoo UBjnasajd soSojomj eoj
anb SBAjtno s^^ ¿ojnasnuí jap ojuaini8}jooB uis 'cas o umovoJL%uoo tiis
vmo^Dutuoo Bisa Baijin^is an)? —ooiuiawosi upiaovdtuoo ap uop
•on bj noo Bijnotjip as anb 'Bjqij ap pnií^uoj epeninuaiap Bnn b
Bpuajapj 'sospajd jas BJBd 'bjjbj so^[ "opiEJiuoo Bjsa on opuima
'osodai na A íopBjS ja Bas Bjainbj^no 'opiBJiuoo Bjp^q as op^^no p^p
-lAtjOB na Bisa anb 'emapqoíd nis 'somajapuodsdj ¿osodaj na opuBno
A pepiAi^oB na Bisa ojnasnni nn opnima? souiBiunSajd son ig
•(boisjj; bj ap ojOBxa opijuas ja na
BJoqB Bsn as on ouiuuaj ja anb oiAqo sa) ofvqvuj asiBniBjj apns anb
enuiinoasip pBpiAii3B Bnn Bsnos as 'BUBsao BpiA b^ ^ma bj; ms vnva%
-noo pBpiAijoB ap opnoj nn ajqog "naaaJBd ouioo sa^napiAa Á sssiaajd
nos ajdmais on osodaj ap A peptAU^B o noionnj ap sanopou
'SBSOiAJan SBjqrj A sspnfaa na ajuepunqB 'oijpnis na A
-uaiajip sajBp^osnni Bjqij ap sodri sosjaAip ap nozBJOO nn b ojnijeip
Xntn sa 8o;sB[qoirn sopBpnajajipni ap A ^jnanB hozbjoo nn :BAjasaa
p^n3i aq^a 'sojjnpB A souBnoijqxaa sanozBJoa b oiaadsaj no^ 'sa^q
-BiBdmoa ainani[Bjoi BDnnn ojad 'p3jnaniBpnn| unraoD opuoj un noa
sanozBJoa sop nos anb Jpap somsiapoj ^BOijijuap BpnBiJodrai ubxS ap
'ainaniBjn^as 'ajdraais 'ojji ut sisiibhb p jod BopBpAaJ soqoaq so^
nnáas omsinBSio p na nozBaoa pp sauopnnj sbj; ^Biajdxaim \v BAjasaj
B}jap JanajnBHi a^napnjd sa 'osa jo^ -Bot^^oisij uopBinarauadxa v\
na BsnBO Jas apand 'oubjo nn ap oauBjnodsa oÍBqBj) p na oiaaja
sa anb jojdbj un j^ 'B^iJíDap Bjgjana b^ A jo^^ \9 uoo apaans orasiui
O^ "BOTUB^jO pBpiAIJOB B^ 3p BSnB3 A O10^J9 Z3A B[ B HOS 4OpÍniafa
jod 'SBnontioq-BJBd sb'j 'BsnBa sa[Bna A so^aap nos sa[fno jBmin
-jatap na aisisaoa anb ^a sa BaoAoid noisnasip sera anb so^nnd w\ ap
oun 'jBp^osnuí nopaBJjuoa b^ ap SBma^qojd boj sopo) Batjdnn 'soidojd
8o^ ap SBniapB 'ajuanqBjniBu 'anb 'oaBjpjBD opiastun [ap uppaBjjuoD v\
ap 8O3ISJJ A so^tminb sajoiaBj so^ ap oipnisa p ng -uozbjoo pp bjSoj
-oisij B[ b sopej^Bsuoo s^^opBSpsaAui so^ ap ozjanjsa p opoj ajqos
opiBaaj sq osa na —oipjBaoira pp outsnoqBiam pp apuBxS
pp aiJBd^— nopBp^SajJOinB ap sopnnnisa sof ap oraoa jsb 's
-oobuijbj SBiouBjsqns sb^ ap aju3Jajajd n^pas ap sojund so^ A
-jb Buouuoq BpBuiB[i; B^ ap BjopBJoqep buoz bj 'stt&amp;idoiu, wnwttpi p
A su^aoui unuitud ja 'pBpijrqrpnpuoa ap sbja sbj A omju jap sajopBj
-nSaj sojiuaa soj jBspajd 'Bua3oanan A Bua^oim 'SBaisBja sBuoaj ^op
sbj 3J^na opnaippap 'omsiiemoinB ja jvzijvooj A ofBqeJ) ja Jipa{^[ '
•goDiunnb sosaaojd ap 'BAijxmpp na 'apnadap 'ojbjo
B^sa 'puotounf vjntonutss bj ap pBptjiqísjaAaj vj -sBjnianJisa ap sodii
soj noo A sajBjuqij A sajBjnjaa sodij soj noo oqonra buba ojsg -SBjni
-onjisa sbj ap óinaimpauBAsap oiajdmoo nn b an^ajj as anb urs ajdmna
as puotounf vunjonutsa bj ap ojop ja anb ajqBpnpm sg *pBpijBaj
bj noo aoipnoo anb ^juBuiniop eun X^q ojad 'sospajdmi nos sa^iuiij
8O1 ' (f) 8BJ(líJ seI 9P ^ SBjn^o sbj ap sopBpaajajip soinamaja soj

sbj
ap oSanj SBjamijd sbj JsniniBxa ap ojiqeq ja jod

p

-saAui jap ajuara bj na Bniáiao as uop^posip BqaiQ -sanopunj sbj A
gBjnj^nxisa sbj SBpBposip na^sixa ou ajuBjidjBd uozbjoo ja na 'esinap oj
joj -sajopEÍij A soAposaj soj uaanpojd anb zapiSu bj uoo oipjBaoim nn
ap sajjoa sonnsjsojamnu ap noponJisuooaj Jod 'sbtjbj^ojoj A sofnqip
ap sapas na o aiuaanBinam Bpinaiqo bj anb pepi^^ajin jbioj ns na
A mis ut UBuopunj anb sajBjnosnm A sosoiAjau saaeq 'eenoanan ap
Boi^SBjd naSBtuí bj Bopnapt sa oj^ -sauoioBtujojap jí soiaapp ap ajdmais
naoajopB 'nBas anb SBSopBpma sbui Jod 'SBOin^joajmbxB sauoponaj
-snooaj SBinsim SB^ 'BzijBjniBusap as jÍ sdeasa oniisiqonra ojad íopijBA
sa oqanm 'ojsa ^q -opifai jap nopsjojoo A sajjoa 'noisnjoni 'nopBÍij
'avianm bj b ajuauijoijaj[n sajBjijqtjoini 83uoiobijba jbj omoa nBqiJO
-sap as anb sa uninoD o^ 'BjSojomjoisiq ap aaqruou ja uoa BSijsaAui
euoÁBra bj anb oj ajuarasj^Bxa sa on anb 'oipjBaoim jap jnuotounf
vunjonujsB bj ap Boidoasojoiin uopB^iisaAui bj b 'oAisnjoxa opom
ap ou anbnnB 'opuBaipap somiuaA son anb boub soqonm

p

jap nopBjnSaj bj ap osaoojd ja na 'BsoiAJau bj A jsjnosnm bj 'nop
-anpuoa a^qop bj ap A ojja ap Bqanjd souiaaeQ •moia^au v\ sa vtoauip
votun oj íatoajtp voifioadsa jvjnosntu tna Ávi¡ o^^ •ojnojijuaA A snuis
ajina anb omsini oj 'seoijpadsanB saJBjnosnm ssjqij nBjodja^ni as
ojnpou A ojnpou ajju^ • (sonuajojinbiod) jBjnou^uaA oipjBooim ja noo
osouaA snuis ja o (eonua^omoq) BJBAVBj^-jjoqosy ja uoo ^pBj^ A
qiia^ aP ojnp^u ja uaun ouisijBuio;nB opBiijuoaB ja jod sa^najBAinba
sns o SBOijjoadsa sajBjnasnm sejqi^ sbj sonuajouioq sopsjqa^jaA na
iu sonua^ojinbiod sopBjqa^jaA na iu 'osbo un^nm na anb sounnjouoa
sojuacnijadxa A sanopBAjasqo sejjsanu 3q -ohm vi ooidoasojoim naia
jb anb SBm uaiq asjinSuijsip uapand o^[ 'oraspemoins ap opBj^
na sejqij ap SBuo^a^BO sop ap Biauajsixa bj Bpnp Bpoj ap
Bjsa oaaj •goujajouioq sajBmiuB ap oipjBaoxai ja ua sijj ap zcq
ja omoa sbjjo sbj ap uBi^uajajip as ou (ojnqjpunjuí jap o
o^iojjjuaA jb Bjnojjn^ bj uaun anb sb^j -sajBjnpou A afui^anj ap
'sonua^ojinbiod sajBmius ap sanozsjoa ua 'ojsia somaq Bounij
•ajJBdB ubjbzijbub as anb
sojja sopoj BBmajqoj^ "Bjqij BpBO na a^oiug ap soosip ap ojamnu
jb A JB8J3A8UBJ) uoiaBijjsa bj b Bjqap as anb oA^ia j^iaubjj 'ojnosnm
jap uopoBJinoa ap pBppojaA bj ap jsjauaS sbui nopsana bj anodneajd
oranjn jg -BaBipaBa u^pnjOAaj bj ap Bpnanoaj} joabui bj ap Bsnsa
bj ap ja '„• íoaijjaadsans A oaijjoadss Braajsig aajna SBApBjijnBna
sanopBjaj sbj ap ja 'o*jj í sonu^^ojTnbiod sopBjqaiJaA soj na oaijioadsa
buisisis jap pBpijB3j bj ap ja '0-j :mbs uajai^ajui SBmajqoid sajj^
•uoisnjuoo 3abj^ Bun Bijodmoa ojja A BpejBdtnoo BimojBuy bj ap sojBp
soj 80oi)3ua^oji^ soqoaq ouioo JBjapisuoo ajuanaaaj sa ojad ioipjvooau

�son parecidas a las curvas de la contracción isotónica; nadie lo ignora.
Casi siempre se trata de un complejo isotónico-isométrico, isométricoisotónico. Una contracción que se sostiene sin avanzar, pasa a ser de
isotónica, isométrica; y una reacción del músculo que comienza con
una fuerza inferior a la resistencia que se opone a la contracción,
pero que crece hasta vencerla, va de una contracción isométrica a una
contracción isotónica... Las variaciones de las gráficas que se regis
tran como contracción isométrica expresan, en rigor, los tránsitos
precedentemente señalados. Veremos que lo que debe llamarse con
tracción isométrica, sensu stricto, no es pura contracción ni como
dualidad isométrica-isotónica o isotónica-isc métrica: es simultánea
mente contracción y distención compensadora.
La contracción muscular en sí y la relajación pueden reprodu
cirse en un sistema puramente físico de elasticidad variable por efec
tos del calor, del pH, de procesos químicos, etc. Acaso la elasticidad,
la tonicidad y la contractilidad no sean tres propiedades del músculo
que defieran por naturaleza, sino la manifestación de una sola pro
piedad, y la única propiedad física que no puede faltar y puede
comprender a las otras dos es la elasticidad. Hay, pues, que someter
a revisión crítica tres conceptos: 1., el concepto de que en la fibra
muscular estriada existen partes elásticas (isótropas) y partes con
tráctiles (amsótropas) ; 2. el concepto de que el tono es función del
sarcoplasma, y la contracción, del sarcostilo (miofibrilla) ; 3., el
concepto de que la elasticidad crece a consecuencia de la contracción
y no la contracción a consecuencia del incremento de la fuerza elás
tica... ¿No se habrá tomado la causa por el efecto?
Si se comparan las gráficas que corresponden a las oscilaciones
del tono cardíaco y las que pertenecen a las contracciones lentas de
los músculos lisos, surge la idea de que, en el fondo, la tensión carac
terística del tono resulta de la tendencia a una contracción sostenida,
y sus cambios debidos a contracciones y decontracciones lentas. Mo
dernamente se afirma que el tono difiere de la contracción típica por
el número inferior de fibras que se contraen. Invocando la ley del
todo o nada, cuya generalización comprende a toda fibra muscular
(Pratt, 1917), si no a todo músculo, se desecha que la diferencia entre
tono y contracción sea de intensidad y no numérica. Hay dos peros
que examinar: la existencia del tono en cada fibra y la contracción
de ésta a favor de ondas menores que su longitud, en el cual caso
es posible grados de contracción no sólo en un mismo músculo, sino
también en una misma fibra.•&gt;
Después de una aceptación unánime, se ha venido a la cuenta
del error cometido al generalizar la ley del todo o nada. La auseácia
de período refractario en las fibras musculares (Sichel y Prosser,
1940) explicaría la existencia de grados de contracción. La ley de
todo o nada se cumpliría en ciertas condiciones de experimentación
sobre las fibras aisladas y en otras no. (R. W. Ramsey y S. F. Street,
1941). Tres factores son necesarios: a) la absoluta integridad de la
fibra; b) estímulos de muy corta duración (menos de cinco sigmas);
— 134 —

y c) electrodos adecuados (if any electrodes are used other than pore
electrodes or those oí a similar type (5) ).
Cabe esta pregunta: la ley de todo o nada ¿es verdadera para
el mismo corazón? Analizaremos sus múltiples interpretaciones.
De que el tono sea una forma de contracción o de tendencia a la
contracción y de que el sarcoplasma sea contráctil, no es correcto
inferir que el tono, resulte de la exclusiva contractilidad del sarcoplasma. En reciente trabajo (1948) R. Barer señala la infortunada
confusión entre el problema de la contractilidad del sarcoplasma y el
problema de la localización de la tonicidad: "It is most unfortunate
that the problem of sarcoplasmic contractility has become confused
with that of' muscle tone. It is one thing to suggest that the sarcoplasm is contractile but quite another to suggest that it is responsible for tone or any other specialized form of contraction" (6). La
noción de tono es difícilmente separable de las nociones de elasticidad
y de contractilidad.
La elasticidad en las fibras musculares vivas está constantemente
variando según los procesos químicos, físicos y físico-químicos; no
es necesario una fuerza exógena de distensión para que la fuerza elás
tica sea efectiva. Si imaginamos un sistema elástico compuesto, v. g.,
de cien elementos (fibras) que constituya un equilibrio de fuerzas
con una resistencia dada, es natural que al quitarse elementos (fibras)
se provocará un alargamiento del sistema, puesto que prevalecerá la
resistencia sobre la fuerza elástica; y al contrario, al agregarse ele
mentos (fibras) se acusará una disminución de la longitud del sistema
(contracción). El mismo doble fenómeno de alargamiento y acorta
miento del sistema (o de un músculo) se puede producir por dismi
nución o aumento de la elasticidad de sus fibras, sin que varíe el
número de ellas. Se concibe perfectamente que si las fibras musculares
aumentan en su elasticidad a causa de procesos químicos, se contrai
gan y que se relajen por disminución de la elasticidad aludida, pero
la concepción de un sistema elástico variable viviente no es superponible en todo a un sistema elástico de cuerpos no vivos.
¿Se nos estará deslizando la falacia enunciada al comienzo de
esta introducción?, ¿estaremos tomando la parte por el todo? No lo
creemos, pero el peligro existe siempre. De cualquier' manera, se
subraya aquí que hay que reconocer más importancia a la elasticidad y
antes de admitir factores extraños más o menos hipotéticos, necesario
es agotar el alcance de esa propiedad del músculo, única con la que
la Física es capaz de reproducir en mucho, si no totalmente, la me
cánica muscular (no olvidemos que la contracción en sí es un fenó
meno físico, sean cuales sean los procesos químicos que la precedan
y acompañen; tampoco debemos olvidar la reversibilidad de las fibras
contráctiles). Las variaciones de la elasticidad pueden ser diferentes
(5)Muse function as studied in single rauBche fibers. Biological Simposia. — Vol. III.
The Jaques Cattel Press. — Lancaster, Pa, 1941. Pág. 9.
(6)The striated muscle fibre. — Biological Reviews of the Cambrige Philosophical
Society. 1948. — Vol. 24, N. 2, Pp. 167-168.
— 135 —

�— ssi —
•89I-¿9I ^a 'Z o"N 'n IA ^
^qj jo MaiA^jj [B.Mltojoig — '-"??/ apsmu pa¡ij;s
'6 •^?&lt;! "IWI &lt;vd '-raí-"! — -ssaj^ jajjB^ sanbef
'III 'lA — 'msoduii^ ^D^t9ojoiQ *8jaqi| aqasnm a[Suis m paipnis sb uoit^tmj

(9)
(c)

sajuajajip j^s ñapand pBppijsBja bj ap sauopsiJBA ^ (j
SBjqij sbj ap pBpijiqisjaAaJ B[ JBpiAjo somaqap OaodniBj íuauBdmo^B X
uspaoajd bj anb sooimmb sosaaojd soj usas sajBna a^as 'ooisjj ouara
-ouaj un sa ts na uopaBJjuoa bj anb soinapiAjo on) jBjnosnni boiubo
-ara bj 'ajuainjBjoj oa je 'oq^nm na jpnpojdaj ap zBd^a sa Bam^ b[
anb bj uoa Baiun 'ojnDsnni jap pBpaidoJd Bsa ap aaus^jB p jejoIíb sa
oiJBsaaau 'soaijajodiq sououi o sbui sousjjxa sajoj3Bj JijirapB ap sajn^
A peppijSBja bj b BpuBjjodmt sbui jaoouooaj anb XBq anb jnb^ B^Bjqns
as 'BjauBtn .jambjBno ag "ajdniais ajstxa oi^ipd p ojad 'souiaaja
I M ¿PJ Ia JO&lt;^ 3lJB(i BI opuBuroj soraajBisa? '¿aop^npoj^m Bjsa
ap ozuaiiuoD |B BpBpunna ^ps^j b¡ opuBzi^sap ejsisa son ag?
•soaia ou sodjan^ ap oopsBp Bmajsis nn b opoj na ajqrnod
-jadns sa on ajnaiAiA sjqmuva oapsoja muaisis un ap nopdaauoa B[
oJad 'BpipnjB peptoij9Bp b[ ap uoianuioisip jod naÍBpj as anb A ub^
-iBjjuo^ as 'soouujnb sosaoojtd ap csn^a b psppi^SBp ns na UBju^tnnB
8ajB[na8ntn sejqij sb[ tb anb ^^uauíBioajjad aqpuoa ag *SB^p ap ojamnu
p ajjBA anb uis 'sBjqij sns ap pBppiisBp B^ ap ojuaumB o uopnu
-imsip aod jpnpojd apand as (o^osnuí nn ap o) Btnajsis pp oiuaim
-b^joob A. o^uaiuiB^jBjB ap ouauíouaj a^qop omsim Yi •(nopaBjiuoo)
Btnaisis jap pn^iáuoj b[ ap nopnnimsip Bun BJBsnaB as (SBjqij) sojuain
-ap 98JBáaj¿B JB 'OIJBJIUOD [B Á Í^0lJSB[^ BZJ3nj B[ ajqOS BI3U9JSIS3J
B[ Bja^ap^Aajd anb ojsand 'Bma^sis pp oju3tuib^jb[b nn BJBooAoad as
(sBjqij) sojuaniap asjBjmb je anb ^Ban^Bn sa 'Bp^p ^puajsisaj Bun uo^
SBZjanj ap ouqifinba un B^n^usnoa anb (sBjqij) soinamap nap ap
'•^ 'a 'ojsandnioo o^ps^p Bina^sts un souibuiSbiui ig -BAijoap eas otj
-SBp Bzjtanj u\ anb Bjed noisu^jsip ap Bua^oxa Bzian^ eun oiJBsaaau sa
on íeo^irajnb-oomj Á soaisjj 'soottntnb sosaaojd so\ nn^as opuuiJBA
ainauíaiuBisnoa Bisa sbaia sajB[nasnm sejqij sb[ na pBpp^sBp B^
•pBpijijaBjjuoo ap A
p^pppssp ap sanopon sb[ ap a^q^iBdas ainauqpjjip sa ouoi ap noi^ou
S1 *^9) ltuon3Bjjuoa jo umoj pazippad^ jaqio íub ^o anoi joj
-snodsaj si }i j^qj jsaSSns o% JaiponB a^mb jnq a^n^BJtjnoa si
-oajBS aqj í^q; ^sa3^ns oj Suiqi ano st ij *ano^ a[3snm jo jBq
pasnjuoa amoaaq s^q Xji[poBJ[juoo airasBfdooJBS jo ma[q.o jd aqj jbijj
aiBuniJojun jsom si jj?, :pBpprnoj bj ap uopBziiBao]r v\ ap Buia^qojd
p A BiusB^dooJBS pp pBpijii^Bjjnoo bj ap Btna^qojd [a aj^na uoisrtjuoa
BpBnniJojm b^ BjBnas jajsg '^; (8^6T) of^qBJi ainapaj u^ ^ButSEpd
•O3JB8 [ap pBpi[UOBa^uoo BAisnpxa b[ ap a^jnsaj ouoi p anb juajni
oi^auoa sa on 'juoBjjnoo Bas BtasBjdoaJBg p anb ap A nopoBJiuoo
B[ b Bpuapnai ap o uop^BJjuoo ap buijoj tbuxx sas ouoi ja anb 3q
•sauopB^ajdjaim sajdpjnuí sns somaJBzijBny ¿uozbjod otusria ja
BJBd BjapBpjaA sa? vpmi o opoj ap Á9j bj ¡BjunSajd Bjsa aqB^
•( (5) adjíj jbjiuiis b jo asoqj jo sapojjoaja
ajod usqj jatjio pasn 3jb sapoj^aaja ^ue ji) sopsnaapB sopojjaap (a A

— ni —
i (sbuiSts O3UID ap souam) uopBjnp bjjod Anta ap sojnmjisa (q i
bj ap pBpuSa^uí BinjosqB bj (b :souBsaaau uos sajoiaBj saj^ (j^^^j
'jaaajg -^ *g A XaeuiBjj -^ ^y) -ou sbj^o na A sspBjsiB Bjqij sbj aaqos
uopB^namuadxa ap sauoptpuo^ s^jjap na BjJi^daina as vpnu o opot
ap X^j sq *u9paBj}noa ap sopBjg ap Bpua^sixa bj BjjBOijdxa (ot^ól
'jassojj A jaqaig) sajejn^snm SBjqij sbj ua ouBj^ejjaj opot jad ap
^puasnB b^ -vpvu o opoj jap Áaj bj JBzijBjauaS jb opijanio^ jojja jap
Biuana bj b opinaA Bq as 'aiuiusun uoioBjdoaB eun ap sandeaQ
'BJqij Btusiui Bun na uaiqniB)
oías 'ojn^sntn ouisiui un na ojos ou uop^Bjjuoa ap sopBjá ajqísod sa
osBa jBna ja na 'pnjiáuo[ ns anb sajouatu s^puo sp joabj b Bisa ap
uop^Bjjnoa bj A Bjqij sp^a ua ouoj jap Biauajsixa bj :jBuiniBxa anb
souad sop ^bjj -Baijaumu ou A pBpisua^uí ap sas n9poBJjuoD A onoj
ajjua Bpuajajip bj anb Bqaasap as 'ojnasnm opoj b on is '(¿J6J 'hbjj)
jBjnasnm cjqij Bpoi b apnajduioa upiaBzijBjana^ B^na 'vpvu o opot
jap Á.a\ bj opuBOOAUj uaBJ^uoo as anb SBjqij ap joiJajur ojainnu ja
jod Baidjj uopaBj^uoa bj ap aJaijip onoj ja anb buijijb as ajuauíBUjap
-o[^[ 'SB^uaj sauoiaoBjjuoaap A sauopaBj^uoa b sopiqap soiquiBo sns A
'epiuajaos uopaBJ^uoa Bun b spuapuaj bj ap Bijnsaj ouoj jap BDijspa^
-3BJB3 noisnai bj 'opuoj ja ua 'anb ap ^api bj a^jns 'sosij sojnasnuí soj
ap SBjuaj eauopaBJ^uoa sbj b uaoauajjad anb sbj A oa^jpjBa ouoj jap
sauopsjpso sbj b uapaodsajjoa anb sb^ijbj^ sbj nBJBdmoa as ig
¿ojaap ja Jod Bsn^a bj opBino; Bjq^q as o{^? • • -Baij
-saja ezjanj bj ap ojnamajaui jap Bpuanaasnoa b u^p^Bjjuoa bj ou A
uop^Bjjno^ bj ap Bpnanaaenoa b aaavi^ pBppijsBja bj anb ap ojdaauo.~&gt;
ja '„• í (Bjjuqijoiui) ojijsoajBS jap 'nopaBjjuoo bj A 'BtusBjdoajBS
jap uopunj sa onoj ja anb ap ojdaauoa ja og i (sBdojjosraB) sajijasjj
-no sajjsd A (SBdojjosi) sBaijsBja sajjsd uajsixa Bpsijjsa jBjnasnm
ij bj na anb
ap ojdaauoa ja 'o-j rsojdaouo^ sajj
bdd
noisiAaj b
jajamos anb 'sand '^^bjj 'pBppije^ja bj sa sop sbjjo sbj b japuajdmoa
apand A jbjjbj apand on anb bj^bjj p^paidojd sainri bj A 'p^paid
-ojd bjos ^un ap uopBjsajTUBui bj ouis 'BzajBjnjBU Jod nBjaipp anb
ojnasnm jap sapBpaidojd sajj usas on pepijijaBJjuoa bj A psppiuoj bj
'pBppijsBja bj osBay -aja 'soaiminb sosaaoad ap 'jjd jap 'jojbd jap soj
-aaia Jod ajqvuna pvptotjsvj ap oaisjj ajuaniBjnd Buiajsis un ua asjp
•npojdaj uapand uopBÍBjaj bj A is na jBjn^snm ñopa^Jjuoa vj
•ojopvstiadtuoo umouatsip A uop^njjuoo ajuaut
-vauvfjniuis sa ^Baijjamoei-Baiuojosi o B^raojosi-Baujamosi pBpijBnp
omoa in uopa^jjuoa Bjnd sa ou 'ojoijís nsuas 'Baijjamosi nop^^jj
-uoa asjBniBjj aqap anb oj anb soniaja^ 'sopBjBuas ajnamajnapaaajd
sojisHBjj soj 'joáij ua 'uBsajdxa Baujamosi uopasjjnoa orno^ ubjj
-siSa^ as anb sb^ijbjS sbj ap sauopBueA sb^j • • 's^inojosi nopaBjjnoa
Bun b Baijjamosi uopaBjjuoa Bun ap ba 'BjjaanaA BjSBq aaaj^ anb ojad
'nopaBJjnoo bj b ánodo as anb Bpuajsisaj bj b joijajuí Bzjanj Bun
ua^ Bznaimoa anb ojnasnm jap nopa^aj eun A íB^iJjamosi 'boiuojosi
ap Jas b BSBd 'jbzubab ms auaijsos ^s anb uopasjjno^ bu^j 'oaiuojosi
•oaiJjamosi 'oaujauíosi-oaiuojosi ofajdmoa un ap bjbjj as ajdmais tsb^
^i oj aipBu íBamojosi uop^sjjuoa bj ap SBAJna sbj b SBppajBd nos

�a lo largo de una misma fibra o miofibrilla. De un polo a otro
de la fibra la elasticidad puede no ser la misma. Sería un sistema
elástico variable y heterogéneo.

Caskey Speidel y está de acuerdo con las conclusiones de éste (mani
festación verbal recogida por Caskey Speidel en su publicación

El enunciado de la contracción muscular es en extremo sencillo
y responde a la realidad: disminución de la longitud con conservación
del volumen en un proceso reversible (los pequeños cambios volumé

Interesa para cualquier teoría de la contracción saber cuál es la
estructura viviente o real de la fibra. Como lo anotara Ranvier (1889),
la forma de la estriación en la doble fase de reposo y de actividad
—o en contracción y relajación del músculo— ha preocupado a los
histólogos y a los fisiólogos: "Car on esperé y trouver le secret de
la contraction musculaire". Cualesquiera que sean las decepciones, su
valor es incuestionable y no es justo desdeñarlo con la ilusión de
que los cambios de posición de cadenas de polipétidos (miosina,
actina, actomiosina, tropomiosina) se produzcan en la actividad
muscular como su esencia misma, porque dichos cambios ocurren en
estructuras ortológicas reales y no en una masa amorfa; hay que saber,
pues, cuales son sus relaciones y como se pasa de ahí a los fenómenos
macroscópicos del músculo que es, en definitiva, lo que se busca
explicar. Por más importancia que tengan los experimentos hechos
in vitro con la miosina, es dudoso que ella sola, independientemente
de la física especial correlacionada con las estructuras citológicas,
sea la "máquina" de la contracción. Por eso nos parece que las inter
pretaciones fundadas en las variaciones estructurales es algo más
serio que un juego de la facultad pictórica de los histólogos, sin
desconocer cierta verdad en la mordaz crítica de Fenn(1945), de
quien son las siguientes palabras: "The theories of contraction were
left to the pictorial powers of histologist" (7). En las reconstruc
ciones del movimiento de las estructuras a partir de imágenes estáticas
puede ocurrir eso, pero no cuando se trata de la directa percepción
de la estructura funcional y de su estudio microcinematográfico,
como lo hacemos nosotros. Qué es activo y qué es pasivo en los
íntimos movimientos de los sarcostilos, resulta muy difícil saberlo.
Se corre demasiado riesgo de equivocarse al afirmar que son activos
solamente los procesos químicos.
La estructura en helicoide es singularmente cautivante para dar
cuenta del proceso físico de la contracción. Tan es así que Rouget,
muchos años antes que Szent-Gyorgyi, en 1865, creyó descubrir la
clave del mecanismo de la contracción del músculo en lo que ocurre
con el pedúnculo de la vorticela y buscó en la fibra muscular la dis
posición en resorte que éste afecta al contraerse. Y le pareció, en
efecto, encontrar miofibrillas "espiraladas" en los músculos alares de
los hidrófilos. Contundente fue la crítica de Ranvier, quien asegura
que si Rouget hubiese teñido su preparado muscular con carmín o
hematoxilina, habría abandonado en absoluto su opinión. Pero la
suerte de estructuras helicoidales no queda sellada con los juicios de
Ranvier y de Caskey Speidel.
Son antiguas las concordantes pesquisas de Engelmann (1881),

tricos no se tienen en cuenta ahora). Y eso que se formula con tanta
claridad, precisión y sencillez se ha convertido en una especie de
rompecabeza cuya clave preocupa por igual a histólogos, fisiólogos
y bioquímicos. Graciosamente ha dicho Szent-Gyorgyi (1947) que el
mejor juguete que la Naturaleza pudo crear para el investigador es
la miofibrilla. Según este autor y colaboradores, el íntimo mecanismo
de la actividad muscular radicaría en un proceso reversible de coagu
lación (gelificación) y descoagulación (desgelificación) de dos sustan
cias esenciales del músculo: la actina y la miosina unidas en el
complejo actomiosina. En la contracción, las dos proteínas (la actina
y la miosina) se tornan anhidras y pierden su hidrofilia. La acto
miosina alcanzaría el máximo de contractilidad cuando la actina se
hallase en la proporción de 8 fo.
Procurando conciliar las nociones de contracción con los nuevos
descubrimientos de la química del músculo, Szent-Gyorgyi opina que
la disposición microscópica que cumple todos los requisitos es la
de una estructura en tirabuzón o en helicoide (incorrectamente se
dice en espiral). El movimiento angular de la forma en resorte pro
duciría una fuerza mayor que el movimiento rectilíneo en igualdad,
se entiende, de las demás condiciones.
Primeramente creyó Szent-Gyorgyi poder explicar las estrías o
bandas transversales de las fibras como un desenvolvimiento helicoidal
de la miosina, cuyo eje, en cada miofibrilla, estaría constituido por
la actina. Es la llamada actin-myosin screw theory. Bien pronto alu
diremos al pasaje de esta teoría del plano de las estructuras micros
cópicas al plano de las ultraestructuras y de las micelas. En obra
reciente (1948), Frey-Wyssling hace de ello un breve análisis.
En el Dytiscus, Szent-Gyorgyi y su colaborador Gerendás obser
varon (1945) que la estría transversal se presenta como una rotación

de la miofibrilla. ¿Es exacto el hecho? Cari Caskey Speidel (1948)
opina que no. Los mencionados autores habrían tomado por fibrilla
un grupo de miofibrillas. La apariencia del desarrollo en helicoide
deberíase a una torsión artificial de hacecillos musculares. Eli
giendo el Anoplodactylus lentus como muy favorable para el aná
lisis de las estrías transversales, Cari Caskey Speidel obtiene la visión
de cada fibra en toda su circunferencia y percibe la estría siempre
perpendicular al eje de la fibra. En ningún momento sorprende
continuidad, por curvas helicoidales, de las bandas anisótropas inme
diatas. Para darse cuenta del giro que imprime a la fibra, su referencia
es la topografía del núcleo. Según esto, noi sería exacta la estructura
microscópica en resorte. Szent-Gyorgyi repitió el experimento de Cari
— 136 —

de 1948).

de Rollet (1885), de Marder (1904), de Marceau (1904), de Vigier
(7) W. O. FeNN. — Muscles. — Physical Chemistry of Cells and Tissues. — The Blakiston
Company. — Philadelphia, Toronto. 1945. — Pág. 517.
— 137 —

�— ¿21 —
"ilS 'a?d — '2^61 -o
m^ jo ÁJ

^ p (^()6l)^[ ap '(^&gt;06l) -^JH 3P '(S88I)
'(1881) uuBuqaSug ap SBsmbsad sajuBpjoonoD sbj sBnSijnB uog
•JSppdg ^33[8B^ 3p ^í J3IAUBJJ
ap soiOTtif soj noo BpBjjas Epanb ou ssjBpiooijaq SBjnj^njjss ap ajjans
bj oí^j -npinido ns o^njosqB na opBuopnBqB vuqvq 'BuijixojBinaq
o ujuijbo uoo JBjnasnm opBJBdsad ns opraaj asaiqnq jaSnojj is anb
BJnSasc uamb 'j3iaub}j ap boijjjo bj anj ajuapunjno^ 'sojijpjpiq boj
ap sajBjB sopiosnra boj ua M8BpBjBJids3?j SBjjtjqijoiiu jBJiuoona 'ojaaja
aa 'ppajBd 3j j^ •^sj^bjhioo jb bjo^jb ajsa anb aiJosaj na uppisod
-sip bj jBjnasnin Bjqij bj ua posnq jC bjsoijjoa bj ap ojnounpad ja noa
ajjnoo anb oj na opiastun ^p uopoBjjnoD B[ ap orastaBaaní pp aABp
b^ Jijqnosap p^ajD '598! na 'i^Sjto^^-jnazg ^ñb sa^nB sohb soqDnra
^ anb xee sa ubj^ •uoiooBjjuoa bj ap ooisij osa^o^d pp
BJBd ajuBAiins^ ainanuB^nSnxs ea apiooipq na Bjnianjjsa
•sooirainb sosa^ojd so\
soaijob nos anb jboijijb ^ aejBooAinba ap oS^au opsiSBuiap ajjo^ ag
•ojjaqBS ^iojjip ^nm B^nsaj 'so[iisoaJB8 eoj ap sojuaiuiiAoni eompni
eo^ ua oAis^d aa anb Á oaijob ea an^) 'sojiosou soraaaBq o[ othod
'ooijBjSojBraaupoioira oipnjsa ns ap A jouotounf vam^ruisa B[ ap
uopdaajad Bi^aJip B^ ap bibjj as opu^na ou ojad 'osa jijin^o apand
sau^SBUii ap Jijaed b sBjníonjjsa sb^ ap ojuainiiAoni pp sanop
sb^ ug -(¿) ^jsiSo^isiq jo sjaMod ^uoioid aqj o% jja^
noijoBi^noo jo saijoaqi aqx ^B-iquii^cI sajuamSie sb[ nos namb
ap '(s^6T)uu3^ 3P B0RIJ:) z^p-ioni bj na p^pjaA Bjjaio jaoouoasap
uis 'soSo^ojstq 9O\ ap BaiJOjoíd pBípnoBj bj ap oSanf un anb ouas
sbui o8[B sa sap^jnionjjsa sanoiDBiiBA bb[ ua SBpBponj sauopB^ajtd
-jaiui 8B¡ anb aoaj^d son osa jo^ •u^p^BJíuoo b^ ap ^BninbBin,, b^ Bas
'SBOiSp^oiro 8Bjnionjj8a sb[ no^ BpBuopBpjJoo p^padsa boisij b^ ap
ajuaniainaipnadapui 'sps Bjp anb osopnp sa 'buisoiui v\ noo oujta wi
soqoaq eoiuamijadxa eoj; nBáuaj anb BpuBjjoduir sbui io¿ 'JBOi^dxa
Bosnq ^s anb o\ 'BAijiutjap ua 'ea anb opiosnuí pp sooido^soJOBui
sonamouaj so[ b iqB ap BSBd ae onxo^ Á sauopepj sns nos sapm^ 'sand
'jaqBS anb Av\{ íbj^ouib bsbui Bun na ou A sa^aj ssoiSo^ojp
ua uajjnao soiquiBD soq^ip anbjod 'Bmsim Bpuasa ns oraoo
pBpiAij^s bj ua uBoznpojd as (Buisoimodoaj 'buisoiuioiob
'buisoiui) sopijadi^od ap SBuapB ap uopisod ap soiquiso so^ anb
ap uoisn^i bj uod o^^napsap ojsnf sa ou A a^qBuoxisanoui sa jo^ba
ns 'sauopda^ap sb^ usas anb BjambsajBn^) '^ajiEp^aenuí uopDBjjnop v\
ap lai^as a[ JaAnojj A aiadsa no JB^),, :soSop3isij so^ b A soSopDisiq
so[ b opBdn^oajd Bq —opnasnuí pp uopBfBp^ A nopoBJinoa us o—
pepiArpe ap A osodaí ap asBj 3];qop B^ ua uopBTJisa bj sp buuoj b^
'(6881) ^aiAUB^j bjbjohb oj orao^) 'BJqij v\ ap paJ o a^uatAiA BJn^onj^sa
bj sa ^na jaqBS uop^eJiuoa b^ ap Bjjoai jambpnD Bjsd Bsa^ajnj

"(8t6T ^P
^q
ns ua ppiadg ^a3j8B^) jod BpiSooaj pqjaA nopsisaj
ajsa ap sauoisnpuoo sb¡ uo^ opjanaB ap Bjsa A pppdg ^

ap oiuamijadxa p orjidaj i^Sjo^^-juazg -auosaj u^ Boidoosojoiui
b^ Bjosxa suas ou 'ojsa unSag -oapnu pp BjjBjSodoj b¡ sa
ns 'Bjqtj bj b amodini anb ojiI pp b^uana asaep bjb^ -sBjBip
-auiui SBdoJiosiuB sspuBq sbj ap 'sa[Bpioaipq SBAjna jod 'pBpmunuoa
apnajdJos ojuataoux unSntu ug "Bjqij b¡ ap afa ^ JB[naipuadjad
ajdmais Bijjsa B[ aqpjad A BpnajajunDjp ns Bpoj ua Bjqij BpB3 ap
uoisia bj auaijqo pppdg ^ai^sB^ ^s^ 'sapsjaASOBJi SBujsa sbj ap sisij
-BUB [a BJBd ajqBjoABj Anm ouio^ snjuaj snjÁtovpojdouY p opnaiS
"ÍI3 "saJB^nasnni sonpaoBq ap p^pijpjB upisjo^ Bun b asBijaqap
apiooipq ua ojjojjBsap pp BpuaoBde ^j •SBf^uqijoini ap odiuá un
Bj[uqxj Jiod opBino; UBiaqsq sajojnB sopeuopuain so^j -ou anb Bmdo
(8^61) PPPdS ^^[8B3 IJiB^ ¿oq^aq p o^oBxa sg? -Bniaqijoini v\ ap
nopBjojí Bun ouioa Bjuasojd as [bsj3asubjj Bujsa bj; anb (5^6!) ^ojea
-jasqo SBpuaja^) aopBJoqBjoa ns A i^SjoA^-iuazg 'snosij^q p ng
•8i8ip3nB aAajq un o{p ap aoBq Sui^ssX^-^aj^ '(8^61) aiuapaj
Bjqo ug -SBjaoiui sv\ ap A sejrnanj^saBjjjn sb[ ap ouepi p SBaidoo
-sojaitn SBjnianjisa sb[ ap ouB[d pp Bjjoa^ Bisa ap aÍBSBd p somajip
-n^ ojuoad uaig -^uoayt (naj^s msoXui-u^joo BpBuiB[j v\ sg •buijdb v\
jod opin^iisuoa BjjBisa 'B^jijqijoira BpBD U9 'afa oina 'Bnrsoiur bj ap
¡Bpto^ipq ojnauniAjoAuasap un ouioa ssjqrj sb^ ap sapsjaAsuBj) sepuBq
o SBjjjsa bb[ jB3i^dxa aapod t^Sjo^^-iuazg oü^io ajnaniBjaniTj^j
•sauopipuoa SBraap sb^ ap 'apuapua as
'p^pjBnSí ua oanj[ijoaj ojuanniAota p anb jo^Cbut: Bzjanj Bun Bjjpnp
-ojd a^josaj na buijoj b^ ap JBp^SuB ojuaiuiiAoni jg • (pjídsa na aDip
as ainatnBjaajjoaui) apioarpq n^ o uoznqBJi^ ua Bjnjanjjsa Bun ap
B[ sa sojismbaj boj sopo; a[dnma anb B^id^asoaaitn nopisodsip b^
anb Buido i^Sjo^^-juazg 'opaosnuí [ap Baiminb bj ap so;uairnijqnosap
soAanu soi no nopoBJjuoo ap sauopou sbj JBi^puo^ opnBJnaoj^
'% 8 9P u^p-iodojd bj na asB[[Bq
as bhijdb B[ opuBna pBpt^i^aBjjuoa ap ouiixbui p bt^bzub3jb buisoiui
-ojob b^j *Bi[ijojpiq ns uapjaid A SBjpiquB ubujoi as (buisoiui bj A
buijob bj) SBuiajOjd sop 8bj 'uopaBj^uoa b^ ug *Buisoinio}3B ofajdtnoa
ja na SBpiun euisoiui bj A Bu^as bj :ojn^snui jap sajBpuasa SBp
-uBjsns eop ap (uppB^ijijaSsap) uppsjn^Boasap A (nop^aijijaS) uopej
-nBoa ap ajqísjaAaj osaaoad un ua BUBaipBj JBjnasnuí pBpiAijaB bj ap
oiusiuBoatn oiupu; ja 'saJopBJoqBjoa A jojiib ajsa un^ag •Bjjijqijoini bj
sa JopBápsaAui ja BJBd JBaja opnd BzajBjnjB^f bj anb aian^nf aofara
ja anb (¿f^6X) ^ASioAf)-%naz q!&gt;íP ^q ainsuiBsopBj^) -soaiinniboiq A
soSojpisij 'soSojojsiq b jbiiSi jod Bdnaoaad 9ab[d ^Ano BzaqBaadiuoj
ap dpadsa Bun ua oppJaAUoa Bq as z^jjpuas A upispajd 'papuBja
bjubj uod Bjnnuoj as 3nb osa ^ • (BJoqB Bjuana us uauai; as ou sooijj
-aninjoA soiquiBa eonanbad soj) ajqísjaAaj osaaojd un us usumjOA jsp
nopBAjasuoo uoa pmi^noj bj ap uopnuiuisip :pBpijBaj bj b apuodsaj A
ojjpnas omsj^xa na sa JBjnasnni nopaBajuoa bj ap opBpunua jg
'O3u?8o^9j9i{ A ajqwiuva ooijsvja
vw^jsis un Bjjag -Bineiní bj jas ou apand pBppijSBja bj Bjqtj bj ap
ojjo b ojod un sq •Bjjijqijoim o Bjqij Bmsim Bun ap o^jbj oj b

�y Vlés (1904), etc., recaídas, es cierto, más sobre los músculos lisos
de los moluscos que sobre las fibras estriadas de artrópodos y verte
brados (8). Dichas estructuras no han de olvidarse cuando se trata
de una teoría general de la contracción. El hecho de que la estriación
longitudinal exista en todas las fibras musculares sin excepción, o
sea, que las miofibrillas y el sarcoplasma que le sirve de matriz sea
común a fibras estriadas y a fibras lisas ¿no hace pensar en otra uni
dad de la fibra estriada que el sarcómero? Ya lo discutiremos sobre
la base, naturalmente, de la observación y experimentación.
Tiegs (1922-1923) y D'Ancona (1929) estiman que el telofragma
describe un helicoide de un extremo a otro de la fibra. H. E. Jordán
juzga que el simple hecho de que la maceración en álcalis o en ácido
descomponga la fibra en discos basta para mostrar la falsedad de la
configuración helicoidal del telofragma. Interpreta el error por el
artificio de distorsiones de las fibras. Pero la disociación en discos
de Bowmann mediante reactivos químicos no es prueba suficiente
de que la fibra muscular estriada no sea otra cosa que la regular su
cesión de ellos. El miocardio también se disocia en los segmentos
de Weismann, pese a la continuidad miofibrillar, a través de los ce
mentos intercalares. Las modernísimas exploraciones a favor del
microscopio electrónico han revelado que no hay interrupción de los
filamentos de miosina a nivel del telofragma, si bien son contrarias a
la existencia de una estructura en helicoide de la miofibrilla (C. E.
Hall, M. A. Jakus y F. O. Schmitt, 1946). Nuestras observaciones de
las fibras in situ nos aseguran la realidad de una estructura helicoidal
oscura, anisótropa, con los atributos tintoriales de los discos de Brücke,
que se desenvuelve en torno de un eje claro y que aparenta dividir
la fibrilla en una sucesión de discos. Verdad es que esas observaciones
no autorizan ninguna generalización, pues sólo fueron netamente
positivas en el músculo cardíaco de Cyrtograpsus angulatus, Dava.
Lo que hemos notado en numerosas especies de animales, incluso en
el hombre (corazón, músculos externos del ojo^ etc.), es el pasaje
de fibras con discos a fibras con bandas oscuras en zig-zag o en volu
tas que sin interrupción continúan a través de muchos sarcómeros.
Un estudio sistemático en múltiples estadios de actividad nos per
mite concluir que se debe a contracciones de distinta intensidad de
las miofibrillas y por tanto, a desniveles de la substancia anisótropa
de una misma fibra.
Es de admirable regularidad, simetría y aparente sencillez la
estructura de la fibra muscular estriada. Los mismos elementos se
sortean en serie periódica: discos claros, discos cscuros, líneas oscuras
y líneas claras. No obstante, los problemas que de ella surgen, a ca^sa
de su importancia y de su dificultad son, como lo apunta Cajal (1888)
de los que más han ejercitado la paciencia y la perspicacia de los
(8) Una breve historia de las investigaciones relacionadas con el desenvolvimiento en
hélice, espiral o doble espiral de las miofibrillas de los músculos lisos^ se encuentra
en la magis.ral obra Plasma und Zelle de M. Heindenhain. — Jena. — Gustaw Fischer, 1907-1911.
— 138 —

micrógrafos. El interés científico por ellos no sólo no ha decaído,
sino que ha ido creciendo. ..,.••. .• •
Además de la heterogeneidad periódica que se sucede a lo largo
de la fibra, existe una heterogeneidad en dirección transversal y no
únicamente de sarcostilo y sarcoplasma, sino de las propias miofi
brillas. Ramón y Cajal describió (1887) filamentos apenas percep
tibles "que surcan las bandas claras" y filamentos más gruesos y refringentes, provistos de una nudosidad robusta en su cruce por la línea
de Krause. Los primeros abundan más que los segundos. Distingue
una especial categoría de filamentos que denomina aurófilos por su
afinidad con las sales de oro.
1 Nosotros hemos observado, in vivo, ondas transversales sometiendo
las fibras a diversos agentes perturbadores de su integridad (fermen
tos proteolíticos, etc.). Los sarcostilos, en determinadas circunstancias,
pueden reaccionar independientemente, en el miocardio como en el
músculo esquelético. En músculos de insectos, R. Barer (1948) ha
visto contracciones aisladas de las miofibrillas. Y sobre esa base dis
cute la posibilidad de que el sarcostilo (miofibrilla)^sea la unidad de
contracción. Luigi Tocco (1923) estudió las modificaciones de las
miofibrillas bajo el efecto de la atropina, la pilocarpina y la nicotina.
El corazón fue fijado en Carnoy y teñido con la hematoxilina férrica
de Heindenhain, el polícromo de Unna o el Giemsa. El examen mi
croscópico de cortes de 2/t a 5/¿ le reveló que una misma miofibrilla
presenta aspectos sistólicos, diastólicos e intermedios, tanto en el caso
en que la fijación se había hecho en la sístole como en el caso en que
la fijación había tenido lugar en la diástole. Las miofibrillas del co
razón fijado en diástole ostentan figuras sistólicas, aunque escasas,
sobre todo en sus extremos; y las miofibrillas del corazón fijado en
sístole exhiben relajaciones diastólicas especialmente en su zona me
dia. Entre las imágenes sistólicas y las diastólicas hay tránsitos cuyo
límite es imposible establecer, de suerte que sólo como esquema des
criptivo cabe la división de las miofibrillas en tres estadios: el sistólico (extremos), el diastólico (centro) y el intermedio. Cierto es que
toda fijación del músculo ocasiona reacciones irregulares de las fibras
que lo componen. Se toman, claro está, precauciones —y Tccco así
lo hace— pero resulta imposible evitar el efecto de los fijadores,
aun cuando se disminuyan. Nada asegura, por más variados experi
mentos y contrapruebas, que las fibras musculares se fijen, por ejem
plo, en absoluto reposo. Del comportamiento de las miofibrillas car
díacas in vivo, analizadas con nuestras técnicas, daremos cuenta am.pliamente.
Descartando los componentes citológicos generales (núcleo, apa
rato de Golgi, condrioma) lo conocido de la fibra muscular o de
la miofibrilla aparenta mayor complejidad debido a la nomenclatura
—cuyo valor nadie niega— y a su sinonimia (disco de Brücke, banda
oscura, banda anisótropa, disco Q, disco A, disco opaco, banda clara,
banda isótropa, disco J o I, estría de Hensen, disco de Hensen, estría
de Amici, membrana fundamental de Krause, membrana Z, telofragma
— 139 —

�6I
'2 BUBjqmsra 'asnBj^^ ap [B^uainepunj BUBjqiuam 'loimy ap
'uasuajj ap oasip 'uasuajj ap Bujsa 'j o f oasip 'edaJipsi epaeq
cpucq 'oDBdo oostp 'y oosip ') o^sip 'Bdojjosme Bpueq 'Bjnaso
jg ap o^sip) eiunuouis ns b á —e^aiu aipBu jojba oina—
BJii^Bpuaiuou bj b opiqap pepifa^duioa loÁem BjuajBde Bjjuqijoiui bj
ap o JB^n^snin Bjqij bj ap oppouoD oj (• • • Binoijpuoa 'iSjo^ ap ojbj
-BdB 'oajonu) sajBaauaá soai^ojojiD sajuauoduioa soj opuB^jBossQ
•s^uauíBijd"
-UIB BJU3na 8OlU3JBp 'SB3IUO3J 8BJ}S3nU UO3 SBpBZIJBUB 'OCIJCI til SBOBlp
-jbo SBjftjqijoira sb[ ap ojuaiaiBiJodinoa J3Q "osodaJ o^njosqB na 'ojd
•vu^í^ jod 'uafij as sajBjnosnuí sbjcjij sbj anb 'sBqanJdBJjuoo A sojuaui
•uadxa sopeiJBA 8Btn jod 'BjnSasB pB{^ •uB.^nuimsip as opuBna une
'saaopBÍij boj ap ojoaja ja jbiias ajqísodtm BijnsaJ ojad —aa^q oj
isb oaooj^ ^—- saaoptiBaajd 'Bjsa ojep 'uemoi a "uauodino^ o[ anb
SBjqij sb[ ap sajcjn^ajJT auoioDBaj fuoisbdo o^nosnuí pp uoiobíij Bpoj
anb ^a o^jai^) 'oipanuaim p Á (oaiuaa) o^i^ois^ip p '(soniajjxa) ooij
-oiets p :soipBisa sajj na SB[[ijqijoitn sb^ ap uoisiAip b^ aqsa
-sap Binanbea ooiod ojos anb ajjans ap 'ja^ajqB^sa ajqrsodmi ea
o^no 8OJI8UBJ1 abij 8BDijoíSBip SBj A sboijojsis sana^Boii sbj aajug -eip
-3tn buoz ns na aiuainjBi^adsa SB^i^ojeBip sanoi^BÍejai naqiqxa ajoisis
na opBÍij nozBJoo jap SBjjuqijoiui sbj A ¿somaj^xa sns na opoi ajqos
'seseosa anbunB 'seaijo^sis SBan^ij nBiua^so gjojsBip na opBÍij uozbj
-od jap 8Bj[wqijoira e^j -ajois^cp bj na js3nj opiua) BjqBq noioBfij bj
anb ua osbo ja ua ouioo ejojsis bj na oqaaq Biq^q as u^ia^íij bj anb na
osb3 ja na oiub) 'soipauuajuí a soaij^^sBip 'sooijo^sis sojoadse sinasajd
BjjiJqijoim Biueiin Bun anb opA9J aj rl&lt;^ b r/g ap ajjoa ap ooid9D80JD
•im nauíBxa ^g -Bemai^ ja o Buuf^ ap oniojoijod ja 'niBquapurajj ap
B^iJjaj ButjixoiBinaq bj noa opiua^ A Aoujlv^ ua opBÍtj anj hozbjod j^
•bhijodth bj A BntdjBoojid bj 'BuidoajB bj ap oj^ap ja oÍBq
sbj ap sauotaBOijipoui sbj oipnjsa (g^6j) oaao^ i^in^ '
ap pepinn bj B8s,(Bf[ijqijoiui) oji^soojbs ja anb ap pepijiqísod bj ajno
-sip asBq Bsa ajqos j^ •sBjjijqijoim sbj ap sspBjsiB sanoioaejjuo^ ojsta
eq (8f6l) J^-i^g -j[ 'sojaasui ap sojnosnin n^ •o^^ajanbsa o^nosnuí
ja na ouioa oipjBooitn ja ua 'aiuomajuaipuadapui JBuoiDOBaa napand
'SBiauB^sunDJio sBpBuinuaiap na 'sojiiso^jbs soq •(•oja ^soaiijjoaiojd soj
-nauMaj) p^piJ^ajuí ns ap sajopBqjnjjad sa^uaáB sosjaAip b SBjqij sbj
opuaijaiuos sajvsusasuoj^ snpuo 'oaia ui 'opBAJasqo somaq sojjoso^j
'OJO ap 83JB8 SBJ^ UOO pBpiUIJB
ns Jod sojifpunn enitnouap anb sojnaniBjij ap Bjjo^aiBa jBiaadsa un
anSuijstQ -sopun^as soj anb sbui uBpunq^ sojamud scrj -asnBj^j ap
eanjj bj jod aanjia ns ua eisnqoj pspisopnu Bun ap soi^iAOjd 'sa^uaiiuiJj
•9X A sosanjg sbui 9ojuauiB[ij A ttsBjBja SBpusq sbj HBajns anb,, sajqi}
-daaaad SBnad^ sojuaniBjrj (¿881) oiquasap pÍB^ A nouiB^ •SBjjuq
-ijoiui SBidojd 8Bj ^p -ouis 'BuisB[do3JB8 A o^ijsoajBs ap ajuaniBoiun
on A JBSJ3A8UBJ) noiaaajip na pBpiauaSoaajaq eun aisixa ^sjqij bj ap
o^jbj oj b apaane as anb Boipoiaad pBppna^oaaiaq bj ap seraapy
i:• -opnaioaaa opr Bq anb outs
'opiBoap Bq on ojo on sojja jod ooijijuap sajajnt jg -sojbjSojdiui

-IJ MB1B11^) — -BU3f — 'NIVHN30MI^^ •^^ 9p 9
ejiuan^n^ 99 csosi[ ^o^n^snai sof ap se[[uqrjoim
aa oiU9itaiA|OAU9sap ^a uoa SBpBuopB[9j sauo

•II6t-¿06t '
PUTt """"W BJ1O IeJ:s!^B
ap {BJídsa ^[((op o ¡iiJidsa
(g)

soj ap BpBDídsjad bj A BpnapBd bj ope^pjafa uBq sbui anb soj ap
(8881) IBfB3 BlundB oj omoa 'uoe pBjjn^ijxp ns ap A BpuBjjodmi ns ap
esiiBo b 'uaSans Bjja ap anb SBmajqojd soj 'ajuBjsqo oj^ -sbjbjd ssaujj A
SBJn^eo ssaujj 'soanosD soasip 'sojbj^ so^sip ¡Baipoia^d auae ua UBajJos
as sojuauiaja sorasiui ecj 'BpBia;sa jBjnosnni Bjqij bj ap Bjnjonjjsa
bj zajjiauas ajaaJBde A Bjjjauíis 'pBpiJBjnSaj ajqsJitupB ap s^
•Bjqij
biusuu Bun sbj
ap
BdojjoeiuB BiauBjsqns bj ap sajaAiusap b 'ojubj jod
A SBjjuqijoira
ap pBpisaajuí Bjupsrp sp sauoraaBJcjiíoa b aqap as anb Jinpuo aiim
-jad sou pBptAijoB sp soipsisa sajdijjnur ua ootjBtuajsts oipmsa u^
•eojamoojBg soq^nia ap saABJj b UBnu^uo^ nopdnjja^uí uis anb gbj
-njoA ua o Sbz-^IZ ua sejnaso SBpusq uo^ sejqij b soosip uoo sejqtj ap
aÍBsed ja sa '(-^ja 'ofo jap souaajxa sojnasnui 'uozbjoo) aaqiuoq ja
ua osnpui 'sajBuiiuB sp sa^adsa SBSoaauínu ua opBjou somaq anb o^
•babq 'snjt)jnSuD snsdouSojuÁ^ ap oaBjpjBa ojn^snuí ja ua SBAijisod
ajuauiB^au uojanj ojos sand 'uoiaBztjBjaua^ ^un^uiu ubzijojiib ou
sauoiaBAJasqo sssa anb sa p^pja^ -s-oasip ap uoisaans Bun ua ejjijqij bj
jipiAip BjuaasdB anb A cuep afa un ap oujoj ua aAjanAuasap as anb
'a^pnjg ap soosip soj ap sajeijoiui^ soinqujB eoj uoa 'BdoajosiuB 'Bjnaso
jBpioaijaq Bjnjaiujsa Bun ap pcpijBaj bj UBjn^asB sou ntts ut sejqij sbj
sp ssuoiaBAJdsqo SB^jsan^f '(9^6I 'MitnqDg "O 'd ^ snj[Bf "y -y¿ 'Ubjj
'3 '3) e[I!-t&lt;{T}oFin BI 3P 3p;&lt;&gt;3H9H ua Bjnjanj^sa Bun ap Biauajsixa bj
b 8t?uBjjuoa nos naiq ;s 'BuinBjjo¡aj jap jaAiu e buisoiui ap soiaauíBjij
soj ap uopdnjjsiut ieq ou anb opBjaAaa neq oaiuojjaap oidoasojaiin
jap Joabj b sauoiaBjojdxa SBmisjuaapoui wj 'sajBjs^jaiui eojuain
-33 soj ap 83ABJ) b 'jB[[uqijoiiu pBpmuijuoa bj b asad 'uuBuisia,^ ap
sojuatu^as soj na Biaosip as uaiquiB^ oipjBaoiiu [^ -sojja ap U9fsao
-ns JBjn^aj bj anb Beoa bjjo Bas ou BpBiajsa JBjnasnuí Bjqij bj anb ap
diuapijns eqanjd sa ou soDiuitnb soaij^bsj ajuBipaní uuBiUMog ap
soasip ua uopBpoetp bj oí^^ 'SBjqij sbj ap sauoisjo^sip ap opijpjB
ja Jod Jojja ja BjajdJajuj 'BiuáBajopi jap [Bpiooipq umo^m^ijuoo
bj ap pepaejej bj jbj)soui Bj^d ejseq soasip ua Bjqij bj Báuoduioasap
oppB na o 8ijB3jB na uoiDBJaaBui bj anb ap oqaaq a^dinis ja anb Báznf
OBpjof '^ 'jj 'Bjqij bj ap ojjo b ooiajjxa un ap apioaipq un aquasap

BraSBijojaj ja anb UBmijsa (6Z6i) Buo3uytQ A (Z6l'ZZ6l) s^afí
•upioBjuatmjadxa A tioiaBAjasqo bj ap 'aiuamjBJn^Bn 'asBq bj
ajqos soniajjjnosip oj b^ ¿ojauíoajBS ja anb Bpsijjsa Bjqij bj ap pBp
-tun bjjo na jresuad ao^q ou? sbsij SBjqij v A SBpBu^sa sBjqij b un ojo
Bas zijjfoi ap 8AJI8 aj anb BuiSBjdoajBS ja A SBjjuqijOTtu bbj anb 'Bas
o 'nopdaaxa nis sajBjnasnm eBjqi^ sbj SBpoj ua ujstxa jBúipn^j^uoj
uoiDBijj^a bj anb ap oqaaq [^ 'uoiaaBjjuoo bj ap jBJana^ Biaooj eun ap
bjb^j as opusn^ asjBpiAjo ap neq ou SBjnionj^sa seqaiQ -(g) sopBjq
•auaA A eopodoj^jB ap SBpBujaa SBjqij sej ajqos anb soasnjom soj ap
sosíJ sojnosnuí soj a^qos sbui 'ojjap sa 'sepjBaaJ '-aja '(fíQ^^) saj^ A

�membránula de Heindehain, línea de Dobie, tabique transversal de
Flíigel, disco terminal de Merkel, intermedio de Engelimann, mesofragma, etc.). En esencia, lo que se nombra con todos esos términos
son estratos oscuros y claros, de espesor desigual, que alternan y se
repiten en períodos regulares y cuyos límites sufren variaciones y
no siempre son nítidos. Ciertamente ni la naturaleza citológica ni la
naturaleza química son, en todos ellos, idénticos. Despejada la per
cepción de la realidad de la nomenclatura técnica, sorprende la rela
tiva simplicidad de la estructura funcional en contraste con las difi
cultades para interpretarla sobre la base de un conocimiento analítico
de las estructuras muertas.
Como discordancia de la noción clásica de la estructura de la
fibra muscular estriada, R. Lutembacher (1928) y Eben J. Carey
(1936-1942) niegan la preexistencia de estrías y las juzgan de forma
ción puramente funcional. Para Lutembacher existirían láminas con
tráctiles, las más simples que permite aislar una disociación histo
lógica, compuestas de dos membranas superpuestas siguiendo dos
planos paralelos ^ "une membrane a ondulations ou cannelures trans
versales larges et une membrane finement plissée ou cannelée longitudinalement; c'est le recoupement optique de ees deux systémes d'ondulations superposés qui explique la double striation" (9). Para
Carey, las estrías serían contornos de ondas, manifestación plástica
de procesos vibratorios. Define la fibra muscular como un tubo capi
lar que confina con el protoplasma líquido. Textualmente, sus palabras son éstas: "A muscle fiber is a capillary tube confining liquid
protoplasm, the stretch of differential growth" (10). Lo que con más
frecuencia se ha puesto en duda por los autores es la realidad de las
miofibrillas. Y si bien hay que desconfiar de "heterogeneidades apa
rentes", también hay que desconfiar de "aparentes homogeneidades".
Ningún investigador ignora esto. No obstante, se cae en la trampa.
Es curioso el retorno de una concepción en sus variaciones. Ya Krause
supuso que los discos anisótropos están estructurados por microtubos.
Más tarde, Marcus opina que las miofibrillas se componen de dos
partes, una interna, fluida, y otra externa, que se resolvería en tonofibrillas adheridas a los inofragmas.
De la existencia de las miofibrillas nos hemos convencido por
el estudio de la fibra muscular viva, en la que es mucho más difícil
percibirlas, no sólo de cortes de múscul^s fijados y teñidos. Además,
las revelaciones del microscopio electrónico son confirmatorias. Se ha
puesto en evidencia de dos a cuatro bandas transversas en los sarcostilo, simétricamente ordenadas en relación al mesofragma. Las mio
fibrillas no serían unidades: las unidades contráctiles visibles más
(9) R. Lutembacher, 1928. — Struclure des muscles ttriét. — Masson et Cíe. — París.
Pág. 16.
(10) Eben J. Carey, 1936. — Sludies in the ivawe-mechanics of muscle form and function.
II. The experimental biophysics of the external form and Ínter nal struclure of cross^
striated muscle and tendón. — The American Journal of Anatomy. — Vol. 59,
Pág. 182.
— 140 —

pequeñas serían filamentos de miosina (C. E. Hall, M. A. Jakus y
F. O Schmitt, 1946).
Con empeño se buscan unidades naturales que no cambien para
explicar el cambioo bien se corre el problema del todo a las partes
y por los cambios de éstas se explican los cambios de aquél, quedando,
entonces, sin resolverse, el problema de.los cambios de las partes. Las
unidades inmutables acaso no existan en los seres vivos; son hipo
téticas. Tratándose de la contracción muscular, se interpreta ya sea
en función de unidades reales o de estructuras reales que se toman
como unidades, pero variables, ya sea en función de unidades supues
tas, invariables. Ahora no nos interesan las últimas. Hay unidades
reales o realidades constitucionales que parecen unidades de cinco
escalas y a veces de naturalezas diferentes: 1., microscópicas; 2.,
ultramicroscópicas; 3., microscópico-electrónicas (submicroscópicas);
4., físico-químicas; 5., químicas. En ese orden tenemos: a) el sarcómero y el sarcostilo; b) la micela; c) la metamiofibrilla o el fila
mento de miosina; d) los supuestos cristales submicroscópicos de
Brücke y el cristal líquido, la diferencia de potencial eléctrico
y de tensión superficial (más estado que unidad); e) las mo
léculas gigantes o super-moléculas (cadenas proteicas). Los cam
bios de las unidades anteriores serían la causa de la contracción de las
fibras y del músculo. Las teorías entran en pugna, primero, al decidir
cuál es la unidad y luego, al considerar cuáles son los cambios intrín
secos de la unidad de constitución y cuáles sus causas.
Revelaciones más aparentes que reales de los sarcous elements
de Bowman son las esférulas argirófilas observadas por Cajal (1905).
Señala este sabio la aparición de dos series de granulos pardos o
negros por encima y por debajo de la línea de Krause, de Amici,
telofragma o línea Z de Heindenhain, dispuestos "con perfecta regu
laridad en todo el espesor del haz muscular". Describe granulos or
denados ya en serie simple, bien en doble serie. Yacerían, en el pri
mer caso, en el mismo telofragma y corresponderían, quizá, al estado
de contracción; en el segundo caso, corresponderían a la banda
isótropa.
En una excelente revisión, H. E. Jordán (1933) sintetiza la
tendencia dominante relativa a la unidad de estructura y de función
del músculo en términos precisos y categóricos: "Muscle structure is,
therefore, simply a summation of identical elementary units, the
sarcomeres". Y en esas unidades de estructuras —los sarcómeros—
residirían las unidades fisiológicas: "In like manner, muscle function
may be regarded a summation of the function of these sarcomeres".
Luego agrega, a modo de corolario: "Explanation of muscle contraction also may be confined to a single sarcomere. If we can discover
what actually happens in a fibril between two succesive telophragmata
(boundaries of a fibril sarcomere) during contraction, we will have
an explanation of muscle contraction" (11) ¿Existen realmente tales
(11) The struclural changes in striped muscle during contraction. — Physiological Reviews. — Vol. XIII. 1933. Pág. 30Í.
— 141 —

�— in —
•ÍOE 'd 'ES6I "IIIX '\\ — -8*9!A
— -uopoDjjuoo Buunp ajosnui padujs m saium¡3 joj7iioru}S a^j;

— Ol'I —

•uot^ounf puo iu^of aj^sniu ^o soiumpavi-omxnn ai{i ut saipnig — *96I 'A3HV^ ' ^3^^ (01)

ajii9in[B0j uajeix^? (jj) ltuoiiaBj}uoa ajasnra jo uopEUBjdxa hb
oabij JJiav 9m 'noijaBJjuoa Suijnp (ajamoaJBB jwqij b jo saiJBpunoq)
B}ButóEJi[dopi aAjsaaons oaii uaaAuaq jxjqxj B ni snaddsij XjjaniaB ibija^
jaAoosip ne^ 3m jj 'ajamoaJBS ajSnis b oj pamjuoa aq ^bih objb notj
-OBJjnoo ajasnra jo noiiBuBjdx^^ :oijbjojod ap opom b 'bSbjSb oSan'-j
•4tsajanioaJBS asaijj jo uo^aunj aijj jo noijBinums b papjs3aJ aq Xbui
uojjaunj apsnra 'jauiíera a^jrj ujm : SBaiSojomj sap^pran sbj

*6S *lA — *jícao;Bay jo ^ainof aBouamy i|j[ — 'uopua^ pito ^josrnu

•8JJ

—sojamoajBS soj— SBjnjoiu^sg ap sapspiim sasa na j^
atjí 'sjiun ijBiuaraop jBa^niapi jo uoiiBinnms b jíjdnns 'a
'si ^an^onjjs ajasnj^[,, : soaijo^a^Ba A sospajd somnua) n^ ojnasntu jap
uopunj ap A BJtijonj^s^ ap pBpiun bj; b BAijBpj aiuBinniop Btouapuaj
b^ Bzijajuis (6l) HBpjof *g -jj 'noi8iA3j ^juopaxa buh ng
•Bdoj^osx
Bpui:q B^ b UBjj^puodsajjoo 'osbo opunSas p na ínopoBjjuoo ap
opB^sa ^b 'Bzmb 'uBjjapuodsa^oa j BraSBJjopj orasinr p oa 'obbd aanr
-ud p na 'uBi^aoBj^ -aiias a^qop na naiq 'a^drais auas na vA sopBnap
-jo sopauBjS aqiaos^Q •ttJB^n38nni zbij pp joeadsa [a opoj na
-naai Bjoajjod uoow sojs^ndsip 'niBqnapnpjj ap 2 Baní]; o
'piray ap 'asnB^^j ap bdiiij b^ ap ofsqap jod A Bmpna jod
0sopjEd sopnnBjf ap saijas sop ap nppusdB b¡ oiqBS ajea
*(S06l) PÍbD jo&lt;^ SBpBAaasqo 8B^tjoji8aB sspnjajsa %^\ nos
sjwauia/a snoojvs so\ ap sapaj anb eainajsdB bbui sauopBpAajj
•SBenB^ sns sajBna A nopnjpsnoo ap pBpiun b[ ap sosas
-uujin soiqinBO soj nos 8a[Bna JBjapisnoa ^b 'oSanj A pBpiun b^ sa jsn
aippap ^ 'ojaraiid 'BnSnd na UBJjua sBiioai sb^ •opnasntn pp A BBjqxj
bb\ ap U9paBJinoa bj ap BsnBa bj nBjjas sajouains sapBpran sbj ap soiq
-niBa Bo^ •(eBopjoJcd BBuapBa) BBjnoajoni-jadns o s^jubSiS BBjnaaj
-ora sbj (a i (pBpiun anb opBjsa sbui) jBpijiadns uoisuaj ap A
oorjioap jBpuajod ap Bpnajajip bj 'opmbij jBjsiia ja A a^^anjg
ap soaidpasojaimqns sajBisija sojsandns soj (p íbuisouu ap ojuam
-bjtj ja o BjjijqijoiniBiaai bj (a íBpaiin bj (q tojusoajBB ja A 01911100
-JBS ja (b :somana} uapjo asa n^ •SBaimmb '„• íBBaimjnb-oamj ío'!p
1(BBOidpoBoiainiqns) SBaiuojjaaja-oaid^asojoini '0-g í SBoidoosoJonuBjjjn
'o'^ íSBaidpasojatm '0#^ :ea^najajip BBzajBaniBn ap saaaA b A SBjBosa
oaup ap eapBpitm naaajsd anb sajBnopnipsnoa sapBpijBaj o eajBaí
sapepinn ^Íbjj 'SBnnijti sbj UBsajaiur son on Bjoqy •sa^.qBUBAní 'sbi
-sandns sap^piun ap nopnnj na Bas ^A 'sajqBHBA ojad 'sapBptnn omoa
uboioj as anb saj^aj SBan^í&gt;njj8a ap o sajBai sapBpmn ap uopun^ ua
Bas bjÍ Bjgidja^ut as 'jBjnasnm uopaBjjuoa bj ap asopnBjBJj^ •sBoi^ai
-odtq nos ísoaia sajas soj na UBjstx^ on osbob BajqBinmni sapBpmn
e^^ 'saiJBd sbj ap soiqnrea soj ap Bmajqojd ja 'asjaAjosaj uta 'saouo^ua
'opncpanb 'janbB ap soiquiBO boj n^aijdxa as ssjs^ ap soiqiuBa boj jod A
8a)JBd sbj b opoj jap Bmajqojd ja ajjoa as naiq o • • -oiquivo ja uvoijdxa
vuvd uaiqiuvo ou anb sap^njou sapnptun unosnq as onadma no^
•(9^61 'Miraqag o M
A sn^jBf *y -^j 'jjbjj *a *3) Buisoini ap soinamBjij ubi Jas SBuanbad

"91 '8?d
•sijbj — "91^ ja aossBj^ — 'sauis sapsnvi sap ajmarutg — '8Z6I 'saHDvamairi'j -^ (^)
8Bui sajqístA sajijoBjjnoa sap^pinn sbj :sapBpran nBjjas on SBjjpqtj
.-oiin SB'j •BraSBjjosam jb nop^jaj n^ SBpBnapjo ajnauíBaijjaniis '-s ojij
-8O3JBS soj na SBsaaAsuBaj sspuBq oj^Bno b sop ap BpnapiAa na ojsond
Bq a •8BijojBnuijnoa uos o^mojjoap oidoosojoitn jap sanopBjaAaj sbj
'sBtaapy 'sopinaj A sopBfrj spjnasnuí ap sajjoo ap ojos ou 'SBjjiqpjad
jpijip SBnt oqonin sa anb bj ua 'baia jBjnasnm Bjqij bj ap oipnjsa ja
jod oppnaAUoa souiaq sou eBjjuqijotm sbj ap Biouajstxa bj sq
•SBiuáBjjoui soj b SBpuaqpB SBjjijqij
-ouoj ua BiJdAjosaj as anb 'Buaajxa bjio A 'Bpmjj 'Bnja^ni can 'sa^a^d
sop ap nanodmoa as SBjjuqijoim sbj anb Buido snojBj\[ 'apjB) sej^
•soqnioa^iui jod sopBjn^onaisa uB^sa sodoj^psiuB soasip soj anb osndns
asnBj^j bj^ 's^uopsiJBA sns ua uppdaauoa Bun ap oujojaa ja osoijna s^
•BdniBJi bj na asa as 'ojnBjsqo o^[ -ojsa bjouSi Jope^psaAUi un^ujf^
•ttsapBppna3ouioq sajuaj^ds,, ap JBijuoasap anb ^bij uaiqraBj 'usajuaj
•BdB sapBppna^ojaiaq,, ap JBijuo^sap anb ^eij uajq is j^ -sBjjijqijoim
sbj ap pBpijsaj bj sa sajojiis soj jod Bpnp ua ojsand Bq as Bpnanaajj
sboi uoa anb &lt;yj '(Oí) ítqi-*ioj3 jBiinajajjip jo qojajjs aiji 'msBjdo^ojd
pinbij Snraijnoa aqnj ÁjB^jideo b si Jaqij ajasnm y,, :sBjsa nos s^jq
•BjBd sus 'ainamjBnixa^ 'opmbjj Bmssjdoiojd ja uoa buijuoo anb jbj
oqnj un omoa JBjnasnnt Bjqij bj anijaQ -soiJojBjqiA sosaaojd ap
Bjd uopB^sajiuBiu 'sBpuo ap sonjoiuoa UBjjas SBiajsa sbj 'jÍ^jb^
BJBd ' (6) ttuoijBijjs ajqnop bj anbijdxa mb sasodjadns snoiiBjnp
-notp sauíajs^s xnap saa ap anbijdo tuaiuadnooau aj jsata ^iuamajBuip
-nj^^uoj aajanuBa no aassijd luamanij auBjqmaui aun ja sa^jBj sajBBjaA
-suBJ) sajnjaunBa no snoi^ejnpno b auBjqmam ann,, ^sojajBJBd sonBjd
sop opuamSis SBjs^ndaadns SBnejqmam sop ap SBjsanduioo 'Bai^oj
-o^srq nppBposip buii jbjsib ajiuuad anb sajdmis sem sbj 'sajpaBJi
-uoa SBuiuiBj uBjjrjsixa j^qoEquiain^ bjbj -jEnoiaunj ajuaniBjnd nop
-Buijoj ap UBgznf bbj X SBUjsa ap Bpuajsixaaad bj ue^ain (^f'6I"996t)
^aJB[) *f naq^ A (gg6l) •iaijaBquiajnrj -jj 'BpBwjsa jBjnasnm B
bj ap BJnjanjjsa bj ap Baissja uopou bj ap BpuBpjoasip omo^)
'BBiJanm SBjnjonjjsa sbj ap
oatjijBUB oiuaiuiponoa un ap as^q bj ajqos BjjBiajdja^ur BJBd sapBjjno
-jjjp sbj uoa ajsBjjuoo ua jBuopunj Bjnjanjjsa bj ap pBppijdnns baij
-BjaJ bj apuajdjos 'sarnaai Bjn^Bpuauxou bj ap p^pijBaj bj ap nopdaa
-jad bj BpBÍadsaQ 'soapnapi 'sojja sopo; ua 'nos Baimjnb BzajBjnjBU
bj jn Bat^ojo^p BzajBjniBu bj iu ajuauíBjjat^ ^sopijín nos ajdmais ou
A sauopBjJBA najjns sanmij soXna A ajsjn^aj sop oj jad na- natidaj
as A nsojaijB anb '[BnSisap josadsa ap 'sojbj^ jÍ sojnaso soiBj^sa uos
sonioua) sosa sopo; uoa Bjqmou as anb oj '^pnasa ug '('aja 'bhi^bjj
-osara 'nuBmijaSu^ ap oipauuaiui 'ja^jjaj^f ap jeninuai oasip 'jaSojj
ap jBSjaAsnBj) anbiqs^ 'arqog ap Banjj 'uiBqapupjj ap BjmiBjqmanr

�unidades? ¿Es el sarcómero una unidad fisiológica? El análisis in
vivo de las ondas llamadas de contracción, no solo en fibras estriadas
de invertebrados, sino también en corazones de vertebrados, así como
el cuidadoso examen microscópico de los músculos esqueléticos en ac
tividad provocada, nos han hecho dudar mucho de las unidades de
estructura y de función aceptadas por casi todos los investigadores
y afirmadas como definitiva verdad científica en obras de Histología
y Fisiología.

Hay discordancia entre la teoría citológica por la cual se esta
blece que un segmento de la fibra muscular (el sarcómero) es la
unidad fisiológica de la contracción y la admisión por los fisiólogos
de ondas de contracción de longitud mayor que el de la fibra. Anali
zaremos en su lugar el valor que tienen los hechos conocidos como
probatorios de la doctrina ondulatoria de la contracción y si no existe
otra forma de contracción del músculo más que la ondulatoria.
A dos grandes cuestiones hay que responder: 1., cuáles son los
cambios reales; 2., si son activos y pasivos o^ todos activos. En un
sistema de elasticidad variable todo sería activo, pero no en el mismo
momento ni en el mismo grado. Los procesos químicos y químicofísicos aumentarían o disminuirían la fuerza elástica y la mayor o
menor elasticidad de las fibras musculares ocasionaría en relación con
la resistencia a vencer, la contracción, la relajación o el crecimiento
o decrecimiento de la tensión. Muy difícil es asegurarse bien, en el
caso de cambios activos y pasivos, cuales son los unos y cuales los
otros. Parece evidente que el sarcolema y el telofragma son de los
segundos, evidencia para cierta clase de pasividad y nada más, no en
absoluto. El bioquímico tiende a considerar pasivos todos los cambios
citológicos y activos los cambios químicos. Pero no se debe confundir
con toda la actividad el iniciarla y el mínimo necesario para man
tenerla. En el fondo está siempre la fuente química de la energía,
pero ¿no desempeñarán ningún papel activo las estructuras con sus
especiales relaciones y propiedades físicas?
El problema ¿qué es activo y qué es pasivo? no se limita a las
estructuras: se extiende a los procesos de la fisiología muscular. Tra
tándose del miocardio, la pregunta se concreta en estos términos: ¿la
diástole es activa? o bien ¿existen dos formas diastólicas, una pasiva
y otra activa? Tratándose del músculo esquelético, el problema es
saber si la relajación es pasiva o activa. La solución del problema
anterior es, como lo advierte Fenn (1945), fundamental para toda
teoría de la contractilidad. Los procesos alternantes de los sarcostilos
—progresivos y regresivos— se condicionan recíprocamente. Un expe
rimento de los esposes Ramsey convence a Fenn, además de la termogénesis que él registrara, de que la relajación del músculo es activa:
una fibra aislada se suspende por uno de sus extremos y se sumerge
— 142 —

en la solución de Ringer; luego, se le excita; se observa, entonces,
que al cesar el estímulo la relajación es rápida y enérgica, como si
una fuerza interna la volviese a su longitud inicial. La gran cuestión
ahora es el origen de esa fuerza. Uno sería su elasticidad; otro, quí
mico (movimiento opuesto al de la contracción de cadenas de polipéptidos, etc.). En un trabajo nuestro (12) demostramos la inexactitud
de la diástole activa por excitación del vago y su confusión con los
procesos regresivos del tono. Resulta curiosa observación y parcial
coincidencia insospechada que antes de Harvey se sostuviera, por ana
logía mecánica con la respiración pulmonar, que la diástole expresaba
la actividad y la sístole, el reposo del corazón. Después de largo tiempo
de desechada en su concepto primitivo, resurge la noción de diástole
activa paulatinamente y bajo otros aspectos, a partir de la presión
negativa de Chauveau y Marey. Muchos autores modernos la aceptan;
otros la niegan. Bard (1925) juzga decisivas las pruebas de la exis
tencia de una actividad continua durante toda la diástole y no sólo
en el primer movimiento de la misma, como afirmaron Luciani (1781)
y Stefani (1877)-. Para los sostenedores de la tesis de la diástole activa,
la razón de que algunos fisiólogos y clínicos no la hayan aceptado
estribaría en que presenta una dificultad para concebirla, pues no
pondría en juego ningún dispositivo anatómico con que explicar su
mecanismo. Fisiólogos como Starling opinan que el registro de la
presión cardíaca que se presenta como prueba de la diástole activa
se debe a imperfecciones de técnica. Nos parece conveniente examinar
de nuevo el problema de la diástole activa a la vez que los hechos
que se aducen para una teoría general de la relajación de las fibras
musculares como proceso activo y no pasivo. Se habla de ondas de
relajación similares, pero en sentido inverso a las ondas de contrac
ción. Volveremos sobre tan importante problema nuevamente abierto
a la discusión.
Las estructuras biológicas son la expresión de una determinada
composición química, muy bien, pero aparte factores ignorados que
operan en la morfogénesis y diferenciación celular, no debemos omitir
atributos propios ni especiales interrelaciones que no se encuentran
en las moléculas. La química de los músculos agonistas y antagonistas
no varía, pero sí varían sus funciones. Cierto que en el precedente
ejemplo tampoco varían las estructuras. Sin embargo, sirve para hacer
pensar no en sumas, sino en resultados y en funciones por dispositivos
orgánicos singularmente eficaces que rebasan la química que está en
su fundamento, como ocurre con todas las máquinas, en las cuales
nunca hay unidades ni de composición ni funcionales.
No existe satisfactoria explicación por la química pura, de dos
funciones esenciales del sistema nervioso: la sensitiva y la motora.
Lo que sabemos de la composición química de las neuronas sensitivas
y de las neuronas motoras las identifica, no las diferencia. Las co(12) C Estable, 1933. — Investigaciones sobre histofisiologia e histofisiopatologia del
corazón. — Archivos Uruguayos de Medicina, Cirugía y Especialidades. — Tomo III,
Núm. 1, pág. 1-36.
— 143 —

�Sf-I —
"9E-I
biSiui^ 'Buptpaj^ ^p so^en^njQ soAii^jy —• -vozv^oo
¡ap mgo¡otDdotstjoisii{ a vigojoni/oisiij aiqos S3uopvg¡isaau¡ — '61 'a^avisg ^ (^[)
j 'Bpuajajip sbj on 'B^ijijuapi sbj sbjojoui SBuojnau bbj ap A
SBAi^isuas ssuojnau sbj ap BDirajnb uopisodinoa bj ap somaqBS anb o^
•BJOJOUI BJ A BAUJISU3S BJ :OSOIAJ3U BmajSIS jap SajBpUdSd S3UOI3U11J
sop ap 'Bjnd Boiuimb bj jod uopBoijdxa bijoiobjsijbb a^sixa o^^
•sajmioi^unf iu uptoisodtuoj ap iw sapopiun jCi/ voxinu
sapino soj ua 'SBumbBin sbj SBpoj noo ajjnao oraoo 'ojuauíBpunj ns
na Bjsa anb eouumb bj UBSBqaj anb eao^aip ajuauuBjnSuis so^mpSuo
soajifsodsip aod sauoiounj na A sopBjjnsaj ua ouis 'sBiuns na ou j^snad
jaa^q bjb(1 3aji8 'o^jBqma uig 'SEanjonjjsa sb[ ubijba oaoduiB^ ojdmafa
ainapaa^jd p ua anb ojjai^) 'sauoiaunj sns ubjjba ib ojad 'bijcba ou
SB^siuoÜBiuB A sb^siuoSb so^iosniu so^ ap Boiiurnb B^ •SBjn^ajoui se[ ua
UBJjuanoua as ou anb sanopBpjjaiui sa^padsa m soidoad sojnqiJiB
ji^iuio somaqap ou 'JBjnpo nopBianajajip A sisauaSojjom b¡ na UBjado
anb eopBJouSí sajojOBj ajJBdc ojad 'uaiq Anuí 'BDirainb uopisoduioa
eun ap uoisajdxa b[ uos SB^iSojoiq BBJnjanajsa
ojJaiqB aiuaniBAanu Buia^qojd aiUBjJodnii hbj ajqos soraajaA^o^ ^910
-3E.1JUO0 ap sspuo sb[ B osjoAui op^nas ua ojad 'gaaBjuuig upionfvjaj
ap srrpuo ap B[qBq ag 'OAised ou A oaij^b oeaaoid oiuoo s^jBjnasnrn
sBjqij sb^ ap uoioBfB^j B[ ap ^jaua^ Bijoa^ eun BJBd uaonpB as anb
soqoaq so[ anb zaA B[ b bajiob a^ojSBip b^ ap Bina^qojd \o oAanu ap
JBUiuiBxa ajuamaAuoa aaaJBd soj^ -Baiuaaj ap sauopaajaaduii b aq^p as
baiiob a^ojsBip bj ap Bqanjd ouioa B^uasaad as anb BaBipjB^ uoisajd
b[ ap ojcjsráaj \o anb UBuido ^uyjjBjg ouioa so^Íojotsi^ •oiusiuBaain
ns JBaijdxa anb uoa oaioiojBUB OAi}isodsip unáuiu oSanf na Bjjpuod
ou sand 'B[jiqaonoo Bjsd pBjpioijip Bun Bjuaeajd anb ua BjjBqiJjsa
opBjdaoB UBjÍBq b^ ou soDinip A soSo^otstj sounSp anb ap uozbj bj
'baijob a^oiSBip bj ap sisaj bj ap sajopauajsos boj bjb^ '-(¿¿81) TnBPlS -^
(I8¿T) í^^pn^ uojbuutjb ouiod 'buisiui b¡ ap ojuaiuiiAoin jauíud p ua
01:98 on A a^o^sBip bj Bpoj ajuBanp Bnuijuoa pBpiAijoB Bun ap Biauaj
-sixa b^ ap SBqanjd sb[ SBAisiaap sSznf (^6x) pJBg "UBáaiu B[ bojío
íuBjdaaB bj soujaporu sajojnB soqonj^ 'jíajBj^ A nB3AnBi|3 3P BA!JB2au
uotsaad bj ap Jij^^d b 'gojoadsB boj;o oÍBq A ajuauremíBjnBd baii^b
ajoiSBip ap uoiaou bj aSansaj 'oAijtraud ojdaauoa ns na Bpsqaasap ap
oduiau oájBj ap sandsaQ -nozEJoa jap oeodaj ja 'ajojsjB bj A pBpiAijaB bj
Bq^sajdxa ajojsBip bj anb 'JBuorajnd uoiasaídsaj bj uod BaiuBaaia bjSoj
-bub aod 'BjaiAnjsos as jíaAJBjj ap ea^uB anb Bpeij^adsosui Biauappuioa
jBpjBd A uoiaBAJasqo Bsoijm^ Bjjnsajj -onoi jap soAisaiSaj sosaaojd
soj uoo uoisiijuoa ns A oSba jap uoiaejiaxa jod baij^b ajoisinp bj ap
pnjijOBxaui bj souiBj^souiap (^^) ojjsanu oÍBqBXi un u^ •(•Dja 'sopij
-dadijod ap SBuapea ap uoiaaBjjuoa bj ap jb ojsando oiuaiiutAoiu) oaim
-inb 'ojjo ^pBpppsBja ns Bijas ou^j -Bzjanj Bsa ap ua^iJo ja sa Bjoqs
uousana hbjS vj -jBiaiui pnjiSuoj ns b asaiAjoA bj BUja^uí Bzaanj Bun
ib ouiod 'Baiioiaua A BpidBj sa uoiDBfBjaj bj ojnmjjsa ja jBsaa jb anb
'saauojua 'BAjasqo as íBjpxa aj as 'oSanj íjaáui^j ap uoianjos bj na

aSjanins as A somajjxa sns ap oun Jod apnadsns as epBjsiB Bjqij Bnn
:bai^db sa ojnasnm jap nopBfBjaj bj anb ap 'BJBJísiSaj ja anb sisauaS
-ouija^ bj ap sBtuapB 'nua^ b aauaAuoa ^asoiB^j sosodsa boj ap ojuainjj
-adxa u^ •ajuauíB^ojdioaj UBuopipuoD as —soAreajSaj A soAjsajSojd—
S0JIJ8O3JBS soj ap sajuBuaajjB sosaaojd s^j -pBpijijoBJíUo^ bj ap
Bpoj BJBd jBjuauiBpanj '(Sf'^l) nu^^ ajjaiApB oj ouiod 'sa jo
Binajqojd jap U9pnjos vj -bai^ob o BAisBd sa uoiaBfBpj bj is jaqss
sa Btuajqojd ja 'oDijajanbsa ojnosnuí jap asopuB^Bjj^ ¿baijob bjjo A
BAisBd Bun '8BDij9i8Bip sbuijoj sop aa^sixa? uaiq o ¿baijob sa ajojsBip
bj? :souitujaj soisa ua B^ajouoa as Bjun^aJd bj 'oipjBaoim jap asopufi
-bjj^ •JBjnasnuí biSojoibij bj ap sosaoojd boj b apuaijxa as :8BJnjanj^8a
sbj b bjiuiij as on ¿oAised sa anb A oaijob sa anb? Braajqojd j^
¿8B3i8i| sapBpaidoJd A sauopBjaj sajBiaadsa
sns noa SBjnjarujsa sbj oaij^b jadsd unSuiu UBJBuaduiasap on? ciad
'BiSj^ua bj ap Batinmb ajuanj bj a^dniais Bjsa opuoj ja u^ 'Bjjanai
-ui!in BJBd oiJBsaaan oiniuiin ja A BjjBiaiui ja pepiAp^s bj Bpoj noa
jipunjuoa aqap as ou ojaj -soaiminb soiquisa soj soAija^ A sooiáojojia
soiquiBO soj sopo) sOAis^d JBJapisuoa b apuau oaiinjnboiq j^ 'ojnjosqB
ua on 'sbui spsu A pspiAisBd ap bsbjo Bjjap BJBd BpuapiAa 'sopunSas
soj ap nos Bm^^jjoja) ja A Bmajo^JBs ja anb ajiíapiAa aaajB^ -sojjo
soj sajBno A sonn soj nos saj^na 'soAie^d A boai^^b soiquiBa ap osb^
ja ua 'uaiq asjBjnSasB sa Ji^ijip An^¿ "uoisuai bj ap o^uaiuiiaajaap o
o^naitupaj^ ja o uopBÍBjaj bj 'uoiaoBjjuoa bj 'jaauaA b ^puaisisaj bj
uoa H9pBjaj ua BiJBnoiSBOo sajBjnosnuí SBjqtj sbj ap pBpppsBja jouam
o joíbui bj A BarjsB^a Bzjanj bj UBjJinnimsip o UBUBjuainnB soaisij
-oaiininb A sooiuijnb sosaao^d so'j 'opsj^ ouisiin ja na iu ojuauxom
omsiui ja ua ou ojad 'oaij^b Búas opo^ ajqviunci pvppijsvja ap muajsts
un n^ -soAijaB sopo) o soAtsBd A soaijob uob is *0-^ ^sajBaj soiquiBa
soj uos sajBna '0-j ¡japuodsaj anb ^cq sauoijsana sapuBj^ sop y
-BiJo^Bjnpuo bj anb bui o^nasnuí jap u^ta^Bjjuo^ ap boijoj bjjo
ajsixa ou is A u9paBj^uoa bj ap BiJojBjnpuo suiJ^aop bj ap souojBqojd
ouio^ soppouoa soqaaq soj uauai) anb jojba ja je^nj ns na somaJBz
-ijBny "BJqij bj ap ja. anb jo¿íbui pnjiSuoj ap u9paBjjuo^ ap sepuo ap
8oSojoi8ij soj jod uoisiuipB bj A uoiaaBJjuoa bj ap bdiS9joisij p^ptun
bj sa (OJauí^aJBS ja) jBjnasnur ejqij bj ap ojuaiu^as un anb aaajq
-Bisa as jBno bj jod Bai^^joip Bjjoaj bj ajjua Bpuspjo^sip Xbjj

•

*

•biSojoibi^ A
Bpjojomj^ ap BBjqo na Baijj^uap pBpjaA BApiuipp ouioa sBpBnuijB A
eajopBSijsaAui soj sopoj is^a jod sspBidaaB uoiaunj ap A BJtnana^sa
ap sapBprun sbj ap oqanra jepnp oipaq nBq sou 'BpBaoAOJd pepiAij
-db na so^pajanbsa sojnasnm soj ap oaid^oBojaini nauíBxa osopBptna ja
oraoa isb 'sopBJqaiJaA ap sauozBJoa ua uaiquiB} ouis 'BopBjqajjaAui ap
SBpBujsa SBjqij ua ojos ou 'uoiaaBj^uoa ap sepBmBjj SBpuo sbj ap oam
til sisijBUB j^ ¿sai^ofoisij p^piun eun ojaiuoojes ja sg? ¿sapspiun

�nexiones sí son muy diversas y con ellas, los dispositivos orgánicos que
se ponen en juego.
Sin las propiedades físicas de las estructuras cuya heterogeneidad
no puede comprenderse en la unidad-molécula, siempre que no se
conciba ésta como reducida imagen de aquélla, la Química por sí
sola jamás llegaría a dar cuenta de la contracción muscular. Uno de
los notables progresos en la bioquímica de dicha contracción se debe
a Astbury y colaboradores por el descubrimiento, mediante la difrac
ción de los rayos X, de que la miosina está compuesta de polipétidos,
de cadenas que pueden volverse sobre sí mismas o "plegarse", dismi
nuir su longitud, contraerse o retraerse, en fin, comportarse de manera
. muy semejante al del sarcostilo. In vitro conserva propiedades físicas
de la fibra muscular (anisotropía, tixotropía, reversibilidad entre es
tado de sol y gel, elasticidad...) (13). Con Astbury (1933-1939),

Mirsky (1937), Engelhrdt (1941), Needham (1941), F. B. Straub
(1942-1943) Szent-Gyorgyi (1945), Bailey (1946-1947), y otros la
teoría química de la contracción y las modernas investigaciones
citológicas tienden a encontrarse y a confundirse, más bien que a
excluirse.
La singular estructura de las fibras musculares no puede ser
extraña en la actividad de las mismas y por tanto, de su contracción.
Por otra parte, la desorientación de las cadenas de polipétidos y la
fácil transformación de sol en gel no es exclusivo atributo de la mio
sina. Tiene ésta similitud química con la proteína extraída de huevos
de erizo (Mirsky), la renosina y la plasmosina de Bensley. Tarea ardua
es precisar, en la contracción del músculo, qué se debe a la miosina,
qué se debe a otros cuerpos químicos y qué a diferenciados "dispo
sitivos" orgánicos o sea, a estructuras biológicas específicas. Aunque
el microscopio electrónico revela que las miofribillas están consti
tuidas por hacecillos de filamentos de miosina, cuyo ancho oscila entre
50 a 250 Á (Hall, Jakus y Schmitt, 1946), sorprende la esencial corres
pondencia de las imágenes electrónico-microscópicas con las micros
cópicas, las estructuras directamente con las indirectamente visibles.
En los procesos de la contracción muscular, la concatenación de
causas y efectos químicos, físico-químicos y estructurales es intrincadísima y a veces, como en todos los procesos vitales, se torna imposible
distinguir nítidamente qué es causa y qué es efecto y si lo que es
efecto por un lado o en un momento no es causa por otro lado o en
otro momento.
Son dos formas muy distintas del conocimiento de la^ contracción,
una meramente descriptiva y otra causal. Todo conocimiento histo-

i

(13) A la nueva orientación de los conceptos sobre la contracción muscular J. Sacks
dedica nn documentado est^dio. (Véase Physiological Reviews, 1941. Vol. 21, pp. 217
a 241). Pero en la publicación de Sacks (Changing concepts oj the chemistry o¡
muscular contraction) se analizan conceptos químicos de la actividad muscular como
oxidación en anaerobiosis, etc., e investigaciones de Meyerhof, Hill, Fenn, de él
mismo y muchos otros, sin llegar a lo que a nosotros aquí más nos interesa: la quí
mica de la miosina, a cuyo conocimiento consagraron profundas investigaciones Astblry y colaboradores y con los cuales tienden a iluminarse las estructuras molecu
lares y las de las fibras recíprocamente.

lógico de ella parece descriptivo más bien que causal y todo conoci
miento químico parece más bien causal que descriptivo. No obstante,
un conocimiento químico puede ser descriptivo con apariencia de cau
sal y un conocimiento histológico puede ser causal con apariencia
descriptiva. Siempre habrá que tenerse en cuenta la energía química
de reserva y la energía química constitucional, la energía química
que se pone en juego por determinados mecanismos estructurales y
las variaciones activas y pasivas de las mismas estructuras por pro
piedades físicas y físico-químicas y aun por nuevas propiedades quí
mico-biológicas que resultan de su organización. Lo que observamos
in vivo merece singular atención siempre, porque por más hondo que
sea el análisis nunca se podrá explicar satisfactoriamente la vida por
la muerte.
La posibilidad de tetanizar un músculo en extensión impresionó
a Ranvier y lo condujo a examinar su estructura en cuatro estados
fisiológicos, usando como fijador el ácido ósmico, con la creencia de
que no los modifica: 1., extendido y en reposo (tendu et au repos);
2., extendido y en contracción (tendu et contráete); 3., retraído y
en reposo (revenu sur lui-méme et au repos); 4., retraído y contraído
(revenu sur lui-méme et contráete). ¿Cuál es la relación de las dife
rentes partes de la fibra muscular estriada en los cuatro estados
anteriores? He ahí el problema que se propuso resolver.
El examen de músculos retraídos y de músculos en extensión
(blancos y rojos de conejo) no revela onda de contracción. La fibra
estaba uniformemente estirada. El examen de músculos contraídos
durante la extensión reveló que el disco oscuro (disc épais de Ran
vier) era más corto al mismo tiempo que menos ancho, fenómeno
más intenso en los músculos rojos que en los blancos. Los discos
claros y los delgados ganaron en longitud, más aquéllos que éstos.
La conclusión de Ranvier es categórica: "les disques épais sont les
acules parties contráctiles, tandis que les disques minees et les espaces
clairs n'ont qu' une fonction purément mécanique". Para el ilustre his
tólogo francés, el fenómeno esencial de la contracción del músculo
es el cambio de forma y de volumen del disco oscuro o de Brücke.
Este afectaría la forma esférica, eliminando plasma muscular de su
masa que se acumularía lateralmente y así ocurriría el acortamiento,
ensanchamiento y endurecimiento del músculo. Los discos claros serían
elásticos y tenderían a una constante aproximación de los discos
oscuros. En el músculo contraído o retraído, los discos claros se adel
gazan tanto que dan la impresión de que desaparecieran. Y esto lo
observa bien Ranvier, quien se expresa, a propósito de ellos, en tér
minos precisos: "tout retrait du muscle, actif au passif, en amene la
disparition". Es discutible, 1., que sea absoluta la diferencia entre
contracción y retracción o que no haya nada de contracción en la
retracción; 2., que la fuerza elástica del disco claro sea la misma en
uno y otro caso; 3., que carezca totalmente de la mencionada fuerza
el disco de Brücke; y 4., que pueda excluirse la fuerza elástica del
proceso de la contracción. Las modernísimas aportaciones de ultra-

— 144 —
145 —
10

�01

-bjjjii ap sauopBjJodB SBtnisinjapoui swj •uppaBjjuoa bj ap osaoojd
jap Baijscja Bzjanj bj asjmjaxa spand anb íomf A ía^jaiug ap oasip ja
Bzjanj Epcuoiananí bj ap ajuarajBjoj eoz^jbo anb 'o*g íosbo ojjo ^ onn
ua bihsiui bj Bas ojbj^ oasip pp BaijsBja Bzjanj bj anb *o'g íuppaBjjaJ
bj n^ uppaBjjuoa ap Bp^n b^bi^ on anb o uppaBjjaj A uppaBjjuoa
ajjua Bpnsjajip bj BjnjoeqB Bas anb '0-[ 'ajqijnasip 83 '^uoijiJBdsip
bj anaure na 'jissBd nB Jijas 'apenni np jibjj^j inoj,, :sospajd souiui
-ja; ua 'sojjs ap ojispdojd b 'ssajdxa as uamb 'jaiAUBg uaiq BAjasqo
oj ojsa ^ 'UBjaiaaJBdBsap anb ap npisajdtui bj trep anb ojhbj ubzeS
-pp^ as soJBja soosip boj 'opiBjjaj o opiBJjuoa ojnasniu p ug -sojnaso
soasip soj ap uppBunxojdB ajuBjsuoa Bnn b usijapnaj A soaijsBja
UBjjos soJBja soasip so^ •ojnasnuí pp ojuaimpajnpua A ojuaiuiBijauBsua
'ojuainiBjjooB p Bjjwjnao isb A ajuamjBJajBj BiJBjnranaB as anb bsbui
ns ap JBjnasnm BtnsB^d opnBniuiip 'BDuajsa buijoj bj BiJBjaajB ajsg;
•a^piug ap o ojnaso oo8ip pp naumjoA ap A buiioj ap oiqniBD [a sa
o^n^sntn pp n^poBJinoa B^ ap ^pnasa onamcmaj p '8&gt;oubjj oSo^oj
-siq ajjsnji p bjb^ •44anbmBaaui juatnaand nojjonoj ann ^nb juo^ sjib^d
saasdsa sa^ ja saautni sanbsip saj anb stpnBj 'sa^iOBJiuoo saijjBd sa^nas
sa[ jnos sisda sanbeip eajM :boijo89}B3 sa jatAUBjj ap ucnsnpnoa ^j
•sojsa anb so^pnbB sbui 'pn^iuo[ uo uojbubS sopB^pp 8o[ A sojbjo
soasip so^j -soouBjq eo[ na anb sofojt sojnosnra so^ ua osnojuí sbui
onaurouaj 'oqauB sonara anb oduiaij oiusiui ^ o^joo sbui bj^
-n^^ ap siBda osip) omaso oasip p anb ppAaJ umsuajxa b
sopiBjjuoo 8ojnosnra ap naniBxa ^^ 'BpBJiisa ajuaraorajojiun
Bjqi} B^ •n^paBjjuoo ap Bpno spAajc on (ofanoa ap soíoj A soanB^q)
noisnaixa ua eopnasnm ap A sopjBJiaj soj;nasnni ap uaniBxa ^^
•jaApDsai osndojd as anb Braa[qojd p jqB ajj ¿sajoiJa^uB
sopB^sa ojjBna so| ua Bp^iJisa jB[nosmu Bjqij b^ ap eajjsd sajnaj
-ajip sb[ sp nopBp^ B[ sa IBn^? "(aíaBJtjuoa ja araara-inj; ans nuaAaa)
opiBjjuoo A opiBjjaj io'f i (sodaa nB ja amam-in^ jns nuaAíu) osodaj na
A opiBJ^aj '0"g i (ajaBJjuoa ja npuaj) u^paBjjuoa ^ A opipnajxa 'o*^
í (eodai nB ja npnaj) osodaj ua A opipuajxa iomi iBaijipotu so^ on anb
ap Bpuaaja bj uoa 'oainiso opta^ p jop^fij oraoa opuBsn 'soaiSop^isij
sopBjsa ojjBno ua Bjnjanjjsa ns jBtnmBxa b ofnpuoa o\ A jaiAneg b
ouoisajdrai noisuajxa ua ojnasnm un jBzmBjaj ap pBpijtqisod wj

•3)n3tnB3Ojdp8j SBjqij sbi ap bbi i ssjbi
•naajont
SBjnionjjsa sbj
jijjsa
sbj asjenininn B
B nspasij
nspasij 83IBna
83IBna soj
soj aoz
aoz ¿
¿ s^jopBJoqBioa
s^jopBJoqBioa ahih
•isy
is8
raaopB8ij83Am srpanjojd uojbjSbsuoo
oia^inipanoo oXns b 'buisoiot sr ap B^ira
bjSbsuoo oia^X'
-jnb bi :B93jaini bou sera tnbB sojjosou b anb oj b jb8h n¡s 'sojio soiionm X omsim
jh ¡
I? ap
ap "MNaj 'nig 'jOHHaAa^
xo
^ ap BanopE^iisaAni a '-3ja 's'isoiqoj^BuB na aopBpi'
aopBpixo
ipepup^B b¡ ap so^imtnb sogda^noa UBzipiíB 'as' (uotjoBjjuoo ^ñnosnut
oraos
(o ¿^stiu^^o 3i¡t ¡o ndaouoo gujgum¡j) saavg ap uo'p Bajiqnd b{ na ojaj -(i^^ s
LIZ "&lt;W 'IZ 'IOA 'IWI 'SMaiAajj iB3|8o[oia,{ijj asBa^y) -óipnjsa opsinaranaop nn Baipap
sa^vg •[ JBin^snuí uopoBJiuoo b¡ ajqos soidaouoa soj ap uoi^biu^ijo BAanu b¡ y

(1)

-ojsiq ojuainnaouoa opoj^ *[BsnBa bjjo A BAtjduasap ajuaraBjoin buh
'uopaBjjuoa b^ ap ojuatrapouoa pp SBjuijsip ^nuí sbhuoj sop nog
•ojnamoui ojjo
ua o opBj ojjo jod BsnBa sa ou ojnamom un ua o opBj nn jod ojaaja
sa anb oj is A ojaaja sa anb A BsnBa sa anb ajnauíBpijju JinSmjsip
a^qísoduir bujoj as 'sa^jtA sosaaojd soj sopoj ua oraoa 'saaaA b A Bmistp
-Bauíjjur sa sa^jnjanjjsa A soaiuirnb-oaisij 'soaiminb sojaaja A s^snea
ap uopBuajsauoa B^ 'jB[nasnui uopaBjjuoa B[ ap sosaaojd soj u^
•sajqísiA ajnauiBjaajipui sb^ uoa ajaamBjaajip SBjnjanjjsa sbj 's^aidoa
-sojaini sbj; uoa SBaidoasojaiui-oaiuojjaap sanaSBini s^^ ap Bpuapuód
-sajjoa p3ianasa bj apuajdjos '(9^61 'jjiraqog A sn^Bf 'nH) ^ OS^ B OS
ajjua B[iaso oqaue o^na 'buisoiui ap sojnaniB[ij ap so[^iaaaBq jod s^pinj
-ijsuoa UBjsa SBj^rqTjjoiui sb[ anb BpAaj oaiuojjaa^a oidoasojaini p
anbuny •SBaijiaadsa SBaiSoptq SBJnjanjjsa b 'Bas o sooiubSjo 4soaijis
-odsip^ sopBpuajsjip b anb A sooitnjnb sodjana sojjo b aqap as aní
'buisoiui bj b aqap as anb 'ojnasnm pp uopaBjjuoa v\ na 'JBspajd sa
BnpjB BajB^ -^3[suag ap BuisorasBfd b[ A suisouaj tb\ ' (^^sjij^) ozija p
soAanq ap BpiBjjxa Bujajojd b^ uoa Bairajnb pnjijiuiis Bjsa auaij^ -buis
-oiui bj ap ojnqijjB OAisnjaxa 83 ou jaS na jos ap uopBUMojsnBjj jp¿j
bj A sopijadijod ap ssnapea sbj ap nopBjnaiJosap bj 'ajj^d bjjo io^
•uopaBjjuoa ns ap 'ojubj jod A SBtnsira sbj ap pBpiAijaB bj ua BUBjjxa
jas apand on sajBjnasnm SBjqij sbj ap Bjnjanjjsa jBjnSms b^j
•asjinjaxa
b anb natq sbui 'asjipunjuoa b A asjBjjuoaua b uapu^ij ssaiSojojp
sauopBSijsaAní SBUJapoui sbj A uopaBjjuoa bj ap Bairajnb Buoaj

bj sojjo A '(¿^6T-9Í-6I) ^™a '(s^óT) ^jo^^-juazg' (^W
qnB^S "a \i '(If'ól) niBupaa^ '(ií&gt;6T) jpjqjaSua '(¿g6l) ^
'(66T-6I) ^^qisy noD "(T) (• • pBppijSBja 'jaS A jos ap p

jod BpiA b^ ajuauiBiJOjaBjsijBS JBat[dxa Bipod as Bannn ski^bub p Bas
anb opuo^ sbui jod anbjod 'ajdraais uopuajB jBjnSuts aaajam oam w
soniBAjasqo anb o^ •u^pBzruBSjo ns ap uBj^nsai anb sBaiSojoiq-oatur
-jnb eapBpaido^d SBAanu jod uns A SBaiuijnb-oaisjj A SBaisjj sapB^aid
-ojd jod SBjnjan^jsa sbuisiui sb^ ap SBAis^d A SBAijaB sauopBiJBA. sbj
A sapsanjanJjsa sorasiuBaam sopBUiuuajap jod oSanf ua auod as anb
Batunnb BiSaaua v\ '^nopnjijsuoa Bairajnb BiSjana bj A BA^asaj ap
Boiuijnb Bi^jaua n\ Bjuana ua asiauaj anb Bjqsq ajdmaig 'BAijduasap
BpnaiJBdB uoa ^snsa aas apand oaiSo^ojsiq ojuairaponoa un A yes
-we^ ap BpuaiJBdB uoa OAijdtJasap jas apand oairajnb ojuaioipouoa un
'ajuBjsqo 0^1 "OAijdiJasap anb [BsnBa naiq sbui aaajsd oaiuiinb ojuaim
-pouoa opoj A ^snsa anb naiq sem OAijdijasap aaajBd Bfp ap oaiSoj

-sa ajjus pBpijiqísjaAsj 'Bjdojjoxij 'BjdojjoeiuB) JBjnasnm Bjqij bj ap
seaisij sap^paidojd BAjasuoa ojjm uj -ojijsoojbs jap jb ajuBfamas ^nra
BjauBm ap asjBjJodmoa 'uij ua '^sjavjt^d o asjavjfvoo 'pnjiSuoj ns Jinu
-imsip 'ttasjBSajd,, o sbuisiui js sjqos asjaAjoA napand anb SBuap^a ap
'sopijadijod sp Bjsandraoa Bjsa buisoiui bj anb ap '^ soábj soj ap uop
-aBjjip bj ajuBipam 'ojuaiuiíjqnasap ja jod S3JopBJoqBjoa A ^jnqjsy b
aqap ae uopaBjjnoa Bqaip ap Baiuijnboiq bj ua so^aj^ojd sajqBjou soj
ap ouj ^Bj^asnuí upiaaBjjnoa bj ap Bjuana jBp b bjjbSsjj SBurer bjos
ib jod Bainijn^) bj 'BjjanbB ap uaáBrai Bppnpaj omoa Bjsa Bqpuoa
as ou anb ajdmais 'Bjnaajour-pBpmn bj ua asjapuajdmoa apand ou
pBppua^ojajaq B^na SBJnjanjjsa sbj ap sboisjj sapBpaidojd sbj mg
•oSsnf ua nauod as
anb sooiuvSjo soaitisodsip soj 'sBjja uoa A sssjaAip jínuí uob is sauoixan

�estructura y químicas tienden a demostrar que entre discos claros y
oscuros no existe la profunda diferencia que se admitió por los autores
clásicos. Se acepta hoy día que las cadenas moleculares de la miosina
se hallan tanto en los estratos claros como en los oscuros. Variaría su
orientación. La anisotropía es atributo de toda la fibra muscular, más
acentuada en los discos de Brücke que en los claros (Bernal, 1937).
En aquellos más que en estos se acumularían las sales, particular
mente de K. Para nosotros, desde cierto punto de vista físico, nada
más que desde cierto punto de vista físico, entiéndase bien, la fibra
muscular como totalidad sería un sistema elástico variable hetero
géneo, sea cual sea su química y sean cuales sean las propiedades de
sus elementos aisladamente considerados. Con esto no se niega dife
rencias reales de los estratos que se acusan en cada fibra; por el
contrario, sin dichas diferencias no se podría afirmar lo que se afirma.
A la exploración química directa, cabe agregar las reacciones dife
renciales de las bandas oscuras y claras a las técnicas microscópicas,
tanto de coloración como de impregnación. Edward W. Dempsey, George B. Wislocki y Marcus Singer (1946) muestran que las primeras
contienen substancias basófilas y las segundas, acidófilas, de ahí sus
distintos comportamientos tintoriales.
No se discute la variación de la birrefringencia en la contracción
isotónica; y E. Fischer (1941) destaca la concordancia que existe
entre su análisis y el efectuado con los rayos X. No sucede lo mismo
respecto a la contracción isométrica. Si en ella la miosina pasa de
sol a gel (proceso reversible, Mirsky, 1937), no habría diferencia
esencial entre las dos formas de contracción. Muralt y Edsal (1930)
establecieron que la miosina en estado de sol pierde la birrefringencia
que se observa en estado de gel. Y Muralt (1932) publica curvas de
variación de la anisotropía en la contracción isométrica. Hay que re
tomar este problema luego de una crítica al concepto de contracción
isométrica.
Por cerrar el problema cada uno en su especialidad y así darle
solución es que se sostienen en pugna tres teorías generales de la
contracción del músculo: una histológica; otra química; y la tercera,
físico-química. Sabido es que existe contracción sin la estructura de
la fibra muscular, como existe conducción sin la estructura nerviosa.
Deducir de ahí que las estructuras de las fibras musculares y de las
neuronas nada tienen que ver con la contracción ni con la conducción
es, evidentemente, incorrecto, tan incorrecto como considerar que la
química del músculo y del sistema nervioso es ajena a la contracción
y a la conducción porque se observa contractilidad y con^uctibilidad
sin la composición química de esos tejidos.(
Si todo lo que es tejido se redujese a química, nada más que a
química —y no se alude ahora a ningún problema trascendente— no
debería existir ni Histología ni Fisiología, pues estas ciencias carece
rían de objeto propio y sus métodos serían inadecuados, ya que el
único método válido sería el de la Química. Pero esa unidad de
concepto es por eliminación y no por integración. De la misma ma— 146 —

ñera que la química orgánica no se explica totalmente por la química
inorgánica, aunque sus elementos estén siempre presentes, ni toda la
biológica por la orgánica, tampoco se explica la actividad de un tejido
vivo, por su química, nada más que por su química. Y no salimos
al expresarnos así, del plano de la Ciencia, invocando lo sobrenatural
o algún principio metafísico. Las células nerviosas de la corteza visual
del cerebro y las células nerviosas de los núcleos bulbares del corazón
no acusaron hasta hoy ni parece que revele jamás diferencias quí
micas tan profundas como para permitir co^nprender por qué exci
tadas las primeras dan lugar a la visión y excitadas las segundas dan
lugar a la parálisis cardíaca.
En sus consideraciones sobre el mecanismo de la contracción del
músculo, P. Bouin (1929) escribe: "II est évident que celuici doit
trouver son explication dans l'étude des conditions physico-chimiques
qui agissent sur la myofibrille striée au moment de la contraction"(14).
Con tal enfoque, la tendencia sería a reducir los mecanismos de la
actividad muscular a fenómenos de tensión superficial y diferencias
de potencial eléctrico entre discos oscuros y claros, sarcostilos, inofragmas, sarcosomas, sarcolemas... Porque a la luz del ultramicros
copio todo se resuelve en gel y sol no hay que concluir que todo es
gel y sol. Parecido es el criterio de muchas simplificaciones. Prosperan
por el prestigio de conceptos claros, pero carecen de la consistencia
que los hace perdurables.
Físico-química es también la teoría de J. W. Clark, para quien
la contracción muscular se explicaría por la solidificación de cris
tales líquidos: "the hypothesis is made that the substance in the
anisotropic bands passes abruptly from the liquid crystal to the solid
crystal form, as a result of the increase in acidity due to lactic acid
formation" (15). Con el pH más alto (neutralidad, alcalinidad) se
volvería a los cristales líquidos, estado físico-químico de las bandas
oscuras en las fibras relajadas. Ulteriormente, E. Fischer (1941), in
siste en la interpretación de la contracción muscular en función de
los cambios de las propiedades cristalinas de las fibras (birrefrin
gencia, etc.).
Cautiva la simplicidad de algunas teorías. La bipartición del
disco de Brücke y el desplazamiento del mesofragma hacia el telofragma de los dos semidiscos resultantes, constituiría la esencia de la
contracción de las fibras musculares estriadas. El proceso inverso, o
sea, el reencuentro de los semidiscos oscuros en el mesofragma, ocasio
naría la relajación. Con ese esquema citológico, Jordán opina que el
problema central de la contracción está en el movimiento de lanza
dera, entre los telofragmas inmediatos, de una substancia fuertemente
anisótropa.
El análisis hecho por nosotros del miocardio in vivo y de múscu(14)Eléments d'Histologie. — Félix Alca. — París, 1929. — Pág. 187.
(15)J. Howell Clabk. 1927. — A theory of muscle contraction teith X-ray difraction
patterns from relaxed and contracted muscle. — The American Journal of Physiology.
Vol. LXXXII, Pág. 193.
— 147 —

�— ¿ti —
•S6i -*?a 'nxxxi -i&gt;&gt;a
•X8ofoi8Xq,j jo ^njnof no^uamy aijx — -ajosnut p^ionjwoo pun paxtrpi viojf stuajjod
uoiiovujip toj-x W* UO1J3DJJUO aptnut ¡o Xuoaijl y _ -Lz6l -jihyi^ tkimoh T (SI)
•¿81 -3?d — '6Z6I 'njBd — -MVDiy xns^ — -ai^
-nasnuí ap ü oaia uí oipjB^oiai jap sojjosou jod oqoaq sisijbub
ajuauíaj-ianj BpuBjsqne Bun ap 'sojBipauíui semSejjopi soj ajina 'B
-bzubj ap ojaaiiniAoin ja na Bisa uopoBjjuoo bj ap jBiiuaa Btna[qoid
ja anb Buido UBpjof 'oaiSojojp Bmanbsa asa no[) •upxoBfBjaj bj bijbu
-otsboo 'emáEJjos^in ja ua sojnaso soasipituas soj ap oxuianauaa.1 ja 'sas
o 'osaaAui oeaaoid jg 'SBpBiJisa sajBjn^snm SBjqij sbj ap uopaBJiuoa
bj ap Bpuasa bj BiJinjiisuoa 'BajnB^nsaj so^sipiuias sop soj ap buiSbjj
-ojaj ja Bpeq BinSBjjosoni jap oiuaiuiBZBjdsap ja A a^otijg ap oasip
jap uopijjEdiq vj 'SBjxoaj SBun^jB ap pBppijdmts bj BAijnB[)
•(•oja 'BiDuaS
-mjjajjiq) SBjqij sbj ap SBmjBisij^ sapBpatdojrd sbj ap eoiqnre^ soj
ap nopnnj ua JBjn^snin uopaBjjuoo bj ap uopBjaadjajuí bj ua ajsis
"ní '(if'ól) ^^08^ "3 'ainauuouaijQ -SBpBfBjai seiqíj sbj na SBjn^so
SBpnsq sbj ap ooirajnb-ooisjj opBjsa 'sopmbrj sajBisjja soj b bjj^ajoa
as (pBpinijBajB 'pBpijBJ^nan) ojjb SBtn jjd ja 003 '(si) noijBniJoj
ppB oijdbj oj anp iíjipioB m ae^ajoni aqj jo }jnsa^ b sb 'omoj jbjs^j
pifos aqj oj jbisXj^ pmbij aqj mojj ^pdnjq^ sasssd spireq aidojjosinB
aqj m aonsjsqns aqj jsqi apBtn si 6isaq}od^q aqjM :sopiiibjj sajBj
-STJo ap nopsaijipijos bj jod Bjjsoijdxa as JBjnosntn nppoB^juoD bj
namb BjBd ^^bj^ -j^ • ap Bjjoai bj naiqiuB; sa BOiinjnb-ooisj^
's^jqBjnpjad 9DBq soj anb
epnaisisnoa bj ap na^ajsa ojad 'soibjo sojd^ouoo ap otSiísaad ja Jod
nBjadeojj •sauopBDijijdrais Bqonni ap oijajxio ja sa oppajBj -jos A jaS
sa opoi anb Jinj^no^ anb ^^q on ^os Á jaS na aAjansaj as opoj oidoo
-sojairaBajjn jap znj bj b anbjoj • • -sBmajoajBS 'sbiuosooibs 'sboiSbjj
-oai 'sof^soaJBS 'sojbjd A soanoso so^sip ajina ooijjaap [Bionajod ap
SBpnajajip A jBpijjadns uoisaaj ap souauípnaj b jBjn^snm pBpiAiiaB
bj ap sorasiusaain soj jpnpaj b Búas Bpaapnai bj 'anbojna jbj no^
' (^l)noIlB-nnoa ej ap jnaraoni nB aaij^ ajjijqijo^ta bj ^ns ju38Si3b mb
sanbimrqo-oais^qd snoijipnoo sap apnjaj suBp no^B^ijdxa nos J9Anojj
jiop pinjaa anb ^napiAa isa jjm :aquasa (6^6T) nínoa "d 'ojnosntn
jap u^poBjjnoD bj ap oinsiuBoain ja ajqos sauop^japisuoo sns ng
•BDBipjBD STSIJBJBd BJ B JB^nj
nBp SBpnnSas sbj SBp^jpxa A ooisia bj b JBSnj n^p SB-iamud sbj s^pB)
-pxa anb Jod japuajdmo^ Jiiinuad BJBd omoa SBpanjojd ubi 8^ita
-rnb SBpaajajip sbutbí ajaAaj anb aaajBd in ^oq BjsBq noJEsn^ ou
uozbjod jap eajBqjnq soaj^nn soj ap SBSoiAjan SBjnja^ sbj A ojqajaa jap
jsnsiA Bzaijoa bj ap sssoiAjaa SBjnjaa sb^ •oaisijEjain oidion^d unSjB o
[BanjBuojqos oj opuBDOAiii 4Bpnai[) bj ap on^jd jap 'isb sonaBsajdxa jb
gomijBS on j^ •Boiminb ns jod anb SBto Bp^n 'Borminb ns jod 'oaia
opifai nn ap pBpiAijaB bj Baijdxa as ooodniBi 'boiubSjo bj jod BDiSpjoiq
bj Bpoj in 'saínasaad ajdmais na^sa sojuatnap sns anbnnB 'boiubSjoui
Bainnnb bj lod amamjB)oi BDijdxa as on boiubSjo Boirajnb bj anb BJian

-^ra Bnisim bj 3q •iioi3t&gt;j3&amp;fm uod ou X umovu-tiui^a jiod sa oidaouoo
ep pvpmn vsa oaaj -Boirain^) bj ap ja Bijas opijBA opojaui oaiun
ja anb vÁ 'sopBnaapBni UBuas sopoiam sns A oidojd ojafqo ap ubjj
-aaajBa SBpuap SBjsa sand 'bj3ojoisi^ in biSo^oisijj m aijsixa Buaqap
ou —ajuapnaasBJi Buiajqojd un^uin b BjoqB apnjB as ou A— Baiininb
b anb sboi BpBU 'Boiinmb b asafnpaJ as opifai sa anb oj opoj ig
pBpijiqiianpuoa A pBpijnaBJiuoa BAjasqo as anbjcod uopanpuo^ bj b A
n^paBJino^ bj b BuaÍB sa O9OIAJ3U Buiajsig jap A ojnasnm jap B^iminb
bj anb JBjapisuoa ouioo ojoajjooui ub^ 'oiaajjoaoi 'ajuauíajuapiAa 'sa
n9ponpuo3 bj uoa in uopoBJjao^ bj uoa J3A anb nau^ij Bp^u ssuojnan
sbj ap A sajBjnasnm SBjqij sbj ap SBJnjanjjsa sbj anb iqB ap jpnpaQ
•BSoiAjan Bjn^onjjsa bj uis uoiaanpuoa aisixa oinoa 'jBjnasnuí BJqij bj
ap Bjniamisa bj uis uop^Bjjuoo ajsixa anb sa ppiqeg •Boirainb-o^ieij
'Bia^jaj bj A íBDiuimb bjjo íBoiSojo^aiq Bun ¡ojnosnm jap nopoBJjuoa
bj ap sajBJauaS SBUoai sajj Bu^nd ua nauaijsos as anb sa nopnjos
isb A pBpijBpadsa ns na oun BpBO Bmajqojd ja jBjjaa jo^
•Boujauíosi
ppap ojdaauoo jb Baiijia Bun ap oSanj Bmajqoíd ajsa mmoj
-aj anb Avjh "Boiajaraosi uopoBJtjuoo bj ua BidoaiosiuB bj ap uopBUBA
ap SBAjna Baijqnd (^g6l) JIBJIlK A 'l3^ aP PBí83 na BAJiasqo as anb
BpuaSuiJjaJJiq bj opaaid jos ap opejsa na buisoiui bj anb uojapajqBisa
(06l) IB8PÜ ^ íIBJnK 'npioaBjjnoa ap sbiujoj sop sbj aj^ua jBpuasa
Bpuaaajip Bjjq^q ou '(¿61 '•^'318JTPV[ 'ajqísjaAaj osaaojd) jaá b jos
ap bsbcÍ buisoiui bj Bjja ua ig -Bau^amosi uopoeaiuoo bj b oiaadsaj
orasitn oj apaans o^j -^^ soXbj soj uod opBni^aja ja A sisijbub ns aajna
a^eixa anb BpuBpjODUoa bj BaBjsap (xtól) ^^q^si^ *g A íBDinoiosi
uopoBijuoo bj na BpuaSuujajJiq bj ap uopBiJBA bj ainasip as o^
•sa[Bjjojuu soinaiuiBiiodnioa sojupsip
sns jqB ap 'SBjijopps 'SBpunSas sbj A SBjij^ssq espuBisans uanai^uoa
SBjamijd 8bj anb UBJisanuí (9^6!) ^^^nTS 8nJÍW ^ í3!00!8!^ '8 9^
-joaf) 'jíasdinaQ -j^ pjBAip^ 'u^pBuSajduii ap omoa uopBJOjoa ap ojub^
'SBOidoasojaiui eeoiu^aj sbj b sbjbj3 X SBJnaso SEpu^q sbj ap sajBpua^
-ajip sauopaBai sbj JBSaaSB aqsa 'Bi^ajip Baimjnb uopBJOjdxa bj y
'bumijb as anb oj jbuuijb Bjjpod as on SBpuaiajip SBqaip ms 'oiJ
ja jod íBjqij BpBO ua UBsnaB as anb sojBjjsa soj ap sajBaj
-ajip BSain as on ojsa no^ 'SopBjapisuoa ajuatuBpBjsiB sojuaraaja sns
ap sapBpaidojd sbj ubss sajBna u^as A Baiminb ns sas jsna Bas 'oauaS
-o^aj9i¡ ajqnijoa ooijsvja muajsis un mías popijojot ouioo dvjnosniu
vuqjf v\ 'uaiq asBpuai^ua 'ooisij bjsia ap ojund ojjai^ apsap anb sbui
Bpsu 'ooisjj bjsia ap ojund ojjap apsap 'soj^osou bjbj -^ ap ajuara
-jBjnopjBd 'Baj^s sbj nBjJBjnnmaB as sojsa na anb sbui sojjanbB ug
'(¿61 'lBUJa9) goJBp soj na anb ajjanjg ap soasip soj na
sbui 'JBjnasnuí Bjqij bj Bpoj ap ojnqiJjB sa BidojjosiuB wj .'u^p
ns BjiBiaB^Y "sojnoso soj na omoa soJBja soiBJjsa soj na ojub; n^jjBq as
buisoiui bj ap sajBjnaajom SBuapsa sbj anb Bip ^oq Bjda^s ag -gooisBp
saao^nB soj Jod oiiimpB as anb Bpuaaajip Bpunjoad bj ajeixa on sojnaso
A soJBja soasip ajjua anb JBjjeouiap b uapnat} SBaiminb A

�los esqueléticos también in vivo, no acusó el supuesto vaivén de los
semidiscos, cuya autonomía se desvanece cada vez más sea como uni
dad de estructura, sea como unidad funcional. La actividad inde
pendiente del disco oscuro no se puede sostener como correcta
observación de la realidad. Nicolai y Grüthling notaron que en
la sacudida y en el tétano hay intercambios entre discos claros
y oscuros, con aumento general de la transparencia de las fibras.
Y D'Ancona (1932) señaló una mayor hidratación de la fibra
muscular precisamente en la onda de contracción, onda que según
nuestras investigaciones no tienen como unidad el sarcomero. Asi
mismo hemos advertido nosotros cierta hialinización de la fibra en el
pasaje de las llamadas ondas de contracción, sobre todo en el sarcoplasma, de suerte que las miofibrillas se separan y arquean, hacién
dose más patente la estriación longitudinal. Nos aproximamos, pues,
al concepto de la fibra muscular como hacecillo de sarcostilos en
la matriz del sarcoplasma, con inofragmas, sarcolema y estructuras
que regulan su metabolismo (núcleos, aparato de Golgi y condrioma)
y que careciendo de la sucesión periódica de los sarcómeros, influyen
siempre en la totalidad de la fibra.
El examen de las variaciones de la "permeabilidad" a la luz de
la onda de contracción y de la fibra toda en repeso y en actividad
interesa en sí y para una apreciación crítica de la teoría que se propo
ne explicar la contracción por transformación de cristales líquidos en
semi-líquid^s o sólidos y la que procura explicarla por la transfor
mación reversible de sol en gel. Se comprende que el anterior examen
de la onda de contracción solo es posible en la fibra viviente. Los
efectos de las variaciones hídricas pueden observarse también en
músculos aislados y en uno y otro caso hemos advertido su gran in
fluencia sobre la elasticidad de las fibras musculares.
El estudio in vivo de las estructuras biológicas como el estudio
ira vivo de la química de dichas estructuras (análisis espectrográfico,
etc.) no excluirá nunca los otros recursos técnicos válidos. El conflicto
se produce cuando los resultados no concuerdan, en cuyo caso debe
prevalecer lo primero sobre lo segundo. Y esta misma primacía ha
de venir después de la crítica del poder analítico de uno y otro método.

II
TÉCNICAS, MATERIAL DE ESTUDIO Y CRITERIOS ^
DE INTERPRETACIÓN
Para las investigaciones de que damos cuenta aquí, necesario fue
idear muy diversas técnicas, aparte el recurso, como es natural, de
muchas ya conocidas, de probada eficacia. Algunas de aquéllas se
aplicaron, con nuestros colaboradores, a trabajos precedentes; otras
permanecieron hasta ahora inéditas.

Una de nuestras tendencias ha sido siempre procurar, en lo po
sible, la observación in vivo y en todo caso, que el examen histológico
no concluya en la pura forma y estructuras estáticas. Para el estudio
in vivo e in situ del corazón de vertebrados nos valemos de nuestras
propias técnicas, las que nos permiten la microcinematografía, el car
diograma, el foto y electrocardiograma simultáneamente, además de
poderse excitar o extirpar los ganglios, los nervios o haces del corazón
bajo el contralor microscópico. La hemos aplicado especialmente al
examen de corazones de animales pequeños. El azul de metileno es
el colorante de elección en tal caso. Para el estudio complementario
en corazones muertos, más o menos grandes, teñidos o no, es útil una
distensión tridimensional mediante inyección, previa ligadura de los
vasos, de suero fisiológico, que se reemplaza primero por un fijador
y luego por los reactivos transparentadores usados en las preparaciones
microscópicas comunes o se aclara merced a procedimientos ideados
al efecto. Una lámpara sonda ilumina por dentro el órgano y así es
factible examinarlo microscópicamente sin seccionarlo.
Corazones de peces, de batracios, de reptiles, de aves y de ma
míferos, incluso el hombre, son objeto de nuestras investigaciones.
Hace años que venimos dedicándonos al estudio de la biomicroscopía cardíaca. Para encarecer su importancia científica recordaremos
que, en opinión del cardiólogo Henrijean (1929) la Fisiología y la
Patología modernas tienen que ser microfisiología y micropatología.
Cualquiera que sea la exageración, hay mucho de verdad con ella sub
rayada. Agregaríamos asimismo que la Bioquímica ha de tender cada
vez más al análisis espectral, para adentrarse en la vida orgánica sin
destruirla.
En primer término, hubo que vencer las dificultades técnicas.
Respecto a la biomicroscopía cardíaca, Lutembacher (1928) pone de
relieve los obstáculos y cree imposible su realización en los verte
brados: "II semble qu'avec les niéthodes de perfusión disparaissent
tous les intermédiaires qui genent l'observations inmédiate. II n'en
est rien. En regardant battre un coeur isolé, d'autres questions se
posent: que se passe il dans l'intimité histologique des tissus? qu'est
ce que la contraction musculaire? qu'est ce que l'excitation? Comment
interviennent sur la fibre cardiaque, sur les centres d'automaticité,
les effets toxiques et médicamenteux dont nous n'analysons qu'une
resultante, une grossiére extériorisation ?
"Un nouvel obstacle se dresse devant nous. Seúl le micrescope
permet de pénétrer plus avant dans la structure intime des tissus:
mais le microtome, en passant, a fauché la vie.
"Pour faire de Vhistologie sur le vif, et mieux encoré de Fhistopatologie vivante, il faut observer des étres transparent comme les
larves aquatiques: on peut tout a loisir analyser les phases de la
contraction musculaire et suivre les battements du coeur a l'étage
histologique" (1)... Pero hay tanta diferencia entre el vaso dorsal
(1) Structure dea musties striés. — Masson et Cié. — París, 1928. — Págs. 5 y 6.
— 149 —

— 148 —

�•9 i s '88?d — '8Z6I '!JBJ — "'K&gt; '

— 8tT —
— 6^1 —
tajjsniu tap

(i)

jBSJop O9BA J3 aJ^ua Bpuajajip bjubj ^Bq oja^ * * * (i) ttanbi3ojojsiq
aS^jaj b jnaoa np sjnanrajjBq ssj ajAins ia ajiBjnasnuí uoijaBJiuoa
bj ap sasBqd saj jaslpuB Jíbioj b jnoj jnad no :sanbijBnbB s^ajbj
saj auuuoa juajBdsuBjj saj}3 ssp j3AJ3sqo ^nBj jt 'ajttoam aiSojofod
-oísii/j ap ajoana xnaitu ja '¡m aj uns ajSojojsii{j ap a-n^j Jnoj,,
•aiA bj aqanBj b 'juBSSBd na 'araoiojaim aj siBtn
isnssij sap araijuí ajn^anjjs bj suBp iubab snjd jajjauad ap ^anuad
adoosojoim a[ jnag "snou ruBAap assajp as ajaBisqo jaAnou u[\n
¿uoijBsuoijaixa ajaissojS aun 'ajuB^jnsaj
auntnb 8uo8ajbub4u snon juop xnaiuaureaipaui ja sanbixo^ s^ajja saj
&lt;ajpijBTnojnB4p sajjuaa saj xns 'anbBipJBO ajqij b^ jiis ^nannaiAjaim
juaniino^ ¿aoitBipxaj 3nb ao jsatnb ¿ajiB^nosnra noijoBJiuoo v\ anb ao
jsatnb ¿snssij sap anb^^o^oisi^ ajiraijin^ suBp \i assBd as anb :juasod
as 'snoiisanb sajinBtp 'axosi anaoo un auiBq ^uBpjBSaj ug -nau isa
na^ ^l ^aiBipanini suoijBAjasqoj ^nanaS mb saJiBipanuaiin sa^ snoj
^nassiBjBdsip uoisnjjad ap sapoqjaot saj aaABtnb a^uías nn tsopBjq
-ajj3A so^ ua noiaBzi^aJ ns ajqísodnii aaJD Á. so^nDB^sqo so];
ap anod (8^61) -laq^BqniaínT; 'bobjpjbo Bjdoasoa^iraoiq b^ b o
•SBOinoaj sapBjjnoijip sb^ jaouaA anb oqnq 'ouinuaj jainijd

^p
nis boiub^jo BpiA b^ ua asjBJ^uapB BJBd '^j^Dadsa sisi[bub ys sbui Z3A
Bp^a Japuaj ap Bq Bairamboig Bl anI oursiniisB sotUBiJBSaJtSy •BpB^BJ
-qns B^p noa p^pjaA ap oqanuí ^^q 4uoi0Baa2Bxa b^ Bas anb Batn
•BiSopiBdojaira ¿ bjSo^otsijojoiui aas anb nauai) SBUJapora ji^
b{ A biSo^oisi^ bi (6Z6T) nBafuuaH oSo^pipjBa pp uoiuido na 'anb
souiaJBp^oDaJ Boiji^uap BiauBjjoduii ns jaaaaBaua bjb^ -BDBjpjBa Bjdoa
-soJOiraoiq b^ ap oipnjsa p souopuBatpap sounuaA anb soub aaBjj
•sauopB9i^saAUT SBJisanu ap ojafqo nos 'ajqraoq ja osnput 'sojajjuí
-bui áp Í saAB ap 'sa^idaa ap 'sopBJjBq ap 'saaad ap sauozBJO^
•o[JBUopoas ms ajuaniBaidposojaiui o^BmraBxa a^qpoBj
8a isb A ouB^j^ p oj^nap Jod Buinnqi spuos BJBdniB^ buq -ojoaja ^b
sopBapi soiuainiípaDOJíd b paa^aoi BJBpB as o saunuioo sBDidoasoJOiui
sauoiaBJBdajd sb^ ua sopBSn saaopBjuajBdsnBa^ soAijOBaJ so^ jod oSanj A
jopBfij un jod ojaraud BzBidraaaj as anb 'oaTSo[oisij ojans ap 'sosba
go^ ap B^npBSij BiAaid 'u^raoajím ajuBipaui ^uoisnaraipiij uoisuaisip
Bun ^tin sa 'ou o sopiuaj 'sapu^aS souam o sbui 'soj-ianm 'sauozBJoa ua
oiiBiuatna^duioo otpnjsa p bjbj 'osbd pj ua ucnDoap ap aiuBJo^oa p
sa ouan^^ni ap ^nzB ^g ^sonanbad sapuiíuB ap sauozBJoa ap uauíBxa
p aiuatnproadsa opBDi^dB soraaq vj •ooid^osojiaini jo[Bjiuoo p oC^q
uozBJoa pp saDBq o soiAjan boj 'soijSubS so^ jBdnjxa o JB^iaxa asjapod
ap SBiuapB '3^uaniBauBi[nuii8 BuiBjSoipjBoojjoap A ojoj p 'BuiBaSoip
-jbo p 'BijBiSoiBtaauíaoJOira b^ uaiinUad sou anb sb^ 'sBainoai SBidojd
gBXisanu ap souiaiBA sou sopBjqa^jaA ap uozbjo^ pp mts w a oam mi
oipnjsa p bjb^ •BBoijBjsa SBjnjanjjsa A buuoj BJnd bj ua B^npuoa ou
oóiSojojsiq uauíBxa p anb 'osbo opoj ua A oam ui uopBAJSsqo b^ 'ajqis

•SB^ipaui BJoqB BjsBq uojapauBnuad
sbj^o ¡saiuapaaaid sofBqi&gt;jj b 'sajopBJoqBjoa soj^sanu uoa 'u
as SBjpnb^ ap SBunSjy 'BiaBaija Bpeqoad ap 'sBpiaouoa BjÍ
ap '[BjnjBu sa omoa 'osanoaj p ajaede 'SBamaaj SBsaaAip inra
anj oiJBsaaau 'inbB Biuana soniBp anb ap sauopB^psaAui sbj

aa
soraaxn^^ a. oíanxsa aa ivmaxv^ '

ii

•opojgín ojio A oun ap o^ujjBuB japod pp bdijjjo bj ap sandsap jmaA ap
eq BiaBuiud buisiui B^sa j^ -opunSas oj ajqos ojamijd oj jtaaajBAajd
aqap osBa OjCna ua 'uBpjanauoa ou sopB}jnsaj soj opueno aonpojd as
ojoi[juoo [^ 'sopijBA so^iuaai sosjnaaj bojío soj Bonnu Bjinjaxa ou ('Día
'oaijBjSoijoadsa sisijbub) ssjnianjisa SBqaip ap Baimjnb bj ap oam ut
oipn^sa ja omoa SBOiSofoiq sejn^anjisa sbj ap oam wi oipn^sa j^
•sajBjnasntu seiqij sbj ap pBpp^sBja bj ajqos Bpuanjj
-ui ubj3 ns opiiJdAps somaq osbo oajo A oun ua A. sopBjsiB so^nosnia
ua uaiquici asJBAJasqo uapand SBaijpiq sauopBiJBA sbj ap soiaaja
soq "a^uaiAiA Bjqij bj ua ajqísod sa ojos upwooutuoo ap vpuo bj ap
uauíBxa aoiJ3juB ja anb apuajdraoa ag -jaS ua jos ap ajqísjaAaj uoiobui
-jojsubj) bj jod Bjj^aijdxa Bjnaojd anb bj A sopijos o sopinbTj-iuias
na sopinbij sajBisua ap uopBuuojsuBj} jod uoioobjjuod bj jBaijdxa au
-odojd as anb Buoaj bj ap Baraja uop^pajdB Bnn BJBd A is ua Bsaj^iur
pBpiAijaB ua A osodaj na Bpoi Bjq^j bj ap A uoioobjiuod ap Bpuo bj
ap znj bj b ^pBpijiqBauuad,, bj ap sauopBiJBA sbj ap uauíBxa j^
•Bjqxj bj ap pBpijBjoj bj na ajdmat^
uainjjui 'sojampajBS soj ap saipoijad uoisaans bj ap opuapajsa anb A
(Buioijpuoa A tjo^) ap oiBjBdB 'soajann) omsijoqej^in ns uBjnSaj anb
SBjn^anJisa A BmajoajBS 'sbhi^bjjoui uoa 'BinsBjdoajBs jap ztjibiu bj
ua sojiisoajBS ap ojjpaa^q omoa jBjnasnm Bjqij bj ap oidaanoa p
(sand 'sotUBnnxojdB so^[ "jEHipniiSHOj uppBu^sa bj a^ua^Bd sbui asop
-uapBq 'uBanbJB A usjBdas as SBjjuqijoiui sbj anb a^jans ap 'BuisBjd
-ODJBS ja ua opo^ ajqos 'nopaBJ^uoa ap s^puo SBpBuiBjj sbj ap afBsed
ja na Bjqij bj ap uopBziuijBiq Buap sojiosou opjuaApB somaq orasim
-isy 'OJamoaJBS ja p^pinn omoa nauaii ou gauops^iisaAm SBJisanu
unSas anb Bpuo 'uopaBjjuoa ap Bpuo bj ua aiuaniBspajd JBjnasnm
Bjqij bj ap uopsiBjpiq jo^buz Bun ojBuas (^6l) Buoany4Q j^
•SBjqij sbj ap BpuaJBdsuBj} bj ap jBJauaS o;namnB uoa 'sojnaso A
sojBja soasrp aajua soiquiBOJajoi A^\\ ou^jaj ja ua A BptpnoBs bj
ua anb uojbiou Suijqjnj^) A iBjoaij^f "pBpjjBaj bj ap uopsAjasqo
B^aajjoa oraoo jauaisos apand as ou ojnaso oasip jap a^uaipuad
-apui pBpiAi^aB b^j -jBuopunj pcpiun otnoo Bas 'sjnjanjjsa ap p^p
-lun oraoo Bas sbiu zaA ^pBa aaauBAsap as BiniouojnB Bj(na 'soasipimas
eoj ap U3ATBA o^ssndns ja osnas ou 'oam ui naiquiB) soapajanbsa soj

-od o[ ua 'jBjnoojd sjduisis opts Bq SBpuapuai SBJtisanu ap BUf^

�del quironomo (la larva de este díptero es la que el citado autor
estudia in vivo, microscópicamente) y la complejísima estructura
funcional del corazón ' de los vertebrados, que fuera de las grandes

y del corazón de modo que éste quede en el campo visual y aquél no
impida el enfoque: 2.) obtener el corazón teñido en todos sus ele
mentos con transparencia y palpitante; 3.) poder excitar los centres
cardio-inhibidores o cardio-aceleradores al mismo tiempo que hacer
observaciones microscópicas del miocardio; percibir las sipnapsis...
4.) conseguir la estimulación o inhibición de los ganglios intracardíacos, o su extirpación, así como el efecto de diversas substancias
fármaco-dinámicas y de iones en zonas bien precisas; realizar la
sección de uno u otro haz nervioso o muscular... 5.) obtener simul

columna vertebral; en el sentido fronto-caudal, se seccionan los huesos
del cráneo y las vértebras (el colgajo de piel puede volverse a su sitio
y proteger así los centros en tanto no se exciten); un ancho anillo
de goma transparente pónese alrededor de la cabeza y a su través
se colocan los electrodos, manteniéndolos en un mismo centro todo el
tiempo que se desee; preparado el animal como acabamos de indi
carlo, se sujeta en la platina (Fig. 1). Luego se abre el pericardio y
perpendicularmente al eje mayor del cuerpo y del tubo del micros
copio, se fija el corazón por su punta, sobre la platina, mediante
agrafes y elásticos o anillos de goma. Para la observación interna, se
hiende. De las distintas secciones que practicamos en el músculo car
díaco in situ, cuya elección se hace según el estudio propuesto, una
va del bulbus arteriosus al vértice del ventrículo. Sepáranse los labios
de la herida a favor de agrafes y elásticos y así se puede -observar por
transparencia el miocardio. Para evitar que la sangre se coagule en las
cavidades del corazón, lo que obstaculizaría mucho el examen y altera
ría muy pronto su actividad normal, se sustituye poco a poco la sangre
por suero fisiológico oxigenado, por Ringer-Locke o cualquier otro
líquido equivalente. 1 ritmo se conserva bien durante muchas horas.

táneamente cardiograma, fotocardiograma, electrocardiograma y mi-

El proceso, en esencia, es el mismo en otros vertebrados. Tratándose

crocinematografía...
Una variante de nuestra técnica, para biomicroscopía del corazón,
permite la biomicroscopía de cualquier órgano, de cualquier animal
y a cualquier aumento (2).
Para el examen biomicroscópico del corazón hay que sustituir la
platina corriente por otra que permita fijar verticalmente al animal,
aproximándole al tubo del microscopio, como se muestra en la fi
gura 1. Supongamos que se quiere analizar la estructura funcional del

de mamíferos, realizamos una perfusión in toto (esto no sucede en
la variante de nuestra técnica generalizada, como veremos) a doble
cánula: una introducida en la bifurcación de la arteria ilíaca primitiva
y otra en la carótica. Pero se puede microscopiar bien el corazón de
mamíferos y excitar los centros nerviosos sincrónicamente, etc., clari
ficando el campo con intermitencia, sin perfundir el animal in toto,
como se muestra en la Fig. 2. El líquido de perfusión se conserva a una
temperatura constante en una estufa de Haerson que nosotros hemos

corazón de un anuro, por ejemplo. Se inmoviliza inyectándole curare
o seccionándole los plexos braquiales y lumbares (cuando no se quiere
excitar los centros nerviosos simultáneamente a la observación micros
cópica, destruyese la médula) (3); se incinde la piel en cruz a lo
largo del esternón (desde el apófisis xifoides al episternum) y a lo
ancho de la zona que separa el saco linfático torácico del submaxilar; se
desinsertan del esternón los músculos bíceps y pectorales y levantando
aquel del apófisis xifoides, se extirpa; para la excitación del neuro-

adaptado a tal fin.
A favor de nuestras técnicas, es posible, como lo hemos dicho
antes, el estudio microscópico de la estructura funcional del corazón
de los vertebrados, a la vez que la obtención de cardiogramas, fotocardiogramas y electrocardiogramas, la excitación de los centros ner
viosos, el estímulo eléctrico o químico de cada uno de sus ganglios
o de especiales regiones del tejido cardíaco, la sección de haces ner
viosos o musculares, la ablación de las masas ganglionares, etc.

eje, se puede recurrir a la técnica de los electrodos permanentes,
o bien se descubre aquél, practicando una incisión en ángulo en la
piel del cráneo con el vértice hacia adelante, comprendiendo los huesos
fronto-parietales, y al llegar al atlas, se quiebran las líneas- de incisión
de manera que se conviertan en paralelas a uno y otro lado de la

Para experimentar bajo miscroscopio en el corazón, en los cen
tros nerviosos o en cualquier órgano de cualquier animal hemos ima
ginado y construido un dispositivo que se fija al tubo del microscopio.
En las figuras 3 y 4 se ve dicho dispositivo adaptado a un binocular
y en momentos en que se experimenta sobre los centros cardíacos del

(.2) Estable, C: Technique simple pour la biomicroscopie d'une augmentation quelconque
du coeur et autres organes. — Compt. Rend. — Societé de Biologie. — París, Tome
CXXIV, 1937.
(3) Estable, C. et Vaz Ferheira, A.: Méthode pour {'examen microscopique in vivo du
coeur des Vertebres. — Compt. Rend. — Societé de Biologie. — Paris, tome CV1,
N. 10, 1931.
Técnica para la investigación in vivo del corazón de lo vertebrados. — Archivos de
la Sociedad de Biología de Montevideo, — Vol. III, N. 2, 1931.

bulbo, luego de descubierto éste al nivel de la membrana occipitoatloidea. Se puede hacer operaciones microscópicas (microcirugía,
electrólisis con microelectrodos, excitaciones de células o fibras, farmacodinamia con micropipetas, para el estudio de efectos a partir de
la acción de substancias aplicadas en puntos microscópicos precisos,
etc.) con regulación automática de los movimientos y simultánea
percepción de los microcampos, regulación conjugada de visión y

— 150 —

— 151 —

cuestiones generales de la contracción del músculo, apenas si tienen
estricta relación. Había que superar el análisis a débiles aumentos,
fácilmente conseguido con los microscopios binoculares y también el
examen de pequeños fragmentos del miocardio o de los mioblastos
cultivados in vitro. Hemos buscado, pues, realizar la microfisiología
y la microfisiopatología del corazón de los vertebrados in vivo e in
situ. El problema es complejo: 1.) lograr una posición del animal

�— TSI —
A uoibia ap BpeSnfaoD uopBjnSaj 'sodniBaojaiui soj ap nopdaa^ad
Bauiujnuiis A sojuauniAoin boj ap BaijBtnoinB uopBjn^aj uoo ("aja
'sosioaad eooidoaeojotni sojund n^ sspBaijde sspueisqns ap ñopos bj
ap Jpjsd b soiaap ap oipnjsa ja BjBd 'SBjadidojDira noa BiuiBuipoaBin
-jbj 'sBjqij o ssjnjaa ap sanopBipxa 'sopojiaajaojanu uoa BTSijoj^aap
'Bj^tupoj3iin) SBaidoasojaim sauopBjado jaaBq apand ag 'Bapiojj.
-BOjidpoo BUBjqtaaai B[ ap jaAiu jb ajsa ojjaiqnaeap ap oSanj 'oqjnq
jap BooBipjBa sojjnao soj ajqos Bjuaimjadxa as anb na sojuaiuom ua A
jBjnaouiq un b opBjdBpB OAijisodsip oipip 3a as f A g sbjiiSij sbj u^j
•oidoosojoini [ap oqnj jb B^fij as anb OAijisodsip nn opmjjsuoa A op^uiS
-buti somaq jbuiiub jambjBna ap oub^jo jatnbjBna na o sosoiAjau sojj
-nao soj ua 'uozbjoo ^a ua oidoasojasim ofcq iBiuamuadxa bjb,j
•aja 'sajBnoijSuBS sbsbih sbj ap nopBjqB bj 'sajBjnasnm o sosoia
-jan 833Bi[ ap uopaas b¡ 'ooBjpjBO opifsj jsp sauoi^aj sajBpsdsa ap o
8oi[SubS sns ap oun Bp^a ap oairamb o ooijjoa[a O[ninij8a p 'sosoia
-jan sojjuao so^ ap uopBjpxa v\ 'SBUiBjSoipaBOoajoap A. 8BuiBjSoipjB3
-oíoj 'SBinBjgoipjBO ap nopuaiqo tb\ anb zoa v\ b 'sopBjqa^iaA so[ ap
uozbjo^ pp ^nopnnj Bjnianxisa B[ ap oaidoasojaim oipnjsa p 'sajue
oqaip soraaq oj ouro^ 'aiqrsod sa 'sBoiuoai S^Jjsann ap ioabj y
•nij ^bj b opBjdBpB
souiaij sojjoson anb uosjaBjj ap Bjn^sa Bun na ^jubisuod BjnjBjadtnaj
Bun b b a jas uoo as uoisnjaad ap opinbj^ [^ -^ -Sijj B[ ua Bjjsanm as otnoo
'ojoj ni jBiniuB p jipunjjad nis 'Bpnaiiuuaiui noa odnrea p opuBOij
-uep '*a^a 'aiuauíBaiuojauís sosoiAjan sojjnaa eo\ a^^pxa A sojajiuiBtn
ap nozBJoa p naiq jBidoasoj^im apand as ojaj -BanojBa b^ na bjio A
BAijiniiad bbt^i BwajaB B[ ap uoioBOjnjiq b^ ua Bppnpojjut Bun ¡BjnuBo
a^qop b (somaiaA ouioo 'BpBzi[B^auo^ Baiu^aj Bjjsann ap ajnBiJBA B[
na apaans on ojga) ojot ut uoisnjjad Bun sotnBzi^Baí 'sojajiureni ap
asopuB^Bjj^ 'sopBjqajjaA sojjo na ouistoi p sa '^puasa ua 'osaaojd ^^
•SBJoq SBqanuí a^uBjnp uaiq BAJasuoa as omiii j^ *aiua[BAinba opinbq
ojio jainb^n^ o a^foo^j-jaáui^j aod 'opBuaáixo oai^p[oisi| oaans jod
ajSnBS v\ oaod b oood a^ninsns as '^buijou peptArpB ns ojnojd ^nta bu
-Bjaip A namexa p oqanuí BjjBzipnaBjsqo anb o[ 'npzBJoa pp eapspiABa
9v\ ua a[nBoa as aj^uBS v\ anb jbjia3 bjbj *oipj[Booini p BiouajBdsuBjj
jod jBAjasqo- apand as tsb A soapssp A sapjü^^ ap joabj b Bpuaq bj ap
soiqB]; so[ asuBiedag '^[naja^naA pp aapjaA \v snsowajj snqjnq pp ba
Bnn 'oisandojd oipnjsa p nnSas aoBij as uop^ap Bina 'mis ni oa^ip
-jbd o^nasntn p na soniBanoBjd anb sauoiaoas SBjupsip sb^ 8q 'apuaiq
as 'bujojui nopBAJasqo b^ bjbj -buioS ap soj^tub o soapsép A sajEj^^
ajuBipaní 'BnijBjd bj ajqos 'Bjnnd ns Jod hozbjoo ja bíij as 'oidoa
-sojoiui jap oqnj jap A odjana jap joábui ^ta jb aiuanuBjn^ipuaqjad
A oipjBaijad ja ajqB as oSan^j "(^ 'Si^) Bmjejd bj ua B^afns as 'ojjbd
-ipui ap someqBOB oraoa jbuiiub ja opejBdaad íaasap as anb oduiaij
ja opoi ojjnaa oinsim un na sojopnaiuainem 'sopojjaap soj usaojoa as
saABJi ns b A BzaqBD bj ap JopapajjB asaupd ajuaJBdsuBjj BinoS ap
ojjiub oqauB un i (uaipxa as on oiubj na soainaa soj isb jaSajojd A
oijis ns b asjaAjoA apand pid ap oCbSjo^ ja) SBjqa^jaA sbj A oaueja jap
sosanij soj nBnoiooae as '[BpnBD-ojuojj opijuas ja ua íjBjq^jjaA Bumnjoa

— osi —
"t6I 'Z oH 'III "^A — 'oapiA3jnoK ap tgoioig 8p pupspog j
sp soAttj^jy — •sopviqau&lt;i nq ^p uozv^oo ;ap oaia ni uoiwgpsanut vj ojvd votuoaj^
•I6I '01 o"N
'IAD mo* 'sIJB^ — '9íSoI!a P ?WPS — "Pn3a 'J^^nio^ — ym^^ tap jnaoo
np oaja m anbtdoxoimu uoumxaj jnod ^^oipajfi :-y 'vaiaaaaj z\\ x *3 'aiavisg ()
•¿E61 'AIXXD
9DI0J^ 'siJBJ —• -^iSojoig ap Biapog — 'paH 'idmo^ — -saunSjo saujno ia jnaoo np
anbuoo¡anb uottoiuaiugrm aunj&gt; atdoosouottuoiq v¡ jnod ajdwts anbtut¡oa¿ :'^&gt; 'aiavxs^ (z)
bj ap opBj ojio A oun b SBjajBJBd na nBjjaiAUo^ as anb BaauBtn ap
uoispui ap SBauíj sbj UBjqamb as 'sbjjb jb je^ajj jb A 'sajBjaiJBd-oiuojj
sosanq soj opuaipnajdmoa 'aíUBjaps BpBq aau-iaA ja uod oanEJO jap jaid
bj na ojnSuB ua uoispur Bun opuBap^sjd 'janbs ajqnasap as uaiq o
'saiuanBnuad sopojjaap soj ap Boinoai bj b Jijjnoaj apand as 'afa
-ornan jap uppsipxa bj Bj^d íBdjpxa as 'sapiojix sisijod^ jap janb^
opuBjuBAaj A sa^jojaad A sdaaiq eojn^snm soj uonjajsa jap uBjjasursap
as í jBjpcBraqns jap oapcjoi oaiiB^nij oobs ja BjBdas anb bhoz bj ap oqouB
oj b A (mnujaisida jb sapiojix sisijodB ja apsap) nouaajsa jap o^jbj
oj b znja ua jaid bj apnpui as i (g) (Bjnpam bj asa^njjsap '^aidoa
-sojaitn uopBAjasqo bj b ainamBauBijnnns sosoiAjan sojiuaa soj JBipxa
ajamb as ou opuBna) sajBqmnj A sajBinb^jq soxajd soj ajopnBuopaas o
ajBjna ajopnBi^a^nr BzijiAoraní ag -ojdmafa jod 'ojnuB nn ap uozbjoo
jap jBnopnnj Bjnjanjjsa bj jbztjbub ajainb as anb soniBSuodng -\ BjnS
-ij bj na BJisanm as oraoo 'oidoasojaini jap oqn^ jb ajopnBmixojdB
'jBtniuB je a^namjBaiijaA JBfij B^ituaad anb bjio jod ainaixioa BmiBjd
bj amjijsng anb ^sq npzsjoa jap ooidoasojaituoiq uaniBxa ja bjbj
' (z) ojuamna jambjBn^ b A
jbuiiub jambjBna ap 'oubSjo jambjBn^ ap Bjdoasojaimoiq bj atinuad
jap Bidoa8OJ0imoiq BjBd 'Boiuaaj BJisanu ap 3^ubijba
•im A BuiBj3oipjBooj;oaja 'BraB^Soipa^aojoj 'BniBjSoipjBa aiuameauB)
-jnmis Janaiqo (0*^ * * -JBjnasnm o osoiAjau zbij ojio n onn ap uppaas
bj JBZTjBaj ^SBspaid uaiq sbuoz ua sanoi ap A eBoiniBuip-ooBuiJBj
SBianBjsqtis SBsjaAip ap ojaap ja oinoa tsb 'uopBdjxjxa ns o 'soaBip
-JB3BJ1UT bot[SubS soj ap uoioiqiqni o uopBjnmpsa bj ainSaenoa (Q-f
• • • sisdvudis sbj Jiqpjad íoipjBaoitn jap SBoidpasojoiin sanopBAjasqo
jaaeq anb odmaij orasiui jb saaopBJapoB-oipjBO o sajopiqxqnT-oipjBD
soJtjuaa boj jBtpxa japod (0*^ ía^nBiidjBd A BiauaaBdsuBJj noa sojuara
-aja sns sopo) ua opmai nozBio^ ja Jauajqo (0-^ tanbojua ja spidmi
ou janbs A pnsiA odniBa ja ua apanb aisa anb opom ap uozsjoa jap A
[butiub jap uopxsod Bun jbjSoj (o'i :ofajdnioa sa Bmajqojd j^ -njis
ui a oam ut sopBjqajjaA soj ap nozBioa jap BiSo^ojBdoisijoaonn bj A
Bi^ojoisijojaim bj jbztjb3J[ 'eand 'opBasnq soraojj *ojjia wi sopBAi^jna
so}SBjqoim soj ap o oipjBaoim jap soinam^Bjj souanbsd ap uauíBxa
ja naiqmei A sajBjnaomq soidoasoaaini soj uoa opm^asuoa ajnanijpBj
'soinaninB sajrqsp b bisijbub ja jBjadns anb ^jqejj "nopBjaJ BjDijjsa
uauaij ib SBuadB 'ojnasnuí jap uoioaBa^uoa bj ap sojBjauaá sauousano
sbj ap Bjanj anb 'sopBjqajjaA soj ap, uozbjod jap jouoi^un^
Bmisjfajdmoa bj A (a^uaraBaidoosojoira 'oam ut Bipnjsa
opBjp ja anb bj sa oaajdip ajsa ap bajbj bj) omonojinb jap

�Fie. 2. — Dispositivo para la biomicroscopía del corazón de mamífero. — Además de la obser
vación con microscopio a doble objetivo, se puede observar por transparencia y a mayor aumento
fijando el tubo, el revólver y la cremallera de un microscopio de transcopía a un brazo que
se desplace horizontal y verticalmente, provisto de un pie. — / pieza intermedia de fijación
del tubo del microscopio al brazo horizontal; L, lámpara introducida en la aurícula derecha
por la yugular; T, tubo introducido en la tráquea para la respiración artificial; R, tubo de
perfusión; Term., termóstato; (, termómetro; O, entrada de oxígeno; Ai, manómetro; Tr.,
transformador.
/
Fie. 1. — Platina del miscroscopio para fijar el animal en la observación biomicroscópica de las
estructuras funcionales del corazón. — C, corazón; /, sistema de fijación del animal, con des
plazamientos angulares, regulables según el semicírculo metálico, graduado y perforado S;
h, hilo o cabello que, pasando por ana poleíta, une el corazón (o un hacecillo cualquiera del
miocardio) a la palanquita de inscripción directa o al prisma especular para el registro óptico;
g, pesa-resistencia que se contrapone a la fuerza de contracción a fin de estudiar el miocardio
en comparación con los músculos esqueléticos en condiciones similares; D, excitador (carrete
de Du Boig Reymond); m, micro-electrodos líquidos, micropipetas para observar la acción de
determinados iones o recibir suero en el mismo momento de la contracción; í, tubo de perfu
sión; V, vía de inyección por la vena magno-cutánea; r, tobo de salida del líquido de perfusión.

���.A
Fie. S.—-Aparato para exploración microscópica in vivo de corazón, de músculo esquelético u otro
órgano o tejido fijado al tubo de un microscopio común^ el cual, a su vez, se fija en un largo
brazo que se mueve mediante cremallera. — Tanto el microscopio como el animal, la lámpara, el
espejo y el condensador se pueden desplazar en las tres dimensiones del espacio. — A^ dispositivo
para micromanipulador fijado al tubo del microscopio; L, lámpara; t, transformador; c, conden
sador; e, espejo; m, microelectrodos, etc.

micrúrgicos son independientes de los del tubo del microscopio.

movimiento microscópico, o sea, con sincronismo entre los desplaza
mientos del foco óptico y de las microagujas, microbisturíes, microtijeras, micropinzas, microcauterios, microelectrodos y micropipetas...
Además, enfocado el campo de experimentación, los movimientos
En la Fig. 5 reproducimos el dispositivo anterior acoplado a un
microscopio monoobjetivo, sin platina, pudiéndose mover indepen
dientemente, tubo condensador y espejo, de suerte que se resuelve
así mejor el problema de la favorable posición de animal y micros
copio. Tres portaelectrodos, etc. desmontables se unen a una pieza
central que los fija al tubo del microscopio y por tornillos micrométricos, se mueven en las tres direcciones del espacio y angularmente
(Fig. 6). Un modelo de micropinza —la microtijera es semejante—
que nosotros hemos hecho construir, se ilustra en la Fig. 7. Mediante
un cabello o un hilo se puede manejar bien a distancia.
Nuestro dispositivo para micro-experimentación es muy distinto
a los usados por otros investigadores. Una apreciación superfici^l lo
asimilaría al aparato de Tschachotín (1912), porque éste como el
nuestro, se fija al tubo del microscopio. Pero no consta de las mismas
partes ni tiene la misma construcción. En él, se mueve el objeto y
no los microinstrumentos y sólo sirve para pequeños invertebrados,
no para vertebrados. Para cirugía celular y seres microscópicos, el
aparato de Tschachotín ha sido notablemente superado por los de
— 156 —

•3.S
31 7.
2

ais

8" 2

Isa

III

Sis

sii
•sa^

5:-8

él¡

u4S

|6!

V -Q
o1 a

a* •

a^I

I^"a
.oa

I

gil

ln

f

V-'

�BO'
•a^
.. n &gt;

¡

I

OB

b
••ÍS
.- s-s.
B ja
35
g.

S^l
3|
cu

— 9SI —
sp so[ Jod opejadns oin^m^jqBjon opta ei{ j
^p
p '8O^ld9D8OJ0tUI B9J9S jí JBIll[3D BlSllJIO BJBJ •SOpBjqO^J^A BJBd OU
'sopBjqajj9Aai sonanb9d ejed ^ajis 0(93 A 9O}U3am.i;suiojDiin so[ on
Á oj^fqo p aAanux as '^ u^ 'uoiaonjisuoD Binsim b^ an^ij in
SBinsini sb^ ap Bjsnoo oa oja^ -oidoosoj^iin pp oqnj p Bfij 9a 'o
p oraoo ^^83 anbjod '(^X6l) njloq^Bqas^ ap oiejede p
O[ pl^IJJOdnS U9IDBI33jdB BUQ *S91opB^l)83Ani 8OJ}O Jod SOpBSn 8O^ V
o^uusip iCnm sa noi^Bjuaraijadxa-ojoini BJBd OApisodsip ojjsan^
•BiouBjsip b naiq JEfauein apand as o^iq un o ofpqea un
-¿ •Si^ b^ na Bjjsn[t as 'Jtnjjsuoo oqoa^ soinaq sojiosoa anb
sa Bjafijoj^ira bj— Bzaidojaiin ap oppom nj^ • (9 'Sij[)
B Á oioBdsa pp sauoiosaaip sajj sb[ na uaAanuí as 'so^ijj
-auiojaira so[[iujoi aod Á. oidoosojotni pp oqn; p bíij soj anb pjjuao
Bzaid Bun b uaun as sa^qBjnouisap -aja 'sopoj^aajaBjaod sajj^ -oidoa
-sojoini A praiuB ap umaisod a^qBaoABj bj ap Braa^qojd p jofaui isb
aApnsaj as anb auans ap 'ofadsa A aopBeuapuoa oqnj 'ajuatuaiuafp
-uadapui JaAom asopnaipnd 'Bur^Bjd uis 'oAiiafqooaom oidoasojaiai
un b opB[do3B aouajuB OAijisodsip ¡a sounonpojdaj ^ 'Si^ bj ng
•oidoasojaini pp oqnj pp so( ap sajuaipuadapui nos soaiS^naaini
sojnairaiAoin so^ 'uoiOBjuatnijadxa ap oduiBD p opBaojua 'SBTnapy
• • • SBjadidojaiin A sopojja^pojaiin 'sojjajnBDOJDini 'sBznidojaini 'sBjafij
-ojaitn 'saunjstqojaiui 'SBfnSBOJatra sb{ ap A oapdo oaoj pp sotnaim
-BZB[dsap eo\ aj^ua ouieiuojauís uoa '^as o 'oaidoasojaini oiuaiuitAOin

•Dj '80pojjDS[8OjDini 'i iof^dsa • i jopes
'o ^jopsmjojsusji 'i !BJBdiup[ '1 íoido^sojjim |sp oqni |B opefij JopBjndinBmoj^rai BJBd
OAiiisodsip 'y — -oiJBdsa j^p ^auoisuaraip sajj sb[ un jBZB^de^p aapand 39 jopssnapao^ p i of^dsa
^3 4BJBdmB^ B| 'fSUlIUB \9 OmO3 0ld0^80J^nn \9 OltlBT
'BJ311BIO^J3 9)lIBip9III 3A9nm ^8 9nb OZBjq
o3jb{ na aa Bfi] as 'z^a ns b [Bn3 \9 'apn oido^^oj^iia an sp oqni ^b op^rt^ opifa] o oae^jo
ojio n &lt;M¡j3[3ubs3 0[U^8nai ap 'oozbjo ap oaia ni B^idojsoj^iui aoiDBJO^dxa BJBd oiBjBdy — -¡ aij

I

II
„. ¡Tí
i&gt; Oí
*o
^^

li^
..•;

�Chambers (1924), Taylor (1925), Péterfi (1928) y P. de Fonbrune (1937).
Siempre será fecundísima la técnica que requiere hendir el co
razón para el análisis de sus estructuras vivientes; pero puede obser
várselas sin que se le hiera en lo más mínimo, para cuyo fin nos ser
vimos 1.) de un espejo intracardíaco; 2.) de una lámpara-sonda y
de un dispositivo como el que se esquematiza en la Fig. 2. Necesario
es una buena iluminación interior del órgano para percibir estructuras
vivas más allá de lo que rinde el nuevo instrumento de óptica llamado
Ultropak y para conseguirlo sin abrir el corazón, inyectamos mercurio
y así obtenemos una playa reflectora interna, a la cual proyecta luz,
de afuera, un condensador o bien directamente una lámpara estilo
de la de Luys (aproximadamente de ocho milímetros de largo, dos
de ancho y uno de espesor) de intenso brillo y poca irradiación ca
lórica, que gracias a un fino soporte metálico, especie de portalámpara, es posible introducirla en el corazón por la yugular derecha o
por la cava superior. Los cambios de luminosidad se logran mediante
un transformador graduado que equivale aquí al diafragma en la
observación microscópica corriente. Si se quiere limpiar el campo
de sangre a la vez que evitar todo calentamiento en investigaciones de
mucha duración, se perfunde (suero fisiológico, Renger-Locke, etc),
continua e intermitentemente por la misma vía de la lámpara-sonda,
procurando una suave corriente de lavado, que agregue muy poco
líquido a la sangre.
Puede acentuarse mucho la transparencia del miocardio, si se
estima útil para alguna observación, distendiéndolo con aire, con suero
fisiológico o Ringer-Locke.
Para los grandes aumentos (con nuestra técnica es posible ana
lizar, por ejemplo, el nodulo de Keith y Flack a inmersión, sea al
agua, sea al aceite de cedro, poniendo en este caso un cubre sobre
la región que se observa) hay que amortiguar, se entiende, el ritmo
cardíaco por cualquiera de los medios conocidos, pues de lo contrario
los desenfoques serían violentos.

Fie. 7.— Modelo de pinza y de tijeras para operar bajo microscopio. — O, obje
tivo; E, fijación al objetivo; H, hilo o cabello para manejar • distancia la
microtijera o micropinza (R).

El sistema óptico debe estar dispuesto de tal modo que permita
desplazarlo ampliamente en todos sentidos. La playa especular de mer
curio se limita a las visceras huecas. La combinación con el Ultropak
a veces es ventajosa, pero en la mayoría de los casos es superflua y
hasta perjudicial.
La investigación de las microondas cardíacas y sus alteraciones
así como la exploración de las arritmias ultraelectrocardiográficas, la
hemos realizado a favor de numerosos recursos técnicos, con el em
pleo 1., del ultramicroscopio de hendidura; 2., de fondo oscuro;
3., del Ultropak (episcopía); 4., de microscopios comunes (transi
luminación) ; 5., de una adecuada combinación del ultramicroscopio
y el microscopio, de la episcopía y la transcopía, para la doble
percepción simultánea de una misma microonda; 6., de una microcámara pneumática, que se forma en el campo de observación y en
cuyo interior aparece más nítida la activísima sucesión de micro— 159 —

�— 6SI —
-oiotni ap uorea^ns BtnisiAjiOB bj ^ppjn sera aaaiBdB joij^jtn oaiu&gt;
na a1 noiDBAiasqo ap odurea ^a na snuoj a^ anb 'BapBumaud BJBUiBa

'(}l) ^xaidoj^ini o
f pa^isip
jBr^nBín BJBd o¡^qB3 o o|iq '¡i ioAii^fqo jb noioBfij '^ ¡boaij
-^fqo 'q — •oidoosojjiin otcq jsj^do Jad SBJafij ap ¿ Bzuid ap o|3po¡^ — *^ '01 j

-oJDira Bnri ap 'o-o, ÍBpuooJoim Binsini Bun ap BauBijnuns uopdaaiad
ajqop B[ BJ^d 'BidoosuBJj bj A Bidoasida bj ap 'oido^soiann ^a A
djn jap uopBuiqmoa Bp^naapB Bim ap 'o'g i (uopBuiuinj
saunuroa soidoasojatm ap í0'f í (Bjdoasida) 3pdoiij^ jap 'o-g
ío^noso opuoj ap '0-^ ÍBmptpuaq ap otdoasojattnBJijn jap 'o-j; oajd
-nía ja uoo 'soomaaj eosinaaj sosojamna ap joabj b opBzijBaj soraaq
v\ '8BoijBj3oipjBaoa;aapBjj[n BBitaiíjjB bb^ ap uopBJo^dxa b^ oraoo jbb
sauoioBjajp sns A SBOBipaBO SEpuocuoiin sbj ap nopB^^saAoi B^
•^Bioipnfjad BjsBq
A Bnjpadns sa os^d boj; ap BjaoXBtn b^ na ojad 'BsofeinaA sa saaaA b
sfndojjjfi [a noa noiDBuiqnioo s^ 'ss^anq BBJtaasiA bbj b bjiuii[ as
-jara ap JBpaaadsa BÁB[d vj 'BopiiuaB sopo^ na aiuatueifdniB j
Bjiinigd anb opom pj ap o^sandsip JB}Ba aqap oo^do Bniaisis ^g
•Bojua^oiA UBuas sanbojnasap so[
oubjiuod oj ap sand 'sopiaouoo soipam boj ap Bjainbpma jo¿ ooBjpjBD
omiu Ja 'apuapua as 'JBnSpjoniB anfa jCeq (BAJasqo as anb noi^aj bj
ajqos ajqn un obbd ajsa ua opnaraod 'oapao ap a^ia^B jb B38 'snS^
p3 B3B 'uoisjaraui b ^jdbj^ A qjia^j ap ojnpou ja 'ojdraafa jod 'jbzij
-bub ajqisod sa ^omofi Bj;s^na uoa) sojuainnB sapnBjS soj bjb^
•a^o^j-jaSoi^ o o^tSojoibtj
oians uod 'ajre noD ojopaaipna^sip 'noiaBAjasqo buiiSjb BJBd jijn Bioijsa
as tb 'oipjBooini jap BpuajBdsuBJj bj oqonin asjBninaaB apan,j
•ajSnBS bj b opmbij
oood ^nni an^aaSB anb 'opBABj ap ajuaiajoo aABns Bun opnBjn^ojd
'vpuos-vuvduiyj bj ap bia Brasitn bj jod ajuaniojuajTmjajuí a Bnutjuo^
'(oja 'a^jDO'^-jaSua^ 'odiSojoibij oians) aponjjad as 'noiOBinp Bqonin
ap sanoioBSnsaAui ua oiuaiuiBtuajBa opoj jbjia^ anb zaA bj b aj^uBS ap
odraBO ja jBidunj aaamb as ig 'ajuaujoa BaxdoDBOJDiui uopBAjasqo
bj na BinSBjjBip jb inbB ajBAinba anb opBnpBjS JopBinjojsnBjj un
aiuBipam ubjSoj as p^pisomuinj ap soiqraBD s^j uouadns bab^ bj Jod
o sqoajap JBjn^n^ bj aod uozbjoo ja ua Bjjpnpoxiui ajqrsod sa 'cj^d
-uiBjBjJtod ap apadsa 'ooijBjaui a^odos omj un b sbioboS anb 'b^ijoj
-B3 uopBjpBJji Bood A ojjuq osuaiui ap (josadsa ap otm A oq^nB ap
sop 'oSjbj ap soj^auíjjiui oqao ap ajuainEpBniíxojdB) sXn'j ap bj ap
oj^sa BjBdmej Bun ajuani'B j^ajip uaiq o jopBsuapuo^ un 'BjanjB ap
'znj BiaaXojd j^na bj b '^ujaiui vuotoajfaj vÁvjd Bun soniauaiqo ibb A
UBj^a^ui 'uozBJoa ja JuqB urs oj^xnSasuoo BJBd A ^vdo^jjjj
^ ap ojuauínjisut OAanu ja apnu anb oj ap bjjb sbui sbaia
Jiqíajtad BJBd oubSjo jap joiaajut upioBuimrqi Bnanq Bun sa
j^ *g -gi^ bj ua Bzpemanbsa as anb ja ouioo OAiiisodsip un ap
A wpuos-tuvduiwi Bun ap (0*^ ioompjBoojjut ofadsa un ap (o-[ boutia
-jas son uij o^na Bj^d 'ouiiuiui sbut oj ua BJaiq aj as anb uis SBjasjBA
-jasqo apand ojad ísaiuaiAiA SBJnjonjjsa sns ap bisijbub ja BJBd uozbj
-od ja aipuaq ajambaj anb Boiuoaj bj Buxisjpunaaj bjbb ajdnxaig

•(¿61) 3^
-naquo^ ap ¿ A (8^61) ÍJ^l^d '(S^6T)

^

�,2 ¡á-^ J2 13 o

•si-sjsi

. a s 6 •- 1
., ^i •^ *
^ I g a eg o
c I -I e 1 ^

2 ISI 8 g

g 1 -3 8 e B
. 3 o '.2 S

1:1111

i

o o Ü. s&gt;
a E .W &gt;
"s

a I •-• " 8
•S 2 " a
3 S.5&amp;; a
I ^ __ o ^

ondas; 7., de platina microscópica refrigerante y de calentamiento;
8., del estímulo eléctrico (corriente galvánica y farádica), sea acción
directa sobre las fibras musculares, sea a través de nervios y centros
nerviosos; 9., de fermentos proteolíticos; 10., de substancias farma-

codinámicas, terapéuticas y tóxicas.
Además de recurrir a animales transparentes o semi-transparentes
(estados larvales o adultos) y a la episcopía con el Ultraopak, el
examem biomicroscópico de la contracción y relajación del músculo
estriado no cardíaco, lo hacemos a favor de cuatro técnicas personales:
—la primera consiste simplemente en elegir un músculo delgado,
tal como el pectoral-cutáneo o el sartorio de un batracio e in situ,
con todas sus relaciones neurovasculares, se ilumina poniendo por
debajo de él una de esas pequeñas lámparas eléctricas de citoscopía
o similares; en el caso de recaer la observación sobre un músculo
muy espeso, la lámpara se puede hundir entre sus fibras, pero el
trauma desnaturaliza un poco la actividad del tejido en estudio, aunque
un buen haz del músculo reaccione perfectamente por encima de la

lámpara;
—de igual sencillez es la segunda técnica y permite la obser
vación biomicroscópica sin ninguna alteración del tejido; se trata
de desplegar la lengua de un batracio, invirtiéndola como lo hace el
mismo animal cuando captura insectos y luego, entre papel celofán
bien transparente, se deprime con suavidad, sin perturbaciones circu
latorias y así se logra convertir la lengua en un órgano laminar, diá
fano, muy favorable para la percepción de la actividad espontánea y
provocada de las fibras musculares simultáneamente con su circu
lación;
—la técnica tercera se aplica al diafragma, músculo, como es
sabido, plano y delgado, de suma importancia y de especial indicación
para el estudio de la actividad espontánea de las fibras estriadas y
también para el análisis microscópico neuromuscular in vivo; a tal
efecto, se sujeta el animal cabeza abajo, luego de una amplia laparatomía, y curvado como en opistotono, el diafragma puede microscopiarse muy bien in situ; si se trata de episcopía, el problema de la
iluminación está resuelto (Ultropak, etc.), pero el mejor análisis se
consigue por transiluminación, a cuyo fin se introduce una lámpara
sonda por el esófago hasta la proximidad del cardias o se hunde en
el tórax como una lanceta, a través de los músculos intercostales,
inmediatamente por encima de la cara toráxica del diafragma, con
hermética sutura de la brecha en el caso en que por elasticidad de
los tejidos no se oblitere sola; con el anterior procedimiento
se logra explorar, en su sitio, sin o con tinción vital, un excelente
preparado neuro-muscular, de espontánea actividad rítmica y notable
reactividad bajo la influencia de numerosos factores naturales y pues
tos en juego por el experimentador;

—la técnica cuarta (Fig. 8) está ideada para músculo extraído
con su respectivo nervio y consta de una platina de vidrio provista
a) de un nonius (NO) adherido a ella a partir del medio de uno de
— 161 —

�It
— 191 —
ap oun ap oipam jap jtjjbcI b Bjja b opuaqpe (o\[) snínon un aP (*
B^siAOJd oijpiA ap cuijBfd eun ap ejsuoo A oiAjau OAi^oadeaj na noo
opiejjxa ojn^snm bjbü epe^pi Bisa (g "Si^) BjjBno B^iuoaj B[ —
ÍJopBjuouiuadx^ p jod oSanf na soj
-eand A sajejnjBn sajojoBj sosojaumu ap Bpuanjjuí bj ofsq pepiAijDBaat
ajqe^ou ^ boiuijij pBpiAijaB eau^tuadsa ap 'jB[nasnni-ojnau opejedaid
a^uapoxa nn 'jbjia uoionu uoa o uis 'oijis ns ua 'jejojdxa ej3oj as
ojuaiuiípa^ojd jouaiue ja no^ íb{os aiaji^qo as ou sopifaj so[
ap peppi^sBp Jod anb na osea p ua Bipaaq B[ ap Bjnjns eapanuai{
uoa 'ButóBajBip pp boixbjoj ejea bj ap enipna jod ajuauíBjBipauíui
'sa[Bjsoojajui sojnosnrni soj ap eaABJj b 'BjaauBj eun ounoo XBJ9} p
ua apunq as o seipjea pp pepiniixojd bj bjsbij oSBjosa p jod epuos
BJBduTB[ eun aanpoj^uí as uij oÁno e 'u^pBuiran^isuBj; jod anihsuoo
as bi8i[bub jofam p ojad '(-aja '^jBdojj^fi) oipnsaj ejsa uopeuiuirut
bj; ap emajqoad p 'ejdoasida ap b^bjj as is ítjjis ui uaiq jínin asa^id
apand em3ejjeip p 'ouo^ojsido na oukkj opBAjno A 'bjuioj
Bijdme eun ap oáanj 'ofeqe. ezaqea jbuiiub p Bjafns as 'o^^aja
jbí b íoam ut JBjnosnuiojnan oaidoosoaaita stsijbub p ejed uaiquiBj
Á eepeuisa sejqij sbj ap BauBjnodsa pepiAii^e bj ap oipnjsa p ejed
u^ioBaipui jBiaadsa ap Á BiouBjaodtni emns ap 'ope^jap A ouBjd 'opiqes
sa onioo 'ojnosnm 'buiSbjjbip jb eaipis as Bja^jaj Baiuoaj bj •—

lilil^
g C í3
•B

ÍUOIOBJ
-noaia ns uod a^uaureaueijnmis sojBjnasnuí sejqij sbj ap epe^oAoad
A eaueiuodsa pepiA^ae b^ ap uopdaajad bj Bjcd ajqsaoABj ¿mu 'ouej
•eip 'jbuiuibj oue^jo un ua Bn^uaj bj j^aaAuoa bjSoj as ise A sbijojbj
-noJiD sauoioBqjnjjad uis 'pBpiABns uoa amudap as 'aiuaaBdsuBj; naiq
uBjojao pd^d a^^ua 'oSanj A sojaasui BJnidea opa^no jboiiub omsini
p aaBq oj omoa Bjopuaij^iAui 'oioBajeq un ap Bn^uaj b^ j^Sajdsap ap
bjbjj as íopifaj pp uopejaijB Bunáum ms BaidoasoJoiinoiq nopBA
-jasqo b^ ajiuuad A BoiuDaj BpunSas b^ sa zajjpuas jBnSí ap —
bj ap Binioua lod a^naniBioajjad auop^eaj ojnasnm jap zeq uanq un
anbunB 'oipn^sa ua opifai jap pepiArpB bj oood un BzijBjnisusap BranBjj
ja ojad 'sBjqij sns ajjua Jipunq apand as BJBduiBj B[ 'osadsa ^nui

B S S-1. S

Ifli
e

::
D5 i u

I a- 5 S ^
S o &lt; s- o
o, . 5 SL S s
o 5 ^^5

ojnasnnt un ajqos u^ioBAiasqo bj jas^aj ap osb^ ja na ¿gajBjimis o
eido^soip ap SBOii;aaja sejediu^j seuanbad sesa ap son ja ap ofeqap
aod opnaiuod Buiuinji as 'sajBjnaseAomau sauopejajc sns sepoi uoa
'mis m a opeJiBq un ap oijojjbs ja o oanBjno-jBaojoad- ja ouuoa |b^
'opeSjap ojnosnuí un ii^aja ua ainaraajdiuis a^sisuoa Bjaniiad ej —
:sajeuosJad SBDiuoaj ojjbiio ap joabj b sornaoBq oj 'ooBipjBO ou opeiJisa
ojnasnuí jap uopBÍejaj A uopaeJiuoa bj ap oaidoasoa^imoiq maniBxa
ja '}¡vdovjj}¡2 ja noo Bjdoasida bj b A (soijnpB o sajBAiej sope^ea)
ias o sajnajBdsuBJii sajBmiuB b Juan^aj ap SBinapy
•SBOix^í A SBopnadBjaj 'SBoiuiBuipoo
SBiouBisqns ap 'o'0I ^soopi^oajo^d sojuanuaj ap 'o-^ ¿sosoiAiau
A soiAjan ap saABj) b Bas 'sajejnasnur SBjqij sbj aaqos Bjaajip
Bas '(BoipBJBj A boiubajbS aiuaijjoa) oaiJiaaja ojnmrjsa jap '0*3
í oiuaitnBjua^Ba ap A ajuBJaSojaJ Boidoasojaira eujiejd ap 'o'¿ ísepuo

�sus lados menores; en lugar opuesto hay un hilo metálico, rígido,
sustituible por otro elástico (F), según que se quiera observar direc
tamente los íntimos cambios de la estructura de las fibras musculares
en contracción isométrica o en contracción isotónica; el músculo se
excita a través de su nervio, que se mantiene en perfectas condiciones
perfundiéndolo con Ringer-Locke oxigenado o soluciones equivalentes;
para eso, se adhiere a la platina dos tubos estrechos, uno simple (En)
y otro en T (E) ; en el tubo simple se enrosca el electrodo que se

El registro óptico del cambio de longitud de las fibras del mio
cardio, lo conseguimos mediante un dispositivo original (Fig. 9) que
consiste: 1., en un prisma de plata bruñida (P), provisto o no de
un indicador del movimiento angular (i), a lo largo de cuyo eje
mayor pasan dos cabellos o hilos fines (h) que unidos a un especial
marco metálico lo mantienen en el sitio conveniente y la torsión de
los cuales gradúa las pequeñísimas variaciones de la resistencia que

pone en directo contacto con el nervio (N) y en el tubo en T se
enrosca el electrodo que se sumerge en el líquido de perfusión (E).
Las contracciones y relajaciones de las fibras musculares se mi
den, en la técnica cuarta, sirviéndose del ocular micrométrico. Claro
está que las apreciaciones de las estructuras in vivo son favorecidas
por tinciones vitales y no excluyen el análisis mediante fijación y
coloración del músculo en las siguientes fases: a) de reposo y exten
sión natural; b) de extensión forzada; c) de retracción; d) de con
tracción isotónica máxima; e) de contracción estrictamente isomé
trica; f) de contracción que comienza siendo isotónica y se sostiene
siendo isométrica; g) del momento preondulatorio; h) de la onda
inicial; i) de la onda en propagación; j) de cambios post e inter
nodales ...
El cotejo de las estructuras vivas y de las estructuras muertas,
así como el asistir, en la visión microscópica, a los procesos provocados
por los reactivos fijadores, es lo que permitirá descartar lo artificial
de lo natural, o sea, lo que preexiste de lo sobreagregado por efectos
técnicos.
Desde el año 1931 contamos con una técnica para el examen mi
croscópico in vivo e in situ, que fuimos desarrollando y perfeccio
nando sucesivamente. Y he aquí que nos hemos sorprendido al ver
en el gran tratado de Abderhalden Handbuch der biologischen Arbeismethoden, tomo publicado en 1935 (4), un trabajo de Cramenizki, en el cual se describe una técnica de episcopía, diascopía y
microscopía para el corazón pulsante de la rana, que es, salvo detalles
secundarios, nuestra propia técnica, pero con el corazón extraído en
vez de in situ; de modo que tal como nosotros la presentamos es
mucho mejor y entre otras ventajas, está la de poder excitar, en el
momento de la observación microscópica (o de la microcinematografía), los centros cardio-inhibidores o cardio-aceleradores. Segura
mente Gramenizki llegó a resolver el problema de la episcopía, dias
copía y microscopía del corazón ignorando nuestras publicaciones. No
hay en nuestras palabras ninguna censura. Sólo queremos dejar cons
tancia de los hechos, de la prioridad que nos corresponde y d^ la
superioridad de nuestra técnica, que es aplicable a todos los verte
brados y no únicamente a corazones de batracios.

(4) Abt. V. Teil 8. p. 953, 1935.
— 162 —

Fie. 9. — Aparato para fotocardiograma y
fotomicrograma. •— Prisma de plata bruñida
con indicador de bu movimiento angular (i)t
sostenido por dos cabellos, uno blanco y
otro negro que acusan el grado de torsión
fácilmente (h), atravesándolo por su eje
longitudinal; t, tornillos para regular la
tensión de los cabellos; r, disco para movi
mientos angulares del cuadro; /, eje de
fijación a un pie.

se opone a la contracción de las fibras miocardíacas; 2., de dos tor
nillos (t) de apretada y fina vuelta helicoidal a los que se anudan
los cabellos o hilos, dependiendo de su juego la menor o mayor
torsión anteriormente aludida; 3., de un liviano cuadro metálico (r),
que gira en torno de un eje (f), el cual a su vez asciende o desciende
por movimiento de cremallera. El haz de luz que incide sobre una
— 163 —

�^ 91 —
Bim ajqos appui anb zn[ ap z^q jg •BJajjBiusja ap ojuaimiAoui Jd
apnapsap o apnaiasB aaA ns b jBna ja ' (j) afa nn ap oujoj ua bjiS anb
'(j) ooijBjaiu ojpcnD oubiaij nn ap '„• íBpipnjs ajuauuoijajuB uoisjoj
joa'bui o jonaiu bj oáanf ns ap opuaipnadap 'sojtq o sojjaqB^ soj
UBpmn? as anb soj b jBpio^tjsq BjpnA buij A BpBj3jdB ap (j) sojjiu
-jo^ sop ap '0*g ísBDBipjBOoiui SBjqij sbj ap uoiaaBjjnoa B[ b ánodo as

•aid nn e nopafij
ap efa '[ íojpona pp eajB[nSaB soin^im
BJBd oasip '.i ^so¡pqB^ soj ap aoisuai
BJBd so][¡ujo; 'j ;[BU;pniiÜuo[
afa ns jod OfopnBS3ABj)B YV^ a)U9m[i3B|
aoisaoi ap opsjS |a DBsn^B anb oa^aa oj^o
L O3HB[q onn '8O[[sqB^ sop JOd opiusisos
*(i) jB^n^aB oia^nntAoin ns ap &lt;iopB3ipai ao^
Bpianjq Bju]d ap Btu^ijj — BinBjaojjiaioioj
X Btu8j^o;pJBJOioj BJBd oiBJBdy — -^ aijj

*^ '8 nai -a

•sopBjjeq ap 83uozbjoo b ajn^raB^iun on A sopeiq
-9JJ3A so[ sopoj b 3jqBDi[dB sa anb 'BOlu^a; BJisann ap pspiioiiadns
B[ ap A apnodsaxio^ son anb pBpyjoijd b^ ap 'soq^aq so^ ap bidubj
-snoD jBfgp somajanb o¡og -BJtnsna^ BunSum sBjq^^d SBxisann na X^q
o\[ •89uoi3B0i[qnd SBJ^sann opu^jonSí uozbjoo pp BidoDsoaaira A Bidoo
-SBip 'Bjdo^sida b^ ap Butajqoad p jaA^osaj b o^a^^ pjzraaniBJ^ ajuara
•sajopBjapoB-oipjBO o sajopiqiqui-oipjBD sojjua^ so¡ '(bijbjS
v\ ap o) B^idoosojoiui upiaBAjasqo bj ap ojnauíora
ja na 'jBipxa aapod ap bj Bisa 'sBfBjuaA sbj^o ajjua A jofatn oq^nm
sa eoraB^uaeajd bj soxioson otnoo jbj anb opora ^p inris w ap zaA
na opiBjjxa nozBaoa ja uoa ojad 'Baiuoaí Bidojd Bj^sann 'soiJBpnnaas
sajjB^ap oajbs 'sa anb 'bobj bj ap a^nBSjnd upzBJoo p BJBd BjdoDSojoiui
A BidoosBip 'Bjdoasida ap Bomoaj Bnn aqri^sap as j^no ja na 'njzra
-aniBj^) ap ofBqBjj un '(^) gg^j ua opB^ijqnd oraoj 'vapo^tatusiaq
-uy uay^siUojoiq ^ap q^nqpuvjj uapjBqjapqy ap opBjBJj ubx^ ja ua
jaA jb opipnajdjos somaq bou anb jnbs aq j^ "ainaniBAisaons opuBu
-oioDaj^ad A opnBjjojJBsap sominj anb 'njis -ut a onm ui oaidoosoja
-im naniBxa ja BJBd BOiuoaj Bnn uoa soniB^uoa X6l ^8 Ia apsaQ
•soainaaj
eoiaaja jod opBSaj^Bajqos oj ap ajstxaajd anb oj 'sas o '^BanjBU oj ap
jBpiji}JB oj jB}jB3sap BJiiinijad anb oj sa 'sajopBfij soAijoBaa soj Jod
d eosaooíd soj b 'B^idoasojorin uoisia bj ua 'jt^sisb ja onioa isb
SBjnjanj^sa sbj ap A sbaia SBjn^onJjsa sbj ap ofaioo 13
• • • sajBpou
-ja^ni a isod soiquiBo ap (f íuopB^Bdojd na Bpno bj ap (1 ijBpiur
Bpuo bj ap (q i oiJO)Bjnpuoajd oiuamom jap (^ íBoiJjaraosi opuais
auaijsos as A Baiuojosi opuais Bznairaoa anb uoiaoBj^uoa ap (j íbdijj
•amosi aiaaraBjaijjea n^ioaBjjuo^ ap (a íBinixBin Baiuojosi uoiodbjj
-uoo ap (p ín^p^BJiaj ap (o íBpBZJOj noisuajxa ap (q ífBanjBu uois
-najxa A osodaj ap (b :sasBj sajuam^is sbj na ojnasnm jap nopBjojos
A n^iOBfij a^uBipain sisijbub ja aa^npxa ou A sajBiíA sauoionij jod

anb Biou^jsTsaj v\ ap S3uoiobijba SBmiBjnanbad sbj enpejS s^^no boj
ap noisJO) bj A ajuaiuaAnoD oi;is p na uauaijueni o[ ooi^Bjgín oaJBin
^padsa un b sopiun anb (q) sontj so[iq o so{[aqB3 sop UBSBd jojCbhi
afa o^na ap oájBj o\ b '(i) aB^nSuB oinaimiAom pp jopeaipui nn
ap on o ojsiAOJíd '(^) Bptnnjq Bje[d ap emsijd nn na '^••[ :aj8isno3
nb (6 '8ij[) ^uiSuo OApisodsip mi a^uBipatn somm3asno3 o¡ 'o
-oini pp sBjqij sbj ap pnjiSuo[ ap oiqniBa pp oaxidoS

ssppsjOABj nos oam wi SBjn^anjjsa sbj ap sanopBpajdB sbj anb Bjsa
0JBJ^ •ooijjauíojoiui aB^n^o [ap asopnaiAjis 'BjjBn^ Bomaa; bj na 'nap
•nn 38 83JBjn3snm ssjqi} sbj ap sauopBÍBjaj A sauopaBJiuo^
•(3) uoisnpad ap opinbij ja na a^aamns as anb opojjaap ja
as ^ ua oqm ja ua A (f^) 01 a ja u ja uoa ojaBjnoo oiaajip ua auod
as anb opojjaap ja bssojus as ajdniís oqm ja na í (jj) ^ ua ojjo A
(u^) ajdtuis onn 'soqaajjsa soqnj sop BuijBjd bj b ajaiqps as 'osa BJBd
ísajuajBAinba sanopnjos o opBua^ixo a^ao^-jaáui^j noa ojopnatpnnjjad
eauoioipuoa SB^aajjad ua anaijuBín as anb 'oiAJan ns ap saABjj b Bjpxa
as ojnosnuí js íboiuojobi uppsBjjuos ua o Baijjaniosi u^xaaBjjuoa na
ssJBjnasnm SBjqii sbj ap Bjn^anjjsa bj ap soiquiBa soraijuí soj ajuaiuBj
JBAJSgqo Bj^tnb as anb nn^as '(j) oaiiSBja ojjo jod ajqinjijsns
j '03TJBJ3U1 ojiq un ^ÍBq ojeando jBSnj na í sajona ni sopBj sns

�de las caras del prisma es desviado angularmente tanto más cuanto
mayor sea la diferencia de longitud de las fibras en contracción y
relajación. La misma cámara de los electrocardiógrafos y la misma
cinta de papel fotográfico que se usa para obtener los electrocardio
gramas sirven para la obtención de lo que llamaremos fotocardiogramas (Figs. 10 y 11).

de directa y exacta medida, bajo microscopio, con oculares micrométricos, tomando como referencia núcleos, estrías o puntos bien
perceptibles del sincitio cardíaco; b) otro, volumétrico, de cambios
totales del corazón en un juego de cambios de presiones intra y extracardíacas. Para lo último, nuestro dispositivo consta de un recipiente
de vidrio grueso, en cuyo interior se coloca el corazón con o sin
pulmones, y se perfunde herméticamente cerrado con tapón de goma,

J
Fie. 10. — Fotocardiograma (seno y aurícula)

1

I

i Aif A

uVaíi

Fie. 11. — Fotocardiograma (seno y aurícula)

El prisma para el registro óptico de las contracciones y decon
tracciones de las fibras miocardíacas (o de fibras musculares cualesquieras) puede tener como eje de rotación, en vez de uno oídos
cabellos, un sistema metálico rígido, de suerte que un diminuto cono
macizo en continuidad con el prisma gire dentro de un conito hueco
en continuidad con el cuadro que lo soporta. A favor de un delicado
muelle de reloj se gradúa la resistencia (Fig. 12).
Dos procedimientos más de apreciación de los cambios de lon
gitud y espesor de las fibras del miocardio son, los siguientes: a) uno
^- 164 —

Fie. 12.— Modelo N. 2 de aparato para fotoeardiograma. — P, pequeño prisma de plata
bruñida que gira sobre su eje longitudinal
con un mínimo de roce; m, muelle mediante
el cual el prisma, luego de la rotación que
al contraerse provocan las fibras musculares,
vuelve a su posición inicial; d, disco para
el cambio rotatorio del cuadro que sostiene
al prisma; c, cremallera para el ascenso y
descenso de dicho cuadro; /, fijación de
todo el aparato a un soporte de pie pesado.

a través del cual las cánulas se ponen en relación con la aorta y la
cava, así como los manómetros con la cavidad que representa la ca
vidad torácica y cuya presión cambia gracias a una trompa de vacío
y de una pera de goma (Fig. 13).
A favor de dos modelos nuestros de electrodos permanentes, ex
citamos nervios y centros del corazón y otros cualesquiera, en la ma— 165 —

�— S9T —
-Bta bj na 'Bjambsa^Bno eoijo A uozbjod pp soJiuao A soiaj^u souibjio
-xa 'sainanBnuad sopoxpap ap sojjsann soppom sop ap joabj y
'(1 '^ÍlI) Brao^ ap B.iad eim ap A
oj^ba ap Bdmojj Bim b sbtobjcS BiqraBD uoisajd batu A boidbjo^ pepiA
-bd bj Buiasajdai anb pBpiABa b^ noa sojjamouBut so\ ovaoo isb 'babo
b[ ^. b;job bj noo aopBpi n^ nauod ^s SBj^nuBO sbj ^na ^p saABJ^ e

aid ap ^^jodos im s oiBjed^ ^a opo^
ap uop^fij '/ íojpuno oqoíp p osaa^sap
i OSn309B {3 BJBd BJ3JJBtUSJ^ 'O ÍBIDSUd ^B
8U3IJ8O8 snb ojpBna pp ouoibio^ oiqnje^ p
BJBd o^sip *p í^Bi^mi aopisod ns b aApnA
'sajB^n^snm SBjqi} sb¡ aB^OAO^d asjaBJiuo^ |B
anb uoiobioj B[ ap o^on[ 'etusijd ja {Bn^ ja
aiUBipam ajjanm 'tu ^aooJí ap omiuim tm ao^
- jBuipniíinoj ^ta ns aiqos bj;8 anb Bpiunjq
BiBjd ap Btosijd onanbad 'j — •BinBa
•oj Bjsd ojBjBde ap z 0-j^ oppoj^ — -^

— ni -^
oun (b :sa^nainSis ^o\ tíos oipjBaoim pp SBaqij sb[ ap josadsa A pnjiS
-uo[ ap soiquiBD soj ap nppBiaajds ap sera soinaimipaaojd soq
'(^I '^Í^) pnaisisaj b^ BnpBjS as fopj ap aj^anni
opeotpp un ap joabj y 'Biiodos oj; anb ojpBna p noa pBpinmjnoo na
oaanq o^xuoa nn ap ojjuap ajiS Buisijd p noa pBpinupuoa na ozpBm
ouoa ojnuiuiip nn anb ajjans ap 'opija ooijB^ain Bina^sis nn 'so[[aqBo
sop o otm ap z^a na 'n9ps^OJ ap afa omoa Jana) apand (sejainb
•s3[Bna sajB[nosnrn sbjoij ap o) seoBipjEOoiin SBJqij sbj ap
-uooap A sanopaBJ^noa sbj ap o^iido OJjsiSaj p Bjsd emsud

i ouos) BiuBjSo;pjBDO4Oj — -jj -o

ijnB ., ouas)

^p uodBj uo^ opB^Joa ^tn^mB^iianu^q ^punjjad ^e ^ 'sauorajnd
uis o uod uozbjoo p BDo^o 9g JOTJ9^UT olna n^ 'os^ruS oijpiA ap
ainaidpaj un ap bjsuoo OAijisodstp ojisann 'onnji;n oj bjbj
-Bijxa A Bjjut sauoisajd ap soiqniBa ap oSanf un na nozBJoa pp
soiqniBO ap 'ooijjamn^oA 'ojjo (q ¡O3BipjB3 oijpnxs pp
naiq sojund o SBiJjsa 'soapnn Biauaaajaj omoa opuBinoj
noa 'oidoosoJtaini o_ÍBq '^pipara BjoBxa A Bjoajip ap

'(II ^ 01 's^}d)
-otpuvoojof 6omajBniE[[ anb oj ap upxanajqo b^ BJBd u^ajis sbuibjS
-oipjB3OJiaap eo\ Jausjqo BJBd Bsn as anb ooijbjSo^oj pd^d ap Bjnp
Btnsiui B[ A sojBjSoipjBaoJioap so^ ap bjboibd Binsitn b^j •uopefBjaj
A nopaBjjnoa na sBjqij sb[ ap pnjiSuo]; ap Bpuajajip bj sas jo^bui
SBui ojubj ^iuauíJEjnSuB op^iAsap sa emeud pp sbjbo sb| ap

�eléctrico (P y E). El disco del porta-electrodo queda bajo piel; el
cilindro la atraviesa y un casquete de protección, se enrosca en él
por fuera del tegumento (C). Por el otro extremo, el electrodo pene
tra, a través de su pared, en un tubo de goma, de pequeño calibre (t),
el cual se hiende a lo largo y se pone en su interior el nervio (n)
que se quiere excitar (o del que se busca revelar la corriente de
acción). La elasticidad del tubo anula la hendidura y el nervio per-

O
•K

Fie. 13. — Dispositivo para variar en distinto
sentido las presiones intra y extracardíacas, en
corazón perfundido con o sin pulmones. — C,
corazón dentro de un recipiente de vidrio, que
cierra herméticamente con un tapón de goma,
a través del cual las cánulas se ponen en rela
ción con la aorta y la cava, así como los manó
metros con la cavidad del mismo, que repre
senta la cavidad torácica cuya presión cambia
gracias a. una trompa de vacio [T] y de una
pera de goma [P]; M, Mi, Mt, manómetros que
acusan la presión: 1., del liquido aferente,
que viene de la estufa E, por el tubo L; 2.,
del recipiente en que se halla el corazón; y 3.,
del líquido eferente. En O, se observan los
manómetros y las llaves del cilindro de oxí
geno, cuyo tubo de salida va a la estufa, la
cual contiene líquido de Ringer-Locke.

yor normalidad, sin trauma ni anestesia. La Fig. 14 ilustra nuestro
modelo de electrodos permanentes para nervios, que aplicamos al
pneumogástrico. La excitación puede ser, claro está, mono o bipolar.
Los electrodos bien aislados, de plata o de cobre, según lo exija el
programa de experiencias, se fijan por un extremo a la piel, me
diante un portaelectrodo de ebonita, de base discoidal y cuerpo ci
lindrico, con orificios por donde pasan los conductores del estímulo
— 166 —

Fie. 14. — Modelo de electrodos permanentes para nervios. —
n, nervio (pneumogástrico, por ejemplo); t, tubo aislador del
nervio (una incisión longitudinal permite poner el nervio in
tacto en su interior); , electrodos aislados con substancia
adecuada; P, porta-electrodo de ebonita con un pequeño cilin
dro central saliente y len rosca; R, reóforo; c, casquete protec
tor. El disco del portaelectrodo queda bajo la piel y el cas
quete protector, sobre piel. — Cerrada la brecha por la cual
se abordó el nervio, para excitarlo en la mayor normalidad
posible y durante los días que se quiera, basta con desenros
car el casquete c y conectar el electrodo fijo con cualquier
excitador eléctrico u oscilógrafo de rayos catódicos. — Puede
variarse el número de electrodos y el lugar de fijación.

manece aislado, como si discurriera naturalmente por su luz. Abor
dado el pneumogástrico para ponerlo en contacto con los electrodos,
se sutura la herida. Los "botones" por los cuales se fijan los electrodos,
se ponen en la zona de la piel que más convenga, por ejemplo, dorso
del cuello. Hecho lo que antecede, la sobrevida del animal es perfecta
y la excitación se puede repetir siempre que se desee y durante tiempo
ilimitado. Para ello, basta destornillar el casquete (C) y conectar los
electrodos permanentes con un excitador (R). Es natural que con el
transcurso de los días se produzca en torno del tubo de goma y de

— 167 —

�— ¿91 —
ap A bhio^ ap oqnj pp oujoj na Boznpojd as SBjp so{ ap osjnasuBJi
p uoa anb jsjnjBu s^ *(}j) Jop^jpxa un uoa sajuauBiiiJod sopojiaap
soj JBjoauoa A (^) ajanbsea ^a JBj[iujo}sap ejseq 'o[p bjb,j "op^jiraiji
oduiau ajusjnp A aasap as anb ajdiuais jpadaj apand as uopBipxa B[ ^
Bjaapad sa ^Buiíue pp BpiAajqos b^ 'apaoajuB anb o\ oqaajj gojpno pp
osjop 'ojdmofa jod 's^uaAuoa sbui anb pid b¡ ap buoz bj ua uauod as
'sopojioap so[ ub^ij as sap^na soj jod ^sauojoq,, sc^ "Bpijaq bj Bjnjne as
'sopoiioap so[ uoo ojobjuoo na ojaauod BiBd ooujsB^^omnaud p opsp
-joqy -zn[ ns jod ^ju3ui[B.m}BU Bjaijjnasip xs omoa 'opB[8iB aaanBin

^p^n^ — -so^ipoieo so^bj ^p ojbjSojtdso a 03ui9a|3 jopBipxa
J3Ulb[BnO UO3 Otl} OpOJllSp {3 JB103U0^ i O 313nbSB^ {3 JB3
-6OJU393p U0^ B^SBq ^BJ3inI&gt; 38 3nb SBip 80\ 9]aBJnp A 3|qt9Od
pBp¡[B[UJOa JO^BU1 B[ O3 O{^B1I3X3 BJBd '0IAJ3U [3 OpjOqt! 88
^Bn^ B[ Jod ^q^sjq b| BpBjjs^ — 'I3!^ 3-iqos ^jo^^diojd 3)3nb
-8B^ {3 S. {3ld B¡ OfBq Bpsnb OpOJ1^3|3BUOd |3p OJSip |^ -JO)
-331Ojd 3]3nbsB^ 4^ í OJOJO3J 'tf tB3SOJ O3I X 31U3I^BS JBJ11I33 Ojp
•ui[i.i ousnbsd un uoo siinoqs ap opoJi^3[3-B^od '^ !Bpcn.&gt;apB
BpUBISqnS nO^ SOpB|8IB 8opoj)33^ '^ i (J0IJ3^UI ns U3 013B1
•ni 01AJ3U \9 janod siimjsd (Buipnií^ao^ aoispai eoti) oiaj3q
|3p JopB[8iB oqni '^ í (o^dinsCd jod ^o^iJlSB^omnaud) otajsu ^u
'80IAJ3Q BJBd 83]a3UeiUJ3d 8OpOJ1^3{3 d

r

— 991 —
ojnrajjsa pp sajojanpuoa so[ UBSBd apuop jod soioijijo uoo 'oDijpm^
•p odaano A [Bpioasip as^q ap 'Bjiuoqa ap opojjaafaEjJod un a^UBip
-ara 'pid b[ b omajjxa un Jod ubíij as 'SBiouaoadxa ap BmBjSojd
[a efixa o[ unSas 'ajqo^ ap o BjBjd ap 'sopBjsiB uaiq sopoJjaa[a so'j
•jB[odjq o ouom 'Bjsa ojBp 'jas apand uoioBjpxa vj -oaiJisB^ouinaud
jb souiBDi[dB anb 'gojAJau BJBd sajuaueuuad sopoj^aap ap oppoui
OJisanu BJjsn^i ^\ 'Si^ b^j •BisajeauB iu BranBJj uis 'pBpi[Buijou jloA

•83(3O'j-J88ui}j ap opinbi[ auapuoo jBn^
B[ 'Bjiiis^ b[ 8 ba Bpi[BS sp oqm oXn^ 'ona8
-IXO ap Ojpni|I3 ]p 83AB[[ BB[ ¿ OJISmonsID
8O[ UBAJ3sqO 38 '(y Q[j[ '31Q3J9J3 Optnbl^ [3p
*0'^ A t uozbjo^ |o B^[eq 39 ^nb u3 a]u3idp3J pp
'o'Z '7 "I11' I3 J0d '3 Bjmsa B[ ap susia anb
^3in3J^^B opinbi| pp *0'x :aoi9ajd 8| nBsn^B
anb so-uamoumn '¡|^ 'i|^ '¡j¡ ![j] Btuo^ sp Bjad
Baa 3p X [^] oi^ba ap Bdraoj] Bna B sbpbjS
BiqaiB^ noisajd BÁn^ boijbjo) pBpiABj B{ Binas
-3jd3j snb ^oni8iai pp pBptAB^ b¡ uo^ soji^oi
-oaem 80| onio^ 18B ^baso b^ A bjjob B[ aoj uop
-Bpj na Qsaod as 8B|nuB^ sb| ¡Bna pp saABJi B
'Buioí ap uodoi un iioj aiuauíE^ijauíja^ BJJaio
anb ^oijpiA ap awaidi^aj nn ap oj^aap uozbjo3
'3 — •auorajnd uis o uo^ opipnnjjad uoznaoo
a3 t8B^BipJB3BJ1XS X BJ1UI SaU0[83jd 8B¡ OpTlU38
oiaijsip na jbijba BJBd OAiiisodsiQ — -^ -aij

O
i
-jad oiAjau p Á Bjnpipuaq v\ BpnnB oqnj pp pspioiisBp B^
ap ajuauíoo bj jBp.\aj Basnq as anb pp o) jBipxa ajainb as anb
(o) otAjau p Joija^uí ns ua auod as Á o^jbj o^ b apuaiq as pna p
'(^) ajqijBa ouanbad ap 'buioS ap oqnj un ua 'paj^d ns ap saABJi b 'bjj
-auad opoi)3ap p 'oinajjxa oj^o p jo^ • ([)) o^uauínáa^ pp Bjanj jod
p ua B38OJua as 'uopoajojd ap ajanbsBO un A bs8iabjjb bj ojpuijp
p ípid ofBq Bpanb opoJiaap-B)jod pp oasip ^^ -(^ A ^) oaijjDap

�los electrodos las conocidas reacciones que provoca todo cuerpo ex
traño. Pero esto se investiga y se tiene en cuenta cuando sea necesario.
Varios investigadores han explorado fisiológicamente los centros
nerviosos con electrodos que se introducen en la masa encefálica,
atravesando el cráneo. Nuestro modelo de electrodos fijos para los
centros nerviosos es distinto a los de Hess y Shafree. En la Fig. 15 lo
reproducimos. P es el porta-electrodo en rosca, en cuyo eje existe el
electrodo que se aisla vitrificándolo (o barnizándolo) todo a lo largo,
menos en la punta. Si se quiere que sea impolarizable se hace de
plata (una película de cloruro de plata, como se sabe, impide la
polarización, a cuyo efecto se sumerge en solución de nitrato de plata
antes de usarse). Una pieza cilindrica (f) de ebonita, hueca, a doble
rosca, interna y externa, se atornilla en el cráneo, en el sitio que se
elija para la excitación o toma de corriente. Por su interior, enros
cando y desenroscando se mueve suavemente el portaelectrodo (P).
El reóforo (R) se pone en contacto con el electrodo cada vez que se
va a excitar los centros nerviosos. Cuando no se experimenta, se
protege la extremidad externa del electrodo con la pieza C, que en
rosca en la cabeza del portaelectrodo.
Se consigue una excitación eléctrica a distancia, con el pro
ceder de Richar U. Light y de E. L. Chafree (1936), quienes implantan
una pequeña bobina secundaria en el organismo, de suerte que uno
de los electrodos (o los dos) se ponga en contacto con el tejido ner
vioso en el punto cuya estimulación se desea. Cerrada la herida, se
coloca el animal en el interior del campo magnético producido por
el circuito primario. Dos son los dispositivos: uno de bobina simple,
para experimentos de corta duración, en el cual el operador puede
mantener la posición del carrete secundario paralela al primario; otro,
de bobina triple y caja de madera entre ellas, en la que se encierra
el animal durante semanas y cuyos movimientos son acompañados de
pequeñas variaciones en la intensidad de los estímulos.
Los electrodos con montura de Hess (Elektroden mit Fassung) (5),
bi o tripolares y cada uno de los cuales está compuesto de tres
finísimas agujas de acero de mm.0'2 de diámetro, convenientemente
aisladas en todo su trayecto, menos en el milímetro o milímetro y medio
de su terminación cónica. Los electrodos se fijan en una montura o
placa que a su vez se sujeta al cráneo. Para sus investigaciones rela
tivas al hipotálamo ("centros" del sueño, etc.) ha preferido Hess la
excitación bipolar a la monopolar, porque no siempre el electrodo
indiferente lo es en rigor y podría inducir, si no se toman" todas las
precauciones, a resultados falsos.^i
El sistema nuestro es muy distinto al de Hess y otros autores.
En el caso de preferirse la excitación simultánea o inmediatamente
sucesiva de dos o más "puntos" o áreas del encéfalo, se fijan en el
cráneo a manera de tornillo dos o más diminutas piezas de ebonita
por cuyo interior, gradualmente y mediante movimiento de rosca,
avanza o retrocede el porta-electrodo, avance y retroceso perfectamente
mensurable (mm.0'1 por vuelta de rosca o con el módulo que se pre— 168 —

Fie. 15. —Modelo de electrodo permanente para
la exploración del encéfalo. — /, pieza cilindrica
de ebonita, con rosca externa e interna; la pri
mera, para sn fijación en el cráneo; la segunda,
para el movimiento graduado y fijación del portaelectrodo (p). — Este tiene además de la rosca
para el movimiento por el interior de la pieza /,
otra en el disco terminal y asi, cuando no se ex
perimenta, se protege el extremo externo del elec
trodo con el casquetee, de rosca interna. — R,
reóforo
Una diminuta herida en la piel que recubre el
cráneo basta para permitir enroscar la pieza de
ebonita en el punto preciso del hueso craneano
que se elija. — El disco del porta-electrodo es
lo único que permanece fuera de la piel, prote
gido con el casquete c. — Para la exploración
del centro en que se encuentra la punta del elec
trodo, basta quitar dicho casquete y poner el
electrodo en conexión sea con un excitador, sea
con un oscilógrafo de rayos catódicos

fiera). En cuanto al aislamiento del electrodo, se empleará la subs
tancia más conveniente. La seguridad de que están bien aislados se
consigue: a) hundiéndolo en un músculo, de manera que solo su
punta descubierta quede fuera de él; si en esas condiciones no excita,
la aislación es correcta; b) poniéndolo en cruz sobre un nervio motor
y al hacer pasar la corriente eléctrica, hacerlo deslizar varias veces
retándolo, si no se acusa reacción del efector, es que el electrodo esta
completamente aislado en todo su largo, excepto en la punta; c) exa
minándolo al microscopio. Las pruebas precedentes deben efectuarse

— 169 ^

�— 691 —
asjBnioap uaqap s^iuapaaajd seqatud sb'j -oidoosojoitn jb ojopuButuí
•BX3 (3 íejund bj na ojdaox^ 'oSjbj ns opoi n^ opejsie aiuaraBi^jduioo
Bjsa opojrpaja ja anb 83 'joj^ap jap uopoeaj ^snoe as oh ie 'ojopuBioj
8309A SBIJBA JBZIJSap O^jaOBq 'B^IJlDaja 9^U3UJO0 BJ JBSBd J33Bq JB ^
jo;oui oiAjau un ajqos znjo n^ ojopuaiuod (q íbio3j-ioo sa uoiobjsib bj
'Bjpxa ou sauoiaipuoD sbss na is íj^ ap BJanj apanb Biíaiqnasap eiund
ns ojos anb BaauBtu ap 'ojnosnin un na ojopuaipunq (b ¡anátsuoo
as sopepiB uaiq us^sa anb ^p pBpijnSas b-^ -aiuaiuaAuoo bbui bioubj
-sqns bj BJBajduia as 'opoxpaja jap oiuaimBjsiB jb ojuBno ug '(

p
ao^oj ap ojsjgojt^so nn uoo
B39 'jopBii^xa na uo^ B^s aoixauo^ na op
^aod X
^ianbsBO oq^tp
oqp jB)in
)q p
Xb
oa^ [ap Biand S[ Bjjuanous as anb na oJ^aa^ pp
aopBJOjdx^ B^ bjb^ — *? ^ianbsB3 \a ao^ opi3
-3)oad 'pid B{ ap Baanj ao^aBnu^d anb oaiun oj
sa opoji^a^a^BiJOd ^ap o^sip y^ — '^^!l3 3S ^n^
onBauBJD osanq pp osjsaid oiund |a na Bjiuoqa
ap vzaid v\ j^^^ojaa jiiimjad Bi^d B)SBq oauej^
ja ajqnsaj anb ^aid bj n epiaa^ Binuimip na¡\
OJOJO3J
'y — -Bniainr o^soj ap '^ajanbsBo ^a do^ opojj
-oa^a pp oajaixa oraaj)xa p a^ajoad as 'Biaamiaad
-xa as on opuen^ 'isb X ^BUiaua^ oosip p na bjjo
'/ Bzaid bj ap jouaiu; p jod oinainiuom p BJBd
B3SOJ bj ap ssmapB anal^ aieg — -(d) opoJ^oap
-BiJod jap aopBCi} X opBnpBjS oinaimiAoni p BJBd
'Bpun^ja^ bj !o3ubjd ja na uoiobíij ns Bjad 'Bjatn
-tjd bj ^BUja^m a Biuaixa b^soj no^ *B^iaoqa ap
Boupui[p szaid '( — -ojBja^na jap uoiDBjo^dxa B[
EjBd aiuauBnuad opojpajs ap ojapoj^ — •$! ai^

— 891 —
-ajd as anb O[np9tn p noo o bosoj ap Bj^^iiA Jod ^(Q'uiui) ^jqBinsuara
^jnauíBj^apad osa^oaiaj Á ^oubab 'opojioap-B^Jod p apa^ojiaa o bz^bab
'B38OJ ap ojuaiuiiAoui a^uBipaui A a;uauijBnpBj^ 'joijajuí oÁn^ jod
Bjiuoqa ap SBzaid SBjnniraip sbui o sop o^iujoj ap BjanBtn b oauBj^
p ua ub^ij as 'o[Bjaana pp SBa^f o ít8ojundM sbui o sop ap BAtsaons
ajuauíBjBipainuí o BauBjjninjs uppB^pxa B[ ^sjyjapjd ap osbd p n^
•sa-iojnB soiio Á ssajj ap ^ o^unstp j(nui sa ojjsann Binajsis j^
•sospj sopBjjnsaj b 'sauopnB^aid
sb^ SBpo^ wemoi as on ts 'jpnpui Bjjpod A jo^u na sa o^ a^najajrpoi
opoxpap p aadmais on anbjod 'jBjodouotn b[ b JBpadiq nope^px^
b[ ssajj opuapjd Bi{ ('Oja 'ouans pp ttsojjua3,,) outB^Bjodiq ^ sbaij
-Bpj sanopBSijsaAui sns bjb^ •o^weio \v Biafns as zaA ns b anb BB^d
o B^njnotn Bun na ubíij as sopoxpap so'^ "Baiuoo uoiOBuinuaj ns ap
oipaui A ojiami[im o ojiami^im p na sonam 'o^oa^BJ} ns opo; na 8BpB[siB
a^uauíajuatuaAuoD 'oajaniBip ap ^q-uiui ap ojaas ap sbíiiSb sbihisiuij
83J} ap ojeandraoo Bjs^ sapna so[ ap oun Bp^o A saiB^odiaj o iq
' (^) (¿unssB^ jira napojpp^g) ssajj ap Banjnoin noa sopoJ^aap so^j
'Bopnmiisa so{ ap pBpisnajni b( na sauopBUBA ssnanbad
ap sopBUBduiooB nos sojuauuiAoar soXnD A SBUBuras ajuBjnp ptniuB p
BJjapna as anb bj na 'ssjp aj^ua Bjap^in ap b^bd A a^dij; Buiqoq ap
'ojio íoiJBmijd ^ Bp^BJBd oiJBpnn^as ajajjBO pp nopisod ^\ janajnBín
apand jopBiado p p^ño p ua 'uopBjnp B^joa ap soinam^adxa Bj^d
'a^dmi^ Buiqoq ap oun : soAijisodsip so\ nos soq •oiJEint^d ojmajp p
jod oppnpojd oonauSBin odniB^ pp joua^ui p na ^miuB p boo^oo
as 'Bppaq bj BpBjja^ -Basap as nopBpnmiisa e^na ojund p na osoia
-jan opifa^ p uoo ojobjuoo ua BSuod as (sop so[ o) sopojj^ap so[ ap
onn anb ajjans ap 'onisiuBSao p na BUBpun^as Buiqoq Buanbad Bun
UBjuB[dtni sauamb ' (9g6l) aaJJBUD 'T '3 3P ^ IH^íT 'íl JBtlDíH 3P JaPaa
•ojd p uoo 'BpuBisip b Booioap uopBjpxa sun an^isuoo ag
"opoj^^apBjJod pp BzaqB3 b^ na bosoj
-na anb '^ Bzaid b^ uod opojjoaja jap Bnaajxa pepimaJ^xa bj aSajoad
as 'BiuauTiaadxa as ou opuen^ •sosoiajou sojjuao soj jB^pxa b ba
ae anb zaA Bpso opojjoap ja uoo o;objuoo na auod as (^;) ojojosj j^
*(d) opo-tloapBiJod ja aiuamaABns aAanm as opnBOSoinasap A opuBO
-sojua 'Jouajut ns joj -ajuatuoo ap Btnoj o u^pBipxa bj Bjsd Bfip
as anb 01118 ja ua 'oauBJo ja ua bjjiujoib as 'Biuajxa A Bujajui 'boboj
ajqop b 'Baanq 'Bjtnoqa ap (j) Baxjpuijp Bzatd Buf^ "(ssjBsn ap saju^
BjB[d ap ojbjiju ap nopnjos ua aSjatans as ojoap o^no b 'uopBztJBjod
bj apidun 'aqBS as ouiod 'BiBjd ap ojnjoja ap Bjn^tjad Bun) BjBjd
ap aoBq ss sjqBziJBjoduii Bas anb ajamb as ig -Bjand bj na souanr
'o^jcbj oj b opoj (ojopuBziujBq o) ojopuBOijpiíA bjsib as anb opojjoap
ja ^^eixa 3Ía oXno ua 'bosoj na opoj^oap-BjJod ja 89 j -souipnpojdaj
I SI '^T^ BI U3 'a9JJBlIS ^ ssajj ap eoj b oiuiisip ss sosotAJau sojjuao
boj BJ^d sofij sopojjoap ap ojapom ojjsan^j -oauBja ja opuBsaABJjB
'Bai^Bjaoua B8Bui bj na uaonpoajut as anb ^opojioap no sosoiAjau
soJiuaa boj a}uaniBoi;¡o[oieij opBJojdxa u^q sajopcSusaAni soijb^
•oijBsaoan Bas opnBno B^uano ua auap as A B^iisaAní 38 o^sa oja^ -oubj^
-xa odjan^ opo; BooAOjd anb sauopa^aj ssppouoo sbj sopojjoap soj

�antes y después de realizados los experimentos de exploración del
encéfalo. Para que el electrodo discurra fácilmente en la masa ner
viosa, la punta descubierta es cortada a bisel, igual que en las agujas
de inyección. Del área de dicha punta en bisel depende el área que
se estimula. Naturalmente, la longitud y el diámetro tanto de los
electrodos como de sus puntas y la forma de ésta puede variar según
las ventajas y los inconvenientes que cada experimentador advierta
en su tema preciso de trabajo.
En los batracios anuros, la descubierta del vago para la excitación
o toma de corriente de acción simultánea a la observación microscó
pica (o microcinematografía) y obtención de electro y fotocardiograma, la hacemos según técnicas diversas. La mayoría de los autores
abordan el pneumogástrico ventralmente, previa destrucción del
neuro-eje para inmovilizar el animal. Los detalles de la operación
se encuentran en libros de práctica fisiológica, como el de Gautrelet
(1932), Houssay (1934) y están anticipados en cierto modo por obras
de anatomía tan completas como la de Gaupp sobre la rana. R. H.
Kahn (1922) describe una técnica personal para la descubierta del

^^—""^
.^ ^
.'"J

pneumogástrico, en la rana, por vía dorsal. Va al encuentro de sus
raíces y de su ganglio yugular, a donde hay que ir si se busca excitar
el parasimpático con independencia del simpático, salvo la directa
estimulación de los centros bulbares cardioinhibidores. Después de
la inmovilización del animal por destrucción del bulbo y de la médula,
Kahn lo fija por la cabeza con una pinza a tornillo, de modo que la
piel quede tensa en la región occipito-atloidea, formando el cráneo
y la columna vertebral un ángulo que se aproxima a ser recto. Lo
demás es cuestión de seguir los detalles anatómicos y abrirse brecha
dorsalmente hasta las nacientes del vago. Sabido es que el vago, el
glosofaríngeo y el espinal salen del cráneo por el foramen jugulare.
Para nuestras investigaciones de biomicroscopía y simultánea
excitación del pneumogástrico o del vago-simpático, contamos con
tres técnicas nuestras, en las cuales se procura a) conservar intacto
los centros nerviosos ya sea para el examen de reflejos vagales, bien
sea para su directa excitación; b) mantener el animal en las mejores
condiciones para su más adecuada posición al microscopiarse la ínti
ma estructura del miocardio. La primera de nuestras técnicas es una
variante de la de Kahn y consiste en descubrir a la vez el bulbo y
los dos vagos en sus raíces y ganglios, sujetando el animal como se
ve en la Fig. 16, en la que se muestra asimismo nuestra segunda téc
nica de descubierta del vago-simpático, mediante una simple incisión
entre la membrana timpánica y la glándula parotoide (N, t, pa) y
exteriorización por una curva y delicada pinza de oftalmólogo (Pn).
Hay que sortear la rama dorsal de la arteria magno-cutánea y la
operación resulta sin que se derrame sangre. La tercera de nuestras
técnicas consiste en ir al encuentro del nervio dorsolateralmente, por
(5) El Prof. W. R. Hess, de la Universidad de Zurich, describe detalladamente a
técnica en el primer volumen de su obra Die Methodik der lokalisierten Reizung
und Ausschaltung subcorlikaler Hirnabschnitte. Georg. Thieme. Verlag, Leipzig, 1932.
— 170 —

Fie 16. - Descubierta post-timpánica del vago-simpático con un mínimo de intervención quirúr
gica (Bufo arenarum, Hensel) La sujeción del animal que más facilita la operación, se obtiene
ciñéndolo con una fuerte tela (paño común) y una pinza de locher (P). — t, tímpano; pa, glán
dula parotoide; Pn, fina pinza curva de oftalmólogo; N, nervio

��una línea de incisión paralela a la glándula parotoide, en su tercio
anterior (Fig. 17). En los dos últimos casos, bien hecha la operación,
el trauma es mínimo y la sangre nula.

de dicha substancia, disminuye y aun suprime la acción cardio-inhibidora del vago (aumenta el umbral de excitación eléctrica y hasta
llega a no responder el miocardio a este estímulo a través del
vago). Experimentos posteriores de Koskowsky y Maigre mostraron
que en el perro el azul de metileno obra de idéntica manera. Va
riando la dosis, los efectos son más o menos intensos o distintos y
aún inversos. Es así que un corazón aislado de batracio que se para
liza con acetilcolina (1/500.000 en Ringer) vuelve a latir a influjo
de unas gotas de azul de metileno al 1 %. Se ignora el mecanismo
tanto antivagal como de la directa activación del miocardio. Quizá
se relacione, por un lado, con cierta perturbación de la sinapsis de
bido a la tinción de sus componentes, y por otro, con la acción del
azul de metileno sobre el cociente respiratorio de las células y fibras
del corazón, la glucolisis y la termogénesis (A. Mayer y G. Nichita
—1928 -1929— han observado hipertermia a consecuencia del azul de
metileno) .-•••••-•Si es indudable que transcurrido cierto tiempo de la experimen
tación, van apareciendo fenómenos fisiopatológicos, en sí mismos dig
nos de estudio precisamente para esclarecer la fisiopatología cardíaca,
mantiénese un ritmo normal casi con absoluta constancia en las pri
meras horas de trabajo. El azul de metileno rectificado según Ehrlich
no perturba en manera alguna, a la dosis suficiente para la tinción,
el efecto inhibidor del vago ni de los centros bulbares.
Los corazones abiertos y un poco distendidos merced a anillos
elásticos que cedan a cada sístole, conservan mejor y por más tiempo
que sin dicha distensión, las contracciones regulares y coordinadas.

convenga al estudio concreto que se va a emprender; y b) la colo
ración con el azul de metileno, pues C. Heymans (1922) observó que
la inyección intravenosa del azul de metileno o la perfusión de cora
zones de rana y de tortuga con Ringer conteniendo dosis apropiada

La toxicidad de los reactivos para la observación microscópica
de la estructura funcional del corazón, en el presente caso, el azul
de metileno rectificado según Ehrlich, sugerirá esta pregunta: ¿hasta
dónde el examen es in vivo?
• ••• El conocimiento del proceso íntimo de la tinción del sistema
nervioso mediante el azul de metileno progresó muy poco a partir
de Ehrlich, girando las interpretaciones en torno de la hipótesis que
este gran sabio emitiera, y aunque Fischer haya propuesto una pura
mente física, el cambio de conceptos no es muy notorio hasta que
se introdujera la noción de hidrógenotrans por tasa o se ensayara su
configuración electrónica y se profundizara en la importancia del
pH para la tinción con el azul de metileno. En la doctrina clásica,
el factor más activo del colorante sería su átomo de azufre y la con
dición textil necesaria, que la muerte del animal no acaezca antes
de las tentativas de coloración, que el medio sea alcalino y que exista
exceso de oxígeno. Del azul se pasaría a una leucobase por reducción,
para nuevamente y gracias a una reoxidación volver al azul. Y de
aquí el primer problema que se plantea: ¿todo el proceso químico
se limita a los cambios del colorante intra vita, a las transformaciones
que experimente en el interior de los tejidos y de las células, o exis
ten combinaciones entre los componentes celulares y aquél?
Aronson advirtió que el azul de metileno se transformaba en

— 172 —

— 173 —

Fie. 17. — Descubierta dorso-lateral del vago-simpático, con
un mínimo operatorio. — S, sujeción mediante el ceñido a
favor de tela de hilo y pinza de Socher; p, pinza separando
un labio de la herida; gr. glándula parotoide; g, fino esti
lete que termina en garfio; n, nervio

A parte de que toda experiencia sobre los seres vivos tiene siempre
un algo de fisiopatológico, dos cosas de algunas de nuestras técnicas
precedentes harán pensar en ese algo fisiopatológico: a) la hendidura
del corazón, que practicamos cen más o menos amplitud, conforme

�— Ll —
— ZLl —
Bperdcude srsop opuaiuajuoa J^^ui^^ uoa cánjJO} ap A bubj ap sauoz

-o[oo B[ (q A ^j^puajduia b ba as anb ojajouo^ oipnjsa pj bJjhsauoo
anijojnoa 'pnji^duiB so ua tu o sbot uoa eotuBorjoBjd anb 'uozbjoo ^ap
Bjnpipuaq b[ (b .••ooiSp[ojBdoisij oSjv asa ua j^suad UBJBq sajuapaoajd
seaitioa} SBJisanu ap seun^[B ap seso eop 'oo^^opDjBdorsij ap oSjv un
ajdmais auai} soaia sajas so[ ajqos spuaijadxa Bpoj anb ap ajJBd y

sauopBuuojsuB.il sb[ b 'v}ia v^jui ajuB.io[oo pp eorquico so[ b b}iiui[ as
ooimmb osaaojd p opoj? :ca}uB[d as anb Bina[qojd jara^^d p jnbB
ap ^ '[rizB \v aaA[OA uopBpixoaj Bun b sbt3bj^ A ajuauíBAanu BJBd
'upponpaj Jod assqoonaj Bun b BiJBSBd as pazB pQ "ousSjxo ap osaaxa
B^stxa anb A omp3op3 Bas oipaui p anb 'uopBJOpDo ap SBAijBjuaj sb^ ap

-bjod ap uprsnjjad B[ o oua^tíara ap ¡nzB pp BsouaABjjur uop^a^íur B[
anb OAj^sqo (^^ól) euBui^ajj -^ sand 'oua[ijani ap [nz^ p uoo uopBj;

na BqBuuojsuB.ii as oirajijain ap jnzB p anb orjjiApB uosuojy
¿pnbB ^ sajB[npo sajuauodiuoa soj ajjua sauoioBUiqnioo uoj
-sixa o 'sbjii[93 8bj ap i sopifaj so[ ap joijajuí p na ainaniijadx^ anb

83JUB B0Z3B3B OU p3UIIHB pp 3JJ3niU B[ anb 'BIJBS303U ^UX31 UOIOip
j ajjnzB ap oiuojb ns Bijas ajuBao[O3 pp oaijob sbhi jojobj p
BniJiaop bj u^ 'ona^ijata ap jnzB p uoo u^pnij B[ Bj^d jjd
pp BiouB}jodiui b[ ua BJBzipunjojd ae Á B^inoi^aap u^pBJtiSTjuoo
ns BjB^Bsaa as o vsvuodsuvjtouaSpjpii^ ap uopou B^ Bjafnpoj^uí as
anb bjsbi{ ouojon Xnm sa oa soida^uoo ap oiqniBO p 'Baisij aju^ra
-B^nd Bnn oisando^d tbáv[ jgqosi^ anbunB-.A. 'BJai^itna oiq^s ubiS ajsa
anb sisajodxq bj ap oujoj ua sauoiDBjajdjajni sb^ opaBJiS '^oi[jqg[ ap
jpjBd b oood Ámn osajáoíd oua^ijaui ap ^nzB p ajuBiparn osoiAjan
Braajsis pp uoionij b^ ap oiuijuj osaaoad pp oiuaimiaouoD j^

•

¿oam iii sa naraexa p apuop
? :Bjun3aad Bjsa BJija^ns 'qoija^^ un^38 ops^ijua^-i onajijaní ap
p 'osBa a^uosajd p na 'uozbjod pp ^uoiounj BJnjonjisa b¡ ap
BOidoosoioini uoxoBAjaeqo bj BJBd soAi^oBaa bo[ ap pBppixoj B^
•gBpBUTpjooo A saiBpa^ai sauoiooBjjuo^ sb^ 'noisnaisip Bijoip uis anb
odraau seva lod A jofara UBAjasuoo 'ajoj8t9 epBO b nBpaa anb
so[[iub b paojara sopipuo^sip ojod un A sojiaiqB eauozBJoa
•sajBqpnq sojjuaa so\ ap tu oSba pp jopiqíqui ojoap p
v\ BJBd ajuatoijnB sieop bj b 'Bunp3 BJauein ua Bqjnjjad ou

^

unSas opBotjuaai oua^ijaiu ap pnzB ^^ *ofBqBJi ap SBJoq seaara

-lid
ua bioubjsuoo BjnposqB uoo I8B3 jeuijou oiujiJ un asauapuBui
p BiSopDjBdotsij B[ ja^ajBpsa BJBd ajuaraBspajd oipn^sa ap sou
-Sip someiui is ua '8ooi^9[ojBdoisij souauípuaj opuaioaJBdB uba 'uopBj
-uauíijadxa b^ ap odinaij ojjaia opijjn^suBJi anb a^qBpnpui sa xg
• =•. ..-.•....• (ouajnara
ap pnzB pp Biouanoaeuoo b Btuuajjadiq opBAjasqo usq —6^61" 8^6I—
#-j) X ja^Bj^ 'y) sisaualioraja} b^ A sm^ODnjS B[ 'uozbjod pp
q A SB^npa sbj ap orjojBJtdsaj a^uaiooa p ajqos oua^^aui ap ^nzs
pp uoiaaB B[ uoo 'ojjo Jod A 'ea^uauodiuoo sns ap uopup bj b opiq
-ap sisdBuis ^i ap uopBqjnijad Bjjap uoa 'opB[ un Jod ^^nopBpj as
Bzm^ •oipjBaoiui pp uopsAij^B BjDajyp B^ ap ouiod ^eSbaijub ojubj
ouisiuBoani p bjouSi ag ~o¿)\ p ouo[para ap pnzB ap sbjoS SBun, ap
ofnjjuí b jiib{ b aApnA (ja^mjj ua 000'OOS/l) Buip33[ijaaB uoa -bzi[
-BJBd as anl) opBj)Bq ap opspiíB uozbjoo un anb tsb s^ -sosjaAui unB
A sojuijsip o eosua^uí souara o biu uos so^aaja so[ 'sisop bj opuBij
'BA 'G^^^bui Bapuapi ap Bjqo ouajiiam ap jnzB p ojjad p ua anb
uojbj}8oui ajiBj\[ A jÍj^SAioj^so^; ap sajoija^sod Bojuaraiaadx^j *(oSba
pp S3ABJ) b o¡nuiiisa ajsa b oipjBaouu p japuodsaj ou b BÍíayj
A Boij^oap u^pBjpxa ap pajquin p Bjuarans) oSba [ap Bjopiq
u^rooB B[ auiijdns unB A s^nuiuistp 'BpuBjsqns Bqaip 3p

•B[nu 3j8ubs B[ A otniujni sa bumbjj p
B[ Bqoaq uarq 'sosbo sorapp^ sop so[ ug '(¿X '^F^) -loijajuB
ns ua 'apiojojBd B[npuB[3 bj b BjapjEd uoisioui ap Baui[ Bun

�leucobase por la incorporación de hidrógeno. Y Dogiel, que es el
investigador que más ha estudiado el sistema nervioso aplicando
el azul de metileno rectificado según Ehrlich, señala el hecho de
que en el animal vivo el empalidecimiento se produce rápidamente
(Die bei einer Infusión des Farbstoffes in das lebende Tier konstatierten Unbequemlichkeiten, das rasche (nach 5-10 Minuten) (6).
Cajal y de Castro opinan que la reducción tiene lugar inmediata
mente después de muerto el animal: "En el animal vivo, como los
tejidos están bien oxigenados, el azul de metileno no se reduce, pero
acaece la reducción inmediatamente después de muerto" (7). Nues
tras observaciones diarias —trabajamos siempre con animales vivos—
son contrarias tanto a la afirmación de Dogiel como a la de Cajal
y de Castro. Del sabio español recordemos la interesante distinción
en dos modalidades de la coloración al azul de metileno: una aerobia
y otra, anaerobia. De acuerdo con nuestra experiencia es indudable
que la reacción se verifica en el animal vivo, y no es tan fugaz, como
creía Dogiel, ya que dura no de 5 a 10 minutos, sino horas, además de
poderse reteñir; otra cosa es saber si las células como un todo y los
elementos citológicos que se colorean, están vivos o muertos... ¿Y
qué criterio se tiene para reconocer la vitalidad celular? De este
problema, en lo que atañe a las neuronas cardíacas, nos ocuparemos
después de considerar otros aspectos del proceso de tinción de que
nos valemos para nuestras observaciones.
Afirma Fedorow (1935) que el azul de metileno rectificado según
Ehrlich, sería un veneno específico del sistema nervioso. La vitalidad
de la célula tendría que estar atenuada para que se logre su colora
ción, la cual iría precedida de una primera etapa análoga a la de la
asfixia. Los elementos más vulnerables serían los primeros en tomar
el colorante. Pero hay que distinguir, en estas reacciones, 1.) la
química propia de los distintos tipos de neuronas, así, pues, en el
corazón casi siempre se acusan las del ganglio de Bidder antes que
las de los ganglios de Ludwig y Remak; 2.) la química de los di
versos componentes celulares, algunos ostensibles, otros no, con el
recurso del azul de metileno; 3.) el momento químico o físico-quí
mico del metabolismo y secreción de la célula, que sin ser estricta
mente de' paranecrosis ni de amortiguamiento vital, facilitaría o difi
cultaría la coloración; 4.) las substancias paraplasmáticas; 5.) los
procesos reversibles e irreversibles en las fases físico-químicas del
protoplasma.
La participación del azul de metileno en las reaccion.es oxidantes
sería, según Bach, Oppenheimer y Stern (1939), indirecta, por adición
de hidrógeno, en el curso de un proceso hidrolítico, como lo creyera
Wieland (1934). Y el conocimiento de las leyes que dirigen la colo
ración vital del sistema nervioso, dependería —es dictamen de Scha-

badasch (1930-1936)— de una clara y precisa concepción de las reac
ciones recíprocas entre el azul de metileno y los procesos oxi-reductores de los tejidos. Ahí habría que buscar el grano de verdad que
encierra la hipótesis de Ehrlich. En presencia de aquel colorante, se
alteraría el equilibrio oxi-reductor iniciándose por una deshidrogenación y acompañándose de productos intermediarios del metabolismo
típico en la anaerobiosis. Schabadasch supuso que la introducción del
azul de metileno en el organismo iría seguida de una larga cadena
de reacciones biológicas cuyo resultado final consistiría en la unión
del colorante con el tejido nervioso. El fracaso en unas partes y el
buen éxito en otras hacen presumir la diversidad de reacción local,
la insuficiencia en unos sitios y la suficiencia en otros del desarrollo
de la cadena aludida, cada eslabón de la cual aun se ignora o se
conoce poco. La acidosis y la glucolisis intratextiles tendrían la mayor
importancia en la coloración del sistema nervioso mediante el azul de
metileno y de ahí la influencia favorable de un pH inicial inferior a
7, de ciertos productos de disociación metabólica, de los cuerpos que
favorecen la "aceptación" del hidrógeno por las neuronas, como la
adrenalina para el sistema vegetativo, la resorcina, la pirocatequina
y de los cuerpos que aumentan la glucolisis, tales la misma glucosa, las
sales de magnesio, los narcóticos...
Si el azul de metileno rectificado es un tóxico específico de la
neurona, su uso lejos de tener que rechazarse en microfisiología, ad
quiere indiscutible significación, ya que permite una progresiva eli
minación fisiológica del sistema nervioso intracardiaco (o del com
plejo nervioso intrínseco de cualquier viscera), que recuerda, aunque
de naturaleza y alcance diferentes, los efectos, por ejemplo, de la ni
cotina, con la gran ventaja de una visualización gradual y completa
de las células nerviosas con todas sus expansiones. Cuando la colora
ción se inicia por los botones, discos o placas terminales (sinapsis)
(Fedorow cree que siempre ocurriría así en el miocardio, pero nues
tras observaciones nos llevan al convencimiento de que no es tan
regular el proceso), y a ser verdad que las partes teñidas perecen,
se tendría en el azul de metileno un excelente reactivo para, entre
otras finas experiencias, desconectar, en pleno ganglio, las neuronas.
En uno de nuestros trabajos hemos destacado el valor fisiopatológico de dicha desconexión: sólo por ella se puede producir gran
des disturbios funcionales con un mínimo de lesión orgánica aparente,
a la manera como la simple destrucción del contacto neuromuscular
perturba completamente la función del sistema motor respectivo (8).
¿En 'qué momento, para una misma dosis, se entiende, el azul
de metileno altera, de un modo apreciable, la actividad del corazón?

(6)Melhylenblau zur Nervenfaerbung. — Enzyldopaedie der Mikroskopischen terhnik.
Ehklich-Krause. — II Bd. 1910, p. 89.
(7)Elementos de Técnica Micrográfica del Sistema Nervioso. — Madrid, 1933. — Pág. 136.

(8) Estable, C: Contribución al estudio de la kisto patología de la enfermedad de Friedreich y algunas observaciones sobre las vías de conducción de ¡a médula. — Anales
del Instituto de Neurología. — Tomo I, Montevideo, año 1927. págs. 234-327. — Y
Zur histopathologie der Friedreichschen Kranhheit nebls einigen Bemerkungen über
die Leitungsbahnen des Rückenmarkes. — Travaux du Lab. Rech. (Instituto Cajal)
Madrid, 1931-1932, págs. 1-110.

— 174 —

— 175 —

�— ni —
'9S1 's?d — "S6l 'PÍJPBK — •o

•OII-I •4 'ZS6MS61 'P!JPW
(jefe;) oiiuiisnj) *ipa^J *161 nP xn^Aejj^ — 'sasfjmuvaifon^i sap uautivqs3unjtor2 atp
Jaqn uaSun^fjauiag uaáivia siqau jiai/3/i/Djjf tiai{Dsi¡Dia^paijj Jap a;go¡oi{}Bdois;i¡ jn%
A — •¿ZE't'EZ "s^?d "¿Z6I 5B 'oapjASjaoj^ 'j orao^ — -B;8oiojn9\[ ap oimpsaj pp
— 'njnpaiu nj ap uoioonpuoo ap sota soj aiqos sauoi^oajasqo svun^jo X i{3za^
ap popatujafua v] ap mio¡oivdo]sii¡ dj ap otpmsa 2 umonqjjiuo^ :•;} 'aistvxsg (8)

-eqag ap uomejoip sa— Buapuadap 'osoiAJan Binajsis jap jojm uoiobj

¿uozbjos jap pBpiAijoB bj 'ajqBrasjdB opom mi sp 'bjsjjb ousjiisui ap
jnzB J3 'spua^ua as 'sisop Btnsiui Bun BJBd 'ojusmoui snb u^?

-ojo3 bj naSiJip anb ss^^j sbj ap ojnaiuiioouoa ja j^ •(t6l) PUB[Li^
BJ3^aj3 oj oraoo 'ooijijojpiq osaaojd un ap osjna ja ua 'ou^Sojpiq ap
uoioipB jod 'B^aajiptn '(66l) UJaJS ^ JampquaddQ 'qaeg unSas 'Búas

•(g) OAijssdssj joiom Btna^sis ^p uopunj bj sjusureísjduioD

sajUBpixo 8auoi33B3j sbj U3 ouajiidaí 3p jnzB jap uopBdppjBd vj

jBjnssnraojnsn ojobjuo^ pp uoponjjssp sjdtuis bj oraos bjsubui bj b

•BinsB^dojojd
jap SBaiuijnb-ooisjj sasBj sbj ua sajqisj3A3jji 3 S3jqisj3A3J sosaaojd
SOJ (0-S ¿SB3TlBUISBjdBJBd SBlOUBISqng SBJ (o'f ínOIDBJOJOO BJ BJJB1J11O
-TJip O BIJBJIJI3BJ 'JBJ1A O^UOTUIBnápJOUIB 3p IU StSOJ^9UVJV(I ,3p 3JU9UI
-B13IJ183 jas uis anb 'Bjnjaa bj ap umoajaas A omsijoqBisui jap O3im
-inb-oomj o oairajnb ojuaraoni ja (0-g íouaju^ní ap jnzB jap osjn^sj
js uoa 'ou sojio 'sajqisnajso sonnáje 'sajBjnjao saiuanodtuoD sosjaA
-ip soj ap Boiramb bj (o-^ Í5(Bina^j A Si*ipnrj sp soij^ub3 soj ap sbj

boiubSjo uoisaj ap ounuim un noo ssjBuopunj eoiqjnisip ssp
jpnpojd apand as Bjja Jod ojos ^uoixauossap Bqaip ^p o^iSoj
-o^Bdoxsij jop^A p opBOB^sap somaq sofBqBj} Boj;sanu ap onn ug
•SBnojnau sb[ 'oi^ShbS ona^d ua 'aBjaauoDs^p 'SBpnauadxa sbuij sbjjo
aajua 'BJBd OAT1^B3J ainapoxa un ouajpaui ap p^zs p ua Biapnaj os
'uaoajad SBpiuaj sa^jBd sb^ anb pspjaA jas b á '(osaoojd p JBpn3aj
irej sa ou anfa ap ojuainnonaAuoD jb uba9[^ son sanoioBAjasqo 8BJ^
-sana ojgd 'oipiBDOini p na tsb Bijijjn^o ajdmais anb aaj^ MOJopa^)
(sisdBms) sajBuinuaj ssaBjd o so^stp 'sanoioq so[ jod bidiui as no
-bjo[oo B[ opuBn^) •sanoisnBdxa sns SBpoi uod SBSotAJaa SBfnpo sv\ ap
Bia^dinoo A ^npBjS uoioezipnsiA san ap BÍBjuaA ubjS b^ uo^ 'boijo
-in bj ap 'ojdraafa jod 'soioaja soj 'saiuajajip ^^ubdib A Bza^jniBu ap
anbnnB 'Bpjanaaj anb '(Bja^su. aainb^na ap o^asaiJiui osoiAJaa ofa^d
-moa pp o) ocmipjv^ojrut osmajteu owiajsis ]9p VDtSpjoisif uoiotruitu
-ija vaisauSoud vun ajiuuad anb ^A 'uoiaBaijiitóis ajqpn^sipui ajainb
-pe 'biSo^oisijojdiui na asjczBqaaJ anb Jauaj ap sofa^ osn ns 'Buoanau
b^ ap oaijpadsa oaixo; un sa opBaijijaaj oua^iiain ap [nzs p ig
• • • so^^oajBn soj 'oísauSBur ap sa^s
sB^ 'esoanjS Brasini b^ sa^^ 'sisi^^t^S B^ uBjaaranB anb sodaana soy ap A
euinbajBaoJid bj 'eupjosaj B{ 'oApBjaSaA smaisis p BJBd
b^ oraoo 'sBuojnau sb^ Jod ona8ojpiq pp ^u^ioBjdaaB^, v\
anb sodjana so[ ap 'B3i[oqB)ata uoiaBiaosip ap sojanpoad so^jaio ap '¿
b Jouajm ^Btaiui jjd un ap a^qBJOABj Btauanjjuí B[ iq^ ap A
ap pnzB p ajuBipaui osoiAjau Bmaisis pp u^iaBJopa b[ na
JOiÍBiu v\ UBiapuaj safíixajBjjui sisi[O3n[á bj A sisopi^B ^j -oaod aaouoa
as o bjouSi as une [Bna b^ ap uoqBjsa Bpsa 'spipnjB euapea bj ap
ojjoiJBsap pp bojío ua Bionaiaijns bj A ^opis soun ua Biouaiaijnsui bj
'jbooj noioaB^J ap pepisaaAip bj Jimnsajd uaosq 9BJJO do ojixa uanq
ja A saiJBd s^un ua osbobjj {^ 'osoiAjau opifaj ja uoa ajuBJojoa jap
u^iun bj ua Buijsisuoa Jbuij opBijnsaj oÁno sBaiá^joiq sauoiaoBafa ap
Buaps^ BáaBj Bun ap epmáas bjji ouisiub^jo ja ua ouaj^aui ap 'jnzB
pp uop^npojiur bj anb osndns qasBpBqeqag -stsoiqouavtiv bj na ooidj^
ouisi^oqBjam jap soiJBipauuajuí sojonpoad ap ^sopuBuedmoaB A uoia
-Buaáoapnjsap Bim jod asopuepiui ao^anpaj-ixo oijqijmba ja
as 'ajuBJOjoa janbB ap Biouasajd ug -qai^qg ap sisajodiq bj
anb pBpjaA ap oubj^ ja JBasnq anb Bjjq^q jqy 'sopifai soj ap
-anpaj-ixo eosaoojd soj A ouaji^aiu ap jnzB js ajjua SBaojdioaj sauop
-3B3J sbj ap uoiodaauoa Beiaa^d A BJBja Bun sp — (96I'06l)

jap

jap dm/buSojoj^ ootu^ax ap soruatuaj^ (¿)
"68 "&lt;I '0161 "Pa II — •asavH^-Hoi-raHar
— -gunq^aDfuaajafj jnz UD¡qu¿i],ít¡i^¡^ (91

anb 83}ub jappig ap oijSubS jap sbj UBsnoB as sjduidis tsbo uozbjod
ja na 'sand 'isb 'SBuojnau ap eodij sojupsip soj ap Bidojd BDiramb
bj (0"[ 'ssuol^^Baj SBjsa us 'jin^ui^sip anb ^Bq ojaj -a^nBJOjoo ja
jbuio; ua sojamijd soj usuas ssjqBjsujnA sbut sojuaraaja soq 'bixi^sb
bj ap bj b b^ojbub BdBja Bjaraiad Bun ap Bpipaoajd bjji jBno bj 'uoia
-Bjcojod ns aa^oj as anb BJBd BpBnna^B jB^sa anb Bupua; Bjnjaa bj ap
pBpiJB)IA B^J •O8OTAJ3U BUI318I8 J3p O3T}J33d83 OU3U3A Un BJJ3S 'q^IJjqg
unáas opB3i|i;33J 0U3ji^3ui 3p jnzB p anb (S6l) ^ojopa^ Buuijy
*S3UOI3BAJ38qO SBJ}S3nU BJBd BOUI3JBA 8OU
anb ap uoiouij ap osaaoad jap sojaadss bojío JBJapisuoo ap sandsap
8OUI3JBdn3O BOU 'SB3BtpjB3 8BUOjn3U SBJ B 3UB1B 3IU) OJ U3 'BUISjqOjd
3}Sa 3Q ¿JBjnj33 pBpiJBJIA BJ J33OUO33J BJBd 31131} 38 OTJ3)TJ3 3nb
j^? •••sojjsnui o soaia UBjsa 'ub3jojo3 3s snb eoaiSojo^p sojuaraaja
soj A opoj un oulo^ sejnjss sbj ib jaq^s 83 bsos bjjo íaiuajaj asaapod
3p SBinapB 'SBJoq ouis 'sojnuira 01 B S 3P ou BlnP ^nb vA 'jsiSoq b;3J3
oraos 'zB^nj ubj sa ou A 'oata jbuitub ja na boijij^a as upi33B3J bj snb
ejqBpnpui sa Biouapadxa Bjjsanu uos opj^nsB sq •BiqoJ3BUB 'bjjo A
BiqoJ3B Bun :ou3jiiam 3p jnzB jb uoiobjojoo bj sp sapBpijBporn sop ns
uoiaupsip 3iuB83j3im bj soinapjoaaj jouedss oiqBs j^q ^ojisb^ ap A
jbíb^ 3p bj b oruoa jaiSoQ ap uppBUiJijB bj b ojub^ sbijbjjuod uos
SOAIA S3JBUHUB UO3 3jdui3T8 SOUIBfBqBJl 8BIJBip 8aUOI0BAJ3SqO 8BJJ
-san\[ •(¿)MoiJ3nui sp ssndssp aiuainBjBipauíui upp^npsj bj 333B3B
ojad 'aonpaj as ou ousjijsui sp jnzB js 'sopBusSrxo ustq UB^sa sopifaj
soj omoá 'oaia jbuiiub J3 ugw :jBUiinB js ojjsnui sp sandsap
-BjBipauíuT JB^nj auaii npp^npsj bj snb UBmdo ojjsb[) sp A
•(9) (U3jnuij^[ oi"S ^n) aqasBJ 8Bp 'n3jp5jqoijni3nb3q^
-Bjsno3[ jsi^ apuaqaj SBp m sajjojsqjB^ ssp uoisnjuj Jama iaq 3iq)
a;uaraBpidBJ aanpojd 38 ojuainnoapipdtua js oaia jbuiiub J3 us anb
ap oq^aq js bjbijos 'qaijjqa unSss opBaijii^aj ouajpsui sp jnzB js
OpuBSIjdB O8OIAJ3U BUI3)8I8 J3 OpBiptlJSa Bq 8BUI 3nb JOpB^i}SaAU[
js 83 snb 'jsiSoQ ^ -ouagojpiq ap uoioBJodJo^ui bj jod

�Al examinar un trabajo de Semi Meyer, Bethe (1896) precisa
el criterio de coloración vital, a propósito del azul de metileno, en
términos de excitabilidad y conductibilidad y es así que considera
como prueba de que la coloración es vital cuando teñidas todas las
fibras de un nervio motor es capaz de transmitir el estímulo eficaz
para la contracción del músculo respectivo. Las variaciones de la
excitabilidad, de la conductibilidad, de la cronaxia, de las corrientes
de acción, de la secreción del mediador químico, etc., mientras se
mantengan en cierto grado compatible con la vida, no sería criterio
válido para negar que un colorante es vital. Ninguno puede incor
porarse a las células y a las fibras como substancia constituyente,
como en un proceso de asimilación, como si se elaborase por ellas
mismas a la manera de los pigmentos naturales.
Es necesario realizar las observaciones microfisiológicas 1.)
antes de toda introducción del colorante; 2.) una vez inyectado,
antes de que se acuse ópticamente; 3.) cuando la coloración está en
incremento; 4.) cuando llega al máximo; 5.) cuando decrece; y
6.) cuando se ha desvanecido. Ya en 1930 notamos que la dosis su
ficiente para teñir bien las neuronas de los ganglios intracardíacos
no. impide la inhibición del vago ni de los centros bulbares, como

Comparándolas, se nota la diferente posición del cloro: ya se liga
a uno de los nitrógenos polares, que es penta en lugar de trivalente;
bien al azufre, que sería trivalente (o tetravalente, con una ligadura
doble en su combinación con uno de los carbonos). Además, vemos
que a la primitiva fórmula, introdujo Bernthsen una variación: el
nitrógeno del núcleo tiacínico o nitrógeno puente no cambia, como
antes lo figurara, ninguna valencia con el nitrógeno polar que fija el
cloro, y sí se une con doble atadura a uno de los carbonos del núcleo
tiacínico.
La fórmula más admitida, prescindiendo del agua de cristalización,
es una de las propuestas por Bernthsen:

tampoco la influencia aceleradora del simpático.
Químicos y biólogos han discutido profunda y extensamente
sobre la naturaleza de las reacciones entre tejido orgánico y azul de
metileno. La misma fórmula química de este colorante y su leucobase
ha dado lugar a discordancias. No hay acuerdo unánime en la posi
ción del cloro y de los hidrógenos de reducción (o de las cargas eléc
tricas equivalentes); se ignora el número de moléculas de agua de
cristalización (tres, cinco... y hasta se niega su existencia) ; y según
Clark, Colmen y Gibbs (1925) es imposible obtenerlo absolutamente

Hay dos puntos de importancia en litigio: 1., ¿a qué se debe
el poder tintóreo del azul de metileno?; 2. ¿en qué consiste su
transformación reversible en leucobase?
Ehrlich, a quien corresponde el gran mérito de introducir el azul
de metileno en la investigación del sistema nervioso, creyó que el
cromógeno del mencionado cuerpo se hallaba en su núcleo tiacínico,
atribuyendo particular significación al átomo de azufre, y llegó a esta
conclusión comparando la constitución química de cuerpos de efectos
tintóreos semejantes al del azul de metileno y de otros sin esos efectos,
de composición química parecida a la del mencionado azul, pero sin S:
"Ich habe nun weiterhin, un der Einfluss des Schwefels zu eriuren,
einen Korper untersucht, der in seiner Constitution vollkommen den
Methylenblau entspricht und sich nur durch den Mangel des Schwefels
von ihm unterscheidet. Es ist das von Bindschedler entdeckle Dimethylphenylengrün, das durch gleichzeitige Oxydation von Dimethylparaphenglendiamin und . Dimethylanilin entsteht, und dem folgende
Constitution zukommt:

puro.
La primitiva fórmula de Bernthsen es ésta:

C* H;

S

N

/

\

CL
-N

C6 H.

i

Luego propuso dos fórmulas,

_N(CHJ)2

\

y,Ct

N (CH^),

\

(CH.j^ CL

H,N(CH3)2

N\ S CL
"

(9)
— 176 —

Ueber die Methylenblaureaction der lebenden Nervensubstanz. — Deutsche medicinische Wochenschrift, 1886. — N. 4, pág. 51.
— 177 —

12

�Z\
— ¿¿I
•TS
— •zuvisqnsuaaia/ij

— 9¿T —
f o"Nt — "9881
aip

i(hd)n=

(6)

ID

T" )n'SBpnuuoj sop osndojd oSan'j

—JH '3
13
apuaSjoj uiap pan 'jqaisiua uijiuBjAqiamiQ pan muiBipnajSnaqd
iQ uoa noijup^xQ ^SupzqopjS qa^np 8Bp 'uiuSuajAuaqd

s^

aj^spap^ua aa^paqaspuig uoa s^p \%\ s^ 'lapiaqasjaiun raqi uoa
sap p3uBj^[ uap qamp jnn qais pan iqaudsjua nBjquajAqjaj^[
uap uauíuio^jjjoA uoiimiisuo^ jamas ui jap 'jqansja^un jadjo^j uauía

-H '3

'uajnija nz sjajaMqag sap ssnjjuig jap un 'uiqjajpM. unu aq^q qaj,,
:g ms ojad 'jnzB opBuopnain jap B[ b ^ppajsd Baiiumb uopisodmoa ap
sosa uis sojio ap Á oua^naui ap (nzB pp jb sa^uB famas soaaojuij
ap sodaan^ ap Diuntib uopn^ijsuoD bj opuBjeduio^ u^isnpuo^
b oSan ^ 'ajjnzB ap ouiojb je umoeoijiuSis a^^nopjBd opua^nqij}B
oapnu ns ua Bqej^Bq as odjana opBuopuain pp ouaSpinoJO
p anb o^aja 'osoiAjau Biu^jste pp upioBSijsaAui bj; ua onajijara ap
[nzB p Jionpojjuí ^p o^uam ubjS p apuodsaaio^ uarab b '
¿as^qoona[ ua a^qísaaAdJ
ns ajsisuoD anb na? o'z í¿oua[pani ap {nzB pp oaaojuij japod p
aqap as anb s? '„•^; :oiSiji[ ua eiauBiJoduir ap sojund sop

ap

lod seisandoirf a,B [ ap Bun sa
pp opnaipuiosajd 'epijimpB sbut

oapnu pp souoqjBO so[ ap oun b BjnpBjB a[qop noo aun as is X 'oíop
p Bfij anb JBjod ouaS^jjm p uoa BionajBA Bun^uiu 'BJBjnStj o\ sa^ue
oraoD 'Biqurea ou ajnand onaSojjtn o oaraioei) oajanu pp ouaSoj)iu
p :uoi^bijba Bnn uasqjnjag ofnpoJjuT 'Bfnmjoj BAnimi^d b^ b anb
sotnaA 'SBuiapy '(souoqjB^ eo^ ap oun uoa noiaBuiqinoa ns ua apqop
ejnpBSi^ eun uoa '^jua^BABijai o) a)ua[BAiJ] Bijas anb 'ajjnzs ^e naiq
íajua[BAij^ ap jbSiij ua Binad sa anb 'saaefod sonaSoajiu so\ ap oun b
as ^sá :ojop pp uopisod aiuaiajip bj b)ou as

\ /
:Bisa sa uasqjujag ap B^nraaoj BAijiraud
'ojnd
a)uantBin[osqB ojaauajqo ajqrsodun sa (g^ól) stIínf) ^ nauqo[)
unSas A i (Bpuajeix^ ns e^aiu as BjSBq jÍ •••ooup 'saj;)
ap btiSb ap SB[naajora ap ojamnu p bjou^t as i (sajuajBAinba sbdij;
•aap sbSjbd sbj ap o) nopanpaj ap soua^ojpiq sof ap A ojop pp uop
-isod bj ua amiuBun opjana^ jÍBq o^[ •SBpuBpaoasip b a^Snj op^p q
assqoanaj ns A aiUBjojoa aisa ap B^tutinb Bjnnuoj butstui vj -onajijaui
ap jnzB A oaraBoJO opifaj ajjua sanopaBaa sb^ ap Bzapan;BU bj ajqos
a^uauíBSuaixa jÍ Bpunjo^d oppnasip UBq so^ojoiq A soaimin^)
'oaijBduiis jap BJopBjajaa^ Bpuanjjni bj oaodniBj
omoD 'sa^Bqjnq sojjuaa soj ap m oSba jap uopiqiqui bj apidun ou
soaBipjBaBj)ui soij^ubS boj ap SBuoinau sbj uaiq Jiua^ e^^d ajnaiotj
-ns sisop bj anb soraejon 0S6I na BA "oppauBAsap Bq as opusno (0*9
A íaaaaaap opuBna (0-&lt;^ íouitxbui jb B^ajj opusna (o*^ íojnainajaui
ua isa uop^jojoa bj opusna (Q-g ía^uamBaiido asnas as anb ap saju^
'opBjoajíut zaA Bnn (o-g ta^uBJojoa jap nopanpoJiui Bpoj ap saiuB
(o'I ^BOi^o^oisijojatin sanopBAjasqo sbj jbzxjb3j ouBsaaau s^
*sajBjn)BU eo^uaraStd soj ap BiauBUi bj b SBmsim
jod asBJoqBja as is otnoa 'uppBjinrisB ap osaaoíd un ua ouioo
íBpnejsqns ooioa sBjqij sej b A SBjnjaa sbj b asjBJod
-joouj apand ounSm^ 'jejia sa aiuBjojoa un anb jB^au Bjed opijBA
oíaajijo Bijas ou 'spiA bj uoo ajqijBduioa opBj^ ojjap ua UB^uaiUBín
as SBj^naiin ''a^a 'oaiunñb Jopeipara jap uopajaas bj ap 'nopaB ap
eaiuaixxoa sbj ap 'bixbuoj3 bj ap 'pBpijiqpanpnoa bj ap 'pspijiqBjpxa
bj ap sauopBUBA SB^ -oAijaadsaj ojnasnuí jap uopaBJiuoa bj BJBd
zBaija ojnraijsa ja apirasuBaj ap z^dBa sa Jojotn otAJau nn ap sbjotj
sbj SBpoj SBpma) opuena Jbjia sa uopBiojoa bj anb ap Bqanid onroa
Bjapisuoa anb isb sa A pBpijiqijDnpuoa A pBpijiqBjpxa ap souiuua)
na 'ouajijara ap pizB jap ojis^do^d b 'jbjja uopejopo ap otjajija ja
Bspajd (9681) aHlaa 'Jia^3J\[ Tnxag ap ofBqBjj un JBuiurexa jy

�La concepción de Ehrlich fue aceptada durante mucho tiempo.
Actualmente no sólo se pone en duda que el azufre sea el que imprime
las propiedades al colorante, sino que también se duda de que al

CH,

núcleo tiacínico corresponda el cromóforo, considerando que lo sea
el radical paraquinona-imídico.
En la ionización del azul de metileno se originan el catión

y el nitrógeno puente (o nuclear) se

positiva
CH,

:c:

CH.

cargaría negativamente (aceptaría electrones), y de

:c
CH,

• c;

••
.. : c

s

••
: c • . •' c:
pasaría a

y el anión CL—. Pues bien, la reducción puede verificarse por la
participación efectiva del H o por una equivalencia electrónica.
Clark, Cohén y Gibbs (1925) modernizan la fórmula precedente
estableciendo su configuración electrónica de acuerdo con la teoría
del octeto. Los nitrógenos polares o terminales contribuirían con cuatro
electrones a completar el octeto y tendrían cinco cargas positivas
reservadas para su envoltura exterior. La valencia polar sería distinta
a la del amonio y ere la reducción se destruiría a la vez que se formaría
un potencial anión en el nitrógeno nuclear o puente, como en los
indo fenoles:

..H
CH3

"*&lt;
5. "•
*H

N .* •

*. C *•*

•• . C .C
s
• •. c \

CHJ
-CL

n ; chj
H

El azul de metileno disuelto sería un catión. El blanco de metileno
disuelto sería una anión y tendría la misma fórmula, con la diferencia

CH,
se anularía la carga

de que en el nitrógeno polar

— 178 —

. •* *
. c . •.. c :
• s •

A nuestro pedido, nuestro amigo, el químico Riesz, estudió el
problema de la fórmula del azul de metileno y de su leucobase. En
cuentra que en las fórmulas de Clark, Cohén y Gibbs la dificultad
mayor está en que no se ha demostrado aun la existencia de nitrógeno
electronegativo. Estima, además, que en el azul de metileno la dis
posición electrónica puede variar mucho. El cambio sería caracte
rístico en todas las substancias colorantes. Incluímos aquí las fórmulas
cuyas variaciones electrónicas ha figurado el Prof. Dr. E. Riesz, a
quien agradecemos su contribución, reproduciendo antes sus pa
labras explicativas: Si en las substancias colorantes ^el número
de las posibles disposiciones electrónicas aumenta, la diferencia
energética entre ellas disminuye y son absorbidas radiaciones de
menos frecuencia (que tienen menos energía) y se encuentran
más en dirección al rojo del espectro visible. Por esta razón,
absorbiendo radiaciones que se encuentran entre el amarillo y el rojo,
el azul de metileno es azul. Para las múltiples disposiciones electró
nicas del citado cuerpo es característico que el polo positivo pueda
migrar de un nitrógeno disustituí do y pasar por el nitrógeno nuclear
y también probablemente por el azufre (fórmulas la, Ib, Ic, Id, Iai).
Es posible, asimismo que el N nuclear y el S tengan cargas positivas
(Id) a la vez que aparezcan así electrones libres, disponibles, los
cuales serían la causa de la gran actividad del azul de metileno en
procesos biológicos (tinción, poder antiséptico, etc.). Por adición de
dos hidrógenos con sus respectivos electrones, el azul de metileno se
convierte en su leucoderivado. Pero esta adición se puede hacer de
manera que la forma quinoide subsista en el primer momento con la
posibilidad de transformarse en otras aun más inestables (Ilb, lie) y
por eso de mayor nivel energético y en fin en una forma estable (lid).
— 179 —

�— 6¿l —
• (pn) a[qBjsa enuoj enn na mj na A oaiia.iaua pAia joAvvcl ap osa jod
^ (II '^ll) 83iqBí83ui sata otib sbjjo na asjBnuojsnBi) ap pBpijiqísod
bx uoo O)nmom Jainijd [a na cjstsqns opiouinfa buijoj u\ anb Bianem
ap aaoeq apand as uopipe Bisa ojca^ *opBAijrapoanax ns na ajjatAuo^
as ona[pam ap pnze p 'sauojjoap soAii^adsaj sns noo sona^oipiu; sop
ap uopips jO^j •(•a^a 'oaijdaspuB lapod 'nopup) soorSo[oiq sosaaojd
na onajijam ap piz pp pepiAii^s hbj8 bx ap bsüb3 bj ubi Jas sa^na
so[ 'saxqrnodsip 'sajqi^ sanoJi^ap isb UBozaJBdB anb zaA b[ b (pj)
sBAnisod sb^jb3 nBSua} g p Á JBa^onu ^ p anb omsitnisB a^qísod s^
'(lBI 'PI 'DI tcII 'BI 8B{nnuoj) ajjnzB p jo¿ aiuaraa^qBqojd uaiqniBj Á
^Bapnn onaSpj^iu p jod issed JL opinií^snsip ouaSojjín nn ap jbjStui
Bpand OAijisod ojod p anb odijsjj313bjbo sa odaana opBji^ pp sbdih
•ojciaap saaopisodsip sa^di^nm sb[ bjb^ -jnz^ sa ouajuaní ap p^zB p
'ofoj p Á o^jiJBinB p ajina nBjjnanoua as anb sanopBipBj opnaiq^osqB
'nozBJ Bisa joj -aj^qísiA ojiaadsa pp ofoj p nopaajip na sbui
nBJinanana as A (BiSaana sonara nanai) anb) Bpnanaajj sonam
ap sauopBipBj SBpiqjosqB nos A a^nnimsip SB^p aj;ua BoijaSjaua
Bpnajajip bj 'BinamnB SBainpJ^^ap sanopisodsip sa^qísod sb^ ap
ojamnn p,, sainBJop^^ SBpnBjsqns sb^ na ig : sBAi}B3T{dxa SBjqBj
-sd sns sainB opnapnpojdaj 'uoi^nqiJiuoo ns somaaapBj^B namb
b 'zsai^j -g -jq 'jojtj p opBjnSij Bq SBomojjoap sanopBUBA s^Xna
SBpnnuoj sb{ inbB somrapnj •891ubjo[oo SBpnBisqns sbj; SBpoj na o^psu
-913BJBD Bijas oiquiBo j^ -oipnra jbijba apand B^inoji^ap nopisod
-8ip v\ ona[i^am ap pnzs p na anb 'ssnrapB 'Bmijsg; 'OApBSanoJiaap
oua^oaiin ap spnaisixa B{ nns opBjjsoraap Bq as on anb na Bisa joXboi
pBjpn^ijip B^ sqqtf) A ua^o^ '3J-IBI3 p SB^nnuoj sb^ na anb Bjjuano
-ng 'asBqoDna^ ns ap A ouajijaui ap ^nzB pp B^nuuoj bj ap Braa^qojd
p oipnisa 'zsax^ ooiinjnb p 'oStraB oaisann 'opipad oajsanu y

• s

•

X BjJBpnnB as

jBjod ouaS^Jjiu p na anb ap

Biana^aiip Br uod 'B^nuo, Bnmm Bt Bi^pnai A ñoras buh B^as oipnsip
n^^ní ap oouBiq ía nmiBa un Bijas ojpnsip onaniam ap tnz8 la

H

3

!N i

*•*^* ••"^-^rllJ

: sajona jopni
sol na ouiod '3iusmd o jv^jonu ou^Spjim p ua uomv pnownod un
ijwuijo/ as anb zaa vj n mjiiujsap as uptoonpaj vj a A oiuoiub pp b^ b
Bjmisip Biaas JBpDd Bpnaf^A B^ jouaíxa BinjpDAna ns Bi^d sBpBAjasaa
SBAUís'od sbSib^ oduio uBjjpuai A oiaioo p JB^draoo b sanojjoap
É noa UBjjinqinoD sapuinua^ o sajBjod sona^^^iu so^ oiaíoo pp
^\ noa ópjanDB ap BDtuojjaap nppBjnSjjuoD ns p
p^ajd Branuoj b^ nBziuaaponi (S^6T) 8q(l?O A naqD
•Bainpjjaap BpuaxBAinba Bun ^od o h pp BAijaap uop
jod asjBOijtJaA apand nopanpaj b[ 'naiq san^ —^^ noiuB xa A

• •B BJJBSBd

"HD

ap A '(sauoaj^ap BUBjdaoB) ainaniBAiie^an bjjbSjb^
:o .
' :n

:^ :

i
p ubuiSuo as ouajiianí ap xnzs pp nopBzraoy bj n^
•oaipinii-BnonmbBJBd ^oipBj p

lHD .* N I O
as (jBapnu o) ainand ouaSoj;iu p A

BAijisod

uas o\ anb opuBaapisnoo 'ojojotno^a xa Bpnodsajaoo oaimaBii oapnu
re anb ap Bpnp as'naiqniBi anb onts 'ajusjoioa x sapBpaxdojd sbx
aniiJdnn anb xa oas aj|tizB xa anb Bpnp na anod as o^os ou
'ainBmp BpB^daaB anj HOfi^qa P uopdaanoo

�^

El azul de metileno interviene en la oxi-reducción de los tejidos
y perturba la respiración celular; ocasiona glucolisis 7 disminuye el
cociente respiratorio.
En el proceso de tinción de los tejidos por el azul de metileno
hay que considerar tres momentos: 1., el azul se transforma, en el
interior de la trama orgánica, en blanco de metileno, leucoderivado
o leucobase; 2., en presencia de oxígeno, por eliminación de hidró
geno o pérdida electrónica nuevamente es- azul; 3., la coloración se
desvanece aún en una atmósfera de oxígeno, si no se fija mediante
reactivos como los recomendados por Bethe (solución saturada de
molibdato de amonio) y Dogiel (solución de picrato de amonio).
Del hecho de que una rana con inyección de azul de metileno
presentara la lengua azulada en las regiones expuestas al aire, en
contacto con éste, y no tuviera dicho color en las regiones no ex
puestas así, dedujo Ehrlich que la leucobase, leucoderivado o leucoproducto se transforma en azul por el oxígeno. Actualmente si nb
se admite que sea necesario la presencia del oxígeno, se acepta un
proceso oxidante, es decir, en el moderno sentido electroquímico, una
oxidación sin oxígeno: por pérdida de hidrógeno o simplemente, por
pérdida de electrones. La oxidación, electroquímicamente considerada,
cambia los términos de admisión o aceptación de oxígeno, desprendi
miento o pérdida de hidrógeno (concepto de oxidación introducido
por Wieland), por pérdida de electrones, aumento de valencia de un
elemento con elementos electronegativos o disminución de valencia de
un elemento, en sus compuestos, con elementos electropositivos.

Disposiciones electrónicas posibles en el azul de metileno:

(ELECTRONES UBRES)
Blanco de metileno (leucobase) y posible cuerpo intermedio:

Ub

lia

H

CL

N H

A ll

*N/L J

H +H
N

CL

/\

AJ

v i^N(CH )

V^ CHP2

N

(CH 3*2

••

••

•&gt;
'i

lid
H
t^ _

lie

N

v^Nv

\

II 1

1

H
:+

••

(CH3)^

&gt;*r
3 2 (CH
H CL
+ — 180 —

\^VN (CH3)2

A
*•

La transformación de la leucobase en azul se produce aun en
ausencia de oxígeno, por efecto de la luz (zona violeta del espectro).
Clark, Gibbs y Cohén (1925) redujeron el azul de metileno con hi
drógeno, en presencia de asbeto platinado y luego, protegieron la
leucobase con nitrógeno puro. Puesta en la oscuridad durante veinti
cuatro horas, la reoxidación no ocurre. Expuesta la solución a la luz,
se recolora.
Nosotros hemos hecho el siguiente experimento confirmatorio de
la transformación de la leucobase en azul por la luz: helamos la
solución y sobre el hielo proyectamos el espectro de intensa luz blanca;
se asiste, entonces, a la aparición de bandas azules en la superficie
sólida, con predominio y mayor rapidez en la zona espectral del violeta.
In vitro y en presencia de un electrolito, el pirogalol precipita
el azul de metileno y su precipitado es de color violeta rojizo. En
los tejidos orgánicos, la precedente reacción es distinta, a) en los
espacios intercelulares; b) en las neuronas; c) en elementos no ner
viosos. Esta diferencia de comportamiento nos ha valido de criterio,
juntamente con datos citológicos, para resolver un delicado problema:
el de la distinción entre las células de aspecto neuronal, que llama
remos neuronoides, y las verdaderas neuronas. En el primer caso, la
reacción es como in vitro; no habría entre el azul de metileno y las
células neuronoides proceso químico; en el segundo, el color no vira
al violeta rojizo, salvo en expansiones finísimas; es probable que entre

a
— 181 —

�— T8T —
anb afqBqoid sa ísBunsmij sanoisnsdxa na oajbs 'ozifoj BiafoiA
bjia on io[oa p 'opunSas ¡a na íoaiunnb osaaoid saptovounau
8B[ ^Í ou^juam ap pizB p axuia Bjiqeq ou ioutm w oraoo sa
bj 'osbd Jaratad p n^ -SBnojnaH SBjapBpjaA sbj A 'sspiouodnau sonjai
-eme[[ anb '[Bnojnon ojoads^ ap sejnpa sb[ axuia nopuiisip bj ap p
:BtuJ[qojd opBOipp un jOApsaj Bjtsd 'soaiSopDjio sojBp uoa ajuauíBiunf
'oiJajija ap opijBA Bq son o^uaiinBjjodtnoo ap Biouajajip B^g^ 'bosoia
-^an on 8o^natnap na (a ísBnojnau sb[ na (q ísaaBpnp^^ajuí eoiasdea
so^ na (e 'B^mjsip sa noiaasaj ainapaaaad B[ 'so^inB^jo sopifaj so[
n^ 'ozifoj eja[oiA Jop^a ap sa opBjidiaajd ns Á ou^^jiata ap ^nzB p
Bjtdiaajd p^p^SoJid p 'ojr[OJiaa[a nn ap Biouasajd na A ouna uj
'Biap^iA pp [Bjja^dsa bhoz b[ na zapíd^j joábui Á omiinopajd noa 'spíjos
aiotjjadns bj na sapnzB s^puBq ap nopiJBdB B[ b 'saouojua 'ajsisB as
ÍB^uBp^ ziq BSuajuí ap oa^oadsa p soniBiaa^ojd piq Xa ajqos Á uopnjos
B[ soinBpq :zn[ b^ jod [nzB na asBqoonaf B[ ap
ap ooojBinjijnoo ojuatnjjadxa ajuamSis ^a oqaaq eomaq
•BJo^ooaj as
'znf bj b uoion^os tb\ Bjeandx^ '^unoo on uopBpixoaj bj 'gBJoq
-ijuiaA ajnBjnp p^pijnaso v\ na Bjsanj "ojnd ona^pJim uoo
B[ nojaiSajoíd 'oSanj A opBn^Bfd ojaqsB ap Bianasajd na 'ouaSojp
-iq noa ona^iiam ap ^iizb p nojafnpaj (S^6l) ^aqo^ A sqqi-^ '5[JB^3
•(oiioadsa pp ejajoiA buoz) zn^ b¡ ap ojoaja jod 'ouaSixo ap biouosiib

:oxpauuaim odaana aiqísod A (asBqoanai) onai^aní ap ooubIS

na uiib ^anpojd as \nz^ na asBqoona[ b¡ ap n9pBuiJoj8UB.11 Bq
•soAijisodojjoa^a sojuauíap noa 'soisandnioa sns na 'o^nania^ nn
ap BiouajBA ^p u^ionuiraeip o soAijBSouoJiaap so^uaraap noa ojuaraap
nn ap Biaua[BA ap oinamnB 'eauoj^oap ap Bpipaad jod ' (puepi^ jod
opionpojjuí nopBpixo ap ojdaouoo) oua^ojpiq ap Bpipiad o oinaim
-ipuajdsap 'ona^ixo ap uoioBjdaoB o noisimps ap soninuaj so¡ Biqnrea
'Bpeaapisuoo ajuauíBaiuiTnbojjoap 'uoiaBpixo b^j -sauojjDap ap Bpxpjad
jod 'ainama^dmis o ouaSojpiq ap Bpipjad jod :ouaSixo tns nopepixo
Bun 'oainnnbojiaap opiinas otuapom \a na 'jiaap sa 'ajuBpixo osaaojd
nn BjdaaB as 'ouaSjxo {ap Bianasajd B^ ouBsaoau Bas anb ajimpB as
ou is ainam^n^ay "ouaSixo p jod [nzB na buuojsubjj as ojanpojd
-oonaj o opBAiJapoana[ 'asBqoana^ b^ anb q^i^H^ ofnpap 'isb SBtsand
-xa on sanoi^aj sb^ na jo^oa oqoíp BjatAni on A 'ais^ noa o^ob^uo^
na 'aaiB \e SBisandxa saaoiSaj sb^ na BpB^nzB cnSna[ b¡ BJBjuaeajd
ona^iiam ap jnzB ap noiaaa^ui noa bubj Bun anb ap oqaaq pQ
•(oinoniB ap ojBJOíd ap u^xarqos) piSoQ j (oraonre ap ojBpqijora
ap BpBjn^BS uoianpDs) aqjag jod sopBpuamoaaj soj omoa
a^nBipam Bfij as on is 'ouaáixo ap ejajsom^B Bun na ntiB
as noiaejo^oa b^ '0-g í^nzB ea ainaniBAann eampjiaap pipiad o 000S
-oipiq ap uoiaBunmp Jod 'oua^jxo ap pnasajd na '0*g íasBqoana[ o
opBAijapoanaj 'ouajijaui ap oouBjq na 'BotuBájo Bnrejj b^ ap joijajuí
p na 'buuojsubjj as pnzB p 'o-^ ¡so^uaraoui sai) iBjapisnoa anb ^^q
ona[iiani ap ^nzB p Jod sopifaj so^ ap upiouij ap osaaojd p ug

•
ql*?*I
:ouaniani ap ^nzB p na sa^isod sBaraojjaap sauoiaxsodsía

'ouoiBjrdsai ajuaiaoo
[a a^nmmsip A sisip^on^S Bnois^ao íiBpnpa noiaejídsaj b^ Bqanjjad X
sopifai so[ ap noiaanpaj-pco ej na auaiAja^uí ona^pam ap [nzB [^

�azul de metileno y células nerviosas el proceso de tinción sea químico
(es este motivo de disputas entre bioquímicos y biólogos).
Importantísimo sería poder lograr la transformación de la leucobase en azul en la íntima trama del neuro-eje, como reacción in tato.
En el corazón lo hemos obtenido gracias a que se puede exponer
totalmente a activos factores de oxidación. En el cerebro, cerebelo,
bulbo, médula... habría que descubrir con qué substancias oxidantes,
inyectadas por vía vascular después de reducido el azul de metileno
por los tejidos, se consigue oxidar su leucobase. Inyectando a tiempo
soluciones de molibdato o picrato de amonio, se fijaría la coloración.
Quien resuelva el problema contribuirá con una técnica notable al
progreso de nuestros conocimientos neurológicos.

Los métodos histológicos más adecuados para el examen de la
inervación cardíaca son: el azul de metileno y los de impregnación
(método de Golgi y de reducción argéntica, de Cajal, de Bielschowsky
y variaciones.) El primero es excelente para los plexos, terminaciones
y ganglios superficiales (pericardíacos, sub-pericardíacos, sub-endocardíacos y terminaciones respectivas). Pero para los ganglios, plexos y
terminaciones intramiocardíacas, son mejores, en general, las técnicas
de impregnación. Para la revelación de la célula nerviosa, sin sus
expansiones, con el propósito de determinar su topografía, buen re
curso es el método de Nissl y la hematoxilina férrica de Heindehain.
En cuanto al estudio de las fibras mielínicas, aunque se pueden re
conocer con las técnicas de impregnación, nada supera al método de
Weigert o a sus variantes. El de Marchi, para la persecusión de las
fibras mielínicas en degeneración, es útil, pero puede llevar, como ha
llevado tantas veces, a conclusiones falsas.
Las investigaciones clásicas y modernas realizadas con el método
de Ehrlich o con sus variantes, han recaído principalmente sobre los
ganglios sub-pericardíacos y las terminaciones peri y endocardíacas,
y ahí sus resultados son admirables; pero la mencionada técnica no
tiene el mismo poder analítico cuando se trata de inervación pro
funda, intramural, intramiocardíaca ni es adecuada para el examen
de los procesos degenerativos, como no lo es el método de Golgi, sean
espontáneos, sean experimentales. Tampoco conviene la tinción con
el azul de metileno rectificado según Ehrlich o según Mayer, para el
estudio seriado del corazón sin el cual estudio será siempre deficiente,
por más completo y profundo que sea en uno u otro aspecto. Querer
reconstruir un órgano o asegurarse de su estado funcional o pato
lógico con el solo examen de algunos fragmentos es correr siempre
todos los riesgos de la adivinación, abandonando el paso más lento
pero más seguro de la experiencia y de la crítica, más aún tratándose
de órganos cuyas partes son muy distintas entre sí como las del
corazón.
Para la revelación del trayecto de las fibras nerviosas en el inte
rior del corazón, para precisar los orígenes de sus terminaciones, sus

áreas, sus zonas de influencia, sus puntos de acción directa... hay
que analizar microscópicamente el corazón entero y la totalidad del
corazón en cortes seriados. En el primer caso, no solo el mejor, sino
el único método es el de Ehrlich (o variantes) y desde el año 1930
venimos valiéndonos de él para la observación microscópica in toto
e m vivo del corazón in situ. En 1936, Woollard lo aplicó al estudio
del corazón entero, auxiliado de la técnica de transparentación de
Spaltelnolz, pero, se comprende, en corazones muertos. En estas con
diciones, en corazones muertos, es posible observar microscópicamente
y sin seccionar si no todo el corazón, sus aurículas y su ventrículo
derecho, aun con la técnicas de impregnación de Cajal, a favor de
un proceder nuestro que consiste: 1., en una fuerte distensión de
las aurículas y del ventrículo derecho mediante el fijador (previa
mente se ligan los grandes vasos, salvo la vena por la cual se hace
la inyección; luego, se liga también ésta y se sumerge todo el corazón
en el mismo fijador; 2., en un lavado, a) en agua corriente, b) en
agua destilada; 3., en la impregnación de todo el órgano, inyectándole
la solución de No3 Ag y sumergiéndolo en ella; 4. en nuevo lavado
en agua destilada; 5. en la reducción; 6. en la transparentación;
7. en la iluminación intracardíaca con una lámpara sonda... (Fig. 18).

Fie. 18. —Corazón de mamífero iluminado por dentro (aurícula derecha)
— 182 —
— 183 —

�— 81 —
ijm) ojinap jod opBuimn^ ojsjimBm ap uozbjo^ — -g\

— ^81 —
sns 'sanopBinnuai sns ap sana^uo soj JBspaad BJBd 'uozbjod jap ioxx
-aini ja na SBSOiAian SBjqij bbj ap o^oa^Baj pp nopBjaAai bj
Ts ajina SBiousip Ámn. nos saiJBd s^Xn^ soubSjo ap

jappunB
sbj
SBm 'boiitj^ bj ap A. Bpuauadxa bj ap oanSas SBtn OJtad
oinaj SBur os^d ja opuBnopnBqB 'nopBuiAipB bj ap soSsau soj sopo}
sa so^uain^Bjj sonn^jB ap uamexa ojos ja uoo ooi^o^
o jBnopun^ opBisa ns ap asjBJn^ass o ons^jo nn Jimisuoaaj
jajan(*) -oi^adsB ojio n onn na Bas anb opunjojd Á o^ajdmoa se ni jod
'ajuapipp ajdmais jas oxpnjsa \^no ja nis uozbjod jap opBijas oipnjsa
ja Bjed 'j3j(bj^[ anijas o q^ijjq^ un^as op^^iji^a^j ouajijata ap jnzB ja
uoo nopai} bj anaiAuoo oaoduiBj^ '^apiaamijadxa nsas 'soanBinodsa
ueas 'i^jo^ ap opoiam ja sa oj on ouioa 'eoAi^BJauaSap sosaoojd soj ap
uauíBxa ja BJBd BpBnoapB sa in BoejpjBooiuiBJini 'jBjnmBJinr '^punj
-ojd uopBAiant ap bjbj^ as opnBna ooijijbub japod omsinx ja anai)
on KOiuoai BpBuopuara bj ojad ísajqBJiiupB nos sopB^jnsa^ sns iqs A
'BOBjpJBOopua A ijad sauopEuinua^ sbj A so^Bipjeauad-qns soi[JjUbS
soj ajqos a^namjBdpnud opjBaaj neq 's^jubijba sns noo o qoijj^^ ap
opoiam ja uoa SBpszijBaj SBUJapout A SBoisBp sanops^psaAm swj
'sbsjbj sauoisnpuoo b 'saoaA sbiubi opBAajj
Bq ouioo 'jba3jj apand o jad 4ji;n sa 'uopBjauaSop na SBoiuqatm SBiqíj
sbj ap noisnaaejad bj Bj^d 'iq^iBj^; ap j^ "sajnBiJBA sns b o ^jaSia^
ap opojaui jb Biadns BpBU 'u^pBuáajdiui ap SB^iuoai sbj noo aaoouoa
-aj napand as anbnnB 'sBoinj^iiu ssaqij sbj ap oipmsa jb oiueiio n^
•niBqapurajj ap Boijjaj BmjixoiBmaq bj A Jsi^[ ^p opo^am ja sa osjno
-aj uanq 'BjpjSodoj ns JBninua^ap ap o^isodoíd ja noo 'sanoisnBdxa
sns ms 'BsoiAjau Bjnjaa bj ap nopBjaAaj bj bjbj -nopBnSajdmi ap

• (oj "^i^;) "•npuos nuvdwvj Bnn no BDBjpjBaBjjni nopBnjmnji bj n^ o*¿
í nopB^uajBdsiiB jj bj na 0-o íuoponpaj bj na o*g tBpBjijsap bii^b na
opBABf OA9iiu na o'f ÍBjja na ojopuai^jamns A 8y eM aP nopnfos b^
a^opuB^aaÁui 'ohbSjo p opoj ap uoiOBuSaadrai b^ na '„• íBpBjusap BnSB
na (q '^juaxjjOD sná^ na (b 'opBABj nn na 'o*^ íaopBfij orastni p na
nozBJoa p opoj a^jamns 98 ^ bjsí uaiqraBj bSij as 'o8anj ínoia^a^uy b^
aDB^ ae ¡ena B[ aod bu^a b[ oajbs 'sosba sapnBj^ boj ubSij as a^naní
-BiAajd) JopBfij p ^inBipam oijaajgp opnoujnaA pp Á 8B[nounB sb[
ap noisnaisip Gjaanj Bun na '0-^ :ajsisuo3 anb ojisann aapaoojcd nn
ap joabj b 'p^ÍB^) ap npiDBnSajdnn ap eBaiuoaj b^ noo iib 'oi^o^a^p
opioiajuaA ns Á SB^n^ijne sns 'oozbjod p opoj on is jBnop^as oís Á
ajuaraBaidoasoaoini jiBAJasqo a^qísod sa 'soiJanm sanozBJoa n^ 's^notoip
-noD SBisa n^ -soijanm sauozBJoa na 'apnajdnioa as 'ojad 'z^oij^j[Bdg
ap u^iaBjuajBdsuBij ap Boiuaaj b^ ap opBijixnB 'ojaiqa nozBJoa pp
oipniea p o^ijdB o{ pjs^joo^ '96l n3 "ntis in uozBJoa pp oam wi a
ojo^ ui Boid^asojoim nppBAjasqo bj BjBd ja ap sonopuaijBA sommaA
06I 5B Ia P8^P ^ (sajnBHBA o) q^rjjq^ ap ja sa opojam ooiun ja
ouis 'jofaui ja ojos on 'oseo jamud ja ug -sopwiuas s^^joo ua uozvjoo
jap pnptp&gt;ioi vj A cuaju^ -upzouoo \a ainaniB^idoasoJaim ^bztjbub anb
ABq • • • Bjoaaip uopos ap sojtmd sns HtKntanjf^ ap svuoz sns 'sb3jb

SBomoai sbj '[BjanaS na 'sajofaui uos 'eBoBjpjBOOiuiBjjni s^nopBninua}
A soxajd 'goi[áuB soj BJBd oj^j • (sBAiiaadsaj sauopBniuuaj A soaBip
-jBoopua-qn^ 'sooBipjBoijad-qne 'gooBipjBouad) sajBpijjadns soijSub^ A
8auopBuuujaj ^soxajd soj BJBd ^^uapoxa sa ojaniud [^ (-sanopBiJBA A
ap ^jb(b^ ap 'Bopua^JB uopanpaj ap A i^jo^) ap opojam)
^pi ap soj A ouajpam ap jnzB ja :nos bobjpjbo uopeAjaui
bj ap naniBxa ja BJBd sopenaapB ssni soai3ojo^siq sopoiam

'soaiSojojnan sojuainnoouoo eojjsanu ap
jb ajqBiou Baiuo^i Bun noo Bjinquíuoo smajqojd ja BAjansaj
•nopBiojo bj BjjBfij as 'oiuooib ap ojBJ^id o ojBpqijom ap sanopnjos
oduiaij b opun^oa^uj -asBqoanaj ne jspixo anSisnoo as 'eopifaj soj Jod
onajiiam ap jnzB ja oppnpaj ap sandsap jBjnassA bta jod SEpeioaÁiu
'sajnBpixo BBpuBjsqns anb noa joqnosap anb BiaqBq • • •Bjnpanr 'oqjnq
'opqajao 'ojqajaa ja n^ -nopBpixo ap sajoioBj soai^ob b ainamjsioi
^anodxa apand as anb b sspBjS opiua^qo somaq oj nozBJoa ja n^
•o^oj wi uopoB^J omoa 'afa-ojnau jap buxbjj Btnijuí bj na jtizb na as^q
-oonaj bj ap uopBinjojsuBJi bj jbj^oj japod Bijas otuisiiUBjJodraj
' (so^ojoiq A Booiminboiq aj^ua SBjndsip ap OAijora a^ea sa)
oairajnb Bas uopuij ap osaoojd ja SBSoiAJan SBjnjaa jÍ onajiiam ap jnzB

�Al estudio de la inervación cardíaca deben aplicarse todas las
técnicas específicas del sistema nervioso, sin olvidar algunas de las
comunes. Para darse entera cuenta de la topografía de las células ner
viosas intracardíacas no es menos eficaz la hematoxilina férrica de
Heidenhain que el método de Nissl, ni tampoco le aventaja en la
revelación de ciertas estructuras. Verdad es que los cortes muy finos
no son los más convenientes para precisar la distribución topográfica
de los elementos de un órgano y sí aconsejables para el análisis de
las estructuras más íntimas y última penetración de una en otra.
Para la búsqueda de células nerviosas aisladas, en hilera o en microganglios entre el conectivo y las fibras musculares del corazón, cons
tituyen un precioso auxiliar si la coloración es constante y nítida.
Con los cortes delgadísimos que es necesario hacer para la tinción
a favor de la hematoxilina férrica de Heidenhain, aumenta enorme
mente el número de preparados de cada serie y la persecución de re
laciones un poco distante y la reconstrucción mental y gráfica de todo
un órgano o de grandes fragmentos es muchísimo más difícil y por
tanto, más expuesta a errores.
Corazones enteros, in vivo o fijados y transparentados, porciones
más o menos amplias, aplanadas, cortes gruesos, todo lo que permite
la iluminación para su buen examen microscópico, lo cual depende
mucho de la técnica que en cada caso se siga, y cortes de poco espesor
y todavía, cortes muy finos, complementarios, he ahí, en pocas pala
bras, a que nos hemos ceñido en la preparación previa del material
de nuestras investigaciones.
De preferencia hemos trabajado con los métodos de impregnación
y del azul de metileno. La impregnación in toto de embriones y cora
zones pequeños; luego de trozos cuidadosamente ordenados; mucho
menos de cortes microscópicos. La inclusión se hizo más frecuente
mente en celoidina que en parafina. Introducimos algunas variantes
útiles en los fijadores del fundamental método de Cajal. Helas aquí:
Hidrato de cloral
_ .Éter
Primera variante:piridina
Alcohol

en uno de los reactivos, excepto el éter, durante veinticuatro horas
(en alcohol o en alcohol amoníaco o en hidrato de cloral a 15 Jo o

en piridina a 7 %).
Formol comercial ...... 10 c&gt;.
Alcohol a 98 o absoluto 30 ce.
Segunda variante:Piridina
20 ce.
Hidrato de cloral
Agua destilada

10 ce.
40 ce.

En el fijador precedente, las piezas permanecerán veinticuatro o
más horas (hasta cinco días).
Tercera variante.
Consiste en la fijación sucesiva en los tres reactivos siguientes,
cuyo orden de sucesión preferente es el que se expresa:
1.

Hidrato de cloral, solución acuosa al 10-15 % 24 H.

2.
3.

Alcohol 96-98 %
Piridina 70 %

24 H.
24 H.

Cambiando el orden se aumentan las posibilidades de resultados
favorables y la riqueza de datos positivos.
Tanto las variantes de los cuádruples fijadores simultáneos como
la de la triple fijación sucesiva nos ha dado a nosotros y a nuestros
colaboradores muy buenos resultados (el Prof. Dr. A. Vaz Ferreira la
aplica a la suprarrenal, el Prof. Dr. Ferreira Berruti, al hígado, a su
vesícula y conductos, el Prof. Dr. Julio María Sosa a varios órganos
y centros, el Dr. Di Bello al corazón en avitaminosis Blt la Dra. Barea
González de Vaz Ferreira, al diafragma).

5 grs.
5 ce.
5 ce.

Nos pareció que el pH por debajo de 7 tiende a provocar la
impregnación de las fibras; mientras que neutro o ligeramente por

5 ce.

encima de 7 sería más favorable para la impregnación celular, sin
que tenga lo enunciado valor de regla.
De las primitivas fórmulas de Cajal, usamos singularmente las

Las piezas que pueden ser relativamente gruesas (hasta de siete
u ocho milímetros) permanecerán en el fijador de cuatro a veinti
cuatro horas. A esta fórmula de cuádruples fijadores a partes iguales,
se le agregará agua en fijación lenta, para evitar la retracción de los
tejidos, particularmente por la presencia del éter. Las proporci^nes
del hidrato de cloral, de la piridina, del alcohol y del éter, así como
la dilución en agua, pueden variar, teniendo como límite en cuanto a
la mayor proporción de hidrato de cloral, la opalescencia de la so
lución, en cuyo caso el fijador es menos penetrante.
Muy buenos resultados se obtienen fijando en la mezcla anterior
durante cuatro a seis horas y después de lavado en agua destilada,
— 184 —

que contienen alcohol, piridina e hidrato de cloral, como lo ha hecho
Fernández Nonídez en sus interesantes trabajos sobre inervación cardio-vascular. El fijador de Fernando de Castro también es útil en el
análisis de los elementos nerviosos del corazón, extrínsecos e intrín
secos. Y asimismo es recomendable la variante de Ranson a la técnica
de Cajal, la de la doble fijación sucesiva, 1., en alcohol-amoníaco
(en casos de embriones, solemos suprimir el amoníaco); 2., piridina
(en embriones, no la empleamos pura, sino en solución acuosa,
como lo han aconsejado Cajal y Tello). En embriones abandonados
durante días en alcohol, es aun posible obtener impregnaciones satis
factorias.

— 185 —

�— S8I —
•SBIJOJOBJ
-sijbs sanopBuíSa-idun Jauajqo ajqísod une sa 'joqoojB n^ SBjp aju^jnp
sopBuopuBqB eauotjqiua u^ '(ojjaj^ A Jbíb[) ops^asnooB u^q oj omoa
'esonoB uopnjos n^ ouis 'eand souiBajdina bj ou 'Bauoijqma n^)
BUippid 'o'^ í (o^BTUomB ja Jiuiudns somajos 'sauouquia ap sos^a na)
oaBjnoruB-joqoajB na '0-i[ 'BAisaans ^pBfij ajqop bj ap bj 'jbíb;3 ap
Bomaaj bj b nosnB^j ap ojubijba bj ajqBpuamoaaj sa orasimtsB j^ -soaas
-nujuí a soaasuujxa 'uozbjoo [ap sosoiAiau sojuouiaja soj ap sisijbub
^a ua jiin sa uaiquiBj ojjsb[) ap opusuja^ ap jopsíij j^j UBjnasBA-oip
-jes nopBAjaní ajqos sofBqBJj sajuBsajajuí sns ua zapiuo^f zapuBUJa^
oqaaq Bq oj omoa 'jBJOja ap ojBjpiq a BnipiJid 'joqoajB uauapnoa anb
sbj ajnarajBjnSuts souiBsn 'jbíb^ ap SB^nnuoj SBAijimud sb^ ^q
•B[^aj ap ao^A opBiaunua o^ Báua^ anb
uis 'jB[npD U9ioBuSaidtui B[ BJBd a[qBJOABj scin euas ¿ ap Biuioua
jod ajuauiBJo^i[ o ojjnau anb SBijnaim íssjqij sb^ ap uoioBuSaadini
b^ ^BaoAOJd b apuaij ¿ ap oÍBqap jod jjd ^a anb ^iaajsd eoj^[
• (BmSBjjBip p3 'BJiajja^ zb^ ap za[Bzuo-^
Ba-iBg 'bjq B^ 4Ig BisourniBíTAB na nozBJoa p o[[ag iq #jq p 'sojjnaa j
soub^jo S01.1BA b Bsog BWBj^ oi^nf "jq #joj,j ja 'sojanpnoo A B[naisaA
ns b 'opBSiq \e 'pnjjag BJiajja^^ -jq *joj,j ja '^uajJBjdns bj b
^\ BJiaaja^; zb^y 'V "^Q '}o*d Ia) sopBí[nsaj[ souanq jínm
goj^saiiu b ^ sojjoson b op^p Bq son BAisaans noiasfij apiwi
ap bj
omoa soane)[nmis sajopefij sapinjpena so[ ap sa^iíBiJBA sb[
•BOAijisod soj^p ap BzanbiJ bj á
sopBj^nsaj ap sapBpijiqísod sbj UB^uaranB as uapjo ja

H fZ
H Y^

% 0¿
% 86-96

'H ^Z % SI'OI IB ^sonaB noion^os 'jBJOja ap

oí

¡Bsaadxa as anb ja sa ojuaaapjd noisa^ns ap napjo o Ana
'sajuamSis soAiia^aj saj} soj na BAisaans u9pBfij bj na

'BpBji)sap biiSb na opBABj ap sandsap A SBioq sps b oajBiio a^uBjnp
joijojub Bpzain bj na opiíBfij uauaijqo as sopsip^saj souanq Ánj^
•a^uBijauad souaui sa jopcfij ja osea o^no ua 'uppnj
-os bj ap Bpua^sajBdo bj 'jBJOja ap oiBjptq ap uppjodojd joáeui bj
b o^uena na aiimij omoa opuaiuaj 'jbijba uapand 'bh^b na nopnjip bj
onroa isb 'jajá jap A joqoajB jap 'BnipiJid bj ap 'jbjoj^ ap ojBjpiq jap
sanopjodojd s^j uaja jap Bpnasajd bj Jod ainamjBjnaiiJBd 'sopifaj
soj ap uopaBjjaj bj jbiiab Bj^d 'Binaj nopsíij ua Bn^B B^BajB aj as
'sajBnSí ea^jfid b sajopsíij sajdnjpsna ap Bjnnu^j Bjsa y -SBJoq ojjBna
-iinpA b oj^Bna ap jop^fij ja ua UBaaoauBtuaad (eojjarajjini oqoo n
aiais ap B^sBq) e^sana^ a^uauíBAijB^aj jas napand anb SBzaid sb^j

•aa

joqoojy

•90

:xnbB SBja|j "jBfB^) ap opojam jB^nauiBpunj jap eaaopBfij eoj na sajt^n
sajuBijBA SBnnjB sompnpojjuj 'BnijBJBd na anb Buipiojaa na ajuara
-aiuanoa.ij sbui oziq as npisnjoux v^ •sooTdpasojaim sajjoa ap souatu
oqanin ísopBuapjo a^uaniBSopBpma sozoji ap o^anj ísouanbad eauoz
-BJoa A sauoijquia ap o^ot w? uopBuSajdmt b1^ *onaji)ara ap jnzB jap A
nopBnSajduii ap sopojaui soj uoa opBfBqBj^ soniaq Bpuaaajajd 3q
'sauopB^i^saAui SBjjsanu ap
jBuaiBm jap BiAaad uppBJBdaid bj ua opiuao souiaq son anb b 'sBjq
-BjBd SBaod ua 'jqB aq 'sowBiuaurajdraoa 'somj jCnra sa^joa 'BiABpoi A
^osadsa oaod ap sajjcoo A 'bSts as osb^ BpBO ua anb Baiuaaj bj ap oqonin
apnadap jsna oj 'oaid^^soj^ini uaniBxa uanq ns BJBd nppBuimnjx bj
ajtuuad anb oj opoj 'sosanjá sajjoo 'sBpBUBjdB 'sBijdmB sonara o sbiu
sauopjod 'sopBiuaJBdsuBJi A sopBfij o oam ui 'eojaiua sauozBJO^
'sa^ojja b B^sandxa s^ra 'ojob^
jod A jpjjip sbiu oraistqanra sa soinani^s^j sapuBjá ap o ousájo un
opoi ap boijbj^ A jB^uota noponjjsuoaaj bj A ainB^stp oaod un sauopBj
-aj ap uopnaasjad bj A aijas Bpsa ap sopBj^dajd ap oaauínu ja a^uata

• (sBjp Oouia BjsBq) SBjoq sbhi
o ojjBnoijuiaA uejoaauBinjod BBzaid sbj 'aiuapaaajd jopefij ja u^

jBJoja ap ojBjpijj' •
BU!PÍJM:ajnBUBA BpimSag

•oo oí
•oo 0^

BpBjijsap BnSyi

•aa 0^

-auuoua e^uauinB 'uiBquappjj ap Bouaaj BuijixoiBinaq bj ap joabj b
nopnij bj BJBd Jao^q otJBsaa^u sa anb soraisipB^jap saijoa soj uo^
' 'Epuju A ajuB^snoo sa nopBJOjoa bj ts ibtjixtib osoiaajd un ua
^suoD 'uozBJoa jap saJBjnasntu 8Bjqij sbj A OApaauoa ja aa^na j
-ojaira ua o Bjajiq na 'sBpsjsiB sbsotaj3U esjnjaa ap Bpanbsnq bj bjbj
•bjjo na Bun ap uopBJianad Branjn A gEini^ut sbuí SE.mjon.ijsa sbj
ap stsijBnB ja BJBd sajqBfasnoaB is A oub^jo un ap souiamaja soj ap
BoijBjSodoj uopnqujsip bj jBspajd BjBd sajuaiuaAuoa s^ra soj nos ou
souij Anva. sajjoa soj anb sa pepja^ •SBJnjanjjea sejjap ap uopsjaAaj
bj ua bCbiu^ab aj oaodraBj iu 'jssi|^ ap opojara ja anb urequappjj

•aa og o^njosqB o og6
IHODIV
-^a 01
jBpjanioa jorajo^
• (v^ i b Bmpiaid na
% SI B JBJOja ap oiBjpiq na "o oaBiuonre joqoajB ua o joqoajB ua)
sBJoq ojiBnai^utaA aiuejnp 'ja^á ja ojdaaxa 'soAiiaeaj soj ap otm na

ap Boijiaj Buijixo)Braaq bj ZBatja souanz sa ou sBOBipjBaBajut sbsoia
-jan SBjnjaa sbj ap BijB^áodoj bj ap Bjuano BJajua asj^p bjb^ -sannraoa
sbj ap sBun^jB JBpiAjo ms 'osotAjan Bmajeis jap SBoijiaadsa SBaruoaj
sbj SBpo^ asjBaijdB uaqap BaBipjBa nopBAjam bj ap oipnjsa jy

�Los autores han subrayado la diferencia de argirofilia entre las
fibras pregangliónicas y post-gangliónicas, entre las ortosimpáticas y
parasimpáticas. Advirtieron esa diferencia Caja!; (1905), Chase y Ranson (1914), Fernando de Castro (1917), Ranson y Billingsley (1918)...
Fernando de Castro (1917-1923) llama la atención sobre el doble
comportamiento de las fibras pregangliónicas y post gangliónicas, en
estos términos: "Para el estudio sistemático de las fibras preganglió
nicas nos hemos servido de la fórmula de la piridina tal y como Cajal
la describió".
En nuestra primera nota (10), hicimos notar la propiedad de esta
fórmula, basada en la distinta intensidad del teñido de las fibras
pregangliónicas y de Remak, permitiendo diferenciar bien, anató
micamente, ambas clases de conductores, por el tono y la diversa
intensidad de coloración; hecho mencionado más tarde por Ranson
y Billingsley (11), aunque desconociendo la publicación de nuestro

trabajo (12).
En interesantes trabajos sobre inervación cardio-vascular, Fernán
dez Nonídez (1939-1942-1943) propone el criterio de la desigual argiro
filia para la discriminación entre fibras ortosimpáticas y parasimpá
ticas: las que con los fijadores piridina e hidrato de cloral se pre
sentan pálidas, corresponderían a las primeras, y las que se impregnan

ganglios respectivos, la proporción de fibras oscuras debería ser mu
chísimo mayor que la de las fibras pálidas y no se nota como debería
serlo si, en efecto, todas las post-gangliónicas fuesen oscuras en todo
su trayecto.
Además de la pura observación histológica a favor de los méto
dos tan valiosos como los de Golgi, Ehrlich, Cajal, Bielschowsky y
las numerosas variantes de los mismos, es recurso necesario —y de
los mejores— provocar la degeneración secundaria (walleriana) para
remontarse a los orígenes y destino de las fibras que inervan un
órgano cualquiera. En la Fig. 19 mostramos cuáles son los experi
mentos que hay que hacer con objeto de averiguar el destino de las
fibras vagales a) de centro trófico en el bulbo; b) de centro trófico
en el ganglio yugular; c) de centro trófico en el ganglio nodoso
o plexiforme.
Son inminentes los errores si no se tienen grandes precau
ciones y si no se someten los resultados a una severa crítica. Una
prueba de ello, entre otras, es la historia del método de Marchi,
método de importante orientación, pero que aparte de dejarnos en

más intensamente, a las segundas, de suerte que todas las fibras pálidas
del corazón serían simpáticas u ortosimpáticas y todas las oscuras,
parasimpáticas. La diferente reacción obedecería a diversidad de es
tructura química, no, como podría creerse por una superficial apre
ciación, al calibre de las expansiones nerviosas o a fases evolutivas o
momentos fisiológicos.
Fernández Nonídez y Haré (1942) corroboran experimentalmente
la directa observación histológica. En general, es incuestionable la
menor argentofilia de las fibras ortosimpáticas que la de las parasim
páticas y no solo cuando el fijador es la piridina o el hidrato de
cloral. Globahnente el criterio nos parece correcto. Pero no basta para
decidir si una fibra determinada es simpática o parasimpática o si
algunas fibras dentro de un haz son de una u otra naturaleza. Con
el solo signo de la argirofilia, el error es' inminente. Los contrastes no
son los mismos en embriones muy jóvenes, en recién nacido o en
adulto, ni la argentofilia es igual en todas las fibras que dimanan de
células simpáticas o de células parasimpáticas: entre los extremos de
clara diferenciación hay grados indiferenciables (fibras muy pálidas,
fibras muy oscuras, fibras intermedias).s
Dada la riqueza de células nerviosas cardíacas, a partir de los
(10)Alude a su Nota sobre ciertas terminaciones nerviosas en el ganglio cervical superior
simpático humano. — Boletín de la Saciedad Española de Biología. — Vol. VI, 197.
Pág. 34.
(11)Se refiere a la publicación The superior cervical ganglion and the cervical portion
of the sympathetic trunk. — Journ. of Comp. Nenrology. — Vol. XXIX, 1918.
(12)Evolución de los ganglios simpáticos vertebrales y prevertebrales. — Conexiones y
citoarquitectónica de algunos grupos de ganglios en el niño y hombre adulto. —
Trabajos del Laboratorio de Investigación Biológica. — Madrid, 1923. — Fág. 119.

Fie. 19. — Sección transversal del bulbo y cráneo. — IV, cuarto ventrículo; Fp, fas
cículo longitudinal posterior; H, origen real del hipogloso; F, fascículo solitario;
Rv, raíz ventral del vago; Ra, raíz aparente; G, ganglio yugular; A, Foramen yu
gulare. — Cuatro tipos de experimentos: 1., sección del vago entre Ra y G (dege
neración de las fibras motoras); 2., ablación del ganglio yugular (G) o sección
del cordón nervioso interganglional (degeneración de las fibras sensitivas del
vago que tienen su centro trófico en dicho gonglio) ; 3., alcoholziación del ganglio
plexiforme o nodoso (degeneración de las fibras que de él proceden); 4., sección
del nervio en su trayecto extra ganglionar (degeneración de fibras sensitivas y
motoras, salvo en los casos en que, como el nervio depresor o de Ludwig en el
conejo, puede seccionarse independientemente)

— 186 —

— 187 —

i

�— ¿81 —

— 981 —

(^inacaa^natpDa da p ai asjenopaas apand 'o ^^n o
\9 ua ^iMpn^j ap o Josajdap o^uau ^^ omoa 'anb ua 9osb.&gt; so[ ua oa¡b9 'sbjoioui
X SBApisuas SBJqij ap uopBjaua^ap) JBUoijífunS ejixa ojjaÁtui n ua oiAjau [ap
trpp^as io'f í (uapa^ojd j^ ap anb s^jqi^ sb¡ ap uopBJauaSap) osopoa o 9nuo|ixa[d
oi¡3ub3 [ap uoi.iBiz[oqo^[B *0'g í (oi¡3iio3 oqjip ua ojijoj) oj]uoo ns nauap anb o3ba
¡ap SBAiiisaae ^Bjqtj sej ap uop&amp;jauaíiap) [Buoi¡áiiB2jaiui osota jan uopjüD [ap
uopaas o f^)J jg[nSnA~ ot[8ub3 ¡ap aope¡qs *0*¡j ^ (sea o jora SBjqij se[ ap nopeJau
-a3ap) ^) X j/ aj]ua o^ba [ap uop^as *0*¡ :so]uaniuadxa ap sodij oJien^ — "ajBjn^
-nA" aainejoj '^ í jejnSn^ oij^ub^ '^) íajaajede ziej *^ ío^ba ¡ap [bj]U9a zibj 'a^
í oubii[os o¡nopsBj *j í osoj^odiq ¡ap [b^j uaSpo '/^ í joijaisod [BUipnjiáuoj oju^i^
-8B| 'rf^f ío¡naiJjaaA O]ieaa ^^/ — *oauBj^ ^ oq¡nq ¡ap ¡esjaAsaEj? uoi^oag — -g^ *^i^

*^^ *^^^ — *S^6T 4P^JPBIV — *B^^9I!9 n9ps9u8aAnj ap oyjo]B^oqBrj |ap
— -ojjnpn ajqtuoi¡ X ouiu ja ua soijüuvg ap sodnjg sounSjo ap tat
í. sauotxauoj — •sajnjqaua^ajd X sajnjqauan sooijvduiK soijgunS soj ap uoionjoag (JJ)
"8T6I 'XIXX 'IOA — •^fíojojnaj^ "dnio^ jo -njno^ — -3¡unjt ott3t¡tvdviXs at¡t fo
voi^iod jDomiao a^i puo uoij2uv9 jDotauao ^otuadns a^^ nopBJ[¡qnd B[ b ajaipj ag (XX)
•ts -?d
"¿61 *IA *IA — *B!^tí9 dP B¡oueds^ pepapog ^\ ap npa¡o^ — 'ouvtunt¡ o^tipdwts
joijadns iootaj9O oi/áu^ j&amp; ue svsomidu s^uopouiuua} sdji^i^ ^uqos D)o^¡ ns b ^pn¡y (01)

\^Í.:*^S6-fc' ',^.:• l.v^^itK^iS.;*^^

:;\.v:'V;^'

ap ipjBd b 4SB3BipjBD SBsoiAjau 8B{n(8D ap Bzanbxa bj
•(sBipanuajuí sBiqxj 'SBJn^so Anuí SBjqij
pijBd jínuí SBJqtj) sa^qwi^waja/ipui sopvjS Áo^ upioviouajaf'i p viajo
&amp;p soiuaifxa so/ ei^ua : svoifvdtwisvjod svjnjoo ap o svcnjvdwis sojnjao
ap uoumuip anb svuqif sv¡ svpot wa pm8i sa vijifojuaSuv vj ru 'o^jnpB
na o oppBu uapaj ua 'sanaApf jCnra sauoijqura ua sorasiui soj nos
ou sajsBjjuoa so^j •aiuanimni sa jojj^ ja 'bijijo^iSjb bj ap ouSis ojos ja
uo^ 'BzajBjn^BU bj^o n eun ap nos zsq un ap ojjuap SBjqij ssun^jB
18 o Bai^EdiuiSBJBd o Bap^dmis sa BpBuiouaiap ^jqij Bun is Jipioap
BJBd BjSBq ou oja^ "oíaajjoo aoajBd son oijajtJ^ ja ajnarajBqoj^) -jbjojo
ap ojcjpiq ja o BuipiJid bj sa Jopcfij ja opuenD ojos on A SBaiiBd
-nnsB^Bd sbj ap bj anb SBapBdniísojJO s^jqij sbj ap Bt[ijo}ua^jB jouam
bj ajqBiioi^sanout sa 'jBjaua3 u^ •B^iáojojsiq nopBAJasqo Bjoajip bj
ajuanijBjuaniiJadxa uBJoqojaoa (z^f&gt;\) a-IBH ^ zaPJuo\[ zapuBUJiaj;
•sodiSojoisij Boiuamoni
o SBAiinjoAa sasBj b o sbsoiaj9u sanotsnBdxa sbj ap ajqijso jb 'uopBia
-ajde jBpijjcadns Bun aod asjaaja Bjjpod ouiod 'ou 'BDirajnb

na sonJBfap ^p ajJBdH anb oj^d 'uoioB^n^iJo ajuBjjodnii ap opojaní
ap opojaxn pp bijojsiij b[ sa 'sbjjo ajjna 'ojja ap Bqarud
'B3I1JJ3 BJ3A38 BUll B SOpBlJIlSaj SO[ U3J9UI08 38 OU 18 ^ 83UOI3
sapuBjá uauop as ou is sajo.ua so[ saiuauyinuí uog
•ainjojixa^d o
osopoa oi[SaB p na odtjoj} ojin^a ap (o ÍJB[nSnj oi^SubS ¡a na
ooijojj ojju^a ap (q íoqjnq (a na ooijojj OJinaa ap (b sap3^BA sejqij
sb[ ap oupsap ^a jeii^ijoab ap ojafqo uoo jaDBq anb ^ei^ anb sojuain
-ijadxa so[ nos s^^ena soaiBjjsoni ^-[ -ái^ b¡ ng 'Bjamb^no oubSjo
un uBAjaut anb SBjqij sbj ap ouijsap A saua^rjo eo[ b asjBjnotaaj
BJCBd (BnBiaa^^BAi) BiJBpnnoas uoioBjauaS^p b[ JeaoAoid —sajofam so[
ap Á.— oiJBsaoou osjnoaa sa 'sonisiui so^ ap sajnBiJBA sBsojanrnn sbj
A X^SAioqDS^aig '[BfB[) 'q^i[jqg 'i^[o^) ap so[ oraoo sosoi[ba ubj 8op
-ojaui bo^ ap joabj b BDiícipjoísiq uoiaBAjasqo Bjnd bj ap SBinapy
•ojoa^BJj ne
opoj na SBJnoso uosanj 8Boiuoi[SuB8-jsod sb[ st;poj 'ojoaja na 'ts opas
Biaaqap omoa bjou as on A sBpi[Bd sBjqij sb[ ap b¡ anb joábui o hits jij^
-nni aas Bjjaqap SBJnoso ssjqtj ap uopjodojd bj 'soAii^adsaj soi[Í&gt;ubS

-sa ap p^pisjaAip b Biiaaapaqo uoiaaBaí ainajajip e
'SBJnoso sbj SBpoi A SBDUBdinisojJo n SBDiiBdmis u^pas npz^jo^ jap
SBpijsd sBjqij sbj sspoi anb aiaans ap 'sBpun^as sbj b 'aiuaniBsuaiui sbui
UBu^ajdiui as anb sbj A 'sBjamijd sbj b uBpapnodsajjo^ 'sspijBd usinas
-ajd as jBJop ap oiBjpiq a BuipiJid sa^opsíij soj uoa anb sbj :sBap
A SBopBdtnisojjo SBjqij ai;ua u^ioeunuijaeip ej BJBd btji^
jBnSisap bj ap oijajijo ja auodojd (gif'6I^^Í'6T'66T) z3PJnoM Z3P
'JBjnDSBA-oipJBa uoiDBAJcaní ajqos sofBqBj) sajuBsajajut n^
'{Z\) ofsqBJí
ojjsanu ap uopeoijqud bj opnaiaonoasap anbune í(\\) ^ajs^nijjig A
uo8UB}j jod apjB) sbui opBuopuam oqaaq íuotobjojod ap pBpisua^uí
BSJaAip bj A ouo) ja jod 'saao^anpnoa ap easBj^ SBqiuB 'ajuauí^oim
-91BUB 'uaiq ^Biaua^ajip opuaijiuiaad '3(Biuajj ap A 8Baiuoi[^uBáajd
sBjqij sbj ap opiuaj jap pBpisua^uí Bjuijsip bj ua Bpsssq 'Bjnuupj
Bjsa ap pBpaidojd bj jb;ou eoiupiq '(oí) ion Bjamud BJisanu ng
•ttpiqijasap bj
jbíb^) ouiod A jbj Buipiaid bj ap Bjnuijoj bj ap opiAjas soiuaq son sBDin
-oij^uBajd SBjqij sbj ap oaijBraajsis oipnjsa ja bjb¿jm :souiuraa^ eojs^
na 'sEotucnjáuEá isod A SBamoij^nBSajd SBjqij sbj ap
ajqop ja aaqos uoionajs bj buibjj (^Z6VL\(&gt;\) -1sb[) ap
•"(8161) ^8^uÍIlTa Á nosuE^j '(¿J6l) oj^sb3 ap opuBnaa^ '
-ub^ A asBij;^ '(S06l) tBíB^ pnajajip Bsa uoaaijJiApy •S
A SBOiiBdiuisojJO sbj aJiua '8BOiuot[^uBS-jsod A SB^iuoijSuB^ajd SBiqij
sbj ajjua bijijojiSjb ap Biauajajip bj opB^Bjqns UBq saaoinB

�medio del camino, puede introducir graves confusiones en nuestros
conocimientos sobre vías y centros nerviosos. Aun se recurre a él,
pero cada vez menos. Siempre será útil complementado y corregido
con otras técnicas. ¿Cuáles son las más adecuadas para perseguir
hasta el fin las fibras en degeneración walleriana? El Marchi, como es
sabido, sólo revela una especie de negativo —reguero de puntos negros— de las fibras mielínicas, quedando fuera de su posibilidad el
origen, las colaterales y las terminaciones no mielinizadas de dichas
fibras, a la par que todas las fibras amielínicas. Sorprende que se
haya empleado para el examen de los procesos degenerativos dos
métodos notables para el análisis del sistema nervioso normal, pero
inadecuados para el estudio de aquellos procesos: aludimos al método
de Golgi y al método de Ehrlich.
Precisamente por la característica que hace del método de Golgi
un método de excepcionales virtualidades analíticas e inagotable fe
cundidad en la investigación del sistema nervioso normal, o sea, el
poner de relieve, de modo imprevisible, ya unas neuronas, ya otras,
con transparencia de todo o casi todo lo demás, completa o incomple
tamente, por eso en ningún caso está indicado para la apreciación de
los procesos degenerativos y también por no ser revelador de las
estructuras sino únicamente de la morfología de las neuronas.
El método de Ehrlich y sus variantes pueden ser útiles, aparte
su extraordinario valor en el examen de los elementos nerviosos nor
males, en la investigación de los estadios degenerativos iniciales cuya
percepción se trata de lograr in vivo... Pero su eficacia decrece en
estadios ulteriores.
Expresado lo que antecede, la respuesta a nuestra pregunta está
dada: los métodos de mayor eficacia para perseguir hasta el fin y en
todas sus colaterales las fibras en degeneración walleriana son los
métodos de impregnación argéntica de Cajal, de Bielschowsky y va
riantes, trátese de los centros, trátese de las visceras o de la periferia.
Y el mejor proceder no es, se comprende, el de los cortes aislados:
es el de impregnación in toto o de trozos de órgano ordenadamente
dispuestos para series rigurosas de preparaciones microscópicas.
Nos sorprende que Woollard (1926) resista el uso de los métodos
de la plata reducida, porque sería tarea espinosa distinguir, en sus
resultados, entre los elementos del tejido conjuntivo y las estructuras
nerviosas. Exalta las bien conocidas virtudes de la técnica del azul
de metileno, como contracrítica a subestimaciones de la misma, con
la feliz idea de asociar a ella, en el estudio de la inerva^ión cardíaca,
el procedimiento de transparentación de Spalteholtz. Su entusiasmo
lo inclina a afirmar que el método del azul de metileno es el ^nico
que puede dar buenos resultados en la exploración nerviosa de un
órgano como el corazón: Moreover toe would affirm that is the only
method which can give results that are of use in a tissue like the
heart (26). El subrayado es nuestro. Durante muchos años venimos
manejando, para nuestras investigaciones, tanto los métodos de colo
ración, singularmente el del azul de metileno, como los métodos de

impregnación. No carecemos de experiencia para juzgarlos. Hemos
tenido la ventura, por otra parte, de ver los preparados de quienes
con mayor maestría se han servido de ellos. Las afirmaciones de Wool
lard, injustas por más y por menos, nos impresionan como la expresión
de quien no domina desde luego las técnicas de impregnación ni tam
poco, y esto no es desconocer todo el valor científico de su trabajo,
ha logrado un profundo conocimiento de la técnica que elogia con
menosprecio de todas las otras. Las numerosas imágenes con que ilus
tra su publicación muestran que sus resultados son muy inferiores, en
cuanto a la fina tinción de las neuronas, a los obtenidos por muchos
investigadores que le precedieron. Además, nos parece falso su crite
rio para discriminar qué fibras del corazón proceden del ganglio es
trellado: extirpa éste y transcurridos 45 días, aplica el método de
Ehrlich y pretende decidir, por la ausencia de fibras, la participación
de aquel ganglio en la inervación cardíaca. Para resolver ese proble
ma, y otros más, nada mejor que recurrir al método de la plata re
ducida, pero con la condición, entre otras, de precisar bien los tiempos
convenientes, a partir de la lesión inicial.

Con las técnicas de impregnación argéntica es posible una segura
persecución de las fibras en todas sus ramificaciones, gracias a la
imagen positiva de los mismos procesos degenerativos, si son cuida
dosamente determinados los tiempos más favorables de la reacción,
tiempos variables con la edad y especie de animal, con la natura
leza de la lesión, con su distancia o proximidad al órgano cuyas fibras
nerviosas se investigan, con que éstas sean mielínicas o amielínicas,
con la química del tejido inervado, con su actividad o reposo, etc.
Naturalmente, hay que someter a examen todo el proceso, desde su
iniciación a su terminación y precisar luego, entre esos extremos, el
momento o los momentos más propicios para resolver los problemas
de origen y ulterior destino de las fibras.
Los autores nó siempre prestan la suficiente atención a las fases
reaccionales óptimas para el análisis de la procedencia y modalidad
terminal de las fibras nerviosas cuyo estudio efectúan mediante la
degeneración walleriana y las técnicas de nitrato de plata reducido.
En trabajos por lo demás indiscutiblemente buenos como los de
F. S. Du Bois y James O. Foley (1934-1936) —se trata de investiga
ciones histológicas experimentales recaídas sobre los nervios pneumogástrico y espinal— fijan los tejidos de los 14 a los 21 días después
de su sección. Han prevalecido aquí los tiempos favorables al método
de Marchi, pero muy desfavorables para los métodos de impregnación
argéntica, impregnación a la que recurren Du Bois y Foley, a la par
que al método de Marchi.
Las primeras fases de la reacción a causa del aislamiento de las
fibras de su centro trófico, son las más ventajosas para sorprender

— 188 —
— 189 —

�— 681 —

- 881 —

japuajdjos ejed SBSofBiuaA sbut sbj nos '001^911 oJinaa ns ap
sbj ap oinaimBjsis jap Bsnsa b nopasaj b[ ap sas^j SBjamwd

ap sopo^ta so^ oinoo 'onaji^aní ap jnzB pp p a^nanuejnSins 'npt
-ojos ap sopo^aia soj o^ub^ 'souopBáijsaAui SBj^sanu BJBd 'opoefanem

•upjBj^ ap opojatn [b anb
jcd bj b 'jíajo^ jÍ siog nQ uajjnoaj anb bj b nopBuSajdrai 'BaiinaSjB
uopBuSajdun ap sopoiam so[ bjb^ sajqeJOABjsap Anta ojad 'iijojbj^ ap
opoiam jb sajqBJOABj soduiaij soj mbs oppajBAajd ubjj -nopaas ns ap
sandsap SBjp ^^ soj b f^^ soj ap sopifaj soj ueíij —jBuídsa A ooij^sbI!
-omnand soiAjan soj gjqos SEpiBoaj sajB^uaunjadxs s^aiSojoisiq sauop
-bSiis3aui ap bibjj as— (96I-*E6l) ^^OjI O ^amBf A siog ng -g ^
ap soj omoa souanq aiuainajqiinasipui SBiuap o[ jod sofBqBjj ug
•oppnpaj BjB^d ap oibjiiu ap SBoiuoaj sbj A bubij3jjbav uopBjauaáap
B[ a^uBipaui UBnjoaja oipnjsa oino SBsoiAJau SBjqij sbj ap jBuiuuai
pBpijBpom ^ Biouapaaojd B[ ap sisijbub ja Bied semiidp sa^uoiooBaj

eoiuiuaA soub soqoniu biuejiiq 'oj^sana sa opB^Bjqns jg • (93) %xoa\[
^m 33/17 anssp v va asn fo suv jot/j sjjnsaj aatS uno ^oiifín poifj^^u
Ajuo ayt s? íD1/' WJ?//0 pjnocn acn uaooauo^^
^ :nozBJoa ja omoa oub^jo
un ap BsotAiau uopBJojdxa bj ns sope^jnsaj sonanq J^p spand anb

sasBJ SBf b nopua;B ajuaioijns v\ ue^gajd ajdniais ou sajoinB so^
•SBjqij sb^ ap oupsap joija^^n A naSjjo ap
SBinajqoad soj jaA[osaj BJBd sopidojd sbih so^namom so[ o ojuanioni
¡a 'gouiajjxa sosa ajjna 'o^an[ JBsioajd A uoioBinnrjai ns b upioBioini
ns apsap 'osaDoad [a opoj uauíBxa b aaiamos anb jÍB^ 'ajnamp3jn;B^[
*31 'osodai o pBpiAij^B ns noo 'opBAjaui opifaj jap Boiuiinb v\ uod
'sBoiuj[airaB o SBoiui[aira usas SBisa anb uod 'UBápsaAin as SBsoiAjau
SBAno ouB^a^ [B pBpimixojd o BpuBjsip ns uoo 'uotsaj b¡ ap eza^
^ uod 'jbuiiub ap apadsa A pspa b[ noo sajqBiJEA sodraoij
v] ap sa^qouoavf si soduiajt soj sopmitu^ajap aiuawosop
-opino nos is 'soAijBaauaáap sosaoojd somsim so[ ap BApisod na^eini
B[ b SBpBj^ 'sauopBoijicaBJ sns sspo^ na sBjqij sb[ ap uopnoasjad
Ban3as Bun ajqísod sa BoijuaáJB uop^uSa^duii ap SBOiuoaj sbj

sopoiam soj ap osn p Bisisaj (9^61) PJBIIOO^ 3n^ apnajdjos so^[
•sBOTd^osojoun sauopBJBdojd ap SBsoJn^u saijas BJBd so^sandsip

ooiun ja 83 ouajnatu ap jnz^ jap opo^aui ja anb jbumijb b buijoui oj
oraseisn^na ng -zjjo^aijBdg ap uopBiuaiBdsuB^j ap ojuaiuiipaaojd p
'BOBjp.iBo uopBAjaui bj ap oipnisa ja as 'ejja b jbi^osb ap Bapi zipj bj
uoo 'buisuu bj ap sanopBntiisaqns b bouijobjjuoo oraoo 'ouajijsui ap
jnzB jap Boiua^i bj ap sapn^jiA SBppouoo naiq sbj Bjp^x^j 'SBsoiAjan
SBjn^anjisa sbj jÍ OAijunfuoo opifa^ jap sojuaiuaja soj aa^ua 'sop^ijnsaj
sns us 'jtnSuijsip Bsouídss bojüj Búas anbjod 'Bppnpaj bjbj¿ bj ap

^^uaraepBuapjo ohb^jo ap sozoa; ap o ojot ut n^ioBo^aJidun ap ja ss
¡sopBjsiB s^jjoo soj ap ja 'apuajdiuoo as 'sa ou japaoojd jofara ja j^
•Buaiijad bj ap o sbjsosja sbj ap asajBJ} 'soj^uaa soj ap asajsj^ 'sajum^
-va Á ^jiscnoipsjaifi &amp;p 'jvfvj ap v^ifuaHj upiovuSajduit ap sopojaiu
soj uos tnimjajjvcn tiaiovuauaSap ua svjqif svj sajnua^ojoo sns svpot
ua A, utf ja Djswq ^in^asuad vjvd monoi^a uoáviu ap sopojaiu soj :^pBp
Bisa BjunSajd BJisann b Bjsandsaj bj 'apaoajuB anb oj opssajdx^j
'sajoua^jn soipBjsa
na aoajaap BpBoija ns oaaj - • - oaia m jojSoj sp mnii as uptodaouad
vXno sajmoim soaijvuaitaSap soipvisa soj ap tiptovSijsaciui 2 ua 'sajBta
-jon sosoiAjan soinamajs soj ap uauíBxa ja na jojba oiJBUipjOBijxa ns
aiJBdB 'sajijn jas napand sameiJBA sns A tjoijjq^ ap opojaui jjj
•SBuojnau sbj ap eiSojojJom bj ap aiuaiuBaiun ouie sBanjonJisa
sbj ap JopBjaAaJ Jas on Jod u^iqraBj A soAi^BJana^ap sosaoojd soj

•^Bpim noisa^ ^\ ap jxjJBd b 'sajuaraaAnoo
sodtnaij so[ uaiq jBspaid ap 'sbjjo aa^ua 'uopipnoo b[ noo oaad 'sppnp
-^i BjBjd B[ ap opojatir p JijJnoaj anb jofara BpBu 's^ra sojjo A 'Bra
asa aaAjosaj bjbj -BOBjpjBO n^pBAianí bj na oi^ShbS pnbs ap
d B[ 'SBjqij ap BtouasnB B{ jod 'Jippap apnaiajcd A qaijaq^
ap opoiam p Boi[dB 'sBip ^f sopijjnasuBj) A ajsa Bdapxa :opBjpai
-sa oifáuBS pp uapaoojd uozbjoo [ap SBjqij anb JBuuuiJosip Bjed ou
-a^iJO ns osjbj aoaa^d son 'seinapy 'uojaipaoajd a[ anb Sí^aopBSnsaAUi
soqonuí jod sopiuajqo so[ b 'senojnan sb[ ap u^puu Bni| bj b o^uBno
na 'saioiiajui Anm nos sopBt^nsaj sns anb UB-nsanin n^pBoi^qnd n bjj
-sn^i anb uoo saua^Brai SBSojamnn svj 'sejio sb[ SBpoj ap op^adsouara
noo Bi^op anb Bomoaj bj ap ojuairapouoo opunjojd un opBjSoj Bq
'ofBqBj; ns ap ootjnuaio jojba p opoj aaaouoosap sa on oisa A 'oood
-uibj m uopBu8ajdrax ap SBoiuoaj sbj oSanj apsap Bnuuop on namb ap
noisaadxa b[ otnoo UBUoisajdrai son 'souara jod A sera jod SBjsnfur 'pJBj
"IOO^ 8P s^^oT^^111-1^^8 SBT "sojja ap opiAjas n^q as BijjeaBra jo^bui noa
sanamb ap sopBJBdaad soj JaA ap 'ajjBd bjio jod 'bj^iu^a b^ opraai
soniajj •sojjBSznf BJBd Bpuariadxa ap soma^ajBa o^^ -uopEuSaadrai

ap uopBpajdB bj Bjsd opBoipui Bisa osbo nn^uin na osa jod 'a^uara^^
-ajdraooui o Bja^dmoo 'semap oj opo) isbo o opoj ap BpuajBdsuBJj uoo
'sbjjo bá 'SBuojnau es un ba 'ajqísiAajduit opoui ap 'sAaijaj ap Jauod
js 'B38 o 'jbuijou os oí a jan Braaisis jap nopBSijsaAut bj na pBpipuno
-aj ajqBjoBUi a SBDijtjBnB sapspijBniJiA sapuopdaoxa ap opojaui un
iSjo^) ap opoiam jap aosq anb boijsjj3iobjbo bj jod aiuaniBspaaj
•^oijjq^ ap opojam p A tjo^) sp
opoiam jb somipnjB :sosaaojd sojjanbB ap otpniss ja Bj^d sopBnoapBin
o jad 'jbiujou osotAJau Bmaisis jap sisijbub ja BJBd sajqsion sopoiatn
sop soAijBJauaSap sosaaojd soj ap uauíBxa p BJsd opBajdma BÁsq
as anb apuajdjog 'se^inijaims SBjqij sbj SBpoi anb JBd bj b 'sbjcjij
SBqoip ap SBpBziuijaira on sanopsutuiJai sbj A sajBjaiBjoa sbj 'uaáiao
ja pBptjiqisod ns ap Bjanj opuspanb 'SBDimjaim s^jqtj sbj ap —sojS
•an soiund ap ojan^aj— oAiiB^au ap apadsa Bun bj^a^j ojos 'opiq^s
sa omoa 'ujmbj^ jjj ¿BnBuajjBM nopBjana^ap na SBjqij sbj uij ja Biscq
jin^asjad bjbcI SBp^noapB sbui sbj nos sajen^? •sboiuo^i sbjio noo
optáajjoa A opBjuaraajdiuoo jiin bjss aadinaig -souaui zsa Bp^a o jad
'ja b ajjnaaJ as uny 'sosoiAjan sojjuao A sbta ajqos soinaimponoa
na sauotsnjuoo 83abjS jpnpoaiux apand 'ouiraBo jap oipara

�en positivo el recorrido y destino de las mismas, contrastando los ele
mentos lesionados de los indemnes por hiperargentofilia, pseudohipertrofia e irregularidades neurofibrillares y del neuroplasma en los
contornos o en todo el espesor de las fibras, en los anillos, botones,
masas, retículos u otras formaciones preterminales y terminales. Pero
a medida que nos acercamos a la fase inicial de la degeneración waUeriana, o sea, que nos apartamos menos de la morfología y consti
tución normales de las fibras, mayor es el riesgo de equivocarnos,
porque disminuyen las diferencias entre las imágenes microscópicas
de la alteración provocada y de los cambios fisiológicos.
En verdad, la neurona compensa la pérdida de su reproducción
con la conservación de poderes para una permanente regenerabilidad,
en grado diverso, de sus estructuras y sinapsis. Podría decirse que,
como el árbol, tiene todas las edades y en ella como en éste coexisten
—o pueden coexistir— partes que perecen y nuevos brotamientos.
Al morir y desintegrarse células lábiles del organismo con las cuales
establece contacto una neurona, degenera la respectiva terminación
nerviosa, la que rebrota para inervar las células nuevas que surgen
en reemplazo de las desaparecidas. Esto ocurre en todos los órganos
y es muy patente en la piel, cuyos meniscos de Ranvier degeneran y
regeneran parejas con la renovación de sus células epiteliales. No
basta para evitar el error de comprender entre fibras y terminaciones
en estado degenerativo a consecuencia de un experimento, a fibras y
terminaciones en degeneración espontánea, el criterio propuesto por
Schimmert (1935). Este investigador cree que las tumefacciones de
generativas no pueden confundirse con las varicosidades que se pre
sentan normalmente, porque las últimas serían más finas y aparece
rían unas tras otras en una sucesión de menor frecuencia y constancia.
Pero todo depende del momento en que se hace el examen. El mismo
autor advierte que la etapa varicosa y vacuolar no es por sí una prueba
de la degeneración consecutiva del experimento, aunque esta reserva se
desvanece en cuanto criterio general, con la afirmación de que las finas
vacuolas en cuyo interior hay productos desintegrativos hiperargentófilos serían características inequívocas del cuadro de degeneración
granulosaVale o puede valer este criterio para distinguir un pro
ceso degenerativo de artificios de técnica. No es suficiente para des
pistar las degeneraciones fibrilares espontáneas de las experimentalmente provocadas.

diferencia de resultados, en la extensión, en las fases, en los tiempos
de las reacciones y degeneraciones (mucho más aún en la regenera
ción) . Con el arrancamiento del vago, al cual siguen reacciones tumul
tuosas, se va derecho al error: los procesos degenerativos no son pura
mente vagales, por las anastomosis del mencionado nervio con el hipogloso, con el espinal, con el simpático... Y si el propósito es conocer
el territorio de inervación de cada pneumogástrico, también se cae
en falsedades y por las mismas razones.
Merced a las técnicas de la plata reducida se está en condición
de percibir los menores signos citológicos de la degeneración walleriana. La dificultad estriba en que no son distintos, en sus inicios, de
los puramente fisiológicos y en que nada hay de específico que per
mita discriminar lo provocado de lo espontáneo.

Por las indagaciones de Tello (1903), Cajal (1904), de Damoor
(1906), de Dustin (1906), de Rossi, de Lugaro, que nosotros
mismos hemos verificado, sabemos que las neurofibrillas se alteran
en función de la temperatura: el frío las aglutina, las torna toscas,
tumefactas, moniliformes, argentófilas... El calor es causa de una
singular tenuidad del retículo neurofibrillar. Y los cambios señalados
ocurren no solamente en animales poiquilotermos, sino también en
animales homotermos, aunque no en la misma intensidad y en las
mismas circunstancias.
Pueden llevar a confusión procesos reaccionales o degenerativos
propios de la neurogénesis, de las infecciones, de las intoxicaciones,
del parasitismo, de perturbaciones alimenticias (carencia de vitamina,
etc.). Nada de ello debe olvidarse cuando se trata de decidir: a) entre
lo normal y lo patológico; b) entre disturbios experimentales y es
pontáneos.
Al circunscribirse el itinerario de las fibras de un nervio, ganglio
o centro, se plantea la discriminación 1., entre fibras aberrantes y
fibras de curso invariable o poco variable; 2., entre fibras o hace
cillos aberrantes y fibras o hacecillos que no siendo constantes, tam
poco son aberrantes (podrían corresponder a estructuras que se

Precisadas las fases reaccionales y degenerativas óptimas, no hay
que omitir la observación de las otras fases. Necesario es tomar muchas
precauciones todavía. Para la averiguación de los orígenes de las
fibras y terminaciones nerviosas de un órgano, para saber a que ne^vio,
a qué ganglio, a qué centro, en una palabra, a qué categoría de neu

comportasen como caracteres hereditarios recesivos y por tanto, unas
veces aparecerían y otras no en el fenotipo).
El criterio para despistar los fenómenos degenerativos no provo
cados de los experimentalmente provocados debe fundarse en los
siguientes hechos: 1., constancia de la alteración producida por un
mismo tipo de experimentos; 2., paralelismo entre el tiempo trans
currido desde la lesión inicial y la intensidad de la degeneración;
3., correspondencia cuantitativa entre el grado de lesión inicial (fibras
seccionadas, células destruidas...) y las fibras y terminaciones ner
viosas que degeneran en el órgano cuyo estudio se realiza; 4., cons

ronas pertenecen, no es indiferente el procedimiento mediante el que
se provoca la lesión inicial (sección, fuerte ligadura o arrancamiento
de un nervio, pinzamiento o extirpación de un ganglio, aplicación
de una substancia corrosiva, electrólisis o termocauterización, etc.).
Así, pues, entre la sección del vago y su arrancamiento hay una enorme

tancia en la topografía de las fibras alteradas por sección de un
mismo nervio, ablación de un mismo ganglio, mortificación de un
mismo centro; 5., ausencia de las mismas fases degenerativas en otras
partes del organismo en las que se sabe que no llegan fibras del
nervio o haz en exploración; 6., existencia de las mismas o similares

— 190 —

— 191 —

�— 161 —

— 061 —

saJBjinns o SBrasnn bbj ap Bpuajsixa '^9 ínopBjojdxa na ze^ o oiAjau
jap SBjqij n^Sajj on anb aq^s as anb bbj ua oiusiubSjo jap sajjBd
sbjjo na sBAtjBjaaaSap sasBj SBrasun sbj ap BpuasnB '0-g íojjuaa otnsim

auuoua Bun ¿ÍBq ojuainiBouBjaB ns A o^ba jap u^i^^as bj aj^ua 'sand 'isy

nn ap nopBaijijaoui 'oijShbS omsini un ap umaBfqB 'oiAjau orasnn
un ap u9pD38 jod SBpBjajjs s^jqij sbj ap BjjB-iSodoi bj ua BpuBj
-snoa '„• íbzijb^j as ojpnjsa o^na oubSjo p na UBjauaSap anb sbsoia
-jan sanopBuinuai A BBjqij sbj A (• • • SBpjnjjsap BBjnjaa 'SBpBuopaas
SBJtnj) I8!^ norsa^ ap op^já p ajjua BAijBjpuBna Biouapuodsajjoa '0-g
íu^ioBjanaSap bj ap pBppnaiui bj A jBpim u^isa^ bj apsap opijjna
-bubjj odmaij [a aJiua oumjajB.red '„• ísoiñaraiJadxa ap od^ oureim
un Jod Bppnpojd uoiaBjaj^ bj ap BpuBjsuoa Vi :soqaaq sajuainiSis
soj na asjBpunj aqap sopBOOAoad ajuamjBjuaniijadxa soj ap sopsa
-OAO-id ou soAijBjauaSap souauíouaj soj jBjsidsap BJBd ouajijD jg
'(odpouaj p ua on sbjjo A UBugoajBde sa^aA
8Bun 'ojubi jod j soAisa^aj sorjBjipajaq sajajoB^BD omo^ uasBjjoduiOD
as anb sgjnjonj^sa b Japuodsajjoa UBjjcpod) sajuBjjaqs nos oood
-niBj 'saíUBisuoD opuais ou anb so^ipao^q o SBjqij A saiuBjjaqe so^jid
-83Bq o SBjqrj ajjua 'o-^ ía^qBWBA ODod o a^qBMBAui osjno ap Bjqij
A sajnBuaqB SBjqij ajjua '0-^ upiDBniuiuaeip bj eajuB^d as 'ojju^o o
oi[^ub3 'oiAjan un ap SBaqij sbj ap ouBjaniji p asjiqrjasunojiD ^y
•soauBjuod
-sa A ea^iuamuadxa soiqjnjsip ajjua (q íoaiSo[o^Bd oj A ^uuóu oj
ajina (b :jippap ap bib.ii as opu^na asjBptAjo aqap ojp ap Bps^[ •(•oía
'BuimBiíA ap BpuaJBa) SBiaiinainip sauopBqjnijad ap 'omsiiisBJBd pp
'sauopB^ixoiui 8B[ ap 'sauopaajut sb[ ap 'eisanaSojnau bj ap soidojd
8OAi)Bjaua^ap o sa^uopasai sosaaojd uoisüjuod v JBA3[^ uapanj
•8BpuBj8unajp SBrastra
bb[ ua A p^pisuajuí Brasim v^ na ou anbunB 'soinjajotnoq sa^iniuB
na naiqniB) onis 'sonuajojinbiod sa^unnB ua ^juauíB^os ou najjnao
8opB[Bnas soiquiBD BO[ ^ UBnuqijojnau opnojjaj pp pBpmuai JBpnSuis
Bun ap esnBo sa jo^bd ]r^ • • • sB^j^jnaSaB 'sarajoji[iuoui 'SBiDBjamnj
'SB38OJ bujoj 8B^ 'BuijnjSB 8B[ ouj p : bjnjBjadmaj b¡ ap uopnnj ua
uBJtaíp3 a^ 8B¡[ijqijojnau sbj anb somaqBS 'opBDijuaA somaq somsim
sojjosou anb 'ojESn^j ap 'isso^ ap '(906I) nijsnQ ap '(906I)

JooniBQ ap '(^061) IBfO '(061) IPX 3P sauopBgBpni sbj joj
•o^uBjuodsa o[ ap opBaoAoíd o\ JBuiiaijasip bjiui
-Jtad anb oai|iaadsa ap X^q Bp^u anb na A sooi^o^oisrj aiuamBind so[
ap 'soidiui sns n^ 'soinrjsip nos on anb ua sqijisa pBj[noijip b^j bubi^
-ajp^AV uopBJauaSap bj ap so^iSojojia souSis s^jonam so[ Jiqp^od ap
uopipuo^ na Bjsa as Bppnpaj BjBjd bj ap s^ainaai sbj b paaáaj^t
'sanozBj SBuisini sbj jod A sapBpasjBj' ua
asa as uaiqunu 'o^iJjsBSonmand vpvo ap uopBAjanr ap oijojiaaaj p
jaaonoa sa ojisodoad p is ^ • • -oopBdmis p uoa '[Burdsa p uoa 'osoj^
-odiq p uoo oiAJau opBuopuam pp sisomoisBUB sbj jod 'sajBSBA ajuara
•Bjnd uos ou soAij^jauaSap sosaoojd boj :jojj3 jb oqoajap ba as 'sBsonj
-piumi sauopa^aj uanSis j^na jb 'oSba pp ojuaxniBanBjjB p U03 • (uop
-BJauaSaj bj ua utib sbui oqDnm) sauopBJaua^ap A sauopasaj sbj ap
sodmai^ boj ua 'sasBj sbj ua 'uoisuajxa bj ua 'sopBijnsaj ap

•(•oja 'u9pBzuaínBaonuaj o smjojiDaja 'baibojjoo BpuBjsqns Bun ap
uopBoijdB 'oijSubS nn ap U9pBdJijxa o oiuairaBzntd 'oiAJau nn ap
ojuaxtaB^uBJJB o 8jtnpBij a^^anj 'uopoas) jBptuí upisaj bj BaoAoad as
anb ja aiusipam o^uairaipaooad ja a^uajajipnr sa ou 'uaaauajjad sbuoj
-ñau ap BjjoSajBa anb b 'BjqBjBd Bun na 'ojjuaa anb b 'oijSub3 anb 8
?oiAJtan anb b jaq^s BJBd '0UBSJ9 nn ap SBSoiAJan sauoiaBuiuiíai A BBjqij
sbj ap sauaSiJO boj ap u9pBn3ijaAB bj bjb^ 'BjA^poj Bauopn^aajd
SBqanm jbotoj sa oiJB8aa^[ 'sasBj sbijo sbj ap u9pBAJasqo bj ji^iuio anb
jí^q ou 'BBrai}d9 SBAijBjauaSap A eajBuopaBaJ sasBj sbj sBpBspaj^
•gBpBDOAoad ajuara
-jBjuaniTJiadxa sbj ap SBatiBjuodsa sajBjuqij sanopBJanaSap sbj jBjsid
•sap BJBd ainapijns sa oj^^ -earnaa; ap soiaijij-ie ap OAijBiauaSap osaa
-ojd un jxnSniíSip BJBd ouaiua aisa JajBA apand o ajB^ • • • BsojnuBj^
uopBiaua^ap ap ojp^na jap SBaoAinbam SBaijsuajaBJBa uBiaas sojijo)
-uaáJBJadiq ^oAijBjiáajnisap sojanpoad jÍbij jouaiui oÁna ua ssjonaBA
8buij sbj anb ap U9pBUijijB bj uoa 'jBjaua^ otjajija oja^na na aaauBAsap
as BAjasaj Bisa anbunB 'ojuaunjadxa jap BAijnaasuoo opiaejanaSap bj ap
Bqanjd Bun is Jod sa ou JBjonaBA A bso^ijea sdsia bj anb ajjaiApB aojnB
orasira J^ "uaniBxa ja aa^q as anb na ojuaraora jap apuadap opoj oaaj
•BiauBjsuoa A Biauanaajj jouam ap uoisaane eun ua sb^jo sbjj SBun ubij
-aaajBdB A sbuij sbot usuas SBmijjn sbj anbjod 'ajuarajBouoa
-aad as anb sapBpisoauBA sbj uoa asjipunjnoa napand ou
-ap sauopaBjamni bbj anb aaja JopBSiíBaAUt ajsg -(S6l) 1-ianiniiqDS
jod ojsandojd oijajwa ja 'BauBjuodsa u^ia^Jauaáap ua eauopBuiuuaj
A 98-iqiJ 'ojuarauadxa un ap Biauanaasuoa b OAije-iauaSap opBjsa na
sauoiaBuirajaj A sBaqtj ajjua Japuajdraoa ap joua ja jejia^ BiBd Bjs^q
W 'sajBija^ida 8Bjnjaa sns ap nopBAonaj bj uoa SBÍaJBd UBiaua^aj
A UBjauaáap ^aiAuE^j ap soasmara soÁna 'jaid bj na ajuajBd Xnra sa A
8oub^jo boj sopo) na axmao ojs^j 'BBppajBdssap sbj ap ozBjdraaaj na
naSans anb SBAann SBjnjaa sbj JBAJaui Bjsd Bjoaqaj anb bj 'bsoiaj^u
u9pBuinua) BAijaadsaj bj Bjaua^ap 'Buojnau Bun ojaBjuoa aaajqsisa
sajBiia sbj uoa ouisiub^jo jap sajiqBj SBjnjaa asjBjáajuisap A Jijora jy
•sojuairaBjojq soAanu A uaaajad anb sajasd —apsixaoa napand o—
uajsixaoD ajsa ua oraoa Bjja ua A sap^pa sbj s^poj auaxj 'joqjf ja ouroa
'anb asjiaap Bjjpo^ *sisdBuis A SBjnjanajsa sns ap 'osjaAip opBoS ua
'pBpijiqBJana^aj ajuauBuuad Bun BJBd sajapod ap uoiaBAjasuoa bj uoa
umaanpoadaj ns ap Bpipiad bj Bsuadmoa Buojnau bj 'p^pjaA n^j
•soaiSojoisij soiqniBa soj ap A BpsaoAOjd U9pc^ajjB bj ap
sBaidoasojaira sauaá^rai sbj a^jua SBpuaiajip sbj na^nuirasip anbjod
'soujBooAinba ap oSsaiJ ja sa jo^bui 'SBjqij bbj ap sajBnuou uoianj
-ijsuoa A Bi^ojojjom bj ap sonara soraBjJBds sou anb '^as o 'Busuajj
-bml uotaBjaua^ap bj ap jBiaiut asBj bj b soiuBaaaaB son anb spipara b
oja&lt;j •8ajBuimiai A sajBuuujajajd sauopBrajoj sbjjo n sojnajiaj 'BBSBra
'sauojoq 'bojjihb boj ua 'SBjqtj sbj ap Josadsa ja opoj ua o soujojuoa
boj ua BmsBjdojnau jap A saJBjjijqi^ojnau sapBpuBjnSajjr a Bijojjjad
-iqopnasd (BiJi}ojna^jBjadiq Jod sauraapur soj ap sopBuoisaj sojuara
-aja soj opuBjSBJjuoa 's^rasim sbj ap ouijsap A opjjjoaaj ja oariisod tía

�ativ^y ^m^^r^ f18dad dd ^^ *^^.

fases reaccionales o degenerativas en órganos en los cuales ya se conoce
que es inervado por las neuronas sobre las que recae el experimento.
La correspondencia cuantitativa entre el grado de la lesión inicial
y el número de fibras y terminaciones nerviosas en estado reaccional
y degenerativo no es criterio que por sí solo baste, pues en nervios
como el vago cuyas fibras rematan en tantos órganos, sucede que no
siempre es paralela la cantidad de sus fibras seccionadas con el número
de fibras y terminaciones que degeneran en la aorta y en el corazón,
por ejemplo. Además, una sección parcial de dicho nervio puede apa
rejar un número mayor o menor de elementos degenerativos cardioaórticos según el sector seccionado no solo a lo largo, sino también
a lo ancho del tronco nervioso, a causa de la disposición de las fibras
en el espesor del nervio.
Para despistar errores de interpretación en el análisis del origen
y destino de las fibras con el método de Waller, hay que asegurarse
de la existencia o ausencia de microganglios y células nerviosas soli
tarias a lo largo del nervio que se secciona. Las figuras 20 y 21 mues
tran dichos microganglios y células intersticiales del vago.

*' f

mmmsm

/
- • •*

Fie. 21. — Células nerviosas intersticiales del nervio X.
i
(Técnica argéntica de Cajal).
iguales cronológicamente, no son las mismas a lo largo de una
fibra aislada de su centro trófico; c) la edad del animal, la

^^l^Sífc^S^IsSP^ÉSÍ
Fie. 20. — Microganglio en el trayecto del nervio X.
(Técnica argéntica de Cajal). — m, células nerviosas; h,
hacecillo de axones pertenecientes al microganglio.

especie y la talla; d) el estado nutritivo general del mismo; e) el
nervio y el órgano en experimentación, la naturaleza y diámetro de
las fibras; f) el momento de la diferenciación de la neurona y de los
tejidos a los cuales envía sus expansiones; g) la especial función del
órgano, pues no son los mismos los tiempos de degeneración y rege
neración en un músculo que se paraliza por sección de shs nervios,
como los músculos voluntarios, y en un músculo que continúa en plena
actividad, como ocurre con el músculo cardíaco.

— 192 —

— 193 —
13

�enn ap ogjej oj b semstnx bbj nos ou *~

— 861 —
- •-•• • ••. - • "ooBjpjBo ojnosnm ja no axmao otnoa 'pepiAijas
snajd na Btinijuoo anb ojnasnm nn na A 'soue^nnjoA sojnasnm soj oraoo
'soiAjan ene ap uoiooas jod ezijBjed as anb ojnasnm nn na uoioBjan
-aSoj j noioBjaua^ap ap sodmap boj sorasini soj nos oa sand 'oubSjo

'^ Í8BSOIAJ3U
"X ojAjaa ^p

\&gt; s^jn^t^^a^usd asnox^ ^p
'Ul
*(I^íe3 8P BDItQ^^jB B0ID3
p va O¡i8ue8oj3i}^ — Q^

jap aoionnj [Bioadsa ej (S ¡sauoisnedxa sns eiAua sapna soj e sopifaj
boj ap A enojnan ej ap uoioBioaaaajip ej ap ojuanioin ja (j isejqij sej
ap ojíam^ip A ezajemien bj 'noiaB^uamuadxa na ohbSjo p A oiAjan
ja (a íomsnn jap jsjanaS OAijijjnn opejsa ja (p íbjjbj ej A apadsa
bj 'jeminB jap pepa bj (a íooijojj oj^aao na ap Bp^jsiB

•X

ap
inotu^n

•oSba pp safBppsiaim SBjnjao A. 8oi^UBoJ0ira soq^ip
•sanm I^ -^ O^ SBjnSxj seq •BuotoDas as anb ota jan pp oSjbj o\ b sbijbj
-r[os sesotAjan SB^njao A 9or[SnBSoJ0ira ap epnasne o Bionajsixa b^ ap
asjejnSase anb Xbij 'jajjB^ ap opo^am p noo sejqij sej ap onijsap A
naSiJO pp steijene p na upioBiajdaajuí ap saioua JBjsídsap bjb^
•oiAjan pp aoeadsa p na
SBJqij 8B[ ap nopisodsip v\ ap esnea e 'osoiAjan oouojj pp o^ane o¡ b
naiqme). oms 'oSaej o[ e o^os on openopaas Jo^oas p unSas sooiijob
-oipje 8OAi}BJanaSap so^namaja ap jonam o jo^em ojanmn nn jefaj
-ede apand oiAjan oifoip ap jepjtsd noipaas enn 'semapy 'ojdmafa jod
'nozBJOo p na A bjjob bj na uBjauaSap anb sanopeninua^ A sejqi} ap
p eas^j sb[ sand 'enrmexa as noiaBAJtam s^na oubSjo p
omncoad sonara o sem 'emsim e^ ap xe^n\ p (q i (-oja 'otjSobS nn ap
noiaed^ijxa o Boncoi epneisqns Bun ap uoioboijcíb 'ojaaiurezntd 'noi^oaa
-^í o 0910039 'oiAjau nn ap BjnpeSi^ au^nj) noisa^ v\ ap opom p (e
'Bjaan^ na janai sa ouesaaan '[Bioin; noisaj B[ ap odniaij p L oaijbj
-anaSap osaoojd pp pBpisnajn; bj a^jna noiaep^ B[ b ojnBno ng

ojamnn ja noo sspenop^as SBjqij sns ap pBpiinea ej ejajBjed sa ajdmais
on- anb apaans 'soneSio sojubj na neiBmai sejiqi} se^na oSba p oinoo
soiAiaa na sand 'a^seq ojos is Jod anb oi^ai.u a sa on OAijBJianaSap A
jenoiooBaj opeisa na SBSoiAJan sanopemnuai A seiqi} ap oaaranu ja A
jBioint noisaj bj ap opejS ja ajjna BApBiiinena epuapnodsajjoo vj
•ojnaraijadxa ja acoaj anb sej ajqos senojnan sej jod opBAJam sa anb
aoonoo as vA saj^na so[ na soneSj^ na BBAi^BianaSap o eajsuoiooBaj sase^

�Cuando ge aborda un nervio, un ganglio, un fascículo, un centro...
pueden mezclarse a la degeneración que intencionalmente se ocasiona,
la degeneración debida a la brecha operatoria, a la vía de acceso, a
lesiones fuera de todo plan de investigación. De ahí que se imponga,
en muchos casos, el operar en dos o más tiempos, con los intervalos
suficientes para que se desvanezca toda degeneración extraña a la que
se quiere producir mediante el experimento.

III
MICRO-ONDAS DESCUBIERTAS EN EL CORAZÓN
DE VERTEBRADOS
GÉNESIS Y PROPAGACIÓN DE LAS MICRO - ONDAS. LA CONTRACCIÓN DE LAS FIBRAS MUSCULARES ¿ES UN PROCESO
ONDULATORIO? EL SARCOMERO ¿ES LA UNIDAD ^TOLÓGICA
Y FISIOLÓGICA DE LOS MÚSCULOS ESTRIADOS? FORMACIONES
HELICOIDALES ANISOTROPAS EN LAS FIBRAS MUSCULARES.
ESTRUCTURA FUNCIONAL Y EXPLICACIÓN PURAMENTE QUÍ
MICA DE LA CONTRACCIÓN.
El examen microscópico in vivo del corazón nos ha revelado la
existencia de micro-ondas que se propagan en todas las direcciones
del sincitio miocardíaco, tanto del sistema específico como del anespecífico, sin interrupción en los discos intercalares. Destacaremos
cuatro cosas: 1., que son ondas que espontáneamente se generan en
centros de automatismo; 2., que se observan en el corazón de los
vertebrados y no en sus músculos esqueléticos; 3., que se acusan en
la diástole, nunca en la sístole; 4., que son ultraelectrocardiográficas
y por consiguiente, escapan a toda configuración en el electrocardio
grama.
Que las micro-ondas cardíacas sean diastólicas y no sistólicas es
un hecho capital para la revisión crítica de la teoría de la contracción
de las fibras musculares como proceso ondulatorio, teoría emitida
por Engelmann y admitida por histólogos y fisiólogos. Las opiniones
contrarias de algunos autores clásicos y modernos son olvidadas o no
tenidas lo suficientemente en cuenta. En su momento analizaremos,
sobre base experimental, el valor de las llamadas ondas de contracción
en la contracción del músculo.
Que la espontánea emanación de las micro-ondas se observe
en el miocardio y no en los músculos voluntarios de los verte
brados es prueba decisiva, aunque no única, de que no se trata de
los nólulos de contracción (contraction no de) que mediante ^eves
lesiones traumáticas C. Caskey Speidel (1938-1939) provoca sobre ^odo
en las fibras musculares de la cola de renacuajos, nodulos que apa
recen también por efecto de los fijadores. Dicha espontánea ema
nación de micro-ondas nos conduce a un nuevo análisis de la íntima
naturaleza del automatismo y al estudio de nuevos aspectos de la
conducción intracardíaca.
— 194 —

Que las micro-ondas cardíacas sean ultraelectrocardiográficas
tiene importancia en la interpretación de las recíprocas relaciones de
causa y efecto entre contracción del músculo, electro génesis y estí
mulo bioeléctrico. Ninguna de las ondas de la fase estrictamente diastólica se acusa en el electrocardiograma. Las imágenes electrocardiográficas interpretadas en relación con la diástole, pertenecen como
lo hemos demostrado con los Dres. A. Vaz Ferreira y José L. Doumarco
(1931), a focos microscópicos de contracción, actividad denomi
nada por nosotros criptorritmia, fenómeno absolutamente distinto a
las micro-ondas de las cuales nos ocupamos ahora. Se comprende,
pues, que el electrograma de la criptorritmia se parezca al de la
sístole, como se parece el pretendido electrocardiograma diastólico.
Es que se trata de lo mismo. El examen paralelo de la biomicroscopía
cardíaca y de las revelaciones electrocardiográficas nos da la segu
ridad de ello.
Si las micro-ondas se acusaran en el electrocardiograma, sus imá
genes serían muy distintas a las de la sístole del corazón. Dichas
ondas persisten mucho después de haber desaparecido la criptorritmia,
o sea, mucho después de cesar toda expresión electrocardiográfica. No
podemos negar futuras posibilidades, pero de ahí a traducirlas a las
ondas conocidas del electrocardiograma, hay una gran diferencia.
Perfundiendo el corazón con Ringer privado de Ca., se ha creído
poder disociar la contracción del miocardio de la electrogénesis, de
tal suerte que el electrocardiograma se obtendría en un corazón com
pletamente paralizado. Ha trascendido el experimento anterior al
punto de hablarse de la disociación entre la sístole y el electrocardio
grama en obras de Fisiología General, como la de Ponder, en la cual
está escrito: "El paro del corazón de rana cuando suprimimos el
calcio del líquido nutricio no va acompañado de ninguna alteración
de los fenómenos eléctricos, siendo modificado solamente el meca
nismo contráctil" (1). Es muy importante saber si es así o no. La
documentación paralela de la biomicroscopía y de la electrocardio
grafía, o sea, una de las múltiples variaciones de nuestra técnica, es
el único y seguro método para averiguarlo. Fundándonos en esa do
cumentación, concluímos que la disociación a que alude Ponder es
aparente y no real. A la percepción no microscópica, se ocultan con
tracciones musculares (criptorritmia), causa de la electrogénesis re
gistrada en el electrocardiograma común. Pero la amplia discusión de
esto asunto corresponde a otro capítulo.
Precede a la emanación de micro-ondas un foco de condensación
en el cual las bandas isótropas y anisótropas (la) se adelgazan con au
mento del diámetro de la fibra, distinguiéndose de las demás regiones
de ésta por la acentuación del tinte de las bandas oscuras y consi
guiente disminución de la transparencia. En adelante llamaremos
nodulo de condensación al mencionado foco.
(1) Obra citada. — Ed. Labor, 1946. Pág. 198.
(la) Estos términos diferenciales se emplean aunque se sabe qne las dos bandas son birre
fringentes, aludiéndose con ello a lo muy y a lo poco birrefringente.
— 195 —

�— S6T —
sinaBnijj^jjiq oood oj n ¿ jCnm O[ s H^ no&gt; 3sopa3ipn[B 'sai^^j
aos sepuoq sop sg[ anb aqBS as anbuno U83[diua as 83[niju3Jjj|p souruu^i 90)8^ (BI)
•861 •?&lt;^ "9^61 'JioqB^ -pg — -spEij BJqQ (t)
•O3oj opBnoiouaui jb umovsuapuoo ap ojnppu
jj siuBjap^ ug •BpuaJBdsusjj bj sp uopnuramp aiuamS
-isnoo ^ SBjnoso SBpusq bbj sp ajuij jsp uopBmusoB bj jod bjss sp
sanoiSaj SBtnap sbj ap asopnamSuijeip 'Bjqij bj ap ojjaraBtp jap ojuain
-nB uoo nBz^SppB as (bj;) SBdoJiosinB k sbcIojiosi sspuBq sbj j^n^ p na
uoiDBsnapuoo ap oooj un svpuo-ouoiiu ap uop^uBuis bj b spsaaj^
•ojnjjdBD ojio b apuodsajjoo ojuhsb ojsa
ap noisnosip uijdraB bj oja^ 'unnioo BniBj^oTpjBDOJjoap p na
-aj sisansSojjoajs v[ ap BsnBO ' (Birajijjojdijo) sajBpn^snm
-noo uBjjnoo as 'BDidoosoaaiin ou uoiodaojad B[ y -p^aj on k
ea japuo^ apn[B anb b uoioBposip b^ anb sounnpnoD 'nopBjnarana
-op Bea na sonopnBpunj; #o[JBnSuaAB BJBd opo^aui oanSgs k ooiun p
sa 'Boinaaj Bjjsanu ap sanopBiJBA ea^dij^ntn sbj ap Bun 'sas o 'bjjbjS
-oipjBOOJjDap bj ap k BTdoDSOJDinroiq bj ap Bjapjred nppBjnatnnaop
^~[ -ou o I8B sa is jaqBS a^ueiJodrat Ánux e^ •(•[) tjij3Bjjuoo onisru
-Boom p ^jnotnBjos opeaijipotn opuais 'so^iJi^ap soaanionaj soj ap
npioBJSj^B BunSniu ap opBUBdraooB ba on opwinu oprabjj pp opjBa
¡a Boniiraijdns opu^no bhbj ap uozbjo pp ojBd j^,, tojiJosa Bjea
bj na 'japuoj ap bj oraoo 'jBjanaf) biSojotst^ ap SBiqo na BniBjS
ja k ajojejs bj ajjna uopeioosip bj ap asjBjqsq ap ojund
o}namij[adxa ja opxpuaosBJj bjj •opBzijBJBd ajuaniBjajd
-nioo uozbjod un na Bjjpnaiqo se BinBjSoipjBooj^o^p ja anb a^jans jbj
ap 'si8anaSojjoaja bj ap oipjBaoini jap uop^Baiuoo bj jBposip Jtapod
opjajca Bq as '^b^ ap opBAiid jaSni^ noo uozbjod ja opuaipnnjja^
•Bpuajajxp ubjS Bun ^eq 'BmBjSotpjBOOJjoaja jap SBpponoa s^pno
8Bj b sejjpnpBj) b ii[B ap ojad 'sapBpijiqísod SBjn^nj jB^an somopod
o^[ •Boi|Bj3oipjBDOJ}oa[3 uoisajdxa Bpoj jbs33 ap sandsap oq^nm 'sas o
ímui%ino%diio bj oppaJBdssap jaqsq ap sandsap oqanm najsisjad e^puo
'nozBJo^ jap ajo^sis bj ap sbj b gBinijsip ^nnx ueijas eauaS
ene 'BniBj^oipjBaoJi^aja ja ua UBJBsnaB as sopuo-ouoitu sbj ig
•ojja ap p^pú
-nSas bj Bp san 8B0ijBj^oipjB3Oj^aap sanopBjaAaj esj ap k B^BipjBO
Bidoosojoiniotq bj ap ojajBJBd naniBxa jg •orasiui oj ap bjbji as anb s^
•O3ij918eip BtuBj3oipjBooa;oa[3 opipuaiajd ja aaaj^d as oiuoo 'ajoiejs
bj ap jb B^zajsd as vtuitijjoidtjo bj ap Burejgojjaaja ja anb 'sand
'apuajdmoa ag 'BJoqB souiBdnoo sou sajBn^ sbj ap supuo-ouoiw sbj
b o^uijsip a^uaniBinjosqB ouamouaj 'otutíiujojdjj^ sojjoson jod b^bh
-imouap pBpiATiaB 'u9paBJíuoD ap sooidoosojoiui bodoj b '("[¿1)
oaJBtanoQ -^ asof k Bjpjja^ zb^ *y 'eajQ soj uod opBjjsouiap somsq oj
ooioa na^anaijad 'ajoissip bj uod uoiDBpj ua SBpsiajdjainr sbdijbjS
-oipjBDOJiaaja ana^Bini sb'j •munj^otpjvoojioaj^ ja ua vsnov as voijpt
-$mp ajwaiuDjoijjsa as/ / ap svpuo svj ap minSui^^ "ooiJíoajaoiq ojnm
-^sa X sisauaáoaioap 'ojnasnm jap u9I3dbj}hod ajjua ojDajo k ssnea
ap sanopBjaj SB^OjdiDaj sbj ap uopB^ajdaajuí bj ua upuB|jodrai auai)
UB38 SBDBipjBD 8BpUO-OJ3TUI SBJ 3n^)

— fól —
•BOBjpjBDBjjuí n^ioanpuoa
bj ap eojoadsB eoAdnu ap otpnjsa jb k omsiiBuioinB jap BzsjBjniBa
biuijui bj ap sisijBUB OAanu nn b aanpuoa son BBpno-oJDiui ap notoen
-Buia BauB^uodsa BqoíQ -sajopcfij soj ap oi^sp jod uaiqniBi uaaai
-BdB anb sojnpon 'sofBnoBuaj ap bjo bj ap sajBjn^snm SBjqxj sbj ua
opoj ajqos BooAOjd (6E6I-8E6I) FPí^^S ^^^^O 3 SBDiíBtnnBjj sauoisaj
saAaj ajuBipatn anb (apon uoijdbjiuoo) uppoBjjuoa ap sojnjpu soj
ap bibjj as ou anb ap 'boiuti on anbunB '¿Aispsp sqanjd ea sopBjq
ajjaA soj ap BoiJBinnjoA eojnasnuí soj ua on k oipjBDoim ja na
o ^s svpuo-ojottu sbj ap uopBUBiua BanBinodsa bj an^
•ojnosntn jap n^pDBJjuoa bj na
uptovoj%uoo ap svpuo SBpsuiBjj sbj ap jojba ja 'jBjnauíTjadxa asBq sjqos
'souisjbzijbub ojnauioui ns ug -Biuano na ajnauíainapijns oj sBpiuaj
on o SBpBpiAjo nos sonaapora k bodisbjd sajojnB eonnSjB ap SBiJBjjuoa
sanomido sb^ •soSojpisrj k soSojojsiq jod BppimpB k nuBrajsSn^ jod
Bppinia Bjjoaj 'owo^Bjnpno osaoojd otnoo sajBjnasnni SBjqij sbj ap
nopDBJiuoa bj ap bjjosj bj sp bdiijjd uoisia^j bj BJBd jojidvo oqoaq un
Sa 8BDIJOJSI8 OU k SBDIJOlSBip UB88 SVOVtpjVO SVpuo-OJDIUI SBJ an)
•buibjS
-otpjBaoj^oaja ja ua nopBjnSijnoo poj b uBdBasa 'ajuamSisnoa jod k
8BoijBjSorpjBaojjD3jaBjjjn nos anb '0-f íajojsjs bj ns Bannu'ajojSBip bj
ua UBsnoB as anb '0-g í soDpajanbsa sojnasnuT sns ua ou k sopBJcpjjsA
eoj sp nozBJoo ja ns UBAJasqo ^s anb 'o^ íotnsiiBinoinB ap sojjuaa
ua uBjanaS as ajusraBauBjnodsa anb s^pno uos anb 'o*x :sbsoo ojjBna
soraajBDBisaQ -sajBjB^jajuí soasip soj ua uopdnjj^jnt uis 'oDijiaad
-sanB jap onioD ooijpadsa buisísis jap ojubj '¿DBipjBDoini óijpuis' jap
sanopaajip sbj scpoj ua nsSBdojd 38 anb sopuó-ojoivl ap bÍousjsixs
bj opBjaAaj Bq son uozBJo^ jsp ocim ui oaidoDSOJatni uamBxá jg
•N0I0DVHXN03 VI 30 VOIW
•inf aiNawvana Noi^vonaxa a ivnoidnoí VHMDaaisa
•saHvin^snw svHau svi M3 svdomosiMV sa^vaioonaH
saMOioviíao^ ¿soavmisa som^snw soi aa vdiooioisi^ a
voiooioiid avaiMn vi sa? oaawooHvs la ¿oinoivinaNO
osa^ona na sa? saHvin^saw svnai^ svi aa noioovhx
-NOO VI -SVONO • 0H3IM SVT 30 NOIDVOVdOHd A SISaM33

soavaaaxaaA aa
\Eozvaoo ia
III
*o}namijadx3 J3 ajuBipaní jianpojd ajainb as
anb bj b BnBjjxs nopBJana^ap spoj BDzauBAsap as sní BJBd sajuapTjns
sojBAja^uí soj uod 'sodraarj sbut o sop ns jBjado ja 'eossa eoqaniu ua
'Bguodrai as anb jq^ ^q •nppBSi^ssAHí sp uBjd opoi ap Bjanj sauotsaj
b 'osaoaB ap bja bj b 'BiJo^Bjado Bq^ajq bj b Bpiqap uopBjaus^ap bj
'BnoisBDO 38 ajuam[Buoi3ua;ui snb uoioBJana^ap bj b dSJBjDzam uapand
• • -OJJU3D un 'ojnajasBj nn 'oij^ub3 un 'oiajsu un BpjoqB 38

�Durante la génesis del nodulo de condensación se nota, a lo largo
de la fibra, una serie de rítmicas sacudidas o distensiones en dirección
al punto nodular, de manera que la condensación en una zona de la
fibra se hace a expensas de otras zonas, con corrimiento dominante
de los discos próximos. El nodulo de condensación no se forma de
golpe ni de una sola vez, sino en varios tiempos, con intervalos más
o menos regulares, tiempos e intervalos variables dentro de ciertos
límites. Puede acontecer que el proceso formativo del nodulo se
frustre y su única manifestación consista en un vaivén de las bandas
transversales, es decir, en un movimiento oscilatorio de condensación
y relajación de la fibra.
Un sincronismo de todas las miofibrillas de una misma fibra
preside la génesis de los nodulos de condensación. He ahí la regla.
Pero hay alteraciones del sincronismo miofibrillar, en cuyo caso la
condensación ocurre en unas miofibrillas antes que en otras. Suele,
entonces, iniciarse el proceso en sarcostilos periféricos, en uno de los
bordes de la fibra, con la apariencia de que una onda se propaga
transversalmente. A dicha onda transversal subsigue la propagación
longitudinal de las ondas formadas secundariamente al nodulo de
condensación, por reacción sincrónica de todas las miofibrillas y
cambio de la hidrofilia, en particular del sarcoplasma. Las microondas son más "permeables" a la luz que los nodulos de condensación,
pero menos permeables que los segmentos distendidos o en reposo
de la respectiva fibra.
Se comprende que en los nodulos de condensación, en las ondas
de contracción y, en fin, en la fibra contraída, las estrías oscuras se
acusen más nítidamente que en la fibra relajada o en reposo, pues
es mayor el número de estrías por unidad de superficie. Si cuando
está bien distendida rayamos transversalmente una cinta elástica
blanca con líneas negras y luego la abandonamos a su fuerza elástica,
resulta más notoria la estriación en el segundo estado que en el pri
mero, porque la misma cantidad de tinta se distribuye en superficie
menor. He ahí una de las razones físicas de la acentuación de las
estrías en los nodulos de condensación, en las ondas de contracción
y en la contracción de toda la fibra.
Experimentalmente hemos obtenido salvas de ondas transversales
al mismo tiempo que salvas de ondas longitudinales por la acción de
fermentos proteolíticos o de soluciones de fijadores, entre los cuales
la piridina es un excelente reactivo; también se provocan dichas
ondas por lesión mecánica, por anoxemia o por cualesquiera medios
de irritación.
El asincronismo miofibrillar descompone les discos isótropos y
anisótropos y los entremezcla. Desaparece así, en las zonas respec
tivas, la admirable regularidad de bandas claras y oscuras, su sor
prendente periodicidad. La compenetración de las bandas oscuras y
claras la produce, además del asincronismo miofibrillar, la desigual
intensidad de condensación o de doble reacción (condensación y ul
terior distensión) de los sarcostilos. Los dos factores convergen en
ocasionar desniveles en las substancias de las bandas oscuras y claras,

cuyo aspecto de perfecta sucesión se pierde. Es ese uno de los orí
genes de fibras con bandas oscuras en zigzag, escalariformes, helicoi
dales y hasta reticuladas, o sea, de continuidad longitudinal de estratos
anisótropos generalmente transversales. Pero no debe confundirse las
irregularidades sobrevenidas, normales o patológicas, con las bandas
anisótropas helicoidales permanentes, como las que encontramos nos
otros en el corazón de Cyrtograpsus angulatus, Dana.
Las irregularidades en la estriación transversal de la fibra pueden
provenir por efecto de los reactivos de los cuales se sirve el inves
tigador para evidenciarlas, especialmente de los fijadores. En rigor,
no hay fijación en estado de reposo, porque todo fijador es un exci
tante; además perturba la fase exacta de un momento cualquiera de
actividad. De acuerdo con los estudios de MacdonaL W. M. Bayliss
(1941) opina que en el músculo vivo se verían nada más que bandas
oscuras y claras, alternando regularmente, y que quizá muchas de las
finas estructuras descriptas se deban a los reactivos. Por lo que hasta
hoy sabemos, más que de estructuras totalmente artificiales, se trata
de variaciones de estructuras preexistentes.
El nodulo de condensación se forma con relativa lentitud res
pecto a la micro-onda y a su propagación. Puede suceder que apa
rezca y desaparezca en un mismo sitio de la fibra, convirtiéndose en
un microcentro de pulsación rítmica. En tal caso, estaría perturbada
la propagación de la onda y no el automatismo, o éste sería insufi
ciente o lo uno y lo otro.
Las micro-ondas del miocardio como las llamadas ondas de con
tracción pueden quedar esteriotipadas en una fibra que paulatina
mente va cesando en su actividad: se ve, entonces, como si dijéramos
el molde de la ola en la arena. La onda pierde su simetría cuando
es diferente el grado de condensación de las miofibrillas y suele su
ceder así casi siempre en las ondas paralizadas.
E] eje transversal de la onda es perpendicular al eje longitudinal
de la fibra, pero, puede desviarse angularmente y ser oblicuo. Aquélla
es la regla; ésta, la excepción.
En ciertos enfoques y aumentos, la fibra por la cual se propaga
una micro-onda impresiona como un tubo elástico translúcido por
cuyo interior circulase una substancia semi-líquida. Se presenta como
una imagen en miniatura de la ondulación peristáltica del intestino o
de] vaso dorsal de los invertebrados, siendo exactamente el revés de
un peristaltismo, pues en este caso la onda de contracción es de
menor diámetro que los segmentos en reposo, mientras que las microondas son de mayor diámetro que el de la fibra inactiva: se forman
por expansión transversal a la vez que por condensación longitudinal.
En la onda peristáltica la fuerza es centrípeta; en las micro-ondas
cardíacas la fuerza es centrífuga. Por consiguiente, el mecanismo cardio-ondulatorio que describimos es muy distinto al mecanismo de la
contracción cardíaca.
En la periferia de la fibra muscular no hay corriente microscó
picamente perceptible de ninguna substancia. Se prueba esto depo
sitando sobre ella fino polvo de carmín, por ejemplo, y se nota,

— 196 —
— 197 —

�— ¿61 —
— 961 —
'B^on as X 'ojdmafa jod 'mnuBo ap OAjod omj bjjs ajqos opuBjis
-odap oiss Eqarud ag -epneisqns BunSniu ap ajqpdaajdd ajuaureoíd
-oosojoitn ^juaijjo^ ^eq on jBjnasnm Bjqij bj ap Bijajijad bj ng
'nompjvo upioovjfuoo
vj ap otustuooaui jo ojuijsjp Xtitu 89 souiiqiuosap anb oijotvjnpuo-otp
-j.n o oiustuvoaui ja 'ajuainSisnoa joj 'nSnftujuao sa vzuanf vj svomp^oo
snpuo-ouoiw svj U9 iv%adtx%uao sa nzuanf vj ooijjvjsiuad vpuo vj u^
•jvutpnji^uoj tiptoosuapuoo uod anb zaa vj v jvsjacisuvuj upiswodxa uod
tivuiuof as :baiidbhi Bjqij bj ap p anb ojjaniBip jo^bth ap nos SBpno
-ojottn sb[ anb sbjíusiui 'osodaj na so^uaraSas soj anb ojjanreip jouam
ap sa noi^oBJjuoa ap epno bj osbd ajsa na sand 'omsi^Bjsiiad nn
ap saAaj p aiuaraBiOBxa opuais 'sopBjqsjJSAUi so{ ap jssjop osba jap
o omjsain; pp BoiijBjsurad nopBjnpuo bj ap BjnjBinini na uaSerai Bnn
oraoo Biuasajd ag -Bpinbq-uuas Bi;)UBjsqns Bun ^gBjnojiD joiaajnr oA.no
jod opionjsuBjj ooijSBp oqnj nn otnoD Bnoisajdmi Bpno-ojoim Bun
B^edojd as ^Bno b^ Jod Bjqij B^ 'soinamne Á sanbojna soiJap ng
'nopda^xa v\ 'cjsa ísjS^j vi sa
B^pnby 'onoiiqo jas A ainanuBpnSnB asjBiAsap apand 'ojad 'Bjqij bj ap
^mptui^nof ^Í^ [B JB^noipuadaad sa Bpuo b[ ap [BgjaASUBjj afa {^
'SBpBzi^jed SBpno sb^ na ajdmais isbo isb japaa
-ns apns Á sB^aqijoini sb^ ap uopesnapnoa ap opsjS p ainaja^ip sa
opu^na Bia^oinis ns apjaid Bpuo vj *BnajB tb\ na BpD b^ ap appDni p
somBiafip is oinoD 'sgouojua 'aA as :pBpiAijaB ns na opnBsaa ba ojnara
-BuijBp^Bd anb Bjqij Bnn na SBpBdpowa^sa JBpanb napand
-noa ap sspno SEpBiiie{[ ev\ otuo^ oipjBooiin pp sepuo-ojoim
'oj^o o^ Á oun o\ o
-ijnsui Búas a^sa o 'oiustibihojiib p on Á Bpuo v\ ap uoioESedcud b¡
Bp^qjnijad BUB^sa 'osbd jbj n^ "BOinniJ u^pBsp^d ap o^juaooaoiui nn
na asopna^jiAnoa 'ejqij B[ ap otjis omsim nn na B^zajsdBgap A Bazaj
-BdB anb jap^ans apanj •noiaB^Bdojd ns b A Bpno-ojoim bj b ojood
-saj pniíju^f BAiiBpj noa biujoj as nopBsnapno^ ap opnpon jg
'sainaisixaajd SBjnjanjjsa ap sanopBiJBA ap
B^BJj as 'sa^pijijjB ainanqBio^ SBJmanjjsa ap anb sbhi 'som^qBS Xoq
Bjseq anb o[ joj -soAiiaBaj so[ b u^qop as SBiduasap SBjnianjjsa sbuij
sb[ ap SBipnm szinb anb A 'a^namjBpnSaj opusuja^B 'sBJBp A sejiioso
SBpnBq anb sera BpBu ubij^a as oaia op^asnm p na anb Bindo
ssi[ÁBg -j^ -^ ^BnopoBj\[ ap soipnjsa so^; noa opjanaB ^q -pp
ap BJainbfcno oinamom nn ap BjoBx^ asBj bj Bqjnjjad ssmapB ío^ue;
-toxa nn sa jop^íij opoj anbjod 'osodaj ap opBjs^ na uotoeíij Avx\ on
'jo^ij ug -sajíopefij so^ ap aju^rajBioadsa '8B[jBiouopiA9 BJBdS
-saAní p aAJis as sa^na soj ap soAij^Baj so^ ap o^aaja jod jr
napand Bjqij B[ ap p38J9ASuejj nopBiJisa B^ na sapBpiJB[n^ajji
•bubq 'sntojnSuo snsdouSoju^^ ^p n^zBjoo p na sojjo
-son soraBjjnoana anb sbj omoa 'sa^uauBnuad sap^pioaxpq SBdojjosinB
sBpnsq sb^ noa 'eB^iSojojBd o ea^nuon 'sBptnaAajqos sapBpiJBp^SajJi
sb[ asjipunjuoo aqap on oj^j •sa^sjaAsnej) a^nanqBjana^ sodoajosmB
so}BJisa ap p3uipníinoj pBpmniinoa ap 'Bas o 'sBpBinoxjaj BjsBq A sap^p
-lo^ipq '8auuojiJB[Ba8a 'SbzSiz na SBjnoso sspuBq noa SBjqrj ap sana3
-tjo boj ap oun asa sg ^apjaid as npisaans Biaajjad ap ojaadsB oÁno

A SBJnaso s^pireq sb[ ap SBiouBisqns sb| na sapAinsap jeuo:sboo
na ua^jaAno^ s^jojobj sop so^ •sojijsodjds soj ap (noisnaisip joijai
-pa A uotoBsuapuoo) upioon^j. ajqop ap o upiovsuapuo^ ap popisuatm
jvnSfsap vj 'JB^ijqijoira ouisiuojouisb pp SBUiopB 'aanpojd v^ SBJEp
A SBjnaso SBpn^q sb[ ap uopBJiauadmo^ sq 'psppipoijad aju^puaad
-jos ns 'SBjnoso A SBJBp SBpnsq ap pBpiJBfnSaj ap^EJinips bj 'sbai;
-aadsaj sbuoz sb( ua 'jsb aaajBdssaQ •Bpzamajjna so[ A sodoj^osinB
A sodoJiosi soosip so^ anodmoasap jojjijqifoiui ouistuououisn ^g
•U91DBJIJJI 9p
soipam Bjainbsap^no jod o buuoxoub jod 'EoiuBoaui noisa^ jod SBpno
s^qoíp UE0OAO.id as naiqniBi íOAijaBaj ajuopoxa un sa BnipiJid B[
sap^na so^ aj)na 'sajop^fij ap e^uoion^os ap o soaijtpDa^ojd soiuoiujgj
ap uoioob b^ jod sajmripmiSuoj snpuo ap snajos anb odraai^ oiusiui p^
sajosuacisuvui svpuo ap svajns opmajqo soniaq ajuauqB^nanirjadxg
•Bjqij v\ Bpoj ap noiaDBJjuoa b^ ua A
uoiD3Bjjuoa ap SBpno sb^ na 'uoioBsuapuoa ap sojnpou so[ na s^ujsa
bb[ ap nopBn^uaaB b^ ap sbotsij souozbj sbj ap Bun iqB ajj 'jonanr
apijjadns ua a^nqijjsip as Bjm^ ap pBppueo euisiui bj anbjod 'o
-ijd p na anb opEjso opnnSas p na uoioBpjsa v\ BtJo^on sbui
'BaiisB[a Bzjanj ns b soniBnopuBqe B[ oSan]; A SBjSau bboujj uoa
Baii^Bp Binp Bun o^uaiujESjaASUBjj souiba'bj Bpipuojsip naiq B
opueno ig •gioij.iadns ap p^piun jod ssiJ^sa ap ojamnn p jo^sm sa
sand 'osodaj na o BpBÍBpj Bjqtj v\ na anb ainanrepijín sbui nasnae
as sEjnoso SBij^sa sb[ 'epjBjjuoa Bjqij -e\ ua 'utj ua lA uopoBJínoa ap
SBpuo sb^ ua 'n^pBsuapuoa ap sop^pou soj ua anb apnajdmoa ag
•Bjqij ^Aiiaadsaj bj ap
osodaj na o sopipuajsip sojuaraSas soj anb sajqBanuad sonara oj^d
'uopBSuapno^ ap sojnpou soj anb znj bj b ^sajqBanuad,, sbhi nos sspuo
-ojaira SB^ •BtusBjdoajBS jap jBjnapjsd ua 'Bjjijojpiq bj ap oiqniBo
A SBjjtjqijoiui sbj SBpoj ap eaiuojanis uopaeaj jod 'nopBsnapuoa
ap ojnpou jb aiuamBijBpunaas eBpBnijoj sepuo sbj ap jEUipnjiSnoj
nopB^sdojd bj anSisqns [esj3asubj^ Bpuo qaip y 'atvawjvsjaasuvj$
vSvdojd as vjnio tnin anb ap monatjndn vj uoo 'Bjqxj bj ap sapjoq
soj ap oun ua 'soaijajijad sojiisoaJBe ua osaaojd ja asjBpiui 'saauojna
'ajang ^sejio na anb sauiB BBjjijqijoxra SBnn na ajjnao nopBsuapuoa
bj osBa o^na na 'jBjjrjqijoim orasinojaurs jap sauopBja^jB A^x\ ojaj
•BjSaj bj iqB ag 'upionsuapuoo ap sojnpou soj ap sisauaS vj aptsaid
vuqif viusiui min ap svjjiuqtfojtu svj snpot ap otustuououis ti/j
•Bjqij bj ap uopBfBjaj A
nopBsuapuoa ap oijojBjpso ojnairaiAora nn na 'jpap sa 'sajB8jaASUBj)
SBpuBq sbj ap uaAiBA m na isisuoa uopEjsajinBui Boinn ns A ajisnjj
as ojnppn jap oaubuijoj osaaojd ja anb jaaainoas apan^ •sajiunj
so]jap ap ojjuap sajqsuBA sojBAjajur a sodraaii 'eajBjnSaj souara o
sbui 8ojbaj3^ui uoa 'soduiap sotjba ua OHis 'z3A Bjos Bnn ap iu adjoS
ap buijoi as on u^pBsnapuoa 3p ojnpou jg -goraixojd soosip soj ap
3)UBuimop ojuaiuiojoo noa 'sbhoz sejjo ap sssuadxs b aoBq as Bjqij
bj ap euoz Bnn ns uop^enapnoa bj anb bj3ubui ap 'jcjnpou ojund jb
uopaajip na sauoisuajsip o sBpipnoBg SBonnjtj ap anas Bnn 'ejqij bj ap
oSjbj oj b 'bjou 38 uptonsuapuoo ap ojnpou jap sisau^S bj

�entonces, que al "pasar" una onda de contracción o una micro-onda
cardíaca, los granulos de carmín ascienden y descienden, oscilan, pero
no avanzan.
La amplitud de las micro-ondas varía muchísimo más que su
longitud. Cuando se paraliza el corazón por excitación farádica soste
nida del vago o de los centros bulbares inhibidores, se puede percibir
microscópicamente una especie de desintegración de ondas de gran
amplitud, que comprenden a fascículos completos, a ondas de no
mayor amplitud que el diámetro de una sola fibra. Hay, pues, ondas
monofibrilares y ondas fasciculares. Las primeras son muy parecidas
entre sí; las segundas presentan, dentro de características constantes,
notorias diferencias. Experimentabnente hemos obtenido la transfor
mación de una onda fascicular en muchas ondas, sean monofibrilares,
sean multifibrilares, por cuidadosa micro disección de un haz miocardíaco en diminutos fascículos y hasta en sus fibras, separándolas a
lo largo y manteniendo por uno o por los dos extremos su conti
nuidad con el sincitio muscular del corazón. Si se disocia un haz en
medio de su trayecto, se puede observar al mismo tiempo la desinte
gración de una onda de gran amplitud (de cinco o más milímetros)
en numerosas ondas de pequeña amplitud (hasta de veinte mieras o
menos) y su reintegración por fusión de las micro-ondas neoformadas,
de suerte que ondas monofibrilares, o del diámetro transversal de
pocas fibras, aparecen entre la onda fascicular que las genera y la
onda fascicular que de ellas se originan.
La observación continua de un haz muscular, que comience antes
de aparecer las ondas, nos revela que la iniciación espontánea de
éstas —cuando se provoca mediante reactivos puede suceder otra
cosa—• ocurre a favor de un isocronismo de todas sus fibras. De ahí
que las ondas de gran amplitud antecedan a las micro-ondas mono
fibrilares. De manera que en esa primera fase, las ondas monofibri
lares o que se extienden a menos fibras que la del haz o músculo
en la que se forman, provienen de la división de ondas mayores. Pero
en una segunda fase, se originan directamente ondas monofibrilares.
Este proceso es posible provocarlo experimentalmente (acción mecá
nica, efectos de reactivos apropiados, influencia de la temperatura,
de la anoxemia, etc.).
Enunciaremos algunas reglas relativas a las ondas espontáneas
de "contracción" o provocadas mediante reactivos que operen a la
vez a lo largo de toda la fibra.
Regla primera. .— En los músculos no cardíacos de artrópodos,
las ondas se generan a partir de nodulos de condensación y son, ge
neralmente, isotópicas en el sentido de que surgen en el mismo extremo
de una fibra, de un haz, o de un músculo.,
En ciertos casos se nota alternancia de polos en la génesis de
salvas de ondas.
Regla segunda. —• Las ondas jamás son retrógradas, vale a decir,
no vuelven sobre la trayectoria recorrida, como si hubiera un período
refractario de conducción, y comúnmente se desvanecen en el extremo
de las fibras opuesto al de su origen, por un movimiento de retroceso
— 198 —

de las estructuras que la integran y acaso de cierto fluido intrasarcolemático.
Cuando la fibra está muy debilitada, la onda suele paralizarse
antes de llegar al polo contrario de la fibra y no se desvanece, pero
se deforma.
Regla tercera. — En un mismo haz muscular y aun en un mismo
músculo, las ondas que aparecen en cada fibra son inicialmente, a)
isócronas (surgen al mismo tiempo, con igual frecuencia); b) isométricas, o sea, de igual longitud; c) isodrómicas (se propagan en la
misma dirección) d) isotáquicas o de igual velocidad. Luego, las ondas
monofibrilares pueden no coincidir en su frecuencia, propagarse con
velocidad diferente, ser de distinta longitud, moverse en sentido con
trario, etc.
Regla cuarta. — Cuando por excepción una onda se origina en
medio de la fibra, se produce, inmediatamente de formarse, su bipar
tición y las dos ondas nuevas se dirigen a polo fibrilar distinto (son
opostipolares).
Regla quinta. — Cuando, también por excepción, se originan si
multáneamente dos ondas, una en cada extremo de una misma fibra,
se desvanecen en medio de ésta por interferencia.
Regla sexta. — La velocidad de propagación de las ondas es di
rectamente proporcional a la rapidez de su formación y se descom
pone en tres movimientos: a) movimiento acelerado; b) movimiento
uniforme; c) movimiento retardado. Prevalece el movimiento uni
forme.
Regla séptima. — La frecuencia de las ondas en una misma fibra
o en un mismo fascículo es inversamente proporcional a su longitud
e independiente de su amplitud.
Regla octava. —• La división de un fascículo en dos o más o en
las fibras de que está compuesto, no apareja el desvanecimiento de la
onda que en él se forma y que por él se propaga, sino que produce
la división de la onda primaria en tantas secundarias como particiones
o fibras tenga el mencionado fascículo. La longitud de onda se con
serva constante y la amplitud de las ondas secundarias es igual

¿^

a —, o sea, a la amplitud de la onda fascicular (A) sobre el número de
n
ondas neoformadas (n).
Inversamente a la regla anterior, si las fibras o pequeños hace
cillos se unen en un haz, las ondas primarias se pueden fundir en
una sola conservando su longitud; la amplitud es entonces igual a la
suma de las ondas menores.
Regla novena. — La división de las ondas monofibrilares es
siempre transversal y la división de las ondas fasciculares es siempre
longitudinal.
Los discos transversales no constituyen unidades en sucesión
periódica ni estratos naturalmente separables: desde el punto de vista
citológico, o sea, en términos de estructuras microscópicas, es indu
dable la continuidad de las miofibrillas, continuidad que se patentiza
tanto en músculos sometidos a las técnicas de coloración e impreg— 199 — -

�— 661 —

— 861 —

9 nopBjojoa ap SBOiuoaj sbj b sopiiainos sojn^enni ua o^ubj
ezpuajBd a anb pBpinuijuoa 'SBjjijqtjoini sbj ap pBpmuijuoo bj 3jqep
-npm sa '8B3ido38oj3iin SBjnjanjjsa ap souiuuai as 'B98 o
B^siA ap o^und ja apsap zsajqejedas ainauíje^nieu sojBjjsa tu
upisa^ns na sapepian ua^njiisuoo oa S3jbsi9asub.ii soasip
•jBuipniíSnoj
9jdinais 89 sajejn^pssj SBpuo 8B[ ap uoisiAip bj a" jBSjaASUBJj
sa saaBjijqijououi SBpuo bbj ^p npisiAip vj — "VNaAON
•s^jouaui Bpuo sbj ap einns
bj b jeráfr saauojua sa pniíjdure bj ípnijSuoj ns opuBAjasao^ B[oe Bun
na Jipunj uapand as seiieunid sepuo sb[ 'zbij un aa nann as ^ojjp
-aoBij souanbad o SBjqij sbj is 'joiaajuB ejxidj bj b aiuatuBSjaAuj
• (u) SBpBinjojoau SBpuo
n
gp ojaumu j9 ajqos (y) jejnopsej Bpno bj ap pniíjdrae bj b 'bss o '— b
pnSí sa SBUspunaas SBpno sb[ ap pmijduiB B[ A a^uBjsuoa - baj^s
-uoa as Bpuo ap pnnSuoj B^ -o[nojosBj opBuoiou^in p BSnaj SBjqij o
eanoppjBd omoo seuBpunaas sbjub; na euemud Bpuo B[ ap uoisiAip B{
aonpojd anb ouis 'B^Bdojd as ja jod anb A buijoj as \? na anb Bpuo
B[ ap ojuamiiaauBAsap \o eÍ9JBde on 'ojsandrnoD Bisa anb ap sejqij sb^
U9 o s^ra o sop U9 o^n^iDSBj nn ap uotsiAtp ^j •— *vavxdo V^^a^
•pnjijdiuB ns ap ajuaipuadaput a
pnji^uo^ ns b puopjodojd a^uauíBSjaAui sa ojn^psBj otnsira nna^o
Biqij Brasiui Bun na SBpuo sbj^ ap Biouanoajj b^ — "viviiiaas V^oa^
•amjoj
-ron ojn^iratAora \a aoapAajj -opBpjBíaj oinairaiAora (a í^tnjojiun
o^uanuTAOUi (q íopBja[aoB o^uaxraiAoui (b : soiuaiuiiAoni sgjj na euod
-uioosap 98 A u9pBru.ioj ns ap zapidBJ b^ b jBuopiodojd ajuaraBjoaj
-tp sa sspno sb^ 9p u9ioBSBdoad ap pBpioojaA ^j — *vxxas ^n^a^
•Biauajojj3}ut jo¿ B;ea ap oipam na uaoauBASop os
'Bjqij Btnsim Bun ap oraajjxa Bp^o na Bun 'SBpuo sop ajuauíBonBijntn
-is ubui3ijo 38 'uopdaDxa jod ngiquiBi 'opu^n^) — •vxNinó va^a^
* (eajBjodpsodo
nos) ojnpsip JBfijqij ojod b naSoip as SBAann s^pno sop sbj A nopn
-jBdiq ns 'asjBinjoj ap ajnouiBiBipouiUT 'aonpojd as 'Bjqrj bj ap oipam
na BuiSuo as Bpuo cun nopda^xa jod opusn^) — 'vxavn^ v^^a^j
•oja 'oijbj^
-uo3 opijuas ua asjaAom 'pn^iSuoj B^utjsip ap jas 'aiuajajip p^ppojaA
uoa ssjBSBdoad '^pnanoajj ns na jrppmoa on napand sa^Bjijqijonom
sspno 8b^ 'oSan^ -pBppopA p^nSí ap o svoinbvtost (p (nop^ejip Bmsim
v\ na UB^Bdojd as) sv^iiuouposi (a ípnjiSuoj ^BnSt ap 'Bas o 'st^oiut
-autosi (q t (Bpuanaajj [BnSí noa 'oduiap omsim \v uaájns) svuojoosj
(b 4aju9uip3ptui nos Bjqij BpBD na uaoajBcIe anb SBpuo sb^ 'opnosnuí
OUI8TUI nn ua nn^ A jBjnasnux zbt[ orasiur un u^ — *vaaDaax v^oa}J
•BUIJOpp 98
ojad 'aaauBAsap as on A Bjqij n\ ap otjbjjuoo ojod p jBa[^ ap sajuB
asjBzi[BJBd 3[ans Bpuo b{ 'BpBji^iqap Anm Bjsa Bjqij b^ opnBn^
•O0IJBUI9[O0
í opm[j ojjap ap oseas A UBjSajur v\ anb SBjn^aiujsa sb^ ap

osaooJjaJ ap oinainnAom un jod 'naSuo ns ap ^b ojsando SBJqij sbj; ap
oraajjxa p na uaoauBAsap qs a^nanrnnuioa A 'uopanpuoo ap otJBjaBjjaj
opouad un BJaiqnu is ouioa 'Bpijjooaj BiJo^oaiBJ} B[ ajqos uaApnA on
'jpap b apA 'sBpBj^^j^aj nos sbuibí SBpno SE^ •— •vawn^as v^^ají
'sepno ap sba[bs
ap sisauaS B[ na sopod ap BpuBujajp bjou as sosco sojjap u^
•O^nasnra nn ap o 'z^q nn ap 'Bjqij bou ap
oraajjxa omsini ¡a na uaSjns anb ap oppnas ¡a ns svoidptost 'aiuaui[Bjau
-aS 'nos A uoioBsuapuoa ap sojnpou ap JijJBd b usjauaá as s^puo sb^
'sopodoiiis ap sooBipjBD on soinaenin so[ ug — •vaaiviiH.í v^3}¡
•BjqiJ B[ BpOJ 9p ogjBJ O[ B Z9A
Bf b najado anb soAijaBaj aju^tpaui SBp^ooAOjd o ttuopoBJjuo3^ ap
SBauBjuodsa SBpuo sb^ b SBAtjBpj 8B[8aj 8BunS[B somajBiaunu^
•(•0J9 'BIUiaXOUB B[ 9p
'BJnjBJaduiai b^ ap epuanjjut 'sopBtdojdB soAii^^ai ap sojoaja 'boiu
-Boaui nop^e) ajuaui{BinauiiJadxa opBDOAOJd ajqísod sa osaaojd ajs^
•s9JB[ijqijononi e^puo ajuaraBjoajip ubuiSijo as 'asBj ^punSas snn na
OJa,j -sajoiBUi SBpuo ap noisiAip B[ ap uauaiAOjd 'nenuoj as anb bj na
o^n^snm o zsq pp B[ 9ní&gt; s^jqi^ sonara b uapuapxa as anb o sajB[
-ijqijououi SBpno sb[ 'as^j BJanirjd Bsa na anb BjauBin ^q -89JB[ijqij
-ououi s^puo-ojoira sb^ b UBpaaajuB pniíjdniB ubjS ap sepno sb[ anb
iqB 9Q 'Sejoi^ sns sepoj ap ouisiuojoosi un 9p joabj b ajjnoo •—eso
Bajo japaons apand soAi^oBaj ajUBipoui BooAOJd as opuBno— sb^s
ap eanejnodsa uoiospiuj ej anb BJ9A9J son 'sepno sbj jaaaiede ap
saine aouaiuioa anb 'jejn^snm zbij nn ap ennpnoa nopBAjasqo ^j
•ubuiSijo as sejja ap anb jBjn^psej epuo
bj A BjanaS sej anb JtejnatasBj epno bj aajua na^ajedB 'sBjqrj eeood
sp JBSJ3A8UBJ) ojjauíBip jap o 'BajBjijqrjououi sepno anb aiians p
'sBpBuuojoau eBpno-ojaim sbj ap uoienj jod uoioBjSojupj ns A (sonam
o SBJaira ajuiaA ap bjsbij) pnjijdniB Bnanbad ap sepno SBeojaranu na
(soJiamjjim sera o o^nta ap) pniíjdme ubjS ap Bpuo Bun ap uoiobjS
-ajuisap bj odiuatj oinsiui je JBAJasqo apand as 'oiaa^Bjj ns ap oipam
na zBq nn eposip as tg "uozbjoo jap jejn^snm oiipms ja uoa p^pmn
-ijnoo ns soui^jjxa eop soj jod o oun jod opuaiua}UBui A oSjbj oj
b 8B[opuBJBdas 'SBjqTj ens na Bisen; A sojn^iosej sojnuiraip na ooBip
-jbooiui zBq nn ap uopoasipojoira esopepm^ jod 'sajvjijqifií^niu ne^s
'sdjnjijqffouoiu neas 'eepuo seij^nra na uojnotosvf npuo Bnn ap nopera
-jojsubj} ej opmajqo soraaq aiuanqeinamijadx^ 'SBi^naj^jip sbijojou
'891UBJ8UOD 8B3IJSIJ9ÍOBJBD 9p OJ^Uap 'UBJUaS3jd SBpUlláaS Sej ÍJ8 3JJU3
seppajed Anm nos sejannid sb^j •sajvjnoiosvf svpuo A sajojiuqifouotu
snpuo 'sand 'jÍbjj '^jqij ejos enn ap ojjatuBip ja anb pniíjdme joXem
on ap sepno e 'soja[dmoo soynaiosBj b uapuajdraoa anb 'pnji[dtuB
ubjS ap SBpuo ap uppBjS^juisap ap apadsa Bnn ajuaniBaid9osojoim
jiqpjad apand as 'sajopiqiqut sajeqjnq sojjuao so[ ap o o^ba jap Bpin
-ajsos eatpejej uoiaBjpxa jod uozbjoí) J9 ezijBjed as opuen^ ^pniiSnoj
ns anb senz ouiisjqanni buba SBpuo-ojoitn sej ap pniíjdme e^
•ubzubab
on
ojad 'nejpso 'napnapsap A uapuapsB njnuea ap eojnnejS soj
'BOBipJBO
Bpno-oaoTuí enn o uojDOBjjnoa ap epno enn ujesed,, je anb 'saouojua

�nación como in vivo. La simultánea percepción microscópica por
transiluminación y episcopía lo acusa bien en las micro-ondas car
díacas. Si al observarse in vivo una fibra muscular, se la somete a
los efectos del alcohol, se asiste a una notable acentuación de las
estrías longitudinales y se advierte que las miofibrillas no se inte
rrumpen a nivel de los telofragmas. En muchos animales —y excelente
material es la larva de Chironomus— se revela perfectamente la
continuidad miofibrillar a través de los discos e inofragmas con una
sencilla variante de la técnica de Cajal para la investigación del apa
rato de Colgi. Basta fijar larvas enteras, músculos pequeños o lami
nares o fragmentos delgados de músculos en una solución de nitrato
de uranio (1 a 2 %) en agua y alcohol a partes iguales, durante 10
a 12 horas; luego de rápido lvaado, sumergir las piezas en solución
acuosa de nitrato de plata (1'5 a 2 %), las cuales deben permanecer
en la estufa a 37 entre tres y siete días; por último, se reducen, etc.
como siempre. Así tratada una larva de Chironomus, por ejemplo,
previamente mantenida en agua límpida hasta que su intestino se
vacíe, se percibe con absoluta nitidez la sucesión longitudinal de
segmentos filiformes argirófilos y argirófobos en continuidad, más
densos y espesos los primeros que los segundos.
Por errores cometidos con la técnica del cloruro de oro,
D'Ancona (1932) extrema su prevensión respecto a las imágenes que
de la fibra muscular estriada se tiene a favor de las técnicas de im
pregnación, pues hay fórmulas de éstas de no menos fidelidad que las
de coloración.
No hay prueba suficiente para admitir el sarcómero como unidad
citológica y funcional. Y en cuanto al desdoblamiento fisiológico del
sarcostilo y el sarcoplasma, nos parece un artificio de concepto:
cuando se contrae la fibra, no se nota ningún doble comportamiento.
Sólo puede observarse cierta independencia de la actividad del sar
costilo y del sarcoplasma en los casos de anisocronismos miofibrillar.
Y aun en tales casos, los sarcostilos presentan una especie de vaina
sarcoplasmática que normalmente se continúa con todo el sarcoplasma
miofibrillar. No se percibe un completo aislamiento de las miofibri
llas. 1 alcohol las separaría por deshidratación singularmente del
sarcoplasma.
En músculo de Hydrophylus piceas, puesto en plasma sanguíneo
del mismo insecto o en albúmina de Meyer (proceder de Merkel)
Ranvier creyó notar, en el disco espeso (anisótropo) adyacente a la
onda de contracción, bastoncillos inclinados en sentido inverso los
unos en relación con los otros.^
E] análisis de ondas amortiguadas en su velocidad y de lenta
formación y desvanecimiento, simétricas o asimétricas, permite pre
cisar, 1., que no hay inversión de banda isótropa y anisótropa, admi
tida antes, negada actualmente; 2., que todos los "estratos", bandas
o discos se acortan y ensanchan; 3., que los telofragmas, desde luego,
se aproximan en la onda y se separan en los segmentos pre y postondulatorios; 4., que la onda no termina bruscamente en los telo-

— 200 —

fragmas; suele verse con nitidez esto en los declives anteriores y pos
teriores de onda paralizada o de movimientos muy enlentecidos.
Las micro-ondas del corazón de aves y mamíferos son de movi
miento más complejo que el de las ondas de contracción de los
músculos de los artrópodos. En este caso, la propagación de la onda
es aislada: nace y muere en una misma y sola fibra. En el miocardio,
por su estructura sincitial, las ondas no tienen limitación alguna de
origen y trayectoria, surgen en cualquier sitio y se propagan en
cualquier dirección. Sin embargo, a partir de un foco de mayor auto
matismo, sea del corazón in toto, sea de una de sus grandes regiones,
sea de un haz o de un segmento de Weismann, la ondulación se pola
riza según el gradiente del automatismo. Discutiremos en otro lugar
la significación de la automática emanación de ondas, en fibras car
díacas y no cardíacas.
El trayecto recorrido por una onda a lo largo de las fibras miocardíacas varía mucho y no está en relación con la dimensión de la
misma. Obsérvanse ondas pequeñas que recorren grandes espacios y
ondas grandes (fasciculares) que recorren pequeños espacios.
Ondas isotáquicas e isométricas que se propagan en opuesta
dirección pueden transponer distancias diferentes, sean o no iso
crónicas.
En un mismo haz pueden coexistir: a) ondas isométricas e iso
táquicas; b) ondas isométricas de igual y de distinta permanencia
o duración; c) ondas anisométricas e isotáquicas; d) ondas anisométricas y anisotáquicas...
En centros o focos de automatismo, sea en los que normalmente
rigen y regulan el ritmo de todo el miocardio, sea en centros o focos
que surgen en la desintegración de la actividad globalmente coordi
nada, hemos observado que los trazos anisótropos u oscuros de las
miofibrillas se aproximan y condensan longitudinalmente, de manera
que se forma una zona más oscura, de diámetro algo mayor, que se
destaca del resto de la fibra. De ahí hemos visto surgir micro-ondas
que se propagan en una, en dos o en más direciones. Tales microondas- aparecen más claras que los nodulos de condensación o de
automatismo y también que el segmento de la fibra en reposo o en
relajación, singularmente cuando se examinan por episcopía.
En un segmento de Weismann se pueden discriminar fisiológi
camente dos partes: una de automatismo y otra de conducción (el
microcentro de automatismo sería un nodulo de condensación pul
sante).
En todas las fibras del miocardio, hay un automatismo inmanente.
Cuando se libera el corazón de la influencia reguladora de los nodu
los de Keith-Flack y de Aschoff-Tawara (y para ello basta una
sostenida excitación de los vagos) bajo microscopio se acusa un pro
gresivo surgimiento de focos automáticos, los cuales pueden llegar a
ser centros independientes de emanación de micro-ondas. En tales
casos, nótanse arritmias extremas reversibles, aun miofibrillares, las
que estudiaremos en otro capítulo y que son esencialmente de dos
tipos: a) arritmias por diferencia de tiempo en la contracción de las
— 201 —

�— ios —
sbj ap uoiaoBijuoD B[ na odruap ap Biauajajip jod sbiiuhjjb (b :sodp
eop ap aiuamjepuasa nos anb A ojnijdsa ojio na soraajBipnisa anb
8bj 'sajD^jijqjfoiui uno 's^jqisjanaj svwaujxa svttutijuv asuBjou 'sosea
sajei u^ •SBpuo-oJOira ap uppeuBma ap sainaipuadapur sojiuaa jas
e jeSajj napand sajBna soj 'soapemoine soooj ap oiuaiun^jns oAisajS
-ojd un BsnoB as oidoasojaim ofeq (so^ba soj ap uoioBjiaxa epiuaisos
enn B^seq ojp caed ^) BJBAiBj^ijoqasy ap ^ ^^Bj^-qip^ ap soj
-npou soj ap BJopejnSaj epuanjjuí bj ap upzejoa ja ejaqij as opuen[)
•aiu3nBmui orasiiBraoine un Xeij 'oipjBaoim jap SBjqji sbj SBpoi ng
• (aiues
-jnd uppesuapuoa ap ojnppu un Bijas otuspvuiojno ap ouítiaoojojui
ja) uppanpuoa ap bjjo A omspBmoinB ap Bun tsaiJBd sop aiuamBa
-iSpjotsij jeuimijasip napand as nuerasp^ ap oiuam^as un ug
•eidoasida jod ueniuiBxa as opnena aiuamjBjn^uis 'uppBfBjaj
na o osodaj na Bjqij bj ap oiuam^as p anb uaiqniBi A owspviuojnn
ap o uptovsuapuoo ap sojnppu soj anb SBJBp sbiu naaajBde SBpno
-oJ3iui sa^j^ 'sanopajip sem na o sop na 'Bun na UBSedoad as anb
SBpuo-oJOini jigjns ojstA soma^ iijb 3q 'Bjqi} B[ ap ojsaj pp ea^isap
as anb 'jo^bui oá{B oajaiUBip ap '^añoso seta buoz enn enuoj as anb
BJauBin ap 'ainanqBuipnií^no^ UBSuapuoo Á UBinixojdB as SBjjijqijoiui
sb^ ap sojnoso n sodojciosme sozbjj so^ anb opeAjasqo somaq 'epBU
-ipaooo ^^u^tnpqojS pBpiAijoB bj ap nopBJt^ainisap B[ na uoSans anb
soooj o soajuao na Bas 'oipjBooira p opoj ap otujij p nB[n^aj Á
ainaai^niíon anb so^ na eas 'omsi}Bino)ne ap soaoj o soajuao u
• • • svombojosiuv Á
-ostuo sspno (p isvombvjost a sootijaiuosttm sspno (o inopejnp o
Bpnaneauad Bjupsip ap Á ^n3i ap SBOiJjamost eepuo (q isvojnbnt
•ost a svoijjatuosi sepuo (b unsixaoD napand zBq ouisini un ug
•svjiuoio
•ost on o neas 'ga^uajajip SBpne^sip jauodsuBJi napand
Bisando na usS^do^d as anb svoiujaiuosi a svoinbptosi sepuQ
•soioBdea souanbad uajjtooaj anb (saJB[noio8Bj) sapnsj^ eepuo
i. sopsdsa sapuBa^ uajjoaaj anb senanbad s^puo asuBAJasqQ -buistui
b[ ap n^isnamip b{ noa n^pspj na Bjsa on A oqonuí buba sBOBjpjBa
-oim SBjqij 8B[ ap oSjb[ oj b epno enn jod opujoaaj ojaaÁBJ^ [^
*SB3BipJB3 On A BBOBip
-JB3 SBjqrj na 'sepuo ap noiaenema eaiiemoine b¡ ap uoiaBoijm^is e[
je^n^ ojio ua souiajijnosiQ •ouispBiuojtiB pp ajuaipejá p unáas bzij
-epd as uoioB^npuo b^ 'uuBUisia^ ap ojuautáas un ap o zeq un ap eas
'sauoiáaa eapuBJá sns ap Bun ap eas 'ojoj ui nozejoa pp eas 'omst^m
-ojnB jo^em ap oaoj un ap jtjjed e 'oSjeqma nig 'nopaajip
na UBS^doíd as A opis jamb^na na ua^ins 'btjojo3Íbji A
ap Bun^jB uoioBjirai^ uauap ou sepno se^ 'pppnis ejnjonajsa ns jod
'oipjBOoiin p u^j 'Bjqij e^os A emsim enn na ajanm A aoBu :epB[sie sa
epno e^ ap uopB^Bdojd v\ 'osea a^sa u^ *sopodoj}je so[ ap so^n^snm
soj ap uoiooBJiuoo ap sepno se[ ap p anb ofa^dmoa sem oiuaiui
-iaoui ap uos sojajiuiBui A saAB ap nozejoa pp SBpno-ojaim se^
•sopiaajuafua ^ntu soinaimiAom ap o epezi^jed epuo ap saaoiiaj
-sod A saJoija^uB saAipap so[ na o^sa zapi^iu uoa asjaA ajana í^

— 00^ —
-o[3} soj na ainameasniq Bujauaj on epno bj anb '0-f- ísoiJojBjnpuo
-isod A ajd sojuatuSas soj na ne^^das as A epno b¡ na nennxojde as
'oSan^ apsap 'sem^ejjo^a) 8O[ anb 'o'g ^neqanesaa A ubjjo^b as sooeip o
SBpn^q 'ltsojBjjsa,, bo[ sopo) anb *o-jj íajuara^enjae epeSan 'saine epii
-rape 'edojjosine A Bdojj^sr epa^q ap uoisaaAui jÍBq on anb '^••[ 'jbsio
•ajd ajiouad 'seauianiise o SBaiJjainis 'oinainnaaneAsap A noiaenuo^
Bjuaj ap A peppo[aA ns na SBpBnSiiJoniB sepno ap sisi^ene [^
•sojjo so^ noa nopepj na soun
soj osjaAui opiinas ua sopenrjonr sojjpnoiSBq 'noiaoBjjnoa ap epuo
B[ e aiuaaeXp (odojjosiuB) osadsa oosip p na 'jbjou oÁaj^ aatAue^
(ja^fja^j ap japaaoad) Jaiaj\[ ap Buimnqje ua o oiaastn omsini pp
oaumSuBS emsejd na oisand 'snaotd snjÁi¡dojp^fj ap ojnasnuí u^j
•BUISB[dO0JB8
¡ap aiuauíjBjnSuis uppBiejpiqssp jod eiJBJBdas sej ¡oqo^js j^ 'sbjj
-tjqtjoini 8B[ ap ojuaitUBjsiB ojajdinoa nn aqpjad as o^[ UBjjijqijoira
emsejdoajes p opoi noa ennyiuoa as aiuanijeauon anb ^apBniSBjdoojBs
buiba ap aiaadsa enn UBjuasajd so^usodjbs soj 'sosea saje} na nne ^
•jBj^ijqtjoini somsTUOJaosiue ap sosea soj na eoisejdoaJBs pp A oji^soa
-jes [ap pBptAiiae ej ap ^puapnadapui e^jap asjBAjasqo apand ojpg
•ojuaiuiBjJoduioa ajqop unSuiu bjou as on 'ejqij bj aeJinoa as opnena
¡oida^uo^ ap oioijijjb nn a^ajed son 'buisb[¿oojbs ja A ojrjsoaaBS
jap oaiSpjoisrj oiuairae^qopsap je oiuena na j^ "jBnopunj A eaiSojoiía
peptun oiuoa ojampaJBS ja jijiuips ejed ajuaioijns eqanjd Áei\ o^¿
'uopejojoa
ap
eej anb pepijapij sonam on ap seisa ap sejnnuoj iBq sand
'npiaeu^ajd
-un ap eeamaai sej ap joabj b auaij as epeuisa jejnasnm Bjqij bj ap
anb sanaSemí sej e ojoadsaj uoisuaAajd ns emajixa (^6t) Buoauy(Q
'ojo ap OJnjoja jap eain^ai ej uoa soppanioa sajojja joj
•sopunSas soj anb sojamijd soj sosadsa A sosnap
sem 'pBpinupuoo na soqojpjtSje A soji^oji^jb samjoji[i| soinanr^as
ap jBuipnjiáuoj upisaans ej zappm einjosqe noa aqpjad as 'aiaeA
as oupsajuí ns anb Bjs^q epidmij en^e na BpruajuBiu aiuametAajd
'o^dinafa jod 'sntuouojiif^ ap bajbj ean epeiej) isy 'ajduiais ouioa
•0}3 'uaonpaj as 'ompjn jod ísBip ajáis A saji ajina 0¿g e Bjnjsa bj na
jaaanemjad naqap sapna sbj Í{o/Oz b tl) &lt;*iejd aP ojbjjiu ap esonae
uppnjos ua sezaid sbj Ji^janins 'opBBAj opidej ap o^anj íSBJoq ^j b
01 ajuBjnp 'sa^en^í saiJed b joqoaje A en^e na (% Z B I) oiuBjn ap
ojbjjiu ap upianjos eun v^ sojnasnm ap sope^jap soinam^ej^ o sajen
-iiuBj o souanbad sojnasnm 'sejaina sbajbj Jbíij Bjs^g 'I^jo-Q ap ojbj
-BdB jap uoioBopsaAui bj BJBd [bíb^ ap earaaai ej ap ajuBUBA ej^pnas
enn uoa sbuiSbjjoui a soasip soj ap saABJ^ b jejjijqijoim pepinnr;noa
ej ainauíBiaajjad epAaj as —^nwouojiy^ ap bajbj ej sa jBiJajem
aiuapaxa A— sajemiuB soqonur u^ •seraBjjo[ai soj ap jaAtn b uadumjj
-aini as ou sejjuqijoiui sbj anb aijaiAps as A sapuipnjiáuoj setjisa
st?[ ap uppeniuaae ajqeion enn e ajsisB as 'joqoajB jap sojaap soj
b aiamos bj as 'jBjnasnm Bjqij enn oaia ttt asjBAjasqo [b tg *seaBip
-jea sBpuo-ojaim sej ua naiq ssnae oj eidoasida A uppenimnjisneji
jod Boidoasojoiur nppdaajad Baueijnmis wj -onm m omoa uop^u

�fibras o de las miofibrillas; b) arritmias por diferencia de intensidad
de reacción de las fibras y de la miofibrilla en contracciones simul
táneas.
Además de los gradientes normales del automatismo generador
de ondas, es posible la existencia de otros gradientes. El automatismo
que predomina primero, supongamos, en A y que regula las zonas B,
C, D... puede disminuir y pasar a ser regido por el automatismo
de B, C, D
Obsérvase también alternancia en el predominio de
los centros automáticos y a consecuencia de ellos, cambio de la pola
rización de las micro-ondas cardíacas.
En los fascículos musculares, el anisocronismo presenta muchas
variantes: a) ondas de distintas fibras que se inician simultáneamente
y que luego de un cierto trayecto, unas se adelantan a otras; entonces,
la duración no es la misma; b) ondas de distintas fibras que se su
ceden a brevísimos intervalos y por diferencia de velocidad primero
y por uniformarse los movimientos después, se desplazan al final de
su trayectoria como una sola onda de amplitud igual a la de la suma
de todas ellas; c) ondas anisócronas inicialmente, que, recorrido
cierto trayecto, se acompasan para nuevamente ser anisócronas; d)
multiplicidad de ondas no acordadas, que se mueven en fibras dis
tintas, unas en la misma dirección y otras en dirección opuesta.

Señalaremos dos tendencias opuestas respecto a las relaciones
entre la estriación y los procesos íntimos de la contracción muscular:
la antigua de Merkel, según la cual las estrías transversales se des
vanecerían en cierta fase avanzada de la contracción y la de algunos
investigadores actuales, como Lutembacher y Carey, para quienes las
estrías serían puramente funcionales, nunca constitucionales.
Cuando se hace el examen microscópico in vivo, hay que tener
presente —y sobre ello llamó la atención Ranvier— que una misma
banda es oscura o clara según el enfoque y juego de iluminación. En
larvas de Chironomus sobre la cual recaen las investigaciones de Lu- tembacher, hemos notado que existe una sola estría transversal in
variablemente oscura, bien oscura; y es la que corresponde a los telofragmas. Estos cambian mucho en sus relaciones recíprocas de acuerdo
con las fases funcionales de las fibras; ya se ditribuyen de modo uni
forme, a igual distancia entre sí; ya forman períodos de^ a dos o de
a tres, con espacios idénticos o no. Puede ocurrir que en un plano
superficial de enfoque aparezca como banda oscura única lo que fon
el mismo aumento se percibe, en plano profundo, como banda clara
limitada por dos líneas bien negras. Para evitar confusión y malen
tendidos es que Kanvier prescindió de las denominaciones discos os
curos y discos claros, prefiriendo la expresión "discos espesos" y
"discos delgados" (épais, minees).
Las denominaciones "discos oscuros", "discos claros" —o bandas
— no se prestan a confusión cuando se alude a fibras teñidas o re— 202 —

veladas mediante las técnicas de impregnación. Es indudable que en
la fibra muscular estriada la reacción a los colorantes básicos, neutros
o ácidos no es homogénea ni es idéntica en toda ella la argirofilia,
luego de convenientemente sometida a los fijadores.
Con su teoría de las dos membranas constitucionales de la fibra
muscular estriada, Lutembacher explica la alternancia de bandas os
curas y claras según que se ilumine y enfoque las crestas o los valles
de los pliegues transversales de dichas membranas: "Lorque l'éclat
de lumiére correspond au sommet de l'aréte transversale, la partie
céntrale de la dépression demi-cylindrique apparait comme une large
bande obscure: elle se projette sur les ondulations longitudinales dans
la región qui correspond aux disques épais des auteurs clasiques.
L'éclat de lumiére passe par l'aréte transversale; il se projette au
niveau de ce qui serait le disque minee" (2). Modificándose la ilumi
nación, quedarían en la sombra crestas de los plegamientos transver
sales y el aspecto de las bandas cambiaría. El recoupement optique de
los dos sistemas de ondulación superpuestos —el de la membrana "a
cannelures" transversales y el de la membrana finamente plegada en
dirección longitudinal—• explicarían la doble estriación, la pertene
ciente a los llamados inofragmas, bandas o discos, etc., y la pertene
ciente a las denominadas miofibrillas o sarcostilos.
Con aceto-celulosa reproduce Lutembacher imágenes similares a
las de la fibra muscular estriada. Pero esta similitud como la totalidad
de las interpretaciones en las cuales el autor funda su negación de
la real existencia de las miofibrillas y su teoría de que la fibra se
compone de dos membranas, una que se pliega longitudinalmente y
otra de plegamiento transversal, no va más allá del plano de las apa
riencias. Desde luego, quedan descartados los pliegues del sarcolema,
que no es lo que ahora entra en juego. Comprometidas por una con
cepción original, pero falsa, hay en la obra de Lutembacher obser
vaciones exactas. Entre ellas están las relativas a las ondas de con
tracción en la larva de Chironomus que documenta microcinematográficamente: "Les ondes de contraction sont caractérisées par des
boules contráctiles qui se déplacent a travers la fibre, suivant toute
sa longuer, ou une partie de cette longueur. Les ondes se reproduisent
dans le méme sens ou dans des sens opposés. Parfois, deux ondes se
déplacent sur une méme fibre, simultanément" (3). También es ver
dadera la existencia de plegamientos longitudinales. Nosotros los ob
servamos, pero no coinciden con las estrías como para poder explicar
éstas por aquéllos. No es una lámina cuyos pliegues dan la ilusión
óptica de estrías, sino miofibrillas tendiendo a disponerse en lámina
ondulante cuando su contracción es anisócrona y de diferente
intensidad.
En una serie de publicaciones, E. J. Carey (1936-1942) viene sos
teniendo una concepción personal de la teoría ondulatoria de la con(2)R. Lutembacheb. — Structure da muscles striés. — Masson et Cié. — Paris, 1928.
Pág. 21.
(3)Loe. cit. Pág. 99.
— 203 —

�"8Z6I '*!J8I — '8ID

— sos —
•66 ^?

(S)

sapsmu sap

-noo bj ap BiJojB[npuo bjjo3j bj ap puosaad nopdaonoa Bun opnainaj
-eos auaiA (^f'6l"96l) -^9JB;) •[ -^ 'ssuopBoijqnd ap aijas Batí u^
•pBpisuajuí
9}U9i9jip ap A buo.toosiub sa uopoBjjuoo ns opucno ajuFjnpuo
buiuibj na asjauodsip b opuaipnai sBjjMqijoiui ouis 'sBijjBa ap Boijdo
uoisnji bj nep eanSaijd soXna butuibj enn sa o^^ #sojjanbB jod
jBoijdxa japod Bjed orao^ SBjjjsa sbj noo nappnioo ou ojad
-qo boj 8ojiosoj^[ •BajBuipmi^noj sojuainiB^ajd ap Bpna^sixa bj
-J3A 8^ n^iqnrej^ *(g) tljnaraanB:ijnun8 'ajqtj amara aun jns inaoBfdap
as sapuo xnap 'siojjbj -sasoddo suas sap snsp no suas amara aj suBp
jnastnpojdaj 98 sapno sa^ •jnanSnoj ajjao ^p aijj^d aun no 'janSno^ bs
^^noj ^uBAins 'ajqij b^ saaABa^ b ^uaoBpiap ^s mb sajxjoBjjnoo sajnoq
sap jBd saasija^oBJEa jnos uojjddujuoo ap sapuo 89q,, : ajuarasoijEjg
-ojBuiaupoa^uu Biuamnoop gnb sntuoiiouiijj ap bajbj B^ u^ uoi^ovij
-UOO &amp;p SVpUO 8B[ B 8BAT)B[9J 8B^ OB^89 8B[J8 ai^U^J 'SBJOBXa SaUOTDBA
-jasqo j9qDBqniajn'j ap Bjqo b^ U9 Xbi[ 'Bs^j ojad 'p^uiSuo noiodo^
-uo Bun jod SBpjiauíojdrao^) -o8anf na Bjjua BJoqB anb oj sa ou anb
pp sanSai^d so^ eopBiJBasap nepanb 'oSan]; apsaQ -S
sv.\ ap ouB[d pp b^[b sboi ba on '[B8jaA8nBjj ojnaimBSajd ap
jÍ 9inatnpnipnjinoi B^ai^d 98 9nb Bun 'sBnBjqmota sop 9p ^nodino
as Bjqij B^ anb ap Bijoa^ ns A SB^wqijop^i sbj ap Biona^sixa p3aj bj
ap uopBáau ns Bpnnj jo^n^ p sa[Bno sb[ na sauoi^Bjajdjajuí sb^ ap

— Z0^ —
-9Jt o SBpraaj SBjqij b apnjB as opinma noisnjnoa b HB^sajd as oa —
SBpnBq o— k80jbjo soasipJ5 ^so^naso soasrp,, sauoioBuiinongp svj
"(saomuí 'si^da) &lt;t8opBSjap so^sip,,
A &lt;t8osad8a soDstp,, noxsajdxa bj opuaiaijajd 'sojbjd eo^stp A soan^
-so soasip sauoioBuitnouap sbj ap oipupsajd joiaub^j anb sa sopipuaj
-uajBtn X noienjuo^ jb]ta3 bjbj -gBjáan naiq ssanij sop jcod BpBiimij
BJBp Bpneq omoa 'opunjojd oaBjd na 'aqpjad 98 ojuamnB otnsiui ja
noo anb oj Boiun bjiio^o Bpu^q ora00 BozajBds anbojua ap [eioipadns
ouB[d un H9 anb jyjjnoo apan^ éon o so^ijuapi sopBdsa noa 'sajj b
ap o sop b ap sopopad ubuuoj bá íjs ajjua BpaBjsip jBn^í b 'aauoj
-tun opom ap ua^nqijjip as bá íSBjqij sbj ap sajBuopunj sasBj sbj noo
opianos ap SBOojdj^aa sanopsjaj sns ua oij^mu uBiqui^a sojs^ swaS^ij
-opj soj b apuodsajjoa anb bj 89 X íBjnaso uaiq 'bjiioso ^jnamajqBUBA
-ni [BSjaAsiiBjj Btjjsa bjos Bun 9)81X9 anb opsjou souiaq 'jaqoBqmai
' -irj ap sauoi3B^i}8aAui esj uaBoaj [Brío bj ajqos sntuouojtif^) ap sbajbj
n^ •uppButuinji ap oSanf jÍ anbojua ja nnSas bjbj^ o Bjnoso sa BpuBq
Bnisitn Bun anb —jaiAUBjj nopuajB bj ouibjj ojja ajqos A— ajuasajd
janai anb A^i^ 'oam ui oaidoosoJDira naraBxa ja ao^q 98 opuBn^)
•sa[Buopnjnsuoo bouiiu 'sajsuopnnj ajuaniBJnd UBiaas 6Bijjsa
sbj eanamb Bjsd 'XajB^) A jaqoBqraajn^ ouio^ 'eajBnjDB eajope^i^89Aui
soun^jB ap bj A uopaBj^noo bj ap bpbzubab assj B^jaio na nBuaoaiiBA
-sap as sajBgjaASUBj) SBjjjsa sbj [Bno bj unáas 'pjjjaj^ ap biiíjijub bj
tjBjnasnm uoioobjiuoo bj ap sonnjuj sosa^ojd boj A uopBiíjsa bj ajjna
sauop^jaj sbj b o^oadsaj sB^sando e^puapuaj sop somajBjBuag

pEpi[Bjoi bj otno^ pnji[iniis Bisa ojaj -BpBijjsa ^Bpnasnni Bjqij B[ ap sb^
b sajBjimis saua^Biui aaq^Bquiajn^ aanpoadaí B8O[npa-o^a3B U0^
•soyi^so^jBs o 8Bfyi.iqijoun SBpBuimonap sbj b ajuaia
-auajjad v\ A '-aja 'soDsip o SBpnBq 'sbuiSbjjoui sopBraB^^ so[ ainap
-auajjad b[ 'uopBijjsa a[qop b[ UBUBOi[dxa •—p3uipn}iáuo[ u^iooajip
na Bps^apJ a^uauíBuij BUBiquiain bj ap p A sajBejaASUBJj t[sajnpnuBD
„ BnB.iqraaui b^ ap ^9— soisand-iadns uoioB^npuo ap sBiuajsi^ sop so^
ap ^nbtjdo juatuadnojau f^ -BUBtqraBa s^puBq sb[ ap oioadsB p A sa^s
-joasubjj 8oiuaiiUBa[d so[ ap SB^soja Bjqinos b^ na nBiJBpanb 'u9iobu
•iranji bj asopuBaijtpoj^ -(^) K9omin anbsip 9j iibj9S mb ao ap n^aAiu
nB ajjafojd as ji íajssjaAsuBJ^ a^a.iBj jbcI asgBd ajaimnj ap JBpa/-j
•8anbiSBja sjnojtiB sap siBda sanbsip xns puodsaj.ioa mb uoiSaj bj
suep sajBuipn^iSuoj siioijBfnpuo saj jns a^ofojd as ajja :ajnosqo apuBq
^ aun animoa ijBJBdds anbijpmj^^-imap noissaotdap bj ap ajBJina
bj 'ajBSJí9AsnBJi aja-iBj ap jauítuos nB pnodsajjoo ajgimnj ap
anbao^j,, :8BnBjqmam sBi^oip ap s9jBSJ9A8nBj} san^aijd soj p
eoj o soísajo sbj anbojua A auirnti[i as anb unSas sbjbj^ A SBJna
-so SBpusq ap BpuBuaa^jB bj B^ijdxa jsqoBqtno^n^ 'BpBjj^sa jBmosnru
Bjqrj bj ap sapjuopn^ijsuoo SBnBjqtaaní sop sbj ap Ejaoaj ns uo[)
•^ajopBfij soj b Bpiianios ajuamajuatuaAuoo ap oSanj
'bijijojiSjb bj Bjja Bpo; na Bonnapi sa ra Bana^omoq sa on eopps o
Bojjnau 'soaisBq eajusjojoa soj b nopasaj bj BpBiJjsa JBjnasnm Bjqij bj
na anb ajqBpnpat 8^ -u^pBuáajdmi ap SBaiuoa} ^bj ajuBipatu

•Bisando uoiaoojjp ua sbjjo A uopoajip crastuí bj ua SBun 'sbjuij
-sip sejqij ua uaAanuí ae anb 'BBpBpjo^B ou BBpuo ap pBppijdiijnm
(p ísBuoaoosniB jtas a^uaniBAanu BJBd UBBBdniooB as 'o^o9íÍbjj ojjap
opijjo^aj 'anb 'a^uamjBpiut sbuojoosiub SBpuo (^ ísBjp sfipoj ap
Bmns bj ap bj b jbiiSi pnjtjdtnB ap Bpuo bjos Bun omo^ bijojo3^bjj ns
ap jBnrj jb UBZBjdsap as 'eandsap soiuaimiAom soj asaBtnjojiun jod A
ojainiad psppojaA ap Bpnajajip jod A o[BAjajni soraisrAaaq b uapaa
-ns as anb sBjqij BBjuijsip ap SBpuo (q ÍBtneini bj sa ou uopBjnp bj
'8aauojua ísbjjo b UBjuBjapB as SBun 'ojo9jÍbjj ojj9td un ap oSanj anb A
ajuatnB3UB^[nuii9 ubioiut as anb ssjqij SBjuijsip ap s^puo (b isajusuBA
8Bq;onni Binasajd oursinojaosiuB ja 'sgjBjnasnuí sojn^jasBj soj u^
•BBOBipjBO 8BpUO-OJ0IOT SBJ 9p UOpBZIJt
-Bjod bj ap oiqniBD 'sojja ap Bpuan^asuoa b A sooijBuioínB soxjuao boj
ap oiuimopajd ja ua BpuBnaa^p naiquiBj ^sBAjasqQ •••q '[) 'g 9p
orasijBiuojnB ja jod opiSaj jas b jBsed A Jinuimsip apand • • -q '3
'g bbuoz sbj BjnSa^ anb X y ua 'soniBguodns 'ojamijd Buimopaad ^nb
otnsiiBinojnB |^j -sajnatpBjS soj^o ap Biana^six^ bj ajqísod sa 'SBpuo ap
jop^^aua^ ouisijBinojnB jap sapnuou s^juaipBjS soj ap ssmapy
'SB9UB}
-jnniis sauopoBJjuoo na BjjTjqijoini bj ap A sBjqrj sbj ap nopo^aa ap
pBpienajnr ap Biauajajip aod SBrrnjijjB (q íeBjjijqrjoim sbj ap o

�tracción y de la estructura de la fibra muscular estriada. Considera
la miofibra como un microsistema hidráulico: serían capilares sarcolemáticos en cuyo interior habría protoplasma fluido. Los movi
mientos brownianos de las partículas coloidales se amplificarían por
la presión capilar y molecular. La onda se propagaría en todas
direcciones, pero la conformación de la fibra y la resistencia del sarcolema harían sólo posible su propagación longitudinal. Las estrías
transversales no serían otra cosa que las crestas y depresiones propias
de una superficie líquida que ondula. De ahí que variarían en número
y módulo de acuerdo con la frecuencia, amplitud y ritmo de las
ondas. De otro modo, aparte los capilares sarcolemáticos, no existiría
estructura constitucional de la fibra estriada: su estructura sería úni
camente funcional, que aparecería y se desvanecería en una alter
nancia sin fin, como la superficie rizada de las aguas. En esto, las
dos teorías, la de Lutembacher y la de Carey, se funden en idéntica
concepción, pero discrepan fundamentalmente: a) en los componentes
citológicos de las fibras; b) en la naturaleza y mecanismo de las
ondas; c) en su origen. El error central de las dos teorías radica en
tomar por la realidad, una concepción explicativa, y por idéntico en
su esencia lo que se asemeja en apariencia. En la pequeña escala de
la fibra muscular o en escala mayor, es posible reproducir fenómenos
cuya apariencia física en nada se distinga de los procesos naturales,
pero eso no prueba que aquellos fenómenos y estos procesos se iden
tifiquen totalmente. He ahí por qué carecen de fuerza probatoria las
ingeniosas reproducciones artificiales de fibras estriadas y los expe
rimentos hechos con ellas relativos a génesis y propagación de ondas.
No le negamos todo valor a esa clase de demostraciones y lo tiene,
en efecto, siempre que el modelo se ajuste a la realidad y no tienda
a sustituirla.
Sobre la base de que normalmente la fibra muscular es excitada
por la fibra nerviosa que en ella termina, Carey afirma que la placa
motora o la terminación nerviosa (sinapsis neuromuscular) constituye
un centro vibratorio de disturbio y de origen de las ondas de con
tracción: "The arrangement of the cross striations in a muscle fiber
i^ under the influence of directional stretch and of the motor nerve
ending. This ending asumed to be the vibratory center of disturbance
which produces an upheaval of the muscle substance by increase of
frequency of motion resulting in contraction of the muscle fiber. This
disturbance is propagated from the motor nerve ending through the
liquid muscle protoplasmic médium which forms witb&gt; the longitudinally streched sarcolemma an enclosed hidraulic system. At the
muscle fiber the wave of disturbance is reflected back towaro} the
center of motion" (4). Aunque no se alude aquí al mediador 'quí
mico, el papel de éste sería originar ondas de contracción en el punto
de la sinapsis neuro-muscular. Claro está que en una teoría ondula(4) Eben J. Carey, 1936. — Sludies in the tvave-mechanics of muscle. I Vibratory motor
nerve ending and related radiation patterns oí cross striations. — The American
Journal of Anatomy. — Vol. 58. Pág. 260.

toria de la contracción, todo excitante tiene que ser generador de
ondas y si el estímulo normal surge de la terminación nerviosa, el
sitio en que ésta se pone en contacto con el músculo debe ser la
fuente de donde emanan las ondas.
Hay que distinguir bien dos teorías ondulatorias de la con
tracción, independientemente de toda alusión a "ondas" del miograma
o del cardiograma: 1., la teoría que considera las ondas como efecto
de estructuras que preexisten; 2., la teoría que admite que las es
tructuras (miofibrillas y estrías transversales) son efecto de la ondu
lación. En una, las estructuras son primitivas y estables; las ondas,
secundarias; en la otra, las estrías son pasajeras y consecuencia de
las ondas. A la última pertenece la teoría de Carey como la de
Lutembacher. Para Carey las estrías serían la expresión plástica per
ceptible de procesos vibratorios. Al propagarse en el medio líquido
que encierra el sarcolema, cada onda se acusaría a la percepción mi
croscópica en forma de estría o banda transversal. A partir de la
placa motora o del punto de contacto de la terminación nerviosa con
la fibra muscular las ondas se propagarían hacia los extremos de ésta,
para reflejarse en la junción miotendinosa. De eso dependería que
unas veces la convexidad y otras la concavidad se dirija hacia la si
napsis neuromuscular. La presión del líquido intrafibrilar sobre la
superficie interna del sarcolema ocasionaría un aumento de diámetro
circunscripto, con acortamiento de la fibra. La citada presión ascen
dería con la frecuencia de las vibraciones que darían origen a las
ondas. Dentro de límites fisiológicos, el número de bandas variaría,
por ejemplo, con la temperatura. El mismo telofragma o línea Z sería
inconstante. Carey, Zeit y Massopust (1942) así lo aseguran, negando
a la vez que el sarcómero tenga la significación de unidad citológica.
Nuestras investigaciones sobre el miocardio y los músculos esque
léticos (vertebrados e invertebrados) no son favorables no sólo a la
teoría de Carey, sino a ninguna teoría ondulatoria de la contracción de
la fibra muscular. Recordaremos aquí dos de nuestros experimentos:
1., excitación de los centros cardio-inhibidores (o del vago) y simul
tánea observación microscópica del músculo cardíaco o microcinematografía; 2., coloración in vivo de la sinapsis neuro-muscular, exci
tación del nervio o del centro motor respectivo, a la vez que obser
vación bajo microscopio o microcinematografía. Pues bien, si fuese
cierto que el estímulo nervioso provocase la contracción de la fibra
muscular mediante elaboración de ondas, éstas deberían aparecer en
el segundo experimento, por excitarse en él un centro o un nervio
cuyo efecto es precisamente la contracción del músculo, y no en el
primero, ya que se excita en tal caso un centro o un nervio, que en
lugar de la contracción produce la relajación del músculo. ¿Y qué
es lo que ocurre?, exactamente lo contrario de la teoría de Carey y
de toda teoría ondulatoria de la contracción: lo que impide la con
tracción (inhibición vagal o bulbar) origina salvas de ondas y lo que
provoca la contracción, impide su génesis.
Cierto tipo de onda se observa no sólo en las fibras estriadas sino
también en las lisas, y a la pregunta de si la llamada onda de con— 205 —

— 204 —

�— sos —
-no ap Bpuo BpBtUBjj bj is ap Biun^ajd bj b ^ 'sbsij sbj na uaiqniEj
OUIS 8BpBIJJ83 SBjqtJ SBJ U3 OJOS OU BAJdSqO ^6 BpUO 3p odlj OJJ3I;)
•s-isauaS ns apiduti 'umooo^ivoo vj oooaoud
anb oj ^ svpuo ap svajvs vmSiuo (jBqjnq o jbba nopiqiqm) uotoovii
•uoo vj apidwi anb oj rnopaBjjnoa bj ap BiJO)Bjnpno bijo^j epoi ap
A Aaxe^) ap Bjjoai bj ^p oijbjjuoo oj ajuatnBjoBxa '¿ajjnoo anb oj sa
anb j^? •ojnDsnm jap n^psfe^j bj aonpojd n^poBJjnoo bj ap jsSnj
ua anb 'oíAiau un o oj)uaa un osbd jb^ na Bjpxa as anb b¿ 'ojanmd
ja na ou A 'ojnosnra jap n9p:)Bjjuoa bj a^uauíBspajd sa ojaaja o^no
oiAjan nn o ojjuao nn ja na asjBjpxa jod 'oiuamijadxa opunSas [a
na jaoajBdB nsjjaqap seisa 'SBpno ap uoioBjoqBp ajuBipam jBjnasntn
Bjqij bj ap n^iaoBJ^uoo bj asBDOAoad osoiAjau ojnuipsa [a anb ojjap
asanj is 'uaiq sanj •BjjBjSoiBinaupojarai o oidoasojoiin ofBq hotoba
-jasqo anb zaA B[ b 'OAijaadsaj joiotu oj^uaa [ap o oíAian [ap U9iobí
-pxa 'jBjnDsnm-oanau sisdBms b^ ap oam 111 nopBJOjoa *0'^ íbtjbjSoj
-Braanioojoini o ooBjpjBa o^nosntn [ap B^id^asoJiaiai nopBAjasqo BanBj
-punís A (oSba pp o) sajopiqrum-oipjBO soiinaa so[ ap tropBipxa 'o*x
:sojuoraijadxa soj^sann ap sop mbB sotnajBpjoa^^j #jB[nasnra Bjqij B[
ap n9p3BJino3 B[ ap BiajB[npuo Bjjoaj BunSntu b ouis 'X^jb^ ap Bjjoaj
B[ b o[os on ea[qBJOABj uos on (sopBjqa^jaAtn a sopBjqa^aA) sooija[
-anbsa so^nasnm so[ X otpjBaoira p ajqos sanopBSpsaAnT 8Bj}san^[
•Boio[ojp pBpinn ap nop^aijiuSis b^ sSuaj ojamooiBS p anb zaA b[ b
opa^^an 'nBjnSasB o\ isb (g^6l) isndossB^j A jp^ '^aJB^) •ajnBjsnoaní
Bú^s 2 saují; o BtaSBjjopi otnsira ^^ -BjnjBjadraaj B^ noa 'o^dniafa jod
'bjjbijba SBpuBq ap ojanma p 'soaiSo^oisij sajinn[ ap ojjnaQ ^S
B[ b naSxjo ubijbp anb sauopBjqiA sb^ ap Bpuanoaij v\ uoo
-naosB noisajd BpBip wj 'Bjqij Bf ap o^nainiBjiooB noa 'ojduosnnojp
ojjaniBip ap ojaatnnB nn BjjBnoisBoo Bma^ajBS pp BUJajin apijiadns
B[ ajqos JB[ijqijBiini opinbr[ pp noisa^d vj 'jB^nasnniojnan sisd^n
-18 B[ speq Bfrjip as pBpiABauoo B[ sbjio A pBprxaAuoa B[ s^aaA SBun
anb Bijapnadap osa bq •Bsouipnajoini nopunf bj na asjBfajjaj Bjred
'Bjsa ap somajixa so^ BpBq nsiis^Bdoíd as SBpno sb^; JB[nosnta Bjqxj b^
uo^ BsoiAjan n^pBUinuai b[ ap ojac^noD ap o^und pp o eiojom
d
bj ap jpJBd y -[BSiaAsnBJi Bpnsq o btjjss ap bhuoj na d
-ira nopdaajad v^ b BUBsnaB as Bpno Bpsa 'Bma^aJBS p Bjjaiaua anb
opmbi[ otpara p na asiB^sdojd ^y •souoíBjqiA sosaoojd ap a^qtjdao
-jad BDijSB[d n^ieajdxa B[ neijas SBjjjsa sb[ jC^jb^ bjb^ 'jat[OBqniaín^
ap b^ omoa ^ajB^ ap Bjjoaj ^ aoanajjad Btnnjn bj y 'SBpuo sb^
ap Bpnan^asnoa A SBJaÍBSBd nos SBjjjsa sb[ 'bjio b[ na isBiJBpnnaas
'SBpuo sb[ ¿sa[qB}sa A SBAijiratid nos SBxnianj^sa sb[ 'buti ng[ 'no
•npno B[ ap oiaaja nos (sa[BSJ^AsuBjj SBjj^sa A 8B^[ijqijoitn)
-sa sb^ anb aiimps anb Bjjoaj B[ '0-g íuajspcaajd anb SBjnjan^^sa ap
omoa SBpno sb^ BJapisnoo anb Bijoa) B[ io^i : buibjSoipjea pp o
pp ^sepno,, 8 n9isn[B Bpoi ap a^uaraajuatpnadapni 'n9paBJi
-noa bj; ap 8BiaojB[npno SBtioai sop naiq jmSnijsip anb ^bjj
'SBpno sb[ nBUBUia apnop ap ajnanj
B[ ^39 aqap opnasnm p noa oiaBjuoa na anod as Bjsa anb na o^is
p 'BsoiAjan nopHoinu^t B[ ap aSans [Binion O[nraijsa p ts A sspuo
ap aopBJauaS jas anb auatj ajnBjpxa opoj 'uopDBjjnoo B[ ap btjoj

— fOZ —
"09Z 'g?&lt;í '8S "IA — •^momuy jo ¡itajnof
qj^ — -suoijdijjs ssojo (o sujajjvd umjmpDj paivpj puo impua amau
joiotu X^onuqi^ j -apsutu jo soiun^aavi-aaDM ayi ut iaipnig — -9E6I 'iaav^ •[ Maa^ (f)
-Bpipno Buoaj snn na anb Bjsa ojbj^ •jB[n^snm-ojnan sisdBuis b^ ap
ojund p na nopaBjjuoa ap sepno jbht^tjo Bjjas ajsa ap pd^d p 'ooira
-mb jopBipam p3 tnbB apn[B as ou anbuny '(f) ttuoponi jo jajuaa
aqi pjsMo; 3[DBq pajaajjaj si aonBqinjsip jo 3abm aui Jaqij a^asnuí
3uj jy -maiSAS oi^nBjpiu pasopna ub Brauia[oajB8 pauoajjs ^[[Bnip
-njiSno[ auj qjiAi erajoj \piv[M. mnipara oiinsB[dojojd apsnm pinbt^
ai{j nSnojqj Suipua aAJan joiom aqj raojj paie^Bdojd si aanBqjnjsip
8Í1IX 'I3(fíi apsnra aqj jo no^aBjjuoa m Snp^nsai nopoui jo Xauanbaaj
jo asBaaaui Aq aouBjsqns a[asnui auj jo [BABandn n¿ saanpojd ^aiq^
aan^qjnisip jo Jamao AJOiBjqiA aq^ aq oj pamnsB Suipua siqx 'Suipua
aAjau jojota aq^ jo pns ^ojaa^s ^nopaajip jo aouan[jui aqj aapnn si
a9€tTÍ apsnm b ui suojibijjs bsojo aqj jo juaraaSnBjJB aqx,, :uopoBjj
-uoa ap SBpuo sb^ ap uaSjjo ap A oiqjnjsip ap oijojbjoia' oj)naa nn
a^njijsuoo (jB^nasnuiojnan sisdBuis) BsoiAjan n9pBnimja} bj o bjoioui
BOB[d B[ anb bhijijb ^ajB^) 'Buiuuaj B[p na anb BsoiAjau Bjqij b[ jod
BpBjpxa sa JB[nosnui Bjqrj bj ajuamptujou anb ap asBq bj aJqog
'BjJinjiisns b
Bpuaij ou A pepijBaj bj b ajenfB as ojapom ja anb ajdmais 'ojaaja na
'auaii oj A sauopBJisomap ap asBjo Bsa b jojba opoi soraBSau aj o^j
•SBpno ap uopB^sdojd A eisauaS b soAiiBjaj sBjja noa soqaaq soinamij
-adxa soj A SBpsiJisa SBjqij ap sajBpijijjB sanopanpojdaj SBsoroaSui
sbj BiJOjBqoad Bzjanj ap uaaaj^a anb jod iqB ajj -ajnanqBjoi nanbijij
-uapi as sosaaojd so^sa A souamonaj sojjanbB anb Bqanjd on osa ojad
'sajBjnjBn sosaaojd soj ap BSut^sip as Bp^u na bdistj BpnaiJBdB vAno
sonamonaj jpnpojdaj ajqísod sa jojÍbui Bjsasa na o jBjnasnm Bjqij bj
ap BjBasa Bnanbad bj ug 'BpnaiJBdB na BfamasB as anb oj Bpuasa ns
ua oaijaapi jod A 'BAiiBoijdxa U9pdaonoa Bun 'p^pijBaj bj jod jbuio)
na Baipsj SBjjoai sop sbj ap jBjjnaa jojj^ jg -uaSuo ns na (a ísBpuo
sbj ap omsiuB^ara A BzajBjnjBn bj na (q ísBjqij sbj ap sooi9jojp
sainauodmoa soj ua (b :aiuauqBjnauiBpnnj UBdajasip ojad 'nopdaauoa
Ba^uapi ua uapunj as '^ajB^ ap bj A jaqoBqmain'j ap bj 'sBiJoaj sop
sbj 'ojsa ug -SBnSB sbj ap BpBzp apijjadns bj omoo 'utj nís bioubu
-jaijB Bnn ua BjjaaauBAsap as A BjjaaajBdB anb 'jBuopnnj ajnaniBa
-ran Bjjas Bjnianj)sa ns :BpBojsa Bjqij bj ap jBnopnjijsnoa Bjnjanjjsa
Bjjijsixa ou 'so^ijBuiajoajBs sajBjídsa soj a^jBd^ opoui ojjo ^q -SBpuo
sbj ap orajij A pnjijduiB 'Bpuanaajj bj no opjanaB ap ojnpour A
ojaumu na ubjjbijba anb jqB ^q -Bjnpno anb Bpmbjj apijjadns Bun ap
SBidojd sauotsaidap A. sotsaj^ sbj anb Bsoa bjjo irejias ou sajBsjaAsnBjj
SBjJisa ss^ -jEnipníiSnoj uopeSBdoíd ns ajqísod ojos UBjJBq Buiajoa
-JBS jap Biauajsisaj bj A bjotj bj ap U9pBnuojuoa bj ojad 'sauopaajip
SBpoj ua BjjB^Bdojd as Bpuo v-j -jEj^Dajoui A jBjidBa noisajd bj
jod UBiJBaijijdniB as sajBpiojoa SBjnaijjBd sbj ap souBiuAioaq sojuoiin
-lAoni e&lt;yj -opm[j BntSBjdoiojd Bjjqsq Joijajuí OiCna na soapBmajoa
-JBS sajejidBa usjjas :ootjnn^ptt( mu^jstso^otui un ouiod Bjqijoim bj
BJapisuo^ BpBiJisa jBjnasnm bjcjij bj ap Bj'n janJísa bj ap A noi

�tracción es realmente el mecanismo por el cual se contrae el músculo,
los autores responden ya afirmativa, ya negativamente.
Opina Ranvier (1880) en brevísima crítica a la teoría ondula
toria, que la contracción del músculo tiene lugar en un solo tiempo
y no habría relación entre ellas y las ondas elementales. Estas cons
tituirían un modo particular de reacción: "ce rapport est difficile a
déterminer, mais, d'un autre cóté je puis vous diré que la comparaison
qu'on a voulu faire entre l'onde spontanée ou provoquée qui parcourt
une fibre musculaíre, et la contraction brusque et totale de celle-ci
qui, seule, est du reste la véritable contraction, n'avait aucune raison
d'étre" (5). Cinco años más tarde, Laulanié (1885) juzga también que
no hay correspondencia entre las ondas elementales y la onda Aeby,
la cual no se encontraría jamás en la Naturaleza, por ser solamente
una expresión gráfica de la contracción. Como Ranvier, cree que nor
malmente la contracción de las fibras no es progresiva, sino brusca
y total, de manera que interesaría a toda la fibra al mismo instante
y en el mismo grado. Discutiremos la tesis de la reacción in toto de
la fibra muscular, cuando analicemos la ley del todo o nada.
Holmgren (1920) investigando las modificaciones estructurales de
la fibra muscular, establece que a la fase de contracción siguen dos
estadios y la precede uno con precisas características citológicas.
Gósta Hággqvist (1931), de la escuela de Holmgren, adhiere a la tesis
según la cual la contracción es un proceso ondulatorio. No se repara
bastante en que las ondas que se observan in vivo constituyen contrac
ciones focales, sin repercusión en la longitud total de la fibra, debido
a la distensión compensadora, de la que hemos hablado ya. Tampoco
se repara bastante en que no corresponde a la normal actividad de la
fibra, las ondas de retracción ocasionadas por los reactivos fijadores.
Sea L la longitud de una fibra muscular en reposo; I la longitud
de onda y \x la distención compensadora. Se comprende que sólo
cuando 1 &gt; li se producirá un acortamiento de la fibra. Para que se
acusara francamente, tendría que coexistir cierto número de ondas en
una misma fibra. Pero por lo común la frecuencia y velocidad de las
ondas son tales que después de desvanecerse una, aparece otra nueva,
ya sea de inmediato o con intervalos de duración variable. Por ex
cepción hay simultáneamente dos o más ondas en la misma fibra.
Los casos de ondas simultáneas en una sola fibra obedecen a tres me
canismos: 1., a la frecuencia, velocidad y longitud de onda y de fibra;
2., a que se generen al mismo tiempo más de una onda en fibra única;
y 3., a la bipartición de onda.
La regla es que la onda se origine en uno de los extremos de la
fibra; a veces cambian los polos, pero nunca la alternancia es de alta
frecuencia. Puede acontecer, no es lo común, que sincrónicamente
surjan dos ondas, una en cada extremo de la fibra. Entonces, al pro
pagar se anulan por interferencia.
No hay directa relación entre la longitud de la fibra y la longitud

de la onda. Siempre son de menor longitud las micro-ondas cardíacas
de mamíferos y aves que las elementales de los músculos de los
artrópodos.
Tampoco existe proporcionalidad entre la amplitud de la onda
y su longitud: hay ondas muy amplias y cortas, y al revés, ondas es-

L
trechas y largas. De suerte que la razón — (longitud sobre amplitud)

A
L_

es variable; — puede ser = 1, &gt; 1, &lt; 1 (^ l)

A

A veces la formación del nodulo de condensación gana en lon
gitud al mismo tiempo que pierde en densidad. Al debilitarse la
actividad de la fibra, primero cesa la génesis de ondas, luego, la for
mación de nodulos. En el proceso de la contracción muscular, si no
es isométrica, la condensación tiende a producirse en toda la fibra.
Por una especie de desintegración del proceso normal de la contrac
ción, surgen nodulos y ondas. Se observa, entonces, conatos de con
densación, oscilaciones rítmicas longitudinales de condensación y
distensión, esteriotipación de nodulos y ondas...
Adviértense tránsitos entre la contracción sin ondas (conden
sación a lo largo de la fibra con aumento de su diámetro) y la apa
rición de ondas sin contracción, en los cuales tránsitos alternan con
tracción y ondulación.
En general, cuanto más lentamente se genera el nodulo de con
densación más tardía es la emisión de ondas y su velocidad es mucho
menor; pero la lentitud en la génesis de los nodulos y la baja fre
cuencia de las ondas no afectan la longitud ni la amplitud de las
mismas.
En la obtención experimental de ondas, la frecuencia varía con
los procedimientos empleados y según que se opere de modo brusco
o mediante una acción graduada. Difiere también con la especie de
animales, la edad de ellos y la clase de músculo. La más alta fre
cuencia la observamos en el miocardio de aves y mamíferos. En los
arácnidos es menor, por lo común, que en los insectos y entre estos,
la frecuencia en los Blatidae sobrepasa a la frecuencia ondulatoria de
las fibras musculares de los coleópteros. No hay directa relación entre
la frecuencia de las ondas y la rapidez y frecuencia de la contracción.
¿A qué se debe aquélla y a qué obedece ésta? He ahí problemas aun
no resueltos, que los investigadores han descuidado.

1
Son de interés las razones: 1. — (longitud sobre amplitud de
a

L1
onda); 2., — (longitud de fibra sobre longitud de onda); 3. —

1f

1

(5) Lecons d'Anatomie Genérate. Systeme musculaire. — Publications Progres Medicales.
París, 1880. — Pág. 109.

(longitud de onda sobre frecuencia de la misma); 4. — (longitud

— 206 —

— 207 —

t

�— ¿os —

— 90Z —
"601 "8?d — "0881

pnjiSuoj) — o'f í (Binsitn bj ap Bpuanoajj ajqos Bpno ap

I
íI

— o'S ^ (Bpuo ap pnjiSuoj ajqos Bjqij ap pnjrSuoj) — o-jj í (Bpuo

I1
B
ap pnjijdme aiqos pnjiSnoj) — 0*j :sauozBj sbj saja^uí op uog

I

•opBpmasap u^q saJopuSpsgAui so[ anb 'goijansaj on
nne SBiuajqojd iub ajj ¿Bisa aaapaqo anb e X BjjanítB aqap as anb y?
•upioovutuoo vj ap vtouan^auf X zaptdtn oj A svpuo soj ap m^uanaauf vj
autua upiovjaj. otoautp Áv^ o\[ 'sojajdoajoa soj ap sajBjnasnm SBjqij sbj
ap Buo)B[npno Biauanaa-ij bj b BSBdajqos avppojg soj na Bpuanaajj bj
'so-isa axiua X so^aasui so[ na anb 'nnuioo o[ aod 'jouam sa sopraaBJB
soj u^j -sojajunBtn ^ s^ab ap oipjBOOira ja na souiBAjasqo bj Bpuana
-3jj bjjb SBaí b^j -op^^snm ap asBjo bj ^ soyp ap pspa b^ 'sa^iumB
ap apadsa b¡ uoo naiqniBi gjaijiQ -BpBnpBjS u^poB Bnn ^jUBipain o
oosnjq opoui ap ajeado as anb imáas Á eopBa[dma soju^iuitpaoo^d so[
noo buba Biouona^jj b[ 'sBpuo ap ^^naniiiadxa nopnaiqo B[ ü^[
•SBiusiur
sb[ ap pniípime b[ iu pnjiSuo^ b^ uB^oap on sepno sb¡ ap Biouana
-ajj Bfsq b¡ A so{np9u so[ ap sis^ua^ b[ na pnjijuo^ b[ ojad íaouaui
oq^ntn sa peppopA ns ^ SBpuo ap noteima B[ 89 BipjB} seni nopssnap
-uoo ap o[np9n p B^anaS as a}U3uiB^ua[ e^m ojuena '[Bj^n^S u^
•uopBp^pno X U9poBJ^
-uoo UBU^aj^ sojisubjj ea^iio eoj na 'uoioobjjuoo uie sspno ap n^pu
-Bd^ B[ Á (ojjaraBip ns ap o^uotnnB noa saqtj b^ ap o^jb[ o[ b uoidbs
-uapuoo) sspuo nis uoiodbjiuo bj aj^ua eoitsnBjj asnaijaiApy
• - • SBpuo Á sopnpon ap uotoBdi^oijajsa 'npxsnaisip
Á uopBsnapno^ ap sa^uiptuiáuof sboiuijij sauoioB^ioso 'uopBsuop
-noo ap sojenoa 'saanojna 'BAJasqo ag 'SEpuo Á so^npou na^ans 'uop
-obj^uoo vi ap p^uiaon osaoojd pp n^pBj^aiuisap ap apadsa Bun aoj
•Bjqij b^ Bpoj na asjpnpojd b apuaij uoioBsuopuo^ b[ 'B^ujainosi sa
on is 'jB[nosnui u^poBjjuoo b[ ap osaao^d p n^ 'sop^pon ap nopBin
-joj b^ 'oáanj; 'sBpno ap sisanaS B^ Bsaa oaainiad 'BJqrj b^ ap pBpiAijDB
B^ asiBii^iq^p [y 'p^pisuap na apjaid anb odraaij omsiin \b pnjcS
-uo[ na bhbS n^pBsnapuoa ap op^p9a pp u^pBuuoj bj sooaA y

( ^)ísa

pnjrSnoj bj A Bjqij bj ap pn}iSuo[ bj ajina nope^j; Bjaaxjp ^b^ oj^
•Biouaaapojni jod UBfnnB as
-ojtd p3 'saauoju^ '^iqxj ^[ ap omaJixa Bpsa na Bnn 'sepilo sop
ajnamBaiuojt^uís anb 'nnnioo oj sa ou 'jaoajnooB apanj 'Bpna
B)[B ap sa BpuBiij9j[B b[ B^nnu o jad 'sojod soj UBiquiBO saoaA b í
B[ ap sotnajjx^ so[ ap onn na aniSiJo as Bpno bj anb sa B[3aj wj
•Bpno ap U9pijJBdiq B[ b 'o*g X
íB^inn BJqiJ na Bpuo Bnn ap sbui odraap otnsim p3 uajansS as anb b 'o#^
f Bjqrj ap A Bpno ap pnjt^noj A pBppo^aA 'Bpnanaajj b^ b 'o-^ :soni8raB3
-ata sojj b na^apaqo BJqij B[os Bun na SBanBi^nmis sepno ap sosb^ so^j
•ejqij Biusrai b^ na sspno sboi o sop ainamBansipamis Aex\ uoy^dao
-xa joj •a^qBUBA noiDBJnp ap sojBAjaiur noa o ojBtpamín ap Bas vA
'BA^nu bijo aaajBdB 'Bnn asjaaaneAsap ap sandsap anb sa[Bj nos sspno
sb[ ap peppojaA A Biauanaajj B[ nnuioa o[ jod ojaj •BJqij Bnrstni Bun
na SBpno ap oj^mnu ojjap jijsixaoa anb Bupaai 'ojnaniB^uBjj BjBsnaB
as anb bjb^ 'Bjqij bj ap oiuarmBjjooB un Bipnpojd as ^I &lt; [ opu^na
o|9S anb apnajdmo^ ag •B.iopusuadtno^ uoiouajsip e[ xj A Bpuo ap
pnjiSuoj b^ i íosodoj na j^p^osnuí ejqij un ap pnjiSno]; bj &lt;j Bag
•sajopBfij SOATJ0B3I soj jod SBpBuoiSBOo uppDBjjaj ap sepno sbj 'Bjqij
bj ap pBpiAijoB [Biujon bj b apnodsajjo^ ou anb na o^ueisBq BJBdaj as
ODoduiBj^ *bX opBjqBq soraaq anb bj ap 'ouopvsitadwo^ uptsuajsip bj b
opxqap 'ejqij bj ap jbjoj pnjiSuoj bj na uoisnajadaj nts 'saj^aoj sanop
-aBJtuoa u^Xniítsuoa oam ui ueAjasqo as anb sspuo sbj anb ua ^^uBjssq
BJBdaJ as o\[ *oiJo)Bjnpuo osaaojd un sa uopaBJjuo bj [piia bj unáas
sisaj bj b ajaiqps 'najSuqojj ap Bjanosa bj ap '(x6l) ísiAbSSpjj biso^)
•SBaiSofojya SBaijsuajaBJBa ssspajd uoa oun apa^aid bj A soipBjsa
sop nanSis uopaBjjuoo ap asBj bj b anb aoajqsisa 'jBjnasnra Bjqrj b[
ap sajBjnjonjjsa sauopeaijipora sbj opneSiísaAui: (o^6T) na^Stnjojj
•vpnu o opoj j^p Xaj bj souiaoijBUB opuBna 'jBjnosnm BJqij bj
ap oíoí til uoiaa^aj bj ap sisaj bj soniaJijnosig -opBjS ouisitu ja u^ A
ajuBjsni orasinr jb Bjqij bj Bpoj b BOBsajajuí anb Bjau^ui ap 'jbjoj A
Basnjq outs 'BAtsaj^ojd sa ou sejqij sbj ap uop^BJiuoa bj ajuouqBiu
-jon anb aaja 'jaiAne^ onio|3 'nopoEJinoa bj ap b^ijbjS U9isaadxa eim
aínatnejos jas jod 'Bz^jBjnjB^f bj na sbuibí BiJBJjnoaua as ou jsno bj
'Xqay Bpuo bj A sajBjuainaja s^puo sbj ajjua Bpnapnodsajjoa Xbij ou
anb naiquiBj BSznf (881) ^iuBjnB^j 'apjBj sbui soub oom^y '(^) Kajíatp

b ajpijjip jsa jJoddBj aa?? :u9poBaj; ap JBjna^jBd opour mi. UBumjp
-suoa SBjs^ •sajBjuauíaja SBpno sbj A s^jja ajina uopBjaj BijqBq ou A
odtnaij ojos un ua js^nj auap ojnasnm jap uoiaaBjjuoa bj anb 'btjoj

-sa SBpno 'saAai \v A 'sbjjoo A SBijduiB ^nuí SBpno JÍBq :pn^iSuo^ ns A
Bpno vi ap pnjipiuiB v\ aiina pBpip^uopjodojd aisixa
d

uosibj: aunonB jibab4u 'uoijoBJjnoa ajqBjijaA bj ojsaj np jsa 'ajnas 'rnb
p-ajjaa ap ajBjoj ja anbsnjq uojí3bjjuod bj ja 'ajiBjnosnni ajqrj aun
jjnoDJEd inb aanboAOJd no aauBjaods apuoj ajjua aJiBj njnoA b uotnb
noeiBJBdoioa bj anb ajip snoA smd af ajoo ajjnB untp 'sibui 'jcanruijaiap

(pnjt^dniB ajqos pmiSuoi) — hozbj b^ anb ajians a(j -s

V
1

-Bjnpuo Bjjoaj bj b Bopua BinisiAajq ua (088l) ^^iaiib^j BnidQ
9o\ ap sopnasnra so^ ap sa^Bjnamap sb^ anb s^ab A sojajiuiBra ap
8B3BipjBa SBpuo-ojoiui sb]^ pnjiuo[ jouaui ap nos ^jdiuoig 'Bpno B[ ap

•ajuaniBAijB^an bá 'baiibuuijb bX uapuodsaj sajojnB soj
'ojnasnm ja aBJiuoa as jsna ja jod ouisiuBaaní ja ajuanijeaj ea

�de onda sobre tiempo de duración). No hay investigaciones en ese
sentido de los efectos sobre ellas de factores químicos y físicos.
En la onda de contracción se observa que tanto el disco oscuro
como el claro se adelgaza, disminuye de espesor y aumenta de diá
metro, no siempre regularmente ni en el mismo grado. Los discos
oscuros se destacan más que los claros, presentándose hartas veces
como un disco oscuro la aproximación de dos o tres telofragmas con
halo gris. En el asincronismo miofibrillar se percibe muy bien que
dichos discos son aparentes unidades transversales.
Hay momentos en que el automatismo queda reducido, en su mi
croscópica manifestación plástica, a la aparición y desaparición más
o menos rítmica de los nodulos de condensación, sin que exista pro
pagación de ondas ni contracción de la fibra o del segmento de
Weismann ira todo.
Como un proceso intermedio entre la contracción y la generación
de ondas, nótase un movimiento alternativo de condensación y descon
densación. Entonces, a lo largo de la fibra se acusa un vaivén que
puede no coincidir temporalmente en todos sus segmentos, en cuyo
caso cuando unos discos se mueven hacia un extremo de la fibra (o
del segmento de Weismann) otros se mueven en dirección contraria.
Los discos se desplazan o no en planos paralelos. Ocurriendo lo úl
timo, los discos (o mejor, los telofragmas) se aproximan por uno y
se separan por otro de sus bordes.
Por contracción más intensa de los sarcostilos de un lado de la
fibra, ésta puede afectar formas de arco o de bucles (si hay alternan
cia, acaece lo segundo). Es posible, pues, la concurrencia de dos fac
tores en la aproximación de los extremos de la fibra: 1., el de la
disminución real de su longitud; 2., el de la curvatura o plegamiento.
No siempre lo que aparece como retracción lo es en verdad, ya que
el plegamiento o la curvatura de la fibra muscular puede ser un pro
ceso pasivo (retracción) o un proceso activo (contracción).
En los músculos mandibulares de de larva de Culex pipiens tra
tados con solución de piridina (5 a 10^), nótanse ondas que com
prenden todas sus fibras, que se propagan de un extremo a otro y
que, no obstante, las mandíbulas permanecen inmóviles. Antes del
efecto de la piridina, se advierte siempre contracción de los pre
cedentes músculos sin que se acusen ondas y perfecta actividad de las
mandíbulas. El proceso de la contracción muscular se nos revela
como una condensación longitudinal y una simultánea expansión
' transversal de las fibras; nunca como una ondulación.
Costa Haggqvist hacía notar en 1931 que una de las dificultades
para comprender las relaciones entre morfología y fisiología radica en
que los fisiólogos investigan la actividad del músculo como un ^odo,
mientras que los histólogos estudian las fibras que lo componen y su
estructura. Pero actualmente también se procura experimentar sobre
la fibra aislada, a partir de las investigaciones iniciadas por Pratt

Intacta, reaccionaría de acuerdo con la ley de todo o nada; lesionada,
reaccionaría progresivamente por emanación de ondas. Se confirmaría
la interpretación de Ranvier y de Laulanié. Son en verdad intere
santes sus observaciones respecto a la diferencia de reacción entre la
fibra intacta y la fibra que ha sufrido alguna lesión. Pero no siempre
se tiene la certeza a) de que la fibra no se lesiona por el tratamiento
mediante el cual se aisla; b) de que realmente se está experimen
tando con una fibra sola. Y tan es así que las microfotografías con
que ilustran su publicación R. W. Ramsey y S. F. Street no muestran
que se trate sea de una fibra intacta, sea de fibra única. De sus dos
microfotografías, la de la Fig. 16 estaría notoriamente alterada si
como se expresa en su respectiva leyenda, las bandas que se ven per
tenecen en efecto a las estriaciones transversales anisótropaa (estratos
o discos oscuros) y no son, según parece, aspectos del tejido conectivo
perifibrilar; la de la Fig. 17 no cabe duda de que no es imagen de
una sola fibra, sino de un hacecillo en el cual se advierte, en ciertas
zonas, bandas oscuras a un mismo nivel que impresionan como si
fuera la continuidad de una misma banda, lo que ocurre hartas veces.
Jamás una sola fibra muscular estriada, a 1.500 diámetros de au
mento, tiene la configuración que los autores anteriormente citados
reproducen en su trabajo.
Las fibras musculares pueden percibirse aisladamente bajo mi
croscopio, ira vivo c ira situ, en actividad espontánea o provocada, ya
en músculos mono o multifibrilares de larvas como las de los dípteros
Corethra plumicornis, de notoria transparencia, Chironomus plumosus
y Culex pipiens, bien en los músculos de las largas y delgadas patas
de arácnidos como el Pholcus phalangioides. Favorece la observación
de la estructura funcional de las fibras musculares estriadas de las
larvas de Chironomus, de Culex y de otras semejantes, 1., que sean
jóvenes; 2., que permanezcan unos días en agua límpida. Inmovili
zando la larva de Culex pipiens, por ejemplo, quizá fuese posible el
registro óptico de la contracción y relajación de una de las fibras
como las que se insertan en el tubo respiratorio caudal. La fibra que
daría ira situ, con sus insersiones naturales, en vez de ser extirpada y
fijada artificialmente por sus extremos, extirpación y fijación que
se hace a riesgo de alterarla.

A grandes aumentos, ira vivo e ira sita, se observan variaciones
que van de la típica estructura en estratos regulares, periódicos de
bandas y líneas (isótropas y anisótropas, estría de Dobie, de Amici,
de Krause o telofragma, estría de Hensen o mesofragma) al desva

(1917).

necimiento de tan perfecta regularidad en variadísimos aspectos, no
tándose, a veces, una acentuación de las estrías longitudinales, acaso
por hidrofilia del sarcoplasma o acumulación de suero entre las

Sirviéndose de delicadísima e ingeniosa técnica, R. W. Ramsey
y S. F. Street (1941) analizan la función muscular en la fibra aislada.

miofibrillas.
— 209 —

— 208 —
14

�— 60^ —
•SBjjijqijotm
sbj aajua ojans ap nppBjnmnaB o BtnsBjdoaJBS jap Btjiiojpiq jod
osbob 'sajBuipnjiSnoj sBjxjsa sbj ap uppBnjuaaB Bnn 'saaaA b 'asopuBj
-ou 'sojoadsB somisjpBiJBA na pBpijBjnSaj Bjoojjad ubj ap ojuauuioou
-BAsap jb (BraSBjjo8am o uasnajj ap BjjjBa 'BraSBjjoja^ o asnBJ^j ap
'ptray ap 'aiqoQ ap Bjjjsa 'SBdoJipstUB A 8Bdoj;p8i) s^auíj A SBpnBq
ap soaippijad 'sajBjnSaj sojB.T^sa na BJnianj^sa ^oidij bj ap uba anb
sauopBTJBA UBAjasqo as 'n^ts ut a oam ut 'so^uaranB sapuBjS y

Bjqij B[ ua Jepiasnuí nopunj bj ubzi[bub (^^6x) J^^-iJS '¿I *S ^
-j^ -jj '^ainoaj Bsoina^ui a BmieipBoi[ap ap asopuaiAJig

•(¿I6T)
J Jod SBpBpitn satioroBgijsaAur sb[ ap JpJBd b 'BpB[siB bjcjij
b^
ajqos jB^uauíiJadxa BJnaojd as uaiqoíBj ajuara^nioB ojaj -Bjnjonjjsa
ns A uanodnioo o^ anb SBjqij sb^ uBipnjsa 8o8o[O}siq so[ anb Bjjnaiin
'opoj un oraoo o^nosnra pp p^piApaB bj iibSijs3aui soSofpisij so^ anb
u^ BaipBj BiSojorsij A Bj8op3jjooi aj^ua sauopBpj sbj japuajdoroa BJBd
sapBjjnDijip sbj ap m anb X6X na j^jou Bia^q jsiAbSSBjj bjso^)
'tipt^vjnpuo vun otuoo vounu ¡souqif sv¡ ap josjaasuvjj
uptstmdxa oauvjjnuiis vun A jvwpnjiSuoj upiovsuapuo^ vun otuoo

•bjjbj^jjb ap oSsaij b aaBij as
anb noiDBfij A uoioBdjijxa 'souiajjxa sns jod ajnamjBptjTjJB
A BpBdjpxa jas ap zaA na 'sajBjnjBU sauotsjasni sns uoa 'mts wi Bi
•anb ^jqij b^^ #jBpnBa oiJojEJidsaj oqnj ^a na UBjjasur as anb sbj otnoa
SBjqij sbj ap Btm ap uppBfBjaj jí uppoejíuoa bj ap oapdp oj^si^aj
ja ajqísod asanj Bztnb 'ojdmafa iod 'suatdtd xajn^ ap bajbj bj opií^z
-ijiAoranj •Bpidtnrj btiSb ua SBip sorni nBoz^uBnuad anb 'o-^ ísf
nBas anb 'o#^ 'sajnBfaraas sbj^o ap jí xajn^ ap 'sniuouojft¡j ap
8bj ap SBpBiJ^sa sajBpnasnm ssjqrj 9T3\ ap fouotounf. ount3nujsa bj ap
b^ aoaJOAB^ •sapioiSuvjvt¡d snojotjj p oraoo soptnaBJB ap
SBpBpp A 8Bjb^ sv\ ap so^nosnut soj ua uaiq 'suaidid xa^nj A
snsoiunjd smuouojti^ 'BpnajBdsnB.ii bijojou ap 'siuuooiiunjd n^ifta^oj
sojaidip eo\ ap sb^ omoa sbajb^ ap sojByijqijiipiui o ouoiu go^nosnin ua
^A 'epBaoAOjd o BanB^uodsa pBpiAijaB ua 'njis m a oam ut 'otdoosoja
•ira of^q ajuaraBpB[8iB asjiqpjad napand saiB^nasnra SBjqij sb^
'oÍBqBJi ns ua ua^npojdaj
sopBjp ajnanuoiJainB saiojne so]^ anb nopBjnSijuoo v\ auap 'ojnatn
-nB ap sojjauíBip OOS*T v '^pBtjjsa jB^nasnui Bjqij b^os Bun
•saooA SBjJBq ajjnao anb oj 'BpnBq Btusini Bun ap pBpmuiinoa B
is oraoo nBuoisajdmi anb ^Ain otnsnu un b ssjnaso sBpnsq 'sbuoz
8B)jap ua 'ajjaiApB ae ^Bna [a ua o^paae^ un ap oms 'bjotj b^os Bnn
ap na^Bun sa on anb ap Bpnp aq^a on ¿^ *Sij[ b^ ap b^ í jBjijqijuad
OAi^oanoo opifaj ^p so^aadsB 'aaaj^d un^as 'nos ou A (sojnaso soasip o
soiBJisa) SBdojjosiuB sa^BSjaAsuBJi sauop^uisa sb[ b oiaaja ua ua^aua^
-jad uaA as anb e^pueq sb[ 'Bpna^a^ BAiiaadsaj ns na Bsajdxa as oraoo
is BpBjaj^B ajuauíBiJo^ou BiJBisa 9^ 'St^ v\ ap b^ 'sbíJbjSoiojojoiui
sop sns oq -Botun Bjqij ap Bas 'bjobjui Bjqij Bun ap sas ^jbj^ as anb
nBjjsanm ou laajjg -^ -g A Asstu^-^ 'j^ -^ uopBaijqnd ns UBJjsn[^ anb
noa SBijBjSojojojOTra ev\ anb isb sa ubi j^ "Bp^S Bjqij Bnn uoa opu^j
-naniTjadxa Bjsa as ajuomjBoj anb ap (q ÍBpiB as ^na ^a ajuBipara
oiuaimB}BJ) p jod euoisoj as on Bjqij b^ anb ap (b bz^jjso b¡ anai) as
ajdmais on oja^ "u^isaj; BnnS^ opujns Bq anb Bjqij v\ A BjOBini
b^ ajina n^pa^aj ap Bpnajajip b| b ojoadsoj sanopBAjasqo sns
-ajainr pspjaA na nog •?iuB[nEr^ ap A JotAUB^j ap nppBiajdj^ini B[
bijbiuji^uoo ag 'SBpno ap uopsusma jod aiuaruBAis^aSoíd BiJBuopaBaj
ioptni o opot ap a^j v[ noa opjanaB ap BjjBuopaBaj 'bjobjhj

o¡aaaj sou as jvjnosnui upioovijuoo v\ ap osaooud 13 •BBpiqjpuBin
8Bj ap pBpiAijoB Bj^ajjad A SBpno uasnoB as anb nis so[tioBnra sojuapoo
-ajd so[ ap uoioobjjuoo ajdmais ^jjatApe as 'BuipiJid B[ ap ojoaja
pp sajuy •sa[iAouini naoau^rajad sepiqjpuBin sbj 'ajucjsqo on 'anb
A ojjo b omajjxa un ap n^^Bdoíd as anb '8Bjqi| sns sspoi uapnajd
-moa anb sspuo asnB^ou '(^^ 01 B S) BuTPÍ-Ií&lt;^ aP nopnjos uoa sopBj
-bjí suaidid xajn^ ap bajbj ap ap sajB[nqipnBm sojnosnca soj n^
• (nopoBJínoa) oaijob osaaojd un o (nopaBjjaj) oAiscd osaa
-ojd un jas apand JB^nasnm ejqrj B[ ap BJtijBAjno B[ o oíuaiuiBáajd p
anb vA 'p^pjaA na sa o[ u^tooBjjaj oraoo aaaJBds anb o[ ajdmais o^
'ojuainreSa^d o BjnjBAjno bj ap [a 'o'^ ípnj^^noj ns ap ^aj uopnnimsip
BI aP I^ 'o'T :BJ&lt;ÍIJ BI 9P somaj^xa so^ ap uotoEuirxoadB b[ n^ sajoj
-obj sop ap BpnaJjnanoa bj 'sand 'a^qísod 8^ '(opunSas oj aaa^aB 'Bp
-nBnjaj[B Ae\{ is) sa^anq ap o oojb ap sbuijoj jbjo^jb apand Bjsa 'Bjqtj
bj ap opB^ un ap so[ijsoojb8 so^ ap Bsuaiui sera nopoBjjuoo jo^
•sapjoq
ap ojio
jod nBJBdas
as
A oun jod UBmixojdB as (sBtnSBjjopj
soj sns
'jofaui
o) soosip
soj 'ouiíj
-[n oj opuaujnaQ 'sojajBJBd sousjd na ou o UBZBjdsap as soosip so^j
•BijBJjuoa uopaajip na uaAanm as sojjo (nuBiasia^ ap ojnatnSas jap
o) Bjqij bj ap omaJixa un BioBq uaAanm as soosip soun opnena osbo
o^na ua 'sojuaraSas sns eopoj na aiuamjBjodma) Jipiomoo on apand
anb uaAtBA un BsnoB as Bjqij bj ap oSjbj oj b 'saauo^ng; -nopEsuap
-uoasap A uoiaBsuopuoo ap OAiiBUJaijB ojuairaiAora nn asB^on 'sBpuo ap
uopBjana^ bj A uoioobj^doo bj ajjua oiparaaajuí osaaojd un orao[)
•opot ut
ap ojnaraSas jap o Bjqij bj ap noiooBjjnoo tu sspno
apuuBinsp^
uopB@ed
-ojd Bjsixa anb ms 'uoroBsuapuoo ap sojnpon soj ap Bairaju souam o
sboi upptJBdBsap A nppiJBds bj b 'BoijsBjd nopeisajinem ^oidoosojo
-ira ns ua 'opianpaj spanb orastjBraojnB ja anb na soinamom ^bjj
•8a[BSJaAsuBjj sapBpiun sainajsdB nos soasip soqaip
anb natq jnui aqtojad ae jBjjijqTjoiux orasiuoJonisB ja ng 'sjjS oj^^
noa SBinSB-ijop^ saj) o sop ap uoiaBraixojdB bj ojnoeo oosip un oraoa
saaaA SBjjeq asopuBiuasaad 'sojbj^ soj anb sbui UBoBjsap a^ eojnaso
soosip so^j -opBjS omsim ja ua tu ainamjBjnSaj ajdmais on 'ojjain
-Bip ap BjuaranB A josadsa ap a^nnirasTp 'BZB^japB as ojsja ja oraoo
ojnaso oasip ja ojubj anb bajosqo as uoioobjjiioo ap spno bj n^
•S03ISJJ A soDirainb sajojoBj ap sBjja ajqos sojaap soj ap optjuas
asa n^ sanopBSijsaAui jÍbij o¡¡_ "(uppBjnp ap odmap ajqos spuo ap

�Las miofibrillas pueden arquearse, -disociarse en el momento de
originarse la micro-onda y en el sitio de ésta. Es cuando aparecen
las ondas laterales de Ranvier, vistas por este investigador en músculos
de hidrófilos. Dichas ondas fueron redescubiertas recientemente por
R. Barer (1947-1948) en larvas de Chironomus, descubrimiento confir
mado reiteradas veces por nosotros. Las ondas laterales probarían dos
cosas: 1., la existencia, in vivo, de las miofibrillas; 2., la posibilidad
de su contracción aislada y por tanto, de que los sarcostilos sean, a la
par, unidades citológicas y fisiológicas. No es esa la interpretación de
Ranvier; es la de Barer: "Yt appeared to me that the most definite
evidence in favour of the existence of myofibrils would result from
experiments in which single myofibrils or groups of myofibrils
could be made to contract independenthly" (6). "The fact that
individual myofibrils or groups of myofibrils can be made to contract
independenthly, and sometimes asynchronously, is strong suppor for
this view" (7).
La idea de túbulos y de fluido surge de tiempo en tiempo al
discutirse la íntima estructura de la fibra muscular estriada. Krause
emitió la opinión de que los discos oscuros estarían compuestos de
diminutos tubitos y modernamente Marcus piensa que las miofibrillas
se componen de dos partes: una central y otra periférica, la primera
más fluida que la segunda y ésta constituida de tonofibrillas que se
fijarían a los inofragmas y configurarían túbulos en cuyo interior se
movilizaría la substancia fluida. Los tres inofragmas, N, M y Z, serían
inextensibles y mantendrían en su regular topografía a las miofibrillas.
Pero nos parece que si no tanto como el sarcolema, los inofragmas
son elásticos y lo prueban los cambios de diámetro de la fibra cuando
se forma la onda de contracción y también los desniveles de los es
tratos, bandas y estrías, en los casos de anisocronismo o de diferencia
de intensidad de ondulación en los sarcostilos de una misma fibra.
Se ha insistido mucho en que el hecho elemental de la contrac
ción de la fibra muscular estriada es la aproximación de los telofraginas (membranula Z). Tesis es ésta que presupone, si se
admite con ella cierta independencia funcional de los sarcómeros,
que la contracción es un proceso ondulatorio o un proceso cuyo
módulo es una unidad que se sucede longitudinalmente. Anali
zadas sus pruebas teniendo en cuenta las más escrupulosas in
vestigaciones, se advierte que son cada vez menos pruebas. La con
tinuidad de las miofibrillas a través de los inofragmas como a través
de los discos intercalares —y no la invalida la discontinuidad de su
estructura granular o química, sarcosomas y moléculas— es contraria
a la existencia de unidades transversales, sobrepuestas o en estratos.
Carece del valor que se le atribuyó la fragmentación de las fibra,s en
discos de Bowman o en segmentos de Weissmann, la cual fue inter
pretada como la iniciación de pruebas experimentales a favor de la

existencia de unidades fisiológicas que se dispondrían catenariamente
a lo largo de la fibra. Luego de discutirse la significación funcional
de las bandas isótropas y anisótropas y de los inofragmas, se concretó
en la teoría del sarcómero como unidad de estructura y de contracción,
teoría que se va desvaneciendo con las investigaciones in vivo cada
vez más profundas y precisas, mediante la microcinematografía, el
microscopio de fases y las novísimas aportaciones químicas y micros
copio-electrónicas. Si bien con éste se confirma esencialmente la rea
lidad de bandas y líneas transversales (con aumento de su número),
el hecho más significativo es que las fibrillas elementales no se in
terrumpen en los telofragmas y sabemos ahora que las miofibrillas
tampoco se interrumpen en los discos intercalares. Prescindiendo de
los granulos y bastoncillos en que se descomponen los sarcostilos, la
conclusión que se impone es la de que no existen unidades citológicas
que se sucedan a lo largo de la fibra muscular estriada, a pesar de
la indiscutible realidad de las bandas oscuras y claras y de los ino
fragmas (aludimos aquí no solamente a lo que se observa in vivo sino
además a las bandas que patentizan los métodos de coloración
e impregnación).
¿De qué naturaleza son las micro-ondas cardíacas y las denomi
nadas ondas de contracción? Esta pregunta encierra por lo menos
tres problemas: uno citológico, uno químico y otro físico-químico. Se
comprende que de la naturaleza de la fibra depende, en primer tér
mino, la naturaleza de las micro-ondas cardíacas y de las ondas de
contracción; pero se comprende asimismo que sin cambios no habría
onda alguna. ¿Los fenómenos íntimos, citológicos, químicos y físicoquímicos de las micro-ondas no son otros que los de la contracción
muscular? Para quienes admiten que la contracción de la miofibra
se traduce por un proceso ondulatorio, la respuesta es simplemente
afirmativa. Un examen cuidadoso de los hechos nos mostrará que la
cuestión no es tan sencilla.
Se buscó durante mucho tiempo la química de la contracción
muscular fuera de la química constitucional de los elementos con
tráctiles. El histólogo, el fisiólogo y el bioquímico estudiaban el
músculo ajeno el uno al otro, y hasta como método de rigor científico,
cada cual se mantenía en fronteras bien delimitadas, salvo la superior
tendencia de algunos grandes investigadores, ya histólogos, ya fisió
logos, que se esforzaron siempre por percibir la compleja unidad de
todos los procesos musculares. Actualmente debemos en particular a
los bioquímicos Astbury, Straub, Szent-Gyorgyi, Bailey y Fenn un
impetuoso movimiento a favor de que la causa primera de la acti
vidad del músculo está en las substancias de constitución de sus
fibras, o sea, en la miosina, en la actina, en la actomiosina y en la tro-

(6)Robert Bareb. — The strucuire of the striated muscle fibre. — Biological Reviews.
Vol. 23. N. 2, 1948, Pág. 171.
(7)Loe. cit. Pág. 194.

pomiosina.
La escuela de Szent-Gyorgyi sostiene que la contractilidad del
músculo se debe al complejo actomiosina, cuyos filamentos submicroscópicos no se interrumpen en los discos anisótropos (Q) ni isó
tropos (J), como lo han revelado Hall, Jakus y Schmitt en 1946, y

— 210 —

— 211 —

�A '9^61 ua Mnqog A sinpf 'jjh opBjaAaj uBq oj omoo '(f) sodoJi
-osi in ((*)) sodoJiosim? soosip o[ na nadunujaini ^s on sooidoosoio
-iraqns soiuaurejij so^na 'ButsoitnoiaB ofajduioa jb aqap ^s ojnasnra
jap pBpi^ijaBJjuoo bj anb auaiisos ijCSjoi^^-inazg ap Bjanass vj
•vuisotíuod
-oj} bj na A nwsoiiuojov bj na 'vunov bj na 'miisoitu bj na 'Bas o 'SBjqrj
gns ap uopnipsnoa ap SBpuBisqns sbj na Bisa ojnasnm jsp pspiA
-ijob bj ap Bjamud BsnBO bj anb ap joabj b oinaimiAom oeonjadini
nn una^[ A ^ajiBg 'i¿(3joA'^)-iuazg 'qnBJig '^jnqisy so^iminboiq so[
b iB^noijJBd na somaqap ajnanqBnjay •eajBjnasnm sosaaojd soj sopoj
ap p^pinn Bfsjdmos bj jiqpjad aod ajdmais nojBZJOjsa as anb 'soSoj
-oisrj tbA soSojoistq vA 'sajopBÍfrisaAui sapuBjS sounSjB ap Bpuapuai
jouadns bj oajbs 'SBpBjiniipp naiq SBjaiuojj na Binainsm as jBno spBD
'oaijjiuap joSij ap opoiaui ovaoo BjsBq A 'ojio jb onn ja ouaÍB opaasntn
\&lt;a UBqBipnjsa oairajnboiq \a A oéojcnsij \^ 'oSojoisiq ^g #sa^ijaBjj
-noa so^namap so^ ap ^uopniTjsnoo Baiuimb B[ ap Bjanj jB^nosnra
noiooBJinoD v\ ap Baimrab bj odmai) oq^nm ajnBjnp oosnq ag
'Bffpnas nv^ ea on no^sana
B[ anb BJBi^som son soq^aq sof ap osopBpma namsxa u[\ •BAiiBraxijB
a)nama|dnns sa Bisandsa^ v\ 'oiioispapno osaoojd nn Jod aonpBjj as
Bjqijoim v\ ap u^iooBjjnoo b^ anb uajiraps sanainb bjb^ ¿jspiosnuí
uoi3DBjjno3 v\ ap 8O[ anb bojío nos on sepuo-ojDim sb[ ap soaimmb
-oaisij A soaimjnb 'bodiSo|ojid 'sonii^m sonanipuaj so^? •BimSjB spno
Bjjqeq on soiqniBD ms anb omsimisB apnajdmo^ os oiad íu^iooBJjuoo
ap sepno sb^ ap A sbdbjpjbd sBpno-oj^im sbj ap Bz^p^jnjBn v\ 'oniin
-jaj lannid na 'apuadap Bjqij bj ap BzajBjnjBn ^\ ap anb apuajdmoa
ag •ootrainb-ootsij ojjo A ooiinmb oun 'ooiSo^ojio onn :8Buia^qojd saxj
sonam o\ jod Bjaapna B^nnSajd Bis^ ¿n^paBJíuoo ap SBpno SBpsn
-imonap sb^ A SBaBjpjBO SBpuo-ojotni sbj nos BzajBin^Bn anb oq?
• (nopBnSaidnn a
nopBJO^oo ap sopoiam soj nszpna^Bd anb SBpnsq sbj b SBmape
ouis oam m BAJasqo as anb oj b a^uaniBjos ou inbe so^aipnjB) sbuiSbjj
-ont soj ap A sbjbj^ A SBjnoso SBpuBq sbj ap p^pijBaj ajqr^n^sipnr bj
ap jBsad b 'BpBij^sa jBjn^snuí Bjqij bj ap oSjbj oj b nspaons as anb
SB3iojoip sapBpnm naisixa on anb ap bj sa anodmi as anb uoignpuoa
bj 'soji^soojBS soj nanodnio^sap as anb na sojjpno^SBq A sojmrei^ boj
ap opnaipnr^sai,^ 'sajBjBaja^nr sooeip soj na nadmnjjainr as oaodtnB;
sejjijqijoini sbj anb BJoqB somaqss A sBm^BJjoja^ soj u^ nadmnjuai
-ni as ou sajeinamaja SBjjijqij sbj anb sa OA^^aijinSis sbui oqaaq ja
'(ojcanmu ns ap ojuaratiB noo) sajBSjaAsnsji ssanij A sspnBq ap JtBpij
-B3J bj ainamjBpnasa Bnuijnoa as aisa noa naiq ig •SB^ra^Jioap-oido^
-soioini A SBormmb sanopB^JodB SBnnsiAon sbj A sassj ap otdoosoi^itn
ja 'BjjBjSoiBraaoiaoJoitn bj a^mpaní 'sBspajd A SBpunjojd sbih Z3A
BpBO oam ui 89noioB¿ij83Aui sbj no opnapanBAsap ba as anb Buoaj
'uoidobj^uoo ap A Bjn^^njisa ap pspinn onioa ojamo^JBS jap bijo^j bj na
oíajouoo as 'sBmSBJjoui soj ap A SBdo^iosinB A SBdoj)osi SBpnBq sbj ap
jBnopnnj nopB^ijtuSis bj asj^nosip ap oSan^; '-iqij bj ap oSjbj oj b
n^ijpnodsip as anb sb^tSojoisij sapBpinn ap Bpuajsixa

— 0X^ —

!'Z o"N "Z "IA
•8aiAajj jB^¡8o^o|g — '-";?/ ajxnm pa^oijjs ai¡t fo ajmatuts attf^ — aa^vg xa^ao^j (9)
bj ap joabj b sajBinannjadxa SBqanxd ap nopBpini bj omoa
-jajm anj jBna bj 'mrenissra^ ap soinaniSas na o ueniAiog ap soasip
na SBjqij sbj ap uoioB^uouiáBjj bj o^nqiJiB aj as anb jojba pp aoajv^
•sojBjjsa na o SBisandajqos 'sajvsuaasunut sapoptun ap Bpna^sixa bj b
BiJBjjno^ sa —SBjnoajonr A SBmoso^jBs 'Bairajnb o JBjnnejS Bjnjonj^sa
ns ap pBpinuTjuoosip bj BpxjBAUi bj ou X— soaBjBOjajuí eoosip soj ap
88ABJJ B OIUO3 SBm^BJJOni SOJ 3p 88ABJJ B SBJJtjqiJOIHI SBJ 3p
-uoo b^ -sBqanjd sonam zaA Bp^a nos anb a^jaiApB asp
-ni SBsojndnj^sa sbui sbj B^nana na opaaiuai s^qanjd sns
p
-tjBny 'ainarajEnipníiSnoj apaans as anb pepiun snn sa ojnpom
oA. no osaoojd nn o oíao^Bjnpuo osaaojd un sa nopaBJinoa bj anb
'sojauíoojBS soj ap jBuopnnj Biouopuadgpni Bjjap Bjja noa
as is 'anodnsaad anb Bjsa sa sisaj^ -(^ BjnnBjqraaní)^j
-31 soj ap uotoBuiixcudB bj sa BpBiJisa jBjnasnm Bjqij bj sp npp
bj ap jBinamaja oqaaq ja anb na oipnin opiisisur Bq og
Binsini Bnn ap sojiisoajss soj na nopBjnpno ap pBpisnajut ap
ap o oinsmojaosmB ap sosbo soj ns 'sbiiis^ A SBpuBq 'soibji
-sa soj ap sajaAinsap soj naiqniBi A nopoBjjnoD ap Bpuo bj buijoj as
opnBna TBic^^j bj sp oJisniBip ap soiqiuBO soj nBqamd oj A soapsBja nos
SBmSBJjoni soj 'BmajoaJBs ja onioo oiub^ ou ts anb aaajsd son oíaj
•SBjjijqijoira sbj b BjjBjSodoi JBjnSaj ns na nBUpnajuBia A ssjqrsnaixaní
nBijas '2 •&amp;. j^^[ '^ 'sBtnSBJjoni saji so^ #Bpmjj BpnBjsqns bj bjjbzijiaoih
as JOTJ31UT oÁno na sojnqni UBjjBjnSijuoD A SBm^Bjjoni soj b uBtJBfij
as anb SBjjijqtjouoi ap Epiniíjsuoa biss A BpnnSas bj anb Bpinjj sbui
BJamiid bj 'sapajijad bjio A jBJinaa buti : sa^^^d sop ap nanodmoa qs
SBjjuqijoini sbj anb Bsnaid snojsj^ ainamBUjaponi A soiiqnj soinnimip
ap sojsandraoD ubijbis^ sojnsso soosip soj anb ap noiuido bj oiiima
asnBj-'i^ 'BpBiaisa jBjn^snm Bjqij bj ap Bjnpmisa Bunjni bj
jb odmaii na odmaii ap aSjns opmjj ap A sojnqni ap Bspi

(¿)

Í

TM

joj joddns Suojis si 'jíjsnonoaqonjísB samiiamos pnB '^jqinapnadapni
13BJtiuoo oí apBtn aq ubd sjijqijoXni jo sdno^S 10 sjijqijojíni jsnpiAipm
IBqi }3Bj sqx,, "(9) MJÍjqinapuadapui i^bjjuod 01 apBtn aq pjnoa
sjuqijo^ni jo sdnojS jo sjtjqtjo^ni aj^uis qaiqM ni sinamuadxa
nzojj ijnsaj pjno^ sjijqijo^ra jo aanaisixa aqi jo jnoABj ni asnapiAa
airaijap isom aqi iBqi ara 01 pajBadds %j^n uaj^g ap bj sa í
ap n^pBiajdjaim bj asa sa o^¿ •SBOiSpjoisij A 8B3i^ojoip sap^piun
bj b 'usas SOJI18O3JBS soj anb ap 'oiubi jod A BpBjetB uopoBajuoo ns ap
pspijiqrsod bj 'og^ ísBjjijqijoini sbj ap 'oata tn 'spnaisixa bj 'o-j :sbsod
SOp UBIJBqOjd S3JDU^1VJ SVpuO SB^ "8OJ1080U jod 8333A SBpBJ3}iaJ OpBlU
-Jijno^ oinaimijqn^sap 'sntuououiyj ap sbajbj na (8^6I"¿^6l) •^^a "H
jod ainamaiuapaj SBiJaiqn^sapaj nojanj SBpno ssqDiQ 'sojijojpiq sp
sojnasnin na jop^^psaAní aiss jod sbjsia 'j^iaub^j ap sajvj3)vj svpuo sbj
naaajsdB opuBiiD sg -Bisa ap opis ja ua A spuo-ojaim bj 3sjbuiSuo
ap oiuamom ja u^ asjBposip ^asjBanbjB napand SBjjijqijoim

�Rózsa, Staudinger 7 Szent-Gyíirgyi en 1947. La crítica de Astbury (1947-1949) a la teoría de Szent-Gyorgyi no recae sobre
todos los puntos precedentes; se circunscribe a les fenómenos
de sinéresis y a la espiralización de la actomiosina: "Szent-Gyorgyi
has proposed other mechanisms based on the synaeresis phenomenon
plus spiralisation, but as far as can be seen at the moni en t they are
inconsistent with the X- ray and electrón micrescope evidence" (8).
Para Astbury, Perry, Reed y Spark (1947), igualmente que para
Bailey, la interacción de la miosina y de la actina depende de la pre
sencia del SH. La contracción de la fibra sería una especial manifes
tación de lo que Astbury denomina k-m-e-f-group (keratin-myosinepidermis-fibrinogen group). He aquí las palabras textuales de
Astbury: "We habe put forward the view (Astbury, 1940, 1947, Ast
bury &amp; Dickinson 1940) that the contractility os muscle tissue is a
special manifestation of properties shred to varying degrees by all
the members of the k-m-e-f group, that in fact it is the counterpart
of the "supercontraction" of keratin fibers and that it is the consequence of a folding of the myosin chains within the myofibrils" (9).
De la Conference on Muscular Contraction (1946) de la New York
Academy of Sciences, destaca Astbury el que se haya demostrado, con
trariamente a la teoría de Szent-Gyorgyi, que las finísimas fibrillas
perceptibles con el microscopio electrónico no se espiralizan durante
la contracción muscular. Pero Bennet (1949) observa subestructuras
en zigzag y helicoidales.
Carey, Zeit y Massopust (1942) notan, en muchas zonas de la
fibra estriada, una "definite spiral continuity". En la introducción, al
hablar de la actinmyosin screw theory, hemos tenido en cuenta la real
existencia de estructuras helicoidales de la misma naturaleza o de na
turaleza muy afin a los discos oscuros o bandas anisótropas. Hay que
distinguir cuatro cuestiones: 1., la realidad de una substancia de re
acción y aspecto idénticos o similares a la de los discos de Brücke, que
se desenvuelve en helicoide a lo largo de una fibra, en la cual no se
acusan bandas paralelas; 2., los desniveles de los estratos oscuros o
bandas paralelas anisótropas causados por un anisocronismo o por di
ferente intensidad de contracción de los sarcostilos de una misma
fibra; 3., el desenvolvimiento helicoidal del telofragma; 4., la metaestructura de los sarcostilos, vale a decir, la forma de los últimos
filamentos o de las cadenas de polipéptidos.
Es historia antigua el conocimiento de fibras lisas de inverte
brados con elementos filiformes que se desarrollan longitudinalmente,
entrecruzándose o describiendo volutas sin encontrarse. Su estudio ha
recaído sobre todo en moluscos. La publicación de Engeln^ann
(1873) es de las primeras. P. Vigier y F. Vlés, resumiendo los resul(8)^. T. Astbury. — X-Ray and electrón microscope studies, and their cytological
significance, of the recenthy —discovered muscle proteins, tropomyosin and actin—• Proceedings oj the 6th International Congress of Experimental Cytology. •—• Stockholm, 1947. — Experimental Cell Research. — Supplemem 1. — Stockholm, 1949.
Pág. 244.
(9)Loe. cít. Pág. 243.
— 212

tados de Marceau, de Prenant y otros, además de los propios, esta
blecen tres categorías de fibrillas para el corazón de moluscos:
a) fibrillas homogéneas, en hélices (Nasse, Cardium, Dosima,
Solen, Tellina) ; b) fibrillas heterogéneas de tipo simple, Q-f^2I
(Chiton, Helix, Limnea, Nucula, Mytilus, Ostrea, Gryphaea, Pectén,
Anodonta, Lutraria); c) fibrillas heterogéneas de tipo compuesto,

Q + Qh + 2I + Z (Octopus, Chiton, Haliotis).
Por torsión de la fibra muscular estriada se puede obtener, se
comprende, que las miofibrillas que la constituyen afecten forma he
licoidal. ¿Existe una disposición natural semejante? Thulin (19081914) describe lo que él denomina Spiralmuskelfaser y Muskelfasern
mit spiraralig angeordneten Saulchen en la lengua de batracios (Bufo
vulgaris y Bufo agua), de reptiles (Chamaleon) y en los músculos
extrínsecos del ojo de mamíferos (hombre y monos). La disposición
helicoidal de las miofibrillas en columnitas de la fibra respectiva, a
la que Thulin asigna gran significación funcional, ¿no es artificio del
tratamiento técnico ni patológica? Parece tratarse no de una torsión
provocada ni sobrevenida, sino de una torsión por natural desarrollo
en volutas de los sarcostilos. El hecho de que Heidenhain la haya ob
servado en la miotonía y Slacek en el mixedema, como un hallazgo
de paciente búsqueda más que como fenómeno generalizado, no ase
gura que la aludida disposición miofibrillar sea patológica. Se en
cuentra en animales normales. Schwartz confirma en perros y conejos
las observaciones de Thulin. La pregunta sin respuesta hasta hoy es
ésta: ¿se trata de lo absolutamente normal o de lo que Cajal llama
lo patológico normal?
En el corazón de crustáceos braquiuros (Cyrtograpsus) nosotros
hemos encontrado fibras musculares con regular y elegante escultura
helicoidal (Fig. 22). Pero no es ésta la constitución común y perma
nente de las fibras de los músculos de los vertebrados. En ellos, tales
disposiciones no son sino fases de anisocronismo miofibrillar, en cuyo
caso las bandas se desplazan irregularmente y presentan aspectos escalariformes, en zig-zag o en helicoide: rao explican la función; se ex
plican por la función o perturbaciones de la función.
La estructura helicoidal en la actinmyosin screw theory es otra
que la admitida por Tiegs, Münch, D'Ancona, Ciaccio, Schreider,
Aurell y Wohlfart. En el primer caso se trataría de la recíproca re
lación entre la miosina y la actina; en el segundo, se alude a la con
figuración del telofragma, para cuya observación conviene las fibras
de los mayores inocomas (inokommata) o sarcómeros. D'Ancona juzga
fundamental el andamento elicoidale de la membrana Z. Después de
reconocer antecedentes en Münch y Tiegs, agrega: "e stato da me chiaramente osservato e dimostrato in fibre studiate a fresco in condizioni
di sopravivenza" (10). Niegan el desenvolvimiento helicoidal del te
lofragma, Dimare, Bruno, Jordán, Pensa y Speidel. Lo que nosotros
(10) U. D'Ancona, 1946. — Ancora una volta in lema di fibre muscolari, miofibrille e
strie. — Rendiconti dell'Accademia Nazionale dei Lincei. — Serie VIII, vol. I, fase.
Pág. 806.
— 213 —

�— nz —
"908
'3SBJ 'j 'fOA '¡HA a!JaS — 'laauí^i iap ^pjuotzBjt^ Brai^pB^oyjpp iintmpua)] — 'atuts
a ajjj^qtfotm 'ijD^oafmu auqtf jp ouiaj til V}joa mm ojoouy — '9^61 'VNOONy.Q -[\ (oí)
sojjosou anb c^ -jappdg ^ Bsua¿j 'uBpjof 'omug 'ajBiniQ 'buiSbjjoj
-aj jap j^pioaijaq ojuairatAjoAuasap j^ uBSaij^; *(0T) BzuaAiABJdos ip
inoizipuoa ni oosajj b ajBipnjs ajqij ni ojBJjsomip a ojBAjasso ajuaurej
-Biqa ain Bp ojbjb a() :b9jb 'sSaij^ A ipunp^ na eojuapaaajnB jaaouoaaj
ap sandsag • BUBjqtnaní bj ap a/npiooi^ ojuaiuvpuv ja jBjnaurepimj
BÍiznf BnoauytQ -sojamoaiES o (BjBinino^pni) SBraoootn saJOABtu boj ap
ssjqij sbj auaiAUoa uopBAjasqo baíw ejBd 'BinBJjojaj jap nopsjn^ij
-uoa bj b apnjB as 'opnnSas p na Sbhijob b[ ^ buisoiui bj ajjua nopsj
-aj Baojdpaj bj ap bijbjbjj as osbo Jsmud ja ug -jjBjjqo^ a1 jjajny
'japiajqog 'opaBi^) 'BuoauytQ '^ounp^ 'sSaix JO(I ^pijinipB b^ anb
bj}o s^ Xuoatff cna^os uiso&amp;uiwton v\ ua ^pio^ip^ Bjn^onjjs^ b^j
•uoioun^ nj ap sauoiooqjnjuad o upiounf vj uod uvoijd
-xa as iuoiounf. vj uvoiylxa ou :aptootjoq na o Sbz-Siz na '99uijojijb[bo
-sa so^^adSB uBjnas^ad A ainanuB^n3aui nBZB^dsap as SBpucq sb^ oseo
o^no na 'jB^jiiqijoxni orasiuoJ^osiuB ap sasBj ouis nos ou souotoisodsip
'sojp u^ -sopBjqaiJ^A so^ ap so^nosntn so^ ap SBiqtj 8B[ ap ajuan
A ntimoa nopnjijsnoD b^ Bjsa sa ou oja^ '(^^ '^i^) p^pioaipu
ias^ap ^ jBp^^aj noa sajB^nasnm sBjqrj opBJjuoana souiaq
soxioson (snsdBjSoji^^) sojninbBjq soa^BjsnjD ap uozbjoo p n^
¿jtnuuou ooiSpjo^vd oj
buib]^ IBfB[) anb o^ ap o jBuuon a^uauiBinp38qB o\ ap bjbjj as? :Bjsa
sa ^oq Bjseq Bjsandsaj ms Binn^ajd ^j •ni^nqjj ap sanopBAjasqo sb^
sofanoa A so^ad na buijijuoo z^jBAvqog -sa^Etnaon sapniíns na BJjnano
-na ag 'BarSo^oisd Bas jBjjxjqijoira nopisodsip Bpipnp b^ anb BjnS
-98B ou 'opBzijBa^uaS ouauíouaj omoa anb sbui Bpanbsnq ajuapBd ap
oSzBjp^q nn oraos 'Bniapaxini p na ípoB^g A Bino^oim v\ na opsAias
-qo B^Bq b^ niBqnappjj anb ap oqaaq ^g[ •so^^soajBs so^ ap SBin^OA na
oj[oxiBsap jBjnjBU jod uoisjoj unn ap onis 'BpraaAajqos tu
uoisjoi Bun ap ou 98.ibjbj; aaajB^ ¿Boi^ojoi^d ra o^moaj
pp optjijJB sa on? '^Bnopnnj uopBorjtuSrs ubjS buStsb nip^q^ anb bj
b 'BAii^adsaj Bjqij b^ ap SBjiunnqoa na sB^jtjqijoim sb^ ap ^Bpiooipq
nopisodsip B'j •(sonora A ajqraoq) sojajxniBni ap ofo pp soaasuij^xa
sojnasnm soj na A (uoa^niBq^) sa^ijdaj ap '(BnSB ojng A swB^nA
ojng) sopBJiBq ap Bti^naj bj na ttat{ojnvg uaj^upioaSuv Sijvjojids jnu
u^asofja3fsnj\[ A uasofja^fsmujvjid^ Bututonap ja anb oj aquasap (^X6T
"806T) nÍInHX ¿^j^Bfaraas jBjnjBn uopisodsrp snn ajsix^? ^jEpioorj
-oq Bnuoj naiaajB ua^njusuoa bj anb SBjjuqTjoini sbj anb 'apnajdmoa
as 'jauaiqo apand as BpBiJisa jsjnasnm Bjqij bj ap
• (8I1OTJBH 'uojiq^ 'sndojOQ) Z
'oisandnioa odij ap SBanaSojajaq SBjjtjqtj (a í (BiJBJín^j 'B^nopouy
'na^aa^ 'B3BqdJ(j^ 'BajjsQ 'snjijjíj^ 'Bjnon^[ 'Banmi^ 'xrjajj 'nojiq^))
j^-)-^) 'ajdrai8 odxj ap s^auaSojaj^q SBjjuqij (q í (Buijjaj^ 'najog
'bhiisoq; 'ranipjB^) 'assB^[) saaijaq na 'SBanaSonioq SB^juqij (b
csoasnjom ap uozbjod ja BJBd SBjjiiqíj ap sBjjoSajBD saaj naaajq
-Bisa 'soidojd boj ap SBiuopB 'bojjo A \u^uoi^ ap 'nsaajBj^ ap sop^j

(6)
'6t-6T
g
^g^^y jj^ (o
(o ss9j2uo^) ]nuoijvujaiiij ifjg ai¡i fo sSutpaa^ojj
•—mtov puv uiso.iiuodojj 'smtoJd apsnui pajaao^stp— t¡¡uaoaj at¡t jo 'aouvoifmSts
]dd;So¡O}^3 uiat{t pito 'saipn$s adoosojoitu uojtoap puv ^Djf-^ — 'AHaaisy -x "^ (8)
j
boj opuaimnsaj 'saj^ -^ A JaiSi^ -¿ 'SB^araud sbj ap sa (¿8T)
nnBnrjaSn^j ap n^pBoijqnd wj •soosnjom na opoi ajqos opiBoaj
Bq ojpnjsa ng •asjBJjuooua me sBuqoA opnaiqyjasap o aeopuBznjaaajua
'ajuarajBaipnjiSnoj UBjjoxresap as anb sanwojijij sojnaniaja noa sopBjq
-ajaaAui ap sbstj ssiqíj ap ojuatuipouoa ja bii^ijub Buojsiq s^j
•sopijdadijod ap ssnapBa sbj ap o sojnamBjij
sonipjti eoj ap biujoj bj 'jpap b ajBA 'sojiisoajss soj ap Bjnjanjjsa
-B^ara bj io'f ÍBUiSBJjojai jap jBpioaijaq ojuairatAjOAnasap ja 'o'^ íBJqiJ
Bmsim Bnn ap sojijsoajBS soj ap n9paej)noa ap pBpisuajuí ajuaaaj
-ip Jod o oraeinojaosiuB un jod sopBsnBD SBdojj^sxuB SBjajBJBd SBpu^q
o sojnaso sojBjjsa soj ap sajaAinsap soj '0*^ ^sBj^jBJBd SBpnBq u^snaB
as ou jBna bj na 'e^qij sun ap oSjbj oj b apioaijaq na aAjanAnasap as
anb 'a^janjg ap soasip soj ap bj b sajBjitnis o soai^uapi ojaadsB A nopaB
-aj ap BpuBjsqns Bnn ap pBpijBai bj 'o'j isauopsana oi%vno jmSnijsip
anb ^bjj -SBdoj^osynB sBpnsq o sojnaso soastp soj b utjb Anuí BzajBanj
-bu ap o BzajBjn^Bu buisuu bj ap sajspiooijaq SBjnjaiujsa ap Biaua^stxa
jBaj bj Bjuana na opiuaj soraaq '^joai/j cnauos uisoAuiuiión bj ap j
jb 'uopanpojjuí bj ng •&lt;tÁ'}innijnoa jBJids ajraijap^ Bnn 'BpBiJjsa
bj ap sbuoz sBqaniu na 'ubjou (z^(&gt;\) J8ndossB^[ A ip^ '^aJB^
•sajBpiooijaq A SbzSiz ua
SBjnjanjjsaqns BAjasqo (6f"6l) l^nnag OJa,J •JBjnasnm uopaBj^uoa bj
ajuBjnp uozijnuidsa as on oaiu9jjaap oidoosojaitu ja noa sajquda^^ad
BBjjuqij SBunsiuij sbj anb 'ijCSjojí-^)-jnazg ap Buoaj bj b ajuainBiJBjj
-uoo 'opBjjsomap BjÍBq as anb ja AJnqjsy BaBjsap 'saouapg jo ^map^ay
^jjoj^ Aia^j bj ap (9^61) noijaBjjno^) jBjn^snj^^ uo a^naaajno^ bj ^q
"(ó) t4SlíJ(IíJ0'j^ln ^V^ uiqjiM snisqa uiso^m aq^ jo Suipjoj b jo aauaiib
-asnoa aqi st ji jBqj pus saaqtj mjBJajj jo ^noiíDBijuoajadns,, aqi jo
jjBdjcajunoa aqi si )i jaBj ni jBq} 'dnojS j-a-m-^j aqi jo siaqmam aqj
jjb Aq saaaSap SuivÍjcba oj pajqs sapjadojd jo uoijBjsajiuBni j^pads
b et anssij ajasnm so jíjijijaBJiuoa aqj }Bqj (0^61 nosni^joiQ ¡^ X^nq
-isy '¿f^6T '0^6T 'Ájnqjsy) MatA aqj pjbauoj jnd aq^q a^,, :AJnqjsy
ap ssjBnjxaj SBjqBjBd sbj inbB ajj '(dnoj naSoupqij-sirajapida
-ui8O^ra-mjBja3[) dno^S-f-a^iu-jf Buimouap ^jnqjsy anb oj ap uopBj
-sajiuBni jBpadsa Bnn Bijas Bjqij bj ap uopaBijuoa vj -jjg jap Bpuas
-ajd bj ap apnadap buijob bj ap A buisotui bj ap uopoBjajuí bj '^ajiBg
BJBd anb ajuauíjBngí '(¿^6l) ^^g A paa^ 'ajj^j '^jnqjsy bjb^
'(8) tt^^napiA9 adoasojaim uojjaaja pus Abi -•^ aqj qjm jnajstsuoaní
aJB jíaqj juamoux aqj jb naas aq usa sb jbj sb jnq 'noijBsijBJids snjd
nouauíouaqd sisajaBu^s aqj no pasBq srasruBqaam jaqjo pasodo.id seq
tj(Sjo^^)-jnazgM : BuisomiojaB bj ap uopBzijBJidBa bj b A sisajams op
sonani^naj boj b aqijasnnajp as ísajuapaoajd sojund boj sopoj
ajqos a^aaj ou ijSjojí^)-juazg ap Bjjoaj bj b (6f'6T"¿^'6l)
-jsy ap Baijua vj "¿f-61 u3 i^jOi(^)-juazg A jaSuipiiBjg 'b

�observamos son fases funcionales en que los telofragmas afectan la
apariencia helicoidal a consecuencia de un anisocronismo de los sarcostilos y de su diversa intensidad de contracción.

: S:,-

\
Fie. 24. — Disposición en zigzag (z) y en helicoide (h) de las bandas cromófilas de las fibras del
miocardio de Plecostomus commersonii (C. V.) Gthr. — Técnica de Heidenbain.

Fie. 22. •— Formación helicoidal (h) en las fibras musculares
del corazón de Cyrtograp&amp;us angulatus Dana.

Según el estado en que se encuentre una fibra, se advierten ya
imágenes regulares y periódicas de su estructura, bien disposiciones
en zigzag, en helicoide o en indefinible irregularidad (Figs. 23, 24 y
25), que a gran aumento se resuelven en granulos, bastoncillos y fibri
llas elementales.•&gt;
Insiste D'Ancona en una serie de interesantes revisiones críticas
e investigaciones originales (1929, 1930, 1932, 1937, 1946) que el ele
mento básico de la estriación transversal es el telofragma (línea Z)
y que todo el fragmento comprendido entre telofragma y telofragma,
o sea, el sarcómero menos su membránula limítrofe, es birrefringente.
In vivo se acusa perfectamente la birrefrigencia, la cual se acentúa
mediante la fijación. Precisando su punto de vista en el problema de
la naturaleza de la miofibrilla y a propósito de las reservas de Dimare
— 214 —

y Loreti (1940), escribe: "ritengo che le miofibrille delle fibre
striate, una volta differenziate, persistano quali organelli cellulari
stabili non soggitti incondizioni normali a reversioni" (11). Desecha
la opinión de Loreti (1940) según la cual la miofibrilla sería una
manifestación físico-química del sarcoplasma reversible in vivo, o sea,
una fase evanescente del estado coloidal (miocoloide "columnar").
La homología de la estriación de las fibras musculares de insectos y
de vertebrados tendría su fundamento en el telofragma, siempre equi
valente. Señala D'Ancona donde está el malentendido: "La confusione
e derivata del fato che si e parlato di tratti scuri e di tratti chiari, i
quali sonó aspetti piú o meno evidenti, piú o meno artificiosi. Cons
tante e invece la linea Z, che corrisponde a un livello di adesione delle
miofibrille al telofragma e con esso al sarcolemma" (12). La mem
brana Z permanece luego de la degeneración miofibrillar (Ciaccio).
Los granulos Z y J serían puntos de intersección entre miofibrillas y
telofragma. Falsa distinción sería la de Bruno, Dimare y Loreti,
quienes consideran distintas las líneas Z y la de Amici y con ello, dos
clases de granulos: a) los granulos Z; b) los granulos J.
El examen biomicroscópico de la estructura funcional de las
fibras estriadas, con el análisis complementario del tejido fijado y te
ñido, permite afirmar como verdaderas realidades citológicas perma
nentes dentro de ciclos de variaciones, 1., las miofibrillas en la
(11)Loe. cit.
(12)Loe. cit. Pág. 807.
— 215 —

�— sis —
•¿08

"'P •i (^t)
•jp -ooq (H)

bj n^ SBjjuqijoiui sbj 'o--[ 'sanopBUBA ap sojap ap ojjuap
-Bnuad SBoiSpjojp sap^pijBaj sBiap^piaA onioo jbhijijb aiinuad 'opra
-ai A PBfíJ opifaj jap oiJBinamajdnicK) sisijbub ja noa 'SBpBiJisa
sbj ap jouopunf ounjonutsa bj ap oaidoasoj^imoiq naniBxa Jgj
•f sojnuBj8 soj (q í 2 sojnnBjS soj (b ^so^iiubjS ap
sop 'ojja noo A piiny ap e[ X 2 SBauíj sbj SBjni^sip uejapienoD sanamb
'ijajo^ jÍ ajBiniQ 'onnjg ap v\ Bijas uopuiisip Bsp^^
S
Á BB^^iiqijotni gjjua nopaasjaiin ap so^nnd nsjjas f ^ 2 so^nuBaS
•(oiodbi^) jB^^iJqijoiui uopBjauaiíop b^ ap oSan^ aoouBuuad 2
-xnaní B'^ *(^x) ttBinuiajcojB8 ^b oesa noo 9 BtnSBjjopj ye
a^^ap anoisapB ip n3ATI un B apuodstjjoa atp '2 Bam^ bj aaaAm a
-suo^ "isoioijiiaB onam o ntd 'iinapiAa ouain o nid ijjadsB onos ipnb
i 'iJBiqa iiiBJi ip a wnos iubj^ ip oispBd a is aip ojbj ¡ap BjBAuap a
guoisnjuoo B^^ : opipuaina^m p Bj^a apnop BnoonytQ Bpgag *aina[BA
-raba ajdmats 'BmSB^jopj p na o^nauíBpntij ns Bijpuaj eopBjqaiJaA ap
Á soioasni ap eaJB^nasnm ssjqij sb^ ap nopsiiisa b^ ap Bi^o[oiuoi{ b^j

Q ap SBAJasaj SBj ap ojrsodojd b j Bj^uqijoiui b| ap
bj
ap Bmajqaid ja n^ bjsia ap ojnnd ns opuBgioa^j 'noi^BÍij bj a^nBtpara
BiijnaoB as jBna bj 'BpnaSupjjiq bj ainaniB^aajjad BsnoB as oam ti[
Jjajatq sa 'ajoj^iraij BjnnBjqmaní ns sonam oaauíooJBS ja 'Bas o
jj jC BinSBJtjojai ajjua opipnaidmoa ojnamSBjj ja opoj ^nb A
(2 ^anij) BmSBjjojaj ja sa jBSjaAsnBj) n^iDBTJjsa bj ap ooisBq ojuatu
-aja ja anb {gf(,l '¿61 '^61 '06T '6^61) sajBniSuo sanoioBSijsaAm 9
sBoijT-13 sanoisiAaj sajiiBs^aajuí ap aijas Bnn na Buo^uytQ ojsisnj
sbjj
-ijqtj A sojjpnojsBq 'gojnuBJ n^ uaAjansaj as oinamnB•sajBinamaja
UBjá b anb '(^^
A f^ 'g^ ^^í^) pBpiJBjnSajoi ajqitnjapni na o apioaijaq na 'SbzSiz na
sanopisodsip naiq 'Bjn^anJis^ ns ap SBaipoiiad A saJBjnSaj sauoSsini
bj( najjaiApB as 'Bjqij Bnn ajjnanona as anb na op^isa ja nnSag

•onBfj smvjnSun snsdojüouJ^^) ap dozujo^ ^p
eajBpu^^noi sejqij sb[ na (i¡) [Bp;oj¡[at{ uo;.iotoJo^ — '^

• (MJBnumpDa,? apio^oaoira) ^pio^oo opejs^ pp ^^uaosouBAa bbbj Bnn
'B38 o 'oam ui a^qtsjaAaj BtnsBjdoDJBS pp BDiuitnb-ooTgjj noioBjsajinBtn
Bnn Bijas Bj^uqijoim bj p^n^ v\ unSas (O^'óT) H3-1^^ ap noiuido b^
' (n) tjnoxeiaAai b Tp3ttoou inoiztpnoont ijjiSSos non HT^^^8
ir|anBSjo i^enb ouBjsisjad 'a^Bizuajajjtp bj^oa Bnn 'aíBijjs
'A

qpi^jj ap saiinrej, — '-"í'^ ^'/í '^^ iiuosjatutuo^ smuotsooajj ^p oipjeaoim
SBjqij sb[ p 6C[ijonioja scpueq ss¡ ^p ("i/^ spio^i^q a i ^z^ ^cz^iz ua uoijisoiIsiq — -j,j -o

ppap popisuatw vsj^atp ns ap X sojpsoo
•jvs soj ap ouisiuoj.oosnm un ap rtiou^noasuoo v jnpiooijai¡ mouajjodo
of uvjo3¡r&gt; smuSvufojat soj anb ua sapniotounf. sasvf nos soniBAJDsqo

�matriz del sarcoplasma; 2., los telofragmas; 3., los núcleos; 4., el
condrioma; 5., el aparato de Golgi; 6., el sarcolema... Es natural
que en los nodulos de condensación, en las micro-ondas y en la con
tracción parcial o total de la fibra, las estructuras transversales se
aproximen y las longitudinales se separen. Aquello acontece con los
telofragmas; y esto, con los sarcostilos. Sarcolema e inofragma ceden
a la condensación en sentido longitudinal y a la presión centrífuga.
Hartas veces la sucesión periódica de bandas claras y oscuras se des
vanece y lo que se percibe son líneas negras ya regularmente dis
puestas o conjugadas de a dos, entre las cuales se acusan tintes blancos
y grises de límites confusos, o grupos de a tres en la columna clara
o claro-oscura de la fibra, líneas que se resuelven, a grandes aumentos,
como es sabido, en granulos y bastoncillos
Szent-Gyorgyi no insiste ya en la estructura helicoidal a la que
hiciera alusión la screw theory. En lo demás, sigue sosteniendo la
teoría de que la actomiosina constituye la base química y físico-quí
mica de la contracción. Ni la miosina ni la actina sería por sí misma
contráctil (neither myosin ñor actin is contráctil). En un adecuado
medio iónico se constituiría el complejo actomiosina (proceso rever
sible). El sistema ATP actomiosina (adenosine triphosphate, or
adenyl diphosphate), el medio iónico adecuado, la gelificación y la
desgelificación es lo esencial de la teoría de Szent-Gyorgyi. En su úl
tima publicación (1949) se refirma fundamentalmente la tesis ante
rior, con un análisis de la importancia de los cambios de temperatura
en las reacciones y equilibrio del mencionado sistema. El psoas del
conejo es el músculo estudiado con preferencia; luego, el sartorio de
la rana. El predominio de las fibras paralelas y la escasez de tejido
conectivo son, entre otras razones, lo que le decidió a elegirlos. He
aquí dos breves pasajes del autor en los cuales se sintetiza su teoría
de la contracción muscular: "According to the concentration and the
nature of ions present, the actomyosin may be charged by the ATP
an dissociate reversibily into its two components, or else it may be
discharged and dehydrated excessively. Yf this reaction takes place in
a heterogenous suspensión, the actomyiosin is precipited. Qwing to its
violence, this precipitation was termed "superprecipitation" to distinguish it from the weaker dehydratation and precipitation induced by
salts alone in absence of A T P. Yf this takes place in an actomyosin
gel, it will lead to excessive shrinking, syneresis" (13). Emite la hipó
tesis de unidades que denomina autorías. La contracción sería una reac
ción de las autorías de acuerdo con la ley del todo o nada: "that the
contractile matter is built of functional units, "autones", and that icontraction is an "all-or one equilibrio reaction" of these autones, dependent on temperatura" (14). Las dimensiones de las autonas serían in
dependientes del tamaño de las partículas coloidales.
(13)A. Szent-Gyohgyi. — Free-energy relalions and contraction actomyosin. — The
Biological Bulletin. Vol. 96. 1949, pág. 140.
(14)Loe. cit., pág. 140-141.
— 217 —
— 216 —

�'JBjn^snnx
eun ap oapnu un uo^ BsoiAjau Bjqij eun ap oi^biuoj omiiui ¡a ^ ua *seni^pD
^¡ — 'jef|iJ&lt;moiui oujsuiojoosiub ^p ozuaiuio^ p uoj sejiujiuisa sb[ ap pepij
a e^iJi^iuo^^ e[ asjajauBAsap e apuaii ^ ua X ^oiJadsn ap ou|uibj ^a oijoiou u^iq
irj — •••2 + — + — + J^ + — + — + Z B.iipoijad uoisajns bj aiuamsi

r

óó

r

d esnjB as y ug — •tru^iiiisipui vojadjauo^jt/j ap oaii^in.i(|n o]n.)snj^( — -c^ -oi^

^*.

?

^

'¿-

4

I

t.-;,íí-i ^ :-...i.WB-- á

�— LIZ —
BT 0jt9d 'SBJtnjonJjsa sbj naS-ms Bjja 3q 'seainnnb sepnB)sqns sbj ap
doi ajnajajip bj ^^n^) aqap jBuopimj oppnas un^je 'amatas}
-soju^eip soasip o soiBj^sa 'e^pneq na bjjbzijbooj apuodgajjoa
on A jepijtíJB ajuB^sBq sa pBpijiiaBxinoa ^ pspppsBja aajua ojn^sntn
jap pBpiAijoB B[ na nops-redas bj 'jaiAUB^j ap bduijd nopB^ajdjaim
Bpnznapuoa bj ^ soinannjadxa sosopBpma soj ap oqaadsap y 'eooi%
a^u^raBJnd 'saauBjj o^ojo^siq ajqajaa ja Bjsd 'ubu^s (sodoa^ogí)
soaeip so^ -naranjoA ap Á buijoj ap BiJBiqinBa ^e no p '(a^ptug
ap oosip o omaso oasip 'sBdojj^sxuB s^pnBq) sivda osip ouimou
-ap p anb o^ ap n^iaunj BAisnpxa eia Bjqxj B[ ap n^poBjjuoD bj anb
opBqojd a^aaniBATiTaipp ouiod ojapisnoa •—nopanpojioi bj ua opBpjoa
-aj somaq o^ Á— j^iaubjj •8a[i}0BJ^uoo on sojBj^sa no^ UBUBUJa^fB anb
'afa ns b gaiBjnoipuadjad soíBjjsa na JB^nosnra Bjqij b^ ap pBpijijaBj^
-uoa b^ ap noi3Bzi[B3O^ bj Bjaaxioa sa on anb somaaj^ -BpBziJB[od zn¡
b^ b sauaáoraoq Bjjiqiaa^d as Bjqij B[ 'BnisoiinojaB B[ B^pnsiQ -Bnij^B
v\ ap BAtiBSan nopaejp^ a[qop b^ noa Biaesnadmo^ as butsoioi B[ ap
BAt^sod uoiaaBjpj ^jqop vj -Bdojiosi spn^q b[ na uopaBJjaj a^qop
B[ a^ajedB BuisoiraojaB b¡ uopnjostp jtod opn^^Bj^xa anb buijijb as p
n^ -ofBqBjj ns ap B^nsaj ojad 'Bpnana^snoa isa naanpap on sopBjp

- uoXa.oun,

pno

— 91^ —

L3^ J^L^ilÍÍ
.^^o^a"

^nK I*&gt;!o[O;a

eajoine so^; 'BnisoiniojaB noa SBpnBq sb^ b Bjaiqiaasnnaap as
-noa b^ :BiJtaejiinoa as on Bffijqijoim v\ Bpoj o Bjqij v\ Bpoi
-noa sa BuisotraojaB ofajdraoa p o^os tg -BnisoiraojaB v\ ap nop^zipa
•o\ v\ Jod SBdoijosi a SBdoJiosinB SBpn^q se^ Bai[dxa 'i
ap Bpnasa b^ ap —(¿^6T) 8pnaja^) otasini o\— (Lf6l)
* (tu^tuoui jsod sa osaaojd
p) pBpijTjaBJjnoa bj ap Bpipjad b^ á &lt;j j^ y ap nopisodmo^sap ej
aajua 'ofauoa pp seosd ja na 'ojajBJBd un naaajqBjsa (66x) ^^
-inazg *y A onqaog *j^[ 'ooij^araijojoo opoiam oAann mi
•SBDimtnb ssp
-nBjsqns SBmsinz sbj ap nppBjnaiJO bj ap Buapnadap 'BpuaSmjjaMiq
A ouora anb jsnSí jb 'Bon^so Bpn^q A bjbj^ ^pu^q anb auapsos nainb
(¿6l) j^ujag oraoa sajo^nB BJBd BianBjjodini ap jBuopnjijsuoo
Biauajajip BjjqBq on eojja aainjj -sojnaso soj na oraoa sojBja soasip
soj na ojhbí spnaSnijpjjiq bj ap soiqnrea Bjon (f6\) jprqag *f "^
A BDujamost uopaBjjnoa bj na (^6l) lBFnH noA ^^^q sistjbub
o^na 'jBjnasnra B.xqij bj ap uopaBaiuoa ap sosaaoíd soj b SBjajBJBd
nos ou BidojjosiuB bj ap sanopBUBA sbj anb aaajBj -(sodo^psi) sooi^
-SBja soasip A (sodojjosiuB) saji^aBJinoa soasrp ap Baipouad noisa^ns
Bun onioa BpsiJisa jBjn^snm Bjqij bj jBJaptsnoa jb ajunaní as sajojja
anb na ajuBppB SBm somajBJC^somaQ •s^aojnB soqanra jod BjitnpB as
anbunB 'uopBinaijB jb^ Btu^jjxa Bijnsaj Bip ^ojj 'sodojiosins soastp
soj ap BAisnjaxa uopunj Búas BpBiajsa aBjnasnm Bjqij bj ap uopaBJ^
-noa bj anb janajsos na sojamud soj j^iaubjj A ^spniQ uoaan j
•ajnaSnijpjjiq Xnm oj
ap oaod oj jinSunsip BJBd sa vdojjpsjuo A odoutpsi Bpu^q ap notsaad
-xa bj BAjasnoo as ig -opsjS ja buba oj^g -SBJBp sbj ap omoa SBjnaso
SBpnsq sbj ap o^ubj pBpaidojd sa BianaSuijpjjiq bj anb ap n^pon
bj sajopBSitsaAui soj aj;ua nppsqojdB sbui opnBUBS ba zaA

�función de las bandas, que no son unidades, difiere en grado más
que por naturaleza.
Hoy día se sabe que la miosina es birrefringente y contráctil o
retráctil. Pero necesario es la mayor prudencia, y lo advierte Dubuisson (1947), en la transposición fisiológica de propiedades fisico
químicas estudiadas fuera de los tejidos. La miosina, sin las especia
les estructuras de la fibra, no dará nunca acabada cuenta de la
fisiología muscular, como tampoco las estructuras por sí solas. Por
otra parte, si nada tienen que ver con las funciones ¿cuál es el sen
tido de las estructuras? No será su único sentido, pero uno de ellos,
y quizá el más importante parece ser el funcional. En la fórmula
clásica se anteponía la función al órgano; pero si algo puede existir
por sí, no es la función, sino el órgano. Embriológicamente y desde
cierto punto de vista, es eso lo que ocurre. Si los procesos de con
tracción y relajación de las fibras musculares fuesen exactamente los
mismos que los procesos in vitro de la miosina, actina, actomiosina
y tropomiosina ¿a qué oculto sentido responde la especial estructura
de la fibra? Y aunque lo más directamente relacionado con la con
tracción y relajación de la fibra sea el sarccstilo, no hay que olvi
dar, en el funcionamiento del músculo, las otras estructuras (sarcoplasma, condrioma, descripto por Regaud y Fabre por vez primera
en el disco anisótropo, en forma de condrioconte, etc.). Sarcostilo y
sarcoplasma ¿no constituyen un complejo funcional inseparable?
Naturalmente que las estructuras sin la energía química ni las
propiedades físicas y físico-quimicas no explican nada. Pero ¿cómo
explicar por el solo análisis químico el funcionamiento de un reloj o
de cualquier máquina? Aquí la estructura es de mayor significación
que la substancia de composición, ya que a partir de algunas propie
dades fundamentales, con la misma substancia química se puede cons
truir máquinas muy distintas y con substancias muy diversas, la misma
máquina. Es éste recurso de la vida toda, no sólo del hombre.
En la histofisiología del músculo se plantea este dificilísimo pro
blema: ¿en qué momento el proceso químico y físico-químico co
mienza a revelarse citológicamente? De la excitación a la contracción
¿hay o no continuidad del proceso histoquímico? Si entre la excitación
y la contracción la diferencia fuese de grado y no de naturaleza, sean
los cambios progresivos o bruscos —cuestión de velocidad de reacción — parece que el final de la primera sería el comienzo de la segunda
o que entre la excitación y la contracción debiera existir algo inter
medio, por más fugaz que fuese. El proceso químico y físico-químico
microscópicamente inaparente de la excitación, de algún ""modo pro
seguiría en la contracción, tornándose plásticamente perceptible. iSe
expresa la excitabilidad de las fibras musculares por su contractilidad.
Herlitzka (1945), al hablar de la excitación de la fibra muscular,
agrega: "cuya manifestación, externamente comparable, es la con
tracción".
Aparece la idea de excitación entre dos nociones: a) la noción
de excitante; b) la noción de contración, cuando el efector es el
músculo, se entiende. Quizá el error común consista en querer sepa— 218 —

rar lo que es esencialmente un proceso continuo y afirmar, por ser
separable el excitante de la excitación que lo es también la excitación
de la contracción, con la creencia de que lo prueban las excitaciones
ineficaces.
No cabe duda de que durante la contracción se continúa —va
riando substancias y fases— el proceso químico y físico-químico que
la inicia. Y a la pregunta ¿en qué momento el proceso puramente
químico y físico-químico comienza a tener manifestación citológica
perceptible al microscopio? responderemos que en la histofisiología
muscular no conocemos otra anterior, observable in vivo, que el de la
génesis de los nodulos de condensación. Las micro-ondas que nosotros
descubrimos en el corazón de los vertebrados como las llamadas
ondas de contracción descubiertas hace mucho tiempo en los músculos
alares de un insecto (el Hydrophilus piceus) no son reacciones citológicas primarias, sino secundarias a aquellos nodulos.
Analicemos ahora las variaciones de la elasticidad de la fibra
muscular en función de los cambios químicos, Luego, la significación
de los cambios de elasticidad en la contracción.

(Continúa).

— 219

�— 61^
-ed^s jajanb na bjsisuod unmo^ jojja p ^zni^) -apu^rjua 9s 'ofnosnin
p ea ^ojDaja p opnena 'uopBj^uoD ap n^pon b[ (q íajnBjpx^ ap
uopou b[ (b :sauopon sop ajjua uopBjpxo ^p api. b[ ad
-noa bj sa 4a[qBJBduio
juaiuBUjajxa nopBísajinBtn BXn
'jB^nDsntn Bjqij bj ap nopBjpxa bj ap jBjqBq jb '(^61) B^jz^rjjajj
•pBpijrjDBJínoa ns aod sajBjnosnra SBaqij sbj ap pBpijiqBjpxa bj ssajdxa
ag •ajq^daajad a;u9UiBoi}SB[d aeopuBUJOj 'uopoBj^uoa bj na BUinSas
-ojd opoin utiSjb ap 'nopBjpxa bj ap ajuajedBar ajaaoiBDid^Dsojoiin
ODiininb-oaiBij A ooinnnb osa^ojd [^j 'asanj anb zbSiij sbiu jod 'oipara
-jajni o^jb jtjsixa Bjaiqap uoiaoBJjuo^ bj á nop^jpxa bj ajjua anb o
spuní^^s bj ap oznaimoa ja Bijas Bjamud bj ap Jboij ja anb a^ai^d —
- uopoeaj ap psppojaA ap n^psana— soasmq o soAisaa^ojd soiqniea soj
neos 'Bzajejn^Bti ap ou A op^aS ap aeonj Bpnajajip bj uopoBjjuoa bj A
uoiOBipxa bj ox^u9 ig ¿oairavnbojsiq os^oojd jap pBpinapuoo on o Xsq?
uopoBjjuoa bj b n^pBjpxa bj 3Q ¿ainanrB^i^ojoip asjBjaAaJ b Bznainr
-od ooiininb-ooisjj A oaitnmb osaaojd ja oju^iuotn anb na? :emajq
-ojd onnsjjpijip ajsa BajuB[d as ojnasnm jap BiSojotsrjoisiq bj n^
•sjqiuoq jap ojos on 'Bpoi BpiA bj ap osjnoaa aisa s^j •mirnbpui
•simo 9pand as vopumb vpuvjsqns niusiui vj uoo 'sajBinaniBpunj sap^p
-aidojd 8BimS[B ap jpjed b anb vA 'nopisodtuoa ap BpuBjsqns bj anb
nopBoijrnSrs jo&lt;íbot ap sa Bjnjonjjsa bj tnby ¿BninbBni jatnbjBna ap
o foj3i nn ap ojuoiniBuopunj ja ooiinmb sisijbub ojos ja jod js^d
ocu^a? ojaj -BpBU UBai^dxs on sBaimmb-o^isjj A sbotsij s
sbj tn Bonuinb BjSa^ua bj ms SBjnianJisa sbj anb ajnam^
¿ajqBJBdasni jBnopunj ofajdnro^ nn naXnipsno^ on? BtasBfdoojBs
A ojpsoojBg •(•aja 'ajnoooupuoo ap buiioj na 'odoajosinB oosip ja na

• (tmmtuo'^ )

BJamjjd Z3A jod ajqB^ A piiBSa^j jod ojdtaosap 'Binoijpuoo 'BmsBjd
-oajBS) 8BJnjaiu}sa sbjjo sbj 'ojnasnra jap oiuarniBuopnnj ja na 'jsp
-iajo anb Av\\ on 'oji^so^jbs ja Bas Bjqij bj ap nopB^Bjaj A upp^BJj

bj na pBpppsBja ap soiquiBa soj ap
bj 'oSan^j 'sooimmb soiquiBD soj ap uppunj na iBjnosnm
B.iqij bj ap pepioi}SB[3 B^ Op gaaopBiJBA sbj vioiye sotnaaijBny
•sojnpou sojjanbB b SBiJBpunaas oms 'sBiJBtaijd sboiSoj
-oiio sauoiooB9J nos on (snaoid snjfi{dojp^ij ja) ojoastn un ap ssjbjb
sojnasnuí soj na odinaij oqantn aa^q sejjaiqnasap upioovjjuoo ap svpuo
SBpBmBff sbj otuoD eopBjqaiJaA soj ap upzBJoa ja na eouii.iqnosap
sojjosou anb SBpuo-ojaiiu sb^j •liptovsuapitoo ap sojnpou soj ap stsauaS
bj ap p anb 'oam ui ajqBAiasqo 'joijsiub bjjo somaaouoa on jBjnosnra
biSojoisijoisiu; bj na anb somajapuodsaj ¿oidoosojoini jb a^qi^da^^jad
boio[ojid u9iaBi8ajinBm jauaj b Bzn^iraoo oainnnb-ooisij Á ootminb
aiuaniBind os^oojd p oinamom anb na? einnSaad ej b ^ "bidiui b[
anb ooimjnb-ODisij A ooimjnb ogaaojd p —sasBj jÍ SBiouBjsqns
-ba— Bnuijuo^ as uoioobjjuoo b^ a^nBJnp anb ap epnp aqsa
souoioBjpxa sb]^ nBqanid o\ anb ap Bpnaaj^ b^ noo 'n^xo^BJjuoa b^ ap
nopBipxa bj u9tquiBj ea 0^ anb uop^iiaxa v\ ap a^uBuox^ p afqBJBdas
J9S jod 'jBnuijB jÍ onuijuoD O89oo.id un a^uarappuasa sa anb o\ ¿vi

-uoo bj uoo opBuopBjaj ^juauíBioojip sbui oj anbnriB j^ ¿Bjqtj bj ap
Bjnjoiujsa jspadsa bj apnodsaj oppuas oijnao anb b? Bursoiuiodoaj A
BnisoiraojOB 'buií^b 'buisoiui bj ap ojtin. ui sosa^ójd soj anb somsim
soj ojuouiBjaBxa udsanj sajBjn^snm sBjqij sbj ap uppBfBjaj A uopaBjj
-no^ ap sosaaojd soj ig 'a-unao anb oj osa sa 'bjsia ap ojund ojjaio
apsap A ajHaraBDiSojouqni^ -onESjo ja ouis 'uopunj bj sa ou 'is jod
ji^sixa apand ojb ib oiad íoubSjo jb uopunj bj Binodajus as boisbjo
Bjnou^j bj u^j -jBHopnnj ja jas aaajBd aiuBjjodnn sboi ja Bzmb A
'sojja ap oun ojad 'oppuas ooran ns jas o^¿ ¿SBjnjanjjsa sbj ap opn
-ñas ja sa jBn^? sauopnnj sbj noa j^a anb nanap spBu is 'ajjBd bjjo
xo¿ -sbjos is jod SBjnjonjj8a sbj ooodniBí omoa 'jBjnasnuí BtSojoisrj
bj ap Bjuano BpBqsaB Baunu ^sp on 'Bjqij bj ap SBjnjanjjsa saj
-Bpadsa sbj urs 'buisotui 'j 'sopifaj soj ap BJanj SBpBipnjsa SBainnnb
-O3ISJJ sapBpaidojtd ap BaiSojoisrj uopisodsnBj^ bj na '(¿^61) nossinq
-nQ ajJ3iApB oj A 'Bpnapnad Jtoieni bj sa ouBsa^au ojaj "jijaEJía^

•BzajBJnjBu
anb
8Bm op^jS ua ajatjip 'sapBpiun nos ou anb 'sEpu^q
sbj ap jod
nppnmj

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1095">
                <text>Biomicroscopia del corazón : Exploración paralela de nervios y centros cardíacos y obtención simultanea de microcinematografia , electro y foto cardiogramas . Estudio complementario histológico experimental de las relaciones neuro cardiacas.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1096">
                <text>Fácil  es  tener  conceptos  claros  y   distintos;   difícil  es  que  los conceptos no sustituyan la realidad con la apariencia de ser su representación  e interpretación.&#13;
&#13;
La historia de nuestros conocimientos biológicos está plagada de errores debido -aparte  defectuosas  observaciones- a  la  sustitución de la realidad por conceptos, cuando no por palabras. Asunto muy diferente es la elaboración racional de los hechos, de cuyos límites hay que tener conciencia, porque también puede inducirnos a falsedades.&#13;
&#13;
</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1097">
                <text>ESTABLE, Clemente</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1098">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1950, Año III, Nº 4: p. </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1099">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1100">
                <text>1949</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1101">
                <text>Facultad de Humanidades  y Ciencias de la Educación.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1102">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1103">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="519" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="773">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/fa42a36d6298acb298bfe0e179da9cdf.PDF</src>
        <authentication>08222933524fc61795733af0e473d6e9</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="5987">
                    <text>- 981 Tstj - outJ39pua SO^U3IIUHIOS3SB sns jod opuSiA. '.ig ib A '
A iiipuBssjag -3 -f -sjq "sjojj soi b 'o^iSpiojsiq oiu3íuibjos3sb ns jod esos
oqnf \jq "joj^ ib oju3iuii3dpbjSb oj^^uís s^ui oj]S9iiu souiBsajdxg (##)
•oapiA^juoj^ 'SEpuai^ A sapEpiuBtunfj ap pEqn^
ij • (9S6I saiEuiSiJO sauoi^ESijsaAui) iBjuarauadx^ A iBjauaQ BiSoioig
op B^paj^D 3^HKX A oJlP^^ 'Ja PP u^p^ajiíp bi o^Eq opBzqBaj ofEqBix (•)

-9JIUIBIU 8O[ BJBd SBl{99q 89[BUIJOU SdUOpdlJ^Sdp 8B[ UOO OpOJ U9 U9
-UOd89JJO9 8OpBipni89 SOUbSjO 8O^ 9p 8B9IOJOJSIl{
'oipnjsd jap sopvíjnsa^
•^ UBdosj BjSy ^[ii9ipd íxn^
oido98OJ9itn i 2/\ ouoo iz\\ar\ ooijBaSoiojojoiui oAijisodeiQ
•svifvj8o}ofouaij\[
UO9
•O9 98 9J.IO9 Á UOISnpUI TB\ 9p oS9tl[ A J95[U92 ^p Opinbj[ ^9 U9 p
gnj gnb 'buiSba b[ gp JopBJinjqo oipjidg p oíbj)X9 98 orasiraisy
*BUI8Og[-J9XBJ^[ 9p
-BUI9JJ UO9 99IO[O9 98 '9JIO9 A UOISlipUI 9p ^BUIJOU OS99OJíd pp O9n[ A
,{|pjj gp opinbi^ p U9 piJ9iBui p ofij 9g 'buiSba A oj9^n 'ojgnpiAo 'oij
-BAO :O)Bip9mUI 9p UOJ9fBJJX9 98 '¿9)9 UOO pUIlUB p OIS9)89UB 9g

•(^ A f) íoii9iub bjou Bun op ojofqo opis Bq onb X sojojiuibui soj
OjdlJ989p OJBJBdB 9^89 9p pJ9U9 UOIOBZIUbSjO B[ B O^99ds9J UO9 SBp
-U9J9Jip BJU989jd OU B9ldO9SOJ9BUI BJn)9IU)S9 nS 9nb 9p BIAOjd UOT9BA
-josqo v\ opuopBq 'snxvnóaox SAi\[ON[ax3 op ouiuoraoj piraoS
[9p ooi^op^siq oipnjsg p souiBzipoi uoioBoiunmoo o;u9S9jd B[

(••) w(^nDnl-nDnir) snionbjo^ sÁuuoueo ep
04DJDCID

OJJVUO^NVUJ UOJ.D^H 9P v^tfpj3ojof u^pvxoqx&gt;\O^ v\ uoo
onviioinon vsn ^ onisuvwoovi d onní

�ros (1). En su organización general se cuenta con todas las capas ya
conocidas para cada una de las secciones del tracto genital (como se
puede apreciar por las microfotografías). De esta observación se des
tacaron dos hechos que fueron motivo de mayor atención: a) pliegues
de la capa perimétrica y porción externa de la miométrica del útero;
y b) epitelio obturador de la vagina.
a)Pliegues de la capa perimétrica y porción externa de la miomé
trica del útero.
Según el plan de organización general se observa una gruesa mu
cosa interna provista de abundantes glándulas a la que sigue una fuer
te y bien delimitada capa de fibras musculares lisas dispuestas circularmente. Luego se observa un estroma vascular que se presenta en la
porción profunda de la capa muscular circular, pero en su mayor parte
por fuera de ella (6). Este estroma vascular se halla en medio de una
red muy floja de tejido conjuntivo laxo, llegando a tal punto su laxitud
que parece determinar un deslizamiento de la capa muscular longitu
dinal sobre su precedente, estando a su vez los haces longitudinales
firmemente adheridos a la túnica adventicia integrada por una serosa,
dando forma a "la capa peritoneal de fibras musculares longitudina
les" (6). Además, la abundancia de pliegues puede ser debida al estado
de reposo del útero, ya descrito para otros mamíferos, "the uterine
lining is much folded and the entire oigan is small" (2).
b)Epitelio obturador de la vagina.
Como habíamos expuesto en una comunicación anterior (4), las
hembras de Ctenomys torquatus capturadas durante el período ene
ro-agosto, presentan la vagina cerrada. A fines de junio y principios
de julio, período de iniciación de la actividad sexual, se comprobaron
aberturas (durante un corto lapso) y cierres espontáneos sucesivos
de la vagina. Cuando la vagina se encontraba cerrada estudiamos su
epitelio, hecho por otra parte ya observado en otros roedores (3). La
observación revela un epitelio muy estratificado y cornificado con las
células de la capa superior en descamación. Realizaremos posterior
mente un estudio comparativo de la misma disposición en otros Roedo
res, así como acerca del proceso de su formación y del rol de las se
creciones vaginales en dicha estructura cicatrizante. (4).

RESUMEN.
Del estudio realizado sobre el aparato genital femenino de CtenoMys TORQUATUS, podemos establecer que:
I9) Desde el punto de vista de su estructura macroscópica no
ofrece particularidades respecto de las descripciones hechas para los
mamíferos, del orden de los Roedores.
^ 136 -

�dd 'BuopajEg '-y "S ^oqE-7 '-pa é¿ 'soaijsatuop sajoiutuv so¡ ap vpvxv^uioo va
•j4p3soxanu vnuojvuv i vtSojojsifi — 313019313 f 'X ^ "V 'NNVJMXílVOLL
'9961 SajDUtSlXQ S3UO10
-^Sift^nuj ap oxqnx ja uocf svtauat^ \ sapvpiuviunfj ap pvjjnavj bj b opEiuas
-a.xj "snxvnbEO.1. sakom3X3 ap |EuiuiopqE - oax?xoj - o^iaj^d Baidpa^ojaEui eiuio^
-nuv - ONiVnOIJVOW '3 ^ Z3Q9^aO^ - V^.MV^3 Vi A ^ '33OVX
' (9961 3P ajquiapip ap g^ pp
u^isas E[ ua oapjaajucj^ ap '¡oiq '30$ bj e opBjuasaaj) *snxvn5Hox sawomsx'J
ap butSea C[ ap axaap /. Bxnjxaqv - O^VnOIPVOíV '3 -^ A "^ '3DI1VX
6^6I 'I^ "^ 'BijppEnj '03 ^oauíddiT g f 'pa
Ég 'uoijü'Sijsan.uí ixojvioqvj ui jvx aq¿ — 'HXLMI'HÜ h 'f '^ 'S '3 'SI^W3
It6I "^Z- ¿gS '^d 'P^iapBm '03 uoistjjBig '^Sojojsiq anijvxv4iuoo — -3 '3303

(9

(S

(t
(g
(Z

^aoisuio3 fuoipjipo.tc/^x uvtjvuiwvux ¡o suxajjvj — V "S '313aSV (i

•89UOIOBAJ98qO
8BTJB8999U U99BI^
9tlb sypepiXE^i;
-gyuuiy^Aaygqu S9JOTJ9J|[ll
Byxuixy^u BBixusyyyu
uaaeq yux
U999JJO '9I09dS9 B)89 9p S3[CUIIJO J98 UI8 ^9Tlb ^BUI^BA OI|9)ld9
uoidbuixoj bj Á ojy;n pp Bytxj^uíix^d Bdsa bj ap s^nSaijd so^ :sovp
SOp UB)U989jd 98 'O3ldoDSOJ3ItU B)8IA 9p O)Und [9 9pS9Q (^^

��������OS

x -uiny) ojuauínE .ioAeui b euiSea
JOJ3J33S

OpUE^JSOUI ErjEJtSo}OJCU:)lJ/\[ ~ 8 SlJ

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="5988">
                <text>LAGOMARSINO, Julio C.; MOMIGLIANO, Elsa </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="5989">
                <text>Trabajo realizado bajo la dirección del Dr. Rodolfo Talice. Cátedra de Biología General y Experimental (Investigaciones Originales 1956.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="5990">
                <text>Estudio histológico del aparato genital femenino de Ctenomys torquatus ("Tucu-tucu")</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="5991">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , Julio 1961, Nº 19 : p.  135-147</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="5992">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="5993">
                <text>1961</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="5994">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="5995">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="5996">
                <text>Publicación Periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="241" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="458">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/9696575c73b62f1cda02c2feb9d277dc.PDF</src>
        <authentication>92d47d70ac179b68687a69440a6ce4b0</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="2697">
                    <text>El
f v{ ]a^ olmas oood
np ion ip ojjjoj ounj od o^ad
DJa.iojí/uiíJ íoa(j ojvpnoi '^^^ ijf
!opáV] JjSns aw TO 'owiwí jfipjoiu oas
í maa to m ^ 'jtijjiji noa ovsap oa s
3/ Duwtj o; awa^ ai, jui ni
S'3
op Bz^jqod ^^u^inStsao B| X oxiaijs^p \p i ("[) ^pu^a^ J9 aod ouanb
-d pp
oiaeiunpAaip[
p X joau^j 3A9[ p
p a^jqiA
as anb
pp ojadBaj:
jip
q aiaars
i
p ua (((• • • opjojoíiaq nonq nos (i4s 'Mn^Sijy ^iu¡t(j ¡axNVQ b piSuip
iHarioiONy oaaa^ anb ojauos osoniadsajji p oppouoa uaiq eg
•sisajjiaB ns opueasnq 'e^p ap ajuamaiuaiasuoa
X B^nopiA BjjBds as *o[ijsa aapip [a X Btieijpts ^pnasa bj uoa sapz
-naAo^d so^ ap sa^.ioa Bisaod tq aun anb a^uotjjoa b^ na as^r^ jo nina ap
sofa[ *—ouisiui p bjb¿ uaiqoíBi ours 'sapnjaB soaiijaa so[ BJBd ops
on— Bjqo eXna 'Buaig ap ejaod ouanbad un b aapuajua ap souibieji
opu^na 'axMVQ ap oAtjsaáns japod ajsa sa osua^uí ajuata.iB^iioijjE^
•BasaiuBp B¡Basa bj uoa 'soiuaaap sosa ap
oipnjsa p na 'opoj opípara ap —pBpijiqBjneuarauoain B[ ap p sa anb
'Bisaod bj ap ouaj^ai p na Braiersojáipd— uopnjuaj b^ b soraBdBasa
ajnara[pjjTp X ípnjuaAnf ns ap b^ouioj bX Barsnra bj usía tt9jpin8^aj
a ^fop ^joutvj) awiíjjt sbj anb p BjBd 'ojnpeta bX 3xnvq ap ppsjira
B^ uoa 'ouoifilí.in^ pp bubiuoiu e^ op oj¡e O[ apsap 'ouopaBax o^jsa
aapip p Baijaod BXna BJ^uoa ouBijprs B[anasa b^ X ojusa aapip p soiubj
-ira 'ojaaja U9 'sojjosoj^ -joijo^ub ajuaraBiBipamuT opojxad pp X 3Xnvq
ap eodtuari so^ ap fBixojsiq b^ nnB X) BjnjBxajrj ^\ Bipnjsa as opu^na
BasajuBp uopsoáns b^ ap asjBiqr^ ^aijip sg 'Bijsapora ns ua BarjuainB
ojod 'BJopBaxa aiuaraBsoxapod souara 'Hfajdraoo X bsojSbjiiii souara
Bisaod buu ap sanuai sbih so[pjsap soj; uapaaid as zn| ssa ng -ax.Nivg
ap Bjqo b( ap BipBut anb Biuap^ X Bsuajuí ^n\ Bun bi[bij ua uaq
-pax AIX IaP soxararxd soj X mx ojáis pp soiuaaap sotuiqri sog
mjm¡ U3 ^oumuoj. vjnjvu^n^ van^wud oj ap unwoo ouauuaj y^

U.IVSS3UD sa maars soni

�Dante son equiparados en estos versos con la disipación de Cecco,
como causas de vida parasitaria {"sventura o poco senno cel ja jare^).
Hay que observar que constituía el aspecto más trágico del exilio,
para Dante, esta necesidad de depender de otros; todas las veces que
en la Comedia se roza este tema del "pedir^, la voz del poeta en el
verso parece temblar de profunda congoja: "Tu proverai sí come sa
di sale / lo pane altrui e come e duro calle / lo scendere e salir per
le altrui scale". Este es el anuncio de Cacciaguida al propio Dante
{Par. XVII, 58-60). Pero la misma conmoción de raíz autobiográfica
vibra en la mención del sacrificio de Provenzan Salvani al mendigar
por un amigo {"si condusse a tremar per ogni vena" [Purg. XI, 138])
y de las desventuras del buen Romeo {"E se il mondo sapesse il cor
cKegli ehhe / mendicando sua vita a frusto a frusto ^Par. VI, v.

140-141]).
En los versos de Cecco este doloroso pudor es violado con una
ostentación de brutal cinismo, que es en el fondo una indirecta acu
sación de insinceridad lanzada contra el alto nivel y el carácter refi
nadamente espiritual de la poesía lírica de Dante. Esta velada con
traposición, que aquí parecería plantearse en el terreno moral, nos
revela su carácter estético, si tomamos en consideración toda la pro
ducción stilnovista (que culmina en Dante) por un lado, y el con
junto de los ciento cincuenta sonetos de Cecco Angiolieri por otro.
Empecemos por establecer el terreno común, sin el cual ni la
oposición es posible. Dante y Cecco pertenecían ambos a la pequeña
nobleza municipal; pero su obra está completamente fuera de la órbita
cultural del feudalismo: esta repugnancia por el parasitismo cortesa
no hubiera sido inconcebible en las cortes feudales y sería más tarde
excepcional en las cortes renacentistas. Es en cambio una caracterís
tica de la moral "burguesa" (en el sentido histórico de la palabra),
que había restaurado el sentido romano de la propiedad y había ele
vado a supremos valores la honradez (bien distinta del "honor") y
la independencia. Este nuevo espíritu —que es, en Italia, el de la
Baja Edad Media— separa insensiblemente la literatura de los rieles
marcados por la tradición provenzal y siciliana.
Tanto el "dulce estilo" como la corriente "realista" se inspiran en
los nuevos ideales. La "gentileza" de Dante y de Cavalcanti no dis
tingue ya a una clase, sino designa un esfuerzo de perfeccionamiento

E se di questo vói dicere piúe,
Dante Aligkier, i't'averó a aneare,
ch'eo so'lo pungiglion e tu se' 'I bue.
("Sonetti burleschi e realisti dei primi due secoli" a
cura del Massera - Ed. Later^, Son. CXXXVII. Pág. 131).
Este soneto fue escrito como contestación a otro de Dante, que se ha perdido. He aquí
la traducción de las estrofas citad^s: "Dante Alighieri, si ^o soy un buen charlatán, tú
me sigues muy de cerca (Ht.: rozándome la espalda con tu lanza); si yo almuerzo con
otros, tu ceuas en casa a^ena; si yo muerdo la grasi, tu chupas el tocino.
De modo que, gracias a Dios, uuo de nosotros dos poco le puede reprochar ai otro: dosventura o poco juicio nos hacen comportarnos en esta forma. ¥ si quieres seguir hablando
da esto, Dante Alighieri, yo le he de cansar, ya que yo soy el aguijón y tú el buey".
— 14 —

�— SE —

•o¡ijsa aa¡np ¡ap eiauaied
-SUB1J B[ ap 83AB.ll ^ BJSTA 'BSU3p SBUI 3DBt[ 3S pBpiaiodlOa eXna 'OUIIJ[n
ajsa ap Biaaod b¡ ap uoiaiuipp b¡ ap 'opijnasip ubj unB 'Eraajqoid
p —jaA ap opora ira b—- jeaiue^dai anb XBq BAisaadxa Biauaiíixa Bisa
ap upiaunj na X ajsBijuoa ajsa ap saABij y •ia^noiOMy 03333 aP 90^
-auoa so[ 'sejsiaoujijs bo[ ap sBiqo sbj uoa ojundBijuoa na 'uapuodsaa
Biauaiuixa erasitu ejsa y -o¡¡jsa aajnp ¡ap eisood B¡ X BUBi¡ia¡s B¡ona
-sa B[ ap oaijsin3uT¡ ozaanjsa ¡a uapuodsaj eiauaSixa npun^as e^sa y
•jomY* ap ajquiou ¡a 'saaopBAoj} so¡ ap uoiadaanoa b¡ ap uoiaEzt¡Bn^
-uídsa Bun na 'bjboioi epanbsnq Bjsa ap eajatuisap ^^ 'tiBniJua¡ b¡ ap
btjo¡íí b¡,, bjbuib¡[ aiNVQ anb o¡ opuBosiiq '¡BJ^uaa oinoa uotsajdxa b¡
ap Braajqojd ¡a BajUB¡d anb '¡buijoj ajuauqBiauasa jajaej^a ap 'BiauaS
-1 xa Bpun^as eun Á (^oiq ua auinsaJ as anb aoijadns pupqeuTj cun
ap oía ¡Ajas ¡b ojsand ojuaraiuisui mi anb sbih osjaA ¡ap ^ escud b¡ ap
Bamaa^ b¡ ua 3a on 'ajJB ¡ap Bai^o^Bpad upiaBaijijsnf b¡ b opuaioapaqo
*X Bjqe¡Bd e¡ ap souuuea so¡ soa¡B¡ so¡ b opuai^qe 'uoraaB ap Bjajsa
ns JBqduiB bjb^ o!u ¡iia ¡b utjb¡ ¡ap BSBd anb) BaijEasepip '¡bjoiu 'bs
-o(ííi¡aj Btauaáixa buii 'bue¡¡bji BjniBJajt¡ b¡ ap Bijoisiq b¡ ap opouad
jauíijd ¡a u^ 'ojaaja ua 'jinlíuijsip ua¡ans soanjja so^ -bsojoiiib BaqnB
Bisaod b¡ us sajas bX opsdiiao BjqBq anb ¡Bjjuaa jBiín¡ ¡a ^dnao 'bis
-aod b¡ ap BianaiasuoaojtiB b¡ ^iaap sa 'oaijajsa Buia¡qoad ¡a 'opu^dnao
gotnejsa son anb ap JE¡naas;uij EjnjEJajq Bjsa ua 'oiquiBa ug; -Bisaod
b¡ aiuaui¡B}uap¡aaB anb sbui opBzuBa¡B eiqeq ou anb 'oaijsim ajíSB.uE
ap o uoiaBaijipa ap ^aiaBJua un opiuaj BiqBq 'BaijaBpip 'ajxiBzi¡BJOui
'Bsoi^qaj BJnjBjaq¡ b¡ '¡IIX l^ís Ia PJ ua 'uaiq Ejoqy '¡Ediaiunuí
X oaiB¡ a^uaiquiB oiusira ¡a ua apuaiaua as anb 'Bzaj(¡od b¡ ap BUBasia
-ubjj uoiDB^¡Bxa b¡ souiBupuai ou '^vizijvssviu^ b¡ jod osnjrp jome ¡a
uig "ouisijaosB opEuiB¡¡ BiqBq as BpiA b¡ ap sajBijajEiu sasaaa^ui so¡ b
ajuarjjoa oSadB ¡a BJjuoa uoqaqaj Bjsa 'osoi^qaJt ouaJ^aj ¡a u^
*(op¡Ensa^) uoq ojjsb¡^[ ap ttvqoj^ B¡ sa o.iai¡oiS
-uy jossaiu ap tivizuossuutt^ b¡ :¥3a'á/V 3P e[AOU Bun 3P ^o^aq ¡a aas
Bi^pod 'Bjutd o¡ X ^a o¡ ¡a ouioa '03333 aP 3JPBtI 13) "Bf|T^^j b¡ ua sbz
-anbij ap uoiaB¡nuinaB b¡ aod aiaap sa '('01 'a ^XIXXX3 'UO9 '¿ü[ ^?&lt;^)
ífDj1Dpnjvw vizjjossnw vjti aod oíaaadsap ns ua X o^bab ajp^d ¡a aod
oipo ns ua opBzqoqiuis 'otuiaqoq ojuaiuiípuaadsap un uoa 'aqaouap ¡a
•ouia ¡a 'pep[|Bnsuas b¡ Ej¡Bxa 03333 -eouansua ap B¡aj ns ¡^aisnuí X
omis^pBuijaa afBnliua¡ uo afaj tio¡ijsa aa¡np)? ¡^ "BiJEip BptA b¡ ap pBp
-i¡t'¡lajera b¡ uoa ajsBjjuoa ns ua ajas ¡ap ouaaja eraeip ¡ap ojuauíora
un sa X uuiiqn Bjsa ap joiiajuí ¡a us BajuB¡d as euieip ¡a í^ediarunra
eisanSinq b¡ ap e¡ sa anb 'BiajsorajB erasira b¡ b uaaauajiad 4(bub¡¡
-ia,, o Mesoipijsüj ajuaS,, b¡ oraoa ^jouib ap sa¡aijii so¡ ojubj oaa^
'souBiujaq uaaouoaaa as sasaiajuí a sauoised
sus ap X aiqranpaqanra b¡ ap UBfa¡e as sauainb anb ¡a ua '¡enpiAipux

�El dulce estilo
La historia exterior del dulce estilo (2) se suele contar con las
palabras de Dante, que a .él se refiere en tres distintos cantos del
Purgatorio (XI, XXIV y XXVI). Pertenecen, pues, a esta corriente
los poetas que, abandonando la escuela siciliana, se alejan de ^la ma
nera" de Guittone D'Arezzo (su representante toscano más conspi
cuo ), ee decir, de la servil imitación de la poesía provenzal, para
seguir el dictado de Amor, o sea la inspiración personal (3). El ini
ciador, el padre de la "nueva manera" fue —siempre según Dante—
Guido Guinizelli de Bolonia, cuya vida se desarrolla y se cierra en
el siglo XIII (4). Sus secuaces fueron todos toscanos y entre ellos
se destacan, en un primer momento Guido Cavalcanti y el mismo
Dante (5) y, en el otro siglo, después de la muerte prematura y trá
gica de Guido en el año 1300, Dante, ya en actitud de alejamiento de
las "dulces rimas", y Ciño de Pistola (6). Alrededor de esas grandes
figuras, el coro de los menores, Lapo Gianni, Gianni Alfani, Diño
Frescobaldi, Sennuccio del Bene, apenas aporta nuevos motivos, pero
enriquece las resonancias del conjunto y contribuye a darle a esta
corriente literaria un íntimo calor de amistad, que no queda en la
materialidad de las biografías, sino que ilumina por dentro intermi
tentemente sonetos, canciones y baladas. Si la sustancia es intrasferible, si el fruto de poesía que cada uno de estos escritores nos da de

(2)Hay quien prefiere reservar la entera denominación "Dolce Slil Novo" para la
lírica dantesca posterior a "Donne ch'avete intelletto d'amore", llamando "Dolce Stile" la
actitud literaria ^eneral de todos estos poetas, a partir de Grion Gitinizelli. Pero las dos
restilisnio") y así las uso aquí, no queriendo entrar en una discusión qne me llevaría
lejos de mi tema.
(3)Canto XXIV del Purgatorio, versos 49-62. Es el coloquio de Dante con Bomaciunta da Li'CCA, versificador de la escuela siciliana y defensor de la tradición literaria
contra el dulce estilo, Dante imagina encontrarlo en la cornisa de los golosos y se le pre
senta con las famosas palabras: "lo mi son un, che ^uando / Amor mi spira, noto, ed o
quel modo, / che detta dentro, vo significando" (Yo soy uno qne, cuando Amor me insuiunta. convencido, contesta: "—O frate, issa vegg'io-diss'egli.il nodo / che il Notaro
Guittone e me ritenne / di qua dal dolce stil nuovo ch'i'odo" (Hermano, ahora veo —dijohablas).'El Notario es Jacopo da Lentini. una de las' figuras más destacadas de la escuela
siciliana meridional del primer período, Gltttone, toscano, era considerado como un maes
tro por loa versificadores "sicilianos" del segundo período, casi todos pertenecientes a la
Italia central.
(4)En el canto XXVT del Purgatorio (versos 97-99). Dante llama a Guido Guini
zelli "ií pntfre / mió e degli altri miei migliar, che. mai / rime d'amore usar dolci e teggiadre" (El padre mío y de los otros mejores que yo, que usaron rimas de amor dulces y
hermosas).
(3) Véanse, a este propósito, las palabras con que Dante se refiere a su "primer
amigo", en los capítulos IIT, XXIV, XXV y XXX de la "Vita Nova", y las que atribuye
a Odehisi da Gubbio. en el canto XI del Purgatorio: "Credette Cimahue nella pitlura /
tener lo campo, ed ora ha Giotto il grido. / sí che la fama di colui oscura. // Cosí ha
tolto l'uno all'altra Guido / la gloria della lingua; e fors'é nato / chi t'uno e Vnitro
caccerá di nido" (versos 94-99) (Creyó Cimahue dominar el campo de la pintura y ahora
se habla tanto de Giotlo, que éste obscurece la fama de aquél; así un Guido le ha quitado
al otro la gloria de la lengua, y acaso haya nacido quien logre echar a ambos del nido").
(6) En el "De vulgari Eloquentia", Dante afirma que el vulgar del sí se considera
privilegiado frente al de o'i l y al de oc, entre otras cosas, "porque quienes más dulce y
sutilmente compusieron versos vulgares, como Ciño de Pistoia y su amigo, pertenecen a la
familia y a la casa de aquél" ("De vulg. eloqu.". 1 • 10-16).

16

�^ ¿L —

(

na buuijb (rrraziMin^) oiíjrs ja ontoa 'bbo.&gt; biob Bn uos j;ii*&gt;8 upzBjoj á wwy) „•••!^
3JUJJII) OtIS 111 OigStjlH 11 dlUO'J IR / *^KÍJ ^ BTJTJ OMÍÍS* Iljtldfi JOa 3 d-l OMlf^ , 1 ITWZIN I 1^ 110^
•^•••¿jijuag ojmbj;,, oiauos aj^aia.i ja JBjn:&gt;!iJBd ua i .Af m^ A nl BP&gt; 3íB?A &lt;8)
(-3A BJ
BBjluaiui BOiuainiBBnacI soibui ^aual ^panii ain^u : jo^fui uíib japod un auaji ^nb o^íp so .i
vi Jod bsbj) '(S8 •*?&lt;* 'ocuoii ino^uB^ -pg '8M[ ';"?^'.' jjíw'|j / :osk[iH win^ :ug
•n-raziNirif^ oaiaf&gt;j *^^'' w/ 3VJ ./ Jsaíí /* ond utojjnu / :aitiun Joiggnui ny^p mip
au JoaiíB / :;i¿i a^i/^ ""'" ^^^jdftu pnd IR &lt;&gt; 3 // apajj d^ 1/0 ai,*/ uj;som 1/1 ^O/
a ^ a|M;ns unop ina v oijgn^jv iiss^pjti^a / 'a/jjuaíí ts a vujopo oía Jad "ssoj^ (¿)
11^ B3j[03lIBjaOt ^ BpUJJ30 SRtU 33Bl[ 3S ^ 'BJJ3TJ B[ E SOpBadB 8BUI
'vioj-si^j aa ofji^) ti3 ^ s^jorn^ra boj na oaa un praoa aA^anA "aj.NVQ na X
oani^) .laiu^id [a ua Bptuijap ua( 'joiub ^ap Bsoiüi[a.i njjoaj u^sg
•0[iia aapip jap ^Bop; [ap uo|aBtu.io^siiií.ij. buii ou X
BJopBjadns uoiOBUiuipia Bun BiuasajdaJ OJad 'ofa^huoa sbiu 34uaraBjiu
-ijui opiinra un ua Bjauajod joábtu uoa aAontu as anbaod 'b4biaou[¡is
BjniBija iran sa ou bX e;parao3 B[ ap ztjjeag c^ -(9) ctmoM 'a*tA CI
ua uaAof 3ia:vq ap X |¿j sbuiij sus ap aiasd joXbiu b^ ua mazi.Mfi^)
oairi^ ap JopBjjdsui oAijora [a sa ajs^ *o|a¡3 [B ojuaituBuiuiBaua un sa
jome ¡a *sa[iiuaj) soiiozB.ioa ao\ u^ 'jsy -Biuaja uoi^ba^bs bj X pn^JiA B[
BiaBi^ (uopBjpora B^sa jeipaAOJdc X japua-idiuoa ap saaedBa 'jiaap sa)
wsa¡ijuaJ&gt; sauozEJoa,, so^ e jRin^ X Biaua^od eiuiijuí ns jbjjsoui ejed
soiq jod BpB3.ia opis bi[ '[Biuuídsa uoiaaajjod ns ap ofajjaj 'Bza^aq
ns anbjod 'Baija^uE ajuauiBjapKpjaA BinjEija Bun BjoqB OAjatiA aa '^a
-istj Ezo[jaq B[ b ajuaitiBAísnpxa isBa ajarjaJ oa anb uoiaBJBdraoa Bun
uoa 'tjai^uB:í ap opnuara b epuaijijEa sa BiiB^pis X ^zuaAOJd Bjsaod B[
ua anb 'jafnni B^ *pBpis.iaAiuj^ b^ ua UBqBzt^aj as anb Bap8B|oasa
bijoso^|J ap sorpnisa so[ X sajjoa joiub jap oaTJopBAOJí oSipoa \o ajjua
OJjuanaua jap 'Biuo^og ua opiasu Ejjqfiq joiuy ap BuiJiaop bjs^
•biuo4 \9 a.iqos a33sso^
3HV^J ap o-iqq osouibj ¡a ua opEumqna iibij sozaaujaa soXna 'sajopBii
•ojsiq a soajiua so[ oqanuí opefBí^jj tiBq úto[ijsa aapip ^p btjoso^ijw
Bjsa ap .iopapaj|B j^ *t4jouiy ap Buriíaop,^ BAanu Bun ua ttBjauBiu ba
-anu)? ns ap uoiaiurjap b[ jeosiuj B uejpuai sb^siaouji^s souisiui S0^
*ia3norüMy 03333 DP Bís^od bj ap
BAi^afqns uoiaBaijijsnf e| X JopBJidaui oaijoui ^ oinautBua[d japuaj
-u^&gt; ^00J3— a^qísodun bij^s so^a uxs anluod 'puiaj oajsanu bjb(I ^j
-uaraBpunj BiauBiJoduii buii SBiiiapB uauaij soAi^aa^oa sa.iaiaBJBa sois^
•B[aapuajua X ajuauíBai.iojsiq epiBauad ajiuuad bou X BTsaod B]^ ap pBp
-muiiuoosip b[ ap SEJiap Bjsa anb oaiieuu;juo3 ojuaraajo p aXni^suoa
X Ejnqna b^ op BTJojsiq B[ ap sapiuamEpunj soiaadsB soj ap oun sa
anb 'BjnjBjajq b^ ap bijojshj B[ aquasa as opuBiia opB^ ap opefap jas
apand ou 'oaijipd onpsap ap •—soga ap soun^p bjecI—- Bissq X oisnS
ap 'sa|B.Tora-oai)aisa sa|Eapi saumuoa ap ^aju^famos soaipianf X soaij
-osogj soipnjsa ap 'je^jo b oXnqiJjuoa soga ap oun Epsa anb BAijaajoa
BiajsotujB B^ ap ^aÍBiixtua^ X BpiA ap ouoj ap 'oiiiJBa ap ogiauíA 'od
-njS ajsa ap sojqmaira ^o\ ap sapnjiJídsa X ssaisij SBuosjad se^ b aun
anb ojuaiasuoa ogiauíA p) 'sajoiaa^ ap uoiaouia Bjjsanu ua osjbzt]Bs.ioa
-ran BJBd o^os pBpgBnpiAipui ns ap aps X ajuarapjoj aaauajjad aj is

�Guido Cavalcanti, que no ve el Paraíso, concibe aquella perfección
como desesperadamente inalcanzable y no encuentra para el amor
otra culminación posible que la muerte (9).
En realidad no se trata de un contenido conceptual común a todo
un grupo de escritores, que se esfuerce por traducirse en un deter
minado lenguaje poético, también común. Tenemos aquí más bien una
sensibilidad colectiva, que crea su lenguaje, partiendo de toda la
tradición poética anterior de la Romanía, pero marcando su propio
límite inicial en una profundización y purificación del sentimiento
("io mi son un che guando / Amore spira noto,,."); el hecho de
que este lenguaje trate de organizarse alrededor de un núcleo doc
trinario común es ya de importancia secundaria para nuestro tema.
Inconfundible, en un poeta stilnovista, no es pues la doctrina, sino el
tono: la tendencia a aligerar en lo posible la materia en el amor y
la palabra en la expresión, a cantar como en sueños, sin determina
ciones espaciales o temporales, viviendo intensamente el drama inte
rior del sufrimiento o de la beatitud, reduciendo todo lo exterior a
pocas notaciones aéreas, a veces símbolos, a veces pretextos para asirse
de alguna manera a la realidad material y absorberla, junto con la
figura de la Amada, en el ensueño. No hay naturaleza sino como
metáfora o deseo irreal (10), ni descripción física de la mujer (11)
en esta poesía amorosa. El atributo de la mujer -—-como de los ánge
les y bienaventurados en el Paraíso dantesco— es la luz (12). El poeta
(9) "L uiiíimi mia dolente e paurosa / pian ge na li sospir che iifíl cor trovo, / si
cha hagnati tii ptatitt ^seon foc^. ' nllora por che tic Lo m^lt^ piova / nmi Jtgura til
ttonna pensosa ! che vegnti per ceder morir lo core." ("Rimatori del dulce tó't l nuvn" a
cura ili L. Di Benebetto, E.l. Utet, pág. 33). (Mi alma doliente y llena de pavor llora
entre lo^ su^piro^ que en^uentra en el corazón, tanto que e^tos salen nana^los en la^rimas(10)Un ejemplo de ello puede ser el uso. constantemente metafórico, del verbo
"piovere" (llover), que vimos empleado en sentido figurado en la cita anterior. Un soneto
de Cavalcanti —de a la (^an^a amorosa— comienza : ^ vete ni vot ti ¡ton e tti vertltirtt. • • ,
y una pequeña balada de Dante: "Per una fthirlantletta / ck'io vidi, mi jará • sospirare
ogni fiare" (donde la naturaleza esto en la mujer o es una senhtd de la mujer).
(11)Las ex ce p i' iones, por a ti escasez, no nacen sino coniirmar esta caraclerist ira del
dulce estilo. De Beatriz, que se volverá criatura tan viva y entera, a través de la alegoría,
en la Uivinti ^lommedui, en la rita r^ova, solo conocemos el color de perla.
(12)Hay una evidente continuidad histórica entre esta luminosidad del amor (que
rialmenle en Chiaro Dayanzati) y la poesía de la luz, tan estudiada en el Purgatorio y
en el Paraíso de Dante, y cuya intensidad culmina en el momento de desaparecer por
inefabilidad, es decir, en la experiencia mística del último canto de la Comedio. Limitemos
la *- iem pt i fu-acto n. que podría ser abundan i ísima, a algunos versos, particularmente signtiicativos, de poetas stilnovislas:
Cavalcanti: "Chi é qtiesta che ven, ck'ogn'om la mira / e }a tremar d¡ chiaritnie
i'are..." ("fíimatori del dulce stil novo", pág. 17). (¿Quién es ésta que viene, a la que
Iavo GlANNi: "...levando gli occki per mirarla fiso ' presenil dulce riso i e li
occhi siioí Iiiceiifí come Mella." 1 Ihídem, pág. 73) (...mientras levantaba la vista para miC4íí
A•
-/
I *"*o ta
T"^,,t'
' ' III'
i AN ni ^\i.r A&gt;t: /tmor
mi i-ien,
coi a• ooi'
miro, i amaniato tu guua
/ netit raggi
del litme ch'ellu s pande. í Ib ídem, pag. 1(14 i. (Amor viene hacia mí. desde el lugar donde
la ^co. vestido de un manto de felicidad en los' rayos de la luminosidad que ella derrama).
Ciño ka Pi^toia: "...helio donn-i gentil piano ed atiesta. la qual dapliosa, m nnn
srnra testa, / piangendo sotiol vel antuvia luce". ílbídem, pág. 2Jfi). (...una hermosa
Diño Fkescobaldi: "...una donnn di gaia giavinesxa, / che luce it lume de la sua
— 18 —

�— 61 —
•(6) BlOtl E| 3SB3A (El)
(8[)¡A o.iotl na ua ojub|i( 3jbi| ^ ma^ 3(i zn] e[ sbi|j3[j na buuojsubji Lopnitui m •01^11.11/0
^OUOI^BJ IIU |I^U "^/JU ay3 'JOUI^,, :U3S3)UB|&gt; 0^J3A pp UO1.1B1JU1I] ^31U3UI B( 11^ (([BU
a[iuB[dMM joaiy ^ oiai- i* t"' iM||q ba*ho o|&gt; ehoj^j bi|B bii/,1 -mz -^id 'lu^pH
,.';i.i iwori f.tw 1/; ,tp n¡ uu2^s o / ^iif ^uom ¡dixoJ tp jwii¡ p&gt;p -o/^.!/// ¡tu ./jiíjiu j/
^wj *jíjioK • •'-•---- • -iízEí/jiíij/^ o/i^ oí jp vJ^iutiuut ut aw^ '^^/i/ íj^jí.i vi
¡p juiuy^ /^p ^ti
•••
j&gt;zx^¡^q nauu tp //^ís //.M/j,, :^^1 I [ e
H| 3(1 B3ABJ1 B |lBp![BUIIJO B| 3[J BJIJIlbSliq B( U3 OpBU3(llU3 Á ^BJ^JlUBp SRJ.lUa.lSIUlU
O Bip [3(1 EJopKiMimiB B1|3A1S3 B| OU1CI-. BZ3[(3(( n9 3p pBpHOUIUllll B( 3.in( 3nb •ptl|H3
Fsozoá ap fniu Bun-J '(m -íb/I -lu^ptqp .^DiiJ^yS^MU o ^/nip u;;8|B ^.ho.i o".i/
-^u sojuoiu^^j so[ ^p ouii B3 :ai.MVQ ^p , |s,, ubjIí j^ euBfluiooB a
BUipJO^ U^ OJO; [O S3 ÍVOHVHXHJ B SOUBI¡piB SO[ ^p BAJ[[ Jllb OJj
ojo^nd p sa : ( \¡\\ ^op sojoini.id _C m\ opíis [ap soru.uop soiuij[
Baoda na ^p Bisaod B[ Bpoj is ua uio^^e ou eis^^o^i^s ^juaij-io^ cj
ovisiaoujusti u y
'(1^ í!lSií *"^^lp I3P ^Bjaod so[ sopo] b sau
-LUIIOa SO^SBJ SO[ 3p OUll S3 3Ilb 'BSOJO[Op A ,JJ|llp '[BIJJJBlllUl pBpl[BJJ
bsj "pBpi[Boa [Bioadso buii soj^a b ajauibpB anb 'BiiiBjp un op sjCbu
-osjad so[ uos *o].ionj\[ b^ '.iouiy [a 4HpBiuy v\ op uoííbuii esojjoq E[
'(sa[K][.\ SBZJonj o) t(snji.iidsa,, ^o[ 'o^ujtuiB^uod ja 'buijb ja 'uozeaoa
ja 'oaiuirue ojiunm oáhj ua 'ixniv^iVAv;) 3 ajuatu.iBjnaiiJBd BiijnaaB
as anb Ba^suaiaBJEa buii ea B]sg 'Bjaod jap n)i.udsa jaj&gt; joijajuí ja
ua ajsixa ojos ;o]uaTiiiiAOui "biubjq -od.iana ja bjjbj ouioa ise *a)uaui
-Bjajdiuoa isba bjjbj '-oaueuiejp 'oaijbjjbu ojuamaja j^j -pBp|ai]ua]nB
jaua] BJBd ^soMaia,, jas uBjisaaau ou uiib A saj^diaiiud soijaaij soj
uos oiuatujBfajB ja 'ojídsns un 'bsijuos buii 'epcaiiu cim :seuj una
uBnuaje as soujajxa soaiioui soj 'ojusa aajnj) jap sejaod s^iuap soj ap
sojauoiauua soj souieafoij js 'j^ *aj4jis¡Aiii jsbj A anua; oaad 4Bjn;aiuisa
buii ^Bj^ •• •osibjb^ ja ua zt.i;Bag aj JGUij uoisia bj 'o;uaiuii;uadajjB
ja *^jx;uaá jafmu bj,, jod joiub jap ^ejbj A ojaiuija ojansuoa ja 'oá
-jexub o;ucjj ja 4e;sa op BAijaaja a;janrn bj 'bijoiiui zu;bjq b joa aoja
^jiJtjaj ojíbjso ua 'B;aod ja anb u^ oa¡;ajoad .i aj^jijja; ouans ja 'epetuy
bj ap aipBd jaj oiíanj A BjÍuub buii aj) a;.ianui bj 'iBisaod ua joiub
jap uoiaBtujojsuBj; bj u^^ Jiaap sa) zij;Bag ap sbzubijbjb sbj jb;ub^
ua ajuaiUBJa^ua a;sisuoa pBjnaifaj bj onb ap o;uatuiiJijnasap ja 'uoia
-BU^iisaj bj 'upiaBjadsasap bj 'ojuijbs jap Bpipjad bj 'saiouiB sajuajBde
soj^o ap SBJjajt e;aod jap joiub joj uoia^^nao bj *opnjBS ja :soiuajpua;
A bjoaou b;so ua soj)B;Ejaj so]uaiuiiaa;uoaB soj somoaiiEtnanbso oja^
"UOIJBJJBU UIS EJ3AOU Xeij OU A TJOUIB 3p BJOAOU BUII SO 'O}0UOS OSOUIBJ
a;sa a;jBd buijoj anb bj ap \vao\i "n {„ ^j -ojídsns ja 4jodn;sa ja
"aojquia; ja uos sajoua;xa sauoiaB;sajiuBiu s^aiun SB^ína 'osoiiíijaj ja;
-objbj ajj sisB;xa un s^j -uBapoj bj anb soj ap buijb ja na aanjiojtl anb
so;aaja soj ap soabj; b ouis zij;Bag b sohioa ou "b;s^\oujt;s Bisaod bj
ap uoiJBUiuqna bj oiuoa a;uaiuuniuoa opBjapisuoa ^ anb '((* • '^¡ijus3
ojuoj^,, :ax.\;VQ ap o;auos ja soiuaaj ig 'bsujij uoiJBUtiuují bso ua sou
-joiuoa sus japjad aaajed buisiiu npBuiy bj oja^ -BJajsout;B bj upo;
-BjiBLuy bj Bsed apuop 'bjjuiiui anb znj Bsa jod opBjipuBaua epaub

�cesarios para la comprensión del mismo Da^te, porqué representa un
aspecto de su alma, que, sin haber dominado totalmente su produc
ción en el primer período de su vida literaria, persiste subterránea
mente en su madurez I así como persiste subterráneamente el hombre
joven en el hombre canoso) y pone una nota tenue y tierna en aquella
síntesis del mundo interior y exterior que es la Comedia. En efecto,
el aspecto lírico del alma poética de Dante tiene sus antecedentes y
su alimento en el Nuevo Estilo, con el que confluyen las voces de los
místicos, desde S. Francisco a Yacopone, mientras su aspecto épicodramático se nutre de la poesía clásica, de la prosa de las novelas y
de las crónicas, y por último, de esa literatura que podríamos llamar
antistilnovista por el hecho de orientar su esfuerzo expresivo hacia
la representación de la realidad externa, del amor carnal, de los sen
timientos densos y violentos, elevando el detalle captado con histó
rica precisión, a la categoría de realidad vital y poética (34), creando
en una palabra voluntariamente, para este mundo excluido de las
rimas del dulce estilo, un nuevo lenguaje, una nueva música verbal,
casi con la misma convicción con que Alfieri, muchos siglos más
tarde, aborrecía la melodía superficial de la poesía arcádica, buscan
do contra ella, la expresión áspera de la fuerza.
El representante más consciente y, por lo tanto, completo del
antistilnovismo (después del Dante de las "petrosas") es sin duda
Cecco Anciolieri. La importancia de este poeta y de su actitud lite
raria se ve sólo si se prescinde de la Divina Comedia, en que se rea
liza con éxito la tentativa más grandiosa de dar forma y voz a todos
los aspectos del alma humana. En la Divina Comedia el dulce estilo
y el antistilnovismo dejan de oponerse para reconocerse complemen
tarios; pero Cecco muere en 1313 y para él Dante es esencialmente
el poeta de la "Vita Nava^ y de las Rimas, el combatiente desterra
do, obligado a pedir asilo en casa ajena, y, a lo sumo, el filósofo (15).
Para ver, pues, el dulce estilo y sus reflejos (concordes u hosti
les) en su justa luz, hay que sustraerse a la sugestión dantesca para

O4) Seria difí^il imaginar un conl fasta má^ net^ que el que pre^en la n las vagas y
una irreal y cabalística atmósfera de magia, con el terceto en que Cecco Angiomeri nos
Índica con una exactitud documental el momento de su triunfo amoroso. Véase más adetan te. en la nota (52). este ultimo texto y la tradueción respectiva.
(15) Verdaderamente, en un soneto (el LV de la ed. Luterza. "Sonelti burleschi e
reatistid", en la púg. 90) de lamentaciones por el abandono de que lia sido objeto por
parte de Beeehina, Cecco, no solo tiene acentos típicamente stilnovislas. sino, en el primer
terceto, parece tener resonancias del que se puede considerar el lenguaje no stílnovistu de
si mismo un asomo ele polémica, especialmente porque, en los tíos casos, la palabra más
intensa es la misma: muerte. El v. 7 nos recuerda a Cavai.cantt y al Da^te de la f i/u
Tiova: "perché la Murte m'é giá su nei volto" (porque la Muerte ya se ve en mi rostro).
citado "Rimatori del dulce stil novo", especialmente el soneto XXI (pág. 35), y, para Dante,
la prosa y la canción del sueño (V. Ti. cap. XXIII).
El primer terceto de C- A. es el siguiente: "Tieun'altra speranz'ho, che di Marte, /
e Mort'é quella, che mi puó guerire, / tant'é la pena mia dura e ¡arte." (No tengo más
esperanza que en la Muerte, y la Muerte es la única que puede curarme, tan dura y
inerte es mi pena). Es difícil leer estos versos, sin sentir cantar, mas en el oído que en

— 20 —

�— \z —
•(9 'Sed) UBg 'bzjbib-i -p3 -^iUDíj ip msaorf 07,, -33083 (91)
HISIAOIIIÍIBIIUB OS^JOjd [3p B31U3I1J BI^
oa ^ BjmpBJoqumap b\ no Bisa '(opBjapisuoj aiuaui[eqo[3 ^ojos oujaijuj ja u^iqrain A)
nfuoj lis na m pawo'i R7 *o iuouioiq asa B|$uii ^opuouoj ^oíii un so 1 -oiijaiiQi |a^ sqjubj
aunjd soj o u^iquini iiB]imij as Bipamo3 ^l P BBianaasi uiuiaj samapiAa sbj - ^bá oijatini
BH 'lt na 'u'ainb) nrarum:v P sandsap soga o-nim.) o sajj eoun '^jEj ap soidpuiJd b
auíajij^qoiil ojjiiui a ni) 'unvno3S3lij[ o^i^j 'opeiiJ eÁ b]siaouji)s niaod ja na anb JEAjasqo
Bsajaiui be biujoj bjjoj 113 -stJBJaitj biojbouiib bj ap b^abj) b upi.&gt;aaJ¡p ajíjop ua sopjBj]
sopRAajT aas napand boiuju A saaiimu souaia anbjod nanjoiBi ouis -saj^riBHa s^iauapia
a aaqaq apand ouajjat ai^a ua anb^od ojos ou ^oiHaijuj pp soiuaa soJaoiud boj Bjaia
oa ia3noiowy anb ap 'eqanad enn aiuamsin^as ou o jad 'opipui un aisa ja^ apan^
-(S-f "A 'I "¡UD -•""•/
^d* a Bi8DJjaí Ba^as oísan^ / njnp wa a nja^né jjp n otuvnb 3,, A (9^ 'A 'm
*Í9^) uopoA^p ap oiiiqr^ un '.iouib ap e^AOU Bun anb sbui
•sa .—33oa^ aaip— t(Víl&lt;&gt;h¿ VJíA BT "JopBJi^und oi^B|iiu un sa exa[pq;
B.^na 'eai^^uB jafnuí B[ ap eieaod d[ á so^ndja^ip sns X oaavf¿aag 'g ap
B^qo lod oubtjbui oj[na pp asjezipiioB p aijua ^zaA b[ ^ eaipod X Eaij
-smSin[ 'Jpap sa) ^Aisajdxa ezopjnieu ap Bancjja^qns u^iaBaiunuioa
iiun 'Bpnp uta '^^j^ 'BiajsoraiB B^ ap ajjRd buijoj onb o[ Bdídsaj as
oiuoa uaqdosqu sbjsiaou^i^s so[ anb pn^t.ndsa ospduii aj.ianj un jod
speuituB bjso 'BTo.mjq ns X Bisapíj b¡ b souutqoau sasi^d s^uiap soj
ua sa^Bpmis semaoj sb{ anb ^sp^^nauíA souam '^seo^BuiBjp sBpnB¡i5
sbj ua BJBurnqna anb BjnjBjajij Bjsa 'aMonoav^^ R o^siDMVH^ NVg oq
•afBnliua[ p ua X uopejfdsui b^ ua aBjndod X Bapsmi sbui 'Bsoiriipj
BaujBdajq Bim 'bubsoije X pdiaumni p^pa pos buisiui Bjsa ap ojiquia
p ua 'soraiA bX ouioa 4souiauai 'eisipapi Bisaod Bjsa ap ope[ [y
*wbub^jia ajua^^i B[ ap sop^Cap uaiuais as X *oa
-tsnp Japod osuajuí ap •afBniíua^ oidojd ns ubdjj as anb ^^sa[i]ua^ sau
•ozB.Toa^ so[ ap 'i4Joray ap soAiats)t so[ ap opejaaa opaaia p ubiujo^
4[Bapi o^uijsip uoa o^ad sapzuaAo-id so[ sajue ouioa ^sbjsiaoujijs so[ jsb
^ -ltJOUiB ap sa[aijTi opijuas aisa ua 'jas ap saoBdua uos sopo^ o^^
' • • (sBpipoa sns X eptA b^ ap Binpua jod —pn^rA bj b uopedídsB sa
anb— joujb p a^aojoa jpap sa 'BpBtuy b[ b jpjas o soiq b jiA.ias)
^taj^s ap oasap 'saja^uisap 'sajeíipA so^uauut^uas soy jod BpuBUoiidaa
'.lopadns ujnjyna X jBntpidsa o^uaiuiBuijaj ap oasap biajoa as íopuBín
-jojsubij qi os (BiumajB ap sajuu ouiiuoute) ezajijuaJ^ bj ap jeapi
on^ítiUB ja 'oujaiqo^ ap sauopunj sbj sbjjo^ ap sajcjou eoj e ninjaxa
as 'sBjja op SBunájB ua 'anb ua naoda biusiiu bj ua ^jBjjuaa X jenopi
-uaidas bijbjj bj ap sBunraoa sbj ap ojqand ja ajjua 'uaiq ujoqy
•opBnaijuB X ojaruBdjxa 'optuaj
-uoa ja X 'jbooj 'buijoj bj aj^ua uppBjBdas bj 'jpap sa 'pepijBiaijiiJB bj
opis BtqBij jBjuoiuBpunj Bai]srja]aBJB3 BXno X oytjsa aajnp jap ojBip
-aniui O3t)sinouij ajuapaaajuB ja sa anb BUBijiats bjujejojij Bsa b uo^ijo
opuep *(toaijnB jeSjnAOT opio^u uataaj ja na BauopBAOJj uopipBJj bj
jüjpiisaj ap opBjBJj UByq^q soub^soj sajopenui^uoa sns X jj ooiJapa^j
ap souBsaiJo^ soj X soueiioiaunj soj bijbj^ ua íjBpnaj X Bai^BJoo^sijB
opis Biqeq 'o^aaja ua 'jBzuoAOJd ujsaod B'q "j^ oj^is jap Ji^jBd b bX
bijbjj ua BiDUBjapuodajd ns opBuuip Biqeq anb 'jBdiaiunuí BjsanSjnq
bj ap OJiuap uoiaBlUJOj Bjuaj ua 'BJnijna bj ap biobjooístjb bj 'Bpeja
-o^sub BAanu bj ap eotjtj uoisa^dxa bj oraoa opmipp opis bjj -eipaui
~D Bl B-iaÍPIII]Lí!P as ^nb ap sajuB ojslv anj ouioa X anj omoa ojjbjiiu

�Pero el panorama sería incompleto no sólo histórica o lógica
mente, sino también desde un punto de vista estético (17), si de él
no formara parte la poesía llamada "realista", que es justamente la
manifestación más típica de antistilnovismo y cuya principal figura
es el poeta que vamos a estudiar. En relación con la escuela siciliana,
el dulce estilo era el discípulo que se rebelaba contra el maestro, aun
tomando sus obras como punto de partida; había habido entre una
y otro una continuidad, aunque interrumpida por el famoso "nu
do" (18). Frente a la poesía de Cecco Angiolieri en cambio, senti
mos que el dulce estilo representa una oposición diametral y por eso
mismo complementaria; no precisamente el espíritu contra la carne
(conflicto que había obsesionado, por herencia platónica y maniquea,
toda la Edad Media), sino la búsqueda de la más sutil expresión del
espíritu, contrapuesta a la más enérgica expresión de la carne. No
sé si Guiño Cavalcanti clasificaría a Cecco Angiolieri entre la "gente
villana"; pero sé que este último buscaba también una aristocracia
intelectual, en el odio por la "massarizia" y en la expresión literaria
de nuevos y originales valores.
Los elementos reales e ideales, corpóreos y espirituales, que en la
sociedad de la época estaban mezclados como se mezclan en toda
sociedad y como se tocan y a veces se confunden en todo individuo,
llegan a sublimarse casi hasta la exasperación en el esfuerzo de la
creación poética, irguiéndose unos contra otros: tenemos así al tierno
Guido Cavalcanti de la "ballatetta", contra el Cecco Angiolieri, que
exalta las únicas tres cosas que lo alegran:
"cioé la donna, la taverna e il dado".
Son el Infierno y el Paraíso que se tocan en la vida real (y se
tocan, según las creencias religiosas de entonces y, con ámbito geo
gráficamente más limitado, de ahora, en el Purgatorio). Dante concilia el conflicto, en el terreno religioso y moral de la doctrina de
la redención; en el terreno estético, sublimando espíritu y carne a
través de una igual catarsis poética. Pero esta conciliación tiene lugar
en la "Comedia". En su período puramente lírico, Dante había man
tenido la distinción de los dos momentos, de los dos lenguajes, según
el canon del dulce estilo.
Esto no quiere decir que los stilnovistas fuesen puro espíritu,
como parecería indicar la parte más alta, característica, esencial, de
su poesía. Todos ellos tienen entre sus versos una o dos composicio
nes en que su humanidad inferior se refleja y encuentra su desahogo
verbal. A veces, como en el vigoroso soneto "Diavol ti levi, vecchiu

(17)En efecto, la luz necesita de la sombra, el espíritu del cuerpo, la poesía, de lo
trillado, y, dentro de la misma poesía, el lenguaje etéreo y luminoso, del otro lenguaje,
pesado, violento, terrestre, que le da, a través del contraste, una concreción que es nece—
sarta para la expresividad. Por otra parte, la insatisfacción que la poe&lt;'a del dulce estilo
provoca generalmente es un reflejo de esta representación incompleta de lo humano, que
(18)Véase nota (3).
^ 22 —

�— 5 —
'Éil-iSI * OE-l *835d 'TJtta 'bzwjbi 'vaas
-sv^^ jod BpiSiJip uopipa 'i^ooas ^np ¡wud p pjwqDaj a t^asa^/ti/ !^&lt;„ (^)
•(Sí)l '^^'1 '9f6I '0U!-X •!PÍ1EU!¡Í) •opo.iipui opima^ \a ua
noiaB^ajdja|ui nun bj^u imíisa.iaQ as an^ ^oluauíaia ^^t ^oíjuiiianid^ to ua a nolaanjiojiui ni
u 'ep iiamb 'lüiiKo^ Jod nq.wq 'ai.wQ ap ^seiuiji,, stq ap uotaipa [ ua Bjaeasnq a^qij
-aja.nl sa ojad -SEjiiiqoiuB sb| snpoi u^ Bjiuanaua ag ^•••ojdsn Ja^va otjtío.t jujjod otm ¡su
¡3,, suoiauaa B[ 'sbjio oua -jaai anb ^Bq 'bisja ap oiund apjop aisa apsa^ (^j)
"09 •3Ed '"&lt;BW9/ (IZ)
•89 -a?d 'xaxa 'pa •.1M ií ^3iov pp ?-"&gt;idí.'h,. (üe&gt;
•(OES iu!^?d
b[ ua Bju^ij 'aina^tp i33ii auv^ 111371^1:1^ b uopnquiB oÁna 'o^uos jg -ji]^ ioa 'apiuotz
•B|j -pg -ajado :3t ,:áÍX UIX !1O^M PP 3ViP ^^Í P oujoíu/,, -i3DiiaSv^ (61)
'I^) otiepunuí ojsn^
uaaq |ap .i opiju^s uanq jap on^jjai p ua ajuauínsanriaiH^ aaopp^sa
ae uotacqiauoa bj ^euiu sns u^ sojjo ^ ONVMOiiv^^ 'S aa aao'J'io^
'Oddm^q iu o^ixs.iy ^Bai^niejp uoij^juasajda.t ajua.taqpi; A baia n[ á
Baijq uoiaBan^i^iíBJi v\ aj^ua 'oD^a^ ^p BaiuB^BS-oasa|jnq j^aorf r¡ á
O[ijsa a;qnp [a a.ijua UB;sa anb sajouaiu s^jaod ^ouii^[B ua iiotjcqiauoa
appsod bj^o uatquie) BJ^uonaua ajsBJjuoa ajsa anb Jiaap anb -^bj^
•joi^adns BjajsouuB Bun uo asopueiuijqns 'zajnpBin B[ ua UBqia
-uoa as Bso-uad A bisiaou[¡js siuauaijadxa sbj hin^vq ua ;sy "^^^) MBip
-auio^j5) bj ap pBpiuBtunq Bfajdraoa B[ op uot.)B^uasa.tdaj b[ u^ stq
-aipunjsiiB.ii B4Bd 'jojoa ap saaijBui soj sopoi aiqToad b BJBdaid as anb
'Bia^d Biin ap oiuaiunaanbuua ja sosjoa soisa us a\ as uaiquiet O4a,j
•Bopaod uoxaBjn!oijsHB4i ns aaduiais jsbd uExjuanauo Á UEasnq soiuaiui
-púas soj ap sBiau.qoiA sej á jensuas jouib ja sb||o u^ 'ixisiv^iVAv;}
un ap o rnaziMiíl^) un ap (4eBapaod sauoisBAa,; SBuanbad sbj anb
jo.^bui oi¡anui BiaiiBiJodui; Bun uauaii o^ad ^uoiadaaxa Bun uaÁniíj
-suoa 'sajEnsuas A SBjua[oiA '^sBSOJjad,, sbuuj sbj [a Bjed uaiqttiej^ *e^bs
-ua so^ supoi A ouiuiEa ns eastiq anb B^aod un unn sa *(tw(io,y ^í'yj,, Bj
ap bjsiaoujijs axwvQ J^j 'ofajduioa seui sa ouauíouaj ja axMVQ 113
•soaijaod sopoui so-ininj X eoAanu ap oinatiuiiuas
-ajcl 'uij jod 'X 'omsqBnjiaidsa ja ua B(jBi^nja.i as Bsoi^^qa.i uo¡aaiAuoa
jod ou X uoiaBAaja ap papi oaijBjaojsuB un .iod o[ps anb Bjaod un
ua pBpiiiBiunq BpijBa ap oiuauínaop 'bsoouhjj X jBzuaAO.id Bisaod b^ ap
[íopijensuas bj ap oaa :ope[stB isbj X jniaadsa osrj un sa ixjsIV^'IVAV^)
ap tiB[ja4oisEd!? ej o^ia^ * ^oiujTuiBinja.i un ouioa ojihasihj sa ouisiaij
-jinud ja anb ua 'i^utaj^ aa 02.^3303 X oMViznoj ap sbihu) ouijuaj
-ojj \^ ojlíis jap o (ttovojos-tnf ^^o/i y)t p ua Bjosuaj^r asapjauaaj)
oiaavaaog aj&gt; sBAiiiraud a^uauíjBnsuas sejiuetxa sbj b X —njjoiíap bj
jod BpBzijBni;.tidsa— ax\V(j ap EppiEj^T bj b ouiiuBa ja axqe X '[io ají
Bnííuaj ua ttsaj|ajnojsBd,, sbj b Bp^anaaj anb '(Jg) ((/;ajnís// ibuojj
onmpsoq un it¡n epejeq bsohibj bj e o-iatjax aj^ qeniuidsa xas ap
oqanui Bisip anb joiub ap oijiosida un 'jB.miBU afesj^d oasaxj un ap
opuoj ja a.iqos ojopuB.iii^ijsuB4i *.ibiubd ap 'bj&gt;b.iIíoj ajuaraBjaajjad 'baij
-Eiuai bj uaiquiE^ soniB.iiuojua ouiíqn ajsa ug "IXMV3^VAV^ ap oiauos
oj)Biiotauam jap SBjadss X s^jiaijip seuiij sbj .iod opEiauaptAa aiuanuej
-naifJBd sa oisg "sajEtuiqBq soaiioui soj uoa aissxiuoa un .iB.iiíoj n.iBd
'oaipod opiaxafa ap biuoi omoa ^ESpiA oqnsui ja o oaj oj ap uojaBi
-uasajda.i bj aiuauiajqBqo.id Basnq as '(Og) ixwvdivav^ ^p '^nzsnjnvS
•?J^í,, BJ BJjuoa ojjo ja ua o 'maziMlíl^) b opinqixje '(61) w^^OTtIt[Bi1

�Pero Cecco Anciolieri no concilla, ^ino que combate. Y todo lo
que hasta aquí se ha dicho, no es divagación, sino una tentativa de
situar a los combatientes en el terreno en el que ellos mismos se veían
inmediatamente antes de que la "Comedia" transformase todo el pai
saje literario. Si en los stilnovistas la contraposición no es enteramente
consciente (ya que se ejerce contra un aspecto inferior (\ue ellos mis
mos sienten en su interior) y sólo excepcionalmente encuentra una
exteriorización literaria, en Cecco Angiolieri este aspecto inferior es
conscientemente glorificado; al polo opuesto del dulce estilo, este
extraño versificador busca extraer de las pasiones más bajas y del
amor más grosero su poesía. No se trata de una reivindicación moral
de los valores materiales, de los placeres sensuales, del juego, del de
rroche, sino de su reivindicación literaria.

El contraste entre dulce estilo y antistilnovismo ha sido estudiado
en forma original por Carlos Bonnes en el último capítulo, dedicado
a Dante, de su libro illl dolce stil novo^ (24). Pero el autor examina
la solución de continuidad sólo en la dialéctica interna del espíritu
de Dante, que pasaría, no sin íntima lucha contra sus tendencias es
pontáneas, del decadentismo fragmentario y crepuscular de la lírica
pura stilnovista (fruto último y legítimo de la Edad Media) al es
fuerzo constructivo de la "Comedia" (que va a dar origen a una nueva
literatura). Hay en este libro combativo, que presupone a CfiOCE.
muchas afirmaciones explícita o implícitamente polémicas contra el
crocianismo: una de ellas —la principal— es la reivindicación de los
valores estructurales, es decir no contemplativos, en el terreno de
la poesía.
Una parte de la teoría de Bonnes es perfectamente aceptable. Po
demos, por ejemplo, considerar como noción adquirida la afirmación
de que, eon su poderoso esfuerzo constructivo, Dante mismo ha que
brado la unidad espiritual de la Romania, de la que el dulce estilo
forma parte, diferenciando la literatura italiana posterior, encerrada
en el mundo dantesco sin otra posible evasión que el decadentismo
crepuscular de tipo stilnovista, de las demás literaturas neolatinas. Sin
embargo, según Bonnes, la experiencia de Dante es intransferible:
"Aquel camino constructivo, que él ha anunciado, proponiéndolo
como solución de todos los males del alma, se cierra eon mirarse a sí
mismo... Dante ha encontrado su paz, que nosotros no podemos
sentir, porque es exclusivamente suya... En el Infierno y en el Pur
gatorio, Dante se atormenta con toda la humanidad... pero el Pa
raíso se abre en el corazón de un solo hombre... es visión extática,
cuando en nuestro corazón exista, de un mundo que vendrá a pre
miarnos por nuestro trabajo constructivo, por nuestra voluntad de
ser" (25). El Paraíso, por su carácter de contemplación individual.
(24)Ed. "¡stitmn &lt;H fi'^lopia rom-nzs delTUniv^rsitá di Roma." Moden^, 1939.
(25)Bíin'nes. Libro rilado, pág. 99.
— 24 —

�— sz —
1 -n.inaoij pB[)||(Tuosj3d eidojii ní b bjsik{ pepiiBiuaraap nsa ua ^ |B|uawa{a oUB[d
ounuodo rjdiip.iu mm^uiu ap a^ ou '(noi .&gt;b;|I.uio,i jjijbi^u! un n ojibaj^ 9j.ua B 'op^faijaj
I^ aj![Biiti a 3j)UB|d as anb [cjiuhu *a is -ojjj -Banda B[ ap BJ7ii[n.i e[ ap soaiibjijiu^is
sbot souadsr aoi no. -(üiia bubjjji| pBp!|B3j Bpoj oiiioj 'epepiJuiA ojad -ouBjain "ajjai
ua BpBaiEjBid ^ouisiaquiiisiiuu X oíos [ aouii I ^ a^iua rjiui aiod Bpi pujitiojuas B]sa japuajduio.'
ojo* ou— BiJUBiJodiui inija.lsa aun uni.[o.i m^aK \tr\&gt;3 BI ua B'!|.ii-usub B¡ X B.i¡uo|B[d
dXsaiBii pins()
83 BUIIXBUI BJB3S3 B^ "BJB3S3 B[I3tlE)3fI O 3jíUBjS U3 '0AHB3.13 3JU31UBA
-IJ311J^SUO3 OUT8 *OAI(B[lllU3JUO3 31U3IU^BcIl3UIJc[ OU Á OJOS OU OJIU^ un
Opup UBlJ SB3IJJJ 833IB^ 8BÁI13 SB.lfJO B 3fU3JJ UOI3OIU3 BJ18311U 8OU.tB3[JtI
-X3 B 'B33I1BIU JB]dB3 B Bpil^e 8OU B|[3 Í|BA¡(3fpB OUIS "JB13UBIS(JI1S OU
J313BJB3 3U3J1 UOIJ UtlS [p BJ 3Ill).IO(l ^SOJIB J1JIJ1OJ 8OI.IBJ31IJ SOJ3U3JÍ U3
B3lUI3pB3B UOIJB3IJISBJ3 BJ B OUJOIO.T UI1 JJS O.iültlb OU ^OIjdlUB ÁllUl OJtJl
-U03 UU BJCJBJBtl BUIlljn B}S3 B OJOJIUHp 'BOUBlUE^p BIS3O(I BJ X 3UI[
3}U3lUBj[ld UOISOJdxj BJ 3J1U3 BI3U3d3JIJ&gt; B1S3 3p UOIOBíJO.ldutOJ B'J
"BAIJOliJlSUO^ BI3
-U3UIX3 EU11 3p UOI33BJ81JB8 BJ U3 OllIJUlBlSIif 'j¡33p 83 ^jEsdOAIUll J)BJ)IU
-BUIUIJ 113 U3 X JBllplAlput BI3U3.t3I[O3 BIUI1UJ ^S U3 3)8I8U03 UOJ33B 119
3p o sfeuosjad un ojj Bojiaod pBpijBjiA bj anb ua 'baiibj.ibu bjiiibj
-D1IJ BJ B 'jEJJUOu 113 *X B3|1BUIBJJ1 BI9JO(1 BJ E U3olJO BJ) Ollb OA11311J11
-3UO3 OSJlldlUT 0U18ILU JB 3pUOd9JdJO3 '^BipaiUO^, BJ U3 ESOjapOtl 1IBJ
BUIJOJ U3 B93ddx3 38 3llb X tlBIJO181lJ Op JIBIUIIJOA,, O ^J^aBlJ 3J&gt; J)B]UIIJ
-OA^5 U3IIJU1B1 JBIUBJJ BIJJ)od 33 31lb 'ttJ3S 3J) JJB11II1JOA^, BSg 'BISIAOUJIIB
-IJUB .1BJ3J)13HO3 Bp3nd 38 3Ilb BJI11B.131IJ BJ BJ1O1 BJB(I 'jEJ3U3^ U3 'X 'j3
B.lBd UaUJUIEl JIAJ3S 3p3tld SOU S'J NMOg 3[&gt; UOI3B3IJI3BJ3 BJ '(^XoTlCJ J3
111 X UOhlluB J3 Xoá OX,, :UO13IUtJ3p 3J|Op US U3 Bfajpj BJ 3^WVQ BJ1
-U03 013UOS 3JIJ3J33 118 3p O3J3A OUIjlJll J3 3tlb 'OUIIIJU 31S3 Jod 31U3UI
-ZB3IJ3 UBI BpllUJS) lH3nO13Ny O3^^I3 Ojíjod J3p 8OJ3UOS SOJ X O3S31
-UBJ) Om3IJB3J J3 3.I1U3 B3U3UIUI UO13JO(lojd83p BOU BJSIX3 31lb SBUI JO^
"BJ81|E3J BJIBUIBJJ BI330d B| X OJI183 3JJI1J J3 3J]U3 '4íB¡P^tlIO^M BJ 3p
UO13UJIJ) BJ B 3J)033jd 3nb OpOJJ^d J3 U3 U3ItJlUBl JB1J&gt;11163 SOUlOpod OJ
31SB.I1UO3 3]33 'U3IIJ BJOljy *OIU91AOUJ¡ |9¡llie J3 X O[I)S3 33J11J) J3 3J^U3
'.133 3p pBlUllJOA 83 31lb 'JinJ13UO3 3J&gt; pBlUtlJOA X OUI3IJIJ 3-UU3 '3XNVQ
ap bj)ia Bpuniías X B.iauitJd bj ojhio noioisodBJiuoo Bisa sa 'sa(¡\iOg
ap O.KJtJ J3J) J3U313J OTJB3333U 33,0 JEd 31U Ollb OJ 'BUIJOJ BJ)01 U^
•oueumij sbui ojojuiot.ibij
'ojJBOijipom b aiuoniBsoJspod u3Xn([i.iiuoa 'bjjojÍojb ej oj&gt; niauanaas
-U00 BOlfopBJBd BUll 3 Onb '[)Bpi3.1O(UO3 BJ X OJUJllOSd J3J) BOllijBlSOU
uoiaBzrjBopí bj oiJBd bjio jod 3iib ua 'oijoieuJuj ja ua esuaiut sbui
BIUJOJ U3 3AIA3.1 0JI1S3 33J11J [3 'O;H}3od BIUSB1UBJ OU1O3 O^O^ *O13[[J
-uoa so anbjod bjiia sa anb 'bujoiui uoisuai Esa aiuaiunisiif sbjjo ua
OpU3I33|(jB133 '^SB.ÍllUBD^, S3J1 SBJ 113 O}Ua93jd BISO B1SIAOUJI1S pilUlOB
cj 'ojqiina^ip 33 saisí^og ap uoiaBuuijB nniiijn biso pbjiijb^j u^
'( ^9Z) oo^p'il^o^^-o^iuoiEjd oiusiaiisiixt jb
oaiiSBjoasa otnsijaioisijB ja ^psop 'jeiauajiuai souaiu oj aod 'oujoioj un
-—OljOip CIJ 38 OUIOJ—- J133J) UOKjinB] SOUlBljpod 'OIJBJOIIJ OU3.U3} J3p
BJOnj 8OUIBJBI11JS SOU IS ) BJ31AOUJ11S pillllOB BJ B OU JO 13.1 Ull *83tld 'BIJ38

�la Comedia (para no salir del ámbito medieval) ; pero hay escalas
menores y mínimas, hay un Diño Compagni, hay un Franco Sacchetti, hay un Cecco Angiolieri.

En efecto, aquí me parece que está la clave para la interpreta
ción de esta extraña y rústica, pero vital poesía de Cecco Angiolieri:
en considerarla como la construcción de un personaje que se llama
Cecco, en choque continuo con el ambiente que lo rodea y con los
pobladores de ese ambiente. El problema de la verdad histórica de
estos personajes no interesa en sede literaria, sino desde el punto de
vista muy secundario de las relaciones entre la biografía del creador y
los caracteres de la criatura. Lo mismo se puede decir del otro pro
blema que suscita inevitablemente el nombre de Angiolieri: el del
bajo nivel moral de su "Cancionero". A este propósito (aunque las
discusiones sobre este punto están ahora agotadas) se podría decir
lo que ha sido dicho de algunos escritores románticos, especialmente
de la última manera; como éstos, Cecco quiso hacer de sí mismo, en
sus sonetos, un personaje coherente y original, lleno de bajas pasiones
y a la vez de íntima tristeza, orgulloso de su irónico autodesprecio y
de su desprecio feroz por la sociedad que lo rodeaba y de la que
se sentía parte, pero de la que lo alejaba, no sólo un romántico y
bohemio amor por el derroche y la imprevisión, sino también esa
posibilidad de contemplarse, o -—mejor—- de construirse a sí mismo
en su propio escenario con el alejamiento que da la poesía. Que el
poeta tuviese conciencia de su originalidad y la buscase como un
valor literario, con un criterio no de moralidad, sino de aristocrática
elegancia, resulta claro justamente cuando se considera el carácter
conscientemente antistilnovista de su poesía.

Ceceo Angiolieri, poeta de Siena
La historia y el paisaje de Siena no tienen para la comprensión
de Cecco Angiolieri la misma importancia que tiene la historia de
Florencia para la comprensión de Dante y —aunque en este último
caso con el carácter negativo de los elementos deliberadamente recha
zados— del dulce estilo. Cecco es demasiado individualista para vivir
la vida colectiva de su ciudad, que es en sus tiempos casi tan intensa
como la florentina, pero que tiene para él, evidentemente, escaso in
terés. La muchedumbre le seduce, no en las manifestaciones políticas,
en las luchas entre "grandes" (nobles) y "hombres del pueblo" (popolani, burgueses), que culminan en Siena en la juventud del poeta,
sino en aglomeraciones rutinarias, como el mercado, que él capta, por
otra parte, más en el choque elemental de los gritos de los vendedo— 26 —

�— iz —

-p^ (BjassBpi [ap tun^ s) .j/oaas a^p ;ui¡¿d wp p.n ^;&lt;M a i^asa/jnq iauoS., (¿2)
-O^d X BpiAB 'JbSjIIA X ESOJoSlA 34UBUIB BJ 'EUlqaaag B B4UB3 'OJOS JB4S3
aiamb anb 'laanoiovy 03333 'sBjqBjBd sbj b osad jBqnb aod '(14118
asxaaBq .iod Bz^anjsa as anb Bipojam buii uoa 'BiííSÍBAjag Bsouuaq bj
b vioxsig sa OK13 X zii4Eag e b4ub^ axwvQ sbjiuoiui 'wB.iaABtuijg bu
-UOpnj^^^ B B4UB3 IXNV33VAV3 O0Ü13 SBJ4U3IJ\[ -BIJBia^tJ pBpiJBUIiílJO BJ
ap 'jBAaipaui oaod UB4 oasap ja 'jbSiij xauíiid ua osbob X —O4idaa—
BJ4uanaua as 03333 3P BJS3t&gt;d bj ap sojiuuj^sa soj ai4ug -ttji4uag
jouib,, ja opBiuEJ UEitjBij 'uoiaBzijBaju ap ozianjsa a^nB^suoa un uoa
o Jad 'Bjn^jB X opEoijiu^^is O4ui4s¡p uoa 'sxmvq b eajBzuaAOid sojam
-lid soj opsap 'anb 'saaopBtnii ap b^jutjui a tías bj b ^^uojj 'pepijauío
-ijo ns a^uaiujBiaadsa X uaujiUB4 ouis 'jbui opcie.ii eq oj anb opunuí ja
BJ4UOJ a^inbsap ns ojos ou pEpjeut BaiuB4BS BpBiua^so ns ap aasq anb
'03333 3P ooii^od jaaBjd ja sa uopEasnjo B4S^ -omaso jojoa ap opo4
aui4 oj anb 'Bpsjadsasap uoiaBasnjo ap aqnu Bun ua ouis 'ouansua
jap opBiunjsa ^abiis ja ua uajuaid ae ou ojag -0(1483 aajnp jop sB^aod
soj ua soiuauíaja somsim soj ouioa 'jo4ijasa jap pBp¡Joija4ui bj ua
sojuqjosqB ubi isbo 'sajBajJt ub^ isbd 'bijbjp BpiA bj ap pBpijBijaiBui
bj b 'oiíJBquia urs 'sa^uaiaqpB 'iaanoiOMy op so^auos soj uo uaaajBdB
sou as jBJiqjna aiuaiqiuB ja 'euo^siq bj 'afesi^d ja 'pspijBaj u^
•oiJaia .iod aajnp bjo ou 03333 3P 3^'"UBS ^\
^^ "ZOJ3J pBpl(T4Soq UO JJBJlIJBipJOO ESO opilUaui B UBqBUIJOJSUEJ4 S3J
-Biaos-oanjjod soiaqjuoa soj ojag -jBdiarunm pBpi[Bip.ioa B4sa b aiuaiu
-B}snf ojuiajpnjB *t.aajnp oj^ubs^ bjo &amp;sauas oa^^uES bj anb Bjaap oui
-i4jn 34s^j -ouipjBUJag iiBg ap aejtidod Biauanaoja bj X BUIJB4B3 ^uBg
aj&gt; Baiisitu Bjuzjnji ej sandsap oaod Bjjaaajojj anb ua ' (sol[&gt;o X sai
-ouie ají pBpiiu¡4ut) ouiqui a ojiUíutjisoj oajanu un Btniqsuoa Buajg
'Baoda BjjanbB ua SBUBIJB41 sbuiiuioo sbj ap aij^d joXbui bj 00103
*MBtpaiuo31í bj ap pBpq
•bj^o4ui bj b '8¡aua4od bj b a^tiajj B^uaeajiIaJ ojj4sa aajnp jap Bjopnu
-os jibjiijiobj^ bj BjiqBJaqj ua anb oj '01x013 3P ^A¡iaiiJ4suoa Bzxanj
bj B aiuajj 'jBiuasajdax uaaajBd anb 'oiusijuapi opeaijap ap 'sBiaod-sai
-o^uid 'i\uxavj\[ NoiAiig 'ux^zNJ^ao^ oiooaaiMy X oaxaig 'vN^aswiKog
au oíaanQ 'Bsauas Bjanasa bj ap saxo4uid sojadiauíid soj uoianj 03333
op soauB.iodraa4uo3 -Biaajiad uotsa.idxa ns 0431 ajq ap jBipa4BO bj ua
oij^oj anb oubijbij 0^140^ opE.itpjtnba janbB aj oiuamnaop 'btjb4j ap
SBJJIAB.IBUI SBJ 3(1 BUII 4J&gt;B(HU3 US ap (81(10480 BJ QSJB4UBA3J OÍA 03333
'ejiia ns ap opunaaj O4uainBiJB.ia4ij X 34ueutuijna opouad ja u^j
"ojJBuiAipB soiuaqap ojiBuaasa 348^
* - -ajjBa bj 'BuiO4nd bsbo bj 'BisajSi bj 'BZBjd bj 'so4jnsut eopijBa ap
oaiiBjij X aiuBoqdns oasap ap oiaCqo jafnuí bj ap BpBiiaa e41011 d bj 'bu
-jatjBi bj :a4uainoa 014B01 jap sauoiaB4O3B sbj ouioa SB4anasa sauoia^a
-ijiui ua ojos 0481x0 a4s^ -oiiBuaasa uis isbo oiad 'spiA ap souajj saaaA b
safBuosiad soaod uoo '9BiauB4aBf X soijnsui ap soiqui^a 'sosoio^ia oiad
80014341118 soiposida 'iouib X BiqBi ap so^íojBip uaanpoidai soiauos soj
a4uatujBiaua3 -uoiadaaxa eun sa BjiBjqod Xnuí Buaasa B^sa uiib oiag
'(LZ) juiaua^ opiiojoa ns ua anb •sopE4uasoid 34uauijBnpiAipui 'sai

�vocativa, y, para cantarla, se aleja lo niás posible del lenguaje áulico
y etéreo de los stilnovistas y busca el de la taberna, cincelado sin em
bargo con la misma preocupación estilística que se manifiesta en los
versos de Ciño, y doblegado en la férrea disciplina del soneto, en que
es más fácil encerrar un leve pensamiento de amor, que un diálogo
de encrucijada o una maldición.
Cecco concibe su drama como una tragedia disfrazada de come
dia, un poco por pudor, otro poco por desprecio hacia sí mismo y
sus semejantes, pero mucho más para mantener la coherencia poética
de aquella criatura que se ha construido como personaje y que es él
mismo. Y nosotros sabemos que él, no sólo cantaba, sino vivía su
propia creación. Personajes secundarios, pero indispensables, de su
cancionero son Becchina, el padre, la madre y —más secundario aún—
un amigo de la madre, Min Zeppa, al que el poeta odia ferozmente,
porque sospecha que, después de la muerte de su padre, trate de
quedarse con el patrimonio familiar, destinado a ser suyo. Kl esce
nario, que los sonetos no nos revelan, pero en que nosotros, con la
imaginación, vemos moverse esos personajes, lo tenemos en la parte
que ha permanecido medieval en la ciudad de Siena. Hay, por ej.,
una calle estrecha que lleva a Fuente Branda y pertenece a la parte
más antigua de la ciudad, calle de palacios enormes de dos o tres
pisos, con muros macizos de ladrillos descubiertos, atravesada, al nivel
del segundo piso, por una serie de altos luientes con arco de medio
punto, todos diferentes, que la hacen asemejar a una nave de iglesia
con techo de cielo. Los palacios no están todos en la misma línea y,
debajo de ventanitas que parecen troneras, al lado de enormes por
tales que tienen la majestuosidad de arcos de triunfo, hay rincones
obscuros, propicios para los coloquios furtivos y las emboscadas, mien
tras en lo alto, sobre un fondo de cielo, uno de los puentes macizos
soporta una galería de columnas sutiles, que parece conducir al pala
cio de las badas. Escenario adecuado para esta poesía de pesada ma
teria, a través de cuya amargura jocosa se adivina la existencia de
la tenue, perlácea poesía stilnovista, de la que quiere ser la antítesis,
así como la "villanía" de Becchina es la antítesis de la "gentileza"
de Beatriz y la presupone.
En el dulce estilo todo es puro, luminoso, fresco, gentil; en Cecco
Angioueri todo es hosco, grosero, desesperadamente triste y fangoso.
Había en su alma, acaso, algo distinto y de nivel superior; pero nada
de esto, si se prescinde de tenues indicios, hay en su poesía. Su ideal
poético es la representación vigorosa de la humanidad, vista por un
enfermo de peeimisnio, en un plano limitado y elemental.
En lo más íntimo de aquella exaltación de la taberna, de los
más bajos amores, del juego, se siente una obscura rebelión contra
todos los ideales de aquella época (Dios, el amor gentil, la patria mu
nicipal, la capitalización de la fiqueza) y una rabiosa desesperación
por la carencia de lo que da permanente calor y valor a la vida: el
afecto familiar. Esta carencia de ideales y afectos se traduce en maldi
ción y blasfemia en la superficie, en un sentimiento de inutilidad y

�— 6Z —
(-Brunap ao| ti itunfop bb[ as bb^j ^ ebIoia sbj ^ ísEjiiioq Á sati^AO]" s^aafnm
B^t B uutimoi *mi a ^ob oiuoa ¡o ji^-~) B-i^ii i ig *a jptnu tui no a h^bii oin^ini oj z ja ap Buinii
'BpiA o^anj is iajped itn B jbiisia b bjji auanui Bjanj ¡g -epuopaj bj n sopoi b B^afp.a bj
BUni^ol~t ^ ^utn onb sanBB'^ *jopH.wdni^ Bjaní ib -boubijaua boj sopoj b sapujítiaiiip ^tunoo jd
Bjjpod anb b¿ 'RiJB^^ajn ara 'is -eaaiioiua -sd^d e^atij ib \ uuibi(jb ja ua tiiJipunq oj *boi^
Bjaní ib ^BtjB^oqB oí ^nti^B Bjaní ib iSBiuantjoi ap BUBuaij 01 ^oiuatA cjaní tB ^opunuí
ja Bjjnipuaaní 'oiiaii| tuanj oi ig) -y -3 ap mADX 'UOS "Zlt "a?^ *tuapt&lt;ji (82)
-sip SB^j 'BjsiKnsad oitisr^EnpiAypin ns :ixwvd^vav[^ uod nntnoo n^ oüje
auaij 03^3^ 'isaod ns ap pKprajoddoa B[ ap aesad b 1jbjÍ[iia aiuaiusp
-Basnqaj ejseq Á jBpidod aiaotuaiuaiasuoa aCGn^uo^ ns ap jesad y
•o[i^sa aapip [ap oaisi^^ [a uoa uanuajod na Bj)ua 'ajuara
-eanasqo uaiquiei 'anb o^.mjBiuBJp ap ouBUiijd ojuij^ui un Á jop^jj
-bu ap njuídsa un *iaanoi3jviy 03333 P SOSJ3^ sojsa ua '^eq 'bso^oC
uorauajm e[ ap Braiaua jod 'ojj^ -omi3 á. ianv33VAV3 uBaoAut anb
pnpatd E[[anbe ap uopníiau ej ouioa a onb 'bstj b[ jEaoAO.id ap oasap
un 'Bpmq X ejijes ap ojisodoad un 'Booda Bmsira bj ap sasaiinjnq sop
-biub[[ sBjaod se nía p so[ uo oraoa 'ajuauíajuaprAa Xujj •SBOjpi[nasa saa
-aA b X sepKsad SEjqE^Bd ap 'sosuap sojuairaijuas ap 'sa[EuaiEiu soqaaq
ap opifaj un ua uo¡sa.idxa ns unasnq anb 'soaqaod sos[ndm; o moa
ajuarao^drais inbn sopí ]uos uos oaijSBaJBS oíao^dsap \a qaiq e[ 'oipo ¡a
'opuojf \a ua 'ojad ^KjsraoíÍBjodd-jojnB oiusilu ja Bjjuoa aAjsnjau; 'sopoj
EJiuoa X opoj ejjuoa 'eraje onioa Bpitjaauoa Etsaod euii aaajB^
(8^) "?"Jí/D ^^Jassoj apinj a aiqaaaa a
:ajpvjSjiaj a iimnoiS auuop aj íaujoj
^inf a ouos (itiuoj *ojaa¡j assof 4it^
'aipniu (íiu vp nijvf ajuauíajjuns
tinj vp lajiii^nf 'ojia assof ¿ts
iajpud otui vp lajnpuo 'ajuoiu assof (tfg
'opuoi o odva oj iaj.vzzoui pinj y
¿¡ajiif aqa tBS ^jojvjadiu^ssof ti(s
¡lajaij^iuqiui iudiisijj 1 pinj a^a
'opuoaoiii uojjoiaj.vs 'vdvd assof (i(s
¡opvofoid vajiajvpvvui "oiq assof (i(s
iiauaqáamiD j 1 'vnbav assof (i(s
tiaiatsadiuaj oj 'ojuaci assof (i(s
iopuout jjajapm 'oaof assof tafg
:eopBu;uiExa saiue saaajaBJEa sBraap soj oraoa tse 'Bzajqod Bjsa 'sajoq
-jadiij ap ai.ias nun ua EpEiaunuap 'ja na soraEjjuoaua '03333 ap eojau
-os Ejuanauía ojuaia sojsa ap ajqajaa snra ja soraaaj Tg •sajuozijoq sns
'pepijEui^iJO aj uBjB jod 'ejiuitj anbjod ajuaraBjsnf 'aiqod ajuejseq
opuoj ja na sa Eisaod ejso ' (jE.iiEaj odtj ^p sojaaja ajuarajBjaadsa)
sojaaja sopeuiuijaiap .ixanpodd EJed ajuaraeaiuaaj Epjiujsuoa X Epenp
-Bj^ ajuaraEiqes 'afBnSuaj ja ua jsjndod 'uoiaBJtdsui bj ua Bainj3
•Bpunjodd
sraje ja ua (ouBipjedoaj odij ap oxpaj un) oipaj ap ojubj oj jod

�elisiones acerca del "desdén" de Guido (29) no están cerradas, pero
se refieren al objeto de este sentimiento y no al sentimiento mismo,
que es una especie de reserva despreciativa. En Cecco, la reserva se
transforma en desenfado, sin cambiar de raíces, y, si Guido sufre por
no poder alcanzar en su espíritu la imagen de la Amada, transforma
da en un ideal de perfección interior, cuya inasibilidad hace padecer
el alma hasta la muerte, Cecco no puede salir de sí mismo, ni de la
materialidad de su amor y de sus odios; no ha llegado a la "genti
leza", ni a la abnegación de "servir", porque no encuentra nada por
lo que valga la pena de superar la búsqueda —-vacía en el fondo—del placer material.
Tre cose solamente mi so'in grado,
le quali posso non ben ben fornire;
ció e la donna, la lucerna e'l dado;
queste mi fauno 7 cuor lieto sentiré. (30)
Su evasión, su desinterés, es esa modesta poesía, en la que el des
precio por el mundo, elaborado en formas plebeyas, es una manera
muy suya de distinguirse de la gente "/io/os" que tanto repugnaba a
Cavalcanti. Y el amor por el personaje que ha creado de sí misino
-—todo él acción y palabras, con pocos sentimientos primitivos, sin
matices— fuerza su pincel y acentúa sus colores. Elige un tono, y en
él se queda, abogando lo demás. Por otra parte, lo poco que sabemos
de su vida correspondo a este tipo de bombre que encontramos en los
sonetos: sabemos que fue procesado por deserción, por rebelión con
tra los "berrovierí" (agentes policiales^, por riñas y ruidos nocturnos.
Murió cargado de deudas, después de haber gastado toda la berencia
paterna. Boccaccio cuenta de él una aventura cómica, que no lo desbonra, pero nos habla del bajo nivel de su vida y de sus amistades.
Sólo un contemporáneo que lo hubiera conocido bien podría contes
tar a una pregunta inversa a la que se plantea generalmente, y que
tendría sin embargo un gran interés, no literario, sino psicológico. La
pregunta no sería: ¿En qué medida la vida de Cecco se refleja en
su poesía? (así se formulaba antes el problema de las relaciones entre
historia y literatura!, sino esta otra: ¿En qué medida su ideal poéti
co, el "tipo" que bahía creado, influyó en su vida real? Problema
pirandelliano, acaso insohible. Ni el mismo Pirandello, por otra
parte, se lo planteó en los dos ensayos que dedicó a nuestro autor, en
polémica con Alessandro D'Axxo^a (31).
De cualquier manera estos sonetos están unidos sólidamente unos
a otros, no sólo por el tono, sino también por la construcción narra(29)Dante. Inferno. C. X. v. 63.
Diño Comí'achí. Crónica delle cose ocrorrenti ne'tempi suoi. I, XX.
Ciño da Pisto.a. Son. CXV. (En: "Rimotori del dohe stil novo". UTET. pup. 237).
Sin tu palal.ru "desdén", pero con alusiones d^ análogo significado, CiOYANNI VlLLANI,
Cmniche. VIH, 42 y Ciovanni Boccaccio. Decameron. VI, 9.
(30)Son. XCIX de C. A. en "Snnelli burlvschi...". páp. 112. (Tres cosos solamente
me agradan, y no los puedo disfrutar a fondo: la mujer, la lalierna y los dados; éstas son
Cítl Lucí Piramielui. '.sóppí. Ed. Mondadori. 1952: Págs. 271-335.

— 30 ^

�^ IE —

na í Bnii^iua ap BTauíJBiinb opand on i "oaaap ajsa aa aiutAOiuuojui ahí ajduiais ; iiozbjoa
-¡Biu Á misad "üijinf ubi 'u.iud otp¡ai[ jai¡ei¡ s.iAJBd a[ une X ¡íijipuot) ap odjana ua i; ib; xa
upnd b-juhu ouioa "oiuatujoi oiiibi un m *a|iaiap ojio Jairibinna BpiAio a juiia^ BJBd no\
¿ B^^jpiíun soiq anf)) -cg -and *.(' • íi¡osa]Jiiq ^auo^,, a -y '0 P AI 'U0S ÍEE)

op upp^njisap i?pjneqB X Bpmjos buii ap B3i¡oqjadii| ez-ianj bj uo^
Bniuo^E o| '(setaod soj ap .iBjiuEod souoiu ¡a "v^ava.i.a^ aBjoiJBoc ouap
•^ap ou anb o ai jora 'ojuaiiue^oraBUJ ^p ojaexo ojubjsui [ap upiarpiía^
ü[ o uopipjHiu rj i jRpidod oaijoui un Bpijjsd ap ojund otuoa etiioj
uoiq la 43iib 4o[¡¡ijrui r oqaaq osjaA un uoa oiauos ¡a Bzaidin^ -oÁ
-ai[a[d odtj ns ap Bido^d sa anb 'bjuo^oia uoiaip¡Bt.n uj oui^ "ix^v^iva
-Vj 9[i BzajsiJ] BpuuJÍisaj X epunjü^d v,\ ou \^ ua eaoAo.id anb 'o^^^niuc
X ajqRjiAauj ojuauuijuas un oruoa joiub ns Bjuasajd sou 0^33^
(Z^) '^-toiu aifo 'nionj wtf uov ai¡^ 'jojvas uaui oi^p
'vssojS a ntujj^nqjuqqv a^u^iii nj ot¡j^n¡
'ajonf juiiiá ossod tui uou iaj tp ^
•ossoui nf iioujnu uotniddo ofsanb ip
.• yjoiu jfiddojs nu aqa 'osoa ot o uvj
nssod Djj^iuoj uou as vsuad uou ^
'oij a omissad *ppfiiS jo.&gt;(?is jpjunt
'ívssv oauv o)ivf uaan aiml aj uou 9
:iiu oiiiD] nf au uou monja od^oa uaqa
'oim jassa oiuaiujoi oiuvj t)f is a
¡oijqo ut ny ozznjjos ojjjvjiSo pa 'iiujop
innS tp isujtapp aqa wjjartb ^p
lujotumim ojjfa ^oiund owud 0/

p

as opBJoranua ajqod ^a X ozaqaai opunjoj sbui ya uoo sepiqiaax nos
03333 3P s^uoiaBaoAu; e^y odraaij oqanra jo^ -ojauoyauBa yap yBjuaraBp
-uny ajjed ey uaXnjijsuoa Buiqaaag xod jouib yap sapnjisiaiA s^^

p pvpjanu^ *j

•03333 ap
oyranm ya raba aq 4Buaig ap souapBpnia sojjo uoa 'sayijsoq n sBpipjos
ajuauíyBjaua^ 'sauoiaByaj sey ^Bujaj^d Riaua.iaq By ap zo.iay BZUBJadsa sy
-iod ByiBUBdiuoae 'Bi^asira By 'jeijiuiej oynajia osoipijSBj X ouqraos ya
'euiqaaag jod .ioiub y^y -joyBA ay oíainf un BJBd oiyanra ajjodiui ouiijyn
ojsa anb uis 4BO¡jBjSoiqojiiB souara o sera je^apisuoa souiapod anb 'baij

�ese momento del pasado (33). Este acento popular vuelve al final del
segundo cuarteto, en el insulto: Becchina no es cruel, ni altiva, como
las mujeres de los stilnovistas, sino "judía", palabra que aquí signi
fica lo mismo, pero que, por sus asociaciones, pinta todo un ambiente.
La violencia del sentimiento, hecha sufrimiento físico, crece en los
tercetos. El deseo más ardiente de Becchina es que el corazón de
Cecco estalle. Frente a la crueldad de la amada, el poeta trata de
liberarse del amor que lo tortura; sintiéndose ahogar, trata de arran
carse de esa atmósfera oprimente. Pero en él, alrededor de él, existe
sólo Becchina. Es un prisionero de Becchina; Becchina lo sofoca y
le es imposible salir de ella ni aun con el esfuerzo con que alguien
se tiraría de una ventana. (Este es más o menos el significado de "gittarsi fuori"). La mente de Cecco está encandilada (abharhagliata) y
torpe (grossa; pero hay que ohservar que el adjetivo italiano es más
material y pesado, porque da la idea de un espesor inerte que impide
todo movimiento mental, todo pensamiento) ; el poeta está en el estado
de insensibilidad, o, mejor, de inconsciencia —ya que se puede sentir
el dolor sin sentirse a sí mismo— de un hombre que muere. Así, con
un pensamiento de muerte, termina el soneto. Esta asociación de amor
y muerte nos hace volver a Cavalcanti, que es el que, antes de Leopardi, más potentemente ha sentido la inseparabilidad de los dos prin
cipios:
Veder poteste, qliando vi scontrui,
qtwl pauroso spirito damore,
il qual sol apparir quanxTom si more,
e in ultra guisa non si vede mai. (34)
También la mujer cantada por Cavalcanti hace enmudecer con su
luz: pero es tan leve como Becchina es oprimente en su invencibili
dad carnal:
Chi e questa che ven, cJVogn'om la mira,
e ja tremar di chiaritate Vare,
e mena seco Amor, sí che parlare
nulVomo pote, ma ciascun sospira? (35)
La "claridad que tiembla en el aire", encierra todo el dulce estilo,
así como en esta impresión de sufrimiento físico por la imposibilidad

(33)Para este motivo de origen ¡ndudablemente popular, véanse otros tres sonetos de
Cecco (el LVI: "Muladetta sie Vor e'l pnrnVÍ giorno f e la semana e'l mese e lulto
l'anno / che la mia donna mi /ece rio'ngdfnto..."; el VI, en el primer terceto: "Oimé,
quel panto maladelto sia, / oimé, ch'eo eidi lei catanto halla...", y el X, v. 7. La maldirión, en Petrarca, se transforma en bendición. Son. LXI: "Benedetio sin I g'u trno e'l mese
e ramio I e la stagione e'l tempo e Tora e'í punto...". Son. XIII, v. 5: "l'benedico il
loco e'l temoo e Uora / che st alto miraron gli occhi miei..."
(34)Guido Cavalcanti, XXI. En "Himnwri del dolce stil novo", pág. 35). (Pudisteis
ver, ruando os encontré, a aquel pavoroso espíritu de amor, el cual suele aparecer cuando
(35)Guido Cavalcanti, IV. (Ibidem, pág. 17). (¿Quién es ésta que viene, que todos
los hombres la miran, y hace temblar de claridad el aire, y lleva consigo a Amor, tanto
que nadie puede hablar y todos suspiran?)
— 32 —

�— ES —
onb o ti jai j di sboi aistxa ou anb oaJa ainamHJnSas ísa as Bpen i ui[8 ja
nd ja oiseq 'JBJídsnBjj aauíj atu Busn^no bj jod anb *nip X aijsou mad
-g-f -a. &lt;^ -9bi1 '^•• ji^s^jjnq jna'"S,, a *V '0 (' III "UOS (¿C)
•g9 -pd V"W"1"&gt;? }it^oSil na -y 3 ap ja -u*&gt;S (9&gt;
-/jf,, uopuBa ^j *ojt^s3 aajnp jap jBnjtiídsa BtauaSixa cun opuois omíi
-is Á sajaoo ^otue pp o^ipoo pp Biona^xx^ can bj^ oj^joos ^ '^p^tun
j^fnia v.\ ^od ojadsaj X pBpipptj ap capí B{ uoa 'EUBi[ia;s X [bzu^a
-OJd Btsaod e[ ua 'opeíaosB 'unuioa aeSn^ oj^o sa oj[noo o^anj ^g
(¿) 'w?s ovi^fu^ojjpojifo opajo vou ojjaa
iajvd vou ajuaju a vtunmj apjoiu ai[a
'Bjvpns 1$ vj. iiu viasoSuvj ap atp
*ü/p a a^jou ima^ v^uu^ iwiuvp ^
•uopisodo ap ziieni un uoa ajdurais eajopa as
o^^a^ ua ja&lt;^ 'upi^sa^ns ap Baipod szjanj buu ^auai apand X (vioxs
-I^ aa OMi^ ua a^qBjou a^uarajBpajiJBd) so[3ts sojoinijd sop so[ ap
eoijtj B[ ua uniuoa Xtjm sa uoxsnp ap jo^ba uoa Bpuaastuuuaa B^
•BAisn^B 'sonara o[ jod 'o Baimapd pepipui^ buh
'sand 'auaxj bsoí B[ ap onraoa jb^ii[ ¡g 'a.iíÍuBs g| ua aj.ioa a[ anb ^biu
-Bjjp55 b^ ap ouauaA p X jafnuí b| ap bojsi^ pnpipaj bubzo^ Bisa aj^ua
ajsBJiUoo \a soraauai 'pBppaod^oa ejsa jen^uaoB Bj^d oraoa 'epuirias
ua 'j^ 'ajuapaj -io[j B[ ap pnjuaAnf b[ X aojoa p auai] anbaod 'Basajj
bsoj Bun aaajBd aafnra ef ap ojíso.i p :\Bai uopBJBdmoa eun aaa[q
-Bjsa anb 'oaaa^ ua uBJ^uanaua as ou soiuaraap sojsg "ojajaas afert^
-ua[ un op ajjBd buijoj X oaqpqrats aopA un 'sand 'auaij ipn¡uas B{ sa
'oaijaod aaqraou ns sa 'aafniu b^ ap aatpuou p uoa opear^iiuapi sa jo[j
b¡ ap ajquiou p 'sapzuaAo^d so[ ajjua 'unB sojub 'X Bueqpis Bpna
-sa b[ ua 'saiuB 'X o]ijsa aa^p p ua ojag 'ixMva^VAV^ oamo Bjuna
'((vjaaoiuij^ aniaanid 'v^aamt moj. oasau¿[tt -BUBijpts Bisaod B[ ap 'son2
-ilUB sera —Bjaja as oraoa— ou is 'sa^uBsajaiu; sera so^uatmiaop so[ ap
oun 'okvd^^ o^ai3 ap ppapip Bindsip B[ Bzuaiuioo *tiviu^ssijuajno
nasajf ^^'o^,, "aauBraoJ opunra [a opoj ua sauai.io soj^ ap cjsaod b¡ ua
oppadaj: sera unraoo ae^n[ p sa bsoj b^ uod jafnuí b[ ap uopejedmoa
Bg "wo^isoa ns '¡iui ap aaqod! 'BjjaiqB naiaaj bsoi buii aaaj^g (
(9) ¿Ud ^tjaJJoa auioa pjwdjoo 'aiuio
'viuajjm anbvnp :osiatns p 'aiuio
'njfanou vsou aun aund aip&gt; taiwiQ
:ao)ne pp puosjad uopuajuy ^[ aaqnasap son *BpB[[i.Tj sera uoisaad
-xa ns ua ajuauiBjsnf 'oiaa^ai oraiqn p ojag '(ojusa ja X apuq p uoa
BpenopBpj: 'psjaAiun X ajuauBiiuad jBjndod BaijsuajaBJBo) oaijaejuts
opp p oa o Eduitujajm as 'esqjopp uopBitiBpxa Bjsa noa UBzaidraa
sosaaA soj sopoj anb ua 'aiuio so^ ap o^auos p ua oraoa 'Bjaod pp
pBpiput^iJo B[ ¡sea b[iiub X Buiraopa^d jepdod OAijora p saaaA y
'IH3I1OI3MY OD^ag opoj B^sa 'ajqBjjodosui isBa
X BpBzqBija^Bra a]uaniB^a{draoa zn^ sun ap o^aap ja sa anb '^vssoiS a
vjmj^vqjvqqv ajuatufj ejsa ua X 'jafura bj ap upisasqo bj b asjaejjsns ap

�ravigliosamente / un amor mi distrigne..." de Jacopo de Lentint,
notario de Federico II, gira toda alrededor de este motivo. Pero Cecco,
en este fuego que lo hace transpirar materialmente, ha encontrado el
infierno.
Algo semejante ocurre con la expresión "siervo de amor", tan
corriente y trillada en su época, que Cecco trata de darle un nuevo
carácter con una forma especial de superlativo, en un soneto en que
contrapone la crueldad con que el dios lo lastima, a su propia fide

lidad:
che tutto't tempo de la vita, min
só'stato de'suó'servi servidore;
ed e'fammi pur mal, che Dio li dial (38)
La fórmula eclesiástica "servus servorum Dei", ha proporcionado
evidentemente el modelo para esta intensificación de la expresión co
rriente; por otra parte la vaga maldición final ("che Dio Ii dial")
contra Amor, materializa la personificación de este último, y en todo
el conjunto se advierte una especie de coqueteo a distancia con la
impiedad, que es una de las características más difícilmente defini
bles de Cecco Angiolieri.
El sordo trabajo de la lengua en proceso de formación se siente
a través de este esfuerzo por acuñar palabras y expresiones: ^Egli
e sí agrá cosa I disamare. . ." empieza el mismo soneto (Es cosa tan
difícil y agria el dejar de amar...) Disamare, hoy en desuso, era
entonces palahra cornún, aunque no en los stilnovistas; pero Cecco
le contrapone otra, muy suya: trasarnare, amar más allá del poder
humano. No pudiendo curarse, Cecco busca la agudización de la en
fermedad, como por un desafío. Trusamare, trasvolentieri (de muy
buena gana), con ese prefijo que indica superación del límite, son
palabras que nos dan el tono de su poesía, como soave, dolce, pallido,
pensoso, chiaro, fresco, sottile, nos dan el tono de la poesía stilnovista.
En toda esta primera parte de la poesía de Cecco persiste un
deseo de liberación y una dcsoladora impresión de impotencia y de
ahogo:
Ed ho en disamar auella bailia,
c'luil pulcinello, ch'e dentro da. Vovo,
d'uscir'nnanzi ched el sutempo sia. (39)
La comparación con el pollito que no puede salir de su cascarón
nos denuncia un complejo de encierro y es sumamente eficaz como
expresión de congoja.
La misma materialidad tiene el miedo amoroso de Cecco. Bec(38)Son. VII le C. A. en "Sonetti burleschi...", pág- 66, v. 12-14. (Pues durante
todo el tiempo de mi vida he sido servidor de sus servidores: y, sin embargo, él me las
tima, ¡maldito sea!)
(39)Son. VIII de C. A. en "Sonetti burlescki...", pág. 67, v. 12-14. (Yo tengo, para
dejar de amar, el mismo poder qne tiene nn pollito dentro del cascarón, para salir antes
de qne haya llegado el tiempo.)
— 34 —

�tina tíi 'sana) -n-9 -a '9 **?^ V'í****"1? Í&gt;**VOS,,
-V 3 3P 1IX *&lt;B (tf)
(~sajod une u^as ou ssuad
stra anb ajiiais -í :js b¡ uoa *q BA-iaiif anb cnSe ¡a onioa *a¿n.i|sap m 'epeurmpi biju^j
•ajipu! ns no^) •- -a &lt;89 •*! V ••;^wa7-í"1 í*wS.. re "V -D aP IX 'S (ZJ)
•(auuBaaiipjd —oros; j ¡Himno j p o pe^ad ua jiajnani
Bjatiu! on w— B¡j¡p) eepuoi] bbto b^jibj tiauaji omaimeuijajjtiun Jp ouajjai ¡a ua sBiauap
-¡jujoj BBjsa -8til|n¡oipaui eainBjait[ b¡ ap pepjun b¡ op anb seniape -¡e^uaAOJd BjBaud B[ 3p
uoiunjip v\ ap SAtJap Bpeuipj b^uij b¡ ua OAisajdxa pBp¡iBOOiJBuaiui BUap. ¡g -4to^¡j
oun 3JEA ou o^3 opoi j 'oSip anb as uou 'pBpjaA s^ KOfj,, ;uaip "euajsa tuamiid b¡ ua
•jBdsB^ kai ja 'IJX Is!a IBiU3iU3|q8qojd Bjuouiaj anb ^ofBH 83^*H 9tll aP '&gt;nV Ia
na •o^^Btjaia uig -^ouBdsa |B 3iuata¡moi¡[ jiacipeji op ea^q}sodnii 'oub¡[bi¡ JBjndod afeni
^o Msi ^ ^oauaí^ uo soj ^p o^iouad ^a n^ ^biubiuou bi ua unioa^ anb uoisniip joabih bi ^osed al'
-aaau sa 'o3¡iu3u p smjBitaJ^ua asa¡qap onbun 'oja^) -owjJsI oiu¡i[n 'uiapj (^)
(-sejimujed a^ep ajainb o^isaetu ¡a opugna 'ouanbad
ouin un omoa BijBfqmai 'noa^ ap noze^o^ un oiuamom asa ua asatAni atibune 'epBzija¡o.&gt;ua
Buiqa^ag 8 o^a opusn^j -^g aBd '.,'' -tyxajJnq tliauo^,, ua -y *^ ap x 'noS CO^^)

ii^id 4jj va d\ ai/3 'nij^od üu/iíi/^ 'uotu
'au&amp;d ojotS oifjts vj.n^ uou //at^fj
:idu¿ fijnf ij Ji&gt;f vjma^ p^i^o a
*9U9C^ ^u jiuu ou loa jui uou vjjo poyo
:ioi vp oy^o 'visodsid nj ojsonb ti^^^
^ssooip ttu— oipo^ o¡— :^nd vjjo pos
iapiui oiiu j(oj¡ui ip ojund un u^juonS
'ossojoa vjjo pos 'oqqou^od tiu oyó

-rptn ns ejadsaeap o\ oxoá 'BUii[D^9g ap otpo \o bj.ibjjo&lt;Ios 03^33
(^fr) 'oovidsip ji md Uooun oiS^od oyu uou oijyo
tojos juf ojijjoq onboaj ou ouioo
'ooviuwuoo opunjs o^ÜnÁts luí isoo
rjjjjns o^opuaiA ezo jafnni B'j 'a^iania B^ ua ouis sBziiBjadsa
S119 auod on bá 03333 ^ ío^Bpn^c apand oinoraap p tu o^a¿
í lf) 'o:^}$ un oioon^ioo ons jo tuto) uou oí at^
'ma mojj und oí oyó uojauoo is(a
'oottuou oj iwjop ossoaop otts *^
:ip B
ainajj ajuat^BA seta jas eied 'otuotuap [B bui^e ns e^iBp 03333
(0^) '^^nuijvd jnp joña ijS ojjsoow j^opunnh
ouozjvS joiootd uTt(iuoo iojmuojj ís
'ouooj ip joño jojjo ossoao 01 os
'vjoiojiijjoo ouiyoooQ oiS^oa opunn^^
:oj]^aBtu |ap ejajoa bj ajue omu [ap [a outs 'ztj^eag b aiuai^ sxnivq
ap JO[tpuai [a sa ou Á íezua^oaua as opuena JB[([mai aaBt[ o[ euuja

�Tenemos implícita aquí una vivacísima escena de comedia, como,
con carácter a veces mucho más descubierto, en muchos otros de estos
sonetos de esgrima verbal amorosa (Ejemplo: —"Becchina mial Cec
eo^ nol ti confesso (44), en el cual cada interlocutor dice un hemisti
quio: de súplica el hombre, de desafiante desprecio la mujer, con
tanta naturalidad que se adivinarían el gesto y la mirada.)
La coherencia en el tormento se mantiene hasta en los sueños;
durmiendo, Cecco cree obtener lo que desea: hacer suyo el dinero
ajeno y tener a Becchina entre sus brazos. Pero al despertar y encon
trarse sin nada, se desespera:
"E tutto íl sangiie mi sentó turbato,
ed ho men posa che Vacqua corréate,
ed avró fin cfCV saró'nnamorato". (45)
Quisiera no haber nacido o ser un objeto inerte:
"OruTio esser non nato ben vorría,
od esser cosa che non si sentíase1'. (46)
No dice "un hombre o un ser que no pensara", sino una cosa que
no se sintiera a sí misma, es decir que no sintiera la vida, que no
sintiera el dolor de la vida. Este último soneto se cierra inesperada
mente con la invocación del advenimiento del Anticristo, es decir,
del fin del mundo, que traería a Cecco la liberación. Las profecías
acerca del Anticristo se habían hecho más frecuentes en el siglo XII
y a principios del siglo XIII, especialmente como consecuencia de la
intensificación del sentimiento religioso y de las predicaciones hereti
cales. Hay un pequeño poema sobre el Anticristo (descubierto en la
Biblioteca de El Escorial y publicado por Ezio Levi, quien lo atribuye
a Uguccione de Lodi, uno de los más antiguos versificadores italia
nos, perteneciente a la primera mitad del siglo XIII) que nos hace
sentir el sombrío terror despertado por tales profecías en los contem
poráneos (47). Este terror se transforma en Cecco casi en una invo
cación satánica. Pero no hay en él voluntad de herejía; sólo hay un
deseo de reforzar la expresión de este amor imposible: imposible de
satisfacer imposible de atenuar. Este "jugar con fuego" por motivos
desproporcionados es uno de los aspectos de este carácter humano
que Angiolieri construye en primera persona. El mismo matiz de de
safío sutil —en terreno literario y no moral—- adquiere la valorización

ra, podría
curarme en un instante de toda mi enfermedad, ron sólo derir: —Te odio.
quisiera,
p
Pero ésta s la contestación que recibo de ella: que no tne quiere mal ni bien, y que yo
me ocupe en mis asuntos, puesto que a ella le preocupan mis ale^nas v ñus penas menos
que una pata que se encuentre hato sus pies.)
(44)Son. XXV de C. A. en "Soneftt burleschi...", pág. 75.
(45)Son. XXU1 de C. A. en "SoiiPtti burleschi...", pág. 74, v. 12-14. (Me siento
toda la sangre perturbada y tengo menos,.descanso que el agua corriente; y así será míen(46)Son. XXIde C. A. en "Sonetti burleschi...", pág. 73, v. 9-10. (Por esto, bien
(47)Em&gt; Levi. "Uguccione da Lodi e i primor di della poesía italiana". Ed. "La mtova
Italia". Venezia, 1928.
— 36 —

�"(opejotueu^ ¿ata ajsa anb uozbjo.i un ap otns at¡as apand ou aisilip ata
ub o[ anb bX :juuib ap eajanuí ai anb uaiq o^a BJoqy) -oía.uai Jauiíjj wap¡ (0^)
•uo^BJiua.iuoj ap ope^^ appiiou un 'Band -bju.ii Buiqaaag ap rijiibiu ü| :be^uo sta^taaip b;|ba
bji|¡[ B( anb ap oqoaq ja ua ajsisuoj joqes oXna 'oaiidi^a oi-qnf ojapepJOA un sa uoj.iea
Bjqij -biub,! ap bzuq) '81 "^?1* '.."' • íHMSljr"l ?"^í&gt;.. U3 'V '0 3P XXX '"^S &lt;6t)
^oa^^1"! ap o)auo un ua * no isa jdxa nuanbacl bibg ap ^aja^ut o ua libad la apisa j o^ sa ur^ 'Bo^na
sojaod uu^ ap sauoi,iB^i[BSpi aB[ bjhiuj o.)¡puiAiaj ajtluiaia JB[ni!ud niiaoci B^ anb 'jb;j
-aiBui joiub un ap areuaua[ [B aaaiiauad X ajquitj ojio ap sa tludjo.i 0¡m ¡ap jona,, 'buijo^
Bpoj ug -orniju! ^1 -vi^o^iiv^a ^oj opjanaB ap 'Bdaju *(y^6t t&gt;¡unf-I!jqB 'Z '" 'XX *í04
'mnoiuvwoj tunatt¡JJ.y) ojq^ aisa jeiuauíoa jb 'oio^nvi^ oxaaawiH -(gx '^Bdj oiBjaj
jap BFUjoaaq se^ BBpBaijfiBj o aBpBjuAui uos '|Biuauia¡a jai-iojea ap baiirjjbu Bisaod Bi^a ua
•^nb uoa sauoisajdxa sb[ ua (osoinqpj [o o.iu¡| ouaajai pp opBpn|seJi) opsiuao^ap bib¡a
-oui;is ofnijuí un jaaouoaaa aaja -\]X ojd^ pp soubi¡bi! ^bjjbiub,.,, so| ap Jepidod Bi^aoil
bt X BUBja)ii iiBpiAi^ae ns ^^P opouad Jauiud p ua oia^v^^osr ^P BBaBaiaAOU'oaida bba
~ilBiuai ubi aj^Lia ^auoi jeiaa bbi jBuiuiexa ib * i offt í ^Hiauaaoi j "uiosue^^ oh i asa t hi a ojojt
-^o¡tj jap otjw^jtt^ ¡i a ojtajnaaajj jd;uiw j¡n ofeqeai ns ua -vjuvjia aaoxii^ (gf)

'sojauos S01.IBA ap 8a.\B.H 8 'Biinpuoa Bipatnoa b-^ •pBpi[psot[ u;s ' (sts
-auili is 'O[aa.^^5)^ Biauajajiput ^piáuij can B^uajso uoijejs.ímoo B^^
(qc) •ip%v¿ouimiiil dtuof a(ip 'JOíia vp iiou as
'oiiiipvif ni ot^j oiJ diioniu uou aí^a Jéd

•^a v^vd tre.ias ou jouib ns ap sotatinud sb[ anb BJtif o\ A 1;B.iBa aniJBSed
anb BBdpuaj 'sadainb ara iaJ( íaafnra J3\ cisaiuoo a[ '^ooo^ ^eis^^
tó^^) &lt;(¿.IWV non joo w ai/a janh lAisounp ayauad
'vizíjvui ^p v^qi^ lauiuo ip niauQn
:Bsoia;puu Bi^ajanboa ouis sa ou ^uiipaag ap oíaajdsap p anb
ap bjuana ep as oa^a^ 'Ez^eus as bsoj.oiub Bitiu^sa B[ ojuo.id ag

ap ofuntuj j^^

•o^jsa aa[np
pp jbjjsb opunra p ua BtJiqaauoa as ou oja^ *(^8'^ ) (t^so.iejuBaí5 so^
ap .tBjndod bjoj^ouijb b^ b imajaaB as ssra anb (vpiasajj A oivjiso^
-t¿) oí^ova^og ap saaouara SB.itp se[ ua sorauajuoaua ej) ^j^ o[ííts
p ua 'o^^a^ ap Bjqo aod osBae 'anj o[ omoa 'juj o[^ie pp aepd
-oxl afen^ua^ p ua bata ^as Bjpod 'ttodjoa oitu ^ap uonaít 'usonjaajB X
nasadj 'uoisodtlxa c^ "oiuoraijjBra BoiB.ijuoa Bjsa anb ap saiUB euupaag
ap ajuBuic p jas e JBoa^ ou sa -—joppuaj :aaip ja— joraaj ubjü ns
anb EjsaijraBui ODDa^ 'ojaap ua 'sajuainüís soj u^ -opBaijuiáis ouajd
ns ojamt.td ja uoa ojaBjuoa ua ajatubpE (tppnajd ti viajd a azuaiu
tp o}imnb-¡ nn) bjstaou|ijs ojje[IU|eooa X Bra^oj op ^osjaA opxmSas ja
•XIXX l3UOS Ia Bzatdraa (fia¿ouiu 't&lt;/joa (u jap joju 'muí itutiuy^
'EjstAoujijs oaoodB jajj ojuara
-ora ja ua 'njiJjdsa jap oppjo uoa o njuidsa jap opej p auasa ej ap

�algunos de ellos dialogados, en los cuales se infiltra de a poco el
vocabulario suave del dulce estilo, no sin reminiscencias sículo-provenzalcs (manza por amante, disianza por desio).
"Ed ella ha'l cor tanto córtese e piano
inver'di me, la mia gentile manza,
che, sua merce, basciata li ho la mano.
E sí mi die ancor ferma speranza
che di qui a poco, se Dio mi fa sano,
io compierb di lei mia disianza". (51)
Llega el día del triunfo y su primera expresión es de disconfor
midad. El fuego amoroso avivado por el recuerdo de loe instantes
felices consume al poeta; el amor de Becclnna no llega a darle la
paz, porque su sed es insaciable. (Esta ineonformabilidad que —dirá
más tarde Leopardi—• es característica del ser humano, nos da la
clave del pesimismo de Cecco).
"ch'io ardo come foco in la fornace,
membrando quel, che da lei aver soglio.
Che le stelle del cielo non son tante,
quanti baci li die'in un istante
in me* la bocea, ed altro uom nessuno:
e fu di gitigno vinti di a Vintranti,
anni mille dugento nonantunó". (52)
Es un soneto que termina como una inscripción en un arco triun
fal. Pero la jactancia no se sobrepone a esa inquietud inicial, sino
que la exaspera. Después, la alegría se aplaca y se vuelve entera, aun
que por poco tiempo:
"Per ogne gocciola cTacqua, ch'hd'l more,
ka cento mili ^allegrezze *l meo core". (53)
Cecco no quisiera volver a la condición anterior, ni siquiera para
ganarse el paraíso; si le dijeran "te hago emperador si quedas dos

(51)Son. XXXVII de C. A. en "Sonetti burleschi...", pág. 81, v. 9-14. (Y tiene el
corazón tan cortés y sereno hacía mí, mi gentil amada, que, gracias a su bondad, le he
besado la mano, Mas aun, me dio firme esperanza qne, de aquí a poco, si O ios me da
salud, mi deseo se verá completamente salisfeeho.)
(52)Son. XXXVIII de C. A. en "Sonetli lurricsclti...". pág. 82, ir. 7-14. (Yo ardo
como fuego en el horno, recordando lo que de ella meló recibir. En efecto, lai eilrellaa
lie i cielo no son tan numerosas, como besos le* di en un instante en ined 10 de la boca, y
ningún otro hombre le (lió ninguno: y esto fue a los veinte días a partir del principio de
(53)Son. XXXIX de C. A. en "Soiict/i burleschi...", pág. 82. (Por cada gota de agua
que hay en el mar, tiene cien mil alegrías mi corazón.)
— 38 ^

�— 6E —
(¿sona.iB.uBB bo^ opoi b aj ns ap snra[ ou sol) jo^? ¿auijafiíisBa ap seibji
'edad 'aub joj?) "a-c) -a 'S8 á?d ',. •?i^K&lt;&gt;/-"! V*UOS,, aa V "D 3P A1X tl0S (85)
"^i "* '58 "3?&lt;I 'ítm-&gt;tti^sajjq tti¡ntaStí ua v ^) P AHX """S (¿S&gt;
.jlimuad bi Jiiod anb oí fc i jes jbai duia o ^ai lili ou oí jeiiejb na o Jad) ijJDS jíijjtiiii n^ f J iiou
tata aiijiti tti ovt zopBsiAB ekjeu O^^^ia *sitzuinib|H sus jbiueo ap a jouib ap aBjcIanti oii
ap opsodojd ns jbijiiiiub ib "oj^j ' ' ' ojn ji ib jo 11 bi onjoi&gt; satiouaB sn uami sbi b ua^^ i jo Bp
*Bouan&lt;i' ua boiiba^biu so| b buijojsufji 'bisoijoj e[ ap ajpiul | sa jouiv : (t8 "^?tI) 11^X
A (58 -^nd) nx soiatios boI 'auniuo. sajRm soisa ap opliuata nuioa 'sima.\ (^t;)
(•arajijapiBín ap ttfap ou BiAupoj a 'osba uii ¡duioj a| aab
^oub zaip a-uu] 'oioaja ua ínjtijjoi opuai.iaped sbjoi( ^iuj jeisa ant) joail sa ajaipudu^ Í^jj
ajBif ara anb a^) -n~u -a '{j -^cd •^•-iHMtJn^ W"&gt;S,, "3 V 3 3I' ^X #UOS (5^&gt;
(•oijjai ^ap erai-ma Jod Bpeu ua bjuuu
oiajj ou |g) -u •* '&lt;)U "3?d *,.""Wr^9 í"•&amp;'.. a* "V D 3P 1IAD 'UOS &lt;tS)
.XBJtuí uop^nd sb[ s^u^ínI&gt; uo uaonpojd o[ijs^ ^^^np {
anb upiaBuiasBj ap eoiaap soj aanpoad iBza|{at{ ns uoa
(8S) tl
m ími
moud

?(P/ Í Z P
¿nu^oyiiisvj ip ^oqqaq

:sauBm{nsnm so{ sopo] e orasiunyjsija je jij.iaAiioa Kj.ias {iacj sbiu
ísaiUEiuR so[ b .iBJBdas ap rib.ii y.iai[oiriuY ofa¡A [a ouba ua Á i({Bua.uai
osjtiaBd un,, sa 'bsoui.ioi{ sa Bui^aaag Oia^ -l¿) oijojdsop ns 'sa^uB
4oinoa 'sajRJi{iiA sbui X sopBieaaj souam souiuuai so{ ua Bsajdxa as
uoisBd us Á miupaag aaduiais sa EpcjouiBua Buu^aaag ojad íBzagjua^ Á
pni.i¡A ap ajuanj sa Joiuy {a :ouisiui ts b as.iB.i]uoauo vt aA^axiA opod
{a i0uO{R¡p {a Ba^diua opuBna o^os to33^^) ap ojaiioiaiiBa {ap [üinri
-ijo eouam X {tqap sbtu aued b{ 'oiaaja ua 'Bjsa s^ '(9^) 0{iisa aa{np
{ap saunuioo sa.iB^n{ so{ -ajina asjapjad BqBzBuauíe anb 'Bis¡[Raj joi^bj
-Ba {a BA.iasuoa a{ X opBjsmbiioa jomo (ap Bjj^a[B B( Btiuaie 'zaA B( b
BjÍ.iruie X üsoaof 'eaiisamop bjou Bisa ^ "soiub soub zaip 010.1 osea asa
ua sopEz^oquiis 'oaaí^ ap soijaojjap so¡ Jod seujaiBd sauoiaBuiraiJaaj
sajBu(UA X s.[(|Ruiuijauii sb( sttpoi *uoia|p{Biu biso ap saAB.11 b "soiujo
'JOiJEJBa un opoi 4a((Biap o(os un uoa 'soiuniuid B-isd opejiuaa uarq
Xiuu ojad *o3:)a^ ap ajqmmsoa b( un^as 'opB.ia^^Bxa sa o^Sbj (^
(g^) •_nj¡om nau íuuupipnpnu ip joaií
:aj,nq.&gt;jiq un tldtu ij ¡uuo aaaip m^^ a^qj
¡Djjoa nj m i^yjwjs ajo ajjiui jad aqa
'ajaijoi^^uyjvjf 0^ iiu aqa jamb md a¡t
: (tfnjjo3if) uoisuadsns b( ap ejiiijoi bj aub
sajoad nos soi(nsui sonuiiuoa sng "i^c) (ionat ptjdos jp imu auap
-aja tiou tan) -sojquioq eo( ap sesBa sb( ap eiupua .iod ajsa anb Bpuu
na aaja ou 'ofiq (a unáas 'oaad '(1iiuapnBt),; so( ap uap.10 b¡ ap a|UMj
oqaaq eq as 'ojbae ^oijbitjoiub '01janj 'ofaiA íofiq (ap ajuBtujojap oipo
(ap s3ab.ii b o(os souiaaouoa sojjosou anb (b 4a.fpsd osouibj aisa Euaasa
ua BJiua anb jub^ ajj '^•'aijoiüvyjnjf^ ao^q a( anb [eui (a JBStiad
-tnoa Bjsd 'o^ansnoa aisa eiisaaau oaaa^) ajqod (a ^ "oiuaijuí (B soji
-Buapuoa so[ b bisbi| Bj.t^a(B Biuaia Buep jomy (a anluod 4JO]op un?i
-uní .ninas apand ou '(opuaiy 'eijuiíou as 'r¡Buiqaaag ap sora( SB.ioq

�sin huir; pero no se trata aquí de edificación espiritual, ni de la
transmisión milagrosa de la gracia divina. El milagro es de otro orden:
"chi la 'guarda'n viso,
sed egti é vecchio ritorna garzone". (59)

La ruptura
El amor de Becchina es efímero y muy pronto Cecco lo pierde.
La actitud de la mujer vuelve a ser de desprecio y odio:
**Ed or non ha piú speme né disio,
che di vedermi tranato ad un fosso" (60)
y, al final de otro soneto,
^quando io vado in parte, dove sia,
fugge, per non vedermi, come'l vento", (61)
El poeta expresa en dos sonetos (uno de ellos dialogado) su arre
pentimiento por una culpa misteriosa cometida contra su amor. Se
acusa en uno de ellos de haber comido una pera (y agrega: "¡ojalá
se me hubiera quedado en la garganta!"), probablemente símbolo de
otro fugaz amorío (62). Pero en otros sonetos Cecco se declara ino
cente: ha sido fiel a Becchina como S. Juan a Jesús. Dios sólo sabe
por qué Becchina se ha alejado; acaso no tenga la culpa y su incons
tancia se deba a la natural iniquidad de todas las bijas de Eva. La
contradicción entre los sonetos de arrepentimiento y estos últimos,
existiría sólo si los tomáramos como documentos históricos. A nos
otros no nos interesa fundamentalmente la biografía de Cecco y Bec
china. Nos interesa desde un punto de vista artístico el relato de ese
choque de caracteres. En ese choque, las contradicciones de Cecco
forman parte de su coherencia como personaje, violento y liviano a
la vez, hiperbólico y sin embargo apasionado. Negar hoy lo que ayer
se admitió es natural en la esgrima amorosa de esc ambiente y de
ese nivel.
Pero Becchina tiene un nuevo amor y se casa. El pobre Cecco
se revuelve toda la noche como una serpiente en su cama sin poder
dormir:
(59)Ea la terminación &lt;1rl soneto citado en la nota anterior. (Quien la mira en la
(60)Son. XLIX de C. A. en ".Sonetfi burtescki. ..'*, pág. 87, v. 5-6. (Y ahora no
tiene máe esperanza o deseo &lt;jue el de verme arrastrado a ana zanja.)
(61)Son. L de C. A. en "Sonetti búrlesete...", pág. 88, v. 13-14. (Cuando voy a na
lagar donde ella está. huye, para no verme, romo el viento.)
(62)Son. LI y LII de C. A. en "Sonetti búrlesete...", págs. 88^89.
— 40 —

�— I* —
•'~.('ojjnq A au ara 'jBiuoa oppuaío 'anb 'optaajqod
*tua ubi Xni^a í joiop ^i oaarp *oX A ' oSjuiuoa pdtrd anb .to^d Bija uoj Bi^odinoa as anb
^punta pp bzubSuja ok i ou anb ei 'Bd]n.&gt; e\ oiíu^i oiukiui o^&gt; -fl-OI 'a '"í/ (59)
,-^ijanni b¡ Biaeq eutuin.iua ^s uaiub onto.) anisa aaajnd am 'jotob
na oís 's^oqy) -g-i -a '^6 -á?d '.^-i^asap^^ ?íi^oS,, na'-y -3 ap iItAl '""S (t9)
(•jojop p u^jb biai|b aiu oísa anb bí lsBui|j^(t[ ua
amJBdBdraa Bisnq oaon aaaoiu^ —¿sja o^í ;,b;p [a z^a Bunáp ^andan? 'soicj— :odip A
c^BJ^i| iiui uaia ap ^i-iaa^d am aq.iuu B'^ 'uo^Bao^ uu aluais anb tsuad B| sa b]ubi 'uduioaj un
^azaj^d aub Bttiaoi ib) ua SBi^an a Xop X aiuaidaaa bu ti ouma ozaaniaa o tu ^tpiíti 9p ^aouiu tm
e osa ou anb ntp 13) *Ü6 'sVd \." '^H3taljntl ?01íoS,^ uí&gt; 'V '3 P AI! 'U0S (E9)
'[BAti je opBjBtn jaqBi[ ou ^p Bqoojd^a a[ onb X Baunu aiuauusap as
ou pcpiaoaaj baiiiuiuÜ bXii^ 'Buiqaaag o[qiJJ3^ na ^p Bj^^jrp b^uiiS
-3jd BUll B 'OJ3^ -BIOUB^SUn^aiO BJSO U3 00333 P •I3J'&gt;^-TR;) IaP zaA ^[ B
[BjniBu X oso^o[op sbui Oosbj p uaXniíjsuoa ^B^nq Bjsa 'bsij B19^
(S9) *^9W^ a P?-i &amp;u &amp;ul 'S J?^ ^opu^pri^^o
lo$judaoduie 3S tío^ ¡d-iti^jop ioi pB
:oc^qvq j^f itou aiu miqp GiñÜBd v^ 3j aqo
'o/í^wiu 2BP i&gt;M^p^&gt;^ f o jjqo (od
'oqqv u ¡nu vújoj vj otusapaui oí aqot
^Buiqaosg ns b opipu^pp aaqeq ou jod 'a^ojotu a\ as X
(^9) (('D ?ílíM\S BJJOUl WJ vt'H 3 *JIJO3 31UO3
auois ama iul joum tns ^^zuas jo patt
tBpouiB jafnuí
GT aP PBPía!lJní BI JO&lt;^ -^ opBJtijuaAsap joiub ns jod zoa b| b ajjns
"Bqaaj^i^BS bzuboUoa b| ap bsij B[ eCuij anbuuB 'ojad íopu^uaA ^sjbj
•apisuoa Bjjpod 03333 ^ 'otuouiujbui ns ua zqaj sa ou uurqaaag
"AIX 1¡"!S IaP ^-iiuaa aiaed bj X \]\x 0^}^ pp oiuaaap oui
-yqn p ajjua 4Bjsaod &lt;e\ ap X Bníiua^ B[ ap Biaojsiq b^ ua 'etpaiu anb bj
uaiquiB) sa ÍBj.inq bj sbjj bijujo nzajsiJi bj X boujj Bijoauejaiu bj a.ijaa
'B;aod ouanbad mi X apuB^^ un a.iiua Xbij anb bj ojos sa ou BtouBjstp
B3 'uopisodo Jod 'sbui 'X Bi^^ojBUB Jod '03333 aP BJBa Bpjanaaj sou
sbiuiiSjbj ap BpBu^ajdnn Braea Bs^ *aqaon bj ap pepajos bj ua sojuaui
-joi sotdojd sus X 'BpBzuojBAaj Bza|Bju;Bu Bun ap opuoj ja aiqos boij
-a^^uB jafnra bj ap bbdisij sezajjaq sbj bjbjub3 V3avax&gt;ij 'eipoj^ p^p^
bj ap Bjanj aj-iud ub.i^ ua bX ouistin osa jod asopuenjis X BjsiAoujt^s
jBapi ja jod opeaiuBjd o^aijjuoa ja opBjadns 'apjBj sbui ojáis oipaj^
(9) \^uojop 7Di^^a/^(iu osoa vunop&gt;tqo
'o^odmiui ojjnj aifó oüxtatd oíuuj a
—¿ojjoupaa Sppxu vaos 'oiq— topuaoip
'auo^ftiu ojuaa -uaq auou vj iwjvj
'9Aoa oaui y^juas a\p '-ovad nj ajunj
S un otad atp oji^ iiu is a
i fui adjas auioa a¡¡ou -d\
a uou ouuoi^ anbun¡vn^^if

�responde con una exf*aña y nueva delicadeza: "Puesto que había
gozado de tu amor, nc podía hacerlo morir". El soneto, por su viva
cidad dramática, merece ser leído por entero:
—Becchina, poi che tu mi fosti tolta,
che gia é diCanni e paiomni ben cento,
sempre Vanima mía é stata'nvolta
d'angoscia, di dolor e di tormento.
—Ceceo, la pena tua credo sia molta,
ma piú sarebbe per lo mi talento;
s'i'dico torto o dritto, pur ascolta:
perché non hai chi mi ti tolse spento?
—Becchina, 7 core non mi po'soffrire,
po'che per tua cagion ebbe la gioia,
a neun modo, di jarlo moriré.
—•C eceo, s*iina cittá come fu Troia
oggima'mi donassi, a lo ver diré,
non la vorrei per cavarti di noia, (66)
Si Cecco tuviera dinero, Becchina volvería a él. Pero el pobre
poeta no tiene ni un florín. Va a verla y la encuentra agitada:
"andava e ritornava com^uríorsa,
che va arrabbiando e'n luogo non si jicca.
Quando mi vide, credett'esser ricca". (67)
Su primera pregunta es: "¿Tienes algo en la cartera?". Habiendo
recibido contestación negativa, la mujer pronuncia la sentencia:
"Ahórcate". A pesar de todo, si la interpretación que se da de la
última parte, algo obscura, del soneto, es justa, aquella vez la fiera
terminó por amansarse. Pero, de a poco, el amor se extingue también
en Cecco, quien declara su agradecimiento a la potencia divina,
^che m'ka caVato di cuor quella spina,
che punge come uliscon le vínole". (68)
(66^ Son. LIX de C. A. en "Sonetti Imrlüschi...", pág. 92. (—Becehina. después qm
íelta
a do .
) mi alm
i (ti i si e quila.] ti. ha&lt;
años y i i parecen cien, í
angustia, dolor ;
i pena es grande, pero mayor sería, si dependiera de mí; esc^cha
—Ceceo, creo qi
&gt;r qué no has matado a quien me arrancó de ti?
una manera mi cora^ón puede tolerar hacerlo morir, puesto que
—Be.
felicidad.
por lu fi
ases una ciudad como fue Troya, digo la verdad, no la quisiera, a
infortunio.)
cambio de bar.
icfti burleschi...", pág. 93, v. 3-5. (Iba y volvia i
(67) Son. LXI di C. A. .
lamina rabiando y en ninguna parte se queda quieta. Cuando me vio, creyó
168) Son. LXII de C. A. en "Sonetll burle^chi...", pág. 94. v. 7-8. (Que me ha
extraído del corazón aquella espina, que pincha como huelen las violetas.)
_ 42 —

�?aS aa 'V O aP IXX1 &gt;US (O¿)
(¡OJlsoa [anba i

• (sbui jpuojoS sej 9p o%ij^ je ajnatnjBjaua^ ajatjaj as anb ^^jujnS
oqj3A ja Bajdttia Bjaod jo) opiiS^ ouoj lia ojad 'Bip ja opoj Bi^uozaj
uaiqttiBj Bjj^j "bata EjjBjuid bjbcI uBjs^q soíísbj soaog 'Baauniu Buti sa
ou ojad 'SBuacIs a^aaeds Brat^p Bjs^ 'Bsodsa bj 'aapBtn b^ '(oftq [a uoa
sauojaEpj sns ua aB^jriA Á. oiuapiA 'upj^uozaj A. oiJtpnos 'opBJiuoana
sotuaq &lt;bá anb p) ajpBd \o :saj*Buosjad saji '03033 ap sBuiapB 'Bjuana
onb '.iBi^tuiB^ opajia opi^mjisaj p sopsaipap sojauos so[ na enjaaaB as
'Bi.iB.iaii[ pi!pi[Euiií|.io ap o i.i a ti jo on b aaapaqo anb 'pniuas bjs^

vijiwvf vy

•Boarma ua sopitnn so^ B
opuuaui b ubi Btu.io^suB.tt A ofpiifjo ^od BaijitJouiotnc as anb 'omsiatj
-UBUIO^.HJUB opozjoj A ajuojBdB pubB ap pnj^iA ua '¡Bjuaunjuas jas ou
B.tnd BSoiqKJ aApnA as Bzatsijj ng ' (opiaajqoduia A opijopp ajuais a^
'Buiqaaag ap Eijfijiísap B[ ap jjoj ap oqaaq p jod 'opuBiia oraoa) sau
-oysnp saaBlínj ua ojos epesa.idxa 'Bja^aas bj^a enn auai; BijoauBjam t.s
osa ao^ *pBpijBuos^ad eulojd ns ap asetj bj ajqos opnuisuoa oaipod
afBuosaad ja ua ^iaap sa 'orasini js ua soj^naojos ap bjb.ii uarq sbui
ísoiuanurjuos ap asBja Bjsa b jiniíjdnie Baunu bj&gt; ou iaanoi'JNV 033^^
oja^ -Butqaaag uoa sauopBja.1 sBjua[nqjnj sbj uoa uoptsodBjjuoa ua
'ajsijj A opeaijaji joiub ap ejij^aou Bun tiibe asjBjjojjosap Bupog
(0¿) \joiuo3iii2mu vuan vjm nns /
'vflo^pid wis a ütiiiop nns nj uonui as 'aip,,
osa BSBd aj uainb b íoaijpauBjara Bpanb Bjaod
1^ '^oni^ P opiaouoo jaqeq uis ajamu X 'ajoniu butu bj ojag "z^a ns
b BjouiBua as 'apjBj sbui ojos 4X uoisboo bj BqaaAOjdB ou 0333^
(69) í(/íÜU joaiiw.sia janb assof uou isoo
iajvaciiíi unssau vi¡ vou opuoui jviuod
*oiv^i¡ip ojuo) osta ^ns l(ay^2afH0^
aaaajo aj as X Bjaod je buib bijiu
buJ -aijaniu bj X uoiaBJjsiuj bj jod oppajqouua 'opBjosuoasap joiub
ojjo ap (sojauos sop ua) zb^iij uoiauaui bj je^jua sa oaoduiBj^
•jBJíjiiA Bjaod sa ou ' (pBpijBJtijBiz aABns biusiui bj uoa X ajuaniBt
-jnao *Jiaap sa 'sBjajoiA sbj uajamj ouioa Bqauíd anb [joiub ap] Buidsa
bjw) zaA bj b BjuajoiA X BpBaijap 'uaáüiut Bjsa ojjuoaua uarn^^

�Po', quantTVfhcresciuto, mi fu dato '
per mía ristorazion moglie, che garre
da anzi dí'nfin al cielo stellato;
e'l su' garrir paion mille. chitarre". (71)

Si el soneto LXXXIX se refiere, como creo, a la esposa v no a la
amante, el reproche continuo e inconsistente de las "mil guitarras"
tenía como finalidad el aumento del patrimonio familiar:
"Pare ch'ella mi franga cFosso in osso,
quando mi dice: —Fa'ben massarizia,
e po'ti daro denari a divizia:
anzi vorrei esser gittat' a un fosso.
E non m'e viso che'sia nitro inferno,
se non la massarizia maledetla;
e piú mi spiace, che'l piover d'inverno". (72)

En toda forma, esta figura de la esposa está apenas eshozada, sólo
con los rasgos necesarios para delinear por contraste los contornos del
personaje central. Más vivo, de una vitalidad persistente y agresiva,
aunque casi petrificada, es el padre de Cecco, cuya desaparición el
hijo desea ardientemente, pero en vano:
"che la Morte paur'ha di moriré;
e s'ella intrasse in luí, i'son sicuro
ch'ella morrebb'e lu* faria guariré.
ch'egli ha sucuoio sinferigno e duro,
che, chi per torre al ciel volesse gire,
in tui fondor si converrebbe il muro". (73)

Digeriría el hierro, como el avestruz, o trapos mojados. El médico
dice que sólo la vejez puede hacerlo morir, y el feroz deseo del hijo
de convertirse en su heredero parece prolongarle la vida, hasta el punto
de hacerla durar más que la del judío errante (BotadeoJ:

(71)Son. XCI de C. A. en "Sonetti burleschi...", pág. 108, v. 9-14. (Después, cuando
hube crecido, me fue dada, para mi consuelo, una esposa, que grita desde la madrugada
hasta que el cielo se cubre de estrellas; y sus rezongos parecen mil guitarras.)
(72)Son. LXXXIX de C. A. en "Sonetti burleschi...", pág. 107, v. 5-11. (Parece que
en abundancia. — (JuiBiera mejor ser tirado a nua zanja, i no me parece que exista otro
infierno a no ser el maldito patrimonio; más me fastidia que la lluvia en invierno.)
(73)Son. CV de C. A. en "Sonetti burleschi...", pág. 115, v. 9-14. (...ya que la
Aluerte tiene miedo de morir; y, si entrara en el, estov seguro que ella moriría y a el
lo liaría curar. En efecto, tiene el cuero tan férreo y duro, que, quien quisiera llegar al
eielo por medio de una torre, convendría que lo empleara como cimiento del muro.)
^ 44 —

�'• '¿II '2?d '..*''Ivaía/Jiiq iljauos,, ua -y ^ a[&gt; XD 'US t¿¿)
(-upBiUBAaj fu ¡aaijoiauv "P anb-iod 'bijo[3 b¿
* '¿II -2"d '.••••MP"I^"q Illos.. = 'V 3 "P 11IA3 'S &lt;9¿)
(¡opuau
Biaip BBqauBin sus sapoi uaiq B^^raotioJ uarab ^ua^ ¡opBjpo oqap
Ai oji.oj uapl ua Juina u|bIj ajq) -fin • 'raap; (S¿)
blh
^bii oí k
;jjus,,

p[

op BDI1&amp;1B9 Bon b '^^naiuEiii^sqo nBn^ somaqBs ou 'uaoapoqo anb ouo^
ttp sos-ud'j sop sota^ dp optoouoo suui ojdiujíd ja sa tt' • mojof assof t?4S"},
Bzauluia anb pp o^aoja^ orotj[n ¡^ -eoiauos eo[ ap pjiyaa afBuos.iod
pp Bjáojoaisd Epsaipluioa zg.\ bj b ^ {B^uauíaja b^ uoo saiuoJaqoo Bpnp
uts uos A 'Bza^n^ op uoiOE;uajso biso op pBp^oAii^ biui^ui b^ jbCo[joj. b
SBpBUIJSOp UOOOJBtl *]¡inj OJ B OOl^ÍBJ^ O| Op SBpiBO SBOSnjq SE[ 'SBlOUOrUíí
-uooui sb[ 'Bunpoo^ uoo e.iii)dn.i b^ b uo.ioijoj os anb sopaos soj uo
oiuoo inby *l¿¿) (ít?'uíí/í?a ií^j/^sj mu *ioq uou iijow}) op Eoijipo
anb bb^ B) SBpB^qdmo ojuoui.iouoiub o^ped p BJBd sbaisuojo sejqB^d
sbt uoo uoioaodojd Bpo^ op BJonj bjso -—ooi[oc[.iodii[ onbuitB— onb
'omoiiunuodo-iJE op opuos un uoo sondsop opiBiiuaie BjBd 'oipo ns ap
uptoBJoiuExo B[ uoo oppuB^odsBxa 'JBjtosns ojo ¡ni) Bpod jo onb jo ojuoiu
-Bisnf so eiouBuándaa op oiuoimiiuos ojso j^ "soapad boj ejiuoo SEunaj
-sBjq SB^so b o^nouijBiouoso oqop as *iHHnoio.\:Y 0^33^ 3P "Jsa0(^ BI
JOd (UOIOOBJÍB EJJOIO Op BJOZOtU Uts) OpB^SOJTUBlU UELJ OjduiOIS SopOJ
onb BiauBuSndaj E-^ -BsojEpuBoso jos ojoxnb A so onb 'B^oqojd bj^jouo
buii uouatj 'sojopBZBo soj op A sojopjod soj op 'sojooiujbo soj op ofBn^
-uoj jop sBpBiuoi (oaano jo opBouBjjB opis Bij oj 'ofojjod jo opipjad
Bq) (ío?vio^s atf sBjqBjsd sb^so 'ojp^d jap aponía bj b sBpuopjj
('9¿) 'tipjvtoas o tj

f

iSvy uassatu ai
qjacim ajdwas

-oía so 00333 op btjSojb bj 'ojonm uij Jod Tjoijo^^uy
*('S¿)

ua á bjhoj
opueno A

iSumu ítsauoop ft ootj^— :aqqajip
to^vi wjís iuSo iiaq ^ssodvs }qo vp\^
oqqap jou 01^3 on&lt;*p osia ?od ^
•vpovf n¡ ojjuo

ajjoa lux

••03333 B00UO^U0 BOOAOjd
'^¿bijobujbS Btpod oj is oqooq SBJOiqnq on^j?w 'cibui oj isbo ofoT.\ jo X
'bsbo uo BpuBpunqB ubj Xeij onb bj op 'bjouia op Ejjojoq buii ojpsd
jb optd oj ofiq j^; 'Bipouioo op buooso buii uoo onSis opuos j^
íf^) (t'' 'oapvjog oi/o nicf unnia vjnf ji
'oatu dupvd jo auojStu vjjjjip i&gt;
ojjod j(ifJ 'oipo ajopnjj jta otuissad jjft

�Análogo podría ser el comentario de los sonetos en que Cecco
nos pinta sus relaciones borrascosas con la madre, que contesta a su
saludo con un "che tu sie fenduto" (Que te parta un rayo!) y, por
dos veces, trata de hacerlo morir. La escena en que la madre trata de
estrangularlo tiene algo de grand-guignolesco. ¿Trágica autobiografía?
¿Manía de persecución? ¿Tentativa de materializar en diálogos el
encuentro de una imaginación morbosa con un ambiente vulgarmente
opresivo? Es difícil decirlo. Lo que sabemos es que él Cecco que se
cura inmediatamente para no tomar el remedio que la madre le im
pone y que él cree veneno, es bien el mismo que tiembla ante Becehina o se arrepiente de no haber asesinado al marido de ésta. Es el
mismo que canta:
"Pero malinconia non prenderaggio,
anzi m'allegrero del mi' tormento,
come ja del rio tempo l'om selvaggio". (78)
donde hay una vez más todo tm programa literario opuesto al del
dulce estilo. El "hombre salvaje" que goza por el mal tiempo es el
antagonista de los "corazones gentiles".

Valor dramático de los sonetos de Cecco Angiolieri
Resumiendo y concluyendo, me parece que los dos caracteres
fundamentales, estrechamente vinculados por otra parte, de las rimas
de Cecco Angiolieri son su antistilnovismo y su valor más dramático
que lírico. Creo que ambas afirmaciones resultan justificadas y docu
mentadas por lo que se ha dicho.
Pero acaso haya que agregar algo acerca de la segunda.
Los sonetos de Cecco, casi sin imágenes, con recursos expresivos
propios (bastaría para probar esta originalidad el uso de modismos
populares trillados o de elementos característicos del ambiente histó
rico —Anticristo, médicos de Salerno, tortura, batalla de Montcaperti,
"astorlomía", Botadeo, etc., etc.—, para lograr efectos completamente
personales), crean sin duda una determinada atmósfera y nuevas rela
ciones entre las cosas. La intuición y la expresión de estas nuevas re
laciones constituyen la validez de la poesía y nos trasmiten al alma
lírica del poeta. Ahora bien; en el caso de Cecco Angiolieri esta
intuición conoce y crea esencialmente personajes en acción, personajes
primarios, pero vivos y coherentes, individuos y no tipos. Este aspecto
(78) Son. XCIII de C. A. en "Soneílí Burles^hi...", púg. 109, v. 9-11. (Pero no me
abandonaré a la melan. olía, al contrario, me alegraré de mi tormento, romo el hombre
salvaje goza ron el mal tiempo.)
— 46 —

�— Vi —
'|^0 SOI OU BIS^Od Bf Op OJ11BU1BJI) OU A O JI JO|OJ J ^^) J O •) Fd OpB^QlRip O) tlO Ul Ep I p [IO| 110 JII
-o^ o Biio[B iai.iBiB.1 ojsa anli ua 'iNLLVq OXI3U mg ap ..Fauonafl., tq ap $ozoji soun sop
-ftlio soiQBJltioaua "(jouaiiiB E)nn bi aseoa I 1xho^_) VIH^vú ap o^E^ua ouisriu 10 uq f T^)
dso asuB?A) Bunioii Rtiituíq r( ap (io(na p,, auijap -aazxiJS P n\\^t^ ^\ *u\ot' 'i'.i ho;j
viavfl] anb uoa \_pnp^EJiBai,, ouiuuai [a uia bs&lt;I ojnaaJfid oSf[B _\ -oisba "pnisetuap ijhj
-ai![ ouajjai un E npipuaisa ouuuui osa aod Á Bpiuipp ain. aoia)uaij^nsui iiibB aaajBd am
pBp[..!iEUiBjp B[ oja^ Biaod ¡ap Baipunf uptaeoiJcij bj uoj 'ojio joiI 'iíwv^^v,\v;&gt; OciiilO ap
ofnijui osojapod |a uoj 'opü[ un aod '^oÁns i om;ii:ia| souaiu p) afBii^uai ns ap ojpotaj
Bun¡lBli BjnlCJJiíi n\ ap punai í oapoiaJ jaiJEjna p Bti¡uiBxa as pna p ua -(g6l Buapop^
*E asBj "ux oub) t/ujin/oa^ t&gt;Jiij¡n'j ua \.eioisij p ouij ¡p oaiiaud oi^MbiiSii![ g,, :iiau-j
V1HV^ 3P i!p"isa un jaa| opipod aq -ofB(|BJi a|sa o pe u ¡tu Jal jaqaq ap satídso^ (^^)
• ^1 jbq 'bz ja|nq) iiiuapoiu a ^tjjjuit víh^oj ua orauaja j a jqos oí p ti isa ta a ^^E "Ü^d 'olUlld
•bj i aiuarapijadVa A -tuissB,!) ,,J&gt; Bpaiíd a ajp/ot/od wisaoj,, -a^ou^ :asuBaA (^¿)

u^ Bjsaotl B[ ^p oot^nin oíí^nf [ap soabji b oai[([nd 011 B aaAOumoa
Á ^EjuBaua ua aisisuoa anb 'oa^Bai [ap [d eja ou ojafqo ns SBiuapy
-l[gl uBiía.ulxa se[ anb seuos.iad sb[ ap [a oa \ scpBsajtlxa ^Bapi sb[
ap anboi|.) [a sa souO[Bip so|[anbB uo ^saja^uí anb o[ íoaijBiUBjp ou X
oaijaa[Bip sa jo[ba ns ^sojio soaocl X oiWD^yfa 011113 3P ls^.iiuoa [ap
uoijitaaxa uoa) o]uaiu[BJaua^ oja^ 'sEpejíojEip sauoisnasip uos sbubi[b^i
íttuozuai,, sb[ 'sa|BzuaAOJ(I itsajsBJiuoai5 so[ ^easaauBJ^ ^spjoasip^ so[
vl-aja *(touiA [a X Bn^B [^?í 'útB1JBl\[ ^ ^119]^^!!^ B[oudsa Bisaod BnííijuB
r¡ ap ,(sBjndsip^í sb[ ¡[Bjtiaptaao Bdojn^[ B[ Bpoj ua saamunoj saua^jao
üO[ ap BJiijBaaj¡[ b[ ap SBatjsi.iojaBJB'j sbhi sbuijoj sb[ ap aun sa oo[fup
ja 'ojaaja u^ '(08) UP!")!U!J;&gt;P B1S9 JBHiaitiBpuiij Bjsd aiuaiaijns ^pas
ou B[os is jod X sauoiaBjsajiuBiu sns ap buii o^os sa Epu^^ojEip buijoj b[
íoaasuujxa ou X oaasuijjuí sa .iajaBJEa ajea 'ajuaunB^njEp^ ixiiHiD^Vg
ap eojuana soqaniu ap o manoiowy 03333 V sol-iUOS SOI 9P oaijBiu
-BJp ajuaiu[BjuaiuBpunj jajaBjBa ¡a EjatA as anb pijitiuacl ou —^opBjdaaB
aiuauqB.iauaJÍ Xoij^— OI33V330Q ap sojuana so[ ap oauj[ ajuoiu|Biouasa
jo[ba [a joaouoaa.i oipiduit anb 'sojaua^ ^od SBiJBjaj[[ BBjqo sb[ ap
.toijajxa uoiaBaijisB[a Biiisun Esa ajuauiaiqBtjoa^ 'Bujapoui Bsano.mq ujp
-omoa B[ ap sotjojBJBdadd asjB.taptsuoa ueipod anb sojuama[a so[ optq
ap jrfap X ¡[onBdsa ojjnaj [a ua ajuauiBAisn[axa isbj piAtAajqos anb)
Bsoioi[a.i oísaod B[ b asjnjmiq ap giiiiji|g uozbj Biqeq ou 'oajoaj [ap
sa[BAaipaui saaiBJ sbj b jBjuoiuaj ja.ianb ap 'soponi sopoj ap 'oaa^ '(6¿)
33OH3 ap uoiaBjn^aJ b[ ap sandsap 'sajo[&gt;auajsos Xoq Bjiuaj ajuarasj
-uajoiA O[ii!.)ojos uauuajo [ap BaiuBaara suoaj Bjsa anb ooaa o^ *souBra
-o.uoaaj^ sojapora so[ b oiuojaa [a uoo 'omstuBumq [a .iod op 1tlun1.uajur
opis BTjqsq ojjoa.TBsap oXna 'aauBrao-i o.ijcaj ap uanuaíá oaiun [o hi|bj[ ua
uaXnjijsuoa ilsauoiaBjuasajdax BBpB.i2Bs^ sb[ 'apjsj ssra 'X (3fl;odO3VJ^
^ual^ji^Y B[ ap ojur|3?5 [a omoa) 4tSEaijKraBJp SBpiiB[Jt sb^ anb pijidaj as
X ofip ag "safBuos.iad so[ sopsjuasajdaj uwjsa ^o^ojBip [ap o upiaaB b[
ap saAB.ij b 'anb uoa joSia asa Bp E[ eisaod Ejsa u^ ajuBuiuiop bjou B[
oja^ '(ttn$oj itzits miidstt sun sa joras 'ofsqe sbui sosj^a ojjBna 'ojaa^a
u^) ojauos [B jop;j|dsui oAijora ap oojsqraa uxs oajis anb 'jBjndod
iiBJja.i [a aaa|([sjsa anb B[ ap BpBfa[B Xnuí 'Buidsa B[ X jojj b[ ajjua
BAanu ajuauiBja[draoo uoiasjaj buii saja anb uaJÍBini '^ijoinn aj voasijn
aiuoa a^viid ai¡a miids v^pwbf! opiutjap sa jouib [a anb ua X 'opBjia sX
'[anb^ ouioa 'soa¡jj[ sojuauíora aXn[axa ou oaijBiusjp ajuatu[BjuaraBpunj

�acción. A esta exigencia teatral en el siglo XIII respondían más bien
los "troveri", que componían y los "cantastoríe" que recitaban las
canciones de gesta y las novelas del ciclo bretón. La literatura narra
tiva es a la vez lírica y dramática, o, mejor dicho, lírico y dramático
son, en cada uno de sus momentos, para ella, dos posibles adjetivos.
Cecco Ancioliehi está, sin duda, más cerca del aspecto dramático de
la literatura narrativa de su tiempo, que de la lírica stilnovista.
Él mismo lo siente, ya qne, cuando enumera sus motivos poéticos,
enumera personajes:
"Babb* e Becchina, VAmor e mia madre
m'hanno sí come torcT a siepe stretto

(82)
y en otro soneto:
"Tant'abbo di Becchina novellato
e di mia madre e di habbo e d'Amore,
ch^una parte del mondo n'ho stancato". (83)
Entre los ejemplos ya citados hay muchos que se podrían llevar
a escena o introducir directamente en una comedia que tuviera como
tema la vida de CeCCO 184). Uno de los diálogos más vivaces sin em
bargo no ha sido citado aún en este trabajo. Se refiere a la ruptura
con Becchina.
-—Becchin* amore! —Che vuo*, falso tradito?
—Che mi perdoni, —Tu non ne se*degno.
-—Merze, per Deo! —Tu vien*molto gecchito,
—E verró sempre. —Che sarummi pegno?
—La buona jé. —Tu ñe se'mal fornito.
—No'nve^di te. —Non calmar, ch'ine vegno.
—ín che fullai? —Tu sa*ch*iTabbo udito.
—Dimmel'amor. —Va*, che ti veng'un segno!

genes está ya puesto en plena luz. Diré M. Cohti: "...Una tendencia al coloquio, a la
elocuencia retórica, .. .es propia de su época Cía época de Gino ) en todas lus man if esta.
i-iones literarias; por algo Brlnetto Latí ^i afirmiba que también las canciones de amor
tienen el carácter de "controversias", porque, si en ellas no bay discusión entre el amante
y la mujer, existe sin embargo el fin de convencer, "dttnqtte é utitt tetteione tacita intra
tora" (por lo tanto hay controversia tácita entre ellos)". (Estudio citado, pág. 207). Ahora
bien, el fin de convencer no nos lleva hacia el verdadero teatro, sino a emplear todos los
recursos de la retórica, de la que la teatralidad no es más que uno de los aspectos más
artificiales, exteriores y circunstanciales.
(82)Son. XCVII de C. A. en "Sorielli burleschi...", pág. 111. (Papá y Becchina, el
(83)Son. CXVI de C. A. en "Sonétli burleschi...", pág. 121. (Tanto he contado
acerca de Berchina y de mi madre y de papá y de Amor, que con eso he cansado a ana
parte del mundo.)
(84)La tentativa fue realizada, en la primera postguerra, por Ni\o Bcbrini, con an
drama "H beflardo".
— 48 —

�— 6^ —
(•ububut bj Biseq araj^panb opBisníf uaiqnq ^m íJBqanasa b asadura X aAtqap
ara o^ ísajq sb[ ap sandsap 'edriaz U!W !A I '^"Id aP "U^n^ *I ap aiuajap s o ja na ja na
ofBqB Baoq opipuax) -LZt "s?d '..*" JV^BajjHq tj}auog,, ua -y "D ^p X1XX3 """S Í9B&gt;
(•soiuaraBj em rara oiunf ajBpjBn3 oj
]^— -upzEJOo ira japod m oa sanaij,— ¿opusBA ja jod opera^a 'osbjb 'oSuai aj,)*^ ¡b!P
-nd BjBfO!^ ¿sha ai ou? 'uaiq ^— -aaopjad ai so¡q— ¡BBgBana ara 'ira ap ajqo^t— -?jjj
-ora ara oí ^— HBJBUasua ara nx~ -waiq BBjqBq oj^— -Bjoq fj o^a Of^— ¿Bianni o anb
sajam^)?— ¡oíbj un tilJed ai anbi 'alaA— 'JOrau 'ojaui^fj—- 'opBiuoa usq oj ara anb saqss
PX— ¿natnoa bijf^ anf)? -(o3uodoJd anb opimas ja jH^oqojio.i apand jouBdsa orasipora ja
anb osaaj^ -^g -3nd 'X3X^ 'aaNi^ig "^ Jo^ optuuarao.i '.^janioauDa //„ :iaanoiONy o^^^^
: asea a "BpBstJOj sera oq.uiíu a.iajnd ara anb *üihjoj hjio ua uoisa^dxa bj ap aj-iBd BpnnSa^ bj
apuaima as jBjaua^ ua ^Bpiin-isip sa uoiaBia^djaitit ^T 'SFJi^uara sn] ap \ apuai^ua as) BijanA
ap Xoisa oX anbjod 'auunrajBa ap sa]Bj] o^j-— -js '11 bi.ibjj— '^U3 ap o)|AOJd Xnuí BBisa
oW— -aj Buaraj B^— ¿o^^uai bijubifS anf)?— -sjpuaA aidráais ni A— -sauaiA appranq Xn^^—
¡boiq ^od -pBpaiji— -saaajara oj a^ oj^— -sauopaad ara an^&gt;— ¿^optBJi osjbj 'sajamb
6'^'í—) •(,$ Sed '„• • -iqwaiJnq piatiog,, ua -y -3 Bp ni "n0S (S8)

•axwvQ ap O^uefj p ua uofinSB onanbad 'm
ap HououiBpídsap 'eunip ep^ \ ap otiuijuoa emeap p a^noaj joiuasa
pp oaiuojí a opcuoisedu eadoiui [a X esoisue pnjiiaB B[ esuopuoa bou
anb *mwií3iu vj 11 aui/ui o^vis mjas aj; os^aA ajsa ap ujnjaa^ is\ uoa
j^ -jopB^Dadsa oiuoa X jo^3b ouioo 'jojnB omoa 'a[dii^iu JaaB^d un
ap BiiujBip zaA Bisa íajjaptp as X jafruu b^ uoa oiJBpips oiuauiBua|d
ajnats as *p bjeíI nos ou sajuauít^ sejtpjBd se^ anb Bjoip 'ouiij^ti
ajsa oaa^ '03^3^ bjíuoo opnuaui b ubi opBajdma Bjqei[ ^utipaa^
anb afeniíua^ omsira p sa^dma bui^ anb ua 'O^opip p an^ig
(98) \^urnnui "o\ w 3^i^ui o^vfs upas a
f9jvjjojsJ&gt; (upuiiuoa í)jt3)s iui (i ps
iajv-js oddaz wi/^ iuooj^ *3Jj a/ odip
'vui^i tp oias/i^ aicí (jjaj ui vo^oofi^
¡Bipnasa X 'auaijap as {0333^ ^P o^íraana) Edda^^
U!W '^^jniaou Buaasa buii E|Epj anb opB|3iB o]auos un ua 't(o[naBiaad
-sa pM jod 03333 3p JiouiB p sa oieaijiuBui aiuauíBiiniBd^^ bb|^
•pBpiAisaJ^e ns 'p^pipns
-uas ns ^opBjuasap ns auaiinBín Buiqaaag anb uoa aiUBisuoa X Bpnd
-naoajdsap Bzjanj b^ ^od BpBjuBaua X ^punjoad uopBJiuipB Bun (Bjqo
ns ap oaxjq oiaadse un jas Bupod ajsa X) B^aod p ua aiuais ag
ÍS8) 'p^^jon^jo^ ojjaf ^— 'ajona jJUdP nX—
¿xuund 17 uad i^pu^aj;— ¡oi^ssajod jq—
¿ia au 3} uou 'aip 3—• -ivopuad ¡a) oiq—
¡tuitoiiitt tu ni a^a 'aiUQ— -ojjoiui p^-—'tujau^^asuivi nj^—• 'auaqjp uou nj^-—'luuojfttu Jitd íiu izuy— ¿monuij^^ jndpn^—

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="304">
                  <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="305">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="45">
              <name>Publisher</name>
              <description>An entity responsible for making the resource available</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="306">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="40">
              <name>Date</name>
              <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="307">
                  <text>1947-1989</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="308">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="309">
                  <text>Español</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="51">
              <name>Type</name>
              <description>The nature or genre of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="310">
                  <text>Publicación periódica</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="903">
                  <text>Lic. Pablo Darriulat</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2688">
                <text>El antistilnovismo de Cecco Angiolieri</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2689">
                <text>El terreno común de la primitiva literatura romance en Italia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2690">
                <text>FABBRI DE CRESSATTI, Luce </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2691">
                <text>Revista de la Facultad de Humanidades y Ciencias /Universidad de la República. Montevideo : FHC, UR , 1954, Nº 12 : p. 13-49</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2692">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2693">
                <text>1954</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2694">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2695">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2696">
                <text>Publicación periódica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="279" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="501">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/f90b59b3161aca6e2a64169ef3aacdf4.PDF</src>
        <authentication>d52571e591df5f7af1d99b7bcb5358fc</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3113">
                    <text>^961

&lt;-x.r.v

ue opepjd X Duo6e|y

ep uqqDj eon~\

a saavaiMV^üH aa
vi aa avaisaaAiMíi

•;-&gt;: •&gt;•

• v- ,*•

�696

u^ epajojd A bjjo68|V
qBdNVaQl-l-98

ue did3|ojgI Á Duo6a|v

¡UDSS3J^ ep uqqo^ eon"\

a saavaiMVKíiH aa avna^va
vananaa^ va aa

��Alegoría y profecía en Dante

alegoría y poesía
Hay, en el encuentro y confrontación de estos dos términos un doble
problema: de crítica literaria el primero (el que más nos interesa), de
historia de la cultura, el segundo. Como suele suceder, sólo se puede
plantear en su justa luz uno, recorriendo pacientemente el laberinto del
otro, para captar los puntos de tangencia o dar cuenta de las distancias.
Croce, en su Estética de 1902 y en su La poesía di Dante de 1922,
parecía haber resuelto y enterrado definitivamente, en sentido negativo,
el aspecto literario del problema de la alegoría, es decir el de la va
lidez poética de la alegoría misma y de la validez crítica de la inter
pretación alegórica. Sin embargo hubo entre los críticos e historia
dores de la poesía quienes siguieron buceando en esas aguas vedadas,
ignorando la prohibición como Valli o Pietrobono, o rebelándose con
tra ella, como Eliot; y hubo escritores —casi todos fuera de Italia, es
decir fuera de la zona de influencia crociana— que resucitaron la
alegoría para hacer de ella un medio de expresión (Kafka, Camus, Orwell, como simples ejemplos; para Italia, casi único, Buzzati, y, ahora,
ítalo Calvino).
Como es natural, en terreno literario la discusión se ha centrado
y se sigue centrando en Dante, que ha presentado él mismo como
alegórica la mayor parte de su poesía. En teoría, el planteo de Croce
es de una claridad meridiana y las conclusiones derivan de ese plan
teo con una lógica implacable, aunque a veces parecen sobrepasar el
blanco.
"En la poesía y en la historia de la poesía las explicaciones de las
alegorías son completamente inútiles y, por inútiles, perjudiciales. En
la poesía, la alegoría no se encuentra nunca... Pueden darse, en efec
to, dos casos; el primero de los cuales se presenta cuando la alegoría
es agregada ab extra... a una verdadera... poesía, decretándose.. .
que tales personajes, tales acciones, tales palabras de la poesía deban
además significar cierto hecho acontecido o que va a acontecer, o una
verdad religiosa o un juicio moral, u otra cosa cualquiera. En este
- 5

-

�caso, es claro que la poesía queda intacta y ella sola interesa para la
historia de la poesía, mientras... el segundo sentido... pertenece al
ámbito y a la historia de la práctica. El otro caso se da cuando la ale
goría no deja subsistir la poesía... Un tercer caso, que se suele su
poner, en que hubiera alegoría traducida completamente en imáge
nes ... es contradictorio, porque, si tenemos alegoría, tenemos algo
que, por definición, está fuera de la poesía y contra ella [en este
"contra", Croce rebasa, como queda dicho, su blanco. N. d. a.] ...
si está fundida e identificada con ella, quiere decir que no hay ale
goría, sino imagen poética. Ejemplo del primer caso [en Dante] puede
ser Beatriz en los últimos cantos del Purgatorio y en el Paraíso....
o bien Matelda,... o bien las "cuatro estrellas"... Es difícil dar
ejemplos... del segundo caso, porque Dante es poeta tan robusto
y fértil, que raras veces... se encierra en la estéril alegorización.. .
Sin embargo, se pueden citar el Veltro.. ., la loba... el "hermoso
riachuelo" que se cruza "como tierra seca" y otros... En la Comedia,
en algunos trozos que se consideran alegóricos, Dante resucita simple
mente el tono profético y apocalíptico y, objetivando así la alegori
zación, reduciéndola a tema, sigue moviéndose, sin embargo, en la
pura poesía".(" La poesía di Dante". Laterza - Bari - VI edición - 1948
pp. 14-17).
Croce no aprovechó nunca la fecundidad crítica de estas últimas
líneas, que subrayé para retomarlas en su oportunidad. Pero, su ne
gación de la posibilidad de alcanzar la poesía a través de una alego
rización consciente y continuada ha vencido, me parece, cualquier
objeción, despejando el estudio de la poesía dantesca de tanta hoja
rasca interpretativa y devolviendo todo su valor a la palabra poética
desnuda. El fundamento teórico de este rechazo de la alegoría remonta
a De Sanctis y también tuvo en su momento una gran eficacia simplificadora: consiste en separar netamente la obra poética de los fines
que el autor perseguía y de los criterios a que obedecía al escribirla;
fines y técnica pertenecen al ámbito práctico y son ajenos a la poesía.
Pero también en esta afirmación fundamental que Croce hace suya,
basando en ella toda su crítica de la que él llamó "teoría pedagógica
del arte" y por lo tanto también de la admisión de la alegoría como
valor poético, se corre el riesgo de ir demasiado lejos. "Las intenciones
y finalidades de los poetas quedan necesariamente ajenas a la poesía,
y... no importa lo que el poeta se propone o quiere hacer o cree
hacer, sino solamente lo que hace, aun inconscientemente y en con
tradicción con la finalidad profesada... Las intenciones y finalidades
del poeta pertenecen a sus convicciones críticas y morales, y pueden
realizarse solo en las eventuales partes no poéticas de su obra". ("La
poesía", V edición, Bari, Laterza, 1953, pp. 306-307).
Una vez más, separación no significa exclusión. No me resigno a
creer que sea inútil conocer intenciones y criterios de un poeta para
quien quiera penetrar en su obra, por lejos que esté esta última de
lo que el autor quiso hacer. No me resigno, por ejemplo, a ignorar
qué pensó Dante de la alegoría; y si llego a captar, no sólo su defi
nición de la misma, sino también sus dudas y sus intuiciones al res-

- 6

-

�pecto, podré darme cuenta de la medida en que efectivamente la ale
goría fue para él un instrumento práctico (sin que, ni aun en este caso,
desapareciera necesariamente la poesía) y de la medida en que, en
cambio se transformó en recurso expresivo para "resucitar el tono apo
calíptico", según las palabras de Croce.
La Divina Comedia es, sin duda, una obra típica de literatura
militante. En ella, antes que a propósito de ella, se plantean todos los
espinosos y eternamente actuales problemas que surgen de las rela
ciones entre poesía y acción y, en general, entre poesía e historia. En
este terreno de la literatura militante y de los opuestos estados de
"mala conciencia" que ella provoca, surge la alegoría. Es un aporte
de Croce el haber revelado su carácter práctico y el haber sostenido
que la adherencia forzada de una cadena de imágenes fantásticas a un
desarrollo lógico de acontecimientos o ideas mecaniza fatalmente la
^ida de la fantasía y por lo tanto anula la vitalidad de sus creaturas.
Veremos que esto es cierto y comprobable en la historia general
de la alegoría en el arte, en el pensamiento, en la vida de la cultura.
En un poeta, quedando firme el principio, el problema adquiere ma
tices que se hace necesario estudiar, especialmente cuando este poeta
(es el caso de Dante) hace de la alegoría uno de sus cánones literarios.
Por tal razón, este es aún, en la crítica dantesca, un problema vivo,
aunque no tiene, como antes, una importancia central. Su planteo, ade
más, ha cambiado profundamente. En el siglo pasado, cuando consti
tuía la principal preocupación de los "dantistas", se enunciaba así:
"¿Cuál' es el significado de la Comedia? ¿Qué representa la selva, qué
el león, qué la loba, qué el leopardo, qué el Veltro? ¿Es Virgilio la
razón humana y Beatriz la fe? ¿Es Virgilio la filosofía y Beatriz la
teología? ¿Es Virgilio la virtud natural y Beatriz la gracia? Hay una
gran diversidad de respuestas a estas preguntas y a infinitas más del
mismo tipo.
No faltó la interpretación política, ligada, no al pensamiento de
Dante, sino a las exigencias ideales del Resurgimiento nacional. Hoy,
todo eso ha sido archivado (aunque algunos problemas de detalle se
siguen discutiendo) y el problema que subsiste es el planteado y re
suelto negativamente por Croce: ¿Es compatible la alegoría propia
mente dicha con la poesía? Toda tentativa de interpretación alegórica
nueva, aun de detalle, no puede hoy dejar de estar precedida por una
toma de posición acerca de esas pregunta fundamental. Entre los que
no aceptan la solución crociana se pueden distinguir dos corrientes:
I) la corriente católica (la de Eliot en Inglaterra y de Apolonio en
Italia) y II) la de Pascoli-Valli que busca una nueva interpretación.
Pietrobono, católico, está muy influido por Pascoli.
La corriente católica tiende a valorizar la alegoría y a darle jerar
quía poética. Hay que observar que, fuera de Italia, no son sólo los
católicos los que están en esta posición: para dar dos ejemplos prác
ticos, La Peste de Camus y el Castillo de Kafka tienen carácter alegó
rico y no creo que nadie les haya reprochado a sus autores la artificialidad inherente a toda alegoría. Lo mismo podría decirse de la
tendencia, ya en declinación, al teatro mitológico.

— 7

—

�- 8

-

ua 91AIA anb ap opiiuas ^a na • • -jnnsia upiaBui^euii buii sa aiuBQ ap Bq
• • "oaijaod opo^aui un op^s ub) sa BuoSapj Bq,, :ouioo 'oX^sua ouisuu
[ap sbj^o uoa BuoiaB[aj as is a[qijnasip seui oqanuí aA[anA as X bjjba
'44sbjb[3 sapmsiA sauaiáBuit,, :uoisaadxa Bisa ap aouBO[B [a (jq ísapms
-IA 'SBpOi OU OJad 48BpO) ISBD UOS BipaUIO^ BUIATQ B[ 3p SauaioEUIl SB[
(j :sBAjasaj sop jaaBq anb XBq ojag *t4o[ijsa aapip,, [ap jB[nasndaja
uoioBuiuuajapuz B[ uoa a^sBJiuoa ua Bjaaouoa uoiaarujsuoa ouioa vip
-auiop) B[ ap oqaaq Bq sauuog anb upiaBzuaiaBJBa B[[anbs uoa saauoj
-ua BjjBpjoauoa í^oajpdjoa,, X ttopiuijap,, zaA b[ b apuai^ua as ttojB[a,,
jod is JBidaaB apand as uoiaBuurjB Bjsg 4t[jo^nB [a jod opBÁBjqnsJ
svjvjj sajvnsia saudSvwi Baijiu^is Buo^a[B [¿Baiuaaj ap upijsana osBas
sa?] aiuajaduioa Biaod un bjb^ -'-opisa [ap zapian[ B[ Bia^q JB[naxj
-jBd o^aaja ns 'ajuBQ ap [a ouioa osBa un ua 'sa souibjou^i anb o^ 'o^
•unsB [B Bua^B ouioa b[jbjou^i b 'BUiaod ubj^ un ua '^ —(00 "^ 'OUÍJ
II 'í'I^ót s^aíV 8ouana) sojistfvidj^^ svjaoj Bjqo ns ua ajuBQ b opBa
-ipap o^Bsua [a ua aaip— sBpBzma SBaqB[Bd ap Buia[qoad osorpa^ un
ouioa Bjaoa[B B[ JBSznf b souiBuiput so^M 'BuoSa[B B[ ap oa[duia [a
ua 4ioqg unidas a^duiais 'Bisa za^iauas B^sa ap Bsn^a Bq '(BiJijiuipE o[
oubt[B}i uníduiu anb oaja ía[qunasip ^nuí sa ojsa Á) sa[^ut Bjaod jaii^b
-[Bna anb sbui 'jbiiuii ap [la^j uaiquiB^ X 'a[qisuaaduioa 'o[[iauas Xnuí
Bjaod un [a Bi^d sa aiuBQ laiuBsaiajut Xnuí Bsoa Bun aaip 1[[3
•oiuo[ody ap B[ BpBuoiaB[aj a^i^d ua Bjsa anb
B[ uoa 'loqg ap uoiaisod B[ saauojua souisa^ 'PBPí0TaH ^ind B[ ap [b
souaÍB sauij BJBd ua^JBuii B[ ap X BaqB[Bd B[ ap [Biuauíruisut osn [ap B[ X
Bisaod B[ ap B[ 'sBjajsa sop sb[ a^jua BiauaSuBj ap ojund ojjo
-suoa soqaíduBAg so[ anb ojsand '[BjnjBu sa ouauai 0110 b oun ap
b Biauapuaj b[ o^a^ 'BsoiSqai ouis 'BtiBia^i[ zapi[BA ap 'ojjaia sa 'bjbij
as o^^ #sa[Bioui sBjap^pjaA sb[ ap [BiniBu X ajuanaaaj sbui upisajdxa
B[ sa *Buo^a[B ap B[[iauas Xnuí buijoj Bun 'jiaap sa 'B[oqyiBd b[ —soi[
-a^uBAg souisiui so[ ua— 9\ivd bi^o io¿ 'BaiBiqaq uoiaip^i^ B[ ua bX
Bzaiduia anb 'Bauo^a[B upiaBiaadaajuí ap sisop Bun uis ouisraqojBa [a
BJBd a[qBjdaaBui sa o^uauíBjsaj^ on^i^uB [a íoaiJo^a[B-oaiSBui opuniu
un aiuauíBjapBpidA Baja sojij sns ap oiunfuoa [a anb bX 'bjjo^3[b b[
jbzijo[Ba BJBd 'ajuauBiujad jajayjBa ap '[Biaadsa oaijoui un oiquiBa ua
uauaxj 'sa[B^ ouioa 'soaqojBa soq *BaTJo^a[B uoiaunj BunSuiu aXnqijjB sa[
ou o jad íso[[a ap BajaaB Bzuoai X sojitu Baja 'ouist[Bajjoau [a X oiusij
-auuaq [a ajjua opBnjis 'asaAB^ 'ojsando ouiaj^xa [a jod bjjoS3[b b[ b
ouiuiBa [a ojjaa 'uaBiut Bjnd B[ ap [BuoiaBJ ou p^pigijaj B[ b ouopuBqB
ns uoa 'Bai^aod Bjqo B[ ua Bjupruisa Bpoi ap oipndaj ns uoa 'ajjBd ns
jod 'ouispauuaq [3 'oai[oquiis ojB[aj aiuaJaqoa [ap ouxs 'oiJBjtun o[oq
-uijs [ap ou 'ouisiaBJiso ajsa pzjojaj ouisi[BajJoau [ap oiuiiuopajd [a
'ouiA[B^ ap biuoji B[ oaiJ9a[B ouauaj ua szqsaj anb sauoxsjnaui sb[ ap
X iijBzzng ap upiaBaoA B[ ap jBsad b 'Bjjan^ B[ ap sandsa^ "BiJBjaii[
upiaBjiABjS BSBasa ap oijo^isubj^ oaiiqod oatjoui un anj oja^ *(íllatiag
uiag ap vipaSnj} osojown vj) soasap o (biabjoj\[ ap íjai/as/^ q)
soqaaq JBZBJjsip b SBpBui^sap SBiJoSa[B 'BO[Sa sb[ ua oi[iSji^ ouioa
'uojaip sou X íoiusiasBj [a of^q soaiioui sosa uojaiAn^ sounS[y *B[jaduioj
BJBd sa[Biaadsa soaijoui uauau ou is 'a]uaiuBAi)m^sui u^jadsaj sopo^
anb b[[ba Bun oiuoa o^sand Bq BUBiaoja upia^Sau b[ 'bi[B)[ ua '

�en una edad durante la cual los hombres todavía veían visiones. Era
un hábito psicológico cuyo arte hemos olvidado, pero tan bueno como
cualquiera de los nuestros" (p. 301). Entonces, ¿se identifica alegoría
con visión? Parecería que sí. En efecto la alegoría de la selva y la
de los últimos cantos del Purgatorio podrían ser calificadas de visiones.
Y en estos casos Eliot tendría razón. Pero entonces ya no se trataría
de una cadena lógica de símbolos correspondiente a una cadena lógica
de acontecimientos, realidades históricas o pensamientos; no habría
un significado literal y, debajo de este, una realidad profunda, sino
una única realidad que consiste en una visión de carácter místico,
expresada en lo que llamamos su letra. La interpretación alegórica, por
Dante o por sus exégetas, sería un elemento intelectualista surgido a
posteriori, en la interpretación de la visión misma. En una palabra,
admitiendo esto, no se puede hablar de alegoría como método poético,
y no se ve por qué ella deba conducir a imágenes visuales más claras
(las visiones místicas casi nunca tienen carácter definido y lúcido).
Pero queda de todo este análisis, como fruto de una fina sensibilidad
de poeta, la observación de una mayor determinación de las figuras
humanas y del paisaje en Dante, gracias a la alegoría. Es sugestivo
el dato autobiográfico que Eliot nos proporciona de paso, al atribuir
a la poca simpatía de su generación por los pintores prerrafaelitas
ingleses, como W. Morris y D. G. Rossetti (que habían dado contornos
tan netamente dibujados a sus figuras, según los cánones de los primi
tivos italianos) su demora en ver las consecuencias estéticas de la ale
goría en la poesía dantesca. Apollonio, en Italia, es un hermético, y es
por lo tanto más difícil captar su visión de Dante en ese estilo denso
y tenso, lleno de alusiones y de relacionamientos inesperados entre las
cosas y las ideas más alejadas en el tiempo y en el espacio. Pero él
también habla de "realismo mágico" y, a pesar de rehuir todo orden
y clasificación, llega en el amor por la interpretación simbólica más
lejos que cualquier otro, cuando ve en la Vita Nova al Amor (Espíritu
Santo), en la Comedia al Hijo, en la Monarquía al Padre.
En el siglo pasado las búsquedas sobre los significados alegóricos
eran características de la escuela histórica y se realizaban especialmen
te en sentido erudito. Esta herencia ha sido recogida con un tono mu
cho más místico —más alejado de la historia y más adherente a la
poesía— por Pascoli antes, luego por el pascoliano Pietrobono, y,
en la década 1920-1930, por Valli.
Pascoli es esencialmente un poeta: poeta crepuscular que algunos
consideran prehermético, muy influido por el simbolismo francés, se
sentía naturalmente llevado, por su especial temperamento lírico, a
"sentir" el impulso moral, no razonado, sino místicamente vivido, como
poesía. Leer, como prueba, "Le ciaramelle", "Psiche", "II ritorno
d'Ulisse", con el comentario de Pietrobono, quien pone de relieve
justamente este aspecto. Y era natural que sintiera como poesía la
estructura moral de la Comedia, de la que dio por otra parte una
visión de conjunto completamente personal, utilizando esa patente de
"libre curso" dada por Dante mismo, al señalar enérgicamente el ca
rácter alegórico del poema, sin dar, para su interpretación, más que

- 9

-

�- oí -

•OS^0OJJ9J
pp
un opionpoad Bq 'bubioojo EpB9jo BiopBuiuiop B[ 9p osino
[9 opugiduirujgjut 'ijj^^ 9p oaqij [9 jod Bpigjgfg uojisgáns B[ 'j9a 9p
opOUI IUI B 'OJ9^ "BUI9[qOjd 9JS9 9p JOpgpgiJB S9JBnjDB S9UOISnOSip SBJ
9p JBqOj^ ^9pi BUn J9U9} BJBd 91U9UJO9 B^S9 JBipnjS9 9nl) ^jqBJJ
'(8^6I '^iz9U9^^ \WBTIB^I ^AOn\[ E1,, *P3 'vuvijvti wisdod tr¡pp
ip^owpd t 3 ipcj vp auoponSq) sau^Suo soj 9p bubijbji Bisgod bj
9p [B9p9J9q 9JU9UI[BJU9UIBpunj J9^9BJB9 \3 9jqO8 'tA^^ OIZ^^ 9p 'ODU
-ojsiq OU9JJ9^ ug 'Bpun99j Á 9iuBS9J9jut ojgd '^pi^nosip Áinu 'uoioinj
•UI B{ 'i^B^ 9p SB9pi SB^S9 UO9 JBUOI9B[9J 9p JBÍ9p 9p9nd 98 O^yJ
•(opunS^s ^9 vipaiuiuo^ mitai(j vjjap aaoii/a vq
Á 'OJ9UIud ^9 VtpotUlUO^ VUMÍQ VJJ3U VJttlb^^\3p 3 30Oi^ V\\3p OJ3J^
-as // ^q^qaiuB^ ^od sopBjtpg 'soipnjs^ soqduiB sop
'9^61 ua ^ ^^6T ua 'opB9ip9p ^jq^q Bui9i 9js9 y) 'Bpn^y ^p Á
B[ 9p 9AB[9-sojoquiis sop so^ un^gs mpdtuo^ vmaiQ B[ Bpoi
-ui q[B^ 'ttJoxuB gp sg^i^,, so[ gp ooijBaSojduD 9ÍBnSu9| 9^S9 uoa uoio
-B[9J u^ •Te^un^did o\ 9S ou aojnB ^g ¿Bjsgod opugis gnáis? 'souiuixgj
8OJS9 U9 'OJ9d ÍB8OlSl[9J OUI8 BSOJOUIB S9 OU TSÁ 'BJSIAOUJIJS9 O BUBI[TDIS
'bso^ouib Bjs9od bj isy "(90^ "d 'gS6X '^sig 'vduvjodui3juoo vjs^juvp
q '9uo[^^ ug opBjio '6¿"8¿ 'dd '8^6X '^uiíjdQ Biuog '3jown(p
pp &lt;&gt; 3juv(j ip o23J^ds oiS^vn^uij ^/,,) sopífrs sojguiud so^
9p BUBqBIT BT89od B[ U9 O9I1BI9IUI 9 O9I1SJUI O[9nsqilS Un 9p BIDU9J8FX9
[B9J B^,, ÍI^A ^uaPsOS 'giUgUIB^iJBjSojdlJO OpB19adj9JUI S9 9fBll^U9J
ns opo^ Á Boqoquiis BpB^apisuoo 89 oduig^ ns gp bsojouib Bisgod b[
BpO^ OUI8 'g^UBQ 9p BJS9Od B[ OJOS O^^ "OlJoduit J9p UOIOBJnB^SOJ BJ 9p
pBpi8999U BJ BOljduiI 9nb OJ 'jBJoduiO} OJ JOd BpBIOIA BIS9j^j BJ 9p BjqO
jod ouBi^siao gfBsuoui jgp uoiodnxioa bj oosojuBp buioi jop 9Í9 ouioo oa
gnb o^sond 'BsoiSijgj-o^njjod uatquiBj ouis ' (gjuoin^isuoa uotobotju
-nd bj op Á U9iq jb upisgqpB bj gp s9abjj b pBiagqij bj gp Bjsinbuoa bj
üzijoquns BquinjBjqn gp gÍBiA jg gnb jg BJBd) ijoasBg ug ouioo jbjoui
ojps 89 ou uoide^iisoaui ng -jBAgipgui pBpgtoos bj gjj sa^ojogs so^jgjo
ug gjuBuiuiop Bjgjs^uijB bj uoo upxoBjgj ug SBpBgjduig sauoisgjdxa sbj
gp Etjojsiq bj Á jBJOui-ODijjjod uoiOB^gjdjgjuí bj BiouBiaoduii gugj^ jg
BaBg "Bisgod gp ooi^ua gnb aopBuojsiq sbui sg ojgg 'oijduiB sbui odtjoi
-siq gouBOjB un gugí) uoioBigjdjgiux ns X ooijBuigjsis sbui sg ijjba
•BJOjBjgui gjduiis bj ouiog 'uoisgjd
-X9 9p BOI^SB1UBJ BUUOJ 'UOIOBJldsUI-Bgpi BlUSIUI BJJ9 89 SOJOqiUJS SOJ 9p
BugpBD bj gnb ug vipdtuo^ bj gp gjsg X ' (uoioBaídsut bj b uougjsod b
Bjsgndgaqos bjjo9jb) u9ji^ug^ buuoq,, bj gp ojisodojd b oiamuo^ jgp
ouisuoágjB jg aijug ooijijd gjsg gggjqBisg gnb uoiouiisip bj sg 9iubs9J9}
-uj 'uoioipnig Bsojquioss Bun opuBSgjdsgp X boi^sijbioui uoiDBigjdjg^uí
bj gp opiug^uoo jg ug oj^sgBui jgp oSjBquig uis gsopusjBdgs *opo^gui
ouisixu jg oin^is ouoqoíjgi^ *oiAqo isbd X jBigug^ jg^oBa^g gp 9abjd buii

�II
FUNCIÓN TRADICIONAL DE LA ALEGORÍA
Surge el símbolo como materialización de lo abstracto y de lo
divino, en los orígenes mismos del pensamiento, del lenguaje y de la
religión; por otra parte es importantísima la función que desempeña
el simbolismo en la pintura ideográfica que da origen a la escritura.
Toda la mitología grecorromana está hecha de símbolos que viven
con vida propia en un mundo fabuloso, que es una transposición fan
tástica de la vida real. Cuando los acontecimientos vividos por estas
personificaciones simbólicas representan imaginativamente nexos ló
gicos entre los conceptos con que esos seres fantásticos se identifican,
entonces tenemos verdaderas alegorías (como Minerva, que sale arma
da del cerebro de Júpiter, Cronos que devora a sus hijos, Heracles
traicionado por Deianira, etc.).
Lo mismo se puede decir —como vimos— de las parábolas evan
gélicas, cuyo encanto deriva sin embargo de la adherencia de su sen
tido literal a la vida real de todos los días, para la que tiene tanta
validez como su sentido profundo para la vida espiritual. Para los
pastores, el buen pastor que se preocupa por la oveja extraviada no
es sólo un símbolo; para el campesino, sembrar en la roca, en la
carretera o entre la cizaña corresponde a una idea vivaz, arraigada en
la experiencia, de lo que no hay que hacer. La fuerza poética de estos
breves relatos está pues fundamentalmente en su sentido literal, enri
quecido sin embargo por la densidad y las múltiples implicancias
qiue tienen para los campesinos el trabajo agrícola y la vida en con
tacto con la tierra.
Muy distinto es el caso de los apólogos y de toda la fabulística an
tigua, en que la coherencia fantástica del relato se pierde a menudo en
su forzada adaptación al sentido alegórico expresado en la moraleja.
De todos modos, la alegoría desempeña un papel importante en
la historia, casi siempre como agente de conciliación en los puntos
de fricción o de ruptura. Esto es bien evidente en la historia de las
religiones. Vimos que los mitos nacen generalmente ya en terreno
alegórico; pero llega un momento en que la misma multiplicidad de
los dioses tradicionales se ve amenazada por la evolución del pensa
miento y no podría subsistir sin la interpretación alegórica. Con un
proceso similar, mitos de origen naturalista, como los que representan
el ciclo: día noche-día, o el otro: primavera-otoño-invierno-primavera
(vida, pasión, muerte y resurrección de Osiris, Adonis, Dumuzí, Diónisos, etc.) pasan a tener significado escatológico y fuerza moral en
las religiones de los misterios y más tarde en las filosofías religiosas
del sincretismo helenístico que tanta importancia tienen en la forma
ción de la doctrina patrística.
Había, pues, toda una historia de la alegoría y de la interpretación
alegórica en la antigüedad; pero la importancia de la alegoría en la
literatura y para la literatura empieza en la Edad Media. Están, sí, las
- 11 -

�- si jBipn^sa Bjs^q 'osaaoad [a bioiui as ouioo jaA bjb^ *osbobjj [b ajuauínpEU
-iijjojb opBux^sap ozjanjsa 'sBOUojaj sB[3aj ap ojunfuoa un ua op^ui
-jojsubj^ oppoui asa b pBpqapij ap apuBjS ubi ozjanjsa un sozuaiuioa
sns ua ubzi[B3j saauBiuoj SBjn^Bjaiq sb[ osa jod ^soaijsjiJB sajo[BA ua
ajqod ubj sa BUijBjoipaui Bjn^Baaiq B[ osa jog 'oaiibuijou 'boi^buibj^
b[ ap Buioipi opBjapisuoa 'uj;b[ [b asjaaajBd b uBJEJidsB saousuioj sbij
-Bjaiq SBti3ua[ sb[ 'oidiauud un apsap 'isy 'uoioaajjad buisiui b[ ouioa
opBjapisuoa 'ofij o^apouc ^nbB ap uoiobjiuit 'uoxaBnutjuoa jas ajainb
a¿jns anb psuiSuo o\ 'oAanu oq 'opBuuojap 'opiaajqoduia Bq as ojad
4oata unB Bjsa opunuí asa B^a ua ^opBJja^ua Á ojaanuí opunuí un b
Bosnq ou 'sauoiaBABOxa Bzipjaj ou Bipaj^ p^pg Bq #oSo[9anbjB un sa
BjsiuBuinq ^g #ojuaxuiiaBuaj ^ bjbioiui as 'oatsBp opunuí jap a^januí
b^ ap uoiaBsuas B[ jauaj b an^a^ as opuBn^ #uijb^ \9 'afBn^ua^ ns anb
Á Baistqa Bjn^na B[ anb o^n^ji ouisitu ys '[BIjouiui Bjanj anb BqBSuad
as A oauBJoduiaiuoa ouioa oppuas Bja (ouisiubijsijo [ap uoisnjip b¡
BJBd BUBsaoau upiaipuoo opBjapisuoo) oubuio)j ouaduij [a oja^
•ajsa[ao pBpnia b[ b BpBuip
-joqns BqBjsa [Buauai pBpnia B[ :aviSojodi{] ovjjpuv ouioo SBiauaia sb¡
*bijoso[ij B[ 4ajJB [a JBjapisuoa BiaBq BpiA b[ ap soiaadsB sBiuap so[ sop
-o^ ajqos u9iSi[3J B[ ap oin[osqB oxuiuiopaad [q 'pEpinuiiuoo ap upion^
• os ou oaad 'bi^[b^sou 'uptsnjuoa 'upiaBjuaiuSBjj '[BiojBd opiA[o 'Biauap
-Boap 'BUBiuojjoaajS pBpan^ijUB B[ uoa upiOBpj ua 'opxqBq BjqBjj
•Bpi^JBd ap ojund ouioa BpBuijaa upiOBzqiAto Bun buioj anb 'buisiui
Bipaj\[ pBpg B[ ap 'oAi^iuiud ou oaad 'ojBqjBq ja^aBJBD [b BpBi[ ajuaiu
-Bqaaaisa B^sa saauojua buo8[b b[ aaainbpB anb BiauBjJoduii sq
•Bipaj^^ p^pg B[
ap oidiouud [B 'ajaipj as BinjBjajq B[ b anb o[ ua 'Bn^uaaB as A so[is
soijba Banp anb osaaoad un ua *ooisb[d opunuí [ap Bjn^Bjajq B[ ap A
ajjB [ap a^i^d ubjS A o^uauíBisaj^ onSijuy [a opoi oxjBuiJiaop oitquiB
ns b Bjodaoaui OAUíunid ouisiuepsua [a 'oijajoa ouisiiu [ap uotsuajxa
Bun uo^ •aiuauiBaiJ9a[B soppuBjajdaaiui 't4sajBjuB3 so[ ap jb^ub^,, [a
ouioo 'oiJBja^i[ jo[ba ubjS ap so^xai SBjnjijasg sBpBjS^g sb[ b opBJodaoa
-ui BjqBq anb 'BaiBjqaq upiOBZipAta B[ ua sa^uapaoaiuB BiqBjj 'oiJBjaj
-i[ X ooijsj^JB ouajja^ [b apuaiixa as Bjoqs anb 'ijoudjsod v Baij^Sa^
upiOBjaadja^ui B[ ap —SBSoiSipj sapBpisaaau b aaapaqo anb— BpBuoia
-uaui bX Biauapua) B[ aXn[juoa oaupjaj uaStio ap BjaA Bisa U03
•8a[Bjn^BU souaui X SBpBiauB^sunajia
sbiu zaA spBD sapn^iiaB ua 'sajB[nA SBjnjBia^i[ sb[ ap uaxquiBi o8an[ X
Bui^B[oipaui BiniBjajt[ B[ ap Bsoíd B[ ua X sosjaA so[ ua oiuaiuiiDBua^ [a
BisBq zdA bjjo X Bun aaajBdBaj anb X ajjanuí B[ ap BJadsa B[ [aaj^a b[ ua
ubiai[B a[ SBjqB[Bd s^Xno —Bijosopq B[— jafnuí ap BJopB[osuoa X Bsoni
•safBUi BJi^^ij Bsa Biuasajd sou oiaaog X oiunojdj^^ uoo v^So^ojij vj ap
smodn^i SBun aquasa B[[adBq oubiojbj^[ 'Bipaj^ p^pg b[ ap sa^jqum
so[ ua bX i\ 'sajoijaisod SBaoda ap so^oadsB so^ub^ UBiaunuB as anb
[a ua 'ouaduij o^Bg [ap BoojjBq Baijpjaj B[ ua oiquiBD ua ajuaptAa sa
afssBd aisg "bdi89[ b[ ap [B bisbiubj b[ ap ouB[d [ap —opBZJOj a^uauíBij
-Bsaaau— afssBd X^q o^^ 's^api ap upiaBzipquiis Bun ou X soqaaq ap
afB[qop un XBq : [BiuauíBpunj oaijBjSoiqojnB oaiioui [ap upiaisodsuBj).
a^uaooui Bun anb sbui XBq ou s^ga ua ojad íoqiSai^ ap svoijoonfj

�cómo enseñaban retórica, es decir literatura, los maestros cristianos en
tiempos de San Agustín. Los autores presentados por ellos como mode
los y fervorosamente admirados, eran paganos, como pagano era el arte
que los humildes artesanos cristianos imitaban o cuyos fragmentos
utilizaban cambiando sólo los nombres, en las catacumbas antes, en las
basílicas después. Hay, en efecto, en el arte paleocristiano, todo un sim
bolismo figurativo de origen pagano (Orfeo, Cupido, la paloma de
Venus, Isis madre, etc.) y bíblico (típica la historia de Jonás, tragado
en el mar por la ballena y vomitado por ésta en la playa, donde se
duerme bajo una enramada: el alma, tragada por el pecado y salvada
y hecha digna del descanso eterno, por el sacrificio del Redentor). En
el arte figurativo el contraste no es tan evidente, aunque en el espacio
de tres o cuatro siglos la evolución de las figuraciones simbólicas o
narrativas lleve de a poco, en la parte occidental del mundo romano,
esa doctrina de origen hebraico, monoteísta y espiritualista, a un apego
de las masas incultas a la hermosura de las formas materiales, que fue
sentido como idolatría y llevó a dos crisis por lo menos: la primera
fue la querella de las imágenes y la segunda, a través de las herejías
medievales, culmina en la Reforma protestante.
En literatura, el peligro representado por los poetas y, prosistas
paganos, que constituían todo el mundo de la cultura, al que en nin
gún momento el cristianismo pensó poder renunciar, era mucho mayor.
Las necesidades didácticas que obligan, para aprender o enseñar gra
mática, a leer a Virgilio y Cicerón, ocultan a menudo, en las discusio
nes relativas a este tema, en toda la patrística hasta San Gregorio, el
simple, humano deseo de un calor de poesía, que el ascetismo religioso
dominante, de origen más neoplatónico que evangélico, tendía a re
chazar. San Jerónimo sentía como pecaminoso su amor por Cicerón,
y, mucho más tarde, Gregorio Magno sostenía que no se podía juzgar
la palabra divina de la escritura según las reglas extraídas de los auto
res paganos, que sin embargo eran reconocidos como la única posible
fuente de la gramática. (x)
De este malestar tan evidente se trata de salir, como se ha visto
para la pintura y escultura paleocristianas, por el camino de la inter
pretación alegórica, que es más tardía en la literatura que en el arte,
ya que, al principio, la repugnancia religiosa por la poesía pagana se
traduce especialmente en una enérgica separación entre la forma y el
contenido, aceptándose la primera y negándose el segundo. Pero la
solidaridad que une al mundo romano con la iglesia naciente frente
a la barbarie germánica (que admira a la civilización clásica sin poder
asimilar de ella más que algunos de sus aspectos más exteriores, pro
funda, aunque inconscientemente, transformados), contribuye a llenar
el abismo, especialmente cuando los germanos, casi todos arríanos, en
la época de Gregorio I se convierten al catolicismo y, mucho más, cuan
do la Iglesia, justamente durante el conflicto de las imágenes, trata

i1) Para la Eneida de Virgilio como gramática, en el concepto de la Edad
Media, véase Comparetti: Virgilio nel Medio Evo", muy importante también
para el estudio histórico de la alegoría.
- 13 -

�- n ' tísapnp^aa, sa¡dn¡nw 'auqiunqaai vspf min oínq
'uvjjnao as 'sapEpi^oAi-ij SBq.miu joquq ap aesad b 'SBjqB[Bd SEJisariA ua íaiuanatqa
oipiAQ 'p B bX 'oqí^jj^ b bX 'oibuoq 'ij b A 'oXaduioj b bX Biaj ^M (g)

•9íubq gp
ojis9BUI jg opis Bq lujiEg ougurug gnb JEpiAjo gnb XBq ou íBz^jEjniEx
BJ 9p BUo89JB BJ OOJBUI 9p 9AJTS 9llb B[ B 4Bip9(Io[9l9U9 BUll S9 TUllBg
ongurug 9p ojjd-tosaj^ jg ]^ '9ixi9uiB9U9^9[B sopB^g^djígiai J9S uaqap
ziq uo9 UB[[uq 9nb so[ uiib 'sggEj^p so\ sopoj 9nb souioqnosgp
^b íoi3B[Bd ouiisjouij9q un U9 j^fniu Bsouijgq Bun Bimd sou
ouiq b Bpinqu^B 'DzudSijjajuj vj -auoif jj bubt[bjt uoiob^
-iuii ns ouioo (B^nosn^Bui uoo 4aouiy [9p buo^9[B B[ S9) oduoS9^b Bags
asoj vj ap timuou a'j 'Bpoui gp bjs9 9nb oubj9ji[ oagugS un sg oouoí^
-9[B BUl9od \a (BUEqBJt BJniBJ9iq B|^ BZ9ldui9 JUX Ia ua) IIIX "^ IIX
SCqSTS SO[ Ug 'BJgjS^UI^B BJS9 U9 UgOBU 890UBUIOJ 8Ban^BJ9^l[ 8Bq
•8BT9U9I9 SBJUIlSip 8B|
uos sosid so^no 'Bjnjog^nbjB BpBoqduioo gp 'BjjnptqBg b[ gp
^gp SBJnjBiuiui SBSOuijgq UBAagsuoo sou gnb sgoipoo ^bjj '
-uib v\ g^sg^oui gnb uts Á sgpBpqiqísod sop sbj gj^ug upioog^g bj
gjduigts B98 gnb uxs '(oiaui X oiAupBno) sgjaB gjgis sb^ bX
-o[O9j sgj^ X S9[BuipjBa oJiBno) sgpnjjiA g^gis sb^ bX utugs SBUiuguigj
sBjnSij 9^9I8 :sbotjo9[b sBjnSxj gp uB[qgnd gs SBZB[d sb[ X sg^jpgjBO
SB[ 'oOIJCíS \9 Ug SBUI X OOIUBUIOJ opojjgd ^ Ug •SBDIiSB[d 891JB
sb^ jod Bpipgggad 9A 98 BaniBagiq B[ oisg ug ugiqtuB^ 'oiaBjgiq uoubo
9A^9UA 98 BJJO89[B B^ '89[BA9Oip9UI ^TpUBlOip S91JB,, SB[ 9p X S9Jqod
SBUI Z3A BpBO SBlSo^OlUB SBJ 9p 'otjgdlUT OÍBq [9p B0IJ919J 9p SBJ9ngS9
sbj gp SBqxjo SBAisgons sbj aod sopBSBd 'sootsbjd sgjoijjgsg soj ug sggjBj
sBiouigj sns U9U9T1 gnb SBAisnjguoD X SBAiionpojiui SBjnuupj gp 'sbui
-91 gp 'sgugSBuii gp ouoiígdgj un uoo 'opBjjiJi oj b jojba Bp gj gs oj^s
gnb bj ug jBJtnijno BiougpBogp gp BjgjspuiiB Bun ug 'oood b gg
•Btp9J\[ pBpg BJ U9 BDISBJO
j)Bpgn8tiuB bj gp giJodBSBd jg gnj Bjjg gnb jpgp ugiq Xnuí souiBjjpod
d SBOod ug BuoSgjB bj gp BDij^isiq u^punj bj aiuijgp gnb som
ig 'oiuiistp gluguiBpunjojd opiugiuoo un gp upioBzuoijgixg
bj ug 'gjqipnjgut opBagpxsuoo 'jBUoioipBJi OAisgadxg oipgui un opuBzij
-iin ainSgs BJBd 'bubj9iij btujoj bj gp Bzgjjgq bj gp oiugiuiTpjouigj uis
jbzoS BJBd osinogj un 'sgnd 'sg Btp9j\[ p^pg ^IJ^ ^J ^g bijo89jb Bg
(¿I * A1X '™^D T9X)
(_) •luajo^ vuaa auiiuSaj osjvf qns vwunj^
'vjjnui vjomuf jms tuvnbiuvnb 'spoip tunuonb u¡
ixvnboj osv^^j 'opoiu at 'lumpSui/^ opoui jg
'wvqaSa^ aivuoQ 'aj opoiu 'lumadiuoj opotu jg

gfuoiu jg '91JO0 ns ug Biugi ou8Bp^[ ojJBg gnb BiutgpBOB gp giggdsg
Bsg gp sojquigiui soj gp oug "(oiugiiuioBugj oigiuijg jguitjd) bt8utjojbo
BDodg bj ug ggnpojd gs gnb jBjnijno oiugiuiiSansgj jg opioouoo sg
•ou8bj\[ ojjB^ gp upioBuoJoo bj uoo oubtuojj oiagdiuj jg jBiionsgj gp

�No se trataba ya sólo, pues, de dar a posteriori un sentido moral,
filosófico o religioso a relatos fantásticos escritos con otra intención,
sino de "vestir" literariamente, con un relato fantástico, un contenido
moral, filosófico, religioso o científico, para hacerlo más agradable.
Y, naturalmente, las exigencias lógicas de ese contenido forzaban el
relato fantástico y le quitaban toda naturalidad.
La alegoría intencional es, pues, un monstruo híbrido, que se
vuelve artísticamente vital sólo cuando el sentido literal prevalece y
escritor y lector olvidan lo demás. Para la alegoría como categoría
literaria, lo que Croce sostuvo en este sentido es prácticamente defi
nitivo, y se podría repetir tanto a propósito del Tesoretto, como de
cierta seudo poesía del período barroco. Para Dante ya es otra cosa: a
veces Croce tiene razón; a veces el preconcepto teórico le impide sentir
la poesía de la mera dimensión literal. Por ejemplo, en la lectura del
I canto del Infierno, el carácter evidentemente alegórico de las tres
fieras le impide verlas en su dinámico realismo y considerarlas como
imágenes.
Para medir la distancia, he aquí la figura alegórica de la Natu
raleza en 7^ Tesoretto:
^Pensando a capo chino,
perdei il gran cammino
e tenni alia traversa
d'una selva diversa.
E vidi turba magna
di diversi animali
e altre cose tante,
che nulVuomo parlante
le poría nominare:

Talor toccava il cielo
sí cKel parea suo velo.
E talor lo mutava
e talor lo turbava.
Al suo comandamento
movea il firmamento.
E talor si spandea
sí che il mondo parea
tutto nelle sue braccia.
Or le ride la faccia
ed ora cruccia e duole,
poi torna come suole.

Vle vidi ubbidire
finiré e'ncominciare,
moriré e'ngenerare,
e prender lor natura,
siccome una figura
ch'io vidi comandava;
ed ella mi sembrava
come fosse incarnata,
talora affigurata.

In ver di me si volse
e disse immantenente:
Jo sonó la Natura
e sonó la Fattura
de lo sovran Fattore". (3)

(3) "Pensando, con la cabeza gacha, perdí la gran ruta y me interné de cos
tado en una extraña selva... y vi una gran multitud de diversos animales... y
tantas otras cosas, que ningún hombre dotado de palabras podría nombrarlas...
Yo las vi obedecer, terminar y empezar, morir y engendrar, y adquirir sus ca
racteres naturales, como una figura que vi les mandaba; y ella me parecía como
si fuera de carne o a veces una imagen. Ya tocaba el cielo, de modo que este
parecía su velo, ya lo cambiaba, ya lo agitaba. Su mando movía el firmamento.
Ya se extendía tanto, que el mundo parecía estar todo en sus brazos. Ya ríe su
- 15 -

�- 91 •44aopB3J3 ouiajd
•ng pp Bjnqaag bj Aos A oza/OJíijoy vj Aos o^ :BpmSas ua ofip A 9;ajoa as iui
BiaBjj • • •opBaqiunisoaE opadsB ns b aApnA o^atq 'Bjo^ A aaaanasqo as bA 'oj^soj

• [SOUI9J
•9A OUIOO 'BUIISJlUBlJtoduiI 89 UOlOUIJSip B1S9J aiBJSnfB 9UI {9 B 'SBJ9Od
sol 9P ÍJ9JHD I3 JinSos ini)B ojoinb ouioo 'oaad íopijuos 9^89
-UOO [B SBJ9od 8O[ 9p UBfop 98 So^o^O9J SO[ 91U9UlBJ9pBpj9^ ' " '
OtUOO T8B9 UO8 'BUll^um B19U9T0 9p [BUOI9BJ BpiA U9U9IJ Olí 9üb SO^ Á
i 9JJB 9p A B19U919 9p t?piA U9U91^ OU 9nb SO[ B pBlUn^OA nS UnS9S J9AOUI
99Bl| X 89^9tlJ9 89UOZBJO9 80^ S9p¡lUinq X SOSUBUI 9A[9nA ZOA tlS 9p OJU9UI
-tu^sui {9 uoo oiqBS p 9iib aiD9p 9J9inb 9nb o[ :sBjp9id sb^ X s9[oqiB
BO^ BIBJ^B X 8BJ91J 8BJ B BqBSUBUIB BJB1J9 B[ UOO O9JJQ 9nb OipiAQ
90tp OpUBnO OUIOO 'BJIJU9UI BSOUU9q BUll 9p OÍBq9p BpipUO0S9 pBpj9A
BUn 89 X 'SB^nqBJ 8B1S9 9p O^UBUI p OÍBq BJ^nOO 98 9nb p,, 89 OOUO^9[B
13 '^OpU^J^-1^ SB^S9 9nb BSOO B[ 9p UppBJIBU B[M 89 OJ9UIljd \^
•o^iSoSduv
^a A jvjoiu ja 'oajuoSajv ja 'jvuajij ja :sopiiu9S oii^no i9U9j gpgnd tt^nj
-IJ0S9,, Bun 9nb Boqdx9 sou 9Jueq '(ni "d UBpj^[ *j -g *j -pg) omiauo^
pp opBiBJj opun98 pp O[^jdBD J9iuud p ug "91jb pp BOiSo^Bpgd
uppBoijxisnf B[ S90IBJ sns gugi^ gnb b^ ug ^osoi^ipj-ooxjsipaoui j9jobj
-bo 9p 4Bip9j\[ p^pg B[ gp pjuguiBpunj uopBdnoogid B^ b gjugipuod
-S9JJO0 'UOI89jdx9 9p BUUOJ 9^dlUlS BUIl 9JUBQ BJBd BJ9 BIJO9[y
•uppBzipijgjBiu gp gpgdsa can sg
OJJ9I^S9P p 9Ilb B[ 9p BJÍI110BJJ B[ 9p BUU9U9 Jod 'BDS9JUBp BjqO B[ 9p
gjugaBdB pBpinuijuoo b^ Bjn^gsB X so^sgndo gp BJopBqpuoo uopunj ns
BU9dui989p BUo^gp B[ 48BUI Z9A BOTl '^ #BIS9od B[ UOO 9JU9UIBUBS909U
B^JB^nOUIA UIS 'BJJoS9|B B[ JIUipp 9p Z9A BJOUIljd Jod odnOO 98 91UBQ
'osnpuoour opgnb 'pnbB ouioo 'X 'zxjjBgg gp g^jgnuí b^ gp sondsgp p
jod eopBzipg^ sooijoso^ij soipnjsg so[ gp eojnjj soj jaSoo9i b p
^vnuanboj^ jjnSjriy^ a(j p uoo ojunf 'onb 'oiaiawo^) p ug

VHV3 vmo^siv vi
III
*Bip9J\[ pBpg B[ 9p BATS9ldx9 B01U09J B[ 9p
OUIlSllUBjaodlUI O^OOdsB 9JS9 9p B0J90B BqBSUOd OUISIUI 9JUBQ 9nb O[
aBuiuiBX9 onb X^q 4Biuiqn bjso o^sisuoo onb uo joa op so^ub '
•Bipouiog B[ op
B^ X (lUX ^ IIX SOI^ÍS 8OI U3 91U9UqBI9U98 BiqOOUOO 98 OUIOO
X) Biqoouoo B[ xuiiBg ojjgurug boijoioj op o^jsobui p ouioo
B[ 9JJU9 UBipOUI BIOUBISip BUISIUI B[ X BZUBÍ9UI98 BUI8IUI B[ *U9iq X
íopj9no9j ojoiu9i ns oiuosojd bjso 9iu9ui9[qBpnpui onb uo 'o^ubq op
't49JJOJ 9 BjdSB 9 BlSSBA[9S ^ApS,, B^ UOO 'lUTJBg OJJ9UIUg 9p BOI^JI
-U9p BJn^UOAB BJ BZ9ldlU9 9llb U9 t4BSJ9Aip ApS,^ BJS9

�El tercer sentido es el moral; y es el que los lectores deben buscar
atentamente en las escrituras, para utilidad suya y de los que de ellos
aprendan [es decir para extraer de la lectura normas de conducta]...
El cuarto sentido se llama anagógico, es decir sobresentido". Este úl
timo (resumo algunas líneas) se tiene cuando ya las palabras, literal
mente entendidas, se refieren a cosas nobles y sagradas, pero además
significan, en terreno espiritual, otra verdad. Así, en el canto del
profeta que dice: "Al salir el pueblo de Israel de Egipto, Judea se
volvió santa y libre", hay un significado literal verdadero e impor
tante (no una hermosa mentira), pero hay también un segundo sen
tido: "el alma, al salir del pecado, se hace santa y libre y dueña de
sí". (ídem. p. 172).
Esta exposición sistemática se aplica, en el Convivio, a las cancio
nes comentadas, que son tres y debían ser catorce. Así lo anuncia el
autor: "Sobre cada canción comentaré antes el significado literal, y
luego su alegoría, es decir su oculta verdad; y a veces mencionaré incidentalmente los demás sentidos" (ídem. p. 173).
El Convivio está escrito en la lengua materna, que, en la época
en que compuso la Vita Nova, Dante consideraba apropiada sólo para
la poesía amorosa, justificando su empleo en este terreno con la difi
cultad que tendrían las mujeres para leer latín (V. N. cap. XXV).
También en este problema lingüístico el pensamiento de Dante se ha
modificado en forma radical en ese decenio, tan agitado y decisivo,
que separa la Vita Nova del Convivio. Ahora el idioma vulgar es con
cebido como "luz nueva, sol nuevo, que despuntará donde el habitual
llegue a su ocaso, e iluminará a los que están en tinieblas porque el
sol de siempre no brilla para ellos" (Convivio, últimas líneas del pri
mer Tratado).
Con este libro, pues, Dante quiere demostrar que el romance pue
de ser el idioma de la cultura en su más alto nivel y, a la vez, piensa
dignificar su destierro participando a los demás el resultado de sus
estudios.
La Vita Nova, en su última parte, relataba el involuntario enamo
ramiento del poeta por una "mujer gentil" que trataba de consolarlo
después de la muerte de Beatriz. Con el arrepentimiento por esa infi
delidad y el retorno al culto de la Amada muerta se cierra la novelita
autobiográfica juvenil. Este amor culpable es un poco la síntesis de
los amores terrenales de Dante entre la desaparición de Beatriz y ese
monumento a su memoria que es la Comedia, amores que Dante se
hace reprochar por la misma Beatriz en los últimos cantos del Pur
gatorio, como la substancia misma del "traviamento", es decir del
extravío que casi lo lleva a la muerte del alma en la selva del primer
canto del Infierno. Y bien: este amor por la "mujer gentil" es inter
pretado en el Convivio como el símbolo del abandono de la poesía
amorosa por los estudios filosóficos. La obrita inconclusa marcaría así
el triunfo, que la Comedia demostrará provisorio, de la "mujer gen
til" o sea la Filosofía, sobre Beatriz. Luego, en la Comedia, la "mujer
gentil" es derrotada en sus dos aspectos, el material y el alegórico, pues
también el pensamiento dantesco de ese decenio entra más tarde a
- 17 -

�- 81 •UB9 B^ opU9Xo[ Jl99p S9 48BUI9p O[ 9p S0UJBdn9O9Jd UIS BUIJOJ B[ 9p
JBZOxi 9p Bp 8OU 9llb OSIUIJod ^9 J^ 'Epuní^^s B[ ^PJJip X BJ9UUJCl B[
9p ipBj 9j)U9n9U9 4opiu9iuoo pp pvpuoq B[ 9p purioj vzajj^q B[
l9B19jdj91UI B[ 119 O[J99Bq 91U9UIBUBS999U Biq9p OUIO9
'9JUBQ 9nb B9I[dx9 9S 'SlS9Jodiq BJ89 B^J9I9 89 Ig
*ttOlUB9 tlS 9p 9)JBd BJJ9I9 B^ '[BnjiqBq BJ9 OUIO9 4OpUBU
-JO19J 4UOI9UB9 B[ 9p t4U9pjO,, p9 UO9 JEpJOOUOO 90Bq B[ 8999A SB9od '[B19
•9ds9 J9J9BJB9 9189 JB9B189p BJBd '9tlL X 4OpB9IJlu^l8 ns 9p BJ9I1J Jl99p
^q 9nb o[B uoo u^iouBO B[ aBxuopB bjb¿ 99Bq &lt;q 4Bsn b[ opuBn9
'opun98 '44bibiuoi,, b[ oood Xnuí bsü \9 9nb 'oaguiud 'buijijb
OICl'lCVUO'J ^9p OpBIBJJ^ JJ ^p "[ O[llijdBD 9S9 U9 'O109J9 U9 '91UBQ
91U9UIB9TJOS9[B
-9jdj9im 9nj 4(jouib oj;o b ziJiB9g jod joras ^p gfBSBd p 'oi99j9 U9
jgfnra,, b^ Bisd biijos9 opis Biqsq oiu^raoui ns U9 9nb
oiu9raora p ug 's9nds9p Epsi^^j^B B[J9uodns BJBd
9ld Bp SOU OraSira 91UBQ 4^B1BUJO1,, B1S9 JB1U9UIO9 B 91U9raBlSnf OpB9
-ip9p 'OMMUO^ pp OpBIBJJ^ OpunS9S pp ^1 OpijdBO p U9 'OJ9^
•Bjjo9p b^ b uoisnp BOiun B[ BjnSi^ 8OSJ9A soraiqn
SOS9 U9 91U9raB18nf 89nd 'UOI9UB9 B^ BpOl 9p O9IJoS9p 9lU9ra[BUOI9U91UI
I910BJB9 pp JOABJ U9 9raiJ^S9 98 91U9liqBJ9U9^ 9llb {BdlOUIjd OiU9ra
p 89 ttBiBUJOl,, B189 9p B19U91SIX9 Bq 'SBJOJ1S9 SBra9p 8B[ 9p 91JBd
B[ 9p O9IJ19UI BUI9nbS9 p JIJ9d9J 9p B[ 89 4O91U991 OUB[d p
U9 491U91JJO9 B9I18IJ919BJBD ng •BqBjS^iUI 9nb B9ll9od UOIOTSodraOO BlU
-8IUI B[ B 4B[OpUB9I^IUO8J9d 'BpiSlJip BqBlS9 4SBlStAOiqilS9 X ttSBUBqt9lS^
SBqOnUI U9 X 89[BZU9AOjd 8BpB[Bq X S9UOI9UB0 SBUn3[B U9 4OJ9d 'BIJO1B9
-ip9p BUn O UOl8n[9UO9 BUn 91U9rapJ9U9^ BIU91UO9 'BUBds^ U9 ttUIJ?5
91U9UI9^drai8 X BIDUBJ^[ U9 tJOAU9,, 4BTpiJ U9
O tcBlBUJOi,, BpBUIB[[ 'upiOUBO BUn 9p 49A9jq SBUI 4BJOJ1S9
-ora pp OZJ91 \i 4opu9pu9iui 49qo io^Y,, BZ9idui9 9nb B[ 4S9uopuB9 sop
8B189 9p BJ9UIIjd B[ 9p BJOJ1S9 Braiqn B[ JW9p 89 44tBlBUJOl,, B[ U9 91S9
OSB9B Bra9^qojd ougnbgd oraii[n 9is9 9p uopnps B[ BJBd 9ABp sq
•UOpBniIS BA9nU B[ B 4BSOjd U9
-9[B U9pB19jdj91UI B^ 9p S9ABJ1 B 4oS9nj SBpBidBpB Xp
S9UOUB9 8O[ UllS^98 J9Í11UI BUn BJBd 9JU9lUBIJCUlI&gt;IJO SB1IJ9S9 OJ9tqpB
9Ui u^iuido sXno b— bojío X je jod 9p SBoijpíág^B usj^pisuoo soun5i[B
9llb 489UOpUB9 SOp 9p OICIMUO^J \B UppBJOdjOOUI BJ jqB 9p Í891U9TJJO9
899UO1U9 SOTJ91IJ9 8O[ Un^98 BIJoS9[B B[ 9p piIOpU91UI O9[dra9 p jqB 9p
íBi^od un JBzuBDp BJ9ipnd onb oqs 8Bra pAiu p ubiziiiisuo^ 4so9ubj
-odui91UO9 Sn8 BJBd X VipOlUO^ B[ B JOIJ91UB OpOJJ9d p U9 91UBQ BJBd
9llb OJ9d 4BpB9IJISJ9A BSOjd OUIO9 (BOláp^ UpZBqBJl B[ 91U9ra91U91od9jd
BlBJBqS9p OU UOáBrai B[ OpUBna) JBJ9piSUO9 B SOUI9pU9i SOJ1OSOU 9nb
'•(OMiailO^ pp A^ OpBlBJJ^ p BZ9qB9U9 X BZ9^qO^y^ B[ B 9J9ipj 98 9nb B[
OUIO9) SBIJBUIJIOOp S9UOpUB9 SB[ jqB 9p ÍVaO^ ül^y^ B[ 9p tJJOIJ91SOd
BM B9TJ9^9[B U9pB19jdj91UI BUn 9p pBpiS999U B[ 4jqB 9Q #ZIJiB9g U9
ou X Bijoso[iq B{ U9 Bis^ 4BposnXBra uoo X oi[B sBra ouB[d p U9 joray
[9 4B0od9 BS9 U9 4jp9p 89 4U9p99JJ9d V\ 4OlU9raOUI
OJIO U9 JCJISOraOp 9p 9JBIBJ1 OraOO 4^tOIABJlX9,, [9p 91JBd JBXUJOJ

�ción como lo que era, el canto del amor nuevo que vence la muerte,
es para nosotros una especie de liberación. He aquí la "tomata":
"Canzone, io credo che saranno radi
Color che tua ragione intendan bene,
Tanto la parli faticosa e forte.
Onde se per ventura egli addiviene
Che tu dinanzi da persone vadi,
Che non ti paian d'essa bene accorte,
Allor ti priego che ti riconforte,
Dicendo lor, diletta mia novella:
Pónete mente almen com'io son bella". (4)
(Convivio-, II Ed. citada p. 171)
En esta justificación de la poesía por su belleza está la libera
ción. ¿Qué nos importa, en terreno literario, el significado alegórico,
si, para nosotros, y, de un modo no muy consciente, también para
Dante, el literal alcanza y vale por sí? Bien podemos prescindir en
tonces de las intenciones moralísticas o filosóficas del autor, sea que
estas hayan surgido posteriormente, como parece que aconteció en
este caso, sea que queden poéticamente anuladas por la vitalidad que
cobran las creaturas simbólicas, como en la famosa canción: "Tre
donne intorno al cor mi son venute".
Es esta última una de las "rimas" de Dante cuyo carácter intencionalmente alegórico es innegable y sobre las cuales la personificación
que de la Filosofía hace Boecio en el "De consolatione" influyó bas
tante. Y es, sin duda, la mejor de ellas, la que más se difundió, aun
fuera de Italia (fue imitada en su forma, aunque no en su espíritu
profundo, por el marqués de Santillana en una de sus "Visiones"). En
esta canción vemos una vez más comprobado el carácter instrumental
de la alegoría, como elemento de continuidad y conciliación en los
momentos o en los terrenos conflictuales.
En todos los poetas del Dulce Estilo, aun en los que más espon
táneamente se mueven con su poesía en esos mundos interiores re
motos, en esos paisajes luminosos sin objetos ni colores, en que la
Amada no es más que una fuente de luz, una sonrisa o un suspiro, en
que ni ciudades, ni ríos, ni personas tienen nombre o contornos, hay
una zona límite, o, si se quiere, un punto de fractura. Guinizelli lanza
de pronto una maldición contra una "vieja rabiosa" y Cavalcanti rodea
de una naturaleza deslumbrante a su realística y encantadora "pastorella". Pero en Dante el realismo se impone como nuevo criterio
estético, con una seriedad que hace de él, no una diversión aislada,
sino una verdadera conversión.

(4) "Canción, creo que serán pocos quienes entiendan bien tu significado,
tan obscura y trabajosamente hablas. Si, pues, por casualidad acontece que te
encuentres ante personas que no lo hayan captado bien, te ruego, jovencita mía
querida, que te consueles diciéndoles: Fijaos, por lo menos, en lo hermosa que
soy".
- 19 -

�- os 18 9p OJOS BUOlip 333JBd 'BZ^B^SOp Á.
-ojqBsap : o)uboiuu3bj bjbd bj apuoas^ oubui bjio bj íojjsoj pp obo onb
b¡ ^juais 'jojop as^ ap suiunjoa 'opnusap ozsjq p :o[[b; uts BpB)joa bsoi ouioa
oubui b^ ua BSUBasap ^ 'sBjqBpd uoa 'oqanuí Bfanb as SB¡p ap Bu^M (s)

(s) 4t^UtIOP JB^ 99 ÍP los a 'bz^bos a Biuiasip
:bsouitjíb[ btoobj B[
bsoosb auaji tibui ^jijbj
íoijoa jBp apBD aqo oi^Sbjoj ajuas
'buuo[oo ^o^op ip 'oíaoBjq opnu |^i
:bsojc Bsiaons amoa
BSOd 18 UBUI B^ 118 UJ^
'oi[oui a[OJBd uoa Bunj ^
ap jafnuí jamb^Biia anb sbisi[boj sbui
X sopiuijap sbui oqonui soiuojuoa 'Buo^a[B B[ ajuBQ b Bp
^l anb psjjaqq B[ ap Biauanaasuoa ouioa 'auaii 'BjsiAoupisa opoui \e
'joijajm BuiBjp ^op aÍBuosaad un Bisa opuais uiib '(pniiiaa^j) BjnupQ
ap upiaBjn^ij bj 't(m • 'uoo p&gt; ouaojui auuop a^jr,, uoiauBa B[ ua b^
B B^BiuauuoiB anb ^bjoui oiaqjuoa osojo^op ^a uis 'Buajd boi;
upiOBzijBaj Bun JBiSaiui b JBJiua BJBd '[BAaoipaiu upiSqaj bj ap
BOiiaosB uoisud bj 'BisiAoujiisa mjouibw jap SBiOBJisqB sauoiaiqiqui sb|
uaXruisap 'sopiiuas soj 'jojoo ja 'buijoj bj 'BzajBjnisu bj ap pBpijuai
bj onb uoo oiuauítuisui ja ^aiuBQ ua 'sand 'sa BiJo^ajB Bq
m}/{ bj ap ^XX ojmjdBa ja ua Bpipuajap 'BqujB sbui ojq^q as
anb ap joiuy ap bj ap odii jap 'sauoiOBaijiuosjad b asBq ua opnuaiu
b ^BAjiaajB BpiA bj ap uoiaBzijBuaiBui Bun sa X BnSiiuB Baijpia^ bj
ap auaiA SBiaod soj ap Buo^ajB Bq 'jbjoiu o BsoiSijai p^pjaA Bun aaq
-ñaua anb boiisbiubj uoiaBjjBu Bsouuaq Bun :aiuBQ jod Bp^p jB^aua^
upiaiuijap bj b apuodsauoa anb bj Búas so^ojpai soj ap BuoSajB Bq
•JBZlJlin B BA
bj opiiuas asa ua X íBiuiijn Bisa ap oaiiaisa jaiaBjBa ja aiuais anbjdd
aoBq oj 'sBiaod soj ap bj X soSojoai soj ap BiJoSajB bj ajiua upiauipip
bj 'ommuo'j jap opBija ozoji j^ ^a 'aaajqsisa aiuBQ opu^nq 'bisiaou
-jiisa Bapaisa bj ap oaiaa ja jadiuoj piiiuuad aj Bjja anb aaip sou ou
o oía ou anbunB '^sbibjo sajBnsiA saua^Biui?, aauai ap pBpijiqísod bj
aiuBQ b Bp aj BjioajB bj anb souiioap jb loijq oia oq 'sasaiuBp Bjsaod
bj ap soiuauíoui sapuBi^ sop soj aaiua aiuand aisa oía ou sauuo^
•ouuSajad louiy jap oiau
-os ja ua asasuai^ 'zuiBag anb sa^qisia sbui oqanuí saiaioBiBa 'oiuaiui
-iaoui ua aÍBuosiad ouioa 'auaii joiuy ap Baijp^ajB bjii^ij Bisa '
míA Bl ua BA *AXX '^B0 Ia ua 'B-iojBiaui ajduiis ouioa
BpBaijnsnf 'X aiJBd Biauíud bj ap soiauos sounSjB ap joiuy ap BjnSij bj
ua 'vao\[ m}A BI ua Binasajd sou as bX anb 4BuoSajB bj uoa 'ojjBjadns
oXaja o 'paadns oj X aisBJiuoa aisa Bpnp uis cqiuis aiuBQ 'vip^iuo^y
bj ap pBpiAiiaiuisuoo bj X ojiisq aajn^j jap jBajJi aiuauíiBjnosndaaa
ouisijBiuauí^Bjj ja aaiua jsaipBj aisBiiuoa aisa ajqos 'oaod un opu^j
-aBxa ^oiuaaB ja auod 'ojiisq 9^jnQ ja ajqos ojqij ns ua 'sauuog

�Esta imagen de la desolación indignada tiene la gracia y la so
lidez de un mármol helenístico. La cabeza se abandona en la mano
como una rosa cortada, pero el brazo desnudo se hace columna; la
persona es dueña sólo de sí misma y eso la separa del mundo con
líneas de trazo neto y le da consistencia.
Más tarde, la "terrenalidad" de Dante, en que Croce reconoce
con razón el motivo unitario de la Comedia, encuentra en la ale
goría su descanso. Después de la Vita Nova, tan espiritualizada, la
Comedia se nos presenta —repito— como el dominio del realismo.
Y hay un vínculo profundo entre este realismo —que Eliot, en igno
rada coincidencia con Carducci, llama mágico— y la intención o
justificación alegórica.
Naturalmente, nada de esto le quita valor a la afirmación de
Croce que la criptografía no es poesía. Este descanso del alma en
la justificación alegórica quiere sólo ser un elemento de explicación
psicológica de la plenitud de un proceso creativo, que en la atmós
fera estilnovista hubiera sido inexplicable. Sólo a través de la ale
goría, Beatriz puede hacerse, en la Comedia, tan mujer y la "pastorella" de Cavalcanti, adoptada por Dante, puede "cantar como si
estuviese enamorada" y danzar entre las flores, en el Paraíso terrenal.
Que Dante sintiera obscuramente la importancia de la forma
y del sentido literal, que es el único que puede identificarse con la
"forma" entendida como De Sanctis y Croce la entienden, se com
prueba repetidamente en el Convivio, además que en la "tomata"
citada. Nosotros, claro está, decimos que se trata del único sentido
posible de la palabra poética, puesto que la metáfora misma es iden
tificación, síntesis a priori de la poesía, y no un vestido agregado
desde afuera.
Dante no llega hasta ahí, puesto que nos ha hablado escolás
ticamente de los cuatro posibles sentidos de toda "escritura". Pero,
al principio del Convivio, nos demuestra su complacencia por la be
lleza de sus canciones "sí di amore come di virtú materiate", y con
sidera natural que esa belleza sea apreciada más que su "bondad",
es decir su sentido oculto. Y, a la vez que nos define, según la esco
lástica —es decir, despedazándola— esa belleza (belleza de construc
ción o gramática, orden de las palabras o retórica, número de las
partes o música), tiene de ella una concepción tan sutil y delicada,
que afirma y demuestra la imposibilidad de traducir la poesía de
un idioma a otro, es decir la inescindibilidad de forma y contenido
(Convivio, Trat. I, cap. VII).
Por otra parte, al final del II capítulo del primer Tratado,
Dante hace, al pasar, una afirmación grávida de consecuencias, que
hubiera ahorrado muchos esfuerzos interpretativos de haber sido
atendida por los dantistas: "la verdadera sentencia de ellas [las can
ciones] no se puede ver por nadie, si yo no la cuento [no dice: "ex
plico"], porque está oculta bajo figura de alegoría^. (Ed. citada p.
145). El sentido alegórico ("la verdadera sentencia") carece, pues,
aun para Dante, de necesidad poética; depende del arbitrio del autor
y, si este no lo "cuenta", es imposible encontrarlo. Tiene, pues, todos
- 21 -

�- zz •4tsojidsns ap Bfoühioo
auiai ou is 'jafnuí bjso op sofo so[ jejduiaiuoo jod bMbi^ 'uoijba|bs bj joa
uain^) :aoip X 'jafnuí sun b jejiui oziq aui (joiuy oaoiiu ja) aisg,, (9)
^ X jbjoui opijuas ^a ojad ivipaiuo^ bj b sopijuas
soj UBOijdB as oáatvq '44oidX3ay ap ja^jsj njixa uj,, oiujbs jap ojdiuafa
ja a^idaj as bjsbij X ommuo^ ja ua sopEjauínua souiBJiuoaua aiil) bis
-aod bj ap sajqisod sopi^uas oaiBna soj ap BjqBq as uaiquiBi jnby
•SBapx sns uoa opjanaB
ap X ajuBQ ap sodiuaij soj ua Bjuasa anj anb ap (^pnp as ou osa ap
X) sojn^as soiuajsa anb ajuaiaijns sa 4Biuaj ojjsanu BJBd 'oja^ *BjdaaB
bj sajopBuojsiq soj ap buoXbui bj anbunB 'BpBaasouiap ajuauíBAijiu
-ijap Ejsa ou oiuauínaop ajsa ap pBpyaiiuainB B^ "osjBaB^ ja Baipap
aj anb bj uoa '(Buojay ap jouag) BjBag ^jjap apuBj^) uw^ b buijb[
Bjojsida bj ua aAjanA a^uBQ 'oaiapSajB opi^uas jap Bjjoa^ bj ^-iqog
•otpdiuo^ bj ap sojubd soaauíijd soj ua sojjsbj uBpai^b
anb jap 'oduiaij asa ap ojsn^ jb oua^B ou 'oaojJBq joqss un uajaiid^j^B
sBaujj sBsa 'ouisiui osa io¿[ 'opBzjoj jajOBJBa un 'ajia anb ozoji ja ua 'b^
-uai ajuBQ ap BaupSajB uoiaB^aadja^ut bj anb ap uoisajduii bj 'ajuaui
•BjpjB^ uoiausa bj b opinqujB oaijoqiuis opuuas un ap Bjsandxa bX
sisaipduj bj uoa opBjnautA 'ojdaauoaaad un b Bpiqap ^as anb oaao ou
y "vao^^i m}/l bj ua SBpiSoaB ttjijuaS aaínuí bj,, jod sbuiij sbj ap ouoj
ja 4JojnB jap uoiaBiaadjajuí Bsoianuiui bj ap JBsad b 'sojja ua ojuauqia
-bj soiuaaouoaai 4BOsaiuBp BDijaod upiaanpojd bj ua Bjnsouuaq jbjiioij
-jBd Bun aod uBOBjsap as ou anb 4sosj3a sojsa aaaj b souiaAjoA ig
*(90^ '^ 'p^jío uoiaipg) t48Bpnp ap ojaijjuoa X oip
-tusa ap ofBqBjj auiaj ou is :aapuajua anb XBq jnbB :44soaxdsns ap Bt'o^
-uoa auia^ ou (osoipnjsa ja) ja is í • ''buijb ja usaouiBua 'oiaajajuí jap
sofo soj ua oqaaiap opuBa^auad 'sajsna sbj 'sauoiaBjjsouiap sns uos aaf
-nui Bjsa ap SBpBJiui sbj • • • Bunpiqes ap ajqBJiuipB 'pBpijsauoq ap Bp
-BuaopB 'Banzjnp ap Buajj jafnuí sa ajuauíBaapBpaaA j^na bj 4bjjosoji^
bj sa jafnuí Bisg,, : (soapaod ou sozoi^ SBiuap soj BJBd oiuoa 'uoioanp
-bjj bj ojps Xop) sosjaA ojjBna sojsa b oiJBjuauíoa ja jnbB aq y
'(0¿I '^ ^B
(9) ^^dsos tp vpsoSuv
ijimi vuuop vjsa(p ty^oo í]8 ayo moovj
'ajnjns ty pona uapaa xy^ :ao\p ^
íaivpi/on8 vuuop vun aoaf rui
:Bjoajsa BpunSas bj ap Jbuij jb 4Bjaod ja aaiQ
•oipnisa jap aoAjaj ja
-uaaua jBfap BJBd sauoiSBd sbü^ijub sbj ouiiub ns ua asjBOBjdB Bijuas
Biaod ja anb ua opouad ja ua 444xjoijajsod b,, BpBzijBaj anj uoianqijjB
jbj anb souiijiuipB is 44jBjuapiaaB,, ajuauíajqop Bijas anb X owmuo^
jap uoiauBa Bjaiuijd bj b aXnqp^B 'oaijp^ajB ojuaiuiipaaojd ja opuBsn
'aiUBQ anb 44ojapBpj3A opijuas,, asa ap ojduiafa un jnbB aq y
•Bjaod jb osndiui as bX oiuod jojaaj jb auoduix as anb 'sisaod bj ap bio
-uasa bj b ouafB 4ojub^ oj jod 4sa X pBpijBjuapiaaB bj ap sajajaBJBD soj

�son posteriormente reducidos al alegórico, lo que simplifica bastante
el problema. (T)
Aplicando esta teoría, los autores de comentarios a la Divina Co
media, a partir del primero, casi contemporáneo de Dante, dan la in
terpretación literal de cada elemento del relato y, en seguida, la ale
górica. Uno de estos expositores, Francesco da Buti, perteneciente a
la segunda mitad del siglo XIV, al seguir este procedimiento impuesto
por la costumbre, cita, a propósito de los cuatro sentidos posibles, dos
versitos mnemónicos, del tipo de los que tanto se usaban en la Edad
Media y que, para algunas disciplinas, las escuelas de los jesuitas con
servaron hasta el siglo pasado.
Littera, gesta referí; quid credas, Allegoria;
Moralis, quid agas; quid speres, Anagogia (8)
Y con esta curiosidad, que nos puede ayudar a entender, no la
filosofía escolástica, sino la atmósfera cultural que alrededor de ella
se crea, cerramos el estudio rápido de lo que era la alegoría para
Dante; y podríamos decir que la realización coincide con la teoría
(con lo cual nuestra indagación estaría terminada), si no fuera que
en la Comedia el problema adquiere otros caracteres y otra enverga
dura, convirtiéndose la alegoría en una plataforma de vuelo para Pe
gaso.

(T) Para dar un ejemplo de la minuciosidad ordenada de esta exposición
explicativa, tan característica de la cultura literaria medioeval, y para encuadrar
correctamente el tema de la alegoría, me parece oportuno resumir en esta nota
la parte de la epístola que se refiere a la Comedia en general. Toda obra tiene
seis aspectos: tema, agente, forma, finalidad, título y filosofía. En la Comedia, el
tema es dúplice: literal y alegórico. El primero consiste en los tres reinos del
trasmundo; el segundo es dado por el hombre y su libre albedrío que lo hace
merecedor de castigo o recompensa. (He aquí que Dante, como protagonista, se
vuelve, él mismo, personaje alegórico). El agente es el mismo poeta. Formas hay
dos: de lo tratado y del tratar; la primera se refiere a la organización y versi
ficación de la obra: tres "cánticas", cada una dividida en cantos, divididos a su
vez en ritmos (estrofas) ; la segunda se refiere a la manera de tratar el tema y
es poética, basada en la ficción, descriptiva, digresiva, transitiva. La finalidad es
la de "llevar a los que viven esta vida del estado de miseria al de la felicidad".
(Hasta aquí no se ha hecho más que aplicar a la ilustración de la Comedia las
cuatro causas aristotélicas: material (tema), eficiente (agente), formal y final.
Y Boccaccio, en su comentario, no deja de hacerlo notar). Quedan eZ título ("Co
media", porque empieza mal y termina bien, y, por otro lado, porque está escrita
en vulgar, que es la lengua humilde en que también hablan las comadres) y la
filosofía. Esta no es especulativa, sino ética, porque está dirigida hacia las obras.
(s) "La letra cuenta los hechos; lo que debes creer dice la alegoría; el
sentido moral, lo que debes hacer; lo que puedes esperar la anagogia". Estos
versos están citados en el prólogo al comentario de F. da Buti, que sirve de
apéndice a la epístola a Can Grande en "Delle prose e poesie liriche di Dante
Allighieri". Vol. V, Livorno 1843, p. 108 sgg.
- 23 -

�*4tBpiA BJ OUBSua 9S3 B 3q3p 3J A OipOUiaj o3jBUIB |3 BUIO}
ja 'opBUBgua íjoaxj aABns un uoa sopBzjnpua opis ubij sapaoq so^na osea ja oui
•jajua ouiu un b soui^p aj jsb :opiauaAiioa Bq 'sojopuyiiajap 'soAinbsa sbui soj b
sopuBjq ua BpBzaaapB 'p^pjaA bj anb A íSBjnzjnp sns BuiBxiap Bijucpunqi?
ua osbiubj ojafuosij ja apuop BiaBij axioa opunuí ja anb saqcg,, (G)

^a anb ajuaiijoa sa ^ •gojqand ap sajoianpuoa uajuais as anb sn^aod
'laanpjB^ 4ijaijjy 'ajuBQ uos jBnjuídsa pnjijaB Bjsa ap sojbjo sbui sojd
•inafa soj 'bubijbii BjniBjajij bj ua : sa^BA-SBjaod oppuas usq as 4(Bisaod
bj ua ojos une o 'BpiA bj ua) ucuoob ap sajquiotj opis UBq anb sbj
-aod soj sopoj 'saaojamisuoa SBjaod soj sopoj^ 'sajvci :BjqBjBd bjos eun
uoa sopBu^tsap opis UBiqBq 4buijbj pBpan^ijuB bj ua 'b^ anb 'Bjajojd
ja uoo Biaod jap uoiOBaijiiuapi Bjsa opnuaui b ubzoj 'jBiuauínjism
Bas o 'oaiuBisaui jaja^^Ba ns uijuupB b 'zaA bj b iÁ ajJB jap oiua^iuit^d
Á oauBjuodsa aa^DBJBO ja jbzijojba b uapuaij anb 'sooijubuioj so&gt;q
•Bisaod bj ap soip ja 'ojody ap oStjsbd un
'oqoíp aofaui 4o uop un uos BjpuBSB^ aj) sBiaajojd sb^ "SBSiuojid sbj ap
'sBjxqis sbj ap 'sBjajojd soj ap Bsoi^ijaj uoiaBJídsui bj uoa UBqBjuajBd
-uia bj anb soaijsiui saja^aB^BO BjjinbpB bdi^sjiib upiaBJídsui bj saauoj
-ua X ísBjaod soj ap Baoq lod saaquioq soj uoa asjBaiunuioa BJBd 4saj)
-BpiuiAip sbj ap o pBpxuiAip bj ap ojuaiunijsui un Bisaod bj ap
anb 4bjjo pi^sixa aaduiais 'ajuaujoa BiJoa^ Bjsa ap opBj jb '
'( #Jisa -j *a - BjBjaqtj aiuuiajBsiua^) - ossb^ "jj
(c) '(íd^^0iu vjia ons ouuvSui j/p a
'aaoq ia ojuvjui oívuuv^ui tuntún íi/aans
íosoa jop ijuo tjS uootj oanos tp
tsuddsn oium8uod jmouvf ouSa^^n tsoo
:osnnsuad nq opunjjapn mtqas ntd i
'isuaa t^otu ut ojtpuoo ouaa ji aya a
iosnuund uait¡Sutsni p azzaajop ans tp
tsuaa ntd aao 'opuotu jt auuoo tnj atp ?„
:sosouibj sosjaA ua opxuijap
BjqBq jy^X Ol^i8 ja ua bá ossb^ ojBnaao^ anb X 44tBax^oBpad?, cuubjj
SBip soj)sanu ua aaoa^ anb 'Buoaj bj un^as 4pBpjaA bj ap ojnaiqaA un
ouioa 'uoiaBzijBJoui o BzuBuasua ap oiuaxunijsui un ouioa a^uauíajuauj
•oa opiqaauoa opis Bq a^iB ja 4SBip soajsanu Bjssq isBa 'BpBzijBiaadsa
B^njjna bj b souaÍB sa^uaiquiB soj BJBd 4X oiusiaijuBiuoj ja b^sbjj
•snjafoud - snjaod soj ap apuBaS sbui ja 4ojaaja ua 4sa a^uBQ
•Biuaod jap opBJtnjaiuisa ajuauíajjtanj ouisxjBaj
jb X ajuBjijiui pnjijaB bj b op^Sij Xnuí oaijoui 'BjaajoJtd bj :Buiajqojd
jap souiuuai soj ajqos ajuauíBsojtapod aXnjjux anb 4OAanu jopBaídsut
oaiioui un —BuoSajB bj uoa uoiaBjaj ua— Xbij ntpatuoj bj ug

viaai\[03 va ^a vraooaav va
AI

�deseo intenso o el intenso temor de que algo suceda se expresen como
profecías de aquel determinado acontecimiento.
A veces la profecía influye poderosamente sobre los acontecimien
tos; se transforma en fuerza histórica. Así ha pasado con las profe
cías mesiánicas del Antiguo Testamento, que, históricamente conside
radas, han dado su propio color a los relatos evangélicos de la vida
de Jesús, y por lo tanto a muchas modalidades del futuro cristianismo,
aunque en un sentido que sus primitivos autores, viviendo en otros
tiempos, nunca hubieran podido imaginar.
Los profetas del Antiguo Testamento son, a menudo, poetas. Dan
te es esencialmente un poeta, pero su principal motivo inspirador es
el deseo ardiente y austero de una renovación interior del hombre,
de una renovación exterior de la sociedad, según un ideal de justicia,
que adquiere a veces el tono acongojado e indignado de la protesta,
a veces el tono polémico o violento de la invectiva, a veces el tono
misterioso de la profecía. En todos estos casos, dice Croce, se trata
más de oratoria político-moral que de poesía, ya que esta última tiene
su fin en sí misma. Pero también esta pasión de justicia puede ser —
como el amor, con el que en Dante tiende a confundirse— motivo
inspirador de poesía. Y, para él, alegoría y profecía son medios expre
sivos como, en Esquilo, las incoherentes y encendidas palabras de
Casandra.
Este carácter profético, que adquiere la Comedia en algunos de
sus momentos culminantes, acentúa su pregonada significación alegó
rica y le da a este problema de la alegoría un alcance que no tenía
en la obra dantesca anterior. Ahora bien: no siempre, en la Comedia,
la profecía es alegórica; no siempre la alegoría es profética. Pero en
la conjunción de profecía y alegoría encontramos el tono cálido, nuevo
en la obra dantesca y característico de la Comedia, de la poesía de la
acción y de la historia, mientras falta naturalmente en el poema la
ambigüedad de la interpretación alegórica a posteriori de que son
objeto la Vita Nova y la poesía estilnovista de Dante en el Convivio
y que no tiene más importancia que la que reviste todo dato autobio
gráfico de un gran escritor. Interpretación alegórica a posteriori existe
para la Comedia, pero no es obra de Dante, sino de los dantistas y
sólo interesa para la historia de la historiografía literaria.
MATELDA
Hay, no obstante —creo— una excepción. Me parece evidente (y
así lo sostuve en mi curso de 1952, sobre el Dulce Estilo, en nuestra
Facultad) que la figura de Matelda en los últimos cantos del Pur
gatorio es una alegorización a posteriori de una creación literaria an
terior, no del mismo Dante sin embargo, sino de su "primer amigo",
Guido Cavalcanti.
Se trata de "La pastorella", que fue para su autor una evasión de
la atmósfera irreal y obsesionante del Dulce Estilo, no hacia el rea
lismo propiamente dicho, sino hacia un naturalismo delicadamente es
tilizado de vergel provenzal. Dante retoma el mismo motivo, espiritua
lizándolo sin alejarlo del esplendoroso paisaje que lo rodea, no como

- 25 -

�- 92 BUn OIUOJ
*U83JO[} SBf 3JJH3 S3JOJJ OpU3]^l[3 A OpUB}UB3 Bqi 3nb BJTJOS J3flllU BUI1,, (IT)
tt'*"Bqi snbsoq p jod bji^os Xnuí snb 3ju3Ui3.qnp o^ssjuoo sui A
'BpBJOUIBU3 3S3IAI11S3 18 OUIO3
BqBJUB[) *BpBfOUI BqB^S3 OI3OJ 3p 'BZ[B3S3p ÍA 8OJ3pjO3 BqB3JO)SBd BJUBA tlS UO3
ÍBpBSOJ Z3J A JOUIB 3p SOU3|[ SOfO A OJipBZU Oiqnj OJ{3qBJ BIU^J^ U333JBd 1UI B
Bsoiujsq B||3jjs3 Bun ouio3 'BJOjsBd Bim b 3J1UO3U3 ojjij^iibsoq un ug,^ (0I)

'(I #A" XIXX^UE3 Sjnd)
(ex) fttnvdotutntm rnrnop aiuoo

Á
so[ ofnq 'o^ojjb opiduiq un ap osano p 'bjuiu ^un ouiod 'Bin3g
-aa IIIAXX ^UX!3 -o
(xx) (i'9JOíf VP uo}f opudijSdos^ pa opuvjuva
^i^ ís aip vjjdjos vuuop vim^t
BJ3 9JUBQ 3p ^ppjBJ^ TB'J
•(09 'd - ^^\ - l^lfl • oaou pjs aajop \ap fuojmuiy)
(ox) t^
•biS oosoq O[ j^d B[os B[os
ajvauiaojop asodsii itu v^a pa

'BJBJOUIBUU4 3SSOJ 3UIO3
•v^miSvq vua vpviSnu íp 'vzjvos 'a
'ífiauSv vcwunisvd v}iai[3jaa vns ttoa
ivjnso^ vuao '¿owdjj uaid itpoo y[3 a
'ipaimoaxi a pjapuoiq vaav pjaav^
'djauvd oyw. pa 'trpaq — o^ais v\ awoa
''Tqjaunjsvd waouj ojjaqasoq un u¡^f
•BJ3ABUITjd U9 4BUIB BZ3[BJnjBU B[
Bpoj ouioo BqBuiB Á soiBÍBd so[ ouloa BqBjuBa anb ^oiooj [a ua Bz^BOsap
'BAijiuitjd A Bsouuaq B^iaao|SBd Bun b opBp ^iqBq sou ijubd[Bab^)
•pBpiaaodaoa ns 4o[tisg 90[nQ \ap saaafnuí sbj ouiod 'japaad uis 4njijjdso
[a opBjsinbuoa Bq A Bj[npB ojpnA Bq as anb 4tiubo[bab3 ap B^pjoasB^
B[ ap XBjnjBU aiuauíBUB^Bd Biauaaoui b^ *[Buanai osibjb^ pp aju^ooux
Bza[Bjn^BU B| ua jpnpojjuí BJBd ^^qq opi^uas Bq as 'BiunSaad b^ jo^
-3a| p jua^ns pe *ajuBQ anb sa B^oduit anb o^ 'Bjsandsaj b^ B^oduii
M ¿^^^asaadaj au^)? ¿BppjBj^ sa uain^)? 'ooiiq^ape j8jobjb3 op^unu
-jajapui un uo^ Boijiisnf o[ X (osbujb^ p xbu3jj3j osjbjb^ \a 'Buidias
-oj^ b Bpaanaaj a\ Bp[ajBj\[) ouisiuBuinq ap BuSajduii o[ osa bjbj "
-aod opunxu ns ap upiDBjSaiut a oiuatuipanbijua ouioo oms 'upi

�Esta coincidencia casi literal de algunos versos no puede ser ca
sual, aun si la Matelda del Purgatorio actúa y habla con elegancia re
finada y con angélica sabiduría. El "contenido" de los dos episodios es
opuesto; la atmósfera poética es la misma, aunque en Dante mucho
más rica y esfumada, no sólo por la mayor pericia técnica, sino tam
bién por la multiplicidad de las intenciones. Matelda. tiene toda la
delicadeza y la dulzura de las figuras femeninas del Dulce Estilo, pero
tiene también —protegida por su carácter alegórico— los colores y los
movimientos que el estilnovismo dejaba indeterminados por canon
poético y moral. Es como una ninfa de Botticelli y se mueve con el
paso de las Gracias sobre el fondo de una naturaleza renacentista.
Creo, por otra parte, que no se ha visto suficientemente en el
Purgatorio la poesía de la naturaleza, de su encanto elemental y fúl
gido, que Cavalcanti había desterrado de sí, encerrándolo de una vez
por todas en el paréntesis que es, en su obra, la Pastorella, y que en
Dante encuentra su triunfo y su catarsis justamente en la segunda
"cántica".
Esta glorificación de la vida a través del reino de los muertos, de
lo material a través de lo espiritual está demasiado cerca del núcleo
de nuestro tema, para que se pudiera dejar de mencionarla.
..

EL "VELTRO" Y EL "DUX"

El I canto del Infierno es, en su conjunto y a pesar de contener
muchos versos famosos, que han entrado en el lenguaje corriente casi
como "res nullius" (o, quizás, justamente por eso) uno de los cantos
poéticamente más endebles de todo el poema.
Le falta esa unidad intrínseca que tienen casi todos los demás
cantos, y ,por ser introductivo, la continuidad con el conjunto no es
firme ni fluida. Hay mucha alegoría, según el gusto que prevalecía en
esa época y del que se han dado algunos ejemplos, así como hay esos
juegos de palabras de sabor barroco que constituían entonces —y, an
tes, en el mundo cultural mediolatino— la delicia de los literatos
("selva selvaggia", "piú volte volto", etc.), así como hay versos fáci
les, de los que Dante, ese asceta de la dificultad técnica, se permite
tan raras veces ("ma, per trattar del ben ch'io vi trovai, diró de l'altre
cose ch'io v'ho scorte").
Este carácter aún vacilante de este primer canto hace que, por un
lado, pueda el crítico servirse de él para ejemplificar la tesis de Croce,
que ve en la Comedia momentos de alta poesía, sostenidos por una
construcción conceptual teológica ajena a la poesía misma; por otro,
que se sienta aún, aquí, la pesada herencia de la poesía didáctica del
siglo XIII. La alegoría tiene, en la Comedia, creo yo, una substancia
especial, pero, en este primer canto, está aún muy cerca de la que
encontramos en la retórica tradicional de la Edad Media. Ya vimos
que la "selva selvaggia" continúa la "selva diversa" de Brunetto Latini; la colina de la salvación, el sol que la ilumina, las tres fieras,
tienen, con mayor fuerza, el mismo carácter; el "Veltro" de la profe
cía virgiliana nos recuerda, como veremos, a Gioacchino da Fiore...
Un canto, en una palabra, que se presta para un estudio anatómico,
- 27 -

�- 83 ¿BISaod BJ B BJBUI? '3ABJ0 U8 O OOtJBjSo^díja BUIBJJ
aaoa^ anb 'osoiaajsiui afBn^uaj ajsa rojuijsip ouaaaai ua BajuBjd as
Biuajqoad ja 'sojjosou bjb^ •sajqisodun sbj un^ X 'sauoiaBiaadaaiui sajq
-isod sbj sBpo^ 44C0-npA IB -iBuiuiaa^ap uapuaiaad anb sojaojai sosou
•aisiui soj b 'opBp UBq as ojaaAjosaa bjb^ ^BnjaB ja ua uatquiBj 'sao
-3A B 'X OpBSBd Oj^lS p U3 tpl^BQ ^9,, SOJTpiUa SOJ 3p BTOIjap BJ X OJ
-uauuoj p pXm^suoa Binajqoad ajs^ ¿BdB&lt;j ufj? ¿Bpag Bjjap apuBj^)
UB^? ¿aopBaadiua oj^q? ¿oSjnquiaxn^ ap jj^ anbxjug? ¿(1OJ1I3A
p 'ajuBQ un^as 4sa uam^)? #Bqo[ B[ b oiuaijuj p BpBq aczBipaj b
uaiq 4jbjbui b uaiq 'op^uiisap bzbd ap ojjad p \p-ijpA^ pp BDijajoad
BjjoSap B^ b ajuauípioadsa X anSrs anb cq opoj b apuaijxa as aooj^)
ap OAi^Bau opmf p oja^ 'Bisaod XBq oq bX :uozbj anaij ^ooj'^
•pdBd ^un^ B^ b 'oaijojsiq
ouB[d ua 4o BptJBAB B[ b BjBzipquiis anb ouis 4[B^ Bjas ou bX BJaij Bq
•BjqB[Bd bj ap OAijBJoXad opijuas p ua Bjjo^ap uaXnji^suoa X boiisbj
-ubj pBpxpaj ns uaXniisap 'BijBuiud uaS^uíi BOijjJOJja^ v\ uoa
-uoaut 'BAijBnuxjuoa BpiA Bun Bqo^ B^ b uBp a[ anb
b apuaii n^ijídsa ns X Bo^ajo^d aApnA as BjaoSa[B b^ anbaod 4bjio bj
jBjjoa anb X^q inbB X w* • "UBjas une srui X (aun as) bsbd as anb uoa
(sopBaad :asBa^) sapuiius soj uos soqanj^,, :oqtJiA sandsap bS8j2b
oijq "j[aaouoa anb aod Btuai ou 'aauBjj asa ua '^jubq anb ojBp 4ttsa^
-ua^ sBqanuí b upioaijjB b^ ua jtaia oziq anb^^ 4zBd uis Bi^saq B^ 4Bqo^
b[ ap BpBiauBjsunojp Bijojsiq B[ ua souieajua anb jnbs aq oaa^
•Bisaod ap ouio^ un Bjinb xu B^aaS^ ou Bjao^ap b[ :souaui Bpsu X sbui
BpBu 4aoaaa^ X osuadsng 'SB^qaiuij sbj BiOBq ^jubq b opuBZBqaaa aníois
bzubab ajuauíBjua^ anb Bqo[ B[ ap apBOB^duit a BjuaiaquiBq BpBJiui b^
sBi^uaiui 4uoa^ p asjBiuasaad p opaiui ap BuSaaduit as aaiB ouisiui p
X 'os^d p jBaaaa BJBd Bqaaaap b Bpaainbzi ap X Bpaaxnbzt b Bqaaaap
ap uotdbui^buii BJ^sanu ua une Bj[BS bzuo x¡i : saiaadiaiui so[ ap bjjoX
-bui b^ unSas 'bioijbab X o[[nSao 4Eunfnf rsop^aad saaj uanbijiuosaad
sBaaij saa^ sb^ anb X 444ajaaiuu BpunSas b[m 4Bipaj\[ pep^ ^ ua BpBiu
-B¡^ 4Buip pp upiaipaad b^ ap Biao^ap b^ inbB Bas odaana pp a^aanuí
B[ anb Biaoduii ou ^^ -ajjanut tb\ b aoaaa^ pp sboi^sbiubj sauoiaBzqBiaaj
-bui 'sajua^od sauaBun saaj uos 4Bqo[ B^ 4bzbu3uib pauq 'Bsuajut 4Biua[
uoa 'upa^ p 4a[qijja^ pBpisonjsafBui uoo 'bzuo b[ 'pBpqíSB ajusuois
-asqo 'Buipj uoa 'sajqiiadaají 'sBiuijsip 'sbata ajuauiBaiiuBuip 'sBjatj
saj^ SBq 'Bjsaod 4jpap sa 4uaBiui anb bsoo bj;o sa ou BuoSap B^ 'ajsis
-qns Bpua^aqoa v\ is íuaSBiux bj ap Biouaaaqoa bj uaduioj
jap sBax^pj sBiaua^ixa sbj opuBna Bsad BiaoSajB bj anb a^uapiAa s
•Bisaod ap aopBajjsBj jb Bsaaajui ou 'a
-ojsiq jb Bsaiajuí is 'o^ubj oj aod 4X opBaadns ojnaEjsqo un ap aojBA ja
auaii o a^uBjadoui sa BauoSajB uoiaua^ut bj oseo ounjjn ajsa u^ #(Bp
-jaiBj^ o uoiaa^) 'mpdiuo^ bj ua 4oiuoa) oaia oaijaod buisbjubj un aaao
X BaiaoSajB upiaBdnaoaad ns apiAjo Bjaod ja anb souaiu b 'Bisaod bj
ap buhjui Biauaaaqoa bj X pBpiauBjuodsa bj BqBJj 4Baqo bj ap o^uaiui
-|obu jb ajsixaaad anb 'jBuoiaua^uí BiaoSajB bj anb aaoa^ aajQ
•upiDBaijisBja Bun ajqtsod sa anb ua ojubo un 43jubq buibjj as ajsa
opuBna aiuaiujBiaadsa 4B^aod un ap Bjqo bj ua ajqxsoduii aaduiais isbp

�Dijimos que la profecía que aparece, con el "Veltro", en los um
brales mismos del Infierno, constituye, en la Divina Comedia, un ele
mento nuevo en este tema, tan complejo, de la alegoría dantesca, a la
vez que se presenta como el aspecto más destacado de la actitud mili
tante del poeta.
La profecía abunda en el poema como elemento narrativo, puesto
que las almas de los muertos tienen ese don. En el diálogo casi cons
tante, el protagonista del viaje se hace predecir, con tono más o menos
solemne y a veces con alguna imagen transparente, pero sin alegoría,
su destierro, encuadrado en un momento de la historia de Florencia
y del mundo, que es futuro para la época en que Dante sitúa la acción
del poema y pasado cuando el poeta escribe. Se trata pues de historia
reciente y, en parte, autobiográfica, presentada en forma de predicción.
Es la profecía-recuerdo, de efecto intensamente poético:

e tu saprai sí come sa di sale
lo pane altrui, e come é duro calle
lo scendere e il salir per l'altrui scale." (13)
(Paraíso. XVII - vv. 58-60).
Esta profecía del destierro y del sufrimiento personal empieza en
tono menor en el canto VI del Infierno y se vuelve cada vez más
profunda y acongojada, aunque menos rencorosa, hasta adquirir, en
boca de Cacciaguida, en el canto XVII del Paraíso, el carácter de una
épica de la entereza entre las persecuciones, que inaugura una veta
permanente, aunque a veces oculta, de la poesía italiana hasta nues
tros días.
Se trata, en Dante, de un motivo que tiene el mismo valor auto
biográfico que algunos rasgos atribuidos a distintos personajes de la
Comedia, como, por ejemplo, la representación de la humillación vo
luntaria de Provenzán Salvani ("si condusse a tremar per ogni vena",
Purg. c. XI, v. 138) (14), que rescata el alma de este último del pecado
de orgullo y le abre el acceso al Purgatorio, pero que para Dante tiene
sin duda también el mismo valor de experiencia íntima que la profe
cía-recuerdo ya citada: "Y tú sabrás cómo sabe a sal...".
En general estas profecías "post-factum" son claras; sólo a veces
toman, para igualar el tono de este pseudo-futuro al de las profecías
propiamente dichas, un carácter que podía haber sido obscuro en el
año 1300 para el Dante personaje de su poema, pero no para Dante
autor y menos para el lector. Ejemplos: la profecía de Oderisi, en el
canto XI del Purgatorio, al referir al futuro de Dante las palabras que
vimos sobre Provenzán Salvani ("... e scuro so che parlo"), la de

(13)"...y tú sabrás cómo sabe a sal el pan ajeno, y qué duro camino es
bajar y subir por ajenas escaleras".
(14)"llegó voluntariamente a temblar en cada una de sus venas" al pedir
limosna para salvar a un amigo.
- 29 -

�- 08 ^ Hlaz!u!nO PínO B '^Jii^od Biaouiud B[ ua 'Bpaans saj
uainfo aiaap sa 'mojio b A oun b opiu jap aqaa uamb oijbu bA osbjb j^n (9t)
'wBuoaoa bj ajBiuo) ouisun^q iui ap aiuanj bj ua A 'ajaA
-joa 'cjaod oipaq 'opadsB ojio A zoa e.uo uoa bÁ 'ubzbu3iub oj anb soqoj soj ap
o^iuiaua 'oiapjoa opuais iiujop anb ua jipai osouuaq jap aXnjaxa aui anb pBpjanja
bj BjaiauaA 'soub soqanuí a^uBanp oiumsuoa aiu anb opoui ap 'BJjaii e\ A opp ja
uojaiuiAjaiui anb ja ua 'opBaSBs ^uiaod ja anb BjapajiíoaB Bjp unáje igM (ei)

oiuauíoui [9 ounxcud oiuoo Biounue uamb 'zujBag Biounuojd b
-an^ ^p sojubo soiutjjn so[ ap uoisia bj ap aja^d buuoj anb '
Biaajoad Bun sa unB Banasqo sbj^[ ^Biaui ap iu SBi^ai^ ap oa Á pnjjiA Á
jouib 'BiinpiqBS ap oiuaiuqB ns b 'ttojqatj X o-^p&gt;ÍJ ^^19,, ojuaiuiiaBu
osoxjaisiui ns b ^oiuaijuj jap ojubd aaiuud [ap ttoji[a^,, [B jsb soui8A[oa
j^ •oaijo^a[B jajaBJBO 'mp^iuo^^ B[ ua 'aaduiais auaij Bjaajojd Bjs^
•Bjadsa X aajns anb pBpiuBiunq B[ Bpoj ap ajunjuasajdaj ouioa
ouis 'onpiAipm ouioa ou 'ajuBQ ap sa[BJoui oaijj[od soasap so[ 'sopip
-n[B ajuauíBsotjaisiui 'soanjnj soiuaiuiiaajuoaB ua UBzi^BTjajBui anb 'sbi^
-a^ojd sBjapspaaA sb[ uos SBpBuiuuajapui a oiquiBO ua sBjnosqQ
•[BaauaS uoiOBjapisuoo Bun sa ou
X ajuBQ b aaaijai as anb sa is 'oiJojB¿jnj [ap j^ ojubo [a ua 'isuapQ
ap (9t) tcopiu ip BjaooBa oji[bj a ounj iqa oibu a asjoj a,^ :osoiubj
[a auax^ 'oaijajodiq a [Buajaaj ouis 'oai^ajoad ou jajacjBa ouisiui [^ #[bj
-njBuaaqos O[ ap uoisnpxa uoa 'ajuauíBUBuinq ssaadxa Bjaod [a oasap
oXna 'opBuos oujo^aj ajsa ajuBQ b Bzijajoad a[ BqiunjBJj[n ap souiaj
sa^ so[ ap sbiu[b sb[ ap BunSuiu 'oSjBquia mg -Biuaod [a ua opnuaut
b anuas aosq as anb 'BpsuoisBdB X Bsoao[op Bzusaadsa Bun sg
(6"t A^ 'AXX

'ostojvj)

(st) 44'O[[addB0 [i paapuaad ouisajjBq oiui [ap
ajuoj [ns ut pa 'Bjaod ojauaoju
'o[[aA ojj[b uoa 'ibuio aaoA bjj[b uoa
'BuanS ouuBp t[ aqa [dn[ ib oaxuiiu
'o[[3u^b iiuiJop oi4ao 3[iao o[[aq [Bp
Búas iui Jonj aqa Bj^poia B[ BauíA
iuub nid jad o^jbj Bqtui aqa is
a O[aia a oubui ojsod Bq a[Bnb [b
OJ3BS Biuaod [i aqa B^ui^uoa ibui ag?5
:uBiif UBg ap oijajsijnBq osouuaq ns ua
B^aod ap buojoo b[ jiqiaaj X Biauajo^g b j3A[oa 'oiuii[n o[ BjsBq 'ojadsa
ajuBQ #bjbji as oaninj ap opuBna 4BuoSa[B 'souaiu 'X Biaajojd Xsq ou
jBUosaad O[ ug -SBzuBjadsa X soasap Bsaadxa jiaap sa 'Baun^nj a^uaiu
-BjapBpjaA uoisuaiuip Bun uaiquiBj auaij vtp^tuo'^ vumiq b[ sbj^[
•uoisnasip b JB^nj 'sand 'XBq ou X Biquasa
ojubq opuBna ojb[3 a^uauíBjaajjad bX bj^ opijuas asa ojag 'opijuas ns
jbjb[ob UBjpod sajouajsod soqaaq so[ o^^s anb ap ucuaBuuijB B[ Jod
sBpoj SBpin^as '(ouo^B^jng [ap AIXX 1UBD) osjog ouBuuaq ns ap
bj a^qos ijbuoq asajog ap B[ X Baanjua^) ap BajaaB

�"nel quale un cinquecento dieci e cinque,
messo di Dio, anciderá la fuia
con quel gigante che con lei delinque.
E forse che la mia narrazion buia,
qual Temí e Sfinge, men ti persuade,
perch' a lor modo lo intelletto attuia;
Ma tostó fien li jatti le Naiade,
che solveranno questo enigma forte,
senza danno di pecore e di biade". (17).
{Purgatorio, c. XXXIII, vv. 43-52)
Los hechos darán la clave del enigma. ¿Qué pueden significar es
tas palabras, que no sea la ignorancia del mismo Dante acerca de los
acontecimientos anunciados en la profecía de Beatriz? Esta obscuridad
en la expresión desempeña el papel muy simple de dar a Beatriz el
carácter augusto de una Sibila antigua.
Algo análogo puede decirse del "Veltro", tan obscura y barroca
mente anunciado por Virgilio al principio del poema. No es de nin
gún modo necesario que Dante haya querido dar al animal simbólico
un sentido especial y determinado; cada lector podía ver en él su
esperanza en un plano desinteresadamente universal. El mismo Dante
podría haber acariciado sucesivamente distintas identificaciones (in
clusive, como se ha propuesto recientemente por Olschki, con la propia
Divina Comedia), dejando libres a los demás de hacer otro tanto. Más
cerca —creo yo— estaban de su espíritu quienes en el siglo pasado,
medio en broma, medio en serio, sostenían que el "Veltro" era Garibaldi o aun Víctor Manuel II, que los eruditos que atormentaban la
historia de los últimos decenios del siglo XIII y de los primeros del
XIV en busca del héroe que podía haber nacido "entre fieltro y
fieltro".
Puede ser que, como nos sugiere la observación de las miniaturas
del ^Libro delle figure" de Joaquín de Fiore, el simbolismo joaqui
mita haya contribuido a dar al misterioso libertador de la Comedia
la figura de un perro. Pero eso no es necesario, ni posible de probar,
ni importante, pues, para nosotros, es suficiente la coherencia interna
de la imagen: el enemigo natural de la loba debía ser un perro de
caza (recuérdese el sueño del conde Hugolino). La loba es la avidez

(17) "en que un quinientos diez y cinco (D, X, V: DVX, un capitán), en
viado de Dios, matará a la ladrona con el gigante que con ella delinque (dos perso
najes de la visión, generalmente identificados con la Iglesia y Felipe el Hermoso
respectivamente). Y acaso mi relato, obscuro como las palabras de Temí y de la
Esfinge (Temí, diosa de la justicia, hablaba por oráculos y la Esfinge por adivi
nanzas, hasta que Edipo, hijo de Laio —"Laiades" que Dante leyó Náyades— al
resolver una de ellas, la obligó a matarse, provocando la ira de los dioses, que
arruinaron rebaños y praderas alrededor de Tebas), no te convenza, porque, a la
manera de ellas, embota el intelecto. Pero pronto los hechos serón las Náyades
que resolverán el difícil enigma, sin que se arruinen rebaños y pasturas".
- 31 -

�- 28 ~
u"'vspaid nnSuaj X SDdqnpd
p uoo ouis 'sopBaod soj Bjmb anb soiq ap ojgpjO^ ja o;jonui Bjonj onb ap
sanie 'BjBSuasui a)ua3 ej BpndBJie eqepanb oduiai} aaeq onb uo sapepan^iquiB sb[
UOJ OU 'O)S3)UO3 (pUJOJBd JOUIB Op BU3|{ BU1JB ]3) OUJOJBd JOIUB 383 _„ (gt)

•(•SSs xg a 4hax

(oswivd)

d jouib ojjanb asondsu
j
ospoud uoo o o^ound oivnp uod bui
'ojjoj ^^Booad 9j oqo oiq xp pSuyj
^ssoj ai|D ed^
B[ 9I{9 UT '
SBJ99JOld SB{ 9p 8O9IJO9^B SO99A
-O99J SO| UIS 4BJB[9 BUUOJ U9 JE¡qBl{ Jod OXUlJ[n 9JS9 B BqB[B 9JUBQ
'Bpitl^BTOOB^ 9p BOOq B[ U9 Z9ATJ[B B9ld9 9p OUO1 Un JBJJUO9U9 B B^9J[
oJJ9t^s9p pp opnnuB \a 9nb U9 o^uauíom p U9 :miB sbj^[ 'ODiJoS^p
9p BpBU SOtUTA OJ
Xsq OU 4SOpj:9n99J[ S9JU9I99J Á SOSOJtOpp 9p B91J
SI9JBIB9 9llb BSO9 BJJO UOS OU 9nb SB[ 'SBJ99JOjd-Opn99 9B^ U^
•UBOznpojd 99 opu^no • • -soqogq bo^ UBjBUopiodo^d bj 'zijj
9í&gt;ÍP '9ABp B^ #BJ9pBpj9A BJ *J9 Jod 9p 4S9 99[BnD 8B[ 9p BUl^SuiU
'UBJB9jd 99 9Ilb B 89UOpB19ldj9^UI 9p pBpi9T[dlJ[nUI BJ Jod *OUIBIUI
oj 89 anb oj— o pBptjiqBoijdx^ui n9 jod jpop 89 'oubjjuoo oj opo;
jod OUT8 'O9IJBJOldlJ0 9ÍBn^u9J 1^9 JOd 91U9UIB8I99jd OU X 4U99J9f9 9nb
UpIOBUp^BJ JBjnSuiB BJ BlU9n9 U9 J9U9J UT8 4t4O9UI9 X Z9ip 8OJU9TUin^),9
J9p O j^JtlJ^A I9P Bl OUIOD 8B9IJ9JOjd 8BJJO9JB 8BJ BU9puO0
•opBOtunuiooui
OlUOUIOp 9p B^llSlJ BIIBUlud 4BJ98OjS BUn 4BUJ9JX9 U9PBJ89JIUBUI tl9
U9 4SOXUBp BIBd OAI89jdx9 OJU9UinjJ8UT Ull 18 U9 89 pBpiJiqi8U9jduiO9UT
BXnO OJ9d 4BIJO9JB IU 4BI99JOjd IU U9U9IJUO9 OU 9nb '(BZgnblJ BJ 9p
BJop909injqui9 X jBi^gq pBpijBijgjBui bj Bju989jdgj 9nb ^ojnj^ b BBpinq
-IJ1B) OUUOtfuj J9p JJA OJUBD J9p O8J9A M9J; J9p 449dd9JB 4UBJBg 9dÍBd
'UBJBg ^dB^J^, :8B8OU9J9IUI BBjqBJBd 9BJ 9p 98JT99p 9p9nd OUISIUI O^
\TE91jdx9
onb BpBU 9BJJ9 U9 XBq ou 49ju9iu9jqBqoJ[d 4onb jpop 9J9inb 'buo^ojb bj
9p upisuojduioo bj BJBd 9jqB9U9dsipui 89 upiOBOijdxg jbj 9iib oqoip Bq
bou 'oiaiauo^y jo uo 4oui8ixu j9 ^nb sondBop 4s9uois9jdx9 bhb Boijdx^ bou
ou B^ood ja ig 'sisdíjvoody bj Jinj^x^ uib 4SB^9jo^d X sojnoBJo op 8Baq
-BJBd 6BJ OpBZlJ9J0BJB9 Bq pBponSlJUB B1OIU9J SBUl BJ 9p89p 49nb BJOp
-BUpSBJ X B9U99J U1^JSOX1HU B89 9p BJ99JOld BJ OpUBOpOI 4OJJ999Jn98qO
op bj anb upiounj sbui u^uoduioBop ou ojoquiiB jo jBuiuuojgp U999JBd
9nb SB8OTJ918IIU SBjqBjBd ^B^ 'uoSbuit bj 9j9iñb9J oj J8B oiibjod ojjod
un 89 JOp99U9A ng *BqOJ BJ 9p BJOJJ9p BJ 9p (91U9IAJ9J O989p Utl 9p
U9I89jdx9) UppOip^jd BJ U9 9^U9UI9jduiIS 9J8I8UO9 BI99JOjd B^J "SOUBOSp
-UBJJ BOJ 9J1U9 BZOjqod BJ 9p OJ9TJJUO0 J9 9JU9UIBpidBJ OSOpUBZIJIJod X
gjuBuiuqno ojund ns b opuBSojj BqBjs^ 9nb U9 oju^uioui un U9 bisojSi
BJ B BpiJ9J9J 9JU9lUJBI99dS9 4JBJOdui9^ OTUlUIOp 9p X S9JBU9XI9^ S9U9tq 9p

�He aquí, determinado en toda su claridad, el papel —puramente
expresivo— de la alegoría, cuando se trata realmente de acontecimien
tos futuros que Dante no conocía, sino solo anticipaba vagamente con
su deseo: el de evocar el tono de los oráculos antiguos, de Temi y de
la Esfinge, había dicho Beatriz en el último canto del Purgatorio.
Su destierro, Dante lo conocía demasiado bien. Por eso Cacciaguida
puede usar su "preciso latín".
Tampoco hay obscuridad, como ya se observó, cuando Dante
mira su propio futuro personal y expresa su deseo de retornar a Flo
rencia. Entonces él expresa ese deseo simplemente como lo que es:
hipótesis y esperanza. Este tono augusto y solemne de la profecía
alegórica se reserva para la esperanza mesiánica de una indetermina
da liberación. Es indudable que, en las intenciones de Dante, esa es
peranza estaba destinada a contribuir, como las palabras de los pro
fetas antiguos, a la liberación misma. Para eso debía servir su fuerza
expresiva, que le viene, en este caso, de su propia obscuridad, que
resucita, declaradamente en los dos trozos citados, la de los oráculos
paganos. Pero, independientemente de las intenciones, la búsqueda de
fuerza expresiva es búsqueda de poesía. He aquí que la alegoría, ele
mento típicamente medioeval, contra el cual la crítica crociana está
plenamente justificada, pasa a ser, en Dante, uno de los aspectos de
su prehumanismo, que es, en ciertos terrenos, mucho más profundo
que el de Petrarca y Boccaccio.
El estudio de la alegoría en la Comedia es, pues, mucho más un
estudio de tono poético que de significado histórico.
LA ALEGORÍA LITÚRGICA Y LA JOAQUIMITA
EN EL PURGATORIO
El Purgatorio es seguramente la más terrenal de las tres "cánti
cas", aquella en que el realismo es menos mágico y está, al mismo
tiempo, más velado de melancolía y ensueño: el camino de piedra lí
vido y desierto, el temblor lejano del mar en el alba, la cara lavada
con el rocío, el manojo de ramas espinosas que cierra el acceso a la
viña cuando la uva está madura, la transición siempre nueva de la
lucidez al sueño, el pastor apoyado en su báculo que vigila el reposo
de sus cabras cansadas, el amontonarse manso de las ovejas, la dulce
tristeza del ocaso, la alegría íntima con que ve la aurora quien vuelve
a la patria y llegó a la última jornada de su viaje... impresiones que
todos experimentamos, escenas que todos vimos.
Si no fuera por los últimos cinco cantos, sería casi superfluo hablar
de alegoría en el Purgatorio, ya que sólo podríamos citar la figura
de Catón, las cuatro estrellas, los juncos (todos elementos simbólicos
y rituales del primer canto, cuyo nexo alegórico con el conjunto del
poema es tan tenue, que no nos distrae hasta el punto de no dejarnos
sentir su carácter poético de partes de un paisaje fuertemente espiri
tualizado), la serpiente tentadora del canto VIH; los tres escalones
de distinto color del canto IX, la hembra balbuceante con su antago-

- 33 -

�- n p uoa u^pupj ua 'a^uaiaaj Buoisiq B^ ap BaiiBuianbsa Xq
upisiA Bun b uaaapaqo 'ajuBÍoi^ p X zijjajaui v\ *C4ojjoz,, p iii^o
•Bjp,, \9 'BjinB p ouioa sBDipquns SBJnifrj: sbj^o ap u^iauaAjajuí boijbui
-Bjp B^ uoa 'BoijBjSoaaoa X Baijsj^ouaasa uoisaoojd Bjsa ap sauoiaBui
-jojsubjj sb^ X sauopnpAa SBq -ojuauíBisaj^ OAan^ pp sojqq SBiuap
so[ UBzipquns anb SBjníáij ajáis 'sbjjb í (sapuipjBa sapnjjiA sb[) ojj
-sna Jod 'Bpjainbzi ns b 'X (sap^opaj sapnjjiA sajj sb[) ubzubp anb
sajafnuí sa^i aod 'Bqaaaap ns b 'opBUBdiuoaB '(ojsu^)) B[in^s pBjiui
'uoa^ pB^xui 4ttu9jiaS,, un jod opB^ij'(¿sajuBaipuaut sauapj9 sop sb[?)
sBpana sop ap (Bisap^j B^) ojjbo p '(soipSuBAg oa^Bna so[ 'zaA b[ b 'X
sisdipaody pp sonjisuoui oajBna so[) sofo ap SBua[[ sb^b sb^ uoa sapui
-tus ojjBna ' (ojuauíBisaj^ onSijuy pp sojqq so{) souBpuB oajBnaijupA
'(oiuBg njiJjdsg pp sauop sop sojqBppuBa ajáis :BpBuapjo X b^jb[ sa
u^xsaooad B-q -buo[S b^ b Bpua^iuad B[ ap 'bj^o b Bsimoa Bun ap afBS
-Bd p 'osajSui p 'B^adsa B[ 'Bp^^a^ B[ rsauoiaisuBj^ sb^ 'ouoiB^an^ p
ua 'uBzijajaBJBa anb soaiSjnjq X sapiopaaaBS sojuauíap so^ sopoj 'u^ia
-BUiuqna ns b ouioa 'japuai uaaaj^d pna B[ BpBq autuaps u^isaaoad
Bun B[pjJBsap as (Bjjoduit ou ojad 'ajaq sa anb) oXojjb opiduiq pp
sb^[t.io b '[Buajja^ ostbjb^ pp t4^AiA X Bsadsa,^ BA[as b[ ap ojjuaQ
•oujaijuj pp ojubo aauíijd p ua uppBA^Bs b[ ap Buipa
B[ ap aid p aaaasdB anb ^qo[ B[ BJBd ofip as anb o^ 'soíubo oaup
sosa BJBd 'sand 'jpap Bijpod ag -Buapuoa ^ooi'j anb soaijpjíáoidiJD sol
• B[aj so[ aj^ua 'ojunfuoa ua BpBaijisBp jas apand 'Biaajojd sa anbjod
o^^s ojad 'Bijo^ap sa 'is 'anb ttoauia X zaip sojuaiuin^)^9 p X 'japuajua
iiu b oaij^Sap sa ou op^aijiu^is oXna 'zu^Bag X ^jubq ajjua oj^uana
-ua p Jinput ap jBsad b 'X 'pnidaauoa m oaipjojd ou X oaiS^pa^
-oaijpisiq jajOBjBO auai^ BuoSap b^jb[ B^sa ap ajJBd joXbui Bq
•oaijaod ap BpBU a;uaun?inpsqB auaxj ou Biauajaqoo
BXna 'soai^^i soxau ap ojunfuoo un zaA ns b ajainbaj ais^ 'OAijBnuijuoa
ja^aBJBa un Baqduii anb 'pniqdun? ns jod aiuauíBjsnf Bjanj ou is 'ou
ojsSjn^ pp sojubo oauia souiiqn so\ BOJBqB anb 'BÍajdiuoa X ajuBjjod
-uii sbiu Buo^ap B[ ap ojis^dojd b uaiquiBj jpadaj Bijpod as ojs^
•u^pBaqdxa ns ua ou X oiusuu xs ua jas ap u^zBJ ns auaij anb
'oAisajdxa oipaiu un 'uaajafa anb uptjsa^ns v\ jod 'sand uos roaiidjpa
-odB X out[iqis ouo^ p jbooa^ BJBd i[[B Bjsa ttoaup X zaip sojuaiuin^)^^
p ouioa 'Bi^jnjq b^ ap BjajspuijB B[ JBdja BJBd '[Biauasa ajuauíBjap
-BpjaA sas opBatjiuSis ns anb ms 'uB3[duia as anbjod 'Bjaod ap sbijo
-a[B 'sojjosou BJBd 'uos inb^ oja^ -sBiaod so[ ap SBUoSap sb^ ap jxn^
-uusqp ua opBuaduia BiqBq as 'oiaiauo^ p ua 'a^UBQ anb sbuisiui SBsa
'SB0i^9pai-sa[Bnjij oms 'sBariajojd SBuoSap ap xnbB b^bjj as o^[
•sa[Bpuajajtp sojaadsB sns ap oun sa anb 'oai^jniq ouoj p 44boij
-uBa^^ BpunSas Bjsa ua jpnpojjuí b opBuiisap Bisa sand 'sbiu ua^Buii
Bun 'is ua 'sa auuiaps jajaBjBO oXna 'sauaBuii 'bjjoXbui ns ua 'uog
•jBjauaS ua SBpBuiuiBxa sBuoSaiBa sb{ ap bjjo n eun ua ozjanjsa uts jbo
-ijisBp uapand as oiuojvSjti^ pp sajouaui SBuoSap SBuiap sb^ X SBjsg
•••sa[aSuB so[ ap Bp p jod u^pBpauBO BAtsajSojd ns X fj ajáis so^ '(bou
-^Sap u^pBaqdxa B[ b pBpisaaau Bjtnb a^ anb o\ 'Biuuop aiu^Q sbjj
-uaiui 'ouans ua saj^ sb[ ssppajBdB) Ji^xX 19P BJT ^ XIX 19P

�pensamiento político y religioso del poeta. Hay, sí, logros de detalle,
como la imagen del "dragón", que tiene, en su impertinente impasi
bilidad, algo de la potencia de la figura infernal de Gerión; pero ni
estos aciertos, ni el esfuerzo colorístico consiguen disimular las articu
laciones y los engranajes de la máquina alegórica, que, aquí, impide
la continuidad y la integralidad de la poesía. Y, ya que, en la Divina
Comedia, esta mecanicidad de la alegoría constituye no una regla, sino
una excepción, vale la pena detenerse para investigar sus causas en
estos últimos cantos del Purgatorio, que pueden ser considerados típi
cos en este sentido.
Hay que observar ante todo que, por primera vez después de las
dudas expresadas en el II canto del Infierno, Dante siente la despro
porción entre su persona individual y la humanidad pecadora y redi
mible a la que esta persona representa en el poema, según su propia
afirmación en la Epístola a Can Grande. Este íntimo sentido de desam
paro, frente a la grandiosidad del símbolo que sobre él pesa, se tra
duce racionalmente en reducir el episodio de su encuentro con
Beatriz (reproche, arrepentimiento, confesión, purificación...) a un
momento de una visión compleja, variadamente iluminada y colorea
da, que representa la historia de la Iglesia, del Imperio, de la huma
nidad que cayó con Adán, fue redimida por Cristo y está continua
mente expuesta a las insidias del Demonio. El hecho de que Dante
haya considerado necesario este encuadre es una prueba indirecta (e
innecesaria, por otra parte) del carácter artificial y externo de la alegorización de Beatriz en la Comedia.
En efecto, mientras que, cada vez que aparece Beatriz, el senti
miento individual irrumpe prepotentemente y sólo es dominado a tra
vés de la contemplación fantástica, mientras que las figuras estibiovistas de Lía y Matelda se mueven delicadamente, con una estiliza
ción botticelliana avant-lettre, dentro de un paisaje natural que preanuncia el renacimiento, la procesión en sí misma nos retrotrae a una
atmósfera plenamente medioeval, no a la de las Comunas y de Giotto,
sino a la de la patrística, del arte bizantino con su gusto decorativo
del color y de la magnificencia (Humberto Bosco habla a este pro
pósito del influjo de los mosaicos de Ravenna), de las visiones y de
las hagiografías, de los "bestiarios" que incluyen al hipogrifo y al
ave Fénix, en una palabra, a la atmósfera de los misterios, de las sa
gradas representaciones, de los autos sacramentales.
La razón de esta heterogeneidad está justamente en el deseo de
Dante de alejarse de la autobiografía, alegorizándose a sí mismo den
tro de una alegoría del mundo, situándose y situando a su Amada,
erigidos en símbolos, en el mismo plano de los demás símbolos de
este "misterio" de carácter no individual, sino universal. Naturalmen
te, no se trataba sólo de la preocupación de universalizarse a sí mis
mo y de ver "sub specie aeternitatis" su propia vida, sino también de
la necesidad de buscar en la alegoría el medio para evadirse de los
cánones irrealísticos del Dulce Estilo, forjar, en toda su potencia, la
figura de Beatriz y expresar plenamente su amor por ella. "Disbramar

- 35 -

�- 98 •4tsouB zoip ^p csuajui pas Bim jaanjsiiBg- • •^ (Gl)

-áajdun 'sauoiSaj ssganbB U9 soga ap Bpipaui ubj^ ua BqBjisaoau sand
'Bi[iaig ua X jng pp bi[bjj b[ ua safuoui so[ uoa aiuBjapi jas Bjqap
'o^oap ua 'Bjsg *Bisa[i B[ uoa o^oqjuoo ua pjjua ou 'saoBpns Xnuí UBja
'sboijsjui sauoisiA ua SBpBSBq 'SBpuaajo sns X ssapi sns anb ap jBsad
y 'aiuBQ BjaxoBU anb ap sajuB o[3is oipaui ap sbui X oospuBjg *g anb
seiuB so^ib[ soiuaoap sop '0SI u9 ojjanuí ^jqBq '(^boijubo,, Bjaojaj
Bl 9P IIX 1UBO I9 U9 I? 9P "íP 4ttoJBlP ODijajojd ojijids ip9,) osjbj
-b^ [a ua a^uBQ jod opBaopa 'ajoi^ ap ujnbBof sajqBpo p^qB [g
•sBUu^aop sns ajuauíB^a^ua jB^dopB uis une
'opBuoiOBpj a^uauíBjnSas oAnjsa a^uBQ anb ^\ uoo 'Bisiuiajjxa BUBasta
-ubjj a^uaijjoo B[ ap ajisd Bun b opianpas uBjq^q anb 'saaBnaas sns
ap sb^ b X ajoig ap ujnbBof p^qB pp SBiaajojd sb[ b ojaxjaj a^\[ -[bi
-ia a^uauíBaipod asjaaBq BJBd 'sojuijsip sojuatuap soiubj jb[iuiisb b as
-BSa^^ oApsaSns X ooij ubj opunui un anb cupiduu ajuauía^qBqojd 'sbux
-ap sbj anb B^Bipauíur sbui jas jod 'anb X 'ajuBiJoduii sbui b[ sa 'vi^qj^
b[ ap sandsap 'anb aiuan^ bjjo ua 'oiquiBO ua 'asjauajap anb Xbjj
•anbo[q ua opBuopuaui s^paqBq 'inbB
'B^SBq X vijqi^ B[ X Bosaju^p uoisia b^ ap sa^Bjap so¡ ajjua SBpuapuod
•sajjoa SBpnuaui sb{ ap Biua^ p a^uauiBaiiaBjd bX opBjo^B u^q sojipnja
sog qainbazg Bjajojd p aquasap anb so[ b ou X u^nf ap sisdipaody
[ap so[ b 'sb[b sns ap ojauínu [b oju^na ua 'uapuodsajjoa uoisaaojd
B[ ua uBdiai^jBd anb sofo ap soua[[ sa[BiutuB ojjBna so[ anb buijijb
opuBna upioBAijap ^[qop Bisa b apn[B ouisiui ajuBQ 'oaon^ [a Bjjaia as
anb uoa 'stsd^^voody [a X ojtidwvjsdj^ onSnuy ^^p SBiajojd so[ :v}iq
-ig B[ jod BpBp sa [Bdiautjd ajuanj Bg 'buisiui upistA b[ ap usajuanj?^
ap JBppq apand as 'ojsa jod ajuauíBisnf "oiunfuoa ap Bjsaod X^q ou
íBtsaod ap soiuauíoui 'uoisia b[ ua 'Xbjj 'zijjBag ap X Biuaod pp af^u
-osjad ouioa boiisbjubj upiaaaXojd ns ap oaijBuiBjp oj^uanaua p uoo
'sBSJBduioa ap opB[qod ub^ 'oouoSa[B ouBuaosa [a jbziuouub b inbB
ezubo[b ou ajuBQ anb JBAjasqo ua 'oSjBquia uis 'uappuioo sopoj^
#ou8adBg ap p ua 'op
-unSas [a ua 'X 'oubi[^iiuoj^[ ap oiJBjuauíoo [a ua 'ojoadsB jauíijd ns ua
'bX souiBJiuooua Bg 'asjauoduii b apuai^ 'Btouaijadxa biui^ui ns jbzi[bs
-jaAiun ap oasap ns ua X ajuBQ ap Bijsapoui B[ ua BpBSBq 'oiJojvSuri^j
jap so^ubo souii^[n sojsa ua '[BAaoipaui ouoj. ap bjjo3[b buii ap oi[duiB
ai ua uiBixpsui oa[duia pp uoiOBOijtjsnf B[ 'soduiaij sotui^n so[ ug
•jouaiui zanf
ns '[bjoui Biouaiouoo ns 'ajuBQ ap [iuaAnC uoissd B[ jas ap JBÍap uis
'biobjS b[ o Bp^pAaj p^pjaA B[ 'aj b[ aApnA as saouo^ua buisiui zijj
-Bag 'zijjBag b jouib pp Biouajsisjad b[ ap saABjj b 'soig b jouib sa íbj
-aod [B asjBÁBiusap X JB[quiai Bjo^q oSjcqiua uis anb 'upisajdxa ns ua
opBjBoaj '[iuaAnf ojuaiuiijiíos [ap BiouapiA BpBuoisBdB B[ Bpoj auax^
jouib a^sa ojod í[BniiJidsa jouib ap 'onaio sa 'ajduiais bjbjj ag
•SBisiAou[ijsiiuB sajouiB ubjubo anb 'ttsBsoiiad?, sbuiij sb[
op ouis 'vao/sj vjiyf B[ ap ou 'aps anb asBjj sa (GT) ttaias a[BUuaoap B[

�nadas aún de bizantinismo y de tradiciones sarracenas, y dominadas,
hasta 1266, por la casa de Suabia, de fuertes tendencias racionalistas.
Además, no todas las obras del abad calabrés fueron dadas a conocer
en seguida. El hecho es que, a mediados del siglo XIII, había en Italia
cerca de cuarenta monasterios benedictinos que habían adoptado la
regla florense.
De la confluencia del misticismo de Joaquín de Fiore y sus secua
ces con la corriente franciscana de exaltación de la pobreza, nacerán
los movimientos místicos más encendidos de ese mismo siglo XIII, como
el de la "Aleluya" (1233) y el de los "Flagelantes", que se desarrolla
ron fuera del ámbito eclesiástico, en terreno laico y municipal. Los
"fraticelli", es decir los franciscanos que, partiendo de la estricta ob
servancia de la regla de la pobreza, habían llegado —justamente cuan
do Dante escribía su poema— a oponerse a la lujosa Iglesia de Avignon en forma tan virulenta que se hicieron condenar a su vez muy
pronto (1321) como herejes, encontraban en las profecías joaquimitas
(que prometían para muy pronto el reino del Espíritu Santo, o sea
del Amor) la fuerza para afrontar las persecuciones. La crisis de la
orden franciscana, a la que Dante alude en el Paraíso y en la que el
poeta, como se dijo, toma una posición intermedia y conciliadora (la
condena por herejía no se había producido aún), se prolonga por todo
el siglo XIV, adquiriendo aspectos filosóficos y políticos con Occam,
Marsilio de Padua y Cola de Rienzo, y aspectos sociales con los dis
turbios de los "Ciompi" en Florencia. La posición heroicamente em
pecinada de los "fraticelli" fue consagrada por el martirio de algunos
de ellos, que perecieron en la hoguera, como aquel fray Miguel, que
mado vivo en 1389 en Florencia, cuyo proceso y cuya muerte nos han
sido relatados por un anónimo testigo, en algunas de las más hermo
sas páginas de la literatura "popular" de todos los tiempos. A esta mis
ma literatura franciscana pertenecen las famosas "Florecillas", y nu
merosas otras obras de los siglos XIII y XIV, narrativas y teóricas, en
latín y en vulgar. Y muchas de ellas están impregnadas, a la vez, de
la doctrina sencilla de S. Francisco y de las complicadas profecías del
abad Joaquín.
En estos últimos años ha sido publicado y estudiado por León
Tondelli uno de los más interesantes códices de la literatura e icono
grafía joaquimitas, "II libro delle Figure" (20) en el cual el simbo
lismo característico de esa clase de profecías está profusamente ilus
trado por una serie de miniaturas, que tienen muchas afinidades, diga
mos, temáticas con la procesión dantesca del Paraíso terrenal y con la
profecía del "Veltro". La coincidencia formal, aunque no interpreta
tiva, de este simbolismo joaquimita con el bíblico puede haber ayu
dado a la simultaneidad de las dos fuentes en Dante y es aún más im
portante para nosotros la diversidad del significado que la identidad
del símbolo.

(20) Leone Tondelli. II libro delle figure dell'abate Gioacchino da Fiore, II
edizione, Torino, Soc. Ed. Internazionale, 1953 (dos tomos).
- 37 -

�- 88 •44osibjbcI iui ap X bijbj3 tui ap (ouiiijn opej^ p) opuoj p jbzub.)jb
iaaa oX anb 'bsubjui ubi bsijuos eun BipjB sofo sns ap ujjuap anbaoj,, (T-)

•ojuaiuiijuas
[ap saaijBui so[ sopoj jssajdxa ap ZBtlea BpBJiui Bun 'saao[oa k SBauj[
uoa Bza[[aq eun 'jafnui ap zoa buü k Biauaisisuoa Bun 'Bisaod k saj
•o[quiai 'sojídsns ap BJopBjiasns 'ajUBQ ap sojnd sbui soiuaiuiijuas so[
ap a[qisaaaBui aiuanj Bsa b ap^p k BjsiAOiqíjsa BAjasaj B[ jaduioj BJBd
aiuaiaijns o[ 'BpBiuy B[ ap Bjnífrj B[ SBuadB opBzoj Bq BjJoáa[B wj
(n-Z *AA AX 'D ^
(tz) ^osipBjBd oiui ¡ap a bizbj^ biui ^[[ap
opuoj o[ JBaaoi iaiuitoa iBsuad oi4qa '[bj
osij un BAapjB xons iqaao i[^b ojjuap
jjj B[ ap ziajBag B[ jsb BJBdaad ag "BuiAip zn[ B[
ap pas Á vao^^j m}^{ B[ ap ttBuitsj[ijuaS,, B[ ap bsijuos b[ ap pas 'sotq ap
jouib k zijj^ag ap jouib zaA b[ b sa anb 'on^ijuB jas ap jBÍap ms OAanu
sa anb jouib un ua 'sa[Buajjaj opBisBiuap sBiauajajajd k sapBpiAtjOB
'sajouiB soj^o ap oiuaiuiijuadajjB [a uoa uapunj as a^uaasa^pB jouib [ap
ojnd opjanaaj [a k 44buiuibij bdijub,, b[ '44aias a[Buuaaap^, B[ '[a ug
•ajduiais 'ajuasajd Bjsa Bisaod b[ 'oiJBjiun ojad
ajuajiuuajui 'oaijoui ajsa ua j^ 'ajquinpaqanuí BjanUB[jnq sbui b[ ap
oj^uap ub[sib as souisiui sopBJouiBua so[ ouioa ajuaiuBuii^i^a[ k [ia^j ubi
opaaBq souiapod íBpBUiy B[ uoa ojjuanaua [a ua BUiui[na anb ooijbjíí
-oiqojnB oaijoui [a 'sBauaSoja^aq saiuaxjjoa ap Biauanjjuoa Bsoni[nui
-ni Bisa ap 'jb[sib soiuapod uozbj biusiui b[ joj '(-aia 'Biudjasojj uoa
'Bp[aiBp\[ ap uoiaBJBduioa B[ 444- • -osbiub^ ui asjoj,, '44siua[d Bt[i[ 'o 'ai^p
snqiueui,,) [BAaoipaui BjajspuiiB Bisa ua OAanu Buans anb ouisiuBiunq
un ap 'Bza[BjniBU B[ jod —BisiiuaaBuajjajd aA[anA as aiuBQ ua anb
— [BzuaAOjd jouib [ap '(ziJiBag 'BppiBj^f '^iq) BistAoupisa uoiaipBJi
B[ ap :sofn[jut sojio JBSaj^B souiapod 'sopBiia b^ so[ b 'osa jog
•Bisaod B[ ap pBpinuiiuoa b[ b k pBpisuaiui B[ b ajaijaj as anb o[
ua saiuaiaijnsui ubi 'aiu^g ap oaiiqod oiuaiuiBsuad [ap oipnisa [a BJBd
saiuBiJodiui ubi 'soiuBa oauía soisa ua soiuauia[a opuain^uiisip jin^as
souiapod osa jog qaiJBna uis aiBquioa un ap bijoíbjo b[ ua sopB¿BJiB
UBjaiA as ou soisa anb BJBd 'so[oquiis sosa ap SBJiap aiuaui[BniiqBq
BjaA as anb pBpq^aj B[ Bja BiBipaiuui opBisBuiag "oaiiaod ouoi op^u
-iiujaiap un JBaja BJBd aiuauiBOiun ouisqoquns [a JBZi[iin b 's^aiiajojd
sBjjoSa[B sns ua [BJauaS ua ouioa 'jb3[[ uis ojad 'soau9^a[B sBiuanbsa
souisiui so[ ap SBAiiBiajdjaiui sauoia^uBA SBisa uaaajjo a[ anb pBijaqq
BAiiafqo B[ opuBqaaAOjdB 'upiaipBJi Bisa ua Bijasui as aiuBQ *bijba
uoiaBiajdjaiui ns SBJiuaiui soaiiuapi uaaauBuuad anb 'so[oquiis SBuiap
so[ uoa BSBd ouisiui o[ j^ -uou^iAy ua BpBJjaisap Biuog ap Bisa[^j bj
'BOJBJiag ua apjBi sbui k t^[[^^íl^Jj,9 so[ ap BjniBjaiq B[ ua 'uajnBisuaq
-ojj so[ ua opBaijiuosjad aiuaui[BijaiBui Bq^iuasajd a[ as anb oaiuBiu
-jaá-ouBiuoj ouaduij [a 'ajoig ap uinbBoJ* ua 'uoja^ ap BUB^Bd Buiog
B[ sa 'sisdijvoody [a ua 'BiuogqBg anb 'o[duiafa jod 'aiuapiAa sg

�EL LENGUAJE DE DIOS

Aparentemente, en el Paraíso, no hay más alegorías que la cons
tituida por la trama general del poema y las muy circunscriptas de la
Cruz y del Águila, cuyo significado, en sí, es claro y deriva de símbolos
corrientes, relacionados con el tema de los cantos respectivos: la fe y
la justicia, la iglesia y el imperio.
Las luces se mueven formando letras o dibujos: es uno de los
tantos medios que emplean las almas bienaventuradas para comunicar
a Dante su mensaje y, a la vez, para expresar gratuitamente su verdad
(puesto que en ella consiste su bienaventuranza), variando con figu
ras sus rondas luminosas, su tripudio musical. La Cruz y el Águila no
son más que momentos culminantes de ese modo de presentarse de las
almas y, verdaderamente, su carácter alegórico es tenue.
Pero, ¿qué es la alegoría? Vimos que puede ser una transfigura
ción fantástica de hechos reales ya acontecidos (alegoría histórica,
como la procesión de los últimos cantos del Purgatorio) o de hechos
futuros (alegoría profética: el "Veltro", el "Quinientos diez y cinco");
o bien puede ser un relato con personajes aparentemente concretos
—una "hermosa fábula", diría Dante— para representar ideas y sus
vínculos recíprocos, para "visualizar" algo tan inmaterial como la
verdad.
Desde este último punto de vista el Paraíso ("luz intelectual llena
de amor") es una alegoría continuada.
En efecto, por más que Dante se esfuerce por espiritualizar su
visión, tiene que expresarse en términos sensoriales; las luces, más frías
o más cálidas, rutilantes o fijas, color rubí o topacio, las músicas, las
danzas, no pueden haber sido captadas por él sino a través de loa
sentidos. Es inútil que nos diga, al final, que el Empíreo no está en
el espacio, ni en el tiempo; ve moverse en él a sus personajes y no
puede contarnos esos desplazamientos sino en términos de espacio y
de tiempo. En esos términos, por otra parte —nos dice en su relato—
se le hahían presentado a él. La causa de esa materialización la encon
tramos en dos tercetos del episodio del "miro gurge" ("maravillosa
correntada") en el canto XXX del Paraíso. En este episodio está Com
prendido el único paisaje de la tercera "cántica"; pero tiene este ca
rácter sólo para los ojos mortales de Dante.
"E vidi lume in forma di riviera,
fluido di fulgore, intra due rive
dipinte di mirabil primavera.
Di tal fiumana uscien faville vive
e d'ogni parte si mettien ne' fiori,
quasi rubin, che oro circunscrive

- 39 -

�Poi, come inebríate da li odori,1
riprofondavan sé nel miro gurge;i
e s'una entrava, un'altra n'uscia fori" (-)
(Paraíso, c. XXX, w. 61-69)I
Beatriz se complace del deseo ardiente que Dante experimenta de
saber qué significa este espectáculo; pero le dice que, antes de "saciar
esa sed", deberá tomar un poco de esa agua. En realidad, el río de luz,
las chispas y las flores
"... son di lor vero umbríferi pref azi.
Non che da sé sian queste cose acerbe;
ma é difetto da la parte tua,
che non hai viste ancor tanto superbe" (23)
(ídem., vv. 78-81)
Sólo después que la garganta y los ojos de Dante se hayan bañado
milagrosamente en esas aguas de luz, el río se transformará en la in
mensa rosa en la que están distribuidas las almas de los bienaventu
rados, cuyas figuras ahora Dante puede ver, a pesar del fulgor intenso
que despiden. Pero esa aumentada potencia visual no llega, sino en el
instante supremo e inmediatamente borrado del éxtasis, a ver lo que
ve, según la teología tomista aceptada por el poeta, la inteligencia pura,
liberada de los sentidos. Mientras tanto, la presencia de los sentidos&gt;
exige la apariencia de la materialidad. ¿Y qué es esta apariencia, en
el Paraíso, más que una alegoría, que es obra, no de poetas ni de
teólogos, sino del mismo Dios?^
Esto lo sabemos, por otra parte, desde los comienzos mismos de
la III "cántica". Al principio del IV canto, en efecto, Beatriz lee en
el pensamiento de Dante una pregunta: él está encontrando a las almas
de los bienaventurados distribuidas en los siete cielos, correspondientes
a los siete planetas; ¿estaba, pues, en lo cierto Platón, cuando decía
que las almas, después de la muerte, tienen sus moradas en las estrellas?
No, contesta Beatriz: todos los bienaventurados tienen su trono
en el Empíreo, aunque el grado de su beatitud sea distinto como dis
tintos fueron sus méritos. Se le muestran a Dante en diversos cielos,
más lejos o más cerca de Dios, para hacerle compretader esa diferencia:

(22)Y vi una luz en forma de río, fluido de fulgor ,entre dos orillas pinta
das de milagrosa primavera. De esa corriente salían chispas vivas y, por doquier,
se introducían en las flores, como rubíes engarzados en oro. Luego, como em
briagadas por los perfumes, se volvían a sumergir en la maravillosa correntada; y,
al entrar una, salía otra".
(23)"...son simbólicas anticipaciones de su propia verdad. Por sí mismas
no serían difíciles estas cosas; el defecto está en ti, pues no tienes aún una mirada
bastante poderosa".
- 40 -

�- u b cuna anb (j3Bjb^j p^inpjB p) oj^o p X pn2ij\^ b X pq
b ouBiunq o^^dsB uoa Bjuasajdaj so Bisaj^j BiiiBg bj X íbsoo bjio opuaipua^ua
'soubui X said soiq b aXnqijjB aj X sapBijnoBj snj}sanA b njdcpe as B.miyiosg b[
ojsa joj 'BiauaShjaiui B[ ap ou^ip o^aasq BJBd Bjoqep o^anj anb oj aqiaaj sopu
-uas soj ap ojos aisa anb-iod 'oiua^ui ojjsanA b uvjqvq ouesaaau sa ;sy,, (fZ)

uoisdjdxa ns cuBJ^uoDua BiSo[oaj B[ anb
B{ ua A —ajuBQ ap afBiA ^a ua ouioa Bjn^uasg b^ ua oiub^— ouisiui
soiq b BUBiuouiai anb bj^ojoiiui cun ap 'opuoj ja na 'bjbjj ag
•ajqisuasBj^jn pBpijBaj Bun (sbiuoj^ oniBg bX otjaip BiqBij ttsop
-linas soj na saiuB opBisa BX^q ou anb aiuaiu bj ua Á^q ^pBu,, ^p^pxj
-B3J bj uoa Botunuioa aisa sajBna soj aod sojnajqaA sooiun) ajquioq jajj
sopiinas soj b BUBisajiUBiu sotq sajBna soj ap saABJi b 'soajpdaoa aiuam
-ainaaBdB sojoquiis ua onis 'sBjqBj^d ua bijiisisuoo ou X íaaquioq ja
uoa sauoiaBjaj sns ua pBpiuiAip bj ap afBn^uaj ouxs 'aiuBQ ap BOBjaiij
Bjqo 'oseo ouijijn aisa ua 'Búas ou 'Bjq^jBd Bun ua 'BuoSajB bq
•jBniaaj
•aiut ajuauíBjnd pBpijsai Bun aiuBQ b ajqiSijaiui ^aa^q BJBd aAJis as
soiq anb ap oipaui ja sa uoisia Bisa rsojaia soiujisip soj ua sBpjnquisij)
sopBjniuaABuaiq soj ap sbuijb sbj (j^aí oiuoa Bp^iuasajd sa upiaBjjBuÉ
bj anb oisand 'ouisiui oj sa anb oj) oista aaq^q a^uij o 'oía j^ -jBiaos™
-uas pBpijBaj Bun b —bisbiubj ns ua— uapuodsaxioa anb soqaaq Biuana
son inbs aiUBQ *(sBiao8ajB SBpiiju sbui sbj usjias SBaija^uBAa SBjoqBJBdf
sbj opiiuas aisa ua X) oiamuo^ ja ua Bp son oinsiui aiuBQ anb upiaiu*
-ijap bj unSas 'oai8oj ojjojJBsap ns ua Bajii buii jBzijoqiuis BJBd Biuana'
oiBjaiq ja anb ttBjnqBj Bsouuaq,, bj ap bX bibji as oj^ jjj^ ojSis jap
oiJBjaiij X jBjnijna snuinq ja ua un^ uapunq as saajBj sbXiio '44bi^^baj3s
BAjas,, bj ap Jiia^d b 'v^pdwo^ bj ua BasaiuBp BuoSajB bj ajjoaaj anb
ouiuibo oSjbj jap BpBSajj ap oiund 'osívjvj jap bijo3jb bj inbB ajq
ap oqaaq oaijp^ajB af^nSuaj un Bajdiua 'soiq ap Bjqo sa anb '
bj ouioa 'sauaSsiui ap saABJi b 'oaiaoSajB aÍBn^uaj un ap aiuaiuaiuaj)
-iA3 bibji as *BjqBq aj soiq anb uoa '^fvnSvdj un nos 'osjbjb^ ja aod
afBiA ns ua aiUBQ Biuauíuadxa anb SBAiiipnB X saj^nsiA sauoiaBsuas sbj
anb Buuijuoa sou anb '(jBjqBq) djtr¡jvd oqjaA jap osn ja asaAjasqQ
(8t-Of *AA 'AI
(tz) ttouB8 aaaju ^iqoj^ aqa o.iijbj a
BiuasajddBJ ia J9q^JI\[ ^ l8íJClB0
ouBiun onadsB uoa Bsaiq^) BiuBg a
:apuaiui ojijb pa 'oiq b aasinqiJHB
oubui a ipaid a 'apBijnaBj bjisoa b
apuaasapuoa Bjniiuag bj opanb ja^,—-t
•ou^ap onajjaiui,p Biasod bj aqa oía
apuaiddB oiBsuas Bp ojos aqa
aqa oaad%
'ouSaSui ojisoa jb isuaiAuoa jvjavil

�Esta doctrina de una alegoría divina, de un verbo que se hace
carne para ser captado corporalmente por las inteligencias humanas
individuales, que necesitan de la mediación de los sentidos para cual
quier conocimiento, tiene sí, su punto de partida en Santo Tomás de
Aquino (25), pero es adoptada por Dante, con genial y profunda intui
ción, para componer el Paraíso como parte de un poema caracterizado
por su fuerza dramática, en lugar de un sutil tratado de teología.
Y, una vez más, el tono general de esta identificación de lo con
creto con lo abstracto, de la visión de los ojos con la iluminación in
telectual, no es místico, sino épico, no viene de San Bonaventura, sino
de un Santo Tomás revivido con el entusiasmo que suscitaban en Dante
las conquistas de la razón. A este entusiasmo se le deben los mejores
momentos de la tercera "cántica", desde la navegación en lo descono
cido y la epopeya de la duda, desde la exaltación altiva del valor mo
ral del destierro y de la pobreza franciscana, hasta las imágenes me
nudas, que parecen a veces volver tangible el pensamiento, como si
la poesía, con su propia luz fantástica, fuera la misma Beatriz,
"che lume fia tra il vero e Tintelletto" (26)
(Purgatorio, c. VI, v. 45)
creatura viva en la muerte, creatura amada, que exalta, por eso, todas
las facultades del poeta.

1

(25) Sapegno, en su comentario a la Divina Comedia (Ed. La Nuova Italia,
III tomo, p. 48) cita algunos trozos de la "Summa" y, entre otros: "Locus in quo
Sancti beatificabuntur, non est corporalis sed spiritualis, scilicet Deus, qui unus
est... Quamvis sit unus locus spiritualis, tamen diversi sunt gradus appropinquandi
ad locum illum" (Summa Theologica", III, XCIII, 2). ("El lugar en que los Santos
van a gozar de la beatitud, no es corpóreo sino espiritual, es decir Dios, que es
uno... A pesar de ser uno el lugar espiritual, son distintos los grados de cerca
nía a él").
(2G) "Será una luz entre la verdad y la inteligencia".
- 42 -

�-"- ^

'&gt;•.'.'••

• • I '^ •

r^

\ •.-"• • •

^^'Imp. Cordón
\

&lt;^

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3114">
                <text>Alegoría y profecía en Dante</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3115">
                <text>FABBRI de CRESSATTI, Luce </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3116">
                <text> Fabbri de Cressatti, Luce: Alegoría y profecía en Dante /Luce Fabbri de Cressati..    Montevideo : FHC, 1962..  42 p..</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3117">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3118">
                <text>1962</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3119">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3120">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3121">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="398">
        <name>1265-1321</name>
      </tag>
      <tag tagId="19">
        <name>CRITICA</name>
      </tag>
      <tag tagId="292">
        <name>DANTE</name>
      </tag>
      <tag tagId="397">
        <name>LinkALIGHIERI</name>
      </tag>
      <tag tagId="302">
        <name>LITERATURA ITALIANA</name>
      </tag>
      <tag tagId="396">
        <name>SIGLO XIV</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="330" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="563">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/59c5f200d60883908d4945956aefdde5.PDF</src>
        <authentication>fa3f4ff2181a37feebf56fe285ebfb1c</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3632">
                    <text>0961

•

9ADU D|
DJO^D19UI D| A OSJDJDd |9p DISGOd D")

JUDSS3J^ ep uqqDj eon-\

SVI0N3I3 a s^avaiNvivíiH aa

vi aa avaisaaAim

�0961

J9LU B| A OSjBJBd |^P BjS80d

8odgvd9l- ^98

9ADU D| ep
D| A osiDJDd leP Disaod

IUDSS3J^ ep uqqDj

SVI3N3ID a saavaiMVPvriH aa

vi aa

�* V-

I

�La poesía del Paraíso y la metáfora
de la nave

�La poesía del Paraíso y la metáfora de la nave
La III "cántica" es, de las tres, la menos leída y comentada, y
es casi lugar común su menor intensidad poética frente a las otras
dos; la comparación que hace De Sanctis entre ¡Francesca, mujer y
nada más ni nada menos que mujer, y por eso creatura de poesía,
y Beatriz, arquetipo de perfección y, por lo tanto, personificación
abstracta de un concepto, símbolo intelectualista, puede extenderse
hasta transformarla en una comparación entre Infierno y Purgatpr
rio, moradas de almas eternamente terrenales, o aún por un tiempo
apegadas a la tierra, por un lado, y el ¡Paraíso, reino de la perfec
ción eterna e inmóvil, por otro. Esa contraposición es característica
de la poética romántica, que valoriza únicamente al sentimiento, y
aún más a la pasión, como fuente de poesía. Hay que decir quqDe
Sanctis, cuando se acerca directamente al Paraíso —como lo hace
en su "Historia de la literatura italiana"— siente su carácter poético,
pero, para esto, se ve obligado a recoger y a aislar del conjunto,
acumulándolas, las maravillosas imágenes, que son otros tantos reñe^
jos de la tierra en el cielo. Esa "terrestridad" de la más alta poesía de
Dante es un juicio que de De Sanctis pasa a Croce y de Croce a
Momigliano. Ahora bien: el Paraíso es, sin duda, la menos terrenal
de las tres "cánticas". Sería lógico que fuera considerada como la de
poesía más intermitente y menos elevada. Pero este juicio no está
claramente formulado ni en De Sanctis ni en Croce, ni aun en Mo
migliano, que es quien más se le acerca. ¿En qué consiste, pues, la
poesía del Paraíso, que no tiene más pasión que el amor que se iden
tifica con la caridad, que se identifica, intelectual y místicamente
a la vez, con la tercera persona de la Trinidad? ¿En qué consiste
la poesía de una "cántica" en que cantos y cantos están dedicados
a detallar la solución de complicados problemas teológico-filosóficos
o a buscar con esfuerzo, aproximándose a ella por medio de imá
genes, la expresión siempre huidiza del éxtasis místico, que por de
finición es inefable?
Contra cierta tendencia de la crítica menor a encontrar fría, pe
sada, sólo a ratos poética, la forma expresiva del Paraíso por insufi
ciencia de carga humana, reaccionó Benedetto Croce en los límites del
cuadro general de su crítica dantesca, que ve en toda la Divina Co
media una poesía discontinua, interrumpida a menudo por la opa
cidad de la estructura teológica. Ahora, sin embargo, asistimos a una
- 5

-

�revalorización más entusiasta y global. Eliot, poeta ante todo y, en
segundo término, crítico que se inspira en el pensamiento católico
actual, define a Dante como poeta metafísico. Y poesía metafísica es
la del Paraíso, mucho más que la del Infierno y del Purgatorio. En
Italia, el fervor actual de estudios sobre el Paraíso obedece, sin du
da, al predominio de la orientación católica en la vida cultural ita
liana. A pesar de ese fervor, no se ha dado aún una definición sa
tisfactoria de la poesía del Paraíso (ya que "poesía metafísica" no
es evidentemente una definición, ni precisa, ni completa, ni es, en
realidad, una definición de poesía, sino de contenido). Por otra par
te, el que a esta definición se ha aproximado más es un no-católico,
el marxista Sapegno, autor del más reciente comentario de la Divina
Comedia.
r~~^~ Es indudable que en el Paraíso faltan algunos de los aspectos
más vitales de las otras dos "cánticas": la dramaticidad del diálogo,
la humanidad de los personajes (la perfección no es humana), el
carácter concreto del paisaje, los contrastes de colores: la tierra y
el hombre, en una palabra. Hay de vez en cuando cierta aridez es
colástica.
Pero, aun en estos casos, el ardor del conocimiento se siente a
través del razonamiento lógico; el sentido épico de la batalla del
pensamiento y de la batalla por salvar la pureza moral (que "tenne
Lorenzo in su la grada") está como "calor de llama lejana" en cada
uno de los trozos llamados didascálicos, que nunca tienen el carácter
de la prosa versificada, diluida e incolora, de los rimadores didácticos
de la época, como Brunetto Latini. El ascetismo de la técnica difícil
que —como aspiración— Alfieri heredó de Dante en los umbrales
de la literatura italiana moderna, es la "grada" (parrilla) de San
Lorenzo, trasladada al terreno poético-moral (que es, para Dante, un
terreno único) ^. Hay una manera burda y empírica de comprobar
esta exigencia que Dante tiene consigo mismo: tradúzcase en prosa
el Tesoretto y se verá que el número de palabras disminuye, porque
en los versos las hay que obedecen a las necesidades de la rima. En
una traducción similar realizada sobre un terceto didascálico de la
Divina Comedia, en general, ese número aumenta, por la densidad
expresiva del original, que es a veces dura, pero siempre eficaz.
No es necesario desechar la definición crociana de poesía (in
tuición-expresión de un sentimiento, de un estado anímico irrepeti
blemente individual, universalizado por la fantasía), para alcanzar
la explicación de lo que hay de poético en esta exposición eminente
mente teológica, es decir, intelectualista, que es el Paraíso.
Creo que la expresión crítica más exacta para definir, subordi
nadamente al significado general del poema que todos conocen, la
poesía del Paraíso es poesía del entusiasmo intelectual. La gran aven
tura del espíritu, que culmina en el éxtasis, es relatada con el tono
y la intensidad épica del canto infernal de Ulises: es la aventura de
1 Para este aspecto del arte de Dante, véase el prefacio de E. Contini a su
edición de "Le rime" - Torino. Einaudi. 1946.
- 6

-

�la razón más allá de sí misma, que fracasa para Ulises prisionero de
su humanidad, y triunfa en Dante, en el Dante personaje central de
su poema, quien se siente acompañado por la gracia. Pero, en un
caso y en el otro, se trata de la épica del conocimiento y de la ex
presión. Dentro de estos límites, que son límites racionales, hay que
definir el misticismo de Dante, quien, como San Agustín, y proba
blemente siguiendo sus huellas, trata de entender y explicar racional
mente hasta el amor de las creaturas hacia Dios y el amor de Dios
hacia todas las cosas creadas (La teoría agustiniana de la Trinidad
es todo un esfuerzo de racionalización).
Épica del conocimiento, dijimos. Leamos, como ejemplo de com
probación, la metáfora de la nave al principio del canto II del Pa
raíso, en la que asoma una de las constantes de la poesía dantesca:
"O voi che siete in piccioletta barca,
desiderosi d'ascoltar, seguiti
dietro al mió legno che cantando varea,
tórnate a riveder li vostri liti:
non vi mettete in pelago: che forse,
perdendo me rimarreste smarriti.
L'acqua ch'io prendo giá mai non si corsé:
Minerva spira, e conducemi Apollo,
e nuove Muse mi dimostran l'Orse.
Voi altri pochi che drizzaste il eolio
per tempo al pan degli angelí, del quale
vivesi qui, ma non sen vien satollo,
metter potete ben per Palto sale
vostro navigio, servando mió soleo
dinanzi a l'acqua che ritorna eguale.
Que' gloriosi che passaro al Coico,
non s'ammiraron come voi farete,
quando Giason vider fatto bifolco.
La concreata e perpetua sete
del deiforme regno cen portava
veloci, quasi come il ciel védete".2

2 "Vosotros, que en pequeñita embarcación, deseosos de escuchar, habéis se
guido mi nave que cantando avanza, regresad hasta volver a ver vuestras orillas,
no os metáis en la mar abierta, ya que acaso, perdiéndome a mí, quedéis extra
viados. El agua en que entro jamás se recorrió. Minerva sopla y me guía Apolo,
y nuevas Musas me indican el Norte. Vosotros pocos que dirigisteis desde tem
prano vuestros esfuerzos hacia el pan de los ángeles, del cual vivimos aquí, pero
sin saciarnos de él, podéis bien impulsar hacia la alta mar vuestro navio, conser
vando mi huella, antes que el agua se alise borrándola. Los gloriosos que llegaron
a la Cólquida, al ver que Jasón se había vuelto agricultor, no-quedaron tan
maravillados como quedaréis vosotros. La "concreada" y perpetua sed del dei
forme reino nos llevaba con la rapidez con que veis el cielo".
- 7 • -

�El progresivo y triunfal afirmarse en Dante de la conciencia de su
potencial humano y poético coincide con el tono cada vez más alto
con que canta su vida de pensador y poeta sentida como navegación
espiritual: imagen sí, esta última, pero como era imagen el barco de
Virgilio, que requiere un constante esfuerzo de remos para adelantar
y no ser arrastrado hacia atrás por la corriente 3, imagen de tal evi
dencia física que denuncia su relación con una experiencia interior
sentida en términos de esfuerzo corpóreo. En otras palabras, se trata
de una imagen vivida y no literaria, de las que a un poeta le sirven
para expresarse a sí mismo, mucho antes de hacerlo frente a los de
más en la obra estructurada, lo que tiene de más íntimo y personal.
Y no le importa que se trate (como en esta caso) de un lugar común.
í La vida, una navegación; las olas tempestuosas, las adversidades; el
[peligro del naufragio, siempre al acecho; no hay imagen más trillada
en la Edad Media, que es la edad de lo trillado. Y aun en otras épocas
vuelve a menudo.
Ahora bien: Dante no emplea nunca imágenes fáciles; si por ex
cepción las usa, quiere decir que para él son otras. Del mismo modo
las palabras, que —como es inevitable— son en su mayoría las del
lenguaje corriente, parecen todas creadas por él. Es lo que pasa con
los poetas, y por eso Croce define la estética como lingüística. Este
carácter especial —de símbolo y síntesis de la autobiografía poética
de Dante— que tiene la metáfora de lá nave en su obra, lo podemos
reconocer en una serie de textos de su juventud y de su madurez.
El primero es un soneto juvenil, de cierto sabor ^omántico, en
que la severidad técnica del Dulce estilo parece disolverse, para dejar
del clima estilnovista sólo la fantasía y la dulzura.
Guido, i' vorrei che tu e Lapo ed io
fossimo presi per incantamento
e messi in un vasel che ad ogni vento
per mare andasse al voler vostro e mió;
sí che fortuna od altro tempo rio
non ci potesse daré impedimento,
anzi, vivendo sempre in un talento,
di stare insieme crescesse il disio.

3 "
sic omnia fatis
in peius ruere et retro sublapsa referri,
non aliter, quam qui adverso vix ilumine lembum
remigiis subigit, si brachia forte remisit,
atque illum in praeceps prono rapit alveus amni".
(Geórgicas - I - v. 199-203).
(Así por voluntad del destino todo precipita hacia peor estado y se ve
llevado resbalando hacia atrás, tal como quien contra la corriente a duras penas
consigue remontar a fuerza de remos el río, en cuanto deje inertes los brazos, ya
el bote lo arrastra a precipicio río abajo).
- 8

-

�E monna Vanna e monna Lagia poi
con quella ch'é sul numer de le trenta
con noi ponesse il buono incantatore,
e quivi ragionar sempre d'amore,
e ciascuna di lor fosse contenta,
sí com'i' credo che saremmo noi! 4
Se suelen citar fuentes y antecedentes: ese "quisiera" denuncia
—dicen— la imitación del plazer provenzal, género literario entonces
en boga, en que el versificador, con el pretexto de expresar deseos,
enumera amablemente cosas hermosas y refinadas. Hay un soneto de
Cavalcanti que es en su primera parte una imitación de este tipo:
Beltá di donna di piagente core
e cavalieri armati che sian genti,
cantar d'augelli e ragionar d'amore,
adorni legni in mar forte correnti,
aria serena quando appar l'albore,
e bianca nevé scender senza ven ti,
rivera d'acqua e prato d'ogni fiore,
oro, argento, azzurro'n ornamenti;
Passa la gran beltade e la piagenza
de la mia donna... 5
La colección de los sonetos de los meses de Folgóre de San Gemignano es otro ejemplo.
También se ha reconocido en el hechicero al mago Merlín del ciclo
de leyendas del rey Arturo y se ha citado como fuente del soneto una
larga composición versificada (aunque sin fuerza^poética) del siglo
XIII, titulada "II mare amoroso". Todo eso, y mucho más, puede for
mar parte de la prehistoria de este soneto que, por ser juvenil, está
todavía muy cerca del período formativo de la poesía dantesca globalmente considerada. Pero, ¿en qué consiste este deseo, este plazer? En
el "encantamiento" de la amistad, del amor y de la poesía (y quien

4"Guido, quisiera que tú y Lapo y yo fuésemos cogidos por encantamiento
y llevados a un navio, que, impulsado por todos los vientos, por mar bogase según
vuestro antojo y el mío, sin que nos pudieran dificultar el viaje mal tiempo y
tormentas; antes bien, que siempre animados por un mismo pensamiento, nos
creciera el deseo de estar juntos. Y que el buen hechicero pusiese con nosotros
a doña Vanna y a doña Lagia, con la que ocupa el número treinta; y allí hablá
semos siempre de amor y cada una de ellas estuviese contenta, así como yo creo
que estaríamos nosotros".
5"Belleza de mujer de placentero corazón y caballeros armados que sean
nobles, cantos de pájaros y palabras de amor, engalanados navios, veloces por el
mar, aire sereno cuando asoma el alba y blanca nieve que baje sin vientos, río
y pradera con todas las flores, oro, plata y azul para adorno, son sobrepasados
por la gran belleza y el atractivo de mi amada...".
-

9

-

�ha estudiado el Dulce Estilo y su culminación en la Vita Nova de Dante,
sabe hasta qué punto estas tres palabras se identifican, en aquella época
y en aquel medio de "fieles de Amor". "Ragionar d'amore" era su lema
ideal, que, por su misma naturaleza, justificaba el empleo del romance
en las rimas).
Pero el sueño estilnovista queda atrás en la vida cultural de Dante,
aparentemente superado por severos estudios de carácter filosófico, por
la altiva participación en las luchas políticas, por los amores terrena
les y la poesía áspera de las rimas petrosas.
El destierro divide en dos partes casi inconmensurablemente dis
tintas la vida de Dante. Con la alegorización de la "Donna gentile" en
el Convivio, él trata de mantener en cambio la unidad de su obra, sin
poder evitar que los aspectos materiales de su existencia pesen mucho
más que antes en todo lo que escribe, ayudándolo a pasar penosamente
del ensueño estilnovista al realismo de la Comedia. El destierro es una
especie de naufragio, de esos en que uno no se muere, pero se queda
desamparado en playas desconocidas.
Y, si no como naufragio, como navegación penosa aparece en efec
to el destierro en la imaginación de Dante, en la principal de sus obras
escritas entre la ^Vita nova^ y la "Divina Comedia", es decir el "Convi
vio", que, como el "De Vulgari Eloquentia" en cierta forma paralelo a
él, ha quedado trunco. Vuelve esta vez la nave en un primer momento
como símbolo de vida material azarosa, consecuencia del destierro.
"Veramente io sonó stato legno senza vela e senza governo portato a diversi porti e foci e liti dal vento secco che
vapora la dolorosa povertá". (Convivio 1-3) 6
El Convivio es obra en prosa, que tiene un carácter filosófico y una
compleja justificación autobiográfica, de la que participa también la
alegorización de las dos primeras canciones en él contenidas y comen
tadas. Esto explica el significado autobiográfico externo con que está
empleada la imagen, dado que la poesía, la verdadera poesía de Dante
nunca es autobiográfica en ese sentido. Pero ya en el segundo libro del
"Convivio" (C. 1) la nave es otra.
"Lo tempo chiama e domanda la mia nave uscire di
porto: per che dirizzato 1'artimone (la vela) della ragione all'óra (aura) del mió desiderio, entri in pelago
con isperanza di dolce cammino..." 7.
Este segundo trozo es más prosaico que el primero y está además
ensombrecido por la complicación de la alegoría medieval que vuelve
c "Verdaderamente he sido un navio sin vela ni timón, llevado a distintos
puertos y estuarios y orillas por el viento seco que emana de la dolorosa pobreza".
7 "El tiempo llama y requiere que mi navio salga del puerto; para que,
enderezando la vela de la razón según la brisa de mi deseo, entre yo a la mar
abierta con esperanza de un dulce viaje...".
- 10 -

�opaca una parte considerable del "Convivió"; pero en él la nave dft
Dante, por referirse a una realidad espiritual, es antecedente más claro
de la otra nave "che cantando varea" del II del Paraíso.
A partir de este trozo del Convivio, de todos modos, la imagen,
cuando es referida a Dante 8, se hace unitaria, variando sólo por la pro
gresiva intensidad de tono.
Encuentra aquí su lugar, a pesar de la dificultad de ubicarlo cro
nológicamente, un soneto de Dante a Ciño da Pistoia, en que la supe
ración del clima y de los cánones estilnovistas por parte de Dante y la
conciencia que éste tiene de su madurez poética están claramente enun
ciadas, y enunciadas en términos de navegación.
"lo mi credea del tutto esser partito
da queste nostre rime, messer Ciño,
che si conviene ormai altro cammino
a la mia nave, piú lungi dal lito;
ma perch'i' ho di voi piú volte udito
che pigliar vi lasciate a ogni uncino,
piacemi di prestare un pocolino
a questa penna lo stancato dito 9.
Esa distancia de la orilla es la distancia del Dulce Estilo a la "Co
media", que, para Cario Bonnes ("II Dolce Stil Novo"), se mide en tér
minos de una/dialéctica literaria] que se formularía más o menos así:
Dulce Estilo fragmentario y decadentista con su culminación en la "Vita
Nova", tesis; "Infierno" y "Purgatorio, poderosamente estructurados y
antimísticos, antítesis! "Paraíso", retorno a la contemplación, síntesis]
Para mí se trata de una distancia larga, pero no antitética, sino
más o menos continuativa, incesantemente integradora, en una misma
línea lírica. Esta línea Dante mismo la reconoce en la continuidad de
esta imagen de la nave, ausente —veremos más adelante que en apa
riencia— sólo en el Infierno, que es —y aquí todos están de acuerdo—
la más antiestilnovista de las tres "cánticas".
Después del dolor, de la atrocidad, de la desesperación infernales,
Dante ha salido de las entrañas de la tierra "a riveder le stelle". Y el
relato del "Purgatorio" empieza así:

8En efecto asoma la imagen de la nave con otros motivos, no autobiográ
ficos, y entonces su carácter es distinto: "O serva Italia, di dolore ostello/nave
senza nocchiero in gran tempesta" (Purgatorio VI w. 76-77) — o bien en la
vida de Guido da Montefeltro por él mismo relatada: "Quando mi vidi giunto in
quella parte/ di mia etade, ove ciascun dovrebbe/ calar le vele a raccoglier le
sarte..." (Inferno - XXVII - w. 79-81).
9"Yo creía haberme alejado del todo de estas rimas nuestras, mi señor Ciño,
puesto que ahora ya le conviene seguir otro camino a mi nave, más lejos de la
orilla; pero, como varias veces he oído, acerca de vos, que os dejáis atrapar por
todos los ganchos, quiero prestarle un poquitito a esta pluma el cansado dedo".
- 11 -

�"Per correr miglior acque alza le vele
^ormai la navicella del mió ingegno
che lascia ditro sé mar sí crudele" 10.
La metáfora tiene su explicación en el mismo verso, con un com
plemento de especificación que es un verdadero término de compa
ración disimulado: "la navicella del mió ingegno".
En la nave del Paraíso la comparación ha desaparecido; no subsiste
ni sobrentendida, ya que Dante siente dentro de sí, con un carácter
de evidencia más que de analogía, la aventura mística que se identifica
con el incesante esfuerzo de la inteligencia, como un viaje difícil por
un mar ignorado hacia una meta segura. Y hay en este epos de la aven
tura intelectual un entusiasmo casi físico, que se expresa naturalmente
en términos de navegación.
Pocos años antes de que Dante escribiera la Comedia, los herma
nos Vivaldi, genoveses, que habían querido "ir a ver" qué había del
otro lado del Océano, más allá de las columnas de Hércules, se habían
perdido en aguas desconocidas. Dante no se perderá: está seguro de sí
mismo, de su estatura de poeta ("conducemi Apollo") y de pensador
("Minerva spira"); y, sobretodo, está seguro de la gracia. Pero Dante
mismo había estado a punto de perderse; de perderse como Francisca,
por su amor a la hermosura terrenal, amor que empieza en la "genti
leza" estilnovista y puede conducir al pecado; de perderse como Farinata o Hugolino por el orgullo político y los rencores municipales; de
perder su salvación eterna como Ulises perdió la vida del cuerpo, por
intentar la hazaña del conocimiento absoluto que sólo con la ayuda
de la gracia puede llevarse a buen término y no en la tierra sino en el
Paraíso (según Dante y según la doctrina católica). Y es así que el
canto de Ulises (Infierno XXVI) entra en la línea lírica que estamos
estudiando y su tono contribuye a demostrar el particularísimo carác
ter épico del Paraíso, en que la imagen de la nave culmina y termina.
Entre otras cosas, el hecho de que el canto de Ulises entre natural
mente en esta continuidad de la metáfora contribuye a probar el ca
rácter humanístico o —si queremos— prehumanístico de esta épica del
conocimiento. En efecto, la apasionada aventura de Ulises cantada en
el canto XXVI del Infierno constituve la expresión heroica del huma
nismo dantesco, mientras la melancolía viril de los grandes del Limbo
en el canto IV y la dulzura pensativa y acongoiada de la figura de
Virgilio a lo largo de las dos primeras "cánticas", constituyen su ex
presión elegiaca. Dante queda ajeno al espíritu belicoso medieval como
se expresa poéticamente, pongamos, en la Chanson de Roland: su épica
eshqrguesa(en el sentido de antifeudal, de no aristocrática) y de tipo
prehuníanístico. Cuando, terminada la época de los precursores, el hu
manismo dominará en el mundo de la cultura, del arte y hasta de la
vida política, su aspecto heroico será dado no por las guerras de Italia,

10 "Para recorrer mejores aguas levanta ya las velas el pequeño navio de
mi ingenio, que deja tras de sí un mar tan cruel".
- 12 -

�sino por los descubrimientos geográficos por un lado y las hogueras
de Miguel Servet y Giordano Bruno por otro.
Esta épica de la investigación y del pensamiento, es decir, del es
fuerzo cognoscitivo y creador a la vez, se confunde a veces en Dante
con el sentimiento épico de la poesía, que es también esfuerzo cognos
citivo y creador. "E di vederli in me stesso m'esalto", dice Dante en el
IV del Infierno, encontrándose frente a los grandes poetas de la anti
güedad. Y es, en este canto elegiaco, un verso de tensión épica, la mis
ma que da una recia cohesión interna al relato de Ulises.
Veamos la parte que nos interesa del canto XXVI del Infierno,
que nos muestra el castigo de los engañadores, ocultos cada uno en su
llama:
Allor mi dolsi, e ora mi ridoglio
quando drizzo la mente a ció ch'io vidi,
e piú lo ingegno affreno ch'i'non soglio,
perché non corra che virtú nol guidi; (w. 19-22)

Lo maggior corno della fiamma antica
cominció a crollarsi mormorando,
pur come quella cui vento affática;
indi la cima qua e lá menando,
come fosse la lingua che parlasse,
gittó voce di fuori, e disse: "Quando
mi diparti' da Circe, che sotrasse
me piú d'un anno lá presso a Gaeta,
prima che sí Enea la nomasse,
né dolcezza di figlio, né la pieta
del vecchio padre, né il debito amore
lo qual dovea Penélope far lieta,
vincer poter dentro da me l'ardore
ch'i'ebbi a divenir del mondo esperto,
e delli vizi umani e del valore;
ma misi me per l'alto mare aperto
sol con un legno, e con quella compagna
picciola dalla qual non fui diserto.
L'un lito e l'altro vidi infin la Spagna,
fin nel Morrocco, e l'isola de' Sardi,
e l'altre che quel mare intorno hagna.
lo e' compagni eravam vecchi e tardi,
quando venimmo a aquella foce stretta
dov'Ercole segnó li suoi riguardi,
19
lo

�acció che l'uom piú oltre non si metta:
dalla man destra mi lasciai Sibilia,
dall'altra giá m'avea lasciata Setta.
"O frati", dissi, "che per cento milia
perigli siete giunti all'occidente,
a questa tanto picciola vigilia
de' nostri sensi ch'é del rimanente,
non vogliate negar l'esperienza,
dietro al sol, del mondo senza gente.
Considérate la vostra semenza:
fatti non foste a viver come bruti,
ma per seguir virtute e conoscenza".
Li miei compagni fec'io sí aguti,
con questa orazion picciola, al cammino,
che a pena poscia li avrei ritenuti;
e volta nostra poppa nel mattino,
dei remi facemmo ali al folie voló,
sempre acquistando dal lato mancino.
Tutte le stelle giá dell'altro polo
vedea la notte, e'l nostro tanto bassó,
che non surgea fuor del marin suolo.
Cinque volte racceso e tante casso
lo lume era di sotto dalla luna,
poi ch'entrati eravam nell'alto passo,
quando n'apparve una montagna, bruna
per la distanza, e parvenú alta tanto,
quanto veduta non avea alcuna.
Noi ci allegrammo, e tostó tornó in pianto;
che della nova térra un turbo nacque,
e percosse del legno il primo canto.
Tre volte il fe' girar con tutte l'acque;
alia quarta levar la poppa in suso,
e la prora iré in giú, com'altrui piacque,
infin che '1 mar fu sopra noi rinchiuso" X1
(w. 85-142)

11 "Entonces sentí dolor y ahora vuelvo a sentirlo cuando dirijo la memoria
a lo que vi, y freno mi ingenio más que de costumbre para que no corra sin la
guía de la virtud... El mayor cuerno de la llama antigua comenzó a sacudirse
murmurando bien como llama que el viento agita; luego moviendo su punta
como si fuese la lengua al hablar, logró emitir la voz y dijo: "Cuando me despedí
de Circe, que me mantuvo apartado más de un año allá cerca de Gaeta, antes
que Eneas le pusiese ese nombre, ni la dulzura del hijo, ni la piedad por el
- 14 -

�Creo que no hay duda de que en terreno poético, la nave de Ulises es la misma que. con Dante, "cantando varea" en el II del Paraíso.
En terreno especulativo, o, mejor, teológico —se trata de teología
apasionada, casi pasional— el impulso de Ulises hacia lo ignorado es
el impulso de Dante, pero se pierde porque le falta la ayuda de la
gracia. En el fondo, la melancolía de Virgilio ("che sanza speme vivemo in disio". Inf. IV-42) y la tragedia de Ulises ("infin che il mar fu
sopra noi richiuso" Inf. XXVI-142) tienen las mismas raíces; y la
participación afectiva de Dante es la misma.
Hay, a propósito del canto de Ulises, una discusión que llega a
abarcar casi todos los puntos contravertidos del pensamiento de Dan
te. Según Nardi12, Croce 13, Momigliano 14 y Terracini15, el viaje de
Ulises es, para Dante, un pecado de orgullo, casi una continuación del
pecado original, que acarrea la justa punición; para Fubini 16, Sapegno 17 e Yvonne Batard 18, es, siempre según el mismo criterio dantesco,
una gesta heroica de tipo prometeico, en la que culmina lo humano.
La catástrofe es fatal por la misma razón por la que a los héroes y sabios

viejo padre, ni el debido amor que debía hacer feliz a Penélope, vencer pudieron
dentro de mí el ardor que yo sentí por adquirir experiencia del mundo y de los
vicios del hombre y de su valor; sino que me interné en el alto mar abierto,
sólo con un navio y con aquel pequeño grupo de compañeros que no me aban
donó. Una orilla y otra vi hasta España, hasta Marruecos y la isla de los
Sardos, y las demás que aquel mar alrededor baña. Yo y los compañeros éramos
viejos y tardos, cuando llegamos a aquella desembocadura estrecha donde Hér
cules marcó sus resguardos para que el hombre más lejos no se atreva: a la
derecha dejé Sevilla, del otro lado ya había dejado Ceuta. '"O hermanos —dije—
que a través de cien mil peligros habéis llegado al occidente, a esta tan breve
vigilia de nuestros sentidos que nos queda, no queráis negar, siguiendo al sol,
la experiencia del mundo sin gente. Pensad en vuestro origen: hechos no fuisteis
para vivir como brutos, sino para ir en pos de la virtud y del conocimiento".
A mis compañeros los hice yo tan ardientemente decididos, con esta exhor
tación pequeña, al viaje, que a duras penas, luego, los habría retenido; y, vuelta
nuestra popa hacia la mañana, de los remos hicimos alas para el alocado vuelo,
siempre torciendo del lado izquierdo.
Todas las estrellas ya del opuesto polo veía de noche, y el nuestro tan
bajo que no asomaba ya de la superficie marina. Cinco veces se había prendido
y otras tantas se había borrado la luz debajo de la luna, después que habíamos
entrado en la fatal aventura, cuando se nos apareció una montaña oscura por
la distancia y me pareció tan alta como no había visto ninguna otra. Nosotros
nos alegramos y al punto nuestra alegría se trocó en llanto; ya que de la nueva
tierra nació un torbellino y golpeó la primera arista del navio. Tres veces lo
hizo dar vuelta con todas las aguas; la cuarta, le hizo levantar la popa hacia
arriba, y hundir la proa hacia ahajo, como Alguien quiso, hasta que el mar
sobre nosotros se hubo vuelto a cerrar".
12Bruno Nardi. "Dante e la cultura medioevale". Bari, Laterza 1949,
p. 153 sgg.
13Benedetto Croce - "La poesía di Dante", Bari, Laterza 1948, pp. 91-92.
14Dante Alighieri, "La Divina Commedia" commentata da Attilio
gliano - Firenze - Sansoni, 1950. Vol. I "Infernó", p. 187 sgg./.^ ^ - - -*"*4%'V^\
15Opinión expresada oralmente., ^ /
..*^.. N ^\
16Mario Fubini, "Due studi danteschi", Firenze, Sansoni, 1951, p., 5^'sgg. ; " '-,
\i\
17Dante Alighieri, "La D. Commedia", a cura di N. Sapegno, Fife'nze. Ua • ' ••*"
nuova Italia, 1955, Vol. I "Inferno", p. 290 sgg.
;
18Yvonne Batard, "Dante: Minerve - Apollon", París, Les belles letti^^s,
p. 40 y p. 187 sgg.\;\
- 15 -

702260 0397

�antiguos les está vedado el Paraíso (de ahí su carácter intensamente
trágico), pero de ninguna manera es un castigo, ni amengua la admira
ción que todo acto heroico suscita en nosotros. Ahora bien: esta última
tesis se ve muy reforzada si vinculamos el canto de Ulises con la me
táfora de la nave por un lado y por otro con el problema de la respon
sabilidad y punibilidad de los justos anteriores a Cristo por el hecho
de no haber tenido la fe, problema cuyo carácter dramático en Dante,
en el prehumanismo de Dante, ha sido llevado a la luz plena de la dis
cusión por Yvonne Batard en el libro citado. En este caso adquiere un
valor particularmente sugestivo (y acaso haya que desecharla justa
mente por eso) la variante: "e nuove Muse mi dimostran l'Orse" en
cambio de nove. (Par. II v. 9).
El orgullo de ser, no superhombres, sino hombres (tan pequeñas
cosas con una potencia interior tan grande), encarnado en Ulises, y la
conciencia del valor creativo de la inteligencia humana y de la poesía
("Minerva spira e conducemi Apollo") —que va de la íntima exalta
ción del canto IV del Infierno hasta el Paraíso donde se traduce en la
nave "che cantando varea"— llegan a, identificarse en el plano lógico,
p mucho más en el plano lírico. La metáfora de la nave es uno
de los ejemplos principales de la unidad tonal de la Divina Comedia
y aun de toda la obra poética de Dante.) Hay en ella un carácter constan
te (el épico) y una progresiva intensificación, una cada vez más am
plia solemnidad, una cada vez mayor y más altiva vautoconciencia. Aun
este "crescendo" es autoconsciente ("lo mi credea del tutto esser partito. . .") ¿Dónde quedan, frente a esta cálida seguridad del camino re
corrido y de la meta, el plazer provenzal como punto de partida formal
(Contini), y el "Mar Amoroso" como punto de partida temático
(Figurelli), para el primer soneto dedicado a la nave?
—^ El ^uelo_ de Ulises es locura, porque Ulises no posee la gracia (y
Dante, al principio del canto, se da a sí mismo un avisó de pruden
cia para no incurrir en el mismo riesgo: "e piú l'ingegno affreno
ch'io non soglio, perché non corra che virtú nol guidi", donde la
virtud es sin duda la virtud natural y humana, que Ulises no tuvo
en cuenta al engañar a los tróvanos — y por eso, por mal uso de su
inteligencia, está en el bajo infierno y no por su hazaña oceánica —
pero, referida a Dante, abarca también las virtudes teologales que no
se tienen sin la gracia); es objetivamente locura, pero no pecado;
es heroísmo en que inteligencia y virtud humana convergen. El deseo
de saciar "la perpetua e concreata sete" de saber es el mismo en
Ulises y en Dante; pero en el primero lleva a la tragedia, porque es
sed puramente humana; en Dante, con la ayuda de la gracia, la sed
de saber se identifica con la sed de Paraíso, ;y veremos pronto que
el Paraíso es para Dante el reposo — inalcanzable en la tierra —
piado por el conocimiento de lo absoluto.
Como la locura del Quijote, la locura de Ulises ("il folie voló")
es estéticamente poesía, moralmente libertad, ese libre albedrío hu
mano cuyo valor Dante sentía en sí como soberanía de sí mismo
("perch'io te sopra te corono e mitrio", Purg. XXVII - v. 142) y
que, para él, es, con la ayuda desde lo alto, el encaminamiento a la
- 16 -

�salvación. Por eso la nave del II del Paraíso puede ser definida como_
la nave de Ulises ayudada por la gracia. Este agregado, sin embargo,
pertenece a la estructura lógica — o, mejor, teológica — del poema
y no a su poesía. En el terreno poético de la imagen, es bien la mis
ma nave, nave del conocimiento, nave de la poesía, nave del alma
en su esfuerzo por penetrar en lo desconocido. Hay pequeñas corres
pondencias tonales, probablemente involuntarias, que denuncian la
identidad de inspiración. Compárese el trágico "infin che il mar fu
sopra noi richiuso" (Inf. XXVI-v. 142) con el plácido —pero algo
amenazador— "dinanzi all'acqua che ritorna eguale" (Par. II - 15).
La superficie marina que se cierra borrando las huellas de la audacia
sobrehumana del hombre, llena el recuerdo de Ulises y la imagina
ción de Dante, que se siente y se crea a sí mismo como personaje
de su poema. Ambos son puntos en la inmensidad y en la eternidad;
ambos han intentado quebrar el límite (y Dante ha tenido un ins
tante de vacilación antes de hacerlo: véase el canto II del Infierno);
sólo el desenlace es distinto. Compárese también "e misi me per
Palto mare aperto" (Inf. XXVI - v. 100) con "non vi mettete in
pelago..." (Par. II-v. 5) y, más adelante, "metter potete ben per
Palto sale vostro navigio..." (Par. II-vv. 13-14).
La montaña del Paraíso Terrenal era una región vedada a los
mortales desde el pecado de Adán y Eva; de ahí la inevitabilidad de
la catástrofe en que termina el viaje de Ulises, consecuencia, pues,
del pecado original y no, como quisiera Nardi, castigo por haberlo
renovado con el viaje más allá del límite. Dante conocía la prohibi
ción y Ulises no. El naufragio no es más que el fruto de una audacia
admirable y de una ignorancia inocente. Es esta ignorancia que le da
a aquella inevitabilidad la misma fuerza solemne y misteriosa que
tiene el Hado en la tragedia griega. Es esta ignorancia inocente la
que le permite a Dante exaltar aquella audaz sed de conocimiento,
aquel esfuerzo por aumentar la potencia del hombre frente a las
fuerzas oscuras de la naturaleza, detrás de las cuales el hombre Ulises
no veía la mano de Dios, sino a lo sumo la de "gli dei falsi e bugiardi".
No hay en esta exaltación del heroísmo de Ulises por Dante ninguna
herejía; queda sí en Dante el conflicto —no resuelto y atormenta
dor— entre la aceptación de la condena eterna para los justos del
mundo pagano y la admiración apasionada que sentía por ellos, agu
dizado no sólo por su sentido natural de la justicia, sino también
por su personal tentación humanística, que lo llevaba irresistible
mente a ir más allá del quia, a pesar de las autoadvertencias: "State
contente, umane genti, al quid" (Purg. III - v. 36) "E piú Pingegno
affreno..." (Inf. XXVI - v. 21). Aquí la interpretación de la poesía
toca un terreno ajeno a ella, el de la filosofía, ya que surge el pro
blema del averroísmo de Dante. A este terreno no podemos entrar
ahora sino para decir que el averroísmo en Dante es "motivo inspi
rador" de poesía justamente como tentación y conflicto.
La metáfora de la nave toca en el II del Paraíso su expresión
más alta, pero está sobreentendida (si una metáfora puede sobreen
tenderse) en todo el Paraíso y, de vez en cuando, aflora: "Non é
- 17 -

�pileggio da piccola barca quel che fendendo va l'ardita prora..."
(Par. XXIII -vv. 67-68).
La navegación triunfal por el agua que "giammai non si corsé"
es la imagen sintética de esta épica del conocimiento y de la explo
ración, cuyo motor es la sed de la verdad absoluta, es decir, para
Dante, la sed de Paraíso. Pero este impulso épico está difundido en
toda la "cántica" y en él consiste la definición de su especialísima
poesía.
.__
^Impulso épico implica combate; y el combate del intelecto es la^
duda. }3ay, pues, en el Paraíso, una épica de la duda, sentida como
tormento y como gloria del hombre en cuanto hombre:
"Yo veggio ben che giammai non si sazia
nostro intelletto, se'l ver non lo illustra
di fuor dal qual nessun vero si spazia.
Posasi in esso come fera in lustra,
tostó che giunto l'ha; e giugner pollo:
se non, ciascun disio sarebbe frustra.
Nasce per quello, a guisa di rampollo,
a pié del vero il dubbio; ed é natura
ch' al sommo pinge noi di eolio in eolio" 19.
(Par. IV-w. 124-132)
Esa sed de verdad, que jamás se sacia en la tierra, hace que a
toda solución parcial conquistada le siga una duda ulterior que exige
nuevos esfuerzos y nuevas conquistas. También esta vez el férvido
trabajo del pensamiento es sentido en términos de esfuerzo físico,
pero ahora se trata del esfuerzo ascensión al del alpinista que, alcan
zada una cumbre, ve siempre delante de sí una cumbre más alta, que
se convierte en su nueva meta. Esa tensión constante del hombre
Thacia la verdad absoluta' es la sustancia misma de la épica dantesca,
\que canta una batalla cuya victoria para el poeta está en la muerte
jcorpórea y en la vida eterna del espíritu fuera del tiempo. En la
tierra, todas las victorias del pensamiento son parciales, pero unas
tras otras marcan un camino en ascenso que conoce angustias e ilu
minaciones y lleva a la victoria definitiva y al descanso en el Paraíso
con el conocimiento de la única verdad —la verdad absoluta— fuente
de las verdades particulares. El hombre puede alcanzar lo absoluto
(parece que Dante lo afirmara para tranquilizarse a sí mismo, para

19 "Yo veo bien que jamás se sacia nuestro intelecto, si no lo ilumina aquella
verdad, fuera de cuyos límites ninguna verdad se extiende. En ella descansa
como una fiera en su cueva, una vez que la ha alcanzado; y puede alcanzarla,
ya que, de otro modo, todo deseo sería inútil. Nace por ese deseo, como nuevo
brote, al pie de la verdad la duda; y es nuestra naturaleza misma la que así nos
impulsa, de colina en colina, hacia lo más alto".
— lo

�aplacar una angustia secreta); de otro modo sería inútil el deseo que
tiene de él, esa "concreata e perpetua sete". Este descanso final en
la verdad se presenta a la mente de Dante como el sueño abando
nado de la fiera en su cueva, después de la caza sangrienta y angus
tiosa que la mantuvo en tensión todo el día. El hombre tiende a con
cebir su descanso y su seguridad como el descanso y la seguridad
en una cueva ("El hombre es animal de cueva y no de pecera", dijo
hace un tiempo un arquitecto norteamericano en una conferencia en
que discutió, aquí en Montevideo, ciertos aspectos de la arquitectura
moderna, especialmente en lo que se refiere al excesivo empleo de
los vidrios externos; y esas palabras coinciden extrañamente con estos
versos de Dante). Esa paz, ese descanso, es la naturaleza misma del
Paraíso: la quietud en que termina la afanosa cadena de las dudas,
el apaciguamiento de la codiciosa voluntad en la voluntad de Dios
("e la sua volontate é nostra pace" dice Picarda en el canto III - v. 85),
el sueño en la cueva. La angustia del destierro no es sólo material,
y aquel vagabundear forzado fuera de Florencia es paralelo al tra
bajo febril del pensamiento que pasa de una duda a la otra sin apla
carse nunca. Dante es un luchador y un alma fuerte (Véase: Paraíso,
canto IV - vv. 82 - 87; su ideal está, pues, representado por M. Scevola que voluntariamente mantiene la mano en el fuego o por S. Lo
renzo que no huyó del suplicio) y concibe el proceso del pensa
miento agonísticamente. La "vis" épica de estos nueve versos está
pues en el último terceto, que glorifica la lucha más que la victoria,
el esfuerzo más que el descanso. Por eso el orden natural se invierte
y aparece el descanso antes que el esfuerzo, el relajamiento feliz antes
que la tensión heroica.
El aspecto épico de la Comedia, que culmina en la tercera "cán
tica" y es mucho más evidente y profundo que su aspecto místico,
cambia de contenido a medida que Beatriz y Dante ascienden hacia
el Empíreo, sin dejar de ser poesía del esfuerzo intelectual20.
Ese esfuerzo intelectual, pues, en la segunda parte del Paraíso,
no se aplica ya a la búsqueda de la verdad (a la que el razonamiento
y la cadena de las dudas pueden hacernos acercar, según Dante, pero
que, al final, requiere sólo la contemplación directa, que es un estado
místico), sino a la expresión adecuada de este estado místico.
La fuerza expresiva del hombre es limitada y Dante se confiesa
impotente para lograr la transmisión de lo inefable; pero afronta la
dificultad una y otra vez y este no resignarse a la derrota tiene en
sí algo de épico: ya no es la batalla de Dante como símbolo de la hu
manidad en su esfuerzo de redención por un lado, de acercamiento

20 Sería casi innecesario observar que hay, aisladamente, otros motivos épicos
en el Paraíso; por ejemplo, la santidad (cantada como lucha del hombre consigo
mismo y contra las convenciones sociales. Véase el canto XI) y el destierro
agonísticamente considerado (canto XVII). Pero aquí se trata de encontrar una
dominante que permita una definición global en función de los aspectos más
discutidos.
- 19 -

�a la verdad por el otro; es la batalla de Dante poeta, incesantemente
perdida por su propia confesión e incesantemente renovada: es lar
batalla contra la limitación de la palabra humana que sólo puede
aludir o acercarse por imágenes a lo sobrehumano, es la batalla con
tra las limitaciones de la inteligencia humana que pierde su claridad
cuando quiere penetrar en el misterio. Y las dos batallas son en rea-¿
lidad una sola. También hay una épica de las batallas perdidas
cuando han sido valientemente combatidas (la de Rolando en Roncevalles fue derrota) ; podemos, pues, decir que estas innumerables
derrotas expresivas del Paraíso, seguida cada una de ellas por una
nueva tentativa, forman parte de esta épica del esfuerzo espiritual,
orientado esta vez hacia una finalidad que es para nosotros esencial
mente literaria, en el sentido más noble que tiene ese adjetivo. Con
este motivo se abre y se cierra el Paraíso: con la confesión de una
impotencia expresiva consciente de sí misma, pero no resignada, cuya
amplitud se reduce progresivamente por la obstinación intelectual
del hombre, ayudado por Minerva y Apolo, sin esperanza de que sea
nunca vencida en la tierra. Así, al principio del primer canto: "...e
vidi cose che ridire / né sa, né puó chi di lá su discende" 21. (w. 4 5).
Y, algo más adelante:
"Beatrice tutta ne l'eterne rote
fissa con li occhi stava; ed io in lei
le luci fissi, di lá su rimóte.
Nel suo aspetto tal dentro mi fei,
qual si fe' Glauco nel gustar de l'erba
che '1 fe' consorte in mar de li altri Dei.
v
Trasumanar significar per verba
non si poría; pero l'esempio basti
a cui esperienza grazia serba" 22.
(Par. I-w. 64-72)
De aquí a los últimos versos del Paraíso el drama íntimo de la
inefabilidad de lo sobrehumano se hace más hondo y se multiplica
sin llegar a un desenlace. Dante no es Jacopone y no balbucea, ni in-

21 "...y vi cosas que repetir no sabe ni puede quien de allá arriba des
ciende".
'
22 "Beatriz estaba absorbida, con la mirada fija en las eternas ruedas; yx
yo en ella fijé la mía apartándola de allá arriba. Contemplándola me volví por•
dentro como se volvió Glauco al paladear la hierba, que, en el mar, lo hizo
igual a los demás Dioses. "Trasbumanar" no se podría expresar con palabras: por
esto, baste el ejemplo a quien la gracia le reserva la experiencia (directa)". Puede
ser interesante señalar —de paso— la repetida exaltación de la experiencia por^
encima del razonamiento deductivo, en el Paraíso. Tal valorización corresponde,
como en la corriente, contemporánea a Dante, de los franciscanos de Oxford, a
una exigencia mística, pero es a la vez el punto de partida de la ciencia moderna.
- 20 -

�voca desesperadamente la anulación de la personalidad ("abissami
in amore"), manera primaria, pero mucho más auténtica, de expre
sar el misticismo. Comparemos con los versos dantescos citados, al
gunos de Jacopone:
"O jubilo del core, — che fai cantar d'amore!
Quando jubilo se scalda, — sí fa l'omo cantare;
e la lengua barbaglia — e non sa que parlare,
dentro non pó celare, — tanto é grande el dolzore!" 23.
(Jacopone. Del jubilo del core che esce in voce. Versos 1-4).
"Amor, amor, Iesú desideroso,
amor, voglio moriré te abbracciando;
amor, amor, Iesú, dolce mió sposo,
amor, amor, la morte t'ademando;
amor, amor, Iesú sí dilettoso,
tu me t'arendi en te transformando,
pensa ch'io vo pasmando, — Amor, non so 'o me sia,
Iesú, speranza mia, - abissame en amore" 24.
(Jacopone. Come l'anima se lamenta con Dio della carita superardente in lei infusa. Versos 122 - final).
Frente a esta pasión violenta y elemental, el lenguaje místico del
Paraíso nos revela un proceso intelectualístico.
De la misma forma, en los últimos versos de la "cántica", para ex
presar indirectamente la inadecuación de la palabra y de la memoria ;
humanas, a la visión suprema de la Trinidad, Dante recurre a una com- / ^-paración de carácter marcadamente intelectual:
Qual é il geómetra che tutto s'affige
per misurar lo cerchio, e non ritrova,
pensando, quel principio ond' elli indige,
tal era io a quella vista nova:
veder volea come si convenne
l'imago al cerchio e come vi s'indova;
ma non eran da ció le proprie penne:
se non che la mia mente fu percossa
da un fulgore in che sua voglia venne.

23"O júbilo del corazón, que haces cantar por amor! Cuando el júbilo se
enciende, hace al hombre cantar; y la lengua se traba y no sabe qué decir, no
puede ocultar lo que hay adentro, tan grande es la dulzura!".
2^"Amor, amor, Jesús deseado, amor, amor, quiero morir abrazándote; amor,
amor, la muerte te pido; amor, amor, Jesús fuente de gozo, tú te me rindes
transformándome en ti, piensa que yo voy perdiendo el sentido. Amor, no sé dónde
estoy, Jesús, esperanza mía, abísmame en amor".
- 21 -

�A Taita fantasía qui mancó possa;
ma giá volgeva il mió disio e il velle,
sí come rota ch'igualmente é mossa,
l'amor che move il solé e l'altre stelle 25.
La visión termina: la fantasía no puede volverla a crear para
transmitirla. Esta falta de fuerzas es el límite humano y es el des
canso en Dios. La nave ha llegado. Su ímpetu triunfal ha quedado
trunco en la culminación mística. Ya no hay épica: lo épico está
en el esfuerzo de entender, que en este caso se identifica con el
esfuerzo de ver y de enunciar la visión con palabras. La similitud
con el geómetra que busca el principio que necesita y que creía
tener ('non ritrova") para vencer la inconmensurabilidad de la cir
cunferencia con su diámetro, nos da la medida de esa tensión espiri
tual del hombre hacia algo que está más allá de sus límites de alcance,
de comprensión, de expresión. Así la épica del Paraíso termina como
dehía terminar: con una derrota gloriosa.

25 "Como el Geómetra que concentra toda su atención en medir el círculo
y no vuelve a encontrar, pensando, aquella norma que necesita, tal era yo en
aquella visión nueva: quería ver cómo se adaptó la imagen al círculo y cómo
en él se encuentra perfectamente ubicada; pero mis alas no eran capaces de
tanto: y he aquí que mi mente fue herida por una fulguración en la que su
deseo fue satisfecho.
A la alta fantasía aquí le faltó fuerza; pero ya guiaha mi deseo y mi vo
luntad, como una rueda que se mueve uniformemente, el amor que mueve el
sol y las demás estrellas".
- 22 -

�-scpust^ k s^pepiuetanH 3P
BJSIA3-^I B[ 3p 81 óN I3 u3 3JU3OIB3U^inUIIS B3I¡qnd 3S

�Imp. Cordón

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3633">
                <text> La poesía del Paraíso y la metáfora de la nave</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3634">
                <text>FABBRI de CRESSATTI, Luce </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3635">
                <text> Fabbri de Cressatti, Luce:&#13;
La poesía del Paraíso y la metáfora de la nave /Luce Fabbri de Cressatti.    Montevideo : FHC, 1960.   22 p.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3636">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3637">
                <text>1960</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3638">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3639">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3640">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="398">
        <name>1265-1321</name>
      </tag>
      <tag tagId="19">
        <name>CRITICA</name>
      </tag>
      <tag tagId="462">
        <name>DANTE ALIGHIERI</name>
      </tag>
      <tag tagId="461">
        <name>LILTERATURA ITALIANA</name>
      </tag>
      <tag tagId="396">
        <name>SIGLO XIV</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="333" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="566">
        <src>http://humanidades-digitales.fhuce.edu.uy/files/original/822fe2ef9d71a571c8cbacba1dbab407.PDF</src>
        <authentication>32c9e7fe1e8ebeef6dc8cf7dbe9d117a</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="5">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="3659">
                    <text>LUCE FABBRI

EL FASCISMO
Definición e historia

320-533

F ab
ej-9

UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA
DPTO. DE PUBLICACIONES

�9ZS0l
ep
D|joism a

O^SIDS Vd 13
I i 88 V d

3DH1

sejgvdeesoze

^ u 5- I

�'-v

anb ua ibtotui uppBDOAinba Bun ap o^jj 'BioBiuijd Bsa
ap apjBi sbui uojbxbjx soprano soun anb jpap anb /Cbjj
SB^ijapdasuBS,, ap oxnqx p 'ojunii^ X9P sandsap 'uojaiqpaj
ap oganx BpBoijqBO apauíaxuBpunqB 'BaxqurasB exianb^
ua uojBdpipBd an^ só'j "6X61 9P ozibui ap g^ Bjp p 'oíopdag
o^ubs pp BsauBjiui BZB^d B^ b uBqBp SBUBpaA SB^Cna 'sapp
-jauío^ A. sa¡Btj;snpui sasaiapi so^ ap opajj^ x9P ^puapisai^ b^
ap upps un ua Bzuaiuioa oqoíp apauíBidoíd ouispsBj p o jad ísb^
-spSBjajd jbuibh souiapod osbo a^sa ua anb 'sauopBdpipB ap bui
-b3 Bun Bpo^ jaq^q apan^ "Bzaiduia anb Bijopiq un 'Bjq^pd Bun
ap opatuipBu p ua '^Bq ajduiais ÍBjauBui BAanu B^ap Bun ap
BpBin^ijuoo pBpipaj Bun ajduiais aoBu 'BjqBpd Bun aoBu opuBna
'oja^ "opBdsa \^ ua Bjapojj jaxnbpno UBSBqai anb sooa ^Bq A
oduiat^ x9 u9 so Caí sbui uba anb saoiBj ^Bq anb ojbx^
p r8I-^x6I 9P' BJjan^TBi"sé Bpi^Bd ap

o^xapoa A osaoojd ns ua apuodsajjoa ^\
souaui o sbui anb pBpipaj bx A BjqBXBd bx Jin^as sa oxj3a BJBd
ouiuibd oaxun xa "souiaiaA ouioa 'bidba Bxnuupj Bun jas ap so fax
B^a A oiJopxpBJXuoa ox A x^xuauínj^sui axuauíBjnd ox opBXJBa
-sap jaqBq ap sandsap Bpanb anb oaxonu xb oqanuí Bajao^ as anb
o jad 'Bpnp uis 'axuaioijnsui uppiuxpp Bun sa B^sg; '^Bigoxoapi Bun
ap Bosnq ua Bzjanj Bun,, ouioa opBjapisuoa jas opnd anb o^ub^
'sBiouBxsunojTD sbx ungas B^ui^sip upiaBJOxoa opiJinbpB Bq anb 4Bp
-uaiouoaoxnB uis oaijpxsxq ouauípuaj un sa ouistosbj x^ 'o^oaja u^
ap saABj^ b upiaiuijap :jas Bijaqap oxn^i;qns ia

O^SIDSVd 13

�habían caído de buena fe, arrastrados por una demagogia a la
vez nacionalista y obrerista, que pudo engañar, sin embargo, sólo
a una minoría de intelectuales, mientras el mundo del trabajo
tuvo desde un principio una idea clara de la naturaleza conser
vadora del nuevo movimiento.
Si no todos los sansepolcristas auténticos participaron en los
desfiles de rutina, durante los veinte años que duró el gobierno
fascista, muchísimos fueron —como compensación— los sansepol
cristas falsificados, que surgieron en gran número durante el pro
ceso de burocratización del régimen y, en sus tentativas afanosas
de anticipar la fecha de su inscripción al partido, llegaban a veces
al resultado "óptimo" de quedar registrados en la minoría privi
legiada de los fascistas de la primera hora. Naturalmente, ni los
auténticos que se fueron en seguida, ni los apócrifos que llegaron
mucho después, nos sirven para estudiar el fenómeno fascista más
que marginalmente, en la desorientación que lo incuba y en el
conformismo que lo acompaña cuando triunfa.
Si la reunión de la Plaza del Santo Sepulcro en Milán fue
algo así como el bautismo de la nueva corriente, su nacimiento
verdadero fue menos localizado en el tiempo, más gradual, y sus
primeras manifestaciones se observaron esporádicamente en toda
Italia y en forma masiva en la llanura del Po.
Asistí a ese nacimiento, y mis pocos años de entonces, que
podrían invalidar mi testimonio, estaban compensados por una
ubicación excepcional, tanto desde el punto de vista geográfico,
como desde el social y el cultural: Bolonia, la ciudad donde resi
día, fue considerada siempre el principal centro de irradiación del
fascismo y, si con mi padre frecuentaba a la vez los ambientes
relacionados con las tres ramas de la enseñanza, con el periodis
mo, con los partidos de izquierda y con los sindicatos obreros, por
mi condición de estudiante de Gimnasio, tenía contacto j^pjvJLas
familias de esa pequeña y media burguesía provinciangj_jcuyqs
7njqs? junto con elementos obreros desocupados, formaron los pri"méros contingentes de "camisas negras"^, Mi material informativo,
fijado en mi memoria por un apasionado interés, se renovaba a
diario y a diario era sometido a un proceso de crítica y discusión
a todos los niveles. Sentía alrededor de mí mucho odio y mucho
amor; se vivía entre malentendidos y se buscaba la verdad. La
calle, tumultuosa y exasperada; mi casa, cruce sereno (aunque
por momentos dolorido o entusiasta) de corrientes encontradas;
las casas de mis compañeros de clase, en su mayoría sumidas en
un silencio reticente, rencoroso, despreciativo, que de pronto en
contró su grito cuando las primeras "expediciones punitivas" es
grimieron puñales y machetes. Mucho odio y mucho amor: odio
codicioso del pobre que siente la fuerza del número y quiere
substituir al rico en su prestigio y su bienestar; odio del pequeño
rentista empobrecido por la inflación, que quiere defender contra
la marea que sube no sólo su renta, sino su mediocre mundo mo-

�os 'upiDBgouqB A B;siogo sojo^ui 'jouib A oipo 'upis^d bx uo 'A.
'uBqBjngijsop 'opuBoijqduixs 'onb SBugisuoo op ouoxx Bq^^so 'soouo^
-uo b^ 'ojib \b onbjod 'isbo o o^uouib^oojtp oozouoo onb o\ op oxq
-bjj * • • jBuopuBqB onb ogon^ OAn^ biduo^sisoj buistui bso jod onb
upioBdnoo Bun jbzjojoj b 'BiuBqxv ^ BqBiAuo oubixb^i oujoiqog xa
onb SBdoj^ sbx onbjBquio op scqaond sox b uBJBgoxx ou onb BJBd
so^oij so^ uo uBipuo; os onb sojoínuí sbso op BAi^m^ui bto^bj^so bx
íuBqBJodnooj os —bxxb— so.ns sox sbjxuoiui 'sBipuiBj sbx A pBp
-np bx jod sopigooB 'BjJonS B| op Bpipjod bj^ jod Bij^ny uo Bpso
-oAOjd BOiuipuooo sisijo Bpuoq ts\ op so;uoooui sbuit^oia 'buot^ op
SOUIU SO^ Op BTUOpg B BpBO^ BX ^JOUIB OSO Op SOipOSldO SB]/\[
( ' • "JOOUOJ Op SOUOJI UBqB^SO SO^UOIUO^BJ!
-o^ so^ A sound sox uBqB^ojdB souodbuijb sopuBjS sox op souonp
soj :&lt;topxBDXB \dp uBd,, \d BqBjn^ij onb uo souopuBO uBioBq og)
•B^UOpiA SBUI ZOA BpBO SISTJO B^ Op OipOUI UO UppiSUBj; Op O;U0UI
-nj^sui ooijioBd ouioo osopuBpjjod 'opBAijd opjouioo xo opuBuiui
-ixa Bqx 'bxxsuixo]^; op sbxoouSb sbai^bjo¿ooo sbx uoo upiDBxaJ uo
'Bjjon^-^od bx uo 'onb A upioBxqod bx b o;uouibxoojjoo jb^uouitxb
BJBd Bjjong bx o^uBjnp pziuBgjo Biuoxog op bxstxbtoos oidioiuntu
XO onb ouinsuoo op BAi^Bjodooo boso^ubStS bx op soj^siSoj soijj
sox ouioo 'sopbztjoxba o^uouiBuoxd ou ojod 'xs sopBipnxso 'soj^o
'biouoioaoj BsopBjd uoo poixqnd A mgoooi 'oooj^ op oSiuib
un 'oopouio ^nb A Bjjong bx uo uojounuí onb soqonui
o;uojj \^ opsop uBiqxjoso onb sb;jbo sbx 'oxduioCí jod isogoxppos
sox ubjouSt onb jouib oso op soxuouinoop ^bj^ "bidouoooj ox (soub
oouo siui uoo bojoo Xnuí ossd o A) bojoo o^uouioxuoioijns eqBSBd
uoinb ojod íoxpo xb bioojb(J os 'Bjjong bx opijjns joqBq jod 'soooa
b 'jouib o^g ^Soxx u 9nb upionxoAOJ Bun UBqBJBdojd A SBSx^nq
uBqBziuBgjo 'soxBnpoxo^ui o soxBnuBiu sojopBfBqBJ^ lA so^iSBJBd
sox B uBqBiounuop onb 'Bpi^nCui bx Jod UBqBugxpui os onb sox
op jouib ÍSBuiop sox uBJoijnuí ou onb BJBd x^o^BO bx b opi UBiqBq
A BJjonS bx bj^uoo op^qonx UBiqBq onb sopixBAui sox 8P 'sojo^
-josop sox 9P juib ísBJoqouiJ^ sbx op opBx ojp iop:^uioTprar^r^q'J
onb tb ^¡ouBuiJoq!,, opBxijg joq^q jod opB^noo^o onjXxxsñj
onb \^p jouib ÍBij^Bd boi^iui Bun jod o^uojj \a uo o^onuí
onb (Bipoui osbxo 'so^uBipn^so) soiJB;unxoA sox aP ^ouib
:BJJon3 bx ap opbaouoj opqBS BiqBq uoiquiB^ x^ A íoipo oso ouioo
osuo^ui o opjouoo ub^ opjonooj ox ojo¿ •oxqipoui ox b ogijip os tu
'opiui ou ouisiui x^ anbjod 'jxpoui op XÍDÍJÍP s^ur so jouib xg
•o^jonui op soxuoiuiBsuod b opBjq
-uin;sooB BiqBq ox A opB^uBgigB BiqBq ox Bjjong bx onb souioqBS
oso jo^ "jipoui uopond ox sogoxppos sox ^ 'soxbtjo^bui souopBn^s
b opBgq BqB;so onbjod 'oxqxguB^ oipo un op BqB^BJX og : • • (soo
-uo^uo uBqBuiBxx ox 'upjnqix,,) buojoo Bun o oj^oo un ouioo oCnx
ns B^uo^o A Bsojd bx JBqos ojoinb ou onb 'Bjjong op
-so 'odtj oAonu x^P oxpo íboi^sixt^so oxps unB o Boijqsoxij
joinbxBno jod bpb^buouib 'sootsbxd sox uo bpbxxx^sbouo Bjnqno bu
-onbod ns A —oxBpuBoso xap osojouio; 'ooi;oosb cjgxB 'ooi^xodB— \ei

�confundían, como siempre en los momentos incandescentes de la
historia.
r El problema central —que era el del socialismo y de sus
relaciones con la vida institucional europea que tenía en la revolución francesa su punto de partida— se había planteado en
todos sus términos ya antes de 1914; pero la guerra y la revolución
rusa, aún no sedimentadas, habían exasperado las polarizaciones
y, a la vez, enturbiado la atmósfera. Sólo más tarde, vistas a cier
ta distancia y a través de sus primeras consecuencias, realizaron
una acción esclarecedora.

II
VIOLENCIA Y ESPÍRITU DE CLASE
^ Pero uno de los frutos de la guerra se vio inmediatamente
y. no necesitaba ser explicado, pues su carácter primario y casi
biológico lo hacía inmediatamente comprensible: el tigre dormido en cada ser había sido despertado y entrenado para matar;
había matado y había recibido por ello embriagadoras ovaciones.
Se trataba ahora, pues, de un tigre despierto y cebado.
El rasgo más inmediatamente visible en el fascismo anterior
a la "Marcha sobre Roma" y que, sin ser una definición, apareció
como su principaL característica diferencial, fue la crueldad im
pasible y antihumana de sus métodos de lucha. Se le consideró
al principio un subproducto de la guerra, más o menos como hoy
consideramos la delincuencia infanto-juvenil. El mismo movimien
to fascista subrayó esa continuidad al adoptar símbolos —camisa
negra, calavera, llamas negras— y armas —el puñal—, de unos
cuerpos de voluntarios del ejército italiano, organizados durante
la contienda, llamados "gli arditi" (los audaces), que eran em
pleados en las empresas bélicas más arriesgadas y, llegada la
jpaz, trataron por un tiempo de mantener su cohesión, incapaces
^nuchos de ellos de readaptarse a la vida normal, después de
tanta sangre, tantas promesas y un alejamiento tan prolongado
de todo trabajo creador. Se trataba, por otra parte, de elementos
ya de por sí anormales, que fueron absorbidos por el fascismo,
junto con sus emblemas, en su casi totalidad. Sentirse dueños de
vidas ajenas, producía en tales elementos una embriaguez sobre
humana, para la cual parecía que valiera la pena arriesgar la vida
propia y arrojar por la borda el caudal enmohecido de la moral
tradicional.~~"
Ayudó a hacer confluir en el fascismo los "residuos de gue
rra" de este tipo el hecho de que la nueva corriente se presentara
como un movimiento reivindicador de los valores atribuidos a un
conflicto que el pueblo italiano no había querido ni sentido, y
que tratara de sembrar, entre las esperanzas de un socialismo

8

�'I^6I era Biuoiog ua opBarjqnd A riqqe¿[ i^in^; jod ojijd
-sa 'oxusiosbj xa ajqos ojqti un ap oin^i^ xa sa BAt;uaAa^d uoianioAeuejiuo^ (i)

í' osndo oxxi^^ui X9 A zoq bx v (t) •7&lt;^^^^u9A9Jd
ouiod cugjns 'pBjjaqjx bx A ouisqBpos ^a bijuod pigjns ouisidsbj
~X9'A ¡P^-^^^n ^I ^ ouistxbidos X9
souiajan^)!,, BqBjuBD 'bBba BzuBjadsa Bun ap oqoBjjoq 'a^pa
ua 'oxqand x^ -axqBXTAaui BioajBd anb upionxoAaj Bun ap
-ut bx b axüaij"^sajoxBA ap x^^ototpbjx BXBosa Bun n^ opBSBq
-sajd un ap o 'oAixonpojd oCBqBj^ un uoa
ou axqB^sa souaui o sbui upioBn^js Bun ap uBqBzo^ anb sox sopo^
ap zoaaj opaixu un ap opnpojd \b axuauíxBiauasa anj ouisidsbj
Xa '^xuBxsuoo ^ Bxxionas Baujx Bun uBin^as A ojbxo ^nuí
un uBqBxqBq oiquiBa ua soqaaq sox 'so^uaiuiioaxuoDB sox 9P
X^ ^ osajguoo BpBO ua UBqBiiBA SBuiBj^ojd sox ís 'o^oaja u^
•japod \e JB^axx ^p so^ub 'sbj
-apuBq ouioo pxi^B 'puiBxooíd 'p^n^onj^sa ouisidsbj \b anb sbuibjS
-ojd soAisaons sox ua uoja^ajo anb 'saxBDijaxoijuB ¿ souBDixqndaj
soxxanbB 'souBixaJos SBjsxxBDipuis soxxsnbB ^^sauopipBJj sbsotjox^,,
ap soqoBjjoq sajuBipnjsa soxx^nbB anb 'oinsxxBpos x^p ^x^-19118^ U9
(Á saxBdiDiunuí SBiuiouojnB sbx ap 'sojBDipuis sox 9P 'sBAijBjadooo
sbx op so^iuiaua sox b {&lt;sbj3u sbsiuibd,, sox U9 ^juauíBjBipauíui
ojsia uBiqBq anb sox usqBjsa pBpaaA bx op BDjao sbxu oju^no uoj
-Bjjsouiap saaoijajsod sauoiDBjdBpB sbuisiui SBsa oja^ 'opBiquiBD
opunuí un ua 'apjBj sbui jbuiuiixo op p^jBoua as 'oujaiqog oqoaq
'opijjBd x^P opjBdB \a anb 'soijojisubjj sopadsB b Bipuodsajjoo
anb oix^ 'sojajqo soipaui sox U9 ^^uarjjoo opint ajsa ua uaxquiBj
'is BiqBjj •bjsixbidosijub ajuauqBjuauíBpunj A ^saxBuojjBd sbx 9P
oioiAjas x^ JopBAjasuoo ojuaiuiiAoui un oiJBjspisuoa x^ 'x^idubj
-sqns oaxonu ns 'BDijBuianbsa A x^juauíaxa buijoj ua saoaA b anb
-unB 'ajuauíBjBipauíui uojBjdBD souisaduiBD sox ^ saxBiJjsnput soj
-ajqo sox 'sajuaaBdB o saxqBiJBA ^soiJBpunoas soSsbj saxBiouasa ouioo
uojBSznC A ouisidsbj \a jiuijap ap jbjbjj x^ uojbubu3 as saxBnj
-oaxajuí sox Ts '9n^ S9 '(ouijuaSjB ouisiuojad xa ua 'oxduraí9 ouiod 'os
-uaid) sasiBd sojjo ua oAnj bjsidsbj ojunijj x9 9n^&gt; sauoiDBAijap sbx
ua 'sandsap asjBDijijaA ojsia aq ou anb A 'axqBjou oqoaq xa
•ouauípuaj xap saxBiouBjsqns sajapBJBD b Bipuodsaj A
SBpunjoíd SBsnBD b Bioapaqo anb ouxs 'otiojtsubij tu XBiDUBjsunoJp
ap BpBu Biuaj ou BpuaijuoD bx Jod BpBjBsap BiDuanouixap bx ap
upiDBzxxijn bx anb ap Bjuano uojatp as 'BJian^ bx ap bijojisubjj
BiDuanoasuoo Bun anb sbui Bjanj ou SBAijiund sauotoipadxa sbx 9P
ajuBpBjgap ouisipBs x^ 3ub ap BzuBjadsa bx ua sopojaui sns uod
opbsubjj UBiqBq A 'xBuoioxpBjj odij ap ouisijoijjBd un jod sopBA
-axx 'ojuatuiiAoui x^ opBUBduiooB UBjqBq anb 'soqDnuí 'oujaiqoB
oqoaq ouisidsbj ja ^od 'ZZ61 9P a^qnjao ap jtj.ib(J b 'sopBaxduia
opuais uoiaingis souBiunqui sopojaui souisiui sosa opuBn^
•Bpipjad ZBd Bun ap 'x^nuí bijojdia Bun
ap SBjnBjBuiB sbj 'ajuauíuiui u^q^asap sapnjiqnuí sapuBjg anb

�eLmachete y la calavera, en consciente desafío. Su emblema ofi
cial, más refinado, era el haz lictorio romano, símbolo de autori
dad, vinculado a la vez con la tradición revolucionaria siciliana
(había habido unos "fascios" proletarios en la breve historia de

la isla después de su incorporación al reino de Italia) y con los
recuerdos del imperialismo antiguo. El mito de Roma, tan ambi
guo, que ya en la Edad Media podía ser utilizado a la vez por
Federico Barbarroja en sentido absolutista y por las comunas que
combatían contra él en el sentido de las autonomías municipales
y de la democracia directa, fue ampliamente usado para atraerse
al sector juvenil, generalmente nacionalista, de la clase media
culta y para la exportación. La valorización de la victoria en
terreno internacional estaba basada en un supuesto carácter la
tino del Mediterráneo ("mare nostrum") que no carecía de seduc
^ión para las derechas españolas y francesas; y para esa idea-fuerI^a, que podía ser aprovechada tanto en sentido monárquico como
republicano, el haz lictorio pareció el signo más adecuado. Con
él se hicieron las escarapelas (vulgarmente llamadas "chinches")
que distinguían a los miembros civiles del partido. Pero los "Ca
misas Negras" que formaban las bandas irregulares fascistas, ofi
cializadas después de 1922 con el nombre de "Milicia Voluntaria
para la seguridad nacional", usaban la escarapela con la calavera.
Sus cantos, profundamente grabados en la memoria de los italia
nos que tienen mi edad, junto con el ruido seco de los tiros y los
gritos de los apaleados, no mencionaban a Roma eterna, sino que
eran de este tipo:

"¡A las armas,
a las armas! somos fascistas.
Palos a los socialistas,
y, para emparejar,
palos a los populares,
y, como complemento,
palos al parlamento.
Palos,
palos, siempre palos,
palos, palos, palos,
palos en cantidad!

Los populares constituían el partido católico, no precisamente
de izquierda, sino alg'o molesto para los grandes terratenientes,
industriales y comerciantes del Norte, por disponer de impor
tantes fuerzas sindicales y de muchas cooperativas.
El más serio de los historiadores fascistas, Gioacchino Volpe,
en su "Histoire du mouvement fasciste" (Ed. Societá poligráfica
italiana. Roma), cuya segunda edición se publicó en Italia, pero
en francés, a fines de 1934, no puede negar este carácter clasista

10

�rr

_^_'ouistdsbj ^p upioiuijap vi BiouBpqns v\
jBosnq anb v\\ 9nb ' jot japod Biouaijadxa v\ v^o% jod sopBuiunqi
; 'sojpaiuis soqoaq sosa ua 'i^B unB sa ^ 'Bi^opapi ap soiquiBo sonu
j -i^uoo sns ap saABj^. b 'bpídsbj opaiunAoui pp axqísiA a^auípiJ
i -apui
opjouoo ooiun o\ Binqpuoo 'Bpjainbzi ap sopBjapisuoo
sapnpap^i soj bi^uod Biajqo asBp b^ ap sauopBzrpai sbj bj^ ]
L-uoo BpB^axjo 'BoipBS optiuaui b 'B^apiA uppaB ap odi^ apa"
^
-pnq b JBapdB ua sojaxqo sajopBziuBJO b jb^bui ua 'sapoipuis
sapaoj jiiu^sap ua 'opBAijd opjauíoa pp (&lt;(puuou,, BjjanS-pod
Bun ua SBpapans) sbpububH sv\ uBqBjapoui anb 'sBAipjadooo
jBipuaoui ua soppuBa^dui^ 'op^Ajas oAisn^oxa ns b sopauínjpui
ouioa uppoB ap SBppsBj sodnj^ so^ b uBqBiapxsuoo sopB so^
uoo ubijjod ^uppBn^s v\ ap souanp sojapBpjaA so^ jas
o UBja 'jBSBd p o^ub^ un B^qBq adp^ ouiqoDBoi^
^a anb sox ap ^bptxbioos opixJBd \v ^injpap ua sopBsajaxui pBpaio
-os bx ap so^uauíaxa,, sosa 'i26I ap o^bui ua "osojapodopox ajaC
XB 'b^sia ap o^und oidojd ns apsap 'jBDijipnC Bja upiDBdnooajd
jo^bui B^^no 'bxsiuijojuod JopBxjoxsiq un jod ^sopBzxxBgax opis uBiq
-Bq upiDDB ap sodnj^) sosa opuBno 'sandsap soub soqonxu
-ajd soqoaq sox aP ^pisiA Bun ap \vin\vu sa ouiod 'b^bjx as
CT9-09 *
-uoqB ouis oziq ou 'ofBqBJj^ x^p X^J9U8O uppBjapajuo^ buisiui
bx
SBpixBpos sox OJ^ J0C^ ^ P^I un J0^ SBppsBj sox 9&gt;iXU9
ouisiqB \d anb ojbxd sa 'BqB^odB as xa na anb BDiuipuooa •
x uaiquiBx ouis 'bxsixbidos opi^jBd xa oxps ou 'ajduiaxs
jinj^sap ua sopBsaja;ui 'pBpaioos bx ap so^uauíaxa
UBiDjaCa soxxa ajqos anb oCnxjuí \^ jBAjasqo Bipod as 'a^jBd
jod ' Bqonx bx Jod sopiqjosqB u^qB^sa (-j q "SBjgau sbsiuib^ sox
{&lt;ixsíJPBn^s,, ap ajquiou x9 apuop ap '&lt;(auoizB(p ajp^nbs,,
i ua) uoiddb ap sodnj^ sox 9P sauaApC sox 'sBpuiAOjd sbx
ua 'p^pxxBaj ua '^q^qt X9 opBSBqaj uBiqBq sbpídsbj sox 9n^ 9P
upisajduit bx saouopa oAnx iuixossnj\[ 'Bn^ajx Bun ap oasap ns
op^sajdxa Biqnq sa^uB sasaui sop iuixossn]^[ anbunB 'saxqBJoxaui a
SB^Bipauíui SBixBsajdaj jaojafa ap uapjo bx sbxsidsbji^ub SBiouax
-ota sbx b osndo x^-ipao bxsidsbj axiuioo xa "SBpB^SBAap uojanj sax
-BDipuis sapas SBqonj\[ 'BpBqgB nui anj x^Jo^oaxa Bqonx Bq,,
: saxBuoioipBJX sbjop
-BAjasuoo SBZjanj sbx uo9 ^nboxq opuBuuoj pxuasajd as bxsidsbj
opiXJBd x9 saxBno sbx ^ 'T^6X 9P o^bui ap sauoiDDaxa sbx ap o^is
-pdojd b 'oxduiaCa jod 'aoia 'SBnosB ajqos ouiod o^DadsB asa ajqos
BSBd anbunB 'opBipnxsa axuauíxBpjBduii ou \^ jod ouauíquaj x^p

�III
DE LA PLAZA DEL SANTO SEPULCRO
AL TOTALITARISMO
Cqn un conflicto que el 21 de noviembre de 1920 estalló en
Bolonia entre socialistas (que acababan de ganar las elecciones

municipales) y fascistas (decididos a impedir la instalación del
nuevo Consejo), el...terror, ya habitual en las calles, empieza a
adquirir un carácter sistemático y planificado. Doménico Saudino,
en su libro sobre ^Génesis del fascismo" (Chicago, 1933) observa
que, durante ese año 1920, la acción de los Camisas Negras, que,
en el año anterior, había tenido un carácter esencialmente polí
tico, dirigiéndose contra el socialismo como partido, se orientó
en cambio hacia la destrucción de los organismos económicos crea
dos para la defensa de los explotados (sindicatos, ligas campesi
nas, cooperativas) y aptos para preparar el cambio que parecía
inminente.
No creo que haya habido un viraje en sentido clasista, como
piensa Saudino; creo que, desde el comienzo, el fascismo tuvo ese
carácter clasista. Sus adversarios directos lo reconocieron y los
fascistas mismos, si eran miembros de los Grupos de acción, lo
sentían. Se injertaron, por otra parte, en una lucha que estaba ya
planteada, llevando a ella unos slogans cambiantes y un método
inédito, de violencia brutal y fría, empleada como instrumento y
solo por añadidura como placer, siendo fruto, no de una pasión,
sino de un miedo y de un cálculo. Esto es lo que distingue esta
violencia represiva de la violencia revolucionaria, apasionada, a
menudo ciega, a veces injusta, pero que quiere construir, se diri
ge hacia el porvenir y es impulsada por el amor a los demás. Esta
última puede ser negativa (si se prolonga más allá del momento
insurreccional casi siempre lo es), pero no puede ser identificada
con la primera, hija del miedo de perder lo que se tiene, del odio
hacia todos los que suben o quieren subir.
Saudino, en el libro mencionado, cita algunos ejemplos, acom
pañados por una abundante documentación fotográfica, de esta
típica \ violencia transformada en sistemay con la complicidad de
un gobierno que era débil y se creía astuto.
Las bandas fascistas, compuestas por desechos de guerra,
desocupados permanentes, jóvenes amorales sedientos de emo
ciones, estudiantes borrachos de nacionalismo y de vagos sueños
de grandeza y de imperio, estaban acaudilladas por ex-oficiales
y por hijos de terratenientes, industriales y comerciantes.
—^ Estos últimos, es decir los phdres, pagaban los gastos y son
reían con complacida indulgencia. Acompañaban esa sonrisa las
autoridades locales. Los ^muchachos" tenían buenas armas y rá
pidos medios de locomoción, que les permitían concentrarse y

12

�SI
'(6S - ¿C '&lt;3&lt;I '61 'oSBOiqo •óuistosbj xap
'oi2o;^¡i ^ep ouBes u ojjosi -ouipnes ooiuauíag)
•&lt;(soCiq sns BjBd ^í js
UBd ia 8sjbub3 Bi^uiaad ai anb oCsqBJj un opuBuopuBqB 'pepnio bi JBCap b bpb3
-íiqo A sb^siosbj sox aod BpBZBuauíB anj 'osodsa ns ap souisasB soj ap ojuaiuiBsaooad
Xa BJBd sapEpuojnB sbi uoa eijsisui anb 'aixSEjum¿ ap Bsodsa bi iBjssq ou ojsa
A •opBjsaaaE anj bzuejeui bi ap saxqBsuodsaa soi ap ounSuiu anb aioap mnuí
•ainq opinSasuoo uBiqBq anb sop souaui ¡uunj, ap SBuqoo sbx ap sanbsoq sox
ua o 'oouBjjBq o ozod un3iB ua uBJBJjuooua as arib souaui b 's^uíap sox 3P sodjana
sox Bjainji;saa ^zinb og xa anb ojsajuoo ajJEunpuBjg '^^i ap ox^s Bia sojaanuí soi
ap xbidijo ejsii bi anb axasopu^Ajasqo "uopiund ns EJEd sodinba saaoCaui soajsanu b
opBijuoc souiaq soi as A ^z B opiSaia souiaq —xa ofip— soiJEUopnioAaa 00 3P ^jsii
Bun aa "..ujanx ap sotJBUoiDnxoAaj soi e uoiooax' axqijja.x Bun jtSiijui Bjsd,, 'so^ap
sosa opbziubSjo A. sauapjo sBsa opBp BiqBq ouisiui xa anb oiBioap 'Z^6T ^p ajquiaioip
9P OS PP oxoaas II ua opBOixqnd afBiJodaí un ua 'a^iBuiipuB^a bjsiosbj ajaf xa
•i;xnjjag soijeo ap o^BuisasB xa opBjoidap jaqBq
ap uauíijo xa jod Bioxsrd ap A uo^^q ap sadxoS b 'saidB^und b oqoaqsap 'oaauíqBjBo
- xa 'aixSB^uin^) oxa3uy A ojbssb]/\e UBn^ 'biozzbj^ uoa^ 'oiqooag oiSBAa ap :Ésodsa
ns ap bxsia bx b oiaanuí 'tuoajpuv oiuiuuaH ap ^U^ ap soji^ b opBa^iOA 'ozzijbx
oa^iM ap íaojjax. ap booi 'BianqB bi ap bpbjiui bi oCBq opBqoutx 'ossoiq^ sajpuv
:ap sajquxou sox uoa cujaa as ajquiaiaip ojnaso asa ap so^BuisasB sox ap aijas ¿^
•aaaóuoaajc uoaaipnd oí soSiuib soi TU BUEÚijaq bx ju
anb 'ojund xb^ B;sBq opBjnStjsap sqB^sa jaA^pBá ns 'Aaj fap Bn^Bjsa bi ap said sox
b utj ib opBuopuBqB A 'il xanuBjAX ^o^oia osioo xa Jod isb opbj^sbxib 'uoiuibo un b
Sbtd sox ^od opb;b anj opunqiJoui xa 'Joad oSib uojatoiH ,.io3anj ib oiuaaix!,, :uEqBiTnB
sojjo '.¡oísouianSioo,, :BqBjiJ3 as 'opEajostd 'op^adioS 'opBapoj anj 'opioouooaH 'JB3nx
IB 93an 'sooiS^niEjaui soi ap uqiooas bi ap oiaBjaaoas 'ojajqo un 'ojajjaa oapa^
'IBUjajuí bzubp Bun 'ouixap ap sopbobjb ouioa 'uBqBzuajj
SBjsiasBj sox lana xap JopapaaiB 'ojasB^q auuoua un b oioijipa opipuaídsa xa oduiatj
oood ua ofnpaj oSanj xa 'sBi.iBipua.oui SBquioq jod A 'bjjbu ap sauopiq aod 'ojuaiA xa
jod opBjuauíiiv 'upiaanj^sap b'i ozadiua 'oSan^ 'Bipaooijasiui uis sopbjbjjxbui uo-ianj
'SBuraijo sbx úa UBqBJjuoaua as BJoq Bsa b anb sopBaxduia soaod so^ -oueui ap SEquioq
opuEJtj xbooi xa ua uojBJjua anb 'ssj3au sbsiiue^ soi b ajuajj asjBJtiai ap uapao
piqioaa BJS^' aadiuais ouioo 'iBaa Bipasno bx jod EpBipojsno 'oiqan^ xap bsbo bi
b ouioj ua opiunaj BqBjsa sbjsiosej sBz^anj sei ap iBdiauíjd oaxo^u xa 'apjBj acx
•sopsuianb uoaanj 'auasoaaox uoa sopBSaj A BtiBjuaA bi jod sopbjij 'saiq
-anuí sox íaiioou euisiui usa bsbo ns ap sopBqaa uooanj ofiq ns A Bsodsa ns 'ojjanuí
anj apuop 'auBO bi b jixbs BJBd biubo bi ap asjBjUEAax b opB3;iqo anj ouodiuv
oiJBiAOjjaj xa -ouanbad ¿Ciq un ap A Esodsa ns ap Biouasaad ua sbjsiosbj sox ^od
opBmsasB A 'Bsaúi bi ua ¿pipuajdaos anj 'biaubjj ap aojonpuoo 'ojaxoiqo oajEiM
•sojiiap soaijuapi ajuauíBijj
UBiiduma sodn^S sojjo 'ojubj SBijuaii\[ 'sojij b sojjanuí A 'Bjauno eun ap apjoq ib
sopsauíiB uo^anj 'p^prno bi ap Baanj sopBAan ^'sbjsiieidos SBijBduiis sns aod sopioouoo
oaad '¿pijjBd un3uiu ua uBqBjixiui ou anb saaquioq sop 'ij^axanz oStuib ns ap A
ouijjaqao^ aaiísa^ ap bsbo bx b ajuaaj B^uajap as aqooo ouisiui ia 's^ndsap ooori
•aaSuBs ap
o3bx un ua bibo tjjnaaag A 'aaAiOAai ap sojij stas "souisasB sox uojBuapao— ¡buiuib^!
•aapuaosap oziq ¿i as mv 'SBixBjnuí sbi * 9Aan ai as A aqooo un b Jiqns oziq ax as
'bsbo ns ua opBjsaaav •ijjnaaag soijbo :aopBz;uB3ao un anj buiijoja Baauíiad Bg,,
:ouipnBR
•q ooBq ujanx ^p bzubjbui Bjsa ap anb ojBiaa xa 'oxduiata ouioo souiBaA (I)

m '(T) uijnj, ua (Buio^; ajqos BqoiB]/\[ bx ap sandsap sasaui
sop) ^^6T 9P ^^quiaxoip x^p soiposida saaoj;B sox ap tu '^fiq ns ap
Biauasajd ua o^januí soub 89 ^p ofaiA un sax^no sbx a-^^a 'sBuosaad
aAanu uojaiaaaad anb bx ua (i6I oixnC) BpBJXSBaao^; ap bzub^bui
bx ap tu 'sanbuB^ sop k sojautqBJBa sox '^ija^uBjuí bx 'XBa^; Bip
-jBn^) bx aod sopBpxBdsai sbxstosbj jod ouBipaj^ uBg ap ouxxuajoxj
oixiBq xap uqiDBdnoo bx ap 'Biauasa ua 'o^ui^stp sa ou 'bixiuibj ns
ap bxsia bx b o^januí ¿L sbxsidsbj uaia ap sbui jod aqaou ap bsbo ns
ua opbxx^sb 'bjbouIcI ap souisaduiBO ap jopBziuB^io xap o^BuisasB
Xa •opuBzixaxuis souiB;sa anb osaoojd xa ua xBoipBj oiquiBo un^uiu
bojbui ou sand 'x^^oionxixsui Bijo^siq bx ua oxqs BiouB^joduit Bjap
-BpiaA auai^ anb '^Buio^; axqos BqojB]/\[,, bx ap sandsap a^jBd ua
'sa^iB a^JBd ua ÉBapxB sbj^ BapxB 'pBpnxo sbj^ p^pnio 'btxb^x opuB^
-sinbuoo uoaanj isy 'opigaxa oouBxq x9 a^qos ojauínu ubjS ua
^

�asesinato de Matteotti, que, llevado a cabo por orden de Mussolini dos años después, se convirtió en un símbolo-resumen de la
metodología fascista. La supresión violenta del diputado socialdemócrata José Di Vagno, en la provincia de Bari en setiembre
de 1921, no difiere substancialmente de la del candidato socia
lista Antonio Piccinini, llevada a cabo en Reggio Emilia, en fe
brero de 1924, ni de la de Gaetano Pilati, que tuvo lugar en
Florencia en octubre de 1925: el partido dueño ilegal de la calle y
el gobierno de partido (que se encaminaba por esa vía a ser
gobierno de partido único) se comportaban igual.
Entre uno y otro de estos ejemplos elegidos al azar, el mar
tilleo de la violencia fría, de la crueldad empleada en sí misma
como instrumento de intimidación, ha tenido una continuidad
aterradora. Mientras existieron penosamente, entre un secuestro
por las autoridades y un incendio por los Camisas negras, algunos
diarios y periódicos independientes, en cada uno de sus números
se daba noticia, no de uno, sino de numerosos casos de violencias
del mismo tipo.
La fecha que marca la legalización más o menos completa
de la acción fascista no es la de la toma del poder, sino el 3 de
enero de 1925, día en que Mussolini pronunció el decisivo discur
so en que asumía la responsabilidad del asesinato de Matteotti y
lí^los demás episodios de la misma clase que habían jalonado
su marcha hacia el poder absoluto. Es la fecha de nacimiento
del totalitarismo, cuyo proceso formátivo, sin embargo, requirió
aún cierto tiempo.' El hecho de que la violencia adquiriera un
carácter legal y fuera ejercida por la Milicia Voluntaria para la
Seguridad Nacional, incorporada a la fuerza pública y equiparada
al ejército, o, en terreno jurídico, por un Tribunal Especial, no la
hizo disminuir en forma sensible, mientras no fueron creados
todos los resortes de un contralor capilar de la vida nacional,
desde el cierre de las fronteras al restablecimiento de la pena de
muerte, desde la nueva Constitución que abolía el sistema re
presentativo y reducía las elecciones a la ratificación de una
lista única elaborada por las altas jerarquías del Partido iden
tificado con el Estado, hasta el contralor de la economía (con
tendencia a la nacionalización) a través de las Corporaciones y
del Instituto de Reconstrucción Industrial.
^Con todas estas medidas y muchísimas más —que requeri
rían otro estudio, sobre el "Totalitarismo fascista" (la palabra
es invento de Mussolini)— comienza un segundo período de la
historia del fascismo, período en que la definición clasista del
fenómeno entra en crisis, como veremos. Pero, cada vez que acon
tecimientos internos o externos sacudieron poco o mucho las bases
del régimen (guerra de Etiopía, guerra de España, conflictos con
la Iglesia, vicisitudes de la segunda guerra mundial, república de
Saló), la violencia de los camisas negras volvió a desencadenarse
sobre Italia con los caracteres ya tradicionales de sadismo frío,

14

�C9ZS0L
"0^61 'sioiba 'siJBci •shbti ua aiTAts eu^nS ap sub xis : niuaKr
A 6S6T 'P-ibuiiubo 'sijb^ ajspsej maii^j bt ^uitujaAies oue^aeo ^ouipnes ^p
opeuoiauaui ojqii xap seuiapB 'asuB3A 'sc^uaiuiiAoui soj;o ua anb leiuauíEpunj sbui
oqanuí sa 'ouisiasBj xa ua 'anb 'o^aadsB asa ap Bajaos asjBjuauínaop BjBd (I)

BjauBui n • • • so;dapB sox ap bsbui bx aiqos jod sbui zaA BpBo Bq
as ajaf 13"'' so;iui jaua; b pzuauíoa Á. ' • • upisiui Bun ouis
a^uauía^duiis ou b^ 'Binqu^B as ouisidsb^ ^a aj jas
b isbo BqBgan ^nb 'Bjqo Bidojd ns ua so^dapB soi ap bzubijuoo
Bun puB as 'BuqdíDSip A p^piun puB^ as [ouisiosbj
souisiiu is m uvsaidxa anb soipat[ j^ajo ap japod \a uauai^ 'osbd
opo^ ua ^A uppBuiJoj ua sBapi 'opnuaui b 'uos sc^uaiun^uas A
sauoisBd anb uojBpiAp A BpiA ts\ uoa Bijosopj bj uojaipunjuoa
SBiSopapi ap sajo^anj^suoa sapq^q so^sa 'sap^ns saiopBuozBj so^
-s^ -BuiBjgojd un sa ou 'opBuiuua^pui ub; b;siosbj BuiBjgojd p
anb jbuijijb ap uBsao ou soiJBSjaApB sng "siBd ^ap a;uB;joduii
sbui BpBziuBgjo Bzjanj b^ sa b;siosb3 op^jB^j p '^^61 U3,
:aaouooai o^ isb (fa^spsü/ %ua\xi
-acinow np 9jlw^si}J,, opBpa ^A ojqq ^a ua fad20^ ouiipovoi^
•nBauíqo^) ap
apuoo ^a 'ibuij \e 'A aj;siB]/\[ aQ 'axi^ua^) ap saABj; b xagan 'saiuBf
m^ÍIlíiW 'iU^ABiqDB]^ 'ix^auíjB]/^ 'oizunuuVíQ ^P saABj; b aqasz;aijvj;
'^ajos a;uauiBAisaons opis uB^Bq so;oaxipajd sajo;nB sns anb
fsauoigaj sbx o so;uauioui sox ungas oaixppD o opiajosap opis
anb ízaA bj;o ouBoixqndaj oganx 'ooinbjBuoui oganx '
opis B^Bq oiustdsbj \^ anb oqonuí B^oduii ou anb a;uapiAa

OI^ISI^VH A
:viooioaai vmíi aa vDsaa
AI

x sp
ap a;uauBuuad ox ogjsquia uis jingui;sip anb ^ÍBq 'jBgnx un o jo;
-oas un 'o;uauioui un BJBd SBjapa;BA s^po; 'saxBiojBd sauoipiuijap
SB;sa aj;ua 'sBa^sjjapBjBO SB;sa aj;ua 'saoipui so;sa aj;u^
-.- •SBiJo;axpBj;uoo opnuaui b A SB;ui;sip sauoiaiuijap ua o;ub; o;
J0(j ^ saaipui ua sodij sbui so; uojanj oujaiqc^g ap soub sojauíijd
so; aP Ia ^ Buio^; ajqos BqajB^\[ bx b joija;uB opoijad [^
•SBpunjojd SBsnBO sns SBpBuopBxaj a;uauiBiJBS
-aaau jB;sa uaqap Buix^n B;sa uoa anb a;uapiAa uaiquiB; sa ojad
ÍBiDuaxoiA ap x^p^dsa asBxa Bsa b upioiuijap ns Jianpaj Bpand as
anb BJBd BiouB;joduii BpBtsBuiap auai; B;spsBj ouauípuaj xa
'(l) SBUBUI3XB • -g SBX aP U9P
A oxduiafa x^ ^od soduiai; souii^n sox ua opBn;uaaB

�de hablar era una acción, puesto que se apoderaba del alma de
sus oyentes y sabía levantarla hasta ese estado emotivo que está
cerca de la acción, que es sinónimo de acción. Renegaba de la
elocuencia "vacía, palabrera, insubstancial" de los demócratas,
para atenerse a una oratoria fascista por excelencia, es decir des
nuda, áspera, franca y dura: nunca se detenía en detalles, no
seguía la crónica diaria, sino que evocaba visiones, indicaba un
camino... Mantenía en sus adeptos la psicología militar... En
lugar de discusiones: creer, combatir, obedecer. Difundía alrede
dor de él una especie de intolerancia, casi de desprecio, por los
hombres demasiado sabios, demasiado inteligentes..." (pp. 87-91passim.) En páginas anteriores, G. Volpe había hecho mención
del espíritu individualista de Mussolini, que le hacía considerar a
las masas con cierto desdén.
En otras palabras, no hay en el fascismo más ideología que
vun vitalismo bastante vago (la vida no es teoría), que llega a
identificarse, a nivel periodístico, con un "historicismo" que no
es más que la divinización del hecho consumado. Un partido
militarmente organizado, que no tiene programa, sino mitos, no
ves y no puede ser más que un instrumento de poder. Volpe lo
siente, pero no lo dice. Se lo hace decir al mismo Duce, citando
su artículo Relativismo y Fascismo, publicado en el Popólo d'Italia del 22 de Noviembre de 1921, en el que se menciona a Nietzsche y a su "Wille zur Macht" para afirmar que "el Fascismo es
la más formidable creación de una voluntad de poder individual
y nacional" (ídem, p. 91).
f
Aquí nos acercamos al fondo del asunto: voluntad de poder^
^individual y nacional.
Individual, sí: Mussolini se consideraba una encarnación del
Príncipe de Machiavelli y, como tal, se sentía "por encima del
bien y del mal". Nacional, ya es distinto.^ Si hay un fenómeno
internacional, éste es el fascismo, que, en Italia, para mantenerse
como partido, entregó la península a Hitler (como hicieron por
otra parte, los fascistas de los demás países europeos: Austria,
Francia, Hungría, Rumania, Yugoslavia, Checoslovaquia, Norue
ga, etc.). Hemos visto que, en el primer período, su carácter más
visible es más bien la defensa del capitalismo, que sólo en su
^erficie es fácil de conciliar con la "defensa de la patria"., Y
sin embargo, en todas partes, el fascismo, no solamente logró pre
sentarse como la expresión más cabal de la pasión nacional agre
siva y resentida, sino que también consiguió utilizar a grandes
contingentes juveniles, fáciles de entusiasmar con esa vaga vo
luntad colectiva de poder que es el nacionalismo, visto y expe
rimentado en las plazas como afirmación activa, rodeado por un
halo de poesía épica, de gloria, de voluptuosa violencia.
En Italia, el movimiento fascista, sacrificando algunas de sus
consignas más audaces, se fusionó, antes de llegar al poder, o,
mejor, para llegar*a^ poder, con el viejo y conservador Partido

16

�¿I

odi^ ap BpBzipSai BpuapiA Bun 's^ppsodsap sasBp sbi
'uBjpad oaad '({&lt;ouisijaqii,, Bjq^pd bj '^ipn ua 'ajaipjd as
'ogjBquia uis 'anb p BJBd) oaiuipuoaa p 'oiapapA souaui opipas
ns ua ops 4&lt;ouisipjaqq,, ouiuija^ ongiquiB p UBqBsn sand 'sapn^
-ipB SBquiB UBqB^odB k uBi^Bduioo B^ip^TdBD Bisangjnq bi ap
SBZjanj SBt 'opBi ns jo^ 'BqBoijipapT as 'a^jBd Bjp jod anb p
uoa 'BpxpposipB n^ujdsa ns anb unB ppuasa sbui asjBpAaj jod
pq^oB oai^BJ0ouiapi^uB &amp; XBjaqxppB n^uídsa ns oja^ -soubui sns
ua Bjuod ouBqB^i ouisip^idBO \^p B^ippostpB uppa^aj b^ anb
Bpua^od ubj ^\ 'opi^jBd ap oipo ns ap opiAias p 'tsb jBqoaA
-oadB opuaipnd 'BpBAijd Bsajduia bj ap Á p^id^o pp sopBiapuBqB
uojaipis as 'ouisipposipB oai^ua;nB ns ap aiquiou ua 'Bip^j ua
^^61 ua J^pod \3 jBiucq p 'sBppsBj souistui so^ anb souiaqBS
•oaiuipuoaa apauíBjaui
'puoptpBj^ opBaijiuBis ns ua opipua^ua ouisip^xdBD p jBAjasuoa
b Bpuapua^ b^ jpap sa 'B^xp^idBa ouistsbp p pBpipunjoad ua
UBSBqaj anb saoiBi SBsa ^ouispsBj-pBu pp SBpunjojd sbui saaiBj sb^;
uoo a^uauíBuiipi SBpBZBpa uB^sa 'oxpo Á. BipiAua ap 'puopBjji o
-ap ospduii uos anb 'BppBj b^ á B^sipuopBU b^ 'sauoisBd SBquiB
OJ8d "(296T aP ^^qm^í^ip ^p Z I3P soxiBip so^ ap Bpipu) sajp
-uo^ ua apauía^uapaj ppip anb Bpuaiajuoo Bun ua ^jjais p^j
-si 'pxpuni\[ oipn^ osajSuo^ pp apapisaid p 'Buip^ Baijauív -^
Biiapj^ui ua pnpB ouispBuoau p BJBd souaui oí jod 'ppouooaj
oí isy 'iuipssni\[ ap soubui sbi ua oubuioj ouaduiT p o uppBu bi
ouioa 'o^uauínj^sui aiduiis un ^ja^íH 8P soubui sbi ua &lt;3nJ ouisi^
-luiasiiuB p uaiquiBj^ "BjqBpd bi ap oaijBjoa opxpas p ua ps^)
-jaAiun sbui 'ouispBJ p 'BjapuBq ouioo pAjasuoo ogjBquia uis anb /
'ouisipuopBu pp opaoB p opuBZBídsap 'opunuí p A Bij^Bd bi aj^
-ua a^uand p pjpooua 'BqBtios iuipssn]/\[ anb opaduii p 'Bjauíip
buijoj ua anbunB 'opTnipuoa B^Bq anb ouispsBj ooxun p sa anb '
^ouispBu p opg -BjapBpjaA Bpuasa ns uoa BpBuopBpi BjauBiu bu^
-np ap 'sBzjanj-SBapi sns ap aiuB^oduii sbui bi jas aoajBd ojad
'ouispsBj pp Bpuasa bi jini^suoo ap oqanuí Bpip 'sand 'ouisip^
-opBu i'a 'SBisipuopBu suBgop soCaiA soi Jpip^sa b uaApnA bjj
-an^-^od ap SB^psBj-oau sapjq soi 'dJBquia uis j^ 'sooipijpd
sapapi ua a^^d ua BqBjídsut as anb BpBuiJB Bpuaisxsaj Bun b
asjBpaijua Bjaiqap A {puopBuipB,, ouiod zaA ns b op^uas Bjanj
ouispsBj p anb BJBd BUBuiap uppBdnao bi jBgan anb oAn^
•&lt;{puopBu,, ouo^ p jBoxjisuaiui b A Booda Bjauípd bi ap
ouispsBj pp &lt;(ouBipjos,, ouo^ p jB^iiqap b uoja^Cnqijpoo so^uaui
-ap sopa sopojL -auini^ b oizunuuv4a aP uppipadxa bi ap soij
-Buoiai-xa soi ^P 'saiuaipquioo-xa soi 3P '^W118,, soi 3P soqonuí
b asiBJodjooui opBjgoi BiqBq a;uauuoijaiuB ouioa '

�V
TOTALITARISMO Y VOLUNTAD DE PODER
ITALIA Y ALEMANIA
Eso se vio claramente a raíz de la crisis económica que las
tentativas deflacionarias del régimen provocaron a partir de 1926,
anticipando así, en la península, la gran crisis mundial de 1929.
No se puede decir, naturalmente, en qué proporción los aprietos
del gobierno fascista en este terreno contribuyeron al proceso que
llevó al régimen a hacerse y autodefinirse totalitario. Vimos an
tes que la reacción popular producida por el asesinato de Matteotti había sido, ya a principio del año 1925, un factor determinante
en el mismo sentido. Pero es indudable que ese proceso se acen
tuó, especialmente en terreno económico, bajo la presión de la
crisis del sistema de precios y salarios, que, al adquirir carácter
mundial, contribuyó a su vez a la expansión del fascismo. El
nacismo alemán tiene en ese momento su punto de partida cro
nológico; y eso explica algunas de sus particularidades diferen
ciales, por ejemplo, sus consignas anticapitalistas, que no impi
dieron el apoyo que le otorgó el gran capital, no sólo alemán,
sino internacional.
El fascismo alemán, pues, con el nombre significativo de na
cionalsocialismo, repitió la experiencia italiana en una atmósfera
bien distinta: un poderoso ejército derrotado y humillado, un
capitalismo acostumbrado a dominar mercados y reducido a la
quiebra por el pánico internacional y la presión interna que
se sumaban a las consecuencias de la derrota, el complejo de
inferioridad que esta última había hecho nacer en las clases
dominantes y que se agregaba a su tradicional complejo de supe
rioridad agudizándolo, la desocupación... La república de Weimar había sido una frustración y había demorado el proceso;
mientras tanto la revolución rusa se había estabilizado en un
plano absolutista y, en todas partes, los partidos comunistas, que
habían crecido al lado de los enormes y burocratizados partidos
socialistas, adquirían un inédito carácter estratégico.
Todas estas nuevas realidades, nucleadas por las sobrevi
vencias de un gigantesco aparato militar, desarticulado e intoxi
cado por la g"uerra perdida y una revolución a medias, pero no
destruido, le dieron al nacismo sus caracteres típicos que lo di
ferencian, en superficie, del fascismo italiano.
A pesar de estas diferencias, la naturaleza profunda de los
dos fenómenos es la misma: ella consiste en la voluntad de poder
de fuerzas sociales que habían dominado por mucho tiempo y se
sentían amenazadas de muerte. No teniendo ya resortes propios
en una sociedad dislocada por la guerra y en proceso de trans
formación rápida, desordenada y violenta, estos grupos recurren

18

�61
ua asopuBj;uooua une 'oun;;n apa uE;ua;ap anb so; sopo; anb
A japod ap so;uaumj;suT so;ub; aj;ua oun anb sbui sa ou upponp
-ojd b; ap jopas un ap jo;bj;uoo ;a anb jpap opxpod Bjajqnq
as '^oq ouioo jaÁB 'ojag "soubui sns ua ;Baj japod ;a UBTua; upp
-anpojd ap soipaui so^ ap souanp so; anb jlbA^ o;jap Bja 'sBauq
sapuBj^ se; ua 'ouioo 's^aui; sapuBj se; ua '^oq 'o;jap sa o;sg
•;Eaj pEpaidojd e; e osaaoE uauaj; 'Booda Bj;sanu ua 'anb so; mos
;B;xdEO ;ap souanp so; ou A uppBziuB^jo e; ap sooraaa; so; anb
opuEAiasqo —;Buop;pBj; b; sa anb— Bjauíud e; e
Epun,as E;sa jpnpaj ajainb '(CsdJLoiDdxip so\ ap upian\oaax
ojqi; ns ua 'uiEqujng "a^Ea e; ap ajquioq ;ap e;sta e; e b;;es '
-apos b; ap sa;uEjga;ux SEuiap so; sopo; A uppE;aj ap EpiA e; ua
aAE;o-so;sand so; uEdnao anb so; aj;ua a;uaui;Ejn;Eu aoa;qB;sa as
anb 'ej;o e; '(ÁEn^njfi ;a auai; anb EiiEqsEjEdixuas EpBjaojnq ap
afE;uaojod ;a ua asasuaid) SEiJoSapa SEquiE e 'Bpxpaui Bun;E
ua 'aoauapad u9pE;qod b; ap eijo^Íeui e; anb o;sand 'jao^q ap ;p
-ijxp sa sopE;o;dxa A sajopE;o;dxa aj;ua upisiAip e; SBj;uax;\[
•oje;o A a;duiis seui oqanuí aA;anA as opo;
'japod ap opEJ ;a ua ouis EpiA ap ;aAiu ;a ua ou 'souiESEq sou
'uppEuiuiTJDsip E;sa EJEd 'ig 'sasEp ua sajquioq so; ap BDijpa;
uqísiAip e; EJEd Ezi;i;n as anb o;ja;Tja ;a jEqduis uis 'Eooda
Ej;sanu ap so;ua;uipa;uooE sapuEjg so; ap ounguiu e tu 'ouisp
-sbj ;e opuoj ouisiui ns E;sEq japua;ua Epand a^ anb oaja o;^
•(osEd un o;os ojad 'soj;o soqonuí ap
A 'Ednooajd sou anb Eiua;qojd ;ap uqpn;os e; Ep^q osEd uanq un
op^p Eq as 'jaasod ap etsub a;dxuis e; ouioo 'ajquioq ;ap BAipgau
o EAiqsod pEpiAipE b; EJEd 'a;uE;joduii ue; o;nuij;sa un sa &lt;jBp
-os oix;sajd,, ;a jeaj^suoo o jaua;qo ap oasap ;a anb ap ^api E;sa
uo^) •oiJo;EuiuiiJosip oijaqja ouioa *E;uaj e; ap opE; ;e B;uana ua
jaua; e apuai; as EJoqE anb jo;oej oj;o ;a sa anb '&lt;{oii;sajd,, ;e
sa;uajaqui saja;aEJEa so; uaxquiE; opuBSBqaj A ooxuiquooa a;uaiu
-EATsnpxa ou opi;uas un appusp ';Epos assp ap ouistui o;daouoo
;a o;e jEDTjxpoui anb EiqEq 'b;stsep ouauípuaj ouioo ouispsEj
;e opuaiurjap Jin^as EJEd 'anb oje;d ota as o;uauioui asa ug
•seot;
-;;od a;uaui;Epuasa seuije uej3 soDTuipuoaa saposaj so; anb ;a
EJEd 'otue un e opEj;uooua uEjqEq 'sotjeots A sajoppjas opuEosnq
'anb —^t;b;i ua op;qEq EjqEq so; so;ue oood ouioo— EraEuia;v
ua oqnq uass^qj^ soqanuí 'sEpuauadxa sEjauíjjd se; ap sandsap
'ojad 'so;ua|uiTAOui soquiE ap uppEpuBUTj e; e uoja^nqTj;uoa A
'tsb uoja^aja o; opunuí ;a opo; ap SE;sqE;TdEO so^ -o;uauinj;suT
a;dui;s un soueui sns ua op;s uE^Eq '86I 3P J;;jEd e ouispsEj ;a
o 'ouispEu ;a anb jpap apand as ou 'sjEd un ap EDTuipuoaa EpjA
e; ap a;uEUTuija;ap jo;oej o;ue; o; jod A upponpojd ap soTpaui
so; ap ETJE;a;dojd EpEATjd Esajduia e; jod Epra;jap E;sa e;st;e;
-;dBo asE;o e; ts 'o;oaja ug 'sasEp ou A sa;Epos SEZjanj aC;Q
#so;dapE asjEaCuEJ
EJEd ;EuopEjj; o; e uajjnoaj 'sojjESjaApE sns ej;uoo jojja; ;e

�permanente conflicto recíproco, están ligados por una fundamen
tal solidaridad, que se hace consciente en los momentos en que
el resto del conjunto social, que el fascismo llamaba "masa amor
fa", se vuelve peligroso para ellos.
Se ha afirmado muchas veces en estos últimos tiempos que
el estado contemporáneo, con todas sus atribuciones correspon
dientes a organismos ramificados, es en sí una clase social. Y esto
es cierto, no sólo en los regímenes totalitarios, sino también en
los plutodemocráticos, en los cuales, sin embargo, para que la
definición de la clase dominante sea completa, hay que incluir
en ella, al lado de los equipos dirigentes de la administración pú
blica (ejército y policía inclusive), a los de las empresas privadas,
de los partidos, iglesias, sindicatos, instituciones deportivas, etc.
La discusión que tuvo lugar, hace dos o tres años, en Inglaterra,
Francia e Italia, acerca de la importancia política de los "apara
tos" de los grandes partidos y del influjo que ejercen en sus res
pectivas líneas de acción, es particularmente esclarecedora para
nuestro tema, pues nos hace ver bajo una nueva luz la constante
histórica del "conservad^rismo" y nos explica mejor esa definición
del fascismo como "contrarrevolución preventiva", que va a ser
para nosotros, al final, su única definición valedera.
Ya dije que, al principio, el fascismo fue interpretado y se
sintió a sí mismo como un movimiento de defensa de la clase eco
nómicamente privilegiada. La crisis económica de 1929 —que se
anticipó en Italia, como vimos— reveló en él y en el nacismo
alemán que a raíz de esa crisis llegó al poder, un carácter pro
fundo más general, del que la defensa del privilegio económico
no era más que un aspecto y que se resume en el título de la re
vista teórica del fascismo italiano: Jerarquía.
Contra la tradición democrático-liberal que tuvo su afirma
ción más enérgica en la Revolución Francesa, el fascismo se hace
el abanderado del principio de autoridad; su clasismo y su con
servadurismo son más políticos que económicos y están dirigidos
a defender posiciones, más que posesiones. A través del fascismo
de la segunda época y del nacismo, el capitalismo privado se en
caminaba a transformarse en un capitalismo de estado, en manos
de la misma clase dirigente en cuyo provecho se había llevado a
cabo la guerra del 14, resignada a burocratizarse a un elevado ni
vel, es decir a dejarse absorber por el "aparato" del partido único,
salido en gran parte de sus propios cuadros y transformado en el
esqueleto mismo del estado.
Como siempre sucede al estudiar un proceso histórico, esta
evolución posterior del naci-fascismo —truncada, acaso solo apa
rentemente, por la derrota de 1945— nos ayuda a ver mejor sus
comienzos. Ese desesperado conservadurismo, agudizado por el
miedo a perderlo todo y por el desprecio a las "masas amorfas
e incultas", debía darle a la violencia fascista ese carácter frío
e inhumano que aún nos sobrecoge en el recuerdo y que volvemos

20

�IZ
anb opap sa) A^i ^a jod opBuiBjj; ^nj anb ouis 'uqpnpA
-aj Bunguiu oqBo b qAan ni 'oujaiqo^ un^ura qa^oA ou Tuipssnji\[
•sasaja^n sns b Bipuodsaj anb oujaiqoS un ap {&lt;uapjo pp sbz
-janj,, sbj jod a^auíBuipapuBp souaui o sbui SBpigapjd A SBjp jod
SBpBpuBuij uBja SBgpnq sb^ apauíB^aij^uBS UBiduioj anb sb%
-siosbj sBpuBq sbj A japod p UBq^papp anb sbj UBja sBpBiSapA
-ud a^auíBoiuiquooa sasBp sbj BdBp BjauíiJd b\ ua anb bA 'opajj
-oo Bjanj ou 'ouispsBj p jod opB^asajd Buiapoíd pp 'ooxuiquooa
ua 'oAi^iuiiad oa^B^d p anb jpap ajainb ou opg;

va
IA
•Bidoad pB^un[OA uoo sonpiAipui ap sop
-bztub^jo so^unCuoo ouioo ouis 'sbsbui ouioo ou '68-9861 oiuau^ p
ua A fQi ua 'snppsBj SBzianj sbj; b apajj 'uojBnpB "X'N"O
b\ ouioo *x*O'xi ^i o^ub^ apuop 'BUBds^ ua 'oiquiBo ua 'ofnp
-ojd as oj^ 'opbzubab sbui i^p BqB^sa sopi^Bd so| ap A sapoipuxs
souisiub3jo so^ ap ^uqpBoijisBui,, ap osaoojd p anbaod 'opadsaj
apa b Bip^j ap p anb ooidi^ sbui sa BiuBuiatv aP OSBD 13
•SBinbjBjaC sb^ ap Bsuajap b\ ua BqBuaduiasap ouispsBj p anb
pd^d pp o^aiuipouooaj ojnosqo \b jod A japod p jBAjasuoo ap
oasap ns jod uaxquiB; opnuaui b ouis 'oCip as ouioo 'sapaguip sns
ap BipjBqoo A pBpqiqap jod ajduiais ou osbob 'bububui b\ b aqoou
BI 9P ^psJBJodjooui b uojBSBd saoaA b A ouispsBj \b uojai^sisai
souaui anb so]; uojanj 'opjBdB ua Bpi^ija bijouiui Bun BqBuiuiop
A UBioajBdBsap BAippiui ns A onpiAipui p apuop 'sopBzipjoojnq
sbui SB^sippos sopi^Bd so^ A sopoipuis so^ 'a^atuBSjaAuj
'jLi^vqwoo '¿^oapdqo 'jiaajiD : SBUBip^ sapajBd st\ SBpo^. ap jbjj
-oq unB opinSasuoo uBq ou BJjang b\ b sajoija^sod sozjanjsa soj
anb buSisuoo b^ sa íojauínu ns jod a^auíB^snf oso japod
-sui un sa anb 'BauaSouioq bsbui Bun ap uqpipuoo B[ ua
-ubui b BpBuipap buStsuoo Bun 'p jod opipuios 'ouBip^ opand
1&amp; osnduii ouispsBj p ^ojauínu pp B^sipua^Bui uqpBzuopA b^
'tBUOpipBJ^. BpBJOOUiap B^ B OUIOO SBpippOS SOpipBtJ SO]; B O^UB^
'opBqoojdaj sapaqBq ap sandsap 'o^oaja ug •B^sip^idBo opijauaq
p 'uBqBZBuauíB ouioo 'jBZBuatuB jod anb 'Bpipua^xa sbui zaA Bp
-bo Bjajqo ^p^ip,, ^un ap BpuapuooopiB A uqpBuuojo^B ap sou
-Bi^iq jas jod sbui 'bubs uoo sopanuí A sopingasjad sapB^ipui sns
b uojaiA A oganj p jod sopmjpap uojanj SBAipjadooo sb^ ^
-ndod soaua^B so{ ^sopoipuis so^ *ouispsBj pp s^abj^ b
asBp b^ ap BuiBjgojd p anj asa 'sbsbui jas ap jBfap BjBd ouiuibo
p {&lt;sbsbui,, sb^ b sappuBjjao japod p b^soo Bpo^ b jauapy;
'sooipq-^sod sapjq
soAanu sns ua A SBpuaAtAajqos sns ua o^Bdsa uoo jBj^uooua b

�las violencias de los Camisas negras en todo el país, pero sin nin
gún estado de necesidad) para encabezar el ministerio. Y el poder
le fue entregado para que defendiera los valores tradicionales:
patria, propiedad, orden, familia, religión, jerarquía, contra la
chusma que, aprovechando a la vez las oportunidades que ofre
cía una democracia aún tímida y el terror que la revolución rusa
difundía entre los privilegiados, marchaba (o creía hacerlo) ha
cia la conquista de una igualdad auténtica, no sólo jurídica, sino
económica, social, cultural. En ese entonces todos pensábamos que
el acento estaba puesto en lo económico; hoy, evocando, después
de cuarenta años, mis recuerdos de niña, veo clara la importan
cia que tenía, no sólo para sus protagonistas, sino también para
sus alarmados observadores, el espectáculo de esas bibliotecas noc
turnas municipales, llenas de obreros discutidores y estudiosos,
que leían libros de historia, de sociología, a veces de filosofía, con
la intención de capacitarse, no para abandonar el trabajo ma
nual, sino para realizarlo mejor y, además, para expresarse a sí
mismos y entablar el diálogo con ventaja. Ese tipo de ascenso
social daba miedo e infundía odio: un miedo y un odio parecido
al que experimentan las minorías blancas por las mayorías ne
gras en ciertos estados de origen colonial. La hostilidad racial,
fácil de despertar en un plano irracional en individuos y grupos
débiles que sufren complejos de inferioridad, es, en sus manifes
taciones masivas, un simple disfraz del miedo a la igualdad, del
miedo a perder posiciones "de poder". En el fondo a la desigual
dad y al poder se reduce, muchas veces, el "prestigio social", por
lo menos como ilusión.
Ahora, que hemos asistido al ciclo completo, cerrado por la
derrota en la guerra, sabemos que fascismo y nacismo estaban
en el camino que lleva al capitalismo de estado a través de un
absolutismo total, basado en la fuerza pública y el contralor dé la
economía, pero extendido a todos los demás terrenos: el cultural,
el deportivo, el de la distribución geográfica o laboral de la po
blación, el biológico, etc. Más difícil, por tratarse de un terreno
ya sólidamente ocupado, se reveló el absolutismo religioso, que
dio lugar a una tensión de carácter permanente en lo profundo
y a toda una problemática conflictual de la que, en 1945, no se
vislumbraba ninguna solución, ni siquiera teórica. El fascismo ita
liano trató de emplear la iglesia católica como instrumento y lo
consiguió sólo transitoriamente y a un precio muy elevado; el
nacismo se esforzó por crear una religión propia, en la que Sigfrido y la sangre germana desempeñaban un papel demasiado

del fenómeno por él no imparcialmente estudiado, aunque pasa
sobre ese aspecto como sobre ascuas. Dice, por ejemplo, a propó
sito de las elecciones de mayo de 1921, a las cuales el partido
fascista se presentó formando bloque con las fuerzas conserva
doras tradicionales:
"La lucha electoral fue muy agitada. Muchas sedes sindica
les fueron devastadas. El comité fascista central opuso a las vio
lencias antifascistas la orden de ejercer represalias inmediatas
e inexorables, aunque Mussolini dos meses antes había expresado
su deseo de una tregua. Mussolini tuvo entonces la impresión
de que los fascistas habían rebasado el límite. En realidad, en
las provincias, los jóvenes de los Grupos de acción (en italiano
"Squadre d'azione", de donde el nombre de "squadristi" para
los Camisas negras. 1. f.) estaban absorbidos por la lucha y, por
otra parte, se podía observar el influjo que sobre ellos ejercían
ciertos elementos de la sociedad, interesados en destruir para
siempre, no sólo el partido socialista, sino también la organización
.económica que en él se apoyaba. Es claro que el abismo existente
entre los fascistas por un lado y por otro los socialistas y la
misma Confederación General del Trabajo, no hizo sino ahon
darse." (p. p. 60-61.)
Se trata, como es natural, de una visión de los hechos pre
sentada muchos años después, cuando esos Grupos de acción ha
bían sido legalizados, por un historiador conformista, cuya mayor
preocupación era justificar, desde su propio punto de vista, al
jefe todopoderoso. En mayo de 1921, esos "elementos de la so
ciedad interesados en destruir al partido socialista" de los que el
historiador Gioacchino Volpe habla un tanto al pasar, eran o
parecían ser los verdaderos dueños de la situación: corrían con
los gastos y consideraban a los Grupos fascistas de acción como
instrumentos a su exclusivo servicio, empleándolos en incendiar
cooperativas, que moderaban las ganancias (suculentas en una
post-guerra "normal") del comercio privado, en destruir locales
sindicales, en matar a organizadores obreros y en apalear a huel
guistas.
Este tipo de acción violenta, a menudo sádica, orientada contra las realizaciones de la clase obrera y contra los intelectuales,
considerados de izquierda, constituía lo único concreto y materialmente visible del movimiento fascista, a través de sus conti
nuos cambios de ideología. Y es aún allí, en esos hechos siniestros,
iluminados por toda la experiencia posterior, que hay que buscar
hoy la substancia y la definición del fascismo.~

vago para imponerse más allá del ámbito del terror; Franco, por
tradicionalismo habsburgo-español, ensaya desde hace un cuarto
de siglo, con algunos tropiezos, el camino de la adhesión a las
altas jerarquías de la iglesia constituida; Perón, cuyo movimiento
justicialista constituyó la experiencia más típica, aunque incom
pleta, de fascismo en nuestra América Latina, empezó como Fran-

22

21

�C^ZS01
ua '^souBiunqui,, sbui oqonuí uos ÍCopBpa \9,, jbajosuoo bjb&lt;3 soti
-Bsaoau ouioo Boiput ouijuaioxj oiJBjaioas p anb soipaui soj anb
souiajaA '^pABiqDB]^; ap adpuu^ 23 souiaapi ig •pBppnia zoaaj
ap ouiaijxa jainb[Bno b uBgaxx 'opBaio uBq sbuisiui SB^a ajuauqBi
-aua anb ooipunC uapjo pp asopuaiAiis oxibaiosuoo ap saoBdBa
-ui uajuais as A (ouiaiqo^ pp saABij b ou o uBziaCa ox anb) jap
-od ^a uBjuajap anb sasBxa sb^ ap BiouaxoiA bx A ouisixBgaxx xa
•opioaxqBpa ajuauqBgax ouiaiqoS un bjj
-uoo asjBAaxqns ap bat^biotui bx opBuiox laqBq ap oqoaq jb B;sinb
-ubjj oxuaiuiiAoui x^ ^p ox as ou ouioa 'upianxoAaj ap japBJBO Bp ax
ou '(f *d - opBxia ojqix) ^sbxstxbtoos sbsbui sbjjouib sb[ bj^uoo
BJjanS bx ap Boiuaax bx k n^jTdsa xa,, —3(^xoa 3^ÍP ouioo— opBaxd
-uia aaqBq \^ '^ax bx ap oj^ap sopBjpBnoua unB so;ubd k sau
A SBAixBjadooa A so^BDipuis Bjpoo 'pBpxxB^ax bx ap
jaqBq xa *soiJBSiaApB sns ap bx ua A Biauaiauoo Bidojd ns
ua 'upxonxoAajjBJXuoa 'o^uauíoui opo; ua 'ouis 'ajquiou asa a^uaui
-XBTOTjo opiuinsB B^Bq anbunB 'uptonxoAai Bun anj Baunu oxustosbj
Xa 'BiiBuoianxoAaj BjajspuixB ua '6X6T u9 PPBN 'oxsouiBxidaxx
•BjdoTx^ ua jtjoui b opBTA
-ua anj A SBinbiBjaC sbx BJBd pBpisoj^xxad ns o^ojd ^nuí pxaA
-aj anb ojad ^sa^ozTJoq soj^o ap Bjainbis Bioua;sxxa bx laoouoa
uis uatuiiSaj x^p oj^uap sopioajo saxxuaAnC sodnjg b puisBisn^ua
anb '^Bpjainbzi ap ouistosbj,, opbuibxx XB ^PTJ ^p^atJ bx pCap as
B^sBq 'oíSaxiATjd xap upioBuuojsuBJx ssa bjb^ 'a^aanj opB^a xap sou
-bui ua axqBaxBui A XP9P 'BpBi^axiAjjd axuauíx^uoiaipBJX asBxa bx ap
oíaipuaq ua ojad 'saauoxua ouioo axqapua ubx ppajBd Baunu anb
'ouisixBxidBO xap opBAijd oxoadsB xa 'JBuiuiixa osbob A 'jBnua^B ap oas
-ap \b bxstosbj oujaxqoS x9 u9 ^a^pui 'x^TPunm ^oiuipuoDa stsijo bx
ap soub sox ua upiaB^iuii a;uapiAa Bsa ap ouisiur japBJBO xa
•jaxxxH ^o^ oSanx opBSBqaj A opBzxxaxuis ^oui
-sixnxosqB oidojd ns BqBziuB^jo ^¿X6I 9P 9Jqnpo ap umonxoAai bx
ap 'o^u^sip osaaojd un ap saABj^ b 'opi^jns osnj opB;sa [ap oxap
-oui \d ajqos 'anb ua o^uauíoui xa na 'uauíx^aj ns iuixossn]/\[ opiuij
-ap Bq ^ouisiJBxqBXOj,,, 'saxBxo^ sauoTanxos 'souajjax sox sopo^ ua k
'oiaaad jainbxBna b 'uajainb as anb o^sand 'AIX sTnT 9P S0T U9
BCoJJBqjBg ap soduiaix sox u9 9n^ sopnB sbui oqonuí saiapBJBD
'ouiST;nxosqB ap odi^ oAanu apa ua 'BjoqB buio^ ojad
japod opox b a^uajaqui sa 'a^jBd bj^o jod 'pB^inoijip
•aXuauíBjaxua opinSasuoa Bq ox opBX un^uiu ua
BjoqB B^SBq A soxJB^uBxdns ua Bjotuap oiad 'sasoip s^uiap sox ^
BajB as opBziuTAip ajaf xa 'soxiui ap oiquiBD un jo^bui oqonuí
pBqnoTjip uoo ojad 'ao^q anb ox ap x^uotobj axuauía^uajBdB upio^o
-ijipnC jainbxBno axuauíxioBj jauoduii apand ax as anb x^ 'oxioiafa
ns auaix b^ anb Bzianj Bun sa oiad ÍBiSoxoapt Bun ap Bosnq ua
japod ap Bzjanj Bun sa ouistosbj xa oidpuxjd x^ anb souitCiq
'SBIOUBJSUnOJTO SBX 9P
'oquinj ap saoaA sbtjba o^anx piquiBO A 'Biuaxqoíd apa b ajuaij 'oo

�el sentido técnico de la palabra, que los que se emplean para
adquirirlo.
En la primera fase del fascismo, los dueños y aprovechadores de "la empresa privada" acostumbrados a controlar desde ella
lo esencial del proceso histórico en curso, concibieron al fascismo
como un arma para conservarla. La segunda etapa empieza-, cuan
do tal conservación aparece como imposible y la clase dirigente
se resigna a cambios de estructura que le permitan conservar
su posición, aun a costa de utilizar instrumentos de poder dis
tintos de la posesión de los medios de producción. El contralor
político-burocrático de esos medios equivale —repito la cita de
Burnham— en los niveles superiores, a la propiedad real. A esta
altura del proceso, el totalitarismo nacifascista, la burocratización
de un capitalismo en crisis alrededor del estado que absorbe sus
pérdidas y la cristalización del "aparato" del partido único (in
cluyendo a los sindicatos oficiales) que tiene al estado en su poder,
convergen en la formación de una nueva clase, análoga a la que
Gilas más tarde nos había de describir en su libro, como la inevi
table consecuencia de la involución dictatorial del socialismo, es
decir de su identificación con el capitalismo de estado.
Para captar, pues, los caracteres diferenciales del fascismo,
dentro de ese proceso desencadenado por el hambre de poder que
lleva al totalitarismo, hay que estudiarlo en su primera etapa,
durante la cual crea un estilo fácilmente reconocible, que se re
pite en casos análogos (falangismo, estalinismo, peronismo, OAS,
macchartysmo, Ku-Klux-Klan, brotes nacistoides y antisemitas,
etc.): esos carateres definitorios derivan todos de su impulso
conservador, contrarrevolucionario antes de la revolución. Cruel
dad, culto por el superhombre, desprecio por el hombre y su li
bertad (y el desprecio es en este caso, como el odio que lo acom
paña, un pobre disfraz de miedo), el horror como arma, son el
fruto y el síntoma de un desesperado agarrarse a un pedestal que
se desmorona. Se trata de grupos sociales que ya gastaron los
ideales que los llevaron al poder y se encuentran agotados espi
ritual y físicamente, como todos los sectores de población que
han ocupado posiciones de mando, en lo político o en lo económico,
durante muchas generaciones y, sobrecogidos por el pánico del de
rrumbe, se encuentran vacíos de recursos que no sean los de la
fuerza bestial. Entre el sadismo nacifascista y "la dolce vita" de
post-guerra hay una continuidad. Y, si se quiere una prueba, léase
esa primera terrible novela de Moravia, Gli indifjerenti, que, sin
embargo, vuelca el fenómeno, generalizándolo, en el ambiente de
una media burguesía en proceso de degeneración, en la que hasta
la indiferencia_moral no eg más jque ^onformismo.
Los oropeles de la existencia parasitaria que llevan los "In
diferentes", aunque se basan, no en una riqueza real, sino en sus
apariencias, siguen siendo el signo exterior de una jerarquía. En
ese miedo de perderlos, y en las bajezas que de ese miedo deri-

24

�sz
is ua BzuBijuoasap— sesnBD sbuisiui sbx b sopiqap 'anb
'(BIOUajajUOD B\ ap Op^i:}. \B S3 X^) íf^íl^^ IDUIWUD V^O^V^,, B\ U3
EqEJXuoaua 'Epiaouoo sbui jas Biaajaúi anb opxxoj-Bpuajajuoa Bun
ua 'soduiB^ ougBAXBg anb sajapBJBa sox uos sopg 'jaoajBa aajo
as anb sbx ap sapEpixBO sbx soxia ua opuB^Bqaj 'sajquioq ap pEpiu
-gip ns a^n^xsuoa anb o| 'SBiuap sox,, uos 9n^ 'soiJESjaApB sox
ua opuaiJiq 'botsij BiouaxoiA bx ap ouaua^ x9 ua Bqanx BI ^Bnqs b
BAaxx ^nb pEpijoijajuí ap o^uaiuiixuas un 'zaA bx b lJL ^japod xa
-jasuoo ap opBjadsasap oasap un :osa sa oxustosbj xa 'ouanq ^

aa

^VI3OS VlOOlOXVd
o^o^ oiv^si^sva aa

-n soxBjBdB ap a^jBd jod 'oj^o jod saxxxns sbui 'opBx un jod
-auag sbui sa^josaj sns áp oiuiuiop xap saABj; b 'pBpiuBranq bx ap
boisij BpiA buisiui bx ja^auíoaduioo bjbcJ ouioo soCax ubx opBgaxx Bq as
'sa^uBCauías sox 9P upioBziABxasa ouioo axuauíBuinbzaui aqxauoo as
anb 'Biouaxodiuuio ap BAi^ua^ B^sa ua íoib¿ 'ajquioq xb jBuxuixxa
uis opox X9P asjBuiuiixa apand ou ajquioq xap pBXJaqq Bq "bzubj
-adsa bx b B^jaiqB B^jand bx Bfap anb uppoxpBJXuoa bx B^sa 'xb^ oui
-oa ajquioq xb a+uajaqui ouisiAixBxaa x^ BdBasa upiaiuijap jod anb
oxb BjBd 'souaui un ¿ sbui un ap pBpixiqísod B^sa ua ¿L í
sbui jas ap oqoaq xa ^od ouisixnxosqu oCaiA xap Biouajajip as
japod as^ 'oxiui un 'zaA bx b 'A 'oxuauínjxsui un anb sbui oood sa
{{japBax,, \b anb bx BJBd 'B^sBjEd axuauíBDiuipuooa 'btjbxijouiui
Bun ap a;jBd jod 'oxJBAjasuoo BJBd japod xa ítJBzixBxox,, ap
-uax Bun sa anbjod a^uauíB^sn^ 'pBpiauaSouioq ajainbpB
osaoojd xa 'sasBj sbuii^xp sns ua 'p^pixBaj u^ "opBXJodxa ouiod osnj
oxubx 'ouisiuixBxsa xa uoa opBSBd Bq anb ox sa iouistosbj
A BdB^a BpunSas bx ua jopBAiasuoo aAxanA as anb Á jBgnx Bp
anb b oaiXBJDOjnq oxBjBdB xap BpixJBd ap o^und xa sa ^BjnpBxaxp bx
b BAaxx 'upianxoAaj Bun ap oj^uap 'anb (oAixBioajdsap A bxsisbxo
uaijo auaix buisiui BjqBXBd bx) {&lt;sbsbui,, sbx jo(^ 'axuaiasuooui
unB 'oíaajdsap asa anb uaiquiBx Jiaap anb ^Bq oja^
-oAaj unguiu o;uaAui ox ou 'o;uaiuiBaxBdB un ap sandsap '
ua opBJXsiuiuins 'sbaisbui sisop ua jo^sbo ap a^xaoB xa
aXuauíxBngí jas uapand anbunB 'sBUBiunqui ubx uos 'is BJBd 'x
-aua ua 'uBqanx ou anb 'oiquiBD ap SBZjanj sbx 9^U9UIIPÍJT(
bxubSjeS bx Jod sopBxóa Biaua^isaj bx ap sajquioq sox 9P
A SB^uax sa^anuí sbx 'buio[ ua ossbj, bia. ap SBjnpox. sbx 'BJJang
Bunqn bx ap oiuaiq ouiixxn x9 u9 BiuBiuaxv 9P -^ .?IBS 9P
-ndaj bx ap oíaiAjas xb &lt;(SBjgau sbsiuibo,, sox 9P
Xa 'Bidoix^ ap Bsajduia bx ap sa^uB b^ 'sopBiounuBajd uB^sa 'uba

�mismo de cada uno de sus componentes, deseo de imponerse o
destacarse, como desquite, con cualquier medio, en un ambiente
considerado "superior" y odiado como tal— llevan a una violencia
de tipo morboso.
Hay en efecto todo un conjunto de fenómenos degenerativos
a los que la vida humana está permanentemente expuesta: el
desencadenamiento incontrolado de los instintos adolescentes, al
que llamamos delincuencia infanto-juvenil, el desafío de anorma
les (o que se creen tales) que se manifiesta a través de un culto
extremado por una fuerza y una salud que ostentan —gracias al
grupo— pero individualmente no tienen, la psicosis de guerra,
que se oculta bajo un frío arrojo, el desprecio por el otro hombre
(de los "niños bien" por las masas, de los "descamisados" por los
"intelectuales", de los blancos por los negros o viceversa, etc.).
Se trata de distintas manifestaciones que constituyen la zona pe
ligrosa (algunos la llaman demoníaca) de la irracionalidad. Nin
guna revolución se libra de esos fenómenos morbosos. Pero nin
guna los emplea como armas. Emplean, en cambio, muy racional
mente, esas degeneraciones de la irracionalidad los g'rupos socia
les entronizados en el poder, en su desesperada resistencia contra
las fuerzas de cambio, resistencia que puede adoptar la forma del
golpe de estado, o apoyarse estratégica y demagógicamente en
sectores desposeídos de la población (Hitler en el "lumpenproletariat, Franco en los moros, Perón en el proletariado no
organizado del campo) sin dejar de ser resistencia, es decir con
servación.
Este carácter "metodológico" de la "contrarrevolución pre
ventiva" se vio claro en la última guerra, durante la victoriosa
expansión del nacismo, favorecida por los conservadores de los
países invadidos, que renegaron así de su tradicional nacionalismo.
En cada uno de tales países la violencia ejercida por el invasor
con un sadismo nunca visto, para mantener el dominio de la si
tuación, fue violencia de partido o de clase, y estuvo material
mente a cargo, en la mayor parte de los casos, de elementos lo
cales de derecha. Hay más: todo estaba calculado para producir
en el adversario detenido, humillado y torturado, la pérdida del
respeto hacia sí mismo y hacia sus compañeros de cautiverio y al
final de su misma calidad de hombre, obligándolo a rebajarse en
grado extremo y a cooperar con los verdugos para sobrevivir.
En uno de los primeros libros que salieron sobre el infierno
de Auschwitz, escrito por una polaca sobreviviente de ese campo
de concentración, leemos: "Nuestro sufrimiento mayor estaba
constituido, no por la suciedad, los piojos, las chinches, el pesado
trabajo, los golpes que los Alemanes descargaban sobre nuestros
cuerpos, sino por el fango moral, dado por las relaciones entre
las detenidas... Con plena conciencia los Alemanes ensuciaban
en los pueblos lo que había en ellos de mejor y más noble, mez
clándolo con la peor podredumbre moral... Se esforzaban por

26

�LZ
bjuiout;ub bdiBbj^ Bun Boi^ipd BpiA bx ua aA 'sopBuoiouaui
sox ap ojngas souaui xa 'sisixbub \b ua 'sa anb 'ja^qn
•OAT^aCqo ouiiqn a^a bzubo
~XB anb zaA Bun 'BJopBAjasuoo aAxanA as axuauqBXBj anb 'japod
Xa jod Bqanx Bun ap souiuua^ sox b oiquiBO xb Biouapua^ Bsa jionp
-ai ap sojgqad sox jaA ^ uBpn^B sou uaiquiBj, 'oiquiBD xb Biouap
-ua^ jainbxBna Bjpioa japod \3 jBAjasuoa jod op^jadsasap ozjanj
-sa un ap oxanpojd x9 sa ouistosbj x9 rsoqoaq sox ap sist[bub \d
ua souopuBSBq 'souiBgaxx anb b ouisidsbj xap upioiuijap bx jbuijtj
-uoo b uBpnÁB sou 'xBxuauíijadxa jbuibxx souiBijpod anb BiouagjaA
-uoo Bun ap 'jbzb \e o^ub^ un sop^uio^ 'soxduiaCa ouiod oxos xnbB
&lt;^jJUI0D X8IV 8P oujbd'povi o^v^s^ \3 ud vwuanouiiap fí,
aax^xH p^Bqja^ ap ¿apod \ap oiuovmap \^ 'uiuioj^[
g ap pv%i3qi\ v\ v opaiw \^ ouioa sojqi^ *oap o^uaiuiixauíos
Á. japod x^P BiSoxo^Bd bx ajqos 'soaxpaui B;sBq Á sogoxpoisd 'sog
xp
^sajopBiJo^siq ap upiauap^ bx 'BJjang bx ap sandsap ^opBj^
-uaauoa Bq ouauípuaj x^P oaisbui JL osonaxsuoui j3xdbjbd xa
•ZBdBO sa
SBzaCBq anb ap A. saiojjoq anb ap ajquioq x^ op^xaAaj jaq^q xa
'ouBuinq jas Bp^o ua Biouapd ua a;stxa anb Bi^saq bx opB^adsap
jaqBq \^ anj ouistosbjtdbu x^ oziq anb joad ox anb :p^pjaA B^sa
ajqos 'osoxuBdsa o^bx3J un ap s^abj^ b 'a^isui anb • (axqiuoi[
un sa o%sa %s ^P^V^^^ 'íAaT ouiiJd 'oubixbxi oajqaq un ap Bjqo
Bun 'za^Bipauíui ns jod a^iBXJodun 'opBqa b^ oxxjqix X^P SBuiapB
4inbB JBpjoaaj souiajanb oxos Bxxa Bpo^ ap o jad ÍBJopagooajqos A
a^uBpunqB sa oiuiuija^xa ap soduiBo sox a-iqos Bjn;Bjaqx ^T
•b^siosbjtxub oxuauínoop
un ap b^bj; as anb souiioap ts jofaui oxJB^znC souiaaja 'sB^ui^sip
sauoisBd aj^ua A oixdure sbui oqanuí o^xa^uoo un ua '^oq opiaq
•Bja ox 'sauoiaua^uT sbx ua A o^uauíoui asa ua 'A íubui3xbixub o^uaui
-naop un ouioa uB^uasajd ox 'opungas xa sosjaA ua 'ojauíijd xa
Bsojd ua 'ojqix X9 UBgoxojd anb pjBnxa Xn^d ^ aqn^ saxJBq^
•boistj oganx A XBnqjídsa sa^un 'a^januí ap a [bu
-Bjgua o^uax un is ua Bja anb 'btjbtp BpiA Bsa ap sauag^uii SBjp
sbx uoa SBpBiaosB 'opBoxjiugis opunjojd sbui A oAanu un btjoui
-aui bx ua uajaxnbpB (• • • opBzijpaxa ajquiBXB ap SBOjao sbx ua
bx 'soduiBo sox 8P pBpixBaj bx BqBJougí anb op^gaxx uaioaj
opnpxos un ap Bjnaox bx A upixaqaj bx opuBDOAOjd a^anuí
bx ap bjbuibo bx b Bijaiujajua bx ap axuauíBpajip uBqi anb ^s^pnu
-sap sajaCnuí ap souaxx sauoiuiBa aqnaA sosa ap axqiJja^ Buaosa bx
'sb3 jBjjoqB BjBd oaia sopbCojjb uBja souiu sox an^ S0I ^ 'soijo;
-Buiaja aojó^a sox) J^ojjoq ap sauagBuii sbx &lt;0JClíl Ia opBjja^
•(091 - ¿SI - 9CT 'dd
- 9^61 ~ siJB^j - z%icmpsny v sioui ^ñux/^ - BqsuTAvan[
^SBUBipipa sBijasiui SBj^sanu ap oipaui jod BpBxxoxax
-ns 'x^uoiobu A xbtobj pBpxxBAij bx Bja uBqBaxduia anb axqiJjax sbui
ouauaA xa oja^ "D^a 'saxBjn;xno 'saxBiaos isaxqísod SBiouajajip sbx
SBpo^ opuBqoaAOjdB 'sopiuapp sox aj^ua papisouiiuB bx JB^adsap

�el deber de la afirmación de sí —para estados e individuos— y el
del sacrificio de sí en bien de la comunidad; y busca difíciles con
ciliaciones en una línea absolutamente tradicional, sin que pa
rezca darse cuenta de que los peligros de un triunfo de lo ^demo
níaco" (según su propia expresión) tienen carácter mortal, en este
momento en que la capacidad creadora y destructiva del hombre
ha llegado muy cerca de los límites mismos de la vida.
Pero, tanto la afirmación de sí, como la abnegación' quedan
completamente falseadas en el fenómeno fascista, en que la prime
ra se reduce al empleo de la fuerza material y la segunda al ma
soquismo de la obediencia ciega. Más aún, yo diría que quedan
falseadas, toda vez que buscan realizarse a través del poder coac
tivo, político o económico, de unos hombres sobre otros, poder que
tiende al fascismo cuando se ve amenazado.
Gino Germani, en la introducción a la edición argentina de
la mencionada obra de Fromm, tiene unas líneas tan lúcidas a
este respecto, que no me resisto a citarlas. Dice: "La estabilidad
y la expansión ulterior de la democracia dependen de la capaci
dad de autogobierno por parte de los ciudadanos, es decir de su
aptitud para asumir decisiones racionales en aquellas esferas en
las cuales, en tiempos pasados, dominaba la tradición, la costum
bre, o el prestigio y la fuerza de una autoridad exterior. Ello
significa que la democracia puede subsistir solamente si se logra
un fortalecimiento y una expansión de la personalidad de los in
dividuos, que los haga dueños de una voluntad y un pensamiento
auténticamente propios. En su dimensión psicológica, la crisis
afecta justamente la personalidad humana". (Erick Fromm - El
miedo a la libertad - Paidós - Buenos Aires - 1958 - Prefacio de
G. Germani - p. 18)
Naturalmente, Germani se refiere aquí a la democracia li
beral, como salió de las revoluciones del siglo pasado y que im
plica el respeto de los derechos básicos de las minorías, y no a la
jacobina, que tiende a exigir el poder total para los ungidos por la
mitad más uno de los votantes. Y, a mi vez, al hacer esta aclara
ción, que en este momento considero necesaria, quiero excluir
del adjetivo "liberal" todo sentido económico en relación con la
empresa privada, pues esta es en sí un instrumento de poder y
como tal la consideraron ya los obreros de Paris que entendían
completar la revolución de febrero de 1848 afrontando en junio
los fusiles de Cavaignac.
Crisis de la personalidad, dice G. Germani: podríamos con
formarnos con esta definición provisoria para entender los brotes
de delincuencia nacifascista en América Latina y en algunos paí
ses de Europa en esta tumultosa post-guerra. Pero no hay que
perder de vista que los estados de espíritu y cultura que tales
episodios revelan quedan como pelig^osos instrumentos dispo
nibles, pues corresponden a la mentalidad y a las consignas carac
terísticas de las bandas armadas al servicio de los poderes tradi-

28

�6Z
A sBoyuouooa SBjnbiBjaC sbi ua sopand soqB UBdnoo anb soi ap soqonuí ap a;jEd
jod 'jadBd ns ap sa^uapsuoa ajduiais ou souopj soAanu sns ua o sapnpisaj sauopB^
-sajiuBiu sns ua 'Ej^uañaua tqspsBj buauíquaj p anb SBAiSBd A sbai;oe sapBppqdtuoa
sb[ soujBoqdxa EjEd unB uaAjts sou A ',,uin[g uoaq anb janiH JoCaj\[,, :sasaousjj
saiEjjpnpui sapuBj^ so^ jod BpB^dopB bi ua asjiumsaj UEijpod sbti3 "ba^o b spd
un ap UBiJajtp euijoj bi ua ops anb 'opioaiqBjsa oí ap Bsuajap ap sbuSisuod jod
opiurjap ¿as Bjjpod anb ,,Bjjan3 - ajd,, Eunqn bi op opoijad un opo^ ^Ceh 'oduiai^
ojpanu ap Biao^siy bi ap sopunjoíd so^sbj soi ap oun Bojao ap boo^
uoioBnjis Bun ap zi^eui un jas ap so Caí 'anb 'ouiru^ ap op^^sa a^sa ap iBjaiia
pp uoioBqojduioo bi sa soj^osou jb33j3b souiapod anb o^ *opuo^g[ II inbB
•..BpBJOOJng bi ap ^C Boi^iiog bi ap 'Bjn^BJisi3B]Ar bi ap
'Biono^ bi ap sopbj3 sojib :sapBpijo^nB sbi 3P ^^JBd Bun souaui oí jod ap B^cmpuoo
ap Baují bi sa i^no Ejaajip BjauBtu ap aqijasap u^iij^ ap Bpnod iap pniijDB
.^PI
-uinua^ur uotaBSjaAuo^ bi omSisoJd A 'toiuiag b a^uaSB ia o^sa^uoa ',,o3uaAja^ut ou
ojí 'oa,. •uo'ioDBjst^BS ap opuaijuos sqi as '3j3ubs ap oíans uo^sBq ns Bpaambzi bi
uoa o^uaiua^sos 'ispoa^ aiqBjouoq ia 'o^uautoui asa ug "o^unSaad ai '..¿auaiAja^ui ou
anb ao¿[?M ^pzuBoiB oí piuja^ *aj3uBS opuBajJoq^ 'itaio un uoo BqBiJBqo Bioiiod un
'Bna u^^ ops^odB 'A e^uotuibo Bun Biqsq —ossaídsg p ajaijaj— sosBd soood v..
•BijnpiqBS ns ap SBidojd sapBpisoiuaSui sbi SBpo^ uoa oíopu^adioS 'p uoa uojb3
-oqesáp as 'ratuja^ B^rpoijad p a^uB uojBj^uoaua as SBptasBj soi opu^no -sa;ua3B soi
ap Bpuajajipui bi ajjua sBJJOdiqaBa sbi opub;t3b 'Bpipd ap opBzijo^oui odjana pp
SBpuoiuiEa sbi b aiuajj 9SBd BAt^und uopipadxa bi A 'uapjo bi jbjou3i uojauíj
-ajd saiBpnod SBZjanj sbi oaad 'sb;spsbjijub sodnjS soi ^P SBAi^^piut SBOijpBd sbi
jEpapur Erqap ou anb ap Epua^iaAps bi Bpnog ap Bjn^Bjap bi ap Baijiiod Bupijo
bi ap opiqíaaj BiqBq ispaa^ "luipss^iM ^p JaABp^a pp oqoj p uoa Baiiipd BjajJB.a
ns opepiui jaqBq jod bppouoa 'isiaaa^ (opB^ndip) ..aiqBjouoq,, p Bqi SB.ptasBj soi
ap BzaqBa bt v 'a^uajj oqaaq BiqBq sai 'opBuiiBsap A ops 'anb 'piuja^ oiqBg bjsip
-oijad ib optpajSB UBq A 'iB^uapiaao uopBztiiAia bi b A ouispip^Ba p 'aSuBpj bi b
'^oiíípnBa,, ib soiSop uoa sapjJBa opusAan 'sauopaq ap sopbuijb 'aipo bi b opBfBq
UBq rsapuBdsa sa^uBipnjsa soi ^ oauBjg ap sapunqu; soi ^od SBpi3iiJui SBuapuoa
SBjnp SBi'ap joabj ua uop^^sajiuBui Bun op^zipaj u^q uhui^ ap SBppsBj soq,,
:^96I 3P
ajqnpo ap gZ pp 'opuo^ TI oubiib^i ouBUBUias pp ,,oumaae¿,( p ua souiaaq (i)

un . asjBuiJTj^ un z^a ^\ b sa anb 's^uiap so^ Bioeq ajquioq
ap bai^ob pBpqxqBsuodsaj ^sa ua 'oun Bp^o ap pBpiauB^uodsa b^
ua JL pBpqBuopBJ B]; ua 'oun Bp^a ua UB^sa sBsuajap SBjapBpjaA
SBoiun sbx ojSqad a^dT^^nuí asa bj^uo^ "BJjanS b^ ap ouisiqB ja ua
souopuB^idpajd *&lt;(pBpaqq bj b ooiuBd aojja^,, ap SBqouBjBAB ua
SBp^jsiB sauopB^sajiuBui SB^sa btjbuijojsubj^ anb B^spsBj ojgqad
ja soujBZBuauíB Bpand apupp apsap zaA Bjsa souiaqBS ou ojlb¿
•uojaCnpojd as anb ua sasiBd soj
ua sopBjsiB ajuBjSBq BJoqB Bjs^q op^panb UBq sapjq sajB^ '(op
-unSas ja ua bjsijojj3^ jbjijiui upioBziuBgjo Bun uoo bpbtjb ajuaui
-Bqoajjsa ajuBuxuiop bijoutui Bun 'osbo jauíijd ja ua opijjBd ap
p^BJBdB,, un) bjsbo Bun ap aapod jap Bsuajap ap SBsajduia sbatsbui
uojanj 'bjstjbiuojoo BiouaiJBdB bj oCBq 'anb BuqagjB bj ap A bjb
-unq uppnjoAaj bj ap sauoisaadaí sbj opBj ap opu^CaQ (T) -sojja uoo
sajua^jnpui opnuaui b uos ouistui osa jod souBSip so^no 'sajBuop

�Imp. Cordón

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="31">
                  <text>Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="49">
              <name>Subject</name>
              <description>The topic of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="138">
                  <text>Repositorio de ensayos en las Humanidades publicados originalmente en el Uruguay</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139">
                  <text>&lt;p&gt;&lt;span&gt;La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se ha propuesto contribuir a rescatar y poner a disposición de los lectores la escritura ensayística del Uruguay a lo largo de su historia. Esta Biblioteca Virtual de Humanidades en el Uruguay pretende reunir en un solo lugar más de dos siglos de textos de reflexión y pensamiento, dentro del amplio campo de las humanidades, producidos en conexión con la universidad. La mayor parte de esos textos han sido originalmente publicados en revistas universitarias o periódicos hoy difícilmente accesibles. A menudo nunca recogidos luego en libro—o recogidos con sustanciales modificaciones—, son textos que pueden contribuir a recuperar y mostrar las dinámicas de pensamiento y representación en el país, tal como se realizaron en tiempos de centralidad de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La a veces fina y sinuosa línea entre Humanidades y Ciencias Sociales hace que textos de historia económica, de estudios sociales, de ciencia aplicada a la antropología, puedan tener cabida en esta colección, aunque el foco está en el núcleo tradicional de las humanidades. El Derecho (con la excepción de Filosofía del Derecho) queda, por su especificidad técnica y profesional, por el momento fuera de este grupo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La colección será un trabajo acumulativo, con entregas bimensuales. En el tiempo, los textos se irán organizando de acuerdo a posibles lecturas de la historia de las ideas en la región y el continente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aldo Mazzucchelli&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;15 de octubre de 2017&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="37">
              <name>Contributor</name>
              <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3695">
                  <text>Pablo Darriulat&#13;
Gonzalo Marín</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="47">
              <name>Rights</name>
              <description>Information about rights held in and over the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3696">
                  <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3660">
                <text>El fascisimo : definición e historia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3661">
                <text>FABBRI de CRESSATTI, Luce</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3662">
                <text> Fabbri, Luce:&#13;
El fascismo :definición e historia /Luce Fabbri.&#13;
   Montevideo : UR. Departamento de Publicaciones, [s.d.].&#13;
  29 p.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3663">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3664">
                <text>s.d.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="47">
            <name>Rights</name>
            <description>Information about rights held in and over the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3665">
                <text>Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3666">
                <text>Español</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3667">
                <text>Libro</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="464">
        <name>FASCISMO</name>
      </tag>
      <tag tagId="57">
        <name>Historia</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
